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  • 01/11/17--00:27: ILKA OLIVA CORADO [19.842]

  • Ilka Oliva Corado

    Escritora y poeta. Ilka Oliva Corado nació en Comapa, Jutiapa, Guatemala, el 8 de agosto de 1979. Desde muy niña vendía helados en el mercado de Ciudad Peronia, en la periferia de la capital guatemalteca.

    Se graduó de maestra de Educación Física para luego dedicarse al arbitraje profesional de fútbol. Hizo estudios de psicología en la Universidad de San Carlos de Guatemala, carrera interrumpida por su decisión de emigrar a Estados Unidos en 2003, travesía que realizó como indocumentada cruzando el desierto de Sonora en el estado de Arizona.

    Es autora de diez libros: Historia de una indocumentada travesía en el desierto Sonora-Arizona; Post Frontera. Poemarios Luz de Faro,  En la melodía de un fonema, Niña de arrabal, Destierro, Nostalgia, Agosto y Ocre. Relatos, Crónicas de una inquilina.   Publicados en Amazon.com. Una nube pasajera que bajó a su ladera la bautizó como “inmigrante indocumentada con maestría en discriminación y racismo”.

    Actualmente escribe en su bitácora personal Crónicas de una Inquilina,  Infórmate, Revista Globalización, SomosMass99, APIA Noticias, (México). AlterInfos,  Colarebo (Venezuela) Revista Punto Final (Chile).

    Participa con una columna radial todos los domingos en el programa El Club de la Pluma, en Argentina, misma que está siendo retransmitida en varios países latinoamericanos.

    Ha publicado artículos de opinión en Adital, Ciranda, ALBA Movimientos, Diálogos do Sul, Correio da Cidadania, (Brasil) La Haine, Tercera Información, Rebelión, Eco Republicano, El Mercurio Digital, Portal Libertario OACA, Revista Pueblos, Unidad Cívica por la República, Amistad Hispano-Soviética, Cubainformación, Diagonal Periódico, Guin Guin Bali, Los Ojos de Hipatia, Actualidad Alternativa, Tribuna feminista (España), Kaosenlared (Países Catalanes). 
    El Ciudadano, Columna Digital, El Desconcierto, El Quinto Poder, Revista Punto Final, Diario Red Digital, El Lapicero,La Serena Online, El Boyaldia, El Matutino,Radio del Mar, Radio Universidad de Chile, El Clarín de Chile, MQLTV.com (Chile). El Progresista, Dossier Político, Zona Crítica, SomosMass99, Agencia Periodística de Información Alternativa, Infórmate Diario Electrónico, México Migrante, Revista Énfasis, The Éxodo, Red Financiera MX, Habitat, Énfasis Turístico, Metrópoli Hoy, Homo Espacios, Entresemana, Frente de Medios de Comunicación Alternativos Independientes -FEMCAI-, Prensa la Noticia, El Zenzontle, Más Dimensiones,Revolución Tres Punto Cero, Pasaporte Informativo (México). Revista con Nuestra América, (Costa Rica). Somos una América (Panamá).   Cubadebate, Cuba en defensa de la humanidad, La Jiribilla  (Cuba).
    Portal Alba, Aporrea, Proceso, Informe360.com, Hoy Venezuela, Entorno Inteligente, Anti Escuálidos, Analítica.com, REDSOP, Colarebo Patriagrande, Periodismo 360, Barómetro Internacional,Ensartaos,Patria Grande, Prensa Bolivariana, teleSUR , La Iguana TV, Otras Voces en Educación, Red de Intelectuales y Artistas por la Humanidad, Ciudad Orinoco, (Venezuela). Apunte Digital, El Grillo (República Dominicana). Polo Democrático Alternativo, Agencia Prensa Rural, Desde Abajo, La Otra Cara, El Clarín de Colombia, Panorama Cultural, REMA ACPP,  Radio Macondo (Colombia). Agencia Latinoamericana de Información, Prensa ALER (Ecuador). Agencia Matriz del Sur, Página Digital, Red Eco alternativo, Página Popular, El Club de la Pluma, ANADing Noticias, Agencia Popular de Noticias Suramericana, PIA noticias, Gaceta Mercantil, El Ortiba, ANSOL, Desde Acá, Redacción Popular, Latinoaméricapiensa, Red de Comunicadores del Mercosur,  (Argentina). Migration Systems, (Alemania). SuramericaPress, (Suecia). Los Pueblos Hablan (Nicaragua).  Diário Liberdade, (Portugal, Brasil, Asia, África y  países Lusófonos). Colombianos en el Exilio, (Bélgica).Corresponsales del pueblo, Amerindia Continental, Brecha  (Uruguay). La Pluma.net, (Francia) AlterInfos, (Francia-Japón). Tlaxcala (Kiribati). Nostramerica, Noimondotv, (Italia). Somos Sur, La Pública,(Bolivia.) Revista Punto de Vista y Propuesta, (Perú). Iberoamérica Social (Iberoamérica). Pressenza (Ecuador). HispanTV, (Irán).



    Lumbre.

    Qué lumbre recorre tu sangre
    Qué me quema con tu mirar
    Qué brasas guardas silentes
    Que en tus poros son tempestad

    Dime tú mujer de ausencias
    Qué infiernos despertarás
    Y cuéntame de las lluvias
    Que en agosto son temporal.

    Agosto 21 de 2014.
    Estados Unidos.



    Madre migrante.

    Busca en la ausencia,
    En los recuerdos
    Los besos tiernos
    Que recibió.

    Busca en los muros
    De las maquilas
    Donde trabaja
    De sol a sol.

    En las ventanas
    En los ocasos
    En las angustias
    De migración.

    La madre sola
    Que en la distancia
    Se va muriendo
    En desolación.

    Es una empleada
    Sin documentos
    Una de miles
    Que entre las sombras
    De explotación
    Va padeciendo
    La vil miseria
    De haber dicho adiós.

    ¿Quién las entiende?
    ¿Quién las contempla?
    Son las madres
    Que un día se fueron
    A otros suelos
    Con su dolor.

    Dejaron hijos
    En la larga espera
    Del retorno que no llegó.

    En las fronteras
    Quedaron cientos
    Como una prueba de explotación.

    Sus cuerpos yertos
    Que vida dieron
    Fueron esclavos de transgresión.

    Son las madres migrantes
    Sin documentos
    Que la pobreza desesperó.

    Se fueron lejos
    A otro averno
    Donde el alma se les secó.

    Son remesas que en sus terruños
    Hablan de amor
    Y de las ausencias
    Que quien la espera
    No perdonó.

    Mayo 05 de 2014.
    Estados Unidos.



    Día aciago.

    Epitafio a Migdalia.

    Día aciago.

    Cómo escribirte éstas letras niña
    Sin sentir este pesar
    Tu sonrisa siempre alegre
    Tu anhelo de ser mamá

    Tardes frías en la ladera
    Saltando con ilusión
    Qué ironías de la vida
    Vos te fuiste y quedo yo

    ¿Hacia dónde va tu paso?
    ¿Tan urgente es tu misión?
    Patojita de mi cuadra
    Día aciago y acre dolor

    Los hijos que pariste
    Preguntando están por vos
    Son semillas que dejaste
    Son retoños de tu amor

    Niña alegre de mi cuadra
    Tu sonrisa quedará
    Abonando las miradas
    De quienes llorando están.

    Abril 17 de 2014.
    Estados Unidos.



    Ella solía.

    1

    Ella solía ser sombra oscura
    Aislada bajo un diván
    No había luna, ni sol, ni viento
    Tampoco flores sólo ansiedad

    Se arrinconara tras de una zanca
    Y se astillaba con tanto afán
    Buscaba herirse hasta sangrar
    Quedar vacía y expirar

    Solos los días y las palabras
    Que se ahogaban sin fecundar
    Morían llenos tras de un umbral

    Ella solía ser hiedra seca
    En un baldío que nadie vio
    Ser brizna inmunda en un tugurio
    Tan alejado de la ilusión

    Fue tu caricia de brisa calma
    La que la viera sin conmoción
    Fue tu niebla de lluvia suave
    La que llenara su corazón

    No hay herida que la atormente
    Ninguna astilla la hace sangrar
    Se ha liberado del cautiverio
    Que con sus miedo ella creó

    Ahora te escribe sus propios versos
    Tan imperfectos como su amor.

    Abril 14 de 2014.



    La bestia.

    I

    Solas quedaron
    Las hiedras secas
    En la penumbra
    De aquel adiós

    Muchos se fueron
    Cual peregrinos
    Por los caminos
    De alienación
    Iban dispersos
    Acomplejados
    Con sus dolores
    De renunciación
    Pasar los vieron
    Iban guindados de un vagón

    Allá va el tren
    Las niñas chipes
    Los güiros juídos
    Van todos en el latido
    De un corazón
    Esa es la esencia
    De quien emigra
    Sin permiso alguno
    Son los neptunos
    Que La Bestia se tragó.


    II

    No se detiene
    Sobre los rieles
    Es el tren de la exclusión
    Ahí van las almas
    Y sus aristas
    Van todas listas
    En el éxodo de migración

    Entre vagones
    Y plataformas
    No existen normas
    Para abordar
    Solo se lanzan
    Con la esperanza
    De no caerse
    Y expirar.


    III

    Son los vagones
    Con los colores
    De sangre viva
    Y la seca que se curtió
    Rojea en la marea
    Entra las vías
    Donde murió:
    Más de un migrante
    Sin pasaporte
    Que iba pal norte
    Y se lanzó
    En la penumbra
    De la desidia
    En las vías cayó

    Del techo la lanzaron
    Los policías
    Y los grupos de extorsión
    Iba ultrajada
    La niña que en la vías murió

    Después de golpes
    Y machetazos
    Iba sin brazos
    Cuando cayó
    Aquel migrante
    Que representaba
    A las parvadas
    Que La Bestia aniquiló.


    IV

    Martirizados
    Y en la zozobra
    De no llegar
    Volverse polvo
    En los escombros
    Del transitar
    En la ferrovía
    Donde saluda al asomar
    La Bestia ingrata
    Que a los migrantes
    Inmolará


    V

    Sobrevivieron
    A los asaltos
    Y a los quebrantos
    De atravesar
    La vil frontera
    Con sus jornadas
    Sus puñaladas
    Y su pesar

    Ahora la cuentan
    Cuando recitan
    Sus experiencias
    Al otro lado
    Son los emigrados
    Que lograron llegar
    Los ajusticiados
    Que La Bestia no pudo matar.

    Noviembre 15 de 2013.
    Estados Unidos.



    Migrantes del camino.

    I

    Se fueron solos
    Buscando el norte
    Sin pasaporte
    Los clandestinos
    Niños del camino
    Los empujados a emigrar

    Los convencidos
    Que iban a cruzar
    Las fronteras embestidas
    Por la violencia criminal

    Se fueron solos
    Buscando el norte
    Nada encontraron
    Porque no pudieron llegar
    Ahí quedaron
    Los tristes cuerpos
    En los caminos
    Sin sus destinos
    Y sin sus mamás.


    ll

    Te estoy buscando
    Voy preguntando
    En jornadas de peregrinación
    Nadie te ha visto
    Mija querida
    Sos desaparecida
    ¿Qué haré yo?
    Sin tu presencia
    Sin tu alegría
    Soy agonía
    Ya muerta en vida

    Te estoy buscando
    En mis quebrantos
    Voy transitando
    En soledad
    Los mil caminos
    Que recorriste
    Cuando te fuiste
    Ilusionada y con la esperanza
    De perforar
    La vil frontera
    Mija querida
    ¿Cuándo te voy a encontrar?


    lll

    Nos las secuestren
    No los torturen
    No los ignoren
    De paso van
    No las ultrajen
    No los enjuicien
    Que sólo buscan transitar
    En sus caminos, en sus desiertos
    Nadar sus ríos para cruzar
    La frontera con sus cerrojos
    Que tiene ojos
    Que las vigila
    Que los entrampa

    No los ultrajen
    No las secuestren
    Que son migrantes
    No delincuentes
    Son los hermanos
    Las madres solas
    Las niñas tiernas
    Que de paso van.

    Noviembre 12 de 2013.
    Estados Unidos.




    Frontera.

    I

    ¿Y qué es lo que harás cuando muera la tarde?
    ¿Escudriñar en la noche e invitarla  a pasear?
    ¿Entre lunas dormidas y oscuranas de niebla?
    ¿ O escribirás un poema que le recitarás?
    Cuando muera la tarde y agonice el ocaso
    Dormiré en su regazo y no pensaré más
    En la frontera quedada en tiempos lejanos
    Ni  en muros paganos de diez años atrás.

    II

    Cuando se seque la pluma
    Y se niegue a escribir
    No existirá  poesía
    Ni letra que cuente
    Los sentimientos cohibidos
    Que anidan en mí
    Bailarán con el viento
    Los versos dispersos
    Que afloran atentos
    Y no pueden hablar
    Los veré adormecidos
    Con sueño y cansados
    Buscando una hoja
    Para reposar

    Cuando se seque la pluma
    Y se niegue a escribir
    Dormiré en el silencio
    De la prosa ausente
    De la rima latente
    Que no puede expresar.

    III

    Que no llore la noche
    Por lamentos pasados
    Son tiempos quedados
    En desiertos y cercos
    Entre polvo y recuerdos
    De migración clandestina
    No importa la rima
    No ha de acordar
    Que no suspire la estrella
    Ni la luna apagada
    Por  aquella oscurana
    Que no volverá.

    Nov. 10 de 2013.



    Desierto de Níger.

    Aquí estamos expuestos
    Con nuestros cuerpos disecados
    Somos los emigrados
    Que el desierto asesinó
    Peregrinos del camino
    Invisibles trotamundos
    Nosotros los del inframundo
    que morimos con dolor
    En el ocaso de la ilusión anochecida
    Agriada la congoja no puede más que llorar
    su desconsolada aflicción adolorida
    hemos perdido la vida
    por la desventura de migrar
    en la penumbra de un viaje sin retorno
    maleteadas las nostalgias
    empaquetados los adioses
    tristes recuerdos feroces
    nos velarán
    Ahí en el silencio enlutado
    A la intemperie en llama viva
    Desaparecieron nuestras vidas
    Nadie las contará

    Dirán tal vez que emigramos
    Buscando lo no perdido
    Solo quien tiene un hijo
    Entiende qué es ser mamá
    Cuando lloran de hambre
    Y tu lastre heredado
    Es grillete de esclavo
    Que no te deja andar

    Darles el sustento
    Que tu pecho ya no puede
    Que tu patria se niegue
    A verte respirar

    Buscás en otro suelo
    Una desdicha menos fatigada
    Con la esperanza aun lozana
    Y con  el anhelo de progresar

    Aquí están nuestros cuerpos
    Los de mis hijos y el mío
    Nuestros nombres nadie  mencionará
    Seremos acaso noticia de un segundo
    En pantalla internacional
    Ahí quedaron los migrantes
    En desierto  de Nigeria
    Buscaban llegar a Argelia
    No lo pudieron lograr

    Para   las almas de 87 emigrantes encontrados hoy en el desierto de Níger. Siete hombres, 32 mujeres y 48 crías. Y para todos los que murieron, están muriendo y morirán en los desiertos del mundo entero, emprendiendo la aventura de emigrar.

    Octubre 30 de 2013.
    Estados Unidos.




    Los genocidas.

    La avenida los ve desfilar
    En sus carros bien blindados
    Ahí van los enjuiciados
    Que sangre derramaron
    A expensas de un traidor
    El mismo ruin opresor
    De finura de gendarme
    Que con la justicia traficó

    El arriate los observa
    Van vestidos en tacuche
    Es tan sólo el estuche
    Que esconde su pudrición
    De magistrados bien vendidos
    De jueces corrompidos
    De mustias ataviadas
    Que el lujo estrujó
    Son las juezas desdichadas
    Que la avaricia cercenó

    En la acera los esperan
    Los muertos nunca juídos
    Son los siempre vivos
    Que memoria han de enflorar
    Los honrados desaparecidos
    Las mujeres ultrajadas
    Las miradas siempre honradas
    Que el olvido no acoraza
    Son los nombres que en cachaza
    De caña en el molino
    Endulzan la conciencia
    De quién los recordará

    Las paredes los vislumbran
    Aunque escondan las tumbas
    De las fosas clandestinas
    Que gritan identidad

    En la calle dejan huellas
    De botas militares
    Y recitan los portales
    En prosa y letra clara
    Ahí va jauría
    Que al país vendió
    Que la sangre derramó
    De su pueblo campesino
    Ahí ya el asesino
    Que con lasciva mutiló
    Ahí van los genocidas
    Que el mundo conoció

    Los zaguanes los vigilan
    Desde el atrio los escoltan
    Las rimas de la vida
    Que poesía han de cantar
    Cuando nazca la justicia
    Y entone dignidad.

    Octubre 29 de 2013.
    Estados Unidos.




    ¿Y a mí?

    Cipote lustrador
    Niña ultrajada
    Mujer golpeada

    ¿Y a mí?
    Analfabeta
    Mozo, leñador
    Tortillera, maquiladora

    ¿A mí?
    Albañil, brocha
    Muchacha, sirviente
    Carpintero, cargador

    ¿Y a mí?
    Invisible
    Detestable de arrabal
    Trabajadora sexual
    Basurero, zapatero

    ¿A mí?
    Vagabundo en la miseria
    Vendedora ambulante
    Ishta de la cuadrilla
    Que corta el grano de café
    A mí vientre preñado
    Producto de una violación

    ¿Y a mí?
    Desaparecido, asesinada
    A mí que huelo pegamento
    Entre los tormentos de la marginidad
    A mí que muero de frío en la covacha del baldío junto al lodazal

    ¿A mí?
    Socavado en un alud
    Descalza y anciana
    Agonizando en el silencio
    De la miseria que amordaza

    ¿Y a mí?
    Que no soy letrado
    Tampoco egresado
    De tu universidad
    Ningún artesano fino, enchaquetado,
    Vanagloriado en su inmensidad

    ¿Y a mí?
    ¿Qué poeta me nombra?
    ¿Qué voz me canta?
    ¿Qué lienzo me dibuja?
    ¿Qué ojos me miran?
    ¿Qué escritor me redime?

    ¿Y a mí?
    ¿Qué artista me dignifica?

    Ilka Oliva Corado
    Octubre 28 de 2013.



    El desterrado.

    I.

    Se van los sueños
    Buscando el norte
    Ahí se esfuman
    Sin respirar
    Se ahogan solos
    Y en multitudes
    ¿quién los encuentra?
    ¿quién les da paz?
    ¿quién les pregunta, a dónde vas?
    Vení te ayudo, vas a cruzar
    La vil frontera
    Y llegarás
    Al otro lado
    Donde se mueren de soledad.


    II.

    El retorno tan añorado
    El tiempo lo devoró
    La fría ausencia
    La tierra extraña
    Y la agonía de la ilusión
    También las cuitas
    Que se marcharon
    En los caprichos del ventarrón
    No queda nada
    En el alma sola
    Se ha vuelto polvo
    Que la lluvia se llevó.


    III.

    Lejos de la tierra donde nació
    El desterrado advierte la vida
    Que pasa sola sin saludar
    Lleva nostalgias en su equipaje
    Y tantas ganas de reclamar
    A las hondas penas que la apuñalan
    Y que la empujan a transitar
    Cual vagabunda sin ruta alguna
    Acompañada de soledad
    Y de los yermos abatimientos
    Que la obligaron a emigrar.

    Abril 13 de 2014.
    Estados Unidos.




    Aquí estoy, mujer.

    Aquí estoy mujer,
    Mi voz se pronuncia
    Desde mis pasos exiliados
    En la ausencia de las fronteras
    Desde la audaz memoria de mis ancestras
    Transito por desiertos
    De urbes pobladas de vanidad
    Donde la humildad se esconde

    Admiro pues la aldea donde soñaron
    Las brujas lanzadas a la hoguera
    Con hechizar la dependencia
    Y volverla redención

    Mis silencios tienen denuncias
    Que en la noche gritan
    Que en el día reivindican
    Mi género en alerta
    Siempre presto
    Bravío, foráneamente sublevado
    En todos los idiomas del corazón

    No teme a los gendarmes del patriarca
    Mis manos escriben con la solidez
    De las venas de mis abuelas:
    Creativas, curanderas, costureras, comadronas
    Sembradoras, curadoras, hierberas, artesanas
    Insumisas todas, en unísono combate
    Que ninguna afrenta puede someter.

    Yo soy pues, el fogón de brasa viva
    De mis propios pasos
    De mi herencia Garífuna y Xinca
    De mi piel color de barro
    De mis etnias que retoñan en mis poros
    De la roja sangre que puebla mi ser

    Mi letra es la voz de las silenciadas
    Aldeanas, pueblerinas
    De las honestas campesinas
    Que no privó el abuso del patrón
    Mi letra es la voz de mi propio testimonio
    El pulso justo de mi liberación.

    Enero 07 de 2014.
    Estados Unidos.



    Gélido enero.

    Arrulla en silencio la nieve que puebla
    La gris ciudad
    Gélido enero aposento de invierno
    Viento austero que no sabe a dónde va

    Tranquilas las noches duermen serenas
    No pagan condenas por la indiscreción
    De cautivar en sutil halago
    A la bruma que frente al lago
    Sin querer sus aguas ha despertado
    Y a sus pies se han postrado
    Suplicando seducción

    La luna se esconde no muestra esplendor
    Prefiere la niebla, la nieve y su conspiración
    Para saberse añorada y por siempre bien amada
    Por la oscurana que taciturna reclama su luz

    Las horas deambulan buscando calor
    En las fogatas de ocote verde
    Que arden desnudas sin mesura alguna
    Las lumbres que alumbran la soledad

    Enero es de invierno, gélido hechizo
    Que ni por tan plomizo deja de enamorar
    A esta ánima mía, que sin afán de letanía
    Por él, poeta será.

    Enero 04 de 2014.
    Estados Unidos.




    Niña de ocote verde.

    Yo respiro desde la arteria misma
    Del corazón del tiempo
    Soy sendero y floresta
    Ningún lindero pone fin a mi denuncia
    Mi pecho certero no sabe traicionar

    Soy la quebrada de agua clara
    La milpa y mis pies descalzos
    Soy albedrío, luna de cuarto menguante
    Soy mi género en revolución
    Soy la brea de mis ancestras
    Que gritan desde la memoria
    Que es nuestra noria y fogón
    Soy mi sangre que baja
    Soy mi espalda que trabaja

    Yo soy la denuncia de la opresión
    Mi honra hirviente,
    Mis ojos se miran de frente
    Soy campesina, indígena
    Herencia de mi pueblo milenario
    Que con los mercenarios
    Se niega a negociar

    Soy la hiedra que resiste
    Soy la zarza que embellece
    Al monte que cuando crece
    Su verdor es de lozanía
    Y su raíz de alegría
    Que fecunda liberación
    Entono la canción que mi corazón
    Escribe, la que a mi alma redime
    Y le da vida a mi voz

    Soy el rostro de la decencia
    Que ustedes con sus ciencias
    Se empecinan en estudiar
    Nada entienden de diversidad
    Le temen a la equidad

    Cartón de universidad
    Para expropiar a mansalva
    A la tierra con sus entrañas
    Que llora sangre y perversidad

    Soy las voces unísonas
    Del eco de mis querencias
    Soy la niña, jóvena y mujer
    Que a desistir renuncia
    Que denuncia sin temer
    Porque la lucha cuando es justa
    La conciencia hace arder
    Que el ocote cuando está verde
    A la hoguera ha de enaltecer.

    –A las niñas, adolescentes y mujeres del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

    Enero 03 de 2014.
    Estados Unidos.




    Ya está listo el flash.

    El tiempo va de prisa
    No quiere esperar
    Pronto se acaba el año
    Hay que celebrar
    Las horas se detienen
    No quieren avanzar
    Lloran a los difuntos
    Que en fosas están

    A las que llevan años
    Sin aparecer
    La memoria justa
    Las quiere enaltecer
    Hay que alzar las copas
    Vamos a celebrar
    Pronto se acaba el año
    El olvido es letal

    Aquí estamos los vivos
    Vamos a disfrutar
    Somos los transeúntes
    Que de paso van

    La vida va de prisa
    Subamos al tren
    Cerremos las persianas
    Finjamos no ver

    Cuerda es la indiferencia
    No requiere ciencia
    Esconder lo atroz
    Alcemos las copas
    Vamos a celebrar
    Por el año que viene
    Y la oportunidad
    De seguir viviendo en complicidad

    Solapemos todos esta vanidad
    La injusticia no tiene equidad
    Hombres y mujeres
    Vamos a amurallar
    Este silencio ingrato
    Hagamos un pacto:
    Alcemos las copas
    Vamos a celebrar
    El año que muere
    Y por el que vendrá
    Sonaríamos todos
    Que la foto quedará
    A pesar del tiempo
    Ya está listo el flash.

    Diciembre 30 de 2013.




    Vos.

    Vos. -A Cote.

    Vos, brisa de verano
    Calor de medio día
    Vos, autodestrucción
    Frío de invierno
    Agua de lluvia
    Sed, confianza
    Vos, liberación
    Temperamento
    Sexo y pasión
    Vos, sensualidad
    Exposición, tesón
    Vos, mujer de viento
    Volcán en erupción
    Fuerza, contratiempo
    Desnudes sin sumisión.

    Dic. 27 de 2013.




    Ceniza en la ciudad.

    Triste la tarde se encenizó
    Las calles se lamentan en desolación
    En una esquina un mendigo está
    Frío es el invierno en la ciudad

    Nadie lo mira
    Pretenden no observar
    Es imprudente y mayor su afán
    Por las compras de fin de año
    Que aclaman desde el portal

    El bolsillo roto
    Preguntando está
    Habrá sustento o es una noche más
    Sin abrigo alguno pernoctará
    En medio de la urbe que lo ignora y ya
    El mismo mendigo que anoche murió
    En la misma esquina y nadie lo miró
    Era invisible para la tanto afán
    El hastío mismo de la Navidad.

    19 de diciembre de 2013.



    Madres de la migración.

    Y van en caravana
    Las madres de la migración
    Buscando a sus crías
    Las inocentes melodías
    Que la adversidad ensombreció

    Claman por ayuda
    Necesitan encontrar
    A los hijos que se fueron
    A las hijas que emprendieron
    La travesía de quien nadie quiera hablar

    Son las madres desoladas
    Las de la esperanza a flor de piel
    Las cansadas, las señaladas
    Las honradas, las que nadie quiere ver

    Son las caminantes
    De mil fronteras
    Las rurales, las urbanas
    Las hermanas que se niegan a decaer
    Aunque con ello la vida se les vuelva hiel.

    Diciembre 09 de 2013.




    Callada noche.

    Noche, callada noche
    ¿Hoy no cantarás?
    La nostalgia de los grillos
    Que lejos están

    Noche, callada noche
    No iluminarás
    Con la luz de las luciérnagas
    Que ahora andan en el guatal

    Noche, callada noche
    Tu embeleso es de neblina
    Allá en lo alto de la colina
    Tu nostalgia arrullarás

    En el campo abierto
    De los potreros de mi pueblo
    Dormirás como en otrora
    Deshilando las horas
    Que te verán amanecer

    Noche, callada noche
    Guardá tu silencio
    Bajo la almohada
    Y que ninguna nevaba
    Lo haga despertar.

    Diciembre 09 de 2013.




    Clandestinos

    Son los anhelos que saltan hacia la muerte
    Emprendidos en delirios de necesidad
    Las murallas que apuñalan las miradas que no duermen
    Son los sueños desidentes que se atreven a migrar

    Clandestinos
    Los caminos que abrazan la violencia
    Enredados en senderos de complicidad
    Los ojos que no observan
    La injusticia perpetrada en las entrañas del migrante que tiene necesidad

    Clandestinos
    Los asesinos disfrazados de legitimidad
    Los silencios sobornados
    Bien pagados por la impunidad

    Clandestinos
    Los difuntos que en la muralla quedarán
    Los huesos que en las fosas clandestinas en polvo se convertirán

    Clandestinas
    Son las vidas peregrinas
    Que a oscuras y en neblinas
    Las fronteras cruzarán.

    Octubre 27 de 2013.





    No hay nadie afuera.

    Suena el timbre y asoma la mirada que se aísla
    No hay nadie afuera
    Tocan la puerta y se agita el corazón
    Observa entre los rendijas de la ventana
    No hay nadie afuera

    ¿Quién será que toca a deshoras?
    Apenas es medio día
    ¿Será acaso la agonía que lo llega a visitar?
    Va e interpone su renuncia
    ¡no más desafueros, no más tristezas!
    ¡no más viles bajezas que lo han de tortutar!

    Con las traiciones en bochorno
    Con la omisión cautiva, lasciva, corrompida
    No con tantas heridas que le han de expropiar
    Los torrentes sanguíneos

    El corazón ya no es un niño que quiere jugar
    Es un anciano cansado, con sus arterias enjutas
    Remendadas, ajadas en tantas disputas

    ¡No! Va e interpone su renuncia
    ninguna reja, ninguna puerta trancará su libertad
    ¡sale entonces a la calle y va a manifestar!
    ¡Quiere justica y la va a encontrar!

    Octubre 24 de 2013.
    Estados Unidos.



    Elogio a la niña.

    I

    Yo te enaltezco a vos niña
    De campo verde, de siembra seca
    de fogón  perenne, de silencio tardío
    a vos chirisa prematura de forzado trabajo
    de manos hacedores, inventoras
    de labios creadores de cantos silvestres
    de sonrisas tristes barnizadas de alegría

    Una apología para vos
    Tierno pezón inocente
    Piernas rollizas que corren huyendo
    De los tormentos del abuso
    A vos que no hay  golpe intruso
    Que te robe  ilusión
    Tampoco ninguna sumisión que esclavice tu inocencia
    Es pura tu esencia de cipota en floración

    Un elogio  a  vos que madrugás
    En el sereno  de la alborada
    Mi niña atareada  la brega deshierbás
    Con tus manitas exploradoras
    Deshilas el tiempo zurcís las horas

    Un verso incauto y  raudo
    Para tus ojos que miran con ternura
    La belleza de la premura
    Del chubasco cuando avista
    A vos que escalás las aristas de la inequidad
    Sin ninguna complejidad  que te condene
    Ningún dolor te duele hecho de más  en la herida
    Sangrante y viva tu senda caminás
    Cansada avanzás aunque incomprendida, desconocida

    Invisible para quien no sabe observar
    La hazaña que te compete
    Nacer  hembra y contra la sociedad que te arremete

    A vos  niña
    Yo te escribo
    Ahora que estás en tus que haceres
    No olvidés que  siempre hay amaneceres
    Que traen consigo oportunidad
    Salí andála a buscar, que el miedo no te condene
    Vos sos arrecha, que  el ultrajo no te enajene.


    II

    Una muñeca para la niña
    La distinta, la educada
    La bien alimentada
    Que duerme en su camita individual
    La que sabe de modales pero no de equidad

    Una muñeca para la niña
    Para que juegue a ser mamá
    A cambiarle la ropita antes de almorzar

    Una muñeca para la niña
    de cabello rubio y piel lechosa
    para consentir a la caprichosa que admite la sociedad
    con su vulgaridad de princesa
    de cuentos  inventados,
    así evitamos el enfado de su reproche
    démosle tres muñecas  para que derroche
    su avaricia de criatura y evitamos la tortura
    de verla adolescente exigiendo inclemente
    la devolución  de sus derechos asaltados,
    que desde la infancia fueron robados
    disfrazados en regalos

    Una muñeca para la niña
    Así crece en la casita
    Con su rutina de bonita
    Y la maneamos desde ahora
    Para que no entienda las horas
    De despertar a la conciencia
    Y sea de las que en la indecencia
    De una comodidad desmedida
    Cultive la ironía de un patriarcado en su pecho
    Y guarde bajo su techo el puñal de la traición
    Y siga en la sumisión de buena mujer en su lecho.


    III

    Solo un día para vos
    Invisible desde siempre
    Aunque han obligado a tu  vientre
    A florear en el baldío más marchito
    Ultrajada en la cornisa
    De un poblado que lo sabe
    Es un secreto en clave
    Que pasa de boca en boca
    Y nadie lo revoca
    Porque es cultura la de solapar
    Y la de guardar los secretos que nos han de avergonzar

    Un día y a duras penas
    Y empujando van las horas
    Para que acabe pronto el recuerdo
    De tu existencia en este mundo
    Para no escuchar tu canto iracundo
    Traspasando en nubarrón
    Tienen miedo a tu expresión
    Propiciada con tu entraña
    Siguen tejiendo la telaraña
    De una cárcel sin barrotes

    Prisionera de la doctrina
    de la iglesia que traicionera
    te apedrean sin demora
    y te engrilletan en la cocina
    para que echés las tortillas
    que otros se han de soloquear
    vaya falsa libertad que la aplauden con descaro
    quienes en la iglesia comulgan inconfesos
    del crimen de la esclavitud
    fingen con rectitud
    no saber de los excesos

    Un día para vos
    que sos el calendario
    que sos  la inmensidad
    que sos la braza y la hoguera
    sos el princicio y el fin

    un día para vos
    que sos el canto y la trova
    la poesía sin demora
    que urgente aflora en celebración
    de la dicha de saberte tierna flor en capullo
    que en su tiempo ha de reventar
    para belleza del camino, el sendero que ella misma ha de andar.


    IV

    Porque tu derecho es
    Caminar en albedrío
    Hacer de tu huerta un juego interminable
    saltar el avioncito, hacer ondas de guayabo
    Trepar los árboles de fruta sin que el prejuicio los argeñe
    Sembrar semillas en tus manos
    Que de mujer han de florecer en campos sin  establos

    Porque tu derecho es,
    ser agua de nacimiento que se bebe en el cutumbo
    Ser la revolución de tu arte sin estantes
    Dibujar en las nubes cuantas figuras se te ocurran
    Y si en abstractos se colorea tu emancipación
    Que no te amedrente el pincel  y su condura
    Libre es tu mente de criatura
    Que la locura que otros temen sea tu horizonte por surcar
    Tenés dos alas volá las lejanías  inventadas
    Que nadie ha de imaginar


    V

    Tu carne es comercial
    Tu piel una chequera en blanco
    Tu cérvix tierna una invitación
    A la transgresión bien remunerada
    En fajo de papel que vale más que tu  denuncia
    De respiro agitado temeroso del dolor

    Dos pezones que no emergen todavía
    Son la efervescencia de la lasciva del ultrajador
    Que paga alto el precio por romperte la inocencia
    A la fuerza, encerrada, ensimismada
    Sola vos y el violador
    Bien es tu Tata, tu tío, tu abuelo
    El amante pasajero que tu madre idolatra

    Comercial para la renta en minutos
    Horas, noches y días
    Para la algarabía de fiestas en orgías
    De finas gentes y sus alegorías de sociedad
    Niña del arrabal que alquilan por la miseria
    De una muda nueva, de zapatos sin remiendos
    Por un par de cuadernos para ir a estudiar

    Comercial es tu carne para quien te utiliza
    Sos el barniz de la repisa donde guarda su arsenal
    Con tu pubis blando ha de negociar
    Las lujurias  ingestas en patrón de siglos disimulados
    Con repellos de pulcritud, así decoran la virtud del negocio millorario
    Que llenan y llenan los talonarios en cuentas no asalariadas
    Mientras que vos  niña, sos siempre la violada.


    VI

    Voy a firmar una petición de tiempo indefinido
    Para hacer de tu sonrisa un patrimonio de  mi paranoia
    Que no tenga caducidad  ni sea extinto por la sensatez
    Niña vos serás dignificada en mi memoria que no olvida

    En mi oda que deshila los versos de mi corazón
    Niña vos sos la canción de la nube en desamparo
    Que el cielo encapotado ha denigrado por su oficio de heladera
    Vos creciste en las laderas del arrabal y su mercado
    Ser mercante ambulante anunciando a las carreras
    Ser invisible transparencia de la decencia del trabajo
    Hermosa infancia con su responsabilidad y ajetreo
    Escribiste la poesía en la que hoy yo creo
    Y me concediste la venia de expresar
    así te he de honrar en la lejanía desde donde te veo.


    VII

    Danzante de música callejera
    Va la niña ambulante
    Con su venta en un costal
    Envuelta en un yagual lleva su honestidad
    Ha dejado la vergüenza empeñada en una esquina
    Ésta se  ha aferrado como niña fina
    a su pobreza aparentar

    Ella la arrecha y liberal
    Extiende sus tres chirajos sobre suelo de la avenida
    Vende dulces y golosinas
    cigarros y pirujos  untados de frijol
    panes con jamón para el de paladar refinado
    ella come pan frío  del día anterior
    remojado en agua en su vaso de peltre
    es gente decente la pobreza la  hace honrar

    ofrece en la reventa, camisas de segunda mano
    calcetines remendados por sus propias manos de chiquilla
    ella sale de la alcantarilla y se va a La Terminal
    a vender en el baratillo de los sótanos del mercado
    los costales de zapatos que recoge en el vertedero
    los remienda  y lustra y con ellos gana dinero
    para alimentar a los cuatro hermanos
    que la esperan en la puerta siempre abierta
    de la choza  de la necesidad
    ella es la niña que respira en la  invisibilidad.

    (A las tantas niñas que conocí en los sótanos de La Terminal, nunca las olvido).


    VIII

    Con su perraje  de colores
    Sale la niña sin desayuno
    A treparse al autobús que la conduce hacia la plaza
    Lleva la venta que fotografían los turistas extranjeros
    Y en las ampollas la tristeza de caminar descalza

    Ofrece los collares, pulseras y anillos
    Hechos de lana que su madre tiñó
    Si termina la venta compra un libra de azúcar
    Máiz y frijol, la cal para el nixtamal
    Y una media libra de arroz

    Con su perraje de colores ve pasar la vida en la calle principal
    Y ella siempre  acurrucada en la banqueta
    De donde la corre la municipalidad
    No quieren mendigas que espanten al turista
    A los artistas, indias sucias y ariscas
    Con sus ventas de miseria
    Que se vayan a la feria del final del baldío
    A rosarse con el gentío de la plebe enajenada

    Ella triste y silenciada
    Con su perraje de colores
    Camina en los alrededores y vuelve a regresar
    Ofrece las pulseras, los collares
    Es la niña que con su corte y su güipil
    Ajena el arte de las manos de su madre
    Que después heredará
    serán entones sus hijas las que la venderán.


    IX

    Feliz va la niña a estudiar
    Camina por la vereda
    En la orilla de la cuadra
    Va hacia la escuela
    Al final del arrabal
    En un sitio del poblado
    Con su techo enlaminado
    Ahí está la escuela que la espera para deletrear
    Las bocales y las letras
    Del abecedario que emancipada
    Lleva sus chiripas para jugar
    Dos tiras y una gotita
    La chimbomba la perdió
    En el triángulo y los hoyitos
    En la tortuguita la recuperó

    Feliz va la niña  a estudiar el abecedario
    Los días del calendario y la iniciales de su nombre
    Repite las frases  que la maestra escribe en el pizarrón
    ella es  indómita revolución
    no necesita de ninguna ciencia para saberse  hacedora
    con sus manos creadoras,
    gana los cincos al cipotal
    sin embargo su vicio es el de estudiar
    va a la escuela para empoderar
    la libertad de sus neuronas.


    X

    Ya es medio día y te queda la mitad
    Para conmemorar el segundo año del designio
    Niña de los pantanos, de las montañas
    Y los desiertos, niña de la ciudad
    Niña campesina, niña de urbe erguida
    De país en desarrollo, de potencia mundial
    Niña de equidad, tus manos son las mismas
    La misma letra que en diferente idioma has de cantar
    Es la tonada de la visibilidad.


    XI

    Contra el viento austero
    Contra la lluvia copiosa
    Contra el sol que abrasa
    Contra la soledad silenciosa
    Contra la congoja
    Contra el frío que quema
    Contra el hambre que traiciona
    Contra la miseria que ordena
    Contra la mano que golpea
    Contra la escuela lejana
    Contra toda carcajada burlesca
    Contra la impunidad
    Contra el señalamiento
    Contra tu vientre tierno preñado en desventaja
    Contra la mortaja si te atrevés a hablar
    Contra la opresión
    Contra el castigo
    Contra el ultraje
    Contra todo chantaje atrévete a respirar…


    XII

    Te llaman  inconformista
    Insurrecta, fastidiosa
    Te gritan revoltosa
    Porque sabés denunciar
    Porque gritás con tu voz de periferia
    Porque exigís a la miseria que se largue con su emboscada
    A calles de alcurnias solapadas

    Te llaman insurgente
    Mal viviente, huele pega
    Niña precoz
    Porque sabés cómo y cuándo se coce el arroz
    Que otras se atraviesan en la vil gentileza de patrona que maltrata

    Te señalan de amotinada, sublevada
    De puta de barriada
    Porque caminás a deshoras
    Después del trabajo a la escuela
    Nocturno tu entendimiento se enaltece
    Vos  sos enredadera  que crece
    En la decencia de la ladera

    Adolescente madre soltera
    Que sueña a todas horas
    Sin demora sos río que suena
    En caunce desatado de invierno  en periferia
    Te gritan, subversiva
    No soportan que estés viva
    Que denunciés, que soñés
    Que grités, que emancipés.

    (Con amor profundo y admiración a las madres adolescentes de la escuela nocturna de mi amada Ciudad Peronia, nunca las olvido).

    Octubre 11 de 2013.
    Estados Unidos.






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  • 01/11/17--00:54: AZHAR AMARA [19.843]

  • AZHAR AMARA

    Azhar Amara (San Juan, Puerto Rico,1993).  Poeta y declamadora. Estudia Historia de Puerto Rico en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.  Actualmente trabaja en un poemario inédito para publicar próximamente. Ha publicado en revistas de poesía nacionales e internacionales.


    Azhar Amara è nata nel 1993 a San Juan, Porto Rico. Poeta e voce recitante, studia Studi Portoricani  presso l'Università di Porto Rico, Río Piedras. Attualmente sta lavorando al suo libro di poesie inedite: La Ostra y otros poemas del collar, di prossima pubblicazione in spagnolo e italiano. Ha pubblicato poesie su riviste nazionale ed internazionale e su  Revista Identidad tra le altre.



    Dime si has tenido una mujer que te nade por dentro
    y entre pelo y vacío inventas el azar
    Dime, hombre de una sola multitud,
    si te lanzas descalzo a este agujero de mi espalda
    que mi piel derretida te envuelva de ámbar
    para que las mujeres del hambre te vistan
    sobre el dolor de la niñez
    Yo me entregaré a las bocas del reloj
    a la perdición de saberme en cada línea de tu rostro
    en cada espiral de humo cuando me transitan tus besos
    Dime, hombre de azar, que tal fue el entierro del sol en tus manos?
    Dime, hombre claroscuro, que tal fue mi muerte en tus ojos?
    Acaso no me puedes nombrar llamando al silencio?
    Dime, hombre de quena, si te atreves a beber el insomnio de mis senos




    Dimmi se hai avuto una donna che ti nuoti dentro
    e tra i capelli e il vuoto inventi l’azzardo
    Dimmi, uomo di una sola moltitudine,
    se ti getti scalzo in questo buco della mia schiena
    che la mia pelle sciolta t’avvolga d’ambra
    così che le donne della fame ti vestano
    sul dolore della fanciullezza
    Io mi darò alle bocche dell’orologio
    nella perdizione di sapermi in ogni linea del tuo volto
    in ogni spirale di fumo quando mi passano i tuoi baci
    Dimmi, uomo dell’azzardo, com’è stato il funerale del sole tra le tue mani?
    Dimmi, uomo chiaroscuro , com’è stata la mia morte nei tuoi occhi?
    Forse che non puoi nominarmi mentre chiami il silenzio?
    Dimmi, uomo del flauto, se osi bere l’insonnia dei miei seni





    que rico huele
    huele a tierra mojada
    huele a incienso de nube
    a luna menstruada
    a tu cuerpo salitre
    y a tu sexo de algas
    huele a carraízo
    cuando se viene entre dos montañas
    huele a una sequía que suda
    cuando se hace el amor
    con agua de lluvia
    en el fogón
    que rico huele
    huele a tierra mojada
    a mujer germinada en el jardín





    come odora delizioso
    odora di terra bagnata
    odora di incenso di nubi
    di luna mestruata
    del tuo corpo salato
    e del tuo sesso di alghe
    odora di lago
    quando scende tra le montagne
    odora di siccità che suda
    quando si fa l’amore
    con acqua di pioggia
    nel focolare
    come odora delizioso
    odora di terra bagnata
    di donna fiorita nel giardino




    Tuya 

    Anoche fui tuya
    no era yo, ni ella, ni aquella
    ni la otra ni la que fue
    ni la que había sido o será hoy
    tampoco es la que escribe este poema
    fui tuya, nada más, sólo eso
    tuya como metáfora
    tuya real
    tuya como el calor mortal de estas horas
    tuya muerta y viva
    tuya lejana
    tuya tan cerca y tan cerca que soy todo lo que respiras
    tuya pregunta
    ¿serás sólo sueño?
    tuya sin respuestas
    tuya vacía vacía vacía
    blanca y etérea
    tuya soy
    nada nada nada



    Tua 

    Stanotte sono stata tua
    non ero io, né lei, né quella
    né l’altra né quella che è stata
    né quella che era stata o sarà oggi
    neanche è quella che scrive questa poesia
    sono stata tua, niente di più, solo questo
    tua come metafora
    tua reale
    tua come il calore mortale di queste ore
    tua morta e viva
    tua lontana
    tua così vicina che sono tutto quello che respiri
    tua domanda
    sarai solo un sogno?
    tua senza risposte
    tua vuota vuota vuota
    bianca ed eterea
    tua sono
    niente niente niente




    La ostra

    tengo un rosario de perlas para contar las vidas que nos faltan
    mis dedos se vuelven avenidas sin fondo
    el tiempo se hiere las rodillas corriendo tras de ti
    vas dejando una hilera de rosas muertas
    como un niño en una boda que no entiende que es amar hasta la muerte
    no sabe que la muerte se viste de blanco
    déjame limpiar tus cielos grises
    aceitar las viejas puertas que se quejan del sonido de tu risa
    sé que tu almohada es razón para darlo todo
    para soñarte dentro de mi vientre
    como un pájaro sin alas
    una criatura sin lengua
    tu voz es la que invento
    conspiro por ti
    vas sintiendo como naces de nuevo
    respiras el agua de mi placenta violeta
    amarrado al hilo de mi ombligo
    los ojos cerrados
    yo solo miro lo que quieres ver del mundo
    y me detengo por horas a mirar la luna vestida de negro
    que no te haga nunca falta la lumbre cuando solo te tengas a ti
    aunque me bebas a diario para sentirte vivo
    vuelvo a contar mi rosario de perlas
    se han ido los años como las horas
    enroscada en las cenizas de ese último abril
    me pregunto como será sentir dolor para la ostra
    la amargura de la arena pisada tantas veces
    gemir el ardor de la sal en su guerra con el agua
    comerse el musgo de todos los amores muertos
    y llorar, llorar y llorar
    y yo sin saber que el collar de perlas que viste mi pecho
    era el poema que agonizaba la ostra



    L’ostrica

    ho un rosario di perle per contare le vite che ci mancano
    le mie dita si fanno viali senza sfondo
    il tempo si ferisce il ginocchio correndoti dietro
    vai lasciando una fila di rose morte
    come un bambino in un matrimonio che non capisce cos’è amare fino alla morte
    no sa che la morte si veste di bianco
    lasciami pulire i tuoi cieli grigi
    oliare le vecchie porte che si lamentano del suono del tuo sorriso
    so che il tuo cuscino è ragione per darlo tutto
    per sognarti dentro il mio ventre
    come un uccello senz’ali
    una creatura senza lingua
    la tua voce è quella che invento
    cospiro per te
    vai sentendo come nasci di nuovo
    respira l’acqua della mia placenta violetta
    legato al filo del mio ombelico
    gli occhi chiusi
    io solo guardo quello che vuoi vedere del mondo
    e mi trattengo ore a guardare la luna vestita di nero
    che non ti manchi mai la luce quando solo avrò te
    anche se mi bevi giornalmente per sentirti vivo
    torno a contare il mio rosario di perle
    se ne sono andate le ore come gli anni
    attorcigliata nelle ceneri di quest’ultimo aprile
    mi domando come sarà il dolore per le ostriche
    l’amarezza della sabbia pestata tante volte
    gemere l’ardore del sale nella sua guerra con l’acqua
    mangiarsi il muschio di tutti gli amori morti
    e piangere, piangere e piangere
    ed io senza sapere che la collana di perle che veste il mio petto
    era la poesia che agonizzava l’ostrica






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  • 01/11/17--01:12: RAFAEL ACEVEDO [19.844]

  • RAFAEL ACEVEDO

    Nació en Santurce, Puerto Rico, en 1960. Dirigió la revista Filo de Juego (1983-1987), una de las publicaciones más importantes de la Generación de Poetas de los Ochenta. Ha publicado los poemarios: Contracanto de los superdecidores (1982), El retorno del ojo pródigo (1986), Libro de islas (1989) e Instrumentario (1996). Sus poemas han sido incluidos en varias antologías, entre las que figuran prominentemente Antología de poesía puertorriqueña (1993); Mal(h)ab(l)ar, (1996), El límite volcado (2000) y Los nuevos caníbales, vol. 2: la más reciente poesía del Caribe hispano (2003). Su novela Exquisito cadáver fue premiada en el certamen Casa de las Américas, de Cuba, en el 2001 y publicada ese mismo año por la editorial Callejón, en coedición latinoamericana. Por más de una década dirigió el suplemento cultural En Rojo del semanario puertorriqueño Claridad. Ha escrito obras teatrales como “Tres pájaros en una rama” (1990), “Crónica natural” (1991) y “Aló quién llama” (1994), que han sido representadas en Puerto Rico, Colombia y las ciudades estadounidenses de Nueva York y Filadelfia. Es miembro de la junta directora del teatro estudio Yerbabruja. Actualmente se desempeña como docente de lenguas y literatura la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.


    Ciudad del mundo

    1.

    Carne de la ciudad.
    A lo lejos, la consistencia de la piedra.
    Y en las aceras me pregunto el origen
    de los olores
    de la civilización occidental
    y qué significó la desnudez para los antiguos
    atenienses en el momento en que estalló
    la guerra del Peloponeso

    Comerse un estado es comerse un cuerpo
    en el aderezo brutal de las sensaciones y la ensalada
    qué más quisiera yo
    Pero basta con este frío en la Quinta avenida
    Y la nieve trae
    la oración fúnebre de Perícles
    en recuerdo de las primeras víctimas de la guerra
    como un espejo igual que el espejo
    de las grandes tiendas

    En los rostros veo los huesos descoloridos
    acomodados en ataúdes de madera de ciprés
    Yo sólo soy un bárbaro
    vestido para la ocasión
    Avanzo con la voluntad de los árboles 
    y la velocidad de los árboles
    -es decir, es decir-
    tengo el infortunio de las primeras víctimas
    que el estado ya no nombra
    alimentándose
    de ese anonimato

    Y quisiera al menos
    comerte, ciudadana,
    con la misma frialdad de los guerreros desnudos
    en el friso del Partenón
    en medio de una cólera
    mirando sobre el hombro de piedra
    para controlar el calor de la carne
    ciudadana,
    quisiera morderte las palabras
    justo antes de saltar de los labios
    -Mi deseo es reconocerte
    en la igualdad del ágora-



    2.
            la arena convierte en realidad aquello que canta la fama
                                                   Marcial

    Mi mano se extiende más allá de la segregación
    y me siento escenógrafo
    de esta locura con nombre de ciudad mundial.
    Pinté un cuadro de uvas tan magistralmente
    que los pájaros, seducidos,
    descendían a comer del racimo
    De la misma forma otros han hecho la guerra
    en un verdoso juego de luces nocturnas.
    La ausencia de carne destrozada seduce
    Ejércitos de gladiadores combaten en los anfiteatros
    narrados en conferencias de prensa
    Mi mano se extiende como parte
    del cuerpo silencioso 
    que sabe que las uvas no tienen más sabor
    que la seducción de los pájaros,
    por eso digo estas palabras y escribo sedosamente
    que me alimentaré de carne cruda
    alumbrado en el juego
    de las luces nocturnas

    Recorro las calles
    -largos muslos de nodriza-
    siguiendo el perfume de las damas
    tan fuerte
    como la leyenda del oro escondido
    debajo de las torres


    3.

    Entonces, perdóneseme el colmillo,
    la mirada de perro alucinado
    Nada hay en los anaqueles de las farmacias
    que me cambie esta sonrisa de vidrio
    o la piel sedosa para la seda o
    áspera para la aspereza
    El cielo aquí es un cuervo de agua a punto de caer
    Las manos en los bolsillos
    aparentan armas a punto de salir
    a mostrar sus cañones
    en la esquina
    Y es que siento que por ahí andará
    el ladrón exitoso
    pendiente de sus acciones
    en el letrero que da a la Avenida,
    ese sube y baja del misterio de la economía
    Pregunto dónde están los árboles,
    allá afuera
    Entonces pospongo la muerte,
    prefiero mirar la larga avenida en la que danza
    una larga cabellera roja a la que imagino sobre un caballo negro.

    Nadie ha muerto en mis manos Nadie
    podrá morir entre mis manos porque los cadáveres
    son propiedad de la ciudad. Sobre ellos se levantan
    estos altos rascacielos. Hay un olor a sangre, lejos, lejos,
    pero los extranjeros llenan el aire de otros aromas
    gentiles y sabrosos. Al lado de este edificio
    huele a albahaca y en la acera a jengibre -pienso en Gengis Khan-
    y por eso pospongo el crimen para luego
    Mientras, la arena convierte en realidad
    aquello que la fama canta.


    4.

    Ser asesino cansa
    Caigo sobre mi propio cuerpo
    Ella me besa para impedir que salgan mis palabras
    de caníbal
    En las noticias aplauden cada vez que la luz estalla
    Yo sólo pienso en el hambre, allá lejos, lejos,
    donde mi mano no alcanza.
    Lejos de Canibalia, 
    aunque ese no es  su verdadero nombre.



    23

    Alguna vez has pensado
    Que tú también eres
    Carne cruda

    Deambulando

    En una esquina de Washington Heights
    El Tenampa 
    hace frío
    y entro
    saludo a la Virgen de la Guadalupe
    qué hace aquí
    un trago nada más
    que me borre el vapor
    que sale de mi aliento
    en una esquina 

    Aquí estoy vivo
    lejos de las luciérnagas congeladas
    una sobre otra
    en la fría ciudad
    De los muertos y los vivos.

    Un reloj de lluvias y vientos
    sale de la costa de Africa
    recoge voces de jauría y cruza el Atlántico
    ahora amenaza con batir las islas
    como si el tiempo
    recordara aquellos lugares
    y la ira

    En Washington Heights 
    un solo trago y a la calle
    con este nuevo espacio en el tiempo
    El tenampa en una esquina.


    Nunca he sido una roca.
    Pero ahora voy bajando la cuesta.
    Me llevaré todo lo que encuentre 
    En el medio del camino.



    Algunas veces soy Bukowski

    Lo que quiero es que abras las piernas
    Como una ventana al aguacero.
    Que me estoy haciendo cada vez más viejo
    Y no sé, realmente no sé,
    Cuando es que me quedaré ciego.
    Te lo digo honestamente, lo que quiero,
    Es que te vires, y pueda ver las lunas
    Perfectas juntándose en un relámpago negro,
    Que me estoy haciendo cada vez más viejo
    Y no sé, realmente no sé,
    Si la muerte dejará sus asuntos para luego.
    Abre las piernas, nena, es lo que pido,
    Como si el mar golpeara rocas,
    Como si la vida me entregara a ti herido.
    Te lo digo cara a cara, lo que quiero
    Es ese olor a cajita de cerillas suecas
    Que alimentan la carne para el fuego 
    Que me estoy haciendo cada vez más viejo
    Y no sé, realmente no sé,
    Si la muerte dejará sus asuntos para luego.
    La vida es corta, negra, te lo digo en serio,
    Abre las piernas que voy cayendo
    No me llevo nada y es poco lo que quiero.



    PEQUEÑO POEMA QUE PARECE TRISTE

    En un tiempo de cangrejos y árboles
    se habló de un padre y de un hijo y de un ángel furioso
    como de un ave marina sin alas
    en el cielo azul y multicolor.

    En el momento del trébol común
    se habló de cuatro hojas y de un ojo curioso,
    del espejo roto en su doble añejo
    y hasta de la cara o cruz de los días.

    En esta víspera de siempre o nunca
    hablemos de lo tibio de este enojo hermoso
    que se lanza a la vida y a la muerte
    y a la suerte sin patas de conejo.



    SOBRE LA CLARIDAD

    Claro es el sol y nadie lo mira
    de frente.  La luna no tanto y
    está llena de postales y
    cuentos góticos y
    caminantes en cámara lenta.

                      

    EL PODER INDESCRIPTIBLE DE LA PALABRA

    La sombra te simula
    y mi ojo disimula.
    Digo, él no se alimenta de ti,
    por eso el tacto se inventa
    y la palabra conduce
    a tal estado.



    HOY HE APRENDIDO ALGUNAS COSAS

    Ya es tarde en mi sillita.
    Escribí mi nombre con los siete colores.
    Al abecedario lo puse todo en un círculo
    y los lápices están en mi mochila.

    Ya es tarde, la escuela está llena de hojas,
    mis hijas no vienen a buscarme.


    ESPEJO

    Tampoco el otro lado del sueño es el mundo.
    Tampoco desde el cielo se ven las estrellas de mar. Tampoco
    la lluvia es el animal exactamente enemigo de la llama.
    Por eso a ella no le basta mirarse en el espejo
    y me pregunto.



    CAMA

    En su lomo  de elefante acostado
    he quedado dormido con todos mis sueños.
    En su lomo de ballena en tierra
    hemos formado un trío
    sin saberlo.

                   

    CERTEZA

    Cuando la duda se desnuda suda
    se encadena como la arena y nunca se serena
    legaliza su teoría y la agonía se hace espejo día a día.
    Si uno en un giro de tomar respiro
    hace alarde de lo mucho que arde y arde
    uno dice y nombra y hasta asombra
    de tanta abeja loca que le sale por la boca
    y deja sordo al que asalta y al que espanta.
    Si la duda sale ilesa después de la tristeza
    imagina lo que puede causar una certeza.


                         
    LOB IS A MENI ESPLENDOR SIN

    No sé si harpo, si carlos, si groucho
    pero en un clásico se lee:
    “Un negro es un negro.
    Sólo bajo ciertas circunstancias
    se convierte en un esclavo(…)
    igual que el oro no es intrínsecamente dinero,
    ni el azúcar es el precio del azúcar.”
    Habrá sido uno que pensó:
    ¿Cuánto algodón recogió una negra o un negro
    para que un siglo después alguien tuviera su blanca
    camisa de oficina?
    Habrá sido harpo o carlos o groucho diciendo:
    ¿Cuánto de máquina tiene una o uno
    si sus horas/trabajo reducidas al mantenimiento
    y cuotas de construcción
    menos el yate de los inversionistas y el jefe,
    menos el por ciento de obras públicas
    multiplicado por los hijos es igual a menos nada?
    Habré sido yo quien dijo:
    “Mamita, no hay azúcar para este café
    o no hay café?”
    Ella fue la que me dijo:
    “Negrito, te quiero aún en la necesidad.”
    No sé si fue un clásico que dice:
    “El amor es el amor, sólo bajo ciertas circunstancias
    se convierte en otra cosa.”



    Industria

    Yo no me opongo a ti como el capital
    al trabajo. Lo cierto
    es que no tengo ningún misterio.
    Nada me pertenece.
    Perverso quizás, un poco, como el mundo.
    Ah, pero todo es un proceso, mira
    esa desnudez tuya en el espejo.
    La miro como a los panes que en otro momento
    hablamos.
    Dime esa fórmula de los umbrales
    y mira al horizonte. ¡Qué leche tiene el delirio!
    Llega así de repente como si fuera la naturaleza
    (pero sé que hay una industria escondida
    que nos consume).



    Indústria

    Eu não me oponho a ti como o capital
    ao trabalho. É certo
    que não tenho nenhum mistério.
    Nada me pertence.
    Perverso talvez, um pouco, como o mundo.
    Ah, mas tudo é um processo, olha
    essa nudez tua no espelho.
    Olho-a como aos pães de que antes falámos.
    Traduz-me essa fórmula dos umbrais
    e observa o horizonte. Que leite tem o delírio!
    Chega assim de repente como se fosse a natureza
    (mas sei que há uma indústria oculta
    que nos consome).






    .

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    AMARILIS TAVÁREZ VALES

    Amarilis Tavárez Vales nació en Camuy, Puerto Rico, en noviembre de 1974. Posee estudios en sociología y psicología de la U.P.R. Recinto de Río Piedras. y realiza la maestría en Estudios de la Mujer y Género de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Ha publicado en Guasábara (1997), El sótano 00931 (2001), Letras salvajes (2006), Prometeo digital (2005), Taller literario (2006) y en la antología Los rostros de la Hiedra (en prensa).   También forma parte de la antología (Per) versiones desde el paraíso. Poesía puertorriqueña de entresiglos, publicada en España por la Revista Aullido.    En Internet le han publicado diferentes páginas relacionadas a la poesía como La pájara pinta, Los poetas del cinco, Bocetos de una ciudad silente, Palavreiros, entre otras.  Es cofundadora y fue miembro de la junta editorial de la revista literaria El sótano 00931.  



    1.

    Encarnación

    Yo he amado tantas sonrisas, esperas, sombras, aguas,
    caminé en celajes de un mar prisionero en muchedumbres…
    Mario Antonio Rosa

    He sido tantas mujeres en una.
    Rica, pobre, negra, blanca, torpe, lista, pecadora y santa.
    He sido diosa de seis brazos,
    cuerda rota,
    lira hueca,
    cortina en ventana,
    toalla blanca,
    flor sobre mesa.

    He sido tantos llantos en una misma lágrima,
    Universo de alegrías en una sola vida.
    Fui leña en mil hogueras,
    fuego de innumerables estufas,
    agua de tantas duchas,
    joyas de cofres cerrados,
    ropa en maletas,
    pañuelos en bolsillos,
    gavetas, mesas, lámparas.

    He sido tantos niños 
    en una sola inocencia,
    el protegido, el susceptible,
    el feliz, el aterrado,
    el que odia a sus padres, el que abraza a sus padres,
    el que se convirtió en hombre o mujer antes de tiempo
    a manos de un enfermo,
    el inocente que cree en los reyes magos
    y el que cree en el infierno porque lo vive a diario.

    He sido tantos hombres en una sola carga,
    el débil, el valiente,
    el que llora las injusticias, el que ama la verdad,
    el rechazado por ser sensible y tierno,
    el olvidado, el asustado,
    el que flota sobre el champagne, el que duerme en la cuneta,
    el que viste de polvo y el que intenta despertar.

    Yo he sido tanto de tantos en un solo instante.
    Me he crecido en dolor y he volado en felicidad.
    Me he roto interminables veces
    y me he reconstruido millones más.

    Hoy no soy yo porque soy todos.
    He sido alguien más tantas veces.
    Y me he percatado del dolor tan inmenso que nos une. 




    2.

    Interrogatorio

    Si preguntan por mí...
    Digan que salí a buscarme. 




    3.

    Descalza

    No me gusta que llueva
    cuando tengo zapatos.
    La lluvia es un ritual
    para ser disfrutado
    descalza. 




    4.

    Topografía

    Busco.
    Una cordillera,
    blanca cordillera que cruza tu cuerpo,
    el balcón de tus ojos,
    tus labios de pájaro libre.
    Un artificio de montañas y hondonadas,
    cauces y ríos,
    playas y barcas.
    Un tumultuoso crujir de hojas
    y zumbar de viento. 




    5.

    Destilando

    Tus manos hacen miel entre mis piernas,
    tu boca de mavi estremece mi piel,
    tu voz en calma me seduce.

    He anulado el pensamiento,
    para entregar mis olores mas íntimos, sin temor;
    obedezco sin reservas esta fuerza brutal que me nace adentro
    y no me permite el lujo de razonar, ni detenerme.

    Tus manos hacen prodigios en mi rostro.
    Tus palabras de rocío me conducen a fiarme sin temer,
    a lanzarme al pozo profundo y oscuro
    que no parece tener regreso.

    Aquí está el abecedario emplumado sobre las teclas de tu piano.
    Aquí yace el cojín de colores que tejiste en desvelos,
    la humedad que deshoja la arritmia encorvada de mi respiración,
    los vocablos deshonestos que se tornan poesía
    cuando lo acompaña este baile de prohibida seducción.
    Aquí están mis manos llenas de juramentos reposados
    hasta el momento de liberar la fiera dormida que las habita.
    Veme descubierta y siendo esto que soy…
    Contigo. 





    6.

    Hacerle el amor a una poeta

    Pensó que hacerle el amor a una poeta
    era acostarse con sus palabras todas
    aprisionar en el abrazo los verbos que conjuguen el tiempo.
    Creyó poder convertirse en papel desnudo
    para escribir con el sudor mezclado
    y las aguas desbordadas.

    Pero no se hace el amor
    con la poesía
    ella es una parada en cualquier avenida
    un tren que pocas veces se detienen.

    De seguro terminará la batalla
    océano contra océano
    espada contra espada
    y no habrá en tu piel nada,
    ninguna palabra.
    Aunque me atrevería a apostar
    que otro papel de papel
    se vestirá tímido con la historia de tu historia
    y entonces, sólo entonces
    la poeta escribirá
    y sólo habrás sido el canal 
    para despuntar las ideas quebradas
    y ese verso no tendrá dueño
    aunque sepa que fue su ancla. 




    7.

    Resfriado

    Tal vez es cuestión de resfriados.
    El cielo estornudó
    y acá nos inundamos. 





    8.

    Metamorfosis

    Puedo convertirme
    en la flauta que hipnotice un pueblo entero
    o en un bolígrafo azul
    para firmar el juramento del gobernador antes que anochezca.
    Ser la aguja redentora que cure tu dolor
    o el botón preciso del timbre de la puerta al paraíso.
    Puedo transformarme en gatillo hacedor de justicias
    o “spray” negro para firmar paredes;
    tornarme en el mouse que se desplaza y acceda tus fantasías.
    Puedo ser cualquier cosa entre tus manos. 




    9.

    La ultima parada
    He saltado como una felina
    de mis procesos internos - - - - - - - - - .
                                               .
                                               ↓

                                a la inmensidad de acero y asfalto
                                que nos protege y nos desahucia.

    He mudado mi atención
    de las hojas olorosas del libro,
    de las coordenadas íntimas
    de sus impresas palabras - - - - -
                                     .
                                     .
                                     .
                                     ↓
             a la luz multicolor de la pantalla pixelada.

    Y compruebo que todo tiene un mismo comienzo
    de tristeza y búsqueda,
    un mismo fluir intensamente vacío que se disfraza
                                      y que al final nos espera en la última estación
                                                     de nuestros particulares viajes,
                                                                    el mismo destino.
                                                                                    .
                                                                                    .
                                                                          . . . . . .
                                                                          .
                                                                          .
                                                                          ↓
                                                                     La muerte. 




    10.

    Enmudece

    No puedo escribir.
    Hoy el acto del verso será sentenciado al secreto,
    porque al guardarlo, en un intento de protección,
    es conjugarlo íntimo,
    condenarlo a vivir conmigo… y a morir.
    ¡Qué fantástico acto de egoísmo!
    Y no me siento culpable. 




    Volver

    observo turistas que fotografían todo
    ojos ajenos que hacen un mapa forastero
    de una ciudad que se nos cae.

    yo necesito volver a mi pueblo pequeño
    ese rincón escondido que aún no se tuerce ante el progreso mortal
    ese pueblo sin ficción ni realidad
    sin centros comerciales ni fábulas descontroladas.

    los turistas tienen una historia maravillosa que contar
    de estas murallas agrietadas.
    nosotros tenemos otra.

    yo necesito volver a mi pueblo chico
    y morir allí sin grandes sucesos
    en la precisa línea de lo maravilloso
    porque esa es la más grande libertad
    la desconocida
    la que no necesita ojos ajenos
    sólo pájaros arboles mar
    y tierra.



    Voltar

    observo turistas que fotografam tudo
    olhos alheios que desenham um mapa forasteiro
    duma cidade que se desmorona.

    eu preciso de voltar à minha pequena aldeia
    esse refúgio escondido que ainda não cedeu ao progresso mortal
    essa aldeia sem ficção nem realidade
    sem centros comerciais nem fábulas descontroladas.

    os turistas têm uma história maravilhosa para contar
    destas muralhas agrilhoadas.
    nós temos outra.

    eu preciso de voltar à minha aldeia pequena
    e morrer ali sem grandes feitos
    na precisa linha do maravilhoso
    porque essa é a liberdade maior
    a ignota
    a que não precisa de olhos alheios
    apenas pássaros árvores mar
    e terra.



    QUISIERA

    Yo podría quererte sin espacio ni tiempo.
    Sin promesas incumplibles, sin excusa, sin miedo.
    Podría perderme en tu alma por siglos
    y albergarte en la mía, si quieres, con aciertos y desaciertos.
    Quererte sólo por el placer de querer,
    para vivir plenamente, queriendo.
    Yo podría convidarte a sonrisas, pasearte por la risa,
    regalarte astros celestes que nunca tocaremos.
    Escribirte versos, canciones, dramas o cuentos,
    respetarte, adorarte, protegerte el sueño,
    Mimarte, adularte, dejar que me expliques lo que no entiendo.
    Convocar a los duendes amigos para que nos lleven de paseo,
    comprarte hectáreas de cielo para que puedas mirarle
    y construir castillos sin que se nieguen sus dueños.
    Podría acostarme a tu lado
    y que tengas la certeza de que ahí me quedo
    que no hay otros brazos que desee,
    ni otro cuerpo,
    que solo el mundo insondable de tus ojos son lo eterno,
    que tu sonrisa es mi paraíso
    y tu lunar mi lugar perpetuo.
    Quiero ser tu final feliz
    partiendo en canoa por el buen comienzo.
    Tejer flamboyanes y peces dorados
    en el mantel del abrazo mas perfecto.
    Poder irme sin temer y que te vayas sin sentir miedo,
    que mis palabras sean suficientes
    para calmar tu desasosiego.
    Podría entender cuando dices que hoy
    necesitas un rumbo nuevo,
    saber alejarme de ti si lo que quieres es el silencio,
    tornarme lluvia en calma cuando lo amerita tu cuerpo,
    o ser un reloj preciso si tu ser necesita un receso.
    Una almohada sutil, un pincel, un ventana, un crucero,
    un beso fugaz sin querer o la pasión encendida en deseos,
    una compañera incansable, una amante leal,
    un seguro lugar donde dejar tus sueños.
    Pero hoy sólo soy palabras de más adornando este verso,
    una rima que quiero quitar pero se cocina adentro.

    Quisiera ser en tu vida, algo más que un recuerdo.





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    CAROLINA BUSTOS BELTRÁN

    Carolina Bustos Beltrán (Bogotá, Colombia 1979). Poeta, narradora y docente universitaria. Ha publicado Sueño Stereo (Caza de libros 2014) Tiene una maestría en Estudios de América Latina de la Universidad de la Sorbonne Nouvelle, Paris 3, y es Máster Europeo en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Autónoma de Madrid. Reside en Francia desde el año 2003 y ha vivido en Portugal (Oporto) y España (Madrid).

    Ha sido galardonada en varias ocasiones: Mención del I Concurso de Relato Breve El Dios Tecnología, convocado por Fuentetaja literaria en 2013, por el relato “Buenas noches, mi amor”; en el XVIII Concurso de Cuento de la UAM 2009 su relato “La Marea Alta (cuento con banda sonora)” fue seleccionado para el volumen colectivo Entre líneas y otros cuentos. Tres elogios y otros poemas, publicado en Madrid por Ediciones Universidad Autónoma de Madrid, 2010. En poesía ha sido seleccionada en el certamen Voces Nuevas – Selección XXIII convocado por la Editorial Torremozas en el año 2010. Recibió en 2015 el Tercer Premio del Concurso Ediciones Embalaje del XXX Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, Roldanillo, Colombia por su poemario “Lecciones de UrbEnidad”. En 2016 “Estación Tropical y otros poemas sinuosos” fue finalista del Premio Internacional de Poesía ‘Pilar Fernández Labrador’, Salamanca, España.

    Sus poemas y relatos han sido publicados en antologías, revistas y blogs en Colombia, México, Argentina, Estados Unidos, España y Francia.


    Boulevard Voltaire

    Un día me volví a enamorar
    y me tatué estrellitas al borde del brazo
    para iluminarme en las madrugadas
    de los lunes, los jueves y quizá los sábados.

    Dichosa.

    Había una calle perpendicular con nombre ilustre.
    Ayer fue una calle de muerte
    pero hoy yo resucito en ella
    y el sol sale al otro lado del mundo.

    Ilumina mi rostro,
    enciende la belleza y esconde el horror; salto y beso; ring ring.
    Viajo hacia el océano de líneas y números
    sumergida entre los adoquines que sostienen mis piernas.

    Júbilo.

    La banquita sabe mi secreto, petit désir mineur
    como vencer la distancia a las 15 horas treinta y siete minutos de la tarde.
    La evasión tropical ofrece un tour de ensueño
    las nubes coquetas me guiñan el ojo.

    Camino mirando los objetos:
    una caneca verde, un moto, una bici, una puerta sin número ni código para entrar,
    París es una bataclana
    y mis piernas están tan llenas de vos.

    Boulevard Voltaire de mi vil hábitat
    ¿Quién camino mentando al enciclopedismo lleno de deseo?
    ¡Fui yo! Con la voz entrecortada de sentir tu voz en mi caracol,
    Lentamente te posas en mis rodillas, pasas, pasas lento, muy lento…

    Deliciosa yo, insaciable y tatuada de estrellitas,`
    Asumiendo mon petit désir mineur,
    hundiendo mi nariz en tu piel que sabe a aullido de zorro.
    Quédate adentro, ceniza y fuego:  hombre volcán.

    Carrières-sur-Seine, Enero 26 de 2016



    Plaza sin nombre

    Ruego por vosotros,
    ruego por vosotros,
    ruego y vuelvo a rogar.

    Huellas digitales, hechas ceniza
    rostros desaparecidos.
    Ruego y desaprendo el mapa de mis coordenadas necias.
    Tierna infancia de los ochenta,
    adoquines de fuego que torturan la memoria
    inocencia etérea conducida por un dial en A.M.

    Plaza sin héroe de un libertador humillado,
    Plaza(s) macabr(o)as,
    Plaza vencida,

    Plaza(s) asesin(o)as,
    Plaza sin nombre de un Palacio sin justicia.
    Quién rogará por vosotros, beneplácitos e impunes,
    por vuestras fauces necrosadas
    y vuestras beligerantes hybris.

    Clichy, otoño (noviembre) de 2013




    Marina (um)

    Tendrán que abrir mis entrañas
    y socavar en los bares clandestinos qué hoy ya no existen
    desentrañar en la Rua Camões que caminé de arriba abajo
    diseminar la Rua das Flores que no se extingue en el Cementerio da Lapa
    para saber cuál fue la Carolina que nació y se hizo sal
    después de morir en París a los 26 años.

    Oh puerto de sueños del Duero, de viñas y migas de pan negro
    Oh Porto de sonhos do Douro, de vinhas e migalhas do pão preto

    Cuando resucité, perdida deambulando entre un rebaño de borregos,
    Pessoa tuvo la culpa.
    Me alimentó de versos, de mar y de sesgada tierra.
    Me llevo a su patria pero su brújula fallida me lanzó al norte de Lisboa.
    La jovencita enamorada de las cartas ridículas de amor
    regresaba al origen de la lengua enredada y apretada del padre poeta.

    Yo es otra, una C en mi heterónimo, me llamo Marina
    Eu é outra, uma C no meu heterônimo, chamo-me Marina

    Y ella vio el mar y las lágrimas de agua dulce se escurrieron por un rostro brumoso.
    Se entregó a las olas feroces y comprobó que el mar podía corromper la montaña.
    Que la bastedad atlántica arrancaba de su piel los cerros orientales
    y el cielo impresionista de las orillas del Sena.

    Recordó su ser andariego  y solitario que recorría el centro de Tabogo en las noches
    y lo escondió por los bordes de Foz, su rastro de urbe se alienó a la arena.
    Marina la renaciente ola y espuma bramó entre las rocas húmedas.
    Carolina pactó con el vampiro libidinoso y se hizo hija de la Invicta para siempre.



    LECCIONES DE URBANIDAD

    Conversación con un poeta alejandrino sobre L A Tenaz

    Dijiste: “Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
    Otra ciudad ha de hallarse mejor que esta.
    LA CIUDAD
    POEMAS CANÓNICOS (1895-1915)
    CONSTANTINO CAVAFIS

    Escucharon bien eso dije:
    “La Tenaz, vil epopeya senil,
    rastrojo de Latiendo – América de arritmia mutada”.
    Ladro por La Tenaz
    socavando la vista
    desterrada en una piragua
    corroída por un río infecto
    tímido ladrillo.

    Al fondo Usme, Bosa, Soacha, hermanitas feas
    que arruinaron el camino florido a las orillas.
    Y desde la ventana
    el cielo anuncia la tormenta
    mis ojos calcinados por el sol agreste
    desconocen la ciudad donde me revuelvo contenta.

    Barriada donde descienden mis mares
    villana placidez
    acariciar hormigas
    contar escarabajos volátiles
    o deambular en reversa.
    Sepultarse en un laberinto borgiano
    con nombre de novedad y apellido de Fe.

    UrbE tenaz sin puerto para anclar velero
    allí donde se posan mimosos los recuerdos
    agarrados tercos a calcarías trochas
    áspera vitrina tropical sobre arenas movedizas.
    Ranas tuertas e indigestas
    Tunjuelito mío, gris envenenado.
    Sucias aguas del Arzobispo
    revueltas de cadáveres anónimos. Impunidad del Virrey.

    La ciudad me sigue, voy por sus calles numéricas
    donde me haré vieja, arrastrada en polvo.
    La estupidez de viejos amores taladrará la aurora
    igual voltearé la esquina al mes de julio.

    No habrá otra cabañuela
    que anunciará cuatro estaciones en un solo día.
    La lluvia oscura abandonará el trigo
    los campos cubrirán de hongo las urbEnizaciones.

    Las torres Blancas serán Blancas a pesar de los siglos
    las de Fenicia, las del Parque o las Gonzalo
    resistirán, me asustarán
    como si fueran el latido infame de mi corazón.

    Desubicado marasmo
    Ulises contemporáneo
    tejido humano persistente
    traiciones tatuadas
    en este rincón del planeta
    donde L A Tenaz habita
    me da sus lecciones
    vil epopeya senil de herencias helénicas.

    Escucharon bien eso dije:
    “Otra ciudad ha de hallarse mejor que esta”.                                                  
    Bogotá, junio de 2014



    MUJER ÁRBOL

    Ella, árbol femenino; seno pulposo; sagrado alimento.
    Ella, sombra buena y fresca; brisilla veraniega;
    oxígeno furtivo donde respiro contigo.

    Nada ha cambiado a pesar de que desnudarse es sinónimo de otoño.
    El follaje se extingue, las ramas desoladas dejan caer el fruto podrido al precipicio,
    persiste la raíz endémica en su propósito de proveer.

    Ella, árbol mujer; tronco robusto donde tartamudean golondrinas morosas.
    Ella, nombrada en macho sustenta y nutre en primavera;
    suelo fértil donde renazco contigo.

    Ella, a veces triste y melancólica.
    Sin frutas, sin hojas, sin ramas, con la corteza agrietada
    quiere que la nombren sin artículo.

    Ser árbol, un género neutro, territorio de paz
    donde las voces desesperadas se apacigüen
    y la guerra sea la sombra del último invierno.

    Carrières-sur-Seine, diciembre de 2015
    Del poemario inédito  “Estación Tropical & otros poemas sinuosos”. Finalista del Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”. Salamanca, España 2016.



    Oda sin pretensiones poéticas

    Brincaba yo entre calles llenas de polvo
    tratando de imaginar cómo era el mundo
    más allá de las marcas que dejaban las suelas de mis zapatos
    (unos tenis blancos marca Croydon comprados en el sur).

    El planeta en el extremo occidente giraba a otro ritmo.
    Era la Atenas abandonada al albedrío de los dioses más borrachos.
    Un suspiro casi helénico en un continente extenso
    Latinoamérica: el buen vecino pobre.

    Y así la crearon, un marasmo urbano cocido con tuétano de indio,
    algo raro que sugería la idea de ciudad; síntesis de nuestro mundo.
    Tabogo, una planicie colorida y turbia,
    microcosmos del gran cosmos; diáfana y vulgar; resquicio en los Andes.

    De buseta en buseta, sin visa ni aprobaciones de Estado,
    viví, vivimos, creé y creamos la urbEnidad.
    Añorada y lejana, a veces tierna, el centro de mis recuerdos
    Tabogo de risas, colectivos peligrosos y aroma a fresas con crema.

    Crecí en Venecia sin canales ni bienales,
    recorrí Lisboa sin azulejos manuelinos,
    giré hacia Egipto sin pirámides ni turistas japoneses,
    entrevisté al Uncle Sam en la Casa Blanca, sintiéndome en Marruecos,
    me sumergí en La Coruña creyendo llegar a Vigo,
    pero no encontré calamares, almejas, nécoras ni merluzas,
    quizás algunos hombres con aspecto de molusco
    y una que otra vieja encorvada en su caparazón, cual crustáceo de agua dulce.

    Don Quijote batalló por Castilla sin molinos ni gigantes
    Roma ¡Oh, Roma! la ruina estética después de César
    Fátima, con María la Virgen en porcelana, protegía al ladrón de Colmotores
    Niza, sin Mediterráneo ni playa, ostentaba un feo e insipiente Boulevard
    Marsella sin Costa Azul ni moros a la vista
    Argelia igual de polvorienta, aún sin magia
    Tabogo, la cosmopolita de miserias y olvidos
    Pontevedra sin una bahía salada y próspera
    Kennedy, Las Cruces, el Quiroga, el 7 de Agosto,
    La Candelaria, La Soledad, Palermo, Chapinero, La Merced,
    La Guaca sin tesoro, y nosotros con Jimena honorando a Dionisio.

    Esa fue, es y será Tabogo, un croquis urbano, un proyecto fallido,
    una insignificante placa de madera mostrando un recorrido: vasto periplo,
    millones de cédulas deambulando a través de calles rotas,
    líneas montañosas erosionadas, diafragma encendido.

    La cité de la indiferencia en la mirada del niño,
    de gente desplazada mendigando un suspiro,
    de frutas expuestas al sol, ahogadas en plástico al vacío,
    de bicicletas reclamando libertad los domingos.

    En el otro hemisferio: (yo)
    el frío, las noches largas,
    las flores hechas doncellas
    y los árboles envejecidos.

    En el otro hemisferio: (tú)
    sugiriendo instantes dóciles
    para mentar pactos sencillos,
    para ser nosotros, aún con tanto brillo.

    Cerca al trópico, el tímido páramo coqueteando al cerro gélido
    se perpetuaba en la piel como una estalactita de hierro,
    en Tabogo la niebla se detenía y se pegaba a los vidrios,
    la princesa se levantaba sigilosa en punta de pies y escribía con orgullo:
    “cuando sea grande, de ti me olvidaré”.

    No conocimos el tren de cercanías, el metro ni el vagón del último trolley.
    Cualquier artefacto era suficiente para darnos a probar esa modernidad anhelada.
    Tropecé por rieles corroídos, invoqué al fantasma de Alexander von Humboldt,
    sonreí al bobo de la Jiménez e imaginé a Gaitán guarachar en su tumba.

    Pérfida ciudad asesina de líderes, de mentes ilustres y de canallas dirigentes.

    Pero nada ni nadie se enredó en la página amarillenta del libro de historia.
    En ese entonces el sueño del progreso era sólo eso: un sueño,
    y Tabogo, un centro comercial, un eslabón perdido, un escombro.
    Carolina, como un millón de otras C, buscando un verso en medio del ruido.

    Quería yo ver a lo lejos mi ciudad en ruinas,
    los túneles de la 26 eran el despojo de varios mendigos,
    entre picos y hachazos los gamines de papá Jaramillo sobrevivían.
    Mi triciclo azulado se lo llevaba en hombros el hampón de la Isla del Sol,
    ojalá hubiera sido la de Stevenson, para soportar que a mi perro lo convirtieran en salchicha.

    Las viejas panaderías de la Séptima aún guardaban en el olfato
    el calor del pan blandito y del tamal con chocolate.
    En el Restrepo, la papaya, la patilla y la granadilla se mezclaban con
    la crema fresca de las ensaladas de la antigua galería.
    Los talleres de Paloquemao se camuflaban con el olor rancio de aceite y la sonrisa opaca de la modelo paisa de tetas albinas.
    Y el Divino Niño del Veinte de Julio siempre intacto, vestidito de rosado,
    gracias a la novena nos vendía el milagrito.

    En vos confío, dije en mi Primera Comunión
    y aun así a Garzón lo borraron.
    Rogad por nosotros que recurrimos a vos
    y día a día, año tras año, fueron asesinados.
    Tabogo sin Minuto de Dios: sesenta segundos desperdiciados.

    Abandonamos el luto para refugiarnos en festivales internacionales,
    nunca tuvimos memoria, siempre fuimos unos burdos apostándole a la cultura.
    El teatro y la algarabía cubrieron sus calles y la alejaron de las sombras,
    el fantasma perenne y anónimo de nuestros muertos.

    ¡Baggg! ¡Baggg! ¡Splashhhh! ¡Boom, boom!

    Las bombas, los disparos y el odio explotaron, quién me dice si Tabogo resistió
    dejando pedazos de personas regadas en los escollos de nuestro olvido.

    ¡Oh reyes sin palacio!

    pereced sin nombre.

    El canal 1 anuncia el ataque del grupo insurgente y el enano Sr. Presidente dice:

    pereced sin nombre.

    N.N., funcionarios, N.N. padres, N.N. abogados, N.N. hombres y mujeres

    pereced sin nombre.

    “Colombianos, las armas os han dado la independencia,
    las leyes os darán la libertad”.

    ¡Ataquen!

    ¡Listos!

    ¡Fuego!

    Crecí en medio del tufo de un río envenenado,
    Tabogo se hizo noche con el canto de las sirenas de una vil epopeya,
    Monserrate me arrulló con sus estrellitas fluorescentes
    y La Candelaria onírica me enseñó a comerme la vida.
    Una vez hice amigos de mentiras, cambié los Croydon por unos Converse,
    llevé punteras y fumé mi primer porro en un ascensor marciano.
    Los Priscos de La Santa flipaban hilarantes al ritmo de Primus
    hasta que un día la muerte nos hizo zancadilla y se llevó a Crostie.

    Pablo VI, Nicolás de Federmán, La Esmeralda y el Centro Nariño
    eran territorios oscuros que colindaban con el clan enemigo.
    Ningún forastero venía con la guía Lonely Planet
    porque “ellos” los fulminaban o los hermanos “B” los acribillaban.

    Nos educaron a patadas, en revancha nos permitieron drogarnos con televisión.
    La música nos salvó, los libros que robamos del sótano del colegio
    hicieron de madres sustitutas mientras las maestras cuidaban nuestra virginidad
    y nosotros amándonos desmedidamente, como cualquier joven amamantado por Ovidio.

    Saltamos por varios prados, esos donde la gente ES feliz en la Nacional.
    Me dejé sorprender por el sol en la pausa del mediodía
    mientras los chicos de Artes y Humanas pateaban el balón.
    Allí La Copa “La Amistá” nos dio trofeos y sancochos de aguardiente.

    En el otro hemisferio: (yo)
    les tartes tantin y la champagne,
    las rosas en la mesa
    y las nalgas de Marie Antoinette ardiendo en la chimenea.

    En el otro hemisferio: (tú)
    sugiriéndome que vuelva
    para mentar pactos sencillos,
    para ser nosotros, aún con tanto brillo.

    Quisimos a nuestro equipo financiado por narcos,
    lo sostuvimos más en las malas que en las buenas.
    El estadio coronó por única vez al equipo nacional
    y vimos a Escobar cobrar el autogol de su vida.
    Tabogo esdrújula, aguda y gravemente violenta
    vibraba al ritmo de rock; de salsa; de la angustia mía.
    Pero todo desaparecería… se lo llevaría el viento.
    Un día fue la quinta y luego la 82, una zona rosa desteñida la reemplazó.

    Bailaba sin excusa cada viernes
    pues el baile nos conectaba con el otro…
    Quiebracanto, El Antifaz, El Goce Pagano, El Parqueadero, Escobar Rosas
    Conocieron el sudor de nuestros cuerpos “zanahorios”.

    Así era yo, tú, él, nosotros, ustedes y ellos, conjugando el verbo
    Infinit (iv) o SER sin temores o seres sin remedio.
    Aun así partí de vos, Tabogo, cumpliendo la promesa de olvidarte.
    Aun me pregunto si tengo palabra y si esta oda tiene pretensiones.

    Ayer, un largo ayer en el que fuimos tú y yo en un sólo hemisferio,
    una bala indeleble que atravesó el tejido vital del destino
    y ellos, mis amigos de mentiras, se hicieron de carne y hueso
    herederos del rastro que cubre el manto etéreo de la sutil memoria.

    Tabogo, soy, eres, es, somos, sois, son…
    Verbo conjugado en tiempo presente indicativo
    de SER ES tá ti ca men te ateridos al momento.
    Incurriendo, gerundio pretencioso sin pretérito.

    Verano de 2009
    [entre Madrid, Lisboa y Clichy]



    Basquiat, joven negro

    Si alguien me ha visto andar por ahí
    no den señales de mi existencia.
    Me he ido después de lamer la sombra del viento;
    hay muertos vivientes que circundan mi paso.
    Los alrededores de los alegres suenan a ronquidos, disonantes murmullos.
    Ayer morí mientras leía la crónica del New York Times
    y el ventilador cortaba el tiempo.
    No me vieron nunca más, al menos real, un mero recuerdo.
    Fui negro; paleta amorfa; violento reconocimiento.
    Si preguntan por mí ¿adónde dirán que me he largado?
    Eternas son las calles que de Brooklyn van a Manhattan.
    Apagado, la luz extinta sobre el lienzo blanco, vertido en cenizas, esmog de taxi driver.
    Perdido en la lluvia de un suave verano;
    vagar baudelariano entre el blues y las sombras;
    no soy; ya no vivo; hoy no pinto; mañana es lejano.
    Oh, New York, monstruo irrepetible de dioses paganos;
    de héroes de filmoteca; de arte profano vendido en vitrina
    pagado en falsos dólares: papel moneda unicromático.
    No fui la casualidad que salió del mono,
    simio domesticado que sonrió en portada de revistas.
    Se divirtió bien al prójimo.
    Fui tan sólo eso: resto de óleo,
    tinta de calamar de agua dulce,
    rostro de África, poesía americana,
    cadáver exquisito de días de abril.
    Manso niño tibio, Rimbaud de suburbio.
    Si alguien aún busca mis pasos
    Anunciad que he muerto.
    Que indague en las paredes del MoMA
    En los papeles mojados del Soho
    En las estaciones del mundo.
    Oh New York…
    A las olas del mar que hablaron…
    Anunciad que me he ido:
    Lugar sin espera.

    París, otoño de 2010



    1

    Uno se vuelve vacuo,
    pendejo
    recalcitrante
    etéreo

    uno se nombra con palabras que no conoce
    se hace sombra, viento, espejo
    busca en el otro un poco de su yo

    uno se cree de tantas maneras
    que también se cree varias mentiras
    y uno camina, rueda por el mundo
    imprimiendo el informe del tiempo que le tocó vivir

    uno va solo o acompañado
    depende de cómo o con quién se levante
    despeinado, sin afeitar
    tímido, quizás con risa

    y uno se vuelve dos
    confundido en la composición de un número par
    uno se enreda; se tropieza; se quema

    se pegan a la piel trozos de aquel dos
    para llevarlo como si fuera un llavero
    a ese lugar donde se abren todas las puertas

    y ese dos
    vacuo
    pendejo
    recalcitrante
    etéreo

    abandona de repente el terreno
    la unidad se encuentra insulsa
    sola, triste, melancólica.

    Uno debería aceptar
    que es tan sólo eso:
    un número sin par.

    París, primavera de 2010



    Corridos nostálgicos en tierra de nadie

    El alma es un pajarito
    que sin tener alas vuela.
    RAFAEL POMBO
    Dios y el alma

    Díganme cómo va eso que llaman amor, dolor, muerte y tierra.
    El alma es un pajarito que sin tener alas vuela.
    Al borde del precipicio los espectros rezan;
    cruel es la esencia de tener la idea
    de estar atrapada en una geografía densa,
    donde el miedo se vuelve hogar
    y el alma está presa.

    Amanece la realidad al amparo de una llanura inmensa.
    Miren el portal de mis angustias
    archipiélago de la ausencia.
    Infiero que el pensamiento del mortal
    arranca del cuerpo maleza.
    Haciendo volar a la mísera ave
    al lado de su torpeza.

    Ahí van los hombres sordos,
    Borrando restos de cordillera.

    Maraña de hueso y de carne soy
    Mi alma cercenada vagabundea entre listas sin nombre, ni fecha.
    Enjambre hueco y sucio revuelto de melancolía y seda.
    Del volcán queda ceniza, rastros de lama espesa;
    agazapada se arrastra la amargura,
    enredando a su paso la temible sorpresa.

    Mi tierra es el camino por donde paso sin dejar senda.
    No explico, no articulo.
    Licencia mía es callar y abandonar palabras necias.

    Díganme cómo va eso que llaman amor, dolor, muerte  y tierra.
    El alma es un pajarito que sin tener alas vuela.

    Amar es la renuncia
    Me duele porque aún lo ignoro
    La tierra gime coplas lapidarias
    arrastradas por la nostalgia de mis falencias.
    Yo las busco, perdidas, entre nomenclaturas tercas.
    Cantándoles borracha, dentro del hueco de esta, mi patria muerta.

    Qué más da el disfraz, el maquillaje y la pollera
    Me visitó el pajarito desprovisto de materia…
    Sin alas rompió el cielo Y me hizo caer en cuenta
    Que del amor llevo su mueca.

    Ahí van los hombres sordos
    borrando restos de cordillera.

    Madrid, Primavera de  2009




    fantasmas

    se les escucha vagando en las esquinas del nervio
    así como sus voces son ecos de evocación y melancolía
    asechan, se posan en los escaparates rotos
    se llenan de polvo como los juguetes viejos que (ya) nadie quiere tomar
    yo llevo viéndoles desde hace meses; mirarme sin recato
    intentando disturbar el paso lógico de los días
    reclamando que los tome entre mis brazos y les haga mimos
    sonriéndoles con muecas tibias que buscan besos
    son fantasmas alados, brillantes llenos de rústica poesía
    fantasmas lúcidos, humanizados con perversa ironía
    fantasmas alquilados para noches eternas de insomnio
    son fantasmas (al final) con nombre propio
    arrogante ignoro el rumbo de mi deseo
    repelerlos, quizás cazarlos
    embalarlos en frascos
    exhibirlos en botellas o dejarlos olvidados en el mar
    vosotros a los que he hecho germinar en mi vientre
    victimas incesables de mi propio desasosiego
    frutos rebeldes de mi tiempo… (paréntesis )
    paradoja del placer, instante que emigra
    oh fantasmas, dejadme seguir,
    la larga ruta revindica mi paso
    su perfume sabio se escurre en mi manga; angustiosa telaraña
    me ordenan temperar, no fundir mis huesos en su arena
    fantasmas, yo con vosotros río
    y vosotros os reís de mí
    mirad atentos, la misma raíz erguida en la tierra
    resiste en mantener intactas vuestras sombras

    París, primavera de 2011




    Dícese de fantasma

    fantasma: resquicio de algo que no se puede nombrar
    fantasma: sombra imprudente que vagabundea sin rumbo
    fantasma: cultivo masivo después de la decepción
    fantasma: mujer minotauro con vestido de pepas
    fantasma: hombre gigante con múltiples rostros y pantalón blanco
    fantasma: gato perdido en una sobre-exposición solar
    fantasma: roca marina rellena de pulpa
    fantasma: fotocopias de gemidos átonos
    fantasma: rastros de tinta en cuaderno de secundaria
    fantasma: proposición insensata llamada petite culotte
    fantasma: lustros y estratagemas para olvidar
    fantasma: cabellos quebradizos; espantajos gigantes o enanos
    fantasma: boca sedienta; sequía
    fantasma: piel sin cáscara; fantasia
    fantasma: aroma suyo; químera
    fantasma: roto sin cicatriz
    fantasma: remiendio sin costura
    fantasma: merodeo inclemente de la presencia de su ser
    Según la RAE existen ocho acepciones de “fantasma” en lengua española
    según yo, sólo mato versos o intento describir al fantasma que me ronda

    París, primavera de 2011



    ¡No importa qué! Brevario de una semana 
    en PaGris

    Mufetardo rampante va de un lado a otro
    San Lazaro pierde su vara y no se deja guiar por su perrito
    Ven, camina pronto que allí está Nuestra Dama
    Erecta posa para la foto y rim pam pam

    Voilà!                           ¡Vuela!
    C’est la vie!                 ¡Se la vi!

    Esa que viene de frente, es “La cantante calva”
    miradla, espléndida va gritando por la calle de la Hucheta
    anglicismos amoldados a la hilera de onomatopeyas francesas
    rasca la lengua, cosquillea el ocico, apaga el fuego, brinca el delirio
    Ohhh Mister Smith; ahhh Miss Martin; ui ui ui, yea, yea,yea somos ingleses
    ¿Cómo es eso?
    ¿Acaso Ionesco?
    ¿Balzac o Zola?
    San Miguel o San Germán
    Tristán o Isolde
    quién sabe quién, quizás sea Don Omar.
    ¿De qué viene todo esto?

    ¡No importa qué!
    Nos gusta el puente 9
    aunque no parezca nuevo.
    Leer en la Compañía de Shakespeare
    beber un té en la Hormiga Alada
    finalizar la noche en donde Juanita
    picoler en el Mauri 7 para inventar el lenguaje

    Hace frío, llueve, no lo olvides:
    ¡Guelcom tu PaGris, la meuf!

    PaGris y sus colores
    PaGris y sus olores
    PaGris y sus amores
    Vosotros, tú , yo y un sombrero

    Qué no importa
    Importa, qué no
    ¡No importa qué!
    Carcajadas, bromas, silencios, risas.

    El gato es gata
    La cena el Sena
    La Capilla tiene indios con lassi de rosa y curry mexicano
    El 13 tiene chinos, vietnamitas y a Camila
    Al lado del Sagrado Corazón estoy yo
    Detrás de mi lengua, mordisqueando la caverna,
    saltando en mi oreja,
    rozando mi brisa,
    merodea la rima.

    Curazán divino,
    Fua gra e champán,
    Crepes sin formage
    chawarma del Libano a la manera de abuelita tailandesa

    Te lo digo de nuevo
    Acá es PaGris
    É Pari è Madgik

    El gato es gata
    La cena el Sena
    Mua mua e Tua tua

    Me emBraSAS

    ¿De qué va todo esto?
    (Me preguntas de nuevo)

    Ni idea, muérdeme sin dudarlo

    novecientas-cuatro-veinte-diz-y-nueve veces

    ¿Tantas?

    Guay not?

    ¡No importa qué!


    París, Otoño 2010





    -

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  • 01/11/17--02:18: JUAN CARLOS MOYA [19.847]

  • JUAN CARLOS MOYA

    (Cotopaxi, Ecuador 1974). 

    Escritor y periodista. Premio Nacional de Periodismo Jorge Mantilla Ortega, por el conjunto de crónicas: «El oficio de vivir». Autor de la novela Caballos en la niebla.

    La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano —fundada por Gabriel García Márquez— le hizo merecedor de una beca de estudios con Ryszard Kapuscinski, en Buenos Aires.

    Ha trabajado en prensa, radio y televisión. Ha dirigido varias revistas, se ha desempeñado como asesor editorial, ha dictado seminarios de apreciación cinematográfica y literaria.

    Desde 1995, sus artículos y estudios relacionados con arte, cultura y comunicación han aparecido en periódicos, revistas y editoriales del país y del extranjero. 





    SOBRE LA LLUVIA CAE LA CIUDAD

    1

    San Francisco de Quito.
    Temperatura: siete grados centígrados.
    Mañana con posibles lluvias dispersas.
    Café.
    La ventana gris.
    La ciudad gris.
    Después, un cigarrillo.
    En el jardín de la casa el silencio cultiva las flores más bellas.
    Un perro echa a trotar bajo la llovizna. Y yo me aventuro detrás de él.
    Juntos, olfateando las calles mojadas, ladramos perdidos.
    Sin la convicción de morir aquí, busco la salida.
    Entonces, el viento y yo cambiamos de dirección.
    Hacia el sur, siempre el sur.


    2

    La vida es lo que hacemos todos los días.
    Lo mismo. Esa rutina. Lo que hacemos hasta que llega la noche.
    No es lo que soñamos.
    No es lo que queremos ser.
    La vida es lo poco que hacemos, es lo que ya hicimos ayer, aunque mañana sigamos soñando hacer otra cosa.


    3

    Hay en cada beso tuyo una pequeña imperfección que se borra con el licor.
    En el parque me das tus pies para calentarlos con mis manos.
    Hemos rodado la noche como lobos de fiesta.
    Rodeados de árboles nos acogemos al tiempo que se extiende y nos separa.
    Querida, hemos coleccionado –sin saberlo– solo barcos hundidos.
    Anoche, el río Machángara volvió a crecer.
    Hoy –lejos de la tormenta– observamos juntos la caligrafía de un pájaro en el cielo.
    Me pides huir a la ciudad vieja.
    Hacer el amor pensando que otras mujeres hacen también el amor.
    Tomar helados y mirar las iglesias.
    De pronto ríes e inventas que eres mía.
    La noche, sin remedio, te envuelve con su gas natural.
    Encuentro más licor y bebes.
    Sobre la lluvia cae la ciudad.
    De lejos viene cantando la plaza y somos expulsados al nuevo día.
    Ya sé que no volveremos a vernos.
    Aquí me despido y permanezco —obligado por alguna vocación antigua de mi cuerpo— deseándote como ya te habrán deseado otros hombres, mucho tiempo atrás.









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  • 01/11/17--03:03: ZEUXIS VARGAS [19.848]

  • Zeuxis Vargas 

    (Quetame, Colombia, 1981)
    Licenciado en Psicología y Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Sus trabajos han sido publicados en varias revistas culturales tanto fuera como dentro del país. Algunas de esas publicaciones son las siguientes: Las cosas que aprendí; libro de poemas, editorial Seshat 2016. Fabulistas de la intimidad; Revista Quimera de España. Raúl Gómez Jattin, La poesía como necesidad; Ensayo. Revista Rara-Avis de la Universidad Pedagógica Nacional. Mitológicas; Revista Asterión de Barranquilla. Diatriba contra Rilke; Portal Renata del Ministerio de Cultura. Fue participante del taller de poesía y cuento “Ciudad de Bogotá” 2010. Además, fue Colaborador y escritor en la antología “Primera visión de autores cundinamarqueses”. Secretaría de cultura de Cundinamarca. Diciembre de 2001. Autor de las cartillas: Los mártires también son héroes (módulos maestro y estudiante), ofrecidas e implementadas en los 8 colegios de la localidad de Mártires- Alcaldía mayor de Bogotá D.C. 2011, Colombia. Creador del Ambiente de aprendizaje Idipron para la planeación del 2014 en la Unidad de protección integral La Rioja – Idipron. Otros trabajos suyos han figurado en diversos portales de poesía y cultura tales como: Los fabulistas de la intimidad: los auténticos extraviados; About poesía en español, Estados Unidos, 2013. Selección de poemas Aridez; Entremares Magazine, Alemania 2014. Selección de poemas; revista virtual Crear para leer; dirigida por la escritora argentina Marta Roldán. Artículos de reflexión pedagógica; página del movimiento humanista: paz, fuerza y alegría dirigida por Enrique Amigo, Chile.Por último, el poeta ha sido catalogado en el centro virtual de la biblioteca University Harvard y en la OEI. Actualmente se encuentra realizando difusión de su primer poemario “Las cosas que aprendí”, publicado por la editorial Seshat.



    DESOLLANDO EL LLANTO

    Yo que tengo por costumbre esta manía,
    esta verborrea pegada
    como cuero roto entre los labios,
    yo que grito y berreo
    hasta ponerme hinchado el corazón
    y los puños morados
    de tanto darle a nada y resentido.
    Yo que me levanto a veces
    con cierta repugnancia
    arrinconada y susurrando,
    tengo que decir,
    que no es veneno lo que pasa
    sino un sabor originario
    que a veces nos pone a todos
    de luto hasta los sueños.
    Esto de tener que vivir como saliendo a escena
    (como porfiando viento,
    muecas de fastidio entre los ojos),
    es apenas un motivo
    para echarle fuego hasta la sombra.
    La vaina sencilla de levantarme con fastidio,
    de saber que vuelvo al ruedo aniquilando quejas
    tiene cierta insistencia de aguja
    punzado la carne
    o cualquier cosa que posibilite un grito.
    Es que crecer, de pronto,
    con el olor de la sangre a ras de aliento
    es como ponerse a recordar
    lo echado a perder entre los sueños.
    Que lo serio es esto;
    ponerse a vivir como si fuera cierto.
    Llevar del pescuezo y a rastras,
    la sonrisa de hipócrita al trabajo,
    ponerse a hacer familia;
    abultar con cansancio las rutinas,
    llegar como despierto hasta un domingo;
    ponerse a mirar los días
    como si fueran diplomas colgados en el pecho
    y llorar, hasta reventar la sombra
    como pompa de jabón entre los dedos.
    Es que gritar así no lleva a cuento
    sino a meras certezas de cuchillo.
    Es esa rasquiña,
    esa esquirla poniendo rojo el desespero.
    Yo tengo esta manía,
    este desagrado hacia el reloj de las esquinas,
    esta gana de bajarme del mundo para siempre
    de ponerle tarjeta de vencido
    a la mueca de amor que me vendieron.
    Es que cargar de pronto
    con tanto lío de silencios
    perpetrando ciertas decepciones,
    con el capricho de saludar amigos
    y encontrar sorpresas como si fueran rostros,
    le vuelve arisca el alma a uno,
    le carga con fastidio las cobijas.
    Yo tengo desgarrado algo
    que se me sale, a veces, a maldecir los días;
    la sensación de no hallarme,
    la negación del tiempo
    haciendo estragos en mis huesos.
    Es que uno, a veces,
    se levanta muerto
    rajado a la mitad,
    apenas floreciendo monotonías
    y bostezando hastíos.
    Es que uno, a veces,
    se echa a podrirse
    encima de contritos desalientos,
    se nos eriza el compungido
    o una gana de rompernos las entrañas
    nos pone a mirar cualquier soledad Con odio
    hasta estallar lamentos.
    Es que a veces, yo, como cualquiera,
    enervado con ciertas cosas
    que le sacan filo a la tristeza
    me pongo en el oficio
    de desollar el llanto.
     

     
    OASIS

    Hay en su piel menuda
    Astrágalos alfombrando el fondo
    Y donde la arena se humilla
    El alga se arrastra como un náufrago
    Dicen que todos los años se ahoga un hombre
    Que toda la laguna es una abominación
    Y entonces las palmeras
    Parecen seres extraviados en el fango
    El agua perdura
    Insiste
    Mientras
    Con miedo
    La rodea el olvido…
    Muere un hombre,
    Todos los años,
    De sed




    INTERVENCIÓN

    Y yo te buscaba
    Te cazaba,
    Tu sombra huía.

    No fue accidental este rumor
    Esta historia creciendo hasta ser una sola palabra.

    Denominé a mi forma de saber que existías
    Un milagro.

    El color de la cosas, la liberación de la realidad
    Eran intolerables cuando sólo pensaba en ti.

    Había mucho de común entre nosotros
    -Digo-
    El momento preciso para derrumbarse
    Y sentir que algo valía…
    De antemano, teníamos la infancia
    El lugar hollado por la voz
    Y la canícula.

    Allí
    Calcinamos todas las insignias.

    Perpetramos una liturgia triste
    Que ahora
    Es nuestra señal entre las cosas
    Y el mismo dolor
    y hasta el mismo rostro estupefacto
    y el mismo resto del amor tan devastado.

    Eso bastaba para muchas cosas.

    Constantemente
    Codifiqué
    Compensé con designios
    Lo que no entendía.

    Pero tú,
    No existías,
    Estaba en otra parte,
    Inadmisible.

    Sin embargo

    Yo te buscaba

    Imposible.

    Uno termina
    Uno empieza.




    SINÉCDOQUE

    Esta vena arrinconada
    De hombre,
    Alejada por la ausencia
    También extraña.

    Altera
    Angustia
    Como si buscara el tiempo
    Pero estás tan lejos
    Que ya no sé qué es la distancia.

    Allá es de día
    Aquí, casi todo,
    Parece fermentar,
    Se ulcera
    Y entonces,
    Tengo que inventar ciclos
    Llamamientos
    Espasmos con huella
    O con señal de urgencia
    Como alas emigrando
    Como cornamentas huyendo.

    En la noche te imagino:
    Devorando,
    Ocupándolo todo.

    Más allá de la liturgia
    El hombre y la mujer
    Tienen el mismo deseo
    La misma emergencia
    Y los sentidos.

    No te culpo:
    No era la hora
    No era el lugar
    No era este universo
    Pero…
    El silencio te insiste.

    Simplemente,
    Es la sangre,
    Esa cosa que sufre,
    Que gotea,
    Y se seca,
    Árida.




    ORFANDAD

    Dónde la catedral
    Con sus pasión por el abandono.

    Dónde
    La viacrucis señalando la desidia.

    A veces espeja en la reverberación
    Ese lugar,
    Un pórtico
    La terminación del desierto…
    Pero es el aire y la canícula
    Solamente.

    Esas cosas
    Esas perversas cosas que no mienten
    Podrían ser un ícono de su reino
    Pero
    Dónde las naves con su solemne olvido
    Dónde
    El atrio con sus quejas.

    Cuál es el terreno preciso para hollar
    Para establecer esta enferma eucaristía
    Y la desaparición
    Y la ausencia.

    Qué Dios olvidar
    O Empezar a odiar

    La mirada perdida sabe de estas cosas
    Donde no hay silencio

    Miro mi cuerpo
    La posesión más cercana
    Al desamparo





    POEMA DE LA HERRUMBRE

    Los hierros intentando el amor de los manglares
    Y las rejas
    Como palafitos donde se alza el viento
    Resguardan.
    Todo es impenetrable.

    Allí donde se pierde el vacío
    El sol custodia.

    Guardián de Hesperia
    Aguarda
    Celoso
    Que la arena se arrebole
    Para dar inicio al laberinto.

    Una partícula de roca
    Escapa
    Rueda hasta los pies de la viajera,
    Desaparece el espejismo.




    LOS TUAREGS

    El aprisco bala,
    Sin cesar,
    Hacia la irisación de la noche.

    Hay rocas afirmando,
    Sosteniendo la arena.

    A veces
    Yo huyo,
    Sombrío,
    Arreo mesnadas de cosas que no fueron,
    Y me desvanezco,
    Es necesario.

    Hay una escritura, en el desierto, muy hostil:
    Se basa en la media luna del alfanje
    Y en el serpenteante hecho de estar solo.
    Oficia con las palabras hasta arderlas en olas
    Le pone silencio a los rostros.

    Sobre la duna
    Una horda
    Forma el cenit
    Esa otra apariencia
    De ponerme de frente
    Ante tus huestes.

    No son alucinaciones
    Estos tuaregs,
    Furiosos,
    Embistiendo
    Ya encima.

    La luz refractada por el aire,
    Inquieta,
    Es el único artilugio:
    Espeja
    Mi distancia.




    GRANOS DE ARENA

    Yo oficio la distancia
    La queja queda
    El túmulo de espacios sin nombre
    Las horadadas faltas del silencio

    Esta arquitectura es la del olvido
    Y sin embargo
    En los granos de arena
    Nace el cuarzo
     



    ESCRIBIR

    Registrar el universo por el respaldo,
    acumular todos los datos posibles
    de la harija y la pátina,
    preparar el informe
    de las imágenes que nunca existieron
    y pensar que se inventa.
    Sortear la pena de no crear,
    producir siluetas enteramente echadas a perder,
    dejar que un texto muera sin lector inventado
    y soñar que el viento puede descifrar el amor.
    Dejar versos en la espalda de un muerto,
    dejar caer una letra como si fuera una porcelana
    y sentir en un cuerpo dormido
    el calor de la ternura.
    Vivir los días creciendo o casi consumiendo,
    acumularlos para la fecha festiva de las márgenes
    y oír que tienen nombre,
    que se van llenando de fantasmas.
    Construir un propósito al levantarse
    para poder caminar seguro del suelo.
    Sospechar que hace falta algo
    para que sea completo el humano
    que dejamos de acicalar en el baño.
    Concentrar entre los ojos una promesa,
    dar por sentada toda la experiencia
    y saber que está vacío, todavía,
    el gesto para sonreírle algún día a los recuerdos.
    Escribir,
    escribir hasta que comencemos
    a aparecer entre las cosas.

     


    ODISEA

    Hablar desde lejos
    como si ya fuéramos ausencia.
    Declarar con las palabras
    el abandono
    que dejarán las cosas en nosotros.
    Destejer este poema
    como si de verdad fuéramos Penélope.





    -

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  • 01/11/17--03:16: LUZ STELLA MEJÍA [19.849]

  • Luz Stella Mejía

    Luz Stella Mejia nació en Manizales, sobre la falda de la montaña en la zona cafetera de Colombia. Creció en el altiplano Cundiboyacense, a 2,700 metros sobre el nivel del mar y vivió y trabajó como bióloga marina en Santa Marta, en la costa Caribe de su país. Vive hace ocho años en Estados Unidos, dedicada a los libros –lee como loca y trabaja en una biblioteca-, la familia y sus cuentos. Su oficio de escritora ha sido constante, pero apenas ahora está empezando a darse a conocer en su blog elsuresamerica.weebly.com



    TEMPLARIA GRIEGA

    Moro y hereje:
    seré la cruzada
    que te convierta
    a espada y fuego,
    y luego,
    en la oscura noche
    de tu piel
    encontraré mi luna.

    Dulce, inocente,
    seré la Cloe
    de tu despertar,
    la pastora
    de tus instintos,
    y luego,
    en el suave abrigo
    de tu piel
    me tenderé desnuda.




    INVOCACIÓN

    Vuelve a mí
    Inocencia hermosa,
    Perdido Ángel de mi infancia.

    Déjame ver de nuevo
    a través de tus alas,
    el mundo fresco y dulce
    que no logro encontrar.

    Inocencia sutil,
    cierra mis párpados
    con tus dedos balsámicos
    y hazme soñar la vida
    otra vez.

    Regia ilusionista,
    déjame pretender
    que tengo las respuestas.

    Hazme creer que algo es posible,
    permíteme olvidar que todo es nada
    y regálame tu néctar de candor.

    Misericordiosa nigromante,
    muéstrame el vislumbre
    de un camino virtual
    que no lleve al infierno.

    Sonriente encantadora,
    miénteme en la cara
    sin vergüenza.
    Escúdame de nuevo
    entre lisonjas.

    ¡Oh! Prestidigitadora,
    bella poderosa,
    dame de nuevo la ilusión,
    piedra filosofal, espejo en el espejo.

    Maga, bruja, hechicera añorada,
    toca mis ojos con la vara de Aarón
    y deja que el torrente de llanto
    me inunde de esperanzas.





    PRECISIÓN

    Cuando el grito ¡Tierra!
    rasgó los aires tibios del Caribe,
    los ojos de Rodrigo de Triana
    no miraban al Norte.

    Cuando Cristóbal Colón
    se hincó en las nuevas playas,
    la arena de Guanahaní
    besó sus labios.

    Cuando Américo Vespucio
    describió el Mundus Novus,
    sus cartas hablaban
    de las costas del Sur.

    Cuando Waldseemüller
    y los geógrafos de Saint Dié
    bautizaron el continente del sur,
    América lo llamaron.

    América:
    Dolorosa Babel,
    pródiga Ítaca,
    manto tejido
    de caña y lino
    que se extiende
    desde el Horno del Sur
    hasta la tierra Verde.

    Cuando usted me pregunta
    si soy americana
    yo respondo: Sí,
    soy americana
    y he nacido en el Sur.





    LA VIDA UN CICLO

    Somos los granos del reloj de arena
    que a veces la vida decanta en el fondo,
    quietos acumulando años encima,
    dejando que el tiempo nos golpee al caer,
    año a año, día a día, grano a grano.

    Pero hay momentos en que no hay más inercia
    y la vida nos mueve, nos sacude, nos llama
    a girar incansables tras un sueño ciclónico,
    en la veloz vorágine en que estamos inmersos.

    Es la cima del mundo.

    De pronto el remolino nos atrapa en su vórtice
    La emoción nos inunda y la vida es hermosa.
    Somos parte del sueño, somos arena viva.
    El tiempo se acelera, se acelera el impulso
    y corremos de prisa en busca del destino.

    Por un fugaz instante vislumbramos el centro,
    se ilumina el camino, se esclarece el motivo.
    Somos protagonistas de nuestra propia vida,
    artesanos de sueños, soñadores de arcilla.
    Y en esos segundos de caída libre,
    somos invencibles, somos eternos.





    AFUERA 

    Viven todos.
    Viven, aman. 
    Vives tú,
    cada vez más vivo...

    ¿Qué te hizo encontrar
    el camino de vuelta?

    ¿Qué te hizo tomar
    el hilo de la red?

    Yo, pez solo,
    nado mar adentro,
    sin redes
    ni roces,
    sin trampas
    ni urdimbres.

    Nado en caída libre,
    libre.




    LIMITACIÓN
                                                         
    Evanaam: el viaje está listo
    Ya está Anak con sus guerreros,
    fieros guerreros de todos los tiempos.
    Vienen los efebos adorándose

    Se miran mutuamente
    sus cuerpos relucientes,
    sus torsos cuadrados:
    ¡Se admiran!

    Solo cuenta la fiereza,
    el arrojo, la maldad.
    Se tocan con disimulo
    sus músculos duros
    se rozan, se sienten:
    Se aman.

    No pueden apreciar la belleza
    de este atardecer rojizo sobre la llanura
    No pueden deleitarse
    con los visos dorados de los cabellos
    de las doncellas ansiosas,
    ni las suaves curvas
    de sus cuerpos desnudos.

    Van hacia la guerra,
    hacia la muerte,
    y solo pueden mirar
    hacia sí mismos.




    NATURALEZA HUMANA

    ¡No todo está perdido!
    Estamos hechos de arena y oro,
    de sangre y fuego estamos hechos.

    No todo es carne y huesos.
    En lo más profundo crece la semilla,
    el vástago de la divinidad.

    Ángeles somos,
    hermosos y terribles.
    Podemos disparar al cervatillo
    y llorar ante la flor tronchada.

    Somos sirenas y ninfas
    faunos y centauros.
    Somos barro y estrellas,
    océanos y lluvia.

    El universo habita
    en la mirada
    Contenemos el 
    el río impetuoso,
    la corriente subterránea.
    El vendaval destructor,
    la suave brisa y la hoja que cae.
    La tierra fértil,
    el desierto ondulante.

    Y tu,
    ¿No ves las alas
    que asoman de tu piel?




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  • 01/11/17--08:32: MARGARITA PINTADO [19.850]


  • Margarita con Lorenzo García Vega. Foto de Pedro Portal


    Margarita Pintado

    Margarita Pintado (Bayamón, Puerto Rico, 1981), es poeta y ensayista. Se graduó de la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico en el 2004. Obtuvo su maestría y doctorado en la Universidad de Emory, en Atlanta. Sus textos han aparecido en distintas revistas impresas y electrónicas de Puerto Rico, Cuba, México, Chile, y US. Publicó en el 2012 su primer libro de poesía, Ficción de Venado.

    Su primer libro de poesía de próxima publicación saldrá con la editorial puertorriqueña La Secta de los perros. Enseña literatura y cultura hispanoamericana en la Universidad de Ouachita, en Arkansas. Obtuvo su maestría en la Universidad de Emory (Atlanta). Se pepara para defender su disertación doctoral, Lorenzo García Vega: Poeta sin paisaje, en la misma institución. En El Roommate ha reseñado a los siguientes autores: Luis Negrón, Antonio José Ponte y a Chiara Merino, entre otros.





    Un efecto de mar

    Recorto la tarde.
    Difumino opacidad.
    Busco claridades, busco
    Tramo de luz.

    Te coloco dentro de un cuadrado
    Azul.
    Duermes. Agito los colores del cielo.
    Teorizo: nubes, posibles truenos,
    Aguacero.

    Todo llega tarde y sereno…
    Fondo blanco, rastro azul
    A lo lejos se crea

    Un efecto de mar.




    Um efeito de mar

    Recorto a tarde.
    Dissipo a opacidade.
    Procuro a clareza, procuro
    O rastro de luz.

    Coloco-te dentro de um quadrado
    Azul.
    Dormes. Agito as cores do céu.
    Teorizo: nuvens, possíveis trovões,
    Aguaceiro.

    Tudo chega tarde e sereno…
    Fundo branco, rastro azul
    Ao longe se cria

    Um efeito de mar.


    Entonces se abría el cielo

    Entonces se abría el cielo en líneas verticales pájaros y números rodaban por el firmamento ardía la distancia del día galopando duro en los cristales lo amarillo las semillas las raíces la tierra de pronto salpicada por la lluvia detrás del trueno en los techos de las casas crece la sombría alucinación de lo distante arriba el manto negro titila sed de plata detrás de las ventanas animales cariñosos duermen debajo del reflejo de una luna opaca jardín anestesiado de flores como espadas como costas o cuchillos cuando la tarde cae redonda el horizonte es una línea que descose su raíz el mar se precipita sobre todas estas cosas el cielo arrebatado en hondas superficies el aullido de los perros apretado en las esquinas de la noche es una boca de lobo es un cristal que se nos rompe es un éxodo violento de barcos que naufragan debajo de tus pies hay sed en las aceras alguien dice algo en voz muy baja yo le tuerzo el cuello al cielo para ver si te apareces se callan las cosas los platos y los vasos la habitual cortesía de mis utensilios la casa me ama con una devoción sobrecogedora me he sentado a llorar un poco delante del televisor tan triste tan como castigado cuando está apagado la nostalgia se ha domesticado bien esta mañana me he sentado en todas las butacas para ver la nieve caer no hace falta la destreza de tus manos ni el ruido de los carros no hace falta la mirada endurecida de un testigo un claro de espiral viene a buscarme yo me alzo en honda rebelión manipulo cada sombra cada desliz de sombra que se posa en los balcones dormidos tu dolor de luces y de triángulos tejido violento vértice curva muerde agujas se devasta cada vuelco se sostiene en pequeños interludios la tarde se serena un poco el vuelo de mi falda oculta la clarividencia de este mediodía afuera llueve con los ojos cerrados pero llueve te preguntan no contestas pero la lluvia ya es un hecho irrevocable dices ciertas cosas miras con una delicadeza que es alarma tanta es la espera y tan grande es mi deseo los días siguen deslizándose abatidos y culpables las interrogantes hojas yo salí un momento a la eternidad salí sin saberlo me puse delante de una lluvia suave mi cuerpo doblado sobre la baranda mi cara como de piedra envuelta de pronto en una niebla fría sentí que todos éramos la noche soñé que anochecíamos juntos serenos y felices yo salí un momento la noche era ya solo un recuerdo posado en tu cabeza mariposa o broche de oro he recorrido tantas veces tu frente con mis dedos envueltos en esa dulce timidez para buscarte he tenido que sembrarte tantas veces en papel porque es verdad que hay amores que duelen en la piel pero es que hay otros, oye, que duelen mucho más: ...

         Este poema pertenece al libro inédito Frágil y perpleja.




    Tiempo de bosque

    No se puede decir
    "era la mañana en el bosque".
    No existe el tiempo en el bosque. Existen
    el color, la luz, la textura. 
    El bosque está rosado. O el marrón ha entrado 
    en su fase de fuego o
    el bosque está azul. 
    Y así, sucesivamente.

    Todo de pie. 
    Los árboles me recuerdan a él. Largos y afilados. 
    Tratando de ascender, rasgando sin saberlo
    el cielo con su mano. Plena mansedumbre. 
    Los árboles son como muchachos bien criados.

    El llanto de un árbol consuela los esfuerzos de mi fe.

         Este poema pertenece al libro inédito Frágil y perpleja.




    Vístete que...

    Manejamos. Qué país tan grande, le digo. Qué país tan vacío, me dice. A lo lejos hay una línea entrecortada, un reguero de puntos sincronizados marchando a otro cielo. Se acercan. Nos acercamos. El misterio del espacio. El misterio de la forma cuando se pierde en el viento.

    Qué país tan grande y tan vacío. Todo asume una tristeza tan pequeña, tan idiota, tan en medio de la inmensidad. Tan que nadie ve. ¿Es eso la tristeza? ¿Lo bello que no se ve?

    "Vístete que nos vamos" es una frase un tanto absurda dentro de este texto. Pero es que a veces, cuando estoy metida en un país tan grande y tan vacío, extraño a mi mamá. Es de humanos extrañar a la mamá. Y el recuerdo materno se manifiesta en ciertas frases.

    "Vístete que nos vamos."

    Todas las mañanas yo me visto para irme. Yo me pongo bonita, para irme. Pero casi siempre me quedo en la casa. Vestida y alborotada. En este país tan grande y tan vacío, a veces no hay a dónde ir.

    Entonces, él llega y me dice: biteste que nossss vamouss.

    Y yo me visto. Y yo me pongo bonita. Y nos vamos.

         Este poema pertenece al libro inédito Frágil y perpleja.



    Bodegón de fin de mundo

    La fruta que está en la canasta en donde siempre ha estado la fruta ha desatado en estos días una inmensa tristeza. No se sabe la razón de este como padecimiento que quizá esté vinculado a algún malestar del alma. Hay, por supuesto, momentos más difíciles que otros. Sobretodo por la tarde, la fruta parece querer marcharse. Como si estuviera aburrida de nosotros, o como si quisiera llorar, esta fruta malagradecida. También está el componente de la luz, que depende de la hora del día aumenta esta sensación un poco de terror, un poco de llanto, un poco de compasión (estos tres ocurren en distintos estadios del día y de la conciencia) que rodea a la fruta. No hemos hablado, él y yo, de esta situación, la situación de la fruta, de la tristeza que ha desatado la fruta, pero sé que él también lo siente. Cada vez es más difícil, por ejemplo, ir al mercado, contemplar la fruta con cara de perplejo, sentirla en nuestras manos, enojados y melancólicos, regresar a casa cargados de fruta, como si planificáramos una venganza o una tortura. Contra nosotros o contra la fruta, da igual. Ya se nos pasará, digo yo. Ya volveremos a estar bien con la fruta, pensará él. Yo ya he comenzado a perder la fe en esta batalla diaria entre la violencia de nuestra calma y la tristeza que se ha apoderado de la fruta.

         Este poema pertenece al libro inédito Frágil y perpleja.



    Tú, bosque pálido...

    Tú, bosque pálido,
    suéñame una casa alegre.
    Con ventanas que se abran siempre
    cuando lluvia, o trueno, o mirada de un extraño
    se desate.

    Deja, amor mío, que el viento entre.
    Que nuble papeles, que traiga peligros, que traiga
    maldades. Que las nubes bajen todas,
    que los gatos ya no tengan miedo 
    del reflejo oscuro en los cristales.

         Este poema pertenece al libro en preparación Un efecto de mar.



    Lo que

    ¿Qué es lo que buscas 
    Cuando

    Detenido por un viento 
    Quedas
    Estremecido

    Por el disparate de un pájaro?

    Rescatas, claridad de mediodía, 
    Las cosas que se quedaron 
    Olvidadas
    
A medio camino
    Sin camino.

    Las cosas, tus cosas, se llenan de ese olvido 
    Que presientes

    Araña la raíz

    De lo que
    Siempre ha estado 
    Como

    Perdido.

    Tus cosas guardadas dentro de otras cosas. 
    Tus cosas, en silencio, bajando la cabeza. 
    Y tú sientes
            (¿Lo sientes?) 
    Que todo te perdona
    Que todo te lastima en clave de caricia 
    Que todo te persigue
    
Sonámbulo.
    
Íntegra sombra de tu sombra 
    Despierta
    En medio de la noche 
    Temblorosa.

    Pides silencio y renuncias 
    A la idea
    A la sola idea

    De una palabra
    
Sola

    Que redima

    Que destruya

    La eternidad de tu ceniza

    Dime
    
¿Qué se calla 
    Cuando hablas 
    Tan tímidamente 
    Tan escasamente 
    De lo que se ha ido 
    De lo que
    
Pasa

    Como
    
Sino
    
(como un sino) 
    Pasara nada?

    Queda lo que queda.

    La Nada en la que te desorbitas. Eso queda. 
    Lo desenterrado para siempre.

    Queda. El viento que se le escapó a la resta. 
    La espada y la pared, quedan.

    La cifra, para ser exactos.

    Queda.

    Ficción de venado (La Secta de los Perros, San Juan, 2012), del cual procede este poema, es su primer libro publicado. Trabaja en un libro sobre la vida y la obra de Lorenzo García Vega.




    Luis Othoniel Rosa reseña a Margarita Pintado (Puerto Rico)

    Margarita Pintado. Ficción de venado. Río Piedras, PR: La Secta de los Perros, 2012. 

    Adentro nos esperan los mayores.
    Pero nosotras ¿a qué hora llegaremos?

    Margarita Pintado, Ficción de venado

    Las personas mayores
    ¿a qué hora volverán?
    César Vallejo, Trilce

    Prólogo
    Unos playeros sorprendidos logran grabar en vídeo el momento justo en el que un venado sale nadando de la playa Flamingo en la isla de Culebra, al este de Puerto Rico. El inverosímil vídeo circula en la web en el 2010, y se convierte en la imagen condensadora de éste, el primer poemario de Margarita Pintado. Hay algo en nuestros modos de construirnos una subjetividad que nos lleva a la zoología, a la manera en que nos identificamos con ciertos animales, sus movimientos, sus diferencias. Esta imagen de ese venado fuera de lugar, de ese venado viajero delicado que tiene calor y se va a nadar a las playas cristalinas de Culebra (otro animal!), tan sensible al clima, tan dispuesto a la readaptación geográfica a la que ha sido forzado, condensa este poemario, que según la autora, es tres.

    Ficción-de-venado“En secreto y como en fuga
    Corroborando cuentos chinos
    De niños isleños
    Melancólicos siempre
    […]
    Fue verlo salir
    Y saber que era
    Pues los cuentos
    Siguen siendo cuentos
    […]
    Que no hubo nunca
    Un venado mojado,
    Inquieto y como desnudo
    Saliendo de ningun
    Playa” (8-10)

    Hay sólo un puñado de escritores que me generan expectativa, y a quienes les sigo el paso, ansioso por leer el próximo proyecto, y Margarita Pintado es una de ellos. A cada paso podemos ver cómo se reformula, no sólo su proyecto poético, sino su concepción misma de la literatura, que cambia y se agiganta. Si bien Ficción de venado es su primer libro, no es para nada su debut literario. Quizá por la misma condición de exiliada, quizá por su concepción de la literatura como algo de pasada, algo que sucede y se va, efímero y superficial, Margarita Pintado ha invertido la mayor parte de su trabajo literario en tres blogs prolíficos: Desvalijadas (2007-2012, 150 entradas), que puede leerse como poesía en crónica y del que salen muchos de los poemas de este poemario, 2) Ping-Pong Zuihitzu (2010-2011, 243 entradas), que reseñé hace unos años aquí, un blog que comienza como una novela a cuatro manos junto al escritor cubano Lorenzo García Vega y se convierte en una alucinante correspondencia poética, y ahora 3) Ave de paso (en curso) que hace un corte con el primer blog e inicia una segunda etapa en el trabajo literario de la autora, que podemos preveer, nos traerá otro poemario. Lo que une tanto los blogs, como Ficción de venado, es el concepto que se tiene de la literatura. Al leer a esta autora, parecería que la literatura es algo con lo que uno se tropieza, que uno se lo encuentra (ready-made/étant-donnés, diría Duchamp, pero no es lo mismo). La voz poética se aleja del lugar autoral y es más bien como una cronista de lo literario, una testigo de cómo lo poético sucede, y es necesario reportarlo.

    “Qué tierno lo que no llega, lo que no se cumple, lo que
    no se pudo. Qué delicado este proyecto inacabado de la ruina
    por donde siempre aparecen unas manos como antiguas
    buscando florecitas, buscando, como Lorenzo,
    unos cristalitos rosados por donde mirar la ciudad” (Ficción de venado, 5).

    Si bien su escritura es extremadamente delicada, lo realmente fino en su apuesta se encuentra en la mirada, en los “cristalitos” por donde mirar la realidad, y es importante recordar a Lorenzo García Vega aquí. No me parece que se tome como ofensa decir que el trabajo poético de la autora puede funcionar como una variación de la monumental obra del recién fenecido discípulo de Lezama. El estilo de Margarita toma prestada la mirada de Lorenzo, como si fuera una cajita o un calidoscopio para observar la vida o los movimientos o las superficies. Ya sabemos que la originalidad no sólo está sobrevalorada, sino que tiene un valor negativo, que legitima una concepción dañina de la literatura como individualismo, como competencia. En la escritura de esta autora, no espacio para esas boberías.

    “Avanzar la idea de la lluvia antes de que. El aguacero siembre
    todas sus dudas.
    Lloverse sobre el llover. Dejarse llover” (4)

    Y quizá es una mentira también decir que esto es un poemario. La autora nos llena de escenas, de historias compactas, impresionistas, que se juntan para contarnos algo. La clave está en encontrar su denominador común. Lanzo tres posibles denominadores comunes: 1) la sospechosa quietud de las superficies, lo que no sucede, lo que no cambia, lo que miente, lo que está fuera de lugar, lo que “está bien” aunque ni lo entiendo ni lo comparto, lo contingente, 2) lo que permanece (ruina) en el movimiento de los trabajos y las distancias, de un exilio que es más manada, jauría, que desterritorialización y 3) la solidaridad con las compañeras de viaje. Por supuesto, que estas tres formas que destaco se contagian.

    1.  Lo contingente
    “y eso está bien. que los pájaros canten. está bien.
    pero yo no lo entiendo. cómo se rompe el silencio
    de todas mis palabras con ese canto, con esa como
    canción de pájaros.
    no lo entiendo.
    pero está bien” (16)

    La cita de arriba me parece que marca uno de los más fascinantes aspectos de este poemario, y de la voz poética que la autora se ha construido con los años, eso que uno no entiende muy bien pero que uno acepta, aceptar lo que no se puede controlar, construir una tranquilidad que observa pero no se entromete, no asesinar al elefante blanco, más bien ser hospitalario con él aunque nos ocupe la mitad de la casa. El “está bien” no es un endoso, pero presupone que hay algo en lo contingente, en lo que no podemos controlar pero que nos llega, que nos nutre, que nos hace falta, que es necesario para ver cómo el tiempo también pasa cuando no hacemos nada.

    “Nada ha cambiado y sin embargo […]
    Como, bebo, duermo. Todos los días se parecen.
    Y sin embargo” (38-39)

    “Tomar agua no es una actividad transcendental, pero cuando
    una ha decidido inmovilizarse delante de una ventana para
    presenciar de lleno lo espeso de un aguacero, tomarse un vaso
    da agua adquiere cierto relieve. Es verdad que ‘una cosa
    pequeña, y una cosa pequeña puede tocar otra cosa pequeña’” (57)

    Eso, hay instancias en que la contingencia “adquiere cierto relieve”, se convierte en superficies que podemos tocar. En el “está bien” de Margarita es donde encuentro el origen de su escritura. Su escritura surge de la necesidad de relacionarse con aquello que no se puede controlar, y es una relación viscosa, es lo que se queda pegado a pesar del movimiento.

    “La escritura es una enfermedad de superficies. Un borde herido
    y mojado.
    Orilla de playa.

    Todo está resbalando. Todo. Rebotando. Tu voz
    que se quedó atrás, yo la siento pegada en mi frente.” (3)

    Y es que la literatura misma se parece a lo contingente, es una marea inmensa y caótica, incontrolable, en la que los autores somos tan sólo la espuma efímera de la ola. La espuma que es la escritura de Margarita Pintado es tan refrescante como ese vaso de agua en la lluvia, desde la escritura de esta autora, dan risa esos que ven a la literatura todavía como una oportunidad para la fama o la vanidad. La literatura es su propia diva, y ningún autor puede rivalizar con su inmensidad, atraparla, contenerla, hacerla su sirvienta. Y eso está bien.

    2. Manada/exilio
    El segundo denominador común que encontramos en Ficción de venado es uno que me parece, se extiende a otros escritores puertorriqueños contemporáneos con domicilios movedizos. Es una lectura que toma en cuenta las condiciones materiales que han generado, a partir de la crisis económica del 2004 en Puerto Rico (2008 en el resto del mundo), que cerca de un quinto de la población del país se haya exiliado. Es un exilio raro, más de ola que retorna que de barco, y que contagia con sus crisis de economía neoliberal a la literatura misma, a la manera en que la reproducimos, la circulamos, la leemos. La literatura se convierte en una economía de subsistencia, lector-editor-distribuidor-autor se van convirtiendo en la misma persona, y se simplifican las relaciones de lo literario. “Los trabajos y los días” que fuerzan ese exilio, sin embargo, fuerzan a muchos más, son toda una manada internacional la que se mueve en este mundo neoliberal de políticas de austeridad, crisis de vivienda y desempleo. Es decir, no es un exilio en soledad, porque son muchos los exiliados de todas partes.

    Ficción de venado está lleno de relatos de amigos, de encuentros con snobs de otras culturas, de reuniones de exiliados, de regresos desfamiliarizados, de amigas mediatizadas, de compañeros de viaje, y cómo no decirlo, de roommates 😉

    “Dice Ana
    que hoy hace mucho frío. Yo le dije que no, que no era para
    tanto.
    Ella me miró, muy madura, sabiendo que lo que quería era
    contradecirla. Me cedió la batalla. Yo dije que había salido
    y que me parecía buena la noche.
    […]
    ‘No sé si me expreso bien’, dijo con poca fe, creyendo que
    no decía nada, ablandando sus hombros en la butaca que
    nunca uso porque es la butaca de la visita.
    Y aquí siempre hay visita.
    Lo admito. Esta noche hace mucho frío.
    Espero que Ana no lea esto” (35-36)

    Nos parece que el venado perdido en Culebra no es una metáfora del exilio. La inestabilidad laboral que genera la crisis en esa clase media global produce un exilio manada, siempre en movimiento en el que uno nunca está sólo, pero, como nadie para de moverse, uno se encuentra siempre con gente nueva y les pregunta sobre los amigos, amores de aeropuerto, apartamentos de futón, intensas solidaridades de mochila. El venado no es un descarrilado de la manada, es más bien el cuento que nos llega, las historias que nos alcanzan en nuestro movimiento, la ficción y lo inverosímil de nuestras distancias. Si pagar las “cuentas” es lo que determina los “trabajos y los días” de ese movimiento dispersante, es el “vivir del cuento” lo que nos mantiene manada.

    “Pero ella siempre me manda fotos, o chistes por text.
    Y yo la quiero. Porque rompe mi paisaje, lo jode cuando
    yo no me atrevo. Lo quiebra, y quebrándolo me rescata de
    algo, como de la intuición de un pozo, o de la ternura de los
    hornos de los que hablaba Mara.” (44)

    Como siempre, los dejo con una cita larga, de un poema en prosa que me conmueve muchísimo. No sin antes añadir una tercera fuerza que existe en este poemario, y que para algunos lectores parecerá central. Y es que a la fuerza de la contingencia y a la de las historias de los amigos, se añade una tercera que no puedo denominar de otra forma que como una mezcla entre deuda y rencor con el pasado, con lo que se dejó atrás y a lo que el viaje no permite volver. Y es que “los trabajos y los días” que nos lanzan a una vida de maletas, también producen fantasmas pegajosos del pasado. No cito ni abundo sobre este aspecto, porque me parece que la manada en el poemario salda esa deuda/rencor de lo que se dejó atrás con un elemento muy poderoso que es la solidaridad con las mujeres, con las compañeras de viaje que, como la voz poética, también abandonaron un tipo de vida que a veces las acecha. Un tipo de feminismo subterránea el poemario y desencaja esa doble moral de género en la modernidad sobre la que podríamos extendernos, pero mejor se lo dejamos al lector.

    déjala que encienda otro, no le preguntes del hielo, dale

    fuego, dale luz, dale viento, que a veces el hálito de vida viene envuelto en humo, déjala que baile, que se pierda entre esos      hombros, que salte sobre una mesa, sí, déjala que baile, ayúdala a cansarse, espántale el insomnio, arrópala un poco, pero déjala, como una flor lunar abierta al frío, que suba, que baje, déjala que se pierda, pero pídele que vuelva, déjala que siga con su ritual de pestañas quemadas frente a la pantalla, y déjala que cante, y que se sirva otra copa, mientras pinta ángeles, como ella, tan caídos, ángeles cansados de cielo, y no le digas, no le grites, no le muerdas las ideas con tu calma, no le estrujes el vestido con consejos, no la jodas, loco, no la jodas, y déjala que sea la que siempre te desea, que se desgaste entre tus dedos como arena, como playa de bolsillo: pedacito de sol, ella, y déjala, que siga recogiendo pájaros muertos por la mañana, y que se queme los dedos si quiere, que escupa ceniza, déjala, si es linda, déjala que se embellezca, y que destruya todo lo que pueda, dale vidrio, dale porcelana, y déjala, que maneje como quiera, dentro de las líneas casi siempre, bordeando el camino que se inventa, déjala que sea mapa, que sea ruta, atajo, o barranco, si después de todo,

    Ella siempre llega (19).

    PS: No soy partidario de las reseñas con criterios valorativos, porque me parece que los valores no son fijos y se construyen según las perspectivas de las comunidades de lectores. Y además, siempre digo que las reseñas son el género de la generosidad. No obstante, por esta ocasión me tomo la licencia de decir que Margarita Pintado escribió un poemario extremadamente sofisticado y conmovedor, una verdadera delicia poética, y no puedo esperar a que salga el próximo.


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  • 01/11/17--08:57: ION MUREȘAN [19.851]

  • Ion MUREȘAN 
             
    Nacido el 9 de enero de 1955, en el pueblo Vultureni (condado de Cluj, Rumania). Poeta y publicista rumano.
             
    Graduado de la Facultad de historia y filosofía de la Universidad "Babeș-Bolyai” de la ciudad de Cluj (1981). Formó parte del grupo de la revista "Echinox”/ "Equinox”. Después de la graduación se covirtió en miembro del Círculo "Saeculum” de la ciudad de Beclean. Entre 1981 y 1988 fue profesor de historia en el pueblo Strâmbu. Desde 1988 se convirtió en editor en la revista "Tribuna” de Cluj. Actualmente es comentarista y publicista en un periódico de Cluj y jefe de redacción de la revista "Verso” en la misma ciudad. Debutó con versos en la revista "Cutezătorii”/ "Los Atrevidos” (1968). En 2005 fue invitado en Francia dentro del programa "Les Belles Étrangères”.

    OBRA:

    Cartea de iarnă/ El libro de invierno (poemas), 1981
    Poemul care nu poate fi înțeles/ El poema que no puede ser entendido, 1993
    Le mouvement sans coeur de l'image (traducción al francés: Dumitru Țepeneag, Berlín) 2001
    Paharul / Glass / Au fond de verre/ (La taza), 2007
    Zugang verboten / Acces interzis/ (Acceso prohibido), Viena, 2008 (traducción al alemán: Ernest Wichter)
    cartea Alcool/ el libro Alcohol (poemas), 2010
    Cartea pierdută - o poetică a urmei/ El libro perdido – una poética del rastro (ensayo)– 1998



    Traducción al español: Costel DREJOI


    LA  CREACIÓN  DEL  MUNDO

    Y fue de tarde.
    Y fue de mañana.
    Pero eso fue hace mucho tiempo.
    Y una sola vez.



    EL  POEMA  DE  LOS  ALCOHÓLICOS

    ¡Ay! los pobres, ¡ay! los pobres alcohólicos…
    Nadie les dice una buena palabra.
    Y eso sobre todo, sobre todo en la mañana, cuando van tambaleándose
    alrededor de las paredes
    y a veces caen de rodillas y son como las letras
    escritas por un alumno torpe.
    Sólo Dios, en su gran misericordia,
    acerca a ellos una taberna,
    porque para Él eso es fácil como para un niño
    que empuja con su dedo una caja de cerillas. E
    inmediatamente después de llegar al termino de la calle, alrededor de la esquina,
    donde antes no había nada, ¡pum!, como un conejo,
    la taberna salta delante de ellos y se detiene.
    Entonces una luz virginal destella en sus ojos
    y, de tanta felicidad, ellos sudan terriblemente.
    Y, hasta el mediodía, la ciudad es como la púrpura.
    Hasta el mediodía tres veces es otoño,
    tres veces es primavera,
    tres veces los pájaros van y vienen de los países cálidos.
    Y ellos hablan y hablan – de la vida. De la vida, 
    así, en general, aún los alcohólicos jóvenes hablan
    con una tibia responsabilidad.
    E incluso si a veces tartamudean y tropezan,
    esto no se debe a que expondrían ideas terriblemente profundas,
    sino porque, inspirados por la juventud,
    ellos se las arreglan para decir cosas realmente conmovedoras.
    Pero Dios, en su gran bondad, no se detiene aquí.
    Inmediatamente hace con el dedo un agujero en la pared del Paraíso
    e invita a los alcohólicos a mirar.
    (¡Oh! ¿donde ha ocurrido que un solo hombre reciba tanta felicidad?)
    E incluso si debido a temblar, ellos no pueden ver
    más que un trozo de hierba,
    aunque esto es algo increíble.
    Hasta que uno se levanta y echa a perder todo. Y dice:
    „¡Pronto, pronto vendrá la noche,
    entonces vamos a descansar y encontrar mucha tranquilidad!”
    Después de eso, uno tras otro, se levantan de las mesas,
    limpian con el pañuelo sus labios húmedos
    y están muy, muy avergonzados.

    Traducción al español: Costel DREJOI


    Poem

    Vai săracii, vai săracii alcoolici,
    cum nu le spune lor nimeni o vorbă bună!
    Dar mai ales, mai ales dimineaţa când merg clătinându-se pe lângă ziduri
    şi uneori cad în genunchi şi-s ca nişte litere
    scrise de un şcolar stângaci.

    Numai Dumnezeu, în marea Lui bunătate, apropie de ei o cârciumă,
    căci pentru El e uşor, ca pentru un copil
    ce împinge cu degetul o cutie cu chibrituri. Şi
    numai ce ajung la capătul străzii şi de după colţ,
    de unde înainte nimic nu era, zup, ca un iepure
    le sare cârciuma în faţă şi se opreşte pe loc.
    Atunci o lumină feciorelnică le sclipeşte în ochi
    şi transpiră cumplit de atâta fericire.

    Şi până la amiază oraşu-i ca purpura.
    Până la amiază de trei ori se face toamnă, de trei ori se face primăvară,
    de trei ori pleacă şi vin păsările din ţările calde.
    Iar ei vorbesc şi vorbesc, despre viaţă. Despre viaţă,
    aşa, în general, chiar şi alcoolicii tineri se exprimă
    cu o caldă responsabilitate

    şi dacă se mai bâlbâie şi se mai poticnesc
    nu-i din cauză că ar expune idei teribil de profunde,
    ci pentru că inspiraţi de tinereţe
    ei reuşesc să spună lucruri cu adevărat emoţionante.

    Dar Dumnezeu, în marea Lui bunătate, nu se opreşte aici.
    Imediat face cu degetul o gaură în peretele Raiului
    şi îi invită pe alcoolici să privească.
    Şi chiar dacă din cauza tremuratului nu reuşesc să vadă
    decât un petec de iarbă,
    tot e ceva peste fire.

    Până când se scoală unul şi strică totul. Şi zice:
    „În curând, în curând va veni seara,
    atunci ne vom odihni şi vom afla împăcare multă!”
    Atunci unul după altul se scoală de la mese,
    îşi şterg buzele umede cu batista
    şi le este foarte, foarte ruşine.




    Cîntec de leagăn

    Mie în somn mi-au îngheţat mîinile, / pentru că în somn e foarte frig. / M-au trezit şi mi le-au tăiat. / Dormi, puiul mamii, dormi!

    Mie în somn mi-au îngheţat picioarele, / Pentru că în somn e foarte frig. / M-au trezit şi mi le-au tăiat.

    Dormi, puiul mamii, dormi !

    Mie în somn mi-a îngheţat inima, / pentru că în somn e foarte frig. / M-au trezit şi mi-au tăiat-o.

    Dormi, puiul mamii, dormi !

    Acum sunt mort. / Eu nu voi mai dormi niciodată.

    Dormi, puiul mamii, dormi !

    Întoarcerea fiului risipitor

    Totul a fost băut. / Nici o băutură nouă nu a apărut sub Soare în timpul vieţi mele. / Nisipul pustiurilor s-a fiert şi s-a băut. / Praf de argint s-a băut. / Praf de aur s-a băut. / S-au băut pietrele şi încă / din timp în timp apărea din cărţi cineva care vedea ceva de băut / în piatră seacă, / vedea şi bea. / Apoi şi cărţile s-au băut. / Viermii negri şi păsările albe s-au băut. / Peştii albaştri şi caii roşii s-au băut. / S-au băut aerul de sub unghii şi măduva din oase şi sîngele. / Pielea şi părul s-au băut. / S-au băut geografia şi pictura şi sculptura şi poezia, s-au dizolvat / şi s-au băut. / Şi lemnul şi fierul şi rugina s-au băut. / Acoperişuri şi fundaţii / şi casele călăilor şi casele regale / Şi comuna primitivă şi comunismul şi sperma s-au pus la macerat şi ca nişte sucuri s-au băut. / Dumnezeule, totul a fost băut! / Şi tot mai trece noaptea pe drum un om cu o distilerie mică pe umăr.



    II

    „Curvă, curvă nenorocită vino să vezi ce se întîmplă în ţară!” / În zece ani atît v-a lăsat inima să-mi scrieţi / în scrisoarea ce mi-aţi trimis-o pe un om din Dej. / Şi că voi aveţi o cîrciumă cu vad bun, / că fratele meu s-a însurat, / că şi-a deschis şi el un bar undeva în zona gării. / Iar eu v-am scris zeci de scrisori cu litere tremurate de dragoste: / „Dragă tată şi buna mea mamă, / aici în Persia vremea e bună iar persanii-s oameni muncitori şi cinstiţi” / V-am povestit ce bine merg afacerile mele cu capre, / Că m-am însurat la Teba cu o femie, una Artystona, / dar nu am putut avea copii, nu a putut ţine în pîntece, dar / altfel femeie curată şi gospodină, cam cum sînt la noi unguroaicele. / Şi că după un an nevasta mi-a murit / Aşa că m-am mutat la Kirkuk. / Aici dulcea floarte a norocului mi s-a deschis, / Căci am prins de veste de boala de vaci ce-a lovit în cirezile sciţilor regali, / şi o vară şi o toamnă am belit cu mîna mea boi şi vaci pe malurile apei Borysthenes. / În sare le-am adus la Kirkuk şi le-am argăsit. / Şi ţin minte ca astăzi că am adăugat undeva: / „Mulţi cai poartă numele meu de-a lungul Tigrului şi Eufratului, / căci hamurile pe care le fac atelierele mele sînt renumite, / capsele de alamă-s ca păpădiile, / cataramele au cuie cu cap de şarpe, mi se pare c-am scris, / şi pe toate e imprimat numele meu” / Aşa v-am scris, în fiecare săptămînă, / dar nu s-a întîmplat să treacă nimeni de la noi din oraş prin Kirkuk / şi nu am avut pe cine să trimit scrisorile. / Iar acum sînt aici, gata să vă-mbrăţişez!

    Acum sînt fericit ca un suflet de prostănac în Grădina Raiului. / Lîngă fereastra îngheţată sînt fericit.

    de cînd forma trupului s-a stabilit prin lege: toţi un trup şi un pămînt: şi nu contează cine în cine se îngroapă. / Aşa gîndeam. Şi răzuiam cu monda florile de gheaţă de pe geamul cîrtciumii / ca să fac copcă ochiului înspre stradă. / Aci răzuiam, aci moţăiam, căci / moneda românească pe gheaţă e ca un cîntec de leagăn. / Răzuiam şi suflam repede şi cald, ca boul la iesle de sticlă, / răzuiam şi imediat cu mîneca hainei frecam în cerc, roată şi / repede-repede, ca să apuc să văd ca prin ochean ninsoarea grozavă. Repede-repede, căci dacă respiri în timp ce vezi, / ca să vezi în timp ce respiri, / ţi se tulbură ochii. / Cît despre lentile:  ele sînt darul morţilor.


    Înviere

    Brusc s-a-nserat. În sfeşnic lumânarea
    Pocnind se-aprinse singură, din nou.
    Trei zile l-am vegheat sub răsuflarea
    De somn ce-n somn e somnului ecou.

    Şi între pleoape strâns ţineam mormântul:
    Roşie stâncă spartă-n sur dreptunghi.
    Romanii-ntre măslini dormeau urându-l,
    Stând ghemuiţi cu capul pe genunchi.

    La vremea cântului de miruire,
    Ne-am pus cenuşă-n cap şi-am plâns amar:
    „O, suflete, durere-i peste fire
    Când părăseşti al trupului hotar!”

    Şi stânca a prins apoi să vălurească,
    Uşor, ca apa râului în munte,
    Şi-un trup de abur a-nceput să crească
    Din piatră, ca ieşindu-ne din frunte

    Furnici de foc peste furnici de rouă.
    Şi El a fost, n-am umbră de-ndoială,
    Venind spre noi a spus doar„Pace vouă!”
    Şi cerul tremura, ca o petală.





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  • 01/11/17--18:41: CÉSAR PANZA [19.852]
  • Valentina Mariño junto a César Panza.



    César Panza

    Venezuela, 1987. Poeta, docente, editor y traductor. Licenciado en matemáticas por la Universidad de Carabobo, Panza se desempeña como miembro del comité de redacción de La Tuna de Oro y de la revista Poesía del Departamento de Letras de la Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela. 



    Repuesto del IV arcano
                                       
                                       A Carlos Osorio G.                

    No necesitaba que le informasen de nadie, pues él conocía muy bien el interior del hombre.
    Juan 2:25

    ellos no lo saben, pero lo hacen
    K. Marx



    El revés del Arte,
    la parte de atrás del lienzo,
    el interior de una escultura,
    la inversión de silencio por sonido en el canto,
    el vacío que hace cuenco del vaso:                                 
    allí es donde vivimos la Mayoría.

    Sea por ejemplo
    que un mago dibuja a un hijo del Hombre
    en la parte de atrás del escudo que reposa en el piso,
    Junto al trono del perdido Poder terrenal,
    Sobre la cabeza del águila,
    Saludando y celebrando a la Vida.

    No es que ese fuese un designio sino más bien
    la adivinación de los pasos de quien
    fue puesto a mirar en sentido
    contrario hacia donde avanza la Fuerza
    que domina a las células de la Materia,
    y que impone orden y orientación.

    Mira desde allí volteado a todos los tejidos que
    doblados o doblegados sirven de peldaños
    a los órganos ascendentes que respiran al
    afirmar y negar, discutir. Y actuar.
    Con todas las voluntades que han cedido se erige un Sistema
    que su Fuerza consiste en lo que las iguala entre sí.

    Mas desde allí de espaldas a la Justicia
    las sombras que cetro y corona proyectan sobre
    la respiración descendente de un cuerpo fluido
    ocultan las formas de azar de una partícula creativa,
    los accidentes de un ser que habita una habitación cuadrada y que inventa
    de acuerdo a la solidez y demás virtudes circulares de los Elementos.

    Por grande y poderosa es oculta y cifrada
    la ciencia de la Verdad, que entra al movimiento
    y con las manos de artesano revela no pocas leyes que lo gobiernan,
    aunque solos tan solo podamos verle una sola cara,
    aunque tan solo solos se le viva como a una guerra sagrada:
    un Universo que no se cierra, que no tiene reversos.




    Blaise got the life
    contra la lógica Port Royal

    Somos algo y no somos todo; aquel poco que poseemos de ser nos impide el conocimiento de los primeros principios que nacen de la nada; y el poco ser que tenemos nos esconde la vista del infinito.
    B. Pascal

    Odiarlo al algo
    Molécula enterada de nada
    Parte aparte del Todo
    Conjunto de fórmula mal enunciada    
    Odiarlo todo en carruajes, noches y Láudano
    A veces rojos, de alguna forma ostentosos
    A veces negro el deseo de portento Ferrari
                La furia de las mujeres de Mdme. Mercedes
                            rodeadas de pumas azules, envueltas completas/ plateadas ADIDAS
                                       hules naranjas, terciopelos blancos & encajes azules
    Gritándole a mil poddles con el pelo sucio/ revuelto
                en los vellos secretos
                            embarrados con las secreciones
                                       del origen del Alma
                            moscas y luces del éxtasis
                máscaras de neón para adormecer al tedio
    para no ver al continente desplomarse-estroboscópico
    agitarse epiléptico
    una tierra con los ojos expuestos
    tan catalépticos
    que odio por ser extensión
                y el Infinito solo definible por comprensión
    Odio a lo ajeno, a la fama de pensador
    Disgusto por el algo, a veces, que de alguna forma expulsa al Ser fuera de mí:
    A ese algo dentro de mí
    Algo que de seguir pensando así
    No podré jamás seguir:
    FUEGO!
    Dame algo real
    que no podré jamás seguir
    de seguir pensando así
    el vicio de
    UnusquisquesibiDeumfingit. UnusquisquesibiDeumfingit.UnusquisquesibiDeumfingit.UnusquisquesibiDeumfingit.UnusquisquesibiDeumfingit.UnusquisquesibiDeumfingit.UnusquisquesibiDeumfingit.UnusquisquesibiDeumfingit.UnusquisquesibiDeumfingit
    (CCLVIII)
    Invento para
    Odiarme tanto triste, algo y nada
    Odiarme al embeleso de un arcoíris
    Elemento neutro entre dos infinitos
    A veces algo, embebido en los besos
                de las damas triangulares
                            a la vista de las cámaras
                                       en el show a la brasa de la impudia
                            de ganaderos, soldados, comerciantes y asociados
                al aplauso por las gracias de un araguato verde bailando
    en el circo de las ciencias físico-matemáticas:
    Odiarme limitado
    Odiarme poligónico,
    odiarme calculadora de posiciones.

    Y luego… no poder soportar mañana
    La incapacidad de olvidar
    olvidar la corrupción
    la corrupción de la carne
    la carne rota por la hoja de explosión
    la explosión que admite la fórmula
    / no la definición (jamás La Definición)
    de un estado en transición:
    Padre de Abraham, Padre de Isaac
    Apaga los ojos del gran Visor
    Ocúltame de su saña
    Dame algo más que el pensamiento
    Dame algo qué sentir
    sino esta mierda /ínfima/ va a seguir

    God begs me, the more I see the light, who wants to see? God told me, I've already got the light, oh I say God begs me, the more I see the light, who wants to see? God told me, I've already got the light, oh I say God begs me, the more I see the light, who wants to see? God told me, I've already got the light, oh I say God begs me, the more I see the light, who wants to see? God told me, I've already got the light, oh I say

    Dios del Sol, Dios del Agua:
                Se han roto los prismas
                Ya no quiero ver la luz
                de consortes habituados a las arbitriocracias,
                lo entrego todo aquí
                renunciando a descifrar el álgebra delas ideas y las palabras
                que alientan, tu regalo, mi vida
    No soy nada y te pido
    Ten piedad de mí

    Cada día veo a sabios y perezas
    Ebrios cunaguaros de poder en sí
    Me han mostrado sendas tersas
    Osos frontinos torpes en un set de TV
    -Espectáculos!
    Mientras apartaban picures la producción de mí
    Y me he visto tan vacío
    que adentro blandía cuchillos metafísicos, Ay Infeliz!
    Abismo que nadie ha de ver
    Cadalso de geometrías infantiles
    Así, que bailan así, así
                Bestias que piensan& no sienten nada
    -Mentiras!
    DIOS
    Vivo estoy & vivo digo:
    Sácame de aquí
    de los cuartos de perdidos
    que no son ni sabios ni filósofos
    Permítenos enseñar a leer y a escribir
    FUEGO
    Toma mi carro y dinero
    No venderé nuevamente mi verbo
     Y llévame
    Dios de Jesucristo:
    solo por los caminos que por Evangelios
    con la cruz en el pecho
    se ha de vivir
    y si acompañado
    con el color del pensamiento de cualquiera
    ponme a servir la mesa con elcáliz de humo
    yel pan de los hermanos, que sea saludable
    y sagrado
    Guardaré silencio entretanto
    Señor, ten piedad de mí




    VALOR

    Institución Imaginaria de Ilustres y Farsas
    Principal Organismo de la Apariencia Necesaria
    Tierra y Leyes que en Régimen Federal
                  se erigen sobre los hombros de quienes allí viven y moran
                  educados sí, trabajadores, sí, siempre dueños, algunos sí,
                                                                                                   / libres,
                  aquí viven iguales, hermanos, libres de cadenas pero
    amarrados al

    5

    Cinco Unidades De
    Valor Abstracto
    Valor
    3 de febrero de 2011

                  Si va y viene a nuestras oficinas
                  no encontrará nada pero
                  se pagarán sus penas de viaje
                  con otro igual a éste

    además no hay estrellas sino animales salvajes

    Firma él y firma el otro

    acreedores acreedores ¿ acreedores crees acreedores ? acreedores ¿
    acreedores descrees ? acreedores acreedores

    Fondos de
                 siluetas de gloria
                 lanzas llenas de sangre
                 sangre levantada con valor
                 lanzas empujadas por valor
                 color de lanzas llenas de sangre
                 color del óxido de la sangre y una lanza
                 sangre llena de odio
                 llenas las lanzas del odio
                 del incomprensible odio
                 por qué el óxido es odio
                 llenas de tierra
                 un poco de comida y ganado
                 vacías por fuego hambre fuego
                 de frutas y trabajo
                 manos vivas
                 valor
                 manos muertas que se cierran hacia afuera
                 siluetas de manos vivas que se cierran sobre el arma
                 hacia adentro
                 no sobre la herramienta
                 no como todas

                 ¿Acaso no son lo mismo? —Pregunta el rostro
                 Herramienta y arma
                 Pregunta el rostro por que el hombre ya está muerto
                 Yo necesito herramienta y tierra
                 dice el busto
                 hoy el que plano mira
                 herramienta y la promesa de la tierra
                 dice el muerto hoy que compras
                                que guardas
                                que cuentas con fruición
                                que rayas con la deuda
                                que la deuda te raya con tinta negra y sudor
                 respira y huele al relieve de la seguridad y el arte
                 relieve en los labios de un órgano sexual negro y muerto
                 la boca de un grito para todas las guerras
                                hoy es la guerra del cambio
                 la guerra de los que nos esconden de las cosas
                                hoy es la guerra de esto es lo que vale
                                la guerra que oculta el brillo del trabajo
                                hoy siempre es la guerra del menos
                                la sangre que brota de la boca de un negro de los
    labios de                                                       una negra que se rompe
    camino en la otra toda ida                                                                   la
    sangre en los ojos pujando a la hija de un negro muerto otro
                                                                       negro muerto que hoy lo
    levantan como la cara que mira                                         tranquila
                                hacia la muerte la cara
                                hacia las siluetas de las lanzas
                                lanzas tan más puyas
                                tanto más el óxido
                                tan más sangre que no tiene
                                la cara de un negro que no respira
                                que como tú ya no trabaja
                                como tú y como tú ya no menos
                                ya no más
                                ni éste es mi trabajo sino que
                                esto ya no sirve porque
                                no tengo nada con él solo
                                no compro nada
                                no es ni papel
                                no me dan nada con él solo
                                no me devuelven ni a mí mismo
                                no me tengo ni a mí mismo
                                ni al arma
    la herramienta
                   porque el negro no es color sangre
                                la sangre solo es negra cuando nadie la ve
                   un negro nunca después
    Dos barras oblicuas



    5

                                                 perfiles de motores y banderas
                                         banderas más
                                ya un motor menos
                          un motor que no usa
                          un caballo
                                una lanza
                                          una esquina
                                                  don e se acaba todo
    los órganos la institución
    tú las leyes la tierra tú y él usted firmante
    acreedor comprador el crédito
    vendedor de fuerzas
    alquilador de sí mismo máquina
    vendedor de su cuerpo
                  máquina
                  máquina que se cansa
                  se acaba incluso lo que quema la máquina
                  lo que quema a la máquina
    pero no incluso,
    no todo se acaba
                  continúa la apariencia,
                  tan necesaria
                  tan aparente,
                  que no provoca más
    comprar más,
                              querer más
                              necesitar
                              trabajar
                   entonces la cuenta
                   entonces lo rompe
                   entonces lo bota
                   entonces lo plancha
                   entonces lo guarda
                               y deja este para ponerlo en la lanza del mesonero






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    Gabriel Alejandro Real de Azúa 

    (1803-1889)
    Es uno de los fabulistas más fecundos del siglo XIX. Nacido en Buenos Aires, de padre español, se traslada a Chile a causa de vicisitudes políticas, donde se educa. Viaja por Europa y por América y tiene ocasión de estudiar la literatura y conocer a eminentes escritores. Su género predilecto fue la fábula, de las que escribió más de doscientas, por lo que le dieron el nombre  “El Esopo americano”. Por lo general dichas fábulas son chistosas y ocurrentes, como la de “El sordo” que Carmen Bravo Villasante incluyó en la Antología, y en su brevedad sumamente ejemplares. Escribió también numerosas poesías y comedias, máximas y pensamientos morales. A su vez, me permito agregar una fábula más, “El águila, el león y el cordero”, extraída del libro “Fábulas – Antología de poetas americanos” – Susaeta/1978.

    Poeta y dramaturgo argentino.

    Autor de fábulas, máximas, pensamientos y comedias
    Abandonó su patria siendo muy joven, en busca de alivio a sus males físicos y comenzó una larga peregrinación por América y Europa.

    Libros publicados

    1839 - Poesías diversas – París
    1839 - Fábulas – París
    1940 - Comedias – París
    1846 - América poética – glosario – Valparaíso, Chile
    1954 - Fábulas – segunda edición aumentada, Valparaíso, Chile 
    1956 - Máximas y pensamientos diversos en prosa y verso



    EL SORDO

    Dijo un sordo: ¿por qué inventan
    que es bullicioso el Cochino,
    cuando tengo en la pocilga
    seis que no meten ruido?
    Mienten pues los que tal dicen
    o bien un linaje mismo
    no tienen todos los Cerdos,
    pues son callados los míos.
    Es de inferir que éstos eran
    seis trompetas del Juicio,
    que gruñir como verracos
    supieron desde muy chicos.
    ¡Ved cual ciega el amor propio!
    Lo que era falta de oído
    en el sordo, él lo atribuía
    a falta de sus vecinos.




    EL TERMÓMETRO Y EL HOMBRE

    Como entrasen tertulios, más de ciento,
    de un rico al aposento,
    donde encienden cigarros, chimenea,
    y cada vela que arde es una tea,
    el termómetro allí, por consiguiente,
    subió mucho. Pues de esto un concurrente
    combustión en la atmósfera concluye
    que va a sobrevenir, se asusta y huye
    sin pensar que tan súbita ocurrencia
    de la misma reunión es consecuencia.

    ¿Por qué, a causas sencillas y triviales,
    no atribuimos las cosas?
    ¿Para qué recurrir a portentosas
    y sobrenaturales?
    Lo que es somero y llano en el abismo
    nos gusta contemplar, para que asombre.
    ¡Así forja un coco siempre el hombre!
    ¿Pero, el coco quién es...? El hombre mismo.




    A UN INSIGNE EMBUSTERO

    Es fénix desconocido,
    tanto el crédito has perdido
    por tu embuste y falsedad
    que si llega á suceder
    que recitando algún cuento,
    digas ingenuo: " yo miento "
    nadie te querrá creer.




    RESPUESTA DE UN VEJETE

    Dije á Beltran: á los viejos
    no les conviene el amor;
    retírate, lo mejor
    es ver los toros de lejos.
    Y él contestó: si el amor
    es fuego, por conveniencia.
    en esta edad de inclemencia.
    busco que me dé calor.




    LA CITA

    Adela resistía Y Silvio importunaba,
    Silvio que por Adela se abrasaba.
    Pero al fin alcanzó con su porfía
    que á su cita la cruda conviniera,
    cuando cesase de alumbrar el día.
    Puntual anduvo el tierno enamorado:
    se asoma, nadie viene; en vano espera
    al dueño idolatrado.
    Mas no, ya por el soto la divisa
    trayendo en su compaña cautamente
    dos perros, la linterna y un sirviente,
    y ahogándose de risa ;
    de cuya burla Silvio avergonzado,
    se fué á dormir por lo que había velado.





    Muerte de Plinio el naturalista *

    Cual docto observador infatigable,
    El denso velo descorrer procura
    Que las causas esconde de natura,
    Y la hace en sus arcanos insondable.

    ¿Mas, qué se ha de ocultar a la admirable
    Penetración de Plinio? Cosa oscura
    No halla él; todo lo traza con pintura
    Verdadera, sencilla, inimitable.

    Pero ¡ay! Que sin piedad naturaleza
    Castiga de su intérprete la audacia,
    Que descubre y revela su grandeza;

    Pues cuando del incendio el sabio quiere
    Observar el fenómeno (¡oh desgracia!)
    ¡La llama le sofoca y Plinio muere!

    * Cayo Plinio Segundo, llamado Plinio el Viejo (Como, 23-Pompeya, 79). Escritor. Comandante de caballería en la Germania, procurador en la Galia y en Hispania. Prefecto de la flota romana. Escribió una historia de las guerras germánicas, una historia general, un tratado de retórica y una monumental historia natural en 37 libros. Murió en Pompeya, a donde acudió a examinar de cerca la catastrófica erupción del Vesubio.



    El águila, el león y el cordero. 

    Un Águila real se subió a la cima de un áspero cerro. Y desde allí pudo ver que al pie de la cumbre el feroz León se hallaba durmiendo.

    -Es grande, es hermoso -se dijo el Águila-. Me llegaré a conocerlo.

    Y, con batir las alas, se posó en el prado. Despertó el León, irguió su melena y le saludó con acatamiento. Ella contestó al saludo y comenzaron una charla en la que ambos despreciaban a todos los demás animales del Universo. El León dijo:

    -Nuestras dos especies han fundado imperios.

    -Cierto, cierto… Vos en la tierra y yo en el cielo…

    Un Corderito que estaba escuchando, listo para la carrera, tuvo el valor de encararse con ellos:

    -No hay duda de que ambos sois monarcas excelsos. Pero el hurto y la rapiña son vuestros procedimientos. No querría poseer vuestra grandeza, amigos. El lustre y realce de más alto precio es el que uno adquiere por sí, siendo bueno, y no por la prosapia de sus abuelos.




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  • 01/13/17--00:24: DIEGO BRANDO [19.854]

  • Diego Brando

    Diego Brando (Leones, Córdoba, 1987). Es profesor de lengua y literatura desde 2014 y empezó a escribir poesía en el 2012. Luego de un período de interrupción, escribió algunos poemas hasta septiembre de 2015, cuando retomó su producción de manera febril. Se desempeña en un laboratorio bioquímico. 

    "Nací en Leones, Provincia de Córdoba a fines de diciembre de 1987. Empecé a leer en la adolescencia y la literatura siempre fue lo que más me interesó, empecé con narrativa, a la poesía la veía en ese momento como una cuestión un tanto inaccesible para mi conocimiento aunque con el tiempo me demostré lo contrario. Estudié el Profesorado en Lengua y Literatura en la ciudad de Bell Ville viajando diariamente durante 4 años y medio, me recibí en septiembre de 2014 y aún no ejerzo. La escritura de poesía comenzó como una necesidad en el 2012 aunque sólo por un tiempo, la retomé en septiembre de 2015 luego de unas clases de poesía inglesa y norteamericana de parte de Diego Sampo y fue lo mejor que me podría haber pasado. Escribí mi primer poemario y ahora estoy con una segunda idea que espero poder llevar a cabo".

    Ha publicado: Frontera, Vilnius, Córdoba, 2016.



    Soportamos las bromas de un dios urbano

    Selección de Valeria Cervero

    I

    El gato
    que desde el tapial mira
    mi figura recortada
    detrás de la reja de la ventana
    no sabe de mi miedo,
    aunque, quizá, quién sabe,
    lo intuye.
    Para disimularlo
    alterno mi mirada entre el lucero
    y las hojas que dejó caer
    la tormenta.
    Tirar el cigarrillo,
    producir un incendio
    sería, al menos, una solución,
    la de hacer del temor
    un espectáculo.


    II

    A la hora en la que los obreros retornan a la fábrica
    nosotros nos dirigimos con nuestras motos a la laguna,
    incluso uno de nuestros amigos nos saluda con su casco
    amarillo en la mano, lo mantiene y lo mueve en el aire.
    Se ríe, pero nosotros lo compadecemos, a esa hora de la tarde,
    ese calor, quedar encerrado en un pequeño galpón en las afueras
    de un pueblo al que nadie llega, donde no hay nada más
    que el sol y las gotas de sudor que caen por nuestro pelo.
    No tenemos familias que mantener y todavía la vergüenza
    no se infiltró en nuestras cabezas, somos jóvenes
    que alargan en sus vidas el tiempo del ocio y la vagancia.
    A veces, me digo a mí mismo, ya es hora de empezar ese
    nuevo ciclo, de asir a mi cabeza el casco amarillo
    y la ropa de trabajo, dejar que el aceite lo ensucie
    y lo trabaje con los años. Pero es sólo una idea,
    ahora surcamos con nuestras motos la pequeña ruta
    para llegar a la laguna y sentarnos en los troncos que ubicamos
    estratégicamente desde que el calor se hizo presente.
    Con el paso de los años la imagen es la misma, los obreros
    que entran a la fábrica, nosotros en nuestras motos,
    la laguna allá a lo lejos. Pero la vida pasa y es cierto
    que nuestra rutina genera tedio y que a veces peleamos
    entre nosotros y alguna trompada vuela en el aire.
    Cuando ya no quede nadie con quien pelear, y el hastío
    haya podido más que el terror al trabajo, nos pararemos
    afuera de la fábrica y saludaremos con nuestros cascos
    amarillos de un lado al otro de la ruta, hacia la nada.


    III

    Bebemos vino en las tardes de verano.
    Mientras otros vacacionan y beben también
    en las playas de mares y de ríos, nosotros
    ansiamos la tranquilidad en un patio.
    Es cierto que a veces la idea aparece
    y soñamos con hacer nuestro viaje,
    pero bebemos más vino y olvidamos.
    ¿Qué viaje haríamos? ¿Hacia dónde?
    Estamos afincados a nuestro pueblo,
    al barro de los campos y a nuestros
    patios colmados de árboles.
    Nos limitamos a predecir qué será
    de la vida de la gente como nosotros.
    Somos profetas en una tierra
    sin nadie a quien dirigirnos.


    IV

    Cuando mi madre hace un silencio
    es porque sobrevuela sus flores
    un colibrí de tonos azules.
    Las tardes de verano en el patio
    con los gatos extendidos a la sombra
    de un aromo que crece enorme
    suelen tener esa manifestación divina.
    El pájaro puede irse y luego volver
    construyendo otro silencio.
    Yo sólo pienso y contemplo,
    así ha sido la vida de mi madre,
    un momento detenido tras otro
    en el que la muerte se ha querido posar en ella
    con la prestancia de un pájaro eléctrico.


    V

    El cuerpo pide que lo rieguen
    como esas plantas al comenzar el verano,
    hojas y flores apuntando hacia la tierra.
    El pequeño demonio que se posa
    sobre la nuca y los brazos deja marcas
    que arden al contacto con la lluvia
    y es preciso correr por las avenidas
    del pueblo hasta refugiarse
    en un pequeño alero de alguna casa ajena.
    Somos jóvenes del interior,
    vivimos entre la pereza y la insolación
    y correr resulta un acto desesperado.
    Pero corremos y miramos quién se adelanta,
    quién se queda detrás y sonreímos.
    Encontramos oro en una tierra abandonada.


    VI

    El ruido del tren en el paso a nivel más cercano
    y la sombra proyectada de todo un grupo de álamos,
    plantados pero no podados, sobre nuestras siluetas,
    ponen en duda, una vez más, nuestra existencia.
    ¿Estaremos allí, de verdad presentes, o seremos
    personajes de un pequeño drama imaginario?
    En las noches del pueblo donde residimos
    o más bien, en el que soportamos las bromas
    de un dios urbano que quiere por momentos borrarnos,
    intentamos, a pesar del ruido, conversar
    sobre nuestras vidas, o lo que sería de ellas
    si las sombras y los sonidos no nos ocultaran.
    Brillamos en el interior de nuestras casas
    pero afuera somos apenas sombras de nada.
    Levantamos la voz, nos corremos del lugar oscuro
    buscando la luz, pero no es suficiente,
    la escenografía de un teatro divino nos eclipsa
    y un pequeño telón parece cerrarse ante nosotros.


    VII

    La casa que nuestro abuelo construyó
    con sus propias manos, se cae a pedazos.
    Si mañana, por el descuido de una divinidad
    se desplomara y no quedaran más que ruinas
    no sabríamos erigirnos un nuevo hogar.
    Somos jóvenes en la época de la inutilidad,
    o quizá, la inutilidad misma. Volvemos
    día a día a casa, y encontramos una nueva
    fisura, la mancha de humedad más grande.
    Pasamos de largo por el pasillo y nos
    acostamos en nuestras camas a leer.
    Si me preguntaran qué sucedió con nuestra
    generación, no sabría responder, quedaría
    en silencio. El mismo silencio que mi abuelo
    de escucharlo, sin dudas, se pondría a insultar.


    VIII

    Mi padre toma fuertemente de la bombilla del mate,
    combatimos el verano sentados en las viejas mesas
    de cerámica de nuestros abuelos, el calor de la bebida
    nos hace transpirar, pero es una costumbre en la que no cedemos.
    Llevamos dos días de tranquilidad en el patio,
    desde que la tormenta azotó la región y la dejó sin luz.
    Impasibles, permanecemos sentados. Sólo a veces,
    cuando el perro del vecino salta el tapial,
    nos levantamos y con un grito bárbaro lo alejamos.
    Protegemos a la gata que justo se le dio por parir.
    Es inminente que la luz va a volver en pocas horas,
    pero bien podría no hacerlo, nos sentimos hombres primitivos
    que nada necesitan de las comodidades de una casa.


    IX

    Para atravesar todo este camino e ir a verte
    necesito tener cerca a Ítaca en mi cabeza.
    Sentiría un cansancio anticipado si pensara
    en Cíclopes o pretendientes a quienes derrotar.
    Si tuviera que cruzar toda la ruta en un pequeño colectivo
    pensando en un Telémaco aún no nacido, no saldría
    nunca de viaje, aunque me llamaras y me lo pidieras.
    ¿Qué es lo que necesito para emprender la vuelta,
    el nacimiento de una nueva necesidad, un nuevo motor?
    Para tejer juntos con la mente en un nuevo motivo,
    sobre todo necesito tener cerca a Ítaca en mi cabeza.


    X

    El dolor desbordante
    en una de sus vértebras,
    el ladrido de una jauría de perros
    y los caños de escape
    de las motos que vuelan
    rasantes por la avenida
    le impiden conciliar el sueño.
    Boca arriba, las manos a los costados,
    los ojos bien abiertos
    y el pensamiento recurrente
    de que nada de esto habría importado
    si el día anterior no hubiera resultado
    lo que finalmente fue, un infierno.



    * Nota del autor.

    Los poemas que aquí figuran nacieron también como una necesidad. Hacía tiempo que no escribía y una noche de insomnio mi mente comenzó a esbozar algunos versos, así que no tuve otra posibilidad que la de sentarme en la computadora y ponerme a escribir. Desde esa noche se convirtió en una costumbre, noches de insomnio, noches de poesía. Sentí que en ese no poder dormir, en ese despertarme a mitad de la madrugada me valía de una inspiración que en el resto del día no era tal. En el día hablaba con amigos, contemplaba, acumulaba imágenes, primeros versos de posibles poesías y a la noche me despertaba, leía autores como Cesare Pavese, Joseph Brodsky, Philip Larkin y escribía. Dio la casualidad de que en ese tiempo cursé como adscripto la materia Literatura en Lenguas extranjeras I con Diego Sampo, donde leímos entre otras cosas poesía inglesa y norteamericana. Estudié y tuve que preparar un trabajo acerca de George Oppen y  Theodore Enslin y aprendí mucho. Mi cabeza dio un giro, maduró poéticamente. En cuanto a cierta temática de los poemas, sentí que era menester poetizar aquello que estaba sucediéndome en el presente, es decir: la quietud de un pueblo donde no han quedado jóvenes, conectarme nuevamente con la naturaleza y con mi cotidianeidad. Fue sobre todo, y como ya dije anteriormente, una necesidad, un encuentro más que satisfactorio con la escritura, con la creación donde día a día los poemas iban saliendo.





    Diego Brando (Córdoba), Frontera, Vilnius, Córdoba, 2016.



    El aromo deja
    una hoja más
    en la oscuridad
    de la mañana.
    ¿Puede discernir
    quien contempla
    entre el cielo
    y el suelo
    correctamente?
    Mis ojos recorren
    la posible línea
    de separación,
    tratan de percibirla
    y de trazarla.
    La madrugada
    puede ser eso:
    una hoja que cae,
    alguien
    que intenta comprenderla.


    *


    Un vaso de vino tinto
    en medio de la noche
    y la tormenta allá afuera
    me traen cierta calma,
    un hormigueo eléctrico
    que corre por mi piel.
    Me acuerdo del árbol
    que corté aquella tarde
    en el patio de mi casa,
    de la resina fresca
    en mis manos
    cuando lo acomodaba
    y del movimiento brusco
    de mi cuerpo
    al golpearlo con un hacha.
    Se estará mojando ahora,
    y quizá la tierra
    lo esté envolviendo
    con frescura.
    Pienso y concluyo:
    soy ese árbol cortado
    y mutilado que recibe el embate
    de los vientos y la lluvia,
    con placer.


    *

    Mi gata es una mancha blanca
    en la oscuridad del jardín,
    la electricidad, que desde ayer
    falta en el pueblo, está en las estrellas.
    Sentado en la vieja reposera de mi abuelo,
    siento el calor y el humo de los espirales
    que se filtra por las ventanas.
    Podría encender un cigarrillo o destapar
    un viejo vino regalado,
    volver a los tiempos de antaño, de la falta de luz
    y de los pequeños placeres domésticos.
    Mi madre cambia las velas,
    sintoniza frecuencias en la radio
    que hablen de la tormenta, del viento desatado.
    No hay noticias, quizá también
    las emisoras hayan volado,
    o al menos suspendido sus actividades.
    Lo pienso y lo digo en voz alta,
    la paz es un lugar en medio de un patio.



    *


    Me doy vuelta y veo detrás de mí
    la sombra enorme de un atrapasueños
    proyectada por una luz portátil
    que cuelga de una soga al ritmo
    de un viento leve pero preciso.
    Es primavera, estoy en el patio
    y trabajo noche a noche la madera.
    Con una gubia tallo cuidadosamente,
    busco formas como un escritor ansía
    la palabra o un músico un nuevo sonido.
    ¿Será en vano tanto sacrificio,
    dará frutos la búsqueda?
    La duda me carcome durante el día,
    trato de creer, de tener fe.
    Cuando me acuesto a dormir en el césped
    —soy un hombre de la naturaleza—,
    confío en que el adminículo
    de madera de sauce, piedra y plumas
    filtre los malos sueños, para después
    quemarse con el primer rayo del amanecer.
    A la noche siguiente tomo mi herramienta
    y vuelvo liviano al trabajo, busco
    la paz y una obra que hable por mí.




    *


    Durante el día, el cielo 
    cambió de colores. 
    Parado en medio del patio, 
    observé cómo el celeste 
    se convirtió en negro 
    y de qué manera los truenos 
    y los relámpagos 
    amenazaron la tarde. 
    Soy un centinela que vela 
    por su tierra y por sus plantas. 
    Cuando cae granizo 
    corro hacia lo salvable, 
    las plantas en macetas. 
    Cuando la furia pasa 
    presto atención a la estrelicia 
    y al aromo, los sobrevivientes. 
    Entro y salgo de casa, nunca descanso. 
    Aunque debo reconocer que a veces 
    me imagino flameando al cielo 
    un banderín blanco. 



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  • 01/13/17--00:48: PAZ GARBEROGLIO [19.855]

  • PAZ GARBEROGLIO

    María de la Paz Garberoglio es una escritora de poesía que nació en Ramallo, Argentina pero desde al año 2000 vive en Capital Federal. Se recibió de licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y previamente al libro por el cual será reconocida en su ciudad natal, escribió y publicó otros tres; “Museo” (Ediciones Presente, 2009), “La ruta del bien” (Zorra Poesía, 2009) y “La cómodo de vivir” (Zorra Poesía, 2010).

    También participó de las antologías: “Literatura y maternidad” (Ediciones Presente, 2012), “¿Qué hubiera dicho Safo?” (Editorial Outsider, 2016) y “El vendedor de frutas, la casa y el barco” (Ediciones Presente, 2016). Además fue parte de numerosos ciclos de lectura, ferias y festivales de poesía.

    Actualmente trabaja como docente de nivel terciario y universitario y también publicó artículos en libros sobre comunicación y educación.

    Este último libro, Máquinas de enseñanza, El Ojo del Mármol, La Tablada, 2016, recibió una mención del Fondo Nacional de las Artes y fue presentado el 29 de julio de este año en la Biblioteca Nacional. 



    Hay un lugar que es la nada y hay una casa de colores raros: la memoria. En la memoria hay palabras amontonadas haciéndose lugar.
    Con el cuerpo hago cosas raras que nadie ve. Y de todos modos me sostengo, entre las cosas sueltas, entre las cosas descoloridas.
    Espero una palabra disfrazada. Cuento la historia de alguien que vive en un libro vigilado por un pájaro.
    Alguien más escribe, viaja vestido con mis palabras. Me muevo contra el viento, encuentro la casa. 


    “En el gran mundo como en una jaula
    afino un instrumento peligroso.”
    Enrique Lihn

    I

    A veces uno es fuerte.
    Vientos desconocidos
    hablan en voz muy alta,
    se comen las manzanas,
    ¿otra vez?
    No es un destino,
    alguien sobrevive
    para hacer una seña
    con las manos.
    Es el presente. 
    Es el miedo bueno.


    II

    Continuamos con los viajes
    de marzo. Lluvia.
    ¡Yo estaba en un poema!
    Allá, junto al bosque de bambú.
    Y palabras muy fuertes
    me cercaron.
    ¿Me conocen?, pregunté.
    Es lo bello de cada día
    lo que irrumpe,
    vaivenes.


    III

    Otra vez en mí,
    con y sin el lenguaje.
    El vestido de la normalidad,
    el año.
    A veces, un animal 
    que se siente rodeado
    me pide ayuda.
    Esto también 
    se volverá recuerdo.

    Otra vez el sol claro,
    anuncia que veremos pasar 
    la primavera
    en una mano.


    IV

    Saludar la memoria de los peces, 
    dice el pescador.
    Vender las cosas de una espera. 
    Ser, de la mañana, guardián
    que trabaja en el silencio.

    Deseos 
    que se presentan
    en la mitad de un sigiloso sueño.


    V

    Cuánto tiempo sostenemos en el aire
    un relato vivo,
    el silencio que estaba aquí guardado,
    tu camisa de cuando fuiste padre, en los años ´70.
    ¿Soñaste muchas veces con un parque de diversiones?
    Había una gran pista redonda, en la que resbalábamos, 
    desde ahí se veía una ventana muy pequeña, y un cielo raro
    como los de los sueños en blanco y negro
    o de los días lluviosos.
    Es una fuerza extraña recordar.
    Te convido un paseo junto a la laguna blanca,
    una esquina.






    Máquinas de enseñanza, El Ojo del Mármol, La Tablada, 2016.



    Lo que espero se da
    como un árbol.
    Contra lo previsto
    en el aire
    (que estaba escrito), contra
    el viaje o en mitad
    de este pájaro donde
    ustedes no harán una casa.
    Nuboso, inconsolable
    día desechado
    en extraños viajes.
    A comprar
    lo que permite reflejar
    que se compra un poder:
    el que me diste, silencioso,
                                     jardín.

    *


    Tu historia
    si pasara
    por un anillo diminuto
    dejaría escapar el agua
    y sin embargo
    tomaríamos
    en familia
    pastillas de dureza
    para darte cuerpo
    de nosotros
    alzarte
    para volver con vos
    todo
    en esta máquina
    que detuvo niñez
    se inclina
    ante tu voz lactal.


    *

    Hasta aquí
    se prepara mi paz.
    Célebre te bienvení,
    padre, a un encierro
    donde se escriben
    muchas músicas.
    Ilusión que pagan no lejos
    del accidente
    las enanas de todos
    que es la tierra limpita.
    Momento en que me tuve,
    aparté una a una
    las mafias que se reunían
    en nuestra ruta del honor.
    Azar de este alistarnos
    para correr hasta tu velocidad.
    A tiempo nos descubrieron
    haciéndonos los muertos,
    cuando quise imitarte,
    ser la que pasa más tiempo
    sin respirar. En vano
    se hizo obvio este juego
    de amparos, el duelo
    de los que miran como gatos.
    Sé de otro que escribe,
    de quien sea que me haya
    encomendado la tarea que cumplí:
    lo que no importará cuando
    agarres la hoja por el lado
    en blanco, es ahora
    lo que importa: ganar
    las habilidades, sobrevivirte,
    rápido como un párpado.


    *


    Víctima de un rumbo
    por incertezas,
    por probar de los gustos.
    El precio
    de lo recién venido.
    Verano de las formas
    en que la luz
    se puede tomar,
    conociéndola.
    Entonces,
    a nuevo
    la conciencia del dar.
    El fruto
    de lo que dejamos
    juntos en un papel,
    libro de excursiones
    al Tiempo, su creencia.
    Como el cuerpo que se hizo
    de pequeñas fortunas.
    Lo festejamos
    y lo hacemos palabras.





    -


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    Anne Le Marquand Hartigan

    Anne Le Marquand Hartigan es una poeta premiada, dramaturga y pintora irlandesa. Hartigan se formó como pintora en la Universidad de Reading, Inglaterra. Volvió a Co. Louth, Irlanda, en 1962 con su marido Tim Hartigan donde criaron a sus seis niños. Ahora vive en Dublín.  [annehartigan@eircom.net]

    Poesía 

    Hartigan ha publicado siete colecciones de poesía : 

    Unsweet Dreams (Salmon Poetry, 2011), To Keep The Light Burning: Reflections in Times of Loss (Salmon Poetry, 2008); Nourishment (Salmon Poetry, 2005); Immortal Sins (Salmon Poetry, 1993); the award winning long poem with Anne's drawings, Now is a Moveable Feast (Salmon Poetry, 1991); Return Single (Beaver Row Press, 1986); Long Tongue (Beaver Row Press, 1982).




    LARGA LENGUA

    Si, según dicen los viejos, 
    nadie hay tan venenoso como yo,
    y mi larga lengua puede
    infligir más muerte,

    fermentar palabras más potentes
    hacer que las ratas recuerden u olviden,
    agitar el cubo, usar de cebo
    al marinero, sacudirlo hasta su muerte;

    y sin embargo, si lo deseo, puedo hacer el bien;
    ¿qué originó este don
    doblemente engañoso? ¿comí
    carne blanca de serpiente, o

    hundí mis dientecillos en el 
    dulce cuello del salmón,
    mamé la ubre, leche brava
    de vaca hechizada por el sol?

    ¿Puedo con una nota metida bajo
    la puerta hacer que los pies de los que bailan
    golpeteen, golpeteen, más, más?
    El ritmo de la muerte hace trizas la vida

    con un Alarido Degollador. Se cuaja
    el espíritu en el habla endiablada;
    aprieto la vena; la Palabra,
    cesan los gritos.

    ¿Arrastro la culpa sombría
    y el pesar doblemente hondo,
    porque canto una canción de mujer,
    debo, por tanto, llorar?

    (de Long Tongue, Beaver Row Press, Dublin, 1982, en Palabras extremas: escritoras gallegas e irlandesas de hoy. Eds. Manuela Palacios González, Helena González Fernández)




    MUSA

    Peligroso,
    Yacer con una mujer de palabras?
    Dulce esperma?
    También ella puede manchar
    lienzos blancos,
    Con sangre caliente.
    Con tinta negra.

    (de Immortal Sins, Dublín, Salmon, 1993
    Traducción de Luz Mar González Arias)

    http://elmundoincompleto.blogspot.com.es/



    Nourishment

    Because I have lain on your deep Africa
    Gorse light and dusty cinnamon, burnt umbers
    You drank deep of my waters north and south,
    Arising dripping, a dark god. Knowledge of interiors.
    How simple to exchange continents, to play so easily
    A classic music.

    Child's play, intricate and private, allowing love space
    To move in. A sacred grove, rowan, ash, laurel
    To cast and shed spells. This enchantment is as natural
    As the moon. This is the first touch. Shock: your unknown
    Face, skin. I roam in ochres, duns, siennas, gifts
    Spread before me on the white cloth. This is the necessary
    Air and water, the bread my mouth waters for, it can go on.




    Fancier

    Come little pigeon
    Take a message to my love,
    Say what I dare not

    On your pink leg
    Carry my heart.




    Forgive Us Our Trespasses

    What place do your children give you?

    They will allow you to trespass on their
    green gardens but wait for you to go
    because they tell their friends their secrets
    Not you.

    You are the beginning for them and they want
    you behind but left there.  Doing nothing
    in particular but not rocking the boat.
    Don’t do

    Anything outrageous until they are middle-aged
    then they won’t mind because it will reflect well
    to have an interesting foremother.  Basically it’s a
    No go area

    Parents are increasingly obsolete, dumb dinosaurs
    Made to be stuffed












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    DANIEL IZQUIERDO CLAVERO 

    (Barcelona, 1975) 
    Licenciado en Psicopedagogía y Diplomado en Magisterio en la especialidad de educación primaria, y ha iniciado también el doctorado de Pedagogía, obteniendo recien-temente el Diploma de Estudios Avanzados (DEA), con un trabajo sobre la pensable intersección poético-pedagógica, en las tramoyas del diálogo platónico del Ión.

    Es miembro del grupo poético literario Nadir-Bcn, trabaja como enseñante –la palabra maestro se le antoja hiperbólicamente confuciana; y piensa que la palabra profesor tendría que nacer cien mil veces para empezar a merecerla- en un colegio, toda vez que quema las horas idolatrando a los autores (demasiados) de su iconografía personal: Courtosie, García Montero, Vicente Gallego, Vicente Núñez, Gorostiza, Pessoa, Rilke, Roque Dalton, Auden, Celan, Juarroz, Porchia, Cernuda, Antonio Machado... 

    Ha publicado los libros:

    “El alféizar del tiempo” (Biblioteca Cuarto Creciente, 2005, 2007). 
    "Las cicatrices invisibles" (Los libros del gato negro, 2016).


    "Solo cuando se está vacío podemos mirar el mundo.  Solo, cuando está  vacío,  el mundo sabe mirarnos " 

    (Daniel Izquierdo Clavero. Poeta)



    Cuando lloras

    Cuando lloras, le añades dimensión al infinito.


    Publico emocionado
    Cuando lloras, la noche paraliza los latidos del miedo
    y una sola lágrima expande los contornos
    de los besos unánimes
    en la nuca jíbara de la eternidad.

    Cuando lloras, la muerte es un morreo
    por correspondencia, una sonrisa breve
    al salir del aplauso; una sombra blanca,
    inolvidable y cierta en la retina sobria
    de Charles Foster Kane.

    Cuando lloras,
    recuerdo el nombre exacto de las cosas
    y las cosas no existen
    más allá de la palabra ingrávida
    que al callar las nombra. Más allá
    de su piel con ojeras al salir del teatro
    o acaso de la vida.

    Cuando lloras,
    eres lo que fuiste en ese lagrimal
    que da entidad al mundo. Y desalas los mares
    y te desalas. Cuando lloras.



    “El alféizar del tiempo” (Biblioteca Cuarto Creciente, 2005, 2007). 


    I. HISTORIA QUE NO SABE QUE FUE HISTORIA

    Tu ausencia hace llover encima mío
    el espacio que queda entre la lluvia.
     Roberto Juarroz


     REGRESÁBAMOS A CASA en un viejo tren de cercanías.
    Tú llevabas la carpeta roja de la universidad.
    Yo, por aquél entonces, la ley de los espacios en blanco de
    Giorgio Pressburger.
    Apreciaba a ese autor y ahora lo aborrezco.
    Los días van pasando. También caduca el tiempo.

    Empiezo a descubrir los porqués de tanto para qué.
    Pero a ti que más te da. Es lunes y es mañana.

     Regresábamos a casa, te iba diciendo,
    el tren arrastraba cadenas fantasmales
    por la distancia gótica que media entre dos sueños y las
    cadenas,
    un revisor distante que me pidió el billete y te despertó.

    El poso de alguna conversación incardinada
    en no sé qué fragmento de inédita realidad,
    latía en el ambiente e introdujo nuestras vidas en un bastiscafo.
    En él, desde él, una mano invisible filmó el mundo.
    Entre los dedos de las manos amputadas, late el mundo.

    Ignoro qué silencios necesita la vida para soldarle
    las manos a quien no las tiene.
    Han pasado los años, todavía me acuerdo. 
    El calor de tu cabeza en mi brazo
    dejó sus huellas por todas las paredes de mi casa.
    El breve cadáver de la tarde manca y el amor,
    aún hoy conversan a mi lado.

    Mozart envolvía el horizonte. Lo arrullaba sin fe.
    Mozart. El destino quiso amordazar a Mozart.

    Bajaste en una estación cuyo nombre aún releo
    en las noches de insomnio. ¡Qué largas son las noches
    en las que uno no puede despertar!

    Retomé a Pressburger desaforadamente.
    Al instante, levanté la vista del tomo concluido.
    Sonreí acaso. ¿Qué oculta Venus con su mano derecha
    en el cuadro de Sandro Botticelli?, pregunté.

    Granados y su andaluza me anunciaron el final de un
    largo viaje.
    Me apeé en el andén de una estación cuyo nombre ya he
    olvidado.

    El tren, sobre las aguas, sabe la canción de los años
    deshauciados.
    Al otro lado de la nada, un director de orquesta quisiera dirigir
    la marcha fúnebre de la evanescencia,
    pero no tiene con qué tomar la batuta.

    Venus, en su concha, rebosa rubor.
    Hazme caso, no leas a Pressburger.
    Quizá mañana te deje mi teléfono. 




    II. DISTRITO INTRUSIÓN

     LA ESCENA huele a flash-back cotidiano.
    La habitación es discreta y el olor muy pequeño.
    Sobre las sábanas, el tiempo desusado,
    descorre las distancias de la noche anterior.

    El desorden, bien afeitado, levanta acta notarial
    y se enjuaga los ojos. Bob Dylan huye junto a la luna por los
    cabellos celestes de la frecuencia modulada.

    Semidesnuda, el frágil terciopelo de la soledad,
    te cubre los senos o te los desnuda.
    Siempre sucede eso cuando amanece.

    Respiro. Respiramos. Diciembre deshabitado,
    fuma tabaco negro como hijo bastardo
    de Dashiell Hammlett. Un triste fringílido
    pierde la dignidad y muere. La luz desvirga
    entonces cada intersticio de mi cama.

    Sus arrugas, fundan, sin saberlo,
    el himen de la luz. 




    III. BARES Y ATARDECERES

     LAS BARRAS nocturnas son lugares de paso
    entre lo que somos y lo que fuimos,
    transatlánticos anclados en mitad del autismo,
    el chasquido vulgar de una palabra muerta
    contra el pavimento helado de las despedidas.

    En ellas, la existencia apesta a sucedáneo,
    a imagen de fotomatón, a farmacia vacía,
    a maleta incendiada en la consigna
    de alguna estación, ya clausurada.

    Baudelaire no sería Baudelaire sin los bares.
    Gustav Janouch sonríe con tus ojos.

    Allende la infancia, el ego del tiempo
    descorcha mil botellas. Las barras nocturnas
    son pintalabios invisibles.
    La rutina, su mujer fatal. 





    'Las cicatrices invisibles' (Los libros del gato negro, 2016)


    EL BESO

    Incoloro y esférico, nace en una piel y desemboca en otra.
    Surca largas distancias o nomás
    un parpadeo.
    Alguno hay visible. Los más, son subterráneos.
    Cuando fluye, arden diecisiete músculos en la lengua,
    nueve miligramos de agua, cero coma cuarenta y cinco de sal.
    El cuerpo, a su merced,
    es un pequeño océano cuando lo homenajea.

    Los que se dan, no se olvidan.
    Los que te dan, cicatrizan
    al lado del olvido.
    A los quince años, duran toda la vida.
    A los ochenta, toda la infancia.

    No se puede vivir en su ausencia.
    Acaso sí llegar al otro día.
    Presenciar.

    Una vez entregué uno al silencio.
    Cada día planto uno en la mirada detenida de mis abuelos.

    Cuando duermo, abre su flor y en su flor hay un fruto con olor a Utopía.
    Alain Montandon cartografió su vuelo.
    La sonata Kreutzer, su aterrizaje.
    No existen dos iguales.
    Tampoco dos diferentes.

    En la mejilla, acompañan.
    En la boca, inauguran, asesinan o hieren.
    En la frente, consuelan.
    Tras el cristal, la muerte.

    Los hay fugaces como un verano.
    Los hay eternos, por lo breves.
    Opacos, transparentes, barrocos,
    espartanos
    bellos como una estatua de luz inapelable,
    tristes como una lápida con el nombre borrado
    y una rosa de plástico, pisada en el suelo, los hay irrepetibles.

    Si mañana muero, 
    Sembrad el último en la noche mozartiana.

    Si mañana vivo,
    evocadme el primero
    y dejadme morir.




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  • 01/13/17--08:12: LEONS BRIEDIS [19.858]

  • LEONS BRIEDIS

    Leons Briedis (1949), nacido en Madona, Letonia. Estudió Filología en la Universidad Estatal de Letonia (1968-70), Filología Románica en la Universidad de Kishinev (Chisinau, República de Moldavia (1972-1974), y Teoría de la Traducción en el Instituto de literatura Máximo  Gorky de Moscú (1977-1979).    Es poeta, novelista, ensayista, crítico literario y editor, traductor de prosa y poesía del Latín, Ruso, Inglés y de otras muchas lenguas románicas, como el Rumano, Español, Italiano, Portugués, Catalán…  Hasta ahora, ha publicado 41 libros originales (poemas, prosa, ensayos, libros para niños), así como 57 libros de traducciones.    Del castellano, ha traducido a Juan Ramón Jiménez, Platero y yo (1988, 2004); a Rafael Alberti, Marinero en Tierra (2013); Antología de poesía española del siglo XX (2014); y de Juan Arjona y Luciano Lozano, Vaca (2016).

    Poesía:

    "Liepas koks, zalkša asins". Rīga: Liesma, 1974.
    "Laiks mest ēnu". Rīga: Liesma, 1977.
    "Aizejošais loks". Rīga: Liesma, 1981.
    "Pēcjāņi". Rīga: Liesma, 1983.
    "Gāju dvēselīte". Rīga: Liesma, 1988.
    "Saulrieta koks". Teātra anekdotes, 1994.
    "Svētdiena vidū mūžības". Rīga: SolVita, 1994.
    "Negatavā brīvība". Rīga: Minerva, 1995.
    "Bezdibeņa eņģelis". Rīga: Minerva, 1996.
    "Dzīvesstāsts un 33 jaunākie dzejoļi". Rīga: Dzīvesstāsti, 1997.
    "Ziemas vakaros raudos". Rīga: Minerva, 1998.
    "Dzedzieda – I". Rīga: Minerva, 1998.
    "Dzedzieda – II". Rīga: Minerva, 1999.
    "Skrandu bruņas". Rīga: Minerva, 2000.
    "Dzedzieda – III". Rīga: Minerva, 2000.
    "Neienācis aizeju no katras paradīzes". Rīga: Minerva, 2004.
    "Agrais pavasaris" (soneti). Rīga: Minerva, 2005.
    "Mijkrēšļa rokraksts". Rīga: Jānis Roze, 2009.
    "Naktsmājas bezmiegam". Rīga: Zvaigzne ABC, 2012.
    "Oktāvas". Rīga: Pētergailis, 2013.
    "Mariagrammas". Rīga: Neputns, 2013.
    "Rīta rūsa". Rīga: Jānis Roze, 2014.
    "Eņģeļu lidlauks". Rīga: Pētergailis, 2014.
    "Būtības dārzs". Rīga: Liesma, 1987. (iekļauj arī ap 20 iepriekš nepublicētu dzejoļu, kas iekļautas krājumā "Gāju dvēselīte")
    "Neteiksim neko" (mīlestības dzeja, 2009)
    "Viļņi tuksnesī". Rīga: Mansards, 2009. (iekļauj arī ap 20 iepriekš nepublicētu dzejoļu)

    Prosa:

    "Asinīs krāsotās ilgas" (kinoromāns, 2000)

    Poesía para niños:

    "Atjāj zaķis, sarkanbārdis" (1978)
    "Nāriņa” (1982)
    "Kamēr gliemeža nebija mājās" (1984)
    "Ūsainā puķe" (1990)
    "Sūķītis" (2004)
    "Saputrotā putra" (2015)

    Prosa para niños:

    "Mazais, mazītiņais" (1986)
    "Ar divām bārdām bārdains" (2007)

    Ensayos:

    "Nidas" (1982)
    "Vārda laikabiedrs" (2003)




    El mensajero tardío

    Por Antonio Rivero Taravillo

    Leons Briedis (1949) es uno de los principales poetas letones vivos.  No nos llegan muchas novedades de aquellas latitudes septentrionales, por lo que hay que estar doblemente agradecidos a la colección "Ay del seis" de la editorial Trifaldi por haber acercado, en traducción directa de Raquel García Barobs, esta estupenda muestra de un poeta que, además, ha vertido una Antología de poesía española del siglo XX y dos libros fundamentales como Platero y yo y Marinero en tierra.
         
    Como suele ocurrir con los poetas de lenguas minoritarias que luchan por no congelarse en territorios fríos, Briedis está muy atento a su nieve familiar, a sus paisajes blancos, y al mismotiempo a la abigarrada luz del mundo, con curiosidad que le hace mirar otros horizontes más cálidos.  De los nuestros, hay presencias en el poema "Cante jondo" y en "Elegía andaluza", sobre un motivo de Juan Ramón Jiménez. Precisamente es un poeta andaluz, Alejandro López Andrada, quien firma un prólogo entusiasta. La meritoria traducción me parece buena y confío en que sea fiel al original, toda vez que el letón no es una lengua que yo lea. Sin embargo, hubiera sido mejor imprimir Shakesperiana con minúscula, y que el vino de Oporto, que es así en español, no fuera el luso Porto. Por último, me malicio que en la primera estrofa de "si hay un Dios" el indicativo debería ser subjuntivo, quedando así:

    cuando lo que quede de mí sea tan solo una sombra
    no me llevará a la muerte
    me llevará a los brazos de mi madre

    Es, por cierto, este un poema que gustará a las mujeres. Si ese referido no es el Dios cristiano, hay ángeles en varias de las composiciones. El sujeto poético ve en ocasiones la vida como una obra de teatro:

    ¡oh, cómo siento
    no poder representar a Hamlet
    y que solo fuese la calavera de Yorick mi papel!

    En el poema siguiente se "ve forzado a participar con un papel de extra" en su propia vida bajo la dirección de Dios.

    Todo tiene en El mensajero tardío un aire de irrealidad que adquiere un protagonismo especial en este poema, con un punto de letanía, en mi opinión uno de los mejores del libro:



    repetición

    todos los poemas
    que serán escritos
    ya han sido escritos hace tiempo:
    con increíble persistencia
    seguimos escribiendo los poemas de otros

    reitero además:

    ya he levado esta piel antes
    mientras fui mi padre
    ya he cantado esta canción antes
    mientras fui mi madre
    ya he sistenido esta mariposa antes
    en mi palma
    mientras fui mi hijo

    y Jesús,
    ya he permitido crucificar a Jesús,
    mientras fui Dios

    pero este poema siempre será el otro poema
    no el que quisiera escribir





    dzejolis par mīlestību

    Tik vienkārši un prasti.
    Tik īsti
    kā tad, kad mīl un vārdi lieki kļūst,
    kad pagurušo miesu sviedri šķīsti
    visskaidrāk abus apliecina mūs
    un nav vairs jābaidās būt nesaprastiem
    vai pārprastiem, vai- piedodi jel dievs!-
    kā vazanķiem un dzejniekiem- tik prastiem
    sirds atklātībā…

    Brīviem sajusties!




    Poemas Inéditos de Leons Briedis Tradução de Urbano Bettencourt


    PONTA DELGADA

    Para Urbano Bettencourt

    O vento me trouxe a estas costas:
    as mesmas em que Atlas se deteve
    se nesta vida existir a vida verdadeira
    então é aqui
    enquanto viajei pelo mundo
    eu não sabia
    que na vida cada um cria a sua vida;
    agora percebo
    que ao pôr o pé nestas costas,
    as mesmas em que Atlas se deteve,
    eu criei a minha vida




    REPETIÇÃO

    todos os poemas
    que ainda falta escrever
    já foram escritos um dia:
    com uma obstinação admirável
    não fazemos senão escrever
    os antigos poemas de um outro
    eu próprio me repito
    esta minha carne já a trouxe comigo outrora
    quando eu era o meu pai
    este canto já uma vez o cantei
    quando eu era a minha mãe
    e esta borboleta já uma vez a prendi
    na mão
    quando eu era o meu filho
    e até mesmo Cristo
    deixei crucificá-lo um dia
    quando eu era o seu Deus
    apenas até agora
    nunca te amei a ti





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  • 01/13/17--09:03: SEÁN Ó TUAMA [19.859]

  • Seán Ó Tuama 

    Seán Ó Tuama, nacido en 1926 en Cork, Irlanda, condado de Cork, fallecido en septiembre de 2006, fue un poeta, dramaturgo y académico irlandés.

    Obra

    Poesía

    Faoileán Na Beatha (Baile Átha Cliath, An Chlochomar Tta., 1962)
    Rogha dánta: Death in the Land of Youth: New and Selected Poems of Sean O Tuama. Tradutor Peter Denman. Cork University Press. 1997. ISBN 978-1-85918-157-7.

    Teatro

    Gunna Cam agus Slabhra Oir. Drama Vearsaíochta Thrí Ghníomh (Baile Átha Cliath, Sairseal Agus Dill). Folens and Co. Ltd. 1973. ISBN 978-0-902592-52-0.
    An Grá in Amhráin na nDaoine (An Clochomhar Tta., 1960)
    An Grá i bhFilíocht na nUaisle (1988)

    Antologías

    Seán Ó Tuama, ed. (1981). An Duanaire: Poems of the Dispossessed. Tradutor Thomas Kinsella. Dublin: Dolmen Press. ISBN 978-0-85105-363-9.
    Coiscéim na hAoise Seo, e unha antoloxía da poesía irlandesa do século XX.

    Ensayo

    Cúirt, Tuath agus Bruachbhaile, An Clóchomhar Tta, 1990
    Nuabhearsaiocht 1939-1949 (como editor, Baile Atha Cliath, Sairseal agus Dill, 1950)
    The Facts About Irish. Coraigh: An Comhar Poiblí. 1964.
    The Gaelic League Idea. Cork: Mercier Press. 1972.
    Repossessions, selected essays on the Irish literary heritage. Cork University Press. 1995. ISBN 978-1-85918-044-0.





    CEOL FÓMHAIR

    Is ceol téad i m' chluais
    na duilleoga buí fáin
    ag titim gan fuaim
    ar an díon dearg stáin.




    MÚSICA OTOÑAL

    Hay una música de cuerda en mi oído
    de hojas amarillas que vagan
    y caen sin hacer apenas ruido
    sobre el tejado rojo de hojalata.

    Traducido por Antonio Rivero Taravillo




    In the fields of love

    Por MICHAEL DAVITT

    Sean O Tuama, seminal university teacher, literary scholar/critic, poet, dramatist, authority on amour courtois, when asked at an international seminar at Harvard in the late Sixties what his "field" was, is reported to have replied: "My field? I suppose my field is love." As father figure to my own generation of young poets who chose to write in Irish, he always demonstrated what is perhaps the purest form of artistic love: gentle, honest, tough:



    Lig di, aduirt an file,
    is na smachtaigh i,
    lig di fas gan bac ar bith
    go dtina hairde cheapaithe:
    ta an taerfas bog os a cionn.
    Let her be, said the poet,
    do not chastise her,
    let her grow unimpeded
    to whatever height she is meant for:
    the air is still soft above her head.

    ("A Gaeltacht Rousseau")



    O Tuama's poetry displays a characteristic sometimes attributed to gifted traditional musicians: discernment. There is no place in an O Tuama poem for lazy rhythm, too obvious rhyme, lumpy syntax, rhetorical flourishes, intrusion of dogma or philosophy, or emotion pampered into sentimentality. O Tuama wants "to observe things as if we were the first generation on the planet".



    In one moment of raw frenzy
    as his playing days ran out,
    he summoned Cu Chulainn
    to aid him on the pitch:
    his trunk swelled up
    in sight of thousands,
    one eye bulged
    and danced, demented,
    through clash and crash
    hue and cry
    men were toppled
    hot blood spurted
    and as he rammed in
    three lethal goals
    all the gods of ancient Ireland
    lent his hurley a guiding hand.

    ("Christy Ring")



    The following are the last two verses of a poem written on a Greek island, one of a beautiful and elegant series, "A Tourist in Greece", which forms the fourth section of the book.


    Maidin ghorm ins an Ghreig
    (an leathchead scoite agam),

    ag cuimhneamh ar an luisne a bhi,
    sin e mo namhaid anois.
    A blue mid-morning here in Greece
    (my fiftieth year passed by)
    thinking of the glow that was -
    that's matter for the dying.
    Anois an t-am don rince aonair
    ar ghainimh bheo na tra -
    na cosa a chaitheamh go haifeiseach
    is lea d'aonghno sa teas.
    Better rise up now, a solo-dancer,
    on the hot sands of the beach,
    throw out both legs absurdly,
    and melt down in the sun.

    ("Besides, who knows before the end what light may shine.")


    "The glow that was" is that of Sean's four brilliant Cork contemporaries: his mentor, Daniel Corkery (a sage who trembled at the brightness/in the forge of ancient poets); composer, Sean O Riada (a druid who released our damned-up music/and perished in the flood); Sean O Riordain (a tortured poet who fashioned for us/ new Irish-language lungs); and sculptor, Seamus Murphy (who set headstones dancing/with his care- free lore):


    Musician, poet and sculptor,
    and before them master-sage,
    I happened to occur amongst them,
    it will not occur again.

    Now retired as Professor of Modern Irish at UCC, Sean O Tuama has never courted the limelight. The main focus of his life has been to give rather than receive critical attention. While championing, as critic, the poetic genius of O Riordain (whose work sadly remains inaccessible to the non-Irish-language reading world), O Tuama, as poet, never got the full critical and popular attention he richly deserves. This attractive selection will show both English-language and Irish-language readers that his poems are among the best-crafted in either language since the Forties.

    Peter Denman's translations on the whole achieve an accomplished balance between faithfulness and independence. Robert Welch says in an illuminating introduction that "O Tuama, as a writer, carries the authority of a man who has taken the trouble to know about death and celebrate life".

    ______________________________________
    Michael Davitt is a poet and producer with the RTE books programme, Undercover; his new collection of poems will be published next year





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  • 01/13/17--09:41: ROALD DAHL [19.860]

  • Roald Dahl

    Roald Dahl (Llandaf, Cardiff, Gales, 13 de septiembre de 1916-Oxford, Inglaterra, 23 de noviembre de 1990) fue un novelista, poeta y autor de cuentos, británico de ascendencia noruega,1 famoso escritor para niños y adultos. Entre sus libros más populares están Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, Matilda, El gran gigante bonachón, Las brujas y Relatos de lo inesperado.

    Roald Dahl nació en el distrito de Llandaff de la ciudad de Cardiff, en Gales, el 13 de septiembre de 1916, de padres noruegos, Harald Dahl y Sofie Magdalene Hesselberg de Dahl. Le impusieron el nombre de Roald en honor al explorador Roald Amundsen, considerado un héroe nacional de Noruega durante esos tiempos. Cuando Roald apenas tenía tres años, su hermana Astri murió de apendicitis y algunas semanas después su padre, Harald, falleció, víctima de una neumonía, a la edad de cincuenta y siete años. A pesar de su viudez, su madre prefirió mantener la familia en Gales a retornar a Noruega a vivir con sus parientes, para cumplir el deseo de su marido de que sus hijos fueran educados en escuelas británicas.

    Roald asistió a la Escuela de la Catedral en Llandaff. A los ocho años, Roald Dahl y cuatro de sus amigos fueron azotados por el director después de poner un ratón muerto en un tarro de dulces (concretamente, de inflamofletes) en una tienda del barrio, castigo que su madre consideró desmedido, retirándolo de la escuela. Cuando tenía nueve años, Roald Dahl fue enviado a la St. Peter's School, un colegio privado en la ciudad costera de Weston-super-Mare, a la que asistió desde 1923 hasta 1929. Desde los trece años fue educado en la Repton School, en Derbyshire, donde fue ayudante del prefecto, se convirtió en capitán del equipo escolar de fives y desarrolló su interés por la fotografía. Durante sus años en Repton, Cadbury, una fábrica de chocolates, enviaba ocasionalmente cajas de sus nuevos productos a la escuela para que fueran probados por los alumnos. Dahl solía soñar con inventar una nueva barra de chocolate que sería el asombro del mismo señor Cadbury, lo que le sirvió como inspiración para escribir su segundo libro para niños, Charlie y la fábrica de chocolate.

    A lo largo de su infancia y adolescencia, pasaba sus vacaciones de verano en Noruega. Su niñez es el tema de su libro, Boy (relatos de infancia), en el que insiste que dicho libro no es su autobiografía, ya que a el insiste que nunca se le ocurriría escribir una autobiografía. Roald dice que Boy (relatos de infancia) son unas historias y recuerdos de una infancia colmada de diversión.

    Después de terminar el colegio, pasó tres semanas explorando Terranova con el Public Schools Exploring Society. En julio de 1934 empezó a trabajar en la empresa petrolífera Royal Dutch Shell. Tras dos años de formación en el Reino Unido, fue enviado a Dar-es-Salaam, Tanganica (actual Tanzania). Junto con los otros dos únicos empleados de Shell en todo el territorio, vivió lujosamente en la Shell House, en las afueras de Dar-es-Salaam, con un cocinero y ayudantes personales. Suministrando combustible en Tanganica, se enfrentó a hormigas y leones, entre otros peligros.

    En noviembre de 1939 se unió a la Royal Air Force. Después de un viaje en coche de casi mil kilómetros desde Dar-es-Salaam hasta Nairobi, fue aceptado para el entrenamiento de vuelo junto con otros dieciséis candidatos, trece de los cuales morirían en combate aéreo más tarde. Con siete horas y cuarenta minutos de experiencia en su De Havilland Tiger Moth, comenzó a volar solo y apreció la vida silvestre de Kenia durante sus vuelos. Continuó con el entrenamiento avanzado en Habbaniya (ochenta kilómetros al oeste de Bagdad), Irak. Tras seis meses volando Hawker Harts, fue nombrado oficial y asignado al escuadrón número 80 de la RAF, volando obsoletos Gloster Gladiator. Dahl se sorprendió al descubrir que no sería entrenado en combate aéreo ni en cómo volar los Gloster Gladiators.

    El 19 de septiembre de 1940, Dahl volaría su Gladiator desde Abu Suweir, en Egipto, hasta Amiriya para recargar combustible, y luego hasta Fouka, Libia, por una segunda carga. Desde ahí volaría a la pista del escuadrón 80, cincuenta kilómetros al sur de Mersah Matruh. En el tramo final, no pudo encontrar la pista y, corto de combustible y con la noche cayendo, se vio forzado a intentar un aterrizaje en el desierto. Desafortunadamente, el tren de aterrizaje golpeó una roca y el avión se estrelló. Roald se fracturó el cráneo, se rompió la nariz y quedo ciego. Logró arrastrarse lejos del avión en llamas, y se desmayó. Más tarde, escribió acerca del accidente en su primer trabajo publicado. En una investigación de la RAF acerca del suceso, se descubrió que la ubicación a la que se le había ordenado volar era completamente incorrecta, habiendo sido enviado a una zona entre las fuerzas británicas e italianas.

    Dahl fue rescatado y llevado a un puesto de primeros auxilios en Mersah Matruh, donde recuperó la conciencia (aunque no la vista), y fue trasladado en tren al hospital de la Royal Navy en Alejandría. Allí se enamoró de una enfermera, Mary Welland, que fue la primera persona que vio al recuperar la vista, tras ocho semanas de ceguera. Los doctores dijeron que no había ninguna posibilidad de que volviese a volar, pero en febrero de 1941, cinco meses después de ingresar al hospital, fue dado de alta y pasado a tareas de vuelo. En esos momentos, el escuadrón número 80 se encontraba en Elevsis, cerca de Atenas, Grecia, combatiendo junto con la British Expeditionary Force contra las fuerzas del Eje, sin esperanzas de derrotarlos. Ahora en un Hawker Hurricane, en abril de 1941, Dahl atravesó el mar Mediterráneo para finalmente unirse a su escuadrón en Grecia, seis meses después de convertirse en miembro.

    Allí conoció a un cabo cínico que se preguntaba cuánto tiempo sobreviviría el nuevo avión, acompañado sólo por catorce Hurricanes y cuatro Bristol Blenheims en toda Grecia, contra miles de aviones enemigos. El líder del escuadrón tampoco se mostraba entusiasmado por tener sólo un nuevo piloto. De todos modos, Roald se hizo amigo de David Coke, quien, si no hubiese muerto más tarde en combate, se hubiese convertido en Earl de Leicester.

    Dahl tuvo su primera acción sobre Calcis, donde Junkers Ju 88s se encontraban bombardeando barcos. Sólo con su Hurricane contra seis bombarderos, logró derribar uno. Escribió sobre todos estos incidentes en su libro autobiográfico Volando solo.

    Más tarde prestó servicio en Siria.

    Comenzó a escribir en 1942, cuando fue trasladado a Washington, como agregado aéreo adjunto. Su primer trabajo publicado, aparecido en la edición del Saturday Evening Post el 1 de agosto de 1942, fue un cuento titulado «Pan comido», describiendo su accidente con el Gloster Gladiator. El título original en inglés era «A piece of cake», pero fue cambiado a «Shot down over Libya» («Derribado sobre Libia»). A pesar de que el accidente no tuvo nada que ver con la acción enemiga.

    Estuvo casado durante treinta años (desde 1953 hasta 1983), con la actriz estadounidense Patricia Neal. Tuvieron cinco hijos (incluyendo a la autora Tessa Dahl), uno de los cuales, Olivia Twenty Dahl, falleció de encefalitis por el virus de sarampión a la edad de siete años, en 1962. Theo, su único hijo varón, sufrió un accidente durante su infancia que le provocó hidrocefalia. Como resultado, su padre se involucró en el desarrollo de lo que más tarde se conocería como válvula de Wade-Dahl-Till, un dispositivo para aliviar esta condición.2 Su hija Ophelia Dahl es directora y cofundadora (junto con el doctor Paul Farmer) de Partners in Health, una organización sin fines de lucro dedicada a proveer cuidados médicos a algunas de las más empobrecidas comunidades del mundo. La hija de Tessa, e inspiración para un personaje de El gran gigante bonachón, es la modelo y autora Sophie Dahl. En 1983, se casó con Felicity Ann d'Abreu Crosland, la mejor amiga de su primera esposa.

    Murió de leucemia el 23 de noviembre de 1990, en su casa, Gipsy House, en Great Missenden, Buckinghamshire, a la edad de setenta y cuatro años y fue enterrado en el cementerio de la parroquia de San Pedro y San Pablo. En su honor, la Roald Dahl Children's Gallery fue inaugurada en el Bucks County Museum, en la cercana Aylesbury. Los compromisos solidarios de Dahl en los campos de la neurología, la hematología y la alfabetización han sido continuados tras su muerte a través de la Roald Dahl Foundation. En junio de 2005, el Roald Dahl Museum and Story Centre fue inaugurado en Great Missenden para celebrar el trabajo de Roald Dahl y avanzar en sus esfuerzos en la alfabetización.

    Escritura

    Impulsado por Cecil Scott Forester, Dahl escribió su primer trabajo publicado, Pan comido, que fue comprado por el Saturday Evening Post.

    Su primer libro para niños fue Los Gremlins, que trataba de unas pequeñas criaturas malvadas que formaban parte del folclore de la RAF, fue publicado en 1943; el libro había sido encargado por Walt Disney para la película Gremlins. Dahl continuó creando algunas de las historias para niños más conocidas del siglo XX, tales como Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, James y el melocotón gigante, Los Cretinos o Boy (Relatos de Infancia) donde cuenta su infancia.

    Paralelamente, tuvo una exitosa carrera como escritor de macabros cuentos para adultos, usualmente apelando al humor negro y a los finales sorpresivos. Muchos de ellos fueron originalmente escritos para revistas estadounidenses, tales como Ladies Home Journal, Harper's, Playboy y The New Yorker, y luego recogidos en antologías, ganando la aclamación mundial para el autor. Dahl escribió más de sesenta cuentos y han aparecido en numerosas colecciones, algunas sólo publicadas en forma de libro después de su muerte.

    Uno de sus cuentos para adultos más famosos, Hombre del Sur (The smoker o Man from the South), fue filmado como un episodio de Alfred Hitchcock Presenta, y fue además adaptada en el segmento de Quentin Tarantino de la película de 1995 Four Rooms. Su colección de cuentos Relatos de lo inesperado fue adaptada para una exitosa serie de televisión del mismo nombre. Algunos de sus cuentos son supuestamente extractos del diario de su (ficticio) tío Oswald, un caballero rico cuyas hazañas son el tema de estas historias.

    Por un breve período en los años 1960, Dahl escribió guiones para obtener dinero. Dos de ellos, la película de James Bond, Sólo se vive dos veces (You only live twice) y Chitty Chitty Bang Bang, fueron adaptaciones de novelas de Ian Fleming. Además, adaptó su propio trabajo para realizar Willy Wonka y la fábrica de chocolate, de 1971.

    Memories with Food at Gipsy House, escrito con su esposa Felicity y publicado póstumamente en 1991, es una mezcla de recetas, recuerdos familiares y reflexiones de Dahl acerca de sus temas favoritos, como el chocolate, las cebollas...

    Muchos de sus libros infantiles tienen ilustraciones de Quentin Blake.

    Controversias

    La controversia del Literary Review

    En el verano de 1983, Dahl escribió una crítica para el Literary Review de God Cried, un libro ilustrado sobre la Guerra del Líbano de 1982 del escritor del Newsweek Tony Clifton. Según Clifton, durante la guerra los israelíes mataron a miles de civiles beirutíes al bombardear escuelas, hospitales y bloques de apartamentos indiscriminadamente. La crítica de Dahl sentenciaba que durante esta invasión fue cuando «todos empezamos a odiar a Israel» y que el libro haría a los lectores «violentamente anti-israelíes». Según el biógrafo Jeremy Treglown, Dahl había escrito en un principio «cuando todos empezamos a odiar a los judíos», pero el editor de Literary Review Gillian Greenwood cambió entonces el término de Dahl «judíos» a «israelíes».3 Dahl insistiría posteriormente diciendo «No soy antisemita. Soy anti-Israel»."3

    Dahl contó a un periodista en 1983 que «hay un rasgo en el carácter judío que provoca aversión... Quiero decir que siempre hay una razón por la cual lo anti-algo crece en cualquier sitio; incluso un apestoso como Hitler no los escogió a ellos sin razón.»3 4 No obstante, según Treglown, Dahl mantenía amistad con un puñado de individuos judíos. El filósofo judío Isaiah Berlin, que estuvo en el ejército junto a Dahl en Washington durante la Segunda Guerra Mundial,5 dijo: «pienso que pudo decir cualquier cosa. Pudo haber sido pro-árabe o pro-judío. No hay ni una sola línea consistente. Era un hombre que se guiaba por caprichos, lo que quiere decir que arremetería en cualquier dirección, por decirlo de alguna manera».3

    Años después, Dahl incluyó un compasivo episodio acerca de refugiados germano-judíos en su libro Volando solo, y en otra ocasión dijo que se oponía a la injusticia, no a los judíos.6 Creía que los medios de comunicación habían suprimido detalles sobre las acciones militares israelíes tales como la matanza de civiles, y mantenía su firme postura política contra Israel, diciendo en el periódico británico The Independent poco antes de morir en 1990: «Desde luego que soy anti-israelí; y me he vuelto antisemita de la misma manera en que un judío en Inglaterra podría fervientemente defender el sionismo. Creo que deberían ver ambas caras. Es el tema de siempre: sabemos sobre los judíos y el resto del asunto. No hay editores no-judíos en ningún lado; controlan los medios de comunicación —lo cual resulta muy inteligente— y es por eso por lo que el presidente de los Estados Unidos tiene que vender todos esos bártulos militares a Israel».7

    Ficción infantil

    Los trabajos infantiles de Dahl están contados usualmente desde el punto de vista de un niño, frecuentemente involucrando villanos adultos que odian y tratan mal a los niños, y presentando al menos un buen adulto que contrarresta a los villanos. Usualmente contienen gran cantidad de humor negro y escenarios grotescos. Las Brujas y Matilda son dos claros ejemplos. El gran gigante bonachón sigue este modelo en un modo más analógico, con el buen gigante representando el arquetipo de buen adulto y los otros gigantes siendo los malos adultos. Esta fórmula es en parte evidenciada en el guion de Dahl para Chitty Chitty Bang Bang.

    Prosa para niños

    Los gremlins (The Gremlins, 1943)
    James y el melocotón gigante (James and the Giant Peach, 1961)
    Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the Chocolate Factory, 1964)
    El dedo mágico (The Magic Finger, 1966)
    El Súperzorro o Fantastic Mr Fox (Fantastic Mr Fox, 1970)
    Charlie y el gran ascensor de cristal (Charlie and the Great Glass Elevator, 1973). Secuela de Charlie y la fábrica de chocolate
    Danny el campeón del mundo (Danny, the Champion of the World, 1975)
    El cocodrilo enorme (The Enormous Crocodile, 1978)
    Los Cretinos (The Twits, 1980)
    La maravillosa medicina de Jorge (George's Marvellous Medicine, 1981)
    El gran gigante bonachón (The BFG, 1982)
    Las Brujas (The Witches, 1983)
    La jirafa, el pelícano y el mono (The Giraffe and the Pelly and Me, 1985)
    Matilda (Matilda, 1988)
    Agu Trot (Esio Trot, 1990)
    El vicario que hablaba al revés (The Vicar of Nibbleswicke, 1991), obra póstuma
    Los Mimpins (The Mimpins, 1991), obra póstuma

    Poesía para niños

    Cuentos en verso para niños perversos (1982)
    ¡Qué asco de bichos! (1984)
    Puchero de rimas (1989)

    Ficción para adultos

    Novelas

    Sometime Never: A Fable for Supermen (1948)
    Mi tío Oswald (My Uncle Oswald, 1979)

    Antologías de cuentos en español

    Dos fábulas
    El gran cambiazo, (Switch bitch, 1974)
    Génesis y catástrofe, (Genesis and Catastrophe: A True Story, 1980)
    Historias extraordinarias, (The Wonderful Story of Henry Sugar and Six More, 1977)
    La venganza es mía S.A., (Vengeance is Mine Inc., 1980)
    Relatos de lo inesperado, (Tales of the Unexpected, 1979)
    Los mejores relatos de Roald Dahl
    Ver la Lista de cuentos de Roald Dahl.

    Autobiográficos

    Niño (relatos de infancia) (Boy: Tales of Childhood, 1984). Cuenta su vida hasta la edad de veinte años, centrándose en la educación británica de comienzos del siglo XX.
    Volando solo (Going Solo, 1986). Continuación del anterior, cuenta su vida como empleado de Shell y su participación en la Segunda Guerra Mundial.
    Memories with food at Gipsy House (1991)
    Roald Dahl's Guide to Railway Safety (1991)
    Mi año (My Year, 1993)

    Teatro

    The Honeys (1955). Representado en el Longacre Theatre, Broadway.

    Guiones

    Cine

    Sólo se vive dos veces (You only live twice, 1967)
    Chitty Chitty Bang Bang (1968)
    The night digger (1971)
    Charlie y la fábrica de chocolate (1971)
    Las brujas (1983)
    Matilda (película) (1996)
    Charlie y la fábrica de chocolate (2005)
    James y el melocotón gigante
    Fantastic Mr. Fox (2009)
    " MI GRAN AMIGO GIGANTE 2016

    Televisión

    Suspense (Estados Unidos, 1949-1954).
    Cameo Theatre (Estados Unidos, 1950-1955).
    Alfred Hitchcock presenta (Estados Unidos, 1955-1962).
    Way out (Estados Unidos, 1961).
    That was the week that was (Reino Unido, 1962-1963).
    Thirty-minute theatre (Reino Unido, 1965-1973).
    Late night horror (Estados Unidos, 1968).
    Roald Dahl fue también presentador de los programas Way out y Tales of the unexpected (en su primera temporada).





    Poemas y canciones de Roald Dahl
    ROALD DAHL. Varios ilustradores.
    Poemas y canciones (recopilatorio).
    Alfaguara Infantil y Juvenil. 2006.



    LA CANCIÓN DEL CIEMPIÉS
    de JAMES Y EL MELOCOTÓN GIGANTE

    He comido en mi vida muchas cosas
    y todas refinadas y sabrosas.
    He comido cebadas tijeretas
    y sapitos en salsa de ajo y setas.
    He comido ratones con arroz
    (aunque luego padezco ardor atroz).

    Guisados por los chefs de más renombre,
    he probado los piojos de un gran hombre.
    Y he comido ranitas con relleno
    y también caracoles con su cieno
    y avispas estofadas,
    y moscas braseadas.
    Y cochinillas en salsa picante
    que son aperitivo estimulante.

    Las huevas de un pez raro, el espinillo,
    resultan estupendas al ajillo.
    Y las alas del gran escarabajo
    me encantan, aunque dan mucho trabajo.
    Los pulgones con sal y mantequilla
    son cosas que me va de maravilla.
    Y adoro las morcillas
    de crías de chinchillas.

    Me enloquecen los ojos de besugo
    cocidos lentamente y en su jugo.
    Y no hay nada más rico
    que cabeza de mantis con su pico.
    Las larvas de moscón son cosa buena,
    un plato inmejorable como cena.

    Hay chinches que asaditas en su grasa
    perfuman con su aroma media casa
    y las empanadillas
    de tripas de polillas
    bien fritas y adornadas con un huevo
    son algo que me deja como nuevo.
    Los sesos de mosquito
    son algo delicioso y exquisito,
    y están ricas las patas de centolla
    guisadas con cebolla.



    EL VITA-WONKA
    DE WILLY WONKA

    Si ya estás viejo y acabado,
    si eres un ser malhumorado
    porque te duelen los riñones,
    crujen las articulaciones,
    las piernas ya no te sostienen,
    entonces hazme caso a mí;
    ¡el Vita-Wonka es para ti!
    ¡Te sentirás fortalecido,
    feliz y rejuvenecido!
    Tu piel se volverá rosada,
    tus ojos se harán más brillantes
    y volverás a ser como antes.



    La rana y el caracol
    (fragmento)

    Todo empezó en Escocia: en el arranque
    estaba yo jugando en el estanque.
    Allí, sin calcetines ni zapatos,
    me suelo yo pasar mis grandes ratos.
    Ayer, mientras jugaba, de repente,
    vino alguien y dijo amablemente:
    "Amigo, buenos días, ¿cómo estás?"
    Yo me volví a mirar qué había detrás
    y vi una rana colosal, gigante,
    una rana de un verde deslumbrante.
    La rana preguntó: "¿Qué te parezco?
    ¿No vas a decir nada? ¿No merezco
    que admires estas patas? ¡Son tan finas!
    ¿Y has visto mi color? Dime, ¿qué opinas?
    Seguro que jamás viste en tu ida
    una rana tan verde y distinguida."
    Le dije la verdad, que parecía
    la hermana de mi madre, tía Lucía.
    "Seguro que a tu tía gano en salto.
    Seguro quemi salto es el más alto."
    Vamos, sube a mi espalda, que te invito
    a que vengas a darte un paseíto."
    Trepé sobre su espalda y ¡aj, que cosa!
    estaba fría, rígida y viscosa.
    "Agarrate bien fuerte, amigo mío,
    porque voy a saltar con todo brío".
    Y ¡vaya si saltó!, ¡menudo salto!
    jamás me vi tan lejos, ni tan alto.
    VOlamos tan arriba y de tal suerte
    quepensé que saltaba hacia la muerte.
    Silbaban y zumbaban mis oídos;
    los ojos me lloraban, escocidos...
    Me sujeté con fuerza. Saltó más.
    "Rana, guapita, dime adónde vas..."
    Y la rana me dijo sonriente:
    "De momento viajamos hacia oriente",
    y luego presumió: "¿Te maravillas?
    Cada salto que doy son veinte millas".
    Habíamos viajado sin parar
    desde el morte de Escocia hasta llegar
    a las rocas de Doveer, que son blancas,
    y la rana bajó y posó sus ancas:
    "Esa franja de mar que ves tan ancha
    es el canal que llaman de la Mancha.
    La costa de este lado es Inglaterra
    y aquello que esta allí, aquella otra tierra
    que está en la orilla opuesta, pues es Francia.
    Y no lo digo yo por arrogancia,
    pero yo pego u nbrinco desde aquí
    y sólo en un momento estoy allí".
    "Yo veo peligroso y arriesgado",
    le dije, "un salto así, de lado a lado.
    No me gusta la idea de acabar
    en el fondo del mar, no se nadar..."
    La rana no me oyño, no me escuchó,
    nada de lo que dije le importó.
    Las ranas no hacen caso, les da igual
    lo que pueda decirles un chaval.
    Así que fue y saltó, ¡y era volar!
    ¡La rana y yo saltamos sobre el mar!



    "Cuentos en verso para niños perversos" de Roald Dahl

    En "Cuentos en verso para niños perversos", Roald Dahl hace gala de su peculiar ingenio y visión de la vida. La versión de Dahl sobre los cuentos clásicos (Caperucita, Cenicienta, Los tres cerditos, etc.) es extremadamente graciosa y reveladora para los niños. Una nueva mirada sobre la realidad de nuestros sueños de siempre.


    LA CENICIENTA

    "¡Si ya nos la sabemos de memoria!", 
    diréis. Y, sin embargo, de esta historia
     tenéis una versión falsificada,
     rosada, tonta, cursi, azucarada,
    que alguien con la mollera un poco rancia
     consideró mejor para la infancia...
    El lío se organiza en el momento
     en que las Hermanastras de este cuento
     se marchan a Palacio y la pequeña
    se queda en la bodega a partir leña. 
    Allí, entre los ratones llora y grita,
     golpea la pared, se desgañita: 
    "¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas! 
    ¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!". 
    Y así hasta que por fin asoma el Hada
     por el encierro en el que está su ahijada. 
    "¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida?
     ¿Por qué gritas así? ¿Tan mala vida 
    te dan esas lechuzas?". "¡Frita estoy
     porque ellas van al baile y yo no voy!".
     La chica patalea furibunda: 
    "¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda! 
    ¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche,
     zapatos de charol, sortija, broche, 
    pendientes de coral, pantys de seda
     y aromas de París para que pueda
     enamorar al Príncipe en seguida 
    con mi belleza fina y distinguida!". 
    Y dicho y hecho, al punto Cenicienta,
     en menos tiempo del que aquí se cuenta, 
    se personó en Palacio, en plena disco,
    dejando a sus rivales hechas cisco.
    Con Ceny bailó el Príncipe rocks miles
     tomándola en sus brazos varoniles
     y ella se le abrazó con tal vigor
     que allí perdió su Alteza su valor,
    y mientras la miró no fue posible 
    que le dijera cosa inteligible.
     Al dar las doce Ceny pensó: "Nena,
    como no corras la hemos hecho buena",
     y el Príncipe gritó: "¡No me abandones!", 
    mientras se le agarraba a los riñones, 
    y ella tirando y él hecho un pelmazo
     hasta que el traje se hizo mil pedazos.
     La pobre se escapó medio en camisa, 
    pero perdió un zapato con la prisa. 
    el Príncipe, embobado, lo tomó 
    y ante la Corte entera declaró: 
    "¡La dueña del pie que entre en el zapato
     será mi dulce esposa, o yo me mato!".
     Después, como era un poco despistado,
     dejó en una bandeja el chanclo amado.
     Una Hermanastra dijo: "¡Ésta es la mía!",
     y, en vista de que nadie la veía,
     pescó el zapato, lo tiró al retrete
     y lo escamoteó en un periquete.
     En su lugar, disimuladamente,
     dejó su zapatilla maloliente.
    En cuanto salió el Sol, salió su Alteza
     por la ciudad con toda ligereza
     en busca de la dueña de la prenda.
     De casa en casa fue, de tienda en tienda,
     e hicieron cola muchas damiselas
    sin resultado. Aquella vil chinela,
     incómoda, pestífera y chotuna,
     no le sentaba bien a dama alguna.
     Así hasta que fue el turno de la casa
     de Cenicienta... "¡Pasa, Alteza, pasa!",
     dijeron las perversas Hermanastras
    y, tras guiñar un ojo a la Madrastra,
     se puso la de más cara de cerdo
     su propia zapatilla en el pie izquierdo.
     El Príncipe dio un grito, horrorizado,
     pero ella gritó más: "¡Ha entrado! ¡Ha entrado!
     ¡Seré tu dulce esposa!". "¡Un cuerno frito!".
     "¡Has dado tu palabra. Principito,
    precioso mío!". "¿Sí? -rugió su Alteza.
     --¡Ordeno que le corten la cabeza!".
     Se la cortaron de un único tajo
    y el Príncipe se dijo: "Buen trabajo.
     Así no está tan fea". De inmediato
     gritó la otra Hermanastra: "¡Mi zapato!
    ¡Dejad que me lo pruebe!". "¡Prueba esto!",
    bramó su Alteza Real con muy mal gesto
    y, echando mano de su real espada,
     la descocorotó de una estocada;
     cayó la cabezota en la moqueta,
     dio un par de botes y se quedó
    quieta... 
    En la cocina Cenicienta estaba
     quitándoles las vainas a unas habas
     cuando escuchó los botes, -pam, pam, pam-
     del coco de su hermana en el zaguán,
     así que se asomó desde la puerta
     y preguntó: "¿Tan pronto y ya despierta?".
     El Príncipe dio un salto: "¡Otro melón!",
     y a Ceny le dio un vuelco el corazón.
     "¡Caray! -pensó-. ¡Qué bárbara es su alteza!
     con ese yo me juego la cabeza...
     ¡Pero si está completamente loco!".
     Y cuando gritó el Príncipe: "¡Ese coco!
     ¡Cortádselo ahora mismo!", en la cocina
     brilló la vara del Hada Madrina.
     "¡Pídeme lo que quieras, Cenicienta,
     que tus deseos corren de mi cuenta!".
     "¡Hada Madrina, -suplicó la ahijada-,
    no quiero ya ni príncipes ni nada
     que pueda parecérseles! Ya he sido 
    Princesa por un día. Ahora te pido
     quizá algo más difícil e infrecuente:
     un compañero honrado y buena gente.
     ¿Podrás encontrar uno para mí,
     Madrina amada? Yo lo quiero así...".
    Y en menos tiempo del que aquí se cuenta
    se descubrió de pronto Cenicienta
    a salvo de su Príncipe y casada
     con un señor que hacía mermelada.
    Y, como fueron ambos muy felices,
    nos dieron con el tarro en las narices.



    Caperucita Roja y el Lobo – Roald Dahl

    Estando una mañana haciendo el bobo
    le entró un hambre espantosa al Señor Lobo,
    así que, para echarse algo a la muela,
    se fue corriendo a casa de la Abuela.

    —¿Puedo pasar, Señora?, —preguntó.

    La pobre anciana, al verlo, se asustó
    pensando:

    —¡Este me come de un bocado!.

    Y, claro, no se había equivocado:
    se convirtió la Abuela en alimento
    en menos tiempo del que aquí te cuento.

    Lo malo es que era flaca y tan huesuda
    que al Lobo no le fue de gran ayuda:

    —Sigo teniendo un hambre aterradora…
    ¡Tendré que merendarme otra señora!.

    Y, al no encontrar ninguna en la nevera,
    gruñó con impaciencia aquella fiera:

    —¡Esperaré sentado hasta que vuelva
    Caperucita Roja de la Selva!”

    …que así llamaba al Bosque la alimaña,
    creyéndose en Brasil y no en España-.

    Y porque no se viera su fiereza,
    se disfrazó de abuela con presteza,
    se dio laca en las uñas y en el pelo,
    se puso la gran falda gris de vuelo,
    zapatos, sombrerito, una chaqueta
    y se sentó en espera de la nieta.

    Llegó por fin Caperu a mediodía
    y dijo: —¿Cómo estás, abuela mía?

    Por cierto, ¡Me impresionan tus orejas!.
    —Para mejor oírte, que las viejas
    somos un poco sordas.

    —¡Abuelita, qué ojos tan grandes tienes!”.

    —Claro, hijita,
    son las lentillas nuevas que me ha puesto
    para que pueda verte Don Ernesto
    el oculista,
    —dijo el animal
    mirándola con gesto angelical
    mientras se le ocurría que la chica
    iba a saberle mil veces más rica
    que el rancho precedente.

    De repente
    Caperucita dijo: —¡Qué imponente
    abrigo de piel llevas este invierno!”.

    El Lobo, estupefacto, dijo: —¡Un cuerno!
    O no sabes el cuento o tú me mientes:
    ¡Ahora te toca hablarme de mis dientes!

    ¿Me estás tomando el pelo…?
    Oye, mocosa,
    te comeré ahora mismo y a otra cosa”.
    Pero ella se sentó en un canapé
    y se sacó un revólver del corsé,
    con calma apuntó bien a la cabeza
    y -¡Pam!- allí cayó la buena pieza.

    Al poco tiempo vi a Caperucita
    cruzando por el Bosque…
    ¡Pobrecita!
    ¿Sabéis lo que llevaba la infeliz?
    Pues nada menos que un sobrepelliz
    que a mí me pareció de piel de un lobo
    que estuvo una mañana haciendo el bobo.




    LOS TRES CERDITOS

    El animal mejor que yo recuerdo
    es, con mucho y sin duda alguna, el cerdo.
    El cerdo es bestia lista, es bestia amable,
    es bestia noble, hermosa y agradable.
    Mas, como en toda regla hay excepción,
    también hay algún cerdo tontorrón.
    Dígame usted si no: ¿qué pensaría
    si, paseando por el Bosque un día,
    topara con un cerdo que trabaja
    haciéndose una gran casa... de paja?

    El Lobo, que esto vio, pensó: "Ese idiota
    debe estar fatal de la pelota...
    "¡Cerdito, por favor, déjame entrar!".
    "¡Ay no, que eres el Lobo, eso ni hablar!".
    "¡Pues soplaré con más fuerza que el viento
    y aplastaré tu casa en un momento!".

    Y por más que rezó la criatura
    el lobo destruyó su arquitectura.
    "¡Qué afortunado soy! -pensó el bribón-.
    ¡Veo la vida de color jamón!".
    Porque de aquel cerdito, al fin y al cabo,
    ni se salvó el hogar ni quedó el rabo.

    El Lobo siguió dando su paseo,
    pero un rato después gritó: "¿Qué veo?
    ¡Otro lechón adicto al bricolaje
    haciéndose una casa... de ramaje!
    ¡Cerdito, por favor, déjame entrar!".
    "¡Ay no, que eres el Lobo, eso ni hablar!".
    "¡Pues soplaré con más fuerza que el viento
    y aplastaré tu casa en un momento!".
    Farfulló el Lobo: "¡Ya verás, lechón!",
    y se lanzó a soplar como un tifón.
    El cerdo gritó: "¡No hace tanto rato
    que te has desayunado! Hagamos un trato...".
    El Lobo dijo: "¡Harás lo que yo diga!".
    Y pronto estuvo el cerdo en su barriga.
    "No ha sido mal almuerzo el que hemos hecho,
    pero aún no estoy del todo satisfecho
    -se dijo el Lobo-. No me importaría
    comerme otro cochino a mediodía".
    De modo que, con paso subrepticio,
    la fiera se acercó hasta otro edificio
    en cuyo comedor otro marrano
    trataba de ocultarse del villano.

    La diferencia estaba en que el tercero,
    de los tres era el menos majadero
    y que, por si las moscas, el muy pillo
    se había hecho la casa... ¡de ladrillo!
    "¡Conmigo no podrás!", exclamó el cerdo.
    "¡Tú debes de pensar que yo soy lerdo!
    -le dijo el Lobo-. ¡No habrá quien impida
    que tumbe de un soplido tu guarida!".
    "Nunca podrá soplar lo suficiente
    para arruinar mansión tan resistente",
    le contestó el cochino con razón,
    pues resistió la casa el ventarrón.
    "Si no la puedo hacer volar soplando,
    la volaré con pólvora... y andando",
    dijo la bestia, y el lechón sagaz
    que aquello oyó, chilló: "¡Serás capaz!"
    y, lleno de zozobra y de congoja,
    un número marcó: "¿Familia Roja?".

    "¡Aló! ¿Quién llama? -le contestó ella-.
    ¡Guarrete! ¿Cómo estás? Yo aquí, tan bella
    como acostumbro, ¿y tú?". "Caperu, escucha.
    Ven aquí en cuanto salgas de la ducha".
    "¿Qué pasa?", preguntó Caperucita.
    "Que el Lobo quiere darme dinamita,
    y como tú de Lobos sabes mucho,
    quizá puedas dejarle sin cartuchos".
    "¡Querido marranín, porquete guapo!
    Estaba proyectando irme de trapos,
    así que, aunque me da cierta pereza,
    iré en cuanto me seque la cabeza".

    Poco después Caperu atravesaba
    el Bosque de este cuento. El Lobo estaba
    en medio del camino, con los dientes
    brillando cual puñales relucientes,
    los ojos como brasas encendidas,
    todo él lleno de impulsos homicidas.
    Pero Caperucita, -ahora de pie-
    volvió a sacarse el arma del corsé
    y alcanzó al Lobo en punto tan vital
    que la lesión le resultó fatal.
    El cerdo, que observaba ojo avizor,
    gritó: "¡Caperucita es la mejor!".

    ¡Ay, puerco ingenuo! Tu pecado fue
    fiarte de la chica del corsé.
    Porque Caperu luce últimamente
    no sólo dos pellizas imponentes
    de Lobo, sino un maletín de mano
    hecho con la mejor... ¡piel de marrano!








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  • 01/14/17--01:01: FLOR CODAGNONE [19.861]

  • FLOR CODAGNONE 

    Flor Codagnone nació en Buenos Aires en 1982. Es licenciada en Periodismo. Brinda servicios editoriales, clínicas literarias y coordina talleres. Creó la materia Rock y Comunicación Social en la Universidad del Salvador. Escribió con Nicolás Cerruti Literatura ? Psicoanálisis: El signo de lo irrepetible (Letra Viva, 2013). Tradujo Los Beatles y Lacan: Un réquiem para la Edad Moderna (Galerna, 2013). 

    Ha publicado:

    Mudas, Editorial Pánico el Pánico, 2013
    Celo, Editorial Pánico el Pánico, 2014
    Resto, Modesto Rimba, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2016




    DEL LIBRO Mudas, Editorial Pánico el Pánico, 2013



    ¿Me decís el nombre de lo que nos une?
    O si hay nombre
    si los fantasmas se hacen cuerpo
    o si el daño es hoy
    “Mentime”, digo. Y caés
    a centellear: No-puedo-mudar-de-piel.


    *


    En la imagen rota de los labios
    asoma la desnudez cuando no hay más
    y cerramos los ojos y nos vemos
    vestidos, uno al lado del otro, azules,
    escapando de un fantasma
    que nunca terminó de nacer.


    *


    Cambiamos de muerte un viernes.
    Era de noche azul, nos tomamos las manos
    y prometimos aquello que no dijimos.
    Una sonrisa, apenas, o la energía
    de la máscara.


    *


    No sé si lo soñé.
    Hablabas dormido,
    decías
    cosas que apenas escuchaba,
    pero entendía.
    Era la noche del día
    en que me desnudé
    por primera vez.
    ¿Te acordás?
    Bajaste el cierre falso
    de la primavera
    y quedé frente a vos
    con un cuerpo
    que todavía no era mío.


    *


    después del cruce de palabras
    el tren acerca sus luces
    y entiendo
    que no soy linda,
    que ningún hombre va a quererme
    aunque me quiera
    o me desee
    o me construya
    con su mirada
    o me escriba una canción
    que reboque el modo
    en que nos decimos y nos vemos.


    *


    Si soy una canción,
    soy una canción problemática
    que alguien toca con un fuelle asmático,
    con un viento libre y sureño,
    con una guitarra pueril,
    que alguien canta con una voz
    limpia, linda
    algo
    aguda, masculina,
    que alguien dice con algo de rock,
    que alguien baila en el subte
    cuando recuerda.
    Y si soy una foto, miro siempre
    hacia abajo.
    Y si soy un instante,
    gimo.


    *


    Estamos metiéndonos en lo profundo,
    la espesura de tu mano no alcanza
    a agarrarme, puedo escurrirme
    como una miga de pan o como
    un beso en la comisura.
    Si nunca supiste decir “te quiero”,
    no es el instante.


    *


    Se están borrando las cicatrices
    que me recuerdan que falta algo, mejor,
    que hay algo enlazado, anudado
    en el interior de mí.


    *


    No soy reina nunca,
    en nada,
    para nadie.
    A lo sumo, princesa,
    sin miriñaque ni tiara
    que me sindiquen como tal.
    Ya ves: la sangre se me nota
    por todos los costados
    y los roces y las faltas.
    No hay amor propio
    en mi fantasía,
    ni voz, ni cuerpo, ni mar.


    *


    Todo fue mal después de vos
    porque no supe de mí
    y empecé a rasgar los lutos de otros,
    a repetir
    lo que decían los hombres
    sobre las mujeres.
    Y se me cansaron los pies
    de escuchar esa canción
    que habla del día y de mí.



    Mudas, de Flor Codagnone

    Por Gabo Baigorria 

    Mudas son las palabras o las mujeres. Mudas son las transformaciones, las metamorfosis, las alteraciones. Que también son mudas, pero de mudanza.

    Y mudas de sin voz, son también la evolución y la renovación. Que son mujer y son palabras.

    Mudas son todas y cada una de las palabras que, al decirse, tienden a enmudecer.

    La identidad también es muda, como los fantasmas, los trenes, los hombres, los besos, los cuerpos, el sexo y la sangre. Todos éstos, habitantes y vecinos de este precioso y delicado poemario de Flor Codagnone, que con una musicalidad que es seducción pura, impone una lectura corporal, lo que lo convierte en una experiencia francamente emocional.

    Lo que no se puede nombrar, Flor lo desmigaja de taquito, con la soltura de quien sabe exactamente lo que está diciendo. Con una identidad tan femenina que asusta, pero no ahuyenta. Todo lo contrario: hipnotiza. Se lee, sí o sí, de un tirón. Probablemente dos veces seguidas.

    Las caricias que no pueden mirarse;
    idiomas-melodía inventadas para que tengan voz;
    el cuerpo ajeno que es propio;
    el propio que es ajeno.

    Pero la más muda de las mudezas o mudanzas que habita este libro es la ausencia.

    Cómo nombrar las ausencias y, sobre todo, la más grande de las ausencias, que es el pasado.

    Solo es posible con poemas que se ponen en crisis a sí mismos y a su belleza.

    Palabras que aparecen solas entre los cuerpos que se evocan, que se tocan, que se miden, que se asumen, se repelen y se ausentan.
    Que aparecen con los gestos innombrables que son voz callada por no saber cómo decirse.

    Que aparecen con la música de las bocas cerradas y los besos no dados. La música, ese lenguaje que puede describir lo que no se puede nombrar.

    Para que lo que no se ve, por fin, sea poesía.




    DEL LIBRO Celo, Editorial Pánico el Pánico, 2014


    Voy a romperme
    como las flores, 
    a romperme, 
    y vendrá el tiempo, 
    vendrán los ojos. 
    No hay nada más 
    tristemente mío 
    que mi tristeza 
    ni nada más deseado 
    que mis deseos 
    ni nada más callado 
    que lo que digo. 


    *


    Me basta un beso precario
    para extender las alas
    y hacer mi arte:
    convertirme en grulla
    y volarte la cabeza o, desnuda,
    en la nieve, disparar el arma
    de tu sexo y enterrarme
    con palabras y después…
    hurgar la entrepierna
    de mi pensamiento
    y construir castillos
    con voces de otros.

    Hay quien dice que duelo.


    *


    Temo a mi boca,
    violentamente temo
    a la idea de mi boca,
    a la curvas bajo el vestido,
    a la idea de tus manos
    o a la mirada bajo el vestido,
    a las cosas que puedo
    si me dejo. Violentamente
    temo a mi boca, al sentido,
    a mis partes, a ser sola,
    a la idea de la idea de la idea
    cuando me desvisto.


    *


    No vas a entender nunca mis lugares,
    ni que los apropie y los quiera y los extrañe.

    No sabés de mis calles ni de mis cortadas
    ni de lo que sigue girando
    en la calesita de la infancia.

    No vas a entender esta tristeza
    que es mía y que duele un cuerpo
    recortado grave vacío conectado cosido.

    Ni mis usos del lenguaje, ni mis deseos,
    ni las pocas cosas de mí en las que creo.

    Hay santas herejías de las que adolezco.


    *


    Las palabras van a morir
    a la angustia
    y no hay signo
    que escape a ese paso.
    Estamos condenados
    a la música del adiós.


    *


    La sangre circula sola
    y la pregunta es “¿qué?”,
    la respuesta no importa
    ni lo que hayas escrito,
    dónde están tus papeles
    a qué huele mi carne.
    Acabaremos heridos
    de cualquier modo, el vino
    no me gusta. Por la noche
    hay palabras que sobran.


    *


    Ni jugar a la guerra podemos
    sin que la guerra nos habite,
    sin que nos mudemos uno
    a las palabras del otro
    y empecemos el festín antropológico.

    Hay tantas minas lindas y yo no,
    yo, en mi maldita resistencia,
    por los costados lucho,
    por los costados resisto.
    Sangro por el costado.

    Quizás no lo sepas,
    pero algo medieval
    tiñe esta pelea:
    (Hay voces hechiceras).

    Todo lo que dijiste
    –No cambiás. No podés.
    No cambiás. ¿No sufrís?–
    y todo lo que quiero.


    *


    Buscamos algo distinto.
    Una boca que bese a miel
    y que sepa a beso,
    un rincón al que correr
    para quedarnos quietos.

    Un cuerpo roto, rasgado,
    que quepa en mí
    y pueda encender el celo.

    Un agujero, el que nos salva siempre,
    y una letra divina, antigua,
    que no se pueda decir ni escuchar
    que no inscriba lo que significa.

    Busco un nombre fuera del padre,
    más allá del nombre, después de mí
    y de todos los varones.

    Un cuerpo de mujer,
    que es mío, nada más
    que mío, mujer
    tajada, escindida, imaginada,
    creada, sexuada, anudada.

    No es lo que quise creer,
    que hay demasiadas sombras en mí,
    un cuerpo tomado por lutos infinitos
    de palabras. No,
    en mí, algo estalla
    de vida.




    DEL LIBRO Resto, Modesto Rimba, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2016

    En este desierto insoportable
    de palabras. Te pienso, te espero
    a mitad de camino. Hagamos otoño
    cuando no haya con qué
    cubrirnos la piel
    del silencio.


    *


    Algo me devora,
    se alimenta de mí,
    me detiene, me abre
    en dos, me llena
    de lágrimas.

    ¿Qué es esto que dice
    "soy mujer"?

    Agua que va al agua.


    *


    Corrí hacia tu angustia
    tajeé la carne,
    me abrí en pedazos,
    arranqué mi cuerpo. Quise
    que no hubiese modo
    de hacer con el sexo.

    Poesía es más allá
    de la literatura
    (lo que no duele no pasa).


    *


    Sigo herida, castigada:
    volvés siempre
    a la geografía de mi memoria.


    *


    Voy a tener miedo.
    Te voy a pedir que me abraces.
    El vestido puede arrancarse.
    La piel, no.


    *


    Vomité tu nombre
    en un suspiro.

    Hay más cicatrices
    de las que temo.






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