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  • 10/10/16--07:03: TERESITA FERNÁNDEZ [19.245]

  • Teresita Fernández

    Teresa Fernández García (Santa Clara, 20 de diciembre de 1930 - La Habana, 11 de noviembre de 2013) fue una trovadora, narradora y pedagoga, es conocida como la cantora mayor por ser la cantautora más destacada en la creación musical para niños cubanos de varias generaciones. Muchas de sus composiciones constituyen himnos al amor y a la cubanía. Su formación empieza en su hogar. Comenzó a cantar desde los cuatro años en la emisora radial santaclareña. Ha contribuido con letra y música al acervo musical cubano. Sus creaciones reúnen sonoridades de antiguas baladas y del folclore campesino, entre las que no faltan musicalizaciones de textos de José Martí o Gabriela Mistral.

    En el panorama de la canción para niños de Latinoamérica, ella completa un triángulo de grandes maestros, cuyos otros vértices son el mexicano Francisco Gabilondo Soler y la argentina María Elena Walsh.

    Su obra abarca la canción infantil y un rico repertorio que se inspira en la patria cubana, en la naturaleza, en el amor, y que se apoya en la musicalización de obras paradigmáticas de autores latinoamericanos como las Rondas, de Gabriela Mistral o el Ismaelillo, de José Martí.

    Trovadora (Juglar mediaval), narradora y pedagoga cubana, cuyas canciones para niños han permanecido en el gusto musical de los cubanos de varias generaciones.

    Nacida el 20 de diciembre de 1930 en la ciudad de Santa Clara, capital de la antigua provincia de Las Villas, prefirió la guitarra en lugar del piano. Comenzó a cantar a los cuatro años en la emisora radial CMHI de su ciudad natal, en el programa Hora Martha que dirigía su madre Amparo García. Sus primeras actuaciones tuvieron como marco su tierra natal, cuando cantaba, acompañada de su guitarra, canciones suyas, en fiestas familiares. Su formación se debe considerar autodidacta.

    Yo soy una maestra que canta es su biografía escrita por la periodista Alicia Elizundia Ramírez, en la que Teresita expresa que a ella le interesaba la poesía tanto como la música y que es la canción la que une a ambas manifestaciones. Para su formación buscó a un trovador para que la instruyera. A los doce años conoció a Benito Vargas, un tabaquero y trovador que por las noches se dedicaba a dar serenatas y que le enseñó los acordes esenciales de la guitarra. Ella misma expresó que su temperamento no le permitía desarrollarse en el piano, pues le parecía muy aburrido.

    Pedagoga y luchadora cívica

    En 1948 se graduó de maestra en la Escuela Normal de Santa Clara en la que también trabajó. Su ingreso en las aulas coincidió con una huelga general realizada en Cuba en 1958 contra la dictadura de Fulgencio Batista. Sus alumnos fueron a la huelga y ella los acompañó en la protesta cívica. Poco después de aquellos sucesos y por la incomprensión de sus intereses artísticos en el medio predominante en Santa Clara, por entonces caracterizado por un pensamiento y una proyección profundamente conservadores, Teresita optó por emigrar hacia la capital cubana. En 1959 obtuvo el título de Doctora en Pedagogía.

    Creadora musical

    En La Habana decidió entregar su vida de forma íntegra al arte de hacer trova, con la misma vocación de aquellos maestros ambulantes de los que hablara José Martí.

    Sus primeras canciones datan de la década de los cincuenta, entrando a la vida musical cubana de la mano del dúo de las Hermanas Martí, voceras generosas de su arte que llegaron a interpretar su canción Canto a mi bandera, cuyo texto demostraba la sencilla belleza de la poesía trovadoresca:


    Como si fueran tan pocas las bellezas de los campos,
    me dieron una bandera para aumentar sus encantos,
    mariposa contra el viento, tricolor rosa cubana,
    al darme a mí esa bandera me encadenaron el alma.


    El primer intérprete que asumió en su repertorio una canción de Teresita Fernández fue Ramón Veloz, conocido exponente de la música de origen campesino en Cuba, que interpretó el corte titulado Cubano mira tus palmas.

    Teresita empezó a dedicarse de lleno al arte de componer y cantar sus propios temas.

    Popularidad

    En los años sesenta se iniciaría la popularidad de Teresita Fernández, según expresa en sus Ensayos voluntarios, el estudioso de la cancionística cubana Guillermo Rodríguez Rivera. Se trataba de una popularidad limitada a círculos de conocedores, pues nuestros productores de radio y de televisión fueron tímidos para promover una expresión musical, para ellos poco espectacular. Por su originalidad teresita era una autora rara que reunía sonoridades de antiguas baladas y de nuestro folclore campesino en sus canciones muy personales, entre las que no faltaban musicalizaciones de textos de José Martí o Gabriela Mistral.

    Las Hermanas Martí, Berta y Cuca, le facilitaron sus primeras presentaciones en la capital de tal modo que el 20 de julio de 1965 la sala Arlequín, uno de los sitios pequeños de La Rampa habanera, donde se presentaban muestras del teatro más exigente de aquella época, abrió sus puertas para el debut de la trovadora villaclareña. Al decir de la propia Teresita, sentados en primera fila tuvo a dos grandes figuras de la música cubana de todos los tiempos: Sindo Garay y Bola de Nieve.

    Meses después, Ignacio Villa (Bola de Nieve) demandó la presencia de Teresita Fernández en las noches del afamado restaurante Monsigneur en la esquina de 23 y O en el Vedado, un espacio conocido en esa etapa como chez Bola. Bola propinó el más hermoso piropo a esta trovadora indetenible: "Usted no necesita más adorno que la canción".

    Luego empezó a tener un espacio propio en La Rampa, en el pequeño club Coctel ubicado en 23 y N, un sitio cuyo nombre permanecería asociado para siempre al suyo, aún después de que ella tomara otros rumbos. Al decir de Marta Valdés, allí acudían los jóvenes pues las canciones versaban principalmente sobre la realidad.

    Nueva era en la canción cubana

    Teresita tendió la mano, desde el club Coctel, a un trovador trashumante: Silvio Rodríguez, un joven desconocido todavía que no encontraba un sitio fijo para entregar sus canciones justo al comienzo de una nueva era en la canción cubana. La amistad duradera entre ambos trovadores ha ofrecido frutos en las múltiples ocasiones en que han tenido la oportunidad de coincidir sobre los escenarios.

    En 1966 los fundadores de la revista artístico literaria El Caimán Barbudo la abrazaron con su homenaje en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes (Cuba). Así reconocían en ella a su juglar cómplice.

    Por entonces, los medios de comunicación difundieron un par de composiciones suyas, No puede haber soledad y, sobre todo, Cuando el sol, una suerte de balada pop que en la voz de la vocalista Luisa María Güell captaba la atención de una zona de la audiencia musical cubana.

    Comunicadora

    Teresita condujo los programas radiales Musa traviesa y De regreso. Asimismo, su primera incursión en televisión fue en 1960, al inaugurar el programa La casita de azúcar, junto con los títeres Pitusa y Eusebio, que se transmitió durante buena parte de la década. Entre finales del decenio de los años sesenta y stenta, Cuba se vio inmersa en proyectos económicos como el cordón de La Habana y la zafra de los diez millones, Teresita se unió a José Antonio Méndez y a César Portillo de la Luz, para ser protagonistas de una larga gira nacional, que llegó por igual a los obreros de una mina que al campo abierto.

    La Peña de los Juglares

    En 1974, al cesar su trabajo en la televisión, con un grupo de sus amigos más afines y por iniciativa de Celia Sánchez, bajo las yagrumas del Parque Lenin se creó La peña de los juglares. Este espacio, que muchos llamaron «la peña de Teresita», se fundó con la ilusión de dar un sentido muy especial a las mañanas de domingo, con la trovadora como anfitriona. Puede asegurarse en la actualidad que pocas iniciativas han logrado el nivel de convocatoria que ella y sus amigos alcanzaron entre la gente que, desde cualquier punto de Cuba o del resto del mundo, acudía a su llamado cada domingo por espacio de quince años. Entre muchos nombres importantes que desfilaron por la peña, caben mencionarse los de Alicia Alonso, Antonio Gades, Onelio Jorge Cardoso, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Marta Valdés, Francisco Garzón Céspedes, Tania Libertad, Tony Sariego y Dany Rivera, entre otros.

    Este espacio, junto a Francisco Garzón Céspedes, narrador y pedagogo, constituyó un importante aporte a la Narración oral en Cuba con la narración escénica de cuentos, que fue una experiencia oral, comunicadora y escénica, de integración de las artes, que generó otros eventos como La Peña del Brocal, fundada en 1987, en Camagüey.

    A guitarra limpia

    El espacio A guitarra limpia, creado en el [www.centropablo.cult Centro Pablo] para difundir la obra de los trovadores en su segundo año de existencia se honró con el concierto No puede haber soledad, de Teresita Fernández, trovadora de los niños y de los mayores que se resisten a dejar de ser niños; conversadora incansable, globalizadora de la ternura, martiana y cristiana, contemporánea e indagadora en los misterios del futuro. Llena, un espacio insustituible en el panorama de la canción cubana: lo ha hecho con perseverancia y con amor, con poesía y con humildad. Y al mismo tiempo llenó, ha llenado, los pequeños, enormes espacios de nuestras vidas personales.

    Teresita universal

    Desde 1988, Teresita se ha presentado en diversos escenarios internacionales entre los que se destacan sus actuaciones en la Jornada Dariana en Nicaragua y en el II Festival Iberoamericano de Narración Oral y Escénica de Monterrey, México, en el que obtuvo el Premio Chamán. En el panorama de la canción para niños de Latinoamérica, ella completa un triángulo de grandes maestros, cuyos otros vértices son el mexicano Francisco Gabilondo Soler y la argentina María Elena Walsh.

    Lauros

    A lo largo de su extraordinaria carrera ha obtenido innumerables reconocimientos:

    Disco de Plata de la EGREM, 1980.
    Premio EGREM, 1988, con el LD Mi Gatico Vinagrito.
    Orden Por la Cultura Nacional.
    Orden por la Educación Cubana, Rafael María de Mendive.
    Medalla Raúl Gómez García.
    Medalla X Aniversario de la Nueva Trova.
    Orden Félix Varela, 2002.
    Premio Pablo de la Torriente Brau, 2000.
    Premio Nacional de la Música 2009 por el conjunto de toda su obra.
    Réplica del machete de Máximo Gómez.
    Miembro de Honor de la APC y de la UNEAC.
    Premio Nacional de Cultura Comunitaria, 2002.
    Orden Juan Marinello, 2001.

    Discografía

    Álbum Mi gatico Vinagrito.
    No puede haber soledad (editado por el Centro Pablo).
    Teresita canta a Martí (editado por el Centro Pablo).
    Vamos todos a cantar (homenaje de varios trovadores a la creadora ideado y producido por Jorge García para el sello EGREM).
    Teresita en nosotros (Bis Music, 2007), un intento de rescatar en las voces de Sara González, Silvio Rodríguez, Liuba María Hevia, Amaury Pérez y la propia Teresita, algunos de sus temas para adultos que no habían sido grabados con anterioridad.

    Canciones

    Infantiles

    Tía jutía
    Canta pajarito
    Mi gatico Vinagrito
    Dame la mano y danzaremos
    Tin, tin, la lluvia

    Lírica íntima

    La gaviota,
    Pinares de Mayarí
    Posee una extensa obra para adultos, desconocida por muchos, que incluye boleros, poemas musicales, villancicos, habaneras y canciones.



    Titiritero (o A una flor)

    Eres más bella que la luz del día,
    eres más bella que toda mi ilusión,
    eres más bella que mi fantasía
    y de tu perfume brota el amor.

    Titiritero, tu fantasía
    fue la alegría
    de mi niñez.
    Y echo a navegar
    mi barco de cristal
    de letras al revés y calle abajo.

    Titiritero, tu fantasía
    trae la alegría
    de un amanecer.
    Recortas mariposas
    y grillos de papel
    y una rana llena de melancolía.

    Como los niños
    cuento las estrellas
    y ya sin huellas
    no temo a mi vejez.
    Y me pongo a cantar
    y tu títere a bailar
    y los niños a soñar con cosas bellas.

    Titiritero...



    EL GATITO VINAGRITO 

    Vinagrito es un gatito 
    que parece de algodón, 
    es un gato limpiecito, 
    enanito y juguetón. 
    Le gustan las sardinas 
    y es amigo del ratón, 
    es un gato muy sociable, 
    mi gatito de algodón. 

    Yo le puse Vinagrito, 
    por ser feo y chiquitito, 
    pero tanto lo cuidé, 
    que parece Vinagrito, 
    un gatito de papel . 
    Miau, miau, miau, 
    con cascabel. 

    Estaba en un cartucho, 
    cuando yo lo recogí, 
    chiquitito y muerto de hambre, 
    botado por allí. 
    Le di un plato con leche 
    y se puso tan feliz, 
    que metía los bigotes, 
    las patas y la nariz. 

    Yo le puse Vinagrito, 
    por ser feo y chiquitito, 
    pero tanto lo cuidé, 
    que parece Vinagrito, 
    un gatito de papel. 
    Miau, miau, miau, 
    con cascabel. 

    No sube al tejado 
    porque no sabe subir, 
    sentado en la ventana 
    mira la Luna salir. 
    La Luna es un queso 
    metida en un mar de añil, 
    y mi gato se pregunta 
    si habrá sardinas allí. 

    Yo le puse Vinagrito, 
    por ser feo y chiquitito, 
    pero tanto lo cuidé, 
    que parece Vinagrito, 
    un gatito de papel. 
    Miau, miau, miau, 
    con cascabel.



    Canción del mar nº 1

    No sientes que tiene el mar
    lo que yo quiero
    azul de un matiz
    que copia el cielo,
    gaviota que al volar,
    los remos que al cantar
    arrullan el amor
    que sueño.

    Por eso si he de vivir
    sin el consuelo
    de ver cada mañana
    el mar que anhelo
    yo tengo que lograr
    que el pecho al palpitar
    sea un ave
    que levante el vuelo.

    Así podré llegar
    muy cerquita del mar
    tan sólo con mirar
    al cielo.




    Con acero de tu alma

    Con acero de tu alma
    te has hecho un puñal
    que reflejo de luna
    me vino a clavar
    en la herida amor
    que en el pecho me abrió
    tu desdén.

    Puede ser que esta herida de amor
    la cierre en el olvido,
    puede ser que en mis noches tranquilas
    me alejen de ti,
    pero espero serena y callada
    si puedo olvidarte
    que algún día aunque tarde,
    muy tarde,
    te acuerdes de mí.

    Pude ser que mi boca sedienta
    no busque tus besos
    puedes ser que mis ojos se cierren
    cansados de ti
    pero espero serena y callada
    si puedo olvidarte
    que algún día aunque tarde,
    muy tarde,
    te acuerdes de mí.




    Cuando el sol

    Cuando el sol, ilumina la tarde y Dios
    me recuerda que soy, soy, como un ave sin rumbo,
    que ha perdido un amor.
    Y si el verde, verde campo aromado duerme,
    pienso que también tú, tú, más tarde dormirás
    sobre mi alma que es fiel,
    por amor, por tu amor.

    Y mi canto, que hace poco era sólo llanto,
    se parece a una estrella,
    que brillando serena,
    va dejando su luz,
    como tú, como tú.



    Cuídame tú

    Mírame Dios como una rosa,
    como el plumaje de la paloma.
    Mírame Dios, cuídame tú,
    mi corazón perfumado y sencillo,
    cuídalo tú.

    No es que el amor me haya cubierto de espinas,
    no es que los ojos que amé se me empañaron,
    no es que lo falso del mundo me haya engañado,
    pero cuídame Dios,
    cuídame tú.
    Pero mírame Dios,
    cuídame tú.

    No es que el amor me haya cubierto de espinas,
    no es que cansada y sin luz persiga el llanto,
    no es que los ojos que amé se me empañaron,
    pero cuídame Dios,
    cuídame tú.
    Pero mírame Dios,
    cuídame tú.



    El carretón

    A ver como me quitan mi cariño
    a ver como me quitan el amor.

    Me río, yo me río de la gente
    que a mí no me gobiernan en amor,
    me río, yo me río de la gente.
    que en eso sí es verdad que mando yo.

    Si quieren llevarme lo que tengo y lo que soy,
    si quieren yo misma les consigo el carretón.

    Si cuando me muera se me acaba la canción
    que quien la quiera, por lo menos la lección.



    El conejito majadero

    Un conejito
    muy chiquitico
    por poquito se pierde,
    busca que busca
    su zanahoria
    entre la hierba verde.

    Cuando saltando
    el conejito
    por el camino va
    siempre el camino de su casita
    a él se le olvidará.

    ¡Ay, qué conejo
    tan majadero,
    siempre se olvida
    de su llavero!




    El grillito acatarrado

    Un día estuvo en mi cuarto
    un oscuro grillito,
    la noche era fría
    y el pobre grillito
    cantaba muy alto
    su triste canción.

    Yo soy un grillito
    y tengo catarro.
    La noche está fría
    y no tengo ni un jarro
    en donde yo pueda
    tomarme un café.

    Detrás de una puerta
    me duermo empolvado
    y así es que amanezco
    todo acatarrado
    hasta que una escoba
    me viene a sacar.

    Yo sentí mucha pena
    de ese pobre grillito
    que estaba llorando
    siendo tan chiquito
    y del suelo lo alcé,
    y en mi almohada
    dormí yo con él.





    El zunzuncito

    Voy a contar, mi niño, una canción, mi amor, de un pajarito,
    es el zunzún, mi niño, es el zuzún mi amor, el zunzuncito.
    Vuela de flor en flor buscando el néctar, mi amor,
    y lleva pegado el sol en las alitas, mi amor,
    es el zunzunzunzunzunzunzunzunzunzuncito.

    Es el zunzún, mi niño, es el zunzún mi amor, una joyita,
    diamantico que vuela, arco iris de plumas chiquitico.
    Pregunta qué es tornasol, qué cosa es rojo rubí,
    azul y verde limón, el amarillo, mi amor,
    es el zunzunzunzunzunzunzunzunzunzuncito.

    Cuando cumple un año, cuando cumple un año el zunzuncito
    le salen plumas rojas, plumas rojas, mi amor, de sombrerito.
    Vuela de flor en flor buscando el néctar, mi amor,
    lleva pegado el sol en las alitas, mi amor,
    es el zunzunzunzunzunzunzunzunzunzuncito.

    Cuando hace el nido vuela rápido el albañilito.
    ¡Qué albañil se vuelve cuando hace el nido el zunzuncito!
    Pide lana a la ceiba, algodoncito en rama,
    su calor al sol, el néctar a la flor
    es el zunzunzunzunzunzunzunzunzunzuncito.

    Con telaraña, mi niño, y pedacitos de árbol pegaditos
    así decora el nido, así decora el nido el zunzuncito.
    Pide lana a la ceiba, algodoncito en rama,
    su calor al sol, el néctar a la flor
    es el zunzunzunzunzunzunzunzunzunzuncito.

    Es muy cubano y es un pajarito
    y es muy chiquitico, ya te lo conoces bien
    es el zunzunzunzunzunzunzunzunzunzuncito.





    Lagartijita verde

    Lagartijita verde esmeralda,
    delicadita, fina y gentil,
    sales de compras por la mañana
    a buscar flores y a presumir.

    Tu sombrillita es una violeta
    de las que crecen en mi jardín
    y contoneándote muy coqueta
    luego regresas para dormir.

    Pero yo no comprendo tu modo de ser,
    pues te he visto el porte perder.
    Una vez yo te vi por el patio correr,
    más o menos la hora era ya de comer.
    Y volaba inocente una pobre mosquita,
    zumbaba, zumbaba, zumbaba, volando cerquita.

    Yo que siempre pensé que eras buena chiquita,
    asombrada quedé al ver que a la mosquita
    le metiste un porrazo con la sombrillita…

    Yo que siempre pensé que eras buena chiquita,
    asombrada quedé al ver que a la mosquita
    le metiste un porrazo con la sombrillita.
    Y ahora zumba, que zumba, que zumba
    en tu barriguita.




    Lo feo

    En una palangana vieja
    sembré violetas para ti
    y estando cerca del río
    en un caracol vacío
    cogí un lucero para ti.

    En una botella rota
    guardé un cocuyo para ti
    y en una cerca sin brillo
    se enredaba el coralillo
    floreciendo para ti.

    Basurero, basurero
    que nadie quiere mirar
    pero si sale la luna
    tus latas van a brillar.

    Alita de cucaracha
    llevada hasta el hormiguero
    así quiero que en mi muerte
    me lleven al cementerio.

    A las cosas que son feas
    ponles un poco de amor
    y verás que la tristeza
    va cambiando de color.




    Vinagrito (o Mi gatico Vinagrito)

    Vinagrito es un gatico
    que parece de algodón.
    Es un gato limpiecito,
    relamido y juguetón.
    Le gustan las sardinas
    y es amigo del ratón,
    es un gato muy sociable,
    mi gatico de algodón.

    Yo le puse Vinagrito,
    por estar feo y flaquito,
    pero tanto lo cuidé
    que parece Vinagrito,
    un gatico de papel,
    miau, miau, miau, miau,
    con cascabel.

    Estaba en un cartucho
    cuando yo lo recogí,
    chiquitico y muerto de hambre,
    botado por ahí.
    Le di un plato de leche
    y se puso tan feliz
    que metía los bigotes,
    las patas y la nariz..

    No se va para el tejado
    porque no sabe subir.
    Sentado en la ventana
    mira la luna salir.
    La luna es un queso
    metida en un mar de añil
    y mi gato se pregunta
    si habrá sardinas allí.



    Muñeca de trapo

    Muñeca de trapo soy,
    muñeca de trapo,
    juguete de mi corazón
    que yo puse en tus manos.

    Juega, juega conmigo
    que soy de trapo
    y si lloro son lágrimas
    de aserrín.

    Si te preguntan di
    que no has visto mi alma
    que todo te lo di
    por un poco de nada.




    No puede haber soledad

    Me has dicho que me quieres,
    y estoy llorando.
    Pudiste, gota a gota,
    traer la dicha a mi corazón.
    Me hiciste en el torrente beber
    de tu alma pura.
    No quiero que estés triste
    si tu alegría la tengo yo.

    No puede haber soledad para ti
    mientras yo exista;
    no puede haber una tarde tan triste
    que hiera tu alma y me haga llorar.
    Yo quiero ser para ti una flor
    que perfume tu desengaño,
    ala de cisne más blanco
    que ha hecho volar tu corazón.

    Es que te debo la risa,
    es que te quiero tanto,
    pétalo suave de lirio que supo secar
    todo mi llanto.
    ¿Cómo estás triste si fue tu encanto
    quien puso brillo de amor en mi soledad?




    Peppy (payaso)

    Payaso, amiguito mío,
    tú eres igual que yo:
    con poca cosa tú bailas,
    con poca cosa me alegro yo.

    Frágil vida de payaso,
    música breve y bonita,
    me enseñó esta cancioncita
    por no dejarme llorar.

    Tu graciosa figurita,
    prisionera del cristal,
    salta como mi alegría
    que igual que viene, se va.

    Pintado de mil colores
    quieres hacerme reír.
    Encerrado y sin amores
    ¿cómo puedes ser feliz?

    Payaso, amiguito mío,
    cuando yo te diga adiós
    sé que vas a estar muy triste,
    triste y callado igual que yo.





    Pitusa y Eusebio

    Mi pedacito de zanahoria,
    rayito de sol,
    mariposita anaranjadita de cartón.
    Pitusa chiquitica,
    capullito en flor.
    Mi corazón te quiere mucho.
    Muchísimo te quiero yo.

    Todos, todos los niños
    te quieren mucho
    y han de cantar alegres
    esta canción.

    Eusebio muchachito,
    negrito de mi amor,
    mi pastillita de chocolate
    te llamo yo.
    Mi corazón te quiere mucho.
    Muchísimo te quiero yo.

    Todos, todos los niños
    te quieren mucho
    y han de cantar alegres
    esta canción.

    Pitusa chiquitica,
    capullito en flor.
    Mi corazón te quiere mucho.
    Muchísimo te quiero yo.

    Mi corazón te quiere mucho.
    Muchísimo te quiero yo.



    PORQUE TENEMOS EL CORAZÓN FELIZ
      
    Amiguitos vamos todos a cantar
    porque tenemos el corazón feliz,
    feliz, feliz, feliz, feliz, feliz...

    Si por el día con alegría
    el sol de oro vemos salir,
    el nuevo día con sus colores
    es quien nos pone el corazón feliz.

    Amiguitos vamos todos a cantar
    porque tenemos el corazón feliz,
    feliz, feliz, feliz, feliz, feliz…





    Señora Manatí

    Señora Manatí, sirenita del mar,
    mi historia te pinta de plata y cristal,
    cantando canciones con dulce ulular,
    te acompañan guitarras de rojo coral.

    Ulí, ulí, ulí,
    ulí, ulí, ula,
    ulí, ulí, ulí,
    ulí, ulí, ula.
    Cantando canciones con dulce ulular,
    te acompañan guitarras de rojo coral.

    Señora Manatí, gordiflona del mar,
    si vas a salir te debes abrigar.
    Del mar hacia el río, del río hacia el mar,
    del mar hacia el río, te gusta pasear.

    Ulí, ulí, ulí,
    ulí, ulí, ula,
    ulí, ulí, ulí,
    ulí, ulí, ula.
    Del mar hacia el río, del río hacia el mar,
    del mar hasta el río, te gusta pasear.

    Señora Manatí, reina linda del mar,
    que bordas la espuma de un blanco pañal,
    cantando canciones con dulce ulular,
    tú cantas la nana del fondo del mar.

    Ulí, ulí, ulí,
    ulí, ulí, ula,
    ulí, ulí, ulí,
    ulí, ulí, ula.
    Cantando canciones con dulce ulular,
    tú cantas la nana del fondo del mar.




    Tanto como te amé

    Tanto como te amé
    y estoy tan triste.
    Tanto pájaro que solté
    y ya te fuiste.
    Tanto como esperé
    de tu fina inteligencia
    que no existe.
    Tanto barco por mi sueño,
    tantas rosas en mi lecho,
    tanto verso en mi mar azul,
    de hielo azul,
    de fuego,
    en mi mar.

    Álzala hasta mi canción
    colirio silvestre
    tirada como un piedra
    imantada y celeste.
    Álzala gorjeador,
    verso libre,
    pájaro libre.
    Pájaro azul mi canción
    va arrancado a mi (tu) corazón
    más que ausencia
    pavorosa esclavitud
    por la belleza,
    más que amor.



    Tía Jutía

    En una casita verde
    metida en el verde campo
    vivía tía Jutía
    en el tronco de un gran árbol.

    Andaba tía Jutía
    con lindo delantal blanco
    llenito de romerillos,
    cundiamores y aguinaldos.

    ¿Señora dónde es la fiesta?
    los niños le preguntaron,
    ella dijo que la fiesta
    le duraba todo el año.

    En una manga amarilla,
    cajita de orito blando,
    conservará la dulzura
    guardada de todo el año.

    En una guayaba verde,
    esmeralda de su patio,
    pomito de mil olores
    con que perfumarse el rabo.

    Y tiene lindos bigotes
    y un vecino que le encantan,
    vecino que vive enfrente
    alto y cerca de una palma.

    Señora tía Jutía
    si en amores usted anda,
    le decimos hasta luego
    que volveremos mañana.

    Mañana la encontraremos
    con su chaquetica parda
    sentadita entre las flores
    nerviosa y enamorada.

    Adiós tía Jutía…
    Hasta mañana…





    Tin tin… la lluvia

    Tin, tin…la lluvia cayó,
    ella juega conmigo y con ella yo.
    Tin, tin… la lluvia cayó,
    con su frescura el aire se perfumó.

    Tin, tin… tin, tin…

    La lluvia es una niña de cristal azul,
    para que juegues tú con ella,
    para que juegues tú.

    Tin, tin… la lluvia cayó,
    ella juega conmigo y con ella yo.

    Tin, tin… la lluvia cayó,
    con su frescura el aire se perfumó.

    Tín, tín… tín, tín... tin, tin...





    Vicaria

    Vicaria es la lechucita
    que sale al anochecer,
    no habla porque medita
    y está aprendiendo a leer.
    Va soplando las estrellas
    con aire de sus alitas,
    teniendo los ojos grandes
    la luz la pone cieguita.

    Vicaria es la lechucita
    que sale al anochecer.

    Cuando vuela por la noche
    parece un barco velero
    y se despierta jugando
    la luna fría de enero.
    Vicaria es tan misteriosa
    que parece una brujita,
    y cuando llega la noche
    ella se queda solita.

    Vicaria a veces intenta
    cantar una cancioncita,
    le sale la voz tan fea
    que tal parece que grita.
    Y cuando Vicaria canta
    se espantan las bijiritas,
    todo el mundo coge miedo
    de la pobre lechucita.




    Vinagrito (o Mi gatico Vinagrito)

    Vinagrito es un gatico
    que parece de algodón.
    Es un gato limpiecito,
    relamido y juguetón.
    Le gustan las sardinas
    y es amigo del ratón,
    es un gato muy sociable,
    mi gatico de algodón.

    Yo le puse Vinagrito,
    por estar feo y flaquito,
    pero tanto lo cuidé
    que parece Vinagrito,
    un gatico de papel,
    miau, miau, miau, miau,
    con cascabel.

    Estaba en un cartucho
    cuando yo lo recogí,
    chiquitico y muerto de hambre,
    botado por ahí.
    Le di un plato de leche
    y se puso tan feliz
    que metía los bigotes,
    las patas y la nariz..

    No se va para el tejado
    porque no sabe subir.
    Sentado en la ventana
    mira la luna salir.
    La luna es un queso
    metida en un mar de añil
    y mi gato se pregunta
    si habrá sardinas allí.




    Zafirito

    Zafirito se llamaba
    porque era como el mar,
    como el cielo azul,
    azul, azul, azul, azul…

    En una bola de cristal
    vivía un pececito
    lindo como tú.

    Zafirito se llamaba
    porque era como el mar,
    como el cielo azul,
    azul, azul, azul, azul…

    Zun zun,
    duendecito del mar,
    mariposa de seda azul.

    Tú que has visto las conchitas,
    dime cómo es
    su blanco y fino hilar.

    Donde el secreto del nácar deja
    su fino encaje
    de luz y cristal.




    .

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  • 10/10/16--07:27: EXCILIA SALDAÑA [19.246]

  • Excilia Saldaña

    Nació el 7 de agosto de 1946 en La Habana, Cuba. Murió el 20 de julio de 1999.

    Excilia Saldaña Molina. Poetisa, maestra, traductora y redactora de literatura para niños. Su obra alcanzó gran difusión en Cuba y en el extranjero.

    Graduada en la especialidad de Español y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, profesora de Historia y Literatura en la enseñanza media. Luego trabajó en la Casa de las Américas y fue redactora de la revista Santiago y Jefa de Planes Extramuros de la Universidad de Oriente. Jefa de la Sección de Cine del Departamento de Extensión Universitaria y editora en la Editorial Gente Nueva.

    Fue profesora adjunta de Literatura Infantil en las universidades de Las Villas y Pinar del Río, y traductora de la literatura infantil del inglés, del ruso, del alemán, del húngaro, del checo. A su vez, su obra ha sido traducida al inglés, al ruso, al francés, al italiano, al portugués, al alemán, al servocroata, al árabe, entre otros.

    Algunos de sus textos se han estrenado como versiones teatrales o un guión para dibujo animado. Ha preparado la antología Poesía de amor y de combate, y colaboró en varios periódicos y revistas nacionales, de España y Francia.

    Participó como jurado en el Premio de la Crítica, en varios concursos, así como en Encuentros Nacionales y Provinciales de Talleres Literarios.

    Escribió más de veinte libros de poemas y narraciones.

    Editorial Gente Nueva, 1989.
    El refranero de la Víbora (poesía), 1989, 105 pp.
    Enlloró. Mención de honor en el Premio Casa de Las Américas.
    Un testigo de la historia (ensayo), 1979, 38 pp.
    Soñando y viajando (poesía), 1980, 40 pp.
    Flor para amar (Apuntes sobre la mujer en la obra de Martí) (ensayo), 1980, 69 pp.
    Cantos para un mayito y una paloma (poesía), Editorial Gente Nueva, 1983, 86 pp.
    De la Isla del Tesoro a la Isla de la Juventud.
    Bulgaria el país de las rosas (divulgación), 1987, 101 pp.
    Kele Kele (cuento), 1987, 167 pp.
    La noche (poesía), 1989, 218 pp.
    Mi nombre: antielegía familiar (poesía), 1991, 33 pp.
    Lengua de trapo, Editorial Gente Nueva.
    El misterioso caso de los maravillosos cascos de Doña Cuca Bregante, Ediciones Capitán San Luis,
    Editorial Gente Nueva, 2000.
    Jícara de miel, Editorial Gente Nueva, 2000.
    La lechuza y el sijú, Editorial Gente Nueva, 2002.
    Kric en el país de las frutas, Editorial Gente Nueva, 2005.
    l En 2016, la editorial Gente Nueva publicará, en su colección Homenaje, una selección de sus textos más notables a cargo de Esteban Llorach,

    Condecoraciones y premios

    Distinción Raúl Gómez García
    Distinción Por la Cultura Nacional
    Mención de poesía en el Concurso Casa de las Américas, 1967, con su obra Enlloró
    Mención en el concurso La Edad de Oro, 1979, por Cantos para un mayito y una paloma
    Premio en el concurso UNEAC, 1979, por Cantos para un mayito y una paloma
    Premio La Rosa Blanca, 1984
    Premio La Edad de Oro del nivel preescolar, 1984, junto con David Chericián, por su obra Compay Tito
    Premio La Rosa Blanca, 1987, por su obra narrativa Kele Kele
    Premio La Rosa Blanca, 1988, por su obra Compay Tito.


    La poetisa Exilia Saldaña, de acuerdo con la opinión de Enrique Pérez Díaz, fue una voz original, polifacética y profundamente enraizada en la cultura nacional; una voz que  dejó un valioso legado literario, no solo a las nuevas generaciones, sino también a aquellos que deciden emprender la literatura más como un reto y una búsqueda perennes que como un acto de complicidad.

    Excilia escribió casi una veintena de obras, sobre todo de índole poética, entre las que merece destacarse un libro tan singular y trascendente como La noche. De  Exilia es este magnífico poema, bajo el título de “Jaque Mate”, dedicado al ajedrez y que lo encontramos en el noveno número de la revista Revolución y Cultura de diciembre de 1985.
               

    Jaque Mate

    ¿Qué luto esconde esta paz de tablero?
    ¡Silencio:
    El rey ha muerto!
    Perdió
             Su reina,
                         Dama de ojos tristes.
                                                      Ay,
    Vendió
              Sus hipocampos de marfil y sueño.
    Parapetado
                   Tras las torres del tiempo esperaba
    el peón de las viñas ciego de ira,
    enfermo de envidia y resentimiento
    Un pequeño cadáver de madera
    Desata el estupor de un ejército.
    ¡Silencio!
    El rey ha muerto.



    Castillos

    En el cielo hay
    un castillo,
    un castillo hay
    en el mar.
    El del cielo es de vuelo,
    de agua y olas el de la mar.

    En el pino hay
    un castillo,
    un castillo hay
    en el mar.
    El del pino es de trinos,
    de arena el de la mar.

    En mi sangre hay
    un castillo.
    un castillo hay
    en el el mar.
    El de sangre es mi hijo:
    cielo, alas, trino y mar.



    Discor descortés

    Ay, qué enojo,
    que me mojo!
    –Dijo un pétalo de flor
    a la gota de rocío
    (qué tristeza, qué vacío)
    que le ofrendaba su amor.



    Viejo amigo

    Mi niño tiene un amigo
    –los ojos de negro bosque,
    el pelo negro y endrino,
    la piel de puro azabache,
    la voz de oscuro castillo–
    de noche viene a buscarlo
    en un corcel negro y fino
    y se van los dos alegres
    por un antiguo camino:
    Mi niño hecho niño-sueño.
    Su sueño hecho sueño-niño.



    Zéjel de la soledad

    Palomo, venga a mirar
    lo sola que anda mi vida.

    Si usted ya no sé amar
    ni sé el arrullo arrullar
    y menos puedo volar
    si es que tengo el ala herida.

    Palomo, venga a mirar
    lo sola que anda la vida



    El fondo del mar

    Vive en el centro
    del
    agua
    y nadie
    la
    puede
    habitar.

    Se envuelve en redes
    de
    algas
    y sale
    de
    noche
    a cantar.

    Tiene un secreto.
    Lo
    calla.
    Olokun
    es
    lo hondo
    de la mar.



    Papalote

    Nunca habrá tiempo
    de enredar el amor en las venas
    nunca habrá tiempo
    para echarse a calentar la alegría
    como una gallina clueca
    sin embargo
    la cosa sería muy fçacil
    si militaras bajo mis párpados
    si te comprometieras
    a llorar mi tristeza
    y la empinaras al viento
    como un papalote sobre los tejados de la ciudad.



    Autobiography II

    If we have to begin I want to tell you everything;
    it’s not worth keeping it secret anymore.
    I was born one August 7th, in 1946,
    a year and a day after Hiroshima
    (remember? our neighbour’s great achievement).
    I was born because all attempts at abortion failed.
    And because I was stubborn, even in that
    my father was a playboy
    (that’s what they called them in those days,
    when the son of the family was a no-good-bastard).
    Well, it wasn’t his fault,
    like it wasn’t his fault that he smoked marijuana,
    gambled and screwed around.
    Imagine the context:
    my trembling mother,
    the proverbial cavity.
    The thing is – as I was saying –
    my father was a bit of a playboy…
    And I was born.
    When they saw me everyone knew what I’d be:
    my mother, a doctor;
    my grandfather, a druggist (the family name);
    my grandmother, a teacher.
    The dog barked; maybe she wanted me to be a bitch…
    I grew chubby and cross-eyed,
    abominably silly,
    samaritan by vocation,
    sister of charity, guardian angel
    to birds, cockroaches and beggars.
    And one fine day, when my
    “high-yalla” future was all but set,
    The Revolution came to power
    (yes, I know you know all about
    rian Reform and Socialism).

    I’m not going to talk about that,
    but about my small anonymous life
    collecting bullets and buttons,
    listening to the arguments of the adults.
    I want you to know I didn’t understand a thing,
    but Fidel’s hoarse voice sent shivers down my spine.
    I want to tell you my father slapped my face
    the day I shouted “Homeland or Death!”
    (Can you understand what that means
    when there’s never been an embrace?)
    I want to tell you the blue birds are moulting,
    there’s unjustified mourning this tedious dawn.
    The gods are so angry,
    and there’s so very much lost
    – and so much
    – and even more.

    Women poets of Cuba: a selection of poems translated by Margaret Randall




    El aporte de Excilia Saldaña a la cultura cubana
     
    Por Cary Díaz  

    Hay nombres imprescindibles en la literatura infantil cubana. Dora Alonso, Mirta Aguirre, Eliseo Diego, Onelio Jorge Cardoso, Nersys Felipe, Nelson Simón, Mildre Hernández, Enrique Pérez, David Chericián, Aramís Quintero, Ivette Vián, Julia Calzadilla, Excilia Saldaña…
    La magia de Excilia me envolvió y el embrujo me acompaña, recurro los textos y me impresiona como saca al vuelo las respuestas siempre en extremo cuidadosas de no menospreciar al interlocutor. 

    La narradora y poeta Excilia Saldaña (1946-1999), cuya sensibilidad y acierto para robustecer el espíritu nos amarra al libro La noche, nos hace leerlo de un tirón y convierte sus obras en expresión del amor. Disfrutar del libro rebasó las expectativas y recordé el poema de Nelson Simón:  

    Abuela,
    es flor que vuela.
    Orquídeas, rosas, hortensias…
    Y cuando habla, perfuma.
    Y cuando ríe, aletea.
    Cuando me mira,
    mis ojos
    son charcos
    llenos de estrellas…

    El libro La Noche caló en mí muy hondo, por azar la vida me privó de disfrutar de las lecciones de mis abuelas, guardo de ellas leves recuerdos hoy los multiplico en mi madre que ejerce como abuela, aún yo no puedo pero disfruto tanto a los niños y sus abuelas siempre vistas como consentidoras; por el contrario yo las vislumbro como serpentinas de carnaval, surtidoras de sueños, sembradoras de confianza y seguridad ante la vida.

    Siempre me acompaña el libro, me fascinó el diseño, fue exquisito en la preferencia dentro de la selección de los colores por el blanco y el negro; transitar por las páginas nos endulza la vida y nos adentramos en el maravilloso mundo de los niños.

    Confieso en mi experiencia personal la lectura de los textos de Excilia, me enriquece, desando caminos y logro reactivar sueños hasta retornar a la inocencia.

    La autora a través del libro convierte a la abuela en un personaje inolvidable, devenido joya de la literatura infanto - juvenil cubana, no solo por los valores filosóficos que en ella convergen, sino también por el manejo de los valores esenciales inherentes al ser humano íntegro.  La narradora que escribió para todas las edades, hizo derroche de ternura y ella no impone fronteras, el amor toma de abrigo los corazones y la pedagogía se enseñorea para llegar a cualquier lector.

    Tal vez su condición de maestra —profesión que no puede ejercerse bien sin una elevada dosis de amor y que exige con creces "llegar" a los demás— propició la exquisita conversión de sus vivencias en literatura y el empeño de dotar a la bibliografía infantil cubana de referentes ausentes como Ochún, Elegguá o Tata Cuñengue, entre muchos otros, "porque los niños cubanos tienen que conocer personajes y elementos africanos" que están presentes en la cultura nacional.

    La pasión con que acometió el ejercicio literario, su particular aprehensión de la vida, su profundo conocimiento de la lengua, cuyo empleo versátil en la prosa y en las formas estróficas resulta asombroso, y la asunción de componentes mitológicos de la cultura universal, por solo aludir a algunas de sus virtudes, son irrebatibles argumentos que avalan la obra de la autora como catálogo imprescindible en la cultura cubana.

    Aún Excilia está por descubrirse, necesitan nuestros niños y niñas, nuestros jóvenes y hasta el lector de cualquier edad reencontrarse a sí mismo a través del inagotable acto de leer, la gratitud hacia la autora solo a medias se logra si invitamos a la lectura de toda su producción literaria, para aprender y empezar a ser mejores seres humanos.  


    ***


    Excilia Saldaña (1946), quien fuera varias veces premiada por su obra, como por caso, con Mención de Honor en el premio Casa de las Américas de 1967. En la antología Mi nombre (2003), recoge el poema “Monólogo de la esposa”, en el cual se presentan elementos autobiográficos y habla en nombre de muchas negras y mulatas cubanas que sufrieron múltiples vejaciones y humillaciones a lo largo de sus vidas, entre éstas la esclavitud.

    “Soy yo: La Esposa:
    Yacimiento a cielo abierto.
    Me soñé rojo rubí…
    Otros me vieron pieza de ébano (…).”.








    .


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  • 10/10/16--07:48: RUTH ELLEN KOCHER [19.247]

  • Ruth Ellen Kocher

    Ruth Ellen Kocher. Nacida el 26 de julio de 1965 en Wilkes-Barre, Pennsylvania, EE.UU., es una poeta estadounidense.

    OBRA:

    "Alice Coltrane and Discovers the World G/god is B/born", Blackbird , Fall 2009
    "string theory", Blackbird , Fall 2009
    One Girl Babylon ( New Issues Press , 2003) ISBN 978-1-930974-33-3
    When the Moon Knows You're Wandering (New Issues Press, 2002) ISBN 978-1-930974-11-1
    Desdemona's Fire (Lotus Press, 1999) ISBN 978-0-916418-83-0

    Antologías:

    Norton Anthology of Contemporary African American Poets. Charles Rowell, ed. Forthcoming.
    IOU: New Writing On Money. Ron Slate, ed. [Concord Free Press], Forthcoming.
    Black Nature. Camille T. Dungy, ed. [University of Georgia Press], Athens Georgia, 2009.
    From the Fishouse: An Anthology of Poems that Sing, Rhyme, Resound, Syncopate, Alliterate, and Just Plain Sound Great. Camille T. Dungy, Matt O'Donnell, & Jeffrey Thomson eds., Gerald Stern (Foreword), [Persea Books], NY, New York, 2009.
    The McSweeney's Book of: Poets Picking Poets, Dominic Luxford, ed. [McSweeney's Books]: San Francisco, 2007.
    An Anthology of Creative Writer Garden of Forking Paths. Beth Anstanding and Eric Killough, eds. [Prentice Hall], 2006.
    Commonwealth: Contemporary Poets on Pennsylvania. Marjorie Maddox, Jerry Wemple eds. Pennsylvania State University Press, 2005.
    New Bones: Contemporary Black Writers in America. Kevin Quashie, Keith Miller, Joyce Lausch, eds. [Prentice Hall], 2000.



    Translator: Alexander Best 
    https://zocalopoets.com/2016/05/



    Una meditación sobre la respiración

    Cuando amamos las palabras, ellas prenden fuego.
    – Édourd Glissant


    para A.M.


    I


    Por último he aprendido hablar con Dios
    por medio de mi hambre del aire, una reflexión asmática.
    Como un perro que rema en la mar profunda,
    y las olas están llevando su agitación hacia su hogar,
    en algún lugar entre los pliegues rosas de los pulmones.


    II

    Llama a Dios. Recuerda el regalo de la música.
    Como una flauta da un soplo de aire al cuerpo,
    ondula el acorde entre A y C;
    o como una trompa moja sus alas en un lago,
    invisible detrás de la sombra nocturna del árbol.
    Oye un sonido staccato cumplimenta una tarde
    mientras unos amigos se acercan, con su risa audible:
    Dios expeliendo la respiración del intrumento del cuerpo.


    III

    El incienso en la parte trasera de la garganta
    no tiene gusto al sabor de Dios; también la lila.
    Inhala la estación que falla,
    las floraciones de un árbol – que se pudren –
    o la pata mutilada de un conejo,
    dejada descomponerse sobre una pared del jardín.
    No despedirás el sabor de Dios.


    IV

    No está en casa Dios.
    Dios rodea el estribillo de un himno.
    Dios trota de aquí a Atlanta – y aquí
    es un lugar en todas partes.
    Dios jadea el olor de saguaro agriándose a lo largo del desierto
    y Él se detiene para rellenar los pechos de gecos
    con el aire chamuscado de la mañana.
    Aun los martines-pescadores
    vuelan como un instrumento de viento madera
    para enviarle – en su ausencia – sus deseos.


    V

    El mismo pulso, largo y corto, el jalón y el empujón.
    Pausa para exhalar completamente; inhala, pausa.
    Aspira a la cavidad honda de tu verano,
    la cuba ahuecada de “sin palabras”
    mientras cruzas la calle,
    la inhalación rápida mientras tus rodillas se doblan
    a cada escalón del pozo de la escalera.
    Tiemblas el sonido que haces en este mundo.
    Respira – respira duro. Casi como si
    alguien puede que oírte.



    Meditation on Breathing

    When we love words, words catch fire.
    – Édourd Glissant


    for A.M.

    I

    I have finally learned to speak to God
    through my hunger for air, asthmatic
    searching: a dog paddling in deep sea,
    wave carries his churning home
    somewhere between the lungs’ pink folds.


    II

    Call God. Remember the gift of music.
    How a flute gives breath to a body,
    undulates the chord between A and C,
    or a horn wets its wings on a lake
    invisible behind the tree’s night shadow.
    Hear staccato fill an evening while friends
    gather around, their audible laughing, God
    expelling breath from the body’s instrument.


    III

    Incense on the back of the throat
    does not taste like God. Lilac does not
    taste like God. Breathe in the failing
    season, the rotting blossoms of an overgrown
    tree, or a rabbit’s severed leg
    left to rot on a garden wall.
    You will not exhale the taste of God.


    IV

    God is not home. God skirts the refrain
    of a hymn. God jogs from here to Atlanta,
    and here is an everywhere place. God pants
    souring saguaro scent through the desert and stops
    to fill the chests of gecko with scorched
    morning air. Even the kingfishers woodwind
    their wishes to God’s absence.


    V

    The same pulse, long and short, pull
    and push. Pause to exhale fully. Inhale,
    pause. Breathe into the deep
    cavity of your summer, the hollowed cask
    of wordlessness as you cross the street,
    the quick draw in as your knees bend
    into each stairwell step. Shudder the sound
    you make in the world. Breathe. Breathe hard,
    as though someone might hear you.






    Ruth Ellen Kocher is the author of Goodbye Lyric: Gigans and Selected Poems (Sheep Meadow Press 2014), domina  Un/blued (Tupelo Press 2013), One Girl Babylon (New Issues Press 2003), When the Moon Knows You’re Wandering, Winner of the Green Rose Prize in Poetry (New Issues Press 2002), and Desdemona’s Fire winner of the Naomi Long Madget Award for African American Poets (Lotus Press 1999). Her poems appear in various anthologies including, Angles of Ascent: A Norton Anthology of Contemporary African American Poets, Black Nature, and  From the Fishouse: An Anthology of Poems that Sing, Rhyme, Resound, Syncopate, Alliterate, and Just Plain Sound Great. She has been awarded fellowships from the Cave Canem Foundation, the Bucknell Seminar for Younger Poets, and Yaddo. She is Associate Chair of English and Director of the Creative Writing Program at the University of Colorado where she teaches innovative Poetry, Poetics, and Literature, a Contributing Editor at Poets & Writers Magazine. 



    Gospeling

    You shake a mile of ocean
    not your shoulders but a different language

    Maybe you’re talking in your sleep
    When I am watching the Ethiopian grocer
    hand me change

    Quiet is one language of war but
    Most importantly only one


    Cartographilia

    The door doesn’t understand solitude anymore than you
    having always sought or been sought

    I mean to say I know less and less
    And know you know less and less also

    The shore edge foam and caw of water
    You lose

    Instead of knowing You sleep somewhere else
    You feel the air preparing to speak

    I do not know what the air says to you
    The closet with your shoes is quiet like the door 


    He Dreams of Falling

     At the table in patio seating, 
    a young man starched into my evening 
    in waiter black and white-- 
    he’s probably named John, Tom, 
    something less spectacular than the busboy 
    named Ari at the table beside me. 
    He is a boy I’ve seen and I hide that from him, 
    a silence he doesn’t understand as he turns away
    not remembering that a week ago while waiting for a bus 
    I saw him step over the legs of an old
    homeless woman
    sprawled on the sidewalk. His foot 
    not clearing her arm, caught, 
    so that he jerked her body 
    while a consciousness 
    almost found her but didn’t, 
    just stirred somewhere below her face. 
    In the spiral where he turned he glanced 
    not at the woman but to see who’d seen. 
    He saw me watching him, jack-lighted and drawn 
    into the warm ceremony that fell through him. 
    I understood this explosion, 
    the burn from the beginning, 
    there when a bus passes, or a waiter 
    quietly puts down your check.
    He could be my brother, 
    have parents at home in Ohio where there is a small lie 
    buried in a garden with snow peas and basil. 
    There may be another breaking the soil, 
    dogs who bark into the woods, 
    constellations who see our freeways as spines-- 
    or he may miss a warm climate, 
    groves of oranges measuring the circular 
    scent of weight each time a heavy fruit falls. 
    He may know that secretly 
    the hearts of children conspire to stop 
    when parents close their bedroom doors. 
    But in this construction, 
    the pace that takes him back and forth 
    in the servitude of strangers,
    he has forgotten, again, to feel for me, 
    eating alone, a woman familiar 
    deep in the eyes, 
    with his same knowledge of movement 
    that bends us forward, 
    the instinct of our heels 
    ready to turn against that jerk a body makes 
    even in dead sleep, 
    the stir that is less than we ask for, 
    less than an old woman, 
    or a woman growing old.


    Forms of Range and Loathing

    typical of an arid country among hundreds of other flora

    you find half a province of avalanches 

    

parts are desert

    

I might say light defeated by a dark thing that strips

    mountain and bullet 

    

        no

    

the mountains have forgotten airborne
    
you would never say howl

    never say mountain

    

or region or enemy
    
you say men’s mouths  are the woods’ black holes

    

I’m thinking The guy on TV didn’t seem upset about

    killing his wife If he’d done so but he didn’t he says

    

nothing about him if not after an interview

    tuft bodies of red wings scatter the lawns 

    

did you hear 

    birds out of sky

    some dead wind

    

he didn’t seem upset and so may as well

    have killed his wife

    a jury says

    

If you could hear me now I’m not sure how important
    
it might seem In another language

    

Hope is not too much or that a random crime

    might mean We share something



    Skit: Sun Ra Welcomes the Fallen

    Jupiter means anger. Sun Ra does not. Sun Ra dances the Cake Walk on Saturn’s pulpy eyes. If you believe that, I’ll tell you another one. The first is 13 and the next is 20. They were not good boys but they were boys. They were boys who died for this thing or that. The next was 16 and the last was 18. One had a cell phone. One had a gun. On earth, a goose opens its chest to a sound. The goose takes the bullet this way.  A sacrifice denied to the wind since there is no such thing as sacrifice anymore having succumbed to fever and the millennium. The bullet is all consequence. Sun Ra refuses red—long and high, low and deep. His arms are long enough to embrace them.







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  • 10/10/16--08:25: AL YOUNG [19.248]

  • Al Young

    Al Young. Nacido el 31 de mayo de 1939, en Ocean Springs, Mississippi, en la costa del Golfo cerca de Biloxi, EE.UU., es un poeta americano, novelista, ensayista, guionista y profesor. El 15 de mayo de 2005 fue nombrado poeta laureado de California por el gobernador Arnold Schwarzenegger. Para el nombramiento de Young como poeta laureado, el gobernador lo elogió: "Es un educador y un hombre con una pasión por las artes, su notable talento y sentido de la misión de llevar la poesía a la vida de los californianos es una inspiración.". Muriel Johnson, director del Consejo de las Artes de California declaró: "Al igual que el jazz, Al Young es una voz americana original." 

    Obras publicadas 

    Poesía Colecciones:

    Something About the Blues: An Unlikely Collection of Poetry (Sourcebooks MediaFusion, 2008)
    Coastal Nights and Inland Afternoons: Poems 2001-2006 (Angel City Press, 2006)
    The Sound of Dreams Remembered: Poems 1990-2000 (Creative Arts Book Company, 2001)
    Heaven: Collected Poems: 1956-1990 (Creative Arts Book Company, 1992)
    The Blues Don't Change: New and Selected Poems (Louisiana State University Press, 1982)
    Geography of the Near Past (Holt, Rinehart, and Winston, 1976)
    The Song Turning Back into Itself (Holt, Rinehart and Winston, 1971)
    Dancing (Corinth Books, 1969)

    Chapbooks

    Conjugal Visits (Creative Arts Book Company, 1996) [9]
    Straight No Chaser (Creative Arts Book, 2011)

    Memorias musicales

    Drowning in the Sea of Love (Ecco Press, 1995)
    Mingus Mingus: Two Memoirs (with Janet Coleman, Creative Arts Book Company, 1989)
    Things Ain't What They Used to Be (Creative Arts Book Company, 1986)
    Kinds of Blue (Creative Arts Book Company, 1984)
    Bodies & Soul (Creative Arts Book Company, 1981)

    Novelas

    Seduction By Light (Delta Fiction, 1988)
    Ask Me Now (New York: McGraw-Hill; San Francisco: San Francisco Book Co., 1980)
    Sitting Pretty (Holt, Rinehart and Winston, 1976)
    Who Is Angelina? (University of California Press, 1996, 1975)
    Snakes (Holt, Rinehart and Winston, 1970)

    Colaboraciones

    Jazz Idiom: blueprints, stills, and frames : the jazz photography of Charles L. Robinson (photographs and comments by Charles L. Robinson, poetic takes and riffs by Al Young, Heyday Books, 2008)

    Editado antologías

    The Literature of California, Volume 1: Native American Beginnings to 1945 (with Jack Hicks, James D. Houston and Maxine Hong Kingston, eds., University of California Press, 2000) [10]
    African American Literature: A Brief Introduction and Anthology (HarperCollins College Publishers, 1996)
    Yardbird Lives! (co-edited with Ishmael Reed , Grove Press, 1978)



    Translator: Alexander Best 
    https://zocalopoets.com/2016/05/



    Como comienzan las estrellas

    No pido perdón
    y no quiero estar dejado
    – no completamente – no todavía –
    a menos mientras el sufrimiento atraviesa
    el único mundo que conozco: éste.
    No hay una canción por Mel Waldron
    o un épico de Marlene Dietrich en negro y blanco
    donde garabatear contra los paradigmas del Tiempo
    significa algo benigno,
    como descartando las acciones y el comportamiento del presente
    porque entiendo y comprendo
    – al hondo, dentro de mi (y tambien por encima de mí) –
    que la vida sí misma representa todo esto.

    Esto: un drama kamikaze
    – aun cósmico –
    y cómico – por seguro –
    en un estilo tan común que
    invita el desconcierto.



    Entonces, Luna, ¿hay la vida sobre ti?

    ¿Hay la vida sobre ti? Dime, Luna.
    Algunos místicos anuncian Sí;
    la mayoría de científicos dice No.
    Y tú, Luna de las lunas, cuál indicas?
    ¿Hay la vida sobre ti?

    ¿Qué te parece dentro de esas rocas tuyas?
    ¿Tienes por seguro que
    no hay una forma microscópica de vida embrionaria,
    diminuta pero sembrada,
    que está empotrada en
    la caspa que albergas
    al lado de tus mares tranquilas y muertas?

    Es algo divertido
    – platicando de todo esto –
    pero teórico, tienes que aceptar.
    Por el momento, hay Vida bastante para mí
    cuando te miro pues entiendo que
    tú eres, en cierta medida,
    yo.




    Sueños del Paraíso

    He soñado unos sueños del Paraíso
    donde todo lo que haces es
    abrir el corazón para dejar rezumarse el infinito;
    es algo experimental, eso sí.

    Una noche en Detroit
    – durante el muerto de mi padrastro –
    yo estaba agotado, también optimista sobre todo,
    y yo estaba de vigilia, apenándome / preguntándome.
    A las cuatro de la mañana
    la habitación entera – y yo también –
    empezamos a expandir.

    Yo me sentía mareado con una afirmación callada.
    Es decir: Creo que fue un sentimiento lo que
    cada uno de nosotros tiene derecho.
    Y no ocurre afuera en el gran mundo de oro y enfrentamiento
    sino dentro de una soledad perfecta – guardado para si.
    Es un sosiego – una sorpresa –
    y algo que es imposible matar.



    HOW STARS START

    I don’t ask to be forgiven
    nor do I wish to be given up,
    not entirely, not yet, not while
    pain is shooting clean through
    the only world I know: this one.
    There is no Mal Waldron song or
    Marlene Dietrich epic in black
    & white where to scrawl against
    the paradigms of time is to mean
    something benign, like dismissing
    present actions or behaviour because
    I know & understand deep down
    inside & beyond that life itself
    is acting all of this out; this
    kamikaze drama, cosmic if you
    will, but certainly comic, in a style
    so common as to invite confusion.



    So Is There Life on You, Moon?

    So is there life on you, Moon?
    Some mystics say yes & most
    scientists say no. What do
    you say, moon of moons?
    Is there life on you?

    How about inside those rocks
    of yours? Are you sure
    there isn’t some microscopic
    form of mini-seeded life-
    in-embryo embedded or pillowed
    in the dandruff you harbour
    by all your dead & tranquil seas?

    It’s fun to talk about all this,
    but academic, you must admit.
    I look at you & know you’re partly me.
    For now, that’s life enough.


    Dreams of Paradise

    I’ve had dreams of Paradise where all you do is open your heart
    & let the endlessness ooze out. It is quite something to go thru.
    One night in Detroit—the death of my stepfather—weary &
    hopeful of everything, I lay in bed grieving & wondering,
    whereupon, 4 in the morn, the whole room began to expand &
    I with it, giddy with silent affirmation—that is to say: It was
    the feeling I feel each of us is rightfully entitled to & it doesn’t
    happen out in the world of gold & crashing but is a perfect
    withinness, a peacefulness & surprise that is unkillable.




    (From Heaven: Collected Poems 1956 – 1990)

    The Blues Don’t Change

    Now I’ll tell you about the Blues.
    All Negroes like Blues. Why?
    Because they was born with the Blues.
    And now everybody have the Blues.
    Sometimes they don’t know what it is. 
    —Leadbelly

    And I was born with you, wasn’t I, Blues?
    Wombed with you, wounded, reared and forwarded
    from address to address, stamped, stomped
    and returned to sender by nobody but you,
    Blue Rider, writing me off every chance you
    got, you mean old grudgeful-hearted, table-
    turning demon, you, you sexy soul-sucking gem.

    Blue diamond in the rough, you are forever.
    You can’t be outfoxed don’t care how they cut
    and smuggle and shine you on, you’re like a
    shadow, too dumb and stubborn and necessary
    to let them turn you into what you ain’t
    with color or theory or power or paint.

    That’s how you can stay in style without sticking
    and not getting stuck. You know how to sting
    where I can’t scratch, and you move from frying
    pan to skillet the same way you move people
    to go to wiggling their bodies, juggling their
    limbs, loosening that goose, upping their voices,
    opening their pores, rolling their hips and lips.

    They can shake their boodies but they can’t shake you.




    Aunt

    She talks too loud, her face
    a blur of wrinkles & sunshine
    where her hard hair shivers
    from laughter like a pine tree
    stiff with oils & hotcombing

    O & her anger realer than gasoline
    slung into fire or lighted mohair
    She’s a clothes lover from way back
    but her body’s too big to be chic
    or on cue so she wear what she want
    People just gotta stand back &
    take it like they do Easter Sunday when
    the rainbow she travels is dry-cleaned

    She laughs more than ever in spring
    stomping the downtowns, Saturday past
    work, looking into JC Penny’s checking
    out Sears & bragging about how when she
    feel like it she gon lose weight &
    give up smoking one of these sorry days

    Her eyes are diamonds of pure dark space
    & the air flying out of them as you look
    close is only the essence of living 
    to tell, a full-length woman, an aunt
    brown & red with stalking the years




    See, See, Moon

    See, see moon, O see what you done done
    (or is it done did?) I don’t know
    the right way to talk to you no more,
    nor do I care that you don’t answer me.
    I’ve walked into rooms their windows
    overflowed with light & fresh air
    & understood how big plugs of skylessness
    can get translated into versions of illusion;
    blinded beauty in all its fullness.


    But when the blues overtakes you,
    every little once in a while,
    bluegummed moon, all explanations fail
    it seems, but no, the blues
    by any other name would be
    just as funky.
    Why should it be so difficult
    to pin the color of your sorrow.





    .


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  • 10/10/16--08:49: CLARENCE MAYOR [19.249]

  • Clarence Mayor

    Clarence Major, poeta, novelista y pintor, nació en 1936 en Atlanta, Georgia, EE.UU.. Recibió una licenciatura de la Universidad Estatal de Nueva York y un Ph.D. de Union for Experimenting Colleges and Universities.

    Sus libros de poesía incluyen Configuraciones: 

    Configurations: New & Selected Poems, 1958-1998 (1999); Parking Lots (1992); Some Observations of a Stranger at Zuni in the Latter Part of the Century (1998); Surfaces and Masks (1987); Inside Diameter: The France Poems (1985); Symptoms and Madness (1971); Swallow the Lake (1970); and Fires That Burn in Heaven (1954).

    Es autor de más de ocho novelas incluyendo Dirty Bird Blues: A Novel (1996); Painted Turtle: Woman with Guitar (1988); Fun and Games (1988); Such Was the Season (1987); Emergency Exit (1979), and Reflex and Bone Structure (1975).

    Ofertas recientes en prosa incluyen Viajes:  A Memoir (2001) and Afterthought: Essays and Criticism (2000). he is also the editor of many anthologies and books such as The Garden Thrives: Twentieth-Century African American Poetry (1995); Dictionary of Afro-American Slang (1994); and The Dark and Feeling: Black American Writers and Their Work. 

    Entre sus muchos honores y premios: Fulbright Fellowship, and a National Council on the Arts Fellowship. Clarence Major is Professor of English and Creative Writing at the University of California, Davis.



    Translator: Alexander Best 
    https://zocalopoets.com/2016/05/


    Sobre la contemplación de una oruga que se transforma en una mariposa

    Es un proceso lente, muy lente,
    mientras me siento aquí en el porche,

    simplemente mirando un macho patoso de
    las orugas del algodoncillo

    lentamente transformándose
    en una mariposa graciosa

    mientras colgando del fondo de
    una hoja marchita que está oscura con la vida
    entre un racimo acre de
    otras hojas intensas.

    De esta vieja rama
    que se inclina sobre mi pasamano,
    la oruga está pensando
    – en este momento particular de su desarrollo natural –
    que puede decidir cual manera quiere escoger: volar o morir.

    Y hacer eso por prestar juramento y por soñar de
    poseer el atractivo de la mariposa “cuervo”
    o las franjas de la mariposa “tigre”.
    O quizás quedar en la etapa crisálida
    o convertirse en una mariposa “fraile”.

    La oruga es un visionario
    y un intrigante nato
    – en esta luz cambiante donde
    gotas con forma de cutícula
    brilla y brilla como néctar rojo.

    Se altera
    mientras cuelga del fondo de
    esta hoja verde. Está calzado firmemente,
    casi como atrancado con resortes metálicos;
    y lanzando esa luz
    – una luz plateada y purpurina,
    y delineado en oro
    – adornos dorados.



    On Watching a Caterpillar Become a Butterfly

    It’s a slow, slow process
    sitting here on the porch

    just watching a clumsy male
    milkweed caterpillar

    slowly turning itself
    into a graceful butterfly while

    hanging from the underside
    of a withered leaf dark with life

    among a pungent cluster
    of other rich leaves

    from this old branch
    leaning over my banister

    at a certain point
    in its natural growth

    probably caterpillar thinks it can
    decide which way

    it wants to go – to fly or die,
    by simply taking an oath and dreaming

    of having the loveliness
    of, say, the male crow butterfly

    or having the stripes
    of the tiger butterfly

    or maybe stay in the chrysalis stage
    or become a friar butterfly

    caterpillar is a dreamer
    and a natural schemer

    in this changing light where
    cuticle-shaped drops of fluid

    glow and glow
    like red nectar

    changing itself
    as it hangs from the bottom

    of this green leaf
    wedged tightly

    as though bolted
    with metal springs,

    throwing off that light,
    a light of silver-purple

    outlined in gold –
    golden trimmings.





    No One Goes to Paris in August 

    A Montparnasse August 
    with view of the Cimetière. A yard of bones. 

    We wake to it. Close curtains to it. 
    Wake to its lanes. Rows of coffin-stones in varying light. 

    Walking here. Late with shade low, low, long. 
    We’re passing through, just passing through 
    neat aisles of gray mausoleums. 

    (From Paris. Send this postcard. This one. 
    Calm water lilies. Water lilies. 
    Nothing colorless.) 

    It’s morning. Baudelaire’s tomb. 
    Tree limbs casting shadow west. 

    This, a lot of time under a looming sky. 
    Nobody has time like this. 
    (Time to go to Le Mandarin for coffee 
    every day. We’re not complaining. 
    They bring the milk separate. 
    Watch the passersby on Saint-Germain.) 

    Nothing to ponder. This is the plight. 
    Pause by Pigeon in bed with his wife — 
    both fully dressed. 

    Pink flowers, pink flowers, 
    just beneath de Beauvoir’s name. 
    When she lived she lived two doors down. 
    Went south in August. 

    All of us smell of heat all the time. 
    We are the living. Oh dear! 
    There are the dead ones there. 
    Their thoughts more familiar, though. 
    Lives finished, nearly clear. 
    And they make it possible for us to go on living 
    as we do in their blue shade.

    "No One Goes to Paris in August" from Waiting for Sweet Betty. 




    The Painting After Lunch 

    It wasn’t working. Didn’t look back. Needed something else. So 
    I went out. After lunch I saw it in a different light, like a thing 
    emerging from behind a fever bush, something reaching the 
    senses with the smell of seaweed boiling, and as visible as yellow 
    snowdrops on black earth. Tasted it too, on the tongue Jamaica 
    pepper. To the touch, a velvet flower. Dragging and scumming, I 
    gave myself to it stroke after stroke. It kept coming in bits and fits, 
    fragments and snags. I even heard it singing but in the wrong key 
    like a deranged bird in wild cherries, having the time of its life.

    "The Painting After Lunch" from Waiting for Sweet Betty.





    Photograph of a Gathering of People Waving 

    based on an old photograph bought in a 
    shop at Half Moon Bay, summer, 1999
    No sound, the whole thing. 
    Unknown folk. People waving from a hillside of ripple grass 
    to people below in an ongoing meadow. 

    Side rows of trees waving in a tide of wind, 
    and because what is moving is not moving, 
    you catch a state of stasis. 

    Opposite of this inactivity 
    you imagine distant music and buzzing and crickets 
    and that special hot smell of summer. 

    To the garden past the Bay to the meadow, 
    cliff sheltered with low clouds, offset by nodding thistle. 
    Tatter-wort and Stinking Tommy along footpath 
    worn down by locals. But who and why? 

    In the photograph itself you’re now looking the other way 
    to unknown clusters of houses. 
    Where forces are balanced to near perfection. 

    Who could live 
    in such a great swollen silence and solitude? 
    You hear church bells 
    from Our Lady’s Tears breaking that silence nicely 
    but just in the right way so silence continues 
    as though nothing else matters day after day. 

    And anyway, each face seems so familiar. 

    What do you do when you wave back? 
    You wave vigorously. 
    You remember your own meadow, 
    your cliffside and town, 
    photographs forgotten, 
    the halfhearted motion of your hand, 
    your grandmother’s church-folk 
    gathering on a Sunday afternoon in saintly quietness. 

    You name the people 
    whose names are not written on the back. 
    You forgive them for wrapping themselves in silence. 

    You enter house after house and open top-floor windows 
    and you wave down to future generations like this.

    "Photograph of a Gathering of People Waving" from Waiting for Sweet Betty



    Revelation at Cap Ferrat

    It’s not solely the dance 
    of the juggler but his spirit: 
    with its turkey wings, perfect thighs, 
    sensuous hips, large round flat eye. 
    This eye smiles like lips. 
    Watch this eye— 
    it’s not a donkey eye. 

    It’s not solely the dancer 
    who moves like a circus animal 
    as though to children’s music—no, 
    it’s the girl in the swing’s rhythm, 
    the ticking of the clock at night, 
    the strut of the cock, the flight 
    of the holy family to the remains. 
    The nipple that feeds 
    the infant is an eye looking 
    into his future. 

    It’s not even the village square 
    with its musicians and happy faces 
    that makes the difference—no, 
    because if it were, weddings 
    with violins, harps, flutes 
    would have settled the question: 
    no, it is the rising and lifting, 
    the failing and catching of 
    that unknown sense of self 
    before it crashes, that matters.

    “Revelation at Cap Ferrat” from Configurations: New and Selected Poems 1958-1998. 




    San Diego and Matisse 

    1. INSIDE FROM THE PERSPECTIVE OF A TREE 

    Beautiful women in smoky blue culottes 
    lying around on fluffy pink pillows 
    beneath windows onto charming views, 
    sea views, seasonal leaves and trees. 
    Inside is outside and outside inside. 
    Smell of saltwater swimming in the room. 


    2. OUTSIDE FROM THE PERSPECTIVE OF A ROCKING CHAIR 

    Shadow of lighthouse along the beach. 
    Whales spotted every day lately 
    though winter’s two months yet. 
    The evening is as warm as an interior. 
    Silverlight lagoonlight, snorkeling light. 
    And a line of joggers against last light. 
    Blue smoke snaking up the pink sky.

    "San Diego and Matisse" from Waiting for Sweet Betty.






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  • 10/10/16--09:18: MARTHA PADILLA [19.250]

  • MARTHA PADILLA 

    (Pinar del Río, 1928-2004) publica en Cuba Comitiva del crepúsculo y Modos del Pan. Abandona la Isla en 1957 y en el exilio ven la luz La alborada del tigre, Los tiros del miserere, Perfil de frente, Celebrando vivir y Remedio santo. En 2005 sus herederos recopilan parte de su obra inédita en La hormiga en el cristal (Linden Lane Press-Colección Poesía). Su libro La pareja, Premio Carabela de Oro de Barcelona, permanece inédito. 


    Llamadlo a secas, Hombre

    Acorralado ha sido,
    Mutilado en sus vísperas
    En su niñez de ayer transfigurado
    – Llamadlo a secas, hombre.
    Su infancia era mi infancia
    Sus tataguas y gatas en el techo,
    De la angustía
    Eran también las nuestras
    – Llamadlo a secas, hombre.
    ¿Quién nos tomó de pronto la palabra
    Conque andaba la sangre entre nativos?
    ¿Quién la saqueó de frutas y veleros
    Y objetos desiguales de la vida?
    ¿Quién la violó
    A la vista del cielo,
    Frente al testigo oscuro y sorprendido?
    Ay, ¿quién,
    Quién lo llama a secas, hombre?



    Gatillo

    Casi a la hora de abrigar la casa
    hay vocablos noctámbulos
    seduciendo una vida que responde
    a las tácticas nómadas del fuego.

    (pasa el vivir, nombrándola)

    cubana, antigua, marginal, poeta,
    criatura sin otra criatura.
    ¿y qué?



    El hijo que falta

    (para Alex)

    Viene a verme. Nos vemos.
    Recorre la distancia inexistente
    y espera en el umbral,
    quieto, inquietante.

    Forma creada, llega,
    en su intocable realidad,
    imaginada margen que lo aprende.

    Me llama y me responde.

    Da un paso más y paso a su espesura.
    Ya damos con la esencia impenetrable,
    restauramos el eco transitado
    para poner en órbita la ausencia.

    La cercanía es hoy un cielo abierto
    poco nos queda por hacer del tiempo.

    La esperanza y la nada nos subrayan.


    Martha Padilla en el año 1958

    La figura central en la poesía de Martha Padilla 
    es el YO FEMENINO.

    El YO que se habla y se cuestiona en “Cábala de lo que vendrá” (El zunzún viajero-Pliego):


    Pon fin al eco en que te instalan
    calla
    deja
    no cambies tantas veces
    de mejilla, echa raíz en aire perturbado
    y huye del fuego que no enciendes.


    El YO que como madre, como hija y como hermana nos dice en los Poemas XXVIII y XL de Los tiros del miserere:


    Mis niños huelen a manantial
    de octubre, a cascada de azúcar
    Hablan en su español de invernadero
    con los pulgares cuajados de pájaros (...)
    Le calzaron alitas sus abuelos.
    Yo estaba silenciosa
    Como una ola en el dintel del agua
    Tú patinabas en el suelo frágil
    con tu boina de niño desganado.


    El YO dolido que encontramos en “Puerta de golpe” (Remedio santo):


    Sin llegar a morir
    la calle se moría en aquel hondo pueblo
    de mi historia.


    El YO inconforme del poema “Hoy”, también de Remedio santo:


    Se hace lo que se puede
    Se anda
    como si fuéramos desandando
    entre la gente buena que camina
    sin ver que nos hemos ido,
    sin entender que regresamos (...)
    Hacer lo que se puede
    cuesta mucho
    y no basta.


    De “Retrato del espíritu” (Perfil de frente):  


    No hemos venido
    a esposarnos al cuerpo de otro idioma (...)
    no hemos venido a estar, sino a seguir.
    Y de “Gatillo”, del mismo libro, el enfrentamiento y la rebeldía de los últimos versos:  
    cubana, antigua, marginal, poeta,
    criatura sin otra criatura,
    ¿y qué…?
     Los tiros del miserere se publica en 1972 y lleva esta cita del libro Fuera del Juego, de Heberto Padilla: “Di la Verdad/ Di al menos tu Verdad/ y después/ deja que cualquier cosa ocurra...”. Está dedicado "A los poetas y escritores verticales del mundo quienes, con su reiterada defensa, han hecho más llevadero el columpio sangrante de mi nombre: PADILLA". 

    En este libro despliega Martha una magnífica metáfora de la protesta, el sarcasmo, la crítica y el inconformismo, esgrimiendo el arma demoledora de la palabra, del verso. La voz lírica es aquí de una fuerza y hondura que sólo se da en los buenos poetas.

    Del Poema XXIX: 

    Pero yo he demorado inútilmente
    Esta ternura.
    Pero yo me he quedado vestida
    Bajo el rojo verano de las fieras
    De sus vórtices
    Sin ver cómo atraían
    Los perros a mi historia.


    Y unos versos del Poema XLVIII que pudieran muy bien ser míos o de cada uno de ustedes:


    Desde la soledad y la distancia
    Desde un país que ignora tu arco iris.





    .

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  • 10/10/16--10:27: ADRIANA HUGO [19.251]

  • ADRIANA HUGO

    Argentina / Madrid. Poeta.
    Ha publicado: Ábreme / No Me Abras (Lapsus Calami, 2016).

    "Dicen que nací en los noventa, cuando lo cierto es que aún no existo. Ni lo hice al caminar por las calles de Nueva York, enfundada en una falda alta y el cuello de un contrabajo solitario que soñaba con tocar Jazz en algún teatro de Broadway.

    Siempre con hojas en los zapatos, enredo el sendero que me toca recorrer entre los caprichos de los dedos de mis pies. A veces creyendo en alusiones fantasmagóricas dentro de una nube paralela al cielo; veo catapultarse mi existencia desde ambos prismas -sin comprender del todo ninguno-. De niña, complicada, ataba cien veces el cansancio a mis tobillos subiendo arriba y abajo, arriba y abajo, siendo aleccionada por los ojos de la madre que sólo quiere lo mejor para una. Extrovertida, jugaba a lomos del torreón más alto en la sabiduría de mi abuelo. Mis amigos eran los libros y la soledad que me rodeaba con pinturas, canciones y el único idioma que entendía.

    De adolescente, extravagante y solitaria, proseguía viviendo tumbada en un escenario, contemplando la bóveda de estrellas oscilando varios metros sobre mí. El único modo que he entendido la existencia, la razón del esfuerzo constante por la permanencia.
    Y ahora que no me quedan hormonas que perder, inocencia, ni la Gran Manzana, ahora escribo por el placer de derramar los intestinos sobre la pulida superficie de cualquier bar y situación; ilustro temiendo ser descubierta; repaso las lecciones de inhalación correcta en la soledad de mis armónicas; continúo practicando el arte de cantar... no vaya a ser que pase el tren, nos miremos y, por perfeccionismo, haga el amago de subir -siempre en pausa".






    Papá.
    Papá.
    Papá.
    Pap…
    Pa…
    P…
    … No puedo decir tu nombre. ¿Dónde estás?
    Palpo las paredes
    Con el sudor
    Chorreándome caminos de llanura
    En el interior de las pezuñas.
    Tanteo
       Teo
              Teo
    Leo
    El braille
    Y no hay relieve
    Donde pueda encontrarte.
    No estás.
    Te vas.
    No estás.
    Te fuiste.
    No estás.
    Te eché.
    Escupí tus partículas tan lejos,
    Tan fuerte,
    Que mi ímpetu despegó
    Las gotas de saliva
    Cuando éstas alzaban la lluvia de sus brazos
    Para amarme la cara.
    He olvidado
    El odio.
    Se ha secado la fuente,
    Cascada
    Desde la que peinaba ira.
    Durante mucho tiempo
    Fui oasis
    De mis propias prisas.
    Descomprendo.
    Eso lo sigo haciendo.
    Soy incapaz de referenciarte
    Ante un mundo de extraños
    En el que todos saben
    Que tú existes.
    Dos más dos
    Y toda esa inquisición lógica,
    Para mi gusto,
    Contra natura.
    Sé cómo te llamas,
    Mas no pronuncio tu etiqueta.
    Mi garganta es ahora una organización
    Terrorista
    Y te tiene apresado,
    Aplastado
    Cuerda con cuerda,
    Sin que el miedo asome
    A tu cara
    Para comunicarte el secuestro.
    Sólo eres un nudo
    Del ejército
    Conteniéndome la bilis
    Por dentro.
    Eso creo.
    No doy contigo
    En ninguna parte.
    ¿Es en mí
    Donde quieres residir?
    Y si aquí vives,
    ¿Por qué pinto de morado el cielo de mi mente
    Al intentar reconstruir
    Los lechos
    Que nos condujeron hasta Gin?
    Camino.
    Y, mientras camino,
    Las hojas se renuevan
    En el agujero del vientre
    Al son de las tres estaciones.
    Si de ti
    No carezco.
    Sí,
    De ti no carezco.
    ¿Me faltas?
    ¿Te sobro?
    ¿Me inmolas?
    ¿Te escombro?
    Ranura, clavija, puerta, madera,
    Erosión, Zimbaue, la vida,
    Ron, sin alcohol, lechuga,
    Tomate, colchón,
    P…
    Nada.
    Vacías las estancias en mi cuerpo
    Pese a permanecer
    Con los sentimientos sellados,
    Tratando de volarlos a “pes”
    Con vocales dadas de la mano.
    Puse todo mi empeño
    En que vivieras.
    Ya no.
    Inútil.
    Sólo me eras de uso
    Cuando revoloteaban tormentas
    Y dudas
    Y claves de memoria
    Que perdí
    -A saber cuándo;
    Sin saber dónde-.
    Finjo miedo
    Sosteniéndome contra puertas
    En el metro.
    Lo actúo.
    …O eso creo.
    Pretendo almacenar llanto
    Porque sé,
    Jamás vio la luz
    A través de mis pestañas.
    Miento el cúmulo de reproches
    Y tacho con tinta invisible
    La lista que contiene
    Todos tus errores.
    Me zafo.
    Fantasmeo la carne
    Aplicándole brochazos de indiferencia
    Color negro.
    Pero tengo ojeras.
    A ellas no las quiero.
    Así que quizá reconstruyéndote
    A ti,
    A algo más que la genética
    De aves torpes
    Y “zancudas”
    Planeando destinos indescifrables;
    Quizá
    -Sólo quizá-
    pueda recomponerme yo
    Y poder decir bien alto:


    *


    ¿Qué me rodea, madre,
    Sin ti para cortarme el aire con los brazos?
    Por segundos recuerdo respirar.
    Uno.
    Dos.
    Silencio.
    Reclamo tu pecho pegado a la parte de atrás del mío,
    El abrazo inspirador
    En el que ahora expiro.
    Porque te observo.
    Los años pasan por los pliegues de tu cuello
    Igual que las injusticias a viva voz
    Que gritaba
    En pleno estado de histeria libertaria.
    Hay suelo en las paredes, madre.
    Y una huida que no termino de entender.
    De haber ido, estaría muerta.
    Estaría.
    Del mismo modo en que tú ahora ya no.
    Veo blanco sobre blanco.
    Nada te representa en mí.
    Pero yo te tengo.
    Nos acuno
    Como si fuera posible esgrimirnos juntas
    A modo de instantánea.
    He pintado demasiados negros
    Con la suela de tus pasos.
    ¿Qué cubre mi indiferencia,
    Buscando algo a lo que poder pegar mi mano
    Y después el resto del cuerpo?
    Reclamo el ser extraña
    Siendo mi concéntrica inexplicación flotando en espiral
    Al rededor de tus mandatos.
    Echo de menos echar de más.
    Echo de menos desayunar angustia y neblina,
    Porque era un nuevo día
    Para ti
    Y una continuación de los mismos diez años
    Bajo la máscara en mis pestañas.
    Echo de menos
    El cansancio impidiéndome medir distancias,
    Con la capacidad del suicida
    Empeñado en acertar,
    Para amanecer emergiendo ante tus ojos
    Con desconcierto y hastío y muerte
    En los suyos.
    Una risa apuntando mi cabeza
    Desde que vendieras mi testimonio
    A las más altas pelucas.
    Un golpe.
    Dos golpes.
    Al tercero: vuelta a casa
    Con la razón descolgándose del asa en tu hombro.
    Cuélgate tú ahora en mi espalda.
    Prometo llevarte a todas partes.
    Madre.
    Mi amada madre.
    Belleza pintada en motas de incoherencia.
    Hemos vendido helio a precio de vida;
    Con eso tuviste risa en medio del infierno.
    Perder una vida.
    Reconstruir la tuya.
    Hundir la mía.
    ¿Qué te habrá hecho el monstruo,
    Si sólo engulló su mitad en el feto
    Y a ti te dejó entera?
    Aparta la cinta.
    Me da miedo mirar a la anciana
    En la que te convertirás un día…
    A ojos del resto.
    No quiero que te vean.
    Deja que te mire, madre.
    Deja que sea mi capacidad de bloqueo
    Barniz sobre lucidez en tus acciones cotidianas.
    No quiero que sepan quién puedes ser
    Al descorrer persianas
    Y hundir ventanas
    En reclamaciones migratorias.
    Mi ego hace rato que friega el suelo
    Cantando en voz baja
    Al ruiseñor que sólo intuye a través de un recuerdo
    Enmarcado tras la pantalla de televisión.
    Nexos en movimiento.
    Malicia en la garganta.
    Y un gato.
    Cuánto esperpento, madre,
    Ha salido de mi cuarto de baño
    Y ha permanecido en seco,
    Paralizado,
    Aguardando un llavero que colgarse al cuello.
    Salir huyendo
    Sin divulgar nada de todo lo impreso.
    Camisetas anchas.
    El negro.
    Un cinturón.
    Nombres que eran míos antes de conocerlos.
    Llantos ahogándote en sonrisas los sueños
    Cada noche en la que dormías plácidamente
    Con mi respiración entrecortada,
    Desconociendo el poder de los versos
    Que llevo meses escupiendo
    -Cuando no quiero cantar
    Porque me miran mal,
    Porque no sé,
    Porque no recuerdo,
    Porque no puedo,
    Porque se reirían de mí,
    Porque he bloqueado todas las capacidades
    Que he recibido de forma arbitraria-.
    Y ella se fue sin despedirse.
    Me enseñaste a mear
    Escuchando el sonido del agua.
    No sé si para que me concentrara,
    No sé si para que perdiera de nervio
    El agudo dolor de la carne en rojo morado vivo,
    No sé si para no escuchar los gritos
    -Una vez más-,
    No sé si para que no oyera yo tu llanto.
    Te volviste loca de impotencia.
    Y yo ahora soporto mi espalda
    Al sobrevenirme espasmos
    De aire que -creo- no volverá a entrar
    En mis pulmones.
    Hoy quiero,
    Por eso sufro.
    Dame un respiro, madre.
    Ven a verme.
    Seguir en la vida sin nada, prácticamente,
    En lo que sostenerme.
    Eres el castillo más fuerte
    De naipes
    Que jamás conoció el hombre.
    Porque nosotras, mujeres,
    Hemos aprendido a ser premio del perdedor,
    Que siempre se inventa un juego de poder
    En el que quitarse prendas
    Sea el castigo impuesto
    Por desconocer quién bebe más
    Del vaso vencedor
    En la línea de salida.
    Enséñame a desaprender.
    Yo, enorgulleciéndome de pequeña rara
    Con cumplidor complejo de lolita,
    Abro los ojos al mundo de engranajes superpuestos
    Con que me has construido
    Desde el vientre
    Y, desde los nueve años,
    A tu propio miedo y semejanza.
    Deseo despojarme de moldes
    Y malos tragos.
    Ser capaz de abrir capacidades a gimoteos,
    Esta vez, de esperanza o gozo.
    Deseo olvidar todo el daño
    Que he causado
    Tratando de arrancarme a mordiscos los senos,
    El vientre
    Y la entrada por los brazos.
    ¿Qué me rodea ahora, madre,
    Que ya nadie continúa en mí?
    ¿Quién me rodea, madre,
    Ahora que todo lo que fue
    Fue?
    He perdido una identidad entera
    En el momento en que me dijiste
    “Te quiero”
    A través de la mirilla
    En tu puerta.



    *



    El mundo
    A través de un tragaluz
    Que absorbe mis ganas de vivir
    Cuando lo observo
    Tras los párpados
    -Sin dormir-.
    Aquí no hay descanso.
    No existe la tregua.
    Pide permiso hasta tres veces para respirar.
    La esquina de ahí,
    Aquella doblándose a sí misma
    A falta de plantas
    Que la crucen.
    Bendito seas, tragaluz.
    Porque el negro no es más que un montón de colores juntos,
    El ramillete perdido
    De la niña que resopla
    Con corazón de pájaro
    Y una bellota al cuello.
    Los males uno a uno.
    Y eso que retroalimentas
    Fiebre
    En escombros
    Al tumbarme bajo ti
    Como besándote.
    Mis plegarias.
    Era la pecera
    Carente de cristales a los lados.
    El aire no se desparrama.
    Tampoco lo consumo.
    Tampoco me molesta consumirlo.
    Tampoco me he molestado en hacerlo.
    Pero mi cara, mar
    Tierra,
    Fuego‚
    Instintos atrapados
    En conjugación con grotescas formas
    Aplastándome superficie adentro.
    He vivido asfixiada
    Pudiendo extender los brazos
    Y mirada
    A ambos lados.
    Un sutil balanceo
    Delante y atrás.
    Algo así como crujir entrañas
    Para desayunar.
    Tu amante en la cama
    Y el vacío de la visión
    Que sólo existe
    De colocarle ese nombre
    Al abrazo que te proporcionan tus piernas.
    Noche después de otra noche.
    Vuelas
    Suelas
    Muelas
    Cuelas
    Mentiras a medias
    Por carrillos pálidos
    En cachetes como la leña en pleno intento
    De desincendio.
    Creo que no muestro interés
    Alguno
    Quizá quisiera saber.
    Yo prefiero curiosidad
    Mal pagada
    A muerte por descarga de realidad
    Que te haya planteado otra perspectiva ajena.
    Cuento las ventanas.
    Una,
    Dos
    Y trescuatrocinco de este lado
    En mi conciencia colectiva.
    Colectiva de coleccionar.
    ¿Cuántas lecturas
    A miradas perdidas
    Se dieron por extraviadas,
    Cuando lo único que pintaba
    En ellas
    Era la contradicción de dejarme asfixiar,
    Sufriendo al pensar en lo morado
    Del cadáver?
    He de decir adiós.
    A Dios
    Que sólo me viene tu risa a los labios
    Y ya no representas nada.
    He disuelto bruma
    Por cada fisura,
    Futura caña
    Y surco.
    Pero la putrefacción me gusta sola, suelta.
    Así que no lograste alcanzarme
    Las heridas.
    Formas parte de ese terreno infértil
    Que muestro con desgana
    Si me preguntan
    Quién soy
    Y realmente no deseo
    Que me sepan.
    Dime qué voy a hacer ahora
    Sin tener los cielos
    Clavados como puntas de alfiler
    En las retinas.
    Cierro la puerta.
    Pídeme intermedio.
    Que la deje a medias
    Un fragmento por componer el ruido
    Que haré
    Al cerrarla.
    Y tú, por siempre, al otro lado.
    En tu caja cuadriculada
    Con una oveja acunando Saturno
    Has pospuesto más colores
    Que partos e imprevistos
    Representando tu impronta
    En mi cuerpo,
    En mi mente,
    En mi complejo de culpa
    Por haber levantado la mano
    Para acariciar tu golpe
    Sin impedirte
    La caída en mi cara.
    Has visto más sueños
    Que yo esperanzas
    Cada vez que me aferraba a lágrimas
    Que nacían ya evaporadas
    Con tal de rozar lo que anhelo
    Aunque sea
    En un balanceo de pestañas.
    Nunca quisiste compartir universos
    Ni verte refractada
    En mi percepción de la noche
    Cuarteada
    Como los sesos
    Como la infancia
    Como ese manicomio
    Sabio en mis pasos
    E inculto por pedirme una firma
    Que te recuerdo quién exigía.
    Nada de lo que diga es mentira.
    Nada de lo que diga es verdad.
    La luna ha erosionado mi boca
    Para taparme los escombros
    Antes de que caiga yo
    Y te sepulte
    Sin quererlo.
    Para que no detenga mi interrupción de vida
    Con amor en los ojos
    Y tu cadáver entre mis manos.



    *


    Al hombre que no existe
    y fundó un resorte
    en mi entrepierna
    de ojos caducos
    mirada atenta
    vana palabra que flota
    y la observo
    y se va
    un día dijiste
    amor
    dijiste
    amor
    amor
    a
    m
    o
    r
    .
    las telarañas se tejen a tu costa
    sobre el plano vientre del recuerdo
    se muerde la encía
    un pino lanza ideas al suelo
    nadie las roza
    Enmudezco ante tan devastadora ausencia
    de palabra
    porque no me convenciste
    Estas paredes oprimen
    cada desayuno
    hacia el exterior de mis fauces
    Flotas, como hombre,
    presa de una ingravidez
    que tomaste el tiempo de robar
    por si descubría
    abría la boca
    y muere
    Pero ya no puedes hacer nada
    Todo varón inerme
    lo arrojas abrazando tu fuerza a la desidia
    respirar, un contratiempo
    El cuerpo se dobla
    ante la genuflexión premeditada
    del dolor en movimiento
    mientras permanezco estática
    Lodo tras lodo tras lodo
    Pene, gloria del mundo,
    señor de la miel autóctona en mi polvo
    descuidado
    abrasando la hiel del holocausto-madriguera
    amo,
    eres dueño del hedor reclamando oxígeno
    durante mi castigo
    Pene, árbitro
    osado
    sostienes esta carne desde lo invertido en tu cornamenta
    Oh, rey del discurso
    Sordo, amado, fiel señor
    te rindo homenaje
    pues
    todavía
    arrastro mi lengua pálida
    por el suelo al que fingías prometer mi pisada.



    *

    la fragilidad con que un desprendimiento llama a mi puerta
    pero reniego de él
    y espero, tenue, al movimiento

    es espeso el mar
    cuando resurge haciendo añicos la boca
    y me escupo hacia dentro
    el silencio os ahoga a todos

    temo el temor 
    la congoja 
    entre los puntiagudos filos de un mañana
    por suerte, ya no lo respiro

    si miento, procuro opacidad en las palabras
    empañar el rumbo de la indiferencia
    en el punto exacto
    donde un latigazo más terminaría
    conmigo
    siempre 
    entumecida
    hacia dentro

    perfecta coalición

    la continuidad de la salitre 
    en un lengüetazo inacabado
    rasgando la soberbia con el cariño                                                               querechinalosdientesmuevelosojosclavamuyfuertemuyhondomuyduro
    toda esa capa de nostalgia falsa
    y a eso le llamas hablar
    y con eso bailas
    y con eso desvaneces todo vuelo encaprichado con la risa de sus piernas

    el mundo
    tu mundo 
    debe




    *



    Puede que mañana me trasplanten al asfalto y aprenda a respirar. 
    Transmutar el sentido y el desplazamiento en mareas moleculares bailando en los bolsillos. Así, tan fácil. Sin ruido.
    Acabarán las migas dejando un inasible rastro de mis huesos por toda la ciudad. Pero no me beberán. O eso quiero.
    Que se escondan alimañas y animales en el hueco de caminantes afanosos. Que se estrechen. Afinarnos todos dentro del núcleo del territorio virgen en la arena; un cristal cortado duerme plácido sobre el amor tendido en su mano.
    He aspirado a luchar por la predicción de mi aliento, y el final exhala surcos de papel. Gemelos condenados a un mar de intemperie. Sueño frío. Mudamos.
    El territorio ya no es fértil. Aún así, podrán moverme. Sabrá el silencio quejar su súplica.
    Mañana asiré mi esperanza al bucle inacabado en las puntas de cordón.
    Me lavaré la cara antes de dormir.
    Y continuaré firmando mi trasplante, respirando morado, mellando sin esfuerzo el asfalto.
    Predigo un cataclismo.




    *



    No sé por qué existen excusas para escondernos bajo el sofá y exhalar entre pelusas. Ni tampoco sé de qué se viste el guerrero que pretende atravesar mis fauces, durante el exterminio inicial del aburrimiento un domingo a la misma hora, en el mismo lugar, con el exacto sonido de televisión tramando bruma en los avisos.
    No sé distinguir entre la bondad de quien me acoge y el exceso de alevosía que me deja olfatear el anfitrión. 
    Un claustro. 
    Hace sólo un manotazo del abismo en la ternura. 
    Prende fuego el miedo a ser descubierto, esta vez, en su lugar de preferencia. Rival. 
    No sé por qué se ha exprimido ya la última bendición sobre los labios en mi frente; y pretenden que les cace.
    No sé por qué. 
    Pero que esperen.



    *



    La extrañeza de extranjero en casa
    pertenencia a un hogar ficticio
    sin tornillos que aman a las puertas
    ni vergüenza
    anclada a los tobillos

    Universos que se abren 
    sólo cohabitando el polvo 
    con la respiración de otros 
    fuera del alcance de su oído

    Ese ruin instante de pereza 
    ante el marco que no cruza
    pero separa en dos difusas mitades
    quién eres
    quién eres

    Lo demás pertenece al silencio.




    .

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  • 10/10/16--23:29: YURI VÍZBOR [19.252]

  • Yuri Vízbor

    Yuri Iósifovich Vízbor (Юрий Иосифович Визбор) (20 junio, 1934– 17 septiembre, 1984) fue un conocido cantautor soviético, poeta y periodista, así como un actor de cine y de teatro.

    Nació en Moscú, donde vivió la mayor parte de su vida. Trabajó como maestro, soldado, navegante y como corresponsal de radio y prensa, también en muchos filmes rusos y obras de teatro. Participó y documentó expediciones a áreas remotas de la Unión Soviética, sus composiciones incluían canciones, prosas poéticas, obras e historias cortas.

    Inicios

    Su padre fue comandante en el Ejército Rojo, de ascendencia lituana. Su apellido era originalmente Vizbaras. Su madre era ucraniana. En 1937 su padre fue víctima de las purgas de Stalin y en 1941 se mudó con su madre a Siberia. Este periodo influyó en su disgusto por la política y su pasión por la naturaleza.

    En 1951 se graduó de bachillerato y fue aceptado en el Instituto Pedagógico de Moscú (ahora MSPU). Fue ahí donde conoció a su primera mujer y escribió su primera canción titulada Madagascar.

    Actividades Profesionales

    Después de graduarse con un título de licenciado en Lengua Rusa y Literatura, trabajó como maestro en Arjánguelsk. En 1957 se unió al ejército, en donde trabajó como operador de radio. Se casó en 1958 con la también cantautora Ada Yákusheva. A finales de los años 50 y principios de los 60's, Vízbor comenzó a adquirir fama como cantautor, distribuyendo cintas de audio caseras.

    Música

    Vízbor es, a menudo, comparado con sus contemporáneos, Vladímir Vysotski y Bulat Okudzhava, los temas de sus canciones se enfocaban en su amor por la naturaleza y los viajes. Utilizando sus múltiples profesiones como plantilla,Vízbor intentó documentar diversos aspectos de la "vida normal" a la altura del período de estancamiento de Brézhnev. Su marca es un estilo de canto relajado que a menudo parecía al borde de la risa. Vízbor solía grabar canciones con una guitarra tradicional rusa de siete cuerdas que estaba a menudo un poco fuera de tono.

    Aunque la mayoría de los bardos de Rusia se basaron en un patrón rítmico de rasgueo como base para su acompañamiento musical, Vízbor gustaba de un estilo de punteo lento resumido en canciones como "Fánskie Gory". Su canción más conocida fue una balada romántica llamada "Sólnyshko lesnóie" o "Sol de bosque" dedicada a su mujer Ada. En un tono más sombrío, su canción "Seryoga Sanin", contó la historia de un amigo de espíritu libre que muere trágicamente.

    Enfermedad y muerte

    En marzo de 1984, Vízbor escribió su última canción, habiendo escrito más de 250 de ellas durante los últimos treinta y tres años. Su poesía también se había puesto en música por numerosos músicos. Sus últimos escritos fueron cartas a su hija desde su lecho de enfermedad, mientras él se estaba muriendo de cáncer de hígado, de Abril a Septiembre de 1984.

    Filmografía

    Su papel más conocido en una película es como Martin Bormann en la película soviética Diecisiete instantes de una primavera (Семнадцать мгновений весны).
    La tienda roja.

    Legado

    Un planeta menor (3260) Vizbor descubierto por la astrónoma Lyudmila Zhuravlyova en 1974 lleva su nombre. [1]



    Viaje nocturno


    Nada más sabio, nada más hermoso
    Como remedio del desasosiego
    Que la canción nocturna de las ruedas.
    El largo y aburrido filamento
    Plateado del camino cose heridas del alma.

    No creas, no, en la despedida,
    Su círculo, en verdad, es sólo un sueño.
    Llega un tiempo distinto, amigo mío.
    Ten confianza en el viaje: no hay un término
    Para el viaje; por eso, podemos concluir
    Que si el viaje es difícil, sin el viaje es aún peor.

    Como si el cigarrillo que alguien prende
    En la noche, como una luz de freno ―
    Alguien también se encuentra de camino.
    ¡Hola, desconocido,
    Desconocida, adiós!
    Que los faros señalen tu sendero.

    Las rutas van y vienen
    Y, sin embargo, no te mienten:
    Pero para nosotros no hay regreso.
    Loado sea Dios, mi compañero,
    Que si tenemos enemigos,
    También, por cierto, existen los amigos.

    Aquella estrella matutina
    Alta sobre el motor,
    La lluvia que salpica el parabrisas;
    A tu espalda perduran
    Las huellas de tu paso:
    Quiere decir que no has vivido en vano.

    [Versión de Pablo Anadón -  Ranchos, 23-III-16]



    Ночная дорога

    Нет мудрее и прекрасней
    Средства от тревог,
    Чем ночная песня шин.
    Длинной-длинной серой ниткой
    Стоптанных дорог
    Штопаем ранения души.

    Не верь разлукам, старина, их круг
    Лишь сон, ей-богу.
    Придут другие времена, мой друг,
    Ты верь в дорогу.
    Нет дороге окончанья,
    Есть зато ее итог,
    Дороги трудны, но хуже без дорог.

    Будто чья-то сигарета,
    Стоп-сигнал в ночах -
    Кто-то тоже держит путь.
    Незнакомец, незнакомка,
    Здравствуй и прощай,
    Можно только фарами мигнуть.

    В два конца идет дорога,
    Но себе не лги:
    Нам в обратный путь нельзя.
    Слава богу, мой дружище,
    Есть у нас враги,
    Значит есть, наверно, и друзья.

    То повиснет над мотором
    Ранняя звезда,
    То на стекла брызнет дождь.
    За спиною остаются
    Два твоих следа,
    Значит, не напрасно ты живешь.





    Milaya moya (Милая моя)

    Всем нашим встpечам pазлуки, увы, суждены,
    Тих и печален pучей у янтаpной сосны,
    Пеплом несмелым подеpнулись угли костpа,
    Вот и окончилось все - pасставаться поpа.

    Милая моя, солнышко лесное,
    Где, в каких кpаях
    Встpетишься со мною?

    Кpылья сложили палатки - их кончен полет,
    Кpылья pаспpавил искатель pазлук - самолет,
    И потихонечку пятится тpап от кpыла,
    Вот уж действительно пpопасть меж нами легла.

    Hе утешайте меня, мне слова не нужны,
    Мне б отыскать тот pучей у янтаpной сосны,
    Вдpуг сквозь туман там алеет кусочек огня,
    Вдpуг у огня ожидают, пpедставьте, меня!



    Small Sun Of The Forest

    All of our meetings are destined to end at some time,
    Quiet and peaceful is stream near big amber pine,
    Timid ash covers campfire's live coals. Sad dusk ended day.
    This is the end - you are slowly moving away.

    Darling, sunny day,
    Small sun of the forest,
    Will we meet again
    In this endless story?

    Tents fold their wings back, today they have ended their flight,
    Plane spreads wings, parting - seeker is pointing at night,
    And, very slowly, ramp backs away from the plane,
    This yawning gulf separates us again and again.

    Please, no words, don't calm me, you won't make me shine,
    I need to find that small stream at the bottom of pine,
    What if the fire is blinking again through the fog,
    What if my darling is waiting for me on a log?

    Inglés translation




    Brigantina (Бригантина)

    Надоело говорить и спорить
    И любить усталые глаза…
    В флибустьерском дальнем синем море
    Бригантина поднимает паруса.

    Капитан, обветренный, как скалы,
    Вышел море, не дождавшись дня -
    На прощанье поднимай бокалы
    Золотого терпкого вина.

    Пьем за яростных, за непокорных,
    За презревших грошовой уют -
    Вьется по ветру Веселый Роджер
    Люди Флинта песенку поют.

    И в беде, и в радости, и в горе
    Только чуточку прищурь глаза –
    В флибустьерском дальнем синем море
    Бригантина поднимает паруса.

    Надоело говорить и спорить
    И любить усталые глаза…
    В флибустьерском дальнем синем море
    Бригантина поднимает паруса.



    Un Brigantin

    Bien assez parler et disputer,
    Déplorer sa vie sentimentale -
    Dans la mer lointaine de flubustiers
    Un brigantin met à la voile.

    Le capitaine, tanné comme des rochers,
    Prend le large et n’attend pas le jour-
    En disant adieu levez les verres,
    Le vin âpre nous unit pour toujours.

    On boit aux hommes réfractaires
    Qui méprisent le confort insignifiant
    L’équipe chante dans la mer sévère
    Où Jolly Roger flotte au gré du vent.

    Cligne tes yeux et tu verras plus clair
    Dans la joie ou le chagrin, c’est égal,
    Dans la mer lointaine de flibustiers
    Un brigantin met à la voile.

    Bien assez parler et disputer,
    Déplorer sa vie sentimentale -
    Dans la mer lointaine de flubustiers
    Un brigantin met à la voile.

    Francés translation



    Telefon (Телефон)

    Слушаю. Да. Алло.
    Что за шутки с утра?
    Я?.. Почему удивлен?
    Я даже очень рад.
    Я даже закурю.
    Здравствуй, прошло сто лет.
    Сто лет прошло, говорю.
    Я не спешу. Нет.

    Телефон-автомат у нее,
    Телефон на столе у меня...
    Это осень, это жнивье,
    Талый снег вчерашнего дня.

    Что у нас за дела?
    Да как-то все разбрелись.
    Верочка родила.
    Славины развелись.
    Я получил отдел.
    Санька съездил в Париж.
    Все в суматохе дел.
    Ну, а ты что молчишь?

    Телефон-автомат у нее,
    Телефон на столе у меня...
    Это осень, это жнивье,
    Талый снег вчерашнего дня.

    А правда, что говорят?..
    А кто он, коль не секрет?
    А-а, военный моряк,
    В общем, жгучий брюнет.
    А сына как назвала?
    Спасибо. Не ожидал...
    Значит, жизнь удалась?
    Все прошло без следа?



    Téléphone

    J'écoute. Oui. Allô.
    Qu'est-ce que c'est que cette blague de bon matin?
    Moi?.. Pourquoi surpris?
    Je suis même très content.
    Je vais même m'allumer une cigarette.
    Bonjour, ça doit faire au moins cent ans.
    J'ai dit que ça devait faire au moins cent ans.
    Je ne suis pas pressé. Non.

    Elle est dans une cabine téléphonique,
    Moi, à côté du téléphone fixe...
    C'est l'automne, c'est la moisson,
    La neige fondue du passée.

    Comment ça va chez nous?
    Eh bien on s'est tous un peu dispersés.
    Vera a accouché.
    Les Slavine ont divorcé.
    On m'a confié un département.
    Alexandre est allé à Paris.
    Ca va, ça vient, la vie quoi.
    Et toi, qu'est-ce que tu racontes?

    Elle est dans une cabine téléphonique,
    Moi, à côté du téléphone fixe...
    C'est l'automne, c'est la moisson,
    La neige fondue du passée.

    Et c'est vrai ce qu'on raconte?..
    Et c'est qui, si ce n'est pas indiscret?
    Ah, il est dans la marine,
    Donc en gros, un brun ténébreux.
    Et comment tu as appelé ton fils?
    Merci. Je ne m'y attendais pas...
    Donc, tu as réussi ta vie?
    Tout est passé sans laisser de trace?

    Francés translation



    Ya Bui Noviu Zhisn (Я бы новую жизнь)

    Я бы новую жизнь своровал бы как вор,
    Я бы летчиком стал, это знаю я точно
    И команду такую: "Винты на упор!",
    Отдавал бы как бог, домодедовской ночью.
    Под моею рукой чей-то город лежит
    И крепчает мороз, и долдонят капели,
    И постели метелей, и звезд миражи,
    Освещали б мой путь в синеглазом апреле.

    Ну, а будь у меня двадцать жизней подряд,
    Я стал бы врачом районной больницы
    И не ждал ничего, и лечил бы ребят,
    И крестьян бы учил, как им не простудиться.
    Под моею рукой чьи-то жизни лежат,
    Я им новая мать, я их снова рожаю,
    И в затылок мне дышит старик Гиппократ,
    И меня в отпуска все село провожает.

    Ну, а будь у меня сто веков впереди,
    Я бы песни забыл, я бы стал астрономом,
    И прогнал бы друзей, просыпался б один,
    Навсегда отрешась от успеха земного.
    Под моею рукой чьи-то звезды лежат,
    Я спускаюсь в кафе, словно всплывшая лодка,
    Здесь по-прежнему жизнь, тороплюсь я назад
    И по небу иду капитанской походкой.

    Но ведь я пошутил, я спускаюсь с небес,
    Перед утром курю, как солдат перед боем,
    Свой единственный век отдаю я тебе,
    Все что будет со мной - это будет с тобою.
    Под моею рукой твои плечи лежат,
    И проходит сквозь нас дня и ночи граница,
    И у сына в руке старый мишка зажат,
    Как усталый король, обнимающий принца.



    I would grab a new life

    I would grab a new life like a daring thief:
    Air pilot's vocation would be my one and only.
    I'd be telling my crewmen: "Give engines more lift!"
    Like a god in the night over JFK runway.
    Under my watchful eyes lie small towns and large,
    And the windchill is strong, and spring drip-drop is playful,
    And the blizzards' white feathers, and starlight's mirage
    Would be lighting my way through azure-eyed April.

    And if I could command twenty lives for my needs,
    As a doctor I'd work in a small rural town.
    I would stop dreaming big, and would treat farmers' kids,
    And would help folks avoid illness bringing them down.
    Under my watchful eyes lies a villager's life,
    Like a mother to them a new birth I am giving.
    Old Hippocrates watches, and nods from up high.
    People wave me good-byes when I leave for Thanksgiving.

    But if I had in me lives one-hundred-and-one,
    I would trade my guitar for astronomer's mantle.
    I would send friends away, would wake up all alone,
    And forever resign as an earthly fame hunter.
    Under my watchful eyes lie the world's lucky stars.
    I descend to the street, like a sub up for air;
    Here, life goes on. I climb back up my stairs,
    And walk 'round the sky with a sea-captain's flair.

    But this all was in jest. I bid heavens adieu,
    Like a soldier at dawn, I bide time with a smoke.
    This one life that I have I devote to you:
    All that happens to me, will belong to us both.
    Under my watchful eyes you drift off to dream-land,
    Night dissolves into day -- we don't notice or care,
    And our seven-year-old, Teddy clutched in his hand,
    Like a fatherly king close-hugging his heir.

    Inglés translation








    .

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  • 10/11/16--02:33: FRANCISCO CEJUDO [19.253]

  • Francisco Cejudo 

    Nació en Herrera (Sevilla), estudió Magisterio, Pedagogía y Filología Hispánica, profundizando en la poesía de posguerra dentro de los cursos de Doctorado en Filología Hispánica. Su producción literaria se centra en el terreno de la poesía y ha experimentado una notable evolución, transitado desde la poesía emotiva y romántica de sus primeros poemas a posteriores apuestas por el realismo poético. En su última etapa, su voz adquiere un tono más existencial, así como un estilo más preciso y claro. Cejudo es colaborador habitual de revistas poéticas como  Estío, Poesía por Ejemplo o Ánfora Nova.  

    Sus obras: “Poemas de sombras y labios”(1992), “El navegar de los sueños”(1995), “Las horas veneradas” (1996), “Conjeturas sobre una mujer” (1998), “La Casa de los Vientos” (2002), “Nunca sabré tu nombre” (2005), “Tierras prometidas” (2008), Soliloquios y aforismos (Ánfora Nova, 2012), “Brevedad de la luz” (Ánfora Nova, 2014).  “Pez de fondo” (Ánfora Nova, 2016), es el décimo poemario de Francisco Cejudo.

    También ha publicado la traducción al inglés y al árabe de varios poemas. Ha formado parte, como jurado, de diversos certámenes de poesía y colaborado en tertulias y programas culturales de radio (Cadena Ser), con reseñas críticas y publicaciones diversas en diversas revistas como Gacetilla Extremeña, Poesía por Ejemplo, entre otros. Miembro de la Asociación Colegial de Escritores de España, su obra ha sido recogida en diversas antologías de poesía actual.



    “Pez de fondo” (Ánfora Nova, 2016)
    1

    Oculta la mar un fondo de corales mudos
    una isla de palabras muertas.
    Solo a veces emerge y llega su luz
    limpia del graznido del ave
    a romper el silencio de esta mi playa dormida.


    8

    EL MIRLO

    Arde la llama en el pico del mirlo.
    Es espada entre glaciar y púrpura.
    Y su ojo de tigre, rudo y terco
    venga los silencios con campanas de fuego.


    35

    Nadie cierra la herida esclava de la memoria.
    Supura retazos de tus actos,
    fotogramas con palabras muertas
    que como silvestres esquejes
    florecen en un otoño cualquiera.


    47

    PERFECTO CRIMEN

    Me dejaré morir despacio
    será quizá un suicidio limpio
    un perfecto crimen.
    Sin testigos, sin autoría aparente
    como tantos otros.
    Solo el tiempo descabalgará mis pasos
    y con guante blanco, sin piedad
    romperá mi sombra en las calles sin rostro.


    51

    DÉDALO

    Yo siento el pálpito de tu cenital corona,
    el bronce fundido entre tus piernas,
    largas llagas que piden y jadean.
    Yo bebo ciego en tus párpados frágiles,
    mis labios resecos en tu volcán se funden
    y encuentro llanto que destila gozo
    cristal y gozo entre tus febriles cálices.


    67

    La carne es garantía de la carne;
    mientras el cuerpo aguante, la carne vive.

    Deseo y placer impreso;
    el pálpito, la convulsión como signo que delata.

    Todo un mecanismo de engaño, un claro soborno;
    la naturaleza con sibilina dictadura se impone.




    “Tierras prometidas” (2008)

    Tierras Prometidas 

    Consagra tu vida, ese don,
    al amor, que lo es todo.

    A tus hijos, prolongación de tu ser,
    al hacer constante, como construcción del yo.

    Al gozo que cada amanecer nos trae.

    Forja en este éxodo el milagro continuo.

    Entregando todos tus días a la conquista serena y dichosa
    de éstas las tierras prometidas. 


    Hilamos el tiempo

    Hilamos el tiempo en trenzas de sueños
    mientras los días cabalgan impunes:

    Vivir es la costumbre del tiempo,
    soñar dominar su dicha.


    Nuevo Otoño

    No sé por qué extraña ordenanza
    Hoy, nos hemos levantado en otoño.

    No aprecia la luz su cambio,
    incluso el termómetro se niega a reclinarse
    aferrando su estructura a un inevitable pasado.

    Sólo los últimos tintes como si de un vino se tratara
    apuntan matices diferentes.

    Nada se pacta en esta vida, nada se conviene:
    el devenir se precipita sin apariencia clara
    y es así como todo ocurre, como todo llega.

    La propia melancolía, sentir de otoño,
    va alumbrando con nostalgia poco a poco su hora
    y como ella, quizá algún pájaro, presagie el cambio
    y extravíe la ruta del hogar querido.

    Entran los días en calmosa huida
    que embelesarán también el volar de la abeja
    buscando siempre la miel en esa luz
    que permanecerá lenta hasta que un frío
    definitivamente duerma sus alas.


    Una plegaria lleva la espiga

    Una plegaria lleva esa espiga
    una reverencia, un rezo.

    Se inclina pudorosa sobre la tierra
    como si el grano, dura carga de la vida,
    a la tierra le llevara.

    Una leve danza juega en su futuro
    que el viento marca con el son de los días.

    Alguien nos ungió la frente con ese soplo
    y siento de sus manos mi cabeza
    de espigas coronada.

    Y en ellas también siento el peso de su grano
    que con la misma levedad
    a la tierra nos conduce.




    “Nunca sabré tu nombre” (2005)

    Moneda 

    El hombre tiene varias caras
    que lo hacen ser:
    una, la que muestra
    otras no se ven.


    Juego

    Puse mi mano en us espejo
    siendo mi voluntad un juego.

    Mas nunca vi la mano que mostré
    en cambio la oculta es su reflejo.


    Quien hoy está conmigo

    Detrás de cada hombre, ¿ cuántos?

    Es este perfil que toco
    se asientan líneas claras de Mister Jekyll,
    la pausa y el castigo de lo cuerdo,
    la sensatez de lo divino.

    Pero esta noche larga
    de demonios quiero hablarte,
    pues sé por tantas otras
    que a Miss Hyde también escondes.

    Deja suelto al súcubo
    maestro del pecado y del deleite
    que aún el búho canta
    y queda mucha noche por delante.


    Un nombre es...

    Un nombre es una puerta que atormenta,
    una plaza, confín de tantas puertas.
    Una esquina de vieja piedra
    un rostro anónimo donde te quejas.
    Un nombre es un frasco con capricho
    quita lazos o amordaza, atesora veleidades.
    Un nombre es laberinto
    pues nombra por igual cosas distintas:
    Mar es el nombre de una amiga,
    con espuma, rocas y arena clara.
    Con Mar nombro a mi perra,
    testaruda, ruidosa y mansa.
    Alfonsina se fue al mar,
    envuelta en olas blancas.
    Un nombre es un lugar donde tú habitas
    de extensa paz, batallas y reencuentros.
    Nunca sabes con certeza
    quien domina, quien claudica.
    Un nombre es una escala
    con cien peldaños de aventura:
    Puede el verbo proponer
    de la mano el adjetivo dominarlo.
    Algunos pierden en su historia
    otros ganan sus contiendas:
    Pero todos sueñan su memoria
    y la esfinge de aquel que le sustenta.
    Un nombre es un revólver cargado con mil balas
    que custodia los contornos o dispara y despedaza.
    Un hombre es al fin un enigma
    donde Pandora juega y va pasando sus veladas.





     “La Casa de los Vientos” (2002)


    La piedra

    I

    En hileras puestas
    Las piedras guardan los secretos más íntimos;
    en sus vísceras de adobe nos multiplicamos,
    extendemos nuestro señorío
    marcando con grandes piedras territorio
    y alejamos al resto de las fieras.

    También las amontonamos hacia el cielo
    en señal de grandeza,
    desnudos colosos,
    cuan Dolmen o Menhir.

    Así, Nueva York como Petra
    se alían en su propósito
    para alcanzar el corazón del dios.

    Hammurabi y Moisés
    esculpieron la palabra
    en su piel,
    y el mismo Cehéops en su delirio
    se supo inmortal entre ellas.

    La memoria pertenece a la piedra,
    y en la anatomía de cada surco
    se esconde la realidad del hombre,
    que proyecta su vida
    en la cautivadora piedra
    del hogar que habita.



    Diatriba a la soledad

    Lucharé contra ti
    tú, que impune y altanera ejercitas tu reinado
    en estas paredes aliadas.

    Aposentada en el sillón vetusto
    ordenas los servicios
    y juegas las cartas como el mejor tahúr.

    Yo, sacaré los muebles
    y fumigaré la estancia,
    ahuyentaré tu perversa voz
    hecha de muecas y silencios
    y en cada rincón te perseguiré y acuchillaré.

    Y cuando la palabra gobierne con orgullo,
    ya tu grandeza derrotada,
    instalaré en el pórtico
    tupidas adelfas que custodien la entrada.



    La deuda de tu sombra

    A Rosario Sanz

    La deuda de tu sombra
    la encuentro en el joven olivo
    que de tus manos brotó.
    Miro profundos sus ojos
    llenos ahora de miel y de luz,
    reclinando reverenciales las ramas,
    que corteses responden al juego de la consolación.
    Pudo ser tu desdicha, la desdicha de este solitario árbol
    que ahora con mimo rescato
    y con la certeza que en él se renueva la vida.



    Rincón al sur

    A Concepción Granado

    "¿Por cuántas flaquezas pasaré
    para que arda en mi rostro la
    imagen de mi madre?".


    Elegí una pared afable,
    escudo de mis miedos.

    Un rincón seguro
    encarado al sur,
    siempre me gustó mirar al sur.

    Un lugar donde cualquier
    dios viejo pudiera
    murmurar sus confidencias,
    recibir la caricia de una tarde,
    las breves horas engañadas,
    los besos que da el aire.

    Lo hice mío o, me hizo suyo;
    en armoniosa comunión labré el instante,
    me sentí dichoso.

    Allí, planté mi espiga,
    allí pase los días,
    allí esculpí la noche,
    allí sembré mi cuerpo,
    allí curé mi herida,
    allí, escribí estos versos.




     “Conjeturas sobre una mujer” (1998)

    El Influjo de la Entropía

    Por esta vez, y sólo por esta vez,
    el motivo de lo que escribo
    no está en el amor
    ni está en la muerte,
    ni en la sucesión de los días,
    ni en los pleamares
    ni en el arpa olvidada,
    ni siquiera en el número Pi,
    ni en los versos de cualquier noche
    ni en el Sur o en el Norte,
    no, por esta vez, no.
    La entropía me ha dejado al margen de la otra orilla,
    me la explicaron, ayer tarde
    en una sesión de un curso de verano.
    Así que ahora, al ponerme a escribir,
    siento que la anti-muerte (que no es vida)
    se me desliza por el corredor del intelecto
    camino de la anti-vida ( que no es muerte)
    una vez ya, en el lado opuesto.
    El anti-amor (mucho más que el desamor) produce
    un henchido anti-corazón que casi no cabe
    en el anti-pecho, por la explosión de júbilo
    que le ha dejado el anti-amado al recibir
    de la anti-amada un anti-beso en los anti-labios.
    Esto sólo por poner un ejemplo,
    que es lo que trato.
    En definitiva, hay que saltar
    con la pértiga de la entropía
    al otro lado de lo existente;
    ponerse las gafas entropióticas para ver lo "anti",
    y poder contar lo que allí ocurre.
    Así que, por esta vez, y sólo por esta vez
    no voy a escribir sobre el amor, la inevitable muerte...etc.
    ( De cualquier manera, debo cerciorarme de que
    básicamente esto fue lo explicado).



    El solitario

    Porque me acompañas tú,
    me gritan el solitario.
    Hunde tu palabra en mi portal,
    y háblame.
    Háblame soledad,
    y déjalos.






    “Las horas veneradas” (1996)

    PROPÓSITO

    El retozar de la piel
    se acompaña de fiebre y sudor.
    La vena mayor, el canal
    que todo lo conduce,
    exaspera enardecida
    y brinca prisionera
    esperando su desboque,
    en estas horas siempre veneradas.


    La espera


    " Y caen sobre mí
    -multiplicadamente-
    las últimas risas 
    que se hacen trino
    de interminable son
    en mis oidos".

    Héctor Eliu Cifuentes 

    La espera

    I

    Terca en su propósito,
    Se encarama al presente
    como coágulo constructor
    de un falso futuro.
    Así su vida,
    más verdad en cuanto sabe
    que toda realidad pasa
    por el vestíbulo
    de su continua obstinación.


    II

    Nuevamente atizas con tu lanza,
    monótono pendón de procesiones.
    ¿ Es acaso tu continua llamada
    presagio de un nuevo alumbramiento,
    o quizá anadipsia de su boca?.


    III

    Con incisiva coartada
    levanta los letargos;
    machaca, guía, maltrata,
    conduce, indica y se mofa.

    Presente y ajena,
    consiste su propósito
    en el continuo decir del cuando.

    Ahora, mordiente asoma,
    colmillo que me aprieta
    que me arroja
    a este final al que renuncio.

    Y cabalgando llega,
    hiriendo este lancero.


    Y la vida llega a veces

    Y la vida llega a veces
    a borbotones apenas controlados,
    desbordando surcos y paredes
    sin límite, sin cauce, sin dirección,
    lo mismo ahoga un sentimiento
    que pone fresco humus en la esperanza estéril.

    Momentos aquellos de henchida calma
    de campos preñados de verde ilusión.

    En cambio esa arrolladora corriente
    también deja a su paso
    vacío, sequedad y dolor.

    Son momentos todos,
    momentos que conforman el idilio
    entre el pecado y el perdón.



    Qué pasión anida en los silencios del amante

    Qué pasión anida en los silencios del amante,
    qué deseo oculto aflora en las horas de recuerdo.
    Añora el labio fresco, por sediento el suyo,
    incontrolada savia de vida y desespero.

    Pone énfasis en su canto,
    hiere el aire por preciado aliento
    y como la piel, espada enardecida,
    provoca, se eleva, sacude y ya se hiende.

    En los silencios la pasión se desarrolla;
    aviva fugaz su repetido fuego,
    se atormenta, muere y se libera.

    Para otra vez la vuelta de la ñora,
    al cenit su explosión
    como otrora, titanes devorarse.




    “El navegar de los sueños”(1995)


    Clara luz de la memoria

    Clara luz de la memoria
    Nunca te digo que vengas
    porque nunca te fuiste.

    En tu habitación se renueva la rosa,
    y al abrigo de la tarde
    cuando encuentro limpia tu voz,
    espigas de luz
    dibujan su ausencia.


    El Navegar de los Sueños

    Es difícil transgredir
    lo que ampara el límite de la realidad;
    volcarte en ese hábitat
    cubierto por todas las vivencias posibles.

    Qué gozo habrá en su recorrido,
    qué grandeza encierra su misterio,
    por qué esta luz abarca tan corto espacio.

    La dirección horizontal de lo que vivo
    me lleva inexorablemente al punto pactado,
    las paredes del camino son estrechas,
    sabes que hay otros, pero que más da
    al fin y al cabo todos acuden al mismo sistio.

    Sólo la mano del sueño,
    puerta infinita,
    nos convierte en partícipes del pan de los dioses:

    Las distancias se acortan, no existen.
    Los colores, todos los colores, son nuestros.
    La mujer más hermosa cae arrodillada nte nosotros,
    nuestra propria mujer, puede llegar a ser la más hermosa 
    Podemos poseer cualquier riqueza,
    incluso la de ser feliz sin ella.

    Cabría pensar que el estado original del hombre
    fuese ese: la imaginación pura, el perpetuo soñar.

    El resto ya lo conocen: arrojo y realidad.

    La realidad inmutable,
    la que domina, mediatiza y encadena,
    ¡exhorto tu grandeza, oh Dios!
    y de ella libérame...porque
    nunca me encontré tan libre
    como en el navegar de los sueños.


    Placeta de la Creu

    El viento temeroso huye
    y silbando se da aliento.
    La farola observa detenida
    el baile de la luz y de su sombra.
    Y en presente testifica
    el ojo de la cruz.




     “Poemas de sombras y labios”(1992)

    La flor del recuerdo

    A Teresa Mollá

    En un lugar azul
    de extrema lejanía,
    a donde no llega
    ni el sueño siquiera,
    habita prendida la flor del recuerdo.

    La flor del recuerdo
    se riega con lágrimas
    que trabajosamente conducimos
    por canales infinitos,
    alimentados por cien mil verbos
    que el hombre condenado ha de hacer.

    En su floración en primaveras tibias
    nos muestra extrañísimas flores
    de ocho mil formas
    y un solo color,
    con dulces colores y fragancia remotas
    de dioses sin vírgenes,
    de princesas sin nombre,
    de lunas dormidas,
    de estrellas fugaces.

    Esa flor del recuerdo
    tan efímera como infinita,
    adormece por días y se aleja cantando,
    y esa música y ese olor
    que en presente tuvimos
    arropando las hora y dando sabor,
    en puntillas se marcha
    y se aleja despacio,
    sin darnos un beso,
    sin decirnos ni adiós.


    Ignoro el color de la sombra

    Ignoro el color de la sombra,
    el sabor de la fruta inmadura,
    la distancia entre dos corazones,
    del néctar su dulce amargura.

    De Cupido la intensidad de su flecha,
    del pájaro el color de su nido,
    del reloj su estúpida marcha,
    del verbo su sitio prohibido.

    Yo sufro de mal de ignorancia
    de fiebre de color angular,
    me mata mi palabra vacía,
    me duele mi torpe pensar.

    Yo quise pensar que sabía
    el exacto lugar de mis pasos,
    y encontré la huella dejada
    por el sordo besar de mis labios.


    La atracción de una sombra

    La atracción de una sombra
    o el deseo de unos labios.

    Caminos de dentro que hieren y sanan
    que limpian y arrullan,
    marcando los puntos con rudo tizón
    a los que el hombre
    se abriga sin peso,
    y con locura de sabio
    no deja un momento
    en su caminar de dura pasión.






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  • 10/11/16--04:03: GERALD BRENAN [19.254]

  • Gerald Brenan

    Edward Fitzgerald Brenan (Sliema, Malta, 7 de abril de 1894 - Alhaurín el Grande, Málaga, 19 de enero de 1987), fue un escritor e hispanista británico, relacionado con el Círculo de Bloomsbury.

    Era el primógenito del matrimonio formado por Hugh Gerald Brenan que era un oficial del Ejército Británico, natural de Londres, y Helen Gertrude Graham, perteneciente a una familia acomodada irlandesa. Tuvo una infancia itinerante debido a los diferentes destino de su padre. Tras nacer en Malta, vivió en Irlanda (1894), Sudáfrica (1897), India (1898), Irlanda de nuevo y ya de forma definitiva Inglaterra.1 En 1902 su familia se instaló en Gloucestershire y él ingresó en 1903, en el colegio Winton House, cercano a Winchester (Hampshire) y entre 1908 y 1912 realizó sus estudios en Radley College, Oxfordshire.

    En agosto de 1912 se fugó del hogar de sus padres, con la intención de llegar hasta Asia y establecerse en algún lugar, lejos de la civilización europea. Consiguió atravesar a pie Francia, e Italia en compañía de su compañero de escapada John Hope-Johnstone, y, cuando éste renunció a continuar, permaneciendo en Venecia, Brenan continuó solo a través de la costa de Dalmacia, y después hacia el interior de los Balcanes. Por fin, a comienzos de 1913, desistió de continuar su aventura durante una fuerte nevada en el interior de Bosnia y regresó a la casa de con sus padres en Inglaterra.

    Al volver, su padre intentó presionarle para que siguiera un estilo de vida convencional, durante un tiempo se preparó unos exámenes para acceder a la Administración británcia, pero al estallar la Primera Guerra Mundial, en 1914 se alistó en el ejército empujado por su padre, participó como oficial en la Batallas de Ypres, en la del Somme y en la segunda batalla del Marne (1918). En 1918 ganó la cruz militar y la croix de guerre francesa.

    Sus amigos Hope-Johnstone y Ralph Partridge le introdujeron en el Círculo de Bloomsbury; allí conoció a la pintora Dora Carrington, con la que tuvo un breve pero intenso romance en 1922, frustrado por el amor que ella tenía al escritor homosexual Lytton Strachey; también conoció a la escritora Virginia Woolf, a Roger Fry y al sinólogo Arthur Waley, quien luego le robaría unos cuantos libros al venir a visitarle, como era su costumbre.

    Llegada a España

    Una herencia le dio suficientes medios económicos para marcharse a Granada, donde desde 1919 hasta 1936, residió largas temporadas y hacia donde había ido en busca de tranquilidad para dedicarse a sus pasiones favoritas, la lectura y las caminatas. Allí le conocieron como don Gerardo. En septiembre de 1919 embarcó para España y llegó a La Coruña. El 13 de enero de 1920 se instaló en el pueblo de Yegen, donde tuvo numerosos hijos fruto de sus relaciones con muchachas del lugar.[cita requerida] Esa misma primavera recibió en su casa la visita de sus amigos de Bloomsbury Ralph Partridge, Dora Carrington y Lytton Strachey. En 1923 le visitaron Leonard y Virginia Woolf.

    Volvió a Inglaterra en 1924 y en mayo de 1926 se halla en Francia. Regresó a Yegen en abril de 1929; en octubre de ese año se trasladó a Sevilla, donde permaneció una temporada, y en mayo de 1930 volvió a Inglaterra, donde se hizo amante de la poetisa y novelista norteamericana Gamel Woolsey (1895–1968), con la que se casó al fin en abril de 1931 en Roma; en junio vuelven a Inglaterra. En 1933 se edita su novela Jack Robinson. A Picaresque Novel. Por entonces concibe el proyecto de escribir una biografía de San Juan de la Cruz y pasa los años siguientes visitando los lugares en los que estuvo el santo y documentándose. En octubre de 1934 está otra vez en Yegen y un año después se instala en una nueva casa, en el barrio malagueño de Churriana. Junto a su esposa Gamel Woolsey, es testigo perplejo y reflexivo de la batalla de Málaga en la Guerra Civil y en 1943 publica El laberinto español, un estudio sobre los antecedentes sociales y políticos del conflicto bélico de 1936-1939; la obra fue prohibida en España, pero publicada en la editorial Ruedo Ibérico de París.

    En 1946 escribe su artículo "Spanish Scene" en Current Affair Panphlets, además de bastantes artículos sobre el místico San Juan de la Cruz que publica en 1947 en la revista Horizon. En 1949 hace un recorrido turístico por España y como consecuencia publica en 1950 el libro de viajes La faz de España donde, en su capítulo sexto, desvela sus investigaciones sobre el asesinato de Federico García Lorca. En 1951 estuvo viajando por Italia y los Estados Unidos y publicó su muy personal Historia de la literatura española. En 1953 vuelve a Churriana y publica en 1957 Al sur de Granada, un extraño libro de viajes. En 1959 viaja por Marruecos y cae gravemente enfermo; logra curarse a duras penas y en 1961 reanuda sus incansables costumbres de viajero marchando a Grecia. En 1962 publica uno de sus primeros libros autobiográficos, Una vida propia. En 1966 viaja por Túnez, Argelia, Italia, Francia e Inglaterra y publica The Lighthouse Always Says Yes.




    El 18 de enero de 1968 muere su esposa Gamel Woolsey, autora de un libro de memorias sobre la Guerra Civil española titulado Málaga en llamas, además de un libro de cuentos Spanish Fairy Stories (1944) y traductora de una novela de Galdós; conoce a Linda Nicholson-Price y se traslada a Alhaurín el Grande, provincia de Málaga. Entre 1968 y 1973 viaja por Grecia, Turquía e Italia; ese último año publica por fin su biografía de San Juan de la Cruz y al año siguiente su segundo libro autobiográfico, Memoria Personal (1920-1972). En 1977 publica en inglés Los mejores momentos. Poemas. En 1978, Pensamientos en una estación seca, un libro de aforismos fruto de sus lecturas, ya en aquel momento caudalosas. En 1982 se le rinde un homenaje popular en Yegen y recibe la Orden de Caballero Británico de manos del cónsul británico. Sus bienes de fortuna, sin embargo, son cada vez más reducidos.

    El 11 de octubre de 1983 es nombrado hijo adoptivo de Ugíjar (Granada). En mayo de 1984 se hacen patentes sus estrecheces económicas y es enviado a una residencia de ancianos en el distrito de Pinner de Gran Londres. Sus admiradores realizan una campaña para que se le traiga de vuelta. Los gobiernos nacional y andaluz consiguen su vuelta a Alhaurín el Grande el 1 de junio de 1984 y se crea la Fundación Gerald Brenan. El 19 de enero de 1987 muere a la edad de 92 años, lega su cuerpo a la ciencia y es depositado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga. El 20 de enero de 2001 su cuerpo es incinerado y sepultado en el Cementerio Anglicano de Málaga junto a su esposa Gamel. En total escribió unos cincuenta libros, la mayoría de ellos de viajes.

    Parte del Archivo de Gerald Brenan está en la Universidad de Texas en Austin. Jonathan Gathorne-Hardy escribió una amplia y documentada biografía de Gerald Brenan: El castillo interior, publicada en castellano por la editorial El Aleph gracias al patrocinio del Servicio de Educación de la Diputación de Málaga. También se ha publicado un cuaderno para niños y un CD divulgativo sobre su vida, editado por el Servicio de Educación de la Diputación de Málaga.

    A "Don Gerardo", como se le conocía en su tierra adoptiva, le dedicó un pasodoble el gran Carlos Cano.

    Actualmente su vivienda en Churriana está siendo sometida a un proceso de rehabilitación para convertirse en un museo dedicado a su figura y al viajero romántico en España.

    Filmografía

    Matthew Goode interpreta al aventurero en la película Al sur de Granada, dirigida por Fernando Colomo, que se centra en su etapa de Yegen, como la obra homónima del propio Brenan.
    Samuel West interpreta a Brenan en la película Carrington de Christopher Hampton, donde aparecen componentes del Grupo de Bloomsbury, como Lytton Strachey, interpretado por Jonathan Pryce.

    Obra

    Jack Robinson. A Picaresque Novel (1933), con el seudónimo de George Beaton.
    Doctor Partridge's Almanack for 1935 (1934) con el seudónimo de George Beaton.
    Shanahan's Old Shebeen, or The Mornin's Mornin (1940).
    South from Granada. London: Hamish Hamilton, 1957. (Al sur de Granada. Madrid: Siglo Veintiuno, 1974).
    La copla popular española. Edición y estudio a cargo de Antonio José López López. Málaga: Miramar, 1995.
    The face of Spain, London: Turnstile Press, 1950 (La faz de España, Esplugues de Llobregat, Barcelona: Plaza & Janés, 1985.
    The Literature of the Spanish People. From Roman Times To The Present Day (1951). Historia de la literatura española. Prólogo de Gonzalo Torrente Ballester y traducción castellana de Miguel de Amilibia. Barcelona: Crítica, 1984.
    The Spanish labyrinth: an account of the social and political background of the Civil War. Cambridge etc.: University Press etc., 1943 (El laberinto español: antecedentes sociales y políticos de la guerra civil).
    A Holiday by the Sea (1961).
    A Life of One's Own: Childhood and Youth (1962).
    The Lighthouse Always Says Yes (1966).
    Memoria personal (1920-1975). Traducción, José Luis López Muñoz. Madrid: Alianza Editorial, 1976.
    Pensamientos en una estación seca. Esplugues de Llobregat (Barcelona): Plaza & Janés, 1985.
    St John of the Cross: His life and Poetry (1973) con Lynda Nicholson. San Juan de la Cruz. Barcelona: Laia, 1974.
    Una vida propia: infancia y juventud; prólogo de D. Sam Abrams; (traducción, José Manuel de Prada). Barcelona: Destino, 1989.
    A Personal Record, 1920-1972 (1975).
    Autobiografía: Una vida propia, Memoria personal (1920-1975).(Barcelona: Península, 2003).
    Una amistad andaluza: correspondencia entre Julio Caro Baroja y Gerald Brenan (Madrid: Caro Raggio, 2005).
    The Magnetic Moment; Poems (1978).
    Thoughts in a Dry Season: A Miscellany (1978).
    El señor del castillo y su prisionero. (Málaga, Alfama, 2009) Obra bilingüe.




    EL INSTANTE MAGNÉTICO – GERALD BRENAN

    Por PIPA PASSES

    Estos versos son la obra de un poeta ocasional que cuando era joven abandonó la poesía por la prosa porque necesitaba ganarse la vida. Ese poeta pospuesto soy yo. No fue hasta cumplir los cincuenta cuando comencé a escribir versos de nuevo y fue sólo porque estaba de vacaciones. Aunque continué después de esto esbozando de manera ocasional poemas breves, mi cabeza andaba demasiado ocupada con la prosa en la que estaba trabajando como para dedicarle tiempo a ese proceso constante de preparación y experiencia que requiere el poeta serio. No fue hasta la sesentena cuando comencé a encontrar la vena que me convenía y después de tres meses de trabajo continuo me vi obligado a parar. Los poemas que escribí entonces constituyen la mayor parte de este volumen, pero he añadido al final unos pocos que se escribieron algunos años antes. Estos poemas son inéditos y su publicación me genera cierta desconfianza, sobre todo porque no casan con el estilo de la poesía contemporánea. Sin embargo, para un poeta aficionado los versos que han brotado de élsiempre le parecerán algo milagroso, ya que son el registro de los momentos más elevados de su experiencia, de modo que los preferirá a cualquier cosa que escribiera en el medio más apagado de la prosa. Por esta razón, he preparado esta pequeña antología de poemas con la esperanza de que algunos de ellos toquen la fibra sensible de algunos lectores.

    Octubre, 1977
    G. B.



    LA LUNA URDE EL SILENCIO

    Vi los cipreses.
    Vi las estrellas de agujas.
    Pero la luna urde el silencio.

    Los grandes pinos se agitaron.
    El cielo permanecía azul como una serpiente.
    Pero la luna urde el silencio.

    ¿De qué sirve decir
    el mundo es bello, hermoso,
    cuando la luna urde el silencio?

    Todo habla de amor.
    Todo habla de la noche.
    Pero la luna urde el silencio.

    Se hace el silencio fuera.
    Se hace el silencio en el interior.
    La luna urde el silencio.

    Se hace el silencio en mí.
    Se hace el silencio en ti.
    La luna urde el silencio.



    THE MOON MAKES THE SILENCE

    I saw the cypress trees.
    I saw the needle stars.
    But the moon makes the silence.

    Ce great pine trees shook.
    Ce sky was blue as a snake.
    But the moon makes the silence.

    What is the use of saying
    Ce world is beautiful, beautiful,
    When the moon makes the silence?

    Everything speaks of love.
    Everything speaks of night,
    But the moon makes the silence.

    It makes the silence without.
    It makes the silence within.
    Ce moon makes the silence.

    It makes the silence in me.
    It makes the silence in you.
    Ce moon makes the silence.



    AVES FÉNIX

    En la calle los amantes conversan,
    intercambian elogios.
    Entre sus formas, mis pensamientos tristes caminan:
    aves Fénix a la caza de palomas.

    Aves Fénix rotas y rayadas y grises,
    todavía furiosas por una vida enfurecida.
    El fuego que consume sus venas durante el día
    lega al anochecer un remanente de sangre y ceniza.



    PHOENIXES

    Out in the street the lovers talk,
    exchanging bouquets of themselves.
    Among their shapes my sad thoughts walk,
    phoenixes looking for their doves.

    Phoenixes torn and scratched and grey,
    yet raging with an angry life.
    the fire that burns their veins all day
    leaves both new blood and ash at night.

    ∇ Extraído de El instante magnético, por Gerald Brenan.Carlos Pranger. Editorial Confluencias.
    https://buenosairespoetry.com/2016/09/29/el-instante-magnetico-gerald-brenan/







    Gerald Brenan y la lírica popular. Dos canciones romance inéditas
    Gerald Brenan and folk poetry: two unpublished romance songs

    Antonio J. López López
    Antonio Muñoz Palomares 
    Centro de Investigaciones Etnológicas 'Ángel Ganivet', Granada.

    RESUMEN
    El interés de los textos aquí publicados no es el de su originalidad sino el de ser versiones modernas de romances recogidas por Brenan, y hasta ahora inéditas, de los labios de nativos en un rincón de las Alpujarras, y que nos sirve para comprobar que la canción popular, el romance tradicional, ha alargado su vida hasta nuestros días, perviviendo en los más alejados rincones.


    Cuando Carmelo Lisón, en el prólogo de Al sur de Granada, nos dice que esta obra es «una original simbiosis de arqueología, historia, etnología y antropología, salpicada de sugestivas interpretaciones» (Lisón 1983: XIV), está en lo cierto. Sin embargo, dentro de la profunda mezcla de elementos contenidos en la obra, podemos percatarnos, tras una lectura minuciosa, que algunos de estos temas están poco desarrollados. Nos estamos refiriendo concretamente al tema del folclore. Son varias las alusiones que a este respecto hace Gerald Brenan; sin embargo, estas referencias no dejan de ser un tanto vagas, tomando, casi podríamos decir, la categoría de anécdotas narradas apresuradamente. Esto contrasta con la forma de escribir del autor inglés, sobria, perspicaz, coherente. Sin embargo, hay una razón poderosa para disculpar el tratamiento tangencial que del folclore nos hace el autor. Y es sencillamente, según él mismo confiesa, que está recopilando datos para un estudio más exhaustivo y profundo del tema:

    No me extenderé más sobre la copla, porque el tema es muy amplio. He escrito sobre ella con mayor extensión en mi libro The literature of the Spanish people, y tengo en preparación una antología de estas pequeñas canciones en la que se dará una explicación más amplia (Brenan 1983: 129).

    Más tarde, en su Memoria personal 1920-1975 vuelve Brenan a hablarnos de su proyecto:

    En total he publicado once libros desde 1932, cinco de ellos sobre asuntos españoles. Si vivo lo suficiente espero terminar una breve antología de coplas populares españolas, acompañada de una larga introducción con ejemplos de este tipo de poesía en otros países. La investigación para este libro la realicé en Londres hace ya muchos años. Con ello creo que podré dar por terminada mi tarea de escritor (Brenan 1987: 528).

    No podía ser menos, ya que Brenan demuestra a lo largo de sus trabajos sobre literatura (véase Literature of Spanish people) una inclinación decidida por la poesía, la gran asignatura pendiente para él mismo. Pero es sabido por todos los estudiosos de Brenan que esta recopilación de materiales sobre poesía popular, a la que se ha aludido más arriba, se queda en eso, en una recopilación, ya que el rápido deterioro de su salud y posterior muerte impiden que éste sea el último libro del autor de El laberinto español.

    Así, pues, Brenan menciona la existencia de ciertas coplas cantadas en el ámbito de su aldea, Yegen. Estas dos baladas referidas son «El romance de Catalina de Granada» y la que comienza «¿Dónde vas buen caballero?». La primera de ellas la recogió el autor de boca de su criada María; el segundo romance lo tomó de Ángela, mujer de la que tuvo una hija.

    Han pasado ya algunos años desde su muerte. Y muchas han sido las peticiones que se han hecho para reclamar este material inédito, material que ha llegado a nuestras manos gracias a la generosidad de su custodia, su sobrina Linda Nicholson. A ella y a su marido, Lázaro Prangel, manifestamos nuestra más sincera gratitud.

    He aquí, en primicia, la versión de estas dos baladas recogidas por Brenan en aquel pueblo de la Alpujarra:

    Coplas de Catalina de Granada / 1 
    [de María]

    En Granada hay una niña, 
    en Granada hay una niña 
    que Catalina se llama, 
    ay sí, que Catalina se llama.

    Su padre era un perro moro, (bis) 
    su madre una renegada, 
    ay sí...

    Todas las horas del día (bis) 
    su madre la castigaba, 
    ay sí...

    Porque no quería hacer (bis) 
    lo que el padre le mandaba, 
    ay sí...

    Le mandó a hacer una rueda (bis) 
    de cuchillo sin navaja, 
    ay sí...

    Ya está la rueda hecha (bis) 
    y las andas preparadas, 
    ay sí...

    Iba un ángel del cielo (bis) 
    diciéndole a Catalina, 
    ay sí...

    «Catalina, sube, sube (bis) 
    que Jesús te está llamando», 
    ay sí...

    Mientras Catalina sube, (bis) 
    su padre echa a buscarla, 
    ay sí...

    Catalina no la encuentra. (bis) 
    Catalina muerta estaba, 
    ay sí...

    La Virgen de los Dolores (bis) 
    la estaba amortajando, 
    ay sí...

    La campana de la Gloria (bis) 
    por Catalina tocaba, 
    ay sí...

    Y también la del Infierno (bis) 
    por todos los de su casa, 
    ay sí... 


    Coplas de Catalina de Granada / 2 
    [de María]

    En Granada hay una niña, 
    en Granada hay una niña 
    que Catalina se llama 
    ay sí, que Catalina se llama.

    Su padre era un perro moro, (bis) 
    su madre una renegada, 
    ay sí...

    Y tenía tres hermanos (bis) 
    que eran tres perrillos moros, 
    ay sí...

    Y tenía tres hermanas (bis) 
    que eran tres renegadas, 
    ay sí...

    Y a ella la encerraron (bis) 
    en un cuarto muy oscuro, 
    ay sí...

    «Si te pide de beber, (bis) 
    dale su sangre que beba», 
    ay sí...

    «Si te pide de comer, (bis) 
    dale su carne salada», 
    ay sí...

    «Si te pide de dormir, (bis) 
    dale un colchón de albarda», 
    ay sí...

    Y dentro de quince días, (bis) 
    abre Dios una ventana, 
    ay sí...

    Y entonces se asoma ella (bis) 
    y ve a su querida hermana 
    ay sí...

    Y entonces le dijo ella: (bis) 
    «Dame una gota de agua», 
    ay sí...

    «Que el corazón se me seca (bis) 
    y a Dios le entrego mi alma», 
    ay sí...

    Dentro de otros quince días, (bis) 
    abre Dios otra ventana, 
    ay sí...

    Y entonces se asoma ella (bis) 
    y ve a su querido hermano, 
    ay sí...

    «¡Hermano!, si eres mi hermano, (bis) 
    dame una gota de agua», 
    ay sí...

    «Que el corazón se me seca (bis) 
    y a Dios le entrego mi alma», 
    ay sí...

    «Yo te la diera, ¡bonita!, (bis) 
    yo te la diera encantado, 
    ay sí...

    «Pero si padre se entera, (bis) 
    ya sabes tú que nos mata», 
    ay sí...

    Dentro de otros quince días, (bis) 
    abre Dios una ventana, 
    ay sí...

    Vide venir a su madre (bis) 
    con un jarrito de agua, 
    ay sí...

    Y le dice: 
    «Madre, si usted es mi madre (bis) 
    deme una gota de agua», 
    ay sí...

    «El corazón se me seca (bis) 
    y a Dios le entrego mi alma», 
    ay sí...

    «Yo te la diera, ¡bonita!, (bis) 
    yo te la diera encantada, 
    ay sí...

    «Pero si padre se entera, (bis) 
    ya sabes tú lo que pasa, 
    ay sí...

    Y a los cuatro o cinco días, (bis) 
    abre Dios otra ventana, 
    ay sí...

    Vide venir a su padre (bis) 
    con un jarrito de agua, 
    ay sí...

    Y en la cabeza tenía (bis) 
    una pileta de agua, 
    ay sí...

    Para que su padre viera (bis) 
    que no le hacía falta nada, 
    ay sí...

    Las campanas de la Gloria (bis) 
    por Catalina tocaban, 
    ay sí...

    Y también las del Infierno (bis) 
    por todos los de su casa, 
    ay sí... 


    Balada 
    [de Ángela]

    «¿Dónde vas, buen caballero? 
    ¿Dónde vas tú por ahí?» 
    «Voy en busca de mi esposa: 
    hace tiempo que no la vi.»

    «Tu esposa ya se ha muerto: 
    muerta está, que yo la vi, 
    y las señas que llevaba 
    yo te las puedo decir.»

    «Llevaba un vestido blanco 
    con estrellas de marfil 
    y el velo que la cubría 
    era un rico carmesí.»

    «Los zapatos que llevaba 
    eran de un rico charro, 
    regalados por Alfonso 
    la noche que se casó.»

    «Cuatro duques la llevaban 
    por las cortes de Madrid.» 
    Al pasar por un barranco, 
    una sombra vi salir.

    Contra más me quito de ella, 
    más se acerca para mí. 
    «No te asustes, caballero. 
    No te asustes tú de mí.»

    «Que soy tu querida esposa 
    que te salgo a recibir.» 
    «Si eres mi querida esposa, 
    echa los brazos por mí.»

    «Los brazos que te abrazaban 
    a la tierra se los di. 
    Cásate, buen caballero, 
    cásate, no estés así.»

    «La primer hija que tengas 
    ponle Laura como a mí. 
    Esas dos hijas que tienes 
    sácalas a divertir.» 


    El romance de Catalina de Granada

    El romance de Catalina de Granada recogido, como ya hemos dicho, de su criada María, presenta dos versiones. La primera, más reducida y condensada, de tan sólo trece estrofas. La segunda, más amplia e imprecisa, de treinta estrofas. Ofrecemos las dos versiones con objeto de favorecer una mayor y más completa comprensión del romance, por un lado; por otro, porque pensamos que son necesarias para captar un perfil más redondo de alguno de los personajes, caso de la madre, que sufre un cambio cualitativo, comparando una y otra versión, con respecto a la protagonista de la historia.

    Leyendo con cierto detenimiento esta canción-romance, puesto que en canción se ha convertido lo que posiblemente fuera en un principio un romance, observamos que muestra todas las características propias de este tipo de poesía, características, por otro lado, necesarias para mantener la atención del oyente, móvil principal de este género literario. En este sentido vemos que la acción se sitúa en Granada, escenario emblemático en las luchas entre moros y cristianos.

    Por otro lado este romance presenta una estructura temporal coherente, si bien nos llama la atención el cambio constante en los tiempos verbales: pasa del presente al pasado y de éste al presente con cierta facilidad y habilidad. Aparte del acercamiento que supone la narración en presente, una razón de estos cambios de temporalidad podría estar en el hecho de favorecer el efecto dramático que la historia del romance presenta. Una buena dosis del efecto que produce el romance en las gentes radica en su elevado grado de dramatismo que encierra.

    En cuanto a los personajes observamos un gran interés por delimitar sus características. Podríamos decir que estos dramatis personae constituyen auténticas unidades semánticas en sí mismos. La tipología va desde la candidez de Catalina, candidez expresada mediante el calificativo de «niña», a la brutalidad del padre, «perro moro», pasando por la maldad heredada de los hermanos, «perrillos moros», o el carácter cobarde de su madre y hermanas, incapaces de acciones samaritanas por miedo al esposo o padre. Sin embargo, si ahondamos en la tipología de estos personajes y si comparamos ambas versiones, observamos tratamientos diametralmente opuestos en el papel de alguno de ellos. Así en la primera versión notamos que la madre se comporta de manera muy negativa para con su hija; actitud que podría calificarse de cruel en el más amplio sentido de la palabra:

    Todas las horas del día 
    su madre la castigaba 
    ay sí...»

    Sin embargo, en la segunda versión, la madre da a entender que lo único que le impide ayudar a la hija es el miedo a las represalias que su marido puede hacer caer sobre ella misma:

    Pero si padre se entera 
    ya sabes tú lo que pasa

    Hay un cambio cualitativo en el tratamiento del personaje de la madre.

    Llegados a este punto vale la pena detenernos en la siguiente cita:

    Cada auditor de un romance oye, interpreta, da más o menos atención o importancia a cada uno, o unos pocos, de esos indicios, a través de los cuales se revela, o él mismo crea --completando, ampliando, reduciendo, olvidando-- el conjunto de rasgos que constituyen a sus personajes. Estos rasgos son percibidos, interpretados, desarrollados, suprimidos o radicalmente cambiados de acuerdo con el referente (que es su realidad, incluida en ella la de su fantasía) en que auditores y cantores están inmersos y que ellos contribuyen, en el proceso mismo de transmisión y elaboración del mensaje romancístico, a cambiar. Y es el cambio constante de esa realidad, del referente, incluidos en él cantores y auditores, lo que fuerza y garantiza la evolución del romance.

    En última instancia, es esta audición constructiva, esta potencialidad combinatoria, lo que permite y explica la extraordinaria supervivencia de cientos de versiones, todas ellas distintas, de un mismo romance. Es esta movilidad constante, en la diacronía y la sincronía, lo que constituye la armazón de la vitalidad del romancero, y lo que para bien o para mal lo distingue de tanta literatura escrita que murió precisamente de eso: de inmovilidad libresca (Romero 1979: 273).

    Estamos, pues, ante una canción romanceada, cargada de honda vitalidad como lo demuestra el hecho de pervivir, en un mismo sitio (Yegen) y en una misma persona (María), dos versiones de la misma historia.

    El cuadro pintado por el romance se nos antoja desolador, pero dentro de tanta maldad brilla la esperanza, a modo de moraleja, ya que Catalina obtendrá el cielo como recompensa por abrazar la fe cristiana. En tanto, el romance deja entrever que todos los de su casa sufrirán la condenación eterna por su doble condición de infieles y de malvados.

    Finalmente nos llama la atención el espíritu firme demostrado por Catalina. La situación nos recuerda el calor y entereza evidenciados por los primeros cristianos ante los perseguidores de su fe. Pensamos que esto nos lleva al núcleo del mensaje del texto: el triunfo de la fe cristiana frente al «infiel». 


    El romance de la esposa difunta

    En cuanto al segundo texto, otra canción de estructura romancística, que el autor denomina ballad y que recoge por vía oral de Ángela, no hace sino reproducir un tema que tuvo cierta fortuna en la historia del romancero: Es el tema de la aparición de la enamorada difunta.

    Encontrar esta versión moderna del romance en boca de los lugareños de las Alpujarras produce cuando menos una agradable sorpresa por cuanto uno cree dar confirmación a la tan repetida cuestión de la permanencia viva en España de versiones de romances antiguos (cfr. Menéndez Pidal 1968). Esta versión de «Dónde vas, buen caballero» tiene su fuente lejana en un romance viejo novelesco denominado «Romance del palmero» y que transcribimos a continuación:

    Yo me partiera de Francia fuérame a Valladolid. 
    Encontré con un palmero, romero atan gentil. 
    ¡Ay!, dígasme tú, el palmero, romero atan gentil, 
    nuevas de mi enamorada si me las sabrás dezir. 
    Respondióme con nobleza, él me fabló y dixo así: 
    «¿Dónde vas el escudero, triste, cuitado de ti? 
    Muerta es tu enamorada, muerta es que yo la vi. 
    Ataúd lleva de oro, y las andas de un marfil, 
    la mortaja que llevaba es de un paño de París, 
    las antorchas que le llevan, triste yo las encendí. 
    Yo estuve a la muerte della, triste cuidado de mi, 
    (y) de ti lleva mayor pena que de la muerte de sí.» 
    Aquesto hoy yo cuitado, a caballo iba y caí, 
    una visión espantable delante de mis ojos vi. 
    Hablóme por conortarme, hablóme y dixo así: 
    «No temas el escudero, non ayas miedo de mi. 
    Yo soy la tu enamorada, la que penaba por ti; 
    ojos con que te miraba, vida, non los traigo aquí, 
    braços con que te abraçava, so la tierra los metí.» 
    Muéstresme tu sepultura y enterrarme yo con ti. 
    «Viváis vos, el caballero, viváis vos, pues yo morí. 
    De los algos deste mundo fagáis algún bien por mí: 
    tomad luego otra amiga y no me olvidedes a mí, 
    que no podéis hazer vida, señor, sin estar así.» 
    (Morley 1922: 299)

    Es curioso comprobar (Menéndez Pidal 1968: 14-16) cómo en el Cancionero de Londres, a fines del siglo XV, aparece la versión «¿Dónde vas, el escudero, triste cuitado de ti...», mientras que en todas las ediciones del siglo XVI se dice «¿Dónde vas, el caballero».

    Este tipo de romances responde a una época medieval en que el escudero era un joven hidalgo que esperaba recibir la orden de la caballería. Cuando en el siglo XVI el escudero deja de ser tal para convertirse en un servidor de personas nobles, en un viejo de edad y escasamente considerado, se produce el cambio de escudero por caballero; era el momento --época de Carlos V- en que la nobleza dejaba de ser militar para convertirse en nobleza cortesana. Y los romances dan testimonio de ello. Era urgente borrar su nombre en los viejos romances. Aduce Menéndez Pidal que el cambio se produce también en la lírica. Aporta el ejemplo de una canción del romancero musical, un manuscrito del siglo XVI, que comienza «No paséis el caballero, tantas vezes por aquí» (Menéndez Pidal 1968: 15).

    El tema de la aparición de la enamorada difunta lo encontramos en cinco versiones (Morley 1922: 300-301), en los siglos XV y primera mitad del XVI; de ellas destaca la del Cancionero del Museo Británico, editada por Rennert, ya mencionada, y la del pliego aragonés que contiene un verso que falta a todas las demás lecturas antiguas: después del apóstrofe «¿Dónde vas tú, desdichado, dónde vas triste de ti?», inserta las palabras «Buscando la mía señora, días ha que no la vi», que luego aparecerá en las versiones modernas de tradición oral. Del siglo XVII se conservan tres versiones, según testimonios de los dramaturgos Mejía de la Cerda en La tragedia de doña Inés de Castro, acto III; Guillén de Castro, en La tragedia por los celos, acto III, y Vélez de Guevara en Reinar después de morir, acto III.

    Todas estas variantes se ven repetidas hoy en toda España, América, Portugal y Marruecos. Una muestra moderna la encontramos en la canción de corro cantada por niños. Pero, en 1878, a raíz de la muerte de la reina Mercedes, la joven sevillana de dieciocho años, las niñas cantaban en las calles esta letra:

    ¿Dónde vas, Alfonso XII, dónde vas, triste de ti? 
    «Voy en busca de Mercedes, que ayer tarde no la vi.» 
    Tu Mercedes ya se ha muerto, muerta está, que yo la vi. 
    Cuatro duques la llevaban por las calles de Madrid; 
    su carita era de virgen, sus manitas, de marfil 
    y el velo que la cubría era un rico carmesí...

    Curioso cotejar la letra de esta poesía infantil romanceada y la que nos ofrece G. Brenan, tomada de una lugareña de las Alpujarras, con la del romance del palmero. Veremos que la labor de transmisión oral y escrita del romance del palmero ha sido esencial para este caso de supervivencia. 
    * * *

    Los romances suelen mostrar un contenido narrativo, una historia, a través de un discurso doblemente articulado (Catalán 1979: 231 ss):

    a) Métricamente el romance adecua las estructuras sintácticas a los esquemas métricos impuestos por el verso. Hay un ajuste entre la forma sintáctica y la forma versual; se produce lo que en retórica estilística y métrica se denomina esticomitia.

    Llama la atención, en la «balada», el eneasílabo del verso cuarto de la primera estrofa y la carencia de sinalefa entre se y ha del verso primero de la segunda estrofa para cumplir con el octosílabo; nos resulta forzado, pero esta es una de las características que se suelen señalar en los textos de transmisión oral, su irregularidad.

    La rima es asonante en los versos pares. Sólo la estrofa cuarta rompe el esquema de rima aguda. Es más, el segundo y cuarto versos ni siquiera riman entre sí. Pensamos que podría ser un error de captación. Posiblemente, la pronunciación relajada o rápida de charol le hiciera escribir charro en vez de aquel término. En el fondo la idea viene a coincidir: llevaba zapatos de un rico charol, es decir, lustrosos, barnizados; o llevaba zapatos de un rico charro, de color chillón, vistoso. La rima con «casó» exigiría «charol» y no charro.

    De otro lado, determinadas estructuras rítmicas responden a esquemas propios de este tipo de creación. Véanse por ejemplo los esquemas paralelísticos anafóricos de los versos 1-2, 23-24, 31-32.

    b) Dramáticamente: Como dice D. Catalán, el discurso romancístico utiliza preferentemente un modo de representación esencialmente dramático. ¿Qué elementos representativos aparecen en nuestro texto que lo hagan dramático?:

    -- El diálogo entre los personajes, que muestra claramente el propósito de re-presentar ante el auditorio los sucesos.

    -- El tono melodramático de la aparición y la compasión que pueden engendrar en nosotros los personajes.

    -- La reactualización del discurrir del tiempo. El romance nos sitúa en un antes y en un después. En un antes del momento de la narración, el antes de la muerte; y en un después de ella por el que «vivimos» el discurrir del tiempo.

    -- Expresiones más o menos formularias que están destinadas a modificar el escenario mediante el movimiento visualizador de los personajes. En la estrofa seis: «Contra más me quito della / más acerca para mi»

    - Detalles visualizadores: llevaba un vestido blanco; el velo era de rico carmesí; zapatos de charol... 
    * * *

    En este romance se pueden distinguir, entre otros, los siguientes elementos significativos:

    a) La sombra:

    Al pasar por un barranco 
    una sombra vi salir»

    b) Los adornos de su cuerpo:

    Llevaba un vestido blanco 
    con estrellas de marfil 
    y el velo que la cubría 
    era un rico carmesí. 
    Los zapatos que llevaba 
    eran de un rico charro.

    c) La corrupción de las partes del cuerpo:

    Los brazos que te abrazaban 
    a la tierra se los di»

    d) La bendición que concede la difunta a su amante, aconsejándole que se case:

    Cásate, buen caballero, 
    cásate, no estés así. 
    La primera hija que tengas 
    ponle Laura como a mí. 
    Esas dos hijas que tienes 
    sácalas a divertir.

    e) El elemento de las señas de la enamorada se dice que se van a expresar, pero no se hace: no hay alusión a su hermosura, a su rostro o a su cuello; las «señas» que se mencionan son los adornos del cuerpo.

    El modo de narración que nos presenta el romance es doble:

    1º: El diálogo entre el amante y una persona desconocida. 
    2º: El diálogo entre la sombra y el amante. 


    * * *

    En lo que se refiere al nivel de uso de la lengua, no es nuestro propósito hacer un análisis lingüístico del texto, sino tan sólo señalar algunos de los rasgos que, a simple vista, llaman la atención, y que se derivan del hecho de ser un texto canción (en su origen un romance) transmitido oralmente.

    Y dos podrían ser esos rasgos: uno, la expresión vulgar «Contra más me quito della»; el otro, el uso de algunas formas verbales:

    No te asusta, caballero, 
    no te asusta tú de mí.

    La no pronunciación de la "s" final y la abertura de la vocal "e", habrían llevado al autor a transcribir "a".

    En el caso de «Cásate, no este así» y «La primera hija que tenga» nos parece claro que se trata de otro error de transcripción y no del uso de usted como forma de cortesía.

    En cuanto al uso de las formas verbales cabría hablar de la habilidad y uso peculiar de estas formas. Uso del imperfecto para la narración; el indefinido que objetiva los hechos; las formas del presente para la pregunta-respuesta o para el acercamiento temporal-emocional de los hechos; el imperativo para la formulación de un deseo. Formas verbales utilizadas de tal manera para conectar con la inquietud temporal que todo relato suscita.

    En resumidas cuentas, ante lo que nos encontramos es ante una versión moderna de lo que Menéndez Pidal llamó romance-diálogo, a través del cual se nos va narrando la historia que subyace en él, adentrándose en los dominios de la dramatización: lo que se nos presenta ante nuestros ojos es una breve escena dramática.

    Si algún interés muestran estos textos no es el de su originalidad; tan sólo el ser versiones modernas de romances recogidas por Brenan, y hasta ahora inéditas, de los labios de nativos en un rincón de las Alpujarras, y que nos sirve para comprobar que la canción popular, que el romance tradicional, ha alargado su vida hasta nuestros días, que ha pervivido en los más alejados rincones. «El caudal romancesco vivo hoy en día en la memoria popular es aún muy copioso, permitiéndonos afirmar que no desaparecerá en un porvenir cercano» (Menéndez Pidal 1968: 450).


    Obras citadas

    -Brenan, Gerald 
     1983 Al sur de Granada. Madrid, Siglo XXI (8ª). 
     1987 Memoria personal 1920-1975. Madrid, Alianza.
    -Catalán, D. 
     1979 «Análisis semiótico de estructuras abiertas: el modelo romancero», en El romancero hoy: Poética. Madrid, Gredos.
    -Lisón, Carmelo 
     1983 «Prólogo» a Gerald Brenan, Al sur de Granada. Madrid, Siglo XXI (8ª).
    -Menéndez Pidal, R. 
     1968 «El romancero hispánico», vol. 2. Obras completas. Madrid, Espasa Calpe.
    -Morley, S. G. 
     1922 «El romance del palmero», Cancionero del Museo Británico. R. F. E., IX.
    -Romero, Francisco 
     1979 «Hacia una tipología de los personajes del romancero», en El romancero hoy: Poética. Madrid, Gredos.


    http://www.ugr.es/~pwlac/G09_17AntonioJ_Lopez-Antonio_Munoz.html


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    MARÍA TERESA DE VEGA

    María Teresa de Vega (San Cristóbal de La Laguna) es una escritora y poeta española. Es hija del también escritor Isaac de Vega que formó parte del grupo fetasiano.

    Es una escritora que ha incursionado en la narrativa y la poesía. Nació en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife en cuya universidad se licenció en Filología Románica. A su formación contribuyeron unos años cursados en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Ha sido profesora de Lengua y Literatura Española en centros de enseñanza de Tenerife y Madrid.

    Ha publicado cuatro poemarios, Perdonen que hoy no esté jovial (2001), Cerca de lo lejano (2006), Mar cifrado (2009) y Necesidad de Orfeo (2015); dos libros de relatos, Perdidos en las redes (2000) y Sociedad sapiens (2005); y tres novelas, Niebla solar (2009), Merodeadores de orilla (2012) y Divisa de las hojas (2014).

    La prosa de María Teresa de la Vega ha sido calificada por el escritor y profesor de literatura Damián H. Estévez como "poética, en esencia lírica y narrativa en lo imprescindible. Porque tan importante para la composición de los personajes son los hechos que le ocurren, las conversaciones que sostienen, como la introspección a la que la autora nos invita a través de su estilo". El escritor y crítico Daniel María sentenció sobre la novela Merodeadores de orilla: "La novela contiene pasajes que abarcan el ensayo o la disertación filosófica y pasajes que envuelven la prosa poética de un impulso surrealizante".

    Ha sido incluida dentro del grupo de escritores G216. Su obra Divisa de las hojas fue seleccionada dentro del proyecto Santa Cruz, ciudad leída. Participó en el ciclo Entre Palabras.

    Su Web: http://www.mariateresadevega.es/

    Publicaciones

    Novela

    *Niebla solar (2009), Editorial Baile del sol. ISBN 978-84-92528-71-4.
    *Merodeadores de orilla (2012), Ediciones Aguere-Idea. ISBN 978-84-9941-804-9.
    *Divisa de las hojas (2014), Ediciones Aguere-Idea. ISBN 978-84-16143-41-2.

    Relato

    *Perdidos en las redes (2000), Editorial Benchomo. ISBN 84-85896-65-2.
    *Sociedad sapiens (2005), Editorial Baile del sol. ISBN 84-96225-52-6.

    Poesía

    *Perdonen que hoy no esté jovial (2001), Editorial Benchomo. ISBN 84-95657-38-4.
    *Cerca de lo lejano (2006), Editorial Benchomo. ISBN 84-95657-01-1.
    *Mar cifrado (2009), Ediciones Idea. ISBN 978-84-8382-976-9.
    *Necesidad de Orfeo (2015), Escritura entre las nubes. ISBN 978-84-16385-33-1.



    DE PERDONEN QUE HOY NO ESTÉ JOVIAL 
    Editorial Benchomo, 2001.


    "No es verdad que los dioses quieran hundirnos."


    PANORAMA

    Fíjate en los bosques de pinos
    Tras la playa de infinitas resacas.

    Es un extraño final de mundo,
    En lienzo inmortal expuesto. También el arbolillo verde
    Sobre la curva de la montaña. Nadie lo oye.

    Allí todo dibujado.
    Las nubes se espesan muy lejos. Hace siglos.
    En cuadro sumamente conseguido, el viento mueve la cortina.
    Ese viento tan esencial, tan metafísico.

    No partiremos ya hacia mañana,
    Aunque hablen de ancho mar bajo nuestra red de venas.
    Dulce viaje. Mares de dulzura bajo el lucernario que alumbra cabelleras.

    Busquemos en la filosofía el consuelo.



    No hay manera

    No es verdad que los dioses quieran hundirnos.
    Lo contrario es una hipótesis bastante incierta, y aun así nos estremecemos.

    Porque no basta con mirar los campos azules de la adolescente lavándula,
    Ni los violetas del joven lino, ni la hierba tiernísima
    De después de las lluvias.

    No basta con admirar los aires que sacuden los tallos, y que
    Fecundan las flores, ni a aquellas otras que visita un insecto,
    Embadurnado de polen al término del suculento sorbo de néctar.

    No basta asentir a todo esto que parece sonreír
    Y apartar, respetuosos, más arduos aconteceres.

    No basta con ser amor, amor devastador o beso
    Que sólo constata que es inencontrable en mercado oriental alguno
    Piel como la de esa boca,
    Tibieza bajo ningún sol como la que exhalan esos labios entreabiertos.

    No basta con la audacia que un día se tuvo
    Y que acompañaron imaginarias marchas triunfales,
    Ni el castigo a veces del desdén, ni la conciencia del yerro,
    Ni el dolor del engaño.

    Nada basta, 
    Y, sin embargo, es bastante esos árboles en flor
    Y después las cerezas.
    Nada basta.
    No he visto nada que pueda aplacarlos. No pensé nada que les fuera
    Dilecto. No amé como en lo alto se aman los gigantes, con estrellas
    Como labios, y como vértigo el del torbellino sideral.

    Quizá porque no fui flor, ni insecto, ni ola vaporosa,
    Y puedo crearlos a imagen de mis sospechas:
    Dispuestos en comedias de desesperación,
    De espaldas al jardinero que podará nuestras sombras,
    Jardinero de agencias de silencio y olor triste
    En todos los Olimpos detestadas.




    DE CERCA  DE  LO  LEJANO
    Editorial Benchomo, 2006.


    "¿Dónde mora el olvido de ceniza
    y purpúrea vela
    henchida por los aires que al trirreme
    empujan, del romano,
    y a las naves griegas?"



    1

    Vistosos pájaros veo desde mi baranda,
    eso sois,
    sobre las hojas brillantes de después de la lluvia,
    iconos de lo perdurable, más allá del diluvio.

    Pájaros y vosotros,
    entre el polvo que levanta el auriga del Tiempo,
    acomodándoos, desde siempre,
    al nuevo paisaje tras el torbellino.

    Trinos de qué orbe que encerráis,
    y, sin querer, la curva musical desvelando la esfera.



    9

    Por encima de las tapias,
    de los árboles lejanos y altos,
    de la colina ambicionada por el ojo ávido, curioso,
    es allá:
    donde se curva el cielo,
    donde la luminosidad del fin permanece inviolable.

    Ahí su cúpula es roída por la claridad
    (conservar ese asombro):
    en la noche, ahí termina mi mundo.
    En medio, cerros, tormentas, pámpanos y cristales
    de hielo; nieblas que descienden por las colinas para empapar 
    el humus, humedecer las hojas, los brotes de una fina raíz suspendidos,
    de un hilo,
    ese hilo del que todos pendemos,
    ajenos a la suerte futura, asustados 
    y arrogantes hilos que se suman:
    hileras, mallas, tejidos
    estirados hacia el resplandor.

    Soy ese intento por uncirlo a mi huerto.
    Soy la aguja que cose lejanías.
    Yo soy la lanzadera, la puntada ambiciosa
    e imperfecta, y la Patria es ese trenzado.




    DE MAR  CIFRADO
    Ediciones Idea, 2009.


    "Eje del mundo
    Mástil hundido
    en rojo de lagar
    Uñas corinto
    del pie que pisa
    el desierto del
    alacrán y la nieve
    sobre la uva"



    EL  VIENTO

    Lo de afuera parece haber sufrido 
    un desgarrón. Se erizan los hilillos
    del paisaje roto. El viento, 
    sobre los líquenes que florecen
    en los árboles, maravillado sopla,
    el cuarzo diminuto de la arena 
    levanta. Sobre el amado cerezo japonés
    alienta, y murmura
    sobre el galán de noche
    que perfuma su boca.

    A veces trae el vómito de la saciedad
    en sus ráfagas.
    Trae el espacio todo
    entregado a él, febril
    y desvestido.

    Va el viento transido
    de voluntad y dirección,
    nos tuerce, figuras
    Inclinadas nos repite. 
    Sin resistencia vamos,
    y junto a las agujas de los pinos altos,
    y las hojas del árbol sacudido,
    a los rumbos de la rosa
    el pie le acariciamos.




    Mientras paseo miro las digitales
    y otras flores que crecen en el camino.
    Miro los maizales y las colinas,
    la sombra de una pared alta.

    Briznas y briznas de azul.
    Los músculos del torrente en la memoria,
    los nervios robustos de las montañas,
    la inacabable resistencia de la piel
    que protege los llanos.

    Parece que me miran y preguntan:
    ¿Quién eres?
    Pasa una sombra por sus frentes salvajes.

    De pronto el viento me golpea la espalda,
    y aúlla de modo triunfal.
    Con voluntad firme, me arrastra
    hasta la orilla:
    Soy la roca que descubre la marea
    a la mañana,
    allí donde las aves se aúpan
    para otear vastedades.





    DE NECESIDAD  DE  ORFEO
    Escritura entre las nubes, 2015.


    "El mirlo no conoce el horizonte al fondo de los hombres
    a cuya huerta azul nunca se llega,
    sus piruetas no nacen de impulsos que saben insaciables."


    DAMA  CREADORA 1

    Pero yo quiero crear mi noche,
    donde un sortilegio apaga los gritos.
    Donde las tinieblas no asedian sin piedad los hombros 
    y la rosada clavícula. Y al edificio del cuerpo no lo apagan 
    sombras filisteas, inmunes a la delicada construcción
    de los huesos.

    Quiero poner la luz, sea una lucecita o el cabo
    de una vela, que parpadea sin párpados: como ojos
    que no se cerrarán, preparados para resistir.

    Una lucecita que parece que se extingue: unida
    para respirar a ese pabilo, flaco como hebra de azafrán,
    pero como él oloroso, a astro, a galán de noche en el jardín,
    su flor para entusiastas y encendidos, negada a la prosa
    del hombre y la mujer.


    Grímpola negra

    El mirlo no conoce el horizonte al fondo de los hombres
    a cuya huerta azul nunca se llega,
    sus piruetas no nacen de impulsos que saben insaciables.

    Se saben insaciables los humanos y siguen con la vida a cuestas,
    y andan, y se duermen rendidos por la falta de luz. Expulsada
    va saliendo, hasta que sean, la aurora y el ocaso, el mediodía,
    emblemas de su eclipse. Donde los colores que dulcemente
    se curvan no adornan el cielo, donde invisibles son
    los rasguños del árbol en la claridad boscosa, donde no ven
    moverse felices a las vivarachas alimañas.
    Y dónde, dónde la dicha inenarrable
    de lo Bello y lo Bueno repetido, como canon,
    como lluvia que todos los inviernos nos empapa,
    como piel que a intervalos se muda sobre
    la misma fe: no cesará la lluvia de la hechicera
    que mastica hojas y las escupe sobre el tallo,
    y en su aliento creador las envuelve.



    Hölderlin

    Pero ¿quién es ese dios, tus dioses o tu dios?
    Por dónde el rastro de su iris:
    ese cordel en que colgados
    lucen pámpanos y zarcillos de la vid,
    las aves que otean minuciosas desde ramas
    espectrales en los inviernos crudos,
    las plumas de los pájaros que trepan por el viento
    y nos dicen adiós, muchachos, hasta nunca,
    las pleamares de soberbia, los crecientes abismos
    en cuyo fondo saurios hinchados y ventrudos
    duermen,
    las calles sin salida, las primaveras tan marchitas
    como cualquiera de sus pétalos al caer, rendidos.

    Dices que no oímos a los dioses porque no sabemos escuchar.
    Pero sí oímos a veces al sepulcro que nos llama,
    su voz brumosa desde el camposanto solitario,
    con las puertas de las tumbas que hacia abajo se abren.

    A la intemperie el lecho para el dios ausente.

    Quizás su oído, sobre los labios que fueron
    del amor, se acerque a respirar su aliento:
    humareda de los besos hundidos que se pudren
    sin memoria del fuego.







    .


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  • 10/11/16--10:17: ANGELIKÍ SIDIRÁ [19.256]

  • Angelikí Sidirá 

    La poeta Angelikí Sidirá nace en Atenas, Grecia en 1938. Colabora con distintas revistas literarias de Grecia. Ha publicado 11 libros de poesía y algunos de sus poemas han sido traducidos al francés, al alemán, al inglés, al turco y al español, siendo incluidos en reconocidas antologías. Ha traducido poemas de la estadounidense Emily Dickinson. En 2010 participó en el Festival Internacional de Poesía de Estambul y recientemente en el Festival de Poesía Internacional Voix Vives (Toledo, 2015).



    Traducción y selección de Virginia López Recio

    Publicamos una selección de la poeta griega Angelikí Sidirá (Atenas, 1938), inéditos en español y en versión de la traductora española Virginia López Recio. Sidirá colabora con distintas revistas literarias de Grecia y ha publicado 11 libros de poesía. Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés, al alemán, al inglés, al turco y al español, siendo incluidos en reconocidas antologías.


    LA FOTOGRAFÍA

    La fotografía de nuestra boda
    tan en blanco y negro.
    Pero incluso siendo en color
    estaría también en blanco y negro
    ya que predominaban
    mi largo vestido blanco de novia
    y tu esmoquin.
    El fotógrafo
    ocultó mi angustia
    y parecía reírme.
    Sin embargo, tenía miedo
    ya que desde antes te veía a ti en el negativo
    como gigantesco humo blanco
    y a mí a tu lado,
    como triste sombra negra.
    Pero mucho más temía 
    a los oscuros aros (1)
    que nos coronaban la cabeza
    como si amenazasen nuestras vidas
    desde entonces paralelas.


    NÍSYROS

    Estas casas en ruinas
    viajan cuando la luna está llena.
    Sus chimeneas
    se parecen a las de barcos encantados
    que se avivan y echan
    un humo extraño.
    Es el aliento de los emigrados
    sujeto a las paredes
    que se evapora y se eleva
    a una muda e impetuosa llamada.
    Y aquella cortinita olvidada
    como pañuelo de despedida
    ondea en el oscuro horizonte.

    Cuando la luna está llena
    estas casas en ruinas viajan.
    Van y anclan
    en las almohadas de los emigrados
    y sus sueños enloquecen.
    Por eso también los emigrantes isleños
    saltan muchas veces a su sueño
    y luego luchan
    por prestar oídos al mar
    para poderse dormir de nuevo.



    CÓMO APRENDIÓ A LLORAR

    Una vez mi sombra
    no sabía ni reír
    ni sentir dolor.
    Sólo me seguía
    insoportablemente fiel.
    Yo tenía sed y ella bebía agua
    Yo tenía sueño y ella dormía
    No te quería
    pero te abrazaba con pasión.
    En la pared del dormitorio
    las dos juntas,
    con tu propia sombra
    cómo os confundíais
    con un enorme ovillo oscuro 
    que cambiaba continuamente de figura
    hasta tranquilizarse.
    Y, de repente, se dividía en dos
    y de nuevo…
    Hasta que una vez mi sombra
    quedó sola en la pared
    sola para siempre.
    Y entonces fue
    cuando aprendió a llorar.



    LAS GAFAS

    Mensajes me manda tu sillón
    Me incita a cobijarme en su calor
    a mezclarme con tu fantasma.
    Llevo tu jersey
    donde acecha inesperado tu aroma
    Abro tu pitillera
    y desaparezco en el olor de tu tabaco.
    Pero siempre sobrarán tus gafas
    que se quedaron trágicamente solas
    para marcar tu ausencia definitiva.



    VUELTA

    Junto a su mesita de noche puse
    una imagen lejana en blanco y negro
    para que en la noche le arrullara.
    El enfermero se pregunta: 
    ¿Quién es esta chiquilla
    con esa alegre coleta?
    ¡Yo! -le contesto, luego titubeo:
    ¡Eso creo! -corrijo
    ¿Y este señor erguido
    el tierno, el tan protector?
    Le indico el pijama a rayas
    que ha vestido un olvido,
    una abulia únicamente.
    Desde la mesita de noche
    los ojos de papel del padre
    me miran con más viveza
    que los de aquí, olvidados en la cama
    los ojos de cristal de la senilidad.

    Los cipreses en la ventana
    reflejan un silencio verde, severo.
    Todos en el dormitorio
    se han sometido a él
    y solo la niña de la fotografía
    protesta cada instante
    por la vuelta absurda
    de los roles y las responsabilidades.



    MADRE DE UN DONANTE DE ÓRGANOS

    Resucitados tus ojos en rostro extraño, 
    miran sorprendidos alrededor sin recuerdos
    y pasan sobre mí con indiferencia
    como si no me hubiesen querido jamás.
    Arrítmicos los latidos de tu corazón
    en el pecho de alguien desconocido
    luchan con frenesí
    por reconciliarse con su propia vida.

    Hijo mío, ¿por qué así, sin piedad, me has condenado
    a través de ti a querer
    a todos estos candidatos a muerte?
    ¿Cuántas veces aún
    morirás lentamente junto a ellos
    y después
    en cuántas tumbas dormirá tu cuerpo?


    EL TANGO

    El Tango es un pensamiento triste que se baila (2), dijo.
    es un amor condenado
    un amor prohibido.
    Dos pasos adelante
    para irte, para escapar.
    ¿Dudas? Retrocedes uno.
    De nuevo decides dos pasos.
    ¿Nostalgia? ¿Culpabilidades?
    Un paso al ayer.
    Indeciso oscilas
    y así casi nunca llegas
    y cada vez sientes dolor y titubeas
    cuando bailas tango.


    (1) En las bodas ortodoxas se colocan dos coronas blancas sobre las cabezas del novio y de la novia. 
    (2) Astor Piatsola



    Αγγελική Σιδηρά
    Angelikí Sidíra

    Η Αγγελική Σιδηρά - Παπακώστα γεννήθηκε στην Αθήνα το 1938. Έχει εργαστεί στην Εθνική Τράπεζα της Ελλάδος και στο Υπουργείο Εξωτερικών. Είναι εθελόντρια κοινωνικής πρόνοιας στον Ελληνικό Ερυθρό Σταυρό. Ποιήματά της έχουν μεταφραστεί στα γαλλικά, γερμανικά και αγγλικά, έχουν συμπεριληφθεί σε γνωστές ανθολογίες και έχουν δημοσιευτεί σε εφημερίδες και λογοτεχνικά περιοδικά. Είναι μέλος της Εταιρείας Συγγραφέων. Ποίησή της έχει παρουσιαστεί στην Αθήνα, στη Θεσσαλονίκη και στην περιφέρεια.




    Silver Alert
    Έκδοση: Ιούνιος 2016 από "Κέδρος" 



    Περιγραφή

    Κοριτσάκι γύρω στα τέσσερα 
    ντυμένο με την τριανταφυλλί του αθωότητα 
    με την ατίθαση αλογοουρά 
    και μάτια μεγαλωμένα 
    για να χωρέσει όλο το μέλλον 
    που απλωνότανε μπροστά του 
    εξαφανίστηκε. 

    Αυτή λοιπόν ήμουν εγώ, 
    χαμένη οριστικά, 
    κρυμμένη κάπου στα εβδομήντα τόσα χρόνια 
    που μεσολάβησαν. 
    Άφαντη. Λησμονημένη 
    εκεί στην ξεγνοιασιά, 
    στην προσδοκία, 
    στο γέλιο το ανέμελο, 
    σχεδόν στην άγνοια. 

    Ψάξτε για μένα, 
    σας εκλιπαρώ! 

    Η άγνωστη που είμαι τώρα 
    στο κάτοπτρο συναπαντά 
    μια παρωδία της, είδωλο εξαθλιωμένο 
    που αγνοεί πως είναι αυτή 
    το κοριτσάκι που γυρεύετε 
    και που γι’ αυτό 
    ποτέ δεν θα το βρείτε.





    .

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  • 10/11/16--11:32: VYRON LEONTARIS [19.257]

  • Vyron Leontaris

    Vyron Leontaris (Βύρωνα Λεοντάρη), 1932 – 2014. Poeta, crítico y ensayista perteneciente a la segunda generación de la posguerra. Nació en Nigrita, Macedonia. Pasó los primeros años de su vida en Samos y en 1939 se trasladó con su familia en Atenas. Estudió Derecho en la Universidad de Atenas (1952-1956) y trabajó como abogado. Comenzó a publicar poemas en 1954 sentimiento general, también publicó ensayos críticos. Colaboró con las revistas "Diario de los Poetas", "Art Review", entre otras. Sus obras fueron traducidas al francés, Inglés y turco. En 1997 recibió el Premio Nacional de Poesía por su obra En tierra salada. Murió el 6 de agosto de 2014 a la edad de 82 años. Perteneció a la llamada Generación de la derrota.



    La crítica y traductora Virginia López Recio (Granada, España) nos presenta, en exclusiva para la revista La Raíz Invertida, una selección y traducción de poemas del recién fallecido Vyron Leontaris (Βύρωνα Λεοντάρη), una de las voces destacadas de la poesía griega contemporánea, perteneciente a la Generación de la derrota. Leondaris nació en Nigrita, Macedonia en 1932 y murió en Atenas en el 2014.


    [ASÍ COMO BALBUCEÉ MI DESTINO]

    Así como balbuceé mi destino
    con palabras incoherentes
    y con el amargor de la hoja de laurel en los labios…

    Oráculo es el destino
    que lo pides y te es dado por ti mismo
    para escapar de lo que no vas a escapar
    para entender lo que no vas a entender
    es decir, discurso improcedente y abominable
    que te disuade de lo que te incita
    te empuja en sentido contrario de donde te arrastra
    y la única manera de que lo cumplas es que lo infrinjas

    Por eso te destierras de ti mismo 
    y caes en el tópico
    en despreciables luchas de vida 
    en supuestas aventuras y hazañas
    resolviendo acaso enigmas y matando monstruos de la
    cotidianidad
    haciendo lo correcto y hablando lo insignificante
    en intolerables y vanas expiaciones
    arrodillándote para vivir

    Así también yo, que me tocó el más pesado y oscuro destino,
    me encontré elevando
    una vida increíblemente tópica.



    [LO SÉ, ME TIENES YA ENTRE LOS TÍTULOS 
    MUERTOS]

    Lo sé, me tienes ya entre los «títulos muertos»
    Por eso te pido que pongas en el «Catálogo editorial»
    al lado de mis libros, la señal «descatalogado»
    Tengo ese derecho
    ‒lo mismo que un día terminan las representaciones
    y «se quita» la obra. 
    De todos modos, esta compañía de mi alma se ha disuelto.

    Que ahora acaricien otras páginas en las librerías
    dedos retraídos a los que se les escapó la vida
    Y que no pidan de los muertos el elixir de la poesía
    No lo revelarán
    mi buen amigo, editor sepulturero.




    [BAJO LAS AGRIETADAS ACERAS]

    Bajo las agrietadas aceras no estaba la 
    playa arenosa
    alquitrán, herrumbre y tierra, y viejos cables 
    eléctricos
    un trastorno como cuando los muertos se giran boca abajo,
    cables de teléfono cortados que antes se estremecían 
    por un abrazo erótico de dos números
    desesperados en medio de la noche
    lo sé, quieres morir porque no soportas
    amar
    raíces de arboledas que fueron cortadas
    para ampliar la Calle, la Virgen lestrigona
    y el eco de pasos que se van –porque
    pasos que llegan no hubo nunca–
    y el cataplum de una sombra que saltó de nuestros
    ojos cuando agarramos el fuego
    y lo aplastaron nuestros tizones.

    Bajo las agrietadas aceras no estaba la
    playa arenosa
    bajo las aceras no estaba –
    Por eso estamos tan tristes,
    vosotros que encontrasteis la muerte,
    yo que la perdí



    [NO TENÍA TIZA PARA DIBUJAR MI ALMA]

    No tenía tiza para dibujar mi alma
    con harina de cebada señalé líneas y formas de un
    destino
    pero cayeron los pájaros y se las comieron y se borraron
    No me preguntes después cómo construí mi callejón sin salida
    y cómo marché y por dónde vagué en mis propias
    calles
    cuántas veces tropecé conmigo
    con la cabeza en el corazón clavada



    [CIUDAD DE ALMAS]

    Ciudad de almas
    con los ríos enterrados y los castillos derruidos
    con las plazas que cambian de forma como la mancha
    roja en la camiseta
    ciudad de almas, con los espectros, con los fuegos y las 
    horcas
    con el llanto que muerde las aldabas en las puertas,
    barrios, epitafios con prostitutas, fechas en las
    ventanas
    paradas subterráneas con muchachas erinias
    cuyos labios se hicieron susurro de hojarasca
    de periódicos
    leyes lemas pretorios cárceles
    necrojardines necrojardines necrojardines



    [CRIMEN SIN RESOLVER]

    Crimen sin resolver
    aquí vagué
    entre el asesino y los futuros asesinos
    llevando directamente sobre la piel mi negra justicia
    yendo de agonía en agonía y hasta la suma 
    agonía de la razón
    con el trabajo manual del espíritu, esforzándome por
    volver a encontrar
    el dibujo arquetípico borrado 
    hasta que en sucias callejuelas terminó conmigo la canción…

    no esperes de mí versos ni nada más;
    sólo por la tristeza soy aún poeta

    25-12-1883

     http://www.laraizinvertida.com/detalle.php?Id=1741




    Fog

    Γυμνά κλαδιά έξω απ’ το τζάμι
    στης πανσιόν την άδεια σάλα
    πράγματα ακατάληπτα μου γνέφουν.

    Ο δρόμος έρημος, αβάσταχτος.
    Κι ακόμα πιο έρημος φαντάζει
    όταν διαβάτες αραιοί
    γοργά απ’ τα μάτια μου περνάνε.

    Έχω χαρά που οι δυο αυτοί
    εμπρός από τη μικρή εστάθηκαν
    του αντικρινού μαγαζιού προθήκη.

    Κάτι καινούριο τα γυμνά κλαδιά
    θαρρώ τώρα μου γνέφουν
    σχεδόν με κίνηση αφανή.

    Όμως, τι φρίκη.
    Έπεσε ξάφνου τόση καταχνιά
    σε όλη αυτή του δρόμου τη σκηνή.

        Από τη συλλογή Έρεβος (1956) της Κικής Δημουλά



    Vyron Leontaris (1932-2014)

    Vyron Leontaris (1932-2014) war einer der bedeutendsten griechischen Dichter der Nachkriegszeit. Geboren in Nigrita (Makedonien) als jüngerer Bruder des Literaturkritikers Manolis Lambridis und des Dichters Andreas Leontaris, verbrachte er die ersten Jahre seines Lebens auf Samos, von wo seine Familie stammte. Seit 1939 lebte er in Athen. Sein politisches Denken und seine intellektuelle Ausrichtung wurden von früh an durch seine Eingliederung in die Linke bestimmt. Die synthetische, undogmatische und gegen jeglichen Fanatismus gerichtete Bewegung seines Denkens jedoch erlaubte ihm die Ausbildung eines vollkommen persönlichen poetischen Ausdrucks.
    Seinen ersten Auftritt in der griechischen Literatur hatte er 1954, noch während des Jurastudiums, mit dem Gedichtband Γενική αίσθηση (Allgemeines Gefühl). Es folgten die Bände Ορθοστασία (Stehen) (1957), Η ομίχλη του μεσημεριού (Der Mittagsnebel) (1959), Ανασύνδεση (Wiederanschluss) (1962) und Ψυχοστασία (Psychostasie) (1972). Während dieser ersten poetischen Schaffensphase tat sich Leontaris auch schon als Essayist hervor, zunächst als Mitarbeiter der Zeitschriften Epitheorisi Technis, Kritiki und Efimerida ton Poiiton, dann als Mitherausgeber der Zeitschriften Martyries (1962-1966) und Simeioseis (seit 1973).

    Die Essays von Leontaris ergänzen das Profil eines Intellektuellen, der – trotz seiner Absicht im Verborgenen zu bleiben – durch seine kühnen Gedanken einen entscheidenden Beitrag dazu leistete, wie wir heute die griechische Dichtung der Nachkriegszeit (Η ποίηση της ήττας / Die Poesie der Niederlage, 1963) und die Dichtung von Kostas Karyotakis (Θέσεις για τον Καρυωτάκη / Thesen zu Karyotakis, 1973) lesen. Schließlich muss auch sein Beitrag zur Lektüre und Rezeption anderer bedeutender Bereiche der neugriechischen Dichtung gewürdigt werden – ein Sammelband seiner Essays erschien 2001 unter dem Titel Κείμενα για την ποίηση (Texte zur Dichtung).
    Seine Laufbahn als Dichter setzte er mit den Bänden Μόνον διά της λύπης (Nur durch die Trauer) (1976), Εκ περάτων (Von den äußersten Grenzen) (1986) und Εν γη αλμυρά (In einem salzigen Land) (1996) fort, in denen die Beziehung zwischen dem Dichter und den Dichter über den Dialog mit wichtigen Stellen der Bibel (Jeremias) und dem Werk bedeutender Denker (Kierkegaard) ins Bild gesetzt wird. Letztgenanntes Werk führte durch die Verleihung des Nationalen Poesiepreises 1997 auch zur öffentlichen Anerkennung des lyrischen Werkes von Leontaris. Mit dem Band Έως (Bis) (2003) fand dieses einen konsequenten Abschluss. Der Band Ψυχοστασία. Ποιήματα 1949-1976 (Psychostasia. Gedichte 1949-1976), der die Gedichte der ersten Schaffensphase vereinte, erschien 2006 in der zweiten Auflage.
    Aus Anlass seines Todes am 6. August 2014 präsentiert das Centrum Modernes Griechenland den Dichter anhand einer von ihm selbst getroffenen Auswahl in der Übersetzung von Anna Lazaridou.

    Dr. Angela Gioti



    Gedichte


    II

    Ich ging bei Rot schon über die Kreuzung los
    Alles schrie: Verstoß, Verstoß
    Sie prüften meine Papiere, mein Blut
    Tatsächlich war ich selbst meine Schuld
    Erdrückende Anklagen wogen schwer auf mir
    Gebrochene Zeiten sagten gegen mich aus – jetzt und hier
    Ich saugte meinen unschuldigen Eltern das Blut aus den Adern
    In meinen Träumen beging ich wiederholt blutige Schanden
    An jedem Morgen musste ich eine stockfinstere Treppe hinauf
    Um mich herum geschlachtete Hähne zuhauf
    Ich ignorierte die Anzeigen der Ampelschaltung
    der Verkehrspolizei, des Gehirns und der Dichtung
    Ich fülle den Lottoschein nicht aus
    Halte immer Masken aus meinem Gesicht raus
    Erlösung habe ich in der Revolte vom Mai gesucht
    Von Madame Rouvier werde ich immer noch verflucht
    Ich mache die Nächte durch mit einem Satz Tarotkarten
    Tavli habe ich im Thision gespielt gegen den Minotauren
    „Am Strand, dem versteckten … usw.“ steckt meine Seele fest
    Mein ganzes Leben ein einziges Palimpsest
    Ich bin meine verlorenen Wetten schuldig geblieben
    Ich habe schon lange keine schönen Gedichte mehr geschrieben
    Ich schlug meine Liebe in Stücke
    die ich eingerahmt an den Zimmerwänden zurechtrücke
    Dem Gericht gebe ich  keine Auskunft zu meiner Person 
    Erhebe hartnäckig den Einspruch der Ungültigkeit schon
    Meiner selbst aber auch die meiner Zeit
    Nicht mal meinen letzten Willen halte ich bereit …
    Ah, dass das endet, all dies soll enden
    Nachtigallen und Telefone und Einsatzwägen
    Hinter Pulsschlägen, Türen und Augen
    Schießen auf mich die Ampelanlagen




    III

    Mein Freund, du kommst wie eine „Stunde ohne Namen …“. Die Zeit hasst dich nicht; es scheint, dass auch du ihr nichts Böses getan hast, im Gegensatz zu mir, der sie gedrängt hat und sie zwingen wollte, zur Geschichte zu werden.
    Du hast den Luxus deiner Kunst bewahrt, deinen Glauben an unbestimmte Visionen und unerreichbare Versprechen, immer elegant innerhalb  deiner Ideologie… Was meine Kunst angeht, uralt wie deine, ist sie zur reinen Technik verkommen. Heutzutage gibt es die alten Talente nicht mehr, mit den Meerjungfrauen und Dämonen auf den Oberarmen, Amuletten an der Brust, Kniefällen und Nachtlichtern… Und doch, vielleicht wussten gerade sie Bescheid –
    Es gibt eine Raumkrise in der Seele, sie ist inzwischen voller Maschinen, es passen keine Erinnerungen und keine Gewissensbisse mehr hinein. Nur manchmal, wenn der Aufzug defekt ist, ersticke ich auf der Treppe – die See, die ich als Kind so sehr begehrt habe, und die bronzefarbenen Haare einer Frau, die mich irgendwann tödlich gehasst hat… Und doch, vielleicht wussten gerade sie Bescheid –
    Warum hält der Körper diese Qual aus? Warum akzeptiert er dieses Kräftemessen und stürzt sich nicht gleich auf den Hals des Henkers, um ihn zu zerreißen oder ein für alle Mal zu vergehen, warum akzeptiert er diese finstere, bodenlose Beziehung? Warum wird die Natur zur Geschichte?
    Gib du mir also eine Erklärung. Oder verrichtest du etwa mit der Dichtung nicht dieselbe Arbeit wie ich… Zerfetzt du nicht auch das Innerste der Menschen, Seelenhenker? Wie dem auch sei. Setz dich doch noch auf ein Glas hin, schau dir meine Plattensammlung an und die Bücher. Und danach erzähl mir, falls du selbst es weißt und falls es noch irgendeine Bedeutung hat… Übrigens: Wolltest du eigentlich die Genehmigung für eine Beerdigung oder für eine Auferstehung?




    I

    Zeitrisse

    von Leib zu Leib – was für eine Fortsetzung gibt es da schon 
    Liebkosungsgespenster
    Leere Hüllen aus Stimmen Gesten und Taten
    Hüften
    Brüste – bis zur Neige ausgequetscht
    um neue Seelen auszukleiden
    Und der Erzengelflügel an die Haustür gelehnt
    Wer hat schon jemals seine Mutter
    als Mädchen kennengelernt
    Zeitrisse
    die spukenden Zwischenräume in der Nachfolge
    der kaputte Wirbel und die zerborstene Stufe der Treppe
    Was soll ich mit meinen Erinnerungen
    Was soll ich mit meinen Wurzeln
    wenn meine Blätter  in der Erde schon verwest
    Das Fleisch martert das Fleisch
    Und der Geist bestraft sich ewig selbst in seiner Einsamkeit
    Unser Leben fließt dahin mit  Zaubersprüchen  und  Beschwörungen
    mit all unseren alltäglichen kleinen Menschenopfern
    Doch das Öl im Nachtlicht ist jetzt herabgesunken
    und das Wasser an die Oberfläche gelangt
    Und die Flamme zieht mit Gebrüll davon
    den Vater und den Sohne beißend
    Was soll ich mit meinen Wurzeln
    Wenn meine Wurzeln am Himmel enthauptet werden
    Und die wilde Erde vorwärts dringt und
    Missolongi immer enger umringt
    Worauf warten wir
    Auf Wind in den Segeln eines neuen Geschicks
    Ein unangetasteter Harnisch am Ende des Strands
    während wir unsere Seele unter Wölfen und Hunden aufteilen
    Während wir auf dem Scheiterhaufen Iphigenie die Troer und Agos Vassiaris schlachten
    Regen giftiger Regen
    als deine Überreste, Marko, vorbeiziehen
    Aufrecht festgebunden auf deinem Pferd
    und es folgen Popen und Kantoren
    Weihrauchgeschwenke  Pestilenzen Untergänge
    und dahinter gefangene Feinde an den Ellbogen gefesselt
    seidene besiegte Fahnen
    über und über geschmückte Pferde
    Kampfwagen und Schwerter Gewehre Ziegen und Schafe
    Beutegut eines Kampfes der stecken bleibt und sich verfängt
    In Mooren und Binsen- und Röhrichtgeflecht
    Regen giftiger Regen
    Freiheit oder Tod…
    Lieber der Tod lieber der tot



    III

    Unter dem aufgerissenen Pflaster lag nicht der Strand
    Teer Rost und Erde und alte Elektrokabel
    Ein Aufgewühle, wie wenn die Toten auf den Bauch kippen
    Gerissene Telefonkabel die einst erzitterten
    in der sinnlichen Umarmung zweier verzweifelter Zahlen inmitten
                  der Nacht
    Ich weiß, du möchtest sterben, weil du es nicht erträgst, zu lieben
    Baumwurzeln abgeholzter Alleen
    zur Erweiterung der Straße, der nimmer satten Madonna mit dem Kinde
    und der Nachklang von Schritten, die sich entfernen – denn Schritte
                  die sich nähern gab es nie
    und das dumpfe Plumpsen eines Schattens, der aus unseren Augen sprang
                  als wir Feuer fingen
    das von unseren Überresten ausgetreten ward
    Unter dem aufgerissenen Pflaster lag nicht der Strand
    Unter dem Pflaster lag nicht – 
    Deswegen sind wir so traurig
    ihr, die ihr den Tod fandet
    und ich, der ihn verlor



    IV
    Ah, Jaguar mit der warmen Schnauze…
    Schmeißt mich auf Zweige und Dornen mitten auf die Verkehrsinsel der Straße
    Der Himmel über uns – ein aufgeplatzter Granatapfel
    und um uns herum, hell erleuchtet,  umschiffen uns die steinernen Schiffe
    Um Mitternacht ließ dich deine Herrin aus dem Käfig
    und goss sich nackt haltlos in den Traum
    sie suchte mich ich suchte sie wie das Schicksal
    wer weiß welche Liebe, welchen uralten Mord dabei herbeisehnend – Zweige
                 und Dornen…
    ein Raunen bin ich, Meeresrauschen inmitten dieser Welt, die sich auflöst
    Über uns der Himmel – ein aufgeplatzter Granatapfel
    Und drum herum, hell erleuchtet, umschiffen uns die steinernen Schiffe
    Was wird aus uns auf dieser Insel
    Rettungsinsel, Insel des Untergangs
    Ort des Zögerns und der Selbstbindung
    Nicht mal Ort
    Stelle
    Satz- und Kennzeichen des Archipels der Straße
    Stelle des nein, des nicht, der sie kommen nie durch,
    trockenen Fußes durch das Meer,
    auch wenn das Wasser sich spaltet
    und die Wellen sich erheben
    und eine Wasserwand sich rechts und links
    Ausgang Sackgasse
    Die Rettung ist die Erlösung der Seelen nicht der Körper
    Was wird aus uns Ausgesperrten hier
    Die wir uns Schuld und Reue teilen
    Wie sollen wir einen ganzen Tod überstehen?




    Und jählings

    Und jählings schien es als fehlten wir überall und uns fehlte
    alles
    Und wir traten in die äußere Nacht
    der eine brachte den andern auf den Weg
    mit diesen wenigen Schritten deren wir in der Einsamkeit fähig sind
    all jener die uns alleine lassen 
    Wir blieben dort abwesend und ohne uns zu trennen
    mit unseren Gläsern in der Hand
    ein hängender Lüster der kaum die Erde berührt
    kristallene Blätter die tönen und flackern
    tropften Wein auf die Erde
    und riefen unsere Seelen herbei
    An einem Kreuzweg ohne Wege
    habt ihr uns verloren haben wir euch verloren
    über uns wiegt sich der Himmelsflügel leise im Wind
    Nach welcher Seite hin hängt das Unrecht tiefer?
    Anders werden die Sünden der Seele und anders die Sünden des Leibes
    gewogen
    wie auch immer wir die Reue unter uns aufteilen, wir kommen nicht zur Ruhe
    Seitdem das Chaos geteilt wurde sind wir von Trennung bestimmt
    Sind wir verfluchte Einsamkeiten 
    Die Entstehung ist die Schandtat
    Körper schön und traurig
    fragtet ihr, ob die Seelen sterben. Nur sie sterben
    Eine Zierde für euch die Traurigkeit
    doch die Seelen trauern bis in den Tod hinein
    Bis … An diesem Bis hängen auch wir kaum die Erde
    berührend
    an einem Kreuzweg ohne Wege
    in einem Delirium der Trauer wirbelnd verspinnen wir
    rote Fäden und schwarze für eine von jeher verlorene
    Zukunft
    Ich habe keine Orakel und keine Visionen gewollt, ich wünschte mir
    dass das Trauerspiel nicht mehr dargestellt würde. Sondern vollzogen.
    Dass die Gesichter aus ihrer Gestalt träten
    dass die Worte aus ihrem Klang träten, in Fleisch und Blut
    und zu mir kämen, um mir zu begegnen … Doch sie kamen nicht.
    Auf der Liste für die Seelenmessen war mein Name durchgestrichen
    Das Blatt, das mir vor die Füße fiel … Ich hob es auf und
    gab es dem Baum zurück
    Doch der nahm es nicht.





    Der Tote vom Bildschirm

    So wie er zusammenklappte bei seinem finalen Sturz
    Klammerte er sich an den Bildschirm, der dann auch noch auf ihn drauffiel
    ein Mantel der durchlöcherten Finsternis.
    Wir eilten hin, hoben ihn auf und schlüpften heimlich durch den Notausgang
    Von überall her zog es Schluchzen
    die Nacht in Athen schäumte Liedertrümmer und faulige Lichter aus
    und die Treppe ein Brunnenschacht ins Nichts.
    Der Abstieg ganz Torkeln und Kurven.
    Der Himmel stürzte auf uns herab, um ihn uns zu entreißen
    und unter uns rasten und tobten unterirdische Geister
    jede Stufe hob und senkte sich mit uns wie eine Welle
    – und die Treppe führte empor? oder herab? –
    doch wir hielten gut durch
    alte Meister der Zunft
    der Manövrierer in Häfen und auf Bahngleisen
    Rangierer von Abfahrten und Ankünften
    von großen Sorgen und tiefer Trauer
    Träger der Unerträglichkeiten und Unermesslichkeiten dieser Welt.
    … Hochmütig, steinern in seiner Bitterkeit
    eine weiße Koralle der getrocknete Schaum auf seinen Lippen
    das Meer schon längst aus seinem Blick entwichen
    sein ganzer Körper leuchtet phosphoreszierend 
    kodierte Zeichen, jenseitige Botschaften in der Nacht.
    Nein, wir würden ihn doch nicht dem Jammer des Publikums ausliefern
    der Gnade von ambulanten Kritikern und streifenden Journalisten
    zur Leuterung durch Leiden …
    Lass‘ sie sich wundern, die herausragenden Zuschauer im Saal
    Wenn die Lichter angehen und die Seelen gekalkt werden.
    weiter reicht das Mitgefühl nicht.
    Ihr habt uns in der Kunst eingesetzt, meine Herren, und uns verspielt.
    … Und so wankten wir, Arm in Arm, uneingeladen
    in die Poetry Bar.
    Cognac! … und erzähl‘ mir nichts von wegen „Wir machen zu“, alte Schlampe du
    Ein Glas auch für unsren Freund hier … Und Finger weg vom Alarm.
    Jetzt wirst du mal sehen, was sich zu Tode saufen heißt.
    Wir sind keine Gedichte zum Aufsagen und Verkaufen, sondern zur Selbstverbrennung.


    Jeden Morgen lassen sie unsere Asche verschwinden.
    Übersetzung: Anna Lazaridou







    .


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  • 10/11/16--14:31: LAURA GARAVAGLIA [19.258]

  • Laura Garavaglia 

    (Milán, Italia 1956). Poeta y periodista, ha trabajado como free lance para varios medios de comunicación. Enseña literatura italiana y geografía en institutos de Enseñanaza Secundaria en Italia. Fundadora y presidente de la asociación cultural “La Casa della Poesía di Como”, www.lacasadellapoesiadicomo.it. Es la directora artística del Festival Internacional de Poesía “Europa in Versi” y miembro del jurado del Premio Internacional de poesía “Europa in Versi” y del Premio Literario Internacional “Antonio Fogazzaro”. 

    Sus poemas han sido traudicidos al inglés, el español, el rumano, el serbio, el turco, el japonés, el árabe y el chino. Es miembro del PEN Club de Italia y Suiza, del Liceo Poético de Beniodrm y del World Poetry Movement (WPM) Sus poemas han  sido publicados en diversas colecciones de poesía y en revistas literarias internacionales. Ha sido invitado a festivales internacionales de poesía en Rumanía, Macedonia, Dinamarca, Japón, etc. Es directora de la serie poética “Altre Terre” (Lietocolle). 

    Ha publicado los siguientes libros de poemas: 

    “Frammenti di vita” (Il Filo, 2009 - 2° Premio Opera Prima Edita al Premio Circe, Una Donna tante Culture, Monterodondo (RM), “Farfalle e pietre” (Lietocolle, 2010 – Premio della Giuria Alda Merini 2011), “La simmetria del gheriglio”(Stampa, 2013 con prefazione di Maurizio Cucchi –Finalista Premio “M. Luzi”, 2° Edizione con tradizione in rumeno e inglese nel 2014), “Correnti ascensionali “(CFR, 2013 con prefazione di Donatella Bisutti , 2° Edizione in rumeno, spagnolo e inglese nel 2014), “Numeri e Stelle” (Ed. Ulivo 2015) con traduzione in inglese, spagnolo e rumeno, “Duet of Stars” ,JUNPA, 2015(una scelta delle sua poesie tratte da la Simmetria del gheriglio e tradotte in giapponese), “Numeri e Stelle” ,con prefazione di Gilberto Isella (Ed. Ulivo, 20159. Sue poesie sono state tradotte in inglese, spagnolo, rumeno, serbo, albanese, macedone, turco, giapponese e cinese. 

    Está presente en las siguientes antologías:

    Il sapore di una fragola ,a cura di Paolo Lagazzi e Patrizia Trimboli, 2012
    Quadernario Blu, Lietocolle ,2012, Faloppio (Como) a cura di Giampiero Neri e Vincenzo Mascolo.
    Alfabeto Animale a cura di Eloisa Guarracino, Fondazione, Zanetto, Brescia, 2011,
    Il segreto delle Fragole , LietoColle,2012,Faloppio (Como).
    Il segreto delle Fragole , LietoColle,2014,Faloppio (Como).
    Arbor Poetica LietoColle , 2012,Faloppio (Como).
    Antologia del Premio Mario Luzi 2013 , Fondazione Mario Luzi, Roma
    L'amore dalla A alla Z. I poeti contemporanei e il sentimento amoroso ,PuntoaCapo Pasturana (Alessandria) , 2014.
    42 Voci per la Pace , Pontedilegno MirellaCultura (Ed. Nomos, 2015).
    Fil Rouge. Antologia di poesie sulle mestruazioni , CFR, 2015.
    Lyrical Anthology , Fundaţia culturala Antares,2014.
    The Anthology “ Fytyrë Sirene” – Festivali Ndërkombërtar i Poezisë Ditëte Naimit ,2014.
    Antologie Festival Mondial de Poezie “Mihai Eminescu” (Ed. Revers) – Ediţia a III-a.


    Autorretrato


    Cada mañana, entre los cabellos y la espuma,
    me derrito un poco más en el fondo de la tina.
    Los recuerdos son migajas descompuestas
    de los pasos lentos sobre el asfalto.


    Autoritratto

    Ogni mattina, tra capelli e schiuma,
    mi sciolgo un po’ di più sul fondo della vasca.
    I ricordi fratture scomposte
    i passi lenti sull’asfalto.



    Presente de indicativo

    ¿Buscas tú también las líneas del universo
    entre las trazas horizontales del día?
    Pero si el cenit estuviese aquí mismo
    entre la cornisa y el jarrón de verbenas,
    en la sombra de la tarde sobre las escaleras,
    en esta ausencia muda del por qué.
    ¿O si el rayo de luz se confundiese con el prado
    en este instante amarillento
    entre el futuro y el pasado?



    Indicativo presente

    Cerchi anche tu le linee di universo
    tra le faglie orizzontali del giorno?
    Ma se lo zenit fosse proprio qui
    sul  davanzale tra il vaso di verbene,
    l’ombra del pomeriggio sulle scale
    in quest’assenza muta di perché.
    O se il cono di luce confondesse sul prato
    questo istante ingiallito
    tra futuro e passato?


    La mecánica cuántica

    Ciertas cosas suceden y basta,
    no se puede saber el por qué.
    No será la alquimia nuclear
    la que explique
    los seis grados de separación
    que nos unen a los otros.


    Meccanica quantistica

    Certe cose succedono e basta
    non si può sapere il perché.
    Non sarà l’alchimia nucleare
    a spiegare
    i sei gradi di separazione
    che ci legano agli altri.



    La música de las esferas (Pitágoras )

    Todo el secreto de la serie armónica
    en la urna llena de agua
    golpeada por el martillo.
    La calle que corre entre números y notas
    unidos por la luz.
    Fórmula y sonido, secuencia de fracciones,

    única dimensión de la belleza.



    LA MUSICA DELLE SFERE  (Pitagora)

    Tutto il segreto della serie armonica
    nell’urna colma d’acqua
    percossa dal martello.
    La strada che corre tra numeri e note
    uniti nella luce.
    Formula e suono, sequenza di frazioni
    unica dimensione di bellezza.



    Verano

    Un olor a alquitrán domina el muelle,
    los percebes se incrustan en la quilla.
    La pompa iridiscente del verano
    sube con las corrientes ascendentes
    sin que conozca el corazón su rumbo.
    De toda aquella luz que dilataba el día
    ha quedado el tejido ajado de la almohada
    o alga seca rizada en el escollo,
    los ojos de Santa Lucía junto a la cama
    y el abrazo sangriento de una medusa en el cuello.

    Traducción de Luis Miguel Rubio


    Estate

    L’odore di catrame in fondo al molo,
    denti di cane incrostano la chiglia.
    La bolla iridescente dell’estate
    sale con le correnti ascensionali
    non sa in che direzione viaggia il cuore.
    Di tutta quella luce che dilatava il giorno
    è rimasto il tessuto sbiadito del cuscino,
    l’alga secca arricciata sullo scoglio,
    gli occhi di Santa Lucia sul comodino,
    l’abbraccio sanguinante di una medusa sul collo.



    Los poemas pertenecen al libro La Simmetria del Gheriglio. La traducción corre a cargo de Andrea Muriel.



    Es tiempo de excavar en la
    tierra quitar piedras, plantar
    raices. Después vendrán los frutos.
    Recoger las astillas de debajo de la mesa
    entrar en la pila de cada día,
    emoliente torpor para lavarse el corazón.
    Decir esperanza, hoy, y no más vida
    sustantivo singular abstracto,
    apuesta inútil, ilusoria partida.

    .


    È tempo di scavare nella
    terra togliere sassi, piantare
    radici. Poi verranno i frutti.
    Raccogliere le schegge sotto il tavolo
    entrare nella vasca di ogni giorno,
    emolliente torpore per lavarsi il cuore.
    Dire esperienza, oggi, e non più vita
    astratto sostantivo singolare,
    scommessa inutile, illusoria partita.


    *

    Anomalías genéticas
    decía en su bata blanca
    las ordinarias excepciones que confirman
    cromosomas enloquecidos.
    Pero la suma, el cálculo que no vuelve
    les escupe encima todo su dolor.

    .

    Anomalie genetiche
    diceva nel suo camice bianco
    le solite eccezioni a conferma
    cromosomi impazziti.
    Ma la somma, il calcolo che non torna
    gli sputa addosso tutto il suo dolore.


    *


    ALAN TURING

    También tú que has parido el
    gran pensamiento artificial
    cerrado en la diversidad vivida
    en retrospectiva como un vicio, debajo de un
    cielo de números y de signos
    has encontrado el mal en la fábula
    que constriñe en una mueca deforme la moral.

    .


    ALAN TURING

    Anche tu che hai partorito il
    grande pensiero artificiale
    chiuso nella diversità vissuta
    a ritroso come vizio, sotto un
    cielo di numeri e di segni
    hai incontrato il male della fiaba
    che costringe in un ghigno sconcio la morale.


    *

    Ahí está siempre la potencia del continuum.
    Nos salva de las insidiosas seguridades.
    Libera el cuerpo del veneno
    de nuestras certezas.

    .


    C’è sempre la potenza del continuo.
    Ci salva da insidiose sicurezze.
    Libera il corpo dal veleno
    delle nostre certezze.


    *

    Ahora comienza el invierno
    la espuma del tiempo se evapora
    el rastro viscoso destiñe
    los contornos. El armónico rayo
    se inclina, la burbuja
    en perfecto equilibrio reordena
    la espuma del cosmos.
    Regresa el pensamiento al invierno
    de nuestro universo.


    .

    Adesso comincia l’inverno
    la schiuma del tempo svapora
    la traccia vischiosa sbiadisce
    i contorni. L’armonico raggio
    s’inclina, la bolla
    in perfetto equilibrio rimanda
    alla schiuma del cosmo.
    Ritorna il pensiero all’inverno
    del nostro universo.





    .



    0 0
  • 10/12/16--00:57: GUSTAVO IÑIGUEZ [19.259]

  • Gustavo Iñiguez

    (Valle de Guadalupe, Jalisco, México 1984). Textos de su autoría han aparecido en diversas publicaciones periódicas. Dirigió la revista literaria Quiescencia y es autor de la columna crítica Muérdago, en el suplemento terraplén.bajopalabra.com.mx. Coordinador editorial y editor adjunto de Mantis editores. Autor del cuaderno de poesía Dromedario (2008). En 2013, con el apoyo del CECA Jalisco, publicó el libro de poemas Espantapáramos. Becario del PECDA en 2015. Junto a Luis Armenta Malpica es compilador de Equinoccio. 50 poemas ecuatorianos del siglo XX (Mantis editores, México, 2015).


    Lo animal, esa condición que supera la razón, aquella inquietud que lleva al hombre a examinar sus actos más íntimos. Gustavo Iñiguez parte de dicha pregunta y presenta su libro Vocación de animal editado por Mantis Editores, el cual en palabras de Jeremías Marquines: “es una demostración del poder modelador de la poesía como instrumento conceptual, pero también es un recordatorio permanente de que dentro de nosotros hay seres terribles, refugiados que abren la carne y lamen las heridas de nuestras huellas”.





    de su libro Vocación de animal editado por Mantis Editores,2016



    El individuo


    Escribo
    porque soy el animal.
    Por los seres terribles
    refugiados en mí que abren la carne
    y lamen las heridas de sus huellas.

    Recobro el instinto
    al escapar 
    aturdido
    en los vapores del asedio.

    Abro el hocico para decir su nombre
    y marcar mi territorio
    en la lengua

    porque ahí
    en la tierra que se dice
    también hay cosas que se rompen:
    palabras con las que acecho
    abandono
    y vuelvo sin garras a tallar
    la punta diotica de mis flechas.



    *



    Con el corazón abierto 
    por el filo del sonido
    es difícil perpetuar la máscara.

    A ti que me has visto árido
    por captar el reflejo de tu vuelo en los ríos
    hoy te busco en la sed.
    Escuchas mis ojos 
    en los fresnos donde hay líneas
    donde baja la luz con argumentos de yerba.

    Llevas tu consolación a las palabras que habitan
    como ciervos sagrados
    la memoria.

    Y te incito en la sombra.

    Dejas caer los destellos del cielo
    para mostrar el metal y la herida
    la sangre
    y el impulso.

    Yo te busco en el filo.

    Tú has atado la luz al fuego
    y el individuo a la especie.

    Construiste un imperio de panteras que rasgan 
    el paisaje con odio.

    Te procuro en la ruina.

    Perduras en la lumbre
    y te busco en las brasas.

    Te procuro en el aire: 
    entre nosotros
    luz
    quiere decir relámpago.




    La sala de los toros

    Un toro como Dios en la tierra: rumia
    en los campos aún nómadas.
    Llevo su cabeza como máscara:
              aparición por semejanza
    del hombre con la bestia 
                            y la virilidad
                   como una epifanía.
    Desciende 
    y nos marca
    el pecho con la sangre
    del hombre 
    al que sacrifica
    para que nosotros ascendamos
    al lugar en el que los animales muertos rumian.

    Porque 
                arriba
    todo tiene un sitio a la derecha
                                                   de este poema.




    *




    Échenle sal al lomo del poema
    para que se conserve 
    y no se pudra.
    Déjenlo atado para que nos confronte.
    Colgado en la madera 
    que no va a convertirse en barca
    para surcar los ríos del tiempo.

    Échenle sal al lomo del poema
               al dios 
    para que nos refleje
    y señale
    con la punta de sus huesos.




    *




    Dichosos los que sin conocer la claridad
               sin haberla bebido
    hablan de cielo

    porque es suyo el delirio
    la altura
                   el animal
                                       y el reino.




    *




    La niebla dio paso a la nevada
    en palabras que eran árboles
    sobre la nieve.

    Pisé las hojas de los robles
    y se comunicaron:
                    Las sombras y los sueños tienen el mismo peso
                    dijeron con la voz quebrada y
                    el crujir nos fue hablando en el lenguaje
                    de las hojas al romperse.

    Padre miraba y oía
    con desconfianza
               para él éramos desconocidos
    yo        la nieve
    y el paisaje.
    Todo le parecía el lomo interminable
    De la oveja que alguna vez vio en sueños.
    Eran la estación y los copos
    la copia de sus canas
                 : por el robledal
                 íbamos hablando el mismo idioma
                 levantado del crujir
                 oponiéndolo a los copos

    que empezaban a caer
    en mi cabeza:

                 Todo ahora
                 bien tibio
                 bajo tu abrigo leve
                 casi sólo de bruma y de bordado
                 nieve, Señora misericordiosa.*


    *Las citas de este poema, en itálicas, corresponden al libro Principio y fin de la nieve de Yves Bonnefoy.





    .

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  • 10/12/16--01:20: ROBERTO RICO [19.260]

  • ROBERTO RICO

    (Ciudad de México, 1960). Radicó desde temprana edad en Cintalapa de Figueroa y otras poblaciones de Chiapas. Estudió Lengua y Literatura hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

    En 1991 obtuvo la beca "Jóvenes creadores" del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, así como la del Consejo Estatal de Cultura y Artes del Estado de Chiapas en 1995. 

    Es autor de 

    "Varia optometría" en el libro colectivo Jaculatorias y señales (1987); Reloj de Malvarena (1991); Nutrimento de Lázaro (2000); y La escenográfica virtud del sepia (2000).

    Recientemente antologado en Pulir huesos: Veintitrés poetas latinoamericanos (1950-1965), selección y prólogo de Eduardo Milán, Galaxia Gutemberg, 2007.


    [poética]


    La pensión de Filoctetes

    Huéspedes del virtuoso Filoctetes
    en nada nos aflige sabernos forasteros.

    Opaca nuestras penas el múrice encendido.
    El guante bruno y las rosáceas yemas,
    la penumbra y el alba, se acumulan
    sobre el herido pie.
    La cicatriz del sueño, los odios en urdimbre,
    nos inspiran confianza para pulsar el arco.

    Bajo cobijo de una gruta
    aguardamos dictamen del Egeo:
    los dioses en asueto,
    meridionales liras;
    una forma visible, un domicilio y un nombre;

    domesticar el canto en las aljabas del eco.

    (de Reloj de Malvarena)


    Episodio al vapor de unos cabellos

    Contra el boquete donde aún valdría
    llamar espejo al agua dulce varada sobre el óxido,
    planta la faz; con ella, su media filiación de hurí
    desdeñosa, diríase lejana. Desde los estribos
    de la conformidad, el dorso vuelto configura
    su vis de potra, erguidos bajo el ventilador los pechos.
    Secar la cabellera:
    fatiga sólo pensarlo.
    Cubriéndose el escote
    manos al hombro, deposita
    sobre la frente del dormido
    barruntos de una fresa macerada.
    Termina de vestirse. Salen
    sus cabellos mojados a disuadir el orden de las nubes.

    El acostado se despeja. Actúa
    según la circunstancia de haraganear en torno suyo el estro
    semiárido del Camel de reserva.
    Rememora,
    recibe a flor de labios
    la pionera rondana de un pezón:
    discernido, coránico trasmundo
    del que resiente aún su sedimento
    cuando sale del cuarto
    y el contrito esmeril de la llovizna
    modifica los planes de abandonar ileso el escenario
    de lunas embebidas por Khayyam,
    acto seguido recicladas
    ante la intromisión afable del camarero que consulta
    si el señor apetece un entremés
    o desde ayer querrá un aperitivo.



    Arritmia veraniega

    I

    Emparedado entre el insomnio
    citadino y el cúmulo de hubieras
    (binoculares
    vinos oculares
    catados a lo lejos)
    la envidia mal encubro.

    Me resigno. En la playa
    no faltarán quienes pregunten
    si el Salvavidas tiene horario fijo.


    II

    La rutina
    —motor fuera de borda—
    reemplazaré por otra no menor, vivaz embarcación.
    Ello gracias
    a las más merecidas vacaciones.
    A qué puertos podrá arribar
    el tripulante, sino a la sobrada
    clemencia de anotar en su bitácora:

    Hoy es domingo, y no parece.




    Cisma en Montes Azules

    Lacandonia Schismatica se alejó de la
    lenta y gradual evolución darwinista...
    Las miles de mutaciones que probablemente
    haya sufrido la planta en breve lapso
    sería un fenómeno que ha ocurrido muy pocas veces
    en los organismos que pueblan la tierra.

    (Tomado de Información científica y tecnológica,
    Vol. 10, núm. 142, julio de 1988)

    1. En un calmo desmán,
    la rueca del subsuelo contraviene el estrépito erosivo
    con que se postra la rodilla
    solar cuando le viene en gana hurtarse de su alcándara fósil.


    2. A los Montes Azules
    llega la noche enrojecida al blanco.
    La luna trata de engullir el fuego,
    hará corral de árbol caído el humo.


    3. La selva se atornilla como puede.
    Busca su cobertizo en la hojarasca.
    Sueña ser una flor menuda mientras le arrancan el pulgar derecho.

    Sobresaltada, vuela en sí
    la nobiliaria aorta de los montes,
    abdica en 180° la marital simiente de sus polos.

    4. Pisaste por descuido a la minúscula.
    Quizá, en ese momento, lo que del párpado al talón te arbola
    fue durmiente a las vías
    del designio, correa transmisora
    de un cometa volcado hacia su cauda,
    hacia la flor que oficiaría como una tuerca planetaria
    rotando en dirección a un nuevo, promisorio caos.

    (de La escenográfica virtud del sepia; Juan Pablos/UNICACH, 2000).



    Ella reunió los vidrios

    Ella reunió los vidrios
    de las botellas rotas
    que habría yo bebido en una vida.
    Tiempo después, la barda se hizo célebre.
    Los lugareños la conocen
    como La Gran Muralla.



    Tú también, Manatina

            Hembras, hembras
    en el oleaje ronco donde echamos /
    las redes de los cinco sentidos 
    para sacar apenas el beso de la espuma.
    Gonzalo Rojas


    I

    En el orbe lacrimal del manatí   
    reverbera la red boyante de los lirios.   
    Un vestigio lunar chapalea   
    en los parajes que aún quedan de la noche;   
    cicatriz que demoran los bajeles del alba. 


    II

    Cautivo entre el recodo   
    del estero y el timón del orto   
    el manatí es un cántaro sin asa,   
    la siesta junto a islote de jacintos;   
    peje-mujer   
    que hace del agua mansa una montura   
    del agua y su bravura una balanza. 


    III

    En zambullida   
    el azogado plexo de las hembras bordando al ras del agua   
    la más febril   
    noche de mayo.   
    Dócil apareamiento, luna géminis,   
    tu cuerpo junto al mío. 


    IV

    Algo como una estrella en flor de loto   
    se adentra en tus pupilas.   
    Hay un rayo lunar trabado en la costilla   
    de los manglares   
    dándole a mi espalda   
    lugar entre las tablas de un cayuco. 


    V

    Tú también, Manatina, curvas el cuello,   
    brilla en su espesura tu melena   
    fugándose en carretes de agua garigoleada.   
    Joya muriente del estero   
    veo tu cuerpo exánime.   
    Uva nacida de mujer, viene a mi boca tu latido   
                   -pezón avinagrado-   
        la flor parásita y aérea que cultivo en claroscuro.
      
      (Reloj de Malvarena)


    Madero de salvedad

    El Estío quemador de
    cortezas de resinas, mezcla al
    ámbar de mujer el perfume
    de los pinos negros. Atezado de
    mujer y bermejo ámbar
    son de julio el olor y el
    mordisco...

    Saint John Perse


    (Julio)  

    Una manual visera circundante sobre el tablero de la ouija. Delación terca, inexorablemente flotan los caracteres onomásticos del mayor argonauta. 

    (Agosto)  

    La travesía registrada aquí desconoce los puntos que el destino se allega como propios. En verdad, ni siquiera se columbra el orín de un ancla, pues el yunque no aferra en su blandura la forma recurrente con que estrujar el agua inhoradable. 

    (Septiembre)  

    De su carbón inactivado el lápiz retropulsa, en afluentes marginales del tiempo y su sombra incoercible, los pormenores que ninguna corriente tributaria celaría por hospedar en uno solo de sus rizos.

    (Octubre)  

    Sin carena la nave mar adentro, Jasón le engorda el caldo al espejismo gerundial y gorgónico: arboledas echándose de menos en un olimpo de borrosa lente.

    (Noviembre)  

    Del potaje ingerido trasuda el argonauta gordas gotas de lima que al caer sobre el sextante, producen cachalotes de viento en sus oídos. No muy lejos de allí, del camarote sito en sus pulmones, una mujer respira dificultosamente, atada de pestañas afuera al incesante motor del sueño admonitorio.

    En julio nace y en noviembre cesa la ebullición del argonauta que cuenta con los dedos de su mano bañada en oro la baratija regateada frente al cíclico acuse de recibo. Pentápolis de meses, Jasón es un acrónimo; conjetural y trashumante códice que ostenta hirsuto par de erratas: un Bello Sino inmune al esquileo, en barbacoa redivivo. 
      
    ("Jasón es un acrónimo", libro inédito)


    Bossa nova fallido entre otras 
    razones por echarse en falta el fonema nh

    Mi ditirambo brasileño 
    es ditirambo que aprobaría tu marido 
    Rubén Darío


    Turbamulta cubriéndose  
    la cabeza con diarios: cuervos blancos  
    entre la lluvia negra.  
    "Vi llover, vi gente correr": más fácil.  
    Sólo que no es la tarde  
    donde tú y yo claudican,   
    ambos otros y mismos  
    el ingrediente trunco de la noche.

    Agua desestimándose hidroponia  
    salpimentan vibráfono y membrana.

    Mal no recuerdo el guiso,  
    pues harinándola te supo a samba,  
    a confusión que desenjaula tigres,  
    tal imperita en dulce   
    fermentación de la saudade.

    A salobre, labial trasunto,  
    silente caldo sobre el pavimento,  
    con recetario el postre se isoglosa:  
    fruto aurisecular, perolmo, azúcar  
    mascabado, abejar acento  
    inherente al ayer, al bossa  
    nova de nuncia liebre que refrío  
    mucho antes de cazarla.

    ¿Ves ya cómo no es fácil, Clodia,   
    reforestar sobre cemento?
      
    ("Jasón es un acrónimo", libro inédito)




    .

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  • 10/12/16--01:44: CÉSAR TRUJILLO [19.261]


  • César Trujillo

    (Yajalón, Chiapas, 1979). Poeta y periodista. Licenciado en Lengua y Literatura Hispanoamericana por la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach). Ha colaborado en las revistas virtuales Vozquemadura, Ombligo, Carruaje de Pájaros y Otro Lunes, y en las revistas impresas Universa, Labrando agua e Inn Magazinne, y con crónicas, reportajes y artículos en periódicos. Es miembro del consejo editorial del suplemento cultural Rayuela. Obtuvo el Timón de Plata en el certamen de poesía del Instituto de Artes de Querétaro y la Secretaría de Marina (2014).
    Ha publicado Laberintos, poemas donde la belleza se arruina hermosamente (Puerto Rico, 2012), Donde termina el país de las maravillas (Public Pervert, 2014) y De infartos y cardiopatías (Public Pervert, 2015). Parte de su obra aparece en las antologías: Un manojo de lirios para el retorno (Coneculta 2015), 8° Carruaje de Pájaros (Chiapas, 2015) y en el Tratado Mesoamericano de Libre Poética: Ecos Náhuatl Honduras-México (Honduras, 2015)



    Partitura del amante desesperado 
    en una central de autobuses

                                                           Parece difícil ahorcarse con el corazón.
                                                                                              Javier Payeras

    Seguiremos ignorándonos,
    regurgitando anémonas en nuestro mar de asfalto,
    eligiendo el veneno más letal,
    escupiendo amor en las aceras de ciertas cantinas.
    Seguiremos ignorándonos hasta el cansancio,
    hasta hilvanar la broma final
    para que los excesos eyaculen
    una taquicardia de barcarolas,
    un vaivén de histerias.
    Debe ser así,
    pues de otro modo nos daríamos asco.



    De El devenir de la nación (Fragmento)

    Antes de que el fierro traspase mis entrañas,
    dime que me quieres, muerte,
    con la misma fuerza de tu vaho,
    de tu fría piel.
    Miénteme 
    para que marche con fuerza,
    para que no me espante con la jauría
    que espera un accidente,
    para que finque esperanzas 
    en este infierno hecho mundo.
    Dime que me quieres, muerte
    con el mismo dolor de la cera derretida
    en su roja piel,
    con las mismas ansias de la tierra 
    por devorarse los cuerpos para sus gusanos,
    con el mismo amor de madre
    que parió este siglo,
    este espacio de sangre.



    Los hombres que devoró la luz

    In memoriam de las víctimas
    de Chernóbil a 30 años de la tragedia


    Una mariposa negra entró al cuarto. Con sus alas, igual de negras, enfrió mi cuerpo que era un pantano con las fauces abiertas. En su negrura, su voz, como un látigo reventando la carne, sonó: Duerme, me dice, mientras con sus limpísimas patas me toca la frente. Afuera, cae una lluvia enlutada que me oprime el corazón. No hacen falta trompetas ni blanquísimos ángeles que anuncien lo que viene. Hoy, a todos nos tragará la luz.


    *

    Mi patria es su cuerpo lleno de ámpulas: la baba que le escurre en la comisura de sus labios, sus ojos que alguna vez fueron azules y hoy están marchitos. Mi patria son los pocos dedos que le quedan, su respiración entrecortada y esa tos que lo agita. Es mi nombre pronunciado en sus pesadillas, los roetgen que me regala sin querer. Mi patria es la niña que descansa en mi vientre abultado, que nunca verá a su padre vuelto una masa deforme, sin rostro y que nacerá muerta, como yo, hace varios veranos.


    *

    Con una esponja bañada en un líquido rosa acaricio su cuerpo. Por más tiernas que pasan mis manos, su piel se descascara, cae a pedazos. Sonríe mirando al techo, como si la blancura de su cielo le dijera algo. “No tiene caso”, dice entre dientes. Y yo, que sé que ese mensaje es por las lágrimas que brotan de mis ojos, finjo reírme para hacer compañía a su soledad.

    *

    Liudmila, deja que me apague. Tengo una sed eterna que me quema el alma. Es como un camión de brazas ardiendo en mis entrañas. Quizá algo del reactor se metió dentro de nosotros para mostrarnos cuán horrendo será todo. Siento mis miembros muertos como la tierra estéril de la que tanto nos hablaban tus padres. Tengo una sed eterna que no se calma. Liudmila, deja que me muera.




    Epístola

    A Gisel, por supuesto

    I

    He soñado el fuego que amamanta las telarañas de la luna. Te cuento, Gisel, que la mágica aureola que compramos se desmoronó en el camino, se quedaron estancadas sus luces en los fangosos sueños del Minotauro. ¿Sabes que escribo con el cordón umbilical a cuestas? Con la premisa de que el amanecer quemará mis fauces, morderé el polvo como cada día.

    De mis plumas nacen cometas que juegan a cuidar el umbral de los sueños, esos donde tus pequeños pasos transitan. ¿Te he contado que la podredumbre de mis letras no es por el temblor de los dedos ni por desandar mis pasos? El pensamiento te busca en el insomnio de las madrugadas, en las risas que rebotan con el eco que emana de las cataratas de las estrellas.

    Hay noches que me siento espectro y desaparezco entre las paredes del departamento, me guindo de los techos para verme dormir. Nado entre sorbos de aguardiente; pululo en la nostalgia de mis pensamientos con ironía despiadada, especulando un leve sentido del humor, esa chispa díscola con que sales del espejo -monocordio de agua, parábola que reposa en el desván- y desnudas mi piel para besar mis huesos.

    Apenas anoche escudriñé mis poros para buscar en qué resquicio te escondes, Gisel. No pude encontrar el hilo negro del que hablaban los brujos, pero encontré tu corazón ardiendo, reposando la sed de amar en una acera quebrada por la furia del tiempo. Los tulipanes que sembramos en las nubes han parido helechos que roban el viento a la ciudad y nos hostigan, muertos de risa, pensando en unir aquel idilio de Borges con el jardín de los senderos que se bifurcan.

    ¿Ya te he dicho que he soñado el candor de tus pechos navegando en mares diacrónicos? Los preludios retumban y de su marcha aparece tu cuerpo, esa niebla que desaparece con la aurora y se esfuma como ausencia de luz entre las sombras.






    .

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    Malena Martinic Magan

    Nació en Punta de Arenas, región de Magallanes (Chile) en enero de 1967. Docente, investigadora y coordinadora de grupos de estudio, consultorio y superviciones. Ha participado en proyectos de dramaturgía, poesía y cuentos breves. Es socia activa de la Sociedad Argentina de Escrotires (SADE) de Buenos Aires. Hija de padres militantes debió salir de su país en el año 1974, luego del golpe de Estado al presidente Salvador Allende. Actualmente se desempeña como direcorta de un Colegio Nivel Secundario de la Plata Argentina, su actual lugar de residencia. Autora del Blog:http://amoralarabia.blogspot.com. 


    Selección y nota por Diana Carolina Daza

    “Malena canta el tango como ninguna y en cada verso pone su corazón”. En Amoralarabia,  Malena Martinic Magan, canta como en el tango, pero con voz fuerte y aguda la rabia de las mujeres: las que lloran los hijos desaparecidos, las que caminan sobre cicatrices, las que montan los tacones de la lucha y cargan  banderas y bailan  y  corren descalzas y usan mochila y toman vino riendo entre amigos. Aquellas mujeres que dicen lo que piensan sin miedo, sin disfrazar los verbos, mujeres que con la misma facilidad que lloran  y  se rompen, se levantan para reinventarse.  

    Amoralabia es una arenga que habla por todas, un himno que se construye de cosas sencillas pero que nos  une, nos hace hermanas, sin importar el territorio que nos parió. Con una prosa que habla desde lo cotidiano con fuego y aroma a tabaco y pólvora, Malena Martinic Magan, dibuja el retrato de la mujer que reclama mientras ama, la mujer que es madre, amante y revolucionaria. La mujer que alza la voz para decir: Estoy aquí, este es mi canto, mi danza y con la palabra descubro el mundo”.  La poesía de Malena, es como un  tango con aire de Rock and roll, donde la voz de la mujer se despeina y baila sola sin preocupación en la mitad de la pista, donde los verdugos y los malos amantes, caen, “Yo no estoy con idiotas ni cobardes. Me desenamoran. Hoy clavo certeramente el filo en su corazón. Y se lo arranco, Total… sin corazón, hará lo mismo”.  

    El trabajo de Malena es un disparo que rompe el espejo de falsas creencias que apuntan a la mujer. Uno entra en estás páginas y celebra el ser mujer, el disfrutar orgasmos, el sentirse tan despierta, con menos miedos encima y sobretodo, el  encontrarse con “minas” que enfrentan la vida como una fiesta y desde la poesía, con poderío,  no como la peor de las pesadillas.

     

    Poco hombre

    Hoy le corto un pedazo de hombre. Me cansó con tanto exceso.
    Le corto la voz irritante de matón que lo sabe todo. Le corto el puño con el que se sabe valiente. El dedo señalando mi error.
    Hoy me enamoro del peor cliente. Me subo en mis zapatos y corro hasta perder la orientación y los olores viejos.
    Hoy le corto el atropello, el sudor y el aliento ácido, sus manos torpes, vientre blando, su risa estridente.
    Hoy le muestro que no sirve, que si no paga, no tiene.
    Hoy le corto la imagen del espejo, en la que se ve poderoso, violento, fuerte. Y me siento reina, o niña buena, o mariposa… hasta libre.
    Hoy no acepto billetes, ni regalos, ni flores, ni promesas, ni lágrimas de comprensión por un rato. No huelo a chica.No muerdo los labios. No bebo engaños.
    Hoy clavo certeramente el filo en su corazón. Y se lo arranco.
    Total… sin corazón, hará lo mismo.

     
    Feliz cumpleaños 

    Si yo fuera Marilyn y vos JFK no te permitiría morir de esa manera. Te besaría a diario para convencerte a través de contundentes argumentos que hay otras formas de liderar.
    Me vestiría menos de raso y más de algodón para sentir tus caricias más más reales también, más cercanas a la tierra  y al sol.
    Correría gritando por los pasillos de la casa blanca que se terminó la yerba y entraría intempestivamente a abrasarte rogando, solo con sonrisa, que me acompañes  al cine al estreno de una comedia.
    Abriría botellas de vino tinto y pediría empanadas por delivery hasta convencer al telefonista de que no se trata de una broma… que soy la Monroe y tengo hambre.
    No me teniría el pelo de rubio platino, me armaría rastas y te recorrería a mordiscones antes y después de cada reunión de mandatarios.
    Me banaría en las fuentes de tus plazas y me envolvería en la bandera tricolor que tanto te gusta… solo para que me la saques.
    Bailaríamos rock and roll inglés, escucharíamos al polaco y cantaríamos todas las de trova con micrófonos de mentira y ante las cámaras de seguridad.  
    Y en un día como hoy te regalaría la torta de cumpleaños pero…
    No te cantaría con vos dulce y amarilla… happy birthday Mr President… no! Te gritaría que te amo y como en un buen tango te haría temblar de deseo otorgándole la lucidez como para convencerme de que el suicidio no es el camino para andar con tanto amor.

    ¿Qué pretendes de mí?

    Me gusta que te calles.Que camines a mi lado, ni despacio ni rápido sin desacompasarnos.
    Me gusta que me sirvas vino sin preguntar. Que te rías si me olvido de ponerme las medias y me duelen los pies por las ampollas. Que me regales una sombra azul para los ojos.
    Me gusta tocarte el culo en la entrada del teatro. Que comas más cuidadosamente que yo. Que me pidas que te lleve en el auto y que no vaya tan rápido.
    Me gusta cuando preparás la pasta con salsa y decorás el plato. Cuando ponés un mantel,comprás flores y sacás un chocolate del bolsillo. Cuando te ponés crema humectante y me dejas jugar a que te maquillo.
    Me gusta que te dejes recorrer, que cierres los ojos. Que me leas un libro para que me duerma y te duermas antes de la primera página.
    Cuando sós fuerte y llorás y puedo abrazarte.
    Me gusta que te indigne la prepotencia y el abuso del poder.
    Que te enojen las herencias, de lugares, de tierras o de talentos.
    Adoro que no estés pendiente del fútbol.
    Me gusta verme cuando te veo, en la diferencia, en lo que admiro.
    Pero voy a dejarte, porque seguramente vos vas a terminar matándome.

     

    Fotos no

    A las madres de la plaza.

    Me regalaron una cámara el día en que me enteré que esta embarazada. Fines de 1999.
    Fotografíe mi panza de costado, frente al enorme espejo de mi cuarto.
    Mis meses abultando mi adelante, el progresivo crecimiento de mi abdomen retratado, registrado rigurosamente los 17 de cada mes.
    Cuando naciste nos sacaron una foto, ensangrentada, fuerte, increible, llena de lágrimas fuentes de alegría.
    No me acuerdo cómo era vivir cuando no estabas. No sé que hacía con tanto tiempo.
    No recuerdo con que reía, cuando me emocionaba… es que aprendí a abrazar sin miedo y con todos los riesgos.
    Saqué fotos a tu primer diente, al jugar en el piso, en el baño, a tus ojos, tus manos.
    Retratré tus pies descalzos dando pasitos en el pasto, con tu perro.
    Tus cumpleaños, muchas fotos de comienzos de clases con guardapolvos planchaditos, impecables.
    Las vacaciones, el mar, vos en bici, pescando, en la plaza, con amigos, con abuelos, con papá  jugando hasta el anochecer.
    Tantas, cientos de fotos. Me detendo a verlas en detalle y no puedo olvidar, todo es nuestro, tanto amor, incondicional.
    Es que ahora entiendo.
    Hoy es 24, en la plaza ellas marchan una vez más.
    No les saquen fotos… no más. Es mucho dolor.

     


    San Valentín

    Tres mujeres. Entrelazadas en un abrazo para caminar. Inseparables en las tardes del café. Tres mujeres amigas que ya no creen en el amor. Tres rebeldes que reconocieron el alto nivel de desorden que este les producía y eligieron escapar. Tres hembras que solo aman a sus hijos, donde es necesario lo incondicional. Tres cuerpos con herrumbre de ganas y sentires, con algunos sacudones carnales, solo deseo y de a ratos. Tres almas que se creyeron las historias de cuentos con finales felices y se toman el café, integras pero gracias a la razón. Tres cuidadanas conscientes de sus derechos y deberes, solidarias y extremas. Tres aburguesadas que huelen rico, visten con estilo, dicen cuestiones políticamente correctas, van al cine y leen cada noche.

    Tres intelectuales que saben. Tres artistas que encuentran metáforas. Tres aprendices.
    Tres brujas.
    Tres cereboros inquietos. Tres corazones vacíos. Tres úteros usados.
    Tres ombligos que se desequilibran, en silencio, a solas, en privado, cuando los idiotas festejan el día de San Valentín.

     


    Animalate

    Y vos… ¿quién te crees que sós?
    Para andar como tanta mina hay que animarse.
    Ya no basta con un auto, contactos, billetera abultada o currículum.
    Mirá que con eso ni arrancamos.
    A las hembras como yo nos gustan las mariposas, con colores, chiquititas, grandes y negras… pero en la panza. Cuando no hay mariposas… poco es posible.
    Nos gustan los elefantes africanos, son enormes. Y los cocodrilos por sus lágrimas.
    Nos gustan las arañas porque tejen y enredan y sutilmente; y las vaquitas de San Antonio porque no se van hasta que las soplán.
    Y los tigres porque están rayados.
    Nos gustan los perros porque nos obedecen y  por un plato de comida de paquete nos reciben a los saltos. Nos gustan los gatos porque nunca caminan con torpeza.
    A las hembras como yo nos encantan los caballos, porque cuando se dejan domar no se van de la querencia. Y los bueyes, porque trabajan.
    También morimos por los monos, ellos nos hacen reír (aunque dicen que son peligrosos)
    Adoramos a las serpientes por sus mordidas. Y los pájaros cuando nos cantan.
    A nosotras nos gustan los delfines porque son solidarios y los ratones porque cuando nos  asustan nos obligan a abrazar y gritar más que en un orgasmo.
    Así que si te animás animalate.
    Siendo hombre flaco… no tenés chance.



    VELANDO AL MUERTO

    Tengo suficiente tierrita en mis uñas.
    Es que acabo de enterrarte.
    Arduo fue el intento de eliminarte. Difícil fue el intento.
    Casi  una quimera y, por momentos, una utopía... de las más enrevesadas.
    Resultó difícil, sobre todo, convencer al corazón.
    Siempre me juega un combate desde las antípodas.
    Nunca acuerda ni con mi cuerpo ni con lo que pienso.
    Tengo un corazón cobarde, poco lúcido y creyente.
    Tan esperanzado él con esto del amor, como si fuera cierto.
    Tuve largas reuniones argumentando lo imperioso de tu muerte.
    Pero él salía con esto del lado izquierdo, del hilo rojo, del para siempre.
    Tengo un corazón idiota. Sépanlo.
    Así que, acabado el espacio del debate inteligente, le empecé a mentir.
    Le dije al corazón que iba a quererte.
    Que tus imbecilidades resultaban, en fin, encantadoras.
    Que no desearte no implicaba abandonarte.
    Que no arder de ganas... no era tan grave.
    Que me gustaba fingir.
    Que adoraba tus olores, tus chistes y tus torpezas.
    Y se sentó en silencio entre las sábanas desordenadas, de dormir no más,
    y brindamos con ron pero en silencio.
    Mi corazón y yo, por fin de acuerdo.
    Con un corazón dormido, intoxicado y en ponzoña. Así recorrí la noche.
    Con un corazón espasmódico y trepidante, así recorrí esta calle.
    Y te maté con certeza. Sin venganza. Con alivio.
    Mordí uñas, tragué tierra.
    Con un corazón arrojado a patadas a la alcantarilla es posible matar... para vivir.




    TRAMPAS

    Cuando hago trampas siento que hago justicia.
    Porque a mí sí que me entramparon desde siempre.
    Las trampas deberían ser nuevas flores para tanta vida de jardines pequeños.
    Me vendieron alegría en risas con chistes complejos, sórdidos, irónicos y elitistas.
    Me convencieron de orgasmos a los gritos, jadeando y con litros de sudor.
    Me tatuaron a fondo el sentido de lucha en plazas, en marchas y en cafés literarios esperando la revolución.
    Me dijeron que los verdaderos amores eran incondicionales y que parir era con dolor.
    Me estamparon en mi rígido que la infidelidad era traición, y la doble moral una mentira piadosa.
    Me hicieron temerle a los fantasmas y a las brujas europeas.
    Me animaron a llorar cuando algo no sale, cuando suena el himno o cuando veo una película de enfermos.
    Me dijeron que si no tengo regalo es mejor no ir a la fiesta. Y que en auto se llega más rápido y tranquilo.
    Me advirtieron que las arañas son peligrosas y los ratones transmiten rabia.
    Me asustaron con sirenas, con ladrones, con calificaciones bajas, con silencios largos.
    Me indicaron que sonría a los viejos y a los bebés, por ancestrales y tiernos.
    Me apuñalaron el corazón con frases de un amor que nunca llega.
    Me dijeron que bailar tango era bailar una pena y que la chacarera era alegría.
    Me abrazaron con manos con anillos y sin ternura.
    Me ligaron la ilusión a un príncipe color azul. Cuando supe que ni color tenía el chabón...ya era tarde.
    Entonces ahora...hago justicia.
    Entramparé mi vida una vez más.
    Si alguien me cree...bienvenido al mundo de los idiotas.






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  • 10/12/16--02:31: CARLOS LLAZA [19.263]

  • CARLOS LLAZA

    Carlos Eduardo Llaza Corrales, (Lima, Perú 1983). Poeta, periodista y traductor.

    Llaza publicó en poesía: Brame el fuego (Buenos Aires, 2009), traducciones al inglés de poemas José Watanabe en la revista de traducción literaria Circumference (Nueva York, 2014), y traducciones al castellano de poemas de Jane Draycott y de Michael Symmons Roberts en Buenos Aires Poetry (2016). Fue finalista del Bridport Poetry Prize (Manchester, 2012)

     

    Brame el Fuego (Editorial Vinciguerra SRL, Buenos Aires, 2009)


    "Brame el fuego, es el encuentro con una delicada e intensa voz poética. Singular, en cuanto a las señales que inspiran al poeta, y la nostalgia que asoma sobre la construcción de la idea. Para quienes aún respetamos la esencia de la naturaleza y para quienes habitamos una gran ciudad de tradicionales desencuentros, acaso, es fundante reconectarse con los símbolos de la tierra. Celebremos entonces, el acontecer del poemario de Carlos Llaza, una acertada búsqueda de lo visible". (Lidia Vinciguerra)



    1

    Piedra
    muda
    esperaba sentencia.

    Erguida frente al mundo interminable
    esperaba inmóvil.

    Estoica
    postiza
    veía mar cielo arena.
    Sol la empapaba de luz
    calor
    y la secaba.

    Sombra combada
    sufría.

    Esperaba muda sentencia.

    Fulminante
    apareció un niño
    y la arrojó al horizonte.

    La piedra rodó sobre la orilla,
    resaca la arrastro al fondo.

    -Gracias- rezaba en silencio.




    2

    La piedra estaba recostada en el fondo del mar.
    Sacarla, imposible. Cuerpo azul esperaba 
    en silencio.

    Rodeada por órbitas ondas submarinas, cuerpo 
    celeste:
    imitación perfecta de traslación y rotación 
    de grandes esferas: hermanas mayores: otras 
    piedras.

    Dormía sueño ingenuo, dormía inmensidad
    mientras acariciaba el desierto marino que la 
    envolvía
    en seducción arena tiempo.

    Ironía en quietud imperturbable
    soñadora de infinito: paradoja: misterio tuétano 
    tierra.

        -Encierras el mar en sueños acorralados
    por silente masa miedo.

        -Rompe las olas caracola oculta. ¡Rómpelas!




    3

    Miré minucioso desde afuera.
    Se veía tan distinta.

    La pecera
    había confinado su mínima expresión
    de piedra
    a una esquina
    contaminada por uniones de silicona. 

    Dejó de crecer,
    cráneo reducido y achatado.
    Agotaba interminables
    lados de su redondez.

    Costra inmóvil
    mueca ondulada
    inmersa en soledad de acuosa