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  • 11/29/16--08:32: DIANA MAURA [19.665]


  • Diana Maura 

    Pseudónimo que utiliza para escribir Ángeles Marcos Alonso, nacida en Vigo, Galicia (España) hace casi medio siglo. Escribe poesía desde que recuerda para alimentar el espíritu y el alma, aunque para alimentar el cuerpo se dedica a la labor de la docencia con el entusiasmo propio que genera una apasionada vocación.

    Ha publicado: "Buscando llaves para...CERRADURAS AUSENTES", 2015.


    Niebla a la espalda

    Y las víctimas
    de silencios cobardes
    se agolpan
    en el trastero. 

    Y fuera,
    la niebla llora
    en los ríos
    portando simientes
    preñadas en esperanza.

    Y en este bosque
    ya no quedan espejos
    ni puertas
    donde esconderse.

    Y yo...
    Yo soy una hoja más
    en el suelo...




    Tan solo una escribiente

    Yo
    recreo en palabras
    dictadas
    sentimientos
    propios y ajenos.

    Yo
    busco sensaciones
    reinventadas,
    las compongo
    y las suelto al viento
    cual cometas.

    Y yo
    ya no es yo
    es tú
    vosotros
    y nosotros.



    Otra luz

    Se hace intolerable esta luz
    que parece castigo divino
    esta luz opaca y cetrina
    que todo lo ensucia 
    que todo reconvierte a gris.

    Premoniciones
    de falsas promesas por venir
    la ausencia de melodía
    la lasitud del tiempo
    y la dejadez de estos brazos
    que se rinden.

    Brazos extendidos
    a lo largo del cuerpo
    olvidándose de oraciones
    paganas, dejándose caer
    en total abandono.

    Y ya no son brazos
    ni manos, ni dedos...
    tan solo alas desgajadas
    desteñidas, reconvertidas
    a muñones...amputadas
    por esta luz de hoy.

    Luz intolerable 
    que me violenta y descubre
    que me vacía por dentro
    y me vuelve del revés
    cual bolsillo viejo.

    Cierro los ojos
    buscando otra luz,
    menos hiriente
    más plácida
    que no enllague...
    una luz que fluya de mis adentros
    y al fin... me libere!



    Madre

    Nunca quise ser
    tabla de náufrago, 
    nunca quise, madre,
    seguir tus pasos.

    Ahora
    me reconozco en ti,
    madre,
    me miro y te miro,
    tablas de náufrago
    ambas,
    necesarias y...
    necesitadas
    de necesitarse. 

    Cuántas veces, 
    madre,
    he llorado
    tus lágrimas! 

    Fuiste perdiendo la vida
    gota a gota,
    fuiste marcando
    huellas intangibles
    en esta casa
    de caricias sin retorno
    que sólo de ti procedían
    adentrándose en el infinito
    de los tiempos
    sin templanza ni medida. 
    Sólo tú 
    caricia reencarnada.

    Susurros del viento
    profundos aromas
    ...madre! 



    Abismo mío

    Este precipicio...
    ya es mi casa,
    tan familiar,
    tan mío
    tan propio y...
    cotidiano.

    A resultas
    de tanto recorrerlo,
    caminando al borde,
    equilibrando sueños
    en ambas manos.

    Obstinados equilibrios
    al filo de este abismo...
    que ya es mi casa.



    Días

    Y son ya
    varios días de ortiga
    violentando mi piel.

    Días 
    en que resulta imposible
    dar esquinazo
    a la amargura.

    Días de ortiga,
    sin motivo
    ni porqué...

    Días
    que se entremezclan,
    en esta cuneta,
    despiadamente
    con las amapolas...



    Viaje de silencios

    Un silencio áspero
    amargo en aromas
    precipitado en vacíos
    desalienta el tiempo.

    El tiempo que se distrae
    que se escapa
    entre los huesudos dedos
    de los días. 

    Un despropósito de silencio
    de ausente mirada
    atrapando horas, minutos y segundos. 

    Y al tiempo 
    sólo claman
    campanas silentes
    huérfanas de badajo.

    Campanas anunciadoras
    de la prisa por llegar...
    a ninguna parte.






     .

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  • 11/29/16--09:39: RUPI KAUR [19.666]

  • RUPI KAUR

    Rupi Kaur procede de India, reside en Toronto, Canadá y es autora del libro Honey and Milk (2014).  Escribe poesía en verso y prosa, además de ser artista visual; generalmente acompaña sus poemas de ilustraciones hechas por ella misma. Su obra es un fenómeno de las redes sociales, en 2015 publicó en Instagram una fotografía famosa por la censura que la red social realizó contra ella y cuyo tema fue la menstruación. Los temas más comunes de esta autora están relacionados con el feminismo, los traumas, el dolor, el amor y la discriminación. Su poesía sigue una estética visual, sintética y de ruptura. Las siguientes versiones son de Andrea Rivas.
    http://circulodepoesia.com/2016/11/cuatro-poemas-de-rupi-kaur/


    no quiero tenerte
    para llenar mis partes vacías
    quiero estar llena conmigo
    quiero estar tan completa
    que pueda encender toda una ciudad
    y luego
    quiero tenerte
    porque los dos juntos
    podríamos
    prenderle fuego


    *

    ¿pensabas que yo era una ciudad
    lo bastante grande para fugarte un fin de semana?
    soy el pueblo que la rodea
    aquél del que nunca has escuchado
    pero por el cual siempre viajas
    aquí no hay luces de neón
    ni rascacielos ni estatuas
    pero hay un trueno
    que hace temblar  los puentes
    no soy carne callejera soy jalea hecha en casa
    tan espesa como para cortar lo más dulce que tus labios hayan tocado
    no soy sirenas policiacas soy el crujir de una chimenea
    yo podría incendiarte y tú no podrías arrancar los ojos de mí
    porque me vería tan hermosa que te sonrojarías
    no soy una habitación de hotel soy un hogar
    no soy el whiskey que quieres
    sino el agua que necesitas
    no vengas con expectativas
    no intentes hacer vacaciones en mí


    *


    Para padres con hijas

    cada vez que
    dices a tu hija
    que le gritas
    porque la amas
    la enseñas a confundir
    rabia con bondad
    lo cual parece una buena idea
    hasta que ella crece y
    confía en hombres que la lastiman
    porque se parecen tanto
    a ti



    *

    siempre tendré miedo a no ser
    suficientemente bella para ti
    o de que si soy solo un poco bella
    cambiaré lo que estoy
    usando cinco veces antes de
    verte preguntándome qué
    jeans harán a mi cuerpo
    más tentador para que lo desvistas
    dime
    hay algo que pueda hacer
    para que pienses, ella
    ella es tan magnífica que hace
    a mi cuerpo olvidar que tiene rodillas
    escríbelo en una carta y envíala
    a todas las partes inseguras de mí
    mis dedos desiguales mis delgadas piernas
    solo tu voz me conduce a las lágrimas
    tu voz diciéndome que soy hermosa
    tu voz diciéndome que soy suficiente


    Milk and Honey





    1.

    “if you are broken
    and they have left you
    do not question whether you were
    enough
    the problem was
    you were so enough
    they were not able to carry it”


    2.

    “what’s it to me
    if you love me or
    miss me or need me
    when you are doing
    nothing to be with me
    if you can’t allow me to be
    the love of your life i will be
    the loss of your life instead”


    3.

    “i will not have you
    walk in and out of me
    like an open doorway when
    I have too many miracles
    happening inside me to be
    your convenient option”


    4.

    “she is water
    soft enough
    to offer life
    tough enough
    to drown it away”


    5.

    “i have dug my way
    out the ground
    with palm and fist many times
    my whole life has been
    one burial after another
    i will find my way
    out of you just fine”

    6.

    “and here you are living
    despite it all”


    7.

    “if you were born with
    the weakness to fall
    you were born with
    the strength to rise”


    8.

    “you were not wrong for leaving
    you were wrong for coming back
    and thinking
    you could have me
    when it was convenient
    and leave when it was not”


    9.

    “it was when i stopped searching for home within others
    and lifted the foundations of home within myself
    i found there were no roots more intimate
    than those between a mind and body
    that have decided to be whole”


    10.

    “what i miss most is how you loved me. but what i didn’t know. was how you loved me had so much to do with the person i was. it was a reflection of everything i gave to you coming back to me. how did i not see that. how. did i sit here soaking in the idea that no one else would love me that way. when it was i that taught you. when it was i that showed you how to fill. the way i needed to be filled. how cruel i was to myself. giving you credit for my warmth simply because you had felt it. thinking it was you who gave me strength. wit. beauty. simply because you refused to take your eyes off it. as if i was already not these things before i met you. as if i did not remain all these once you left.”


    11.

    “what is stronger
    than the human heart
    which shatters over and over
    and still lives” TC mark





    "Sangro cada mes para que la humanidad sea posible"


    La feminista que hizo viral un poema sobre la menstruación

    La célebre poeta Rupi Kaur y su hermana fotógrafa acaban de lanzar el proyecto 'Period', que ya cuenta con más de 100.000 notas en Tumblr

    Bajo el título “La poeta que toda mujer debería leer”, el pasado mes de enero el Huffington Post publicó un perfil de Rupi Kaur, una poeta y artista abanderada del feminismo que está causando sensación en Internet.



    Con poemas breves, directos e ingeniosos la joven escritora de origen paquistaní, pero asentada en Canadá, ha conquistado a miles de lectores. Recientemente, la historia de Kaur dio la vuelta al mundo gracias a la publicación de su primer libro de poemas, Milk and Honey (Leche y Miel).


    Aunque la obra de Rupi aún está en proyecto de traducirse al español, los interesados en el trabajo de esta autora pueden seguirla en sus redes sociales, donde a diario causa furor y polémica: de hecho, han pasado poco más de 24 horas desde que soltara la última bomba artística a sus seguidores. Junto a su hermana Prabh, fotógrafa, ha hecho estallar Tumblr con su proyecto Period, que ya lleva más de 100.000 notas (y que ha sido censurado por Instagram).

    Una desde la fotografía y la otra desde la palabra, se han unido para acercarse al tabú de la menstruación y para airearlo con cariño, belleza y fuerza. Prabh Kaur es la encargada de fotografiar la sangre brillante, mientras que Rupi la reivindica a través de un pequeño post muy poético.



    Porque las mujeres pasamos la vida intentando ocultar los defectos que la sociedad nos ha impuesto —entre esas taras siempre se ha encontrado el color rojo que una vez al mes acaba tiñendo nuestras prendas y destiñendo nuestro ánimo— las Kaur aprovechan su influencia y su fama para demostrar que es el momento de poder hablar de ello.



    Mi vientre es el hogar de lo divino, escribe Rupi, mientras su hermana nos muestra a una mujer tendida en una cama y sosteniendo contra su centro la bolsa de agua caliente que le ayudará a sobrevivir.




    Vemos la sangre como algo sucio, escribe Rupi, mientras su hermana nos muestra a una mujer durmiendo despreocupada con su delicado pijama lleno de manchas.



    Como si este proceso no fuera bello, escribe Rupi, mientras su hermana nos muestra una galería absolutamente hermosa, calmada, que da cuenta del dolor, sí, pero que también da cuenta de lo necesario que a veces se nos hace mostrarlo sin vergüenza.



    .




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  • 11/29/16--09:56: COLETTE BRYCE [19.667]

  • Colette Bryce

    Colette Bryce nació en 1970 en Derry, Irlanda del Norte.  Bryce vivió en Londres hasta 2002 cuando se trasladó a Escocia. Se trasladó al noreste de Inglaterra en 2005. Es poeta, escritora independiente y editora. Estudió escritura creativa en la Universidad de Dundee en el período 2003-2005, y Noreste literaria Fellow en la Universidad de Newcastle upon Tyne 2005-2007. Fue editora de Poesía Poesía Londres 2009-2013.

    Bibliografía 

    The Heel of Bernadette (Picador 2000)
    The Full Indian Rope Trick (Picador 2004)
    The Observations of Aleksandr Svetlov (pamphlet Donut 2007)
    Ink on Paper: Poetry and Art (ed. Mudfog 2007)
    Self-Portrait in the Dark (Picador 2008)
    "Ballasting the Ark" (pamphlet NCLA 2012)
    "The Whole & Rain-domed Universe" (Picador 2014)



    Presentamos tres poemas de la poeta irlandesa Colette Bryce (Derry, 1970). Recibió el Cholmondeley Award por su poesía en 2010. La traducción corre a cargo de Rodrigo Círigo.
    http://circulodepoesia.com/2016/11/poesia-irlandesa-joven-colette-bryce/



    Autorretrato en la oscuridad (con cigarrillo)

    Dormir, ¿quizá
    soñar? Imposible:
    son las 4 a.m. y estoy despierta
    como un animal,
    cautiva entre tu presencia y el vacío.
    Éste es el reino del insomnio.
    Sentada junto al cristal, enciendo un cigarrillo
    con una flama escuálida y vigilo la calle:
    una película inmóvil, bañada en ámbar,
    tranquila ahora, después
    de un aguacero.

    Más allá de los narcisos
    de Magdalen Green,[1] sólo se ve un vehículo lento
    que arroja su haz sobre Riverside Drive;[2]
    una señal de vida,
    y a dos meses
    de haberme “superado”,
    tu auto, que aún no recoges,
    te aguarda, salpicado de gotas de lluvia como plástico burbuja.
    Ahora podría iniciar
    un riff

    sobre cómo los autos, igual que las mascotas, se parecen un poco a sus dueños,
    pero no, no me “aventaré”,
    como dicen en América,
    pues se trata de un desvencijado Nissan Micra,
    y no necesitas saber
    que he estado conduciéndolo sin permiso por las noches,
    en el silencio alumbrado de esta ciudad
    –sólo lograría preocuparte–;
    tampoco, peor aún, que Morrissey
    se atoró en la casetera de aquí a la eternidad;

    Todo está bien: los discos relucientes sobre las llantas,
    asientos como la silueta de una pareja erguida;
    desde el tablero de mandos, el parpadeo
    de esa pequeña luz roja
    que me parece
    es una alarma integrada.
    Tratándose de un poema,
    podría representar un latido o un pulso.
    O la soledad, su vigía.
    O tan sólo la chispa, intermitente como un faro,
    de alguien, en algún sitio, que fuma en la oscuridad.


    Autolavado

    Esto de conducir
    nos recuerda a nuestros padres.
    El suave ronroneo de la quinta velocidad,
    los gases afilados, el interior
    como de galleta, logran que ellos,
    los siempre ausentes,
    se acerquen a nosotros.
    Y nos han conducido
    –somos dos mujeres de treinta–
    a este momento extraño;
    un autolavado de Belfast
    donde, después de mucho pensarlo,
    nos decidimos por el “servicio
    ejecutivo” (significa que usarán
    detergente) y seguimos con cuidado
    las instrucciones para subir
    nuestras ventanas y quedarnos
    quietas cuando el semáforo se ponga en rojo;
    nos deleitamos con una absoluta
    e inesperada intimidad
    de espuma de jabón derramándose; no,
    diluviando, como una cascada, en olas de terciopelo.

    Y cuando azules cepillos giratorios
    de dimensiones implausibles
    se acercan al vehículo
    desde todas partes,
    qué otra cosa podemos hacer
    sino besarnos,
    en un mundo donde hacerlo
    aún detiene el tráfico.

    Y entonces de vuelta a los rines,
    de vuelta a la mirada
    de motociclistas indiferentes
    que holgazanean en el patio;
    nos han pulido, hemos terminado
    y (siguiendo instrucciones)
    prendemos el coche (esto
    nos recuerda a nuestros padres),
    metemos la velocidad
    y nos alejamos
    en cuanto el semáforo cambia a verde.


    Helicópteros

    Con el tiempo te los imaginas
    en la oscuridad, explorando

    las calles y las casas,
    planeando cerca de las iglesias

    o balanceándose
    sobre tenues varas de luz.

    Entonces descubres
    que mucho depende

    de cómo elijas mirarlos:
    arriba, en la noche,

    su débil resplandor se confunde
    entre las estrellas

    y es casi hermoso.
    Pero de lejos,

    sobre el mapa,
    bien podrían ser

    una maraña de moscas que acecha
    la cabeza herida de un animal.

    [1] Célebre parque de la ciudad escocesa de Dundee. (N. del t.)
    [2] Avenida de Dundee que corre a la orilla del río Tay, el más largo de Escocia. (N. del t.)



    Helicopters 

    Over time, you picture them
    after dark, in searches

    focusing on streets and houses
    close above the churches

    or balancing
    on narrow wands of light.

    And find so much depends upon
    the way you choose

    to look at them:
    high in the night

    their minor flares confused
    among the stars, there

    almost beautiful.
    Or from way back

    over the map
    from where they might resemble

    a business of flies
    around the head wound of an animal.



    WOMAN AND TURKEY

    I needed a drink before handling it,
    the clammy skin, thin and raw.
    I remembered touching a dead bishop once;
    Sign of the Cross, shivers.

    Its feet, ditched in the sink, reached
    like withered hands appealing.
    The crack of its bones chilled my own.
    I sank another, severed the neck.

    The membranous eyes were unsettling,
    the shrunken head bereft on the block,
    the clutch and the squelch as innards slopped out –
    gizzard, heart, lungs.

    I finished the bottle to see it through
    and caught the scene in the night behind glass,
    a corpse like a glove to my wrist.
    I am sick to the stomach of Christmas. 

    It’s hazy then until Boxing Day,
    a shock of light across the room.
    I wake to blood trapped under my nails,
    to the delicate snap of a wishbone.




    THE FULL INDIAN ROPE TRICK

    There was no secret
    murmured down through a long line 
    of elect; no dark fakir, no flutter
    of notes from a pipe,
    no proof, no footage of it –
    but I did it,

    Guildhall Square, noon,
    in front of everyone.
    There were walls, bells, passers-by;
    a rope, thrown, caught by the sky
    and me, young, up and away,
    goodbye.

    Goodbye, goodbye.
    Thin air. First try.
    A crowd hushed, squinting eyes
    at a full sun. There
    on the stones
    the slack weight of a rope

    coiled in a crate, a braid
    eighteen summers long,
    and me –
    I’m long gone,
    my one-off trick
    unique, unequalled since.

    And what would I tell them
    given the chance?
    It was painful; it took years.
    I’m my own witness,
    guardian of the fact
    that I’m still here.




    A SPIDER

    I trapped a spider in a glass,
    a fine-blown wineglass.
    It shut around him, silently.
    He stood still, a small wheel
    of intricate suspension, cap
    at the hub of his eight spokes,
    inked eyes on stalks; alert,
    sensing a difference.
    I meant to let him go
    but still he taps against the glass
    all Marcel Marceau
    in the wall that is there but not there,
    a circumstance I know.




    WHEN I LAND IN NORTHERN IRELAND

    When I land in Northern Ireland I long for cigarettes,
    for the blue plume of smoke hitting the lung with a thud and, God, 
    the quickening blood as the stream administers the nicotine.
    Stratus shadows darkening the crops
    when coming in to land, 
    coming in to land.

    What’s your poison? 
    A question in a bar 
    draws me down through a tunnel of years 
    to a time preserved in a cube of fumes, the seventies-yellowing 
    walls of remembrance; everyone smokes and talks about the land, 
    the talk about the land, our spoiled inheritance.



    THE HARM

    On the walk to school you have stopped 
    at the one significant lamppost, just to be sure 
    (if you’re late where’s the harm?),
    and are tracing the cut of the maker’s name in raised print 
    and yes, you are certain it is still ticking, 
    softly ticking where it stands on the corner

    opposite McCaul’s corner- 
    shop. Not that you had expected it to stop. 
    At worst, all you’ll get from the teacher is a good ticking 
    off. When it goes off, and you are sure 
    it will be soon, this metal panel with its neat square print 
    will buckle like the lid of Pandora’s tin and harm

    will blow from the mechanical heart, harm 
    in a wild cacophony of colour. A car takes the corner
    as you start to cross and the driver’s face imprints
    itself on your mind forever, a whitened mask, as he stops 
    a hair’s breadth from the sure 
    and quickened ticking 

    of your child’s heart – a little clock or timer ticking.
    “For God’s sake stay on the pavement out of harm’s
    way!” the woman who grabs you says. “Sure 
    haven’t you been told how to cross a road? This corner 
    has already seen the death of my daughter. Stop 
    and look, and look both ways!” She prints

    her grip on your thin bare arm, the sour imprint 
    of alcohol on her too-close breath. Then the ticking 
    of a wheel, as a man on a bicycle slows to a stop, 
    dismounts, and tells her “It’s okay Mary, there’s no harm
    done.” He leads her from the corner, 
    talking in her ear, “It’s alright Mary. Yes, yes, I am sure.”

    He motions with his eyes for you to leave but, unsure,
    you wait, frozen by the lamppost, the lettering print- 
    ing ridges in your palm, until you run at last to the opposite corner 
    and walk to the school, the woman’s words still ticking 
    in your head, her notion of harm
    and the thought of her daughter, unable to stop

    missing school. You are sure, as sure as the ticking
    lamppost is a bomb, its timer on, of harm, printed 
    forever on the corner where the woman’s world has stopped.






    .


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  • 11/29/16--22:06: JORGE DIPRÉ [19.668]

  • Jorge Alberto Dipré

    Nació en Ceres, Prov. de Santa Fe, Argentina, en 1960.
    Fue co-director de la revista Transparencia, La Turbamulta, Piedra Libre; secretario de redacción de la revista Expresión.
    Integró, en Venado Tuerto, ‘LUZ –grupo pro Arte y Cultura’ y participó, en Rosario, del ‘Poeta Manco’.
    Fundó, junto a Pablo Beker, Jorge Yakoncick y Oscar Pablo Baldomá, la revista La Luna de Tlön.
    Cursó la carrera de Letras en la Escuela de Letras de la Universidad Nacional de Rosario.
    Dirige la esporádica editorial El Heresiarca & Cía. desde 1984.
    Estuvo a cargo de la revista electrónica de textos ‘de Cierta Poesía’, publicación digital transformada en ‘La Luna de Tlön’, 2ª época, y de los boletines electrónicos de ‘El Heresiarca’
    Ha participado del primero y del noveno FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA en ROSARIO -como lector. También ha coordinado mesas de poetas en otras ediciones del referido festival, y en la Feria del Libro en Córdoba, durante el 2007.

    PUBLICACIONES:

    Cenizas- Venado Tuerto, 1983, Editorial Expresión. Poesía. (Libro compartido con Elsa Pfleiderer, Leandro Tuntisi, Oscar Baldomá, Boris Padován y Juan Carlos Rodriguez).
    Sacramento- Venado Tuerto, 1984, Editorial Transparencia. Poesía. (Libro compartido con Leandro Tuntisi).
    Hacia Arriba- Venado Tuerto, 1984, Ediciones El Heresiarca & Cía. Poesía.
    El Señor S- Rosario, 1985, Ediciones El Heresiarca & Cía. Prosa. (Escritura en común con Jorge P. Yakoncick).
    13- Rosario, 1987, Ediciones El Heresiarca & Cía. Poesía. (Libro en común con Oscar P. Baldomá).
    El Bodrio- Rosario, 1990, Ediciones El Heresiarca & Cía. Poesía. (libro en común con Jorge P. Yakoncick).
    Del Señor S sólo sueños- Rosario, 1991,Ediciones Cooperativas No Muerden. Prosa. (Escritura en común con Jorge P. Yakoncick)
    Poemas Notables- Rosario, 1993, Ediciones El Heresiarca & Cía. Poesía (parte integrante del libro Desfile de Monstruos)
    Entre Trenes – Resistencia, 1990-2004, Ediciones El Heresiarca & Cía. Poesía (http://ar.geocities.com/elheresiarca/entretrenes.swf)
    Merodea – Córdoba, 2006, Ediciones Recovecos. Poesía
    Todo se quema aquí - Chaco / Córdoba, 2009, Ediciones Recovecos. Poesía
    Cicatriz, Ediciones Recovecos, 2013. Poesía




    BARROCO

    Tantas formas
    auscultadas
    o entrevistas.
    Sombras
    desconciertos.
    El vacío de la cerradura
    distorsiona.

    Un ojo para el ojo para el ojo.




    LA PALABRA

    Qué habrá de mí
    se dice el poeta
    en esa palabra que se astilló
    rodando siglos de piedra
    puliendo el abismo
    destellando ante la sombra

    Qué habrá de mí
    se pregunta dios
    en la nada blanca




    Siesta

    Las siluetas, difusas
    Calle de polvo
    Sombras luminosas
    que oscilan, escapan
    a la mirada turbia
    Los hoyos
    Las cuencas
    Baldosas sueltas
    Pedazos
    Rompecabezas de pasiones

    Aquí todo es nuevo y viejo
    Fulgura
    debajo de la pátina
    como un niño avejentado
    nada de lo que empieza
    está condenado a terminar

    Senda de interrupciones
    Los changos
    apenas se mueven al mediodía
    La maestra cruza la luz
    y un estruendo
    de verdes claridades la ciega
    pero su olfato
    la libra de todo mal
    El perfume de las flores
    adormece
    con agradable sopor
    No sé si encender un cigarro
    todo podría estallar.





    ¿Y si hablaras de poesía?

    ¿Y si hablaras de poesía
    Despojándote de Freud
    Foucault, Derridá, Barthes
    Y de todos los discursos académicos?

    ¿Y si hablaras
    Sin comentar
    Sin descifrar
    Sin interpretar
    Ó, verdaderamente, 'interpretando'?

    ¿Y si lo hicieses
    Sin comparar,
    Triturando la histórica serie
    Los cánones, los contra cánones
    Los estilos y antiestilos
    Masticando los cañones de la taxonomía / taxidermia
    El bisturí láser de la disección?

    ¿Y si hablaras de poesía
    Sin opinar (clausurar)
    Sin valorar (extirpar)
    Sin diferir ni auscultar?

    ¿Y si dejaras que la poesía te hable?





    El muerto

    Todos los días
    cuando paseo en auto por el cementerio
    me saluda,
    sentado en el borde de la vereda
    un muerto
    Siempre que paso
    está el muerto
    me saluda
    el muerto
    Un día de esos malos, que suelo tener
    pasé y me saludó
    el muerto
    entonces, colérico,
    me bajé y lo desarmé a patadas
    pero tanto me agité
    que tuve que sentarme en el borde
    de la acera
    junto al montón polvoriento de huesos

    Ayer
    cuando estaba, como todos los días
    sentado en el borde de la vereda
    del cementerio
    pasó un muerto en automóvil
    y creyó que yo le saludaba.




    Origen de la niebla

    Se ha extinguido el ruido del mundo
    la oscuridad viste mi cuerpo
             espectante.
    El agua del estanque
        debiera espejar las estrellas
    sin embargo
      sólo veo el temblor
        de un vaporcillo
    Mi nariz otea el aire
    anhelando el perfume de la naciente nube.

          


    Sortilegio nocturno

    Es de noche. Estoy eterno
    plagiando un verso
    con el que acceda al templo de la cumbre
    desde donde podría tocar las estrellas.
    No soy quien la hace caer
         pero cae.
    Conozco el sortilegio del desear
    en el momento
    en que el cielo de la noche
          es escrito en una ráfaga.
    Ni con cierta mesura
    es posible controlar el devenir
    por una misma invocación
    tres veces repetida.
    Es de noche. Estoy pleno
    agigantado
    las múltiples raíces de mi ser
    se agitan
    burlándose del espacio y del tiempo
    puedo besar continuos labios
    y beber otros tantos alientos
    y oír el arrullo de tantas promesas...
    Tiemblo. Es de noche
    Estoy solo
    y el río lácteo
    me vuelve vértice
    de un reloj de arena infinito.

       de: "Maldoror" nª 5



    Cicatriz, Ediciones Recovecos, 2013.


    Seis balas

    Vendí los zapatos
    los juguetes de mis hijos
    una caja con libros que compramos
    con el dinero que nos regalaron cuando nos casamos
    algunas otras chucherías.
    Con lo recaudado compré un revolver usado.
    Elegí uno con el que habían matado primero a una adúltera
    y luego a un policía que intentó robar una panadería.
    Pasión y delito, rumié. Saqué la bolsa con billetes y monedas
    y me llevé el fierro guardado cerca del corazón.
    Tenía muy claro para qué lo quería
    pero desperté de golpe.
    La persiana había quedado entreabierta
    un rayo de luz cruzaba la habitación
    y me daba de lleno en la cara.
    A mi lado aún dormía ella
    desde la calle llegaban los ruidos de un día a medio hacer.
    Recordé el revolver
    y me pregunté para qué lo querría.
    No me gusta cazar, no he matado ni a un pájaro en toda mi vida
    mis odios no son tenaces
    sin embargo, la vigilia súbita, plegada aún al sueño
    me llegaba con una calidez, una sensación de completitud
    que me sobrecogió.
    En la mesa de luz se apilaban los libros
    que entregaban sus historias de a tramos.
    Repasé cada carátula sentado en la cama
    antes de levantarme y meterme en el baño.
    El espejo devolvió el rostro de un hombre de
    casi cincuenta años, desnudo, con barba desprolija
    demasiados pelos en el cuerpo
    ojos aún hinchados, algo excedido de peso
    con ilusiones masticadas como chicle
    y aliento a perro.
    Trago amargo a esta hora del domingo
    cuando el cepillo de dientes te reclama el abandono
    y la cabeza no logra decirle al cuerpo que otro día
    que otro día
    mientras, en la mesa de luz,
    en el cajoncito, junto a las medias y un viejo reloj
    duermen seis balas
    para ningún revolver.







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  • 11/30/16--02:53: JANICE WINKLER [19.669]

  • Janice Winkler

    Argentina. Nací en 1980 y tuve la suerte de ser adolescente en los noventa, de volverme loca con Tarantino y recorrer galerías hasta encontrar The bends, de Radiohead, y canjearlo por la campera que tenía puesta. Escribí siempre, pero más a partir de la facultad. Soy traductora literaria en inglés. A veces traduzco por dinero; otras, just for fun. De los dieciocho a los veintidós, trabajé en el primer bar con onda que se abrió en Almagro. Los Redondos eran habitués y una vez nos regalaron un recital privado. Mi otra gran anécdota cholula es que hice una traducción de y para Paul Auster. Cuando estábamos en tratativas, le mandé una foto de sus libros subrayados y llenos de post-its. En 2012 publiqué mi primer poemario Un sánguche de amor (Sacate el saquito, Mar del Plata) y este año, Burbuja negra, por la editorial Modesto Rimba. 
    janisgw@gmail.com




    I.

    Las viejitas
    pacientes de mi jefe
    me matan de amor,
    las quiero adoptar a todas.
    Hay una que es mi preferida,

    y que también me mata de tristeza.
    Es canosa, flaquita;
    usa vestidos livianos
    con flores;
    está toda encorvada, jorobada,
    parece un caracol.
    Cuando yo sea vieja,
    si llego,
    creo que voy a ser así
    (menos lo de flaquita).
    Y si eso sucede,
    espero que alguien me adopte
    y me consiga un peyote asesino

    que asesine.



    I. (con final alternativo positivo)

    Las viejitas
    pacientes de mi jefe
    me matan de amor,
    las quiero adoptar a todas.
    Hay una que es mi preferida,
    y que también me mata de tristeza.
    Es canosa, flaquita;
    usa vestidos livianos
    con flores;
    está toda encorvada, jorobada,

    parece un caracol.

    Cuando yo sea vieja,
    si llego,
    creo que voy a ser así
    (menos lo de flaquita).
    Y si eso sucede,
    espero que alguien me adopte,
    me consiga una droga poderosa
    y yo alucine juventud.


    II.

    Hoy, después del café con leche medialunoso,
    decidí almorzar algo liviano;
    una ensalada de verdes,
    de frutas,
    de cosas frescas de verano.
    Entré en el lugar de todos los días,
    el rico, bueno, barato.
    Compré tirabuzones
    con salsa de champiñones;
    venían con un pelo
    negro espeso duro
    cortito;
    lo miré con sorpresa.
    Pensé que estaría bien sentir asco,
    volver al lugar,
    devolver la bandeja de plástico transparente;
    vomitar tirabuzones
    o vomitar enojo;
    que realmente ese pelo era un despojo
    y que podía venir tanto de arriba,
    como del medio,
    como de abajo;
    que me lo podría haber tragado
    y que posiblemente me haya tragado otro,
    o una parte.
    Agarré el tenedor blanco berreta,
    saqué el pelo,
    lo dejé volar.
    Vi un champiñón con pinta de hongo de cuento.
    Tenía una droga que cruzó el aire.
    Me llamó,
    me tentó,
    seguí comiendo.



    III.

    La recepción está llena de cucarachas,
    hay de distintos tamaños.
    Las chiquititas, que son bebés, no me enternecen.
    Una me subió por la camisa.
    Sentí algo extraño y le pegué.
    Cayó viva en el piso.
    Se cruzó con otra,
    una más rechoncha y negra.
    Jugaron a algo
    y se escondieron en el zócalo.

    Se ponen de novias así como así,
    no dan vueltas.
    Cuando venga el fumigador
    les va a echar veneno
    en su casa de madera,
    cables y clavos.
    Y ellas, antes de morir,
    se jurarán amor eterno.





    De Un sánguche de amor


    Estrella herpes

    El señor sentado al lado
    tiene herpes zoster.
    Lo conozco
    lo re-conozco
    es como si tuviera
    una estrella de mar
    en el ojo, derramada
    que poco a poco
    se va a estirar y
    nadar en un mar de moluscos.
    Eso pica, debe de picar un montón.
    Sólo el que lo tiene
    sabe cuánto.
    El tipo se rasca
    y después se rasca el otro ojo
    el sano.
    ¡Mal! Te vas auto-contagiar, pienso.
    Respiro para decírselo en voz alta
    para explicarle
    pero una yo muy chiquita
    con hoyuelos
    me ata las cuerdas vocales
    porque “no se habla con extraños”.
    Se lo explico mentalmente:
    Mirá, tu ojo ahora es como
    una isla de leprosos
    a la que sólo llegan
    médicos buenos
    como el Che.
    Tenés que discriminar
    una porción
    de tu propio cuerpo.

    Yo estoy vestida de médica
    pero no soy.
    Mis amigas dicen
    que me queda sexy.
    Trabajar en la clínica
    me dio anticuerpos especiales
    el herpes no me ataca.
    Puedo darle la mano a este señor
    voy a hacerlo.
    Seguro que hace mucho
    nadie quiere estar con él
    ni saludarlo
    como si fuera un zorrino
    o un desodorante 
    de flores artificiales.





    De Burbuja negra


    Ayer visité a mi tía

    Está deprimida, no come
    sólo quiere dormir.
    Le llevé un budín de manzana
    y se lo di de a poquito
    como a un pato que recién se inicia 
    en el nado de laguna.
    Ella me dijo te quiero mucho
    y yo le perdoné una vida de ausencia.



    Nutrias rusas

    La pelota de tenis apenas pica, es un objeto muy usado.
    Acá hay muchas cosas heredadas
    un cuarto repleto de antigüedades.
    Los binoculares de guerra con aumento
    te acercan al futuro
    extendido mil metros al otro lado del campo.
    Me los calzo, no hay soldados.
    Hay una familia de nutrias. Son grises y
    aunque el aumento me marea
    puedo diferenciarlas de las liebres
    porque son mucho más lentas
    y tienen las orejas más chicas.
    Además, allá hay un lago, tiene sentido.
    Cómo aparecieron ahí es un misterio.
    Son cuatro nutrias
    me gustaría nombrarlas aunque no me pertenezcan.
    Los nombres rusos son los mejores.
    No sé si un ruso estará de acuerdo conmigo
    porque un ruso no encuentra en los nombres en ruso
    ningún sonido especial.
    Las voy a llamar: Volodya, Zinaida, Yuri y Yegor
    y voy a volver a visitarlas a la distancia
    desde este campo amigo
    en la batalla por ganar la vida pura y poética.
    Voy a volver a contarlas.
    Espero que estén todas y nadie las haya cazado.



    El saco gestacional

    es una burbuja negra dentro de mí
    y el bebé, que en la pantalla
    resalta blanco
    es más chiquito que el gesto 
    que se hace en cualquier bar
    cuando se pide un cortado.



    Horrible

    Anoche soñé que adoptaba un bebé
    y que después, no me acordaba 
    qué nombre le había puesto.

    Cada vez que quería llamarlo
    la mente se me ponía en blanco.
    Él andaba desnudo por todos lados
    ni pañal usaba.
    Era como un animalito a la deriva
    con una madre depredadora.

    Anoche soñé, también 
    que éramos judíos del Holocausto
    que nos hacían trabajar en un campo
    frío 
    y se nos caía el pelo mal cortado
    y que, de vez en cuando 
    nos fusilaban.




    Burbuja negra, Janice Winkler, Modesto Rimba, 2016, 60 págs.

    Por Adriana Santa Cruz 

    “El poeta no es un alquimista / El poeta es un hombre como todos / Un albañil que construye su muro: / Un constructor de puertas y ventanas”, así define Nicanor Parra al poeta. Esta tradición poética de una escritura sencilla, cotidiana, pero sin dejar de lado la metáfora es lo que caracteriza a Janice Winkler y a su libro Burbuja negra.

    Todo buen libro suele tener un buen prólogo, y este no es la excepción. Ana Claudia Díaz hace un recorrido muy poético en sí mismo y nos habla de poemas como una serie de microhistorias cotidianas. La familia, la amistad, la infancia, el embarazo se despliegan en narraciones poéticas, en momentos que el poema cristaliza como si fueran fotografías donde la palabra tiene la función de eternizar lo común y sencillo de todos los días, como en “Ayer visité a mi tía”: “Está deprimida, no come / sólo quiere dormir. / Le llevé un budín de manzana / y se lo di de a poquito / como a un pato que recién se inicia / en el nado de laguna. / Ella me dijo te quiero mucho /y yo le perdoné una vida de ausencia”.

    El poema para Janice se presenta, entonces, como una manera de mirar la realidad: un buen poeta es también un buen observador, alguien que es capaz de transformar lo cotidiano en material poético: “Se me compensó / por la falta de cortinas /en el departamento: / anoche vi una estrella fugaz. / No en campo abierto. / No en el Desierto de Uyuni. / Fue acá, en mi cama, entre edificios” (“Meteoro”). Cualquier objeto se eleva, se llena de connotaciones, se hace poema: una foto, un libro, las paredes de un hospital, un traje.

    Si lo cotidiano es narrado, en esa narración poética el lenguaje acompaña desde un registro sencillo, ya sea reproduciendo el habla de determinado grupo como en “Historia de la amistad”: “¡Wow! ¿Vos también sos claustrofóbica? / Sí, re”; o utilizando un recurso simple como la comparación que se destaca dentro de la escritura de Janice. Hay un propósito de crear comparaciones nuevas, originales, que llevan al plano estilístico todo lo trabajado desde lo temático: “Subo como gotita de limón al ojo / Bajo como manzana sobre Newton / Subo como acidez de berenjena y mate amargo /Bajo como ficha” (“Sobre la ley de gravedad”).

    Volvamos al comienzo. “La poesía tiene que ser esto: / Una muchacha rodeada de espigas / O no ser absolutamente nada”, dice también Nicanor Parra. Burbuja negra  es una muchacha rodeada de espigas, es todo lo que nos rodea, lo que no siempre miramos y lo que constituye la materia con la que trabaja el poeta.



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  • 11/30/16--03:09: MARCELA MOREL [19.670]

  • Marcela Morel

    Argentina. Soy del 68, porteña, autodidacta. Casi inédita con publicaciones en blogs de poetas (Las afinidades electivas y El poeta ocasional) y un libro editado en autogestión en 1996.- Mi interés real por publicar ya no pasa por la pasión que sienta por escribir sino por el interés, también real, del otro por leerme. Esa eclosión o parto tendrá que ser mutuo y a su tiempo- Mis tiempos (y en general) son extraños porque pienso rápido (eso creo al menos yo) y lo  resolutorio lo macero durante el tiempo sin presiones. A más presión menos resultados y chau objetividad- Y un libro propio merece todo: apoyo externo y autocrítica hasta soltar lo que no nos pertenece. 
    Muy distinto a lo que ocurre con las lecturas en mi voz. Allí me encuentro con público que no escribe, de manera que el feed-back es hasta físico..Ya no importa tanto lo que digo, las comas, si alguien del paño me conoce, los clichés... delante del micrófono soy una poeta y ya. Ese humilde "aguante" del público me deja exhausta y feliz. Me encaran con un verso mío memorizado (cosa que no haré jamás, memorizar o declamar al estilo Bécquer) y siento que ya está: hay un significado propio y ajeno en lo que uno escribe y que el otro se apodere y guste de eso también es un motivo para seguir, aún sin publicar.



    Soles, pajarera
    la materna vista tierna
    de las casas derrumbadas.

    Corazones en el Centro
    furgoneta, daban vueltas a la chacra,
    la comanda un tío bueno:
    el que " nunca tuvo hijos ".

    Salvada caricia,
    moneda del día,
    ¿quién paga? La misma
    cordura que luego, jangada
    de imágenes sacras, aquellos burlesques
    devuelven al tío, Avenida Corrientes.

    Sueños en hilera se aproximan,
    ¿quién paga el pulso, el devenir idiota,
    la mañana?

    Constante boliviana con las frutas,
    pimentones y corpiños,
    ¿y el azar? Surco exacto entre los pelos,
    quintaesencia.

    ¿Quién paga  a los ajenos muertos,
    tatuaje del recuerdo y el arroz yamaní
    integral?  

    Calla el verso, costo impuesto
    de un marido, libertades infligidas
    a los días.

    La música, salvando el habla
    con el miedo del que olvida
    sin deseo ante el azar.

    La lluvia cava el lodazal del sueño,
    un parpadeo entre las hojas de los libros
    previos.

    Y escalada de ojo abierto,
    sonidos alternan en la sombra
    tu presencia ingrata.

    Silencio diera al concentrar 
    la palabra macerada,
    el letal deterioro de la noche
    y los días.



    San Felipe 

    La bodega estaba cerca
    del pagano ulular, el verano en la montaña,
    el champagne…

    La matríz descangayada, el fatal
    decorado de la guía y el turista
    que frenético tomaba
    fotos al azar. Y viñedos
    en quincuncio
    ofrecían sus caminos
    a un grupo de personas
    que prefieren escuchar
    a la guía entre afectada
    y nerviosa por los gestos
    obligados, primitivos
    de una voz con antifaz,
    los papeles sostenidos
    con las manos transpiradas,
    la mirada
                                     salitral.



    *


    Pendular herbario, quieto
    Paso del azar
    Y la espera o el ratán
    De colchones apilados
    La vidriera parpadea
    El azar
    En remeras de la Gilda
    Curiosidades varias

    Y en oníricas imágenes
    Cargadas de silencio
    El despertar

    La virgen
    Jubilosa en la madera
    Tallada se cansa,
    Se incendia en las arenas
    Del alcohol al sueño


    El lago San Roque resiste a la mente,
    pergeña vida después de la vida.

    Mi cuerpo en el agua, suspendido,
    apenas atisbada, la montaña.

    Corazón es un bolero en la cabeza, el viejo Cucú
    La silbatina, cavilar…
    Y en el humo se bosteza, en lo ligero…

    Un vetusto objeto circular,
    Bocaccio, la sal.
    … el corazón del poema, el corazón.

    Miran la niebla, el agua,
    su mantra incandescente, un lugar:
    Las piedras junto al río.
    … el corazón del poema, el corazón.

    Las mayólicas con nombre italianini
    trajeron de las casas, por el agua,
    restos de la autopista:

    … iglesia-bar-iglesia-bar

    Sólo un árbol contiene la forma del deseo,
    la savia nutridora de los egos.
    (El diente permitido, medialunas,
    tres más, el café).

    El haya vengadora echando sombra,
    mordiscos permitidos en la leche.

    …iglesia-bar-iglesia-bar


    Busco en el húmedo calor del subte
    La voz
    Y al lado, por enésima vez, la reproducción
    de Monet y su bote
    La mujer viviendo ahí, en el agua.

    A mi izquierda una señora lee
    revistas del dos mil,
    la dieta de la luna, los signos paso a paso.
    Miro a la derecha y veo
    cómo el pintor loco mira el sol
    que cae al agua

                                … los puentes

    Ahora cambió el tema
    y el misterio de los jeroglíficos
    se apodera de la chica del catálogo

    MONET VS IDEAS UTILES

    Cuando subí hablé con santos
    (los únicos que escuchan)
    porque es la luz que uno les lleva
    lo que les quita ese aire
    de muñecos de torta.
    Ellos necesitan de nuestros milagros.


    *


    La feria oscurecida en sí misma
    ya no es revolución o desencanto.
    En la noche, esmeril que astilla
    mi vitraux por corazón
    hace el viento de una sábana las velas
    y como seda en humo vuelvo
                                                 al puerto.   



    Yo miro todo. Sufro del mal de “ojo crítico”.  Si a esto sumamos a las ineludibles influencias el caos de cualquier autodidacta lo que (me) queda es un hilo conductor “medio” exquisito entre las lecturas, la música y  las estéticas que atraviesen las cosas o la gente:  mi mirada sobre ellas. Es inevitable el entrecruzamiento de un raid de imágenes, palabras, duermevelas y “trampas” emocionales las que darían forma a la piedra del poema. A partir de allí tan sólo una palabra podría ser disparador pero una palabra que encierre toda la música.      
    Creo que sí existe un procedimiento o método aplicado a mis versos. Elimino mucho de lo escrito, quizás porque me guste más la reescritura que lo preliminar, ese croquis que va mutando levemente o es rudamente cercenado. De acuerdo al resultado durante el manoseo inicial yo se cual llevará, seguramente, el punto final. No creo en absoluto que el taller termina, que sea una etapa. Esos laureles podrían dormir ese “ojo” atento del que los poetas no podemos prescindir. No diría nada sobre la voz porque, entiendo, ya se dijo todo… prefiero las palabras de Osip Mandelstan, quien dijo de Ana Ajmátova: “Quien no haya escuchado nunca su voz no conocerá jamás su poesía”. 


    EL ENCENDEDOR REFLEJA...
    los vidrios que igualan la esmeralda, agazapado en la botella,
    un dios pequeño escribe: el resumen del tiempo.
    Me esperan 
    cansada la piedra, una conversación inhóspita 
    tal vez agradable, la mueca de la Sra Albornoz.
    Que todos los metales pesados despierten al mundo
    lo adornen y empapen de olores, bostecen
    los bufones de la corte decadente, rían. 


    ... el hombre perdió más y más la plenitud de su naturaleza y se convirtió 
    en cero absoluto ante su propia contemplación.
    Rudolf Steiner


    Estampilla con metales fileteados, las flores
    nacionales y pájaros seguidos por minúsculos
    centavos como símbolos de unión. El mar
    se aleja y el secreto deja así su estado puro,
    la resaca ambivalente ante el filo corrosivo
    de la sal. El ojo duerme, el niño ve.




    LA VOZ DE TRUENO EN EL PASILLO SE APROXIMA...
    Desde los mismos finales de un tubo
    La voz de león despierta el deseo
    Que parecía dormido 
    Como una palta abierta que en lugar de corazón
    Tiene un carozo, una piedra descartada
    De cerámica verdosa cubierta por  la humildad
    De los árboles que amparan 
    La idea del comienzo en la semilla  



    Esperan que llegues los palos borrachos sus algodones abiertos casi desprendidos anticipan el invierno te prometo el de Dickens es cierto, estoy desesperada, espero la forma la cara la sombra. Esperan que llegues los pájaros, también-


    Parque Las Heras


    Los

    mismos 

    árboles

    Nosotros

    Los 

    Mismos

    La

    Piedra

    Eterna

    Nosotros

    Los

    Mismos

    El 

    Tiempo

    Acabado

    Nosotros

    Los

    Mismos

    El suelo

    Invertido

    Nosotros

    Los

    Mismos

    El 

    Cuero

    De

    Cielo

    Oscuro


    El que rasca intempestivamente
    con caricias a la noche dice:
    “ustedes ya no son los mismos”… 
    ¿y cómo podría yo creer
    en artilugios de la noche?
    Quisiera dejar a un lado las creencias,
    aunque nunca la plegaria; por momentos, tenerte,
    acá y ahora, presente.

    Las cartas nunca enviadas las caricias jamás recibidas: Las cartas de amor no se contestan ni se guardan. Se queman o mastican, nunca se descartan se maceran en lugares tibios si es que no llegaran al lector predestinado motivo de distrofia o desentendimiento 
    Imposibilidad del amor puede decirse en una carta lo negado al vacío lo opuesto al sol y al fuego
    A vos
    no
    quise
    decir
    eso
    en vos
    todas
    las
    palabras
    bastan. 





    Dípticos

    Caireles fragmentan
    en rayos la mirada.

    Tibias carnes gimen,
    las tres de la mañana.

    Perduran: el viento,
    la sal medieval.

    Arfando el agua
     mecida en sueños.

    La noche clara,
    ... la callada.

    Un mateo en extinción
    circunvala monumentos.

    ... estúpida existencia,
    ... burguesa duración.

    Las cortinas
    mistongas, mal colgadas.

    La vela
    se apaga.

    Ni Platón
    con sus palabras.

    Diera al verso 
    ritmo ajeno.

    Corto vuelo.
    ... el pelechar.

    Soliloquio del insomne,
    la mentira matinal.

    Suspicacia permitida:
    humo, incienso, Paraná.

    Recuerdo es un ave.
    Se posa, se va.


    .

    0 0


    JOSÉ CARLOS AGÜERO  

    Perú. Poeta e Historiador de la Universidad de San Marcos. 
    Trabajé varios años en temas vinculados a violencia política y defensa y promoción de los derechos humanos. Soy co autor del libro Memoria para los ausentes. Los desaparecidos en el Perú 1982- 1996, del informe Violencia sexual contra la mujer en conflicto armado, Perú, publicado por CLADEM el 2006.

    He publicado en revistas como Ius et Veritas, Democracia y derechos humanos y Justicia para Crecer. Realicé un estudio sobre la Historia de El Diario de Marka. Estuve a cargo de los informes anuales de la CNDDHH 2008 y 2009.

    He publicado recientemente: "El uso de la historieta en el Diario de Marka", "Vestidos para morir, la indumentaria en las prisiones de Sendero luminoso", "los senderistas, cultura oficial y de la otra en Sendero Luminoso" y un informe sobre Derechos Humanos de policías y militares. Hasta hace unas horas, era miembro de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, junto a un estupendo equipo, con Ronald Gamarra, Carlos Landeo, Gustavo Oré, Sofía García, Lucy Manrique, Fernando Chinchay, Ricardo Berjon.

    José Carlos Agüero inauguró con El nacimiento de los monstruos, su libro de 2010 y que continuó con Indiferencia de los elementos, su libro no firmado de 2013. Que en su momento el autor renunciara a la debida circulación de estos materiales dificulta que sus lectores tomen esta vía y casi por defecto o por necesidad se apoyen en un diálogo con los datos extraliterarios o con su hoy muy popular ensayo Los Rendidos.

    El Nacimiento de los monstruos, (2010), “Los Rendidos, sobre el don de perdonar” (IEP, 2015), “Cada uno un lugar de memoria” (LUM, 2015), y Enemigo (Intermezzo Tropical, 2016).


    Día 1

    Cuando llueve en Lima
    Es porque alguien no duerme
    Ni sueña
    Está detenido en un mundo gris
    Pensando en un lugar
    A miles de kilómetros
    Donde la luz es eterna y el olvido
    Paz

    Porque en Lima llueve
    En las cosas que nos rodean
    En las casas
    En los árboles
    En el parque
    En las manos
    Como si toda la ciudad se ahogara
    De ella misma

    Lima queda a miles de horas
    Es una ciudad que existe
    Solo cuando ella duerme
    Callados
    La dejamos soñar con nosotros

    Pero el amanecer da en sus ojos
    Y desaparecemos
    Mientras inocente y fresca
    Sale a vivir una ciudad real llena de sal

    Esperamos callados
    Sombras de luz
    Que vuelva la noche y al dormir
    De algún modo sigamos allí 
    Aunque no es seguro
    Que seamos 
    Exactamente los mismos 


    Día 3

    Entre todos los animales
    La luz es el menos feroz
    Cada animal su propia presa y ninguno
    Ni las aves de plástico
    Pueden huir
    Cuando desde la ventana ella cierra sus ojos
    Y deja de verme

    Ella es todos los animales, sobre todos los de mar
    Que aman la sal y el suelo
    Ella y su cabello de luz enredándose en los dientes
    De los todos los animales que aún no puede ser
    Y que la esperan en un lugar
    Que es como el borde entre las especies
    Un espacio en que cada animal es todos sin ser aún
    Una frontera

    Ella corre por la bahía
    Y es todos los animales de luz que han agonizado en la playa
    Y ella se ríe
    Como el pez de un cuento para niños
    Que fue medusa
    Y araña
    Y coral
    Y sirena
    Y piedra pulida
    Y ríe
    Antes de caer rendida

    Y en sus sueños no hay animal de mar que no tenga lugar
    Aunque sólo fuera un bicho de leyenda
    Se halla extinguido el último de su estirpe
    Ni fuera pensado jamás
    En mapa fantástico
    O cuento maravilloso

    En sus sueños el mar acoge a todas las bestias
    Que sin saberlo
    Bailan una música que es sólo una forma
    De las olas golpeando piedras hace millones de años  
    Y nadie quiere que ella despierte
    Así que los animales en las horas altas
    Bailan
    Como rondas silenciosas
    Bellas sombras de luz que giran al compás
    De un sueño

    Ella lentamente abre los ojos
    Y un cosmos feliz

    Desaparece 



    Día 4

    CELEBRACIÓN DE LA MAÑANA

    Aún es temprano
    pero ya los peces
    sueñan coral por todas partes
    hasta los árboles tienen
    sueños de hojarasca

    Aún es temprano 
    pero ya las estrellas 
    sueñan hombres
    absortos en la contemplación

    Caracoles
    bestias
    secretos y agonías
    continúan

    Y entre todos los bosques
    sólo este
    tiene descanso
    en cada una de sus hojas

    Y aunque aún es temprano
    todas las libélulas
    se han apareado sobre el río
    y la luna brilla en mis alas de mosca

    y con todos mis ojos al mismo tiempo

    veo amanecer 



    Día 5

    1

    Ella quiere soñar algo bello
    Pero sueña el día de ayer
    Un miércoles o jueves
    Con cada momento
    Repetido
    Incluido el momento
    De soñar un miércoles
    O jueves

    Repetido 

    2

    En el sueño ella mira el mar
    Cae la tarde
    Y el mar la observa
    Atardecer
    Y este es el momento del sueño
    Que nadie recuerda
    Porque nadie estuvo allí
    Porque todos éramos
    Paisaje

    3

    Cuando despierta ella siente
    Que el mundo es fresco
    Otra vez
    Y se sacude el polvo y el rocío
    Y abre todas sus hojas
    Y extiende sus ramas
    Y recibe la luz

    Habitada por bichos felices
    Se entrega al paso del tiempo 



    Día 6

    Ella escribe en un muro
    Miles de nombres
    Y es una forma muy laboriosa
    De crear silencio

    Es extraño
    Que para susurrar o gritar
    Usemos la misma
    Maraña de signos
    El mismo
    Alfabeto callado

    Antes de morir
    Ella escribe
    El nombre de su enemigo
    Y no queda nadie
    Para escribir luego el suyo

    Silencio sobre silencio
    Ella y el muro
    No son diferentes
    Si están habitando
    Este poema



    Día 7

    1

    Su sudor y el mar se confunden
    Inundan el mar de otro mar sin nombres ni pasado
    Un mar inocente
    Que promete ser discreto  

    2

    Ella baila y el mundo gira
    Para que al saltar
    Ella no pierda
    El equilibrio

    3

    En el único sueño que no recuerda
    Ella no baila
    Se sienta frente a otra mujer ciega
    Y aprende la soledad
    Acompañada

    4

    Al final del sueño
    Ella mira el mar con mis ojos
    Y su baile se tuerce

    El mar es otra forma de sangre


    GÉNESIS


    PRIMER DÍA

    al principio
    dios creó el cielo y la tierra

    fue el primer día de todos
    y hasta que creó el segundo

    fue perfecto


    SEGUNDO DÍA, POR LA MAÑANA

    cada cosa terminará
    borrosamente
    donde nazca otra

    a ese espacio
    llamaremos espejo
    o no lo nombraremos

    en su silencio aguardarán
    jóvenes
    todos los muertos


    SEGUNDO DÍA,EN LA TARDE

    duplicado
    dios corrigió el mar
    desde entonces marcado y ciego


    TERCER DÍA

    que la tierra produzca vegetales 
    que den sobre la tierra frutos

    y así sucedió
    la tierra hizo brotar
    todo lo dicho y más
    porque el azar fue un efecto
    inesperado de la creación
    y dios lo ignoró por su tendencia
    a ver en todo solamente
    lo bueno

    ese fue el tercer día
    cuando la semilla del caos
    fue sembrada
    y encontró prosperidad
    en los bordes que separan debilmente las cosas
    e interminablemente
    las mezclan


    CUARTO DÍA

    millones de ausencias
    ansiosas de completar
    al resto en armonía
    gritaron

    un universo jamás creado
    resign6suidentidad
    asersiempreunapromesa

    enciertasformasmuyviejas
    deolvido
    alglinecodesugrito
    pervive.


    QUINTO DÍA

    entonces dios los bendijo diciendo
    sean fecundos y multiplíquense

    y aunque ya los peces grandes
    comían a los chicos
    todo tenía un orden
    y una proporción
    que hacía bella la muerte.



    SEXTO DÍA

    hagamos al hombre a nuestra imagen
    según nuestra semejanza

    y lo creó sin bordes
    entre varón mujer
    como él mismo
    suave absoluto

    y dios pensó que esto era bueno
    porque las fronteras corrompían
    la armonía del espacio

    se miró en su hijo inocente
    le puso de nombre jesús

    fue este el primer jesús asesinado
    por el señor
    han sido muchos



    SÉPTIMO DÍA

    1

    dios
    oyendo el lamento de las criaturas
    enfrentó a los hombres

    pero estos sin pasado eran libres
    y la batalla duró siglos
    todo ese séptimo día

    dios luego crearía el mito
    del día de descanso
    pero uno a uno
    aniquiló hombres y mujeres
    ancianos y niños

    su imagen y semejanza
    meticulosamente desmenuzada.


    2

    jesus sus hijos fueron descuartizados


    3

    el último de los seres humanos 
    una niña 
    miró a dios 
    sin sonrisa ni rostro

    fue como mirar el mar que había corregido

    por su amor incomprensible 
    la perdonó

    ella es todos nosotros
    nunca se llamó
    eva.



    OCTAVO DÍA

    y dios por fin descansó
    pensó que todo era bueno 
    pese a todo

    pero la niña que había corregido
    guardaba en sus hueso
    inconsciente

    la herencia
    de los hombres extintos
    en su sangre 
    había memoria









    El nacimiento de los monstruos - José Carlos Agüero 

    El joven escritor José Carlos Agüero Solórzano nos entrega un poemario extraño y sombrío. En esta obra se versa sobre lo que a veces preferimos no ver. Es así que en su obra se entretejen imágenes de horror expuesto, con un muy buen entramado conjunto de formas de dolor que nos llevan a preguntarnos quiénes son los verdaderos monstruos en la vida.

    El nombre del poemario no es casual, pues, la pluma de José Carlos está empeñada en demostrar ese lado monstruoso de nuestra naturaleza que puede destruir todo a su paso, empezando por nuestra propia especie. Quizá la idea central del poemario se pueda rescatar del poema «Habitante del espejo»:

    Nadie que es un monstruo hasta que se mira en el espejo
    La mujer se observa y arranca sus ojos
    En el espejo nace un ser sin reflejo
    enemigo de la luz

    El poeta busca crear un espejo en el que podamos vernos, es quizá n poemario de denuncia, de denuncia de nuestros atropellos, de nuestra indiferencia ante el dolor ajeno, y decimos ajenos para decir que no es nuestro, como intentando escapar de ese sino terrible que es la destrucción, hasta que se nos enrostre ante un espejo.

    Pero no todo es lúgubre —o acaso lo es más—, porque la inocencia de los niños encuentra un rescoldo de normalidad en medio del caos, como en estos versos tan tiernos como terribles, cantados quizá a una madre:


    Para oírte una vez más armé tu boca y rogué
    Hazme dormir, cántame bajito
    Tu boca se desarme y parece que sufres,
    Pero sigo esperando

    -
    Nota publicada en Le Monde Diplomatique Edición Peruana en diciembre de 2010.


    EL NACIMIENTO DE LOS MONSTRUOS

    en clase cuando niños, aprendimos:
    el cuerpo humano se compone de cabeza, tronco y extremidades

    pero los cuerpos se dividen, estiran, reducen, parten, multiplican, 
    no existe un monopolio de la forma humana
    hay muchas formas humanas
    y la violencia no es sólo muerte
    también es origen de seres que multiplican la creación

    no lo vemos
    pero compartimos la tierra con prójimos caídos de nuestros cuerpos

    cabezas, troncos y extremidades






    José Carlos Agüero. Enemigo. Lima: Intermezzo Tropical Editores, 2016. 67 pp.


    La espalda del lenguaje: “Enemigo” de José Carlos Agüero

    En: http://www.revistaideele.com/ideele/content/la-espalda-del-lenguaje

    Hacia la década de cincuenta, el filósofo alemán Theodor W. Adorno formuló su famosa frase sobre la práctica poética: “Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”. A pesar de esta frase, mucha poesía se ha escrito sea como una respuesta a las palabras de Adorno, sea como una forma de testimonio y de afirmación de la sobrevivencia de la humanidad ante las terribles consecuencias de la guerra. Reformulando a Adorno, sería mejor preguntarse cómo escribir poesía después de la guerra, bajo qué modelos o paradigmas, desde qué perspectiva. Todo esto no nos lleva sino a otra pregunta: ¿quién escribe desde la postguerra?

    En el caso peruano, desde que apareció el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003), algunos escritores peruanos han utilizado el informe como herramienta para retratar el horror del conflicto armado en la década del ochenta y noventa. Si bien este tema parece haber sido monopolizado por la narrativa, no hay que olvidar que la poesía peruana ha tenido un rol importante también en su acercamiento y en la representación del tema. La poesía peruana parece haber explorado caminos más riesgosos y más abiertos en cuánto al tema de la guerra; así su contribución reflexiona no solo los eventos ocurridos, sus consecuencias en las víctimas, sino también en la naturaleza del mismo lenguaje que se utiliza para representar la violencia, solo por nombrar a algunos poetas: Luis Fernando Chueca, Victoria Guerrero, Alejandro Romualdo, José Watanabe, Róger Santiváñez o Domingo de Ramos. Dentro de este panorama poético, aparece el tercer poemario de José Carlos Agüero. Historiador y escritor, Agüero fue miembro del Grupo Memoria del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) entre 2011 y 2013 y es un activista de derechos humanos. Su libro Los rendidos. Sobre el arte de perdonar (IEP 2015) ha sido clave para entender el periodo de la violencia desde una nueva perspectiva: la de los hijos de senderistas.

    Es importante, entonces, entender la posición desde de la que escribe Agüero. Hijo de dos senderistas quienes fueron ejecutados extrajudicialmente, Agüero escribe un poemario que reflexiona sobre el lenguaje, sus significados y límites, especialmente en el concepto que se esconde detrás de la palabra ‘enemigo’. Dividido en tres partes –Inventario, Enemigo y Estirpe– el poemario puede leerse como una contraparte a su libro Los Rendidos. En Enemigo, Agüero busca un lenguaje capaz de nombrar a quien la sociedad considera un enemigo. Así, la primera parte es un inventario de “todos los animales sin cara que me miran”, quienes recorren este mundo falso, violento y doloroso, con recuerdos borrosos o incompletos, y sin un destino concreto. De todos ellos, el primer observador es la madre quien aparece como un antagonista:

    mi madre mece al bebé
    lo acuna le canta
    antes de arrojarlo a que se incendie
    sobre una pira de miles de bebés arrugados
    que nadie sabe si son grasa
    o qué materia pegajosa
    que es la de los sueños derretidos (i)

    En la segunda sección –la más extensa con diez poemas– se asume una identidad: “soy tu enemigo”. Desde ese lugar, el autor reflexiona sobre lo que significa ser una construcción en negativo del otro. ‘Ser enemigo’ siempre implica ser enemigo de otro, eliminando la posibilidad del diálogo. La subjetividad construida se remarca dentro de un espacio sometido a la guerra. Pero de esta misma situación aparece la pregunta: ¿quién es el enemigo cuando la guerra ha terminado? Dice el poema ix:

    mi enemigo es como yo pero con algo menos de soledad
    finalmente él me tiene
    me sueña
    se acompaña aún con el sueño
    y en este lugar de sangre y cuerpos enredados
    lo envidio
    porque yo solo tengo dudas




    Enemigo

    el hombre me mira desde el pozo de sus ojos
    que ya no ven lo corriente

    su idioma y su saliva sus dientes en el suelo
    sus heridas más grandes que su cuerpo

    es mi enemigo y se muere a mi lado
    pero sus ojos invocan a mi madre

    el contraste de sus manos suaves y mi cabello de metal
    sus manos que me limpiaban los piojos como se escoge el arroz 

    lo he matado ayer pero no se acaba de morir y me mira
    acomodo sus dientes en el suelo para armar una sonrisa final

    mi madre ha muerto pero sus manos
    consuelan el suelo donde este hombre

    que calla en un idioma desconocido 
    se entrega para ser parte de mis recuerdos





    Los Rendidos (IEP, 2015)

    La relación que se establece no es igualitaria. Somos semejantes pero no idénticos afirma Agüero. El enemigo, parece decirnos, es aquel que asume una identidad rígida y que no cuestiona ni el status quo ni el mismo lenguaje. Esta posición no permite apreciar lo que parece innombrable: “ninguno puede ver mi lado izquierdo”. ¿Pero cuál ese lado? Agüero establece una relación entre su poemario y su libro Los rendidos: ambos comparten “la espalda de las palabras”. Es decir, para el poeta “detrás de la palabra ‘enemigo’ hay muchas cosas. Estamos, quizá, nosotros mismos, con nuestras propias fallas, demonios, odios, trasladándoselo a otros” (Caretas 17/Mar/2016). En efecto, el lenguaje para explicar la relación entre uno y el mundo tiene dos caras: aquella que nombra al mundo como una extensión de uno mismo, ya sea desde términos en positivo o en negativo; y aquella que nombra al mundo como algo exterior y desconectado de uno mismo. Y viceversa. En ese lado izquierdo, en esa espalda de las palabras, se esconde la identidad en este poemario. Podríamos afirmar que el enemigo no está afuera en el mundo, está dentro del yo mismo que nombra y que se construye rígidamente. Uno pensaría que la espalda del lenguaje es su antónimo (el antónimo de enemigo es amigo). Sin embargo, esta palabra no aparece en ninguno de los versos del libro. En Enemigo, el otro rostro de las palabras aparece en boca de la madre y al final de todo el libro, como una confesión terrible:

    antes de morir
    mi madre enterró su rostro en el barro
    y abrió los ojos
    no te veo traidor – me dijo

    Así, la espalda del lenguaje no es su antónimo sino el lenguaje inicial de la madre, el que nombra al hijo con el vocablo de traidor pero que al mismo tiempo coloca ambigüedad en la identidad (con la omisión de la coma). ¿Es un enemigo o no? ¿Es un traidor o no? Agüero se resiste a resolver la ambigüedad de la identidad lo que imposibilita una lectura definitiva. Como sujeto de la post-guerra, el escritor se propone construir un discurso que dinamice la identidad de quien habla. En la negociación de la identidad propia, Enemigo renuncia a cualquier auto-identificación. Para responder la pregunta inicial de Adorno, por supuesto que es posible escribir después de la guerra, siempre y cuando se busque en el lenguaje poético nuevas posibilidades para nombrar la crisis del sujeto ocasionado en el tiempo de la violencia vivido en el Perú.




    Los rendidos

    José Carlos Agüero acaba de publicar, a través del IEP, el libro Los rendidos. Escrito conmovedor que invita a la reflexión, en él se produce una nueva y cuestionadora manera de aproximarse al conflicto armado interno padecido en las dos últimas décadas del siglo XX. Los rendidos comprende una serie de relatos atravesados de preguntas y sentimientos en los que lo biográfico y lo científico –por así llamarle– se entremezcla para constituir lo que es la expresión de una gran cuestión moral que envuelve directamente al autor, pero que también nos concierne a todos los que vivimos ese tiempo de horror.

    Agüero, a través de una prosa fragmentada, coloca ante nuestra mirada las posibilidades de desarrollar una cultura del perdón y la reconciliación que es harto difícil en una sociedad que no sabe o no quiere, hasta ahora, procesar el trauma experimentado y que por ello a menudo simplemente no desea recordar, cerrándose así el camino que podría conducirla a hechos, personas e ideas que debiera entender. 

    El autor colaboró con la CVR recabando testimonios de las  víctimas y sus familiares  y  en este libro, por vez primera, revela una realidad íntima, compleja y dolorosa. Reconoce ser hijo de dos militantes de Sendero luminoso ejecutados extrajudicialmente: el padre en 1986 y la madre en 1992. Consciente de los delitos cometidos por Sendero, él ha tenido también la oportunidad de escuchar de cerca el testimonio de las víctimas de las acciones de este grupo y no busca desconocer la responsabilidad de sus padres en el conflicto. Antes bien, somete a crítica el imaginario de Sendero –asumido hoy por el Movadef– y condena tanto la visión de la sociedad propugnada por esa ideología como el proceso de violencia que ella desató. A partir de allí examina con honestidad, no ajena al dolor y al desconcierto, los posibles sentidos de su propia identidad en circunstancias en las que impera –a instancias de los medios de comunicación y de la clase política– una lógica de  estigmatización que se extiende a quienes, aún de manera involuntaria, tuvieron vínculos con militantes de los grupos subversivos. 

    Los rendidos plantea preguntas que hasta hoy no se han formulado con precisión en los debates públicos sobre lo vivido. Nos coloca frente a la importante cuestión relativa al lugar que la sociedad peruana ha de asignarle a los hijos de los protagonistas de la violencia y discute acerca de cuánto les concierne a estos el participar en la dinámica moral del perdón: sea para solicitarlo en nombre de los padres, sea para otorgarlo como hijos de las víctimas.  A fin de cuentas  lo que surge frente al lector es la necesidad de ahondar en la cultura del perdón sin que ello se haga en menoscabo de la justicia. En tal sentido se sugieren interrogantes altamente cuestionadoras: ¿No existirían casos en que perpetradores hayan podido ser también víctimas? ¿Heredan los hijos las culpas de los padres? ¿Hasta qué punto cumplida la sanción penal aquellos que fueron sentenciados por terrorismo pueden reintegrarse positivamente en la vida social? Qué hacer allí: ¿Entenderlos por esencia transgresores y por tanto personas que nunca cambiarán? ¿Cuán posible es  ofrecerles la oportunidad de rehacer sus vidas?.

    En el tratamiento de estos temas que nos retan hay que buscar respuestas lúcidas y, a partir de ellas, acciones comprometidas.  Los conceptos de arrepentimiento, perdón, redención –tributarios de la verdad honesta y su guardiana leal: la memoria– se ofrecen  como posibles caminos que podrían, con tiempo y prudencia, insertarse como elementos decisivos del proceso de reconciliación nacional que todos anhelamos.

    La República








    Transcripción: El hijo

    Esta historia fue producida y escrita por mi, Daniel Alarcón, con edición de Camila Segura y Silvia Viñas, y diseño de sonido de Martina Castro. Gracias a Caro Rolando por su apoyo a la producción. La música es del compositor Luis Maurette. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Luis Trelles, y Barbara Sawhill. Nuestra directora ejecutiva es Carolina Guerrero.

    Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Para escuchar visita nuestra página web. Radioambulante.org.

    Gracias por escuchar.

    Daniel Alarcón: La mamá de José Carlos Aguero se llamaba Silvia. Silvia Solórzano.

    José Carlos Aguero: Mi mamá era chiquita. Mediría un metro cincuenta y tantos, no sé, cincuenta y dos. Le decían “La Flaca.”

    Daniel Alarcón: Tenía el cabello negro, largo.

    José Carlos Aguero: Se hacía una cola. Una mujer súper simple para vestirse, arreglarse. No se arreglaba, en realidad, ¿no? Una mujer muy liberada. De un carácter fuerte pero también increíblemente vital.

    Daniel Alarcón: Silvia creció en Lima, Perú. Su mamá, es decir, la abuela de José Carlos, era costurera. Los tíos de Silvia cantaban música criolla en diferentes bares de la capital.

    Y a Silvia le gustaba la música. Desde niña. José Carlos se acuerda que su mamá cantaba de todo. Constantemente. Baladas, boleros, valses, música criolla, huaynos, canciones de protesta. Mientras me contaba esto, desde su laptop, José Carlos había puesto a Johnny Pacheco, como música de fondo.

    José Carlos Aguero: “Ma, tócate esta” le decíamos. Y ella cantaba las canciones, y su repertorio era amplísimo. Y su voz era… tal vez no soy quién para decirlo, pero creo que es de las voces más hermosas que he conocido de contralto. Muy clara, fuerte, proyectada. Linda.

    Daniel Alarcón: Y en un momento, sí, lo que realmente quería era ser cantante. Cantante profesional. Era su sueño. Pero todo cambió con la llegada de un familiar.

    José Carlos Aguero: Un tío suyo, comunista brasileño –bueno, peruano que vivía en Brasil y del Partido Comunista brasileño– vino cuando ella estaba joven y estaba empezando a hacer carrera musical, y iba a salir en la televisión. Y le dijo, “¿tú quieres ser puta? ¿Tú quieres ser puta? Porque eso es lo que vas a ser. Dedicándote a la música, ¿no? Yendo a estos programas de televisión. Tú no tienes que hacer eso”.






    Daniel Alarcón: “Tú tienes que hacer otra cosa”, le dijo su tío. “Tienes que dedicarte a los demás. A la política. A la lucha”.

    Y así fue. Nunca se hizo cantante. Y terminó, años después, en una playa de Lima, asesinada de tres balazos.

    Bienvenidos a Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Hoy tenemos la historia de Silvia Solórzano; la historia de una madre y su hijo, de una guerra y una ideología, de un país y una familia que se venía abajo.

    Y la historia comienza aquí, con tres personajes claves.

    La primera es Silvia, claro: Silvia Solórzano, la mamá de José Carlos. Limeña, un poco hippy. A comienzos de los 70 tenía unos 20 años y estaba estudiando para ser secretaria –y sigue el consejo de su tío. Ni bien se gradúa consigue un trabajo como secretaria de un alto mando del Partido Comunista. Esta es su manera de apoyar la causa. Va todos los días a las oficinas del partido en la Plaza Dos de Mayo, en el centro de Lima.

    Segundo personaje: José Manuel Aguero. Un poco menor que Silvia. Carismático, buen hablador. Es provinciano, de Puno, pero llegó a Lima con su mamá y sus hermanos a estudiar ingeniería en la Universidad Nacional. Una carrera que nunca terminó. Como muchos de su generación, se metió en la política radical de la época. Se volvió dirigente estudiantil, y luego obrero en las fábricas de Lima, para acercarse a sus compañeros de trabajo y convencerlos de su ideología.

    El tercer personaje clave es José Carlos, el hijo de Silvia y José Manuel quien ha estudiado toda esta historia, tratando de entender bien quiénes fueron sus padres, y cómo fue que terminaron ahí.

    A comienzos de los 70s, Silvia había dejado su puesto en el Partido Comunista y se había ido a Junín, en la sierra central peruana, para hacer educación política. Lo mismo que hacía José Manuel para otro partido de izquierda, también en Junín.

    José Carlos: Entonces trabajaban con gremios de obreros, de mineros, campesinos, y viajaban por todo el país haciendo esto para sus partidos.



    Daniel: Pero sus respectivos partidos colapsaron y ambos terminaron en la casa de una familia izquierdista de la zona. Se conocieron ahí y se enamoraron.

    Volvieron a Lima y formaron una familia. Tuvieron tres hijos. José Carlos es el segundo, y nació en 1975. Tiene una hermana mayor, y un hermano menor.

    Vivían en un barrio de clase obrera, y Silvia y José Manuel seguían militando en partidos de izquierda radical. Su casa…

    José Carlos: Siempre estaba llena de gente. De gente que entraba, salía, reuniones sindicales, dirigentes sindicales, ¿no?

    Daniel: Pero ojo, en esa época ellos formaban parte de la izquierda legal. Pero eso estaba a punto de cambiar. Para el 82, cuando José Carlos tenía 7 años…

    José Carlos: Era obvio que estaban metidos en algo que no era normal. Era menos normal que antes.

    Daniel: Cambiaban las rutinas. A veces sus padres no llegaban a casa. Había secretos. Y José Carlos lo confirmó un día, mientras revisaba los bolsillos de la chaqueta de cuero que usaba su papá. Siempre encontraba volantes políticos. Y aunque no leía muy bien, José Carlos sabía identificar algunas letras. Un día le dijo a su viejo…

    José Carlos: “Tú eres del PPC”, le dije. De tanto… confundí las siglas. El Partido Popular Cristiano. Y él me dijo, “no, no, no, no, no. Soy del PCP”. Me dijo, “te voy a explicar qué es el PCP”.

    Daniel: El PCP. Partido Comunista del Perú. Pero no en el que había trabajado Silvia hacía años. Este era otro…un partido mejor conocido como Sendero Luminoso. El grupo terrorista más notorio y sangriento de América Latina

    Y eso cambió todo.

    Pero para entender todo esto, un poquito de historia…un poco no más: En 1980 un grupo maoísta empezó una guerra armada contra el Estado peruano. Se autodenominaban el Partido Comunista del Perú, pero se los conocía popularmente como Sendero Luminoso. Se imaginaban un estado dominado por el proletariado, una economía rígidamente centralizada. Y eran violentos, dispuestos a derramar sangre por cualquier motivo. Todo comenzó en Ayacucho, un departamento en el sur del país, pero la violencia no tardó en llegar a Lima, la capital.

    Y sí, la respuesta del estado peruano fue brutal; una represión letal que también cobró miles de vidas. Hubo grupos paramilitares y matanzas de parte del estado. Muchas. Cuando nos referimos a los peruanos que vivían en las zonas rurales en los 80s, generalmente estamos hablando de gente inocente, atrapada entre dos fuegos: el de Sendero, sembrando terror sin piedad, y el del ejército. Y así, miles de desplazados llegaron a Lima.

    Esto es, a grandes rasgos, lo que estaba pasando en el país.

    Pero aquí vamos a hablar de un solo caso. Una familia: Silvia, su esposo José Manuel y sus tres hijos.




    En 1983 un cuadro de Sendero cayó en manos de la autoridades y delató a varios compañeros. Entre ellos, a los padres de José Carlos. Entonces, a ambos –a su papá y a su mamá– los metieron varios meses a diferentes cárceles de Lima. Y mientras tanto José Carlos y sus hermanos se fueron a vivir con su abuela paterna.

    A ambos los soltaron por falta de pruebas, y luego de descansar unas semanas con la familia, su papá pasó a la clandestinidad. De ahí en adelante pasaba muy poco por la casa. Era demasiado peligroso.

    Y no sabemos mucho de lo que hacía para el partido, aunque podemos suponer que ya no era solo cuestión de reunirse con gente y hablar. Eran muy probablemente acciones militares, acciones violentas. Total, era un militante ya de confianza, y Sendero le había declarado la guerra al estado peruano. En zonas rurales bajo su control masacraban pueblos enteros por la mera sospecha de que se oponían a su ideología. Y en la ciudad, volaban torres eléctricas, mataban policías, ponían coches bomba..

    Archivo: “Exactamente a las 6 de la mañana elementos terroristas han hecho detonar varias cargas explosivas frente a la séptima comisaría, ubicada en la cuadra trece de la Avenida Alfonso Ugarte”…. “No podemos contabilizar en estos momentos cuántos los heridos y cuántos los muertos se han producido a raíz de este atentado producido contra el local de Canal 2”.

    Daniel:  José Carlos, sus tres hermanos y su mamá volvieron a la casa de la madre paterna, a otro barrio.

    José Carlos: Muy pobre, muy pobre. Vivíamos en una casa muy precaria.

    Daniel: Y los vecinos no tardaron en darse cuenta de que la mamá de José Carlos estaba metida en algo peligroso.

    José Carlos: No se puede mantener un secreto así en un barrio como en el que nosotros vivíamos. Todo el mundo sabe lo que está haciendo el otro.

    Daniel: Los papás de José Carlos nunca fueron altos mandos del partido, ni nada por el estilo. Al contrario, eran simples soldados, carne de cañón. Creían en una ideología perversa, violenta, pero se imaginaban un futuro mejor. Algo dificil de comprender, porque esos años, los 80s, eran años de sangre, guerra, y hambre.

    Al papá lo veían muy de vez en cuando. Mientras tanto, Silvia se las ingeniaba para sobrevivir. No tenía un trabajo fijo, porque tenía como antecedente esta acusación de terrorismo. Hacía trabajitos simples, cualquier cosa para mantener a sus hijos, y además reclutaba a personas para el partido, involucrando poco a poco a la gente en la labor de Sendero.

    José Carlos: Y lo que hacía mi madre con mucha habilidad era tocar el lado sensible de la gente. Es un proceso de seducción interesante. Lo que ellos llamaban “trabajo de masas.”

    Daniel: Y a José Carlos le parecía incomodísimo. Silvia identificaba gente que podría servirle al partido y les pedía cositas, pequeños favores.

    José Carlos: “Guárdeme esto”, “si me regalas tal cosita”, “si le das de comer a tal persona”, cosas pequeñas, ¿no?

    Daniel: Y la idea era que esas cosas pequeñas llevarían a otras más grandes. Más comprometedoras.

    José Carlos: Nunca me gustó. Nunca me gustó. Y yo lo veía. Estaba con ella y veía, y me daba pena básicamente la gente.

    Daniel: Pena porque intuía, incluso siendo niño, que iban a terminar mal, que su mamá los estaba metiendo en algo muy oscuro. Y tenía razón. De la gente que él veía venir por la casa…

    José Carlos: Murieron todos. Y los que no murieron fueron encarcelados.

    Daniel: Como su papá. Cuando José Carlos tenía 9 años su padre fue arrestado por segunda vez. Fue a finales del 84. Pasó así: él y cuatro militantes más atacaron un puesto policial en el centro de Lima. Intentaban robar armas, pero fueron sorprendidos por agentes de seguridad. Hubo cruce de fuego y los senderistas mataron a un policía. El padre de José Carlos y los demás se fugaron, y hubo una persecución.

    Esta vez no lo iban a soltar. Al padre de José Carlos lo llevaron a una cárcel que se conocía como el Frontón.

    José Carlos: Impresionante era el Frontón. Impresionante.

    Daniel: Estos recuerdos son bastante nítidos para José Carlos. Era una isla penal. Para llegar…

    José Carlos: Tomábamos una lancha en el muelle de Arcena en el Callao, junto a otro montón de familiares. Llegábamos temprano, hacíamos cola…

    Daniel: A veces iban con su mamá. Otras veces iban solo José Carlos y sus hermanos, y esas veces se hacían pasar por los hijos de otros adultos, pues los menores de edad no podían entrar solos al Frontón.

    José Carlos: La gente iba cantando. Los familiares iban cantando música de Sendero. Sendero adaptaba canciones populares, y le cambiaba las letras y la volvía “revolucionarias”, entre comillas.

    Daniel: Los reos de la isla también recibían a sus visitas cantando. Sendero se había apoderado de la isla. Era — es — una isla rocosa y seca, polvorienta y desolada. Por muchos meses del año está envuelta en neblina. Pero a pesar de lo inhóspito, para finales del 85, los senderistas –incluyendo el papá de José Carlos– habían hecho de esa prisión su casa.

    José Carlos: Entonces, la isla como es de piedras, lo que hicieron fue convertirla como en un lugar hermoso.



    Daniel: Con el permiso y la complicidad de las autoridades, por supuesto. Una de las primeras cosas que lograron fue…

    José Carlos: Que no le cerraran la reja del pabellón. Luego habían logrado que el torreón –había un torreón, de vigilancia– quedara libre, que ya no hubiera más vigilancia. Luego les habían… habían ganado acceso a la playa. Y finalmente lo ganaron todo.

    Daniel: Por la noche dejaban que los guardias pasaran para cerrar la puerta del pabellón. Pero aparte de este gesto, dentro de la isla estaban libres.

    Decoraron las paredes con murales, y crearon ambientes agradables para que los niños pudieran pasar un lindo día con sus padres.

    La última vez que José Carlos vio a su viejo, él le advirtió que algo iba a pasar. Era junio de 1986.

    José Carlos: Nos dijo, mi papá, nos dijo que estuviéramos pendientes, que no nos preocupáramos, y nos despedimos en la práctica también. O sea, no solo nosotros. Todos los presos se despidieron de sus familiares. Todos… mi hermana y mi hermano, éramos como niños viejos siempre. Estábamos… gente muy enterada. Y sabíamos que iba a pasar algo.

    Daniel: El 18 de junio los reos senderistas de tres cárceles de Lima, incluyendo el Frontón, se amotinaron, tomando como rehenes a algunos guardias y a tres periodistas.

    Horas después el estado contraatacó, retomando –a la fuerza– el control de los penales.

    Archivo: El gobierno cumplirá con restaurar el orden nacional perturbado

    Daniel: Y en el Frontón la marina peruana y la guardia republicana atacó. Después de unas horas los senderistas se rindieron, y según el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, más de 200 internos acusados o sentenciados por terrorismo fueron ejecutados de manera extrajudicial por agentes del estado. Y entre los muertos estaba el padre de José Carlos.

    Ahí comenzaron los años más duros. La mamá de José Carlos no tenía trabajo. Vivía de lo que se llama en Perú, “el cachueleo”. Trabajitos. Favores. Improvisaciones económicas. Tenían que salir a buscar agua, traerla en baldes a la casa. Se robaban la electricidad de los postes de luz. Pero bueno…

    José Carlos: Aunque fuera una choza igual se volvió un centro de activismo de Sendero Luminoso, era así. Creo que ese era un poco el rol de mi madre. Y llegaba muchísima gente a dormir, a comer, a lo mismo de siempre.

    Daniel: Pero para José Carlos y sus hermanos no todos los que llegaban de visita eran bienvenidos de la misma manera. A algunos los querían más que a otros. O sea, con algunos se hicieron más amigos que con otros. Se acuerda bien de uno en particular.

    José Carlos: Casi todos eran, como te digo, jóvenes, jóvenes. Pero él, no sé, me parecía entonces mayor, pero yo me imagino que tendría 30, ¿no? Y era diferente, porque era muy amable. O sea, muy, muy tierno. Él era más tímido, cariñoso.

    Daniel: En 1988 Silvia consiguió un trabajo vendiendo lapiceros y cartulinas en un puesto en la Universidad de San Marcos. Y parecía que las cosas iban a mejorar. Pero un día llegó a la casa con una noticia: el militante al que tanto querían…

    José Carlos: “Ha sido detenido. Ha caído,” decía. “Ha caído tal.”

    Daniel: Lo tenía la policía. El ejército. Lo deberían estar interrogando en ese instante. La familia de José Carlos no tenía mucha opción si quería sobrevivir.

    José Carlos: Sabía lo que tenía que hacer. Fue levantar nuestros pocos bártulos que teníamos –eran algunos, que no eran muchos– e irnos de la choza. Cerrar y largarnos.

    Daniel: ¿Por qué? Pues por razones bastante claras.

    José Carlos: Lo que le hacen a la gente, lo que le hacían a la gente, era torturarla. 

    Daniel: Y la mamá de José Carlos, viuda de un senderista muerto en el Frontón, no podía quedarse quieta a ver qué pasaba. Esperar a ver si su compañero era capaz de resistir o no a la tortura. Tenía tres hijos.

    José Carlos: Y nosotros nos fuimos. Nos fuimos.

    Daniel: Y no volvieron a la casa por un par de semanas. Hasta que finalmente regresaron al barrio…

    José Carlos: Para recuperar algunas de las cosas que no habíamos podido llevarnos. Igual, cosas sin importancia real, pero para nosotros sí tenían algún valor. Ollas. Cosas así. Ropa.

    Daniel: Y cuando llegaron se dieron cuenta que todo había sucedido tal cual lo habían previsto. Que sí, que la policía había ido a la casa, y que habían revolcado todo y habían interrogado a todos los vecinos.

    José Carlos: En ese momento lo que se produce es un robo, pues, ¿no? Basicamente. O roba la policía, o roban los que están por ahí.

    Daniel: Y esta es la parte interesante.

    José Carlos: Los vecinos –nuestros vecinos de años, ¿no?, gente de la cual… con la cual habíamos convivido por mucho tiempo– habían tomado diferentes actitudes respecto al hecho.

    Daniel: A pesar de que todos eran pobres, había estratos. El que tenía casa de tablas era diferente al que vivía en casa de esteras. Y esas diferencias se manifestaron de la manera más inesperada.

    José Carlos: Lo que a mí después me dejó pensando por toda la vida es lo que hizo la vecina del costadito.

    Daniel: La vecina era una de esas personas que no se sabe bien de qué vive. No tenía trabajo pero tenía dos bebés. Estaba llena de problemas. Muchas veces la mamá de José Carlos había ayudado a esta señora con comida, con dinero. Y sin embargo…

    José Carlos: Nos contaron los vecinos que nos fueron a recibir ese día que ella fue de las que nos acusó con más saña, ¿no? Diciendo ,“esa era la lideresa,” ¿no? “Lideresa es. Es terrorista, es mala,” que no sé qué. Pero lo decía con rabia, ¿no?

    Daniel:  Y hay que tener claro, que este no es el tipo de barrio — ni el tipo de país — donde la gente suele ayudar a la policía. Y menos con entusiasmo. Esa rabia, para José Carlos, tiene una explicación muy clara.

    José Carlos: El pobre no es tonto, simplemente es pobre, ¿no? Tú sabes que no tienes. Y sabes que posiblemente tampoco…que… que eres poca cosa. Y que quizás nunca salgas de eso, y tus hijos tampoco.

    Yo creo que ella sintió en ese momento, cuando la policía llegó, que podía haber alguien más abajo que ella en esta escala de miserias, digamos.

    Daniel: Por fin. Alguien más abajo que ella. Peor que todos.

    José Carlos: Alguién que no solamente era miserable, y pobre, sino apestado, ¿no?

    Con mi mamá fuimos por muchos años grandes amigos. Ya no solamente mamá e hijo. Lo que más interesante es, es cómo mi madre se va desencantando de su guerra, de su revolución.

    Daniel: Para comienzos de los 90, José Carlos ya era adolescente y se daba cuenta de que algo había cambiado. Como si su mamá estuviera cansada. Para estas alturas José Carlos y sus hermanos habían dejado de creer…

    José Carlos: …como habíamos creído infantilmente en la revolución, ¿no? Al contrario, ya en ese momento éramos totalmente enemigos del partido, y la queríamos sacar.

    Daniel: Como fuera. Odiaban el partido. Lo odiaban. Por su violencia y su hipocresía. Unos argumentos que son obvios para los miles de peruanos que habían vivido aterrorizados por Sendero. Pero si uno creció en ese ambiente, es más dificil reconocer el partido por lo que era. Y es que José Carlos ya se había dado cuenta…

    José Carlos: …que eran contrarios a lo que predicaban. Que mataban gente. Mataban gente inocente.

    Daniel: Y él y sus hermanos empezaron a usar cualquier recurso para convencer a su mamá de que se saliera.

    José Carlos: El chantaje emocional, la pataleta, la pelea, el argumento filosófico, el argumento político. Todo utilizamos para sacarla.

    Daniel: Pero nada funcionó.

    José Carlos: No entiendo a mi mamá. Realmente, no, no entiendo su conducta de esos años, de ese año. De ese año final.

    Daniel: Del ‘92

    José Carlos: Del ‘92. No lo entiendo.

    Daniel: Según José Carlos, para el 92 su mamá ya ni siquiera creía en el partido. Porque no era tonta, ¿no? Y ya se sabía que esa guerra no iba para ningún lado. Pero no había marcha atrás.

    José Carlos: Yo creo que ella era consciente de que hacer lo que estaba haciendo era estar ya jodida.

    Daniel: Y lo veía como su destino. El suyo. No el de sus hijos. Por ejemplo, cuando un compañero de ella trató de reclutar a José Carlos, Silvia se puso furiosa y le dijo:

    José Carlos: “Yo me voy a joder en esta guerra. Yo. No tú,” me dijo.

    Daniel: Pero es que, además, para todos estaba claro que tarde o temprano la iban a matar.

    José Carlos: No nos quedaba duda. O sea, a ninguno nos quedaba duda que la iban a matar, ¿no? Como mínimo la iban a meter presa veinte años, ¿no? Pero era muy posible que la mataran, porque digamos, era para los dos lógico pensarlo. Y lo sabíamos todos. Eso era lo loco, lo sabíamos.

    Daniel: ¿Y ella tambien?

    José Carlos: Pero claro que lo sabía. Lo sabía tanto, que cuando yo…le pedíamos que se fuera del país. Le pedíamos que se fuera. Y yo se lo pedía cada vez que en el carro regresábamos a la casa, discutíamos, y ella no… no me hacía mucho caso.

    Daniel: Y a pesar de toda la presión de sus hijos, Silvia se quedó en Lima. Se quedó en el partido. Hasta hizo un plan para dejar claro qué pasaría con sus hijos en caso de que muriera. Cuál hijo se iría con cuál tío. Quería que todos terminaran de estudiar, incluso si ella no estaba.

    José Carlos: Me parece lo más increíble del mundo. Porque también pudo irse. O sea, las mismas, el mismo tiempo que se tomó en esas precauciones, se lo pudo tomar en largarse del país.

    Daniel: Y no lo hizo.

    José Carlos: Y no lo hizo. Y no sé porqué.

    Daniel: Varias cosas sucedieron ese año, el 92. El presidente peruano de ese entonces, Alberto Fujimori, disolvió el Congreso en abril. Fue un autogolpe que inauguró casi una década de un gobierno autoritario.

    Mientras tanto, la violencia en Lima era una vaina despiadada. Sendero explotó un coche-bomba en Miraflores, en la calle Tarata, en medio de un barrio emblemático de la clase alta limeña. Murieron veinticinco personas.

    Y también fue el año en que José Carlos entró a la universidad pública, a San Marcos. Estaba acostumbrado al lugar, tanto por la tiendita de su mamá como por el ambiente político. La universidad había sido el punto de encuentro para Silvia y José Carlos durante años. A veces ella dormía en otra parte, pero siempre se veían ahí.

    Pero un día de mayo, la mamá de José Carlos no llegó a la casa. Y tampoco a San Marcos. José Carlos abrió el puesto, y poco después apareció alguien, un señor que no conocía.

    José Carlos: Muy seco. Muy parco. Me preguntó, “¿acá trabaja la señora Silvia Solórzano?”

    Daniel: José Carlos estaba muy preparado para este tipo de conversaciones. Le dijo que sí. Supo inmediatamente que el desconocido que tenía delante era un enviado de Sendero.

    José Carlos: “Bueno, ella ha muerto”. “Muy bien, muchas gracias”.

    Daniel: “Muchas gracias”. Eso respondió. Nada más.

    Los de al lado, los que vendían en las otras tiendas, se acercaron  inmediatamente. Parecía que ya todos sabían. Todos menos José Carlos. Uno de ellos le dijo que había visto a su mamá en la televisión. Es que José Carlos no tenía tele.

    José Carlos: Pero había aparecido su imagen, su nombre, un poco deformado, ¿no? El apellido un poco mal, pero ella…

    Daniel: Es decir, su cadáver. Asesinada de tres balazos.

    José Carlos: Con un cartel en la playa. Un cartel que decía: “así mueren los soplones, los traidores”.

    Daniel: José Carlos supone que el cartel fue puesto por el ejército o el grupo paramilitar que la mató, para confundir.

    Poco después llegó un tío, el que realmente era dueño de la tiendita, y José Carlos le contó lo que le habían dicho. El tío se fue a buscar más información, y José Carlos se quedó. Esperando.

    José Carlos: Entonces a mi lo que me correspondía era regresar a mi casa, nada más. Nada más podía hacer. Y es un largo trayecto. Está lejísimos. En esa época eran como dos horas de viaje en transporte público. Y fui retrasando la llegada, porque no quería hablar con mi familia, esa es la verdad.

    Daniel: Le esperaba una escena difícil, y José Carlos no tenía muchas ganas de enfrentarla.

    José Carlos: Me senté al fondo del micro y me quité los lentes. Tenía unas gafas todas chuecas, ¿no? Viejas. Lo que sentí cuando me quité los lentes es que de pronto yo me había vuelto invisible. Ver todo borroso…no es que el mundo estuviera borroso…es que yo, de pronto, me había vuelto… estaba al margen. Estaba en mi lugar solo, digamos, en ese micro.

    Y luego lo que sentí inmediatamente fue alivio. Pero un alivio físico, físico. O sea, la cosa más concreta del mundo que se pueda sentir.

    Daniel: Suena terrible, pero es que ya.

    José Carlos: Ya por fín se murió mi mamá. Era eso. Por fín. Ya. Es que yo había estado esperando que se muera. En algún momento la van a matar, y estás esperando.

    Daniel: Y una vez que está muerta ya no le pueden hacer nada. Lo peor que pudo haber pasado, ya pasó. Por eso. Alivio, e inmediatamente después la culpa. Como un golpe.

    José Carlos: Pero yo amaba a mi madre. O sea, era, era la persona que más he amado en mi vida. Entonces, el alivio que sentí –egoísta, ¿no?– al mismo tiempo me generó la culpa más grande que he podido sentir también.

    Daniel: Conversamos largo, José Carlos y yo. Y nuestras vidas y experiencias no podrían ser más diferentes. Pero entendí que esa culpa la carga siempre, todo el tiempo. Aunque no se la merece.

    José Carlos: O sea, yo sé que no tengo culpa, que no pedí la carga, ¿no?, de ser hijo de senderistas. No quise sentir alivio por la muerte de mi madre. Pero son cosas que sí ocurrieron.

    Daniel: Le dije que hasta me parecía cruel darse palo por sentir ese alivio. Y me respondió así:

    José Carlos: Yo te entiendo. Estoy hasta de acuerdo. Lamentablemente, estar de acuerdo no es suficiente.

    Archivo: “Probablemente la noticia que ustedes van a escuchar enseguida es la noticia más esperada del siglo. Esta noche, según versiones policiales, la DINCOTE capturó en Lima al principal enemigo del Perú, Abimael Guzmán Reinoso, el terrorista causante de la muerte de 25,000 personas…”

    Daniel: Cuatro meses después de que fue asesinada Silvia Solórzano, en septiembre del 92, Abimael Guzmán, el fundador y líder de Sendero Luminoso, fue arrestado en Lima. Esto marcó el principio del fin de la guerra.

    Según el informe de la Comisión de la Verdad, 69,000 peruanos murieron durante el conflicto interno. Entre ellos, José Manuel y Silvia, los padres de José Carlos. Se calcula que Sendero Luminoso es responsable de la muerte de más de 30,000 peruanos.

    El libro de José Carlos Aguero se llama ‘Los Rendidos’, y recomiendo que se lo lean. Él vive en Lima.






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  • 11/30/16--10:26: CARMEN LEÑERO [19.672]

  • CARMEN LEÑERO

    Carmen Leñero es poeta, ensayista, narradora y cantante. Nació en la ciudad de México el 30 de octubre de 1959. 

    Obtuvo en 2004 el Doctorado en Letras en la FFyL de la UNAM. Ha realizado, además, estudios de música, canto y teatro desde 1986. Desde 1988 es miembro del Centro de Poética del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Fue miembro del Sistema Nacional de Investigadores de 2008 a 2010.Y ha pertenecido al Sistema Nacional de Creadores de Arte, primero entre 2000 y 2006, y actualmente, a partir de 2011. 

    Ha recibido cuatro premios literarios nacionales, tales como el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer 1998 y el Premio Nacional de Cuento Infantil Juan de la Cabada 1996, y dos distinciones internacionales, como su reciente nominación al Premio de Literatura en Memoria de Astrid Lindgren (ALMA) 2011, por el Consejo de las Artes de Suecia. 

    Como escritora ha publicado ocho libros de poesía, diez de narrativa (incluidas dos novelas infantiles), cuatro libros de ensayos sobre lenguaje, música y teatro, y una traducción al español de la poesía de la escritora canadiense Lorna Crozier. Asimismo ha publicado más de 40 artículos y 50 textos de creación en suplementos o revistas literarias nacionales y extranjeras, tales como: Vuelta, Nexos, Fractal, Acta poética, Paréntesis, Pauta, Biblioteca de México, Ínsula (España), The Malahat Revue (Canadá).
        
    Ha sido incluida en 16 antologías nacionales y tres internacionales, entre las que se encuentran: Antología del poema en prosa en México (F.C.E., 1994), New Writing from Mexico (TriQuarterly, Evanston, 1992), Dispersión multitudinaria: nueva narrativa mexicana (Mortiz, 1998), Diccionario de escritores mexicanos del siglo XX (UNAM, 2009) y Beyond Words: Translating the World (Banff Press, 2010).

    Como cantante ha producido de manera independiente cinco CD's en los que musicaliza e interpreta a poetas y compositores tradicionales y contemporáneos, incluida ella misma. Además, su música ha sido recogida en tres álbumes acoplados de música mexicana y latinoamericana de circulación internacional, y ha colaborado con sus interpretaciones en cuatro discos de otros artistas. Ha ofrecido como solista más de 40 conciertos distintos, en ferias y foros nacionales e internacionales.

    También ha trabajado en la edición y traducción de textos literarios del inglés y del francés, y en varios comités editoriales. Ha sido jurado en cinco premios literarios nacionales y tres estatales. Ha impartido desde 1985 más de 25 cursos y talleres de poesía o teoría literaria, y ha ofrecido más 50 conferencias y lecturas en diversos temas de literatura, teatro y poesía.
           
    Poesía - Libros individuales 

    1. Birlibirloque.  México: Fondo de Cultura Económica, 1987. 
    2. Gajes.  México: Universidad Autónoma Metropolitana (Correo Menor), 1988. 
    3. Lunares.  México: Verdehalago (Fósforos), 1988. 
    4. La fiera transparente.  México, D. F.: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / Dirección General de Publicaciones [CONACULTA] (Práctica Mortal), 1997. 
    5. La danza del caracol.  México: Libros del bosque, 1998. 
    6. La grieta.  México: Verdehalago, 2003. 
    7. Río.  México: Era / Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2008. 

    Poesía - Antologías y libros colectivos 

    8. Vv aa. Antología del poema en prosa en México.  Estudio preliminar, selección y notas de Luis Ignacio Helguera. México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas), 1993. 
    9. Vv aa. Antología general de la poesía mexicana: poesía del México actual, de la segunda mitad del siglo XX a nuestros días.  Compilación de Juan Domingo Argüelles. México, D.F.: Océano (Intemporales), 2014. 

    Narrativa - Cuento - Libros individuales 

    10. Vv aa. Mexican children's literature publications.  . 

    Ensayo - Libros individuales 

    12. Relaciones interclausulares en el habla de México.  México: Universidad Nacional Autónoma de México / Centro de Lingüística Hispánica, 1991. 
    13. La luna en el pozo: ensayos sobre el arte teatral en torno al “Enrique IV” de Pirandello.  México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2000. 
    14. Vv aa. Lo otro, el teatro y los otros.  Coordinación de Lilly Patricia Ducoing Watty. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México / Coordinación de Difusión Cultural [UNAM] / Dirección de Literatura [UNAM] (Textos de Difusión Cultural. Serie El Estudio) / Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de Cienas y Humanidades [Universidad Nacional Autónoma de México], 2003. 
    16. El caracol sonoro, reflexiones semiológicas sobre la lengua de la música en relación con la poesía.  México, D. F.: Universidad Nacional Autónoma de México / Instituto de Investigaciones Filológicas (UNAM) (Colección de bolsillo; 29) / Centro de Poética, 2006. 17. Del faro al foro: la imaginación novelesca frente a la imaginación teatral.  México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México / Instituto de Investigaciones Filológicas (UNAM) (Colección de bolsillo) / Centro de Poética, 2016. 

    Títulos de géneros varios - Libros individuales 

    18. Casa en el aire.  México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / SOCICULTUR, Mercado de Poesía, 1991. 
    19. Almuerzo en la hierba.  México: CLEO, 1997. 
    20. Más que casi nada.  México: CLEO, 1999. 
    21. La tierra mía.  México: CLEO, 2002. Crítica y estudios sobre géneros varios - Libros individuales 
    22. Las transmigraciones de Fausto.  México: Universidad Nacional Autónoma de México (Cuadernos del Centro de Poética; 31) / Instituto de Investigaciones Filológicas (UNAM) / Centro de Poética, 2014.



    Curving the Line (Curvando la línea) 

    Traducción de Lorna Cozier
    Victoria, Ed. Leaf Press, 2010. 

    Este poemario, en edición bilingüe, es el más reciente fruto del feliz intercambio de poesía y lenguaje entre dos poetas: Carmen Leñero y Lorna Crozier. Contiene una selección de poemas cortos de Leñero: gacelas, cuentos poéticos y aforismos, hermosamente traducidos al inglés por Crozier.


    Sayings of the Toad (Máximas del sapo)


    IV. Máximas del sapo

    A un sapo que madura,
    le consuela su intrínseca nobleza.

    Hay dos formas de libertad: 
    por abundancia o por despojo.

    Trabajamos para los muertos
    más de lo que pensamos.

    Bendita modernidad:
    nos adiestra a no ser nadie.

    Cuánta vida desperdicio
    en defenderla.

    Otra especie en extinción:
    los sapos risueños de Basho.



    IV. Sayings of the Toad

    A toad reaching maturity
    finds consolation in his noble past.

    Two sorts of freedom:
    through richness, through
    dispossession. 

    We work for the dead
    more than we think.

    Blessed modernity:
    it trains us to be no one.

    How I've wasted my life
    defending it so much.

    Another species almost extinct:
    Basho's laughing toads.



    Bosque de lluvia

    No se puede
    ser uno solo en el bosque.
    Dios te ha multiplicado.

    El futuro está aquí,
    el pasado está aquí:
    líquenes y goteo.

    Hojas translúcidas, recientes:
    luces encendidas en el día,
    como niñas que ríen entre las ramas.

    El camino de regreso
    es el más corto:
    ya no intentas dejar huella.
      

    Rain Forest 

    You cannot
    be alone in the forest:
    God multiplies you.

    The future is here,
    the past is here:
    lichen and dripping water.

    New transparent leaves
    ignited at mid-day:
    girls laughing among the branches.

    Coming back
    is always shorter.
    No need to leave a trace.




    Río 

    México, Ed. Era, 2008.


    Este volumen es a la vez un libro de muchos poemas de tres versos apenas, y un solo poema largo sobre el río. El río es todo: el deseo, la vida, la muerte, la memoria, el pretexto, la caricia, lo que sucede, lo que se suspende, lo que cambia. Río hipnotiza al lector lo largo de sus páginas, gracias a los variados giros, imágenes y hallazgos de una inteligencia viva y natural. Es un gran libro de poesía que no defraudará al lector más exigente.



    No sorprende 
    que el río se vaya, 
    sorprende que permanezca. 

    *** 

    Entre ramales y cocodrilos 
    se desliza el agua dulce 
    por la espalda del kayak. 

    *** 

    Mudo y testarudo 
    río del Tao, 
    que nunca desemboca. 

    *** 

    Ay, el mismo río, 
    el mismo pie, 
    el mismo olvido. 

    *** 

    Al norte del Río Grande 
    un astuto camaleón 
    se las ingenia. 

    *** 

    Peces peregrinos 
    como romeros 
    perfuman la cascada. 

    *** 

    Trazaron la Historia 
    los grandes ríos, 
    pero luego la anegaron. 

    *** 

    Al menos 
    un río inmortal: 
    el de mi cabello. 

    *** 

    Mientras termina de explicar 
    que todo fluye, 
    Heráclito ha cambiado. 

    *** 

    El viento 
    es un río 
    que sueña. 




    La grieta

    México, Verdehalago, 2003.

    Este nutrido libro contiene una selección de la poesía escrita por Carmen Leñero entre 1988 y 2003. Reúne más de 30 poemas de diverso formato y temática -muchos de ellos de índole narrativa-, en torno a una imagen: la fisura en la pared de nuestra "celda", por donde podemos comunicarnos con el prójimo que se encuentra al otro lado.



    Tal vez sólo en el silencio te hablo (frag.)
    Vislumbrando el otro lado (frag.)



    Tal vez sólo en el silencio te hablo

    I

    Tal vez sólo en el silencio te hablo
    Respirando por la hendidura
    Vuelta a convertir en piedra
    Latiendo ensimismada en el centro de la piedra
    Nacida y muerta, y muerta 
    Y renacida en el vientre de un hombre
    En la súbita punzada de su deseo
    En el silencio ovillada como oruga
    Viajando a tientas en un alma
    Recogiendo sensaciones y oquedades
    "Batida chica" en torno de los cuerpos
    Cuerpo invisible en medio de los cuerpos
    Un nadie que se interna en lo que ocurre
    Tu Ser de días, tan pronto encerrado entre las noches
    Otra noche sin pensamientos y otra noche
    Un rumor de nada que te amasa, un vientre hueco que piensa:
    Ser uno solo, y ser dos, solos
    Un hombre a cuestas con dos soledades
    De hombre y de mujer, de hombre y cosa
    O de todas las soledades mudas, incapaces de discernirse 
    Pues nada tiene poder sobre la nada
    Ni el filo del amor y su llamada de cuña

    Yo sé lo que sucede en tu noche, y no sé
    Si un hombre con un dolor fosilizado que necesita una herida
    Que le supure y le duela y que le lleve el dolor al aire
    Si una piedra porosa que sangre, con muchas bocas
    Si una cadena de noches en desbandada, y un viento feroz
    Soplando, soplando, cada vez más vacío y más feroz
    Una brisa que limpie nuestra alma en dos como un incendio 
    Que arrase con las cosas y te suspenda
    Siempre un paso atrás del tiempo que se abre
    Siempre temeroso ante las puertas, cuerpo encendido
    Quieto en el umbral del nacimiento, el hombre amado
    En vano amado, pues cuánta tierra incultivable de ceniza
    Cuánto silencio animal en el subsuelo de una celda
    Roedores de aire, canales de agua murmurante
    Muros de agua fósil, mi soledad petrificada
    Mi soledad comprometida en el cuerpo de cien hombres
    Semilla a la espera, sin corazón, del corazón, semilla
    Un labio del mundo que babea, un labio solo
    Ser allá, movidos por la corriente lenta
    Cada vez más indecible es lo que pasa
    Nada muda del terror anestesiado, agua hasta el tope
    Sábanas de sábanas de tiempo, y un perfume
    Su presencia imposible que me horada 
    La cascada de minutos como piedras que le llueven
    Y luego un cuerpoentero que se levanta bajo las piedras
    Un alma múltiple en desbandada. No son todavía las doce
    Es hoy una noche abierta, aterrada, femenina, tan llena de calles
    Mañana el día dorado, la cortina enrojecida, la herida virgen
    Cómo te soñaron mis células, y te sostuvieron mis huesos
    Mis débiles huesos de pájaro, mis plumas evanescentes
    Cómo me infiltré en tus uñas y apesté tu lengua y amé lo que existe
    Con tanta ira, amé, con tal ira, con tanta, con tanta apreté los dientes
    Para no salírteme...
    Para no nacer aún, ni ya nunca si te dejaba 
    Qué larga es la libertad como una cuerda larga y resistente
    Como una soga al cuello del alma que huye
    Como un diminuto ovillarse junto a tu ombligo, y mamar sangre
    Deliciosa leche ardiente que da vida a las piedras
    Deliciosa leche amarga, tus besos más sabrosos que la muerte
    Y estoy con los pies enterrados y las manos en alto
    Meneando los brazos en una danza idiota, pidiendo auxilio
    Haciendo señales de tierra o adioses, ¿cómo saberlo?
    Pegada a la cuna de los niños que no tengo, rumiando acurrucada
    En tus uñas feroces y sucias, que arañan jeroglíficos que manan
    De una loca bajo su carne silenciosa, su buena carne, y tierna
    Con sus gemidos de hombre bien contenidos tras la brida
    Y huesos templados en el silencio, en la ira, y en un amor primero
    Irreconocible, sin concesiones, impío, irreconocible como amor
    Inapresable como amor, hecho de callos. Y otras huellas ocultas
    Amor cocinado en el propio cuerpo cocinado para engullirse en deleite
    Cuerpo hacinado de sus múltiples despojos irrenunciables 
    Cuerpo abierto que amas, cuerpo cerrado que despojas, tu otro cuerpo mío
    Ahí respiro, ahí espero y soy, entre las venas en nudos
    Como en un mundo a oscuras, arrasado por el fuego y una brisa violenta
    Y lamo los muros, con parsimonia de bestia. Y te mudo 
    De pieles sucesivas, con ásperas caricias, en privación sensorial
    Qué buena es la noche entre más noche y más fría y más río de nada
    Cuando te has vuelto la piedra que late en secreto, un corazón baldío.

    ---

    "Vislumbrando el otro lado"

    Tallo de oro:
    mi columna vertebral
    se mece como espiga.

    ***

    Habla la luz por la persiana
    su idioma binario
    que hipnotiza.

    ***

    Atada a un árbol una criatura
    echa su propia raíz improvisada.
    Abraza sin saberlo su destino.

    ***

    El camino de regreso 
    es el más corto:
    ya no intentas dejar huella

    ***

    Guiño de sol entre dos noches,
    como un tigre atrapado
    entre sus rayas.
      


    .



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    Sonia Rotger Company 

    Nació en Palma de Mallorca en 1972 y actualmente reside en Gerena (Sevilla).
    Su formación es la vida y sus títulos las experiencias que la han llevado a conocerse y a descubrirse como poeta. Es colaboradora en el programa de igualdad del CEIP Fernando Feliu y en la Asociación Volver a la vida. Gloria Fuertes ha sido y es una sus principales fuentes de inspiración. Resultó finalista en el concurso de cuentos de la ONG Sonrisas de Bombay. Escribe y administra dos blogs: practicasdegratitud.blogspot.com.es y poemariotraviesoconseso.blogspot.com.es. Sigue escribiendo sobre el amor, inevitablemente...

    Sus libros: La editorial Torremozas editó el poemario para adultos Ego me absolvo en su colección Noctámbulas.  Dirigido a un público infantil: Travieso con seso (Sonia Rotger, 2015).



    Sujeto, verbos y predicados

    Sujeto soy yo
    Yo no soy egobjeto de deseo

    Sujeto soy yo
    Yo no soy egobjeto de reconocimiento

    Sujeto soy yo
    Yo no soy egobjeto de adulación

    Sujeto soy yo
    Yo no soy egobjeto de crítica

    Sujeto soy yo
    Y yo, ¿quién soy?

    No lo se
    Al menos,
    Se lo que no soy

    Quiero vivir mi vida como sujeto

    Me transformo en sujeto
    Con intención y atención

    Cuando sea sujeto
    Descubriré nuevos verbos y predicados.



    Chancleteo exigente

    Es verano y chancleteo...
    Cuántas veces me he escuchado chancletear
    con la esperanza de que estuvierais mirando.
    muchos veranos, 
    diferentes hombres, 
    misma esperanza.
    Es verano y chancleteo frente a ti.
    Me giro poseída por un arranque de chulería
    ¿Pero, me miras o no me miras?



    SORORIDAD ( no, no me he equivocado, pone sororidad )

    Una mujer desconocida me sonríe, cómplice.
    No se de qué...
    pero la sensación es maravillosa.


    MAR CATÓLICO

    En contra de mi pronóstico
    hoy no baja la marea.
    ¡Qué gran amante el mar!
    siempre imprevisible.
    Quien iba a decir que respetaría
    el descanso dominical.



    Ego me absolvo: Poemas para el buen amor

    Posted by Tamara Muñiz Pérez

    ¡Basta de poesía sobre el idilio! Si el amor es algo, y así lo defiende la autora, será mucho más que ansia de la compañía de la persona querida o su total y ridícula idealización. El diario de versos que crea Rotger Company sobre su propia relación de pareja, está plagado de pequeños y valiosos análisis sobre la naturaleza del amor. Todo ello acompañado con unas preciosas ilustraciones de Catalina Valls Alcover, sobre la intimidad: tanto de la pareja como la propia y más encriptada.

    El amor como crecimiento personal –¿y por qué no?– fracasos en los que se pueden sacar conclusiones valiosas. Amor como autoconocimiento, aceptación de las vulnerabilidades del otro y de una misma. En definitiva, amor maduro y del que sabe bien, sin dramatismos pero consciente de los altibajos que vienen incluidos en cualquier relación de pareja. Rotger Company, con una lírica clara y limpia, nos deja poemas cargados de buenos consejos:



    No me llames amor, ni cariño, ni sol
    gástame mi nombre,
    ¡gástamelo!

    Que no olvide jamás quién soy.



    La pasión inicial es agradable e inspiradora pero, ¿qué le acontece? La autosuficiencia de la pareja poco a poco irá adecuándose a su contexto, a la irremediable realidad de dos personas diferentes y cargadas de necesidades vitales que no tienen por qué asemejarse en todo momento.

    Sonia Rotger reflexiona sobre su propia experiencia, agradeciendo la falta de halagos “que la hacen salir de su prisión”, quejándose sobre “la mala prensa de los enfados” o divagando acerca de la aceptación del propio cuerpo. En las esquinas de las páginas, reconoce los fallos que siente haber cometido durante su relación “Tendría que haberte dicho que no”, “He descargado mi ira sobre ti” o “He coqueteado”. Todo seguido de un “Ego me absolvo”, reivindicando el derecho al error y a ser humana.


    Me pregunto si tendremos la valentía
    de decidir dormir en cuartos separados.
    ¿Acaso dormir juntos es garantía de unión?

    Uno a uno,
    sin temor,
    derribamos los símbolos.


    Se nos impulsa a la búsqueda de un amor romántico, aquel que no baje de intensidad, que posea una total compenetración y convierta en un solo ser a la pareja. Sonia Rotger pretende romper con ese mito a cambio de un camino que evoluciona, cargado de recuerdos, reflexiones, decisiones y también dolores. Un sendero menos idílico a ratos pero más real y enriquecedor en todo caso.


    DOS

    Dos mentes (dos locuras)
    Dos corazones (dos traumas)
    Dos sexos (dos fantasías)
    Dos animales (dos instintos)
    Dos sombras (dos obsesiones)
    Dos luces (dos intuiciones)
    Dos cuerpos (dos pasiones)
    Dos almas (dos soledades)

    Todo ello conviviendo en un mismo
    espacio-tiempo-dimensión
    con ondulada armonía.

    Qué insólito cuadro abstracto
    para el Museo de Amor Contemporáneo.


    NEGRO

    Que mala prensa tienen los enfados,
    como el color negro en una playa blanca.

    No se me ocurre mejor escenario
    para reivindicarme,
    insultando a tu pupila con mi vestido negro
    ¡Y que sea lo que sea!



    PAREJA DE EGOS

    Yo puedo aprender de ti,
    tu puedes aprender de mi,
    si nuestros egos lo permiten

    ¿Y si los mandamos a Saturno?



    EGO MALHERIDO

    Mi Ego eligió un vestido rojo
    de los que todo insinúa
    y nada muestra.

    ¡Ay! mi Ego
    Qué bien conoce el juego.
    Pensaba que de éste
    se había aburrido.

    Se ve que aquí, en Tarifa,
    entre tanto guapo y tanta guapa
    quería llevarse la palma.

    Le propongo otro juego mas divertido
    a mi Ego malherido:

    Vete al casino y
    todo lo que que te has inflado,
    lo apuestas al dos.

    (de corazones)




    Travieso (con seso) Poemario Ilustrado

    Un poemario que invita a los niños a conectar con sus emociones, aceptarse y a ser críticos con el mundo que les ha tocado vivir a través de la emoción y el humor. Una obra R-evolucionaria que invita a la reflexión. Con la colaboración especial de la ilustradora Ana Baldallo.
    Una idea de: Sonia Rotger Company



    MANCHARTE CON ARTE

    Cuando salgo a caminar
    dejo mi imaginación volar.

    El camino del Berrocal, el de la Dehesa
    ¿Y el de la ermita?
    ¡Ese es pura dinamita!

    Cuando llega la primavera
    en cada sendero, a su vera,
    grandes ramos de flores y enredaderas.
    Les choco los cinco
    ¡Hay que ver como dan brincos!

    Bebo agua, que refresca
    y si orinar necesito,
    me rio y trazo mi propio río.

    Ahora dicen los modernos
    que tenemos dos cerebros.
    Hay uno que es tímido,
    el derecho, creo,
    parece que a ese, 
    le viene bien el paseo.

    ¡Ah! ahora entiendo 
    porque el otro día
    me dio tanta alegría
    al ver un campo lleno de arcilla.

    Mi cerebro izquierdo me decía:
    vaya barrizal ¡madre mía!
    En cambio, el derecho me proponía:
    chiquilla, coge un cacho y ¡dale vida!

    Yo lo cogí, ¡tu dirás!
    y si se enfadan mis papás,
    será demasiado tarde,
    yo ya habré hecho ARTE.


    Los prismáticos mágicos 

    En el zoco de Tánger   
    un viejo mago
    cojo y ciego,
    le regala a Tariq
    unos prismáticos nuevos.

    Son mágicos, dice:
    con ellos verás
    el tesoro guardado
    en lo condenado
    al rechazo, al olvido,
    a no cumplir su cometido.

    Empieza con la envidia, 
    no le temas,
    mírala de cerca,
    con los prismáticos mágicos
    verás el regalo
    que te reserva.

    Emoción condenada
    ¡La envidia es muy mala!
    Tariq enfoca aquel día,
    saco de piedras en su barriga
    ¡Que fatiga!

    Su amigo destaca y brilla,
    él debiera alegrarse,
    mas su alegría es mentira.
    Con los prismáticos observa
    de cerca la razón
    de su desazón:
    Ha olvidado fijarse
    en su propio DON.

    Ilusionado con el descubrimiento,
    Tariq vuelve al zoco
    y le agradece el invento.

    El mago le recomienda
    seguir en la senda
    del que mira hacia dentro,
    al miedo, a la ira, a la tristeza.
    Todo está en nuestra naturaleza.

    A veces, la ira te puede dar fuerza,
    y la tristeza, valorar una perdida
    -¿Y lo bueno del miedo?
    pregúntaselo al mirlo, 
    un valiente pájaro,
    todo hay que decirlo,
    pues desafía al espantapájaros 
    y vence su miedo
    -¿Y cuál es su premio?
    ¡Desayunar cada mañana centeno!



    TRADUCTOR DE QUEJIDOS

    Decía el gran Machado
    que en abril lluvias mil,
    mas aquí lo que han caído
    son enfermos muchos niños.

    La tripita, la cabeza, cagaleras a mansalva
    y algo muy, muy raro son,
    en los niños los dolores de espalda.

    He escuchado la palabra cuentitis,
    la habrán inventado para rimar con otitis

    Siempre, tras un quejido,
    hay necesidad de cariño.

    Y para que lo entiendan los padres,
    el traductor de quejidos
    ha inventado el Alcalde

    Dolor de tripa:
    No acierto ni de chiripa

    La cabeza me duele:
    ¿Cuándo mi papá vuelve?

    No soporto la espalda:
    ¡Dame mimitos anda!

    Dolor de corazón:
    ¡Me gusta aquella chica un montón!



    EL TROLL QUE VIVE EN MI

    Cerca de la estación de bomberos 
    hacen guardia unas moreras.
    El abuelo, palillo en boca,
    arranca unas poquitas de hojas,
    -¡Son para el nieto!
    justifica el abuelo.

    Los gusanos de seda, tu sabes.
       
    Yo sé porque he sido niña,
    y ahora me visita la morriña.

    Recuerdo que de niña,
    en una caja de zapatillas
    guardaba yo mis gusanos,
    y un día, de esos raros,
    me dio por envenenarlos
    con perfume de mi madre
    ¡Yo empeñada en marearlos!
    Ese día descubrí 
    el troll que vivía en mi,
    que de cuando en cuando salía
    y hacía perrerías,
    ¡madre mía!

    Cuánto tiempo he cargado
    con este secreto guardado

    Me creía mala, 
    y decidí ser buena, buenísima,
    ¡virgen santísima!

    Ahora, ya mayor, he descubierto, 
    que ese troll vive en todos los cuerpos.
    Sólo hay que atarlo en corto
       (a ser posible, en el sótano)

    Mas visítalo de vez en cuando,
    no le tengas rencor
    y sobretodo, no le llames malo,
    que también tiene su corazón.



    DOÑA VERGUENZA

    -Toc, toc
    -¿Quién es?
    -Tu verguenza.
    -Pasa y entra.

    Te daré una tila o una menta
    si mi corazón no aceleras.
    Mucho tengo que hacer
    y siempre me camelas
    para no hablar, ni actuar,
    y mucho menos ¡besar!

    Entra ya y toma asiento
    que empieza el experimento.

    ¡No! que me da verguenza.





    .

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    Carmen Díez Salvatierra

    (Sevilla, 1990) es poeta y profesora de español como lengua extranjera. Licenciada en Humanidades por la Universidad Pablo de Olavide,hizo su estancia Erasmus en la Universidad de la Sorbona. Tiene dos másters, uno en Literatura Comparada y Crítica Cultural por la Universidad de Valencia, y otro en Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales por la Universidad de Sevilla. Ha resultado finalista y ganadora en algunos premios literarios. Ha participado en medios como Rebelión, Píkara, Cámara Cívica y Universo La Maga. En 2011 escribió Los pájaros perdidos (2011); Marte (Ediciones en Huida, 2015) es su segundo poemario. En la actualidad escribe su tercer poemario.


    Permanencias

    À te mordre les jours grandissent
    RENÉ CHAR

    Tú no lo sabes,
    pero soy incapaz de definirte.
    Por eso me buscan tus manos
    en ese instante que es lucidez
    y cercanía al mismo tiempo.
    En ese lenguaje que ya
    compartimos, me dices:
    acércate a mí.
    El águila abre sus alas.
    Tu dominio se hace calor,
    algo fluye y queda entre tus dedos.
    Oyes mi súplica: no me dejes
    morir tan pronto, y la ignoras.
    También yo puedo hacer
    cosas con las manos.
    Escribir otro poema con la boca llena,
    correspondencia invernal
    entre mi lengua y tus suspiros.
    Del letargo viene
    a consumarse la definición misma.
    Tenerte dentro es no necesitar
    respuestas.
    Solo que permanezcas.







    UN PASEO POR “MARTE”
    Marte se publicó en Ediciones en Huida en 2015


    Por Raquel Silva

    Marte es la historia de una relación; la última carta que todos quisimos y sólo Carmen D. Salvatierra se atrevió a enviar. En ella repasa todo el camino: cómo entregamos las vulnerabilidades con las manos temblorosas al ser amado, cómo nuestros cuerpos se convierten en una guerra de guerrillas, cómo (poco a poco) se disuelve la sombra en la que nos amparábamos, cómo (poco a poco) la nueva luz acaricia nuestra nuca, y finalmente, lamerse las heridas. La historia de una relación que podría ser la de cualquiera. Una historia que desde el principio nos transmite tímidas pulsiones que nos hacen entrever el final al cual se ve avocada.



    Ella sabía
    lo sabía
    de caminos anclados y una flor tibia
    nubes, imágenes aferradas
     a un holocausto perpetuo
    de nieve remota, de niños gritando
    y llorando en las alfombras.



    Lo más bello que nos regala la autora con Marte es dejar que nos asomemos a su verdadera percepción de la relación. A cómo vivió ella el camino al lado de aquella persona. Pensad: ¿qué amiga os permitiría tal privilegio? Nadie escapa del “me va bien” dicho con los labios tensos.

    Al final del poemario, la poeta se restituye y comienza a armarse. Intuimos que la verdadera tormenta estallará en el siguiente acto, el próximo poemario:



    Corréis, incapaces, hacia deseos inútiles.
    Nadáis en la superficie de la superficie.

    No hay palabras ni actos: el ser se reduce a ocupar un espacio lineal, inalterado, convencido de las ventajas incuestionables de la actitud optimista.

    Quiero vomitar en nuestra falsa tranquilidad, destruir los cimientos de la ortodoxia vital que os pertenece. Perturbaros.

    Cerrar los ojos ante la guerra no implica que esta no exista.

    No os consoléis con los bálsamos que os ofrece el enemigo; la única vida posible es la que arde, cada día, en nuestro corazón.



    Una historia necesaria para la autora y para todas. El relato de cómo se construye una misma tomando como trozo de mármol la felicidad y como cincel el dolor. Quizás a lo largo de la lectura sintamos la necesidad de gritarle a la protagonista que se salve. Que se esconda en sombras más largas y serenas. Pero es ella misma quien debe ser su propio refugio y quien nos recuerda que todas somos Carmen D. Salvatierra: la que se duele y se salva a sí misma con el único arnés, la única garantía, de la búsqueda constante.




    (Nadie ha pasado sus dedos por mi vientre
    desde entonces. No es fidelidad. Más bien se parece 
    al luto que guardamos por los muertos.)





    El silencio no es solo el canto de los pájaros,
    la noche no es solo confesión prematura; 
    tu figura 
    arrastra consigo el recuerdo, 
    revuelve la juventud hastiada y la hace vieja y canosa. 
    Los pájaros son solo una metáfora.

    (Escribo desde el final de una guerra.)






    ¿En qué se parece la mujer al pájaro? Si te regalo 
    una flor, inevitablemente será una flor muerta. 
    Es imposible disociarme del mundo; al mismo tiempo 
    no dejo de sentirlo como ajeno. En el vuelo del 
    pájaro, sin duda, hay algo de humano: son mis ojos, 
    y la conciencia de lo imperdurable. La huida terminará 
    siendo una proximidad inesperada a la propia piel. 
    ¿Tu verdadera piel? La desconozco. Como la mía me 
    es desconocida y distante.





    Y si fuera la memoria un abrigo a cuadros
    donde resguardarse del frío, si fuera el amor algo más 
    que una esperanza condenada a muerte, entonces no 
    tendrías que decir: son estas las desarmadas armas, la 
    voz que grita desde la imposibilidad. Es mudo el sonido 
    del que guarda en sí una flor que a nadie regala, 
    es mudo su canto y la flor se deshace. El círculo no 
    acaba. La primavera es luz para este parto prematuro, 
    y tiene su razón de ser aunque de nada valga su existencia.








    .

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  • 12/02/16--03:56: JOSEF STRAKA [19.675]

  • JOSEF STRAKA

    Josef Straka (Nació el 1 Diciembre 1972 en Jablonec nad Nisou, República Checa) Autor de dos libros de poesía: Jiné časy ([“y…otros tiempos”], G Tisk, Liberec) y Proč ([Por qué], TVAR, Prague), ambos publicados en los noventa. Straka es también autor de cuatro libros que combinan poesía y prosa: Hotel Bristol (2004), Mons City (2005), Church in Fog (2008) y, más recientemente, Small Exiles – all published ((Cherm Publishing, Prague-Zbraslav).

    Ha publicado en numeras revistas y periódicos literarios y culturales dentro de la República Checa y en el mundo. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, alemán, polaco, serbio, esloveno, holandés, húngaro, rumano, portugués y español.

    Ha participado en el Treci Trg festival en Belgrado (2008), el Smederevo Poetry Autumn (Serbia, 2009), y el International Prague Microfestival (2011-3). También ha leído parte de su obra en el City2Cities Dutch international festival (Prague, 2012). en Abril de 2013. Y una lectura individual en la Embajada de República Checa en Berlín y en la Universidad de Zittau (Alemania)

    En 2014 participó en el Sideways international poetry festival (Beroun, Czechia) y en Octubre de ese año fue invitado especial una vez más en la edición número 45 del Smederevo Poetry Autumn festival (Serbia).

    De 2000 a 2008 y, nuevamente desde 2015 hasta la fecha, trabaja en el Consejo editorial de la revista Weles. Desde el verano de 2009 ha colaborado con la revista literaria H_aluze, desde 2008 ha sido organizador y ha moderado las discusiones y tardes literarias Day of Poetry International

    Desde 2010 es organizador de las veladas literarias y educacionales y autor de lecturas en la Casa de la Lectura de la Biblioteca Municipal de Praga.

    Desde 2013 ha co-organizado las tardes literarias y poéticas como parte del programa conjunto de la Feria Internacional del Libro y del Festival Book World. A partir de 2013 también ha organizado las tardes literarias de la Avoid Floating Gallery dentro del barco atracado a orillas del río Vltava  También prepara eventos literarios en Praga en el Café Liberál del Centro de Información Praga 3 y otros lugares alrededor de Praga y Liberec.

    Josef Straka es psicólogo de profesión con enfoque en la psicología crítica económica, estudia varios aspectos de la calidad de vida y el fenómeno de la ralentización. Ocasionalmente imparte conferencias como parte de los artefiletic courses enfocadas en estos temas.



    Las presentes traducciones son de Gustavo Osorio de Ita.
    http://circulodepoesia.com/2016/11/poesia-checa-josef-straka/



    Exilios extranjeros

    falsear el paso, vacilar–
    en los vacíos tranvías este día ya no continúa
    y la gente a lo largo del terraplén está teñida por una extraña premonición
    la mañana se va volviendo aún más compleja
    y las noticias cada vez más turbias:
    agua que corre, estanterías cerradas, un incesante correr arriba y abajo las escaleras eléctricas
    un crujir en los edificios de oficinas
    susurros en los entresuelos y pasillos conectores


    Exilios Extranjeros 2

    atrapándose a uno mismo de nuevo   sin pertenecer a ninguna parte
    el tranvía en los baldíos industriales admite lentamente la oscuridad y la crudeza
    y los comentarios de la nota a pie de página aparecen más distantes en la patética incomodidad de las demostraciones de alguien–
    todos somos criminales, o al menos algunos de nosotros
    invadiendo, dejando a un lado el aspecto peculiar
    el desacuerdo colgando de los labios
    descenso en la estación de Kablo
    con farina de nieve “asaltando” la nuca
    esperando otra conexión y luego otra
    el siguiente autobús por fin llega
    circundando alrededor de las periferias de Lidls y Kauflands cansada ah Cansada
    oscuridad detrás de los cementerios de sus ojos
    descender junto a enormes edificios de malversación
    por los túneles de los cuartos que desaparecen
    con la sonora risa de los pasajeros que suben al autobús en paradas ulteriores
    para construir el recuerdo de lugares en exilios extranjeros
    para atravesar la encrucijada de miradas que tienen veinte años para intentar aferrarse a algo
    antes de que se disuelva de nuevo en las turbias tenebrosas tonterías



    Ciudad hastiada

    sumergir!
    por un rato y sin ruido
    la ya extendida coherencia
    para rechazarlos después con cierta nobleza
    no querer nunca
    sueños alterados
    en alguna zona del “a pesar”
    en los ghettos paulatinamente permeados
    en posesión de su propia lógica, de una posible santificación
    para atrapar un bazo fugaz
    los rostros de los demás siempre sonriendo sólo unos minutos después del hecho
    seguir errando, alguien siempre queriendo enderezar nuestros valores y establecer para nosotros un orden propio
    riendo siempre
    la forma en que nos hemos acostumbrado a
    algún lugar, de alguna manera acostumbrado a
    ese no! que es de esta manera y su paz y quietud aquello que más ansiamos
    los tranvías de la estación de Krymská se alejan de nuevo
    la gente ya ha bienvenido a la medianoche
    pero aún así es como si no quisieran ir a ninguna parte
    que otra ciudad ya está dormida en su estresante ánimo
    detrás de la casa y los apartamentos un grito ocasional estalla
    o no, quedando silente!



    Entre las Islas

    el día de nuevo hiede con cierta repugnancia
    más derrotas, hoy sin embargo ordenadas para que ni siquiera estés enojado
    acercándose más y más a tu hora vacilante
    de ruina involuntaria
    de modo que después es siempre lo mismo viejo
    pero hasta ahora es anhelo y sonreír
    encuentras especialmente indigno de confianza
    en las cálidas horas matinales de una ciudad extranjera–
    una lucha continuamente repetida
    con el reloj, con la huida
    la despectiva compañía de los hombres del mundo y de alguna manera gente gestionada
    jugando con punk, lo que no duele
    jugando con punk, lo que encaja, lo que tiene que, como parte de algo:
    en algún lugar después en un bar desierto entre los canales sin salida alguien saca un viejo disco de Bill Haley
    no es, no sé–
    juntos miramos hacia la oscuridad del campo, una soñolienta periferia más allá de todas las imaginables periferias de la ciudad
    intentando olvidar algo
    mientras trazando nuestro camino desde el fregadero y el almacén hacia el patio con la letrina
    a veces anhelamos una pretermisión completa
    en el camino hacia la parada del tranvía Entre las Islas

    “aber” y “endlich”
    y todas las otras palabras
    mezclándose en mis oídos en la barra antes de la medianoche en Schilling
    en la calle principal de un barrio oscuro
    las luces purpúreas de espectáculos, cabarets y los llamados centros de reunión
    con la silueta femenina blanca contra un fondo rojo–
    la gente retrayéndose en el crepúsculo de las sillas de salón
    movimientos lentos, voz que invita al primer Lesethater local
    algunas sillas de salón vacías
    otras, detrás de una pared, con débil humo
    sin tener otras palabras no más
    después de las noticias no puedes hacer nada
    habiendo sido sorprendido enteramente desprevenido
    aber – levemente desafiante
    endlich – los labios renunciando


    EN EL RÍO ODRA / Julio 2012 /
    EN EL ODRA

    me pierdo en algún lugar
    la olvidadiza compañía de tiempo
    y lugar, que se abre para mí de manera muy distinta
    acerca de lo cual yo sé desesperantemente poco
    algunas hierbas, una vista de lagunas pantanosas
    unas pocas personas en los islotes
    esperando por el muchacho en el barco para que venga a llevarlos al otro lado
    una confusión de vías, una perspectiva sobre el río ahora en calma
    digo, aún sigo regresando
    continuación como una página ligeramente rasgada
    voy a blanquear los sordos muros de las casas
    sin clamar ya “regreso a casa”
    el dedo hincado en un mapa extraído de mi mochila
    arrugado en carteras, cada uno para una moneda diferente, un abrigo plegado & un paraguas


    Frankfurt (Oder)

    Paso, jirones de palabras ya parte de la historia
    de aquella pequeña y ordinaria,
    debido al cierre de pista espero con otros por una línea sustituta
    algunos pueblos en una bruma anaranjada, una puesta de sol a la cual parece aún escapamos
    Petersdorf, Jakobsdorf, Briessen
    gente en las paradas, torpemente arrastrando sus pies en las plataformas
    nunca un autobús como éste ha pasado por aquí, sus preocupaciones
    y también su alivio al ver que viene por fin
    justo antes de caer la oscuridad
    bolsas de compra, bolsas de hombro con inscripciones de Adidas para siempre, una bolsa de red,
    un maletín negro atado a una barandilla con un cordón blanco
    las personas callan, el retraso de la noche nunca será compensado


    EL “ODRA”

    reflexiono sobre lo que se siente pasar el último año en un país extranjero
    una quimera?
    viajes sin éxito en ciudades que terminan con –in y -ol?
    o en algunas otras
    notas, golpeteo, vocales aullantes
    pasajes perforados por un conductor taciturno, quien se limita a señalar la dirección
    indicada abajo a la derecha
    sigo entonces la frontera, continuando hacia un río
    caminando por el lugar que llamaban Colony antes de la guerra
    hoy sólo un tractor solitario con un arado para cortar el césped
    un encierro con carneros y el letrero: 5 km hasta el Destino
    a unos cientos de metros una ciclovía que termina
    ciclistas un tanto desconcertados en la azulada penumbra del sol oculto
    perderse por un momento ahora
    dos países no estás en casa, no del todo presente en ninguno de los dos
    temporal espacio externo
    para soportar hasta la última taza de café en la isla que has alcanzado
    a través de un puente de madera que conecta
    unas cuantas mesas, una alta y blanca tienda de campaña
    bajo la cual un hombre de unos 6 pies y 6 pulgadas está calentando salchichas
    indicando un descuento, en una hora el fuego se apagará, dice
    palabras, una pareja solitaria soñando con una vida juntos
    sentados en el césped
    tranquilos e inmóviles


    x x x

    caminar a través de esta ciudad y durante los descansos – por otra parte
    nunca estar absoluta ni completamente presente
    pausas y voces entremezclándose
    vestíbulos, pasadizos hacia pisos bajo tierra
    rutas subterráneas
    pasos elevados por encima de los centros comerciales
    para grabar, para desaparecer y aparecer de nuevo cerca del río en la pasada perfecta
    ciudad




    Josef Straka se narodil 1. prosince 1972 v Jablonci nad Nisou a je autor dvou básnických sbírek a…jiné časy a Proč., které vydal v devadesátých letech, a tří knih básnicko-prozaických textů: Hotel Bristol (2004), Město Mons (2005) a Kostel v mlze (2008). Nyní dopsal další knihu s názvem Malé exily. Publikoval v mnoha literárních a kulturních, domácích i zahraničních časopisech, a jeho texty byly přeloženy do angličtiny, němčiny, polštiny, srbštiny a nizozemštiny. Zúčastnil se několika mezinárodních básnických festivalů doma i v zahraničí. V letech 2000-2008 pracoval v redakci časopisu Weles, od léta roku 2009 spolupracuje s literárně-kulturním časopisem H_aluze. Od roku 2008 organizuje a moderuje literární večery a diskuze v rámci mezinárodní festivalu Den poezie. Organizuje literární a vzdělávací večery v Domě čtení Městské knihovny v Praze. Původní profesí je psycholog se zaměřením na kritickou ekonomickou psychologii.


    All translations by Marja Hamović and Tihana Hamović:


    Torpid Rooms 3

    Silence expressed by colours or music
    almost invisible, almost inaudible
    painfully passing through town
    as if some streets would never again
    find any kind of shape
    as if everything that had ever existed were out of joint
    several hours later I’m sitting in an empty kitchen
    the day is nearing its end
    inclining towards the irrelevant
    darkness surges through the window
    it will swallow me whole in the end
    only a white fridge, long unused,
    gives light to the room
    again that odd humming in the pipes
    and unidentified sounds in the hallway
    a slight cracking of linoleum
    and downstairs by the entrance
    a dog barking


    *


    the grey colour of the years succeeding your childhood
    is spreading inside you
    until it creates a strange substance
    similar to fog
    that mildly smells of the oil with which you
    once lubricated the rotary parts
    of machines
    once again you can see yourself standing by them
    in blue overalls
    it was an insignificant time just like the motions
    that did not belong to you
    the words would absent-mindedly come out of your mouth
    but it seemed that this immobility had reached
    the steps of others, too
    when you walked with a pack of dirty laundry through the whole town
    there was no place to take a turn, no place to walk
    but that one street with the old ramshackle
    secessionist houses
    absorbing you like some bottomless mouth
    you would peek into small factories, into some
    outfits with only a handful of employees
    into untidy yards
    which were smeared like you
    several hours ago
    you would observe them for a moment – how they rolled
    thick steel wires into strange bundles
    as you climbed higher and higher people would grow scarcer
    as well as cars
    a most ordinary morning, and though
    you could not see the end of it, this day de facto
    was over for you
    at home you shook the rust off your socks
    and sat at your desk on which there was a stack
    of white writing paper
    where for the moment nothing else was left
    but in the middle
    a horizontal broken line



    In the Subsidence of Time

    We belong nowhere
    the days that vanish before our eyes
    days when we are silent
    when the house is lonely, distant from all others
    the days when we need nothing
    when we hide behind doors
    inaudibly moving things
    stopping the clocks and
    orienting towards the dusk
    and towards the need for sleep
    this can last for weeks before we wake again
    and everything remains as it was before







    .

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  • 12/02/16--23:55: JENEI GYULA [19.676]

  • JENEI GYULA

    (Abádszalókon, Hungría  1962). Poeta, periodista y reportero radial. Cursó estudios en la Universidad de Szeged. Ha publicado varios  libros, entre ellos seis volúmenes de poesía, entre ellos Dónde estaría (2014) por la Editorial Silueta. Fundó la revista literaria Esö (Lluvia). Es profesor en un colegio de Szolnok. Correo:   jeneigyula@chello.hu 

    Libros publicados:

    Mintha ugyanaz (válogatott és új versek), 2014
    Munkák, metaforák (íróinterjúk), 2014
    Dónde estaría (versek spanyolul), 2014
    Az időben rend van (versek), 2011
    Ívek és törések (íróinterjúk), 2011
    Nézni a tájat (szövegek, Csabai István fotóival), 2008
    Ha kérdenéd (versek), 2006
    Futóhomok(tárcák), 2003
    Grafitnap (versek), 2002
    A víztorony vitorlái (versek), 1997
    Valahogy (versek, Sárkány Sándor festményeivel), 1992
    Hátországban (versek), 1990




    Confesión

    tendré que ir al catecismo, tendría alrededor de diez años o
    un poco más, posiblemente menos. mi madre dijo:
    ya eres mayorcito, y a misa me arrastró las mañanas del domingo,
    a pesar de que ella tampoco asistía, solamente empezó a ir por mí,
    para arrastrarme, torturarme. de esto me di cuenta más tarde.
    todo por la confirmación, de la que claro yo no tenía ni idea de lo que era.
    mi madre me lo explicó pero tampoco entendí.
    era verano, el sol era amarillo, la sandía
    maduraba, y yo que tendré que ir a la iglesia fría entre niños que
    ni conozco, tendré que oír lo que un viejo cuenta, pero
    prefiero esconderme debajo de la cama en la habitación fresca
    el piso de cemento fresco, de donde mi madre me sacará con el palo
    de la escoba cuando me encuentre, aunque esto no era suficiente para
    hacerme ir al catecismo. se necesitará una buena paliza, y no era por
    razones ideológicas, sino que sencillamente prefería jugar en el fondo
    del jardín o fuera en la calle con los otros niños del vecindario. pero estoy
    sin salida el dios lo quiere así, ese dios que vigila a todos
    cada instante y cuando ve algo que no le complace, o si le complace, lo
    escribe en su gran libro para luego exigir cuentas, él, el de los mil ojos,
    el carcelero de mil manos, no me da alternativas, sobre mí soplará el templo
    helado, mientras el cura explica y nadie pone atención a lo que dice,
    aunque sí, que alguna que otra vez lo hicimos como cuando, por ejemplo,
    mostró de un libro enorme, pesado, pesadísimo, una ilustración; en ella dos hombres,
    en un ropaje extraño, cargan un enorme racimo de uvas colgado
    de un palo, de tal tamaño como ellos mismos y las uvas eran
    tan grandes como cabezas humanas, tan así que servirían de bolas para jugar
    con ellas, pero nada de morderlas. no, eso será en caná. la maestra de
    geografía también promete, sólo que para ella es el comunismo que habla,
    y al preguntarle que cuándo llegará esto, piensa
    un poco y responde así: de aquí a doscientos años. por eso esta
    imagen de las uvas no he podido quitármela de la cabeza.
    sinceramente, es lo único que me quedó del catecismo y al
    hacerme mayor, hojeo las biblias en las tiendas de libros viejos
    a ver si aparece en alguna esta ilustración, si pudiera
    recomenzar todo esto –deme un plazo fijo y le daré vuelta
    a mi vida. hasta recordaré los colores en los vitrales de las ventanas,
    aquellos que admiraba durante las misas que me aburrían,
    allí sentado entre un montón de viejas, al lado de mi madre
    entonces joven, miraré las estaciones de la cruz e igualmente a los frescos.
    el anciano de barba gris en el techo, que siempre he tomado
    como dios. sentía miedo de él, por eso lo miraba. a la hostia
    la morderé cuando el cura la deje caer sobre mi lengua
    y mi madre que me dice, eso no debes hacerlo porque
    es el cuerpo de jesús. tengo remordimiento, me asusto,
    acabo de masticar a jesús, aquel que trae el árbol de navidad,
    con suéter, calcetines calientes, y a veces, uno que otro libro.
    como pecador debo ir a confesarme una mañana, me
    arrodillo ante el cura, entre nosotros una reja de madera, y yo
    no sé qué hacer, porque no presté atención cuando lo explicaron.
    me acurruco callado, él me dice lo siguiente:
    repite después de mí. yo balbuceo después de él: no respeto
    al padre celestial, ni a mi madre, mato, fornico, robo, miento,
    deseo la mujer de mi prójimo. digo las palabras que no entiendo
    en absoluto lo que dicen, arrodillado frente al sacerdote sin
    entender ni al señor cura, ni a dios, ni al mundo. ¿qué es
    mi prójimo y desear a la esposa? ¿será que el señor cura mató
    y por eso dice estas cosas? y ¿por qué yo las repito cuando nunca
    maté –un insecto a lo máximo– un mosquito, una mosca
    y estos en realidad no se matan solamente los abatimos?
    y ¿qué significa fornicar? que juego conmigo mismo de vez en cuando, o que
    en el retrete del jardín miro los naipes que tiene mi padre prestados
    por alguien donde aparecen muchachas vestidas en pantaletitas y sostén
    balbuceo palabras, adjudica la penitencia el sacerdote y me despide, pero
    yo quisiera volver a donde él para confesarle: señor cura, mentí, yo
    no he matado a nadie, y tampoco entiendo porqué lo dije. claro,
    no regreso, cuando años más tarde lo vuelvo a ver, me viene a la
    mente que debería advertirle: no he matado a nadie,
    solamente mentí y eso no debe ser un pecado tan grande.
    además, el de mil ojos lo sabe todo, según se dice, hasta lo
    que pensamos lo ve, como si fuese un espía o un soplón –de manera
    que tengo que cuidar lo que pienso–
    del caná celestial y del terrenal hasta cuarenta años después.

    Traducción: György Ferdinandy y María Teresa Reyes



    Este texto pertenece al libro Dónde estaría (Editorial Silueta, 2014).

    TIJERA

    Abuela tenía varias tijeras: unas pequeñas y otras grandes, muy afiladas. Mi preferida es la que tiene sobre la empuñadura de sus patas el retrato de un hombre y una mujer, quienes hace más de cien años se miran. El hombre está a la izquierda y la mujer a la derecha; sus facciones ya casi no se perciben, los retratos sea como sea son pequeños. Abuela afirmaba que eran Francisco José y Sissi. Ella claro la llamaba, la reina Elisabeth y tras sus gafas de patilla miraba con ojos muy cansados las cabezas gastadas a las que yo tendría que dar brillo con papel de lija. Escribo estos versos y ya no recuerdo si abuela compró o si le regalaron la tijera cuando era aún una mujer joven, en la época de la monarquía. De niño, la escuchaba contar, feliz de todo, de su marido que era mecánico y también de Jolánka, la hermana de este, que murió de disentería a los doce años. Entonces mi padre tenía solo seis años pero sobrevivió. Luego, abuela contaba de la coronación de Carlos y Zita; en aquel entonces vivían todavía en la capital. Mencionaba con estimación a la pareja real y yo cortaba algo con la tijera. Las caras de Francisco José y de Elisabeth se acercaban con cada corte pero nunca se alcanzaban, solo los anillos crujían resecos con un sonido metálico, y los filos se rozaban. Y el pasado se diluyó en el futuro y enterré a abuela y olvidé sus historias. Solamente quedó de ella la tijera y la caja de coser con el dedal, luego el dedal también se perdió.

    Haré afilar la tijera y la dejaré encima de mi escritorio; cuando escriba, miraré al rey y a la reina, cuya infelicidad desapareció hace tiempo en los cuentos y los libros, en las películas que tratan sobre ellos, en los regalos, y en los objetos de Schönbrunn que llevan sus caras.

    De niño, hacía rechinar la tijera, y más tarde, como adulto también, cuando necesito cortar algo o si tengo un sobre para abrir. Me gusta hacerlo aunque no me interesan los reyes, como tampoco me interesa el poder y quien nació en él. Eso, lo de nomeinteresa no es exactamente así, tal vez debería ser más explícito. Por qué no matizar las afirmaciones y las dudas, darles brillo con papel de lija; lo superfluo se gastará y quedará únicamente el hombre y la mujer, dos caras en una tijera: la desventura de tiempos de antaño, de tiempos de paz.

    Traducción de György Ferdinandy y Sebastián Santos-Petroff
    Edición al cuidado de E. M. V.




    Másként mesélnéd

    a bi­cik­li­ket ne­kitámasz­tot­tuk a dél-
    utánnak, és sze­ret­kez­ni kezdtünk
    a csa­tor­na­par­ton. a távol­ban talán
    kombájn zörgött, s bőrünket

    bi­zonyára kel­le­met­lenül érin­tet­te
    az aljnövény­zet, de erre valószínűleg
    nem fi­gyeltünk, eset­leg csak tompán
    észleltük mint apró, za­varó körülményt,

    amit nem őriz meg az emléke­zet, de
    a tu­dat re­konst­ruálja. nem vol­tak
    te­reptárgyak, bok­rok, se fák, csak messzi
    li­ge­tek, és hullt ránk a zörgés

    mögül a csend. – te biz­to­san másként
    mesélnéd! – de végül nem fon­tos ez sem.

    a csönd­ben per­sze vol­tak, kel­lett, hogy
    le­gye­nek ne­szek: a tes­teké, ro­va­roké,

    békáké vagy a gát alat­ti sásé,
    ahogy közönyösen da­ra­bol­ja a sze­let.
    és az őrző fi­gye­lem. az éhes
    állaté. – jöttek a túlsó ol­da­lon

    bi­cik­lis férfi­ak: pecások, melósok,
    mohó si­he­de­rek? ak­kor sem tud­tam,
    mi­kor a sze­ret­kezésből ki­ijed­ve-
    eszmélve ruháin­kat vissza­vettük.

    néha átuta­zom azon a csa­tornán,
    eszem­be ju­tunk fi­a­ta­lon, s ku­tatnám
    a part ka­nya­ru­la­ta­it különböző
    évsza­kok színe­i­ben, köd mögött és

    re­megő nyáron – hasz­ta­lan. amit ke­re­sek,
    nincs a tájban –, s már át is su­han­tam
    a hídon. sem­mi sem történt. csak meg-
    érin­tett pár apró, za­varó körülmény.


    Kereső

    böngészek az iwiw-en, s per­sze
    rád ke­re­sek. rád is. kat­tin­tok
    az egérrel, s máris mo­so­lyogsz
    felém a kristály­fo­lyadékos kép-

    ernyőről. húsz éve nem látta­lak.
    csöndes szívem pi­cit sza­poráz.
    olyan ki­szolgálta­tott most az ar-
    cod, ami­lyen­nek ak­kor sem láttam,

    ami­kor sze­rettük egymást. nem
    délibábos költészet már a szar­kaláb,
    ha­nem a di­gitális kép ki­nagyítható
    részle­te. szád sarkán a hun­cut

    gödröcskék, ahogy ver­senyt kacér-
    kod­nak, olyan is­merősek. leltárba
    ve­szem ar­cod. ha­ja­dat szél kócol­ja,
    ol­dalról erőtlenül mo­toz raj­ta a nap-

    fény va­la­me­lyik átme­ne­ti kabátos
    évszak­ban. később ve­szem észre,
    fes­ted a ha­jad. (va­jon a festék alatt
    fehér cérnával stop­polják már sor-

    sod szövetét a nélkülem leélt évek?)
    a képernyőn ki­csi zöld szívecs­ke,
    alat­ta, hogy is­merősnek jelölöm.
    de nem moz­dul ke­zem az egéren.


    Hajnali éberség

    az éjjel fölri­ad­tam. nem tu­dom,
    ho­gyan s mire; az éjsza­ka bu­rok,
    po­kolbéli pihe.
    meg­iz­zad­tam, nyir­kos lett le­pedőm,
    szobámban el­fo­gyott a le­vegőm,
    mint majd a végén
    el­fogy bi­zo­nyo­san: legvége­men.
    vissza­alud­ni már nem tud­tam ot­tan,
    fölkel­tem hát, és ab­la­kot nyi­tot­tam,
    s ami­kor el­men­tem vi­zel­ni,
    fi­a­im szobájából fény szivárgott,
    s a szülői gon­dosság odarántott
    megnézni azt, hogy evilági kéken
    mi világlik egyik fiam kezében:
    képernyő négyszöge: a te­le­fon­ja.
    lám csak, most er­nyedt keze fog­ja,
    mi­nek előbb még maga volt a fog­lya,
    kli­pet nézett éppen vagy hátha játszott;
    szájából álomb­eli méz szivárgott.
    gon­dol­tam, a markából ki­ve­szem
    a készüléket, s asz­tal­ra te­szem,
    de va­la­mi zsinór is jött vele,
    a fülhall­gatóból folyt a zene
    hal­kan.
    hagy­tam,
    s némi lel­ki­is­me­ret-fur­dalással
    men­tem a másik szobába, ahol
    langy szu­szogással
    aludt fe­leségem, sütött a hold
    srégen az ágyra. három óra volt.
    a bukóab­lak résein kinéztem,
    csipát dörgöltem, kissé fájt a térdem,
    pe­dig nem emlékszem sem­mi nagy okra.
    az úttest­re láttam, s a csil­la­gok­ra.
    össze­sen volt az égen tán ha négy.
    vagy sze­mem len­ne rest?
    lent, a bolt mögött szürkült már az ég,
    s az egyik égi­test
    gyor­san úszott az égbol­ton ke­let­re.
    repülő, eset­leg műhold le­het­ne?
    a többit is job­ban szemügyre vet­tem,
    s láss csodát! légi­fo­lyosókra lel­tem:
    repülőgépek húztak el fe­let­tem
    a las­sacskán de­rengő szürkület­ben.
    a len­ti uta­kon:
    a ver­se­ghy úton, ahol la­kom,
    ilyentájt gyér a for­ga­lom,
    diszkózaj hal­lott messziről, sivár
    dübörgés –
    a fa­lak mögött szom­szédok alusz­nak,
    keltőórájuk még csend­ben kivár,
    de reg­gel­re az ábrándok elúsznak,
    és nem tud­juk, az álmon túl mi vár.
    hall­gat­tam, ahogy az ab­lak­ban áll­tam,
    váro­som neszét,
    mint áram­lik szer­teszét.
    majd le­feküdtem, de a tam­tam
    gyor­sult és erősödött, mint­ha dob
    pörögne.
    nem tud­tam alud­ni, csak for­golódtam,
    pe­dig nem volt gon­do­la­tom
    ak­kor épp a halálra;
    aztán egy­szer­re csak arra ri­ad­tam,
    tűz a nap a szobámba.


    Mindörökké

    én voltál
    – te vol­tam
    vers voltál
    – hit vol­tam

    fény vagy már
    – kő va­gyok
    csönd vagy már
    – csönd va­gyok



    Hajnali lebegés

    a me­dencék fölött is­ten,
    dús páragőz –
    zsíros fod­rok­kal köszönti
    az érkezőt;

    langy reg­ge­li fürdő, a fény
    furcsán ha­sad,
    a víz ölel, a szó ki­hagy:
    a szívben bent

    saj­dul, ami volt, ami lesz,
    s már nem sza­bad;
    aho­gyan nő az öregség:
    épül a rend.


    Kép

    légy­papírba ra­gadt délután,
    múlt időben ver­des hosszan,
    emlékek hártyás szárnyai
    megkötnek majd a ra­gacs­ban.

    mo­za­i­kok­ra tört kony­ha:
    fölso­rol­ha­tat­lan részle­tek,
    többes számban ka­limpáló
    moz­du­lat – fárad­tan re­meg.

    mint időn ütött lyu­kak,
    sok apró, fe­ke­te pörsenés
    rug­dal­ja elszántan a sem­mit,
    végül min­den el­enyész.

    el­enyésznek a részle­tek,
    a mo­za­i­kok is összetörnek,
    fáradt szívünk­ben ki­tartóan
    ver­deső emlékek gyűlnek.

    most is látom, aho­gyan állsz
    el­mosódva, távoli időben
    – sok színte­len kis pörsenés:
    fölhólyag­zott fe­ledés egy képen.

    és ott csüng még az égen a nap,
    üres árnyékot vet a délután,
    a ha­jad be­lelóg a nyárba,
    ki­simítom félsze­gen, sután.


    Másutt esendőbb

    lap­ra lap, így múlunk el
    – nem vér és nem hó –,
    játszik az idő, ha­lad;
    mi ben­ne él, min­den

    változó. nincs történe­lem.
    a költészet: váladék
    ut­cakövön. hi­deg eső
    szitál, tétova közöny

    (az is ide­gen, aki egy­kor
    becézett, meg­szok­ta
    hibáim, s ami­kor el­uta­zott,
    préselt le­ve­let küldött,

    mu­tatót, távoli őszből).
    a történe­lem történe­tek­re
    esett. bűn és tisz­taság:
    mi­cso­da masz­la­gok! anyám

    ma­gya­rul szól hozzám,
    másutt esendőbb va­gyok
    s nyelv­te­len – mégsem
    tu­dom, hazám ez

    vagy kény­szer­lak­he­lyem.



    Milyen lesz

    ha majd meg­ha­lok
    s lesz előtte még
    töret­len tu­da­tom
    mi­lyen lesz a féle­lem

    ami­kor már tud­ha­tom
    csak néhány perc
    vagy néhány nap
    mert mennyi­re más

    a gyönyör is és
    a gyötre­lem ha
    bár véges határ
    ta­lan­nak látszik még

    s mi­lyen lesz ha
    föl nem fog­ha­tom
    csak a zsi­ge­rek érzik
    s nem tu­dom

    hogy a palánk
    mi­lyen messze van
    tüskedrót
    vagy vil­lanyáram



    Belefárad

    mert be­lefárad az em­ber. nem­csak
    a harc­ba, se­bek­be, de abba is, hogy föl
    kell kel­ni, gatyát ven­ni, zok­nit húzni,
    végez­ni a napi ten­ni­valót, ro­han­ni,

    sor­ban állni, éhes­nek, jólla­kott­nak
    len­ni, men­ni a mun­ka­hely­re, bolt­ba
    vagy csak úgy bele az őszbe, vak-
    világba – és értelmét vesz­ti az út –,

    már ott sze­ret­ne a célban len­ni,
    hogy on­nan is elkívánkoz­zon
    ko­no­kab­ban mint ka­ma­szon. bele-
    fárad, hogy el­megy és min­dig vissza-

    jön, el­en­ged és visszakönyörög.
    be­lefárad sírásba, türe­lem­be,
    bi­za­lom­ba, bele az írásba, örömbe,
    az el­vi­sel­hető nehézségbe, bor­ba,

    ha­rapásba, gye­rek­ne­velésbe, örökös
    elemzésbe, sze­re­tet­be, sze­ret-
    kezésbe, be­lefárad a hírek­be, a sza­bad-
    ságba, s hogy min­dig hiány­zik va­la­mi.

    be­lefárad kiabálásba, hall­gatásba,
    emlékek­be, jövőbe, s hogy len­ni
    sze­ret­ne. be­lefárad a be­tegségtől, halál-
    tól való féle­lem­be is – miképp az apja



    Víztükör

    negy­ven körül még nem bölcs az em­ber,
    az éve­ket ol­vas­sa, lesi csak,
    faltól fa­lig me­dencébe zárva
    job­ban ügyel min­den kar­csapásra
    – de a feszített tükörből ki­csap
    néhány hullám, s vissza­cso­rog las­san.
    számol­ja a hosszo­kat, téveszt is,
    tud­ja, úgyis vesztésre áll. hisz­tis
    ezért, s fáradt, hogy lányo­kat les­sen,
    ám ha va­la­me­lyik vállához ér,
    testében fürgébben sur­rog a vér,
    va­dul tempóz, csap­kod össze­vissza,
    maró, klóros íz a tor­kon visz a
    valóságba vissza. a lábban görcs,
    szívben aggódás, téveszt a met­rum,
    túl van már ennyi és ennyi hosszon,
    s még van egy kis ide­je, hogy ússzon,
    amíg le­kap­csolják a vil­lanyt, mert
    vége a nap­nak, s az uszo­da zár.



    Vennék neked

    vennék ne­ked tam­pont a sar­ki boltból,
    ha együtt élnél ve­lem,
    éjszakánként azt álmodnám újra,
    hogy tes­ted szagával ébre­dek.

    csinálnék pirítóst reg­ge­li­re,
    tea gőzölne az asz­ta­lon,
    kennénk a va­jat, ret­ket szelnél,
    és ve­sze­kednénk na­gyon.

    kézzel mosnánk a fehérneműt,
    vasárnap délig sze­ret­keznénk,
    meg­csalnánk egymást fűvel-fával,
    a másik lelkét ki­csipkéznénk.



    Hajad fiús

    ha­jad fiús len­ne, a szád vas­tag
    és gyönyörű, mel­led ke­zem­be férne,
    s míg anyád a munkából hazaérne,
    hem­pe­regnénk halványkék le­pedőn.

    ve­led kis­kocsmákba járnék,
    fröccsöket ren­delnénk, bab­le­vest,
    annyi­ra ra­jon­ganál füst milánért,
    hogy féltéke­nyen írnám a ver­se­ket.

    a ha­sad­ra min­dig emlékeznék,
    ahogy bőröd si­mo­gat­ja te­nye­rem,
    fölhívnálak évek múlva,
    hogy el­mondd, kitől van gye­re­ked.



    Búcsú

    évek men­nek
    velük megyünk
    egymás kezét
    el­en­gedjük

    emlék kar­col
    emléke­ket
    dúdol­ga­tunk
    egy éne­ket

    ned­ve­se­dik
    már az ingünk
    a sem­mi­be
    által­lengünk

    által­lengünk
    egymás után
    ki­csit félve
    ki­csit sután







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  • 12/03/16--04:51: URSUS SARTORIS [19.677]

  • Ursus Sartoris

    (Ciudad de México, 1971). Es poeta, ensayista y editor. Estudió Letras hispánicas y Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue maestro de creación literaria en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) de Morelos y profesor de literatura en la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo.

    Ha publicado ensayos, traducciones y poemas en El Nacional, unomásuno y La Jornada Semanal. De un viaje que realizó a Oriente, surgieron dos libros de poemas que permanecen inéditos, así como traducciones de Jalaluddin Rumi y Ramakanta Rath, publicadas, respectivamente, en las revistas Líneas de Fuga y Paréntesis. Es profesor en el Centro Morelense de las Artes, en Cuernavaca, y profesor curricular en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

    -Islote de garzas, 2011, poemario de Ursus Sartoris que evoca el mito de Aztlán. Editado dentro de la colección Práctica Mortal de la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, el libro refiere el espacio mítico y fundacional mexica considerado por el autor “como el punto de partida y de origen de nuestra cultura”





    Ayer lo oí
    agrietarse
    en el eco
    de las amatistas,
    apenas si balbuceaba.

    Entre la palabra sanguínea
    y los íncubos del pensamiento,
    entre destello y destello
    había visto las últimas garzas
    desvanecerse en sus labios

    como si fuera un segundo ocaso
    como si cada una de ellas fuera el sol
    en busca de su manto.






    Anoche,
    cuando el cielo dio por fin
     de sí,
    cuando dejaron de silbar
     las cañas
    y se abrieron los lotos.
    Anoche,
    al desmontar la luna
     sus acantilados
    ¿era una fiesta de velación
    lo que celebramos
    en la estera con címbalos
     y campanas?
    ¿Era el flamboyán los ojos
     del verano
    con su antifaz de nube
    o los precipicios salvajes
     del gesto
    lo que iba creciendo en
     el río de las ánimas?
    ¿De quién era el aire que
     respirábamos?





    Islote de Garzas, de Ursus Sartoris

    por Ismael Lares

    El discurso poético del libro Islote de garzas hace referencia a la cultura azteca, pero no directamente, sino en cuanto al uso de imágenes de un pasado precolombino. Los poemas integran y reúnen tres apartados –“Venados”, “El ayuno del coyote” y “Libamen”, respectivamente – que a la vez devienen de una ofrenda: el poema. La voz poética sabe que canta, pero no distingue a quién, tal vez porque su versos son sacrificio a un dios mítico, sea éste la ciudad y su esplendor; o bien el amor de una mujer; o acaso el desprendimiento puro del espíritu. Esta diversidad, en algunos poemas, conlleva la parsimoniosa voz del canto personal, amargo y melancólico:



    Mi corazón se aflige
    de ver tu rostro
    sin plumaje,
    desollado



    A nivel de imágenes, la sinestesia y la personificación en los versos proponen un efecto que, aunado al canto, realzan magníficamente algunos poemas. En “Canto Guerrero”, por ejemplo, sucede lo dicho:



    Sabrán mis pies
    que su morada es el aire.
    Escucharán los mares
    el caracol que los nombra.
    El palo dulce y copal
    hallarán su fuego.



    Y después, el poeta remata con sensibilidad, el furor que fomenta en el lector:



    Si tienes ojos en el corazón
    verás mi penacho.



    En el apartado “Libamen” –el sacrificio como ofrenda– la poesía transcurre en una sucesión de veinte poemas dedicados, en apariencia, a la divinidad. En el poema “I” de la mencionada serie, Ursus Sartoris (1971), se ofrece como el canto al viento, es decir, sin concesión:



    A tus pies
    dejo mi abismo
    como ofrenda,
    no aspiro a tocas el cielo,
    ni busco volver al agua,
    sólo en tu llama quiero florecer.



    Islote de garzas es un poemario que se origina en la antigua Aztlán, lugar primero que nos hace referencia al propio interior. Es en el esplendor de ese mítico lugar donde el poeta canta, como lo hiciera alguna vez, el maravilloso rey poeta. Sea pues, éste sacrificio, una ofrenda con voz propia a la divinidad, a la morada y a la mujer.

    Concluyo esta lectura que intenta anotar la diversidad poética de una colección, Práctica Mortal, vinculada con la realidad contextual de su nombre. Hecho que se pone especialmente de manifiesto en libros como los analizados, disímiles en sus estrategias formales, pero decisivas al comunicar que el poema es una propuesta de la realidad vivida.








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  • 12/03/16--05:24: LUCERO MERCADO [19.678]

  • Lucero Mercado

    Originaria de la provincia mexicana, Durango, Lucero Mercado es autora de “Delirios Oníricos” poemario editado por la Fundación Guadalupe y Pereyra, en el 2012 y Las quimeras del café amargo (novela), de 2016.

    Laura Lucero Mercado Rodríguez, poeta nacida en Durango, fue participante del Tercer encuentro de Jóvenes Creativoz, realizado en el Centro Literario Olga Arias. También ha participado en diversas actividades literarias de la Red de Escritores de Durango, A.C., así como en programas de televisión y en el encuentro de la Asociación Latinoamericana de Poetas, en el mes noviembre del año 2009. Actualmente, es Socia Fundadora de la Red de Escritores de Durango, A.C. 

    Publicaciones en la Primera Antología de la Red de Escritores de Durango, en la Revista Redacciones de la Red de Escritores de Durango, en los periódicos El Siglo de Durango y El Sol de Durango; en la Revista Cantaletras de la Fundación Cultural Amaya de Durango, A.C y “Delirios Oníricos” Poemario, por la Fundación Guadalupe y Pereyra. Primera Edición 2012.


    Poema al desnudo

    Aquí estoy:
            Con la lluvia en mis ojos
            y mis castillos al borde del abismo.
    Aquí estoy:
            Con mi alma descalza
            e indefensa atiborrada de penurias.
    Aquí estoy:
            Con la casa vacía
            y mi sangre en la cima de la montaña congelada.
    Aquí estoy:
            Con mi lengua enredada entre los dientes
            y la saliva durmiendo los desiertos.
    Aquí estoy:
            Con la carne vestida de llagas
            y mis demonios peinando los miedos.
    Aquí estoy:
            En el aquí y ahora, 
            y mañana,
            a todo galope trepada en las tierras de la nada.


    Sin regreso

    Caminé hacia atrás, 
    intentando girar el mundo al revés,
    para regresar a casa de mis papás:
            Escuchar la risa de papá y contemplar la mirada
            de mamá mientras le servía el café…
    Camine hacia atrás,
    con mis brazos rodeando montañas y mares
    para girar el mundo al revés,
    para regresar a casa y escuchar los regaños
            de papá y sentir las lágrimas de mamá
            mientras su mano derrama al piso
            el polvo que inicio el fin de mi vida.
    Camine hacia atrás,
    con mis pies enlodados de tanto enterrarlos sobre
    pantanos para regresar a casa y escuchar
            los gritos de papá y mirar, cuando mamá
            rasgó su vestido al verme marchar de su morada.
    Camine hacia atrás,
    con mis dedos amarrados a las piedras
    para disolver el minuto que separó mi vida
            de la vida, por un fajo de billetes y drogas
            infernales.
    Camine hacia atrás,
    con espinas brotando de mis ojos y colmillos
            destrozando mis mejillas
    pues me perdí y no me di cuenta cuando dejé de ser
            humano.
    Camine hacia atrás,
    mirándome tirado en la banqueta,
    con pedazos de ropa y los pies descalzos,
    secos y ampollados,
            cargando con la culpa de no escuchar a papá
            antes de irme y de no ver a mamá a los ojos.
    Camine hacia atrás, 
    intentando girar el mundo al revés,
            pero solo logre encontrar
            el camino a la muerte.



    Tiempo cercenado

    El valle de tus ojos dormía
            tus recelos.
    El odio despojó tu libertad
            y despertó los minutos
            al cercenarlos sin piedad.
    Los mares te engendraron prodigo, 
            profano del amor.
    Promiscuo delirante,
            tu gracia envenenada
            escuchó tus latidos precarios.
    Tu oleaje disoluto lamenta: 
            La amargura de tu desierto.




    Háblale a las lunas...

    No cierres esas ventanas,
    permite que entre a ellas,
    que sea parte de ellas…

    Permite a las lunas alumbrar 
    mientras sueñas.
    No impidas que tu sueño sea poesía,
    Envuélvete en versos
    saciados de amor.

    Háblale a las lunas,
    canta versos y embriágalas de amor.
    Sueña con ellas,
    no cierres esas ventanas,
    permite que el viento las acaricie,
    y te lleve con ellas al infinito.

    Háblale a las lunas del amor,
    de los versos,
    de los sueños,
    de la poesía delirante 
    sin cerrar esas ventanas y
    al final pintarlas con 
    el sudor de tu piel.



    Octubre

    ¡Bésame octubre!
    Bajo la lluvia,
    en el viento,
    en tus sueños.
    ¡hazlo!
    antes de olvidar
    que respiramos,
    antes de que octubre duerma.

    Llévame al silencio de
    tus ojos…
    al canto de tu espíritu

    ¡Desgaja lo negro!

    Saborea la madrugada…
    ¡bésame octubre!




    Dolor

    Canto para mi dolor
    unido a esta
    amargura.

    Canto para mi dolor
    saber que enmudeciste,
    que olvidaste el sendero
    que te lleva a mí.

    Canto para mi dolor
    al llorar dagas
    cortantes a mi cuerpo.

    Canto para mi dolor
    al llorar nocturnos tenues
    de estrellas tatuadas
    con tu desdén.

    Canto para mi dolor
    al ver las puertas del sol
    cerradas.

    Canto para mi dolor
    al sentir el último respiro,
    el último viaje,
    el último eco.





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  • 12/03/16--05:45: CLAIRE JOYSMITH [19.679]

  • CLAIRE JOYSMITH

    Claire nació en México. Es doctorante de Literatura en la UNAM, y maestra en Literatura Inglesa y Norteamericana Contemporáneas por la Queen Mary College de la London University; es investigadora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN, UNAM). Su trabajo académico y creativo se centra en la transculturalidad, el género, la traducción, la poesía y la autonarrativa. Ha impartido cursos en la UNAM y otras universidades; escritura creativa por diez años en Earlham College.

    Es autora de un gran número de artículos académicos publicados en revistas y libros nacionales y extranjeros, entre los que destacan de manera reciente: “Cuchicheos, gritos y silencios: Transbordering Sandra Cisneros’ Woman Hollering Creek’ into México y el Español” y “Anzaldúa’s Bordercrossing”.

    Sus ensayos creativos, traducciones y poemas, han sido publicados en Voices Without Borders I y II (Premio Nacional estadunidense a la mejor antología literaria), Dondepalabra, Literal Magazine, Blanco Móvil, Signs, Debate Feminista, Diálogo, entre otros. 

    Su reciente poemario se titula Silencio de azules, 2016. 

    Sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, maya y turco. Claire ha editado y traducido volúmenes como Sofía: Poems; Cantar de espejos. Poesía testimonial chicana de mujeres; Nepantla: liminalidad y transición.



    ¿Cómo se puede morir? 

    Las estrellas las cuentan.

    Mil y una noches no las contarían
    ni mil y un cuentos scherezadianos
    para sobrevivir.

    ¿Y qué hacer?

    La víctima muere agónica
    una vez
    des(a)nudando su karma.

    ¿Y qué hacer?

    El agresor muere mil y una
    en ignorancia profunda
    su karma tocado
    mil y un años por venir.

    ¿Y qué hacer?

    La familia llora
    mil y un más
    multiplica odio dolido
    su karma suspendido
    entre opciones.

    ¿Y qué hacer?

    Pues ¿cuántas noches de rabia inaudita
    pueden caber en un vaso con agua
    y una blanca pastilla para dormir?

    ¿Y qué hacer?

    Las preguntas impactan
    al surgir del implacable devenir:

    ¿Quiénes recibirán
    compasión múltiple?

    ¿Y qué hare / mos?

    Del libro Silencio de azules (2016)



    Nítida apertura en los Silencios azules (1) de Claire Joysmith

    Por Cynthia Pech

     

    Silencio de azules, es un libro que nos acerca no sólo a la límpida palabra, sino a ciertas aperturas que su silencio guarda en la voz que se oye en cada uno de los versos que componen la poética de Claire Joysmith, una poética que apuesta por recuperar las livianas aristas que perfilan el espacio y tiempo tranquilo de un mundo donde la oquedad interior refleja una luz  sobre la memoria bordada en lo inmediato y cercano de las cosas cotidianas que suceden en un contexto bien personal, el de la poeta.
            
    El mundo interior de Silencios de azules se adentra no a los silencios mudos – esos no dicen nada-, sino a los silencios reveladores que hunden cada  palabra en la claridad que estremece, cual agua cristalina, para filtrar en sus contornos el color más prístino de todos, el más transparente que el aire y el más reminiscente: el azul. El azul en todas sus gamas aparece en la poesía de estos silencios que invitan a sumergirnos, palabra por palabra y de manera serena, en esa corriente profunda que son los recuerdos de las pequeñas cosas, las de cada día, por donde transcurre la luz, como el “Papalotl” que:


            naranja y negro aletean
            contra la ventana

            la luz la misma
            en ambos lados

            
    El silencio irrepetible, cae en gotas de agua que escurren ilusorias, en el día que empieza con “Azules”



            de turquesas y carmesí cuya estela
            deja huella en la mar y sus celos.

            

    Los Silencios azules no son lugares comunes sino un caleidoscopio que refracta esa luz huidiza para retenerla y cifrarla a cántaros sobre las paredes de la memoria que trasmina el “Barro” donde el universo del poema tiene cabida y las lenguas trenzadas dibujan los recuerdos más hondos, los de la infancia, y motiva toda “Gramática de ausencias” cuando evoca:



            Crecí con madre de ausencias
            mis latidos sonoros buscaban el corazón
            sin hallarlo entre zumbidos en tropiezo
            del inglés británico y el español
            del mixteco, el francés y el inglés gringo.

            

    Y sí, las palabras son volátiles cuando la lengua se hace nudos y los sonidos, después de tiempo, consiguen salir con la normalidad de haberla domado en ese juego de “Sopa de letras” de la que sus versos describen en pleno acto creativo:



            Escribía entonces desde
            una niñez sin mayor búsqueda
            que la que yo seguía.

            Formaba letras
            descifraba caracol y humo
            encontraba respuesta sin
            haber hecho pregunta alguna
            a sabiendas que mucho-poco no sabía.

            

    La lengua, un elemento identitario que da estructura al pensamiento es siempre causa, en la poesía, como en la prosa de Joysmith, recurrencia segura. Recurrencia que siempre termina midiéndose con el mismo rasero: en ambos lados de la lengua/pensamiento, la luz es la misma. La luz, de estos azules silencios, siempre regresa a la ladera de un río bravo en el corazón dividido y consciente, muy consciente, de la condición existencial que implica ser sujeto fronterizo.


            
    La frontera no es límite, es condición y sobre ella se desplaza lo efímero como otro recurso vivo en la poética de Joysmith. Lo efímero es condición de vida de lo cotidiano de lo que he llamado las pequeñas cosas, esas que se viven a diario y que aparecen de manera inesperada enseñando todos los dientes de una realidad que no se oculta, sino se enfrenta en varios de los poemas de Silencios azules, como el de “Sueño en fuga mayor” o el dedicado a las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, “¿Cómo se puede morir?”. Poema, éste último, que abre la pregunta al sinsentido de la no respuesta, pero sobre todo, asoma el interés por escribir siempre desde un lugar preciso: el de una mujer que escribe en un contexto mexicano que mira siempre a ese río que parte el corazón, pero que, a manera de cierre de este poemario, la luz sigue colándose en los senderos de “Bugambilias y magnolias” que:



            se abren y regalan su todo
            sin esperar nada a cambio.


            
    Sin duda, los utensilios de la memoria en este Silencio de azules pueden ser todas aquellas invocaciones que los azules perfilan en la apertura de las posibilidades de un lenguaje que se inventa en los resquicios de cada objeto ávido de la punzante palabra que describa el momento del silencio más azul que Joysmith no deja de buscar en lo efímero que “alcanza incluso aquella palabra última”.

     




    .


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  • 12/03/16--09:04: DANIEL LEUWERS [19.680]

  • Daniel Leuwers

    Daniel Leuwers. Poeta, crítico, profesor de literatura francesa en la Universidad de Tours, miembro de la Academia Mallarmé y editor de la colección Libro pobre (Livre Pouvre). Aquí una muestra de su poesía traducida del francés al español por Teófilo Sanz.


    L'AMOUR ROUGE

    Traduction de Teofilo Sanz 


    1. 

    Que si l’amour est chose délicieuse 
    il est souvent ardu 
    presque rouge 

    Délicieuse lumière au matin froid 
    après toilette intime 
    et bidet dérisoire 
    Le jour se lève 
    les amants restent accrochés 
    au rempart de brindilles 
    de leur lit de fortune 

    Les amants ne savent d’amour 
    que le tourment 
    Ils voient rouge 
    dans leur aimant 

    Ils veulent d’un monde premier 
    sans autres amants 
    que le soleil plénier 



    EL AMOR ROJO 

    1. Si el amor es algo delicioso 
    a menudo es arduo 
    casi rojo

    Deliciosa luz en una fría mañana 
    tras el íntimo aseo 
    y el irrisorio bidé 
    Nace el día 
    los amantes permanecen aferrados 
    al amparo de las ramas 
    de su lecho improvisado 

    Del amor los amantes sólo conocen 
    el tormento 
    se crispan 
    en su atracción 

    Anhelan un mundo primigenio 
    sin más amantes 
    que el sol en su apogeo 




    2. 

    Ta jubilation nue 
    c’est ta tristesse innée 
    ton désespoir 
    ton désir d’en finir 
    de tout montrer 
    de tout donner 
    et de disparaître 
    dans le paraître de t’offrir au pâtre innocent 
    au mafieux fascinant 



    2. 

    Tu júbilo desnudo 
    es tu innata tristeza 
    tu desesperación 
    tu deseo de aniquilarla 
    de mostrar todo 
    de dar todo 
    y desaparecer
    en la apariencia de ofrecerte al inocente pastor 
    al fascinante mafioso 




    3. 

    Rien au réveil que vous n’ayez 
    deviné de moi 
    amant comblé 
    mais cœur brisé 
    corps rompu fatigué 
    sur les arabesques du lit 
    et les mots murmurés 
    et le silence intense 
    et rien qu’un bruit de porte 
    au réveil mais pour qui le réveil ? 
    et pour quoi ? 



    3. 

    Nada al despertar que no hayáis 
    de mí adivinado 
    amante colmado 
    con el corazón roto 
    el cuerpo extenuado 
    sobre los arabescos del lecho 
    y las palabras murmuradas 
    y el silencio intenso 
    nada más que el ruido de una puerta 
    en el despertar 
    pero ¿para quién es el despertar? 
    ¿y por qué? 



    4. 

    C’est avant le départ 
    les dés sur la table 
    le destin comme incapable de décider 
    du coup de dés 
    du moment idéal 
    C’est avant le départ 
    et l’on voudrait soudain 
    ne point partir 
    se départir des solitudes iniques 
    C’est avant le départ 
    et l’amour n’a pas encore démarré 
    L’amour est arrêté 
    l’amour est aux arrêts 
    On fait taire les amours 
    on les enterre 



    4. 

    Es antes de la partida 
    los dados sobre la mesa 
    el destino incapaz de decidir 
    el golpe de dados 
    el momento ideal 
    Es antes de la partida 
    y súbitamente desearíamos 
    quedarnos 
    desistir de las soledades inocuas 
    Es antes de la partida 
    y el amor aún no ha arrancado 
    El amor está quieto 
    el amor está detenido 
    Acallamos los amores 
    los enterramos




    5. 

    Le soleil de Lisboa a délaissé les cœurs 
    Le soleil de Lisboa a voyagé ailleurs 

    Je le retrouve soudain 
    dans les plis du matin 
    et j’aime qu’il s’y imprime 

    Soleil ô mon ami 
    Soleil si féminin aussi 
    Soleil (est-ce le même 
    ici et là?) 




    5. 

    El sol de Lisboa ha abandonado los corazones 
    El sol de Lisboa ha viajado a otros lugares 

    De repente lo encuentro 
    En los pliegues de la mañana 
    y me gusta que en ellos se imprima 

    Sol ¡oh! amigo mío! 
    Sol también tan femenino 
    Sol ¿es el mismo 
    aquí y allá?




    6. 

    C’est avant le départ 
    Un crêpe noir barre la feuille blanche 
    Le stylo ne sait s’il atteindra le crêpe noir 
    s’il le déroulera ligne 
    à ligne La feuille blanche préfère aujourd’hui être saisie
    par les caractères en rafales du bel ordinateur 
    La feuille blanche préfère l’attaque en rangs serrés 
    les rangs serrés des amants 
    Le stylo 
    toute séduction perdue 
    rentre dans sa coquille 
    et s’efface 
    juste avant le départ 



    6. 

    Antes de la partida 
    Un crespón negro corta la hoja en blanco 
    No sabe la pluma si llegará hasta el crespón negro 
    si lo desenroscará línea tras línea 
    La hoja en blanco prefiere hoy ser asida 
    por los caracteres en ráfagas del hermoso ordenador 
    Prefiere la hoja en blanco el ataque de las líneas apretadas 
    las líneas ceñidas de los amantes 
    Perdida toda seducción, 
    La pluma 
    retorna a su concha 
    y se borra 
    justo antes de la partida



    III. LE JOUR SE LEVE UN 27 AVRIL 
    SALE EL SOL UN 27 DE ABRIL 


    1. Aujourd'hui, 
    l'amour n'a plus les mêmes règles 
    (ils disent) 
    L'amour n'est plus coupable, 
    il se mange sans tabous
    Les remous de la mer ne sont plus 
    que des péchés rentrés 
    Mais la grande pelle bleue 
    reste une guillotine 
    Pourtant, 
    suivre la belle jeune fille, 
    c'est la voie qui te protège 
    et t'exalte 
    et t'expose aussi 
    et bientôt te punira, 
    même si l'amour sort toujours vainqueur 
    au bout du chemin, 
    une fois le risque pris



    Hoy 
    el amor ya no sigue las mismas reglas 
    (Según dicen) 
    se degusta sin tabúes 
    Los remolinos del mar solo son 
    pecados que retornan 
    Empero, la gran pala azul 
    sigue siendo una guillotina 
    Más 
    seguir a la bella joven 
    es una vía que te protege 
    también te expone 
    y pronto te castigará 
    incluso aunque el amor siempre salga victorioso 
    al final del camino 
    una vez que uno se ha arriesgado.



    2. 

    Des couples chantent sur la plage 
    et se coalisent 
    pour arracher la barque bleue à la mer
    et distribuer les poissons 
    comme aux confins de la Judée




    Unas parejas cantan en la playa 
    y se coaligan 
    para arrebatarle la barca azul al mar 
    y distribuir los peces 
    como en los confines de Judea 



    3. 

    J'aime j'aime 
    et ne veux croire 
    à l'effondrement des preuves 
    De l'amour, je ne garde 
    que le souvenir douloureux 
    d'une attente à l'infini, 
    et l'aimée ne vient à moi 
    qu'en amante virtuelle, 
    et tristes, les regards 
    n'ont plus pour vis-à-vis 
    qu'un mur très décrépit



    4. 

    Cours cours 
    vers le plus facile 
    Ne cherche pas l'absolu 
    que l'amour ne pourra te donner, 
    surtout quand l'amour de l'autre 
    au tien ne se peut comparer 
    Les vains calculs mènent à l'échec, 
    à la route triste, 
    à l'aimée bloquée dans son passé, 
    dans sa religion 
    et aussi ses amants




    Corre, corre 
    hacia lo más fácil 
    No busques lo absoluto 
    Que el amor te pueda ofrecer 
    sobre todo cuando el amor del otro 
    no se puede comparar al tuyo 
    Los vanos cálculos conducen al fracaso 
    a la triste ruta 
    a la amada anclada en su pasado 
    en su religión 
    y también en sus amantes




    5. 

    Mon Dieu, 
    comment la croire ? 
    Elle manipule l'amour 
    pour n'en faire qu'une attente 
    Temporiser, 
    c'est la mort, 
    la mort sûre 



    Dios mío. 
    ¿cómo puedo creerla? 
    Manipula el amor 
    para no hacer de él más que una espera 
    Temporizar, 
    eso supone la muerte 
    una muerte segura



    6. 

    Bon jour bon jour, 
    ma nouvelle aimée, 
    trop nouvelle pour être vraie 
    Il eût fallu aimer plus tôt,
    aimer plus vite, 
    aimer plus fort. 
    Il eût fallu connaître l'amour 
    avant même qu'il ne naisse 
    pour l'empêcher de s'échapper, 
    pour être là sur le quai,
    prêt à partir, 
    à appareiller, 
    à monter sur le navire 
    où je la vois penchée vers la mer, 
    le foulard au vent, 
    et ses yeux ornés de grandes lunettes 
    que j'ai envie de lui enlever 
    pour mieux m'introduire 
    dans le puits de ses yeux 
    ardents 
    qui regardent au-devant 
    vers les îles 
    où l'amour s'invite 
    dans des maisons très blanches 
    au gré des vagues 
    pour le mélange des genres 




    Buen día buen día 
    mi nueva amada 
    demasiado nueva para ser real 
    Hubiera sido menester amar antes 
    amar más deprisa 
    amar más intensamente 
    Hubiera sido preciso conocer el amor 
    incluso antes de que naciera 
    para impedir que se fuera, 
    para estar ahí, en el muelle
    listo para partir 
    para zarpar 
    para subir al barco 
    donde la veo asomada al mar 
    con el fular al viento, 
    con sus ojos cubiertos por grandes gafas
    que anhelo quitarle 
    para introducirme mejor 
    en el pozo de sus ojos 
    ardientes 
    que miran hacia adelante 
    hacia las islas 
    donde en las muy blancas mansiones 
    se invita el amor 
    a merced de las olas 
    para una mezcla de géneros




    7. 

    Le jour se lève 
    pour chasser le mal 
    et ranimer la lumière 
    que tes doigts d'or 
    n'ont de cesse d'instiller 

    Le jour se lève 
    et le désir revient 
    d'épouser le grand air 
    sur les bleus massifs 
    de la blanche guérison 

    Le jour se lève. 
    Il élève notre émoi 
    jusqu'au proche chemin 
    voisin des livres peints 
    où le bonheur s'épand




    Nace el día 
    para expulsar el mal 
    y avivar la luz 
    que tus dedos de oro 
    no cesaron de instilar

    Nace el día 
    retorna el deseo 
    de abrazar el aire puro 
    en los azules macizos 
    de la blanca curación 

    Nace el día 
    que eleva nuestro gozo 
    hasta el próximo camino 
    cercano a los libros pintados 
    donde se expande la dicha




    8. 

    Et je n'ose rêver 
    après avoir tant attendu 
    et cru à la venue de mon aimée 
    qui ne pouvait m'aimer, 
    qui ne désirait qu'être aimée 
    et admirée 
    et livrée à des amants secrètement désirés 
    dans les chambres bien scellées de l'adultère, 
    et je me suis trop longtemps prêté 
    à ces jeux qui ont aliéné ma liberté



    Ni me atrevo a soñar 
    después de haber esperado tanto 
    y creído en la llegada de mi amada 
    que no podía amarme 
    que sólo deseaba ser amada 
    y admirada 
    entregada a amantes secretamente deseados 
    en las muy bien selladas alcobas del adulterio, 
    demasiado tiempo me he prestado 
    a esos juegos que mi libertad alienaron





    9. 

    Il faut que d'elle 
    je m'éloigne 
    Il faut que je l'éloigne 
    de ses leurres, 
    de ses mensonges, 
    de ses omissions tacticiennes 
    et de la fausseté de sa franchise 
    Cruelle elle est 
    et prête à être battue 
    pour faire oublier 
    que c'est elle qui me bat 
    et toute dispose de moi 




    He de alejarme de ella 
    He de alejarla 
    de sus engaños, 
    de sus mentiras 
    de sus tácticas omisiones 
    y de la falsedad de su franqueza 
    Es cruel 
    se presta a ser golpeada 
    para hacer olvidar 
    que es ella quien me pega 
    y me posee por entero.




    10. 

    Abandonner le jour 
    pour aller vers la nuit 
    qui répare et éclaire.
    Les chemins sont si obscurs 
    et la chance m'a quitté



    Abandonar el día 
    Para ir hacia la noche 
    que repara e ilumina. 
    Qué oscuros son los caminos 
    la suerte me ha abandonado 


    juillet 2015










    .


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  • 12/03/16--09:53: WANG YIN [19.681]

  • Wang Yin

    Shanghái, 1962
    Poeta, editor, fotógrafo, periodista y promotor cultural chino. Comenzó a escribir y publicar revistas literarias clandestinas en la década de 1980. Reunió su trabajo poético de más de veinte años en Luz de calcio (2005, y una segunda edición ampliada en 2015). Ha recibido importantes reconocimientos como el Premio de Poesía Tierra del Río del Sur. Desde 2012 dirige la serie de recitales de poesía del Museo de Arte Minsheng de Shanghái, considerado el mejor evento de su tipo en China. 


    La presente traducción del inglés al español de Hedeen y Rodríguez Núñez se hizo a partir de la traducción del chino al inglés de Andrea Lingenfelter.

    Traducción de Katherine M. Hedeen y Víctor Rodríguez Núñez


    El tiempo de las flores

    El tiempo de las flores, la noche negra de cristal
    Esqueletos helados fáciles de ver
    Se vuelven pedazos bajo el sol
    Los ojos sin pupilas se abren lentos

    El alma siempre tiene un lugar donde refugiarse
    En las profundidades frondosas de la oscuridad 
    Como una espiga de trigo, un fugitivo se reclina sobre
    Una escalera angosta, crece sin sonido

    Las campanas de la medianoche doblan tristes
    Los granos de arena crujen mientras bailan
    Esta noche una vez más una ronda de oscuridad sin fin
    La ciudad a mi lado se acuesta quieta e inmóvil



    Mar blanco

    Un mar blanco fluye por el hospital antes del amanecer
    Los rastros de calor persisten sobre el vidrio desnudo
    Me acuesto en la acera de la medianoche
    Su superficie de concreto está congelada como un espejo, la ciudad
    Bajo mi columna vertebral
    Corre silenciosamente

    En lo más profundo del dolor
    Sólo puede ser de noche
    Mi sueño lleva el nombre de todo sueño profundo
    Mis lágrimas son todas las lágrimas que hay
    El bálsamo del lirismo
    Destapa las mentiras

    El universo es frágil
    La juventud no reconoce dudas
    Un mar blanco fluye por el hospital antes del amanecer
    Mientras el acero flexible da cuenta
    De un largo verano caído en el óxido



    New Continental Village No. 9

    En los inviernos de Shanghái
    Casi nunca nieva
    Esas cinco noches de las que escribió
    Se han vuelto silenciosas
    Como cinco mujeres
    A la suave deriva por sus hombros
    Se cierran los párpados, se aprietan las manos
    Un árbol y después otro
    Quietos, quietos
    Envueltos en la nieve
    Duermen tranquilamente

    La noche larga no tiene fin, no tiene fin
    Sin fin

    ———————
    Nota del autor: New Continental Village No. 9 en la calle Shanyin de Shanghái es una antigua residencia de Lu Xun.



    El olor del otoño

    La lluvia cae sobre mis labios, se extiende como desinfectante
    A lo largo de un camino de asfalto recién hecho
    Las barandas de cemento se vuelven pálidas y secas
    El humo de las hojas en llamas y los periódicos
    El olor del pan a la deriva por el muro interior de un vagón 
    se acerca a mí
    Los aromas del cielo y del invierno son así, 
    divididos por la línea más fina
    El olor de los libros, el aroma de los piojos
    Un gato se pega a la caldera, un olor a piel quemada
    Manchas de tinta en las yemas, cáscaras de fruta podrida en una canasta de bambú
    El perfume fluye más allá del terraplén
    De pronto los cielos oscurecidos se vaporizan en alcohol
    Brillantes y resistentes, una telaraña que tiende un puente sobre el río tiembla
    El cable telefónico que conecta la ciudad
    El corazón del pueblo se permea del olor agrio del gas de carbón
    Una azotea que relumbra de lluvia es la única carta que llega
    Una ruta vacía iluminada por la luz de la luna
    El pelo marchito del otoño
    Cae silencioso en los recesos de una gaveta



    En vuelo hacia el país de la lluvia

    en vuelo hacia el país de la lluvia
    el boeing 757, posado rígido
    roba un poco de sueño al volar
    fantasmas de papel se sientan a mi lado
    miran una película de dos horas
    la aeromoza azul me da una cola helada
    la gelatina tiembla ligeramente en una taza de aluminio
    las alas exponen sus huesos
    los motores plácidos siguen zumbando
    vientos desconocidos arrancan algo del otro lado de la ventanilla
    los clavos pegados en el agua aguantan un legado incómodo de 
    preocupaciones
    en alguna parte bajo mis pies, los camiones que cargan hierro
    forman una larga cola

    es medianoche, y antes de que amanezca
    la luna nos da la espalda y se va
    tazón molesto, su superficie fina
    rebosada de un júbilo nostálgico
    las lágrimas traen una cesación de pena
    esa ambivalencia infinita se aferra a mí
    me ha acosado casi todos mis días
    nubes a la deriva por encima de la chatarra

    estrellas suspendidas que giran
    junto a mí
    en vuelo hacia el país de la lluvia




    .

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    Ingrid Córdova Bustos

    Ingrid Córdova Bustos, nacida en Santiago de Chile, es profesora de Lenguaje y Literatura, Gestora Cultural y Poeta organizadora del Colectivo Poético “LA GUARIDA”, grupo junto al cual realiza lecturas poéticas mensuales , tratando de revivir la bohemia santiaguina.
    Durante 25 años imparte clases Colegio Latinoamericano de Integración; establecimiento emblemático en Chile, vinculado al caso de los profesores secuestrados en Dictadura. Siempre interesada en hacer del arte, una forma de promoción de los valores  humanos, desarrolla talleres literarios para jóvenes y adultos en diversas organizaciones del centro y periferia de la capital.

    Forma parte de la Primera Antología de Poesía Reyentrú, Leutun Ediciones Literarias (2007, Chile). Ha sido publicada en prestigiosas Revistas Literarias de su país: Revista Literaria de Poetas Mujeres “Safo” (2007 -2009), Revista de Arte y Literatura Verbo(des)nudo N°16 ( Agosto de 2014), Revista de Arte y Literatura Verbo(des)nudo N°18,Edición Especial  (Enero de 2015). Es seleccionada para integrar la Antología del CONCURSO INTERNACIONAL DE POESÍA, efectuado por la Editorial “Márgenes Azules” (Agosto, 2014, Pehuajó, Argentina) y para participar en el “X Encuentro Internacional  Comunitario de Escritores y Artistas Plásticos, "Entretejiendo desde el hacer de las palabras y las imágenes" en la Provincia de San Juan – Argentina (25 al 29 de AGOSTO 2015).
    Seleccionada en la FAE 2015, Feria de arte Erótico, Santiago de Chile, para exponer un trabajo poético- visual sobre la poesía y el cuerpo, denominado "Tras el Velo"

    Su poesía recorre, básicamente, dos derroteros: poesía social y poesía erótica. Incursiona también en narrativa, a través de la crónica literaria. El próximo mes de Septiembre lanzará su plaquette “Caída Libre, mientras prepara la edición de su poemario “ La Cueva de la Medusa, de Rebeldías y Placeres” y de su libro “Crónicas de Ciudad”


    LUCES EN EL EMPIRE STATE

    Yahvé y Alá juegan un divertido ajedrez macabro
    en las alturas del orbe enloquecido,
    las piezas humanas obedientes
    convencidas de paraísos, vírgenes, perdones,
    se alinean con los fuegos purificadores
    del castigos a los infieles en uno u otro lado.
    Los banqueros de Wall Street, Londres, París,
    Madrid, Buenos Aires, Santiago,
    sacan cuentas apresuradas en sus modernos celulares:
    La guerra puede ser buen negocio
    según quién la gane o la pierda.
    Jeques y Visires celebran los gananciales de poder
    cual protagonistas de una teleserie de moda
    auspiciada por tiendas transnacionales.
    El Mosad llama una y otra vez,
    una y otra vez a teléfonos rojos desteñidos
    que nadie tiene interés por contestar.

    El mundo se vuelve cifras:
    140 en París,
    220.000  en Siria,
    150.000 en Afganistán,
    1,1 millón en Vietnam,
    43 estudiantes en Ayotzinapa
    100 mujeres al año en Juárez,
    sin número oficial en la Araucanía.

    Se encienden luces en el Empire State
    para iluminar el horror y apagar las conciencias.


    BIENAVENTURANZA 

    ¡Benditos sean los que juegan siempre a la segura
    dispuestos a ganar y celebrar sus triunfos.
    Personas sabias que no dan un paso en falso,
    ni puntada sin hilo,
    racionales, prudentes, mesurados,
    capaces de pensar en la cama
    en la mesa o en la tumba.
    Hacen siempre lo que deben
    y dicen lo que corresponde,
    buenos hijos, excelentes amigos,
    amantes apasionados, siempre y cuando…
    los padres aseguren la mesada,
    los amigos reiteren la devoción
    y los amores no acarreen dolores de cabeza.

    ¡Benditos sean aquellos que no gastan su tiempo
    en causas de antemano perdidas,
    que están a la hora justa en el lugar exacto,
    “the right man in the right place”.

    ¡Benditos sean ellos y pobre de mí,
    loca , desatada y absurda!
    Sacerdotisa anacrónica de anticuadas utopías
    aprendiz de saltimbanqui y de bufón,
    experta en caminar la cuerda floja
    Quijote, en contadas ocasiones
    Y las más…
    Sancho sentado en una burra.
    Sin certezas de ninguna especie,
    sin sacrosantas seguridades,
    hecha entera de intentos y quizases.

    ¡Benditos sean los que juegan siempre a la segura,
    porque de ellos será el reino de este mundo,
    nunca para nosotros:
    los inciertos e improbables


    DESCANSO 

    Tirada sobre el  suelo frío,
    descanso.
    Mi cabeza inclinada
    hacia el lado izquierdo
    me da el ángulo exacto
    para ver la ventanita
    que da al patio.
    Respiro profundo
    alegre de estar
    tirada aquí
    sintiendo la presencia
    de mi cuerpo.
    Con los ojos cerrados
    en la tenue penumbra
    de esta tarde,
    descanso.

    A lo lejos se escuchan aullidos,
    cerrojos  que rechinan,
    carreras de ida y venida
    la estentórea voz
    del encargado preguntando:
    ¿Dónde están, CTM? –
    ¿Cuándo se juntan? –
    ¿Cuántos dijiste que eran? –
    No te quedis callaa, Mierda.-

    Abro los ojos despacio,
    la opaca luz
    de la mugrienta ampolleta
    titila visiblemente:
    “poco voltaje, para tanta descarga,”
    pienso.
    Con los ojos de nuevo cerrados
    tirada aquí
    sobre este húmedo suelo,
    ruego a ese Dios de cada domingo
    en mi niñez,
    a la animita de la Estación Central
    a los santos que colgaban
    en las paredes del dormitorio
    de mi madre,
    a lo que sea que exista en alguna parte
    Que no vengan
    que se demoren
    que no se acuerden
    que no tengan tiempo
    que estén ocupados
    que se olviden
    para seguir descansando
    aquí
    sobre este suelo fresco y mojado
    por mi orina y por mi sangre.


    CASTIGO

    Escribir mil putas veces…
    Escribir mil putas veces…
    No debo gritar como una loca,
    suena feo, molesta a la gente.
    No debo poner mala cara
    la sonrisa es propia de las señoritas.
    No debo preguntar por qué,
    las razones no son de mi incumbencia.
    No debo sorber los mocos,
    niescupir en el piso limpio;
    impropio de títulos y blasones.
    No debo pintar en las paredes
    de los traidores; “traidores”;
    la policía puede detenerme.
    No puedo decir: “No quiero,
    me importa un carajo”,
    las niñas buenas siempre quieren.
    No debo escribir poesía en primera persona,
    gerunciada, adjetivada o calentona;
    típico de los poetrastos de baja calaña.

    Escribir mil putas veces…
    Escribir mil putas veces…
    con una afilada navaja sangrienta
    en la superficie pizarra de mi cuerpo,
    hasta que entienda,
    hasta que aprenda,
    “Yo, la peor de todas”



    DEFINICIONES

    Quisieron que fuera:
    el azul de los ojos herencia de los abuelos,
    la ropa de marca sentadora,
    el colegio pagado de gente como uno,
    las manos nacidas para el bordado,
    Primera comunión con azahares
    con carita de santa, por supuesto,
    tacones altos en la fiesta de quince,
    la voz melodiosa de los coros ,
    el marido correcto para siempre,
    la sonrisa pintada de obediencia
    status quo de clase preservado.

    Buscando en páginas muertas
    de añejos diccionarios,
    decidieron que era y quién no era:

    Apenas pude exterminé cada feroz concepto
    todo presunto sentido carcelero:
    Pinté los ojos color del diablo,
    me desnudé procaz en cada esquina,
    aprendí las lenguas proscritas de la calle,
    caminé a pie descalzo entre los abrojos,
    renegué de hostias y de velos,
    practiqué la risa desmedida
    en noches de amantes y de camas.

    Cayó la espada de Damócles
    para oscurecer lo más correcto del glosario;
    otras palabras pendían de mi cuello
    fabricando la cruz de la insumisa:
    Puta caliente, perra levera
    Loca de atar, maldita paria

    No hubo pudor en refregarme
    los pecados de este u otros mundos,
    tampoco la cristianísima clemencia
    de la que tanto hacían gala.

    ¡Que me importan a mis sus diccionarios,
    papel sellado de prejuicios,
    oleó marcado de mentiras!
    Me atrevo a ser lo que prefiera,

    no hay etiqueta que me contenga.


    ARTE POÉTICA 

    ¡Qué lejos estoy
    de la palabra insigne,
    del verbo prístino,
    del adjetivo exacto!
    No busco el verso
    para saborearlo
    ni quiero olerlo,
    tal vez me asfixia
    atrapado en la garganta
    y en un acto reflejo
    lo escupo, lo vomito.
    Hoy me asalta el vocablo,
    corrompido, impuro,
    cansado y ruidoso.
    No hay heroísmo clásico
    en el intento;
    sentada a horcajadas
    sobre el final de mis tiempos
    ¡no me redimo!,
    ¡no me elevo!

    ¡solo escribo!



    MASCARADA

    El antifaz del tiempo cae a pedazos esta noche,
    la verdad  se disuelve entre manos enguantadas,
     palabras falaces trocan en humos negros narcotizantes,
    todos los conceptos revueltos quieren parecer evidencia.
    Más allá de la mampostería  artificiosa
    la piel reconoce
    los ojos traspasan
    la boca detecta
    Piden que baile la parodia eterna
    de lo perecedero con aires de universo,
    que alce los brazos y celebre la patraña acomodada
    de sus mundos como fuegos fatuos inexistentes.
    Simulan veneración  a las nuevas revelaciones
    sin rastro de culpa ni vergüenza.

    Parto de nuevo liviana de remiendos
    malamente fabricados para colgarlos en mi cuello,
    desnuda como siempre, parto
    porque no deseo ser máscara pintada

    en la pared de sus insignes mausoleos.



    SILUETA 

    Ahora,
    de pie frente al espejo
    puedo ver
    mi silueta reflejada,
    obscura.
    Me observo largamente
    conjurando los ecos,
    de voces ancestrales
    que gritan el silencio.

    La tibia desnudez
    que me circunda,
    susurra en el oído
    la evidencia:
    La entraña yace
    oculta,
    surge ajena
    robándole espacio
    a la conciencia.

    Mil siglos
    se enredaron en mi pelo,
    me cerraron la boca
    ante el gemido;
    me vistieron de blanco
    los deseos.
    Me colgaron un nombre
    y un designio.

    No obstante,
    en este día memorable,
    la humedad me devuelve
    el albedrío
    y me enseña quién es
    La que refleja

    el cristal azogado en que me miro.



    EROS Y TÁNATOS 

    Eros  y Tánatos
    pulsan en mí
    la disonante cuerda
    de la existencia.
    Bailan en mi piel
    al son de arcanos tambores,
    anunciando sangre, noche,
    deseo, muerte.
    Me poseen sin tregua
    con la impúdica pasión
    de los amantes lujuriosos.
    Besan mi frente
    Muerden mis pezones
    Horadan mi sexo
    Acarician mis muslos
    Y cuando ya no puedo más
    justo al borde
    de la locura y la angustia
    eyaculan en mi alma
    sus luces  y  sus sombras.




    NAUFRAGIO 

    Naufrago en la humedad
    de un sexo solitario,
    en mares de agua densa
    se hunden los conceptos,
    tanta filosofía no le sirve
    a este cuerpo.

    Los altivos pezones reclaman
    en silencio, la presencia infinita
    de tus remotos dedos
    y el pensamiento olvida
    las consignas y espejos.

    Reptando entre las sábanas
    acuciado animal,
    sin rastro de intelecto,
    me quema entre las piernas
    tu lengua y tu recuerdo.






    .

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    IVÁN PALACIOS OCAÑA

    Iván Palacios Ocaña (Oaxaca, México 1992) estudia Letras hispánicas en la Facultad de filosofía y letras de la UNAM, en 2013 ganó el primer lugar del concurso de poesía Ernesto Cardenal convocado por el Colegio de Letras de dicha facultad, en 2015 fue becario del séptimo curso de creación literaria para jóvenes de la Fundación para las letras mexicanas.



    Yo era un vampiro que extrañaba el calor de los mortales:
    el mediodía a oscuras me ponía melancólico,
    extrañaba el color de las hortensias,
    me daba nostalgia no poder estar contigo en la comida:
    te imaginaba frente a un pollo frío,
    en una casa vacía: lo que nos rompía
    el corazón. Eso debió ser lo que me despertó,
    me levanté
    y corrí las cortinas:
    el sol seguía allí,
    brillante y lejano; como siempre:
    ningún discurso sobre la belleza podrá describir mi alegría
    esa mañana

     

    Homenaje a Ernesto Cardenal en sus 90 años

    Una vez vi a Ernesto Cardenal leer en Bellas Artes:
    el poeta parecía una nube
    con forma de santo.
    Recuerdo algunas cosas que dijo: “la gravedad es el amor
    de la materia”
    “todo átomo busca compañía, quiere besar como adolescente”
    y “me vale verga la muerte”.
    Esa tarde no lo saludé, no quise acercarme
    pero imaginé el futuro (millones de años)
    cuando la tierra se desbarate, y el sol
    sea una estrella demente
    y homicida:
    cuando mis átomos se encuentren con los suyos
    en la misma luz, le diré “hola
    qué tal, Ernesto”.



    *



    El pasto se movía alegre
    cuando Marty McFly corría por aquí:
    ahora todo está inmóvil
    y Marty McFly es un labrador con cuerpo de tierra.
    A veces algún perro en la calle me lo recuerda;
    todos los perros miran igual: como si vieran el paraíso,
    pero esta tarde
    vi un cachorro que además, corría con la misma verdad que Marty
    como dando brinquitos:
    la eternidad de McFly se prolonga en esos gestos.

     
     
    La voz de tus ojos es más profunda 
    que todas las rosas

    el jardín de los vecinos está frente a mi cuarto
    cuando despierto veo a la señora mari regar hortensias
    y rosas.
    una vez, a mediados de febrero, cuando las flores aún eran secretos,
    desperté y vi por un rato los rosales.
    no pensé nada:
    sólo veía los capullos
    en la quietud
    que impone la mañana.

    un poco adormilado,
    tuve la certeza de que en dos de ellos
    despertarían tus ojos

     
     
    En general

    Me gusta que algunos poetas aceptan lo inútil
    que puede ser nuestro trabajo,
    lo inútil que es nuestra alegría
    momentánea.
    Pero a la gente nos gustan las cosas inútiles:
    como oler cafeterías
    o dibujar en la arena.
     
    También sufrir es inútil
    y nadie sabe para qué o quién soñamos
    aunque eso no signifique nada.
    Al poema tampoco le interesa significar
    y su inutilidad lo asemeja
    a las cosas de la vida.

     

    Miley Cyrus & her dead petz

    Cuando Floyd murió, empezó a parecerse a muchas criaturas,
    su cadáver era el de todos los perros:
    como si Floyd hubiera sido el perro universal
    o cada uno lo fuera.
     
    La muerte de Floyd se extendió
    a otros animales e insectos: cada criatura era mi mascota
    y no las podía salvar.
     
    La carne empaquetada de los supermercados
    me hace llorar desde entonces


     
    La belleza de todo lo creado

    Están hablando de los desaparecidos de Veracruz
    y otras formas del terror.
    No es que no me importe,
    pero mientras hablan
    prefiero ver las nubes.
     
    Sobre los desaparecidos de Veracruz
    también se mueven maravillosas
    e indiferentes.

     

    El Aarón

    Aunque te embriagaste,
    el taxista y sus cómplices
    hicieron de ésta, una noche equivocada.
    La madrugada estiró las calles.
    Ensangrentado, nadie te quiso recoger.
    Antes de amanecer hubo un efecto extraño
    en tu piel morada:
    esos pájaros
    y lo azul de la mañana
    eran el fondo perfecto
    para un ebrio derrotado.
    Te imagino hinchado a orilla de la carretera:
    un hombre perdido
    frente al día que se mueve.



    C/2012-s1 (Satellite of love)

     

                               “Tal vez toda el agua del mar vino de los cometas 
                                                                  que impactaron con la Tierra”

    Sería el cometa del siglo;
    a un millón 200 mil kilómetros,
    brillaría más que las mujeres al sol
    de cualquier verano.
     
    Todos en el documental estaban emocionados,
    en especial los niños y científicos;
    sabían que un cometa es algo para sentirse orgullosos y agradecidos
    con el sistema solar
     
    (Lou Reed también escribió algo sobre los cuerpos celestes
    que de vez en cuando pasan por TV
    y le hacían pensar en el amor:

    tal vez porque ambos, de alguna manera, nos hacen tocar el cielo,
    tal vez porque (según el documental) la ondulación y simetría de las mujeres
    empezó a formarse en el agua de cometas así,
    hace 4 mil millones de años –eso explicaría la fugacidad
    de algunos tobillos
    y la estela que dejan a su paso).


    C/2012-s1 se habría visto desde cualquier ventana
    durante cinco noches.
    Pero un mes después que Lou Reed,
    se evaporó.
    La realidad tiende a desaparecer.
     

    .

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  • 12/04/16--03:16: ESTHER KINSKY [19.684]

  • Esther Kinsky

    Esther Kinsky (Nacida el 12 de septiembre de 1956 en Engelskirchen, Alemania) es una escritora alemana traductora y autora de novelas y poesía. Es profesora de Poética Rheinische Friedrich-Wilhelms en la Universidad de Bonn.

    Obras 

    Como traductora

    Anka Grupińska : Im Kreis. Gespräche mit jüdischen Kämpfern. Neue Kritik, Frankfurt am Main 1993, ISBN 3-8015-0266-X .
    Olga Tokarczuk : Taghaus, Nachthaus . Deutscher Taschenbuch-Verlag, München 2004, ISBN 3-423-13166-7 .
    Olga Tokarczuk: Unrast . Schöffling, Frankfurt am Main 2009, ISBN 978-3-89561-465-1 .
    Zyta Rudzka : Doktor Josefs Schönste . Ammann Verlag , Zürich 2009, ISBN 978-3-250-60124-1 .
    Magdalena Tulli : Dieses Mal (Skaza). Schöffling, Frankfurt am Main 2010, ISBN 978-3-89561-461-3 .
    Piotr Szewc: Das Buch eines Tages. Zamość, Juli 1934 (Zagłada). Roman. Edition FotoTapeta, Berlin 2011, ISBN 978-3-940524-15-7 .
    Joanna Bator : Sandberg (Piaskowa Góra). Suhrkamp Verlag, Berlin 2011, ISBN 978-3-518-42222-9 .
    Joanna Bator: Wolkenfern (Chmurdalia). Suhrkamp Verlag, Berlin 2013, ISBN 978-3-518-42405-6 .
    Henry David Thoreau : Lob der Wildnis . Matthes & Seitz, Berlin 2014, ISBN 978-3-88221-076-7 .
    Olga Tokarczuk: Letzte Geschichten (Ostatnie historie). Roman. Deutsche Verlags-Anstalt, München 2006, ISBN 3-421-05902-0 .
    James Leslie Mitchell : Szenen aus Schottland . Guggolz Verlag 2016, ISBN 978-3-945370-06-3 .

    Como autora

    Bilderbuch: Mali. Gildenstern, Bad Honnef 1987, ISBN 3-926589-00-0 
    Bilderbuch: Unser fremdes Land: Tansanisches Reisebilderbuch. Gildenstern, Bad Honnef 1987, ISBN 3-926589-02-7 
    Kinderbuch: Wer hat hier Angst vor Hexen? Gildenstern, Bad Honnef 1989, ISBN 3-926589-07-8 
    Roman: Sommerfrische . Matthes & Seitz Berlin 2010, ISBN 978-3-88221-722-3 .
    Lyrikband: Die ungerührte Schrift des Jahrs. Matthes & Seitz Berlin 2010, ISBN 978-3-88221-535-9 
    Roman: Banatsko. Matthes & Seitz Berlin 2010, ISBN 978-3-88221-723-0 
    Kinderbuch: Eines Abends im Winter. Illustriert von Sarah Fricke. Verlagshaus Jacoby & Stuart, Berlin 2011, ISBN 978-3-941787-44-5 Mit einer CD mit Lesung der Autorin und Musik.
    Lyrikband: Aufbruch nach Patagonien. Matthes & Seitz Berlin 2012, ISBN 978-3-88221-585-4 
    Kinderbuch: Der Käptn und die Mimi Kätt. Illustriert von Gerda Raidt. Verlagshaus Jacoby & Stuart, Berlin 2012, ISBN 978-3-941787-85-8 
    Fremdsprechen. Gedanken zum Übersetzen . Matthes & Seitz Berlin 2013, ISBN 978-3-88221-038-5 
    Naturschutzgebiet. Gedichte und Fotografien. Matthes & Seitz Berlin 2013, ISBN 978-3-88221-073-6 
    Am Fluss . Roman. Matthes & Seitz, Berlin 2014, ISBN 978-3-95757-056-7 
    Karadag Oktober 13 . Aufzeichnungen von der kalten Krim. (zusammen mit Martin Chalmers) Reisebericht. Matthes & Seitz, Berlin 2015, ISBN 978-3-95757-143-4 
    Irrgast. Umwege zur Umbenennung der Welt . Antrittsvorlesung zur Thomas Kling-Poetikdozentur am 28. April 2016 in Bonn. In: Schreibheft, 87 (2016), 215-223.

    Subvenciones y premios 

    Arbeitsstipendium des Deutschen Übersetzerfonds 2000 für Olga Tokarczuks Taghaus, Nachthaus
    Brücke Berlin Literatur- und Übersetzerpreis 2002 (mit Olga Tokarczuk) für Taghaus Nachthaus
    Grenzgängerstipendium der Robert Bosch Stiftung 2005/06
    Arbeitsstipendium des Deutschen Übersetzerfonds 2002 für Zygmunt Haupts Der Ring aus Papier
    Arbeitsstipendium des Deutschen Übersetzerfonds 2005 für Zygmunt Haupts Vorhut
    Aufenthaltsstipendium des Deutschen Übersetzerfonds 2006 in Visby
    Arbeitsstipendium des Deutschen Übersetzerfonds 2008 für Olga Tokarczuks Unrast
    Paul-Celan-Preis 2009
    Arbeitsstipendium Literatur des Berliner Senats 2010
    Ehrengaststipendium Künstlerhaus Lukas Ahrenshoop 2010
    Longlist beim Deutschen Buchpreis 2014 mit Am Fluss
    Franz-Hessel-Preis 2014
    Kranichsteiner Literaturpreis 2015, insbesondere für Am Fluss
    Preis der SWR-Bestenliste 2015 für Am Fluss
    Adelbert-von-Chamisso-Preis 2016
    Thomas Kling-Poetikdozentur an der Rheinischen Friedrich-Wilhelms-Universität in Bonn 2016



    [Una sombra)

     Una sombra, quieta
     como piedra, como cenizas
     quieta como el aire
     temblando sobre huellas
     afiladas por el corazón de un extraño
     día y noche

     Qué terrible es la muerte:
     una vida
     se convierte en la propiedad furtiva
     de cualquiera*

     [* 'Everyman's: de cualquier persona, de la persona de la calle]


     (Tantas voces)

     Tantas voces
     muelen mis noches
     con nombres y afirmaciones y llaman 
     a piedra
     por una lengua tartamuda
     que se alza y declina con facilidad
     en la oscuridad
     por un tirachinas
     dentro de la silenciosa fractura del día



     (Un oscuro nudo)

     Un oscuro nudo
     corazón, tenso
     alrededor de una herida
     incontenido
     tiempo
     el pálido esfuerzo
     por las cosas, los nombres, el silencio
     del olvido
     una boca
     que hace que mueran todos los sonidos
     y bebe la oscuridad
     y nunca habla de la luz



     (Silencio, un lugar)

     Silencio, un lugar
     lugar entre garganta y corazón
     donde un sonido
     aparece, se rompe y muere
     donde acostamos
     a los muertos bajo los blancos
     guijarros del frenulum
     y de partes venidas de otros lugares
     donde dibujamos
     los nombres o los dejamos ser
     los abandonamos
     a lo no dicho,
     signos insonoros
     sin un mundo



     POKLADNAJA 32

     Una tierra extranjera. En verano.
     Luz pálida.
     El aliento de un mar lento,
     un campo lejano
     el sonido chirriante
     de palabras dichas en vano.

     Una vela: perforante y azul.
     Una niña que baila,
     gira dobla y se tuerce
     y se inclina en el tiempo
     a un canto vacío
     y nunca pronuncia una palabra.
     Una tierra lejana.
     Extranjera, interminable, plana.
     Un cielo de lata, que se arquea bajo,
     el horizonte un borde que se oscurece,
     un anillo rodeando mi sueño,
     el centro vacío.

     Sombras vienen y se van y se detienen.
     Los días rompen y yacen
     invividos
     al borde de la foto
     que es mitad pregunta y mitad respuesta
     y que se está marchitando rápido

     Yo no estoy aquí
     ni allí, soy niña y vela,
     sombra,
     noche y mar,
     una errante en el aire
     que se alza de las grietas que hay entre las palabras,
     espacio blanco

     La ley de los sueños
     Uno encuentra y pierde, viaja
     de lugar a lugar en tierra de nadie,
     y entre piedra y sombra -¡tamarindos!-
     uno se encuentra consigo en el rastro
     que se esfuma de una persona muerta



    FUENTE

    Modern Poetry in Translation. N° 17. Mother Tongues.
        London, (Sin fecha)
     Las versiones del alemán original al inglés, son de Martin
    Chalmers.

    Publicado por Robert Rivas http://inutilesmisterios.blogspot.com.es/


    DIE KLEINE STRASSE

    Später
    würde es regen geben
    regen!
    rief morgens der papagei
    von gegenüber im fenster
    so ein tag
    der himmel halbwolkig
    das pflaster sauber gewölbt
    wie zur schrift aber stumm
    kurz denken sich die kinder ein spiel aus
    und regen! ruft der papagei
    am nachmittag noch ist es trocken
    fast heiter das weiß
    leuchtet an fenstern und tot
    auch die hauben der frauen
    zwei weiße
    worte für später.

    From: Aufbruch nach Patagonien



    THE LITTLE STREET

    Later 
    there would be rain
    rain!
    cried the parrot in the morning
    from the window opposite
    one of those days
    the sky half cloudy
    the cobbles’ clean curves
    a mute script
    briefly the children think up a game
    and rain! cries the parrot
    in the afternoon now it’s dry
    the white at windows and gate 
    almost glows
    also the womens’ bonnets
    two white
    words for later.

    Translation: Martin Chalmers



    ÜBERLIEFERTER BERICHT NACH HOKUSAI

    Kurz vor anbruch
    des tags sammelten sich die diener
    und ergriffen die sänften.
    am horizont
    der erste blasse keil zwischen
    himmel und erde von dort
    kam der morgen gekrochen.
    es sollen die hunde
    angeschlagen haben am rand
    der ortschaft saßen katzen im gras
    in den dünnen
    halmen dieses landstrichs
    kleine vögel deren helles gelb
    im dämmer nicht zur geltung kam
    zeichneten etwas zum abschied.
    die diener brachen auf bald
    flogen ihre füße dahin die sänften
    wogen kaum mehr als der schlaf
    ihrer herren im innern.
    die ebene lag in ungewissem licht
    und schatten ausgebreitet
    wie aufgemalte seen im sogenannten
    preußischblau.
    aller steigung entronnen war es den dienern
    wohl das tragen
    war leichtes geschäft und es kam
    ein gerücht auf am rande
    der ebene jenseits der blauen
    untiefen flecke da wo die nacht
    den mund auftat um den tag einzulassen da
    fange ein anderes land an
    ein neues.

    From: Aufbruch nach Patagonien



    FROM THE RECORDS ACCORDING TO HOKUSAI

    Shortly before break
    of day the servants gathered
    and took up the sedan-chairs.
    on the horizon
    the first pale wedge between 
    heaven and earth from where
    the morning came creeping.
    the dogs are said
    to have been barking on the outskirts
    of the village cats sat in the grass
    in the thin blades of this countryside
    small birds whose pale yellow
    did not stand out in the half-light
    drew signs in farewell.
    the servants set off soon
    their feet fairly flew the sedan-chairs
    weighed little more than the sleep
    of their masters inside.
    the plain lay spread out in uncertain 
    light and shadow
    like painted-on lakes in so-called 
    prussian blue.
    all gradients behind them the carrying
    suited the servants
    was easy money and a rumour 
    arose: there at the edge
    of the plain beyond the blue
    shallows where the night
    opened its mouth to let in the day 
    another land began
    a new one.

    Translation: Martin Chalmers




    Gestörtes gelände so treffend und betrübt
    benannt menschlich überprägt gestoßen
    in schmächtige wildheit
    ödland nach zerstörung halden
    aus schutt so in verfallendem
    scherbenwinkel an einstigem eingang
    umstanden von ampfern
    abseits auch guter heinrich merk und melde
    armenspeis in armer zeit und bunten
    träumen förderlich gediehen
    auf abraum auch dieser
    fordert das seine den raum der dieses
    und jenes begräbt und darauf
    die aufrechte osterluzei.

    From: Naturschutzgebiet




    Disturbed lands so pointed and so sorrowful
    a name marked by human violation
    thrust into frail wildness
    waste ground following devastation piles
    of rubble dumped in a derelict
    crumbling recess at the former entrance
    surrounded by sorrel
    nearby Good-King-Henry parsnip and pigweed
    poor people's food for poor times and conducive to wild
    dreams thriving on
    heaps of debris this one too
    demanding its own its heap for burying
    this and that and out on top
    the honest birthwort.

    Translation: Iain Galbraith




    Auf der suche nach dem entkommenen stieglitz
    ins gebirge geraten
    auf borstigen grund
    rast und ruh gefunden
    zwischen schwarzem ginster
    nun merk ich erst wie müd ich bin

    zum liegen gekommen in sichtweite
    von nestern des bluthänflings
    hatt ich einen traum: einer
    werweißwer man sah nicht
    sein angesicht
    träumte von boten
    die wandten sich schweigend
    von ihm ab.

    From: Am Kalten Hang




    Searching for the escaped goldfinch
    came into the mountains
    on prickly ground
    found peace and quiet
    among black gorse
    only now do I notice how tired I am

    come to rest in sight
    of the blood linnet's nest
    I had a dream: someone
    whoknowswho you could not see
    his face
    was dreaming of messengers
    who left off speaking
    with him.

    Translation: Iain Galbraith





    .

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