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    Fernando Durán Ayanegui

    Fernando Durán Ayanegui (Alajuela, Costa Rica, 3 de agosto de 1939) es un escritor, académico y químico costarricense, rector de la Universidad de Costa Rica en tres periodos y autor de varias novelas, cuentos, poemas, cuadros de humorismo, ensayos, artículos académicos y obras de teatro. Ha sido ganador en varias ocasiones del Premio Nacional Aquileo J. Echeverría.

    Nació en la ciudad de Alajuela en 1939, hijo de padres artesanos. Durante su infancia viajó a varios países, permaneciendo seis años en Cuba. En 1956, obtuvo el título de Ingeniero Químico Industrial del Centro Tecnológico Superior de La Habana. De regreso a Costa Rica, sus títulos no fueron reconocidos, por lo que ingresó en la Universidad de Costa Rica, donde se graduó de bachiller en Química en 1964. Posteriormente obtuvo postgrados en química en la Universidad de Lovaina, Bélgica, además de un doctorado de Ciencias en 1971, y un postdoctorado en la Universidad de Harvard, Massachusetts.

    Fue dirigente estudiantil universitario y posteriormente profesor asociado e invitado de la Escuela de Química de la Universidad de Costa Rica. Posteriormente, fue coordinador del estudio de postgrados del Sistema de Estudios de Postgrado, decano de la Facultad de Ciencias y vicerrector de Docencia. Participó en diversos estudios de investigación, entre ellos uno sobre la síntesis total de la vitamina B12 durante su estadía en la Universidad de Lovaina.

    En 1981 asumió la Rectoría de la Universidad de Costa Rica, teniendo que enfrentar la crisis económica de 1982 que amenazó el inicio del curso lectivo de dicha universidad. Fue rector de la Universidad en tres periodos: entre agosto y septiembre de 1981, entre 1981 y 1985, y entre 1985 y 1988. Durante su gestión, se realizaron diversas obras de infraestructura en la Universidad de Costa Rica y sus sedes a distancia, así como se inauguró el Sistema Universitario de Televisión Canal 15.

    Entre 2003 y 2015, fue miembro de la Academia Costarricense de la Lengua, ocupando la silla "O".

    Obra literaria

    Desde 1959 ha publicado diversos ensayos, cuentos, artículos de opinión, humorismo, novelas, poemas y artículos académicos. Sus principales obras, principalmente cuentos, se enmarcan en la temática de la crítica social, el humor, lo fantástico y la ciencia ficción. Su novela más conocida, Las estirpes de Montánchez (1993), englobada dentro de las obras los escritores de la llamada Generación del desencanto o Postmodernidad (1980 en adelante), es un texto complejo que desarrolla dos historias paralelas, con personajes que se desdoblan y cambian de identidad, saltos espacio-temporales, anacronismos, y mistificación constante de datos históricos y fechas, ofreciendo la imagen de Costa Rica como un país latinoamericano cuya historia está marcada por la enajenación, el enmascaramiento de las identidades, y el hundimiento en una violencia autodestructora.

    Novelas

    Retorno al Kilimanjaro (1988).
    Las estirpes de Montánchez (1993).
    Cuando desaparecieron los topos (1994).
    La joya manchada (1995).
    El lugar común en la sonrisa (1997).
    Tienes nombre de arcángel (1998).
    La maldición del Réquiem (2015)
    Un par de clavos (2015)
    Los Buitres (2015)
    La desconocida (2015)
    Portada, ilustración Lara Anderson.
    La desconocida. Autor Fernando Durán, ilustración Lara Anderson.

    Cuentos

    Dos reales y otros y otros cuentos (1971).
    El último que se duerma (1976).
    Salgamos al campo (1977).
    El benefactor y otros relatos (1981).
    Diga que me vio aquí (1981).
    Cuentos para Laura (1986).
    El rey que se apoderó de la luna (1986).
    Las aventuras de Camote (1986).
    El viaje de la familia Hueco (1988).
    Opus 13 para cimarrona (1989).
    Dos reales y el puntito curioso (1993).
    El fin de la historia (1993).
    Y yo jamás veré Marsella (2000).
    Una macedonia (2000).
    Microrrelatos (2004)
    Relatos (2004).
    Animalarriba y Animalabajo (2015).
    Animalarriba y Animalabajo. Autor Fernando Durán, ilustración Lara Anderson.

    Obras de teatro

    Billy come back (1994)
    La poca ejemplar historia de Julio César Pérez y el escuadrón de la muerte (1994)

    Poesías

    Hojas en el viento (1993).
    Haikus (2004).



    Haikus de Fernando Durán Ayanegui


    1
    Quiere vivir
    y en su primer vagido
    habla la muerte.

    2
    De su hermosura
    le hablaba tiernamente
    su amigo ciego.


    3
    "Serenamente
    cerraré mi sarcófago"
    piensa el suicida.

    4
    Ella sentía
    que la cubría la tierra
    mientras soñaba.


    5
    Buscas la luz
    y cuando al fin te llega
    viene la noche.

    6
    Por fin el limo
    convertido en Adán
    es barro inútil.

    7
    Sobran las misas
    si en los prados del limbo
    plantamos flores.

    8
    Los buenos días
    para el hermano pobre
    no son el pan.

    9
    Hasta las moscas
    presentirán la muerte
    este verano.

    10
    Hacia la noche
    lleva al agonizante
    la eterna luna.

    11
    No ser un héroe
    anhelaba el soldado
    desconocido.

    12
    Para la vida
    la mano del obstetra
    sube el telón.
    13
    Dios no es de vino.
    Mi barriga vacía
    dormirá triste.

    14
    Bien que desea
    fallecer en su lecho
    el general.

    15
    Ensimismado
    y hurgando su nariz
    reza el filósofo.

    16
    Siempre sabrás
    que el centro del poder
    se halla en un banco.

    17
    Muero agotado.
    Levantadme el sudario
    hasta la frente

    18
    Calma su sed
    con la primera gota
    el padre Noé.

    19
    Al yerto Abel
    un beso fraternal
    roba Caín.

    20
    Honda es la ira
    que blandirá David
    frente a Goliat.

    21
    Duerme Sansón
    y con afiladores
    sueña Dalila.

    22
    Grito de ¡tierra!
    voz de gloria y de muerte
    para Colón.

    23
    “Amado Edipo
    para ti soy yo casta”
    gime Yocasta.

    24
    Cesó la lluvia.
    Ya sobre el empedrado
    marcha el gendarme.

    25
    Viaja despacio
    este viejo soldado
    hacia la muerte.

    26
    "Brilla una estrella"
    exclama Augusto César
    "cesad el censo"

    27
    Voltea el cuello
    y asombrado descubre
    la guillotina.

    28
    Profeta honesto
    profetizas que nunca
    serás profeta.

    29
    Vieron venir
    la mansa nube blanca
    hacia el Titanic.

    30
    Te absolverán
    querido Galileo.
    Vueltas da el mundo.

    31
    “Mi heredero
    parece oler a cabra”
    pensaba Isaac.

    32
    Intuye Adolfo
    que habrá de reencarnar
    con nombre hebreo.

    33
    La voz del piano
    surge y nos solicita
    que la dancemos.

    34
    En Waterloo
    sediento Bonaparte
    murió tu sed.

    35
    Ruega el soldado
    que sean todas las guerras
    vegetarianas.

    36
    Porque las guerras
    no son vegetarianas
    se alegra el bosque.

    37
    Sin tus imágenes
    es un espejo roto
    la soledad

    38
    Baila la lluvia
    sobre mi sepultura
    en el otoño.

    39
    A campanadas
    un sudario vacío
    teje la noche

    40
    Libro del sabio
    vivirás empolvado
    en su sarcófago.

    41
    Veo centellear
    la mirada de Dios
    en la tormenta.

    42
    Toro imposible
    mas colmado señor
    se sueña el buey.

    43
    Memoria cíclica
    de todos sus fracasos
    era su vida.

    44
    La marcha fúnebre
    de toda la semana
    toca el domingo.

    45
    Cuando hayas muerto
    ignorarás las nubes
    eternamente.

    46
    También la araña
    sepulta al faraón
    en el desierto.

    47
    Dios se conjuga
    en primera persona
    en cada muerte.

    48
    Miman los sapos
    monederos de limo
    en el verano.

    49
    Las ranas cantan
    en alfabeto Morse
    desafinado.

    50
    Locomotora
    amado dinosaurio
    de mi niñez.

    51
    En el fogón
    crepitan los adioses
    del bosque muerto

    52
    Latoso amigo
    contándonos tus penas
    nos torturabas.

    53
    Si estás alerta
    lograrás respirar
    mientras no mueras.

    54
    Muestran tus ojos
    lagunas congeladas
    bajo la niebla.

    55
    Le sueña el perro
    sus ladridos al amo
    cuando ha partido.

    56
    Oléis a veces
    patrias embanderadas
    a podredumbre.

    57
    En el discurso
    de los aduladores
    fluye la baba.

    58
    Sed compasivos
    dejad en paz a Dios
    mientras exista.

    59
    Ni suicidándote
    te podrás liberar
    de la otra muerte.

    60
    Eran esclavos
    pero comían dos veces
    todos los días.

    61
    Libres los pobres
    diez veces al día
    sueñan que comen.

    62
    En armonía
    viven su tensa paz
    algunos muertos.

    63
    Tuve en la vida
    una insignificante
    y corta fuga.

    64
    Llamamos vida
    a un error que la muerte
    nos rectifica.

    65
    Simios patéticos
    nos medimos el tiempo
    como gusanos.

    66
    Solo amanece
    con las primeras voces
    de las mujeres.

    67
    Piensa que existes
    pero eres solo parte
    de un simulacro.

    68
    Lleva el político
    un crimen embozado
    en su bastón.

    69
    No ladra el perro
    mientras duerme la siesta
    el amo ausente

    70
    Siempre lo mismo
    si cenas con amigos
    comes amigos.

    71
    Joven ardiente
    el aire que respiras
    mide tus días.

    72
    Llanto natal
    anuncio de agonía
    desgarrador.

    73
    Lo profetizan
    las viejas galaxias:
    morirá el sol.

    74
    ¿Se llama Dios
    la nada o es la nada
    el nombre de todo?

    75
    Aspira bien
    porque todo camino
    tiene su aroma.

    76
    Llamad al tiempo
    de solidaridad
    tiempo perdido.

    77
    Cesad los rezos.
    Los dioses quedaron sordos
    desde el big bang.

    78
    Al son del viento
    su tierna zarabanda
    danza la lumbre.

    79
    Por una fruta
    Adán nos convirtió
    en dioses vanos.

    80
    Nos profetiza
    que no habrá profecías
    el buen profeta.

    81
    Juan Sebastián
    escapan tus tocatas
    tras de tus fugas.

    82
    Si de un político
    sueles ser el apóstol
    niega cien veces.

    83
    Hace flamear
    las más turbias banderas
    el huracán.

    84
    Ciegas banderas
    himno inglés o bantú
    canto inhumano.

    85
    "Mi libertad"
    grita el soldado y muere
    en soledad.

    86
    "Matadme ahora"
    ruega el hambriento y vive
    en libertad.

    87
    Del matadero
    republicano somos
    mansos borregos.

    88
    Os lo aseguro:
    poned, pobres, la mesa
    y esperaréis.

    89
    Lamentarás
    gentil republicano
    tus elecciones.

    90
    Hombre pequeño
    existes porque sueñas
    no porque vives.

    91
    Con burda prisa
    bordó la evolución
    al elefante.

    92
    El dromedario
    aspiró desde siempre
    a ser montaña.

    93
    Toda montaña
    pretende ser la espalda
    de un camello.

    94
    Al pescador
    el mar siempre querría
    llevarlo lejos.

    95
    En las estrellas
    congelaron sus llantos
    las cuatro lunas.

    96
    No fue el final
    de mi largo camino
    una llegada.

    97
    Olvidadizos
    te dirán algún día
    que fuiste hermosa.

    98
    Oigo aletear
    ángeles silenciosos
    en el maizal.

    99
    No oirás después
    del último suspiro
    la marcha fúnebre.

    100
    No lo dudéis:
    olvidarán tus besos
    todos tus hijos.

    101
    De nuestros sueños
    te hablará mi fantasma
    en el futuro.

    102
    Somos la vida
    precursora de muerte
    somos la nada.

    103
    Eran las nubes
    los suspiros de Dios
    abandonado.

    104
    Breves las rosas
    y eternas las espinas
    en el jardín.

    105
    Me ha liberado
    la promesa incumplida
    de eternidad.

    106
    Aun si volaras
    no serías superior
    al ave efímera.

    107
    Es un neurótico
    el político honrado.
    Encarceladle.

    108
    Voces del pueblo
    callados prisioneros
    en mil discursos.

    109
    No matarás.
    Dejarás que gobiernen
    los asesinos.

    110
    La libertad
    podría ser el infierno
    de los esclavos.

    111
    Hiede también
    político corrupto
    tu mausoleo.

    112
    El alba era
    ladrona inexorable
    de mis sueños.

    113
    También son duros
    los sueños de los pobres.
    Interrumpidlos.

    114
    No llames más
    pues es ineludible
    tu soledad.

    115
    Desheredados
    lameréis de la sal
    vertida en tierra.

    116
    Ten la certeza
    de que el tiempo no cesa
    de aniquilarte.

    117
    Diluviaría
    si protegiera al pobre
    una alta nubes.

    118
    Hay en la muerte
    incierta, lenta y sorda
    un horizonte.

    119
    En el verano
    el olor de las flores
    quiere marcharse.

    120
    Pobre mi sombra.
    Busca desamparada
    la oscuridad.

    121
    Un día vendrá
    tu sueño más perfecto:
    la eternidad.

    122
    Éramos niños
    y en el aire escuchábamos
    solo campanas.

    123
    Gracias al viento
    entona mil canciones
    el campo abierto.

    124
    Hoy sopla el viento.
    Quiero gurdar la noche
    bajo mi techo.

    125
    Lentos navíos
    surcaban los domingos
    de mi niñez.

    126
    Entonces éramos
    los jóvenes heraldos
    de la inocencia.

    127
    En mi ciudad
    arcángeles sin alas
    cuidan del pobre.

    128
    Fábricas tristes
    estornudan al aire
    polvo y suspiros.

    129
    Con la resaca
    de agotados rugidos
    descansa el mar.

    130
    En esta tarde
    muda de golondrinas
    duerme el verano.

    131
    Dentro de un siglo
    tus nietos vivirán
    sin conocerte.

    132
    En nuestra tierra
    los árboles ignoran
    cuándo es otoño.

    133
    Danza nuclear
    cien mil monstruos ocultos
    le diste al aire.

    134
    Éramos jóvenes.
    Fingíamos ignorar
    lo que es la muerte.

    135
    Nos medirán
    los gusanos reptantes
    bajo la lápida.

    136
    Oled la sangre.
    El holocausto sigue
    sin descansar.

    137
    En su silencio
    acunaba mis sueños
    la medianoche.

    138
    El fin del tiempo:
    cuando brille en el cielo
    solo una estrella.

    139
    Aún lo recuerdo.
    Hablábamos la vida
    en el camino.

    140
    ¿Qué más, ahítos,
    queréis acaparar
    de este planeta?

    141
    En nuestros sueños
    se deslizan las noches
    bajo la alfombra.

    142
    Vuelvo a tu vientre
    es mi hora de dormir
    querida tierra

    143
    Fantasma amigo
    de la olvidada infancia
    tu voz escucho.

    144
    Me serenaba
    cada noche una luz
    en mi ventana.

    145
    A fin de cuentas
    si Dios nos respondiera
    ¡vaya sorpresa!

    146
    Trepida el órgano.
    Ruge Bach en la iglesia
    al Dios airado.

    147
    Cuando estás lejos
    quisiera preguntarte
    si aún existes.

    148
    El río fluye
    para escapar de Heráclito
    y del remanso.

    149
    Conquistadores,
    desde donde vinisteis
    vino la muerte.

    150
    Es tu condena:
    no correrán los niños
    tras tus milagros.

    151
    En su ambición
    sueña alas el águila
    blancas y abiertas.

    152
    Sueña y revive
    sus ágapes atávicos
    el gavilán.

    153
    En las espinas
    se expresa la tristeza
    de los rosales.

    154
    Te asombrará
    descubrirte viviente
    cada mañana.

    155
    Hiende la luna
    una herida en el cielo
    que sangra estrellas.

    156
    No es vano intento
    tu vuelo de semillas
    diente de león.

    157
    Vendrá la muerte
    a librarnos del tiempo
    y sus cadenas.

    158
    Tuve aquel sueño:
    primero fuiste tú
    luego la noche.

    159
    El rudo paso
    de un hombre armado anuncia
    tumbas abiertas.

    160
    Hijos del sol
    paren las estaciones
    entre las nubes.

    161
    Masacre eterna:
    la vida te alimenta
    de moribundos.

    162
    Guardo el recuerdo
    de mil tardes urdidas
    por los celajes.

    163
    Desamparados
    descansa la justicia
    tened paciencia.

    164
    En cada amigo
    te lo advierte la historia
    dormita un cardo.

    165
    Cuna del odio:
    nació como palabra
    la idea de raza.

    166
    Huelen los nardos
    y a golpe de guadaña
    muere el zarzal.

    167
    Aun sin alarma
    si ves flamear banderas
    busca refugio.

    168
    A su placer
    alcanzan el infierno
    los sicofantes.
    169
    Grandes gobiernan:
    consérvate pequeño
    hombre pequeño.

    170
    No escuchan, huelen
    los oídos del juez
    que juzga al rico.

    171
    Ante el espejo
    visiones de mis sueños
    más escondidos.

    172
    En Nicaragua
    hay lagos coagulados
    de antigua sangre.

    173
    Me dio el pasado
    paredes demolidas
    libres del eco.

    174
    Palabra ángel
    ¿de cuántos alfileres
    estás compuesta?
    175
    Un pan escaso
    torturadas reparten
    algunas madres.

    176
    Fermenta y crece
    como panza de niño
    la blanca hogaza.

    177
    No al modo antiguo
    dóciles ciudadanos
    mas sois esclavos

    178
    Silencio pobres
    que Dios piensa dormir
    el nuevo siglo.

    179
    Eternidad:
    el río de tus sueños
    desde esta noche.

    180
    Si por aquí
    logra pasar la historia
    apestaremos.

    181
    Estaba escrito
    construyen el imperio
    ellos los bárbaros.

    182
    "Pudo haber sido"
    dijo dolidamente
    Simón Bolívar.

    183
    "No pudo ser"
    lamentó tristemente
    José Martí.

    184
    "Fue como fue"
    exclamó triunfalmente
    el señor Bush.

    185
    Queridos rambos
    no pudisteis ser ghandis
    sentíos mal.

    186
    ¿Dónde os fuisteis
    cuando os abandonamos
    viejas palabras?

    187
    Tal vez los bárbaros
    que deseamos destruir
    somos nosotros.

    188
    Brazos abiertos
    ¿una crucifixión
    o un abrazo?

    189
    Solo un segundo
    del minuto final
    el paraíso.

    190
    Con un lamento
    las noches deshojadas
    cantan los grillos.

    191
    En mi ciudad
    la seguridad única
    es la prisión.

    192
    Un privilegio
    para los moribundos
    está en la muerte.

    193
    Cuando vencido
    enano genuflexo
    es el gigante.

    194
    Es nuestra suerte
    la imposibilidad
    de la esperanza.

    195
    Vano milagro
    si inventamos palabras
    que no se nombran.

    196
    Revelación:
    tu fe no trae la luz
    marchas a ciegas.

    197
    Como el verdugo
    se sienten los políticos
    predestinados.

    198
    Después del éxtasis
    del arrepentimiento
    tal vez la paz.

    199
    Corre en tu sangre
    el río interminable
    del viejo Heráclito.

    200
    Virtud se llama
    al crimen aceptable
    del poderoso.

    201
    Vida y muerte
    funde la eternidad
    del universo.

    102
    Roba a la muerte
    su vocación de tumba
    la madrugada.

    203
    Va la tormenta
    fotografiando truenos
    en cuanto estallan.

    204
    Réquiem neumático
    por las horas perdidas
    son los suspiros.
    205
    Asnos alados
    los juristas corruptos
    ahogan la luz.

    206
    Callan los jueces
    fallecen las palabras
    y la justicia.

    207
    En los estrados
    la ley priva de luz
    a los más débiles.

    208
    Temblor de hojas
    diurnas imitaciones
    de las estrellas.

    209
    Las hecatombes
    fueron presagios griegos
    del Holocausto.

    210
    Campana rota
    un sudario vacío
    para el silencio.

    211
    Dios no madruga
    en el rocío silente
    de la justicia.

    212
    Volcán en calma
    el sueño efímero
    de un Dios dormido.

    213
    La madre teje
    y el padre duerme al niño
    en el umbral.

    214
    Mes de diciembre
    a duras penas repto
    tus noches frías.

    215
    Se desmorona
    astro desgañitado
    el campanario.

    216
    Cañón del cielo
    y mortaja de bronce
    en la campana.

    217
    Sorda crepita
    perforada de estrellas
    la clara noche.

    218
    Diáspora son
    los nardos matutinos
    de mil aromas.

    219
    Lanza un bostezo
    la clara madrugada
    de luna llena.

    220
    El moscardón
    motor oscuro y grave
    del barrizal.

    221
    Vierte el barbero
    su polen de carbón
    sobre el mosaico.

    222
    Peripatético
    señor del retroceso
    vano cangrejo.

    223
    Vieja tortuga
    eres la evolución
    del tapa ollas.

    224
    Si el justo duerme
    posponed la tortura
    guardadle el sueño.

    225
    Lenta tortuga
    le llamarás tortura
    a tu camino.

    226
    Correcaminos
    explorador del cielo
    graso abejón.

    227
    Rayo nocturno
    ángel resplandeciente
    de la tormenta.

    228
    Invierno nórdico
    largas noches veteadas
    de ébano y mármol.

    229
    Rastro fugaz
    saludo del meteoro
    grito de luz.

    230
    Se han enojado
    las montañas nocturnas
    salta el relámpago.

    231
    Hubo una vez
    un cansado universo
    que hizo ¡big bang!

    232
    Humanizar
    la guerra ¿civiliza
    al animal?

    233
    Oye el político
    el llanto de los niños
    mientras perora.

    234
    "Querido Yorick,
    perdiste el mal aliento",
    suspira Hamlet.

    235
    Mirad bien Sancho
    los gigantes vencidos
    sangran harina.

    236
    Hoy en el circo
    Daniel de Babilonia
    es domador.

    237
    Ave Pilatos
    inventor de la asepsia
    en los estrados.

    238
    Doblad campanas
    cuando las flores rotas
    desaparezcan.

    239
    Como un presagio
    cuando pasan las nubes
    borran mi sombra.

    240
    Amo la vasta
    pequeñez de los años
    que hemos vivido.

    241
    Clamando a Dios
    le respondió el milagro
    de un gran silencio.

    242
    De la corbata
    silencioso el verdugo
    retuerce el nudo.

    243
    Aves de plomo
    del Báltico enlutado
    sobre Estocolmo.

    244
    Pobres venid
    y ayudémosle a Dios
    para que exista.

    245
    Desde la sopa
    los ojos del aceite
    nos interrogan.

    246
    Tal vez conserva
    el alma de las uvas
    el vino tinto.

    247
    Disimulado
    sudario del viñedo
    el vino blanco.

    248
    Dentro del Arca
    dos calafateadores
    asiló Noé.

    249
    Sonríe el piano:
    recorren el teclado
    dedos de niño.

    250
    La desolada
    noche encinta de estrellas
    llora a la luna.

    251
    Desde la noche
    agitando sus alas
    llega el insomnio.

    252
    Viene el invierno
    a escondernos la luna
    sobre las nubes.

    253
    Canción de cuna
    bajo la enramada
    duermen los niños.

    254
    Echo raíces
    esta tarde estival
    nació mi nieto.

    255
    La carretera
    vaga cinta tendida
    hacia el océano.

    256
    En el panteón
    debajo de las piedras
    un héroe ausente.

    257
    Bajo las nubes
    ronronea sus motores
    una torcaz.

    258
    Entre la arena
    blancos trozos de uñas
    van hacia el mar.

    259
    Cama vacía
    siempre guardas los cantos
    de mis amadas.

    260
    Cuando hay mujeres
    al borde del aljibe
    el agua canta.

    261
    Globos nocturnos
    sobrevuelan la aldea
    y nadie mira.

    262
    Detonaciones
    revuelos en el bosque
    un ave muere.

    263
    Vela el invierno
    el sordo funeral
    de cada hoja.

    264
    El estudiante
    escucha al viejo sabio
    bajo un nogal.

    265
    Como en un hijo
    marcha apoyado el viejo
    en su bastón.

    266
    A cuentagotas
    rememora el avaro
    a su hijo muerto.

    267
    La chimenea
    les describe a los bosques
    el más allá.

    268
    Mientras viajamos
    en cada nube blanca
    hay un recuerdo.

    269
    En la pecera
    un tenue pececillo
    surca la luz.

    270
    Se posa el cuervo
    cual negro magistrado
    en un alambre.

    271
    Sueña el poeta
    y olvidada descansa
    su lapicera.

    272
    Él que no viaja
    en el embarcadero
    empuja el bote.

    273
    En la mañana
    encuentra el moribundo
    una muralla.

    274
    Sobre la estatua
    del gobernante dejan
    manchas las aves.

    275
    Las altas torres
    de mi patria serán
    siempre volcanes

    276
    La voz de África
    resucitó en la sangre
    de mis abuelos.

    277
    Aborrecedme
    ordena el poderoso
    en su arrogancia.

    278
    Esas montañas
    que crecen en mi tierra
    ¿nos pertenecen?

    279
    Tenues jinetes
    galopan en mis noches
    de pesadillas.

    280
    Vieja maestra
    aún llevo en mis huesos
    tus mil preguntas.

    281
    Ya nos aguarda
    en un lugar del tiempo
    la mensajera.

    282
    Vuela el cuclillo.
    en el bosque retumba
    la voz del hacha.

    283
    Bajo el paraguas
    un par de enamorados
    burla a la lluvia.

    284
    Marcan la arena
    los pasos inaudibles
    de los cangrejos.

    285
    En un destello
    arde en el horizonte
    el sol vernal.

    286
    Sueñan los patos
    alas de primavera
    en el invierno.

    287
    Desde un zarzal
    ilesa y deslumbrante
    surge la luna.

    288
    Temblad batracios.
    Faros de un automóvil
    rompen la noche.

    289
    Abre la noche
    sus esponjas de luz
    en la espesura.

    290
    Su alta montaña
    desciende el caracol
    desde una piedra.

    291
    Gozan los sapos
    el abrazo del agua
    en el aljibe.

    292
    Sobre la luna
    se dibujan las alas
    de los murciélagos.

    293
    Sueñan el fondo
    del pozo abandonado
    aves sedientas

    294
    Alto es su vuelo
    mas nació el gavilán
    en la yacija.

    295
    Al templo llega
    la carroña del réprobo
    en caja de oro.

    296
    Escucho el canto
    de la alondra perdida
    en otro sueño.

    297
    Sus uñas pálidas
    retrata el mal pintor
    en vez de garzas.

    298
    Quizás el cielo
    estuvo despejado
    en el diluvio.

    299
    Dicen adiós
    en medio de la noche
    las campanadas.

    300
    Vive en sordina
    entre pliegues y sombras
    la vieja criada.

    301
    En las cortinas
    de mi cuarto natal
    estaba el cielo.

    302
    Mango amarillo
    en el mantel de nieve
    sobre la mesa.

    303
    Me protegían
    los ojos de mi madre
    en la penumbra.

    304
    Primera luz.
    Detrás de las persianas
    se asoma el sol.

    305
    Arden mis sueños
    al final de la calle
    en un farol.

    306
    La azucarera
    ingurgita el desfile
    de las hormigas.

    307
    Ríe en la noche
    bajo un claro de luna
    el horizonte.

    308
    El rodapié
    es la muralla china
    de las hormigas

    309
    Oran los veinte
    enanos de las manos
    frente al espejo.

    310
    En la ceniza
    el gato vigilante
    sueña ratones.

    311
    Sueñan las garzas
    que en el aire ligero
    vuelan sin alas.

    312
    Oigo en la radio
    el desbocado tráfago
    de un noticiero.

    313
    Tour de verano.
    Maizales asustados
    por los ciclistas.

    314
    Miman la lluvia
    las chicharras de abril
    mientras crepitan.

    315
    Voces profundas
    se escuchan en la iglesia
    del palomar.

    316
    Quien se despierta
    más temprano en la casa
    es el reloj.

    317
    Frente al espejo
    eres triste pintor
    de lo efímero

    318
    ¿A qué fantasmas
    toda la madrugada
    ladran los perros?

    319
    Mi pobre sombra
    ansía encontrar la paz
    bajo un alero.

    320
    Una moneda
    compra las bendiciones
    de la mendiga.

    321
    Bajo el oleaje
    feroz de la tormenta
    descansa el mar.

    322
    Salvo si han muerto
    de la guerra los hombres
    vuelven cansados.

    323
    Para todo hombre
    habrá una madrugada
    seca de amor.

    324
    La madre sabe
    que no todos sus hijos
    duermen tranquilos,

    325
    El rico lleva
    pobres bienes de pobre
    al funeral.

    326
    En la ventana
    del cuarto de mi infancia
    hay telarañas.

    327
    Vive el que mira
    la momia apolillada
    de un faraón.

    328
    Arde el infierno.
    Nombra nuevos ministros
    el presidente.

    329
    Su cresta grana
    sobre la empalizada
    ostenta el gallo.

    330
    Tienes poder
    si te hace invulnerable
    la soledad.

    331
    Hay en la muerte
    indefectiblemente
    un horizonte.

    332
    De aquellas nubes
    son malagradecidas
    las que se marchan.

    333
    La eternidad
    el sueño más perfecto
    será tu premio.

    334
    Cuidan del pobre
    los ángeles sin alas
    de la desdicha.

    335
    El río fluye
    mas nunca estuvo ahí
    solo pasaba.

    336
    Desgrana el grillo
    la humedad de la noche
    con su serrucho.






    .

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    Esferográfico azul: Carlos de la Torre Reyes - Óleo de Guayasamín



    CARLOS DE LA TORRE REYES 

    (Quito, Ecuador 1928-1997)
    Poeta, narrador, ensayista, periodista, historiador y catedrático universitario. Fundador y director de los diarios El Tiempo y La Hora de Quito. Su obra se ha hecho merecedora a los siguientes reconocimientos: Premio Unico, Concurso Hispanoamericano de Historia, 1960; Premio Tobar -de biografía- Quito, 1962; Premio SIP-Merghentaler -periodismo- 1975, y Premio Internacional de Periodismo "Miguel de Cervantes", España, 1976. Respecto a su poesía, Galo René Pérez, destaca: "Para él no hay una cabal profesión de lo lírico si el lenguaje más imaginativo, o más incoercible por su oriundez subjetiva, no experimenta una celosa adecuación bajo la luz de la conciencia". Diego Araujo, respecto a la novela El reino de los suelos, observa: "(...) a través de la presentación de una familia, expone los hilos del poder, los juicios y prejuicios sociales y la red de intereses en las que se mezclan la política, la religión, la ideología y que operan en la realidad ecuatoriana".

    Nacido el 23 de diciembre de 1928, hijo del Dr. Luis María de la Torre Nieto y de la Sra. Lucila Reyes.

    Realizó sus estudios en su ciudad natal, y los culminó en la Pontificia Universidad Católica de Quito, donde en 1954 obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales.

    Fue uno de los más destacados y sobresalientes escritores ecuatorianos de la época, y su extensa producción literaria repartida en libros, folletos y artículos periodísticos suma miles de páginas en las que hace gala de su erudición literaria, conocimiento de la historia y dominio del idioma. Desempeñó importantes cargos públicos y privados como Secretario del H. Consejo Provincial de Pichincha, Secretario General del Instituto de Colonización, Director General de Educación y Cultura Popular del I. Municipio de Quito, Director del Departamento de Cultura del Ministerio de Relaciones Exteriores, profesor de Historia del Derecho de la Universidad Católica de Quito y Miembro de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores. Desarrolló además una intensa actividad periodística, habiendo sido Director de los diarios «El Tiempo» y «La Hora», de Quito.

    En el campo de la diplomacia fue Ministro Plenipotenciario adjunto a la misión del Vaticano en la transmisión del mando, en 1956; Embajador del Ecuador para la transmisión del mando en Bogotá, en 1966 y 1978; Embajador del Ecuador ante la XI Reunión de Consulta de Cancilleres, en Washington, en 1967; Embajador Adjunto al Presidente de Venezuela Luís Herrera Campíns durante su visita al Ecuador en 1980; Embajador Adjunto al Presidente de Colombia Belisario Betancur durante su visita al Ecuador en 1984; funciones desde las cuales supo dejar siempre en alto sitial el nombre de nuestro país.

    Su extensa producción literaria abarca obras de carácter histórico, poético y novelas, entre las que se destacan «Primavera» (poesía, 1945), «El Plagio» (apuntes para la novela, 1954), «El Delito Político: Su Contenido Jurídico y Proyectos Sociales» (1955), «La Tentación de San Antonio y el Diálogo del Intelectual con la Mujer» (Ensayo, 1959), «La Revolución de Quito» (Histórica, 1960), «La Espada Sin Mancha» (histórica sobre la vida del Gral. Julio Andrade, 1962), «La Máscara» (cuentos, 1963), «Piedrahita: un Emigrado de su Tiempo» (histórica-biográfica, 1967), «Quito: Albores del Siglo XIX» (ensayo, 1963), «Una Visión Histórica de González Suárez» (1970), «Guayasamín o la Parábola de Prometeo» (1972), «El Minotauro» (poemas, 1975) y «Los Dioses se Volvieron Hombres» (novela, 1981).

    En reconocimiento a su gran labor fue llamado a integrar importantes instituciones literarias nacionales y extranjeras: Fue Miembro de la Unión Internacional de Escritores; de la Casa de la Cultura Ecuatoriana; de la Academia El Mundo Latino, de París; del Instituto Panamericano de Historia; de la Unión Nacional de Periodistas; Miembro Correspondiente de la Real Academia de Historia, de Madrid; de la Academia Colombiana de Historia; de la Academia Nariñense de Historia; de la Real Academia de la Lengua, de España; y Miembro de Número de la Academia Nacional de Historia; de la Academia Ecuatoriana de la Lengua; y de muchas más.

    Muerte

    Víctima de una grave infección pulmonar, el Dr. Carlos de la Torre Reyes murió en la ciudad de Quito el 17 de enero de 1996. Su impronta ha quedado grabada para siempre en el periodismo, la literatura, la historia y la diplomacia.

    Obras

    Primavera (poesía, 1945)
    El Plagio (apuntes para la novela, 1954),
    El Delito Político: Su Contenido Jurídico y Proyectos Sociales (1955)
    La Tentación de San Antonio y el Diálogo del Intelectual con la Mujer (Ensayo, 1959)
    La Revolución de Quito (Histórica, 1960)
    La Espada Sin Mancha (histórica sobre la vida del Gral. Julio Andrade, 1962)
    La Máscara (cuentos, 1963)
    Piedrahita: un Emigrado de su Tiempo (histórica-biográfica, 1967)
    Quito: Albores del Siglo XIX (ensayo, 1963)
    Una Visión Histórica de González Suárez (1970)
    Guayasamín o la Parábola de Prometeo (1972)
    El Minotauro (poemas, 1975)
    Los Dioses se Volvieron Hombres (novela, 1981).

    Premios

    Diploma al Mérito Cultural otorgado por la Asamblea Nacional de Costa Rica, en 1955.
    Premio Único del Concurso Hispanoamericano de Historia por La Revolución de Quito de 1809.
    Premio Tobar por La Espada sin Mancha.
    Preseas Eugenio Espejo.
    Juan Montalvo de la Asociación de Periodistas de Guayaquil.
    Premio Hispanoamericano de Periodismo Miguel de Cervantes, de Madrid.
    Premio de la U.N.P.; Premio Carabela de Plata: Asociación de Periodistas Extranjeros, de Madrid.



    EL OLIMPO VACÍO 
    (fragmentos)

    Los dioses ¿expulsados? del Olimpo 
    ¿dejaron de existir
    en el orgullo incauto de los hombres
    y en la memoria insomne de los dioses?

    Se extravió el búho de la sabiduría 
    por ser fiel a la nuca de Atenea, 
    actualmente heroína
    de casi todas las telenovelas.

    Apolo hipotecó a plazos su lira: 
    ahora toca la guitarra eléctrica 
    en festivales de beneficencia
    y muy poco convence a las matronas.

    Pandora ya vendió su cofre abierto 
    en pública subasta sin postores:
    la esperanza fugó desvanecida
    y sólo nos quedaron los remedios 
    para curar los males que no existen.

    Afrodita -salvada de las olas-
    naufragó en la rutina y en las deudas... 
    Dionisios -encerrado en un convento-
    se consume de gota y de cirrosis 
    añorando a Esculapio
    que -antes de ser chulquero-
    le curaba de agudas blenorragias.

    Circe regenta una salchichería:
    sus amantes -convertidos en cerdos-
    son la materia prima
    de una próspera industria de enlatados. 
    Se disolvió entre grasa y celulitis
    su hechicera belleza
    que al más sutil placer crucificara
    entre vicios inéditos y dolorosos éxtasis.

    Poseidón -marinero retirado-
    para jamás dejar de ser pirata, 
    una flota atunera
    dirige a base de computadoras.

    Orfeo se ha dormido en los espejos 
    que reflejan la ausencia de las horas 
    y la atenta mirada de la muerte,
    y el strip-tease de Eurídice
    a los huéspedes ricos del infierno 
    les transporta a un extraño paraíso.

    Pigmalión no pudo ser maestro, 
    de todos y de nadie,
    porque su obra sublime (Galatea)
    posa para revistas pornográficas

    Después de quince cirugías plástica 
    Narciso abandonó los hospitales
    y esconde el duro paso de los años 
    con afeites, condones y pelucas.

    Leda, quien no ha encontrado nuevos cisnes, 
    cría pollos -pero en incubadoras-,
    los despluma y los vende por centenas 
    a casi todos los supermercados.

    ...

    Hermes -monopolista de estampillas 
    tiránico patrón de los carteros,
    de los choferes y de los aviadores 
    se divierte perdiendo los mensajes 
    que los dioses envían a los hombres.

    Calipso se ha olvidado ya de Ulises 
    porque se le ha escapado del recuerdo, 
    y desfiles de moda organiza
    con sus once modistos maricones...

    Penélope fabrica ropa en serie... 
    Ulises es agente de turismo
    y hasta Helena alimenta con alfalfa 
    a un caballo de Troya imaginario.

    ...

    Heracles fue noqueado por un negro 
    antes de terminar el primer round, 
    y Deyanira cayó en adulterio
    con el perro que guarda los infiernos.

    Cupido a nadie hiere con sus flechas, 
    la vejez le llegó sin puntería,
    ya ni siquiera apuesta al tiro al blanco 
    pues cada vez le tiembla más la mano.

    ...

    Al Olimpo visitan los turistas
    y ni siquiera necesitan guías, 
    pues a nadie le interesa descifrar 
    el eterno lenguaje de las ruinas.






    .

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    OSWALDO RIVERA VILLAVICENCIO

    (Ambato, Ecuador, 1930 - 2013)
    Escritor Latacungueño, que con tan solo nueve años ganó el concurso nacional de redacción en la escuela de los Hermanos Cristianos. Se graduó con buenos honores en el colegio Vicente León.
    Ya en Quito, se graduó en la Facultad de Filosofía. Así volvió a Latacunga para dedicarse a la docencia. Fue rector del colegio Vicente León.
    Trabajó 20 años en el Ministerio de Educación y Cultura, llegando a ser incluso tercero en jerarquía, porque ocupó el cargo de Director de Planeamiento.

    Datos adicionales:

    – Oswaldo Rivera estuvo casado con María Robayo. Tuvo cinco hijos, 18 nietos y 9 biznietos.
    – Ha escrito 35 libros sobre varios temas, especialmente historia, literatura, filosofía, educación, poesía, etc.



    DESOLACIÓN

    Sobre el camino del pueblo 
    duro tiembla la esperanza ... 
    Nadie comprende esos gritos 
    amarillos de azadones.

    El pueblo está en la colina. 
    El cielo no es cielo, sufre
    la distancia de los ríos... 
    Los árboles sitibundos 
    miran entre el aire gris
    la angustia de las cisternas. 
    Sentado está en la colina 
    junto a su soledad
    pero llenito de efélides.



    ÉXODO

    Mañana te vas del campo 
    Carmelina Chuquitarco;
    la ciudad te espera alegre 
    para que sirvas a gritos. 
    Llévate en tus ojos negros 
    mi cántaro campesino 
    de donde bebiste tanto. 
    Y si no vuelves recoge 
    esta poquedad de tierra 
    en mi pañuelo.
    Y llévalo hasta tus labios 
    cuando sufras, cuando llores.

    Nuestras cosas. Tantas cosas: 
    el fogón, las sementeras
    los "chugchis" y aquellos bueyes 
    que trazaron nuestros surcos. 
    Tantas cosas... nuestras cosas 
    aullarán en tus oídos. 
    ¿Volverás? Y si es que vuelves 
    con un niño entre los brazos 
    encontrarás un rebozo
    bordado con barro negro 
    esperándote en tu casa.

    Nuestra tierra, Carmelina, 
    es el lecho irrenunciable. 
    Sentirla, abrir su cuerpo 
    para amándola dejar
    en su desnudez diversa 
    aunque estas pocas semillas. . . 
    ¡Qué faena Carmelina! ¡Qué faena! 
    insaciable y más completa.



    ECOS CONNUBIALES

    Hoy he andado solo con un plato vacío 
    midiendo el ofertorio del amor. 
    Esperemos esposa -eterna limpidez-
    bebamos la misma agua, la de ayer... 
    No entremos, espera que amanezca 
    para desayunar;
    me da miedo ese barro 
    fresco de tu dulzor
    por ser el más querido.
    No entremos, espera, ya han volado 
    el puente
    y por el río están pasando 
    todos a quienes les debemos 
    el alquiler del favor.

    Esposa,
    y ahora en qué yema del dedo
    podremos recibir lo que nunca nos dieron 
    después de haber sufrido.
    Se acabará algún día este extraño minuto, 
    iremos por el mundo afanosos... regresaremos 
    no llores, no habrá quién nos aguarde;
    el tiempo es el pintor de nuestros cuerpos, 
    él nos hará más viejos. Y cada día al llegar 
    la muerte estará lista, nos pedirá la cuenta 
    del alquiler del cuarto de la vida.

    No llores... tanto te quiero.
    Y nos levantaremos cuando el deseo 
    se agarre de nosotros
    e iremos por la vida mordiendo 
    la avidez de las cosas.
    Ten fuerte tu carácter y tus manos,
    este mundo es la mesa vacía para él solo.

    Esposa,
    meditemos abrazados del dolor,
    o mejor salgamos... vístete pronto 
    ponte la blusa de sonrisa altiva,
    yo el gabán del cansancio desterrado. 
    Pero espera, han volado el puente, 
    toma la mano, ponte el corpiño de la resignación, 
    que por el río pasan a quienes les debemos
    el alquiler del cuarto de la vida. 
    Espera, quiero planchar aquel pañuelo 
    mojado por tus lágrimas
    con la plancha del sol de los esfuerzos. 
    Toma la mano, arrímate a la vida,
    la vida es un vientre transparente 
    y nosotros los fetos angustiados. 
    ¡Ven! ayúdame a reír porque sonrío, 
    avúdame a vivir que mucho he muerto 
    remendando la ropa del desvelo
    con la aguja de todos los combates.



    ENTUSIASMO CÓSMlCO

    Regresaste cansado entre dolidas tardes 
    con un peso de intemperie;
    tanto habías hecho que las provisiones 
    de calor y de esperanza
    fermentaban llagadas en el borde del alma.

    Comenzar apagando las llamas del dolor 
    cuando ninguno terminó su designio, 
    cuando estaban adultos de esperar lo que nunca 
    modelaron para alcanzar el sueño,
    era aprender a vivir.

    Entusiasmo,
    volviste al espanto, repasando sus huellas. 
    Y acariciaste las insignias de las mismas
    sonrisas
    que anhelantes buscaban en el fondo 
    del arroyo las imágenes
    de sus propias caras,
    y viste deteriorados ímpetus
    queriendo la paz para empezar la guerra.



    SANGRE SOBRE LA LUZ

    Sangre sobre la luz,
    Allende Salvador, Neruda Pablo:

    Por los árboles coposos de esta América, 
    en las lloviznas blancas de los Andes,
    por nuestros ríos verdes y colinas, 
    en el fuego gentil de los volcanes, 
    por la raíz de nuestros vegetales, 
    por vuestros propios huesos unitarios, 
    porque la luz del sol nunca es inválida, 
    llegará vuestra sangre, vuestras voces, 
    cual cortezas
    adheridas al pecho de los pobres, 
    v ascenderán al azul horizonte 
    donde esperan los tigres y las águilas.



    ESFUERZO CAMPESINO

    La tarde transcurría
    entre frondas, cáscaras y huesos. 
    Los hombres purulentos. Sólo el aire 
    reponía las cosas acechadas. 
    Sacudíanse las hierbas, los papales. 
    Los cuerpos encogidos en las mesas 
    se servían la cena del descanso 
    depositando el dolor en la misma 
    huella cavando sus congojas.

    Las manos ampolladas, 
    la sangre con espinos
    y sus pies confundidos 
    atravesando la ruta del sopor 
    corren a rescatar neveras
    de los días idénticos.

    ¿No fuiste tú pequeño agricultor 
    que descalzo subiste a la esperanza?
    ¿En dónde está el salario presentido? 
    Fue la primera vez que a tu esfuerzo 
    condecoráronle con pedazos
    de cansancios rotos en sus rodillas.

    Soldados de la tierra a cuyo o borde 
    transitan los pies heridos.
    Su empeño hizo el pan,
    el aceite, las barajas, los hijos,

    Y más aún su olor a penca madurada 
    pudo escoger el sueño.
    Por eso cuando siento su coraje de bronce, 
    su grito sonreído golpeándose en los mirtos, 
    comprendo que la Patria
    es el mejor altar 
    que pudo modelarse 
    con su oración perenne.



    Balada prima


    Oswaldo Rivera Villavicencio, poeta mayor de las letras locales.

    Por Miguel Angel Rengifo Robayo 


    Nació en Latacunga un 13 junio de 1930. Hijo de Rómulo Rivera (quien fuera Secretario del Municipio de Ambato) y de Ana María Villavicencio Toro, es Licenciado en Ciencias de la Educación, especializado en Filosofía. Escritor y columnista de varios diarios y revistas nacionales y extranjeros. Educador en las provincias de Cotopaxi y Pichincha, Presidente de la Casa de la Cultura de Cotopaxi, funcionario y Director Nacional de Planeamiento de la Educación del Ministerio respectivo. Poeta. Ha publicado varias obras de filosofía, biografía, literatura, historia, cultura popular, ensayos y crítica literaria que pasan de una treintena. Algunas de ellas: Reflexiones filosóficas y comentarios, Juventud y Angustia, Pensamiento Filosófico de Juan Montalvo, Etica Profesional, Vibraciones del Tiempo, Rostros Americanos, Relatistas de Cotopaxi, Percepciones Lingüísticas Populares, Simón Rodríguez: pensador y maestro, Pensamiento Educativo de Bolívar, Vibraciones del tiempo, Escritores de Cotopaxi, La literatura en el pasillo ecuatoriano, Leyendas tradiciones y otros cuentos, etc.


    “Caminando”

    Nada ahora permite conjugar en pretérito; al parecer se nos vino una fuerza inevitable de querer componerlo todo sobre el caos, un día le pregunté que significaba ser “latacungueño”: “nunca es irse a pesar de la ausencia, o del desarraigo, una suerte de cosmopolita” me refirió mientras paladeábamos sobre Ortega y Gasset y algo parecido a empatar el tema del pasillo en la literatura ecuatoriana.

    Que el hombre es él y sus consecuencias, que la razón ética del latacungueño sabe a la condescendencia antes que a su propia confianza, porque únicamente los íntimos se pueden brindar este valor, el de la solidaridad y la hospitalidad: hacer un favor sin mirar a quién, guiar.

    Es una suerte dialéctica, ese lugar donde procuramos al fin ser contemporáneos de todos los hombres; el latacungueño no es único, no es irrepetible, no es una esencia, es una historia y esa historia sigue en movimiento y uno de esos episodios ha sido escrito, en sentido más semántico, por el intelectual Oswaldo Rivera Villavicencio (1930-2013).

    En mitad de esa construcción significante, tuve la oportunidad del finísimo arte de la amistad, a pesar de la zancada generacional coincidimos en una respuesta que me diese a la tesis de cuál posición política tenía él: “la ideología no es filosofía, creo firmemente en la democracia”  fue siempre su atino y convicción.

    Dedique hace más de un año en esta misma columna un afanoso perfil sobre Rivera Villavicencio como el apóstol mayúsculo de la intelectualidad local, sin empacho me acercó un agradecimiento más bien alentador pues su gesto tenía tanto de humildad como de sabiduría, el de colegas, el de prójimos.

    Habría de recordar entonces la pasión puesta por un tema recurrente sobre el poeta modernista Valencia, algunos apuntes sueltos y la férrea tesis defensiva de incluirlo en los anales de la antología latinoamericana con regios argumentos y estudios contundentes para erradicarlo de las fauces de la marginalidad a la que ha sido injustamente heredado.

    No hemos tenido tiempo para despedirnos, los más cercanos hemos apiado la rutina, referido al silencio, homenajeado la amistad y más avezados aún conspiramos contra el olvido. El significado profundo de decir adiós es volver hacia la esencia; mis sentidas condolencias a la familia de tan valeroso ser humano, Oswaldo Rivera V.

    En su última línea ante la inquietud y afirmación de que si Latacunga es un laberinto le dije alguna vez:  ¿y cómo se sale de tremendo laberinto? y me contestó “caminando”.
      








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    Eduardo Villacís Meythaler

    El Doctor Eduardo Villacís Meythaler fue un médico cardiólogo y poeta ecuatoriano galardonado en 2008 por la República del Ecuador con el Premio Eugenio Espejo por su destacada actividad científica. Desde 1967 hasta 2011 dedicó su carrera médica a trabajar para el Hospital Carlos Andrade Marín3 de Quito, primero como Jefe del Laboratorio de Hemodinámica y después como Jefe del Servicio de Cardiología.

    Fue Miembro de Número de la Academia Ecuatoriana de Medicina Anexo:Academia Ecuatoriana de Medicina

    Actividad literaria

    Frente al fallecimiento del Doctor Eduardo Villacís Meythaler, el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador expresó "Médico de profesión, se mantuvo por fuera de los ambientes literarios. Y desde allí, desde el silencio, construyó una poética sencilla, íntima, caracterizada por la pureza de la escritura. Sus obras se publicaron de forma ocasional, después de largos lapsos de tiempo. Su último libro reúne lo mejor de su poesía, ‘Ajuar de Cal’ (2006)."

    Poesía Latitud Unánime, 19536 Con colaboración de Alfonso Barrera Valverde
    Poesía Dieta sin sol, 1981
    Poesía Documental sobre un conspirador, 1994
    Poesía Ajuar de cal, 20068
    El mejor poema del siglo XX. 1988. Revista Diners. 9(73): 28-30.



    PUERTA CLAUSURADA

    Magdalena:
    venía el viento
    como alguien que pregunta 
    por mujeres,
    venía la primavera 
    preguntando por ti 
    a todos los árboles.

    Los hombres del pueblo 
    bajaban a tu cuerpo 
    como a un sótano 
    donde aullar boca abajo 
    y oían sobre tus pechos 
    cómo la sangre te golpeaba con saña 
    hasta tumbarte el alma.

    Tu alcoba humilde, abierta, 
    como un galpón de reses 
    que han de morir mañana. 
    Tu cama hecha de tablas 
    de naufragio y patíbulo, 
    de grandes clavos negros 
    salvados del Diluvio.

    Acorrralada por el cura
    y los notables de la aldea,
    una banda de ancianas te acechaba 
    en el río, en la plaza,
    con la primera piedra preparada.

    Las paredes de tu casa 
    tendrán humedad de mujer 
    cuando una madrugada
    te haga el amor la muerte 
    con la violencia del rufián 
    que te raptó en la infancia.

    Te irás del pueblo.
    Oirás la calle sin nadie, 
    algún ladrido.
    Se quedará preso el hombre 
    que amabas, entre ladrones, 
    como hace veinte siglos.



    DIETA SIN SOL

    2

    El boxeador del reservado,
    apoyado en las cuerdas de su sangre, 
    oía la cuenta de sus días.

    La noche del sábado,
    al sonar la campana del hospital, 
    ya no pudo salir
    desde su nombre.


    4

    Durante la semana
    repasamos los números, los días 
    para poder decir: los dos,
    en algún sábado.

    Y amamos las mujeres, 
    sus secretas vendimias. 
    Su recuerdo, como los huesos rotos 
    nos duele nuevamente
    en las noches de luna.

    El día de licencia,
    el aire huele
    como una plaza despejada a sable 
    No existe en los teléfonos
    el mal aliento de la muerte.
    En la niebla toda ciudad es bella. 
    Las ambulancias gimen . 
    lejos de mi frente.


    5

    Ese niño enyesado 
    como un ángel 
    todavía con cáscara 
    o armadura de una guerra 
    que llegó hasta los huesos. 
    Los compañeros de clase 
    le escribieron sus nombres 
    sobre el yeso
    y yo falsifiqué la firma 
    de su madre
    que murió en otra sala.


    6

    Guardabas los centavos 
    que te daban los domingos
    para tener el muñeco 
    que yo obtuve en la rifa 
    niño muerto en la tarde 
    de mi último internado.

    El primer premio era Dios 
    y lo ganaste.
    Yo seguiré guardando, 
    hasta alcanzarlo,
    mis pequeños domingos.


    7

    A veces, la noche se llena 
    de heridos y blasfemias, 
    luego, todo queda en silencio 
    y los viejos porteros
    oyen el cambio de guardia 
    de las monjas difuntas
    en el alba.

    Es tarde. Las tijeras 
    tienen el vuelo sesgo 
    de la lluvia en los patios. 
    Bajo nuestras solapas 
    hay hilvanes de sangre. 
    Tufo de entraña y de tristeza, 
    húmeda tos madura, seco adiós. 
    Aquí dice mi nombre el altavoz.



    AJUAR DE CAL: LA INDUMENTARIA DE LA MUERTE

    Por Cristian Avecillas *

    "porque dormir es pasar un fin de semana con la muerte"
    Eduardo Villacís Meythaler


    Comenzó el reptil del corazón a demostrar su disonancia, tuve que rendirle calma y esperanza al cuerpo para merecerme su toráxico dolor y asistí al consultorio de Eduardo Villacís Meythaler, cardiólogo (1933).

    El diagnóstico, ostentoso en el oído pero nimio en consecuencias, fue benigno: arritmia -extra sístole supraventricular, puro estrés y puro espanto-, por lo que la recuperación fue paulatinamente cierta: solo medicina de reposo y dosis diarias de Cordarone y Fluoexitina bastaron para darle al nervio la salud de otro futuro. Sin embargo, el músculo que me condujo por tercera ocasión a la presencia de Eduardo Villacís, fue el corazón.

    La primera de estas ocasiones, por razones laborales, me permitió constatar la sencilla generosidad de su talante, la elocuencia sanadora de su voz gentil:

    EV: “Cuando cursaba el primer año de Medicina en la Universidad Central me contaron que había un señor, Alfonso Barrera, a quien también le gustaba hacer versos. Nos pusimos en contacto; luego, Alfonso, fue una tarde al anfiteatro para hablar conmigo y acordamos reunirnos en su casa cada viernes por la noche, en la calle Ponce, próxima al Palacio Legislativo. Fundamos así el Grupo Umbral -en ese tiempo era muy importante el trabajo en grupo; recuerdo que había otro en la Universidad Católica que se llamaba Presencia, donde estaban Francisco Tobar García, Filoteo Samaniego, Jaramillo, con quienes más bien rivalizábamos ideológicamente-. Trabajamos durísimo durante muchos años. En nuestras reuniones cuando alguno leía sus poemas los oyentes los “descueraban”. Después comenzamos a invitar a gente importante: Rumazo González, Jorge Adoum, César Dávila Andrade, para que escuchen nuestros versos y para que nos lean los suyos. Y aunque ellos, los grandes, no nos hacían una crítica dura, nosotros, miembros de Umbral, nos despellejábamos.”

    La segunda, la lectura de su obra:

    Latitud Unánime, 1953; libro publicado en Medellín en equilibrada colaboración con Alfonso Barrera Valverde; en cuyo prólogo, Benjamín Carrión dice: “En los poemas de Barrera Valverde y Villacís Meythaler, hay aire y tierra nuestros, que es lo que yo reclamo sin tregua.”

    Dieta sin sol, 1981, libro contundentemente dolorido surcado de una voz poética de serena sabiduría, donde la muerte ofrece sus terrones para transformar las amarguras de la vida, donde la tierra iguala -“como un río desviste a los cadáveres”[1]- a los hombres que han gritado ¡Aquí nacimos!, donde la madre, es un ofrecimiento universal para todos, un poema que merece ser leído con ojos de social justicia: “Yo he de llevar tus huesos a podrirse en el campo / para que de ellos nazca / el pan para mañana”.[2]

    Documental sobre un conspirador, 1994, entendida obra que descubre a un libertador, a un “vencedor de la muerte” en épico cantar: Eugenio Espejo -el quiteño e inequívoco precursor de las independencias sudamericanas- que solo encuentra antecedente en la obra realizada por otro médico, el Dr. Enrique Garcés. Se trata de un poema inmenso, no solo por extensión sino también por minuciosidad, que ofrece el retrato de un hombre que la patria ecuatoriana todavía necesita.

    EV: Llevo 4 libros: Latitud Unánime, con Barrera, Dieta sin sol, Documental sobre un conspirador y Las puertas del mundo. Ahora voy a publicar uno que se llama Ajuar de cal. Esos pocos libros reúnen toda mi obra poética.

    CA: ¡Lindo título!

    EV: Me gusta. Lo he pensado siempre; y a los editores les pareció muy bueno.

    CA: O sea, que lo había pensado hace años.

    EV: Hace unos diez años. Todos sus poemas guardados desde hace unos diez años han sido revisados y revirados. Primero leo un poema y digo: “con este me toca el Premio Nóbel”, pero después lo veo escrito en imprenta y digo: “cómo pude escribir semejante barbaridad”.

    Un sentido axial aúna a las tres ocasiones en que conocí a Eduardo Villacís: poesía. Como entrevistador, su decir cadente y reflexionado trasluce plena conciencia del valor expresivo de cada palabra. Como lector, se establece un convencimiento lúcido de participar en su poesía, puesto que “se advierte la decisión del poeta de ser, más que confidente, testigo y, en vez de exhibir sus desgarrones personales, dar testimonio sobre nosotros, los otros, para quienes «el pañal y la mortaja / son las únicas ropas tradicionales»”[3]. Como paciente, una literal consulta poética se instaura, se suceden indistintamente verso y receta, verso y mejoría, y Eduardo Villacís, levanta al muerto repitiendo el verso de Vallejo: “Perdóname señor que poco he muerto”, o festejando con delicado humor el diagnóstico positivo: “Usted está muy bien, puede morirse completamente sano.”

    Testigo y partícipe he sido de la sobria erudición de sus conocimientos médicos, he celebrado alborozado la convicción del corazón restablecido con poesía, he compartido con asombro la versada memoria con que rememora voces tan distintas como las de Juan Ramón Jiménez o Whitman, García Montero o Shimose, Eliot o Carrera Andrade; Digo, en definitiva, que he estado ante un hombre serenamente sabio; pero el verso de Eduardo Villacís es humilde, con modestia triste de pausado crecimiento, pues la lírica de la que emergen sus imágenes poéticas es, como dijo el Profesor Edmundo Ribadeneira, “una limpia voz literaria, siempre arraigada al retrato más conflictivo de nuestra sociedad.”

    Por eso octubre 2006 ha deparado a la historia de la poesía latinoamericana la evidencia indispensable del último libro de Eduardo Villacís Meythaler. Ajuar de cal, cuyo nombre, otorga una acepción estética al esqueleto, y por ende, quizás sea posible reemplazar el nombre de la muerte.

    Ajuar de cal, es otro libro edificado sobre la convicción de las vocaciones de Eduardo Villacís, por un lado, la vocación de cantarle al vulnerable país de hombres impasibles “si fue nuestro el gran río / se nos fue como un hijo / que ya estaba crecido, / permanecemos solos, / como fue en el principio.”[4], a la ciudad “donde es incierto el tiempo, inmutable la piedra”; la vocación de festejar al hombre ya sea insomne al filo de la Cordillera, ya sea al santo; vocación del encuentro lírico con la mujer fecunda, con la mujer sola, con la mujer amante en su “butaca de la pelvis / donde se acomodaron la gracia y el génesis.”[5] Porque las vocaciones de Eduardo Villacís, la Cardiología y la poesía son el mismo extremo de la cuerda de la muerte; sobre esto, en conversación afable, Eduardo Villacís me dijo un día: “La Cardiología es matemática pues el corazón es una bomba hidráulica, como la poesía.”

    Valiente libro, segura su hora. Ajuar de Cal es un sincero esqueleto de nombres para llenar un lírico ataúd; se empeña en darle metáfora a lo terrible, de darle nombre a los hombres: “Piojos de Dios” llama a algunos sacerdotes, “gente que escupió en la plaza” a algunos turistas, “empresario en voz alta / de cruceros celestes, / fanático, impoluto como un hongo sin sangre” llama a algún pastor de un ganado ingenuo, en clara acusación del celeste negocio de la catarsis del evangelio utilizado.

    Toda la poesía de Eduardo Villacís Meythaler es desgarrador festejo humano, por eso muerte, por eso patria. “Toda la tierra es una piel partida, / es una costra al sol / que el mar se rasca, / la lluvia, en las ciudades, / va retirando puntos, / sale una procesión, / pero ya es tarde / para que pueda Dios / verte los ojos.”[6]

    Estamos, ahora, ante la obra de un poeta sosegado, riguroso en la paciencia constructiva de sus versos necesarios como arterias. El tiempo ya pedía otro libro de creación de Eduardo Villacís Meythaler, que ha publicado en las últimas cinco décadas cinco libros, lo que atestigua la severidad de su trabajo. Acierto de Ediciones Archipiélago es entregarnos este Ajuar de cal, con el que una de las voces desatendidas de la lírica ecuatoriana cobrará el comentario y la vigencia que merece.

    A continuación una sucinta muestra:



    De Dieta sin sol

    III

    Ella tenía en los ojos
    el verde solitario
    del jardín de un hospicio.

    Cuando le extrajeron
    un tumor de la lengua,
    me regaló su anillo
    como una garganta hueca.

    Después se entendió,
    por señas, con la muerte.


    VIII

    (Infarto)

    Grieta de los ladrillos
    de la sangre,
    yunque hundido en el pecho
    donde se dobla el esternón
    como una espada.

    Crucifixión sin cruz,
    solo en los brazos,
    última bocanada
    con limallas de vida,
    poderoso sudor
    para adobar el cuerpo
    en el mantel estrecho
    de una sábana.

    La muerte separa las costillas,
    como un atado de leña,
    hasta encontrar la sangre
    hecha resina.




    Las puertas del mundo

    I

    La ciudad es así:
    con edificios apolillados de luces,
    sucia de postes,
    como un embarcadero hacia la noche.

    Yo soy el forastero.
    Cuando venía, el avión se detuvo
    una hora en la tristeza.

    Yo soy el forastero:
    no sé los nombres propios,
    no conozco las calles,
    detrás de cada puerta
    están los otros,
    yo estoy solo
    detrás de toda mi alma.

    Arriendo una pieza
    con sus cuatro pasos
    de la cama a los recuerdos,
    un sitio para escribir
    y una ventana donde,
    acodado como en un bar,
    cada tarde pido
    las mismas lágrimas.

    Yo no sabía:
    cuarto del corredor,
    ayer, ahora, nos dieron la cena
    con café, con silencio,
    y a mí una carta de mi madre,
    era la ausencia.

    Los sábados pongo en orden
    la ropa, los recuerdos,
    me tiendo a esperar la hora
    en que desocupan el silencio
    y vivo
    hasta que sean las doce de la noche,
    porque dormir
    es pasar un fin de semana
    con la muerte.



    De Documental sobre un conspirador[7]

    II

    Hombre de soledad, la espera
    le fue larga e inútil
    y la hembra solo
    anfitriona salobre,
    angosto holgar y destemplanza
    de la medianoche.

    Solo la Medicina: matrona
    que controla los amores sin nombre,
    solo la noche, como mulata esbelta
    que se pegó a tu cuerpo
    con fiebre alta en los ojos.
    Mancebo de la patria:
    criolla de agua dulce,
    ancha para los hombres,
    la acechabas desde el arco
    de un hospital antiguo
    reteniendo tu aliento
    de alcanfor y trasnoche.

    Venían las postradas
    de trajes negros y de aliento seco,
    las beatas llenas de alucinaciones
    de sangre y brotes en el cuerpo,
    venía la muerte a la que llamaban
    la Dueña, como a una regente clandestina
    de un negocio de lechos
    y tú estabas lejano, pensativo,
    recordando que la libertad estaba de días,
    que la patria ya venía a lo lejos
    resonando a poblada, a retreta
    y al amor cuerpo a cuerpo.

    Al final, tu ataúd sería
    como una mujer ajustada de raso
    donde caíste extasiado
    de una vez en la noche.


    [1] Eduardo Villacís Meythaler, Dieta sin sol, Ataúd de piedra
    [2] Eduardo Villacís Meythaler, Dieta sin sol, El fogón apagado
    [3] Jorge Enrique Adoum, prólogo Ajuar de Cal
    [4] Eduardo Villacís Meythaler, Feriado largo, Ajuar de cal, Quito, 2006
    [5] Eduardo Villacís Meythaler, Ajuar de Cal, Pretérito perfecto
    [6] Eduardo Villacís Meythaler, Despedida a un viejo médico, Dieta sin sol, Quito, 1981
    [7] Sobre Documental sobre un conspirador, Eduardo Villacís ha dicho lo siguiente: “Para el poema de Espejo trabajé mucho, reuní muchos datos. Además conocí el ambiente en el que se desenvolvió porque mi padre era médico en el Hospital San Juan de Dios y yo, que fui con él desde que tenía siete años, me metía en las carretas, en las lavanderías, en cada de ese escenario primitivo en el que trabajó Eugenio Espejo.

    * Del Proyecto Cultural Casa de las Iguanas



    .

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    LEONARDO BARRIGA LÓPEZ 

    Abogado, periodista y escritor nacido en Salcedo, provincia de Cotopaxi, Ecuador el 17 de junio de 1936, hijo del Sr. Jorge Barriga León y de la Sra. Dolores López.

    Dentro del campo del periodismo ha desarrollado una intensa labor a través de diferentes cargos como: Jefe de Información y Redacción del diario Cotopaxi, de Latacunga; Subdirector del semanario Barricada, de la misma ciudad; Miembro Fundador y Director del Grupo Literario “Galaxia”, Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Jóvenes del Ecuador, y Director de las revistas “Gaceta Municipal”, “Letras de Cotopaxi” y “Voces”.

    Ha sido Representante por la Educación Secundaria a la Unión Nacional de Educadores de Cotopaxi, Presidente de la Casa de la Cultura, núcleo de Cotopaxi, Director del Departamento de Educación y Cultura Municipal de Latacunga, Presidente Honorario de la Cámara del Libro Ecuatoriano, y Miembro de la Unión Nacional de Periodistas, núcleo de Cotopaxi.

    Sus artículos periodísticos se han publicado en El Comercio de Quito, El Universo y El Telégrafo de Guayaquil, El Mercurio de Cuenca y Letras de Cotopaxi de Latacunga. Además, en El Tiempo, El Espectador, La República y El Siglo de Bogotá; La Patria de Manizales, y Vanguardia Liberal de Bucaramanga; éstos, en la República de Colombia.

    Su obra literaria es muy extensa y entre otras, ha publicado, en el campo de la poesía: “Páginas”, “Las Raíces de Viento” y “Canto Final”; en el relato: “Llacta Runa” e “Higar”; en el campo histórico: “Bajo el Pabellón de Colombia”, y junto a su hermano Franklin, el importantísimo “Diccionario de la Literatura Ecuatoriana”.



    PÚSTULA

    Este es el alarido de mi Patria 
    que os va a templar los nervios. 
    No lloréis de vergüenza. ¡Aún quedan fusiles! 

    Ayer,

    un niño se murió comiendo ratas 
    mientras en Palacio
    se empachaban de buitres los políticos. 

    Hoy,

    un hombre ha violado a sus dos hijas,
    otro ha empacado el cadáver de su amante 
    como si fuese arroz.

    Esta es la Patria, en síntesis, 
    de todos y de nadie.

    A veces, se hace urgente sacrificar un perro 
    para dar de comer;
    Y el agua se ha ahuyentado de los ojos, 
    nadie quiere llorar.
    Todo está seco y duro.
    En detergente están cociendo el pan. 

    Esta es la Patria, en síntesis,
    de todos y de nadie. 
    Otro hombre,
    con el rostro en pellejo e irritado 
    se tuerce en su miseria.
    Le han hecho un basurero su esperanza, 
    no puede sonreír.

    Mientras tanto,
    con cinismo foetean la conciencia
    y un miedo endemoniado se levanta 
    traficando el dolor.

    Al heladero se le ha enfriado el alma, 
    al Sindicato le han trasquilado el Código 
    y la tierra sangrante como lirio
    ha perdido el verdor.
    Esta es la Patria, es cierto, 
    de todos y de nadie.

    Todo crece en desorden:
    el hampa es infamia colectiva
    que siembra de cadáveres las calles; 
    la nostalgia es un pueblo que camina 
    enterrando la risa y floreciendo en llanto. 
    Esta es la Patria, hermanos,
    ¡Salvémosla, por Dios! 




    BOLETÍN AL CIELO 

    Señor,
    te hablo frente a frente, como hacemos los hombres, 
    porque tú has olvidado
    la espera inútil de tanto hermano pobre. 
    Traigo la voz, Señor,
    del padre de familia útil para sus hijos
    e inútil para ti, porque ya no le quieres. 
    Traigo la voz, Señor,
    del maestro que vive ametrallado por las ingratitudes 
    y de pobres mujeres que viven del pecado.
    Tus palabras, Señor, tu música, tu historia, 
    son recuerdos terriblemente ausentes. 
    Tienes que perdonarme
    pero todo esto pasa porque tú estás de espaldas. 
    Señor
    Con el latir de una ciudad en llamas 
    concentrada de llanto,
    -porque no hay fusil para matar tu miedo-;
    con este paraíso de infancia retorcido en andrajos;
    con los ojos desprovistos de amor que todavía auscultan; 
    con este INRI de hastío y de miseria,
    te hablo frente a frente, Señor, para que escuches, 
    estas quejas humanas y silentes.
    Ya sé que tu presencia, totalmente perdida, 
    sirve como amenaza constante a los mortales
    y no encuentro resquicio de esa voz temblorosa 
    que me hizo escuchar tus divinos milagros. 
    Aquí en mi Patria, Señor.
    en esta Patria plagada de caínes,
    donde condecoraste mi amor con las dolencias, 
    tú me has puesto en el alma un extraño cariño 
    para los niños pobres.
    Hay soledad, hay muerte, hay despojos, hay tumbas. 
    Señor
    Quiero llorar de rabia; quiero alcanzar mi sombra, 
    huir de tu amenaza, ensangrentar mi aurora, 
    para que el cielo oscuro vuelque toda su furia
    y transforme otro mundo, quizá no con poetas 
    sino con las delicias de inertes sombras blancas. 




    TRAJÍN

    Con furia se abalanza el día a las ciudades 
    a ensuciarlas de sol y de hojarasca.
    Mientras tanto
    Se ha desflecado el hambre;
    se han desflorado niñas curiosas por ser madres; 
    se ha matado, se ha carcomido el llanto;
    han peleado en la ONU, en el Congo, 
    en Viet Nam;
    se han concebido cohetes que hieran a la luna 
    para que nadie cante su pétalo redondo. 
    ¡Todo se ha vuelto caos!
    Tengo una angustia que invade mi cerebro, 
    sin embargo ... duermo tranquilamente. 
    A veces me despierta el recuerdo
    de mis cosas frustradas
    y me invade un cansancio que no puedo aguantarlo. 
    Mi barba en el espejo ha crecido muy pronto;
    mi madre se ha agravado;
    mis hermanos con hambre quieren alimentarse
    y revivir el sueño, con bostezos de pan, cada mañana. 
    Nací como un mal diestro en esta feria inmunda 
    recibiendo embestidas hasta del ser que amo.
    Cuando noté, y esto no lo perdono, 
    que me sentía un hombre
    con sed de hacerme trizas,
    me habían registrado, como carro de fábrica, 
    en la tremenda lista donde anotan la marca 
    de la vida y sus cosas.
    Todo era tan extraño;
    hasta el recurso inmenso que tenemos los hombres 
    cuando escribimos algo
    lo noté diferente.
    Sin embargo, hay veces que me asalta 
    el deseo de morir en las calles 
    patrocinando huelgas.
    Apenas un suspiro sarcástico me invade.
    Yo sigo las doctrinas de no sé quién o quiénes, 
    y no puedo pensar ... Me dicen enemigo. 
    Quieren ensimismarme con ideas ajenas
    y que posea otra alma. 
    En lugar de juntarnos 
    ponen diez precipicios de cerebro a cerebro. 
    Mejor cuento mis cuitas
    y me llevo el trajín como zorro en mi vida.








    .

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  • 10/22/16--23:46: DIEGO OQUENDO SILVA [19.350]

  • DIEGO OQUENDO SILVA

    (Quito, Ecuador  1938)

    Vivir 
    es mirarse en un espejo
    que cambia constantemente de rostro.

    ("Diógenes")

    Poeta y periodista. Ha colaborado en importantes periódicos del medio, así como en distintos noticieros de radio y televsión. En 1967 con el poemario Asomado a las gentes obtuvo el Premio Nacional de Poesia "Ismael Pérez Pazmiño" que otorga Diario El Universo de Guayaquil, del que actualmente es editorialista. Según el escritor Francisco Tobar García, "(...) su poesía es algo profundo, subterráneo. !Oquendo, minero de la Poesía, buscando afanosamente entre los escombros de un mundo lastimoso la estrella de papel brillante, esa estrella que no sirve para nada... porque, ¿qué otra cosa son los versos sino 'cosas inútiles'?"

    BIBLIOGRAFÍA

    Poesía: Fuga (Quito, 1961); Apenas 6 (Quito, 1963); Pierre Blanche (Niza, 1964); Mi amor se parece al de los pájaros (Caracas, 1967); Después, los muros (Quito, 1968); Alguien (Quito, 1970); El recuerdo, piedra a piedra (Quito, 1971); Asomado a las gentes (Quito, 1974); Del amor por sobre todas las cosas -selección- (Guayaquil, 1981). Ensayo: Frente a frente (Quito, 1977); Alegato por la prensa y sus libertades (Quito, 1987); Julio César, el niño de San Vicente -Premio "José Peralta", Municipio del Distrito Metropolitano de Quito- (Quito, 1997). Consta en las antologías: Antología ecuatoriana (Caracas, 1965); Poesía de un tiempo (Guayaquil, 1974); Poesía ecuatoriana del siglo XX (Guayaquil, 1976); Antología poética de Quito (Quito, 1977); Lírica ecutoriana contemporánea (Bogotá, 1979).



    "EQUIPAJE NO ACOMPAÑADO"

    La pobre se volvió gorda, arrugada, fea. 
    Me había entregado la existencia
    con fidelidad de perro.
    juntos salimos buscando la esperanza. 
    Nos enteramos que dura un instante. 
    Que se enciende y se apaga,
    igual que las luciérnagas.
    Y que hay que seguirle los pasos, 
    mientras se vive, para vivir.

    Sobre el lecho de hotel, descorrí su cierre. 
    Retiré las pijamas, las camisas, los trajes.
    Aquello que abriga el cuerpo 
    y desampara la sombra interior. 
    Retiré los pañuelos que desnudan la pupila para recibirla luz.

    Los zapatos que gastamos huyendo. . ., cuando vamos allá, 
    donde nos aguardan con infinita paciencia.

    De par en par, sobre el lecho, destelló su alma. 
    Profunda y limpia. Ventana de una casa de campo. 
    En silencio la maniaté. Le pegué una etiqueta. 
    Se iría por mar, viajando.
    No faltaría un ojo de buey en la bodega. 
    Y afuera, las olas y las nubes, agitándose.
    Proclamando que la libertad no acaba, así estemos atados. 
    Que vejez y muerte son formas de liberarse.
    Y que es justo cantar lo que nos redime. 

    Se iría por mar, viajando.
    Yo estaría en el puerto a recibirla, 
    como se recibe a los seres amados. 

    Viena



    LA JAULA

    En la calle de las vitrinas 
    el frío está encerrado
    entre portones de hierro sucio. 

    La lujuria, el dolor, el asco, 
    allí están encerrados.
    Sólo el cielo nocturno es libre. 
    Cruelmente lejano.

    Las mujeres invitan a los turistas 
    bajo las luces rojas.

    Las viejas se exhiben 
    en las ventanas
    que dan a los zaguanes. 
    Sus lágrimas se agotaron 
    limpiando los cristales.

    Los adolescentes desfilan, 
    husmeando con ojos enfermos. 
    Desdeñan las estrellas.

    Hay piedras en la calle. 
    Tantas como pecados vivos, 
    como ilusiones muertas. 

    En esa calle
    no se encienden luces verdes.

    Sankt Pauli (Hamburgo)



    EL PARAÍSO PERDIDO

    Escucho, a los tiempos, el canto de los pájaros.
    Y redescubro la partitura del rocío sobre la tez de las hojas. 
    Mi espíritu se despereza. ¡Cómo mata ganarse la vida!
    El aire transporta mariposas a bordo de sus naves. 
    Incansable discurre la procesión del río.
    Se dibuja en el horizonte el esbelto silencio de los troncos. 
    Ahora soy el de siempre, el que jamás quisiera que se pierda; 
    pupilas que se dilatan con el paisaje del mundo,
    voz que aprendió el lenguaje de las cosas sencillas, 
    incluso el del torrente, inventor de escalas musicales. 

    La verdad sea dicha, me cuesta recobrarme:
    el espejo del alma se empaña fatalmente.
    Y es que el pan de cada día es cada día más duro 
    y hay que beber el amor en una sola copa,
    aunque el corazón se derrame por los cuatro costados. 
    La angustia nos taladra,
    tal si la piel y los huesos estuvieran revestidos de piedra 
    Una cometa se abandona a celestiales sueños.
    Las palomas dejan caer, al picotear las nubes, 
    semillas de paz entre los surcos.
    Alguien ríe. Hermosa manera de anunciar la Primavera. 
    Pienso en Dios con la ilusión de Mayo.

    Reuthe (Austria)



    FÁBULA

    Atravesemos el bosque, creyendo con firmeza, 
    que sobran manos cálidas para fundir
    la nieve que arroja la tormenta. 
    Extasiémonos con los prodigios cotidianos. 
    Andemos en la certeza de que se tocará 
    un punto, de modo inevitable.
    Y que las pausas convienen, 
    para llegar enteros y contentos. 
    Cultivemos la felicidad en el huerto propio, 
    mirando despojados de envidia
    la que cosechan en el vecino.
    Pongamos alas al corazón y soltémoslo. . . , simplemente. 

    No es mayor problema vivir en paz.

    Reuthe (Austria)



    PRUEBA PLENA

    Antes de llegar,
    supuse que la Primavera no tardaría. 
    En la carretera, un ciervo miraba 
    con el rocío del bosque vecino.

    —¿Y el celeste de sus ojos, Andrea? 
    Los ha vendado con el arco iris. 

    Cualquier duda desapareció en la ciudad.
    En la punta de las torres había flores azules,
    que en vano picoteaban, entre danza y danza, las palomas. 

    Lübeck




    Misiva para un buzón vacío
    —simples poemas de amor— 



    Horizonte lunar

    Pese a la ansiedad del oleaje
    te muestras imperturbable,
    desdeñosa, fría.



    Siempreviva

    Deshojo margaritas.
    Averiguo si seré tu raíz,
    Flor Perenne.




    Sokyu

    Noche alta,
    cerca de una Estrella.




    Cenit

    Brilla un sol desconocido
    cuando enjugo mis ojos
    con tu primer recuerdo.




    Saalam

    Colonizaste mi territorio
    sin derramar una gota de sangre.




    Fatwa

    Acataré las leyes que tú dictes.
    Y pagaré, cumplidamente,
    el tributo que me dará derecho a tu sonrisa.



    Angélica

    Viniste a nutrir un pozo insondable, profundo,
    repleto de pasajes muy míos,
    memorias tejidas con distintas edades.




    No man’s land

    Creo haber conquistado toda la extensión de tu alma.
    Sospecho, sin embargo, que permanece libre
    un paraje misterioso que vigilas con empeño.




    Edén

    Flotamos en medio de una vegetación dulcísima.
    La realidad pierde su filuda apariencia:
    se muestra lejana, equívoca, casi inexistente.




    Plenilunio

    Yo amanezco con la risa que olvidas, cada noche,
    en el rincón más tibio de mi carne.




    Musgo

    Anudar tu cuerpo con el mío...
    Sentirlos así, tatuados por el fuego.
    Y saber que solo la ternura es capaz de desatarlos.




    Poema con levedad de tallo

    Como el surco a la semilla te ciño:
    serás libre cuando fructifiques.



    Isha

    Sonríes y se conmueve el infinito.
    Gravitas con la majestuosidad de una galaxia.

    Pero abajo, en la magnífica extensión del globo,
    representas el día y la noche de mi vida,
    la tarde inundada de presagios, ansiosa de susurros.
    El amanecer que me sorprende con los ojos abiertos.




    Garuda

    Bates las alas dulcemente,
    procuras no enredarte en las barandas...




    Maa

    La lluvia inunda tus ojos con líquenes oscuros,
    te baña sin agitar tu pelo.




    Hadji

    A partir de tus ojos se bifurcan los caminos del orbe.




    Paradoja

    Te reservo olas en mares que permanecerán en calma,
    nubes en cielos agitados que deben conmoverte.




    Partitura

    Hay una sola música atendible:
    la que interpretan el corazón
    y su doble cadencia.




    Papel carbón

    Siete días gregorianos despacha la semana.
    Y otros siete clandestinos,
    para el recuerdo que no descansa.




    Cavadura

    Se ahonda esta grieta
    que me torturó desde siempre.



    Inscripción

    El amor sobrevive porque la sed modela su destino.
    Gracias al martirio enriquece su canto,
    se agigantan las lenguas de su fuego.



    Iris

    El cielo bendice la soberanía del amor.



    Aguaje

    Ella reaparece con sabor a sal, densa miel,
    de extrañas tonalidades, luminosa, mágica,
    fría en ocasiones, cálida otras veces.
    Y yo, en la orilla, inmóvil, esperándola,
    como un ancla que goza con hundirse,
    fervorosamente, en la arena.

    2 de junio de 1966, San Clemente, Manabí.




    Mi corazón cayó en tus redes para siempre
    (Apunte)

    El océano se turba ante la sola idea
    de acariciarte el cuerpo con sus manos de espuma.

    Las velas permanecen plegadas, solitarias, en la playa.
    Nosotros suspiramos con el alma despejada y la brújula dispuesta.

    Alrededor del peñón vuelan los alcatraces.
    Símbolo de una alianza que desafía las tormentas del mar y de la tierra.

    Las palmeras perfeccionan el rito de la entrega.
    Anuncian una vendimia abundante, generosa.

    Nuestros besos atesoran el secreto de la vida,
    acumulan sal en sus entrañas.

    El océano quiere enaltecer tu desnudez:
    desempaca finos encajes de su cofre verde.

    17 de agosto de 1968, Súa, Esmeraldas.




    Baiyun

    Entre la tarde y sus señales nos contemplan,
    absortas, las palomas.

    12 de abril de 1972




    Tz’unun

    Cuando escasea el azúcar, acudo a tu sonrisa:
    miel purísima me entregas, cucharada a cucharada.

    12 de abril de 1972




    Pub

    -UNO-

    Coloca
    esta servilleta y su mensaje
    a salvo de quienes averiguan, incluso,
    en qué jardín se cortan los capullos que luces cada día.


    -DOS-

    Deben agasajarnos por perfumar el ambiente;
    por colgar, con clavos invisibles, cuadros de ternura.

    Han apagado las luces del fondo.
    Deseo un lugar silencioso, en la penumbra,
    que musicalice los ruidos de la calle.
    Una ventana por la que descienda el firmamento.

    Un sitio que celebre, convencido, la eternidad de lo nuestro.


    -TRES-

    La pared forma parte de nosotros.
    Conoce los más íntimos secretos,
    por eso sensibiliza su entraña y suspira.

    La pared experimenta una soledad idéntica a la nuestra.
    En mis ausencias, sin embargo, te sirve de consuelo,
    se obstina en cubrir mi retirada.
    Y a la inversa, si te liberas una tarde de hastío,
    apoyado en su argamasa reivindico tus palabras, actualizo tu promesa.

    La pared podría referir muchas historias...
    Prefiere una muy simple y bella, ardiente,
    escrita con los mismos argumentos, con iguales sueños. Única.

    Cuando las confidencias sufren un repentino silencio
    la pared indaga en su memoria,
    desempolva capítulos que no han perdido brillo,
    recupera una serie de voces interiores.

    Gracias a la pared hemos edificado una casa en el aire.
    Ella nos detendrá si nos atrevemos a bajar a la tierra.

    12, 13, 14 de abril de 1972




    Casey

    Se enriquece quien entrega el corazón,
    mientras el otro mezquina sus latidos.

    Nos saciamos con el alimento ajeno,
    pero somos incapaces de amasar un pan con levadura propia.

    Miércoles 12 de julio de 1973




    Misiva para un buzón vacío

    Dejaste de pegar tus tiernas estampillas.
    Ya no franqueas tus sueños por correo expreso.
    Cuánto daría hoy por una simple tarjeta.
    La casilla se empolva con el paso de los días.
    Y aunque nunca leerás estas palabras tuyas,
    me descargo de las respuestas que te debo.

    Jueves 13 de julio de 1973




    Al Hijara

    Recuerdo, exactamente, dónde faltan
    piedras en la calle de mi casa...

    Trini Do.


    En tu memoria constan, todavía,
    las piedras que faltaban
    en la calle de tu casa.

    La mía comienza con tu imagen,
    y crecerá al pisar las piedras
    que me conducirán a tu presencia.

     23 de enero de 1974




    Carrillón

    Hoy repicaste, Campana.
    Mi corazón, un monasterio sumido en el silencio,
    echó a vuelo su propia melodía,
    embelleció los claustros y el jardín vecino con pedazos de verano
    y hasta las montañas estrenaron uniformes verdes 
    con adornos de agua.

    Tu canción ensancha el horizonte,
    regresa transformada en sinfonía celestial.
     (Una bandada de pájaros ha fundado un orfeón).

    Llámame sin falta, amor,
    descorre mis cortinas con tu voz armoniosa,
    cierra mis ojos con tu dulce compás.

    3 de mayo de 1974




    Invernadero

    Ajadas, en apariencia,
    me llegan tus flores de cerezo.

    Los pétalos despiden un fulgor extraño.
    La humedad se escapa del esbelto tallo.
    Se esparce, jubiloso, un aroma a bosque.
    ¡Ah, la primavera!, la estación que yo inventé para tu deleite.

    7 de mayo de 1974 







    .


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    Imagen de La Mariscal ubicado en Quito Ecuador, en el siglo XIX


    ANTONIO C. TOLEDO SÁNCHEZ

    (Ecuador, 1868-1903)

    Se le incorpora entre los imitadores de Bécquer, pero su manera es tan personal que -salvo el molde en que vació su sentir tan nuestro- su originalidad luce libre de los lugares comunes de escuela.

    Porque fue, más que ningún otro, el tipo del poeta quiteño: un bohemio triste en el fondo y alegre y bonviveur en apariencia; lo que decimos un chulla, pero un chulla reformado que acertó a ser un funcionario cumplido; un chulla que había aprendido a disimular su pobreza y a tragarse sus lágrimas y, sobre todo, que no quería dejar creer que era poeta sino por humorada, ocultando su recóndita sensibilidad con el pudor instintivo con que la ostra oculta la perla que crece en sus entrañas, sólo para mitigar su dolor de vivir, de otro modo intolerable.

    Cuando se supo su fallecimiento, un periódico de la ciudad de Ibarra comentó el suceso en los siguientes términos:

    «Honores, placeres... ¡chocheces de antaño!
    Se sufre, se sufre... ¿Por qué? -Por que sí.
    Se sufre, se sufre... y así pasa un año
    y otro año ¡qué diablos! la vida es así.


    »Y así fue la vida del poeta. ¡Cómo mueren los poetas!, comenta un colega. Cómo viven, debiera lamentar...

    »Refiere un joven escritor, que trató íntimamente a Toledo, haberle dicho un día: -Escríbanos algo, compañero; escríbanos versos tristes sobre esta vida que matamos; y que él, con su irónica y amarga sonrisa habitual, mostrándole el papel en que redactaba una nota oficial, le contestó: -Mi vida está muerta, y hace tiempos la tengo enterrada, compañero».

    Toledo Sánchez nació en diciembre de 1868. Quedó huérfano a temprana y con sacrificio terminó su secundaria. Se caracterizó por ser un excelente lector, bohemio e intelectual; sus contemporáneos y otros estudiosos afirman que era un hombre bueno y apacible.

    Por ello, quizás, su obra poética triste, apasionada y tierna, al estilo del español Gustavo A. Bécquer, pero con su propia manera de expresar las cosas. Colaboró con La Revista Ecuatoriana y entre sus libros constan Primeros versos, Versos de circunstancias, Brumas y Poesías, que se publicó en 1915 después de su muerte. Trabajó como funcionario del Ministerio de Instrucción Pública; su poema Brumas fue musicalizado en ritmo de pasillo.



    Es el hombre un aprendiz
    y su maestro el dolor;
    y no sabe lo que vida
    quien penas no padeció.


    Brumas

    Traspuse el bosque, la llanura, el río,
    el agrio monte, en pos de una ilusión;
    y desencanto, indiferencia, hastío,
    encontró mi cansado corazón.

        Probé a llorar, que el corazón humano
    siempre en el lloro su dolor ahogó.
    Y lancé un grito... ¡si el pesar temprano
    la fuente de mis lágrimas heló!

    Vaporosa, detrás de esa cortina
           te alcanzaron mis ojos
    por vez primera, aparición divina,
          causa de mis enojos.

    Desde entonces no puede el alma mía
          olvidar tu hermosura,
    desde entonces mi pecho sólo ansia
          gustar de tu ternura.

    Si solloza la brisa en la alborada,
          en ella va un suspiro
    que te envía mi alma enamorada
          cuando en sueños te miro.

    Como sube a los cielos en el viento
          de la flor la fragancia,
    así en la tarde va mi pensamiento 
          a tu tranquila estancia.

    Si lanza el huracán hondos rugidos
          en tempestad bravía,
    él lleva de mi pecho los latidos
          en la noche sombría.

    Bien sabes que te amo, que te adoro.
          Mas, siempre indiferente,
    dejas que muera entre su amargo lloro
          mi corazón doliente.

    ¡Hasta cuándo será que desdeñosa
          al mirarme te escondas!
    ¡Cuándo será que tierna y cariñosa
          a mi amor correspondas!

    Como serpea en tormentosa nube
          relámpago fugaz,
    en sus pupilas negras, de continuo
    llamaradas de amor saliendo están.

    ¡Ah! si esos ojos penetrar pudieran
           mi secreto dolor...
    Tal vez se disiparan estas brumas
    donde ignorado muere el corazón.

    Por qué, si junto al mío latir siento
          tu amante corazón,
    resistir no me es dado tu mirada
          y se embarga mi voz?

    ¿Por qué, cuando tu mano entre las mías
          estrecho, de emoción
    tiemblas como la flor de la montaña
          que el viento acarició?

    ¿La nieve de tu tez por qué se torna
          de vívido color, 
    si me hablas al oído con palabras
          de lenta vibración?

    ¿Por qué dos seres que juntó el destino,
          cual lo somos tú y yo,
    apenas si se miran luego tienen
          que darse eterno adiós?

    Las olas de la mar tienen sus cantos,
          su rugido el león;
    la flor aroma, sombras el crepúsculo,
          ¡sus misterios Amor!

        Nunca le interrogué si me quería,
    jamás le confesé que la adoraba;
    y suspirando ausentes, en secreto
    guardábamos intacta la esperanza.

       Sólo una vez, a la hora del ocaso,
    cambiamos una rápida mirada
    que saturó de luz nuestro silencio...
    ¡y es la luz el lenguaje de las almas!

       Tengo hambre de contarte mis afanes,
          mis dudas, mi pesar;
    mas, cercada de innúmeros galanes
    siempre te encuentro y tengo que callar.

        Al fin, la turba que mi angustia labra
          se ausenta, y ¿no lo ves?
    ya no acierto a decirte una palabra
    y me postro de hinojos a tus pies.

       Es inútil, mi bien, que delirantes
    de tu amor ni del mío hablemos más;
    que, al cabo de la plática, tan sólo
          tendremos que llorar.

        Cuanto es de breve el plazo de la vida,
    inmensa es la distancia de ti a mí.
    ¡Hablemos del amor de los extraños
           que nos hará reír!

    ¡Ah! No puedes ser mía. Desistamos
       de la pactada unión;
    tu honor y mi altivez así lo exigen
       con imperiosa voz.

    ¡Ah! ¡no puedes ser mía! Tú posees
       pingües rentas y yo...
    yo no consentiré que el mundo diga
       que has comprado mi amor.

       No temas si mis ojos
    con los tuyos se encuentran como ayer;
    como si extraña fueras, sin enojos,
    callando, sin mirarte, te veré.

        Filósofo no soy, mas se me alcanza
    de ciertos raros hechos la razón.
    No temas, pues, que penas ni venganza
    abrigue, por tu culpa, el corazón.

        No temas si de nuevo
    nuestros ojos se encuentran como ayer;
    cual si un extraño fueras, yo impasible
    callando, sin mirarte te veré.

        Teme, sí, cuando a solas
    intentes por la noche descansar,
    las mágicas visiones de alas negras
    que implacables tu sueño turbarán.

       No temas si mi mano
    tiene un día las tuyas que estrechar;
    no cual antes por ellas las magnéticas
    corrientes del deseo pasarán.

        No temas que el desvío
    logre mis esperanzas marchitar;
    planta que el cierzo arrebató a la orilla,
    en playa más fecunda arraigará.

        No temas que la risa
    o el lloro descubran nuestro afán;
    mis lágrimas, tiempo ha que se estancaron.
    Sarcasmos son mis risas del pesar.

        No temas que sucumba
    a los tiros del odio el corazón;
    en las luchas del mundo envejecido
    soldado soy que aleccionó el dolor.




    En la muerte de Julio Arboleda Armero

    Bullen los negros pensamientos míos,
    pueblan mi soledad.
    Y me trae recuerdos la memoria
    que invitan a llorar.
    Oh, sí, ¡quiero llorar! aunque las lágrimas
    nunca restañarán
    la herida que en mi pecho abrió la ausencia
    del amigo leal.

        Temprano, de la vida en los eriales,
    nos juntó la orfandad,
    y desde entonces, entre él y yo partimos
    del pan de extraño hogar;
    pero él adelantose en la jornada...
    y le saludan ya
    del imperio de Véspero las sombras
    con cariñoso afán,
    y ya es feliz ¡pues sabe que en su tumba
    vigila la piedad,
    y que sus huesos la viciosa ortiga
    no puede profanar!

        Bullan mis negros pensamientos, corra
    de mi lloro el raudal,
    hasta que al lado del amigo ausente
    yo llegue a descansar.

        Llora, sí, pobre niña, que en la vida,
    cuando ya se ha perdido la esperanza,
    sólo un raudal de lágrimas alcanza
    a restañar la sangre de la herida.



    A una guayaquileña

    Cuando la hora del bochorno avanza
    me instalo en la cercana nevería
    y, sorbetes y hielo machacado
          ingiero, sin medida.

    Mas, ¡vano afán! mis males recrudecen
    en seguida, porque hay unas pupilas
    negras, en cuya lumbre soberana
           se incendia el alma mía.

    ¡Pupilas de la hermosa que me sirve
    los vasos, en silencio y distraída,
    que sufrir ya no puedo, a vuestra dueña
          decidla compasivas!

        Es el hombre un aprendiz
    y su maestro el dolor;
    y no sabe lo que es vida 15
    quien penas no padeció.








    .


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    ZAIDA LETTY CASTILLO DE SAAVEDRA 

    (1890-1977,Guayaquil, Ecuador). Poeta


    1

    Entre mis manos temblorosas, un tesoro: tu cabeza
    Tus ojos, tus labios.  Acaricio vehemente ternura
    La seda briosa de tus cabellos.  Entretejo mis frágiles
    Manos y entorno los párpados.  Me inclino a mirar mi faz
    Más pálida por la emoción de lo inalcanzable
    En ese fondo de tus ojos esmaltados.  Un instante más
    Y me hundiría en el abismo tenebroso de tus pupilas.
    Quedamente, en delicioso aletargamiento, exangüe,
    Mis labios cual mariposa de amor se han posado en tu boca,
    Flor de opio que da embriaguez, voluptuosidad, olvido.
    En mis manos temblorosas, mi tesoro: tu cabeza, tus ojos, tus labios.



    2

    Cuando me lanzo a un viaje fatigoso e incesante.
    Cuando tras un día de desencanto viene una noche
    De tempestad, cuando comprendo que la vida es
    Dolor y es pasión, no quiero que me hables, tu
    Voz me daría un sufrimiento excesivamente intenso.
    Deja tus manos, las temblorosas. Reclina tu frente
    sobre mi seno y oyendo el rítmico latir de mi
    corazón, calla.  Así sentiré la plenitud del silencio.
    Así sentirás la emoción de la soledad.




    Protesta

    No. ¡No quiero que me entierren en un cofre
    a mí, que amé la luz, el sol, el aire!
    ¡No quiero sombras!
    No quiero hundirme
    bajo la tierra...

    ¡No quiero me sepulten!
    ¡Déjenme lejos
    bajo las frondas,
    sobre las hierbas,
    junto a las flores
    de cara al cielo!

    ¡No quiero que me cubran con pesada lápida
    que aprisione mi cuerpo con su losa!
    Yo quiero que me velen los luceros,
    que enciendan sus fanales las luciérnagas
    y que me llore el viento en su alarido...

    Déjenme libre bajo los cielos,
    que no me opriman
    que no me cerquen,
    ¡que no me hundan
    bajo la tierra!

    Si me sepultan,
    de entre las sombras,
    por un resquicio
    he de fugarme...
    Como un meteoro.
    Como un destello.
    Como una ráfaga...






    .

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  • 10/23/16--04:27: VALERIA DE VITO [19.353]

  • VALERIA DE VITO

    Valeria de Vito. Nació en diciembre de 1977 en Buenos Aires. Poeta y Editora. Estudió Castellano, Literatura y Latín en el profesorado Joaquín V. González (CABA). Coordina espacios de lectura y escritura creativa. Trabaja como docente de lengua y literatura.  Es Directora del Sello Editorial El ojo del mármol que, desde su creación, lleva editados más de diez títulos.
    Participó en las  antologías:  "Veni, Vidi, Vici" 42 canciones de Madonna reinventadas en poesía, obra visual;  y de "Taco aguja" (ed. Pelos de Punta, 2016), una antología de cuentos de escritoras argentinas contemporáneas.

    Ha publicado:

    -Colección de fantasmas. (El ojo del mármol 2014 / reeditado por Ediones 27 Pulqui en 2015).
    -Un ramillete de rocío. El ojo del mármol. Buenos Aires. 2016.




    De “Colección de fantasmas” (El ojo del mármol 2014)


    "LA TORMENTA ARRASÓ CON LOS PAREDONES
    DEL CEMENTERIO ISRAELÍ, UBICADO EN LA TABLADA.
    EL AGUA LEVANTÓ CADÁVERES."

    A metros de la Avenida Crovara,
    el cementerio Israelí frente al legendario hotel Gloria.
    En la otra esquina, lo que quedó del cine Güemes
    fue transformado en una confitería que ofrece
    el servicio de lunch más barato de la zona.

    En ese cine vimos Jurasik Park 3D y
    Tanguito la misma semana que estrenó.
    Las películas en el Güemes
    Llegaban más tarde
    que a las carteleras del microcentro.

    Esta madrugada, la tormenta
    arrasó con los paredones del cementerio;
    el agua levantó cadáveres.

    Los okupas de la ex fábrica de bicicletas
    se llevaron los ladrillos caídos,
    mientras patearon brujerías como si nada
    gallos acribillados sobre un colchón de cintas rojas,
    velas negras, maíz.
    Desde acá se oyen,
    por las noches
    tambores y cantos elevados.
    El viento nos suele traer estas cosas.

    A mi me impresiona
    el paso abierto a las tumbas,
    los nombres de los muertos
    en lo pétreo del mármol,
    sus fotos y lo que perece
    al tiempo del sol. 



    Caño de escape

    No puedo tomar un avión
    sufro de espasmos en el vuelo;
    sufro de dios en la religión y
    en la estación
    del ruido al tren.

    Pero puedo escuchar
    soplar al viento
    su silbido divino que
    hurga en el polen
    cuando decido ser
    transparente en mi espacio.

    Dibujar contornos de aire,
    vaciar de hielo el agua hirviente o
    en la desesperación, amanecer.


    Asueto

    Hoy no trabajo.
    Aún así, estoy sentada sobre el andén.
    Me gusta escuchar el momento exacto en el que llega el tren
    mientras suena la campana.
    Los vagones flotan sobre un sinfín de acordes
    los rieles chillan y una sirena de policía
    tapa la sinfonía que diariamente me acompaña.
    Esto es el oeste:
    cualquier día es todos
    y muchos no hacen uno.
    Día es respirar sol,
    perros,
    helados de crema a tres pesos,
    la calesita de la plaza.
    Vos corrés
    acelerás el paso
    y a mi me toca ir detrás.

    Llego a la primera avenida después
    de dos horas de viaje en hora pico
    un poco más y estaría en la playa.
    Esto es el oeste:
    cualquier día es todos
    y muchos no hacen uno.
    Día es ver la playa con vos
    mate,
    agua helada en los pies,
    primaveraverano,
    nadie me pregunta qué hago.
    Me cuelgo mirando a través de la ventanilla
    y escucho tu mensaje:
    "No me esperes, estoy cansado."
    Es la llamada perdida que nunca sonó.
    ¿Por qué no suena el celular?
    Abono fijo, abono intuición.
    Si existiera,
    bajaría el ringtone de la campana
    que anuncia que el tren llega.

    Vuelvo acá.
    Ayer mataron a un vecino,
    quien le disparó tenía veintidós
    igual que él.
    "No entiendo cómo pasó"
    La mujer policía explicó en el noticiero.
    Mi abuelo siempre me decía:
    "Poné el noticioso a ver qué pasa" y a mi
    me daba fiaca
    levantarme de la otra punta de la mesa
    para prenderle la tele que
    no tenía control remoto
    y sobrevivía a varios ataques de él.
    Una vez vi cómo le revoleó un sifón a la pantalla
    enojado por algo que le pasó;
    mi abuela lloraba, mientras limpiaba el piso.

    Antes yo quería ser
    la mujer maravilla
    defender del mal a las personas,
    perseguir el crimen;
    ahora no sé cómo cuidarme
    de quien tiene miedo, igual que yo.



    SIN LUZ

    Las escenas que te dejan días sin luz:
    te volvés simple,
    comprás  lo necesario,
    ahorrás tiempo y cultivás paciencia;
    te sumergís en el silencio
    que aunque solía ser habitual 
    no terminaba de resultarte pleno.

    Confirmás que se puede vivir con menos.
    Aprendés los códigos de la luz solar,
    sabés que la tarde alarga la noche
    y te dormís temprano.



    NECESIDADES BÁSICAS

    El frío quiebra todo,
    te hace perder oxígeno,
    te hace sentir solo.
    Empieza el otoño y con él la angustia 
    de la tierra reseca  y las hojas amarillas. 

    Bien temprano
    se oyen los tacos de las chicas del barrio
    que van a trabajar.
    La neblina no deja distinguir más allá de la vía
    ¿La cajita feliz o la caja del pan?
    Contemos calorías y saquemos conclusiones.

    El kilo de yerba a $46.
    Me queda la fe y notar
    cómo va creciendo tu pelo o
    cómo  servís el té
    llenando mi taza de  ideas.

    El noticiero de las seis AM
    no muestra 
    cuando nosotros
    nos besamos en el furgón del Belgrano Sur,
    ni que te cepillás los dientes 
    con el dentífrico de Spider-man,
    das risa.

    Mientras tanto,
    me crecen alas.
    No sé muy bien si para volar o para levitar el tiempo.
    A veces,  las alas son como los párpados
    suben y bajan 
    lentamente 
    al compás de la respiración.
    Cubro las necesidades básicas
    para no perder el ritmo.


    ESTRELLA POP

    La primera noche del campamento en las Sierras,
    chicas y chicos
    arrimamos nuestras bolsas de dormir.
    Llovía a cántaros y nos juntamos todos bajo el tejado
    de un quincho.
    A los pocos minutos de apagarse la luz
    alguien empezó a silbar
    y cada vez más,  intensamente…
    El  cura se levantó, prendió la luz y nos gritó:
    “A ver si la cortan malparidos”.
    Y al apagar la luz,
    otra vez ese sonido encendió al cura.

    A la mañana siguiente, vos y yo
    nos besamos detrás del baño que escondía el ombú.
    Fui la estrella pop del fogón 
    guitarreando cada noche
    algunos salmos clásicos y 
    otras de Faby Cantilo.

    A la hora de bañarse, conocí 
    los cuerpos perfectos de las chicas de la iglesia,
    que se paseaban  en tetas
    de ducha en ducha 
    para prestarse el jabón.
    Era la primera en salir.
    Quería terminar rápido para que 
    toquemos las de Led Zeppelin.

    Volvimos juntos  de Tandil a Retiro
    y de Retiro a la villa
    con nuestras guitarras en la mano.
    “Y ahora qué”  preguntaste
    nunca respondí.

    Después de tantos días  al aire libre,
    de compartir las historias de  amigos y la misa de las siete,
    de las estrellas en la noche, 
    las caminatas y el campamento,
    aprendimos  a tocar juntos “Escalera al cielo”.

    Nunca entendí tu forma,
    no la conocí.
    Las historias de los pobres
    son milagro
    ahora
    si las cuenta el Papa por TV.



    PRIMER MUNDO

    Hay un lugar que me gusta especialmente: el patio de mi abuela
    donde la parra explota la primavera con  uvas moradas,
    donde los racimos caen en verano contra el piso.

    Extraño esa casa y
    la habitación
    donde escribí en las paredes
    fragmentos de salmos y canciones de Calamaro.

    Quedan lejos los goles de Argentina
    en el mundial noventa,
    las figus del pájaro Caniggia,
    séptimo grado;
    mi escritorio y rasguñar la guitarra,
    más cerca.

    Desde temprano
    pico y pala para preparar la tierra
    sembrar y esperar
    que la semilla crezca.
    De dos arbustos de flores fucsias
    se enaltece la vereda.

    En ese patio, el primer amor:
    Bruno, el inquilino.
    Los domingos, a escondidas de mi familia,
    nos besábamos  en el pasillo;
    dios me castigó
    por eso
    nunca me salieron las cuentas, 
    siempre fui mala con las matemáticas.

    En verano,
    la pelopincho y la luz
    que dejaba entrar la sombra
    entre el parral.
    Las uvas,
    el agua,
    la malla de Batichica
    y la chocolatada,  a las seis.

    Jugar  fue  componer el mundo.




    Un ramillete de rocío. El ojo del mármol. Buenos Aires. 2016.


    Pensar no da para más.
    Quiero escribir
    solo si llueve.

    Traje varios cuadernos;
    quiero escribir fotografías
    quiero escribir todo.

    El agua del río es marrón.
    No hay más tiempo.

    Quiero escribir todo
    todo es amar
    y desarmar
    una bomba de tiempo.

    /

    Cocinar nos sale bien,
    mezclar la harina,
    los huevos,
    la espinaca,
    las papas
    y amasar,
    entrelazar nuestros dedos.
    Los ñoquis.

    La forma la das vos
    porque tenés el don
    de que te salgan parejitos.

    Luego, la siesta
    con la persiana baja,
    calor y mosquitos
    que buscan la sangre
    dulce;
    yo busco tu almíbar.
    No quiero esconderme más.
    No te escondas vos
    ahora,
    por favor.

    Hablar ya fue, 

    el archivo se reseteó.



    Viento en la ruta

    Tomo té,
    escribo.
    Es el viento
    o el corazón,
    el que galopa.

    El coche nos dejó.
    Sin decir una palabra
    regresamos acá.

    Anduvimos como briznas de viento
    contra la corriente,
    hasta llegar a este hotel
    lleno de frío,
    rodeado de caballos y jabalíes.

    Aunque en un rato amanezca,
    acá no habrá música,
    apenas tus ronquidos.

    Estamos lejos de todo,
    lejos de darnos un beso
    lejos de imaginar la paz.




    Noche de furia

    Anoche, hubo furia de estrellas.

    Pronosticaron lágrimas,
    intentos de robo,
    alarmas,
    granizo,
    incendio,
    y se olvidaron
    de la furia de estrellas.

    Nos sumergimos
    en una ficción:
    Imagino un pronóstico nuevo:
    el sol cierra
    en un cielo rojizo.
    Nosotros,
    sentados 
    sobre la orilla
    del río.
    Cada junco tiene su color.
    Los juncos y yuyos, 
    las manzanillas y el cardo,
    los grillos que se hacen oír
    desmienten un pronóstico vencido,
    actualizan el amor,
    lo vuelven parte de lo natural.
    Hacen brillantes los sentidos.

    Estamos acá.
    Donde el cielo,
    el agua,
    las plantas y los animales
    nos comprenden,
    haciéndonos  parte 
    de un todo original.

    A varios metros,
    sombrillas de paja
    sacuden oscuridad.
    Una tormenta de polvo amenaza.



    Un mosquito filoso

    Llovía
    cuando
    estábamos juntos,
    y juntos caminábamos 
    no sé adónde 
    o dónde
    llovía,
    no sé.

    No sé
    si escribo
    para vos
    o para mí;
    por qué escribo
    si sé
    que
    me pasa.

    Son muecas, gestos
    partes de un todo
    que se está yendo.

    Lamento, lamento, lo lamento,
    mientras un mosquito filoso
    me pica el antebrazo
    y paro de escribir para matarlo.

    Quiero volver a verte
    o empezar a verte,
    a comprender
    qué  pasa,
    qué escribo,
    para qué escribo.

    ¿Para nada
    o para vos?

    Quiero volver a verte
    o renunciar
    a verte,
    a aceptar
    qué pasa,
    qué pasaba,
    por qué el odio
    es un amor tan grande
    que se esparce por el cuerpo.





    .


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  • 10/23/16--22:26: PABLO DEMA [19.354]

  • Pablo Dema

    Nací en General Cabrera, Córdoba, Argentina en 1979. Desde 1998 vivo en Río Cuarto, ciudad a la que vine a estudiar la carrera de letras en la UNRC . Después seguí estudiando a la vez que me iniciaba en la docencia, tarea a la que me dediqué siempre. En 2004 creamos con José Di Marco una revista sobre la literatura de Río Cuarto que devino editorial y difusora de escritores locales y, últimamente, de autores de otras latitudes. www.editorialcartografias.com.

    En cuanto a la escritura, desde la adolescencia desarrollé proyectos en distintos géneros con resultados dispares. Escribí relatos, novela, guiones de audiovisuales, crítica, poesía. Esa producción se publicó parcialmente. Los relatos en antologías grupales, las más importantes son Diez bajistas. Antología de la nueva narrativa cordobesa (Alejo Carbonell Comp., EDUVIM, Villa María) y Es lo que hay. Antología de la nueva narrativa en Córdoba (Lilia Lardone Comp., Babel Editora, Córdoba). Otros cuentos se agruparon en cuatro libros: Fotos (Cartografías, Río Cuarto, 2005), Si nada permanece (Ed. Fundación Octubre, Buenos Aires, 2007), Hoteles (Cartografías, 2010) y La canción de las máquinas (Editorial Recovecos, Córdoba, 2014). Y está, también, publicada la novela breve: De piedra o de fuego (Editorial de la UNRC, Río Cuarto, 2009). En poesía la producción es más errática, hay cosas que salieron en revistas o antologías grupales (muchas perdidas, creo que bastante ilegibles hoy por hoy). En los últimos años sentí la necesidad de volver a incursionar con alguna continuidad en ese género. La buena fortuna quiso que diera con Griselda García en un momento dado y de allí salió mi único libro publicado en ese género: Filos (Ediciones Del Dock, Buenos Aires, 2014).



    Filos. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2014.

    Colecho
                                                                   para Virginia

    Sin despertar veo surgir el día.
    En la cama de al lado
    una sombra dormida solloza.

    Aprendí una cosa durmiendo
    en albergues y pensiones.

    Intentamos en vano
    que nuestro niño duerma solo.
    No puede ser ya un hombre
    porque un hombre es un niño
    que ha perdido a su madre
    y la persigue a ciegas
    en sueños
    para siempre.


    Toneladas de barro había en mi corazón

    No te dedico un poema
    porque todo lo que sale de mí
    está sucio de mí.

    Ninguna palabra en la noche,
    solo mis manos
    edificando la muralla muda
    por donde nadie pasa.
    Y vos dormida al otro lado,
    mitad materna del nido que somos.

    No te dedico un poema
    porque todo lo que sale de mí
    está sucio de mí.
    Toneladas de barro había en mi corazón.


    Un amigo
                                                                                  
    No hay flechazo de la amistad, sino más bien
    un hacerse paso a paso,
    una lenta labor del tiempo. 
    Éramos amigos y no lo sabíamos.

                              Maurice Blanchot


    1

    Hablamos, hablamos,
    pasan los días
    y no nos hacemos amigos.
    La llama del mechero
    nos guarda en su círculo de luz,
    cuando el sol agrande la cocina
    no tendremos ya el mismo centro,
    cada uno lo será
    de un mundo grande
    donde los dos estaremos solos.



    2

    Aparecen las manchas de humedad
    en los altos muros de los diques interiores;
    es la amistad que se filtra,
    impregna la mampostería, hace olor,
    crecen líquenes y hongos,
    seres que viven en la felpa de la materia necrosada.

    Hablamos, bebemos, reímos
    y nos vamos haciendo amigos.


    3

    Hacer amigos
    Hacerse amigos.

    Un chico descubre que hay otro en el recinto,
    de repente corre mirando al desconocido de soslayo,
    el otro lo persigue,
    ríen al mirarse de frente por primera vez:
    son amigos
    y vuelven a correr.

    Fácil amistad,
    tierna y dulce, pura amistad
    que empieza de la nada
    y termina sin dolor.


    Una amiga

    I

    Pasé frente a tu edificio esta mañana
    y vi la ventana del departamento
    en el que solíamos estudiar.

    Si vivieras allí todavía,
    si te hubieras quedado,
    serías una autora
    con un par de poemarios buenos;
    pasarías frío en el invierno,
    trabajarías de cualquier cosa
    porque te cuesta dar las últimas materias,
    ganarías poco
    y no mucho más que eso
    sería tu vida.

    Pero te fuiste como todas
    las estudiantes pueblerinas
    para habitar una casa
    con calefacción central,
    un marido algo recio pero bueno
    y unos niños que son
    la luz de tus ojos.

    Notarás que no abro juicios
    ni hablo de chatura.
    La aplanadora del tiempo
    nos pasa por encima a todos,
    a los que somos
    y a los que quisimos ser.


    II

    Querías ser Alejandra
    pero el furor lírico
    te duró dos cuatrimestres.

    Si escribieras todavía
    serías
    la loca de la familia,
    pasarías con tu estampa etérea,
    un buzo arratonado demasiado largo
    y el pelo cortado a lo garçon.
    Serías invisible en la calle
    y un par de críticos distantes
    te habrían dedicado
    una reseña favorable.
    Nos veríamos de vez en cuando
    comentaríamos con amargura el estado
    calamitoso de la nueva poesía
    aunque no sabríamos ni por asomo
    de qué estamos hablando.

    Serías ella,
    serías por fin vos misma,
    no serías nadie
    y estarías sola
    con la poesía.


    III

    Al llegar, un poco de Satie o Leonard Cohen,
    un par de tomates, naranjas
    y una botella de agua bebida del pico.

    Tu flacura blanca
    desparramada en la cama,
    el cigarrillo y un libro de poemas.

    Toda la noche
    haciendo la noche,
    sólo vos
    y tu cuaderno de notas;
    a veces
    una amante furtiva
    despedida al poco tiempo
    para producirte una llaga que lamer
    en los días siguientes.

    Harías
            una literatura salvaje
    que haría
            estallar tu antigua furia
    contra los paredones del mundo.
    Si fueras así,
    fotofóbica y neurótica,
    adicta al café y a Emily Dickinson
    tendrías tal vez
    noticias mías.


    "Filos", poemario de Pablo Dema: una propuesta diferente

    Por Luis Benítez

    Breve pero conciso, Filos, de Pablo Dema, posee una fuerte impronta narrativa (recordemos que el autor también cultiva esta categoría literaria), corroborando, por una parte, el borroso límite actual entre géneros, así como la destreza del autor para contar hechos y circunstancias desde su propia sensibilidad, mostrándose tan distante de la concreta prosa como de lo que se da en llamar “poemas en prosa”. La conciencia de lo poético en Pablo Dema va más allá de las formalidades de género, pues sabe introducir al lector en el meollo de una visión inefable –terreno por lo habitual estrictamente abordado por la poesía- haciendo buen uso de lo que aparentemente está contando: una historia breve, una instancia situada en lo temporal y espacial, para proyectarnos hacia otras realidades donde el hecho exterior establece nexos palpables con el universo propio del autor. Así, a lo largo de Filos, empleando imágenes directas y un lenguaje engañosamente simple, sutilmente Dema desliza las claves que le permiten al lector acceder a otras posibilidades del texto. Sin abusar del minimalismo que tantos estragos ha hecho antes en la poesía argentina, por mal leído y peor interpretado, Dema combina en sus versos lo mejor de una y otra ribera –lo real y lo imaginario, así como lo objetivo y lo sensible- para darnos un poemario sólido y bien vertebrado, con una estructura que sale airosa después de varias relecturas, confirmando las llamativas posibilidades del estilo que ha elegido. Un autor para seguir leyendo, en su progreso dentro de una variante del abordaje poético que configura una propuesta original e interesante.



    En el aire

    Nos contaste que en Nantes
    una chica te sirvió un crêpe de naranja.
    Cuando lo dejó sobre la mesa,
    le acercó una chispa con su encendedor
    y la golosina ardió un instante ante tus ojos.
    Brillaba, comenzando a derramarse, el almíbar tibio.
    Fue tan hermoso, dijiste,
    que no pude contener las lágrimas.

    Estabas solo.
    Tu esposa en un continente,
    tu madre enferma en otro
    y tu padre ya en ninguno.

    En los días que compartimos
    varias veces hablaste de la soledad.
    Al despedirnos nos dimos un abrazo
    y dijiste la palabra amigo.

    A todo esto lo escribo en el aire,
    ese lugar donde las cosas se vuelven
    más intensas, más hermosas, más frágiles.


    Nacimiento

    para Ana y Eva

    Dos corazones
    del tamaño de una almendra
    imitan, en su latido,
    el sonido de la nieve
    cayendo sobre un lago nocturno.

    Lo que acontece en secreto
    siempre adquiere el ropaje del milagro,
    como un paisaje nevado
    descubierto en la mañana
    como las dos almendras rosadas
    titilando calladas en la noche.

    Lo demás,
    las cosas, el mundo, nosotros,
    ¿cómo saldremos del asombro
    de sentirnos engendrados por lo que nace?
    El universo confluye, de repente,
    en esa doble hendija de luz
    que son las recién nacidas;
    y todo lo que de ellas viene, a su vez,
    queda teñido del brillo inaugural
    todavía difuso pero esplendoroso
    de su mirada.



    Poemas (inéditos)

    Prendas

    1

    No las conservo por nostalgia
    ni las oculté por temor a que se volviesen alimento
    de una memoria amenazante.
    Estaban en el estante y se mudaron conmigo porque las usé siempre,
    porque me gustan, porque me sirven y por costumbre. 

    Estás lejos, acaso sos feliz o perdiste cosas no sé, no lo pienso tanto.
    Te habrá mojado como a todos la lluvia de la vida; 
    habrás visto tu risa en otro cuerpo, en tu palma casi,
    para hacerte inmortalmente feliz en un instante;
    te habrá quemado ya el rayo de la muerte
    no del todo todavía como a los tuyos, los primeros.
    De verdad que no lo sé, no pienso tanto en eso,
    solo uso tus prendas viejas, estiradas,
    suavizadas por el tiempo,
    llevo algo tuyo en el cuerpo 
    cada día en la piel después de todo.


    2

           É muito difícil esconder o amor 
             Murilo Mendes

    En medio de la noche me despierta el sonido de una sirena.
    Enciendo el televisor y aparece un hombre respondiendo una pregunta.
    No sé qué pregunta le hicieron, no sé quién es el periodista ni conozco al entrevistado.
    El hombre estaba diciendo: 
    Y yo quedé prendado, era como si tuviera encendido un fuego en la cavidad del tórax. Una hoguera que nunca se extinguía. Entonces a la noche (era invierno), yo salía de la parroquia y bajaba al río.

    El director ha abierto el plano un instante. 
    Se ve al periodista de traje azul, anteojos de montura al aire y un bolígrafo en la mano.
    El entrevistado tiene un pullover marrón de lana que se ve muy pesado, tal vez porque le queda grande. Se notan sus infantiles incisivos separados cuando vuelven a hacerle un primer plano. 
    El pelo ralo. La mirada humedecida de emoción.

    Bajaba al río y entraba desnudo en el agua, sigue diciendo. 
    Me ponía contra la corriente y tomaba el agua helada sumergiendo todo el cuerpo. Y allá abajo gritaba sacudiendo la cabeza. 
    ¿Lloraba?, pregunta el periodista.
    Sí, la llamaba a ella en realidad.
    Sonaría como el último estertor de una turbina muerta.


    Los poemas de William Grove

    Hell

    No es la enfermedad terminal
    ni la ruina económica
    ni la guerra que se avecina.

    Es descubrirte cada noche pensando
    que tu vida sería mejor 
    si alguien que has amado
    -y no me refiero a cualquiera:
    hablo de tu padre, tu hermano, tu hijo-
    estuviera por fin muerto.


    Conduciendo en medio de la noche

    Ahora que el coche comienza a hacer un ruido raro
    y el agua está llegando a la altura de las luces que vacilan
    comprendo cuántos errores he cometido en las últimas horas.

    No presté atención al alerta que daban en la radio cuando partí por la mañana.
    No le hice caso a mi amante
    cuando me dijo que no me largara a la ruta con esta tormenta. 
    (Ella ya no quiere saber nada conmigo,
    pero hubiera preferido que pasara la noche en el  sofá).
    No quiero recibir un llamado a medianoche avisando que te hiciste papilla, dijo.

    Pero hasta un cobarde como yo es temerario cuando se siente despechado.
    Ahora la lluvia arrecia 
    y sólo circulan de frente los camiones de gran porte.
    Lejos de mejorar, la situación empeora cuando bajo la cuesta
    y después de un último parpadeo las luces se apagan.
    Alrededor todo es oscuridad y agua que golpea.

    Salir fue un error,
    volver fue un error,
    seguir fue un error.

    Me pregunto si esta evaluación 
    no se aplica también a lo que hice en el día de ayer,
    a la última semana,
    al mes, al año entero
    y al resto
    de mi vida.










    .

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    Magdalena Gałkowska

    Magdalena Gałkowska (Nacida el 3 de mayo de 1975 en Poznan) - Poeta polaca. Ganadora de la decimocuarta edición del Concurso Nacional de Poesía Ogólnopolskiego Konkursu Poetyckiego im. del Jack Berezin (2008) y XIV Tychy invierno Poesía (2014). 

    Ha publicado en varias revistas literarias, incluyendo en el Odrze, Pograniczach, Pro Arte, Tyglu Kultury, Kozimrynku, Czasie Arteriach, Zamoyski del general y Helena Modjeska en Poznan. Junto con James Sajkowskim es organizadora de la serie de encuentros de poesía en Poznan, incluyendo con Teresa Radziewicz, Edward Pasewicz si Maciej Gierszewskim.

    Premios 

    laureatka XIV edycji OKP im. Jacka Bierezina (2008) [1]
    III nagroda w Turnieju Jednego Wiersza o Czekan Jacka Bierezina (2011)
    laureatka XIV edycji OKP "Tyska Zima Poetycka" (2014)

    Poesía 

    Fabryka tanich butów (Łódź, Kwadratura 2009 )
    Toca (Gniezno, Zeszyty Poetyckie 2012)
    Fantom (Tychy, Teatr Mały 2014)

    Antologías

    Solistki. Antologia poezji kobiet 1989-2009 (Warszawa, Staromiejski Dom Kultury 2009 )
    Dzikie dzieci. Antologia laureatów konkursu im. Jacka Bierezina (Łodź, Dom Literatury, Stowarzyszenie Pisarzy Polskich Oddział w Łodzi 2014) - red. Zdzisław Jaskuła , Andrzej Strąk



    A RH+

    y si aún no has devuelto todo
    y no tienes marcas arañadas en el cuerpo.
    y si la noche duele y no se puede robar
    o pegar al cristal los labios.
    eso se espesa, gira como la sangre.
    tienes una alternativa que corta la respiración.
    y no estarás solo. no
    sabrás por qué, únicamente cómo.
    y si eliges, grita.
    vendré a lamer las heridas.


    A RH+

    a jeśli nie oddałeś jeszcze wszystkiego
    i nie masz znamion, wydrapanych na ciele.
    jeśli noc boli i nie można kraść
    albo przywierać ustami do szkła.
    to gęstnieje, krąży jak krew.
    masz wybór, który zabiera oddech.
    i nie będziesz sam. nie będziesz
    wiedział dlaczego, tylko jak.
    a jeśli wybierzesz, krzycz.
    przyjdę lizać rany.


    de Fábrica de calzado barato / Fabryka tanich butów, 
    Łódź, Kwadratura 2009
    Traducción de Abel Murcia






    Magdalena Gałkowska, ur. 1975. Publikowała m. in. w „Odrze”, „Pograniczach”, „Pro Arte” i „Tyglu Kultury”. Wyróżniona w kilku konkursach literackich. Laureatka nagrody głównej XIV Ogólnopolskiego Konkursu Poetyckiego im. Jacka Bierezina w 2008 roku. Przygotowuje do druku swój debiutancki tom wierszy „Fabryka Tanich Butów”. Mieszka i pracuje w Poznaniu.


    stygmaty

    módl się – mówiła matka. dobry mąż,
    zdrowe dzieci, wino własnej produkcji.
    ściągany przez rurkę mętny płyn,
    brałam do ust. grzesząc uczyłam się przełykać.

    masz w sobie światło – szeptałeś, a we mnie
    oszalałe ptaki biły skrzydłami o szyby.
    mam obtarte nadgarstki i kocham ten ból,
    wyssany z palca nieznany smak.

    nosimy w sobie boski pierwiastek. napisany
    pod dyktando bezbłędny harmonogram zdarzeń, 
    bunt i sofię nabitą w butelkę. w naszym języku 
    gwoździe przemieniają metal w krew.



    wróble

    nie tracisz ostrości, bo to tylko film,
    urwany jak historia nad Tamizą.
    do piątku nie pijesz, obiecałeś żałobę
    bardziej sobie niż tym, co nie będą wracać.

    bez nocy na kwasie i balonów nad miastem,
    z poranną kawą w tekturowym kubku,
    parujesz wszystkie ciosy i opuszczasz miejsca,
    które można zobaczyć z dachu kamienicy.

    mógłbyś rzucić wszystko jak kostkę w tej grze,
    zwiększyć dystans i czekać, aż zostanie za progiem
    żar z papierosa, co podpali trawnik,
    pospolite ruszenie szarych jak dym wróbli.



    boysband

    "baby I don't understand just why we can't be lovers?"
    N'Sync

    matka ostrzega, mówi, że poetki to suki, 
    wszystko przerobią na wiersz i zostaniesz synku
    odpadem z produkcji. zamiast serca
    mają twarde dyski pełne plików, metafor

    na każdą okazję. niewinni chłopcy są potrzebni
    jak Alka Seltzer: wchodzą w reakcję
    z odrobiną wilgoci, musują i łapczywie połykani
    kończą jako osad na dnie. leczą

    kaca po nieudanych próbach.



    litania

    matko boska z t-shirtu dziewczyny
    w pociągu, módl się za nami jedno 
    miasto. przed nami kolejny szkic
    w notatniku, zarys twarzy, złudzenie

    w plastikowych oknach falowca, w ciszy
    módl się za nami. królowo skosztowanych 
    owoców. przyczyń się za nami, którzy 
    uciekamy, byśmy byli ostatni.



    luz y entendimiento*

    jestem tym, czego szukam, czego nie chcę
    znaleźć. mogłabym uzdrawiać dotykiem
    jak meksykańskie brujas kuchennym nożem
    rozciąć klatkę, wyciągnąć i naprawić

    zepsute serce. o ósmej rano budzi mnie
    natrętna myśl o tym, ile dzisiaj stracę 
    mililitrów, gramów? mogłabym uzdrawiać 
    słowem,jak niemieccy poeci, albo włoscy

    święci. przychodzą, odchodzą i tak jest
    od zawsze. od dziecka bawię się
    kuchennym nożem filetuję drób, nie jadam
    ryb, pamiętasz? nienawidzę ryb. 

    * hiszp. światło i pojmowanie



    mam twarz Grzegorza Ciechowskiego

    a mogłabym wyglądać jak dziewczyna
    z naprzeciwka, z nieścieralną warstwą
    skupionych poranków przed lustrem. 
    nauczyć się, że barwy wojenne, to dzisiaj

    tylko agresywnie zorientowane kosmetyki.
    wygląda na przekonaną, że wszystko jest proste,
    jak jej rzut oka na trzymaną przeze mnie

    książkę. czytam wiersze laleczko, czasem
    nawet je piszę, nakładam warstwa po warstwie
    z nie mniejszą wprawą, bo nie godzę się na to,
    że różnimy się jedynie rodzajami masek.


    ostatni list Vivienne Eliot do męża

    piszę uważnie i panuję nad sobą, 
    mam wszystko, czego mi nie potrzeba
    jeśli chodzi o twój umysł Tom, to ja 
    jestem twoim umysłem, ta wiedza
    narzuca wzór i fałszuje, gdyż schemat jest

    nowy w każdej chwili. mieszka tutaj strach,
    o którym się nie mówi, więc pieprz mnie
    Tom i to moje pisanie tak, jak nigdy
    tego nie umiałeś. twój bóg to tylko próba
    ucieczki, personifikacja panicznego lęku.

    nie potrafię wczytać się w stare słowa,
    potrzeba nowych, nietkniętych czasem. nawet
    jeżeli jesteś tym, który potrafi nazwać
    wszystko, śmierdzisz jak inni, jak równy
    z równym spotkamy się jeszcze. poza kratami

    w oknach psychiatryków istnieją twarze
    z wymalowanym życiem, permanentny makijaż 
    - efekt wprawnej ręki tanatoplastyka.


    wiersz dla ministra Gowina

    internetowe sklepy pełne są takich
    gadżetów. dla nie do końca jasnych
    panienek, fanek gazowych piecyków,
    jestem poetką tradycyjną. doskonale

    znam swoje miejsce. z dala od kuchenki
    palę, piszę, a tyłek nadstawiam jedynie 
    tym, którzy wydają się być choć trochę
    interesujący. zbieg okoliczności, to wszystko

    z nieuświadomionego do tej chwili braku
    męża i tradycyjnego podejścia do roli;
    dorastam z wiekiem. wracam po czterech
    dniach, po nocach grzebię w żarze

    pomiędzy nogami kochanków. nazwijmy to
    po imieniu: Magdalena,
    lat trzydzieści siedem,
    nieustannie po debiucie.







    .


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  • 10/24/16--07:06: PABLO MÜLLER [19.356]

  • Pablo Müller 

    (Javier Bermúdez, Bilbao, 1961). Licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad de Deusto. Ha vivido en Getxo desde niño. Estudió en colegio Azkorri, donde fue profesor durante unos años. Es poeta. 

    Autor del poemario Contra el miedo (2015) y de las obras colectivas Las noches de Lupi en Bilbao (2014) y Ni una más (Poemas por Ciudad Juárez) (2014). El libro Los cuadernos del duelo de Pablo Müller está publicado en el blog http://poemasdepablo.blogspot.com.es.

    "Una mujer solitaria da de comer a las palomas sentada en un banco en el parque. Se le para el corazón. Un mendigo se sienta junto a ella y le ofrece su vino y su palabra. El silencio anuncia la muerte. El mendigo es Pablo Müller. Las palabras que en ocasiones dicta pretende le alejen de ese olvido. Otras sus palabras se hacen fotografías".



    EN EL MAL SUEÑO DE PABLO MÜLLER

    En el mal sueño de Pablo Müller
    su padre y a su madre están frente a él,
    con las miradas juntas
    en su mismo semblante.

    Pablo Müller sólo mira a su padre
    y las voces de todas las mujeres le reclaman
    la mirada de su madre, llena de ruego,
    en la súplica de la ayuda,
    una mirada que descansa en el desierto de la ceguera:
    es de noche.

    Pablo Müller cree que duerme,
    pero en el mal sueño de Pablo Müller
    se alivian las palabras de leche caliente y sal,
    las palabras de vinagre y amanecer,
    porque, en la familia de Pablo Müller,
    la mujer se levanta siempre
    antes que el hombre.

    Pablo Müller no puede mover su vista,
    enquistada en la rabia y en el desafío,
    ocupada en hacer crecer la ira y el abismo,
    roturando la tierra de la herencia
    así el rencor encuentre su sitio,
    y las mujeres gritan,
    ahora con el viento que seca las sábanas,
    ahora con la lluvia que moja la ropa lavada,
    ahora con la sangre de las aves muertas,
    ahora con el fuego de la leña y la congoja.

    No queda sitio para mirar a la madre
    mientras dure la pelea con el padre.

    En el mal sueño de Pablo Müller,
    el padre se marcha con su estela de carcajadas,
    la madre cae con la palabra ayuda en la boca,
    rompiéndose los dientes con las sílabas que siempre sobran

    y Pablo Müller le da la espalda
    para buscar los argumentos de su rabia,
    ahí depositados, desde el principio,
    sin sacar de su envoltorio,
    porque la mirada es muda como los niños asustados.

    En el murmullo del mal sueño de Pablo Müller, se oye: «madre, aquí tengo mi dolor y mi jornada,
    padre dice que no tengo permiso para mirarte,
    que soy pequeño,
    que antes debe golpearme una vez más».

    Algunos días no despierta abrazado de temor.


    LA HORA DE SEPTIEMBRE DE PABLO MÜLLER

    La hora del septiembre de Pablo Müller camina ahora distinta, en su desfase
    acumula el retraso que acaparan los guardianes de la arena
    cuando llegan los finales con verano.

    Ha desaparecido la palabra para el pan,
    el musgo no muestra resistencia,
    la nación para la incertidumbre ha sido invadida
    por sus vecinos, nadie
    ha escrito la fecha de los daños
    y la llave de la intemperie ha caído
    de su bolsillo.

    Pablo Müller no se levanta si amanece un sol de piedra verde,
    y terco se sienta en la orilla equivocada
    del silencio
    si por un casual llueve en el sur de su cuerpo,
    no es agua sino días lo que le empapa
    el olvido.

    La ciencia oficial es la mejor pagada,
    — dice Pablo Müller —
    la edad de la persona es la suma
    de las edades de sus enemigos,
    — dice Enrique Falcón —
    la ciencia mejor pagada prospera lejos, muy lejos
    de los problemas de las personas,
    — dice Isidoro Reguera —

    La hora del septiembre de Pablo Müller
    tiene menos minutos de lo convenido,
    el pan no tiene voz y se aprende
    antes la palabra hambre en la escuela hecha esquina.
    No fechan los daños los biógrafos
    y las llaves se esconden lejos de los dedos delgados.
    La ciencia lo llama “anomalías”,
    la mujer que habla a las nueve lo llama “incidentes”,
    y la hora del septiembre pierde más minutos
    a cada minuto que pasa: dos por uno,
    por cada dos un tercero de regalo:
    — gangrena para la iglesia,
    paga extra para la policía —

    Una hora de septiembre que revienta
    bajo la rueda de nuestra excavadora,
    removiendo los cadáveres en las zonas verdes
    de los hospitales.



    EN EL DESPERTAR DE PABLO MÜLLER

    En el despertar de Pablo Müller,
    a su cama cansada,
    se le abren diminutas grietas por donde
    escapan los insectos.

    En el despertar fatiga de Pablo Müller,
    a la vieja alfombra de la habitación refugio
    le nacen luces de mañana tan hirientes
    como la verdad aun gastada.

    En el despertar espanto de Pablo Müller
    a su lado, se le instala, un cuerpo ingrato y roto,
    situado en la memoria de su estirpe,
    incapaz de encontrar el suelo que le sostenga.

    En el despertar indigno de Pablo Müller
    se pudre una palabra guardada,
    una cucaracha recoge las aristas del reposo,
    y a la casa que ocupan Pablo, palabra y cucaracha
    se le honda la áspera locura
    y le disputa la prudencia al sueño interrumpido.

    Tiene Pablo Müller esos días el despertar
    de los suicidas.




    PABLO MÜLLER TE TRAE EL DOLOR

    Pablo Müller te trae el dolor,
    lo coloca sobre tu pecho,
    con la indolencia con que deja las llaves
    encima de un mueble.

    Y cuando el dolor te atrapa
    y te atraganta la garganta
    y te llena las manos de hormigas
    voraces
    y se arrastra por tus ojos
    con la lentitud de los cristales…

    Pablo Müller mira ese dolor
    y lo llama pequeño.

    El dolor se ríe con el sarcasmo
    de los que se crecen en la inquina.

    Debe Pablo Müller hacerse más grande
    que tu dolor para, al menos, mirarlo a los ojos
    y reconocerlo.




    HA MUERTO MI HERMANO: DOS MOMENTOS

    Uno.

    Ha muerto mi hermano,
    dice Pablo Müller,
    ha muerto el uno de marzo
    de 1986,
    dice Pablo Müller,
    ha muerto hoy
    y ha muerto ayer
    y se muere cada mediodía
    — así se reparte el dolor que me corresponde
    en la tolerable dosis —
    y no ser sepultado.


    Dos.

    Ha muerto mi hermano,
    ha muerto el uno de marzo
    de 1986,
    ha muerto hoy
    y ha muerto ayer
    y se muere cada mediodía, cada día
    y así reparto el dolor
    cada mediodía, cada día,
    cada mañana al levantarme,
    cada noche al acostarme
    para que no me tumbe.



    PABLO MÜLLER LEE LOS CUADERNOS DEL HERMANO

    Pablo Müller lee los cuadernos del hermano
    muerto — madre ha pedido que los tire —
    lamentos por el amor que se escapa,
    huidizo, reptil y húmedo
    y a pesar de la muerte se siente indiscreto.

    Alivia destruir los papeles,
    se queda la tristeza entre ellos,
    piensa Pablo Müller que el azar es
    una forma de vida que se alimenta de palabras
    y tiene sus madrigueras en los bordes de los cementerios.





    Pablo Müller. Contra el miedo. Ed. Amargord, 2015


    «Los bolsillos de los abrigos
    se comunican
    con los inviernos anteriores.»
    José María Cumbreño


    El invierno pasado vivían más en la familia:
    no había comenzado la estación de los funerales.
    Las lluvias sí, una noche de marzo en la ciudad del norte,
    las lluvias sí, una mañana de abril fría en la ciudad junto al río,
    en el invierno pasado se iban las iras entre bolsillos rotos.

    El invierno pasado vivían más en la familia,
    y a la espera de la estación de los nacidos,
    recojo las palabras en la corteza de los piesapos,
    las risas de los niños que llenan los agujeros negros
    de la memoria.

          
                 
    *


    «brindo
    por los hombres y mujeres
    que van soltando lastre»
    Gsús Bonilla

    Las mujeres en la familia hablaban después y despacio,
    y el lugar de sus palabras era la despensa,
    los hombres bebían vino,
    tomaban café solo y fumaban cigarrillos,
    iban a las guerras — las de dentro, las de fuera —
    con las voces de las mujeres fabricaban las postas,
    — devueltas en los cuerpos de los pichones —

    Las mujeres en la familia hablaban
    en los funerales, bajito, de los hombres muertos,
    antes del tiempo de la palabra a la tarde,
    y en aquellos duelos, noches, llegaban las sonrisas despacio,
    después, para quedarse.


    *



    «Todos los aguijones dulces que salen de las manos,
    todo ese afán de cerrar párpados, de echar obscuridad o sueño,»
    Vicente Aleixandre

    De niño quería ser soldado,
    como otros hombres de la familia,
    — que disparaban los domingos a las palomas —
    Capitán Trueno, El Jabato,
    hasta que en una librería encontré
    Espadas como Labios.
    Le dije a mi padre que quería ser poeta
    y me dio una paliza,
    — un golpe en el labio, un golpe en la mejilla, un golpe
    en la nariz y sangre, y  otra vez en el labio,
    — al ritmo de quien golpea pelota con pala en el frontón,
    —, un golpe, labio, un golpe, mejilla, un golpe, nariz
    y miedo.

    Mi madre me llevó al baño y la sangre en la loza
    escribió los versos, — recuerdo el ritmo de los golpes,
    con el sonido alivio del agua corriendo,
    con el sabor a sal de lágrima y sangre,
    como un mar.

                     
    *

    «Tú ya estabas en mí
    por eso fue tan fácil
    reconocerte sobre el tapete verde del mundo,»
    Antonio Orihuela

    Estoy a punto de quedarme sin batería en el teléfono móvil y una angustia remota y conocida se instala en su lugar en el bolsillo. Hace frío. Hace noche. Vengo desde lejos, unos cien kilómetros de pérdida y busco algo para cenar.
    Estoy a punto de quedarme sin tardenoche en la ciudad donde nací y es enero y este mes me cruza los colores del rojo para un paseo hambriento: «Tú ya estabas en mí, por eso fue tan fácil reconocerte…»
    Estoy a punto de quedarme sin saldo de lenguaje, porque alrededor del retraso y de la lluvia con coches hay lenguaje con perro. Temo tanto a los perros. Y tú lejos.
    Estoy a punto de quedarme sin voz, afónico en una madrugada de nieve en Gornji Vakuf, afónico en una madrugada de ginebra frente a la playa negra de marzo. Amo el asfalto de las ciudades contigo, el recuerdo de sus hoteles y tu palabra exacta.
    Estoy a punto de quedarme sin noche, sin la respuesta de los escaparates, sin batería, con el fuego de las cancelaciones, sin libro que echarme al entendimiento, encontrada esta idea justo antes de la conciencia, defendiéndome de los perros del lenguaje con una cámara de fotos, esperando diligente el cambio del color de los semáforos, retratando la lluvia para que entre en nuestro idioma y empapar la alimaña que nos asusta.


                     
    *

    «Enamorado otra vez
    del amor que llevo dentro»
    Lois Pereiro

    A José Carlos Valencia Lozano

    Tenemos el amor dentro y en ocasiones,
    sin saber qué hacer con él, hasta que se nos sale
    como el reflujo y la botella que nos abre
    y creíamos fiesta…
    Tenemos marzo.
    Para la ausencia tenemos el verano y el mar tranquilo del este,
    para la presencia una construcción de la memoria esquiva,
    en el centro espíritu, ese lugar sin materia y con el brío de los niños
    que dejan de serlo:
    una mariposa en un día de lluvia  con las alas mordidas
    ¿qué dentadura es capaz de tal mordisco?
    ¿qué puerta se abre para salir de la vida?
    ¿y cuándo salimos?
    ¿qué pasa cuando escucho todas las presencias?
    — familia que entra en la vida y la habita —,
    un cristal en medio que escucha nuestras muertes,
    una muerte a mi alrededor tan física, tan áspera en su mano, tan sorda en su ruido, en las respiraciones, tan liviana de luz
    — cortinas al amanecer en los hoteles —,
    rompernos la casa, la vida,
    mi pan y mi tocino,
    mis fotografías,
    en las que salís vosotros,
    en los trozos de libro que escribo,
    en los que salís vosotros, testigos, 
    algo así como, pasaba por aquí
    y decidí hacerte una vista,
    tanto tiempo,
    qué nos ha pasado…



    UNA NOCHE DE AMOR HACE UNIVERSO

    miedo.(Del lat. metus).

    1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.

    2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.



    «Una noche
    de amor hace universo»
    Aurora Luque

    A Conchi

    He visto un árbol grande y frondoso hecho de palabras,
    tú me has traído,
    he visto a mi ancestro delante de ese árbol,
    tú me lo has mostrado,
    he visto su deseo de llenarlo de palabras,
    tú me has traído, no las tenía,
    he visto palabras que unen árboles
    y personas que caminan entre ellos, tú y yo,
    sin palabras, no faltan, tranquilas, con silencio,
    he visto mi corazón y era el mar grande
    llegando a la playa, tú me has traído,
    contigo contando la arena,
    he visto mis pulmones y eran los robles grandes de niño,
    del tiempo de helechos y pájaros,
    tú has traído ese canto,
    he visto un aeropuerto y alguien que decía adiós
    y os he visto a todos y he llorado de alegría,
    soy un lugar de paso,
    soy el rastro del agua de enero en algunos bosques,
    soy la piedra del fondo del arroyo
    y pregunto si soy agua
    y tú las manos que la remansa.
    Una noche de amor hace universo,
    tú haces universo.





    M-30 Sur. Lateral. Salida Vicálvaro.

    «Quien quiera poner arte en su vida
    deberá cambiar de vida,»
    Antonio Orihuela


    No tengo más hijos, creo, hijo, para que no tengas un
                                                        — M-30 Sur, Lateral —
    hermano, que muera joven, y que
                                                           — Salida Vicálvaro —
    asombre de muerte tu juventud y la destroce
                                                                             — Túnel —
    el pensamiento piedra tiene
                                 — Salida Arroyo de la Media Legua —
    el inconveniente de su peso
         — Cementerio de Nuestra Señora de la Almudena —
    y su insultante pertenencia
                                 — Puerta de O’Donnell, Crematorio —
    no tengo más hijos, creo, hijo, para que
                                       — Salida por el cementerio civil —
    no tengas más hermanos que se mueran y te doblen con el dolor y la culpa.
     — calle Salvador de Madariaga, nº 11, 28077 Madrid —







    .

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    Santiago Elso Torralba

    Santiago Elso Torralba nació en Pamplona en 1965. Es psicólogo, poeta y miembro del grupo de poesía "Ángel Urrutia" del Ateneo Navarro. Desde hace años elabora el blog "Ut pictura poesis" (poesia-pintura.blogspot.com). Ha colaborado en las revistas "Luces y sombras", "Río Arga", "Constantes vitales", "Una vez en Pamplona" y "Piedra del Molino", así como en la antología "Bilaketa de Poesía" y en el programa radiofónico de poesía "La Luciérnaga" en Radio Navarra. Resultó ganador del III Premio de Poesía "Amigos de La Herradura" en Almuñécar, Granada. Ha publicado el poemario: "Descripción de cuadros para Guillermo"



    NOCHE DE LUNA EN EL DNIEPER 

    Cuando cae la noche
    y se abre el gran telón de nubes sobre el mundo,
    yo bajo hasta ese río.

    En la orilla del Dnieper me espera
    la vieja barca de madera que me legaron.
    Lo que se oye es sólo el chapoteo de mis remos,
    y yo me siento como un poeta antiguo.

    Silenciosamente
    me deslizo por las aguas negras.
    Mejor de espaldas para contemplar el cielo.
    Saco mis pies por un costado
    y los hundo en la pintura de un gran maestro.



    Noche de luna en el Dnieper, 1880
    Arkhip Kuindzhi
    San Petersbugo, Museo Estatal Ruso 




    HORIZONTE BOSCOSO

    Llenan con su perfume los senderos de sombra
    que los pinos te ofrecen, y así pueden vengarse,
    pues la alquimia del bosque maduró sus venenos
    y en sus ásperos troncos rezuman ya resinas
    que marean y embriagan y aturden los sentidos.
    ¿Quién eres tú – te dicen– ascendiendo a los montes
    en un alba de estío? ¡Cómo odiamos la escarcha
    que humedece tu piel, o la roja tormenta
    en tu pecho bramando, la luz de sus relámpagos!
    Cuando exhausto te apoyas en sus duras cortezas,
    el ámbar que destilan se te pega en las manos;
    su resina dorada de soles y de siglos
    se licua entre tus dedos y emboscado en su aroma
    hay un hechizo cruel que siempre te devuelve
    a la infancia. Así quieren que sepas lo fugaz
    de tu vida los pinos que sin tregua te odian.
    Te envidian, sí, pues viven sin entender que viven
    y mueren sin saber que mueren para siempre.
    Y nada sienten ellos, ni el agua que los cala,
    ni el rayo que los hiere, ni el viento que los comba.
    No saben cómo amar, ni como oír al pájaro
    que canta entre sus ramas, o cómo huir del bosque
    o alguna vez subir a la nevada cumbre.
    Por eso es el olor de los pinos tan recio.
    Llenan con su rencor los senderos sombríos
    que te ofrecen, y en ti se vengan de los hombres:
    recordándote el tiempo, confundiendo tus pasos.


    De una tela de Ivan Shishkin








    UN POETA CONTEMPLANDO EL DESHIELO DE LOS MONTES

    Dulce arroyuelo de la nieve fría,
    bajaba mudamente desatado
    de Luis de Góngora


    Aquí las cumbres, las laderas frente
    a frente, aquí la noche que se embebe,
    sucumbe, corre o cae por el relieve
    hacia el profundo bosque; aquí el naciente
    día, la luz que llega de repente
    con un pianísimo gorjeo leve;
    aquí el rosado mármol de la nieve
    que el sol deshace y vuelve transparente;
    aquí el arroyo anónimo que baja
    por las vaguadas que el azar baraja
    para él. Y tú, poeta, entre estas peñas
    milenarias, aquí estás tú que sueñas
    con comparar –de otros es la ideael
    tiempo con el hielo que gotea.

    Mas no, no escribas nada, sé modesto,
    pues qué, sino silencio, frente al gran
    deshielo puedes ofrecer. Tu afán
    de describirlo es noble, por supuesto,
    pero vano. Mejor tu mudo gesto,
    tu rostro ensimismado y tu ademán
    de asombro que unos versos nos dirán
    que no hubo ni hay palabras para esto.
    Y entiende que un poema enturbiaría
    la límpida y solar caligrafía
    que la nieve redacta con sus mil
    regachos y cascadas en abril.
    Abriste el gran cuaderno de este valle:
    que lo dejes en blanco, es un detalle.


    “Cascadas de Staubbach, cerca
    de Lauterbrunnen, Suiza”
    de Albert Bierstadt



    HABITACIÓN AL MAR 

    ¿Pero qué lugar es este, señor Hopper,
    qué refugio, qué frontera, qué dos mundos
    enfrentados, por qué nos trajo aquí?

    Qué desolación tan grande, señor Hopper,
    esta habitación al mar
    que con sus manos, que con sus botes de colores
    ha pintado alrededor de nuestros pies.

    Diga, ¿de pura lástima omitió ponernos?,
    ¿de pura compasión no quiso retratar
    nuestra mirada absorta en el vacío?
    ¿Fue por piedad que puso un día luminoso?
    Y esa cómoda, el sofá, ese cuadro,
    ¿fue para hacer más tolerable nuestro tedio?

    En verdad, señor pintor, no es usted tan compasivo.
    ¿Qué puerta se abrirá sin que aparezca
    la vasta latitud del mar; qué ventana
    no dará a su calma sin mesura?
    Por más que derribemos los muros 
    de esta casa, faro, último recinto,
    nada encontraremos que no sea
    su azul indiferencia, su abrumador silencio.
    No lo quiero, Señor Hopper,
    renuncio a este lugar, a este espacio soleado,
    a su quietud, a su espera resignada.

    ¿No es usted artista, no es un demiurgo?
    Pues cree, invente, mienta,
    pinte algo que no existe o que no está.

    Ponga usted un puerto, un buque ultramarino,
    un petrolero en lontananza,
    para que podamos decir:
    aún escucho de noche sus sirenas.

    Ponga alguna costa, una gaviota,
    algún bañista, las velas de un pesquero,
    la estela de una nave, alguna arena
    con las huellas de unos pasos,
    para que podamos pensar:
    no estuve solo.

    Ponga un capitán en el bauprés
    frente a una salva de cañones;
    ponga una tormenta, un arrecife,
    algún naufragio, al tripulante que nos cuenta
    arrepentido la infame muerte del albatros;
    ponga la balada del viejo marinero,
    para que podamos sentir
    que nuestro encierro no es en vano.

    Ponga, haga el favor, sobre las olas
    una botella de cristal con un mensaje dentro,
    para que podamos creer, siquiera,
    que alguien nos buscaba.

    Ponga un viento de infortunio, se lo ruego,
    un velero que desgarre este lienzo con su quilla.



    Habitación al mar (1951)
    Edward Hopper
    Yale University Art Gallery. New Haven




    EL FALSO ESPEJO -El milagro de tu pupila-

    La luna ignora que es tranquila y clara,
    y ni siquiera sabe que es la luna;
    la arena que es la arena.
    J.L. Borges


    ¡Contempla el cielo! Como si flotara,
    más leve, más ligera va la luna
    hacia tu íntima pupila, que una
    brizna meciéndose en el agua clara.

    Y piensa que la luna, que desfila
    enorme y blanca, tiene ya una dueña
    que la encierra: la oscura, la pequeña
    y rara luna que es una pupila,

    ese círculo escaso que captura
    la forma, los contornos y colores
    de los líquidos, cuerpos y vapores,
    la endeble sombra y la materia dura

    del pie, la mano, el hombro, el fino y terso
    cuello amante, del árbol y la piedra,
    de un muro inerte y de su viva hiedra,
    de todo lo que ofrece el universo.

    Se arremolina el mundo en su insaciable
    negro centro que todo lo devora,
    y en ella caen igual la inmensa aurora,
    el monte ensangrentado por un sable

    de luz, que la menuda y dócil rosa
    que tinta algún jardín con su color.
    En ella es una rama no menor
    que un bosque entero con su numerosa

    agitación, y alcanzarán un mismo,
    un único destino hoja y fronda,
    pues todo, enorme o párvulo, se ahonda
    y se sumerge en el voraz abismo

    sin fondo ni confín que es tu pupila.
    Todo le pertenece: el amarillo,
    el blanco y el azul, tamaño, brillo
    y ser de cada objeto que vigila.

    Un caudaloso río de despojos,
    un fuego de sustancias ardorosas,
    un corrimiento, un vendaval de cosas
    desgobernadas entran por tus ojos; 

    y allí, esas cosas, hallan a su orfebre:
    tú, que unes cada una a su perfecto
    nombre y les das su singular aspecto,
    su molde, su razón, su afán, su fiebre.

    No es en la tarde en donde el sol declina,
    no es en la fuente en donde el agua mana,
    no es en el aire en donde el ave gana
    altura, sino en ti y en tu retina.

    El mundo es tu mirada; así resulta
    que tuyos son el mar, la flor, la roca,
    la clara luz y aquello que ella toca,
    y la sombra con todo lo que oculta.

    En tu interior, el mundo sabe que es
    el mundo, pues de selvas y de arenas,
    de luna están tus dos pupilas llenas,
    que son espejos para cuanto ves.

    Tus ojos son de agua y son de fuego,
    tus ojos son de tierra y son de viento,
    ha recalado en ti cada elemento
    para poder mirarse y no estar ciego.

    Y no eres tú el que mira las estrellas,
    el cielo, las mareas o la hierba;
    cada cosa, a través de ti, se observa
    y se contempla. No eres tú. Son ellas.



    El falso espejo
    René Magritte, 1928
    Museum of Modern Art, New York, USA




    SECO DE CARNES, COMO ESCRIBIÓ CERVANTES, PINTÓ
    DORÉ A DON QUIJOTE VELANDO ARMAS

    No de metal, ni de materia alguna,
    sino del alma misma del hidalgo
    copió la lanza. Flaco como un galgo,
    a Alonso lo pintó bajo la luna.
    Él no la ve, pues mira con empeño
    -más alto, más arriba- otra cosa
    más clara que la esfera luminosa
    de ese cielo. Está mirando un sueño,
    que estira y adelgaza su postura:
    el de vivir, no aquello que el destino
    y la rutina nos imponen, sino
    la vida que uno inventa o se figura.
    Un mozo, dos rameras y un ventero
    le nombrarán, al alba, Caballero.




    Quijote velando armas
    (Ilustración de Gustave Doré)



    LA CALUMNIA DE APELES

    Para mi hijo Guillermo

     ¿Sabes, Guillermo, por qué admiro tanto esta pintura y la estimo muy por encima de otras que son más famosas incluso? Déjame –y así comprenderás el motivo- contarte su historia.

    Un tal Antifilos, rival y envidioso de Apeles, el afamado pintor de Grecia, acusó a éste falsamente de conspiración ante el rey Ptolomeo. Cuando todo se hubo aclarado, Apeles pintó -para que quedara memoria de aquella maledicencia- un cuadro muy semejante a éste que ves. Aquella obra se perdió, pero de algún modo se conservó con la descripción minuciosa que de ella hizo Luciano en uno de sus admirables ensayos.
    Siglos después leyó Botticelli ese texto y reprodujo fielmente aquella pintura según las palabras del escritor. No sabemos por qué lo hizo; quizás quiso así emular al maestro,  ya que también él fue blanco de críticas, como las del cruel Savonarola, un colérico fraile que, desde su púlpito, condenaba la sensualidad que emanaba de sus lienzos.

    Ya ves que dos parecidas maldades ocurridas en siglos diferentes fueron la causa de tres obras distintas, aunque de alguna manera las tres fueran la misma; que, lo que fue una vez una pintura en Grecia, se convirtiera con el paso del tiempo en un libro de Roma, y éste, más tarde, en una tabla renacentista. La historia de Apeles iba y venía del cuadro al papel y del papel al cuadro a través de los siglos y, aunque las obras variaran en el material con que fueron creadas -pinturas, palabras, de nuevo pinturas-, concordaban en algo: su mensaje. Las tres tuvieron un mismo significado: “que no debe creerse con presteza en la calumnia”. Que eso se pueda ver pintado en un lienzo o se pueda leer en un libro, qué más da, Guillermo, qué importa que lo haya expresado un pintor o un poeta, si, gracias al uno, gracias al otro o a ambos, podemos al fin comprenderlo.

    ¿Quieres que vuelva otra vez la pintura a ser texto?, ¿que, como hiciera Luciano, describa de nuevo este cuadro para ti? ¿Quieres, Guillermo, que aquí nos detengamos y, como casuales testigos, contemplemos con calma este litigio? Lo que acontece bajo los tres arcos abovedados de esta logia merecerá tu atención y no ha de ser poco lo que aprendas. Atiende, pues, a mis palabras.

    Esas que ves a un lado y otro del rey, susurrándole en sus orejas de burro, son la Ignorancia y la Sospecha. Acaso no alcances a oír qué le dicen y sólo escuches palabras entrecortadas. No importa, lo que ves aclarará lo que sólo percibes a medias. Tú mira el rostro de la primera, cuyas facciones denotan poca inteligencia; tú mira el amplio vestido de la segunda, que, pese a su holgura, no logra ocultar su retorcida figura; mira cómo ambas se inclinan sobre los hombros del rey y le atosigan, y cómo éste, aturdido, con la mirada perdida, extiende su brazo como queriendo huir de las dos consejeras.

    ¿Quién ha venido, quién solicita con ahínco justicia a este hombre enajenado? ¿Quién es, pensarás, ése cubierto con una capucha, vestido con ropas raídas, pálido y flaco, de torvo gesto y mirada espantosa con las cejas cargadas de astucia? Es Envidia la tenebrosa figura. Pisan sus pies la alfombra que llega hasta el trono del rey, y pareciera que asciende, igual que una sombra, su insidia, su negra intención por la regia túnica. Trae Envidia, cogida del brazo, a la Calumnia, cuyas ropas son, en cambio, suntuosas; y es en verdad muy hermosa la del fino cuello adornado con una gargantilla.
    Te preguntas cómo puede ser bella la inicua Calumnia. Ay, hijo mío, ¿cómo conseguiría su mezquino propósito si no es atractiva a los ojos de otros? Sabe que pocos son los que no sucumben a los encantos de la belleza. Dos sirvientas, la Traición y el Engaño, engalanan su pelo con flores y cintas, ennoblecen el aspecto de la malintencionada. Pero observa que no hay compasión en su rostro cuando mira al joven que trae arrastrándolo del pelo, y advierte cuán engañosamente le acusa, pues que nada alumbra el fuego de la antorcha que lleva en la mano. Comprueba, Guillermo, qué vulnerable es la inocencia, que no se rebela, no lucha, sino que sólo junta sus manos como en una plegaria. Nada es más contrario a ella que el burdo aspaviento, ni siquiera cuando es tratada sin ninguna indulgencia. Dos mujeres cierran el cortejo, y dice Luciano que la negra figura es la Contrición o el Remordimiento. Más bien me parece a mí la Mentira: por su edad –es vieja como el mundo-, por su aspecto –muy ruin-, y por la recelosa mirada que lanza a la dulcísima presencia que cierra el séquito: su veraz, su esbelta, su deslumbrante adversaria.

    Acércate, Guillermo, hasta el joven reo y aligera la carga de su pesar, y dile que esta aparición última no es un sueño, es real y verdadera; que desnuda y casi ingrávida ha acudido la Verdad a su rescate y sin mirar desafiante a las demás figuras, sino alzando sólo un dedo y la mirada hacia lo alto, aclara que siempre le ha vencido a la Mentira.

    Me preguntas, hijo, dónde estamos, en qué lugar sucede lo que vemos. No es fácil ubicarlo. Bajo el cielo azul que se vislumbra entre la arcada, sólo hay -no amaba el pintor los paisajes- una tierra yerma, un espacio inconcreto. No obstante, nos lo dicen las columnas, los capiteles, los copiosos relieves. Tú mira cuán ricamente ornamentados están con guerreros, santos, poetas, filósofos y mitos. ¿No ves a Apolo desollando a Marsias o, más allá, persiguiendo a Dafne; no ves a Minerva y los centauros, o a Aquiles recibiendo las enseñanzas de Quirón? A muchos otros de la historia y de la fantasía de los hombres aquí hallarás. Atiende, pues, a mis palabras. Esta logia no se encuentra en un desierto, ni en ningún otro sitio, a decir verdad. Esta logia representa lo
    que somos; es nuestra alma, hijo, pues estos son nuestros sueños, aspiraciones, deseos, pecados y esperanzas, nuestro afán, el desconsuelo, el odio o el amor que sentimos; este logia está en cada uno de nosotros. Esta galería con sus arcos abovedados, hijo, es nuestro corazón; y, lo que ves, no ocurre fuera, sino en nuestro interior.

    Oh Guillermo, porque en tu vida muchos serán los talentos que de otros tendrás que admirar -y no han de ser pocos los tuyos que merezcan los mismo de ellos-, haz que en tu corazón haya siempre un juicio justo. Sé noble, sé digno cuando te toque ser rey; sélo también si eres el reo. No permitas la sospecha en tu oído, no toleres la calumnia en tu boca, no dejes anidar el odio en tus ojos. Ni envidies ni ames ser envidiado. Sé noble, se justo cuando te toque juzgar; sélo también cuando seas juzgado.

    Del poemario "Descripción de cuadros para Guillermo"



    La calumnia de Apeles, 1495
    Galería Uffizi, Florencia
    Sandro Botticelli






    .

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    Federico Mayor Zaragoza

    Federico Mayor Zaragoza (Barcelona, 27 de enero de 1934) es un profesor, político y alto funcionario internacional español. Fue director general de la Unesco entre 1987 y 1999.

    Mayor Zaragoza es doctor en Farmacia por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Madrid (1958). Inició su carrera profesional en el mundo académico, alcanzando el puesto de catedrático de Bioquímica de la facultad de Farmacia de la Universidad de Granada en 1963, y de Rector de dicha Universidad entre 1968 y 1972. Ese mismo año obtuvo la Cátedra de Bioquímica de la Universidad Autónoma de Madrid, cargo que ha ocupado hasta 2004. Fue nombrado Vicepresidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 1971 y posteriormente Presidente en Funciones (1972-1973). Cofundador en 1974 del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), y director del mismo hasta 1978.

    Desempeñó cargos políticos: subsecretario de Educación y Ciencia del gobierno español 1974-1975, presidido por Carlos Arias Navarro en tiempos de la Dictadura de Francisco Franco, diputado en el Parlamento de España (1977-1978) por UCD, ya en la Transición política, consejero del presidente del gobierno (1977-1978), ministro de Educación y Ciencia (1981-1982) y diputado en el Parlamento Europeo por el Centro Democrático y Social (1987).

    En 1978 fue nombrado director general adjunto de la Unesco, puesto que desempeñó hasta su regreso a España en 1981.

    En 1987, la 24ª Conferencia General de la UNESCO lo eligió como director general, cargo en el que permaneció hasta 1999.

    Desde el año 2000 preside la Fundación Cultura de paz. Es presidente del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces desde 1993. En 2005 fue designado copresidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, por el secretario general de las Naciones Unidas. En junio de 2008 fue nombrado presidente del Consejo Directivo de la Agencia de Noticias Inter Press Service (IPS). Actualmente preside la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, nombrado por el Gobierno español en octubre de 2010, presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero

    Es miembro de múltiples organizaciones, academias y asociaciones nacionales e internacionales, entre otras: Sociedad Española de Bioquímica (1964) de la que fue presidente (1970-1974), Asociación Americana para el Fomento de la Ciencia (1965), Sociedad de Bioquímica del Reino Unido (1966), Real Academia Nacional de Farmacia (1975), Club de Roma (1981), Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1994), Academia China de Ciencias (1994), Academia Rusa de Ciencias (1999), Real Academia Nacional de Medicina (2002) y de la Academia Europea de Ciencias y Artes.

    Ha recibido condecoraciones y distinciones de diferentes países y ha sido nombrado Doctor Honoris Causa por numerosas universidades nacionales e internacionales.

    En 2007 fue premiado con el reconocimiento Madre Terra de los Premios ONES Mediterránia por su trayectoria en la lucha por la igualdad, la justicia social y la defensa medio ambiental.

    En el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía celebrado el 19 de febrero de 2008 fue nombrado Hijo Predilecto de la comunidad. Recibe esta condecoración en un acto celebrado el 28 de febrero del mismo año en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, dentro de los actos del Día de Andalucía.

    En las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011 apoyó públicamente la candidatura del PSOE encabezada por Alfredo Perez Rubalcaba; asimismo, en enero de 2013 fue una de las personalidades que apoyaron una manifestación en Bilbao a favor del acercamiento al País Vasco de los presos terroristas de la banda ETA.

    Además de sus numerosas publicaciones científicas, el Profesor Federico Mayor ha publicado poemarios: A contraviento (1985), Aguafuertes (1991), El fuego y la esperanza (1996), Terral (1997), Voz de vida, voz debida (2007), Alzaré mi voz (2007), En pie de paz (2008) y varios libros de ensayos: Un mundo nuevo (en inglés The World Ahead: Our Future in the Making) (1999), Los nudos gordianos (1999), Mañana siempre es tarde (1987), La nueva página (1994), Memoria del futuro (1994), La paix demain? (1995), Science and Power (1995); UNESCO: un idéal en action (1996); La palabra y la espada (2002); La fuerza de la palabra (2005) y Un diálogo ibérico: en el marco europeo y mundial (2006), Enfermedades metabólicas (2006), Tiempo de acción (2008)3 . Poemas suyos han sido incluidos también en las obras Mi Extremadura (2012) y Mamaeña, relatos extremeños (2015).






    del libro " Alzaré mi voz "



    Siento dejar este vacío
    esta inmensa oquedad,
    esta costa sin sentido.

    Pero me voy...
    ¡ Y el mar se va conmigo !

    Salobreña.


    ...




    Amar
    es descubrir,
    redescubrir,inventar
    cada mañana.
    Es sentirse
    pobre de otros,
    es dar la mano
    con mayor largueza
    cada día,
    prestar oído,
    ceder espacio,
    dar cabida.

    Paris.


    ***


    ¿Y después?
    Intuimos,
    pensamos,
    hacemos proyecciones,
    razonables…
    Pero lo cierto
    es nuestro tiempo
    aquí.
    Lo cierto son
    las huellas
    de errores y de aciertos…
    lo que se abre, lo que se cierra,
    lo que se crea…
    lo que queda en el camino.
    Lo que seguro
    permanece
    son las huellas
    de amor
    sobre la Tierra…

    Madrid, 21 de enero de 2012.



    Cuando
    mi voz
    se apague,
    alzad
    la vuestra.
    Si me queréis,
    no desfallezcáis
    ni un sólo
    instante.
    No perdáis
    el tiempo
    en homenajes.
    Defended
    las causas
    que han dado vida
    a mi existencia.
    Que vuestro grito,
    se una
    a un gran clamor
    popular,
    en favor de todos
    los moradores
    de la Tierra.
    Mi legado
    es la palabra.
    Es lo único que os doy.
    Es lo único que os pido.

    Tortosa, 30 de octubre de 2013.



    Lo más precioso
    es el tiempo
    que me queda
    todavía…
    Es cada instante
    por-vivir
    por-venir.
    Existir
    y saber
    y crear…
    ¡Qué maravilla!
    ¡Qué misterio!

    Madrid, 12 de mayo de 2012.



    ¿Radical?
    Sí, porque he visto.
    Sí, porque he presenciado.
    Sí, porque he vivido…
    Sí porque no olvido,
    porque no puedo distraerme.
    Sí, porque no quiero
    que mis hijos
     nietos
     allegados
     amigos
     enemigos…
    vean lo que yo vi,
    sientan lo que he sentido…
    ante la muerte,
     el hambre,
     la miseria,
     el sufrimiento…
    ¿Radical?
    Sí, porque creo
    que sólo así
    se forja el temple.
    Sólo así la acción.
    Sólo así, la conciencia.
    Sólo así, la constancia.
    Sólo así, la vigilia.
    Sólo así los brazos
    abiertos.
    Sólo así la palabra,
    al fin,
    esclareciendo
    los horizontes
    y los caminos
    del mañana.

    Sevilla, 6 de noviembre de 2008.




    “Cortarán todas las rosas. Pero la primavera
    llegará puntualmente”.
    Pablo Neruda

    Siguieron
    cerrando
    puertas y ventanas
    y cortando las flores
    y cosechando los frutos
    de las semillas
    que con tanto esfuerzo
    habíamos plantado
    en suelos agrestes,
    en eriales
    que nadie
    pretendía,
    en tiempo hosco
    y frío.
    Pero ahora
    hemos perdido el miedo
    que nos atenazaba
    y el tiempo
    del silencio
    ha concluido.
    Hemos dejado
    de ser invisibles,
    de no ser,
    y enarbolamos
    la palabra.
    Se avecinan
    cambios profundos,
    radicales.
    Por fin, la gente
    tomando en mano
    las riendas
    del destino.
    Por fin
    amanece
    el nuevo mundo
    que soñamos
    tantas noches
    de vigilia.
    Por fin, la esperanza
    y no la espera
    inacabable y triste.

    La Haya, 3 de septiembre de 2013.



    Estamos rodeados
    de artificios
    y día a día
    es mayor el espesor
    del cerco
    que nos aísla.
    ¿Tendremos que salir
    por lóbregos pasadizos
    subterráneos?
    No. Saldremos
    con alas
    indomables
    gracias al viento
    del espíritu.

    París, 29 de septiembre de 2013.



    SE VEN POR DOQUIER

    los arañazos terribles
    de la guerra,
    que traslucen sangre y muerte.
    Poco a poco
    se recubren de tierra
    y de olvido
    los surcos
    que araron obuses
    y metralla.
    Sólo en el alma
    quedan para siempre
    las heridas,
    sólo en el alma
    las huellas permanecen.

    Beirut, 1 de marzo de 1998





    QUE LA TIERRA
    hable o calle
    de ti depende.
    De ti depende
    que ría o llore
    el viento,
    que la mar
    entone
    canciones de vida
    o muerte.
    De ti dependen
    día y noche
    la luz
    o la sombra.
    Todo está dentro
    de cada uno.
    Esta es nuestra grandeza.
    Y nuestra espera
    esperanzada.

    Santander, 13 de noviembre de
    1998.





    Al Prof. Carlos Tünnermann
    Bernheim,
    que trabaja incansablemente en
    favor de la paz, la concordia y la
    justicia.

    HOY DÍA 15 DE FEBRERO
    DEL AÑO 2003,
    clamor mundial, por fin,
    de voces de la gente.
    Por fin,
    la democracia entera.
    Por fin,
    el pueblo,
    en las carteleras
    de todos los diarios
    de la Tierra.
    Por fin,
    la esperanza
    de paz y de justicia.
    La palabra, al fin, y no la espada.
    (aunque, después de oírnos,
    no escucharon nuestras súplicas
    y estalló la guerra
    basada en la mentira …).
    Pronto seremos muchos más,
    y prevalecerá la voz
    sobre la fuerza.

    Madrid, 15 de febrero de 2003




    NO, NO QUIERO EL ESPEJO.

    Yo quiero la ventana.
    El espejo ha causado
    tantos daños,
    cerró tantas cancelas,
    impidió tanta mirada
    hacia el futuro…
    No. No quiero el espejo.
    Yo quiero la ventana:
    Mirar hacia fuera
    Y hacia el otro…

    Washington, 29 de septiembre de
    1998




    DESDE SUS POLTRONAS
    ordeno y mando
    envían a la guerra
    a morir luchando.
    Todo el que atente
    contra la vida,
    sea quien sea,
    un día
    será juzgado.
    (Hoy ya lo es
    por un clamor de voces
    intenso, grave,
    permanente,
    que emerge
    en el mundo entero)…

    Madrid, 30 de abril de 2004




    Fue
    Inesperado
    que el que el Todopoderoso
    naciera
    en un establo
    Aquí el pozo,
    aquí el pesebre
    para la hierba;
    aquí el regazo.
    Aquí la herida
    profunda de desamor
    y desamparo.

    Belén, 26 de mayo de 1997




    HABÍAN QUEDADO
    grabados
    en mi iris.
    Y, en mi mete
    hace años
    de forma indeleble
    anidaron
    estos pájaros negros
    removiendo
    la basura de las calles…
    Para siempre
    se fijaron las imágenes
    de las gentes
    paupérrimas y pulcras
    transitando por las calles
    polvorientas
    flanqueadas por tiendas de víveres
    y habitáculos de latón…
    Este es el milagro
    de la India…
    el mejor augurio
    del otro mundo posible

    que soñamos.

    Bombay, con ocasión del Cuarto
    Foro Social Mundial,
    17 de enero de 2004




    TODO LO HEMOS PERDIDO
    menos los brazos
    para abrazar,
    menos los labios
    para sonreír,
    menos los ojos
    para contemplar
    el vigor de las alas
    de las aves,
    menos los oídos
     para escuchar su canto…
    Y así, la vida vuelve
    a su ritmo.
    Como si nada
    hubiera
    acaecido.
    Como si nadie
    hubiera
    muerto.

    París, 14 de junio de 1997




    Me voy
    con muchas cosas hechas
    y muchas por hacer…
    Seguiré
    todo el tiempo que me quede…
    recordando
    siempre..
    que sólo importa
    vivir
    si se vive libre.

    París, 17 de noviembre de 1999.




    Y LOS HERREROS,
    ¿DÓNDE ESTÁN?

    El yunque, el fuego…
    todo está a punto.
    Las espadas sobran
    y faltan los arados.
    Todo espera.
    Todos esperan.
    Y los herreros, ¿dónde están?
    ¿Qué les detiene?
    ¿Quién les detiene?

    Paris, 27 de agosto de 1998.




    DECIDIDO
    A no tolerar
    que nadie
    imponga
    a mi vida
    condiciones,
    límites,
    supuestos.
    Proclamo
    mi libertad
    Y sé el precio
    de permanecer
    independiente.
    Seguiré
    como he llegado
    hasta aquí:
    dispuesto
    siempre
    al diálogo
    pero nunca
    al sometimiento.

    Madrid, 21 de diciembre de 2002




    Pensé en hablar
    pero el tiempo
    se escapó
    por las rendijas.
    PAULA ANDREA VELÁSQUEZ,
    en Tribulaciones, 1997

    HOY,
    a pesar de tanta luz,
    y del mar azul,
    y del tiempo apacible,
    estoy por dentro,
    oscuro y triste.
    Me siento mínimo
    como cuando el mar
    y el viento proclaman
    su fuerza arrolladora.
    Rodeado de tanta claridad
    estoy en la penumbra
    porque arden los bosques
    y seguimos preparados
    para encender la guerra
    pero no para prevenir
    y apagar los fuegos;
    porque la droga
    sigue desgarrando
    mentes juveniles
    y familias enteras
    mientras seguimos
    mirando hacia otro lado;
    porque hasta aquí mismo
    llegan pateras
    con hermanos nuestros
    de tierras empobrecidas
    a los que tantas veces
    prometimos manos tendidas;
    porque gobernantes
    y deportistas
    nos hacen trampas…
    Y nadie se revela y grita.
    Y nada pasa.
    Y sólo hoy cuenta.

    Salobreña, 8 de agosto de 1998







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    Encarnación Sánchez Arenas

    Encarnación Sánchez Arenas, poeta, nace en Fuensanta de Martos (Jaén) el 19 de octubre de 1964. Licenciada en filología árabe por la Universidad de Granada, estudió los tres primeros años de su carrera universitaria las asignaturas de lengua y literatura españolas. Con motivo de sus cursos de doctorado en filología árabe llevó a cabo el trabajo de investigación, presentado en un congreso internacional, titulado Para quién escribir según Taha Husayn y Raif Juri: una polémica sobre la función y el compromiso del escritor en la literatura árabe moderna, trabajo de investigación que ha sido publicado en la revista del Instituto Egipcio de Estudios Islámicos de Madrid y que se encuentra presente, al completo, en su blog literario, donde ha publicado un libro de poemas titulado Luz nítida y Caleidoscopio, además publicar el cuaderno poético de la revista Senda de los Huertos 69-70. También ha visto la luz en su blog su poemario Pasamos por la vida.

    Encarnación Sánchez posee título de Máster Universitario en formación de especialistas en fondos documentales árabes, lo que le permitió ser becada para trabajar en la catalogación de manuscritos árabes, durante un mes en Londres, por al-Furqan Islamic Heritage Foundation.

    Ha sido igualmente becada por la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía, durante un año, para organizar los fondos y documentos bibliográficos árabes del Departamento de Estudios Semíticos de la Universidad de Granada. También ha sido becaria del Ayuntamiento de Jaén para trabajar durante un año en sus bibliotecas.

    Ha completado su formación con el Módulo de Formación Profesional Nivel III en Biblioteconomía, Documentación y Archivística, trabajando durante ocho años como auxiliar de instituciones culturales de la Junta de Andalucía. Dos años de ellos en la Biblioteca Pública Provincial de Jaén, y seis años en la biblioteca del Museo Arqueológico de Linares.

    Dentro de su currículum como traductora hay que destacar su especialización en un curso de lengua árabe, durante un mes, en el Centro Cultural Español de Tetuán. Además ha sido becaria del Ministerio de Asuntos Exteriores, durante los veranos de tres años en Egipto, Túnez y Marruecos, habiendo cursado estudios de lengua árabe durante estos veranos en el Collège St. Marc, Chatby – Alejandría (Egipto), en el Instituto de lenguas Bourguiba (Túnez), y en la Universidad Mohamed V de Rabat (Marruecos).

    Ha trabajado además como docente de lengua árabe en la Escuela Oficial de Idiomas de Granada y en 2002 obtuvo el V Premio Provincial Federico Mayor Zaragoza de poesía, por su libro de poemas titulado Preguntas.

    Encarnación Sánchez ha realizado los cursos de métrica española en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) con el Dr. José Domínguez Caparrós, y en la Universidad de Barcelona con el Dr. José Víctor Llatse.

    Ha participado en el boletín virtual de la revista Claustro Poético con reseñas literarias, poemas creativos y análisis métricos del libro de Luis García Montero La poesía señor hidalgo: antología de poemas cervantinos, es decir, análisis métricos sobre poetas españoles e hispanoamericanos que han escrito poemas al Quijote de Cervantes.

    También participó en la revista La Tregua, y en la redacción cultural de “Paisajes” del Diario Jaén y en el Diario Digital Linares28.

    Pertenece al circuito literario andaluz y ha participado en un recital poético en los Villares de Jaén, sobre la poesía de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Ha realizado dos cursos en la Universidad Internacional de Andalucía, con sede Baeza, sobre Antonio Machado. Además durante el mes de agosto de 2013 en la UNIA de Baeza realiza el curso: “Poesía española contemporánea: diálogo entre generaciones” siendo sus directores Juan Carlos Abril y Luis García Montero, y durante el mes de agosto de 2014 también participa en la UNIA de Baeza en el curso “Cómo se hace un poema”, cuyos directores son otra vez Luis García Montero y Juan Carlos Abril. Ha efectuado el curso de prosa poética con escritores.org dirigido por la profesora y escritora Begoña Callejón.

    Participa de forma asidua en los recitales de poesía giennenses que convoca y organiza Sergio Franco en el bar Tijuana de Jaén, dentro de su programa titulado La caja de Lot y en las reuniones y recitales que tiene la Asociación literaria Wallada, en el Círculo de la Amistad y en la Biblioteca Viva de al-Ándalus, en Córdoba. Con la misma asociación ha participado recitando sus poemas en Cosmopoética 2013.

    Participa también en las reuniones poéticas y recitales que organiza Antonio Orihuela en Moguer a través de “Voces del extremo” en las instalaciones museísticas dedicadas a Juan Ramón Jiménez y Zenobia Campubrí.

    Por otra parte, organiza conferencias sobre poesía española y poesía árabe en los pueblos de la provincia de Jaén, como la conferencia en la biblioteca pública municipal de Alcaudete, titulada “Poesía femenina y sociedad: antología poética marroquí”. Asimismo colabora con la Concejalía de cultura de su pueblo natal, organizando conferencias y cursos sobre métrica española, como por ejemplo la conferencia de agosto de 2013, dentro de la semana cultural de Fuensanta de Martos, sobre un soneto de Quevedo.

    Asimismo es fundadora y directora de la revista literaria virtual sobre poesía, narrativa breve, traducciones y textos críticos, titulada Penélope: evolución histórica y literaria desde la antigüedad, revista que ha sido subvencionada con su logotipo por la Diputación Provincial de Jaén.

    Ha estudiado el curso de haiku on-line en el taller de escritores de Barcelona con el profesor César Sánchez Ruiz.

    Es socia del Ateneo de Córdoba en cuya Enciclopedia-Web va a dirigir un curso de métrica española con la colaboración del escritor Manolo Ortas.

    Encarnación Sánchez pertenece a la Asociación Colegial de Escritores ACE-Andalucía, que en Jaén dirige la Dra. Genara Pulido Tirado, profesora en la Universidad de Jaén. En la misma ciudad es socia de la Asociación Literaria Café de Palabras y de la Generación Subway de literatura, que promueve la Editorial Playa de Ákaba.

    Forma parte del Movimiento de Poetas del Mundo (Chile) con la que participará, en la Agenda 2016 y en las convocatorias de su Antología Trilingüe (Español-Inglés-Chino) con Apostrophes Ediciones, además de participar, entre otros, en los encuentros de sus festivales.

    Es socia del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia y de su Movimiento de Escritores pro Derechos Humanos, en el que no sólo se integra como escritora, sino también como investigadora dentro de los Congresos que promueve este ateneo junto a la Universidad de Valencia. Tiene en proyecto participar en el 2015 en un estudio o conferencia sobre los refugiados palestinos de Yarmuk en Siria, integrándose como colaboradora externa en la web del Instituto para la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada dentro de su apartado sobre Derechos Humanos.

    Pertenece como escritora al Grupo de Investigación Escritoras y Escrituras, que dirige Mercedes Arriaga en la Universidad de Sevilla, grupo al que aspira también a participar como investigadora a través del primer estudio que va a presentar sobre Mayy Ziyadah dentro del congreso que celebrará este grupo de investigación en diciembre de 2015 sobre escritoras locas.

    Además es la coordinadora en Jaén del Festival Internacional de Poesía y Arte Grito de Mujer que promueve, dirige y coordina Jael Uribe desde la República Dominicana.

    Tiene pendiente en su faceta de traductora, traducir los libros de poesía de la poetisa marroquí Widad Ben Musa, que servirán para su tesis doctoral, y que presentará como proyectos de traducción al Ministerio, a través de la editorial Playa de Ákaba.

    Tiene en proyecto traducir libros de poemas monográficos de cada uno de las poetisas y poetas marroquíes o árabes contemporáneos.

    En la revista literaria que dirije Penélope publicará los resultados creativos de conferencias, talleres o cursos sobre cuestiones métricas, como el verso libre de Juan Ramón Jiménez, o el verso libre de base tradicional de Alberti, Lorca o Salinas, o el versículo mayor en Clamor de Jorge Guillén, etcétera, además de resultados creativos sobre talleres de haikus.

    Publicaciones

    -Para quién escribir según TĀHĀ HUSAYN Y RA'ĪF JŪRĪ. 
    -Pasamos por la vida, Mandala Ediciones. Madrid, 2014. ISBN: 978-84-835-2504-3.
    -Generación Subway: poesía. Playa de Ákaba. Madrid, 2014. ISBN: 978-84-16216-33-8.
    -Preguntas, Institución Literaria Federico Mayor Zaragoza. Jaén, 2002. ISBN: 84-95154-35-8.
    -Preguntas, Publicatuslibros.com. Jaén, 2011. 27 páginas. ISBN: 978-84-694-3097-2. 
    -Luz nítida, Publicatuslibros.com. Jaén, 2011. 25 páginas. ISBN: 978-84-606-8414-5. 
    -Caleidoscopio, Publicatuslibros.com: Jaén, 2011. 84 páginas. ISBN: 978-84-606-8415-2 
    -Cuaderno poético “Tres morillas, senda de los Huertos. Revista Cultural de la provincia de Jaén. Año 1969-70. ISSN: 1137-035.




    Écfrasis de la "Araña Sonriente" de Odilon Redon*

    La telaraña
    Teje
    Nuestra visibilidad,
    Teje
    La lucha contra la soledad,
    Teje
    El fraude de la insolidaridad,
    Teje
    Los segundos de la actualidad,
    Teje
    Los parámetros de la igualdad,
    Y me pregunto:
    ¿estoy enredada
    en los hilos de la araña
     de mi liber-tinaje
     o de mi liber-alidad?
    Ven Odilon Redon
    Y pinta tu araña sonriente,
    Dale a “Los Negros” de tus dibujos al carbón
    Un fondo matizado de color postimpresionista.
    Estoy presa en internet,
    La gran telaraña mundial
    Y quiero saber si mis tentáculos,
    Dentro del autismo internáutico,
    Serán legado de inmortalidad,
    Serán legado de la humanidad.
    Ven Odilon Redon,
    Estoy atrapada en la red
    Y me mitiga la soledad
    Incluso hasta recibir spams que también recibo como comunicativos.
    Internet, ese archivo biográfico mundial de nuestras vidas,
    Con sus webs, con sus blogs,
    Ese archivo ¡que no sucumba a un cataclismo!
    De documentos word´s y pdf´s.
    Ven Odilon Redon,
    Estoy atrapada en tu araña
    ¿para qué?




    Compañía nocturna de tu cuerpo*

    Compañía nocturna de tu cuerpo,
    Luna de calcio, sol de tu alabastro.
    Ya duermen con tu paz interior de cristal,
    Donde ya no hay pedazos, donde ya no hay añicos.

    Coral de piedras, rocas marinas flotan,
    Todo emerge entre tus sábanas de seda.
    Vive arqueología y así te reconstruyes
    Como tantos diamantes de tus dientes de plata.

    Morir antes que tú, ni siquiera vivir
    No estando arrojada a tu vacío, como aire sin tus nubes.
    Yo no quiero que me quede aliento
    Sino el que ahora te respira empapando tu almohada.




    Écfrasis de "Lluvia, vapor y velocidad. El gran ferrocarril del Oeste" de Willian Turner*

    Silva libre impar de Rain, Steam, and Speed – The Great Western Railway
    William Turner. Rain_Steam_and_Speed_the_Great_Western_Railway.jpg

    Luz muy intensa,
    Más la emoción
    Que la realidad
    Objetiva.
    Con los empastes
    Se logra reflejar
    El humo del ferrocarril
    Y el aire mismo.
    El tren, el puente
    Maidenhead Railway Bridge,
    Y el río Támesis
    Desaparecen en la neblinosa atmósfera.
    Se difumina y mezcla
    La neblina
    Que exhala el agua.
    Se difumina y mezcla
    La lluvia que recrea un velo
    Ante el cielo,
    Ante el vapor
    De la locomotora.
    Los efectos lumínicos
    Son cambiantes,
    ¡pincelada
    de los impresionistas!
    Rasca el color
    Y surgen
    Formas figurativas.
    Lluvia, vapor, velocidad
    (Rain, Steam and Speed)
    El gran ferrocarril del ala oeste
    (The Great Western Railway)




    Écfrasis del cuadro "Dolor (Sorrow) de Vicent Van Gogh*

    Vincent_van_Gogh_-_Sorrow.jpgSien Hoornik
    Modelo de Van Gogh,
    Te bebes la sed de la vida
    sumida en el alcohol.
    Tu cuerpo no escala
    el diario del amor.
    Tus decepciones,
    siempre a solas,
    son diarias
    como lo es tu prostitución.
    Por unos días feliz
    junto a Van Gogh,
    que pinta y escribe en tu cuadro:
    “Comment se fait-il qu´il y ait sur la terre une femme seule?”
    (“¿cómo puede existir sobre la tierra una mujer sola?”)
    Pese a tus dos hijos
    la soledad te invadió
    y en la aguas del río Escalda,
    en Rotterdam,
    ¡clama tu suicidio devastador…!




    LA VEGA

    I

    ALAMOS: aquí baño
     mi cuerpo en el agua
     solitaria.

    En la vereda infantil
     el río marca su vega,
     los alamos son de plata
     ante reflejos del sol.

    Dancemos,
     dancemos alrededor,
     que son de plata y no de oro
     por los destellos del sol.

    Por si acaso,
     a cantar mejor que hablar
     ante la soledad…


    II

     Que no inunde la tormenta
    la vega de mi alma,
     y venga con mansedumbre
     la lluvia
    blanca.

    Que nadie lea
    de mi soledad, el memorial,
     historia mimada
    -mujerentre
    las parcas.



    LA VEJEZ

    Me ha pintado un dibujillo,
    el árbol de la alameda
    y en la vereda piedras.
    Tronco inclinado y cortito.

    Dijo que lo había pintado
    espontáneamente
    para mí.

    …Inclinado tronco.
    Son sus manos
    como ramas,
    como corcho agrietado.

    ¡Ojalá
    Ojalá.
    ¡Con tu vejez
    de adolescente!




    LUNA ESTAMPADA

    Está estampada la luna
    como un cromo infantil,
    que no sabe ni de geografía,
    ni de mapas.

    Mírala cómo llora
    ¡tan brava!
    -colegiala
    castigada en la esquina.

    Tiene las manos teñidas
    por la tiza
    de la pizarra.

    ¿Ya queremos callarla?
    ¡A la una,
    a las dos
    y…
    a…
    las tres!
    Ya se muerde la lengua,
    la zagala, ¡tan clara!




    NIÑA,
    Llora por la cerámica partida.

    ¡Pega tantos añicos
    en suelo, rotos!
    ¡Pega los caracoles y sus casas
    de verdes ojos!

    Llora por la cerámica partida,
    niña.




    SENDERO VIEJO
    VAGABUNDO viejo
    del sendero nuevo
    viejo.

    Una ardilla trepa los tejados
    de los edificios viejos
    y la teja de uralita reposa
    sobre el ventanal
    nuevo.

    Vagabundo nuevo
    del sendero viejo
    nuevo.

    Un sauce llorón y viejo
    llora un muerto
    nuevo,
    tiene los dedos blandos
    no está todavía tieso
    ni viejo.

    Pueblos de discursos infinitos.
    Un águila de mármol
    viejo
    pierde su brillo,
    tiene el pico hincado a su cuerpo
    nuevo.

    Los misiles no quieren volar
    sobre el águila y su campanario
    viejo.



    Del amor a otras mujeres
      
    Te canto seguidilla:
    mi amor confieso
    rompiendo los silencios
    de amor supremo.

    Te canto siendo sana
    si no me quieres
    yo prometo querer
    a quien sirvieres.

    Tú que eres indulgente
    a quien veneras
    yo prometo querer
    a quien alegras.

    Te ruego seguidilla
    que me dé el tiempo
    ya con tus oraciones
    otro arriero.




    Viuda

    Cristal de mi ventana se quebró
    y pongo otro a color que me quedó
    sin verte a ti desnuda
    y estando tu viuda
    cristal de color ve como un obstáculo
    tu desnudez al serme cual mi oráculo



    "Soy la música que bajo tantos cabellos
    hace el mundo en su vuelo misterioso..."
    Vicente Aleixandre     Soy el destino

    SOY EL DESTINO

    Sí, te amé errática; pero no soportaste el peso de la autogestión
    que en tensión claudica la paz y calma del agotamiento...
    No iba a ser laboral...
    ¿Por qué besé tus labios y tus párpados de un errático padre, amante,
    amigo que no discierne ternura constante,
    y entre salvaje sexo no sabe succionar o morder unos pechos maternales?
    ¡Desterrado del pasado, te falta presente y futuro!
    ¡Ya respiro al compás del tictac... !
    entre la convulsión de una aspiración y espiración
    me persigue la muerte y la vida.
    Me veo en mis tres dimensiones con la verdad que te quiero
    y con la miopía de los demás
    que no disciernen mi inmensa realidad.
    Quiero vivir, vivir entre flores que me evocan recuerdos,
    como el ave o la escarcha, como ceniza que abona...
    como tu amante con libido y donde Dios no abandona los cuerpos.
    Soy la música de tu tempo que descubre los acentos rítmicos de tus
    palabras y bajo tus cabellos acaricio las cuerdas del violín o la guitarra.
    En tu lecho soy un cachorro tierno que no quiere abandonarse a su
    suerte.
    Soy el caballo que aletea un ritmo con sus patas,
    tu pez perdido desde tu desembocadura a tu nacimiento,
    el agresivo tigre que abona la tierra en un ciclo biológico,
    una luciérnaga entre tu ceguera.
    Soy el destino que convoca a todos los amantes
    en medio de un mar donde la gravedad navega
    que busca su orilla entre rosas y girasoles
    que giran en torno de la luz.



    EL TEMPO

    ¿Tiene la verdad números?
    Te cuento las silabas matemáticamente
    y el álgebra de mi vida vive un tempo.
    Soy una caña sin dueño, decrépita y no pararé de buscarte:
    lo difícil es encontrarte,
    ¿te hallé?, ¡te he hallado!
    La caña en el rio muerto y vivo
    ¿llora o sonríe?
    Quiero escalar tus dos orillas
    buceando tus dos aires.
    Pez con cauce,
    agua y sauce.
    Tempo con brisa concisa o incisa
    ¿Tempo con tiempo?
    ¿Tiempo sin tempo?
    ¡Eres el tempo de mi tiempo!
    mi ritmo, mi compás.
    Desde la aurora al ocaso
    y tú marcando paso a paso.
    No hago caso al tiempo sino al tempo.




    VESTIGIO

    No he visto
    mirilla,
    ni fisgo
    tu vida,
    ni vibro
    tu fibra.
    Contigo
    tan fría
    no vivo.
    Aviva
    tu pico
    la miga,
    vestigio
    prodigas
    que fío
    en vida



    ¿HUECO 0 VACÍO?

    A mis sueños
    clara noche
    di alegría,
    luz de empeños
    hueco trecho
    ¿poesía?
    Ribereños
    os cosecho
    maestría.
    A Machado
    lo profeso
    como guía,
    el arado
    me confieso,
    me temía
    es hilado
    cual expreso
    siniestría.




    SOLEDAD

    En usual albedrío busco y busco,
    no comprende el gentío ¡soledad!
    Estando de mi hastió enferma pendo
    de tu muerte
    de mi culpa
    ¡campo umbrío!
    Pendo
    de tu clarinete,
    de tu compás,
    de tu tempo
    ¡sin lio!
    Pendo
    así disoluta
    de tu compás
    de tu tempo
    ¡mi brío!
    Enferma por tu muerte busco la paz en casa.
    En el albedrío hado te busqué y encontré.
    Soledad fue su nombre que el pasado me cura,
    no eres impío, brío, ¡extravió borré!
    ¡Soledad implora!
    enferma te necesito,
    la muerte me acompaña en mi diario atavío
    y rechazo los demonios superiores de las lenguas
    ¿Seré yo una de ellos...?



    VERSOS

    Versos, versos, más versos,
    versos
    con palabras que riman,
    llenas de ironía para los perversos.
    Son tus pechos todavía tersos
    y las caricias todo lo llenan
    por anversos
    y reversos
    en una ternura sin pecado
    que toca la piel de un niño inmerso.
    Versos, versos, más versos,
    versos
    con palabras que riman,
    mezcladas de libres versos
    con palabras que riman,
    mezcladas con blancos versos
    con palabras que riman.
    Desiguales versos
    tal vez sin igual número de silabas.
    Os deis la vuelta o no en la cama
    espero con vuestros versos diversos
    con vuestras palabras diversas
    que seáis acaso conversos,
    conversas
    de mis anversos y reversos
    ¿sentimientos o pensamientos?
    ¿inversos?
    ¿transversos?
    Versos,
    versos,
    más versos,
    versos,
    versos
    y versos
    siempre palabras con versos.



    NO BASTA

    Pero no basta, no basta
    la aurora con y sin crepúsculo derrotado.
    No basta que la luz bermeja de una tarde pálida
    se erija sobre heridas fraudulentas
    donde tan solo quedan el referente
    de los demás.
    No basta que cuentes a otro sin otra
    y que los multipliques solos...
    ¿y las otras? ¿y los demás?
    La luz del iris se contrae ante tu falta de naturalidad
    y paseas lánguidas barcas sin agua en su base.
    Un rayo de sol ilumina mi frente
    y no me siento loca, sola
    en medio de un absurdo universal
    que niega polémicas e intenciones.
    Mis labios y los tuyos se erigen
    como olas bravas
    que se cierran en la playa.
    Las ondas no me nombran,
    ni aceptan parejas de hecho,
    dando por hechos otros cuerpos sin alma.
    No puedo atrapar las ondas,
    ni la luz invisible,
    ni la oscuridad invisible.
    Mi luz aleja tu noche.
    Me he convertido en una dama de noche
    donde es perpetua la opacidad de los ciegos.
    Piso el ala de tu espejo
    y el néctar de tu polen etéreo
    derramado en aquel vuelo.
    Tu cálido aliento difumina el vaho de los cristales
    y piso el ala de tu espejo imaginado
    de imágenes que imaginan con imaginación
    y te revelan ante el caos del pasado,
    ante un orden de un presente poético.
    Tu mirada es un misterio
    porque cabalgan sobre ti pensamientos con sentimientos
    y la hipocresía aparece, congénita.



    NOCTURNO

    Hiciste del pecado una virtud
    así de rectilínea,
    tan erguida y derecha
    es tu vida
    siendo frágil y mística
    ante las tentaciones.
    Tu obsesión:
    líneas paralelas son dos rectas,
    semáforos y calles,
    las aceras.
    Tales son las ventanas paralelas,
    tan perpendiculares
    ¿Espera el infinito
    en un punto?
    ¿cuántos son nuestros puntos?
    ¿cuántos los infinitos?
    ¿acaso uno?
    No nos encontraremos en mi senda...
    ni acaso en tu vereda...
    Busco obsesiva un punto de infinito
    donde confluyan orillas y mi acera.
    Son los cables, los posters
    paralelos...
    Me volví mi farola
    que perpendicular tiene tu luz,
    un punto arcano de luz
    ¿Me cruce en tu vida ebria?
    Tal es punto de luz
    tan perpendicular
    así de paralela
    ¿Naufragaré en el aire, sin tragedia?
    Suena caer el golpe de la etérea...
    cual manzana
    que gravita dolor
    ¿Es tu poema un humo?




    .

    0 0


    Rafael Pérez Foncea 

    (Logroño, España, 1974). Obra poética: 12 Poemas (2005) y Los ojos grandes (2014). Aparece en la antología Catorce poetas riojanos en las Jornadas de Poesía en Español (festival de poesía que se celebra anualmente en Logroño, auspiciado por el Ayuntamiento de la ciudad).



    EL VASO VACÍO

    The wine of life is drawn, and the mere lees
    Is left this vault to breg of.
    Macbeth, W. Shakespeare

    Un sabor agridulce,
    de vino trasnochado,
    me subirá a la boca
    desde el vaso vacío.

    Será un sabor a nada,
    a empresas imposibles,

    cuando el reloj de arena
    se rompa por la base
    y se me escape el tiempo
    como un animal libre.




    DESCONSUELO

    Cómo no echar de menos para siempre
    todo lo que tal vez nunca pasó.




    EL URZAGAL

    Mirad, en estos campos, entre el pueblo y el río,
    junto a las verdes huertas de alcachofas
    y a unos pluscuampoéticos almendros
    tengo yo algunos muertos esperando
    la llegada puntual de las cosechas.




    COCINA DE MADRE

    Vuelve a tu casa en paz, cúbrela de cuidados,
    pule tus ollas para que sean soles,
    y piensa que nunca acabarás aunque te mueras.
    Manuel Díaz Martínez

    Hay humos de azafrán en la cocina
    donde mi buena madre aún tragina,

    a pesar de los años y las penas.
    Disimula las lágrimas serenas

    de unos ojos que vieron arder Troya,
    en el efecto de picar cebolla.

    Y aún dice su oración, agradecida
    por el milagro incierto de la vida.



    CRISIS DE IDENTIDAD

    Yo que me desbarato y ardo entre los papeles
    buscando la cadencia, la relación, el nombre,
    un ejemplar cualquiera de nuestra especie, un hombre
    que piensa, duerme y sufre su trama de babeles.

    Yo que me subo en lentos autobuses y trenes
    plagados de congéneres que habitualmente ignoro,
    yo que escribo poemas, que dilapido el oro,
    yo que ensalivo tanto cuando ando entre sartenes.

    Yo que soy en fin todo lo que tengo en el mundo
    esta noche de invierno y muchas otras noches
    de insomnio como esta, pobladas de fantoches

    y de electrodomésticos de zumbido iracundo
    resulta que no existo, soy moléculas, cosas
    que funcionan sin mí, no “yo”, como las rosas.

    (publicado en Mangolele, 2008)




    (de Los ojos grandes, 2014)


    POÉTICA

    Era también, si no principalmente,
    mantener la mirada curiosa de un chiquillo,
    la ilusión de accionar un picaporte
    hasta el que casi, casi no llegaba.
    Y era el sonido mágico
    que hacían las palabras en su oído
    (a veces repetía una hasta que perdía
    todo significado).
    Era hablar con el mundo como nunca
    le era posible hablar con las personas.
    Hablar con una voz, un ritmo y un discurso
    más libre, más cabal, más meditado.
    Su forma de saber lo que decía...



    KAIKUS

    Cantamañanas
    como aquí el que subscribe
    no sé de otro.



    Tras la perdiz
    corren los perdigones
    de todo tipo.



    A la perdiz
    le sienta el vino tinto
    mejor que a muchos.



    Los sacramentos
    de la fabe en Asturias
    llaman compango.



    Tomarse en serio
    requiere algunas veces
    tomarse en broma.



    Donde haya pera
    Conferencia se callen
    los gimferreres.



    Para el lumbago
    fajas y mantas térmicas
    no vienen mal.



    Tiendo a olvidar
    cuando el peque da guerra
    que soy su padre.



    Juana de Arco,
    como buena heroína,
    tenía un peligro...



    Ver el molino
    con la luz del cigarro
    es mucho ver.



    Al ruiseñor
    no me le hagas parodias
    que es muy poético.



    Cuanto se diga
    sobre el ornitorrinco
    no será nada.



    La codorniz
    se escapa con andares
    patidifusos.



    Pesca con mosca
    a la orilla del río
    cagüen sus muelas.



    Llueve en el campo,
    quién me manda probarlo
    paseando al perro.



    Zumba la abeja
    parabrisas adentro:
    - Frena, Manolo.



    Ladra en la noche
    el perro del vecino,
    lo mato un día.



    Carta de ajuste,
    aquello sí que era
    un late night show.



    Éramos pocos
    cuando parió la abuela
    a los trillizos.



    GUARDERÍA

    Hoy, jueves 27 de marzo de dos mil
    catorce he ido a llevarte yo, por primera vez,
    a la guarde y he visto deslizándose un pez
    de plata en tu carita, la Biblia en un atril

    del hall de las monjitas, cuando nos despedíamos.
    Y, mientras te decía, que volvería pronto
    a por ti se me ha puesto una cara de tonto
    que la hermana, en la puerta, viendo que no movíamos,

    se te ha llevado adentro, no sin cierto desdén
    hacia mi incertidumbre de padre primerizo.
    He articulado entonces un resignado amén

    y he salido a la calle, pero no me espabila
    ni el trajín del trabajo ni nada de este hechizo
    y veo en todas partes tu bata y tu mochila.



    Desconcierto por Lázaro y América

    No es la resurrección de Jesucristo
    la que me tiene en vilo. Al fin y al cabo,
    Jesucristo era Dios, un pasaporte
    válido para el tránsito entre vida
    y muerte que, además, nunca caduca.

    Es la resurrección de Lázaro, su amigo,
    la que me desconcierta
    porque ¿qué amigo es ese que lo despierta a uno
    en medio de la siesta o de la muerte?

    Yo, por lo menos, no soportaría
    la cara de Paulino recortada
    a contraluz abriendo la tapa de mi tumba
    y pronunciando aquello de levántate y anda.

    Para morir de nuevo en un mes o en un año
    mejor que se levante cualquier otro,
    pensaría; no sé, tu puta madre.

    Eso me desconcierta, pobre Lázaro,
    y que no revelase, siendo Dios,
    a sus seres queridos por lo menos
    que más allá del mar hay otra tierra
    habitada por gentes, América, América.



    Kaikus 

    Es Little Richard
    con su a wamba buluba
    balam bambú.



    El onanismo
    se perfecciona mucho
    con uno mismo.



    Ninfomanía,
    parece el premio gordo
    y luego cansa. 



    Corre la liebre
    y el galgo, detrás de ella,
    aun corre más.



    Dejé mi vida
    cuando salí de Cuba,
    dejé mi amor.



    También dejé,
    cuando salí de Cuba,
    de tener miedo.







    .


    0 0


    JUAN MANUEL GONZÁLEZ ZAPATERO 

    (Pamplona, 1962) con la disculpa de terminar sus estudios de Filología se trasladó a Granada, ciudad en la que fatigó, con admirable fortuna, colmados y figones. Regresó a Logroño para continuar con sus inquisiciones tabernarias, ejerciendo de paso de profesor de literatura en la Universidad Popular y de autor de los libros de poemas Sonetos de la piedra negra (1992), Grandes Inéditos (1997) y Sea de ello lo que fuere (2008), todos ellos leídos con fruición por un público devoto y escogido. Es también prosista de excelente factura, como demuestra el ceñido manual El conferenciante mudo (2002).

    Juan Manuel González Zapatero pertenece a lo que el crítico literario José Luis García Martín denominó en su día 'Escuela de Logroño': el grupo de autores nacido alrededor de los primeros sesenta y del que formarían parte Desiderio C. Morga, Alfonso Martínez Galilea, Pedro Santana, Francisco José Quintana o José Ignacio Foronda.

    "Poeta de acendrado intimismo ("mis poemas son como un paisaje interior") y de fuerte inclinación por la expresión sentimental, es sin embargo respetuoso practicante de una poesía de sólida factura formal, en la que dominan los temas vinculados a la identidad y a la escritura", apuntan desde la organización de las jornadas.

    "La poesía debería hacernos más reales", ha dicho en alguna ocasión el autor, e igualmente: "No escribimos, sino que somos escritos".

    Profesor de literatura en los talleres de la Universidad Popular de Logroño desde hace quince años, Juan Manuel González Zapatero, nacido en Pamplona en 1961, pero logroñés de siempre, ha participado en prácticamente todas las iniciativas literarias riojanas de los últimos treinta años.

    Con notoria precocidad publicó sus primeros poemas en las revistas Generación 61 y Oja, para colaborar luego en Calle Mayor, Logroño Ciudad, Fábula, Mangolele, etc. Igualmente fue el más joven autor recogido en la Antología de Poesía en La Rioja, publicada por el Gobierno regional en 1986.






    (Poemas del libro Sea de ello lo que fuere.)


    EL VADO

    Han pasado los patos junto al río.
    El viento silba su canción precisa.
    Los juncos han crecido muy deprisa
    y la memoria nada en el vacío.

    No sé lo que me trae a este lugar
    una vez más, a verme en tu corriente.
    La tarde cae cansada sobre el puente.
    Creí que era posible recordar.

    En esta orilla en forma de paseo,
    ebrio tan sólo de mi propio sueño,
    me pierdo por senderos de otra edad.

    Todo ha cambiado, menos mi deseo.
    Murmura el río. Cae rodando un leño.
    Más arriba se enciende la ciudad.




    LA LECTURA

    Abro un libro, y en la santa lectura
    la tarde me parece otra figura:
    el cuarto humilde, la cortina grana,
    el río de palabras, la ventana,
    el cielo gris, la nube que destella,
    el campo de color verde botella…

    E imperceptiblemente (es un decir)
    me gana la locura de escribir:
    tomo un papel, ensayo una postura,
    releo el libro, miro en mi alma oscura…
    Pero apenas encuentro la manera,
    pues la luz (ay, la luz) viene de fuera:

    Lo que mi voz en un susurro nombra
    con igual rapidez vuelve a la sombra.
    Las cosas huyen como de la quema
    dejándome el vacío y no el poema.
    Y yo mismo me busco y no me hallo
    hasta que al fin, cerrando el libro, callo.




    DESAZONADA ESTAMPA

    Desazonada estampa de los días
    en que todo parece diminuto:
    el vecino, la calle, ese minuto
    que tardamos en dar los buenos días.

    Desazonada estampa de los días
    en que todo parece gigantesco:
    el vecino, la calle, el arabesco
    de otra voz que nos da los buenos días.

    Sólo a veces parece que el paisaje,
    girando mudo y fiel sobre sus gonces,
    abre una puerta y nos invita al viaje.

    Quisiéramos cruzarla. Pero entonces
    nos sacan de esas vagas fantasías
    el vecino, la calle, buenos días.




    AQUÍ Y AHORA

    Estos son, no son otros
    los días y los pasos despistados.
    Cuando me paro y nada se me ocurre
    digo: “Estos son y no otros”.

    No otros días, por más que los recuerde
    ahora transformados,
    como si hubieran sido
    lo que estos son, o yo no veo.

    Porque puede que sean
    días tranquilos, dulces como un sueño,
    y que les falte solo
    haber pasado, estar en el recuerdo,
    para sentir que fueron
    los días más felices de mi vida.







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  • 10/24/16--18:21: ERACLIO ZEPEDA [19.362]

  • Eraclio Zepeda

    Eraclio Zepeda Ramos (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 24 de marzo de 1937–Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 17 de septiembre de 2015) fue un escritor, poeta y político mexicano.

    Cursó el bachillerato en la Universidad Militarizada Latinoamericana (UMLA), donde formó un círculo de estudios marxistas con Jaime Labastida, Jaime Augusto Shelley y Nils Castro. Estudió Antropología Social en la Universidad Veracruzana, lo que le hizo unirse a grupos políticos de izquierda, lo que se refleja sus obras literarias.

    En 1960 asistió al 1.er Congreso Latinoamericano de Juventudes en Cuba y, cuando la invasión de Bahía de Cochinos, al igual que Lázaro Cárdenas del Río, se alistó como soldado junto con Carlos Jurado, Nils Castro y Roque Dalton, designándosele oficial responsable de la Compañía Especial de Combate.

    Profesor

    Fue profesor de la Escuela Preparatoria de San Cristóbal de las Casas en 1957, de la Escuela de Derecho de esa misma ciudad, de la Universidad Veracruzana de 1958 a 1960, de la Universidad de Oriente, en Cuba en 1961 y un año más tarde de la Universidad de La Habana, de la Escuela de Instructores de Arte de La Habana, del Instituto de Lenguas Extranjeras de Pekín.

    Eraclio Zepeda fue creador del grupo de orientación campesina de la CONASUPO en 1967, fundando el Teatro de Orientación Campesina, donde habría de producir la radionovela San Martín de la Piedra y fundado el periódico mural El Correo Campesino.

    Política

    Participó en una serie de movimientos en contra del gobernador de Chiapas Efraín Aranda Osorio pues éste había aplicado el delito de disolución social. De 1958 a 1959, fue militante del Partido Obrero Campesino, para luego pasar al Partido Comunista Mexicano, partido en que sería militante de 1969 a 1981. En el PCM fue miembro del comité central y de la comisión política y corresponsal en Moscú del órgano La Voz de México.

    Fue cofundador y miembro del Comité Central del Partido Socialista Unificado de México y del Partido Mexicano Socialista, siendo precandidato a la Presidencia y candidato a senador por Chiapas. Fue diputado federal por el PSUM en la LIII Legislatura del Congreso de la Unión de México. En 1989 fue cofundador y miembro de la Comisión de Garantías del Partido de la Revolución Democrática. Entre diciembre de 1994 y abril de 1997, fue secretario de gobierno del estado de Chiapas, con los gobernadores Eduardo Robledo Rincón y Julio César Ruiz Ferro.

    Premios y distinciones

    Medalla Conmemorativa del Instituto Nacional Indigenista en 1980.
    Premio Xavier Villaurrutia por Andando el tiempo en 1982.
    Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, desde 1994.
    Medalla Belisario Domínguez, 2014.
    Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura otorgado por la Secretaría de Educación Pública en 2014.
    Doctor Honoris Causa por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas y la Universidad Intercultural de Chiapas, 2015.

    Obras

    Cuentos

    Benzulul (1959)
    Asalto nocturno (1979)
    No se asombre, sargento
    Ratón-que-vuela (1989)
    Horas de vuelo (2001)
    Quien dice la verdad

    Novelas

    Las grandes lluvias (2005)
    Tocar el fuego (2007)
    Sobre esta tierra
    Viento del siglo

    Teatro

    El tiempo y el agua (1960)

    Poemas

    La espiga amotinada (1960)
    Ocupación de la palabra (1965)
    Elegía a Rubén Jaramillo (1963)





    Soy un hombre que vive con el viento,
    con el pájaro, con la nube, con la noche.

    Vivo con todo lo que busca
    un espacio preciso, en donde
    anidar el espíritu lleno de gritos.

    Tengo un espíritu ancho de universo,
    y a la luna enredada entre mis nervios.

    Soy libre:
    leopardo encuevado en las mañanas;
    jabalí que se pierde en el crepúsculo.

    Viento soy



    De “Laco”, dice Octavio Paz: “La primera y única vez que vi a Eraclio Zepeda me pareció una montaña. Si se reía la casa temblaba, si se quedaba quieto veía nueves sobre su cabeza, es la quietud, no la inmovilidad un signo fuerte. La tierra áspera que esconde tesoros y dragones, el lugar donde viven los muertos y los vivos guerrean”.

    De “Laco”, dice Juan Rulfo: “Quien lee a Eraclio Zepeda siente la ternura que él lleva en su corazón, un hombre que expresa ternura, que sabe desarrollar y desenvolver, y sobre todo expresar la ternura tiene que crear ternura”.

    De “Laco”, dice Rosario Castellanos: “En su literatura hay una conciencia vigilante que no quiere quedarse las meras imágenes de las cosas, que quiere tocar raíces, que quiere tocar su testimonio en el sitio que le corresponde dentro del conjunto de datos, que sobre Chiapas se han ido reuniendo”.

    De “Laco”, dice Emmanuel Carballo: “Es un joven, bueno, lo dijo en 1961, es un joven que ve con amor y solidaridad los problemas humanos, sus cuentos, además de arte, son documentos”.

    De “Laco” Zepeda, dice Vicente Quirarte: “Cuando se lo ha exigido México ha ocupado cargos de responsabilidad pública y ha enfrentado esperezas de quienes no recuerdan con la frecuencia y con la intensidad de vidas una frase lapidaria de José Martí: “Quienes no tienen el valor de sacrificarse han de tener al menos el pudor de callarse frente a los que se sacrifican”.

    De “Laco”, dice Federico Reyes Heroles:“Como mexicano qué orgullo que Eraclio Zepeda, el poeta, el cuentero, el cuentista, el antropólogo, el historiador, el hombre de compromisos reciba el merecido honor, de la presea de su paisano Belisario Domínguez. Don Belisario estaría muy contento”.



    ASELA

    Eres la mar profunda habitada de sorpresas: hay peces extraños en tu vientre, sueños de marina en la baranda, viejos navíos sepultados en el fondo.

    En el centro que vibra con las olas guardadas, un nido brutal de tiburones, una perla que se agita entre mis labios, un banco de coral bajo el delirio.

    Tú eres el mar con alegres bocanadas, arenas que me cubren en la playa y algas que en mis puños se derraman.

    Tú eres la mar: me hundo en tus regiones, adentro, construyo, te alabo,

                      Hosanna! ¡Hosanna!

    Sobre el puente me instalo con un salto,
    me lanzo a la aventura por poniente,
    transformo este paisaje con abrazos,
    sé de océanos ayer tan sólo presentidos,
    capeo temporales que muerden a la borda,
    la fanfarria de tu falda izo en el mástil.

    Sobre tu cuerpo navego lontananzas.
    Silba un viento extraño en tu cabello.
    Tus senos tienen un lejano sabor a continente.

    Me hablas de lugares: por tus dientes
    me entero de archipiélagos que se allegan
    al discurso del mar, como vocales.
    Cartógrafo del sueño y la vigilia
    en tus pezones trazo la deriva.
    Rosa alborotada de los vientos
    calculas derroteros al sextante.
    Baja estrella polar que me conduce.
    Constelación de Tauro entre los muslos
    te descubro religioso a cada noche.

    Los límpidos rastros del compás
    te marcan círculos negros en las ingles,
    tinta china en las axilas,
    arcos perfectos en los ojos profundos.
    Atlas universal del gozo eres, amada:
    te poseo en forma semejante a la del potro.

    Forma planetaria el cuerpo: la tierra
    es alta y esbelta, con abras de cobre
    en los dédalos polares y una cálida ternura
    en el capricornio acariciado.
    Visión que se levanta de las olas,
    el grito jubiloso del vigía,
    continente anunciado por un ave,
    las palmeras reventando una bengala,
    un olor costanero en las narinas.
    Viene el viento terral que hincha el velamen.

    Espuma a punto de ser piedra,
    has emergido como una isla
    que hiciera hervir la sal del mar.

    Tierra para fundar la casa,
    piedra sobre la cual edificarme,
    traza de una ciudad futura
    llevas en los flancos,
    anuncio de un pueblo por venir.

    Ya no puedes partir, eres la tierra.
    En ti todo misterio tiene acomodo.
    Al idioma son inhóspitas tus eras,
    a tu corazón se me queda amarrada la sintaxis.

    Por tus ojos me lanzo en pos de los sucesos.
    Inicio una observancia de prodigios,
    una común visión de los metales
    y una clara embriaguez me sube al punto.

    De tus ojos planetarios vengo y voy a los asombros.
    A través de tu mirada contemplo el silbo
    que del árbol se desprende.

    Toda tú eres a mi cuerpo la pupila.
    Alegría vendaval en tu cintura
    me señalas territorios y marismas,
    días que se granan en próximas mazorcas.

    En ti poseo a todas las criaturas.
    Te me tornas en figuras y animales.
    Creo que eres el barro original
    del que emergieron todos los objetos.
    Me derrumbo en tu vientre de líquidos soportes.

    Me enamoro de tus pies y tus cabellos,
    de tus flancos marinos me enamoro.
    Mi nombre es inquilino de tu boca
    y tu boca se me queda entre los dientes.
    La furia del amor yo te derramo, me derramas.

    Entre mis manos tu entraña se madura,
    te rompe las medidas el verano,
    te crece la cintura como Junio.
    Me obligas a crecer también con esto.
    Me acostumbras al mundo cuando callas;
    cuando callas me entregas continentes.
    Con la cabeza descansando entre tus senos
    esparzo la mirada por ciudades,
    por talleres distantes a las manos,
    por campos encarnados de trigos y pezuñas,
    por altos picos de soleados pinos,
    por el valle extenso
    bajo el ala en vuelo del milano.

    Recluta del prodigio
    me ofreces con tus pechos el planeta.
    Mi estatura por tu valle reverdece y se despliega,
    por tu talle hasta el sol se desarrolla.

    Déjame crecer los frutos sementales,
    las constelaciones vibrantes como hormigas:
    inicio un rotar de oníricas elipses,
    una palada de cal que me duplica,
    un cometa de luz en que me ovillo.
    Tiempo de barbecho es tu costado,
    aclaración de voz y grito extenso, tu garganta.
    Hay algo en ti que no es de nadie,
    que te marca y te anuncia en las esquinas.

    Hay algo en ti que se derrama por tu falda
    y siembra siemprevivas en la acera.
    Hay algo en ti que hace deletrear tu nombre,
    que me lanza por las calles a buscarle de repente.
    Hay algo en ti que yo me aprendo.

    Llenándole la casa, abriéndome los ojos
    vas y vienes por el día.
    Me colmo de quietud
    con tu presencia de alegres ventanales.
    Te amo sencillamente y una piel de marejadas
    me revienta entre los dedos.
    La soledad entonces no es más que una palabra rota.

    Sé de una paz que viene a aletearte en las axilas.
    Te mueves por mis cuartos alumbrado pequeñas pertenencias,
    me acomodas los libros por edades,
    la mesa que tengo tan llena de caballos;
    orientas la finalidad de mis papeles,
    restiras las praderas de mi lecho,
    me llamas para el pan y la sal que me has dispuesto. 
    Alada, aleteas alrededor de la casa
    y alrededor de la mesa.
    Me entusiasma tu presencia en mis lugares,
    tus descubrimientos de mi ropa vieja,
    el retrato de un perro que murió
    a los ocho años de mi edad,
    una piedra que recogí no podría explicar por qué
    y mi asombro de niño por las más leves
    movimientos del fuego.

    Todo lo contemplas y asimilas,
    me hurgas por adentro y yo te entiendo.
    Calculo tus pisadas por mis venas,
    por la sala, mis pupilas,
    el calor estival de tus espaldas
    y la cálida sobra de tu vientre.
    Te recuero antigua, desde siempre, desde allá
    donde una vaca muge en los olanes del alba.
    Contigo, amada, vengo y voy
    del calendario a tu cintura.
    Dormir a tu lado es ponerse a masticar augurios,
    levantar la persiana que ciega el equinoccio,
    convertirse en ala mucho antes de ser pluma.

    Dormir a tu lado es desandar lo conocido,
    regresar hacia lo hondo,
    ir encontrando las señales dejadas en los meses,
    hacia el viento que sostuvo mi interés del árbol.
    En mis brazos te construyo y te derribo.
    Te invento aptitudes y problemas.
    Te habito los ojos en la risa y la risa
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