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    KARLA MARRUFO HUCHIM

    (Mérida, Yucatán, México, 1982) Miembro fundador de la Asociación de Estudios Literarios y de Cultura, A.C. (ADELyC);  miembro del consejo editorial de la Secretaría de la Cultura y las Artes del Estado de Yucatán (SEDECULTA); coordinadora y miembro del consejo editorial de Libros de Baubo, Biblioteca digital gratuita de estudios sobre la risa; coordinadora de las primeras Jornadas Literarias y de Cultura convocadas por la ADELyC (marzo 2015).Primer premio de narrativa “Dolores Castro” 2014 con la novela Mayo; Becaria del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Yucatán (PECDA), cuyo resultado fue el libro de crónicas Arquitecturas de lo invisible; Premio Nacional de Teatro “Wilberto Cantón” con la obra Lluvia para siete insomnes en la Bienal de Literatura Yucatán 2005-2007.

    El poemario La ciudad en ti de Karla Lili Marrufo Huchim, que participó con el seudónimo Bruno Puerto, ganó el XVI Premio de poesía José Díaz Bolio 2016.

    En el 2005, Marrufo Huchim recibió el Premio Nacional de Dramaturgia Wilberto Cantón por la obra “Lluvia para siete insomnes”, y ha escrito varios libros sobre poesía y teatro. Es miembro fundador de la Asociación de Estudios Literarios y de Cultura A. C. y actualmente forma parte del Consejo Editorial de la Secretaría de la Cultura y las Artes del Estado de Yucatán.


    Leyes de gravedad

    He sido ya en otro tiempo un muchacho  y una muchacha, un matorral y un pájaro, un mudo pez en el mar.

    Empédocles  


    1.

    las mañanas se hicieron para recordar
    que en el vuelo de ciertos pájaros
    se cifra nuestro destino

    :

    hay líneas exquisitas trazadas en el escenario del viento
    que sólo en la grisura del alba
    describen el nombre de algún poblado
    alumbran nacimientos  fechas impostergables
    a veces son figuras
    mapas como una vena imperiosa aferrada a la pantorrilla
    planos de latitudes extraordinarias muy semejantes a una cicatriz terrible y encubierta


    la altitud en el vuelo de las aves es directamente proporcional a su voluntad para dar signos
    manifiestos de nuestra fortuna
    dicen

    :

    a mayor altitud mayor materia que descifrar

    la condena está en nuestra tendencia a despertar volando bajo
    en nuestra vocación para el olvido
    por eso a veces deambulamos inseguros
    con el gesto severo de quien recibe en la cabeza una desgracia blanca caída repentinamente
    de los cielos

    :

    devotos somos de las leyes de gravedad



    2.

    desde hace siglos con letras de oro
    con sistemas complejísimos de líneas que se abrazan y forman círculos
    con figuras en contienda  en un beso de vértices
    inescrutable
    con las huellas de las manos en los cuerpos   en las cuevas   en los árboles
    en el entrecejo de un anciano ciego absorto en la visión de un cruel futuro
    en el vientre de la madre y del niño
    en las mejillas del ciervo
    en la frente de cualquier mamut
    desde hace siglos el hombre
    ha dicho el hombre
    ha escrito el hombre
    ha intentado descifrar su destino
    echando las vísceras al fuego
    volcando su sed de bestia muda
    sobre las cenizas
    pero arriba
    un poco más arriba
    desde hace siglos
    están las aves solitarias con sus propias cartas de navegación



    3.

    sin embargo no todo está perdido
    porque hay mañanas claras en las que uno despierta con el recuerdo vivo de la misión de las
    aves

    :

    son días generosos   abiertos como un árbol viejo
    si miras cielo arriba en una mañana así no sólo verás tu nombre y el color de tu bandera
    sino una constelación de otros cuerpos muy semejantes al tuyo
    rutas de polvo y playa
    espejismos de primaveras adolescentes y uno que otro garabato
    también podrías encontrar un sendero de vuelta a aquellos reinos apagados con las noches
    más oscuras y encender una vela blanca inextinguible
    sólo quien atiende al vuelo alto de la memoria más lúcida podrá encontrar los signos del
    futuro
    aunque de ahí
    dicen
    no hay vuelta atrás


    4.

    lo triste es que a veces uno no puede más que mirar el vuelo tonto de las palomas en las
    plazas
    es un vuelo fugaz
    titubeante como un estornudo plumario
    lleno de imprevistos y fracturas
    lo malo de esas veces es que uno se concentra y tropieza siguiendo pistas apócrifas
    coordenadas que no cruzan punto alguno
    estas rutas con la vista suelo abajo suelen llevar al laberinto blanquecino
    sin salida
    del sueño de las aves
    del que por cierto nadie ha regresado ileso
    ahí ha enloquecido mucha gente
    dicen
    olvidando que en las alturas del cóndor se encuentra la dirección precisa
    de la persona amada   del hijo ausente  del sueño en fuga

    :

    el camino certero para volver a casa


    5.

    yo comienzo desde cero

    :

    por ahora me basta con recordar para qué existen las mañanas



    SOBRE LA NATURALEZA DE LAS COSAS

    Del poemario "Otras orillas"

    no son siempre los mismos
    los tejados del gato ni la luna 
    en su agonía

    no siempre es leve 
    el candor en las calles de nombres olvidados
    ni la tarde en su dulzor
    de frutos y licores
    a veces presiento un hambre de otros tiempos
    una sed de historias y de pájaros
    y también desespero
    porque frente a mí desfilan los ojos 
    y las manos buscan
    -cómo buscan-
    una mirada amiga en las anchoas
    un eructo de paz en el verdor
    de una copa mal lavada

    pero no son los mismos
    no lo son 
    las pensiones de sábanas raídas
    ni el crujir de la conciencia
    en el anciano moribundo

    y no puede ser igual la sangre
    ni la niña pasmada
    mirándose envejecer  
    frente a sus manos

    por un resto de aceituna en la mirada
    uno podría dar cualquier cosa
    si las cosas fueran las mismas
    si se conservaran intactas
    reconocibles 
    aunque sea un poco nuestras
    si en un gesto de franca fidelidad guardaran
    la goma sin sabor 
    ya endurecida
    por debajo de una mesa





     .

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  • 10/19/16--08:56: RODRIGO QUIJANO [19.326]

  • RODRIGO QUIJANO

    (Mérida, Yucatán; 1992). Miembro de la Red Literaria del Sureste y Licenciado en Licenciatura en Literatura Latinoamericana por la Universidad Autónoma de Yucatán. Es coautor de las traducciones de poesía ghanesa publicadas por la revista electrónica Círculo de Poesía (2012), e instructor de talleres de sensibilización literaria en espacios como la Escuela Preparatoria Dos de la UADY y la Feria Nacional del Libro de la UNACAR. En 2013, adquiere el segundo lugar del Certamen Regional de Poesía José Díaz Bolio con el poemario La sal Enferma, obra editada en 2015 por la Secretaría de la Cultura y las Artes del Estado de Yucatán. Entre algunos de sus encuentros con la Poesía, cuenta haber participado como becario del programa Los signos en Rotación que auspicia la Caravana Interfaz del ISSSTE, y desempeñarse como profesor de Literatura en la escuela preparatoria Francisco Repetto Milán. Parte de su producción poética ha sido recogida en publicaciones como las revistas Morbo, Morbífica y Vozquemadura.


    Fandango

    ¡Qué altos están los cerrojos!
    ¡Qué cortos mis dedos de hierba!

    Le pediré a Febrero que traiga
    sus alas de luna bermeja,

    que quiero alcanzar los pestillos
    de un cuarto desnudo en la niebla

    ―que quiero zurcir las paredes
    con hilos de plomo y centella.

    ¡Rogad a Febrero que corra
    con pasos de lluvia ligera!

    que debo sellar los sepulcros
    de un kiosco varado en la sierra.

    ¡Ay, corazón de la Noche,
    granada de carnes morenas,

    prestadme tus alas de lumbre!
    ¡Prestadme tu paño de pena!



    Nocturno

    Dos sombras,
    Dos silencios,
    Se sientan frente al mar de los recuerdos.
    Mojan sus pies
    En crónicas de espuma;
    Blancas memorias
    Revientan en la noche de sus dedos.

    Dos sombras,
    Dos espejos,
    Escuchan el oleaje de su pecho.
    Cubren las astillas
    de sus labios;
    No saben que la mar
    se mece con el ritmo de sus sueños.




    .

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    LOLA RODRÍGUEZ DE TIÓ

    Dolores Rodríguez o más conocida como Lola Rodríguez de Tió nació en San Germán, Puerto Rico, el 14 de septiembre de 1843 y falleció el 10 de noviembre de 1924. Ella era poeta, periodista y revolucionaria de Puerto Rico. Es una de las principales figuras de la literatura y de la vida política de Puerto Rico. Su mayor inspiración fue la libertad de su patria.1

    María de los Dolores Rodríguez de Astudillo y Ponce de León, nació el 14 de septiembre de 1843 en el pueblo de San Germán, Puerto Rico. Hija del Licenciado en derecho D. Sebastián Rodríguez de Astudillo y Ramírez del Postigo y Da. María del Carmen Ponce de León y Martínez Mariño.

    Lola Rodríguez, como sería conocida la escritora de La Borinqueña, estudió sus primeros años entre los pueblos de San Germán y Mayagüez, durante este periodo, su padre contribuyó grandemente a la educación de la poetisa.  Entre sus obras más conocidas se destacan: Mi Ofrenda (1880), Trabajos literarios (1882), A mi patria en la muerte de Corchado (folletos, 1885), Claros y nieblas (1885), Nochebuena (1887), Mi libro de Cuba (1893).

    El matrimonio de Lola Rodríguez  y Bonocio Tió Segarra

    Bonocio Tió conoció a Lola siendo amigo de la familia y se casaron el 13 de febrero de 1865. El matrimonio Tió-Rodríguez procreó cuatro hijos, de los cuales dos eran varones y dos niñas; los dos varones fallecieron prematuramente. Su primera niña, a la que llamaron María Elena Dolores Patricia, nació el 17 de noviembre de 1866; a esta siempre se le ha conocido como Patria. Su segunda hija se le dio el nombre de Enriqueta Severa y nació el 17 de marzo de 1869; Enriqueta falleció en la niñez. Ambas nacieron en San Germán, aunque poco después la familia entera fue a vivir al pueblo Mayagüez.

    Primer destierro de la familia Tió-Rodríguez.

    En esta época, Mayagüez era un importante centro de actividades sociales y culturales. En 1876, Lola Rodríguez de Tió publicó el primer tomo de sus poemas bajo el título de “Mis cantares”. Aprovechando el espacio que le brindaba el prólogo de dicho libro, Bonocio se dispuso a criticar fuertemente el descuido cultural en el que las autoridades españolas tenían sumergida a la Isla.

    La reacción por parte del gobierno español no se hizo esperar, como resultado de dicha crítica, Bonocio y su familia tuvieron que abandonar Puerto Rico. Al ser desterrada, la familia Tió-Rodríguez partió rumbo a Venezuela; en ese país Lola se adentró en la vida cultural, y tal fue su impacto que se le condecoró con la “Orden del Libertador”. Entre otras cosas, cabe señalar que Lola fue madrina de bodas en el matrimonio del prócer Eugenio María de Hostos con la dama cubana Belinda de Ayala.

    De regreso a Puerto Rico     

    Este primer exilio duró aproximadamente un año y medio. En septiembre de 1878, el matrimonio Tió-Rodríguez estaba de vuelta en su isla natal. Al regreso del destierro, Lola y su esposo Bonocio se involucraron nuevamente en la vida cultural y social de la ciudad de Mayagüez. En este periodo, Bonocio fundó tres periódicos, los cuales sirvieron para la continua difusión del pensamiento liberal de la época.

    En 1881, Lola escribió uno de sus sonetos más célebres “A Calderón”, así como su “Oda en alabanza a Calderón”. Otra de sus grandes contribuciones en esta época es la fundación de una revista anual llamada “La almojábana”. En 1884, en la inauguración de un colegio para señoritas de Mayagüez, la poetisa pronunció el discurso “La educación de la mujer”, tema muy controvertible para  la época. Ya para 1885, Lola Rodríguez de Tió publicó su segundo libro, “Claros y Nieblas”.

    En 1887, y bajo el régimen de los compontes, más propiamente del gobernador D. Romualdo Palacio González,  algunos autonomistas fueron encarcelados. En respuesta a estos acontecimientos, Lola Rodríguez de Tió y muchos otros puertorriqueños no dudaron en ayudar para la excarcelación, escribiendo cartas a distintas autoridades de tal manera que el gobernador fue llamado inmediatamente a responder por sus actos.

    Siendo la poetisa víctima de una calumnia se aprestó a entrevistarse con el gobernador interino de la Isla D. Juan de Contreras Martínez, para defender tanto su causa como la de los autonomistas encarcelados. De todo eso, resulto la posterior excarcelación de los puertorriqueños presos, el 24 de diciembre de 1887. Para conmemorar esta ocasión, Rodríguez compuso su poema “Nochebuena”.

    Segundo destierro

    Después que el gobernador interino D. Juan de Contreras Martínez entregara la gobernación al gobernador en propiedad, el general D. Pedro Ruiz Dana, la represión volvió a estar  presente en la Isla. En esta ocasión, la familia Tió-Rodríguez se desterró a Cuba, el día que arribaron a la isla y se le dio el recibimiento a la familia, Lola Rodríguez de Tió recitó su poema “A Cuba”. En 1892, la madre de la poetisa falleció en San Germán, Da. María del Carmen Ponce de León; como acto de caridad el gobierno de la Isla permitió que Lola regresará a Puerto Rico.

    En 1893, Patria, su única hija viva, recibió el grado de doctora en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana. En ese mismo año, el tercer libro de versos de Rodríguez titulado “Mi libro de Cuba”  fue publicado y recibido muy favorablemente por la crítica literaria.

    De Cuba a Nueva York

    Cuando el dictador español Valeriano Weyler subió al poder, la familia de Lola nuevamente sufrió el destierro, siendo esta vez su destino el estado de Nueva York. En este momento,  Nueva York era el centro de la disidencia revolucionaria, tanto de Cuba como de Puerto Rico; allí Lola Rodríguez viene a formar parte hablante de la revolución.  Tal fue el impacto de la familia Tió-Rodríguez, y más propiamente de Lola Rodríguez, que el 8 de octubre de 1896 fue homenajeada en el Chickering Hall de Nueva York; y en 1897, fue nombrada presidenta honoraria del club revolucionario.

    De Nuevo en Cuba

    De regreso a Cuba, debido a que el periodo de la década de 1890 era época de guerra, Rodríguez fungió como secretaria del club “La Caridad”, entidad dedicada a recoger dinero y provisiones para los soldados cubanos y sus familiares. Dos acontecimientos se pueden rescatar de esta segunda etapa Lola de Rodríguez en Cuba; el primero, en 1900, la hija del matrimonio Tió-Rodríguez, la ahora Dra. Patria Rodríguez y Tió, contrajo nupcias con el educador, abogado, escritor, político y diplomático Dr. Fernando Sánchez de Fuentes y Peláez.

    Cinco años más tarde, el 25 de octubre de 1905 falleció Bonocio Tió, muchos historiadores concuerdan que la muerte de su esposo provocó que Da. Lola Rodríguez de Tió se alejara de la vida pública por un tiempo. Sin embargo, ya para 1910 Lola aceptó el nombramiento como Socia de Número de la Academia de Artes y Letras.

    En 1912, su amigo y, ahora Presidente de la República de Cuba, el general José Miguel Gómez nombró a Lola Rodríguez como inspectora de las escuelas privadas de la Habana.

    Últimos días, entre Cuba, Puerto Rico y Europa.

    En agosto de 1915, Rodríguez visitó su pueblo natal San Germán después de 20 años de ausencia. El 28 de agosto de ese mismo año, el Círculo de Recreo del pueblo de San Germán celebró una velada literaria en honor a la recién llegada, fiesta que acabó en amargas discusiones políticas.

    El 6 de octubre de ese mismo año, el Casino de Mayagüez la homenajeó, acto que también hace en su momento El Ateneo Puertorriqueño, contando con la ilustre participación de personalidades de la talla del venerado maestro D. Manuel Fernández Juncos y el alcalde de San Juan, D. Roberto H. Todd y Wells. Después de esta visita regresó a Cuba en donde había fijado su residencia.

    La siguiente visita de Lola Rodríguez de Tió a Puerto Rico se dio en términos privados, en el año 1920, ya que visitaba a su sobrina Laura. En 1923 antes de partir para Europa hizo su última visita a Puerto Rico, fijando definitivamente su residencia en Cuba. En España fue recibida con aplausos. En esta ocasión, a la poetisa la recibieron distinguidas autoridades y escritores de la península.

    Fallecimiento

    Después de haber recorrido España, Francia y Suiza, regresó nuevamente a Cuba. Lola Rodríguez de Tió falleció en Cuba el 10 de noviembre de 1924 en la Habana.

    Obras

    Mis Cantares (1876)
    Mi Ofrenda (1880)
    Trabajos literarios (1882)
    Claros, Nieblas y Congojas (1885)
    Nochebuena (1887)
    Mi libro de Cuba (1895)
    Claro de Sol (inacabado)
    Poesías Escogidas (inacabado)


    A mis cantares

    Dulces cantares del pueblo!
    Cantarcitos de mi patria!
    En vosotros vierto yo,
    Mis alegrías, mis lágrimas.

    Que gran influencia ejercen
    Los cantares en mi alma
    Ya me anuncien desengaños,
    Ya me anuncien esperanzas!

    Los cantarcitos me alivian
    Y mis sufrimientos calman,
    Porque nunca me abandonan,
    Porque siempre me acompañan.

    Esté triste o esté alegre
    Mis sentimientos retratan,
    Que ellos son los compañeros
    De mi dicha o mi desgracia.

    Cantarcitos de mi pueblo!
    Cantarcitos de mi alma!
    Vosotros sois los heraldos
    De las épocas pasadas.

    En vosotros se conser va
    Esa tradición sagrada,
    Que no se pierde el recuerdo
    Cuando en vosotros se guarda.

    Por eso es que tanto quiero
    Los cantares de mi patria,
    Ya me anuncien desengafios!
    Ya me anuncien esperanzas!


    A Puerto Rico

    Borinquen, nido de flores
    donde comencé a soñar,
    al calor del dulce hogar
    que dio vida a mis amores;
    al recibir tus loores
    siento del alma en lo hondo
    algo que sale del fondo
    en acordes vibraciones
    y palpita en las canciones
    con que a tu afecto respondo.

    Después de ausencia tan larga
    vengo a contemplar tu cielo,
    para calmar el anhelo
    que a veces mi vida amarga.
    Hoy mi espiritu se embarga
    de alborozo y alegría,
    al ver esta patria mía
    noble, grande, generosa,
    brindándome cariñosa
    su entusiasta simpatía.

    Aunque me alejó la suerte
    de tus valles y tus lomas,
    entre las blancas palomas
    del ensueño logro verte…
    Yo sabré siempre quererte,
    como llorar tus pesares,
    y en tus palmas y en tus mares
    ha de repetir el viento,
    que es tuyo mi pensamiento
    y son tuyos mis cantares.

    En otra tierra querida 
    que alumbra el sol tropical
    y sueña el mismo ideal
    que en nuestros pechos se anida,
    hallé tan franca acogida
    entre fraternales brazos,
    que siento que en dos pedazos
    mi corazón se comparte
    ¡y es solo mi anhelo…atarte
    a cuba con dulces lazos!

    Cuba, tu hermana mayor,
    te señalará el camino,
    pues en un mismo destino
    las ha fundido el dolor;
    Cuba te ofrece su amor
    sin zozobra ni recelo…
    En defensa de tu duelo
    hará suya tu venganza,
    alentando la esperanza
    que resplandece en tu cielo.

    Feliz yo si logro un día
    la realidad de mi ensueño,
    enlazar con noble empeño
    aquella tierra y la mía!
    Yo las cantaré a porfía
    esalzando sus primores,
    y en la esencia de sus flores
    haré que mi canto suba,
    pues hoy Puerto Rico y Cuba
    son mis dos grandes amores.

    Como al ave viajadora
    que rauda tiene la pluma,
    pronto envolverá la bruma
    de la ausencia a tu cantora.
    Mas ¿qué importa? si te adora,
    será en vano que se ausente;
    en los claros de su mente
    y del sol a los reflejos,
    de cerca como de lejos,
    ¡tendrá tu imagen presente!

    “Al partir de tu ribera,
    iré triste y desolada
    pensando en la patria amada
    donde vi la luz primera”.
    Mi nuevo nido me espera
    en otra hermosa región,
    ¡mas, al darte el corazón
    su tiempo adiós, Puerto Rico,
    mis dos patrias glorifico
    en una misma canción!



    A Cuba

    Cuba, Cuba, a tu ribera
    llego triste y desolada,
    al dejar la patria amada
    donde vi la luz primera!
    Sacude el ala ligera
    la radiante inspiracion,
    responde mi corazón
    en nobles afectos ricos,
    la hija de Puerto Rico
    lanza al viento su canción!

    Mas las nieblas del olvido
    no han de empafiar los ref1ejos
    del hogar que miro lejos
    tras de los mares perdido!…
    Otro aquí vengo a formar
    y ya no podré olvidar
    que el alma llena de anhelo,
    encuentra bajo este cielo
    aire y luz para cantar!

    ¿Cómo no darme calor
    la hermosa tierra de Tula,
    donde al horizonte azula
    y da a los campos color?
    ¿Cómo no encontrar amor,
    para colmar el poeta
    las ansias de su alma inquieta,
    aquí, donde esplende el arte
    y en abundancia reparte
    las tintas de su paleta?

    ¡Nieble pléyade cubana
    que entre sombras centellea!
    j Dulce musa de Zenea,
    flor que se agotó temprana!
    Tras de la estela lejana
    mi inspiracion adivina,
    la figura de Cortina
    que con acento vibrante
    dice a tu patria ¡adelante!
    no te detengas: ¡camina!…

    Yo no me siento extranjera:
    bajo este cielo cubano
    cada ser es un hermano
    que en mi corazon impera.
    Si el cariño por do quiera
    voy encontrando a mi paso,
    ¿Puedo imaginar acaso
    que el sol no me dé en ofrenda,
    un rayo de luz que encienda
    los celajes de mi ocaso?

    Vuestros dioses tutelares
    han de ser también los míos!
    Vuestras palmas, vuestros ríos
    repetirán mis cantares…
    Culto rindo a estos hogares
    donde ni estorba ni aterra
    el duro brazo que cierra
    del hombre los horizontes…
    Yo cantaré en estos montes
    como cantaba en mi tierra!

    Cuba y Puerto Rico son
    de un pájaro las dos alas,
    reciben flores o balas
    sobre el mismo corazón…

    ¡Que mucho si en la ilusión
    que mil tintes arrebola,
    sueña la musa de Lola
    con ferviente fantasía,
    de esta tierra y de la mía
    hacer una patria sola!

    Le basta al ave una rama
    para formar blando lecho;
    bajo su rústico techo
    es dichosa porque ama!
    Todo el que en amor se inflama
    calma en breve su hondo anhelo;
    y yo plegando mi vuelo,
    como el ave en la enramada,
    canto feliz, Cuba amada,
    tu mar, tu campo y tu cielo!



    Ante una puesta de Sol

    Si hermosa es la canción que alza el poeta
    cuando canta la patria y los amores,
    también halla el pintor en su paleta
    el ritmo de la luz y los colores.
    Si tuviera un pincel ¡oh patria mía!
    para calmar del alma el hondo anhelo
    ¡con que tiernos colores pintada
    un arrebol de tu radiante cielo!



    Cuba y Puerto Rico son de un pájaro 
    las dos alas

    Cuba, Cuba, a tu ribera
    llego triste y desolada,
    al dejar la patria amada
    donde vi la luz primera!
    Sacude el ala ligera
    la radiante inspiracion,
    responde mi corazón
    en nobles afectos ricos,
    la hija de Puerto Rico
    lanza al viento su canción!

    Mas las nieblas del olvido
    no han de empafiar los ref1ejos
    del hogar que miro lejos
    tras de los mares perdido!…
    Otro aquí vengo a formar
    y ya no podré olvidar
    que el alma llena de anhelo,
    encuentra bajo este cielo
    aire y luz para cantar!

    ¿Cómo no darme calor
    la hermosa tierra de Tula,
    donde al horizonte azula
    y da a los campos color?
    ¿Cómo no encontrar amor,
    para colmar el poeta
    las ansias de su alma inquieta,
    aquí, donde esplende el arte
    y en abundancia reparte
    las tintas de su paleta?

    ¡Nieble pléyade cubana
    que entre sombras centellea!
    j Dulce musa de Zenea,
    flor que se agotó temprana!
    Tras de la estela lejana
    mi inspiracion adivina,
    la figura de Cortina
    que con acento vibrante
    dice a tu patria ¡adelante!
    no te detengas: ¡camina!…

    Yo no me siento extranjera:
    bajo este cielo cubano
    cada ser es un hermano
    que en mi corazon impera.
    Si el cariño por do quiera
    voy encontrando a mi paso,
    ¿Puedo imaginar acaso
    que el sol no me dé en ofrenda,
    un rayo de luz que encienda
    los celajes de mi ocaso?

    Vuestros dioses tutelares
    han de ser también los míos!
    Vuestras palmas, vuestros ríos
    repetirán mis cantares…
    Culto rindo a estos hogares
    donde ni estorba ni aterra
    el duro brazo que cierra
    del hombre los horizontes…
    Yo cantaré en estos montes
    como cantaba en mi tierra!

    Cuba y Puerto Rico son
    de un pájaro las dos alas,
    reciben flores o balas
    sobre el mismo corazón…

    ¡Que mucho si en la ilusión
    que mil tintes arrebola,
    sueña la musa de Lola
    con ferviente fantasía,
    de esta tierra y de la mía
    hacer una patria sola!

    Le basta al ave una rama
    para formar blando lecho;
    bajo su rústico techo
    es dichosa porque ama!
    Todo el que en amor se inflama
    calma en breve su hondo anhelo;
    y yo plegando mi vuelo,
    como el ave en la enramada,
    canto feliz, Cuba amada,
    tu mar, tu campo y tu cielo!




    El poeta

    ¿Poeta? No. Sobre el macizo idioma
    en que su huella el ideal estampa,
    domo mis versos cual el gaucho doma
    sus salvajes corceles en la pampa.

    Salta el mármol, fragmento por fragmento,
    al golpe del cincel que lo domeña,
    y luce al fin su forma el pensamiento;
    mas no la forma que el artista sueña.

    Intento a veces esculpir la espuma
    en que Venus emerge sonreída,
    y, aunque su torso la belleza esfuma,
    falta el nervio, la pasión , la vida.

    Mi estrofa, dura y desigual, rebota
    como el corcel del gaucho en la vertiente;
    ansío recobrarla y esta rota,
    y surge a chorros su perfume ardiente.

    Quiero la rima que solloce y cante;
    que exprese la nostalgia y el deseo;
    que quiebre le mode de Virgilio y Dante;
    que se burle de Pindar y Tirteo

    Y esa eterna maniática, que abreva
    siglos y siglos en la misma onda,
    no logra modular la nota nueva
    que a mis antojos íntimos responda.

    Ya no vivimos en los grandes días
    que poblaron las ninfas y los Hados:
    las ánforas de Chipre están vacías
    y los plintos de Atenas soterrados.

    Y en esta edad, y en siglo como este,
    partido en dos entre Mercurio y Marte,
    aun no asoma la fimbria de su veste
    la soberana encarnación del arte.

    De frente al sol, sobre el macizo idioma
    en que su huella el ideal estampa,
    domo mis versos cual el gaucho doma
    sus salvajes corceles en la pampa.




    La Borinqueña

    ¡Despierta, borinqueño
    que han dado la señal!
    ¡Despierta de ese sueño
    que es hora de luchar!

    A ese llamar patriótico
    ¿no arde tu corazón?
    ¡Ven! Nos será simpático
    el ruido del cañón.

    Mira, ya el cubano
    libre será;
    le dará el machete
    su libertad…
    le dará el machete
    su libertad.

    Ya el tambor guerrero
    dice en su son,
    que es la manigua el sitio,
    el sitio de la reunión,
    de la reunión…
    de la reunión.

    El Grito de Lares
    se ha de repetir,
    y entonces sabremos
    vencer o morir.

    Bellísima Borinquén,
    a Cuba hay que seguir;
    tú tienes bravos hijos
    que quieren combatir.

    Ya por más tiempo impávido
    no podemos estar,
    ya no queremos, tímidos
    dejarnos subyugar.

    Nosotros queremos
    ser libres ya,
    y nuestro machete
    afilado está,
    y nuestro machete
    afilado está.

    ¿Por qué, entonces, nosotros
    hemos de estar,
    tan dormidos y sordos
    y sordos a esa señal
    a esa señal, a esa señal?

    ¡No hay que temer, riqueños,
    al ruido del cañón,
    que salvar a la patria
    es deber del corazón!

    Ya no queremos déspotas,
    caiga el tirano ya,
    las mujeres indómitas
    también sabrán luchar.

    Nosotros queremos
    la libertad,
    y nuestros machetes
    nos la darán…
    y nuestro machete
    nos la dará…

    Vámonos, borinqueños,
    vámonos ya,
    que nos espera ansiosa,
    ansiosa la libertad.
    ¡La libertad, la libertad!




    Mi libro de Cuba

    ¡Vuestros dioses tutelares
    Han de ser también los míos!
    Vuestras palmas, vuestros ríos
    repetirán mis cantares…
    Culto rindo a estos hogares
    Donde ni estorba ni aterra
    El duro brazo que cierra
    Del hombre los horizontes…
    ¡Yo cantaré en estos montes
    Como cantaba en mi tierra!

    Cuba y Puerto Rico son
    De un pájaro las dos alas,
    Reciben flores y balas
    Sobre el mismo corazón…
    ¡Qué mucho si en la ilusión
    Qué mil tintes arrebola,
    Sueña la musa de Lola
    Con ferviente fantasía,
    ¡De esta tierra y la mía,
    Hacer una patria sola!

    Le basta al ave una rama
    Para formar blando lecho:
    Bajo su rústico techo
    ¡Es dichosa porque ama!
    Todo el que en amor se inflama
    Calma en breve su hondo anhelo:
    Y yo plegando mi vuelo,
    Como el ave en la enramada,
    Canto feliz, Cuba amada,
    ¡Tu mar, tu campo y tu cielo!



    Muerta en alta mar

    Ven a llorar conmigo,
    ¡Oh Musa! que al dolor no eres ajena:
    Ven, y serás testigo,
    de la profunda pena,
    que de luto y de llanto el alma llena!

    Ven ceñida de flores
    que guarden puro el matinal rocío;
    capullos soñadores,
    que con el canto mío
    su aroma llevan a un hogar vacío…

    Hogar infortunado,
    que vio perderse con amargo duelo,
    al ángel adorad,
    que al remontar su vuelo,
    dejo huérfano el nido, por el cielo!

    Que corta fue su estancia,
    en este triste y engañosa vida;
    y a que larga distancia,
    de su patria querida,
    lanzo el adiós de eterna despedida!

    Por que, por que a deshora,
    la azucena en botón, que se nutria,
    con néctar de la aurora,
    murió al nacer el día,
    cuando apenas sus pétalos abría!

    Yo vi, yo vi el encanto,
    con que cuidaban el botón naciente!
    Y su amor era tanto,
    que no habrá quien intente,
    contener de sus lagrimas la fuente!

    ¿Cómo han de estar serenos
    los desolados padre de María?
    ¿Cómo no echar de menos 
    la luz de su alegría,
    en esa noche lóbrega y sombría?…

    Tal parece que el ruido,
    y al gemir de la olas y del viento,
    vienen a herir mi oído;
    y el lastimado acento
    de su madre infeliz, también lo siento!…

    Pero a que de esta suerte
    el recuerdo enlutar, si no consigo,
    Ay! el volver a verte
    en el hogar amigo,
    donde te dio el Amor tan blando abrigo!

    En vano el pecho exhala
    hondo suspiro de mortal anhelo;
    en vano tiende el ala,
    para alcanzar tu vuelo;
    Si nunca has de tornar del alto cielo!

    Oh Musa! Pliega el canto!
    no mas lastimes un dolor profundo!…
    Y de la madre en tanto,
    corra el llanto fecundo,
    que ha quien llora con ella en este mundo!



    Rayo de luna

    Blanco rayo de luna,
    desciende ya, ilumina
    las horas de tristeza
    que oscurecen mi vida.

    Desciende en la onda clara
    de tu lumbre tranquila
    y quebrate en mi seno
    donde el dolor se abriga.
    mis humedas miradas
    en ti solo se fijan,
    y un misterioso anhelo
    consume el alma mia.

    Al fulgor de tu lumbre,
    de la mente indecisa
    visiones vagorosas
    se alzan y me acarician,
    y con helados besos,
    con languida sonrisa,
    de mis sueños me hablan
    y luego se disipan.

    Blanco rayo de luna,
    desciende ya, ilumina
    la noche de los tristes
    que por amor suspiran.



    Lola Rodríguez de Tió y el género epistolar 
    en la historiografía proceratista


    POR CÉSAR A. SALGADO 

    I.

    El proceso de recuperación, autentificación, preservación, edición y eventual publicación del epistolario proceratista es uno de los gestos fundacionales de la historiografía hispanoamericana. Este proceso es uno de los pasos requeridos para la consolidación de un archivo documental definidor de lo nacional en el primer periodo de la independencia.

    La notoria supervivencia de la voluminosa correspondencia personal y diplomática de Simón Bolívar es prueba y modelo de este proceso a través de las nuevas naciones americanas. Los diez baúles de cartas que Bolívar exigió quemar en su testamento fueron conservados por el entonces custodio de los papeles bolivarianos, el Mariscal irlandés Daniel O’Reilly, quien los usó como base documental para sus Memorias sobre las guerras de la independencia. Este acervo epistolario fue ampliado por otros investigadores y biógrafos del siglo quienes también se afanaron en preparar antologías para la imprenta, tales como los Documentos relacionados a la vida pública del Libertador de Francisco Javier Yáñez y Cristóbal Mendoza (1826-1833); Documentos para la historia de la vida pública del Libertador, publicados por Ramón Azpurna entre 1875 y 1877; y las Cartas de Bolívar editadas en tres volúmenes de 1887 a 1883 por Andrés Level. 

    Esta fiebre epistolar no disminuyó en el siglo veinte. En varias ocasiones administraciones venezolanas y colombianas decretaron fondos para adquirir autógrafos inéditos y publicar nuevos epistolarios ampliados con fines conmemorativos. Entre 1913 y 1926 la Academia de Historia de Bogotá publica el Archivo del Libertador bajo comisión del gobierno de Juan Vicente Gómez; luego Vicente Lecuna manda a la imprenta las Cartas del Libertador en siete volúmenes. Esta búsqueda afanada y fetichista por la carta aún desconocida es parte esencial del culto bolivariano y modula la investigación de próceres análogos. En la década de los 1910, Rufino Blanco Fombona inicia en París la empresa editorial Ayacucho, que se dedica no sólo a la reimpresión de clásicos historiográficos del continente sino a la publicación sistemática de los epistolarios inéditos de todos los héroes de la independencia: Bolívar, José de San Martín, Bernardino O’Higgins. En el prólogo al volumen de Ayacucho dedicado al epistolario bolivariano, nada menos que José Enrique Rodó arguye que la lectura pública de las escritura epistolar de Bolívar es aun más importante que la de sus proclamas políticas para alcanzar un “conocimiento íntimo del hombre” y, por consiguiente, del proyecto nacional que su figura encarna: “Sin negar nuestra admiración a tan espléndida oratoria, muchos somos los que preferimos gustar al escritor en la literatura, más natural y suelta, de sus cartas…  Pérdidas de que nunca nos consolaremos han mermado este precioso tesoro…; pero tal como se le conserva es, no sólo el indeleble testimonio del gran escritor que hubo en Bolívar sino también el más entero y animado trasunto de su extraordinaria figura.”


    II

    A pesar de su postergación en el itinerario independentista y, por ende, en las reconfiguraciones que sufre el archivo americano en la transición de territorio colonial a estado “soberano”, la historiografía del Caribe hispánico participa también en la fetichización del epistolario de los “gestadores” de la nación. A pesar de su prolijidad como periodista, orador, diarista, ensayista, poeta y escritor política, la caracterización biográfica de José Martí como prócer descansa en gran medida en la consulta e ilación analítica de su correspondencia. Así lo indica Félix Lisazo en su prólogo a los tres volúmenes del epistolario que editó en 1930 mientras redactaba su biografía sobre Martí. “¿Es posible que algo revele mejor a un hombre que su epistolario?… La carta es el chorro de claridad lanzado afuera que permite, desandado su propio camino, un atisbo del fuego vivo que la produjo. Muchas cartas reunidas agrandan más y más la ventana que deja ver el interior. La biografía de un hombre, en buena parte, está en su epistolario.”  Lisazo pone al descubierto el presupuesto historiográfico criollo de tomar la carta del prócer como el más eficaz instrumento para la agencia política cuando escribe: “Creemos que nada pueda contribuir tanto a realizar [la historia de nuestra revolución,] como la publicación ordenada, metódica y aclarada, de la correspondencia de los hombres que la hicieron. Cuando esté tejida la red completa de la correspondencia de Martí, Gómez, Maceo entre sí y relacionada con todos sus corresponsales de primera importancia, se tendrán las claves dentro de una trama perfecta.”

    El celo en la recuperación, conservación y publicación de la epístola martiana, desde la publicación de la papelería conservada por su discípulo Gonzalo de Quesada hasta los varios volúmenes del epistolario producidos por el Centro de Estudios Martianos en la Habana, confirma el carácter que le atribuye la historiografía a la carta del prócer como documento clave del devenir nacional, no importa cuán nimio sea su tema. El proyecto extendido de la restauración del epistolario de Ramón Emeterio Betances –desde la publicación de los papeles por Luis Bonafoux hasta los repetidos intentos de consolidar sendas colecciones epistolares por Félix Ojeda Reyes y Paul Estrade– muestra cómo, en el caso de un país sin independencia formal, la historiografía criolla cuenta con la consolidación del epistolario del prócer-padre como piedra de fundación para el archivo de la república por venir. 

              
    III.

    Hago este repaso de la muy masculina tradición epistolar en la historiografía latinoamericana para empezar a reflexionar sobre las implicaciones historiográficas de lo que, a todas luces, es una de las más insólitas paradojas en la archivística puertorriqueña: me refiero al epistolario inédito de Lola Rodríguez de Tió (1843-1824). Lo insólito de este caso radica en varias ironías. Del epistolario más mentado e invocado por los historiadores dedicados al estudio del siglo XIX puertorriqueño se han publicado íntegramente apenas un par de volúmenes (ambos reproducen su correspondencia con el escritor peruano Ricardo Palma). Esto es aun cuando historiadores desde Antonio S. Pedreira a Aurelio Tió a Delgado Pasapera le atribuyen una capacidad de agencia a la escritura epistolar de Lola paralela a la de su trabajo poético, destacando la eficacia de sus cartas gestionadoras a Contreras y al Ministerio de Ultramar para logar la excarcelación de los líderes autonomistas durante el gobierno del General Romualdo Palacios en 1887, el “año terrible” de los compontes. Es decir, de las miles de cartas que Lola Rodríguez de Tió escribió de su puño y letra con propósitos políticos o personales a través de su célebre e influyente práctica epistolar, sólo se han publicado unas treinta mientras que decenas de cartas por Betances, Eugenio María de Hostos, Máximo Gómez y otras “figuras históricas” dirigidas a ella han sido incluidas en volúmenes o revistas o incluidas como apéndices a libros de texto. Sólo tres cartas escritas por Lola aparecen en el cuarto volumen de sus Obras completas editadas por Aurelio Tió, el único dedicado a su prosa. Estas adquieren su interés histórico por estar relacionadas –ya sea tangencial o directamente– a los eventos de 1887. 

    Es decir, historiográficamente se ha destacado más a Lola Rodríguez de Tió como destinataria de las cartas de próceres que como emisora de epístolas de relevancia nacional. Parece que la paradoja de una “mujer-prócer” hace que el fetichismo epistolar se desvíe, por lo más, hacia la producción de sus corresponsales masculinos. Esta supresión de la parte femenina en la correspondencia proceratista ocurre también en la propia archivística que ha acompañado y organizado el archivo de Lola que hoy sobrevive. De los cincuenta y dos volúmenes encuadernados de cartas fechadas desde 1871 a 1921 (que incluyen tanto misivas de familiares como su esposo Bonocio, su hija Patria y su ahijada Laura, y cartas de eminencias como Rubén Darío, Manuel Sanguiny, Betances, Hostos, Muñoz Rivera, Manuel Fernández Juncos, José Julián Acosta y más de un centenar de corresponsales de igual monta), apenas un manojo son manuscritas por la propia Lola. De los libros copiadores que debió haber mantenido, sólo sobrevive uno con los textos de cuatro cartas. En el propio legado material del archivo loliano se ausenta la figura epistolar de Lola y sobresalen las de sus corresponsales. El proceso obsesivo de procuración y recuperación de epístolas manuscritas, típico en los archivos proceratistas, apenas se ha dado en el caso de Lola.    

    ¿Podríamos acaso, tras reconocer este punto ciego o blind spot ante lo femenino que padece la archivística nacional, proponer una alternativa de rescate documental que ayude a trascender los cansados prejuicios y patrones masculinistas impuestos por la tradición del epistolario proceratista? Por varias décadas del siglo pasado, los hermanos Félix y Aurelio Tío-Nazario usaron el primer piso de su casa en San Germán (que se conserva hoy día como la “Casa-Museo Aurelio Tió”) para montar una biblioteca-taller en donde catalogar y procesar todas las cartas de próceres y escritores que su tía-abuela Lola, entre muchos otros papeles, le legó a su hija Patria y ésta a su vez a su prima Laura, la madre de Félix y Aurelio. Si es cierto que en este espacio “oficial” del archivo de la casa Tió fueron más bien la poesía y los trabajos de periodismo de Lola –y no su escritura epistolar– los que merecieron los procesos de recopilación, catalogación y conservación que se implementaron para preservar las cartas de los próceres dirigidas a ella sin que se considerara de lleno la escritura epistolar emitida por la misma Lola (según vemos en las Obras completas editadas por Aurelio), en lo que podríamos llamar el espacio doméstico de la casa ocurrió, literalmente, otra historia. En la planta superior donde se encontraban las dormitorios de la familia de Laura Nazario de Tió, la sobrina de Lola, estuvieron desatendidas por décadas cientos de cartas manuscritas que Lola dirigió a Laura desde su partida a Nueva York en 1896 hasta su muerte de vuelta en La Habana en 1924 y que Laura fue encuadernando sistemáticamente en una serie de casi cuarenta volúmenes con el rótulo “Recuerdos del pasado”, fechados por año. Es decir, en el caso de Lola Rodríguez de Tió existen las bases documentales para un nuevo modelo de edición epistolar que prescinda del masculinismo proceratista y restituya una noción de la carta como eslabón en una compleja cadena de correspondencias y respuestas que entrecrucen los espacios de lo doméstico y lo político, lo territorial y lo metropolitano, lo nativo y lo extranjero, para así documentar la agencias y presencias de la mujer en los procesos del país durante el cambio de soberanía imperial.



    Ensayo: 
    ¿Qué importancia tuvo Lola Rodríguez de Tió en la gesta patriótica del Grito de Lares?

    LOLA RODRÍGUEZ DE TIÓ: poetisa que luchó por el bienestar de nuestro pueblo


    Por José Ángel Santos Navarro "Josean"

    A continuación, les vamos a presentar el ensayo sobre Lola Rodríguez de Tió y la importancia en la gesta patriótica del Grito de Lares. Lola es una de las mujeres que luchan por la independencia para Puerto Rico y ella se convierte en una poeta rebelde por su causa. Sus poesías se le dedican en la lucha por la patria. A Lola no le gustaba la injusticia, la opresión y luchaba por un futuro mejor para su patria. Espero que conozcan sobre la importancia en la lucha por la independencia que tuvo Lola Rodríguez de Tió.

    Lola Rodríguez de Tió comenzó su lucha por la independencia de su país 
    en el 1868. En ese año ocurre el Grito de Lares, donde los independentistas luchan contra el régimen colonial español y el 23 de septiembre fue el día en que el pueblo de Lares fue el escenario de la insurrección separatista.

    Doña Lola escribió La Borinqueña siendo la letra subversiva convirtiendose en el himno revolucionario de Puerto Rico. Los versos inflamados de pasión patriótica le trajeron a la poetisa, los contratiempos contra el gobierno colonial de la isla.

    Lola colaboró en la lucha por sacar a los presos políticos y fue su mayor logro en que los hombres puertorriqueños que lucharon por una causa justa.

    Al terminar de escribir este ensayo, aprendí mucho sobre la aportación que tuvo Lola en la lucha por la libertad de su patria.Lola Rodríguez de Tió es una mujer valiente, luchadora y orgullosa que defiende su país. Por eso, como poetisa ha escrito sus canciones y poemas dedicadas a la isla.

    Lola Rodríguez de Tió nos dejó un legado que nunca se borrará en 
    nuestras páginas de la historia. 

    Lola nos dejó esta frase: 

    "Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas".


















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    MARÍA TERESA DE ARRUÉ    

    “Teresa Arrué”, “Teresa de Arrué” o “María Teresa Arrué viuda de Salazar”. Lamentablemente, en general hay poca información sobre esta poeta. Fue poeta, periodista, educadora y costurera. 

    Arrué no nació en El Salvador, como podría creerse, sino en Guatemala. No obstante, la vida y obra de esta autora estuvieron ligadas al horizonte cultural salvadoreño. Lo mismo puede decirse en el caso de Luz Arrué, hermana de Teresa, de quien hablaremos en otra ocasión. Teresa Arrué se casó con Joaquín Salazar Angulo, un empleado de aduanas. El matrimonio se divorció muy pronto. Salazar no ayudó a hacerse cargo de sus hijos, así que a ella le tocó sacarlos adelante, en medio de estrecheces económicas. Según el investigador Ricardo Roque Baldovinos, quien ha estudiado a detalle buena parte de la vida de los Salazar Arrué (por una razón que explicitaremos al final de este post), con los años Teresa llegó a tener una academia de corte y confección. Quizá debido a estas situaciones se conoce hoy poco de su trabajo literario o periodístico, que continúa disperso en publicaciones de la época. 

    Un último detalle, nada desdeñable, es que María Teresa Arrué fue la madre de uno de los escritores más importantes de la literatura hispano o latinoamericana: Salvador Salazar Arrué (1889-1975), mejor conocido como “Salarrué”. 




    Salarrué junto a su madre María Teresa Arrué


    A continuación ofrecemos los poemas de Arrué en Parnaso salvadoreño.


    Me felicitaran todas las generaciones
    Madre Dolorosa

    Del semioscuro fondo del paisaje,
    se destaca la pálida figura
    de la Madre de Cristo sin ventura,
    que llora su dolor.

    De sus divinos ojos obscurece
    la luz del duelo que su pecho siente
    al ver que muere de la Cruz pendiente
    el Hijo de su amor.

    Ella cruzó la dolorosa vía
    junto al Mártir, convulsa y sollozante,
    hsta llegar al pavoroso instante
    en que negro capuz cubrió la faz del luminoso día,
    al exhalar su aliento postrero
    el Redentor del mundo en el madero
    sangriento de la Cruz.

    Y está del Hijo al pie, doliente y triste,
    Símbolo fiel del sacrificio eterno
    de que es capaz el corazón materno,
    fuente inmensa de amor.
    “¡Hijo del alma!” Exclama sollozante,
    y cruzando las manos sobre el pecho,
    al cielo mira y dice: “Ya está hecho;

    ¡El amor es dolor!” 











    "A Julio Flórez" (Improvisación). Muy probablemente va dedicado al poeta colombiano Julio Flórez Roa (1867-1923) .










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  • 10/19/16--11:15: ANA DOLORES ARIAS [19.329]



  • ANA DOLORES ARIAS

    Ana Dolores Arias (1859-1888) nació en Cojutepeque, El Salvador y murió en la misma ciudad. Poeta de tono romancista. Generalmente utilizó el pseudónimo de Esmeralda. Existen muchas historias alrededor de su persona, y se le vincula constantemente al poeta Rafael Cabrera,por lo quegeneralmente se les conoce como los poetas novios de Cuzcatlán. Fue antologada en la Guirnalda salvadoreña de Román Mayorga Rivas, en la Galería poética centroamericana de Juan Ramón Uriarte, en el Parnaso Salvadoreño de Salvador L. Erazo, en Poesía femenina de El Salvador de David Escobar Galindo y Luis Gallegos Valdés, en el Índice antológico de la poesía salvadoreña de David Escobar Galindo, entre otras.


    Ana Dolores Arias, Maestra de vocacion y poeta salvadoreña de tono romanticista.

    Nació en Cojutepeque, Cuscatlán, El Salvador el 26 de julio de 1859. Su educación intelectual era pobre, pero aún así se dedicó a instruir a la juventud y a la niñez.

    Trayectoria de su vida

    Fue una poetisa de versos suaves y tristes que utilizó el pseudónimo de "Esmmeralda" para componer y dar a conocer sus poemas; se reveló como poetisa llorando la muerte de una amiga muy querida, sus versos se publicaron en los periódicos de Cojutepeque.

    No tiene obras publicadas, pero su poesía "Tristezas" resultó ser antalogada en la Guirnalda Salvadoreña de Román Mayorga Rivas; en la Galería Poética Centroamericana de Juan Ramón Uriarte y en la Poesía Femenina de El Salvador de David Escobar Galindo y Luis Gallegos Valdés.

    Ana Dolores se le conoce junto a Rafael Cabrera como los llamados "Poetas Novios de Cuscatlan".

    Muerte

    Falleció en 1888 en Cojutepeque, El Salvador.


    Ana Dolores Arias en Parnaso salvadoreño:

    Ana Dolores Arias fue una escritora y educadora salvadoreña. Nació en 1859 y falleció en 1888, con apenas 29 años. Fue Directora del Colegio Cojutepeque, en El Salvador. De su vida se tienen pocas noticias, salvo que pasó grandes penurias en su infancia y que tuvo un romance con el también escritor salvadoreño Rafael Cabrera (no confundir con su homónimo mexicano), quien era un año menor que Arias y falleció en 1885. Han pasado a la posteridad como “Los poetas novios de Cuscatlán”.

    Participó de forma constante en la vida cultural de su tiempo. Al enterarse de su muerte, la sociedad literaria denominada “El Ateneo Centro-Americano” les rindió un homenaje a Arias y al escritor guatemalteco Juan Francisco Rodríguez Méndez. En el número 8, correspondiente al 15 de agosto de 1888, en la publicación quincenal de “El Ateneo Centro-Americano”, se imprimieron los discursos pronunciados durante la sesión que dicha sociedad realizó en Guatemala en homenaje luctuoso a Arias y Rodríguez.

    Los poemas de Arias comenzaron a circular 1880, bajo el seudónimo “Esmeralda”. Publicó en numerosos periódicos y revistas de su tiempo, como La esperanza, El Gimnacio [sic], El Cuscalteco, La Linterna, La Juventud y La Palabra. La crítica ubica su obra como parte del movimiento romántico centroamericano. Pese a que, 
    hasta donde se sabe, no publicó libros individuales, y que dejó varios escritos inéditos, buena parte de su obra fue recogida en parnasos fundacionales, como Galería poética centroamericana, de Juan Ramón Uriarte, Guirnalda salvadoreña, de Román Mayorga Rivas, y Parnaso Salvadoreño, de Salvador L. Erazo. 



    A continuación ofrecemos los poemas de Arias incluidos en Erazo en Parnaso salvadoreño.














    https://escritorasah.blogspot.com.es/2016/09/dolores-arias-en-parnaso-salvadoreno.html

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  • 10/19/16--14:18: MÓNICA SCHEINSOHN [19.330]

  • Mónica Susana Scheinsohn

    Fecha Nacimiento 23/12/1963. Resido en Florencio Varela. Provincia de Buenos Aires. Profesión: Abogada y  Profesora de Ciencias Jurídicas.

    Antecedentes Literarios:

    -Con el poema “Entrevero de perro y lobo”,  obtuve el tercer premio en el Certamen  Federal de poesía Casa museo Olga Orozco 2013.Fue editado por  la Subsecretaria de Cultura de La Pampa  en 2014. Provincia de La Pampa.

    -Con el cuento” Enterrados” obtuve el tercer premio en el Certamen Nacional Literario  Historias de la dignidad: cuentos y relatos sobre la tortura, convocado por el Ministerio de Justicia y DDHH  en el marco de la Campaña nacional contra la tortura, en ocasión de cumplirse el Bicentenario de la Asamblea del año XIII (1813-2013). Fue editado en 2014 por la Defensoría General de la Nación.Argentina.

    -Con el poemario “Las conjeturas” obtuve  en Junio de 2015 el primer premio en el  género poesía en el Certamen Nacional de literatura Universidad Nacional de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires  convocado en 2014. Actualmente en el área de Ediciones UNDAV en  proceso de edición.

    -Con el poema “Reliquias de la muerte” obtuve  en Noviembre de 2015 el primer premio en el  género poesía en el Certamen Nacional de literaratura: Universo Sábato convocado por la UNICEN (Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires).

    -Con el poema “Lesa Humanidad” obtuve  en Diciembre de 2015 el primer premio en el  género poesía en el I Concurso literario y Científico-jurídico FACA (Federación Argentina de colegios de Abogados) Dr Guillermo Nano. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

    -Con el poemario  “Antigal Tutelar” obtuve en junio de 2016 el segundo premio en el Concurso de Poesía “Horacio Armani 2015” convocado por la Fundación Victoria Ocampo. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

    - Con el poemario " Esa mujer Paz" obtuve en octubre de 2016 el primer premio en el Concurso de Poesía I Juegos florales "Justo José de Urquiza" en Concepción del Uruguay. Provincia de Entre Ríos  

    Tengo tres libros de poesía que aún permanecen inéditos: “El memorial de las voces” , “Mar de los sueños angulares” y “Ciento diez mutaciones salvajes y un inmutable categórico”.




    Selección de poemas del libro “ Las Conjeturas” que obtuvo el primer premio en 2015 en el  género poesía en el Certamen Nacional de literatura Universidad Nacional de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires. En proceso de edición en  el área de Ediciones UNDAV:


    La Libertaria

    América Josefina Scarfó, un 31 de mayo de 2007, al final de su vida, 
    vuelve a sus 17 años, aquel 1º de febrero de 1931 cuando su  hermano 
    Paulino Scarfó y  su compañero Severino Di Giovanni - luchador  
    antifascista italiano, emigrado a la Argentina,  “idealista de la violencia“ -1, fueron fusilados por la dictadura del Gral. Uriburu:


    En Buenos Aires
    muchos quieren ver 
    como se fusila a un hombre.

    Policías, clérigos, guardianes,
    cabareteros de frac
    y  señoritas de alta alcurnia 
    en zapatos de baile 
    con risitas nerviosas ,excitadas 
    aguardan insomnes el  espectáculo.

    Fuera de la cárcel 
    miles se amontonan 
    vislumbran estrellas difusas
    en el piadoso recorte de cielo
    que se cierne sobre el agitador 
    brutalmente torturado. 

    Con pinzas saca lenguas
    tenazas  arranca uñas
    aherrojados los pies
    las manos esposadas 
    en nombre de la moral 
    y las buenas costumbres
    los labios parecen llagas pulimentadas2
    camina dificultosamente erguido
    emana voluntad.

    Una correa le cruza el pecho 
    para que cuando los proyectiles impacten
    no ruede abierto 
    como un  capullo rebelde 
    hacia la tierra mojada
    de humores y rocío.

    A  las cinco de la madrugada
    resuenan ocho detonaciones 
    y el tiro de gracia.

    La descarga termino con el más hermoso de los que estaban presentes3

    -un cuerpo recio se ha convertido
    en una doblada lamina de papel -4

    No son las balas 
    las que escriben la última palabra 
    son los símbolos 
    que se desmoronan 
    igual de efímeros que el polvo 
    patria
    propiedad
    tradición

    ¿Qué peligro mayor puede amenazar el privilegió 
    sino  la igualdad?

    Sueño sedicioso en las calles
    la cama, las tormentas
    porque la libertad 
    pertenece al orden de los relámpagos
    cuando estalla 
    un resplandor lacerante rasga vendas.

    La carne de cadalso 
    no tiene Dios, ni patrón
    se pudre  insumisa 
    detrás de una quimera vindicadora.

    Fue su destino 
    y  el mío
    hundirme en el rio de brazas de esa sangre 
    que siguió levantando remolinos rojos 
    un circulo de fuego
    hasta la orilla ultima de mi vida .

    Esa mirada              
                      -unos  ojos terribles y fijos, barnizados de fiebre- 5    

    Los anarquistas no morimos de amor
    morimos en lucha. 

    1. Bayer, Osvaldo. Severino Di Giovanni

    2. Arlt, Roberto. He visto morir…Aguafuertes Porteñas.

    3. González Tuñón, Enrique. Crónica de los últimos momentos  de  Di Giovanni .Diario Critica.

    4 y 5 .Arlt, Roberto. He visto morir…Aguafuertes Porteñas.



    Las Quilomberas *

    En  San Julián (Prov. de Santa Cruz) Paulina Rovira, dueña de la casa de tolerancia “La catalana”, recuerda antes de morir la tarde del 17 de febrero de1922 cuando sus cinco pupilas se negaron a atender las urgencias de los soldados que fusilaron a los huelguistas rurales:


    El de mis chicas
    fue el único homenaje 
    a cientos de obreros
    fusilados.

    Ellas  fueron fieras
    que no  pudo amansar el uniforme
    cuando en patota
    trataron de meterse al lupanar
    repartieron palos, alargaron la lengua
    no para chuparles las vergüenzas
    sino para escupirles la cara

    tanto cruel asesinato
    tanta  carnicería impune

    fueron presas, prontuariadas. 
                                                          .
    Ellas  dieron un poco de ternura 
    y de consuelo 
    a ovejeros, campañistas, arreadores
    en estas soledades dónde las horas
    son marcadas por un reloj de arena 
    y el frio duele en los huesos
    para siempre.

    Esos hombres humildes
    criollos, chilotes, rusos, tanos, gallegos
    duros como el cobre.1

    Unos con la piel del color 
    de los que no se lavan nunca
    la mirada vidriosa, aguantadores
    como si la carne de capón
    se les hubiera reencarnado
    en rostros tristes, 
    en cuerpos sin belleza.

    Otros con la piel del color de la nieve
    al atardecer
    las mejillas  ásperas enrojecidas 
    casi sangrantes
    con la fuerza arrolladora del agua de deshielo
    pronunciando un idioma extraño
    que algunas veces
    suena familiar y otras inentendible
    rígido como piedra de la cordillera.

    Gauchos en alpargatas, bombacha, facón grande
    de una sola palabra 
    honrada mate en mano
    probados jinetes
    herederos de aquellos malaventurados 
    del Desierto
    que al reino de los cielos opusieron
    el de los caballos, las lanzas, el fortín.

    Libertarios venidos de tierras lejanas
    atravesando el neblinoso mar de la utopía
    asambleas
    sindicatos
    convenio de trabajo
    cabina con colchón de lana                                   
    tres comidas calientes                                                                                 
    jornada de ocho horas.2

    Nada más efímero que el pensamiento
    frente al pelotón, a la ametralladora,
    a la orden seca, guapa, encarnizada de matar.                     

    Peligra la santa paz de los latifundios
    rapiñados a pampas 
    ranqueles
    tehuelches
    araucanos.

    Paisanaje pobre y rendido                                    
    arreado peor que  hacienda a culatazos 
    en los bretes, en corrales de palo
    obligado a cavarse la propia fosa
    frente a la tropa 
    esperando la muerte. 

    Jamás creció una flor en las tumbas masivas de los fusilados
    solo piedra, mata negra y el eterno viento patagónico
    están tapados por el silencio de todos, por el miedo de todos.3 

    Solo un gesto valiente
    la rebelión del mujerío.


    * Todo el poema está inspirado y documentado  en el la obra de Osvaldo Bayer : “La Patagonia Rebelde, tomo 2 La Masacre , capitulo XV: La inesperada derrota de los vencedores.”

    1 De Lellis, Mario Jorge. Canto a los hombres del pan duro.

    2 Pliego de Condiciones .Laudo Yza. Rio Gallegos 22/ 02/1921 homologado por el Departamento Nacional  del Trabajo en Bs As .Nunca se cumplió.

    3 Bayer, Osvaldo. La Patagonia Rebelde.



    La Polaca

    Raquel Liberman, emigró de Polonia a la Argentina donde fue prostituida durante diez años por la red de trata ZwiMigdal, logró escapar y amparada   en su coraje denuncio la siniestra organización. El 7 de abril de 1935,  agonizando de un cáncer de tiroides a los treinta y cinco años,  piensa:


    En aquel caserón de Buenos Aires
    me convertí en amante de demonios
    comoLilith a orillas del Mar Rojo.

    Pero yo no elegí
    prodigarme sombría a la lujuria. 

    Traicionada y desnuda 
    giré en el carrusel 
    al son de un tango reo
    lágrimas de alcohol y sangre
    frente a hombres ávidos de hembra
    que sin pudor sorbían.

    No agaché la cabeza
    sostuve esa corona forjada en un tugurio
    mi reino fue una farsa
    un esplendor amargo
                                      -celdas  sucias 
    sábanas rancias
    el aire enmohecido-

    Fui forzada 
    a la profesión más antigua del mundo
    pude ser concertista, costurera, maestra
    con manos de hada libre
                                        -oficiar partituras
    prendas de percal
    pizarra y tiza -  

    Solo me doblegó ese sueño
    salí a su encuentro                                          
    me eche sobre los hombros
    años de vejaciones   
    me arrope en el suplicio 
    dije basta.                                           

    Hay cosas que se hacen
    porque se tienen que hacer. 1

    A cientos de rufianes 
    compadritos de todas las calañas
    judíos y gentiles acusé uno por uno.

    Es la Ley del Talión que sana el alma                                                                                     
                                             -ojo por ojo
    golpe por golpe
    abuso por abuso-


    Ebria de compasión por un destino sórdido
    que me incrustó su filo en la garganta
    urgí un destello

    el testimonio de mi voz
    será justicia 
    más allá del silencio y de la muerte.

    1 .Constantini, Humberto. Milonga de una mujer



    La Roja

    Raquel Levenson, oradora y dirigente comunista, apodada” La Roja de Avellaneda”, voluntaria  de la Guerra Civil Española, integrante de la resistencia al ejército alemán  en Moscú durante la Segunda Guerra Mundial, un 3 de septiembre de 1971,con 56 años, a punto de morir de un cáncer de garganta, piensa:


    Dejé los vehementes mítines 
    en las puertas del frigorífico La Negra, el Anglo, 
    siempre protegida por un escudo de obreros
    ucranianos, gallegos, genoveses. 

    Desembarque en Madrid asediada 
    por la furia cotidiana de las bombas
    doscientas granadas de obuses 
    cayendo sobre la ciudad día tras día
    millares de huérfanos, de inválidos.

    Del otro de la línea de fuego 
    atronando el himno de la falange

    de este lado
    cuando caían los frutos de acero1
    uno de amor me estallaba en el vientre
    en el útero dolía más la derrota.

    Cruce el Mediterráneo
    hacia el inmenso arenal de la Argelia Francesa.

    De las llamas del exilio viaje directo 
    al corazón empedrado de la Plaza Roja
    cercada por  cúpulas bulbosas
    del tiempo de los zares

    en la Meca ideológica de mi lucha , con mi hijo
    inicie la vida después de la muerte.

    Heroica resistencia de Moscú
    manos y pies se vuelven trozos macizos de dolor
    pedazos de orejas congelados caen como hojas secas 
    come carne lacerada la gangrena hambrienta
    detrás de la escarcha incesante 
    atacamos sin descanso ni tregua  
    encanto atroz del invierno ruso descendiendo 
    sobre los soldados exhaustos.

    Mi niño 
    casi un huérfano
    me veía llegar con una bolsa al hombro
    buscaba pan, encontraba metralla.

    De a poco el sol tenue de la estepa
    fue derritiendo la telaraña alemana 
    y la guerra  llego a su fin.
    El mundo se dividió en dos.

    Franco siguió de pie aplastando a España

    Apenas treinta y un años 
    y ya llevaba diez de combatiente
    quise regresar
    a esa mujer 
    que parada sobre un cajón de manzanas 
    en las calles, frente a las fabricas
    interpelaba a los obreros.

    Nada era igual
    otra mujer 
    entraba en la inmortalidad
    para luto de los que cruzaron el puente 
    el diecisiete de octubre. 

    Hoy 
    el nacimiento promisorio de los años setenta 
    agita las aguas del viejo sueño revolucionario
    pero para mi 
    el tiempo de la política se acaba 
    los jóvenes crepitan
    vamos a arder bajo la misma noche1
    y ni un puño se alza 
    en mi garganta. 

    ¿Por qué no caí en las trincheras 
    como aquella Heroína de Asturias 2
    si estaba toda manchada de sangre ? 3

    1-Gelman, Juan. Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota) XVII.

    2- Aida Lafuente, miliciana adolescente muerta durante el levantamiento revolucionario reprimido por el Ejército Español que tuvo lugar en octubre de 1934. 

    3.-González Tuñón, Raúl. La Libertaria




    Poema publicado en el libro de edición de autor “Un cielo cuadrado”:


    Darío  Mitológico*

    Guardián del portal
    entre los que tienen todo
    y los que nada tienen .      
    Marcha 
    desde la tierra tomada
    junto a hombres centauros
    y   “doñas de La Fe.” 1
     Reclama 
    pan de abecedario
    hogaza sediciosa  de conquistas
    recién horneada.
    Despliega
    alas protectoras sobre el caído.

    Azules 
    las hordas, eclipsan el sol.
    Inician la cacería.

    Ennegrecida
                            La sangre, llueve siempre
    boca arriba hacia el cielo.2

    Fusilado por la espalda 
    en territorio de  agónicos animales de hierro
    que atraviesan el  empobrecido sur.

    Por las piernas crucificado
    no volverá a  caminar sobre las aguas turbias
    ni a multiplicar  bloques de cemento.

    Héroe del piquete
    enciende un último
    gigantesco
    salto en la conciencia.

    Desde la estación
    su aliento de fuego
    nos ilumina.

    *Darío Santillán, militante de uno de los Movimiento de Trabajadores Desocupados asesinado por la policía el 26 de junio de 2002  junto a su compañero Maximiliano Kosteki en la Masacre de Avellaneda. 

    1 Así llamaba cariñosamente, Darío a las vecinas del barrio La Fé de Lanús.

    2 Hernández, Miguel. El Herido




    Selección de poemas del libro inédito “Antigal tutelar” finalista en el Concurso de poesía “Horacio Armani 2015 “de la Fundación Victoria Ocampo (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), algunos de ellos publicados en la antología “Los poemas”:

    Qhapaq Ñan1

    A mi hijo, Juan Lautaro, peregrino del antigal americano

    Itinerario medular de América
    trueque de nutrientes de todos los tiempos
    eco embrionario
    persistente
    aún  resuena

    en el mundo de abajo y en el mundo de arriba
    desde el ombligo mismo de la tierra
    El Cuzco

    en voces indómitas, en lenguas pasadas,
    en quechua, en latín  y en castellano

    “Volveré y seré millones” .2

    1-Qhapaq Ñan: “camino (ñan) principal (qhapaq)” en lengua quechua . Red vial  prehispánica que llegó a recorrermás de  40.000 km. Se lo conoce  como Camino del Inca, pero muchos de sus tramos son anteriores y su historia comienza hace 

    2-La frase exacta pronunciada  en 1781 por el cacique del Alto Perú, Túpac Katari, antes de su descuartizamiento.


    Pucará de Tilcara1

    Fortaleza de muros pircados 
    dominaba
    el entre cruce de caminos reales
    la defendían
    los acantilados sobre el Río Grande 
    las ásperas laderas
    no es la voz del guía 
    es la voz reverencial del viento
    en la explanada

                                    aquí los  corrales 
    allí el templo
    sepulcro de guerreros encumbrados

                                   vigilantes de La Quebrada
                                   señores de mil años
    los tilcaras

                                   aquí sus armas enjoyadas
                                   de verde malaquita
    allí astiles
                                   culminados en puntas 
                                   de obsidiana y sílice 
                                   con filo translúcido

    repican ráfagas frías
    dejan un reguero
    de cuarzo fuliginoso
    son lágrimas atávicas 
    ruedan en la cúspide.

    El Pucará de Tilcara es una fortaleza construida por los tilcaras  sobre la Quebrada de Humahuaca.

    El cardón

    Al amparo de la jarilla
    crece
    henchido de semillas
    el fruto
                               es primero flor muy blanca 
                               en la madera de los brazos
                               acorazados de espinas
                               agujas doradas de la columna
                               tejen pelo de llamas
                               urdimbre de poncho y ruana

    erguido
                               en el silencio árido de la tierra seca

    firme
                               como un hombre.


    El salar1

    Cruje
                                costillar descascarado 
                                de uno de los más grandes desiertos
                                sudamericanos

    ciñe
                               el espinazo
                               un costurón de grietas nacaradas 

    puja
                              encostrada
                              la voluminosa pelvis 

    supura
                              extensa mancha nívea

    aletargada
                              bajo el candil atávico
                              de un sol occiduo. 

    1-Las Salinas Grandes en  Jujuy , más de 12.000 has de sal a cielo abierto. Consideradas las terceras más grandes del mundo después del Salar de Uyuni en Bolivia y el Salar de Arizaro en Salta.


    Huachichocana1 

    Grandes círculos diáfanos
    en la oquedad pictográfica 
                                               testimonian vidas remotísimas
                                               quizá soles de amonites
                                               u ojos zarcos de llamas
                                               domesticadas por cazadores 
                                               que caminaban y caminaban
                                               cargando sobre la espalda
                                               el moisés que confería
                                               bellas formas cefálicas 2
                                               a las acunadas criaturas 
                                               de cabeza fajada.



    1-Las cuevas de Huachichocana en Tumbaya testimonian expresiones  rupestresde  10 milenios de  antigüedad.

    2-A los bebés, estos cazadores, los llevaban  atados atrás, colgaditos en "cunas deformatorias". Costumbre que  les hacía deformar la cabeza.


    Heliofanías de la Quebrada 

    I

    Efluvios tubulares 
    fluyen en pipas precolombinas 
    moldeadas de piedra sacrificial
    y hueso humano

                           emanaciones áureas
    ahúman
                           los caseríos coloniales

                           traslucen espirales sangrientos

    II

                     Hombres y mujeres
                     en trance
             ingurgitan agua miel 
             de la clepsidra solar.

    III

    Avituallados 
    con desmesura
                            ajíes suculentos
                            de carne colorada
                            y boca ardiente

                           hongos estimulantes
                           desombrerocampanulado
                           yesporas color rubí
                           aquilatadas en el cenit

    advienen
    náuseas eufóricas
                           y vómitos mucilaginosos
                 anegan el ojo refractario de la percepción.

    IV

    La hembracarnívora
    aterciopelada

    centellea
                        una lija espléndida
                        de furioso amaranto
                        le fricciona los músculos

    desorbitada
    aluniza
                       en pleno mediodía
                       sobre la insolada presa

    carroñera
                       hunde las garras 
                       hinca los colmillos
                       muerde
                       come sobras.

    V

    Mariposas sagradas

                       se calcinan
    dentro de la unigénita crisálida especular 

                       renacen
                       aladas
                       en larvas de ceniza interior.



    Wiphala1

    Es insignia orgullosa y calendario cósmico

    ondea
                       en las venas abiertas
                       de volcanes y lagos
                       andenes de cultivo, fortalezas rituales
                       nacientes de agua viva

    preside
                       consagraciones y ofrecimientos
                       en la entrada del solsticio de invierno
                       para la “Fiesta del año nuevo” 2 

                       teofanía solar andina

    una blanca diagonal
                       la recorre
                       es la estela lumínica de un chasqui
                       hermanando a los pueblos 

    urdida
                       en simétrico arco irisde colores intensos

    el rojo lujurioso
                      y dulce
                      del tomate 
                      pulpa pecaminosa americana 

    el naranja apetecible
                     de raíz tuberosa,
                     cilíndrica y oblonga
                     de oca, yuca y batata

    el amarillo regio
    que ilumina los suelos
    penumbrosos y humíferos
                     donde brotan las espigadas flores 
                     de la orquídea

    el verde exuberante 
    telaraña natural en la que trepan
                     loros imitadores de la voz humana 
                     se deslizan serpientes de néctar venenoso 
                     ranas arborícolas de dedos adherentes
                     y gusanos brillantes como hojas viscosas
                     difuminadas por el rocío 

    el lapislázuli azul
                    de vegas que crecen con las lluvias
                    yacuíferos
                    que manan ojos de agua opalescente
                    abasteciendo arrebujados cuévanos
                    de valles cultivables
                    y delineadas cejas de altísimas montañas 

    elvoluptuoso violeta
                    del tabaco
                    que se aspira, se mastica, se unta y esparce
                    en los campos
                    antes de la siembra
                    sobre el rostro rígidode los bravos
                    antes de la lucha
                    y en la piel tersa de las doncellas 
                   que se entregan a los goces del sexo

    gestada
                   en el vientre de un orbe milenario
                   la pulsa el deseo de un poder antiguo.


    1-Bandera de los pueblos originarios. Tiene forma cuadrada y siete colores repartidos en 49 cuadraditos. 

    2-Inti Raymi, ceremonia religiosa andina en honor al Inti (el dios sol), que se realiza al inicio del equinoccio invernal, el  21-24  de junio de cada año.



    Primer premio en “I Concurso literario y Científico-jurídico FACA (Federación Argentina de Colegios de Abogados) Dr Guillermo Nano”2015 – poema sin editar - :

    Lesa Humanidad

    “El hambre es un delito de lesa humanidad”
    JEAN ZIEGLER, ex relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación.

    I

    Tierra y ser humano 
                                             - posesión y propiedad comunitaria
    preexistente-1
    sagrada comunión
    un círculo ancestral de subsistencia
    agua, humus, flora y fauna
    antes del acorralamiento en condiciones miserables
    del saqueo de veneradas reservas naturales
    en la arrasada superficie del desmonte
    se tala, se quema, se mutila y se mata 
    con tractores, con topadoras, con dolo
    caen árboles y nidos, del infernal estruendo 
    al silencio letal, se configura el tierricidio

    después de la rapiña solo el verde de la soja esplende 
    brutal última ratio  


    II

    Uróboro de América originaria
    eterno retorno del exterminio
    - por el sometimiento intencional
                              a condiciones de existencia que hayan de
    acarrear destrucción física -2


    III

    Hambre

    batalla perdida
    perla de sangre en la diadema feroz del genocidio 

    dispersos en el polvo del oprobio
    los huesos de la especie condenada

    frágiles desechos que aún conservan
    signos de humanidad                                                     


    traficados como parte del territorio
    de la naturaleza tutelar

    ese otro ente 
                                                    -susceptible de adquirir derechos-
    tercero agredido                                                                                                                 
    y agónico.

    1-Art 75 inc 17 de la Constitución Nacional Argentina.

    2-Art 75 inc 22 de la CN. (Convención  para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio).






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  • 10/19/16--14:50: EVA KAREN [19.331]

  • Eva Karen 

    (1990. León, Guanajuato, México). Estudiante en Ciencias de la comunicación.



    Estación manzanares

    Tomar el autobús de las 4 p.m
    por milésima vez
    leer reposadamente a Pessoa
    por delante de la ventana
    todo en uno
    y creerme tranquila
    como un perro en las rodillas de su dueño
    truquear la esclavitud
    con sus palabras sustitutas



    Camino por el eje norte del boulevard
    cruzamos en alto un semáforo amarillo
    el hombre y yo
    si contara todas las pisadas que dio por mi esqueleto
    hubiéramos contraído nupcias

    dos horizontes crecen a distancia

    tengo su mirada de hacha clavada en mi pulmón
    y grito
    hasta la luz azul
    por medio de una puerta entreabierta

    así la continuidad
    nunca más me volví a ver
    ni a pensar




    Un pez no tiene escamas / su piel roza el agua fría del océano / que a su vez / no tiene sal / y el pez deja de ser cuerpo

    el inmenso océano tocándose el vientre / el océano es un velo épico / peces muertos / el balanceo nubla sangre y noche

    Provocar nada
    la nada que dure lo que dura sal y espuma / pero los peces

    Provocar la espuma ondeando vértebras / hasta crear una manta escamosa



    Ahogarse en el malecón

    Pasados los veinte años
    me estoy volviendo decrépita, cínica, apocalíptica
    puerta cerrada
    los cuervos revolotean y esperan con seriedad las negras carnadas
    mis ojos
    confunden luces minuciosas que afeitan la calle
    la sombra de un muchacho ondea feroz en mi corazón
    colgado el mundo de su mapa
    atraviesa la vertical
    brinco del rubor en mis mejillas
    Cupido
    Slim
    el carrito de helados
    intencionalmente pasan desapercibidos
    podría imitar a Dios con un martillo furioso
    estrellando chinches
    arquitecturas sin salida
    ahogarse en el malecón
    a salir de esa basura blandos
    de esa yegua de grasas soñolientas
    puedo equivocarme pero
    no importa


    Fiesta con Edipo

    Andaba disperso por la noche
    durmiendo su crimen en una borrachera
    corazón transportado en nube roja
    con los asientos destruidos
    descalzo
    brindamos con whisky
    esperando que amaneciera
    era su forma de bailar lo que amamos
    un latido fluorescente
    la neurosis fue impecable

    http://www.revistaelhumo.com/2015/09/eva-karen.html



    El olvido inútil

    En la corsetería moderna
    hay un letrero que indica
    la ruta para el cuarto de tules

    - el metrónomo imaginario
    me trae de aquí para allá -

    elijo para ti
    un manojo de arterias
    para que anudes mi boca
    con ternura

    y solo insomne te pida, cariño
    ayúdame amorosamente
    con un pedazo de estambre

    a sacar un diente picado.

    http://letrinaesmiciudad.blogspot.com.es/






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    PAULINA MENDOZA HERNÁNDEZ 

    Paulina Mendoza Hernández. (León, Guanajuato, México, 1988) Estudió la Licenciatura en Letras Españolas en la Universidad de Guanajuato y actualmente cursa la Maestría en Artes en la misma institución. Además de la poesía, tiene un especial interés por la narrativa y la escritura periodística. 

    Es cofundadora del sello de producción y gestión Rizoma Agencia Cultural, en donde ha desarrollado diversos proyectos enfocados a la difusión del arte contemporáneo en las disciplinas de literatura y artes visuales. 

    Es compiladora y editora de la antología de cuentos Espacios intransitados y de la antología poética Voces del primer vagón. Mantiene el blog www.anapaulinagam.blogspot.com.
     
    En 2016, publicó País de viejas profecías (Editorial Montea), su primer libro.


    AVISO

    Quiero avisarles que este es un virus y que no lo abran,
    si lo hacen tendrán la boca marchita,
    la saliva seca.

    Es un virus, mejor aléjense y corran lejos,
    porque puede expandirse y llegar a su duro cráneo.

    Quiero decirles a todos que ignoren el virus,
    que no le abran,
    que no le dejen entrar, porque si lo hacen,
    seguro se meterá a su cama y les jalará las cobijas,
    desaparecerá poco a poco
    sus encías, succionará sus mejillas.

    Hago un aviso antes de la catástrofe.
    Enunciamos nuestros virus,
    queremos destruirnos,
    no nos soportamos,
    enviamos virus,
    anunciamos el peligro
    cuando ya es demasiado tarde.

    Quiero avisarles que este es un virus y que no lo abran,
    si lo hacen, la enajenación ocupará el trono del rey.


    UNA MAÑANA

    Mientras andaba por las calles vi el suelo
    y encontré tu pierna,
    no la levanté, dejé que se secara,
    dejé que los pájaros de rapiña la picoteran.

    Cuando llegué a casa no pude pensar en otra cosa,
    solo en tu pierna.
    Regresé a las calles mirando el suelo y encontré oro.
    Al oro lo levanté y no permití que se acercara ningún buitre.

    Fui a casa nuevamente y seguí pensando en tu pierna,
    ¿por qué la abandonaste afuera de una notaría pública,
    afuera del palacio nacional,
                                  afuera del templo de los afligidos?

    La última vez que te vi con las dos piernas,
    me dijiste que los encorbatados del banco te negaron
    una tarjeta de crédito.
    ¿Ellos te quitaron la pierna?

    Te digo, mejor permití que se la comieran,
    que sirviera como alimento a las lindas aves
    que alegran mi día
    cada que abro la ventana por la mañana.



    ME MARAVILLA EL FUNCIONAMIENTO DE UNA
    INTELIGENCIA PURA

    Me maravilla que alguien sepa hablar en voz alta.
    Me maravillan los negocios:
    la gente que vende agua pura embotellada.

    Me maravillan los despegues espaciales
    y las fotos de la tierra
    vistas desde el espacio.

    Pero más me maravilla
    el funcionamiento de una inteligencia pura.

    Me maravilla ver que el paso del tiempo
    lo destruye todo o con más suerte
    lo reconstruye.

    Cuando se extingan todos los insectos sin parar;
    cuando éramos pequeñas mis hermanas y yo,
    atrapábamos luciérnagas en el campo.

    Me maravillaba la forma en que volaban brillando.

    Ahora estamos seguras
    que no maltrataríamos a ninguna luciérnaga,
    que nos sacrificaríamos por las abejas,
    ahora dejamos que nos piquen si es necesario.

    Me maravilla el zumbido de los insectos,
    de todos.

    Y no es verdad,
    no me maravilla que se venda el agua embotellada.
    Ahora mis hermanas y yo seríamos capaces de cavar
    hasta hacer un pozo.

    Me maravilla el funcionamiento de la inteligencia pura.
    Me maravillas todas las inteligencias que no conocí
    pero que imagino.
    Me maravillan todas las vidas que imagino
    con inteligencia pura.

    Me maravillan los negocios:
    la gente que vende inteligencia pura embotellada.



    MANZANOS

    El día que no hice nada especial,
    estornudaron los pájaros y tampoco
    pensé nada especial.

    El día que no hice nada especial,
    vi pasar la vida arriba desde un puente,
    unos caían y otros resbalaban.

    El día que no hice nada especial,
    despegó el helicóptero del vecino y el aire
    aventó la ropa del tendedero.

    El día que no hice nada especial,
    en la televisión anunciaban el fin del mundo,
    un meteorito destruiría nuestro internet.

    El día que no hice nada especial,
    quemaron todas las hojas secas de la calle,
    el humo era menos negro que otros.

    El día que no hice nada especial,
    predijeron la extinción de los manzanos,
    ese día no pude dormir.



    TOM Y EL GALLO

    Compré una botella de whisky del que tú me recomendaste,
    me la tomé en cinco tragos y medio. Los conté.

    Quise hablar así de ronco y raspado como Tom Waits,
    tu cantante favorito.
    Quise cantar Rain Dogs y aullar como él.
    Pero mis amigos no me dejaron subir a la barra del bar;
    se los agradecí cuando pude.

    Nunca había tomado una botella en cinco tragos,
    escribí el acto en mi libreta de hazañas.

    En total he plasmado cinco renglones.

    Quiero un sombrero como Tom
    para llevarlo en mi bolsa por si hace falta,
    quiero su potente voz de murciélago.

    La botella quedó vacía,
    la encontré en la mesa
    junto con un vaso lleno de agua,
    me invitaste a beberlo
    pero no soportaba ver otra cosa vacía.

    Dime si tu alguna vez
    pudiste con una cascada de whisky.

    Dime si alguna vez
    quisiste cambiar de voz y de sombrero.

    Compré una botella de whisky
    y no me devolvieron el cambio,
    qué importa -pensé-, después de esto
    mis venas producirán mi propio licor,

    Cuando navegué por el río de whisky,
    escuché a un gallo cantar por la noche,
    se habrá confundido - me dije -, aún no amanece,
    aún no hay luces tenues en nuestro techo,
    que es de todos, que algunas veces es solo mío.

    El gallo me envió la señal,
    deseaba dejar volar a los peces del río;
    crustáceos embriagados saltaron del agua
    hasta llegar a la tierra,
    el gallo no me advirtió que morirían.
    Colores celestes;
    azul del cielo que es nuestro techo,
    que algunas veces es solo mío.

    Nadar en este río, en este invento alcohólico;
    sumergir la cabeza para atraparme en una botella.

    Voz grave en mis oídos;
    iba salpicando el vino como un perro de lluvia.




    País 404

    Dime, país, ¿por qué no me das todos tus impuestos 
    para fundar otro país?
    ¿por qué no depositas las monedas en una caja blanca
    y me la envías a ese otro país?
    no quiero bancos, no quiero créditos ni hipotecas, 
    solo construir otro país.
    País, dame lo que recaudas de tus esclavos 
    para hacer una nueva tierra con un nuevo nombre 
    y una nueva forma de nombrar las cosas:
    las vivas y las muertas.
    Quiero tu dinero, país, para fabricar un ejército insólito, 
    porque todos nos van a querer aventar sus bombas, país, 
    piensan que en este planeta ya no hay espacio 
    para un territorio más, 
    país.



    Balas de oro negro

    En una montaña lejana
    cae la nieve
    y la noche se vuelve fría
     
    Dentro de una cabaña de fierro y hueso
    habita la dueña de las profecías
    -la vidente de la catástrofe-
    la llaman sus vecinos
     
    Cierra los ojos y lo único que ve es el futuro
    ese espejo que se construye con nuestro pasado
     
    Las predicciones que dicta son bélicas
    balas de oro negro perforaran nuestro cuerpo
    las cicatrices serán nuestra firma electrónica
     
    Cicatrices negras como el oro
    la vidente observa el destino como
    un conjunto de complejidad infinita

    Ella supo la fecha exacta de la muerte de Stalin
    el hundimiento de un submarino
    predijo el ataque aéreo que derribó una ciudad entera
    sabe el día en el que vas a morir
    la hora en la que vas a revivir y
    el segundo en el que explotarás
    -en nombre de lo supremo-
    con un cinturón cargado de bombas negras
    negras como el petróleo
    negras como tú y como yo



    Caen las manos

    Las gargantas se quedan trabadas
    mientras las ramas secas entran por la boca
    de un hombre sin espíritu
    ¿Qué vine a decir del mundo?
    ¿Qué vine a decir de lo que veo?
    ¿Qué vine a decir de lo que pasa aquí?
    El hombre grita todas las preguntas anteriores
    las grita en medio de un puente movedizo y los caminantes voltean
    los caminantes ahora son nadadores en el río
    No digas lo que sabes lo que piensas lo que ves
    no digas nada sobre las bombas que activaste 
    sobre las balas que lanzaste
    sobre las noches heladas sin abrigo
    no digas nada de lo que pasa aquí
    No queremos escucharte hombre sin espíritu 
    eres huesos y lengua
    Gritan los nadadores: eres huesos y lengua
    Caen las manos de los victoriosos caen las manos de los pescadores
    caen las manos de los hombres sin espíritu caen las manos de los espíritus
    caen las manos de los nadadores caen las manos de los caminantes
    caen las manos de los desterrados
    Eres huesos y lengua


    País de viejas profecías
    Editorial Montea, 2016

    La poesía de Paulina Mendoza

    por Luis Fernando Alcántar 

    País de viejas profecías, de la autora mexicana Paulina Mendoza, es un juego de correspondencias y negaciones, que ponen de manifiesto lo que evoca en sus versos, a través de preguntas e imágenes sólidas, guiadas por la curiosidad, el escepticismo, pero también por el humor y la nostalgia, y eso que algunos llaman saudade, la voz portuguesa que evoca la añoranza, junto con el extrañamiento por estar vivo.

    Aquí resalta la evocación poderosa, el eco de una sombra que se divierte a costa de la ambición y el ego. Un pincel que se permite jugar entre las metáforas y les da la vuelta, al tiempo que las dice de forma transparente.

    Resulta difícil resistirse al influjo de los poemas de Mendoza, con su construcción y ritmo, que tienen una fluidez hipnótica.

    Este país, que también es un collage, incluye algunas piezas visuales de la autora y se aprecia como un encuentro entre lo pictórico y lo escrito.
    Es muy grato descubrir y encontrar esta voz propia en la poesía mexicana, con inspiración en poetas chilenos como Nicanor Parra y Vicente Huidobro.

    En lo personal, es de agradecerse el poema inspirado en Tom Waits («Compré una botella de whisky del que tú me recomen- / daste, / me la tomé en cinco tragos y medio. Los conté. // Quise hablar así de ronco como Tom Waits, / tu cantante favorito. / Quise cantar Rain Dogs y aullar como él. / Pero mis amigos no me dejaron subir a la barra del bar; / se los agradecí cuando pude. // Nunca había tomado una botella en cinco tragos, / escribí el acto en mi libreta de hazañas.»), pero también otro puñado de poemas que se quedan grabados. Por detalles así, País de viejas profecías crea un vínculo con el lector, en una interesante propuesta estética, en donde hay, por partes iguales, autocrítica, autenticidad, emoción y riesgo.






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    ANTONIA ARTUCIO FERREIRA

    Antonia Artucio Ferreira (1889-1979), una importante escritora y editora uruguaya. En la actualidad es recordada, sobre todo, por una de sus obras de mayor reconocimiento nacional e internacional: Parnaso uruguayo, publicado en España por la casa editorial Maucci hacia 1923. En este sentido, Artucio también fue una excepción, ya que a principios del siglo XX muy pocas mujeres editaron libros de semejante trascendencia.

    Por su afán de inclusión, el parnaso fundacional de Artucio se distinguió de otros esfuerzos editoriales de su tiempo. En él podemos encontrar poemas de 102 autores: 57 en la primera parte, y 45 en la segunda. Éstos son tanto figuras relevantes en la actualidad como escritores hoy casi olvidados. Al respecto, Pablo Roca anota lo siguiente:




    Además de textos de  autores poco conocidos, Artucio introdujo, por supuesto, poemas de algunos de primera línea en la literatura uruguaya e hispanoamericana (o latinoamericana) en general, como Delmira Agustini -de quien hablaremos más adelante en este blog-, Manuel Peris y Curis, Víctor Pérez Petit, José Enrique Rodó, Jules Supervielle, Alberto Zum Felde, etc.

    Curiosamente, valdría afirmar que Artucio se ha salvado del olvido debido a su propio parnaso, ya que incluyó sus poemas en éste. 



    Así, pues, en Parnaso uruguayo tenemos a la editora y a la poeta. Como ya dijimos, el libro de Artucio se organiza en dos secciones. La primera está dedicada a la obra de autores reconocidos en su tiempo; y la segunda, a quienes “brillaron por un momento” o a los “novísimos”. Así lo explica la editora al inicio de cada parte:






    Es de notar que la editora pone de relieve las dificultades que pasó para concluir su tarea, que le llevó tres años y algunos meses.

    Una vez presentada aunque sea a vuelo de pájaro la autora, presentamos a la poeta. A continuación ofrecemos los poemas que Artucio publicó en su libro:











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    Himno a Florida: obra de Antonia Artucio

    Himno Marcha Florida poema musicalizado

    En 1956 se da a conocer el Himno Marcha Florida creado para conmemorar el centenario de la creación del Departamento de Florida.Es así que los profesores de música y canto del departamento se reúnen para enseñarlo a los alumnos escolares de todo Florida.
    Aquel coro de “tus hijos alegres te cantan” entonado por niños, jóvenes y adultos fue una hermosa forma de celebrar el primer centenario de Florida.

    Son sus autores:

    Antonia Artucio Ferreira (1889–1979) es la creadora de la letra. Esta escritora y poetisa floridense dedicó toda su producción artística –notas, narraciones, poemas, teatro- a los floridenses, en temas de la vida y la historia de las gentes y los lugares.
    Berta Vidal de Martínez, docente de música y canto coral en institutos docentes, fue quien puso música a aquella letra.
    El gobierno Departamental de Florida resolvió dar el carácter de Himno Departamental de Florida a esa creación.







    https://escritorasah.blogspot.com.es/2016/09/antonia-artucio-en-su-propio-parnaso.html#more .





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    Mercedes Belzú de Dorado

    Mercedes Belzú de Dorado (La Paz, Bolivia 1835-1879) fue una escritora, poeta y traductora boliviana.

    Era hija del general Manuel Isidoro Belzú, Presidente de Bolivia, y de la novelista argentina Juana Manuela Gorriti. Residió en Arequipa. Perteneció a la primera generación de mujeres escritoras bolivianas, como María Josefa Mujía. Aunque destacó como poetisa, también es cierto que realizó notables traducciones de Víctor Hugo, Lamartine y Shakespeare.

    De su obra, Clorinda Matto de Turner destaca su traducción de los Salmos de David y el Canto al Misti que compuso después de contemplar este volcán. En su honor, un colegio de La Paz lleva su nombre.

    Poeta. Hija del caudillo Manuel Isidoro Belzu y de la escritora argentina Juana Manuela Gorriti. Radicó en París, Francia, acompañando a su esposo José Vicente Dorado quien cumplía funciones de Embajador de Bolivia. Allí hizo de traductora de obras de autores famosos, a la vez que colaboró con la revista ‘El Mundo Literario Americano’. Sufrió exilio y desolación por los avatares políticos de su familia. Julio Leguizamón la describe: "Feminista sin la áspera condición de las mujeres frustradas, tendía a ennoblecer la condición de su sexo, dotándolo de un ánimo preparado para la lucha por la vida. En medio de su labor sin tregua escribió cuentos, novelas y biografías".

    El poema ‘Melancolía’, dice en una parte: 


    "Árboles de grata sombra, 
    céfiros murmuradores, 
    aves que cantáis amores,  
    arroyos en verde alfombra,  
    por un momento cesad  
    vuestra sublime armonía; 
    dad tregua a vuestra alegría  
    llorad conmigo, llorad!...  
    vencida por el pesar, 
    sin amores ni alegría,  
    aspiro a la tumba fría,  
    donde es grato reposar...".


    LIBROS 

    Novela: Recuerdos de viaje (s.f.); Diente de lobo (s.f.); Vellón de oro (s.f.).
    Poesía: Poesías (1891).

    Ref.- J. Leguizamón, Historia de la Literatura Hispanoamericana: II, 1945, 101; Urquidi, Bolivianas ilustres: II, 35-73; V. Pacheco: "Mercedes Belzu…", DL, 17.11.1985, 35 y 24.11.1985, 30; E. Blanco, 200 poetas paceños,. 2009, 17



    Mercedes Belzú en Parnasso boliviano

    Mercedes Belzú Gorriti de Dorado (1835-1879) fue una poeta, novelista y traductora boliviana. Hija del General Manuel Isidoro Belzú, onceavo Presidente de Bolivia (1848-1855), y de la poeta argentina Juana Manuela Gorriti, también escritora prolífica, de quien hablaremos en otra ocasión. Pero Belzú no debe su fama a la de sus padres, sino a su propia pluma: colaboró en publicaciones periódicas de la época, y su obra fue incluida en parnasos fundacionales y varias antologías. Además, el investigador y periodista boliviano Elías Blanco Mamani afirma que Belzú escribió un par de novelas.

    Mercedes Belzú pasó gran parte de su infancia en Lima, Perú. Con apenas 16 años, contrajo matrimonio con José Vicente Dorado, quien llegaría a ser Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Francia. La pareja vivió en Perú y luego se mudó a París, en donde radicó durante cuatro años. A su regreso de Europa, Belzú se instaló en su ciudad natal, La Paz. Debido a razones políticas, ella y sus familiares fueron perseguidos por lo que abandonó Bolivia, refugiándose en Arequipa. Pasó sus últimos años entre Cochabamba, Sucre y Arequipa, en donde habría fallecido.

    Belzú colaboró en periódicos de la época, especialmente en los peruanos. Tradujo al español a Mélanie Waldor y, según varios autores, también a William Shakespeare, Victor Hugo, Alphonse de Lamartine y Lord Byron. Su labor poética mereció la atención de escritores y críticos, pero sobre todo del incansable editor boliviano José Domingo Cortés (1839-1884), quien la incluyó en Parnasso boliviano, publicado en 1869, y en Poetisas americanas: Ramillete poético del bello sexo hispano-americano, en 1896. Dejamos para otro momento el sexistómetro de estas publicaciones. Sin embargo, conviene decir que Cortés fue uno de los editores más inclinados a recuperar la escritura de las mujeres de su tiempo y aun las anteriores.


    A continuación ofrecemos la generosa selección de poemas de Belzú que fueron incluidos en Parnasso boliviano.





























    https://escritorasah.blogspot.com.es/2016/08/mercedes-belzu-en-parnasso-boliviano.html#more






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  • 10/19/16--21:45: EMA A. BERDIER [19.335]

  • EMA A. BERDIER

    Ema A. Berdier, la “eximia poetisa” inexistente

    En el último tercio del siglo XIX los parnasos fundacionales comenzaron a jugar un rol fundamental en el horizonte artístico de su tiempo, tanto porque implicaban difusión a nivel nacional e internacional, como porque coadyuvaron a la conformación del canon. Por ende, para narradores y poetas casi siempre representaba un honor que su obra fuese incluida en dichos parnasos; en el caso de las mujeres escritoras, ese honor era, además, algo más infrecuente. Sin embargo, no todos escritores se tomaron el asunto con seriedad. Algunos, como los argentinos Bernabé Demaría y Juana Manuela Gorriti, supieron aprovechar la oportunidad para improvisar una obra y echarse una carcajada. Gracias a ello surgió "Ema A. Berdier", o "Ema Aurora Berdier", la infortunada poeta y pintora que… nunca existió.


    Como hemos dicho en otras entradas, uno de los grandes promotores de los parnasos fundacionales fue José Domingo Cortés. A este bibliógrafo chileno se deben, por ejemplo, los parnasos boliviano, chileno, argentino y peruano, así como otras compilaciones: América poética, Prosistas americanos, Poetisas americanas, etc. Para realizar esta compleja labor, Cortés dependía en muy buena medida de que sus amigos y sus contactos le proporcionasen información oportuna, precisa y, por supuesto, verdadera. Pero lo último no siempre ocurría. Eso lo demostró el repentino crepúsculo y sonoro ocaso de Berdier, cuya obra circuló en publicaciones periódicas de la época (especialmente en La ondina del Plata, de Luis Telmo Pintos, hacia 1875) y fue antologada en obras clave como América poética, Poetisas americanas y Parnaso argentino, de Cortés.


    La historia de Berdier es bastante simple y divertida: Cortés estaba recopilando información para una antología y Demaría le envió unos poemas, explicando que eran de una poetisa talentosa y desgraciada. Confiado y conmovido, Cotés incorporó esos versos a América poética: poesías selectas americanas con noticias biográficas de los autores, libro publicado en 1870. Allí proporciona la siguiente información biográfica:





    Los versos de Berdier despiertan pronto la curiosidad de la gente, y en especial la de los escritores argentinos. De la noche a la mañana, todos quieren conocer a la nueva poeta. De hecho, Juana Manuela Gorriti busca a Demaría para pedirle que le presente a Berdier… Y éste le confiesa su culpa. En vez de enfadarse, Gorriti decide redoblar el engaño. Se dice que es ella quien elige el retrato de una mujer hermosa e inquietante para darle materialidad y rostro a Berdier. Por desgracia, no hemos podido conseguir esa imagen. A partir de entonces, esta misteriosa escritora estará en la boca de la sociedad bonaerense. Entre los elogios que recibe merece destacar los del escritor y crítico literario Rafael Obligado. Y varios autores le dedicaron algún poema.








    https://escritorasah.blogspot.com.es/2016/09/ema-berdier-la-eximia-poetisa.html#more



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    Dulce María Borrero

    Nació el 10 de septiembre de 1883 en Puentes Grandes, La Habana, Cuba. Hija de Esteban Borrero Echeverría. Desde niña fue educada en las letras.

    Poetisa, bibliógrafa y notable pedagoga cubana. Defensora de los derechos de la mujer.

    En 1895 se trasladó a Key West con su familia. Allí publicó sus primeros versos en la Revista de Cayo Hueso.

    Pasó luego a Costa Rica con su padre. Regresó a Cuba en 1899, después de terminada la guerra de independencia.

    Trayectoria laboral

    Fue miembro de número de la Academia Nacional de Artes y Letras desde su fundación en 1910 y codirectora, con Miguel Ángel Carbonell, de los Anales de la Academia Nacional de Artes y Letras.

    En 1935 ocupó la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación. Fundó la Asociación Bibliográfica de Cuba (1937). Aparecieron trabajos suyos en Cuba Contemporánea, Revista Cubana, Revista Bimestre Cubana, El Fígaro.

    Pronunció conferencias sobre temas artísticos y literarios, así como sobre problemas educacionales y cívicos. Tuvo participación activa en pro de los derechos femeninos. Se distinguió como dibujante.

    Se distinguió como dibujante, y sus luchas, en pro de los derechos femeninos, no sólo fueron francas y constantes, sino motivo de atracción en varias instituciones y espacios habaneros. Su prestigio personal y particularmente su don comunicativo, llano y optimista, fueron en su actitud social naturales prolongaciones de su hogar y de órbita profesional y académica.

    Fue una bibliógrafa muy capaz en la ciencia del estudio general del libro, en cómo ordenar y dirigir una biblioteca.

    Muerte

    Muere en su ciudad natal el 15 de enero de 1945.

    Obras

    «Horas de mi vida», (poemas), 1912
    «La poesía a través del color», 1912
    «El matrimonio en Cuba», 1914
    «El arte característico y su libre desarrollo fuera de la tiranía escolar», 1917
    «Discurso leído en la sesión pública inaugural celebrada por el Club Femenino de Cuba en la Academia de Ciencias el 3 de julio de 1918», 1918
    Dos discursos. El magisterio de la Mujer: su actual significado; su misión ulterior, 1935
    «La mujer como factor de la paz», 1938.
    Premios y Distinciones

    Primer premio en los Juegos Florales del Ateneo de La Habana (1908)
    Primer premio y medalla de oro de la Academia Nacional de Artes y Letras (1912) por su libro de poemas «Horas de mi vida»
    Medalla de oro en el Concurso del Comité Avellaneda (1914)
    Premio de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes (1919).
    Por iniciativa de Dulce María Borrero, el 19 de junio de 1938, tuvo lugar la primera celebración del Día de los padres en Cuba.




    LA CANCIÓN DE LAS PALMAS. POEMA DE DULCE MARÍA BORRERO*

    Esmeraldas rumorosas,
    porciones del patrio suelo
    que os lavantáis orgullosas
    para besar amorosas
    el gran zafiro del cielo;

    Vosotros las que mirasteis
    caer el postrer soldado ;
    que, piadosas, lo arrullasteis,
    y en pie, soberbias, quedasteis
    sobre el campo ensangrentado;

    En lenguaje misterioso,
    ya que tan alto subisteis,
    contadle al azul radioso
    el secreto doloroso
    de la canción que aprendisteis.

    * Dulce María Borrero de Luján. (Puentes Grandes, 1883 – La Habana, 1945) Poetisa cubana.



    Dulce María Borrero en Arpas cubanas

    Esta escritora nació en 1883 y falleció en 1945. Fue bibliógrafa, poeta y educadora. Provenía de una familia de escritores: su abuelo fue Esteban de Jesús Borrero; su padre fue el célebre educador, poeta y médico Esteban Borrero Echeverría, considerado un precursor del modernismo cubano; Dulce María y Juana, su hermana –figura muy importante, de quien hablaremos más adelante en este blog–, también formaron parte de la élite intelectual de Cuba.

    Debido a las simpatías políticas de su padre, partidario de la independencia cubana, los Borrero tuvieron que abandonar Cuba. Vivieron un tiempo en Estados Unidos y en Costa Rica, antes de volver a su patria, en 1899. Entonces Dulce María comenzó a destacar en su horizonte cultural. Recibió varios premios y distinciones. Además, sus escritos circularon en publicaciones periódicas, como Revista de Cayo Hueso (Estados Unidos), Revista Cubana, Cuba Contemporánea, El Fígaro y Revista Bimestre Cubana.


    Postal de 1907 autografiada.
    Fuente: Havana Collectibles

    En Cuba dirigió,  junto con Miguel Ángel Carbonell, los Anales de la Academia Nacional de Artes y Letras, institución de la cual fue miembro de número. También estuvo a cargo de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y después, en 1937, fundó la Asociación Bibliográfica de Cuba. Fue una gran defensora de los derechos de la mujer.


    A continuación ofrecemos los poemas de Borrero publicados en Arpas cubanas en 1904.



















    https://escritorasah.blogspot.com.es/2016/09/dulce-maria-borrero-en-arpas-cubanas.html#more


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  • 10/19/16--22:17: ADELA CASTELL [19.337]

  • Adela Castell

    Adela Castell de López Rocha (Paysandú, 1864 - 1926) fue una maestra, ensayista y poetisa uruguaya.

    Adela Castell Ducrosé nació en Paysandú en 1864 siendo sus padres Francisco Castell y Adelaida Ducrosé Castell se recibió de maestra en 1880 y fue nombrada en 1882 como sub-directora del Instituto Normal de Señoritas trabajando junto a su hermana Dorila Castell de Orozco quien dirigía el instituto en esos años. En 1886 se graduó de maestra de 3.er grado y al año siguiente comenzó a desempeñarse como directora en la primera escuela de aplicación del Uruguay.

    Brindó conferencias sobre temas educativos en Uruguay y Paraguay, siendo la primera mujer uruguaya en haber disertado en ambas repúblicas. En el Congreso Científico Americano realizado en Montevideo en 1900 presentó el trabajo "Relación entre las escuelas de aplicación y las normales".

    Sus textos, en prosa y verso, aparecieron en distintos medios de prensa y publicaciones de enseñanza, como La Ondina del Plata, La Floresta Uruguaya, La Alborada del Plata, Boletín de enseñanza, El Almanaque Sudamericano, La Revista Nacional y Caras y Caretas (1890) , entre otros diarios y periódicos publicados tanto en Uruguay como en Argentina. En ocasiones utilizó el seudónimo "Zulema" para escribir sus poesías y opiniones.

    Asimismo fue una destacada autora de textos poéticos, los cuales recitó en distintas ocasiones en territorio uruguayo y argentino. Una de estas ocasiones tuvo lugar en el Club uruguayo de Buenos Aires.


    Adela Castell en El Parnaso Oriental

    La uruguaya Adela Castell de López Rocha (1864-1926) fue una reconocida oradora, poeta, ensayista y sobre todo educadora. Tuvo el mérito de haber sido la primera mujer en dar conferencias tanto en Uruguay como en Paraguay. Por ejemplo, tenemos noticia de que impartió una conferencia en el Instituto Paraguayo el 10 de agosto de 1901. Castell fue una de las pioneras de los estudios sobre psicología de la personalidad en Uruguay.

    Adela Castell participó de forma muy activa en la vida cultural y literaria de su tiempo, no sólo en su tierra natal, sino en otras regiones de América del Sur. Colaboró en periódicos y revistas uruguayas, argentinas y españolas. En cuanto a esto último, vale la pena mencionar El Álbum Ibero-Americano (1890-1909), en donde aparecieron algunos textos suyos. También fue incluida en parnasos fundacionales hispanoamericanos. Su hermana, Dorila, de quien hablaremos en otra entrada, también fue escritora.

    En 1891 el caricaturista del semanario Caras y Caretas (1890-1897). Charles Schütz, oriundo de Alsacia pero avecindado en Uruguay, hizo el retrato más conocido de la poeta.

    A continuación ofrecemos los poemas de Castell que vienen en El Parnaso Oriental. Antología de poetas uruguayos, publicado por Raúl Montero Bustamante en 1905. A pie de página viene una minibiografía que nos ha servido de apoyo para elaborar nuestros apuntes. Dejamos para otro momento el sexistómetro de esta publicación.












    https://escritorasah.blogspot.com.es/2016/08/adela-castell-en-el-parnaso-oriental.html#more











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    ROSA CORRALES DE CHAVARRÍA  


    El extraño caso de Rosa Corrales o Rosa de Chavarría

    Hoy vamos a recordar el caso de la poeta Rosa de Chavarría, la única mujer incluida en Parnaso costarricense. Selección esmerada de los mejores poetas de Costa Rica, publicado por periodista y escritor venezolano Rafael Bolívar Coronado, tristemente famoso por sus falsificaciones y engaños. El investigador Diego Rojas Ajmad lo ha llamado el “Pierre Menard venezolano”. Sin embargo, en esta ocasión no vamos a centrarnos en las imposturas de Bolívar, sino en las de Lisímaco Chavarría, uno de los máximos exponentes de las letras de Costa Rica.


    Retrato de Lisímaco Chavarría, esposo de Corrales.

    Chavarría se casó en 1895 con Rosa Francisca Villanea Corrales, mejor conocida como “Rosa Corrales” o “Rosa de Chavarría”. Este último nombre figura al pie de numerosas composiciones poéticas que circularon en publicaciones de la época, incluyendo periódicos, revistas y hasta algunos libros… Sin embargo, no todos los textos firmados por “Rosa de Chavarría” fueron escritos suyos. De hecho, los poemarios Orquídeas (1904) y Nómadas (1906) aparecieron con el nombre de ella, pese a que después se supo que el verdadero autor era Chavarría. 


    Portada de Orquídeas, de 1904.


    Portada de Nómadas, de 1906.

    Los libros ganan de inmediato el interés del público y de la crítica, pero siembran discordia entre Chavarría y Corrales. El asunto empeora en 1905, cuando el poema “El arte”, firmado por ella pero escrito por él, gana el primer lugar en “La Fiesta del Arte”, certamen convocado por el Club de Costa Rica. Tanto Chavarría como Corrales afirmaron que el poema es suyo, si bien luego se confirmó, gracias a la intervención de especialistas literarios, que era de él. A raíz de estos pleitos, la pareja se divorció. Chavarría entonces comenzó a firmar como propios sus poemas, y Corrales continuó escribiendo.


    La obra poética de Chavarría, fallecido en 1913, ha sido bastante estudiada, no así la de Corrales, que aún espera ser recopilada y depurada, ya que todavía persiste la confusión sobre la autoría de algunos de ellos. Además, es difícil averiguar los datos biográficos de Corrales. Los poemas que presentamos a continuación son los que se publicaron en Parnaso costarricense hacia 1921 [el original está en la Biblioteca Nacional de España]. Sería útil y necesario confirmar que estos textos son, sin lugar a dudas, de la poeta y no de su exesposo.















    https://escritorasah.blogspot.com.es/2016/08/el-extrano-caso-de-rosa-corrales-o-rosa.html


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    Waldina Dávila de Ponce de León

    Waldina o Ubaldina Dávila (1823-1900).
    En un tiempo de escasas –aunque notables- mujeres escritoras, surge en el Huila, Colombia,  Waldina Dávila de Ponce de León, nacida en Neiva y autora de la que se tiene como la primera novela huilense, El trabajo, publicada en 1884 y reproducida en su Serie de novelas (1892), junto con Luz de la noche y La muleta.

    Interesada también en la música y la pintura, se trasladó siendo muy joven a Bogotá, donde asistió a la tertulia de El Mosaico y cultivó la miniatura sobre marfil. Son también parte de su legado la obra teatral Zuma, drama en tres actos, y un volumen de Poesías.



    Waldina o Ubaldina Dávila en La guirnalda literaria

    La colombiana Waldina Dávila Salas de Ponce de León nació en año incierto, entre 1823 y 1831, y falleció en 1900. Sus padres, descendientes de próceres de la independencia de su país, disfrutaron de privilegios y bienes que heredaron a sus hijos. Fue pintora de óleo y acuarela, así como miniaturista en marfil y escritora. Escribió poesía, narrativa, teatro y ensayo. Utilizó el seudónimo “Jenny”. También firmaba como “Ubaldina Dávila Ponce de León”, o “Waldina Dávila de Ponce”.

    Waldina recibió una educación refinada: hablaba italiano y francés, en su juventud viajó dos veces a Europa, en donde entró en contacto con la modernidad artística. Según Isidoro Laverde, el escritor y político liberal Aníbal Galindo, hizo este elogioso comentario sobre Dávila en La voz del tiempo:


    Cita de Galindo transcrita por Laverde en el primer tomo de Bibliografía colombiana. 

    El coloreado es nuestro.


    Dávila contrajo matrimonio en 1852 con el oficial Rafael Ponce de León, con quien tuvo cuatro hijos, aunque enviudó a poco de haberse casado. A su regreso de Europa, alrededor de 1874, sus escritos aparecieron en numerosas publicaciones periódicas nacionales e internacionales de la época, como La Familia, El Hogar, Colombia Ilustrada, El Colombiano, La Mujer, Lecturas para las familias, La Diana, La Unión Iberoamericana, etc.


    Sus textos fueron incluidos en parnasos fundacionales como El álbum de los pobres, Parnaso colombiano y La guirnalda literaria. A continuación  ofrecemos los poemas de Galindo en 1870, en esta última publicación, probablemente editada por los escritores ecuatorianos José Rafael y Rafael María Arízaga.




















    https://escritorasah.blogspot.com.es/2016/09/waldina-o-ubaldina-davila-en-la.html










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    Amelia Denis de Icaza

    Amelia Denis de Icaza (Panamá, 28 de noviembre de 1828 - Managua, 16 de julio de 1911) fue una poeta romántica panameña. Fue la primera mujer en publicar sus versos en su país.


    Monumento a Amelia Denis de Icaza en el Barrio Quarry Heigths


    Hija de padre francés y madre panameña, recibe sus estudios primarios en la Primera Escuela Elemental de Niñas, en Santa Ana. De pequeña tenía mucha afición a la literatura y elaboraba poesías, dándole la formación cultural que desarrollaría años más tarde. Publicó de joven varias poesías en la revista La Floresta Istmeña.

    Estuvo en Guatemala por casi dos décadas; colaboró con algunos periódicos como Trabajo y Bien Público bajo el seudónimo de Elena.

    Residió en León, Nicaragua, desde 1894 hasta su fallecimiento. En esa ciudad estableció una gran amistad con Rubén Darío.

    Obras

    En sus poemas se describe un especial patriotismo y sinceridad; con un fuerte contenido político y social donde polemiza con la sociedad de manera tajante. Su poema más importante es Al Cerro Ancón, en donde muestra su disgusto por la creación de la Zona del Canal, por los Estados Unidos. Otros poemas fueron Patria, Hojas Secas, Amor de Madre (1879), A la Muerte de Victoriano Lorenzo, entre otros.


    A la muerte de Victoriano Lorenzo

    Atado! y ¿para qué? si es una víctima
    que paso a paso a su calvario va
    lo lleva hasta el banquillo la república
    y con ella en el alma a morir va.

    Atado! y ¿para qué? frente al suplicio
    los soldados esperan la señal,
    el plomo romperá su pecho heroico
    que ostentaba lo enseña liberal.

    Marcha a su lado el sacerdote trémulo
    hablándole del cielo y de perdón
    lleva un Cristo en las manos, y está pálido
    murmurando en silencio una oración.

    El sigue su camino siempre impávido
    sin el hondo sufrir del criminal
    libre nació bajo sus grandes árboles
    y en ruda lucha defendió su ideal.
    ..............................................................

    De hombres nacidos en las selvas vírgenes
    en grupos de invencibles lo siguió
    que allá en nuestras montañas, el indígena
    puede morir pero rendirse no.

    Se hizo su jefe el montañés intrépido,
    el campo de batalla fue su altar
    y el órgano divino, el ruido horrísono
    del cañón enemigo al estallar.

    Y ni el invierno con sus noches lúgubres
    detuvo nunca su carrera audaz.
    Como el león de los bosques en América
    ni dio cuartel ni lo pidió jamás.

    Soñó con la victoria, fue su ídolo
    y en su mano nervuda se rompió
    tras el ideal la noche con lo trágico
    que el astro rey en el ocaso hundió...

    Y después... y en las sombras del crepúsculo
    en un lago de sangre el corazón;
    y el pueblo que se aleja del patíbulo
    murmurando una horrible maldición.

    Su centro era el peligro, nunca el pánico
    hizo su corazón estremecer
    se alumbraba con luces de relámpago
    cuando iba el enemigo a sorprender.



    A Panamá

    ¿Hasta cuando mi patria idolatrada
    por la discordia te veras manchada
    llenándote tú misma de baldón,
    de tus hijos la sangre derramando
    por un poder efímero luchando?
    dice: ¿acaso te falta corazón?

    ¿Te falta inteligencia? no, mentira
    que en tu alma brilla la celeste pira
    que da a sus escogidos el señor
    ¿hasta cuando tu zaña que intimida,
    hasta cuando esa lucha fratricida
    que conduce a la ruina y al dolor?

    ¿Por qué no ves el desaliento impreso
    en la faz bendecida del progreso
    que tus luchas condenan a morir?
    Levanta ya tu noble altiva frente,
    pedazo de la América valiente
    prepara tu grandioso porvenir.

    Levanta ya tu noble, blanca enseña
    y a la esperanza que tranquila sueña
    despiértela tu alegre sonreír,
    patria de grandes hombres, patria mía
    luzca ya de la unión el claro día
    manda tus puertas al progreso abrir.

    Prepara tus laureles y tus flores
    El canto de tus dulces trovadores
    Para el que cumpla tu feliz misión,
    Para el que logre levantar el vuelo
    y remontar tus alas hasta el cielo
    y allá batir altivo tu pendón.

    Álzate Panamá, mira tu suelo,
    mira tus campos que bendice el cielo
    y tus montañas que tu adorno son;
    une tus hijos con el eterno lazo
    en un estrecho, fraternal abrazo,
    sea tu divisa, libertad y unión.

    Olvida el triste lóbrego pasado
    y mira el presente desolado,
    lucha y espera el porvenir con fé;
    a las armas del ocio cabizbajo
    sustituyan tus hijos el trabajo,
    no más oculta tu riqueza esté.

    ¿Por qué vivir en inacción Dios mío
    mirando en el hogar silencio y frío
    cuando el oro se encuentra por doquier?
    surcar la tierra con segura mano
    he aquí el enigma, el misterioso arcano
    que afianza de los pueblos el poder.

    Luzca por fin el venturoso día;
    que el labrador radiante de alegría
    regrese a las delicias del hogar,
    encontrando su alegre compañera
    que a su consorte satisfecha espera
    que llegue del trabajo a descansar.

    Que leyendo el pedazo de una historia
    que de niño ha ilustrado su memoria
    encuentre el artesano su placer,
    y al descansar de su fatiga, vea
    que el trabajo se hermana con la idea
    y hace del hombre venturoso ser.

    Entonces de placer estremecida
    ¡mi patria floreciente y escogida!
    yo escucharé los ecos de tu voz:
    no más luchas ni lágrimas de duelo,
    echa al pasado, del olvido un velo
    que tus esfuerzos los secunda Dios.



    Al Cerro Ancón

    Ya no guardas las huellas de mis pasos,
    ya no eres mío, idolatrado Ancón.
    Que ya el destino desató los lazos
    que en tu falda formó mi corazón.

    Cual centinela solitario y triste
    un árbol en tu cima conocí:
    allí grabé mi nombre, ¿qué lo hiciste?,
    ¿por qué no eres el mismo para mí?

    ¿Qué has hecho de tu espléndida belleza,
    de tu hermosura agreste que admiré?
    ¿Del manto que con recia gentileza
    en tus faldas de libre contemplé?

    ¿Qué se hizo tu chorrillo? ¿Su corriente
    al pisarla un extraño se secó?
    Su cristalina, bienhechora fuente
    en el abismo del no ser se hundió.

    ¿Qué has hecho de tus árboles y flores,
    mudo atalaya del tranquilo mar?
    ¡Mis suspiros, mis ansias, mis dolores,
    te llevarán las brisas al pasar!

    Tras tu cima ocultábase el lucero
    que mi frente de niña iluminó:
    la lira que he pulsado, tú el primero
    a mis vírgenes manos la entregó.

    Tus pájaros me dieron sus canciones,
    con sus notas dulcísimas canté,
    y mis sueños de amor, mis ilusiones,
    a tu brisa y tus árboles confié.

    Más tarde, con mi lira enlutecida,
    en mis pesares siempre te llamé;
    buscaba en ti la fuente bendecida
    que en mis años primeros encontré.

    ¡Cuántos años de incógnitos pesares,
    mi espíritu buscaba más allá
    a mi hermosa sultana de dos mares,
    la reina de dos mundos, Panamá!

    Soñaba yo con mi regreso un día,
    de rodillas mi tierra saludar:
    contarle mi nostalgia, mi agonía,
    y a su sombra tranquila descansar.

    Sé que no eres el mismo; quiero verte
    y de lejos tu cima contemplar;
    me queda el corazón para quererte,
    ya que no puedo junto a ti llorar.

    Centinela avanzado, por tu duelo
    lleva mi lira un lazo de crespón;
    tu ángel custodio remontose al cielo...
    ¡ya no eres mío, idolatrado Ancón!



    Amor de madre (Icaza)

    Amor inmenso, sin igual, profundo,
    amor bendito que en el alma siento,
    a quien le rinde adoración el mundo,
    presta a mi lira tu celeste acento.

    Presta a mi lira enlutecida y triste
    el suave aroma que de ti se exhala,
    que ha tu recuerdo el corazón se viste
    para cantarte de vistosa gala.

    Amor del alma, sentimiento santo,
    blanca, entreabierta flor de la natura,
    tú cubres la mujer de regio manto
    y la colocas en sublime altura.

    Que no hay ternura igual a tu ternura,
    sentimiento purísimo y bendito;
    ni hay para la mujer mayor ventura
    que de un hijo escuchar el primer grito.

    Compensación suprema que el Eterno
    otorga a la mujer compadecido:
    la gloria puso al lado del infierno
    y al lado del dolor el bien querido.

    Cuando entregada a dolorosa angustia,
    una mujer padece sin consuelo,
    como la flor abandonada y mustia
    que rueda a la ventura por el suelo.

    Cuando llora talvez desesperada
    teniendo en el pesar los ojos fijos,
    cuando al bajar incierta la mirada
    ve alrededor sonriéndole sus hijos.

    Entonces ¡Oh gran Dios! cambiase en risa,
    su supremo dolor, todo lo olvida,
    con el materno amor se diviniza
    y en su pecho los junta estremecida.

    Perdón Señor! exclama arrepentida
    yo debo bendecirte noche y día,
    que tú quisiste embellecer mi vida
    con ese amor, llenando el alma mía.

    Amor de madre!....el universo entero
    se siente con tu aliento embalsamado,
    único amor sin mancha y verdadero,
    sin porvenir, presente ni pasado.

    Amor que nada pide, nada espera,
    que de si mismo satisfecho vive,
    que la infeliz impúdica ramera
    como sagrada redención recibe.

    Amor de madre en la modesta choza,
    en la humilde casita del obrero,
    del rico en la mirada voluptuosa,
    amor, amor del universo entero.

    Ama la madre el hijo cuando siente
    que su seno de un ser está animado,
    lo idealiza, lo sueña, lo presiente,
    mientras llega el instante tan deseado.

    Nace, y al contemplarlo temblorosa,
    en la embriaguez de su pasión inmensa,
    lo abraza, lo contempla, lo reboza,
    loca lo adora y en amarlo piensa.

    Las noches pasa en inquietud constante,
    olvidando su propio sufrimiento,
    lo mueve, lo acaricia palpitante,
    y se inquieta al más leve movimiento.

    Pasan los años y el hermoso niño
    crece, arrullado por su amor de madre,
    y le forma un edén con su cariño,
    y más le adora si le falta padre.

    Si sola tiene que velar su suerte,
    con que empeño tan tierno lo ha criado!
    se juzga grande, se contempla fuerte,
    y olvida su dolor y su pasado.

    Con frente erguida en su morada pobre
    a Dios le dice de esperanza llena,
    Señor, Señor, que tu bondad le sobre
    para él la dicha, para mi la pena.

    Si el niño ingrato el abnegado empeño
    de la madre infeliz olvida un día,
    ella, intranquila, velará su sueño,
    a Dios alzando su plegaria pía.

    Y siempre lo amará!....bendito sea
    el amor de una madre, sin segundo
    sentimiento del alma, que campea
    con todos los amores en el mundo.

    Ama la madre al ser a quien da vida,
    como la casta virgen a Jesús,
    es el hijo la antorcha de su vida
    su fe cristiana, su fulgente luz.

    Hijo, dice la madre desgraciada,
    hijo, dice también la noble esposa;
    hijo, repite en la modesta choza
    la ignorante mujer asalariada!

    El mismo grito en toda la natura!...
    grito que a Eva pobre y maldecida,
    la hizo feliz en su morada oscura,
    que fue con este grito embellecida.

    Amor de madre religioso y santo,
    sol que alumbra mi espíritu abatido,
    por ti secóse mi ardoroso llanto,
    y la tierra en Edén se ha convertido.

    Con mis hijos la vida es tan hermosa!...
    quiero vivir para gozar con ellos,
    velar por su existencia cuidadosa,
    y trenzar sonriendo sus cabellos.

    Besar sus ojos, que mi ser reflejan
    a mi pecho estrecharles conmovida,
    llamarlos en la noche si se quejan,
    y que me llamen madre: esta es la vida!

    ¡Gracias! ¡gracias! Señor Omnipotente
    gracias porque me diste ese tesoro!
    también mis hijos doblarán su frente
    para adorarte como yo te adoro!



    Dejad que pasen

    El poeta lucha, sin luchar, ¿qué haría?
    sin lucha y resistencia, no hay victoria
    ni el corazón de bardo sangraría
    para teñir los lauros de su gloria.

    Paso a la juventud, dejad que vuele
    alzando alegre sus primeros trinos
    si le quitáis las alas, cómo puede
    sin esa fuerza abandonar el nido?

    Dejadle sus ideales, sus ensueños
    larga es la lucha, ruda la batalla
    tiene la inspiración muchos bohemios
    que serán las lumbreras de la mañana.

    No olvidéis a Rubén el poeta niño
    que al preludiar sus infantiles cantos
    de zarzas le sembraron el camino
    que atravesó con sus primeros pasos.

    Dejad la juventud, sus gallas flores
    necesitan la sabia de la planta,
    no le quitéis sus bellas ilusiones
    dejadla con su fe con su esperanza.

    No lancéis vuestro dardo envenenado.
    sobre la juventud que ama y espera
    dejad que goce en el festín humano
    mientras la sombra de los años llega.

    Yo me aparto dejándoles la senda
    por saludarlos al pasar me inclino
    y aquí en mi corazón tiene la ofrenda
    de aliento, de entusiasmo y de cariño.

    No penséis en la crítica del sabio
    si hay luz y claridad en vuestra mente
    yo también he tenido mi calvario
    y el que puede luchar todo lo vence.

    Heroica juventud, alzad la frente
    el genio es luz, irradiación divina
    el que lleve esta luz será el más fuerte
    para luchar en la sangrienta lidia.

    No abandonéis cobardes el palenque
    la gloria ofrece al vencedor el premio
    dichosos los que llevan en la frente
    la corona simbólica del genio.



    El llanto de una hija

    A MI MADRE!


    Madre mía! mi vida! ¿qué te has hecho?
    a dónde está tu maternal mirada?
    ya está sin vida, sin calor tu pecho
    y tu hija vive aun tan desgraciada!

    ¿Adonde estás, porqué me abandonaste
    y con quien me has dejado madre mía?
    tú en tu seno de amor me acariciaste
    y hoy te llevas contigo mi alegría.

    Tú me amaste de niña con locura
    y más tarde ya joven fui tu orgullo
    y hoy mi llanto de acerba desventura
    ya no lo enjuga ese cariño tuyo.

    Ya nunca más mi llanto con tu llanto
    veré unirse doliente en mis dolores
    no arrullarás a Julia con tu canto
    ni le pondrás sobre su frente flores.

    Ya no veré dormirse entre tus brazos
    los hijos míos que tus hijos son
    ¿por qué la suerte desató esos lazos
    y dejó de latir tu corazón?

    Ya al exhalar mis lastimeras quejas
    sólo hallarán un eco en el vacío
    ¿por qué abandonas sola, por qué dejas
    un corazón tan débil como el mío?

    Ya no veré tus ojos anegados
    en lágrimas dolientes por mi suerte
    ellos están a mi dolor cerrados
    y hundidos por la mano de la muerte.

    Madre tan adorada, yo te lloro,
    y me parece un sueño todavía
    en vano a Dios en mi pesar imploro
    porque Dios no me oye; madre mía!



    El Trabajo

    Mirad ese arrogante y apuesto caballero,
    de vigorosas formas y despejada faz,
    de negra cabellera y ardiente la pupila
    de la planta majestuosa de frente escultural.

    De hermoso y suelto talle; de boca sonriente,
    miradas que revelan el genio y el amor;
    no existe en su semblante de la duda
    porque el pecho lleva bien puesto el corazón.

    ¡Miradlo! Satisfecho doquiera abrirse paso,
    que nada le intimida ni alcanza a detener,
    coronas mil conquista con invencible empeño
    para ceñir con ellas del porvenir la sien.

    ¿Lo veis guatemaltecos? Miradlo, es el trabajo,
    postraos y rendidle profunda adoración,
    ante sus plantas caen los vicios humillados
    y a la virtud levanta con ínclito valor.

    Seguid la noble enseña que entre sus manos lleva,
    ejército de bravos arrastra en pos de sí,
    su aliada es la Victoria, lo llaman invencible,
    que el mundo en lucha abierta conquista el adalid.

    La gloria, aquella virgen coqueta y votuptuosa,
    con besos y caricias corona al vencedor,
    seguid con paso firme la senda del trabajo,
    tras ella está la antorcha de la humana redención.

    Los más hermosos sueños que el joven acaricia,
    las gratas ilusiones que ardiente concibió,
    el virgen entusiasmo que inspírale una hermosa,
    la fúlgida esperanza de pura y santa unión.

    Todo ese panorama de bellas creaciones,
    dichoso lo realiza quien sigue al vencedor,
    por que la luz fulgente con que ilumina al mundo
    la concedió al trabajo alcázar, Dios.

    Jóvenes entusiastas, seguid, nada os detenga,
    romped los viejos títulos del siglo que pasó:
    gloria a la inteligencia, la idea, el heroísmo
    formemos del trabajo nuestro eternal blasón.



    Patria

    ¡Oh Patria idolatrada!, mi pueblo generoso,
    al fin ¡ay! te obligaron a levantar la frente
    y en un supremo grito te alzaste valerosa,
    llevando entre tus manos la enseña independientemente.

    ¡Oh Patria!, yo he sufrido contigo en tus dolores,
    tus luchas amargaron mis noches y mis días,
    de lejos he escuchado tus hórridos clamores
    enviándote mi espíritu sus hondas simpatías.

    ¡Oh Virgen!, yo soñaba tu porvenir de gloria.
    Mirándote tan bella, de orgullo sonreía,
    hoy te hacen que aparezcas ingrata ante la historia,
    a ti, tan noble víctima de odiosa tiranía.

    ¿Qué has hecho?, no te culpo, los otros te arrojaron,
    los otros que en tres años de lucha desgraciada
    tu rico y albo manto con zaña destrozaron
    cuando eras de Colombia la joya más preciada.

    ¿Qué has hecho de tu gloria?, mi pueblo tan querido,
    y cuál será la suerte, pregúntome yo a solas,
    de aquellas mis montañas donde formé mi nido
    de mis doradas playas besadas por las olas.

    Escucha, Ser Supremo, la súplica ferviente
    que mi alma de rodillas eleva ante su altar:
    conserva al pueblo ístmico su libertad naciente
    sin que un extraño lábaro la llague a profanar

    Dejad ¡Oh Ser Supremo! que el Istmo siempre viva
    con el trabajo honrado y la virtud por guía,
    que no sea su esperanza cual sombra fugitiva,
    ni su soñada gloria como la flor de un día.





    Amelia Denis Durán de Icaza nació en Panamá en 1836, y falleció en Nicaragua en 1911. Por lo tanto, dado que ese país se independizó de Colombia en 1903, es comprensible considerar a Denis una escritora tanto colombiana como panameña. Fue hija del editor José Saturnino Denis Barés (1813-1854), de origen francés, y Carmen Durán. Usó el seudónimo “Elena”, y sus compatriotas la apodaron “Alondra del Ancón”.

    Debido al oficio de su padre, Amelia Denis se familiarizó desde pequeña con el mundo de las letras. Contrajo matrimonio en dos ocasiones: primero con Antonio Ramírez, y después con José María Icaza. En total, tuvo cinco hijos: cuatro con Ramírez y una con Icaza. Vivió en Panamá, Guatemala y Nicaragua.

    Sus escritos circularon en publicaciones centroamericanas tales como El Panameño, El Heraldo del Istmo, El Trabajo, El Bien Público, etc. También fueron incluidos en parnaso fundacionales, como Antología panameña, La guirnalda literaria –que contiene una generosa colección de sus poemas– y Poetisas americanas. Su obra 
    fue recopilada en 1927 en el libro póstumo Hojas secas, que ha sido reeditado en años recientes.

    A continuación ofrecemos los dos poemas de Denis publicados en Poetisas americanas por José Domingo Cortés, en 1896.







    https://escritorasah.blogspot.com.es/2016/09/amelia-denis-en-poetisas-americanas.html#more

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    María Mercedes Vendramini 

    (Córdoba, Argentina, 1945)
    María Mercedes es Licenciada en Física, escritora que nació y vive en Córdoba. Ha publicado los siguientes libros de poesía: “Eclipse de cenizas” (1994),” Mínimos soles” (1999), “Cantos de Hospicios” (2003)  “Aquí /Allá” (2005), “Fines De octubre” (2009) y “Hebras”, 2012 Todos en Alcion editora, Córdoba


    Perseverancia

    Si supieras cuántas veces he muerto
    comprenderías,
    que sólo abrazas a un fantasma
    demasiado perseverante.



    Ciénagas

    Las cuencas vacías de los muertos
    miran y llaman.
    En fina llovizna descienden.
    Ciénagas forman sus cenizas húmedas.
    Nos tocan No podemos huir.
    Deja que tus manos bajen desde el cielo
    y levántanos.

    Como a pájaros caídos.

    (De su libro: “Eclipse de Cenizas”)





    XIV

    No nos perdonarán las horas rojas.
    Los nombres sin memoria.
    Las cruces ciegas
    numerando las almas.
    Las inútiles listas,
    analizadas, repetidas,
    entre unos y otros.
    Y siempre el abandono.
    El mismo absurdo límite,
    para el amor y lo posible.

    Y ellos esperando.
    Condenados a una sola dimensión de la vida.
                            
    (De su libro:  “Mínimos soles”)



    MÍNIMOS SOLES (1999)

    Por Marcela Rosales:

    Hay que vestir la paciencia de la espiga, recuperar el susurro de la paz. Tal vez en uno de los infinitos finitos haya espacio para una cosmogonía austera y compasiva de soles mínimos. Hay que optar por una de las posibilidades, elegir los nombres, separar las voces, descifrar los sueños, desprender los vuelos y vivir del resto. Hay un absurdo límite tanto para el amor como para lo posible. Estamos condenados a una sola dimensión de la vida. ¿Pero lo estamos? ¿Realmente hay que elegir una de las infinitas vidas posibles y desechar las demás? ¿Cómo deshojar a un pájaro dormido que ha querido ser vuelo sin tener alas? Cuando el frío de mayo prende, mejor anticiparse al silencio y borrar las señales imperceptibles que deja la muerte. Los soles lucen el fulgor de los rosales bajo la llovizna. Para Junio, aves y sueños habrán emigrado a otra orilla del tiempo. No quedará más remedio que transitar las escarchas de Julio sobre la orfandad de las cornisas para beber en el otro extremo, las naranjas amargas de Agosto. Luego vendrá un septiembre de aliento rosado y las palabras regresarán a la voz para buscar un nombre entre los despojos. Finalmente, la laguna violácea sobre el cemento: Octubre. Las constelaciones arden a las tres de la tarde. Desde el sur avanza el nido de abismos. Todo anuncia la tempestad y las manos no bastan.



    Pusimos unas hojas doradas en el té
    y apareció en tus ojos una luz distinta,
    demoledora de miedos.

    Queríamos tocarnos,
    aún con los dedos quebrados por la fatiga.

    Entonces,
    como si hubieses sido sólo de viento.
    Te fuiste.




    Bastó el infierno de una sola tarde.
    Ardieron tus azules floraciones.

    Ni un gemido,
    ni llamado de alerta.

    Ahora, la intemperie.

    Vacía la figura
    que amparaba tu nombre.
                                   
    (De su libro: “Cantos de hospicio”)



    CANTOS DE HOSPICIO (2003)


    Por Marcela Rosales:

    Pero era de ayer el agua bebida, llevaba dentro el ondular temible de las algas de enero. Los pies le sangraban, despertó llorando, sabía que era jueves. De todos modos mordió la ciruela ácida de la mañana y se sentó a esperarle en el columpio del patio del hospicio hasta que comenzó a atardecerle por la boca. Bastó el infierno de una sola tarde para que ardieran las azules floraciones, para caminar vestida de verano anticipando el frío entre las alas de los pájaros. Pero antes, antes el viento diciendo que no en las ramas, reiterando que no en el centro del aire, alzando la mano contra el pájaro que habrá que deshojar. Y de nuevo el ritual, doméstico como la muerte, desprendiendo nombres: madre, mujer, marea. Una hebra de sangre girando sobre sí misma buscando trascenderse, inventando el idioma transparente donde la voz se calma. Todo se nos escapa…hasta nosotros mismos. El infinito acosa y las preguntas crecen en el límite. Pero la oscura sabe lo que las magnolias no: nada blanco perdura. De la irisada piel de los muertos, brota la luz del día.






    Una línea rosada y sensual
    marca la herida.

    Tu carne
    Niña
    cicatriza en paz.

    No heredaste la furia de la mía
    las duras grietas
    oscurecidas por los años.

    No te he causado tanto mal
    entonces.

    Perdonarás mi desesperación
    alguna vez
    cuando el cansancio de mí
    sea un recuerdo efímero.
                          
    (De su libro: “ Fines de octubre”)




    FINES DE OCTUBRE (2009)

    Por Marcela Rosales:

    En la ventana se enciende la claridad conocida. Es hora de borrar la sombra adormecida sobre el esternón. El sitio será precario: un abril extrañamente cálido donde acopiar fuerzas y semillas. El invierno ya no es breve, podría durar el resto de la vida. Habrá que mantener los refugios hasta fines de Octubre. Habitar la vigilia el tiempo necesario para ser cómplice del germen. Recuperar la risa, el aire de otro enero, salvar la boca, frutal como las bayas del cerco. Proteger en silencio el estruendo de alas que guarda las futuras palabras, hasta que la flecha atraviese los olivos. Más tarde, las constelaciones señalarán la noche eterna: primero de diciembre. Será el tiempo del asombro y la risa. Carne de sol, aire de bienvenida, fragante sueño en los bordes del alma. Pero nunca alcanza con querer ser nido. Después del canto y la breve aurora, el desembarcadero oscuro. Hay que saber regresar del lugar vacío donde volaron los pájaros. Y sin embargo, una semilla ha germinado en la sangre. La casa es un laberinto trazado por hilos de caramelo. Ella juega en su burbuja paraíso. Hebra de luz que como todos, padecerá algún día el agua y la sed.






    Pedí demasiado
    quizás

    Ahora entiendo

    puedo ver los límites
    desde lejos

    desde esta planicie lunar
    en la noche abierta

    Ahora quisiera
    otras cosas

    Un frasco con voces
    guardadas

    Una esquirla
    de tus ojos
    en mi vitrina

    cosas

    que no morirán conmigo.

    tal vez
    las guarden con mis libros
    entre las escamas
    de mi memoria

    hasta que alguien
    llegue
    y ya no me recuerde
    y destroce todo

    así es la vida.

    Infiernos diarios

    Nadie
    sellará hoy
    las fisuras del cielo

    Ni vendrá a tejerte alas
    y a decir

    -levántate del suelo –

    estás solo
    en uno de los tantos infiernos

    recoge lo que reconozcas con luz
    y protégelo de todos los vientos.
                                               
    (De su libro: “Hebras”, 2012)





    Otra vez la tristeza

    estancada 
    muda

    y el corazón delata.


    *


    Mujer mitad sueños
    mitad real
    a imagen de mi sustancia

    la que late
    vibra
    se eleva

    y sobrevive.



    *


    Desprenderse

    abrir las manos

    soltar todo

    dejarse caer

    entonces
    mirar.


    *


    Hoy podría amasar el pan
    entregarte el cántaro
    reconocer la hostia
    cuidar el fuego

    pedirte tiempo

    tengo más amor
    heridas que curar

    un dibujo incompleto
    de la eternidad

    y el arduo trabajo
    de borrar mis huellas.


    *


    Hay un tiempo para partir

    todo se va

    el amor
    los hijos
    la vida

    este es tu cuerpo

    deja que me demore en tu frente
    que te nombre con todas las voces
    que cierre empecinada los ojos
    para no ver
    como te desvaneces en el camino

    aún no sé

    si hay un tiempo 
    para regresar.


    *


    Al final
    escribías solo para que te leyéramos

    para que te lea hoy

    y sepa
    cómo fueron esas últimas tardes

    el cielo   los árboles
    el pájaro final

    la línea de clausura
    sobre
    tu
    ráfaga
    en
    el
    tiempo.

    de Hebras, Alción Editora, 2012





    HEBRAS (2012)

    Por Marcela Rosales:


    I.

    En algún lugar otro, en algún tiempo otro, hubo un eclipse de cenizas del que apenas se tiene hoy memoria. Bajo el sol enrarecido la vida pareció detenerse por un instante que duró una eternidad. Fue allí, sin embargo, en ese instante, cuando comenzó a gestarse una cosmogonía de soles mínimos, donde las posibilidades de ser se multiplicarían al infinito. Así quisiera interpretar, o mejor dicho, así quisiera imaginar yo el nacimiento de esta poética que hebra a hebra, verso a verso, poema a poema, libro a libro, ha ido entretejiendo Mercedes Vendramini.

    Cuando comencé a leer éste su último libro, el que hoy nos comparte, Hebras, casi simultáneamente vinieron a mi memoria dos poetas, Césare Pavese y Paul Celan. Sin duda estas referencias se me impusieron, sin pretenderlo, porque son dos voces que de diversas maneras siempre están influyendo en mi propia escritura. Pero lo cierto es que pensé en Pavese porque coincido con él en que la creación poética rehace el ritmo interior de una fantasía propia. Me seduce la idea de un ritmo subyacente al texto, como un cauce secreto en lo profundo de la sierra, que requiere un cierto silencio consentido y una predisposición amorosa a la escucha. Por eso desde la página inicial me movilizó la inquietud por descubrir cómo sería esta fantasía cuya materia y forma se nos prefiguraba de hebras, y qué universo de seres, sensaciones, afectos, paisajes y cosas se construía a partir de ellas. Me pregunté de qué modo estaría presente en el libro de Mercedes el empeño mito-lógico que, según Pavese, caracteriza al quehacer poético.

    Me atrae esa definición por lo que sugiere la palabra “mitológico”, por el doble sentido que conjuga, por un lado, el mito – construcción imaginaria que procura dotar de sentido a lo real, a aquello que inevitablemente siempre escapará al decir humano –, y por otro lado, el logos, el lenguaje – ya que a esta fuga inevitable de lo real, el empecinamiento del poeta no deja de inventarle ropajes fantásticos. Cada verso, cada signo no simplemente fragua un nuevo sentido, sino infinitos sentidos.

    Y es allí precisamente donde intuí que se sitúa la escritura de Mercedes Vendramini, no sólo porque a medida que avanzaba en la lectura la palabra “hebras” iba adquiriendo en cada poema nuevos significados, mientras crecía en referencias y connotaciones, sino porque se dejaba entrever como el filamento abisal de un universo en expansión constante, cuyo origen parecía preceder al libro. En ese momento fue cuando la asociación del título, con aquel otro libro fundamental de Paul Celan, Hebras de sol, arrojó sobre mi mirada un cálido hilo de luz del que ya no me fue posible sustraerme. Miré hacia atrás, es decir, hacia los libros anteriores de Mercedes y su cosmogonía austera de soles mínimos me devoró por completo.

    Las hebras de luz y oscuridad, el aquí y el allá, la vida y la muerte, las letras negras que unen pasado y presente, el hilo de Ariadna con que la poeta ata y desata los infinitos mundos, finitos cada uno en su singularidad, quisieron revelarse ante mis ojos como clave de lectura, en tanto surcos a través de los cuales la palpitación de un corazón repartido en múltiples celdas, irriga de vida los versos desde el primer libro publicado, Eclipse de Cenizas, hasta el actual, Hebras. Desde este ángulo, tal vez se podría pensar que la formación académica en Física que posee Mercedes imprime una huella decisiva en su poética.

    A mí sin embargo, me gustaría creer que, por el contrario, la mirada poética que la constituye y la hace ser esa persona profundamente sensible que es Mercedes Vendramini, se manifestó primariamente a través de un natural interés por la física. Pues, si como creía Antonin Artaud, poesía es hacer un cuerpo: ¿por qué no hacer un mundo, o mejor aún, infinitos mundos donde el latido - o ritmo interior de la fantasía –  se encontrara dado por la cronometría del frío colándose entre las alas de un pájaro. Por eso comencé preguntándome, ¿cuánto tiempo toma deshojar un pájaro?



    II

    Pues bien, para medir el tiempo en el viento, hay que retomar las hebras, es decir, las sendas, el paso, la memoria. Porque la memoria puede desenhebrarse y las señales pueden perderse cuando el viento que dice “no” se empeña en borrar las huellas. Será preciso entonces recordar que existió una muralla y un salto, que siempre habrá una muralla, pero también un salto, y que se puede hacer pie en el abrazo para tomar impulso, pues los componentes últimos del tejido matriz del universo que crea nuestra poeta son filamentos de luz que forman una cadena indestructible, la del amor.

    Y sin embargo, hay palabras oscuras – nos advierte con los ojos agudos – porque en el borde mismo de todo está siempre la sombra. La línea que llamamos horizonte está al alcance de la mano. Ella simboliza la posibilidad de la imposibilidad final de todas las posibilidades: esto es, la muerte. Por eso mismo hay que recuperar las hebras de luz, los pequeños rastros que sugieren que la eternidad es un haz infinito de trayectos posibles.

    El quehacer poético que se revela en Hebras, el libro, se asemeja a la labor nocturna de Penélope labrando la eternidad en una mortaja, que teje durante el día y desteje al amparo de las sombras. Y son las sombras dice Mercedes, lo que hay que deshojar. Hay que destejer la tontería, el tedio, la tristeza, la muerte finalmente, hasta dar con las entrañas del ángel para leer en ellas el futuro. Y es preciso hacerlo contra todo augurio porque cuando no se desenhebra la oscuridad, la tristeza queda estancada, muda y el corazón de-lata.

     Las palabras sin embargo, pueden ser engañosas, saben esconder sus bordes negros y al hacerlo ocultan su propia función de escondite, encubren que pueden servir de murallas. El día a día, la oscura melaza de lo cotidiano obtura las gargantas, lo que pugna por ser dicho. Y sin embargo, resistiendo a toda requisa de la carne, en la sangre gravita una semilla ínfima que mantiene viva la duda, la probabilidad de la luz. Poder ser algo distinto a lo planeado, dejar ser al deseo, al anhelo, a la fábula, a lo inconsciente. O al menos, proyectar una sombra, una cavidad en el aire, una sospecha en los otros. Resistir hasta el final y contra todo pronóstico a la imposibilidad.

    Pero ¿cómo desmembrar la sombra? ¿Qué puede significar “saltar la muralla”? Un poema de Hebras en particular nos susurra el secreto. Dice:

    Fuiste el último animal
    De mi arca
    Gata negra
    Leve
    Gata triste
    Lenta
    Fue desprendiéndose de vos
    La sombra

    Tardó un tiempo
    El que toma deshojar un pájaro.

    Como en la historia bíblica del Arca, a pesar del hecho muerte, habrá siempre una inmortalidad posible: la de la vida que retorna transformada en otra vida. Pero a veces para que una nueva vida nazca hay que gritar hacia adentro, como escribe Mercedes, para despertar a la desconocida que se mantiene distante, detrás del borde de las palabras. Esa otra, “posible” existente, es la que late, la que vibra, la que se eleva por encima de la que se puede ver, y finalmente la que sobrevive a la real. Sin embargo, la Mujer-ángel, cautiva, con sus alas replegadas tras las piedras, apenas sobrevive. Será necesario entonces, abrir las manos, soltar el hilo negro, dejarse caer para mirar y finalmente, palpar un cuerpo pues sólo de esa manera podemos leer los abismos. 

    Tallar el cuerpo propio entonces, trabajar la hebra en la madera que somos, seguir la dirección de la fibra vegetal que puede ser labrada sin quebrarse para renacer otra, distinta, y no ya, distante. No será fácil sin duda, esto supone atravesar las crucifixiones diarias y sangrar las heridas.

    Mercedes escribe:

    Ser la otra
    de luz

    dueña de un pájaro
    que regresa

    desde el asombro.

    Revelación hallada finalmente en las entrañas de la mujer-ángel: encarnar el pájaro deshojado. La vida que retorna transformada. La historia de los hombres, por siempre, perseguidor y presa. Gata negra que guardaba dentro de sí la levedad del ave. Transmutación que nace del deseo. Un deseo de frutos y lunas rojas. Hay que zarpar hacia la tierra de las sombras mínimas donde se puede anidar, es decir, navegar hacia la luz para cuidarnos a nosotros mismos.

    Al desenhebrar la oscuridad, al separar las hebras, cada una llevará un hilo de luz, complicidad entre la gravedad y la gracia que siempre disputan los cuerpos. Y en la frontera entre ambas, en ese delgado filamento, el milagro: el sueño, que ignora el tiempo, se impondrá sobre la realidad. En él se revela “lo real”: el paraíso anhelado, de lo nuevo que nacerá del círculo antiguo, más allá de lo cotidiano y su ruido. Un sueño de auroras estremecidas bajo las cuales brotan los tallos del cielo. Leo:

    Entre el fervor
    los clavos
    las alas
    los ruegos
    el alivio
    su espesura

    estaban

    los tallos del cielo.


    Fisura por donde se cuela la vida, los tallos que nombra Mercedes evocan en mi memoria aquellos otros de la invocación de Celan, por donde se infiltra la muerte: “De corazones y cerebros, brotan los tallos de la noche y una palabra dicha por guadañas los inclina a la vida.  Mudos como ellos soplamos contra el mundo nuestras miradas trocadas. Ni sonido ni luz resbala entre nosotros, que lo diga. Oh tallos, vosotros, tallos de la noche.” (O Halme, ihr Halme. Ihr Halme der Nacht).

    III

    Por oposición a ese idioma nacido de la colisión de imagen y palabra provocada por la hecatombe humana de mediados del siglo XX (la Segunda Guerra Mundial) la metáfora de una cosmogonía austera y compasiva, que la propia autora nos proporciona, quizás sea la mejor forma de caracterizar el decir poético de Mercedes Vendramini: palabras despojadas, adjetivación temperada y versos deshojados hasta mostrar la transparencia de sus escamas. De allí la impresión de estar leyendo un idioma primordial, originario – incluso respecto al de sus anteriores libros –, por estar situado en el cono de sombras donde nace la vida misma. Lengua que nombra por vez primera abriéndose paso a través de un espeso silencio inmemorial. Lenguaje que no teme a la violencia fundacional de los sueños. Palabras sanas, santas - como las nombra Mercedes –, fosforescencias que preservan el cauce bajo el reborde de oscuridad.

    Es un “trabajo arduo” – no apto para dioses – construir cosmogonías austeras, y sobre todo compasivas, de soles mínimos a partir de hebras de sueños. Es la labor de los hombres hacer otro y luego otro, y luego otro dibujo siempre incompleto de la eternidad, y así indefinidamente. Mientras el ser que hoy nos toca se desgrana y el tiempo singular se seca, se parte y se disemina en ínfimas partículas. Soñar desde la indigencia de nuestra mente; mientras nuestro cuerpo - nota extendida hacia el silencio -  se desliza hacia la última fisura. Y unir esa nota con otra y otra y otra más, sabiendo que:

    Al final                                                                             
    escribías solo para que te leyéramos

    para que te lea hoy
    y sepa
    cómo fueron esas últimas tardes

    el cielo   los árboles
    el pájaro final

    la línea de clausura
    sobre
    tu
    ráfaga
    en
    el
    tiempo.

    Es cierto las fisuras del cielo no se pueden reparar, pero son las que hacen posible la poesía, es decir, la huida desmesurada hacia otros mundos posibles, hacia universos paralelos donde, de todos modos, acaso se lloren las mismas lágrimas.  




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  • 10/20/16--05:00: DELFINA MOLINA [19.342]

  • Delfina Molina

    Delfina Manuela Molina y Vedia de Bastianini nació en Buenos Aires en 1879 y falleció en 1961. Fue química, escritora, profesora, pintora y hasta cantante. Se sabe que fue la primera mujer que obtuvo el título de Doctora en Química por la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Buenos Aires. Además, en 1917 se tituló como Profesora de enseñanza secundaria en ciencias y letras. Utilizó el seudónimo “Juan de Adentro”.

    Molina contrajo matrimonio con René Bastianini, un afamado gramático. La pareja tuvo tres hijos. Sin embargo, de acuerdo con María de las Nieves Pinillos, Molina estuvo enamorada durante años del escritor español y pensador español Miguel de Unamuno, con quien intercambió cartas a desde 1907 hasta 1936... o, al menos, ella le escribió durante esas décadas. Según Pinillos en su libro Delfina, la enamorada de Unamuno (1999), en el archivo de éste había cartas sin abrir remitidas por Molina, quien le confesó su amor en más de una ocasión.


    Portada de Delfina, la enamorada de Unamuno, publicado por Pinillos en 1999.

    Molina participó de forma muy activa en la vida académica y cultural de su tiempo. Fue miembro del Ateneo Hispano-Americano, la Sociedad Argentina de Escritores, la Federación Argentina de Mujeres Universitarias, Asociación Wagneriana, etc. Y sus escritos 
    aparecieron en diversas publicaciones de la época, como Caras y Caretas, La Nación, Plus Ultra, El hogar, Atlántida, Renacimiento, Nosotros, etc. También publicó los poemarios Por gracia de amor (1923) y Delfíneas (1933), el libro de memorias A redrotiempo y obras de corte más académico, como Por nuestro idioma (1935) y Cuestiones lingüísticas de América (1936).


    A continuación ofrecemos los dos poemas de Molina publicados en 1900, cuando ella aún era muy joven, por el periodista y escritor argentino Ernesto Mario Barreda en Nuestro parnaso: colección de poesías argentinas. 








    Delfina, la pasión epistolar 
    por Miguel de Unamuno

    La escritora argentina envió misivas durante 30 años al pensador vasco que visitó con su hija durante su confinamiento en Puerto Cabras de 1924

    Por Catalina García  / Puerto del Rosario

    En el Puerto Cabras de 1924, la escritora argentina Delfina Molina cumplió su sueño de amor romántico: ver a Miguel de Unamuno, con el que mantuvo desde 1907 una relación, esencialmente escrita, no correspondida tanto en el terreno amoroso como en el epistolar. Fotografías y cartas atestiguan esa pasión.
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    Miguel de Unamuno inspiró al otro lado del Atlántico una pasión amorosa no correspondida y fundamentalmente escrita. Delfina Molina, escritora y profesora argentina, le envió cartas de amor y de literatura durante 30 años. Solo se vieron dos veces: en Puerto Cabras, durante el confinamiento del pensador vasco en 1924, y posteriormente en París.  

    Del encuentro en el Puerto Cabras de 1924 quedan dos fotos y varias misivas inspiradoras. La escritora y su hija Laura Bastianini arriban el 2 de julio y se marchan el 5 de julio. El catedrático Jon Juaristi describe en su biografía sobre Unamuno (Taurus, 2012) la estancia de la mujer casada en la Isla así: «..consternado, se entera de que dos mujeres preguntan por él en la recepción del hotel Fuerteventura (...). La poetisa trae su propio plan de fuga. Quiere alquilar un barco para que Unamuno se escape con ella a Argentina. La perspectiva debió de espantar a Miguel, pero se comportó correctamente. Cedió su habitación a las visitantes y se las llevó de excursión en camello por la isla, con Soriano de carabina».

    Ante las cartas de Delfina, una correspondencia iniciada por su petición de bibliografía para una tesis en 1907, don Miguel solo aprecia el deseo de promocionarse de la poetisa casada. Para que no quepa duda, zanjó el asunto en uno de sus libros Cómo se hace una novela donde la trata con dureza: «la pobre mujer de letras buscaba lo que busco, lo que busca todo escritor (...): vivir en la dura y permanente historia, no morir».

    Esta relación la convierte en libro María de las Nieves Pinillos en Delfina, la enamorada de Unamuno (Laberinto, 1999). «A pesar de la indiferencia, de la crueldad y a veces del menosprecio del escritor, continuará manteniendo viva la llama del deseo hasta la muerte de Don Miguel, en 1937. Su última carta data de finales de 1936 y en ella le expresa de nuevo con apasionados acentos su total entrega».

    El tono y la frecuencia  de las misivas de la argentina  dirigidas al escritor vasco es variable.

    Por ejemplo, entre 1917 y 1922, Delfina no le manda nada, pero, cuando vuelve a tomar pluma y papel, recrimina a don Miguel su silencio y le envía su último poemario. Cuando él llega al confinamiento de Fuerteventura, su enamorada le escribe «cuídate alma mía». El pensador incluso le envía una foto suya que «ella colocó en su mesa de noche», según Jon Juaristi en la biografía publicada en Taurus en 2012. En 1925, la escritora incluso le envía dinero al exilio de París: un giro de unas 1.000 pesetas de entonces. Unos dicen que para el pasaje a Argentina, otros para ayudarle en sus estreches. Lo que está claro es que Unamuno que las rechaza. Ese mismo año se le ofrece para traducir una obra suya ¡al argentino!.

    Años después de la muerte de Unamuno, contó en sus memorias lo que ese amor significó en su vida «y tendrá sinceros y desgarrados acentos para evocar la figura del amado: el hombre que por afinidad tan rara como profunda fue y sigue siendo después de muerto la luz de mis ojos, el mayor tesoro, que ser humano haya hallado en el mundo».

    Lo que sí aclara Paloma Castañeda en Unamuno y las mujeres (Editorial Visión Libros, 2008), es que el pensador vasco recibió una muy numerosa correspondencia de féminas, tanto de admiradoras como de las escritoras de la Generación del 98 como Emilia Pardo Bazán, María de Maeztu, Carmen de Burgos o Sofía Casanova. Entre las seguidoras, se incluye a Delfina.  En cualquier caso, don Miguel siempre conservó las cartas de la escritora argentina casada, incluso las que nunca abrió, pero la propia Delfina o su familia rompió las escasas que él le dirigió. Si se conserva la que Unamuno le envía desde Puerto Cabras donde, desde la soledad y el desierto del confinamiento, le reconoce que su vida está amenazada.

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    “Mis sentimientos han crecido 
    sin saber cómo. (…)
    es una fuerza viva que llevan consigo, 
    y que ni Vd. ni yo hemos de atajar.”

    -Delfina Molina




    Delfina Molina y Vedia amó a Miguel de Unamuno pero no fué correspondida y ni siquiera, en muchas ocasiones, contestada.
    Delfina escribió su primera carta a Unamuno en septiembre de 1907, cuando ella ya estaba casada. Él le respondió cortésmente y, a partir de ese momento, ella interpretó cada una de las respuestas de él como una declaración de amor. Delfina no dejó de escribir a Unamuno hasta poco antes de la muerte de él, acaecida en 1936…

    Delfina Molina a Miguel de Unamuno

    Mayo de 1912

    “No hay en mi ser ni la más íntima partícula que no despierte y responda a su llamada… y es cierto que todo mi ser se expande y crece, aún sintiéndome poco para responder que sí, es verdad. ¡Sí, lo comprendo!… De tal modo lo siento a Vd. vivir en mí, que como la Virgen en el momento de la Anunciación, yo me siento milagrosa. No sabía, ni sospechaba siquiera que se pudiera llegar a querer tanto… y me siento como ella embargada por una divina revelación.

    Su recuerdo me proteje contra todo, es mi fuerza mayor, la verdadera fuente de mi vida…”

    Delfina siguió los dictados de su propia pasión. Ante la falta de respuesta de más bien despistado Unamuno, era ella quién marcaba los altos y bajos de la relación:

    Enero de 1913

    “Hace poco leyéndolo a Vd. me asaltó de golpe una pena íntima y profundísima. Comprendí su dolor de escribir para los otros, para tantos envidiosos e incomprensivos, y esta pena tan honda para mí me dió la impresión de que yo, solamente yo, tuviera derecho a su obra. Es una exageración absurda, me dirá Vd., y ya lo sé; también a mí mi razón me lo dice. Pero así siento. Es como un despecho de que otros lo lean y lo juzguen. Como si me robaran algo (…)

    Casi no puedo tolerar que lo nombren. Nunca veo el espíritu que deseo para Vd. Si alguno lo quisiera como yo lo quiero… ¡Entonces sí me agradaría oír hablar de Vd.!

    Le escribo a veces cartas que luego no le envío.

    Tanto es lo que tengo para decirle… Y además una sensación de soledad y desamparo… Y el pensar que me agito en el vacío… Y que no vale la pena expresar nada… Y un dolor que me encierra en mí. ¿Por qué le daremos tanta importancia a lo que sentimos? ¿Qué somos?

    Lo quiere más que entrañablemente su amiga.”


    Delfina fué avanzando en su relación y ya en 1913 expresaba sus sentimientos sin disimulos y sin medida:

    “Se muestra Vd. tan prudente y bondadoso conmigo que aumenta mi confusión y mi vergüenza.

    Asaltar así su conciencia sin derecho alguno, distraerlo de sus preocupaciones mil veces más importantes la menor de ellas, que todos mis anhelos juntos, por mucho que necesite de su apoyo y de su afecto en esto, es en verdad un acto imperdonable. (…)

    Esto es una enfermedad… no sé lo que es. ¿Por qué no habré sabido callar? Mis sentimientos han crecido sin yo saber cómo. Y no, no es porque los haya expresado… no, es una fuerza viva que llevan consigo, y que ni Vd. ni yo hemos de atajar.

    Me podrá mandar que no le escriba más. Le obedeceré. Y como Vd. presiente la orden y yo también, tal vez sea ésta mi última carta. Pero todo no se puede mandar. Mi fuerza está en quererlo, mi vida es la suya. Lo quiera Vd., o no, lo mismo yo viviré de su vida.

    Pero ¿no siente Vd. que es así? si, si, no sabe todo… pero esto lo sabe. Y no viviré de otra vida que de la suya. También yo me he dado sin recibir… pero ahora no, ahora Vd., sin sospecharlo siquiera me da más de lo que yo le doy (y Dios sabe que sí le doy)… (…)

    Me avergüenzo en una palabra de no haber palabra. nada más. Más digno de tan grande amor hubiera sido el silencio. Ésta sí ha sido mi gran debilidad… no me conformo… de haber sido inferior hasta ese punto a mis anhelos… a Vd.

    Pero entiendo que tengo derecho a quererlo. ¿Quién podría negármelo? Lo mejor de mí es Vd.; lo único vivo y así como no me perdono el haber hablado, así no me arrepiento ni me arrepentiré jamás de quererlo.
    Y basta ya… no sé ni lo que digo… estupideces sin duda. Estoy en un estado de desequilibrio profundo. Trata de comprenderme…”

    [El amor es loco

    En 1924 Unamuno fué desterrado a Fuerteventura por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera. Delfina, con la excusa de que su hija tenía que conocer Europa, decidió emprender el viaje. En la isla pasaron varios días juntos, aunque nunca a solas. Sin embargo, la cortesía de Unamuno bastó para reafirmar la confianza de ella, que lo siguió a París, donde él se mostró menos atento. De todas formas, ella se embriagó de su piel, de su pelo, de su figura… y le siguió escribiendo.]

    -Selección de Alicia Mizrahi





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    JUAN GARITA GUILLÉN 

    (Costa Rica, 1859-1912)

    El 14 de febrero  de 1859 nació Juan Garita Guillén, Fray Juan, como se le solía llamar. Para algunos, nació en San Rafael de Oreamuno done realiza sus primeros estudios, pero para otros, su pueblo natal fue Tierra Blanca, pueblito donde transcurrió gran parte de su vida. En ese lugar se depositaron sus restos en la iglesia y de ahí fueron trasladados posteriormente al cementerio general.

    Sus padres fueron Rosa Garita Víquez, de Tierra Blanca y Juan Guillén Mora, de San Rafael de Oreamuno. Este hogar estuvo formado por los cónyuges y siete hermanos: cinco mujeres y dos hombres. Él fue el mayor de esta numerosa familia.

    Realizó sus estudios secundarios en el colegio San Luis Gonzaga de Cartago. Posteriormente  estudió en el Seminario y de ahí pasó a León de Nicaragua, donde completó la carrera sacerdotal.

    Su  padre se opuso a que siguiera dicha carrera, pues eran muy pobres y necesitaba su ayuda laboral para llevar el sustento a su familia. No obstante, Juan, siguió adelante con sus estudios, los que finaliza en 1884. El 20 de diciembre de ese año, recibió las órdenes sacerdotales de manos de Monseñor  Bernardo Augusto Thiel, en Nicaragua.

    Pocos años después de haber ingresado a Costa Rica, proveniente de Nicaragua y comenzando su cargo sacerdotal, precisamente en el año de 1885, Juan Garita Guillén protesta por la expulsión de dos sacerdotes, Rosero y Marino, fuera del país. Publicó su protesta en una hoja suelta y por ello fue confinado, en la isla de San Lucas y castigado físicamente con veinticuatro azotes. Estaba a la cabeza de la república, el licenciado Próspero Fernández y como gobernador Bernardo Soto, que fue el que dio la orden del destierro.

    Desde joven, Juan Garita Guillén, escribe en forma asidua. El paso por diferentes pueblos le permite conocer más de cerca a los campesinos. Pasó por  Santa Ana, Santa María de Dota, Paraíso, Escazú, Tabarcia, Térraba, Puriscal, Piedras Negras, Tierra Blanca, entre otros.

    No solo se dedicó a los menesteres religiosos, más bien desempeñó diversos oficios y cultivó con ardor la tierra. Fue un campesino que trocaba y turnaba los oficios de la iglesia con el  trabajo diario de la tierra.

    Sus  escritos varios, firmados con los seudónimos de Fray Juan, Garabito, y Tío Berrinche, van desde el simple cuadro de costumbres hasta novelitas cortas doctrinales, así como trabajos sobre agricultura. En todos los casos  fueron obras escritas bajo un código estrictamente moral y pensando siempre en que fueran útiles a sus conciudadanos.

    Nunca dejó, Juan Garita Guillén, de estudiar. Conocía y practicaba varias lenguas: latín, griego, inglés y antes de morir, estudiaba el chino. Otro de sus pasatiempos fue la música. Él mismo tocaba  violín y guitarra.

    Fue antiliberal y se oponía  al anarquismo. En no pocas ocasiones aconsejó  a sus feligreses que diesen el voto a candidatos católicos. Fueron  sus preocupaciones la formación moral y religiosa, las normas sociales y los aspectos prácticos de la vida.

    El poeta colombiano José Manuel LLeras fue el que escribió la primera letra del Himno Nacional de Costa Rica en tiempos del gobernante Tomás Guardia Gutiérrez, el 15 de setiembre del año 1973. Oficialmente no se instituyó esa letra por varias razones: era muy larga, adulaba en demasía al General Guardia, atacaba a la Cuádruple Alianza centroamericana, etc.

    Fue el día 24 de junio de 1879, años después de esos sucesos que se entonó el Himno Nacional con una nueva letra, escrita por el seminarista cartaginés Juan Garita Guillén. Tampoco se oficializó pero se usó durante algún tiempo.

    Murió en el año 1912.


    LO QUE ESCRIBIÓ JUAN GARITA GUILLÉN

    Novelas

    1. Clemente Adán: 1901 (fue  un relato publicado en tiradas en El Eco Católico).
    2. Conchita: 1904 (relato)
    3. Juanita Ruiz: 1911 (fue llamada Los héroes inéditos, publicada en El Independiente). Es un relato.

    POESÍA

    1. Fábulas y fabulillas: 1908
    2. A la patria en sus  días: 1908
    3. Mis sueños: 1908
    4. El Mundo: 1905
    5. Al aguacate: 1905
    6. Los cuatro borricos: 1908
    7. Receta para componer versos: 1908
    8. Los bueyes en rebelión: 1908

    CUADROS DE COSTUMBRES

    1. Diálogo Campesino: 1905
    2. La pedida de la novia: 1905




    Para algunos críticos literarios, estas obras escritas por Juan Garita Guillén, no llegan a ser novelas. Así  Virginia Sandoval les llama noveletas. Otros ni siquiera las consideran como parte de la literatura costarricense. Nuestro interés es dejar testimonio de que, a pesar de las limitaciones  genéricas y literarias, presentes en estas obras, lo cierto es que este sacerdote fue pionero en nuestra novelística y dio un aporte importante a su desarrollo de ella,  desde el  aspecto temático y costumbrista.

    Sus novelas, como él las llamó, reflejan su formación religiosa y su deseo de ejemplarizar a sus feligreses, sobre todo a la mujer. Son ejemplos de virtud, y cuando un personaje bueno se equivoca, o es víctima de un acto indigno de un personaje malo, es recompensado con el éxito final. Las novelas parten de una situación conflictiva que interrumpe la armonía de un mundo idílico, gracias a un acto malvado de un personaje malo y se desarrolla rápidamente para demostrar el poder de la virtud y de la providencia que hace triunfar el bien sobre el mal: Al final todo vuelve a ser feliz, como al principio: el malvado es castigado y los buenos son recompensados con la felicidad terrenal y, posiblemente, con la celestial.

    Los personajes no son sometidos a un ambiente determinante y fatalista, sino a situaciones aisladas, casuales de personajes egoístas y descarriados, pero luego de varias acciones recobran el derecho a la verdad, el equilibrio y la felicidad, por el simple hecho de ser buenos, virtuosos y seguir la doctrina cristiana. Estas virtudes lo hacen merecedor al premio final, a pesar de no realizar casi acción alguna para merecerlo. La providencia divina se encargará de resolver, casualmente, sus accidentales momentos difíciles que atraviesan. Los personajes no padecen  actos degradantes,  tal como sucede en las novelas  sobre prostitución como Santa: 1903 de Federico Gamboa (1864-1939) en México (generación siguiente);  y otras posteriores como Nacha Regules: 1882 de Manuel Gálvez (1882-1962), en Argentina; Juana Lucero: 1900 de Augusto D’Almar, seudónimo de Augusto Goeminne Thomson (1882-1950), en Chile; o La Charca: 1894 de Manuel Zeno Gandía (1855-1929), en Puerto Rico. En estas novelas los personajes no se degradan. Sólo se pone a prueba su virtud y jamás se ejecuta acto alguno contra ella. Al final, contrario a las novelas de prostitución propias de este período y de esta generación en Hispanoamérica, en ellas, los personajes encuentran un mundo feliz, ameno, equilibrado y casi celestial.

    La primera novela que publicó este autor la llamó leyenda y es Clemente  Adán y la publicó en1901.1

    La ubica en el año 1732. Una familia española  que se radicó  en las cercanías del volcán Tenorio, don Martín Adán y Garayar y doña  Josefa
    Golfín y Campo y su hijo Clemente Adán, logran  poseer una finca muy productiva llamada Muza y gozan de ser unos hacendados muy ricos.

    Clemente Adán es enviado a León de Nicaragua a estudiar para sacerdote. Luego de varios años de  permanecer en el colegio, tiene un conflicto con un compañero  y decide regresar a su casa. Después de varios días de viaje, retorna a su casa y presenta una conducta extraña y  muy enfermiza. Un día decide salir de caza a un bosque cercano. Suceden varios acontecimientos  en este viaje hacia la montaña y los padres lo dan por muerto. Él, mientras tanto, se interna en la montaña y llega a un valle, donde descubre dos niños indígenas a quienes salva del ataque de un león enfurecido, muerto por él de un disparo certero. Minutos después es conducido al poblado indígena donde se convierte en misionero de ellos. Los bautiza y les da los primeros contactos con el cristianismo. Con los indígenas suceden varios acontecimientos relacionados  con su función apostólica, hasta que al término adquiere una enfermedad que le conduce a la muerte.

    No es una novela y menos una leyenda. Es un relato de aventuras con el fin de presentar un ejemplo de misión cristiana. Es fundamentalmente doctrinal.

    El narrador en este caso no escatima esfuerzos por dirigir al lector, convencerlo de lo que  le cuenta. Por ello señalamos que la voz del narrador  es la misma del autor, a pesar  de disfrazarse, en la tercera persona. Un truco para descubrir  lo que afirmamos es convertir un texto en tercera persona, expuesto por un narrador omnisciente, en un narrador protagonista de primera persona, sin afectar en nada el sentido del texto. Esto  se puede hacer con el mismo propósito a muchos novelistas, aún de generaciones pertenecientes a la época contemporánea. Veamos un ejemplo. Primero lo transcribimos tal y como aparece en la obra y luego lo convertimos a la primera persona protagonista.

     “Desde el siguiente día emprendió nuestro héroe un trabajo muy difícil: el estudio del idioma guatuso. Para esto le sirvió en gran manera  el cariño con que le distinguió  la niña salvada por él, a quien puso el bello nombre de María. Un sentimiento de gratitud o admiración la unió de tal modo a su providencial salvador, que rara vez  se separaba  de su lado. Le indicaba los objetos y le repetía el nombre, hasta que lo pronunciaba bien. Él, por su parte, comenzó a inculcarle los rudimentos de nuestra Fe y a enseñarle el texto de la doctrina”.1

     Ahora el texto transformado a la primera persona:

    “Desde  el siguiente día emprendí un trabajo muy difícil: el estudio del idioma guatuso. Para esto me serví en gran manera  del cariño con que me distinguió la niña salvada, a quien puse el bello nombre de María. Un sentimiento de gratitud o admiración  la unió de tal modo al providencial salvador, que rara vez  se separaba de mi lado. Me indicaba los objetos y me repetía el nombre, hasta que  lo pronunciara bien. Yo, por mi parte, comencé a inculcarle los rudimentos de nuestra Fe y a enseñarle el texto de la doctrina.”2

    Las implicaciones de este tipo de narrador las hemos comentado detalladamente. Es propia de la novela monofónica y de la época moderna realista aunque se sigue dando  en  algunas novelas escritas en nuestros días.

    Conchita es la segunda novela y la publica en1904.

    Es, según su autor, una novela  de costumbres (relato) que le sucedió a una señora conocida por él y que le autoriza contarla para alertar a otras campesinas que pudieran pasar  por igual situación.

    Conchita es una campesina  de quince años cumplidos, muy  bella y virtuosa, oriunda de un pueblo trabajador y también de costumbres sanas, una especie de lugar ameno. Su hogar es ejemplar. Sus padres, Antonio Fuentes y la señora Nicolasa Poveda, no son muy ricos, pero no sufren pobreza. Ella es hija única y es pretendida por un campesino honrado y trabajador, muy virtuoso, llamado Moncho. Aparece el tercer elemento que configura el triángulo amoroso, el malo. Este se llama don Rafael, sobrino de una familia buena, de la ciudad venida a menos: don José, su esposa doña Pepa y su hija, Flora, de igual edad que Conchita. Rafael había ido a  Francia a estudiar pero no logró sacar título alguno y gastó la poca herencia de su padre. Regresó a su casa y, después de muerto su padre es ayudado por la familia paternal.

    En el tiempo de recoger el maíz, la familia de don Rafael visita la familia de Conchita, en el campo y se inicia la persecución de don Rafael tras Conchita. Esto se ve favorecido por la solicitud de Flora para que Conchita visite la ciudad y viva un tiempo con ellos. Rafael aprovecha esa situación y asedia a Conchita para ganarse su favor, pero ella, en todo momento, lo rechaza. Por tal motivo planea ganarse sus amores por medios indignos, envía una carta a los padres de Conchita, indisponiéndolos contra ella. La mal informan, diciéndoles que ella se comporta, en la ciudad, como una cualquiera. Los padres reaccionan en contra de su hija y eso entristece a joven, por lo que decide regresar a su casa y contarles la verdad, no sin antes acudir al cura  para obtener su consejo. Este escribe una carta  a los padres de la muchacha y les cuenta la realidad de los hechos. Conchita hace los preparativos para regresar a su pueblo, pero don Rafael inicia un plan para obtener por la fuerza el amor de ella. Convence a la familia de su tío para que don Blas, un trabajador viejo de la familia, acompañe a la campesina de regreso a su casa. Así se realiza el viaje de regreso de la joven, y cuando don Blas, persuadido por el enamorado, deja a la niña en un rancho que al creer de don Rafael, está abandonado.  Luego conduce a su sobrina hasta la ciudad donde la espera su padre y su novio que la reciben alegremente y conocen la verdad. Don Rafael es apresado por ladrón y enviado al penal San Lucas. Conchita se casó con su novio y fueron muy felices.

    El autor- narrador no se detiene casi a describir las costumbres del pueblo, sólo las cita y  presenta los acontecimientos en forma rápida, sin detenerse en detalles. Lo que parece interesarle es el escarmiento del acto incorrecto y el éxito de la virtud. Es una actitud moralista, ejemplarizante y no hay  interés en  crear una novela, arte, literatura sino utilizar el género para efectos didáctico-doctrinales. Por eso las apariciones de hechos y personajes providenciales están  presentes en los momentos menos esperados. Lo verosímil del relato se viola constantemente y lo providencial se convierte en el arma más importante para resolver los conflictos más difíciles por los que pasan los personajes. Sólo un ejemplo. Cuando Conchita es dejada en el rancho sola, dice el narrador:

     “Ella quiso gritar y la voz espiró en su garganta. Pero en ese momento un anciano de aspecto venerable  y tranquilo apareció por el lado opuesto, trayendo al hombro un calabazo de agua.

    ¿Quién era este hombre providencial?”.1

    La tercera novela (relato) escrita por Juan Garita Guillén  la llamó  Los héroes inéditos, Juanita Ruiz: 1910.

    Esta es una novela, que así la llama su autor, de aventuras. Consta de dieciséis capítulos pero no va más allá de  28 páginas.

    El autor asegura que la protagonista fue su amiga.

    La narración la inicia  con un diálogo entre Manuel, joven soldado espartano y Luis, su amigo. Éste le comenta que  Juanita, joven muy bella, se va a casar con Pedro Marín, muchacho honrado y virtuoso del lugar. Manuel Díaz, que había pretendido, a la doncella sin esperanzas, decide intervenir para que ese matrimonio no se realice.

    Nuevamente el triángulo amoroso es el tema de esta novela. Luis y la joven, los buenos, y Manuel, el malo. Este último envía una carta al señor Político, cuyo contenido gira sobre supuestas acciones revolucionarias de parte de Luis Marín, contra el gobierno. Por ello es apresado y enviado al presidio de San Lucas. Su prometida prepara y realiza la escapatoria de Luis del presidio, y junto con él vive en la  isla-península  Uvita, como un Rovinson Crusoe. El obispo Thiel, antes de llegar a este lugar ameno, les casa. Por último  la familia de  Luis Marín logra el indulto de su hijo y la  pareja  regresa a su pueblo para vivir feliz  por el resto de su vida. Al regreso ven a Manuel, su enemigo, dirigirse al presidio de San Lucas por haber matado a un hombre en una reyerta.

    En la narración de esta novela se presentan todos los vicios narrativos expuestos anteriormente y los rasgos de un narrador-autor que no distingue entre la historia y la literatura, el arte y la realidad.


    El Padre Juan Garita Guillén en Sabanilla de Alajuela

    El futuro sacerdote - escritor Juan Garita Guillén, nació el 14 de febrero de 1859 en Cartago. Fue el hijo mayor del matrimonio formado por don Rosa Garita Víquez y doña Juana Guillén Mora.

    Estudió mientras trabajó para ayudar a su numerosa familia. Al iniciar la adolescencia, quiso formalizar su preparación académica en el Colegio San Luis Gonzaga pero sus recursos económicos escasos, impedían concretar aquella aspiración. Providencialmente, como él, posteriormente dejó escrito; encontró al joven Emilio Pacheco Cooper, quien a la sazón cursaba el tercer año en dicha casa de estudios. El próximo poeta consiguió, con un familiar cercano, la suma de tres pesos que requería el imberbe Juan Garita para pagar la matrícula e iniciar el curso lectivo del primer nivel.

    Posteriormente, entró al Seminario Mayor en San José. De esa época, el P. Garita recordó, en una epístola de 1903, que a los 20 años de edad; “en 1879, y con motivo de una visita de don Tomás (Guardia) al Colegio Seminario, la Obediencia me obligó a poner letra al Himno (Nacional de Costa Rica)”. Previamente, fue entonado con una letra compuesta por el colombiano José Manuel Lleras.

    De su estro escribió la pluma tres estrofas:

    Cantaré de la Patria querida
    el Honor, Libertad y esplendor,
    con el alma de júbilo henchida,
    cantaré de la Patria el honor.

    En tu faz sin afán tus hijos vivirán,
    siempre unidos gozarán del honor.
    Sin triste desdén animosos irán
    al glorioso clamor, a la voz de libertad.

    Ceñiré de la Patria la sien inmortal
    de laurel y de mirto triunfal.
    Tocaré con placer el clarín del afán,
    Honor cantaré a tu gloria y valor.

    Este poema se mantuvo vigente hasta 1888, cuando el profesor Juan Fernández Ferraz, compuso un nuevo texto para acompañar la música del canto nacional; sustituida por la actual, del poeta José María Zeledón Brenes.

    Posteriormente, don Juan Garita partió hacia León, Nicaragua. Allá concluyó sus estudios religiosos y el 20 de diciembre de 1884, fue consagrado sacerdote. Su ordenación coincidió con la escalada del conflicto entre los liberales, en el poder, y la Iglesia Católica. 

    En 1885, el Padre Garita publicó una hoja suelta, protestando por la expulsión de dos colegas. Tal acción le valió el encarcelamiento, veinticuatro azotes y el confinamiento en la isla San Lucas.

    Recobrada su libertad; sirvió curatos en Heredia Santa Ana, Santa María de Dota, Paraíso, Escasú, Tabarcia, Térraba, San Pablo de Puriscal, Piedras Negras, Sabanilla de Alajuela y Tierra Blanca.

    En Sabanilla de Alajuela, vivió durante dos temporadas. La primera vez llegó en setiembre de 1900 y se mantuvo en la comunidad hasta diciembre de 1901.

    Escribió y publicó, en abril de 1901, su novela “Clemente Adán”; ambientada en la época colonial y que trata, grosso modo, la esclavitud de las ·”encomiendas”, las vicisitudes de un joven misionero y su relación con los indígenas Guatusos.

    Regresó a la comunidad en mayo de 1903 y partió en diciembre de ese mismo año. En esta segunda estadía, Fray Juan, como firmó muchos de sus escritos; servía la dirección del Eco Católico. Puntualmente, envió a San José, el contenido del medio de comunicación para que fuera pasado, oportunamente, a la imprenta. Además, escribió numerosos poemas, textos educativos para los campesinos y de educación moral.

    Fray Juan, produjo su obra, mayoritariamente de corte costumbrista, previa aparición de Manuel González Zeledón, Aquileo Echeverría y Joaquín García Monge. Además, muy cercano, temporalmente, a la polémica entre el “nacionalismo” presentado por “Chamarasca” de Carlos Gagini y el “europeísmo” de “Hojarasca”, de Ricardo Fernández Guardia.

    En ese sentido, valga la pena mencionar, que el Padre Garita hablaba latín, griego, inglés, alemán y en sus últimos tiempos, aprendía chino.

    Falleció en Tierra Blanca, el domingo 18 de enero de 1914.



    El padre Juan Garita.
    El presbítero don Juan Garita.

    Virginia Sandoval de Fonseca.
    Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes. Costa Rica, 1977.

    El padre Juan Garita, además de sacerdote devoto y dedicado, fue periodista, poeta, políglota y autor de tres pequeñas novelas. Fue además el primer costarricense en escribir una letra para el Himno Nacional. Su obra y su figura no es tan recordada como la de sus contemporáneos Pío Víquez, Aquileo Echeverría y Magón.

    Rogelio Sotela, primer historiador de la literatura costarricense, en su obra Escritores de Costa Rica (1942), lo llama "precursor del realismo costarricense, poeta popular de fresca y sencilla musa". Deja constancia, además, que los versos de Garita llegaron a ser muy populares entre los campesinos de su época. Curiosamente no menciona su obra narrativa o periodística.

    Abelardo Bonilla, en su Historia de la Literatura Costarricense (1957), considera que la obra de Garita cayó en el olvido porque era muy escasa y de calidad inferior a la de Aquileo o Magón. Álvaro Quesada Soto, por su parte, critica los relatos de Garita por el peso de lo religioso en su visión de mundo. ¿Ignoraría acaso que Garita era sacerdote? 

    Pese a haber sido hecho a un lado en la historia de la literatura costarricense, la vida y obra de Juan Garita es verdaderamente interesante. Nació el 14 de febrero de 1859, unos dicen que en Tierra Blanca de Cartago y otros que en San Rafael de Oreamuno. Fue el hijo mayor de Juan Garita Víquez y Juana Guillén Mora. La mayoría de notas biográficas consignan, erróneamente, que su padre se llamaba Rosa Garita, pero en realidad, Rosa Garita Sánchez era su abuelo paterno.

    Cursó el Bachillerato en el Colegio San Luis Gonzaga y los estudios eclesiásticos en el Seminario de León, Nicaragua. Las biografías suyas dicen que recibió la ordenación sacerdotal el 20 de diciembre de 1884, de manos del Obispo Bernardo Augusto Thiel, sin embargo, el dato genera ciertas dudas. El obispo Thiel fue expulsado de Costa Rica en julio de 1884 y no regresó sino hasta diciembre de 1886, de manera que no pudo haberlo ordenado en diciembre de 1884. Al menos no en Costa Rica. 

    En el año 1885, ya como sacerdote en ejercicio, publicó una hoja suelta en que protestaba por la expulsión del país de los padres Rosero y Marino, profesores del Seminario. Dicha protesta le valió una pena de veinticuatro azotes y seis meses de prisión en la isla de San Lucas. 

    Hijo de familia pobre, el padre Garita no disponía de recursos propios. Las comunidades en las que sirvió de párroco (Santa Ana, Santa María de Dota, Paraíso, Escazú, Tabarcia, Térraba, Puriscal, Piedras Negras y Tierra Blanca), eran tan pobres que las limosnas que recolectaba en el templo no le alcanzaban para vivir. Entonces, para ganar su sustento, después de celebrar la Misa al amanecer, se iba a las fincas a trabajar como peón. Cogía café, reparaba cercas y cavaba zanjas junto a las cuadrillas municipales. A los campesinos les impresionaba ver a su párroco trabajando a su lado por el mismo jornal que ellos recibían. El padre Garita , en un pedacito de terreno prestado, cultivaba el maíz y los frijoles que consumía.

    En sus ratos libres se dedicaba a estudiar idiomas. En el seminario aprendió con facilidad griego y latín. Más tarde llegó a hablar inglés fluidamente. En una ocasión, mientras conversaba con el obispo Juan Gaspar Stork, empezó a intercalar en la charla palabras sueltas en alemán. El prelado intentó desanimarlo: "Padre Garita, ¿Piensa aprender alemán? Eso no le será muy fácil." 

    El padre Garita tomó aquella advertencia como un reto y le pidió al obispo que le diera un año para preparar una conferencia en alemán. El obispo, con sonrisa burlona, le respondió: "Si puede hacerlo, queda autorizado." El humilde cura campesino logró dar su conferencia en alemán, no un año sino seis meses después. En sus últimos años de vida, estaba tratando de aprender chino.

    Disfrutaba enormemente de la música. Compuso algunas canciones, tocaba violín y guitarra y formó una filarmónica en Tierra Blanca. 

    La música del Himno Nacional, compuesta en 1852, no tenía letra. La primera que tuvo fue escrita en 1873 por el colombiano Juan Manuel Lleras. En 1879, mientras era seminarista, el Padre Garita escribió una letra para el Himno Nacional que poco a poco empezó a desplazar la de Lleras. En 1888, cuando ya la letra del padre Garita se había impuesto, el profesor español Valeriano Fernández Ferraz escribió otra letra. Desde 1888 hasta 1903, en los actos cívicos se cantaba el Himno con cualquiera de las dos letras, la de Garita o la de Ferraz. En 1903, por medio de un concurso, se eligió "Noble patria tu hermosa bandera" de José María, Billo Zeledón, que es la que se canta desde entonces. El himno nacional ha tenido entonces cuatro letras: dos de costarricenses (Garita y Zeledón), una de un colombiano (Lleras) y otra de un español (Fernández Ferraz).

    Como periodista, el padre Garita, además de publicar colaboraciones en el Eco Católico y otros periódicos seglares, editaba su propia revista llamada Hogar Cristiano, en la que aparecían sus famosos Diálogos campesinos. En vez de soltar editoriales pesados o notas llenas de datos, el padre Garita se refería a los temas de actualidad por medio de conversaciones casuales de un par de amigos que se encontraban en la calle. Escritos en lenguaje popular, llenos de palabras y expresiones muy ticas, los Diálogos campesinos tenían con frecuencia como protagonista a un personaje llamado Tío Berrinche, especialista en poner el dedo en la llaga. Aunque en los diálogos era jocoso, sus artículos firmados sobre temas políticos eran bastante pesimistas.

    El padre Garita escribió tres novelas breves, hoy prácticamente inconseguibles. Pude leerlas gracias a que el libro El presbítero don Juan Garita, de Virginia Sandoval de Fonseca, las incluye completas. Clemente Adán, fue publicada por entregas en el Eco Católico entre mayo y julio de 1901. Conchita fue editada como libro en 1904. Y Juanita Ruiz (Los héroes inéditos) apareció en El independiente en noviembre de 1911. Se dice que el padre Garita escribió una cuarta novela, pero no se conserva ni el título.

    Clemente Adán cuenta la historia de un subdiácono de la época de la Colonia que, tras un período de enfermedad, se interna en el bosque y acaba viviendo entre los indígenas de Guatuso. Tiene su toque de aventura y suspenso. Juanita Ruiz (Los héroes inéditos) está también cargada de aventuras. Una pareja joven de Esparza debe huir y acaba refugiándose en la Isla del Caño. Sin mencionar su nombre, en esta obra muestra cómo, en la época del General Tomás Guardia, hasta una denuncia anónima de conspiración podía llevar a un inocente a la cárcel. El obispo Thiel, este sí bien nombrado e identificado, es personaje de la novela. Conchita es un relato inspirado en un hecho real. Esta historia, sentimental y compleja, es, en mi opinión, la mejor lograda de las tres novelas de Garita. Imaginándome los escenarios, los personajes y los acontecimientos, me pareció perfecta para ser adaptada en una película breve.

    Algunos críticos, Álvaro Quesada Soto entre ellos, han calificado como ingenuas y pobremente construidas las novelas de Garita. La misma crítica podría hacerse a las de Manuel Argüello Mora, otro narrador fundacional de la literatura costarricense, también hecho a un lado por los historiadores literarios. Tanto el interés del público como los recursos de edición disponibles en aquella época hacían imposible la publicación de obras extensas y complejas. 

    Un dato interesante. Los historiadores literarios afirman que el costumbrismo estuvo limitado, tanto en temas, personajes, escenarios y público, a la meseta central y no sería sino hasta la generación del cuarenta, con Manglar (ambientada en Guanacaste) y Mamita Yunai y Puerto Limón (ambientadas en el Caribe), que la literatura costarricense se refirió a las costas. Pues bien, la historia de  Juanita Ruiz (Los héroes inéditos) empieza en Esparza, sigue en Puntarenas, pasa a Térraba, se detiene un momento en la isla del Caño, vuelve al puerto y termina en Esparza. Esta novela debería ser reconocida al menos como el primer paseo literario por la costa pacífica del país.



    Juan Garita Guillén (1859-1914)

    Sacerdote, periodista, poeta y narrador.

    El padre Juan Garita escribió antes que Magón, que Aquileo o que García Monge. Estos tres escritores muestran a los campesinos como personajes ingenuos y en gran medida pintorescos. Escriben sobre ellos con cariño y benevolencia pero, tal vez sin percatarse, en muchas ocasiones los caricaturizaron. Ni Magón, ni Aquileo, ni García Monge cogían café, ni cavaban zanjas, ni reparaban cercas ni cultivaban la tierra. El padre Garita sí. Pese a dominar varios idiomas y haber estudiado Filosofía y Teología, el padre Garita, hijo de campesinos, fue toda su vida un campesino. No hay, en toda su obra, ni una sola burla a los peones descalzos. Si utiliza el lenguaje campesino, es porque era el suyo también.

    Por cierto, me llamó poderosamente la atención que la palabra "salveque" o la expresión "no me cuadra" por "no me gusta", fueran comunes desde hace más de cien años.  

    Los versos del padre Garita fueron publicados como libro en 1908 con el título Composiciones poéticas. Fábulas y fabulillas. Son, como dijo el poeta Rogelio Sotela, frescos y sencillos. Escribía poemas sobre gallinas, bueyes, yigüirros y otros animales para deslizar preocupaciones sociales o filosóficas. No hay en su poesía temas enigmáticos ni estructuras complejas. Dejó escritas críticas a los poetas grandilocuentes. "Yo les perdonaría ese modo de decir a los sabios de verdad, que siempre resultan claros, pero no a los aprendices, pues se me figura que ni ellos entienden lo que ponen. Yo me figuro que el escribir decente consiste en usar bien las reglas de la gramática y no en escoger palabras desconocidas para una cosa conocida."

    En su poema Receta para componer versos, en tono irónico aconseja al aprendiz de poeta lo que debe hacer para conquistar la gloria: 

    Entresaca un costal de consonantes
    vengan o no con materia prima
    ponlos en runflas, perlas y diamantes
    y ellos solitos buscarán la rima.

    De las cosas maldice y de los hombres
    pero en lenguaje que ni tú comprendas
    nunca llames las cosas por su nombre
    así fama tendrás sin soltar prendas.

    El poema Los cuatro borricos y el que dedica Al Aguacate son una verdadera delicia de ingenuo y humor. Su poema El mundo, dedicado a don Aquileo Echeverría, pese a ser de tono un tanto pesimista, tiene también sus guiños cómicos.
    El padre Juan Garita Guillén murió el 18 de enero de 1914. Fue sepultado en el atrio de la iglesia de Tierra Blanca pero, en 1969, sus restos fueron trasladados al cementerio local. 
    INSC: 1854

    http://mislibrosconnotas.blogspot.com.es/search/label/Poes%C3%ADa



    Transcripción de la protesta del presbítero Juan Garita ante la expulsión de los padres Rosero y Marino en 1884

    - Introducción y transcripción por Geiner Alberto Redondo Garita.


    La presencia de la Compañía de Jesús en Costa Rica estuvo desde su llegada llena de episodios polémicos.

    Los Jesuitas llegaron a Costa Rica en 1875, durante el gobierno de Tomás Guardia, con el fin de hacerse cargo del Colegio San Luís Gonzaga. La decisión no fue bien vista por los sectores liberales y desde Guatemala personajes como Justo Rufino Barrios y el doctor Montufar ejercieron presión para que el gobierno expulsara a la orden del país. Sin embargo, Guardia no era hombre que se dejara intimidar y los Jesuitas se convirtieron en sus protegidos.

    No fue sino hasta la muerte de Guardia y la llegada de nuevos gobernantes como Prospero Fernández y Bernardo Soto, que en Costa Rica se implantó un liberalismo más radical, que buscaba la separación del Estado y la Iglesia, así como la erradicación de ordenes monásticas y comunidades religiosas. La eliminación de los jesuitas era uno de los principales objetivos de estos gobiernos.

    Una campaña hostil en la prensa y en la cámara del gobierno contra los Jesuitas consiguió que el 18 de julio de 1884, el Gral. Prospero Fernández emitiera un decreto en el que se dictaba la expulsión no solo de los Jesuitas, sino también de toda orden religiosa establecida en el país, e incluso del Obispo Bernardo Augusto Thiel Hoffman. 

    Un cura cartaginés, de nombre Juan Garita, no pudo callar más su indignación ante lo que sucedía y alzó su voz en protesta. Estaba molestó en gran manera por la expulsión de los padres Rosero y Marino, del Colegio Seminario, por lo que escribió su protesta en una hoja suelta que repartió a la población.

    Lo que estamos a punto de leer llegó a manos del Ministro de Gobernación Bernardo Soto, y le valió a Garita 24 azotes, el destierro a la Isla de San Lucas y el ser llamado reo de Estado:

    Ante las calumniosas imputaciones con que aparece ante el público la conducta intachable de mis antiguos maestros los P.P. Paulinos, no debo ni puedo contener por más tiempo mi justa indignación; debo y quiero exhibir el lado verdadero de las cosas.

    Un hecho: uno de los varios alumnos expulsados del Colegio Seminario en fechas anteriores llevó su perversidad hasta calumniar ante la Autoridad la conducta de sus maestros. Esto no lo sabía el público.
    Sobre las declaraciones falsas y enconadas de imberbes enemigos se formó el proceso aquel de DIEZ PLIEGOS que dice La Gaceta. ¿Sabría esto el público?

    Lo que saben es que por la declaración de pruebas tan competentes, el jueves 2 del corriente se constituyeron los Agentes de la Policía en el Colegio Seminario haciendo saber al Señor Director la disposición del Ejecutivo. De allí condujeron a los 41 niños existentes al local de la Gobernación para enviarlos a sus casas, a los Hoteles y al Instituto Nacional.

    Pero el público no sabe que el Seminario era un Colegio independiente del Poder Civil, y que el proceso de calumnias contra los Padres ha sido un excelente medio para hacerle caer bajo su potestad.
    Yo que no quiero ni tengo necesidad de vindicarme de las miserables especies que se van esparciendo contra mí en el robo sacrílego de la Iglesia de que soy Cura, yo que tanto tiempo he gemido en silencio por mi Patria, hoy no puedo contenerme. No quiero rebajarme a ser inmóvil espectador de las cosas que en mi desgraciada Patria están sucediendo.

    Ocho años he vivido bajo la conducta de los Padres Paulinos, y en este tiempo, más que suficiente para que la hipocresía más refinada dejara entrever en ellos algo que al menos les hiciera sospechosos, ni yo ni mis compañeros hemos visto en ellos otra cosa que SACERDOTES MODELOS DE VIRTUD Y DE CIENCIA, regulares observantisimos, laboriosos cultivadores del corazón y de la inteligencia. En tal concepto me creo en el deber y con el derecho de PROTESTAR en nombre de la religión y de la verdad, en nombre de la justicia y de la gratitud, en nombre del PUEBLO SOBERANO (DE COMEDIA), contra las infamantes aseveraciones que han visto la luz pública, y que despedazan la reputación inmaculada de mis maestros. ¡Ah! Si el pueblo en cuyo nombre se echan abajo tantas salvadoras instituciones tuviera la conciencia de su dignidad ofendida. ¡Ofendida! Sí, porque los encargados de representarle hacen poco caso de los verdaderos intereses del pueblo a quien representan.

    Es preciso decirlo y bien alto para que los pueblos todos lo sepan y se avergüencen. 

    Se ha privado a estas Iglesias de su Seminario. Y para esto se han debido dar al público calumnias en lugar de razones.

    En tanto una gran parte del pueblo ignora lo que sucede. Al saberlo piensa un momento en los males que le cercan amenazadores y vuelve luego a caer en su letal indiferencia; así vera la pérdida de las cosas y personas más conformes a su fe, mas gratas a sus verdaderos intereses. Al mismo tiempo protesto, que libre y espontáneamente doy al público esta hoja, movido solamente por el deseo de vindicar algún tanto el honor ofendido de mis maestros los P.P. Paulinos y el querido establecimiento, cuna de mi educación eclesiástica.

    San Pedro del Mojón, julio 4 de 1885.
    Juan de J. Garita, Presbítero.
    _____________________
    Imprenta de “El Trabajo”.

    Fuentes Utilizadas:

    Archivo Nacional de Costa Rica, fondo Gobernación, signatura 28937, folio 54.
    Mata Gamboa Jesús, Monografías de Cartago, Editorial Tecnológica de Costa Rica, 1999, pág. 447-470.
    Sandoval de Fonseca Virginia, El presbítero Don Juan Garita, Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Imprenta Nacional, 1977, pág. 16 a 17.









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  • 10/21/16--08:59: SOFHÍA GUEVARA [19.344]

  • SOFHÍA GUEVARA 

    Costa Rica. Nació en 1995. Apenas empieza a reunir antecedentes literarios. En los años 80, Ana Istarú puso de moda hablar de sexo y parejística en la poesía de Costa Rica. Son muchas las imitadoras que ha tenido, con diferentes estilos y resultados. Sofhía Guevara es la más reciente.



    Instinto 

    cuando entrés a ese lugar
    no las mirés a los ojos
    ellas dos no son reales
    no buscan amor 
    en el fulano de un bar

    no seás vulnerable
    ellas engendran hombres
    y desde el inicio
    el vientre
    tan cercano al sexo
    conoce la formación 
    de la vida
    tené cuidado
    cada suspiro tuyo
    es mi victoria



    Mujer ACME 

    "Eso es todo, amigos"
    Porky


    Aprendí a caer de los abismos
    a usar la dinamita contra el tiempo
    y ondearme por las sábanas

    Ya no soy la misma
    me volé los sesos todos los días
    eliminé mi consciencia

    No supe caminar
    vestirme
    salir a la calle
                          alzar la mano
                          pedir un taxi
                          irme a mi casa
                                                  usar jengibre en la comida
                                                  leer la biblia después de ti

    Cumplí las sentencias 
    por mi capricho de sentirme infinita
    se destruyeron los sexos
    propios y ajenos

    Después me fui
    y cerré la puerta
    sigo cayendo de los abismos
    porque volé tu cama
    volé en pedazos tu mente.



    Discurso de Bar 

    a todos y especialmente a André Sojo

    Nunca quise un maldito poeta
    de los que se encierran en su mundo
    leen en los buses
    y alaban a Sabina
    Nunca quise un músico
    que me llevara a la cama 
    a punta de violines 
    Nunca quise un actor
    de los que hacen 
    monólogos de conquista frente al espejo
    y creen que lo tienen todo.
    Al parecer
    no tengo criterio 
    de la poesía erótica
    ni me desnudo 
    con la música instrumental
    y soy pésima
    al fingir orgasmos
    No me des imágenes
    verbales de tu cama
    no hables toda la noche
    de tu instrumento
    y por favor
    no me hagás una escena
    porque no te dejé
    pagarme el trago.



    El final de los 18

    No sabía que crecer 
    era lavar la ropa 
    una vez por semana, 
    tener una lista de compras 
    y sentirse indigente 
    el día que se paga la renta.
    Recibí el año a las 12:36 
    con mis últimos 3 cigarros 
    y un shot de cacique 
    que hace arder las palabras, 
    las letras de sangre en mis piernas.
    El sexo como comerse una galleta: 
    salada, dulce, 
    con crema, sin crema, 
    sin ganas.
    El lunar en mi hombro derecho 
    es un suicida crónico.
    El lunar en mi hombro izquierdo 
    es un ángel de bar.
    Bendito este año en acabose, 
    esta edad que sigue siendo un fracaso, 
    las horas que no he dormido, 
    el beso que sentí solo con la boca.
    Perdí una casa, una hija, un esposo, 
    4 perros, una lora 
    y un atrapasueños azul.
    Me comí a la diosa blanca en salsa de soya.
    Tengo un trabajo absurdo, 
    desmayos cada viernes 
    y hoy
    ganas de dormir con alguien.



    Ninfomanía 

    a Billy Saénz
    por una victoria.


    ¿Cuáles son tus vicios?
    Tal vez seamos humo
    botellas y sexo.

    Seremos extraños
    en el suelo   o el tedio
    de tanta masturbación.



    Inocencia 

     I

    Yo le dije
    “Esto es innecesario
    usted aún no me conoce
    y cree que lo quiero”

    Me causó gracia
    hasta ese momento
    pude ver
    su faceta varonil
    la primera vez
    ni siquiera parecía
    un hombre completo

    “Usted me subestima
    yo solo quería
    divertirme hoy”.


    II

    Alrededor no hubo nadie
    éramos la vergüenza y yo.
    Ella me vestía en la calle
    y yo me vestía de ella.

    Las putas por lo menos
    tienen un motivo.



    Impía 
                                                                                             
       No women, no kids.
    En mi gestación 
    no hubo placenta 
    me formé en té de marihuana
    y cocaína

    Nací amarilla
    como las páginas
    de un libro muy viejo
    carcomido por las manos

    Leí en mis palmas 
    las historias de sangre infecunda
    paradoja de vida

    Entre tantos muertos
    fui a nacer yo
    y me niego
    porque es injusto
    hasta insultante
    que ahora dios
    tome mérito de una vida
    en la que él
    ha sido un perfecto incompetente.



    Síndrome de Estocolmo


    Sin City
    las maletas no van ni vienen
    de la casa de tu mamá
    no te gusta estar ahí
    en medio de gente vieja
    la mujer que ya no eres
    sale del armario
    con un abrigo costoso
    no querés irte
    me buscás para volver
    nunca te vas
    porque esta es tu casa
    nunca me voy
    porque pago la renta







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