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  • 01/15/17--03:39: RUBÉN SADA [19.862]

  • RUBÉN SADA

    Escritor de poesía en castellano. Editor y redactor, fundó en enero del año 2010 su propio emprendimiento editorial que denominó "EDICIONES INDEPENDIENTES RUBÉN SADA".

    Nació en la Rep. Argentina, el 16/09/1960. Reside actualmente en su lugar nativo, Quilmes. De personalidad romántico, decidido, emprendedor, culto, muy trabajador e hiperactivo, comenzó a escribir poesía a los 11 años de edad en la escuela primaria de Quilmes Oeste, en 1971. Aunque no posee estudios terciarios que avalen su carrera literaria, asegura que escribe desde el corazón, desde los sentimientos, utilizando vivencias cotidianas que transmite a los demás mediante versos. A la edad de 17 años escribió varios poemas de amor romántico (1977).

    Luego a los 18 años de edad fue detenido y puesto en prisión durante casi 4 años por negarse a rendir el servicio militar obligatorio, (argumentando la objeción de conciencia por convicción religioso-pacifista) en medio de los preparativos argentinos para lo que sería la guerra contra Chile por las 3 islas del Canal de Beagle, situación que nunca se llegó a concretar. En esos casi 4 años de prisión aprovechó su tiempo libre para escribir y leer mucho. Allí mismo, dentro de la Prisión Militar, compuso poesías que guardó celosamente durante 25 años y que hace un tiempo ha decidido sacar a la luz, publicando estos escritos en Internet. La respuesta obtenida así por sus lectores, lo alienta hoy a seguir compartiendo esta pasión por las letras y el arte de la poesía con ellos, a quienes está muy agradecido. Sus poemas dan la vuelta al mundo como consecuencia de esta difusión, mediante su sitio Web “POEMAS POESÍAS VERSOS RIMAS” , que continúa en constante crecimiento. Todos sus trabajos están registrados legalmente en la Dirección Nacional de Derechos del Autor. 

    Es socio de la SADE, Sociedad Argentina de Escritores. 

    Expresa sus ideas respetuosamente mediante la poesía, siendo su único compromiso innegociable con la vida, la paz, la justicia y la verdad.

    En Noviembre de 2008 ha producido, auspiciado y conducido el PRIMER RECITAL DE POESÍA ECOLÓGICA DE ARGENTINA, en QUILMES, con la participación de una treintena de escritores y poetas de la zona, además del apoyo de la Dirección del Medio Ambiente de la Municipalidad de Quilmes, y la ONG ambientalista Conciencia Solidaria, un evento sin precedentes en la historia de la poesía en Quilmes, que se tituló RECITANDO POR UN SUEÑO ECOLÓGICO. 

    En el mismo, ha entregado cuantiosos premios como estímulo al talento de los participantes, además de plantar un árbol como corolario del evento, junto al poeta y cantor ecologista Oscar Tacho Soto, también de Quilmes.

    En el género de la poesía, ha participado en numerosas comunidades de escritores en Internet y en infinidad de Encuentros Literarios de Capital Federal y Gran Buenos Aires, difundiendo  desinteresadamente sus trabajos, con el objetivo de dar a conocer su poesía, por lo que agradece haber recibido ya más de 100 premios de diversas categorías en cuantiosas entidades literarias.

    En la actualidad está participando activamente en varios Encuentros Culturales de los partidos de Quilmes, Avellaneda, Berazategui, Lanús, Florencio Varela y Capital Federal, y está siendo invitado a varias audiciones de radios de la zona, para difundir su obra, que también se ha leído en una televisora privada de España. Es ampliamente conocida su vocación por la poesía ecológica, llegando a estar uno de sus famosos poemas ambientalistas titulado LLAMAMIENTO INTERNACIONAL A PLANTAR UN ÁRBOL, en la página del Control del Medio Ambiente de las Naciones Unidas. 

    OBRAS LITERARIAS:

    Abril de 2008 : Presentó un Compact Disk de promoción, con 22 poemas recitados, combinados con música de fondo, titulado "INCREÍBLEMENTE BELLA."
    Noviembre de 2008 : Productor y conductor del 1º RECITAL DE POESÍA ECOLÓGICA DE ARGENTINA.
    Diciembre de 2008 : Publicación en la Antología de Poetas titulada "COMPENETRADOS," (ISBN 978-987-24545-2-4) de Editorial Jarmat, coordinada por la poeta de Avellaneda Elba Regina García con sus obras tituladas "Calefacción a cariño", "El prisma del enamorado", "Lo que el viento nunca me llevó" y "Por qué escribo". 
    Enero de 2009 : Presentó su primer libro de poesías impreso, titulado "INCREÍBLEMENTE BELLA," (ISBN 978-987-05-5692-3) una colección de 104 poemas de varios géneros, auto editados en un hermoso ejemplar de 128 páginas, y confeccionado por él mismo, en materiales económicos, logrando así un abaratamiento de costos y la omisión de intermediarios.  De esta manera, se convirtió también en autoeditor de libros de bajo precio y tirada, encuadernados en papel. 
    Marzo de 2009 : Autoeditó su segundo libro, de poesía erótica, titulado "SENSUALMENTE ATRACTIVA" (ISBN 978-987-05-6245-0) con 59 poesías del género erotismo y sensualidad, nuevamente logrando un hermoso ejemplar de 128 páginas, para llegar con facilidad y economía a sus lectores. 
    Marzo de 2009 : Publicación en la Antología de Poetas de Avellaneda titulada "CON PLUMA DE POETA" (ISBN 978-987-24545-5-5) de Editorial Jarmat, coordinada por la escritora LILIANA ELISA GARCÍA MOJARDÍN. 
    Abril de 2009 : Participó en la "ANTOLOGÍA DE CUENTO CORTO 2009" del V ENCUENTRO NACIONAL DE NARRATIVA en BIALETT MASSÉ, a cargo de la escritora Daniela Selene Lorenzini, de Córdoba, con su primer cuento titulado "El Hueso." En la presentación de dicha antología, realizó un mini-recital de 7 canciones en las sierras cordobesas.
    Abril de 2009 : Intervino por primera vez en la FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BUENOS AIRES, con sus dos primeros títulos publicados. 
    Mayo de 2009 : Participó en la Antología "ARTE POR EL ESPÍRITU" publicada por la Editorial de la Municipalidad de Florencio Varela, que organizaron: ECA - Espacio de Cultura y Arte de Florencio Varela, AMOA - Amigos de Mokichi Okada Asociación de Florencio Varela, y CLV - Círculo Literario Varelense, bajo la coordinación de Cris Vazquez, quienes reunieron a unos 47 artistas, entre poetas y pintores, para crear un fantástico libro de poesía visual que combinó el arte, la poesía, y la espiritualidad. Allí se incluyó su obra "La multiplicación del paraíso".
    Septiembre de 2009 : Publicó su tercer libro impreso titulado "ASOMBROSAMENTE HERMOSA", (ISBN 978-987-05-6759-2) nuevamente una auto-edición de 160 páginas con 117 poemas, entre las que se encuentran unos 20 trabajos de poesía ecológica, completando así la trilogía de literatura en homenaje a la poesía y la mujer, y lo presentó oficialmente en la Feria del Libro LIBRARTE 2009 del Municipio de Berazategui. 
    Octubre de 2009 : Participó en la Antología de Poetas de Avellaneda titulada "VER CON CLARIDAD" de Editorial Jarmat, iniciativa de Elba Regina García que reunió a unos 40 escritores de Avellaneda y alrededores, mediante la poesía y la narrativa.
    Diciembre de 2009 : Participó en la Antología "POR QUÉ ESCRIBO" de los escritores de SADE Lanús y alrededores, autoeditando un hermoso ejemplar ilustrado de trabajos que reunieron a 31 escritores de destacada trayectoria, a cargo de Felisa Fernández Alberté, destacada líder cultural de Lanús.
    Enero de 2010 : Participó en la Antología "FLORES NEGRAS EN CONTACTO" - de LEO Ediciones Artesanales, iniciativa de la poeta María Rosa León, de Carmen de Patagones, Buenos Aires.
    Enero de 2010 : Su poema RECITANDO POR UN SUEÑO (ECOLÓGICO) fue publicado en un libro escolar de Chile, de 3º grado primario. Ver aquí.
    Febrero de 2010 : Fue votado por el público y un jurado, resultando en la posición Nº 24 entre 10.000 que se postularon para estar entre los "Mejores y más Populares Artistas Creativos de 2009" en el Rubro LITERATURA FILOSOFÍA Y PERIODISMO por la Plataforma Multicultural TALENT SEEKERS, como claramente se puede ver en el LISTADO DE GANADORES que se halla en EL SITIO WEB.
    Marzo de 2010 : Publicó su cuarto libro impreso titulado "EL LIBRO DE ORO DE RUBÉN SADA", un compendio en 160 páginas, de todos sus trabajos de poesía social, política, psicológica, bizarra, ecológica, y humorística, intentando manifestar que se puede hablar de cualquier tema, con la maravillosa forma de la poesía rimada. ISBN 978-987-25625-4-0
    Marzo de 2010 : Participación y edición de la Antología I "SABOR ARTÍSTICO," una obra de altísima calidad y con cuadros en colores, que reunió a 22 escritores de varios países, como Argentina, España, México, Italia y Uruguay, todos pertenecientes al foro del mismo nombre que lidera Eduardo Cortese de Buenos Aires. 
    Marzo de 2010 : Recibió el Segundo Premio en el CONCURSO MICRORELATOS del portal MINIFICCIONES por su relato en 200 palabras "ELISA", una conmovedora historia basada en un hecho real.
    Julio de 2010 : Publicó la “ANTOLOGÍA SUEÑO ECOLÓGICO”, un libro de 192 páginas ilustradas a todo color, coordinando la publicación de las obras literarias ecologistas de 58 autores de 6 países, a favor del cuidado del medio ambiente y la ecología. El libro constituyó el punto de partida de una trilogía de libros ecologistas que se publicarían en los próximos años, llevando un mensaje de vida,  esperanza y acción ecológica al mundo. Además, contuvo las obras literarias presentadas en el Primer Recital de Poesía Ecológica de Argentina, ocurrido el 15/11/2008. ISBN 978-987-1748-01-3.
    Julio de 2010 : Participó con su poema titulado "Mea culpa compartida" en la Antología "UNA LUZ EN LA OSCURIDAD" iniciativa de Elba Regina García, de Avellaneda. ISBN 978-987-1705-02-3
    Octubre de 2010 : Participó en la Antología Nº4 del GRUPO LITERARIO ALMAFUERTE, en el certamen de poesía Almafuerte 2008 (Partido de Berazategui-Prov. de Buenos Aires) con su poema de amor erótico titulado "Escaner".
    Noviembre de 2010 : Participó en la Antología "EL SABOR DE LAS PALABRAS" con sus obras "La muerte no me divierte", "El hombre embarazado", "Atardeceres eternos" y "Papá del corazón", libro autoeditado por el Foro "Sabor artístico".
    Febrero de 2011 : Intervino en la Antología de escritores de MIRAMAR, titulada "FIESTA DE LAS LETRAS", presentada en dicha ciudad costera junto a destacados artistas plásticos y escritores de la provincia de Buenos Aires, participando como invitado por la coordinadora y líder escritora María Felisa Fernández Alberté, en el DESCANSO DEL ESCRITOR de MIRAMAR.
    Abril de 2011 : El último domingo, recibió con gratitud otro premio, en el 6º Certamen de Poesía del Grupo Almafuerte en Berazategui, por su poema "EL ALPINISTA" siendo galardonado con el 3º Premio, diploma y medalla, por el jurado interviniente, presente en el evento.
    Mayo de 2011 : Publicó su quinto libro, titulado "SÓLO PARA ELLA", siendo el primer libro de poesías con imágenes en 3D - (3ª Dimensión o "Anaglifos"), colección de 120 de sus poesías, hermosamente ilustradas con 50 imágenes que dan la sensación de profundidad al verlas con un par de gafas 3D, que además vienieron incluidas con ese libro. ISBN 978-987-1748-25-9
    Junio de 2011 : Participó en la Antología "MISIÓN CUMPLIDA", la 10ª que organizó la poeta Elba Regina García de Avellaneda, Buenos Aires, mediante Editorial Jarmat, junto a destacados escritores y poetas de Buenos Aires, con su obra "El frontón del amor". ISBN 978-987-1705-07-8
    Julio de 2011 : Participación en la Antología "JUNTOS POR UN CAMINO" coordinada por el Círculo Literario Varelense, junto a 70 escritores. Fue presentada el 21/07/2011 en la Casa de la Cultura de Florencio Varela. ISBN 978-987-1748-35-8.
    Septiembre de 2011 : Publicación en la Antología Nº5 del GRUPO LITERARIO ALMAFUERTE, por su "3º Premio" en el certamen de poesía Almafuerte 2009 (Municipio de Berazategui-Prov. de Buenos Aires) con su poema erótico titulado "El alpinista". Además, en este mismo libro se publicaron sus obras tituladas "La cigüeña está en París", "Remedio para el insomnio" y "El sincericidio". ISBN 978-987-26352-2-0
    Octubre de 2011 : Coordinó la Antología "Despertar Ecológico", un libro en el que 50 escritores de varias partes del mundo, declamaron su reclamo en cuanto a la defensa del medio ambiente. El libro, hermosamente ilustrado, contiene 124 páginas repletas de obras en defensa de la ecología y las obras presentadas en el I RECITAL DE POESÍA ECOLÓGICA de 2008.
    Diciembre de 2011 : Fue premiado por la SADE LANÚS (Sociedad Argentina de Escritores, Filial Lanús) por su poema "El sincericidio" con una hermosa medalla de bronce, que logra que los premios recibidos por poemas, se eleven a más de 90 a través de su trayectoria literaria.
    Diciembre de 2011 : Publicación de su poema titulado "Camino de los cerezos" en la Antología "Apostando a la vida" , la 11ª que organizó la poeta Elba Regina García de Avellaneda, Buenos Aires, mediante Editorial Jarmat, junto a destacados escritores y poetas del conurbano de bonaerense. ISBN 978-987-1705-10-8 .
    Enero de 2012 : Participación en la Antología "Literatura del silencio" (ISBN 978-987-1748-57-0) publicada por SADE Lanús, dirigida por Felisa Fernández Alberté, con sus poemas: "Todo acaba", "Necesito tu palabra", "El silencio, melodía de las tragedias", "Utópica paz", "Ruidos molestos", "Moriré al lado del teléfono", "El piano solo" y "El sincericidio", poema premiado en dicha institución".  
    Abril de 2012 : Publicó su sexto libro impreso titulado "OCTONARIOS " , siendo el primer libro de poemas en castellano en el mundo, al que se le incorporó el CÓDIGO QR, con el objetivo de que fácilmente se pudieran copiar y reenviar los poemas y así difundirlos. El libro contiene 64 poemas hexadecasílabos de su autoría. http://octonarios.com  ISBN 978-987-1748-66-2
    Agosto de 2012 : Publicó tres de sus obras referidas a la libertad tituladas "Santa puerta", "El paredón" y su célebre "Libre" en la Antología 2012 del Círculo Literario Varelense en homenaje a Guillermo Enrique Hudson que se llamó "La tranquera está abierta", junto a 70 escritores de Buenos Aires. ISBN 978-987-1748-88-4 .
    Septiembre de 2012 : Publicó su séptimo libro impreso titulado " DESOPILANCIA SONRISADA " escribiendo como coautor junto al escritor Carlos A. Sorini, de Quilmes. El libro de 136 páginas está repleto de textos humorísticos, dando énfasis en el valor terapéutico del humor sano y la risa.  ISBN 978-987-1748-87-7
    Octubre de 2012 : Premio "Mención de honor" en el Concurso de Verano 2012 del Grupo Literario Almafuerte de Berazategui, recibiendo en la Feria del Libro "LIBRARTE 2012" dicho galardón por su obra poética "Eulogia Tapia, una mujer" que fuera dedicada a todas las mujeres en su día, en marzo del citado año.
    Octubre de 2012 : Participación en la "Antología homenaje a Carlitos Montenegro" coordinada por Marga Mangione de Berazategui, con el soneto "A Carlitos Montenegro". ISBN 978-987-1748-93-8
    Octubre de 2012 : Participación en la "Antología VI Duendes del sur" del Grupo Literario Almafuerte Berazategui (ISBN 978-987-26352-7-5) con sus obras "Libre", "El final de mi carrera" y "Déjame hacerte click".
    Noviembre de 2012 : Participó en la Antología "LOS CINCO SENTIDOS" (ISBN 978-987-1748-97-6) coordinada por Leticia Corsiforti, en Quilmes Oeste, Buenos Aires, sumando así más de 20 libros en los que co-participó como autor. Los poemas publicados allí fueron: "A puertas cerradas", "Ahora que volviste", "No me apuntes con tu F.A.L., soldado", "Lee" y "La poesía es arte y cultura".
    Diciembre de 2012 : Publicó su canción "Sólo un momento". http://www.goear.com/listen/eb1dd5a/solo-un-momento-ruben-sada-markus-schroder
    Abril de 2013 : Cofundador del Primer Congreso Internacional Ecológico Literario de Pehuajó, junto a los conductores  del multitudinario evento y fundadores del programa "Y volverán a ser árboles", Sr. Esteban Fauret y Sra. Isabel Daibes.
    Abril de 2013 : Presentó su tercera Antología Ecológica titulada "QUEHACER ECOLÓGICO" donde participaron 58 autores bajo la cosigna "qué hacer" para frenar la contaminación del medio ambiente y ayudar a la Tierra a purificarse de los daños de la depredación actual. Tapa del libro QUEHACER ECOLÓGICO: Clik aquí.
    28 de Abril de 2013 : Su poema "Y de repente" fue premiado en el Concurso de  Poesía y Narrativa 2013 de la Sociedad Argentina de Escritores - SADE Filial Bernal Quilmes.
    Septiembre de 2013 : Publicó nuevamente en la Antología Nº VII del Grupo Almafuerte de Berazategui, una obra literaria anual en la que ya había participado en cuatro años consecutivos, compartiendo páginas con destacados autores zonales, con sus sonetos titulados "En defensa de la rima" y "¡Cuánto agradezco el saber", además del poema "Todos los días uno". ISBN 978-987-29961-6-1.
    14 de Octubre de 2013 : Obtuvo dos premios importantes en el Certamen de Verano del Grupo Almafuerte, Secretaría de Cultura y Educación del Municipio de Berazategui. Se trata de los poemas "Cómo le habremos de pedir perdón" a Gaia y su "Apóstrofe al dictador".  http://premios-rubensada.blogspot.com.ar/
    Diciembre de 2013 : Recibió el "2º Premio" en el Concurso de Cuentos 2013 del BANFIELD TEATRO ENSAMBLE, publicándose así su cuento corto titulado "Escalones del medio" en la "Antología V" de esta entidad. ISBN 978-987-1991-12-9 
    Diciembre de 2013 : Publicó su octavo libro titulado: "POESÍA ANTISISTEMA". Fue una colección de 95 poemas de fuerte tono político y social, reunidos en 144 páginas y su tapa está ilustrada por Delia Arjona. ISBN 978-987-704-014-2
    Febrero de 2014 : Su soneto "El piano solo" fue leído en un programa de televisión de Colombia. (Vídeo y letra aquí: http://rubensada.blogspot.com.ar/2009/02/el-piano-solo.html
    Marzo de 2014 : Participó en la "Antología Soplos del Sur 2014" coordinada por la escritora Graciela Lerici, para la SADE SUR BONAERENSE DELEGACIÓN BERNAL-QUILMES. En la misma se publicó su poema "Y de repente" ganador del premio MENCIÓN ESPECIAL en el "Concurso El Primer Amor" de poesía y narrativa 2014, entregado por la SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES. ISBN 978-987-1705-40-5
    Marzo de 2014 : Su poema titulado "Pacto fallido" fue premiado con la publicación sin costo, en la "Antología Letras del Face 4" por Editorial Dunken, de Buenos Aires. ISBN 978-987-02-7362-2
    Abril de 2014 : Participó en la "ANTOLOGÍA SINFONÍA OTOÑAL" coordinada por la poeta Natacha Mell para la  Sociedad Argentina de Escritores SADE SURBONAERENSE, e impresa en tiempo récord por la CASA DE LA MONEDA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA, con su poema "Pacto fallido".
    Abril de 2014 : Participó en la "ANTOLOGÍA DE CUENTOS Y RELATOS - TOMO 2" publicada por la Sociedad Argentina de Escritores SADE Central, con su cuento "Escalones del medio".
    Septiembre de 2014 : Publicó la SEGUNDA EDICIÓN de su octavo libro "POESÍA ANTISISTEMA". (ISBN 978-987-704-037-1) con 117 poemas y 176 páginas, agregando material a la primera edición.
    Noviembre de 2014 : Publicación de su noveno libro titulado "EN 14 VERSOS - SONETOS",  (ISBN 978-987-704-048-7) en el que se incluyeron 115 sonetos luego de una breve reseña histórica de este género lírico que viene cautivando al mundo literario desde hace 8 siglos. 
    Su poema AL HOMBRE DE CAMPO fue publicado en un libro escolar del Ministerio de Educación de Chile, con tareas escolares didácticas. Ver aquí la tapa. Ver aquí la pág. 98.
    Octubre de 2015 : Participación en la Antología "Como una flor" (ISBN 978-987-704-083-8) publicada por SADE Lanús, con sus obras poéticas "Como una flor" y "Polinización". 
    Noviembre de 2015: Publicación de su décimo libro titulado: "De diez: Floreos, contrapuntos y décimas enriquecidas" (ISBN 978-987-704-085-2) 
    Diciembre de 2015: Antologado en el libro "Nuevos horizontes", Antología de la Sociedad Argentina de Escritores SADE SURBONAERENSE 2015, ISBN 978-987-3718-16-8.





    INCREÍBLEMENTE BELLA

    Ella es increíblemente bella, 
    qué inmensamente feliz me hace tenerla,
    te la voy a describir porque es perfecta,
    lee atentamente si quieres conocerla.

    Ella se inspira con la primavera, 
    en mí ha dejado gruesas huellas,
    no aguanto mucho tiempo su ausencia
    y conozco su más profunda esencia.

    Ella rompió de mi mente las cadenas, 
    y al mismo tiempo la tengo presa.
    Sus grilletes mis manos encadenan.
    Hace mucho estoy confinado a su celda.

    Cuando mis sueños despegan de la tierra, 
    mi mente todo el día en ella piensa.
    Estoy sentado a su lado en la mesa,
    y de noche conmigo se acuesta.

    Su inocencia es la de una doncella, 
    su enseñanza es la mejor maestra.
    Ella es armoniosa, de sabias letras,
    empieza suavecita, termina con fuerza.

    Ella es valiente como una guerrera, 
    puede expresar alegrías y penas,
    y su música es la de una sirena;
    ella es sublime como las estrellas.

    Cuando estoy muy nervioso me serena, 
    imprescindible en mi vida su presencia.
    ¿Cómo haré si no puedo tenerla?
    Si es como la sangre que corre por mis venas.

    Ella estará aquí cuando yo deje la tierra, 
    y hasta mi cuerpo quizás desaparezca,
    pero mi corazón quedará con ella,
    y cuidará de mis hijos como herencia.

    Ella es increíblemente bella 
    ya te habrás dado cuenta quién es ella,
    no haría falta decirte, amigo poeta,
    que LA POESÍA es increíblemente bella.



    SOY EL FRUTO DE TU FLOR 

    (Décimas honrando a la madre)

    En mi verso se aglutina
    mi más sensible homenaje,
    para ti, madre coraje,
    fuerte, bella y cristalina.
    Madre tierna, flor divina,
    en diestro hogar, la mejor,
    aquí te brindo mi amor
    sin disfraz falso ni máscara,
    pues debajo de mi cáscara
    soy el fruto de tu flor.

    Recibe, madre, mi afecto
    que desde mi esencia brota,
    con la más sincera nota
    de mi canto predilecto.
    Perdóname algún defecto,
    te lo pido, por favor,
    que este fruto y su dulzor
    te haga en el alma cosquillas,
    porque tengo en mí semillas
    de tu fructífera flor.

    Para ti, madre columna
    de un templo en el que soy prole,
    ejemplo que es una mole,
    del que mi senda es alumna.
    Mi camino se encolumna
    en tu sembrar mostrador,
    y quiero ser sembrador
    imitando así tu aporte,
    porque me has marcado el norte:
    ¡Soy semilla de tu flor!

    Que este homenaje circule
    por tus genes subcutáneos,
    mi respeto es espontáneo
    y hace que yo lo formule.
    Tal vez, madre, te titule
    con todo mi gran fervor:
    “Alborada de mi albor”,
    “Creadora de mi legajo”,
    pues soy de tu planta un gajo:
    “¡Yo soy fruto de tu flor!”

    Homenaje a mi madre, a 39 años de su partida.



    TE LLEVO EN MÍ

    Tu olor llevo impregnado en mi garganta
    y tu sabor se infiltra hasta en mis poros.
    Tus cabellos me entonan dulces coros,
    tu sonrisa es la vida que me canta.

    Llevo el sol de tu néctar, que me encanta,
    y el sopor de tus sueños tan sonoros,
    Y es el cielo, tu pecho que enamoro
    y tus manos, que abrigan como manta.

    Este inmenso amor, hoy se agiganta,
    transitando el camino de la vida
    cada mañana en que el sol se levanta.

    Y en el centro de mi alma en la que anidas
    hay toneladas de tu esencia, tanta,
    que alcanzan para el resto de mis días. 



    EL ALPINISTA

    Si logro “escalar” hasta tu ser
    llegando a tu mente allá en la cima,
    serás mi premio a recoger,
    mi amado galardón, y prima.

    Comienzo aferrándome a tus pies,
    besando hasta su huella con cosquillas.
    Tu alma se moja de placer,
    de abajo hasta tu pantorrilla.

    Esculpo tus piernas con cincel,
    columnas de marfi l, que maravillan,
    con roces que envuelven cual dosel,
    y manos que abrochan como hebillas.

    Tu vientre es un panal de miel
    que gota a gota sorbo en cucharillas.
    Tu ombligo, un perfecto redondel
    que espera impaciente la semilla.

    Tu espalda, llanura de oropel,
    pista donde mi vuelo aterriza.
    Tus pechos, cojines del Edén,
    asoman de tu torso, cual cornisa.

    Y sigo escalándote después...
    el bello corazón que te palpita,
    y galopa en respuesta a tu placer,
    siguiendo a la meta que me incita.

    Ya llego a tu cuello en desnudez,
    y brota de él piel de gallina.
    Tu boca clama a gritos con sed,
    y auxilio esas ansias con la mía.

    Color de atardecer hay en tu tez,
    tu olfato poro a poro me respira,
    y ruego a tus ojos que me den
    miradas que a los míos encandilan.

    Si llego a tu mente de mujer,
    serás mi premio y mi conquista.
    Mi mástil en tu sima clavaré,
    y seré sólo por ti “el alpinista.”

    Publicado en el libro “Sólo para ella – Poesía en 3D”
    Premiado en 6º Concurso de Poesía del Grupo Almafuerte de Berazategui Año 2011.



    AHORA QUE VOLVISTE

    “No sé si ya lo sabrás, lloré cuando vos te fuiste,
     no sé para qué volviste, qué mal me hace recordar.”
    Zamba para olvidar - Facundo Toro.

    Ahora que tú volviste con este amor reciclado,
    tal vez ni cuenta te diste que yo seguí enamorado
    de ti, mas cuando te fuiste mi mundo se vino abajo,
    y mi corazón heriste, partiendo mi alma en pedazos.

    Por ti mi alma se desviste hasta quedar en andrajos,
    y mis ojos cabizbajos no pudieron ver el cielo,
    esperando que este duelo sea una falsa quimera,
    ¡pero hoy terminó el invierno y volvió la primavera!

    Ahora que has vuelto, amor, todo el tiempo que perdiste
    puso mi espíritu triste y me he sentido tan solo,
    congelado hasta los huesos por el crudo frío del polo
    de la falta de tus besos y de todo lo que en ti existe.

    ¿Cómo es que pensar pudiste que yo me alzaría en vuelo?
    Si al caminar en tu suelo nunca aprendí a usar las alas,
    y al anclarme en esta jaula existí preso del miedo,
    y acompañé tus desvelos aún en épocas malas.

    Ahora que regresaste y se me hace hermosa la vida,
    se cicatriza la herida causada por el desgaste.
    De tus caricias yo bebo degustando sorbo a sorbo,
    resucitando este morbo de tocarte con mis dedos. 

    Gracias, amor, que volviste al bastión de nuestra playa,
    luego de andar volando sin rumbo en un mar canalla.
    Ha vuelto tu golondrina al nido que es nuestro mundo
    y nuestro amor más fecundo revivirá entre las ruinas.

    Ahora que has vuelto, mujer, y no es mentira mi queja,
    que la poesía que inspiras tiene el más grato sabor
    de pasión inconfundible, que entre las manos proclama
    que es verdad cuando se ama y el amor es invencible.

    Y ahora que has regresado fija en mis ojos tu vista,
    y el síndrome masoquista de no estar entre mis brazos
    del paso se nos retira para nunca más dejarnos,
    y nunca más alejarnos el resto de nuestras vidas.

    Publicado en el libro “Octonarios“





    PASEANDO SOLO EN EL DELTA

    Es otoño, pero el día destila la primavera
    recordando a la musa que se fue de mi planeta.
    Está ideal compartir momentos bellos, vivencias,
    disfrutar el viaje al sol es magnífica experiencia.

    Entonces decido hacer un paseo por el Delta
    desenchufarme los números y poder escribir letras.
    Y es mi gran inspiración este paisaje de vuelta,
    y mientras voy disfrutando me inspiro en este poema.

    Los sauces lloran a orillas, a ambos costados del río,
    como lloro yo este día en que extraño a mi amorío.
    La corriente que me impulsa en una cruel dirección,
    mi insociable corazón, adonde va ya no pulsa.

    El sol resplandece y hace brillo en el cauce del agua
    haciendo honor a su nombre: el gran “Río de la Plata.”
    Las olas mecen de un lado a otro lado esta barca
    y una emoción maravillosa me invade el alma, me atrapa.

    ¡Qué hermoso es el recorrido! Puedo la vida disfrutar,
    y de este paisaje magnífico desde aquí, del catamarán.
    Gente amable me saluda desde otro barco al pasar
    pues estas islas conforman un pequeño mundo de paz.

    Admirar esto tan bello me hace expresar gratitud...
    ¡esto sí que es buena vida, natural en plenitud!...
    Disfruté un bello día de esplendor y juventud,

    Hoy lo tuve casi todo... sólo me faltaste tú.



    DÉJAME HACERTE CLICK

    Quiero ser el que haga click en tu vida y en tu alma,
    déjame hacerte feliz, darle mi mano a tu palma.
    Soy como el software que entiende tu QR y tus barras
    y tus códigos ocultos en tus gestos y palabras.

    Quiero hacer click en tus labios, en tu sonrisa de hada 
    el que se traga el sabor de tus besos cuando amas,
    descodificar tus piernas y caderas cuando andas,
    descifrar qué es lo que sientes cuando te sientes amada.

    Quiero ser el que interprete las lunas de tu mirada,
    porque me gustas así, femenina y agraciada.
    ¡Cuánto quiero deducir lo que tu deseo guarda,
    traducir a sentimientos el vaivén hasta que ardas!

    Déjame seleccionar con ‘Control E’ tu programa,
    y con ‘Control C’ copiar tu superficie curvada.
    Pegaré con ‘Control V’ una simiente en tu hardware,
    una réplica de mí que será efecto a tu causa.

    Quiero ser el que hace click en tu cuerpo y en tu alma,
    en el ‘punto exe’ exacto en el que explota tu calma.
    Y el brillo de mil estrellas te alumbrará en la mañana,
    cuando te haga doble click hasta que tú digas ‘basta’.

    Publicado en el libro "Octonarios - poesía en código QR"




    LA ECUACIÓN DEL AMOR

    ¡Qué compleja es la ecuación del amor!
    Es más difícil que componer un poema.
    Mucho más arduo que hallar valiosa gema.
    ¿Por qué razón uno más uno, no es dos?

    ¿Por qué no puedo encontrar la solución,
    ni tampoco resolver este teorema?
    Muy complicado resolver este dilema:
    No se resuelve ni con ordenador.

    Es una hipótesis sin tesis el amor,
    y no se pueden redactar sus lemas.
    Su teoría rompe todos los esquemas,
    y no se puede obtener por deducción.

    ¡Cómo encegueces cuando ves el sol!
    Y con su fuego, tus neuronas quemas.
    ¡Qué fácil es, en cambio, hacer las cuentas!
    Pero éstas no funcionan con amor.

    ¿Por qué no puedo descifrar esta ecuación?
    ¿Y por qué en el afecto no hay reglas?
    ¿Cómo se hace para sumar dos letras,
    y que el resultado no me tire error?

    No lo sé, no hay común denominador,
    creo, ni Pitágoras me resuelve ésta.
    Estoy cansado ya de andar a tientas,
    sin hallar cómo resolver esta ecuación.



    ARDIENTES CANDILEJAS

    Entre ardientes candilejas
    y un desborde de pasión,
    nuestra vida de pareja
    tiene el más fogoso amor.

    Enredados cual madeja
    con colores tornasol,
    en esta noche bermeja
    nuestra alcoba es un crisol.

    La tormenta ya despeja,
    ¡Esto es una bendición!
    Se evaporaron las quejas,
    Ha vuelto a brillar el sol.

    Me pides que te proteja,
    y te doy mi protección.
    Por tu dulce miel de abeja,
    me haces perder la razón.

    Relucen bajo tus cejas
    tus ojos como un farol;
    destellan, y en ti reflejan
    brillo hermoso de charol.

    ¡Qué circunstancia compleja!
    Los dos perdiendo el control,
    ambos presos entre rejas
    en la cárcel del amor.

    Entre ardientes candilejas,
    ¡qué dulce es nuestra fusión!
    De ti ya nada me aleja,
    ha retornado la unión.



    SERENATA A LA LUZ DE LA LUNA

    Esta luna que por cierto no es dibujo
    me hace cantarte esta serenata.
    Tu y yo solos, ardiendo cual fogata
    abrazados entre el son que nos sedujo.

    ¡Maravilla lo que la luna nos produjo,
    mientras dedico a vos esta cantata!
    Miro tus labios de color rojo escarlata,
    ¡y me atrapan tu cariño y dulce embrujo!

    Durante nuestra velada todo es lujo:
    este bosque, nuestro río color plata,
    hasta Diana en el cielo está sensata
    y nos regala su casto y blanco flujo.

    Esta dulce melodía nos condujo
    a una bella conexión bastante grata.
    Bajo arboledas, hermosa caminata,
    a cantarte mi cariño, sí me indujo.

    Te amaré por siempre, y sin tapujos,
    admiraré mujer, tu ternura innata.
    Y cuando concluya esta bella serenata
    nuestra luna nos derramará su influjo.





    PRESENTÁNDOME

    Me dispongo a presentarme
    y lo hago de esta manera,
    con la décima campera
    los invito a acompañarme.
    Gracias, pues, por escucharme
    lo que les voy a brindar,
    con la alegría del dar
    y les pido aquí también, 
    llámenme nomás Rubén,
    pa’ lo que gusten mandar.

    Este libro es una fiesta 
    porque es mi número diez,
    traigo especial interés,
    traigo espinelas a cuesta.
    En las páginas que restan
    a amigos voy presentando,
    porque es algo bueno cuando
    tiene amistad el trovador,
    y la lira del cantor,
    lo acompaña musicando.

    Mi acorde tendrá el latido
    del alma de un gran amor,
    y aunque no brille en fulgor
    tiene un honesto sentido.
    En mi sueño está prendido
    y le agradezco al maestro,
    Emanuel, payador diestro,
    que en cada clase nos guía
    para hacer buena poesía
    con raíces de lo nuestro.

    Transito lo que he elegido
    con mi esposa, bien criolla,
    más valiosa que una joya,
    me inspira versos floridos.
    Compañeros muy queridos,
    me brindan siempre el respeto,
    y por eso les prometo
    que nunca habré de cansarlos
    y jamás voy a engañarlos
    y en esto, me comprometo.

    No traiciono a mi bandera 
    pregonando la verdad,
    soy juglar en libertad
    de la república entera.
    Si digo frases sinceras
    pobladas de sentimiento,
    gritando mi descontento
    pues soy honesto y genuino,
    aquí canta un argentino
    soltando su voz al viento.

    Mi homenaje al que trabaja
    y construir es su consigna,
    que quiere una patria digna,
    sin vagancia que la ultraja.
    No hay bolsillo en la mortaja
    y en dedicado preludio,
    tiro fiscal interludio
    por quien roba en peculado
    los erarios del estado:
    ¡para ellos va mi repudio!

    Canto a la gente mayor
    padre, madre, tío, abuelo,
    con el canto de mi suelo
    que da alabanza y amor.
    Cada uno fue el autor
    de la patria en fundamento,
    y pido le den aumento
    a todos los jubilados,
    que cumplan lo que han firmado:
    el ochenta y dos por ciento.

    Luego elogio al estudiante
    que el porvenir hoy se labra,
    esgrimiendo la palabra
    con sentimiento vibrante. 
    Con un rumbo palpitante
    dedica tiempo y virtud
    demostrando su inquietud,
    toda persona que estudia,
    y que de a poco preludia
    su ilusión de juventud.

    Le canto a la paisanada,
    dicéndole a voz en cuello,
    que mi estrofa tiene el sello
    de promisoria alborada.
    Un destino de avanzada
    tendrá el país si se une,
    si el delito no es impune
    triunfaremos, lo aseguro,
    mi verso alumbra el futuro
    lamento, quizá importune.

    Por eso quiero dejarle
    estas décimas cantadas,
    lean siempre a Rubén Sada
    y atención habrán de darle.
    Si a alguien no ha de gustarle
    y cree mi verso dañino,
    que sepa: ¡soy argentino!
    Yo sigo el paso de Fierro,
    y aunque me larguen los perros
    denunciaré al asesino.

    Seguiré en este camino
    aunque me chillen los teros,
    pues sigo en el derrotero
    de Betinotti y Gabino.
    Este ha sido mi destino,
    el miedo no me atormenta,
    peor es llevar la afrenta
    de ser cómplice del mal,
    y a la enseña nacional
    agujerearla fraudulenta.  

    Bueno, aquí ya presenté
    flores fragancia de rosas
    y algunas muy espinosas
    de las que luego hablaré.
    Con esperanza y con fe,
    como un diestro sembrador,
    siembro semillas de amor
    y con un noble motivo
    defiendo el canto nativo:
    ¡el canto del payador!

    (Décimas pertenecientes al libro DE DIEZ)



    EN APENAS UN METRO DE TIERRA

    "La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en [poder] hacer lo que se debe".
    (Ramón de Campoamor, poeta español. 1817-1901).

    En apenas un metro de tierra
    puedo hacer que florezca la vida,
    que del tosco terrón inmovible
    asome la rosa que en su vientre anida.

    En apenas un metro de tierra
    puedo un brote plantar, o semilla,
    que en mil años se transforme en bosque
    que dé inspiración a la aves que trinan.

    Puedo echar al descanso mi espalda
    o aunque pesen mis piernas heridas,
    puedo dar el intrépido paso
    de un largo camino hasta hallar la salida.

    En apenas un metro de tierra
    que se precie de ser productiva,
    puedo hacer un agujero y que brote
    tanta agua que calme la sed del que pida.

    Puedo hacer que mi sombra proyecte
    los fantasmas que a mi cuerpo erizan,
    y que el peso del tiempo haga un sello
    igual a las huellas que mis plantas pisan.

    En apenas un metro de tierra
    la esperanza del sol me acaricia,
    y al enfoque del prístino cielo
    las aves que pasan me alegran el día.

    Puedo ser aguijón del equino ([1])
    y luchar contra la pus maldita,
    o esgrimir la curación estoica
    blandiendo mi arma: la palabra escrita.

    ¿Qué es un mísero metro de tierra
    sino un grano de polvo en el cosmos?
    ¿De qué vale el orgullo del hombre
    si por su codicia lo destruye todo?

    Es tan sólo este metro de tierra
    que a mi carne caliente cobija...
    ¿Para qué ser el dueño del mundo?
    ¡Si en un sólo metro mis huesos se enfrían!

    Sólo quiero mi metro de tierra,
    ¡cuán pequeña en verdad es mi porfía!
    ¡Déjenme que yo siga soñando…
    que el metro de tierra lo tendré algún día!

    ([1])  En una de las más famosas alocuciones de Sócrates en su defensa, (relatada por Platón en el siglo V A.C.), Sócrates metaforizó ser un tábano y el Estado un gran caballo perezoso que necesitaba ser despertado. Se consideraba a sí mismo como un tábano, un pequeño insecto que con su aguijón se podía convertir en una verdadera molestia para animales de mayor tamaño. Decía que la divinidad lo había colocado junto a un caballo grande y noble, pero un poco lento por su tamaño y con la necesidad de ser aguijoneado para despabilarse. El animal no era otro que el Estado griego, con sus políticos e intelectuales.




    (DÉCIMAS CONTRA LOS CORRUPTOS)

    "La corrupción es la mayor amenaza a las democracias de América latina".(Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010,  Príncipe de Asturias de las Letras 1986)


    Cada 4 de junio, en Argentina, es el "Día de la Lucha contra la Corrupción", en homenaje a Alfredo Pochat, funcionario de la ANSES que murió asesinado intentando combatirla. Cada 9 de diciembre es el "Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción".

    Perdónenme el exabrupto,
    voy a decir lo que pienso,
    de un modo brutal, intenso,
    denunciando al que es corrupto.
    Mis versos serán abruptos
    gritando a la corrupción,
    que depreda a la nación
    escondiendo plata en Suiza,
    rapiñando las divisas
    con las garras de un halcón.

    La política es un asco
    porque a ellos se confía
    cuidar la soberanía
    y nos mandan al peñasco.
    Sus promesas son un fiasco,
    mienten antes de elecciones,
    y en todas las votaciones
    da lo mismo el resultado,
    no importa quién ha ganado
    el saqueo es de a millones.

    Una vez que ya subieron
    empiezan los negociados,
    y tendrán mucho cuidado
    ocultando lo que urdieron.
    A sus parientes pusieron
    en brillantes puestos claves,
    y les brindaron las llaves
    de blindadas cajas fuertes,
    que les dieron “buena suerte”
    a amigos y familiares.

    Disculpen si les soy franco,
    yo en mis décimas no le erro,
    también lo decía Fierro
    y por eso no me estanco.
    La patria irá hacia el barranco
    si eliminan la justicia,
    por causa de su codicia
    compran a jueces con plata,
    y la ley en la fogata
    queman con saña y malicia.

    La patria tiene enemigos
    que están aquí entre nosotros,
    no los busquemos en otros,
    pues se disfrazan de amigos.
    Esto es el peor castigo
    que invade a nuestra nación,
    las lacras, la perdición
    pues generan odio y muerte,
    librarse sería suerte,
    librarse una bendición.

    Juran lealtad a la bandera
    mas, viven de la traición,
    su meta es un gran bolsón
    con mucha plata extranjera.
    Con la muerte se adineran
    y en conducta fratricida,
    su propósito en la vida
    es acumular dinero
    asociándose a banqueros
    de codicia desmedida.

    El pueblo no reacciona,
    parece que está dormido,
    no protesta ni hace ruido
    contra quienes más traicionan.
    La justicia no funciona
    y el juez, por unos morlacos,
    permite grandes atracos
    a las arcas, ya vacías,
    que son la vil alcancía
    de ladrones y bellacos.

    Por eso, ¡pueblo argentino,
    límpiate de la inmundicia!
    Erradica la avaricia
    y al codicioso dañino.
    Que el tenebroso camino
    que hunde al país en ruinas
    se transforme en luz divina
    erradicando al oscuro,
    para que brille el futuro
    de argentinos y argentinas.



    NO SEAS IDIOTA ÚTIL DE LA ELITE

    (Soneto con estrambote)

    Ante la orden que “por tu patria mueras”
    no le obedezcas como simple idiota. 
    La “elite” que manda, al mismo tiempo azota
    con sus saqueos a la patria entera.

    Vociferan lealtad a una bandera,
    que a sus “cuentas bancarias” es devota.
    Sus robos catalogan de “patriotas”
    liberando a los narcos las fronteras.

    No seas nunca “usado” por la “elite”,
    ellos no envían sus hijos a las guerras.
    Su amor es al dinero, no a la tierra.

    Te mandan a morir, desde una “suite”,
    festejan en la elite, a ti te aterra.
    La elite se enriquece, a ti te entierran.

    ¡No mueras por tu patria!
    ¡Mejor, defiéndela, y vive por ella!
    La antipatria elite, manda y atropella.

    Soneto publicado en el libro EN 14 VERSOS



    DESEMPLEADO

    Él se siente un paria, un inservible,
    él se piensa un inútil, imperfecto.
    Peor que una larva, o que un insecto,
    él se siente un parásito terrible.

    Su vida ha cambiado, y será horrible
    que nadie valorice su intelecto.
    Le da el cruel desempleo, mal aspecto,
    y el quebranto de su fuerza es visible.

    La firma de un jefe asomó siniestra
    al final de una contrata burlona.
    Y tumbado quedó, frío en la lona.

    Su amputado valor de mano diestra
    lo enjaula al desahucio de la calle,
    mientras espera que el sistema estalle.




    LA INFLACIÓN: IMPUESTO A LA DIGNIDAD

    Un impuesto de cobro compulsivo,
    un gravamen lo aplasta. Él padece.
    Cada vez compra menos. Precios crecen,
    y acortan su poder adquisitivo.

    Sueldo exiguo. Sus gastos, excesivos.
    La canasta esencial se le encarece.
    De atuendo y alimento ya carece,
    y de remedios, para seguir vivo.

    El gobierno es bastante irresoluto,
    recaudan más, mas la inflación no baja.
    Y cuanto más dinero haya en la caja

    más aumentos serán nuevos tributos.
    El pobre y quien trabaja están de luto.
    Su dignidad se agrieta y resquebraja.




    EL CALIFATO BILDERBERG

    Desde Bilderberg rige un califato
    que desprecia a las gentes que los votan.
    Aunque son dictadura, no se nota
    pues disfrazan de "libre" su mandato.

    Su Dios Capita'listo' es su relato,
    deciden quién les sirve y a quién botan.
    No conciben la mínima derrota
    ni entregar su poder en arrebato.

    Mientras mengua tu sueldo aumenta el de ellos,
    ladrones de corbata y blancos cuellos.
    Allí Alá y el Corán son los mercados.

    Cuando los pueblos despierten, airados,
    y se den cuenta el engaño de aquéllos,
    se tendrán que enfrentar a sus soldados.





    REFUGIO

    Un pájaro asustado metiose en una casa, 
    lugar desconocido, huyendo de un tifón,
    colérica inclemencia, su vida en amenaza,
    y abierta una ventana, entró por el balcón.

    Un vendaval violento, tupida lluvia arrasa,
    su nido habrá caído del fuerte ventarrón.
    Atrás quedó el paisaje, su hogar, su bella plaza,
    adentro hay buen refugio de calma y bendición.

    Tan sólo una criatura, un pájaro pequeño,
    buscó sobrevivir y emprendió rápida acción.
    Entonces, ¿por qué insisten los hombres con empeño

    en contra de la vida, con guerra y destrucción?
    El sabio pajarillo se refugió en su sueño,
    y huir de la tormenta logró su salvación.




    DISFRAZ DE PALOMA

    Vestidos de palomas, tus halcones
    han rapiñado la esperanza cierta,
    embargando ilusiones que hoy son muertas
    nos defraudaste en miles de millones.

    Peste fue tu corrupción, aunque encubierta,
    y derramaba sangre a borbotones,
    tus socios jueces besan a bribones
    con lenguas mentirosas muy expertas.

    ¿Por qué estúpida causa enriqueciste?
    ¡Si no tendrán bolsillos tus mortajas!
    ¿Por qué robaste y lo guardaste en cajas?

    ¿Por qué en negocios turbios te envolviste?
    ¡Sol de una nueva república se asoma
    y hoy se ve bien tu disfraz de paloma!



    SIRIA

    Desparramaste genes por el mundo,
    brotó en suelo fecundo tu semilla.
    ¿Por qué estás en estado moribundo
    quebrándote en masacres que te astillan?

    Un dolor me acongoja muy profundo,
    con pesar que desborda a mis mejillas.
    Un vano hedor a muerte, insano, inmundo,
    está gritando “¡Paz!” desde tu arcilla.

    Pide Abel: “¡Valorícese la vida!
    ¡No más muertos, en guerras fratricidas!
    ¡No más odio, ni manos homicidas!”

    "Salam", Siria, tierra de mi abuela Lilia.
    Que un sol de paz alumbre tus vigilias,
    y a los niños, felicidad en familia.



    DELIA

    Tu nombre con “de” empieza, de dulzura,
    y dejaste en mí, tu hermosa huella.
    Por siempre te amaré, preciosa Delia,
    tus ojos me iluminan de luz pura.

    Mi simiente incubaste en tu cintura,
    cinco veces, por nueve lunas bellas.
    Tan sublime, que todas las estrellas
    se postran a los pies de tu hermosura.

    Por ti he vuelto a tener fe nuevamente
    en la invencible fuerza del amor,
    y florece en otoño nuestra flor

    con el frescor del agua de vertiente.
    Porcelana es tu piel, Delia, delicia,
    amo hasta el céfiro que te acaricia.





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  • 01/15/17--10:09: RICARDO SILVESTRIN [19.863]

  • Ricardo Silvestrin

    Ricardo Silvestrin (Porto Alegre, 17 de mayo de 1963) es un escritor y músico brasileño. 

    Graduado en Artes por la UFRGS, en 1985. En el mismo año publicó su primer libro de poemas, "Viagem dos olhos", por Coolírica editora. Desde entonces, otras 15 obras de poesía ha publicado. Ganado 5 veces el Prêmio Açorianos de Literatura, como poeta (1995 y 2007), como autor de un libro para niños (1998), como editor (Ameopoema editor, 2005) y el más destacado de medios (el programa de radio  "Transmissão de pensamento""La transmisión del pensamiento", 2008). Su libro de 2004,  "É tudo invenção" fue seleccionada para representar a Brasil en la 41ª Feria de Literatura Bolonia e integra la base de la Biblioteca del Estudiante brasileña, el FNLIJ, además de formar parte de los programas de PNBE y aptitud de lectura en  Idade Certa.

    Ha participado en varias antologías, entre ellas la revista "Frogpond" antología mundo del haiku, publicado en 2000 por la Sociedad de Haiku de América en Nueva York. En 2008 se publicó su primer libro de cuentos, "PLAY". Al año siguiente, su primera novela, "O Videogame do rei".

    En 2001, con los poetas Alexandre Britto y Ronald Augusto creó el grupo musical: os poETs. Acompañado de músicos invitados, los poetas han actuado en Sao Paulo, Río de Janeiro, Manaos, Brasilia y Curitiba, además de varias ciudades de Rio Grande do Sul y Santa Catarina    cantando sus propias composiciones, y ya han grabado dos CDs: "Música legal com letra bacana" (YB Gravadora, 2004) e "os poETs 2" (Loop Reclame, 2009). En 2013, os poETs ao vivo, DVD para mostrar en Mario Quintana, Casa de la Cultura. 

    De 2003 a 2009, Ricardo Silvestrin escribió una columna quincenal en el diario Segundo Caderno do jornal Zero Hora. De 2008 a 2011, dio clases de guión y dramaturgia en Curso de Realização Audiovisual da Unisinos.

    En diciembre de 2010, fue designado para hacerse cargo del Instituto Estatal del libro, una posición que mantuvo hasta mayo de 2012.

    Es columnista del sitio de la revista Musa Rara e da revista Lamás Medula, da Argentina.

    WEB: http://www.ricardosilvestrin.com.br/

    Libros publicados:

    2013: "Metal" (poesia, Artes e Ofícios Editora)
    2013: "Los Seres Trock" (poesia infantil, Montevideo, Topito Ediciones)
    2009: "O videogame do rei" (romance, ed. Record )
    2009: "A moda genética" (poesia infantil, ed. Ática )
    2008: "Transpoemas" (poesia infantil, ed. Cosac Naify )
    2008: "Play" (contos, ed. Record)
    2006: "O menos vendido" (poesia, ed. Nankin)
    2005: "Mmmmmonstros!" (poesia infantil, ed. Salamandra)
    2004: "ex, Peri, mental" (poesia, ed. Ameopoema)
    2003: "É tudo invenção (poesia infantil, ed. Ática)
    1998: "Pequenas observações sobre a vida em outros planetas" (poesia infantil, ed. Projeto) (reed. em 2004 pela ed. Salamandra)
    1995: "Palavra mágica" (poesia, Ed. Massao Ohno)
    1992: "Quase eu" (poesia, coleção Petit Poa, SMC)
    1988: "O Baú do Gogó" (poesia infantil, ed. Sulina)
    1988: "Bashô um santo em mim" (haicais, ed. Tchê)
    1985: "Viagem dos olhos" (poesia, ed. Coolírica)




    Poemas do livro Typographo (2016), de Ricardo Silvestrin:


    CORO

    Máscara do riso,
    máscara do choro.
    - A vida é improviso,
    comenta o coro.

    Máscara do choro,
    máscara do riso.
    - Com dente de ouro,
    vale mais o sorriso?

    Máscara do riso,
    máscara do choro.
    - Viver é só isso,
    o nada é o tesouro.

    Máscara do choro,
    máscara do riso.
    - Coroa de louro
    na chuva de granizo.




    EQUILÍBRIO

    Carrossel de estrelas
    gira sobre nossa cabeça.
    É impossível retê-las.

    Pelo lado de dentro,
    acompanha o pensamento,
    feito do que se faz o infinito.

    E, no entanto, um eu
    tenta encontrar o equilíbrio,
    andando no céu como um ébrio.

    Nuvem se desfaz em fumaça,
    roda o relógio na torre,
    avisando que a vida passa,

    que o tempo escorre.
    E, no entanto, um eu
    vive sóbrio de porre.

    O que se vê está fora de foco,
    é só a luz sobre as coisas,
    consumidas na dança do fogo.

    O oceano trama com a lua
    a tormenta, a bonança, enquanto 
    um eu, com os pés no chão, flutua.




    PRODUÇÃO

    Não deixe ninguém ver o morto
    antes que esteja arrumado.
    Nem de lado, nem de bruços,
    na sua caixa nova
    à prova de soluços.

    Não o mostrem ainda,
    enquanto se acostuma
    com a morte que chega,
    com a vida que finda
    na moldura de flores.

    Guarde pra depois todas dores,
    condolências, pêsames
    e expressões esquisitas.
    O morto está se preparando
    pra receber as visitas.




    METRO

    Se o poeta conta sílabas,
    o caos todo se ordena,
    o dinheiro não acaba,
    ou tudo é alheio, vento, vário,
    e o poeta perde a conta,
    perde o prazo, paga juros?

    Se o coitado conta sílabas,
    a incerteza se conforma,
    as respostas andam em fila,
    inconsciente se decifra
    no meio da rua, dia claro?

    Pois assim parecia ser
    quando o poeta, quando o mundo
    eram um número pequeno,
    fácil de contar nos dedos.




    OVO

    É fácil vender armas
    a quem vive em guerra,
    a um cérebro preguiçoso
    vender a nova novela,

    viciar um beija-flor
    com água e açúcar,
    a você e a mim mesmo
    com a eterna desculpa.

    É fácil ser o herói
    que nunca entra na luta,
    obrigar mais um filósofo
    a ter que beber cicuta,

    por em pé o ovo óbvio
    a uma plateia obtusa.




    LABIRINTO

    Felicitar a felicidade dos outros.
    Hoje o sol vai brilhar para todos.
    Mesmo quem vive só e no escuro
    vai se aquecer e retomar a vida.

    Está escrito com letra ilegível
    que uma alegria invisível e teimosa
    se oculta no labirinto da rosa.

    Felicitar a felicidade alheia, remota,
    quase uma ideia numa língua morta.




    VARIANTES

    Não haverá mais rascunho
    escrito de próprio punho.
    Os erros e acertos somem
    deletados em redemunho.

    Jamais saberão as variantes.
    O depois apagou o antes.
    Pra sempre, até o infinito,
    vale o que está escrito.

    Estudiosos estudantes,
    curiosos professores,
    mestres e doutores,
    bolsistas, doravante,

    o texto é este e pronto.
    Poema, romance, conto,
    está feita a escritura.
    Aberta continua a leitura.




    SEGURO

    Ninguém pode viver numa canção
    como no útero protegido da mãe.
    Uma hora vai sair,
    a canção tem que acabar.

    Há músicas dissonantes e inacabadas,
    partituras para executar o silêncio,
    baquetas quebradas,
    cordas rompidas.

    Sobra a melodia da fala,
    linear e rala.

    Ninguém,
    se alguém não for assim,
    me diga.
    Ninguém fez seguro
    contra infelicidade.



      
    O VELHO ILUSIONISTA

    O velho ilusionista na tarde de madeira
    e pouca luz.

    E como está distraído,
    quase sem existir por inteiro,
    vamos entrar na sua aura de fumaça.

    Atrás do pano surrado da sua alma,
    baralhos marcados, cartuchos com panos coloridos,
    nada disso se encontra.

    Apenas um silêncio.
    Silêncio não:
    se escutar bem,

    apenas imagens, pontos, linhas,
    se virar tem barba,
    se virar tem cabelo.

    E um suspiro profundo,
    cansado
    por repetir os mesmos truques.

    Mas, antes que pergunte
    se quer largar tudo,
    uma explosão de espoleta o projeta.

    Para onde?




    DANÇA

    Sim, existe a dança:
    o corpo solto avança
    e recua leve nos passos
    matemáticos, um, dois, um,
    como se fosse mais fácil
    viver num tempo menor,
    brincadeira de criança
    que sabe de cor o roteiro
    e ri na hora marcada.

    Fora da dança, o infinito
    nos convida, nos seduz
    com passos improváveis,
    mas temos dois olhos,
    apenas duas pernas,
    e, sobretudo, duas mãos
    onde só cabe um punhado
    de estrelas.



    CONTAGEM REGRESSIVA

    Você já tem todo este tesouro
    e ainda quer mais.
    Se o mundo findasse hoje,
    estava de bom tamanho.
    Ouro fundido por séculos,
    o sol feito à mão,
    erguido a cada dia.

    Você já tem toda a riqueza
    e reclama que falta um pedaço
    na fatia que você mesmo comeu.

    Você queria que o gozo
    durasse pra sempre,
    que o corpo seguisse rijo
    e acha que sai perdendo
    quando troca cada dia da juventude
    por outro novo da velhice.

    Você tem toda a razão,
    você agora queria ser deus,
    mas não dá mais tempo.




    (do livro Metal, Ricardo Silvestrin, Artes e Ofícios Editora, 2013)


    Nada garante que esta noite
    se apague no claro do dia
    só porque um dia antes
    era assim que acontecia.
    Dorme teu sono, acorda dissonante,
    sem saber se eras tu
    ou tua sombra
    que do sonho emergia.
    Lava teus olhos, cospe na pia.
    Enquanto dormias,
    o espelho estava acordado.
    Abre a janela, espia:
    quem sabe o mundo
    ainda está do outro lado.


    *


    a gente é metade mãe
    metade pai,
    mas só no momento
    da fecundação

    depois, metade gesto
    metade pensamento

    gestos como os do pai
    ou da mãe
    feitos sem perceber

    pensamentos alguns livres
    outros herdados

    a casa é ampla
    cabem mais metades

    palavras dos amigos
    novos gestos aprendidos
    na admiração



    Tela 1

    Um homem azul anda de bicicleta.
    Velho, velho e nu.
    Seu rosto riscado
    de quem não tem
    mais nada a perder.
    Seus pés no pedal
    em direção ao prazer.
    Prazer de quê? De viver.
    Mesmo sabendo que vai morrer.
    E morrer logo, pra ontem,
    cada hora uma vitória.
    Um passeio no azul,
    o moribundo nos convida a viver.
    Mas estamos muito vivos pra viver como ele,
    sem nenhum segundo de morte.
    Nossos rostos ainda não estão riscados
    nem pintados de azul.




    Tela 20

    A bailarina, tão suave,
    quase não existe.
    O vestido verde
    se dilui no verde
    da luz,
    mas ela,

    que é cor de pele,
    quase some,
    na ponta dos pés,
    a um palmo do chão.
    Se a jogarem pra cima,
    e sempre jogam,
    não volta.




    Tela 24

    A mulher está dizendo
    para o marido
    que cortar tantas árvores
    não presta.
    Ele disse que refloresta.
    Ela falou que é o mesmo
    que matar pessoas
    e fazer filhos.




    Tela 28

    Ele está metade inteiro
    e metade em decomposição.
    Metade morreu primeiro,
    metade não.




    (do livro O Menos Vendido, Ricardo Silvestrin, Nankin Editorial,, 2006)


    Uma música não precisa mais que três minutos.
    Um haicai, alguns segundos.
    Mas podem durar a vida inteira.
    Um filme, duas horas no escuro.
    Um romance, muitas noites em claro.
    Um quadro o tempo todo.
    Até que se canse,
    ponha outro em seu lugar.
    Uma escultura numa praça,
    mesmo com chuva,
    mesmo que se mude de cidade,
    ela está lá


    *


    Este poema 
    é uma boa chance 
    pra você ficar calado. 
    Nada soa 
    além do silêncio 
    desta partitura. 
    Uma palavra 
    como esta 
    dançando 
    na sua cabeça. 
    Nenhuma outra lei 
    além da leitura.




    EU

    Véu que revela
    e oculta
    conforme a vontade
    do vento.
    Sombra do som,
    senda no sonho,
    aqui se esconde um eu
    livre de mim e de você.

    Aonde ele vai,
    por que ele é assim,
    ninguém pode saber.
    Um eu em terceira pessoa.
    Senhor absoluto
    da sua casa de papel.


    *


    o corpo nomeado e dissecado pelo anatomista
    o sexo com luvas de borracha do ginecologista
    o corpo loteado e tabelado pela prostituta
    o sexo à espera no banco de espermas
    o corpo sem o dono no sono
    o sexo sem nexo do sonho
    o corpo sem sentido do morto
    o sexo solitário do rato no laboratório






    o que nasce
    da terra
    o que nasce
    do bicho
    o que nasce 
    da cabeça do homem

    o que vem e floresce
    o que nasce, chora, cresce
    o que nasce de ferro, de plástico, de cobre, de borracha, de papel
    o que nasce do pincel
    o que não é ave e voa no céu
    o que ainda não nasceu
    mais leão que o leão
    mais flor que a flor
    mais homem que o homem
    o que nasce da cabeça do homem



    Sobre o Livro de Ricardo Silvestrin: “O Menos Vendido”(Poemas).

    Por Armindo Trevisan

    Um dos maiores prazeres literários consiste em descobrir um verdadeiro poeta e, de quebra, um poeta verdadeiro.

    Verdadeiro poeta é quem escreve poemas que são poesia.

    Tal descoberta, hoje em dia, é rara. Já era rara no tempo de Homero e Virgílio! Com o surgimento da mídia, tornou raríssima.

    Compor poemas virou algo tão insólito como formular a Teoria da Relatividade na bagunça de um comício, ou apertar a mão de Fernando Pessoa no interior de uma discoteca praiana.

    Pode-se, porém, indagar:

    - Quem deve ser qualificado de Poeta verdadeiro?

    A resposta é uma só: quem escreve poemas, a partir de si mesmo, e da nação, ou povo, com o qual está identificado - poemas que possuam autêntico conteúdo existencial, e uma forma poética não só não decalcada em modelos ultrapassados, como também criativa.

    Poeta verdadeiro é quem se esforça por chegar ao homem - o homem concreto que subjaz a qualquer animal racional.       

    Que o homem seja um substantivo concreto, basta vê-lo comendo um cachorro-quente, na rua, a mostarda a cair-lhe pela boca. Que a natureza humana seja, em geral, substantivo abstrato, basta deter-se num dos tantos discursos demagógicos, ou numa efusão televisiva, na qual é exaltada como detentora de Direitos Humanos (“desde a Revolução Francesa.”, acrescentam os mais cultos).

    Ricardo Silvestrin é, inegavelmente, um verdadeiro poeta.

    Um verdadeiro poeta contemporâneo, com suas qualidades e, às vezes, suas idiossincrasias.

    É natural, pois, que, na condição de poeta contemporâneo, principie seus versos, perguntando-se: O que é a Poesia?

    No início de O Mais Vendido topamos com essa questão.

    Para deleite do leitor, o poeta não tergiversa, nem se aproveita da situação para dizer que a poesia não é um sorvete, passando a descrever o último sorvete que comeu.

    O poeta aborda a questão a peito descoberto:

    Este poema
    é uma boa chance
    pra você ficar calado.
            Nada soa
    além do silêncio
    desta partitura.
    Uma palavra como esta
    dançando
    na sua cabeça.
    Nenhuma outra lei
    além de leitura.(p. 12).

    Convenhamos: é uma aproximação honesta, e competente, da Poesia.

    Um pouco adiante, o poeta retoma o mesmo tema, como um grand seigneur:

    Cansei de abrir
    o murro a murros

    estendo as mãos
         esfoladas
    pra quem me leva
    a um lugar mais seguro

    cansei de ir sozinho
    achando os interruptores
                 no escuro

          aguardo, paciente
    pra voar com um bando
                 de gente.

    Tudo isso, com rimas!


    Sem aporrinhar o leitor com triviais aliterações.

    O ponto mais alto, porém, Silvestrin o atinge no seguinte poema, que nos compensa de tantos pseudo-poemas a respeito da fatigada Poesia:


    Não vá esquecer este poema
    como se esquecem os nomes
    um encontro
    o número de telefone
    não vá esquecer
    e tudo é esquecimento
    (exceto o que pulsa
    o que impulsiona pra frente)
    leve este poema consigo
    guarde na carteira
    cole no espelho
    a gente nunca sabe
    quando vai precisar de um poema.


    Quase teria preferido que o poeta ficasse apenas com o contundente fecho desse poema, de uma veracidade memorável:

    A gente nunca sabe
    quando vai precisar de um poema.

    Está tudo dito.


    Um poeta, capaz de refletir com tal profundidade e agudeza, e que também sente o que refletiu, como um arranhão na pele, é verdadeiro poeta, na mais rigorosa acepção da palavra.

    Mas onde fica o poeta verdadeiro?

    O poeta verdadeiro não trapaceia sobre si mesmo, nem usa máscaras, nem mesmo contra os gases da publicidade. Tampouco se embriaga com os elogios falsos de amigos e, principalmente, de seus inimigos.
    Um poeta verdadeiro é quem se olha no espelho, e faz a pergunta que Cecília Meireles, há muito tempo, e que deverá ser feita sempre:

    Em que espelho ficou perdida
          a minha face?

          (Poema “Retrato”. In: Viagem. 1938).

    Supõe-se que, após essa pergunta, o poeta saia ao encalço de sua face, ou, de suas faces, em todos os espelhos do mundo.

    É aqui que o respeito e a admiração, que dedicamos ao poeta Silvestrin, impõem-nos a obrigação de chamar a atenção dos leitores para uma bipolaridade que existe em sua obra:

    1. Na primeira parte do livro: Manchas, que vai até à página 156, onde se encontra o poema Teixeira, existe “um” poeta. Chamemos-lhe o poeta essencial.

    Depois da página 157, onde o leitor encontra o seguinte poema:


    - Muito bem, confessa!
          Quem é esse Manuel Bandeira?
          Faz avião no Morro da Cruz?
          Aos costumes, Teixeira!


    encontramos  o outro poeta, o poeta que se dispõe a pagar pedágio a Osvald de Andrade, e aos que cultivaram, e cultivam ainda hoje, o poema-piada.

    Explico-me:

    A partir de Quieto no meu Canto, II Parte do Livro, Ricardo Silvestrin torna-se um poeta versátil.

    Que me seja perdoada esta objeção.

    Vou mais longe: até então, o poeta apresentava-se como uma espécie de discípulo de Sócrates. Alguém que não receava jogar água fria no próprio rosto, para poder despertar melhor, alguém que, para chegar à total lucidez, alijava de si todas as máscaras, que a sociedade e a própria linguagem atam ao rosto de cada um de nós. Um gaúcho urbano, enfim, sem poncho, mas de faca na bota diante da Morte que, como dizia Albert Camus, transforma a vida de um homem em destino.

    A partir da segunda parte, porém, embora não se desfaça a identidade do poeta, ei-lo que surge com outro rosto (ou outra máscara?). É alguém que se despe para ser uma espécie de Diógenes contemporâneo, exposto à geada de uma metrópole estadual no inverno, ou ao esturricante sol de um verão em Capão da Canoa.

    Silvestrin assume-se - e quer ser - um cínico, no melhor sentido da palavra.

    Um cínico?

    Sim, um filósofo transbordante de ironia e sátira.

    O poeta se converte no que a maioria dos poetas contemporâneos aparentam ser, ou até desejam ser: porta-vozes das gerações mais novas, mais rebeldes, mais-pós-Maio-de 68.

    Os poetas acabam tornando-se ironistas, denunciadores de todas as hipocrisias, mestres na arte do debocha elegante.

    Será bom isso?
    Será menos poético?
    Não sei.

    Silvestrin é um poeta das novas gerações, e estas têm os seus valores, suas referências, seus gurus.

    São poetas que, até certo ponto, adotaram o “Plano-Piloto para Poesia Concreta”, do qual derivaram várias correntes, os promotores da Poesia-Práxis, ao qual se juntaram, com o tempo, membros de diferentes grupos, como Tendência, Ptyx , Vereda, entre os quais, Noigrandes, e a Geração da Poesia do Mimeógrafo.

    Ninguém está proibido de gostar desses poetas. Pelo contrário. Não deixamos de apreciar determinados praticantes de todo tipo de haikais, e modalidades verbi-voco-visuais.

    Para dizer a verdade, também respeitamos o Concretismo, e correntes assemelhadas, mais por aquilo que se propuseram a realizar, do que pelo que realizaram. Seus estímulos à construção do poema, sua maior atenção à elaboração do verso, ao aproveitamento do espaço gráfico do poema, merecem ser revistos, e retomados.

    Mas não estamos aqui para discutir teorias, e sim para valorizar um poeta excepcionalmente talentoso.

    Sigamos.

    Se, na primeira parte de O Menos Vendido, o autor abordava questões relativas à sua condição intransferível de poeta, à sua metafísica ou existencialidade, no restante do livro, ele preferiu adotar variados pontos-de-vista, e até outro tom, o da flagelação dos lugares-comuns, dos mitos sociais, das niñerias e naderías do cotidiano, aos desmandos do universo do Consumo, enfim, uma destruição em regra das falsas coroas da Globalização.

    O lirismo introspectivo, que predominava na primeira parte, passa a ser um divertissement à moda beatnik, um jogo, meio-sério, meio-jocoso, de esgrima com a própria Morte.

    Antes, porém, de penetrarmos nesse território, fixemo-nos nalguns poemas notáveis da primeira parte:


    Um poema sobre a contingência, ou sobre a efemeridade da existência:

    A rocha é frágil diante do raio
    A cidade, diante do terremoto
    O corpo diante da bala
          A pessoa diante da fala
    O amor diante da morte

    A rocha é forte diante do corpo
    A pessoa, diante da avenca,
          O amor diante de tudo
    Menos da morte

    A morte é forte diante da vida
    A vida é frágil do elefante à formiga.

    (Ibid. p.37).

    O poema recém-citado pode ser associado a outro poema, que parece ser sua origem:

    Um gato morto na rua de chão batido
               as moscas entram e saem
               pelos seus ouvidos
         estou ali olhando
         desde criança.

    (Ibid. p. 44).

    Vejamos outras composições sobre a mesma temática:

    A morte sempre foi assim
    só não tinham contado para mim.

    também nem precisava:
    era só olhar a folha suicida,
    o assassinato das formigas,
                  o sol todo dia
    ensinando a despedida.

    O médico balança a cabeça,
    o armador faz o seu preço,
    o coveiro espera por outro.

        A morte sempre foi o fim.
        Eu é que me fingia de morto.

    (Ibid. p. 54).

    Não raro, o poeta oculta as unhas, como um felino cansado. Mostra-se delicadíssimo:

    Esta música
    me leva a um bar
    de dez anos atrás.
    Lá vou eu girando,
           dançando
    com as roupas da moda
    de dez anos atrás.
    Túnel do tempo,
    vida no além,
    o que foi continua pulsando
    mesmo depois de morto.

    Se a alma é música
    quem precisa de corpo?

    (Ib. p. 41).

    Viremos a página.

    É já hora de cumprimentarmos esse mini-Diógenes de nossa poesia.

    Não há dúvida, de que o espírito de Leminski continua vivo, saçaricando por aí, em todos os bares onde se reúnem os poetas irritados com o bom-comportamento da literatura tradicional, ou simplesmente, da literatura oficial e oficiosa.

    Demos um exemplo da veia desse poeta remanchador (Cf. p. 161), de sua lixa, de sua pedra-de-amolar (p. 163) do você disse uma coisa, você entendeu outra (p. 173):

    Já está claro
    a tecnologia
    não cria um novo homem
    nem a política
    nem a utopia
    é tudo quinquilharia
    a preços promocionais
    o novo homem
    é um papo furado
    de um século atrás,

    (p. 178).


    Se o Homem do Tonel passasse por Porto Alegre, iria, sem dúvida, convidar o Silvestrin para tomar um chope com ele!

    O seguinte, que vamos reproduzir, seria aplaudido pelo corrosivo filósofo de Atenas, talvez num café da Rua Padre Chagas, ou num botequim da Vila Restinga:


    Caiu o muro de Berlim
    E o socialismo veio abaixo
    Caíram as torres gêmeas
    E o capitalismo foi pra cima

    (p. 179).

    Dando um passo à frente, o poeta cai no deboche. Vejam:


    Em síntese
    só a tese
    e a antítese.

    (Ibid. p. 180).


    Prestem atenção:

    o poema unilinear, que vocês vão ler agora, poderia servir de mote a algumas oficinas :


    Escrevendo, escreouvindo, escrelendo

    (Ib. p. 185)

    Em passant, Silvestrin menciona alguns de seus inspiradores, como Paul McCartney, e outros. Tiremos-lhe o chapéu: merecem seus cumprimentos!

    De repente, porém, ele resolve montar uma bomba-relógio (do mais elegante estilo), a ser explodida num happy-hour de executivos e publicitários porto-alegrenses, em legítima defesa de férias:


    Macacos agradam
    mas não venham bancar o ancestral

    são bichos que pulam
          com cara risonha
    mas devem conservar o ar de idiota

    se alguém veio deles
    foi o próprio Darwin

    (Ib. p. 196).


    A caçoada tem sua razão de ser, ainda mais numa época de best-sellers de cientistas e pseudo-cientistas. Quanto a nós, não endossamos totalmente essa convicção do divertido poeta. Um puxão de orelhas à sobranceria dos top-models da sobranceria científica bastaria para tornar recomendável o poema de Silvestrin!

    Que dizer, porém, do poeta quando, não só dá um beliscão nos convencionalismos roçagantes de nossa Society-Fashion, mas os esfrega com um pouco de bombril?


    Estamos rodeados de gente chata
    para quem temos que dizer
    sim ,claro, pois não

    (p. 199);


    Não pensem que o Ricardo Silvestrin põe banca, tem pose, ou parece olha as pessoas por cima do ombro!

    Nada disso!

    Ele anda de havaianas, como todo o mundo, e é capaz de auto-poetizar-se com o rigor de um faquir:


    Auto-biografia precoce

    Minha vida
    é uma obra
    de ficção
    qualquer semelhança
    comigo mesmo
    terá sido mera coincidência.

    (Ib. p. 202).


    Agora, porém, rogo-lhes a máxima atenção.

    Em dois momentos, em que a mordacidade de Silvestrin cede lugar à ternura, o poeta atinge as culminâncias do lirismo, um lirismo primoroso, excepcional, ainda que exija dos leitores quase um paroxismo de finesse:


    A)

    Essa mulher tem tudo
    tem forma e conteúdo
           não é flor
         a flor é frágil
    falta à flor a fala
    não é princesa
              nem rainha
    essa mulher é minha.

    B)

    Xangri-lá é o paraíso.
    Um hotel, uma cama de casal,
    eu e minha esposa.
    Chegamos de improviso,
    Sem malas.
    O porteiro não disse,
    mas pensou que éramos amantes.
    Acertou.


    Concluamos esse breve ensaio, transcrevendo um poema (que, de resto, assinalei com três asteriscos já na minha primeira leitura):


    Ninguém está a salvo da tristeza
    no horizonte nuvens negras
    ventos anunciam confusão
    mesmo na alma mais ensolarada
    nem o rei do que quer que seja
    do alto do seu trono de alegria
               servos devotados
    em fazê-lo sorrir cinco vezes por dia
       nem o mestre mais desapegado
                quando vê está triste
    como um corvo num galho seco
               contra o céu cinza

    (p. 217).


    Caros amigos:

    enquanto - no Rio Grande do Sul e no Brasil - surgirem poetas que escrevam assim, a poesia continuará a rir-se nos páramos celestes, e também cá embaixo, em nossos pampas batidos pelo minuano, ou em nossas cidades atravancadas de carros, na companhia da Beatriz de Dante, da Laura de Petrarca, e até da Mãe-Menininha do Gantois.



    (do livro Palavra Mágica,  Ricardo Silvestrin, IEL/Massao Ohno, 1995, reeditado em e-book pela Dublinense em 2015)



    não quero mais de um poeta
    que a sua letra
    palavra presa na página
    borboleta
    nem quero saber da sua vida
    da verdade que nunca foi dita
    mesmo por ele
    que tudo que viveu duvida
    não revirem a sua cova
    o seu arquivo
    é no seu livro que o poeta está enterrado
    vivo


    *


    palavra não é coisa
    que se diga
    quem toma a palavra
    pela coisa
    diz palavra com palavra
    mas não diz coisa com coisa
    a palavra pode ser pesada
    a coisa, leve
    e vice-versa não é coisa alguma
    a palavra coisa
    não é a coisa palavra
    palavra e coisa
    jamais serão a mesma coisa



    *


    velhinha na janela
    todo mundo que passa
    é visita pra ela



    *


    um dia o espelho
    me devolverá um velho
    tomara que eu valha
    o tempo que o tempo
    levou no trabalho
    de esculpir a minha cara

    um dia o espelho
    me devolverá o vazio
    quem sabe eu já esteja
    morrendo de frio
    e quem chegar perto
    pra ver se respiro
    vai ver pelas marcas
    que virei um vampiro




    (do livro Quase eu,  Ricardo Silvestrin, SMC/Poa, 1992, reeditado em e-book pela Dublinense em 2015)



    o goleiro vê o jogo ao contrário
    o número um que ele carrega
    não é de primeiro, mas de solitário

    o gol que não houve, a bola na trave
    ou presa entre as asas do seu vôo de ave
    são pontos a mais no seu placar tonto

    seu companheiro, o goleiro adversário
    com quem trama o escore ideal
    zero a zero do começo ao final



    *


    sonho que é sonho
    não é bonito nem feio
    sonho começa e termina
    no meio
    quem entra em cena
    não tem compromisso
    é trocado por outro
    toma chá de sumiço
    o que acontece
    logo se esquece
    e o sonho muda de assunto
    mata quem é vivo
    rescussita defunto
    sonho é obra de arte
    sem cópia, aberta
    e na melhor parte se desperta
    sonho é prosa de vanguarda
    multi-história
    que só se guarda
    na precária memória



    *


    algo que mora
    entre o aqui
    e o agora

    cosa ciosa 
    das suas coisas
    silenciosa

    alguma alma
    um quase eu
    que não demora




    *

    não mais que a beleza de um artista
    que faz o que quer porque sabe fazer
    o que quer

    não mais que a indiferença do tempo
    transformando tudo em passado
    até a grandeza

    não mais que o afeto por coisas
    idéias bichos pessoas
    dado de graça

    não mais que o ficar em silêncio
    na beira da praia
    com os olhos abertos

    não mais que o respeito pela palavra
    mesmo que ela seja usada contra você
    e é



    *



    a fera do tempo nunca se sacia
    tudo se perde, se cria
    e nada muda o seu movimento
    almas, ânimos, sinas
    da minha cara ao que ninguém imagina
    o que sobra é esse momento
    joguem-se os relógios ao vento
    queimem-se os calendários
    o tempo não mais se conta
    a fera que ande às tontas




    De  ex,Peri,mental  (Porto Alegre: Editora ameopoema, 2004)



    Uma concepção leiga do amor.
    Tesão
    é febre,
    a fúria do corpo,
    pedagogia da expressão.
    Previsões para hoje:
    aventuras,
    ofertas,
    andar po aí,
    abraçar e acariciar todas as pessoas.
    Vida íntima:
    onde termina avagina?
    o que mantém úmida a vagina?
    Uma relação madura e equilibrada,
    o último homem,
    perfil de um gigante.
    Orgasmo da mulher:
    a estupenda noite de catch-as-catch-can.
    Frases.
    Cigarro.
    Sexualidade:
    o único pecado que existe.
    Aqui pra vocês, ó!


    *


    É o seguinte:
    falar ou não falar.
    Tudo o que fizemos,
    espaço para nanicos,
    a biografia como gênero,
    a grafia de um nome,
    esconde-esconde,
    arte abstrata,
    símbolo,
    aparas do tempo,
    poesia da dispersão.
    A nossa voz,
    conceito de preservação,
    pensava que fosse um chapéu.
    Balanço final:
    leves sinais de vida,
    ainda é tempo,
    eu tenho vontade


    *


    E ele diz:
    Tudo é história.
    Idéia de uma história universal
    de um ponto de vista cosmopolita.
    Põe na conta.
    Agora é que são elas:
    sobre a poesia,
    origem do drama,
    amor sublime:
    com os meus olhos de cão,
    o azul do céu
    só tem novidades.


    *


    Que horas são?
    No cenário da cidade
    a lâmpada, corcundas, o cisne afogado.
    A primeira experiência muitas vezes
    rompendo com o drama do homem.
    A gente ainda não sabia o baú,
    a origem, a biblioteca.
    O menino.
    O flautista.
    E vice-versa.


    *


    Lição de anatomia.
    Trancados à chave,
    A paixão é a pior armadilha.
    Não é à toa que todo mundo quer.
    Como remar contra a maré.
    O sol e as sombras,
    O tudo-ou-nada,
    Voar sem escalas,
    Memórias sob as asas.
    Céu azul. A polícia,
    Cadê a polícia?
    Com tanto riso e tanta alegria toda a cidade vai cair na folia.
    Norte e sul são dois antípodas.




    Bashô um santo em mim (haicais) (Ed. Tchê, 1988)


    sol no seu rosto
    a ave da dúvida
    manchas de sol


    *


    céu nublado
    o letreiro pisca
    pra nenhuma estrela


    *


    oswald
    pôs o pau
    brasil pra fora



    *


    porta da escola
    eu sentado
    dentro de mim


    *


    banco da praça
    os seios
    e os receios da namorada





    LOS SERES TROCK
    (Topito Ediciones,Montevidéu, 2013, Prêmio do Fundo Nacional de Cultura do MEC/Uruguai, edição bilingue, ilustração de Gonzalo Firpo, tradução de Ignacio Fernández)



    Dagastrock y las gomitas de pelo

    Cuidado, gurisa,
    nunca dejes una gomita de pelo
    abandonada por ahí.
    Encima del armario,
    sobre la cama,
    en la pileta.
    Dagastrock vive sólo
    de comer gomitas de pelo.
    ¿Dónde está aquella roja
    con rayas blancas?
    ¿Y la color de rosa
    con una bola en la punta?
    Que no te tomen por tonta.


    Dagatrock e os rabicós 

    Cuidado, menina,
    nunca deixe um rabicó
    dando sopa.
    Em cima do armário,
    sobre a cama,
    na pia.
    Dagastrock vive só
    de comer rabicó.
    Cadê aquele vermelho
    com listras brancas?
    E o cor-de-rosa
    com uma bola na ponta?
    Não banque mais a tonta.








    .


    0 0


    Cristina Elena Pardo

    (Caracas, Venezuela, 1993).  

    fotografío espejos rotos,
    pero lo que me trastorna y me sacude es la literatura.

    algo me sacó de mi casa en el año 2011 y ahora vivo exiliada (o no. o en tránsito. o en) en lugares: antes madrid, ahora nueva york. estudié filología hispánica (2011-2015) en la universidad complutense de madrid.  y en el año 2015 estudié un máster en estudios avanzados en literatura hispanoamericana en la misma universidad.

    actualmente estudio un doctorado en hispanic and luso-brazilian literatures and languages en the graduate center –  the city university of new york,
    donde (aun no sé muy bien qué) investigo sobre poesía.
    y sus géneros, y cuerpos, y afectos, e imágenes.

    desde el año 2015 edito Fanzine CALIGRAMA y coordino la sección de poesía.

    algunos de mis poemas han aparecido en revistas, fanzines y portales web como Revista Temporales (nyc, eeuu, 2016), Transtierros (lima, perú, 2016) Revista Kokoro (barcelona, españa, 2016),  Cráneo de Pangea (quito, ecuador, 2016), Estación Poesía N° 9 (en prensa. sevilla, españa, 2016), Revista Teluria N° 1 (ucm, madrid, españa, 2016), Fanzine CALIGRAMA N°2 Heroica (madrid, españa, 2016), Fanzine Mordistritus Silves-3 (mérida, españa, 2016)  Revista Canibalismos (tomo 14, tomo 5, tomo 9 (caracas, venezuela, 2015, 2016)), Fueron Cosmoanónimos (córdoba, españa, 2015), Fanzine Mordistritus Grapa Dos (mérida, españa, 2015), Fanzine CALIGRAMA N°1 Zoológico (madrid, españa, 2015), Fanzine Palabracadabra (méxico D.F., méxico, 2015), Cosmoanónimos 2.2 (córdoba, españa 2014).

    estudié fotografía profesional digital en EFTI-Madrid (2011-2013).
    y usualmente trabajo como fotógrafa para el estado mental
    y para jot down magazine (españa).

    algunas de mis fotos han aparecido en Revista Teluria N° 1 (ucm, madrid, 2016),
    en la portada de Fanzine CALIGRAMA n°2 Heroica (madrid, españa, 2015)
    y N°1 Zoológico  (madrid, españa, 2014).

    he expuesto la serie Doñas Nacionales para EFTI-Madrid en el marco de Photo España 2013.

    he ganado el primer premio de poesía con el poemario Doler primero (inédito) en el II Certamen Literario CM-UCM en el marco de la IV Semana Complutense de las letras (madrid, españa, 2014).

    he colaborado en Revista PICTOGRAMA durante el año 2014 (sevilla, españa).

    he editado Revista Teluria durante los años 2015-2016 (ucm, madrid, españa).

    he editado el LLJournal durante los años 2016-2017 (gc-cuny, new york, eeuu).


    ¿Quién caerá primero?
    ¿Quién estará solo
    primero?
    Susana Thénon

    un convulso transparente en su des-
    caída un derrame de claridad en el ángulo oblicuo al pie
    de la cama un espejo un despojo hecho 
    acto acción derrame una lógica 
    a partir de un sonido 

    cantan poemas secretos al otro lado en el ángulo oblicuo al pie
    de la cama poemas inconfesables un florero
    una cadena aleatoria de voces         
    en alto 

    todo es mentira 

    si vienen 

    si vienen y nos llevan recordaremos bien los pasos el arrastre el crujido 

    si vienen y alguien se mueve recordaremos bien el reflejo el barrido  

    si vienen 

    te equivocas 

    todo es real al otro lado 

    recuerda un convulso transparente unas cuantas macetas 
    un florero rotundo unas cuantas pepitas 
    de carne unánime la mansa
    presencia si vienen 

    recuerda la des-
    caída si vienen no
    temas cantan poemas secretos al otro lado 
    poemas inconfesables en el ángulo oblicuo al pie
    de la cama 

    si vienen 

    todo es posible 

    si vienen y te hacen señas en una pared del cuarto en que habitas 

    si vienen y te hacen señas recordaremos bien un lenguaje el motivo distinto 

    si vienen y te llaman recordaremos bien la pregunta el sonido 

    si vienen
    una presencia muy joven una aparición unos pasos inquietos 
    un momento deslumbre en el ángulo oblicuo al pie 
    de la cama 

    si vienen 
    y convocan el nombre un nombre 
    nuestro nombre dócil verbal 
    en la imagen 

    caen y dejan caer 

    si vienen 

    antes la tierra escasa unas orquídeas
    mustias ya desmoronadas en tu rostro y sobre
    la edad creada unas voces
    en alto 

    si vienen 




    un desliz de la carne que me viste allá
    donde convoco
    la pose un desdecir-
    se
    en grito       allá
    hay algo
    que apunta
    y desenfoca
    un cuerpo                  un                  un recorrido el
    fragmento un desliz de

    cicatriz

    humeando

    contra la prisión del símbolo                  la         la carne
    que me viste

    allá

    donde dónde la         convocada

    releva

    el saber de lo evidente         esa
    pose

    restituida

    al cuerpo un

    desliz un des-
    decirse que me devuelve
    en grito
    en no saber dónde         en

    carne

    proyectada





    del equilibrio no me preguntes quién descansa o el margen        que descansa

    sobre mi cuerpo                         no me preguntes cómo                         poco a poco

    una
    voz                      sostén del instante del silencio o de la gravedad de la

    página no                      me                         preguntes cómo descanso después de re-

    conocerme

    sobre mi cuerpo                         no me preguntes sobre el sonido que rasga el
    sonido que rasga las paredes incluso el espejo que rasga dos veces sobre

    la hendidura no me

    preguntes

    cómo como no lo sostengo del equilibrio                      no

    insistas    ,,                      ,                      de la presencia una voz que nunca

    apaga nunca contradice                      no como no cómo tiempo nunca de re-

    conocerme





    quién ejecuta la máscara del transparente          quién un
    tiempo
    atrás
    cuando apareciste
    tan
    cuando entraste en la tela

    tan

    finísima al segundo
    cuando entraste          cuando al aparecido
    mito
    intransferible          entraste ¿quién

    sobre mi cuerpo

    espera
    la máscara la tela la pose
    ensayada
    de la que escribe

    q u i én          una          la          incalculable

    mímica
    cuando apareciste

    tan

    al borde

    del transparente

    quién ejecuta la máscara la
    tela una capa

    tan

    finísima al segundo de l a q u e

    escribe

    la que

    aleja la mirada          l a

    mirada de          qui é n

    el transparente la

    máscara cuándo

    apareciste

    ¿




    la masa luego               mi
    estómago vientre
    recordándose desollado o un pensamiento tambaleando
    de vacío                              una
    masa/               deforme

    cuando se pasea               una
    masa

    luego///

    llena luego

    de

    vocal

    encarnada o sed

    /
    /
    /

    del frágil               la instantánea               recordándose desollado mis entrañas un

    estremecerse que

    luego

    des/arma o masa

    paseando

    un contorno de luz un pensamiento

    deforme
    luego

    /

    luego

    mi estómago mi vientre líquido que se desborda o sed

    entre las

    líneas




    el eco la duda protegida el nacimiento de una grieta

    eres

    la única una pared
    eres

    un cuerpo
    que tiene las marcas
    ensayadas una pared una
    tan pesada
    la herida           agachándose la dirección contraria
    no avanzando
    eres

    un cuerpo        hacia
    el lado lento el lado

    regresa
    un cuerpo        la vía hacia el derrumbe la pared su eco          eres la

    protegida el nacimiento

    eres




    en el centro del tiempo me contaste   querer corrupto hasta
    dónde nos alcanzarán  las agujas una la
    palabra rasa          una historia me contaste cuando desde
    abajo
    miraba    en el

    centro

    me contaste      desde dónde    nos alcanzará la textura una palabra
    rasa      querer corrupto desde dónde
    la estampa

    devengo

    madeja tejido         el minuto intransigente en el centro me

    contaste cercana cuidadosa-
    mente  una historia

    una

    historia la de quienes     cuándo           desde
    abajo

    miraba

    la de quienes

    lentos deshacen la
    maraña




    tal vez el cuerpo tenga que ver          la razón    un toque inevitable tenga que         estoy

    escribiendo con              como un cuerpo una herida constitutiva       un justo
    fragmento prosodia un relato   un justo
    golpe en tu forma

    la razón

    porque la pregunta
    porque el rechazo orgánico la respuesta la máscara
    porque escribes

    la razón un

    motivo

    porque el cuerpo/imagen o imagen su espacio la captura
    porque el cuerpo/texto o texto en tu imagen a-
    bandono ilusión control sobre       estoy escribiendo      sí mismo en la forma

    tal vez el cuerpo tenga que ver

    tal vez lo más esencial tenga que ver   tal
    vez con                como un cuerpo que escriba la razón sin
    peso     (estoy               tenga que ver         acepto la osadía no te gires
    escribiendo)                                                     una mano al hombro el

    centro de una palabra en tu imagen tal

    vez

    porque escribes            ESTOY                        tal

    vez una estampa una fisura piel ácida porque en la silueta profunda tonal



    Reconocimiento

    ¿Cómo escapar a mi imagen?
    -Octavio Paz


    Te supe,
                  entorpecedora.

    Todo se detiene. No solo está
    en la rapidez
    la trampa del tiempo.

    Tu ceniza deviene
    materia,          entorpecedora.

    Tiendo mi mano
    para arrastrarte conmigo. Pero
    cómo se resbala.

    Quiero que todo se detenga
    una vez más.
                            Pero, ayúdame,
                            entorpecedora
    pues también hay
    en el descenso
    una única velocidad

    distinta.

    No es así cómo         entorpecedora.  

    Sin embargo
    ya es hora. Ya es la hora para que  tu
    me tiendas el

    fuego.

    Cómo.
    No sé si quiero llegar. Pero.

    Una vez más. 
                       Sí.

    ¿Lo supe?






    -



    0 0


    IVÁN CORONA CALCAÑO

    Iván Corona Calcaño (Caracas, Venezuela 1986). Licenciado por la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado en la antología Voces nuevas del CELARG y en la Revista Nacional de Cultura. En el año 2012 ganó la segunda Bienal de Poesía Cruz Salmerón Acosta.



    “La muralla constelada” (2012), de Iván Corona Calcaño


    I

    CARTOGRAFÍA DEL IMPERIO

    Los perdidos
    Por orden del emperador, la siguiente inscripción debe
    estar visible a lo largo de todos los caminos del imperio:

    Estos son los caminos del imperio, vastos como los
    cuatro ríos.
    Para el viajante que no los conoce bien, todos tienen
    una dirección precisa e inequívoca, pero quien los recorre
    todos los días sabe que estos caminos se confunden y
    llevan hacia rumbos desconocidos e inesperados.

    Así, mucho se han perdido felizmente en los caminos
    del imperio.

    Este homenaje para ellos.

    (Pág.11)




    El gesto

    Cuál es el gesto único
    por el cual ella entregará su amor

    he ensayado con suficiencia la pose fiera del guerrero
    los delicados acentos del poeta
    e incluso el laborioso desdén del artesano

    mas esta muchacha no se entregará
    ni a las hazañas de guerra
    ni al canto más dulce
    ni a la inigualables joyas que fabrica con maestría el mejor orfebre

    sino solo a ese gesto desconocido y fortuito
    elegido caprichosamente
    que no depende de mérito o sacrificio alguno
    y que ni siquiera el mismo príncipe podría
    fingir o forzar.

    (Pág. 13)




    La espera

    En tiempos de sequía se ha dispuesto la siguiente inscripción.

    Soltar el arado. Abandonar los campos. Retirarse a sus
    viviendas. Atender con fruición los detalles de la vida
    cotidiana y el amor filial y conyugal.
    Entonces las lluvias volverán a caer sobre el imperio.

    Así el hombre confía que caiga sobre él la bendición de
    su amante, como las gotas de lluvia que el soberano cielo
    derrama sobre los campos del imperio.

    (Pág.14)




    La dinastía olvidada

    Para conmemorar los tiempos de paz y prosperidad se
    encomendó en tiempos ancestrales la siguiente inscripción:

    Las lluvias han caído.
    La tierra ha dado frutos.
    Las estrellas han seguido su curso.
    El emperador no ha tenido que hacerse visible, ni nadie
    le ha solicitado audiencia.

    El pueblo, en medio de su contento, ha olvidado su nombre
    y el de su dinastía.

    (Pág. 22)



    La oración

    Aquí, en esta piedra, he escrito mis deseos compasivos.

    Yo me habré extinguido ya o perdido en regiones lejanas,
    pero en ella persiste mi fe, al margen de los caminos.

    El viajero piadoso que se atreva a moverla de sitio o lle-
    varla consigo, como una prenda o un recordatorio, estará
    acallando estas oraciones y estos deseos para siempre,
    como quien profana una tumba.

    (Pág. 28)



    II

    EL REINO SIN MARCA

    Puedes negar el canto
    y aún tu corazón
    ese tambor dolorido e incesante
    tocaría   traicionándote   la alabanza.

    (Pág.34)



    Sin conocer el extremo
    de tu pobreza
    has querido ser parte
    has querido cantar
    en la fiesta más opulenta: solo se pedía
    que encendieras la hoguera
    que escanciaras el vino
    tu papel es de sirviente.

    (Pág.36)




    Absurda
    parece la generosidad
    en la tierra de la abundancia
    mezquinas todas las dádivas.

    Busco un resquicio de pobreza en ti, país iluminado.

    (Pág.38)




    Quisiste apuntar el nombre de la llama
    que te desposeía, del muro de fuego
    que te apartaba de tu heredad

    pero siempre conseguiste el mismo efecto:
    otra quemadura en tu piel de errante.

    (Pág.43)




    No hemos dejado atrás al que somos, lo encontramos
    siempre por delante
    en algún recodo inesperado del camino.

    Como una superstición, queremos pensar que somos
    muchos,
    que arrastramos una multitud, una lujosa procesión de
    caracteres insólitos,
    pero solo somos uno, el más pobre, el que negamos.

    (Pág.54)



    Entumecido en las alturas, desacostumbrado al movimiento,
    por cuanto en las cimas todas las agitaciones son
    innecesarias, todos los gestos, superfluos, inicio en este
    instante un entrenamiento insólito y arduo: aprendo a
    respirar el aire sobrecargado de las planicies, me deslizo
    en el filo de las regiones habitables, ensayo, uno a uno,
    los actos y rituales necesarios del día a día hasta alcanzar
    una falsa y pasmosa impresión de seguridad.

    (Pág.56)




    III   

    LA LLAMA FATUA DEL TRÓPICO

    Casa
    Que el poema sea
    como la casa y su hechizo
    espacio ganado a la intemperie
    y al incendio

    que sea como la pobre llama que enciende el hombre
    contra la rica llama del país

    que tiembla    que vacila

    como el hielo de los amantes
    hilo roto en el milagro.

    (Pág. 66)




    Tierra de gracia

    En la tierra de gracia
    ninguna ofrenda es requerida
    qué puede el hombre
    ante la evidencia tórrida del milagro, en el reino virgen:
    y sin embargo
    justo ahí tú te empeñaste en construir en consagrar
    tu oficio menesteroso.

    (Pág. 68)



    Desgraciado el pueblo
    al construir su casa en el lugar mismo del resplandor y el incendio perpetuo
    conocedor de la palidez de sus hogueras
    de la pobreza exacta de sus ofrendas.

    Buscan aún los amantes de ese pueblo
    una sombra más propicia.

    (Pág.72)



    Huyamos a sombras más propicias
    donde el resplandor no sea incendio
    y tu rostro amante me sea al fin descubierto y no obliterado
    por la llama fatua del trópico.

    (Pág. 78)





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    Beatriz Calcaño Eizaga

    (Caracas, Venezuela 1956) Poeta, maestra especialista en dificultades del aprendizaje y traductora venezolana.
    Maestra especialista en dificultades del aprendizaje por Avepane. Obtuvo el título de traductora del idioma inglés en la Newwport University-Nels. Ha participado en diversos talleres de Escritura Creativa en Caracas. Además de su libro "Expediciones", ha publicado el libro de textos poéticos "Pequeños mandamientos" (Publicarte, 2013).



    HOGAR DE LA MEMORIA

    Vivimos en un tiempo
    pero habitamos en una memoria
    JOSÉ SARAMAGO

         Armo rompecabezas de piezas intranquilas
         recojo trozos perdidos de la memoria
         reconstruyo el hogar de la infancia
         me aferro a imágenes huidizas
         otras acaso permanentes
         como el tecleo constante de una vieja Underwood
         o las manos curtidas de mi madre
         no hay puertas ventanas
         no hay patio jardín
         hay sonidos        aromas        libros
         trazo coordenadas imaginarias
         con ellas reconstruyo
         el lugar de mi infancia




    de su libro "Expediciones"



    EXPEDICIONES

    Cuando los recuerdos inquietan el sueño
    las sábanas trazan formas extrañas
    los ruidos de la ciudad llegan
    filtrados y diluidos

    comienza entonces mi expedición
    el viaje hacia laberintos
    del pasado y del presente

    me esperan puentes que creí haber cruzado
    discusiones que quedaron colgadas
    miedos que no pude conquistar
    lo bueno y lo malo de cada día

    regreso siempre
                                más sabia
                                                  a veces arrepentida





    REGALO

    No lleva etiquetas ni instrucciones de uso
    de exiguo inventario

    no está en tiendas opulentas
    ni humildes

    de encontrarse
    sería imposible envolverlo
    en floridos papeles
    ni lazos de oro y plata

    lo hallé bajo las sábanas
    mis manos heladas sostenían un libro
    un desacostumbrado silencio
    ocupaba el cuarto
    invadido por un frío forastero
    y allí presente estaba

    el regalo de encontrarme.





    GLADIADORES

    a Eduardo Corona
    por gladiador

    No es poema
    de guirnaldas de flores
    ni corazones atravesados

    es uno que canta
    una travesía con vaivenes
    de excursiones por mares tormentosos
    y territorios de inquietante calma

    sus protagonistas
    casi gladiadores
    permanecen imperturbables
    ante el mal estado del tiempo

    sus manos
    todavía
    se entrelazan
    aún sus cuerpos
    se guardan misterios por descubrir

    a pesar de todo
    parece que para siempre




    IMPOSIBLE EQUILIBRIO

    ¿Por qué no me dijiste antes que
    la luz del infierno puede ser buena para los ojos?
    ¿Por qué no me dijiste antes que
    no era pecado estar cansada?
    PATRICIA GUZMÁN

    Una vacaciones forzadas
    me he tomado

    no será un paisaje esmeralda
    con árboles sabios
    el que recree mi vista

    ni reposaré
    en suaves pliegues
    de arena

    el mínimo equipaje
    consistirá en pocas fotos
    una arrugada estampita
                          un libro que no leeré

    hablaré con el Mago de Oz
    recordaré los mejores momentos
    haré quizá viajes astrales
    escucharé what a wonderful world
    -por centésima vez-

    estaré topless
    frente al gran Rá
    su enorme cabeza
    me cubrirá
    sus rayos sanadores
    bañarán partes de mi

    querré regresar
    purificada
    a dormir profundo
    a sanar heridas

    y nunca olvidar
    la sabiduría que puede
    encontrarse en el horror

    de este cuerpo que lucha por volver
    al imposible equilibrio de la vida





    ÁLBUM

    para Antonio Simón y Carmen
    mis padres


    De los días sin compromiso
    guardo cierta memoria
    un desierto que parece
                               y no es
    un matrimonio de azules
                                      que persiste en conmoverme
    competir con Van Gogh
    cazando estrellas fugaces

    tierra de secretos prehistóricos
    custodia de mis raíces
    aprendí a mirar hondo
                                     en tu vastedad
    a encontrar la belleza
    aún en la aridez




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  • 01/16/17--00:18: MARTA DEL POZO [19.867]

  • MARTA DEL POZO

    Marta del Pozo (Avilés, 1980) estudió filología inglesa en la Universidad de Oviedo y es doctora de literatura española por la Universidad de Massachusetts-Amherst con su tesis Hacia un reencantamiento posthumanista: ciencia, poesía y nuevas tecnologías. También realizó la Maestría de Escritura Creativa en Español de la Universidad de Nueva York donde escribió Escuela de Geómetras, libro que publica ediciones Devenir formado por dos poemarios: el que lleva el mismo título y Deus Ex Machina. Este segundo tiene su extensión virtual en la página www.maquinadedeusex.com. Ha traducido al español la antología poética La belleza de las armas de Robert Bringhurst y el poemario Resonancia de Richard Jackson (ambos publicados en Kriller71, Barcelona) y al inglés Viento de Fuego/ Firewind de Yván Yauri  (Ugly Duckling Presse, NY) y La caída del equilibrista / The Fall of the Tighrope Walker de Czar Gutiérrez. 

    Como poeta, ha recibido el premio de poesía de la Fundación Jorge Guillén por su poemario La memoria del pez (2008) y ha sido galardonada con el premio Internacional Antonio Gala con su otro poemario Hambre de Imágenes (2015). 
    DEUS EX MACHINA, nació en Massachusetts. El segundo poemario que compone este libro y que le da título, ESCUELA DE GEÓMETRAS, empezó a cobrar forma en pleno Chinatown, Escuela de geómetras. Editorial Devenir, 2015.

    Actualmente, es profesora de literatura y cultura española en la Universidad de Massachusetts-Darmouth y cofundadora y directora editorial  de Quantum Prose, una organización sin ánimo de lucro con sede en Nueva York que tiene como fin realizar puentes entre ciencia y literatura.

    Extensión virtual de Marta del Pozo, con imágenes y videos: http://www.maquinadedeusex.com/


    OJO DE PEZ

          A Xabi

    Una fotografía del desierto
    concentra todas las horas
    [Tú y tu cámara lo habéis sabido]

    Mira bien con tu ojo de pez
    enfoca el cristalino                  lame
    el sabor a mate de la toma y dime

    si un párpado contiene toda su sal
    si en una serpiente encantada
    se esconde la plaza Jamáa El Fna
    o la mano de Fátima que obró el milagro:

    Porque aún guardo entre los dedos
    el olor a menta y a hafa, a la shiva del Atlas
    o el de tu barba,
    la que a los cuarenta días susurró:

    No todo lo bello es susceptible de ser fotografiado

    Por ejemplo: el verano
    la hena en mi piel
    o aquel oasis de fresa y palmera

    No aparecen ¿ves?
    a no ser que hagas zoom en las pupilas
    y vuelvas a soñar





    SOBRE ESCUELA DE GEÓMETRAS



    Por Alvaro Muñoz Robledano 

    En el momento en que empieza a escribir un poema, cada cual debe asumir todos los riesgos posibles; entre otros, el riesgo de que el poema se escriba al fin. Un poema escrito (en cualquiera de las formas en que un poema pueda ser escrito) supone una demostración de desnudez, de insolencia y de arrojo. En un poema no hay formas de ocultar la piel, tampoco la invisibilidad. Piel e invisibilidad que son la inteligencia del poeta; su capacidad y su enemigo. No me atraen los poemas en los que no presiento la pelea entre la estructura y la inteligibilidad, entre las pautas de construcción y los mecanismos de deconstrucción, entre el lenguaje meramente emitido y el lenguaje expoliado del tintero mitológico del sentido (tan mitológico como el de la sensibilidad, puestos a parafrasear). No me interesan los poemas que no atienden al desarrollo de su tecnología, si entiendo como tal la imbricación en ellos de los recursos que quien los escribe encuentra tanto en el campo de la producción y la reproducción como en el campo de la sensación. Tampoco me interesan los poemas que no se atreven a la exploración, a cualquiera de las muchas exploraciones que la posibilidad de un poema ofrece, desde la de las urdimbres expresivas a la de las tramas alógicas.

    Pues bien. Escuela de geómetras, de Marta del Pozo, me ha atraído y me ha interesado, y siempre que ha querido me ha atrapado en sus recovecos vitales y en sus declaraciones acerca del presente, tan valientes como lúcidas. Leer sus poemas es sumergirse en una indagación fiera acerca de las formas en que la realidad se nos presenta y acerca de la realidad que las formas soportan. Leer sus poemas es también compartir dudas y certezas acerca de los órganos sensibles con que recogemos tanta información, sobre todo la que no reconocemos como tal. Ningún factor es aceptado pasivamente por la poeta, ni consiente a quien lee que los considere así. Este libro está escrito en acción y para la acción. Es acción, que, por cierto, es lo que significa la palabra “poesía” en el griego de su origen.

    A.M.R.





    BANDA ANCHA

    La asimetría que caracteriza a los sistemas ADSL
    supone que ofrece una mayor capacidad de
    transmisión en el llamado “sentido descendente”
    (de la red de telecomunicaciones al usuario) que en
    “sentido ascendente” (del usuario a la red).

    <http://adsl.interbusca.com/que-es-adsl.html>
                                                                                                                    

    New Method has a machine that purifies everything
    White on White, Eve Sussman



    El objetivo es preservar cualquier forma de vida:
    estas plantas enmarcadas en una blanca pared
    acentos que atraviesan aparatos de sonido análogos
    espejos y taladros resonando
    en torno a este paisaje mecánico
    donde una valla publicitaria nos comunica
    el gran mensaje: LIVE HEALTHY LIVE WELL

    Porque hoy hemos descubierto un Nuevo Método
    en un desierto de Kazajistán

    – “A hiatus in the code that runs in the head” –

    que cada cual se rinda
    a la inminencia de su instrumental:
    uni-ball Vision NEEDLE – Grosor 6 –
    o haga su truco para desaparecer
    detrás de su objetivo: captar
    un aumento de la saturación
    en este éter azulado

    Porque también hemos bebido un brebaje
    que purifica las almas de la ciudadanía
    y esa voz que nos dirige ha emitido
    su sentencia:

    -“Every car in town is a taxi” –
    -“No one questions how long the day is”-
    Y es que hace tiempo que este reloj

    marca las tres
    antenas giratorias en la azotea
    de un edificio piramidal, cómo buscan sintonizar
    el río con tu estación con el gran ojo del atleta
    que continúa suspicaz su escrutinio urbano. Y sin embargo,
    habremos de creer:
                Welcome to Highline…

    retransmiten las violetas que se abren paso
    a través de las vías- adioses
    lanzados a un viejo tren- gusano de la evolución
    de este paisaje
    que nos sigue transportando de estación en estación,
    purificando
    algo que se nos escapa
    -“Are you aware of the psychoactive effects of lithium?”-
    Pero seguimos en línea
    y tenemos un objetivo: seguir observando
    la pared en blanco, distinguir
    dentro del marco
    dos cactus que se besan las espinas,

    conservando
    alguna forma de amor

    In a Perfect World











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  • 01/16/17--00:52: CZAR GUTIÉRREZ [19.868]

  • CZAR GUTIÉRREZ

    Czar Gutiérrez - César Gutiérrez - (Arequipa, Perú 21 de Octubre 1966 - Trafalmadore 2855) Poeta, Periodista, 80M83R, Narrador, Padre de todos los hijos y Dios. Ha escrito La Caída del Equilibrista y 80MB4RD3R0. Ha conducido el programa cultural Lectonauta. Ha escrito en diarios y portales del Perú y de toda la galaxia y tiene una canción hermosa hecha por una banda hermosa que dice: “yo quiero ser como césar gutiérrez / ver el pavimento partirse en dos / quiero tener cuarenta mujeres / en menos de un mes como manda dios”.

    Se dice que pronto saldrá un Documental sobre su vida llamado 80M84RD3R0, Los días y las noches de Czar Gutiérrez.






    Fragmentos de 80M84RD3R0 de Czar Gutiérrez

    LITERATURA PERUANA NARRATIVA 

    Czar Gutierrez Bombardero


    Dios, César Gutiérrez es Dios y vino desde el piso 6´684,586 para dejarnos sus mandamientos y sus visiones del futuro y del pasado y del amor y de la música + drogas + artefáctos eléctricos (que también son el amor) a través de un libro hermoso y alucinante llamado 80M84RD3R0 o Bombardero o El Libro que Todo Lo Puede y Todo lo Sabe o LABIBLIA para que nosotros los humanos podamos entender lo que él entendió y vio y nos traduce en todos los lenguajes del futuro con la única intención de que seamos buenos siempre buenos y le compremos flores y creemos divinidades de barro con su nombre y el nombre de todos los hombres y visitemos la luna y vivamos en un mundo dirigido por dirigibles de fuego de torres que caen de velocidades que traspasan la luz y el sonido, etc.


    Portada de la Primera edición de 80M84RD3R0 de Czar Gutiérrez

    CONTINUO DE NYC
    ATERRIZO EN MI DEPARTAMENTO, vomito un poco, busco el sueño, corto todos los caminos con un Dormex y luego me acuesto y en perfecta paz y armonía con el universo empiezo a soñar:

    1.- Es una ciudad inspirada en METRÓPOLIS o THINGS TO COME o en la tapa del disco RELEASE ascendiendo hacia nubes perfectas, nubes de diseño flotan sobre muelles para c4z4b●mb4rd3r●s→ y delirantes lanzadores de neón que se yerguen trazando castillos estriados de luz en medio de la brillante sucesión de rascacielos: los edificios parten desde los 1045.0 pies de la CRHYSLER en un degradé que alcanza los 1571.7 de Woolwoorth2, 1785.9 de Two Liberty Plaza y 2005.3 del templo cromado de Carnegie, donde es posible esconder dos Empires. Carreteras de cristal suben entre las agujas, atravesadas y vueltas a atravesar por suaves formas plateadas y lisas que se derraman en una suave danza de gotas de mercurio. El aire está preñado de naves: aviones de alas gigantescas, cosas pequeñas, plateadas, velocísimas, a veces una de las formas de cromo de los puentes celestes se eleva con gracia para sumarse a la danza: dirigibles de más de un kilómetro de longitud, cosas con forma de libélula que parecen autogiros, b0m8Ard3r0s de la Primera Guerra Mundial volando hacia el Downtown y luego el cenicero está lleno de colillas aplastadas, como edificios.

    EN EL SEGUNDO SUEÑO (corto) tengo una camisa azul y estoy pasando los controles del aeropuerto con mi maletín y mi cuchillo hacia mi avión con mi cuchillo.

    EN EL TERCER SUEÑO (veloz) estoy en una plaza, estoy mirando la imponente cristalería de una estación de ferrocarriles, la dinamita ha llegado a la ciudad en un VOLKSWAGEN Golf, el minero es un confidente de la policía pero el minero también es el que ha facilitado la metralla y la dinamita y luego carga el VW-Golf con clavos y fulminantes, ese maldito minero soy yo o acaso ya no soy yo sino Dante, sí, así es efectivamente: ahora soy Dante y estoy llamando al celular que enciende los detonadores de cobre, la carga no es TITADINE, es Goma2Eco, estoy llamando a Goma2Eco, ¿alo? ¿Goma2Eco?, sí, Goma2Eco contesta mi llamada y ahora obsevo el baile de las ambulancias: el convoy está abierto pero no se ha descarrilado, es como si lo hubieran atravesado dos misiles Scud o un solo Tomahawk. Luego dejo de ser Dante para ser el Ser colgado en la cruz, estoy cubierto de dolor y eternidad, los clavos entran por las palmas de mis manos, los clavos describen un rojo ángulo descendente y salen entre los huesos de la muñeca, ahora viene alguien y me dice que estoy Muerto y que estuve en la cruz durante veinticuatro horas, las lágrimas de mi madre y de la mujer que ama Mi Carne le sacan brillo a la colina, razón por la cual sospecho que estuve Colgado más tiempo del que tiene el universo: soy un Ser Sin Tiempo y entonces cada momento es para siempre, cada boquerón en cada vagón tiene ocho metros de ancho, dos clavos se están oxidando en la palma de Mis manos, un amasijo de hierros se abre contra el cielo como una rosa negra que florece violentamente, como si una chimenea gigante hubiera explotado vomitando acero, el golpe seco (el ay que salta), ahora los muertos están ahí, encima de la mesa, las luces se apagan y luego todo se quema o se corta o naufraga como mis sueños líquidos cuando dan en el filo del rompeolas: sabor a sangre quemada y a carne impía. Pero Me descuelgan o Me descuelgo o navego en el mar del tiempo y llego a una Era de Acuario con aviones en el aire:
    –Los aviones son más rápidos que los trenes, las ambulancias y las neveras de plasma.

    EN EL CUARTO SUEÑO (químico) estoy flotando en medio de una nata aceitosa, floto o fluyo con la mente en negro y los ojos en blanco, soy sensible al pulso frío y seco y eléctrico del celular, me deslizo a través de lo que parece un tube que conecta durmientes, ratas y estaciones, la luz que brilla al final del túnel es la luz de El Clemente y Misericordioso, Alabado sea Él cuya promesa se cumple y auxilia a sus siervos, mi mochila es de hidrógeno y mi libro es El Libro, los perfumes y las aftershaves son de marca, Alguien me ha dicho que los frascos de ARMANI, Fahrenheit, GAULTIER y BOSS diseñan las mejores explosiones, hermosos arcos azules y fosforescencias de peróxido elevándose con la gracia del Napalm, esta es una mañana fresca y rica en ácido cítrico y Napalm Fashion y plegarias que caen en forma de frase bombardero, mi celular empolla Su Ira entre detonadores de cobre, mi celular es paciente como las arañas, mi mochila de hidrógeno recombina el dímero C6H12O4 + monómero para formar un trímero cíclico en presencia de un ácido fuerte y catalizador, ven me dice el Bendito, ven al martirio en la tierra de Tarek Ben Ziyad, mi Dios es rojo y ha escrito un verso en mi torso: la peroxiacetona / jamás detona / sin su acetona, El Bendito es bendito y bueno y ha dispuesto nuestra ascensión por escaleras de calcio, somos 3 pakis + 1 jamaiquino + 10 botes de peroxiacetona + formula bombardero+sazonadores de cobre + sal al gusto + oxidación + ardor en carriles de miedo, ahora sueño que sueño fuera del sueño, ahora memorizo una fórmula:   2 C9H18O6 + 21 O2 → 18 H2O + 18 CO2 esa es la fórmula que usan las serpientes para poner sus huevos en los trenes, para que las sustancias tejan circunstancias angostas y sin luz, saturadas de gases, polvos y ratas ralentizando las operaciones de rescate, los cuellos rotos como las ramas secas de los árboles en Kensington Gardens, trabajo en condiciones tenebrosas para que todo sea nada y el día se desplome junto al crocante crujir del túnel porque El Bendito ya tiene las manos en mi mochila y recombina tres moléculas de acetona y una de ozono y ordena las pilas moleculares en fila india formando bloques que luego libera para que las moléculas vecinas estrellen recíprocamente sus cabezas y se desplomen en cadena y en pavorosa reacción quemen las tierras de Tarek Ben Ziyad, cosa que ocurre supersónicamente ahora en la hora de la descomposición de los ángeles y de mi fluir en un arco sideral sin luz, ruido blanco y flash denso sin amor porque solo soy un flash sin luz ni amor.

    EN EL QUINTO SUEÑO (sálmico) veo al cordero de Dios, ese manso, pastando en las Granjas de Cheba. Luego llueven cohetes Katyusha, lue-go el eclipse, luego los prados pintados de rojo violento: desaparece.

    EN EL SEXTO SUEÑO (dantesco) soy un delirante escriba del Apocalipsis, soy el amado apóstol Juan dibujando a nuestro Señor con una corona de oro y una hoz brillante que Este nuestro Señor ha afilado para que tenga hambre de carne: no es la misma hoz que llevan los ángeles a su servicio: es una hoz diseñada para hacer llover llamas sobre Arabia, recolectar las viñas de la Tierra e introducirlas en la prensa de la Ira de Dios.

    EN EL SEPTIMO SUEÑO ya no sueño porque ya son demasiados sueños para tan pocas páginas y porque además…

    HAY AVIONES EN EL AIRE
    LOS AVIONES ESTÁN en el aire.

    LOS AVIONES SON MÁS RÁPIDOS que los trenes y que los misiles de la Ira de Dios y que las ambulancias y que las neveras de plasma.

    ENTONCES DESPIERTO Y EMPIEZO a mirar la tele y veo que allí todo está a punto de convertirse en un rectángulo de catástrofes condensadas, cuatro mil funerales simultáneos sin cuerpo presente y con féretro ausente: la batalla por el paraíso ha terminado y la batalla por el infierno está comenzando, ¿la muerte se abre camino?, ¿qué es la vida?,¿somos como las ratas que abandonan el barco que va a hundirse y luego el barco se hunde?, las noches más cortas preceden a los días más largos y los días más largos convocan a las nubes más espesas: si el sabor de las lágrimas te parece tan salado es porque no las saboreas muy a menudo pero tus uñas van a venir con carne si te pones más nervioso.


    ¿ESTÁN BOMBARDEANDO NY?
    GRACIAS. Vuelo a la cocina sin saber que sin pedir permiso ya está en el aire el temible 765-200ER, vuelo 175 de UNITED que cubre la ruta Boston-Twin Towers, esa nave despegó a las 7:59 y todo parece indicar que irá a disolverse limpiamente en vivo y en directo y exactamente a las 9:05, en estos momentos son las 9:00, una botella de cocacola helada y un tubo de PRINGLES o’clock, siempre es bueno tener PRINGLES en tiempos de guerra, siempre es bueno vivir en una pradera eléctrica en la que consigues dormir como un sparrer de peso pluma y despiertas como Mike Tyson con seis motores a reacción en los oídos y una oreja en tu boca, es muy saludable y recomendable criar ovejas eléctricas y saber tirar la toalla cuando algo así como un puño o un martillo o un clavo marca LOCKHEED viaja hacia tu rostro, la acción precisa en el momento preciso y mejor si con la invalorable agilidad del control remoto para las manos y con los ojos y las orejas para CNN fn, CBS, DW, TV5, TVE, Antena 3, NBC, SUR, todos los transeúntes de NY miran hacia arriba, mandíbula arrastrándose por el asfalto, dicen ou nou y luego todos corren hacia las cámaras de televisión, corren y corren y se estrellan contra el lente del camarógrafo que es mi OjO catódico y plano, ya son tantos los ciudadanos que se estrellan en mi rostro que mi pobre rostro empieza a flamear como una furiosa bandera verde azotada por muhaydines, como las ropas de un niño suicida de Hezbollah que acaba de estallar y cae de los cielos, estamos en el aire, estamos mordiendo PRINGLES y estamos presionando el control remoto que es el mejor amigo del hombre porque parece que tenemos una serie de actividades que comentar y muchísimo más que lamentar que esa avioneta que se posara accidentalmente como una paloma extraviada en la primera torre porque aquí viene, aquí llega y ya está, señoras y señores: he aquí la silueta oscura de una nave que aparece y desaparece y a continuación es humo y gracias al hermano humo estamos en condiciones de informar que tenemos un nuevo impacto, un impacto que repica en lo alto de templos y catedrales, noviciados y beaterios, cartujas y claustros, retiros y abadías, conventos y conventillos, casas de oración, recogimiento e intercambio de parejas, un impacto especialmente visible en las pantallas de todos los televisores del mundo y en todas las pulgadas + surround: 56 pasajeros, 7 auxiliares de vuelo y 2 pilotos se acaban de clavar en las Ventanas del Mundo, felizmente conseguí cocacola helada en esos preciosos 18 minutos de intermedio entre el 765-200ER y este vibrante, poderoso e imponente American que ingresa en la segunda torre que es la Torre Sur en una inmejorable toma proyectada desde Long Island: he allí a la alta torre en vivo y en directo y sin atenuantes exhibiendo al mundo su flamante perfil de espigado edificio con avión empotrado y larga cabellera de humo que los vientos de oriente comienzan a peinar hacia las riberas del Hudson, este avión se ha filtrado entre mis labios y baja y se derrama a través de mi tráquea dejando un sabor salobre y platinado a snack y yodo.

    LA LATA VACÍA DE CERVEZA sobre el televisor ha comenzado a humear.



    La-Caída-de-la-Equilibrista
    UN CANTO EN 11 TIEMPOS

    1.-SU CUERPO HA ESTADO dos segundos en el satélite pero la memoria vertical de los teleobjetivos y de los grandes angulares congelan la luz para que esa sea La Luz Que Flota Para Siempre En El Mar Del Tiempo: ella es una brizna de estática, una pestaña digital del satélite, un milímetro saturado de éter en la soledad del cosmos.

    2.-AHORA ELLA ES una chispa cargada de electricidad volando en paralelo contra las intermitentes barras de acero que dibujan su perspectiva: cabellos atizados por el humo, labios laminándose en cenizas, conos de magneto que entran y salen a través de su cuerpo de traductora del señor CANTOR Fitzgerald y show room model del señor SalvatoreFerragamo que ahora cae como la luz de una estrella que ha viajado millones de años para agruparse en este cono –en este cono donde se afila un relámpago–.

    3.- SON LAS 9:38 A.M. hora del este en WTC2 / Hora 0 en los bordes del Planeta Infierno: bañada en física pura, Rachel corta las cortinas de aire mientras Battery Park se desdibuja en el fuera de foco de un obturador drenando por nubes de gas y vahos de petróleo y brújulas sin norte:
    3.1.- hacia abajo la profundidad del desgarro en su corto viaje de ventanas rápidas,
    3.2.- hacia arriba la espantosa presión de un cráneo que se aprieta demasiado entre las tenazas de sus sienes y
    3.3.- hacia adentro, oh, hacia adentro: las arterias conectadas a la órbita celeste, hacia la estela ya invisible de un avión empotrado, hacia el ruido muerto de un motor y el sonido blanco de mi grito:
    —el amor es la piel de un planeta en expansión —pienso.
    —el amor es una lenta ruptura de simetrías —digo.
    —el amor es el dramático vértice de una estrella que colapsa —escribo.

    4.- EL AMOR ES LA VERTICAL que me rasga mientras caes (así viviré).

    5.- FLASHES DE CIELO FILTRÁNDOSE por o acaso atravesando su piel (que se abre): se abre o se desnuda invirtiéndose como las praderas rojas de Arizona contra los cielos de fiebre de Hiroshima.

    6.- ¿MIS OJOS O SE CIERRAN o se ensombrecen o se llenan de vidrio?

    7.- SERÁ UNA BRIZNA DE ESTÁTICA, una pestaña digital del satélite, un milímetro saturado de éter en la soledad del cosmos, pero una descarga de sus labios es el rastro luminoso que dibuja la anaranjada curvatura del espacio.

    8.- CAE PROFUNDA, INFINITA como una lluvia silenciosa: sus pechos arqueados para romper las olas, los brazos abiertos midiendo la longitud del vacío, midiendo la atracción de la onda, la boca abierta hacia el firmamento, la boca helada buscando un beso incandescente, la boca helada viajando en busca de un beso largo y generoso, en busca de un beso que cubra el mundo, en busca de un beso enorme y prodigioso, la boca helada buscando un Beso Azul.

    9.- LA PARED OESTE encuentra su base: un puño de cemento:
    9.1.- el crujido del árbol de sus venas al doblarse,
    9.2.- el brillo de su cerebro, silencio contra abismo y un rosario de latidos que nace y que crece y se eleva,
    9.3.- un rosario de latidos constelando el oleaje espacial para que —entre auras y claroscuros— mansamente el Ser repose.

    10.- QUIERO TEJER UNA RED con mis huesos pero termino convertido en un casquete polar deforme, en un poema cubierto de musgo, aplastado en sus bordes, quemado en su centro, bañado por la lluvia silenciosa y espectral
    y catódica de un televisor sin clima que, así como me alimenta, me convierte en plasma.

    11S.- PARA siempre.



    Retrato de Czar Gutiérrez, por Susana Bouroncle (Exposición TDVORO, Lima 2011 )

    80M84RD3R0, la novela cinética de Czar Gutiérrez

    Por Anouk Guiné

    De trapos     de mi saxofón
    De terciopelo azul     de mi clarinete
    Que sube y baja como el sol
    Hasta alcanzar la divina incandescencia
    Del tambor y la trompeta. Hay además
    Un piano de fieltro violeta
    Cuyas notas cubren la orquesta
    Como la marea. Así la música
    No se oye     el silencio se dibuja
    En la retina     y el ritmo
    El ritmo     el ritmo
    Es siempre atroz y soberano
    Como el océano

    “Hoy quisiera hablar de mi concierto”, Eielson

    Bombardero,1 que no es libro sino “artefacto”, como dice su autor, es un verdadero derroche poético cyberpunk y biopunk, un arma de desconstrucción masiva del lenguaje y un acelerador de partículas.

    Mi lectura de esta novela —que no es novela, sino síntesis, cristalización y paradigma de todos los géneros literarios que conocemos— empezó, porque así lo quise, encima de las nubes: exactamente a 9.500 metros de altitud, 967 Km/h y faltando 10.210 kilómetros para alcanzar mi lugar de destino. Bombardero y yo hemos cruzado los cielos y las noches de mil amparos desde Nubegris (que así se llama Lima en el libro) hasta París, vía Ámsterdam, a bordo de un Boeing 747-400. Una música árabe del Medio Oriente, la que propone KLM a bordo de sus aviones, inundó y nutrió mi lectura por más de 9 horas. No podía imaginar empezar Bombardero sin música árabe, el perfecto soundtrack para una historia que se basa en los ataques de las Twin Towers de NYC, el 11/09/2001.

    No quería dejar de volar hasta llegar a la última página. Porque una vez que se entra en este papel, en este texto y en esta maquinaria y mecánica de flujos, fluidos y fragmentos, no se vuelve a ver el mundo, la belleza y la poesía como antes. Y desafío a cualquiera a desmentir el hecho de que existe y existirá un antes y un después de Bombardero en la historia de la literatura latinoamericana.

    Citando a Mircea Eliade, el escritor y jurista Kadel Sabir escribe:

    Ground Zero se ha vuelto un Axis mundi, un lugar hierofánico por excelencia donde “lo sagrado se manifiesta”; esta irrupción de lo sagrado crea un punto fijo donde gravitan todos los valores. Así como se piensa que el sol gira alrededor de la tierra, se piensa hoy que la moral gira alrededor de Ground Zero.

    Pienso que de la misma forma que Bombardero tiene su eje en Ground Zero, la historia de la novela, su sentido sagrado y sus valores, tendrán que girar en torno a Bombardero.

    Las palabras milimétricas, quirúrgicas y corrosivas del poeta peruano Czar Gutiérrez, el lenguaje, jamás agresivo y de una gran elegancia, la gráfica, los códigos, los símbolos, los dolores, los circuitos internos —electrónicos, mecánicos, químicos y humanos— y las redes virtuales explorados de manera continua, el movimiento que el autor da a las naves aéreas, a los cuerpos, a los metales, a los cristales, al plasma, al mercurio, a los goces, a los cerebros, a la luz, a la velocidad, a los sentimientos y a la muerte, son increíbles por inéditos y altamente innovadores.

    Digo “movimiento” porque considero que Czar Gutiérrez ha inaugurado la era cinética de la novela. Y digo “electrónico” porque considero que también ha inaugurado la era cibernética de la novela latinoamericana. Estamos ante una escritura que conoce el arte de paralizar un avión en pleno vuelo y de estrellarlo con el infinito y la eternidad contenida en la poesía más alta, que hace transpirar de goce en goce.

    Estamos de lleno en la lógica de Roland Barthes cuando, en El placer del texto (Le plaisir du texte, 1973), afirma:

    La escritura es eso: la ciencia de los goces del lenguaje, su kamasutra (de esta ciencia, hay un solo tratado: la escritura en sí)... Iré hasta gozar de una desfiguración de la lengua, y la opinión dará altos gritos, porque no quiere que “se desfigure la naturaleza”.

    Y para desfigurar el lenguaje, como lo hace Czar Gutiérrez, no solo se requiere amar y sufrir en todos los sentidos de la palabra, sino también ponerse a sí mismo en peligro constante a través del lenguaje, de su estructura y de su goce. Porque de esto se trata aquí, es decir, reitero, de los goces del lenguaje y de gozar de una desfiguración de la lengua.

    Devórame, defórmame a tu imagen, escribe Marguerite Duras en Hiroshima mon amour, en medio de un lugar desfigurado por la guerra y donde el goce amoroso llega también hasta el deseo de desfiguración de los cuerpos. De hecho, desde el inicio del primer capítulo, Reset, Czar Gutiérrez nos dice: Alguien se dispone a desfigurar la geometría del globo, alguien quiere borrar las coordenadas, alguien quiere, alguien busca, alguien planea.

    Lo que aún no sabemos es que el autor se dispone a desfigurar la geometría del lenguaje y de los cuerpos en una suerte de fragmentación que remite a la poesía de J. E. Eielson, en particular a Noche oscura del cuerpo. Desde el polvo y hacia el polvo, Czar Gutiérrez opera estas desfiguraciones construyendo una nueva arquitectura de la novela y de los mecanismos de escritura, inaugurando también una nueva relación entre las comunidades estructurales que conectan lo escrito hecho de “letras” y lo escrito hecho de “imágenes”, como lo plantea la “téxtica”, que pretende establecer una teoría que unifica las estructuras de lo escrito.

    La obra de Czar Gutiérrez pertenece, además, a las artes plásticas, en cuanto mueve nuestros sentidos a partir de una dimensión táctil, visual y musical, hasta el punto de inspirar a artistas como Tito Domínguez (frontman del dueto electrónico trujillano Jardín Solar), que trabaja desde las artes visuales y la música electrónica (2009); Sophie Canal (escritora) y Gabriel Gargurevich (músico), quienes compusieron una canción producida por Jonni Chiappe (2010), o Susana Bouroncle, quien dedicó al autor una exposición de pintura, instalaciones y murales (2011). Y más: junto a los homenajes de los electricistas arequipeños Delay Tambor, o de los bonaerenses Plan Quinquenal, entre múltiples remixes.

    “Gutiérrez convirtió las ruinas (del 11S) en un taller de escritura y ha hecho de su libro un peregrinaje literario que lo ha convertido en el producto de su propia novela, la que ha seguido transformando en el Internet, el videoarte, la lectura high-tech; y, al final, en un acto de fe literaria sólo paralelo al de Joyce en el ‘Work in progress’, al de Julián Ríos en Larva, a la novela desvelada bajo las de Perec”, como escribió muy justamente Julio Ortega en “Imaginario 9-11”.

    La estética plástica de Bombardero resulta ser una experiencia sensual —lograda también con frecuencia por el humor— donde cada página y cada frase, hasta la más irreverente, resulta fascinante. Sin duda alguna, es un texto que transforma nuestra relación a lo escrito, a la lectura, a los géneros literarios, al objeto libro, a la escritura computacional, a la poesía y a la prosa. De hecho, he leído Bombardero como escucho la música celestial de Philip Glass. Como obra fundamentalmente musical, esta novela nos hace penetrar un minimalismo y unas estructuras repetitivas dignas de obras como Dance 8.

    Glass es maestro de los circuitos electrónicos que fueron alimento del rock progresivo, género del cual siempre se nutrió el autor en cuanto ex dj. En su “caja negra”, escribe que ritma su novela con cancionero popular, acústico, retro, pop, punk, postpunk, new wave, acid, sicodelia, emo, house, indie, jungle, latino, lo-fi, dance, noise, singer, trance, trip-hop... Y cuando leo:

    el puño de acero martilla y martilla y martilla la arena hasta que el desierto sangra de negro... me sobra el tiempo para ametrallarte y ver tu cara destrozada, 48 Scuds acaban de ser despedidos con bombos y platillos y acaban de no ser interceptados... es una delicia el olor del Verbo, es una delicia el olor del Ébola, ojo con los Scuds, ojo con los satélites, ojo con el Astra y el Eutelsat, la muerte ya no existe si me miras a los ojos, amor, el puño martilla el acero y los ruiseñores de la guerra cantan: himno aéreo / himno a-e-e-é-reo

    siento la adrenalina futurepop y synthpop que da Apoptygma Berzek (APOP).

    Puede decirse que Bombardero es un gran himno a la Electronic Body Music (EBM).

    Ocurre también que David Bowie, uno de los personajes de esta novela, era gran admirador de P. Glass desde su performance en el Royal College of Art en Londres en 1970. Bowie compuso después la obra minimalista y abstracta Low, elogiada por Glass en 1992. Cuatro años más tarde, grabaron juntos Symphony No. 4 ‘Heroes’ en 26 Mixes for Cash (Aphex Twin). Czar Gutiérrez celebra la versión original de Heroes (1978), hasta el punto de ofrecernos parte de su partitura sagrada en medio del libro y de poetizar magistralmente obras no menos magistrales como Neuköln:

    ahora el saxo de b0W1e comienza a salir como una mano solitaria desde una estación de trenes cubierta por nubes de estroncio, el saxo se despliega en espacios de orfandad y vacío donde nunca termina de caer, el saxo rebota y se duele y se desploma otra vez para terminar naufragando en un mar de espirales y aullidos primorosos y soledades que solo pueden dibujar el camino de un hombre que se dirige hacia el polvo bajo la atenta mirada de las estrellas en forma de canción que muere de muerte dulce y violenta y subyugante y brutal, rip.

    Por su complejidad creativa, Czar Gutiérrez, heredero, entre otros, de Glass, de Bowie y de Eielson, pertenece, como ellos, a los innovadores y a los transgresores que marcan la historia.


    Nota

    Edición príncipe de casi 600 páginas, fue publicada por el autor en 2008 y replicada en tres partes [Ground Zero (2009), Estamos en el aire (2010) e Himno aéreo (2011)] por el Grupo Editorial Norma. Su traducción al francés y al inglés está en curso.





    La Caída del Equilibrista 

    A Marcy y Julio César
    (que son el origen)


    He arrastrado todos los sí por el barro y no adapto mejor al mundo que el anillo al dedo del esqueleto. 
    E.M. Cioran

    Todo lo sólido se esfuma.
    Virus

    Fraternidad sobre el vacío.
    Octavio Paz


    ACTO
    [primero]

    ABRIÓ
    LOS OJOS
    COMO CUALQUIER HOMBRE
    QUE ABRE
    VIOLENTAMENTE
    UNA
    VENTANA 


    AZUL CASI TRANSPARENTE

    Sumergió los ojos en la larga herida,
    arrojando la cabeza hacia el accidente blando

    enorme y ovalado
    el Gran Cráneo flameó en la espesa marea del dulce cobertizo
    presionando lentamente el manto azul que lo envolvía
    Y sus órbitas rozaron el borde neblinoso
    Rodaron hacia el fondo del abismo
    Hacia el oscuro rincón donde duermen las pupilas
    Y el filo dentado
    quedó suspendido
    sobre la envoltura azul-gelatinosa

    —Ya estoy aquí, Señor —dijo

    - con el vientre dorado y la milagrosa electricidad
    - con el precioso resplandor que chispea en mis pestañas
    Se abrieron los cielos y los mares
    y
    las aguas empezaron a crecer sobre sus tiernas mejillas
    Después
    la pavorosa fricción entre paredes líquidas
    De ola dulce
    de vidrio
    Y el Gran Ojo se alzó diagramando su longilíneo cuello

    2

    Agudo
    sucesivo
    violento ocurre el desgarro
    El ay que salta
    Y el Universo entero que contempla el instante cuando aparece deslumbrante

    El instante exacto cuando sale envuelto en luz
    &
    la celeste esfera hiere con su intensa coloración el cristalino

    Azul
    casi transparente


    3

    EL CIELO:

    Limpio
    y
    acerado
    muestra la esplendorosa claridad del manto

    La claridad del haz que besa el prisma

    Lo besa
    revienta en abanico
    y
    mancha
    el ojo rápìdo
    que revolotea en su centro

    Por un territorio poblado de estrías
    flota

    La piel tersa
    —húmeda y hormonada—
    se esponja
    vaporosa

    Y la razón, a causa de tanto asombro, se nubla


    4

    (PERO SU CUERPO SE DESPLOMÓ EN UNA ESPANTOSA LLANURA)

    En rojizas
    y
    polvorientas regiones
    el esbelto esqueleto se expuso
    :
    -a la luz cruda
    -a la sagrada erosión (que delínea)
    -a la inclemente acción de millones de criaturas
    generando el comportamiento de sus nervios motores

    De su intermitente dentadura sembrando clavos en su frente

    En la frente del que muere

    Sólido
    Óseo y puntiagudo
    ¿No fue esta una Especie de Amor —preguntó

    -las cuencas vacías apuntando al infinito
    -el eco rotundo explotando sobre El Dueño del Clamoroso Misterio

    “Parece que entonces fue”, pensamos todos, de rodillas

    Sí:
    fue entonces cuando se instaló esa horrible sonrisa para quebrar eternamente su semblante

    Pues el rostro del que cae se desgaja en estruendo y paroxismo.



    GLOBO OCULAR

    Abrió los ojos como cualquier hombre que abre violentamente una ventana

    —Tras el follaje engullí un manzano
    entre sus pechos
    junto al racimo

    Hunde una uña sobre la Esfera
    para que estalle como un globo de aire
    mientras la santa pianola se dilata sobre las muchedumbres

    Y una hoguera diluye el tronco de un cirio ensangrentado

    Y las muchedumbres que crepitan
    que se entregan

    (Pues la cúpula de acero los abrasa)

    —¿Y yo?
    Yo que siempre me arrastré, escalo la espalda del Padre
    (que será una llanura o algo así)
    y aleteo, suspendido

    Suspendido muerde esa manzana en el espacio para que estalle como su Esfera.


    ACTO
    [segundo]

    B
    A
    J
    O
    L
    A
    S
    O
    M
    B
    R
    A
    LUNAR
    (QUE ONDULA)




    TENUE EL BRILLO DE LAS AGUAS

    Sobre aquel ojo de agua hace gotear su belleza

    Entona con dulzura bajo la sombra lunar que ondula, plateando

    (Describe la trayectoria de una pluma
    que suavemente cae sobre un nido)

    ELLA

    -dos finísimos trazos y uno breve
    - la piel brillante

    A veces, su delgada lengua sale y deja un beso

    ese brillo intenso en ambos labios

    Le extendí una cerveza
    —Bebe —le dije

    Acerqué el cristal y me doblé para recibir sus labios

    Y en la delgada filigrana (que pulveriza)
    yo me balanceo
    Navego en cada pliegue y me balanceo

    —Quiero ser boca fresca,
    agua mansa
    A veces solo ritmo

    (La brisa extrae el néctar del amanecer)

    —¿Ves? Por la boca del volcán asoma el rojísimo del sol

    (Sumerge sus ojos en la esplendente luminosidad del Universo)

    —Clavemos un punto fijo que sea el centro de rotación de los planetas

    &
    —entre el cuarto claro y el secreto—
    huyen bajo la sombra lunar que ondula
    plateando.




    ALTO DE LA LUNA

    La luna avanza hacia el aro azul

    Sumergida en sus cabellos amarillos, enrojece

    Deshoja su piel y enrojece

    Recibe al astro que resbala

    Ella
    (dulce crisálida que en cada explosión florece)
    toca el celeste anillo
    y
    en la yema de sus dedos crece una luz

    Una luz como una espada que se abre y brilla y jugosa se derrama
    Libera su bellísima onda expansiva

    Y una delgada película de cera
    —la fiebre—
    recubre esa débil linea que separa el borde de su piel y el Universo

    Azul
    Espumante y molecular
    Ella era espacial

    de nieve.



    (ORACION)
    Hoy me he tendido bajo la luna y un grave ritmo me recorre
    Hoy he vuelto a sumergirme bajo su tersa luz
    ambarina o delicada
    —superficie de claridades en cuyo centro un haz se aplasta
    estalla
    o
    gime—
    Hoy
    enorme
    Como un animal que se abre el vientre y hace crecer el fuego
    Pero ya envuelto en llamas
    miro su alta imagen poblada de estrellas
    Siento el trozo de vidrio que bajo mi piel viaja
    —oh temible diáspora que explora—
    y una potencia
    como una arteria
    o
    un cable
    que en profunda tensión remueve
    y
    el sangriento ámbito despliega

    escribo
    Te escribo hembra líquida
    Relámpago cautivo
    flecha que guía mi mano izquierda
    y
    la diluye
    Y mira
    cómo es la vida

    yo que anduve suspendido describiendo la elipsis
    el movimiento ondulante de nuestros cuerpos
    —un enorme fluido que cabalga sostenido y azulea—
    yo que he elevado todo hacia un alto símbolo, lejos del hielo y la tormenta
    —en la estrella que de fuego se licúa—
    hoy arqueándome
    y
    ya cubierto de relámpago y locura
    percibo tu retorno

    desde una nube de cristal
    —que se desgaja—
    un fragmento azul se precipita
    Amor mío

    acaricio la luna que brilla entre mis dedos mientras despido la garra de oro que cruza tu corazón.


    ACTO
    [tercero]
    E
    L
    TEMIBLE
    C O R A Z Ó N


    POEMA
    Observé su pelo dorado
    Extraje su corazón
    Sobre un velero nacarado
    Coloqué su corazón sobre la plataforma
    Coloqué su corazón en una copa celeste
    Mirando la luna refractada en el agua
    Una débil luz sobre la espuma
    Y el beso enfurecido de las olas
    El viento sopla fuerte y con violencia
    Será conveniente mantener la calma
    Mi posición es peligrosa
    Con los cabellos mojados y el vientre dorado
    Con la luna sobre la espuma
    Con toda la violencia y en cada impacto
    Un barco fantasma navegando en la niebla
    Navegando con el vientre mojado
    Un corazón en el agua
    Y en el cielo la luna nacarada
    Tiene frío
    Un corazón azotado por el viento
    Completamente dorado y con violencia
    Desnudo
    Enorme y generoso
    Abriéndose rojo en cada impacto.


    POEMA
    Así como el corazón se derrumba despedazadooscureciendo la sangre,
    así cierro los ojos para colorearte de colores negros,
    negros, negros
    y
    luego
    sumamente negros
    y
    brillantes
    que brillan
    brillan
    brillan
    y
    brillantemente
    se disuelven en la nebulosa lluvia que horada el pómulo
    Así
    igual
    las formas en que te recuerdo oscurecen mi cerebro
    Pero en tu profunda oscuridad
    —de gris licuado—
    ni una chispa dejas escapar de tus manos pétreas.


    (ORACIÓN)
    Yo que atravieso lo extenso
    Con los labios partidos
    Y un agujero fijo en el pecho
    En mi fluidez
    Al cielo,
    Bello manto ardiente y estrellado
    En vuelo celeste elevo
    Mi corazón
    Sumido en todo lo impecable
    De sombras y caricias
    Pulido.


    ACTO
    [cuarto]
    LA
    DELICADA
    PRESIÓN



    POEMA
    Separa lentamente los labios

    La brillante configuración de pliegues templándose bajo la marea líquida
    (que se curva)

    Su boca exhala un nido blanco-espumoso que la atmósfera dispersa

    Veloz como el proyectil que se aloja, que se envuelve

    Hiere como un proyectil que se instala en la fisura

    En su lengua púrpura
    la airada electricidad concentra

    Los astros se desintegran tras el último destello

    Y los reptiles se desploman a causa del flechazo

    Y tan solo una gota azul
    fosforece
    serpentea
    y
    lentamente
    en espiral
    se estrella

    Y un hermoso resplandor ilumina
    el Túnel Madre
    el Templo

    —¡Oh Dios, oh Dios —aplasta los labios contra el cuello en movimiento

    El curvado Universo muere entre el brillo de sus labios.



    POEMA
    Fluye
    ingresa veloz
    directo a la matriz
    Hollando la núbil madriguera
    bebe el jugo salitroso de la carne
    débil
    Débil
    —claro—
    pero bastante dulce en su humedad
    Le habla con dulcedumbre

    —Revuelve tu dulce herida y muere de vez en cuando, hermana
    (PROCEDIMIENTO)

    Primero orbita, suspendido
    Luego
    en círculos concéntricos
    el vertebrado envuelve a su presa
    —Centellea,roja y siempre azul

    Herida
    Bajo la fuerza
    caen perpetuando

    -un sonido carmesí,
    -una forma asesina,
    un cuchillo perlado
    (La cuerda templada en la profundidad)
    Se estremece
    dispara hacia el cono de luz
    (que se inclina)

    Perfora
    Se sacude
    Va y viene
    Llega
    Timbra!
    ...
    Cae de bruces
    —fosilizado—
    para finalmenterenacer transparente.



    POEMA

    Todo en su superficie vulnerable

    El estallido de su carne junto al estallido de mi carne y un poema en cada esquirla

    O
    el estallido de su carne
    y como un hilo blanco que se revuelve girando veloz bajo mi superficie de gusano de seda que besa una herida y retorna reptando

    Así yo muerdo el instante supremo
    —sublime—
    como un fusil imantado en su centro.


    ACTO
    [quinto]

    EL
    ITINERARIO
    DEL
    CRIMEN

    CRONICA ESCAPISTA

    Arqueaba tenuemente el torso bajo las farolas que poblaban debilmente la extensión

    Sumergía
    la cabeza
    (que se perdería inevitablemente
    entre ambos hombros mullidos)
    mientras el viento se filtraba
    a través de aquel cuerpo poroso

    Y con la carne abierta
    —como un ojo—
    torcía el cuello contra la realidad

    la cuerda tirante estrangulando en espiral

    Hasta que al fin pudo ingresar a una estrecha habitación de aire comprimido,
    escaso

    Helado y firme como los labios de un muerto

    Expulsó un bramido

    —Siempre escupo
    —dijo
    mis palabras estrelladas contra el viento

    Cerró la puerta con un chasquido
    y apretó
    (play)

    La
    tenebrosa voz
    de un oscuro vocalista*
    se levanta sobre esa montaña eléctrica
    que estremece el hipotálamo

    * Ese vocalista es Robert Smith: Cayendo por el cielo/ Por el cristal de la bóveda / Por la bóveda de tu boca/ Por la boca de tu ojo/ Por el ojo de la aguja/ Es más fácil para mí acercarme al cielo/ Que volver a sentirme entero.


    2

    Observa lentamente el panorama

    (Una banderola negra ondeando en el sector)
    (El grave roer de los motores)

    Y
    desde la compacta aglomeración de sombras
    se descuelga una voz
    —que podría ser una campana—

    —Los héroes nacen con una bala entre las cejas

    Giró en el aire como unas cortinas que caen oscilando
    y
    oscilando en remolino
    llegó a besar un anillo oscuro
    —que pudo ser la boca de un cañón—

    A continuación redoblaron los tambores

    (Se abre las venas)

    Alzó las manos y las extendió

    -tres membranas distendidas
    -los huesos blancos


    3

    Y una violenta sucesión multiplicándose en la sangre


    4

    Entonces quiso poner al mundo entre sus muslos y apretar bastante

    Encendió un cigarrillo
    —porque siempre tiene que ser así—
    y
    los delgados labios del revólver temblaron

    Y
    él también logró temblar como un mortero herido

    [Esperando un eclipse me quedaré/
    persiguiendo un enigma al compás de las horas/
    dibujando una elipse (me quedaré)/
    entre el sol y mi corazón]* —pensó

    Hasta que al fin todo oscureció, como estaba previsto

    (Su cabeza sonaba como una campana que repica en lo alto de su propia estructura)

    * Radio Futura.


    5

    Y una plegaria rebotó contra el durmiente

    5.0.
    UN AMOR DE NECESIDAD MORTAL

    Curvilínea
    de piel lisa y bruñido pelo
    imprimió un beso sobre la negra recámara giratoria

    Cierto dolor le fue lamiendo

    el nervio
    al trenzarse
    le dobló una vena

    Los labios helados

    —Deja que tu boca helada me toque

    La piel pálida
    extremadamente radiante y pálida

    Una lágrima suicida aventurándose al vacío

    —El peso de mis sienes
    la daga que me dobla
    la espuela que me araña
    por tu aliento primoroso —declamó
    ya oscuro

    Se relamió la que fue suya
    Y mordiendo sus inflamados labios inferiores

    ya no existes


    5.1.
    LA TORSIÓN 

    Ella mira las ruedas girar
    y
    —en su propio eje—
    descomponerse
    ondeando

    Abatida por la fuerza que el riguroso mecanismo imprime
    vacía las enormes bolsas de lluvia que se inflan bajo sus párpados

    -hincha el lóbulo
    -revienta el pectoral

    Y con la emoción que huye
    —adiós—
    un tenue brillo alveolado se pierde bajo el rouge

    —Disuelve dos trozos de sal
    que se derramen

    Él viaja con las esferas en blanco
    Él se filtra enfriando su médula espinal

    Ella se reclinó pero continuó exhalando
    Ella vio rebotar su plegaria en el durmiente

    Y con la fuerza que proclaman las trompetas estalló la danza
    :
    ella se ladea dejando escapar cicatrices
    y él gira, se retuerce
    levanta vuelo y aligera (V. cortejo fúnebre)

    Es, pues,
    muy tarde

    el acuoso prisma descompone su mirada,
    cae,
    y en forma de un beso líquido queda extendido sobre el durmiente

    5.2.
    RECRUDECE
    —Emboque,
    apunte bien diestra señora
    (Firme el candelabro
    tenso el miocardio)
    VUELA

    Ajena al pulso asincopado
    Al canto azul del petirrojo
    Al llanto extremo del sexo opuesto
    (Lenta la ruptura
    cortos los balbuceos)
    Entre tañidos
    le arrancó una astillay expiró en su pecho
    5.3.
    EL ALOCADO GIRAR DE LOS SENSORES
    (Cortejo Fúnebre)*
    Negros pájaros culebrean picando las nubes

    Un rayo elástico azota la plomiza loma

    Anchas son las gotas que los cielos en gruesas gotas de cristal descuelgan

    Anchos los cielos que caen sobre su cuerpo borroso y fragmentado

    Con el rostro borroso, disgregado, elevó una pregunta

    ¿Escuchas, allá en las alturas, el cuchillo que penetra?

    Y luego otra:
    ¿Alojas, Padre, algún Santo Dolor en el pecho?

    (Colapsa):
    ¿Abrió los ojos alguna rosa roja en tu costado?
    ¿Es tu celeste soledad tan bestial como la mía?
    ¿También eres así rojizo cuando amas?
    ¿Te pones gélido, recrudeces?
    ¿Realmente tiemblas?

    Oye tú

    ¿Oro derraman tus ojos cuando, postrado, me ves en el piso?

    Proyectó los labios y oró

    Sólo abre en la galaxia un agujero para coagular, lejos de tu espantosa mirada
    Señor de los Temblores

    Proyectó los labios y una granada floreció en la punta de su lengua.


    *(Un saludo a Los dados eternos del Cholo Vallejo) 




    OTRO ACTO
    [de amor]

    AMÁNDOTE
    ENTRE
    DETONADORES


    HEROES

    I-I can remember / Standing-by the wall / And the guns-shot above our heads / And we kissed as though nothing could fall/ And the shame was on the other side / Oh we can beat them-forever and ever / Then we could be heroes just for one day / We can be heroes We can be heroes / We can be heroes Just for one day
    Bowie


    Alimentaba su cuerpo con mi cuerpo

    Bebía el transparente manantial
    y sus labios en una curva insinuante germinaban
    (El duelo de su piel friccionando entre el follaje)

    A lo lejos una silueta tembló en la mira
    El vuelo de un arpón florece en cada pecho —dije
    mordiendo suavemente su largo cuello de marfil
    Ella dijo ven
    presionando el percutor

    Y
    enlazando nuestros dedos
    emprendimos veloz carrera sobre los arbustos

    Así era

    Nuestros labios muy libremente se deslizaban sembrando brillos bajo la piel
    O cuando rodábamos en la velocidad del follaje
    (la luciérnaga abrió un ojo para espiar)

    Pero la doblé

    el prisma de una lágrima descompuso su mirada e hizo fuego
    (y
    mientras hacía fuego
    un enjambre de nubes precipitó la lluvia de proyectiles

    cayó

    Cayó también una voz
    —que pudo ser otra campana—
    para redoblar en mi cerebro

    te amo)


    2

    La miré
    bella y brillante ondeando bajo las tonalidades de su piel

    Al llegar los tambores extraje sus mejores movimientos
    Ella se agitaba
    gemía
    y
    hasta emitía resplandores mientras yo giraba

    En realidad
    la cintura del orbe giraba dulcemente mientras nos inyectábamos combustible

    —Oh, podemos ser héroes, podemos ser héroes —recitó al desdoblarse, exangüe

    E imploró: Remezcla los pliegues, drogando el Océano perdido en mí

    Entonces dejé que se tendiera entre mis brazos
    y
    que el viento desnudara su frente

    Sus cabellos se abrían como piernas
    y
    yo
    peinaba
    su
    cabellera
    con
    mis
    dedos

    Pero fui perdiendo ritmo en la perspectiva
    (perdiéndome en la curva de su boca)

    Hasta que
    sus labios
    dejaron de temblar
    bajo mis labios
    e
    —inexorable—
    me contraje en una torsión

    extendí mi lengua hasta su corazón y le clavé un beso
    (La explosión eficaz de unos labios sobre otros significaría el triunfo)*

    Pero la realidad ya estaba haciéndose pedazos

    una sola detonación

    * B. Varela


    3

    Y después del rito,
    ¿qué fue?
    ¿dónde anclaste?

    —Fue el grito
    El golpe seco,
    la piel que se abre
    y el corte igual
    aunque profundo
    y
    bien dispuesto
    entre las certeras cápsulas de fierro
    y
    las bronceadas láminas de carne

    Luego —¿recuerdas?— resbalé en la humedad de tu boca

    (La piel tensada, ciertamente, era mía)

    —¿Y aquellas barras de metal que soplaban fuertemente sobre nuestras ropas hasta elevarnos
    y
    caer blandamente como dos plumas que caen sobre un nido?

    —Un nido de ametralladoras, cenizas sobre rosas. El altar del sacrificio envuelto en terciopelo

    Sí pues

    cuando al fin pude zafarme
    tu mirada turbia
    y
    llena de heroísmo
    fue delineando mi silueta
    (que terminó viajando en el mismo par de lágrimas suicidas
    aventurándose al vacío)


    4

    "¡Ah, tiempos del gravísimo resplandor!"
    pienso hoy
    mientras clavo un destello entre sus ojos

    Entonando una triste copla en su honor*

    Mirando su piel fría
    y
    pálida
    pero hermosa

    Mirando un transparente vaso de vidrio en el centro neblinoso de un bar
    viejo y tormentoso**

    Batiéndome en retirada hacia regiones más violentas.


    *Un remolino mezcla los besos y la ausencia / imágenes paganas s desnudan en sueños (Federico Moura).
    ** Ese bar es El Búho, a 32 escalones sobre el nivel de la Tierra.


    ACTO
    [regresivo]

    OR
    I
    GEN


    ORIGEN DE LA FLECHA

    a la Angelita

    1.- TRAYECTORIA DE LA LUZ EN EL HORIZONTE DE
    SUCESOS

    El costado herido de su cuerpo
    desprende un cono
    de luz
    que retorciéndose
    y
    en su brillar girando
    toca el punto final de la galaxia
    (que es el punto más sublime de lo amado)
    Cae de manera profunda

    Infinita
    como una lluvia silenciosa bañando el aposento azul
    donde
    —entre auras y claroscuros—
    mansamente
    el Ser
    reposa

    El Hombre
    transporta trabajosamente su recóndito rostro
    rojo-arrugado
    y
    —aunque profundamente ensangrentado en su imperfección—
    una descarga de sus labios
    es un rastro luminoso
    dibujando la anaranjada curvatura del espacio

    Pero los pequeños ojos de la muchacha
    profundos
    y
    alargados
    conteniendo
    la expansión de sus pupilas
    rasgados y bajo la piel amada sumergidos
    —digamos que mira el Universo desde allí—
    ...
    sus ojos
    —digo—
    desprenden fragmentos plateados
    como lánguidas dentelladas
    abriendo surcos en su mejilla

    Y esos fragmentos
    y esas grietas encrespadas
    se desprenden
    reptando
    hacia la marea líquida
    que el manto de la cristalina Vía Láctea besa

    —Creo que a causa de tanto amor
    a causa de tanto amar
    tengo uñas y dientes
    —le dijo
    tocando
    tentando
    la humedad
    la profundidad de la herida

    —Te amo —le dijo
    —De rodillas, así te amo

    —Yo no quiero que mi amor se muera*—dijo entonces
    colocando su corazón en la órbita celeste

    Dijo eso mientras flotaba
    Lo dijo lanzándole el cuchillo
    Repitió eso lanzándose al abismo

    * Raúl Zurita.


    2.-

    LA FLECHA DEL TIEMPO*

    Las anclas se elevan
    y
    —de pronto—
    la nave espacial sólo es una estela metálica que
    —viajando hacia el cenit—
    se desintegra

    Los faros de luz se desploman de los postes
    y los amantes se disponen
    se aproximan
    La ciudad se apaga bajo una luna
    que abre un ojo
    y lo vuelve a cerrar

    Entonces
    suspendidos en el hermoso fluir de un temblor
    ambas pieles se abren
    invirtiéndose
    como se abren las rojas praderas sobre los cielos de fiebre
    clamando

    (Y una vena de neón se alarga bajo la luna)

    (Y un rosario de latidos se eleva configurando el oleaje espacial)

    —Nunca me falte la presión
    la serena bendición
    de tus labios en mi sien —oró

    Pero sus enrojecidos ojos se cierran
    se ensombrecen

    Y los acerados recuerdos danzan en la base del cráneo

    Danzan solos

    Danzan en desorden

    -el amor es la piel de un planeta en expansión
    -el amor es una lenta ruptura de simetrías
    -es el dramático vértice de una estrella que colapsa rompiendo nuestros desollados cuerpos desnudos

    (Ahora piensa en ella
    como si la tuviera volando en la inexorable flecha)
    :
    -y una lágrima es un surco que germina en su mejilla
    -su mejilla es la grieta que sepulta a la galaxia
    -el amor es la mejilla constelada de mi amor

    * Stephen Hawking


    3.-

    SIEMPRE HAY ALGO AZUL QUE NOS PENETRA

    Y mientras abandonaba el nido
    (finísima es la niebla
    que envuelve a nuestra pequeña y celeste esfera)
    sintió
    cómo
    el árbol de sus venas se doblaba

    Y que una herida enorme crecía en su costado herido
    como si la estrangulada pasión hablara
    emergiendo

    Como si en aquel costado se afilara un relámpago
    para quedar tatuado en la otra sangre

    Y los acerados recuerdos se juntan en un punto exacto

    En un punto que se destruye en el horizonte de sucesos

    Entonces quebrado
    el insólito humano
    —otra vez
    otra vez—
    tensó la mandíbula
    alargó el cuello
    tragó saliva
    (o vidrio)
    etc.
    etc.
    y
    elevando la boca hacia el firmamento
    buscó un beso incandescente

    Alzó los labios en busca de un beso largo y prodigioso
    que cubra el mundo

    (Envió sus labios en busca de un beso azul)

    Y el labio, al encresparse para el beso /
    se partirá en cien pétalos sagrados*

    Entonces
    las vértebras de su cráneo se trenzaron
    hasta aplastar la idea
    el germen
    la matriz
    inflando la enorme bola de acero que rueda aplastando todo lo extremado
    (incluso el estallido)

    Y su cerebro brilló al desprenderse

    Y la lluvia ensangrentando sus pupilas

    Y su mirada enrojeciendo en el reflejo

    Y sus pechos arqueados para romper las olas

    "Elevo contra el cielo esta hoja filuda y la clavo en el centro de sus ojos rasgados"
    —pensó

    Pensó también en la estrella que colapsa en su mejilla y en la cintura de la muchacha
    De la criatura

    Mas no dijo nada
    :
    boqueaba.


    De Los heraldos negros



    ACTO
    [de colofón]


    CUATRO
    (4)
    SITUACIONES
    INVEROSÍMILES


    [1]

    Y me he callado porque el silencio pone más cerca los labios
    Westphalen


    [2]

    No podemos callar porque no existe
    más acá de la luz nada sino esto
    de ir buscándole tonos al silencio

    Pepe Ruiz Rosas


    [3]

    EXAMEN DEL REPTIL

    El filo de un rayo ilumina su frente púrpura
    Lengüetea
    Acaricia sus labios rojos
    Sus garras adherentes en forma de raíz

    Su hermoso cráneo se enciende
    explota
    (una tormenta eléctrica lo sacude)
    y
    se derrama como una tinta negra
    o
    tortuosa
    o
    largamente en el declive

    —¿Sigue un rastro?, ¿un flujo?, ¿el signo?
    —Nada: resbala

    Oh bella criatura que sumerge en azúcar las delicadas láminas de su piel
    y
    se hiere

    esa sensación de hierro que le cuela y le vulnera

    Duplica sus texturas
    e inocula

    resuelve

    Yace laxo
    pero aún chispea

    el labio de un revólver sombrea su frente de Poeta.



    [4]

    PASION Y MUERTE DEL EQUILIBRISTA

    Érase el delgado equilibrista trepando la silenciosa escalera hasta envolverse entre las nubes
    Las celestiales nubes que hIerven su rostro evaporan

    El equilibrista sin rostro abre las puertas del cielo
    y levanta un dedo

    gobierna

    Cactáceas en la frente
    un crucifijo en el pecho
    diademas
    y un hermoso traje de luces envuelven la espigada silueta del equilibrista
    dulce y brillante como una estrella solar violeta

    A ambos costados de la cuerda
    dos ángeles sobrevuelan tensando su ancho camino
    (ese metálico sendero rodeado de árboles frondosos
    de troncos amarillos
    y
    escamosos

    De troncos permanentemente atravesados por las filudas dentelladas de las fieras)

    A los costados de esa polvorienta carretera crece

    -el peligro
    -la lengua de alambre
    -el vértigo tienta y desintegra:
    derrama frío

    2

    El Hombre
    delgado
    silencioso
    y
    sumamente débil en la aproximación
    tan solo camina

    Pero los ágiles dedos del tamborillero
    convocan a los cielos de recargadas nubes para que
    —abajo—
    la red inexistente sólo sea una negra trama hermanada con el terrible sortilegio de los cielos abriendo su generoso cuerpo azul e infinito sobre el retumbante acero del redoble

    Entonces un filo
    —rápido como un destello o una mariposa cruza el metálico-invisible—
    :
    en ese instante preciso
    precioso
    —el del toque sutil—
    el hombrecillo de la cuerda
    el temerario
    el divino
    El Poeta
    s
    e
    d
    e
    s
    c
    u
    e
    l
    g
    a

    Y de cara a una vibrante caída agita desesperadamente sus músculos
    diseminando
    (desordenando)
    sus delgados huesos a lo largo de su frágil cuerpecillo


    3

    Suave
    profunda
    y
    hermosa fue
    l a c a í d a d e l e q u i l i b r i s t a

    Pero a escasos metros de tierra firme
    aceleró violentamente para que la estela o la arena dorada
    —que también caía adornando su hermosa trayectoria—
    lo sepulte como la última lluvia sobre el desierto

    El delicado equilibrista murió en el acto

    Cayó aflojando los dedos

    La perfecta indiferencia de los tambores
    —ese silencio—
    contra la espuela clavándose en el centro de su aullido

    Su cuerpo de caracol ensortijándose en la arena


    4

    Entonces
    —esbelta, luminosa, extenuante—
    emergió La Dama

    Curvándose astillosa para clavetear

    Pero el sereno equilibrista
    relamiéndose entre sus pechos
    —entre los pechos de La Virgen—
    extrajo el puñal
    trazó una cruz en su boca
    y persignándose ante Ella
    la besó
    ...
    Y amarrando el pesado crucifijo sobre su quebrada espina
    extendió los brazos
    proyectando el largo cuello


    5

    (Y la ensangrentada gónada se inflama)


    6

    Y tragando saliva
    —o vidrio—
    el heróico alambrista de labios rojos
    tuerce horriblemente el rostro
    y
    se desprende del suelo
    para iniciar un lento proceso de flotación
    Proceso preñado de eléctricos estertores
    que sacuden su cuerpo
    exangüe

    Su cuerpo coronado
    por una sonrisa ovalada
    (¡Oh siniestra sonrisa que desnuda el brillo de un diente de oro
    sobre el más pálido de los rostros de El Hombre!)

    Y el ejército de dolientes
    —esos seres
    esa muchedumbre—
    deja caer la temblorosa mandíbula
    alzando la aterrada mirada
    con dirección
    a
    El Artista en ascención

    Dirigiendo sus afiladas pestañas contra el elevado Poeta

    Y el delicado
    —el alado—
    espíritu
    se eleva entre la muchedumbre

    Fue así como
    —envuelto en una nube sulfurosa—
    inexorablemente leve
    y dulce
    y pleno
    (y otra vez aéreo)
    ganó los aires el esbelto equilibrista

    El equilibrista que ata las miradas del pavor.


    ACTO
    [final]
    DULZURA DEL ABISMO


    TAN DULCE ES EL VÉRTIGO

    Para don Emile Mihail Cioran
    (en estas tinieblas)


    Miras tus ojos
    Sigues mirando el vuelo concéntrico de tus dos ojos
    con sus enormes órbitas rojas
    que caen
    que declinan
    Que se curvan lentamente
    sobre el enorme charco de sangre que crece al final de tu cama

    Eres
    (vives)
    como un tornillo que gira empecinado en su centro
    Atenazado en su acero
    Girando lentamente como un clavo que avanza
    -con la cabeza astillada
    -con el cuerpo filudo
    -y las piernas dobladas
    -extremadamente dobladas
    -y extremadamente delgadas para correr

    Y tu cerebro es un planeta informe
    pesado

    Un cráter abierto repleto de agujeros cuyo núcleo atrae

    Cuyo núcleo se rompe
    Se rompe a causa de cada martillo que llega atravesando el infinito

    A veces
    eres la punta de un proyectil
    que vuela mordiendo el aire
    y
    abre una flor
    (parecida a una rosa)
    en el pecho del guerrero
    Eres
    sólo eres un cráneo
    que cae
    y
    se va llenando de agujeros a causa del estallido

    A causa de los millones de estallidos
    que acompañan tu inexorable viaje por el Universo
    (A veces
    se te despierta el alma
    y entonces tiembla tu cuerpo
    afiebrado)

    (Por eso no puedes levantar la cabeza para mirarme)

    Porque sólo eres un planeta desvastado
    Un campo minado

    [OREMOS]

    Es bastante curioso
    que exista vida
    en algunas regiones del Universo
    (bajo el clima helado y seco de tu cama, por ejemplo)

    Por eso
    cada vez que apago La Luz
    y
    a través de las diáfanas
    y
    delicadas cortinas de La Verdad
    examino tu cuerpo
    veo que tu cuerpo es un oscuro coágulo
    No
    no deja de extrañarme tu existencia

    Y te observo
    hijo mío
    como un coágulo
    Un perfecto coágulo en mi costado perfecto
    Y te canto
    oh, hermoso coágulo de mi corazón.


    _

    0 0


    KIRILL KORKONÓSENKO

    Poeta. Hispanista. Traductor. Investigador del Instituto de Literatura Rusa, San Petersburgo. Secretario de la Fundación Cervantes de San Petersburgo.



    TRAVESÍA DE EXTRAMARES
    Unos poemas del hispanista Kirill Korkonósenko


    Alfrdo Pérez Alencart da a conocer tres textos del reconocido investigador sobre las relaciones entre Unamuno y la cultura rusa

    Hace unos dos lustros que conozco a Kirill Korkonósenko. Fue en la sala de investigadores de la Casa-Museo Unamuno que dirige Ana Chaguaceda y, desde entonces, mantenemos una cordial relación a través de correos electrónicos y noticias que intercambiamos. Experto en Unamuno y la cultura rusa (su tesis doctoral ahonda sobre ello), lo cierto que sus ejes de atención investigadora también abarcan a otros autores (Quevedo, entre ellos) o a la propia recepción que ha tenido en Rusia la literatura española del siglo XX.

    Precisamente, hace unos días me llegó un mensaje suyo, que, entre otras preguntas, decía: “¿Qué dice Armando Palacio Valdés en la última frase de su carta a la traductora rusa Maria Watson?”. Lo cierto es que se trataba de unas abreviaturas que la inmensa mayoría, incluyéndome yo, no utiliza ni les suena de lejos. Al final pude descifrarlas, para alivio de este destacado investigador del Instituto de literatura rusa de la Academia de Ciencias de Rusia, con sede en San Petersburgo, y uno de los traductores más reputados  de  escritores en lengua castellana, como lo testimonian sus quince traducciones de obras de Unamuno, Vargas Llosa, Ganivet, García Márquez, Rosalía de Castro, Cortázar, Juan José Arreola, Adolfo Bioy Casares…

    También, por esa confianza, quiso que desde Salamanca diera a conocer algunos de sus poemas escritos en español, los cuales nunca había expuesto fuera de su entorno íntimo. El pasado jueves publiqué tres de ellos, que giraban en torno a la mujer, en El Norte de Castilla. Ahora, para los lectores de SALAMANCArtv AL DÍA, expongo otros tres textos inéditos.



    CÓMO VIAJÉ POR ESPAÑA
    O EL MUNDO AL REVÉS

    Me atravesaban las ciudades,
    fui cifrado en un mapa de constelaciones,
    me perseguían buenas intenciones
    pero para huir no tuve dificultades.

    Eran los autobuses que me pagaban billetes
    mas yo no anunciaba sus paradas,
    con maniobras de ajedrez, sofisticadas,
    mi reino por el caballo daba mil veces.

    Eran los idiomas que me manejaban
    mientras balbuceaba palabras de despedida,
    pero las fórmulas de ida y venida
    no cabían en mi mochila, y las dejaba.

    Y si el mundo es así de grande,
    ante su grandeza no pienso resignarme.





    EN AQUEL ENTONCES…

    En aquel entonces
    todavía era yo buen mozo,
    me gustaba leer a Jacques Prévert
    y podía almorzar en cualquier panadería
    con media barra de pan tierno.

    En aquel entonces
    todavía no sabía tratar con gente mala,
    mis besos eran ridículos
    y estaba completamente satisfecho
    con mi arte de tocar la guitarra.

    Parece que yo era un tipo poco simpático
    pero creía que todo el mundo me amaba
    y, casi seguro, así era de veras.

    Y ahora pienso:
    ¿tal vez no haya cambiado nada
    desde aquel entonces?





    MI VIRUS

    Ahora lo veo:
    soy un ordenador que no funciona bien,
    pues mi memoria
    contiene demasiados recuerdos de ti –
    espontáneos, desordenados, imborrables.
    Parece que has sido una especie de virus,
    no sé si curable
    y, lo peor,
    no estoy seguro de que quiera curarme del todo.
    Necesito algún programa de defragmentación total
    porque he sido ideado
    como un multimedia
    y ahora sólo sé hacer cosas muy sencillas.
    Eso sí: no funciono bien
                no funciono bien
                no funciono bien

    ESTE PROGRAMA HA COMETIDO
    UNA OPERACIÓN INCORRECTA. SE CERRARÁ





    .

    0 0
  • 01/16/17--07:31: MONIA BOULILA [19.870]

  • MONIA BOULILA

    Monia Boulila (Sfakes, Túnez, 1961). Es poeta y traductora. Trabaja como activista cultural, especialmente en muchas asociaciones por el derecho de la mujer y la paz en el mundo. Participó en varios festivales dentro y fuera de su país como los festivales mundiales de poesía en París y Rumania en 2010. Publicó gran parte de su poesía en francés, entre ellos los poemarios Mon joyau (2007), Souffles inédits (2008), Ailes et frissons (2010). También el poemario en árabe Llena de ti (2011).


    Es la primera vez que se traduce su poesía y se publica en lengua española. Y es mérito del poeta y traductor iraquí Abdul Hadi Sadoun, recientemente reconocido con el Diploma de Huésped Distinguido de Salamanca.



    RESURRECCIÓN

    En cada día
    echo en tu boca
    una gota de mi lluvia
    para acabar de aquí
    y desaguarme en tu oleaje.

    Cada Noche
    mando a tu luna
    la luz de mi estrella
    para apagar aquí
    y lucirme en tu ojos.

    En cada sueño
    siembro en tu pecho
    latidos de mi corazón
    para morir aquí
    y renacerme en tu tierra.



    انبعاث

    في كل يوم
    أسكب في ثغرك
    قطرة من مطري
    كي أنتهي هنا وأفيضُ في مَدِّك
    في كل ليل
    أبعث لقمرِكَ
    نورا من نجمي
    كي أنطفئ هنا وأضيء في عينيك
    في كل حلم
    أزرع في صدرك
    نبضة من قلبي
    لأموت هنا وأولد في أرضك…



    OLVIDO

    Nube soy…
    te avisa
    de la llegada de la lluvia
    o una llovizna mojando una tierra seca,
    te alegras y me abrazos
    y disfrutas del sabor de la lluvia.

    Desaparece la nube,
    yo también.

    Alegre estás
    en la claridad de tu cielo y tu sol.

    Y me olvidas,
    ¿pero quien puede olvidar la lluvia?




    نسيان


    سحابة أنا… تنبؤك
    بقدوم المطر
    أو بغيث يبلل أرضا جفت
    تفرح بي وتهلل لي
    وتلتذ بطعم المطر
    و تمضي السحابة
    وأمضي أنا
    وتفرح بصفاء سماءك وبشمسك
    وتنساني
    ومن ينسى المطر؟





    ¿DÓNDE ESTOY?

    Me plantaste en una espiga
    y prohibiste su cosecha,
    me plantaste en el sueño
    y renunciaste sus valles,
    me plantaste en un poema
    Y cambiaste su significado.



    أين أنا…؟

    زرعتني في سنبلة
    ومنعت موسم الحصاد
    زرعتني في حلم
    وهجرت براري النوم
    زرعتني في قصيدة
    وأقفلت كل المعاني…


    http://www.crearensalamanca.com/tres-poemas-de-la-tunecina-monia-boulila-traduccion-de-abdul-hadi-sadoum/





    Monia Boulila est née le 21 septembre 1961 à Sfax, en Tunisie. Elle est issue d’une famille où les femmes, tout comme les hommes, ont lutté héroïquement contre le colonialisme 

    De par son histoire familiale Monia est une femme tunisienne à la fois militante et émancipée en un mot une citoyenne du monde […] C’est par mail, depuis sa Tunisie natale chérie, que la poétesse Monia Boulila nous a sollicité pour prendre part, à Paris, au Printemps des Poètes des Afriques et d’Ailleurs. Ce mail nous a autant agréablement surpris que vivement enchanté,  car il nous parvenait au moment où le peuple de Tunisie avait courageusement inauguré le Printemps des peuples arabes du XXIe siècle. En tant que poètes engagés et épris de Liberté nous ne pouvions qu’être solidaires avec ces revendications populaires pacifiques se levant pour réclamer un changement radical pour une Tunisie nouvelle, construite sur le socle de l’équité et d’une justice sociale et économique.[…] Lorsque nous avons accueilli la poétesse Monia Boulila  au 9e Printemps des Poètes des Afriques et d’Ailleurs nous lui avons réservé à la Librairie Orphie  –   sise en plein cœur du Quartier Latin à  l’angle du Panthéon et de la Sorbonne –   un hommage fraternel par des applaudissements soutenus, avant de découvrir enfin sa poésie. C’est porté par cette vague de soutiens chaleureux que Monia a lu, avec grand bonheur, ses poèmes, avant d’échanger des cartes de visite avec les membres de notre cercle poétique fort heureux de cette rencontre humaine et littéraire.  »

    P. 465, Thierry Sinda, Anthologie des poèmes d’amour des Afriques et d’ Ailleurs (Orphie, 2013)


    Sur les marches de l’Opéra !

    Dans ton baiser,
    Encore chaud et sonore, sur ma joue ;
    Je cherchais ma mélodie,
    Quand soudain cet air indéfini,
    Qui transforme le chant en Dieu,
    Est venu  embrasser la note native
    L’Opéra de Paris a frémi
    Sur les marches de l’Opéra
    Symphonie je suis devenue
    Et dans le refrain de l’amour
    Fillette j’ai couru
    Derrière les papillons
    Escaladant les marches, m’envolant vers les cieux
    J’ai embrassé la main de Dieu
    Le nuage dans la main
    J’ai coloré en rose la pluie
    Sur les marches de l’Opéra
    J’ai retrouvé Monia…. la poésie ! 

    Monia Boulila in Anthologie des poèmes d’amour des Afriques et d’ Ailleurs par Thierry Sinda (Orphie, 2013)






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    René Arturo Cruz Mayorga 

    El Salvador

    René Arturo Cruz Mayorga. Escritor y profesor salvadoreño.

    Nació el 17 de agosto de 1959 en la ciudad de Ozatlán departamento de Usulután, El Salvador. Sus padres, Juan Cruz y Juana Mayorga. Su preparación académica la realizó en la ciudad de Ozatlán.

    Estudios realizados

    Entró al Seminario Menor Santiago Apóstol de la Diócesis de Santiago de María en 1977 y en 1980 al Seminario Mayor San José de la Montaña hasta 1981 en que abandona la institución.

    En 1996 alcanzó su licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Andrés Bello.

    Actualmente ocupa el cargo de Director del Instituto Nacional de Ozatlán, Ana Silvia Parada.

    Fundador del “Museo Lenca”, inaugurado en marzo de 2006 y radica en un aula del Instituto Nacional de Ozatlán, en Usulután.

    Libros publicados

    Poesía

    Al pie del volcán nacen los héroes, 1996
    Por los caminos de la patria, 1997
    Poemas de la montaña, 1999
    Del recuerdo a la redención, 2000
    Trigales de esperanza, 2001
    Nido entre valles, 2004

    Premios

    Tercer lugar a nivel nacional con el libro de poesía “Caminos de rectitud” Concurso promovido por caja mutual de El Salvador.
    Primer lugar en los juegos florales de la ciudad de Usulután con el libro de poesía “Bajo el mismo cielo”, 2005
    Miembro de la agrupación Poetas del Mundo y es integrado a la Unión de Poetas Hispanoamericanos, 2008
    Formó parte de la Antología de poetas latinoamericanos “Proyecto Letras y Voces 2009” organizado por la Editorial Nuevo Ser de Argentina.
    Integró la Antología de poetas hispanoamericanos con el título “Palabras al viento”, organizado por la Editorial Centro Poético de Madrid España, 2009.
    Mención honorífica en el concurso mundial de poesía Doctor Andrés Bello de Venezuela con el Libro Sueño de Morazán, 200



    LLANTO EN EL CORAZÓN

    Como duele el alma cuando hay tristeza y llanto en el corazón.
    Cuando las gaviotas rompen con sus alas los cristales de la noche.
    Cuando la tristeza cruza la calle para morir en las garras del silencio.
    Cuando los violines de agua dejan de cantar en las paredes húmedas del tiempo.
    El hilo de la vida se rompe y se desangra hasta vaciar el mundo.
    Cuando la travesía de la noche es larga y a veces eterna.




    VERSOS AL TIEMPO

    Desde mi ventana
    dejaré que el tiempo
    cobije mis años
    y me enseñe
    el rostro hermoso de la vida.

    Que la noche me presente
    el secreto de los astros
    y la mirada penetrante
    del cielo.

    Que los días cobijados por el sol
    me ayuden a encontrarle sentido
    a este mundo vacío de sueños.

    Dejaré que el tiempo
    me hable desde el armario
    de los recuerdos
    y me entregue en mis manos
    la llave de la victoria.




    NUESTROS OJOS

     A veces necesitamos
      nuestros ojos
    para llorar,
     para sostener
     nuestras lágrimas
    y no dejar que se
     derrame el llanto.

    Son nuestros ojos
    los que reclaman el día
    sembrando entre
     la hierba del campo
     la dulce esperanza.

    Nuestra alma cruje
    recostada  en el silencio
    buscando en el corazón del mundo
    el verdadero sentido de la vida.

    Esta tierra  está  llena
     de misterios envejecidos
    donde la palabra se enmudece
    y se diluye con el olvido.

    A veces quisiera empujar el dolor
    al igual que el mar  empuja las olas
    y  hablar con el  creador
    como lo hace el viento a solas.



    PALABRAS AL UNIVERSO

    Me bañaré en la luz
    gloriosa de tus ojos,
    en el sol maduro
    de tus sueños,
    en el crisol
    sagrado
    de tu piel.
    Me bañaré en el silencio
    misterioso de tus labios,
    en el horizonte cálido
    de tus lágrimas,
    en las piedras
    misteriosas
    de los siglos
    cobijadas por
    el tiempo.

    *Ozatlán, El Salvador. Ganador del cuarto lugar en la categoría de Poesía en el Concurso Anual de Cuento y Poesía de la Librería Mediática, El Salvador.




    CANTO AL CHE

    El che vive
    en el corazón
    del pueblo cubano.

    Su memoria está
    en todas partes,
    su palabra se multiplica
    como las flores del campo.

    Su sangre sigue
    fermentando
    la justicia y la paz
    de esta tierra.

    Su testimonio
    continúa
    recorriendo,
    los confines
    del mundo.

    El Che sigue
    caminando con su pueblo,
    levantando al débil
    y consolando al afligido. 




    EL PENSAMIENTO DEL CHE

    Tenemos que
     recoger tu voz,
    tu pensamiento,
    tu recuerdo,
    tu gloria,
    para que el  mundo
    conozca tu historia.

    Tenemos que ser palabra
    a donde falten tus labios,
    y poesía a donde falten
    tus versos.

    Porque a ti
    te pudieron llamar
    comunista
    guerrillero,
    pero jamás ladrón.

    Tenemos que imitar
    tu ejemplo,
    para estar seguros
    que avanzamos 
    por el camino recto.

    Tu delito fue creer
    en los  pobres,
    y vivir en la verdad.

    Luchar para que América
    fuera el paraíso
    de la justicia y la paz..




    SUEÑOS DEL CHE

    Se  esforzó
    para que América
    fuera la casa de todos
    y su techo fuera de justicia
    de amor y libertad.

    Luchó por una tierra
    comunal,
    para que los hombres
    ganaran el sustento
    con dignidad.

    Luchó porque
     América fuera
    un gran Árbol
    donde todos se
    pudieran cobijar.

    Que fuera
    un río de justicia,
    donde el pueblo
    pudieran pescar.




    RECORDANDO AL CHE

    Recordarte es la mejor
    manera
    de mantenerte vivo.

    Los hombres
    cuando son dueños
    de la verdad
    no se lloran,
    porque se vuelven
    eternos.

    Lo que edificaste
    en cuba
    aún sigue de pie
    y se  multiplica
    como maíz maduro
    en  la tierra.

    El Che no ha muerto
    vive en cada uno
    de los latinoamericanos,
    cada día recordamos su nombre
    su sonrisa y sus sueños.

    Tu corazón era tan grande
    que no pudiste subir
    con él al cielo.
     y se lo dejaste América
    para que se llenara
    de valor y consuelo.




    CAMINOS DEL CHE

    Ahí viene el Che Guevara
     bajando de la sierra maestra
    trayendo sobre sus hombros
    el sol de la esperanza.

    Viene bajando los valles
    con su pipa encendida
    contemplando  el horizonte
    azul de la libertad.

    viene bajando junto a las
    golondrinas del invierno
    que surcan con sus alas
    el espacio sideral.

    viene bajando entre
     las catedrales
    de los cerros,
    que cubren en silencio
    el dolor del pueblo.

    viene bajando de la sierra
    para echar raíces
    en Canta Clara
    y de volverle la paz
    al pueblo cubano.



    RECUERDOS DE INFANCIA

    Recuerdo cuando 
    mi tierra se llenaba 
    de jazmines, 
    de nubes y pájaros. 

    Cuando paseaba 
    por los caminos 
    azules de los cerros, 
    con mi carita sucia.
    y mi pantalón remendado.

    Cuando las palomas 
    tendidas en el llano,
    llenaban de plumas 
    la noche.

    Cuando el viento 
    travieso 
    jugaba con la montaña, 
    enredando estrellas 
    en el bosque.

    Ahora te veo llorar 
    y temblar
    con tus ríos enfermos 
    de paludismo,
    y tu cuerpo cubierto 
    de aceite de plomo
    y pesticidas




    MIS TEMORES 

    Tengo miedo 
    de caminar,
    por un mundo 
    sin nombre 
    y sin mañana.

    Por un mundo 
    ausente de sueños
    y de ilusiones.

    Tengo miedo de caminar
    por un mundo, 
    atado al odio 
    y a la mentira.

    Miedo de caminar 
    por los recintos 
    tristes de la vida,
    sin encontrar la huella 
    del amor. 

    Miedo de caminar 
    por un mundo 
    vacío y olvidado.



    Las manos abiertas de América Latina

    América Latina.
    Ya no es aquella
    América sumisa.
    La que no sabe nada,
    la que nunca discute
    y siempre se arrodilla.
    América latina
    levantará sus puños
    con dignidad,
    para gritarle al imperio
    ¡basta ya! 
    Será una niña
    libre y soñadora,
    con la esperanza
    que los hombres
    escriban su propia historia.

    Una América
    justa y colosal,
    donde el pueblo
    tenga la oportunidad
    de participar.
    La misma América de Morazán,
    de Sandino y Farabundo,
    capaz de unir a todos
    los pueblos del mundo.
    La América del Che
    de Bolívar y Allende,
    diciéndoles a los Yanquis
    que América Latina
    no se vende. 








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    Sebastián González

    Nació en 1978 en General Roca, Río Negro, Argentina donde vive. Poeta y músico. 

    Ha publicado Criaturas (Libros Celebrios, Neuquén, 2004), Confortablemente adormecido (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2009), inclinación corporal (Arte al acecho ediciones, Gral. Roca, 2012) y Chico Vudú (Arte al acecho ediciones, 2014). 

    Integró el grupo Celebriedades (2003/2007), con el que recorrió gran parte de la Patagonia Argentina ofreciendo su espectáculo poético humorístico musical y coeditó la revista cultural Hay animales ahí/Arte al acecho (2012/2014). Fue becario de la Fundación Antorchas (Lago Puelo, 2004) e integró las antologías Última poesía argentina (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2008), Desorbitados. Poetas novísimos del sur de la Argentina (Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 2009), Si Hamlet duda le daremos muerte. Antología de poesía salvaje (Libros de la talita dorada, City Bell, 2010), Poesía. Río Negro, Vol. II (Fondo Editorial Rionegrino, Viedma, 2015) y 53/70, poesía argentina del Siglo XXI (Editorial Municipal de Rosario, Rosario, 2015).
    de inclinación corporal (2012):


    chamán

    podés seguir disponiendo de todo tu arsenal en contra mío
    pero quiero que sepas
    que logré el equilibrio
    y la armonía total.
    vibré en otra cuerda y me limpié entero

    si te callaras un poco y miraras hacia el cielo
    verías que la noche es negra
    y profunda
    y las estrellas son muchas.
    el viento es fresco
    viento de la costa

    podés disparar directamente acá
    mirá mi dedo
    acá

    me dejé fluir y percibí un hecho energético
    acepté
    una verdad irreductible

    ahora soy pura mística
    una endemoniada máquina recicladora de mierda.
    lo convierto todo en amor

    en amor
    la noche es negra
    es profunda
    la estrellas son muchas…
    esa cosa que se erige monumental y blanca junto a la puerta
    lo enfría todo

    shhh
    escuchá
    escuchá el motor

    mirá esas botellas de plástico colgando del peral
    mirá la parra
    cartones en el piso
    escombros
    glamour

    puedo quedarme sentado acá afuera durante horas
    puedo matar un mosquito en plena oscuridad.
    me valí de un elemento externo con el fin de obtener
    ooooooouna percepción peculiar
    y alcancé un estado de realidad no ordinaria

    escuchá la chapa enfriándose
    las hojas
    escuchá el viento pasándote información
    datos sensoriales

    ahora estos son mis dominios
    mi reino particular

    escuchá

    por acá los animales andan todos sueltos, mujer
    todos sueltos

    ahhh… soy un romántico

    vi la dilatación en progreso, la joya marmolada
    la iluminación celeste y fría…
    en este momento podría recorrer toda china caminando
    y ofrecer mis servicios por una jarra de vino
    un cuenco de arroz
    opio

    yo te propondría que te calmes un poco
    que escuches el flujo de los acontecimientos

    shhh
    silencio

    podés llamarlo como quieras:
    llamalo reacomodamiento íntegro de los esquemas vitales
    supervivencia porque fumé colillas y robé sobrecitos de sal

    mirá mi dedo:
    tengo tanto para dar

    esto es dialéctica nómade, mujer
    la explosión del elemento y mis desperdicios yéndose para siempre

    la noche es negra
    es profunda
    viento
    viento de la costa

    shhh

    escuchá

    escuchá



    un relámpago te cegó

    un relámpago te cegó
    y estás sentado en el piso del baño
    con las piernas cruzadas.
    te estás vaciando

    te acordás que soñabas.
    soñabas que al tacto preciso de tu mano por sobre una zona erógena
                 femenina obtenías respuestas óptimas para con tu accionar

    ahora tu mano está bien adentro en la garganta
    activando la zona sensible:
    te estás vaciando

    no tenés nada interesante para decir salvo que te acordaste de un corto
                 noruego de trasnoche y te bajaron las defensas

    todo es relativo

    ves tu nombre impreso en una boleta de servicio y no pensás nada.
    te despertó la vejiga y perdiste la serenidad
    te temblaron las piernas

    sos tan inofensivo…

    soñabas cómo poder cambiar la representación mental de lo que te rodea
                  ya que habías concluido que no tenés doble fondo

    los vómitos tienen sentido:
    expeler
    trabajar la zona hepática

    la culpa no existe

    soñabas con restos diurnos y en el sueño ella te hablaba
    pero ahora ni siquiera podés mantener firme la mano.
    la mente te hizo paf

    el secador de piso te cruza el omóplato derecho
    y ves delante tuyo los granos de arroz blanco, la pulpa
    toda la riqueza latente de tus entrañas

    estás tirado.
    hay que llamar
    y avisar que no vas

    a ver: hondo

    aaahhh

    exhala lo malo, aspira lo bueno
    exhala lo malo, aspira lo bueno
    exhala lo malo, aspira lo bueno



    de Yashin (inédito):

    I

    Un estado mental, la revolución
    es un estado mental, la historia
    colectiva de la causa
    la estructura de acero blindado que hiela la sangre roja
    de Yashin el rojo, la araña negra tejiendo su propio mito
    dando la vida por el Partido

    Señores, de pie:
    Lev Ivanovich Yashin sueña que es un rompehielos nuclear
    un submarino atómico
    un prototipo increíble que cambiará la historia del arco para siempre

    Yashin vio el Acorazado Potemkin y cree que, además de su innegable sentido partidario y propagandístico, la película contiene altas dosis de excelencia cinematográfica

    Yashin ama los habanos y el vodka helado en espesura de aceite, de color diamante

    Yashin sabe que la patria es el otro, que la pertenencia al partido potencia sus capacidades

    Yashin piensa que no ha tenido una educación plena y esto, en el fondo, lo avergüenza bastante

    Hay que tener en cuenta lo siguiente:
    el delantero que enfrenta a Yashin
    está condicionado por el terror

    Yashin se autoexige en el ejercicio intelectual y le comenta a su camarada Albert Shesterniov que Einsestein “desafió las convenciones narrativas y el lenguaje visual de la época”

    Yashin no es un cosaco en el puerto de Odesa en 1905
    Yashin nunca tuvo en sus manos un huevo Fabergé
    Yashin está politizado como su condición de clase y su época lo exigen

    ¿Sabe de la carga simbólica de su posición en la cancha, de los colores que defiende? ¿Se pregunta por la enorme extensión de la República y de la intención de aglutinar dinamismos sin nada en común salvo la cercanía territorial?

    Yashin envejece como un dios y es enorme
    y en la extensión infinita de la Unión
    lo saben todos

    ¿Comprende Yashin que absolutamente todos los niños de la República quieren ser como él? ¿Cae en la cuenta que es un héroe moderno, un romántico, que tipos como Maiacovsky no le llegan ni a los talones?

    En los pasillos donde se decide el destino de la nación se ensaya el concepto de “impenetrabilidad”, se habla de una puesta a punto en un astillero de San Petesburgo, de una nueva forma de hacer política

    Sí, una estatua en pleno corazón de Moscú
    Sí, más grande que todo el Ejército Rojo en pleno combate
    Un estado mental, señores, la historia
    colectiva de la causa, un arquetipo
    el arquero favorito del sindicato de metalúrgicos

    Yashin leyó el Manifiesto Comunista pero eso no quiere decir nada
    Yashin trata de no repetir demasiado la palabra “proletariado”
                porque eso sería demagogia
    Yashin vuela abajo a la izquierda y desaparece el peligro
    Yashin vuela abajo
    a la derecha
    y desaparece el peligro



    IV

    La espesura del humo se recorta sobre un fondo vacío
    y hay un disparo, una mano que tiembla
    olor a pólvora.
    Yashin fuma un habano en el vestuario del Dínamo de Moscú
    mientras afuera la República escupe sangre,
    pura vibración orgánica

    A pocos metros del estadio, su amigo de la infancia, Aleksei Ivanov,
    balbucea sonidos inentendibles, completamente borracho
    frente a un televisor de fabricación nacional

    La república se desangra, literalmente: en los surcos,
    en los espacios vacíos. Sangre todavía caliente
    brotando de un origen roto,
    de un dolor

    Lev Ivanovich está solo, sentado en una banqueta de hierro en un vestuario vacío y helado y lleno de humo en la noche fría moscovita porque es el arquero más grande del universo y nadie puede hacer nada al respecto

    Afuera se oye una descarga, el vacío
    abalanzándose sobre la nada.
    Aleksei Ivanov tiene una botella de vodka barato en la mano
    y es como si el muro se hubiese caído veinte años antes

    Bocanada de humo espeso. La repetición de una frase,
    una arenga mental. Ni siquiera una idea política
    puede igualar a Yashin con el resto de los mortales

    Está convencido de algo:
    si uno busca bien el lo profundo,
    en la función inmediata de la médula,
    hay un poco de blues
    ahí



    V

    Biblioteca Nacional Vladimir Lenin.
    Yashin está sentado bajo una lámpara verde
    en una de las salas dedicadas a la historia de la República,
    los ojos bien abiertos.
    Lee con los botines puestos

    El arquero más grande del universo ejercita su intelecto
    e investiga sobre el origen mismo de su propia génesis
    ya que no quiere que su imagen sea usada políticamente
    (al menos sin su consentimiento)

    Se convence que la aplicación del comunismo ortodoxo es irrealizable si no se tiene en cuenta la coyuntura específica de cada momento histórico.
    Lee sobre los eslavos de Oriente y sobre extensiones territoriales monumentales,
    la guerra, el hambre y la revolución,
    campesinos, banderas rojas,
    milagros en la nieve…

    Se sabe que Yashin es Yashin gracias a la disciplina,
    que Yashin es Yashin gracias al esfuerzo, a la exigencia límite del músculo,
    a cientos y cientos de ejercicios de reacción.
    Hay que aguantar el dolor y quemar el muslo, piensa,
    aguantar el dolor
    y quemar el muslo

    Sino pregúntenle a Tom Finney, delantero británico. Pregúntenle qué sintió mientras caminaba hacia el área para patearle un penal a esa bestia de acero vestida toda de negro en el Mundial del ‘58

    Lee sobre astilleros descomunales
    que sólo existen en la mente de un desquiciado,
    estallidos y la muerte, temperaturas extremas y la muerte,
    naufragios, incursiones militares suicidas,
    carne humana quemada por la nieve y el hielo,

    siempre el hielo…
    Se sabe que Yashin es Yashin gracias a su temperamento prendido fuego,
    a su excelencia atlética,
    al armado de lo posible
    a la realización y puesta en práctica de lo posible

    ¿Qué es una abstracción ideológica? ¿Cuáles son los riesgos de una resistencia a la adaptación de un condicionamiento partidario?

    Aguantar el dolor y quemar el muslo, piensa Lev Ivanovich,
    los ojos bien abiertos,
    aguantar el dolor
    y quemar el muslo



    VII

    A la distancia, Yashin vislumbra los movimientos del contrario como un todo armonioso en donde ningún músculo carece de disciplina.
    Imagina la vista panorámica de un golfo, vías de tren,
    cadáveres sepultados por la nieve.
    Desde casi cuarenta metros el mediocampista alemán dispara de zurda,
    tres dedos, fuerte al segundo palo

    Se mentaliza principalmente en esto:
    Franz Beckenbauer no tiene la culpa de que haya existido Hitler

    En su mente la pelota viaja más lento
    que lo que podría llegar a discernir el ojo humano común.
    Su instinto le ordena pivotear una porción indivisible de tiempo,
                   luego contraer,
    después estirar como un resorte ambas piernas hacia su derecha

    En pleno desplazamiento aéreo piensa en un pantano congelado
                   y en trabajos forzados,
    en él mismo analizando la estructura hexagonal de una
                   molécula de hielo,
    en el aire helado que penetra la médula, en la guerra
    y en el miedo a la guerra, en el silencio que representa un estadio vacío

    Nuevas fuentes de energía y la producción de bienes a gran escala,
    cosas de este tipo lee en esta etapa de su vida, ahora con
                   los botines puestos
    y a punto de llevar a cabo una atajada que el mundo del fútbol
    recordará para siempre. El concepto de “invencibilidad”,
    la indecisión como calamidad extrema, todo eso da vueltas en su cabeza mientras sus manos como tentáculos se preparan para estirarse hasta lo imposible buscando desviar el misil alemán de una vez por todas

    La pelota se desplaza por el aire a una velocidad que sólo él
                  puede configurar;
    la araña negra teje su propio mito e inventa el arquero-líbero,
                  el stop-motion…
    Piensa en cómo un avión de caza alemán puede llegar a marcar para siempre una infancia feliz, cómo una biblioteca ardiendo durante la noche puede lograr que el lenguaje no sirva para nada

    Goodison Park, Liverpool. 25 de Julio de 1966.
    Observen su cintura: torsión de metal noble y base sustancial del pecho oscuro y profundo como la República misma, origen del arqueamiento hacia atrás que comienza a dibujar en el aire la gloria en suspenso, el enorme Yashin a punto de pasar a la historia, un sueño gris atravesando la niebla




    X

    Nikolai Dementiev camina lentamente hacia el punto penal.
    Cuando apoya la pelota en la marca de cal que delimita los once pasos,
    siente que una presencia descomunal le hace sombra
    y que luego apoya una enorme mano enguantada sobre su
                   hombro izquierdo.
    Escucha una voz:

    “Soy demasiado inaccesible, lo suficiente como para que el normal funcionamiento de tu sistema nervioso esté siendo modificado en este mismo momento.
    Me gustaría saber qué hiciste durante la guerra,
    si escuchaste el término circulación restringida,
    si viste gente amontonada en cuartos clandestinos fabricando
                    bombas caseras,
    gente muerta…
    El pecado y el éxtasis, astilleros con nombres imposibles y troncos balanceándose suavemente sobre la espuma…
    Te habrás dado cuenta que esto no es una pose,
    que mi amplitud épica no necesita ningún tipo de exageración.
    Aunque te parezca extraño te admiro:
    para venir a patearme un penal se necesita un estado mental cercano
                    a la inconsciencia,
    una confianza casi obscena

    Quisiera saber tu opinión acerca de las victorias parciales y el ejército rojo creando la unidad en lo múltiple, si realmente creés que tu nación te representa

    A veces, en medio de un partido,
    puedo ver a mi madre sacudiendo una alfombra en un patio de tierra
    (me acuerdo claramente de eso), un sombrero de ala corta,
    una escalera y un desván,
    tabaco de mascar…
    También veo cajones con repollos, remolachas, tubérculos…
    Sobre un mantel increíblemente blanco crema de manteca
    y masas rociadas con azúcar, limonada fresca

    Mi madre llevándome al circo, también, acrobacias,
    animales fantásticos y desfiles, concentraciones de gente con antorchas,
    banderas ondulándose al viento

    Quiero que pienses en toda la gente encerrada a la espera de una condena,
    en instrumentos de tortura exhibidos con vergüenza en algún museo,
    en un pasado revisitado hasta el cansancio,
    en una marea roja, sí
    una marea de color rojo,
    una ciudad sitiada y gente que come gente,
    supervivencia de manual

    El mundo es un sueño increíble
    y en algún momento todo cobra sentido.
    Mirame a los ojos:
    soy Lev Ivanovich Yashin,
    espero que sepas lo que estás haciendo”


    de Chico Vudú (Arte al acecho ediciones, 2014). 

    Chico Vudú

    El endurecimiento, la pérdida del estado inicial.
    En el umbral de la expansión el Chico Vudú es una pieza móvil, sin el alta médica y con prospectos tirados junto a la cama, frascos vacíos, la esquizofrenia todavía sin catalogar.
    El escenario en llamas: el Chico Vudú y la euforia,
    el Chico Vudú y el Flower Power

    Los datos del muerto: 38 años, tez morena, ojos verdes. Uno imagina el desarrollo químico y después el milagro, ese susurro que es como un pinchazo que busca el torrente sanguíneo y entonces la parálisis, la revolución que es un ritual extraño.
    El Chico Vudú, el Chico Vudú…

    Uno también imagina fotos y la pericia científica,
    el voltaje y la excitación.
    Una Fender stratocaster prendida fuego, la palabra “tumba”

    El sonido de una cuerda de acero estirada hasta la médula y una luna de color rojo. El Chico Vudú semidesnudo sobre un catre de hierro y el equipo forense a su alrededor analizando el fundamento que debería explicarlo todo, buscando la huella que finalmente armará una hipótesis falsa. El delirio, el viaje, caer rendido sobre un colchón viejo en una
    pensión olvidada al fondo de un pasillo por el que ya no transita nadie

    Los datos del muerto: alucinación, el componente mágico… Una intensidad fuera de lo normal y el misterio que no va a aclararse nunca. El Chico Vudú y los derechos civiles, el Chico Vudú y el Black Power

    La rigidez de la carne, la gota que humedece el iris.
    Un arrebato estimuló el lóbulo temporal y al Chico Vudú la manía depresiva le llegó hasta
    los huesos. Tocó fondo.
    Algo terrible: la huella digital, la controversia médica

    El Chico vudú, el Chico vudú

    el sueño
    la profecía

    un círculo de flores blancas





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  • 01/16/17--23:09: NATALIA MASSEI [19.873]

  • NATALIA MASSEI

    Natalia Massei. Nació en Rosario en 1979. Publicó Maraña (Baltasara, Rosario, 2014; mención en el Primer Concurso de Narrativa Río Ancho Ediciones) y la novela colectiva Las chicas de Adriana (Homosapiens, Rosario, 2014). Integra las antologías Nada que ver (Caballo Negro /Recovecos, Córdoba, 2012) y Rosario: Ficciones para una nueva narrativa (Baltasara, 2012). Relatos suyos han sido publicados en los diarios Rosario/12, Página/12, La Capital y en la revista literaria Maten al mensajero. Es escritora y profesora de Francés. Desde 2008 coordina un Café Literario en Francés.



    de Teoría de la deriva (inédito):

    I.

    Desmenuza los detalles del crimen
    con la pericia de un especialista.
    Una nariz arquitectónica le divide la cara en dos.
    Revuelvo el café, aspiro el perfume.
    La Virginia Blend Italiano, no lo tienen en todos lados.
    Doy vuelta a la página. La culpa es de los bancos.

    Las chicas de la mesa de al lado no miran Todo Noticias,
    una está mal porque quiso enganchar al tipo con un embarazo
    pero él se quedó con otra.
    ¿Qué computadora me podrá completar en el trabajo?
    Negocio digital. 611. Bienvenido.
    Pulsá el número de la opción deseada.
    Pronóstico del tiempo: una locutora rubia
    delante de un vidrio llovido.
    Paso una, dos, tres hojas de un tirón
    Chapelco-Ski-Resort.
    Dice azul y pienso en el cielo y el agua unidos,
    dice nieve y pienso en el blanco envolviendo todo.
    Para denunciar robo, hurto o extravío de tu teléfono
    y solicitar reposición, presioná uno.
    Nena de diez años falleció en un centro de ski,
    estaba de vacaciones con su madre y hermano.
    Baja un licuado de frutas
    por la garganta espesa de un hombre.

    Reciclar y renovar. Por cambio de equipo,
    presioná dos. Lo bajó del colectivo y murió.
    Mercado Tableta en expansión.
    Un chofer de la línea 115 atropelló
    a un joven de 20 que según testigos
    había subido sin monedas y molestaba.

    Empezá la mañana con alegría.
    Para solicitar reenvío de factura,
    realizar o informar pagos,
    presioná tres. Qué linda la primavera,
    las flores, el aire, los pájaros.

    Suplemento Taller literario:
    arranco la página y guardo en el bolso.
    Amarillo: taxi y Peugeot cruzan.
    Una chica cargada de carpetas avanza y retrocede.
    Verde: el pibe sube al bondi. Se llamaba
    Mariano, tenía veinte años esta mañana.

    ¿Me tirás unas cuadras, maestro?
    Para conocer todo sobre números free,
    presioná cuatro.
    No puedo, bajá.
    Pará que pongo moneda. Pará.
    Amarillo: ¿Una moneda, señora?
    ¿Una monedita, caballero?
    Rojo: Bajate loco.
    No seá bonete. ¿Qué te cuesta?
    Bajá, no te lo digo más.

    Para consultar tu saldo presioná cinco. Es necesario
    concentrarse en lo importante, la historia es lineal.

    Un canoso piel curtida al lado del semáforo
    revuelve caramelo para hacer praliné.
    Sostiene el pucho con los dedos amarillos.
    Da pitadas largas a intervalos regulares.
    Nunca deja de revolver.
    En el blanco se unen todos los colores.

    ¡Bájelo chofer!
    ¡Pará loco, qué hacés!
    Bajá porque te re cago a trompada.
    Rojo. Empuja.
    Verde. Arranca.
    No da tiempo de pensar. Arranca.
    Para obtener información, presioná seis.

    El hombre canoso escucha
    un ruido que no conocía.
    Un cuerpo se quiebra por encima del motor,
    la frenada, las bocinas,
    la caja de cambio desgarrada.
    El silencio de los pasajeros mirando,
    música de espera. Para ser atendido por uno
    de nuestros representantes, presioná siete.
    Pájaros blancos, quietos suspendidos en un cable de alta tensión.



    Afuera

    Dos mujeres guardianas sentadas en sillones
    de lona y caño oxidado, a ambos lados de la puerta.
    Más que puerta, el espacio que ha dejado al abrirse.
    Dos mujeres en los bordes de la luz. Un pasillo
    eyectado hacia el corazón de la manzana.
    Quietas, como leonas de piedra
    en una fachada antigua y grotesca,
    alerta. Redondas y desalineadas
    desde los cabellos hasta las pantuflas,
    labios pesados, ojos vidriosos.
    Las manos apoyadas sobre las faldas
    de lienzo duro hasta las rodillas.

    En el centro, la luz insoportable que las separa.

    Al alrededor, Forum se levanta.
    Instalaciones del ferrocarril recicladas en edificios de lujo:
    DEPARTAMENTOS DE CATEGORÍA
    LOFTS
    OFICINAS,
    LOCALES COMERCIALES.
    La señora y su hija
    tienen la mirada clavada hacia adelante,
    ajenas al inminente riesgo de derrumbe a sus espaldas.
    Desde sus sillones de domingo, sobre la vereda, custodian
    el corredor de luz justo en la intersección de tiempos,
    son parte de un paisaje que muta.



    Intersecciones

    Un par de escarpines rosas caben en la palma de mi mano,
    huelen a jabón blanco. Luci quiere usarlos
    para vestir a su muñeca.
    Los acomodo y los reservo en un cajón vacío,
    son parte de un paisaje que muta.

    Sobre el tejido de lana rosa, se apoyaran
    tus pies minúsculos, Clara.

    Las mujeres del pasillo
    permanecen en el medio del tiempo
    absorbidas por la luz.

    El último resplandor del día
    se ha posado sobre los objetos,
    como una manta liviana,
    los ha cubierto para que reposen.
    Todo parece quieto aquí.





    de Usted no es una persona real (inédito):

    Puntos muertos

    Desde hace tiempo cuando hay mucha luz,
    sobre todo si es blanca
    sin límites abierta a la perspectiva
    sin fin del cielo,
    veo puntos negros
    volando delante de los ojos.
    Me pasa con la hoja en blanco
    la pantalla,
    la mañana también.

    El oculista dice que son restos
    de piel o células muertas.
    Está estudiado -aseguró-
    son inofensivos:
    están muertos.
    Sin embargo, se mueven
    cuando el ojo está quieto.




    Spleen

    Sudor en la nuca
    Split
    Brisa helada a través del pelo suelto
    resistir, calar hondo
    un cigarrillo que hace años no toco
    Slim
    Virginia
    Minnesota
    Oklahoma
    Paisajes en las películas,
    cigarros que nunca fumé
    Ardor
    tos que se irá como el humo
    Silencio inusual en esta casa
    Sudar
    permaneciendo quieta

    Qué voz agita las palabras
    Que no diré



    Ejercicios

    Mi oculista le partió dos costillas en la calle
    a un tipo. Hago ejercicios mientras me cuenta
    la crisis, el momento poco claro.
    Debo fundir dos imágenes disociadas en una:
    un niño con un balde en la mano derecha,
    un niño con una caña de pescar en la mano izquierda.
    Girar la perilla hasta que se unan
    el relato, la paliza, la guerra,
    la palabra
    excombatiente.
    El niño es uno todo el tiempo
    pero yo lo veo así, dislocado.




    -


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  • 01/17/17--02:04: HÉCTOR A. PICCOLI [19.874]

  • Héctor A. Piccoli

    Héctor Aldo Piccoli (Rosario, 1951), poeta y traductor argentino.

    Egresado de la Universidad Nacional de Rosario, en la que posteriormente ejerce como docente en el Departamento de Idiomas Modernos. Ha realizado investigaciones sobre los problemas del lenguaje poético, la lírica del barroco español y alemán, la literatura del romanticismo alemán, y la influencia de la informática en la producción, publicación y recepción literarias.

    Es director del instituto privado de lengua y la literatura alemanas Georg Trakl Sprachwerkstatt.

    Fundó la Biblioteca eLe (editorial del libro electrónico).

    Obras

    Permutaciones, con E. M. Olivay, Ed. La Cachimba, Rosario, 1975;
    Si no a enhestar el oro oído, Ed. La Cachimba, Rosario, 1983;
    Filiación del rumor, Armando Vites Editor, Rosario, 1993;
    Fractales, Ciberpoesía eLe, 2002;
    Obras completas de Sor Juana Inés de la Cruz, en CD-ROM (con la colaboración de Ailén Delmonte, Guadalupe Correa y Tadeo Stein). Ediciones Nueva Hélade, Rosario, 2004;
    Antología poética (selección y estudio preliminar de Claudio J. Sguro; con notas del autor), editorial Serapis, Rosario, 2006;
    Transgrama – Una poesía y una poética de la contemporaneidad, con Claudio J. Sguro, Ciberpoesía eLe, 2011.
    La nube vulnerada. Prólogo de Tadeo P. Stein. Editorial Serapis, 2016.


    El hombre de Tollund[1]

    Sobre un lecho de lodo tu cuerpo se agazapa
    y aminora la nada el retraimiento fetal
    con que fugas a un fin distinto, a un principio igual
    al de todos, hierático y humilde, en la etapa
    que el pantano cifró entre dos eternidades
    como enigma ofrendado en los surcos de tu frente
    a inteligencia vana, a nuestro asombro eficiente
    ante el mutismo con que te muestras y te evades.

    ¿Es de resignación, en tus ojos, la clausura?

    ¿Vindicó en ti el poder algún delito?

    ¿O fuiste, simplemente, escogido para un rito
    vincular con un dios, doble nuestro que apresura,
    surgido apenas, siempre entrega, ley, condena,
    por mor siempre de cierta identidad,
    por que sigamos siendo los mismos, en verdad,
    cada uno el fulgor que a un fénix encadena?

    Con rasgos escultóricos y austeros,
    severa y sinuosa la línea de los labios,
    aquilino y ascético, admites el agravio
    del cordel, la superflua tenacidad del cuero,
    y hiere la modestia de tu gorro,
    e inquiere la runa unívoca en tu piel,
    y nos confina tu ardua calma tras el cancel
    de nuestra desnudez sin amparo y sin socorro.



    Para Laura, oyendo un cuento que le dedicara 
    su padre, siendo niña.

    De libélula el ala, ilegible palidez
    que cifra el desamparo y abisma a la criatura
    en la envidia del par, escala el aire y procura
    encuadernar rumor a un viso, una y otra vez;
    ebria de entrega se alza hacia el fanal y sola,
    que no la abrasa y hunde en monótona esmeralda
    –de medrar, la osadía no siempre así se salda–,
    sino que con color la engalana y tornasola.

    Te irisa así el fulgor del alba imaginada,
    estremece los párpados, enciende el prieto
    enjambre de la seda en cabellos y mirada;
    porque ya, donde creces, nada está sujeto
    más que ese amor raigal, conque un mundo acude en cada
    mera onda, a la hondura que imana y acometo.

    [1] El «hombre de Tollund» es un cadáver descubierto el 8 de mayo de 1950 en un pantano ubicado 10 Km al oeste de Silkeborg (Dinamarca); se estima que procede de 292 ± 82 a. C.



    Dominica

    La cestería en la rotonda pretérita cada oquedal práctico,
    cada colado jardín que manuscribe
    y deslavaza el mimbre reticente.

    Felino norte ambula,
    pierde pelo en estera e intersticio
    que procnes no avalúan; atenacea abajo
    escápula la albura
    si ballesta sedente y dosel de nieve dura.

    Trinca así la primavera, cándido choteo
    cuclilla criolla bajo hilachas de flor fría,
    implosiva umbría que constela el botalón con tacha fértil;
    mientras otra hacia el este de bosque lasca cóncava,
    no por cautivas de anfión amurallada,
    por ondas almenada,
    a enjaezado yantar payol procura,
    podio estría a planta desnudada.

    Del cenit abomba el caparacho un copo ápodo,
    sutiliza ejido a resguardado yaraví;
    y en las manitos rezonga,
    reverbera el momo copto al acidular trocha velera,
    masca su ostracismo con fúnebre molar, si ebúrneo,
    en boca de milonga.



    Si no a enhestar el oro oído
                                                                           a   ANA   MARÍA

    Por esta claraboya, permanece en el cuarto lo callado y siguiente.
    La castidad del muro, se deshoja en un lento fluir
    de agua suspensa; nadie
    demora
    la joya dispersa del cielo que pasa.

    Derramaría un alféizar esta banda sin deseo que una sola frase
    anega
    en qué otra voluntad de agua más que el actual azul de sí,
    en que la frase puede, -única-,
    encarnar toda su lengua?

    O es, esposa, quizá el martirizado lema
    del vano hecho escollera
    para un gas que ingresa, ingresa
    -marejada sin rumor y sin rompiente-, a qué espesor?
    la exhausta
    sangría a la que vuelve, el cielo en movimiento?

    Un efímero ganado pace ahora, y nada guarda
    ni forma obsta, a este moroso acontecimiento.
    Acierta un oro vago a legitimar la prescindencia
    de vos, e infringir así la tarde abstracta.
    Qué serena insistencia, esposa, es estar muerta!

    Entreabierta en lo alto, la claraboya es una
    anagogía
    perpleja en los batientes ante la ilegibilidad extensa, ardida:
    la luz en la ventalla
    total, del cielo indehiscente.

    La manera del agua estuvo siempre
    ya
    en el contorno de este cántaro;
    la del aire
    en el velamen fracto del sauzal:
                                      tu sed es el ventalle
    que reitera, la coextensiva referencia de las cosas.

    Y el deshojado índice en la pantalla cinérea?
    La mano gualda
    y múltiple, del pronombre rupestre?
    En la soflama del zócalo
    una mano (o una venatoria) deviene yacimiento, estética.

    No se escinden así las geminadas alas,
    el palimpsesto del cielo.

    Una cintura, -sin embargo-, se quiebra en el brocal
    hacia la estrella querellante;

    y el denuedo de la forma
    enfrenta el primer peligro del reflejo.

    Pero el vórtice, el vórtice que la presa acosada
    ha galopado hasta fuera de sí misma
    no se ve, se conjetura;
    es ésta la muerte? –Una vaharada de mundo

    florece en la lisura del instante no significado
    Tu alma, como la irretractilidad de la letra.

    Deniega hacia el crepúsculo la muerte otro desguace
    de sillería acongojada,
    laminada en el bermejo por un agua, ya,
    de ilustración?

    La prisión sí, la noche írrita.

    Del espejo aún no declinado, sólo la fruitiva,
    la reflexiva superficie. Labora allí tu ausencia.
    Véspero, el azul
    diacrítico, entre la vegetación ya íntima
    Y la obra viva de ese azul, tendida
    a la aherrojada florescencia, de qué sueño
    anterior?

    - La hondura, en que el reflejo aquí nos verticila
    El alba de la jarra, alrededor
    de una arbitrariedad sanguínea:
    lo cóncavo se imbrica allí, o almena su mismo
    ejercicio cenital, de simular un alma.

    La volatinería gradúa también así lo intersticial,
    una palabra, la ensoñación del reciario.

    Vuelve la figura entonces al recuerdo,
    a gravar el aire enrarecido y cofrade,
    a grabar la aleda sonora y sutilísima
    de la tarde increada.

    Y alucina sus visos, se encuaderna
    en inútil prevención del ardimiento,
    del desorden que demora
    la madera del sicómoro:

    el tríptico, donde un mismo pétalo lentamente se calcina…
                                           




    El éxtasis de la palabra, el éxtasis de la forma

    ¿Insiste así la forma, en un grano de mundo?

    La obra de Héctor Aldo Piccoli se eleva sobre un finísimo trazo de auténtica coherencia, pues su letra se proyecta, desde los comienzos, sobre un horizonte ulterior pero ya conocido, como iluminando el misterio que cela toda obra trascendente, a saber, cierta univocidad sostenida, capaz de franquear los avatares del tiempo, una voz que posee la virtud de columbrarse a sí misma en su acontecer futuro. Se debe a un trabajo llevado a cabo con inexorable consecuencia, igualable al de un paciente y sigiloso orfebre, bajo el amparo de una matriz ponderada con celo pero siempre en espontánea y constante recreación, conciliando la libertad inventiva con un ceñimiento poético consustancial. En la celebración embargada de la forma, en un lirismo persistente y ascensional –«Sobreviene después, como un sumergimiento en lo radiante / acabada toda forma» se nos dice en «El lagar agostado es de noviembre; y es la abrumadora»–, allí reside la unidad que caracteriza a los poemas que dibujan este irisado abanico, todos con singularidad propia. En cada uno de ellos avizoramos una nota excepcional que participa, sin embargo, de una composición consonante en cada uno de sus registros. Se trata, precisamente, de una pieza cabal en tanto y en cuanto no es sino el resultado de la inscripción minuciosa de un mismo stillus, aquél que nos otorga la posibilidad de vislumbrar, en ella, su faz proteica, es decir, manifestándose única y varia a la vez.

    Fruto de una genuina labor artesanal, Permutaciones (1975), primer poemario de Piccoli, parece revelarnos una dualidad constitutiva. Nace de la conjugación íntima de su letra con la de Enrique Marcelo Olivay. Confluyen ambas, en efecto, en una sección central, homónima del libro, volviéndose casi indistintas, como si cada una de ellas, para empuñar y develar la unidad consigo misma, su rasgo distintivo, su flexión singular, divisara el más allá de sí en la otra, propiciando, de este modo, un intencionado intercambio de voces, una indeterminación sustantiva, un crecimiento y una plenitud ineludibles. Empero, es insoslayable la relación existente entre esa peculiar comunión con un eje arquitectónico rector. Las lenguas que bordean y abrazan esa islilla unitiva, justamente, no son sino los poemas de Piccoli, que la anteceden, reunidos bajo el título de Nikon, y los de Olivay, bajo el de Baza, que la suceden. Semejante a un cauce subterráneo que baña cada una de sus napas, es ese mismo rigor dialéctico el que subyace a los escritos liminares que, por fuera de toda contingencia, se inauguran con «Matrices», poema de expansión y repliegue, tal como lo esgrime su configuración material, la de página desplegable, que torna recurrentemente en este facetado escenario.

    Como evocando una antigua y variopinta tradición en que remanecen las prodigiosas peripecias de Mallarmé, con Un coup de dés, las de Apollinaire, con sus Caligrammes, y las del concretismo, con sus incesantes búsquedas visuales, en el espacio tiembla la alianza entrañable entre escritura e imagen. Allí, fuente de diminutos y frágiles tropos en cuya belleza, concentración, precisión y sagacidad se deja divisar la herencia fecunda del imaginismo, el plectro se transforma en pincel para contornearlos sobre la hoja, consagrando la jerarquía del significante, evidenciando una afinidad enunciada ya por el lema que abre el muestrario poético. Se nos exhibe, de esta manera, un texto modelado a partir de un «esquema matemático de multiplicación de matrices […]»[1] que patentiza, ya tempranamente, la pasión por la hechura reflexiva del quehacer literario. A través de un como miniado, de una taracea tipográfica que recuerda aquélla consumada por E. E. Cummings, allí se disponen, en filas y columnas, divididas en fonemas (o grafemas), las palabras que, así desgranadas, en su interrelación momentáneamente enigmática, conforman no sólo un poema sino dos. Y no son aceptables, como tampoco lo eran para los hallazgos del poeta estadounidense, las conjeturas de Borges: «[…] el lector se indigna (o se entusiasma) con esos accidentes y se distrae de la poesía […]».[2] ¿Cómo sería posible desatenderla si aquellos nos impelen, justamente, a la más lenta de sus delectaciones, a un rallentando forzoso? A la vez que dan cuenta, por ello, de la morosa vocación de miniaturista que reverbera en la esmerada faena de Piccoli, destacan ese inusual pergeño lingüístico en el que atisbamos el peso específico del significante poético, objeto de una conciencia artística que sabe hallar en él, aún, cierta hondura próvida, un venero feraz.

    Desenvuelven los colores de los caracteres, aquí, un cometido especial. Instauran, por un lado, la noción de relieve y, por otro, tienden a congregar los términos que acentúan. Por ello «( con.si.de.ras )» se alía, súbitamente, a «la noch / e», prohijando el primer tejido mínimo que, en este conjunto de expresiones originalmente organizadas, se inscribe. En esta nimia filigrana están albergados los albores del comienzo, aquellos que preceden la conformación de un cosmos que surge con un como silabeo moroso, de tenue crescendo, propio de quien pondera la prístina, inmensa magnitud del mundo que se abre frente a sus ojos. Se asiste, de esta manera, a la vigilia, al inminente advenimiento de la creación, a su infancia, realizada en un deletreo embriagado que se posa, sesgada, analíticamente, sobre los perfiles de una escena vestigial. Cada una de las sílabas del inciso parentético se corresponde, ordenadamente, con cada una de las cuatro columnas superiores para desintegrar minuciosamente el acontecimiento. De esta suerte, la partícula «con» se anuda a «una rama de este / árb / ol / recoge la tard / e desde el a / gua / y muer / e»; así sucesivamente, hasta el develamiento exhaustivo del segundo poema, debajo de la línea horizontal que coordina las hileras de la cuadrícula, como el resultado de la suma de las series. De la diferente combinación de una cantidad reducida de elementos, que denota ya el valor de la economía como una de las normas de escritura, dada a patentizar, ineludiblemente, su sutil potencia expansiva pero también sus límites esenciales, de esa delicada prestidigitación sustentada en disyunciones y conjunciones, nace un texto y otro, su autonomía y dependencia recíprocas, enfatizando, al mismo tiempo, el concepto de un orden que no renuncia a su secreta maleabilidad. Consiguientemente, por medio de la segmentación calculada de los vocablos, se revelan, a través de un trato escrupuloso, sus múltiples resonancias, sus casi inaudibles correspondencias. Lejos de toda arbitrariedad, el aislamiento provisorio de los fragmentos tiende, a la sazón, no sólo a mostrar la ubicuidad de los mismos, su común pertenencia, sino también a descubrir su inmanente calidad eufónica, sus íntimas vibraciones, sus tonos, como postulara Rimbaud en «Alchimie du verbe», aludiendo, por lo tanto, al caudal de sentido, a aquel vasto valor expresivo que reluce en una sencillez extrema. La diseminada presencia de las vocales ‹e› y ‹o› traza, precisamente, una estela alusiva, un grácil eco anticipatorio que, persistente, remite al sustantivo «noch / e» como un discreto indicio de congruencia en esta ceñida dispersión, dispersión cuyo emblema podría condensarse, tal vez, en la figura del ventalle, en su distensión y contracción alternas. No es sino ejemplar, a este propósito, «o / si ( os», donde el silencio, motivo central del texto, merced a una suerte de armonía imitativa, cristaliza su asordinada elasticidad en la trama aliterante que hilan los fonemas ‹o, s, c, i, l› que, por su suavidad intrínseca, mitigan la estridencia del sonido, hallando en el espacio, asimismo, una distribución que prodiga la imagen cadenciosa, la opacidad suspendida de la ‹o› que rehíla al conjurarse esa pausa casi inefable, como si la vocal, despojada, fuera el epicentro a partir del cual, en ondas concéntricas, el intervalo sonoro se propagara.

    En esa disposición razonadamente elaborada atisbamos el anhelo de una quimera asequible: la conquista de un arcano, el poder dehiscente del lenguaje, no oculto ya en su faz polisémica sino en un entramado segundo, el de una grafía artificiosa en la que tornasola la simultaneidad. De esta suerte, la escisión de la palabra, la miríada de enlaces que en su entorno anima, descubren tanto una sorprendente plasticidad como la urgencia de una dimensión compuesta, su esencia a la vez sintagmática y paradigmática, sabiamente restaurada en «u / N gor» no sólo gracias al estricto diseño de los tipos sino también al empleo de un pulcro ingenio ablativo, una puntuación que, transportada, yendo más allá de su habitual destino, lo excede sin traicionarlo, mostrando su original eficacia informativa, exaltando ese inusual desdoblamiento que conmueve agudamente el plano sintáctico consuetudinario. Puesto que la linealidad sintagmática a la que solemos atenernos se ha desvanecido, florece otra dimensión en la que la sintaxis se comprime, es decir, deja de ser regular y extensible para ajustarse a la intimidad disociada del vocablo. Leemos entonces: «u / N gor / (:rió;) N / en / la sat / i (nada) / m (ampara) / de / su dicha (;) / nubla / parda hu (ella) / a que el ciel / o se a (tiene) (.) / u / N gor / (:rió;) N».

    Si el reto que propala Nikon I estriba en la lectura de un concentuoso contrapunto, como una melodía etérea cuyos inmaculados instrumentos «– ser / án seis / ángel – / E / s ( la mú ) s i  ca / E», nos desvela aún más cuando la lengua materna desnuda su alteridad absoluta, su otra alma. En «„Früh», como un lacónico anuncio premonitorio, percibimos el diálogo, según lo afirmaba Martin Heidegger, en tanto máxima expresión del habla. Aquello que en superficie germina no es sino la primicia de una coexistencia cardinal y fundante, la del alemán, la otra lengua, «li ) vian / a sa / ng ) re», que, con el español, constituye al poeta. Hablamos de aquello que logra alumbrar un coloquio con las esencias propias, tal como lo pregonaba Rainer María Rilke en Cartas a un joven poeta, un retraimiento que libra al creador a su interioridad mayúscula. Por ello el idioma natal bordea, amalgamándose a ellas, las palabras de Georg Trakl para distinguir, allí, su imprescindible análogo, su otro rostro, su integridad definitiva.

    Nikon II, de este modo, podría concebirse como la inevitable gemación de los ‹mili-metros› precedentes que cobran, ahora, un aliento mayor. Tienden a ejecutarse diversamente sobre la página, pues avanzan sostenidos sobre una sintaxis que empieza como a desdevanarse paulatinamente. Vemos trasladarse a «que nadie entonan su», por ejemplo, una alquimia verbal que puede abrevar del acervo retórico para labrar una malla expresiva que permanece, todavía, en estado de crisálida. En efecto, desestabiliza, por un lado, la recta ilación discursiva a través del anacoluto, figura de construcción que tensa la sintaxis hasta los bordes de su inconsecuencia y, por otro, la concordancia gramatical a través de la silepsis, engendrando, de esta suerte, una como aleación de secuencias que parecen proceder o de un monólogo interior o de voces heterogéneas reunidas, no obstante, alrededor de un centro común. Presenciamos un ensayo en el que la gramática misma tiende a desafiar sus umbrales, si bien el sentido se remansa nuevamente cuando la norma, en esa leve agitación, es finalmente reinstaurada: «[…] para que / mejor vendamos / al llover aquellas joyas / torrenciales / en las / ferias / de un viento / anterior: […]».

    Mas este manantial poético no cesa de inventarse; se alimenta, de hecho, de aquello que juzgamos, comúnmente, foráneo al ámbito lírico. Aludimos a ese caudal léxico que, virgen, la tradición no ha consagrado aún. Así, medidamente dosificados, encontramos, como muestras de ese suelo intacto, «bloks», en «que nadie entonan su», «staff», en «neuma», donde, enlazado el soplo creador a la esfera musical y retórica, se liga la palabra al número cuando, sobre la huella del vitalismo tan integrador como perturbador del Vallejo de Trilce, el poema se vertebra sobre una gradación numérica descendente. Como invocando la concepción pitagórica según la cual el cosmos inhala sus propiedades de otro inconmensurable que lo envuelve, se nos ofrece el costado de un universo poético inclusivo que, aun en su lirismo vehemente, puede expandirse hasta acoger en sí el registro de una oralidad que deflagra en el final de «Nikon»: «dispara, socio…)». Pero apreciamos un ascenso sublime cuando Héctor Aldo Piccoli nos promete, gracias a un instrumento ya inexorablemente refinado, la forma, el argumento y el tono de su canto, ése que oímos en el «izar así las jilguerías / de un silencio / de puntillas», alto «en la luz / indispensable» donde ya despunta y rutila su morada siguiente.

     Si no a enhestar el oro oído (1983), desde su título prominentemente sintáctico –tramado con los versos 29 y 30 del poema «Lucio», con una imperceptible variación, el ‹sino› originario por el ‹si no› último–, demarca la imbricación del trabajo y la materia; implica, imperativamente, la exaltación de ese elemento puro, precioso, noble y dúctil, cincelado y puesto a ganar una elevación literalmente cenital, un modelado que prospera en una «fábrica escrupulosa, y aunque incierta, / siempre murada, pero siempre abierta.»

    [3] El epígrafe del libro, cita de la «Soledad Segunda» de Don Luis de Góngora y Argote, su obra más célebre y consumada, hito impar de la lírica universal, nos ofrenda una deslumbrante metáfora, una de las más ingeniosas que pueda habernos legado el Siglo de Oro español, una de las más refinadas estaciones que la lengua haya alcanzado, según lo entendía la intelligentia de la época, según fuera ratificado por la historia posterior. ¿No nos otorga aquel penetrante giro, acaso, la idea más acabada de texto cuando vislumbramos, en la humilde red de los pescadores, en el cáñamo solícitamente trenzado, cuya confección «[…] no tolera la menor negligencia […]»,[4] según asevera Robert Jammes, el tejido de la palabra recíproca y celosamente concertada, una prolija malla que, tendida, nos cautiva, puesto que es una filigrana que llama, curiosa, sinestésicamente, a ser auscultada? Efectivamente, en la sintaxis del verso libre, con respecto a la atomización precedente ya distendida hacia un más allá de sí, podemos oír el engarce puntilloso de esos dijes, la taracea con que se eslabona la línea prosódica, el «[…] cuerpo sonoro del verso […]», como el mismo poeta alega en Poética de Aldo Oliva:

    […] la aliteración, las asonancias, la modulación vocálica, todo aquello que los alemanes llaman »Lautsymbolik«, ‹simbolismo fonético›, factura y acabado, orfebrería, en una palabra, en la densidad facetada y esplendente del poema como joya.

    [5]

    Y aquilatamos esta presea resplandeciendo en una imagen signada, de suyo, por la noción de claroscuro, manifiesta en ese fuego que pincela pequeños ojitos en la tenacidad de la sombra, aquellos industriosos grabados del misterioso arte natural que encontramos en las alas de los insectos y de las aves, en la piel, en «el fulgor del lomo de las fieras, […]»: «Una hoguera ensimismada ocela la constancia de la sombra». Éste, el exordio del primer poema en el que dos sustantivos, de tres, el único adjetivo y el único verbo insisten sobre el fonema ‹s›, sobre la ‹c›. ¿Puede considerarse fortuita, tal vez, la reiteración de aquélla última, en la estrofa tercera, cuando las palabras que ocupan la posición inicial, final y central de cada verso, respectivamente, son todas ellas verbos que crean una sola resonancia rítmica, que es la de la luz, «la joya dispersa del cielo que pasa», la de la nación irradiándose en la proliferación de la ‹n› en la que se confunden? «Cuelga aquí la luz, como una prenda / antigua y compartida. A ella acudes / y en ella cunde la nación finísima /que es tu subterfugio».

    Advertimos, en el calado desde el que va soltándose esa ilación conjuntiva, la emergencia de una estructura ineluctable, de una conciencia arquitectónica, tal como lo demuestra su mismo glosario: «dovela», «intradós», «alféizar», «vano», «dintornado», «cariátide». Hay en la nueva justipreciación del espacio, ahora moderada, diversamente estilizado, puesto que el sintagma fluye por un lecho más alargado –recordemos, en Nikon II, la asunción de la palabra orticiana, en «de ella, señor», dedicado al poeta entrerriano–, un innegable anhelo de ensanchamiento del confín sintáctico, como si aquella tensión de verticalidad se hubiera derramado hacia sus márgenes: «La castidad del muro, se deshoja en un lento fluir / de agua suspensa; […]». No es en absoluto aleatoria, entonces, la aparición del verso libre que lleva consigo, aquí, una fluencia rebosante pero rigurosamente escandida. Si bien aquél, según arguye Tomás Navarro Tomás, «[…] se impone voluntariamente una atenuación del ritmo y musicalidad del verso métrico», no es menos cierto que «la sensación de ritmo se mantiene […] mientras el efecto de esa regularidad no es oscurecido por la excesiva desproporción de las medidas silábicas.»[6] Comprobamos la exactitud con la que se cata el tenor rítmico de la palabra, la severidad incisiva con la que el artesano la devuelve a su esfera musical, la sujeción recíproca, esa interna periodicidad de intervalos con que marca su acompasamiento, la cohesión que evita cualquier deriva indeliberada, magia ancestral que reside en el arte mínimo de la acentuación y, por ende, en la coordinación cavilada de un término con otro. Una levísima, lánguida melodía traspasa la primera estrofa del segundo poema: «Por esta claraboya, permanece en el cuarto lo callado y siguiente. / La castidad del muro, se deshoja en un lento fluir / de agua suspensa; nadie / demora / la joya dispersa del cielo que pasa.» En el primer verso el paréntesis acentual es de 4-3-4-3; en el segundo, es de 6-6-3-3, abreviado cadenciosamente hacia el final para asistir a esa líquida morosidad; en el tercero es de 3-2, puesto que en una menor extensión se incrementan las pausas con el fin de subrayar aquella misma dilación, coronada en el cuarto con un solo término, para recuperar, en el quinto, una ya equilibrada dinámica de 3-3-3. Es éste el valor expresivo de la conmensuración silábica puesta a prender la agudeza de la palabra. Y no menos palmar es el de la frase interrogativa, en su movimiento de elevación continua, aquélla que nos recuerda, una vez más, «[…] esa alma suspensiva / que fue la que más se inclinó al curso mayor…»:



            […] una pregunta polifónica que no reverbera a veces, sino a partir de su confín. Interrogación retroactiva entonces, que asevera no haber límites nítidos entre afirmar y preguntar; […].

    [7]


    «El lagar agostado es de noviembre; y es la abrumadora / claridad, o tan sólo la pericia / del ardor, en los asombros contiguos / bajo la marquesina pálida, hecha briznas / sobre una opalescencia siempre al lado de sí misma, la luz?» No hay, por cierto, mejor asiento que el de la cima de la entonación en la que pende, cenital, aquella luz que penetra por una claire-voie, una luz contemplada y escrutada en la pureza de su ser, una ráfaga de enajenamiento que representa la quintaesencia de la altura, allí donde la palabra está transida de diafanidad, como lo ilustra la acuidad vocálica con la que aquélla se atavía: «Entreabierta en lo alto, la claraboya es una / anagogía / perpleja en los batientes ante la ilegibilidad extensa, ardida: / la luz en la ventalla / total, del cielo indehiscente.»

    En esta lengua exhaustiva, en el acendramiento estético de su estrato significante, el espesor surgente muestra, sin embargo, su paradoja, la paradoja del sentido: «en qué otra voluntad de agua más que el actual azul de sí, / en que la frase puede, –única–, / encarnar toda su lengua?» Nos abismamos, pues, en las honduras de la veta, en las capas tectónicas del lenguaje donde se cela el origen remoto del significante y del significado; historiamos el étimo en su crecimiento, sus mudanzas, y volvemos, posteriormente, a colmarlo de su riqueza, de aquel brillo inaugural y postergado que disgrega la opacidad a la que la substancia lexical nos somete en primera instancia. Puesto que «El oro está aún aquí», es exhumado, reelaborado en la copela de Piccoli y vertido en la creación: «En la soflama del zócalo / una mano (o una venatoria) deviene yacimiento, estética.» Se suceden así «ocelo», «aladar», «hypnos», «cenefa», «gualdo», «buido», «tafilete», «transfijo», «moharra», «péñola», «cálamo», entre otros. A esa manifestación auroral, adensada en «Tres sonetos», se añade la terminología de la heráldica, esa antigua disciplina dedicada a la historia y a la descripción detallada de los escudos de armas que no hace sino eclipsar aún más nuestro deseo de comprensión inmediata: «sable», «gules», «cantón» nos invitan no sólo a sopesar la alianza entre el color y el metal sino también a demorarnos sobre el desposamiento de la figura con la letra, desposamiento que nos recuerda el emblema, uno de los géneros más sugestivos de la antigüedad. De arreglo más complejo que el del escudo, constaba de una imagen (pictura, icon, imago, symbolon), de un título (inscriptio, titulus, motto, lemma), acompañados de una leyenda o texto explicativo (subscriptio, epigramma, declaratio) para fijar una remitencia mutua dada al desciframiento del sentido moral que, a modo de enigma, propalaban. Se trataba, entonces, de una trabazón que no hacía sino enfatizar la figurabilidad del lenguaje, según el dictamen de Horacio ut pictura poiesis. Lo afirmaba Antonio Palomino al postular, en palabras de Aurora Egido, que «[…] el emblema, el jeroglífico y la empresa son distintas especies de lenguaje metafórico.»

    [8] Si creemos que la poesía es capaz de hacer cita con lo inefable, si ésa es su búsqueda auténtica, ¿cómo lo logra sino mediante la disolución y condensación alternas de un sentido que pugna siempre por medrar en un campo de sutiles imantaciones en el que no se nombra, en el que no se dibuja solamente lo que es sino lo que no es, aquello que podría ser? La metáfora, letra ahíta de imagen, procura ofrecernos una vastedad ceñida por la analogía, el trenzado de correspondencias sobre el que el universo poético se sostiene, su invisible arquitectura, la revelación de lo uno en lo vario, el modelado de la forma del sentido. De cuño arquitectónico, el tropo supone una translación calculada del significado del verbum propium, de sentido recto, al que lo sustituye, análogos en función de la similitudo y comulgantes en ese lúcido puente que la imaginación instaura cuando capta la relación encubierta que los lía, el rasgo unitivo, el tertium comparationis, la acutezza recondita del mantuano Baldassare Castiglione. Palpamos, en esta «fábrica elusiva», entonces, el otro semblante de las islas como una irradiación gramatical, como su aposición metafórica, «[…] el embanderillado / albergue, físil ante las bardas del agua». Asistimos, en cierta escena piscatoria, en el instante irresoluto que tercia entre la vida y la muerte, «Entre la planicie del ser / y la planicie del no ser», a la angustiante agonía del pez indefenso, arrebatado a su elemento: «como la inocencia que se oye sordamente golpear / en el payol, cenceña / con su cota y con sus óleos, // aunque inerme, sin embargo, ante los alfileres de la asfixia».

    Es éste un crisol que clama por la apoteosis de la forma, aquélla que «[…] en el corazón y en el centro, tres sonetos barrocos como forma enigmática del Libro […]»[9] exhiben, tal como lo designa oportunamente Nicolás Rosa en «Arte facto». El poeta ha encontrado en aquella composición clásica, predilecta del Barroco, su «[…] métrica armonía»,[10] su dimensión nítidamente musical gracias al constante apoyo de metro y rima –basta recordar la etimología de ‹soneto›, derivado del italiano sonetto que, a su vez, proviene del latino sonus: sonido–, confluencia en la que la sintaxis se ciñe y cobra su ondulación barroca, antes ya deslizada: «por cariátide ubicua deshojado»; «vuelve y crece inútil vulneraria // para el vano por efectiva llaga vivo»; «[…] la pira entre cálamos no dada / sino a enhestar // el oro oído […]». Hace ahora suyas, en efecto, ciertas fórmulas estilísticas caras al Siglo de Oro como, por ejemplo, la bimembración de «(hermética sutura, herida abierta)», de un equilibrado acompasamiento que el endecasílabo permite. Asimismo, se enarbola, como complemento de una implacable constricción, el máximo del sentido, el de la condición humana compendiada en el fabulario: la del canto último, en la figura de Cycnus y en la de Narciso, emblemas ambos de la extinción de amor que avistamos, también, en el comienzo de la tríada. ¿Qué mentan los poemas sino nuestro crepúsculo, la entrega, la hora en que se nos revela la forma final, perfecta, ese limen sobre el cual la escritura se erige?

    Es éste, entonces, el ensimismamiento del fluir, el auge de la configuración de una lengua poética que no puede sino apelar a la forma por antonomasia, la del Barroco clásico, momento crucial en el que la palabra, objeto de labor indefinida, de sobrepujamiento, se hace depositaria de cierta trascendencia. La reconcentración de la palabra, propia del siglo XVII, de aquélla que exige ser labrada con el enérgico e infatigable cincel del orfebre, es el horizonte poético de Héctor Aldo Piccoli; «[…] la laboriosidad del artificio», su singular, entrañable estilización, el correlato que la consiente; su cosmovisión, la que le otorga coherencia.

    Empero, si hay un diálogo con una lengua áurea que aspira al ensanchamiento de su seno, tal como lo proclamaban los exégetas de la época («[…] porque va descubriendo las ocultas minas y linderos de nuestra lengua, que, como hija de la latina, es capaz de admitir en sí anchuras y licencias de ésta»,[11] decía Pedro Díaz de Rivas a propósito de Góngora), si lo hay con otras lenguas, con la voz de otros poetas, porque esta poesía sabe nutrirse de las primicias de la tradición –explícita, por lo menos, la de T. S. Eliot, en «Lucio»–, lo hay también con aquélla inequívocamente paradigmática. Fruto de la asimilación, de la conquista incipiente por la cual bregaba Permutaciones, »Kleines Lied der Abendstunde« representa la florescencia plenaria de aquel germen. Así, en un «[…] orden sin margen…», ambas lenguas confluyen en una alta mar que demarca la misma insistencia de ser en la letra, de una letra que tiene la virtud de interrogar a la otra en su contundente alteridad, en su categórica autonomía, aludiendo, sin embargo, a una integración indefectible: «„rolle, ja rolle / rolle Schifflein hin und her, / tanze, ja tanze / auf dem weltbewegten Meer“ // El nombre de un navío no leído / hace a lo lejos más instable la ambigüedad del muelle. / Cinco, –cinco letras? para insistir en ser, sobre la mar.»

    Hay, en esta linde, una misma afluencia hacia un más allá, un flujo hacia igual destello, el que la misma voz fecunda. Pues todo se inclina a segar su forma inexorable, dolada, cuando sale de sí. En el hálito emotivo, vibrantemente conmovedor que crispa cada hebra poemática, aquél que no puede manar sino de una sensibilidad aguzadísima, de una ultrasensibilidad que tiembla al evocar la «[…] serena insistencia […]» de la esposa muerta, la montera devorada por «[…] la cachorrita del juguete cruento» o la caída del carancho escoltado en el «[…] cedazo decisivo» por la compañera, vemos abrirse «el concesivo crepúsculo del límite / entre el hueso y la piedra», la «transgresión / –del hálito, huido, o hacia el hálito, hostil?– / no ahora, pero siempre, // apenas la forma ha transigido. // Quién, no transige así? declina / o se estremece, sin bordes, sin bordes, en lo liso del hálito?» En este sentido, es éste «[…] un arte que avía / para la disolución y el infinito» y, a través de él, de esa dilución, un anhelo de reintegración, de retorno a la integridad, se refracta en la imagen del animal en su perenne condición ante lo abierto, la que diera a conocer Rilke en «La octava elegía»: «y cuando va, va hacia la eternidad, / del mismo modo en que van las fuentes»,[12] testimonio de permanencia en el seno de su primera patria, aquélla que parece convertirse en el ámbito unitivo de los reinos, allí donde «Túmulo, empero, la barranquita misma, / al socaire suyo no atiplado, la arcilla / se ha abierto // exhumando el iris inclusivo del reino en los reinos…» Se nos habla, con la muerte, del sitio donde se restituye el todo a la unidad. ¿No es éste el regreso a una «[…] nación extensa», aquélla que se manifiesta en el rostro, en la mirada profunda, enigmática, opaca del animal, imperturbable en su ensimismamiento, inentendible ya para el hombre, el más fiel reflejo de una naturaleza que ha abandonado definitivamente? En el dramatismo, en el extremo lirismo de «Sacra Privata» en el que la conversación del hijo con la madre y con el padre extracta lo más íntimo de una morada abierta, de intemperie, hallamos la realización más intensa, tal vez, de aquella preocupación poética nodal, la de la animalidad: «Otro borde, intangible, nos ciñe por la izquierda / en los ojos del ganado que ha bajado a beber: // ése es nuestro segundo horizonte; // la mirada que refiere la criatura al sacrificio; / la mirada que espesa a la criatura / en el número crecido para el ara. // Somos ratificados en la nación extensa / por cada animal al padecer, / por su opacidad de retraimiento… // El dolor en que se abisma un animal / es el lema que arde, / el lugar por donde se rasga una bandera común / y denegada.»

    Con Filiación del rumor (1993) asistimos a la inscripción renovada de una cifra, es decir, de un término reiterado obstinadamente, el sedimento substancial sobre el que se enarbola el decir. En efecto, una vez que la forma ha sido concebida, se inquiere por su continuidad, por su decidido crecimiento. Cimbra, título de la primera sección del libro, liga a su significación arquitectónica un matiz temporal. Es, justamente, el armazón provisional que sustenta las dovelas hasta la instalación de la clave en el centro de un arco o de una bóveda. Así, porque ciertos fragmentos del poema están impregnados de su imagen, porque la reproducen en escalas menores, se hace casi ubicua para presagiar la curvatura de «la duna reciente», «la demora de onda en el aliento que constela / un yermo mínimo», aquélla que «alabea el nacimiento furtivo de la duna», para vaticinar, a la vez, una nueva a realizarse en el porvenir. En la intemperie absoluta, en la microscopía en la que trepida la estructura del mundo, el grano de arena arrecia en su forma: «¿Insiste así la forma, en un grano de mundo?» En el arqueo al que aquélla está dada, puntea también, metafórico, el entero cuerpo de la amada, atomizando, en cada una de sus facciones, la gracia de lo curvilíneo. La boca: «La paradoja de una línea biselada / y estricta, / raja de púrpura». Los aladares: «y otros dos gajos gemelos de penumbra, / amiga mía, / laten a ambos lados, / para la concentración y el sueño». El seno: «Del volumen el manjar parejo / surge más abajo, / donde el eje sazonado de la sombra / –valle, si ubérrimo, sin río– / opone monte a monte igual.» En esta paráfrasis del canto erótico por excelencia, el Cantar de los cantares, la figura de la mujer es «“Fuente cerrada, fuente sellada.”» La forma primigenia se alía, entonces, a la duración, a una duración arraigada en el recogimiento, en la cerrazón, ese reposo en sí que no es sino el tiempo de ensimismamiento prístino, el del «[…] capullo de asiduidad», el de la crisálida. Es advenimiento esperado en vigilia, promesa de unidad y copia, preservación de la continuidad, augurio de linaje y, por ello, «Falla de finitud […]». Nada más atinado que la imagen de la sierpe, ciertamente reminiscencia de la gongorina «[…] sierpe de cristal […]»,

    [13] símbolo, para los antiguos, de la eternidad y perfección, para sugerir la idea de extensión y eslabonamiento a la que se le suma el filo del siseo, el eco aliterante de voces aglutinándose, el rumor derivado: «[…] la sierpe iza / la filiación secreta del rumor», ésa que «insiste en seda y celdas de rüido». Nacida del «[…] temblor del límite […]», florece de la unidad a la variedad: «varia se yergue, yace indivisa / revierte desde sí a fracción mayor». Vislumbramos, aquí, el eje medular del cosmos poético de Piccoli, cada fragmento comulgando con la totalidad a la que coadyuva, aquélla que, en cuanto tal, no puede sino elongarse entre los márgenes de una misma agua, entre el esplendor del alba y las sombras del ocaso.

    Ya en el escenario inaugurado por «Sacra Privata» –el culto privado a los dioses del hogar–, en la esfera de la devoción por lo más íntimo, en «[…] el engaste de nuestro goce del halo grupal», en la patria indeclinable, como cuentas de un mismo rosario, se engarzan las formas del lar, la ternura de «Romancillo de Lucio niño», en el que repercute cierto tono infantil que afloraba en «ven» de Permutaciones. En la letanía constante que brota del ritornello de este primer romance, de esa pequeña marea, flujo y reflujo en el que se mecen las estrofas, se traza un confín que demarca la distancia que media entre la comunión maravillosa de todo aquello que puebla la realidad, la imaginación del niño, entre su aprendizaje iniciático –«tu voz, sumergida, / el arrullo yermo / con que el mundo imbrica / tu forma a la forma, / al rumor, medida»– y su madurez –«allí adonde arribas»–, edad irremediablemente inalcanzable para quien lo ha engendrado. En las alternancias del imperativo que encabeza el estribillo y mima las octavillas, progresa, entonces, una exhortación patética. «Álzala», «álzalas», «llámalos», «guárdalo», «háblame» señalan los pasajes de una memoria dada a custodiar un presente vertiginoso que no vacila en transformarse en pasado, un susurro con el cual se quiere entablar un diálogo adelantado, pues «naciendo después, / todo lo anticipas». ¿No es ésta la conciencia de la caducidad, de la fugacidad del tiempo, la frontera fatal e irrefutable? Impregnado de una pasión de lejanía, el clímax, la cresta de la rompiente de esta pleamar, se solidifica en la conjugación gramatical, en el verbo y en el pronombre, allí donde se cristaliza el yo lírico pero también donde se deslíe, donde flota y se disuelve en aguas lustrales siendo uno y otro, zaleado por el fin, desprendido ya de sí: «Volverá a la margen / la antigua primicia / y será ella y otra / mi alma desprendida // olvídame, olita / que el confín me agita.»

    La cesación que comporta la asunción del límite sobre el que la forma postrera se yergue no es antitética con respecto a su reverso, antes bien, encuentra en él su plenitud, la frescura de este ciclo casi estacional que corresponde a una siguiente eclosión: «“Lo que se rompe, / lo que se pierde, […] es semillita / que cae a tierra, / para que el árbol / crezca otra vez”». Se dilata entonces, en tono y versatilidad, la pujanza de una palabra lúdica en las estrofas de tres, cuatro, cinco y seis pentasílabos de «Rimaquelarre – Canción para armar una sonrisa» y pulsa, como sucedía en Permutaciones, un empeño de simultaneidad, de variación que ya no se pliega a la interioridad del vocablo sino a una más libre relación que la sintaxis ahora dominante permite. Hablamos de una vinculación interestrófica que agilizan los bordes simples, dobles, oscuros y los diversos troquelados que hacen a la factura visual de este singular juego de palabras: «Paloma al ramo / pintiparada, /pinturruteada, / pintarrajeada, / rime un reclamo». Hay, de esta suerte, un habla plural, una barahúnda de rimas, un aquelarre portador de cierta cadencia que semeja al vocerío de las «[…] brujas / en la montaña», cercado por la algarabía de una zoología fantástica –animales que oficiaban de ayudantes en los rituales diabólicos–, trazado por una leyenda antigua que se desgrana en caracteres góticos, de aspecto arcaico y misterioso, fascinante a los ojos del niño: »Walpurgisnacht«. Pero es ésta también una lengua bífida, traslaticia en su conjunción idiomática y lo es, asimismo, en su intricación anagramática. Con la sola sustitución de la ‹W› por la ‹V›, se ilumina, como extraído de un añoso cofre cuya contextura parece remedar la diagramación espacial del poema, el nombre de la dedicatoria que, ya terso, aparece en el segundo cuadro más destacado de la canción: «Holanda grande, / China chiquita, / duerme Virginia, / cierra los ojos / ve chiribitas». Una ocurrente «trama, tramoya» escenifica el «mundo al revés», los mitos folklóricos que habitan el alma infantil, la carnavalización briosa, el revés de la historia que, en su parsimonioso ejercicio de transcurrir encantado, «[…] tiene el río / en la memoria».

    Si así se nos manifiesta la extraordinaria belleza que cunde en los albores de la vida, ¿cómo reanudar el contacto con lo ido sino por medio de la elegía, de esa entonación que inunda «Liras del árbol sobre el azul»? Embebida de una posibilidad que se dirime entre incompletud y consumación, entre el modo subjuntivo del deseo y el potencial del futuro aún incierto, a saber, el dilema gramatical del tiempo que pugna por desmentir los asertos de la mera voluntad, en la prótasis, los restos cenicientos del árbol del paraíso reflectan, en la apódosis, especular, su cuerpo y su persistencia nuevos, apurados sobre la arista precisa que divide las aguas de la tierra, abiertos entre un reino y otro, en ese instante rielante y completivo de suspensión inextinguible, una duración que titila sin extensión: «carne sería enclave / de criatura total en avenida, / morar, frecuencia suave / en la onda detenida, / eternidad de adviento y despedida.»

    Sólo con la unción de quien posee la rara virtud de abandonarse, de quien se somete como a ciertos ejercicios espirituales con los cuales se entrega al olvido de sí, de todo lo superfluo que lo rodea, sofrenando el paso presuroso del tiempo, se alcanza un estado de desasimiento cardinal en el que se compendia la clave ética de la poesía de Héctor Aldo Piccoli: la «[…] huida hacia el todo», «[…] el retorno / a la claridad […]» que leemos en «Zéjel del ejercitante» y que tiene su mejor síntesis en la estrofa tercera: «¿Siendo se está en soledad / desasido de unidad, / o volviendo a la heredad, / y es doble el desasimiento?» Se nos habla, por lo tanto, del regreso a la sede unívoca del ser, al núcleo de gravedad, a la nación –aquélla que parece estatuirse morfológicamente sobre la misma raíz de nacimiento–, a la matriz abismal, al recinto doméstico más tibio donde borbotean las voces ya arredradas, apenas audibles, sumergidas en los visos de «un quehacer continuo del murmullo», la palabra primigenia, constitutiva, nutricia, sahumada por los aromas de las confituras, que, porque pretérita, nos mueve «hacia ultramar de la pregunta?» En ruego, en conjuro de patencia aquélla se transforma, posteriormente, para principiar un diálogo con la ausencia decisiva, un coloquio resuelto en canto, en sagrada forma. Como resumiendo el halo diseminado que palpamos en las diferentes referencias bíblicas a lo largo de Si no a enhestar el oro oído y Filiación del rumor, «Aquí sobre la mesa, junto a la ventana», único en cuanto representa por sí solo la segunda sección del libro, Pange, lingua –el «Canta, lengua» del himno religioso de Santo Tomás de Aquino–, alude al misterio de la transubstanciación en ese triángulo cuyos tres vértices calcan los tres versos de la estrofa: «Aldo: su filo troncha aún / la corteza, y separa del pan / para tu ausencia una rodaja». Se satura el doloroso vacío, así, con el pan de los ángeles, con el pan supersubstancial por medio del cual se evoca, se asume el cuerpo que sólo reaparece bajo el aire de un nombre. De este modo, donde el pan se troza, allí, en la mesa familiar que la luz baña, se comulga con el padre que lo ha recogido, padre que ha sido pan, que lo es aún; comunión con la patria (Vaterland) a la que también se vuelve, tierra donde aquél ha frutecido, trigo del que resta «[…] el cascabillo / de la espiga que fuiste». Pero la muerte, como el vuelco de aquel manjar hacia su centro, es la apoteosis de toda existencia: «iluminarse así en la crisálida de ser, // medrar y soflamarse, / hasta abstraerse por fin y derivarse…» En medio de las sombras del sueño, de un letargo menor, ya no solamente se ve, sino que se oye la propiedad distintiva de un sonido, la del habla, ése, el atributo mayor que, redivivo, se siente musical, cromática, aromáticamente, absoluto: «[…] el encordado / vivo de tu voz, y el timbre / juvenece, el timbre hiere y embalsama / como el color de los ciclámenes, / sin hálito, como una pura / patencia, […]». He aquí, entonces, el sopesamiento de una presencia superlativa, la de la palabra desasida, claridad y evidencia meridianas con las que se naufraga amorosamente en el otro para imprimirle forma: filiación, materia prima de filigrana que no es sino consecuencia de desprendimiento, desprendimiento recitado por un vasto hilado lexical que lo constela: demora, detención, distracción, desasimiento, desatención, abstracción, entre otras tantas dicciones, en sus conjugaciones o declinaciones alternas. Y como imitando el sentido de esta estela múltiple, los poemas en alemán toman, asimismo, cohesión y anchura propias, si bien enlazados al resto delicadamente ya sea gracias a la inserción de citas –el verso de »Brot und Wein«, del autor de Hyperion, por ejemplo–, ya sea gracias a los epígrafes que entretejen ambas bandas y que pertenecen, curiosamente, como puede observarse en «La ventana» y en Rosenkrone, a Hölderlin. Así, en esa última sección, aquella otra lengua, culminante, como la mies falcada por la hoz y arrojada por el sembrador a la claridad, cribada, para que el grano limpio se desasga del tamo, como una corona de rosas, logra su sazón, su buido espesor.

    Fruto de una morosa faena, como si fuera el tiempo lima purificadora –casi una década separa un libro de otro–, como si la penumbra de la celdilla del artesano esmerilara incansablemente su obra, Héctor Aldo Piccoli nos entrega su pieza última bajo el singular título de Fractales (2002-), aquélla que lo sitúa, al igual que las anteriores, en la pista de quienes conciben la gema poética como conjunción de epifanía y labor. En ella, como resultado no de evolución sino de sostenido crecimiento, amalgama de continuidad y mudanza, lejos de divisar una clausura se celebra un inextinguible inicio, un preludio de permanente inminencia: Obra en progresión, según la define el primer subtítulo. Puesto que, in abstracto, todo poema puede añadirse sin fin, excediendo las perspectivas de los formatos habituales, cada vez más numeroso, también en su sentido estrictamente métrico, musical, el de verso, podría equiparase a «[…] un curso que en sí mismo se derrama», esparciéndose siempre indetenida pero escrupulosamente. Lo corrobora el subtítulo segundo cuando hace converger en sí las primicias que, entre otras, aquí se nos anuncian: Fundamentos de una ciberpoética.

    Por asumir otro soporte, ya no consagrada a desplegarse sobre el papel del libro tradicional, la letra lo hace admirablemente sobre la pantalla del ordenador, puesto que está dada a una búsqueda de incesante desarrollo, a ese desarrollo tanto estructural como semántico que perseguía el plectro de Piccoli desde sus inicios, y es precisamente eso lo que es capaz de brindarle la herramienta moderna por antonomasia, a saber, una invalorable suma de dispositivos que brindan una versatilidad sin par destinados a procesarla. Hablamos de un procesamiento textual inasequible, ilusorio en la práctica escrituraria usual, que estriba en la potencia transformadora del poema, la cual no cela ya sólo el poeta sino que, antes bien, comparte el lector quien, honrado aquí, renuncia a su condición de mero destinatario –si es que la poesía puede permitirlo en su naturaleza conmovedoramente vocativa– para investirse con el don creador, con la palabra del artifex, tal como lo querían, en el Barroco, los procedimientos que apelaban a la participación del receptor. Empero, es ésta una comunión exigente que, lejos de toda condescendencia, exalta la noción de trabajo. Así lo confirman los mecanismos que prodiga el ingenio electrónico: por un lado, los módulos instrumentales –entre los que se cuentan los analizadores de endecasílabos y alejandrinos– miran a escrutar la morfología silábica, es decir, la complexión métrica y rítmica del verso; por otro, los modelos poéticos proponen una escritura interactiva, la posibilidad no sólo de sumirse en la lectura de un poema, transitoriamente acabado, sino de injerir cambios sustantivos en él merced a las opciones que exhibe el contexto, instancia que antecede a otra indudablemente crucial, la creación de un texto íntegramente nuevo. Una escala de ascenso, entonces, va esbozándose gradualmente, porque repasamos una vía que se explaya desde el meticuloso sopesamiento de las unidades mínimas de la palabra hasta su amplitud máxima, la de texto. Remedan esa misma sucesión aquellos arquetipos textuales que muestran, descerrado, un variopinto abanico. «Palimpsesto» consiente la generación de poemas a partir de la descomposición grafemática del vocablo «Primavera»; los cibersonetos presentan una combinatoria de versos con posibilidades de variación rímica y prerrímica; los cibersonetos generativos asisten en la composición de un soneto a partir de un esquema sintáctico y retórico sugerido; «Multiacróstico», sobre el telón de fondo de «Parque Sur» y del acróstico que le da origen –«g / r / a / v / e d / a / d / e / s / d / u / d / a / o / r / e / n / c / o / r / d / e / l / a / i / r / e?»–, como una orla nimia y fértil, patentiza, gracias a series alternativas de heptasílabos asonantes, la multiplicidad de aleaciones; «Rimaquelarre – Canción para armar una sonrisa» asoma nuevamente para apoteosis de su fin primero, es decir, para exhibir en acto un corolario de conjunciones interestróficas; «Quiasmos», sobre la horma de «Tres quiasmos en homenaje a Don Luis de Góngora», manifiesta, como expresión ya nítida de un quehacer que resueltamente ahonda sus trazos en el saber retórico, y más aún, en el del Barroco del ‹Homero Español›, las variantes de aquella figura de dicción; «Lluvia sinfónica» reúne y concierta sutilmente, como poema visual, las diversas formas métricas que hacen de ella una itinerante constelación. Delinean, de esta suerte, un gesto envolvente, circular, por cierto coherente en su totalidad con respecto a Permutaciones, pues Fractales dinamiza por completo –porque en él el impulso dinámico es clave– el propósito que allá, por vez primera, se adivinaba. Su apetencia de simultaneidad, la dialéctica que lo estriaba se cataliza aquí para ser restituida flagrante y acrecentada. Si para cada verso de «Parque Sur», por ejemplo, disponemos de cuatro variantes de septisílabos que hacen sentido perfecto con el resto de los que no han sido conmutados, su actualización cíclica, su pluralidad es fehaciente. Pero, como prueba de equilibrio, subsiste y restaña con toda su fijeza, sin embargo, la noción de estructura que, si en Si no a enhestar el oro oído y en Filiación del Rumor principiaba y atravesaba su período de gestación, aquí eclosiona en su fulgor espigado. Se trata, precisamente, de formas canónicas que denuncian la asunción plenaria de un límite, de aquél que convierte la palabra de Héctor Aldo Piccoli en palabra transida de profunda austeridad y, por lo tanto, preñada de sentido. Es éste, con exactitud, el umbral poético en el que la poesía puede espejarse a sí misma, y es el mismo que enfatiza, lejos de toda frivolidad o precipitación, Manifiesto Fractal, desenlace tangible de una Weltanschauung conceptual que, si bien tácita pero largamente meditada, surca, desde sus comienzos, cada una de las fibras de estos escritos. Un aserto inequívoco, que desnuda la sensitiva conciencia histórica del poeta, así lo declara:


            El hecho es que este estado de cosas ha llevado a la poesía hasta un límite sin precedentes: precisamente, el de la carencia de cualquier tipo de límite dentro del cual reconocer su identidad. No existe en este momento un arte más absolutamente falto de identidad que la poesía.

    [14]

    ¿Cómo asirlo sin volver a considerar la índole específica, la índole rítmico-musical del verso, piedra angular de una ancestral fragua poética que evidentemente hemos proscrito, que erróneamente, ya sin reservas, experimentamos con una injustificable extrañeza? En vistas de que «[…] el nuevo arte ha de construir ordenando […]»,

    [15] es forzoso acariciar los tesoros de la tradición, allí donde se custodian los ejemplares de la artesanía poética. Y entre ellos el Barroco da las señales de haber tocado el momento supremo de la forma, a saber, de haber logrado concebir, contundentemente, el texto como estructura, como sistema de planos conexos en el que cada uno cobra un excelso espesor en su indeclinable interrelación:

            […] la coherencia arquitectónica de la cosmovisión barroca, por ejemplo –por paradójica que esta afirmación pueda resultar–, tenga quizás más que ofrecer a nuestra mirada que la de cualquier otro período histórico.

    [16]

    No obstante, no se trata ni de un intento de simple homologación ni de una pretensión emuladora, antes bien, de la constatación de la existencia de un valioso paradigma de alcances promisorios. Por esta razón, la mención de José Lezama Lima en Si no a enhestar el oro oído no solamente establecía un puente con el Barroco sino también una divisoria de aguas. El cuño de contemporaneidad, aquello que inexcusablemente debe anclar el artista a su época, imperativo del arte genuino y preocupación substancial, inconmovible de Héctor Aldo Piccoli, sostiene que aquél puede sí abrevar del patrimonio heredado pero sólo para posteriormente trascenderlo. Por ende, esa mirada contemplativa, retrospectiva –¿cómo aprender sin modelo, sin lectura histórica de los maestros?– lo que perquiere y vaticina es el retorno a una morada de la que hemos abdicado, a la morada de la poesía, a su raigambre musical, a su diapasón metafórico. Y otra lección tan magistral como elemental del siglo XVII es la que versa justamente sobre el arte de modelar la materia, el lenguaje. Es imposible, en efecto, tallarla sin ciencia, sin técnica. De aquí la urgencia de una nueva poética entendida como «[…] corpus de técnicas transmisibles y condicionantes, absolutamente necesarias para la creación […]».

    [17] En estos términos, la ciberpoética, conciliación de modernidad y tradición, el conjunto de esos rudimentos y procedimientos aliados a la tecnología, en su libre apertura, arrellana un sendero para su práctica y difusión. ¿Qué más pertinente, entonces, que la congruencia de teoría, instrumental y fruto lírico hermanándose? Fractales, por ello, desde el radical ‹fracto›, desde su propia morfología, a la vez que invoca esa cifra que percute, insistente, desde temprano como indisoluble inquietud poética –«en el velamen fracto del sauzal» de Si no a enhestar el oro oído; «revierte desde sí a fracción mayor» de Filiación del rumor; «en la fracción y diferencia», «Del cielo la fracción cunde en la queja» de este último libro– invoca también esa otra acepción de neta extracción matemática, en este caso, el uso de los fractales en el portentoso territorio de la informática. Si esta opera aperta se desgrana como una minuciosa colección de medidas métricas canónicas, la tensión entre estatismo y celeridad no deja de insinuar que tal recursividad, tal isomorfismo profesa, como complemento, una profusa variedad, el ventalle irisado del sentido, pues «nos devuelve al flujo su fijeza». Al igual que el Barroco, aquella misma irradiación busca replegarse siempre a la unidad que la determina, en su estructura profunda, la forma que aquí la ciñe:

            […] el momento determinante en la arquitectura poética del barroco: el de la sujeción, la constricción estricta de la variedad desplegada a una unidad, a un orden en el que ningún elemento puede quedar desasido o en constelación, a una economía sistemática, en fin, que, signada por la sobredeterminación y la oblicuidad, funda precisamente gracias a esa antítesis entre lo plural y lo singular, entre el despliegue de lo múltiple y la remisión a lo único, su gesto de infinito y representa del modo más acabado la idea de texto.

    [18]

    Es ése el sortilegio de este verbo complejo que, en su expansión extrema, logra univocidad siendo, en su intermitencia, uno y otro. ¿No es la realidad última de la metáfora, con su inflexible trasfondo conceptual, como lo quería Gracián, o la del poema en toda su despejada magnitud que busca diafanizarse, resolverse, a veces, en el cañamazo del epígrafe, en las notas del autor que lo acompañan?

    [19] Es por ello, la de Héctor Aldo Piccoli, palabra abierta y desprendida en los dioramas que frisa, allí donde, en su éxtasis perdurable, nos muestra su cabal escisión y reconcentración sucesiva; es diamantina, limada y lamida –en la conjunción horacio-virgiliana que Góngora acuñara para denotar la disciplina y el amor con que se alumbra el número–; es vastedad y detalle, como la isla es unidad y delta en el horizonte, como la nube que se deslíe en halos jironados y luego vira a nuevo ceñimiento, propalando «[…] el arte sencillo / de abrirse al gran raudal», como la mariposa que, crisálida y cumplimiento, en su rielante levitación, nos revela «ser una y ser manojos / en la noche cïega y en sus ojos.» La estética de Héctor Aldo Piccoli reside, indudablemente, en la belleza de la forma.

    Claudio J. Sguro

    Febrero de 2006


    [1] Cf. nota del autor al poema «Matrices».
    [2] BORGES, Jorge L.— «E. E. Cummigs», en Textos Cautivos. Madrid, Alianza Editorial, 1998, p. 105-106.
    [3] GÓNGORA Y ARGOTE, Don Luis de.— «Soledad Segunda», en Obras completas de don Luis de Góngora en CD-Rom. Rosario, Ediciones Nueva Hélade, 1999.
    [4] GÓNGORA, Luis de.— Soledades. Madrid, Editorial Castalia, 1994, p. 430.
    [5] PICCOLI, Héctor A.— Poética de Aldo Oliva. Inédito, 2002.
    [6] NAVARRO TOMÁS, Tomás.— «Observaciones preliminares», en Métrica española. Barcelona, Editorial Labor, 1995, p. 31-29.
    [7] PICCOLI, Héctor A.— Juanele (texto leído en la Facultad de Humanidades y Artes –U.N.R.–, durante el acto de homenaje a Juan L. Ortiz, organizado por la Escuela de Graduados en octubre de 1987). Inédito, 1987.
    [8] EGIDO, Aurora.— «La página y el lienzo: sobre las relaciones entre poesía y pintura», en Fronteras de la poesía en el Barroco. Barcelona, Editorial Crítica, 1990, p. 176.
    [9] ROSA, Nicolás.— «Arte facto», en Si no a enhestar el oro oído. Rosario, Ediciones La Cachimba, 1983, p. 6.
    [10] GÓNGORA Y ARGOTE, Don Luis de.— «Soledad Primera», en Obras completas de don Luis de Góngora en CD-Rom. Rosario, Ediciones Nueva Hélade, 1999.
    [11] DÍAZ DE RIVAS, Pedro.— «Discursos apologéticos», en Documentos gongorinos. México, El Colegio de México, 1960, p. 105-106.
    [12] RILKE, Rainer M.— «La octava elegía» [en línea]. Traducción de Héctor A. Piccoli. http://www.bibliele.com/CILHT/panther.html [Consulta: 15 enero 2006].
    [13] GÓNGORA Y ARGOTE, Don Luis de.— «Soledad Primera», en Obras completas de don Luis de Góngora en CD-Rom. Rosario, Ediciones Nueva Hélade, 1999.
    [14] PICCOLI, Héctor A.— «Manifiesto fractal» [en línea], en Fractales, Biblioteca eLe, Rosario, 2002.
    http://www.bibliele.com/ciberpoesia/fractales/fractal.htm [Consulta: 15 enero 2006].
    [15] PICCOLI, Héctor A.— «Manifiesto…»
    [16] PICCOLI, Héctor A.— «Manifiesto…»
    [17] PICCOLI, Héctor A.— «Manifiesto…»
    [18] PICCOLI, Héctor A.— «Poesía del barroco alemán», en Poesía de Rosario. N° 7 (1998), pp. 3-16.
    [19] Las notas del autor a los poemas están señaladas por medio de un asterisco. En lo que concierne a su cometido, Cf., en «Notas», «Sobre las notas de autor a los poemas».



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  • 01/18/17--01:16: CORINA OPROAE [19.875]

  • CORINA OPROAE

    Corina Oproae, nació en Făgăraş (Transilvania, Rumania) en 1973. Se licenció en filología inglesa e hispánica en la Universidad Babeş-Bolyai de Cluj-Napoca, donde inició su actividad docente al finalizar la carrera, en el departamento de filología hispánica. Desde 1998 reside en Cataluña. Escribe poesía en español, traduce del rumano y del inglés al catalán y al español, y da clases de inglés en un instituto de enseñanza secundaria. En Rumania publicó poemas en las revistas literarias transilvanas Tribuna y Echinox. En 2016 publicó su primer libro de poemas Mil y una muertes en la editorial La Garúa. Ha traducido al catalán Per entre els dies, una antología en co-traducción de la poesía del poeta rumano Marin Sorescu (Premio Cavall Verd de Traducción Poética Rafel Jaume 2013 y Premio Marin Sorescu 2014) y La Meva Pàtria A4  de la poeta rumana Ana Blandiana (Premio Jordi Domènech de Traducción Poética 2015) y Els poemes de la llum de Lucian Blaga. http://circulodepoesia.com/2017/01/poesia-rumana-corina-oproae/


    Anástasis

    Murió de noche.
    La lloré tres días
    y luego me senté paciente a su lado
    esperando que resucitase.

    Me habían explicado
    que alguien de entre nosotros,
    que era santo,
    había resucitado
    al tercer día
    y había subido al cielo.

    Ella también era santa, pensé,
    y mientras esperaba,
    tenía el corazón encogido
    por si en vez de quedarse
    subiría al cielo
    ella también.



    Adicciones

    Hay adicciones a todas las cosas
    que han sido inventadas hasta ahora,
    me dijeron.
    Hay adictos a sí mismos,
    adictos al fondo del mar o a la cima de las montañas,
    adictos a la cercana lejanía del sexo,
    adictos a la combinatoria de la mente,
    adictos al chocolate, al té negro o al café,
    adictos a la luz de luna,
    adictos al jabón en pastilla,
    adictos a las frases sin acabar,
    adictos a la enfermedad.

    Durante un tiempo los expertos me incluyeron
    en esta última categoría.

    Hace poco han descubierto
    que mi adicción es a la muerte.
    Además, según parece,
    es ella la que me ha inventado
    a mí.

    Desde que lo sé
    me sorprendo cada día anhelando su compañía
    y procuro no morirme
    para poder embriagarme
    día tras día.



    Coincidencias

    Ayer
    llegué a tu casa
    y me encontré a la muerte
    enganchada a tu rostro.

    Supe disimular la sorpresa a la perfección
    y conseguí que nuestra cita fuese bien,
    como siempre.

    No era la primera vez,
    he de reconocerlo.
    De ahí mi ensayado disimulo.
    Nos habíamos visto
    en diversas ocasiones,
    en varios escenarios.

    Recuerdo la primera.
    Agazapada contra el cuerpo de un desconocido.
    Me escondí apresurada
    dentro del corazón o del cerebro
    de un pájaro en vuelo
    y milagrosamente, al salir,
    todo siguió como si nada hubiese sucedido.

    También recuerdo la segunda.
    Se había subido al mismo tren
    que yo cogía en el andén de mis sueños
    y perseguía a todos los que la reconocían.
    Hice como si nunca la hubiese visto
    y aquella vez coló también.

    Hoy,
    inmóvil,
    espero delante del espejo,
    pero no me atrevo a mirarme.



    Diálogo con Wislawa Szymborska

    —¿Qué son los grandes acontecimientos?

    —¡Una magnífica pregunta!
    Los grandes acontecimientos
    son las sonrisas,
    nuestros cuerpos levitando tras el alma
    en un concierto de Bach
    el repicar de la lluvia sobre la consciencia…

    —¿Estás segura?
    ¿Y las guerras y las catástrofes?
    —Ah, sí, son aquello que ya no conseguimos recordar
    aunque en su momento
    hayamos jurado y perjurado
    no olvidarlo jamás.



    Después II

    Llevo un tiempo
    calzando mi alma
    con un millón cien mil pares de zapatos.

    Empecé por los zapatitos de niño.
    Parecía imposible a primera vista
    deslizarla toda ahí, en esos sitios tan diminutos.
    De hecho,
    tuve que hacer algún arreglo.
    Pedí que me cortaran un retazo
    y lo guardé cuidadosamente en un tallo de lirio.
    Tuve que repetir la operación
    unas cuantas veces,
    pero lo conseguí finalmente
    y  fui llevando cada día los zapatitos de niño
    uno a uno,
    par a par.

    No puedo explicar lo que sentí.
    ¡Que cada uno se lo imagine!
    Os puedo decir sin embargo que fue
    un breve estremecer entre nacer y morir,
    pero si esperáis que os hable de miedo,
    yo,
    no soy vuestro hombre.

    Solamente soy aquel que lleva un tiempo
    calzando su alma con un millón cien mil pares de zapatos.

    ¡Pero continuemos!
    Después de los zapatitos de niño
    me remendaron el alma de alguna forma
    —según parece la dejaron reposar
    en un campo de amapolas azoradas por el viento.
    Y así comencé a llevar los zapatos de señora.

    Habían pertenecido a amas de casa,
    a maestras, a jóvenes, a enamoradas,
    a mujeres mayores,
    a mujeres poetas incluso.
    Con el alma calzada en sus zapatos
    grises y enmohecidos,
    conseguí pasar por sus vidas.
    ¡No penséis que fue fácil!
    Cada vez que tocaba cambiar de zapatos
    el alma tenía que hacer de tripas corazón
    y seguir adelante
    hasta que llevé todos los zapatos de señora
    uno a uno,
    par a par.

    Y si esta vez me preguntarais
    qué fue lo que sentí, os diría
    que fue un interminable estremecer entre nacer y morir,
    pero si esperáis que os hable de miedo y de dolor
    yo,
    no soy vuestro hombre.

    Solamente soy aquel que lleva un tiempo
    calzando su alma con un millón cien mil pares de zapatos.

    ¡Continuemos!
    Después de los zapatos de señora
    mi alma necesitó un largo reposo
    en la cima de una montaña
    antes de hacer acopio de todas sus fuerzas
    y calzar, por último, todos los zapatos de caballero.

    Había de todo tipo,
    grandes, pequeños, medianos
    puntiagudos y redondeados
    de gala y de andar por casa,
    todos ellos descoloridos y polvorientos,
    entraban en la vida en seguida
    y pisaban con tanta fuerza
    que mi alma se robustecía
    y continuaba su particular periplo
    hasta que llevé todos los zapatos de caballero
    uno a uno,
    par a par.

    Como ya sé que me preguntaréis
    qué fue lo que sentí, os digo
    que fue un arduo estremecer entre nacer y morir.
    Si esperáis que os hable de rabia, de miedo o de dolor
    yo,
    no soy vuestro hombre.

    Solamente soy aquel que lleva un tiempo
    calzando su alma con un millón cien mil pares de zapatos.

    Ahora mi alma está en estado muy grave.
    Solamente espera poder cerrar los ojos
    un día de estos,
    antes de que sea demasiado tarde para morir.


    Porque no es tuyo      

    No sabes acabar este poema
    porque no es tuyo.

    Te llegó un día lleno de amapolas
    calladas, exangües y ausentes.
    Se te posó sobre los ojos
    como una mariposa despistada
    y te cegó,
    pero sentías sus alas
    tambaleantes, aturdidas, lejanas.

    Hoy, su aleteo ilumina tu ceguera.
    Te habla en una lengua extraña
    hecha de un silencio infinito
    como un campo de trigo verde
    dormido bajo el sol.

    Te confiesa que hay muertos jóvenes
    que aún pueden oler la tierra húmeda,
    muertos que viven abrazos en la hierba,
    felicidades amargas que palpitan
    bajo la piel del olvido,
    últimos y sagrados deseos de inocentes
    desaparecidos en alguna de tantas guerras,
    o un hambre atávico que se filtra raíces abajo
    junto al olor a pan recién hecho.

    También te confiesa que hay muertos viejos
    que ya no pueden oler ni recordar olores,
    muertos que se han vuelto materia
    en descenso hacia el centro de la tierra
    donde toda la vida que hemos sido
    se reduce a un punto ínfimo
    que todo lo contiene.

    No sabes acabar este poema
    porque no es tuyo.

    Es el poema de todos los que han vivido
    muerte y vida voluptuosamente,
    los que saben que la tumba
    es el único espejo que siempre
    te devuelve el mismo rostro.
    Un poema que sube desde las entrañas de la tierra,
    desanda tiempo y espacio,
    se posa sobre tus ojos
    —efímera mariposa cegadora,
    y te pide desesperadamente que lo continúes.


    X.

    somos cuerpos que llenan espacios. milagros en vida. nos volvemos densos, muy densos y llega la muerte y nos trae el vacío de antes del cuerpo. el vacío ahuyenta el espíritu y deja que nos crezcan alas hacia adentro, alas que se doblan pacientes a la espera de un vuelo posible. el vacío desvía las lágrimas, las desliza hacia adentro, hacia valles imperceptibles, lágrimas que inundan en su camino las piedras rugosas de la memoria, el inconfesable vacío de antes anuncia el tangible vacío de después y en medio, en la densidad, somos la contundente premonición del final.

    antes              vacío vacío                      después


    XI.

    somos palabras que llenan vacíos. sin antes y sin después. hemos dejado fuera toda esperanza. nos volvemos pájaros, pájaros con alas de cristal que se desploman sobre la tierra mojada de miedo y de desesperanza, pájaros que nacen muertos y no pueden recordar la lengua de antes de nacer, pájaros pesados con ojos de plomo que sin embargo ansían volverse a ahogar en nuestro interior, desplegar alas infinitas y hacernos volar hacia lo efímero, que disuelve la densidad en un solo instante y nos deja libres. somos la etérea continuación del principio.

    antes              vacío vacío                       después


    XII.

    deja que irrumpan volcanes en tu interior. deja que las palabras se intercambien letras, sílabas y que así te nazcan dentro mutantes, monstruos, maravillas, milagros. luego apágalos con la tristeza de una ausencia infinita o con alguna felicidad instantánea, con el recuerdo diáfano que guardas en aquel cáliz de lirio o con el futuro esquivo que descifrarás en aquella mirada. brotará después la palabra, nítida y llena de sentido. la palabra que nunca viene de la nada. la palabra que permea el vacío. la palabra que es la sangre del espíritu.

    antes              vacío vacío                       después







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    Guillermo Ariel Seminara

    Guillermo Ariel Seminara nació en La Plata, Argentina en 1965. Estudió en la Universidad Nacional de dicha ciudad (UNLP). Es Licenciado y Profesor en Comunicación Social. Su área de especialización es la semiótica. Ejerce la docencia y la investigación. También escribe cuentos y poemas; mucho de éstos se hallan dispersos en páginas virtuales. “Apuntes sublunares” es el título de su primer poemario, que aún permanece inédito. Desde 2002 reside en Barcelona. Para leer más textos de su autoría pinchar el siguiente enlace: https://www.facebook.com/ApuntesSublunares/


    Presentación

    Ningún signo remite
    a lo que somos,
    lo que más nos nombra
    en realidad es esa dispersión
    que inauguran las palabras.


    Autorretrato

    Nuevamente yo
    sin más
    y sin menos.
    Nuevamente mi mirada triste
    que resiste a esta tarde persistente
    de enero.
    Vacío y necio recorro
    los umbrales
    más remotos de mi risa
    y me hago inútilmente fuerte
    en un paulatino adiós,
    sin Dios
    y me sobran los dedos
    de una mano
    para contarme.


    Arrendatario

    (Barcelona, junio de 2002)

    Tengo ahora donde
    caerme muerto.
    El contrato no lo dice
    pero he podido con su firma
    dotar a la muerte de cierta
    seguridad proxémica.
    Lo del tiempo,
    en cambio,
    es algo que aún
    resta por discutir
    y hasta donde sé
    los propietarios
    suelen tener
    sobre el asunto
    criterios más bien
    dispares.


    Guía

    Lo curioso
    ante las ruinas
    es que el pasado
    lo aporta
    siempre
    el visitante.


    Matemáticas

    Si tres por tres es nueve
    y nadie a estas alturas dice nada
    es sólo porque nos sigue
    proporcionando un gran placer
    poder controlar
    cierto futuro del tres
    aunque sea en esta escala
    tan modesta.


    Noche

    I

    Abro la ventana
    para que entre un poco la noche,
    esa exterioridad
    que por comodidad ubicamos,
    sobre todo,
    en el cielo.
    Lozanea la ingravidez del silencio
    y todo parece ahora sostenerse a sí mismo.
    Debería encender un cigarro
    de una buena vez
    y celebrar lo tácito de casi todas las cosas,
    y también de paso ignorar la muerte
    y su sorpresa.
    Pero no lo hago,
    no fumo más.

    II

    (A Charles S. Peirce)

    Constato:
    No es infrecuente
    en el mundo sublunar,
    que ciertos resultados
    se nos presenten como casos
    de un conjunto de reglas que ignoramos.
    De ahí que pueda decirse:
    “Todas las piedras de la playa pertenecen al olvido.
    Esta piedra que adorna mi escritorio proviene del olvido.
    Esta piedra es de la playa”.

    III

    Lo blanco ya viene con la hoja,
    es el color que adquiere a veces
    el vacío interiorizado.
    Sólo resta quitar ahora el silencio
    adherido en el papel,
    lograr que falte lo que digo
    e indicar posibles recorridos
    que guíen hasta dar,
    por fin,
    con esa ausencia
    que me nombre.

    IV

    Cerraré los ojos
    hasta mañana,
    y una vez alejado lo suficiente
    del existir sin tregua
    esperaré a que sea la noche
    la que me sorprenda,
    detrás, quizá, de mis propias huellas,
    y recogiendo
    algunos restos de olvidos
    de la playa.


    Productividad

    Pierdo el tiempo.
    Siempre me pasa.
    Y es que suelo dedicarme a cosas
    que a cambio no dan tiempo,
    sino más cosas.
    Si se lo piensa,
    nos pertenece más la eternidad
    que el tiempo,