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  • 08/06/16--02:34: GLORIA DE LA PRADA [18.044]

  • Gloria de la Prada

    (Sevilla, 1886- ¿Madrid?, 1951)
    Nace el 17 de junio de 1886. Su familia es andaluza. Comienza a publicar en 1910. "Literata de talento" la definen algunos medios, publica novelas, cuentos, pero destacó más en poesía, en libros como Mis cantares, Las cuerdas de mi guitarra, y El barrio de la Macarena.

    Obras: La copla andaluza (Madrid: Renacimiento, 1955); Noches sevillanas: Cantares (Madrid: Imprenta de Alrededor del Mundo. Librería de los Sucesores de Hernando, 1912); (Londres: Forgotten Books, 1913).

    Gloria de la Prada, con sus cantares, rescata la poesía popular 17 años antes de que lo haga García Lorca.


    Tienen los gatos fechas
    para quererse;
    las personas estamos
    en fecha siempre,
    y aún nos quejamos
    si en las noches de Enero
    mayan los gatos.


    *

    Es mi alma una guitarra:
    toditos saben que existe,
    poquitos saben templarla.


    *


    No quiero mirar atrás,
    que siento grandes deseos
    de no dar ni un paso más.
               

    *


    Hay que ser como las tejas
    reciben los aguaceros...
    y no por ello se quejan.



    IMÁGENES FEMENINAS EN LA POESÍA DE LAS ESCRITORAS ESPAÑOLAS DE PREGUERRA (1900- 1936)

    Doctoranda: Inmaculada Plaza Agudo 

    Gloria de la Prada (Sevilla, 1886- ¿Madrid?,1951) publicó varias colecciones de cantares, la mayoría de inspiración andaluza, durante la década de los diez. Además de poeta, fue narradora, publicando varias novelas y cuentos en algunas de las colecciones más populares del periodo como “Los Contemporáneos” y “El cuento Semanal”. Algunas de estas obras son Por una coleta, 1911; El cantar de los amores, 1912; El Ensueño se mete en casa (cuya fecha de publicación no he podido localizar); Los labios rojos, 1913?; El encierro, 1915; Salú la Corralera, 1916; La mejor firma, 1916, y El candilejo, 1930. Colaboró, asimismo, al igual que otras autoras como Elena Fortún y Josefina Bolinaga, en la sección “Gente Menuda”, del suplemento Blanco y Negro, del diario ABC; al tiempo que algunos de sus poemas aparecieron publicados en la revista Nuevo Mundo. Además de compositora de coplas, Gloria de la Prada fue intérprete.

    El primero de los libros de poesía de la escritora, Mis cantares (1911), estaba precedido de dos prólogos de Felipe Trigo y Manuel Machado. En 1912, publicó Noches sevillanas. Cantares, precedido de un soneto de Francisco Villaespesa y de un cuento de la propia autora, en consonancia con su faceta como cultivadora de la novela y el cuento populares, muchas veces bajo el seudónimo de Mimí. En 1913, salió a la luz el tercero de sus poemarios, Las cuerdas de mi guitarra. Los dos últimos libros de cantares de Gloria de la Prada se publicaron en la prestigiosa editorial Renacimiento, El barrio de la Macarena (1917) y La copla andaluza (que aparece sin fecha).

    Merece la pena detenerse brevemente en los paratextos que acompañan a los poemarios, ya que, en ellos, se da información relevante sobre un género que, por su carácter tipificado, se conceptualiza, muchas veces, como menos “personal” y más ligado a una serie de convenciones. Felipe Trigo, en su prólogo, “¡Coplas!”, a Mis cantares, destaca, así, el carácter espontáneo de la copla, la necesidad de no saber ni Retórica ni Poética para hacer verdaderos poemas de esta índole. De acuerdo a esta consideración, presenta a Gloria de la Prada como una joven “andaluza, de alma, de cuerpo, de sangre, de ojos”, que hace coplas de manera espontánea, sin apenas preparación y en cualquier tipo de espacio. Las suyas son, así, coplas que proceden, según su consideración, de lo vivido por la escritora –que aparece totalmente infantilizada-, lo que explica, de algún modo, la filosofía, basada siempre en la experiencia que de ellas emana:

    Por eso, lector, verás cómo estas coplas que esta extraña Gloria de la Prada te ofrece en este libro, saben á una filosofía muy honda de la vida vivida ó enseñada sin cesar por una sutil morena fiera de los cielos, que lo mismo se emborracha de amores de un jazmín que de amores del sol y de la luna.

    Yo la he visto desvanecerse, casi morir, teniendo contra su boca una gardenia.
    Y la he visto llorar hora y media por un gato. (apud. Prada 1911: 12)

    La visión que ofrece Felipe Trigo en este prólogo coincide, en este sentido, con la proporcionada por la propia Gloria de la Prada en el “Prólogo íntimo”, que coloca al frente de Las cuerdas de mi guitarra y en el que trata de resaltar el carácter personal de su libro. Insiste, así, en que los cantares que forman el poema “¿son? las vibraciones de mi ser (…) desgarros de penas, gritos de pasión, suspiros en que va un pasado de amor… ironías, que mal encubren el tedio que acarrea el vivir…” (Prada 1913: 7- 8).

    Realiza, además, una exaltación del carácter popular de la copla, que, según ella, sólo en las raíces del pueblo (fundamentalmente en Andalucía), puede encontrar su origen más auténtico, frente, a otro tipo de géneros de tipo más intelectual. En el prólogo que precede a El barrio de la Macarena, tal y como el título sugiere –“A toda América, á todo corazón y a todos los americanos”-, Gloria de la Prada insiste en la dedicatoria del libro a la América hispana, con la que existe una comunidad de lengua que facilita la comprensión y a la que ella se siente especialmente unida, ya que su vocación poética nació precisamente tras la lectura de los versos del poeta modernista colombiano José Asunción Silva. El poemario se presenta, así, como una ofrenda de la mujer que de niña encontró en él el origen de su gusto por la poesía, lo que la transformó en una nueva persona:

    Sean estas preces de una niña una salve de amor para el muerto poeta colombiano. Sea ahora la mujer la que, en justa honradez, os envíe una de sus obras, ya que á uno de vuestros poetas os debe la revelación de su espíritu. ¡Oremos, salve, diosa Poesía! (Prada 1917: 10) Formalmente, tal y como se insiste en los prólogos y como los mismos títulos de los libros sugieren, los cinco poemarios de Gloria de la Prada están formados por coplas de tipo popular, que tienen, la mayoría de ellas, no sólo una inspiración andaluza sino también trasfondo andaluz, concretamente sevillano, tal y como la incorporación de algunas referencias geográficas (Sevilla, el barrio de la Macarena) sugiere. En los libros es, por lo demás, posible distinguir varios tipos de coplas, que, en ocasiones, aparecen agrupadas bajo un mismo epígrafe. Hay, así, soleares, seguidillas y seguidillas gitanas, malagueñas, sevillanas y soleadillas. Los temas tratados en las coplas son los característicos de estas composiciones, que aparecen condensados en algunos de los versos del poema de Manuel Machado, “La copla andaluza”, que antecede y sirve de prólogo a Mis cantares: “Dice de ojos negros/ y de rojos labios/ de venganza, de olvido, de ausencia,/ de amor, y de engaño.// Y de desengaño./ De males y bienes,/ de esperanzas, de celos… de cosas/ de hombres y mujeres” (apud. Prada 1911: 14).

    En efecto tal y como hemos visto para el caso de Carmen de Burgos, el amor se dibuja como el tema central de muchas de las coplas, siendo, en la mayoría de los casos, un amor “desgraciado”, dada la falta de comunicación entre los dos sujetos que parecen buscar en el vínculo amoroso cosas diferentes: 


    “Besaba tu boca 
    buscando tu alma 
    y tú sólo besabas mis labios...
    porque te gustaban”

    (Prada 1911: 28). 


    La angustia está, así, siempre presente en un yo dubitativo ante los verdaderos sentimiento de otro que, aunque podría complementar, aparece frecuentemente como ajeno y extraño: 


    “Besando tus ojos,
    besando tu cara… 
    yo sentía una angustia muy grande
    de ver que dudabas”

    (ibid. 30). 


    El amor aparece siempre indisolublemente unido al dolor y al desamor, ya
    que entraña en sí mismo una gran paradoja que se asume, con todo, de un modo natural:


    “Comprenderás si has querido,
    ¡que el querer es un encanto, 
    ¡y es el querer… un martirio!” 

    (Prada 1913: 32). 


    El sujeto que canta en los versos es, así, un sujeto desgarrado, que sufre hasta el límite de la angustia por un desengaño que no es capaz de superar -


    “Tan dentro del alma 
    te llevo metío,
    que para quitarme de este querer tuyo
    no encuentro camino” 

    (ibid. 20) 

    -y al que finalmente acaba renunciando –


    “Quise dejar de querer, 
    señal que estaba queriendo,
    ahora me da todo igual…
    señal de que ya no quiero” 

    (Prada 1911: 67). 


    El dejar de querer se convierte, así, en una liberación para un sujeto femenino que se ha entregado totalmente al amor 


    -“Tiré al río mi querer, 
    y me quedé tan á gusto 
    de verme libre de él” 

    (Prada 1912: 30)


    - y que, aun “venciendo”, sufre:


    En cuestiones de amores
    todos robamos.

    Unas veces perdemos,
    otras ganamos.

    Y hay ocasiones
    en que son los burlados,
    los vencedores. 

    (Prada, La copla andaluza: 113)


    En otras ocasiones, las coplas tienen un cierto tono moralizante, de manera que, en ellas, se recogen ideas que la sabiduría popular muchas veces ha condensado en proverbios y refranes: 


    “Caminando, caminando, 
    todos vamos por la vida
    y al que camina ligero
    se le interpone la envidia” 

    (Prada 1911: 20); 


    “Si quieres vivir contento
    júntate con los que ríen… 
    y ríe también con ellos” 

    (ibid. 36). 


    Es, así, frecuente, en algunas coplas, la exaltación del Carpe diem, del disfrute del momento presente como un refugio ante la visión negativa subyacente a la mayoría de las coplas, mientras que en otras se actualizan los famosos versos gongorinos “vaya yo caliente, ríase la gente”:


    “El mundo entero va en mí,
    ¿qué me importan los demás…
    ni que puedan decir?”

    (Prada 1912: 39). 


    En algunos de los poemas, se exalta el ideal estoico de la resignación ante las adversidades y dificultades de la vida 


    -“Todo es hasta acostumbrarse,
    cuando el tiempo va pasando
    es la pena menos grande” 

    (Prada 1913: 39)- 


    al tiempo que se anima a seguir adelante en el camino sin nostalgia del pasado –


    “El volver la cara atrás 
    sólo se debe de hacer
    cuando no quede qué andar” 

    (Prada 1917: 56). 


    La reflexión se puede llegar incluso a plantear en forma de pregunta: 


    “¿A qué conduce viajar
    si la ‘humanidad’ es la misma
    y todo es a todo igual?” 

    (Prada, La copla andaluza: 42).


    En algunas de las coplas, se canaliza asimismo una reflexión sobre la propia actividad creadora, que se configura como un refugio ante las adversidades -


    “Si me siento nerviosa
    lo tengo visto,
    cuando cojo la pluma
    me tranquilizo;
    hago cantares…
    que son la medicina
    de mis pesares” 

    (Prada 1911: 46)


    - y en la que, de acuerdo a la visión desengañada de la vida, predomina, con todo, en la mayoría de las ocasiones, un cierto tono amargo: 


    “¡Que hay en mi canto amargura;
    las medicinas amargas
    son las que más pronto curan!” 

    (ibid. 57); 


    “Se rompió en el viento
    el cante gitano…
    y siguió el lamento temblando en el aire/ 
    cantar amargo” 

    (Prada 1913: 79). 


    Pero, con independencia de su carácter más o menos “alegre”, la copla y el cante son exaltados de un modo reiterado en los cinco poemarios. El cante se dibuja, así, como el destino de un sujeto poético -


    “Cantar es mi sino, 
    cantar es mi suerte… 
    ¡enviar mi alma dentro de mi canto 
    á toíta la gente!” 

    (Prada 1912: 22)


    que manifiesta su orgullo patriótico de ser andaluz y español: 


    “Ser español es… la dicha, 
    ser andaluza… la gloria,
    ni aun para ser de los cielos… 
    dejara el ser española” 

    (ibid. 49). 


    De acuerdo a esta consideración, el alma del sujeto se identifica con una guitarra, instrumento que por antonomasia acompaña al canto en la copla: 


    “Es mi alma una guitarra:
    toditos saben que existe,
    poquitos saben templarla” 

    (Prada 1917: 21).


    Es importante, por lo demás, destacar que, en muchas de las coplas, se pone de manifiesto la desigual situación de mujeres y hombres, así como el doble criterio moral que se establece a la hora de juzgar los comportamientos masculinos y femeninos. La vida de las primeras se dibuja, por ello, como doblemente limitada y obstaculizada -


    “¡Qué fatiga es ser mujer!; 
    es tan sólo un caminito 
    el que nos dejan correr” 

    (ibid. 32);



    “Por no querer trabajar
    está la mujer sujeta…
    al que la quiera pagar” 

    (Prada 1912: 11)-


    al tiempo que se desmitifican algunos mitos procedentes de la religión cristiana, como el de Eva, la mujer culpable, y Adán, cuya falta es siempre excusada: 


    “A Eva se le echa la culpa 
    de todo el mal de la tierra,
    y puede que fuera Adán
    el que la tuviera” 

    “Vivan las seguidillas
    que es baile alegre,
    que moviendo los cuerpos 
    gozan las gentes; 
    arza moreno…
    mira que esa chiquilla
    está queriendo” 

    (ibid. 95).



    En otra de las coplas, en consonancia con una visión predominante en la poesía de muchas de las autoras, los versos, es decir la actividad creadora, son contemplados como hijos del sentimiento: 


    “Son mis cantares hijos,
    y así los quiero, 
    son hijos de mis penas 
    y mis contentos… 
    En ellos vivo,
    que va en ellos mi vida 
    y mis cariños” 

    (Prada 1912: 87).



    La jota y el flamenco son, así, presentados como los dos emblemas de España: 


    “La jota es canto de guerra; 
    el flamenco, de pasión; 
    los dos cantos de mi España 
    tienen sangre y tienen sol” 

    (Prada 1917: 38).


    El concepto tradicional de la honra queda, por ello, deslegitimado: 


    “Hay un grupo de mujeres 
    reservadas para madres, 
    hay otro grupo… de golfas… 
    ellos son golfos… y padres” 

    (Prada 1912: 46). 


    En otras coplas se incide en la dependencia femenina en el amor, frente al desapego o indiferencia masculinos: 


    “Lo mismo que la luna 
    son las mujeres
    que viven del reflejo
    del ser que quieren.
    Pero esto pasa,
    cuando el querer se hace
    dueño del alma” 

    (Prada, La copla andaluza: 119). 


    Se enfatiza, de este modo, el diferente interés que los hombres tienen en las relaciones con respecto a las mujeres, que anhelan un respeto, casi siempre imposible: 


    “Te estás haciendo ilusiones
    de que todos te respetan, 
    ¡el respeto de los hombres…
    sólo lo tienen las feas!” 

    (Prada 1911: 65). 

    En estas coplas, se pone, por tanto, en entredicho la visión maniquea que tradicionalmente tienen los hombres de las mujeres, a las cuales perciben tan sólo como objetos de amor u odio: 


    “Hablas de amor y mujeres
    cuando te sientes poeta,
    ¡y cuando te sientes hombre…
    te burlas y las desprecias…!” 

    (Prada 1912: 47).


    Con todo y a pesar de esta conciencia de género avant la lettre, en otras de las coplas aflora la visión androcéntrica y machista que caracteriza a la tradición popular española y que puede llegar incluso a justificar el maltrato: 


    “Todo el que insulta á una hembra,
    es que la tiene en muy poco,
    ó que la quiere de veras. 

    (Prada 1913: 61). 







    .









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  • 08/06/16--08:08: FEDERICO RONCORONI [18.045]

  • Federico Roncoroni 

    Nació en Como (Italia) en 1944, donde vive y trabaja. Escritor y ensayista, es consejero editorial y se ocupa de poetas y narradores del Ochocientos y del Novecientos, en particular de Gabriele D’Annunzio y de Piero Chiara. Ha coordinado, además de diversas ediciones de clásicos italianos, una gramática de la lengua italiana muy difundida en Italia y en el extranjero.

    Es autor de numerosas obras poéticas, publicadas ahora con el título En la deriva del tiempo (2007), Un día, otro lugar (2013).


    Traducción del italiano al español de Vincenzo Guarracino



    EN LA DERIVA DEL TIEMPO

    niño persigo una cometa
    En el viento la adolescencia es una inexhausta
    Espera entre deseo y pudor la juventud
    Explota en el estruendo de millones de palabras
    Leídas dichas escritas me pierdo en la maraña
    De mil pubis multicolor la edad
    No madura pero de golpe declina
    Improvisamente se nubla
    La visión un puntito blanco
    Mira desde el centro de la pantalla negra
    Niño sigo una cometa
    En el viento



    SIMILITUD

    Por como
    lo he comprendido yo,
    corazón mío,
    el amor
    es como
    el horizonte:
    no se alcanza nunca
    pero es necesario
    para ir hacia adelante.



    ON/OFF

    En la oscuridad de las noches insomnes
    No hay diferencia entre tener los ojos
    abiertos o cerrados. Indóciles
    delante de las pupilas se te encienden
    fantasmas luminosos que sobrevienen
    confundiendo las visiones: ráfagas
    de sueños casi apagadas, miradas
    que queman de mujeres olvidadas,
    púbis llameantes en orgasmos
    sin fin, cuarteos amarillos de almas
    dolientes, relámpagos de lejanas
    pasiones, fulgores que desgarran
    El silencio como gritos enfermos.
    Sólo el sueño cuando viene tira de las
    Riendas hasta el día siguiente.



    LA VIDA HA SIDO

    La vida ha sido como tú
    Me has anticipado. Si te
    Hubiese escuchado quién sabe
    Como habría ido.
    Pero no tengo nostalgias
    Y los remordimientos como sabes
    No me han mordido nunca.



    VIDA

    Vida puerca y maldita
    Apenas un poco que me das
    Y me elevas, he ahí
    Que de un golpe solo
    De inmediato bien más me quitas
    Y abajo me abates, vida
    Carroñosa e infame, puta
    Que todo me haces pagar
    Y no te conformas nunca, vida
    Traidora e ingrata, cáncer voraz
    Que me consumes en el momento
    Mismo en el que te me das, yo,
    Federico, hijo de Geo y de Giannina,
    Aquí estoy todavía, y te amo
    Como todos aquellos que han estado a punto
    De perderte y por retenerte han
    Combatido fieras batallas,
    Te amo desmesuradamente
    Como te he siempre amado,
    Pero ya no te quiero, vida.



    CON ELLA

    Me vendrá al encuentro liviana
    como la noche va al encuentro
    del día. Yaceré
    con ella en un lecho de rosas
    sin espinas. No nos verán
    nadie más que las estrellas y los grillos,
    sólo una noche
    y nunca, nunca será el alba.



    UN DÍA

    Amor mío
    siempre nuevo y siempre antiguo
    en otra vida
    yo seré el mar
    y
    tú la playa amiga.

    desde En la deriva del tiempo, 2007 

    (trad. de Ana Maria Pinedo Lopez y Vincenzo Guarracino)




    NELLA DERIVA DEL TEMPO

    bambino inseguo un aquilone
    nel vento l’adolescenza è un’inesausta
    attesa tra desiderio e pudore la giovinezza
    esplode nel rimbombo di milioni di parole
    lette dette scritte mi perdo nell’intrico
    di mille pubi multicolori l’età
    non matura ma di colpo declina
    improvvisamente s’insabbia
    la visione un puntino bianco
    occhieggia al centro dello schermo nero
    bambino inseguo un aquilone
    nel vento



    SIMILITUDINE

    Per come
    l’ho capita io,
    cuore mio,
    l’amore
    è come
    l’orizzonte:
    non si raggiunge mai
    ma serve
    per andare avanti.



    ON/OFF

    Nel buio delle notti insonni
    non fa differenza se tieni gli occhi
    aperti o chiusi. Immiti
    davanti alle pupille ti si accendono
    fantasmi luminosi che divampano
    confondendo la visione: scintillii
    di sogni quasi spenti, sguardi
    brucianti di donne dimenticate,
    pubi fiammeggianti in orgasmi
    senza fine, guizzi gialli di anime
    dolenti, lampi di lontane
    passioni, bagliori che squarciano
    il silenzio come grida malate.
    Solo il sonno quando viene li tiene
    a bada sino al giorno dopo.



    LA VITA È STATA

    La vita è stata come tu
    me l’hai anticipata. Ti
    avessi ascoltata chissà
    come sarebbe andata.
    Ma non ho rimpianti
    e i rimorsi come sai
    non mi hanno morso mai.



    VITA

    Vita porca e maledetta,
    appena poco che mi dai
    e mi innalzi, ecco
    che d’un colpo solo
    subito ben più mi togli
    e giù mi abbatti, vita
    carognosa e infame, puttana
    che tutto mi fai pagare
    e non ti accontenti mai, vita
    traditora e ingrata, cancro vorace
    che mi consumi nel momento
    stesso in cui mi ti dai, io,
    Federico, figlio di Geo e di Giannina,
    qui ancora sto, e ti amo
    come tutti quelli che sono stati sul punto
    di perderti e per trattenerti hanno
    combattuto fiere battaglie,
    ti amo smodatamente
    come ti ho sempre amata,
    ma non ti voglio più, vita.



    CON LEI

    Mi verrà incontro lieve
    come la notte va incontro
    al giorno. Giacerò
    con lei in un letto di rose
    senza spine. Non ci vedrà
    altri che le stelle e i grilli,
    solo una notte
    e mai, mai sarà l’alba.

    *

    PARA FEDERICO RONCORONI

    Un sentimiento contradictorio de la existencia, que habla de una pérdida y de una búsqueda incesante, de un “horizonte” (de vida y de sentido) a perseguir constantemente, quizás con la intermediación de la poesía de otros pero siempre en la verdad de una experiencia personal, sin temor al reto de temas que escuecen como la muerte y el eros, en una extraordinaria ejecución que hace pensar en el Leopardi de Amor y muerte: en esto consiste principalmente la poesía de Federico Roncoroni, en la que (véase Vida) se da voz a la percepción de la enfermedad con un alto grado de rebelión y desesperación, dejando transparentar la consciencia de los límites, con un lenguaje en el que, junto a la fiereza de los propios medios y de los recursos morales del yo, se mezclan lo alto y lo bajo de una expresión inmediata y esencial, potente.

    VINCENZO GUARRACINO





    .

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  • 08/07/16--00:55: ALMA DEL CAMPO [19.046]

  • ALMA DEL CAMPO 

    Es el nombre artístico- registrado- de  María Inés Rodríguez  Martínez. Nació en Flores, el 12/01/1938, hoy radicada en Libertad- San José- R.O del Uruguay.       

    Poeta-  Narradora- Dramaturga-  Gestora Cultural-  Creadora de los certámenes y encuentros literarios “Don Antonio M Hernández”- Fundadora del “Grupo Cultural Armonía”. Participante y organizadora de eventos literarios internacionales. Cuenta con múltiples  premios nacionales e internacionales. Integrante del grupo en línea “TU VOZ” (México) Autora del poemario “Lluvia de Hojarasca”- (1981) y del poemario “Desde la Piel de la Tierra”, en imprenta. Coautora de la Antología “Pentagrama de Sueños” (1991)- Coautora de “Palabras de este Tiempo” (2006) –Integra, además entre otras, las Antologías” Tiempo de Alas” (2013) y “Nuestra Voz”(2015).
       


    AGUA AZUL

    ¡Agua azul -frágil milagro-
    que corres entre las piedras,
    que te extiendes en arroyos
    y en cascadas te despeñas…
    creyéndote de cristal,
    solo por tu transparencia…!
    ¡Agua azul –caudal de vida!
    ¡Agua bendita, que aún sueñas,
    dando energía, a las aves,
    a los peces, a las hierbas…
    y dando al hombre, por HOMBRE,
    tu inagotable riqueza!
    ¿Agua azul que fecundizas
    con tu mística la tierra…
    hasta dónde podrás ir,
    proclamando la pureza,
    del rocío, de la nieve,
    de la lluvia o de la niebla,
    cuando, justamente, el HOMBRE 
    día a día te envenena?
    ¡Como eres imprescindible
    en la fiel naturaleza, 
    siempre limpia, pura y clara,
    temo, que si no despiertas…
    cuando el nuevo siglo avance
    coronado por la ciencia,
    tu nombre sea un recuerdo…
    y…por él, llore el planeta!

    Publicado originalmente en Nuestra Voz (Argentina- Editorial Tersites- 2015). Musicalizado por el cantautor Raúl  Ríos-(Uruguay- 2015)  - Derechos Reservados- 




    AMANECER INVERNAL

    Abro la ventana… Es aún de noche.
    A cierta distancia se recorta el parque
    de donde el perfume de unos crisantemos
    que ya languidecen, me llega en el aire.

    Levanto los ojos… y caen sobre ellos
    -en forma de estrellas- eternos diamantes,
    y a su luz descubro que sobre la mustia
    gramilla, un fantasma todo blanco, yace.

    Su sábana cubre jardines y prados…
    ¡Y es tan fría!...¡Un filo que corta la carne!
    ¡Y es tan inconsciente, que del manso arroyo
    -bajo un cristal yermo- nos oculta el cause!

    ¡Tiene como aliado un viento sin alma
    que ahoga en los nidos mil trinos de aves!
    ¡Y aumenta la angustia del árbol que siente
    morir poco a poco su verde follaje!

    ¡Pero, en las entrañas de una nueva aurora
    ya palpita el sol…y de pronto… nace!
    Y al besar sus rayos la faz de la tierra
    el blanco fantasma trémulo se evade!
    ¡Sólo queda el viento con su hálito helado!
    ¡Pero, esto, hasta que el astro le inyecte en la sangre
    la sabia  fecunda que lo torne tibio
    con una caricia como hacen las madres!  

    Publicado originalmente en “Palabras de este Tiempo”
    (Libertad- Dpto San José- Uruguay: Crearte 2006)




    AMIGO

     Al principio de la infancia
    ya encontré al mejor amigo.
     Era rubio como el trigo
    y de laurel su fragancia.
     Jamás pudo la distancia
    ni la ausencia prolongada
    alejarlo-para nada-
    de esa evidente amistad,
    que tuvo la claridad 
    de una límpida alborada.

     En las malas, en las buenas,
    en el triunfo, en el rechazo,
    nunca me faltó su abrazo 
    ni su aliento de azucenas.
     Siempre contuvo mis penas
    con sus canciones de oro;
    pero ahora ¡sufro!... ¡lloro!
    porque la muerte sedienta,
    justamente a los setenta,
    me arrebató ese tesoro!!!

    Inédito




    BÚSQUEDA

    Del árbol del alfabeto se desprenden tres retoños
    con los que conforma  Dios una palabra fugaz.
    Fugaz, porque es diminuta y con alas para huir
    del Hombre que la reclama…y esa palabra, es, ¡PAZ!

    Tiene siglos de existencia, ya que viene desde el Génesis;
    pero, aún, pese a su tiempo no logra la Humanidad,
    encontrarla y poseerla .Grabar su imagen de cielo
    o retener sus caricias ávidas de libertad!

    Yo… como todos, también, corro tras esa esperanza.
    Vivo una continua búsqueda- enriqueciendo mi afán.
    La busco en la fervorosa oración de los que creen,
    en donde mueren las guerras y en la abundancia de pan.

    Y… la busco en algún pájaro- sobre todo en la paloma-
    cuando atraviesa el espacio bajo la luz matinal…
    y… en el silencio del campo cuando lo baña el perfume
    apacible y nostálgico de un día primaveral. 

    La busco, pero tan sólo la vislumbro. o la presiento…
    Y esto es, porque el Hombre, aún, no conjuga el verbo amar.
    Prefiere el odio, el rencor, la venganza o la violencia
    a la acción noble y sublime de aprender a perdonar.

    Pero…si el Hombre puliera la piedra del sentimiento
    y pintara para siempre una sonrisa en su faz,
    él y yo, encontraríamos, luego de tan larga búsqueda
    el modo de convivir a la sombra de la ¡PAZ!

    Publicado originalmente en: GEALITTERA 14



    CANTO AL ÁNGEL CAMPESINO                    
                                                                                                 
              No sé si soy… mar o árbol…                                                                                                                                                                                                                                
              Si soy paloma o camino;                                           
              pero sé, sí, que en mi pecho                                               
              canta el amor por el niño.                                          
              No importa que sea negro                                                
              o  como  el sol amarillo.                                             
              Si es blanco, pobre o hermoso,                                    
              no me importa. Sólo el niño.
              Lo quiero porque es un ángel                                            
              de las estrellas caído...                                                 
              aunque es esta vez, mi canto                                              
              para el ángel campesino.                                              
              Para ese trozo de Patria                                                
              que crece como al descuido                                              
              y que tiene el alma azul                                                 
              igual que la flor del lino.                                                     
              Para ese trozo de Patria
              que sabe que es su destino                                            
              descubrir antes que el alba                                               
              la riqueza del rocío.                                                       
              Es para ese ángel que sabe                                                 
              que por la falta de un trillo                                            
              que le señale la escuela                                                      
              nunca lo besará un libro.                                                 
              Pero; sin embargo, sabe                                               
              que el pan es fruto del trigo,
              que la flora es un tesoro
              y que el caballo es un símbolo.                                                                         
              Sabe labrar el viñedo
              y moler a los racimos
              para ahogar, luego, el cansancio
              en unas gotas de vino.
              Sabe amar todo lo bello,
              arroyos, piedras y trinos,
              y entre las flores del campo,
              él viene a ser como un lirio.
              Es para él este canto...
              para al que a orillas del río
              pesca mojarras y sueños...
              y son sus sueños ¡tan lindos!!!
              Sus sueños, como este canto
              tienen música de grillos,
              ondular de mariposas 
              y el gorjeo de los mirlos.
              Es para él este canto,
              para ese cándido niño...
              que encierra en cada sonrisa
              su corazón diamantino. 

              Publicado originalmente en su Poemario Lluvia de Hojarasca.
              (Montevideo- Uruguay: Imprenta Artesanal- 1981)




    CATEDRAL DE SAN JOSÉ
                                   
    ¡Como radiante estrella, para el Bien,
    impones en el Centro Josefino,
    iluminando a todos el camino, 
    que conduce a la cumbre del Edén!

    ¡Aunque no eres la estrella de Belén,
    eres Luz y luz das al peregrino
    que ruega a tu sagrario- Pan y Vino-
    y por un mundo en Paz ora el Amén!

    Eres fuego Divino- que consume-
    la zarza del pecado en este suelo
    cuando se eleva en cánticos la Fe…

    y es de azucenas blancas el perfume
    que fluye de tus naves, en un vuelo:
    ¡Excelsa Catedral de San José!

    (Inédito)





    CUATRO  LETRAS

    ¡MAMÁ!...! Cuatro letras santas
    que son como estrellas
    alumbrando el cielo de mis esperanzas!


    ¡MAMÁ!...¡Sublime palabra
    que si la susurro
    se endulzan mis labios con la miel del alma!

    ¡MAMÁ!... ¡Azucena blanca
    que deshoja el viento
    pero que da, siempre su excelsa fragancia!

    ¡MAMÁ!... ¡Caricia temprana
    que florece en besos
    cuando es tu cariño un ángel que abraza!

    Por eso, ¡MAMÁ!... No te vayas!
    ¡No me dejes nunca
    Porque si te pierdo seré, sólo, nada!

    Publicado originalmente en mi poemario “Lluvia de Hojarasca”
                 ( Montevideo- Uruguay- Imprenta Artesanal- 1981)





    ELLA

    Ella sentía en el alma
    mas que una idea, el deseo
    de pintar la gratitud
    en un rectángulo inmenso.
    Visualizaba el óleo
    en un espacio selecto
    porque era para un Mecenas
    con el corazón de cielo.
    Combinó varios colores,
    en dónde el verde era el centro,
    olvidando que la plástica
    es un arte con secretos.
    Su conciencia- como un ángel
    desde el área de lo bello-
    en un susurro de brisa,
    le recriminó su esfuerzo.
    “-No transpongas el umbral
    de ese otro mundo de ensueño.
    Tu aspiración es plausible.
    De oro… tu sentimiento,
    pero, tú, eres poeta…
    Reconocido tu estro.
    Pues, dedícale, un poema
    -fruto de tu romancero-”

    Ella… inflexible a la voz
    que le brotaba de adentro
    solidificó su afán,
    en pos de su caro anhelo.
    Ella sentía en el alma,
    tan hondo- ese deseo-
    de elevar su gratitud
    y en el mas valioso lienzo.
    Trémula, su frágil mano,
    una mañana de enero
    trazó la primera línea
    de su cándido proyecto
    Se imaginó frente a un crítico
    que al evaluar su talento
    le regalaba una orquídea
    y una diadema de besos.
    De pronto… la luz de un rayo,
    igual que un monstruo de fuego
    destruyó sus ilusiones
    porque era – sólo- un sueño.

    (Inédito)



                         

    EN LA PRIMER ESTRELLA

    No entiende el por qué nada me halaga
    languideciendo en mí toda esperanza
    cuando la sombra de la tarde avanza
    y hábil, del sol, su luz de oro apaga.

    Es que recuerdo aquella noche aciaga
    traspasando mi alma como lanza;
    la noche que en infernal mezcolanza
    el fuego dejara tu carne en llaga.

    Recuerdo tu voz y al blanco Rosario
    que desgranaban tus frágiles dedos
    sobre el áspero lecho: Tu calvario.

    Y recuerdo ¡ TODO!!! cuando destella
    - entre perfumes y rumores quedos –
    en el ocaso la primer estrella.

    (Inédito)



    HOJAS
              
    En las madrugadas rojas
    -antes de salir el sol-
    me vestía de arrebol
    para escribir mis congojas.
    Llené cientos…miles de hojas
    con versos -en un cuaderno-
    que reconocí fraterno, 
    e inflexible a mi caricia…
    y sentí que era justicia
    ofrendárselo al Eterno!

    Son… las hojas que he escrito
    -con mi mano y con mi pluma-
    una flor que me perfuma
    o el beso del Infinito.
    Desde esas hojas, hoy, grito
    y en esas hojas, hoy, leo…
    aquel sublime deseo
    de ser fiel a mi ideal…
    ¡Delirante manantial
    En el que, aún, me recreo!

    (Inédito)




    LA VOZ

      La llama de la muerte
    devoró su existencia;
    pero desde el fondo de las cenizas
    que remueve el tiempo, una voz se eleva.
     Su voz… su viril voz  -fruto perenne-
    que en todo palpita por su grandeza.
     Su voz, que era mezcla de flor y espina.
    Inconfundible estrella… 
     Cálida en la ternura…
    Augusta en la sentencia…
     Penetrante en el verso
    y en la censura tierna,
    tan tierna como la boca
    de un querubín que besa.
    Su voz… la que ha callado;
    pero…¡desde otra dimensión se expresa!
    porque esa viril voz, aún, se escucha 
    en la diáfana fuente de las letras,
    en el agua límpida del arroyo
    que salta entre las piedras,
    en el “trote chasquero” de otro moro
    que sabe de distancias en mi tierra,
    en el cimbrar del lazo  o del cabestro
    cuando una mano gaucha lo maneja,
    en el silbo del viento en las cuchillas,
    en el verde del trigo en “primavera”;
    y se oirá como siempre en los fogones
    cuando un cantor reviva sus leyendas,  
    o cuando…¡otra pluma nativista
     se le acerque a la pluma del POETA!!! 

    Publicado originalmente en “Nuestra Voz”(Argentina-Editorial Tersites-2015)




    MELANCOLÍA  CREPUSCULAR

    Al morir la tarde, sobre mi ser, tiende,
    un manto, con flecos, de melancolía,
    ciñéndome¡ tanto!, que en mi alma se enciende,
    un fuego sublime, que llamo… Poesía.

    Y es esa poesía, campana que sabe,
    despertar  el sueño de mi inspiración
    cuando en ágil vuelo se reencuentra el ave
    con su nido-templo de rama y plumón.

    Y más cuando el cielo da paso a la luna
    -antorcha plateada que derrocha brillo-
    para que comience, junto a la laguna,
    la orquesta que animan las ranas y un grillo.

    Y es esa poesía quién de mí se adueña…
    si en pos del silencio, me envuelve en lo agreste,
    el silbido triste de un joven que sueña
    a orillas de un río ondeante y celeste.

    Toda esa grandeza satura mi mente
    de mística fuerza para levantar
    en alto, mi pluma y con  fe –consciente-
    al HOMBRE, en su esencia, un lírico altar.!!!

    (Inédito)




    NO EXISTE EL OLVIDO

    Por la calle larga -que abraza distancia-
    deshoja sin miedo la flor de la ausencia
    que de la violeta de mi amor, su esencia,
    será siempre tuya….¡Tuya su fragancia!

    Y cuando su manto -sobre la natura-
    despliegue la noche que todo idealiza,
    en el beso tierno que te da la brisa
    mi voz cristalina, oirás, que murmura…

    -Los labios que dicen, que existe el olvido,
    que el tiempo es un río que ahoga el pasado,
    son labios que niegan lo hermoso y sagrado 
    de lo mas sagrado y hermoso vivido.

    Publicado originalmente en la Antología: Pentagrama de Sueños.
    (Central de Impresiones Ltda- Montevideo- Uruguay- 1991)



    ROMANCE  PARA  UNA  LUZ
                            
    En un rectángulo blanco
    que como una cruz se eleva
    en el sombrío silencio
    de algún rincón de la tierra,
    el DOLOR, monstruo incoloro
    con frágiles cuerpos juega…
    -Lágrimas, penumbras, sangre,
    angustias, llagas y quejas-
    hay  veces, que la esperanza
    como de un sueño despierta;
    pero otras…No!...qué espanto
    la Muerte en puntillas llega!
    Quiere robarnos la vida
    de aquella madre famélica,
    o de aquel anciano dulce
    a de aquel niño poeta!...
    Pero no siempre lo alcanza…
    porque alguien le hace guerra!
    ¡Es una MUJER  anónima.!
    Tiene la mirada tierna! .
    Su voz es como de miel! 
    Sus manos como la seda!
    Cicatriza las heridas!
    Calma el sufrimiento!...¡Alienta!
    Llora, con aquel que llora
    el calvario de una pena!
    Al humilde lo acaricia,
    y por el rebelde, reza!
    ¡ Es una MUJER… anónima
    que  la llaman;  ENFERMERA!

    Pero… yo, que la admiro
    por su  límpida nobleza,
    por su santa abnegación,
    por esa total entrega…
    no quiero verla sin nombre
    ni que sea la ENFERMERA;
    sino, con mi bendición…
    una LUZ  en las tinieblas!!!

    (Inédito)




    TUS  OJOS  Y  LOS  MIOS*

    A través del tiempo diáfana se asoma
    la dorada tarde, que con tu presencia,
    trajiste a mi alma el sol, y el aroma
    a una flor marchita, que era, mi existencia.

    Recuerdo... bordaba un dulce poema
    en la seda azul de un sueño inocente,
    mientras que el dolor, como una diadema
    de agudas espinas, ceñía mi frente.

    ¡Era mayo y toda la belleza pálida
    vivía el otoño en la fronda mustia!
    Y pálido, tú, con tu risa cálida
    cuando un bastón blanco me habló de tu angustia.

    ¡Por tus ojos muertos sentí que los míos
    eran dos luceros prestándote luz,
    y que, por mi rostro, como de dos ríos
    bajaba un torrente borrando mi cruz!.

    Publicado originalmente en la Antología “Tiempo de Alas”





    .

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  • 08/07/16--02:16: ALBERTO NAVERO [19.047]

  • ALBERTO NAVERO
        
    Alberto Navero (n. Constitución, Chile 1959), poeta chileno de profesión contador y relacionado con la pequeña empresa del área gráfica y editorial. Ha participado como colaborador de la Sociedad de Escritores del Maule y en diversos medios, destacando su actividad como director-editor de “Cuadernos de Maule”, diario Literario de formato tabloide de difusión para la poesía joven. Fue editor de la revista literaria “Plaza Pública”, período 1997-1999 en la ciudad de Constitución y fundador del grupo literario “El Guanaye”. Invitado al Primer Encuentro de Poesía en Talca, noviembre de 2008, con la participación de 40 poetas de diferentes puntos del país.

    Bibliografía

    Mar Escindido, o el secreto viaje a otras latitudes (2006)
    Contemplación de paisajes que huyen (2010) en edición 
    Versos prófugos (2009) en edición.
    La raíz de un sueño imperfecto (inédito)
    Grietas: una forma distante de mirarnos(inédito)




    "CONTEMPLACIÓN DE LOS PAISAJES 
    QUE HUYEN"

     “Perder contacto de aquella forma con la ciudad
    era un modo de morir.”
    Philip K. Dick



    1

    Después de un comienzo
    algo así como desde la punta del dedo hasta la luna
    ciertas cosas parecen aventurar 
    en la eventualidad de aquellas cosas 
    que parecen mover su propósito azaroso   
    repentino
    ligero de rondas por ciertas calles triviales    
    su estilo obsesivo 
    poemas rebuscados con tiempo libre
    detalles para líneas que tal vez tengan sentido eufórico 
    ficciones que emergen de espacios vacíos
    huellas metafísicas
    pálidas nieblas que luego pierden valor
    y elogio, digo  
    por no errar de atavismo maníaco 
    simulacros 
    sensaciones incontenibles
    como el viento cuando ensaya su atajo en la arena.


    2

    Nuestras zonas de silencio se desplazan uniformes
    como peces despreocupados en el mar del tiempo. 
    Aquí lo que parece historia de amor
    es el reflejo del asfalto en la ciudad con su mirada rota 
    intenso jardín cubierto de huellas
    que deambulan e improvisan
    a paso lento 
    la tibia felicidad posible.


    3

    Allí donde los caminos acaban perdidos
    podías sostener cierta elíptica fuga 
    y tu vientre abierto
    como espectador del ancho mar 
    la figura 
    el retrato verdemar en caja de cartón
    habitado de juegos irrelevantes 
    anticuarios intoxicados
    paradoja de cristales, agujas, hilos
    viejas fotos como túnel del tiempo
    y este afán de perpleja inutilidad


    4

    Alguna vez intenté trazar líneas
    sostenidas unas de otras en los muros del aire  
    pero dibujé nubes incoloras
    cúmulos suspendidos en paisajes proscritos 
    en este ir y venir de voces que ya no existen
    que tal vez nunca existieron 
    para mundos suburbanos
    con aquella sospecha impasible  
    de vacía inmortalidad
    donde mejor es ser nadie
    como toda esquina que se pierde en la ciudad.


    5

    ¿Recuerdas que huir de rutinas
    era reiterar mitos imposibles?
    Valga el empeño de la piedra
    por querer ser, sentir, oír el entusiasmo de la locura
    y creer que vivir no es necesaria mentira
    en este reino de resurrecciones.


    6

    Está en mi naturaleza alcanzar nubes
    como la piedra que tropieza con techos húmedos.
    A veces esta simple claridad
    demuestra que existe algún trayecto mínimo
    sencillamente esperado por encima de la temperatura
    en otra parte del destino
             que precisa tu adolescente plenitud  
    como aquellos relojes que articulan
    teorías lujuriosas
    y augurios de perfecta ironía.


    7

    Días enteros sin pensar en nada
    y noches que nos llevan de la mano
    a su reiteración desnuda
    como tus dedos cuando rasgan la costa del oasis
    esa tersa ondulación de la piel
    el amplio arco de posiciones 
    en medio de la frecuencia silenciosa de gatos insomnes 
    y su negra sonrisa.


    8

    Mis lugares comunes tienen otros olores
    en la simulación ligeramente precipitada
    del viento que jamás nos reconoce
    porque a veces somos aquel pájaro vagabundo
    que planea silencioso su precipicio de ocasiones
    no más que cementerio de siluetas  
    en el comienzo cáustico de las cosas 
    que se mueven
    eventualmente
    más allá de la perduración.


    9

    Alguna vez creí que el Universo 
    reiteradamente 
    naufraga
    en la geografía oscura del corazón
    donde barcos ordenadamente vacíos
    platican del tiempo que vendrá
    en una caja con paredes, fondo y tapa
    y dentro de este parpadeo 
    lámparas hedonistas, peces peregrinos
    la cicatriz en busca del amor
    algo de mínima lucidez
    y yo
         de toda alma 
             de todo artefacto
     el más inútil.


    10

    ¿Cómo, entonces, 
    amar ríos que no habitaron mi corazón?
    Quizá podría decirte palabritas hermosas
    adornar el rastro que acusa cada acto de fuga
    leer extraños objetos
    dialogar sobre forma y color 
    de aquello que estamos hechos
    nuestras protuberancias óseas
    tal vez, un comienzo
    digo tal vez...
    algo así
    como mi silencio y tu ojo desnudo
    comprimidos en la noche.


    11

    Digamos que certeza próxima a la sutil predicción
    era esta piedra en mi garganta;
    una bombilla por cerebro
                                alucinada con insípidos paisajes
    la manzana sumergida 
    en breve tiempo cortada en dos 
    por motivaciones de último minuto.
    Bien, digamos que 
                         aquella bruta certeza era ilusión
                                                           irrenunciable
    como la estrecha relación de luces blancas 
                          después del relámpago
    y su correspondencia al vacío.


    12

    Diríase que a pulso pienso 
    en historias que se plagian a sí mismas
    agujeros que nos engullen en el vacío
    luego me resigno
    a la lluvia, por ejemplo, que desfigura silenciosa
    su ondulación de prohibiciones
    en el espejo de otros hombres desposeídos.
    Entonces, a saber  -dijeron-
    mi ojo en tu lánguido ojo;
    cóncavo afán llamado costumbre
    ¿qué piensan otros en este fondo negro de las cosas?


    13

    Es la inclinación del vértigo a la caída
    más allá de muros y rutinas
    como un dique al borde de su redonda desolación
    apenas ausente
    diríase a pulso en el color de la tierra
    palabras que caen de las sombras
    semillas perdidas en el vientre de los pájaros
    mutaciones sin comienzo ni resultado
    a medidas verdaderas
    paisajes recortados con tijeras dulces
    que se envuelven en espesa niebla
    como el historiador que apenas conoce 
    el abismo de su pasado.


    14

    Intuir curso de estrellas no es más que pretexto.
    No es posible este discurso para caminos lentos.
    La inmensidad del viaje en medio de su eco.
    El color una condición de la sombra. 
    Este vuelo militante de la locura
    y sus pájaros 
    en la curva arena de viejas repisas.


    15

    Antes comprendía que todo trayecto y destino
    reconoce su final
    como la huella que convierte en pretexto
    su avance y retroceso 
    que se detiene, que se instala en toda
    sensación de perdurar 
    como artilugios que cuelgan en el paisaje 
    o en el espacio vacío de mujeres ardientes
    y hombres ciegos sin amor.
    Esta sensación abierta como herida 
    a veces es un muro 
    de bloques transparentes como el sol.



    “El placer es un suave viento, 
    el dolor es una tempestad,
    La vida de cada día un estado intermedio...”
    Aristipo

    16

    Por esa disímil proximidad a ciertas cosas ocultas
    un perro cínico y teatral me habla de inmortalidades
    en medio de tanta turbulencia 
    allí donde enorme es el mar 
    como un lienzo extendido
    en torno a la nada.


    17

    Era yo quien huía de confesiones 
    en un país de plástico
    herido de hipótesis, sin línea de flotación
    señaléticas elocuentes o palabras compulsivas;
    huía de días eternos, días lluviosos. 
    Huía del tamaño de mi tristeza. 
    Era yo el desposeído. 
    La precariedad de mi ventana de vértebras
    era un ángulo agudo
    de estrellas y nubes.


    18

    Cantan los grillos tu ausencia de sonido
    a primera vista
    en el exilio de farolas que no siempre alumbran 
    caminos disidentes
    pero, qué importa quién cante o no
    en este mar altitonante
    el acertijo de tu longitud horizontal.


    19

    ¿Qué queda de aquellas pulsaciones?
    ¿La memoria que ilumina sus signos?
    ¿Fragmentos de intimidad y albedrío? 
    ¿El agua que busca su lenguaje?
    Mi padre dijo alguna vez a sus amigos
    amargo y adánico es el vino de nuestra copa, 
    el insomnio y el mar la misma cosa sumergida 
    y en esta sumersión extraviaron 
    la costa orilla de voces e imágenes repetidas.



    “Haz lo que amas. Conoce tu propio hueso,
    róelo, entiérralo, desentiérralo y vuélvelo a roer”
    Henry David Thoreau

    20

    Ya no conozco intensidades.
    Algo pude haber querido esta ribera de río
    y la sombra de algún futuro común.
    Cómo saber si todo era verdad
    en esta agua perezosa.
    A veces olvido cerrar puertas y ventanas. 
    Mi pasado es un huésped ajeno
    como aquél turista “faluchero” del espacio 
    que regresa con viejas preguntas
    porque para ambos era lo mismo
    la infancia
    el olor de la noche
    la supuesta palabra
    el golpe del remo sobre el agua
    el lugar irreal 
    esa última hora del frío 
    la íntima inmensidad.


    21

    Fácil es comprender que somos parte del paisaje
    arma de doble filo que oculta su furia en el trayecto.
    Bares comunes allí donde enorme es el mar
    permanecen serenos
    resignados
    como el suicida que otorga crédito a su derrota
    y se entrega al olvido  
    porque sabe que vida y muerte
    reconocen esa huella de infinitas ondulaciones.

    22

    Mientras hablamos de bárbaros y ficciones
    llueve intensamente.
    Arde el fuego que ignoramos pero no imitamos a Dios.
    Hay palabras que corren tras el espasmo de los vivos
    que tampoco imitan a Dios.
    Mi padre descorcha generosamente botellas
    tan oscuras como la noche
    y luego asoman palabras llenas de frío.
    En este humo de palabras mi madre sonríe 
    y abre las ventanas a los seres amados.


    23

    Advierto la inclinación del paisaje
    la figuración del camino
    el sutil encadenamiento a la marcha de cangrejos
    como una suerte de destino 
    soportablemente perpetuo.


    24

    Quizá aprenda a contemplar el mundo
    en esta vieja aldea y sus calles de cristal.
    Tal vez pueda leer el vacío que dejan ciertas 
    aves y sus prontuarios 
    impulsados por la inercia.
    La constricción inevitable a sentencias metafísicas.
    El llamado a perderse para no morir
    porque siempre alguien huye de su muerte
    como el iceberg desprendido en silencio
    que renuncia
    y prefiere ser nadie.


    25

    Detrás de la intuición alguna teoría oculta.
    Mis estrellas de mar en el pequeño universo 
    de estas manos. 
    Días enteros sin pensar en nada.
    Sueños frágiles como espejo imprescindible.
    Cometas prófugos 
    puñado de pájaros
    que vuelan hacia nosotros
    en la espesa línea de atajos 
    que conducen a la felicidad.


    26

    No existe amor más grande que el amor propio.
    Asumir la estructura de esta historia
    su fundamento definitivo
    no tendrá efecto alguno en el paisaje y sus grietas.
    A veces intento lanzar agujas al mar 
    comunicarme con rincones oscuros
                    desplazado
                                 libre de manifestación 
    tal vez, sin saber más 
    acerca del puto efecto que traman las palabras
    cuando entran y salen
    del sótano. 

    A veces
    mi día perfecto carece de rostro.



    DE “CONTEMPLACION DE LOS PAISAJES QUE HUYEN”
    Introducción

    Con el paso del tiempo siempre me pregunté, ¿por qué el pasado debe morir?, ¿por qué nuestros amigos y seres queridos deben morir?, y las ciudades, el paisaje, los detalles del entorno, la calle que transitamos en distintas edades. ¿Por qué el dominio de la transformación nos persigue desde la eternidad como una cosa viva y persistente? ¿Por qué todo lo conocido no es un eterno presente? Inevitablemente esta mutación, como cosa viva, perenne con su herrumbre, el óxido, sequedad y humedad, ejercen su dominio sobre el paisaje, sus elementos y en cada observador consciente. Y digo, consciente, cuando me doy cuenta, nos damos cuenta que, existe un espacio habitado por voces, sonidos, aromas y frescuras, imágenes, palabras, gestos, sinuosidades, símbolos, colores, alientos y habitantes que alimentan nuestra vida cotidiana. Lo interesante es que en esta escena sus actores (el nosotros) y sus voces, el yo y el ello van desapareciendo en lo externo del paisaje, su manifestación concreta y sin más opción que alojar cada acto en nuestra mente, so pretexto, de construir nuestra memoria colectiva e individual. Hoy nadie quiere estar solo, dice el Sr. Krishnamurti, “después de todo, se está volviendo cada vez más difícil estar solo aun físicamente. Las personas, en su mayoría, no quieren estar solas, tienen miedo de estar solas; se hallan ocupadas y desean estar ocupadas desde el instante en que se despiertan hasta que se van a dormir. Y aun entonces son perturbadas por los sueños. Y aquellos que viven solos en cuevas o, como los monjes, en sus celdas, nunca están solos, porque viven con sus imágenes, sus pensamientos y las prácticas que les prometen una futura realización. Jamás están solos; están repletos de conocimientos y de la oscuridad de la cueva o la celda en que viven”. Es posible, a mi modo de pensar, que marcharse de un lugar es normal, los cambios son buenos. Pero cierta lógica me dice que regresar y ver aquellos lugares comunes es como recuperar el libreto perdido la particular historia vivida, aquella en que respiramos y exhalamos nuestras impresiones más intensas. Permanecer solo en un presente demasiado cruel, silenciosamente cruel, reprimiendo palabras y sentimientos es caer lentamente en el olvido que nos rodea con su oxidación y destrucción.

    Somos seres delicados, y que efectivamente, a pesar de todo, vivimos solitarios en esta alma colectiva y, el lenguaje, que no se duerme en el tiempo, tiempo que ni siquiera es nuestro como para modificarle, nos invita a reflexionar, hacer un alto y de una vez permitirnos naufragar una y otra vez en la ventura de la vida. Este libro nació así, en medio de un naufragio, ahí sentado sobre esta roca, con el cielo azul -asombrosamente azul- y el aire purísimo, incontaminado. Muy lejos y al otro lado de aquellos cerros que caen al mar. Tal vez, la necesaria soledad, es el ojo primordial en que pueden verse millas y millas de desierto. En medio de una percepción intemporal. A medida que el sol bajaba hacia el mar, el mar de mi memoria, imaginaba que algo en mí se abría a otros valles, a otro desierto, que todo alrededor estaba iluminado por este sol merodeando el paisaje, el campo y la arena, la brizna de hierba y las calles que se pierden en cada esquina, ese arbusto silvestre y el jardín de la plaza, el alto eucaliptus en medio de la tierra floreciente, la casa original, el patio y su silencio lleno de pájaros. Sentir estas cosas, desde la altura modesta de los cerros maulinos significó darme cuenta que estoy vivo frente al paisaje pero, cada minuto que se ahoga en el silencio, aparece la sugerente e inevitable mutación y su evidencia. Entonces me pregunto: ¿estoy viviendo la realidad, o es el pasado que vive en este presente donde no existe la posibilidad de futuro? ¿Entonces es el pasado el que nos da la cualidad de seres vivientes y con memoria? Este libro, estos poemas, retratan una voz, una voz colectiva y común que transforma el sonido del mar, el vuelo de las aves, la pausa de los habitantes y su cósmico lenguaje, su natural olvido, aquellos símbolos familiares e imágenes repetidas que se convierten en todo un ejército de fantasmas, y que toda esta legión de espectros nos siguen en nuestras mentes, como si fuera música inacabada. Música que desde lejos, da y quita vida, a pesar del cambio, la mutación cotidiana y este pagano óxido. Las motivaciones pueden ser muchas, los sentimientos y reacciones a los afectos naturales pueden ser incontables y anexarlos a un poema de manera adecuada, involucra descubrir el poder inmenso de una buena metáfora.

    También, mi querido lector, confieso, que es inevitable sentir eso que llaman perpetuidad o resistencia al cambio, sin embargo, al leer los paisajes que nos han rodeado durante nuestra breve estancia, mi proyección se limita al estímulo del conocer y del querer sentir si estamos vivos en medio de tanta muerte. Cada verso es como un pequeño taumaturgo, aquel hacedor de milagros que disfraza la forma y el fondo de contenidos, y no deja de resistir frente a toda su realidad y contemplación. No sé si esta cosa viva o inventada tenga una existencia real, no sé si estoy aquí en plena conciencia, en este universo de creyentes absorbiendo fracciones de segundo. No sé si al escribir estos versos, después de muchas dudas y depuración insufrible, han dado con la respuesta que busco, si han modificado la soledad de mi pensamiento o el paisaje habito. Tal vez, exista una realidad mayor que se manifiesta por motivos o estímulos como algo independiente del poeta pero, por algún motivo esta cosa llamada escritura, reinvente, transforme observadores con delicadeza de hierro, porque de algo puedo estar plenamente seguro, es que todo lo que nos envuelve es tan inseguro en sí mismo, como una cosa inventada, un libro escrito por otros. Un susurro que atraviesa y se lamenta, que crea la inquietud extraña de callada desesperación y que en este estado regresan una y otra vez los seres amados y los paisajes que han huido a lo largo del tiempo y nuestras vidas inacabadas. Creo que en este libro he viajado, imaginando a escala, cambios y cosas nuevas, reemplazando lo que mi memoria rescató, mientras mi ojo ve, en el ahora, la expansión de un mundo cada vez más grande y distinto. Resumiendo, hay que creer, como dijera Werner Herzog, en “los paisajes interiores, nacidos del delirio de la jungla”.

    Juan Alburquenque C. (Alberto Navero)
    Talca, 30 de junio 2015





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    ZURISADAY GÓMEZ TORRES

    Zurisaday Gómez Torres, Cuba, 1982. Es Licenciada en Estudios Socioculturales. Premio de Poesía “Félix Pita Rodríguez” (La Habana – 2000). Ganadora de la Beca El Reino de este Mundo (La Habana – 2016). Ha participado en diferentes eventos literarios de cuentos para niños, festivales de poesía y certámenes de poesía y narrativa con editores y escritores nacionales e internacionales. También fue parte del evento Arte Soy de Jóvenes Escritores y Artistas de Latinoamérica y del Caribe en el Festival de Poesía de la Habana (Mayo, 2014); así como del 4to y 5to Encuentro de Jóvenes Escritores y Artistas de América Latina y del Caribe. Ha publicado su libro “No soy poeta, soy simplemente, una mujer que ama” con la Editorial Unicornio (2000). Sus trabajos han sido presentados en numerosas antologías nacionales e internacionales. En este momento la poeta desarrolla la exposición fotográfica LUCES ATRAVE(R)SADAS que es el resultado de la Beca El Reino de Este Mundo.



    Siempre regreso al mismo balcón
                      sin compromisos y encantado
    que conoce el secreto
               de la azotea y el mío
    donde dibujé palabras con grafitis
    sobre el muro contencioso
    en el que me inclino y apoyo mis brazos


    Regreso a cosechar las palabras
                    sin espesuras y embrujadas
    que cayeron descomedidas
                  de pasión e impetuosas
    quizás por descuido
    tal vez por no saber huir


    Siempre regreso al mismo balcón
    y le suplico a la tierra
    que no erosione
    a la tempestad que me guarde
                    de un derrumbe
                   de los compromisos
                    de los encantos
                     de la pasión
                     del ímpetu
                    de las palabras

    Pero si fuera la tierra
    ¡ay si fuera la tierra!
              fértil
              madre
              viva
    no existirían los balcones
    y las palabras tuvieran
                 profundas raíces
                  compromisos
                   encantos
                    pasión
                    ímpetu
    Y si fuera tempestad
    ¡maldita tempestad en la que convierto!
    erosionara a la tierra
               con ímpetu
                     sin pasión
                      encantos
                      compromiso
                      palabras
    Mas soy
      soy quien se descuida y huye
    no soy tierra
    no soy tempestad
               -estoy al borde del derrumbe-
    probablemente sea el balcón





    Abrigo miedo del encuentro
    temo al camino que se abre
    y engendra el tiempo.
    Me escondo tras el verso
    tiemblo ante al poema concluido
    y tu incertidumbre.
    Persigues torturas
    desacostumbrado a la hora
                   en que naces
                       habitas
                       lidereas
    Únicamente forastero
    si te alejas de mi isla
    si llegas y el viento te golpea
                   con estampas
                     fotografías
                     nostalgias
    Déjate caer
    silba convencido
    destroza el agrietado muro
    arroja la mordaza deprimida
    borra la excusa pretérita
    muere solo si lloro
    Abrigo el miedo
    me escondo tras el verso
    persigo liberarte
    y ser tu isla





    En el ejercicio de escribir
    desordeno el armario
    e intento disfrazar las libras
    con un pulóver
           ancho  largo  viejo
    y recojo una toalla
           ancha  larga  vieja
    que seque el sudor tras la rutina


    Lástima que el ejercicio de escribir
    dicta más que
           1 2
          arriba abajo
         derecha izquierda


    Intento cumplir disciplinadamente
    el movimiento
           del ejercicio
           del lápiz
           de la tecla
    pero cuando uno se quita el pulóver
                  ancho  largo  viejo
    y se mira en el dibujo ve más q libras
                 1 2
                arriba abajo
               derecha izquierda


    La toalla no ha evitado el sudor
    la tinta no ha salpicado la penuria
    el punto solo es en el final del verso
    el final no es solo al cerrar el libro
    la toalla solo es para secar el sudor de la rutina
    y el ejercicio es más agotador si
               escribes
               entregas
               intentas


    En el ejercicio de escribir
    una va desnuda
    sin pulóver
        ancha  larga  vieja

    https://conexos.org/





    .

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    Fotógrafa Zurisaday Gómez


    YESSICA ARTEAGA IBAL

    Yessica Arteaga Ibal (La Habana, Cuba 1988). Poeta. Miembro de la AHS. Licenciada en Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Mención especial en el concurso de Poesía Juan Francisco Manzano 2013 de la Casa de la Cultura Julián del Casal. Segundo Premio en Certamen Internacional de Micropoemas de Humor en Invierno “Al calor de la risa” de la editorial Letras Como Espada. Finalista del III Certamen Internacional de Poesía Disertaciones. Beca de la Asociación Hermanos Saíz “El Reino de este mundo” con el proyecto Luces atrave(r)sadas de Zurisaday Gómez Torres. Su obra se encuentra publicada en varias antologías internacionales y de su país.




    Rescate

    El rostro de las manos,
    dócil reto.
    Respiro robusto del escape.
    ¿Será norte o sur?
    belleza cardinal,
    cuadro de ojos secos.
    Decir: vivirás,
    para contar los días,
    para saltar las olas 
    y rozar la tierra.
    Las alas no son el camino,
    ni el mechón que seca la lágrima.
    En mis manos estuvo el amor todo
    y todo se me ha ido de las manos.

     

     
     
    Escape
     
    Me gustan los pozos vacíos 
    Las caídas de agua,
    El ave que escapa,
    El proyectil que genera la cicatriz del espacio,
    Las ballestas que descubren manzanas,
    Las mujeres que mutilan sus senos
    Y encuentran placer en el reflejo,
    Las jaulas donde despiertan alas,
    La semilla que se precipita y busca el auxilio de las manos,
    La sensación de sorprender a la serpiente, liberación de la carne.
    En este momento,
    la moneda mueve la cuerda alrededor de mi cuello.
     
     

     
    Abandono
     
    Emerjo del fondo del sol, donde los charcos sueñan con ser mares,
    donde tu brisa dejó de ser la tormenta que bebí,
    no quiero tu semblante de pozo vacío,
    Destrocé la taza de café con tus labios,
    Serví tu piel de río seco a la mugre,
    acomodé las algas de mi piel
    para alimentar viejos recuerdos.
    Hoy tus garras no bordan las estrellas.
    No quiero más
    la soledad de regalo.
     

    Anatomía del pozo 
    porYessica Arteaga Ibal

    I

    El pozo es negro,
    yo confundo el negro con el rojo,
    el azul con el gris.
    Entonces el pozo tiene flores mustias,
    yo las veo rojas, el mustio es triste,
    y la lágrima en mis ojos es roja.
    Veo un candil en la palabra del pozo,
    pero mi madre dice que su voz es ruin.
    ¿Será ruin la palabra del pozo, o la voz de mi madre?
    Yo observo el pozo y el pozo me mira a mí.


    II

    La hora era triste y el temor se enredaba
    en el letargo del tiempo.
    Se enmudeció el espejo
    que vio el despertar de la tormenta,
    esperaba una flor, un beso, un gorrión,
    pero la madrugada se puso el velo de queja.
    La canción lejos de mí,
    su tez lejos de mí
    y la mesticia corrompe las venas de los ojos,
    donde el pozo se oscurece.
     

    III

    Me escondo en el pozo
    Y el aire habanero es lo único que llega
    La ventana oxida cada partícula de sal,
    viajera del soplo.
    Hoy diviso el llanto de la moneda que compró el sexo
    y en el musgo me marchito por la habanera.
    El anteojo tiene mellas de tanto ojear las puertas ciudadelas.
    Manoseo las sábanas y busco cada orgasmo que perdí
    en la intrascendente almohada,
    donde se tatúan los centímetros grises.
    No quiero salir y encontrar el novio vestido
    con la fruta dulce en la mano
    ni recapturar las calles y sus autos.
    No quiero salir para escuchar palabras con hambre,
    hoy solo quiero estar desnuda.

     

    IV

    Este brazo no llega,
    el antro está en el cerebro
    y no alcanza el grito del órgano
    para señalar la ruina que viene en cortinas.
    Estirar las pestañas esta noche es necesario,
    abrir las arterias de las sombras
    que traen nupcias rojas,
    pero todo es igual que ayer, no alcanza.
    Si traes un traje rosa no se lo muestres
    al vientre del perro, ni fijes el incendio a la arcilla,
    mejor bloquea el deseo,
    porque, no basta.
    Ya le pusiste el punto final a la cacofonía barata,
    no lo convenciste de alterar la poesía,
    de replegar el bostezo,
    de no colgar la foto del mismo fantasma,
    pero como todas las tardes en el pozo
    el hacha se pudre.


    V

    Roce hueco que desnudó la planta,
    regó el hueco, rizo fecundo de una señal.
    Hay un eco en la acera de la luz transparente.
    Vivo en la turbina y me escondo de las aguas,
    de las gotas que no miran la tierra.
    Debajo del bache vive la renuncia de unos ojos blancos
    que ríen bajo la cruz de un párpado de luciérnaga.
    Se destoca un mal tiempo
    y tu roce es lánguido en una isla que espera.


    VI

    Sola, toco mi cabello,
    delante otra historia, no se parece a la mía.
    El mundo una esfera y yo el líquido aceitoso
    que mueves sin importar el vidrio donde me rompo.
    Domingo, soy un objeto que reza el camino,
    mueca feliz, estatua de hielo,
    pesadilla vertical,
    sombra de la sombra.
    Me ahorca el tildar del encéfalo,
    una lágrima se desahoga
    y el papel se hunde,
    se retuerce en cada gota.
    La otra historia termina,
    yo sin los belfos que prometieron luces a esta cueva.

     
    VII

    He echado mil
    al río terso que reza a la sangre,
    el bálsamo cristalino de ti.
    He echado mil, gotas ásperas, escalofrío
    al nombre del alba, bajo tus pies.
    No pertenezco a la voz,
    ni al cadáver que rozó la cuerda
    donde viaja el secreto al pez.
    Te alzo sobre la hierba mojada de mis mejillas
    y la tierra que esconde las cicatrices,
    siente la enfermedad de vivir,
    en el frío del hueso.


    VIII

    Hay un enigma en la corriente que mece los gatos en la noche,
    un secreto en morir y seguir respirando.
    Misterio en roer la fruta y confundir el pecado,
    sentir que el hueco es profundo y dormir en su lecho.
    Hay quien se ahoga en su voz,
    mira a la especie y le pisa la mugre,
    le abraza la espalda,
    saborea la lengua y se moja las llagas.
    Hay quien quema el cuerpo con la raíz del humo
    y siente el llanto del horizonte,
    lo adula, lo palpa y lo desdeña,
    pero prefiere el tálamo de su piel marchita.


    IX

    Rindo a la palabra, la luz grave del pozo,
    caminé en su oscuro y soy más sabia
    destilé gotas de su hambre
    y el coro de sus ramas me tejió un camino.
    Construí una semilla del grano gris del cenote
    y se aturde el viento si toca mi pelo.
    Salí del pozo, estoy en la fila aguda del horizonte.
     

     



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  • 08/08/16--02:31: CAMILLA M. CEDERNA [19.050]

  • Camilla M. Cederna 

    Poeta francoitaliana, académica en la Universidad Charles de Gaulle en Lille, nos da a conocer parte de su obra, con la traducción al español de Aurelia Orrù, al italiano por la propia poeta.

    Maestra conferencista, enseña literatura y civilización italianas como adjunta de Departamento de Estudios Romances, Eslavos y Orientales de la Universidad Charles de Gaulle, Lille. Su investigación trata sobre el teatro y la historia de las ideas de la época de las Luces. Actualmente trabaja en la circulación (traducciones, adaptaciones, reescrituras) del teatro italiano en Europa entre los siglos XVII y XIX. 

    Camilla M. Cederna, maître de conférences, enseigne la littérature et la civilisation italiennes auprès du département d’Etudes romanes slaves et orientales (ERSO) de l’Université Charlesde-Gaulle, Lille 3. Sa recherche porte sur le théâtre et l’histoire des idées à l’époque des Lumières. Actuellement elle travaille sur la circulation (traductions, adaptations, réécritures) du théâtre italien en Europe entre XVIIe et XIXe siècles. Sur ces sujets, elle a publié plusieurs articles (le théâtre de Goldoni, Gozzi, Alfieri, Diderot, Mercier et les polémiques entre l’Italie et la France au XVIIIe siècle), ainsi que l’ouvrage : Imposture littéraire et stratégies politiques : le Conseil d’Égypte des Lumières siciliennes à Leonardo Sciascia, Champion, Paris, 1999, pp. 1-239. Pendant ses études de Master dans le département de littérature comparée de la New York University, New York, USA (1983-1985), elle s’est intéressée à la poésie italienne, française et anglo-américaine, moderne et contemporaine. Elle écrit (en italien, français et anglais) et traduit de textes poétiques du français et de l’anglais en italien, et de l’italien en français.



    Poèmes de Camilla M. Cederna (traduction d’Aurelia Orrù al castellano)


    Creo en un solo Dios (Maldición) 

    En homenaje a los 43 estudiantes secuestrados y masacrados en México, y a todas las víctimas de masacres, genocidios, deshumanizaciones, asesinatos perpetrados en nombre de la política y la religión.

    ¿Se puede aún 
    Escribir, 
    o simplemente decir Poesía? 
    ¿Y Dios? 
    ¿dónde estás, 
    dónde estás Dios? 
    El cielo se ha quebrado 
    Apagado el sol 
    Puesta la luna 
    ¡Oh dulce melancolía 
    Dime! 
    ¿Dónde estáis esperanzas? 
    Almas enterradas en el mar 
    Bajo la tierra podrida 
    ¿Dónde sueños, 
    amores, 
    ilusiones? 
    El aire es mate 
    Fragmentos de calaveras 
    Espesa bruma de sangre
    Lluvia 
    De cenizas y huesos destrozados 
    Nos envuelve al amanecer 
    La carne 
    Las manos, 
    los pies quemados 
    Las manos 
    la carne 
    Los ojos desgarrados 
    Polvo de huesos 
    Quebrados 
    A podrir en bolsas 
    Para siempre a podrir 
    Trozos de piel 
    ¿Y la sangre de los corazones 
    Las ideas 
    Los cuerpos y pensamientos? 
    Desmembrados 
    Jóvenes rostros deshechos 
    Sacrificados 
    ¿Y los ríos de sangre? 
    A secar 
    En los campos 
    En el barro 
    en el barro 
    en el barro 
    En las colinas 
    Vidas degolladas 
    Tirados a los perros 
    ¿Y los sueños? 
    Engullidos en la arena de la nada 
    Suben en los humos del amanecer 
    Los gritos de horror 
    Los últimos latidos 
    El soplo de corazones 
    Enloquecidos 
    ¿Y yo? 
    ¿Aún escribiendo, yo? 
    Sobre el cielo 
    ¿Mi cielo? 
    ¿La luna? 
    ¿Y yo? 
    Dios estás muerto 
    Más bien nunca has existido 
    Más bien te maldigo 
    Dios del narcotráfico 
    Dios de la rabia 
    Dios 
    Del dolor infinito 
    De la locura 
    Ciega es la sombra de la mariposa 
    Tiemblan las flores en el frío 
    Ahora y para siempre 
    En el caos
    En el vacío 
    En la oscuridad 
    Y en el silencio 
    La poesía se acabó 
    Y así sea


    Credo in un solo Dio (Maledizione) 

    In omaggio ai 43 studenti rapiti e massacrati in Messico, e a tutte le vittime di massacri, genocidi, disumanizzazioni, assassinii, perpetrati in nome della politica e della religione. 

    Si può ancora 
    Scrivere, 
    o solo dire la parola Poesia? 
    Dov’è Dio? 
    Dov’è l’ombra della farfalla? 
    Il cielo si è spezzato 
    Spento il sole 
    Tramontata la luna 
    Oh dolce malinconia 
    Dimmi ! 
    Dove siete speranze? 
    Anime sepolte in mare
    Sotto la terra marcia 
    Dove sogni, 
    amori, 
    illusioni? 
    L’aria è opaca 
    Frammenti di crani 
    Una spessa nebbia di sangue 
    Pioggia 
    Di cenere e ossa in frantumi 
    Ci avvolge nell’alba 
    La carne 
    Le mani, 
    i piedi bruciati 
    Le mani la carne 
    Gli occhi strappati 
    Polvere d’ossa 
    Spezzate 
    A marcire in sacchetti spazzatura 
    Per sempre a marcire 
    Brandelli di pelle 
    E il sangue dei cuori 
    Le idee 
    I corpi e i pensieri? 
    Smembrati 
    Nell’acido 
    Giovani volti disciolti 
    Sacrificati 
    E i fiumi di sangue? 
    A seccare 
    Nei campi 
    Nel fango 
    nel fango 
    nel fango 
    Sulle colline 
    Vite decapitate 
    Gettati ai cani 
    E i sogni? 
    Inghiottiti nella sabbia 
    del nulla Salgono 
    dai vapori dell'alba 
    Le grida d'orrore 
    Gli ultimi battiti 
    Il soffio dei cuori 
    Impazziti 
    Ed io? 
    Ancora a scrivere, 
    io? 
    Del cielo 
    Il mio cielo? 
    La luna? 
    Ed io? 
    Dio sei morto 
    Anzi non sei mai esistito 
    Anzi ti maledico 
    Dio 
    Dio del narcotraffico
    Dio della morte 
    Della rabbia 
    Dio 
    Del dolore infinito 
    Cieca è l’ombra della follia 
    Tremano i fiori al freddo 
    Nel caos 
    Nel vuoto 
    Nel buio 
    Ora e per sempre 
    La poesia è finita 
    E nel silenzio 
    Amen



    Je crois en un seul Dieu (Malédiction) 

    En hommage aux 43 étudiants enlevés et massacrés au Mexique, et à toutes les victimes de massacres, génocides, assassinats, déshumanisations, perpétrés au nom de la politique et de la religion.

    Peut on encore écrire? 
    Ou seulement dire 
    Le mot Poésie? 
    Où est Dieu? 
    Où est l’ombre du papillon? 
    Le ciel s’est brisé 
    La lune couchée 
    Oh douce mélancolie 
    Dis-moi! 
    Où êtes vous espoirs? 
    Âmes enterrées dans la mer 
    Dans la terre pourrie 
    Où? rêves, amours, illusions? 
    L’air est opaque 
    Fragments de crânes 
    Un épais brouillard de sang 
    Pluie 
    De cendres et d’os en morceaux 
    Qui nous enveloppe à l’aube 
    La chair 
    Les mains, 
    les pieds, 
    brûlés 
    Les mains, 
    la chair 
    Les yeux arrachés 
    Poussière d’os 
    Brisés 
    A pourrir dans les sac poubelle 
    A pourrir à jamais 
    Lambeaux de peau 
    Et le sang des cœurs? 
    Les idées 
    Les corps, 
    les pensées? 
    Démembrés 
    Dans l’acide 
    Les jeunes visages dissous 
    Sacrifiés 
    Et les fleuves de sang? 
    A sécher 
    Dans les champs 
    Dans la boue 
    Sur les collines 
    Les vies décapitées 
    Jetées aux chiens 
    Et les rêves? 
    Engloutis dans le sable du néant 
    Des vapeurs de l’aube 
    J’entend monter 
    Les cris d’horreur
    Les derniers battements 
    Le souffle des cœurs 
    Et moi? 
    Encore en train d’écrire, moi? 
    Du ciel Mon ciel? 
    La lune? 
    Et moi? 
    Dieu tu es mort 
    Où bien 
    Tu n’as jamais existé 
    Où bien 
    Je te maudit 
    Dieu 
    Dieu du narcotrafic 
    Dieu de la mort 
    De la rage 
    Dieu 
    De la douleur infinie 
    Aveugle est l’ombre de la folie 
    Les fleurs tremblent dans le froid 
    Dans le chaos 
    Le vide 
    Le noir 
    Maintenant et à jamais 
    La poésie et terminée 
    Et dans le silence 
    Amen



    Tengo hambre 

    Tengo hambre de arena de mar y de cielo 
    Tengo hambre de sal de rabia 
    Silencio 
    Hambre de la nada 
    De pensamientos extraños 
    De la nada de la oscuridad 
    Del aire ligero 
    Hoy como ayer 
    Como el pan 
    De la melancolía 
    Hoy como ayer 
    En las venas 
    Ríos de nostalgia 



    Ho fame 

    Ho fame di sabbia di mare di cielo 
    Ho fame di sale di rabbia 
    Silenzio 
    Fame di niente 
    Di strani pensieri 
    Del nulla del buio 
    Di aria leggera 
    Oggi come ieri 
    Mangio il pane 
    Della malinconia 
    Oggi come ieri 
    Nelle vene 
    Fiumi di nostalgia 



    J’ai faim 

    J'ai faim de chair de terre de sel 
    J'ai faim de sable de ciel 
    De silence 
    J'ai faim de la nuit
    Du noir du nasant 
    Aujourd'hui comme hier 
    Je mange le pain de la Melancolie 
    Aujourd'hui comme hier 
    Dans mes veines 
    Fleuves de nostalgie 



    I am hungry 

    I am hungry of meat of soil and of salt 
    I am hungry of sand 
    And the wind of the sky 
    I am hungry of silence 
    I am hungry of light 
    I am hungry of hunger 
    Of the nothingness night 
    Today like yesterday 
    I eat melancholia bread 
    Today like yesterday 
    In my veins floods 
    Of nostalgia




    Somos mariposas 

    Somos mariposas 
    Al viento 
    Ciegas por la noche 
    Abandonadas 
    En el cielo, en la tormenta 
    A solas 
    Volamos sin cesar 
    Chocamos contra faros 
    Somos esperanzas 
    Destellos de luz 
    Voces, 
    Mariposas sin cabeza 
    Nos persiguen amaneceres rosados 
    Tristes y rápidos trenes 
    Somos criaturas extrañas 
    El corazón sangrante 
    Aún esperando 
    Sueños e ilusiones 
    Nuestro cantar inmóvil 
    Nos lleva más allá de las fronteras 
    Somos Mágicas Brujas Aladas 
    Mariposas angelicales 
    De alas quemadas 
    Somos palabras libres, 
    Sílabas duras y fuertes 
    Palabras en llamas 
    Frases prohibidas 
    En vuelo sin velo 
    Somos emoción 
    Somos amor libre, 
    libertad de expresión 
    No hablamos una lengua 
    Sino mil voces amargas 
    Mil voces rebeldes, 
    voces sin fronteras 
    Nos quieren cortar extinguir cancelar 
    Pero nosotras 
    Frágiles palabras 
    Seguiremos gritando 
    Contra el ser humano 
    Animal salvaje 
    Seguiremos volando sin alas y a contra luz 
    Nosotras mariposas angelicales 
    En guerra con la guerra 
    Criaturas celestiales 
    Sal de la tierra




    Siamo farfalle 

    Siamo farfalle 
    Al vento 
    Cieche di notte 
    Abbandonate 
    Al cielo, alla tempesta 
    Sole 
    Voliamo senza posa 
    Sbattiamo contro i fari 
    Siamo speranze 
    Lampi di luce 
    Voci, 
    Farfalle senza testa 
    Ci inseguono albe rosa 
    Tristi treni veloci 
    Siamo creature strane 
    Dal cuore insanguinato 
    Sempre in attesa 
    Di sogni e d’illusioni 
    Il nostro canto immobile 
    Ci porta oltre i confini 
    Siamo Magiche streghe alate 
    Angeliche farfalle 
    Dalle ali bruciate 
    Siamo parole libere, 
    sillabe dure e forti 
    Parole in fiamme 
    Frasi proibite 
    In volo senza veli 
    Siamo emozione 
    Siamo libero amore, 
    libertà d’espressione 
    Non parliamo una lingua 
    Ma mille voci amare 
    Mille voci ribelli, 
    voci senza frontiere 
    Ci vogliono tarpare estinguere annullare 
    Ma noi 
    Fragili parole 
    Continueremo a gridare 
    Contro l’essere umano 
    Animale feroce 
    Continueremo a volare senz’ali e contro luce 
    Noi angeliche farfalle 
    In guerra con la guerra 
    Creature del cielo 
    Sale della terra



    Nous sommes des papillons 

    Nous sommes des papillons 
    Au vent 
    Aveugles dans la nuit 
    Papillons espoirs 
    Voix 
    Prisonniers des phares 
    Des tristes trains très rapides 
    Papillons sans tête 
    Etranges apparitions 
    Des aubes mélancoliques 
    Nous, 
    créatures éphémères 
    Angéliques sorcières 
    Aux ailes ensanglantées 
    Nous sommes des mots brûlés 
    Des phrases sans issue 
    Nous sommes des émotions 
    En vol, libres, sans voiles 
    Des voyageurs migrants 
    Au delà des frontières 
    Noyées dans le néant 
    Nous ne parlons pas une langue 
    Mais mille voix étrangères 
    Ont veut nous arrêter, 
    éteindre 
    Nous effacer 
    Mais Nous Mots fragiles 
    Âmes folles, 
    rebelles 
    Nous continuerons à crier 
    Contre l’être inhumain 
    Animal féroce 
    Maître de haine, 
    seigneur de la guerre 
    Nous continuerons à voler, 
    sans ailes, 
    à contre-jour 
    Nous papillons angéliques 
    En guerre avec la guerre 
    Créatures du ciel 
    Sel de la terre



    Espina en el corazón 

    Espina en el corazón 
    Secreta 
    Tortura 
    Me socavas 
    Me grabas 
    Me cortas las venas 
    Veneno 
    Espina asesina 
    Imposible flor 
    Me enciendes 
    Me apagas 
    Me matas 
    Sin hacer ruido 



    Spina nel cuore 

    Spina nel cuore 
    Segreta 
    Tortura 
    Mi scavi 
    M'incidi 
    Mi sveni 
    Veleno 
    Spina assassina 
    Impossibile fiore 
    Mi accendi 
    Mi estingui 
    Mi uccidi 
    Senza fare rumore 



    Épine dans le cœur 

    Épine dans le cœur 
    Silencieuse torture 
    Tu me brises 
    Tu me perces 
    Tu me coupes les veines 
    Poison 
    Epine assassine 
    Tu m’allumes 
    Tu m’éteins 
    Tu me tues 
    Fleur impossible 
    Insondable 
    Secrète douleur




    Sólo el mar 

    Soy tu mar 
    Déjate llevar por el viento 
    Teatro de luz 
    Déjate arrastrar 
    En las orillas del ser 
    Déjate 
    Acariciar por las corrientes 
    Sombra errante 
    Deja tu cuerpo cansado 
    Deslizar en el fondo 
    Deshacerse 
    En colinas de arena 
    Acantilados 
    Desvanecerse 
    En silencio 
    Deslizar en el fondo 
    Y luego volar 
    Desear 
    Sólo el mar



    Soltanto il mare 

    Sono il tuo mare 
    Lasciati andare al vento 
    Teatro di luce 
    Lasciati trascinare 
    Sulle rive del sé 
    Lasciati 
    Accarezzare dalle correnti 
    Ombra errante 
    Lascia il tuo corpo stanco 
    Scivolare sul fondo 
    Sciogliersi 
    Dentro colline di sabbia 
    Scogliere 
    Svanire 
    In silenzio 
    Scivolare sul fondo 
    E poi volare 
    Desiderare 
    Soltanto il mare



    Recuerdo…. 

    Arena del Sahara 
    Sutil polvo de solitud 
    Bajo el sol 
    Silencio de huesos 
    Olvidados 
    Sepultura 
    Recuerdo… 
    Arregla bien tu pasado 
    Si quieres 
    Kamar 
    Tus cajones secretos 
    Pero no tires la arena 
    Del Sahara 
    Nunca, nunca y jamás 



    Je me souviens … 

    Sable du Sahara 
    Fine poudre de solitude 
    Sous un soleil de plomb 
    Silence des os 
    Oubliés 
    Sépulture 
    Je me souviens … 
    Range ton passé 
    Si tu veux 
    Kamar 
    Tes graines de secrets 
    Mais ne jette pas le sable 
    Du Sahara 
    Jamais Jamais Jamais 




    Ricordo … 

    Sabbia del Sahara 
    Sottile polvere di solitudine 
    Sotto il sole 
    Silenzio d’ossa 
    Dimenticate 
    Sepoltura 
    Io mi ricordo… 
    Ordina pure il tuo passato 
    Se vuoi 
    Kamar
    I tuoi cassetti segreti 
    Ma non gettare la sabbia 
    Del Sahara 
    Mai, mai, mai




    Exilio de voces 

    Voces 
    De un idioma lejano 
    Deslizan en el aire metropolitano 
    Voces furiosas 
    Sílabas 
    Aleteos 
    Mariposas rabiosas 
    Se mueren al amanecer 
    Palabras de vidrio 
    Y todo es sólo incomprensión 
    Eclipse de idioma 
    Desolación 
    Me pierdo en el grito 
    De esta extremada poesía 
    Difracción del corazón 
    Niebla escarcha solitud 
    Nostalgia 



    Esilio di voci 

    Voci 
    Di una lingua lontana 
    Scivolano nell’aria metropolitana 
    Voci furiose 
    Sillabe 
    Battiti d'ali 
    Farfalle rabbiose 
    Muoiono all’alba 
    Parole di vetro 
    E tutto è solo incomprensione 
    Eclissi di lingua 
    Desolazione 
    Mi perdo nell’urlo 
    Di questa estrema poesia 
    Diffrazione del cuore 
    Nebbia gelo solitudine 
    Nostalgia 



    Voix d’exil 

    Voix 
    D’une langue lointaine 
    Glissent dans l’air métropolitain 
    Voix étrangères
    Battement d’ailes 
    Papillons éphémères 
    Cygnes 
    Qu’à l’aube meurent 
    Et tout est seulement 
    Incompréhension 
    Eclipse de langue 
    Désolation 
    Je me perds dans le cri 
    De cette extrême poésie 
    Diffraction du cœur 
    Brouillard gel solitude 
    Nostalgie



    El amanecer me ha rozado 

    Pero es demasiado tarde 
    Sigo tu voz 
    Flores en el carril 
    Corre rápido 
    El tren contra el viento 
    Desvanecer en la luz 



    L'alba mi ha sfiorata 

    Ma è troppo tardi 
    Inseguo la tua voce 
    Fiori sulle rotaie 
    Corre veloce 
    Il treno contro il vento 
    Svanire nella luce 



    L’aube m’a effleurée 

    Mais il est trop tard 
    Je poursuis ta voix 
    Fleurs sur les rails 
    Le train court vite 
    Contre le vent 
    S’évanouir dans la lumière 





    .

    0 0
  • 08/08/16--06:27: RENATO PITA ZILBERT [19.051]

  • Renato Pita Zilbert 

    Nació en Junio 1980, en Lima, Perú.  Estudió artes plásticas, dedicándose al diseño gráfico, también a las comunicaciones. Ha colaborado en revistas como "Arteidea" en Lima y "Kanatari" en Iquitos, entre otras. 

    Publicó "Cuadernos del Neopregón" (2005), "Coro Contra Colonial" (2008), El animal muere en los límites de un país conocido (2015).


    SOLEDADES

    ¿Dónde encontrarás la rama amiga que sea gente
    Que se siente junto a la conciencia y al error
    Como el misterio de un ángel?

    Ayudas invisibles las que abrigamos adentro
    Una moneda sin azares ideamos, un encuentro a veces…
    Nuestro camino puede ser mejor con o sin él

    Pero cuando el canto de un ave se nos aparece
    El corazón musita al alba y calla ante el ave

    De la rama de su simiente.  




    DE MANCO NO TENIA NADA

    Dicen que la debilidad de Manco Inca fue gustarle el ajedrez
    Y tan bueno era que un contrincante español lo mató
    De pura revancha perdedora / Usos de la conquista /
    ¿Creen que el español ese
    Le ganó a la resistencia inca en ese movimiento?
    La verdad es que estaban medio derrotados los incas / Repliegue vilcabambino /
    Aunque la resistencia duraría muchos y muchos años más.
    El arte de la guerra quechua hablante y quechua en silencio.
    La leyenda cuenta que Manco Inca
    Como jefe de rebeliones
    Hizo bajar de los cerros a indios de todas partes / 50, 100 ó 200 mil /
    Hizo bajar de los cielos a Santiago mata indios/ Usos de la conquista /
    Y testimonios españoles señalan que hizo correr a la Virgen María
    Por los techos de las casas / Usos de la conquista /
    Como una caballería para salvar a Lima de la caída española.
    En suma Manco Inca realizó a conciencia
    El primer grito de resistencia
    En quechua anti imperialista.
    Honor al primer Inca de Vilcabamba
    Su historia
    No solo es de los libros de historia
    Sino de acá junto a nosotros.




    LA HIJA DE LOS ANDES

    Soy hija de los andes
    He de vivir con lo que queda del ayllu
    Entre blancos wiracochas
    Que miran con ojos de animal de los pantanos
    Que me huelen cuando cruzan por mi lado.
    Tengo que asumir una distancia ante el peligro
    La comunidad ha ido muriendo
    De extraños males que nos aquejan invisibles
    Aparecen muertos luego de la noche
    Se van con los hijos y no vuelven
    Nuestros animales son devorados
    Por quién sabe qué bestias.
    Tal vez son esos caballos gigantes que pisan con furia
    Tal vez el poco brillo de los óxidos metálicos.
    Basta. Reitero, soy la hija de los andes
    Creación de este poeta del siglo XXI.
    No me callo nada
    Pero ya no sé qué decir
    Cuál es mi voz después de tanto dolo
    Cuál es mi real respuesta a la ofensa, al esputo
    Cuál es mi testimonio de parte si las armas que levanté
    Mataron a cinco de ellos
    Mientras a mí me han matado miles y miles de veces
    Junto a cada cuerpo sobre la tierra.
    Cuál es mi voz
    Cuál es mi lágrima
    Cuál mi silencio
    Después de siglos de ser
    No cuerpo bajo tierra
    Sino cuerpo olvidado en desarrollo.
    Soy hija de los andes
    Y aún vago por ellos
    Por acá, por todas partes
    En memoria de todos los silencios.




    LA PREGUNTA EN TODAS LAS PREGUNTAS

    Cargamos con la Biblia de Atahualpa
    Durante los siguientes años
    Eso no nos hizo las almas más fuertes, ni
    Más grandes las manos. Bravo el gesto de Inca, aún hoy.
    Levantamos iglesias de piedra, verdaderos gigantes
    Túmulos en donde las flores no son sino costras
    Tiempo, venas y silencios de huacas y dioses.
    Mientras eso sucede duele.
    Vemos amanecer preguntándonos las caras
    Vemos anochecer con la misma cara vemos
    Las horas de sometimiento
    Con la misma pregunta.
    De repente nuestras riquezas compensan toda ofensa.
    Eso vemos que se llevaban a mares
    Sangre nuestra que vemos correr a mares
    Que se friega en los atrios. Se bebe en las copas
    Todo lo material nuestro.
    Nuestro cuerpo en todos lados
    Aire,
    Montaña,
    Agua,
    Fuego,
    Rayo,
    Carne.
    Nuestros elementos diluidos.
    La misma pregunta sobrevive
    Pintándonos la frente
    Como si una pluma de ave nos brotara de pensar
    (Solo entre nosotros la distinguíamos
    Más aún durante las rebeliones):
    ¿por qué-cómo-cuándo?
    Todas juntas todos los días una sola pregunta
    Como una espada clavada en la frente
    ¿por qué-cómo-cuándo?
    ¿por qué-cómo-cuándo?


    de: Coro Contra Colonial



    WAWA

    De las madres salen hijos e hijas como yo.
    Soy hijo de todas partes
    He dado mis primeros pasos, aprendo el castellano
    En mis ojos crecen también bellas almas
    Porque tenemos alma
    Creciendo con el amén de algún sacerdote.
    Yo tengo una de esas bendiciones
    Me la dio el que dice mi madre que es mi padre
    Un jesuita de voz oscura, distancia
    Afín al aguardiente antes que al vino
    Pero yo soy de todas partes
    De los cuatro lados del mundo.
    Mi madre es cusqueña, es descendiente
    Tiene hermosos recuerdos secretos en casa. Ella dice
    Que vivimos en el centro sagrado
    Que somos privilegiados
    Que somos cercanos a los rebeldes
    Que guarde el secreto
    Pues en mis ojos está la sombra del cóndor de Manco Inca
    Yo tengo miedo
    ¿Su lenguaje blanco asesino al calor de la sangre y el sol
    Está en mi sangre como un agua profunda?
    ¿Seré digno hijo de los Suyos del quechua
    Con este pensar bilingüe en Amaru?
    ¿Seré un arma sabia y colérica?
    ¿Significa algo este apellido De Vivar sobre mi Yupanqui?
    Yo me emociono, guardo silencio, veo los paisajes.
    No soy esclavo, pero mis iguales
    Me esperan.
    Tengo la edad joven y creceré
    Kausachum creceré.




    TÚPAC AMARU II

    Túpac Amaru II, se mundo.
    Con tu lápiz de las primeras cartas
    Con tus imprecaciones y sus bastas
    Con las armas cubiertas de tierra
    Con los hombros a la altura de los horizontes
    Con tus palabras letradas y su retórica
    Con tus oídos quechuas, con tus manos quechuas
    Con tus grados coloniales en repudio
    Con tu sangre muscular
    Con tus músculos de sangre
    Con tus cuatro caballos contenidos
    Con tu ceño, tu esternón, tus falanges
    Con tu pugilato derramado entre sudores
    Con tu duda y sus vestidos a siete colores
    Con Túpac Amaru adelante, antes que el José Gabriel
    Con tu paso adelante
    Con adelantes
    Túpac Amaru II, el mundo.




    FUEGO DE ELLA

    Su nombre es Micaela Bastidas
    Mujer de resistencia y fuegos internos
    Anduvo con Túpac Amaru II
    Entre gritos y fogonazos de Sangarará y Tinta
    Sus guerras eran afirmaciones
    Y ese SÍ, ese ADELANTE, ese SIGAN
    Cargados de violencia solar
    No se acabaron en una plaza
    Llena de sombras
    Llena de silencios
    Completamente impropia
    Para el Cuzco indio que vio por última vez
    Ella, responsable heroica de ese levantamiento humano
    Las manos involucradas en esa sangre de batallas
    Han de cantar la voz de la claridad.
    Aun sobre este caballo será ella
    La rayo
    Aun con las manos atadas
    La cóndor
    A pocos minutos de la muerte
    La Micaela
    Aún después de la muerte
    Micaela Bastidas
    Mujer
    Rayo
    Cóndor
    Fuego interno
    Sobre la tierra
    Ella, gran inconveniente de la muerte.




    de: Para salir el sol contigo



    Brindis

    Corazón, hoy que te veo cualquiera
    Soy renato de mí mismo hasta el médano del alma.
    Lo que boga aquí soy yo, yo donde me varo errante, medio feo medio otro.
    Veo detenidamente cuando tus ojos me sonríen deformes como tus labios
    Rojos sin maquillaje, corazón / Y me devuelvo la misma salud.
    Siempre seré el impreciso para ti / mi mejor alcance a ti
    mi vaso arriba, lleno corazón.




    A – poética –

    Pensando en Jorge Eduardo Eielson. Con su ejemplo…



    Ala de todo inicio,
    A de libertad, alerta, arrojo y cavilar
    A para el horizonte habrá
    A de armar o desarmar y peligrosa
    A de movilizar igualitarias populosas justas, provistas de
    Aes para todos de todas desde abajo hasta la propia
    Autodeterminación de sus horas
    A sin adalid sin retaguardia, en punta y llana
    A de autonómica y de la automática y
    Abanderada que no es de clase A sino de otra clase.
    A que pueblas ancha pública y creciente
    A de par en par, de uno en uno y de boca en boca
    A corazonada y elemental y ante lo que se viene
    A como dé lugar, serás
    A que vencer-
    A.





    3 poemas de El animal muere en los límites de un país conocido (2015),
    de Renato Pita Zilbert


    SE EXPANDE UNA PLANTITA EN SU CUERPO DE HOMBRE Y LE TUPE
    de follajes / desde donde nace la herida se le abre la trepadora
    / es un cuerpo verde en un cuerpo rojo confundidas las fibras
    don caos germen de los tallos / rodea cartílagos rótulas tobillos
    aprisionados ojo hoyos abiertos cubiertos / lógicamente el ano
    orejas pene o vagina atiborrados salvajes de arbustos propios
    no se reconocen / color clorofila de yerba ocupa el cuello
    descollado de plantas luxa y crece a las extremidades exánimes
    destituidas / falo o vulva dijimos o lo que sea el cenagal silvestre
    de donde brota como agua orina tibia verde expandiéndose /
    placer según los tallos

    él o ella recuerda el último pasado cuando bebía agua en el
    arroyo y miraba su reflejo en el agua del arroyo mientras oh él
    oh ella eran y no el arroyo

    oh verde decía / verde bermellón y verde agua de la sangre
    abandona la orilla del cuerpo por los poros hojas verdes
    aparecidas para hacer mejor la fotosíntesis / olor humus lotos
    algas matas raíces da igual son olores sin sugerencia en la nariz
    finada / igual todo ocurrió con la calma belleza consecuencia
    del cuerpo que se deshace como buen arroyo sigue su curso
    / yace huerto abandonado el ex cuerpo / será su forma de ser
    perdurable / alimenticio




    COMPÁRALA

    con la mancha negra sobre la historia muerta
    que suprime una laguna por ejemplo.
    compárala con lo otro que es el estiércol cenizo
    de un ave azul o de un silencioso lagarto verde azul y verde
    dos cónclaves invisibles a ti.

    ahí donde surge hongo o larva es un lugar mejor
    que la historia muerta en tus ojos o manos.

    la pulpa y el acopio duermen extraños a ti y la paciencia
    del cuerpo de una madre es simple y la tierra es simple
    ahí donde se reintegran los nutrientes, entonces
    el seno es simple y sin embargo total y redondo y cónclave

    Pero tú no eres simple, ni tu historia.




    SILBÓ COMO PARA CONTRARRESTAR EL DAÑO. LUEGO
    te voy a hacer sentar donde se sientan las aves
    te voy a hacer comer donde comen las aves
    te voy a hacer dormir donde duermen las aves
    te voy a hacer vivir donde duermen las aves
    dijo el shawi

    yo, como paciente
    guerrero y aprendiz entre la noche de los árboles la memoria
    paseo porque tengo madre que me acompaña y canto
    te voy a hacer sentar donde se sientan las aves
    te voy a hacer comer donde comen las aves
    te voy a hacer dormir donde duermen las aves
    te voy a hacer vivir donde duermen las aves
    yo como paciente
    dijo el shawi
    silbó.


    Algunos apuntes sobre el animal muere en los límites de un país conocido, de Renato Pita Zilbert 
    Lima: Paracaídas, 2015

    Andrea Cabel 
    University of Pittsburgh 
    &
    Rafael Chanchari 
    Sabio del pueblo Shawi – Docente de FORMABIA


    Este breve ensayo surge como producto de dos lecturas, la de Rafico (Rafael Chanchari) que presentó el animal muere en los límites de un país conocido (Lima: Paracaídas, 2015) en la presentación dada en Iquitos en el 2015, y la mía, que dista un año de diferencia y que lejos de conocer el contexto profundo que esconden algunos versos de Renato, plantea más bien un análisis literario del texto. La conjunción del texto de Rafico y mío son un intento por mostrar a los lectores este pedazo de selva que es este poemario, ya que a lo que atendemos en este libro es a una selva muy personal, una que corresponde únicamente a la mirada del autor, y a su propio entendimiento y desentendimiento con los diversos parajes y experiencias que encuentra y vive en su estancia en la Amazonía peruana.

    A modo de contexto general, Renato llegó a la Amazonía en el 2008 como docente de la Escuela de Bellas Artes de Iquitos, a los pocos meses ingresó a trabajar en el Programa de Formación de Maestros Bilingües (FORMABIAP) de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (por sus siglas, AIDESEP), y vivió en la ciudad de Iquitos hasta el 2012.Fueron cuatro intensos años en los que el vínculo entre su trabajo y los viajes a la Amazonía se estrechó a tal punto que hasta la actualidad se mantiene vigente. Su trabajo siempre ha estado vinculado a los pueblos indígenas, al fortalecimiento de la interculturalidad y a las comunicaciones. Los poemas de este libro fueron textos escritos casi al final de su estadía en la selva, es decir, luego de pasar por un intenso proceso de adaptación y de conocimiento de lugares y de gentes. Fue después de tres años de haberse establecido en Iquitos y de haber establecido también cierta rutina de viajes al interior de la Amazonía que comienza a “tomar notas” más que hacer borradores de los poemas que conformarían este libro –por lo que él mismo me cuenta, fue recién en el 2011 que se inicia este proceso–. Al respecto, en sus palabras, “no hubo un orden de escritura, sino más bien partes de anotaciones de viaje, y durante el trabajo”. Fueron estos textos que comenzaron a ser escritos entre el 2011 y el 2015 los que dieron forma al libro que ahora tenemos en nuestras manos. 

    Con el fin de adentrarnos en el poemario, quisiera comenzar con una observación: este es un libro que incomoda al lector desde el título. Es decir, debemos estar preparados para entrar en un texto que no tiene intenciones de abrirse a nosotros, ni de ponernos fácil la lectura, sino que espera que nosotros, los lectores, nos involucremos en él y nos esforcemos por abrir trochas o caminos entre sus versos. No podrá ser de otra manera el entendimiento con este libro, tal como no podrá ser otra la lógica de la sobrevivencia en un monte, en un bosque, o en un río. Involucrarnos y aprender en el camino. En este aprendizaje, el lector debe despojarse de cualquier idea previa sobre un orden pre-establecido para encontrar una orientación en el peregrinaje que invoca Renato Pita. Un ejemplo del “desorden” que encontramos en el libro como marca particularmente lograda por el autor lo vemos en la portada. Esta, en vez de mostrar lo que tradicionalmente muestra una portada, como un título propio, muestra una figura que puede ser la de una serpiente reptando o la de un río torneados, o conformados, por el epígrafe que es el que da título al libro. No obstante, este epígrafe pertenece a otro autor, y no al poeta. Estamos ante un doble movimiento, el que se intenta emular en la portada y al que el mismo poeta emula colocando versos que son de Gimferrer, como señala en la última página del libro. Del mismo modo, llama la atención que la silueta formada por el título en la portada representa una poderosa naturaleza amazónica que no permite ser atrapada o encerrada, sea el río o la serpiente. Esto puede descuadrar (o incomodar incluso) a un lector que espera un texto más convencional, y que no esperaría leer como título un epígrafe del que no sabremos quién es su autor sino hasta buscar en la última página del libro.

    Un punto más sobre la incomodidad que genera este libro, es que ésta no es únicamente estilística o meramente casual, sino que nos permite entender por qué no encontramos una temática clara en el poemario: este se asemeja –por el desorden al que apelan sus poemas–, a una chacra en la Amazonía, un espacio que tiene un orden y una lógica para los propios, más no para los ajenos. La chacra frente a una parcela plantada de monocultivo es una imagen a la cual podemos comparar el poemario, en este los epígrafes no están atados a su autor, sino que los tenemos que buscar al final del libro. Y de hecho, aunque el índice no señale que el libro tiene tres partes, siguiendo la nota que sigue inmediatamente a este, encontramos que sí son tres y que cada una de ellas está nombrada como un epígrafe. Un epígrafe que podría ser fácilmente confundido con los versos del poeta. En este caos en el que se confunden los versos ajenos con los propios, las partes del poemario con los versos mismos, y que no encontramos un único hilo conductor a lo largo de las partes y del libro, lo que sí encontramos son pistas. O mejor dicho, pinceladas, como asomos a una ventana y con ello, furtivas miradas a la imagen que está detrás de ésta.

    Asomémonos a ver más de cerca algunos de los poemas del libro. Comencemos con el poema dedicado a los kukamas del Marañón en la página 73, “ya va a iniciar la asamblea”. Decidimos iniciar nuestro análisis con este poema porque desarrolla la idea medular de este poemario: la necesidad del despojo, de la humildad, de la ignorancia y con todo esto, la consciencia plena de una diferencia, es decir, de saberse diferente de ese otro al que está conociendo y de aceptar que no se le entiende ni se le conoce. Rezan los versos:

    “aquí bajo el agua hay un familiar muerto que no entiendes/aquí sanan y hacen el amor con el mismo licor transparente/que no entiendes/y cuando no los conoces/te dan la mano suave como una hoja de árbol de castaña/que no entiendes/falta media vuelta y aparecerá la comunidad. /en tu delante abre su boca una laguna y aprendes / que no entiendes/lo que no conoces de una laguna/o de una asamblea. (73)

    La belleza de estos versos recae en su mismo contenido: “que no entiendes” y “que aprendes”. Aquí está la postura desde donde parte del libro: desde la ignorancia, desde la incomprensión, desde el no entender, pero al mismo tiempo, desde el aprendizaje. El poema mismo comienza con una pregunta “¿entonces qué piensas que es una asamblea?”, y el resto de los versos intentan responder a esta pregunta, y enfatiza en la falta de conocimiento, en la falta de entendimiento, en este cruce con el Otro, en esta sensación de ser diferente. De ahí que comente “y los pobladores, diferenciados/por un color x en los mapas de distribución oficial/indican tiempo”, en estos versos sale de lo abstracto (el color “x”, los mapas oficiales) para fijarse en las personas, en esos pobladores, en ese grupo de gente que genera preguntas en él, que cuando abren sus bocas tienen lagunas, que tienen la piel suave como las hojas de los árboles de castaña.

    Inmediatamente antes a este poema encontramos otro titulado “Silbó como para contrarrestar el daño”, un poema escrito a partir de un canto de curación  del sabio Shawi Rafael Chanchari. Este poema es particularmente valioso porque representa el momento en el que el poeta permite que su voz se intersecte con la voz del otro, con la de ese sujeto al que no entiende, y del que intenta aprender. El poeta se nombra en este poema “paciente, guerrero y aprendiz entre la noche de los árboles” y toma cuatro versos de Rafico y los coloca como la voz del mismo Shawi – personaje, para juntarlos a su voz. Al respecto, en la presentación realizada hace un año, Chanchari pudo explicar lo que significaban estos versos desde su propia mirada, y desde su propia cultura. Atendamos a su explicación:

    “Te voy a hacer sentar donde se sientan las aves” [primer verso]; esto tiene que ver el hombre y la naturaleza. Ustedes se acordarán, y se van a acordar, quién al ver, por ejemplo, [un] picaflor, una perdiz, un tucán ¿Nos espantamos acaso? No, apreciamos: Qué lindo, si está como mascota; pero si está en el mercado, como para alimentarse, pasamos, diciendo, oh qué rico, como quisiera tener una moneda, comprármelo para comer. Nadie pasa delante de cualquier ave despreciándola. Por eso es esto [el poema] para medicina; para que los espíritus dañinos no nos puedan acercar con ese maldad, sino nos vea como aquel ave o como aquella ave, tan precioso, tan hermoso, tan apetecido y nada despreciable. Por eso son estos versos.

    “Te voy a hacer comer donde comen las aves” [segundo verso]. Las aves comen aquellas frutas, aquella plantas que tiene sabrosas frutas, ¿acaso a un pájaro le falta durante el día?, tiene horas que vienen, ahí se amontonan, están felices, alegremente comiendo de aquel árbol. Por eso es que decimos te voy a llevar allá a comer. Entonces, el trasfondo, seré como una planta, [seré] como aquellas aves que comen igual, seré yo y no me harás ningún daño.

    [Dice el sabio] “Donde duermen las aves” [tercer verso], la aves no van a dormir en cualquier rama, ni en cualquier soga, tiene que ser algo especial. ¿Seremos así nosotros como seres humanos, para que los espíritus del medio ambiente no nos puedan hacer daño? Por eso esto tiene un trasfondo. Es así como se purifica espiritualmente, físicamente una persona a través de la plantas. Eso puedo decir de este verso.

    “Te voy a hacer vivir donde viven las aves” [cuarto verso], el lugar donde viven las aves ustedes saben que es la belleza de todo el bosque amazónico, todo es verde, todo es esperanza, aunque algunas cosas negativas están ahí. Eso es lo que trata de explicar estos versos.

    Estos cuatro versos (te voy a hacer sentar donde se sientan las aves/te voy a hacer comer donde comen las aves…) que suelen ser cantados por Rafico y que han sido tomados y transcritos por el poeta/paciente, son los versos que curan y también representan la palabra tomada del otro que sale de la oralidad y se transforma en discurso escrito, medicina pegada al papel que invade nuevos espacios y nuevos cuerpos. Ahora la voz que repite estas palabras son las del poeta, y las del lector. Ahora todos repetimos estos versos de curación y nos mezclamos con ese otro al que no conocemos ni entendemos pero del que estamos aceptando su cercanía y su conocimiento. Así, el yo poético que se ha nombrado en este poema como paciente, guerrero y aprendiz, está compartiendo con nosotros una imagen de su propia selva, de su propia curación que hacemos nuestra, dándonos una imagen que él mismo ha construido a partir de sus experiencias como paciente, como aprendiz, y como guerrero, por qué no, de la palabra.

    Finalmente, quisiera mencionar un punto que me ha llamado particularmente la atención en este libro. Me refiero al recuento de criaturas que hay en la primera primera parte del libro. El autor como un “hombre herido errado en su boca”, nos presenta una variedad ingente de animales, cada uno con una historia y con una característica muy particular. Estos son los animales de su selva, la que él nos regala en cada página de este libro, que como un árbol, nos regala diversas hojas de vida. El primer animal del que nos habla en el primer poema, tiene “colores reales” “hermosa piel, sombra bella” y es “oloroso” (7), la siguiente criatura no es un animal sino una corteza de la que nos dice lo siguiente: “y la sangre derramada es ahora/trémula corteza nueva/de gota a gota de rojo a verde limpio de hoja” (11). Luego nos describe palmeras (17), y después los grillos (18), “feos desgraciados que se transmiten la salud/en lengua propia” (19). Posteriormente, en el poema “Otro ejemplo”, nos presenta a un “hongo ancho y fabuloso [como de otro mundo]” que “vive en la lupuna, árbol ingobernable por su altísima talla como estatua de la libertad [otra libertad] escaso por la tala, el triplay entre otros” (21). En este poema nos presenta a dos criaturas, a la lupuna, árbol madre de otros árboles y al hongo que crece protegido por él. No deja de ser llamativa la vinculación entre la lupuna y la industria de la madera, es decir, de la tala al mismo tiempo que a su naturaleza indomable. Este contraste marca la voz del poeta como una doble, una de protesta y otra de admiración. La admiración por la belleza del árbol, la “esperanza” (21) que le da la talla y fortaleza de la lupuna, como la de la “nobleza de otro mundo” (21) del hongo.  Luego nos presenta a una tortuga que es “la carga de un hueso sin descanso” (25), un ser que sonríe aunque no se le note la sonrisa, y enumera sus años acumulados, y la belleza de su “longevidad sin gloria” (25), después nos habla del zancudo, que lo reconoce como una “luz hebra de bosque” (27) que es sustancialmente algo de él al tener su sangre. El yo poético se deja mezclar con el zancudo, siente que es su sangre la que vuela (27), y se permite ingresar a este mundo animal desde su mirada entrecortada. Su relación de animales, es decir, su intención por clasificarlos, por saberlos como parte de un universo propio, el suyo, llega a tal punto que en el poema “La selva, la noche” los enumera. Cito: “relación de bichos posados en la pantalla de la laptop: uno gótico, / otro pepita,/ uno sin precisar [vuela lento]…otro que es ni medio centímetro de ser feísimo…en total/nueve” (29).  Y con esta relación de animales termina la primera parte del poemario, que como las otras dos siguientes, apuntan a visibilizar el reflejo de la selva incompleta, salteada, y muy personal del autor. Una selva en donde “todas las noches se vuelve a descubrir el fuego”, una con finos versos, en las que “el calor es como una extraña espina regalada por la naturaleza o por un sol lejano” (61). Como estos versos, tenues y logrados, la poesía de Renato nos ofrece un universo o una mirada, en todo caso, la posibilidad de encontrarnos también en ellos.




    UN HONGO ANCHO Y FABULOSO (COMO DE OTRO MUNDO) VIVE
    en la lupuna, árbol ingobernable por su altísima talla como
    estatua de la libertad [otra libertad] escaso por la tala, el triplay,
    entre otros.

    un hongo habita la lupuna y ambos son seres nobles [categoría
    de otro mundo, nobleza de otro mundo] como también lo son
    insectos, roedores, aves y demás compañía [otros compañeros,
    otros vínculos, prácticas, etcétera].

    es que de pie y entera, la lupuna es más y mejor como mundo
    [otro mundo en este mundo] que como materia maderable

    o sea como cierta esperanza necesitable le necesitamos




    .

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  • 08/09/16--02:56: JOHN RUSKIN [19.052]

  • John Ruskin

    John Ruskin (Londres, Inglaterra, 8 de febrero de 1819 - Brantwood, Cumbria, Inglaterra, 20 de enero de 1900) fue un escritor, crítico de arte, sociólogo, artista y reformador social1 británico, uno de los grandes maestros de la prosa inglesa. Influyó notablemente en Mahatma Gandhi. Abogó por un socialismo cristiano.

    John Ruskin era hijo de un rico comerciante de vinos, cosa que influyó mucho para que él pudiese viajar a distintos lugares de Europa durante su juventud. Se crió en South London y fue uno de los promotores de la constitución de la compañía Ruskin, Telford y Domecq. Con su trabajo influyó notablemente en los gustos de los intelectuales victorianos. Entre sus amistades personales se contaba la familia de Robert Baden-Powell, a quien enseñó y vio crecer.

    En 1837 ingresó en Oxford, universidad a la que le legó, una colección de grabados, dibujos y fotografías; también fundó una escuela de dibujo para los estudiantes. En la actualidad se conserva parte de sus obras entre dibujos de la naturaleza y otros más de distintas catedrales góticas.

    Ganó un importante premio con su poema «Salsette and Elephanta» en 1839 y se graduó en 1842. En 1843 apareció el primer volumen de «Modern Painters, by a Graduate of Oxford», en el que Ruskin sostenía la superioridad de los paisajistas modernos sobre los viejos maestros. Descubrió al famoso William Turner, al que dedicó un famoso ensayo. Sucesivos volúmenes dilataron el tema hasta convertir la obra en un amplio tratado acerca de los principios que debían constituir los fundamentos del arte, lo que contribuyó a consolidar su prestigio como maestro esteta y crítico de arte. Su teoría sobre la arquitectura es meramente moral, una filosofía que está en busca de la verdad. En tanto que aplicó consideraciones parecidas a otro dominio del arte en sus «Seven Lamps of Architecture» (1849) donde apuntaba una especie de leyes o bases, que todo artista al momento de crear debe obedecer, y enumera siete:

    Sacrificio, Verdad, Poder, Belleza, Vida, Memoria y Obediencia. Ruskin considera estas cuestiones como extra arquitectónicas.

    En cada capítulo contiene abundantes principios técnicos y agudas observaciones sobre arte clásico y medieval. Ejemplos tomados de obras maestras de la arquitectura francesa e italiana. También sus «Stones of Venice» (1851-1853), obras que analizan la importancia religiosa, moral, económica y política de la arquitectura doméstica.

    •Ideas «socialistas de Sheffield»

    •Fundó la “Company of St George” para la mejora social y las artes útiles, desde donde defendió un Ornamentalismo ligado a la reforma de la sociedad; así como también, defiende la idea de que la restauración de edificios, es una destrucción no sólo para la arquitectura, sino también desde el punto de vista histórico. La restauración de vestigios arquitectónicos, según la filosofía de aquella época (prácticamente filosofías del resplandor del movimiento romántico), lleva a la destrucción de ideas, valores e ideales morales e históricos que nacieron con eses monumentos. Ruskin insiste, en que los estilos arquitectónicos ya existentes, bastan para las necesidades de la sociedad contemporánea; y concluye de manera dogmática, que no quiere nuevos estilos arquitectónicos. según él, cada estilo arquitectónico debe de someterse ala lámpara de la verdad ( lamp of truth) para ser aceptado como estilo universal. Para Ruskin, cada obra arquitectónica, debe poder deducirse de la naturaleza en su calidad de creación de Dios; es decir, cuando procede de la naturaleza del hombre, por una parte de sus facultades artesanales y las leyes naturales de los materiales empleados, y por otra, un uso acorde a la naturaleza de los mismos; además, exige sinceridad y amor a la verdad en el ámbito de construcción. prefiere materiales como la piedra y la madera, y observo que la elaboración de nuevos materiales puede ampliar las posibilidades de la arquitectura; Ruskin solo acepta esos nuevos materiales si son producidos directamente por el hombre de manera natural o artesanal. En su opinión, el uso de estructuras de hierro son una violación a la naturaleza; pero en el marco de una arquitectura meramente utilitaria, Ruskin tolera el uso de estos materiales, otorgándoles una dignidad propia, por lo que establece una diferencia entre la arquitectura como expresión de belleza libre de toda utilidad, y la arquitectura del ingeniero, que es utilitaria. En pocas palabras, son esferas separadas dentro de la misma burbuja de la arquitectura. Los argumentos de Ruskin son estéticos; se basa en la coherencia de los efectos en la pintura, y defiende un ideal de diversidad arquitectónica. desarrolla un abanico de adornos arquitectónicos que van desde lo orgánico hasta formas más abstractas.

    La obra de Ruskin destaca por la excelencia de su estilo. Rebelándose contra el entumecimiento estético y los perniciosos efectos sociales de la Revolución industrial, formuló la teoría de que el arte, esencialmente espiritual, alcanzó su cenit en el Gótico de finales de la Edad Media, un estilo de inspiración religiosa y ardor moral:

    “La arquitectura no es sólo técnica de construcción, también es arte, es el arte que dispone y adorna a los edificios levantados por el ser humano para el uso que sea, de modo que la visión de ellos contribuya a su salud mental, poder y placer...”

    John Ruskin veía en la naturaleza, en las flores y en sus hojas, formas que podían ser llevadas a la arquitectura, y así el hombre podía entablar en el recinto arquitectónico, una sensación de apacibilidad, serenidad y belleza.

    Su idea de belleza posee una doble naturaleza: la belleza abstracta de las cosas, sin ninguna consideración más que la forma, y la que se puede reconocer tras un proceso de elaboración y trabajo paciente del artista en la obra (de ahí su gran admiración por Fra Angélico).

    Entabló amistad con los pintores Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones y John Everett Millais; éste último, se casó con la esposa de Ruskin después de que se separaran.

    También es conocida su fascinación hacia la belleza de las niñas. En 1859 Ruskin conoció en una escuela infantil de Wington a la que será más tarde su esposa, Effie Gray, de 12 años de edad. Según K. Clark en '3 Ruskin Today' , Ruskin tenía: "...una noción infantil de la feminidad, mitad gatito, mitad reina de las hadas, y cuando la confrontaba con la realidad retrocedía horrorizado" ("... a boyish notion of feminity, half kitten, half fairy queen, and when confronted with the real thing, he shrank back in horror").

    Señaló a Rafael como autor del pecado de pintar con más detalle unas partes que otras. Los alumnos de Ruskin fueron llamados prerrafaelistas. Él mismo señaló a este grupo como la esperanza artística de Inglaterra.

    Como economista y reformador social, se manifestó franco e inflexible enemigo de lo que consideraba egoísta y letal en las doctrinas de la llamada escuela manchesteriana, siendo en esta esfera donde se concentró su serie de cartas dirigidas a los obreros y braceros del Reino Unido, que influyeron en los reformistas sociales durante tres generaciones. Obtuvo la primera cátedra Slade de Arte de la Universidad de Oxford en 1869, cargo que ejerció hasta 1879. Legó a esta Universidad una importante colección de grabados, dibujos y fotografías, además de donar una importante suma de dinero para la creación de un centro de enseñanza del dibujo. Ruskin ilustró numerosas de sus obras con dibujos de su propia mano. Desde 1885 hasta su muerte en 1900 vivió retirado en Brantwood (en el noroeste de Inglaterra), después de que en 1889 quedara incapacitado por el agravamiento de los episodios de locura que venía padeciendo desde 1870. Entre sus obras sobre asuntos económicos, sociales y éticos destacan Sesame and Lilies (1865), Ethics of the Dust (1866) y Crown of Wild Olive (1866).

    Obra

    El espectro de temas abarcado por Ruskin fue muy amplio. Escribió más de 250 obras que empezaron en la historia y crítica del arte, pero que terminaron en materias tan variadas como la ciencia, geología, crítica literaria, ornitología, los efectos de la polución sobre el medio ambiente o mitología. Después de su muerte, sus obras fueron recogidas en una extensa colección, llevada a cabo por sus amigos Edward Cook y Alexander Wedderburn en 1912. Solo un índice así de extenso es capaz de reflejar la amplitud e interconexión de todos sus pensamientos.

    Pintores modernos (1843-1860). Su primera obra, concebida en defensa del paisajismo de Turner.
    Las siete lámparas de la arquitectura (1849). Su obra fundamental, donde desarrolla sus ideas estéticas.
    Las piedras de Venecia (1851-1853). Obra escrita tras sus estancia en Venecia, también exponente de sus ideas estéticas, así como de su visión sobre el Gótico.
    Conferencias sobre la arquitectura y la pintura (1853).
    Economía política del arte (1857).
    Dos caminos (1859).
    Unto this last (1860-1962). Obra que influenció a M. Gandhi.
    Sésamo y lirios (1865).
    La moral del polvo (1866).
    La corona de olivo silvestre (1866).
    Fors Clavigera (1871-1887). Cartas a los obreros ingleses.
    Las mañanas en Florencia (1874)
    La Biblia de Amiens (1880-1885).
    Praeterita (1885-1889). Biografía inacabada.


    LAS COLINAS DE CARRARA

    En medio de un valle de hojas florecientes
        donde la vid alarga su raíz sinuosa
    y abultada se abate la gavilla otoñal
        y los olivos derraman su atezado fruto,
        y vientos leves, y aguas nunca mudas,
    hacen de jóvenes ramas y guijarros límpidos
        un laúd universal.
    Y aves vivaces, por el oscuro soto de mirto,
    perforan con breves notas, y un plumaje bañado de rocío,
    el silencio y la sombra de las sosegadas avenidas.


    II

    Lejos en la profundidad de cielos sin voz
        donde calmas y frías se esparcen las estrellas,
    se alzan los cerros de la pálida Carrara.
        No hay ruido ni tormenta, ni rudo torbellino,
    que puedan quebrar su serenidad de mármol solitario;
        los relámpagos carmesí en torno de sus cimas
    podrán sostener sus fogosas disputas:
        ni escuchan ni responden; su venturoso descanso
    no lo adornan cogollos, ni verdes pastos, ni el aliento
    de cosa moviente alguna altera su atmósfera de muerte.


    III

    Pero más abajo, en un sueño plegado,
        se extienden borrosas formas de vida celestial 
    de pálidos ceños y ojos vagos, sumidos
        en una dulce paz de sombra somnolienta,
    cuyos miembros retorcidos, ataviados de roca,
        descienden como olas blancas sobre el humano pensamiento,
    manifestado en sueños intranquilos;
        en sus secretos hogares de deseada duermevela,
    se elevan inmortales, hijos del día,
    brillando con divinas formas en la tierra, y en su ruina.


    IV

    Sí, donde los brotes tienen su origen más brillante,
        donde ampliamente reluce un florecer de oro,
    allí se desliza la serpiente y se afana el gusano
        y negra la tierra se extiende por debajo.
    ¡Ah! no pretendas conocer el alma de los hombres;
        que visten con aparentes sonrisas sus baldíos parajes;
    las palabras que se toman a broma el infortunio
        despiertan no con menos ligereza, pese al corazón roto,
    al corazón burlón, que apenas se atreve confesar
    incluso para sí, la fuerza de su propia amargura.
    Ni juzgues que aquellos de frías palabras,
        los de frentes oscuras, los de corazón de acero,
    con la fuerza acostada, furtiva, solapada,
        de pensamientos que ocultan y punzadas que sienten,
        necesiten de una cavilación en respuesta para romper su sello,
    ¿quién puede saber qué olas batirán el mar callado,
        bajo el pobre llamamiento
    desde costas lejanas, de un viento que no sientes?
    Qué sonidos se despertarán dentro de la caracola,
    sensible al encanto de quien sabe tocarla.

    (Traducción, Andrés Catalán)



    The Hills Of Carrara

    Autoplay next video
    Amidst a vale of springing leaves
    Where spreads the vine its wandering root
    And cumbrous fall the autumnal sheaves
    And olives shed their sable fruit,
    And gentle winds, and waters never mute,
    Make of young boughs and pebbles pure
    One universal lute.
    And bright birds, through the myrtle copse obscure,
    Pierce with quick notes, and plumage dipped in dew,
    The silence and the shade of each lulled avenue.


    II

    Far in the depths of voiceless skies
    Where calm and cold the stars are strewed,
    The peaks of pale Carrara rise.
    Nor sound of storm, nor whirlwind rude,
    Can break their chill of marble solitude;
    The crimson lightnings round their crest
    May hold their fiery feud-
    They hear not, nor reply; their charmed rest
    No flow'ret decks, nor herbage green, nor breath
    Of moving thing can change their atmosphere of death.


    III

    But far beneath, in folded sleep,
    Faint forms of heavenly life are laid
    With pale brows and soft eyes, that keep
    Sweet peace of unawakened shade,
    Whose wreathed limbs, in robes of rock arrayed,
    Fall like white waves on human thought,
    In fitful dreams displayed;
    Deep through their secret homes of slumber sought,
    They rise immortal, children of the day,
    Gleaming with godlike forms on earth, and her decay.


    IV

    Yes, where the bud hath brightest germ,
    And broad the golden blossoms glow,
    There glides the snake and works the worm
    And black the earth is laid below.
    Ah! think not thou the souls of men to know;
    By outward smiles in wilderness worn;
    The words that jest at woe
    Spring not less lightly, though the heart be torn,
    The mocking heart, that scarcely dares confess
    Even to itself, the strength of its own bitterness.
    Nor deem that they whose words are cold,
    Whose brows are dark, have hearts of steel,
    The couchant strength, untraced, untold,
    Of thoughts they keep and throbs they feel,
    May need an answering musing to unseal,
    Who knows that waves may stir the silent sea,
    Beneath the low appeal
    From distant shores, of winds unfelt by thee?
    What sounds may wake within the winding shell,
    Responsive to the charm of those who touch it well.










    .


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    Lamberto Alpuente Torres

    Teruel.

    Ha publicado:

    -Barbitúricos y otros licores, 2013
    -La sombra erecta, 2016



    DE:
    Barbitúricos y otros licores, 2013.



    EL ACTOR

    La historia siempre se escribe con grandes actuaciones.
    Orientar la atención hacia cosas inexplicables para poder llegar
    a la matriz. Alterar estados de conciencia y fingir locura
    con la ventaja de jugar con una máscara impoluta e irrompible.
    Eso hace que el conjunto se centre y base en otros pretextos.

    Así es como se llega al núcleo, al origen, al centro de poder.

    Los actores aprenden guiones
    Y toman prestadas personalidades con el único fin de mendigar
    el beneplácito del espectador ante su interpretación.
    La mezquina naturalidad.

    Los actores de la vida juegan y se divierten con la plebe,
    Consiguiendo todo aquello escondido en sus más bajos
    instintos.
    Lo íntimo y auténtico de cada uno.
    El cuerpo, la memoria, el orgullo, el corazón… El alma.

    Me gusta esconderme tras esta careta y observar desde la cima
    cómo el mundo se mueve lento, lento…


    *



    “Barbitúricos y otros licores”, los poemas de Lamberto Alpuente

    El turolense Lamberto Alpuente  ha publicado recientemente su primera obra poética “Barbitúricos y otros licores”. Este libro ha sido posible mediante financiación colectiva, más conocida como “crowdfunding”

    “Barbitúricos y otros licores” es la manera de exteriorizar todos los pensamientos y sentimientos que tanto tiempo Lamberto ha guardado en su interior, es una extensión de él, que en forma de libro ha querido compartir con el resto del mundo, las impresiones propias sobre la vida y su manera de sentir.

    En este diario de a bordo, Lamberto expresa su manera de ver este mundo, su ciudad, los viajes al exterior buscando al yo interior, las reflexiones y acciones que realiza a diario, el amor, el desamor, las alegrías, las decepciones, la inocencia, la madurez, los diferentes estados de ánimo…



    “…Prisionero de mi cárcel
    No soy como el resto, ni quiero serlo.
    Y no quiero recoger las sobras, y menos demostrar quién soy.
    Y sé que no vendrás a verme, pero estarás…”



    Se puede decir que está escrito con sangre y letra, siempre desde el interior, como primera persona de los hechos que ocurren en su contexto, en la cabeza y en el corazón.

    El titulo de la obra “Barbitúricos y otros licores” es un juego de palabras, un rompecabezas. “Otros Licores” hace referencia a esas historias cotidianas y no tan cotidianas, extra sensoriales, que percibe día tras día, Como un juego entre el día y la noche.



    “Tiempo de amar…Aunque el tiempo se agote…
    Tiempo de subir al tren…Aunque pierdas el norte…
    Tiempo…Aún nos queda tiempo…”



    “Barbitúricos” es el motor principal de la historia. Es un paso al frente mucho más maduro. Viene a ser un antidepresivo. Como una medicina, que le ayuda a salvarle de los demonios que a veces afloran en su cabeza.



    “Los ojos aman el riesgo del vuelo sin arnés.
    Los ojos son Ícaros despreocupados que coleccionan méritos privados y aplausos en silencio.
    De cómo el progreso hace experimentos y nos transfiere el delito o la magia.
    De cómo las esperanzas multiplican los primeros planos de las estrellas.”



    Las ilustraciones del libro corren a cargo de las amistades que ha ido conociendo a lo largo de los años relacionadas con bellas artes, está el santanderino Yeyo Riancho, al que conocio por su paso por Italia, y que aporta su psicodelia colorida, y  las turolenses Elena Castillo, Laura Villarroya, y Sonia Villarroya, que aportan su más que importante granito de arena con su realismo inocente, e incluso infantil. Laura además realizó la portada y la contraportada.

    Después de este poemario su  idea es seguir escribiendo, como un diario donde va recopilando  apuntes, hacer algún poema pero sin la idea de hacer un libro. De esta manera surgió “Barbitúricos y otros licores”, que es el recopilatorio de más de dos años recogiendo vivencias.

     Un libro para soñadores, idealistas y gente que no vive con dogmas, que no está todo el día preocupado por el trabajo, por el dinero y por el qué voy a hacer, sino por la ilusión de salir a la calle y respirar. Así lo define el propio autor y que os animamos a leer.

    Fuente: DiariodeTeruel






    -Del libro ’La sombra erecta’ . Edición de autor, ilustrada por varios artistas. Lleva un prólogo de Javier Sabe, músico de hip hop. Lamberto dice: "Una persona, antes de marchar, me confíó un secreto, no dejar de luchar y soñar hasta que marchemos a otro reino".



    Pescando furtivos (pag.23)

    Nadie sabe de dónde viene la batería de magnetismo, pero los temporales eléctricos aconsejan cerrar parques, jardines y moradas si se adora a los trofeos de plástico.

    Una cruz de casi dos metros es quizás el mejor ejemplo de mecanismo revelador.

    Una fuente de ilusión comprometida con los salones clandestinos y las limosnas.

    Se alimenta una vez al día y no hace ascos a la quincuagésima cerveza.

    Nutre al uniforme de vómitos, saliva, y dedos acusadores.

    Habla claro y extenso, con gorrito, o con el morado en el pincel.

    Aunque viniera de largo, disfrutar provocando al cizañero, al señorito, al cobardica, y a la foto de perfil mal follada, manteniendo maniqueas conversaciones por lo callado e infame cuando la bestia ronca, reconozco mi casamiento con la diferencia, para en los buffets, fornicar a los hijos de las verdades absolutas, y sé que, en ocasiones, no veía muertos, pero tampoco merecía el perdón, mi perdón, ajeno o propio.

    Desde luego me esperaban en el corredor, por vidas de plomo, pescando furtivos.




    SolEdad (pag.30)

    La soledad es un armario de abrigos apolillados.
    Recordatorio de la versatilidad del bastón en batalla.
    Un péndulo que fluctúa progresivamente maniatando al equilibrio nonato.
    La soledad es la viuda negra que, sin pestañear, ama y odia oscilando entre la adulación al pesebre y los conocimientos anatómicos que declinan en la antropofagia.
    La soledad es la quimera del Dorado.
    El descendimiento del explorador hacia cromáticas bragas salvajes, y la descarnada huida sin brújula, víveres ni cantimplora.
    La soledad consume aberración en gramos de alto standing, practicando populismo con la aristocracia de bote, los duendecillos en goce, y las traviesas alimañas del túnel de perpetuo alimento. 
    La soledad es una ducha de agua fría esperando el roce del ilusorio cuerpo amado que nunca llega.
    Sabe de tretas pero no vaticina soluciones, lucha con la mente hasta agotar existencias.
    La soledad es el solsticio arado que esclarece a los amantes y pensadores.
    La soledad tiene tu número...Y el mío...

      


    El espía con notas (pag.54)

    1 -El sol descansa-

    Los ojos fotografían lo que nuestro interior desea ver...
    Aviones de papel errando en el balcón de infancia.
    Planetas girando en trance alrededor del chiquillo de nebuloso tejido cósmico y lengua salvaje, manos de aventura, café con leche y galletas.
    Anaranjados mares ondulándose al cerrar los párpados.
    Invisibles invasores dejando el poso del paraíso sanador de poniente.
    “Yo sabía quién era”


    2 -La luna crea-

    “Todo está permitido” susurra el abstracto garabato de tinta china nocturna para la calle de mandolinas y escuela.
    El espía protege sugestivas notas contra la pared en llamas, por la creencia de la coincidencia un día en su conciencia.

    Sus pequeños pies en punta clavan dardos del perfume de agua fresca.
    (El jurado de jaqueca y migraña no podrá con su marfil de paciencia).
    De mi aprensión, las caricias de seda sorprenden al muerto de arrugas de lastres en pena. 
    Labios de unicornio que secuestran miradas desnudas penetrando en la casa de ceniza.
    ¿Tendrás un segundo antes que la sombra erecta desaparezca?
    “Yo sabía quién eras”


    3 -Lamberto escribe-

    Nunca seré como los demás, y por eso escribo a tu sonrisa con mis lágrimas de miedo, para que recuerdes hasta el fin del tiempo, que nunca nos equivocamos al soñar despiertos.

    Te esperaré. 



    El libro del Chamán (pag.62)

    Entre las hojas sueltas de un libro muy deteriorado, coexisten el traficante de armas y esclavos, perdido en la duna sin pierna, y el superhombre que abraza y solloza a los pies del caballo, en plazas ansiosas de paseo moderno.

    Biografía de la castración.

    Áspera, receptiva y estucada.

    Mostrar un dibujo del hipódromo, y también del tanatorio, a la incultura.

    Espirales de peta-zeta para la tubería del desagüe.

    Terma iconoclasta

    Olvido, y después…Rebaño…

    La polisemia no ha conocido antros de comida rápida.

    Admira los manjares que esconden la verdad oculta: Conocimiento.

    Saborea la magia que aborrece dogmas para aprender los nombres.

    Etnia, antropología, ficción, y el humor de un corazón, no uno más, quizás como el tuyo, siendo maestros y neófitos, y mandrágora, inhibidora de los prejuicios.

    ¿Conoces la realidad?




    Etílico III (pag.68)

    En Melilla, agarrado con dientes y uñas a una valla, un inmigrante cae y es apaleado por la policía.

    Las pateras son un macabro negocio de mentiras, desenfrenado y criminal trasiego. 

    ¿Quieres llevar algo al gaznate? Aprende a nadar.

    La procesión dispara su crecimiento en busca de la aguja en el pajar.

    El estado nos envenena de vicios “menores” pero no hipoteca sus impuestos para mejorar en sanidad y cultura. 

    El pez grande no se muerde la cola.

    Sin plantas, árboles, ríos, abejas…No hay futuro…

    Los vampiros, como los insectos, han empezado a beber sangre de jóvenes vírgenes cada noche.

    Muertes rápidas, muertes lentas, muertes silenciosas…


    Vivo en una ciudad tan pequeña, que es peligroso procurar un grito.

    Vivo en un país donde nadie entiende nada.

    ¿Cuánto de lo que nos han contado es cierto? ¿Acaso nos llenamos el paladar de ilusorias prometidas?

    Podrás llamarlo “el próximo cementerio” o, quizás, “matadero del siglo 21”

    Estimulan la educación de los perros para después deshacerse de ellos.

    Un día cualquiera, elige de los 365, nadie puede convencerse de haber apostado correctamente.


    Desgracia llamada “utopía”. Brega sin importar su nombre.

    Sobresaltado ante un espejo, extraño, ridículo y enfermo.

    Enciendo la televisión, abro el periódico, siento las distancias.

    Sostener con vida mi proyecto de las responsabilidades creadas para ser cadenas, presiones internas para mitigar la represión. 

    Saltar al ruedo sin blancas banderas.


    Éste, este es un país corrupto, injusto y odioso, salpicado por ladrones, embaucadores y holgazanes, sentados en sus retretes neoliberales defecando democracias violadas, manejando el silencio de la manzana agusanada.


    Mordaza y grillete, y laureles para los dictadores pasados.

    Suyos son los triunfos de la pandilla basura.

    Transformación de mariposa en larva.

    Educación medieval para neandertales. Tecnología para gilipollas inhumanos.

    Puestos de trabajo en barcos de esclavistas. Materialismo para no ser un don nadie en esta tierra de zafios.

    Control de masas.


    Cocerán habas. Partirán nueces. Lloverán palos.

    Pero saldremos a la calle por nuestra dignidad y libertad, pese a los que lían el prospecto aún durmiendo en el convento. Pese a los juerguistas que terminan volviendo a su madre, y a sus pañales. Pese a hablar a las paredes de la revolución de las flores.

    Pese a estar adormilados por los golpes del estado, y sus amigos, siempre confundiendo los ideales con el peligro.


    Y no puedo mentir. No tengo un móvil. Más que un espíritu que se acelera con cada asesinato diario.

    El pueblo habla. No puedo mentir. Me siento un extraterrestre pronunciando un testamento subido a un andamio. Con lecciones muy pesadas que hablan de un tipo experimentado que sigue buscando un abrazo en los polos, o en la desmemoria por no saber expresar las incontables razones que nos pierden en lodazales, ultrajes, e innumerables pérdidas.


    Ten cuidado y preocúpate al verme callado.

    Antes, tomaremos la penúltima. Parece que las luces no se han apagado.







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  • 08/10/16--09:13: MARIÁN MUIÑOS [19.054]

  • MARIÁN MUIÑOS   

    Nació en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, República Argentina. Cursó estudios de profesora y traductora de inglés en su ciudad natal y comenzó a publicar en la vecina ciudad de Granadero Baigorria -donde vivió durante 13 años- y publicó bajo el pseudónimo de Marian Molinos Robles.

    Su obra se encuentra publicada en varias Antologías e revistas de la región santafesina, y entrerriana y bonaerense. 

    La primera, fue la revista artesanal Vertientes, que editaba el muy admirado poeta Eduardo Wheeler, fallecido a fines de 2012. Y a partir de 1993, con su participación en la antología De Baigorria con Amor, no dejó de escribir y publicar.

    Tiene publicados tres libros en castellano: "Cuentos y Poemas para Niños""Antología de Amor" (ambos publicados en Argentina) y "Pacto con el Rosal" (libro de poemas publicado en formato artesanal de colección en México DF en primera edición y en segunda edición, con formato tapa policroma, editorial Dunken, Buenos Aires Argentina).

    http://www.pacto-con-el-rosal.blogspot.com/

    Ambos libros (primero y último) Auspiciados Institucionalmente por las Secretarías de Educación, Cultura y Turismo de las ciudades de Rosario y Granadero Baigorria, respectivamente.

    En 1998 fue distinguida con un Reconocimiento por su labor como Escritora y poeta, por la Biblioteca Pública Municipal “José Hernández”, de la ciudad de Granadero Baigorria, donde coordinó talleres literarios, organizó eventos en homenaje a escritores latinoamericanos y españoles (Federico García Lorca), colaborando por difundir la lectura y el crecimiento de la Biblioteca. 

    Desde 1999 hasta el mismo día anterior a su emigración a España, se desempeña como Coordinadora de los Talleres Literarios y de Escritura en los niveles: niños, adolescentes y adultos. Desarrolla también labores como Organizadora de Eventos en el Área Literaria en los proyectos de extensión a la comunidad, desde la apertura de la Casa de la Cultura de la ciudad de Granadero Baigorria, provincia de Santa Fe, Argentina.

    Participó en numerosos festivales poéticos, encuentros literarios, y congresos internacionales de poetas, en Argentina, México, Cuba y España, y en entrevistas de Radio Mambí (Cuba), numerosos programas en FM (Argentina) y radios de España.

    Fue distinguida como Embajadora Cultural de ciudad de Granadero Baigorria, con motivo de sus viajes y actividades como organizadora e coordinadora de Talleres Literarios y de Escritura en Casa de la Cultura de la ciudad de Granadero Baigorria.

    En junio de 2001 viaja a España y se radica en la ciudad de Pontevedra, donde –durante 13 años- desarrolla una constante y fecunda labor literaria: poesía, cuentos cortos y novela-, conjugando su participación en distintos eventos, con publicación en Antologías en España y Argentina, publicaciones regionales (AUCA, de Alicante; “Siembra”, de Alcoy, Ola Pontevedra, Argentinos en León, Bahía Sur de provincia de Pontevedra),e internacionales (Canadá , Asociación de Hispanistas; Argentina, Acuarela Literaria) de poemas tanto en castellano como en gallego (idioma dos sus ancestros, que recuperó mediante el estudio y la práctica). También continúa componiendo algunos poemas en inglés.

    Dejó de usar su pseudónimo Marián Molinos Robles, cuando su híbrida condición argentina-española le fue desvelada y –coincidiendo con el advenimiento del nuevo milenio- comienza a ser conocida como Marián Muiños, tal como atestigua el Diario de Pontevedra en la entrevista con la cual le da su recibimiento.

    Sus obras aparecen principalmente en programas radiales de Argentina y revistas literarias de Argentina y España, así como también en varios sitios de internet. 

    Fue invitada a participar en la exhibición mural de poemas expuestos durante el Congreso da Federación de Ciencias Sociales y de Humanidades, que tuvo lugar en la universidad de Manitoba, en Winnipeg, Canadá, en mayo de 2004, participando con un poema en castellano, traducido también al gallego y al inglés (ver página web:  

    http://artsandscience.concordia.ca/cmll/spanish/antonio/ACH_Con_Ab/ACH_CA_Poemas_exilio.html#Muinos

    Es miembro de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, con quien comparte poemas en la Antología "Confluencias" (diciembre 2005), y de la Red Mundial de Escritores en Español (REMES). 

    Es miembro honorario del Foro Internacional por la Literatura y a Cultura da Paz (IFLAC) y miembro de honor de ASOLAPO (Asoc Latinoamericana de Poetas) en Argentina. También fue representante e corresponsal del Movimiento Cultural aBrace, y miembro de Poetas del Mundo.

    En el año 2006 presenta "Pacto con el Rosal" en Buenos Aires, acompañada por poetas da talla de Mary Acosta, Lida Carrizo en mesa de presentación, e la presencia del poeta Gustavo Tisocco, entre otros varios asistentes.

    Fue distinguida en noviembre de 2007, con un Diploma de Honor otorgado por la  Fundación Luso-Galaica y el Comité de Expogalaecia, y el Consulado General de la República Argentina en Vigo, por su participación en el stand de Artistas Argentinos, exponiendo a su obra "Pacto con el Rosal.  

    Dicho libro fue también presentado en el Auditorio da Fundación Caixagalicia de Pontevedra, auspiciado por el  Consulado de Argentina en Vigo y presentado por la Cónsul Georgina Bortolotto en mayo de 2008, con el Auspicio Institucional del Consulado General de la República Argentina en Vigo, España.

    Meses después presentó la Antología El arte de Crear Arte, editada en Argentina, y en la cual participó con poemas de su autoría, en el stand de Artistas Argentinos da Expogalaecia 2008, que tuvo lugar en la  ciudad de Vigo.

    También colaboró en traducciones al inglés de poemas de sus compañeros de letras. www.mispoetascontemporaneoseningles.blogspot.com

    Participó en las jornadas de Homenaje a Miguel Hernández en Alicante, Orihuela y El Campello en junio de 2010, como miembro invitado de Poetas del Mundo.

    En 2012, facilitó la edición de la primera novela de la escritora Carmen Martínez Riveiro, natural de Pontecaldelas y la presentó en la Biblioteca de Soutomaior y en la  Casa da Cultura de Pontecaldelas, luego de realizar la corrección ortotipográfica de la mencionada obra.

    En enero de 2013 conoció al grupo Encuentros, de Tres Cantos (Madrid), quienes la recibieron con gran amabilidad y disfrutaron de la lectura de alguno de sus poemas.

    En el mes de abril de 2013, organizó un homenaje al nonagenario poeta argentino Rodolfo Leiro, que fuera nominado como candidato al premio Nobel en 2010, con quien continuó en contacto epistolar, vía correo electrónico, hasta la tarde previa en que fue llevado al hospital, donde falleció pocos días después (6 de agosto de 2014), habiendo cumplido sus 93 años, en absoluto estado de lucidez y continua producción de sus famosos sonetos.

    En mayo coordinó una enriquecedora tertulia poética en la Fundación Cuña Casasbellas de Pontevedra.

    En todos estos años no dejó de difundir la obra de sus colegas escritores y poetas, propiciando el contacto internacional para la presentación y/o publicación de sus trabajos.

    También tuvo a cargo durante los años 2008 a 2012, el diseño y coordinación de Talleres Trilingües para Niños –de diseño propio-, propiciando la incentivación a la lectura y la escritura creativa, en la biblioteca de Soutomaior, según proyecto presentado por mediación de la Asociación Cultural Galinterlinguas. En dicha ciudad (conocida como Arcade) también coordinó talleres de escritura y fue voluntaria durante cinco años como monitora del club de lectura para adultos.

    En junio del año 2013 presenta su libro de poemas Pacto con el Rosal en la ciudad de Tres Cantos (Madrid), y en Ferine (Madrid), por mediación de la poeta María Ángeles Fernández Jordán (miembro del grupo Encuentros) y el poeta Antonio Ruiz Pascual, presidente de Ferine. Ambas presentaciones de carácter interactivo con el público presente y amenizadas por música de cantautores locales de amplia trayectoria. En la semana siguiente el libro Pacto con el Rosal fue presentado en la ciudad de Alcoy, auspiciado por la escritora local Salomé Moltó, directora de la revista Siembra.

    Durante 2013 facilita la difusión de obras de sus pares poetas, entre ellos, de su admirada y amiga poeta María Ángeles Fernández Jordán, cuyas obras Molinos de Viento y Poesía para la Travesía, son presentadas en Pontevedra, en la Fundación Cuña-Casasbellas y en mítico Café Savoy de Pontevedra, famoso por su relación con la promoción cultural.

    Del 20 al 22 de junio de 2014, participa en tertulias literarias en Madrid (Día 20 “Nacidos contra la muerte”, en local galería Madiba, Madrid), y como invitada especial el día 22: II Festival de Música y Poesía “En el Principio fue el Verbo”

    http://izona.org/index.php/cultura/186-ii-festival-de-poesia-en-el-principio-fue-el-verbo

    Iniciando un nuevo periplo vital -a la fecha de actualización de este documento de su trayectoria como escritora- y siendo el mes de agosto de 2014, se encuentra radicada en El Masnou, provincia de Barcelona. CCAA Cataluña

    Participa regularmente en Antologías Internacionales, y tertulias literarias en Madrid, y otras ciudades. En Lleida, en 2014, compartió el ambiente artístico y musical - siendo invitada por la eximia pianista Teresina Jordá, de fama internacional, natural de Lleida y radicada en Madrid-  en Lleida, XI Seminari Cervera-Jordà del 5 al 12 d'Agost - , con la lectura de poemas de su autoría, el día viernes 8 en Almenar, en la terraza del recinto de la Galería de Esculturas y Museo Lorenzo Quinn.

    http://www.lorenzoquinnlleida.es/inici.htm

    A lo largo de los años, compatibilizó su actividad creadora y literaria, con el dibujo y la pintura (que inició a los 6 años), participando en talleres de pintura de reconocidas pintoras de la ciudad de Pontevedra. También con el canto coral, en Argentina, y en Vilagarcía de Arousa (Coro del Liceo Casino) y con sus actividades de “supervivencia”, gracias a su profesión como traductora y profesora de inglés.

    Su conocimiento del idioma inglés le facilitó el conocimiento de métodos de meditación y relajación, participando en diferentes eventos y seminarios a través de la web. 

    En febrero de 2016 logró aunar el inglés y el español, en Oundle School, invitada como Hispanist in Residence, y presentando la poesía latinoamericana y española a los alumnos de todos los niveles del departamento de español en el afamado instituto, considerado quinto en prestigio en Reino Unido.

    Algunos videopoemas de su autoría pueden encontrarse en                           www.youtube.com

    https://www.youtube.com/watch?v=XZSzVqJiy5E
    https://www.youtube.com/watch?v=2FEAAN8EfvA
    https://www.youtube.com/watch?v=xS_x4K9I6pc

    Premios 2009:

    -1º Premio, I Concurso de Relatos eróticos" Punto e seguido ", organizado por la Concejalía de la Mujer del Concello de Soutomaior.
    -Concurso de cuentos organizado por Revista Bahía Sur, que tuvo distribución en Rías Bajas:
    - Ganadora do mes de julio de 2009, publicado no Nº 27 
    - Ganadora do mes de octubre de 2009, publicado no Nº 29


    LIBROS DE PRÓXIMA PUBLICACIÓN:

    De paso por el mundo. (Poemario)
    De mujeres e intimidades (Cuentos cortos)

    Visita las webs: 

    www.traductoraescritoramarian.blogspot.com
    www.gacetillaacuarelaliteraria.blogspot.com
    www.pactoconelrosal.blogspot.com
    www.pactoconelrosalenpontevedra.blogspot.com

    www.mispoetascontemporaneoseningles.com





    NIÑOS SOLDADOS

    Inusitado.
    Imprevisible.
    Los cavernícolas se abstuvieron.
    Los animales jamás osaron.

    Niños-soldados, 
    la inocencia acribillada,
    los juegos de la crueldad,
    la muerte como balón.

    Perdido el horizonte,
    los límites, la conciencia.

    Perdidos los niños
    guiados por las bestias.

    En el Congo, en Uganda,
    en Sierra Leona.

    Donde el rey de la selva
    ha rapado su melena.

    En Liberia, en Somalia,
    en Burundi, en Costa de Marfil.
    Donde el elefante
    es una simple estatua de madera.

    En Uganda, en Sudán, y Angola,
    perdiendo las entrañas
    en el corazón de África.

    En Sri Lanka, en Filipinas,
    en Burma, Nepal, Afganistán,
    Myanmar - ex Birmania-
    el miedo devorando la memoria.

    En Colombia, donde las niñas
    son forzadas a ser "novias"
    de depravados adultos.
    Y a siete mil niños soldado
    los recluta la violencia.

    En Sudamérica, en Asia,
    en África.
    Allí las víctimas y los verdugos.

    En Norte América y en Europa:
    las fábricas de armas.
    Las mafias del tráfico
    de la droga y de las tratas.

    Niños violados, torturados.
    Niños veteranos de guerra.
    Heridos, asesinados,
    con el alma perforada.

    Y una sociedad que no se entera,
    pero consume, mueve el dinero
    con el que se compra
    con el que se vende
    con el que se mata.

    Una sociedad que no pregunta
    por temor a conocer la respuesta.

    "Dejad que los niños vengan a mí."
    (¿Quién los llama? ¿Quién nos llama?)





    De:  PACTO CON EL ROSAL


    PACTO CON EL ROSAL

    Solicito de ti sin arrebatos,
    pétalo y perfumes,
    tu rubor de soles,
    la belleza simple.

    A cambio te ofrezco de mí
    un poema en un papel,
    el arrebol de mis mejillas,
    la simplicidad de lo bello,

    y la promesa
    de no desnudar tus ramas
    cuando una sola rosa baste
    para sonreírle a la vida.




    TRABAJADORA

    Para no sufrir abandoné la lira
    y los soles
    y perfumes
    y sabores.
    Tomé el destino
    con rienda fi rme
    y vi el precio de cada día
    inscrito en la cabalgadura.
    Compré. Vendí. Alquilé. Presté.
    Todo.
    Menos atención a la soledad.
    La disfracé de tiempo laborioso,
    capitalicé las horas,
    perdí dividendos de interioridad.
    Sólo quedaron palabras
    –madre, hijo, amor, padre–
    gravitando sin sentido.
    No recuperé los sones.
    Los perdí por el camino.




    HACIA LA LUZ

    Caminaré la noche
    largamente.
    Intensamente
    deslumbraré el alba.
    La jornada y yo seremos una,
    rodando cantarinas,
    y silentes
    –meditabundas ambas.
    Mi ser inmaterial
    se elevará sin alas
    y el viaje será leve:
    sin sobresaltos me mecerá el crepúsculo
    y me entregará al regazo universal
    donde el nocturno
    es sólo recuerdo del pasado.



    DETERMINACIÓN

    No he de beber dos veces de igual cáliz
    aunque la cepa prefi gure otra cosecha.
    Sería la misma artera tierra infértil,
    progenitora de sarmientos retorcidos.

    Las vertientes de sus vides volcarían
    la acidez de los recuerdos
    en las hondas grietas de mis labios áridos.

    Y sabería a miel azucarada.
    Y su hedor me robaría madreselvas.
    No habría nada puro en ese vaso;
    sólo la hipócrita ilusión de un
    machista arrepentido.




    SILENCIO DE ARRAYANES

    Silencio de arrayanes
    petrifi cados por la fatiga
    de la memoria,
    de ayeres
    candorosamente enmudecidos.
    Hálito de la jornada crucial:
    fi ligrana de acero.
    Hazte cierto, sueño mío,
    antes de que el principio del fi n
    alcance mis huellas.




    ME PROHÍBO

    Me prohíbo escribirte otro poema.
    No volarán más sones, plumas de oro,
    ni estaré pendiente de tus ganas.
    Tu nombre no arrullará mis insomnes
    noches de alondra enamorada.
    Y el amor...
    ... al amor sabré guardarlo
    bajo cerrojo de siete llaves.
    No habrás de beber mis intimidades
    y mis labios serán los guardianes
    de mi vulnerabilidad y mis ansias.
    Me prohíbo escribirte otro poema
    mientras el amor se me escape a raudales;
    mientras mi sed no se calme con palabras
    que me llegan metálicas, sin boca.
    Me prohíbo escribirte otro poema
    porque me hablas de amor y no me alcanza;
    porque el mío crece, gigantesco,
    y no lo tomas;
    porque lo dejas fl otar sin esperanzas.
    Me prohíbo escribirte otro poema.



    METAFÍSICO

    Ébano líquido fluye
    entre el Tiempo y la Eternidad.
    Una letárgica bruma se fuga
    a hollar fl orestas y edenes.
    El Tiempo huye.
    Áureo diluvio circular,
    arabesco de claridad,
    el Puente.
    Oye el ígneo tañido
    y no temas cruzar a la otra orilla.
    Atisba el frío escozor del Tiempo,
    que subyace en intrépidas miradas.
    Permite a tu ser alado
    la libertad de decidir.
    Y en dimensión de embeleso
    fecunda tu aridez,
    fenece al temor,
    fl orece a la esperanza,
    no permitas que la duda aleve
    se enquiste en tus entrañas.
    Serenidad y Paz es tu Puente;
    abre tu mente y únete al Ser.




    JINETES SIN APOCALIPSIS

    Jinetes sin apocalipsis
    con cielos de intimidades
    resguardando, incólumes,
    la bonanza de las horas.
    Vibra el cuarzo en la amatista
    y crujen silentes las piedras.
    Creación de la nada
    desbordante en jugos de primavera
    adormecida de Luz.
    Ven a mí.




    TROVA Y CÍTARA

    Trova y cítara suenan
    sin sabor a soledades,
    bebiendo de vides el jugo
    luz de los recuerdos,
    para embriagar a la noche
    y perderse en lontananza.
    Súbete al canto y cuenta
    cuánto queda de quietud
    bebiéndote besos vacíos
    para decantarse en la nada.




    PAN DE NUBES

    Pan de nubes en mitológica presencia
    exhala paz de viajes sin partidas;
    navegan sus migajas por mansa marea,
    y en la quintaesencia de una semifusa
    se escapa una polifonía cromática.
    Rosas anaranjadas maduran breves
    para dejar que los astros cumplan su cita.
    Una luna sensual convida al festejo
    de Eros y Venus sobre Fuego y Centauro;
    y nuestra sombra proyectada en otros
    mares
    también bulle en sinuosa alegoría.





    MÁSCARAS

    Ojeras
    pozos de humillación,
    por delatoras
    rictus de máscara griega
    tragedia Shakespeariana
    una Julieta que no bebe su veneno
    un Romeo
    que no muere por amor
    ojos ojerosos
    que no ven
    más allá de las máscara.





    BREVE

    En la clausura de las horas
    bulle sangre.
    Urgente mediación asombra
    huestes de papel.
    En la penumbra,
    una estalactita refl eja mis edades.




    CÓSMICO

    Estriado origen del cosmos
    en nieblas implacables
    derrama sus laberintos
    por doquier.
    Sierpes enlazadas en ecuación
    de trapecios sempiternos
    clama las vidas y las muertes
    sin treguas.




    SORTILEGIOS

    Quebrar sortilegios,
    evaporar recuerdos
    dejar que el aire lleve
    aroma a violetas.

    Porque también las plantas
    renuevan sus fl ores
    fecundo semillas frescas
    para que el ayer no muera.




    LUMINOSO

    Luminoso el silencio
    que me empuja a seguir callando
    mientras la vida vibra
    en cantares de grillo,
    en la llovizna sobre arrayanes,
    en el sol que cae a plomo sobre los trópicos,
    en las mariposas que trepan
    por los pies de las fl ores
    y arriban sin más sombra
    que la del ángel,
    del ángel del silencio luminoso
    que me empuja a seguir callando.




    METÁFORA

    En una canción voló su alma.
    Dos garzas la llevaron
    a través del río
    una y otra vez cruzaron las espumas
    para posarla en un nido nuevo.
    A warm feathered body
    trinó sobre una rama
    reclamando al ánima su aliento.
    Y en la calma del canto quiso
    un espíritu fugaz
    hacerse ave.





    .

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    Jorge Roberto Aguilar Amado 

    – Poeta – Guatemala
    Nace en ciudad de Guatemala. en 1993, Estudiante de derecho, surfista y escritor.
    Se inició en la literatura a los doce años de edad por medio de certámenes estudiantiles.
    Ha participado en festivales de poesía en Nicaragua y Honduras, al igual que en varios recitales en centros educativos. Se ha involucrado en varias actividades literarias como talleres, recitales, discusiones, etc. Posee un diploma en aceleración de la lectura y técnicas de estudio. Ha publicado algunas de sus obras en sitios virtuales, revistas estudiantiles y en una antología de escritores ascendientes titulada “Frente al silencio.” Actualmente está iniciándose en la fotografía y el cine independiente.



    La Bestia

    Dejé todo atrás,
    por un futuro fortuito.
    Abordé incontables vagones de soledad,
    tristeza, incertidumbre y aflicción.
    Me convertí en un desconocido más,
    en el tren hacia el norte.
    Padecí las peores epidemias,
    desde ilusión hasta xenofobia,
    desde esperanza hasta racismo,
    desde amargura hasta hipotermia.
    Son las tres de la mañana,
    y un agónico silbido,
    indica la salida a Medias Aguas,
    mi cuerpo implora descanso
    y mi mente insufla
    mis pulmones envejecidos,
    para sujetarme a un sueño distante,
    que se diluye,
    en la longevidad de una pesadilla.
    Fui diagnosticado con carcinoma espinocelular,
    síndrome de Ulises,
    estrés postraumático,
    y una larga lista,
    de enfermedades y achaques,
    que ya ni recuerdo.
    Ni el Desierto de Sonora
    ni los cuernos de chivo,
    ni los de la última letra,
    pudieron conmigo.
    Sin embargo,
    caí dentro de las fauces de la bestia,
    y algo más importante que un miembro,
    mutiló mi alma.
    Cuando me preguntan,
    como sobreviví a la ruta del infierno,
    les contesto que no lo hice,
    la bestia…
    me devoró.




    El abuelo

    El abuelo sucumbió a su agonía renal,
    al mismo tiempo que un Maserati Gransport,
    rugía en la 7a avenida acelerando impuestos
    y derrochando todo lo que el anciano un día soñó.
    En su lecho de muerte, senil y utópico,
    invocaba una tierra de eterna primavera,
    llena de aves coloridas,
    paisajes despampanantes
    y flores hermosas
    que brillaban orgullosas
    ante el sentimiento único de libertad.
    Besé la frente del viejo,
    como pago a Caronte,
    mientras sus últimas palabras se desvanecían recitando
    “vámonos patria a caminar yo te acompaño.”
    El viejo ha muerto y junto a él,
    todos sus recuerdos de una patria mejor.
    Hoy me entristece ver el periódico
    y saber que se lo llevó alguien que se denomina patriota como él;
    alguien que juró velar por su seguridad y su bienestar,
    alguien quien él (a regañadientes) decidió escoger.
    Me parece irónico pensar cuántos sueños,
    cuántos recuerdos, cuántas fantasías, cuántas flores,
    cuántas aves y cuantos abuelos se llevó una puta urna de cartón.
    Decidí guardar el luto, tanto por el abuelo y por el país;
    y me sigo preguntando
    ¿qué debe hacer el hombre para que respeten su memoria?
    ¿qué debe hacer para que no se mofen de sus sueños?
    ¿hasta cuándo vamos a permitir ser la rechifla de nuestros gobernantes?
    ¿hasta cuándo señor presidente?
    ¿hasta cuándo?




    Renacer

    Hipérbole de mujer,
    dirigida por sentimientos encontrados.
    Tú le has puesto otra definición a la palabra sonrisa,
    que desborda de tu rostro angelical.
    La serenata de una golondrina nace de tus labios,
    con cada palabra que pronunciás.
    Sos como la esperanza que siente un prisionero,
    al amanecer, en el último día de condena.
    Sin manchas, ni arrugas.
    Sin pecado concebido.
    Ni te imaginás,
    Las incontables veces,
    Que te entrometiste en mis sueños;
    Tanto de día como de noche,
    Complaciendo cualquier fantasía,
    Que no es digna de narrarse en poesía.
    Te paseás por el vecindario,
    Altiva y energética.
    Parece algo irreal,
    Ver el cielo,
    Andando en tacones,
    Pintando en cada paso,
    Las grises avenidas,
    De la colonia Minerva.
    Me apresuro hacia la puerta,
    Prendo un cigarrillo,
    coartada de mi entusiasmo.
    Escucho unos pasos crecientes,
    mi corazón se contrae y se expande;
    Mis palmas están empapadas,
    Mis ojos de repente se han rebelado contra mi voluntad
    y son subordinados de mis impulsos.
    Ya no reconozco mi respiración;
    Todo el manicomio,
    Ha escapado dentro de mí.
    Ahí venís tú, con toda tu belleza
    y con todo tu esplendor. (Tono burlón)
    Flotás como una mariposa inefable,
    en un campo de lavanda angelical,
    bajo un suntuoso atardecer.
    Mi boca es una deshidratada planta desértica,
    la marea sube en mis pupilas desbordadas de júbilo.
    Te amo.
    Te odio.
    Quiero decirte tantas cosas,
    Me falta coraje, me sobran ganas.
    ¡Ay, si tan solo supieras!
    Entro a casa,
    Estupefacto,
    Atónito,
    Inepto.
    El cigarrillo a medias
    y el filtro mordido.
    De pronto,
    he vuelto a nacer;
    Así como lo he hecho,
    En los últimos diez años.




    La enfermedad de todos

    El teléfono sonando desde muy temprano,
    escuché a mi madre sollozando,
    unas flores incoloras yacían en el piso;
    ahora este parece tan amargo e inestable
    que ya casi no lo reconozco.

    La lista de espera,
    que rebotaba de un lugar al otro,
    dentro la burocracia del Estado,
    autor de tantos epitafios,
    había cumplido de nuevo su labor .

    La reticencia batalla contra la realidad;
    poco a poco me hago de la idea,
    que mi nombre militaría,
    en esa espera desesperanzada,
    aguardando el día; ese día,
    manufacturado para no llegar.

    Prefiero no contar,
    las lunas venideras,
    ni los otoños inexorables,
    ni los bufones que vienen,
    o los bufones que se van.

    ¿Existe una ironía en el huérfano limosneando al vil ladrón?
    ¿Es acaso la vida, una sátira para esos que existen pero ya no viven?

    ¿Por qué lloraba entonces mamá?
    La vecina había fallecido,
    dejando atrás a un hombre inapreciable,
    que hacía hasta lo imposible,
    y una niña inocente
    que comenzaba el kindergarten.

    El cáncer mató a mi vecina,
    murmuraban las viejas del vecindario.
    ¡Insensatas, el cáncer no mató a mi vecina!
    Replicaba con vehemencia.

    Ella padeció una enfermedad,
    más engorrosa aún;
    una enfermedad sin salida,
    sin cura,
    sin tratamientos;
    a la deriva,
    a la espera de la muerte.

    Esa enfermedad que todos padecemos,
    ésa enfermedad,
    que actúa como nuestra tutora,
    aquella llamada,
    Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.






    .

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  • 08/11/16--02:35: ANNA BUONINSEGNI [19.056]

  • ANNA BUONINSEGNI

    Anna Buoninsegni (Gubbio, Umbria, Italia), poeta y periodista. Se ocupa de diferentes aspectos de la comunicación multimedia. Ha publicado varos libros entre ellos: Páginas del mar, ocho cuentos irreales (1989), los poemas de Itinera (1992), El cuarto de Ana (Milán, 1997), el cual obtuvo una mención en el Premio Nacional Alpi Apuane. y los poemas AnnAlfabeti – Impronte di linguaggi (Huellas del lenguaje, Gubbio, Edizioni Unaluna 2010). Premio Internacional de Poesía Eugenio Montale con el poema Sin anestesia (Senza anestesia, 2000). Dirige la columna de discos compactos Voces de la poesía contemporánea, dedicada a varios representantes importantes del Novecientos italiano. 


    Anna Buoninsegni umbra di nascita (nata a Gubbio dove tuttora vive e lavora), ma toscana di ascendenza, ha vissuto per alcuni periodi a Roma ed a Firenze, è laureata in filosofia ed è un'esperta negli aspetti multimediali della comunicazione.

    Ha pubblicato cinque libri: "Pagine dal mare", otto racconti surreali (Arnaud, 1989), le raccolte di versi "Itinera" (Arnaud, 1992), "La stanza di Anna" con prefazione di Mario Luzi (Crocetti Editore, 1997), "Ad occhi aperti" con prefazione di Mario Luzi (Crocetti Editore, 2005) e la silloge poetica "AnnAlfabeti - Impronte di linguaggi" (Edizioni Unaluna, 2010) con incisioni a cura dello scultore e pittore italiano Walter Valentini.

    Fa parte, come membro della giuria, del premio internazionale Mario Luzi, fondato a Roma. È la presidente del Centro di poesia e letteratura Oderisi[5] con sede in Gubbio, punto di riferimento della cultura letteraria umbra; ha curato la pubblicazione delle antologie "Anni ‘80 - Poesia italiana" (Jaca Book, 1993) e "I sentieri della notte" (Crocetti Editore, 1997). Ha curato l'organizzazione generale di tre forum internazionali sulla comunicazione, per conto della Federazione nazionale stampa italiana.

    Ha organizzato ed organizza iniziative legate alla promozione della letteratura e della poesia contemporanea. Coordina cicli di incontri sia di letteratura che di poesia. Ha collaborato e collabora a riviste letterarie nazionali quali "Semicerchio", "Si scrive", "Poesia"[7].

    È curatrice per Crocetti Editore della collana di CD audio “Voci della poesia contemporanea”, dedicata ai poeti Giovanni Giudici, Franco Loi, Mario Luzi, Dacia Maraini, Alda Merini, Giovanni Raboni, Enzo Siciliano, Maria Luisa Spaziani ed Andrea Zanzotto.

    È stata musicata dal compositore italiano Luciano Sampaoli nei concerti "A una voce sola m'accompagno" tenutisi a Forlì nel 1997 ed a San Benedetto del Tronto nel 1998.

    Nel 2005 è stata una degli autori di "Isola della poesia", progetto curato dal pittore italiano Marco Nereo Rotelli inserito nell'ambito dell'Esposizione internazionale d'arte di Venezia.

    È stata sposata con l'editore e regista italiano Alessandro Sartori, scomparso nel febbraio del 2013.

    Anna Buoninsegni è attualmente la direttrice responsabile dell'Ufficio stampa e relazioni esterne del Comune di Gubbio[11] e, tra i vari incarichi professionali da lei ricoperti, ha fatto parte del Comitato radiotelevisivo regionale[7] dell’Umbria.

    OBRA

    Pagine dal mare (Firenze, Arnaud 1989)
    Itinera (Firenze, Arnaud 1992)
    La stanza di Anna (Milano, Crocetti Editore 1997)
    Ad occhi aperti (Milano, Crocetti Editore 2005)
    AnnAlfabeti - Impronte di linguaggi (Gubbio, Edizioni Unaluna 2010)

    RECONOCIMIENTOS

    1998 - Premio Nazionale “Alpi Apuane” per il libro La stanza di Anna [12], fondato dal poeta e scrittore italiano Giuseppe Ungaretti
    2000 - Premio Internazionale “Eugenio Montale” con la silloge poetica per "Senza anestesia" [13]
    2005 - Premio Nazionale di Letteratura e Giornalismo Alghero Donna [14], per la sezione Poesia con "Ad occhi aperti"
    2006 - Premio Internazionale “Torri di Quartesolo”[15], sempre per "Ad occhi aperti"
    2011 - secondo premio ex aequo col poeta italiano Claudio Recalcati al Premio Internazionale di Poesia “Città di Marineo”[16], per AnnAlfabeti - Impronte di linguaggi




    Las traducciones son de Erika Reginato.
    http://circulodepoesia.com/2016/08/poesia-italiana-anna-buoninsegni/
    (el invierno tiene un número blanco)

    el invierno tiene un número blanco
    muchas veces sustraído para jugar
    lo que queda
    de mis pasos demasiado rápidos
    demasiado ligeros

    este cielo irritado
    sobre la cuenca del silencio que
    de este a oeste no para de
    rotar y de conocer la plegaria
    de los animales a la tierra
    no es por el hombre,
    descuidado habitante
    que el picoteo de la urraca

    donde sea nos traspasa con sus huellas

    no hablan por nosotros
    y hoy nadie reconoce más
    las señales del cielo
    demasiado soberbio para advertir
    que la suma de los errores da
    en fin, es el número justo de la vida.


    (l’inverno ha un numero bianco)

    l’inverno ha un numero bianco
    più volte sottratto per giocare
    ciò che resta
    nei miei passi troppo in fretta
    troppo leggeri
    questo cielo indispettito
    sopra la conca di silenzio che
    da est a ovest non la smette di
    ruotare e di sapere la preghiera
    degli animali alla terra

    non è per l’uomo
    disatteso habitante
    che la gazza il picchio
    ovunque ci traversano di tracce
    non parlano per noi
    e nessuno oggi rovista più
    i segni del cielo
    tanto superbo da pensare
    che la somma degli errori dia
    infine il numero giusto della vita


    (el si bemol del universo)

    el si bemol del universo
    la música fiel de las esferas
    que entonan los pensamientos de dios
    pero desconecta aquellos de los hombres
    que aturdidos
    ponen a trabajar todos los presagios
    para descubrir un tono
    un intervalo musical pero no
    la suave partitura
    que dirige las idénticas caras
    del movimiento
    la infatigable armonía que
    compone formas y claridades
    el si bemol del universo
    el único sonido del cual dios dispone
    para estar en la panza del ratón
    y en el vuelo del águila.



    (il si bemole dell’universo)

    il si bemolle dell’universo
    la musica fedele delle sfere
    che intona i pensieri di dio
    ma disconnette quelli degli uomini

    che storditi
    mettono al lavoro ogni presagio
    per scoprire un tono
    un intervallo musicale ma non
    il soffice spartito

    che comanda le identiche facce
    del moto
    l’infaticabile armonia che
    compone forme e chiarezze
    il si bemolle dell’universo
    l’unico suono di cui dio dispone
    per essere nella pancia del topo
    e nel volo dell’aquila.



    (esta habitación ligera)

    esta habitación ligera
    es mi piel
    estos muros tienen la fotografía
    de tus ojos solos
    rayos negros de bosques quemados
    raíces centellas cicatrices y lila
    el matrimonio ha sido como tú lo has querido
    sin ti
    con música de jazz torva y destructora

    creía en el lujo del amor de aspirante
    sin conocer de memoria
    la paciencia de los ángeles



    (questa stanza leggera)

    questa stanza leggera
    è la mia pelle

    queste mura hanno la fotografía
    dei tuoi occhi soli
    lampi neri di  boschi bruciati
    radici scintille cicatrici e lillà
    il matrimonio è stato come lo avresti voluto
    senza di te
    con la musica jazz torva e sfacciata

    credevo al lusso dell’amore da aspirante
    senza conoscere a memoria
    la pazienza degli angeli


    (sólo los ángeles)

    sólo los ángeles
    de Rilke, de El Greco, de Jacob
    tienen licencia para espiar
    para aumentar la mirada
    en los humanos lineamientos
    de la pena por los arrebatos de la fechoría
    condenados al cuerpo a cuerpo
    entre inhumano y visible
    agitan al viento sus abundantes llantos.


    (solo gli angeli)

    solo gli angeli
    di Rilke di El Greco di Giacobbe
    hanno licenza di spiare
    di accrescere lo sguardo
    negli umani lineamenti
    della pena dello scippo del misfatto

    condannati al corpo a corpo
    tra visibile e disumano
    agitano il vento del loro dirotto pianto



    (detén esta noche de Chagall)

    detén esta noche
    de Chagall, ciudad de pocas
    nubes rosadas
    delicada intuición
    las arrugas de pocas horas antes
    de haber nacido
    y ni siquiera
    en estas manos

    un disparo sobre mi piel
    entierra este oscuro sonido
    y la terrible espera
    que nos soporta
    por lo que quedará de nosotros
    en la calma desolada
    después del amor


    (ferma questa notte di Chagall)

    ferma questa notte
    di Chagall città di poche
    nuvole rosate
    delicata intuizione
    le rughe poche ore prima
    di essere nate
    e io non ancora
    in queste mani

    uno sparo sulla mia pelle
    soterra questo buio suono
    e la terribile attesa
    ci sopporti
    per ciò che di noi rimarrà
    nella calma desolata
    del dopo amore.

    (nome di mare Ventotene)

    nome di mare Ventotene
    vento e catene
    stringono dolcemente
    la forma di piccolo animale

    l’ugola dell’isola canta di notte 
    sotto il cielo di cinque stagioni
    al cenno delle onde 

    un immenso spazio-tempo
    pronto a levare l’ancora 
    a perdersi nel buio
    nel corpo oceanico fondo
    a cui tutti i mari del mondo
    misteriosi si chiamano



    (dicono che la morte pesi 21 grammi)

    dicono che la morte pesi 21 grammi
    che la differenza dell’anima 
          soffiata via
    sia una piuma in un paese di neve

          allora spiegami 
          padre mio
    perché ha il peso di un incendio
    questo tuo essere senza corpo 
          appeso al respiro

    e perché la lontananza di te
    è il carceriere                     
    che ogni giorno porta in braccio
    la mia solitudine



    (che i morti non ci dimentichino)

    che i morti non ci dimentichino
    che non dimentichino di sorvegliarci 
    nella nuda vastità della vita
    che siano loro a vegliarci senza lasciare 
          cadere una carezza

    che i morti non lascino sola
    la nostra mano 
    mentre bussiamo alla porta 
          che non si spalanca

    che i morti ci guardino nello specchietto retrovisore
    per capire che siamo con loro
          che i morti non si dimentichino 
    di quanto li abbiamo aspettati



    (in presa diretta sulla mia morte)

    ha 50 anni l’isola di Surtsey
    non sarebbero così beati i bagnanti
    se sapessero  
    di essere seduti sul pennacchio sulfureo  
    che diritti li porta al cuore 
    incandescente 
    ultima presenza del gigante di fuoco 
    in piedi al centro della terra

    un fischio di allarme 
    lì magari nel punto più preciso del costato

    dove io sento le bordate assassine
    dove c’è il coltello acceso 

    siamo universo 
    verso uno
    mio amore apostolico
    mio profitto d’acciaio trasparente

    dove andranno i continenti in futuro? 
    7 placche di crosta terreste 
    7 pezzi separano pangea in fratture costali

    è per questo che la crosta oceanica 
    si è sgretolata sotto i colpi del martello celeste?

    è per questo che radioso hai solidificato 
    direzione e velocità 
    per cambiare il mio e il tuo futuro?



    (tu parli azzurro)

    tu parli azzurro
    quando dici in mio favore 
    la parola

    tu parli azzurro dentro 
    il pianto che mi spaia gli occhi

    ma io sento la notte
    dolorarmi all’origine
    blandirmi sfinirmi

    prima del mattino delicato
    io slaccio dentro i sogni
    li faccio svelare via 
    sciamano dall’intimo 

    tu parla azzurro e ferma
    la porta girevole del mio ombelico
    e sbattimi lo slancio dentro

    io sento il dolore della sedia che
    partorisce il tarlo
    il dolore dell’erba che ferisce il bosco 
    il tremendo odore della vita 




    .

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  • 08/16/16--01:03: ANNE KENNEDY [19.057]

  • Anne Kennedy

    Anne Kennedy. Nacida en 1959 en Wellington, Nueva Zelanda. Premiada novelista, poeta y filmwriter de Nueva Zelanda. 

    Formada en Wellington, Kennedy era profesora de piano y bibliotecaria de música en sus primeros años. Se graduó con una Licenciatura en Música y Composición de la Universidad Victoria de Wellington y enseñó en el Trinity College de Londres

    Desde 1986, ha sido guionista independiente. Anne Kennedy publicó su primera novela en 1988, y desde entonces ha publicado seis novelas y libros de poesía. 

    Premios 

    1985 Bank of New Zealand Katherine Mansfield Short Story Award.
    1995 University of Auckland Literary Fellow
    2004 Montana New Zealand Book Award for Poetry
    2013 New Zealand Post Book Awards - Poetry category winner
    2014 Fellowship for University of Auckland Residency at the Michael King Writers' Centre
    2014 Nigel Cox Unity Books Award

    Obras 

    Poesía 

    "What Fell"; "Towards Fourteen Ways of Looking at Pohutukawa"; "Berlin", Poetry New Zealand
    "I am", Scottish Poetry Library
    Sing song . Auckland University Press. 2003. ISBN 978-1-86940-295-2 .
    The Time of the Giants . Auckland University Press. September 28, 2005. ISBN 978-1-86940-342-3 .

    Novelas

    The Last Days of the National Costume Allen & Unwin 2013
    A Boy and His Uncle . Picador. 1998. ISBN 978-0-330-36057-9 .
    Musica Ficta . University of Queensland Press. 1993. ISBN 978-0-7022-2457-7 .
    100 Traditional Smiles . Victoria University Press. 1988. ISBN 978-0-86473-077-0 .

    La escritura de guiones 

    The Monkey's Mask

    Ensayo 

    The Source of the Song (ed. Mark Williams, 1995)

    Antologías 

    The Picador Book of Contemporary New Zealand Fiction . Trans-Atlantic Pub. November 1996. ISBN 978-0-330-33996-4 .
    The Oxford Book of New Zealand Short Stories . Oxford University Press, USA. May 5, 1994. ISBN 978-0-19-558291-8 . 1st edition 1992
    Bridget Williams, ed. (April 1, 2009). Some Other Country: New Zealand's Best Short Stories . Victoria University Press. ISBN 978-0-86473-588-1 .
    Susan Davis, Russell Haley, eds. (1989). The Penguin Book of Contemporary New Zealand Short Stories . Penguin Books. ISBN 0-14-011007-0 .
    Goodbye to Romance . Allen and Unwin. 1989. ISBN 978-99901-629-3-6 .
    Alistair Paterson , Anne Kennedy, James Norcliffe, Stephen Oliver (2004). Poetry New Zealand . Brick Row.



    En el marco de nuestro dossier de poesía actual de Nueva Zelanda, seleccionado y traducido por Andrea Rivas, presentamos la poesía de Anne Kennedy

    http://circulodepoesia.com/2016/08/poesia-de-nueva-zelanda-anne-kennedy/



    Monólogo de inundación

    Nunca discutes con el río
    y sin duda el río no quiere

    tus discursos (su propio camino feliz)
    pero ahora que vives cerca del río

    un mosquito llega desde la orilla
    y te muerde, y el río

    está en tu sangre. Tú pules
    el sitio de entrada como un trofeo.

    Tu nuevo conocido, riendo,
    lleva tus células al mar.


                        
    *


    Sigue toda la noche, dices a tus amigos
    bebiendo vino para calentar la casa

    (ya caliente), y ríes, claro
    como un desagüe. Más tarde en tu espaciosa

    cama escuchas su monólogo―
    un avión ascendente que nunca alcanza

    altitud. Tus dedos se extienden
    de costa a costa para tocar

    esta soledad, mientras el agua golpea
    su cauce.



                        
    *


    No estás en ti misma.
    Adolescentes van y vienen, el mosquitero

    se azota, cardenales atacan el pequeño templo
    que cuelga de un árbol. Un vecino con una bolsa

    de semillas pregunta si te molestan
    las aves. Ahí está el mosquitero, y la gripe,

    pero no. En las mañanas, temprano
    deslizas los ondulantes árboles a través

    (del Bosque Burnham) y miras
    seis loros levantarse como la anti-gravedad.



    *


    Al atardecer un sermón acerca de los platos―
    ¡tú has trabajado todo el día, a diferencia

    de otras personas! Corre agua del grifo. El sol,
    cayendo sobre Waikki, dispara a través de
    los árboles, dora el río (innecesariamente),
    te pasma en la habitación vacía. Cada día

    durante diez años (te das cuenta, allí de pie)
    has cruzado el puente donde está grabado Río

    Mānoa, 1972, de ida y vuelta,
    excepto el día en que el río creció.



                       
    *


    Algunos hechos: las Mangostas (sic) (presentando)
    orinan en la corriente, se suman a las ratas y ratones,

    el río está enfermo. Todos los ríos.
    Los mosquitos ―tu mensajero y aquellos

    que muerden a los adolescentes cuya joven sangre
    es festiva como el maratón de Honolulu―

    podrían cargar el virus del Nilo Occidental. Frecuentemente fatal.
    Probablemente no, probablemente estén improvisando

    como tú, y tú vivirás toda tu vida
    y morirás al final de ella.



                       
    *


    El río no se ve enfermo. Da
    un grácil viraje cerca de tu apartamento.

    Los árboles son opulentos y proyectan
    la sombra como de una casa a la que una vez entraste

    en una galería (medios compuestos). El agua
    enmascara su enfermedad como un noble Europeo

    con la plaga  ―una pátina, y rizos.
    Estás harta de los problemas de salud

    del río, porque tiene
    tu sangre y tú tienes su H2O.




    *



    ¿Crees que es tranquilo cerca del río?
    Los patos braman, despertándote 2 am,

    o algo así. Las mangostas cazan
    los huevos de patos, dice tu hijo. Ah, dices tú.

    Los cuacs nocturnos son ruidosos, pero
    tú inquiétate en paz. A veces los vagabundos

    duermen junto a la orilla del río.
    Inofensivos. Una vez uno tenía un cuchillo.

    Siguen hablando al respecto y tú lo ves a él
    fantasmagórico como una app contra los árboles.


                               
    *


    Todas tus cosas están cerca del río,
    camas, platos, lámparas ―estás acampando

    lejos de paredes, grifos y electricidad.
    Tu laptop hace un ángulo como de espada,

    y terrones ingleses calientan el cuarto
    (ya caliente). Calientan tu corazón.

    Sobretodo tienes mucho menos, porque
    claro ―lo dividiste. Pero eres afortunada

    o lo serías si el río rechinara
    de limpio, y te hablara.



                          
    *



    El río ha causado un pequeño problema
    en el pasado, p.e., la inundación. No es su culpa.

    900,000 personas pavimentaron demasiado, entubaron
    demasiado. Luego el diluvio. Desde una distancia

    segura (a edad apta) viste
    tu pequeño curso de agua inflarse y tronar

    hacia el valle llevándose autos, sillas, árboles.
    Miraste a una madre y su bebé rescatados

    de una van ―un vagón flotante, con cuerdas―
    la van trastabilló hacia el mar.


                                
    *



    Un apartamento en tu complejo
    se llenó de agua durante la inundación. Y de lodo. Era
    este apartamento. Lo has sabido todo el tiempo,
    claro, porque has mirado.

    Lo arreglaron. Levantaron las alfombras, usaron
    ventiladores durante una semana. Repintaron.

    No está mal. La puerta descolocada
    aún necesita una mano. Bajo ciertas luces

    sin embargo, en la pared, una marca de agua,
    el monograma moteado del río.



                          
    *


    Estás usando clichés  ―agua bajo
    el puente, cartas de amor de un abogado,

    daños graves, hundidos sin ti.
    El río ha estado en tu habitación,

    y tú en la suya. Recuerda las cañas, el frío,
    las tardes de verano. Tú amabas

    el río. Sus aguas punzantes envían
    un último mensaje en jugo de limón:

    Si yo estoy jodido, tú vienes conmigo.
    Sinceramente, el río.





    Anne Kennedy is the author of three novels, a novella, three books of poetry, and many anthologized short stories. Her most recent book is the novel, The Last Days of the National Costume (Allen and Unwin). The Darling North (Auckland University Press) won the 2013 New Zealand Post Book Award for Poetry. Sing-song (AUP) won the 2004 Montana Award for Poetry and The Time of the Giants was shortlisted for the same award in 2006. Anne has also won the BNZ Katherine Mansfield Short Story Award and has held fellowships at the University of Auckland and at the University of Hawai`i at Mānoa, where she taught Creative Writing for a number of years. She now teaches Creative Writing at Manukau Institute of Technology.

    After leaving high school, Anne studied for a Bachelor of Music in Composition at Victoria University of Wellington. She later completed at MA in English at the same institution.

    For many years Anne worked in the film industry as a screenwriter and script consultant. Her screen credits include Crush, with director Alison Maclean, which was shortlisted for an Australian Film Critics Award and an Australian Film Institute Award, and The Monkey’s Mask (directed by Samantha Lang), an adaptation of the verse novel by Dorothy Porter.

    Anne is the 2014 Michael King Writer’s Fellows at the University of Auckland.



    The Darling North

    I have now all New Zealand before me to caper about in; so I shall do as I like, and please myself. I shall keep to neither rule, rhyme, nor reason, but just write what comes uppermost to my recollectionof the good old days. – F. E. Maning, Old New Zealand



    A Land Court

    I woke in the morning when the clock dusted its hands
    after an untidy night-time. Lips fluttered

    travel plans into my back. My ribcage reverberated
    like a cello. He had land so I called him Maning.

    We were going up north, the thing to do
    down here in the hemisphere.

    I’d never looked at landscapes, only heard them,
    which was safer, the ear a sieve for

    devastation. I liked hubbub, how our apartment
    undid the city like a corkscrew. A globe

    webbed with lat. and long. and the tracks of former lovers
    quivered in one corner. Every so often Maning or I

    gave the Tropic of Capricorn a flick, exposing
    the soft underside of the other, and the South Seas.

    It was a disused schoolhouse in the Hokianga, a hang-out.
    I’d been nearby, remembered mudflats, flatness, 

    nothing much, soundtracks mostly.
    I had a compass. I’d had a friend (she moved to England)

    who said you should always sleep pointing due north.
    It sounded feasible. Finding her waterbed too big to shift

    she slept crosswise, fitfully, due to the uncomfortable overhang
    of her ankles. Maning and I favoured a clock tower.

    All through the night bells rang changes. Half-waking,
    I felt them in my heart and in my lungs. In sunlight

    I lay close to the coiled hairs on his legs, degrees
    Celsius, a cast in my eye, and I lived there

    small, below decks. I liked the hardness
    of his thighs compared with my own. They were landowners,

    his people, crops, sheep, but what I discovered was
    if there were no women in the world

    he would starve to death. That’s how the line
    would die out. He was an artist: ideas, paint.

    I once toppled through a sliding door he’d just cracked
    a nut in. It jumped off its hinges. We lay on the bed,

    rolls of dust under it: a childhood
    belief that was where souls went and where they’d

    come from. Air-born. Some afternoons
    I mopped there and shook out the dead souls

    into the wind above the clock tower. Evenings
    I worked in a cardboard room, rather crowded, finding

    mistakes in the newspaper. It was jovial – the proofreaders’
    jokes, their anecdotes, although night was day

    and up down. When the phone rang a subeditor’s voice
    was drenched in sunshine. After midnight

    I’d find Maning with his pen dipped in a pool of rainwater
    turned black by the action of many nights upon it,

    drawing figures, scarved friends who bopped their heads
    to the blues, to vinyl, vodka, moonlight. It got later

    despite the clocks, which ticked towards the shores
    of the Hokianga, and the weekend.

    The friends said oh you’ll love the north,
    and not just north, Far North. The tip. Maning agreed:

    Everyone goes north. I had listened to northness,
    a hiss, a crackle, a buckle of air.

    Auckland howled. A clock gonged at night, and at dawn
    a bulldozer sorted the chunks

    of a dream. I’d bought the alarm clock
    so I could wake up in the morning. Maning took it,

    set it every night for an obscure hour. At 8.23 a.m.
    I blinked at his inventiveness, the way his hand

    extended from his sleeve. I’d run my fingers
    over my face to be sure of it. When we got to the land,

    the disused schoolhouse on the shores of the Hokianga,
    I would mop its floors. The night before

    he is moving inside my body when the telephone rings.
    At first I think it’s the clock tower.

    It rings and rings. By thirty rings he has shrunk away,
    gone naked to answer the greater urge.

    I lie on the bed watching him, my body like strewn hay
    (I imagine). He replies yes to a question and laughs

    into the receiver. A love-nest is disturbed.
    Back in bed he says his friend from France (from the long.)

    flies in and out dans le weekend. We’ll be up north,
    he says, so I’ll miss her. He’ll miss her

    in the Hokianga. No no, I say, we don’t have to go.
    Oh we do, he says. We don’t. (The deliberations.)

    Shall we go north? No. Shall we go north? No!
    We would stay in the south.



    Stretch of Hokianga

    His name by some stretch of the imagination is Stretch
    and he lives with his parents in a little house

    on the southern reaches of the Hokianga.
    In a hundred years there’s been small change

    in the land,
    the silver-dollar harvest of the Moreton Bay figs,

    in the movements of the family
    apart from the sandspit spend by the sea, a brother dipped

    over the hill, they are keeping everything
    just as it was. But lately, to make ends meet,

    Stretch has taken weekend tenants. Friday evenings
    are hilarious with car horns.

    An uncle owned it. It stood on his ripped-off bit
    of the family plot, biggest house on the Hokianga Harbour,

    eighteen rooms at low tide. Being a bachelor, childless,
    as is the wont of uncles, he left

    the house to Stretch, younger brother, because the elder
    had gone marae. Married. There were so many.

    It’s two-storeyed, wide-pillared, veranda attended by
    Norfolk pines, a cypress thinner and more brooding,

    wine bottles crooked in its arms,
    banana palms shredded like important documents.

    From the road at night, the house lit up,
    a hundred diners rattle their knives and forks

    and shake their frilly sleeves. In the house it’s just Stretch
    operating a circular saw. Weeknights he renovates.

    On Fridays he bumps home to his parents’ bungalow
    across the valley, leaves the tenants

    lugging their coffee-maker, their water-purifier. The tide
    is stirred as it changes. They’re professional girls

    in the book trade, perhaps jilted. Stretch watches
    in the rearview mirror as they drape the veranda 

    with ragged wedding dresses.
    Once he told the lessee, a nice woman called Barbara,

    he would like to live in the eighteen-roomed house with his wife,
    whom he has not had the good fortune to meet yet.

    (He is tall of course.) There are no eligible women
    in the district. They all go to Auckland. His eyes

    reflect all the blueness in the sky leaving the Hokianga
    to silver. Later lights sit

    in the cypresses, ghosts stalk the halls. He doesn’t like
    to think. He knows his history,

    the way the north pulled his forebears (the Fortunes)
    south with the moon, and on a neap tide

    they entered the mouth. Coughed up
    diddly-squat (said Barbara

    later) through the Land Court. Clutching a document
    and a cattle station, they called it Oke Hanga,

    built a veranda’d house in the vicinity of a church, a pa,
    flour-mill, fish-canning factory, a sprinkling

    of cottages and a schoolhouse
    for their many children, little north in the south

    but better, better. They’d been peasants
    in the true north, in the lemon-coloured last night,

    and now they were squires. (Maning by the way
    thinks the treaty should be ratified. His family land sits

    on the land.) I’d never lived with strangers
    but after six months cohabitating with the ghost of a man

    who had left taking everything with him apart from
    his presence which still hung in the wardrobe,

    lay folded in drawers and beside me at night
    making me gasp,

    I also packed up and departed, moved in with
    two women in the book trade. Monday to Friday,

    dressing-gowns, wings, on the way to the bathroom.
    In the weekend I met them: Barbara, Issy,

    told me they hawked advance copies in the south.
    Nice to meet you, they said, let’s go north. Remember

    The Navigator, when the boy shuts his eyes in order to see?
    I soon found myself on the shores of the Hokianga

    on the edge of a weekend
    in the house next door to the disused schoolhouse,

    Maning’s (my Maning), that we planned to stay in
    but we never did. Now I go north with

    Barbara and Issy because you go north.
    In my black car I buzz the coast like an insect. I watch

    the mudflats hold the tide, quivering, indecisive,
    until finally as if going back

    for its dove jacket, the water floods in . . . and so,
    putting on the most unconcerned countenance possible,





    The Time of the Giants 

    3.

    Moss picked her way
    over the mosaic of strange things away from his bed and
    buttoned herself out the door
    while he was in the bathroom without saying goodbye.
    Why? Because
    goodbye seemed like an apple i.e. needing a lot of
    explaining.
    She walked along the street feeling new-born, stretched
    to let in light.
    The bark on the trees was rougher in the palms of her hands.
    She carried
    his weight in her backpack, his words as loose change
    in her purse
    his essence in a thermos for comfort and emergencies.
    She noticed
    she could see sideways. Cars approaching. The ghost
    that she always knew
    lived in the passage. I knew it. As a child rasping to bed
    she'd open her eyes
    as wide as possible to let in all the possible light
    and the ghost in
    but the moment she felt it passing (not dying, passing
    as ghosts do)
    she'd blink and the ghost would be gone. The others
    (the living, Mum, Dad etc)
    in the light of the living room as if etched on a jug
    would call out
    See? It was nothing, there is no ghost and look back
    at the TV.
    Now Moss is wide open and the ghost
    is physical
    you can reach out and touch it like this table this chair.

    While she was out
    a furniture truck came and moved her into his body.
    In her room you can see
    the marks on the wall where the furniture stood for so many
    years. Years.





    .

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  • 08/17/16--01:03: DANIEL VILÁ [19.058]

  • DANIEL VILÁ

    Nací en 1945. Fui corresponsal en la Argentina del diario “Unomasuno” de México (1982-89), jefe de política de la revista “El Periodista de Buenos Aires” (1987-89), prosecretario de redacción del diario “Sur” (1989-91), jefe de redacción de la revista “Ciudad Abierta” (1992-2000), columnista político de la revista “Acción” (1993 hasta la actualidad), colaborador permanente de “Le Monde Diplomatique”, edición Cono Sur y edición Brasil, codirector de la revista “Los 70” (1997-98). Profesor de Taller I, Taller II, Periodismo de Investigación y Política Nacional en TEA (1989-2010), Jefe de Trabajos Prácticos de Taller III Multimedios en la Carrera de Comunicación de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA (1996-2011), profesor en la Maestría de Periodismo Político de la Universidad Nacional de La Plata.
    Publicó en abril de 1976 el libro "Si apretamos los dientes" (edición clandestina).




    ARGENTINA, 1976

    ¿Por qué suburbios de la vida andábamos?
    ¿Cómo fue que ocurrió?
    Solo recuerdo voces, boliches atestados
    de palabras convulsas, incestuosas
    y al amor izando a tope sus banderas.
    Veníamos del gris, de ver pasar el tiempo
    como pájaros pequeños y cansados
    y fuimos conociendo
    El arcoiris, soltormenta, la aguja en el pajar.
    Sin saber, estábamos empedrando
    el camino del infierno
    pero nos merecíamos un cachito de cielo,
    por lo menos.
    Atrás, convalecía lo imposible,
    De pronto, nos convertimos en una tumba abierta,
    un objetivo.
    Auschwitz y Buenos Aires,
    Treblinka y Santa Fe.
    El granero del mundo tenía olor
    a sangre chamuscada
    (En el Tortoni, un tipo
    tomaba su café como todos los días)




    Poema

    Todo estaba tan lejos
    y tan cerca,
    la piel se sublevaba
    contra cada minuto
    de certeza
    y había que olvidar
    palabras otoñadas,
    buscar la pura pulpa
    de las cosas,
    hallar la sed
    entre los manantiales.
    Después creció un después
    al pie de las urgencias
    y la razón
    impuso sus razones.
    Olas de calma
    abortaron la espuma
    y lamieron la playa
    como un perro sumiso.
    Ya es tiempo de volver
    desde ninguna parte,
    de navegar sin brújula,
    al garete,
    de andar a contraviento,
    a contramuerte.











    .






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  • 08/18/16--01:26: JAYANTA MAHAPATRA [19.059]

  • JAYANTA MAHAPATRA

    (1928), poeta hindú. Su poesía es una mezcla de lirismo y elementos de la cultura hindú. Es conocido por ser el primer poeta hindú en ganar el premio Sahitya Akademi para poesía inglesa. Ha publicado más de veinte de libros de poesía.

    Recibió el Premio Nacional  de Literatura de la India en 1981. Es un poeta que escribe en inglés, con una profunda sensibilidad introspectiva y una mirada nueva ante los problemas humanos del país. Tiene un vasto conocimiento de la tradición milenaria de su cultura natal.

    Libros de Jayanta Mahapatra 

    Poesía
    Poetry

    1971: Close the Sky Ten by Ten , Calcutta: Dialogue Publications 
    1971: Svayamvara and Other Poems , Calcutta: Writers Workshop 
    1976: A Father's Hours , Delhi: United Writers 
    1976: A Rain of Rites , Athens, Georgia: University of Georgia Press 
    1979: Waiting , Samkaleen Prakashan 
    1980: The False Start , Bombay: Clearing House 
    1980: Relationship , Greenfield, New York: Greenfield Review Press 

    Prosa
    Prose

    1997: The Green Gardener , short stories, Hyderabad: Orient Longman 
    2006: Door of Paper: Essay and Memoirs , New Delhi: Authrospress 
    2011: Bhor Moitra Kanaphula . In Oriya. Bhubaneswar, Paschima 

    La poesía, en Orissa
    Poetry in Oriya

    1993: Bali (The Victim) , Cutack: Vidyapuri 
    1995: Kahibe Gotiye Katha (I'll Tell A Story) , Arya Prakashan 
    1997: Baya Raja(The Mad Emperor) , Cuttack: Vidyapuri 
    2004: Tikie Chhayee (A Little Shadow) , Cuttack; Vidyapuri 
    2006: Chali (Walking) , Cuttack: Vidyapuri 
    2008: Jadiba Gapatie (Even If It's A Story) , Cuttack: Friends Publishers 
    2011: Smruti Pari Kichhiti (A Small Memory) , Cuttack: Bijayini 



    Presentamos en Círculo de Poesía un poema de Jayanta Mahapatra (1928), poeta hindú. 
    La traducción es de Aureliano Carvajal (1986).
    http://circulodepoesia.com/2016/08/poesia-hindu-jayanta-mahapatra/




    Esperando

    Estoy sentado aquí, esperándola, sentado aquí
    con la piel vacía colgando sobre mis hombros
    como me he sentado tantas veces
    junto a la misma ventana, en la misma vieja silla.
    De vez en cuando observo mis cuadernos
    me encuentro a mis palabras flotando
    hacia el desierto al otro lado de la página.
    Como el humo alejándose en la tierra ardiente
    de mi propia carne. Cierro mis ojos cansados.
    E intento no pensar en la piel dispuesta y tibia
    de la niña de dieciocho años con la que estuve el mes pasado.
    Estiro mis labios solitarios en una mueca imperdonable.
    Giro el rostro hacia la oscuridad de mi recámara
    y observo; pero yo no recuerdo ahora
    cuándo fue que mi barba empezó a crecer.
    Le permití al minuto desatar la hora sobre el suelo;
    pero cada vez que regresaba, y yo tenía que hacerlo todo
    nuevamente, con tal de relajarme.
    Toco mis hombros; están desnudos, contritos.
    Como la forma de una banca desierta bajo la lluvia.
    ¿Se me estaba acercando alguna especie de cambio?
    ¿O era la piel vacía del tiempo, esperando una excusa
    para mover la sangre, para ocuparla en algo?
    Allí están mis cuadernos, también mi bella esposa,
    pero llevo con ellos mucho tiempo, mucho tiempo enamorado,
    me han ido desgastando las orillas lentamente.
    O tal vez no sean ellos mismos el motivo;
    se trata del lugar de donde vengo, y de lo que
    de pronto descubrí que deseaba en realidad:
    la vida que mi vida busca, cuando llego a
    resolverla; pero ha tomado otro camino
    hacia donde no pude conocerla en absoluto,
    mientras regreso al sitio en donde estaba, en la misma ventana,
    sin pronunciar palabra, esperándola,
    la piel vacía ondeando como banderas blancas en una guerra perdida.

      

    Waiting

    I sit here, waiting for her, sit here
    with the empty skin drooping over my shoulders
    as I had sat waiting many times before
    beside the same window, in the same old chair.
    Once in a while I’d open my notebooks,
    find the words I had written float away
    into the wilderness on the other side of the paper.
    Like the smoke drifting over the burning-ground
    of my own flesh. I shut my tired eyes.
    And I try not to think of the quick warm skin
    of the eighteen-year-old girl I met last month.
    I stretch my lonely lips into an unforgivable grin.
    I turn my face over in the darkness of my room
    and peer into it; but I don’t remember now
    when my beard started to grow,
    I let the minute drop the hour to the ground;
    but each time it came back, and I had to do this
    all over again, to put my mind at ease.
    I touch my shoulders; they are bare, contrite.
    Like the shape of a deserted park bench in the rain.
    Was some sort of change coming over me?
    Or was it time’s empty skin, waiting for an excuse
    to advance the blood, to keep it occupied?
    My notebooks are there, my pretty wife too,
    but I have been with them long, long in love,
    and they have worn me slowly around the edges.
    Or maybe it isn’t because of them, themselves;
    it is because of where I came from, and of
    what I suddenly realized I was really waiting for:
    the life that my life seeks, when I go in
    to answer it; but it had gone the other way
    to where I couldn’t meet it at all,
    as I go back to where I was, by the same window,
    without a word, waiting for her,
    empty skin flapping like truce flags in a losing war.




    Deaths in Orissa

    Faces of tree-bark and grief
    hang against God’s hand in the world
    that cannot lift itself up to help.
    In the corners of women’s eyes
    the rainbow breaks against the sunrise.

    Nothing but the paddy’s twisted throat
    exposed on the crippled bleak earth,
    nothing but impotence in lowered eyes,
    nothing but the tightening of the muscles
    in Bhagyabati’s neck which her outcaste mother
    would herself have liked to throttle to death,
    nothing but the cries of shriveled women
    cracking against the bloodied altar of Man,
    nothing but the moment of fear
    when they need a God who can do them some good.

    Oh I am a poet who barks like a dog.
    Open the window, I say, so I can breathe.
    Let not my memory be like a tiger in ambush.
    But there is this dangerously alive body
    and only a baton or knife can tear it apart.




    Genesis

    The apple sits on an old examination bed 
    in the world's foyer.

    The stony silence of the men staring hard 
    crosses the line of sanity.

    Why do I think of this,
    drowning in the depth of lost time?

    Maybe nothing came from anything,
    a long drawn-out yawn from nowhere.

    Maybe my mother's soul set the apple free, 
    making it roll down the road.

    And I look for the same sense of stillness, 
    hoping it will heal me.

    The myth has its head stuck in the fork of a tree. 
    And the spirits of knowledge won't let it pass.




    Of that Love

    Of that love, of that mile 
    walked together in the rain, 
    only a weariness remains.

    I am that stranger now
    my mirror holds to me;
    the moment's silence
    hardly moves across the glass.
    I pity myself in another's guise.

    And no one's back here, no one
    I can recognize, and from my side
    I see nothing. Years have passed
    since I sat with you, watching
    the sky grow lonelier with cloudlessness,
    waiting for your body to make it lived in.




    Hunger

    It was hard to believe the flesh was heavy on my back.
    The fisherman said: Will you have her, carelessly,
    trailing his nets and his nerves, as though his words
    sanctified the purpose with which he faced himself.
    I saw his white bone thrash his eyes.

    I followed him across the sprawling sands,
    my mind thumping in the flesh’s sling.
    Hope lay perhaps in burning the house I lived in.
    Silence gripped my sleeves; his body clawed at the froth
    his old nets had only dragged up from the seas.

    In the flickering dark his hut opened like a wound.
    The wind was I, and the days and nights before.
    Palm fronds scratched my skin. Inside the shack
    an oil lamp splayed the hours bunched to those walls.
    Over and over the sticky soot crossed the space of my mind.

    I heard him say: My daughter, she’s just turned fifteen…
    Feel her. I’ll be back soon, your bus leaves at nine.
    The sky fell on me, and a father’s exhausted wile.
    Long and lean, her years were cold as rubber.
    She opened her wormy legs wide. I felt the hunger there,
    the other one, the fish slithering, turning inside.








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  • 08/19/16--20:38: LIDIA FERNÁNDEZ [19.060]

  • LIDIA FERNÁNDEZ

    Lidia Fernández nació en 1945 en Buenos Aires, Argentina. Estudió Trabajo Social y más tarde Letras en la Universidad de Buenos Aires.  Fue Coordinadora de Proyectos Sociales en esa Ciudad y en Ruanda, África, Docente de la Universidad del Museo Social Argentino  y trabajó en Dirección de Cultura y Educación de Cdad. De Bs As.

    Ha publicado: Crepitaciones, Poesía (1991), Abasto blues, Poesía (1997) Verde Rwanda, Roja herida, Relatos (2004), Río de Lelas, Novela (2009) Sonata a dos instrumentos: La fiesta en el puño, Poesía (2015). Desde el año 2006 Coordina el Taller de Escritura Pura Práctica. Dirige las antologías de narrativa de Taller Pura Práctica y gestiona algunos blogs literarios.



    POEMAS INÉDITOS

    1-En la basílica de Flores
    Al costado de la basílica del cura
    que hoy es Papa en Roma
    hacen cola los sin techo para recibir su ración.
    Antes han meado las columnas, las paredes,
    no por maldad,
    sino porque es el único lugar
    donde pueden mear mientras esperan.
    La callecita es breve y luminosa.
    Ellas, ellos,
    se rascan, se mueven en un pequeño radio,
    intercambian voces, se sientan en sus bultos.
    De ropa opaca y caras imprecisas,
    parecen una bandada de pájaros
    descansando
    antes de emigrar para otra tierra



    2-Suspensión
    Voy al banco, hago cola y
    salgo satisfecha con mi impaciencia vencida
    En la pescadería, el olor rosa blancuzco y las húmedas curvas me suenan a estribor,
    entro al mercadito chino, con su chino silencioso y sus góndolas y sus farolitos igual de silenciosos y chinos,
    el verdulero acomoda frutas y verduras con precisión obsesiva,
    elijo colores, sopeso volúmenes
    calculo.
    En la librería compro un lindo lápiz y saco fotocopias
    Hay días en que me gusta, me place, me embriaga
    este atareo de hormiga, de abeja en el panal




    3-Sombra
    Esta sombra penosa que llevo amarrada a la planta de los pies
    pena que apenas afloja y
    gira en el movimiento entero de mi vida  
    oscilando 
    con su tic tac de péndulo distante.
    Cuanto más corta, más densa. Oscura, en medio de las cosas que estallan de energía radiante.
    Cuánto más larga,
    más insomne y gris tras mis pasos.                     
    Cautiva yo de mi cuerpo, cautiva ella,
    sumisas ambas
    cuando en sus márgenes la vida se achicharra.



    4-Tan solo agua
    Otra vez la pobre planta apareció sin hojas.
    ¿Dónde las insaciables hormigas? ¿Los caracoles?
    Ahí, oculta bajo un trozo de corteza muerta y húmeda 
    de un árbol que tal vez vive: la babosa, saciada.
    Ella hacía aquello para lo que estaba destinada
    vivir, comer, morir.
    No pensé que en esa ecuación era yo la cara de la muerte
    ni dudé cuando con asco la aplasté en el suelo,  tan solo agua dispersa en el camino de piedras
    ni se me ocurrió, hasta ahora, que también yo
    aplastada,
    sería casi toda agua 



    5- Té
    Tarda el té 
    y no sé bien si es el té quien tarda, que bien se puede decir,
    o es el fuego el demorado, 
    quien al fin y al cabo es el responsable del té,
    o si soy yo la que no alcanzo a preparar el té
    porque hay un agua,
    un fuego, 
    una física atada al tiempo
    y leyes que desafían y vencen con soltura, 
    sin recurso alguno desde mi campo adversario, 
    toda mi urgencia de té.




    6- Partes
    En Mogadiscio, a la vuelta de la esquina
     puede uno encontrar un dedo de niño
    y en Tagir, una mano de mujer con un aro de alambre,
    por el lado de Qunduz podrás hacerte de un brazo femenino y dos  pies de muchacho
    mas una oreja con pelo, en Sabiyan,
    En Hornas, de un par de ojos brillantes con apenas tres años de uso  (quizá haya varios a elegir, y serán muy grandes)
    Podrás, en Khuzdar, mover algunas piedras y hallar un abdomen
    con todo su interior, incluso el corazón,
    seguramente habrá también una columna vertebral ya casi reluciente
    Lamento decirte que eso será todo,
    aunque viajes más allá y juntes muchas otras partes,
    repetidas partes,
    no podrás hacer un sentido completo





    De La fiesta en el puño 



    1-

    Tal vez pueda elevar el alto paredón
    determinar la ausencia
    arrancar mi materia de tu silla
    elegir paisajes quietos
    doblegar huracanes con mis manos
    vivir de espaldas al mar.
    Si así fuera, desde entonces,
                                  acechante, a oscuras, 
    fetal, proscripta de mi misma,
    con boca abierta
                                                   garra
                                      y dentellada    
                                clausuradas;
    atisbaré a lo lejos un destello,
    un agua dulce,
    alguna bocanada de viento que me traiga
    una vibración arcaica, sobras o indicios de aquella
                                  ajena 
                                           fiesta
                                                prometida




    2-
    Aplasté los tréboles que crecían 
    en el valle de mis senos.
    en la superficie de mi  vientre 
    clavé con alfileres las mariposas doradas y las tapé con cadáveres de gorriones.
    de las enredaderas dejé los tallos más 
    ásperos anudándose a mis chirriantes articulaciones.
    Inserté en los poros de mis manos 
    agudas espinas de algarrobo.
    Inmovilicé la sangre.

    Pero en el silencio algo sucede
    Entre los dedos de mis pies veo crecer minucioso un asombro de pétalo y 
    mi frente 
    deletrea un rumor  de inesperada y dulce agua.
    A benemérita traición,
    estocada inconsulta,
    por la espalda de la lágrima,
    me sorprende siempre esta raíz,
                                                   la muy loca, tan obcecada.




    3-
    Hoy lo cotidiano nos mantiene separados
    yo ensarto los actos y las horas en el agudo alfiler de mi espera
    voy desbrozando la maleza del día
    hasta llegar a ese refugio al descubierto
    esa trinchera asediada donde exploramos
    el tiempo detenido en nuestra piel
    y sobrevolamos desde el vértigo
                                            los campos de batalla
                                             las humeantes ciudades
    hasta morder por el amor                                                  
    nuestra tajada de paz     






    De Crepitaciones


    1- Lugar común

    Nazim Hikmet
    poeta turco
    militante comunista
    premio Nobel de la Paz
    dice en su poema autobiografía
    “engañé a mis mujeres pero nunca hablé mal a espaldas de un amigo”

    Yo hubiera querido leer:
    He sido leal a todos mis amores,
    O tal vez:
    Jamás he traicionado a hombre o mujer en el amor o la amistad
    O quizá, en honor a la autocrítica:
    A algunos seres desprecié hasta la traición a otros amé hasta la lealtad,
    E inclusive, en mérito a la originalidad:
    Engañé a mis amigos pero nunca hablé mal a espaldas de una mujer,
    O la humorada de decir:
    Los años pares fui leal a las mujeres y desleal a los hombres y viceversa
    Pero no,
    hasta la bella alma de un poeta, 
    militante y premio Nobel de la Paz
    tiene su lugar común




    2. Vejez

    El umbral lo traspone
    la vereda le camina los zapatos
    y en la esquina lo dobla
    el bar de don Cosme lo entra,
     lo remansa de café y lo sale
    lo recorren varias calles conocidas
    las casas le gritan mujeres
    las vidrieras lo quieren comprar
    la vereda lo cruza a través
    la plaza le tira un olor a paraíso y lo arrastra
    El banco lo sienta
    el pantalón lo encoge
    el diario le salta a los ojos
    la campana de la iglesia lo escucha
    el pasado lo recuerda
    la muerte lo piensa…

    Luego deja el diario sobre el banco
    sacude el pantalón
    mira las flores del paraíso
    cruza la avenida
    compra vino y pan
    camina varias calles
    saluda a los vecinos
    pasa por el bar
    llega hasta su casa
    sola, vieja
    y traspone el umbral



    3- Es al amanecer
                             cuando el sol aún es una posibilidad incierta
    y la noche la agonía de una certidumbre
    cuando el campesino sale y mira el horizonte
    cuando la mujer del obrero pone a calentar el agua y 
    se mueve sigilosa para no despertar los niños
    cuando los amantes reinician las caricias
    cuando el sereno duerme al fin profundo,
    ovillado en su catre
    cuando los hombres ricos roncan su mal aliento
    cuando sus mujeres se levantan a orinar
    y se miran las arrugas
    Es al amanecer,
    en el momento en que se debería sonreír por los ojos
    que presienten el sol
    por el estómago virgen que espera el agua purificante y el pan saciador
    por los miembros concientes de un tumulto de sangre renovada
    que un hombre es arrastrado por el patio desierto
    de una cárcel
    que forcejea y grita una inocencia
    que invoca a dios y llora
    que no puede  comprender
    que se resiste a creer
    que implora

    Es al amanecer la hora de las ejecuciones





    De Abasto blues   

    1- He soñado
                     que amaba a un pequeño
    muy pequeño niño
    he despertado feliz y preguntado
    ¿quién hay?
                           Nadie contestó
    En esta ciudad
    algunos seres solitarios sueñan ser amados



    2-Quien podría afirmar
                                  que elegí nacer en Buenos Aires
    podría haber sido
    en Puente Caldelas, Huinca Renancó, Flores o Montevideo
    Me eligieron nacer en Buenos Aires
    tímidos y graves fueron recorriendo el duro itinerario
    del dolor y el éxodo
    la insensata comarca de la esperanza y el amor
    mientras parían hijos y sueños liberados a todos los vientos
    como aves migratorias
    desconcertadas palomas sin mensaje
    banderas sin patria definida
    Sin embargo
    cuando cierro los ojos y miro este nudo vital voluntarioso
    creo conocer que desde los huertos de Galicia o
    aquellos del oriental Flores
    desde las sierras de Córdoba y los montes del Yi o 
    desde una austera aldea vascongada 
    fui 
    empujando genes y razones hasta llegarme 
    un diciembre a Buenos Aires



    3- Ando en mala compañía                                          
                                               vestido sucio
                                               pelo enmarañado
    ando con un solo pie
    partido el ritmo
    ando con el ojo equivocado
    a donde uno va se cruza el otro
    ando con la mano en guante
                                                la piel en llaga
    ando con la sangre en vino rancio
    la voz en disfonía
    ando con toda la ciudad en vertical
          el mundo en clave indescifrada






    .

    0 0
  • 08/20/16--00:08: KIRI PIAHANA-WONG [19.061]

  • KIRI PIAHANA-WONG

    Kiri Piahana-Wong, poeta originaria de Nueva Zelanda con ascendencia maorí, china e inglesa. Su primera colección Night swimming fue publicada en 2013 por Anahera Press. Kiri también es editora y poeta. Vive en una pequeña casa en medio de millas de campos en el noroeste de Auckland, la ciudad más grande de Nueva Zelanda.

    Kiri Piahana-Wong is a New Zealander of Māori (Ngāti Ranginui), Chinese and Pākehā (English) ancestry. She is a poet and editor, and is the publisher at Anahera Press. Her work has appeared in many journals and anthologies, most recently in Essential New Zealand Poems (Godwit), A Treasury of NZ Poems for Children (Random House), Dear Heart: 150 New Zealand Love Poems (Godwit), and Puna Wai Kōrero (AUP). Kiri is an MC at Poetry Live, New Zealand’s longest-running live poetry venue. Her first poetry collection, Night Swimming, was released in 2013.


    Dossier de poesía actual de Nueva Zelanda, seleccionado y traducido por Andrea Rivas
    http://circulodepoesia.com/2016/08/poesia-de-nueva-zelanda-kiri-piahana-wong/



    Llovía el día en que me dejaste

    Llovía el día en que me dejaste.
    La gente estaba afuera, en las calles, bebiendo
    y jugando, usando pelucas y sombreros ridículos,
    robando conos de tránsito y vandalizando los
    autos de otras personas. Todos los limpiaparabrisas
    de los autos de mi calle estaban rotos y apuntando
    hacia arriba. Francia iba a jugar contra
    Gales más tarde ese día.

    Llovía la tarde en que me dejaste.
    Estaba en la cama sangrándote en pedazos
    Pidiéndote que te quedaras un minuto más
    Pidiéndote que volvieras
    En otro día
    En otro año
    En otro tiempo que te acomodara más.

    Había un gorrión en el árbol afuera de
    mi ventana, gorjeando, y el viento soplaba
    pétalos rosas sobre todo el césped. Vi a Gretchen
    afuera, en el jardín, cantando a sus guisantes.

    Te he hablado todos los días, te he llevado tan
    cerca de mí. He imaginado que tendrías
    los verdes ojos de tu padre, mi cabello oscuro, y
    toda nuestra excesiva creatividad, pero naturalmente
    sin nuestras temerarias cualidades que te habrían
    hecho un niño fastidioso de criar.
    Incluso te he hablado de cosas inconsecuentes
    Comerías tus vegetales o prefieres
    McDonalds como tu madre
    Me disculpé contigo por nuestra dieta imparable de Cajitas
    Felices mezcladas con cafeína y pays cubiertos de papas fritas
    Me he preguntado si te gustaría más la vegemite o la marmite[1]
    Si tendrías un amigo imaginario

    Pero en este día
    Me acurruco, sosteniendo la sangre coagulada
    que queda de ti, y digo―
    Por favor vuelve
    Siento incluso haber dicho que no te quería
    Que deseé por un segundo que no estuvieras ahí
    Por favor vuelve a mí

    La ambulancia vino y por un momento me desmayé
    y cuando regresé, Kayla estaba ahí.
    Me trajo un libro de poesía femenina
    y angustiada, la biografía de Slash (para recordarme
    porqué es una mala idea salir con músicos), una manta
    rosa con corazones, una manzana, un plátano,
    una revista banal, un paquete de Grainwaves y
    galletas de jengibre. Siempre es buena idea llamar
    a una madre cuando tienes una emergencia.

    Después de un largo rato el día terminó. El sol
    se ocultó. Eventualmente salió de nuevo. Hay
    tantas aves llamando, temprano en la mañana, y
    el sol en mi rostro se siente como una bendición.
    Mucho después en ese día, caminé hacia la playa y
    vi que la marea se acercaba. Me recosté en la playa
    y enterré mis dedos en la rasposa arena, y
    pensé en todas las maneras en las cuales algo que
    nunca quisiste puede dejar el más grande
    vacío cuando te abandona, y ojalá
    pudiese decir que la visión del mar llenando
    la playa alivió algo de ese vacío, pero
    todo lo que hizo fue recordarme que cada día, la
    marea entra, solo para irse de nuevo.


    Cuatro pinturas

    Por la mañana
    la luz toca las paredes
    como una pintura
    el sol matutino cae en finas pinceladas
    el cabello de ella es un oscuro embrollo
    la cara de él se empaña con sueño



    Pintura #1: Cómo ella se enamoró de él

    En esta pintura, ella usa
    el vestido rojo con el que le gusta dormir
    y éste ha caído hasta su cintura

    Él está desnudo
    sus brazos se curvan rodeándola
    su boca se presiona contra el cuello
    en el lugar donde a ella le gusta
    que él la bese



    Pintura #2: Su primera pelea

    En esta pintura, ella está sentada
    afuera de un bar
    con un vestido negro de encaje.
    Tras ella, la noche es un sólido bloque
    de oscuridad.

    Él está sentado a su lado con
    una camisa verde pálido, el cabello
    despeinado, de espaldas, inclinado
    ligeramente hacia ella.

    Los autos vierten el pasado con golpes
    de luces brillantes.



    Pintura #3: Lo que haya dicho, no lo dije en serio

    En esta pintura él permanece solo
    en una playa vacía.

    El cielo se extiende a lo lejos en un resplandor.




    Pintura #4: La reunión

    En la pintura anterior él está
    mirando hacia un camino

    Ella usa un vestido lila con dorado
    y el cabello echado hacia atrás
    lejos de su rostro.

    Empieza a atardecer. Sobre ella
    el cielo dorado, abierto
    y vacío.



    Tan por debajo

    Algunas veces me preocupa que
    recuerdo tu vida mejor
    que tú

    Incluso las ocasiones anteriores a
    que yo estuviera ahí

    Cuando no puedes recordar
    Me preguntas

    Dices, estabas ahí
                            o era solo yo

    La memoria cambia con el sol,
    Resistimos a su influencia
    como la marea
    En los remolinos cerca de la orilla
    un pez plateado salta

    En el cielo, una nube
    oscurece tu más brillante
    deseo

    Pero aquí en el suelo
    Tan por debajo
    Yo yazco con tus brazos
    a mi alrededor
    Mi nariz presionada contra el
    hueco de tu garganta
    Como si el tiempo no pudiera
    borrarme

    Otras veces
    por la noche
    sola,
    yazco quieta escuchando
    mis latidos

    Arriba lejos las estrellas giran
    Y el peso de la luna
    presiona

    Caigo dormida en el vórtice
    del desrecuerdo

    Pero en la mañana despierto
    Y recuerdo

    Estás caminando en una playa
    de arena negra, tienes una playera
    blanca, cargas mi bolso rosa,
    tus pies están en el agua



    Te extraño como

    Te extraño como
    los cigarros, como
    el toque del sol
    en invierno, como
    café
    espresso ― 10 tazas
    al día con
    galletas de chocolate
    amargo.



    Nadando en la noche

    Vi luces en el agua
    mientras nadaba en el mar
    una noche.

    Se adhirieron a mis brazos y piernas.
    La luz emanó de las puntas de mis dedos.
    Sacudí mis pies como un pez.
    Dibujé círculos con mis manos
    Temblé como una estrella cayendo

    en las profundas aguas oscuras.


    Nota de la traductora

    [1] Tanto vegemite como marmite son pastas para untar, provenientes de la extracción de la levadura.


    Four paintings 

    In the morning
    the light touches the walls
    like a painting
    the morning sun falling in thin brushstrokes
    her hair a dark tangle
    his face blurred with sleep



    Painting #1: How She Fell In Love With Him

    In this painting, she is wearing
    the red dress she likes to sleep in
    and it has fallen to her waist

    He is naked
    his arm curves around her
    his mouth pressing against her neck
    in the place she most likes
    him to kiss her



    Painting #2: Their First Fight

    In this painting, she is sitting
    in the outside area of a bar
    wearing a black lace dress.
    The night is a solid block of
    darkness behind her.

    He is sitting next to her, wearing
    a pale green shirt, his hair
    dishevelled, his back slightly turned
    to her, facing away.

    Cars pour past in streaks of
    bright light.



    Painting #3: Whatever I Said, I Didn't Mean It

    In this painting he is standing alone
    on an empty beach.

    The sky stretches away in a blaze of light.



    Painting #4: The Reunion

    In the last painting she is
    standing looking down a road

    She is wearing a purple and gold
    dress and her hair has blown
    back from her face.

    It is early evening. Above her
    the sky is golden, wide open
    and empty.

    This poem from night swimming (Anahera Press 2013)




    Hiding

    I am a girl
    with nothing to hide
    My head is stuffed full of you
    But my phone is empty
    I shudder, I nearly fall
    I compose messages that
    I do not send
    Over and over
    My hand hovers
    You are here: I can smell the
    scent you wear, I can taste
    you on the inside of my mouth,
    your fingers run down
    the inside of my arm:
    you are here.
    You are not here.
    I am proud of my strength, and
    I weep for it.
    I am a girl
    who is hiding
    nothing.






    .

    0 0
  • 08/21/16--14:57: ISABEL SALAS [19.062]

  • Isabel Salas

    1967, Málaga, España
    Dos hijas de 19 y 11 años
    Dos libros: EL CANARIO Y LA MÁQUINA DE COSER, 2015 y NAVAJA DE LLAVERO, 2016.

    Biografía:

    Isabel Salas, Málaga 1967: "He pasado la mitad de mi vida en España y la otra en Brasil, donde me vine a vivir en 1993.

    Me casé dos veces y he tenido dos hijas, una de cada marido. He trabajado vendiendo muebles, dando clases de español para brasileños, en granja de avestruces y en otras muchas cosas.

    Experiencias que me han enriquecido como persona y a las que debo mi visión actual de la vida.

    Siempre he escrito y espero poder seguir haciéndolo, lo único que ha cambiado es que hace unos meses decidí mostrarle al mundo mi trabajo y antes sólo mi círculo más íntimo sabía que lo hacía".





    1.MI CUERPO CANTA

    Mi orgasmo
    es un poema de rimas
    arrimadas.

    Un recital
    de estrofas derramadas,
    nacido
    en el alma mortal
    de cada uno de mis órganos vitales.

    Canto
     que saluda al mundo,
    sin vergüenza ni pena,
    inmaculado rayo
    de luna llena
    bañado en aguas genitales.

     Desvarío letal.
    Música, sonrisas, miradas que se buscan
    en una unión total
    de pensamiento, palabra y obra
    como los pecados
    preferidos de Dios.

    Descontrol y locura
    y muchas veces manso llanto.
    Risa, desespero,dulzura
    y canto.

    Exaltación de todos los sentidos,
    los cinco
    por todos conocidos
    y los improvisados
     que inventamos tú y yo
    cuando
    nos amamos.

    DEL LIBRO NAVAJA DE LLAVERO



    2.COLOREANDO

    Hace tiempo
    que nadie me miraba
    como me miras tú.

    Sin ojos, sin pasado.

    A destiempo.

    Hace bastante
    que nadie me besaba
    como me besas tú.

    Sin labios rojos,
    encariñado
    .
    Letra de cante.

    Honda,
    profunda,
    desconsolada.

    Cachonda,
    seca
    y enamorada.

    Tocando notas adormecidas,
    arpas y almas
    desprevenidas.


    Desazolvando,
    acariciando,
    coloreando.

    INÉDITO




    3.VELO DE NOVIA

    Miras tu chorro de esperma
    corriendo por mi cara
    segundos después
    de pedirme
    que cierre los ojitos.

    Aunque no puedo verte
    sé que sonríes
    contemplando tu obra.

    Miras a la mujer
    que transformaste en otra cosa.

    La mujer,
    que sin dejar de ser mujer,
    es perra y es volcán,
    es puta y flor,
    es tuya,
    Soy
    yo.

    Sé que sonríes,
    sé que me miras
    sé que me amas mientras me estás oliendo
    y sé,
    porque se escucha fuera,
    en que piensas.

    Siento como tu mano
    sujeta mis cabellos
    y aprietas un poquito,
    lo suficiente
    para inmovilizarme la cabeza,
    señalar tu presencia,
    mostrar tu fuerza
    mientras dices que vas a hacerme
    una sorpresa...
    Una máscara hidratante de belleza.

    Y funciona.
    Mientras extiendes con tus dedos,
    tu leche por mi rostro,
    voy sintiéndome más y más bella
    más bonita,
    más pura.

     Cada gesto tuyo
    atraviesa la oscuridad de mis ojos cerrados
    e ilumina
    la risa que  nace
    mientras tu leche seca acartona mi piel
    haciéndome cosquillas.

    Cuando  lo digo
    e intento incorporarme
    haciendo el ademán de levantarme
    para ir al baño
    me sujetas más fuerte e impides que me mueva.

    Ahora entiendo los motivos
    por los que me agarraste por el pelo
    y el porqué de tu juego.

    No te muevas.

    Dices que vamos a besar
    que las cosquillas, si te amo, no estorbarán
    que si te quiero me estaré quieta
    hasta que tú me digas.

    Sin protestar.
    Sin rascarme, besando sin pensar en otra cosa.

    Como te quiero...así lo hacemos.

    Mi cara tiene un velo de leche seca
    y tú me besas
    como un hombre besa a su novia virgen,
    con la dulzura y el cuidado
    con qué tocamos lo sagrado.

    Eres mía.

    La entrega,
    el regalo completo
    que hace feliz a quien recibe
    y hace brillar
    a quien se da.

    DEL LIBRO  NAVAJA DE LLAVERO



    4. IDEM

    Me tocas, me miras,
     me comes,  me bebes.
    Me respiras.

    Me besas, me tienes,
    me arrullas, y a veces
    me hieres.

    Me hueles, me cantas,
    me aplastas, me elevas.
    Me encantas.

    Me cielas, me lunas,
    me nubes, me aires.
    Me acunas.

    Me corres, me llamas,
    me tragas, me frenas.
    Me amas.

    Te idem.
    Te llamo, te amo.

    INÉDITO




    5.ROTO COMO NUEVO

    Como podía imaginarme
    que las alas rotas vuelan tan alto,
    que las manos de uñas rotas
    acarician mejor
    o que las bocas partidas por mil golpes
    saben besar como ninguna.

    Nadie me dijo que las velas rotas
    de los barcos fantasma
    saben atravesar los mundos
    y nadar entre sueños.

    Mi corazón roto
    aprendió a dar cariño perfecto,
     mis ilusiones rotas
    han aprendido a brillar con las luciérnagas
    y ya no queman.

    Vuelan.

     Como me podía imaginar
    que romperse es bueno para escribir poemas,
    para quererte,
    para besar.

    Soy el lobo de Caperucita.
    Vuelo mejor, nado mejor
    beso mejor.

    Quien lo diría...

    Que mi sonrisa de alma rota
    parece nueva
    y canta por alegrías.

    DEL LIBRO  NAVAJA DE LLAVERO




    6.TE MIRO

    Con mis ojos abiertos te veo grande,
    pero cuando los cierro hago un milagro.
    Vuelvo a verte chiquita, te cojo en brazos.
    Te canto musiquitas.


    Con mis ojos cerrados te siento mía,
    pero cuando los abro, hago un esfuerzo
    para verte mujer y abro mis brazos
    que te vieron crecer.

    Con mi mente consciente te dejo ir,
    corto todas las cuerdas para que vueles.
    Te imagino cometa bailando libre.
    Ha llegado la hora, debes partir.

    Y otra vez la palabra ...
    partir de parto, partir de ir.

    La palabra tremenda que me partió dos veces,
    que siempre que aparece me parte en partes.

    En dos, cuando naciste para que tú salieses.
    Y ahora....que te vas,
    para dejarte ir,
    me parte en mil.

    DEL LIBRO navaja de llavero




    7.EFECTO DOMINÓ

    Tengo tantas heridas,
    tan vivas,
    tan mal cerradas,
    tan queriendo sangrar como si fueran nuevas,
    tan inconformadas.

    Tantas heridas
    que aún respiran, cuando nadie las mira,
    por sus agujeritos de heridas,
    que son como sus bocas
    por las que gritan cosas
    que me asustan.

    Tantas heridas tengo,
    tantas,
    dispuestas a joder, que si me empujan,
    o me presionan,
    o me impresionan
    o me hacen contener los gritos
    que quiero gritar,
    y alguna se abre,
    es un desastre.

    El efecto dominó
    hace que se abran todas,
    o la mitad,
     o algunas.

    Tal vez sólo unas cuantas,
     pero eso basta
    para ser una fuente de dolor infinito.

    Tan inconmensurable,
    tan horrible,
    que dejo de ser mujer con heridas
    por segundos eternos
    y soy sólo la herida,
    sin mujer.

    Después, con mucha calma
    y la eximia pericia hija de la costumbre,
    busco la aguja de coser niñas tristes
    y cierro
    una a una, con cariño,
    esas puertas sangrantes invisibles
    con un punto de cruz.

    Lo coso todo.
    Lo dejo todo limpio,
    desinfectado,
    para seguir mañana a los ojos del mundo
    caminando, mirando, sonriendo,
    pareciendo ante todo,
     restaurada,
    curada.

    DEL LIBRO NAVAJA DE LLAVERO



    8. OCHO BOLAS

    Un día se acabarán mis días y me terminaré.
    Dejaré  espacio libre para el próximo.
    También le dejo un beso.

    Le dejo el aire y las montañas,
    para que respire,
    le cedo mi asiento en el cine,
    mi sombra en la parada,
    mi silla en la biblioteca
    para leer los libros que un día fueron míos.

    Mi lugar en la fila del mercado,
    mi toalla en la playa.

    Yo estaré muriendo y él naciendo.
    Cantará las canciones que yo también canté,
    se bañará en mi mar,
    jugará con mis olas.
    Pedirá los helados como yo,
    de todos los sabores
    y tendrá como yo,
     los cojones,
    de pedir ocho bolas.

     DEL LIBRO navaja de llavero






    9.POEMA FUERA DE CONTROL

    Quiero hacer un poema que rime
    lleno de versos valientes
    de zapatos con tacones
    y de sonrisas calientes.
    Cada verso una canción,
    cada canción un lacito
    que pongo en tu corazón.

    Quiero hablar de castañas asadas
    de nubes y de algodones
    de puñales y quereres
    helados y macarrones.
    Cada helado de un sabor,
    cada sabor un besito
    que te ofrezco sin rubor.

    Quiero andar un camino que brille
    lleno de flores y gente
    de músicas de colores
    y de niños sonrientes.
    Cada niño de una forma,
    cada forma de un color
    cada color de un sabor,
    cada sabor un poema,
    cada poema una flor.

    Me salen mal los poemas.
    No hay lacitos de tacón,
    ni puñales de sabores
    ni helados de macarrón.

    Comenzó todo ordenado,
    rimado, saboreado,
    pero se puso anarquista
    y al final se ha sublevado.

     DEL LIBRO EL CANARIO Y LA MÁQUINA DE COSER



    10.TODO LO QUE PASÓ

    Todo lo que pasó
    pasó para poder pasar ahora
    lo que está pasando.

    Cada beso que te dieron o que diste.
    Cada abrazo que perdiste.
    Todos tus amores
    y los míos.
    Cada lágrima llorada
    cada insulto, cada golpe,
    cada caricia enamorada.
    Todas las heridas con que heriste
    o te hirieron,
    herí
    o me hirieron.
    Todos los sueños y esperanzas
    que salieron a comprar tabaco
    y no volvieron.
    Todo eso que pasó... que me pasó,
    que te pasó,
    que nos pasó por separado
    sirve para intentar  ahora que las próximas cosas...
    te pasen a mi lado.

    Voy de frente.
    Sin trucos.
    Con todas mis heridas, y  agujeros,
    mis golpes,
    mis caídas antiguas  y mis nuevos deseos.
    Con miles de  caricias atragantadas
    y varios kilos
    de esperanzas resucitadas.

    Estuve calibrando el tamaño del daño
    del miedo de sufrir que ambos tenemos.
    Pensé bastante rato
    y concluí
    mirando el puto lado positivo
    que tanto adoran los cabrones emocionalmente equilibrados
    que si es para sufrir...
    ya nos pilla entrenados
    y si es para salir un gran amor
    de todo este pasado tan lleno de desastres,
    que sea cuanto antes.

    Que sea bienvenido y dure lo que dure.
    Como dice mi amigo Carlos Emiliano
    si es para ser, que sea para mucho y no para un poquito
    y para eso
    mejor es agarrarse los huevos
     un tantito.



    11.UN DÍA

    Tú no eres mío
    pero yo sí soy tuya
    como soy de la Vía Láctea
    o de mi pueblo.
    Cosas que me poseen
    porque nací dónde nací,
    cuando nací,
    y pertenezco así
    adónde pertenezco.

    Así me tienes tú,
    como quien tiene una sonrisa dulce
    o quien posee una mirada triste.
    Te tocó tenerme,
    y me tienes,
    sin haberme escogido,
    sin haberlo pensado.

    Un día,
    ya verás, tú también serás mío.
    Serás tan mío como el Sol.
    Tan mío
    como el viento mío.
    Me dirás toma mi corazón,
    guárdalo.
    Y yo lo tomaré.

    Lo guardaré
    en la caja vacía de guardar corazones
    y ese día
    se encenderán las luces de iluminar las cosas más hermosas.
    Las que sentimos porque las sentimos
    sin pensar si convienen
    ni discutir razones.





    ABRIL AÑIL

    Mi cuerpo cumple años;
    Y yo.
    Y cada pedacito de mi piel,
    cada gota de miel
    de mis entrañas.

    Cumplen años
    mis pies
    y mis pestañas.

    Cumplen años mis manos
    y mis arrugas,
    mis canas
    y mis verrugas.

    Mis ojos cumplen años
    meses y días.
    Corre el tiempo en mi sangre,
    y con él,
    llegan caños
    de dolor y alegrías.

    El mes de abril me cumple
    y cada año,
    cumplo también con él.

    Le presto cuentas,
    que a veces son de hiel
    y otras de calma
    tras las tormentas.

    Le cuento como ha sido,
    como es vivir
    y sucumbir,
    levantarse y caer
    amar,
    perder,
    ganar,
    ceder.

    Cada heridita nueva,
    que me dejó el besar,
    le dejo ver,
    cada arañazo,
    que me trajo el llorar.

     Y los contamos juntos,
    el mes de abril
    y yo,
    discutiendo los dos,
    cuales valen más puntos.

    Los revisamos
    en cada cumpleaños,
    año tras año.

    Dos viejos enemigos,
    dos cómplices.

    Mutuos testigos
    de nuestros desengaños.


    Mi mes de cumpleaños,
    mi abril de recontar los daños
      y poner en papel
    los versos que me sobran
    escritos con palabras
    vestiditas de añil,
    que en mis mares,
    zozobran.

    Mes de pensar
    de amar la primavera que me vio florecer.
    De recordar las calles
    que me vieron crecer
    y sonreir
    por las dos hijas
    que de mí vi nacer.


    Miles de lluvias soplan mis velas.
    Y yo
    agradezco la vida,
    la pasión y las fuerzas
    con que  a pesar de todo
    enciendo mis candelas,
    año tras año
    con las llamas añiles
    de mis abriles.


    TRISTEZA

    Que triste es mi tristeza a veces,
    incluso
    sin trigales o sin trigo
    y sin los tres putos tigres.
    Estando sola
    o contigo.

    Pura tristeza triste
    pesarosa melancolía a secas,
    daño infringido a pedacitos míos
    arrancados a uña.

    Triste tristeza mía teñida de negrura,
    de muecas huecas
    que el desaliento acuña.
    Tristeza letal
    que atora el canal de respirar
    dejándolo chiquito,
     convirtiendo en deporte radical
    la acción tradicional
    de respirar.

    Que triste es
    estar tan triste así, tan triste y gris
    tan afligido,
    tan aquejado y tan de luto.
    Tan compungido,
    sintiendo honda la mordida
    de un dolor tan puto.

    Tanta melancolía
     hace que esta tristeza mía
    contamine el mar y azul mis ojos.

    Hace que infecte el aire
    que sale de las penas pasando por mi boca
    arrastrando despojos,
    cocinando dolores
    y quemando
    rastrojos.

    Triste tristeza trigueña
    de tigres glotones
    que sirve para hacer trabalenguas
    sobre mujeres, hombres o niñas,
    declamando corrido
    o a tropezones.

    DEL LIBRO NAVAJA DE LLAVERO


    Análisis “El Canario y la Máquina de Coser”

    por Fernando de la Rosa Castillo

    Cada vez estoy más seguro de que los mejores escritores contemporáneos se encuentran escondidos tras los nombres de “Independiente” o “Novel”, y cuando llegan a mis manos joyas como la que compete a este análisis/crítica, esa seguridad se transforma en orgullo de literato.

    Antes de empezar este análisis hay que aclarar algunos puntos. No soy un acostumbrado de los cuentos, sino un lector más afín a las novelas, mientras más complejas y entrelazadas mejor para su servidor; también rehuyo a las obras “realistas”, o el mal llamado “No-fiction”, pues mi corazón siempre le ha pertenecido a la Fantasía, la imaginación exacerbada de universos ajenos al nuestro. Es por esto que me entrego como mero lector, ajeno tanto al género como al tipo de relato, para analizar una obra que a mi parecer me ha revivido aquel gusto de infante por las letras cortas.

    “El Canario y la Máquina de Coser” es un reco