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  • 11/22/16--08:43: LORELEY EL JABER [19.605]
  • Foto: Gabi Salomone


    Loreley El Jaber

    Nació en Buenos Aires en 1972. Es Doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Conicet. Es docente de Literatura Argentina en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ganó becas de investigación en el área de literatura colonial, campo en el que se desempeña actualmente como investigadora del Conicet. Publicó ensayos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. JUnto con Graciela Batticuore y Alejandra Laera, compiló el libro Fronteras escritas. Cruces, desvíos y pasajes en la literatura argentina.

    En cuanto a la poesía, ese placer fue siempre algo privado o tan sólo compartido por una muy pequeña comunidad de amigos. Recién durante el año en el que vivió en Estados Unidos, se decidió y envió algunos poemas a la revista literaria Contratiempo de Chicago, que publicó dos poemas suyos en marzo de 2007. Desde entonces la decisión de concretar el deseo del libro fue un motor, un proyecto que alimentaron todos los que leyeron sus versos.

    Publicó La Playa (Viajera Editorial, 2010) y diversos poemas en las revistas Contratiempo (Chicago, 2007), Casquivana (Buenos Aires, 2012) y Sala Grumo (Buenos Aires/ Río de Janeiro, 2013 y 2015). Poemas suyos fueron traducidos al portugués. 

    Sus publicaciones incluyen, entre otros, el libro de ensayo Un país malsano. La conquista del espacio en las crónicas del Río de la Plata (2011) y el volumen “Una patria literaria”, de la Historia crítica de la literatura argentina (2014), que coordinó en colaboración y La espesura. Ediciones Del Dock. Colección La verdad se mueve. Buenos Aires. 2016.




    La Playa.   Viajera, 2010.


    La playa (Acto I)

    En el fondo, el mar
    digamos azul, digamos fulgurante

    A un costado, una mujer morena
    casi desnuda
    le regala al sol su piel y relame la sequedad de sus labios

    Lejos, casi en diagonal, su hija trae agua
    para un pozo de arena que no se deja llenar

    La mujer, digamos la madre,
    olvidada de su rol, deja la bikini en la lona
    y decide ponerse boca arriba

    Una vez que su pecho empieza a ser carcomido por el calor
    aparece un hombre nadando mar adentro

    Entre gota y gota de sudor, resbala su cabeza a un costado
    entonces lo ve
    sonríe
    y
    juguetona como es
    quita toda tela de su cuerpo

    Desnuda, morena, soleada
    la mujer vuelve a mirar hacia el mar
    pero esta vez no ve nada

    En esa dirección sólo está la niña
    que ha empezado a imitarla
    Sobre la arena, su cuerpo virgen se revuelca
    de pronto la saluda
    y ríe

    Pero ella no ve el brazo agitándose
    ni el balde cansado cerca del pozo
    ni la malla enteriza convertida en almohada

    Sus ojos sólo alcanzan el mar que se ha vaciado de brazos
    y reniegan de ese implacable azul uniforme
    que interrumpe su proyectado goce

    Entonces la mujer ve
    ve a la niña
    ve las mallas que ambas empiezan a ponerse
    ve el sol que ha dejado marcas rosas en su piel oscura
    ve el mar tal como es, sin manchas, y saluda a la hija y saca el libro de su cartera y
    ordena la imagen




    Se cree una amazona 

    Se cree una amazona.
    Sube al caballo y cabalga con furia.
    En mitad de la subida
    recuerda su miedo a las alturas
    su terror a estar sola
    y se detiene.
    Mira alrededor, no ve a nadie.
    Está sola
    arriba de un caballo
    con la mirada asustada
    y la piel temblorosa.
    El viento arremete contra su pelo
    los jirones le pegan en la cara como pequeñas laceraciones que buscan despabilarla.
    El sol se cuela entre sus orejas, se detiene en su espalda, se instala en la cintura.
    Ella siente los golpeteos, el calor lacerante.
    Arquea la cabeza y escucha un relincho inesperado.
    Entonces grita guerra en un idioma inventado
    lanza flechas
    (como si supiera)
    y ríe desaforada por lo que viene, por la aventura que su cuerpo adelanta, por el desmedido placer
    que
    se avecina.




    La lectura 

    Todo el día es así:
    Tirada en un sillón
    pasa las hojas.
    De lejos sólo se oye el ruido de las yemas rozando el borde del papel
    nada más
    ni un suspiro
    ni un soplido
    tan sólo la piel dejando rastro en su mecánica cadencia.




    Se sienta y comienza a relatar… 

    Se sienta y comienza a relatar.
    Quienes la oímos
    nos tapamos la boca azorados
    conteniendo ese aullido de espanto
    que ella sí profiere.
    La mujer desenrosca esa escena inolvidable:
    la puerta la pileta el agua el niño flota.
    La vemos doblar y desdoblar un pañuelo imaginario
    estrujarse la piel viva que recubre sus manos.
    Los labios le tiemblan
    como la cabeza
    que ha cobrado vida voluntaria.
    Desarmada
    mira a la sanadora
    en busca de una paz que se tragó el tiempo
    y sigue temblando
    ella
    y nosotros
    que vemos esa mirada suplicante
    que sentimos el cuerpo frío de su horror mojado.




    Hermanas

                                          A Yamila

    Volver a la cama marinera
    Dale
    ¿Te animás?
    Yo arriba
    Vos abajo.
    Jugar a ser grandes y fumar staetdlers de colores
    Volver a la pieza de la luz y la calma
    Saber siempre que
    vos abajo y yo arriba
    y que pa y ma al lado
    Volver al tiempo
    de infiltrarnos en la pieza de la mayor
    del halago de los otros
    de gritar de noche
    y saberse siempre acompañada
    Volver al tiempo apacible de un mañana conocido
    ¿Qué decís?
    ¿Jugás?




    La entrega

    Aferrada a una tabla
    sobrevivo en el mar.
    A mi alrededor la inmensidad del agua pura
    y en mis manos
    el terror de soltar la madera que me mantiene a flote.
    Una ola y otra
    me tapan, me sumergen.
    Vuelvo a respirar asustada.
    Me resbalo.
    La tabla ya no me protege
    ahora me ancla.
    Miro al cielo, el sol me quema los ojos.
    Puedo estar aquí eternamente, susurro.
    La despedida es veloz y sin llanto
    libero mis dedos crispados
    por primera vez le ofrezco la tabla a las ondulaciones
    y me dejo llevar.
    El mar agradece mi entrega
    acaricia mi pelo
    juega con mi espalda.
    Nado como nunca lo hice
    lento
    despacio
    y en un sueño agotado de brazos flotantes
    disfruto de la deriva
    imagino la orilla
    la llegada
    y vuelvo a tomar aliento.




    La espesura. Ediciones Del Dock. Colección La verdad se mueve. Buenos Aires. 2016.


    Frente a la ventana
    nieva
    finito, grueso, a copones
    Prendo un marlboro
    dos, tres
    miro mi planta nueva
    veo cómo resiste su violeta
    a pesar del humo y el calor aquí adentro
    Mientras tanto
    la nieve sigue su ritmo
    y yo
    pierdo color
    sola frente a la ventana
    cada vez más blanca



    *



    Lo veo andar entre las plantas
    remover la tierra
    traspasar árboles
    enterrar semillas
    Cuando lo conocí
    su jardín me pareció desproporcionado
    me apabullaba esa variedad de especies
    ese moverse
    pidiéndole permiso a la naturaleza

    Hay en él una vitalidad verde
    que me resulta ajena
    ese respirar entre plantas tiene
    un sentido más allá
    como si ellas fueran
    su modo de espantar las sombras

    Veo a mis hijos acompañarlo al jardín
    los tres con las manos en la tierra
    como buscando el tesoro más fantástico
    y al mirarlos deseo
    que ellos hereden eso que está
    tan fuera de mí
    porque intuyo
    que en esa humedad terrosa
    iluminada de cielo
    la espesura de lo triste
    no encuentra materia
    donde arraigar


    *


    El pasado
    aparece de pronto
    con un grado pasmoso de detalle
    Es extraño
    yo
    que me pierdo a toda hora
    no me pierdo ahí
    rememoro cada imagen
    con una precisión que asusta
    Anoche recordé el último café
    con aquel hombre amado
    Mis manos negras apretando con fuerza
    el libro de arena que llevaba conmigo
    como un ancla de donde asirme
    y no caer
    Su mirada
    tan ajena
    y el café que tomé
    sosteniendo
    con mis ojos actores
    esa lejanía
    La iglesia donde me escondí
    para morir sin taparme la boca
    el olor de los bancos
    y aquel silencio espeso
    casi único
    Volver a casa
    con el libro sobre una mujer y el mar
    tatuado en mí
    Despertar al otro día
    abrazada a esa playa calurosa
    y a esa protagonista desvaída
    Recuerdo esa mañana
    música de radio, baño caliente
    y un libro
    alguna vez
    acaso
    hermoso
    haciéndose espacio
    en el estante más alto de la biblioteca


    *


    A pesar de este mar que adoro
    que contemplo como una caricia
    a pesar de mis hijos saltando olas
    de su risa mojada en este paraíso
    el ahogo vuelve a mí

    Respiro como puedo
    el agua me devuelve el reflejo de una batalla
    mi garganta se cierra, entrega el aire, cede sumisa
    como si la clausura diera su paso
    a una revelación soñada

    No sé si te das cuenta de mi miedo
    sólo sé que te acercás y me das la mano
    tan sólo eso
    me das la mano
    como siempre
    Mi pecho no se libera
    pero empieza a aquietarse
    y el mar me presenta
    su azul
    también rabioso


    *


    Quien haya sobrevivido
    al desborde de la lluvia
    sabe
    que se puede respirar en el agua






    ME MIRA CON OJOS AGOTADOS...
    Las manos entrelazadas en el pecho
    aferran una cartera que nunca le gustó
    que una vez le regalé
    y que ahora agarra firme y desesperada
    como si toda su historia estuviera allí escondida
    Tiene la cabeza lastimada
    La sangre le tiñe el pelo rubio y lo endurece cubriéndole la frente
    Me mira
    me señala con sus ojos grandes la herida
    y se deshace en agua
    Llora como una nena perdida
    sola
    abandonada
    La abrazo
    pero mi cuerpo no logra aquietar ese miedo triste
    La abrazo
    aún cuando sé que nada calma mi abrazo
    La veo quebrada
    en una cama de hospital
    con la cartera en el pecho y las manos atadas con fuerza a ese cuero viejo
    y me pregunto y
    no entiendo
    qué hace mi inmensa hermana ahí
    tan chiquita
    tan entregada
    La veo y
    no entiendo
    Me trago esta amargura que se me instala
    (a mí también)
    en los ojos grandes
    (que las dos tenemos)
    y la acaricio
    con mi mejor cara





    COMO QUIEN SE ENTREGA A UN AMOR DESAHUCIADO...
    así se sube al bote para andar el río
    A medida que rema
    concentrada en las manos, en los brazos, en los detalles del agua
    siente
    otra vez
    que el río la absorbe, la llama
    que hay una fuerza ahí
    que quisiera tragar con furia
    deshacer ese ritmo acompasado y
    romper esa potencia acuosa que
    claramente ella desea pero
    no tiene
    Los que la conocen saben que su historia final no se debió a un descuido
    y no se explican esa imagen última
    no se explican
    el ímpetu de la mujer desgarbada
    aquélla de los cabellos negros
    abandonando el bote a mitad de camino
    y ofreciendo
    como en un rezo antiguo
    su cara
    su cabeza
    su cuerpo
    entero
    al río



    ESTÁ ACOSTADA EN UNA HAMACA PARAGUAYA...
    La mirada perdida en un tiempo que no está
    en un hombre que se fue
    en una hija que eligió olvidarla
    Lleva el tabaco a la boca
    Fuma
    Mientras lanza el humo que puebla su cuerpo viejo
    deja que un brazo cuelgue por fuera de la tela que la sostiene
    Los dedos amarillos
    de esa única mano a la vista
    aferran un cigarro que se consume empecinado
    La ceniza cae
    persistente
    De repente asoma su cabeza y mira
    la alfombra gris coloreando el piso verde
    Un largo y agudo quejido se escucha entonces frente a
    cada resto de fuego esparcido
    como si fueran esquirlas de una vida pasada
    acorralándola

    Mi cuerpo
    ganado por el ruido
    es
    ahora
    un chillido que hiere






    .



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  • 11/22/16--09:19: YONATAN BERG [19.606]

  • Yonatan Berg 

    Nació en Jerusalén en 1981 en el seno de una familia religiosa y creció en Psagot, un asentamiento en Judea y Samaria. Berg abandonó el estilo de vida religioso y reside actualmente en Tel Aviv. Obtuvo un BA en escritura creativa y un máster en biblioterapia. Poeta y novelista, Berg redacta una columna semanal de opinión para el popular sitio web Walla, y ha escrito reseñas literarias para diversos periódicos. Ha publicado tres poemarios y es el poeta más joven en recibir el Premio Yehuda Amichai de poesía, por su primer libro Mifrasim Kashim/Duros velámenes (2013). 


    Nación hereje

    Cuando salía del jardín vi su cadáver.
    ¿Qué hará un hombre cuyo hijo murió?
    El cielo enmudece
    mientras tacha un nombre
    en la mochila escolar.

    La luz se mueve hacia fuera,
    desde las cosas y más allá.
    Lo que se va, gotea
    como cera derretida sobre la mano abierta.

    Se aparta hacia la cueva del alma
    para escribir el nombre
    en las paredes. 
    Ya no queda espacio dentro de sí.

    Fe y perseverancia, sabiduría y entusiasmo –
    esas grandes ideas, las corrompe.

    Como un gran bloque de hielo que se desprende y se aleja.


    Nota: el poema alude a Elisha Ben Abuya, uno de los protagonistas de un relato clásico del Talmud quien, tras penetrar los secretos de la cábala, pierde la fe. El jardín que el poema menciona es el pardés místico. El Talmud sugiere que el origen de la conmoción de Ben Abuya fue el haber presenciado la muerte accidental de un niño en el acto de cumplir un mandato divino.





    Yonatan Berg was born in 1981 in Jerusalem to a religious family and grew up in Psagot, a settlement in the West Bank. He gave up his religious lifestyle and now lives in Tel Aviv. Berg holds a BA in creative writing and an MA in bibliotherapy. A poet as well as a novelist, Berg writes a weekly opinion column for the popular Walla website and has written literary reviews for the Israeli press. He has published three books of poetry and was the youngest poet to receive the Yehuda Amichai poetry Prize for his debut book Hard Sails (2013). His short story, "Elegy", won the prestigious Haaretz short story competition. Five More Minutes, Berg's first novel, won Am Oved's 'All the Beginnings' competition (2012) and the Ministry of Culture Prize (2015). He is currently working on his second novel.


    by Yonatan Berg, Translated by Joanna Chen


    After a Night in the Alley of Worshippers

    The point is not the frayed light of six a.m.
    or the barking of dogs, half-crazed by the scent
    of blood, who we had to drive away.
    Nor the fatigue from a night spent deep
    in death, the network that only now falls
    silent, the shouts from the platoon above, identifying
    bodies, the sense that all this was to be expected.
    The point is not how they lay there, after
    the dogs lunged into them, their faces
    distorted, their wounds festering, strewn together,
    black-garbed, the dirt of the road stained darker
    by their blood. One held the trace of a smile,
    not wicked or revengeful, just lost.
    The point is, I volunteered, and Vish, the officer,
    was my friend. But when we got there I could not,
    I simply could not. To this day I see Vish and a soldier,
    shoving them into the armored truck. They are dropped,
    are dragged, I don’t have a better image for all this:
    the bodies dragged, dropped,
    over and over.



    Unity

    We travel the silk road of evening,
    tobacco and desire flickering
    between our hands. We are warm travelers,
    our eyes unfurled, traveling in psalms,
    in Rumi, in the sayings of the man from the Galilee.
    We break bread under the pistachio tree,
    under the Banyan tree, under the dark
    of the Samaritan fig tree. Songs of offering rise up
    in our throats, wandering along the wall of night. We travel
    in the openness of warm eternity, celestial voices
    announcing a coupling as the quiet horse gallops
    heavenward. We travel with the rest of the world,
    with its atrocities, its piles of ruins, scars of barbed wire,
    traveling with ardor in our loins, with the cry of birth.
    We sit crossed-legged within the rocking
    of flesh, the quiet of the Brahmin, the bells
    of Mass, the tumult of Torah. We travel
    through the eagles of death, dilution of earth in rivers,
    in eulogies, through marble we travel, through the silk
    of evening, our hearts like bonfires in the dark.



    אחרי הלילה של סמטת המתפללים

    הָעִנְיָן איננו באור האפֹר וְהַמְרֻפָּט של
    שש בָּבֹּקֶר, או הנביחות
    של הכלבים, מְטֹרָפִים מריח הדם,
    שנאלצנו לגרש. גם לא הָעֲיֵפוּת
    של לילה בתוך הַמָּוֶת,
    הַקֶּשֶר שרק עכשיו שתק, הצעקות
    בפלגה למעלה, זִהוּי הגופה,
    התחושה שכל זה היה צפוי.
    הענין הוא לא שהם שכבו שם, אחרי
    שהכלבים נגסו בהם, פניהם הגלויים
    מְעֻוָתִים לגמרי, הָרָקָב הִסְתָּמֵּן
    בפצעים, קרובים אחד לשני, לבושים
    שָחֹר. העפר סביבם היה כהה יותר,
    לאחד מהם היה סוף של חיוך,
    לא מְרֻשָּע, לא נקמני, אבוד.
    הָעִנְיָן הוא שהתנדבתי, וְשֶוִּיש, הקצין,
    היה חבר שלי.
    אבל כשהגענו לשם לא יָכֹלְתִּי,
    פשוט לא יָכֹלְתִּי.
    עד היום אני רואה את וִיש וחיל שעבר שם
    מעלים אותם לספארי, הם נשמטים להם, נגררים.
    אין לי דמוי יותר טוב לכל הספור הזה:
    הגופות נגררות, נשמטות,
    שוב ושוב.



    אחדוּת

    נוֹסְעִים בְּדֶרֶך הַמֶּשִי של הָעֶרֶב,
    סחורות טבָּק ותשוקות מְהַבְהֲבוֹת
    בין ידֵינו. נוסעים חמִּים,
    עֵינֵינוּ פתוחות לראות, נוסעים בתהילים, אצל רוּמי,
    בדברי האיש מן הגליל.
    בוצעים לחם תחת האלה, תחת עץ הבַּניאָן,
    תחת תאנת השומרון הכֵּהָה, מנחות שירה עולות
    בגרוננו, מטילות על קיר הלילה. נוסעים
    בְּנֶצַח פתוח וחם, בנות קול מכריזות זִוּוּגִים,
    הסוס השקט מנתר לשמים. נוסעים עם
    כלל העולם, עם הזְּוָעוֹת, עם עִיֵּי הָחֳרבוֹת,
    עם צלקות התיל, נוסעים בלהט הַחֲלָצַיִם
    ובכי הלידה. דרך שכול הרגלים, דרך נדנוד
    הבשר, דרך השקט של הברהמינים, דרך פעמוני
    המיסה, דרך המֻלת בית המדרש.
    דרך נשרי הַמָּוֶת, דרך מהילת האפר בנהר,
    דרך ההספדים, דרך השיש, נוסעים בדרך
    המשי של הערב ולבנו מדורה בָּאפלה.



    .

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  • 11/22/16--09:32: MORDEJAI GALILI [19.607]

  • Mordejai Galili

    Mordejai Galili nació en la granja Udim, al sur de la ciudad costera de Natania. Israel. Trabajó durante mucho tiempo en gráfica para distintas editoriales, revistas y periódicos. Publicó Poemas/Shirim (Siman Kriáh, 1976), Dos collages/Shnei collag´im (Am Oved, 1988) y El viaje que terminó en un baile/Masá she nigmar be rikud (Sifrei Hemed, 2011).




    Volví a pensar en ella

    El psicólogo al que consulté
    dijo que con una infancia así
    es raro que no me haya vuelto un criminal.
    “Has hecho un largo camino” – fue su intento de elogiarme.
    “¿Dónde ha quedado tu ira?” – preguntó.
    “La ira del niño cuya madre se suicida”.

    Lo sabía, no era conveniente abrir aquella puerta.
    Ésa fue la última sesión.
    Había perdido a mi madre nuevamente.

    Yo fui un niño que no pedía clemencia
    o comprensión; no sabía siquiera que eso era posible.

    Resignación: una cuerda
    en la que amargas melodías tañen.


    Traducción: Gerardo Lewin
    http://decantasion.blogspot.com.es/





    .

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  • 11/22/16--09:39: GUIORA FISHER [19.608]

  • Guiora Fisher 

    Guiora Fisher (1951) nació en la granja colectiva Abigdor, Israel, en donde aún vive con su esposa y sus hijos. Posee un título de master en Estudios Bíblicos y se desempeña como maestro de escuela secundaria. Es además tambero. En su juventud escribió poemas y canciones, actividad que abandonó hasta el año 2002, en el que uno de sus hijos cayó en una acción militar. Publicó los poemarios Tras eso / Ajrei ze, ediciones Am Oved, 2010 y Dolores de vida / Tzire jaim, Ediciones Kesheb, 2014. Obtuvo el Premio Ramat Gan por poeta novel en 2011.




    Es posible

    Dentro de un cajón que no abría desde hacía años
    hallé, en una hoja, en colores de crayón,
    a Caín y a Abel.

    A la pregunta de la maestra:
    “¿qué has aprendido de esta historia?”
    contestó el niño, al pie del dibujo:

    “que es posible también matar
    a quien se ama”.


    Traducción: Gerardo Lewin








    .

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  • 11/22/16--10:06: SARADHA SOOBRAYEN [19.609]

  • Saradha Soobrayen

    Nacida en Londres de origen mauriciano, la poeta y editora británica Saradha Soobrayen escribe poemas líricos y comprimidos que exploran temas de poder, transformación e intimidad. 

    En una entrevista con la Revista de poesía Parnassus, discute la evolución de las preocupaciones formales y temáticas de su trabajo: "He estado pensando más y más sobre el espacio en blanco y el silencio y la imposibilidad del lenguaje, cuando antes era todo acerca de las palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras y palabras. Me he vuelto más curiosa acerca de la dinámica compleja del uso del lenguaje poético, para expresar plenamente las injusticias históricas y los silencios forzados experimentados por individuos y comunidades que utilizan métodos poéticos para desarrollar una conciencia colectiva o una memoria colectiva". 

    En varias antologías han aparecido poemas de Soobrayen, incluyendo Oxford Poets Anthology 2007 and The Forward Book of Poetry 2008.  Nominada por The Guardian como una de los “Twelve to Watch”, Soobrayen ganó un premio Eric Gregory por su poesía. Se desempeñó como editora de poesía para Chroma: A Queer Literary Journal, y en las revisiones editoriales para la poesía moderna en la traducción y en el consejo asesor de la revista literaria Cónclave. Vive en londres.


    UNA POETA EN BUSCA DE IDENTIDAD: SARADHA SOOBRAYEN

    Quedan aún territorios sin identidad en el mundo. O bien territorios cuya identidad ha sido enajenada. Y quedan los habitantes de esos territorios, con identidades prestadas o protésicas. Ya de por sí es difícil armarse una identidad. Un ensamble de tantas cosas, algunas propias, otras ajenas
    En ocasiones los territorios son mentales. En esos casos, el tejido de la identidad se forma casi solo. (¿"Quién""elije" lo que sí y lo que no?)
    En otros casos, como el de Saradha Soobrayen, son los territorios geográficos de origen los que han perdido justamente identidad

    He aquí su pregunta poética


     ¿QUIÉN/ DE QUIÉN SOY YO?

         '¿Qué eres,
         Británica, Mauriciana?'

     -Non, non

         '¿Qué... bet, ti-kreol?'

     -Non

           'Ninguna isla, ningún país natal (patria),
           ningún derecho a regresar.'

    -Non la vie, non la vie!

            'Espera, no hables, piensa,
            piensa dos veces, da vuelta, da vuelta tu lengua
            para el lado equivocado, piérdela.
            
    -Non, non

            'Piérdela, pierde el gusto por el sonido,
            las viejas, viejas canciones: más que, más
            que el patois, más, más lejos que
            la lingua franca, más redonda, más redonda,
            más redonda que la panza de África.'

    - Non, non

              '¿Qué son ustedes... salvajes?

    -Non, non

              '¿Pequeños estúpidos creoles?'

     Non,
     -Nous Chagossienne nous... nous Chagossianne nous



    NOTA EXPLICATORIA

    Las islas Chagos, o sea, Diego García, Peros Banhos, Salomón, situadas en el Océano Índico, a casi 2000 kms. al noreste de las islas Mauricio, cubren un área oceánica de 54 mil km2, teniendo tan sólo 60 km2. Diego García es la mayor de las islas, atolones o tierras sumergidas. El registro más temprano de habitantes es de 1780, cuando los franceses instalaron allí plantaciones de azúcar y de cocos.

    Derrotado Napoleón en 1815, las islas pasaron a dominio británico. La esclavitud fue abolida, así como el leprosario. En 1828, había 448 habitantes en las islas Chagos. Hacia 1840, los dueños de las plantaciones comenzaron a importar trabajadores no remunerados de la India.

    Los casamientos mixtos y la conversión de muchos de ellos al catolicismo fundó la nueva sociedad Chagana. Pero... entre 1971 y 1973, 'necesidades geopolíticas' llevaron a ingleses y estadounidenses a trasladar a toda la población chagana, adonde fuera, como las islas Mauricio y las Seychelles, para crear allí una base militar.

    Ya en 1960, los británicos firmaron un acuerdo con E.E.U.U., por el término de 50 años, inicialmente, alquilándole la isla Diego García. 

    Desde entonces, los chaganos fueron negados en su identidad, pasando a ser ciudadanos de segunda -o peor- en los países a los que fueron trasladados. Discriminados y aislados socialmente, sufrieron una nueva y agregada pérdida de identidad. Todo esto fue reflejado en un documental realizado por John Pilger, llamado Robando una Nación.

    Recién en noviembre de 2000, se reconocieron por primera vez los derechos de los Chaganos, cuando la Corte Alta de Londres dictaminó que el 'traslado masivo' de los isleños había sido un 'fracaso legal abyecto'.

    La lengua chagano-creole comparte la influencia de las lenguas maternas de los esclavos: el tamil, al malagasy, el makuva y otras lenguas bantúes del sudeste africano.  Esta mezcla única de lenguas, ha producido un creole que difiere del de las Mauricio y de las Seychelles. Si bien todos logran entenderse entre ellos, el creole chagano tiene su propio acento melodioso, que los exiliados necesitan esconder para evitar la discriminación. Es de esto que habla poéticamente Saradha. Con la voz del dolor

    Saradha vive en Londres; el poema original está en inglés (y creole)



    FUENTE

    Modern Poetry in Transaltion. Third Series- Number Sixteen.
    The Dialect of the Tribe. London, 2011.

    http://inutilesmisterios.blogspot.com.es/



    My Conqueror

    She circles me with her Portuguese compass
    and settles just long enough to quench her thirst.
    She discards my Arabian name Dina Arobi,
    and calls me Cerné, from island of the swans. 

    With the hunger of a thousand Dutch sailors
    and a tongue as rough as a sea biscuit she stakes
    a longer claim and makes herself comfy,
    bringing her own Javanese deer, pigs and chickens.

    Defending her lust for breasts and thighs, she blames
    the ship's rats for sucking the Dodo from its shell.
    Looking past my ebony limbs, she sees carved boxes
    and marron hands at work stripping my forests.

    She renames me in honour of Prince Maurice
    of Nassau. A good choice, sure to scare off pirates
    keen to catch a bite of river shrimp, flamed in rum.
    Disheartened by cyclones and rat bites, she departs.

    For eleven years, I belong to no one. I sleep
    to the purring of turtledoves. Sheltered by a circle
    of coral reef, my oval shape rises
    from the coast up to the peaks of mountains.

    A westerly wind carries her back. She unbuttons
    her blue naval jacket slowly and takes me.
    I am her Île de France, her petit pain.
    She brings spaniels. She captures marrons

    who are pinned down and flogged, each time they run.
    She takes her fill in Port Louis, shipping casks
    of pure sweetness to the tea-drinking ladies of Europe.
    Young Baudelaire jumps ship on his way to India.

    His step-father wants to cure him of  'literature'.
    Once a poet makes his mark, no tide can wash away
    his words: 'Au pays parfumé que le soleil caresse'.
    And what can I say, he was so delicious!

    Sadly sweet Baudelaire soon finds himself
    in such a profound melancholy,
    after seeing a whipping in the main square,
    after two weeks, he sails to France, leaving me

    a sonnet.  With the pride and jealousy of
    the British Admiralty she punishes me
    with her passion for corsets, sea-blockades
    and endless petticoats wide as the Empire.

    The oldest profession is alive and thrives
    in my harbours; strumpets and exports, cross-
    dressing captains and girls in white breeches.
    Boys who like boys who like collars and chains.

    She brings a pantomime cast of malabars
    and lascars to my shores.  Their passage back
    to India guaranteed, if only they can read the scripts.
    The cane breaks backs. Tamil, Urdu, Hindi, cling

    to their skins like beads of sweat. Hundreds of tongues
    parched like the mouths of sweet-hearts in an arranged
    ceremony. She is kind and ruthless and insists
    on the Queen's English. At night Creole verve slips in

    and makes mischief. Each time she comes she pretends
    it’s the first time she has landed here, but she soon
    becomes bored. Tired of flogging and kicking
    the dogs. She doesn’t know which uniform to wear.

    'I'm no one and everyone', she complains.
    'And you have no more distinguishing marks
    left to conquer, Saloman, Peros Banhos,
    Diego Garcia…’ She pulls down her Union
    Jack, it falls like a sari, around her bare feet.


    Authors note:

    Marrons: Creole name given to the slaves taken from Madagascar and transported convicts. Malabars and Lascars: Hindu and Muslim indentured labourers. These names are disparaging terms in Mauritian Creole.

    The Saloman Islands, the Peros Banhos Atol and Diego Garcia were the ancestral homelands for the Chagos Islanders. The UK Government surreptitiously excised the Chagos Archipelago from colonial Mauritius during the negotiations for Mauritian Independence and created the British Indian Ocean Territory (BIOT) forcibly removing the Chagossians between 1965 and 1973.  In I966 the UK Government made Diego Garcia available to the US Government to build a strategic military base, which was named Camp Justice.



    Three moments

    And today, playing with once was,
    I have elasticised that glance,
    stretched it past minutes,
    and now a day or two passes
    before we look away.

    Later, I shall isolate
    the area where your hand
    swept my back. Scan
    the friction under skin,
    magnify the blood cells.

    How brief, how soft, that
    kiss. Tonight I shall freeze-frame
    its contents: half a beat of
    intention, a fraction of need
    and a slither of desire.









    .

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  • 11/22/16--10:48: PATRICE BERAY [19.610]

  • Patrice Beray

    Francia, poeta y periodista. Patrice Beray nació en 1956. Creó la revista en Toulouse Delta Noche Blanca estación. Actualmente es editor-editor de la página web de noticias Mediapart.

    Formado en el negocio editorial, trabajando sobre todo con editoriales científicas y técnicas (CNRS Ediciones Eyrolles, IRD ...) como auditor corrector, corrector de pruebas editorial, autor de publicaciones. Miembro del grupo de investigación poética (Polart, París VIII). Autor de libros de poemas y estudios literarios (incluyendo Benjamin Fondane, au temps du poème, éd. Verdier, 2006, et Pour chorus seul – À Jean-Pierre Duprey et Claude Tarnaud, éd. Les Hauts-Fonds, 2013)."journaliste patrice.beray@mediapart.fr"

    PATRICE BERAY es autor de:

    Passagers de la nuit, poème. Atelier de l’Agneau/ Castor astral, 1982.
    Nuit européenne, poème. Castor astral, 1984.
    Une ville adossée à la mer, poème. Lèvres urbaines, 1986.
    Les Jours sans relève, suivi de Toulouse, le 19 février, poèmes. Ubacs, 1992.
    Benjamin Fondane : Le voyageur n’a pas fini de voyager, en coll. avec Michel Carassou, L’Éther Vague, 1996.
    Benjamin Fondane, au temps du poème, Verdier, 2006. 
    Dessin de Damien MacDonald (2007)


    NOCHE EUROPEA

     el invierno en Amsterdam es un río azul
           de negocios y de vidrieras

     esta tarde un viento frío ha adormecido el mar
                más blanco que un mar del Norte
        y el gesto amplio del viajero es en vano

              rápido como Cagney 
              en Calor blanco

         yo imagino, solo, una ciudad portuaria que
      agita mi pulso a ciento veinte pulsaciones por minuto

     yo imagino
          los templos chocando con orillas marrones
       que mi voz
     rota
       ya no alcanza los micrófonos de la noche

     las luces en mi cabeza indican
                en los puños rotos de las ventanas
          que el viaje del arco iris ha hecho una curva
        bajo un cielo de granito

     lanzando las bases de mi presencia
                                 alucinada
             en los sanatorios del ritmo

     esta mezcla de imágenes y mapas
     este comercio de horas desnudas frente a las especies
                                                de extractos de raíces
     esta frotación de la sangre
            entre Punk y gigoló de Todo-París
       o en la fauna de Moscú la maiacovskiana
     me hacen decir que los caminos interiores
     han alcanzado los bulevares de coral de una Metrópolis
                                                          del Norte

     el invierno ha roto las ventanas
          la nieve ha cortado los puentes sobre las ciudades

     el pájaro de las tempestades dio vuelta la fiebre amarilla
                                     hacia las costas africanas
     la Pan American ya no realiza sus vuelos regulares
                                                     interestelares

            la seria Belleza     sin el misterio de las novedades

     yo estoy casi aburrido

     yo imagino que no tiene importancia

    [Calor blanco, "White Heat", película de 1949, con James
    Cagney. En francés se la llamó L'Enfer est á lui. Ah, en la Ar-
    gentina se la bautizó "Al rojo vivo".]




     PASAJEROS DE LA NOCHE 
     (OBERTURA)

     Cerca de las estaciones, canales y bulevares se enredan
     hasta las periferias anaranjadas de la noche naciente.

     Yo vengo de una ciudad destruida y me oriento entre las
     lumbres del sueño, de la víspera.
     Yo conozco el sustituto del viaje; amo esta profunda
     turbación entre los seres; también vivo en la sombra
     de aquellos que amo.

     Soy un actor provisorio en la labilidad del tiempo.
     Esta tarde, nada me está esperando. En ninguna parte.
     Detallo con los dedos los ángulos finos de mis ropas.
     Escribo cartas. Vuelvo a pegar la ciudad, una ciudad
     imprevisible, un mapa de agua y de silencio donde se
     difumina mi fiebre, donde brotan los gritos con cuchilla
     de mis suicidios.

    Los poemas de Patrice Beray provienen de Jean-Yves Reuzeau: French Poets of Today. Guernica, 1999.
    http://inutilesmisterios.blogspot.com.es/




    Poèmes de l'air (Patrice Beray)

    Barque de poussière menée d’un doigt, 
    et tu dis aimer, pour commencer 
    Bien sûr, l’eau jaillit des mains,
    l’écorce saute.
    l’aile est dans la chute
    les feuilles, couleur ciel
    le plomb dans la visée.
    Ce qui sépare les mots est là,
    dans ce rayonnement aveugle.

    *

    Longuement le téléphone résonne sur les murs.
    L’onde se propage dans le soleil et si j’écoute,
    un filet de voix se perd dans le silence.
    Le soleil aujourd’hui, la pluie d’hier, le vent d’alors,
    tout résonne dans le creux du visage
    et il fait bon fermer les yeux sous ces ailes géantes.
    Je ne sais plus
    l’heure et quels sont ces pas
    sur le sol invisible.
    Les marées montent ou descendent au gré des fenêtres.
    Pupilles où grossissent des larmes, celles
    que je n’entends plus et que le silence piétine
    de ce côté des murs.
    Les mains palpitent au contact de l’air.
    La brume s’évapore lentement au-dessus d’une ville adossée
    à la mer.
    D’ici, dans les glaces où se brise l’océan,
    des strates grises se soulèvent en volute le long des façades.
    Les échos deviennent pénétrants comme du verre.
    Et dans la clarté irisée, la chair se décolle, s’ouvre
    au soleil jusqu’à l’étourdissement.

    *

    Les matins encore gonflent les places.
    Incandescence imaginée aux creux des
    corps.
              Je vois. Ce que je vois s’effrite.
    Écorces de cendres.
    Une sorte d’effondrement interne
    de la couleur.



    La Maison de l'air 

    Je n’habite plus à la Maison de l’air sur le coteau, tout près de cet étrange portique dressé à la rencontre des rues Piat et des Envierges, au-dessus du Jardin de Belleville. Certains jours, quand j’y pense, je l’idéalise pour rire, cette charpente métallique où siffle le vent, à la manière d’une œuvre conceptuelle, forcément dédiée à une hypothétique mémoire des lieux ; d’autres fois, je n’y vois plus sûrement, selon l’expression consacrée des architectes, que les « fers de l’espoir » des constructions laissées en plan à peine sorties de terre, dans l’attente d’événements propices. L’endroit forme une terrasse sur Paris des plus déconcertantes, où il y a foule pour assister au spectacle des feux d’artifice les soirs de 14 Juillet, où plus tard encore la nuit tout entière se pare de ce fleuve de lumières.

    De vie en ville pourtant, je n’imagine pas de condition plus enviable que celle de locataire temporel à la Maison de l’air. Y quêter le moindre signe sur les visages, cela signifierait déjà considérer les autres dans une position que l’on pourrait qualifier de « paysage », les yeux tout en lignes de fuite vers l’intérieur, comme un horizon de pensées dans lequel on n’entrera jamais.

    La fallacieuse expression de « signes extérieurs » renseigne bien sur la nature insensée, incongrue, de ce rite de passage : de ce point de vue éthéré, il n’est rien que l’on puisse tenir pour acquis, toute chose signifiante en soi ne l’est, ne le demeure, qu’au travers de la perception que l’on s’en fait dans le moment ; tout n’est que pensée, tout est pensé, c’est-à-dire que tout existe en chacun et partout et meurt de même l’instant d’après si l’on n’y prend garde.

    Souvent je me demande à quoi je pourrais bien cesser de penser. Mais c’est tout à fait inutile. Mes pensées sont déjà ailleurs, reviennent invariablement à cette représentation obsédante qui trône sur ces hauteurs, comme un tic à la place du visage. Elles s’engouffrent dans le paysage de cette béance urbaine où elles m’enchaînent à leurs présences fantomatiques, comme si en elles pouvaient secrètement s’affronter, puis se délier l’enfance et la destinée. Ce qu’elles veulent, c’est cela que je veux maintenant, caressant la toile des images sans que la mort en son centre ne se précipite ni ne m’aveugle, délivrant leurs motifs, si étrangement immobiles l’instant d’avant, sur une ligne d’ombre qui se teinte de toutes les couleurs de l’arc-en-ciel en tombant, par-delà la cime des arbres du Jardin de Belleville en contrebas, sur les immeubles de façade des avenues, où s’agite le poignet des places nerveuses.

    Lentilles écloses à la surface d’un fleuve innommable et plein de vie, sans ces pensées errantes, je le sais, je ne parviendrai plus à me représenter la Maison de l’air, ce symbole de pauvre, ni les rues quasi effacées de toute mémoire où elles sont les premières, ces vues sans prise d’aucune sorte sur le réel, depuis ma venue en ce lieu, à être promises à ce sacrifice entre les doigts écartés des rayons de soleil.

    Patrice Beray
    Dessin de Damien MacDonald (2007)





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    Farid Othman-Bentria Ramos

    Farid Othman-Bentria Ramos (Tánger, Marruecos 1979), nace en el seno de una familia orgullosa de su interculturalidad. Se forma en CC. Políticas y Sociología en Granada, ciudad en la que reside durante veinte años y que culmina su carácter profundamente humanista. Poeta desde siempre, culturalmente inquieto, actualmente es Director de FIDH (Fundación Internacional de Derechos Humanos), Coordinador Federal del Grupo MEDINA (árabe-Amazigh) del PSOE, miembro de la Ejecutiva de THRibune for Human Rights, de la Asociación Carmen Cerdeira, del Observatorio Euromediterráneo de Democracia y Espacio Público la URJC y de la Agrupación de Retórica y Elocuencia del Ateneo de Madrid, activista social, asesor y gestor cultural.

    En 2012 publica Un viento de madera (Ediciones Dauro, 2014), un libro-arte que recoge poemas y prosa poética de exquisita belleza y sensibilidad en versión trilingüe español-francés-árabe, y en el que se combinan los textos con fotografías del propio autor.


    Para soñar sin horas

    Inunda el ojo la lágrima inquieta,
    zozobra, languidece y sonríe,
    calma la ansiedad, saborea mi alma,
    llena de azahar la estancia
    y se desliza.

    Al caer rozando la mejilla
    me inquietan certeras las palabras
    que no quiero decir,
    que se saben casi dichas,
    se incitan a salir
    y en mi delirio amante
    caben en dos todas mis promesas.

    Mi ser de nuevo párvulo,
    mi amor latiendo ileso,
    tocable, eterno en su camino,
    no puedo pretender callarme
    ahora que mis labios
    te empiezan a nombrar.

    Te amo y amarte es
    dejar que me ames sin recelo,
    dar dirección a mis miedos
    para que huyan,
    arrastrar al sol, besar la luna,
    volar a tus pies, soñar despierto.

    Recojo de mis pasos
    el orgullo de saberme vulnerable,
    vulnerable porque quiero,
    porque no puedo cesar ni lo deseo
    de desear en tu tacto este camino
    que no necesita del tiempo,
    que nos recorre indómito y carnal
    haciendo relativo lo infinito.

    Alzas tu dedo que recoge lento
    la lágrima en mi mejilla,
    callas de un beso mis palabras,
    me miras,
    casi diría que me abrazas,
    me tocas,
    recorres de un suspiro mis anhelos,
    vistes de color mi alma,
    y yo busco entre tus pétalos
    la condición que al amar ignoras,
    el dolor de querer queriendo,

    el amor para soñar sin horas.



    Arcángel

    A los infiernos,
    al último adiós que te resguarde,
    al cuerdo y su mentira,
    a la viuda cautiva que te salve.

    A los contrastes,
    al entretiempo extinto de amazonas,
    a la entelequia instintiva de tu talle,
    ¡a las antorchas!, ¡a la calle!

    Al momento,
    evitando al capricho los instantes,
    al placer el sabor que cicatriza,
    a la tiza el lugar para marcarse.

    A los infiernos,
    a cualquier lugar, de cualquier manera,
    pero jamás, jamás aquí en este limbo
    en el que todo lo que tengo
    es la espera.



    La estrella distante

    La estrella distante parpadea
    y la noche se hace absoluta,
    absolutamente yerma
    y descarada, 
    bella, 
    tuya.



    Adiós a la espera

    En las nubes de tu piel, entre tus brazos elevado,
    la noche entera es un papel con nuestros nombres marcados.

    Sobre mi pecho tu entrega, en el tuyo mis anhelos,
    los latidos al compás para perdernos en el tiempo.

    Suave luz de atardecer, inevitable primavera,
    llegas para darme el color y las esencias,

    llegas para ser, para que entienda
    que hoy no hay lugar para las sombras,
    que saludo a la esperanza, que digo adiós a la espera.




    Así sus manos

    Nunca, como las suyas, unas manos.
    Un suave sentir para mover el mundo.
    La música aliena a tientas las notas
    cuando busca su tacto.

    A lo largo del sueño las caricias
    emergen de sus dedos como el agua
    para besar la lluvia y ser marea,
    ser orilla y milagro.

    Abrazo de su piel, casi lejano,
    tan capaz de alentar al universo
    que conmueve al amor
    y desnuda al tiempo, sobrepasado.

    Silueta fugaz, luz en movimiento
    un paso al margen de la realidad,
    en sus manos se crea intenso el sabor
    del dios de los encuentros.




    The Protester

    Te propondrán que te conformes y tú gritarás libertad en las calles, llenarás de cielos los muros grises de los tiranos, arrojarás flores y libros a los que, a golpes, te intentan convencer de sus razones, serás la llama que alienta a los que, como tú, no se conformen.

    Te señalarán inquisidores y tú responderás "ciudadanía". Llenarás tu piel de orgullo y empuñarás derechos como lunas, contra nadie, humanismo henchido y silencios ilustrados que preceden la voz y la palabra. Nadie si no tú va a obligarte a ser tú mismo, que nadie tampoco te obligue a lo contrario.

    Te mirarán despechados, te querrán dos palmos bajo su mirada y tú te acercarás a las nubes para susurrar que eres consciente, que sólo se puede soñar si se despierta, que un pecho libre y una pluma desarman a la más poderosa de las armas, que nadie te puede hacer temblar porque no te es legítimo su frío.

    Te amenazarán, construirás símbolos y ellos derrotas, destruirán perlas, vaciarán las plazas a dentelladas secas y cobardes, se creerán las mentiras que tatúan cada vez más cuestionados y simples, cada vez más altivos, criminales y escuetos, tan asustados que se les acaban por caer las máscaras mientras huyen inventando enfermedades y tinieblas, acusándote de las tormentas y de las heces con las que intentaron sepultarte y en las que, ahora o mañana, ellos son los que se ahogan.

    Intentarán volver a crear tus miedos y tú construirás símbolos más altos, vientos más fuertes para vencer más fuertes odios, lazos más dignos para abrazar íntegro al futuro con los brazos abiertos, con la frente alta, con los ojos bien abiertos y brillantes, llenos de vida, con los pies asentados en su tierra, en tu tierra, dispuestos a saltar, a correr, a avanzar junto a los tuyos y moverlo todo contigo, con los latidos a flor de piel y con la actitud rotunda de la valentía.




    De tus colores, el mundo

    De poder elegir los colores del mundo,
    diría tu nombre, nombraría tus ecos,
    sería infinito y callado.

    Callaría, con la contención 
    de Bernini en sus estatuas
    toda tu belleza
    sin dejar de preguntarme
    si te volverás laurel si te describo.

    Y de repente me sonríes.
    Y entonces me pregunto
    por qué tendría yo
     que elegir los colores 
    con los que pintas el mundo.




    El voto

    Menos la ruina, el círculo y el color, tenías de todo.
    Te alejabas escalando vanidades y en el ondular de tu capa se vislumbraba lo impío. No hay sudor. No existe en ti ninguna voluntad de lucha.
    ¿Qué imploras tú, qué importas, ser sin empatía?, ¿en qué rincón buscas lo que no atesoras?, ¿callas también cuándo ríes?.
    En el encuentro con tu sombra, espero que la espera te atormente, que sientas el olor de tu conciencia, que abras la boca  y el grito te abandone, que sólo puedas volar cielo abajo.
    Hasta entonces nadie te dará el frío que mereces, tan sólo puede que un desprecio inacabado y algún voto.




    Pas de Deux

    Suave brisa que alza las hojas
    que siguen cayendo hacia el suelo.
    Llueve, huele a bello siempre Otoño,
    a un tiempo acaso eterno
    que se solía vestir de Primavera.
    Surgen dragonias como esquirlas,
    confesiones como amantes,
    caricias a una distancia prudencial.
    Y aquí, donde quiera que estemos,
    sigue habiendo un nosotros,
    un arco iris que nos cree su base,
    un lustro que será nuestro para siempre.
    Y aquí, tan fieles, cómplices,
    andamos descalzos cogidos de la mano,
    nos miramos con toda el alma que tenemos
    y volvemos, con tanta belleza que nos damos,
    cada uno a su lado del espejo.




    Un soneto vivo

    Qué queda hoy en mi ser resucitado
    del camino que anduve, del ayer,
    que hube aprendido aprendiendo a querer
    si el final vuelve a ser inesperado.

    Qué es de aquél futuro que hoy es pasado,
    no todo lo que quise pudo ser;
    sé volar, parece que vuelvo a ver,
    pretendo que veo el mar, ilusionado.

    Ante mi pecho dios estremecido
    hoy se abre al horizonte y me confiesa
    que vuelvo a ser humano y que he vencido,

    que tengo en mis latidos concentrada
    la mirada imponente que atraviesa
    a destino y canción desesperada.




    Una cuna entre dos orillas

    Porque desde el primer esbozo ya contemplo como ondea el océano sobre el mar, creando murallitas de espuma que brotan sin saber la dirección, porque desde siempre me marcan los delfines en sus saltos la silueta de la piel dividida, enfrentada, de mi madre, porque sé fundirme en esta cuna de dos orillas mientras mis ojos abrazan todos los horizontes, por todo ello sé que el viento me arroja despiadado la arena en suspensión de mi playa para componer sobre mí la sinfonía sin tiempo de mi tierra, para formarme como un golem mientras me recuerda orgulloso y dolorido que mis pies no son de barro, que la historia me atraviesa las venas.

    Me levanto desde entonces erguido, descalzo, con los brazos abiertos a la brisa y la sonrisa dispuesta a los silencios tanto como la voz a la palabra. Soy Anteo y Hércules en su lucha, soy el brío de las noches y la tormenta de verano, soy el bosque tremendo que me acoge y todos y cada uno de los farallones que tientan mi fantasía.
    Yo, que emerjo de los sabores y supe al nacer del color de los olores, soy también la diáspora y el recuerdo, soy uno más que llega de nuevo y vuelve a mirar al mar cuando atardece.

    En mis manos abarco la experiencia de las que fueron mis nanas. Regreso a la esperanza tanto como vuelvo a la realidad. En mis pasos guardo la consciencia que me otorgó cada partida, cada lienzo desdibujado en su forma pero digno aún de su valía en este mecer que no cesa entre cielo y mar, entre dos mares, entre dos tierras, dos continentes, enredado en los vientos y anclado en los pilares, ida y venida, dios y parte, historia y mito, cuna del sol, cama del tiempo, orgullo ansioso y destierro presente porque no cierra tanta sal sus heridas, ni sacia la sed tanta agua que lustra más que borra su pasado.

    A la Luna del siento hago ofrenda de los años que atraviesan esta simiente de adulto que no cesa, sigo al Sol también y, entre las horas, grito al tiempo que no venderé la tierra, que late su futuro en mi sangre mecido ya lejos la cuna pero siempre presente su gloria.




    De carmín

    Tu pelo me huele a lluvia
    y tu piel
    a versos recién hechos.

    Quiero ser madrugada,
    salpicar de rocío tus flores,
    de caricias tus pétalos,
    de carmín
    mis intenciones.




    Lento

    Ahora,
    que temo mirar entre las nubes
    por si mis ojos
    no pueden soportar la luz,
    el vacío es un calor
    que se otorga 
    a cámara lenta.

    Me destapa
    el sesgo fugaz
    de mis memorias
    desenfocado
    sobre la espuma despeinada
    de las olas sin orilla.

    Lejos ya de cualquier puerto,
    salvado posiblemente sin pedirlo,
    ya no sé si conformarme
    cerrando los párpados,
    provocando en mis manos
    la inercia de una cartografía.

    Ahora,
    mientras tanto,
    no tan lejos,
    las gaviotas.




    Dioses y Monstruos

    No creo en dioses vengadores
    y a veces, doy fe, me hacen falta.
    Ni a Zeus caprichoso de su ira
    ni a apocalipsis alguno
    de cualquier manera necesito.

    Temer más de lo que soy temido
    no hiere mi vanidad,
    tampoco parece darme orgullo.
    El rencor no me ha hecho suyo,
    esa es toda la victoria
    que me hace falta para ganar.

    Miro al mar ligero en mi equipaje,
    sereno, porque sé que soy
    tan capaz de mirar a los ojos
    como capaz era también antes.




    Ad Portas

    Son,
    gota de mar,
    noche en mi boca.

    Yema en la piel,
    sal,
    entrada y victoria.




    Lugar

    Quiero tu piel.
    Quiero prometerte tantas cosas y cumplirlas.
    Quiero hacerte sonreír sin que siquiera lo sospeches.

    Hay un lugar donde hago realidad nuestros sueños más callados, donde tú haces realidad también los míos. En ese lugar, que sabes bien que existe, quiero que volvamos locos a los deseos cada día, reinventando los colores que nos ven desde el ocaso en el cielo, respirando alas para hacer volar con cada latido la esperanza.
    Yo quiero vivir contigo en un lugar llamado siempre.

    Envidio el sabor que inunda tu boca porque tú inundas de sabores la mía.
    En cada paso una estación más para hacer eterno nuestro viaje, un hogar que nace en ti y que hace tan cálida la vida.
    Te encuentro en ti, me hallo. Suspiro cada mirada que me entregas y despierto para soñar que hay un tiempo que no cesa, que hay un lugar para emerger llenos de vida, que puedo sentir y que tú sientes, que creo junto a ti desde que existes.

    Quiero soñar, quiero vivir bien despierto este sueño en el que habitas.







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  • 11/22/16--22:52: KOSTIA KRAMAR [19.612]

  • Kostia Kramar

    Kostia Kramar es un poeta joven contemporáneo, nacido en la ciudad ucraniana de Odesa, conocida por su puerto ubicado a las orillas del Mar Negro. La poesía de Kramar no deja indiferente a nadie. Muchos de los coetáneos encuentran los reflejos de sí mismos en sus poemas. Los versos están repletos de emociones y deseos humanos, que cada uno tenemos guardados en nuestro interior. Kostia Kramar ha podido sacar fuera y plasmar en un papel estos deseos y sentimientos.

    “Главное ведь — не рифма. Самое важное, чтобы после прочтения стихотворений оставался какой-то след в душе”.

    “Lo más importante no es la rima, sino que lo que importa es que después de la lectura se marque en el alma al menos alguna huella”.





    Quiero quedarme contigo a solas

    quiero quedarme contigo a solas
    en algún rincón al lado del mar,
    donde la primavera está en mente
    y el susurro templado del oleaje.

    qué desaparezca todo el mundo,
    por muchos km alrededor, y otros días,
    aunque sea por un par de minutos
    quiero que estemos a solas, solos.

    quiero darte mi calor
    quitar el pelo de tu cara,
    quererte por un tercio más
    besarte más, besarte más…

    pero estamos en la plaza apiñados,
    todo de prisa, muchos corren,
    me sonríes con timidez,
    también sueñas con el mar, ¿verdad?



    мне хочется с тобой наедине

    мне хочется с тобой наедине
    остаться где-нибудь у моря,
    где мысли только о весне
    и шёпот тёплого прибоя.

    пускай исчезнут все вокруг
    на сотни миль, в другие дни,
    хотя б на несколько минут,
    чтоб только мы одни, одни.

    мне хочется тебя согреть
    и волосы с лица убрать,
    любить тебя сильней на треть
    и целовать, и целовать…

    но мы на площади в толпе,
    и все бегут, спешат куда-то.
    ты скромно улыбнёшься мне,
    ты тоже хочешь к морю, правда?



    Traducción Kseniya Tokareva
    https://revistaplumaroja.wordpress.com/2016/10/17/poesia-contemporanea-kostia-kramar






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  • 11/23/16--02:52: SELÇUK MUTLU [19.613]

  • SELÇUK MUTLU

    Poeta y artista plástico belga de origen turco (Rocourt, 1975). Licenciado de la Academia de Bellas Artes de Lieja, ha ilustrado con dibujos y grabados numerosos libros de escritores belgas. Participó en diversas antologías, lecturas públicas y performances en Bélgica, Francia, Rumania, Italia y España, Junto con Jacques Izoard publicó e ilustró  en Francia, el libro de relatos: Les girafes du sud (La différence, 2003). 


    L’artiste et poète d’origine turque Selçuk Mutlu (1975) vit et travaille à Liège. Il a un jour été qualifié de dandy inquiet, ce qui lui va plutôt bien. L’inquiétude de Mutlu n’est pas d’ordre paranoïaque, mais se situe plutôt dans un pessimisme obstiné et se traduit par une quête constante des moyens d’expression les plus efficaces : exécutions rapides et spontanées, ellipses et répétitions formelles, dessins, peintures, vidéos, installations, performances éphémères, poésies écrites ou proférées. Dans son travail, l’artiste analyse en profondeur sa propre identité qu’il cherche, selon ses dires, « à travers un autre filtre que celui de la peur. »



    ESTABA RADIANTE

    Estaba radiante porque su culo era todos los días adorado y los topetazos le dejaban las nalgas enormemente suaves, ella se ofrecía a todos aquellos que carecían de afecto, de ternura y sobre todo del desahogo físico necesario a todos los seres; ocurrió incluso algunas veces que se abriera a los animales, que la deseaban mucho, su cuerpo se había transformado a lo largo de los años en un receptáculo blando y sin edad; a veces, cuando la luz disminuía en intensidad, se podía, en un claroscuro solemne, adivinar el cuerpo y el rostro que había tenido de niña, su sonrisa siguió siendo la de un ángel; su culo divino era conocido en toda la comarca, y a veces los peregrinos que la habían visto en sueños hacían viajes y rodeos arriesgando su vida para poder conocerla y a su vez darle como se merecía, esperando poder contar esa historia a sus hijos, nietos y dentro de lo posible al pueblo entero, pero hete aquí que poca gente creía en su existencia y pensaba que se trataba de una leyenda para que los machos tuvieran aún ganas de fornicar con sus hembras a menudo muy feas a causa de la consanguineidad; a veces, regurgitaba en su sueño un poco del blanco líquido que le chorreaba entonces a ambos lados del rostro dibujándole una leve sonrisa inmóvil nacarada, pero era con las pelotas de sus innumerables parejas que Eloïse era más pícara, toqueteándolas como se toquetea una bolsa de bolitas, amasando con firmeza el paquetito de cuero justo antes de metérselo en su boquita flexible y húmeda, ese tesoro que hay que proteger, dos huevitos que mimar de lo frágil y especiales que son, una bolsa tan fina que corre el riesgo con cada patada de desgarrarse, esparciendo entonces los gansitos sedosos a los vientos demasiado fríos, al polvo que arruina los ojos -el otro par delicioso-, y a los vulgares picoteos de las palomas torcaces..., es con las mejillas repletas que Eloïse tiene los sueños más dulces, dulce Eloïse. 

    https://ustedleepoesia2.blogspot.com.es/



    Inédito (Selçuk Mutllu)

    Y el mochuelo ulula, sin pavor ni de la noche, ni del día, y hasta el más precioso silencio (solo).

    Una noche de linda borrachera, Eugenio el ruso deslizó en la oreja del cantor esto, que marcó a este último por mucho tiempo: “nol... no olvides... nun... nunca estooo... amigo, dijo con cierta dificultad, laaa... plusvalía no es... no es... nun... nunca pagada a... a... aquel que... que produce su... fruto!... Anotalo, anotalo, si... si no te... te vas a olvidar... ¿tenés dónde anotar?... pero tenés la misma libreta (roja) que yo...” Y, cuando esto dijo, se abrazaron alegremente en medio del café extrañado y encantado por tanto amor.

    Abrazame fuerte corazoncito, como antes de los desastres, el agua, la fina lluvia o la garúa.

    El problema es que ya no me acuerdo ni de vos ni de tu olor, que estoy viejo y ciego, y que olvidé mi nombre. El único problema es que no terminaré el archivaje completo de mi vida.

    El problema es que he envejecido.

    Por Laura Calabrese
    http://www.la-costurerita.com.ar/belg3.php



    BEN ÖLDÜM İŞTE

    Bir gün sana selam gelirse, O gitti artık, o öldü diye. Üzülmezsin ama, bil sen yinede, Son sözlerde, adın vardı dilimde. 

    Gözlerim kapandı, sendin karşımda, Azrail o anda, gelmiş yanıma. Ölümde güzeldi, sen varken orda, İsmini sayıkladım, son defa sana. 
    Unutmak istedim, olmadı işte, Teselli bulurdum, Allahım sende. Yaşamak zor gelir, ömr-ü ahirde, Aşkım hiç ölmedi, ben öldüm işte, Sevdam hiç ölmedi, ben öldüm işte.

    Olurda rüyada, görürsen beni, Anlarsın bir tanem, aşkı sevgiyi. Belki pişman olur, dönersin geri, Ne fayda sevdiğim, kaybettin beni. 
    İsterdim son defa, baksam gözlere, Gözlerde eriyip, aksam kalbine. Bir asır değil gülüm, bin asır geçse, Kalbinde kilitli, kalsaydım keşke. 

    Unutmak istedim, olmadı işte, Teselli bulurdum, Allahım sende. Yaşamak zor gelir, ömr-ü ahirde, Aşkım hiç ölmedi, ben öldüm işte, Sevdam hiç ölmedi, ben öldüm işte.



    İLİŞKİLER YUMAĞI

    Her bir şey bir diğeriyle ilişkilidir hayatta. Attığımız her adım bir diğerini tamamlar, söylediğimiz her cümle bir öncekinden feyiz alır, sergilediğimiz her davranış da bir öncekine kıyasla hesaplanır.

    Bunu anlaya bilmek için kadere inanmak yeterlidir sanıyorum. Ben inanıyorum. İnsanın kendi kaderini kendisinin çizdiğine ve hatta her kaderin bir diğerinin kaderini değiştirdiğine de... Bir çokları bu şekilde düşünmez ama. Kader sondur onlar için ve “sonu belirleyen; yaratıcıdır, insan kendi kaderini değiştiremez bu yüzden.”

    Halbuki kader bir son değildir. sona giden yoldur sadece. Sonu değiştirmek elimizde olmasa da yolu değiştirmek yine bizim elimizde.
    Kimi zaman bilinçli değiştiririz kaderimizi kimi zamanda farkında olmadan. Verdiğimiz her karar, yaşadığımız her olay kaderimizi bir öncekinden farklı kılar. İsteyerek veya istemeyerek yaptığımız her bir şey, bir öncekinin etkisi sonucu ortaya çıkar. Bu sebeptendir ki; hakimler sanıkları yargılarken önce neden suç işlediklerini sorarlar. Öyle ya ölen de en az öldüren kadar suçludur aslında. Tabi katil zevk için adam öldürmüyorsa! Adam öldürmenin haklı bir yanı olduğundan bahsetmiyorum. Hiçbir sebep senin vermediğin bir canı alma hakkını sana veremez. Fakat kimsenin de karşısındakini, kendisini öldürtecek kadar kızdırma hakkı yoktur.

    Hakkı olmayan bir şeyi yapan maktul; söylediği bir sözle yada yaptığı her hangi bir şeyle, karşısındakini tahrik etmiştir. kendi kaderini de böylece değiştirmiştir. Kaderindeki bu değişim başka kaderleri de değiştirmiştir ardından. Katili hapis olmuş, eşi dul kalmış, çocukları yetim büyümek zorunda. Başka bir çok halka daha vardır bu zincirleme reaksiyonda.

    Bazıları dünyayı değiştirmek istediğinden bahseder mesela. Oysa ki attıkları her adımla dünyayı değiştirdiklerinin farkında bile değildirler… Yolda kalmış birini görürsen, yardımına koşabilirsin, misafir edip ağırlarsın. Yardımcı olduğun insan senin bu davranışından hoşnut kalır ve yardıma muhtaç birini gördüğü zaman oda senin ona davrandığın gibi davranır. Yolunu kaybetmiş bir turisti gideceği yere bırakır. Turist; ülkesinde Türklerin yardım sever olduğunu anlatır. Bu söylenti dilden dile dolaşır. Ülken bir çok turist kazanır. Bu kazanç istihdam yaratır. İstihdam işsizliği azaltır. hırsızlık, kapkaç ve üçüncü sayfa cinnet haberleri birkaç olayla sınırlı kalır. Gösterdiğin bir tavır; Dünyaya daha yaşanılası bir hal aldırır.

    Bazıları geçmişe takılıp kalmakla suçlanır. Oysa tüm gerçekler oradadır. Yaptığın her yeni şey bir önceki yeniye bağlıdır. Bugün ancak dünle yargılanır. Günü bu günle sınırlandıranların yarınına ancak yalanlar kalır.

    Her bir şey bir diğeriyle ilişkilidir hayatta.  Canım da yansa, kanım da donsa; Her bir şey bir diğeriyle ilişkilidir hayatta…







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  • 11/23/16--02:54: VINCENT THOLOMÉ [19.614]

  • Vincent Tholomé 

    (Bélgica, Namur, 1965) Publicó Las Experiencias de John Cage y Kirkjubaejarklaustur (en editorial Le Clou en el hierro; Bang! (ed.Carte Blanche) y Photomaton (ed.Les carnets du dessert de lune, 2002), entre otros libros de poemas, además de numerosas plaquettes.Es performer. Participa frecuentemente de lecturas públicas e improvisaciones en dúo, trío y cuarteto. Dirige talleres de escritura para la revista Indications. 


    Vincent Tholomé.   Né à Namur le 20/11/1965 
    Poète (à défaut d’un autre mot, dit-il)
    Ex-revuiste (ttc, facial), Vincent Tholomé a multiplié les aventures et les rencontres, s’impliquant dans bon nombre de projets collectifs. Il publie depuis une dizaine d’années en France et en Belgique. On peut le lire chez plusieurs autres éditeurs (Carte Blanche, Les Carnets du Dessert de Lune, Rodrigol, Maelström, etc.). On trouve aussi de lui quelques textes sur le net (notamment aux Cahiers de Benjy et dans Kazak).

    Publications

    Tout le monde est quelqu’un. Rodrigol, Montréal, 2007
    The John Cage Experiences. Le Clou dans le Fer, Reims, 2007
    Kirkjubaejarklaustur. Le Clou dans le Fer, Reims, 2009
    La Pologne et autres récits de l’est. Le Quartanier, Montréal, 2010
    Histoire secrète des prairies du nord-est asiatique. Publie.net, 2010
    Cavalcade. Rodrigol, Montréal / Le Clou dans le Fer, Reims, 2012
    Vuaz. Maelström, 2013




    FOTOMATÓN 1

    nací en 1965, nací sin problemas en 1965, si hubiera nacido con problemas habría nacido igual en 1965, nací en 1965 con: todas mis orejas, todos mis ojos, todas mis manos, toda mi boca, no me faltaron brazos, dedos de la mano ni del pie en 1965, nací de una vez y por completo, ninguna parte de mí se quedó en el vientre de mi madre, me llevé todo al salir, me llevé al salir del vientre de mi madre me llevé de pasada me llevé: mi cabeza, mi tronco, mi sexo, mis miembros, era posible que naciera con una parte de menos, era posible en 1965 que dejara una parte de mí en el vientre de mi madre, pero no fue el caso, nací por completo y de una vez, hubiera podido nacer por partes pero entonces no habría nacido, no se puede nacer por partes, se nace de una vez y por completo o de una vez incompleto, no se nace de a pedazos, se nace como uno es de una sola vez, lo que uno olvida en el vientre de su madre, el pedazo de sexo que uno olvida, el pedazo de cabeza que uno olvida, el pedazo de boca que uno olvida, se perdió, olvidado, está acabado, no nacerá, no vendrá al mundo, se quedará en el vientre de mi madre o en el limbo, no se sabrá, ni siquiera, qué, aspecto, tenía, para nosotros, es como si no hubiera existido, para nosotros, no es un pedazo, que ha sido olvidado, para nosotros, es un pedacito que no vendrá, para nosotros, nos las arreglaremos sin él, para nosotros, se puede quedar a dormir, para nosotros habrá que vivir sin él, pero yo nací yo mismo con buena salud en 1965, no dejé nada en el vientre de mi madre, yo nací yo mismo como ella quería con: dos manos, diez dedos, dos ojos, una cabeza no demasiado grande, dos narinas, como mi papá había pedido, como mi mamá había pedido, soy desde entonces como mi padre, como mi madre, me hicieron, tengo el cuerpo humano que habían querido mi madre mi padre, dijeron al verme salir del vientre de mi madre, dijeron: uf menos mal se quedó nueve meses tiene un cuerpo humano , no posee un cuerpo gatuno, es humano no es un gato, si hubiera nacido en junio julio de 1965 habría recibido un cuerpo gatuno pero nací en noviembre de 1965, me alcanzó para parecer humano, me alcanzó para ser humano , y no una mula, mi madre habría sacado una mula de su vientre si yo hubiera nacido en 1966, en enero ferbrero o marzo abril de 1966, pero no, salí a tiempo en noviembre del 65 fue como mi madre padre me querían, recibí de ellos como querían un cuerpo humano, soy un hombre desde que nací, dejaba un pedazo de lengua en el vientre de mi madre igual era un hombre, soy un hombre en tanto que he nacido en 1965 durante el mes de noviembre del 65, cuando mi padre mi madre temían todavía que yo fuera un gato o una mula.

    Vincent Tholomé
    (Traduccción: Laura Calabrese  y Alejo Steimberg) 
    https://ustedleepoesia2.blogspot.com.es/




    los franceses tienen sentido de la moda (Vincent Tholomé)

    los franceses tienen sentido de la moda, los franceses tienen un don natural para la moda, la moda es la naturaleza de los franceses, la naturaleza de los franceses es su sentido de la moda, aun cuando son muy groseros los franceses conservan su sentido, la moda en francia sigue naturalmente una dirección, el sentido seguido por la moda en francia es el sentido de francia, el sentido que sigue la moda en francia no tiene el sentido que sigue la moda en bélgica, los belgas tienen sentido de la moda no tiene sentido, lo chic belga es natural no es la moda francesa, el sentido del mundo es el sentido de la moda, los franceses piensan que los belgas no tienen sentido de la moda, no tienen sentido del mundo, tienen un sentido pero no el del mundo, los belgas tienen un sentido si siguen el sentido de la moda, los belgas piensan siempre que francia y los franceses tienen sentido de la moda, tienen sentido del mundo, los belgas a veces están de moda en francia, los belgas dando sentido al mundo están de moda en francia, los belgas están a la moda cuando los franceses dicen que los belgas están de moda en francia, los belgas no deciden el sentido de la moda en francia, los franceses deciden el sentido de la moda en Francia y en Bélgica, los belgas no deciden si los franceses están a la moda, los belgas dicen que los franceses están a la moda, para los franceses tiene cierta importancia, para los belgas no, los belgas piensan que la moda no es natural, los belgas no piensan la naturaleza francesa, el curso de las cosas es natural en los belgas, los belgas dicen que son naturales y menos a la moda que los franceses, los belgas de moda en francia son belgas de pleno derecho, la naturalidad de los belgas está de moda en francia, los belgas de moda están orgullosos de estar de moda, está en la naturaleza de los belgas estar orgullosos de estar de moda en francia, los belgas a la moda participan del mundo, los belgas.

    (Traduccción: Laura Calabrese  y Alejo Steimberg) 
    https://ustedleepoesia2.blogspot.com.es/









    LE MAGASIN ACMÉ

    (lors de cette expérience john cage ou son équivalent s'assoira sur une chaise en bois et s'y tiendra immobile et silencieux tout au long de l'expérience un ou qu'une comparse en fera le commentaire)

    (l'expérience commence avec john cage ou son équivalent, c-à-d n'importe qui, homme ou femme, voire même enfant, s'asseyant sur une chaise simple en bois, le dos bien droit et pourquoi pas les mains à plat sur les cuisses)

    En 1935. Après quelques folles nuits très chaudes très sexe dans un hôtel d'Arizona. M. john cage épouse mme john cage. En 1935 au coin de la rue de john cage il y a un magasin acmé vendant des aspirateurs. En 1935 mme john cage s'installe dans un nouvel appartement à New York City. Le fait est que mme cage. L'épouse de m. cage. Ne s'installe pas seule dans un appartement de New York City. En 1935. Pour tout dire. Quelques machines jouent déjà dans l'appartement de m. et mme cage mais pas d'aspirateur. Le fait est que

    (comme tout au long de l'expérience, le commentaire s'interrompt, laissant juste john cage ou son équivalent assis immobile et silencieux sur sa chaise, rappelons-le, simple chaise de bois)

    lorsqu'il se rend seul en 1935 au magasin acmé john cage a l'intention d'acheter une machine. La femme de john cage est restée seule à l'appartement de john cage et joue avec ses machines. Un four électrique pourvu de boutons. Une cafetière à cadran. La femme de john cage entretient de bons rapports avec ses machines mais malheureusement ni avec les lave-linges ni avec les aspirateurs. Aussi la femme de john cage envoie-t-elle john cage en 1935 acheter quelque chose. Une machine. Un lave-linge au magasin acmé. Aussi quand john cage s'introduit dans le magasin acmé il pense dit-il fermement lave-linge. Cependant dit-il une fois dans le magasin acmé il arrive à john cage une chose bizarre. Alors que john cage s'apprête comme n'importe qui à faire

    (dans cette expérience, le problème sera de laisser courir le silence suffisamment longtemps pour qu'il s'installe, peut-être la solution serait de déterminer sa longueur au hasard, par un tirage aux dés par exemple)

    sa demande le fait est que john cage a une absence. Disons que la langue de john cage passe au trou noir. Rappelons-nous que john cage a comme n'importe qui comme vous et moi comme vous et moi un trou noir dans la tête. L'expérience

    (il va de soi que ces longueurs seront déterminées avant l'expérience, avant que john cage ou son équivalent ne prenne place sur une chaise en bois, le dos bien droit et, pourquoi, les mains à plat posées sur les cuisses, oui)

    essentielle de john cage en 1935 au magasin acmé tient dans le fait que la langue de john cage passe dans son trou noir. De sorte que. Se faisant. L'essentiel de l'expérience de john cage au magasin acmé a lieu dans le silence. Même si l'on trouve aisément dans les coins du magasin acmé de 1935 différents modèles de lave-linges à bouton pressoir. Même s'il est aisé à john cage de formuler sa demande. Il se fait que john cage. Le compositeur. Un homme du bruit. Du son. Et de paroles. Comme n'importe qui. N'importe qui. Eh bien. Il se fait que john cage. Eh bien. Oui. Eh bien. Il ne sait pas pourquoi. Il n'a jamais su pourquoi. Le fait est que. En 1935. Au magasin acmé. Il se laisse littéralement faire. De sorte que. Alors que john

    (n'utilisons cependant pas plus de deux dés, ne tirons pas de longueur supérieure à 12'' et inférieure à 2'')

    cage n'a jusqu'ici formulé aucune demande et qu'il ne formulera aucune demande. On. Quelqu'un. Lui présente à défaut un aspirateur. Il s'agit d'un homme. On. Quelqu'un. Lui montre les capacités. Littéralement époustouflantes. Littéralement époustouflantes. Dira john cage. Plus tard. À la maison. À sa femme. D'un aspirateur. On lui dit à quel point il peut aller vite et n'importe où. On lui prouve par a + b l'avantage de l'absence de levier et d'embrayage. Puis on passe  beaucoup de temps à attendre que. Lui john cage. Émette un avis. Un

    (peut-être doit-on cependant prendre garde au fait que deux longueurs semblables ne se suivent pas)

    désir. Un besoin. Puis il existe une gêne devant son silence. En fait il existe une gêne devant le fait que la langue de john cage soit. Eh bien. Littéralement dans son trou noir. En fait personne ne sait le voir. En fait on soupçonne une attaque ou une dégénérescence. En fait on continue plutôt comme si de rien n'était. Une poussière. Dans le magasin acmé de 1935. Volette dans un trait de lumière. Un insecte inconnu se pose sur la vitrine. On a mis en marche la climatisation. On porte l'uniforme du magasin acmé. La plupart des clients viennent en couple. Plus tôt dans l'année, monsieur et madame john cage ont acquis un four électrique pourvu de boutons ainsi qu'une cafetière à cadran. En 1935 monsieur et madame john cage comme tout le monde veulent. Et possèdent. De plus en plus. Une griffe minuscule dans le parquet. Eh bien. Entre subitement dans la tête de john

    (en cours d'expérience, il est aisé de suivre la durée des longueurs par la méthode des crocodiles, 1 crocodile équivalant à 1 seconde, 2 crocodiles à 2 secondes, etc., de sorte que, durant le silence, le ou la comparse de john cage ou son équivalent se récite mentalement et lentement le nombre de crocodiles tiré au sort puis elle ou il reprend son commentaire une fois le compte fini)

    cage. Dans sa mémoire. Lorsque. Plus tard. John cage évoquera l'expérience produite en 1935 dans le magasin acmé du coin john cage y pensera. Ensuite john cage sort sa carte crédit. Ensuite on le voit dans la rue une boîte d'aspirateur sous le bras. Ensuite après avoir ôté l'aspirateur de sa boîte la femme de john cage dira qu'il est fou dingue. C'est tout. C'est tout ce qui s'est produit pour john cage une étonnante expérience dans le magasin acmé du coin. En 1935. Toujours. Une année phare pour john cage. Une année riche en expériences. Une année de plus sans lave-linge.

    2012, Vincent Tholomé
    From: The John Cage Experiences
    Publisher: Le Clou dans le fer, Paris, 2012, 9782917824184




    THE ACME STORE

    (during this experiment john cage or his equivalent is to sit on a wooden chair where he will remain motionless and silent for the whole length of the experiment a colleague will deliver the commentary)

    (the experiment begins with john cage or his equivalent, that is, anyone at all, man or woman, even a child, sitting on a simple wooden chair, with his back straight and why not his hands flat on his thighs)

    In 1935. After a few crazy nights very hot very sex in an Arizona hotel. Mr john cage marries mrs john cage. In 1935 on the corner of the street of john cage there is an acme store selling vacuum cleaners. In 1935 mrs john cage moves into a new apartment in New York City. The fact is that mrs cage. The wife of mr cage. Doesn’t move into a New York City apartment by herself. In 1935. To put it frankly. There are already several machines playing in mr and mrs cage’s apartment but not a vacuum cleaner. The fact is,

    (since throughout the experiment the commentary is interrupted, leaving john cage or his equivalent just sitting motionless and silent on his chair, remember, a simple wooden chair)

    when he goes alone in 1935 to the acme store john cage has the intention of buying a machine. The wife of john cage has stayed alone in the apartment and plays with her machines. An electric oven with buttons. A coffeemaker with a dial. The wife of john cage has good relationships with her machines but unfortunately neither with washing machines nor with vacuum cleaners. So the wife of john cage sends john cage in 1935 to buy something. A machine. A washing machine at the acme store. So when john cage enters the acme store he is thinking firmly he says washing machine. Yet he says once inside the acme store something strange happens to john cage. While john cage is preparing like anyone else to make

    (in this experiment the problem is to let the silence last long enough for it to settle in, maybe the solution is to determine its duration by chance, by a throw of the dice for instance)

    his request the fact is that john cage has an absence. You could say john cage’s tongue falls into the black hole. Remember that john cage has like anyone else like you and me like you and me a black hole in his head. The fundamental

    (it goes without saying that these durations are to be determined before the experiment, before john cage or his equivalent takes his seat on a wooden chair, with his back straight and, why, his hands on his thighs, yes)

    experience of john cage in 1935 in the acme store follows the fact that john cage's tongue falls into the black hole. So that. As it happens. The experience of john cage in the acme store takes place fundamentally in silence. Even if different models of push-button washing machines are easily found in the corners of the acme store of 1935 . Even if it would be easy for john cage to formulate his request. It happens that john cage. The composer. A man of noise. Of sound. And of words. Like anyone. Anyone. What do you know. It happens that john cage. What do you know. Yes. What do you know. He doesn't know why. He never knew why. The fact is. In 1935. In the acme store. He literally lets himself get strung along. So that. While john

    (let’s not use more than 2 dice, however, let's not throw any durations longer than 12” or less than 2”)

    cage hasn’t formulated any request yet and while he won’t formulate any request. One. Someone. Shows him a vacuum cleaner instead. A man. One. Someone. Shows him its features. Literally flabbergasting. Literally flabbergasting. John cage will say. Later. At home. To his wife. About a vacuum cleaner. He is told how fast it can go and in any corner. It is proven to him by a+b the advantage of not having a lever or a clutch. Then a long time passes waiting for. Him john cage. To express an opinion. A

    (maybe however we should be careful that two similar durations don't follow one another)

    desire. A need. Then his silence becomes awkward. In fact what becomes awkward is the fact that john cage’s tongue is. What do you know. Literally in his black hole. In fact no one can see it. In fact they suspect an attack or a degeneration. In fact they keep going as if nothing happened. A mote of dust. In the acme store of 1935. Floats in a sunbeam. An unknown insect lands on the window. Someone has started up the air conditioning. They’re wearing the acme store uniform. Most clients come as a couple. Earlier in the year, mr and mrs john cage acquired an electric oven with buttons as well as a coffee maker with a dial. In 1935 mr and mrs john cage like everyone else want. And possess. More and more. A minuscule scratch in the wood floor. What do you know. Suddenly comes into the mind of john

    (during the experiment, it is easy to keep track of the durations by using the crocodile method, 1 crocodile being the equivalent of 1 second, 2 crocodiles of 2 seconds, etc. so that during the silence, the companion of john cage or his equivalent will slowly recite mentally the number of crocodiles thrown by the dice then she or he will pick up the commentary once the count is finished)

    cage. In his memory. When. Later. John cage mentions the experience that took place in the neighborhood acme store john cage will think about it. Then john cage takes out his credit card. Then he’s seen in the street with a vacuum cleaner box under his arm. Then when he has taken the vacuum cleaner out of its box the wife of john cage will say he is plum crazy. That’s all. That’s all that took place for john cage an amazing experience in the neighborhood acme store. In 1935. Always. A key year for john cage. A year full of experiences. One more year without a washing machine.

    © Translation: 2012, Nathaniel Rudavsky-Brody
    First published on Poetry International, 2015




    UNE VISITE CHEZ LE DOCTEUR

    (lors de son expérience dans la salle d'attente chez le médecin john cage ou son équivalent s'assiéra sera muni d'un quotidien qu'il manipulera de loin en loin lors de l'expérience proprement dite)

    On est en 1935. On est chez le docteur williams. On a une cousine de mme cage en visite chez le docteur williams. C'est une cousine bouclée de mme cage. C'est une cousine de New York City. Elle se rend à cette époque. En 1935. En moyenne 3 fois la semaine chez le docteur. Le bon docteur williams. Il tient un cabinet dans le quartier de l'appartement de john cage. Il est aussi le docteur de john cage. Lorsque john cage. Un jour. Décide d'aller chez le docteur en raison de. Disons. En raison de quelque chose qui cloche. Mettons un trou noir dans la tête. Voilà. C'est ça. Un jour john cage constate qu'il a un trou noir dans la tête. Il

    (il conviendra en fait de mettre au point une espèce de chorégraphie ou de pièce musicale où l'on verra john cage ou son équivalent tout d'abord manipuler le journal comme il arrive à tout un chacun de le faire on tourne simplement les pages quoi)

    décide alors de se rendre au cabinet du docteur williams. D'abord dans sa salle d'attente. Un petit machin de 10 m2. On y a disposé 5 chaises 1 table des magazines et des journaux. Il y a là. Dira john cage. Dira plus tard john cage. Tout ce qu'il faut pour se distraire. Dira john cage. Le compositeur. Un homme comme vous et moi. Il s'installe un jour dans la salle d'attente du docteur williams. Il salue la cousine de mme cage d'une bise sur la joue. Puis il s'installe dans la salle d'attente du docteur williams juste à côté d'elle. Tandis que 3 autres clients lisent des magazines. Ils attendent de passer dans le cabinet du docteur. Du bon docteur williams. Et. Tandis que machinalement john cage.  Juste pour avoir quelque chose en main. Juste pour avoir quelque chose en main. Se prend un. Pourquoi pas oui. Journal. Le docteur williams. Eh bien. Entre dans sa salle d'attente et salue la

    (puis au fur et à mesure de l'expérience lors des silences arbitraires ou déterminés par le hasard john cage ou son équivalent ajoutera au chiffonnage du journal des bruits de talons claqués au sol)

    compagnie. Et demande c'est à qui le tour. Et rentre dans son cabinet avec celui ou celle c'est à qui le tour. Cette fois-ci une petite vieille. Elle a du mal à marcher. Elle a un ulcère à la jambe. Elle vient changer son pansement. Elle vient se faire panser la jambe. Elle vient se faire désinfecter puis panser son ulcère à la jambe. Désinfecter puis panser par le docteur williams. Le bon docteur. Et. Alors que. Dans la salle d'attente la conversation entre john cage et la cousine de mme cage retombe. Alors que. Subitement john cage joue avec le journal. Subitement. Sans qu'on s'y attende. Sans qu'on s'y attende. Il y a le trou noir de la tête de john cage. Il fait des siennes. Il fait. Disons des siennes. De sorte que. John cage. Compositeur. Subitement. En 1935. Un journal à

    (en fait john cage ou son équivalent pourrait aussi se lever de la chaise et pourquoi pas faire un pas de danse en même temps qu'il manipule le quotidien)

    la main. Dans une salle d'attente d'un docteur de New York City. Découvre les possibilités musicales. Pour le moins époustouflantes. Pour le moins époustouflantes. D'un simple quotidien certes épais. Certes épais. Mais. Tout de même. Pareil à. Pareil à n'importe quel autre. De sorte que. De sorte que. On s'aperçoit très vite. Dans la salle d'attente. Que quelque chose. On ne sait pas quoi. En 1935 on ne sait pas quoi. Pour le moins. Perturbe john cage. Non pas une nouvelle du quotidien. Dira la cousine de mme cage. Mais je sais c'est bizarre mais je me dois de te le dire. Je ne peux pas ne pas te le dire. Ma chérie. Dira la

    (une structure rythmique mêlant froissement de papiers déchirure du journal claquements de pieds mouvements du corps peut ainsi petit à petit apparaître s'arrêter reprendre de plus en plus frénétiquement)

    cousine de mme cage. À mme cage. En personne. En personne. Mais quelque chose venant du quotidien lui-même comme si. Eh bien. Comme si. Quelque chose du quotidien lui-même. Subitement. Absorbait john cage. Ton mari. Ton mari. Tout de même. Dira. Plus tard. La cousine de mme cage. À mme cage sa cousine. Dans une cafétéria sur la 5ième avenue. De sorte que. Dans la salle d'attente. Eh bien. Il y a comme un froid qui circule entre les clients. En fait un trou noir. Tandis que le docteur williams. Eh bien. Fait entrer dans son cabinet le client suivant. Un petit vieux aux sourcils broussailleux. Il souffre d'une tumeur à la hanche gauche. Il boîte en entrant chez le docteur williams. Dans son cabinet. Et. Alors que l'entrée du docteur williams aurait pu. Au moins. Tirer john cage. Le compositeur. L'homme littéralement fasciné. Vraiment. Par. Disons. Les hautes potentialités musicales du quotidien. Au point que. Rien. Même l'entrée du docteur williams dans la salle d'attente. Même l'entrée du docteur venant. Judicieusement. Disons judicieusement. Rompre. Disons. L'atmosphère. Le climat de la salle d'attente. Le sale climat. Instauré. À  son insu. À son insu j'insiste. Par john cage en personne. L'individu souffrant. En 1935. D'un trou noir dans la tête. Au point qu'il doive se

    (en fait il serait amusant que john cage ou son équivalent soit 2 voire 3 tout un jeu de mimiques de regards de relations pouvant alors avoir lieu)

    rendre. À l'insu de mme cage. Chez le docteur williams. Malencontreusement également le médecin d'une cousine de mme cage. Une blonde bouclée. Elle rend ce jour-là une de ses 3 visites semaine chez le docteur williams. Elle est peut-être secrètement amoureuse du docteur williams. Je crois qu'elle est secrètement amoureuse du docteur williams. Dira john cage. L'homme qui. Apparemment. Apparemment. Lorsqu'il reste seul dans la salle d'attente avec la cousine blonde et

    (enfin c'est à john cage ou à son équivalent de voir)

    bouclée de New York City. N'a même pas remarqué la venue du docteur williams puis la sortie du docteur accompagné cette fois d'une mère de famille et de sa fille qui renifle et qui tousse. Elle a 5 ans. Elle porte de hauts bas blancs. Elle doit avoir la coqueluche. Elle ne remarque pas m. cage. L'étrange manège de m. cage. Maintenant seul dans la salle d'attente. Maintenant seul avec moi. Dit la cousine. Plus tard. À mme cage. Devant un chocolat chaud. Quelque part dans une cafétéria de luxe 5ième avenue. À peine rentrée de sa visite chez le docteur elle sonne à sa cousine. Elle sonne à l'appartement de m. et mme cage. C'est mme cage qui décroche. Elle lui fixe un rendez-vous pour l'après-midi. Quelque part sur 5ième avenue. Dans une cafétéria de luxe. Elle n'hésite pas à dire à mme cage combien elle a trouvé étrange le comportement de john cage. Ce matin. Dans la salle d'attente du docteur williams. Un journal quotidien à la main. Elle le dit devant un chocolat chaud. On le sert ici dans de grandes tasses hautes et droites. On le sert ici avec beaucoup de mousse de lait. C'est le lieu favori de rendez-vous de mme cage et de sa cousine. Elles peuvent garder ici. En 1935. Leur chapeau sur la tête. Et. En effet. Elles le gardent. De sorte que. Lorsque le docteur williams sort de la salle d'attente accompagné de la cousine de mme cage. Eh bien. John cage reste seul dans la salle d'attente.

    (oui à chacun de voir en fonction de ce qu'on sait faire en fait en fonction de son aisance etc. oui vraiment)

    Poursuit seul l'expérience singulière et magnifique magnifique vraiment que. Depuis environ une heure. Il tente maintenant. De sorte que. John cage. Épuisé. Littéralement. Physiquement. Par l'intense concentration que nécessite eh bien ce genre d'expérience. Eh bien. Finit par. Disons. Sortir de son trou noir. Sortir de son trou noir. Et. Et quitte la salle. C'était donc ça qui était en germe. Se dit john cage. Une fois dehors. Une fois rendu à la rue. C'était donc simplement ça. Pas de quoi. Vraiment pas de quoi s'inquiéter. Se dit john cage. Emportant avec lui un magazine. Et 2 ou 3 quotidiens. Impatient de poursuivre chez lui. Un appartement de New York City. Ses expériences. Heureusement qu'il n'a pas vu le docteur. Le bon docteur williams. Qu'aurait-il eu à lui dire. Heureusement qu'il a eu raison de ne pas inquiéter mme cage. Heureusement que j'ai eu raison de ne pas inquiéter mme cage. Se dit encore john cage. Rentrant à vive allure. D'un bon pas. Chez lui. Au 3ième étage.

    2012, Vincent Tholomé
    From: The John Cage Experiences
    Publisher: Le Clou dans le fer, Paris, 2012, 9782917824184



    A VISIT TO THE DOCTOR

    (during the experiment in the doctor’s waiting room john cage or his equivalent is to be seated will have with him a newspaper which he will rustle from time to time during the experiment itself)

    It is 1935. At doctor williams’ office. There’s a cousin of mrs cage who’s come to see doctor williams. She’s a curly-haired cousin of mrs cage. She’s a cousin from New York City. These days she goes. In 1935. On average 3 times a week to the doctor. The good doctor williams. He has a practice in the neighborhood of the apartment of john cage. He is also the doctor of john cage. When john cage. One day. Decides to go see the doctor because. You could say. Because something doesn’t feel right. You could say a black hole in his head. There. That’s it. One day john cage notices he has a black hole in his head. He

    (it would be a good idea to prepare a sort of choreography or piece of music where in the beginning john cage or his equivalent will be seen rustling the newspaper as anyone else might do you know just turning the pages)

    therefore decides to go see doctor williams. First in his waiting room. A tiny space of 10m2. Provided with 5 chairs 1 table magazines and newspapers. There is. John cage will say. John cage will say later. Everything you need to keep busy. John cage will say. The composer. A man like you and me. One day he sits down in the waiting room of doctor williams. He greets the cousin of mrs cage with a kiss on the cheek. Then he sits down next to her in the waiting room of doctor williams. While 3 other patients are reading magazines. They are waiting to go into the doctor’s office. The good doctor williams. And. While john cage mechanically. Just to have something in his hands. Just to have something in his hands. Takes a. Why not yes. Newspaper. Doctor williams. What do you know. Comes into the waiting room and greets

    (then as the experiment continues during the silences that are arbitrary or determined by chance john cage or his equivalent will add to the rustling of the newspaper the sound of tapping heels on the floor)

    everyone. And asks whose turn it is. And goes back into his office with he or she whose turn it is. This time a little old lady. She has a hard time walking. She has an ulcer on her leg. She’s there to have her bandage changed. She’s there to have her leg bandaged.  She’s there to have her leg disinfected then the ulcer on her leg bandaged. Disinfected then bandaged by doctor williams. The good doctor. And. While. In the waiting room the conversation between john cage and the cousin of mrs cage drifts off. While. Suddenly john cage starts playing with the newspaper. Suddenly. Without warning. Without warning. There is the black hole in the head of john cage. He starts acting strangely. He starts. You could say acting strangely. So that. John cage. Composer. Suddenly. In 1935. A newspaper in

    (in fact john cage or his equivalent could also get up from his chair and why not dance a few steps at the same time as rustling the newspaper)

    his hands. In the waiting room of a New York City doctor. Discovers the musical possibilities. Flabbergasting to say the least. Flabbergasting to say the least. Of a simple newspaper, though indeed a thick one. Indeed a thick one. But. Still. The same as. The same as any other. So that. So that. People quickly start noticing. In the waiting room. That something. They don’t know what. In 1935 they don't know what. To say the least. Is bothering john cage. Not an article in the newspaper. The cousin of mrs cage will say. But I know it’s strange but I owe it to myself to tell you. I can’t not tell you. My dear. The cousin

    (in this way a rhythmic structure that mixes crumpling paper tearing newspaper tapping feet moving bodies can emerge little by little stop start again more and more frenetically)

    of mrs cage will say. To mrs cage. In person. In person. But something coming from the newspaper itself as if. What do you know. As if. John cage was. Suddenly. Absorbed by something from the newspaper itself. Your husband. Your husband. Now really. The cousin of mrs cage. Will say. Later. To mrs cage her cousin. In a café on 5th avenue. So that. In the waiting room. What do you know. It’s as if a chill settles over the patients. In fact a black hole. While doctor williams. What do you know. Has the next patient come in his office. A little old man with bushy eyebrows. He’s suffering from a tumor on his left hip. He limps as he goes in to see doctor williams. In his office. And. While the entrance of doctor williams could have. At least. Brought john cage back to himself. The composer. The man literally fascinated. Really. By. You could say. The great musical potential of the newspaper. To the point that. Nothing. Not even doctor williams coming into the waiting room. Not even doctor williams coming into the waiting room. Judiciously. You could say judiciously. Could break. You could say. The ambiance. The atmosphere in the waiting room. The bad atmosphere. That is because. Of him. Of him I insist. Of john cage in person. The individual suffering. In 1935. From a black hole in his head. To the point where he has to

    (in fact it would be funny if john cage or his equivalent were 2 or even 3 a whole game of mimics of looks of relations could therefor take place)

    go. On the insistence of mrs cage. To see doctor williams. To see doctor williams. Unfortunately also the doctor of a cousin of mrs cage. A curly blond. That day she makes one of her 3 weekly visits to doctor williams. Maybe she is secretly in love with doctor williams. I think she is secretly in love with doctor williams. John cage will say. The man who. Apparently. Apparently. When he is left alone in the waiting room with the blond and curly

    (in the end it's up to john cage or his equivalent to decide)

    cousin from New York City. Didn't even notice doctor williams coming in then the doctor going out accompanied this time by a housewife and her daughter who is sniffling and coughing. She is 5 years old. She's wearing white tights. She must have the whooping-cough. She doesn't notice mr cage. The strange circus of mr cage. Now alone in the waiting room. Alone with me. Says the cousin. Later. To mrs cage. Over a hot chocolate. Somewhere in a fancy café on 5th avenue. Right after coming home from her visit to the doctor she calls her cousin. She calls the apartment of mr and mrs cage. It’s mrs cage who answers. They set a meeting for that afternoon. Somewhere on 5th avenue. In a fancy café. She has no problem telling mrs cage how strange she found the behavior of john cage. That morning. In the waiting room of doctor williams. A newspaper in his hands. She says it over a hot chocolate. Here they serve it in big tall and straight glasses. Here they serve it with lots of milk foam. It’s the favorite place of mrs cage and her cousin to meet. Here they can keep. In 1935. Their hats on. And. So. They keep them on. So that. When doctor williams goes out of the waiting room with the cousin of mrs cage. What do you know. John cage is left in the waiting room alone.

    (yes each one can decide depending on what they know how to do in fact depending on what they’re comfortable with, etc. yes really)

    Continues alone the unique and magnificent really magnificent experience that. For the past hour or so. He has been experimenting with. So that. John cage. Exhausted. Literally. Physically. By the intense concentration that what do you know this kind of experience necessitates. What do you know. Ends up by. You could say. Coming out of his black hole. Coming out of his black hole. And. And leaves the waiting room. So that's what was in bud. John cage tells himself. When he’s outside. When he’s in the street. That’s all it was. Nothing at all. Really nothing at all to worry about. John cage tells himself. Taking a magazine with him. And 2 or 3 newspapers. Impatient to continue at home. A New York City apartment. His experiences. Good thing he didn’t see the doctor. The good doctor williams. What could he have told him. Good thing he was right not to worry mrs cage. John cage tells himself. Returning home quickly. At a brisk pace. His home. On the 3rd floor.

    © Translation: 2012, Nathaniel Rudavsky-Brody
    First published on Poetry International, 2015


    Vincent Tholomé, The hotel room

    Translated by Alex Niemi

    THE JOHN CAGE EXPERIENCES

    The hotel room (during the duration of the experience john cage or his equivalent will stretch his arm desperately toward a bedside lamp that is real and illuminated but nevertheless unreachable)

    We ask ourselves what goes on in john cage’s head. We also ask ourselves what he thinks about. After walking many many kilometers. In 1935. In the Arizona desert. John cage. And the future mrs. cage. The fiancée of mr. cage. A superb woman. Certainly. At that point in time. In a baby doll nightdress. Well. They arrive at a hotel. They take a room in a hotel. With a bed. One bed. For two. Wow. It’s. Yes. Sex. It’s. Yes. Very hot. Very hot between john cage and the future mrs. cage. But. After a frugal meal. And even though it’s very hot very sexy between john cage and the future mrs. cage. We ask ourselves why john cage. Once in his

    (john cage or his equivalent meaning anybody, you or me, stretches an arm desperately towards a bedside lamp that is real and illuminated, and if the rendering of the experience is done sitting down, at the far end of the table)

    bed. After his ablutions. Once the covers are pulled tightly up to his armpits. Stretches his right arm out desperately to turn off the hotel bedside lamp. We ask ourselves why john cage. Comfortably stretched out on his bed. In pale blue pajamas for example something very ugly very astonishingly old-fashioned. Doesn’t just ask his future wife who’s still awake at this hour. Still in the middle of the night. As for her. The ablutions. To turn off the hotel bedside lamp when she comes soon. In 5 minutes. Max. To

    (the effort that it costs to stretch out an arm is clearly visible on the face of john cage or his equivalent, anyway we see it if the rendering of the experience is done sitting down… if the rendering of the experience takes place lying down, all the effort will be visible in the body of john cage or his equivalent writhing desperately to reach this damn lamp)

    sleep. To join in fact her. Yes. Fiancé. This is the way we say things. In fact. We ask ourselves a lot of things on the subject of john cage a man like everyone else meaning like you and me like you and me. It appears looking as we do here in detail at john cage’s reasons for being and for acting that there is in john cage’s head like in

    (if everything takes place lying down, the body of john cage or his equivalent should render the effort without moving too much, john cage’s experience being as mental as it is physical)

    anybody’s head a black hole. Well. Then. Meaning. We notice for example how carefully john cage smoothed the sheets and the blanket so that john cage is now in his hotel room perfectly ensconced in a creaseless sarcophagus. The

    (here, for a little variety, attempt 2 quick punches in the direction of the lamp)

    wallpaper in the room is tearing at the rate of 1 mm per year. Once the drapes are drawn. They don’t let in a single sound from the street. Not a single tire screech for example. Not a single drinking song bellowed by a drunkard. So that. We

    (a small jump towards the lamp and that’s it)

    can say that. In the hotel room. John cage and the future mrs. cage. Human beings. All the same. Like you and me. Like you and me. Well. They live yes as if in the shadow of an experience. They live an experience withdrawn from the world. So that. Everything that happens in shadow. Everything that happens in the hotel room. Well. Yes. Assumes. John cage thinks. Suddenly nervous. A considerable importance. So that. John cage thinks. Suddenly nervous. There is some of that. Of this experience. Something of. Yes. Well. To get out of it. Without a doubt. Without a doubt. John cage thinks. The composer. The

    (take care separating the words and gestures, to let each live in turn and have a space where it can stretch out easily, thinks john cage or his equivalent)

    musician. So that. She. The future mrs. cage. A superb woman. That goes without saying. Passes. Phew. Very sexy. Very sexy. By the foot of the bed in a baby doll nightdress. She is vigorously pulling her hair from a brush when john cage sees her pass by the foot of the bed. She even hums a popular tune. And why not something by louis armstrong. It is 1935. All the same. All the same. She still has things to do in the bathroom. Thinks john cage. The composer. When his future. His. Yes. Already. Already. Promised. Vigorously. Passing by the foot of the bed. She pounds the ground.

    (barely moving here)

    Literally. Her feet are bare and she is hammering the ground. While the future mrs. cage returns to the bathroom. While john cage is wrapped tightly in the sheets and. Desperately. Stretches his arm. The left or the right. Not so important in the end. Not so important. In view of. Yes. Reaching the hotel bedside lamp. In fact its switch. Then turning it off. A clump of hair flies

    (here move the hand once and then that’s it)

    gracefully into the trash. The wool threads of the full carpet stand up straight. The wallpaper continues to tear. A truck outside backs into a streetlamp. It can’t be heard from the room. It could be guessed from the dimming of the electric bulb’s light but john cage. Absorbed in his thoughts. And in his actions as well. It must be said. Does not notice. No. So that. Yes. John cage’s life in the hotel room is now a dearest future wife doing something bad but what at the bathroom sink. The wallpaper tears imperceptibly in the upper right corner of the room. The feeling of being the object of an experience but what kind. So that. Once a future mrs. cage has finished with the bathroom. Once a future mrs. cage. Very sexy. In a baby doll nightdress. In a baby doll nightdress. Carefully closes the bathroom door. Once the heels of the future mrs. cage circle the bed. So

    (And so here john cage or his equivalent gets up from the chair or stands up, goes and turns off the lamp that has been illuminated throughout the entire experience then comes back to either sit in the chair or lie down on the ground, concluding the experience)


    that. Now. The future mrs. cage. Superb. Really hot. In a baby doll nightdress. She disturbs the bed’s careful organization. The smooth sheets without a single crease. She. Yes. John cage thinks. Oui. Slides under the. Yes. Oui. Sheets. Like it was nothing. Like it was nothing. Thinks john cage. Who observes her. Without saying anything. From his sarcophagus. From the cozy nest concocted in his bed. Slides yes maybe under the sheets maybe without turning off. Without turning off. The. Yes. Bedside lamp. Unattainable. Out of john cage’s. Reach. Unless with a superhuman. Effort. On his part. By him. John cage. A man. Like anyone. Like you and me. Thinks john cage. From his black hole. From the hole he has. Like anyone. In his head. Somewhere. He thinks. Obliged as he is to get up. To leave the bed. Just to turn off. All the same. All the same. John cage will think. In old-fashioned pajamas. She exaggerates. She exaggerates. That’s all. That’s all that there is to say. That’s all there is to say about john cage. That’s all that there is to say about john cage at the hotel. About the beautiful and terrible experience. Very hot. Very sexy. Of john cage at the hotel. In 1935. In Arizona. He will specify. Nothing to add. Later. Much later. Yes.


    .


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  • 11/23/16--02:54: GWENAËLLE STUBBE [19.615]

  • Gwenaëlle Stubbe

    Gwenaëlle Stubbe es una poeta belga nacida en Bruselas el 29 de de septiembre de de 1972. Se graduó en letras, y su tesis se ha centrado en el poeta belga Carl Norac. Poeta, prosista y dramaturga francófona. Vive y trabaja en Ivry-sur-Seine (Francia) desde 2002.

    Además de escribir sus libros, crea juegos de radio, participa en conferencias y talleres de escritura. 

    Bibliografía:

    Un serpent de fumée , Bruxelles, Belgique, ill. Camille De Taeye, Éditions La Pierre d'Alun, 1999
    L'incroyable histoire du grand Gelbe , Bruxelles, Belgique, avec Laurence Vielle, Éditions de l'Ambedui, coll. « Textes pour le théâtre » ( n o 25), 2000 , 118 p. 
    Le héros et sa créature , Bruxelles, Belgique, Éditions Le Cormier, coll. « Poésie », 2002 , 36 p. (ISBN 978-2-930231-46-4)
    Salut, salut Marxus , Marseille, France, Éditions Al Dante, coll. « Fiction », 2006 (ISBN 978-2-84761-102-1)
    Ma tante Sidonie, Paris, POL, coll. « Fiction », 2010, 114 p. (ISBN 978-2-8180-0003-8 ) 

    Ficcciones radiofónicas:

    Jeunes entre vide et ville , L'autre écoute sur RTBF1, juin 2001 
    Kenny Rogers et la Morna, 2000.
    Les moutons sauvages, L'autre écoute sur RTBF1, décembre 2001.

    Premios:

    Prix de la Découverte de' Académie royale de langue et de littérature françaises: poème «Partition sur l'écharde» et reçoit le prix Lockem 1997 
    Prix AMIC de l'Académie française, Paris, pour l'ensemble de l'œuvre, 2003.
    Prix Nicole Houssa 2000. Décerné par l'Académie Royale de Langue et Littérature françaises de Belgique pour le livre Un serpent de fumée.
    Médaille d'argent au concours de littérature des IVes Jeux de la Francophonie en 2001 au Canada.


    Punto de vista sobre la especie 
    humana (Gwenaëlle Stubbe)

    Si Dios nos hubiera creado con precisión, nos habría reducido a hocico. Es una vergüenza no hacer concordar muy precisamente nuestras cabezas con su contenido. Hacernos creer que podemos desplegarnos símil acordeón.

    Reclamo la comercialización de los hocicos para atrapar al hombre en morro.

    Con sólo mirarlo, no se podrá dudar más de su textura.

    La conclusión en hocico de la cara humana dará de ella una idea rápida que permitirá el cálculo exacto de nuestra especie sin que moleste siquiera un mechón de pelo.

    Seis poetas belgas jóvenes de lengua francesa 
    ( Por Laura Calabrese - Alejo Steimberg ) 
    http://www.la-costurerita.com.ar/belg3.php





    47

    Não passa de uma história de dentes. Esta cidade!
    De dentes fixados sobre mim com toda a rapidez. Que no último segundo
    recuperam a sua trajectória.
    De todo o modo - Guardai os vossos dentes não preciso deles!
    Todos nós somos apanhados nesta cidade, desde que lá estamos postos
    pelo mínimo passo. No entanto não vereis aí nenhuma - junção do tipo -
    O vosso ar agrada-me. Com vossa licença, vou ficar com ele.
    Também esta semana, tenho esta sorte de me estar nas tintas e de passear por
    sem laços.
    Mesmo que isso circule pelo dobro em cada pedaço de passeio.
    E pelo meu único laço, acho que sou livre e conservo com graça nesta grande
    cidade, o uso perdido da minha costela.

    (tradução de Nuno Júdice, in Encontros de Talábriga - 4º Festival Internacional de Poesia de Aveiro, Limiar, 2003)









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  • 11/23/16--03:41: MARIE DAUGUET [19.616]

  • Marie Dauguet 

    Marie Dauguet (1860 - 1942) fue una poeta francesa.

    Julie Marie Aubert nació en La Chaudeau (ciudad de Aillevillers), Francia  el 2 de abril de 1860. Vive libremente en la naturaleza, que será su gran inspiración. En 1875, sus padres se establecieron en las forjas de Beuchot. Se casó con Henry Dauguet. "En la mente cultivada amplia simpatía abierta a todo lo que he formulado mis pensamientos o mis sueños, debo el nacimiento de lo que queremos que me conceda el talento. "(Citado por Gérard Walch). La pareja tuvo una hija. Marie Dauguet en 1897 publicó su primer libro,  La naissance du poète. Trabajará para varias revistas: Mercure de France, Minerva, La Fronde, Revue Hebdomadaire, La Plume, Poésia … A pesar de vivir lejos, conoce los círculos literarios e hizo algunas estancias parisinas. La Academia Francesa corona su colección para el amor en 1906. En 1924 perdió a su esposo y se trasladó a Enghien. Murió el 10 de septiembre de 1942, en Ville d'Avray.

    Obras 

    La naissance du poète, 1897
    À travers le voile, L. Vanier, 1902
    Par l'amour ; Préface de Rémy de Gourmont Mercure de France, 1904 Lire en ligne
    Clartés, notes et pochades. Italie, printemps et été 1902. E. Sansot, 1907.
    Les pastorales E.Sansot, 1908
    L'essor victorieux Talvart et Place, 1911
    Ce n'est rien, c'est la vie Sansot, 1924
    Passions Avec portrait de l'auteure en frontispice. SA. Messein, 1938
    Gnomes, mélodie. Poésie de Marie Dauguet, musique de Paul Ladmirault. O. Bouwens van der Boijen, 1912

    A pesar de vivir retirada en el campo, en un rincón de los Vosges, mantiene relaciones con el medio literario y artístico de la capital. Publica en la revista Mercure de France, protegida y promovida por Rémy de Gourmont, quien reconoce en ella a una poeta auténtica y original. Su trabajo revela las relaciones misteriosas entre el ser humano y la naturaleza. El interés hacia la pulsión sensual que une todo lo que existe la hermana poéticamente con Anna de Noailles,* quien realiza en Le cœur innombrable una fusión pánica del deseo universal.



    No es nada, es la vida

    No es nada, es la orilla 
    Contra la que late 
    el corazón temeroso del agua; 
    Es un pájaro que llora, 
    perdido entre los juncos; 
    Es en nosotros la tristeza 
    que esta tierna noche aviva.

    No es nada, es un astro 
    Que temblando brilla 
    solo al borde del cielo vacío; 
    Es el suspiro velado 
    de los álamos azulinos 
    De algún sueño disperso 
    a través de mi sangre.

    No es nada, es la vida 
    Con todos sus deseos defraudados 
    y su lucha; 
    Eres tú, es el elemento, 
    la naturaleza sometida 
    Que extiende —¿hacia qué?— 
    este doloroso vuelo.



    Ce n’est rien, c’est la vie

    Ce n’est rien, c’est la rive,
    Contre laquelle bat 
    le cœur craintif de l’eau; 
    C’est un oiseau pleurant, 
    perdu dans les roseaux; 
    C’est en nous du chagrin 
    que ce soir doux avive.

    Ce n’est rien, c’est un astre,
    Seul au bord du ciel vide 
    et qui brille en tremblant; 
    C’est le soupir voilé 
    des peupliers bleuâtres, 
    De quelque rêve épars 
    au travers de mon sang.

    Ce n’est rien, c’est la vie, 
    Avec tous ses désirs dupés 
    et son effort; 
    C’est toi, c’est l’élément, 
    la nature asservie 
    Et qui tente —vers quoi?— 
    ce douloureux essor.

    Ce n’est rien, c’est la vie, Paris: Sansot, 1924, p. 9.





    CONSTELACIÓN DE POETAS FRANCÓFONAS DE CINCO CONTINENTES (DIEZ SIGLOS)
    Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss






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  • 11/23/16--03:43: PERNETTE DU GUILLET [19.617]

  • Pernette du Guillet 

    (1520-1545)
    Pernette du Guillet. 1520 en Lyon (Francia) - 7 de julio de 1545, Lyon (Francia). Fue una poeta francesa del siglo XVI. Pertenece a la llamada Escuela Lionesa, junto al que fue su maestro Maurice Scève y la bella cordelera, Louise Labé, entre otros.

    Pernette du Guillet recibe una educación muy cuidada, y habla italiano y español. A los dieciséis años es discípula de Maurice Scève al que inspira para su obra más conocida, Delia. Se trata de un amor imposible, pues Pernette está prometida al señor Du Guillet, con el que se casará en 1538, pero servirá de inspiración para los versos de Pernette.

    Su muerte prematura por una epidemia de peste hace que su obra sea escasa. Se trata de un volumen publicado en el mismo desorden en que fue hallado por su marido a su muerte, Rimas de Pernette du Guillet (Rymes de gentille et vertueuse Dame de Pernette du Guillet, lyonnoise), en el que habla de su amor imposible hacia su maestro, Maurice Scève.

    A los dieciséis años es alumna de Maurice Scève, el representante más ilustre de la escuela poética de Lyon. Es ella quien inspira la célebre obra Délie, objet de plus haute vertu. Pero el amor entre Scève y Pernette no puede consumarse: ella está comprometida y contrae matrimonio en 1538. Muere a los veinticinco años, víctima de la peste. Antoine du Moulin, un erudito contratado por su esposo, examina y clasifica los papeles dejados por la difunta. Encuentra numerosos poemas y los edita respetando el relativo desorden en que se encontraban.



    Rima xv

    Para contentar a quien me atormenta, 
    Buscar no quiero remedio a mi tormento: 
    Pues viendo que con mi mal él se contenta, 
    Contenta estoy de su contento.


    Ryme xv

    Pour contenter celui qui me tourmente, 
    Chercher ne veux remède à mon tourment: 
    Car, en mon mal voyant qu’il se contente, 
    Contente suis de son contentement.



    À qui plus est un Amant obligé

    À qui plus est un Amant obligé : 
    Ou à Amour, ou vraiment à sa Dame ? 
    Car son service est par eux rédigé 
    Au rang de ceux qui aiment lauds, et fame.

    À lui il doit le coeur, à elle l'Âme, 
    Qui est autant comme à tous deux la vie ;
    L'un à l'honneur, l'autre à bien le convie ; 
    Et toutefois voici un très-grand point, 
    Lequel me rend ma pensée assouvie : 
    C'est que sans Dame Amour ne serait point.

    (Rymes XXIV)



    A un sot rimeur, qui trop l'importunait 
    d'aimer

    Tu te plains que plus ne rimasse, 
    Bien qu'un temps fut que plus aimasse 
    À étendre vers rimassés, 
    Que d'avoir biens sans rime assez : 
    Mais je vois que qui trop rimoye 
    Sus ses vieux jours enfin larmoye.

    Car qui s'amuse à rimacher 
    À la fin n'a rien à mâcher.

    Et pource, donc, rime, rimache,
    Rimone tant et rime hache,
    Qu'avecques toute ta rimaille
    N'aies, dont tu sois marri, maille :
    Et tu verras qu'à ta rimasse
    Comme moi feras la grimace,
    Maudissant et blâmant la rime,
    Et le rimasseur qui la rime, 
    Et le premier qui rimona 
    Pour le grand bien qu'en rime on a. 
    Et tu veux qu'à rimaillerie 
    Celui qui n'aura maille rie ? 

    Je te quitte, maître rimeur, 
    Et qui plus a en sa rime heur, 
    En rime lauds, en rime honneurs, 
    Ensemble tous tels rimoneurs.

    (Epître II)


    Aucuns ont dit la Théorique

    Aucuns ont dit la Théorique 
    Étre devant que la Pratique : 
    Ce que bien nier on pouvait.

    Car qui fit l'art, jà la savait, 
    Qui est un point qu'un Sophistique
    Concéderait tout en dormant :

    Quant à moi je dis, pour réplique,
    Qu'Amour fut premier, que l'Amant.

    (Rymes XLVI)


    Coq-à-l'âne

    Ami, je n'ai Laquais, ni Page,
    Qui bien sût faire mon message,
    Ne telle chose raconter
    Que me sens au cerveau monter
    En cette plaine, et bel espace.

    Mon Dieu, comme le monde passe 
    En oisiveté par simplesse ! 
    Ne voit-on point tant de sagesse 
    Que le plus fol demeure maître ? 
    Il n'y a rien si beau, que d'être
    Auprès de quelque beau donneur.

    Serait-ce pas grand déshonneur 
    De la laisser ainsi pucelle ? 
    Je ne dis pas que ce fût elle 
    Qui m'a donné l'occasion.

    Cherchons autre occupation 
    Pour parvenir à la légère : 
    Car volontiers une étrangère 
    Sera toujours la mieux venue, 
    Pour autant que, quand elle est nue, 
    Elle change d'accoutrement : 
    Comme celui qui point ne ment, 
    Quand il s'excuse sur un compte.

    Nul n'est tenu de rendre compte - 
    Après la paye - du reçu. 
    Ô qu'il est bien pris, et déçu, 
    Le doux Pigeon aux Tourterelles !

    Laissons cela : ce sont querelles 
    Que les Grecs eurent aux Troyens. 
    On ne vit onc tant de moyens 
    Depuis que le tabourin sonne.

    Qui saurait comme l'eau de Saône 
    Fait le beau teint aux Damoiselles, 
    Tant de peine ne prendraient celles 
    À distiller pour se noircir - 
    Je voulais dire : à s'éclaircir -
    Leur blanche et délicate peau.

    À mal juger ne faut appeau :
    Puis qu'on n'en paye que l'amende : 
    Celui qui me doit, me demande !

    Mais c'est chose par trop notoire, 
    Que l'on nous peut bien faire croire, 
    Qu'une robe faite à l'antique 
    Ne montre le corps si étique, 
    Bien qu'il soit un petit trop juste 
    Pour courtisaner à la buste.

    Mais j'en croirais plus tôt la preuve 
    De son ami, quand il la treuve 
    Sur le fait de la piperie.

    C'est ce qui perd la confrérie 
    De saint Amour, qui nous surprend, 
    Puis qu'en lieu de donner on prend.

    Or à Dieu donc, lâche journée, 
    Puis qu'elle est jà tant séjournée, 
    Que l'on n'en corne plus la prise :
    Tant y va le pot qu'il se brise, 
    Qui nous fait après bon métier.

    S'elle savait bien le métier, 
    On ne craindrait point le danger 
    De ce plaidoyeur étranger : 
    Mais qu'on le plume sans mentir 
    Avant qu'il le puisse sentir.

    (Épître I)


    La fortune envieuse

    La fortune envieuse,
    Voyant mon jour passer, 
    De la nuit est joyeuse 
    Pour me faire penser 
    Vrai ce que le Ciel dit 
    Pour se mettre en crédit.

    Mais savoir n'ai envie 
    Des Planètes le cours 
    Pour connaître ma vie, 
    Ayant autre discours : 
    Car tant que je verrai 
    Mon jour, je ne mourrai.

    Ne trouve point étrange, 
    Si, quand ne le puis voir,
    Je me trouble, et me change, 
    Tant qu'il me faut douloir 
    Du mal, que mon coeur sent, 
    Quand de moi est absent.

    Ce que j'y suis tenue 
    Ne me fait tant l'aimer,
    Que sa vertu connue 
    Me contraint l'estimer, 
    Par son los tant requis, 
    Qui m'est honneur acquis.

    Sa grâce accompagnée 
    Plus qu'à nul j'ai pu voir : 
    Par quoi pour lui suis née, 
    D'autre je n'ai vouloir : 
    Les Dieux pour moi l'ont mis 
    Au bout des vrais amis.

    Ô amitié bien prise, 
    Que j'ai voulu choisir 
    Par vraie foi promise, 
    Qui mon coeur vint saisir, 
    Quand honneur s'allia 
    Au bien, qui nous lia !

    Ma fortune accomplie 
    En mon heureux séjour 
    De plaisir fut remplie, 
    Quand j'aperçus mon jour : 
    Qui bien connu l'aura, 
    Mon ami aimera.

    Heureuse destinée 
    En mon heur apparaît, 
    Ne sachant femme née 
    Qui peut, ne qui saurait 
    Éviter la moitié 
    De sa noble amitié.

    D'être d'autres requise 
    N'y veuillez point venir : 
    Car je suis tant apprise 
    Que j'ai pour souvenir 
    La grandeur de son coeur 
    Être du mien vainqueur.

    Et si je n'ai la grâce 
    Pour mériter d'avoir 
    Ce bien, et qu'on pourchasse 
    De le me décevoir, 
    Ma fermeté fera 
    Qu'il se contentera.

    (Chanson IV)






    CONSTELACIÓN DE POETAS FRANCÓFONAS DE CINCO CONTINENTES (DIEZ SIGLOS)
    Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss


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    Héliette de Vivonne 

    (1560-1625)

    Entra al servicio de la familia real como dama de honor. Antes de contraer matrimonio en 1580, tiene un amorío con Desportes, un poeta de la Corte. Él compone una serie de poemas en torno a su pasión y en el manuscrito intercala algunas piezas de Héliette, su corresponsal amorosa. Como en ese entonces se escribía con seudónimos (en los poemas de Desportes, la amante aparece bajo el nombre de Cléonice) y se firmaba con siglas, largo tiempo se creyó que la W con la que firma Héliette, correspondía a Madeleine de L’Aubespine, otra amante de Desportes.

    Enigma. El seudónimo de Madeleine de L’Aubespine era Callianthe; el primer estudioso en encontrar estos poemas intercalados entre los textos de Desportes edita una plaqueta separada que titula: Les chansons de Callianthe, otorgando la autoría a Madeleine de L’Aubespine. Incluso en la antología de Jeanine Moulin, Huit siècles de Poésie féminine, esos poemas le son atribuidos. Hoy se sabe, gracias a Frédéric Lachèvre, que Héliette de Vivonne es la verdadera autora. 





    El laúd


    Para el más rico gozo que pueda yo obtener 

    Para el más rico gozo que pueda yo obtener, 
    A menudo, para no aburrirme después de cenar, 
    Su mango tomo en mano, lo toco y manejo, 
    Hasta llevarlo al punto de hacerme gozar.

    Me tiro sobre el lecho, y sin desasirme de él, 
    Lo aprieto en mis brazos, lo apoyo en mi seno, 
    Y retorciéndome fuerte, embargada de gusto, 
    Entre mil delicias calmo mi deseo.

    Si por desgracia ocurre que alguna vez se canse, 
    Con la mano lo paro, y enseguida me esmero 
    En disfrutar del placer de tan suave manejo.

    Así mi bienamado, mientras sus cuerdas jale, 
    Me place y satisface. Después, con suavidad, 
    Cansada y aún dispuesta, de mí lo retiro.



    Le luth  


    Pour le plus beau ébat que je puisse choisir

    Pour le plus beau ébat que je puisse choisir,
    Souvent, après dîner, craignant qu'il ne m'ennuie,
    Je prends le manche en main, je le tâte et manie,
    Tant qu'il soit en état de me donner plaisir.

    Sur mon lit je me jette, et, sans m'en dessaisir,
    Je l'étreins de mes bras et sur moi je l'appuie,
    Et, remuant bien fort, d'aise toute ravie,
    Entre mille douceurs j'accomplis mon désir.

    S'il advient, par malheur, quelquefois qu'il se lâche,
    De la main je le dresse, et derechef je tâche
    Au jouir du plaisir d'un doux maniement.

    Ainsi, mon bien aimé, tant que le nerf lui tire,
    Me contemple et me plaît, puis de lui, doucement,
    Lasse et non assouvie enfin je me retire.


    2   Énigme. Poésies de Héliette de Vivonne, attribuées à tort à Madeleine de Laubespine sous le titre de Chanson de Callianthe, Paris: Librairie historique A. Margraff, 1932, p. 42-43.









    CONSTELACIÓN DE POETAS FRANCÓFONAS DE CINCO CONTINENTES (DIEZ SIGLOS)
    Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss






















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    Antonieta Des Houlières

    Antonieta de Lafon Boisguérin de Houlières o Deshoulières, nacida Antonieta Guardia Ligier en 1634 o 1638 en París, murió el 17 de febrero de 1694. Fue una mujer de las letras francesas.

    De joven se exilia en Bélgica con su marido, activista en la Fronde. Mujer culta e instruida: habla español, italiano, latín y francés; practica la danza y la equitación. Brilla tanto en la corte de Bruselas como dentro de los círculos mundanos y eruditos de París. Al regresar del exilio frecuenta a los intelectuales más distinguidos de la época: el dramaturgo Pierre Corneille, el duque de La Rochefoucauld, Madame de Sévigné, Mlle de Scudéry,* y abre una Ruelle. En 1684 es nombrada miembro de la Academia de los Ricovrati y en 1689, de la Academia de Arles. Inaugura el término femenino de académicienne, y en 1688 Louis XIV le otorga una pensión de poeta. Escribe tragedias, comedias y óperas. Su poesía, reeditada entre 1688 y 1820, cae en el olvido hasta que el músico y poeta Jean-Louis Murat encuentra por casualidad en un mercado de pulgas una edición de las obras completas y graba un disco con la voz de la actriz francesa Isabelle Huppert, poniendo de nuevo en boga la obra de Antoinette.




    Madrigal XXVI


    Alcidon apostó a su pastora 
    Tres besos a que su perro 
    Encontraría antes que el de ella 
    Una habichuela bajo un helecho. 
    La pastora perdió, y para no pagar 
    Toda maña quiso usar. 
    Pero contra un amante tierno, 
    vano es obstinarse. 
    De los besos que ganó Alcidon, 
    Si el primero fue sólo rapiña 
    Los otros dos fueron un don.





    Madrigal XXVI

    Alcidon contre sa bergère 
    Gagea trois baisers que son chien 
    Trouverait plus tôt que le sien 
    Un flageolet caché sous la fougère. 
    La bergère perdit; et pour ne point payer 
    Elle voulut tout employer. 
    Mais contre un tendre amant 
    c’est en vain qu’on s’obstine. 
    Si des baisers gagnés par Alcidon 
    Le premier fut pure rapine, 
    Les deux autres furent un don.

    L’enchantement des chagrins: poésies complètes, Paris: Bartillat, 2005, p. 284.







    CONSTELACIÓN DE POETAS FRANCÓFONAS DE CINCO CONTINENTES (DIEZ SIGLOS)
    Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss











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  • 11/23/16--06:16: MARIA BIERMÉ [19.620]

  • Maria Biermé 

    (1863-1932). Nace en Veviers, Bélgica. Poeta, ensayista, crítica de arte y profesora. Su primer poemario, Rayons d’âme (1907), refleja fe y patriotismo; fue reeditado en 1925 con un prefacio de Alphonse Daudet y galardonado por la Academia Francesa. Colaboró en Le farfadet, La vie intellectuelle y L’ éventail con artículos de historia y crónicas culturales.





    Sufrimientos 

    Grité mi dolor a las estrellas… 
    Ellas siguieron iluminando las noches, sin verter luz en mi alma; 
    Y le pedí a la nube ahogarlas en su sombra. 

    Confié mi desdicha a un pájaro que gorjeaba sobre las cimas. 
    Ni una lágrima humedeció su voz… 
    Y le supliqué al trueno sofocar sus cantos. 

    Murmuré mi aflicción a las hojas de los grandes árboles. 
    En burlón concierto, rieron de mi desolación… 
    Y llamé al viento malvado para que las arrastrara con su ira. 

    Pegué mis labios a la tierra para confiarle mi tristeza. 
    El polvo se levantó en torbellino para clamar todos mis secretos… 
    ¡Y convoqué a la lluvia para que en cada gota suya se ahogara cada grano del polvo maldito! 

    Levanté la mirada hacia el sol, para que leyera mi pena. 
    El gran astro perforó mis ojos con sus ardientes rayos… 
    ¡Y grité mi rabia a la noche para que apagara el sol! 

    Estreché rosas contra mi pecho para aliviar mi sufrimiento. 
    Las rosas le clavaron todos sus dardos 
    y mi corazón herido tiñó, de sangre, las pálidas corolas. 

    Entonces, con el alma aún más adolorida, me fui por caminos desiertos, sin más cantos ni soles, sin más lágrimas ni estrellas, sin nada más que la tierra desnuda, los árboles trémulos, los cielos despojados de su vestimenta de astros y la noche envolviéndolo todo, en la inmensa desesperanza de sus tinieblas. Me fui, sola y sin llorar, porque la amargura de la venganza había agotado la dulzura de las lágrimas y llegué, sin saberlo, cerca de la Cruz blanca que bendice los campos. Perdida, me arrojé en sus grandes brazos abiertos y, sin decirle nada, ella comprendió y me consoló, porque ella había sufrido, porque ella había amado.






    Souffrances 

    J’ai crié ma douleur aux étoiles… 
    Elles ont continué d’éclairer les soirs, sans jeter aucune lueur en mon âme. 
    Et j’ai dit à la nuée de les ensevelir dans son ombre. 

    J’ai confié mon chagrin à l’oiseau qui gazouillait sur les cimes. 
    Pas un pleur n’a mouillé sa voix… 
    Et j’ai supplié la foudre d’étouffer ses chants. 

    J’ai murmuré ma navrance aux feuilles des grands arbres 
    Dans un bruissement moqueur, elles se sont ri de ma détresse… 
    Et j’ai hélé le vent méchant pour qu’il les emportât dans sa rage. 

    J’ai collé mes lèvres à la terre pour lui confier ma tristesse. 
    La poussière s’est levée en tourbillon pour clamer mes secrets à tous… 
    Et j’ai mandé la pluie, pour qu’en chacune de ses gouttes, se noyât chaque grain de la poussière maudite! 

    J’ai levé mon regard vers le soleil, pour qu’il y pût lire ma peine. 
    Le grand astre a transpercé mes yeux de ses rayons brûlants… 
    Et j’ai hurlé ma rage à la nuit, afin qu’elle éteignît le soleil! 

    J’ai pressé des roses sur mon cœur, afin qu’elles adoucissent ma souffrance. 
    Les roses y ont enfoncé tous leurs dards… 
    Et mon cœur blessé a teint, dans son sang, les pâles corolles. 

    Alors, l’âme plus douloureuse encore, je m’en allai par les chemins déserts, sans plus de chants, ni de soleils, sans plus de pleurs ni d’étoiles, sans plus rien que la terre nue, les arbres frissonnants, les cieux dépouillés de leur vêture d’astres et la nuit enveloppant tout, dans l’immense désespérance de ses ténèbres. Je m’en allai, seule, et sans pleurer, car l’amertume de la vengeance avait tari la douceur des larmes et j’arrivai, sans le savoir, près de la Croix blanche qui bénit les campagnes. Eperdûment, je me jetai dans ses grands bras ouverts et, sans que j’eusse rien dit, elle comprit et me consola parce qu’elle avait souffert, puisqu’elle avait aimé.

    Rayons d’âme, suivi de Deuil et Infiniment j’aime la vie, Paris: Sansot, 1924, p. 69-71. 




    CONSTELACIÓN DE POETAS FRANCÓFONAS DE CINCO CONTINENTES (DIEZ SIGLOS)
    Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss







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  • 11/23/16--06:39: CÉCILE D'AFFRY [19.621]


  • Cécile d’Affry 

    (Suiza, 1839-1911) Baronne D’Ottenfels

    En un castillo cercano a Friburgo, la madre de Cécile d’Affry recibe en su Salon a la aristocracia de la época. En este ambiente se desarrollan las hermanas Adèle y Cécile, ilustradas en esferas poco comunes para las mujeres, la primera como escultora (conocida bajo el seudónimo masculino de Marcello) y la otra, como poeta. Cécile d’Affry deja pequeñas piezas de teatro, poemas en forma clásica, así como poemas destinados al canto. Adapta al francés parte de los escritos de Heine, a quien admiraba.



    Duo para voces de mujer

    A mademoiselle de Mertens

    ¡Oh, madre! ¡Qué hermoso está el otoño! 
    ¡Cuántas flores en los campos! ¡Cuánto azul en el cielo!
     —Criatura, hace tiempo que se marchitaron las flores, 
    El sol y el azul celeste brillan solamente en tus ojos.

    Pero, ¿acaso no respiras el delicado perfume 
    de este aire primaveral impregnado de aroma? 
    —No, es tu alma, hija mía, que una idea embalsama; 
    Una rosa mística que se abrió en tu pecho.

    ¡Pero cómo! ¿No escuchas la suave sinfonía 
    del ruiseñor cantando en los bosques cercanos? 
    —No escucho, hija mía, sino la infinita alegría 
    Que vibra en tu voz imbuida de amor.

    Ah, ¡venga ahora diciembre con sus nieves! 
    Mi hogar tiene rayos que no han de apagarse,
    Mi pájaro en su jaula emite jubilosos solfeos, 
    Mi bella azucena tiene flores que perfuman mis pasos.




    Duo pour voix de femmes

    À mademoiselle de Mertens

    Ô mère! que l’automne est belle cette année! 
    Que de fleurs dans les champs! que d’azur dans les cieux! 
    —Enfant, depuis longtemps toute fleur est fanée, 
    L’azur et le soleil ne brillent qu’en tes yeux.

    Mais cet air printanier tout imprégné d’arôme,
    N’en respires-tu pas la suave senteur? 
    —Non, c’est ton âme mon enfant qu’une pensée embaume; 
    Une rose mystique est éclose en ton cœur.

    Eh quoi! n’entends-tu pas la douce symphonie 
    Que le rossignol chante aux bosquets d’alentour? 
    —Je n’entends, mon enfant, que la joie infinie 
    Qui vibre dans ta voix au souffle de l’amour.

    Ah, vienne maintenant décembre avec ses neiges! 
    Mon âtre a des rayons qui ne s’éteindront pas, 
    Mon oiseau dans sa cage a de joyeux solfèges, 
    Mon beau lis a des fleurs qui parfument mes pas.

    1 Bouquet de pensées, Paris: Lemerre, 1888, p. 146-147.




    CONSTELACIÓN DE POETAS FRANCÓFONAS DE CINCO CONTINENTES (DIEZ SIGLOS) Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss








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    Marguerite Burnat-Provins 


    (Suiza, 1872-1952)

    Poeta y pintora de origen francés, contrae matrimonio con un suizo y emigra con él. Al verse de súbito sumergida en una sociedad calvinista, intransigente y hostil, se dedica a la exploración solitaria de la naturaleza. Una estancia en los alrededores del lago Lemán (1896-1910) es un periodo prolífico: la luminosidad de los paisajes y el encuentro con su segundo marido (apodado Sylvius) liberan la energía creadora. Escribe para clamar el amor y el derecho a la pasión; busca un lenguaje adecuado para cantar el cuerpo masculino, lo cual provoca escándalo en el público suizo. Después de publicar el poemario Livre pour toi, se aísla de la sociedad. En 1910 regresa a Francia donde sufre de alucinaciones y desajustes mentales. Produjo una abundante obra pictórica (más de tres mil dibujos reunidos bajo el título “Mi ciudad”), considerada relevante dentro del mundo de la plástica.



    Porque el amor...

    Porque el amor ató nuestros cuerpos con sus divinas manos, como los niños atan los tallos que arrancan en los campos, porque nuestras vidas se mezclaron como se mezclan las aguas sonoras, consagro a tu juventud un himno embriagado. 

    Diré la luz de tus ojos, la voluptuosidad de tu boca, la fuerza de tus brazos, el ardor de tu poderosa espalda y la tibia suavidad de tu piel blanca y dorada, como la claridad del sol. 

    Diré el poder de tus largas manos que crean sobre mi tallo una cintura vibrante; diré tu mirada voluntariosa que aniquila mi pensamiento, tu palpitante pecho soldado a mi pecho, y tus piernas tan firmes como el tronco del arce, donde las mías se enredan como los sinuosos retoños del lúpulo. 

    Como a un ídolo, mi adoración cubrirá tu magnífica desnudez con azucenas fragantes y hierbas vivas recogidas en mi jardín. 

    Te miraré dormir envuelto en sus perfumes. 

    Contra tu quieto costado, escucharé tu sangre verterse en el misterio de tu vida, como escucho en las tardes el río bajando del bosque oscuro. 

    Sylvius, cuando haya dejado de ser, cuando las estaciones abran sobre mi tumba rosas trepadoras y alhelíes de oro, en la pureza de la mañana azul, voces apasionadas volverán a entonar el canto de mi amor.



    Parce que l’amour…1

    Parce que l’amour a noué nos corps de ses mains divines, comme les enfants nouent les tiges qu’ils arrachent aux prés, parce que nos vies sont mêlées comme se mêlent les eaux chantantes, je consacre à ta jeunesse un hymne enivré. 

    Je dirai la lumière de tes yeux, la volupté de ta bouche, la force de tes bras, l’ardeur de tes reins puissants et la douceur tiède de ta peau, blanche et dorée comme la clarté du soleil. 

    Je dirai l’emprise de tes mains longues qui font à ma taille une ceinture frémissante; je dirai ton regard volontaire qui anéantit ma pensée, ta poitrine battante soudée à ma poitrine, et tes jambes aussi fermes que le tronc de l’érable, où les miennes s’enroulent comme les jets onduleux des houblons. 

    Telle qu’une idole, mon adoration couvrira ta nudité superbe des lys odorants et des phlox cueillis dans mon jardin. 

    Je te regarderai dormir dans leur parfum. 

    Contre ton flanc apaisé, j’écouterai ton sang couler dans le mystère de ta vie, comme j’écoute dans le soir, le ruisseau qui descend de l’obscure forêt. 

    Sylvius, quand je ne serai plus, quand les saisons sur ma tombe ouvriront les passeroses et les giroflées d’or, dans la pureté du matin bleu, des voix passionnées rediront le chant de mon amour.


    1   Le livre pour toi, Paris: Différence, 1994, p. 23.


    CONSTELACIÓN DE POETAS FRANCÓFONAS DE CINCO CONTINENTES (DIEZ SIGLOS) Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss


    Marguerite Burnat-Provins -  Portrait of Marie-Therese Provins, 1900, Musee  d'Art, Sion, Valais.



    Marguerite Burnat-Provins - Self Portrait,  no date given, private collection, France.




    Marguerite Burnat- Provins -Jeune fille Savieuse,  1900,  watercolor, crayon and pastel, Fondation Neumann, Lausanne.
    In Young Girl of Saviese, Burnat-Provins bracketed the portrait with decorative panels of  flowers and grape vines native to the Valais.    Shown at the 1900 Exposition Universelle in Paris, the picture was a great success. Shifting easily to expressionist style in oil paints Old Woman from Rouet she used thick strokes of color in a way that suggests familiarity  the earthy portraits of Van Gogh.  


    Marguerite Burnat-Provins - Vielleuse Rouet, 1900, from L'Art Nouveau a l'art hallucinataire.



    Unidentified photographer - Marguerite Burnat-Provins, 1904, Collection art Brut, Lausanne.



    Marguerite Burnat-Provins - Composition aux Salamandres et Perce-Neige, 1898, from L'Art Nouveau a l'art hallucinataire.
    Her particular contribution to L'Art Nouveau was to adapt its curvilinear style to realistic depictions of flora (blackberries) and fauna (salamanders), making her work recognizably personal at a time when the movement was in decline thanks to a reliance on imitation that appeared mechanical and spiritless.


    Marguerite Burnat-Provins - Grape Leaves, no date given, from De L'Art Nouveau a l'art hallucinataire.


    Marguerite Burnat-Provins - Cover of Heures d'Automne, 1904, Sauberlin et Pfeiffer, Vevey.

    In 1904, the year L'Heures d'Automne,was published  Burnat-Provins opened the shop A La Cruche Verte (At The Green Jug )  to market her art work.


    Marguerite Burnat-Provins - cover for Le Livre pour Toi, 1907, Editions de l'Aire, Vevey.


    Marguerite Burnat-Provins - Les Etres de l'Abime (The Scourge from the Abyss), 1921, Collection Art Brut, Lausanne.


    Marguerite Burnat-Provins - Anthor et l'Oiseau noir (Anthor and the Black Bird), 1922, 


    Marguerite Burnat-Provins - Ma Ville (My Town), 1926, Galerie Laura Pecheur, Paris


    If the Symbolist movement had a mantra it would have been this: Close your eyes and look within.  Burnat-Provins returned to this idea again and again, here in 1926, a middle-aged woman and a successful artist.
    Her hands are clasped, as if in prayer and another pair of hands, possibly meant to suggest the hands   of her sister Marie-Therese or a singular sense of wholeness, cover her eyes.  This picture created at this point suggests a sense of trust and a sense of resolution are at least possible, along with ambivalence.
    Burnat-Provins continued to work - and experiment - writing a novel in the 1930s, just published for the first time in France by Plaisir de Lire.  The Hotel takes place in colonial Maghreb and, although peppered with stereotypes typical of its time and place, tells a tale of Europeans adrift and maladroit in a country they fail to understand.
    Marguerite Burnat-Provins died in 1952 at Grasse, in the Alps-Maritime region of her native France


    Marguerite Burnat-Provins, La Confiance 1926.

    For further reading:  Marguerite Burnat Provins: De L'Art Nouveau a l'art hallucinatoire by Helen Bieri, published by Somogy, Paris: 2003.
    For information about the Association des Amis de MargueriteBurnat-Provins.

    Burnat-Provins founded the Ligue Pour La Beauté in 1905 to preserve the architecture of her adopted home, an organization that still exists today.

    Place Marguerite Burnat-Provins, Saviese  honors her work.
    Note: 

    The Alps-Rhone River region straddles the border between France and Switzerland is th  locale where Eric Rohmer filmed Le genou de Claire (Claire’s Knee) in 1970 in and around Annecy.  








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  • 11/23/16--08:04: CORINNA BILLE [19.623]

  • Corinna Bille 

    Corinna Bille (Lausanne, Suiza, 29 de agosto de 1912 - Serre, Suiza, 29 de octubre de 1979).
    Poeta, novelista, cuentista y dramaturga suiza. Conocida principalmente por sus novelas y cuentos. En su obra funde el legado poético tradicional del Valais (el amor al paisaje rústico) con la experiencia surrealista. A los veinte años llega a París para trabajar de script-girl en un rodaje, y se casa con el protagonista. En 1936 lo abandona y vuelve a Suiza para dedicarse a la escritura. Desde 1937 trascribe sus sueños nocturnos de los cuales deja veinte cuadernos. En 1942 se une al célebre poeta Maurice Chappaz: juntos recorren regiones enteras a pie, apasionados por el paisaje suizo. Maurice Chappaz se encarga de la edición, revisión y publicación póstuma de una impresionante cantidad de textos, entre los cuales destacan los poéticos.


    El cascacráneos 

    Ya va en su segundo marido. Pero se entera que el divorcio con el primero no es válido y que es necesario recomenzar. 
    Entonces sus dedos se tornaron largas garras que se cerraron sobre el cráneo de su marido (¿el primero o el segundo?) y lo tronaron. 
    “Es más sencillo así”, pensó. 


    La casita 

    Ella había huido de la casa conyugal, primero sobre el lomo de un elefante, después sobre un alazán. 
    En medio del bosque, encontró una casita. “Qué bonita”, dijo y se metió. En cada cajón la esperaba un pequeño amante. “¡Todos tan pequeños! murmuró, ¿qué haré con ellos?” 
    Acomodó dos en su corsé, un tercero en el regazo. 
    “Y el cuarto, ¿dónde lo pongo?” 
    Se lo clavó en el chongo. 


    El ojo fumigado 

    Era la aurora. 
    La ventana enrejada daba hacia la viña, una viña tan alta como un bosque. 
    Miraba las hojas cubiertas con sulfato. 
    En el centro de cada una se abría un ojo, un ojo verde azul como las hojas. 
    Tomé mi fusil de cacería y tiré sobre los ojos, los ojos verde azul como las hojas. 
    Entonces quedaron sólo unos hoyos negros y fue la Muerte quien me miró.



    Le crâne-noisette 1 

    Elle en est à son second mari. Mais elle apprend que le divorce d’avec le premier n’est pas valable et qu’il faut tout recommencer. Alors ses doigts devinrent de longues griffes qui se refermèrent sur le crâne de son mari (le premier ou le second?) et le firent craquer. 
    « C’est plus simple ainsi », pensa-t-elle. 


    La petite maison 2 

    Elle avait fui la demeure conjugale, d’abord à dos d’éléphant, puis sur un cheval. 
    Au milieu de la forêt, elle trouva une petite maison. « Comme elle est jolie », dit-elle et elle entra. Dans chaque tiroir l’attendait un petit amant. « Tous si petits! murmura-t-elle, qu’en ferai-je? » 
    Elle en fourra deux dans son corsage, le troisième en son giron. 
    « Et le quatrième, où le mettrai-je? » 
    Elle l’épingla sur son chignon. 



    L’œil sulfate 3 

    C’était l’aurore. 
    La fenêtre grillagée donnait sur la vigne, une vigne aussi haute qu’une forêt. 
    Je regardais les feuilles couvertes de sulfate. 
    Au centre de chacune d’elles s’ouvrait un œil, un œil bleu vert comme les feuilles. 
    Je pris mon fusil de chasse et je tirai sur les yeux, les yeux bleu vert comme les feuilles. 
    Il n’y eut plus alors que des trous noirs et ce fut la Mort qui me regarda.

    1    Cent petites histoires cruelles, Trente-six petites histoires curieuses, Albeuve: Castella, 1985, p. 36.
    2 3  Ibid., p. 63. Ibid., p. 76.







    CONSTELACIÓN DE POETAS FRANCÓFONAS DE CINCO CONTINENTES (DIEZ SIGLOS) Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss




    CORINNA BILLE: DE LA NATURALEZA A LA OBRA LITERARIA


    L’artiste doit être l’humble traducteur de la Nature pour ceux qui ne la peuvent comprendre (Ramuz Journal, 76).



    Para comprender la Naturaleza debemos primero observarla. Observarla con paciencia, con detenimiento, dejándose llevar por ella, adaptándose a su ritmo, a sus movimientos e incluso a sus caprichos para después interiorizarla. Sólo de esta manera nos sentimos parte de ella, solo así podemos respetarla y cuidarla. Porque cuando respetamos y cuidamos la Naturaleza, nos estamos respetando y cuidando a nosotros mismos. El hombre comienza a darse cuenta de que forma parte de un sistema en el cual la Naturaleza marca el curso. Si nos alejamos de este sistema, de este engranaje, romperemos el equilibrio y nos veremos condenados a un futuro muy incierto.

    Corinna Bille (1912-1979) forma parte de estos escritores comprometidos con el medio natural. Hija de un artista pintor y vidriero, Edmond Bille, y de una campesina Catherine Tapparel de Corin (región del Valais), aprendió desde muy joven a convivir en plena armonía con su entorno y a formar parte de este. Fue siempre una niña despierta y muy curiosa, que tenía por costumbre bañarse en los estanques de Finges, explorar el interior de los bosques o recorrer incansablemente la enorme huerta y los viñedos que rodeaban el hogar familiar, un castillo barroco construido por su padre en Sierre, llamado Le Paradou. Sensible y muy imaginativa, Corinna supo desde muy temprana edad que su mundo sería la literatura. De las experiencias y emociones recogidas a lo largo de su extraordinaria infancia surgirán años más tarde muchos de los relatos cortos y cuentos de la que llegará un día a convertirse en la escritora más reconocida de la suiza francófona.

    Junto con los sueños, la naturaleza es una de sus fuentes de inspiración: “quand je commençais à écrire, à l’âge de quinze ans, ce fut elle, la nature, mon premier personnage” (1992: 461). Desde muy joven se siente atraída por las flores, los árboles, la hierba y las piedras que aprende a conocer con gran precisión. Sola o acompañada por sus hermanos y amigos, deambula por el bosque, su reino más apreciado, pasea por las orillas de un Ródano todavía libre de presas y de embalses, escala acantilados, o se lanza a la dura subida de alguna montaña, cuatro o cinco horas de excursión, por ejemplo, de Sierre a Chandolin para asistir a las fiestas. Estas actividades se alternan con la escritura, la lectura y las largas veladas en las que habla de literatura a su hermano René-Pierre. Durante diez años – desde 1928, momento en el que descubre su vocación de escritora – su obra, escrita en cuadernos bien organizados, en libretas donde anota sus sueños, en manuscritos cuidadosamente encuadernados, toma forma. Sin embargo es todavía una auténtica desconocida en su propio país. Cuando se publica su primer libro, Printemps, en 1939, Corinna tiene veintisiete años. Se trata de un pequeño libro de poemas de veinticuatro páginas que Les Editions Des Nouveaux Cahiers presentará en su colección “Les Feuilles Romands”. Corinna no cesará de escribir poesía además de sus relatos, cuentos y novelas. Pero habrá que esperar hasta 1961 para ver de nuevo, una nueva publicación de poemas, Le Pays sécret.

    Comienza a escribir su primera novela, Théoda, en Chadolin, mientras se recupera de una pleuresía, agravada más tarde por un principio de tuberculosis. Su deseo por sumergirse en el paisaje es tal que se aficiona a bañarse en pleno invierno en las heladas aguas del río Ródano. Son tres años de convalecencia y sufrimiento silencioso, pero de una intensa creación. Théoda es la historia de un crimen pasional ocurrido en el Valais unas generaciones atrás. La obra verá la luz en 1943 y será bien acogida por la crítica literaria suiza de expresión francesa. Sin embargo, tras este pequeño éxito los años pasan y nadie más parece interesarse por sus escritos. Los inéditos de Corinna se van acumulando y constituyen por sí solos una biblioteca. Habrá que esperar hasta 1951 para ver una nueva publicación suya. Esta vez son cuatro novelas cortas ilustradas por Edmond Bille y que aparecerán bajo el título de Le Grand Tourment. Pero no es un verdadero libro ya que no llega a difundirse en las librerías. Será una editorial de Lausanne, les Éditions Rencontre la que por fin se decide a dar salida a una de sus novelas en 1952, Le Sabot de Venus. Lausanne se convierte así en su capital literaria. Al año siguiente, Albert Mermoud crea una colección de bolsillo, la Petite Ourse, en la que Corinna estará presente con Douleurs Paysannes, un libro de novelas cortas acogido con mucha admiración tanto por la crítica como por el público que descubre en Corinna a la que llegará a ser una de las mejores escritoras europeas de este género.

    Como podemos observar sus inicios editoriales resultan difíciles. Sus obras son publicadas de forma muy esporádica dentro de un mercado editorial en el que los escritores suizos de expresión francesa parecían tener escasas posibilidades. En 1955 publica L’Enfant Aveugle, otro libro de cuentos y relatos cortos para las recientes y efímeras ediciones “Aux Miroirs Partagés”. Le seguirá en 1958 À pied, du Rhône à la Maggia, el relato de un viaje a los Alpes realizado junto a su marido y su hijo. Durante esta etapa, Corinna se siente literariamente abandonada, relegada a una lista menor de autores regionales. En 1961 aparecen los poemas Le Pays secret en Sierre, anteriormente mencionados, y al año siguiente participará en las memorias de su padre, Jeunesse d’un Peintre. Su obra no parece despegar: las Ediciones Rencontre aceptan reagrupar en un libro titulado L’Inconnue du Haut-Rhône (1963), seis piezas de teatro, género hasta la fecha ignorado en la producción de esta autora, pero ningún grupo de teatro las representará.

    Cuatro años tienen que transcurrir de nuevo para que una nueva publicación de Corinna Bille salga a la luz. En 1967, Payot acepta siete de sus novelas cortas. Nace así Entre Hiver et Printemps, pequeño éxito para una autora que posee cantidad de obras inéditas para ofrecer. Entre ellas, una de sus más bellas obras, La Fraise Noire, manuscrito que dormita escondido durante mucho tiempo en alguna de sus estanterías. Corinna tiene que tirar de ingenio para que La Guilde du Livre consienta su publicación, decisión que no lamentarán. El libro obtiene un éxito de ventas considerable durante el verano de 1968 y así, con cincuenta y seis años de edad, después de un aislamiento que le ha parecido interminable y bajo la amenaza de una reputación local que falseaba el sentido de su obra, se la reconoce al fin como a uno de los escritores más importantes de la suiza francófona. Comienza a partir de entonces una década llena de éxitos, publicaciones, viajes y reconocimientos.

    Gracias a su hijo mayor Blaise, descubre África, en 1970. La fascinación por este continente de naturaleza salvaje e indómita es inmediata. Durante sus estancias, Corinna observa el medio natural, lee a los autores africanos, escucha fascinada las historias autóctonas que le cuentan y, sobre todo, escribe, toma nota de todo con el objetivo de publicar un libro sobre cuentos africanos. Se siente en perfecta comunión con la selva virgen, que poco a poco se incorpora a sus sueños, con las  inmensas praderas, con la pureza del aire y la amabilidad característica de las gentes del lugar. Esta sucesión de viajes lejanos coincidirá además con un periodo de máxima fecundidad literaria. En 1971, la Guilde du Livre publicará otra de sus obras, Juliette éternelle. En 1973 aparece Cent petites Histoires cruelles. En 1974 le otorgan el Premio Schiller por el conjunto de su obra y La Demoiselle sauvage ganará el Prix Goncourt de la novela corta en 1975. Corinna recibe, justo al final de su vida, el reconocimiento tan ansiado fuera de las fronteras helvéticas.

    El último país que descubrirá en viaje oficial será Rusia, en 1975. Con la visita a este país se cumplirá otro de sus sueños y Les invités de Moscou (1977) será el resultado de dicha estancia. Los libros ahora se suceden: Salon Ovale (1976), La maison musique (1977), Cent petites histoires d’amour (1978), La montagne déserte (1978), Deux passions (1979). El manuscrito de su última obra Bal doublé se publicará en 1980. Corinna Bille no llegará a verlo. Muere el 24 de octubre de 1979, dejando tras de sí, un sinfín de manuscritos que su marido Maurice Chappaz se encargará de ir publicando hasta el final de sus días.

    Pero volvamos al epígrafe de esta comunicación: “L’artiste doit être l’humble traducteur de la Nature pour ceux qui ne la peuvent comprendre” (2005: 76). Corinna conoció personalmente a Ramuz. Colaboró como guionista en la película Ratp (Dimitri Kirsanoff, 1934), basada en la obra “La séparation des races” (1923), en la que Ramuz participa como figurante. Fue siempre una gran lectora y admiradora de su obra. Ambos compartirán ese amor profundo por la tierra del Valais. Los paisajes aún vírgenes de este cantón, a principios del siglo XX, inspirarán a ambos autores y serán el marco en el que se desarrollarán sus relatos y sus personajes. Dar a conocer, a través de sus cuentos, relatos o novelas, la naturaleza de su pays, describiéndola con gran precisión, no es solo una muestra del profundo respeto que la autora siente por su tierra, sino también una forma de dar voz a los seres que en ella habitan. Entre los seres animados que desfilan en sus relatos se encuentran los árboles, los viñedos, las flores y los animales. Ya hemos mencionado anteriormente la relación tan especial que existe entre Corinna y el bosque. En su primera novela publicada, Theoda, aparecen ya algunas imágenes del bosque. Imágenes casi siempre positivas, pero también algunos miedos y preocupaciones respecto a las talas intensivas y sus regularizaciones: “[…] cette forêt saccagée par les bûcherons qui s’étaient mis à couper, à tort et à travers, un si grand nombre d’arbres, que la commune avait dû inventer des lois pour la sauvegarder” (1978: 121). El bosque del Valais está compuesto mayoritariamente de pinos, de alerces y de coníferas de montaña, que pueden alcanzar los 20 o 30 metros de altura. Es un pequeño paraíso repleto de vida, espacio de inspiración para la escritora. Un lugar acogedor, secreto, íntimo, pero también sagrado, que a través de los sentidos le transporta hacia su interior, hacia lo más profundo de su ser: “Je respirais avec joie une odeur d’entrailles forestière. La forêt de pins est un sacrement, pensais-je, je communie avec la forêt” (1974: 145). En efecto, el carácter sagrado del bosque es un espacio común de la mitología y la literatura. Sin embargo, la unión que experimenta la autora con el bosque no es una unión divina. Como nos explica Marike de Courten “la sacralité […] reflétée par les textes de Corinna Bille n’a rien de pieux; la forêt n’est pas l’habitacle privilégié du Dieu des chrétiens, ni le révélateur par excellence d’un panthéisme romantique; la forêt se célèbre elle-même… la communion se fait avec la forêt” (1989: 95). El bosque en general y el árbol en particular penetran en ella a través del tacto, de la vista, del oído, del olfato y hasta del gusto: “[…] nos baisers ce jour-là, eurent un goût acide d’humus” (1968: 32). La piel, los ojos, los oídos, las fosas nasales y la lengua, son todos ellos puertas por las que el cuerpo se nutre de cuanto le rodea. En Théoda, la narradora Marceline, establece contacto con un peral que ha sido alcanzado por un rayo. A través de la herida dejada en su tronco cree “pénétrer dans la poitrine de l’arbre et toucher son cœur” (1978: 110). Otras veces es el olor del bosque el que penetra de forma tan intensa en sus personajes que parece paralizarlos. Así, en “La jeune fille sur un cheval blanc”, el olor del bosque “la prenait  soudain à la gorge, cernait son corps, et l’engourdissait” (1974: ). Corinna posee un oído sensible al ritmo de la naturaleza y se muestra atenta a ese lenguaje mudo de las plantas: “Les fleurs des arbres fruitiers, on les entendait s’ouvrir avec ce bruit léger du grésil” (1980a: 68). También sus personajes poseen dicha capacidad: “Il n’entendait que le bruit des herbes, la déchirure des feuilles” (1978b: 21). Como se puede apreciar, Corinna se relaciona con cada uno de los aspectos del entorno sensible del bosque. Siente una necesidad innata por aquello que es diferente. Es su manera de construirse como persona, ya que como dice David Abram “sólo somos humanos en la medida de nuestro contacto y convivencia con lo que no lo es” (1999:9).
    La visión que Corinna Bille nos da del árbol es antropomórfica: no solo posee un corazón que late, también ojos que ven “Les arbres que la foudre épargne m’illuminent de leurs yeux verts” (1980a: 66) e incluso voz propia “La voix des arbres est la seule qui parle…” (1961: 29). Y lo más sorprendente, les dota también de un alma:

    Leur faite est d’un vert plus clair et plus doré,

    Là se tient leur âme.

    Comme  dans la tête de l’homme

    L’intelligence (1961 : 114)

    De ahí que sus personajes los consideren seres semejantes a ellos:

    Emerentia ne donnait aucun ordre aux arbres, mais il est vrai qu’elle les considérait comme des personnes vivantes. Leurs rameaux, pour elles, étaient des bras ; leurs trous creusés par les oiseaux, des yeux, des bouches ; et le vent dans leurs ramures, des voix. Et quand elle passait près d’eux, s’enfilait entre eux, elle était irrésistiblement saisie, retenue par ces êtres qu’elle devinait inoffensifs et qui l’aimaient (1979: 32).

    Emerentia, la pequeña acusada de brujería, es perseguida porque ama y adora a los animales salvajes y a los árboles. Sólo ella es capaz de hacer que la cosas parezcan verdaderas, por eso cuando habla “la mère limon, les bêtes, les arbres, les plantes ont une chair et une âme parentes à la sienne” (1979: 25). El limo, símbolo de fertilidad; el bosque, espacio materno cargado de ternura; el Ródano, personaje repleto de vida cuyos colores, matices y crecidas marcan cada una de las estaciones en el Valais; estos elementos naturales impactan con gran fuerza en el lector, que es capaz de apreciar cierta sensualidad primitiva, esa que ignora el Bien y el Mal; porque Emerentia, que comunica con el oso y con la víbora, “est faite de la même invariable texture que la nature” (1979: 28). El bosque, a su vez, se confunde también con la “demoiselle sauvage”: “Je deviens la forêt. Mes bras sont ses branches, ma peau son écorce”; un bosque repleto de términos nuevos que el lector agradece descifrar – “les arolles” (pino de media montaña), “les fétuques” (planta forrajera), “les ombelles” (flores de montaña), “la parnassie” (flor blanca)- porque poco acostumbrado a ellos se deja llevar, se pierde por esa arboleda de palabras. El bosque representa el punto de partida y el punto de mira de la escritora, su paraíso extraño. La “demoiselle sauvage” ofrece todo su cuerpo al bosque, con el mismo ardor con el que Corinna se entrega a la escritura, sin miedos, sin tapujos, sin ningún pudor. Necesita la Naturaleza y la escritura para vivir cotidianamente, para encontrar ese espacio de armonía, de equilibrio, de libertad y de identidad.



    Corinna sabe conciliar el amor de la tierra y la sensibilidad de las palabras. En una de sus obras más exquisitas “Vignes pour un miroir” escribe este delicado poema:

    Elle avait tellement aimé

    La terre

    Qu’elle ne put toute entière s’en aller



    Ses cheveux s’éployèrent en vrilles

    Et sous les pampres

    Ses yeux encore nous regardent (1995 : 17)

    El apego que siente la protagonista de este poema por su tierra y por esos campos de viñedos parece tan inmenso que su cuerpo se resiste a abandonarlo. Así, tras el último suspiro, una parte de ella se reencarna en viña, pasando a formar parte del mundo vegetal. Son lo que De Courten denomina “metamorfosis parciales” (1989: 115). El mundo del viñedo y su ritmo, marcado por las estaciones, en las terrazas del Valais o de Lavaux, se encuentra diseminado en casi todas sus obras. Es un mundo que conoce a la perfección, con el que ha convivido desde su más tierna infancia. La residencia de la familia Bille, Le Paradou, se encuentra rodeado de viñedos. Recordemos además que la escritora contrae matrimonio en segundas nupcias con el poeta y escritor Maurice Chappaz en 1947, como ella de origen valaisan, apasionado además por la viticultura. Los Chappaz vivieron durante varios años en Fully, donde Maurice dirigió los viñedos de su tío Maurice Troillet, por entonces, Consejero de Estado, creando un pequeño comercio de vinos que, en la actualidad, todavía permanece activo. Años más tarde, la familia Chappaz construirá una casa en Veyras, en cuyos terrenos se dejan ver las hileras de vides que remontan en dirección de Muzot. En este terreno que dominaba perfectamente el esposo, Corinna Bille realiza también su contribución escrita – en una serie de artículos sobre “Les travaux de la vigne” publicados en la revista L’Abeille; en textos, como por ejemplo, “Vendanges” en Douleurs Paysannes (1953) o “Les raisins de verre” en Cent petites histoires cruelles (1973). Siempre supo hablar del duro trabajo de los viticultores curvados entre las cepas, como en Théoda: 

    Devant ces terres toujours penchées, offertes au soleil, au gel au vent, et dont les ceps noirs et tordus, des arbustes maudits, semblaient si pauvres, incapables de produire, il me venait une grande pitié pour tous ces hommes qui s’acharnaient sur elles (1944 : 27)

    La joven narradora Marceline, se da cuenta de que lo esencial está en la naturaleza que le rodea: “Nous devinions alors que le monde était fait de terre, de pierre, de feu, et non de mots et des chiffres ainsi que nous l’enseignait… Et quand nous saisissions notre porte-plume de la main droite et appuyions de la main gauche sur notre cahier pour bien l’aplatir, ce n’étaient plus des objets usuels que nous touchions, mais des morceaux de printemps, le soleil leur ayant donné vie et chaleur” (1944: 24). Tanto Emerentia como Théoda, nos cuentan la historia de dos seres femeninos en contacto directo con una naturaleza que les habla y les habita. Gracias a ella encuentran la ansiada libertad que los humanos no quieren concederles. Théoda busca la felicidad en los bosques, cómplices de sus encuentros amorosos con su amante Remy, mientras Emerentia halla refugio en las orillas de un Ródano salvaje e impetuoso. La intriga de ambos relatos se sitúa en un ambiente puramente de montaña, que no es otro que el de su Valais natal, a pesar de que raras veces aparece mencionado. Sin embargo, el río Ródano representará siempre el corazón de ese país secreto, de esa tierra que les ayuda a encontrar su propia identidad.



    J’ai une véritable passion pour la forêt, je suis amoureuse de la forêt, comme du fleuve, un amour violent, absurde – parce qu’enfin qu’est-ce que ça peut leur faire à la forêt, au fleuve mon amour? Une branche de saule agitée par le courant, un pin immobile sur le ciel, me mettent dans un état proche de l’extase, et je comprends qu’autrefois les gens adoraient les arbres, mais ils adoraient tout, le soleil, les pierres. Peut-être  réagissaient- ils simplement comme moi. Ils devaient éprouver ce bien-être infini, cette amitié, tout ce que je ressens dans le bois ou au bord du Rhône (1968 : 115).

    Conclusión

    Una lectura superficial de la obra de Corinna Bille podría resultar engañosa: no corramos el riesgo de clasificar a esta escritora como una autora regionalista y englobar su obra bajo la etiqueta de “literatura regional”. Su modernidad escapa al lector poco observador. Corinna, ciertamente, describe en sus relatos el campo, los chalets de la alta montaña, los pastos; sin embargo, lo lleva a cabo con tal minuciosidad que realza el terroir al nivel de lo universal. Muestra del Valais su lado más oscuro y primitivo, desvelando la aspereza y la violencia de las relaciones humanas. Es un mundo extraño, sensible, sensual, pero también cruel, en el que transcurren historias universales de hombres y de mujeres; donde la magia de la naturaleza se encuentra omnipresente. Siente una gran fascinación por la pasión absoluta, por el misterio de ciertos comportamientos humanos. Los personajes que habitan sus relatos no son gentes ordinarias, son seres poco convencionales, casi siempre marginales. A ella le gustaba recordar esa inclinación extraña que tenía por sus personajes: “Mes personnages préférés sont les ivrognes, les criminels et les fous”. Le complace sumergirse en las almas y en los cuerpos de esos seres frágiles que no encuentran su lugar en una sociedad, a veces, demasiado cartesiana. Personajes solitarios, sí, pero que no están solos, ya que forman parte de los elementos, de la tierra, de las nubes y de las aguas indómitas del Ródano

    Es indudable que ama a su país por encima de todo, pero ese amor confeso que siente por la tierra que la vio nacer, se convierte a través de sus relatos en la memoria de un espacio y de un tiempo amenazado. La singular situación en la que nació le permitió vivir en una naturaleza todavía virgen, un pequeño paraíso protegido, aunque no por mucho tiempo. Por eso, cuando la ocasión se presenta, la comprometida Corinna, no duda en defender junto a su marido esos espacios todavía intactos, -como el bosque de Finges. Se implica con gran fuerza y convicción, en una época en la que la ecología ni siquiera era un tema de moda.  

    La obra de Corinna Bille tendrá, sin lugar a dudas, un bello futuro. Porque aunque nuestra tierra cambia con el transcurrir del tiempo, siempre será madre nodriza y generosa para el ser humano. Y algún día, no muy lejano, nos gustará recordar cómo era, siglos atrás, la vida de aquellos seres que nos precedieron. En esta época en la que vivimos, más propicia a los saqueos y a la destrucción de los recursos naturales, al olvido de nuestro pasado, la obra de Corinna Bille será ese punto de referencia, ese lugar al que nos gustará regresar para deleitarnos con las historias de antaño.

    Bibliografía consultada

    ABRAM, David (1999) La magia de los sentidos. Barcelona: Ed. Kairos.
    BILLE, Corinna (1939) Printemps, La Chaux-de-Fonds: Aux Ed. des Nouveaux Cahiers.
    ----- (1944), Théoda. Albeuve: Ed. Castella, 1978. 
    ----- (1951), Le grand tourment. Quatre Nouvelles Valaisannes. Lausanne: Ed. des Terreaux.
    ----- (1952) Le Sabot de Vénus. Albeuve: Ed. Castella, 1982.
    ----- (1953) Douleurs Paysannes. Lausanne: La petite ourse.
    ----- (1955) L’enfant aveugle. Lausanne: Aux Miroirs Partagés.
    ----- (1958) À pied, du Rhône à la Maggia. Lausanne: La Joie de Lire, 1999.
    ----- (1961) Le pays secret. Poèmes et comptines. Sierre: Ed. Treize Etoiles.
    ----- (1962) Jeunesse d’un peintre (1878-1902).  Martigny: Imprimerie Pillet.
    ----- (1963) L’Inconnue du Haut-Rhône. Paris: Ed. Rencontre.
    ----- (1967) Entre hiver et printemps. Nouvelles. Lausanne: Payot.
    ----- (1968) La Fraise Noire. Lausanne: La Guilde du Livre.
    ----- (1971) Juliette Éternelle. Lausanne: La Guilde du Livre.
    ----- (1973) Cent petites histoires cruelles. Lausanne: Bertil Galland.
    ----- (1974) La demoiselle sauvage. Vevey: Bertil Galland.
    ----- (1976) Salon Ovale, nouvelles et contes fantastiques. Vevey: Bertil Galland.
    ----- (1977) La maison musique, contes pour enfants. Lausanne: Ex-Libris.
    ----- (1977) Les invités de Moscou. Vevey: Bertil Galland.
    ----- (1978a) Cent petites histoires d’amour. Vevey: Bertil Galland.
    ----- (1978b) La montagne déserte, poèmes. Genève: Eliane Vernay.
    ----- (1979) Deux Passions. Vevey: Bertil Galland.
    ----- (1980a) Soleil de la Nuit. Genève : Eliane Vernay.
    ----- (1980b) Le bal double. Paris : Gallimard.
    ----- (1985) Vignes pour un miroir. Lausanne : Ed. Empreintes, 1997.
    ----- (1992) Le Vrai conte de ma vie. Lausanne: Ed. Empreintes.
    Cippe à Corinna Bille. Un recueil d’hommages. Dirigé par Patrick Amstutz. Bienne: ACEL, 2012.
    DE COURTEN, Marike (1989), L’imaginaire dans l’œuvre de Corinna Bille. 
    FAVRE, Gilberte (1981), Le vrai conte de sa vie. Vevey: Bertil Galland.
    METTAN, Pierre-François. Théoda de S. Corinna Bille, Bienne: ACEL, 2012.
    RAMUZ, C.F.  Journal, notes et brouillons. Tome 1 1895-1903. Oeuvres Complètes I, Genève: Ed. Slatkine, 2005.








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  • 11/23/16--08:21: ISABELLE LEGRIS [19.624]

  • Isabelle Legris 

    Nacida en Louiseville (Maskinongé), Quebec, Canadá en 1928. Estudió en el Convento de las Hermanas de la Asunción y comenzó a escribir a la edad de 15 años. Establecida en Montreal en 1941, comenzó su grado cartas en la educación en la Universidad de Montreal; no va a acabar con ella. Se convirtió en una traductora independiente en Montreal y escribió historias de CBC. En 1947, publicó su primera colección de poemas, Mi vida trágica: Poemas de dolor y sangre. Autor de libros para niños y libros de gramática y ortografía, que también publica otros libros de poesía, entre ellos Parvis sin obstáculos (1963) y el sello de la elipse (1979).



    Ay esta cosa extraña…

    Ay esta cosa extraña 
    este fuego sin pausa 
    en todas partes 
    en mi cabeza y corazón

    ay este fuego grande 
    con sus chispas de aguja 
    perforando mi carne

    ay esta cosa extraña


    una noche 
    mordía yo el aire nocturno 
    de enero 
    frente a la chimenea 
    moría la madera 
    estaba sentada frente a mi brasero exánime 
    y mi corazón ardía 
    como el fuego 
    en la noche de enero

    un fuego extraño 
    consumía la madera 
    la pulverizaba 
    dejando sobre la piedra 
    rescoldos de ceniza 
    carbones que fueron fuego

    ay este fuego extraño 
    acarreando un incendio 
    a las puertas de mi cuerpo

    me gustaría probar el sabor 
    de las chispas 
    conocer el espasmo de las pavesas

    quisiera conocer la alegría 
    de brindar al fuego que devora la noche la desnudez de mi cuerpo la locura de mi corazón
    quisiera lanzarme al brasero perderme y aniquilarme morir de una sola muerte de sangre en la embriaguez del fuego morir como termina el tormento.

    quisiera conocer la alegría 
    de brindar al fuego que devora la noche 
    la desnudez de mi cuerpo
    la locura de mi corazón


    Oh cette chose étrange…1

    Oh cette chose étrange 
    ce feu sans arrêt 
    partout 
    dans ma tête et mon cœur

    oh ce grand feu 
    avec des étincelles en aiguilles 
    perforant ma chair

    oh cette chose étrange

    un soir 
    je mordais l’air 
    venu de la nuit de janvier 
    devant la cheminée 
    mourait du bois 
    j’étais assise devant un brasier las 
    et mon cœur brûlait 
    comme le feu 
    dans la nuit de janvier

    un feu étrange 
    consumait le bois 
    le pulvérisait 
    en laissant sur la pierre 
    des tisons des cendres des charbons 
    qui avaient eu du feu

    oh ce feu étrange 
    roulant un incendie 
    aux portes de mon corps

    je voudrais goûter la saveur 
    des flammèches 
    connaître le spasme des étincelles

    je voudrais connaître la joie 
    d’apporter au feu qui dévore la nuit 
    la nudité de mon corps
    la folie de mon cœur

    je voudrais me jeter dans le brasier 
    me perdre et m’anéantir 
    mourir d’une seule mort de sang 
    dans l’ivresse du feu 
    mourir comme finit le tourment.


    1   Le sceau de l’ellipse, Montréal: Hexagone, 1979, p. 98-99.




    CONSTELACIÓN DE POETAS FRANCÓFONAS DE CINCO CONTINENTES (DIEZ SIGLOS) Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss







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