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    David Marín-Hincapié

    David Marín-Hincapié (Colombia, 1990).
    Escritor y profesor universitario. Realizó estudios de literatura en la Universidad de Antioquia. Ha publicado los libros Abro la noche (2011, Beca de Creación Alcaldía de Medellín - Fundación Arte y Ciencia) y Remanencia (2014, Corazón Negro Editores). En 2014 el Festival Internacional de Poesía de Medellín le otorgó el Premio de poesía Joven por su libro Remanencia. Actualmente se desempeña como docente de la Red de Escritores Ciudad de Medellín y realiza estudios de Arte en el Taller del maestro Samuel Vásquez.


    El escritor colombiano Fredy Yezzed, nos presenta una selección de poemas del libro Remanencia del joven poeta David Marín-Hincapié (Buga, 1990). Con este libro fue merecedor del Premio de poesía Joven (2014) del Festival Internacional de Poesía de Medellín.



    Remanencia
     
    Lo irreal intacto en lo real devastado.
    René Char


    VERANO

    I

    Después de largas vigilias han bajado de los montes. Quieren sumergirse en el agua, que la luz los roce tan pronto despunte la claridad. Quieren apaciguar la sed devorando moras y arándanos, frutillas del bosque que han brotado en la duración de la lluvia. Ignoran que se alejan cada vez más. Que la renuncia al deseo es su destino inaplazable. Llegarán pronto al olvido.


    II

    Tornan al temperamento del verano. Encuentran agilidad en los cuerpos y beben la fertilidad del río. Hay un color en el que condescienden con el placer y adoptan la claridad. Son semejantes al pájaro que el sol hincha y prepara para la sumisión en el gozo del canto. Están paseando bajo la prueba del encantamiento.
     

    III

    Bordean el lago. Advierten que es el verano de los nacimientos. Una música de pájaros los conduce al interior de los frutos. Están presos en la locura de los hongos. Ni siquiera el aroma del rosal ocultará el detritus para el que están destinados. No saben que cosechan la traición.

     
    IV

    ¿Cómo pueden mirarse con indiferencia un par de animales sosegados? ¿Cómo pueden suponerse colmados dos cuerpos a los que se les impone la transparencia de unos labios expertos en vértigos y desapariciones? Han morado lo suficiente en el deseo como para olvidarse. Pueden escapar a la opacidad de una noche, y luego sobreponerse a la fugacidad. Pueden dejarlo todo, sumidos en el residuo de un cause blanco entre las manos. Que la humedad preserve esta serenidad de los cuerpos y que no se extinga la luz en la posterioridad de la eyaculación.


    V

    Todo deseo se ha extinguido. Cada cuerpo reclama para sí la exhumación. Antes podían atravesar a ciegas un cuerpo desconocido, beber las formas del labio, deleitarse en el misterio de los contornos. Ya no responde igual la piel a las manifestaciones de la luna en la penumbra. Animales cerrados a un verano lleno de trasparencias y frutos a punto de caer. Animales cautivos en el peso del plomo y la angustia de saberse plenos. ¿Cómo insisten en avanzar a la luz que es ahora una presencia frugal?


    VI

    Para regresar al bosque les han dado un par de piedras, un sendero de hierbas maltratadas, un río exacto en rumores y las vibraciones de la luz. Irán sordos ante los designios de los pájaros y avanzarán silenciosos en la pureza del color y se entregarán a las dádivas del verano. Después, acogerán la marca de un ardor en las dos manos con que se aferran. Y por el temor con que fueron rodeados, no les resultará distante este estigma ante el abandono.


    VII

    Han sido tragados otra vez por la oscuridad. Y son pacíficos ante las fieras nocturnas. Ya se reconocen en el nombre impuro de las traiciones. Los aromas en los que consultan la nostalgia es materia aborrecible. Se dejarán seducir por las palpitaciones del bosque como lobos que cohabitan la irritación. Indiferentes al oxido y al olvido, de la verdad solo conservan la lágrima.


    VIII

    Lo que tenían por decirse está clausurado por ciertas heridas. No eran acusaciones bajo la intemperie. No eran inscripciones bajo tantos sueños muertos o entre sombras que presagian las trasparencias. No era la invasión de la memoria como un grito que atraviesa el umbral y escarba la señal de la locura sobre el rostro. Eran caudales internos. Era algo semejante al desgarro de la luz en el fondo de las entrañas.


    IX

    Nombrar este abrazo es cargarlo de aromas innecesarios. Pueden justificar el transcurrir de las horas y recoger el calor en sus vientres y alentar un sabor dulce en los dedos. Son ya animales ínfimos en la mansedumbre y han visto desaparecer un ciervo herido en el interior del bosque. Las palabras han penetrado como sombras extraviadas. El temor acrecienta esta docilidad. Ahora el fulgor de dos cuerpos reposa como estampas vagas en la noche.


    X

    Desnudos. Tienen los ojos blancos y es casi como abrazar la lengua de un muerto. Vienen manos cubiertas por el terror y se adentran por túneles irreparables bajo la herrumbre. Temen. Es una soledad sucia en la que tiemblan los residuos de la memoria. No hay palabras ante la destrucción. Esta desolación inefable endurece las bocas.

    Homenaje a Egon Schiele
    Medellín, septiembre de 2014



    La poesía no está en todas partes. La poesía es esquiva. Se abisma. Ella está en la conciencia de las palabras, en la tensa vigilia de la realidad más próxima, y es en esta conciencia, en esta vigilia, en su deseo, en su búsqueda, donde el poeta se instala. Remanencia es lo que surge de la ceniza para reinventarse. Es el silencio que deja una mano al desprenderse de su escritura, pero también su insistencia. Es el límite, el riesgo de dar un paso más en la sombra y no saber a dónde lo llevará ese gesto. Remanencia es lo que impulsa al cuerpo hacia una aventura íntima, hacia un gozo que respira más allá de las manos, más allá de las bocas, en el misterio...

    Lucía Estrada

    Fuente:
    Hincapié Marín, David. Remanencia. Corazón Negro Editores, Medellín, 2014.






    Abro la noche, de David Marín Hincapié, Edit. Fundación Arte & Ciencia, 2011. Beca de Poesía Joven Alcaldía de Medellín.

    Disquisiciones en torno al libro “Abro la noche”  
    Por Antonio Botero Palacio

    Poesía y no verso

    Abrir las puertas de la noche no es fácil. Alumbran su misterio y su insondable soledad luceros tránsfugas que desnudan la intimidad de los soñadores. Se prenden a su inasible transparencia, atadas con lianas inconsútiles, escaleras de sueños, donde la luna cómplice pinta la palidez de los muertos que viajan por los caminos de lo incierto o arrojan al infinito las gélidas cenizas que van a finiquitar “en la boca del olvido”.

    Abrir las puertas de la noche es llenar el horizonte de espejos multiformes.

    David Marín Hincapié, que es apenas un niño travieso de la poesía, invoca una temática que adjetivan el frío y la nostalgia y alimentan “los delicados pájaros del delirio”. El sueño acurrucado en “el vientre de la noche”; “la lengua de la noche mostrando la puerta del olvido”; el mar, que “es el grito que arroja la desnudez del agua” y, la noche donde “los pezones surgen como una elongación divina de lo oscuro”.

    Así discurre iluminada de magia la poesía de este joven poeta que: “Puestas las manos sobre la piel de las palabras”; en su viaje nocturnal “se hunde en la noche que es de pelusa tibia”, para regresar con un cansancio prematuro, “Quizá después de haber recorrido mis silencios, mis desfiladeros, mis indescifrables caídas, mi noche ebria”.

    No entiendo hasta donde el alma del escritor que apenas inicia la jubilosa carrera trasteando infinitos y saboreando las primicias de la metáfora, –no entiendo– esa desatada propensión a gravitar en los peligrosos mundos de un saudade, más natural para viejos y son incomprensibles sus palabras: “Cuando el ave traza el canto puedes escuchar la sinfonía de no creer en la esperanza”.

    Su altiva juventud es la borrosa imagen de un potro salvaje que se detiene al precipicio que le ofrecen las reconditeces de lo abstracto, y, es precisamente en ese momento cuando le asaltan: “El gesto inocente de la mariposa que muere”, “el temblor del niño”, “una mano que se aferra a la otra”, para exclamar en su demencia: “He llegado a la muerte, lo sé”.

    Como figuras fantasmales, trascienden en su obra los signos de la oscuridad, y lo grita desvergonzadamente desde la cúpula de sus veinte años: “Soy un fantasma de la palabra, me digo. Debo decir adiós a las visiones de la vida, del nombre, del poema, definitivamente”.


    David Marín Hincapié - Abro la noche

    Este poeta, símbolo de una juventud, lanza en ristre, está plantado en el escenario de sus sueños enfermos y es, sin duda, el actor principal de una tragicomedia escrita con pinceladas de sangre, pero, que, en su grito dolorido, definitivamente tiene el encanto de una voz en tono mayor donde desembocan apretujados todos los gritos de un porvenir maravilloso.

    Este retazo de juventud con todas las banderas, de la locura, de la esperanza, de la fantasía y de los sueños echadas al viento llegará, indudablemente muy lejos si encuentra los caminos del amor y de la constancia. Creo en su palabra: “No son los libros lo único dispuesto para leer. Se pueden leer las estrellas, las nubes, las manchas de las lagartijas… y saber lo que dice el agua inmóvil, es entender que lo bello en el mundo se reduce al silencio”.

    antonioboteropalacio@hotmail.com




    El gusano

    Arthur Rimbaud, recostado en materias deleznables, persigue el ritmo de la respiración. El aire de esta noche es su perpetua búsqueda. Sumergido en la oscuridad, su único deseo es salir corriendo. Ahí está, como la piedra y el metal, el cuerpo tocado por la fiebre. Ahí está el grito sórdido de cada célula. La piel erizada. Pobre muchacho, toma aire para arrebatarle la calma a las estrellas. Aspiras, entonces, el vacío y el silencio. Mueves un ojo y luego otro para beber la imagen. Percibes un leve mascullo del cerebro en la inmensidad de la tierra. A tu mente llega la visión: un campo de rostros apretados, las manos ocultan la boca. Un gusano húmedo y baboso se arrastra por tu pierna derecha. Detrás de él hay una estela azul. Ahora se dirige al ombligo. Penetra la carne lentamente como una verdad tibia. Sientes el ahogo. Invadido por la sensación recuerdas el orgasmo. Los pulmones vuelven a inspirar. El ojo vuelve a abrirse. La piel vuelve a erizarse. Gimes. Miles de gusanos abandonan ese pedazo de cuero que se desinfla y reposa en un montón de huesos.


    La espera

    Despierto en ese lugar del silencio. Me oculto en los pliegues del espanto y el deseo de callar. Ojos que pasan y repasan el brillo de un sol negro. Puerta de la noche que se abre al jardín del mutismo. A un lado, un murmullo de hiedra. Al otro una melodía cercana al llanto. Negras y más negras las miradas del ojo que todo lo ve. Mis manos en la piel de las palabras. Humedad, bruma, vapor de locura. Celebración del éxtasis en la punta de los dedos. También de la imagen que inhalo desde la oscuridad. Y de aquella que asciende y se difumina. Me pregunto si habrá algo más después del espejo nocturno. Sé que no hay temblor entre los labios. Es esto una fiesta de la quietud. Alguien debería inmolar el gemido de un veneno que se fermenta en la cabeza. Otro, que ha escuchado, debería cortarse las orejas y arrojarlas hacia atrás en su camino. Un soplo de calma recubre el escollo y el ensueño de la expectativa. Ahí enfrente alguien se espera a sí mismo. Ahora es el instante para comprender que no hay senda ni recorrido. Que la permanencia es un temblor prístino alrededor del fuego nocturno. Que toda espera es abolir la certidumbre.



    La caricia

    La muchacha es de costumbres árabes. Sus piernas desnudas traen el brillo del desierto. El cuerpo es una manifestación de seducción que intenta traspasarme. Puedo notar la elongación de sus ojos. Y más allá esa mirada diciéndome: “Tu pasado es fulgor de sensaciones. Eres línea celestial disipada en espanto. En tu piel, más que claridad, encuentro ímpetu, anhelos de salir corriendo por los campos. Eres la eternidad del poema, porque lejos del reconocimiento y la aceptación, tú eres el propio poema. Nadie volverá a leer esos versos de la infancia. Esos balbuceos de la adolescencia. Ya ni tú mismo los recuerdas. Has olvidado las blasfemias, los escándalos del amor y el desamor. La escritura que diste es una selección de hermetismo e ingenuidad. Y de alguna manera se aferra a tu biografía para escapar de la desilusión. Tu palabra no tiene la fuerza de esas ventiscas que te ensimismaban en los bosques franceses. Porque tus revelaciones provenían de esa relación casi mística con la naturaleza. Tus dioses del parnaso te han desterrado de la geografía poética. Te creías ángel rodeado de palomas blancas, cuando eres rebeldía cultivada en los predios del egoísmo y la vanidad. ¿Qué misterio piensas desentrañar, cuando la gangrena te masque y te escupa para devolverte a la nada como una insoportable putrefacción? ¿Qué gemido prorrumpirás cuando huelas a plenitud de bacterias y la sangre te abandone por los orificios que fabriquen los gusanos? ¿Qué ay proferirás cuando la mosca sea el único animal que se te arrime?”. Entonces la tomo por las manos que huelen a jazmín. Una música de panderetas invade mis oídos. Le pido que baile. Escucho los sonidos que producen sus nalgas. Le doy una palmada en ellas y de su boca surge una sonrisa. La muchacha pasa una mano por mi mejilla. Y en esa caricia sus preguntas se han ido de mi mente.



    El rostro

    Tu pierna sangra. Tu tiempo va a ningún lado. Porque el tiempo se desperdiga en el goteo. Hay moho en rincones de tu cuerpo. Moverte sería provocar el cauce de líquidos viscosos que te invaden. Estás acostado y a tu lado una ventana deja ver la dimensión del día. Tu rostro es una dolencia que se alimenta de nostalgias. No persigues la salvación porque no hay nada para preservar. Estar en algún lugar de la incertidumbre es estar en los dominios de la muerte, piensas. Miras a cada momento por el ventanal. Hay movimiento en las nubes. Se forma una cadena de ellas y tú descubres allí el signo de la brevedad. Porque el rostro que creías ver se ha convertido en el vuelo de un cuervo. El ave traza el canto y en el puedes escuchar la desesperanza. Prefieres, entonces, cerrar los ojos. Sientes que te surcan intensos dolores. Pero te acoges al reino del silencio y caminas territorios donde la placidez deja de ser una simple sensación. Sabes que no hay cuerpo capaz de soportar el ardor de esta etapa incandescente de la vida. Y mientras terminas de concebir ese pensamiento, te dejas llevar por un soplo que entra y con el cual te sientes curado. Intentas levantarte. Tus huesos traquean como una banca destartalada. El movimiento es un grito que se disipa en gemidos. Es un lamento que recorre la desolación y te lanza, de nuevo, a esa habitación olorosa. Eres ningún sentimiento. Lo sabes porque al entrar en predios de la muerte entras a ningún pensamiento.

    Fuente:
    Hincapié Marín, David. Abro la noche. Fundación Arte y Ciencia, Medellín, 2011.





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    Junior Adilson Pantoja Montoya 

    (Palmira, Valle, Colombia  1989) Licenciado en Literatura de la Universidad del Valle, docente, poeta. En el 2010 obtuvo en Segundo Puesto en el I Concurso de Poesía Ciudad Palmira con el poema “Hacia donde miran las cabezas del Moái” bajo el seudónimo de Telémaco. En el 2014 participó en la Mesa de Jóvenes dentro del marco del XIV Festival Internacional de Poesía de Cali y dirigió los tres números de la Revista Cultural Jirafacuadros de su ciudad natal. En el 2015 fue jurado del Concurso Intercolegiado de Poesía “Gotitas de Poesía” en la ciudad de Palmira y obtuvo el Tercer lugar en el Concurso de Poesía Casa Silva El dolor y sus trampas con el poema “Instante en el que esconde su cabeza el avestruz” bajo el seudónimo de Telémaco. Sus poemas han aparecido en diversas revistas nacionales de poesía.

    Junior Adilson Pantoja, ovilla y desovilla la palabra con la seguridad y la intuición del artesano que conoce las trampas del lenguaje. Sospecha que la poesía pude mirarse desde el arco de la ficción, desde el ojo que imagina y comprende que el aire tiene sus fisuras, y que por allí el poema puede distorsionar la realidad para crear un posible y bello universo.

    Publicamos una selección de poemas de este escritor nacido en el Valle del Cauca. Además de ejercer la docencia, ha sido ganador del Concurso Nacional de Poesía de la Casa de poesía Silva 2015 y Segundo Premio en el I Concurso de Poesía Ciudad Palmira.


    ORACIÓN

    Ahora que reinas
    en esta ciudad de antorchas apagadas;
    que te las ingenias
    para mirar por donde pisas
    o para que tu rostro de sal
    no se disuelva con tus lágrimas.

    Ahora que diriges el curso de las nubes
    y conoces el punto exacto
    en que los ríos se quiebran
    como trastos sucios en el fregadero.

    Justo ahora, desde esta casa en el aire
    que colinda con la casa del árbol que soñábamos,
    te envío esta plegaria sin motivos,
    esta petición de lluvia densa,
    señal de humo
    que tendrás que descifrar entre la polución
    y los suspiros del invierno.



    HACIA DONDE MIRAN LAS CABEZAS 
    DE LOS MOÁI

    Del vuelo del águila al salto del antílope
    Del espejo enterrado a los molinos de viento
    Del borde de los acantilados a la punta del iceberg
    De la circunferencia del sol al horizonte sin sombra
    De las estatuas de fuego a las cavernas oceánicas
    De los barcos náufragos a los puntos sin muelle
    De las constelaciones siderales a las pirámides egipcias
    Del valle húmedo de llanto al desierto indómito
    De las catedrales de sal a los mares de agua dulce…

    De tu cuerpo que va a mi cuerpo que regresa.




    INSTANTE EN EL QUE ESCONDE SU CABEZA 
    EL AVESTRUZ

    Hay un temblor al interior de cada piedra,
    un gemir de bosque que se incendia,
    un clamor de río.

    Debajo de la tierra
    hay otro cielo donde pierde vuelo un pájaro,
    una avioneta de papel
    y media estrella.

    Debajo de la luz
    un avestruz esconde la cabeza.

    Instante en que el abismo 
    son los ojos en el barro.

    Raíz doliente que deja de crecer
    para volver a su semilla.



    RITUAL DEL ÁRBOL

    Hubo un día en que el agua fue fértil
    y el cielo vegetal vertió su savia 
    sobre el hemisferio de la luz.

    Sobre las bóvedas ceremoniales
    de los imperios soterrados
    la semilla alzó su grito.

    Con el presagio del tiempo
    la arboleda se hizo niebla
    en el rito indiscutible de la siembra.

    Sobre los vestigios del sudor terrenal
    la sombra vio crecer sus alas 
    y el conjunto de raíces
    se enredó en la piel del bosque.



    LA PALABRA ENTRE TUS MANOS

    La palabra cuerpo
    en espirales de fuego
    o trazos en la arena.

    La palabra imprecisa,
    el adjetivo ladino,
    la entonación de tu sexo.

    La palabra silencio
    y la cercana muerte.

    Si callas,
    espera a que se vierta el agua
    hasta que el barro se haga hombre
    y el hombre polvo entre tus manos.



    MANTRA

    Digo calma para que la hormiga
    se tome su tiempo de llevar 
    el mundo a cuestas 
    con el ritmo acelerado
    de sus pasos.

    Doy la vuelta, estiro un brazo, 
    pierdo un bostezo
    como un árbol pierde
    alguna de sus hojas.

    Digo calma y me apresuro
    a no estallar,
    a darle espera a la cigarra
    que en su vientre esconde
    el temblor de la candela.

    Tiro la primera piedra
    y doy en el segundo blanco,
    espejo de agua 
    que otra vez 
    se quiebra en mil océanos.

    Digo calma y lo repito
    en aullidos como un lobo
    sin luna y sin montaña,
    bajo la lenta luz 
    que se avecina.

    Trazo una línea
    es este cuerpo vocálico
    que imagina una caricia
    desde el tacto agitado de la hierba.

    Digo calma y ya no hay voz
    ni señales ni escritura
    que puedan desatar
    este saco de piedras
    que me pesa 
    como un nudo en la garganta.



    CLEPSIDRA

    Desde esta manecilla alguien pregunta por la hora;
    desde esta otra alguien la da.

    Sabemos que el tiempo 
    es un ábaco de arena
    y que las noches marcan lunas 
    bajo el nivel de la marea
    o el color de las hortensias.

    Desde esta manecilla, un encuentro;
    Desde esta otra nadie aguarda, nadie parte.

    A tientas,
    entre hilos de lluvia,
    escuchamos el reloj de sol
    que da la sombra.

    Tanta prisa
    y sin embargo no sabemos 
    el segundo
    en que el agua se detiene.

      

    FÁBULA

    Sé de castillos de arena
    donde princesas de marfil
    son custodiadas por dragones de agua.

    Sé de arcanos enterrados en los sueños
    del vasallo que cumple su espejismo
    ante la sed de su desierto.

    Sé también que tras los años
    la nieve cubrirá la cabellera
    de la bella Rapunzel.

    Sé de las voces del espejo
    que limita la belleza
    al romperse ante el enojo
    de la reina insatisfecha.

    Sé del arpa y de la cítara
    y de cómo los ratones del flautista
    terminaron en las fauces
    de un gato con botas.

    Sé del árbol desde el cual cayó el gigante
    del que fue un gigante por trepar el árbol
    creyendo que podría encontrar 
    a la gallina de los huevos de oro.

    Sé del agua que se bebe 
    en el hechizo del estanque
    si se quiere ser venado 
    hasta el sol de nuestros días.

    Y así, entre el abrir de libros
    y el cerrar de páginas,
    sé también donde la historia se termina
    y donde la fábula comienza.



    POEMA

    Te pienso frágil,
    esquirla de espejo próximo a romperse.

    Te llego inútil,
    escalando paredes de barro.

    Sin trucos
    recuerda siempre
    las veces que intenté olvidarte.



    VERTIENTE

    Desde ese tramo 
    que carga en sus espaldas
    un enigma, una respuesta
    y que pasa con sigilo universal
    sobre los bordes de un pan 
    que otras manos frágiles
    se llevan a la boca.

    Entre la levadura misma
    del sudor que se hace uva
    al decantar la sed
    cuando la lengua seca
    se resiste a beber
    del Río Manso.

    Tras la erosión artificial
    que cifra dunas transversales
    al ajar piel de un océano de arena
    o un desierto de agua dulce.

    Después de tantas trampas 
    donde el hielo se hace viento 
    para oír de cerca al fuego,
    una vertiente desemboca
    en la última gota de sol
    y fecunda este poema.

    http://www.laraizinvertida.com/detalle.php?Id=1935



    De pájaros

    Hay pájaros a los que les sobran alas;
    pájaros que se suspenden
    sobre cielos destejidos
    donde alguna nube
    se incendia al terminar el alba.

    Cada uno de sus vuelos descifra la tarde
    y cada trino es acertijo de la noche.

    Hay pájaros a los que les sobran alas
    y pájaros que son el aire.



    Mítico

    Que esté lista la tierra
    cuando llegue el hombre.

    Que el jabalí se cruce con la lanza
    en el primer intento.

    Que el trueno sea una línea que se apaga
    entre sus párpados.

    Que estén listas las piedras
    cuando el hombre invente el fuego.



    Poema de los molinos de viento

    La lenta brevedad del aspa
    corta la luz y la convierte en tiempo,
    en aire que detiene al pájaro
    o en agua que se bebe al pez.

    El aspa es manecilla que demora,
    giro donde asoma en cada vuelta
    el círculo ilusorio y la redonda lejanía.

    El molino es espejismo eterno,
    torre que ha perdido su castillo
    entre los sueños del hidalgo
    y las arenas movedizas.

    http://www.otroparamo.com/poemas-de-junior-pantoja/


    .

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  • 10/12/16--03:42: CAMILO MARROQUÍN [19.267]

  • CAMILO MARROQUÍN

    Camilo Marroquín. Nació  en Neiva, Huila, Colombia en el año 1992. Estudiante de Filosofía de la Universidad Nacional. Ha sido ganador del concurso nacional de poesía “la poesía de los objetos” organizado por la casa de poesía Silva, 2012,  finalista del concurso nacional de poesía joven “Andrés Barbosa Vivas”, en el año 2011, y finalista del XXII concurso departamental de minicuento “Rodrigo Díaz Castañeda”. Ha publicado el libro de poemas Huésped de la realidad (Trilce editores, 2012).



    Maldoror y el canto perdido

    Maldoror, todavía saltas de siglo en siglo
    buscando al hombre,
    y tu perro ladra desde el infierno
    para despertar a los muertos.

    Maldoror, ángel del cuchillo
    y la carne abierta, grita
    como el tiburón hasta romper el universo
    en mil pedazos,
    o canta como las águilas
    para no dejar dormir al creador.

    Maldoror, ya es tiempo. Sí, ya es tiempo
    de lanzar una piedra al futuro
    y golpear a la muerte.


    La música y el tiempo

    La música no está dentro del tiempo,
    pues ésta tiene su propio tiempo
    que es válido sólo en otro mundo.
    Y el tiempo, el tiempo no conoce
    los límites de la música,
    no la rige, porque ésta no sabe
    cuándo detenerse,
    pues como un río o la sangre
    la música no sabe cuándo morir.


    La música en la poesía

    Es de noche
    y hace frío.

    Escribo con las manos temblando.

    El poema se parece
    cada vez más a un pentagrama.


    Mañana

    Hay pájaros detenidos en la mañana
    de la fugitiva memoria;
    intentan volar, y caen en los bosques del silencio.
    sus cantos permanecen en los ojos del mundo
    para revelar las nuevas geografías del infinito.

    La lejanía provoca vértigo.
    Las piedras nombran lo invisible
    y el viento arrasa las horas del rostro.

    La primera impresión del abismo
    anuncia las próximas muertes del vidente.



    2 am.

    La ventana,
    como la pantalla de un televisor,
    trae a cada segundo
    noticias de la noche.


    El poseído

    Friedrich Nietzsche
    no tuvo otra alternativa
    que perderse en la locura.

    Con furia arremetió contra todo
    Lo que no tuviera música en su corazón.

    Orgulloso, retador y, a veces,
    como un niño, se burlaba
    de las intenciones del tiempo
    para ofender la vida.

    De la razón hizo su enemiga;
    el objetivo de sus ataques.

    Y como Don Quijote con los libros,
    se hizo más cuerdo escuchando mucha música.
    En su piano compone tiernas odas
    a un dios desconocido.



    Desierto

    No lluvia.
    Aún, el rey, no desea abandonar su sed.




    La hoguera que todos ayudamos a encender

    Estamos poseídos.
    No hay nada que hacer.
    Ningún exorcismo nos librará del lenguaje.

    Estamos condenados a crear el mundo
    nombrándolo.

    Iluminándolo:

    El mundo ardía en oscuridad
    hasta que inventamos la palabra fuego.




    La exploradora de los cielos rojos

    A Laura

    Avanza envuelta en belleza como la noche
    de regiones sin nubes y cielos estrellados;
    y todo lo mejor de lo oscuro y lo brillante
    se une en su rostro y sus ojos.
    Lord Byron.


    Siempre que sale de la luz
    lo hace con una sonrisa
    que insinúa inocencia
    y secreto.

    Conoce las palabras
    pero las deja escapar
    por los laberintos del miedo.

    Conocí sus ojos,
    planetas fuera de órbita,
    debajo de un árbol
    en el silencio de un día sin nombre.

    Y ella sólo dijo:

    Hay un ángel que te cierra 



    Cambios en los climas de la vida

    Todo es carne, polvo y carne.
    Todo es piedra y hoja, carne.
    En el círculo cósmico y sexual
    el fruto nace y muere,
    se destruye: nace.

    Y muere antes de conocer la vida.

    Todo muere porque todo es muerte,
    muerte que germina vida, vida
    que muere en otra vida.

    El cráneo pide la bala
    porque la bala es la vida.
    El hijo pide la leche
    para beber su propia muerte.

    La flor ruega lluvia,
    lluvia que no es muerte ni vida,
    porque las piedras nunca mueren.
    Nace el río y no sabe cuándo morir,
    la sangre y la música tampoco lo saben.
    Muere el hombre y el hombre despierta
    en el crepúsculo de su nacimiento.


    Ofrecemos al lector cinco poemas extraídos de Dinastía del hombre, en los que puede rastrearse un estilo breve, prístino, de una fina sensibilidad envuelta en un halo de melancolía, y donde se acude a la expresión de la paradoja como aspecto imperante de la condición humana, esa que devela y plasma el poeta a partir de sus encuentros con el mundo, pero esencialmente, consigo mismo. Valga resaltar el bello poema en homenaje al atormentado y espiritual pintor de origen letonio Mark Rothko, usualmente asociado al expresionismo abstracto.



    I

    Hay que tomar distancia
    así como quien se asoma a un estanque de agua
    para ver a los ojos al misterio.

    Verás que como una mujer
    sonreirá
    y tú te acercarás por un beso 
    dando infinitos pasos hacia atrás
    sin apartar tus ojos de sus ojos.



    VI 

                          A Mark Rothko                                                       

    Mark Rothko

    El marrón en sus ojos
    no es un color
    es un amanecer que nace
    muy adentro suyo.



    XIII

    Partió
    antes de lo previsto
    ninguna carta

    sólo sus ojos 
    dijeron adiós

    hombre
    que se volvió
    niño alado.


    Oráculo

    Hijo de siempre
    pero que aún no nace.
    Sin embargo el padre
    ya es padre y no lo sabe.

    Secreto revelado 
    antes de haber sido secreto.
    Mensaje jamás pensado
    dicho en el momento perfecto.


    Miedo

    Si abandonáramos todo lenguaje que en vano intentó purificarlo todo, 
    si obligáramos a nuestro espíritu a que invente nuevos gritos, si
    emigráramos a algún territorio libre de significado…

    ¿Dónde nuestra
    salvación?







    .

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  • 10/12/16--04:30: JUAN AFANADOR [19.268]

  • JUAN AFANADOR

    Nació en Bogotá, Colombia, en el año 1992. Estudió Antropología con opción en Creación Literaria en la Universidad de los Andes de donde se graduó con una distinción Cum Laude. Actualmente trabaja como Asistente de Proyectos en Corpovisionarios, un centro de pensamiento y acción sin ánimo de lucro que investiga, asesora, diseña e implementa acciones para lograr cambios voluntarios de comportamientos colectivos basándose en el Enfoque de Cultura Ciudadana propuesto por el exalcalde de Bogotá Antanas Mockus. Desde el 2012 ha gestionado y participado en espacios de reflexión y creación literarias en contextos universitarios y en el 2013 participó en el Taller de Poesía Los Impresentables, ofrecido por el Ministerio de Cultura de Colombia a través de la Red Nacional de Talleres de Creación Literaria – RELATA. Poemas suyos han aparecido en las revistas colombianas REC (revista de los estudiantes de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes) y Cabeza de gato, así como en la revista mexicana Ombligo y en la revista Conexos. Es fundador, director y miembro del comité editorial de la revista virtual de poesía Otro Páramo.




    Presentamos una muestra del trabajo de Juan Afanador, joven poeta bogotano nacido después de los noventas, dueño de una prometedora proyección estética. Juan, además, es antropólogo y director de la revista virtual de poesía Otro páramo.


    Por un instante

    El agua corre entre los dedos
    la luz del sol
    avanza entre las ramas

    por un instante
    hay rejas leves en el mundo,
    que filtran débilmente
    y entresacan

    y en ese rito
    la luz es de repente distinguible
    igual que el agua

    tiemblan ambas ya visibles
    evidentes

    privadas un instante
    de su inmensa vastedad
    que las hace incomprensibles
    a ojo humano

    ahora caben en la vista
    son tiempo deshilado.



    SUEÑO TRAS LA HELADA

    do you think there is anywhere, in any language,
    a word billowing enough
    for the pleasure
    that fills you,
    as the sun
    reaches out,
    as it warms you
    Mary Oliver


    Era de noche
    y por tercos o confiados
    no prendimos el fuego.

    Tomamos en cambio pequeños tragos de alcohol 
    completando nuestro cuerpo por turnos 
    con porciones adecuadas 
    de calor breve.

    Y reímos como ríen los amigos 
    a pesar del frío.

    Cuando fue hora de dormir, 
    nos repartimos el sueño 
    que hacía tiempo se arrumaba a nuestro lado. 
    Lo agarramos con las manos
    —cada uno un pequeño terrón—
    y entramos a las carpas con la esperanza 
    de que al tragarlo
    su recorrido inquieto 
    nos permitiera menguar 
    y concentrar en él nuestra presencia.

    Pero el frío existía más que el sueño.
    Y nos mantuvo presionados a la tierra, 
    completos,
    con su peso transparente.

    El final de la noche fue una lenta batalla 
    en que la conciencia se columpiaba

    y el cuerpo se batía.

    Hasta que el sol apareció,
    cernió su calor sobre nosotros
    —calor sagrado
    que fue cayendo—

    y produjo un temblor de agua 
    al llegar a nuestra piel

    y el sueño emergió de nosotros como un pez rojo
    para alimentarse en la superficie

    y borrar nuestros bordes, 
                                             finalmente,
    y nadar hasta la tarde.



    Una distancia

    El tren va andando con su suave traqueteo
    que mece a casi todos hasta el sueño
    pero allá en la esquina, una madre y una hija
    tejen la vigilia con sus cartas.
    Es una pequeña perfección donde no cabe nada más
    ni la oscuridad, que trepida por fuera.



    La montaña

    Para Jorge


    Fuimos con un amigo
    a caminar por la montaña
    habíamos dormido
    tres horas solamente
    y la terquedad del sueño nos rayaba las cabezas.
    Paramos en un claro
    agotados
    el viento había partido nuestros labios
    y nos dolía hablar.
    Entonces nos sentamos en silencio
    simplemente
    sobre la punta de unas piedras
    en lo alto
    y nos fijamos en las figuras
    que armaban las hojas a lo lejos.
    La naturaleza temblaba levemente
    y nosotros temblábamos con ella
    en un arrullo antiguo y verde. 
    Hacía calor y él cerró los ojos
    no sé qué pensó.
    Yo pensé (unas aves negras
    nos empezaban a orbitar)
    que este momento era importante
    y tenía un lustre propio
    aunque la vida fuera larga e imperfecta.  



    No hay escondite

    De vez en cuando,
    con una larga intermitencia,
    pasa algún carro por esta calle vieja.
    Yo miro las luces del semáforo
    que brillan solitarias
    entre el frío o el silencio
    y no comprendo su persistencia.
    Sé que su gesto es inútil y absurdo
    que hacen señas para nadie
    cambiando de color
    como animales insoportablemente tercos
    que buscan camuflarse y no encuentran
    el color preciso de la noche
    que buscan escondite y no lo encuentran
    y siguen.
    Yo intento avisarles desde la casa
    para que se detengan
    para hacerles saber que nada importa tanto

    cuando veo mi reflejo en la ventana
    y se me ocurre que tal vez
    así de absurda es la vida:
    hacemos señas para nadie
    buscamos escondite, sin escondernos
    y nadie nos avisa
    desde una ventana.



    Ritual

    Cinco gotas
    cada noche
    sobre un espejo
    sólo eso pedía el azar
    como huellas de plata
    abandonadas en la luna.
    La cifra sencilla
    que llevamos en la mano como un peso
    sólo eso pedía el azar

    y funcionaba. 



    Otra rima

    Dura menos un hombre que una vela
    Eugenio Montejo


    La cabeza que resiste su caída tercamente
    y se sostiene
    sobre las vértebras de la espalda

    la llama que mantiene su peso sobre el pabilo
    y balancea su figura de fuego
    para no derrumbarse hacia la nada

    son un mismo gesto torpe de la materia:
    ambas se niegan a caer
    alumbran un poco a su alrededor
    y algún día han de extinguirse. 



    Todo persiste

    No se puede destruir a los fantasmas
    solamente diluirlos
    hasta que sean tenues ramas transparentes
    que se posan en cualquier parte
    que se agregan a cualquier grieta
    y se mecen con el viento de la noche.



    El silencio en las montañas

    Veo las montañas de los Andes reposar
    como bestias mitológicas
    que sostienen el silencio sobre su lomo vegetal.
    Son colosales, es cierto,
    pero su enorme figura no se opone
    a la vida endeble de los humanos.
    No. Aceptan la cercanía discretamente
    como criaturas acostumbradas al suelo y a las estrellas.

    Entonces, sosteniendo una calma antigua,
    compartimos el tiempo como una lenta bebida
    hasta que todo se apaga
    y sobrepasamos el atardecer
    como quien da una zancada para esquivar la hoguera.
    La noche nos rodea tal vez más inmensa
    y en medio de su agua oscura
    entiendo por fin mi tranquilidad:
    existe la permanencia.


    La mirada

    Poner entre paréntesis
    la belleza de este mundo
    el nudo indecible que se forma
    entre dos miradas
    espacio secreto
    donde los ruidos del mundo
    olvidan de repente cómo entrar.






    .

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  • 10/12/16--08:44: MASSIMO GEZZI [19.269]


  • Massimo Gezzi 

    (Sant'Elpidio a Mare, Italia 1976) ha publicado dos libros de poesía, Il mare a destra (Edizioni Atelier, 2004) y L'attimo dopo (Luca Sossella Editore 2009, Premio Metauro), que aquí en España publicó la editorial cántabra Quálea, como El instante después; más la plaquette trilingüe In altre forme/En d'autres formes/Ina andere Formen, con traducciones del francés de Jacqueline Aerne y del alemán de Mathilde Vischer (Transeuropa, 2011). Sus poemas  han sido también traducidos a inglés, francés, alemán y croata. Ha preparado el volumen L'autocommento nella poesia del Novecento: Italia e Svizzera italiana (Pacini Editore, 2010), la edición crítica del Diario del '71 y del '72 de Eugenio Montale (Mondadori, 2010) y Poesía, de Franco Bufroni (en prensa en Mondadori). Traductor del inglés, actualmente trabaja como profesor de Literatura Italiana en la Universidad de Berna. La selección de poemas que aquí presentamos forma parte del poemario El instante después (Torrelavega: Quálea, 2012).



    El instante después. Massimo Gezzi. Quálea editorial. 2012, 160 pp., 18,50 €. Edición bilingüe a cargo de Juan Carlos Abril.



    HALLAZGOS

    En la tierra se leen muchísimos
    acontecimientos, me doy cuenta mientras voy por
    un sendero de campo que no había
    vuelto a recorrer: los troncos sesgados a la par
    del terreno resisten por siglos;
    a veces reaparece un objeto
    que parece extraterrestre, tanta es la distancia
    que lo separa del presente. Un día, por ejemplo,
    he encontrado en el pequeño jardín
    de delante de mi casa una máquina
    de coser en miniatura, trastería o juguete,
    negra y desconchada pero del todo
    conservada, que al limpiarla habría dado
    una elegancia démodé a un mueble
    antiguo. Más raramente se encuentran
    confetis de papel, a veces de periódicos pornográficos,
    otros de marcas y escrituras impronunciables,
    desteñidos por las babas o recortados
    por quién sabe qué mandíbula paciente.
                                             Yo también sé decir
    dónde están sepultados mis dos perros, blancos
    y poderosos, enterrados por mi padre
    después de años de paseos vespertinos
    y de caricias. Quién sabe qué resiste, ahora,
    de aquellos cuerpos, si los largos filamentos del pelo
    o los colmillos caninos, o si es como
    si hubieran transitado para nada
    por aquella tierra, extintos del todo, devorados por insectos
    que tal vez habré pisado sin demasiada
    atención, no entendiendo que en el cric
    de aquellos esqueletos retumbaba el latido
    familiar de mis perros, la saliva que dejaba
    minúsculos globos más oscuros en el cemento,
    breves constelaciones evaporadas
    en un segundo, en seguida desaparecidas en otras formas
    ellas también.



    LA MEMORIA DE UNA TIERRA

    Esta tierra está cargada de memoria:
    desde los edificios de la costa se cuentan
    los claros perfiles de las colinas, hacia el oeste,
    y los años que fluyen no cambian
    paisaje, la retina permanece fatigada
    por la luz o por el medio cono de sombra
    observados desde siempre — cambian por estación
    las voces de los pájaros; por años las luces
    que esclarecen la concha semioscura
    entre la casa y el paseo marítimo, corredor
    de nieves balcánicas y de albas.
    Hay sabiduría en esta
    duración de la tierra, en la muda decisión
    de las cosas que quedan. Hasta en el peso
    que envejece las facciones, hay sabiduría:
    pasan los hombres, se rinden ante el espacio,
    en el hacerlo se convencen
    de que pasar es su único motivo
    para estar en el mundo. Es increíble que todo
    nos sobrevivirá: la tierra trabajada
    perderá cualquier apariencia y será
    otra vez maleza, como el automóvil del abuelo,
    que se quedó a la intemperie, en los faros escondía
    dos nidos de avispas, y los convólvulos
    llegados desde el huerto le entrelazaban
    las ruedas en el claro,
    la reclamaban para ellos.



    LA SEMILLA DEL TILO

    Mientras esperaba el autobús miraba
    las oleadas de semillas de los tilos
    llover sobre el asfalto después de un vuelo
    de pocos metros: no arraigarán,
    las ruedas de los autos las aplastarán
    en polvo finísimo que la tierra
    absorberá, con las lluvias de septiembre.
    Me asombraba de su ingenio, del pequeño
    aeroplano natural que tienen encima
    y las acompañan, en la bajada hacia un tiempo
    que no verán nunca.
    Al atardecer regresando a casa en automóvil
    he sentido algo resbalarme
    de los cabellos: y en un brazo me ha aterrizado
    una de estas semillas, con las alas
    aplastadas y el pedúnculo doblado.
    Lástima que no fuera
    un bisonte de pradera, o un antílope
    que a saltos atraviesa las montañas:
    en un pronto de la carrera habría depuesto
    la semilla anidada en mi pelo
    en tierra fértil. En cambio soy un hombre
    de ciudad, y de poco ha servido
    su breve travesía, si ahora
    abandono aquel grano en la terraza,
    esperando algo más útil
    que yo, un viento.



    INSOMNIO

    Una noche malgastada es poca cosa:
    si la miras al trasluz es solo un punto
    entre tantos, y un punto
    pierde consistencia en el fondo
    del tiempo. Por eso sería hermoso
    tragar una pastilla para partir
    el cansancio del trabajo y estar
    fijos en la terraza para dividir el viento,
    que bate los postigos no sujetos
    de la casa de enfrente —
    y escudriñándonos fijamente contemplar
    el equilibrio de quietud de la sala,
    los diodos de los standby que queman
    la oscuridad — pero entender especialmente
    lo que dice una golondrina
    que pasa y chilla a las tres
    de la madrugada: qué fin del mundo
    hay en ese grito, y el instante después
    qué silencio.



    LA TEMPESTAD

    Es sólo una tempestad semiveraniega:
    el estruendo es del trueno,
    la multitud que parece de piernas
    aterrorizadas por el granizo se precipita
    a la terraza por el viento — las sirenas,
    lejanas o más cerca, son los bomberos,
    que desalojan un tronco de una carretera
    o absorben la salida de purines
    de una cloaca — ¿no lo crees?, intenta alargar
    la mano en lo oscuro, lo ves, no es sangre
    que baja del cielo, es agua fresca,
    y no es el silencio del terror
    que escuchamos: es lo de la gente
    protegida en su cubil y que quizá, como tú,
    está buscando un abrazo — es solo
    la tempestad de una noche occidental:
    podemos dormirnos olvidados
    de todo, soñar el mar abierto
    desde la orilla de la cama.


    El instante después, Massimo Gezzi

    Por Carlos Javier González Serrano

    La editorial cántabra Quálea presenta un nuevo título en su colección de poesía de un joven pero ya consolidado autor (traducido a diversos idiomas): El instante después, de Massimo Gezzi. Un poemario en el que se nos invita a pensar y sentir la huida del tiempo...

    Instante

    En ocasiones la lectura de un libro despierta la sospecha de que acaso ciertos mensajes pudieran estar escritos para ser leídos en un momento puntual, cuando -digamos- el ánimo acompaña. Esta peculiar unión, aunque ficticia, entre escritor y lector, se hace si cabe más rica y profunda cuando el texto en cuestión se alía con la fuerza musical del verso. 

    ... pasan los hombres, se rinden ante el espacio,
    en el hacerlo se convencen
    que pasar es su único motivo
    para estar en el mundo.

    (Massimo Gezzi, "La memoria de una tierra")

    Si algo tienen en común música y poesía es la importancia que sobre ambas expresiones del espíritu humano posee el tiempo, es decir, la estructuración adecuada de momentos sucesivos de acuerdo al contenido que desean exponer: en el caso de la primera, las notas llenan un cuerpo sonoro, cuyo corazón es la melodía y cuya cabeza es la armonía; por su parte, son las propias palabras y la cadencia de los versos y signos de puntuación lo que en la poesía permite descubrir un "más allá" del texto impreso.

    Hasta hace algunas décadas, cuando no existían medios electrónicos de reproducción o el tratamiento del papel exigía precios editoriales lejos del alcance del gran público, los aficionados a la música y la lectura debían memorizar sus piezas y fragmentos favoritos con el objetivo de reproducirlos en diferido. El tiempo era pensado de forma muy diferente a como lo tratamos hoy: cuando escuchamos a alguien recitar un poena en un auditorio, o si estamos disfrutando de una sinfonía de Brahms en el iPod, somos perfectamente conscientes de que tales actividades pueden ser interrumpidas sin temor a que tal hecho suponga una "quiebra cultural": podemos localizar aquella poesía recitada en la Red (y, por supuesto, copiarla e imprimirla con un ligero movimiento de nuestro índice) o reproducir hasta la extenuación la sinfonía. 

    Aunque sólo me haya referido a dos experiencias puntuales, podemos observar a través de ellas cómo perdemos paulatinamente la consciencia sobre el carácter irrepetible del ahora, más aún en el terreno cultural. Esta característica, como nos sugiere Massimo Gezzi en sus poemas, se halla delimitada por dos límites -en ocasiones, inconfesables para nosotros mismos-: el pasado (o como él expresa en su poema "Mandamiento, "no vuelve nunca nada") y lo venidero (deambulamos errantes "hacia un tiempo que no [veremos] nunca", escribe Gezzi en "La semilla del tilo"). 

    Massimo Gezzi, evitando "la mirada trágica en favor de una lírica que observa el mundo circundante y lo dota de un sentido inesperado, epifánico, profundamente evocador" (nos explican desde Quálea), muestra plásticamente lo dicho hasta ahora en su poema "Catorce hojas":


    Esta mañana la luna tiene un humo pálido alrededor,
    y los parabrisas están cargados de hielo:
    las manos extraídas de la tibieza de los bolsillos
    se enrojecen, para arañarlos. Quedan quince hojas
    de castaño colgadas en las ramas: catorce,
    cuando una ráfaga más larga las agita
    y manda una de ellas al suelo: ciclo concluido,
    cita para algún mes para ver
    de nuevo la pequeña mano restituirse,
    donde estaba hace poco.


    Más adelante Gezzi nos aboca al verdadero meollo de la cuestión (en el mismo poema): buscar "los indicios de una nueva aparición", de un nuevo amanecer de la experiencia perdida, extinta. Y es que "tenemos pocas cosas que escondernos/ y demasiadas que mostrarnos", escribe el italiano en "Augurio", en un guiño que bien podría recordarnos a la tradición psicoanalítica. 

    Un libro fantástico para leer en verano, que nos permitirá disfrutar de la poesía mientras reflexionamos con el autor sobre diversos objetos, experiencias y acontecimientos, y que Quálea nos presenta en brillante edición bilingüe (con traducción y prólogo de Juan Carlos Abril). Un poemario en el que Gezzi quiere "hacer ladrillos"... quizás, para que el lector construya con ellos una vida de sentido habitable: 


    Si quisieses un ladrillo deberías coger
    un ladrillo, para arreglar una muralla
    o para tapar un agujero
    en un pavimento en espiga.
    Un ladrillo: un sólido que vive dentro de tres
    dimensiones, pesa, al tacto parece
    rugoso y poroso, y dejando amontonado
    junto a otros por mucho tiempo
    hace de nido a ciempiés, arañas y tijeretas.
    Un ladrillo que existe, que despedazado con el martillo
    hace tac una sola vez, un sonido bello,
    de ladrillo, seco, preciso.
    Un ladrillo cuenta más que las palabras
    que lo imitan apoyándose una sobre otra.
    Yo con la poesía quisiera hacer ladrillos.

    (Poema: "Ladrillos")




    Massimo Gezziè nato a S.Elpidio a Mare (FM) nel 1976 e risiede a Berna, dove lavora come Assistente alla Cattedra di Letteratura italiana dell’Università. Ha pubblicato Il mare a destra (Atelier 2004) e L’attimo dopo (Sossella 2009, Premi Metauro e Marazza Giovani, pubblicato in Spagna da Quálea), più la plaquette trilingue In altre forme/En d’autres formes/In andere Formen, con traduzioni di J. Aerne e M. Vischer. Per Mondadori Ha curato il Diario del ’71 e del ’72 di E. Montale e Poesie 1975-2012 di F. Buffoni. È uno dei fondatori del sito letterario Le parole e le cose. Traduce dall’inglese.
    E-mail: massimogezzi@gmail.com

    Sito web: http://ilmareadestra.wordpress.com, www.leparoleelecose.it





    ESTRATTI
    da Il numero dei vivi, di Massimo Gezzi, Donzelli Editore, 2015 


    Tre noccioli di albicocca lanciati dalla collina


    I.

    Il primo rimbalzò sul terrazzino,
    come da regole, si sollevò nella sera
    e roteando velocemente su se stesso
    si abbatté sull’avvolgibile,
    scavandoci un cratere.


    II.

    Il secondo rimbalzò sul terrazzino,
    come da regole, prese un angolo sbagliato
    e sfrondò le foglie giovani del fico,
    frullando come un tordo.


    III.

    Il terzo rimbalzò sul terrazzino,
    come da regole, si alzò all’altezza giusta
    e con un angolo perfetto finì
    contro il grido esterrefatto della maestra
    che proprio in quel momento
    si affacciava alla finestra.



    Strillo

    Una ragazza contro l’alba che si affaccia
    dal Ceneri. Compita, le labbra messe a u,
    mentre sfoglia un quotidiano.

    «Si barrica in casa e ferisce a morte il figlio»,
    è lo strillo di apertura.
    Quali abissi attraversano gli uomini
    e le donne? Niente, nessuno
    sembra scandire la domanda.
    L’avrà pure pugnalato, risponde la luce,
    ma tu mi vedi ancora indorare
    i binari e fare glicine l’aria.
    Hai ragione, luce d’alba.
    Ha ragione pure lei, che sfoglia
    distratta e si aggiusta lentamente
    una ciocca di capelli, sbirciandosi al finestrino?
    Un giorno gli abissi spaccheranno
    la nostra pelle e non importa
    chi farà il titolo, con quali dimensioni.
    Gli altri sbadiglieranno di fronte a un nome
    sconosciuto, schiacceranno tra le palpebre
    il sonno che li vince.

    Alla stazione successiva apre gli occhi e guarda fuori:
    un’unghiata di sole ha ritagliato
    una lama di smeraldo lungo il fianco dei monti.



    Discorso ai nuovi vicini

    Difendere un perimetro di luci:
    qui il muro, lì un tavolo disegnato
    contro il bianco, delle tende, il bagliore
    intermittente del televisore che le incanta
    e le rende vive. Dentro storie semplici,
    né colpevoli né innocenti: il termometro
    per la febbre, un quadro, uno sguardo
    che rade il buio e si consuma nell’attesa.
    Chi abbia ragione e chi abbia torto non lo dicono
    le case. Eppure tutti, appesi al vostro vuoto
    che un passato di generazioni riempie sempre
    di un senso, scambiate una parola con il monte
    che incombe e guarda il lago come un angelo
    di terracotta veglia una casa: senza vederla.
    Difendere un perimetro di spazio,
    di esistenze, appartenersi nel rito
    del risveglio sotto un unico
    tetto che sembra casa e non lo è,
    perché le luci già tremano e il termometro
    dice febbre, e in una, due giornate uno vende
    una discendenza, spicca i quadri, strappa le tende,
    ne fa stracci. Nella breve parentesi
    di questi istanti vivete voi.



    Traccia n. 4

    Una delle tracce è sulla nostra capacità
    di «abitare poeticamente la terra»
    (Morin, e molti altri – troppi? – prima di lui).
    «Poeticamente, dice?» Sono gli occhi
    di una ragazza che quasi sbigottisce,
    quando legge quella frase.
    «Anche poeticamente», preciso: «Anche. Non ti pare?»
    «Mah», risponde subito «Magari qualche volta.
    Ma solo per un attimo. E per poche persone».

    Per poche, già. Non ci avrà mai pensato, Morin,
    a limitare quella frase? A inserire un inciso,
    a precisare che magari per qualcuno
    – per troppi? – la poesia è appena un lusso
    o un impaccio, quando dietro uno sguardo
    mezzo ironico e mezzo serio si intuisce
    che qualcosa è accaduto, o che qualcosa…

    «Per pochi, dici bene. E allora
    spiega perché è così. Contestalo,
    il filosofo, se non dice la verità».
    Risponde e abbassa gli occhi, inarcando
    un po’ il labbro:
    «No, prof, grazie: ho scelto un’altra traccia».

    Prima che tocchi l’erba
    la boccia appesa in aria contro il cielo
    viola chiaro, prima che atterri –
    prima che l’onda si rovesci sulla sabbia
    e cancelli
    le orme di chi ci ha camminato
    per disperdere un pensiero –
    prima che l’odore dei pitosfori
    sia gelato dall’inverno

    devi dirlo il dolore di non essere
    più, se la memoria è anche questa
    incompiuta congrega di persone
    che hanno amato inutilmente,
    preoccupate o distratte,
    ma per sempre stagliate nell’azzurro
    navigato dai pipistrelli che gremivano
    il buio rischiarato dai fanali.

    Sono loro, ti hanno amato.
    Hanno potuto quel che hanno saputo.
    Hanno sbagliato.




    [Massimo Gezzi, L’attimo dopo, Sossella, Roma 2009.]



    Da “L’attimo dopo” di Massimo Gezzi


    di Massimo Gezzi

    Gelsi

    Hai fatto questo semplice gesto con la mano:
    l’hai sollevata fino al volto,
    l’hai tesa verso il mio finestrino,
    mentre guidavo: ho guardato,
    e contro la luce caliginosa
    della mattina li ho contati,
    otto, otto gelsi a chioma aperta
    come la coda di un pavone imbalsamato,
    in processione lungo la linea
    del nostro sguardo, così perfetti
    che per un attimo ho scordato
    orari coincidenze
    e ho rallentato per capire
    come mai di otto alberi in fila si possa dire
    “guarda che belli!”, come hai detto,
    se loro non decidono di esserlo e tutto
    è un avvicendamento senza senso,
    o se basta un movimento della mano
    e un sorriso per fare di otto alberi
    in riga un’illusione di riscatto.



    Tuesday Wonderland

    Settembre, si direbbe. O forse una mattina
    di metà maggio: il treno, il paesaggio
    assopito dell’Oberland, contro il fumo
    pesante delle fabbriche, sullo sfondo –
    era il solito percorso
    da casa alla stazione, cinque minuti
    (poco meno), prima di prendere la rampa
    di scale mobili che ascende
    al cielo grigioazzurro di Länggasse.
    Una musica ripetitiva scardinava
    la catena degli eventi: la signora
    diretta al suo lavoro, come sempre,
    il folle barbuto che aguzzava gli occhietti
    sbirciando il contenuto delle tasche:
    un giorno come tanti, probabilmente martedì.
    Il treno rallentò, le porte si aprirono.
    Le scale mobili ripresero a salire
    al primo tocco di piede.
    Le cose restarono tutte quel che erano
    l’attimo precedente: la luce fu luce,
    gli autobus autobus,
    gli aceri gli stessi, con qualche foglia in più.
    Eppure sembrava lo sapessero tutti,
    mentre tranquilli aspettavano al semaforo
    o carichi di spesa, a piedi o in bicicletta,
    svoltavano un angolo, e non c’erano mai stati.


    Ultimo trasloco

    Come se ci fosse altro tempo, oltre a questo,
    altri giorni per sentire questo freddo
    salutare, imparare un’altra lingua,
    bussare a una porta socchiusa, entrare –
    le processioni sulle auto sul corso, l’intuizione
    di un bene nascosto al di là
    di tutti i muri e che solo rinunciando
    a tutti i muri brillerà
    (come la tavola del mare corrugata
    dalla brezza scintillava
    di origine ai prime raggi dell’alba).

    Allora il nostro dovere di uomini liberi
    è di contare le finestre illuminate
    nel buio. Perché sul confine
    tra il paese e la campagna una donna
    si è svegliata a ruminare la sua angoscia
    (disoccupazione, amore inconfessabile che svelle
    la serratura della porta, malattia).
    Perché un uomo abbandona
    la sua casa una notte e tutti pensano
    che è vita, in fondo, quella, è bellezza.

    Nei mobili ereditati dai nonni i nipoti
    leggono il passato come gli anni
    nel legno, accarezzano le assi
    e risvegliano il timbro della voce
    degli assenti, li invitano nella casa
    pitturata di fresco, li sistemano
    negli angoli, acquattati
    con il viso schiacciato sulle ginocchia a mormorare
    la preghiera che il vento ogni sera
    chiede al mandorlo, la perfetta consistenza
    del tuo sangue che attraversa
    ogni singolo millimetro di te,
    senza svegliarti.



    L’amore, i cromosomi

    Passo sulla cenere di un fuoco, affondato
    in un cratere di carbone. Qualcuno qui
    ha incrociato parole, contorni, sospeso
    al filo dell’alba che avrebbe
    di nuovo sfoderato la bandiera della boa,
    la riga dei legni accumulati sulla riva.
    Seduto qui vicino, sento ancora il tepore della sabbia,
    il benessere che dà, quando è notte,
    un corpo più caldo dell’aria e della pelle.
    Non ho capito niente più di questo:
    ho incontrato e scordato molti uomini
    e donne negli anni, ne ho visto maturare
    i figli e i tumori, a volte la stanchezza contenuta
    nei piccoli particolari apparentemente
    privi di interesse, come un capo
    vecchissimo dai colori troppo accesi,
    o un sedile anteriore troppo ingombro
    per essere almeno per ipotesi abitato
    da qualcuno. Verranno a questa spiaggia
    uomini e bambini: rideranno nella luce,
    senza che un no a tutto questo possa essere
    un no per davvero: i cadaveri dei granchi
    per metà sono già vento, invisibili e reali
    come l’amore, i cromosomi.



    Grottammare

    Le generazioni che hanno fatto Grottammare,
    gli uomini che ordinatamente hanno issato
    le pietre di questo muraglione
    a strapiombo – gli inquilini delle case
    deserte tutto l’anno, che hanno tolto
    gli infissi incrinati per sceglierne di nuovi –
    i muratori, che hanno spinto nelle sedi
    i cubetti di porfido, gli anziani
    che hanno messo a dimora i getti dei cespugli
    che adesso impazziscono di bocci.
    E a sinistra, questo scarno lungomare
    che pare senza limiti, di notte
    questo domino di luci che attraversa
    i confini regionali, per tutte le persone
    che dividono una terra, e davanti a una tavola
    conversano, o si ignorano –

    al debole silenzio della luna, stanotte,
    come vogliono parlare di loro ai passanti,
    additare con orgoglio il muro edificato
    con le proprie energie, l’agave piantata per gioco
    e poi proliferata, il loro passato in questa casa
    o in quest’altra, invisibili e muti, convinti
    che le cose, alla fine, si ricordino di ognuno,
    mentre cade la brina sul balcone e l’autostrada
    scompare dentro il tunnel, e in un giro di piloni
    risospinge via tutto.



    Poco prima

    Le braci degli sms che si spengono,
    la stanza inerme sprangata
    in cui tutte le notti affiora una polla
    d’acqua e luce, che chiede di sedersi
    sul cuscino, a contemplare.
    Il sonno atomico che marchia
    il materasso delle doghe,
    il fondale plasmato dalla notte
    a piccole dune. E l’esistenza quotidiana,
    fatta di carne e vetri sporchi,
    la cenere sottile dell’alba
    che scavalca le colline e pronuncia
    sulle labbra di ognuno la parola
    misteriosa, quella che fa sfilare dalle porte
    le sagome instabili dei corpi, poco prima
    che scocchi il rintocco sul quadrante
    e si popolino di altri le stanze
    che occupavamo noi.



    Il seme del tiglio

    Mentre aspettavo l’autobus guardavo
    le ondate di semi dei tigli
    piovere sull’asfalto dopo un volo
    di pochi metri: non attecchiranno,
    le ruote delle auto li schiacceranno
    in polvere finissima che la terra
    assorbirà, con le piogge di settembre.
    Mi stupivo del loro ingegno, del piccolo
    velivolo naturale che li sovrasta
    e li accompagna, nella discesa verso un tempo
    che non vedranno mai.
    La sera rincasando in automobile
    ho sentito qualcosa scivolarmi
    dai capelli: e su un braccio mi è atterrato
    uno di questi semi, con le ali
    acciaccate e il peduncolo piegato.
    Peccato che non fossi
    un bisonte di prateria, o un’antilope
    che a balzi attraversa le montagne:
    in uno scatto della corsa avrei deposto
    il seme annidato nel mio pelo
    in terra fertile. Invece sono un uomo
    di città, e a poco è servita
    la sua breve traversata, se adesso
    abbandono quel chicco sul terrazzo,
    sperando in qualcosa di più utile
    di me, in un vento.



    La pioggia non serve

    Dicono che lavi, la pioggia di settembre:
    i marciapiedi tappezzati di impronte,
    gli asfalti anneriti di copertoni
    consumati, le foglie impolverate dal sole
    o dai fumi del traffico. Ma sporgiti un secondo
    dal balcone, dai un’occhiata:
    la gronda costipata sta cedendo
    sotto il carico dell’acqua,
    le castagne selvatiche rimbalzano
    a coppie sul cemento compatto. Si bagnano
    le scarpe delle donne che rientrano a casa.
    La pioggia non serve alla città:
    un velo appena più spesso dell’aria
    capace di appannare gli abitacoli
    e di ingolfare gli incroci, imparagonabile
    al fumo rarefatto che si leva
    da una forra bagnata, ai primi raggi dell’alba.
    La pioggia non serve:
    il cemento non assorbe e le antenne
    non succhiano l’acqua dalle gronde
    (ma il tamburo di gocce sull’asfalto:
    chi potrebbe immaginare quella musica, senza?).



    Mattoni

    Se volessi un mattone dovresti prendere
    un mattone, per rabberciare una muraglia
    o per tappare una buca
    in un pavimento a lisca di pesce.

    Un mattone: un solido che vive dentro tre
    dimensioni, pesa, al tatto sembra
    ruvido o poroso, e lasciato ammucchiato
    assieme ad altri per lungo tempo fa
    da nido a millepiedi, ragni e forbicine.

    Un mattone che esiste, che spaccato col martello
    fa tac una volta sola, un suono bello,
    di mattone, secco, preciso.

    Un mattone conta più delle parole
    che lo imitano appoggiandosi
    una sopra l’altra.

    Io con la poesia vorrei fare mattoni.





    .

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  • 10/12/16--10:25: ANTONIO PILAR [19.270]

  • Antonio Pilar 

    Antonio José Pilar García. (Castrillón, Avilés, Asturias 1974) 

    Estudió Filosofía, Trabajo Social y Magisterio en la Universidad de Oviedo. Ha trabajado en distintas ONG y para la administración pública. Desde hace unos años reside en Andalucia. Ha publicado Handle with care (2014) que recibió el Premio de Poesía Ciudad de Ronda, Manual de destrucciones: usos del fracaso amoroso (2015), ha sido Premio Joaquín Benito de Lucas (Talavera de la Reina) y finalista en el prestigioso Premio Internacional Fundación Loewe.

    Ganó con su ópera prima, Handle with care, el premio "Ciudad de Ronda". En 2014 resultó ganador del trigésimo Premio de Poesía ‘Joaquín Benito de Lucas’, por ‘Manual de destrucciones (Usos del fracaso amoroso) y vencedor de la I edición de los Premios Literarios UNED “María Zambrano” en Málaga, con su poemario "Sujetos omitidos" (Etc, libros, 2016).






    HANDLE WITH CARE

    Era un hombre alto a bajo precio
    que nunca estuvo en los escaparates,
    que siempre fue el accesorio perfecto.

    Era un hombre firmemente frágil
    que no sabía cómo usarse sin quebrarse,
    quizás por eso y sin él saberlo en su cartón rezaba:
    handle with care.

    Un día, yo le dije:
    vente, te echaré una mano.
    Y él me contestó:
    no, sólo dame papel de burbuja
    para hacerme fuerte.



    ALICIA Y EL ORIGEN DE SU ESPECIE

    Alicia se adaptó al miedo
    desde muy pequeña.
    Desde muy, muy pequeña
    gateó esquivando los golpes,
    y las piernas con patadas.

    Alicia desarrolló la capacidad
    de quererse de forma autodidacta,
    de alimentarse de la caricia del cartero
    e inventó la técnica del llanto invertido.

    Ahora, Alicia va a tener un hijo,
    y ensaya las caricias y los abrazos
    frente al espejo.
    Alicia aún no sabe gobernar
    en el vacío todo su afecto.
    Pero sabe bien que una gota
    de afecto concentrado
    hace desaparecer el vacío
    más resistente.

    -Gajes de su oficio.



    *


    Este poema está dedicado a mi querido y añorado amigo de juventud Cándido Pérez, que apenas le dio tiempo de coger las flores.


    FALDA DE ORTOGRAFÍA

    Coged las flores mientras podáis, 
    veloz el tiempo vuela...

    Caminabas con tilde de tacón alto,
    por aquellos años de instituto. 
    Tu cuerpo esdrújulo encendía
    el prehombre que acechaba dentro.

    Te esperábamos todos:
    yo, él, ellos, aquellos...
    Todos atentos al predicado 
    de aquella falda minúscula,
    sobre tus piernas iniciales
    sin punto ni final.

    ¡Cuánta falda de ortografía!
    ¡Ponte comillas al menos!
    Te gritaban a tu salida este o aquel otro,
    sin deseo alguno a que te corrigieras.
    Pero, cómo no detenernos en ti 
    si tu andar era el mejor ejercicio de repaso.

    Sólo tú pudiste hacernos creer,
    despertarnos la fe en la región copulativa
    por primera vez.
    Sólo tú sabías cómo conjugar aquellos cuerpos
    que nos hacían tan jóvenes.

    Escribimos en nuestras manos tu paso imborrable,
    por encima del desafecto del tiempo.
    Y es hoy que aún no sé escribir bien tu nombre:

    o luz,
               o vida,
                            o fuego.

    Tú que nos enseñaste a rezar
    la oración subordinada a tu cuerpo.
    Tú que jamás llevabas ortografía íntima
    para que sólo te corrigiese el viento.

    Hoy,
    convoco, 
    bajo esta negra falta de los ausentes,
    aquel viejo deseo compartido
    -por mí, por él, por ellos-
    de verte mal escrita sobre mi cama.



    Campaña de lucha contra el anal-fabetismo

    Hay poemas que necesitan de una relectura.
    Hay poemas que con una lectura es suficiente.
    Hay poemas que mejor no leerlos.
    Hay poemas que es necesario reescribirlos.
    Hay poemas que sería necesario escribir.
    Hay poemas que mejor no haberlos escrito
    que coinciden –casualmente-

                      con los que mejor no leerlos.




    LICENCIA POÉTICA

                               A las musas con tricornio.

    Me dio el alto en una noche arrumbada,
    le enseñé el dolor en regla
    y el seguro para todos mis riesgos.
    Me alumbró la cara
    con su linterna de espasmo,
    husmeó entre las cárcavas de mis miedos,
    y me dejó ir sin decirme nada,
    hasta el siguiente verso.



    POESÍA: APARTARTE

    De tanto apartarte ,
    de tanto hacerte espacio
    me he caído por tu hueco.

    De tanto querer alejarte.
    De tanta distancia abierta
    no sé cómo encontrarme.

    Y es que siento que apartarte
    es llenar todas mis partes de ti.
    Y es que siento que decirte:
    fuera, vete de aquí.
    No es más que 
    sentir todas tus partes 
    volviendo hacía mí.

    Por eso cuando vuelves,
    y me dices te quiero,
    y me prometes no engañarme,
    mientras lavas tu piel contra mi cuerpo,
    me siento tan partido por dentro
    que necesito robar todas tus partes.






    La realidad pactada

    Que la realidad estaba pactada,
    nos dimos cuenta al querer hacernos con otra.

    No se pudo.
    No se pudo hacer más.
    Cualquier cosa nos hubiera servido,
    cualquiera.
    Pero no.

    Podría haber ocurrido un despido procedente,
    una falsa enfermedad, una mínima descendencia,
    o una muerte fulminante.
    Pero no.

    Podría haber llegado por ti, o a través de mí,
    o incluso por terceras personas.
    Pero no.

    La realidad siempre tuvo claro su camino.
    En realidad, la realidad siempre fue la de siempre
    mientras cada uno iba dejando de ser uno mismo.



    Carta

    «Ya sabemos
    que una herida carece de elocuencia:
    no pronuncian sus labios
    la razón del dolor
    o el nombre del verdugo».
    F. R. NOGUERA


    Herida Diana:
    Todas aquellas fechas que juntos lanzamos,
             con sus días y sus noches,
    a aquel mundo que hicimos nuestro,
             caen aquí, secas,
    como horas abatidas por el tiempo.
    Ahora sé bien que la distancia que se guarda
                 en lugar fresco,
    se conservará para toda la vida.
    En momentos como este,
             me aferro impunemente
    contra las horas gigantes,
    flotando en esta espera neumática,
             acunado por este vaivén de todo lo perdido.

    Ahora,
    cuando veo lo rápido que no ha pasado nada,
    pienso si podré seguir acompañándome,
    si podré seguir sosteniendo este firmamento
             con sus fechas encendidas.

                                        Si podré seguir
    —sin más—
    habitando bajo este calendario abovedado
    que tan fijamente
             —desde ti—

                                                         me mira.



    Mito de Sísifo

                                 A Rebeca con cine de verano

    Después de que dejaras caer un beso desde tu boca,
    como el que dona su cuerpo a la Ciencia,
    yo, Sísifo enamorado, corría raudo a llevártelo rodando

    —inútilmente—
                       
                                 hasta tus labios escarpados.






    .


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  • 10/12/16--10:59: VALENTÍN DÍAZ [19.271]

  • Valentín Díaz Marijuán

    Nació en Burgos en 1951, estudió en el Liceo Maristas antes de irse a Madrid a cursar Periodismo. Periodista, trabajó en RTVE desde 1975 hasta 2007 siendo miembro de la Junta Directiva de TVE con Pilar Miró y corresponsal, luego, en Budapest, México, Lisboa, Miami y Moscú, cubriendo, entre otros muchos acontecimientos internacionales, el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, las guerras de Croacia y Bosnia y la rebelión zapatista de Chiapas. 

    Premio «Antena de Oro» en 1986. Fue director del Centro de TVE en el País Vasco, de los Centros Territoriales de TVE y del Centro de Producción de TVE en Canarias. Entre 1977 y 1982 formó parte del Comité Organizador del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, dirigió la revista de literatura Kantil y fue corresponsal en el País Vasco del semanario Cuadernos para el diálogo. Co-autor de una monografía sobre Stanley Kubrick y del libro La Masonería en persona(s), ha colaborado durante muchos años en muy diversos diarios y revistas.

    Autor del poemario Sueños de jazz (editorial Sapere Aude, 2016).

      


    Sueños de jazz (editorial Sapere Aude, 2016).



    SUEÑOS DE JAZZ

    I

    Hoy he visto la ciudad de mis sueños,
    aquel fragmento de noche inacabado
    con los mismos enigmas repetidos.
    He tardado una vida en ese viaje
    a la ciudad sin nombre del deseo,
    persiguiendo en tinieblas lo ignorado
    y perseguido a mi vez por el anhelo
    de volver a soñar, y a huir del sueño.


    II

    He viajado a la calle más vacía
    de un oscuro desierto de avenidas
    para buscar la música escondida
    en la noche secreta de la infancia




    ESTIRPE HUIDA

                             A Miguel Ángel Molinero

    ¿Dónde hallarían los hippies, ahora, el agua primordial?
    ¿Sobre que colinas alzarían sus voces los profetas del amor?
    ¿Cómo avivarían las llamas de su frágil hermandad?
    El brillo chispeante de las fogatas
    es una estrella fugaz
    en el ceniciento reino de las luces de neón.

    Los que conocen el precio de su deber
    huyen con los pies desnudos
    en un río de cristales rotos.

    Extraños mutantes airean las viejas banderas
    de las tribus primitivas.
    Un hedor caliente los convoca.
    Pagan los diezmos del crimen
    y entonan cínicas plegarias.
    Ofrecen sus cuerpos en el altar de la impostura.
    Carne que se oferta
    en el mercado de renta variable.
    Su destino escondido en un impulso digital.

    Una estirpe huida guarda su palabra sagrada,
    un latido de código abierto
    para viajantes desarmados.

    El estiércol se filtra en los veneros de la razón




    SUEÑOS AJENOS

    I

    Eres hijo de un sueño ajeno
    perdido bajo un océano de hielo.
    Pienso en mi cuando te escribo
    frases que el agua disuelve
    apenas esbozadas.
    Entiéndeme: han pasado mil sueños
    desde que vi a un hombre suplicar la nada.
    También el dolor empapaba el alma del poeta
    que deambulaba moribundo por Vía Lamarmora
    aspirando volutas de asco y desamparo


    II

    No lo sabíamos entonces,
    en los días llenos de la urgencia de vivir.
    Era simpático disfrazarse de Bogart,
    tomar un bourbon seco,
    subir emocionados en el cine-cohete
    y desafiar los tiempos venideros.
    La vida no era un juego perdido de antemano


    III

    Con tu voz, ahora llega la voz de aquel marino,
    su bondad hundida
    y esa luz que baja desde La Rhune
    haciendo verde la hermosa armonía del tiempo inocente.
    Hay travesías más largas que la razón.




    FIN DE VIAJE

    Ognuno sta solo sul cuor della terra
    traffi to da un raggio di sole;
    ed è súbito sera
    (S. Quasimodo)


    I

    He buscado la emoción en la muralla de las tardes incendiadas
    cuando la soledad no era más que un presagio,
    una herida en el corazón adolescente.

    He gozado intensamente mi fortuna y he agostado
    discursos, penitencias, afanes, vanidades.
    La pasión oculta en cada esquina del ignoto laberinto

    No he querido huir de mi conciencia
    de sus atrevimientos y perezas.
    No es asunto menor el dolor de la renuncia

    Una gota de sangre se desliza
    por el tiempo marrón de las fotografías.
    Mi libertad es ahora mi silencio


    II

    El alma es una sombra de cenizas
    que vuelan en la noche hacia el desierto
    soñando que dibujan un verso imaginario,
    un símbolo disuelto por el viento
    entre dunas de arena sin memoria

    Porque somos tiempo y azar

    Se acerca invisible el fi nal de la aventura
    Lo que pudo ser ya fue



    RETRATO EN EL ESPEJO

    He jugado a vivir en un espejo
    arañando el azogue contra el tiempo,
    escarbando laberintos de memorias,
    abriéndome los poros con uñas de acero.

    Bajé por galerías de luz agonizante
    dibujando fantasmas arbitrarios.
    Me asomé, ensimismado, a un precipicio.
    Descendí hasta el último peldaño
    y encontré por fi n, allí, mi fi el retrato,
    tres calles más abajo del infi erno




    Su autor confiesa que es un «resumen de su experiencia vital», y aclara que la amargura, melancolía y soledad que planean sobre estos versos no significan que le acompañe una biografía desdichada. Nada más lejos de la realidad. «Pero el alimento de mi poesía es esa parte más sombría, la hecha de temblores íntimos, de tonos crepusculares. La vida no es solo luz. También son las sombras», afirma Díaz consciente de que «bucear en la intimidad de cada uno siempre es un ejercicio muy delicado y fundamentalmente tiene interés si lo consigues traducir a un lenguaje poético». 

    Y él celebra haber llegado a esta meta. Si no considerara que así es nunca habría accedido a publicar Sueños de jazz (Sapere Aude). Aunque siempre ha escrito poesía, e incluso algún poema publicó, nunca se pensó con el arrojo para alumbrar un poemario completo. Guardaba estrofas, conservaba versos, algún poema incluso venció el paso del tiempo.

    Pero este libro nació cuando logró escribir el poema que le da título. 

    «Tenía un sueño infantil que era obsesivo y conseguir hacer ese poema fue una liberación. Mucho tiempo después escribí el segundo, Retrato en el espejo, también muy significativo para mí. A partir de ahí pensé que había logrado ese estilo», observa el vate que, aunque reconoce el eco de todo su intenso periplo vital en estos versos y sus lecturas -guiadas en muchos casos por sus amigos Miguel Ángel Molinero y Agustín Delgado-, advierte una presencia importante de esa infancia como «etapa en la que se graban de una manera más especial esos sentimientos que luego te acompañan a lo largo de la vida, que no serán los únicos, pero sí dejan un sello indeleble en no pocos aspectos».





    Valentín Díaz

    Por Luis Ortega · marzo 6, 2016

    Mar mediante y presente la definición, acuso recibo de la esperada epifanía poética de un intelectual honesto y un hombre bueno, duplicidad extraña en tiempos poco propicios para la lírica y la convivencia. La revelación de Valentín Díaz – anticipada sólo en juicios certeros, metáforas felices, currencias en conversaciones prosaicas – me devuelve la confianza y la fe en la poesía, que nunca es estado (ni siquiera de gracia), sino visión del ideal, centella que llega y brilla cuando quiere y que, ante ella, tanto da comprender como temblar. Para nominarla, acudió a un título redondo (el acierto que bendice un libro) y a una expresión musical, su amado jazz, compuesta por cualidades únicas como el swing (la cadencia que vuelve a la palabra persuasiva); el sonido, que refleja la personalidad del intérprete, y la improvisación, sinónimo circunstancial de la libertad imprescindible. Al respecto de ese género música, Henri Matisse aludió a los valores de ritmo y significado que encajan con la obra de un burgalés, viajero de la literatura por el camino de la verdad, atento al nacimiento espontáneo, como la hoja del árbol, y cuidoso en la perpetuación de sus instantes de gloria. “Me reconozco una gran exigencia en la elaboración y depuración de cada verso; busco claridad, densidad y musicalidad” escribe quien no se considera un poeta y que, para pasmo de ingenuos y aviso de arrogantes, marca en diecisiete palabras un derrotero eterno de la lírica. En el prólogo Pérez Barredo descubre un “soliloquio luminoso pese a nutrirse de sombras del que no se puede escapar (ni el autor ni el lector) ni salir indemne” y que nos lleva por los ámbitos soñados y ausentes, por la sima del azogue, las decadencias, las venganzas y los boleros que las conducen al infierno, por las estirpes en fuga, la diáspora asentada en unos ojos negros y la busca del “milagro de ser y de ocultarme”. Introducidos por la cruel lucidez de Borges – “La vieja mano / sigue trazando versos / para el olvido” – once haikus – ¿azares, hallazgos, deseos, afirmaciones? – ponen pausa al camino de fulgor y peso y a las doce estancias en las que un hombre solo recupera el hálito de la niñez y el latido del universo y vierte, con la delicada e implacable constancia de la gota de agua que horada la roca, noticias, evidencias, credos y esperanzas: “Quizá escucho a Dios / cuando suenan las notas del gran Beethoven”. Tras el paréntesis, el regreso hacia “la emoción en la muralla de las tardes incendiadas, cuando la soledad no era más que un presagio, una herida en el corazón adolescente”. Una pobre recensión para un gran libro, “Sueños de jazz” (Sapere Aude, 2016).


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  • 10/12/16--22:32: JOSÉ M. PRIETO [19.272]

  • JOSÉ M. PRIETO

    (Madrid, España, 1949)
    Catedrático de Psicología Diferencial y del Trabajo en la Universidad Complutense de Madrid lleva una doble vida de publicaciones desde hace más de tres décadas. En inglés sus trabajos de investigación y de revisión temática en editoriales internacionales académicas. Ha sido secretario general de la Asociación Internacional de Psicología Aplicada, ONG de ONU y UNESCO. En sus viajes la poesía han sido, por placer, su acompañante y a partir de un congreso International de Psicología Aplicada en Kioto en 1990 empezó a apreciar la poesía japonesa primero, china después y coreana más tarde. El nexo era el Budismo Zen y el Taoísmo. Secuela ha sido impartir desde el 2000 varios seminarios de doctorado sobre el vínculo entre la Meditación Budista y el Bienestar Psicológico o Espiritual. De ahí tres trilogías: una de raigambre poética asiática: Haiku a la hora en punto (2007), Tanka a trancas y barrancas (2009) y No están ciegos los poetas: el sijo coreano, en Ediciones Vitruvio. La segunda aborda temas budistas: Penetrante compasión: cincuenta koan contemporáneos (2007), El sutra de la eternidad dorada: budismo y catolicismo en Jack Kerouac (2011) y  Poesía Mistica Zen de Eihei Dogen (2013), en Miraguano Ediciones. Son sus hallazgos en San Francisco y Kioto. La tercera alude a querencias polémicas: Jesús nunca fue cristiano (2010), Nuestra señora es un caballero (2013), Los cuernos de la cigüeña (2014). A partir de una crisis de salud y de un año sabático decidió vestir de largo a las libretas y a ciertos momentos de lucidez e intimidad. “Fino sentido del humor”, “fuerte ironía y sarcasmo”, “lirismo”, “no deja indiferente el aire fresco de su sierra interior”, “desconcierta un poco”, “estrena un nuevo fondo en la historiografía poética” son los comentarios de poetas y críticos explícitos. Practica una poesía sonriente.


    Los cuernos de la cigüeña, (2014).
    José M. Prieto




    TEMPVS FVGIT,
    José María Merino, de la Real Academia Española. 

    Infinidad de siglos antes de que existiese Martin Heidegger, los seres humanos hicimos de la conciencia del tiempo, con su implacable pasar y su extinción en la muerte, una de nuestras obsesiones permanentes. Al fin y al cabo, el tiempo es la sustancia de la literatura: la novela y el teatro tienen la pretensión de reconstruir fragmentos de tiempo, materializados en conductas que se manifiestan en determinados ámbitos y tramas, como la poesía expresa también, desde distintas perspectivas estéticas y sentimentales, la irremediable temporalidad de lo humano.
    En el campo poético, autores clásicos, antiguos y modernos, han hecho del tiempo un tema central de su obra: Omar Khayyam, Jorge Manrique, Jorge Luis Borges, Antonio Machado... acaso porque la sensación física del tiempo y de su huida constante estimula de forma especial la percepción de pérdida que toda la gran poesía ha sabido expresar.
    En Los cuernos de la cigüeña, José M. Prieto utiliza el tiempo humano, su eclosión, su devenir, su acabamiento, como materia medular del poemario. Un libro extenso, constituido por 73 poemas, cada uno de ellos encabezado por la breve cita de un verso de distintos poetas, como si la referencia continua al transcurso temporal quisiese acompasarse al fluir de esos múltiples atisbos poéticos, donde muchos poetas contemporáneos son recordados junto a otros como Quevedo, Rubén Darío, García Lorca, Leopoldo Panero o Julio Cortázar...
    Dentro de la natural libertad asistemática que suele caracterizar la expresión poética, este libro de José M. Prieto matiza, sin embargo, el tema central, a través de sucesivos y diferentes énfasis, presentándose en cuatro partes que lo matizan con diferentes miradas.
    La parte primera, "Es tiempo en movimiento una cigüeña", compone una presentación u obertura en la que, desde la imagen de la barrita de incienso que se consume en el primer poema (andando el tiempo), el poeta se mueve en el mundo de los relojes (algo más que anacrónicos los relojes; déjame una hora) las relaciones amorosas y familiares (el arte de dar las buenas noches a tiempo; profeta a tiempo) referencias a la memoria (tiempo invisible), al secreto (¿cómo te llamas?) o breves estampas de contenido predominantemente lírico (tiempo pascual; qué mañanita; un beso a tiempo). Como se trata de una obertura, no es extraño que se apunten ya aspectos que se desarrollarán con mayor extensión en otras partes del libro, como nos toman el pulso cada día o ajuste de cuentas, en que la calderilla sirve de apropiada metáfora... 
    La segunda parte, "Es tiempo en volandas un picotazo", la más extensa, tiene que ver con lo que pudiéramos llamar la descendencia en el tiempo: desde el origen (tiempo maternal), pasando por las relaciones carnales y amorosas (hora de vaciarse; tiempo de pasión), la conciencia del paso del tiempo (cumpleaños; longevos ambos; momentos borrosos), la incomunicación y comunicación familiares (pasan el tiempo juntos; oír al tiempo; sin querer, las buenas noches), el tiempo extraviado (husos horarios), la memoria y la desmemoria ( tic tac terminante; momentos borrosos), entre muchos otros poemas que muestran una especial mirada de lo humano y sus avatares y soledades (movida a tiempo; ensalmos con claxon; el tren no espera; un examen es cosa de familia; el arte de hacer manitas delante de unos cuernos)...
    La tercera parte, "Es tiempo enmarañándose una cornamenta", enfoca decididamente la vejez, la enfermedad y la muerte: se alude en el primero a la decadencia física (para el arrastre) y a partir de ahí unos poemas nos hablarán de la muerte como una especie de "cese de apuestas" (apostó), confrontarán abuelo y bebé (una momia en la cuna), o tratarán los recuerdos como fósiles coleccionados a lo largo de la vida (vestigios familiares). La conciencia de la pérdida del tiempo (perdedor nato), la ancianidad inerme ( asistido a tiempo; sin horario), la cercanía de la muerte (matamos el tiempo), dan paso a poemas que ya entran decididamente en el acabamiento: no se pone, metáfora de los que ya no están; punto de encuentro, con el cadáver, en el tanatorio; juntos y a punto, los zapatos a los pies del ataúd; los amigos están para algo, pues llevan amapolas al féretro; las vio negras, a ciertas hormigas voraces. Y más adelante, llegaremos al espacio de osarios y crematorios: una encerrona a tiempo; ya no está aquí; esqueletos para el recuerdo...
    Por último, la cuarta parte, "Es tiempo en paro forzoso un tocón", construye una especie de diálogo sincopado, en el que tiempo y poder se van turnando dramáticamente.
    En el libro se alternan los poemas de larga extensión con otros muy breves, alguno de ellos acaso con espíritu de haiku, y no faltan los que presentan aire de minicuento.

    Tomar como motivo inspirador el tiempo y su paso destructivo está en la tradición poética de todas las épocas, como antes señalé. Pero lo que singulariza el libro de Prieto es el uso del lenguaje y de las imágenes. Un lenguaje cotidiano, que no tiene reparo en utilizar ciertos vulgarismos para potenciar la expresión en determinados momentos (movida, chavalote, jodienda, sinhueso, manitas...) pero rico en imágenes y metáforas sorprendentes: "de un picotazo atrapó la mañana/ el gallo" (qué mañanita); "el universo consciente tiene forma de pezón" (tiempo maternal); "en la almohada picotean/las llamadas perdidas" (tiempos heroicos); "están en pie de guerra/ los niños de este mundo" (tiempo de sirenas); "nadie las hizo caso esta noche/ solo las manoseó la aurora" dice de las rosas (esto es lo que pasa si amanece en rosa); "trasnochan en la cocina/las sombras, las sobras/ aguardan en la nevera/ una segunda oportunidad" (las sobras de nochevieja); "encadenado llevaba el tiempo en el chaleco/ su padre" (tic tac terminante); "la noche se ha quedado/toda su calderilla"-el dinero del día- ( sin blanca) "una sobredosis/de cumpleaños vencidos" (punto de encuentro), "todo lo que sobresale cabe/ en una urna con cenizas" (una monada); "en el osario/ el tiempo vivido/ se hace astillas" (esqueletos para el recuerdo)...
    La ironía, un humor pocas veces melancólico, el decidido sarcasmo, impregnan todo el poemario, continuamente animado por una vibración de estirpe surrealista, en el que a veces hay un tratamiento de la palabra que me atrevo a calificar de "ramoniano", sin que falten los homenajes, como el que se hace a Allan Poe en no quieren que salga solo, y sin que nunca se pierda la peculiar naturaleza lírica del conjunto.
    El paso insoslayable y aniquilador del tiempo no abruma al poeta, sino que lo incita a enfrentarse a él, a decirle verdades, a asumir con entereza su propia condición de tiempo vivo. El tiempo huye, y nosotros con él, hechos de tiempo como estamos, recuerda el poeta: esa es nuestra servidumbre, pero también nuestra grandeza.


    andando el tiempo

    sólo me interesa el testimonio
    del momento que pasa
    José Emilio Pacheco

    El tiempo se mide
    con una barrita de incienso 
    incandescente, evanescente,

    el paraíso fiscal de los aromas es
    la nariz, su domicilio habitual

    línea vertical menguante combustible
    apuros pasa cuando es llama,

    cuando es fugitiva
    y consigue ser ceniza 
    es calorífuga,

    se deja acariciar
    grisáceas, urañas, las uñas la amasan,
    porosa reposa.

    Es blanda como la almohada,
    y si se descuidan 
    cautivas encanecen
    las huellas dactilares
    y si logran arrimarse
    van oliendo bien
    al dar la mano.

                                                                    

    oír al tiempo

    y al mirar hacia tí
    sé que te doy terror.
    José María Valverde

    Música celestial escuchan
    al aire libre
    por el bosque
    seres extravagantes
    con el rostro cableado hasta las orejas.

    No son extraterrestres son
    los nietos de esos abuelos
    que les contemplan desde el banco
    con los pies en tierra firme
    y el oído afinado a la naturaleza.

                              
                                            
    movida a tiempo

    acepto como un modo de cultura
    cambiar los autobuses por los taxis
    Esther Giménez

    Para el transporte de animales vivos

    de presa
    el coche,

    los domesticados en autobús,

    mirándonos por la ventanilla,
    en vehículo oficial,
    con guardaespaldas,

    las especies protegidas
    en vías de extinción
    ¡qué más quisiera!

                                                                        


    tiempo de biblioteca

    conmigo no gastaste muchas balas,
    que yo caí desde el primer disparo.
    Edgar Neville

    El templo de la inteligencia y el saber,
    la biblioteca,
    abiertas tiene las puertas a los libros,

    salen porque tienen manos 
    los estudiantes y están de paso 
    a cata y cala los mangantes,

    haberlos haylos
    vienen a lo que vienen
    nos acompañan

    son creyentes asiduos los lectores,

    y el tiempo discurre flemático leyendo,
    y el tiempo destella excitante hay exámenes
    y el tiempo deslumbra flipando hay parejas

    ahí se citan
    ahí se cazan
    ahí no se casan

    Todo es posible en la biblioteca,
    el intercambio de libros,
    el intercambio de parejas,
    lo he leído, lo tengo visto, demasiado visto,
    marcado ¿me lo prestas?



    tiempo cortante

    una morgue en el cielo de la boca
    David Morello


    ¡Que manía tienen de cortar las flores
    cada vez que crecen,
    las hacen asomar,
    en una solapa,
    en un jarrón!

    Corten, no sigan, déjenlas tranquilas,
    están muy bien donde están como quieren
    a la intemperie.

    ¿Puedo partirle la cara y exhibírsela
    recién cortada
    está estupenda
    a la entrada de la boca
    a la entrada del salón
    con una aspirina disuelta
    no le duele?



    déjame una hora

    casi nadie
    tiene tiempo para nada,
    antes se perdía
    Manuel Padorno


    Nunca me has dicho
    que la hora que tienes en la muñeca
    es incierta, me la cuentas tú
    y a las venas que palpitan no se la dices.

    ¿Por qué te llevas puesta
    con grilletes de cuarzo sobre el túnel carpiano?
    ¿Desconfías o te fías del reloj?
    ¡Déjame prestada una hora de las tuyas si puedes!



    husos horarios

    hay viajes que se suman al antiguo color
    de las pupilas
    Aurora Luque

    Horas,
    lo que se llaman horas extras,
    se recuperan
    se extravían
    en la maleta
    sin nada que declarar
    al pasar por la aduana.

    Poco o nada sabe
    el tiempo pasajero
    el aduanero en su garita,

    estático desconfía

    desconfía el pasajero al ver
    al reloj de pared,
    le ha dado la bienvenida
    y gratis le da
    algo ¡qué raro!
    la hora local,

    el suyo está en otro mundo,
    en otro continente está su muñeca,
    antes o después tendrá que cambiar
    de parecer, decir la verdad,
    decir qué hora es
    y dejar de bostezar

    con la boca abierta
    le espía el aduanero y le pide
    un pasaporte legal,
    que sea legal si se adentra.




    Nuestra señora es un caballero 
    José M. Prieto, 
    Madrid, Ediciones Vitruvio, 2013

    El título no es una provocación, es una constatación: las señoras se comportan a menudo como caballeros y haberlos haylos caballeros que se comportan como señoras. No es lo mismo sexo que género. Le diferenciación macho y hembra, hombre o mujer es psicobiológica. Masculino y femenino es psicología social, como lo es señora y caballero. En China y en Japón la representación de un personaje divino puede cambiar de sexo y de genero a gusto del fundador o de los feligreses del templo. Son figuras míticas a la hora del culto. Yoshua en hebreo, Jesús en griego (y en español) es un nombre de hombre, pero Cristo es un concepto, y puede ser masculino o femenino.  El meollo de este poemario está ahí, el género como estatuto de identidad, distinto del sexo. De ahí la multitud de circunstancias que se pregonan en los poemas.  La lírica es elogio.     

    Nuestra señora emparejada

    El más grave error de quien olvida
    es creer que el olvidado hará lo mismo.
    Antonio Daganzo, Que en limpidez se encuentre

    Diez años viviendo juntos amor mío
    y sabes a menudo acabar mis frases,
    días y días consumiendo cervezas
    y sabes la que me agrada más que a ti.

    Me gustan las ropas que visto a tu gusto
    y todavía no sé dónde se guardan,

    en alguna parte está esa camisa
    que se esconde de mi, que me torea

    para que tú te levantes y sonrías
    y me entren muchas ganas de besarte
    y mis dedos aprendan donde está
    aquello que quiero antes de vestirme:

    es un placer preguntarte para verte
    y oírte decir que soy un despistado.



    Nuestra señora de los buenos días

    El caballero era una mujer cabalgando una
    hembra.
    Mado Martínez, El caballero afrodita.

    Está embebida en el chorro de luz
    a primera hora de la mañana
    sin atragantarse, de puro gozo
    en cada sorbo radiante de sombras
    que se desvanecen si pestañea.

    De repente, un sobresalto, su hijo
    las contempla de tú a tú desnudas,
    ella y su amante, mujer cariñosa,
    ella, la madre, que tiene delante
    un mirón que la seduce al besarla,
    un mirón que quiere entrar en el lecho,
    meterse en medio con una sonrisa
    de pillo chiquillo que quiere ser
    el chaval que retoce con las dos.



    Nuestra señora la buscona

    Viene
    sola,
    bebe
    vodka,

             siempre
             chula
             es la
             boa,

                          mucha
                          bulla
                          mucha
                          coña

                                     tente
                                     tiesos
                                     pati
                                     tiesos

                          tienen
                          bula
                          es la
                          hostia

              caran
                      toñas
              ale
                      luyas

              esta
              bruja
    es su
    diosa.



    Nuestra señora al volante

    La brisa
    mantea
    campea
    sin prisas

                 con pases
                 de lluvia
                 las curvas
                 mortales

    borracha
    conduce

                 de golpe
                 se hunde
                 la chapa
                 del coche

                                la grúa
                                la morgue
                                chivata
                             la sangre

                                           querubes
                                           campanas

                                                         casullas
                                                         tacones.




    Nuestra señora de los toreros

    Cada vez que alguien me habla de toros
    veo una niña llorar en la plaza,

    es un espectáculo para adultos
    y allí estaba ella, es... española.

    En la puerta de toriles, mugidos
    y muchos bufidos por los tendidos,

    brama el gentío al oler sangre fresca
    llora la niña y sonríen sus padres.

    Suenan clarines y rajan la tarde,
    suenan clarines y excitan la fiesta.

    El torero vislumbra entre los cuernos
    que está a punto de cometerse un crimen,

    revolotean los pañuelos blancos
    y un clamor de aplausos por muerte súbita.




    Nuestra señora es divina

    Y es que solo la carne.
    nos libera de la divinidad
    Rei Berroa, Libro de los fragmentos

    ¿Dónde está el panteón de los dioses muertos?
    Ningún sacerdote les hizo el responso,
    ningún mausoleo menciona sus nombres

    Las gracias dió Abassi, Ah Puch, Aidós, 
    Amón, Anubis, Apis, Atón, Aunra, Baal, 
    Bastet, Belona, Chac, Chiuta, Cinxia, Deng, 
    Erelus, Fortuna, Himeneo, Huitzilopochtil, 
    Isis, Ishtar, Itzamná, Ixtab, Kalunga, Laverna, 
    Leza, Makemba, Mercurio, Mictlan, Minerva, 
    Mithras, Moloch, Naenia, Neptuno, Odín, 
    Osiris, Plutón, Quetzatcoatl, Robigus, Saranik, 
    Tot, Vulcano, Wotan, Xochipilli, Yaso y Zeus.

    Tuvieron altares, honores, cadáveres...
    Sólo los echan de menos los lectores.



    Nuestra señora se ha caído del guindo

    ¡Que caiga España
    que ya la levantaremos nosotros!
    Cristóbal Montoro a Ana Oramas
    Parlamento Español, Mayo 2010.

    De Troya es la historia que es de España,
    de siempre es la gente que vende bulas,
    la ilusión de ir al cielo por un atajo,
    la ilusión de una deuda impagable en tu casa.

    Lo sabían en el Banco de España y lo olvidaron,
    el día del Juicio Final las deudas se pagan, 
    el Lazarillo de Tormes en el Congreso de los Diputados,
    pasó tanta hambre que quiere que otros la pasen.

    Las bancarrotas de Felipe II legendarias,
    el oro llegaba y salía, nada sabía de números,

    el que sabe de números es el banquero,
    el ministro que vendía hipotecas basura a granel.

    ¿Dónde estará el condenado por desconfiado?
    En el Palacio de La Moncloa no está ni se le espera.




    Nuestra señora del calvario

    ¡Quítate el pañuelo
    de sembrar mentirosas!
    Laura Cancho


    Acabas de llorar,
    es lo que sabes
    hacer a gusto

    y dar la nota
    dando un portazo
    de campanario,

    con una cruz a cuestas
    que te encontraste
    porque te gusta

    lagrimear a solas
    en el calvario
    de tus caprichos,

    hecha un Cristo Viviente
    ser tu propia Verónica.



    Nuestra señora la bien aparecida

    Tenemos enfermedades de viejos
    aunque somos jóvenes.
    José Elgarresta, El sacerdote invierno

    Atolondra la noche la sirena
    de la ambulancia, agita las almohadas,
    agita las entrañas, las dolencias
    que roncan al acecho entre las sábanas,
    que arropan al enfermo en la camilla,
    doliente a los pies de la celadora,
    de urgencias de ronda en la ventanilla,
    abierta está las veinticuatro horas.

    Queda el paciente a merced de las manos
    que palpan y descubren el origen
    y las consecuencias de haber mamado
    por amor,   y vivir como se vive
    las horas seguidas sin un respiro:
    futuro imperfecto e indicativo.




    No están ciegos los poetas: el sijo coreano (2012)
    José M. Prieto

    Prólogo 

    Hace algún tiempo, tuve el placer de conocer al Prof. José M. Prieto en la recepción que se celebró en la residencia de la Embajada de India.
    Para mí fue una agradable sorpresa conocer entonces su interés por la literatura coreana, y poco después recibir la carta en que me solicitaba que escribiese el prólogo del libro que publicará en septiembre de este año.
    A pesar de lo poco conocida que es la literatura coreana en España, el Prof. Prieto ha sido capaz de escribir hermosos poemas en los que adopta la forma literaria coreana del sijo.
    Los sijos, una forma poética coreana tradicional que nació a mediados de la dinastía Koryo y que alcanzó su máximo esplendor en la dinastía Chosun (1392-1910), recogen los sentimientos y emociones más profundos de la cultura coreana.
    El poeta José M. Prieto nos introduce con gran maestría la poesía oriental, como ya hizo con su obra al estilo de los tankas japoneses. Esta vez, profundiza en el sijo, alcanzando de nuevo la más exquisita creatividad poética.
    Mediante este libro que recoge más de doscientos poemas, los lectores se harán partícipes del sentido de la vida, y el amor a la naturaleza que están expresados en forma de sijos y supondrá una ventana por la que asomarse a la literatura coreana.
    Este libro recoge el humanismo más puro de la literatura. En la poesía no hay fronteras ni obstáculos y esta obra es la esencia de ese espíritu.
    Quisiera elogiar y agradecer al Prof. Prieto por esta maravillosa obra que supone la oportunidad de estrechar los lazos entre oriente y occidente, y que espero sirva, bajo el paraguas de la literatura de puente de unión entre la cultura coreana y española.
    Cho Taeyul Embajador de Corea en España, Madrid, Febrero 2011

    Preámbulo

    A los efectos prácticos un sijo es un poema breve de 44-46 sílabas, distribuidas en tres versos de quince sílabas, que pueden subdividirse en hemistiquios. Ello conlleva disciplina intelectual y emocional que se moldea con sencillez plástica. "La brevedad formal no permite al poeta desbordarse en sus emociones y le exige escribir con rigor y contención" afirman H. Tae-jun y M.I. Filinich en la antología de la poesía clásica coreana, sijo, que publicaron en 2005 bajo los auspicios del Colegio de México y titulada Aroma del Este (p. 13-14). Prevalece el ritmo respecto a la rima, que si acaece es circunstancial. Se da rienda suelta a una estética que combina flexibilidad, concisión visual y sobriedad.



    Placeres orales
    Escuchaba a su madre recriminarle en la cena,
    escuchaba a su esposa recriminarle a los postres,
    saboreó una cereza
                                y dejó de escucharlas.


    Popularidad
    Sin haberle pedido permiso sale en la foto
    y está ahí,
    mirando de frente a quien quiera verle,
    es noticia,
    a lo largo del día
    le pintarrajean.



    Liberación femenina
    Está encantada, sale con un chico engreído,
    sabe lo que quiere, va como una moto al futuro,
    agarrada a su cintura huye de su madre.



    Exhibicionista
    Es una mujer con los pechos desnudos,
    de piedra,
    la que siempre acompaña
    al ministro de Justicia
    en las ruedas de prensa
    en horario infantil.



    Como un señor
    Familiar como el sonido de un disparo en la tele
    el grito que da mi mujer al verme en la tumbona
    decidido a no hacer nada de aquello que me pide.



    Querida
    A cada paso
    las llaves en el bolsillo son
    las campanillas de la suerte,

    abren la puerta
    en la que es bienvenida
    aunque llegue muy tarde.



    Currantes
    Empapado de sudor el sol en las camisetas,
    pegadas a la piel, resplandeciente, en su jugo,
    brilla con luz propia
    la carne humana trabajada,
    exquisita.



    En la playa
    Entraba de un salto y luego salía
    corriendo,
    chapoteaba en la orilla y tiritaban sus músculos,
    solo quería que estuviera fría
    el agua embotellada.



    Escamada
    Cada vez que entra en la pescadería
    se siente escarchada,
    la miran de lado los peces
    con los ojos enjoyados en cubitos de hielo.



    Picadura
    Insistente
    la avispa se golpea con las alas en el cristal,
    quiere volver a perderse en el cielo azulón,
    no quiere volver a picar
    a gente amargada
    encerrada.





    Jesús nunca fue cristiano 
    Jose M. Prieto 
    Madrid, Vitruvio, 2010

    Jesús murió veinte años antes de que empezaran a hablar de Cristo y hubiera alguien que dijera ser cristiano. Falleció el viernes 7 de Abril del año 30 de la era contemporánea. Del año 48 al 53 Pablo (que era turco) empezó a predicar y a dictar las primeras cartas en las que mencionaba a Cristo, traducción de la palabra Mesias, que significa el ungido, el embalsamado. Jesús nunca oyó hablar de Pablo. No se conocieron. El Cristianismo lo puso en marcha María Magdalena, fue la primera que dijo "ha resucitado mi chico". Pedro vino después y dijo "yo lo ví primero" era chico y su testimonio valía más. Pablo apareció años después y habló lo que quisó por revelación divina propia. Era un converso, por tanto, radical. Este libro aborda lo acaecido en aquella época desde la perspectiva profesional de oficio que ejercía cada uno de los que acompañaron a Jesús en sus andanzas. Es una lectura poética, con sentido del humor, de la convivencia entre apostoles y discípulos.
    Son diecinueve poemas, diecinueve personajes. Como botón de muestra el que tiene que ver con María, su madre. Este poemario recupera la tradición biográfica en poesía y logra sorprender. "Es el contrapunto inteligente y erudito a las simplezas que cuenta el catecismo". "He aprendido a descreer" son ejemplos de comentarios. Hay una breve introducción histórica. Está dedicada la obra a Casiodoro de Reyna y Cipriano Varela, se salvaron de la quema por estar fuera de España cuando quiso la Inquisición y su Majestad que ardieran. Su delito fue muy católico: traducir la Biblia y el Nuevo Testamento, directamente del hebreo y del griego al castellano. Sabían demasiado.



    Pilatos, con mando en plaza

    Mi cita con la historia llegó 
    en el momento menos pensado,
    por estar en ese sitio a esa hora,
    sin caer en la cuenta de lo que estaba en juego,
    afronté los hechos y pasé a los libros,
    a los museos,
    a las obras de teatro,
    a la ópera,
    a la música sacra, 
    donde me nombranme representan,
    como el chico malo que se lavó las manos.

    No hice caso a mi esposauna pesada,
    tenía pesadillasme despertó
    para pedirme 
    que no mandara 
    a un inocente a la cruz.

    Menos lobos, Caperucita, fue culpable,
    pudieron elegir los judíos,
    les di la opción de librarle,
    solté a Barrabás,
    sentencié yo con mando en plaza,
    Poncio Pilatos. 

    No era la primera vez,
    monté un tiberio,
    cuando hice entrar a las tropas,
    en Jerusalén
    con la imagen de Tiberio,
    el divino emperador 
    en los estandartes,
    en la ciudad santa por excelencia
    de los judíos,
    unos iconoclastas.

    Una ofensauna provocacióndijeron,
    hecha a placer, innecesaria, conveniente,
    tocaba mandar y mandé Yo,
    PoncioPilatos.

    Ordené construir un acueducto
    que llevó el agua a la ciudad,
    di un uso apropiado,
    público,
    benéfico,
    a los diezmos del Templo.

    Por mí tuvieron agua corriente en las calles,
    y no me lo agradecieron,
    fueron unos ingratos,
    protestaron y acabé con la revuelta
    rebanando cabezas mis legionarios,
    fue preciso,
    actué como tenía que actuar
    Yo, el Prefecto de Romaen Judea,
    Poncio Pilatos.

    Hice lo que tenía que hacer
    en nombre de Tiberio,
    el Divino el Augusto,
    el que me nombró para mandar,
    para decidir qué estaba bien 
    qué estaba mal
    según los intereses romanos.

    No era yo el chico de los recados,
    un Procurador,
    desinformados los evangelistas,
    ignorantes de los asuntos del imperio,
    de los cargos,
    Prefecto de Judea según reza en latín
    una lápida conmemorativa, 
    hallada en Cesarea
    Prefectoel mandamás en la plaza.

    Le condené a muerte cuando me tocó lidiar
    con ese revoltoso que decía ser
    Jesús de Nazaret Rey de los Judíos
    para más INRI,
    el título con el que figuró 
    para siempre en la cruz,
    ese poste en el que le colgué
    porque así me lo pidieron los propios judíos,
    las autoridades religiosas,
    quienes sabían de Yahvé,
    del Templo,
    del Mesías,
    era un impostordijeron, 
    proclamaron,
    digno de una muerte cruel por blasfemo,
    por no rendir pleitesía
    al divino emperador de Roma,
    por creerse él mismo divino
    por los siglos de los siglos amén.

    Por lavarme las manos
    mi nombre aparece en el credo,
    lo pronuncian en voz alta
    lo cantan los tenores,
    los bajos,
    las sopranos,
    qué gusto da oír mi propio nombre
    cantado a coro en las iglesias,
    en las salas de concierto,
    canonizadopor los cristianos coptos,
    por los siglos de los siglos
    San Poncio Pilatos.




    Haiku a la hora en punto 
    Jose M. Prieto
    Madrid, Vitruvio, 2007


    Es una recopilación de algo más de mil quinientos haiku escritos por el autor durante 15 años (1990-2005) a partir de anotaciones hechas en hoteles, aviones, reuniones, congresos, templos, escuelas. No son traducciones. Prevalece el sentido festivo tipico de los haiku, que siempre han tenido un aire bromista. Hay una introducción técnica, los poemas, un prólogo escrito por Helio Carpintero de la Real Academia y un epilogo escrito por Rei Berroa de George Mason University. He aquí algunos ejemplos de haiku, cosecha propia del autor.
    El haiku es un formato poético que se consolidó a partir del siglo XVII en Japón con formato 5/7/5 sílabas. Lo han pulido sobre todo varones en Japón, a menudo en Monasterios Zen, bebiendo sake, pero también callejeando. Algunas mujeres se aficionaron y poco a poco se entretuvieron y convencieron.
    La mayoría de los haiku que circulan en español tienen problemas. A) Están traducidos y ya se sabe, "poesía es aquello que se pierde al traducir". B) El humor y la ironía invisible de una lengua a otra. El arte de escribir haiku lo perfeccionaron poetas reunidos al anochecer, bebiendo y comiendo lo que hubiera. Pocos versos sesudos y abstractos se crean en tales circunstancias. C) Los haiku suelen ser plásticos, concretos, aluden a momentos certeros con chispa. D) Los haiku no se explican y abundan en español libros escritos por intérpretes eruditos. Los tontos y los chalecos son cortos de manga y de miras. No tienen dientes y se alimentan de purés quienes necesitan explicaciones al leer u oir a los poetas. F) Los haiku se escriben en un estado contemplativo, y se paladean como las fresas, en silencio, una a una, color + aroma + textura. Un buen haiku es un despertador que suena y hace abrir los ojos. Un haiku no tiene título, un haiku admite una breve nota a pie de página que señale un detalle histórico o cultural poco conocido. Explicar un haiku es destriparlo. Se capta o no se capta. La rima en los haiku es irrelevante, no se pretende y si aparece es por chiripa circunstancial.


    un viejo verde
    el queso en pimentón
    ruborizado

    *

    un revolcón
    en la playa y arena
    en los bolsillos

    *

    a paso lento
    seguida por su perro
    que aún la entiende

    *

    relame el gato
    almejas en su jugo
    que están abiertas

    *

    verdes de cesped
    corretean las niñas
    a cuatro patas

    *

    el rabo mueve
    el perro y la coleta
    mueve el ama

    *

    varios condones
    dispersos por la playa
    y unas colillas

    *

    yace en silencio
    la plaza y sangre añeja
    al sol tostándose 

    *

    por la vereda
    preservativo intacto
    haciendo guardia

    *

    come gusanos
    el ruiseñor y canta
    de maravilla

    *

    ninguna piedra
    a mano cuando el perro
    se acerca y ladra

    *

    una toquilla
    en el arbusto observa
    una corbata

    *

    tanto ajetreo
    en la cama que al fin
    duermen en paz

    *

    la larga cola
    impide que la novia
    dé un paso atrás

    *

    esbelta luce
    en su traje de novia
    días de ayuno

    *

    santos varones
    presentan armas dóciles
    ante unas bragas

    *

    los calzoncillos
    sobradamente encubren
    mucho amor propio

    *

    se acuestan juntos
    sin hacerse el amor
    y envejeciendo

    *

    algo más jóvenes
    cada año las alumnas
    en el campus

    *

    una pilila
    esculpida en granito
    tantea el viento

    *

    con un gusano
    el pescador se lleva
    la trucha a casa

    *

    se despellejan
    a gusto las señoras
    en la piscina

    *

    entre dos notas
    el silencio se alarga
    hasta romperse

    *

    se quedan tiesas
    al dar las doce en punto
    las manecillas

    *

    nadie le dice al reloj la hora
    todos se la preguntan

    *

    parco en palabras
    siempre envía los sobres
    sin carta dentro

    *

    por el teléfono
    su voz hasta las bragas
    humedeciéndolas

    *

    endurecidos
    los pezones anuncian
    que está al teléfono

    *

    gimoteando
    por dolerle el bolsillo
    acude a urgencias

    *

    ciego de vino
    a través de la copa
    cata la luna.

    *

    dime la edad
    de las piedras que llevas
    en la sortija.






    .


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    Josefina Vidal i Morera 

    Josefina Vidal i Morera nació en 1932 en Tárrega (Urgel). Diplomada en lengua y literatura Inglesa por la Universidad de Barcelona. Trabajó y vivió en Inglaterra desde 1953 a 1960. Se casa con Felipe Lorda Alaiz en 1956.

    Tuvieron 3 hijos. Desde 1960 a 1977, vivieron en Holanda. A partir de esta fecha su residencia es Barcelona.

    Enviudó en 1992 y su hija menor, Dúnia, murió en 1999. Colaboró con la BBC de Londres, Sección Española, y con el Servicio Internacional de Radio Nederland Wereldomroep. Dio clases de Lengua y Literatura castellanas en la Universidad de Groninga y trabajó en el Ayuntamiento de Amsterdam, Departamento de Servicios Sociales.

    Colaboró activamente con el Sindicato holandés para ayudar a la emigración española y también a la chilena, cuando ésta tuvo que abandonar su país por cuestiones políticas. En 1983, fue Jefe de la Secretaría de Despacho del Ministro de Sanidad, Etrnest Lluch.

    Ha publicado en revistas y periódicos, entre ellos: “Poesía de España”, Madrid. “De Gids”, Amsterdam. “Sociale Mededelingen” Amsterdam, “L’Avui”, Barcelona, “Nova Tàrrega”,Tàrrega.

    Ha traducido, para Aguilar, obras del teatro moderno.

    OBRA POÉTICA PUBLICADA: FUERA DE MI. Ed. La Isla de los Ratones. Santander, 1964. EN EL SILENCI DEL TEMPS. Solsona Comunicacions. Solsona, 2000. DUES VELES BLANQUES.C0l. “Mitilene, 1”. Ed. Meteora.
    Barcelona, 2002. TRÀNSIT. Col. “Biblioteca de la Suda, 60”, Pagés Editors. Lleida, 2002. CALAIX OBERT.(1963-1969) Col. “Natan”. Ajuntament de Tàrrega, 2004. EL MAR INEVITABLE. 2004. Ed. Proa .Barcelona , 2006. A L’ENTORN DEL BROCAL. Pagés Editors, Lleida, 2009.



    Del libro Inédito:
    ”CANTO DE LOS PAISAJES PRESENTIDOS”



    PAISAJES PRESENTIDOS

    Deja esparcir mi voz,
    es todo lo que tengo
    y puedo dar de mi,
    algo con un poco
    de todos.

    No amordaces mi decir,
    es tierra bronca y dura
    en donde aposentarse,
    por donde caminar
    con todos.

    No enturbies mi cantar,
    son paisajes presentidos,
    luces y sombras calados
    en los sentimientos
    de todos.

    Permíteme el susurro,
    todo lo quedo es intimidad,
    caricia, amor, dulce agonía
    del vivir cada día a solas
    como todos.


    INICIACIÓN

    Me inicié en el dolor,
    penetró lentamente
    para minar una brecha
    en mi sonrisa.

    Miré mi cuerpo
    con ojos más sinceros
    y descubrí mis rincones
    más lejanos.

    Me hice amiga
    de mi ansiedad latente
    de mi olvido agazapado.

    Y un despertar alado
    me encontró predispuesta
    a un nuevo surco



    PAISATGES PRESSENTITS

    Deixa escampar la meva veu
    és tot el que tinc
     i puc donar de si
    quelcom amb una mica
    de tots.

    No m’emmordassis la parla,
    és terra bregada i dura
    on allotjar-se
    on caminar
    amb tots.

    No m’enterboleixis els cants,
    són paisatges pressentits,
    llums i ombres encunyades
    en el sentiments
    de tots.

    Permet-me el xiuxiueig,
    tot el que es diu baixet és íntim,
    carícia, amor, dolça agonia
    del viure a soles cada dia
    com tots.




    INICIACIÓ

    Vaig iniciar-me en el dolor,
    Em penetrà lentament
    per minar-me una bretxa
    en el somriure.

    Vaig mirar-me el cos
    amb ulls sincers
    descobrint-hi els racons
    més allunyats.

    Vaig fer-me amiga
    de l’ansietat sempre latent
    i de l’oblit a l’aguait.

    I un matí alat
    va trobar-me disposada
    a un nou solc.



    JADEO

    Cerrado en mi interior
    -eso creía, por lo menoshay
    un tiempo
    que está siendo
    sin mi
    en todo lo que veo.
    Me inquieta
    que algo
    tan recóndito
    y mío
    me extrañe
    y se me escape
    sin decir palabra.
    Cada instante
    de mi tiempo
    se me desliza
    en silencio,
    se convierte
    en naturaleza,
    en paisaje presentido
    de lo eterno.



    PANTEIX

    Tancat dins meu
    -això creia, al menyshi
    ha un temps
    que està essent
     sense mi
    en tot el que veig.
    M’inquieta
    que quelcom
    tan recòndit
    i propi
    m’estranyi
    i se m’escapi
    sense dir un mot.
    Cada instant
    del meu temps
    es desplaça
    en silenci,
    es converteix
    en naturalesa,
    paisatge pressentit
    de l’eternitat.

    MADRID-BARCELONA, 1984-1986




    Del libro LA MAR DEL TEMPS, inédito


    LA MAR DEL TIEMPO

    ¿Podremos, algún día,
    reescribir la historia
    de nuestra traición,
    poner los puntos sobre la íes,
    iluminar nuestra oscuridad
    y promover nuestra vida
    como un calendario
    en el que días, meses y años,
    nos muestren la grandeza de los actos
    de una humanidad recobrada?

    *

    Buscamos, entre la arena,
    las conchas cerradas de nuestros sueños
    y deseos.
    Las apilamos dentro de las cuevas
    de nuestro pensamiento
    a la espera del momento adecuado
    para forzarlas,
    abrirlas,
    para encontrar los tesoros que un día fueron nuestros
    y que ahora quedan lejos.

    *
    Con ojos llenos de esperanza
    buscamos la línea de aquel horizonte
    que nos marcó la vida
    y nos sentamos alrededor de la pila
    que guarda, retiene,
     todo el valor de aquello que nunca supimos hacer
    o convertir en realidad.
    Impotentes, nuestras conchas siguen cerradas
    en la arena mojada,
    mientras observamos el movimiento
    de la Mar del Tiempo
    que, con calma y sin prisa,
    avanza hacia nuestro encierro
    con la llave en la boca de las olas.



    LA MAR DEL TEMPS

    Podrem, algun dia,
    reescriure la història
    de la nostra traïció,
    posar els punts sobre les is,
    donar llum a la nostra obscuritat
    i promoure la nostra vida
    com un calendari
    on els dies, els mesos, els anys,
    ens mostrin la grandesa dels actes
    d’una humanitat recobrada?

    *
    Busquem, entre la sorra,
    les petxines closes dels somnis
    i els desitjos.
    Les apilem dins de les coves
    del nostre pensament
    a l’espera del moment apropiat
    per a forçar-les,
    obrir-les,
    per trobar els tresors que foren nostres
    i que ara ens queden lluny.

    *

    Amb els ulls plens d’esperança
    busquem la ratlla d’aquell horitzó
    que ens va marcar la vida,
    i seiem al voltant de la pila
    que guarda, retingut,
    tot el valor d’allò que mai vam saber fer
    o convertir en realitat.
    Impotents, les petxines resten closes
    sobre la sorra molla,
    mentre sotgem el moviment
    de la Mar del Temps
    que, amb calma i sense fressa,
    avança cap al nostre tancament
    amb la clau a la boca de les ones.




    Del libro SED DE SUEÑOS (Inédito)


    DEMASÍA

    Te has ido...
    Entro en la frialdad de la noche
    con los ojos cerrados
    y ni siquiera las sombras
    acompañan mis pasos.
    Movimiento inseguro,
    plomizo el gesto, por mínimo que sea,
    agujas que laceran los flancos
    y colapsan el aliento.
    No hay espacio para tenderse,
    ni para dormir,
    tampoco lo hay para rendirse
    al mundo onírico que mitiga el dolor.
    Sólo el vacío…
    La nada anterior a la creación
    de nuestro mundo,
    una nada más vacía que la vacuidad,
    porque ya no estás
    y todo es demasía cuando abro los ojos
    y no te encuentro.



    DEMESIA

    Te n’has anat...
    Entro en la fredor de la nit
    amb els ulls closos
    i ni les ombres acompanyen
    els meus passos.
    Moviment insegur,
    emplomat el gest, per mínim que sigui,
    agulles que laceren els flancs
    i collapsen el respir.
    No hi ha espai per jeure,
    ni per dormir,
    tampoc ni ha per rendir-se
    al món oníric que mitiga el dolor.
    Només el buit...
    El no-res d’abans de la creació
    del nostre mon,
    un no-res més buit que la buidor,
    perquè ja no hi ets
    i tot és demesia quan obro els ulls
    i no et trobo.



    ESPERANZA

    Quisiera apretar los dientes,
    dejar la boca sellada
    a toda palabra que no comporte esperanza.
    Enhebro rosarios de silencio
    y mis dedos se echan a temblar
    mientras pasan los granos redondeados
    por el tacto y la oscuridad de la noche.
    Todo lo vivido hasta ahora, al recordarlo,
    debería haberme enseñado cuáles son
    los caminos a seguir
    hasta encontrarla,
    hasta hacerla mía y avanzar
    por el azaroso camino que aún me falta.
    La memoria es elástica,
    se rompe si tiras demasiado….
    Intento, sin embargo, mantener dentro del pecho
    los latidos del alba, que cada día llega,
    cargada de vida,
    al despuntar la madrugada.
    Lo que deseo, cuando ésta ilumina mis ojos,
    que nunca se acostumbraran
    a la oscuridad de la desesperación,
    es conseguir las palabras adecuadas
    y decirlas en voz alta.
    Romper el rosario del silencio infructuoso,
    donde se esconde el destino asustado
    y lanzarme a la vida como una vela blanca
    que trepita al viento de los mares que esperan.



    ESPERANÇA

    Voldria serrar les dents,
    deixar la boca segellada
    a tot mot que no comporti esperança.
    Enfilo rosaris de silenci
     i els meus dits, es fan tremolosos
    mentre passen els grans arrodonits
    pel tacte i la fosca de la nit.
    Tot el viscut fins ara, en recordar-ho,
    hauria tingut de ensenyar-me
    quins son els camins a seguir
    fins a trobar-la,
    fins a fer-la meva i avançar
    pel camí atzarós que em resta encara.
    La memòria és elàstica,
    es trenca si estires massa...
    Intento però, mantenir dins del pit,
    els batecs de l’alba, que arriba cada dia,
    carregada de vida,
    al despuntar la matinada.
    El que desitjo, quan aquesta illumina
    els meus ulls, que mai no s’avesaran
    a la foscor del desesper,
    és aconseguir les paraules adients
    i dir-les en veu alta,
    Trencar el rosari del silenci infructuós,
    on s’arrauleix el destí esporuguit
    i llançar-me a la vida com una vela blanca
    que trepida al vent dels mars que esperen.



    EL CLAMOR DE LA NOCHE (Libro Inédito)

    Penetran las sombras densas de la noche
    Los rincones profundizan su negrura
    y las formas se despojan de los contornos
    que las personifican.
    La piel es sólo tacto,
    nada más que frontera presentida
    que separa el yo de todo lo demás
    e incorpora el cuerpo al anonimato.

    **

    ¡Como se nublan las cimas de la ilusión,
    ¡Como los goteos de la pena
    se deslizan por las mejillas cansadas
    provocando la resignación!
    El rictus en la boca enmudecida,
    es incapaz de decir una sola palabra
    que atraviese las murallas
    que han construido a nuestro alrededor.
    Abrimos puertas y balcones a la oscuridad
    para que nos penetre y amague
    todo lo que envuelve nuestro vivir.
    Buscamos, anonadados,
    la guarida de la pena y la debilidad
    para esconder el resentimiento
    de los vencidos
    i el gesto dolorido por una lucha de años
    que de bien poco nos ha servido.


    **

    Andar por las calles de la noche
    es como un vicio de juventud.
    Es sentir anhelo de los silencios
    de la soledad preñada de incógnitas:
    amor, misterio, aventuras,
    cruces interrogantes,
    rincones no profanados.
    Es sentir el eco
    de las propias pisadas
    y saber que vas avanzando,
    es tragarse las palabras del miedo
    y dejar que el sonido llene la oscuridad
    de risas nunca iniciadas.
    Es suavizar las esquinas
    con miradas expectantes,
    es sacar el corazón asustadizo,
    escondido mucho tiempo en el bolsillo,
    y ponerlo de nuevo en la mano.

    **

    Yaces, con las manos abiertas,
    sobre sábanas que vibran
    como velas en los nocturnos vientos
    de una mar sin márgenes.
    Has perdido la medida del tiempo,
    el control del destino,
    el de la oleada que sacude
    tu debilidad.
    La noche es noche inmóvil
    que ya no se funde en albas matutinas
    y que perdura, con la oscuridad infinita
    de un pozo profundo,
    en el que no hay donde agarrarse
    para sobrevivir.



    EL CLAM DE LA NIT (Llibre inèdit)

    Penetren les ombres denses amb la nit.
    Els racons aprofundeixen la seva negror
    i les formes es despullen del contorns
    que les personifiquen.
    La pell no és més que tacte,
    res més que frontera pressentida
    que separa el jo de tot lo altre
    i incorpora el cos a l’anonimat.

    **

    Com s’ennuvolen els cims de la il•lusió!
    Com els regalims de la pena
    degotegen sobre les galtes lasses
    i ens provoquen la resignació!
    El rictus de la boca muda
    és incapaç de dir el mot
    que traspassi les muralles
    que han bastit al nostre entorn.
    Obrim portes i balcons a la foscor
    perquè ens penetri i amagui
    tot allò que envolta el nostre viure.
    Busquem, esmaperduts,
    l’amagatall de la pena i la feblesa,
    per amagar-hi el ressentiment
    dels vençuts
    i el gest adolorit per una lluita d’anys
    que de ben poc ens ha servit

    **

    Caminar pels carrers de la nit
    és com un vici de joventut.
    És sentir anhel de silenci
    per la soledat prenyada d’incògnites:
    amor, misteri aventures,
    travesseres interrogants,
    racons mai profanats.
    És sentir el ressonar
    de les pròpies petjades
    i saber que vas avançant,
    és empassar-se els mots de la por
    i deixar que l’eco ompli la fosca
    de rialles mai esberlades.
    És suavitzar les cantonades
    amb mirades expectants,
    és treure el cor esporuguit,
    guardat molt de temps a la butxaca,
    i posar-lo de nou a la mà.

    **

    Jeus amb les mans obertes
    sobre llençols que vibren
    com veles als vents nocturns
    d’una mar sense voreres.
    Has perdut la mesura del temps,
    el control del destí,
    el de l’onatge que sacseja
    la teva feblesa.
    La nit és nit immòbil
    que ja no es fon en albes matutines
    i que perdura, com la foscor infinita
    d’un pou profund,
    en el que no hi ha res on agafar-se
    per sobreviure.


    Paisajes presentidos
    Selección y Traducción de la propia autora







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  • 10/13/16--06:44: JOSEFA VIDAL [19.274]

  • JOSEFA VIDAL

    (Córdoba,1883-1908).

    Pepita Vidal o Pepita Vidal de Leiva, es una poeta modernista, desconocida hasta ahora que murió muy joven.


    Josefina Vidal (1883-1908):
    Una poeta modernista, olvidada entre dos siglos.

    Por Jaime FERRI VILAS 

    Con la presente investigación pretendemos centrarnos en la vida y obra de Josefina Vidal, una poeta cordobesa que cultivó poesía y prosa entre 1903 y 1907, hasta su repentina muerte en 1908. Para ello nos nutrimos, principalmente, de sus dos poemarios: Vibraciones (1903) y Lira andaluza (1906), y de varias colaboraciones en la prensa del momento. Sus obras muestran la dicotomía de una mujer entre dos siglos: versos completamente románticos, sentimentales, frente a estrofas modernistas, exóticas y sensoriales, junto al colorismo andaluz, que también es una de sus características.
    A través del desarrollo de sus temas, su voz poética, su estilo y sus influencias, donde situamos a Rubén Darío, J.R. Jiménez o los hermanos Machado entre otros, la enfocamos dentro de la Otra Edad de Plata, en la línea de investigación del rescate de la memoria histórica a través de figuras olvidadas por el canon. 

    1. Datos de su vida

    La trayectoria literaria de Josefina Vidal empieza en 1902, en plena juventud, ya que había nacido en Córdoba en 1883, cuando comienzan a publicarse en prensa sus primeras colaboraciones poéticas. Un año después ya leemos su rúbrica en el Almanaque literario de Córdoba , en la parte denominada Ramillete literario y en el que colaboró hasta 1908, año de su fallecimiento. 

    Es en 1903 también ve la luz su primer poemario, Vibraciones, con prólogo de su marido Juan Leiva Seijo, siguiendo una costumbre muy extendida entre las escritoras finiseculares, destinada a proteger la identidad de quien, de otra manera, sería con toda probabilidad puesta en cuestión por parte de la sociedad (Correa 2001: 258). Elige, por tanto, el seudónimo de Pánfilo de Villaboba, y en el ya citado prólogo, el marido se atreve a informar sobre el género femenino del autor, aunque la autoría de Vidal era más que sabida. Este se ve obligado a proteger a su mujer para que no interpreten que rebasa los límites de lo socialmente admitido (Romero 2011: 163). El libro le reportó bastante éxito.

    Ese mismo año hay documentación sobre el premio de la Flor Natural de los Juegos Florales de Córdoba, pues así consta en el Ramillete del año siguiente, 1904.

    Amelina Correa además destaca que se la trata aún como ―señorita Pepita Vidal‖ por lo que no estaba casada todavía. En la publicación que comentamos del año siguiente ya firma como ―Pepita Vidal de Leiva‖ por lo que la boda tuvo lugar en algún momento de 1903, y me atrevo a añadir que anterior a la publicación de Vibraciones por la confianza con la que se desarrolla el prólogo de esta, posiblemente se trate de un ya esposo o prometido.

    Tuvieron dos hijos en el corto periodo de tiempo que duró su matrimonio, y a su vez, Josefina Vidal, sacó al mercado editorial tres obras literarias, dos poéticas, Vibraciones en 1903 y Lira andaluza en 1906-1907, y una en prosa entre ambas titulada Cosas que pasan en 1906.

    El último poemario recibe una ―elogiosa reseña‖ en la revista granadina La Alhambra en letra de Francisco de Paula Valladar, director de la publicación, en la que afirma que la autora inteligentemente se aleja tanto del romanticismo anterior, con el rompe, como del modernismo incipiente y ―obsceno‖, además de elogiar que cumple con las tareas propias de su sexo y condición (Correa 2001: 259).

    El reconocimiento ya no le es ajeno y comienza a rodearse del ambiente literario próximo al modernismo establecido en el momento, gracias a su segundo poemario, e inicia una estrecha relación con Eduardo de Ory,participando en la revista literaria titulada Azul. Esta afirmación la acredita Amelina Correa con una cita que narra el momento en el que se conocen, en un viaje que hace él expresamente a Córdoba para ello, porque se entiende que su relación era epistolar. ―Nos saludamos como antiguos amigos y damos suelta a nuestra conversación. Evocamos mil asuntos, mil impresiones y nuestras ideas pasan como si fueran en un cinematógrafo vertiginoso. Pepita tiene un «hablar» vivo y pintoresco como su imaginación. Salta de una cosa a otra y nos encanta y subyuga con sus palabras (…) Y todo lo anima, todo lo colora y todo lo embellece.

    Sus palabras son como ritmos de cien notas musicales diferentes, son como un iris de cien colores‖10 (Correa 2001: 259).
    De esta amistad se estaba fraguando un libro conjunto titulado Dos guitarras andaluzas del que hay constancia en la última página de Lira andaluza, junto a otros anuncios de ―publicaciones pendientes‖ como Cuentos de flora, en verso y Los cantares de mi tierra, en prosa. Estas no vieron la luz por la pronta y repentina muerte de Josefina Vidal, pero sí algunos de los poemas que los iban a componer, ya que los publicó anteriormente en revistas.
    También en 1907 tendrá contacto con la revista sevillana Arco iris en la que irá publicando varias composiciones, como la titulada ―Reloj de vida‖ y otras que estudiaremos en la presente investigación.

    Tras los hechos expuestos fallece, con total probabilidad, a principios de 1908, dejando un marido, dos hijos, tres obras publicadas, varios textos y una producción literaria por desarrollar y culminar. En el momento se pueden leer varias necrológicas en diferentes publicaciones de marzo del año que indicamos. Es destacable la que firma la autora Cándida López Venegas en la que se lee que el fallecimiento de la escritora se ha sentido entre el colectivo de escritoras, ―que se enorgullecía de tener en su seno a la cantora fácil, elegante y correcta, que figuraba por derecho propio en las primeras filas de la intelectualidad española‖ (Correa 2001: 259).



    1. Poesía
    A. Vibraciones (1903)

    Es el primer poemario de Josefina Vidal, firmado con el seudónimo de Pánfilo de Villaboba. Publicado en 1903 en Madrid, por el establecimiento tipográfico de Enrique Teodoro, en la calle Amparo, 102 y en la Ronda de Valencia.
    Al principio asistimos a un prólogo de siete páginas firmado por Juan Leiva Seijo, marido de la autora desde 1903, según apunta Amelina Correa Ramón ―el sacramento tuvo que tener lugar en 1903, posterior a los juegos florales‖ (Correa 2001: 257). En él leemos la captatiobenevolentiaeal inicio, ya que el prologuista peca de modestia ―intenté esquivarme a su demanda, alegando la poderosa razón de mi
    incompetencia…‖ (Villaboba 1903: 5).
    Acto seguido afirma que aceptó la tarea por la insistencia del autor y aun sabiendo que ponía ―en grave riesgo la estimación literaria de este libro‖ (Villaboba 1903: 5) y recomendando que no se lea tanto a él, su prólogo, y sí al poemario.
    Continúa afirmando que el nombre del autor que hay bajo el seudónimo, evidenciando por si no estaba claro que no es un nombre real, tampoco se descubrirá gracias a sus letras, ya que la existencia de una ―modestia exagerada‖ (Villaboba 1903: 6) por parte de este le hace no cometer una ―punible indiscreción‖ (Villaboba 1903: 6) y revelar su identidad. Sin embargo, afirma que es mujer en el siguiente párrafo, haciendo alarde de la concepción machista finisecular sobre sentimientos y actuaciones evidentes según el género, ―siendo inútil que se esfuerce en ocultar su condición y en vano que pretende despojar sus concepciones de gérmenes propios y característicos, reveladores del espíritu que en ellas infundió la vida…‖ (Villaboba 1903: 6). Insiste en su concepción, algo retrograda, si se me permite, indicando que ―de toda la obra se desprende esa delicadeza de sentimientos exclusiva de las almas femeninas, trascendiendo un aroma  purísimo de casta ingenuidad que solo anida en el corazón de las mujeres‖ (Villaboba 1903: 6).

    Es contradictorio que no quiera hablar sobre la identidad del autor, refirámonos a autora ya, y sin embargo indique abiertamente su género, porque cree inevitable que no se descubra con la lectura que es una mujer, la cual, ineludiblemente en la época en la que nos encontramos – recordemos año 1903 – apunte a su mujer, Josefina Vidal. Se muestra insistente en su propia justificación de haber evidenciado el sexo de la poetisa escribiendo que es ―mujer que no pretende rebasar los límites que a su condición pusieron la voluntad divina del Creador y las leyes sociales fundamentales en la armonía de las distintas naturalezas‖ (Villaboba 1903: 6).
    Sigue en su escritura apuntando un hecho interesante, ya observado en varios estudios (Romero 2013: 154), el miedo a la reacción pública ante el hecho de escritura femenino ―por pudor inherente a su sexo‖, ―por temor a sufrir los rigores de la crítica‖ que ―acaba poniendo con injusta severidad en la picota de sus burlas todo aquello que es obra de una mujer‖ (Villaboba 1903: 7). Sigue y erra en su intento de defensa de la que es su esposa, al considerar arriesgado que una mujer intente escribir como un hombre porque ―lo concebido por ella es propio y natural de su condición femenina‖ (Villaboba 1903: 7).

    El intelectual, ya entrado en materia, opina sobre el feminismo del momento ―que pretende llevar a la mujer fuera del hogar‖ nos da un poco de respiro admitiendo que la mujer revela actitudes y conocimientos.
    Verdaderamente comenta que no pretende hablar de la mujer y menos sobre feminismo, ya que la ocasión no es la óptima, pero sí ayudar a la compresión o entendimiento de la autora de las razones ―para guardar el incógnito, fuera del temor de que su nombre, digno de todas las estimaciones, pasara al catálogo de los que sirven de carnaza a la crítica‖ (Villaboba 1903: 8). Realiza un pequeño resumen histórico, o lo
    intenta, sobre los antecedentes femeninos a la autora en la historia de la literatura española, continuando así con la justificación a la poeta. A esta la define como ―un ser de alma grande y pura, de corazón lleno de entusiasmos y de clarísima inteligencia…‖ (Villaboba 1903: 9). Alaba, una vez más, a la persona que ha escrito el poemario, sin meterse más en la obra hasta ya el final del prólogo, cuando dice ―exponer mis impresiones acerca del libro‖ (Villaboba 1903: 9). Para ello, como al principio, se define modestamente, ahora, como un lector más, sin capacidad de aportar una información filológica, por así decirlo, sino la misma que cualquiera que disfrute, o no, de las composiciones que lo llenan.
    Por lo tanto nos da unas pequeñas pinceladas sobre las diferentes composiciones a leer, como Vibraciones, Ecos andaluces, La copla, o Noches tristes, de entre los nueve poemas de diferente temática, rima y longitud.
    Invita, como buen prologuista, a que el lector disfrute, como ha hecho él, del desmentido Villaboba, y termina pidiéndole a la autora ―que venza sus temores, y en una nueva obra no oculte su nombre, para el que seguramente hay un puesto distinguido en las regiones del Arte‖ (Villaboba 1903: 11). Hecho que no sabemos si es escrito por sincera admiración literaria, o por cariño y enamoramiento, pero que no se pudo producir por el pronto fallecimiento de Josefina Vidal. 

    De Vibraciones (1903)

    1) Vibraciones

    Estas tristes vibraciones
    Ecos son del alma mía.
    Que inarnmónicos sones
    Huyendo van mi alegría,
    Mi paz y mis ilsuiones.

    Mira que es pena pensar
    Lo que nos hemos querido
    Y al final de tanto penar,
    Dar nuestro amor al olvido,
    ¡Sin volvernos ni a mirar!...

    Ya no quiero más sufrir
    Y por eso te abandono:
    Mas quiero antes de partir
    Que sepas que te perdono,
    Por no darte que sentir

    Cuando en su querer creía
    Hasta de Dios me olvidé;
    Le dí entera el alma mía
    Y el corazón le entregué…
    ¡Aunque no lo merecía!

    Después de vender su alma
    Tan solo piensa en rezar…
    Esta mujer está loca:
    ¡Hasta Dios quiere engañar
    Con las mieles de su boca!

    No atormentes mi agonía,
    Y aunque ya tu corazón
    Cerrado esté a la voz mía,
    ¡Déjame con la ilusión
    De que me amas todavía!

    Pronto te voy a dejar
    Tal vez para siempre sea;
    Avísame, por favor,
    Cuando encuentres quien te quiera
    Como te he querido yo.

    En la tumba de mi madre
    La flor del quebranto cuido.
    Siempre que por allí paso
    La flor me dice - ¡Hijo mío,
    Tú solito me haces caso!

    ¿Por qué dices que soy yo 
    La causa de nuestras penas?
    Llevemos los dos la culpa,
    Aunque a ti te pertenezcan,
    Que yo no las busqué nunca.

    Ayer me pidió perdón
    De sus perversas partidas
    Y hoy me ha vuelto a confesar

    Que sin mi amor se moría…
    ¡Sin poderlo remediar!

    Cuando a solas quiso hablarme
    De si podía quitarme
    Fue con la mala intención
    Los restos de una ilusión
    Que he podido reservarme.

    A otras personas de mi
    Te quejas, no sé por qué;
    Cuanto tuve te lo dí,
    Y hasta a olvidar te enseñé,
    Cuando este saber perdí.

    Si no crees en mi cariño
    Yo te propongo una prueba:
    Priva mis ojos del sol,
    Bebe sangre de mis venas,
    Devora mi corazón.

    Dice que me quiere hablar:
    No sé que querrá de mí;
    Si nada le puedo dar,
    Porque todo se lo dí…
    ¡Menos mi propio pesar!

    Las penas que yo estoy pasando
    Por tu despego y tu orgullo,
    Al fin me darán la muerte;
    Pero ni en el otro mundo
    Podré dejar de quererte.

    Mira si te querré yo
    Que en ti siempre estoy pensando,
    Que en el corazón te tengo
    Y en mis delirios te llamo
    Y hasta en mis sueños te veo.

    Dices que temes morirte
    Y en verdad no sé por qué;
    Ya sabes que cuando mueras
    Yo acompañándote iré…
    ¡Aunque al infierno te fueras!...

    Como pájaro sin nido
    Tu amor vagaba con miedo;
    Yo en mi pecho le di asilo
    Y él de allí se fue corriendo…
    ¡Dejándomelo vacío!

    Vistes que mi pecho ardía
    Y no apagastes la hoguera.
    Supistes que me moría
    Y no acudistes siquiera
    A socorrer mi agonía…

    El corazón tengo muerto
    De pasar penas por ti;
    Déjame sufrir en paz
    Y no te acuerdes de mí,
    Porque yo no existo ya.

    Cuando te quise de veras
    Te burlaste de mi amor,
    Ahora que al fin te desprecio
    Me entregas tu corazón…
    ¡Y yo ni mirarlo quiero!

    El amor que tú me distes
    Era un ratero malvado,
    Que robó a mi pobre alma
    Toditas sus ilusiones,
    Toditas sus esperanzas.

    Muchas lágrimas vertí
    Cuando te quise de veras;
    Pero al cabo he comprendido
    Que no vales dos pesetas…
    ¡Y desprecio tu cariño!

    Por tí perdí mi esperanza,
    Por ti perdí mi ilusión;
    Vete con Dios, mala sangre,
    Que no tienes corazón,
    Que eres un ser despreciable.

    El corazón sin amor
    Es como flor sin aroma,
    Como nidillo sin pájaros,
    Como arbolito sin hojas,
    Como templo abandonado.

    En tí puse mi esperanza,
    Y aunque no la merecías,
    Te dí el corazón y el alma…
    ¡Si quieres toma mi vida,
    Porque ya no me hace falta!

    Yo canto siempre mis penas
    Para buscarme consuelo;
    Las canto con alegría,
    Dándole gracias al cielo
    Que me alienta en la agonía. 



    2) Ecos andaluces

    Canto mi amor en cantares,
    Se lo canto a mi guitarra
    Pá que no se entere nadie

    Vente a la verita mía,
    Que te tengo que decir
    La mar de cosas que guardo
    Solamente para ti.

    ¿A qué vienes a quejarte,
    Si ves que te mando siempre
    Con la música á otra parte?...

    Velai lo que has sacao
    De tanto amor y tanto sufrir
    Cabeza ardiendo, pies fríos
    Y deseos de morir.

    No tengo calor de nadie:
    Me ha hecho traición mi serrana
    Y se me ha muerto mi madre.

    Cruzó por la vera mía
    Sin decirme adiós si quiera;
    Y pensé…en lo que pensé…,
    Y pensé: «¡Quién lo creyera!»

    Aún recuerdo aquel suspiro
    Que a su verita escuché…
    ¡Cuántos pesares le debo
    Y cuantos le deberé!...

    Quisiera hacerte sentir
    Tóo el peso de mi quebranto,
    Pa ver si así me querías
    Ó me despreciabas tanto.

    Quisiera que te murieses
    Pá seguirte yo corriendo;
    Más vale morir de pena
    Que no morirse de celos.

    ¿Qué más pruebas puedo darte
    Pá probarte mi cariño,
    Si estoy viviendo sin alma
    Porque tú me la has pedido?...

    No dirás que no te quiero,
    Que en cuantico no te miro
    Parece que no te veo

    Si me muero antes que tú
    Procura seguirme fiel,
    Porque me va a dar coraje
    Si tú aquí lo pasas bien.

    Te conocí hace tres meses
    Y nos hemos engañao
    Lo menos cuarenta veces.

    En una noche muy negra
    Me citaste en el campo
    Y yo no quise acudir
    Temiendo dar un mal paso.

    Tu madre intenta perderme,
    Porque no me quiere dar
    Dos pesetas que me debe.

    Piensas que dicen mis ojos
    Que están solo por ti abiertos…
    O tú eres tonta del tóo
    O ellos son los embusteros.

    El día que yo te olvíe
    Tengo que hacerte penar
    Tó lo que yo estoy penando
    Por no poderte olviar.

    La culpa me tengo yo
    De tó lo que me ha pasao.
    ¡Si no te hubiera creío
    No me hubieras engañao!

    Si el Divé te perdonara,
    Iba á decir que hasta Dios
    Se enamora de tu cara.

    Los pajarillos cantando
    Cuentan sus penas al viento:
    Yo, pa que nadie las oiga,
    Siempre las canto en silencio.

    Si Dios hiciera el milagro
    De que yo al fin te olvidara,
    Palabras no encontraría
    Pa poder darle las gracias.

    Son tus ojos, serranita,
    Brillantes como luceros,
    Tan negros como la noche,
    Tan ardientes como el fuego.

    Dicen tanto tus ojitos,
    Que tan solo con mirarme
    Me has trastornado el juicio.

    Me preguntastes un día:
    ¿Por qué doblan las campanas?
    Y acabas de matarme
    Toditas mis esperanzas.

    Ya te ajustaré las cuentas,
    Que vienes con muchos humos
    Y no vales dos pesetas. 

    Porque pobre me quedé
    Toditos me despreciaron:
    Solo un perro que tenía
    Vino á lamerme las manos.

    No me dés tantos jachares
    Que yo te puedo dar otros,
    Que donde espinas se siembran
    Suelen recogerse abrojos.

    ¿Cómo quieres que perdone
    Toitas tus malas partías,
    Si ellas me han hecho perder
    Hasta la fe que tenía?...

    Vete, por Dios, de mi vera;
    Porque me vas a matar,
    Y no quiero que me mates
    Pa poderte perdonar.

    Sin decirme adiós siquiera
    Dejastes la vera mía…
    Con lagrimitas de sangre
    Llorarás esa partía.

    Todas las penas que tengo
    Al aire le iba contando,
    Y una mosca que me oía
    De mí se estaba burlando.

    Al pie de un árbol sin hojas
    Me puse a pulsar la lira,
    Y un mochuelo que allí estaba
    ¡Con qué ganas se reía!....

    Son tus lágrimas diamantes
    Y tus ojos dos luceros,
    Tus dientes menudas perlas,
    Tu corazón… ¡trapo viejo!

    Cuando me estén enterrando,
    Vente, por Dios, á mi vera.
    Ya que todos me abandonen
    Que me quedes tú siquiera.

    Cuando paso por su vera
    Haciendo la vista gorda,
    Parece que el corazón
    Se me sale por la boca.

    Tú tienes que hablar conmigo,
    Sola delante de mí,
    Pa decirme lo que has hecho
    Del corazón que te dí.

    Pide todo cuanto quieras,
    Que mi alma y mi corazón,
    Serranita de mi vida,
    Para ti solita son. 

    Pasas por la vera mía
    Haciendo la vista gorda…
    ¡De qué te sirve fingir,
    Si te conozco de sobra!

    A ti te falta un sentío:
    Decirme que no te quiera
    ¡Si para quererte vivo!



    3) Baturricas

    Pasé por tu calle y ví
    Medio cerrada tu puerta,
    Y en seguida presumí
    Que no estaba bien abierta.

    En el burro de tu padre
    Tengo que dir ande mandas,
    Porque el burro de mi tío
    Está malo de las patas.

    Entré en el Pilar sagrao
    Y á la Virgen le pidí
    Que aparte de ti las penas
    Y me dé toicas a mí.

    Tu madre no mi pué ver
    Dende que li dije en groma
    Que la vídir por los aires
    Montadica en una escoba.

    ¡Ridiós! Ya sé que mi burro
    Tié semejanza con mí…
    Bastante mi lo has icío,
    No mí lo güelvas a icir.

    Ayer a tu madre ví
    Asomada a la ventana,
    Y no despegué los morros,
    Porque no mi dio la gana.

    Dí que mi dejas por probe
    Y no digas que es por malo,
    De sobra que tóos sabemos
    Ande t‘aprieta el zapato.

    A la sombra de tu casa
    Me puse a considerar,
    ¡Si será bruto tu padre
    Que no mi puedo sentar!...

    Junto á el Pilar nos juramos
    No olvidar nuestro amor nunca:
    Cuando paso por allí…
    ¡Hasta la Virgen se burla!

    Al pie de una higuera negra
    Me puse a pensar ceñudo,
    Lo verdes que están los higos
    Antes de que estén maduros. 

    De sobra que te lo icí,
    Que mi habías de llorar…
    ¡Cariño como el de mí
    No lo puedes encontrar!...




    4) Ayes

    Voy a templar mi guitarra
    Para cantar mis pesares;
    ¡Aunque nadie los escuche,
    Que no los desprecie nadie!

    Yo no ceso de llorar;
    Solo que lloro por dentro
    Y nadie ve mi pesar.

    A veces, sin yo querer,
    Siento envidia de los muertos.
    ¿Para qué sirve la vida,
    Si siempre se está sufriendo!...
    No quiero querer a nadie;
    Que el tormento del cariño
    Quien lo quiera que lo aguante.

    Del placer nace el dolor
    Y del pesar la alegría…
    ¡El bien y el mal en el mundo
    Son cosa de fantasía!...
    ¡ Qué buena cosa es vivir!
    Llorar desde que se nace
    Y padeciendo morir.

    No envidies a los que llevan
    Alegre siempre la cara,
    Que hay quien finge estar contento
    Mientras tiene muerta el alma.
    ¿Para qué me sirve el llanto,
    Si no hay lágrimas bastantes
    Para llorar mi quebranto!...

    Señalé el primer pesar
    Con una cruz en mi pecho;
    ¡Ya tantos van señalados
    Que parece un cementerio!
    Yo no envidio a los que ríen,
    Ni a los que gozan envidio;
    Envidio a los que no creen
    Ni en prosas ni en cariños.

    No desmayes en pedir,
    Aunque no te escuche Dios;
    Que el consuelo de esperar,
    Es el consuelo mayor.
    ¿Qué tendrá de alegre el cielo,
    Que a él miramos siempre todos
    Cuando buscamos consuelo!...
    Hay momentos en la vida
    En que nos matan las penas;
    En que se anhela algo grande,
    Sin saber lo que se anhela.

    A la criatura infeliz
    Hasta el tiempo le hace burla:
    Si goza, pasa corriendo;
    Si sufre…¡no pasa nunca!
    No pierdas la fe en el bien,
    Aunque al mal mires triunfante:
    Ten el alma siempre limpia
    Y cree que tendrás bastante.

    Tras del llanto va la risa,
    Tras de la noche va el sol;
    Detrás de mis desengaños…
    ¡Siempre va alguno mayor!...
    Se me encoge el corazón
    Al ver, con dolor profundo,
    La enorme suma de muertos
    Que andando van por el mundo…

    El que no tenga dinero
    Está en el mundo de sobra,
    Que nadie se acerca al árbol
    Que no le puede dar sombra.
    Anda y no sufras por nadie:
    Te verás desamparado
    Y no irán a consolarte.

    Mientras tengas dos pesetas,
    Duda de buenas palabras:
    Lo que sobran son amigos…
    Cuando menos hacen falta.
    Vive el que sufre en el mundo
    Con la esperanza fatal
    De que al vivir renegando
    Después se condenará
    Tras un padecer eterno,
    Después de mi triste historia,
    Perdí la fe en el Infierno
    Y la esperanza en la Gloria.

    Quien quiera pasar por santo
    En este mundo de farsas,
    En vez de ser virtuoso
    Que procure caer en gracia.
    Compañera de mi vida.
    ¡Qué envidia me da de ti!
    Como no sabes querer,
    No sabes lo que es sufrir.

    Paga traición con traición
    Y no perdones a nadie;
    Que el que olvida los agravios
    Pasa, encima, por cobarde.

    Mal haya quien inventó
    El querer y el olvidar;
    Si lo llegara a coger
    ¡Qué cuentas le iba a ajustar!
    Si quieres ver si un cariño
    Es fingido ó es de veras,
    Dí que estás desamparado
    Y no tienes dos pesetas.

    Cuando salga de este mundo
    ¿Por dónde echaré mis pasos
    Que no me vuelva a encontrar
    La senda del desengaño?...
    Donde quiera que tropieces,
    Mira el sitio con afán,
    Y encomiéndate al Señor
    Cuando vuelvas á pasar.

    No me da miedo el morir,
    Si el morir nos da la calma:
    Más temo a los desengaños
    Que hacen pedazos el alma.
    Cuando se lloran las penas,
    Se halla consuelo al llorar;
    Lo malo es cuando se sienten
    Y se tienen que callar.

    Canto porque cantar quiero,
    Por darle gusto a mi alma,
    Que al fin y al cabo del mundo
    Es lo único que se saca.

    Cuando miro las estrellas,
    Ojos tristes me parecen
    De amados séres que dicen:
    ¡Vente con nosotros! ¡¡Vente!!,
    No hay madre que no se atreva
    Á martirizarse el alma,
    Por darle paz y consuelo
    Á un hijo de sus entrañas.

    No hay quien sienta el mal ajeno.
    Cuando mi madre murió,
    Mientras yo estaba llorando
    Cantaba el enterrador. 

    Son los golpes que más duelen
    Aquellos que más se callan,
    Porque enmudece la lengua
    Y solo el corazón habla.

    Cuando mi madre murió
    Me dijo su alma al oído:
    «Se fue la que te quería,
    ¡No pienses más en cariños!»
    La metieron en la caja
    Y la echaron en el hoyo…

    ¡Yo también debo estar muerto
    Cuando no me he vuelto loco!
    Cuando dejo el Campo santo
    Donde el corazón perdí,
    Oigo una voz que me dice:

    « ¡Que no tardes en venir!»
    Ya se me murió mi madre,
    ¡Pobre madre de mi alma!
    ¡Que solo se queda uno
    Sin mi madre y sin esperanza!
    No sientas peso en el alma
    Por la angustia que pasó,
    Que vendrán otras mayores
    A matarte el corazón.

    Cuando me pongo á cantar,
    Harto de tanto sufrir,
    Hasta la guitarra dice:
    «¡Qué pena me da de ti!...»




    B. Lira andaluza (1906)


    Es el segundo libro que ya firma como Pepita Vidal, y el primer poemario, y último. Se publica en Córdoba en 1906, en la imprenta La Verdad situada en la calle Gondomar, 7. Tiene el subtítulo de Poesías y anuncia ya en la portada que el prólogo lo firma Eduardo Zamacois.
    En las primeras páginas aparece una fotografía de la autora, posando, sentada en una silla y apoyada en una mesa auxiliar redonda sobre la que se encuentra un periódico o un libro grande, el cual simula Josefina que lo está leyendo. Apoya el codo derecho sobre el texto y la cabeza en la mano del mismo lado. Mira a la cámara fijamente, sin sonreír, pero con actitud apacible y relajada. Viste una falta larga oscura, que le tapa el calzado, y una blusa clara, abombada en las mangas y con un nudo en el escote. Además de un pequeño gorro negro, a modo de bombín masculino.
    En la página siguiente encontramos la dedicatoria: ―A mis respetables amigos los Exmos. Tres Condes de Torres Cabrera y del Menado20‖ firmada por ―La Autora‖, otro avance a destacar al reconocer, con su nombre, su género, abandonando las inseguridades del primer poemario.
    Acto seguido asistimos al mencionado Prólogo. El autor de este, en su condición de literato, lo comienza como si de una narración se tratara ―Cuando regresé a mi casa eran las dos de la madrugada; nadie me sintió llegar…‖ (Vidal 1906d: I), para en seguida hablar del ―limpio‖ ejemplar de Lira Andaluza que le esperaba en su mesa de despacho: ―doscientas cuartillas (…) con la letra segura y dichosa de una mano joven, que nunca ha dudado‖ (Vidal 1906d: 1). Nos sigue ambientando al escribir sobre la lluvia en la calle que lo acompaña en su lectura, y ya cuenta sobre la autora y sobre el texto, diciendo de ella que ―como Espronceda, (…) quiere correr libre, en amariposeado vagabundear de caprichosas rebeldías‖ (Vidal 1906d: I) y va citando algún verso del interior del poemario, inteligentemente elegidos para justificar sus afirmaciones.
    Nos explica lo que es la inspiración para Pepita Vidal, algo todopoderoso que no debe tener más guía ni otro dueño que su mismo amor a la belleza, exponiendo un verso también. Este hecho sobre inspiración y belleza hacen que el conjunto de poemas conformen ―un libro saludable‖ del que se desprende frescura, juventud y color. Un libro que nos devuelve al ambiente rústico, a la provincia, al hogar ―perdido en la paz de esos callejones (…) que serpean junto a la torre de las viejas iglesias‖ (Vidal 1906d: II).
    Leemos la inocencia del infante, que encuentra a Dios en todo lo que va
    descubriendo.
    Pepita Vidal irradia felicidad en sus poesías, tanto referidas a la primavera, que le lleva a la vida, como al invierno, y con él la muerte. Expone un optimismo, afirmado por E. Zamacois, que le lleva a escribir un ―libro color de oro‖ (Vidal 1906d: II).
    Incluso dice que ―encanta; porque sus estrofas parecer haber cumplido el milagro de retener aquel rayo de sol que el loco filósofo indostánico trató inútilmente de apresar en una botella‖ (Vidal 1906d: II). 




    De Lira andaluza (1907)


    5) ...Y fue…

    No preguntadme nunca que por qué canto;
    Todo problema obscuro me causa espanto.
    Yo no sé lo que pienso ni lo que digo;
    Hay un Dios que me inspira y al cual bendigo.
    A ese ser infinito lo alaban todos,
    De distintas maneras, de varios modos.
    Lo alaban con sus trinos los ruiseñores;
    con sus gratos perfumes las gayas flores;
    el apacible bosque con su murmullo;
    la tórtola emitiendo su dulce arrullo;
    el viento de la tarde con su armonía
    y con sus mil rumores la selva umbría.
    Yo vago por las sendas del triste suelo
    como vagan las nubes allá en el cielo; 
    si el viento no las mueve, todas se paran;
    si el sol no las vistiera, negras quedaran.
    Si en su seno algún brillo se manifiesta
    Es debido al reflejo que el sol les presta.
    Por ellas nada pueden ni nada valen,
    y nunca es obra suya si bellas salen.
    Yo, si Dios me dejase desamparada,
    en este valle obscuro no fuera nada.
    Él en mi pecho puso la poesía
    y si algo bueno sale…¡no es obra mía!
    Yo la inspiración lanzo que en mi se esconde
    y camino y camino sin ver a dónde.
    Yo no canto tan solo porque es mi encanto,
    canto sin darme cuenta de lo que canto:
    yo del Señor escucho solo el acento,
    y es mi lira la lira del sentimiento.
    Él fue quien puso notas en mi garganta
    y sus pobres canciones por Él las canta.
    Yo estaba en la mañana de mi existencia
    y cantaba la vida sin experiencia.
    No sé ni lo que pienso ni lo que digo:
    hay un Dios que me inspira…¡Yo lo bendigo!
    Yo andaba por el mundo pesarosa
    y hacia Dios me elevé,
    Él le dijo a mi mente: «¡Sé poetisa!»
    ¡Y fue!..



    6) A ti

    No hay tierra como mi tierra,
    ni cielo de tal encanto,
    ni flores como sus flores,
    ni sol que caliente tanto.

    Bendita mi tierra,
    mi tierra bendita:
    benditas sus flores, 
    benditas sus aves,
    su sol y su brisa.
    Bendito el contento
    que en ella palpita,
    sus gratos aromas,
    sus noches serenas,
    sus diáfanos días.
    No hay cielo en el mundo 
    que iguale a su cielo,
    su cielo radiante 
    de luz brillantísima,
    su cielo que amores 
    y encantos infunde;
    del cielo africano
    reflejo y envidia.
    Aquí todos cantan;
    aquí todos sienten;
    aquí tienen algo 
    que nadie se explica;
    un algo confuso 
    que nace en el alma,
    un algo que bulle 
    y alienta e inspira, 

    un algo que dice: 
    «¡Cantemos, sintamos,
    la Ciencia nos huelga,
    ¡la ciencia es muy fría!
    Lo hermoso y lo grande
    sin ciencia se admira.
    Sin Ciencia se puede 
    sentir la Belleza,
    sin Ciencia se puede 
    cantar la Poesía!»
    Por eso en la patria 
    del sol y las flores
    son todo poetas,
    son todo artistas;
    lo son sin saberlo,
    lo son sin buscarlo,
    lo son porque el viento 
    sus almas inspira;
    por eso en la patria del sol y las flores,
    sintiendo y cantando se pasa la vida.
    Aquí se comprende mejor la grandeza
    de Dios poderoso,
    aquí bendiciones sin treguas envía;
    y en cada murmullo del céfiro alado
    y en cada corola de flores divinas
    y en cada reflejo del sol explendente
    y en cada suspiro que lanza la brisa,
    parece escucharse la voz armoniosa
    de Dios, que nos dice:

    «¡Espera y confía!»
    Aquí se conciben mejor las dulzuras
    que Amor desparrama;
    parece que todo protege su sombra,
    vertiendo delicias.
    Las flores, las aves, los gratos aromas,
    el diáfano cielo, el astro que brilla,
    las noches serena
    y el vago concierto de todo lo hermoso,
    en dulce armonía
    parece que exclama con voz de
    consuelo:

    «¡Amemos sin tregua
    que amar es la dicha!»
    ¡Bendita mi tierra!
    ¡Mi tierra bendita!

    ¡Dejad que la alabe, dejad que extasiada
    Pensando en sus glorias me inspire mi lira!
    ¡Dejad que me muera besando su manto de luz y poesía!
    ¡¡Dejad que en la patria del sol y las flores,
    sintiendo y cantando me pase la vida!!




    7) ¡Primavera!

    El cielo poco a poco se va purificando;
    las brumas del invierno disponen su partida
    y avergonzadas huyen, perdiéndose a lo lejos,
    a impulsos de la brisa.
    El sol radiante y puro su cabellera extiende,
    que el suelo fecundiza, 
    ypuéblase el espacio
    de aromas que embriagan,
    de luz y de colores,
    de obscuras golondrinas…
    Los pardos ruiseñores acuden presurosos
    a fabricar su nido con íntima alegría
    en la espesura lóbrega del bosque solitario,
    donde el sosiego impera,
    donde la paz habita.
    Y desde allí sus trinos emiten placenteros
    cuando la luna pálida sus rayos les envía.
    Sus aromosos cálices
    abriendo van las flores, ansiosas de delicias,
    y esparcen sus perfumes
    haciendo alarde vano
    de su fugaz belleza,
    que en el espacio breve de una mañana expira.
    Los límpidos arroyos que corren por el valle,
    saltando por las piedras que lamen y salpican,
    vertiendo van aljófar
    en miles hierbecillas
    que ostenta sus preciosos colores de esmeralda
    con vivos cambiantes
    y tonos diferentes
    de luz que llena el alma de amor y de poesía.
    Los árboles se cubren y cruzan su ramaje
    cual brazos que se enlazan.
    El matinal rocío
    las flores vivifica.
    Los pájaros gorgean,
    las nieblas disipan.
    Y todo son ensueños y dulces esperanzas
    y encantos y alegría….
    Mas ¡ay! pasará en breve
    la hermosa Primavera, que tanto nos anima.
    La hermosa Primavera de luz y de colores,
    de encanto y de armonía….
    Se callarán los pájaros;
    en viento huracanado se trocará la brisa;
    las olorosas flores se doblarán ajadas
    y rondarán marchitas…
    ¡Pasó la Primavera, pasaron los encantos,
    pasaron los placeres
    marchéronse las dichas!
    Pero, ¿volverá luego? Sí, volverá, no hay duda,
    y si traerá consigo torrentes de armonía,
    y se traerá consigo las flores y los pájaros,
    la luz y las delicias.
    No así sucede al alma que en breve se marchita.
    No así sucede al alma
    que vive en el Otoño perpétuo de la vida:
    que en medio de las lágrimas y en medio de las penas
    vejeta sin placeres,
    vejeta sin sonrisas….
    ¡Ay! Cuando se apoderan del alma los pesares
    y al peso del quebranto con languidez se inclina,
    y su ilusión se agosta…
    esa es un alma muerta que rueda por el mundo
    cual infeliz proscrita…
    ¡Y a ese alma ya no vuelven las dulces esperanzas,
    ni vuelve la inocencia,
    ni vuelve la alegría,
    ni vuelven los amores,
    ni vuelven los encantos,
    ni vuelven las delicias!..
    ¡Pasó la Primavera! ¡La flores marchitáronse!
    ¡¡qué triste es el Otoño perpétuo de la vida!!


    8) Otoñal

    Conrónanse de brumas las crestas de los montes;
    se doblan en los prados las flores más galanas;
    los pájaros cantores sus nidos abandonan
    y aléjanse en bandadas.
    Los árboles sacuden su verde vestidura;
    medrosos esqueletos semejan ser las ramas,
    y cuando al rudo empuje del viento furibundo
    se chocan y se enlazan,
    no imitan el chasquido del beso apasionado,
    ni el eco del arrullo, ni el son de las palabras,
    ni el ténue suspirillo
    del alma enamorada;
    sino el dolor macabro de danzas de ultratumba;
    el triste crujimiento de un mundo que se acaba;
    los lastimeros ayes de seres que agonizan;
    la convulsión postrera de enfermas esperanzas;
    los gritos del combate y el tétrico aleteo
    de la ilusión perdida,
    del goce que se marcha.
    ¡Qué triste es ver las aves abandonar sus nidos,
    de luz y de colores la tierra despojada,
    las nubes cenicientas poblando las alturas
    y el trueno fragoroso rodando en sus entrañas!
    El aterido Invierno llamando está a la puerta
    Envuelto en su sudario de tinieblas y de escarchas
    y el sol adormecido se esconde entre celajes
    con faz avergonzada.
    Umbrías las florestas, los bosques solitarios,
    por ellos ya no bullen las murmurantes áuras,
    ni tienen los arroyos cadencia halagadora,
    ni llegan al oído mil armonías vagas,
    que el corazón agitan,
    que hacen soñar al alma.
    Los valles y los montes se cubren de negruras.
    Pasaron los encantos,
    cesaron las bonanzas.
    ¡Adiós las bellas flores,
    las dulces armonías,
    el céfiro y las aúras!
    ¡Adiós lo que era hermoso,
    adiós, lo que era vida,
    adiós, lo que era sávia.
    Cantoras avecillas, volad a otras regiones.
    Huid; apresuraos;
    volad, volad con ansia,
    que el aterido Invierno
    a nuestra puerta llama,
    buscando en los hogares un hueco hospitalario,
    que está cubierto el pobre de nieblas y de escarcha…
    Mas ¡ay! no abrid. Tengamos la puerta bien cerrada.
    Neguémosle el asilo.
    Que no entre en nuestra casa;
    que busque otra guarida,
    que nuestro hogar no invada;
    que nuestro amor no enfríe;
    que no desgaje ramas
    del árbol de la dicha,
    ni empañe con su aliento
    el sol de la esperanza.
    ¡Por Dios, cerrad la puerta!
    Decidle que se vaya.
    Que aquí no vierta hielos;
    que aquí no deje escarchas.
    Cerrad, cerrad aprisa:
    decidle que se vaya…
    ¡Qué importa que por fuera los vientos fieros bramen!
    ¡Qué importa que por fuera sucumban las bonanzas!
    Si dentro está la vida,
    si dentro está la sávia;
    si existen primaveras
    perpétuas en el alma
    y allá en su claro fondo no hay más que amores puros
    y encantos y esperanzas…
    ¡Feliz aquel que puede contar con un cariño

    que nunca se desgasta
    Tener un ser que amante comparta nuestra vida,
    y en su ardoroso pecho la frente reclinada,
    pasar las largas noches plagadas de negruras;
    pasar las tristes horas en que este pobre mundo
    parece que se acaba.
    Gozad los que tenéis ensueños seductores
    y un nido bien caliente sin átomo de escarcha.
    ¡Gozad! La vida es bella.
    Gozad de la bonanza.
    Dejad que se adormezcan los gérmenes vitales
    que aprisionados tienen la tierra en sus entrañas.
    ¡Gocemos y riamos!
    No huyó la Primavera, la luz ni la armonía,
    ni el céfiro y las auras,
    por fuera el desengaño;
    por dentro la esperanza…
    Dejemos al Invierno que llame a nuestra puerta.
    Dejemos que las nieves envuelvan las montañas…
    ¡Qué importa que los cielos se cubran de crespones!
    ¡Dichosos si llevamos el sol dentro del alma!...









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  • 10/13/16--09:26: ESTEFANÍA CABELLO [19.275]

  • Estefanía Cabello

    Nació en Córdoba en 1993.

    Estudio Filología hispánica en la universidad de Córdoba, pero he estado formándome en otros países (actividad que no dejo de cumplir); es por eso que he residido a lo largo de estos últimos años en lugares como Nueva York, EE.UU. (2012); Ciudad de México, UNAM (2013); Gales, Reino Unido (2014);  Guadalajara, México (2014), Rabat, Marruecos (Instituto Cervantes, 2016) y actualmente Varsovia, Polonia (Consejería de Educación de la Embajada, 2016). 

    Finalista del IIº premio Jovellanos El mejor poema del mundo, por "Nueva España". El poema ha sido publicado por Ediciones Nobel en julio de 2015. Ha sido traducido al italiano en el marco del Festival Internacional de poesía “Parco poesía” (Italia, 2015).

    Como finalista de la IIIª edición de Ucopoética, varios de mis poemas también han sido publicados por la La Bella Varsovia en el poemario Donde veas (2015).

    Una selección de mis poemas aparecen en la antología de poesía joven andaluza La punta del Iceberg (ed. Ediciones en Huida, noviembre, 2015) y en dos plaquettes, “Nº 10” ( Bar Limbo, Córdoba) y Familia, que ha salido a la luz con la editorial Plurabelle, 2015.

    He participado en numerosos recitales y conferencias, entre ellos: en las librerías del Fondo de Cultura Económica (FCE) de Guadalajara (México, 2014), Jazz Poetry Session (Feria del Libro de Córdoba, abril 2015), Festival Internacional Cosmopoética poetas del mundo en Córdoba (Septiembre, 2015), PoesíaRandom: poesía y acción digital. Recital de 14 poetas andaluces (septiembre, 2015), Carrera de relevos, en el Centro Andaluz de las Letras (diciembre, 2015),  Feria del libro de Córdoba (2016), PoesíaRandom II en el espacio Cienfuegos (Málaga, mayo 2016), Festival Internacional Cosmopoética 2016 (Córdoba, 2016).  


    De pequeña
    creía en la paz de los árboles
    pero las hojas caían alrededor de mí y no podía hacer nada.

    Luego, creí en los hombres

    ellos me hicieron recordar por qué no existe Dios.

    Los periódicos anuncian lo siguiente:
    cuarenta suicidios más
    en lo que va de año
    en la región de Córdoba.
    No anuncias edades.


    *



    Dicen que a veces el viento,
    que sopla siempre distinto,
    que nos trastorna y nos deja abandonados
    en medio de la nada
    como mecidos por un mismo dolor;
    y que el dolor moldea la cordura,
    convoca la silueta de los locos
    y luego todo desaparece
    como si fuera un trágico conjuro
    eso de estar viviendo tanto.
    Y solo quedan
    los moldeadores en la peluquería,
    los juegos de los niños en la calle
    y los sucesos que publican los periódicos.

    Pero María ay que ver,
    ella era normal, por qué haría eso.
    Yo creo que es la tasa,
    la sombra que a veces hay que pagar
    por nuestra propia sombra.
    Mientras, el luto riega las calles
    pero no hay respuestas. 


    *



    Mi casa es mi sangre
    ensucia mi boca
    la siento en mis ojos
    habla desde arriba con una voz bajita de augurio.

    Solo yo sé a dónde va cuando calla
    y me asomo de puntillas a mis ojos y a mi boca
    y busco reconocer todos los lugares.

    Enfrente estás tú.
    pienso en la palabra inevitable
    se graba en la pared del fondo
    agrieta
    la cal a su paso.

    Me miras con un rostro impasible
    aunque la muerte se siente a tu lado
    para morderte despacio en la oreja
    con un rostro que desafía
    Ccda uno
    de los rostros anteriores
    No hablas mi misma lengua
    no estamos hechos para la comprensión
    Solo para el lance que va de un cuerpo a otro
    para el espacio sostenido en el umbral de la puerta
    es necesario tomar la casa, la tuya o la mía,
    ambos lo sabemos.

    Agarras mi muñeca
    recorres el entramado azul con tu uña
    adivino lo que estás pensando
    soy descarademante frágil,
    estoy tan descaradamente sola en el olvido

    pero haber dicho que mis casa es mi sangre es lo mismo
    que decir mi casa es nómada
    mi casa no cree en el adiestramento
    mi casa se abre por mis venas como un páramo de aves

    recojo mis zapatos
    esperas la invitación para entrar
    mi cuerpo no responde
    supongo que ahora es tarde

    las luces están apagadas.




    III.

    Retroceder justo antes de tiempo
    besar una boca

    mientras se piensa en la muerte.




    IV.

    Nueva España [1]

    Escrito en Guadalajara, México.
    A día 12 de noviembre, 2014.

    Mi país no es un país de 43 muertos,
    Es un país de 40 millones de muertos
    Que se desplazan por las calles,
    En fosas de dinero y humor negro.

    En mi país a las niñas les enseñan a ser señoritas,
    A los niños les enseñan a ser caballeros.
    Pero nadie les enseña a ser niños.

    En mi país la inteligencia sigue gobernada
    Por señoras viejas, enlutadas,
    Que aún se desplazan por la calle como alacranes,
    Y hacen punto tras los visillos,
    Rezando padresnuestros y condenando a los maricas.

    Mi país no aprende de sus muertos.
    No aprende de la lucha mano a mano contra hermanos.
    Mi país, en cambio, busca autosuficiencia.
    Mi país es tan bello… ¿pero quién, qué voz va a cantar a mi país
    Si acribillamos una vez a balazos como conejos a los únicos poetas del amor y de la vida?

    Mi país no quiere a sus muertos.
    Los padres de familia se siguen suicidando
    Y los gobiernos lavan las manchas con lejía barata,
    Como las buenas amas de casa,
    Para que España no huela a podrido.

    Que nadie diga que mi país es un sueño.
    Que nadie que no lo conozca diga que mi país es un sueño.
    Mi país solo conoce y sueña un orden gigante, mayor que él mismo,
    Bajo el que todo el mundo se agolpa y va gritando “Amén” por las esquinas.[2]

    [1] En contexto de los 43 estudiantes asesinados en el país mexicano, eño”, que no veían la otra España a través de mis abiertos ojos de niña, y en honor a los grandes exiliados de la libertad humana. Generación del 27.

    [2] Finalista del “II Premio Internacional Jovellanos 2015, Mejor poema del mundo” y publicado por Ediciones Nobel, julio 2015.




    V.

    Turismo de exteriores


    La tierra conoce tambores secos
    que retumban como moscas.
    Túmbate en la hierba,
    observa cómo las mentiras crecen bajo tus manos.


    *


    Ven a morir a algún rincón de la ciudad
    donde aún florecen niños inocentes
    y jazmines clavados por el centro.


    *


    Un niño tierno como un regazo de pan
    se abre ante ti y quieres mostrarle
    que no hay redención
    pero callas
    porque quizá en eso consista la vida.

    "Turismo de exteriores" en Cosmopoética2016, exposición "12 poemas, 12 miradas"



    VI. 

    Día Cero, fragmento.

    No tuve opción.
    Los gallos cantaban la muerte en un espectáculo sin fin.
    Los niños tiraban de las faltriqueras de sus madres.
    La inocencia solo resultó ser el canto oculto de la moneda,
    La mano abierta, el golpe seco.
    No hubo ocasión de fingir.
    Los hombres estaban esperando la putrefacción de la carne
    Laderas de huesos humillaban sus pies
    Y eran sonoros los besos en las bocas equivocadas.
    Por eso nunca podré ser igual que tú.
    El crepúsculo estallaba en mil aullidos
    Los perros formados ladraron sus cadenas
    poderosos, conscientes, verdaderos,
    lo seríamos siempre en otro tiempo
    aquí hay un cementerio fijo, constante, extendido ante mis ojos.
    Y a fin de cuentas, el fin. No somos tan diferentes.





    VII.

    Damn it, sweet Little girl

    Le hubiera esperado.
    La soledad. Los cáñamos abiertos en dos.
    El clavo introduciéndose en la carne,
    Firme, tibio.
    A pesar de los gritos,
    de las calles sin nombre, le hubiera esperado.
    Con la conciencia fija en la esquina tórrida
    y una mano apretando mi muñeca.
    Así se hace, dulce niña. Continúalo así.
    Me besaba porque no aguantaba tanta extensión para la tristeza.
    Abrazó la carne justo aquí en este punto que se hunde.

    La madrugada corre ahora apagando recuerdos.



    VIII.

    Intermedio

    Para vencer es necesario morir desmemoriado:
    mi padre solia fingir la esperanza,
    ahora hilos de negra baba penden de su boca



    IX.

    Si Stanley Kubrick fuera un poema
    Los labios bien cerrados.
    Los ojos bien cerrados.
    Los sentidos bien adentro.
    Demasiada muerte del pulso en la sien.
    Uno se da cuenta del dolor
    cuando cada palabra empieza por ayer
    y nace esa urgencia precipitada
    de sentir la calidez debajo de la piel,
    la hinchazón que busca el litigio de las manos.
    Los ojos bien cerrados.
    El pulso en las muñecas,
    el otro pulso en las muñecas.
    Los años puestos en los balcones.
    Las miradas de las bestias sacadas a paseo,
    pero la certeza de que alguien te aprieta la mano justo aquí,
    al otro lado,
    la soledad y las vísceras,
    tanto material para olvido.
    Mudos, descenderemos en el remolino



    X.

    Autorretrato[1]

    La niña que vive en mi seno
    a veces se pliega hasta las rodillas,
    con los hombros vastos,
    porque tiene complejo de Atlas.

    La sombra de la niña que soy
    me sorprendió ya mujer, ante un espejo,
    adiestrando jirones de pelo
    con esa gravedad que da la súbita conciencia de ser.

    ¿Era yo aquella niña que parece muerta
    o es ella, la más viva, que señala lo muerto que está todo ya?
    A veces me pliego, sí, y la interrogo
    queriendo saber de qué hablan los muertos

    Y ella grita entonces que no,
    desdoblándose en voces, que no,
    que no puede más, que ya basta
    con tanta insurrección.
    Ilustración: Manuel Jiménez, artista e ilustrador. The BlueNail 

    [1] Poema que aparece en Donde Veas, poetas ganadores de Ucopoética. La Bella Varsovia, Septiembre 2015.




    XI.

    El ángel de la casa [1]

    El centro ruge. Los muslos se frotan ateridos,
    yo me celebro: no hay ocasión para el encuentro.
    El tacto, como de costumbre, suele llegar tarde
    y se hace imposible esperar unas manos de hambre:
    una es curva dúctil contra un cuerpo de mármol. Y calla
    porque ha de callar, entre pudorosas sedas y cadencias luctuosas,
    lo que es consabido, un secreto barrido a voces:
    la espera del ángel de la casa siempre ha sido dura;
    también hay muerte tierna más allá de esta piel.

    [1] Poema publicado en Donde Veas, poetas ganadores de Ucopoética. La Bella Varsovia, Septiembre 2015.



    XII.

    Pecunia opus magnum mundi
    (Dinero gran obra del mundo)

    Aylan será el niño kurdo que muera mañana frente a otras costas,
    el árabe que morirá setenta años en la costa.
    El venezolano  que seguirá muriendo sin llegar nunca a alguna costa.
    Aylan es el miedo humano, y todos los muertos de la familia humana.

    Los antiguos lo sabían,
    por eso pusieron dos monedas en nuestros ojos,
    por eso danzaban en torno a nuestro cuerpo lleno de oro
    para que nuestro cuerpo no pereciera, indefenso, a orillas del gran río.



    XIII.

    Hay guerras ocultas.

    alguien toca la puerta
    te han despertado de un sueño
    en el que morías.
    Cuatro hombres tiraban de
    tus extremidades

    y una jeringuilla brillaba en la palma de la mano.




    XIV.

                                                                      (Varsovia, septiembre)

    Siempre hay algún elemento de vergüenza ajena
    en leer literaturas extranjeras
    su historia no te pertenece
    nunca te ha pertenecido
    no es tu bilis igual que la suya
    y el rencor o el odio tienen otros nombres propios
    que suenan a marzenia, miasto, o a calle vacía.
    y sin embargo las llagas saben igual en los puentes

    y todos los pájaros se mueren callados en los ojos.






    .

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    ANA MARÍA PEDERNERA

    Nació en Del Carril, Partido de Saladillo, Provincia de Buenos Aires, Argentina el 15 de Febrero de 1956.

    En la actualidad vive en Lobos, Provincia de Buenos Aires. Es Profesora de Historia y Ciencias Sociales.

    Ha publicado los libros de poesía:

    -“Hay que morirse menos de distancia”, Editorial Vinciguerra, Buenos Aires, 2004.
    -“Balada de la habladora”, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2006.
    -“Ensayo sobre la angustia”, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2009.
    -“Pampa Mar”, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2014.

    -Integra con otros 11 poetas la antología “Voces de la llanura”, Editorial Tahiel, Buenos Aires, 2016.

    Narrativa: “Relatos tan breves como posibles”, Ediciones Hespérides, La Plata, 2012.

    Esta obra recibió el Primer Premio en Cuento en el IX Concurso Internacional Hespérides de Cuento y Poesía en el año 2011.

    Recibió en 1978 una Mención Especial en los Jeux de la Latinité en Francia. Posteriormente varias distinciones a nivel nacional, entre las que se cuentan haber resultado finalista en el año 2008 del Concurso Macedonio Fernández por su poemario aún inédito: “Informes de concurrente”.

    En el año 2013 fue invitada a participar en una mesa de lectura en el V Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro, realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


                  


    De “Hay que morirse menos de distancia”, Edit. Vinciguerra, Bs. As., 2004.
      
                                                     
    INFANCIA   I

    Tuve ante mí la pampa entera,
    vi sobre ella jinetes que salían
    del cañadón sombrío;
    galopan todavía entre mis cejas.
    Giré con los molinos obedientes
    al ventarrón propicio.
    Entonces, yo jugaba con el barro
    y armaba el universo
    provisorio,
    en él había espacio para todo
    menos para el desapego
    y las infamias.
    Ejercité también la letanía
    de una canción de olvido
    y de tapera,
    vuelta la espalda
    al contrafrente rojo del ocaso
    (el hilito de voz como un enigma).
    La infancia es más que un grito,
    perturba, 
    hace señas desde un lugar vacío,
    proscripto por el tiempo
    y sus cerrojos.
                         


    INFANCIA  II

    Latidos de relojes demorados
    impusieron pavor
    en la planicie.
    El tiempo era una cuerda,
    la saltaban los otros
    en el patio de tierra engramillada.
    Desde el borde proclive
    al desbarranco,
    marchaba en un triciclo mi premura,
    tratando de alcanzar
    lo inalcanzable.
    En ese mismo espacio
    pené por la muñeca accidentada,
    trenzas de lana, estómago de mijo.
    Ésa fue una muerte decisoria;
    después vinieron otras
    más rotundas.
    Que lo digan mejor las madrugadas,
    allí los gallos nunca fueron tristes,
    la tristeza era mía, no lo supe
    hasta que la excepción
    pronta estuvo a confirmar la regla.
    La infancia es sólo un grito,
    alarma, nos previene,
    se arrincona en la sombra
    y se resigna.
                                          


    SALIDA

    Debe haber
    algún modo de salirse
    del enmarcado cuadro
    que sostiene
    los bordes dilatados
    de la pampa.
    Una manera habrá
    de armar con precisión la retirada
    cuatro leguas al sur
    y dos al este.
    A riesgo de manchar
    el suelo intacto,
    hay una forma, sí:
    dejar el corazón
    sobre una loma
    con tal que los caranchos desayunen
    un puñado de fibra
    irreverente.
                                      





    De “Balada de la habladora”, Ediciones del Dock, Bs.As. , 2006

                    
    I

    PROCEDIMIENTO

    Si la habladora hablara
    vaya y pase
    pero hete aquí que torcida la lengua
    hacia el túnel oscuro de su boca
    no tuvo más remedio:
    encendió el mecanismo abrió el teclado
    untó en seco la yema de los dedos
    (no vaya a ser que parara la sangre
    el recorrido).
    Ahí estaban las célebres grafías
    una pregunta le ganó el carácter:
    ¿para qué servirán las letras solas?
    Y ya no pudo más
    tensó la espina la dorsal desde luego
    prolongada.
    Tragó saliva en táctiles preludios
    (no vaya a ser que dijera
    lo que saben)
    ensayó el corazón por lo que fuera
    domesticó el instinto con las manos
    le dijo adiós a la pasión sombría
    y se puso a escribir de todos modos.
    Nadie sabe por qué
    rompe silencios
    con rumor de palabras ensambladas.
                                                          
                                                                           
                             
    III

    DECLARACIÓN DE BIENES

    La habladora
    dibujó un redondel en la pizarra
    centró un punto en el círculo preciso
    para demostrar sus posesiones:
    “Ésta soy yo –dijo- y lo demás el mundo
    (el auditorio cabeceó sin ruido).
    Me tengo a mí no sé hasta cuándo
    pulpa rabiosa enflaqueciendo a veces
    asumo apenas una voz estrecha
    que me ha de acompañar no sé hasta dónde.
    Al lado mío están los argumentos
    con ellos conjeturo no sé cómo
    y después la escritura
    un tanto enclenque”.
    Dicho lo cual metió sus manos
    en bolsillos de pánico y hondura
    (el auditorio estaba ya dormido)
    por eso nadie vio
    cuando mostraba versos
    cosidos con vocablos rigurosos.
                                                    

            
    XV

    CRIADERO

    Ser habladora es empollar
    las voces
    que alguien degollará,
    romper el cascarón, facilitar el agua,
    prender la lumbre, acomodar los picos,
    disponer la ración
    y evitar que se desbanden las polluelas.
                                                 

           
    XVI

    MATADERO

    Carne de matadero
    más sangre que tendón
    más arterias que músculos
    animal enfilado al sacrificio,
    eso es la palabra
    cuando con boca de habladora
    arreo una que otra
    hacia la manga del oído obtuso.
                                                         



    De “Ensayo sobre la angustia”, Ediciones del Dock, Bs.As., 2009.


    INICIOS

    Cuando la angustia nace
    es pequeñita,
    gatea sobre un patio de ladrillos,
    me alcanza, sube intacta por la espalda.
    Es que mi hermano
    termina de anunciar
    la infausta nueva:
    los pastos, el agua y los camellos
    deben ser desterrados 
    de nuestro paraíso.
    Él mismo ha presenciado
    con el alma asombrada
    y prematura
    cómo bajaron del escaparate
    para envolver
    en un papel de estampas,
    la ilustre batería de cocina
    (cacharritos rojos y amarillos),
    que me trajeron hoy 
    mis padres magos.
    Ahora habrá que cocinar
    el mundo amargo.
    Se enarena el oasis
    de la niñez entera
    y no hay llanto
    que alcance a humedecer
    ese desierto.



    SEGÚN ESA CANCIÓN

    La mulata presume,
    abre la boca
    para entonar su acento de cubana;
    sus dientes, azúcares violentos,
    endulzaron el té
    allá en Miami.
    ¡Qué rico, chico,
    la vida es una fiesta!
    (y five o´clock), hace un gesto desmadrado.
    No importa,
    los saxos o trompetas (no distingo)
    atronan otra vez.
    ¿De qué angustia me hablaron?
    Aquí la adoran.
    La mulata retoza en el proscenio,
    la cadera repica
    ya gastada.
    Quiero creer en el sol que me promete;
    según su áspera voz
    nadie está solo.
    Explíquenme por qué
    si esa canción es cierta,
    abatido es el brazo
    cuando intenta abrazar
    un saco oscuro
    que va tan libre
    sin el hombre adentro.
                                           


    MALENCUENTRO

    Encontrarse no es poco,
    hay tanta gente allí
    errando ajena.
    Esquivo cuervo
    planeó fugaz sin miramiento alguno,
    parco hedor sopló desde su pico.
    Cruzados fuimos
    en virtud de profecías
    que eligen sus actores
    en las sombras;
    gorgeó una historia
    de bandada
    en franca dispersión.
    ¡Ojalá que el pasado
    fuera nuestro!
    Hundí la mano
    en el plumaje espeso
    del pajarraco mustio;
    no alcanzó a retener
    esa caricia,
    nos distanciaba octubre
    ineficiente
    (la primavera muestra esos desplantes)
    y nos volvió a reunir
    la desmesura
    de unas palabras pobres
    que no encuentran
    camino de regreso a la garganta.
                                              


    ENSAYO SOBRE LA ANGUSTIA
                              
    I
                   
    (Presentación)

    Entra
    mantiene la amargura entre la boca
    no pregunta si somos competentes
    y se acuesta a dormir a nuestro lado
    mira
    mete el dedo en la llaga penitente
    revuelve allí hasta encontrar el grito
    sonríe de placer como una vieja
    escucha
    hace gestos de puta sin sonrojo
    se levanta al amor que conquistamos
    y lo devuelve siempre insatisfecha
    canta
    ejecuta con cuerdas inflexibles
    una tonada al borde de la cama
    pero no llorará porque no sabe
    saluda
    toda vez que ensayamos eludirla
    traspone los umbrales de la duda
    y no la vemos más hasta que guste.
                                                          


    ENSAYO SOBRE LA ANGUSTIA
                         
    II
         
    (Conversaciones con ella)

    Comadre, mire que el fruto del dolor
    madura solo,
    no necesita madrinazgo alguno;
    no pretenda rememorar siquiera
    algún tiempo más noble ya olvidado.
    Su incómoda conciencia
    debería
    limpiarse con el sueño.
    ¿Por qué no repite conmigo hasta el cansancio?:
    “A esta mujer ya no, le dimos duro,
    a esta mujer ya no, tuvo bastante”.
                                                             


    De “Pampa Mar”, Ediciones del Dock, Bs.As., 2014.


    NÁUFRAGOS EN SECO

    Hambrientos de extensiones
    pusimos nuestros pies
    con forma de ancla
    en la ciudad de navegantes
    malheridos por la furia del oleaje.
    Somos, con suerte,
    marinos con olor a desaliento;
    nos rodean extraviados petreles
    que anhelan la carcoma que soltamos.
    Ahora,
    Crecen escamas en lugar de piel
    (bata iridiscente con que cubren
    algunos seres, su frialdad de peces).
    Ahora,
    en vez de mar, esta llanada
    y un pliegue de recuerdos
    deshilacha las últimas certezas: arruinado el navío,
    apenas queda un ojo de buey
    que mira sin ser visto.
    ¿Cómo será el dolor que no se grita?
    ¿Parecido a la ausencia de un destino?
                                                           


    SALVAMENTOS

    LOS MÚSICOS

    Cuatro o cinco tal vez
    (algunos más acaso),
    desprendidos del mástil que cedía,
    flotaron hasta el centro de la plaza.
    Cada uno le asignó causas disímiles
    al portento de haber sobrevivido:
    el guitarrista, por ejemplo, adujo
    que el oído de su noble vihuela
    no se llenó de mar;
    el violinista defendió una teoría
    casi imposible, el arco le sirvió de puente
    entre la desesperación y tierra firme;
    el bandoneonista aceptó haber recibido
    (para aguantar)
    el aire de su fuelle en los pulmones;
    el hombre del teclado
    dijo que lo rescataron dos canciones;
    el de la quena en cambio,
    alegó de la caña, obstinación
    por volverse a acompañar al pueblo.
                                                             


    LOS POETAS

    Eran los menos indicados
    para salvarse
    pero…
    la casualidad vino a auxiliarlos
    con un fuera de borda
    tan frágil como soplo.
    Los testigos directos
    coinciden con las crónicas:
    al pisar tierra firme
    chorrearon de sus bocas
    los versos más sublimes.
    Eso sí, están desnudos,
    mostrando a la intemperie
    cuán pobres han quedado
    con una idea atrás 
    y otra adelante.
    Además,
    hay quienes los acusan
    de intentar el periplo por su cuenta.
                                                     







    .





                                                             


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  • 10/14/16--00:51: ALBA MOON [19.277]

  • ALBA MOON

    Córdoba. Martes y trece de 1993. Rusa apócrifa. Graduada en filología hispánica por la Universidad de Córdoba y máster en Literatura española e hispanoamericana, teoría de la literatura y literatura comparada en la Universidad de Salamanca.

    Ha conseguido becas de formación en varias ciudades de Europa (Inglaterra, Francia, Italia). Sus poemas han sido publicados en revistas como Boronía (2014), Murray Magazine (2014-2015) y Muy Mujer (2016). Forma parte de la antología de poesía emergente cordobesa La punta del iceberg (2015) realizada por Ediciones en Huida, la antología de poesía erótica publicada por Diversidad Literaria (2016) y los libretos poéticos de Anónimos 2.1, 2.2 y 2.3.

    Participante en distintas tertulias poéticas (Córdoba, Madrid y Salamanca) y jurado de la Slam Poetry realizada por Cosmopoética (2014). Co-fundadora del proyecto literario feminista DesnudArte (2016).Unas veces escribe, otras simplemente escupe letras.



    Hoy estoy aquí.
    Sobre ese puente
    que pende de varias sílabas:

    Im
    Po
    Ten
    Cia.

    Las tablas están roídas
    y se resquebrajan con solo oír
    el eco de mis cordones en el aire.

    Cualquier nimio movimiento,
    un crujido,
    un bostezo,
    un sollozo
    y caeré al vacío.
    Vacío en el que rebosa
    lo que se agolpa en las costillas.

    Pero hoy,
    no tengo miedo.
    Hoy prefiero arrojarme
    y morir.
    Sí.
    Prefiero morir con la mandíbula dislocada
    y una pizca de autoestima en cada pedazo derramado
    que vivir muda
    y sumisa.

    Hoy voy a saltar.
    Salto por mí.
    Por ti.
    Por los portazos.
    Por el lo siento.
    Por el miedo.
    Por el canario muerto.
    Y por las flores de arrepentimiento.

    Hoy digo adiós
    y un alegre hola
    a esa persona que conociste
    y que se va a estampar
    contra el suelo.

    Hoy ya no sangro,
    cicatrizo.
    Hoy me ciego por el brillo
    y no por las lágrimas.
    Hoy lo tengo todo
    y nada al mismo tiempo.

    Hoy me suelto.
    Me caigo.
    Y no me levanto.
    Vuelo.




    VIRGO BELLATRIX

    Nací mujer y me desahogo.
    Me duelo en las noches
    Cuando la tormenta golpea la señal de vida
    Que no duerme en mi.
    Nací mujer y decido sobre mis entrañas
    Porque soy de lava 
    y no quiero reducirme a cenizas.
    Nací mujer y opino.
    Soy una fuente de palabras 
    llenas de certeza
    que buscan formar parte de la historia.
    Nací mujer y odio los cuchillos
    la fregona
    las ollas exprés
    y los días de limpieza.
    Nací mujer y me desordeno
    para escapar de los prejuicios
    de los tacones
    de la piel tersa
    y del rechazo a las marcas del tiempo.
    Nací mujer y quiero orgasmos.
    Deseo dar amor 
    sin arrepentirme de quién me haya hecho 
    temblar.
    Nací mujer y tengo senos
    que no he de ocultar.
    Nací mujer y trabajo.
    Porque soy capaz de valerme
    entre miradas de tetosterona
    que mezclan
    depotismo y obscenidad.
    Nací mujer y soy madre,
    pero tengo derecho
    a una vida más allá de biberones.
    Nací mujer y me caso
    si quiero hacerlo
    y vivo en soledad
    si me apetece.
    Nací mujer y odio los halagos
    de hombres deshonestos.
    Nací mujer y denuncio
    el silencio tras un velo
    la violación de un cuerpo
    el grito ahogado de mis ancestros
    y la desigualdad.
    Porque nací mujer y sangro
    pero nunca
    dejo de luchar.




    .





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  • 10/14/16--00:54: CARMEN ROCAMORA [19.278]

  • CARMEN MANUELA ROCAMORA JIMÉNEZ

    Córdoba. Bailarina Profesional de Danza Española (Conservatorio Profesional de Danza Luís del Río, Córdoba), graduada en Pedagogía de la Danza Española (Conservatorio Superior de Danza de Málaga “Ángel Pericet”) e Historiadora del Arte (Universidad de Málaga). Actualmente estudia el Máster en Desarrollos Sociales de la Cultura Artística en la Universidad de Málaga.
    Obtuvo una beca organizada por la Universidad de Málaga de prácticas y estancia en la Real Academia de España en Roma disfrutada durante el mes de septiembre de 2014.
    Accésit en el Concurso de Poesía Universidad de Málaga en homenaje al escritor José Moreno Villa (2013), finalista en la edición de Ucopoética 2015, áccesit del I Certamen de Poesía y Microrrelato Casa de la Juventud.
    Sus versos se pueden en: Donde veas (La Bella Varsovia, 2015), en Anónimos 2.3 (Ayuntamiento de Córdoba, 2015) y en La punta del iceberg (Ediciones en Huida, 2015).
    Ha colaborado realizando reseñas de artistas emergentes en GreatOh! Málaga: http://www.thegreatoh.com/works/malaga/.
    Igualmente, ha colaborado realizando reseñas de poesía en el blog Poemofilia: http://poemofilia.blogspot.com.es/ .
    Organizadora del proyecto http://poesiarandom.info/ junto con Verónica Moreno y Estefanía Cabello.



    “EL ESTADO ISLÁMICO HA ASESINADO A CUATRO HOMOSEXUALES 
    LANZÁNDOLOS DESDE DOS EDIFICIOS DE IRAK ESTE PASADO 
    FIN DE SEMANA”. 

    “¿Qué hace esta cabra fuera del rebaño?
    Vamos a tirarla por el campanario.”
    Locura transitoria, Extremoduro.


    El “Estado Islámico” adopta costumbres occidentales,
    las mejora,
    las adapta a nuestro tiempo.
    Son animalistas
    por eso lanzan personas desde las azoteas de edificios
                                                  faltos de campanarios,
    por eso  aprendo nombres árabes para vitorearlos durante el acto,
    por eso los animales quieren pertenecer al “Estado Islámico”.




    Animalada

    Hija mía
    antes todo esto era amor.

    Ahora nos dejamos acariciar
    por las moscas,

    buscamos rozarnos entre las piernas
    como los gatos

    y rogamos caricias en la barriga
    como los perros
    amores.




    Dalila

    El drama no está
    en la enfermedad
    en estar sujeto a un gotero
    como sistema de regadío.

    Ya no es que decidas ser
    de secano
    es que el trasvase no desgarrará
    mis tierras.

    El drama no está
    en la muerte
    en el miedo que quiebra
    por defecto
    en el hilo que no unió
    ahorcó.

    La fortuna no está en la rueca
    sino en el dedal
    en la infancia dirigida
    en la decisión temprana
    en la compañía
    escogida.

    Ya no es que apriete
    lo estrecho
    es que inundas la debilidad
    y quieres revancha.




    Reclamos

    Cuando tuve la edad
    abandoné esta ciudad apátrida
    juré silencio a las esquinas
    fabriqué equipajes y muebles nuevos.

    Pero la poesía
    ahogada
    traslúcida
    olvidada en la silla
    reclamó explicaciones.

    Explicaciones de una generación
    encontrada a destiempo
    oleadas o tsunamis asonantes
    vejaciones cotidianas.

    Pero yo
    mercenaria en mi tierra
    exconvicta y reiterada
    sigo
    silla y poesía
    acariciando animales románticos.




    Dependencia

    Mañana-me-daban el alta
    tu golpe bajo estaba reservado
    de nuevo a la UCI.

    Queriendo ser mi todo
    ocupas la nada de vacío
    oportunamente rellenado de recuerdos.

    El pánico huele a ti
    tiene tu letra
      redonda y azul
    y se peina como tú.

    Ya no sé por qué escribo
      te escribo
    si nos sabemos de memoria.




    RE-COLECCIÓN

    Me siembras
    me llueves y me abonas
    me fertilizas
    me pudres
    me labras
    me vendes.

    Pero sobre todo
    me consumes.





    Augurio

    Seré
     cuando no lo sea
    de los que se marchan sin esquela en el periódico
    sin epitafio posible
    sin dejar hijos,
    herencia
    o cenizas.

    Seré
     cuando ya no lo sea
    estas palabras pronunciadas en la mente de alguien
    deseo frustrado,
    anticuado
    o empolvado.

    Seré
     cuando ya no lo sea
    más presente de lo que soy ahora
    porque pensarás
    para ser
    y seré yo.




    SUSTANCIAL

    Tener un psicotrópico para cada día de la semana
    Ir a rehabilitación un miércoles contigo
    Porque es el día que más letras tiene
    Y nos hace tanta gracia
    Tres cuartos de hora
    Delante de un espejo
    Que nos habla
    Queremos ser Blancanieves
    Pero nos repugnan los enanitos
    Y el zumo de tomate los jueves de resaca
    Sentad_s en un café decadente
    Leyendo a Pessoa
    ¿O era Álvaro de Campos?




    Amar en tiempos del egoísmo

    Estos tiempos no son buenos para los todo corazón,
    para los que se obsesionan de aromas
    y corren tras una bicicleta.

    No son tiempos para los que caminan hasta el otro extremo de la ciudad
    y esperan en un banco
    sólo por verle aparecer.

    Malos tiempos para los que se llenan los bolsillos de hojas
    con más tachones que palabras,
    para los que se vuelcan de lleno
    hasta perder el equilibrio, se sacuden la tierra
    y vuelven a las andadas.

    Se habla de crisis,
    pero no de ésta.




    Despeñaperr_s

    Esas eses del norte
    aún resuenan en mi pecho,
    ese que tan fuerte latía
    sobre tu vientre.

    Por primera vez
    la distancia ayuda,
    impide que te aceche
    en cada esquina
    en cada bar,
    impide que pregunte a tus vecinos,
    a tus conocidos
    a tus compañeros.

    Estos kilómetros
    menguan mi obsesión
    (aparente y engañosamente),
    mis ganas de gritarte
    que sé que estás igual
    pero hace tiempo que huiste
    de mi dimensión.

    Aviso.
    Si te vuelvo a encontrar
    te voy a coger de la mano
    y frente con frente
    atrévete a decirme que no,
    valiente.





    Génesis

    Me llamaste serpiente.

    No ibas desencaminad_
    parece que predijiste
    bien
    aunque para mal
    este futuro
    no tan incierto.

    Sabías mi faceta
    de arrastrarme

    pero soy más Eva
    la tentación me puede

    y tú estás rodead_
    de manzanas.









    .

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  • 10/14/16--01:44: CRISTHIAN ESPINOZA [19.279]

  • Cristhian Espinoza

    Nació en Temuco, Chile en 1972 y vive en Cipolletti, Argentina. Escritor autodidacta. Publicó en 2013 el libro Escritos sobre la marcha y trabaja en un nuevo libro para 2016. 
    Blog: http://cristhianespinozaylibris.blogspot.co.uk/ 



    Memorias de Saihueque

    Yo miraba nacer el alba entre arrayán y ventisquero. 
    Yo. Saihueque, 
    Logko de la nación mapuche, heredero 
    de la lanza de Calfucurá, habitante del país 
    de las Manzanas y adorador de Guenechen* 
    y la Madre 
    Tierra miraba bajar el agua clara desde 
    la misma cumbre de la tierra andina y formar 
    para mí este remanso, éste espejo en que me miro. 
    Bajo la luz de Guenechen yo miraba caer, eterna 
    y solemne, la cascada incesante sobre la primavera 
    ancestral y fecunda, 
    y en el vuelo cenital del tiempo sobre la altura 
    de la piedra inmemorial, como una profecía 
    largamente olvidada, 
    vi una gota oscura de sangre deslizarse por la corteza 
    de una araucaria.
    Madre cordillera, patria del silencio. Cuna original 
    del volcán y la araucaria, raíz de mi amor andino, 
    vertiente de mi sangre indomable, memoria de mi pueblo, 
    aire desnudo, hija de la piedra y el manantial que ríe, 
    novia territorial de las estaciones y la lluvia…
    A defenderte marcho contra el Huinca.
    A defender el bosque andino y la manzana, la corona 
    del ciervo y la raíz de mi canto, 
    la rosa invernal de la araucanía
    el suelo ancestral de los antiguos,
    el sueño sin edad de mis ancestros: 
    Nación de los hombres y mujeres libres a defenderme,
    a defenderte, vengo a la orilla 
    del Curru Leuvú.*
    En la ribera del Curru Leuvú se ha posado la sombra, 
    el sueño oscuro del blanco, el sable y el fusil del mal 
    se extiende sobre el gran río. Se ensombrece 
    la llanura,
    se tiñe de rojo el cielo y la batalla deja solo jirones 
    del guerrero 
    indomable que hasta ayer fuimos...
    Me declaran prisionero de guerra y se mofan de mi idioma 
    y el color de mi piel,
    Civilización, Estado, Sociedad, Constitución y Cultura 
    pregonan y me llaman salvaje,
    bautizan las aguas del río con el color de su alma, 
    Río Negro promulgan,
    y entre generales, hacendados y la iglesia se reparten 
    mi tierra y mis hijos,
    la nieve sin dueño y el río sin freno, el sol de Guenechen 
    y el árbol sagrado de mi tribu,
    el lago y la espesura, la vertiente y la luna llena. 
    Somos de ahora en más mendigos de nuestra propia riqueza.
    ¡Malen*, Pichi*, mis amores! cautivos para el museo 
    y el carnaval del Huinca!
    Pueblo mío acribillado, Onas, Ranqueles, Mapuches!
    Tierra mía para el mercado y la voracidad 
    de los vencedores…
    Me vencieron…
    En el crepúsculo de la derrota y el despojo, desde la altura 
    cenital cordillerana 
    a las aguas eternas del Curru Leuvú una gota oscura de sangre, 
    nuestra sangre,
    se sumerge para siempre en el cauce de la historia argentina.
    La victoria es del Huinca…
    Guenechen nos ha olvidado para siempre!

    Diccionario.
    Saihueque. Ultimo cacique en rendirse a la Campaña del Desierto
    Guenechén. Dios Mapuche.
    Curru Leuvú. Río Negro.
    Malen. Mujer
    Pichi. Niña o Niño
    Huinca Blanco


    Los invisibles

    Se dejan ver al amanecer, 
    llevan a flor de piel los sueños. 
    Nadie los mira pero todos saben 
    que existen en algún lugar.

    Llevan un traje color de humo,
    cenizas heredadas de un pasado
    de niebla, una alegría a prueba
    de la indiferencia y todas las voces
    del silencio cantando en su voz.

    Juegan a ser invisibles, a llenar
    espacios entre el olvido y el desamparo,
    son material de estadística
    y siempre miran a los ojos.

    Yo los miro y ellos me miran
    como reconociéndome,
    como sabiéndome uno de ellos
    que fue un día un cazador
    de sueños y fantasías.
    –Ha cambiado, dicen
    y vuelven a su universo de cosas
    de colores o al brillo opaco
    de la luna en un charco.

    Cualquier lugar es su nido. Una terminal
    de autobuses, una línea de subte, la calle
    en todas sus intersecciones.

    No es fácil reconocerlos. De mañana
    imitan ligeramente la voz de un pájaro
    entre las hojas, no es fácil distinguir
    entre el ave y ellos, saben camuflar
    muy bien su existencia.
    Para encontrarlos hay que querer verlos,
    solamente, sin leer otra cosa que los ojos
    de un invisible, y esa es una tarea del alma.
    Así, en cada una de las alas
    del día los veremos posarse y volar.

    Andan solos o en bandada. Llevan un mundo
    en sus manos que ahora, en este lugar
    de la realidad, se tienden a nosotros para
    pedir ayuda.


    Ronda de los pueblos andinos

    Amanece en mis ojos la aurora,
    amanece la sierra y el olvido.
    ¿Quién viste de verde la llanura?
    ¿Quién ha creado la rosa y el espino?
    ¿Por que bailan mis pies descalzos
    donde nadie construye su destino?

    Nace en mí cada día la alegría,
    soy la voz en el silencio andino:
    para mí abre sus alas la espesura
    y siembra sus colores el camino.
    En el eco del aire de las cumbres
    oirás mi risa, cantando villancicos.

    La luz del arco iris ilumina
    el tejido estelar de mi ponchito,
    la luna susurra en mi costado
    el canto milenario de los míos
    y cae, cuesta abajo, por los cerros
    la ronda de los pueblos andinos.


    En el alba de Traful

    Oí nacer el viento
    y el agua romper la roca.
    Sentí el primer aliento
    de vida subir a la boca
    del ser que nacía, azul,
    en cordillera nevada...
    Hijo de sangre olvidada
    en el alba del Traful.
    Hombre nativo se mira
    en lagos como espejos
    pensando en cómo respiran
    esos arrayanes viejos.
    Habla un lenguaje de arena
    de la noche de los tiempos.
    Conoce el llanto del viento
    en noches de luna llena.
    Cada árbol bautizó.
    Bebió en cada vertiente.
    De sol a sol trabajó
    sin patrón y por su gente.
    Fue cuando el galope oyó
    de mortales contingentes.
    Su espíritu libre ardió
    y se hizo combatiente.
    Forjadores del mañana,
    con fusiles y sonrientes,
    miden la tierra araucana
    afilándose los dientes.
    Manejan ciencias exactas:
    "el futuro es el turismo".
    Llevan al dueño al abismo
    y labran legales actas.
    Alambran tierras y vidas.
    Dividen en lagos y cielo
    la riqueza sin medida,
    no logra calmar su anhelo
    y matan por ver morir
    y roban cuanto descubren
    y la historia los encubre
    en función del porvenir.
    En el lago más azul,
    en cordillera nevada,
    vive la sangre olvidada
    en el alba de Traful.



    Metafísica

    Ella siempre tuvo 
    esa facilidad
    para el análisis y yo 
    siempre esta cara 
    de no entender 
    la pregunta.
    Entre ella, antipoeta, 
    y yo, vendedor de sueños 
    alados, nació hace ya 
    tiempo un latido 
    que por miedo al análisis 
    científico, no me atrevo
    a confesar.



    Que esta mano sea la tuya

    Que esta mano sea la tuya, compañera.
    Las buenas manos rompen la tierra,
    cubren abismos, cruzan fronteras
    para llevar en sí todo un mundo
    todo el consuelo, todas la banderas
    que sirvan de refugio a los cautivos,
    a los hermanos heridos por la guerra,
    a los caídos bajo el peso del olvido...
    que ésta mano sea la tuya, compañera.
    Que esta breve mano tuya, amiga mía,
    no se ufane en lo estéril de su belleza
    y se hunda en los dolores de la vida
    para ser caricia, fusil o madreselva,
    Sea la mano que espera el ya vencido,
    la ayuda germinal de la partera,
    la mano que reparta el pan y el vino,
    el sustento de amor en la trinchera,
    sea el dulce crepitar de la caricia
    a la hora del beso que se espera.
    Que esta mano sea la tuya, amiga mía!
    Que esta mano sea la tuya, compañera!



    A vuelo de pájaros

    Desde arriba sólo se ve 
    lo efímero,
    una sombra superficial, 
    un paisaje 
    fuera de foco.
    Hay cierta belleza fugaz así, 
    a vuelo de pájaro: cosas 
    que viven y respiran entre 
    tantas cosas que pasan.
    Hundirse de bruces 
    en las vidas, caer 
    en picada sobre el llanto, 
    sentirse parte del dolor 
    humano, habitar para 
    siempre esa herida en el subsuelo.



    Laberintos

    Otra ciudad se esconde en la geografía 
    del pensamiento, en la arquitectura 
    y la cosmovisión que se cierne en los laberintos 
    subterráneos de la conciencia.
    Una ciudad geométricamente perfecta,
    construida en imágenes simultáneas
    desde todos los puntos cardinales; allí una flor
    pisoteada en los andenes vacíos, aquí 
    una carta perdida en los anaqueles ardiendo,
    una manifestación sin rostro llevando
    consignas contra la alienación y el olvido.
    Todas las calles no llevan nombre ni número,
    todos los muros son cielos encubiertos.
    Zonas por donde solo transita la memoria 
    borrando a cada paso los límites de lo real 
    y lo imaginario.
    En las paredes azules de los parques nocturnos
    olvidé un nombre, en el recodo de una sombra 
    dejé caer una lágrima, la noche y el día 
    superpuestos en el ocaso me dieron la ilusión
    de haber dormido en una cornisa, tus ojos
    parpadeaban bajo una farola amarillenta.
    Todos los pasos conducen al poniente.
    Todas las letras forman un nombre.



    Guaraní-kaiowá

    Soy el guerrero del alba…
    Un espejo en el que no te reconoces.
    La voz de un sueño olvidado,
    un pueblo libre, asediado
    por tecnología letal,
    oscuros siervos del mal
    que reducen el aliento a centavos,
    los seres humanos a esclavos,
    la vida a un juego mortal.
    Soy el guerrero del río
    y el río lleva una pena,
    llora su cauce en las venas
    de todos los seres vivos,
    llora el ozono, cautivo
    del aire, en su espacio ideal,
    llora la flor y el camino,
    llora la fauna y el trino,
    llora la tierra su forma original.
    Soy el guerrero del ocaso,
    una verde nación, un latido,
    un tucán, un jaguar herido,
    la vida en su forma más pura...
    soy el blanco de mentes oscuras,
    del mal en su forma humana,
    de los siervos del dinero y el vacío:
    Mírame, hoy que la sangre llegó al río…
    ¿Callarás hoy para no ser mañana?



    GUARANI-KAIOWÁ -

    Eu sou o guerreiro do amanhecer ...
    Um espelho no qual não te reconheces.
    A voz de um sonho esquecido,
    um povo livre, assediado 
    por tecnologia letal,
    obscuros servos do mal
    que reduzem o alento a centavos,
    os seres humanos a escravos,
    a vida a um jogo mortal.
    Eu sou o guerreiro do rio
    e o rio leva uma pena,
    chora seu leito nas veias
    de todos os seres vivos,
    chora o ozônio, cativo
    do ar, no seu espaço ideal,
    chora a flor e o caminho,
    chora a fauna e o trinado,
    chora a terra sua forma original.
    Sou o guerreiro do por-do-sol,
    uma nação verde, uma pulsação,
    um tucano, um jaguar ferido,
    a vida em sua forma mais pura ...
    Sou o branco de mentes obscuras,
    do mal em forma humana,
    dos servos de dinheiro e o vazio:
    Me olha, hoje que o sangue chegou ao rio...
    Calarás hoje para não ser amanhã?

    Traducción de Gleice Antonia de Oliveira


    Hojas de medianoche

    Pero sabrás que no se fundan 
    amores sin pagar el precio, 
    sin dejar en el camino
    uno o más fragmentos 
    de nosotros.
    Desnudar el instante, enarbolar 
    el beso, nos dejará en las sienes 
    una corona de niebla.
    Raíces en la tierra oscura 
    soñando ser amapola y una voz 
    que apenas murmura un idioma 
    de ceniza y llanto.
    Trastocar en aire toda bandera 
    de sueños y respirar por la sangre 
    en que se nos va la vida. 
    ¡Tantas nubes que pasan!
    ¡Tantos besos sin nombre!
    Palabras que son en el tiempo 
    de la misma substancia que la carne.



    Musa

    Acostumbrado al juego te miro, 
    vas conmigo y en mí
    a cada paso que damos.
    Me miras de reojo en la ceniza 
    azul del sueño, te pones mi ropa 
    para ir a tu trabajo, 
    que, casualmente, coincide con 
    el mío. 
    Juegas al escondite 
    y yo te dejo creer que no te veo.
    A cada paso una sombra, 
    a cada sombra un delirio. 
    Cruzamos la ciudad en ese tonto
    juego de niños.
    Te he besado tantas 
    veces que ya no debiera ser 
    sorpresa.
    Casi con locura voy desnudando 
    tu oscura belleza, 
    como por encanto siento tu boca 
    besarme en las sienes...
    Es singular este juego 
    pero lo necesitamos.
    No me acostumbro al amor 
    sin este ritual sin palabras.
    Voy dejando que hagas 
    cada uno de tus movimientos, 
    reservando para mí ese instante 
    eterno entre el beso y la palabra. 
    Entonces, ya desbordado y perdido 
    te susurro al oído: "Hoy serás poema".



    Los lápices siguen escribiendo

    Escrito sobre la marcha
    Yo dormía, yo soñaba.
    Una rosa era asesinada 
    en la esquina de una nube.
    Era pólvora el horizonte 
    cernido sobre mi almohada.
    Yo dormía, yo soñaba
    que eso era la primavera, 
    una rosa blindada perfumando 
    los jardines otoñales del barrio, 
    una hoja escrita en el viento que 
    asomaba en las banderas.
    Me despertó la estampida de pasos 
    en la escalera. 
    Son veinte, cien, legión, una horda 
    de “patriotas”, criminales 
    uniformados, “centinelas de la patria”, 
    viriles siervos del odio con medalla 
    a mejor tortura.
    Mi condición de pibe tranqui alienta 
    su cobardía, 
    escupen sobre mis libros, se turnan 
    pidiendo datos, 
    mi célula, mi responsable, el boleto 
    estudiantil…
    Yo del cagazo que tengo no recuerdo 
    ni como me llamo.
    Entre mis cosas dispersas queda 
    tu carta inconclusa. 
    Yo ruego con toda el alma 
    no encontrarte adonde 
    me llevan. Se van conmigo los versos, 
    el amor que no te confesé, 
    cuatro materias a Marzo, 
    mi juventud, mi bandera.
    La venda no me impide ver 
    la dimensión de mi sueño, 
    la proporción de mi idea,
    la estatura de mi utopía,
    iluso quien cree que el crimen 
    puede cegar la esperanza 
    de cristalizar el mundo 
    por el que ahora yo sueño.
    Yo dormía, yo soñaba…
    Una rosa era asesinada en la esquina 
    de una nube.
    Era pólvora el horizonte cernido 
    sobre mi alma.
    No dormía, yo soñaba 
    que eso era la primavera,
    una rosa blindada creciendo 
    en los jardines del olvido,
    una hoja escrita en el viento 
    que asomaba en las banderas.
    Ya no soñaba, solo dormía.
    Cristhian Espinoza y libris
    A Alicia Nelly Vattino
    Del libro Escritos sobre la marcha



    Esperanzas

    Cíclicamente volvemos a un día
    del tiempo,
    corremos tras la esperanza 
    de un nuevo día bajo el sol.
    La misma herida en las sienes,
    el mismo canto en la voz,
    la dos caras de la moneda
    cuya razón no es la misma.
    Somos este nuevo despertar
    del alma a una realidad
    que tiene, para cada ser,
    un sentido adverso y distante.
    Un espejo en que todos vemos
    la imagen que nos conviene.
    ¿Será mi corazón el que lleve
    en su latir tu esperanza?



    Amo tu ausencia

    Amo los lugares en donde no estás, 
    donde solo quedan vestigios de tu paso 
    en las sombras, lugares en que tu presencia 
    ha dejado su marca indeleble y sólo audible 
    para mi alma, derramada a un costado 
    de esa marea sensorial que encarnas
    a cierta hora del la noche y el insomnio.
    Amo la soledad que me impones, la secreta 
    agonía que nos une en la espera, el callado 
    y tormentoso anhelar de un beso, la turbia 
    sensación de que te has ido para siempre.
    Amo encontrarnos en ese espiral oscuro 
    cernido entre nosotros y jugar a que de pronto 
    has vuelto, que has quebrado el silencio 
    y el desamparo y me miras con la misma ansiedad 
    con que te miro, como reconociéndonos luego 
    de un exilio en el que ya el olvido no tiene sustento.
    Amo todo lo que me rodea cuando no estás 
    por que será dulce encontrarnos en un beso 
    luego de cruzar el sórdido letargo de la distancia 
    y la espera.





    Mensaje Ancestral: Hablar de Nuevo Desde el Corazón

    Por Maria Lavrova 
    mlavrova@hotmail.com

    12 octubre 2016 

    Entrevista con Cristhian Espinoza, escritor contemporáneo radicado en Argentina. Se trata de su libro, Escritos sobre la marcha, dedicado a la lucha de los pueblos originarios por derechos de naturaleza contra empresas industriales.

    ‘Cuando el Cóndor del Sur se reúna con el Águila del Norte, el espíritu de la Madre Tierra – Pachamama – despertará y con ella hará despertar a millones de sus hijos, esta será la resurrección de los muertos.’ (Inca Elder Willaru Huayta) 

    Este verano, la exposición en South London Gallery Bajo el mismo sol: Arte de América Latina Hoy, presentó entre otras obras: Del Montte-Bananeras, una obra de la artista mexicana Minerva Cuevas. La obra se dedica a denunciar la explotación de los recursos naturales como también los intereses corporativos de las compañías bananeras transnacionales en diversos países latinoamericanos. 

    Hoy en día, artistas plásticos y escritores, a menudo, son los únicos portadores del mensaje de los residentes originales del continente latinoamericano, el cual es de mayor importancia para nuestra generación igual que para futuras generaciones. 

    El mensajero espiritual inca del Cuzco, Peru Willaru Huayta cuenta que Atahualpa, último gobernante del imperio Inca, advirtió a los guerreros del sol que la humanidad cortaría su conexión con la naturaleza, olvidaría su camino y su gente se había de sumergir en la oscuridad. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy en día debido a la extrema contaminación que llevará a la extinción de la vida sobre la Tierra. 

    Sus profecías nos muestran su íntima conexión con los astros y la naturaleza. Sus huellas aún siguen vivas, sobre todo en la amazonia, reducto final y santuario de la tradición y sabiduría del imperio Inca. 

    Aquellas profecías nos indican que durante los últimos cinco milenios, el águila del norte y el águila del sur han estado volando por separado, y será cuando vuelen juntos, hecho que se está dando, las persona van a volver a hablar de nuevo desde el corazón. 

    En la obra del escritor contemporáneo nacido en Chile y residente en Argentina, Cristhian Espinoza, ‘Escritos sobre la marcha,’ el Amazonas – río que se ubica en el territorio de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia – llamado el “pulmón de la tierra”, representa el vínculo entre el hombre y la naturaleza, el cual, según las profecías antiguas, tiene que volver a renacer. El escritor, quien comparte la visión de los antiguos, porta el mensaje de los pueblos originarios que hoy luchan por derechos de la Madre Naturaleza contra empresas industriales: Cristhian dice: ‘Yo veo la realidad en forma de poesía. Y esa poesía realista es la que me ha hecho, por momentos, ser un voz entre tantas voces que se levantaron para condenar determinados hechos de la realidad de nuestra América.’ 

    ¿Cristhian, de que se trata su libro: ‘Escritos sobre la marcha’? 

    -Mi libro ‘Escritos sobre la marcha’ trata, poéticamente, de las luchas que se dan hoy en este terreno, así en Argentina donde vivo como en América. Hay poemas para los Guaraní Kaiowá, de la Amazonia en Brasil, que resisten el asedio de la Hidroeléctrica Belo Monte para desalojarlos de sus tierras y construir una represa. Hay poemas para Felix Diaz, el líder de los Qom, que lleva ocho meses acampando con su gente en Buenos Aires esperando ser escuchados por el gobierno. Hay poemas para los compañeros y compañeras caídos en la lucha contra este sistema cruel e inhumano. 

    ¿Qué es lo que le inspira en la vida de los pueblos originarios? 

    -Según el espacio geográfico en que habiten… amo la altura nevada de la cordillera de los Andes donde se enseñorea el mapuche, las cumbres construidas por el inca en Machu Picchu, la espesura vital de la Amazonía, la meseta interminable de la Patagonia donde sólo el ser originario sabe el idioma del viento… pero por sobre todo al ser humano que habita ese espacio primigenio de la naturaleza. 

    Pueblos originarios del Ecuador, Brasil, Bolivia y todo el territorio se encuentra la Amazonía luchan contra la destrucción de los recursos naturales… 

    -Escribí Amazonia Verde y Miel en 2012, en medio del ataque más cruento de la hidroeléctrica Belo Monte contra los pueblos Guaraní- Kaiowá y Kayapó. Es un poema en primera persona cuya voz es una mujer indígena que representa y habla en nombre de la naturaleza y su conexión con el ser humano a través del río Amazonas. Fue, quizá, el poema más difundido de los que he escrito hasta ahora y lo incluí en mi libro Escritos sobre la marcha. 


    AMAZONAS, VERDE Y MIEL (2012) 

    Mírame. 
    Soy una vida que respira en el bosque 
    que desdeñas. 
    Soy la viva imagen 
    de un sueño en el curso errante del río Amazonas. 
    En mi nace y muere el último el último refugio 
    verde de la Madre Naturaleza, el sol y la fauna 
    silvestre, el árbol insigne de mi patria salvaje, 
    el oxígeno vital para las generaciones que habitan 
    este espacio en el tiempo que llamamos mundo. 
    En el bosque sin memoria que me dió origen 
    soy la más profunda creación de la tierra 
    y soy entre todos los seres el único que conoce 
    la forma original del mundo que te rodea. 
    Soy la reina sin corona de todo lo que se mueve 
    y respira a mi alrededor. 
    Y aun así me llamas salvaje. 
    En el primer haz de luz que conoció el mundo 
    se fundó mi piel y el color mis ojos, a imagen 
    y semejanza de natura es la miel que da brillo 
    a mi tez oscura. Soy la guardiana del ozono 
    que te alimenta, soy el aire que se desenreda 
    en los molinos forestales de la mañana estival, 
    soy un espejo de agua, un latido incesante 
    y fecundo que habita en las raíces de la vegetación 
    amazónica y da origen al vuelo de la vida. 
    Y aun así te soy indiferente 
    Soy la flor y el ozono, un grito silencioso 
    entre la noche planetaria y el cauce del río 
    que arrastra consigo todas las vidas, 
    la voz ignorada de una especie en peligro, 
    el último refugio de un sueño… 
    Y aun así no me defiendes. 
    Tu solo ves el sueño verde de la vida 
    en el color del dinero. 



    -‘En el primer haz de luz que conoció el mundo se fundó mi piel y el color mis ojos, a imagen y semejanza de natura es la miel que da brillo a mi tez oscura.’ 

    -¿A que refiere la palabra ‘miel’ en el poema? 

    - Cuando digo miel me refiero al color de la piel originaria, ese color tostado de nuestra gente, el color de los ojos que miran la vegetación y aman la tierra que nos sustenta, que la defienden como a su vida misma y que es la vida de todos. Para imaginar a Natura, (naturaleza) yo siempre le doy el color de la miel que es una textura dorada y dulce. Una fusión del sol y la tierra, una diadema agreste que nace de esos elementos originales de la naturaleza que forman tanto la tierra como la piel indígena. 

    -El árbol insigne, el bosque sin memoria… ¿Son personajes metafóricos? 

    – En la naturaleza y más precisamente en el Amazonas se juega la vida la humanidad toda, ese es el árbol que está siendo amenazado, el árbol insigne de la patria salvaje, la humanidad que debe volver a sus raíces para volver a la vida, tan amenazada por la tecnología y la voracidad de los grupos económicos. 

    El bosque sin memoria habla de la edad de la tierra y de los pueblos que nacieron de sus raíces. El bosque, la Amazonía, tiene la edad de la tierra, la herencia de las manos de Natura y su sabiduría, como una anciana, guarda el primer día del mundo en su memoria. Sabe el bosque el idioma de las aves, del viento, de las raíces buscando ser la flor o el árbol, el canto del río y la aurora, todo lo que se mueve y respira en la naturaleza. Cuando digo “sin memoria” quiero decir que no tiene edad y su memoria será siempre guardada por el misterio y esas cosas que jamás sabremos. 

    La indiferencia de la humanidad para con el Amazonas es manifiesta cada día. Los gobiernos, respondiendo a los grupos económicos, no reparan en contaminar, vender y entregar el suelo por medio de la política y los negociados. Cuando hablo de indiferencia es también para repudiar cuantos han muerto en defensa de la tierra y sus recursos, tanto de los pueblos indígenas como luchadores sociales. 

    Los pueblos Originarios de América hoy más que nunca están siendo avasallados, desalojados, condenados al hambre y la desnutrición por las petroleras y hacendados multinacionales. Es conocida por toda la contaminación de Chevron en la Amazonia ecuatoriana y la compra de capitalistas yanquis de tierras con reserva de agua dulce. Tanto en Ecuador como aquí en Argentina la rapacidad de los grupos económicos es la misma y sólo algunas voces se levantan para luchar contra esto. Los Pueblos originarios no sólo están luchando por sus vidas sino que llevan en su lucha la supervivencia de la Humanidad. Con la complicidad de TODOS los gobiernos de América las mineras, petroleras, hacendados y demás parásitos capitalistas están acorralando sin tregua a nuestros pueblos y de hace necesaria una lucha conjunta contra este atropello. En Argentina los Qom llevan casi un año acampando en Buenos Aires ignorados por la mayoría mientras en el Chaco y Misiones niños de todas las etnias mueren por desnutrición y el total abandono de las autoridades. En la Patagonia las petroleras y el uso de Fracking están haciendo estragos en tierras usurpadas a los mapuches y también afectando la producción frutícola y el clima con sus prácticas en el suelo. Si algo tenemos en común los pueblos de América es la lucha contra los destructores del medio ambiente, es decir, contra los que están poniendo en divisas la vida de los pueblos. Seamos parte de esta lucha. 

    En Brasil los Guaraní Kaiowá están siendo masacrados por una hidroeléctrica que necesita del suelo y el río Amazonas para su negocio y los hacendados asesinan a jóvenes indígenas para amedrentar a las tribus amazónicas. No hay lugar de América donde en este preciso instante se esté cometiendo un crimen contra un pueblo originario y con ello un crimen contra la naturaleza. Ese es el catastrófico pero real estado de las cosas. Es menester, como dije, una acción contra los monopolios de la avaricia, contra los destructores del aire y el agua, contra los acumuladores de la riqueza original de la tierra, contra los envilecedores del fuego sagrado de los pueblos originarios. Y esa lucha se da en la calle, en la acción directa, en la unidad para el bienestar de los pueblos cualquiera sea su raza y condición. 

    Por último, este año ha sido asesinada una luchadora incansable por la defensa del medio ambiente sumándose a la larga lista de personas asesinadas por su lucha. Berta Cáceres, una implacable luchadora fue asesinada por defender los recursos de su pueblo. Quizá, de alguna manera, sin saberlo ni ella ni yo, este poema hablaba de ella. Quisiera que fuera un pequeño homenaje a su lucha. 

    Cristhian Espinoza. Nació en Temuco, Chile en 1972 y vive en Cipolletti, Argentina. Escritor autodidacta. Publicó en 2013 el libro Escritos sobre la marcha y trabaja en un nuevo libro para 2016. Blog: http://cristhianespinozaylibris.blogspot.co.uk/ 

    Texto y entervista: Maria Lavrova, Londres, 12 octubre 2016 






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    LEOPOLDO CERVANTES-ORTIZ

    Escritor, médico, teólogo y poeta mexicano. (Oaxaca, 1962).
    Maestro en teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana (Costa Rica) y pasante de la maestría en letras latinoamericanas (Universidad Nacional Autónoma de México). Director del Centro Basilea de Investigación y Apoyo, A.C. Pastor presbiteriano. Iniciador de la nueva etapa de la Facultad Latinoamericana de Teología Reformada. Miembro de la Comisión de Formación Ecuménica del Consejo Mundial de Iglesias y del comité editorial del Consejo Latinoamericano de Iglesias. Coordinador de la página permanente en español sobre Juan Calvino: www.juan-calvino.org. Ha publicado los siguientes libros: Sendos placeres. Poemas para leer y acariciar (2000), Lo sagrado y lo divino. Grandes poemas religiosos del siglo XX (2002), Sobre ángeles. Antología de poemas del siglo XX (2003), Navegación del fuego (2003), Series de sueños. La teología ludo-erótico-poética de Rubem Alves (2003, portugués: 2005), El salmo fugitivo. Una antología de poesía religiosa latinoamericana (2004, 2009). Pacto, pueblo e historia. Una introducción al Antiguo Testamento (2008), Saborear el infinito. Antología de textos, de Rubem Alves (2008), Juan Calvino. Su vida y obra a 500 años de su nacimiento (2009), Un Calvino latinoamericano para el siglo XXI. Notas personales (2010) y Carlos Monsiváis: cuaderno de lectura (2010). Dirige la revista virtual de poesía elpoemaseminal y el Boletín Informativo del Centro Basilea.



    Yo sé quién soy […] y sé que puedo ser, no sólo los que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia…

    Saber quién se es,

    Don Alonso Quijano,
    define la vida con creces.

    Afrontar un mundo
    de molinos de viento
    transfigurados,
    más aún.

    Creer en una causa
    y llevarla por los caminos,
    hace de lo quijotesco
    una utopía real,

    una bella anomalía.

    Tomar la justicia como consigna
    ante oídos sordos 
    es la verdadera novela:
    una sociedad acostumbrada

    a lo contrario

    viéndose en el espejo

    de una cuerda locura.

    Deshacer entuertos,
    superar agravios:
    tarea inacabable,

    siempre,

    sobre todo ante la indiferencia mortal
    de casi todos.




    Leopoldo Cervantes-Ortiz
    ITINERARIO CIERTO 
    POESÍA

    Llega Jesús a la ciudad: 
    la capital del pacto abre sus brazos 
    para engullirlo 
    con su sonrisa de pecado 

    Llora por ella mientras cruza 
    el atrio de su templo luminoso: 
    ha de morir crucificado 
    ante la insensatez de sus hermanos 

    Pero entre ellos hay gritos de jolgorio: 
    el hosanna habita en muchas bocas 
    donde la esperanza quiso nacer 
                                 como anuncio del Reino 
    que ha de brotar de su cuerpo destrozado 
    No hubo comprensión ni compromiso: 
    el olvido acribilló aquellas palmas 
                                 que se movían a la luz del sol 
    para convertirlas en instrumentos de tortura

    Por un instante aquel borrico se detiene: 
                                 Jesús recibe en vida 
    el honor de Ungido que merece 

    Este preludio / anuncio / presentación 
                            del Rey de reyes 
    a pesar del rumor de sangre que se acercaba 
    anticipó el fulgor de su venida 
                            la final y definitiva 
    cuando todas las razas de la tierra 
    tengan que contemplar su dominio 
    mientras el afán de juicio se consuma 

    Hoy alegremos nuestras mentes: 
    Jesús viene a cumplir su cometido 

    Las palmas de los pobres galileos 
                   en relevo de siglos 
    han llegado a nuestras manos

    (Llega Jesús)
    (1984)


    UNA GRAN AUTORIDAD ESPIRITUAL

     fraguada proféticamente en el camino 
    se hace presente 
    con la mirada bien puesta en el horizonte 
    firmemente anclada en los espacios del Reino 

    Utopía de utopías 
    grandiosa ansiedad humana y divina: 
    ella procede de los labios de Jesús 
          de su actitud ante el tiempo 
          de su fe a toda prueba 
          de su protesta inquebrantable 

    Expulsar al mercado del templo: 
    inmensa metáfora para este tiempo sordo 
    ciego ante el dolor profundamente humano 
    y mudo para gritar el desgarramiento 
    de la injusticia cotidiana

    El que habla en el mundo 
                        en nombre de Dios 
    denuncia los males como anatema 

    y perdona pecados como él 
                        está aquí 
    siempre al lado nuestro 
                        soterrado y ansioso 

    Para infundir una esperanza inmarcesible 
    a todo lo que hacemos 
               y estampar en el ser enajenado y doliente 
    su huella infinita

    (La autoridad espiritual)



    YA EN MEDIO DEL ESCENARIO
    Jesús es mal exigido 
    por adversarios corruptos 
    a justificar su acción. 

    No responde la agresión 
    más que con una coartada
     — ideológica es verdad— 
     pero plena de sentido:

    “Por qué a Juan no respetaron
    si es que venía de Dios?”.
    “No sabemos”, le dijeron
     y evadieron decir más.

    “Pues yo tampoco respondo”,
     espetó sin medias tintas 
    para esos oídos sordos 
    anclados en la impiedad.

    Fue la autoridad del Reino 
    del que viene más allá 
    de apariencias y de poses 
    la que vino a establecer 

    cual consigna dominante 
    que debía prevalecer 
    en el centro de la vida 
    de esa nueva sociedad. 

    La que surge del encuentro 
    con ese rostro de Dios 
    libre / exento de violencia 
    que vino a sentar sus reales 

    entre tanta impunidad. 
    El dolor atribulado 
    lo llevaría a la cruz: 
    donde su ser desveló

    y afirmaría sin ambages 
    con la mayor transparencia 
    la primacía del amor: 
    revolución trashumante.

               (Controversia en coplas)




    HOY SE RETIRA JESÚS AL SILENCIO: 
    grita fuerte hacia el mundo su verdad, 
    se reencuentra consigo y con el Padre, 
    invadidos de fiel intimidad. 

    Los rezagos del tiempo acumulado 
    son resquicio de fe bien concentrada: 
    sólo mira a su Dios encapsulado 
    y asimila la vida dedicada. 

    Atesora así fuerzas necesarias 
    ante el llanto que está por producir, 
    ante tanta tortura insolidaria 

    que su cuerpo iba pronto a recibir. 
    Horizonte de muerte ante las puertas: 
    decisión que aún tenía que vivir.

                   (Soneto de silencio)



    ATISBÓ LA CRUZ LENTAMENTE
    sus ojos tras la huida 
    de sus seguidores se posaron 
                         fijamente en el cielo 
    De ahí venía su destino 
                         agregado al calor de los sucesos 

    Se dibujó en su rostro la desdicha 
                         y el rumor de la vida se deshizo 
    entre brumas de sueños y anhelos. 

    Un huerto esperaba sus pisadas 
    donde habría un soliloquio desolado 
    una entrega decidida para siempre 
                         un diálogo profundo en silencio 

    Violencia dosificada 
    administrada por los poderes criminales 
                         dueños ya de su existencia
    regentes de su camino 
    y la angustia se hizo omnipresente 

    Las palabras surgidas de esos labios 
    eco fueron de ese sufriente corazón 
                         simultáneo al dolor y la cesura 
    de afrontar el reverso de la vida 

    Amor torturado 
             en las mazmorras de la historia

              (Comunión dolorida)



    Marcaste / marcas el tiempo 
    Te quedaste a vivir en nuestro reloj 
    Viniste / vienes / vendrás 
    Traes en tus ojos el único horizonte eterno 

    Siembras trascendencia en nuestros actos 
    nos haces intemporales pero ciertos 

    Ubicas el tiempo en su justa dimensión 

    Sellas las horas con tu cruz 
    cuyos brazos conectan el infinito 
                                con nuestro ser alienado

    (AC-DC)  (1985)



    Fría contemplación 
    brazos cruzados 
    libros entreabiertos 
                     religión estacionada 
    y Cristo desde la cruz 
                     abre el cielo con su voz 
    derriba el templo 
                     maciza mole de prejuicios 
    que intacta ha llegado hasta aquí: 
                     vida moderna 
    depósito de objetos inútiles 
                     lugares comunes 
    palabras repetidas sin memoria 
                     cáustico sueño con sol indeciso 
    siete expresiones entrecortadas 
                     prédica urgente 
    pueblo adormecido por la opresión 
                     de dentro
    y de fuera viene la odiada liberación 
                     a depositarnos en los brazos 
    de Dios 

    Dador de la alegría de vivir 
                     Ser preocupado por abrirnos el 
                     alma 
    Gigante reducido a las lágrimas 
                     ¿qué somos ante ti?

    (Viernes santo)
    (1984)



    VIDA SUBTERRÁNEA
    previa a su victoria 
    sobre la muerte: 
    descenso al infierno 
    del no-ser / no-sentir 
                 silencio absoluto 
    asumido desde la nada 

    Sepulcro cerrado 
    salvación suspendida 
                 compañía anulada 
    ardor eliminado 

    De la cruz al infierno 
                 itinerario cierto 
    voz bloqueada 
    misión en entredicho 

    Nada asoma de esa tumba 
                 mientras tanto
    parece una victoria del mal 
    que se solaza en su orgullo 

    Ha desarraigado 
    la fuente de la vida 
                 que se agosta 
    se retuerce en la sombra 
    sin claridad para resurgir 

    Vida y muerte completas 
                 auténticas 
    sin fingimiento 

    Probar la existencia plena 
                 y saborear su lado oscuro 
    en sólo cuestión de horas

             (Muerte y descenso)




    REGRESA EL AGUAFIESTAS* DE LA MUERTE
    rompe el furor del silencio 
    con su amor 
    capaz de horadar la piedra 

    Vuelve el depositario de la vida 
    a su lugar propio
                —escogió el mundo / la historia— 
    y abre la puerta enorme 
    de la esperanza   

    Retorna para iluminar 
    el cosmos con su rastro de luz 
    la tiniebla en su derrota 
                 cede su sitio a la certeza 
    de que la vida vuelve a comenzar 

    No pudo retenerlo el sepulcro 
    infartó el momento grávido 
                 de la anti-historia

    con su celo salvífico 
    y volvió a ver el rostro de su Padre 
                 desde la alborada 

    Hoy 
    convoca al ser entero 
    a sumergirse cada día 
    en la fuente máxima de la vida 

    (Satanás — en efecto— 
                  “regresa a los infiernos”)

    (Nueva Pascua)
    * Alfonso Chase, “Pascua”







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    Francisco Javier Fernández Espinosa

    Francisco Javier Fernández Espinosa (Tíjola, Almería, 11/01/1974) De vocación pedagógica e interés por la educación y la formación, motivo por el que se diplomó en magisterio por la Universidad de Granada. Estrechamente vinculado a la cultura y al desarrollo local, ha trabajado habitualmente en la gestión pública, siendo promotor y dinamizador de importantes iniciativas locales y comarcales. Investigador y escritor, fundó el Instituto de Estudios del Valle del Almanzora junto a la Mancomunidad de Municipios del Almanzora. Especializado en la gestión de centros y organizaciones artísticas y culturales por el Instituto Superior de Arte y de equipos de trabajo, es Técnico Superior de RRHH y doble Master en Gestión Cultural y Desarrollo Turístico, así como Técnico de Dinamización del Patrimonio, Experto en Desarrollo Local y Posgrado en RSC por la Escuela de Negocios de Barcelona. Miembro de la Asociación Histórico-Cultural de Tíjola, Presidente de la Asociación Histórica y Cultural "Villaricos Fenicia Baria" y colaborador activo de la Fundación Kati en Almería. Editor y fundador del periódico elAlmanzora.

    Secretario, jurado y promotor de diversos concursos y jornadas literarias. Sus poemas han sido musicados por el músico Jacinto Martos y ha escrito letras para el grupo de rock Pesadilla Electrónica.

    Bibliografía

    “Ciego” (1997) “Lapidario” (1997) Homenaje a José Ángel Gómez. “Raro” (1998) “Amare” (2000) “Primera Memoria” (2002) “Proyecto para un beso” (2007) “Diario de un extraviado” (2007) “El lugar de la Ilusión” (2007) “Teoría del abrazo” (2008) “Confesiones del Hombre Lobo” (2014) - “Manual para barcos hundidos” Antología 1997-2014 y en 2015 aparece "Desquiciado Romeo" con una selección de poemas de amor junto a nuevos inéditos. 

    En el plano narrativo, ha escrito “Desangelados” (2013). Aparece en antologías de VV.AA “Entre el clamor y el silencio”(2000) VV.AA “V Jornadas de Historia Local de Tíjola” (2012) VV.AA “Lo demás es oscuridad” (2013)


    Inicio

    Si me estás escuchando
    sabrás
    que cumplí lo prometido.
    Hoy confieso
    desde aquella esquina
    de aquel día
    los amplios registros
    de mis fracasos,
    y que el tiempo
    a pesar de todo
    es un mantra equivocado.

    Yo también fui negado.


    Antes

    Antes de que
    Abriera la puerta
    De mis entrañas
    Y saliera al mundo
    Creía ser
    Su destino definitivo,
    Un archipiélago privado,
    El paisaje conquistado
    Al aire.

    Fuimos los amantes metafóricos.
    Fuimos los sueños
    Y la voz de los que cantan
    Inspirados,
    El deseo de la mañana,
    Las miradas cómplices
    De cuando se tiene un secreto.
    Fuimos la sonrisa
    Que nos nacía al encontrarnos
    Y el horizonte limpio
    De las palabras
    Que quieren decir más
    De lo que dicen.

    Cuando tomábamos café
    Frente a frente
    Entre conversaciones cruzadas
    Sabíamos que mi piel y tu piel
    Se exten