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  • 12/04/16--07:20: EMILIO PEDRO GÓMEZ [19.685]

  • EMILIO PEDRO GÓMEZ

    Emilio Pedro Gómez nació en Astorga (León) a finales del 51. Su temprana opción por la docencia de las matemáticas le llevó a Zaragoza a los 17 años. A partir de la obtención de su licenciatura (1973), ha ejercido como profesor de secundaria por la tierras de Aragón . Como tal ha intervenido en diversas publicaciones educativas, que van del libro “¿Queréis la escuela?” (Colectivo del Martes) editado por Zero-Zyx en el 77, a “Bloqueos en los umbrales de la Resolución de Problemas” (1997), pasando por “Aportaciones desde la práctica educativa” (Aula Libre), en el que firma un original capítulo titulado “Poesía en Matemáticas”.

    Entre uno y otro libro, no ha cesado de colaborar en diversas revistas sindicales y pedagógicas: “Sigma”, “Al recreo”, “Aula libre”, “Suma”, “Libre pensamiento”, “Cuadernos de Pedagogía”…

    Su primer libro de poemas “Heridario”, publicado por Endymión, significó el alumbramiento de una poesía certeramente emocional, cuya edición se agotó pocos meses después de salir a la venta.

    En su segundo libro de poemas “Solamor” (Endymión), nos mostró una visión lírica de la vivencia amorosa, confirmando un avance en el proceso de maduración -en lo vital y en lo literario-del poeta.

    Su tercera entrega “Álbum de rotos” (Huerga y Fierro editores), recoge poemas a modo de instantáneas retrospectivas e introspectivas, configurando un amplio paisaje que añoranza y misterio, infancia y muerte, delimitan.

    Posteriormente obtuvo el premio “Isabel de Portugal” (Diputación de Zaragoza) por su poemario “La nieve horizontal de los vilanos”, en el que, a través de la blanca mirada de su madre, se adentra de puntillas en los parajes desolados de la demencia senil.

    “Me acuerdos” (Huerga y Fierro editores) es un libro que recupera setecientos instantes aparentemente banales, pero que al ser comunes para la gente cuya infancia y adolescencia transcurrió en las décadas del 50 y 60, configura –tal vez sin pretenderlo- un lírico paisaje de la educación sentimental de una generación.

    En “Sílabas blancas” (Lola Editorial), fiel a su expresivo manantial de emociones, retorna al misterio de su madre invadida de olvido.

    Su apuesta por la expresión breve e insinuadora, iniciada en “Me acuerdos” se encarna en la honda sencillez de su último libro: ”Haikus de la casa” (Editorial Eclipsados, 2010).

    Ha sido incluido en las antologías “Entonces, Ahora”, “Enseñar-Ensoñar”, “Desde aquí”, “Aldea poética III”, “20 poetas aragoneses expuestos” y “La luz escondida”. Así mismo ha publicado poemas y artículos en diversas revistas literarias como “Trébede”, “La nevera portátil”, “Papeles del martes”, “Laberintos”….



    Tras el crepúsculo amanezco
    a un ángel que pretende ser mi yo.
    Empeñado en cobrar la plenitud
    que el día en sus albores prometía
    hurga en su brasas con inecuaciones
    que implacable me invita a resolver:

    ¿Sospechas de ti mismo?

    ¿Huyes del radar solidario?

    ¿Qué ión del universo
    has dejado de amar
    cuál cosecha de luz sin recoger?

    ¿Has cumplido tus gramos de utopía
    de erotismo, de canto, de creación...?

    No me deja olvidar
    ¡cómo se lo agradezco!
    que al fondo de uno mismo se parte a ese lugar
    donde se funden las fronteras
    en conciencia común.




    Me acuerdo del olor a gasolina que desprendía el rito de poner en acción un chisquero.

    Me acuerdo de que la mano derecha de Franco, durante los sermones que nos echaba en Navidad, parecía trasplantada de un títere.

    Me acuerdo de los paquetes de “Ideales” y “Bisonte” que nunca me atreví a desprecintar.

    Me acuerdo de que el latín no era una lengua muerta. Se amontonaba en la liturgia, se sufría en las clases, se rezaba.

    Me acuerdo de una vibración verde aquella vez que miré a Imelda.

    Me acuerdo del reclamo penetrante del afilador. Animaba la calle su música, y el desnudo quehacer de su trabajo.

    Me acuerdo de las peleas con espigas verdes de trigo haciendo diana en los jerseys.

    Me acuerdo de la cansina tarea de quitarle las piedrecillas a una bolsa de lentejas.

    Me acuerdo de que cualquier torero que se preciara tenía su pasodoble y película particulares.

    Me acuerdo de que todo parecía preparado para encerrarnos a cal y canto en el catolicismo.

    Me acuerdo de los baches, como volcanes naturales del asfalto.

    Me acuerdo de las historietas de "Zipi y Zape". Los envidiaba. Sabían ser cobardes de una forma mucho más ingeniosa de cómo lo era yo.

    Me acuerdo de que las niñas eran ángeles de carne y miedo.

    Me acuerdo de que antes de recitar una poesía para Radio Popular de Astorga, tuve que hacer propaganda del “Chocolate Milagritos”.



    POETA ADENTRO

    Sumido en la belleza de las sílabas
    -inaccesibles confidencias interiores
    a la luz más oblicua del lenguaje-
    nunca sudó mi mano

    el sudor colectivo de otras manos,
    jamás nombré “exterminio”, “Sarajevo”, “tortura”.....

    ¿Es genocida mi silencio?
    ¿Acaso las víctimas
    no son mis acreedores?

    Si gané la palabra
    he perdido la voz.
    Ahora lo siento.






    TUVE AMANTES
    que confundían el amor
    con la pasta de dientes.
    Las hubo que albergaban
    fragmentos de cilicio
    o una mueca románica en el sexo.

    Mas conocí también
    la autoridad de un cuerpo hermoso
    independiente
    silencios de una piel tumultuosa.
    Amantes que sabían duplicar 
    la juventud
    y el sida
    (con alguna de hurañas apariencias
    rocé el Adán del paraíso).

    Pero tú estabas honda
    y siempre.






    Ascensión pirenaica
    MOCHILA AL HOMBRO
    remontas paso a paso
    la vertical audacia del sendero.
    Abandonas la sombra edificante
    de bojes y avellanos
    (lágrimas de sudor
    sin su cobijo).
    Funde su trasparencia
    el azul venoso del acónito,
    el vibrar del silencio en las campanas
    púrpuras-rosadas de la digital,
    la amarilla pupila de las nomeolvides.

    Dejas atrás las bayas rojas del serbal
    el acebo esplendente
    las alas protectoras del hayedo,
    y un sarrio parpadeante
    como el pasar la página de un libro.
    Despide el rododendro al pino negro
    a la herbosa pendiente la pedriza.
    El avanzar te asciende
    como un beso.
    Asoma la implacable
    nitidez de los vértices
    las formas más osadas en su abismo.

    Al alcanzar la cumbre
    atónito de cielo
    transparece de cuajo la alegría
    arrullando el supremo silencio 
    de la cresta.
    Sacias la sed de soledad
    bendices el esfuerzo
    (qué lejano el dolor
    y las muecas hurañas del camino)
    inauguras la piel de confidencias
    inéditas al viento....
    Lento de gozo arribas
    al poema imposible:
    el lenguaje más aéreo de la piedra.
    la escritura sin fondo de las águilas.....
    vuelas adentro
    accedes a tu propia lejanía.

    Y sabes que jamás fue tan íntima
    tan extensa ni plena, tan hermosa
    nunca fue tan eterna
    -roza la piel del tiempo-
    tu mirada.

    (las palabras en cursiva pertenecen a Leopoldo Panero)





    Para mi madre, vulnerada por el mal del alzheimer

    Los enfermos son pacíficos monstruos inocentes
    que saben recordar el porvenir.

    Carlos Marzal



    ÁLAMO BLANCO 
    en una celda.
    ¡Qué extraña la belleza
    tan densa
    de un cuerpo contraído!

    Puro estado de pétalo
    desnudos los surcos del alma.

    Transita de una mirada indescifrable
    réplica en el cristal
    de su honda sombra
    a unos ojos sobreiluminados.
    La luz desengañada de la luz.

    Salvo la desposesión
    nada posee.
    Sólo le quedan dos objetos preciosos 
    que ofrecer:
    sus besos (a veces ya no acierta
    le salen hacia adentro
    o se rompen sin llegar a tu mejilla)
    el virgen resplandor con que sonríe
    y –sin pretenderlo-
    te desarma.

    Es lo que queda de ella.
    Nada más.
    Un mínimo belén de
    gestos desvalidos.

    Me hago un harén 
    con sus miradas:
    un incendio de pájaros 
    perdidos
    a los que doy cobijo
    -le acaricio- en su cara.

    Cuando nadie me ve
    uso sus gestos:
    me estremece
    un pasado futuro
    a flor de aire.

    Investigo en su ausencia
    de nostalgia
    la raíz del perdón.

    Ahora que no estás
    nunca me faltas.

    Sucedes a través
    de lo desconocido:
    el átomo infinito
    la dulzura sin dueño.....

    Has dejado en mis manos
    un hueco de paloma
    que respira.




    Motivos de horizonte. Ed. Enkuadres, 2015



    La espuma de los sueños
    que escapa legañosa
    al subir la persiana

    los silencios prohibidos
    en las intrusas ondas de la radio

    el cuerpo sumergido en la bañera
    de la palabra “exilio”

    el translúcido vaho
    que en los espejos del azar
    deja tu ausencia

    la forma cóncava que irisa
    el duende de la luz…

    Todo lo que no está
    conspira a tientas
    su modo de volver.


    *


    PASOS COMUNICANTES

    Lo fecundo de la debilidad
    las bondades del miedo.

    Escuchar a distancia lo más íntimo

    desvelar en los labios
    la insurrección de un beso.


    Da a luz la soledad
    de quien sabe estar solo

    la erosión al restar
    talla la vida.


    *


               Cada día un poco menos             
    poder…                                    
    Pedro Provencio

    Este abedul tan joven
    ¿conseguirá escalar
    el cielo herido?

    La curva de la senda
    rompe el viento
    anidado en sus ramas. 

    “Huye
    antes de ser talado.”

    Cada árbol
    comienza a ser
    un disidente.     


    *


    Desierto de certezas soy más cierto
    ocupo menos luz
    más necesaria.

    Crece la plenitud
    en el libre paisaje de mi mano
    a otras manos.

    Lo que queda
    después de darlo todo
    es siempre más.


    *


    Sólo debiera
    acudir
    a los saciados.

    Si vivir es buscar
    perseguir un fulgor
    saber quién eres
    ¿será la muerte darse alcance?


    _



    El poema que escriben
    las huellas de las aves en la nieve
    se reitera
     tan nuevo
      e indistinto.
    Lo leo sin mirar
    lo miro sin leer
    como acaricio
      sin rozar
    el signo indescifrable de este día.



    _



    Quedo suspenso
      en su aura.

    Toda palabra es tacto
       divisorio
    con su dosis de vértigo

    dardo de impunidad
    al centro de uno mismo.


    _



    El silencio de un libro
      no es silencio,
    solo el falso letargo de la nieve
    en su deshielo oculto.

    Despertará a unos ojos
    con voluntad de réplica
    a todo lo que muere.

    No se hace el ver
    sino escuchando.

    El silencio del libro:
       pura espera.


    _


    Despejad las palabras.

    Como un puente
     o un río
    el idioma es de paso.

    Despejad las palabras.

    Hasta que todas clamen
    con sus patrias en blanco
    los huecos de su voz.



    **


    Edad tardía

    vibración de las pérdidas

    la memoria varada
    muy cerca de la fuga

    toboganes cruzados 
    al abismo

    instantes que no queman
    en el tiempo encendido de las sobras.



    *


    Una infancia de musgo
    que la oculta

    el mañana
        más breve cada vez…

    sólo poros a un grito de descarga.

    Si nos ha de salvar 
    lo que salvemos
    arda mi voz en el dolor del mundo

    contra el miedo

    por la metamorfosis
            ¿ imposible?
    en ala colectiva
       del poder.



    *


    Pasión vertiginosa
    cariño lento

    ahora el fruto
    como aroma el ayer.

    Indagar en el tiempo
    y su caja de ritmos

    descubrir claros
    en la desesperanza
    indicios, trasparencias …

    por si vuelven los sueños
    que no pudieron ser.





    .


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  • 12/04/16--23:52: RAFAEL YAMASATO [19.686]

  • RAFAEL YAMASATO

    Nació en Ferreñafe, Perú el día 6 de agosto de l945 y falleció el 27 de octubre de 1975, en el Ecuador.

    Poeta. Estudio Ciencias económicas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, no se sabe si terminó sus estudios. Obtuvo el Premio José María Arguedas del Concurso Nacional de Poesía (1973). Su identidad es un misterio, y para varios poetas y críticos literarios se trata de un seudónimo del escritor Hildebrando Pérez Grande. Publicó en poesía Estambre (1981).


    BIBLIOGRAFÍA 

    -YAMASATO, Rafael: Estambres.- Lima. Cuadernos del Hipocampo. Serie de las Primicias. Taller de Gráfica Leyton. 1981. 
    -DEXTRE, Max: Poetas representativos de Lambayeque. 1900 — 1989".- Lima. CONCYTEC pp. 106-109. 
    -REVISTA PUENTE: "Malicia Angelical de Yamasato". Artículo de Hildebrando Pérez. Lima, edición de Puente de diciembre 1980. N° 1. año 1 p.3. 
    -THORNDIKE, Guillermo: "Los lmperios del Sol". Una historia de Japoneses en el Perú. Lima, Editorial Brasa S.A. p. 18 ver "A manera de prólogo" de Juan José Vega. 
    -"EPIGRAMAS": En "Haravi", Lima. Año XII. N° 43, Mayo de 1975 (citado en prólogo "Estambre"). 206 


    UTOPIA NORTEÑA 
    SELECCIÓN DE POEMAS DE YAMASATO 
    SECCIÓN "ESTAMBRE" 


    FLOR DE LOTO 

    (A la manera de Ono No Komachi) 

    Tendida como un arco 
    iris, vuelves 
    a mis predios. Y 
    sin trabajo 
    te adaptas 
    a mi silvestre, 
    alocado ritmo. 



    LOS ABUELOS 

    Nuestros abuelos hablan del Fuyi 
                     como nosotros de ellos, 
    sin entusiasmo. Por eso toco tu mano, 
                     aliso tu pelo, beso 
    tu vientre desesperadamente. No vaya a ser 
    que mañana, 
    mucho antes de lo que imaginamos, 
    otros amantes 
    hablen de nosotros y del Fuyi 
    sin el menor entusiasmo. 




    LA NIEVE Y EL ESTAMBRE 

    Yo nunca he visto la nieve 
         que arde bajo la luna 
    en las comarcas más oscuras de la tierra. 
         Y si me preguntan 
    que flores he recogido en esta primavera 
         les —diría sin tristeza- que ninguna. 
    Yo nunca he visto la nieve 
         ni te he llevado flores 
    en esta primavera, 
         sin embargo cada tarde 
              cada noche 
    reconozco la sed interminable de su vellocino 
         y me convierto cada tarde 
              cada noche 
    en el estambre más rojo de la tierra. 




    HAIKU 

    Herida como estás 
    vuelas y vuelas: 
    son tus alas el olvido. 




    SECCIÓN EPIGRAMAS 

    II

    Si das un paso más tropezarás 
    con tu memoria. Y no digas 
    que estás ciega: bien que corrías 
    por bosques y avenidas 
    para llegar primero que la otra. 



    IV 

    Los bares más pobres de la tierra 
    poseen cicatrices que relampaguean 
    en las noches, dices 
    mientras dulcemente ocultas 
    la tuya con la sábana.



    IX 

    Hace un año que no te veo. Y me llegan noticias tuyas: 
    Escuchas a Joan Báez, la quena te apasiona. Blow Up 
    la has visto dos veces y subrepticiamente repartes 
    cuadernillos sindicales entre tus compañeros. 
    Lejos del mundanal, sólo Gardel: 
    bañandonos de luz y algo que no llega a ser 
    melancolía. 




    Más claro no canta un gallo: 
    gracias por los servicios prestados..




    EL ENIGMA YAMASATO 

    Por  Luís Rocca Torres 

    Del poeta Rafael Yamasato se conoce un libro de poemas titulado "Es- tambre", publicado el año 1981 en la ciudad de Lima. En dicha obra se presentan dos datos puntuales y concretos sobre el autor. 

    l) Nació en Ferreñafe el día 6 de agosto de l945; y 2) falleció el 27 de octubre de 1975, en el Ecuador. 

    Sobre la vida y obra del poeta se han difundido diversos artículos especializados. Uno de ellos fue publicado por el destacado literato Hildebrando Pérez en el primer número de la revista nisei "PUENTE", en diciembre de 1980 con el título de "Malicia Angelical de Yamasato". 

    Otro comentario importante apareció en una obra de Max Dextre titulado "Poetas Representativos de Lambayeque", del año 1989; en esta antología Rafael Yamasato, aparece al final en la página 106. En una reciente obra titulada “Los imperios del Sol", cuyo autor es el conocido escritor Guillermo Thorndike (1996218), también se menciona a Rafael Yamasato. Pero además de las publicaciones sobre Yamasato, existen diversidad de versiones orales sobre el poeta. La mayoría de los relatos presentan misterios y enigmas sobre el personaje. 

    En el departamento de Lambayeque se ha convertido en un personaje legendario. 



    El misterio de Rafael Yamasato, 
    por Diego Alonso Sánchez

    Vallejo & Co. reproduce esta estupenda investigación realizada por el poeta Diego Alonso Sánchez sobre el misterioso vate peruano Rafael Yamasato, de cuya identidad poco se sabe y muchos dudan de su real existencia. ¿Se trata de un seudónimo, un juego literario de varios poetas, un mito? Lo que no cabe duda, es que ahora es una leyenda en su ¿tierra natal? La primera versión de este artículo, que ha sido pertinentemente actualizado por su autor, fue publicada en la revista Kaikan, Nº 104, para los meses mayo-junio de 2016.


    Por: Diego Alonso Sánchez
    Crédito de la foto: (Izq.) Ed. Cuaderno del Hipocampo
    (der.) retrato de Yamasato por Alejandro Tamashiro


    El misterio de Rafael Yamasato*

    Cuando la Asociación Universitaria Nissei del Perú entregó el primer lugar del Concurso Nacional de Poesía, Premio José María Arguedas, de 1973, a Rafael Yamasato, no estimó que con este hecho daba origen a un enigma literario poco común en nuestro país: la duda frente a la existencia del poeta galardonado. Hasta el día de hoy, no pocos estudiosos y escritores apuntan que el referido escritor nikkei no es una persona real sino un heterónimo o el producto de un juego literario. Otros, en cambio, aseguran que lo conocieron personalmente y que lo estimaron, reconociendo en él a un verdadero iconoclasta. Contemos un poco su historia.


    El testimonio Pérez Grande

    Los pocos datos biográficos que se conocen del vate apuntan a que nació en Ferreñafe, Lambayeque, el 6 de agosto de 1945. La mayoría de estas noticias provienen de su libro Estambre (1981, Cuadernos del Hipocampo), en donde también se adjuntó una carta escrita por el poeta, con motivo de haber ganado el premio en 1973, en la que anuncia que no podrá asistir a la premiación por encontrarse muy enfermo. Otro dato que se conoce y aparece en el libro es que falleció el 27 de octubre de 1975, en una casa de reposo ubicada en Santo Domingo de los Colorados, Ecuador. Así mismo, en la revista HARAUI, número 43, de mayo de 1945, se consigna que fue estudiante de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En realidad, esta información es muy escueta para un personaje que transitó por las plazas públicas de nuestra literatura de un día para el otro.

    Entonces, examinemos los testimonios que aparecen en el libro ganador. La edición de 1981 tiene especial relevancia no solo por las cualidades líricas de los poemas o porque aparece la carta que escribiera el poeta disculpándose por no asistir a la premiación, sino porque también hay un breve texto titulado «Malicia angelical de Rafael Yamasato», en donde se narra con afecto algunos datos de los últimos días del autor y otras curiosidades relacionadas con su personalidad. Hildebrando Pérez Grande fue quien escribió esta nota, señalando que fue confeso amigo de Yamasato. Este testimonio es quizá el único texto conocido que discurre con familiaridad sobre el poeta nikkei, asunto que ha vinculado a su autor con diferentes historias de enigmas y conspiraciones literarias.

    En dicho testimonio se cuenta que la familia del poeta, luego de su muerte, permitió a Pérez Grande entrar en su habitación y revisar entre sus objetos personales, pero que un «silencio proverbial» hizo casi imposible obtener datos más exactos sobre el escritor nissei. Allí Hildebrando encontró poemas escritos a mano y otras pertenencias que vislumbran algo de la personalidad reservada de Yamasato: discos de Gardel y varios libros, como el Antiguo Testamento y el poemario Simple Canción, del poeta Juan Gonzalo Rose. Podría haber bastado este testimonio para confirmar la existencia del vate lambayecano, pero poco después aparecieron otras voces que pusieron en duda tal cosa, surgiendo en torno suyo varias incongruencias que alimentaron una  leyenda fantástica.

    Muchos escritores, como José Rosas Ribeyro y Gustavo Armijos, entre otros que no tratan el tema abiertamente, aseguran que Rafael Yamasato es un invento de Hildebrando Pérez, un juego literario que era, hasta cierto punto, común en los años 60. Varios heterónimos tenían apariciones fugaces, según cuentan, en distintas revistas de la época, como Hipócrita Lector o Caballo Rojo. Nombres como Diego López, Márgara Sáenz y Julio Masías resonaron entonces, como poetas que aparecieron y desaparecieron fantasmalmente de la escena local y que por eso fueron tildados de «invenciones» de distintos poetas consagrados, como Antonio Cisneros, Washington Delgado, Marco Martos y el mismo Hildebrando Pérez. Vale apuntar que estas aseveraciones no están acompañadas por ninguna prueba fehaciente que las esclarezca.

    La investigación Rocca

    Más allá del varieté de cafetín entre los escritores de los 60’s que se acusaban constantemente de inventar heterónimos, se puede tomar como una fuente muy documentada la investigación de Luis Rocca Torres (ex director del INC de Lambayeque), quien en 1996 presentó en Chiclayo, para el Congreso Internacional de Escritores, el ensayo «El enigma Yamasato», en donde afirma que no existe ninguna partida de nacimiento con el nombre del poeta, en Ferreñafe, en el año 1945. Incluso refiere también que entre los apellidos de los migrantes japoneses que residieron en la zona, durante esos años, no existe ningún Yamasato.

    Finalmente, el investigador cuenta que tampoco pudo encontrar ningún acta de fallecimiento o alguna lápida en el Cementerio General de Chiclayo, o en otros lugares de Lambayeque, que certifique la muerte o el entierro del vate en esas tierras.

    Luis Rocca es un estudioso muy reputado sobre la migración japonesa al Perú y el estilo de vida de los primeros japoneses en nuestras tierras. Mencionar su libro Los japoneses bajo el sol de Lambayeque (Universidad Pedro Ruiz Gallo, 1997) no es poca cosa, porque en sus más de 400 páginas abundan datos y referencias muy precisas sobre los nipones que llegaron a esa región. Bastaría decir que Rocca es quien esgrime con mayor autoridad, bajo la luz de su investigación, que Rafael Yamasato nunca existió y que, según concluye, el autor de Estambre debe ser el heterónimo de algún escritor.

    Pareciera que el único documento que podría refutar este estudio y verificar la existencia del poeta Yamasato es, precisamente, Estambre. Como es de entender, esto ha generado más suspicacias.



    Noriko, Estambre y Epigramas

    La primera edición de Estambre, que reúne casi toda la obra poética conocida de Yamasato, se estructura en tres partes donde, a simple lectura, se distinguen tres registros. En la primera sección, titulada «Noriko», nos encontramos con dos poemas que hacen gala de un lenguaje bastante coloquial y sensual. El primero de estos poemas hace referencia a una mujer, llamada Noriko, a quien se celebra con elevado erotismo. Noriko, como se puede entender, es un nombre de origen japonés. Aquí un fragmento del poema:

    Todo esto suena a vals,
                                             querida
    y eso somos:
                              un vals en 78 rpm.
    cuando hacemos el amor / hacemos
    el amor / el amor que se raya
    como un disco después de cada polvo,
    es decir, temiendo
    que mañana uno de los dos
    tire la esponja / ponja
    cuando vea que pierde el paso,
    mejor dicho, el compás, el tres
    por cuatro y con vueltita y todo
    de nuestras nobles cabalgatas sobre esta sucia,
    esplendorosa y tres veces coronada cama.



    Algunos estudiosos de la obra de Yamasato han subrayado que el desenfado erótico desplegado en este poema no se ajusta a lo esperado por un miembro de la colectividad nikkei, a quienes se distingue más por su discreto modo de amar. Este pudor, como característica social —comentan—, contrasta con lo explícito de los poemas de Rafael. Recordemos que todavía no se había establecido en nuestra literatura la figura del nissei y que el referente más cercano, que por esos años también empezaba a brillar, era José Watanabe (1945-2007), quien justamente fue jurado del concurso que premió a Yamasato (junto a Marco Martos y Víctor Mazzi) y que para entonces, en su primer libro Álbum de familia (Premio joven poeta del Perú, 1970), no mostraba dicha voluptuosidad.

    La segunda parte del poemario, y que da nombre al libro, se titula Estambre. Son nueve textos que muestran a un escritor que maneja distintos referentes de la cultura japonesa y, también, lecturas de autores clásicos nipones. Si bien el coloquialismo se mantiene como principal herramienta de trabajo lingüístico, en estos poemas también se hace presente un espíritu contemplativo muy orientalista, que despliega un juego lírico bastante afín al de José Watanabe. Incluso, en esta sección del poemario, aparece un texto que se titula «Imitación de Watanabe», que llama poderosamente la atención no solo por el homenaje a su contemporáneo, sino porque evidencia una exploración poética similar, cercana a la condición parabólica (y afín a la filosofía zen) que luego el poeta de Laredo usaría con mayor lucidez.

    Si bien Yamasato, en esta segunda parte, celebra a sus antepasados japoneses, también se da la libertad de reinventar estrategias poéticas oriundas del País del Sol Naciente. El primer texto de este conjunto se titula «Flor de loto» y se dice que es «a la manera de Ono no Komachi». Ono no Komachi (825-900) fue una poetisa japonesa del periodo Heian que destacó por sus versos plenos de amor, lo que la llevó a ser considerada entre los seis más altos referentes del tanka o waka, poemas de celebración cortesana del Japón medieval. El texto en cuestión reza así:

    Tendida como un arco
    iris, vuelves
    a mis predios. Y
    sin trabajo
    te adaptas
    a mi silvestre,
    alocado ritmo.



    Si bien el estilo de este breve poema tiene reminiscencias orientales, no cumple con ser formalmente un tanka, ni mucho menos un haiku. Incluso, la tensión lírica sobrepasa la esencia de la poesía japonesa de la que Ono no Komachi fue ejemplo y guía.

    La última parte del poemario se titula «Epigramas» y es un conjunto de nueve textos que, a diferencia de los anteriores segmentos, no presenta ninguna alusión cultural a Japón. Más bien, este último conjunto de poemas es un delicado homenaje al amor que podría empatar con una sensibilidad más popular, ligada a los valses y boleros criollos. Según dice Hildebrando Pérez en el texto que sirve de prólogo al libro, estos «Epigramas» fueron encontrados en la habitación del poeta, escritos a mano con «una letra pequeña, uniforme, con trazos más bien enérgicos, sobre unas páginas azul cobalto» y especula que fueron posteriores a la factura final de Estambre.

    Si bien la temática de todos los poemas del libro respeta la secuencia «amor-desamor», estos epigramas son más categóricos en mostrar la aflicción pasional. Aquí un ejemplo:


    III

    Mi saliva que ahora es tu quebranto,
    brilla en el monte más dulce de la noche.
    Ya quisieras trocar el frío que te envuelve
    por la dicha que perdiste por capricho.



    El repaso de estos poemas nos permite saber más sobre el imaginario creativo de Yamasato, porque responden a una mente muy original para la época, ya que el estilo mostrado en tan breve obra pertenece a una persona con una cultura amplia y refinada.



    Único retrato de Yamasato, dibujado por Alejandro Tamashiro, que acompañó la edición de 1981 de “Estambre”.


    ¿Caso cerrado?

    Rafael Yamasato seguirá siendo un personaje mítico para nuestra literatura, no solo por sus cualidades poéticas, sino por los abismos biográficos que presenta. Según el profesor Hildebrando Pérez, Rafael era muy cercano a los hermanos Enrique y Alejandro Tamashiro, destacados gestores culturales de la época, e incluso en la revista nissei Puente, que conducían, aparecen algunas notas sobre el vate lambayecano. Los hermanos Tamashiro ya no están entre nosotros, lo que echa más polvo sobre los pocos datos que tenemos.

    Se conoce un único retrato de Yamasato, dibujado por Alejandro Tamashiro, precisamente, y que acompañó la edición de 1981 de Estambre; sin embargo, no existe ninguna foto que pueda descubrirnos su rostro real.

    Incluso en el ciberespacio aparecen algunas notas y testimonios que hablan del caso, pero ninguna cursa algún dato adicional o una investigación puntillosa que brinde mayores noticias sobre el poeta Yamasato (la mayoría son acusaciones o desagravios para con Pérez Grande, sin mayores argumentos o pruebas).

    Bajo esta sombra, propicia para las leyendas, quizá sería correcto quedarnos solo con la poesía que aparece en Estambre, sin pretensiones de perito fiscal o detective. Estos poemas marcan el inicio de un camino muy importante que evidencia la influencia japonesa en la literatura peruana, y también son el cimiento de lo que podemos llamar el discurso nikkei en la poesía peruana, lo que le otorga, sea quien sea el autor, un valor superlativo:



    LOS ABUELOS 

    Nuestros abuelos hablan del Fuyi 
                     como nosotros de ellos, 
    sin entusiasmo. Por eso toco tu mano, 
                     aliso tu pelo, beso 
    tu vientre desesperadamente. No vaya a ser 
    que mañana, 
    mucho antes de lo que imaginamos, 
    otros amantes 
    hablen de nosotros y del Fuyi 
    sin el menor entusiasmo. 




    Hildebrando Pérez


    YAMASATO: "LA RESPUESTA ESTÁ FLOTANDO EN EL VIENTO"


    El revuelo que ha provocado el artículo sobre Rafael Yamasato ha motivado este comentario del poeta Hildebrando Pérez quien ha sido mencionado en el mismo. Publicamos su nota que tiene particular relevancia por cuanto es un protagonista central de esta historia.


    YAMASATO: "LA RESPUESTA ESTA FLOTANDO EN EL VIENTO"
    Por Hildebrando Pérez Grande

    Acabo de regresar de un viaje relámpago por mis paisajes interiores y me doy con la sorpresa de que, vía Vallejo & co. y esta vez con la autoría de un poeta que aprecio muchísimo como Diego Alonso Sánchez, nuevamente me halagan con la sospecha de que Rafael Yamasato, el autor de "Estambre", libro que obtuviera el premio de poesía "José María Arguedas" -creo que en 1973-,  es una suerte de heterónimo mío.

    Lo he dicho y lo repito: cuánto quisiera yo tener el intenso lirismo, el manejo del lenguaje ya no sé si decir del hotel o de la esquina tan sensual y tan vital, y ese leve back round nijon que subyace en la poética de Yamasato, tono que, por lo demás, lo distancia del quehacer fino de Watanabe. No está en mi dicción aquella maravilla sonora que dice "Es mi paso / que pasa con su peso entre puñales" ( Pozo de los deseos) o "Yo nunca he visto la nieve / que arde bajo la luna / en las comarcas más oscuras de la tierra" (La nieve y el estambre). En verdad, lo envidio. Qué manera de erotizar las palabras. Y no me explico por qué alguna editorial no se anima a editarlo nuevamente. Y sus epigramas, acaso algo parrianos o exterioristas al estilo de Cardenal, ahora que los releo constato que no han perdido ni  la frescura ni la irreverencia que les signó Yamasato, mi amigo, al parecer, inconfesable (como diría otro player de la poesía: Luis Hernández).

    Para aquellos que aún siguen investigando los supuestos vasos comunicantes o canales subterráneos entre Yamasato y yo, tan sólo les recordaré un verso de Bob Dylan, tan de moda hoy en día: "la respuesta está flotando en el viento".






    .


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  • 12/05/16--07:52: BILLY CHILDISH [19.687]

  • Billy Childish

    Steven John Hamper (1 de diciembre de 1959, Kent, Inglaterra) más conocido por su nombre artístico Billy Childish es un músico, autor, poeta, pintor, fotógrafo y productor musical constante.

    Historía

    Es un pintor, poeta, cantante y guitarrista proveniente de Chatham, en el condado de Kent, Inglaterra, Reino Unido.

    Se trata de un artista muy prolífico, con más de cien discos y de seiscientas canciones a su nombre. También ha publicado más de 40 libros de poemas, escrito tres novelas y ha pintado más de 250 cuadros.

    Billy Childish empezó como un poeta del punk en el Medway Art College en 1978, inmediatamente creó los Pop Rivets, en ocasiones escrito Pop Rivits (junto a Bruce Brand, Russell Wilkins and Russell Lax). Después lideró The Milkshakes, Thee Mighty Caesars, The Del Monas and Thee Headcoats, con su grupo paralelo Thee Headcoatees. En el año 2001 formó The Buff Medways, nombre que origina de Friends Of The Buff Medway Fancier's Association, una asociación de protección de un tipo de especie de pollo criada en los alrededores del lugar de origen de Billy. Tras la desaparición de The Buff Medways en septiembre de 2006 creó con los mismos componentes The Musicians of the British Empire.

    Es un constante defensor de la inmediatez, amateurismo y expresión emocional básica. Fundador del movimiento artístico del Stuckism junto a Charles Thomson, en parte como una reacción a lo que percibían como un excesivo énfasis en la sofisticación y teoría en el arte británico contemporáneo. Ha dejado el movimiento desde entonces. Cabe reseñar que Billy Childish fue compañero sentimental y artístico durante varios años de la destacada artista inglesa Tracey Emin, una de las figuras más importantes del antes nombrado arte británico contemporáneo.



    Billy Childish – En carne viva –  traducción. Santiago Juan Navarro.



    TODOS ELLOS

    Mi padre
    me hablaba del éxito
    mi madre hacía lo mismo
    pero no tan a menudo
    mi hermano habla
    del éxito
    con una patética expresión
    estampada en su rostro.

    Me hablaban del éxito en los colegios
    en el astillero
    en la fábrica
    en la escuela de arte
    en el manicomio

    los pintores
    los poetas
    los músicos
    los profesores
    los estibadores
    los locos
    los desempleados

    todos hablan del
    mismo dios
    y se ponen furiosos
    cuando apartas la mirada.


    poema 4 años tarde

    por qué la gente
    no se vuelve loca de remate
    por qué no hay más
    hambre e inundaciones
    por qué los coches no
    chocan entre sí
    y las praderas llueven
    del cielo

    los barcos deberían hundirse
    las puertas salirse de sus
    goznes
    las tazas y las jarras volcarse
    las patas desprenderse de las sillas
    las alas de las moscas
    las patas de los perros

    por qué más gente no
    comete asesinato-violación e
    infelicidad
    y luego salta por
    ventanas envueltas en llamas

    cómo puedes
    abandonarme sin más
    y que afuera
    el cielo no quiera llover



    niña de 5 años en el autobús

    niña       ¿cuál es la tumba del abuelito?
    madre    no lo sé
    n            ¿esa o aquella?
    m           no lo sé     no tengo ni idea
    n            ¿aquella de ahí?
    m           la verdad es que no sé cuál es
                  su tumba
    n            todos se mueren
    m           sí   al final todos lo hacen pero…
    n            mira  la gente muere
                  por todo el país
    m           no hay ninguna necesidad de alegrarse
                  por ello
    n            pero me gusta hablar de eso –
                  aquella tiene flores
                  y esa otra tiene un gran pájaro negro
    m           probablemente aún piense en
                  ti aunque esté muerto



    se sientan y mueren

    hay personas
    en esta ciudad
    y en todas las ciudades
    10 cada día que deciden
    poner fin a sus vidas sentadas
    en
    coches con el tubo de escape
    conectado a la ventanilla
    mediante un trozo de manguera
    y
    se sientan
    y
    mueren
    y yo no sé si el motor acaba por pararse
    o qué cara tienen
    por la mañana

    pero
    hay otras personas
    en esta ciudad
    y en todas las ciudades
    que ganan dinero
    llenan sus depósitos de gasolina
    empujan carros de compra cargados de comida
    describiendo pequeños círculos alrededor de
    habitaciones
    sin ventanas

    y si les preguntas
    te dirán
    que no pasa nada


    la bestia noble

    sé que escribir esto
    no significa nada
    ni cambia nada
    la poesía la escriben imbéciles
    para consumo de imbéciles
    en el mejor de los casos es imperfecta y un poco
    ingeniosa
    y en el peor un pretencioso
    juego de palabras
    pero tampoco
    echar medio paquete de azúcar
    en una taza de café con leche
    aguado y comer un montón de
    patatas fritas recalentadas con media
    botella de ketchup es ninguna proeza
    espiritual
    ni lo es
    cortar el césped o preocuparse acerca de
    la gente equivocada fumando los
    cigarrillos equivocados en el lugar equivocado
    o la subida de la bolsa
    o la bajada de la bolsa
    o la bolsa yéndose a tomar
    por el culo
    o hacer la rutinaria compra semanal
    o los cohes nuevos
    o las lavadoras
    o esas manchas invisibles
    o clavarle un boli en la oreja izquierda
    a un viejo de 63 años
    o vender inmuebles
    o aparatos de alta fidelidad
    o enjaular animales o seres humanos
    o vaciar la basura de otros
    o certificar que están locos
    y llenar sus brazos con detergente
    o vender desodorantes vaginales
    o mondadientes
    o lavar coches
    o cazar perros
    o asfixiarlos con gas

    nadie puede convencerme
    de que ninguna de estas cosas esté
    revestida precisamente de la menor
    nobleza o dignidad



    mi problema es
    que me enamoro
    de chicas en los super-
    mercados…
    en las colas de los autobuses…

    mi triste cara
    blanca…
    mis grandes manos
    blancas…
    la luz septentrional…
    azul…
    gris…

    las escolares
    suben al vehículo…

    las piernas de una muchacha bailan…
    una pantorrilla sobre el peldaño
    ahí tienes
    la poesía…
    ¿y en las bibliotecas?
    ¿nuestras magníficas
    sedes del conocimiento?
    no creo…

      

    De Poems of Laugther & Violence

    POEMAS DE RISA Y VIOLENCIA

    Pese a llevar ya dos décadas siendo uno de los más activos y prolíficos creadores de Gran Bretaña, en campos como la música, la pintura y el grabado o la poesía, Billy Childish no es conocido sino en círculos alternativos, y aún en ellos más por su faceta de músico de rock que por las restantes. No es de extrañar que esto sea así, si tenemos en cuenta que Billy ha sido el principal componente de bandas tan renombradas en la escena del garage como los Milkshakes, Mighty Caesars o los Headcoats, y que ha grabado más de 80 LPs. Pero su obra poética es también abundante: más de 30 publicaciones desde 1981, y a ella queremos prestarle atención ofreciendo una pequeña selección de algunos de sus poemas, tomados de la antología «Poems of Laughter & Violence», que abarca los años 1981 a 1986. Precisamente a poemas de esta década (de 1984 a 1988) se dedica también «En carne viva», el único libro de Childish traducido al castellano (y a cualquier otro idioma), publicado en 1989 por Stultifera Navis, y hoy día del todo inencontrable.

    Billy nació en 1959 en Chatham (Kent, sur de Inglaterra), y tras dejar la escuela a los 16 años, pasó por cursos de albañilería, la Escuela de Arte, varios empleos precarios, y el paro. La eclosión del punk en 1977 le impulsó a entrar en el mundo de la música, y no ha parado en su actividad creativa desde entonces, siempre fiel a la ética del «hazlo tú mismo». Durante muchos años publicó sus libros en su propia editorial, Hangman Books (Los libros del verdugo), y autoeditó también muchos de los discos de sus grupos, que han aparecido también en diversos sellos independientes.

    La poesía de Childish es dura, desencantada ante la vida y el género humano, sobria, lacónica, cortante. No carece sin embargo de un cierto humor, de una cualidad juguetona que se ve tal vez acentuada por el hecho de que es disléxico y no lo disimula, con lo que la peculiar ortografía que tiene su escritura en inglés da lugar a asociaciones de palabras e ideas sorprendentes y a veces casi surrealistas. La familia, el aburrimiento, el alcohol, el sexo, la falta de sentido de la vida, la muerte son temas frecuentes. Ecos de autores como Jack London o, sobre todo, Louis-Ferdinand Céline se dejan oir en sus palabras de desencanto, aunque él mismo se declare analfabeto e inculto. Una voz, en definitiva, salida de las tripas, del sufrimiento, pero que es capaz de encontrar en ellos algún rastro de belleza que de sentido a todo lo demás.

    (Selección, traducción e introducción: CBM)
    http://www.nodo50.org/ekintza/spip.php?article181




    monjes sin dios

    caminamos solos
    por tanto pensamos
    solos
    egoístas
    aterrados
    sólo nos aferramos 
    unos a otros 
    por miedo y
    desesperación
    no conociendo nuestras
    propias mentes
    desesperadamente buscamos
    a otros
    suspirando por
    la aprobación
    discutimos por
    placer

    gastamos nuestro tiempo
    como monedas
    hasta que llegamos a descansar
    en ese hundido
    valle



    culpable 

    lo admito
    lo admito todo
    estos pequeños poemas
    tristes
    y
    admito que no
    todos son ciertos
    y que los inteligentes
    no son realmente
    tan inteligentes
    ni tampoco tan inteligentes
    y
    me preocupo por ellos
    quiero decir que me preocupo
    por todo ello
    como una vieja
    hablando del precio
    de la espuma del jabón
    me preocupo por
    mi cuerpo
    mi salud
    mis manos
    mis ojos
    mi polla
    mis pies
    todo ello

    me preocupo por
    todos estos
    pequeños poemas tristes


    partir esta vida en pedazos

    un hombre debería tallar poemas
    como corta madera
    y partir esta vida en pedazos

    debería buscar la verdad
    y romper la verdad
    y partir esta vida en pedazos

    un hombre debería contarle a
    su propio corazón
    su historia 
    su vida
    y partirse en pedazos
    hasta que no quede nada

    la vida está llena de pequeñas victorias
    muchas traiciones y derrota final
    el hombre debe aprender a soportar toda clase
    de terribles golpes

    debería cortar madera
    como bebe
    debeía beber
    como folla
    y debería follar
    como ama

    si encontrase el amor
    debería 
    partirla a ella en pedazos
    también



    la belleza terrible

    todo el mundo es egoísta
    todo el mundo es racista
    y todo el mundo tiene 2 caras
    dejemos eso bien claro
    para empezar
    entonces podemos empezar a hablar
    acerca de qué es bello
    y quién está escribiendo los 
    mejores versos
    las bellas artes 
    la poesía y el
    bla
    bla
    bla

    lo que no necesitamos
    es que los poetas nos reafirmen
    con su suave jabón
    que nos sorprendan con su
    precioso estilo

    sólo necesitas mirar
    por la ventana
    caminar por las calles
    para saber que la naturaleza es a la vez
    terrible y bella
    y que el hombre es la más
    singularmente fea de todas
    las criaturas




    los creyentes

    los creyentes creen
    creen en 
    los policías
    el poder de las radios
    los coches nuevos
    las hipotecas
    la escritura 
    la pintura
    (sé que a veces algo
    ocurre)
    los creyentes creen en
    dios - o la ausencia de él

    mi padre cree en
    la familia real
    y en abrillantar las almas de sus
    zapatos

    los creyentes creen
    creen en los dientes rectos y limpios
    creen en 
    las mujeres
    y
    el dinero
    y en las alfombras a medida

    los creyentes creen
    creen en 
    los trabajos de día la seguridad
    y los ratones de chocolate

    creo
    creo en la 
    completa ausencia de todo




    poesía y madera

    habrá un tiempo en que
    no estés aquí para leer esto
    habrá un tiempo en que esta
    tierra explote para volver al
    gas a partir del cual se formó

    habrá un tiempo
    años y años de incontables 
    segundos
    este mundo ha vivido sin
    nosotros antes y vivirá
    sin nosotros de nuevo
    esto es tan seguro y
    tan importante como la muerte de una
    babosa

    habrá un tiempo
    lo sé
    cuando no habrá estas
    mujeres que he acumulado
    haciendo cola para ser folladas
    habrá años secos
    largos años secos

    nosotros antes y vivirá
    sin nosotros de nuevo
    esto es tan seguro y
    tan importante como la muerte de una
    babosa

    habrá un tiempo
    lo sé
    cuando no habrá estas
    mujeres que he acumulado
    haciendo cola para ser folladas
    habrá años secos
    largos años secos y una muerte
    que sólo puedo conjeturar

    habrá un tiempo en el que no 
    estaré conduciendo a través de esta noche
    sobre una bicicleta sin luces
    sin aire en las ruedas
    borracho de
    sidra y grosella
    guines
    wisky 
    y
    ron
    con una bolsa
    llena de bloques de madera representando
    una vida




    the strangest thing
    today dolli isn't hard and arrogant
    she isn't puffed up and bitter
    i can hear tiredness and a tremour
    in her voice

    she wants to know
    if she can
    come and visit me
    things aren't working out between her and her
    new boyfriend

    -ive been in margate
    visiting my mum
    it reminds me of when we were together
    you were the first great love
    of my life
    now theres M
    youre the same in lots of ways
    hes fucking these stupid little art sluts
    theyre fucking nobodys!
    i tell him
    theyre fucking
    nothing compared to me!
    but he still does it
    i need to talk to you
    if it tell my friends in
    london
    that I want to kill myself
    theyre not interested
    they don't want to know about that part of me
    its really doing my fucking head in!
    you know
    my mum said the strangest thing to me last night
    she said that it doesn't matter if things don't work out
    between me and M
    because you can get back together again with billy
    i said -
    but mum what about kyra? He's still with kyra mum
    and she said that that dint matter
    we arrange a tiome to meet and I replace the receiver

    no
    this girl isn't hard and arrogant
    she is lost and alone
    and somehow
    i wish I could have been kinder to her



    *


    a terrible thing
    when keerah was 22
    she found that she was 12 weeks pregnant
    she looked at me with fear in her eyes
    -what shall I do?
    -She asked me
    -- its up to you I said
    -ile support you in whatever dessision you make

    I looked out of the garden window
    i thought I was being so holy
    so decent
    so understanding
    but I didn't stop to look inside
    and to treat her with enough respect
    to make the demands of what I wanted

    i was to bissy being (understanding?)
    in truth I was too young
    too drunk
    and too tied into my own dream
    of hell
    to know my own heart

    i failed myself
    i failed keerah
    and I faild our unborn child
    who I kiss now
    with this poem



    *


    i am the strange hero of hunger
    my girlfriend lives
    on the other side of the world
    and
    has
    started 
    reading
    crime and punishment
    by fydor dostoyevski

    do you recognise the main characicter?
    i ask her excitedly
    -doesn't he remind you of me?

    -ive only just begun
    she ansewers
    whats his name?

    -rodya
    but all the characters 
    have about 3 different names
    i always get confused
    and
    cant tell who is who
    because im dislexic and don't make sounds for the names
    but rodya is for short
    and
    his sister is called dunya
    isn't dunya a butiful name?
    if little huddie had been born a girl
    we would of named her
    Dunya
    when I talk of the buti
    of girls names
    or the strange bravery
    of artists
    or see
    the lite change
    over sea
    and sky
    every second impossible showers of
    gold
    turning to terrible hues of purple
    and 
    black
    and
    my
    hart rate quickens
    because
    i am amongst
    my
    own
    people

    i am
    the hero of all my favourite novels
    i live in them
    and they
    live in me
    i am Arturo bandini
    on angels flight
    swearing at a butiful dark haired girl
    in tattered shoes
    i am rodya
    guilty of a terrible and senceless murder
    on the streets of st peterersburg
    i am the strange hero of hunger
    starving to spite myself in christiana
    i am johan nagel
    tormentor of the midget
    and suiside
    i am ishmail
    knocker off of tall hats
    i am every novelist
    and 
    every character ever dreamed
    i am everyone of my favorite artists
    and
    i feel myself not one jot less
    but equell to all of them
    Turner
    Munch
    Holbine
    and
    Hokusi

    naturally I have no heros
    i am my heros
    i am my brothers
    and sisters
    i feel myself joined by the soul
    with all buti
    my hart sings with every brave endevor
    with the strange wings of impossible butterflys
    with every rock that breaths life into the world

    i stand shoulder to shoulder with 
    all denouncers of meaness
    i honour spirit and faith
    and I uphold the glorious amiture
    i am in love with desperate men
    with desperate hands
    walking in 2nd hand shoes
    serching for god
    and
    hearing god
    and hating god
    i am a desperate man buckled with fear
    i am a desperate man who demands to be listend to
    who demands to connect
    i am a desperate man who denounces the dullness of
    money
    and status
    i am a desperate man will not bow down to acolayed or
    success
    i am a desperate man who loves the simplicity of painting
    and hates gallarys and white walls and the dealers in art
    who loves unreasonableness
    and hot headedness
    who loves contradiction
    hates publishing houses
    and
    also I am Vincent van gogh
    hiroshige
    and every living breathing artist
    who dares to draw god
    on this planet







    .


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  • 12/05/16--09:15: DAN BELLM [19.688]

  • DAN BELLM 

    (1952)
    Poeta, editor y traductor que reside en Berkeley, California, EE.UU.

    -Practice. San Francisco: Sixteen Rivers Press, 2008.
    -Buried Treasure. Cleveland State University Poetry Center. Cleveland: Cleveland State University, 1999.
    -One Hand on the Wheel. The California Poetry Series. Berkeley: Roundhouse Press, 1999.
    -Terrain. With Molly Fisk and Forrest Hamer. New California Voices Series. Book 2. Orinda: Hip Pocket Press, 1998.



    Morning, Beijing

    Arena del desierto del norte
    Y finos granos de carbón en nuestros ojos;

    Dejan una delgada capa
    Sobre los caminos y los puestos de mercado.

    Negra y dorada lluvia de la prosperidad:
    La llevamos en nuestros pulmones.

    En el límite del pequeño parque,
    Los Minás colgados desde ramas bajas en estrechas jaulas

    Se encuentran privados de cantar.
    Tomo un giro en el camino para buscar un refugio,

    Paso por encima de un umbral de la misma forma que uno ahuyenta
    A un inquieto fantasma. No hay pájaro alguno

    En el cielo.
    Ni siquiera en el jardín del Emperador.

    Las casas y los autos de los banqueros y jefes políticos,
    Están cubiertos de este polvo.




    Morning, Beijing

    Desert sand from the north
    And fine coal-grit blow into our eyes;

    They leave a fine layer
    Over the market stalls and walks.

    Gold-black rain of prosperity:
    We take it into our lungs.

    At the edge of the little park,
    The mynahs hung in tight cages from low branches

    Refrain from song.
    I take a turn in the path to find shelter,

    Step over a threshold the way one wards off
    An unquiet ghost. No birds at all

    In the upper air.
    Even the Emperor’s garden,

    The houses and cars of the bankers and party bosses,
    Are covered in this dust.

    Extraído de Dan BELLM, “Morning, Beijing” in Friends of the Ballona Wetlands, Los Angeles. Traducción de Juan Arabia, 2016. 





    Foto: Yoel Kahn
     
    Dan Bellm is a writer, editor, and translator living in Berkeley, California. He has published three books of poetry, most recently Practice (Sixteen Rivers Press), winner of a 2009 California Book Award and named one of the Top Ten Poetry Books of 2008 by the Virginia Quarterly Review. He is also co-editor of the newly released anthology from Sixteen Rivers Press, The Place That Inhabits Us: Poems of the San Francisco Bay Watershed (2010). He has been awarded fellowships from the National Endowment for the Arts and the California Arts Council, and poetry residencies at Yaddo and Dorset Colony House.
    Dan’s first book of poems, One Hand on the Wheel, launched the California Poetry Series from Roundhouse Press; his second, Buried Treasure, won the Poetry Society of America’s Alice Fay DiCastagnola Award and the Cleveland State University Poetry Center Prize. Terrain, a collaboration with poets MollyFisk and Forrest Hamer, was published by Hip Pocket Press.

    His poems have appeared in such journals and anthologies as Poetry, Ploughshares, The Threepenny Review, Best American Spiritual Writing, Word of Mouth: An Anthology of Gay American Poetry, Beyond Forgetting: Poetry and Prose About Alzheimer’s Disease, Bearing the Mystery: Twenty Years of Image, and Feathers from the Angel’s Wing: Poems Inspired by the Paintings of Piero della Francesca.

    Dan is also a widely published translator of poetry and fiction from Spanish and French, including Sun on the Ceiling (Au soleil du plafond) by Pierre Reverdy (The American Poetry Review, July/August 2009), and Angel’s Kite (La estrella de Angel), by Alberto Blanco (Children’s Book Press, 1994). His translation of Laura Gallego García’s novel, The Legend of the Wandering King (La leyenda del Rey Errante) (Arthur A. Levine/Scholastic, Inc., 2005) made the American Library Association’s Notable Books for Children list and the School Library Journal’s Outstanding International Books list for 2006. Other translations of poetry and fiction have appeared in Reverdy (New York Review Books/NYRB Poets, 2013),  The Ecco Anthology of International Poetry (HarperCollins, 2010), Clamor of Innocence: Stories from Central America (City Lights), Out of the Mirrored Garden: New Fiction by Latin American Women (Anchor Books), and such journals as Circumference, the Kenyon Review, Nimrod International Journal, Poetry International Poetry Northwest, Two Lines, and The Village Voice. He is also a consultant on Spanish-language books for children and youth for Scholastic, Inc.

    Dan is available for poetry readings, teaching, and poetry manuscript consultation and critique. He currently teaches The Art of Translation for the Antioch University Los Angeles M.F.A. in Creative Writing Program. For more information, view the Teaching and Readings page.

    Dan also works as a freelance writer and editor, with over 20 years of experience in the fields of early childhood education and social services, and is available for a variety of writing and editorial services. For more information, view the Writing and Editing page.

    Psalm (Mikveh)

    does a person     a soul in
    a body     ever become
    new     can this be     like in the
    infinite small hour of an
    evening in which there is no
    line between the day and night

    yet we discern a crossing
    over     impossible to
    say just when     and it’s done     I
    enter the water that springs
    from a cleft in the rock     here

    between myself and you not
    even the distance of the
    name I wore on my right hand

    and as for my eyes     what was
    visible through a glass I
    remove to see     do you then
    all near to my narrow place
    hear me     should I call out     and
    answer from the wide expanse
    motion of spirit and breath

    voice over the face of the

    soundless water     saying I
    am who I will be     can I
    rise up reborn     will you reach
    across the fearful twilight
    hour to me     reaching for you




    Counting

    What
    if I
    this moment
    were only prayer,
    not a thought or word
    of one, nor even an
    intention; sunlight on grass,
    nothing of itself but what it
    shows, or a bird that has called out, filled
    with purest hearing; well, I have the prayers
    in the book, and once again I have lost my
    place, dreaming even past the prayer that calls on me
    to listen up; must I start it all over, and where
    would I begin; how far into the past would I unwind,
    how far would a self have to cast itself out before it flew
    beyond its reaches, to live, instead of being only lived in;
    oh it’s like asking to stop breathing; in the time I’ve spent worrying
    the sun turned all to shadow, it began to rain, the scent of the mown grass
    lifted into the trees, and now the light and shade have returned to their places
    a little further on, in accordance with the number of moments that have passed.
    Rabbi Hiyyah, called the Great, once said, I have never in my life prayed with intention.
    One time I tried to intend, but only wondered in my heart whether I would be received
    before the king, or sent into exile. How was I to know? This, of course, started the other
    rabbis talking; Rabbi Samuel admitted, with a shrug, I have been counting chickens; Rabbi
    Bun the son of Hiyyah said, I have been counting the layers of stone in the wall, and his eyes lit up
    with this woeful confession; Rabbi Mattaniah sighed, since there is always one who feels responsible
    for the prayers of all the rest, Then let there be blessings on our heads, for I have noticed that whenever we come
    to the last of the benedictions, at which we are commanded to bow down, our heads are bowed of their own accord.
    But look, I must have nodded off again, enumerating, losing track of what I meant to praise, drool on my shirt, or
    else have had a dream, with none to interpret it; will You not look away from me awhile, as Job cried out, and let me be,
    whilst I swallow my own spit? The rain has started falling again, even in the path of the sun, as if there’s no reason to
    decide which will be first or last, and a great round of song is circling among the uppermost branches of the spruces. Return to
    me, O God, and I’ll return, letting the day begin again even if it’s halfway gone, extolling the One who removes the sleep from
    my eyes, the slumber from my eyelids, and gives the rooster discernment to tell day from night; let me count the threads of You that I might tug at,
    complicated by being many, simple by being one, and if not to arrive at wanting nothing, which is another desire, then to
    yearn for what is given, including the dust and the ash, and the last moment You have counted up for me, wherefore I clap my hand unto my mouth.




    de Practice Paperback – March 1, 2008
    by Dan Bellm 

    Jacob's Ladder 

    The young man and woman waiting for the trolley 
    turn, and spy me treading the Stairmaster 
    two flights up, and exchange a smile, or really
    a smirk, at the man who's climbing nowhere, faster 
    and faster as the machine demands, death 
    written on his face, and vanity, and folly.

    I remember their effortless scorn—ideally 
    proportioned as their bodies, gone in a breath—
    both of them indestructible, both of them smoking—
    but do not admire it, and they want to be admired. 
    I myself was deathless; now, provoking-
    ly, I'm fifty-seven, flabby, easily tired

    yet easily grateful, burning calories like prayers 
    to heaven, climbing the unending stairs.

                                            Vayetze, GENESIS 28:10-32:3



    Practice

    Every seventh year you shall practice remission of debts.
    Deuteronomy 15:1

    How simple it ought to be, to practice compassion
    on someone gone, even love him, long as he’s not
    right there in front of me, for I turned to address him,
    as I do, and saw that no one’s lived in that spot
    for quite some time. O turner-away of prayer—
    not much of a God, but he was never meant to be.
    For the seventh time I light him a candle; an entire
    evening and morning it burns; not a light to see
    by, more a reminder of light, a remainder, in a glass
    with a prayer on the label and a bar code from the store.
    How can he go on? He can’t. Then let him pass
    away; he gave what light he could. What more
    will I claim, what debt of grace he doesn’t owe?
    If I forgive him, he is free to go.

    Re’eh, Deuteronomy 11:16–16:17





    First evening prayer

    It is possible
    even in the darkness—

    no, it is
    more possible—

    that is when your messenger
    comes to me,

    who has walked unappearing beside me
    like starlight in the day,

    angel that lives in the dust
    of the earth, and knows

    the distance of time, and the terrible
    space between one human

    and another,
    that can hardly be crossed—

    in the dark the messenger
    cries, lift

    your eyes up—
    what I am dreaming I am seeing,

    it is coming to be—
    and climbs a coil, a rope,

    a spinning ladder
    that is the way

    into day
    in the night,

    a place of God I didn’t know,
    here at the foot of it,

    the root of the tree,
    not for me to ascend

    but to pray to you in the  dark,
    that you have brought down

    the infinite to me
    when my head lay on a stone,

    one earth wheeling
    among the millions of your stars.

    Vayetze, Genesis 28:10–32:3







    -








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    Michael Symmons Roberts 

    (Preston, Lancashire, 1963) es un poeta británico y profesor de poesía en la Universidad Metropolitana de Manchester.

    Publicó más de seis libros de poesía, todos con Cape (Random House), y obtuvo los siguientes premios: Foward Prize, Costa Book Award y Whitbread Prize of Poetry. Además, fue preseleccionado para el T. S. Eliot Prize, Griffin Prize y Ondaatje Prize. 



    Symmons Roberts, Michael (2013) Drysalter. London: Cape Poetry. Traducción de ©Carlos Llaza, 2016



    ABRID NUESTROS LABIOS

    Porque hay una palabra que no debemos decir,
    la oímos en todas partes.

    El perro solo en el patio frío la canta.
    Teléfonos sin contestar en casas bajo llave

    están desesperados por proferirla, locutores
    de intercambio de divisas la respiran

    entre el yen y el dólar. Como otros tan
    afligidos yo voy y vengo sobre las tablas

    desnudas de mi cuarto y escucho la voz
    en mi cabeza entonarla como letanía.

    Parte de mí tiene la tentación de largarla
    ya que nadie va a escucharme, además aliviaría

    un peso de mi lengua, pero cuando abro
    la ventana el mundo irrumpe presuroso:

    luna-lujuria, humo-de-olmo, sirenas, todo.



    AZOTADOS

    Los enemigos: nos disgusta el corte
    de sus trajes, de hecho, la tela misma
    —lino grueso como lona, blanco,
    pero rugoso como naranja—
    con adornos de acero y cuero raspado.

    Nos disgustan sus chistes,
    oclusivas labiales, su café tan
    dulce y caliente. Nos disgusta
    lo que se hospeda en los hilos de sus botas,
    y la lengua áspera de sus correas.

    Los enemigos: nos disgusta el corte
    de sus noches, la forma en que miran
    con alcohol fuerte las montañas cinceladas,
    en resistencia contra el cielo.
    Mientras nuestros aliados duermen.



    ANIMAL DE LUZ

    Aquel instante, en el Hotel Splendide, cuando
    jalaste el cordón para dejar que el ventanal
    te ayude a buscar los aretes, abotonarte el vestido,
    liberaste en el cuarto un animal de luz,
    un filamento fino, tan veloz que no lo viste.

    Un guiño a destiempo y yo también lo perdí.
    Sé que vino a inspeccionar y revelarnos
    lo que mantuvimos a oscuras, el puño herido
    del corazón, el arte rupestre en sus paredes internas
    registro de las bestias que nos hacen cazadores, presas.

    Como una angula se deslizó bajo mi piel, desvalijó
    los recovecos de mis pulmones. Tosí, pero no,
    no me dejaba. A varios mundos de éste,
    un perro espera en un salón frío, encuentra el único
    recuadro soleado en los azulejos, y en él duerme.



    OPEN THOU OUR LIPS

    Because there is a word we must not say,
    of course we hear it everywhere.

    The dog left in a cold yard sings it.
    Unanswered phones in locked houses

    are desperate to utter it, newsreaders
    with currency updates breathe it

    between yen and dollar. Like many so
    afflicted I pace the bare boards

    of my room and listen to the voice
    inside my skull intone it as a litany.

    A bit of me is tempted to come out with it,
    since none would hear and it would be

    a weight off my tongue, but when I open
    my window the world rushes in:

    moon-lust, elm-smoke, sirens, everything.



    SMITTEN

    Our enemies: we do not like the cut
    of their suits, in fact, their very fabric
    —linen thick as sail-cloth, white,
    but pock-marked as an orange—
    accessorised with steel and scuffed leather.

    We do not like their taste in jokes,
    their labial plosives, their coffee too
    sweet and too hot. We do not like
    what is lodged in the threads of their boots,
    nor the rough tongue of their belts.

    Our enemies: we do not like the cut
    of their nights, the way they look out
    over strong drinks at the chiselled mountains,
    holding their line against the sky.
    And all while our friends are asleep.



    ANIMAL OF LIGHT

    That instant, in the Hotel Splendide, when you
    pulled the cord to let the high window
    help you find your earrings, button up your dress,
    you loosed into our room an animal of light,
    a filament so fine and quick you never saw it.

    One blink, ill-timed, and I had lost it too.
    I know it came to search us, and to show
    us what we kept unlit, the bruised fist
    of the heart, its inner walls a cave-art
    record of the beasts that make us hunter, hunted.

    Elver-slim it slid beneath my skin, rifled through
    the pockets of my lungs. I coughed, but no,
    it would not let me be. Worlds away from this,
    a dog waits in a cold hall, finds the one bright
    square of sun on tiles, and sleeps in it.












    .

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  • 12/05/16--10:03: JANE DRAYCOTT [19.690]

  • Jane Draycott 

    (Londres, 1954) es una poeta británica. Su última colección de poesía (editada por Carcanet) fue finalista del premio T. S. Eliot de 2009. Entre sus libros se destacan Prince Rupert´s Drop y The Night Tree (editados por Carcanet / OxfordPoets). 



    Extraído de Draycott, Jane (2004) Prince Rupert’s Drop. Manchester: Carcanet. Traducción de ©Carlos Llaza.


    La gota del Príncipe Rupert

    el enfriamiento rápido de esta extraordinaria gota de vidrio
    la deja en un estado de tensión enorme…

    Es deslumbrante. Es una lágrima que soporta
    un auto, el desprecio del candelabro
    presto a romper en llanto como niño, un nacimiento
    extraño, frío antes de tiempo. Es una oreja
    de vidrio sembrada por accidente en el agua más fría,
    la gota trasparente, dura como piedra excepto por la cola
    o el cuello que estallará como azúcar, pateará como un mortero
    con sólo el roce infalible de una uña.

    Es la perla en el fuego fatuo, farol dormido
    en el hielo, lumbre de San Telmo en tus ojos.
    Es la explosión de un collar en ruleta, el crac
    de huesos en un carámbano, el clic de tu alicate
    sobre el cuello de mi corazón, el dedo frotando el punto
    que dice ‘estás acá,’ hasta que de pronto ya no.



    El Túnel

    Pregúntame cómo fue todo al final del túnel,
    si blanco como la uña del cirujano de la luna,
    ligero como el agua que salpica de la rueda,
    como pecho de lechuza, muy blanco para entrar,
    muy ajustado, casi, a la puerta del camposanto,
    entonces ahí estás, una novia en el jardín de Sissinghurst,
    sobre la cima del Everest, sin un paso más
    qué dar, blanca como nevada de morfina,
    el descenso terroso a la casa en que naciste,
    una sábana, la espalda rota corregida, ¿al tercer día, como las rosas?

    ¿O tal vez negro, otro túnel oscuro
    metido por el culo o la boca del primero,
    tu propio pozo minero o manicomio de los que no
    dejaron rastro, sin cara alguna en el sudario
    para hablar de o discutir sobre, negro como el bocado
    que la tierra muerde de la luna, como un hachazo
    de estiércol, una bocanada de silencio, el corazón
    de la escoria, tan hambriento, sin qué hacer,
    sin esperanza de entonar palabra alguna,
    tu propio nombre en el olvido, ya devorado?



    Prince Rupert’s Drop

    the rapid cooling of this extraordinary glass drop
    leaves it in a state of enormous tension…

    It’s brilliant. It’s a tear you can stand a car
    on, the hard eye of a chandelier
    ready to break down and cry like a baby, a rare
    birth, cooled before its time. It’s an ear
    of glass accidentally sown in the coldest of water,
    that sheer drop, rock solid except for the tail
    or neck which will snap like sugar, kick like a mortar
    under the surefire touch of your fingernail.

    It’s the pearl in a will-o’-the-wisp, the lantern asleep
    in the ice, the light of St Elmo’s fire in your eyes.
    It’s the roulette burst of a necklace, the snap
    of bones in an icicle’s finger, the snip of your pliers
    at the neck of my heart, the fingertip working the spot
    which says ‘you are here’ until you are suddenly not.



    The Tunnel

    Ask me what it was like at the end of the tunnel,
    if it was white as a moon surgeon’s fingernail,
    light as the water out from the crush of the wheel,
    as the breast of an owl, too white to enter,
    too tight a fit at the lych gate almost,
    then there you are, a bride in the garden at Sissinghurst,
    up at the summit of Everest, not one step further
    to go, white as the snowfall of morphine,
    the chalky descent to the house you were born in,
    a sheet, a broken back mended, the third day, as roses?

    Or was it black, another dark tunnel
    crammed in the arse or mouth of the first,
    your very own mine-shaft or mad-house of lost
    without trace, of no trace left on the shroud
    to speak of or talk about, black as the bite
    the earth takes out of the moon, as an axefall
    of slurry, a mouthful of silence, the heart
    of the slag-heap, as hungry, as no chance,
    as no hope of getting a word out,
    your own name forgotten, as eaten already?











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  • 12/05/16--11:23: MARCOS WEVER ARAÚZ [19.691]

  • MARCOS WEVER ARAÚZ

    Nace en Panamá en septiembre de 1946.

    Se gradúa en el Colegio de Artes y Oficios Melchor Lasso de la Vega en la rama de Electrónica. Posteriormente culmina sus estudios universitarios con honores en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá en donde recibe su título de Periodismo. Más tarde se titula como Magister en Educación en LousvilleUniversity.

    Ha ejercido por más de 25 años la carrera de Relaciones Públicas en diversas instituciones panameñas. Es escritor, poeta y artista plástico con una gran cantidad de premios obtenidos en estas ramas tanto en Panamá como en el ámbito internacional. 

    Es capitán voluntario en el Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá y ha participado además como periodista de opinión en diversos programas radiales. 

    Sus escritos están recopilados en publicaciones del Instituto Panameño de Estudios Laborales (IPEL) y el Instituto Nacional de Cultura (INAC) entre otros.

    Ha publicado Bajo la sombra del árbol de las ilusiones, Paraíso de madera, Cara a cara, Anatomía de un pensamiento a través de un cristal roto.

    Pertenece a la Red mundial de artistas, Asociación Panameña de Artistas Plásticos (APAP) y al Directorio de Escritores Vivos de la República de Panamá.



    ANTE EL DESEO DE ESCRIBIR UN POEMA

    Las cosas que hay que decir

    el papel,
    el lápiz casi sin punta,
    el periódico sobre la mesa,
    la tele,
    el vendedor de pescado,
    el cobrador que toca a la puerta,
    el limosnero de la esquina,
    la vecina que saluda,
    la mano dispuesta a dar el gran brinco,
    los trabajadores que sudan en un armario,
    los bolsillos casi vacíos,
    el pensamiento perdido;
    y el papel
    y el papel aguardando,
    sin una jota,
    una tilde,
    un punto y coma,
    una sangría,
    una sangría, un pensamiento;
    y el papel sin un borrón,
    sin "mañana continúo"
    totalmente en blanco
    totalmente en blanco
    totalmente en blanco.


    Y es cuando nos saltan a la vista

    los grandes titulares en negro:
    robo a mano armada,
    niños se mueren de hambre,
    protesta por los altos costos,
    suben el precio hasta del aire,
    matan a cinco negros por ser negros,
    prostitución y venérea en la niñez,
    puede surgir otra guerra,
    estalla bomba,
    la carrera del domingo,
    el horóscopo de hoy,
    raptan a cuatro que son,
                  pueden / mandan / usan lentes de lujo /
                  tienen con qué comer / defecan sobre otros /
                  pagan por su libertad,
                  alzan la voz,
                  administran,
                  emplean,
                  despiden,
                  dictan memorándums,
                  concurren a los almuerzos,
                  pueden dormir la siesta,
                  y germinan en otras frutas iguales
                  a ellos.


    Entonces el pensamiento

    se pregunta
    ¿El porqué?
    ¿Cómo?
    ¿Cuándo?
    ¿Dónde?
    ¿A qué hora?
    ¿De qué manera?
    Se van perdiendo:
    los valores, las cosas,
    los minutos,
    el calor del hogar,
    el canto de un ruiseñor,
    el saludo de un niño,
    la mano amiga,
    la floración de un árbol,
    el canto de la primavera,
    las cosas bellas,
    las bellas cosas,
    el amor al prójimo...
    El amor a Dios.


    Y se piensa en escribir

    en gritar,
    en decir:
    Ya está bueno
    ¡Paren la mano!
    ¡Acaben de destruirlo todo!
    Decídanse en acabar
    de joder al mundo
    o a reconstruirlo de una vez,
    de matar lo poco bueno
    que nos resta
    o a levantar de las ruinas
    una vida mejor;
    De matar lo poco bueno
    o de finalizar las guerras, guerritas
    o guerrillas,
    los monopolios, el capitalismo,
    la diferencia de clases,
    el ateísmo,
    las ratas en los arrabales,
    los "una limosna por el amor a Dios";
    Y se piensa
    y se piensa
    y se piensa.


    Pero la mano tiembla

    y el corazón palpita,
    y los ojos se nublan
    y las axilas comienzan a sudar
    y la razón se pregunta:
    ¿Cuántos? ¿Quiénes?
    Nosotros,
    ellos, ellas,
    ustedes...
    ¿Quién?
    ¿Quién vendrá,
    será, opine,
    pida,
    les diga a los demás:
                 vengan, vamos,
                  yo, tú, él, nosotros, vosotros,
                  todos,
                  todos,
                  en pos de un mundo mejor;
                  De una sonrisa amiga,
                  de la primavera,
                  del verdor del campo,
                  de la sencillez de un niño;
                  De un Te Adoramos Señor,
                  de un Te Alabamos Señor?


    Mientras tanto

    en muchos lugares
    se vocifera,
    se hacen manifestaciones,
    se planifican golpes de estado,
    se designan nuevos jefes,
    se pagan bajos salarios,
    se matan los anhelos,
    se realizan sabotajes,
    se prostituye,
    se asesina,
    se comercia con las drogas,
    se engaña,
    se compran votos,
    se juega con la humanidad,
    se acaba con la humanidad.


    Se quiere hacer

    pero no se hace;
    Se quiere gritar,
    pero no se grita;
    Se quiere decir:
                  Voy,
                   vamos,
                   ven,
                   de frente,
    dejemos nuestras cruces,
    seamos libres,
    amigos,
    hermanos,
    cristianos,
    digamos, digo,
    dicen:
    Salvemos al mundo
    de la destrucción;
    hacemos, hagamos, hago,
    hago, hacemos, haremos
    pero... no hacemos nada


    Eso nace al temor

    de un carcelazo,
    de un exilio,
    de que nos manden
    lejos de casa, de la familia,
    de pensar que nos pueden sacar
                             hasta los ojos,
    de que nos partan en pedazos
                             las costillas,
    de que nos digan: fuera / están sin trabajo /
                             sin plata / sin comida,
    de que ya no podemos tomar ron con soda,
    de que no tienes nada
    porque nada vales,
    de que eres uno,
                        medio
                        poco,
                        casi nada en el montón;
    De que eres medio,
                        poco,
                        nada
                        y que ni tan siquiera
                        en el montón existes.


    Al final

    se deja todo allí,
    el lápiz sobre la mesa,
    las noticias sobre el montón
                                    de basura,
    los pensamientos
    en un rincón del cerebro,
    la tele sin las novelas,
    el cobrador sin su cuenta,
    los trabajadores que sudan, miran, callan;
    Las ganas de tener
    y no tener nada,
    las ansias de comer
    y no comer nada;
    Y el papel otra vez...
    Arrugado,
    sin un punto suspensivo;
    Una palabra,
    un verso,
    un pensamiento,
    un punto y aparte,
    una plegaria,
    una plegaria,
    un punto final...




    CON LOS SEGUNDOS RECORTADOS

    8:00 pm
    lánguido momento
    para escuálidas quimeras...
    a esta hora
    en que el crepúsculo
    cierra sus ojos
    negándole a la oscuridad
    blancas esperanzas
    en un rincón de América
    alguien bajo un farol
    redacta un poema de avanzada;
    alguien con pasos de silencio
    añora en el exilio
    a la patria idolatrada.

    A esta hora,
    hora en que el murmullo
    se vuelve como un grito,
    en un rincón de América
    alguna voz entona
    cantares de protesta;
    a esta hora, lapso de descanso
    en que la meditación se vuelve solapada
    en un rincón de América
    oh tierra de mis musas vírgenes,
    en las calles cuajadas de indigencia,
    uno que otro niño
    tirita de frío,
    hurta,
    se muere en el olvido,
    recoge la mano que recogió... vacío.

    A esta hora
    en que la polifagia
    embota los sentidos del hombre,
    alguien en un rincón de mi América
    se hunde
    en confines de basura putrefacta,
    tratando de arrancarle a la vida
    el pan suyo de este día,
    mientras que un poeta que come
    escribe sobre el hambre...

    A esta hora,
    en un rincón de esta niña
    cuyos pechos empiezan a florecer:
    nace un hijo sin padre,
    sin cuenta de ahorro navideño,
    sin hada madrina,
    sin angelito guardián,
    sin yo creo en el mañana,
    sin ni tan siquiera un creo...

    A esta hora
    en miles de rincones de mi América boba,
    el proletariado vilmente es
    explotado,
    el negro como siempre es
    humillado,
    las ratas se babean de risa
    en los arrabales,
    los arrabales se atoran
    engulléndose a las ratas.

    Y a esta hora
    en que mi América niña
    menstrúa la sangre de sus hijos,
    a esta hora,
    hora distinta para distintos lugares,
    en un rincón de América,
    alguien ríe,
    solloza,
    canta,
    sueña,
    se lamenta,
    clama,
    clama,
    gime,
    aguarda;
    y con el alma en el mutismo,
    alimenta la esperanza.


    Minuto a minuto

    como un rosario de oraciones
    emergen de los cataclismos
    voces de taciturnos infantes
    (las balas hacen decir adiós
    a cualquiera)

    Una limosna por lo que más quiera.
    infantes sin padres... sin madres,
    sin historias de caperucitas
    sin comida...
    infantes que dicen,
    ahogan sus vocecitas,
    reclaman una migaja de pan,
    mas...
    Todo es inútil;
    El mundo
    está
    quedando
    sordo.



    Con la cuerda del reloj

    cada lunes,
    cada martes,
    cada miércoles,
    cada jueves,
    cada viernes,
    cada sábado:
    Muchos
    exprimen sus intestinos
    contra las cabezas de muchos,
    pero, oh bendito domingo;
    Unos dólares,
    tres Avemarías
    creo en dios
    y tus pecados te son perdonados...



    Todo fue porque en la hora cero

    sin contar con tu consentimiento
    te inyectaron
    en un óvulo
    y te pusieron a luchar
    contra más de mil
    (para poder subsistir)
    y te parieron
    y te pegaron
    (para poder subsistir),
    y creciste
    y te trataron de hacer
    a la manera de ellos...
    los otros,
    los que se creyeron tus dueños.
    Y trataste de ser como te mandaron
    (para poder subsistir).
    Y eres,
    y vuelves a ser
    y sigues toda tu vida,
    en cada esquina de mi América pobre
    luchando contra más de mil,
    muchos más,
    muchos más...
    (para poder subsistir).



    Con los segundos recortados

    Aún en la consumación de nuestras vidas
    con la fatiga a cuestas,
    reflejo gris
    de cada ojo,
    conjunción de forma/
    existencia/
    verso;
    lasitud del alma
    de las facultades,
    de los ideales;
    Con la fatiga a cuestas,
    lamentaciones de brazos en la bruma,
    salvaje fruto
    de las frustraciones,
    bacteria en flor
    de nuestra fantasía;
    con la fatiga a cuestas,
    óbice azul
    de las metas ya trazadas;
    con la fatiga a cuestas
    abecedario banal
    de toda nuestra vida;
    con la fatiga a cuestas,
    caemos y caemos
    más aun a rastras
    con la fatiga a cuestas,
    en pos de la tierra prometida
    continuamos avanzando.



    10:00 en punto

    Y la brisa cantará
    su mejor canción.
    Y por todas las montañas de la tierra
    se escucharán nuestros pasos,
    e iremos bajando lentamente,
    ya sin guerras,
    sin guerrillas,
    sin complots subversivos,
    ya sin lágrimas en los ojos.
    Y estará para siempre
    atada la miseria;
    Y arriba
    y abajo,
    en el mar
    y sobre todo el globo del mundo
    no tendremos más Dios que uno:
    Aquél que de verdad nos amó,
    aquél que nos libró
    de la esclavitud,
    de nuestro propio miedo;
    Aquél que nos señaló
    que habíamos dejado de ser
    nosotros mismos
    para convertirnos
    en anónimos destinos.

    Y juraremos con firmeza,
    pues no será falso cuanto digamos,
    y ya ni el blanco humillará
    al negro,
    ni el negro herirá al blanco;
    Y juntos, color con color,
    por toda la sangre derramada,
    santificaremos cada día,
    cada minuto, cada fracción de segundo.
    Y nuestros padres,
    y nuestras madres,
    y aquellas que nos hicieron padres
    y a las cuales hicimos parir
    nueva vida,
    se honrarán con nosotros.
    Y ya no habrá más matanza.
    y la mujer del hermano
    será nuestra hermana.
    Y la tierra del labriego
    será para el labriego.
    Y el pan de cada uno,
    será para su dueño.
    Y nuestros dedos
    no señalarán en falso testimonio,
    y la mujer y la hacienda
    y las bestias del extraño
    serán sagradas
    a nuestros deseos.
    Y Dios reinará
    entre los hombres
    y los hombres
    conocerán a Dios.
    Entonces,
    en ese momento exacto,
    en ese minuto clave
    para toda la existencia,
    habrá paz... habrá amor...
    habrá libertad.
    Y entonces yo humilde poeta
    y tú sapiente sastre
    de la justicia social,
    hermano Martin Luther King,
    con el arco iris
    impregnado en cada ángulo
    de nuestras pupilas,
    habremos alcanzado
    a divisar por fin,
    el otro lado
    de la cima azul...


    ERASE UNA VEZ UNA TIERRA

    tan pequeña como un grano de arroz en una isla de corales.
    una tierra sin sombras de twitter mañanero
    sin web ni google tocando las puertas del silencio
    una tierra de peces y mariposas
    de regios árboles, de monos 
    y madreselvas fecundando sus espacios

    Una tierra de pies 
    agrietados en los caminos
    tierra de sudor, de lucha
    de lunas llenas sin mártires clavados 
    a cruces inclementes 
    ni esclavos de pecados fantasmales.

    Una tierra de hombres y mujeres
    que quizás no existían
    que tal vez nunca fueron
    que quizás o tal vez nunca eran
    pues sus nombres no se registraron
     en las páginas amarillas de ninguna guía telefónica
    y erase una vez una tierra… erase una vez …

    (Del poemario “EL CANAL DE PANAMÁ: 100 AÑOS SIRVIENDO AL MUNDO”)




    SABRÁS QUE VIVO EN TÍ

    Sabrás que vivo en ti
    cuando en medio de tus noches
    embaraces de sueños tiernos
    tus nostálgicos pesares

    Sabrás que vivo en ti
    cuando en la gélida distancia
    acaricies con tu beso
    la piel de mis palabras

    Sabrás que vivo en ti 
    cuando tu corazón despierte
    al soplo de mi verso
    cuando en medio de cualquier
    oscuridad incierta
    ese abrazo callejero
    o el furtivo beso que nos dimos
    ilumine lo difuso del camino

    Sabrás que vivo en ti
    cuando el murmullo
    de un pequeño clavel
    en el recuerdo
    se agigante majestuosamente 
    en el jardín 
    de tus herméticas memorias
    Sabrás que vivo en ti
    cuando las campanas 
    de adormecidas sensaciones
    resurjan en la taberna
    de románticas canciones

    Sabrás que vivo en ti
    cuando tus noches se vuelvan
    días
    de sol y primavera
    tus madrugadas esperanzas
    y la frialdad de tu almohada
    la cálida sensación de mi cuerpo
    y de mi alma

    (Del poemario Dulces versos dulces para Wiwi)



    PUNTO CONTRA PUNTO

    Por si acaso

    nadie dice tu nombre,
    ni mano alguna se te tiende
    y solo
    en las sombras te encuentras
    enclaustrado.
    es tiempo entonces
    de gritar,
    de atreverte a alzar la voz,
    de discutir,
    de hablar de política internacional,
    de discernir sobre los viajes a la luna,
    de filosofar en torno a las grandes potencias,
    de escribir,
    de dramatizar,
    de escuchar al oprimido,
    de almorzar con el que tiene,
    de escupir,
    de pisotear,
    de hacer que tu foto
    aparezca en las sociales,
    de estrechar
    dos,
    tres,
    cuatro manos
    (las que sean necesarias)
    y así, sólo así,
    es cuando sin saberlo
    comenzarás a ser importante
    y todos hablarán de ti.


    A veces

    no basta
    con gritar,
    con desangrarnos
    los nudillos
    tras cada golpe de soberbia.
    A veces
    no basta
    con decir
    yo existo,
    yo soy un ser humano,
    yo creo tener valor.
    A veces no basta
    todo eso.
    A veces más vale 
    empuñar las armas
    abrirse la camisa
    y mostrar el pecho 
    en señal de rebeldía,
    gritar ¡Asesinos¡
    explotadores del hombre
    matadme,
    perforad mi cuerpo
    con mil perdigones,
    tratad de acallar mi idea,
    pero por piedad,
    burgueses del mundo...
    dejad de estrangular
    al pobre...


    Al final

    ¿Qué ganarás
    con tantas joyas finas?
    ¿Qué ganarás
    con hablar y hablar
    y decir tanta mentira?
    Con engañar a base
    de falsas promesas,
    con presumir que tienes
    mientras muchos de hambrese mueren en las esquinas.
    Y al final
    ¿Qué ganarás?
    Si llegará el día 
    en que te rellenen 
    de algodón la boca,
    en que aprisionen 
    sin piedad tu cuerpo,
    en que la tierra te cubra
    y sobre ti
    se vuelva fango,
    en que ni el perfume
    ni el alcanfor te sirvan,
    porque al final,
    porque al final,
    como vil basura
    te llenarás de gusanos.


    Y es cuando nos preguntamos

    ¿Hasta dónde vale
    reír sin tener
    ganas de hacerlo?
    Hasta dónde vale
    decir: yo creo,
    estoy convencido 
    de lo que usted dice,
    ha sido la mejor decisión
    tomada;
    usted
    rara veces
    se equivoca;
    tiene
    toda 
    la razón,
    si no fuera por usted
    no séqué haríamos
    nosotros;
    me halaga estrechar su mano,
    me place pensar
    que no vale un comino,
    pero no se lo digo.
    ¡Oh Dios!
    Hasta dónde vale
    por seguir viviendo...
    ser uno más en la inmundicia. 


    Ya para entonces

    Cuando muchos
    sepamos el valor
    de una mirada,
    cuando muchos
    midamos el tiempo
    y la distancia,
    cuando comprendamos
    que para recibir 
    hay que dar,
    cuando el dolor
    sea menos importante
    que la fe,
    cuando aprendamos
    a mantener nuestra esencia,
    cuando no permitamos
    que la demagogia,
    ni la tiranía,
    ni la burguesía
    corrompan nuestro ser.
    Ya para entonces,
    cuando muchos aprendamos
    a alzar la frente
    en franca rebeldía,
    cuando estemos dispuestos
    a no un paso atrás
    para decir ¡basta!
    cuando no desfallezcamos
    ante el temor a cualquier
    fracaso,
    cuando seamos firmes
    en nuestros ideales
    podremos con orgullo
    mirar hacia el cielo;
    y sólo entonces
    habremos aprendido
    lo que es 
    llegar a ser hombre


    Lo malo es

    Cuando queremos
    mirar para adentro,
    cuando nuestra conciencia
    nos pone un balance
    ente el bien
    y el mal,
    cuando le queremos decir calla
    ¿No ves que haciendo bien el mal
    mal me puede dejar de ir bien?
    y ella sigue fastidiando una y otra vez
    y nos rinde y nos atormenta,
    pero al final, cuando todo pasa,
    cuando abrimos los ojos
    frente a nuestro yo,
    nos damos cuenta que...
    Lo malo es
    ser malo
    y no querer 
    dejar de serlo.



    POEMA 8

    La mano infantil
    trata en vano
    de atrapar los jinetes de la lluvia,
    ellos se desprenden
    en loca travesía
    hacia el ocaso de su vida.
    Nosotros sabemos
    que el arrugado techo viejo,
    --viejo porque ya no puede
    ocultar que lo es--
    recoge todo el aguacero
    que baña su espalda
    para luego lanzárnoslo
    de manera juguetona
    gotita tras gotita;
    como ríe el descarado,
    alguien comentó que cuando llueve
    su voz es como un quejido bajo el agua;
    pero bien sabemos
    que el viejo techo viejo
    aún tiene alma de muchacho
    y que su murmullo
    es por estarse
    riendo de nosotros.

    (Del poemario PARAISO DE MADERA)



    POEMA 9

    La campana repica a misa
    tercer toque de entrada.
    Ave María Purísima,
    mejor no confesarse
    aunque no se gane el cielo
    din-din-din-dan
    din-din-din-dan
    El cura con su acento de español
    nos hablará de otras tierras
    de otra vida mejor
    din-din-din-dan
    din-din-din-dan
    El cura come a saciarse
    para nosotros está duro el pan
    din-din-din-dan
    din-din-din-dan

     (Del Poemario  Paraíso de madera)




    POEMA 11

    Ya hasta el colchón
    se murió.
    Elba Elisa...
    dos, tres
    varias botellas de ron.
    Y los hombres se jumaban
    -dos, tres ¿cuántos serían?-
    no con el sudor de tu alma
    sino con el quemar de tu cuerpo.

    (Del poemario Paraíso de madera)



    INSONMNIO

    Insomnio
    recurrente excusa
    para agolpar las palabras
    Tiempo de relojes 
    con minuteros disecados
    en la quietud de la noche
    que se torna fiera
    Paladear de pensamientos
    abstractos
    cuerpo sin cabeza
    que alimenta la fatiga
    Y las horas
    y las horas detenidas
    como tren sin despedida
    como mástil sin bandera
    ni caminos
    ni veredas recorridas
    Sudor que se pega
    en las axilas
    de una moribunda luna
    que se niega a dar su brillo
    Oh de las tinieblas de esta noche
    ¿En que estrellas se miraran los ojos
    de lo amado?
    ¿En qué silencio
    se romperán 
    los gritos de los sueños amarrados?
    ¿Adonde los caracoles de la espera
    empollarán las voces de sus mares?
    Insomnio
    en tus cansados brazos
    la noche ahoga
    la timidez de un te quiero
    adormecido
    mientras el eco en lo remoto
    le rasca el vientre 
    a lo insensible de la espera



    DOS MAS DOS IGUAL...

    Dos más dos
    y tomarse un vaso de café

    Dos más dos
    y comerse un pedazo de viejo pan
    y dejar algunos reales
    para la comida.

    Dos más dos
    y ponerse la misma ropa
    del día anterior.

    Dos más dos
    y salir a tirar pico y pala
    y maldecir a los ricos
    porque tienen
    y defecar mentalmente
    sobre la memoria de los Santos
    y de la Hostia
    ante los golpes del trabajo.

    Dos más dos
    y regresar al oscuro cuarto
    sin un beso o una caricia
    y leer un periódico viejo
    ante la tenue luz
    de una guaricha.

    Dos más dos
    y mentarle la madre
    a los chicos
    porque hacen ruido.

    Dos más dos
    y comer arroz casi con nada
    y decir que la comida
    es mala
    y maldecir a los ricos
    porque tienen
    y luego cohabitar salvajemente
    sin un beso ni una caricia.

    Dos más dos
    y seguir las mismas cosas
    los mismos días
    y ver nuevamente un vientre
    cuarteado de preñez.

    Dos más dos
    y variar el sábado
    en que el jornal se gasta
    en las cantinas
    en que se cohabita con prostitutas
    con besos y con caricias.

    Dos más dos
    y regresar al hogar
    a golpear a la mujer
    y pasar el domingo durmiendo
    mientras los hijos aguardan
    mientras los ojos se cansan
    mientras la pobreza corroe el amor
    y dos más dos
    y dos más dos
    igual...RUTINA




    TÚ RÍES EN MEDIO DE LA LLUVIA

    Estoy encadenado a mirar
    a la lluvia mientras te acaricia entera
    estoy condenado a querer ser ella
    para besar, tus pestañas, tus párpados
    tus labios de sirena
    y cada poro de tu piel…
    Tú ríes y yo suspiro
    y la lluviasonriendoex profesamente
    se resbala sobre ti, me mira
    me desafía, te lame y de ti se adueña.
    Y tú como envuelta en una nube de alegría
    elevas los brazos, le das tu mejor sonrisa a la vida
    mientras que en silencio te miro, suspiro, 
    suspiro
    murmuro
    y envidio a la lluvia
    y envidio a la lluvia
    y envidio a la lluvia
    que sin importar mi delirio
    te va poseyendo indiferente
    ante mi acongojada  presencia…



    NADIE

    Nadie dijo su nombre
    pero se sabe que fue hijo
    de mujer planchadora
    y padre borracho
    y como la plancha 
    no daba para pan y hospital
    y el alcohol se llevaba lo mejor del hogar
    fue parido en hospital de caridad.
    Y nadie dijo su nombre
    y sus pañales fueron 
    pedazos de sábanas viejas
    u su madre le daba leche
    donada por los gringos
    pues la plancha no daba tiempo
    para que le dieran de mamar.
    y los senos le chorreaban de leche
    y nadie la tomaba, ni mencionaban su nombre
    y ya dos de sus hermanos, que eran ocho
    habían muerto de desnutrición
    pero él no murió y vivió junto a
    sus otros seis hermanos
    que se vestían también 
    con ropa vieja, regalada
    y dormían en el suelo
    y a veces no comían
    pues el alcohol se llevaba 
    lo mejor de su hogar.
    Y su padre que vivía en los garitos
    en la trampa y las cantinas
    y que atesoraba gonococos y bacterias
    tampoco mencionaba su nombre
    Y crecía, casi sin ver
    a su hermano el primogénito
    que la mayor parte del tiempo
    era hijo del tutelar
    y que no era bueno
    y se parecía a su padre
    que era borracho
    y que tampoco mencionaba su nombre

    Y llegó el día 
    en que tuvo que robar
    y también se pareció
    a su hermano el primogénito
    y comió de las sobras
    de los platos en los restaurantes
    de los barrios bajos y del mercado,
    y limpió zapatos
    y dormía en los zaguanes
    para poder vender La Estrella
    y en tiempo de navidades
    aplastaba su naricita
    contra los fríos vidrios
    de los almacenes
    y dejaba correr su imaginación
    ante los caros juguetes,
    y nadie que lo vio
    mencionó su nombre
    aunque comentaran que era un pobre
    perro nunca llegó a tener 
    juguetes.

    Cuando no robó, ni vendió periódicos,
    ni limpió zapatos,
    pidió plata en los cafetines
    y recogió sobras en los platos
    y de noche rebuscó
    las cajetas de los almacenes
    pues la plancha no daba
    para comida y amor
    y el alcohol se llevaba lo mejor del
    hogar

    Y fue expulsado de la escuela
    y no volvió a comer el queso
    ni a tomar la leche
    que donaban los gringos
    y creció más
    y pudo ver seguidamente 
    a su hermano el mayor,
    y durmió junto con él 
    en el tutelar
    y aprendió a golpear con los puños
    y aprendió a robar mejor
    y ya decía palabras sucias
    y en los baños, aprendió a masturbarse.

    En alguna ocasión soñó con ser poeta
    pero no lo fue por miedo a la burla
    y salió del tutelar, alguna vez
    sin que nadie mencionara su nombre
    y vio a su madre envejecer
    sin que envejeciera
    y la vio llorar por él
    y por sus hermanos,
    que fueron a vivir a la cárcel
    y conoció la preñez de su hermana
    a la que no le conoció marido
    pero a la que quería, aunque
    tampoco mencionara su nombre.

    Su madre que antes planchaba
    se convirtió en prostituta
    pues ya la plancha no daba
    ni para pan, ni para comida
    y el alcohol se había llevado todo
    lo bueno que pudo haber existido
    en aquel hogar. 
    Y nadie mencionó su nombre
    pero tuvo un alias
    y su foto fue apareciendo 
    en los mismos periódicos 
    que antes vendiera
    y que ahora vendían otros.
    Y le retrataron de frente
    y de perfil
    y ya sabía fumar marihuana
    y enseñaba a otros a fumarla.
    Y le aprehendían, no por soñar
    en los escaparates
    si no por robar los mismos.
    Y nadie mencionaba su nombre
    todos mencionaban su alias
    pues el alcohol y la plancha
    se llevaron lo mejor del hogar.

    En una ocasión, volvió a soñar
    con ser poeta
    y quiso cantar y ser libre como los pájaros
    y poder mirar de frente
    y no dejar que ni el robo, ni el alcohol
    ni la marihuana, ni la plancha,
    le quitaran lo mejor de sí
    y quería ser bueno
    y tener buenos hijos
    que mencionaran su nombre
    y tocó puertas en busca de trabajo
    y llamó a los hombre buenos
    y les dijo hermanos
    y llegó hasta llorar
    y suplicó también
    porque en el fondo era bueno
    y bueno quería ser, 
    pero los hombre buenos
    vieron su Curriculum Vitae
    y repararon en lo oscuro
    y no en la luz.
    Y vieron sin ver
    y creyendo sin pensar
    dijeron que el pasado del hombre
    no se borra jamás.
    Y como nadie mencionaba su nombre
    ni contestaba su voz
    volvió a pecar una y otra vez.
    Y llegó a parecerse a su padre
    que era borracho
    se pareció mucho más
    que su hermano el primogénito
    hasta caer un día para no
    levantarse jamás
    Y aquel a quien nadie mencionó
    hijo de mujer planchadora 
    y padre borracho
    tuvo por fin un nombre
    un nombre para siempre
    sobre rústica cruz
    AUNQUE EL ALCOHOL Y LA PLANCHA
    LE NEGARON UN HOGAR FELIZ
    AUNQUE EL ALCOHOL Y LA PLANCHA
    LE QUITARON LO MEJOR DE SÍ



    EXCELENTE SOMBRA DEL RECUERDO

    Excelente sombra del recuerdo
    tu voz
    el sudoroso polvo del camino
    las mañanas platinadas de llovizna
    tu voz en medio de la nada y de mi todo
    tu voz apretándome la mano en el camino
    y en silencio
    tu voz como retumbar de bandolinas
    en noches de serenatas 
    y cantatas bajo el farol de la luna

    Excelente sombra del recuerdo
    el calor de tu voz
    que aletargada en el arrullo del amor
    susurraba un te quiero
    tras lamer en la ternura
    los espacios de mi ser

    Excelente sombra del recuerdo
    el agónico temblar
    de tu voz entre mis brazos
    tras el mágico frenesí
    del éxtasis glorioso

    Excelente sombra del recuerdo
    tu voz, reviviendo postradas ilusiones
    un abatido corazón
    de pañuelos incoloros…
    de horas inconclusas
    y de clausulada espera….

    Excelente sombra del recuerdo
    tu voz
    inyectando vida nueva
    lluvia nueva
    en medio el desierto
     de una nave rota

    (Del poemario Dulces versos dulces para Wiwi)



    UN PÁJARO GRAZNÓ

    Ayer 
    un pájaro negro
    sobre la línea caliente
    de la energía eléctrica
    graznó
    Lo vi
    era negro
    Otro pájaro negro
    a su lado se posó
    El del lado izquierdo 
    era el que había graznado
    Después llegaron cuatro más
    cuatro pájaros negros más
    todos graznaron consecuentemente
    Ayer se me explotó el cerebro
    tratando de adivinar
    cuál era aquel que graznó
    primero
    Hoy ya dejé de pensar
    Ahora solo escribo
    como un robot
    Soy un robot ahora
    viendo a cuatro
    pájaros negros graznar

    (Del poemario Poemas de la irrealidad)






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    VALENTÍN CHACÁRTEGUI SULLIVAN 

    Poeta. Nació en Palma de Mallorca el 10 de diciembre de 1983 y falleció el 13 de Febrero de 2014.

    ¿Sabían volar nuestros hijos?» dice el primer verso de uno de los poemas de Valentín Chacártegui Sullivan recopilados en el último número de La Bolsa de Pipas. Las palabras adquieren una resonancia siniestra cuando uno cae en la cuenta de que el poeta se suicidó el año pasado arrojándose desde un quinto piso. Padecía esquizofrenia, que es un sustantivo inexacto para describir una visión dislocada de la realidad, nada más que una etiqueta para tranquilizarnos a nosotros, los cuerdos.

    El verbo, sin embargo, es asombrosamente exacto, como bien saben los familiares y amigos de los enfermos y, sobre todo, los propios enfermos. El sufrimiento pavoroso de una dolencia mental no tiene nada que ver con los tormentos portátiles y más o menos autoinflingidos que provoca una vocación literaria o artística. Por eso resulta asombroso cuando alguien decide expresar su dolor a través de un conjunto de signos, ya sean letras, colores o sonidos. La red de túneles entre la locura y la creatividad, sus conexiones secretas, han sido estudiadas desde diversos ángulos, pero en esa bibliografía no dejan de asustarnos las manchas de sangre. La oreja cortada de Van Gogh. La ansiedad de Hemingway cuando buscaba frenéticamente una pistola en las guanteras de los automóviles aparcados en un aeropuerto. Los largos cortes que encontró el forense en los antebrazos del cadáver de Rothko.

    En algunas culturas primitivas el poeta, el pintor o el músico se igualaba al chamán; se creía que a través de su voz o sus manos hablaba un dios. Ese diálogo con la divinidad a menudo comportaba un precio terrible: la razón, la tranquilidad, la misma vida. Los vecinos de Rávena murmuraban, cuando Dante paseaba por la calle, que en verdad aquel hombre había bajado a los infiernos. En medio de su borrachera mortal, Dylan Thomas murmuró antes de derrumbarse: «Dieciocho whiskies seguidos, creo que es todo un récord».En el hermoso texto que Román Piña dedica a Valentín Chacártegui se lee: «En el instituto no veía compañeros adolescentes, sino demonios. De su cabeza salía fuego». En los grabados de William Blake no suele haber mucha diferencia entre ángeles y demonios.

    El año pasado una amiga ya fallecida me pidió que ayudara a un paciente suyo, Daniel, en el oficio de la escritura. Cuando le advertí sobre la mezquindad y las rencillas del mundillo literario, Daniel me respondió: «Siempre me dicen que no puedo hacer esto o lo otro. No saben que llevo toda la vida luchando con un monstruo». [DAVID TORRES / El Mundo]



    Besar,
    Arder
    Y consumirse.
    Qué espontánea
    Sucesión de milagros.
    ¡pero, besar!
    ¿no habéis nacido nunca
    Tras un beso otorgado
    En sueños? 
                   

    ¤ 

    Eres el instante,
    La deceleración 
    De los astros,
    Eres luz que emite luz
    -Nunca precaria-
    Eres lo que atisbo 
    En el espejo
    Cuando desnudo mi cuerpo 
    De inútiles aparejos
    Y dejo sólo
    El rastro de mi corazón.
    Mantén así tu sonrisa
    Al despertar entre terrores
    Mantenla así, tan concisa
    Y clara que no puedan las sombras
    Llegarte hasta el centro,
    El centro de ti misma
    Cuando sonríes.


    ¤ 


    Busco el hogar de mi infancia,
    Ayúdame mar que interpelas
    Con la saciedad de tus espumas
    A salir a la verdad en su lactancia.
    De dientes tengo el alma llena,
    Contráeme dolor de las mañanas
    Dolor que reza: no te desangres, no te desangres.
    La sed me puede.
    He abandonado ya por siempre
    Las lindes de mi infancia.
                   


    ¤ 


    No olvido
    A las olas batiéndose
    Contra las rocas
    -¿Las oyes?
    ¿Ves aquella ave lejana
    Emancipada de la oscuridad?-
    No olvido tu sentencia,
    El nombramiento
    De nuestro pacto.
    Si, lo sé,
    A menudo es difícil
    Sostenerse en pie
    Entre los frágiles
    Álamos de la niebla.
                   

    ¤


    Desprenderos de las mascaras
    Que acentúan vuestras miradas.
    Huid de la normativa
    Y asestad el hachazo al verbo.
    Dividid el amor para que llegue
    Más allá del límite 
    Que imponen vuestros cuerpos.
                   

    ¤ 


    Navegábamos inútilmente
    Entre las voces de las montañas
    Nos arrancábamos los pétalos 
    Esperanzados.
    Era tu voz entre los juncos
    Y la arena de los meandros
    Un pico amarillo
    Y mi cuerpo, una danza
    Que celebra todas tus canciones.



    La pluralidad de los jardines. Insomnus. Poesía, 2011


    Hemos recibido 
    la tristeza
    como don de masas.
    Nos han educado 
    en el mundo 
    de las lenguas con alfileres,
    de los corazones
    detenidos,
    de la fe en la moneda.
    Nos faltaría el grito
    la rabia vital
    la protesta.
    En fin,
    el absoluto y su negrura.



    *


    Es duro el exilio
    Que me aleja de tu voz
    Y tu mirada.
    Me dicen que es vana
    La ilusoriedad
    Que es más justa
    La soledad.
    Y ahora, desde la soledad
    Me pregunto:
    A qué tanta herida
    De sueños,
    Tanta mordedura
    De vendavales
    Cuando lo único que cabe ya
    Es la migración del éxodo,
    La decapitación
    De todos los sentidos.



    *


    Entre el aliento
    Y la montaña
    Siete abismos
    Y mi alma.


    *


    Ese instante de ti que no se agota,
    Esa fosa común donde paren
    Con frenesí tus besos enlutados.
    Esa memoria que reitera
    En la necesidad de ahogarnos,
    Para no repetirnos, para amarnos
    Sin descanso. Y es que todo es así,
    Voluntad de ti sobre las charcas,
    Esa voluntad que hace chocar
    Los cantos rodados en la línea
    De la sangre. Justo donde golpea
    El canto de las ranas a medianoche,
    Justo donde iniciamos los pasos
    De la madrugada.
    En el agua, a pesar de todo,
    Ese instante de ti que no se agota.



    El lento vals de las bestias
    Bradbury ediciones, 2013



    El loco

    Qué muertos me traes
    bajo qué mansa podredumbre te deshaces
    viejo loco de horas, días, meses, años
    qué rabia es tu certeza
    de qué fuerza sobrehumana te dotan las correas
    que te postran.
    Un manto de cielo azul sobre las paredes verdes
    y tú temblando lloroso
    mordiéndote el puño
    volviendo a la niñez.

          



    El suicida

    Hay un silencio infinito,
    nada quiebra el más leve obstáculo del agua.
    Llueve.
    Un ventanal abierto, un cuchillo,
    un fusil hendido en la boca
    todo son pretextos
    para negar que valió la pena
    para afirmar que te vencieron
    los albatros grises de la madrugada.
    Ven muchacho, hombre, anciano
    estrecha mi mano profundísima
    levántate del suelo y
    amamanta una esperanza.

            

    *



    Una niña ríe bajo una cascada de luz.
    Madres nadan desnudas en un claro del bosque.
    Los hombres madrugan para cazar patos
    frente al río.
    Desde Tu Fu nadie había sido natural.
    La bestia ruge en la montaña
    de cumbres nevadas
    y el agua desciende ligera
    por arroyos menudos.



    *



    Allí donde crían agujeros
    las hojas de la morera;
    se transforma el capullo
    en alas y sombra.
    El niño caza mariposas
    con su red.
    Luego les clava alfileres
    en las avenidas de la libertad.
    ¿De nuevo la bestia?


    *


    Abierta la ventana.
    El hombre de alma desnuda y herida.
    Están muy lejos los años y las cavernas,
    la naturaleza oscura de brazos
    y perfiles afilados.
    Lejos están los años en que uno concibe
    con la pasión en lugar de con los sesos.
    A lo lejos se oyen las sirenas.
    Bajo la ventana,
    una sombra,
    una bestia.


    *


    En los nidos antiguos reposa
    la esencia del trino.
    Abro la ventana
    y respiro el aire de la mañana
    y veo al mirlo de pico aderezado.
    Nubes como montañas
    oscuras y amenazantes.
    De nuevo siento el aliento de la bestia,
    sus garras en mi vientre.
    De la tierra brota
    un jardín de alas y rosas.



    *


    ¡gritadla!
    No os la arrebate
    el aliento de la tierra
    cuarteada,
    la sequía y la desidia.
    Amad.
    Sólo el ser amante
    privará de azul
    a las alturas


    *


    ¡Besaos hombres del mundo!
    Es el silencio de la unión
    lo que despertará a la bestia.
    Dejad que os arranque
    los rostros.
    Sé que amáis con el corazón.




    .


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  • 12/06/16--01:25: PACO GÓMEZ NADAL [19.693]

  • Paco Gómez Nadal

    Nació en 1971, en Murcia. Es periodista independiente y ensayista especializado en derechos humanos, con una larga trayectoria en América Latina y el Caribe. Ha trabajado y publicado en los principales medios de España, Colombia, Panamá y Nicaragua, y colaborado en redacciones periodísticas de Venezuela, Bolivia y Brasil. Su relación con la región comenzó en 1996, con el cubrimiento del conflicto armado de Colombia en el Urabá antioqueño. Ha vivido un total de quince de estos veinte años en diferentes países de la zona. En la actualidad, es colaborador independiente de La Prensa (Panamá) y de FronteraD y ElDiario.es (España), y coordina el nodo de América Latina y el Caribe de Human Rights Everywhere (HREV), organización dedicada a la defensa territorial de pueblos indígenas y afrodescendientes. Este es su sexto libro, después de Los muertos no hablan (Aguilar, 2002; Otramérica, 2012), El malcontento (Otramérica, 2010), Dos años de locura (CEE-Panamá, 2011), Terca resistencia (Amargord, 2014) e Indios, negros y otros indeseables (Milrazones, 2015; Icono Editorial, 2016). 



    Fórmula para la gestión proporcional de la vida

    Dedíquese un tercio de la vida al sueño
    Un tercio del salario a la vivienda
    Un tercio del amor a la sospecha
    Un tercio de las emociones al zapping
    Un tercio de las erecciones al suicidio
    Un tercio de las ojeras al miedo
    Un tercio del miedo a los otros
    Un tercio del sueño a las pesadillas
    Un tercio de cada tercio al banco
    Un tercio del destino a lo improbable
    Y la mitad, solo la mitad de cada tercio de lo que somos, a tratar de parecernos a lo que deberíamos ser.




    Lo que somos

    Solo seremos lo que hayamos luchado. Cada una en su medida, en su trinchera, en su incómodo espacio de resistencia. Solo somos lo que ya hemos dejado de ser: la renuncia a lo adquirido, el desaprendizaje de lo adherido a nuestras pieles, la pelea cotidiana con un espejo al que nos enfrentamos sin saber. Solo podemos ser lo que anhelamos sin miedo: la apuesta por la vida, la defensa de la dignidad ajena, el cuidado delicado de la propia, la búsqueda incesante de la colectiva. Somos más de lo que creemos y menos de lo que tenemos. Somos. Y, al ser conscientes de que ser no es suficiente, andamos acomodando una forma de estar en este mundo cada día más estrecho, más violento, más imprescindiblemente cambiable. No somos hijos de nuestro tiempo, sino padres del porvenir. La siembra comenzó hace siglos y nosotros apenas continuamos aireando la tierra y regando la simiente. No es poco.




    Día de elecciones

    Cuando es día de votaciones me encierro en los armarios. Los recorro en busca de alguna certeza con alma de polilla. La oscuridad me ayuda a abrir los ojos. Miro con el intestino justo en las zonas donde los abrigos me recuerdan que ya es verano. Hace frío. Nada encaja en el armazón de mis convicciones. Tampoco pasa nada. Flexiono las rodillas para hacer (me) un ovillo con las (mis) preguntas. Al hacerlo, siento que estoy desnudo: no hay otra explicación para sentir mis gemelos rozando la piel de mis nalgas. Pienso en algo desagradable y me masturbo sin ganas para que la jornada dé sus frutos. Ya está, he botado parte del limpio pesar que cuelga de las perchas. Espero la señal para salir, pero los corifeos de la democracia andan silentes: la voz la empeñaron en las mentiras de campaña. Mi voz, la mía, también se queda muda en la noche de las constancias.




    Jueves (10:06 a.m.)

    La vida me arrolla algunos jueves. Comprender a la humanidad, evitar mi derrumbe, gestionar la tarifa infinita del móvil, convivir con la indolencia, sobrevivir a la torpe manía de sobrevivir, romper la monotonía, aprender a cocinar sin trigo, llamar a las cosas por su nombre sin que invocarlas hiera a los iguales, sacar la basura humeante por mi falta de cuidado, cuidar de las dos tristes plantas que flanquean el regalo del reposo… Demasiadas cosas insignificantes como para no gastar tres minutos en recordar que esta mañana olvidaste tu aliento en mi nuca y que, por tanto, tendré que lidiar el resto de la jornada con tu ausencia.



    Mi ruidoso silencio

    Así de callado paso los días.
    Grito a cada instante para instalar el silencio 
    en estas calles tan atestadas, 
    tan estancadas, tan obstinadas en no reventar. 

    Callo para no contarle a la vecina que vende prendas de otro tiempo que nuestro tiempo es el de la revuelta. Callo para no tener que confesar ante ese calvo de pestañas que la vista cansada es mal que solo aqueja a quien no sabe mirar.
    Callo para poder ocupar mi boca en tus menesteres. Callo para no caer en el abismo de los mudos días de mi gente. Callo sin dejar de hablar, ni debajo del agua –dicen los poco observadores-, porque hablar es privilegio de pájaros (Mariano dixit) y callar, delito de humanos.

    Paso los días callado para despertar todas las sospechas y para levantar las liebres que se esconden bajo la túnica de los complacientes. Callo porque me sale del alma el grito, el llanto, la voz común, el gorjeo de los corderos, el aullido de los colibríes que no acuden a beber a mi ventana. Callo porque me da la gana. 

    Y de esta forma, 
    ruidosa, 
    irreverente, 
    desvergonzada, 
    inútil, 
    terapéutica 
                               paso mis días.




    Lista

    La libertad, se compra.
    El amor, se agota.
    La grasa de cerdo, se deshidrata.
    La calidad de vida, se tasa.
    La cantidad de vida, se aplaza.
    El agua, se cobra cada dos meses.
    Los muertos, se cuelgan de los puentes.
    Los puentes, se levantan sobre nuestras derrotas.
    El hambre, se democratiza.
    El deseo, se resume en pornhub.
    La nube, se hace lluvia virtual.
    Las pastillas, se cotizan al alza.
    La poesía, se bate en los duelos de slam.
    Las fiestas, se organizan en las comisarías.
    Las comisarías, se declaran autónomas.
    Las resistencias, se multiplican en fueguitos.
    Los fuegos, se autorizan en la ventanilla número cinco.
    Los silencios, se temen.
    Las manos, se desconocen.
    Los labios, se pintan calvos.
    Los calvos, se buscan las trenzas.
    Mis listas, se agotan en la primera línea.
    Estas líneas, se consumen en la ceniza de este cigarrillo.
    Fuffffffff.




    La pluma

    La pluma juega con mi vientre. Cuando está dichosa, suele encaramarse sobre mi, acaricia con sus bárbulas con huellas mi torso encalado por el tiempo. Su liviandad ocupa todo el espacio. La miro juguetear. Hay alguna lágrima que pide abismo. Mejor sonrío. Me recompongo y trato de sujetar a la pluma con mis manos. La verdad es que se deja... se deja rozar, contonea su cálamo adolorido con la alegría de quien en su interior siente la savia de la libertad y,
                                                                                           como
                                                                                              distraída,
    deja que yo atrape el contorno de su alma sin vergüenza.
    La pluma se hizo pluma al mismo tiempo que yo me hice agua. El mismo día en que yo encontré el cauce para ser caudal que fluye en vez de avenida tormentosa. Mi camino ayuda la pluma a suspenderse con referentes; su liviandad me permite huir sin mapa de la lacerante gravedad que domina en este planeta anémico ocupado por seres esperpénticos.




    Va a ser esto...

    Me parece entender que lo que nos estamos jugando en Siria es algo así como la tercera guerra mundial de baja intensidad…
    Intuyo que el golpe de estado financiero en el Norte va a dejar millones de víctimas tan alienadas que no levantarán la voz para exigir sus derechos…
    Aprendo en Estados Unidos que hay violaciones buenas y violaciones malas y que las mujeres que sí saben bloquean sus cuerpos de forma espontánea ante los espermatozoides de un cabrón violador…
    Me huele que lo de Grecia es una venganza de los dioses contra Platón por aquello de negar el mundo de las sensaciones y condenarnos a la puta razón. Ahora, son razones de Estado las que le imponen a los griegos para condenarlos a no sentir ni el hambre…
    No sé cómo interpretar la derretida temporada en el Ártico, la muerte de los bosques, el que hayamos tenido que pedir una hipoteca ambiental para seguir respirando…
    Y yo, mientras, con esta piel conmovida…
    Y en mi, todo es nascencia no planificada…
    Y a mi alrededor… se conmueve el planeta de placer y alados pétalos de aliento…
    Y es que, a mi, se me escapa esta sonrisilla cada vez que pienso en vos y se me duplica el alma cada vez que estoy en vos…
    Va a ser eso…




    Nada más

    No tengo más para regalarte a cambio de la fuerza de tu mirada, del brutal impulso de tu sonrisa, de la caricia infinita de las yemas de tus dedos. No tengo nada más porque parezco un aprendiz en este universo hostil; un adolescente en un mundo de adultos grises; un extranjero entre los nacionales de este país de hombres de éxito; un salvaje para esta civilización de plata y futuros.
    No tengo nada más que regalarte que las palabras que moldeo con torpeza, nada más que los besos con los que te aguardo o los adjetivos con los que te desvisto. Espero que sea suficiente para retribuirte el don del amor, el regalo de tu alma, la dádiva permanente en la que navegamos sin tormenta.

    Es verdad, amor. No tengo nada más, pero tampoco sé si lo quiero. Parecías feliz esta mañana, al despertar adormecido del día. También lo parecías a medio día, en el tiempo comprimido de la libertad condicional. Espero que esta noche, al reposar en la libertad sin condiciones de mis palabras, de mis apenas abrazos, justo antes de abandonar tus párpados al ensueño de la penumbra, lo sigas siendo. Yo, a cambio, te daré todo lo que tengo. Nada más.




    (I) realidad

    Todo es irreal cuando al llegar la noche no puedo relatarte este lento acontecer apoyado en tu pecho. Todo parece ficción contaminada cuando no eres tú la que respiras a mi lado. Todo es mentira... excepto que existes; que me haces existir.

    Las sirenas suenan desacompasadas,

    hay siempre helicópteros cubriendo a la ciudad con piruetas aéreas

    obscenas,

    las frutas parecen de cera y se niegan a pretarme su olor

    no encuentro en mi pasos el ritmo de la vida que suele acompañarme

    Voy a cerrar los ojos, lentito, como si no hubiera tiempo que contemplar, para acercarme a ti, para ser, como mínimo el sueño que te acompañe en este amanecer lejano.





    .



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  • 12/06/16--03:25: ALAN SMITH SOTO [19.694]

  • Alan Smith Soto

    Poeta nacido en Costa Rica. Ha publicado Fragmentos de alcancía (1998), Libro del lago - Ediciones Árdora Exprés (2015) y editado Vida y muerte: poesía de Robert Creeley (2000). Dirige actualmente la revista Anales Galdosianos y es Profesor de Literatura Española y Comparada en Boston University.



    [Dos ambulancias]

    Dos ambulancias
    en la calle estrecha:
    a unas pocas casas,
    un viejo
    mira la escena,
    se cubre la cara
    con una bolsa de papel
    como para una compra pequeña.



    [Olivo sin cruz] 

    Olivo sin cruz
    tuerce su siglo;
    en sus ramas grises
    cada verde sílaba
    de carne y semilla
    guarda su derrame.

    Olivo sin cruz
    testigo
    del espanto
    del disparo
    alguno fallido
    hallo en tu nervio.

    ¿No es tu tallo
    símbolo de paz?
    ¿Y qué de
    tu bálsamo?
    Derrámalo
    olivo, sobre 
    el suelo;
    tu salud antigua
    bendiga este campo.

    Cuando los olivos
    eran jóvenes,
    antes del primer
    moho en algún pan,
    y de la tira rota
    en la sandalia,
    tendían en sus ramas
    blancos linos
    aún sin empaparse
    de nada más
    que agua.

    Entre el olivo y el torso
    con labio
    no media ni un palmo
    recibe y no produce
    violencia
    puja jugo dichoso
    subyuga al que
    se acerca
    descalzo,
    con el cántaro
    de la necesidad.


    Allí donde está el cuerpo, 
    allí se juntarán las águilas (Lucas 17,37)

    Yo no soy un hombre de posibles
    tampoco soy un hombre
    de probables,
    sino del caminar
    marimba a cuestas,
    sino de la cadera en los lagares,
    sino de cuando
    estruja el justo
    el negro,
    o da el penúltimo
    en el valor
    del blanco.
    Cuando el papel
    ardió
    fuera del útero,
    y se supo ajena
    la rodilla,
    parecía la tarde
    ocurrir fuera,
    cuando la cueva entera
    hería su piedra
    a una cierta distancia de la madre,
    y ya no fue posible
    la mentira
    en una sola gota de madera.



    Cueva con sábana

    Adonde llegó
    corriendo
    en cal alada,
    ya se había desnudado
    de su muerte,
    y colocado,
    doblándola,
    la paz en un rincón
    doméstico de piedra,
    antes de que
    la ausencia allí presente
    fuera una blanca sábana de tiempo.
    Lo sé,
    que estuve en esa cueva
    por donde la montaña ululara.




    Fragmentos de alcancía (1998)


    Tempo

    No está mal, me comentan, los sonetos
    ¿pero a quién se le ocurre, hijo mío,
    pisándole los pies al nuevo siglo
    encerrar en tercetos y cuartetos

    el estruendo angular de estos momentos,
    en los que, desde el pan al amorío
    (si por suerte hay casa para el frío)
    se encuentran en los abismos cibernéticos?

    Basta, basta, muchacho, de antiguallas.
    Recordarás las ametralladoras
    a lo largo del siglo que se acaba

    que con cacofonías desgarradoras
    pies trocaicos y cuerpos destrozaban
    ¡Cómo escribir con sangre de palomas!



    En el fondo del mar de arena fina

    En el fondo del mar de arena fina
    una ostra entreabierta es lastimada
    y con su salivilla irisada
    al grano intruso con dolor lamina.

    Es ámbar en su muerte la resina
    que del pino era sangre derramada,
    antes espesa savia alborotada
    hoy temperada piedra cristalina.

    Con ejemplos de natural belleza
    de callados orígenes heridos
    quiero reconocer a mi poesía

    por estos balbuceos que su destreza
    labra de mis recuerdos doloridos
    monedas y fragmentos de alcancía.



    La hiena, en cuyo cuello

    La hiena, en cuyo cuello
    meto la navaja,
    la que, con otros perros,
    atacó la casa
    mal restaurada
    donde murieron padre y madre
    antes de meterse en sus sábanas
    de pabellón perdido en hospitales
    muchos años antes
    de su pelo rapado
    y su hombro vulnerable. 



    La muerte tiene de miel

    La muerte tiene de miel
    ojos de gato,
    y sonríe su hambre
    tapada infantilmente por mi mano.
    Ningún abrazo es el último
    si no
    el de su manto.



    Esta mañana a las diez

    Esta mañana a las diez
    bajé al mar, y estaba
    poblada la playa de sombrillas,
    y su frágil amparo
    las familias;
    el hombre y su barriga
    la madre desdoblando una toalla
    y la niña que llena
    de sus sueños el cubo con la pala. 



    El hombrón

    Despatarrado, rojo, calvo, grande
    tumbado al sol, al lado de su esposa
    que sentadita bajo la sombrilla
    parece velarlo con cansancio,
    el hombre chuletón duerme o finge
    y apartado, está solo en el silencio
    invadido de la pequeña caverna de su cráneo. 



    En la playa

    La niña quinceañera
    desnudó sus tetas;
    eran, probablemente, las más bellas
    del mundo;
    un niño de cinco años, de espaldas a la mar,
    paralizó su juego ante el brillo dorado;
    abrió los ojos grandes, y su boca pequeña,
    y una sandalia colgaba
    de su mano;
    mirándola, mirándola,
    alcanzó sus talones
    la punta de saliva
    de una ola brillante.

    Leyó esa tarde:
    y las calles de la ciudad
    serán llenas de muchachos y muchachas
    que jugarán en las calles (Zacarías, 8, 5). 




    Libro del lago - Ediciones Árdora Exprés.


    Segundo día del año

    Allí está el halcón
    bajando en diagonal sereno.
    Y tú, ardilla en la rama de este arbusto,
    mirándome,
    comiendo a dos carrillos,
    mordisqueando el manjar
    que sujetas con tus manos
    pasmosamente humanas.




    El Lago

    Apenas sin brisa,
    palíndromo de cielo y
    cielo



    Coser y Cantar

    El cormorán está
    en el agua
    sin cormorán
    el agua está con cormorán
    sin cormorán




    Atardecer en el lago

    Del agua oscura
    verde negra y ciruela
    cerca de la orilla
    al centro, de rosado
    oro
    pasó el cisne blanco
    azul.




    Ouroboros

    El círculo
    me va dando su
    luminoso hombro
    en el paseo.




    .


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    Felipe Ortega-Regalado

    Felipe Ortega-Regalado, Cáceres 1972.
    Licenciado en Bellas Artes por la universidad de Sevilla. Especialista en Mindfulness, Universidad de Almería.

    Vive y trabaja en Sevilla. Actualmente se dedica a investigar las posibilidades del mundo plástico dentro de un paradigma eminentemente poético, enlazando a sus imágenes textos que abren puertas de reflexión personal, con ánimo de resolver cuestiones enlazadas a la emoción y a lo metafísico.

    El intento de su obra es hacer de ella una catapulta que impulse al espectador hacia su propia observación. La materialización del arte como puerta de acceso hacia la experiencia creativa del Ser.

    Su vocación como artista y poeta se conjuga con la labor pedagógica y didáctica, a la que se dedica desde el 2005, impartiendo charlas, talleres y conferencias sobre la expansión de la creatividad, la meditación y la libertad que esta otorga.



    En ese ámbito de la creación multidisciplinar y en la simbiosis entre su obra gráfica y poética, Felipe Ortega-Regalado ha publicado hasta el momento los siguientes libros:

    – Quiero, como tú. El toreador de pájaros. Sevilla. 2012
    – Nada nos separa. Ediciones Arma poética. Sevilla. 2014
    – Yo lo hago así. Ediciones Vitruvio. Madrid. 2014
    – Fanzine. Pordandy. Ediciones GMB. Madrid. 2015.
    – Adivinanzas. Ediciones Albareda11. Sevilla. 2015
    – En realidad. Ediciones Musa Ebria. Granada. 2015

    En 2015 publica Buenas noticias en Ediciones Tigres de Papel, que incluye en sus páginas 16 ilustraciones del propio autor.




    Yo lo hago así - Ediciones Virtuvio



    HE VISTO

    He visto a pájaros haciendo nidos
    con los despojos de un hombre libre.






    QUIETUD

    Quietud.

    La sombra de una idea.
    El descanso de la memoria.




    ESA PARTE DE MÍ

    Esa parte de mí. Esa parte que tú.
    Esa parte toda.

    Esa parte también.

    Parte de la muerte entera.

    Esa muerte.

    Esa muerte de mí. Esa muerte que tú.
    Esa muerte toda.

    Esa muerte también.

    Muerte de la parte entera.

    Esa parte.





    DE  BUENAS NOTICIAS


    QUE NO TE IMPORTE EL OLVIDO
    que ese perfume
    también se evapora.

    Que lo vivido es piedra sin rostro
    flor derramada
    pan recién hecho.

    Que nada impida a tu cuerpo
    el regocijo del reencuentro.



    FELIPE ORTEGA REGALADO: EL ARTE PROTECTOR

    por Daniel López García

            
    Conozco a Felipe primero como dibujante, como imaginero de grandes proezas gráficas, poemas sin palabras. Pre-escritura. Estas son algunas de las palabras que el también artista, Guillermo Martín Bermejo, utiliza para presentarnos en el prólogo de este libro la poesía de Felipe Ortega Regalado. Y quizá, así sea como la mayoría conozcamos la obra de este artista, primero como dibujante, luego como poeta. Pero, ¿tiene la poesía un cauce de expresión propio?; ¿Han de ser las palabras su vehículo para mostrarse?; ¿Hasta qué punto es necesario y funcional separar al pintor del poeta, la pintura de la poesía, la naturaleza de la creación?; ¿Existe alguna ley natural por la que el artista haya de desarrollar su pulsión creativa a través de un único cauce?. La respuesta a todo ello es tan compleja como simple: Felipe Ortega Regalado.
        
    Buenas noticias anuncia la llegada de la belleza, de la misma forma que lo hace el conjunto de la obra de este artista, y en ese sentido, Felipe nunca engaña. Pero el artista sí nos advierte, nos previene, desde su primer poema, el pórtico de entrada a esta obra:


    Buenas noticias.
    No eres lo que te han contado. 
    Siento decírtelo. 
    Pero no eres menos que todo eso.

          Cuando te pares.


            
    La concepción del arte en la obra de Felipe viene a ser como el escudo de Perseo frente a la Medusa. La belleza para Felipe lo es un sentido casi borgiano: enfrentarse a su verdad puede dejarnos ciegos. Por eso el artista acude al artificio, a la creación de artefactos que se sostengan por su pretensión de mostrar lo bello al espectador, y ahora también al lector. La audacia y la grandeza de Felipe se encuentran acaso en que el artista no pretende maquillar su sentido con ese intento, sino que nos llama para que estemos atentos, y está empeñado en anunciarnos que la belleza perturba y contagia, y crece de una manera caótica y descontrolada como de si una enfermedad se tratase. Y entonces, es cuando Felipe con si creación trata de salvaguardar armonizándola, porque nos quiere conscientes, sin llegar a complacernos frente a su hermosura. Felipe quiere ser para sernos a nosotros bellos, pero nunca posesos de una idea. 
            
    Ahora yo vuelvo al otro poeta, Martín Bermejo, cuando dialoga con Felipe y le exhorta: ¡Llévanos Felipe a tu bosque a jugar al escondite, guíanos por tus caminos de tierra mojada! ¡Acarícianos y pon tus manos en nuestra cintura y cantemos bajo los atardeceres de las laderas más hermosas por ti dibujadas! Porque Felipe es el artista que como un demiurgo utiliza su creación como un escudo protector frente al mundo. “La verdad no es posible enfrentarla sin cedazo”, parece decirnos, “toma estos poemas y estos dibujos y acércate a ella, enfrenta al caos con esta armonía y, quizá al menos, serás consciente de lo que te rodea”. Porque, como plantea en su: <<La poesía que intento / es conciencia y destello>>.



            
    Considero de justicia no cesar en el anhelo de apuntar la vinculación de la obra de Felipe con la naturaleza porque en su canto se encuentra nuestra memoria. Nos dice el poeta en uno de sus versos <<Un bosque es todo a la vez>>; nos previene en otros de otros poemas <<Deja de dividir al Todo que eres, / y reconcíliate / desde la gratitud / que recompone>>.
            
    Con su alabanza a la naturaleza Felipe nos llama a la reflexión sobre las coordenadas en torno a las que establecemos nuestro actual devenir: seres desmemoriados que ya no sólo hacemos invisible parte de nuestra condición, sino que la observamos desde la arrogancia y el orgullo de sentirnos seres individuales y absolutos. Por eso, Felipe canta que la unidad no está en el ser sino en el bosque que es y conecta todo a la vez; y por eso anuncia que:


    Cuando seas capaz 
    de no ver tu historia 
    en aquello que miras, 
            verás.


    Pero Felipe no es sólo el artífice de un escudo de formas y estructuras armónicas que nos permite acercarnos a la perturbación de lo bello sin dejarnos ciegos. Felipe -quizá movido por esa reflexión del ser, de la limitada experiencia del individuo, de su actual atomización y su deseo de enfrentarlo a una conciencia que lo desborda y a la que pertenece- crea un camino de ida y vuelta que va de lo complejo a la sencillez, para luego devolver nuestro pensamiento a la complejidad de la que hemos huido por sobrevalorar el deseo de ser únicos y divisibles.



            
    En ese sentido, en su poesía Felipe transita por el difícil tema del tiempo, al igual que lo ha hecho en su obra plástica (en algunos de sus poemas está el referente de su serie de plisados). Frente a la consideración de la sucesión del tiempo como una línea cronológica plana y continua, el artista propone una idea del este concepto basado en la superposición de planos, de dobleces y de estratos que nos componen. Porque el tiempo no es tu desarrollo como átomo en una línea que avanza; el tiempo es la acumulación genética de generación tras generación, la filtración de lo otro sobre uno mismo, como un pañuelo que se dobla en un cajón contiene en cada doblez los aromas de quienes lo poseyeron, o una foto en el bolsillo muestra en cada grieta la fractura de quienes la observaron. 
            
    Su poesía, y quiero decir ya el conjunto de la obra de Felipe Ortega Regalado, es una invitación a ser besados y abrazados, a que nos dejemos hacer cosquillas, a alzarnos como a un bebé, como muestras de que en la sencillez de estas acciones se encuentra lo más necesario para poder celebrar la vida con todo lo que esta significa.






    *

    Buscamos

    Buscamos
    cada día.

    Tan desconocidos
    cada día.

    Brillamos
    y los ojos brillan
    tan poco
    cada día.

    Recordar
    cada día
    la vida que hemos decidido.

    Estar y ser
    cada momento
    despiertos
    aún soñando
    cada día.

    Aventurarnos.





    Siendo yo

    Siendo yo
    todo lo hago bien.

    Siendo lo que quieren que sea
    todo se me cae de las manos.

    Siendo
    bien
    soy
    yo.











    .

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  • 12/06/16--06:54: PAULA ENSENYAT [19.696]

  • Paula Ensenyat

    Hay en Palma de Mallorca, ciudad en la que nació, una poeta joven que hilvana poemas breves y tristes pero en cuyos versos subyace una honda y cálida ternura. Se llama Paula Ensenyat.



    Regresar
    a los caminos
    de la infancia
    con los pies desnudos
    sobre llagas abiertas.
    Caminar
    sin hacer ruido
    bajo estrellas
    que ya no valen nada.
    Buscar
    el lugar exacto
    en el que perdí
    la aguja y el hilo
    que remienda errores.
    Y sentir
    una vez más,
    que no es el frío
    quien congela
    mis entrañas.


    *


    ¡Como canta el grillo
    bajo la escalera de la noche!
    Ajeno a lo tangible
    y a la soledad.
    Carece de pretensiones,
    engulle el silencio
    y surge la pregunta:
    ¿Dónde el inicio,
    dónde el fin,
    del amor
    en su canto?


    *


    ¿Ave o mujer,
    arena o fuego?
    Viento de otoño
    entre sus dedos.


    *


    Intento la fe.
    Busco el pétalo
    en la palabra y
    encuentro la espina.
    Devuelvo la fantasía
    a la fantasía.
    Hojas y ocres,
    ocres y silencio;
    la única melodía.


    *


    No sé explicar
    cuánto duele el silencio,
    Miles de palabras
    se agolpan en mi garganta
    arrebatándome el aire
    y las fuerzas para hablar.
    Dudo de todas las certezas
    que he defendido,
    repudio cada beso,
    cada gota de sal,
    cada caricia y sueño.
    Creo que ya nada es posible,
    que no hay clemencia en la soledad
    ni melodía en el llanto,
    que tan solo el hambre
    acompaña al pan
    y que el amor, es un velero
    abandonado entre las hojas
    que velan tu ausencia
    y mi incertidumbre.


    *


    Arañar el aire,
    esquivar
    los embistes,
    jugar a mato
    con los besos

    ese dolor.


    *


    Ante el deseo de la roca
    el mar
    no conoce pecado


    *


    No debiste
    dejarme abandonar
    aquel prado.
    Debiste dejarme,
    entre nubes.
    En ese mar,
    De azúcar
    en el que
    el sol
    era tu obligo


    *


    Madre

    La imagino
    desperezándose
    entre sus sábanas
    de vainilla;

    la miel se vuelve amarga,

    y mi cama

    aún más fría.



    *



    Qué felicidad
    ver
    cómo desaparece
    tu mirada
    en el pozo
    de la mía.
    Qué felicidad
    desaparecer
    en tu mirada
    mientras te miro.


    *



    Un sitio vacío
    en la mesa familiar.
    La mitad de la cama
    callada y fría.
    Manos buscando
    manos tibias.
    Labios que besan
    fantasmas y pasado.
    Esa hermosa tristeza.



    *



    Intento encontrar
    la belleza del frío;
    los ojos recorren
    las montañas
    vestidas de blanco,
    los dormidos troncos
    de los árboles y
    sus ramas desnudas.
    El viento que fue cálido
    trae el hielo
    de tu mirada esquiva;
    montañas, árboles
    y viento
    desaparecen:
    ya no hay diferencia
    entre belleza
    y frío.




    LAS MANOS DE MI PADRE

    Mientras vareamos las almendras,
    todos tenemos calor,
    pero yo siento cómo el sol se va adentrando en mi cabeza
    trato de buscar un poco de aire desprendido de alguna rama,

    no lo hay.

    Tan solo puedo ver las manos de mi padre
    sujetando su vara de madera maciza
    y siento más calor
    y una sed insaciable que me devora por dentro.
    Mi padre suelta la vara
    y sus manos desaparecen de mi vista;
    puedo sentirlas sobre mi rostro
    mientras pronuncia mi nombre
    y trato con todas mis fuerzas
    de abrir los ojos para verlas de nuevo.

    Ahí están:

    esas manos fuertes,

    miniatura de lo que fueron,

    intento ver debilidad en ellas,

    no la encuentro.




    Enquanto varejamos as amêndoas,
    temos todos muito calor,
    mas eu sinto o sol a entrar-me na cabeça
    e busco um pouco de vento a desprender-se dos ramos,

    mas nada.

    Só consigo ver as mãos de meu pai
    a segurar a vara maciça
    e fico com mais calor
    e com uma sede insaciável a devorar-me por dentro.
    Meu pai solta a vara
    e as mãos saem da minha vista;
    posso senti-las na cara,
    com ele a dizer o meu nome,
    e trato com toda a força
    de abrir os olhos e vê-las de novo.

    Aí estão:

    aquelas mãos fortes,

    amostra do que já foram,

    tento ver debilidade nelas,

    não vejo nada.


    *



    És caricia allò que neix aquí dintre,
    o és el desig el que la fa carícia?
    Perduda en l’anar i tornar del dubte
    S’esmicolen les respostes.
    Com no ser una incògnita,
    si sols conec l’interrogant?
    Intent escoltar el vent
    i em deman quin,
    escolt un gemec llunyà
    i em deman quin,
    i si observo els ametllers,
    tornen les preguntes:
    Com es convertiren
    les arrels en ales?



    *



    Abandonar l’abraçada
    i contemplar-me nua
    sota la pell que se’n va



    *



    Renta la cara al sol.
    S’aixeca,
    corre,
    em reinventa
    i sóc.
    Els seus ulls contemplen
    cada present
    com si fos l’únic.
    De sobte,
    tot s’atura
    i esclata la tempesta:
    “Per què he de créixer, mare?”








    .

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    Francisco Javier Solé Ribas

    Francisco Javier Solé Ribas (Barcelona, 1961) Nací en Barcelona y vivo en L’Hospitalet de Llobregat (Catalunya).

    Creo que he partido y sé que todavía no he llegado.
    No sé si busco o huyo. Es probable que ni tan siquiera me esté moviendo (y permanezca agazapado en el borde de los caminos).
    Es normal. Pateixo una bicefalía que es debat constantment entre anar a la babalà i lligar caps. En qualsevol cas, li poso fil a l’agulla.

    Obsesionado siempre por no equivocarme he evitado tener que lamentarme de los errores pero sólo he conseguido así dejar de hacer muchas cosas que ahora añoro.
    Me sobran algunos kilos y me falta muncha experiencia.
    Conozco mucha gente pero tengo menos amigos de los que quisiera.

    Va néixer a un barri obrer, quan  en els camps de cultiu s’aixecaven habitatges menuts pels treballadors immigrants. 

    Va estudiar dret laboral i és tècnic superior en PRL especialitat  Ergonomia/Psicosociologia. Viu a la ciutat de l' Hospitalet, al barri de Bellvitge, amb la dona i dues filles des de l’any de les Olimpíades. 

    La seva primera publicació  Rehén de la memoria (2013) és un llibre de relats, on combina realitat i ficció amb un to autobiogràfic. La seva darrera publicació, el poemari El cementerio que habitan los vivos (2014) és un  recull de  versos socials i polítics, d'amor i de mort, sense oblidar el territori i la gent del seu  barri que  pot veure cada dia  des de la finestra del seu pis de L’Hospitalet. 

    A  Bombyx mori  (2014) poemes i relats del pare que perd una filla després d'una curta però devastadora malaltia donen lloc, juntament amb altres testimonis, a un llibre homenatge a Laia però també una reflexió sobre la pèrdua d'una filla adolescent.

    L'any 2014 posa en marxa juntament amb un grup d'amics el racó poètic l'Hospitalet projecte que programa amb regularitat esdeveniments de format diferent en llocs diferents on les sales, els poetes, els artistes i el públic guanyin sempre.



    BAR ALEGRÍA

    “…si no fos que un de nosaltres
    encara respira
    i l’altre ja no”

    (Gemma Gorga)

    Una tarde en la taberna
    escribiendo tres cuartillas
    repletas de tachaduras.

    Un vaso vacío,
    los ojos verdes de una mujer,
    descubro en la ventana
    sentido a la palabra

    retorno.


    La algarabía de los niños

    Festejarán nuestros cuerpos
    afrontando cada encuentro
    como si fuese el último
    y recuerde el primero.

    Y el júbilo de nuestro orgasmo mudo
    será largo e intenso
    como la algarabía
    de los niños en el parque,
    aunque la mañana
    -y el despertador que olvidamos apagar-
    nos devolverá al mundo,
    a la miseria de vivir sin tu amor.


    NAUFRAGIO OTOÑAL

    Despojada de la vida
    anhela
    el viento o el sol

    huir o renacer
    lo aprendió de los vencejos
    cuando era sólo lecho
    donde preparan el vuelo.



    LOS SAUCES ESTABAN TRISTES, 
    LOS OLMOS TAMBIÉN

    La sombra de la colina
    reflejada en la alcoba,
    los platos desordenados
    los recuerdos alineados.

    Hay árboles doblegados
    que tienen las manos tristes
    sus lágrimas una manta
    incuban un cuerpo yermo.

    Un ovillo infecundo
    espera la primavera.



    EL VUELO DE LOS PÁJAROS

    En las naves de los polígonos
    los pájaros anidan
    a salvo
    de las piedras de los operarios.

    la fábrica deja de bombear
    humo negro,
    entre los escombros
    esparcidos en el suelo
    brillan sortijas
    de un botín mal repartido,

    Con la primavera
    cientos de pájaros
    sobrevuelan la metrópolis
    a la caza
    de los pocos asalariados
    que deambulan
    camino del trabajo,
    la mirada triste,
    la sonrisa helada.



    VIENTRE HUECO

    Aquella mujer
    mira distante
    durante horas
    el vaivén de la marea
    abrazando
    un útero negro
    mientras un pescador
    recoge las redes vacías.

    Esta mujer
    en la vigilia
    puede enseñarte
    a caminar erguido
    sobre la desolación,
    con la templanza
    de un equilibrista
    en el filamento
    que anuda dos cornisas
    de una próspera ciudad
    unidas por el uranio.



    Hablas tan bajito

    Hay un hombre infeliz
    que traza una panorámica
    en la ciudad donde viviste
    desde el lugar más alto del cementerio.

    Es un día cualquiera, a una hora inoportuna
    cuando los jóvenes de tu edad asisten a clase.
    No estás riendo con tus amigos a la hora del recreo.
    Permaneces callada,
    haciendo compañía
    al hombre infeliz.

    Le hablas tan bajito
    que casi no te oye.

    Me temo hija
    que has heredado demasiado pronto,
    y de la peor de las maneras,
    mi gusto por el silencio.




    de El cementerio que habitan los vivos


    PLEAMAR

    Un instante
    fugaz
    con las olas
    de pleamar
    que escriben
    la nada.

    En las manos
    la arena
    que dibujaba
    tus sueños.



    AVES MIGRATORIAS

    Cada vez que
    las aves migratorias
    sobrevuelan
    el tejado
    de la casa
    del pescador
    el viejo es más joven.

    Ninguna de las
    nubes negras
    pintadas en el cielo
    podrán devolverle
    la tristeza de la senectud.



    LA SOLEDAD DEL MUNDO

    El oráculo
    de Delfos
    predijo
    que en el desolado paraje
    en el que te encuentras
    serás condenado
    Irremediable
    -y definitivamente-
    si persistes
    en tu inmisericorde
    soledad.




    EL REGRESO DEL HIJO

    El vuelo del albatros
    precede a los buques.
    El hijo no regresa
    en ese barcovictor-peryakin
    que entra en la ensenada.

    Es un buen augurio,
    mujer e hijos en tierra extraña.

    En el camposanto
    de la iglesia
    de la colina
    vela el padre
    la llegada de Ulises,
    su nuera Penélope
    -a la que nunca vio-,
    y la riada de nietos
    a los que no acunará.




    de La casa del silencio


    EL COLUMPIO

    columpio vacíoNunca imaginaste
    acabarías escuchando
    el ruido de los goznes
    del columpio
    mientras los niños
    asisten atónitos
    la protesta silenciada
    por sus padres
    al ver como
    empujas un columpio
    que se balancea
    vacío
    durante horas.



    A ESTE PUZZLE LE FALTA UNA PIEZA

    Me ha parecido ver tu sonrisa
    aunque todo está oscuro
    ninguna luz ilumina la estancia.

    Creo oír tu voz
    pero todo permanece en silencio
    ningún ruido mutila este sigilo.

    Regresamos de la playa
    con un helado de fresa,
    el verano comienza a declinar
    mas este año el curso no comenzará en septiembre.

    Hay
    una coreografía que espera bailarina
    una novela sin lector
    un rostro que aguarda ser besado.

    Hay
    una casa vacía
    un puzzle sin terminar.



    CAPERUCITA NO QUIERE TRABAJAR 
    EN LA OFICINA

    La mujer recoge
    los objetos personales
    de la mesa de trabajo.
    la sentencia es firme,
    no cabe ya recurso alguno.

    A la euforia del cándido abogado
    que ha ganado la demanda
    ella superpone la experiencia
    de saber ciertas
    sus peores pesadillas.

    La asediada se va,
    la cuantía con la que la empresa
    le indemniza es inmensa,
    pero el hostigador sonríe
    desde su despacho
    antes de reclamar
    a la joven secretaria
    para el dictado de una carta.

    En los ojos del acosador
    se refleja la ignorancia
    de la inexperta nueva víctima.



    CAUSAS

    Un operario
    en lo alto del andamio
    vigila a los vecinos,
    hormigas inquietas,
    que mueren sepultadas
    por el cuerpo que cae.

    El informe
    refiere
    las medidas no adoptadas
    la calculada avaricia del empresario
    la tutela vaga del mayoral.

    Una línea no escrita
    bien pudiera
    descubrir
    de una puta vez
    que el hombre estaba triste,
    que en toda tragedia
    hay más de una causa.

    El interior del hombre
    esparcido en el asfalto
    es lamido por un perro.


    EL POETA SUICIDA MIRA DE FRENTE 
    LA MUERTE

    La sala
    medio llena
    donde los acólitos
    del poeta suicida
    asisten a la presentación
    del último poemario
    de este excelso trovador.

    Una madre colérica
    irrumpe en el auditorio
    descargando
    todas las balas
    del mismo revólver
    con el que su hijo
    se despojo ayer de la vida
    enamorado del rapsoda
    y embelesado por sus
    elegías fúnebres.

    En la mueca
    del cuerpo sin pulso
    del poeta suicida
    no se dibuja gozo alguno
    en su deseado encuentro con la Muerte,
    sólo la desazón de saberse exánime
    descubriendo ahora
    lo falso que fueron todos sus poemas.




    ***


    EUROPA

    Lacrad la puerta principal

    Que no sea atendida,

    La tristeza de los hombres.
    La fatiga del exilio.
    La soledad de las madres.

    Cerrad la ventana al mundo.

    Que no se escuchado,

    El dolor de los heridos.
    El llanto de los huérfanos.
    El silencio de los muertos

    Sólo
    oír la sinfonía
    del nuevo mísero mundo.



    CRUCES

    En todos los pueblos hay cruces.

    una por cada desaparecida
    dos si fue asesinada
    tres en los casos de tortura
    cinco si acabó descuartizada.

    Demasiadas cruces y poca justicia.

    Bosques enteros talados hasta la médula.

    Las cruces veladas por familiares y amigos.

    Las exequias, misas y homilías
    sufragadas por los culpables.


    ,
    VADÉMECUM

    Una madre mexicana
    sigue llorando a su hijo
    sobre las páginas del libro
    que el estudiante olvidó en casa
    antes de encarar la Nada.

    No viajaba solo.
    Iba con cuarenta y dos compañeros
    y los asesinos se reían.



    UN DÍA LOS POEMAS DE BUKOWSKI 
    ONDEARÁN EN TODA LA CALLE

    Viví en la Verneda
    -rebautizado Sant Marti
    por los acomplejados-
    con dos referencias ineludibles.

    La primera,
    las chabolas de la Perona
    -el hambre y la pobreza-.
    La segunda,
    el cuartel de la policía nacional
    -el orden y el miedo-.
    A los chabolistas
    el mago Maragall los hizo desaparecer
    unos meses antes de las Olimpiadas.
    A los polis
    no pudieron
    -o no quisieron-
    y sólo les cambiaron
    nombre y objetivo
    de cuartel a comisaría
    de obreros a inmigrantes.

    Los maderos no son perros
    ladra un ministro en funciones
    -familiar de un concejal
    a quien le disgustan las parodias religiosas-.

    Molesta un poema a los policías,
    la alcaldesa obediente lo retira.

    En el resto de los versos
    instalados en la calle
    los perros levantan la pierna
    y orinan.
    Sus amos ríen la gracia.
    Son viejos militares mutilados
    -del bando sublevado, aclaro-
    padres de los policías
    a los que la lírica irrita.

    Bukowski bebe y sonríe
    indiferente a la ignorancia
    de estos guardias.

    Pero alguna vez tendremos
    que poner firmes a estas bestias de uniforme.




    Poemas que se incluyen en el libro de relatos “Golondrinas suicidas” 


    ESTAMPAS DEL BARRIO

    I

    A las cuatro de la madrugada,
    la luz en la casa del poeta
    redactando un poema
    como si fuera el testamento,
    el aroma del café
    que prepara una puta
    de regreso a casa sin dinero,
    el tintineo que produce asesinar
    los polluelos del almuerzo
    del último obrero con empleo.


    II

    Viejas vestidas de luto
    por unos muertos
    fallecidos hace lustros
    la mayoría ancianos, unos pocos demasiado pronto
    conversan con apatía
    junto a los columpios
    en un terraplén
    donde la infancia
    simula estar a salvo de la pobreza y de la muerte.

    Una de ellas
    que no habla nunca
    con nadie
    escondida en el banco
    más lejano
    con las manos temblorosas
    por el vino no bebido
    desmenuza una barra de pan duro
    que palomas grises enfermas
    picotean en una disputa callera fratricida
    contemplada desde su garita
    por el ciego que vende lotería
    consumido en horas siempre iguales
    de una jornada casi idéntica a las anteriores
    salvo quizás algo distinta por esa nube
    que reconoce quieta
    en la azotea desde la que
    un hombre sin futuro
    con una montaña de facturas sin pagar
    se lanza hasta el suelo
    donde el charco formado con las lluvias de anteayer
    lo abraza en silencio
    ofreciendo al desdichado un consuelo póstumo
    tan hermoso como inútil.


    III

    Una pareja joven
    de inmigrantes
    a los que la crisis
    no les ha obligado a regresar
    en el escaparate de la pastelería
    eligen la cigüeña
    con la que celebrarán
    el nacimiento de su primer hijo
    ignorando que la chabola donde viven
    será asaltado unos años más tarde
    por una turba de fascistas desocupados.

    Golpearán al padre
    abofetearán a la madre
    el hijo morirá en el hospital tras el incendio
    la cigüeña ennegrecida derramará una lágrima de fuego.




    ESCALERA DE SERVICIO

    Desciende

    por estas escaleras
    una peruana
    que piensa mientras labora en sus hijos
    limpiando el dormitorio
    de la cita clandestina
    entre un político corrupto
    y una mujer sin escrúpulos;
    hacen una pareja perfecta
    y follan tan bien acoplados.

    Asciende

    por las mismas escaleras
    una prostituta
    con el sexo todavía sucio
    violada por un ejecutivo
    que carga los gastos
    de su fiesta
    en la tarjeta de la empresa;
    habla por teléfono
    regaña a los hijos por las notas de la escuela
    confiesa a la esposa lo mucho que le añora
    recibe instrucciones de las oficinas
    desayuna en el buffet antes de firmar mil despidos.

    Si te asomas al interior
    en las habitaciones del hotel
    todo es diáfano
    pero que la deliberada doblez
    del arquitecto no te aleje
    de la realidad.

    Un fantasma recorre Europa…

    No podrán salir indemnes los culpables.

    Tampoco ninguno de sus cómplices.





    Del libro “Bombyx mori” 


    CANCIÓN DE CUNA 

    El sonido de la acequia
    que acompaña la voz ronca
    del padre
    susurrando saetas andaluces
    que inundan de azahar
    las montañas blancas del Pirineo
    escuchadas con los ojos bien abiertos
    por la niña en su regazo.

    Los versos de Lorca
    que la niña maestra recita
    a los piojos mudos de la escuela
    embelesados por el romancero gitano
    bajo el claro sol de la luna
    en un barrio de gente humilde y triste.

    Canciones de cuna
    mil veces repetidas
    a las dos hijas,
    la misma melodía
    que alentaba entonces el sueño
    reclama ahora despertar.

    Saetas, canciones y versos
    que murmura
    una niña maestra anciana
    con la certeza amarga
    de que el suero hospitalario
    no reemplaza –nunca-
    la leche materna.







    .

    0 0


    Víctor Salazar Yerén 

    (Lima, Perú    1981)
    Es Magíster en Educación. Ha publicado los libros de poesía Frívola Musa (Cascahuesos editores, 2007), Sobre la aldea (Lustra editores, 2011) y la antología mínima Cuando al fin tu voz toque mi nombre (Nictálope editores, 2014). Además de la antología poética El festín del Jaguar, Cien años de Poesía en Chincha (Biblioteca Abraham Valdelomar, 2014) y La sinfonía Inconclusa, selección de textos sobre la vida y obra de Carola Bermúdez de Castro (Nictálope editores, 2014).

    Ha participado en diversos festivales poéticos en el país.
    Actualmente radica en las alturas de Lircay, en Huancavelica, dondedirige la colección Anqara, como una campaña en favor del libro y la lectura.



    “SOBRE LA ALDEA” DE VÍCTOR SALAZAR YERÉN



    VINE AQUÍ
    a despintarme de las manos las ciudades,
    a reconocer lo primigenio de nosotros en cada cierto
    hombre…
    y ser parte
    de los nacimientos asombrosos que a los ojos nos
    llegan enlatados.

    Vine,
    pero aún no he olvidado de donde vengo…

    Por ello borroneo este camino.
    Dejo abandonados mis zapatos.




    (Última visión y llanto sobre la aldea)

    LA CASCADA de piedra palidece ante mis ojos.
    Imágenes de mi vida como nubes
    van pasando. Entre el surco y el risco una ciudad
    boscosa y danzante me retiene
    ya que fui a ese pueblo que a dos años de sonrisas
    entre lágrimas se ha forjado.

                           Ahora nos dejas.

    Y solo me queda seguir creciendo como las
    amapolas o los ríos atragantando los pastos.
    No conozco otro camino…

    O tal vez lo conozco y por eso escribo.





    “FRÍVOLA MUSA de Víctor Salazar” 

    Escribe: Paolo Astorga

    Frívola Musa (Cascahuesos Editores, 2008) del poeta peruano Víctor Salazar (Lima, 1981) es el canto apasionado y a la vez infinito del poeta a su amada desde las formas más sencillas y sublimes de la palabra, esa “musa” que él nos presenta no es más que un simple pretexto para mostrarnos la profundidad del deseo a través de la sensualidad de los cuerpos:



    Déjame ser en tu boca
    aire libre que flota en el silbido más alegre de la mañana,
    silbido que baila “Tersa hoja blanca” mientras llueven
    silbidos
    que a nada se parecen
    sino a silbidos
    divagando en la mañana.



    El poeta en este viaje por la geografía femenina, intenta crear su mundo a través de la contemplación del ser amado, pero siempre desde un hálito de ensueño. Aquí lo corpóreo toma matices de misticismo más que de mera aseveración erótica o carnal. Para el poeta el cuerpo de mujer es indispensable, pero no para el disfrute, sino para la misma creación en sí, la aprehensión de la belleza:



    La ronda secreta que frutece tu palabra
    naufraga en mi voz:
    Sueña que soy mar y que puedo tocarte.

    Mujer tobogán…

    MUJER TOBOGÁN,
    Reconoce este beso como parte indispensable de tu cuerpo.



    Las palabras configuran a la mujer, el amor a las imágenes poéticas sistemáticamente buscarán la atención de aquello que se ama con desesperación, aunque a veces las palabras ya no basten para figurar lo amado:



    Y qué pasará cuando se resistan los poemas…

    (…)
    Dime que será siempre
    con la misma plenitud de tu dulce oído.



    Hay un sentido en estos poemas, hay un fin: preservar lo amado como si de esto dependiera el equilibrio del sujeto y de todo el universo que lo rodea. La angustia, el deseo de por lo menos saber que existe lo amado, absorben en su totalidad al poeta que no deja de cantar esa posibilidad de unión efímera o no, allí, la poesía:



    Deja que te vea una vez más
    aunque esta vez sólo sea con los ojos.



    El poeta juega con lo sutil y sublime, con lo cotidiano. Sus palabras cargadas de simpleza, su fuerza lírica radica más en el deseo que en las circunstancias donde el amor intenta gestarse:



    Quiero decir Te quiero pero no de la manera como se quiere un chocolate; quiero decir Te extraño hoy porque tal vez no lo haré mañana.
    Quiero que me escribas y me instruyas de pronto —así— en estos temas de los cuales hace mucho no comprendo.
    De seguro sabes a cielo y tienes la gordura del infinito y eres tan horrible como el clásico noctámbulo dolor de muerte.
    Y de seguro que tus pasos son negros, muy negros como deben ser para que estés conmigo, y huérfana de luz y tiempo, de amor y miedo.



    Con una gran carga de sutil erotismo y apasionado desvelo y angustia, Frívola musa, se integra como un nuevo y fresco aroma lírico en las letras de la nueva poesía peruana, donde los temas, las formas, los nombres, lo clásico y lo nuevo, no son más que la trascendencia de ese cuerpo amado universalmente desde la individualidad o la colectividad; es en suma la concatenación de sentimientos amorosos que aunque imperfectos o frustrantes por algunos momentos, crean en el lector una sensibilidad que alimenta esperanzas para fundirse en ese otro cuerpo tan nuestro y tan ajeno:



    Frívola musa
    tu cuerpo pequeño
    era tan sólo la prolongación de mi reino,
    el retorno a la imagen que esgrimía
    silenciosa en el
    t i e m p o.








    .

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  • 12/06/16--09:16: VÍCTOR SALAZAR [19.699]

  • VÍCTOR SALAZAR

    Víctor Salazar nace en Barcelona (Anzoátegui), Venezuela el día 23 de abril de 1940, muere en Cabimas (Zulia) el 23 de febrero de 1983, ya para cumplir 43 años de edad. 


    VÍCTOR SALAZAR POR GRACIELA TORRES

    Hablar del poeta Víctor Salazar es hablar del mar, de la Isla de Coche, piraguas, oleajes, redes, atarrayas; marejadas y más aún poesía auténtica, esa poesía que se padece, poesía escrita desde el fondo del ser mismo.

    Víctor Salazar nace en Barcelona (Anzoátegui), el día 23 de abril de 1940, muere en Cabimas (Zulia) el 23 de febrero de 1983, ya para cumplir 43 años de edad. La mayor parte de su infancia y adolescencia transcurrieron en la Isla de Coche, es por eso que en ocasiones se le ha considerado como un poeta margariteño. Termina sus estudios de bachillerato en Maiquetía, en los liceos Vargas, Chávez y Academia Simón Bolívar; ya más tarde a los veinte años de edad llega a Caracas, donde ingresa a la Academia de Teatro Juana Sujo, trae también para esa época su primer poemario Piragua escrito a los 16 años de edad y publicado a los veinte años. Con Piragua se inicia Víctor en el mundo de la poesía, su palabra es limpia, clara, de alto contenido lírico y grandes resonancias marinas. En 1961 publica Sequía de las Palabras donde el mar, el amor, la tristeza y la angustia existencial se evidencian en un brillante trabajo poético.

    A partir de esa fecha publica: Semejante al principio (1965) Primer Premio del Tercer Concurso de Poesía de la Universidad del Zulia (1966), continúa su creación lírica y así nace El Desterrado, Cartas de la Calle Victoria, una elegía para Rosalba (1967), Rebelde y cotidiano (1969), Tengo algo que decir a ese Río Bolívar (1960), Poema al Libertador, Ese Tropel de Luces (1973) y Travesía (1982). De estos dos últimos, el primero logró el premio Gabriela Mistral (1978) y el segundo Premio del Banco del Libro (1982) con derecho a publicación y aún no publicado.

    Como periodista colaboró en Venezuela en La Esfera, El Universal, El Nacional, Revista Nacional de Cultura, Revista Imagen, Lírica Hispana, Poesía de Venezuela, Tricolor y las ediciones Vez y Poesía; en el exterior publica en Espiral (Bogotá), Nivel (México) y Barrilete (Buenos Aires).

    Dejó inconclusa una novela: Los papeles de Leandro.

    En el terreno poético Víctor Salazar una de las mejores voces de los años 60, murió cuando tenía mucho que dar a nuestro país como lo que verdaderamente era: un poeta de gran sensibilidad, verdadero y auténtico con la poesía, consigo mismo, con los amigos y con las verdades que encontraba a su paso.

    Rendimos un homenaje a su palabra poética.

    Texto tomado de la Revista Nacional de Cultura Nº 301, Junio 1996.

    Graciela Torres. Poeta, ensayista y médica venezolana.



    SELECCIÓN POÉTICA

    I

    El hombre se internaba en el amanecer de los escombros
    mientras una goleta de cuyo corazón emergían tempestades
    inclinaba su rumbo entre ramas.

    Este es el fuego de la noche que sube en su moneda de sangre,
    la destrucción y el miedo de piélagos dormidos, la húmeda
    travesía donde la sed de los bauprés descubre el acendrado
    impulso del asombro.

    Aquí, golpe de mar, afluencia, botavara de lluvia, eres siempre
    un asedio de arena, un paso atado al vértigo, un sueño contra
    el ímpetu azul de las embarcaciones.

    Aquí, desconocida en medio de las llamas, sea un huracán de
    soledad en los ojos, alce la voz tras el dolor su espera, concluya
    sangre el vendaval, y abra en la tarde el caracol su norte.

    ¡Oh brújulas nacidas para el color del llanto! Insensible es el
    cuerpo de las islas. Salobre, mar, la marcha que precede los
    vestigios del humo.

    ¿Qué pájaros vinieron a levantar la huella de las grandes
    linternas sobre la incitación de los veleros?

    No, no podemos contemplar el cruce de las rutas donde el niño
    se cubre en papagayos entre una hora que mantiene aún la
    frase de los labios no atados al silencio.

    De: Sequía de las palabras





    I

    Ando descalzo
    con ciertas ganas de violentar mi situación
    y comprender
    que no me perteneces
    que te amé desde una imagen lejana
    desde lo que no tiene sitio ni momento preciso

    La forma que conozco no me permite asirte
    pero sé que te opones
    que te abandonas al gozo inexplicable de caminar conmigo
    que me amas vencido
    y solitario
    y solo
    que no siempre me encuentras  y abandonas
    Cuerpo mío:
    a veces la manera de hallarte no es la misma
    pero me perteneces
    Mucho más ancho  y verdadero
    más necesario  en lo que eres y en lo que puedes ser
    Mucho más necesario
    Y
    sin embargo mucho más al acecho de mi muerte.

    De: Tropel de Luces





    I

    He ido al fondo de mí. He puesto en evidencia la sangre de los que permanecen bajo tierra. He roto los impulsos y apartado los días. Pero nada ha cambiado. La ciudad permanece a mis espaldas. La edad se ha reducido a la violencia, a la sangre de algo inevitable. En el contorno de mi generación los asesinos mutilan y combaten a sus víctimas. Yo el habitante solitario. El exiliado múltiple. Debajo de mis ojos está el mañana de un sobresalto taladrado. Empiezo aquí. Sobre las sombras, detrás de las ventanas. Sólo podré alcanzar los restos de una historia distinta. Otro silencio, y otra voz saturarán los puentes, las violaciones, los pantanos, otro silencio y otra voz treparan al cuelo de las tempestades. Y, aún más, con todos los dominios de la sed velaremos el último cadáver.


    *

    Empiezo a despertenecerme, a despojarme de gestos habituales, a triturarme entre los desperdicios.  Alrededor el mediodía de una miseria incontrolable se prolonga. Llego a mirarme como una antigua soledad de calles. Por ellas trepa el incendio de noches recién engendradas. Dos fechas resucitan. Una espera sin voces recomienza. A partir de aquí la memoria recorre muchos años. Se reavivan señales, fiebres atrincheradas, cercanías apenas entrevistas.

    Desde ahora confluyo hacia el olvido. Ignoro la protesta. Ni un solo sitio donde afrontar la edad descuartizada. Desterrado a otro tiempo.

    Ahogado al paso de los trenes.

    De: El Desterrado






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    RAÚL JURADO PÁRRAGA

    Raúl Jurado Párraga (Jauja, Perú  1962), realizó estudios de literatura en la Universidad Nacional de Educación La Cantuta,donde actualmente ejerce la docencia universitaria. 

    Ha publicado: 

    El sol partido de los sueños (Lluvia Editores), Poesía del 70 (Antología y notas) y La música violeta (2014). Además de poseer varios trabajos inéditos y próximos a publicarse.


    GRILLOS DE VERANO

    En tanto, mi boca
    se detenga en el filo
    de tus brillantes y rugosos pliegues
    los grillos cantarán
    canciones de primavera.
    Ahora la noche
    es una mano
    que recorre sabiamente
    la boca de tu cuerpo
    mientras mi ardiente
    sello se imprime en tus muslos
    para encender capullos
    y ramas puras en tus cabellos.
    En tanto, tu boca
    inunde de saliva mi boca
    los grillos cantarán
    canciones de verano.
    Ahora voy quitándote
    las últimas nubes de tu cuerpo.

    El árbol se queda desnudo
    y la rama se hace grande
    tu ventana se hace vasta
    como las barbas del mar en el espejo
    transparente de rnis venas.
    En el barro
    llegan a estamparse los grillos
    y las marcas pequeñas
    de dos amantes
    que han paseado
    sus dedos y sudores
    por el filo del goce que beatifica.
    Ahora en humedad de sus cuerpos
    la electricidad mueve temblores
    en tanto, los grillos cantan
    la luz de las pasiones.
    El barro ahí, los grillos ahí,
    luego un cántaro
    cocido en el fuego
    del abrazo

    donde duerme la araña cansada
    que alimentó mis ojos.
    Ahora veo tu lengua
    clavada en mi cuello.
    El cuarto es el cielo
    que se abre
    cuando amoldo tu cuerpo cansado
    en el barro de mis deseos
    mientras los grillos cantan
    canciones de arco iris.



    Bote de luz

    Sobre tu piel navega un bote
    y un delfín se da a contraluz
    en tus ojos abismales y suicidas
    con ese delirio de naufragar
    en cada puerto entre tanto amor.
    Gitana de anillos ebrios.
    Gitana de luces
    cintura hermosa de arena
    cabellos de algas y granizos.
    Mujer donde nace la niebla
    mariposa inmensa de luz
    conjunción del mar y la tarde
    fundidos en el coito
    de la tarde.
    Por todo ello he aprendido a graficar
    el cielo como un jinete con espuelas
    silenciosamente cabalgando
    de piel a piel.
    ahota tu entrega es un bote de luz
    en el linaje torrentoso de mi cuerpo.




    Amarte en oración

    Quiero amarte
    de la forma más ruin posible
    penetrando la oscura gruta
    con mis dedos de viudez eterna
    Quiero amarte
    acariciando tu piel, tus senos,
    buscando tus pezones electrizados
    a punta de sueño.
    Quiero amarte con temblores y arrebatos
    sin importarme los curiosos
    que miran cómo te tomo la cintura,
    cómo mis manos navegan tus muslos,
    tus glúteos preciosos.
    Así, quiero amarte
    destrozando las hierbas de un parque
    revolcándome como un loco sobre tu cuerpo
    llenándote de besos.
    Así amo y quiero amarte
    en la profundidad del éxtasis
    con mi locura,
    y mi sinceridad que todo borra.
    Así quiero amarte
    desnudándote bajo la sombra
    cabalgando grácil en tus gemidos
    arrancándote a amar como amo.
    Ama como se ama lo ínfimo
    y entrégate con todo
    a mi espalda de deseo.
    Amémonos así
    Tú, mordiendo mis labios
    y yo acariciando tus cabellos de diosa
    amémonos así sin prohibiciones
    hasta crear el universo en nuestros ombligos
    como oración eterna.



    UNIVERSO DE TU CUERPO

    Algunos aprenden a tocar melodías hermosas en el piano
    pero a mi me basta tocar tu cuerpo
    y arrancarle el fuego dormido a tu edad.
    Algunos se vuelven sabios de tanto leer el cielo infinito
    pero a mi me basta explorar la geografía pálida de tus latidos.
    Algunos escriben cartas de pasión
    mirando las tardes pobladas de gorriones y estrellas
    a mi me basta dibujar con mi lengua los pliegues de tu saliva de azúcar y vino
    y así, estrellarme de puro gozo en la profundidad de tus gemidos.
    Algunos dicen sentir la felicidad
    cuando cogen gotas de agua de un cuerpo
    y recorren las calles abrazando la misma sombra del deseo y la locura
    a mi sólo me basta dormirme en tu cuerpo de duna
    sentir tu olor a algas
    atizar tu boca encendida
    silenciar mi voz con tu risa
    aprender la lección de tu limpieza
    recorrer de punta a punta tus venas
    ahogarme de música con tus murmullos
    dibujarme en el lunar secreto de tus músculos
    esculpir tu cuello de humo con el cristal de mis dedos
    beberme el sudor del surtidor de tu ombligo
    respirar tus palabras de agua y tierra
    adornar de hormigas ebrias tu cintura
    vivir infinitamente sobre tu bóveda de paraíso
    sólo eso me basta para entenderte.



    SONIDO

    Tocan tu ventana
    Y no abres
    Por que el viento
    Puede dañar tus cabellos
    Tocan tu puerta
    Y no abres
    Por que un hombre
    Viene a cobrarte una deuda
    Tocan la casa
    Y levantas la mirada
    Al cielo
    Sabes que no podrás
    Negarte a abrir
    Pues un ventarrón
    Te elevará al aire
    Y tu negativa
    No servirá para nada
    Pues junto a ti
    Esta el hombre
    El viento
    Que ahora abrazas
    Y te elevan a cumplir
    Con tu deuda



    INCENDIO

    Se que incendio tu cuerpo y la sombra de tu alma
    te conozco tanto
    que las torres inventadas en tu nombre
    me saben a dulce melancolía de viejo
    que ante ti mi memoria
    esta hecha para el silencio
    como ahora
    que miro como nacen los caracoles bajo la lluvia
    cuando incendio la pradera eléctrica de tu lengua.



    DESEO

    No voy a morir
    sin tocar tu piel
    sin saber que olor tiene tu boca
    sin saber que paloma se ha escondido
    en tu pecho,
    sin haber olfateado tus muslos
    sin saber a que sabe tu cuello
    cortado por mis dientes
    No voy a morir
    pero ya vez mis palabras
    me van demostrando lo contrario
    estoy muriendo por ti bajo la luna
    Hechicera.



    RECUERDO

    De ti me queda una gota
    un pedazo de carne y un caballo de aire.
    Hoy estoy juntando los fragmentos de tu risa
    esa risa de iglesia infernal
    esa mueca marina que me ahoga
    en el vino rojo de mi pasión.
    De ti me queda esa noche larga de lejanía
    ese mar inmenso de locura
    ya vez, algún día me agradecerás
    haberte recordado en este poema.



    LA MÚSICA VIOLETA (poesía) / RAÚL JURADO PÁRRAGA

    El escritor y docente universitario, Raúl Jurado Párraga después de varios años nos entrega un nuevo poemario titulado “La música violeta”. Poesía que toca la parte más íntima, sensual y erótica de la mujer.  El hombre está ahí para contar esos tal vez furtivos sueños o sólo son historias que nuestra mente nos sirve en aquella mesa sublime y fresca del amor. Podríamos hacer un estudio riguroso de este libro, pero qué más si el mismo lector con una lectura minuciosa, puede disfrutar del encanto,de lo más secreto de su poesía.  Raúl Jurado y sus versos atraparán hasta el más sensible o tenaz lector, al final jugará con sus sueños y sus actos carnales.  (W.G.P)



    ABANICO

    Como abanico
    de rosa blanca
    tu cuerpo prohibido
    se me pega como filigrana
    de agua
    después de las oraciones
    de una desnuda comunión
    entre la suavidad de tu piel
    y la aspereza de mis movimientos.






    Del libro “21 poetas del XXI”

    Caldo de cabeza

    Fueron los wankas los guerreros que se comían
    la cabeza de sus enemigos bajo la luz de la luna
    fueron los hispanos los antiguerreros que se comían
    sus miserias escondidos bajo la sombra de sus miedos
    oliendo el oro de sus sueños
    pero esto es parte de la historia que nunca se escribirá 
    lo que quiero en todo caso es referir la crónica del caldo de cabeza 
    tomar en todo caso apunte de lo que aquí se cuenta prender el fogón 
    con bostas, pedazos de madera 
    y atizar hasta llegar a la misma puerta del infierno  
    colocar una gran olla, verter el mote limpio 
    aumentar el fuego hasta rechinar la furia de la candela 
    agregar la cabeza, patas del merino 
    y dejar que paguen sus culpas hasta hacerse suaves como  
    la pulpa de la chirimoya, 
    más adelante aumentar mondongo, tripas y carne cocinar por horas, horas, 
    horas buscar un poco de sal, 
    picar rápido perejil, cebolla china y limón  
    ¡ay caray! Verán lo que pasa.





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  • 12/06/16--10:26: JORGE LUIS RONCAL [19.701]

  • JORGE LUIS RONCAL

    Nació en Perú en 1955. Escritor, editor y periodista. Estudió en la Universidad Mayor de San Marcos entre 1976 y 1982, en donde ejerció la docencia desde 1983 hasta 1985. Publicó los libros de poesía Discurso de las Intenciones puras )1ra Ed., 1976, y 2da. Ed., 1984,  Cuadernos del hipocampo, 3ra. Ed., Lluvia editores, 2001; Canción de la esperanza (Arte idea editores, 1999) y Patria de la ternura (Arteidea editores, 1991). En 2007 publicó Hojas de hierba. Reflexiones sobre el libro y la lectura en el Perú (Arteidea). En 1976 obtuvo con la primera versión Discurso... el premio de poesía José María Arguedas que organizó la Asociación Universitaria Nisei del Perú. Codirigió las revistas Disturbios y Alma matinal. Actualmente dirige el proyecto editorial Arteidea, es coeditor de la revista de cultura del mismo nombre y prepara la edición de un libro de textos críticos sobre literatura y cultura. Integra el Gremio de Escritores del Perú



    Redoble de amor por la poesía y la belleza

    Te mirarán como a un bicho raro, un duende, un aparecido
    como a un desquiciado sin nombre y sin memoria

    Pretenderán que le cantes al ruiseñor, las libélulas, los lirios
    a la inmaculada concepción
    a la bondad de las inversiones extranjeras
    al crecimiento sostenido de la economía

    Te ofrecerán el oro y el moro
    un cheque en blanco
    el premio nóbel de la paz (de los cementerios)
    la mujer más bella de la tierra
    el varón más hermoso del planeta
    la presidencia del congreso

    Te guiñarán el ojo
    te contarán el cuento
    te pasarán la mano, te susurrarán al oído,
    te aplaudirán afiebrados antes de escucharte
    dirán que eres lo máximo, lo ya no ya, el despelote

    Prometerán coronarte en la explanada de Palacio
    otorgarte el laurel de oro de los vates
    el premio mundial de poesía
    la beca más sabrosa de por vida
    llenarte de medallas y diplomas 
    y el honoris causa de Harvard 

    Desearán que desconozcas a Mariátegui y Vallejo
    que te olvides de Oquendo, Arguedas y Churata
    que te enemistes con Romualdo, Rose, Scorza y Valcárcel
    que consideres aventureros e ilusos a Heraud y al Che Guevara
    piezas de museo al Grupo Intelectual Primero de Mayo
    y al Grupo Narración
    y huacos inservibles a Mazzi, Huanay y Bacacorzo

    Querrán expropiarte el ritmo y la cadencia
    confiscarte la métrica, las imágenes, la magia y la sorpresa 
    hurtarte la alegría de río turbulento
    arrebarte la frescura, rebeldía y desenfado de tu pueblo
    extirparte la insurgencia 
    arrancarte de cuajo el manantial de palabras que deslumbran

    Te expulsarán de los parques, las plazas y las calles
    y brotarás danzando en las montañas

    Arruinarán tus poemas clandestinos 
    tus versos de amor en servilletas
    y tú, obstinada, digna, irreverente
    esculpirás tus graffitis en cerros y paredes

    Te expulsarán del viento y volverás como tormenta
    te arrojarán del cielo y crecerá tu incendio
    te impondrán la última versión de la mordaza, el grillete, la capucha
    y tu música se escuchará hasta en la luna

    Querrán mutilarte los sueños
    matar tus ilusiones
    enterrar tu júbilo, tu risa, tu jarana

    Violarán el cuarto del poeta
    causarán destrozos, romperán la única mesa de escritura
    sembrarán dinamita, propaganda, manuscritos
    para encerrarte de por vida en Piedras Gordas

    Te enseñarán sus fauces, sus colmillos, sus metracas
    te harán una pasantía por las torturas más horrendas
    te mostrarán el rincón donde mueren los presos olvidados
    buscarán trabajarte al susto con las fosas de la guerra

    Te reventarán el pecho a culatazos
    te colgarán de las uñas
    te aplicarán el submarino
    y crecerá tu sonrisa de muchacha enamorada 

    Querrán romperte y corromperte

    Querrán silenciarte y mancillarte

    Querrán desaparecerte del mapa para siempre

    Querrán quebrarte y no podrán quebrarte

    Querrán comprarte y no podrán comprarte

    ¡Querrán callarte y no podrán callarte!




    DISCURSO DE LAS INTENSIONES PURAS

    1

    CONTIGO las desgracias no son ciertas y las dudas
    son fugaces cuando tu rostro despierta brillante
    entre la multitud callan los pájaros oscuros
    de la tarde no son ciertos los suicidios suaves
    de la risa y estás más allá del mundo de los vivos
    de las formas de vivir que es despedirse
    pausadamente de la infancia o tirar al mar
    los sentimientos y volver sin sobresaltos a regar
    las rosas muertas
    contigo no hay apuro por llegar a la ternura
    sin nostalgias y sin besos que despidan las
    nostalgias y llegas inmensa como las aves
    silvestres a controlar mis emociones introduciendo
    tus ojos en mi piel a destruir
    el jardín de sombras que florece en la rutina
    a armarte de canciones que desordenen
    la soledad del lugar que albergó tu ausencia



    2

    Permíteme entrar en ti como cualquier mortal
    dispersarme en tu piel como la luz
    que ilumina la hermosura de la ciudad destruida
    confesar mis sentimientos ahora que todos pasean
    con su exacta y justa manera de ver las cosas
    recíbeme bien en tu refugio de carne empedrada
    no escuchemos ya el griterío de las calles que es
    mirada o frase que se esconde o huye de su tiempo
    déjame definir en tus ojos las intenciones puras
    reposar en ti como la sombra de las aves que cae sobre el mar
    después de besar tu pueblo más lejano



    3

    Para qué he de buscar conquistar
    ecuaciones distintas al privilegio de permanecer
    por encima de las sombras
    que amenazaran destrozar el optimismo
    en tu mundo
    en tu ciudad sin fronteras ni custodios del orden
    habitarte
    inaugurarte
    ser la suave bulla que hiere tu calma
    como las avenidas desiertas que hieren mis ojos
    a la condición de feliz desvalido
    que hurgara en tus pechos
    la algarabía total o la muerte del silencio
    una rama de donde colgarse y contemplar la euforia
    si tu cuerpo es la brújula
    explendor de mercurio en mi ruta
    para qué recurrir a estaciones falsas
    o flores que adornen la celebración del olvido.



    4

    No son nuestros los bienes heredados de la época
    hay espinas en el camino pero hay también rosas
    en los riscos y los desfiladeros y todo el amor
    que se dice en un saludo es el bote o canoa repleto
    de corazones que invadiera de margaritas
    el corazón de los seres tiernos
    y te pido desesperadamente que no seas más la luz
    efímera que yace calcinada debajo de los astros
    y aunque hayamos visto sonreír fugazmente a la
    historia no busquemos explicaciones en las batallas
    sin sangre bajo el sol de la paz
    o en las siluetas fugaces de los héroes porque
    sólo queda embellecer el paisaje de los siglos
    como el suspiro de gozo que embellece tu vientre
    cuando desciendes como lluvia en la noche
    como una cosa sencilla o suave
    más allá de los desastres
    sin nombrar las batallas ni los símbolos envuelta
    en la única bandera inviolale que es el vacío



    CANCIÓN DESESPERADA

    ¡DETENTE en mi llanura con tus ojos que descubren precipicios
    que filman emociones
    y como un navío vespertino que interrumpe el sueño de los mares
    la paz de los estíos
    emerge en medio del silencio airada cual si fueras la única
    tripulante de la niebla
    incendia la soledad clávate como una pira entre mi cuerpo
    y sus derrotas
    y ríe errante solitaria trotando de canto a canto igual
    que la última soberana de un sol que se desangra!

    ¡Que me azote tu larga cabellera como crin anochecida
    o huracán que asola los sembríos
    viento que organiza los disturbios tu cabellera que enuncia la lluvia!
    He soñado con su fulgor de topacio en las calles inciertas
    o en los bares noctámbulos
    que me hiera frenéticamente en el rostro en el pecho
    tu pelo altivo y victorioso
    que me envuelva en su torrente de música eléctrica
    en su cólera de río desbocado.

    ¡Déjame morir muchacha en el vértigo sensual de tu mirada
    Déjame arañar desesperado tu cuerpo o la sombra de tu cuerpo
    caudaloso
    déjame morder como un suicida tus labios de ámbar no flor artificial
    sino pozo de agua magnética!
    ¡déjame trepar hasta tu cuello aferrarme a tus hombros
    cual si fuesen imanes o polvos de la vida
    Y después caer ruidosamente hasta besar tus pies y reposar
    desfallecido con mi cuerpo ausente pero tuyo!



    El Discurso de Roncal
    Lluvia editores, 2011


    CUESTION PREVIA


    4

    Oh Realidad
    hasta ahora
    sólo hemos alcanzado tu desprestigio
    pero nuestras sonrisas
    son antorchas de flores incendiando la bruma
    y los recuerdos
    paja quemada en la memoria joven
    y nos queda mucho tiempo
    para hacer el amor y la guerra
    para montar en el potro salvaje de la alegría
    porque es nuestra definitivamente la belleza
    y cada noche que descifro tu cuerpo
    ya no hallo misterio en tus ojos
    en tus labios solo existe el idioma del gusto
    y son doradas las gotas de lluvia
    que llegan a bañar tu cabello
    a renovar la energía para la fase final
    y en este campo de batallas y rosas
    le daremos forma a la única luz
    al sol
    que florece en los brazos olvidados
    aun cuando nos esperen los días del odio
    o nostalgia
    nuestros cuerpos confundidos en la oscuridad
    serán dardos azules
    que exterminen las sombras.



    Contrapoética. Balada urbana por el prodigio de tus ojos
    Arteidea Grupo Editorial, 2016


    CONTRAPOÉTICA 2

    Como en el vals “Chola linda”
    de Acosta Ojeda
    en mis labios vives tú
    en tus ojos muero yo
    por ello
    respírame
    arómame
    entupiélame
    oloréame
    entuentráñame
    enturaízame
    entiérname
    enamoarómame
    finalmente
    enlapídame
    en tu mirada

    Este poema dedicado a su señora esposa, con quien lleva 25 años de casado.


    CONTRAPOÉTICA 3

    No voy a prometerte nada
    nada que no se mire, ni se toque ni se pueda acariciar
    y que, por lo mismo, se haría polvo en el viento de tu aroma

    No, ninguna promesa que pueda hundirse
    como arena movediza
    y con ella los sueños que rozamos desde siempre

    No voy a ofrecerte el cielo
    menos la luna
    ni el puñado de estrellas que desde lo alto
    brillan en las manos de la aurora

    No las flores 
    ni los paseos nocturnos de la mano 
    una sombra, un solo cuerpo, un rumor
    de yerba, de riachuelo, de hojas desmayadas

    No voy a dedicarte los versos de amor 
    que alguna vez sorprendieron tus sentidos
    y lapidaron con ternura la nostalgia

    Ninguna terapia de signos o de gestos o recetas
    que no sea besarte cada milímetro de herida
    porque finalmente el prodigio, la fortaleza
    el mar y el sol de la gran definición 
    anida en el filo implacable de los ojos 
    que ahora me miran y encarcelan para siempre…



    CONTRAPOÉTICA 4

    Podría amancerme buscando en yutu la canción que te apasiona, el tema que pueda encender tu rubor hasta el incendio

    Podría poner"me gusta" a todo lo que cuelgues en el feis, a ciegas, sin leer, y compartirlo afiebrado como quien gana puntos en tu registro del querer

    Podría buscar el ramo de rosas mas bonito y hacerte un meme full corazón, pura sorpresa, pegarlo e tu biografía y esperar, esperar...

    Podría navegar (navegar sentado, qué paradoja) alucinado, webear a forro, hasta arruinarme para siempre las yemas de los dedos, en pos del texto inolvidable, de la imagen milagrosa...

    O tal vez caminar por Wilson, ir y venir, extraviarme en ese mar de gentes y procurar el ciberhallazgo que capture tu atención y te ilusione

    Podría desafiar a la tombería gritando a los cuatro vientos los crímenes de Ollanta y re refilón al soplonaje que se embosca disparando el flash de la miseria y ganar así una primera plana en la mula o el útero de marita

    Podría hacer mil cosas en la net pero nada, absolutamente nada podría transmitirte el nervio de estos versos temblorosos que apuestan la vida por instalarse para siempre en el prodigio de tus ojos









    .

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  • 12/06/16--22:59: ANNE SIMPSON [19.702]

  • ANNE SIMPSON

    Anne Simpson (1956) Toronto, Canadá. Poeta, novelista y educadora. Universidad de St. Francis Xavier, Antigonish, Nueva Escocia, Canadá, coordinador del centro de la escritura. Universidad de New Brunswick, Fredericton, New Brunswick, Canadá, escritor en residencia, 2002-03.Miembro de la Federación de Escritores de Nueva Escocia.

    PREMIOS, HONORES:

    Lina Chartrand Award, 1997; Journey Prize (shared with Gabriella Goliger), 1997, for "Dreaming Snow"; Chapters/Robertson Davies Prize finalist, 1999, for unpublished manuscript of Canterbury Beach; Bliss Carman Poetry Award, 1999, for "Little Stories"; Gerald Lampert Award, League of Canadian Poets, 2001, Atlantic Poetry Prize, Writers' Federation of Nova Scotia, 2001, and Pat Lowther Poetry Award finalist, all for Light Falls through You; Thomas Head Raddall Atlantic Fiction Award shortlist, 2002, for Canterbury Beach; Governor General's Literary Award nominee, for Loop.

    LIBROS:

    Light Falls through You (poetry), McClelland & Stewart (Toronto, Ontario, Canada), 2000.
    Canterbury Beach, Penguin Canada (Toronto, Ontario, Canada), 2001.
    Loop (poetry), McClelland & Stewart (Toronto, Ontario, Canada), 2003.
    Quick - 2007 McClelland and Stewart






    Quick - 2007 McClelland and Stewart



    Mano 

    Él tenía seis pies de altura, más o menos. Su cuerpo estaba envuelto en blanco, como una gasa alrededor de una torta de Navidad, impidiendo que el ron se derrame. Sólo su mano amarilla se había desenvuelto, y la tomé en la mía, pesando su peso. Sus uñas, que deben haber crecido después de muerto, debían ser cortadas. No me dejo ir. Me aferré como si estuviéramos a punto de tomar la palabra. 



    Corazón 

    La mujer abrió la caja torácica de él como si se tratara de una puerta y extrajo su corazón. Debería haber brillado. Debería habernos hecho gritar. Giró el pequeño mango, lo metió dentro. Me acordé del martín pescador que golpeó la ventana: los pies rizados, el impacto de las plumas azules desbordando su cabeza, un ojo negro, brillando. ¿Si lo hubiera matado? Eso no era el punto era la tranquilidad. 



    Cabeza 

    Estaba tan cerca como para tocar su oído, con los ojos fuertemente cerrados. Sus cejas podrían haber sido cepilladas con oro. Si hubiera sido griego, le hubieran dado una corona de hojas. Las mujeres se han lavado su cuerpo con agua de mar, y después, los dolientes contratados habrían cantado el kommoi. Había un mapa exquisitamente dibujado en el interior de su cráneo, con largos zarcillos de río desembocando en el mar. Había llegado tan lejos ya. Mas tarde iría a deslizarse río abajo en la balsa orgulloso de su cuerpo. 



    Palas 

    Al lado de la catedral los hombres están cavando duro. Ella se pregunta qué están buscando. Ella está haciendo las cosas de siempre, espolvoreando y etiquetando. Ella estuvo ordenando los platos chicos de hielo, en una punta del río, nieve de la última ventisca. Además, ella estuvo prestando atención al viento, que no es más que un anhelo de tocar. Los hombres pasan su tiempo sabiamente, memorizando cómo las palas se reflejan en el sol. Ella estudia la forma en que cavan. Pronto terminarán. Tienen un agujero de buen tamaño, y luego volverán para ver dentro. Ella está esperando al cuervo negro, la forma en que atenta el cielo, haciendo un sonido pedernal. 



    Fuego 

    Él se está acostumbrando. Cada mañana cuando se despierta, ve fuego en las palmas de sus manos. Las llamas son pequeñas pero distraen. Todo lo que toca inicia el fuego: la silla, la mesa, incluso el espejo. Ahora él está aprendiendo por su cuenta a levantar una cosa a la vez, cuidadosamente. Él sabe que es un regalo de los dioses, pero a veces desea que ellos vuelvan. Pronto será capaz de poner dentro de sus costillas y sacarlo cuando lo necesite. 



    Luz 

    La luz se desliza a través de su piel cuando ella se mueve sus brazos. Fluye sobre ella y se precipita. Hay días cuando se vierte a través de ella. Piensa en el verano en que Matisse trabajó en Collioure. Él comenzaba a pintar antes del amanecer y trabajaba todo el día, hora tras hora. Trabajaba hasta que sus manos estaban cansadas, pero aun así no se detuvo. A veces había tanta luz en el océano que pensó que quedaría ciego. 



    Entre ellas 

    La bola de estiércol estaba incrustada en una ramita: el escarabajo pelotero tuvo que resolver el problema. Primero lo empujó, después se fue por debajo. Finalmente liberó el estiércol de la rama y siguió su camino. Sísifo trabajó tan duro como esto - trabajando, trabajando. Después de un tiempo empezó a amar a la roca. Amaba las colinas. Podía sentir a sí mismo entre ellas. 



    Lirio 

    Se abren. Ayer estaban enrolladas, apretadas. Ahora las alfombras ceremoniales han sido desenrolladas. Pronto un Papa en miniatura vendrá a situarse en el balcón. Nadie será capaz de oír lo que dice. Escuchar con atención las pequeñas campanas, para observar el destello de algo dorado. Después de las oraciones, las hojas del pasto serán bendecidas. Dentro de cada cosa vos podés ver la amplitud de las catedrales. 



    Playa 

    Bajo sus dedos hay marras, de hoja fina, y un rezago de guisante de playa. Un poco más lejos: el cráneo de un ciervo o un perro, medio enterrado en la arena. La placa plateada - donde está descansando su cabeza - no es más que un hueso blanqueado. No se sabe que es lo que la hace llorar. Mira todas esas mujeres, vistiendo saris azules profundos, inclinándose de un lado a otro, en el océano. Miles, fila tras fila. ¿Están gimiendo o rezando? Escuchá. Seguro que están tratando de decirle algo. 



    Sabios 

    Hay pagodas blanco rosáceas en el árbol de la castaña. En cada pagoda hay un sabio, con los brazos envueltos en seda. Ella pasa el árbol, escuchando. Al principio, ella no oye nada. ¿Qué es lo que estás buscando? pregunta uno. Hay susurros, suaves, lentos. Se están moviendo a través de los pisos pulidos de las pagodas en los pies calzados con zapatillas. Tenés el poder de matar, dice otro. Hace una pausa, pero sólo hay viento, un velo de lluvia después de otro. ¿No sabías esto? 

    (versiones en castellano: Hugo Zonáglez) 



    Hand 

    He was six feet tall, give or take. His body was wrapped in white, like cheesecloth around Christmas cake, keeping the rum from leaking away. Only his yellow hand had been unwrapped, and I took  it in mine, weighing its heaviness. His fingernails, which must have grown after death, needed to be clipped. I didn't let go. I held on as if we were about to take the floor. 



    Heart  

    The woman opened his rib cage as if it were a door and removed his heart. It should have glowed. It should have made us cry out. She turned the small mango around, tucked it back inside. I recalled the kingfisher that hit the window: curled feet, shock of blue feathers cresting its head, a black eye, shining. Had I killed it? That wasn't the point was the stillness. 



    Head 

    I was close enough to touch his ear, his heavily lidded eyes. His brows might have been brushed with gold. If he'd been Greek, they'd have given him a wreath of leaves. Women would have washed his  body with sea water, and afterwards, hired mourners would have sung the kommoi. There was an exquisitely drawn map on the inside of his skull, with long tendrils of river ending at the sea. He'd come so far already. Later he would glide downriver in the proud raft of his body. 



    Shovels 

    Beside the cathedral men are digging hard. She wonders what they're looking for. She's doing the usual things, dusting and labelling. She's been arranging small platters of ice, a bend in the river, snow from the last blizzard. Also, she's been paying attention to wind, which is merely a longing to touch. The men spend their time wisely, memorizing how shovels glint in the sun. She studies the way they dig. Soon they'll come to an end. They'll have a good-sized hole, and then they'll stand back to look into it. She's waiting for the black crow, the way it strikes sky, making a flinty sound. 



    Fire 

    He's getting used to it. Each morning when he wakes, he sees fire on the palms of his hands. The flames are small but distracting. Whatever he touches starts on fire: the chair, the table, even the mirror. Now he's teaching himself to pick up one thing at a time, carefully. He knows it's a gift from the gods, but sometimes he wishes they'd take it back. Soon he'll be able to put it inside his ribs and take it out whenever he needs it. 



    Light 

    The light glides across her skin when she moves her arms. It streams over her and rushes away. There are days when it pours right through her. She thinks of the summer Matisse worked at Collioure. He began painting before dawn and worked through the day, hour after hour. He worked until his hands were tired, but even then he didn't stop. Sometimes there was so much light on the ocean he thought it would blind him. 



    Between 

    The ball of dung was impaled on a twig: the dung beetle had to solve  the problem. First it pushed, then it went underneath. Finally it freed the dung from the twig and kept going. Sisyphus worked as hard as this - toiling, toiling. After a while he began to love the rock. He loved the hill. He could feel himself between them. 



    Iris 

    It opens. Yesterday it was furled, tight. Now the ceremonial carpets have been unrolled. Soon a miniature pope will come to stand at the balcony. No one will be able to hear what he's saying. Listen closely for the tiny bells, watch for the flicker of something gold. After the prayers, the blades of grass will be blessed. Inside each thing you can see the spaciousness of cathedrals. 



    Beach 

    Under her fingers there's marram grass, blade-thin, and a straggle of beach pea. Further away: the skull of a deer or a dog, half-buried in sand. The silvery log - where she's resting her head - is nothing more than a bleached bone. There's no telling what makes her cry. Look at all those women, wearing deep blue saris, leaning this way and that, in the ocean. Thousands, row on row. Are they moaning or praying? Listen. Surely they're trying to tell her something. 



    Sages 

    There are pinkish-white pagodas on the chestnut tree. In each pagoda is a sage, his arms folded in silk. She passes the tree, listening. At first she doesn't hear anything. What is it you're seeking? asks one. There are whispers, soft shufflings. They're moving across the polished floors of the pagodas on slippered feet. You have the power to kill, says another. She pauses, but there is only wind, one veil of rain after another. Didn't you know this? 

    Anne Simpson (1956) Toronto, Canadá Quick - 2007 McClelland and Stewart






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    Emilio Lascano Tegui

    Emilio Lascano Tegui, o Vizconde de Lascano Tegui, (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, 1887 - Buenos Aires, 23 de abril de 1966) fue un escritor, pintor y diplomático argentino.

    Fue hijo de padre argentino y madre uruguaya. El político radical Juan José Frugoni lo inició en la poesía al enseñarle métrica. Al poco tiempo, entre 1905 y 1907, compuso sus primeros discursos públicos en octosílabos rimados provocando la risa de quienes lo oían.

    En 1908 viajó a Europa como traductor de la Oficina Internacional de Correos y se dedicó a recorrer a pie Francia, Italia y el norte de África. Durante esa etapa, en compañía de Fernán Félix de Amador, se dedicó a la poesía mientras se aficionaba a los viajes. Fue entonces cuando decidió modificar su apellido de origen vasco y transformarlo en uno compuesto y, en el año 1909 aproximadamente, le antepuso el título de vizconde con el que firmaría su primer libro: La sombra de la Empusa, publicado en mayo de 1910.

    Fue en 1914 cuando decidió establecerse en París, donde se hizo amigo de Picasso y Apollinaire, y ejerció de mecánico dental durante la Primera Guerra Mundial. A lo largo de su vida tuvo diversos trabajos. Fue pintor muralista, cocinero y conservador de museo. En 1923 fue designado cónsul en Caracas y en 1940 en Los Ángeles donde permaneció hasta 1944.

    Vivió sus últimos años en Buenos Aires, donde falleció el 23 de abril de 1966.

    BIBLIOGRAFÍA

    La sombra de la Empusa, poemas (1910); Blanco..., poemas (1911); El árbol que canta, poemas (1912); Al fragor de la revolución, prosa (1922); De la elegancia mientras se duerme, novela (1925); Les bannières d’Obligado, prosa (1930); El libro celeste, prosa (1936); Album de familia, prosa (1936); Venezuela adentro, ensayo (1940); La paradoja del campo venezolano, ensayo (1940); Muchacho de San Telmo, poemas (1944).




    AL AQUELARRE

    Viejas caducas, sumisas,
    polvo de congregaciones,
    que numeran los sermones
    y las peregrinaciones;
    y que han perdido sus risas
    a la sombra de las misas:
    hostia!
    Viejas sátrapas, espionas;
    aroma de los santuarios,
    riqueza de los osarios,
    viejas corvas, dromedarios,
    viejas feas, solteronas,
    viejas viudas y lloronas;
    esencia de mezquindad,
    doctas en cosas prohibidas,
    que van de negro vestidas
    pues deben luto a las vidas
    de los pobres de orfandad
    que mató su caridad:
    hostia!
    Carne de las disciplinas,
    coguelmo de los errores;
    que en los solos corredores
    dejan a sus confesores
    la carne de sus sobrinas,
    viejas sacras celestinas,
    que hablan bajo de Jesús
    en las frías catedrales
    y sienten rabias sexuales:
    comprendiendo los misales
    y admirando a media luz
    al Cristo que está en la cruz:
    rezad, cuando hoy todo muere,
    y es escoria lo que fuere
    premisa del mundo antiguo.
    Por vosotras, en exiguo,
    el diablo reza un ambiguo
    miserere.

    Robinson-Seaux. 1909.
    (De La sombra de la Empusa, París (Buenos Aires), 1910)



    TRAGEDIA ANTIGUA

    In memoriam para Alfonsina Storni

    Salió de noche para ver la Luna.
    Dejó la casa, el mueble y el recuerdo,
    y entró en la sombra como en una urna.

    Miró hacia el mar, ese enemigo nuestro
    —que somos barro y vanidad solubles—
    y opuso al fiero mar, su frágil cuerpo.

    Su cabeza plateada por la gloria
    pensó —ya tarde— en sonreír al cielo
    yendo en los anchos brazos de la ola.

    El mar que lleva el cuerpo de la Atlántida
    y sabe de amarguras infinitas,
    sorbió la más salobre de sus lágrimas.

    Por desafiar la mar, grano de arena,
    las aguas la llevaron a la playa
    vacía de alma, la pupila ciega.

    Y fue una noche de temible angustia
    en que olvidó la casa y el recuerdo
    y las alas, quebradas, de su musa.

    (Nosotros, segunda época, año 4,
    vol. 9, n° 37, abril de 1939)



    MUCHACHO DE SAN TELMO 

    Pongo menudos recuerdos
    en el pecho de este libro,
    de un barrio que fue el juguete
    que la ciudad diera al niño;
    de una infancia que se aleja
    las manos en los bolsillos,
    escribiendo en las paredes
    con las tizas del silbido.
    Su escenario, fue algo chato,
    —sus horizontes, baldíos—
    pero a las cuestas del viento
    trepó con patas de chivo
    y sus barriletes fueron
    a abrirle a Dios un postigo.
    No supo de amor, que nunca
    en mujer gastó suspiros,
    que no conoció amarguras,
    sino dulce de membrillo. 
    Libro que escribe un muchacho
    por vagabundo y perdido .
    siguiendo, de cerca, el humo
    de su primer cigarrillo.
    **
    Cuando estoy hilando versos
    y mirando hacia mi barrio,
    color, distancia, perfume,
    le dan relieves al cuadro
    y oigo una pobre guitarra,
    como en la casa de al Iado...
    Es música misteriosa
    y me penetra su encanto.
    Tiene el sello de la infancia.
    Yo la oí siendo muchacho.
    Hoy, me llega desde lejos.
    ¿Es el arrorró del árbol?
    De las palabras humildes,
    viene tomada del brazo,
    musiquita de percal
    que cosió la hebra del llanto.
    Yo la entendí siendo niño.
    Alguien sufría en el barrio.
    No le conocí la cara
    y nunca le di la mano.
    Era un músico. Organillo,
    guitarra; ocarina, piano,
    tocó con igual empeño,
    pero sin salir del cuarto

    Su destino fue hacer música
    para llenar el espacio,
    acompañando la pena
    que flota en los barrios bajos
    cuando sufren las mujeres
    y lloran sus desencantos;
    cuando se llevan las manos
    hacia Dios que está en lo alto;
    cuando se cierran las puertas
    y cuando parten los barcos
    y cuando los hombres ponen
    dudas en sus relicarios...

    Yo no hago versos. Escribo
    con tinta color del tiempo,
    el cronicón de la infancia
    de mi barrio con recuerdos
    algo salidos de foco.
    Soy fotógrafo inexperto,
    con las placas desveladas
    y el bromuro, amarillento.
    Son las pruebas de un pasado
    muy pobrecito, por cierto.
    Álbum de fotografías
    borrosas, ojos de ciego,
    que no ven ya para afuera
    y que espían hacia dentro.

    iImágenes de la infancia!
    —aplastadas en los álbumes—
    cómo estáis descoloridas,
    escenas y personajes!...
    El paisaje de esa época,
    era bien pobre en detalles:
    un banco, una silla, piedras,
    una avenida de palmas
    y una columna raquítica
    que no sostenía a nadie.
    E! cielo, no tuvo nubes.
    Sólo el aire es importante.
    y son tan duros los héroes
    que usan ropas impermeables.
    Siempre están en primer plano.
    El resto, de nada vale.
    No diafragmaban los lentes
    de la Casa de Lepage
    (hoy Max Glusman). Eran rígidos
    con amor propio de alambre.
    No había profundidad,
    ni retratando en la calle
    y, corrigiendo defectos,
    el fotógrafo alabable
    colocó en fondos postizos,
    columnas y ojivas árabes,
    perdidas entre palmeras
    y hora única, la tarde.
    Yo me retraté en San Telmo,
    y se creería que en Nápoles
    porque se ve, a mis espaldas,
    al Vesuvio detonante
    con una mecha de humo.
    ¿Detrás mío?... ¡Qué desaire!

    Fotógrafos errabundos
    por el puerto, la Avenida,
    la Recoleta, el Zoológico
    y, en el camino de misa,
    andaban pescando clientes,
    niños, sirvientes y misias,
    con un armatoste a cuestas
    y sus modelos en ristra.
    Con unas manos muy sucias
    —siempre de luto vestidas¬—
    después de muchos esfuerzos,
    contratiempos y fatigas,
    tomando actitudes sabias
    —y otras no menos fingidas—
    era el parto de los montes:
    sólo una prueba obtenían.
    Y, para hacerla brillante,
    sólo un barniz: la saliva.
    El cáncer profesional
    llevó la lengua al artista.
    i Lengua con hiposulfito,
    y amarga como la quina!


    *


    Fue tan ruda la paliza
    que recibí de mi madre
    —con el lomo de un cepillo¬—
    que decidí suicidarme.
    Con lágrimas en los ojos
    que no eran de cobarde,
    me eché escaleras abajo
    y seguí calle adelante.
    En pocos minutos hice
    toda la calle Balcarce.
    A medida que corría,
    el espíritu calmábase
    y, del suicida, saqué
    un niño con ojos grandes
    que descubría comarcas
    y almacenaba paisajes.

    Se paraba en las esquinas,
    y era el dueño de la calle.
    Así nació un vagabundo
    cuando pensé suicidarme,
    rehuyendo el hogar injusto
    y el cepillo de mi madre.
    Así nació un argonauta,
    y así yo monté las naves,
    que el crepúsculo prepara
    nubes con formas amables
    y me llevan, desde entonces,
    sobre la tierra y los mares.
    ¡Alabado sea el cepillo;
    y alabada sea mi madre!

    (1895)
    De Muchacho de San Telmo (1895), Buenos Aires, Editorial Guillermo Kraft Ltda., 1944



    MISTERIOSA...

    A la sombra pálida
    de Josefina H. P.


    Misteriosa,
    sensitiva del Silencio....
    Tú que hiciste de la espera
    sortijas para tus dedos.
    La triste,
    la pálida del endeble cuerpo;
    la que viene de los barrios bajos
    costeando los cercos,
    "la viuda"
    la aparecida,
    de las callejas y huecos;
    Misteriosa,
    sensitiva del Silencio...
    oye:

    ¿Por qué huyes y rehuyes 
    mi encuentro? 
    Indecible,
    ilusa hermana del Tiempo, 
    tú la demacrada 
    y aquel siempre Viejo. 
    ¿Qué tienes, que quieres ser 
    sólo la sombra del cuerpo
    en el zaguán inconcluible 
    del enigmático espejo? 
    Misteriosa,
    sensitiva del Silencio...
    oye:
    Mis pómulos flacos,
    mis sienes de enfermo,
    amarillos en la esencia
    de tu ensueño,
    ¿no debieron merecerte?;
    ¿qué te he hecho
    que el vampiro
    del eterno
    femenino por la nuca
    va chupándome el cerebro?
    Misteriosa,
    sensitiva del Silencio...
    oye:

    No quiero tu carne. 
    Amo tu esqueleto 
    sólo, y allá en las mandíbulas
    un nervio
    o algo en que pondrían 
    mis labios sus besos. 
    Quiérote, vieja ó muerta; 
    (siempre has de tener los huesos) 
    Misteriosa,
    sensitiva del Silencio...
    oye:

    Que soy hombre malo?
    Que poeta perverso?
    Yo soy Inocente
    de mi alma de perro.
    Dadme tu bondad,
    que para mi son tus huesos.
    Que si tú eres buena,
    yo malvado y feo,
    ¿di, por qué no quieres
    que justifiquemos,
    el amor de una paloma,
    por un gato negro?

    (De Blanco, Rubén Darío, hijo;
    París-Bs.As., 1911)



    Los inconvenientes

    Hasta la muerte vamos tropezando con algo. 
    Alguien nos pone piedras en todos los caminos, 
    Y aunque triunfamos como el ingenioso hidalgo, 
    Molidos y maltrechos nos dejan los molinos.

    Siempre es un inconveniente... Se desgarrarán los tules 
    En la danza de Anitra bajo el pie que las cela 
    —Por un hombre que tiene tan sólo ojos azules, 
    las niñas de mi pueblo llegan tarde a la escuela.

    De las tres iglesias que en el sitio de Candia,
    Alzábanse celosas a las estrellas, la de los 
    Cordeleros era la más alta de ella, 
    Y servía de observatorio 
    A la tropa sitiada.




    LA YERBA LLEGABA EN TERCIOS

    -dos tercios, era una carga-.
    Como en los tiempos de recua,
    sacos en cuero de vaca,
    con el palo para afuera
    y en cada tercio una marca
    de hacienda. El cuero bravo
    del animal muerto a lanza
    era curtido en el suelo
    tendido, entre cuatro estacas,
    bajo los soles heroicos
    de la tierra paraguaya.
    Y, mañero, de encogerse
    iba perdiendo las mañas.
    Lo doblaban a fuerza.
    Lo convertían en panza.
    Lo cosían con un tiento
    sobado que rea una guasca
    ablandada con "pacencia"
    y sebo de riñonada.
    Los tercios de yerba mate
    se quedaban a la entrada
    del almacén donde orinan
    los perros, que huelen, pasan,
    y vuelven a cerciorarse 
    que les es propia la fragancia.
    Para extraérseles la yerba
    le abrían una ventana,
    y por la herida del tercio
    salíase a bocanadas
    el aroma de los campos
    empañados en el alba.
    ¡Perfume amargo de yerba,
    tuyo es el olor a patria!
    En medio de Buenos Aires,
    hueles a frescor de planta
    húmeda, a caldén y a flores
    de Iberá, desmesuradas.
    Es tu perfume de macho,
    todo el olor de mi raza
    que arrastró bota de potro
    y las lloronas de plata;
    la que una estrella tenía,
    igual que los malacara
    en el medio de la frete,
    y era una estrella gitana.
    Los indios nos entregaron,
    virgen guaraní, tu planta.
    No supieron de escorbuto
    los que bebieron tu savia.
    Soldados y montoneros
    si comían, mateaban;
    que hacía hombres amargos
    la yerbita paraguaya.
    Y en sus labios despectivos
    que los barbijos cruzaban,
    el dolor fue cosa dulce
    curtidos con yerba amarga!
    No hay en mi infancia, en San Telmo,
    mujer, por pobre o por dama,
    que no la vea cebando
    su mate, con elegancia,
    y no nos ofrezca "un dulce"
    con una sonrisa en dádiva.
    Veo a mi madre feliz,
    y la veo desgraciada,
    cebando el mate con versos,
    o cebándolo con lágrimas.
    Y ese mate, su ladero,
    junto a mi madre lloraba,
    junto a mi madre sonreía,
    y entre sus manos ancianas,
    los dos subían la cuesta
    de los años, empinada.
    Labios febriles y verdes
    teñidos con yerba amarga,
    ¿cuántos ríos se bebieron
    desde que llegaba el alba
    -que iba en el flete del día,
    como invitada, en el anca-
    hasta que caía la noche
    a beber en las cañadas?...
    Si Dios, pensando en el mate,
    que es sólo perfume y agua,
    sembró de arroyos mi tierra
    e hizo el Río de la Plata.




    El Vizconde Lascano Tegui: una gloria argentina

    Emilio Lascanotegui fue, ante todo, escritor (novelista, poeta, ensayista), y uno de los más originales que ha dado la Argentina, pero también ha sido periodista, artista plástico, viajero impenitente, político, traductor, dentista, vendedor ambulante, diplomático y maestro cocinero.

    Nacido en 1887 en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, Argentina, su infancia transcurre en el barrio de San Telmo. Como casi todos los grandes escritores argentinos del siglo XIX y de comienzos del XX, su vínculo inicial con la literatura se da a través de la política.  El dirigente radical Juan José Frugoni lo inicia en la poesía, enseñándole el arte de la métrica y la rima en un viejo almacén. Poco después, entre 1905 y 1907, ya como político del partido radical, Lascano compone sus discursos públicos en octosílabos rimados, cosa que provoca sorprendidas risotadas a sus ocasionales oyentes en la plaza Lavalle o ante el monumento a los caídos de la Revolución del 90. Fue, sin embargo, durante un viaje - ¡A pie! - por África y Europa en compañía de Fernán Félix de Amador, emprendido en 1908, que Lascano afirma su vocación poética. Durante este extenso viaje decide modificar su apellido de origen vasco (Lascanotegui), transformándolo en uno doble (Lascano Tegui) y, hacia 1909, le antepone el apócrifo título de Vizconde con que firmará, ya de regreso en Argentina, su primer libro: 

    La sombra de la Empusa. 

    Impreso en Buenos Aires en mayo de 1910, con un pie de imprenta falso de París, La sombra de la Empusa le prodiga el mote de “loco" y provoca escándalo en los amanerados círculos literarios que aún se muestran esquivos a la renovación literaria que propone, por ejemplo, el Lunario sentimental de Leopoldo Lugones. La experimentación poética del Vizconde redobla la apuesta ante las audacias formales del modernismo local. Su impronta provocadora es verdaderamente precursora de la obra de su amigo personal Oliverio Girondo, que recién una década después, enarbolará las mismas banderas en pleno auge martinfierrista.

    Aprovechando la visita que Darío hace la Argentina en 1911, Lascano Tegui publica, pocos meses después de La sombra de la Empusa, un nuevo conjunto de poemas que tituló Blanco y firmó con el seudónimo de “Rubén Darío (hijo)”. El libro, que reeditará al año siguiente con firma y título verdaderos, El árbol que canta, es su estratégica respuesta a la mala recepción del poemario inicial y una venganza literaria que descubre el poder, al momento de ser valorado un escrito, del contexto mediático. En efecto, ya que mientras Blanco es Blanco y Lascano "Rubén Darío (hijo)", el mundo literario acepta la novedad, y los augurios acreditados celebran el hecho de que la sucesión del gran poeta quedaría en familia. Lascano Tegui guardaba un dossier con recortes periodísticos que elogiaban al hijo del maestro, con cartas de eminencias literarias de América, que alentaban al joven bardo y que le rogaban transmitiera saludos a su papá.

    Parece que Darío se quejó, pero no por la cuestión literaria ni porque considerara a ese súbito hijo un fraude, sino por las complicaciones domésticas y sentimentales que esta genial paternidad le trajo.

    Para 1913, este bon vivant se afinca en Francia, precisamente en Montparnasse, donde participa no sólo del ambiente cultural de París sino también de los debates y movimientos que prorrumpen en el ambiente literario porteño. Tercia, por ejemplo, en la canonización del Martín Fierro que por ese entonces gestaban Ricardo Rojas y Leopoldo Lugones. Y mientras ejerce el periodismo como corresponsal de varias publicaciones argentinas, extenúa incontables oficios: es decorador del salón de lectura que el diario La Nación abre en París en el número 3 de la rue Edouard III; vendedor de ropa vieja; comisionista y exportador entre 1919 y 1922 y, entre otras curiosidades, ejerce como dentista y mecánico dental, profesión que, aparentemente, estudia en la École d’Odontologie de la Universidad de París entre 1917 y 1919.

    Unos de los puntos centrales de reunión de los artistas de Montparnasse, entre los que hay que contar al Vizconde, ya dedicado a la pintura y las letras, es, durante la segunda década del siglo, el Cafe de la Rotonde. Entre sus concurrentes más asiduos se puede encontrar junto al Vizconde a Pablo Picasso, Amedeo Modigliani, Jean Cocteau, Marie Vassilieff, Moisés Kisling, Kiki, André Salmon y otros.

    En 1923, el presidente argentino Marcelo T. de Alvear decreta el ingreso del Vizconde al servico diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Este empleo le da cierta estabilidad económica que no desaprovecha. Dos años después publica su obra maestra, la estupenda e inclasificable novela De la elegancia mientras se duerme.

    La novela fue presuntamente escrita entre 1910 y 1914 y es de una modernidad pasmosa: bajo la forma del diario íntimo, el narrador fragmenta la estructura del relato con breves historias independientes articuladas por la realización de un crimen gratuito que vehiculiza la sugerente poética del autor. El tono elegantemente salvaje de casi todo el texto, le vale el epíteto de inmoral por parte de la crítica que, sin embargo, le da una favorable bienvenida. Uno de los hallazgos que potencian esta obra de Lascano Tegui, radica en el lugar privilegiado que ocupan en la ficción las manos y otras partes del cuerpo, como el cabello. .

    El comienzo de la novela es memorable:

    "El primer día en que confié mi mano a una manicura fue porque iría en la noche al “Moulin Rouge”. La antigua enfermera me recortó los padrastros y esmeriló las uñas. Luego les dio una forma lanceolada y al concluir su tarea las envolvió en barniz. Mis manos no parecían pertenecerme. Las coloqué sobre la mesa, frente al espejo, cambiando de postura y de luz. Tomé una lapicera con esa falta de soltura con que se toman las cosas ante un fotógrafo y escribí. Así comencé este libro. A la noche fui al “Moulin Rouge” y oí decir en español a una dama que tenía cerca, refiriéndose a mis extremidades: —Se ha cuidado las manos como si fuera a cometer un asesinato."

    Cuando leí esta novela sentí que estaba ante un texto que abría un espacio no frecuentado por ningún escritor argentino, y no sólo por el modo en que reformula el género del diario íntimo, interpolando un sinfín de pequeñas historias, sino y más aún por las temáticas y el tono delicadamente siniestros de las mismas, sesgos que se conjugan a la perfección con la asistematicidad de los tiempos narrativos, enviciando el decurso de la ficción en el diario íntimo. La transformación del tiempo en la novela, tiene su correspondencia en las metamorfosis que el narrador despliega en diversos pasajes de oscilación genérica (humano/animal -Kafka-; masculino/femenino - Puig, Lamborghini), desconocidos hasta entonces en nuestras letras: así, por ejemplo, la percepción humanizada de una cabra alienta una platónica historia de amor y la figura masculina del narrador se confunde en vaporoso travestismo ante la presencia varonil de un pasajero en el compartimento de un tren.

    En febrero de 1924 aparece en Buenos Aires una nueva revista literaria, editada por Evar Méndez y Samuel Glusberg, Martín Fierro (Segunda época) que aúna las expresiones más modernas del ambiente artístico con la sátira política. El grupo inicial, reunido en las confiterías “Richmond”, de la calle Florida, y “La Cosechera”, de Avenida de Mayo, está integrado por Conrado Nalé Roxlo, Ernesto Palacio, Pablo Rojas Paz, Luis Franco y Cayetano Córdoba Iturburu, pero no es sino hasta la aparición estelar de Oliverio Girondo como figura central del proyecto —con la inclusión de su Manifiesto en el cuarto número— que la revista puede definir su carácter netamente vanguardista. Emilio Lascano Tegui aparece en el suelto “¿Quién es ‘Martín Fierro’?”, entre el núcleo de colaboradores adherentes al programa de la publicación, acompañado por Enrique Amorim, Luis Cané, Jorge Luis Borges, Pedro Figari, Eduardo González Lanuza, Leopoldo Marechal, René Zapata Quesada y otros.

    Con excepción de una pequeña separata publicada en francés en 1935, Les bannières d’Obligado (Une Revendication Argentine), Lascano Tegui no vuelve a publicar libro alguno hasta 1936 cuando, de regreso a la Argentina, antes de trasladarse a Venezuela en calidad de Cónsul de tercera clase, da a la prensa El libro celeste y Álbum de familia.

    El libro celeste, estructurado en numerosos capítulos breves, retoma el estilo atomizado de De la elegancia mientras se duerme, pero con un radical giro de color y tono, ya que abandona la tradición francesa por una ferviente argentinidad. Este libro no es, por cierto, un simple ejercicio de patriotismo; es un volumen de bruñida prosa, mezcla irreductible de autobiografía lírica, atractiva sátira, análisis sociológico, etimologías provenientes de Isidoro de Sevilla y enciclopedismo medieval, conformando un extraño universo, cuya órbita tiene por eje la participación de las letras locales en la cultura universal. Presentado como geografía abstracta, bestiario, herbario y lapidario argentinos, la novela del Vizconde reclama la ayuda de la imaginación como camino hacia la plenitud.  A continuación un párrafo notable:

    "El animal mayor de la República sería el dragón, pero no existe. Ha sido reemplazado por la estatua ecuestre. Es un animal fabuloso. Es de piedra y de bronce. Recuerda a los héroes de la Independencia que resolvieron a caballo nuestra libertad política. Desde 1810 a 1860 no bajaron del corcel. Las dificultades que les creaba su posición ecuestre les impedían adaptar como cosa suya los principios liberales de Voltaire y Montesquieu, a esa asociación fundamental y que parecía eterna (antes de la invención del vapor) entre el héroe y la bestia, y que no cesó sino con la degeneración del héroe en montonero y en la disminución notable del valor del caballo criollo como elemento civilizador frente al ferrocarril."

    Mezcla de géneros y tradiciones, El libro celeste reformula la línea de experimentación híbrida que, noventa años antes, había inaugurado en el Facundo, Domingo Faustino Sarmiento.

    La otra novela editada en 1936, Álbum de familia con retratos de desconocidos, es un texto más extenso, precedido de un breve prólogo y con un primer episodio narrativo que funciona como marco introductorio de los textos que le siguen. A diferencia de El libro celeste, cuya escritura le habría llevado pocas semanas, esta obra le requirió varios años de labor. Colección de biografías imaginarias que muestran la influencia de Marcel Schwob, la novela se plantea como una extravagante galería escrita por Miguel Bingham, un inspector de dos compañías de seguro inglesas para las que trata de descubrir, mediante la minuciosa investigación genealógica de los víctimas de una catástrofe ferroviaria de 1900, una razón actuarial, demora su paciente tarea más de veinte años y, cuando intenta presentar el informe definitivo, halla que las empresas aseguradoras quebraron hace ya largo tiempo y su trabajo es inútil. Sátira del realismo documentalista y de la novela como espejo del mundo, la tarea fútil de Bingham anticipa los devaneos poéticos que Carlos Argentino Daneri, en el célebre cuento de Borges, emprende ante la visión total del Aleph:

    "Veinte años de pena, de búsquedas ingratas, de tesón, de fe, de soledad moral, de olvido de la realidad, pasaron ante sus ojos desparramando libros, palimpsestos, armoriales, testamentarías, tachando pruebas, rellenando lagunas, fallando, a frío, juicios contradictorios, leyendo gacetas, revisando memorias, moviendo diccionarios, sacudiendo infolios del derecho de costumbre, polvo y polillas. Veinte años de consulta a los correos sin estampilla de los diarios buscando ayuda, pidiendo explicaciones e impulsando a otros tantos archivistas en su mismo camino detrás de la verdad, o de sus aspariencias; veinte años dirigiéndose a los coleccionistas de estampillas para cambiarles, por sellos obliterados que compraba al kilo, la descripción de ciertos sitios geográficos, pidiéndoles precisiones sobre paisajes y panoramas hasta los que no le fuera posible transportarse y que explicaban las actitudes de los héroes que historiaba, y a los que no podía abandonar a los hechos tan sólo. A medida que se alejaba en el tiempo, iba entrando en la fantasía y la leyenda. Sin la parcela de realidad que les echaban encima el medio, el escenario de la tierra, la sombra del campanario, o el puente en ruina de la localidad rural, esos personajes carecían de relieve, y el informe, a fuerza de ser extenso, se achataba como las enumeraciones bíblicas y sus genealogías."

    Promovido por Agustín P. Justo y Carlos Saavedra Lamas al Consulado de Caracas el 14 de julio de 1936, Lascano Tegui viaja a Venezuela con su esposa, Sofía Simone Zahrli, de origen suizo, y se domicilia en el barrio de Sarría, donde sus tertulias y hospitalarias cenas serán rápidamente famosas. Su figura se difunde por el ambiente intelectual y artístico, y sus ensayos y colaboraciones literarias hallan prensa receptiva en los principales diarios, El Universal y El Heraldo, entre otras publicaciones del país y de la región caribeña.

    A fines de octubre de 1940 lo trasladan al consulado de Los Ángeles, cuya misión finaliza el 2 de mayo de 1944, cuando una resolución del ministerio le solicita que formalice su jubilación en Argentina. De regreso en barco a Buenos Aires, donde debe tramitar su expediente jubilatorio, sufre un percance que sumerge en la incógnita buena parte de su obra. Un incendio en el camarote que compartía con su esposa le hace perder los originales de varios libros inéditos que venía a publicar en cumplimiento tardío de una promesa. Con excepción de Muchacho de San Telmo (1895), impreso por Guillermo Kraft ese mismo año, todos los demás libros se perdieron. Algunos de los libros perdidos (Daguerrotipos, Mujeres detrás de un vidrio, El círculo de la carroña, Filosofía de mi esqueleto) corresponden a volúmenes ya anunciados en espera de editor; de Mis queridas se murieron, novela terminada a comienzos de la década del treinta, se conserva hoy un anticipo de pocos capítulos aparecido en el único número de Imán, la lujosa revista que Elvira de Alvear editó en París con la colaboración —como secretario de redacción— de Alejo Carpentier.

    Ya en Buenos Aires, el Vizconde cierra su vínculo laboral con el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto e inicia en abril de 1945 un largo ciclo de notas en Patoruzú, la popular revista de historietas de Dante Quinterno, donde mantiene una columna semanal que, por su tono e intereses, podría compararse con la de “Aguafuertes Porteñas” de Roberto Arlt en el diario El Mundo o con las que, mucho tiempo antes y sin mayor regularidad, él mismo había ofrecido en las páginas de La Mañana. La reconstrucción nostálgica del pasado, centro emotivo de muchas de estas viñetas, es también el núcleo que —en clave poética— desarrolla en Muchacho de San Telmo (1895). 

    Sus últimos años en Buenos Aires lo encuentran bastante activo. Hacia mediados de la década del cincuenta prologa Reflejos, de Enver Mehmedagiè, y participa de las tertulias de “El Mangrullo” en casa del eminente coleccionista Federico Vogelius, donde se reúnen poetas y artistas plásticos de renombre: Ricardo E. Molinari, Santiago Cogorno, Jorge Luis Borges y otros. Un catálogo de la galería de Samuel Jahbes (4 al 18 de noviembre de 1963) nos confirma que, hasta poco antes de su muerte, Lascano Tegui seguía integrando activamente los círculos artísticos de la ciudad; entre las obras expuestas se cuentan vistas de Washington, París, Punta del Este, Boulogne-sur-Mer y Córdoba, una marina de la costa de Santa Bárbara y dos naturalezas muertas. 

    Emilio Lascano Tegui fallece a los setenta y nueve años en Buenos Aires, el 13 de abril de 1966.

    [Publicado por Enrique Pagella. 
    http://enriquepagella.blogspot.com.es/2012/11/el-vizconde-lascano-tegui-una-gloria.html]





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  • 12/07/16--01:16: GUILLERMO SARAVÍ [19.704]

  • Guillermo Saraví 

    Paraná-Entre Ríos (Argentina) 1899-1965. 
    Nació en Paraná, Argentina el 11 de agosto de 1899. Durante los primeros años de su vida, por motivos familiares, vivió en Buenos Aires. Volviendo a Paraná en 1905. Aquí desarrolló sus estudios en la Escuela Normal “José María Torres”. De hecho, se sabe que algunas de sus publicaciones juveniles se dieron dentro del contexto de esta escuela. Continúo luego sus estudios en Filosofía y Letras.

    Según refiere su hija, el espíritu de Saraví fue “rebelde y heroico”. Conjugó en su vida su trabajo como historiador (y trabajador de archivo) con su oficio de poeta. Tuvo a su cargo el Archivo Histórico de la Provincia.

    En 1925 publicó Hierro, Seda y Cristal que reunía sus primeros poemas de entre 1916 y 1925. Le seguirían Numen Montaraz (1928), El supremo entrerriano(1929), Carne de sueño (1930), Selva sonora (1932), La lágrima de plata (1947). En 1941 publicó su estudio histórico El escudo de Entre Ríos. La mayoría de estos textos serían reeditados. A través de ellos, podemos conocer referencias a múltiples textos "en preparación", de cuyo destino no tenemos noticia. En 1999, se publicó en la Colección Homenajes de la Editorial de Entre Ríos su libro Tarde antigua. Y en 2010, esta misma editorial, publica una antología llamada La voz eterna.

    Durante su vida desempeñó diferentes funciones públicas y también enseñó en distintos establecimientos educativos. Pueden consultarse datos más específicos sobre su vida en el sitio http://www.guillermosaravi.com.ar

    Más allá de lo que el racconto cronológico nos permita ver de la vida de Saraví, recuperar algo de su figura resulta una tarea compleja por la distancia natural. Además de los problemas de archivo que la obra de Saraví presenta. Sus obras editas fueron sometidas a varios cambios a través de las ediciones; ya a su vez cada una estas ediciones abunda en referencias a libros ‘’en preparación’’. Libros de los que no alcanzamos a tener noticia.

    Más allá del corpus al que no se tiene acceso, se puede rastrear en las obras editadas en vida de Saraví las fluctuaciones que el mismo autor genera en la construcción de un comienzo. Su obra parece buscar una voz monolítica, cercana al intento épico que sus libros harán desde Numen Montaraz.

    A su vez, al tratar de estudiar esta obra nos encontramos con el fuerte contraste entre la imagen que proyecta Saraví mientras está en su época, y la hipotética cartografía supuesta con que siempre se lee una ‘’posible’’ literatura entrerriana nos da de él: ¿Es Saraví un poeta menor?

    Responder a tal pregunta implica tratar de reconstruir una imagen y a partir de ella un nombre en esa cartografía.

    Un primer aporte lo pueden dar los libros en tanto materialidades. En 1962 se realiza la tercera edición de Hierro, seda y cristal. 

    Se trata del primer poemario de Saraví. A su vez existen varias ediciones de Numen montaraz (1928).Carne de sueño es editado en 1932 por primera vez, y en 1933 por segunda vez. Evidentemente, existía un público lector de Saraví. A tal punto de que en la edición de 1962 ya mencionada, se proyecta la edición de las obras completas de Saraví bajo una comisión editora de sus obras.

    En la edición de 1962 encontramos también una participación activa de la voz del autor, podríamos afirmar hasta ahora que es la primera vez que Saraví decide interrumpir la ‘’voz poética’’, lo hace una forma breve (la nota se titula ‘’Dos palabras’’), que afirma aún más la procedencia ‘’poética’’ de su voz. Dos prólogos, de Pedro E. Martínez y Juan José de Soiza Reilly  en Selva sonora (1932) y Hierro, seda y cristal (1925) colaboran para ubicar la voz de Saraví en otro orden de cosas. ‘’He aquí un poeta’’ comienza uno de ellos. En este sentido, la figura de poeta que se crea no puede separarse de estos usos de la voz, donde el Canto comienza a connotar rasgos incluso sagrados.



    Carne de sueño (poesías)
    -Guillermo Saraví-
    (1932)



    Alma adentro

    I

    Nada tenemos que buscar afuera;
    sonámbulos, marchamos al encuentro
    de una remota isla de quimera
    en los vastos océanos de adentro.

    Bajo nocturnos cielos constelados
    (frondas negras con astros como flores)
    irá la ensoñación de piés alados
    sobre los asfódelos interiores.

    En esta soledad casi divina
    que con su propia beatitud e escuda,
    tu espíritu de etsrella se ilumina,
    mi corazón de estatua se desnuda.

    Y mientras de la tierra que anochece,
    nuestro amor infinito se substrae,
    seré como el ciprés que crece y crece
    porque una estrella con su imán lo atrae.


    II

    En busca de las playas fabulosas
    (Eldorados o Cólquides o Thules)
    partirán nuestras naves silenciosas
    rumbo a los archipiélagos azules.

    Y hasta el mismo recuerdo fatigado
    llegando tus arrobos y a los míos,
    será como un albatros rezagado
    sobre la estela de los dos navíos.


    III

    Guíe las almas en su absurdo viaje
    la insigne diosa de los ojos claros
    y nuestra arcilla vil tendrá el linaje
    del propio mármol florecido en Paros.

    Mi barro entre tus dedos sobrehumanos
    asumirá sagradas palideces
    y yo a mi vez decoraré mis manos
    con el radiante limo que me ofreces.

    Proyectaremos al cruzar por este
    mundo de cosas trises y grotescas,
    con la luz de un amor casi celeste
    la sombra de dos alas gigantescas.


    IV

    Filomela en el ámbito callado
    suavizará su cuita en el gorjeo
    y cantará mejor porque ha velado
    sobre la losa sepulcral de Orfeo.

    El dulce canto que te alaba y nombra
    toda mi vida espiritual resume,
    y te sigue mi amor como una sombra
    y te envuelve mi voz como un perfume…


    V

    Pecamos por ilusos en la vida
     y así la adversidad nos ha dejado
    la dicha de gozar con nuestra herida
    y acercarnos a Dios por el pecado.

    Apurando la angustia sin medida
    que torna los espíritus serenos,
    quedaremos más solos a medida
     que seamos más justos y más buenos.

    Y en espera del alba prometida
    también el corazón se hará más fuerte,
    por encima del asco de la vida
    y la resignación ante la muerte.


    VI

    Con la frente en mis hombros reclinada
    olvidando penurias y reveses,
    yo te invito a bajar alucinada
    al extraño jardín de los Cipreses…


    VII

    Dáme con tu clemencia milagrosa
    virgen tu sueño y tu fervor intacto,
    mientras mi obscura carne dolorosa
    se vuelve transparente a tu contacto.

    ¿Qué otra venganza al corazón le toca
    tras el dolor del cotidiano estrago,
    que ser un ala vagabunda y loca
    sobre la inmunda feria de Cartago?

    Alivio de tristezas y fatigas
    será oponer, desde la oculta pena,
    al trajín inferior de las hormigas
    la dignidad de la cigarra helena.


    VIII

    Bajemos al Jardín de los Cipreses
    en cuya soledad triste y serena,