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  • 08/02/16--03:24: DUDU FDEZ. [19.024]

  • Dudu Fdez. 

    Nacido en Cantabria en 1977, aunque reside actualmente en Calabazanos, Palencia.

    De su mano han brotado versos, desde que cursaba 6º de EGB, cuando por imitación a Homero, después de haber leído la Ilíada por elección propia, se embarcó en esta odisea de escribir. Es posible que fuese ese mismo año cuando comenzó a componer poemas de carácter amoroso en un malogrado intento de ligarse a una niña de 8º curso. Por suerte para todos nosotros, su fallido intento de enamorar con la lírica no cejó en su empeño por ahondar en el arte poética y con 14 años continuó escribiendo hasta hoy, en una búsqueda constante hacia el autoconocimiento.

    Ha desarrollado multitud de oficios a lo largo de su vida, como camarero, agente inmobiliario, vendedor de círculo de lectores, peón de obra, pintor de brocha gorda, y actualmente conductor de carretilla eléctrica, los cuales ha sabido compaginar con su dedicación a las palabras. Y muestra de ello son los premios obtenidos, como el 1º premio en el  Certamen “Val de San Vicente” en 2015 con el poema “Herencia”, o el 2º premio en el concurso internacional de haikus “Grau-Miró”, en el mismo año, con una composición de tres estrofas titulada “Lo natural”:

    “Se agota la luz.
    En las adormideras
    pájaros muertos.


    En los cerezos
    la primavera nace.
    Gotas de sangre.


    El río canta
    la canción del invierno.
    Lluvia de agosto.”


    Ha sido también finalista en 2014 en el certamen Jaime Gil de Biedma con su poemario “Piel muerta”. Asimismo consigue ese magnífico resultado en los premios “Villa del libro” en 2012 y el “Fray Luis de León” de la diputación de Valladolid en 2015, con el poemario “Geografía experimental”.

    Ha publicado: A favor de inventario. Edición de autor, 2016.



    Sin título.

    Deambular por calles inexactas
    esperando hallar la chispa que provoque
    el comienzo del ciclo,
    la amnesia parcial,
    la burbuja de felicidad
    que esconde la trampa.
    Llamar a postigos cerrados hace tiempo,
    intentar forzar cerraduras oxidadas.
    Apelar al pasado de los jardines
    y la memoria de los árboles.
    Todo en vano.
    Es tarde para volver a lo que
    dejó de existir.
    Pero uno se siente especial
    luchando por una utopía.
    Por una mentira.
    Llamar de nuevo a tu puerta
    para dejar en tu felpudo
    las sombras de aquellos poemas
    que una vez tuvieron sentido.




    Pro.

    Soy pro vida, pro muerte
    promesa, protesta
    prosaico, procastinación,
    prolegómeno, propósito,
    protagonista, prófugo,
    prohibición, probatura...
    Pero, sobre todo,
    soy lo que decía mi abuela:
    un probín que no sabe lo que quiere...



    En la bañera.

    La lleno hasta arriba
    y leo un libro
    o escribo algún poema insustancial.
    Imagino, a veces,
    que soy Marat
    (asesinado en la bañera
    a los 50 años);
    porque cuando tocaba
    no tuve los cojones
    de ser
    Jim Morrison.



    Sin título

    “He escrito tanta inútil cosa
    sin descubrirme
    sin dar conmigo”.
    S.Rodríguez


    He escrito tan sólo los silencios,
    la basura oculta bajo mi cama.
    He escrito los pasteles,
    los clichés.
    Pero no he dicho nada
    sobre la verdad desnuda
    que me escupe el espejo
    cada mañana.
    He escrito las palabras de otros,
    las palabras que otros
    querían escuchar.
    He escrito los poemas robados,
    los versos sueltos,
    huérfanos de veracidad.
    Pero no he escrito nada
    sobre el folio en blanco
    y su necesidad de ser
    mancillado.
    He escrito tanta inútil cosa,
    parapetado tras la poesía,
    que no he podido descubrirme.
    Tan sólo me he maquillado
    y he salido a la calle
    a contar esquinas,
    farolas,
    baldosas…

    mentiras.



    La cuerda.

    “Dura la libertad
    lo que la longitud de la cuerda”
    Rodrigo Garrido Paniagua.


    Tira con fiereza.
    Hacia ti.
    Hacia nosotros.
    Aunque no pienso en escapar,
    me gusta saberte al otro lado

    de la cuerda.



    Inventario.

    Una sucesión de piernas:
    Las inocentes y gordezuelas de los bebés,
    las tersas y emergentes en caricias de las adolescentes,
    las  de las veinteañeras,
    ese milagro cuando tienes veinte años;
    ese fracaso cuando tienes cuarenta,
    las piernas de mi mujer y el rastro de desgaste
    que han dejado tres partos y cientos de caricias.

    Y las  más tristes,
     las piernas de mi madre
    con las grandes autopistas azules
    hacia la muerte.




    sin título

    Aprendí pronto
    a no levantar la mano cuando
    sabía la respuesta.

    No pesaba tanto
    la satisfacción del profesor
    como la soledad
    del recreo.




    Dudu Fdez. A favor de inventario. Edición de autor, 2016.


    AUTORRETRATO

    Soy como esas esquinas
    con farola fundida:
    tan proclive al beso
                        como al navajazo.



    LÍMITES DE LA POESÍA

    Hay lugares
    en los que la palabra
    resulta superflua e innecesaria.
    En lugares como esos
    sólo es necesaria la lengua.



    PREMISA 2

    El cuaderno donde escribo
    cuesta un euro y ochenta y cinco
    céntimos.
    El bolígrafo apenas sesenta.
    Está claro.
    Mi poesía
    es poesía de bajo presupuesto.







    .


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  • 08/02/16--06:42: CHANITO ISIDRÓN [19.025]

  • Chanito Isidrón

    Chanito Isidrón (1903, Calabazar de Sagua (Las Villas, Cuba) - 23 de febrero de 1987, Cuba) Más conocido como "El rey del punto cubano" fue un decimista cubano reconocido, cuyas décimas solían ser humorísticas y dramáticas.

    Cipriano Justino Isidrón Torres nació en 1903 en Calabazar de Sagua, concretamente en la Provincia de Villa Clara, Cuba. Sus padres procedían de las Islas Canarias, España. Tenía seis hermanos y una hermana. Sus improvisaciones comenzaron en 1911, cuando tenía sólo seis u ocho años en las fiestas que celebraba la gente de su barrio. Así, participó en todas las fiestas en las que cantaban cantadores destacados en el panorama musical de esos momentos. En 1913 conoció a otros poetas y solía cantar sobre la tiranía que influía en las diferentes controversias de las que se hablaba en la sociedad. Solo pudo estudiar hasta tercero de primaria, ya que tuvo que abandonar el colegio por la pobreza de su familia. Así, se vio obligado a comenzar a trabajar en el ámbito agrícola. Sin embargo, un día, mientras trabajaba, tuvo un accidente en el que perdió un dedo de una de sus manos. Por esta razón tuvo que abandonar el trabajo rural, ya que ya no podía desempeñarlo y en 1931 comenzó a viajar por numerosos pueblos de toda Cuba, ejerciendo la labor de músico ambulante, tocando canciones con su guitarra. Así logró destacarse entre otros poetas y músicos, por lo que adquirió un gran éxito entre la gente, que lo bautizó con el sobrenombre de "Chanito".

    En 1936, comenzó en la radio, concretamente en Santa Clara, trabajando en numerosos programas musicales que tenían como publico básico a la población campesina, dando a conocer su folclore musical. Algunas de sus décimas más importantes fueron Amores Montaraces, en 1938, con las que fundó las décimas basadas en novelas y dirigidas a ser emitidas en la radio. A esta décima, con la que tuvo de su mayor éxito, le siguieron otras décimas también muy importantes tales como "Amor y traición" (1939), "Arturo y Magdalena" (1939), "Abnegación" (1941) y "Diario de una huérfana" (1943).

    Más tarde, se estableció en La Habana en 1941, y participó en el show "Buscando al príncipe del punto cubano", donde parece que triunfó. Tras esto, participó también durante un periodo de tiempo en la emisora Radio Lavín (actual Mil Diez), en el programa "Dímelo cantando". Posteriormente fue contratado por la emisora Radio Cadena Azul, la principal cadena de Cuba en número de oyentes, con el objetivo de que el decimista escribiera y cantara novelas campesinas pero en décimas. Algunas novelas compuestas en este periodo de tiempo no fueron publicadas, ya que el manuscrito era leído y prestado por mucha gente hasta que al final se perdió. Las obras sin publicar fueron: La huella fatal (1943); Más allá del amor (1944) y Los trágicos amores de Gloria Rangel (la cual fue publicada de forma parcial en el año 1986).

    Chanito también participó en algunos espacios dirigidos a expresar la crítica social del momento (como son los programas "El Guateque de Apolonio" y "Como piensan los cubanos"). Puso fin a su carrera poética con la saga - biográfica y poética - del cubano "Manuel García, Rey de los Campos de Cuba" (1985), una saga basada en la vida del conocido bandolero Manuel García Ponce.

    Aunque se jubiló en 1962, siguió participando en programas campesinos, como es el caso de Cañas.

    Murió el 23 de febrero de 1987.

    Legado[editar]

    Es considerado actualmente como el Rey del Punto Cubano.
    En el año 2003 se creó el Premio Chanito Isidrón de Novela en Décimas, integrado en la Creación de la Novela, cuya creación se debe a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.


    COSAS DE UN GUAJIRO QUE ESTUVO EN LA HABANA

    Yo fui a un baile de copete,
    a un gran casino habanero
    y llevaba mi dinero
    en la vaina del machete.
    Se formaba el gran sainete
    cada vez que iba a «jalar»
    el machete «pa» sacar
    mi plata tan bien guardada,
    que ya por la madrugada
    no me dejaban pagar.


    Por un drenaje biliar
    fui a una clínica a La Habana
    y por cierto esa mañana
    no podía desayunar.
    El doctor me hizo tragar
    una manguera «apurao»
    y yo le dije «asustao»:
    «Doctor, me la siento atrás,
    y si empuja un poco más
    sale por el otro “lao”.»


    Hallé un fotógrafo un día
    con su aparato completo
    que abajo de un trapo prieto
    a retratar se metía.
    Yo iba con la suegra mía,
    se llamaba Esther Consuegra,
    que iba con su saya negra
    y el fotógrafo enfocó
    y «equivocao» se metió
    en la saya de mi suegra.


    Vi en La Habana a una criatura
    flaquita, que por relleno
    se colocaba en el seno
    dos chirimoyas maduras.
    Luego allá en Monte y Figuras
    fuimos a un baile de son
    y en el primer apretón
    que hube de darle bailando
    los dos salimos regando
    champola por el salón.


    Yo llevé un gato a La Habana
    criado en  piso de tierra
    que abre un huequito y entierra
    todo lo que le da gana.
    En el hotel, de mañana,
    se puso el gato a escarbar
    y le dije: «Si al llegar
    no buscaste una barreta
    el tesoro en  la maleta
    vas a tener que guardar».


    En el parque de Colón
    me monté en un carro loco,
    y aquella noche por poco
    me cortan la digestión.
    El maldito socollón
    me bailó como un muñeco
    pero cuando encontré un hueco
    salí gritando, «azorao»:
    «¡Otro día, ni “amarrao”
    me monto en ese tareco!»


    Del corazón se enfermó*
    mi mujer, allá en La Habana,
    y el médico una mañana
    a registrarla empezó.
    El vestido le quitó,
    saya, blúmer y refajo,
    y yo al ver ese relajo
    le dije: «No me conviene,
    qué va,  mi mujer no tiene
    el corazón tan abajo».


    *

    Todo el que a casarse va
    porque necesita abrigo
    siempre encuentra a un buen amigo
    que un mal consejo le da.
    Yo no sé por qué será
    que el hombre que se ha casado,
    cuando mira a otro embullado
    que busca su misma base,
    le dice que no se case,
    que ese es un paso mal dado.


    Sabe el hombre la misión
    amarga del que se casa,
    pero cuando ve la masa
    se le alegra el corazón.
    Eso es igual que el ratón:
    ve que otro ratón cualquiera
    cae en la trampa y quisiera
    huir del triste destino
    pero el olor del tocino
    lo lleva a la ratonera.


    Yo también había jurado
    cuando joven, no casarme,
    para luego no encontrarme
    pobre, hambriento y remendado.
    Luego aquí por el Vedado
    me enamoré de Pilar,
    y esa sí me ha hecho rabiar
    y maldecir mi destino,
    porque me enseña el tocino
    y no me deja llegar.

    Miren, Manuel el Gallego
    se casó con Rosalía,
    que allí si es verdad que había
    tocino hasta para luego.
    Manuel quiso entrarle, ciego,
    pero ella, que es algo cruel,
    anda con Juan y Miguel
    y con todo el que se asome,
    y ahora todo el mundo come
    tocino, menos Manuel.



    FABIAN

    Casa de campo dotada 
    de lujo y comodidad, 
    donde la felicidad 
    se tiene como alquilada. 
    La familia acomodada 
    de don Juán el patrono, 
    vive allí como en un trono 
    de esplendor extraordinario; 
    é1 es rico propietario, 
    es hacendado y colono.


    Su esposa y sus hijas son 
    piezas de una misma hechura: 
    tres cuerpos de seda pura 
    y de piedra el corazón. 
    Divulgar su religión 
    es lo que les entretiene, 
    y la Biblia les mantiene 
    sus corazones contentos, 
    aunque de los mandamientos 
    cumplen lo que les conviene. 


    Con su pose adinerada 
    hoy vemos a don Julián 
    dándole al negro Fabián 
    clases de Historia Sagrada: 
    Mira, negro, no me agrada 
    que sigas siendo un ateo; 
    pon atención, que deseo 
    verte aprender con cuidado 
    todo este libro sagrado 
    que como hermano te leo. 


    Entonces, con sutileza, 
    se acercó el viejo africano 
    con un sombrero en la mano 
    y un pañuelo en la cabeza. 
    Mira, Fabián aquí empieza 
    la lección interrumpida, 
    la que antes de la comida 
    repasábamos, Fabián: 
    pasajes de Eva y Adán, 
    los que nos dieron la vida. 


    De Eva y Adán eres hijo 
    lo mismo que lo soy yo: 
    esa pareja pobló 
    el mundo que es tan prolijo. 
    Y no mintió el que te dijo 
    que nuestros padres, Fabián 
    son ésos: Eva y Adán 
    y aunque tú eres africano, 
    ante Dios eres mi hermano 
    y ante Dios te alabarán. 


    Entonces movió las manos 
    y dijo el negro Fabián: 
    ¿Quiere decir, don Julián 
    que usté y yo somos hermanos? 
    ¿Que no hay padres africanos, 
    cubano, españó ni inglé? 
    Dígame entonces por qué 
    usté calza buenas botas 
    y yo, con las carnes rotas 
    tengo podrío lo pie? 


    Yo vivo en la choza fria 
    que se cala como un jibe, 
    y usté, que es mi hermano, vive 
    en casa de mampostería 
    ¿Dónde tá la herencia mía 
    de Adán cuando se fue al cielo? 
    Usté tá viviendo al pelo, 
    bien comío y abrigao, 
    y yo con hambre, ripiao, 
    y con lo pie por el suelo. 


    No, Fabián la evolución 
    del mundo ha sido muy grande, 
    y no hay razón que demande 
    igualdad de posición. 
    El Dios de la creación 
    que hizo a nuestro padre Adán 
    puso su mayor afán 
    en que haya grandes y chicos, 
    unos pobres y otros ricos: 
    así es el mundo, Fabián. 


    Bueno, tá bien, don Julián 
    esto usté me lo perdona: 
    ¿el perro de la patrona 
    también es hijo de Adán? 
    Pos yo veo que le dan 
    bistec­filete y congrí 
    y si perro come así 
    de lo que a mi me negaron, 
    ¡jum!, a ese hermano dejaron 
    mejor herencia que a mí. 


    Don Julián se vio cogido 
    por la lógica que pesa 
    y tiró sobre la mesa 
    el libro descolorido. 
    Fabián siguió­ No he querido 
    señalarlo con el deo, 
    pero callarme no pueo, 
    don Julián y le soy franco: 
    ¡ese libro lo hizo un blanco 
    `pa meterle al negro mieo.

    Fuente: Chanito Isidrón (poeta popular) 
    (Cuba, nacido 1903) pp. 35­38 
    Título: Filosofía africana



    CHANITO ISIDRÓN : UNA LEYENDA DEL PUNTO CUBANO. 

    Chácaras y Tambores de Guadá

    Recuerdo en casa un disco de puntos cubanos traído de Venezuela. Sólo Chanito Isidrón y el Jilguero de Cienfuegos, se atrevían a hacerle sombra a los discos de corridos mejicanos. Sus décimas venían de un tiempo que ya tenía aureola casi mítica. La de la emigración a Cuba de nuestros abuelos. Una Cuba que ellos nos habían hecho sentir también nuestra.




    Un campo maravilloso
    lindo sol que reverbera
    sublime brisa campera
    cielo azul y suelo hermoso
    un valle verde y gracioso
    una montaña intrincada
    una límpida cañada
    y una espléndida vivienda
    toda esta es la gran hacienda
    de don Patricio Moncada.



    Tiene el viejo don Patricio
    una posición que encanta
    lugar donde se levanta
    un señorial edificio.
    Enemigo del bullicio
    huyó de la sociedad
    y en aquella soledad
    cómodamente albergado
    cuidaba de su ganado
    y de su gran propiedad.



    Además de poseer
    un Packard negro cerrado
    montar su potro dorado
    constituye su placer
    en el que suele correr
    detrás de la vaquería
    ..............................


    Así comenzaba esta historia, “culebrón” versificado (123 décimas, ¡1230 versos!), que tan popular se hizo en Cuba y en Canarias. Aquí son más conocidas como las Décimas de Camilo y Estrella pero su título original es Amores Montaraces y su autor Chanito Isidrón, que, en 1938, con esta obra, se convirtió en fundador de la novela en décimas para ser cantada. Le siguieron Arturo y Magdalena (1939); Abnegación (1941) y Diario de una huérfana (1943). Dejó inéditas: La huella fatal (1943); Más allá del amor (1944) y Los trágicos amores de Gloria Rangel,  esta última publicada parcialmente en 1986. La radio cubana contribuyó extraordinariamente a la difusión de estas obras pero fue Camilo y Estrella la que se consagró en la memoria del pueblo cubano y canario. Aún recuerdo como en casa, guardábamos con devoción una libreta donde mi abuelo (que pasó 32 años en Cuba) las tenía apuntadas. Esas décimas constituían nuestros pequeños tesoros.
                
    Cipriano Isidrón Torres, “Chanito”, era un pichón de isleño, como comúnmente se les llama en Cuba a los hijos de padres canarios. Nacido en Calabazar de Sagua, antigua provincia de Las Villas en 1903, comenzó a improvisar desde los ocho años, siendo figura imprescindible en todas las fiestas a las que concurrían cantadores de fama. En 1931 abandonó las faenas agrícolas que había conocido desde la niñez y se lanzó con su guitarra a recorrer los pueblos villaclareños, donde empezó a llamársele “el elegante poeta de Las Villas”. La voz y la guitarra de Chanito Isidrón transitaron gloriosamente los caminos de Cuba durante más de medio siglo y se sembraron unánimes en el corazón de su pueblo.



    Ayuntamiento y Colegio público de Calabazar de Sagua, ciudad de nacimiento del poeta, en las primeras décadas del siglo XX



    Se inició, en 1936, en la radio de Santa Clara y su nombre fue conociéndose a través de programas dedicados especialmente al campesinado. Ya nuevos y mayores empeños requerirían su presencia cuando La Cadena Azul, que llegó a convertirse en la cadena radial más escuchada de Cuba lo contrató para escribir novelas guajiras hechas en décimas y cantadas. La época de oro de la radiodifusión cubana –años 40 y 50- lo tuvo como principal protagonista en sus programas estelares destinados a la música guajira: “Buscando el Príncipe de Punto Cubano” cuyo tronó ocupó y “Dímelo cantando”.
      
    El impacto de esta presencia lo describió certeramente el poeta y narrador Félix Pita Rodríguez con estas palabras: “Recuerdo con precisión el hecho, porque aquel poeta de tan honda raíz popular, de inspiración siempre fresca y cargada de intención, fue para mí un poco como una revelación en aquel inolvidable programa “¡Dímelo cantando!”. Todo lo cubano era para mí entonces como un redescubrimiento. Muchas cosas sabidas, me aparecían de pronto con sus perfiles verdaderos. El humor agresivo de Chanito Isidrón era como una explosión de rebeldía, de protesta, de anuncio de futuro”.








    Plantaciones de tabaco y  caña en la Cuba de comienzos de siglo
    Central azucarero en Cienfuegos 1906
                 
    Cuentan que un día escuchó mencionar el nombre de Manuel Cuquillo – el gran poeta palmero- y un día se apareció en la tienda del Troncón –propiedad de Cuquillo-. Desde entonces surgió una intensa amistad entre ambos poetas que se complementó con diferentes canturías.
                            
    El investigador cubano Rafael Alcides dijo de Chanito: “Cuando yo era un niño campesino, ya Chanito era un dios del canto. Después crecí, dejé de ser campesino y Chanito Isidrón siguió siendo un dios. Pero ya nadie de aquellos tiempos –ni de los que vengan después- osaría especificar... del canto. Un tractorista que, según dicen, recuperó la vista “pidiéndoselo” a Chanito, me dijo el año pasado que hoy Chanito vela con su alegría y su guitarra en la “seca” y en la primavera, protege en los partos animales y muchachas; y en los atardeceres y en las mañanas, suele a veces improvisar, -siempre ocurrente como él solo- “a través” de los nuevos decimistas radiales”.

    La última proeza de Chanito Isidrón fue escribir la saga del héroe legendario Manuel García, Rey de los Campos de Cuba (1985), -biografía poética del “bandolero social” hijo de isleños que luchó por la independencia de Cuba- en el que la épica vuelve a escribirse en versos. En su estudio introductorio, a esa edición, el poeta y crítico Virgilio López Lemus señala: “Es raro que este protagonista (que realizó hazañas similares a las de afamados “caballeros” europeos inmortalizados en cantos épicos glorificadores), no tuvieran su saga en versos. Ya existe: Chanito Isidrón la ha realizado”.


    Grabado de Manuel García,
    El Rey de los Campos de Cuba


    Así comienza la historia de Manuel García 
    contada por Isidrón:



    De los pueblos matanceros
    ‘El estanque de Alacranes’
    recuerda siempre a los manes
    de sus mártires primeros.
    Muchos canarios vegueros
    allí llegaron un día
    y la tierra labrantía
    convirtieron en vergel
    junto a doña Isabel
    Ponce y Vicente García.




    Esos esposos isleños
    quisieron tener un chico
    y les nace Vicentico
    premio inicial de sus sueños.
    Son tiempos más risueños
    para el matrimonio aquel
    y luego a doña Isabel
    el año cincuenta y uno
    le nace un nuevo montuno


    al que le ponen Manuel.




    Manuel es niño robusto
    de rostro muy agradable
    .......................................

    Fallecido el 23 de febrero de 1987, el poeta de una fabulosa capacidad narrativa, Chanito Isidrón será siempre para su pueblo la imagen elegante y sonriente de su más alto trovador; él pudo hacer suya la memorable frase de Montaigne: “No hago nada sin alegría”.

    La ultima décima de la obra "Mi 75 Aniversario", está grabada en un laúd de mármol que reposa sobre sus restos, a sólo unos pasos del que fuera su apartamento, donde aún viven su viuda María Esther y su hijo Ricardo.

    Mi 75 aniversario

    Chanito Isidrón



    Ya inició el último cuarto
    de siglo de haber nacido
    y mi madre haber sufrido
    el ¡ay! del último parto.
    Si lo olvido reparto
    en etapas prudenciales
    son tres las más esenciales,
    y la final será ésta
    que coronará mi testa
    con las nieves invernales.




    Y yo, Cipriano Isidrón
    -quizás si mi nombre asombre,
    porque quien me puso el nombre
    no me tuvo compasión.
    Pero hay una explicación
    por muchos desconocida
    y es que mi madre querida
    que se llamaba Cipriana,
    años cumplió la mañana
    en que me trajo a la vida.




    Por esa causa al chiquito
    denominaron Cipriano;
    el Cipriano bajó a Chano
    y Chano vino a Chanito.
    Muchas manos han escrito:
    “Señores Chano y Sidrón”,
    figurándose que son
    dos, como Diana y Apolo,
    sin saber que es uno solo
    largo, flaco y narizón.




    Y no me equivoco. Ya estoy
    en el momento supremo
    de la vida y no le temo
    si el último tumbo doy.
    ¿La tumba me llama? Voy
    con mi modesto equipaje
    a realizar ese viaje
    de precisión absoluta
    y con la hoja de ruta
    en el bolsillo del traje.

    FUENTES:

    -Ricardo Isidrón, hijo del poeta Chanito Isidrón.
    -Testimonios recogidos en La Gomera.
    -Chanito Isidrón: “Manuel García, Rey de los campos de Cuba”. Prólogo de Vicente López Lemus, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1989.
    -Chanito Isidrón: “Dímelo cantando”. Selección y presentación de Raúl Luis. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1994.
    -En internet: http://www.lajiribilla.cu “El elegante poeta de Las Villas cumple 100 años”.

    DISCOGRAFÍA BÁSICA:

    -“Décimas Guajiras”. Vol I y II. Chanito Isidrón con las guitarras de Ojeda.     Producciones Gema. Venezuela.
    -“Chanito Isidrón. Su voz y sus décimas”. (décimas dichas, no cantadas, con su gracejo único).
    -“Décimas jocosas”. Chanito Isidrón con el Conj. Campo Alegre. Areíto.
      




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    Eduardo López Pascual


    (Baza, Granada, España 1939), poeta, ensayista, dramaturgo y promotor cultural. Ha residido la mayor parte de su vida en Cieza, en la región de Murcia. Su obra incluye los libros Buscando otra frontera, su primer libro, publicado en 1974. Desde entonces han destacados Un tiempo para Murcia; Como nacido del pueblo; Silencios y esperanzas; Hablando a la madrugada de estas cosas; Versos proscritos; Esta noche recuerdo El Eugenio; Raíces de vida inacabada, Poemas para un paisaje sonoro, y La memoria que nos queda. En teatro destaca Una tarde en casa de los García. Dirige en Cieza la sociedad Pueblo y Arte, dedicada la promoción cultural en la región. Coordina las Jornadas de Poesía sobre el Segura.


    POEMAS


    TRES

    La memoria podría ser también el grito de la madre
    que aprisa nos arrancaba del juego del pañuelo,
    o el de los cuatro pozos de agua, mientras todos
    volábamos hacia aquella lev e merienda hecha
    con amor, y pan y alguna carne de membrillo
    tragados como la última sonrisa de la tarde en huida.
    La memoria nos trae la imagen ingenua y honda
    de infinita felicidad sobre un tiempo adolescente:
    aparece de otra forma como el recuerdo de calles
    y atajos pedregoso, donde un balón de trapo
    cruzaba de acera a acera, veloz, hasta convertirse
    en ese tanto glorioso que soñábamos como niños.
    Y podría ser ¿por qué no?, el compendio sinuoso,
    es decir, esa inexacta mezcla trufada de triunfos
    y fracasos, como si la vida, cual vida, no fuera más
    que un largo y desconcertante camino, que nos
    provocara internamente la emoción y la angustia,
    después de todo, la única certeza que contamos.




    AZUL Y ROJO

    Oíd todos, hoy he bebido de tu color azul,
    de la imagen serena que siempre recuerdo;
    y he saciado mis labios con ese neto matiz
    que se adivinaba en tus ojos tan presentes,
    son emociones que envuelven los cuerpos
    de mis hermanos, y de mis compañeros
    en las mañanas prometidas de cara al sol,
    que un poeta nos dio como prueba de vida

    He acariciado también aquella suave tela
    de mi vieja camisa proletaria, llevada
    con afanes puros por buscar otros lugares,
    acaso una realidad nueva y diferente, que
    los nuevos camaradas cantarían con calor.

    He sabido al fin, de los gestos del amigo,
    el testigo que nos entrega su amor entero,
    y esa sencillez perseguida en cada tarde,
    cuando ya no vuelan las palomas blancas
    que anunciaran tus palabras, José Antonio,
    cuando solamente nos habitan los olvidos,
    y la noche se desploma con grave dolor
    sobre aquellas ilusiones desvaneciéndose
    en amaneceres sin lunas blancas, ni claros
    luceros, en almas con un intenso éxtasis.
    Tu verso fue oculto en tristes arcones de
    esta tierra, que parece ya yerma, agostada
    como mies abandonada y fría, en la justa
    voluntad y la esperanza que yo reivindico.




    EN EL ÚLTIMO LUGAR

    Hoy estoy en el último lugar de tu casa,
    atrás, muy cerca de las puertas de salida,
    allí donde está sin duda el espacio exacto
    de quien como yo mismo, me siento nadie,
    tan solo alguien con las preguntas eternas
    temiendo lo incierto, huido de tui llamada, 
    lejos de lo sutil e invisible providencia 
    que momento a momento esperamos, 
    y aparezco sordo a la insistente respuesta 
    que exige siempre tu palabra, y el cuidado 
    que en cada instante a nosotros se proclama, 
    tras nuestra hipócrita y loca impaciencia.



    Asomándome al Gran Cañón 

    Podríamos regresar a los tañidos 
    del violín, a las arias de los oboes 
    dulzones, y escuchar los sonidos 
    íntimos de Gershwin por ejemplo, 
    dejándonos obre el Gran Cañón 
    las maravillas de una suite hecha 
    solo para cerrar los ojos, y sentir 
    al final la paz que nos trasciende, 
    el gozo que reposa en el espíritu, 
    casi siempre esquivo y tan silente, 
    tras de una larga mesa de oficina. 





    Sobre su libro La memoria que nos queda, ha expresado:

    P. Porque en este libro, también hay un viaje nostálgico.

    Precisamente porque en mí, dentro de mí, queda un poso imborrable de sueños, de amistades, de metas a cumplir y hechas realidades; precisamente porque guardo un tiempo de feliz vivencia, de caminos andados, es decir de hechos amables, generosos, auténticos, que han marcado en cierta forma mi manera de ser y de hacer. No quiero olvidarlos, porque simplemente, me han ayudado a ser persona.

    P. Diría que La memoria que nos queda es un libro sobre el paso del tiempo, sobre una vida, sobre ese instante de echar la vista atrás. ¿Es necesario para el poeta este acto de reflexión?

    Yo pienso que todo poeta cuando escribe, está haciendo un paseo sobre lo que ha sentido, o lo que ha vivido; incluso hacia aquello que no ha podido hacer realidad. Al fin y al cabo, uno cree en eso que llaman poesía de la experiencia que es al fin, contar su propia sensibilidad. Y sí, me parece bueno no perder sus raíces más personales y humanas, en razón de ser honesto con uno mismo, que además, nos sirve para hacer un alto en esta andadura de prisas, y ver exactamente donde estamos. Después de todo, la oportunidad de examinarnos a nosotros, siempre es o debe de ser un motivo para saber bien lo que somos.  


    Sobre La memoria que nos queda, opinión

    El lector atento a La memoria que nos queda (Editorial Vitrubio, 2008) descubre que ha de aproximarse al poemario de una manera pausada y sosegada. La prisa, la lectura sostenida de los poemas hasta el final, no es aconsejable en este libro, pues se trata de poemas muy pensados, motivados por un ambiente muy vívido que invita a una lectura pausada, donde se puedan asimilar los poemas con la dosis de emotividad que, con toda seguridad, emanaron de la pluma del autor. 

    La estructura del La memoria… brinda oraciones (versos) largos, donde se cuenta una historia que se puede leer como un relato lírico, en el que “las andaduras” de López Pascual, mueven un pasado que ha estremecido el tiempo, la pérdida de los amigos y la realidad de un tiempo ido.

    Los dos primeros poemas del libro Ahora, que aún tenemos luz y De la vida que se nos (el primero en particular, es de mucha contundencia). Estos textos son ejemplo de esa poesía narrativa, con efectivos disparos que taladran al lector. En el poema Adioses, destacan, “las horas que pasan repletas de ausencias”, donde nos recuerda con puntual resonancia poética, la inexorabilidad de nuestro breve tiempo.

    En esencia, Eduardo López Pascual traza desde lo vivido, para intentar decir la razón de una emoción, una realidad, una vivencia, para que el lector se identifique con una historia, como las grandes historias, de amor y dolor.  
                                                   Luis de la Paz








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  • 08/03/16--00:11: LAUREN GARCÍA [19.027]

  • Lauren García 

    Nacido el 20 del 11 de 1977 en Oviedo. Ha publicado los libros de poesía “Versos como sangre hirviendo” (Verbum, 2005) y “El castigo de los ángeles” (Quaderna Via, 2014). Figura en diversos libros y proyectos culturales.

    Ha colaborado en numerosos medios de comunicación abordando temas culturales y literarios, sobre todo. Actualmente colabora, entre otros periódicos en el suplemento Cultura de La Nueva España, medio donde coordina el blog de creación “Poesía Desbocada”. 



    LITERATURA Y VIDA

    Tengo momentos
    en los que dono mis versos al por mayor
    a una muchacha
    que aguarda que el día finalice
    con un inesperado desenlace,
    o a ese anciano que vaga
    con una botella en la mano
    cuando la madrugada tiene sinsabores
    de recargado aguardiente.
    Si un verso no sirve para curar epidemias cotidianas,
    ¿dónde poner nuestras inservibles palabras?
    Pasto de lombrices
    son tumbas de escritores vanagloriados.
    Yo me debato entre la literatura y la vida.
     apeándome sin equipaje  
    siempre de los vaivenes de los trenes en marcha



    CANCIÓN DE OVIEDO

    Oviedo, lágrima de alcohol
    que incordia en las mejillas del asfalto
    de la mudez que vacía catedrales.
    Ciudad del silencio enemigo,
    conquista del tiempo perdido
    del verso que aguarda a que anochezca
    en sus vértices.
    Vetusta es un parque
    que conoce la delicadeza del sol,
    las cumbres a las que sólo accede la nieve,
    las sombras aletargadas entristeciendo los portales
    cuando en la tarde desposeída
    un grito vence al tormento.
    El enigma de la lluvia de piedra.



    HABITACIÓN 111

    Tu pelo se reía y se elevaba
    por encima de los espejos de los hoteles
    mientras yo asesinaba a la luna
    en cada copa.


    LA CHICA DE ARGÜELLES

    Me imbuye el recuerdo atronador de adolescencia,
    el trago pacificador,
    tu sonrisa desasistida
    tu vestido negro dilatando la noche
    y aquella copa tuya
    que siempre estaba llena. 



    CERNUDIANA

    Mientras duro el néctar de los dioses
    tu cuerpo fue ola derramada en el vacío,
    palabra rescatada de las miradas del silencio.
    Canción del amanecer taciturno
    que ofrece sol y luna.



    NEGACIÓN DE LA REALIDAD

    En la negación de la realidad
    o haciendo recuento de libros desordenados
    mientras observo la desobediencia de las palomas
    envidio tu visión preclara de la vida
    sostenida en tu sonrisa cinematográfica
    mientras el cigarrillo duda en tu mano
    y tus palabras avanzan sobre este torpe día.
    A mí me corresponde el atrevimiento
    de hurgar en las tinieblas.



    PLAZA DE SANTA ANA

    El secreto de estos bares
    es tu vientre despoblado,
    la nostalgia de la ginebra
    limpiando las barras,
    García Lorca resucitando las palomas,
    una cerveza acrisolando tu mirada
    poblando esta tarde
    que nunca desfallece.



    LAS DISPENSAS DE LA SOLEDAD

    Te desnudé en penumbra
    mientras enfriaba la comida de los barrios
    y los ancianos recogían colillas.
     Luego fui soledad,
    sueño de estatua intacta al viento
    corazón de rabia insaciable
    expuesto a la lluvia obligada.



    CANTO A BLAS DE OTERO

    Perseguí en Madrid
    el olor a cerilla gastada de algunas muchachas.
    Entonces los ángeles desplegaban sus alas
    con todo el canto de la ceniza.
    Dios reconoce mi corazón de semilla espigada.


      
    SEVILLA

    Mi corazón promete volver a pisar estas calles,
    asomarse con osadía a estas verjas,
    tener pensamiento de yedra
    y sollozar sin derramar una lágrima
    en estas fuentes.
    Antes de que la vida estreche mi camino
    mi corazón promete volver a pisar estas calles
    y al doblar cada esquina
    sostener esa luz tenue concedida por el silencio.
    La misma luz que va marcando mis pasos.







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  • 08/03/16--07:24: AMBER ESAU [19.028]

  • AMBER ESAU

    Amber Esau. Es una poeta en samoano, maorí e irlandés, nacida en Nueva Zelanda. Esau es originaria de la localidad de Manase en Savaii, samoana por parte de su padre; y con ascendencia Ngapuhi así como irlandesa, de parte de su madre. Entre sus publicaciones figuran algunos poemas en revistas literarias diversas y la antología maorí “Puna Wai Kōrero”. También fue beneficiaria de la beca Horoeka Reading Grant.



    En el marco de nuestro dossier de poesía actual de Nueva Zelanda, preparado y traducido por Andrea Rivas, presentamos los poemas de Amber Esau.
    http://circulodepoesia.com/2016/08/poesia-de-nueva-zelanda-amber-esau/


    Manaakitanga[1]

    Con el diente de un tiburón
    ella pela una manzana
    y arroja la carne.
    Con el diente de un tiburón.

    Una luz de la calle rasga el camino en dos
    y lo arropa en el cemento cálidamente.

    Bajo esta luna carnosa
    su vientre de madera duele.
    Siente los golpeteos, los escucha.

    Inclinándose, ella alisa
    la esquina despeinada de su
    manta café a cuadros
    tejida con las cenizas
    de cada tía que aplasta al frío y ríe.

    Esto es lo que significa estar aferrado.

    A través del campo,
    un hombre desgasta  sus ojos
    mirando su corbata
    se arruga en el otoño
    de ignoradas atracciones.

    Él es la grasa en la sopa
    colocada sobre las rodillas de los mendigos.
    Él ha conseguido su RSI[2] oscilando
    un par de balanzas vacías.

    Despojado de huellas
    el pasto es más ejército
    que el hombre.

    Despojada de viento
    la niebla es más culpa
    que una carga.

    Él rechaza sus regalos de bestias de madera
    y advierte “no los miren a los ojos”.
    El estómago de ella pulsa.

    Ella mira esperando que él aparezca más cerca
    pero los números en los muslos de él son más próximos
    de lo que logrará.

    Por años, él ha observado.

    De su propia costilla, ella saca
    todos los ecos y los coloca
    junto a las cáscaras de manzana.
    Los niños son los últimos en llorar.

    Hoy en día, para creer en fantasmas
    primero debes aprender a espantar.

    Ella saca los platos
    y canta. Él espera.
    Ella trae las cucharas
    y sirve.
    Siente los golpeteos, los escucha.

    De sus muñecas, ella descose
    la vergüenza de la congestión
    sacando humo con leche de mamá
    y lo deja consumirse en su palma.

    Hay noches en que no.

    Levantando su camiseta, los dedos alargándose
    hacia su estómago como un erizo inverso
    las púas de madera engrosándose
    ella esparce sus manos sobre éstas
    y giran, reblandecidas en el calor.

    Esto es lo que significa estar aferrado.

    La luz es fragante por el bombardeo
    de la migraña y el cielo forma ya una costra
    y la danza es deliberada.

    Ella ofrece una taza de virutas
    sobre una barrilla de piel de manzana
    él no se mueve para tomarla
    solo mira la suave presión de su muslo
    cuando se inclina hacia adelante.

    Es casi bíblico, él se autonombra.
    Es casi un demonio en la espina de ella.

    Levantando las manos hacia su boca, él grita
    “puedo ayudar, dulzura”
    pero si la dulzura no se mima por qué
    sabe tan mal cuando él se lo dice a ella.

    Él se endereza
    su abultado estómago
    un bulbo de cemento

    Interfiriendo con todas sus luces
    de escape
    para recordarles

    que esto es Aotearoa:
    tierra de las largas estancias blancas
    labradas con asientos hechos de lágrimas,
    iluminadas por la media luz de la deuda,
    alfombradas con todos los labios azules
    de una canción de invierno infantil.

    Hoy en día, para creer en fantasmas
    primero aprenderás a espantar.

    Buscando en su bolsillo
    él saca ocho carritos
    rojos y los presiona
    contra la tierra
    formando un círculo a su alrededor
    para alejar a los bichos
    él dirá
    para enseñarles por qué una manzana
    tiene piel.

    Fuera del suroeste
    ellos permanecen en un campo
    carros aullando
    a su alrededor

    La nueva canción de cuna hogareña, ellos han aprendido.



    Las fiebres

    mujer; cerrada
    -hombre; abierto
    -colgando

    señales
    desde el centro.
    ¿Las mujeres que escriben son un riesgo?

    (tallado sobre un tallado
    pierde el filo
    en una sonrisa)

    belleza en desnuda
    inocencia
    vence al cuero

    supuesto
    bajo una almohada.


    ***

    me despertaron antes
    del amanecer
    el terreno dividido con los labios

    enroscado con nuestros dedos
    en la colina
    en una perla prestada por nuestros ojos

    nos dijeron
    que nos guiáramos
    a través de los cuerpos

    me despertaron
    sin decirme
    que había abierto ya

    en el piso
    barriendo los costados.


    ***


    inhalé suficientes
    huesos y lo hice
    llorando.

    Magia, creo.

    Nadie dirá que tuve nada
    que hacer con el extra

    pero ella me culpará
    años después
    cuando haya encontrado de nuevo

    mis años
    hilados en los de ella.
    popotes

    lenguas no secas.
    No digo: “tú”, aún.


    ***


    alguien dijo.
    alguien rasgó
    su aliento sobre el confeti

    y pensó
    que aún había extracciones de oro
    en Auckland.

    Ha sido un juego al margen
    porque el cemento chorrea
    de las bocas.

    porque el sueño
    era el único que hablaba
    para diseñar una corona

    ¿se siente deprimido
    en el montículo más y más hondo?



    Infancia

    (Aparecido originalmente en IKA del MIT)


    expertos
    en los pliegues del rostro

    que marchan tras los ojos / Dios en espíritu
    ¿podemos volver?

    ¿o hemos iniciado un terminal
    placer de lo transparente?

    estamos oyendo
    a Lil’ Wayne pero escuchamos
    aparte / ¿te gusta alguien ahora?

    /sigues pensando en la sangre
    que era pegajosa y como savia-
    adherida a las ramitas

    cuando  bailábamos en el
    sol y no nos importaba
    cómo brillaban los cuchillos –
    no nos percatamos/
    usando rostros sobre rostros
    /un cráneo plegado

    jala del pico y de la cola
    míralos separarse en el mismo
    diario.

    Repite/divulga. Repite/divulga.


    Numiamatumua

    (Aparecido originalmente en PUNA WAI KORERO de la AUP)

    La vida chocó con olas en nuevas tierras
    lenguas vacilantes de fragantes noches
    nuestros niños florecen estos días
    en manos coloniales
    En casa el frío invierno donde
    Recuerdo las palmas tan llenas
    calor atascado en piel en camas
    perlas que sudan
    perlas de lunas negras
    Paua     no puede decidir
    que matiz tomará

    Pies amortiguados como cocos
    caídos   Elevados   en la arena
    Recuerdo la tierra
    un veneno culpable cazando las calles

    tap tap huesos blancos en carne morena
    tatau
    traídos desde Fiji
    yo no tengo gemelo
    para aligerar la carga

    Ignorancia
    yo no conozco la fa’aniusila
    no hay enseñanza en un ave vieja
    nuevos gorjeos
    morderé a través del caparazón de una tortuga
    que descarga
    en el océano
    agua salada y sangre
    diluyéndose
    ojos dilatándose
    soles ínfimos
    que atrapan
    mi sonrisa
    y la recuestan junto a la tuya

    Ellos dicen
    La Muerte llega
    a los combates

    a este nuevo lugar
    Por siempre un cuerpo removido
    hay mejor cuidado de la salud con nosotros


    pero la tierra puede sepultar
    un corazón

    y yo he visto
    sangre extendida en una liga de goma

    estos niños florecen
    en manos coloniales

    la edad me ha roto
    más escucho
    para traducir
    las viejas canciones
    de nuestra tierra.

    Notas de la traductora

    [1]Palabra Maorí que refiere a hospitalidad, generosidad y amabilidad. El proceso de mostrar respeto y atención hacia los otros.

    [2] RSI es la abreviación para Relative Strenght Index: Índice de Fuerza Relativa.




    Analogue

    gravel
    ; shells

    crunch kiss
    and leave behind
    the echo
    in canon.

    Road works
    pinch at the waist

    and I’ve noticed
    orange peels
    that pray like cracked tar rising.

    No one came for me tonight
    so I run to them

    cigarette chopped between
    fingers

    smoking moonhair
    even if it’s only in streetlight.

    I can hear the ocean
    in my mouth

    as I walk to New(York-Lynn)
    in the dark

    swishing with va’a jaw
    waiting on the rise.







    Dancing the Siva Samoa

    Tijler’s song

    I want to own myself in your
    eyes feel the ruin culminate
    in this belonging –
    to pretend it’s a song
    that roughens at the knees
    / music ashy on falsetto
    there’s something hot about breathing
    you in while we watch for the fish to pass
                                              scales hanging off the windows
                                              I want to spit the bones out onto saucers
                                              let them prick our tongues on the way out
                                              so maybe we’ll laugh
    it begins like that.
    and
    it’s coal, yet
    ; they poured something bruised
    over my palms so
    black it’s purple, right?
    I wipe my hands
    (wipe hands)
    Relearn, relearn you.
    taxed sun, how many
    hours make a promise?
    did you know that when I was younger
    we called that wishing?
    day breaks across
    our fingers
    crumbling into ants
    that crawl towards the hipbone.
    a drum hails out of flesh.
    could break my back
    from:
    rollie pollies down no tree hill
    sticks and grass Snowballs
    ones with the mallow middle us. chew chew.
    – I don’t owe you secrets / can’t help it.
    balancing along the fence
    walk the lattice metal top of a pie on its side
    and feet begin to slip rip
    -don’t end up grazes / can’t help it.
    stand out in the sun when
    it’s mounted at the points of trees
    yes, it dares for fingers popping tapioca pearls
                                                    so what if we have fish bones
                                                    pierced through our cheeks?
                                                    that’s irony.
                                                    that’s jaw metal coins we might
                                                    hand over for the soul boat
                                                    have them ready together
                                                    the water dances on us     as us
                                                    that’s how movement should be
                                                    a certain angle of stippling
    beneath this open bracket moon
    hands that twine wind
    struggle on bloom
    go to catch us sprinting
    with our mothers with our fathers
    don’t get too puffed out
    to say nothing we didn’t
    Babe, learn the sand
    that shakes out of rock
    (treat its dilution)
    learn to sew
    a quilted tongue
    warm on.
    it gets better as we season
    the laziest heats
    that we can’t move in           with a tree’s kiss
    tell me
    (mouthing doesn’t mean shit)
    tell me
    (the branch broke in my wallet)
    how much could we buy this sky for?
    Getting semi-Magritte on you, yeah
    and still bark cracked              veins
                                                         enter the gates.
                                                         that bird’s nest
                                                         (from different kinds)
                                                         worn like a metal grass skirt
                                                         around Pulotu.
                                                         watch Cerberus-threedog dance the Sāsā
                                                         slapping his chest, shoulders,
                                                         elbows, bend easy fish bones
                                                         they’re sharp as tears
                                                         sometimes
                                                         our own a weapon fragile.
    our own, an unsheathing.
    I’ll be dressed in an ‘Ie Toga
    and you know, who will care?
    I’ll carry up the Taupou’s knife
    and feel a path around my eyeliner.
    there’s a pastry lipped
    way of the spin
    don’t, worry, is hard to know
    when a clock bends its back
    dawn’s reversal
    the March
    the drum roll
    on tin boxes
    think of all those echoes
    that bridge while we wait
    and tell me again
    I’m graceful
    if only for the second
    (feed a heart its own
    lasts longer.)
    falling slowly to my knees
    arc my back
    fingers river-ed on air
    a stream-dancing.

    my baby oiled skin trace imprints
    of this sky
    watch yourself dance with me
    on this floor
    turning hooks as needles
    stitch ourselves an ocean
    one petal on scale
    then another
    watch our hands weave over
    and over
    the faint wash of frangipani petals
    the snap of freshly caught fish
    the way our knees click together
    as we curl this kind of embroidery

    on top of a granite platform.


    .


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    HERNANDO GARCÍA MEJÍA

    Hernando García Mejía (Arma, Caldas, Colombia  1940) es poeta, narrador y ensayista. Su producción literaria se ha dado principalmente en el campo de la literatura para niños y jóvenes, en el cual ha publicado, entre otros, los libros “Cuento para soñar”, “La estrella deseada”, “Cuentos del amanecer”, “Tomasín Bigotes”, “El país de la infancia feliz”, “Ojitos borradores”, “Cuando despierta el corazón” (Edilux-Susaeta, Medellín), “El diablo que ríe”, “Los humorísticos asuntos del buen Dios” (Plaza & Janés, Bogotá), “Cuentos de asombro” (Magisterio, Bogotá), “El elefante invisible”, “Guardianes de la selva”, “Cuentos de hoy con espantos de ayer”, “El muchacho que derrotó a las brujas” (Migema Ediciones, Bogotá), “Todo por el fútbol” (Gana Ediciones, Medellín) y “La comida del tigre” (Hombre Nuevo Editores, Medellín). Sus libros de poesía son “Por la señal de la luz”, “Los cuerpos enlazados”, “Versicuentos de risa y disparate”, “Destinatario, el viento” y “Queja de pena y amor por Colombia”. Es autor, así mismo, de un volumen de crecimiento personal titulado “Cielo sin nubes” y “Del leer y del ser”, conjunto de reflexiones sobre la lectura y su promoción desde la escuela básica primaria, editado por Dann Regional de Medellín.

    Ha sido colaborador de El Colombiano y de la revista Arco (Bogotá) hasta su desaparición, así como de otros medios escritos del país. También fue fundador y director de las revistas culturales “El Impresor” (Editorial Bedout) y “Piedra de Sol”. Ha obtenido, entre otros, los siguientes premios y menciones: Premio Nacional Rafael Pombo de Literatura Infantil (Seguros Médicos Voluntarios, Bogotá, 1974), Premio Latinoamericano de cuento infantil (Editora Primor S. A., Río de Janeiro, Brasil, 1976), Premio Nacional de Cuento Infantil Hernán Alberto Prieto Gómez (Medellín, 1981), Premio Hucha de Plata de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Madrid, España, 1980), Mención Especial en los Premios de Poesía “Ciudad de Martorell” (Barcelona, España, 1977) y Premio de la Fundación Gibré (Buenos Aires, Argentina, 1979). Su texto autobiográfico “Salvado por los cuentos” fue finalista en España en los “Premios Literarios Constantí” e incluido en una antología titulada “Historias de vida” (2002). Además de escribir dicta conferencias sobre literatura y promoción de lectura y realiza investigaciones con fines antológicos sobre los más variados temas y géneros de la literatura hispanoamericana y universal.

    Presentación del autor
    por Pedro Arturo Estrada


    “La poesía de García Mejía es diáfana, sincera y vigorosa. Iluminada por una sangre nueva rafaguean en ella la riqueza metafórica, la precisión verbal y un radiante escalofrío lírico”.

    José Gers

    *

    “Sopla sobre sus renglones ardidos un viento delirante y puro, ennoblecido por el recuerdo y la distancia, elementos estos que le imparten no sé qué belleza embelesada y desesperada”.

    Adel López Gómez

    *

    “Un escritor que sabe, como pocos, manejar los hilos de la emotividad propia de sus lectores, con una agilidad, una riqueza inventiva, un colorido, un ritmo literario y un acento poético que, aunque sutil, resulta evidente”.

    Sergio Mejía Echavarría

    *

    “Hernando García Mejía escribe sus versos calladamente, sin matricularse en capillas, sin pedirles permiso a los dómines de Bogotá... Los cuerpos enlazados es un breviario de amor. Este tema se presta para caídas, ramplonerías y hasta para pornografía. En manos de un poeta de verdad como García Mejía, adquiere alto valor estético y lírico... Profundo libro de amor éste, comparable a los mejores de la literatura amorosa”.

    Oscar Echeverri Mejía


    Textos de
    Hernando García Mejía


    Milonga de Borges

    Borges no ha muerto, señores.
    Se me hace fabulación
    que esté enterrado en Ginebra,
    llorado por su canción.

    Borges no ha muerto, repito.
    Quien está enterrado, acaso,
    es el doble, el otro, aquel
    con quien soñaba al ocaso.

    El otro, sí, no hay disputa,
    que observaba en los espejos,
    un cuchillo la mirada
    y un adversario no lejos.

    Borges sabía que era
    el gaucho y el escritor,
    Don Segundo y Martín Fierro,
    gentleman y payador.

    Y más que escribir soñaba
    —piensa y opina el lector—
    que la sangre y el ancestro
    le ordenaban lo mejor.

    El que en Ginebra descansa
    —hueso frío y polvo lento—
    no es el hijo de Leonor
    sino un jinete del viento.

    Alma al sol quemante y duro,
    Francisco Borges, abuelo,
    desde Junín le indicaba
    el coraje por desvelo.

    Metido en su laberinto,
    cantando al tigre temido,
    ¿quién negará que anheló
    ser su garra y su rugido?

    En la espiral de su vida
    había una estrella: el valor.
    ¡Y cómo brillaba siempre
    en milongas del honor!

    Manuel Flores y Chiclana,
    Ño Calandria y Juan Muraña
    le dieron su valentía
    en entreveros de hazaña.

    La flor de los cuchilleros
    lo acompañó en el cantar
    y el mito de sangre fiera
    tuvo en su alma un altar.

    Ahora nos da por pensar
    que en toda su travesía
    no fue más que aquel mocete
    que a Don Segundo seguía.

    Ahora nos da por creer
    que aquel ciego de Florida
    si alguna cosa veía
    era el acero y la herida.

    Borges, insisto, no ha muerto.
    Quien yace en la tumba aquella
    es el otro, el cuchillero
    que fue por siempre su estrella.

    Borges, Flores y Chiclana,
    Borges, Calandria y Muraña,
    uno y todos, yace allí
    en esa su tumba extraña.

    El otro, no: el fabulista
    sigue viviendo su historia
    en cada lector del mundo,
    limpio de ruindad y escoria.

    Borges no ha muerto, señores.
    Lo asegura quien ahora
    abre sus libros y siente
    su renacer y su aurora.



    SUCEDE

    Sucede que un buen día
    te miras al espejo
    y un niño jubiloso
    eleva una cometa.

    Sucede que otro día
    ya no aparece el niño
    sino un mozo fornido
    que abraza a una muchacha.

    Sucede que más tarde
    el espejo muestra un hombre
    con la cara batida
    por la feroz edad.

    Sucede que, por último,
    no puedes verte más:
    Espejos y fantasmas
    no conciertan jamás.

    Sucede que un buen día
    te miras al espejo...

    (La Pájara Pinta 26, 2007)



    Las tres hojas

    Primero fue la hoja del árbol.

    Luego la hoja del libro.

    Después de haberle dado al hombre cuna, báculo y ataúd, el árbol le dio también la pulpa de su corazón blanco y palpitante.

    Con éste el hombre hizo el papel y con el papel una extensión prodigiosa de su ser: una nueva forma para la comunicación, el saber y la alegría de sentir, de crear y de soñar.

    En la hoja blanca y pura traza desde entonces los signos de su corazón estremecido por la gloria de amar, por la alegría de creer y por la fiesta de imaginar y reflejar. En ella deposita la plétora de su nobleza y de su poderío, de su gloria y de su incertidumbre existencial.

    Y en ella, en su océano impoluto, navega por los siglos de los siglos, capitán de sí mismo y señor de su historia.

    La hoja del árbol.

    La hoja del libro.

    ¡La hoja del hombre!






    El elefante invisible

    Copo de Nieve, el elefante, estaba muy preocupado desde hacía varios días porque había notado que nadie le prestaba la menor atención.

    “Es muy raro”, pensaba, “que siendo yo el animal más grande del reino, pase inadvertido en todas partes, sin que nadie, ni siquiera los seres más pequeños y miserables, parezcan darse cuenta de mi existencia. ¿Qué diablos será lo que sucede?”.

    Su paso, sordo y fuerte, estremecía la tierra. Pero nadie, en efecto, se alteraba. Todos los animales seguían tranquilamente en lo suyo, como si en vez de un ser tan grande y monumental pasara un simple e insignificante ratoncillo.

    Una vez, mientras descansaba nerviosamente, observando a los demás animales que lo ignoraban, escuchó que un mono le decía a un sapo:

    —Mira, ¡una hormiguita roja!

    —Va cargada de comida.

    —¿En dónde tendrá la casa?

    —Debe estar cerca. Sigámosla a ver.

    “¡Una hormiga roja!”, pensó Copo de Nieve. “¡Los muy idiotas detectan una mísera hormiga y en cambio a mí no me ven! ¿Habrase visto semejante anormalidad?”.

    Cada vez más perturbado, se preguntó si toda esa indiferencia no se debería, quizás, a falta de una mayor actividad de su parte, pues mientras él se movía lenta y pausadamente los demás animales corrían a toda hora, diligentes, impacientes, como si tuvieran mucho qué hacer y corrieran el riesgo de que el tiempo se les acabara antes de realizar sus importantes faenas.

    “Haré como ellos”, decidió, y echó a correr desaforadamente por todas partes, sin rumbo fijo, de aquí para allá y de allá para acá. Todo empezó a temblar y a crujir con estruendo inaudito.

    “Esto les demostrará a todos que sí existo y tendrán que prestarme la atención que merezco”, meditó.

    Hecho terremoto y huracán recorrió el reino, amenazando con derribarlo todo. Sin embargo, los animales persistían en su indiferencia. Todos sufrían los efectos de la carrera, pero nadie lo mencionaba siquiera ni hacía el menor gesto reconocedor o identificador.

    “¡Demonios!”, se dijo entonces Copo de Nieve. “Esto se pone cada vez más extraño e incomprensible. A fe que no entiendo qué es lo que les pasa a estos idiotas. O lo que me pasa a mí”.

    Sin parar de correr ni de meditar, se le ocurrió, de pronto, la idea de que, tal vez por alguna extraña o mágica circunstancia, se hubiera vuelto invisible. Para salir de dudas, enrutó su carrera hacia un río y se detuvo ante el caudal móvil y espejeante. Por supuesto, era un elefante de verdad, normal, con su gran mole reluciente, su trompa descomunal y sus colmillos curvos, blanquísimos y enormes.

    Al corroborarlo, barritó estrepitosamente. El aire retembló, como si un gran cristal fuera a romperse. Pero ningún animal dio signos de alarma. Todos siguieron en lo suyo. Imperturbables. Inconmovibles.

    Dejando de barritar y de mirarse en el ondeante y fugitivo espejo del río, Copo de Nieve tomó entonces una decisión trascendental: iría a Palacio a descifrar el misterio.

    Al llegar dijo que quería entrevistarse con el rey. Pero nadie lo vio ni le respondió. Insistió varias veces sin resultados. Después barritó, lleno de cólera, y las torres y columnas del edificio gubernamental vibraron a punto de irse a tierra.

    Sin embargo, adentro y afuera, todo el mundo siguió apaciblemente su rutina de costumbre.

    —¡Tendrán que reconocerme algún día! —bramó el elefante y, alejándose un poco, se echó frente a Palacio a esperar que saliera el rey.

    Mientras esperaba, ignorado de todos, vio que pasaban unos monos legisladores, comentando entre sí con animación:

    —¡El elefante no existe!

    —¡Qué va a existir!

    —Es mera fábula.

    Al oír eso, Copo de Nieve movió enérgica y afirmativamente su trompa, exclamando:

    —¡Yo sí existo, imbéciles! ¡Aquí estoy! ¡Mírenme y escúchenme!

    Cuando horas después salió el rey, rodeado de guardias y ministros reverentes, el elefante se le acercó.

    —Hola, Majestad —saludó.

    El monarca movió la cabeza, pareció sorprenderse y, después, se hizo el desentendido.

    —Hola, Majestad —repitió el elefante—. Soy yo, reconózcame, por favor. Dígame que soy real, visible. ¡Dígame que existo!

    Pero, como si no lo viera ni lo escuchara, el rey dijo, respondiéndole a alguien que acababa de comentar, medio en serio y medio en broma, que le parecía haber visto un elefante por ahí:

    —¡Tonterías! ¡El elefante no existe!

    Sólo cuatro años después, desaparecido el rey, el pobre Copo de Nieve tuvo, finalmente, la satisfacción de que todos volvieran a sentirlo, verlo, oírlo y reconocerlo.

    Fue entonces cuando comprendió, con no poco asombro, que, por su tamaño, había sido convertido en símbolo viviente de la corrupción del monarca y que en el reino, por una razón de tal naturaleza, hasta los elefantes pueden, un día cualquiera, ser borrados de la faz de la Tierra.













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  • 08/03/16--23:14: ALFREDO GUISADO [19.030]

  • Alfredo Guisado 

    (Lisboa, Portugal 1891-1975). Periodista, escritor y político republicano, hijo de padres gallegos, fue un puente para Galicia, con el amparo de Fernando Pessoa.

    Alfredo Guisado era hijo de Antonio Venancio Guisado y Benedicta Abril González, emigrantes gallegos originarios de la comarca de O Condado (el padre era de Ponteareas y la madre de Mondariz), quienes regentaron el restaurante Irmãos Unidos, en el Rossio de la capital portuguesa. 

    En este establecimiento se reunía y planificaba su estrategia el grupo promotor de Orpheu y del modernismo en Portugal. Entre sus integrantes se encontraba Fernando Pessoa, el escritor portugués del siglo XX más internacional y traducido, que ocupa posición de relevancia en el canon occidental. Promovieron con su trabajo «o movemento literario portugués máis marcante do século XX e un dos máis marcantes da Europa», en palabras de Elias Torres Feijó, profesor de la Universidade de Santiago de Compostela (USC).

    Aunque residió habitualmente en Lisboa, Alfredo Guisado se relacionó de forma continuada con Galicia. Sobre todo con los galleguistas y agraristas. Tuvo intervenciones directas en este último ámbito, en la parroquia de Pías (Mondariz), según refiere el estudio de Carlos Pazos. 

    Ejerció el periodismo en Lisboa: fue director adjunto del diario República; y también en Rebate. En Galicia difundió más de medio centenar de trabajos en El Tea, publicación de la comarca de O Condado, también recuperados por Carlos Pazos.

    El escritor

    La principal producción literaria de Guisado fue poesia. Publicó, em portugués, Rimas da noite e da tristeza (1913), Distância (1914), Elogio da Paisagem (1915), Treze badaladas das mãos frias (1916), Mais Alto (1917), Ânfora (1918) -estos cuatro reunidos, em 1969, en Tempo de Orpheu, editado en Portugal-; y en gallego Xente d?aldea, una colección de 14 poemas reunidos en un libro con portada original de Castelao. 

    Elaboró además textos que, según Carlos Pazos, podrían incluirse «sob a etiqueta literatura infanto-juvenil», como A lenda do rei Boneco (1920) o A pastora e o lobo e outras histórias (1974), igualmente en português, pero no fue reconocido por esta faceta.

    El mayor valor se le atribuye a los 13 poemas que publicó en el número 1 de Orpheu, después recogidos en Ânfora, y que se relacionan muy directamente con Fernando Pessoa. Se la asocia al paulismo, uno de los estilos literarios de vanguardia del primer Pessoa, denominado así por la palabra «Pauis» con que comienza el poema Impressões de Crespúsculo, texto programático de esa estética. Según escribió el propio Pessoa, esta poesía enfatiza la posibilidad de «encontrar em tudo um além». 

    El impacto de Orpheu es ahora objeto de interés de la crítica internacional. El centenario comenzó a celebrarse con un gran encuentro en Lisboa, a finales de marzo; y esta semana se celebra otro en la Universidade de São Paulo. En este participa Carlos Quiroga, escritor y profesor también de la USC, quien resalta que la aventura de Orpheu relaciona Portugal y Brasil, pero también tiene una «costela galega» por la influencia de Guisado en el grupo.

    La colaboración de Guisado con Pessoa fue intensa. Aparte del sustento gastronómico y de materiales en el restaurante familiar para editar Orpheu, está documentado que Guisado ofreció al grupo apoyo económico para sus proyectos. Colaboró estrechamente para difundir Alberto Caeiro, uno de los heterónimos (personajes cuya biografía, trayectoria y producción es fruto de la ficción de una o más personas, que se empeñan en hacer creer que existen de verdad. De Pessoa hay varios, entre los más conocidos Alberto Caeiro, Álvaro de Campos o Ricardo Reis; unas décadas antes, en Portugal emergió Fradique Mendes, heterónimo colectivo creado por Eça de Queirós y otros miembros de su grupo) más célebres de Pessoa.

    El poemario gallego Xente d?aldea se asoció en Portugal a Rosalía de Castro; y en Galicia sobre todo a Castelao, a quien está dedicado.

    Así, la figura de Guisado resultó en parte oscurecida al asociarse a estos tres productores de Portugal y Galicia, que ocupan lugares centrales en los respectivos cánones. Es por eso que en la historia literaria portuguesa se le puede considerar un «esquecido»; y en Galicia fue durante décadas un «descoñecido», afirma Ramón Villares, presidente del Consello da Cultura Galega, en el prólogo del libro de Carlos Pazos, y ratifica este en su estudio. 

    «Coa publicación deste libro de Carlos Pazos Justo, considero que estas duas eivas están a ser superadas a ambas beiras do río Minho», señala Villares.

    El político

    Tras su implicación directa en la revista, Guisado se alejó después del grupo, en parte por su posición política, de lealtad al republicanismo portugués, diferente a la de otros de aquellos colegas, que defendieron posiciones distintas o incluso apoyaron al salazarismo. Por ese «republicanismo leal», en octubre de 1977 se le dedicó una calle en Lisboa; y en enero del 2000 se colocó una placa conmemorativa en la casa de esta ciudad donde nació. 

    Alfredo Guisado volvió a reivindicar activamente su pertenencia a Orpheu en los años finales de su vida, cuando esta revista, y sobre todo Pessoa, estaban en avanzado proceso de canonicidad, y así se explica el libro de 1969 que recoge el título de la revista. Dejó obra inédita, publicada en Galicia, por Laiovento, en 1996, como Tempo de Orpheu II, una edición póstuma preparada por Fernandes Camelo, entonces profesor en la Universidade de Santiago.

    En las últimas décadas del siglo pasado, Guisado empezó a ser recuperado por la crítica literaria portuguesa, y también gallega. En Galicia lo reintrodujo de nuevo, en Grial, José Landeira Yrago. Isaac Alonso Estraviz fue quien más trabajó por difundirlo. Méndez Ferrín valoró Xente d?aldea como un libro «esteticamente digno, aínda que inferior á súa obra portuguesa principal». Fernández del Riego le dedicó un artículo en 1988 en La Voz de Galicia, y lo incluye en su Diccionario de escritores en lingua galega (1990), donde afirma que en este poemario «quixo refrexar nos versos os diversos temas da vida rural do noso país. Trátase de poesías sinxelas e delicadas; pero tamén sona nelas un berro de rebeldía e libertade». La crítica literaria portuguesa se ocupó del poemario gallego, y Óscar Lopes, uno de los historiadores de la literatura portuguesa de referencia, apuntó en sus composiciones tendencias del neorrealismo, señala Pazos Justo.

    Estudio de trayectoria

    El libro de Carlos Pazos Justo, basado en su tesis doctoral,  se centra en la trayectoria social y literaria de Alfredo Guisado entre 1910 y 1930. Dedica especial atención a los grupos e ideas a los que se asocia. Concluye que este estudio permite entender mejor las relaciones en el espacio ibérico, las gallego-portuguesas en particular, así como la situación del enclave de emigrantes gallegos en Lisboa y las imágenes existentes sobre este colectivo, y sobre Galicia, en Portugal. Imagen negativa para muchos, pero de afinidad para otros. 

    Pazos Justo destaca la influencia de la personalidad de Alfredo Guisado para mejorar la imagen de la comunidad gallega en Lisboa, pues ocupó cargos en la Assembleia da República y en la Câmara Municipal de Lisboa.

    Para Ramón Villares, «a emerxente renacenza galega dos anos dez, simbolizada nas Irmandades da Fala, no grupo Nós e no polo cultural en que se converteu o balneario de Mondariz, está na orixe desta atención que o lisboano Guisado lle presta á lingua e á política da terra onde naceran os seus devanceiros». Resalta su producción literaria dedicada a Galicia, y en gallego, y sobre su relación con el país destaca que «a súa amizade con líderes como Amado Garra, empresarios como Enrique Peinador, ?poetas da raza? como Ramón Cabanillas ou líderes políticos e intelectuais como Castelao son a mellor expresión dunhas relacións que van máis alá da curiosidade dun lisboano visitante ocasional das terras de Mondariz. O poeta e xornalista Guisado foi un activo promotor, coma tantos emigrantes retornados, do asociacionismo agrarista nas terras do río Tea, onde chegou a presidir a ?Sociedad de Agricultores? de Pías».

    Sostiene asimismo este historiador que Alfredo Guisado «formou parte, nunha época da súa vida, do patrón cultural que cuñou o balneario de Mondariz, que, alén das súas virtudes curativas para as doenzas físicas, era un lugar de cultura até o punto de servir de centro de referencia para a Real Academia Galega, que celebrou alí memorábeis sesións literarias. Pero, por cima de todo, o mellor contributo de Guisado foi reforzar a difusión internacional da cultura galega, que, a través do ?torno? portugués, tentou chegar á Arca da Santa Alianza da cultura de entreguerras, que estaba en Francia».

    JOEL GÓMEZ
    http://www.lavozdegalicia.es/noticia/fugas/2015/05/27/alfredo-guisado-puente-galicia-lisboa-pessoa/00031432752340076299557.htm



    RECORDANDO

    Sinto as cores, da noite, terem medo
    e acolherem-se à sombra do teu luto.
    Eu fui um rei dos godos, que em Toledo
    o Tejo adormeceu e ainda escuto.

    Cercam-se de oiro as salas que habitei,
    oiro-cinza esquecido, oiro dormente.
    E em minha Alma, na qual inda sou rei,
    Cismo tronos caindo lentamente.

    Buscam-me pajens tristes nos caminhos.
    E a minha lenda em sonhos pergaminhos
    vai escrevendo em silêncio o meu cismar.

    São outros os domínios que vivi.
    Todas as coisas que eu outrora vi
    regressaram mistério ao meu olhar.




    MÃOS DE CEGA

    1

    Sinto que as tuas mãos são teus olhos vencidos,
    teus olhos que esquecendo as orações da luz
    são claustros apagando os passados esquecidos
    de Deus ao regressar de amortalhar Jesus,

    Sinto-as tanger ainda os violinos velhos
    onde os dedos saltando em cordas de oiro, à tarde,
    te cegaram de som. E em candelabros arde
    o teu antigo olhar emoldurando espelhos.

    Teus dedos ao bater nas tuas mãos são remos,
    inda vejo nas salas do palácio, arfando,
    As tuas mãos de Dor entreabrindo as portas.

    Buscamo-nos em cor e quando nos perdemos
    passam as tuas mãos em meus dedos, cismando
    estátuas de marfim sobre as arcadas, mortas...


    2

    Morreram os leões que guardavam perdidos
    a branca escadaria. Velhos leões sombrios...
    Deles apenas resta o eco dos rugidos
    que os arcos dos salões tornaram mais esguios.

    As rendas que fiaste adormeciam bocas
    e as rugas no teu rosto iam caindo, fundas...
    No fim do parque, à noite, as águias moribundas
    guardavam em silêncio as destroçadas rocas.

    Fiavas noutro tempo os teus olhos dormentes.
    Deixaste de os fiar e os teus olhos arderam
    na cor das tuas mãos, na cruz de outros poentes...

    Cega de num, partiste. E quando regressaste
    manchada de Distância, os meus sentidos eram
    palmeiras ladeando a estrada onde passaste!








    .


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    André-Naffis Sahely 

    (Venice, 1985). De padre iraní y madre italiana, se crió en Abu Dabi. Naffis-Sahely vive en Los Angeles.
    Escribe poesía y narrativa de no ficción, también ha trabajado como  traductor literario del francés y el italiano. The Promised Land, su primera colección de poemas, será publicada por Penguin Books en el 2017. Las versiones al español  de esta muestra son del poeta José Luis Rico (Ciudad Juárez, 1987).


    Una isla de desconocidos

    La azotea era el punto de reunión. Yo tenía quince
    y era asiduo a ver botes de ceniza, gallineros
    y mujeres cuando tienden ropa. Había un retrato
    de cincuenta pies del Rey – siempre sonriente –

    junto al mar, dominando un entronque traficoso;
    como anuncio de enjuague bucal o dentífrico.
    De noche, la playa al oeste de la ciudad
    era la más calmada, donde hoteles, Natashas y haram

    se aglutinaban a ser fiestas. Cada cuarto a media luz
    era señal segura de orgasmos y el pasaje de dinero
    de desconocido a desconocido. Cualquier cosa
    interesante y placentera era haram. Yo envidiaba

    al Rey, a sus hijos, a los dieciocho que tenía.
    El Rey era viril, un patriarca, Abraham con Viagra;
    su gente, por otra parte, usaba Prozac.
    A donde mirara el ojo había dinero. La nariz,

    mientras, sólo esnifaba sudor: acre, pugnaz, penetrante.
    La mayoría de los chicos que conocía inhalaban butano, fumaban,
    ahorraban para putas, esperaban su libertad bajo palabra en el verano.
    Cada uno, de vuelta a su país. Al llegar septiembre

    el regreso insatisfecho; perros inadaptados, en casa en todo
    y ningún sitio. Un amigo comparó el cosmopolitismo
    a quedarse en un campamento de verano, esperando a padres
    que nunca aparecieron. En el vigésimo año de su sonrisa,

    el Rey al fin murió. Su mausoleo es un merengue: ondulado,
    blanco, vacío. Sus hijos han seguido agarrados de la greña, juegan
    quién-la-tiene-más-larga con ladrillos; uno a uno, mueren en choques.
    Días de insolación, kif y Ferraris sedientos de sangre.




     Acto de desaparición

    Sólo dos de cada diez personas mueren en Abu Dhabi, el resto simplemente no renueva su visa; son embolsados, etiquetados y colocados en el siguiente vuelo disponible a de donde sea que vinieron. La experiencia de viaje sin retorno par excellence… Cada edificio en esta isla es labrado por estos casinadas. Su regocijo en la muerte, al menos, es jamás hacer fila de nuevo días enteros, o dejarse entintar y presionar las yemas de los dedos por manos intolerantes, que su sangre fuera sondeada buscando enfermedades indeseables, su carne abrasada por un sol que se pregunta qué demonios están haciendo ahí.  



    El periodista habla sobre el dictador

    “No me agrada el regusto de mi boca.
    Reconvenir sería mejor, tener
    la boca cerrada sería lo óptimo.
    Puedo contar – y sé cuántos perdieron
    los estribos contemplando su sonrisa
    y cuántos más murieron en silencio
    resbalando por el liso muro de sus dientes.”




    Sehnsucht

    para mi madre

    Nuestra familia se convertido en un gobierno-en-el-exilio;
    Visitarte es como ofrecerle mis respetos
    a un ministro gentilmente alicaído que
    tiene igual miedo del pasado, del presente, del futuro.

    Dos pequeños cuartos para comer y dormir; sólo
    los objetos esenciales se salvaron de quedar en cajas
    mientras esperaban su destino. Aún aguardan.
    Por ahora, esto es la casa – un pequeño pueblo

    a las afueras de Florencia donde las calles no tienen vida
    y los viejos asoman la cabeza a las ventanas
    como tortugas que pelan el ojo por los buitres.
    Estando lejos, sólo hablamos poco:

    un par de cabezas conversando en penumbra.
    Te miro: una ama de casa sin casa,
    sin esposo también. Ponderándolo todo,
    mastico antiácidos con indiferencia soberana…

    Tu hijo menor, tu alguacil o asistente de campo,
    se encierra en su cuarto todo el día y caza extraterrestres,
    nazis o terroristas en su consola, casi como entrenando
    para una guerra de reconquistar nuestras vidas.




    Aparición

    Me engañaba que yo no era un turista,
    sino alguien astuto, audaz y mundano;
    un lugareño, al menos, o un digno semilugareño,
    pero salido de una oscuridad cavernosa.

    En el espacio entre dos casas a medio derrumbar
    demasiado angosto para un muslo, no se diga dos,
    se deslizaba un niño no mayor de doce,
    ¿o quizá tenía diez? Nunca lo sabré…

    Su mano asió mi muñeca. Era demasiado
    fuerte para un niño y sus pómulos, afilados
    medio ensombrecidos por barba incipiente. Era claro
    que su infancia terminó el día que aprendió a caminar

    y que moriría en el momento en que no pudiera.
    Suave pero firmemente, como apacentando
    una oveja perdida de vuelta al aprisco, me
    llevó a casa, luego pidió por sus esfuerzos

    una suma muy modesta. Le pagué.
    Nos dimos la mano. Él tenía una madre
    y cinco hermanas esperándolo, pero ‘ningún hombre’,
    dijo, apuntando a tres muchachos que, entre risitas,

    fumaban hachís en la esquina. ‘Los hombres’, dijo,
    apuntando con su índice al cielo, como si
    invocara alguna autoridad más alta e infalible,
    ‘los hombres deben trabajar duro, o quedarse niños para siempre’.

     http://circulodepoesia.com/2016/08/poesia-norteamericana-andre-naffis-sahely/



    The Journalist Speaks of The Dictator

    I do not like the taste in my mouth.
    To remonstrate would be better,
    to keep my mouth shut would be best.
    I can count – and know how many
    lost their nerve at the sight of his smile
    and how many more died in silence
    sliding down the slick wall of his teeth.




    .


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  • 08/04/16--00:04: MARILYN CHIN [19.032]

  • Marilyn Chin

    Marilyn Chin (陈美玲) es una prominente poeta y escritora, activista y feminista, editora y profesora de Inglés, estadounidense de origen chino 

    Está bien representada en las principales antologías canónicas y los libros de texto y su trabajo se enseña en todo el mundo. El trabajo de Marilyn Chin es un tema frecuente de investigación académica y ha leído su poesía en la Biblioteca del Congreso.

    Creció en Portland, Oregón, después de que su familia emigró de Hong Kong. Recibió un MFA de la Universidad de Iowa y un BA de la Universidad de Massachusetts. Su poesía se centra en cuestiones sociales, especialmente las relacionadas con la Asian American, el feminismo y la identidad bicultural. ]

    BIBLIOGRAFÍA:

    Poesía

    Dwarf Bamboo Greenfield Review Press, 1987, ISBN 9780912678719
    The Phoenix Gone, the Terrace Empty Milkweed Editions, 1994, ISBN 9780915943876; Milkweed Editions, 2009, ISBN 9781571314390
    Rhapsody in Plain Yellow W. W. Norton & Company, 2003, ISBN 9780393324532
    Hard Love Province W. W. Norton & Company, June 8, 2014, ISBN 9780393240962

    Ficción

    Revenge of the Mooncake Vixen. W. W. Norton & Company. 2009. ISBN 9780393077278.
    Edited Anthologies
    Victoria M. Chang, ed. (2004). "Forward". Asian American Poetry: The Next Generation. Urbana-Champaign: University of Illinois Press. ISBN 9780252071744.
    Ken Weisner; Marilyn Chin; David Wong Louie, eds. (1991). Dissident Song: A Contemporary Asian Anthology. Quarry West.

    Traducciones

    Ai Qing (1985). The Selected Poems of Ai Qing. Translated by Marilyn Chin and Eugene Eoyang.
    Yoshimasu Gozo (1980). Devil’s Wind: A Thousand Steps or More. Translated by Marilyn Chin. Oakland University.



    Cómo obtuve ese nombre


    un ensayo sobre la asimilación


    Yo soy Marilyn Mei Ling Chin
    y cómo amo la resoluta
    personalidad de esa primera
    persona del singular
    seguida por el indicativo
    superinflado de “ser” sin tal
    incierto “si-en-do” de “volverse”. Claro,
    mi nombre ha cambiado
    en algún lugar entre el océano
    y Angel Island, cuando mi padre
    en los años cincuenta tardíos
    y obsesionado con una rubia
    transliteró “Mei Ling” como “Marilyn.”
    Nadie optó por cuestionar
    su impulso inicial porque, sabemos,
    la lujuria llevó a los hombres
    a la grandeza: no fue la bondad,
    no fue la decencia. Y ahí estaba yo,
    extraña pequeña y rosa, nombrada
    por una mujer blanca y trágica
    muerta de tanto ginebra y Nembutales.
    Mi madre no pronunciaba bien la “r”.
    Me llamaba “Mujé espectaculá númeo uno”
    para la brevedad: entonces, ella vivirá y morirá
    en su ignorancia sublime, rodeada
    por sus hijos amorosos y la deidad
    de la cocina.
    Mientras mi padre vacila, refinado
    en su costumbre de Hong Kong, jugador
    de azar, criminal fracasado
    que compró una cadena de restaurantes
    de Chop Suey en Piss River,Oregon,
    con dinero que había robado a Gucci.
    Nadie se preguntó por su integridad dadas
    sus hijas tan lindas y devotas
    y sus hijos tan brillantes e industriosos
    como si la piedad filial fuera el estándar
    por el que todos los terrestres son medidos.


    *

    Oh, ¡y cuán confiables son nuestras hijas
    y nuestros hijos cuán brillantes!
    Cómo hemos llegado a hacer tontos a los expertos
    en educación, demografía y estadística–
    no somos muy creativos pero aún entendemos.
    Por eso, somos para ser usados.
    Pero eso de la “Minoría Modelo es molesto.
    sabemos que están observando,
    así que nos negamos a atenderlos.
    Cañas de bambú, de bambú, de bambú, cañas.
    Mientras más al oeste vayamos, más al este;
    mientras cavemos hacia abajo, llegaremos a China.
    La historia ha vomitado
    en una playa negra y contaminada–
    donde la vida no depende
    de aquél tractor de color rojo
    o de si nuestro nuevo amante
    desde el último episodio de “Santa Bárbara”
    soplará sobre una vela aromática
    y nos llamará “perra.”
    Dios, Dios, ¿qué hemos hecho mal?
    ¡No tenemos recursos internos!


    ***


    Entonces, una mañana redoliente de primavera
    el Gran Patriarca Chin
    miró desde su kiosco en el cielo
    y vio lo feos que eran sus descendientes.
    Uno tenía una cabeza cuadrada y una nariz sin puente
    y el otro el perfil largo y nudoso de una calabaza
    y el tercero era triste, y bruto,
    y nunca habría de casarse.
    Y yo, su menos favorita,
    “ni medio hirviendo ni medio cocida,”
    una manzana salvaje gorda por mi sangre–
    demasiado incolora para pelear por el destino de mi gente.
    “Matar sin resistencia no es asesinato,”
    dice el proverbio. Así, espero mi muerte inminente.
    El hecho de que esta muerte es también metafórica
    es el testamento de mi letargo.


    ***


    Aquí yace, pues, Marilyn Mei Ling Chin,
    que se casó una dos veces con tal y tal, Lee y Wong,
    nieta de jack “El Patriarca”
    y de la melancólica Suilin Fong,
    la hija del virtuoso Yuet Kuen Wong
    y de G.G. Chin el infame,
    hermana de una docena y prima de un millón,
    sobrevivida por todos y por todos olvidada.
    Ni blanca ni negra,
    ni querida ni exterminada,
    sólo otra que pasa en su propio jardín de bambú
    atendiendo sus poemas–
    cuando, un día, el cielo no fue piadozo
    y un abismo se abrió donde ella estaba.
    Como los gemidos de una gran ballena blanca
    o las fauces del Godzilla metafísico,
    se la tragó entera.
    Ella no se movió ni se espantó,
    ni enloqueció con el concepto del final
    del mundo, sino
    que se quedó. Sólida como madera, un poco
    derruida, mordida, sorprendida,
    pero felizmente, por todas las cosas
    que le fueron brindadas
    y por todas las cosas que le quitaron.


    Versión: Sergio Eduardo Cruz




    The Survivor

    Don't tap your chopsticks against your bowl.
    Don't throw your teacup against the wall in anger.
    Don't suck on your long black braid and weep.
    Don't tarry around the big red sign that says
    "danger!"
    All the tempests will render still; seas will calm,
    horses will retreat, voices to surrender.
    That you have this way and not that,
    that your skin is yellow, not white, not black,
    that you were born not a boychild but a girl,
    that this world will be forever puce-pink are just as well.
    Remember, the survivor is not the strongest or
    most clever;
    merely, the survivor is almost always the youngest.
    And you shall have to relinguish that title
    before long.

    from The Phoenix Gone, the Terrace Empty. Milkweed Editions, copyright 



    Turtle Soup

    You go home one evening tired from work, 
    and your mother boils you turtle soup. 
    Twelve hours hunched over the hearth
    (who knows what else is in that cauldron).

    You say, "Ma, you've poached the symbol of long life;
    that turtle lived four thousand years, swam
    the Wet, up the Yellow, over the Yangtze. 
    Witnessed the Bronze Age, the High Tang,
    grazed on splendid sericulture."
    (So, she boils the life out of him.)

    "All our ancestors have been fools.
    Remember Uncle Wu who rode ten thousand miles
    to kill a famous Manchu and ended up
    with his head on a pole? Eat, child,
    its liver will make you strong."

    "Sometimes you're the life, sometimes the sacrifice." 
    Her sobbing is inconsolable.
    So, you spread that gentle napkin 
    over your lap in decorous Pasadena.

    Baby, some high priestess has got it wrong.
    The golden decal on the green underbelly
    says "Made in Hong Kong."

    Is there nothing left but the shell
    and humanity's strange inscriptions,
    the songs, the rites, the oracles?

    FOR BEN HUANG
    from The Pheonix Gone, The Terrace Empty



    MOON AND OATGRASS

    The moon is not over the water, 
    as you would have it, 
    but one with it, and the house 
    is on the precipice 
    overlooking a green meadow. 
    And you -- an eye and not an I --
    are walking through it.

    And whether you live here 
    or are visiting 
    in your long pilgrimage -- 
    is my prerogative. 
    Whether she is your acolyte, 
    the Pearl Concubine, 
    or a mere beggarwoman --
    is also my invention.

    Only I know where 
    terrace ends and house begins, 
    whether the country is lost, 
    whether rivers and mountains 
    will continue. And finally,

    after the inkstone is dry, 
    we shall be together 
    high in a corner bedroom 
    with a pale view of hills. 
    Without pleasure or transcendence 
    we penetrate this landscape.

    And what is this landscape? 
    The moon in oatgrass, 
    the oatgrass moon. 
    A woman pacing 
    the linoleum floor,
    contemplating a poem.
    A man dissolving
    into the dailiness of rain.

    and the red eye of morning.

    from The Phoenix Gone, The Terrace Empty (Milkweed Editions)



    THE BARBARIANS ARE COMING

    War chariots thunder, horses neigh, the barbarians are coming. 

    What are we waiting for, young nubile women pointing at the wall,
        the barbarians are coming. 

    They have heard about a weakened link in the wall.
        So, the barbarians have ears among us. 

    So deceive yourself with illusions: you are only one woman,
        holding one broken brick in the wall. 

    So deceive yourself with illusions: as if you matter,
        that brick and that wall. 

    The barbarians are coming: they have red beards or beardless
    with a top knot. 

    The barbarians are coming: they are your fathers, brothers,
        teachers, lovers; and they are clearly an other. 

    The barbarians are coming:
        If you call me a horse, I must be a horse.
        If you call me a bison, I am equally as guilty. 

    When a thing is true and is correctly described, one doubles
        the blame by not admitting it: so, Chuangtzu, himself,
        was a barbarian king! 

    Horse, horse, bison, bison, the barbarians are coming— 

    and how they love to come.
    The smells of the great frontier exalt in them!





    .

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  • 08/04/16--00:21: JOSEPH O. LEGASPI [19.033]

  • Joseph O. Legaspi 

    Nació en las Filipinas, donde vivió antes de emigrar a Los Ángeles con su familia a los doce años. Recibió una licenciatura de la Universidad de Loyola Marymount y un MFA de Programa de Escritura Creativa de la Universidad de Nueva York. Legaspi es el autor de Imago (CavanKerry Press, 2007), ganador de un premio Global literaria filipina. Es beneficiario de una beca de poesía 2001 de la Fundación de Nueva York para las Artes, y en 2004 fue cofundador de Kundiman, una organización no lucrativa que sirve al conocimiento de la poesía americana asiática. Trabaja en la Universidad de Columbia y vive en la ciudad de Nueva York.



    Anfibios

    Los anfibios viven en ambas.

    Los migrantes dejan su tierra,
    endurecen en el mar.

    Fuera del agua.

    En griego, anfibio significa
    “en ambos lados de la vida”.

    Terra et Aqua. Costa.
    En agua fresca:

    los anfibios dejan
    huevos sin hueso;
    los migrantes dan luz
    a americanos.

    Renacuajos y ranillas
    se transforman: branquias
    a edad temprana. En tierra,

    a los anfibios les crecen pulmones.
    A los migrantes les crecen pulmones.

    Con la piel húmeda,
    los anfibios se oxigenan.

    Los migrantes se desgastan
    y duermen sin aliento.

    Piel que da glándula.
    Ojo que da párpado.

    Los anfibios buscan tierra; los migrantes otras tierras.

    Sus colores brillan, camuflaje.

    Se sabe que caen
    del cielo.

    Bajo la lluvia se sienten en casa.


    Versión: Esteban López Arciga 



    The Red Sweater

    slides down into my body, soft
    lambs wool, what everybody
    in school is wearing, and for me
    to have it my mother worked twenty
    hours at the fast-food joint.
    The sweater fits like a lover,
    sleeves snug, thin on the waist.
    As I run my fingers through the knit,
    I see my mother over the hot oil in the fryers
    dipping a strainer full of stringed potatoes.
    In a twenty hour period my mother waits
    on hundreds of customers: she pushes
    each order under ninety seconds, slaps
    the refried beans she mashed during prep time,
    the lull before rush hours, onto steamed tortillas,
    the room’s pressing heat melting her make-up.
    Every clean strand of weave becomes a question.
    How many burritos can one make in a continuous day?
    How many pounds of onions, lettuce and tomatoes
    pass through the slicer? How do her wrists
    sustain the scraping, lifting and flipping
    of meat patties?           And twenty

    hours are merely links
    in the chain of days startlingly similar,
    that begin in the blue morning with my mother
    putting on her polyester uniform, which,
    even when it’s newly-washed, smells
    of mashed beans and cooked ground beef.

     Reprinted from Split This Rock’s The Quarry: A Social Justice Poetry Database.



    [ a subway ride ]

    His artfully unkempt strawberry blonde head sports outsized headphones.  Like a contemporary bust.  Behold the innocence of the freckles, ripe pout of cherry lips.  As if the mere sight of the world hurts him, he squints greenly and applies saline drops.  You dream him crying over you.  For the duration of a subway ride you fall blindly in love.  Until he exits.  Or you exit, returning home to the one you truly love to ravish him.

    From Subways (Thrush Press, 2013). Used with permission of the author.





    Whom You Love


                 “Tell me whom you love, and I’ll tell you who you are.” – Creole Proverb


    The man whose throat blossoms with spicy chocolates
    Tempers my ways of flurrying
    Is my inner recesses surfacing
    Paints the bedroom blue because he wants to carry me to the skies
    Pear eater in the orchard
    Possesses Whitmanesque urge & urgency
    Boo Bear, the room turns orchestral 
    Crooked grin of ice cream persuasion
    When I speak he bursts into seeds & religion
    Poetry housed in a harmonica
    Line dances with his awkward flair
    Rare steaks, onion rings, Maker’s on the rocks
    Once-a-boy pilfering grenadine
    Nebraska, Nebraska, Nebraska
    Wicked at the door of happiness
    At a longed-for distance remains sharply crystalline
    Fragments, but by day’s end assembled into joint narrative
    Does not make me who I am, entirely
    Heart like a fig, sliced
    Peonies in a clear round vase, singing
    A wisp, a gasp, sonorous stutter
    Tuning fork deep in my belly, which is also a bell
    Evening where there is no church but fire
    Sparks, particles, chrysalis into memory
    Moth, pod of enormous pleasure, fluttering about on a train
    He knows I don’t need saving & rescues me anyhow
    Our often-misunderstood kind of love is dangerous
    Darling, fill my cup; the bird has come to roost

    This poem appeared in Poem-A-Day on April 11, 2013. Browse the Poem-A-Day archive.








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  • 08/04/16--01:14: MARY JO SALTER [19.034]

  • Mary Jo Salter

    Mary Jo Salter, nacida el 15 de agosto de 1954, es una poeta americana, co-editora de The Norton Anthology of Poetry y profesora en la redacción Seminarios programa en la Universidad Johns Hopkins. 


    OBRA:

    Poesía

    Henry Purcell in Japan , Knopf, 1985, ISBN 978-0-394-53657-6
    Unfinished Painting , Knopf, 1989, ISBN 978-0-394-57417-2 , Lamont Selection for that year's most distinguished second volume of poetry
    Sunday Skaters , AA Knopf, 1994, ISBN 978-0-679-43109-1 , nominated in 1994 for the National Book Critics Circle Award (Knopf)
    A Kiss in Space , Knopf, 1999, ISBN 978-0-375-40531-0
    Open Shutters , Alfred A. Knopf, 2003, ISBN 978-1-4000-4008-7 , named a "notable book of the year" by The New York Times
    A Phone Call to the Future: New and Selected Poems [3]
    Nothing by Design , Knopf, 2013, ISBN 978-0-385-34979-6

    Ediciones

    The Norton Anthology of Poetry , WW Norton, 1996, ISBN 978-0-393-96820-0 (co-editor)

    Traducciones

    The Word Exchange: Anglo-Saxon Poems in Translation (WW Norton & Company, 2010)

    Play 

    Falling Bodies (2004)

    Literatur niños 

    The Moon Comes Home (1989)

    Articulos

    The Achiever: Helen Keller by Mary Jo Salter 

    Premios

    1981 : The Frost Place poet in residence
    1995 – 1996 : Amy Lowell Poetry Travelling Scholarship
    1989 : Lamont Poetry Prize for the year's most distinguished second volume of poetry - Unfinished Painting
    2003 : Open Shutters named a "notable book of the year" by The New York Times
    2004 : Meribeth E. Cameron Faculty Award for Scholarship


    El abotonador

    El Presidente Roosevelt, recorriendo la Isla Ellis
    en 1906, observó a las personas de tercera clase
    hacer fila para su examen médico de seis segundos.

    ¿No podría, se preguntó en voz alta, la manipulación sin guantes
    de los extranjeros que estaban enfermos, infectar a los sanos?
    Sin embargo, por años más se hizo. Imagino

    a mi abuela, una niña en ese polígloto
    del Gran Salón, reverberante bóveda
    más terrible que la iglesia, deslumbrada por las estrellas

    y franjas en la inmensa bandera al frente
    por donde los benditos habían pasado. Después ella también lo hizo,
    a una habitación parecida a una pequeña capilla, donde su madre
    podría tomar la comunión. Un hombre con gorra azul
    y un uniforme azul— ¿un doctor? ¿un policía?
    (Papá lo habría sabido, pero él había navegado

    solo, antes que ellos, y ahora estaba
    esperando en Nueva York;  ¿que no era esto Nueva York?)—
    un hombre con gorra azul alcanzó a su madre.

    Sin decir una palabra (¿él no hablaba italiano?)
    metió un dedo en el ojo de su madre,
    luego levantó su párpado con un abotonador,

    la cosa larga y curva para abrochar tus botas
    cuando los botones eran muchos o muy pequeños.
    No podías ser estadounidense si eras ciego

    o si ibas a ser ciego. Eso sí lo entendió.
    Ella iría al escuela, aprendería a leer y escribir
    y le enseñaría a sus padres. El hombre de los ojos alcanzó

    su cara después; ella imaginó que estaba lista.
    Se sintió grande, como esa mujer en el mar
    sosteniendo no un abotonador sino una antorcha.


    Versión: Diana Itzel Marín Salazar



    The Buttonhook

    President Roosevelt, touring Ellis Island
    in 1906, watched the people from steerage
    line up for their six-second physical.

    Might not, he wondered aloud, the ungloved handling 
    of aliens who were ill infect the healthy?
    Yet for years more it was done. I imagine

    my grandmother, a girl in that Great Hall’s
    polyglot, reverberating vault
    more terrible than church, dazed by the stars

    and stripes in the vast banner up in front
    where the blessed ones had passed through. Then she did too,
    to a room like a little chapel, where her mother 

    might take Communion. A man in a blue cap
    and a blue uniform—a doctor? a policeman?
    (Papa would have known, but he had sailed

    all alone before them and was waiting 
    now in New York; yet wasn’t this New York?)—
    a man in a blue cap reached for her mother. 

    Without a word (didn’t he speak Italian?)  
    he stuck one finger into her mother’s eye,
    then turned its lid up with a buttonhook,

    the long, curved thing for doing up your boots
    when buttons were too many or too small.
    You couldn’t be American if you were blind

    or going to be blind. That much she understood.
    She’d go to school, she’d learn to read and write
    and teach her parents. The eye man reached to touch

    her own face next; she figured she was ready.
    She felt big, like that woman in the sea
    holding up not a buttonhook but a torch.




    Mary Jo Salter is the author of seven books of poetry, most recently Nothing by Design. A frequent reviewer and essayist, she is also a lyricist whose song cycle “Rooms of Light,” with music by Fred Hersch, premiered at Lincoln Center in 2007.  Her children’s book The Moon Comes Home appeared in 1989; her play Falling Bodies premiered in 2004. She is also co-editor, with Margaret Ferguson and Jon Stallworthy, of The Norton Anthology of Poetry (4th edition, 1996; 5th edition, 2005).  

    Salter became a permanent member of the Writing Seminars faculty in 2007, after 23 years of teaching at Mount Holyoke College. She is presently serving as co-chair of the department. 


    Advent

    Wind whistling, as it does   
    in winter, and I think   
    nothing of it until 

    it snaps a shutter off 
    her bedroom window, spins   
    it over the roof and down 

    to crash on the deck in back,   
    like something out of Oz. 
    We look up, stunned—then glad 

    to be safe and have a story,   
    characters in a fable   
    we only half-believe. 

    Look, in my surprise 
    I somehow split a wall,   
    the last one in the house 

    we’re making of gingerbread.   
    We’ll have to improvise:   
    prop the two halves forward 

    like an open double door   
    and with a tube of icing   
    cement them to the floor. 

    Five days until Christmas, 
    and the house cannot be closed.   
    When she peers into the cold 

    interior we’ve exposed,   
    she half-expects to find   
    three magi in the manger, 

    a mother and her child.   
    She half-expects to read   
    on tablets of gingerbread 

    a line or two of Scripture,   
    as she has every morning   
    inside a dated shutter 

    on her Advent calendar.   
    She takes it from the mantel   
    and coaxes one fingertip 

    under the perforation,   
    as if her future hinges 
    on not tearing off the flap 

    under which a thumbnail picture   
    by Raphael or Giorgione,   
    Hans Memling or David 

    of apses, niches, archways,   
    cradles a smaller scene   
    of a mother and her child, 

    of the lidded jewel-box   
    of Mary’s downcast eyes.   
    Flee into Egypt, cries 

    the angel of the Lord   
    to Joseph in a dream, 
    for Herod will seek the young 

    child to destroy him. While   
    she works to tile the roof   
    with shingled peppermints, 

    I wash my sugared hands   
    and step out to the deck   
    to lug the shutter in, 

    a page torn from a book   
    still blank for the two of us,   
    a mother and her child.

    “Advent” from Open Shutters (New York: Alfred A. Knopf, 2003). Source: Open Shutters: Poems (2003)


    Discovery

    6:48 a.m., and leaden 
        little jokes about what heroes 
       we are for getting up at this hour. 
    Quiet. The surf and sandpipers running. 
    T minus ten and counting, the sun 
        mounting over Canaveral 
    a swollen coral, a color 
    bright as camera lights. We’re blind- 
       sided by a flash: 

          shot from the unseen 
        launching pad, and so from nowhere, 
       a flame-tipped arrow—no, an airborne 
    pen on fire, its ink a plume 
    of smoke which, even while zooming 
        upward, stays as oddly solid 
    as the braided tail of a tornado, 
    and lingers there as lightning would 
       if it could steal its own thunder. 

          —Which, when it rumbles in, leaves 
        under or within it a million 
       firecrackers going off, a thrill 
    of distant pops and rips in delayed 
    reaction, hitting the beach in fading 
        waves as the last glint of shuttle 
    receives our hands’ eye-shade salute: 
    the giant point of all the fuss soon 
       smaller than a star. 

          Only now does a steady, low 
        sputter above us, a lawn mower 
       cutting a corner of the sky, 
    grow audible. Look, it’s a biplane!— 
    some pilot’s long-planned, funny tribute 
        to wonder’s always-dated orbit 
    and the itch of afterthought. I swat 
    my ankle, bitten by a sand gnat: 
       what the locals call no-see-’ums.

    “Discovery” from Open Shutters (New York: Alfred A. Knopf, 2003).  Source: Open Shutters: Poems (2003)







    .

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  • 08/04/16--01:27: WALTER K. LEW 19.035]

  • Walter K. Lew

    Walter K. Lew es un poeta americano coreano y erudito que es autor de Treadwinds: Poems and Intermedia Works (Wesleyan University Press, 2002), ganador del premio Asian American literaria de Poesía. Actualmente es profesor en la Universidad de Miami.



    Dejando Seúl: 1953

    Tenemos que enterrar las urnas
    Mi madre y yo. Tratamos de dejarlas en un cuarto trasero,
    Atraídas por una lámpara, y correr

    Pero ellos aterrizaron aquí, detrás nuestro, en la entrada principal.
    Es la sexta hora, inicios del invierno, frío negro:
    Sólo, del otro lado de las puertas de papel de arroz,

    El ondol amarillo de flores calientes en el piso
    Sigue cálido. Veo las azules
    Lámparas en la pista de aterrizaje, el avión brillante.

    Tras su último paso, mi madre, desorganizada
    Como de costumbre, ha ideado una torpe cuerda y una pala
    Para enterrar las urnas. Me pregunto en voz alta

    Cómo ella se convirtió en doctora. Vete, ella decía,
    Ve con tu padre: él tampoco
    Sabe qué es lo que está pasando. Mira,

    Mi padre está esperando en la pista de aterrizaje en un capote
    Del ejército de Estados Unidos. Ha perdido su sombrero, a su padre
    También lo perdió, y está fumando Lucky’s como loco…

    Nos agarramos de entre las hierbas altas y el viento
    Que comienza a correr por debajo de nosotros como un río de hielo.
    Está nevando. Lloramos, ¿por el frío

    O por qué? Solamente décadas
    Después de eso, tapando las brillantes y frías jarras,
    Descubro que éstas contienen todo lo que permite
    El dominio que mi padre tiene sobre ella.

    Versión: Adalberto García López




    Leaving Seoul: 1953

     We have to bury the urns, 
     Mother and I. We tried to leave them in a back room, 
     Decoyed by a gas lamp, and run out

     But they landed behind us here, at the front gate.
     It is 6th hour, early winter, black cold:
     Only, on the other side of the rice-paper doors

     The yellow ondol stone-heated floors
     Are still warm.  I look out to the blue
     Lanterns along the runway, the bright airplane.

     Off the back step, Mother, disorganized
     As usual, has devised a clumsy rope and shovel
     To bury the urns.  I wonder out loud

     how she ever became a doctor. 
     Get out , she says Go to your father: he too 
     Does not realize what is happening .  You see,

     Father is waiting at the airfield in a discarded US Army
     Overcoat.  He has lost his hat, lost
     His father, and is smoking Lucky’s like crazy.  .  .

     We grab through the tall weeds and wind
     That begin to shoot under us like river ice.
     It is snowing.  We are crying, from the cold

     Or what?  It is only decades
     Later that, tapping the cold, glowing jars,
     I find they contain all that has made
     The father have dominion over hers. 




    4/7/85

          Children shone in the front gate and put their hands together in the 
     demon pavilion.
          Then they went up red-dusted steps toward the granite stupa, where they 
     didn’t hesitate to bow with their mothers.
          Thick white candles with reverse swastikas and rows of images on the 
     ascending plinths of stone.
          I crouched under the temple, in the cool shadow, by the outdoor Nestlé‘s 
     coffee dispenser—and was aroused when two women strode by in russet 
     hanbok
          “Color of the dharma’s robes," said monk Sôgu suddenly beside me.
          I followed him down the hill and sat on a log.  There was a small lake and 
     I was calm enough at last.  .  .to listen to my new uncle conduct the 
     neighborhood’s Bodhisattva orchestra, seated on folding chairs in the mud 
     beside it. 








    .

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  • 08/04/16--02:46: CAROLINA BISCAYART [19.036]

  • CAROLINA BISCAYART

    Nació en Mar del Plata, Argentina en 1972 y desde 1985 vive en Bariloche. Se graduó en Ciencias Exactas y trabaja en el Depto. de Matemáticas de la Universidad Nacional del Comahue. Obtuvo el 1º Premio de Poesía del Ayuntamiento de Gran Canaria, en España y el Premio de Narrativa “Donald Borsella” en el XXV Encuentro de Escritores Patagónicos (Puerto Madryn). 

    Ha editado los libros de cuentos “Invenciones” (Ediciones en Danza, 2008) y "El amor, sólo una idea" (Ediciones del Dock, 2012) y  participado en las antologías “Una Terraza Propia” (Editorial Norma, 2006) y “Stimman Argentinische Erzählungen”(DUP Düseldorf, 2010).

    La obra de Biscayart logró varios reconocimientos, entre ellos, el Primer Premio de Poesía del Ayuntamiento de Gran Canaria (España) y el Premio de Narrativa “Donald Borsella” en el XXV Encuentro de Escritores Patagónicos (Puerto Madryn). 

    Ha publicado los libros de poesía: “Eso otro se llama luna” (El suri porfiado ediciones, 2014) y “La trama que sostiene los jardines”, 2016.


    SUR 

    El Sur es un naufragio sin muertes a la vista
    es darle al sol el lugar de huésped en un albergue de extraños rostros
    es un camino a casa cuando el hogar se dejó lejos
    es un descalzarse frío y a propósito. 

    Es hacerse de nuevo en cada temblor de escarcha. 
    En ese miedo. 
    De viento, 
    de aparente nada, 
    de aullidos de silencio. 

    Es indecible el miedo Sur, porque se elige. 
    Espacioso, sin apuros
    abre viejas soledades
    que sangran sin nadie cerca,
    libera de esa sagre, virtudes en desuso.

    Sólo se atraviesa con una fe huérfana, 
    recién nacida.

    Te convierte en piedra
    la misma piedra que te ablanda
    te ablanda 
    y así leve,
    rodás hasta el origen, 
    hasta el borde, hasta el destino.



    PARADOJA

    Bienaventurada la sinrazón de los pájaros
    sus inexactos modos de volar.

    La razón es un círculo. 

    Ahí podría guardar mis alas
    magníficas, impecables
    Después de todo, qué sé yo de los pájaros.



    PRESENTE 

            lo que no nace
            tampoco se reserva su belleza
            para otro mundo

                                       Florencia Abadi


    Pacto con esta hora esférica
    no detenerme en detalles, 
    en cómo se estiran y deforman 
    las ventanas iluminadas,
    la sombra de mi cara,
    o el mate que sostengo.

    Hora burbuja, 
    espejismo hipnótico.

    No pretenderé saber lo que hay detrás
    curvando mi cuerpo,
    las paredes, las fotos.
    Todo es tan elástico. 
    Tan capaz de seguir resistiendo
    esta forma de hora.

    No me pondré a pensar 
    en esas cosas inútiles de ver
    como espejos,
    como libros sentidos sobre la mesa
    con dedicatorias muertas.

    No pensaré en las horas 
    anteriores a ésta.
    En ninguna.

    Hora esférica,
    pondré mi cabeza dentro tuyo,
    luego entraré entera.
    Seré parte de vos
    hasta romperme.

    No quiero nada ajeno a tus minutos.
    Dejame entrar  
    y acurrucarme en tus paredes cóncavas.
    como en un útero.



    NOCHE PUERIL

    Los chicos ríen en el patio.

    La luna es un plato
    en el cual mi cena está servida.

    Es la única forma de alimentarme
    ahora que soy grande
    y hay que arriar a los niños 
    hacia platos con comida caliente
    y resguardar su risa.



    SUBMUNDO

    En la luna
    hay una máquina
    hay una antena
    hay una arteria
    hay un derrame hacia la tierra
    hay árboles que parecen caracoles
    hay huellas
    hay cosas escritas como cráteres 

    Las flores de la luna no tienen pétalos
    tienen voces.




    DESCOSIDA

    Nací sin terminar
    hecha a medias
    la mollerita abierta decía la enfermera
    hay que cuidarla hasta que cierre
    los fórceps no ayudaron.

    Por la grieta
    sin prueba empírica
    las certezas
    en medio de esta jauría
    de escépticos que muerden cada tanto
    mi carne, a su vacío.

    Abierta como un tajo para siempre
    a un canto sin oídos
    pájaros a punto de volar
    abren las alas y quedan dentro.
    Las grietas no son puertas.

    Son parte de Lo otro
    eso que está
    y es ausencia.


    COSTUMBRE

    Escribo en un cuaderno al revés
    no fue a propósito
    hay alguien en mí
    que insiste en hacer las cosas
    de un modo distinto
    como esta intención
    de romper el lenguaje
    aprendido sin esfuerzo
    escarbar quitar palabras
    llegar al líquido amniótico
    a la forma
    a la pureza.

    En este cuaderno
    los márgenes están abajo
    alguien en mí insiste
    en llegar al mínimo sonido
    al límite
    donde comienza la vida
    y aún se escucha.





    De: “La trama que sostiene los jardines”

    Vaya a cucha

    Si no supo ser padre
    si fuma marihuana por las tardes
    o tabaco como escuerzo en la oficina
    si ya la cagó tres veces
    si es una pila de nervios
    si encontró el amor a meses de su boda
    si se fue de casa y lo tragó la tierra
    si se cuelga en las mañanas
    si lo único que lo hace reír es el tinto con amigos
    si no le sale la voz
    si le reza a la virgencita de Lourdes
    si vive de noche si muere de día
    si es más puta que las putas
    si pintó flores o calaveras en las paredes
    si sólo ama por Facebook
    si no recibe visitas
    si es enfermo del trabajo
    si tiene siete hijos
    o no tuvo ninguno
    si repite un mantra cada noche
    si hay cucarachas en su living
    si prefiere el silencio
    en las habitaciones
    prolijas, perfumadas
    el dedo
    que pone nombres a las cosas

    en algún rincón de cualquier casa
    cerca de cortinas, roperos, dedos índices
    hay un espejo
    cada tanto hay que mirarse
    con más información
    que la imagen de una cara.






    .

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  • 08/04/16--03:15: MELISA MAURIÑO [19.037]

  • MELISA MAURIÑO

    (Buenos Aires, 1985), Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente es residente de 4to año de la Residencia Integrada Multidisciplinaria de Psicología en Hurlingham, Pcia. de Buenos Aires, y ejerce su práctica como psicoanalista también en el ámbito privado. Escribe narrativa y poesía. Ganó el primer premio del 1er. Concurso Nacional de Poesía Viajero Insomne 2015 con su primer libro “La piel de la oruga” (2016, Viajero Insomne Ediciones).



    Yo dije el mar

    Una vez yo dije el mar
    y estábamos desnudos
    vos y yo
    como dentro de una caja de zapatos
    con algunos orificios
    para el aire

    lo recordé ayer
    al bajar del colectivo
    que me deja justo
    frente al hospital
    del cáncer

    esperando un cambio de luz
    para cruzar la calle
    vi la playa
    tan vacía como antes
    esa tarde
    bajo el peso de tu cuerpo

    un paraguas destrozado
    como un ave marina
    que deja sobre la arena una huella
    a la par que la borra

    mientras la piel
    pegada a los huesos
    varillas de metal que sostienen
    la lluvia, se agujerea como tela
    del color de la carne de un molusco

    ahí estaba
    un paraguas caído
    cadáver de alas abiertas
    en medio de la calle el dolor
    de inventar otra vez
    el recuerdo del mar

    yo dije el mar
    como podría haber dicho
    la cama
    con las sábanas revueltas
    como espuma.



    Piedra

    La primera piedra fue el mito
    que urdimos entre los dos
    para palpar tierra firme con los pies,
    la arrojamos al aire sin mirar

    se nos volaron todos los pájaros.

    ¿No es acaso un imposible
    habitar la certidumbre
    cuando las palmas se tocan
    y los cuerpos se saben mortales?

    Hubo un temblor entre las manos
    un comienzo
    en el lenguaje de las células del cuerpo.

    ¿Cómo ocultar a la vista
    el indicio del fuego, ese extraño
    mundo privado?

    si me besaste
    frente a todo el mundo
    cuando nadie nos veía.




    Pasaje

    Una polilla se apagaba
    se dejaba estrangular por las horas
    agarrada a la pared de la sala de hospital
    donde los vientres
    estaban a punto de abrirse

    supe que aun con su agonía a cuestas
    quizás debido a ella
    era todavía parte del mundo
    porque al tocarla con mis yemas sentí
    la gamuza de su cuerpo
    recibirme humana
    en su ser de insecto

    ¿te conté que antes de morir,
    cuando no se aparean,
    se vacían el útero de huevos
    que están vacíos?

    Estaba en eso cuando la acosté en mi mano
    y el suyo era un cuerpo en coma
    que reconocía la piel
    con un profundo silencio

    ¿te dije que sus alas huelen como el polvo
    acumulado sobre los muebles
    después de una larga ausencia?

    ¿que es preciso desplegar muy grandes
    los párpados para ver el salto inaugural
    que la devuelve añeja, recién nacida
    a la caricia del crepúsculo
    guiando su último vuelo
    de regreso a la tierra?




    Fin de año

    Ya eran pasadas las doce
    no sé
    si del día o la noche

    en todo caso los papeles
    en el aire
    no acababan de irse,
    un calendario hecho pedazos
    de Enero a Diciembre

    incluso la lluvia había borrado
    la última cita
    señalada por una marca de agua
    o una lágrima
    arrastrada por otras más copiosas

    pensé en vos
    por última vez
    me dije "el año pasado" cuando los fuegos
    estallaron en el cielo
    todavía mojado

    pensé "la gente
    dice con ruido la felicidad"
    y vos dijiste
    "que sea tu año, niña bonita"
    cuando brilló el sol esa mañana

    pero estoy triste
    y no estallan mis fuegos como bombas
    de una guerra antigua

    quedaba humo, algo de pólvora
    entre las nubes
    la luna escondida
    una quietud mortecina
    en las puntas de la lluvia

    y yo pensé "la gente
    dice con silencio la tristeza".





                               
                              La piel de la oruga.
                                  Melisa Mauriño
                            Viajero Insomne Editora.


    pensé el fin del mundo
    es todos los días
    para el león
    que ve caer al sol
    en su jaula, para la hoja
    que se desprende
    del árbol y también
    para el amante y lo que arranca
    de sus ojos la lluvia
    el día después
    del amor.

    Melisa Mauriño, La piel de la oruga.
                                  


    Crisálida

    Enredada en los hilos del otro mundo
    ese del pensamiento, anguloso
    atemporal
    tejiendo con mis dedos la crisálida de aire
    falta poco, ¿quién me mira desde adentro?
    yo misma, quizás
    yo otra.


    En los ojos de un hombre

    Yo vi el deseo revolver el agua
    desde el fondo del barro
    y enredar sus ofrendas como lenguas de mar
    en los ojos de un hombre

    lo vi despojado y se parecía tanto
    a mí como yo misma
    me he visto sonreír
    en la luna de un espejo clavado al muro 
    en una fotografía
    tomada dentro de un sueño

    vi el deseo llevar mi piel sin curtir
    echada sobre los hombros
    cuando él me desvestía 
    y desordenar los rasgos de todas las mujeres
    que habían estado antes
    de mí

    lo vi estirar los ligamentos de la noche
    hasta desarticular el abrazo inválido
    sobre la cama abierta
    y rezando de rodillas
    llevarse a la boca
    un rosario de esperma

    nunca pude hacer entrar 
    el beso 
    dentro del beso
    el océano
    dentro del oleaje
    regresaba a sus labios
    cada anochecer con más fuerza
    para romperlos y sanar
    para volver

    yo vi el deseo en los ojos de un hombre
    arder como el insecto
    que aplastado por la luz
    siente estallar 
    en su vientre
    una molécula de sangre.



    La piel de la oruga

    Así como la ninfa
    yo también tejía
    ese capullo negro
    en el corazón de la noche
    del derrumbe

    trenzaba los hilos
    de mis largos cabellos
    alrededor de tus dedos

    ya estaban humedecidos
    de tanto escarbar en mi nombre
    caído en esa grieta de luz
    que unía y separaba tus labios
    de los míos

    no usabas alianza en ese dedo
    pero mis hilos
    quizás demasiado frágiles
    aún se cortaban
    a la tercera vuelta

    y tenía que volver a empezar
    como si yo también cayera
    del borde de tu tiempo

    Así como la ninfa
    yo también
    me bajaba despacio
    el vestido como la piel 
    de la oruga deslizándose 
    hasta tocar ese final de cuento
    anunciado hasta el hartazgo

    y aún así
    igual que ella
    vi con horror la pausa
    el vestido,
    muerto en la mitad
    del cuerpo,
    descubriendo a medias
    lo sensual, lo trágico
    del amor 
    cuando no se termina.



    Una polilla en el viento

    A Polillo

    Te di una noche
    la primera
    para endurecerte
    como los niños que cruzan
    la cruda membrana de un rito
    y se hacen hombres

    La siguiente era el cielo
    tu campo minado

    temí dejarte volar
    entre el polvo de artillería
    acelerar tu caída, inevitable
    el aterrizaje forzoso
    sobre las nubes
    quietito ahí, pinchado
    como tantas luces desaparecidas
    de los ojos insomnes de la ciudad

    la tercera noche
    fuiste libre

    abrí tu jaula
    extendí la sábana
    del ocaso
    todo ese horizonte
    una promesa inmensa
    pista de vuelo
    sin mapa más que el instinto
    un pálpito

    te vi desaparecer
    en esa hondura
    radiante de oscuridad
    con tu soledad, la mía
    sabiendo que la última parada
    sería tu muerte
    lejos de mis manos

    ovillado a los pies de la luna
    acurrucado en la fría
    caricia de la noche
    quizás feliz

    pero no importa, nada de eso
    es cierto ya
    porque esta noche volás
    y no temés a las sombras
    de las ramas desnudas
    como garras monstruosas

    con tu ala rota
    emprendés ese viaje celeste
    cargando tu esperma
    la vida breve

    porque esta noche volás
    y ya sos parte 
    del viento.




    El día después de los humanos

    Hablábamos 
    pero no por hablar
    de la lluvia o el suicidio
    sino para hacerlo
    un poco menos difícil
    estando en el aire
    todo eso

    mis codos 
    en el mantel de hule
    pintado a la mesa
    las tardes de calor,
    el redoble metálico de tus dedos
    desafinando otra canción pasada
    de moda, pegadiza
    pegajosa
    como la tarde

    dijiste que el día
    después de los humanos
    los leones se echarían al sol
    en Central Park,
    pensé la libertad
    cuesta años
    de encierro

    dijiste también
    que el verde cubriría el cemento
    y treparían las hojas
    los rascacielos,
    pensé en los árboles
    que vi talar
    porque sus raíces rompen
    las veredas y los desvíos 
    son peligrosos

    el día después 
    de los humanos
    el sol inicia su descenso
    y las sombras
    en el agua se mueven
    del color de la sangre y tiemblan
    hasta ahogarse
    o aprender a nadar

    dijiste me gusta 
    fingir el fin del mundo
    para morir un rato
    en el cuerpo de otra mujer

    pensé el fin del mundo
    es todos los días
    para el león
    que ve caer al sol
    en su jaula, para la hoja
    que se desprende
    del árbol y también
    para el amante y lo que arranca
    de sus ojos la lluvia
    el día después
    del amor.




    Polvo amarillo en el viento de la noche

    A Zeus


    La casa se llenó de polvo amarillo
    era otoño, en la ventana golpeaban las luces 
    del último día

    fingí mi propia ausencia con un grito
    feroz como los que se pelan cuando hierve 
    la sangre y se oscurecen las calles

    sujetaba entre mis dedos el temblor 
    animal en celo 
    cuando arrimé los cuerpos: la fragancia, la pinza del pene
    hasta acalambrarme las manos
    con sus suaves lentejuelas

    llegaste esquivando los cables
    un planeador de hueso, de caída
    viniste a morir en tu hembra
    a esparcir tu siembra sobre el terremoto
    antes de caer vuelto cenizas o harapos

    pero no pudiste, yo tampoco
    supe encontrar las venas de las hojas
    la fórmula contra el olvido

    te devuelvo al aire con un beso 
    que suelto entre tus alas 
    detrás de tu muerte
    acaricio la cicatriz del árbol
    donde escondiste tu alma, amarilla
    la mordida de las flores

    derramo mis ojos en el cielo 
    un incendio, pulpa cadavérica de estrellas más viejas
    como hijos que devoran
    la carne de sus ancestros, su ademán

    tiemblo, te apagás como el árbol que desaparece 
    bajo su sombra tendida al sol
    escribo tu huella en la tierra del poema
    abro mis manos
    polvo amarillo en el viento de la noche
    te veo volar.




    Partir

    A Midori, para su viaje


    Anoche agonizabas, yo escribía
    tus alas se rompían en su choque
    abandonadas al ras del suelo

    te escuché

    ¿cómo decir el ruido de las teclas
    las palabras
    que se abrían a los golpes 
    de mis dedos
    como el masaje cardíaco
    sobre un corazón seco?

    te saqué del nido
    temblabas
    tus espasmos eran gritos
    que caían, ya maduros
    de las copas de los ceibos

    te acaricié, así    pequeña
    frágil como espuma
    pensando por qué
    no habías querido partir
    para ser libre

    y me dolió
    tu pata quebrada pegada al cuerpo
    el rostro triste de un niño
    que lleva un yeso en el que nadie
    escribió su nombre

    una mujer de ojos negros
    ya no estaba
    dibujada en tu lomo
    te faltaban partes
    como a mí
    transparente y expuesto pude ver
    lo que tenías dentro

    te hablé
    y en mi arrullo animal
    fuiste cediendo, tus alas quietas
    te dije "ya está, ya podés irte"
    dejaste semillas por toda la casa

    te quedaste así
    como una efigie dorada
    un tótem guerrero
    que se rinde al fin
    derrumbado por el peso
    de la lucha y no supe
    si era triunfo 
    o derrota

    encontré esta mañana
    tu máscara funeraria
    donde yo te había dejado
    para que duermas

    ahora te escribo y no sé
    cómo decir el ruido de mis dedos 
    que golpean las teclas, de tus alas
    que golpean el cielo.





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  • 08/04/16--07:11: ORISEL GASPAR ROJAS [19.038]

  • Orisel Gaspar Rojas

    Orisel Gaspar Rojas es una destacada actriz, profesora de interpretación, coach de actores, poeta, directora de casting y directora teatral, hispano cubana (Villa Clara, Cuba, 12 de junio de 1968. Considerada una de las grandes actrices de la escena cubana. Ha incursionado en la televisión, el cine, el teatro, el performance, y destacado como promotora y creadora de proyectos culturales. Se Licenció en Artes Escénicas en la Universidad de las Artes de Ciudad Habana, Instituto Superior de Artes (ISA) ISA

    Orisel Gaspar ha sido discípula de Vicente Revuelta, Flora Lauten y Roberto Blanco, maestros considerados por la crítica especializada entre los más relevantes actores y directores artísticos de toda América Latina. Orisel Gaspar es una de las artistas cubanas más versátiles.

    Actualmente radicada entre Galicia, La Habana y Madrid, Orisel Gasparb es representativa de una talentosa generación de artistas formados en ela Universidad de las Artes (ISA), prestigiosa institución artística cubana . A lo largo de su carrera ha despuntado por interpretar con maestría, en su mayoría papeles protagónicos en obras clásicas de diferentes estilos, desenvolviéndose con igual dominio en el drama que en la comedia.

    Su carrera profesional comenzó en 1985. Fundó el Teatro de la Villa en 1987, junto a Joel Cano, Jorge Luis Folgueira, Omar Valiño Cedré, agrupación con la que ganó una reputación que ha mantenido hasta la actualidad. En el mismo año debutó en la Televisión Cubana, protagonizando Elsa la lista de los Hermanos Grimm.

    Respetada dentro y fuera de Cuba por la calidad de su amplia y variada trayectoria profesional, ha interpretado entre otros, títulos como Woyzeck de Georg Büchner, Sueño de una noche de verano de William Shakespeare bajo la dirección del maestro Vicente Revuelta, Fábula de un país de cera de Joel Cano, La paloma negra de Rafael González, Así es si así os parece de Luigi Pirandello, Viejos Pánicos de Virgilio Piñera, La marquesa Rosalinda de Ramón de Valle Inclán bajo la dirección del maestro Roberto Blanco, Los equívocos morales de Reinaldo Montero, El ladrón de Salvador Lemis, Sin tener de Judith Rudakoff, Hijo del Alma en autoría compartida con Javier Fernández (Premio de Interpretación I Festival de Teatro de Pequeño Formato Cuba/1993 y Premio de Interpretación Festival del Monólogo de la Habana Cuba/1993 y Petición de Mano de Antón Chejov (Premio de Interpretación Festival de Teatro de Pequeño Formato, Santa Clara, Cuba/1996.

    La recuerdo intensa y febril en aquella función de Hijo del alma, un verdadero hallazgo para mí... de pronto se levantaba ante mis ojos un animal teatral preciso, contundente y definitivo... Observándola, tuve la sensación de haber asistido a una luminosa Epifanía., ha opinado sobre la artista el dramaturgo, narrador, director teatral, actor y profesor Raúl Alfonso quien trabaja actualmente en Madrid.

    En 1990 Orisel Gaspar trabaja en Teatro del Centro donde comienza a incursionar en la formación de actores y la dirección de espectáculos, estrenando en el Teatro La Caridad de Santa Clara el espectáculo Viejos Pánicos una de las obras más controvertidas de Virgilio Piñera, el escritor más relevante del Teatro Cubano, en la que interpreta el doble rol de sus dos personajes protagonistas Tota y Tabo en la doble versión de la obra dirigida por Javier fernández Jure, en una de las versiones comparte escena con el actor cubano Waldo Franco, actor que en palabras de la crítico cubana Nirma Acosta ya dejó su impronta en el teatro cubano con su inigualable interpretación de Virgilio Piñera.

    El 26 de enero de 1991 inaugura con su espectáculo Hijo del Alma el emblemático e integrador espacio cultural El Mejunje en su actual sede del número 12 de la calle Marta Abreu en la ciudad de Santa Clara. Su fundador y director Ramón Silverio, considera a la artista parte importante de la historia de su institución cultural. Orisel Gaspar fue la primera actriz en obtener el Premio de Interpretación Femenina que otorga el Festival Internacional de Pequeño Formato El mejunje.

    En 1993 Gaspar colabora con la compañía Teatro Escambray donde se mantiene hasta el 2001. Atraída por la formación de actores, estrena allí una buena parte de sus espectáculos como directora e imparte los Talleres de Interpretación La acción como partícula (I Taller de Creación Cuba-Canadá para estudiantes de Teatro y profesores de la Universidad de York-Toronto), Método de creación (VI Taller Cuba-Canadá), Ejercitación para actores, (V Taller Cuba-Canadá), El actor en escena (II y III Taller Creación Cuba Canadá), Muestra de espectáculos y su método de creación (IV Taller Cuba-Canadá) y el Taller permanente de Formación de actores Teatro Escambray (1993-2000). Mientras paralelamente funda su propio grupo Teatro Vivo de Cuba. Una persistente carrera de reconocimientos y premios le ha acompañado en Cuba, Canadá y España.

    Gaspar ha participado en numerosas ediciones de prestigiosos Festivales de Teatro entre los que destacan el Festival Internacional de Teatro de la Habana, Festival Internacional de Teatro de Camagüey, Festival Internacional de Teatro de Pequeño Formato El Mejunje, Festival de Teatro Yorick de la Habana, Festival de Teatro Sin Fronteras de Ciego de Ávila. En 1997 viaja a Toronto, Canadá, para participar como actriz en el Du Maurier World Stage Festival con la obra Los Equívocos Morales [Premio «Castilla-La Mancha» 1992] del escritor cubano Reinaldo Montero. En 1996 forma parte del Jurado de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y del Jurado del Festival Internacional de Teatro de pequeño formato El Mejunje, junto a Verónica Lynn, Carlos Perez Peña y Alfredo Quintana Hidalgo.

    En 2001 se traslada nuevamente a Canadá para trabajar como Asistente de movimiento de la obra Caricias de Sergi Belbel e impartir talleres a los actores de dicho elenco. La obra dirigida por Soheil Parsa y presentada por Equity Showcase se estrenó en el Harbourfront Centre's Studio Theatre de Toronto. Paralelamente realiza la Asistencia de movimiento para la obra Vinegar Tom dirigida por Anna MacKay-Smith, e imparte además Talleres de Interpretación a profesionales y alumnos de Players Academy en Equity Showcase Theatre.

    En 2003 participa como actriz en el Telefilm Algunos otros distintos, dirigido por María de los Ángeles Nuñez Jauma para el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), donde además realiza la foto fija. También realiza la Foto fija del Telefilm Aquellos Grises, de la misma directora.

    Sus dos primeras películas rodadas en su país natal avalan que Orisel no es sólo para las tablas. En 2003 se trasladó a Francia para recibir en el Festival Tres Continentes de Nantes el Globo de Oro otorgado a la Mejor realización a su película Siete días siete noches (7 jours 7 nuits), el primer filme de la Primera Trilogía de Cine Independiente Cubano dirigida por Joel Cano, en la ceremonia de clausura del Festival interpreta una canción escrita especialmente para la ocasión.

    Tras rodar en Francia nuevas escenas de Adiós, el segundo filme de la trilogía de Cano, en 2004 se traslada a Galicia, España, para el rodaje de las escenas finales de la película. Allí, tras realizar un estudio del público al que se enfrenta, estrena nuevos espectáculos para adultos y para niños que ella misma escribe, dirige e interpreta, y colabora eventualmente con la Escuela Gallega de Cine y la Televisión de Galicia. Títulos como Jeromita Medel al desnudo, Juegos del Revés se mueven con ella conquistando nuevos espectadores. Investigadora, estudiosa y apasionada de la escritura concibe sus propios textos y espectáculos, y dedica buena parte de su tiempo libre a la composición y la poesía.

    Entre 2005 y 2006 colabora con la Escuela Gallega de Cine (EGACI), participando como actriz en los cortometrajes Alba y Lembrar. En su paso por Galicia le vemos también en las series de la Televisión Gallega (CRTVG) A vida por diante, producida por Voz audiovisual y Valderrei producida por Zenit Televisión.

    Su necesidad constante de búsqueda le hace trasladarse a Madrid en 2007 donde continúa con el performance como medio de expresión y la libre improvisación interactuando con el ciudadano de a pie a través de dos de sus más queridos personajes: Jeromita y Pupila Medel.

    En febrero de 2008 se la ve en la 27.ª edición de ARCO entre las actrices que protagonizan el performance Lecho rojo de la artista Beth Moisés. También a principios del 2008 la actriz es retratada por Luis Baylón, artista autodidacta nacido en la ciudad de Madrid en 1958, para la Exposición Nuevos Rostros de Madrid, La sesión de trabajo se desarrolla en uno de los tradicionales recorridos de Orisel mientras interactúa con los transeúntes en la piel de su conocido personaje Jeromita Medel.

    Ese mismo año protagoniza El segundo amanecer de la ceguera, cortometraje galardonado con el Premio Casa de América al mejor cortometraje de América Latina en el XI Concurso Iberoamericano de Cortometrajes Versión Española / SGAE, organizado por el programa Versión Española de RTVE y ganador además del Excellence Award (BS Busan Bank Award) en el Busan International Short Film Festival (BISFF) de Corea del Sur, Segundo Premio del Certamen Nacional del 40º Festival Internacional de Cine de Alcalá de Henares (Alcine) y Mención especial de Dirección a Mauricio Franco Tosso en el VII Festival Nacional de Cortometrajes de Boadilla del Monte.

    En 2009 la encontramos entre los setenta rostros que conforman la dinámica imagen de Marisa, la protagonista del cortometraje dirigido por el cineasta Nacho Vigalondo. Ese mismo año colabora con AniuR Creativos Audiovisuales como Directora de Casting de Lección debida el primer largometraje en post producción del premiado cineasta Iván Ruiz Flores (La culpa del otro, Tu frase, Sombras de diferentes arrugas). Lección debida, definida por el crítico de cine Antonio Durán como “una de las propuestas más estimulantes del cine de terror en España en lo que va de año” se estrena en el Artistic Metropol de Madrid y obtiene Premio Mejor Película, Categoría Experimental Gold Remi Award en la 46º Edición del Festival Worldfest (Houston, EE.UU), Premio Mejor Actor (Txema Blasco) en la XI Semana de Cine Catacumba,(Godella - Valencia, España), Premio Mejor Interpretación Femenina (Montse Ortiz) en el Festival Internacional de Cine de Hermosillo, (Hermosillo, México).

    A finales de 2009 Orisel Gaspar repite con Iván Ruiz Flores en la Dirección de Casting para su cortometraje Mie2 que protagonizan Laura de Pedro y Alberto Amarilla. Entre los premios obtenido por Mie2 están Premio Mejor Concepto Visual en el Festival Internacional de Cortometrajes Ciudad Juárez (México), Segundo Premio Mejor Cortometraje de Ficción en Categoría Internacional, Premio Mejor Guión (Iván Ruiz Flores), Premio a la Mejor Interpretación Femenina (Laura De Pedro) y Premio Mejor Dirección de Fotografía (Carmelo Barberá) en el V Festival Internacional de la Universidad de Burgos, Creando, (España).

    En diciembre de 2009 participa junto a Pío E. Serrano (poeta y ensayista), Consuelo Naranjo Orovio (Dra. historia) y Raúl Rodríguez (músico y antropólogo) en el programa Cine con debate del Canal Cultural de RTVE conducido por Mara Torres.

    En 2010 Dirige el Casting de Dulce, cortometraje también escrito por Iván Ruiz Flores que estará protagonizado por la actriz gallega Fely Manzano (As Muxicas) y Pedro Peña. Dulce obtiene en su recorrido por Festivales del mundo 115 premios, situándose como el cortometraje español más galardonado del año, destacando entre sus lauros el premio otorgado por el destacado cineasta estadounidense Francis Ford Coppola en la I Edición del HAB Film Festival celebrado en Venecia y el Premio del Público del Festival de Cortometrajes de la III Edición de FIBABC.

    Este mismo año encontramos a Orisel Gaspar con su poema No me dejes Neruda entre los 133 poetas que se unen a la iniciativa de Alfred Asís, Cónsul de Isla Negra y Litoral de los Poetas, miembro de Poetas del mundo y miembro de la Sociedad de Escritores de Chile, para editar el libro Un poema a Neruda, obra mundial que será parte del libro de Antología Poetas del Mundo en Homenaje a Pablo Neruda que recorrerá la geografía mundial, editándose en diferentes países y lenguas.

    Poemas suyos han aparecido también en espectáculos teatrales, performances, en la revista cubana Albur. Es miembro activo de La Voz de la palabra escrita internacional (LVDLPEI), Interperiodismo digital (Profesionales de las comunicaciones y del periodismo digital internacional), Unión Hispanoamericana de Escritores (UHE), La barca de las palabras y la imagen, Fundación Literaria Argentina y Parnassus, patria de artistas.

    Desde febrero de 2010 hasta inicios de diciembre recopila imágenes y apoya la protesta protagonizada por el trabajador de la construcción Doney Ramirez que vive encaramado a una grúa durante nueve meses en el centro de Pozuelo de Alarcón para reclamar un impago de Ploder Uicesa.

    En 2011 poemas suyos forman parte de las Antologías Poemas Oceánicos convocada y editada por Freddy Pacheco y Mil poemas a Neruda convocada desde Isla Negra, Chile, por Alfred Asís.

    Colabora en la difusión de la obra de destacados artistas plásticos entre los que se encuentran Hortensia Margarita Guasch Padrón Chencha (Cuba 1953), Pintora Autodidacta y respetada Artista Independiente desde 1995, Noel Guzmán Boffill Rojas (Cuba 1954), uno de los pintores Naif contemporáneos más importantes en Cuba y en América Latina, Annia Alonso, reconocida artista de la plástica en Cuba y en muchos países, y otros importantes artistas plásticos como Agustín Bejarano, Víctor Manuel Perera, Ernesto González Litvinov, Max Delgado Corteguera, Elisa Merino C, Eduardo Rosales Ruiz, Orlando Silvio Silvera Hernández, Yuri González Litvinov y Aliosky Garcia Sosa.

    En 2012 poemas suyos forman parte de la Antología Mil poemas a Miguel Hernández, una obra convocada desde Isla Negra, Chile, por Alfred Asís en colaboración con Poetas del mundo.

    Este año Orisel Gaspar obtiene Premio de Interpretación Femenina "Adria Santana" por su trabajo en el cortometraje "El segundo amanecer de la ceguera" en el 10.º Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara, así mismo su trabajo interpretativo es destacado por el Jurado de Ficción conformado por el director australiano Michael Rowe, el español Luis Eduardo Aute, el argentino Ramiro García Bogliano, y el cubano Rafael Solís. Estando en el Festival de La Villa Blanca de los Cangrejos fue recibida e invitada por Nancy T. León, directora del Museo Municipal de Historia de la ciudad, allí en la Peña Cultural “Entre la Concha y el Faro” sostuvo un encuentro con el músico y compositor cubano Ernesto Galbán Peramo, sobrino del músico consagrado Manuel Galbán .

    Protagoniza en Madrid el cortometraje El amor ajeno, bajo la dirección del colombiano Gonzalo Perdomo, proyecto fílmico con una importante presencia latinoamericana donde comparte escena con el actor venezolano Alejandro Arroyo. Conforman el equipo de rodaje de este proyecto profesionales como Mauricio Franco Tosso (El segundo amanecer de la ceguera), Hugo Carmona (Quechua Films), Gorka León y José Veiga (The House of films), Alicia Inglés, Flavia Burelli, Araceli Roldán.

    En 2012 dirige en España el casting de Principios, cortometraje de Iván Ruiz Flores, AniuR Creativos Audiovisuales.

    Hacia finales del año 2012 e inicos de 2013 comienza a desarrollar para los niños de la Escuela de Enseñanza Infantil Rúa Aragón de Vigo el proyecto "De 3 a 6", destinado a niños de entre tres y seis años y consistente en llevar el teatro a la escuela. El proyecto se concreta en espectáculos como "No te tengo miedo", "Divertimentos", entre otros. En 2014 se extiende con sus propuestas escénicas a otros centros educativos gallegos.

    En junio de 2013 se alza con el premio a Mejor Actriz en Festival CinePropio, una iniciativa artística y cultural que utilizando el vínculo entre las ciudades de Madrid y México DF, busca una identidad global cinematográfica, mediante la difusión paralela de obras audiovisuales de todo el mundo, en ambas ciudades. Este año Orisel Gaspar se convierte en Productora asociada del filme El triste olor de la carne del guionista y director chileno Cristóbal Arteaga. La cinta está protagonizada por el actor gallego Alfredo Rodríguez. En el elenco Ruth Sabucedo, Sabela Vásquez, Alfonso Míguez. Xoana Baz (directora de casting), Pablo Kaufmann (director de fotografía), Pio Cribeiro (cámara), Paulo Bouzas (productor). Este mismo año poemas suyos forman parte de la Antología Mil poemas a José Martí, una obra convocada desde Isla Negra, Chile, por Alfred Asís y auspiciada en Cuba por la Sociedad Cultural José Martí, la Asociación de Pedagogos de Cuba y con el apoyo de la Cátedra martiana del Instituto Superior Julio A. Echevarría (CUJAE).
    En marzo de 2013 colabora con Madres Latinas de Vigo como ponente y moderadora en el Café Video Forum Coloquio "Ciclo Latinoaméricano" dentro del marco del ciclo de Cine Latinoamericano que organiza este año dicha asociación y en el participan 14 países de América Latina. Su película Siete días siete noches cierra el evento.

    En 2013 dirige en España el casting de Teatro, cortometraje de Iván Ruiz Flores, AniuR Creativos Audiovisuales. Teatro, protagonizado por las actrices Laura de Pedro y Fely Manzano, Premios de Interpretación en el Ivelise Cine Festival de Roma y en la XXVI Edición del Fano International Film Festival, Premio Mejor Actriz (Fely Manzano) en el Festival de cortos Santurzine, en el Festival "I Corti dei Fabbri" y Segundo Premio a Mejor Actriz en la Cuarta Reseña Internacional "Per Corti Alternativi", Premio Mejor Actriz (Laura De Pedro) en la V Edición del San Germano Film Festival y en la II Edición del Festival Internacional del Cinema Povero. Una importante lista de premios obtenida por Teatro se inició con la obtención del Premio Mejor Cortometraje “24 Symbols” en la 17 Edición de la Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid.

    Hacia finales de 2013 protagoniza el cortometraje Noche Vieja del realizador chileno Joaquin Matamala, proyecto de Master en Dirección Cinematográfica en la ESCAC (Escola Superior de Cinema I Audiovisuals de Catalunya) de la Universidad de Barcelona, ganador del Premio Chip Dorado en el 19° Salón Internacional del Autor Audiovisual: África y afrodescendencias en el cine y la TV “porque retrata lo planteado de manera sencilla, con una gramática narrativa clara y fluida, transmitiendo la atmósfera sórdida de una mujer cuyas circunstancias la han llevado a cuidar de una señora un 31 de diciembre. Las actuaciones son firmes y a medida que pasa el tiempo van revelando sus hondas expectativas. Finalmente la llamada que recibe en el baño de su hija, alivia la tensión de toda la historia y el cierre constituye un buen final. Una película simple que logra transmitir mucho.”.

    A comienzos de 2014 escribe el guión del documental "Pueblos". Hacia finales de 2014 hace una aparición en la serie gallega Pazo de familia, una producción de José María Besteiro escrita por Ignasi Rubio bajo la dirección de Giselle Llanio. Además protagoniza el videoaarte Ephemeral/Eternal, una producción del director gallego Diego Pazó catalogado como un exquisito trabajo de atmósfera que la prolífera actriz hispano cubana realza desde un genuino y visceral estilo interpretativo interno e intenso.

    Entre febrero y julio de 2014 la encontramos de paso por el centro de Cuba donde sonstiene encuentros con Ramón Silverio en El mejunje, con la directora de Televisión María de los Ángeles Jauma y con los artistas Eduardo González y Rosendo López, creadores de la productora Full Vídeo con sede en el Cine Camilo Cienfuegos, con quienes proyecta el rodaje de próximos proyectos audiovisuales como actriz en su tierra natal.

    En agosto de 2015 participa como actriz en el largometraje "As Mortes" del realizador y guionista chileno Cristóbal Arteaga. Este mismo año imparte el Curso Divertimentos en Teatro Aforo de Vigo, Casa da Muller, Café Teatro Vigo. Invitada por Carlos Mañas forma parte del jurado del II Certamen Olívico de Cortometrajes en Lengua de Signos organizado conjuntamente entre la ASV (Asociación de personas sordas de Vigo) y la FAXPG (Federación de Asociaciones de personas sordas de Galicia.

    Filmografía

    2015: As Mortes, largometraje, del realizador y guionista chileno Cristóbal Arteaga. España.
    2015: León, cortometraje, (voz en off), del director gallego Diego Pazó. España.
    2014: Ephemeral/Eternal, videoaarte, (protagonista), del director gallego Diego Pazó. España.
    2014: Pazo de familia, serie, de Giselle Llanio. (CRTVG). Televisión de Galicia. España.
    2014: Pueblos, documental,(guionista). España.
    2013: Noche vieja, cortometraje de Joaquín Matamala (protagonista). ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña). España.
    2013: Teatro, cortometraje de Iván Ruiz Flores (Directora de Casting). AniuR Creativos Audiovisuales. España.
    2012: 15 años, cortometraje de Gonzalo Perdomo (protagonista). España.
    2012: Principios, cortometraje de Iván Ruiz Flores (Directora de Casting). AniuR Creativos Audiovisuales. España.
    2010: Dulce, cortometraje de Iván Ruiz Flores (Directora de Casting). AniuR Creativos Audiovisuales. España.
    2009: Marisa, cortometraje de Nacho Vigalondo (protagonista). Arsénico Producciones. España.
    2009: Lección debida, largometraje de Iván Ruiz Flores (Directora de Casting). AniuR Creativos Audiovisuales. España.
    2009: Mie2, cortometraje de Iván Ruiz Flores (Directora de Casting). AniuR Creativos Audiovisuales. España.
    2008: El segundo amanecer de la ceguera, cortometraje de Mauricio Franco Tosso (protagonista). Quechua Films. España/Perú.
    2007: Valderrei, Serie (episódico). Zenit Televisión. Grupo Endemol. (CRTVG). Televisión de Galicia. España.
    2006: A vida por diante, Serie (episódico). Voz audiovisual. (CRTVG) Televisión de Galicia, España.
    2006: Lembrar, cortometraje (secundario). Escuela Gallega de Cine. (EGACI). España.
    2005: Alba, cortometraje (protagonista). Escuela Gallega de Cine. (EGACI). España.
    2003: Adiós, largometraje de Joel Cano (protagonista). Myfilms. Cuba/Francia.
    2003: Algunos otros distintos, telefilm de María de los Ángeles Núñez. (ICRT) Instituto Cubano de Radio y Televisión. Cuba.
    2001: Siete días siete noches, largometraje de Joel Cano (protagonista). Myfilms. Cuba/Francia.
    1999: Una ventana, cortometraje de Eduardo González (protagonista). Televisión de Camagüey. Cuba.
    1989: La Métod, cortometraje (protagonista). (EICTV) Escuela internacional de Cine San Antonio de los Baños. Cuba.
    1988: Siete en Uno, documental (protagonista). (EICTV) Escuela internacional de Cine San Antonio de los Baños. Cuba.
    1987: Elsa la lista, Serie Había una vez, de Juan Arce (protagónico). (ICRT) Instituto Cubano de Radio y Televisión. Cuba.



    Para ti Wen

    Para entrar en mi vida hay un camino
    escrito entre la huella en mi pupila
    cuando a veces sin verlo me pierdo en mi destino
    no me da luz la noche y despierto intranquila.
    Poemas y canciones amontonan mi mesa
    se desbordan los mares cruzando sobre mí
    mis piernas me detienen porque mi cuerpo pesa
    y entonces muero, vida, nuevamente de ti.
    Cuando no alcance mi razón para explicarme
    cuando mi voz no te cuente mi pasión
    alcánzame aquel hombro que un día me brindaste
    con el podrá de nuevo correr mi corazón.
    Quiero que sea tu nombre el último que escriba
    en la dedicatoria de un poema de amor
    tu página la historia donde mi risa anida
    y nuestras ilusiones mi próxima canción.



    No quiero vivir cerca

    No quiero vivir cerca de lo que me ocurre
    no quiero vivir cerca de lo que me aburre.
    No quiero vivir cerca de lo que me ata
    no quiero vivir cerca de lo que me mata.
    No quiero vivir cerca de lo que me grita
    no quiero vivir cerca de lo que me quita.

    No quiero vivir cerca de lo que no escucha
    no quiero vivir cerca de lo que no lucha.
    No quiero vivir cerca de lo que no dialoga
    no quiero vivir cerca de lo que me ahoga.

    No quiero vivir cerca de lo que no trasciende
    no quiero vivir cerca de lo que no me entiende.
    No quiero vivir cerca de lo que me cansa,
    no quiero vivir cerca de lo que no me alcanza.




    No me dejes Neruda

    Porque eres el aire rozando mi silueta
    porque estás en el agua que la lluvia llueve
    porque caes en mis brazos como copo de nieve
    y escribes con el lápiz que mi auxilio aprieta.
    Porque en los amaneceres te reencarnas rocío
    y en la noche retornas conejo allí en la luna,
    cual silencio me quedo en ti neblina o bruma,
    nunca estás detenido, temprano ni tardío.
    Y cuando subes bajas y cuando bajas subes,
    remontas en la ola sujeto de su espuma,
    en el blanco reluces infiltrado entre nubes,
    porque eres todo eso, no me dejes Neruda.

    Y los mares disfrazan de pez tus ilusiones,
    eres sol que en mi cuerpo con cariño se abraza,
    rondas cada rincón si me cambio de casa,
    emigrando conmigo migras mis emociones.
    Alimento de ti me toca y me despierta
    en el canto de un ave que se cruza en mi espacio,
    cuando por la rutina vaga mi mano muerta
    tu presencia me envía el alba y el ocaso.
    El mutismo en sonido de la palabra muda
    conviertes a mi paso sobre los folios puros;
    recoge los suspiros que abandono al futuro
    y suéñame despacio, no me dejes Neruda.

    Del libro de Antología Un poema a Neruda.



    Me robas

    Me robas la sonrisa y me robas el sueño,
    me robas las ganas de vivir y de amarte,
    me robas el intento cada vez que me empeño,
    y por eso quisiera ahora mismo olvidarte
    como cuando se borra de la pizarra un número
    como cuando se limpia la casa en las mañanas
    como cuando se lava de la ropa el barro
    prefiero no tenerte si me robas las ganas.

    Si me dejas sin fuerzas para qué te acompaño,
    vivir nunca quisiera de inercias silenciadas,
    para qué dormir juntos si no tenemos sueños
    compartidos que rían nuevos cada alborada.

    Somos esa pareja que viste falsedades
    que al parecer comparten mas no comparten nada,
    zapatos de tristeza me calzo cada día
    haciendo que no lloro ante la turba extraña,
    extraños que transitan las paredes vacías
    dos extraños vagando dentro de las miradas.

    Si me robas las ganas prefiero irme sola
    al cobijo de un árbol y de la luna errante
    llenarme de la brisa, de una roja amapola,
    y beber del rocío con mis pies de emigrante.



    Niña soñada

    En tu ojo derecho hay una lágrima,
    tu suspiro se agranda en mi suspiro, 
    en el alma de Alma yo me miro 
    y mi sueño se duerme ya en la calma.

    Niña soñada de cabello ondulado
    ingenuidad perfecta y pícara mirada
    me quedara en lo eterno yo a tu lado
    jugando entre tus bailes encantada.




    Y qué muerte cuando la risa llora

    Qué bonito el estar convencido y sentir tanto amor,
    qué bonito cuando abre cupido la puerta de un corazón,
    y qué muerte cuando la risa llora qué triste la aurora
    rompiendo en silencios que callan adentro hurgando el dolor.

    Qué silencio desnuda las rosas si en el arbol se posa
    el pájaro aquel que no quiere cantar ni puede bailar,
    qué sin luz se ha quedado la luna escondida en la bruma
    y qué poco se mueven las horas si no las devoras.




    Sueña dibujando una huella en mi lecho

    Ella me salva, me mima, me distrae,
    me hace mirarme en el espejo niña.
    Ella sonríe, juega, se sorprende,
    su sorpresa me besa y su ojo me guiña.
    En ella la ternura es un abrazo
    manos cruzadas sobre el menudo pecho,
    pequeño duende come de mí un pedazo
    y sueña dibujando una huella en mi lecho.



    Moviendo el esqueleto por Galicia

    me lleno, me vacío, me reciclo,
    respirando el sabor de sus delicias,
    la vida cumple en mi existencia el ciclo.
    El ciclo, el infinito ciclo ocurre,
    mientras escala al viento una palabra,
    cuánto más el monte su encanto me susurre
    más a Galicia mi corazón se abra.
    Galicia, tierra adentro me conquista,
    desnuda mi alma entera enamorada,
    de su verdor se viste mi esqueleto,
    y me observo tranquila en su mirada.
    Desde el cielo ya llueven las estrellas,
    sobre Galicia posan sus destellos,
    qué gozo, qué bondad beber de ellas,
    qué luz dispone en todo sus horizontes bellos.
    Me mueve Gallaecia tu alegría,
    se inspira mi esqueleto en tu dulzura,
    árbol y piedra me torno en mi aventura,
    navega mi armadura por tus rias.
    Dame un beso Galicia, están mis labios,
    soñando que me sueñas y despierto,
    mi piel, mi voz, el ojo abierto,
    y mi esqueleto espera una caricia.



    Cuando soñar no exista en tu vocabulario

    El día que te falte la ilusión
    ese día dejarás de caminar
    apagado quedará tu corazón
    la muerte en la pupila se te ha de dibujar.

    Cuando de ti se vaya la esperanza
    ni un suspiro anidará en tu pecho
    tristes colores dibujarán tu estancia
    frías se tornarán las sábanas del lecho.

    Cuando soñar no exista en tu vocabulario
    páginas sin palabras escribirá tu ausencia
    nombres y apellidos se irán de tu diario 
    el espejo por siempre borrará tu presencia.




    Recuerdos

    Los recuerdos son
    como un sueño viejo que nunca despierta,
    se quedan dormidos en algún rincón
    y no encuentran la puerta.
    Los recuerdos son ayer que no existe,
    de carmín se visten para ir de fiesta.
    Tal vez no carmín sino negra aurora,
    los recuerdos son ilusiones ahora.



    A tu lado imaginado me recuesto

    Padre, consumiéndote en tu lecho, y yo tan lejos!
    Padre, yo tratando de vivir y tú muriendo!
    Se escapa poco a poco tu memoria
    y el olvido se apodera de tus huesos.
    Como queriendo no invadirte de pesares
    astutamente te abandonan los recuerdos.
    Mejor dormida que despierta transito por los días,
    casi prefiero verte ir sumida en sueños,
    y me retiro en mi melancolía,
    y a tu lado imaginado me recuesto.



    Partí, volví.

    He llegado, lentamente... tarde para todo, muy despacio.
    Partí, volví a vivir caminos transitados, hoy otros caminos.
    Lloraron mis sonrisas como lluvias nuevas, rieron mis retazos.
    Estoy como sin estar en parte alguna, allá, aquí.
    Con mi capa y mis botas aún transito el puente 
    desde donde el Ché Guevara me saluda.
    Los vecinos, los amigos, la familia toda emerge del fondo de la ría,
    y Vigo me recuerda que es un recuerdo Cuba.



    Ahora que nadie te puede cortar las alas Miguel

    Poeta de España acude,
    España te necesita.


    A pie de calle contemplo del mendigo la pobreza,
    mustio cuenta su riqueza, dádiva de algún indigno.
    Cuánto me duelen los versos Miguel, cómo me duelen,
    y es porque en los versos huele el dolor del universo.
    Yo misma soy el mendigo subsistiendo en la estrechez
    en desafío con la limosna que la opulencia me dé.
    Migajas, sobras impuras que no han de calmar el hambre,
    y el ser humano un enjambre pero sin orden ni vida.
    Conmigo pan y cebolla, marchando filete humeante,
    nada ha cambiado Miguel, en su menú el gobernante.
    Mira cómo nos tienen Miguel, seguimos del mismo modo,
    el creso en sábanas de cara miel, el pueblo duerme en el lodo.
    Y mira cómo se burlan sus irónicas sonrisas,
    sobre un sudar de camisas, ocurre esta farsa burda.
    Promesas y más promesas, va y se repite el discurso,
    mismo perro igual collar el gobernante de turno.
    Lloro por la humanidad, Miguel, lloro por Martí,
    porque perdiéndose vi el acuerdo y la humildad.
    Lloro por el desatino que hoy oscurece a tu España,
    imploro la íntegra maña que ha de limpiar el camino.
    Lloro por la circunstancia del inocente rehén,
    mientras se evidencia quién del acto saca ganancia.
    Poeta de España acude, España te necesita,
    reparte tu luz e incita, el polvo del mal sacude.
    Miguel, Neruda, Vallejo, ¿qué le pasa al ser humano,
    que en vez de darse la mano para servirse de espejo
    escala sobre el reflejo hundiendo a su propio hermano?
    Ahora que nadie te puede cortar las alas Miguel,
    ahora que espíritu eres, y libre existes en él,
    ahora que inmortal habitas imparable y poderoso,
    ahora que no alcanza el vil a enterrar tu genio vasto
    tu pensar y tu decir se desgrana en tanto verso
    palabras que el universo se encarga de transcribir.
    Ahora que eres energía, ángel y alma, presencia,
    corazón de España esencia y en el mundo poesía;
    reúnete con Martí, con Vallejo, con Neruda,
    necesitada de ayuda para salvar la belleza
    pide la naturaleza refuerzos a sus cimientos
    desgarrada en sufrimientos, olvidada, triste y fría.
    De Madrid hasta Orihuela llegue esta oración que grito
    de Orihuela al infinito lleve mi canto su estela.
    Vengan a tomar la tierra, poetas que ya partieron,
    los que en su verso dijeron no a las armas y la guerra.
    Tomarla con la esperanza, tomarla con el cariño,
    y con la bondad de un niño poner centro a la balanza.

    Del Libro de Antología Mil poemas a Miguel Hernández.



    Este amor contra o tempo

    Este amor contra o tempo
    estas terras non nosas
    este ollarme nos teus ollos
    esta présa de metas.
    Este ir ata o fundo
    separando a néboa
    ti guiando os meus pasos
    eu bañada en vergoña.
    Ti querendo non entrar
    eu buscando a túa porta
    eu querendo marcharme
    ti pedindo que volva.
    Un amigo que xulga
    un pasado que pesa
    este túnel escuro
    este sol que se afasta.
    Eu procurando o teu olor
    nacendo entre as túas pernas
    ti tomándome toda
    eu borrando a espera.
    As miñas palabras escóitanche
    a túa mirada crébame
    teño o corpo nas túas mans
    e a túa alma bícame
    e os meus fillos teus fillos
    e o teu soño sóñame.







    .

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  • 08/05/16--03:06: GIOVANNI ALBINI [19.039]

  • Con traducción del italiano al español de Vincenzo Guarracino, presentamos esta aproximación a la poesía de Albini, de profesión ingeniero mecánico. Actualmente se desempeña como experto en la Dirección General para la Cooperación al Desarrollo en el Ministerio de Asuntos Exteriores Italiano.



    GIOVANNI ALBINI 

    Nació  en Bérgamo, Italia el 7 de abril de 1958, donde vive. Licenciado en el Politécnico de Milán en Ingeniería Mecánica, desde agosto de 1985 ha sido voluntario internacional en un proyecto de cooperación para el desarrollo de la formación profesional en Tondo-Manila (Filipinas). Sucesivamente, tras realizar un Master en Comercio Internacional para Ingenieros, ha desarrollado su actividad como experto en la Dirección General para la Cooperación al Desarrollo en el Ministerio de Asuntos Exteriores Italiano. 



    POESÍAS

    1.

    Chicos en guerra

    Ojos radiantes
    dientes blanquísimos
    una gota blanca de rocío.

    (mayo 1989)



    2.

    Gaviota solitaria

    Gaviota solitaria empujada por el viento,
    viva en la paleta de colores del mar de Cuba,
    apuntada hacia el infinito o la nada
    tu vuelo, inconsciente compañero,
    describe el proceder de mi vida.

    (abril 2001)



    3.

    A Fausto Radici

    Miro a lo lejos 
    donde el mar se encuentra con el cielo.

    Las olas espumosas rompen sobre la playa blanca. 
    Ignoro a los hombres.

    El viento lleva mis pensamientos y mis plegarias
    donde el cielo se encuentra con el mar.

    (mayo 2002)



    4.

    Gabriela y los otros 
    (dedicado a Jorge Amado)

    Sonrisa
    esculpida en el firmamento.

    Porte danzante.

    Perfume de flores sobre el empedrado.

    Vidas suspendidas 
    en rizos de viento

    (agosto 2004)



    5.

    Petalos de flor

    Hoy he recogido pétalos de flor
    Su perfume me ha embriagado
    y acompañado en el sueño profundo.
    Hoy he caminado sobre pátalos de flor,
    su húmeda tersura me ha llevado a sueños de muchacho.
    Hoy el viento ha dispersado mis pétalos de flor.

    (mayo 2002)



    6.

    A memoria de la muerte de mi padre 

    Verdad, 
    indescifrable historia de un hombre,
    la sábana blanca cubre el rostro demacrado.
    El espíritu desnudo ha abandonado su abrigo
    y ha vuelto a correr su largo maratón.

    (septiembre 2009)



    7.

    Mariposa amarilla

    Mariposa amarilla, bellísima,

    tu vuelo inconexo
    sobre la playa blanca
    colorea el instante.

    Huyes del inmenso azul
    dejando en el aire
    el mapa de tu secreto tesoro.

    (noviembre 2011)



    8.

    Encuentro en La Habana

    Cuéntame tu historia,
    tengo mil años para escucharla,
    no olvides las lágrimas,
    pero háblame de las sonrisas,
    no me escondas la injusticia,
    pero dame una esperanza.

    La puesta de sol se acerca, 
    me ayuda a entender.
    Quedaremos envueltos en la oscuridad, 
    tu relato perderá sus colores,
    pero será la música de las palabras
    la que acompañe mi espíritu.

    Hemos quedado solos
    con las olas del mar,
    las lágrimas se derraman ocultas
    en las tinieblas de la noche,
    pero tu mirada refleja
    las estrellas del cielo.

    (julio 2012)



    9.

    Náufrago en mi tierra

    El mar entra en el alma,

    el sol ilumina el cuerpo,

    la voz se pierde en la ciénaga.

    Náufrago en mi tierra.

    (junio 2013)



    10.

    Amor
    (dedicada al  sumo poeta del Cantar de los Cantares)

    Narciso
    Inclínate ante la imagen de tu poesía,
    pero, entes de  abismarte,
    observa el movimiento sin meta
    de los seres y de los elementos.
    Escucha las notas del silencio
    y la música de lo Creado.
    Sobre las huellas del amor detente
    Y da gracias al Cantico 
    “astilla de Dios inflamada” 
    Es pecado morir conociendo solo la muerte.

    (marzo 2014)



    11.

    Chamaco.

    El cigarro se consuma
    entre los labios estupendos
    y sorbos de ron.

    Los ojos brillan grandes, 
    altivos desafían la vida 
    apenas  comenzada.

    La sonrisa
    burlona y perfecta
    se detiene un instante

    y huye sobre los patines 
    entre los autos y las luces
    de una noche en La Habana.

    (julio 2012)



    12.

    Música

    Como ligero viento
    Envuelves y alborotas 
    los ánimos curiosos
    de los paseantes de La Habana.

    Te tomas como un juego la miseria 
    y la belleza.
    Provocas  la danza en los pasos 
    y en los cuerpos.

    Desencadenas las sonrisas de todos los rostros.
    Con tu caricia
    suscitas las notas 
    desgarradas de mi corazón.

    (julio 2012)



    13.

    La Taberna de la Muralla

    El tiempo se ha detenido en La Habana.
    Bajo el sol del mediodía
    me quedo sentado en la Taberna de la Muralla.

    La blanca fortaleza penetrada por el mar
    es un escolio para el horizonte 
    y memoria de historias fantásticas.

    En el fondeadero una pequeña barca solitaria,
    ligero aire de notas musicales,
    una muchacha ondea con sonrisa cansada.

    Se persiguen perezosamente sueños y palabras,
    el calor confunde imágines y colores,
    lentamente La Habana destila emociones.

    (juglio 2012)



    14.

    Fotografía 
    (el Malecón de La Habana)

    El cielo inflamado ilumina sonrisas y miradas,

    las casas son esqueletos consumidos por el sol y por el viento,

    el aire del mar confunde fragancias y olores,

    yo me encaramo a las palabras y me precipito sobre los cuerpos.

    (agosto 2011)



    15.

    Desesperación

    Hoy los cangrejos arenaron en  Playas de Este.

    Me dijeron que han limpiado el rio.

    La ferocidad de los niños acorta los últimos instantes 

    en la carrera hacia atrás de la nada.

    (agosto 2011)



    16.

    Mi  espacio

    Soy feliz en mi espacio,
    la pequeña sombra bajo la palmera.
    Alrededor el poderoso mar,
    las nubes viajando, el viento, el sol cegador.

    Ente los dedos tengo granillos de arena.
    Mi sombra se mueve lentamente.
    Yo espero soñando,
    antes de que ella engulla el universo.

    (noviembre 2013)



    17.

    Flores sobre el empedrado

    Sobre el empedrado despuntan flores
    con túgidas corolas explendentes.

    Las arranco
    y de su perfume me embriago.

    Se ofrecen en un instante
    y entre los dedos se marchitan.

    Silencioso se expresa el dolor,
    acompañado de vacuas palabras.

    (diciembre 2013)



    18.

    Existencias

    Al alba rayos de sol han entrado vigorosos y ardientes.

    He cerrado las ventanas de mi habitación.

    Han puesto barras de acero.

    El dolor ha consumado mi prisión.

    El sol resplandece aún descendiendo en el horizonte.

    (agosto 2011)



    19.

    Poesía para una lápida

    He buscado conchas rotas,

    las he colocado por formas y colores.

    El sol ha penetrado en nubes negras.

    Mis conchas reflejan los rayos de luz,

    mi pensamiento reune  fragmentos de Dios.

    (noviembre 2012)



    20.

    Testimonio

    Notas de felicidad
    un ramo de flores y recuerdos.
    Son testimonio de pequeñas cosas.

    Dos pescadores pasan en su cascarón de madera
    y me saludan.

    Se alejan
    y la mirada se pierde en el horizonte.

    Me mantengo pegado a las palabras,
    entre las manos las flores se mustian.
    Hoy me han regalado un beso.

    (marzo 2014)



    21.

    Habana

    Habana, vive con gusto,

    con los colores desvaídos
    sobre paredes desvencijadas de edificios que se caen
    sigue alternando en los salones,
    y con las voces altas y las miles de sonrisas
    iluminadas por las luces del trópico.

    El tiempo te cubre con un vestido raído,
    pero las piernas son jóvenes y hermosas,
    y tu seno danza, 
    como si Locura te hubiese elegido
    para su esplendida fragua.

    (abril 2016)



    22.

    Principe feliz 
    (inspirado en Principe Feliz de Oscar Wilde)

    Principe feliz,

    custodio de la bellezza y de la miseria,
    te has despojado de tus piedras preciosas y de tu oro,
    y el vencejo ha besado tus labios.

    Dencansa mirando al horizonte
    donde el sol se despierta y se adormece.
    ¡No podrán derretir tu corazón de plomo!

    (abril 2016)



    23.

    Muros antiguos

    Muros antiguos de la Medina de Fez,
    de las historias sepultadas en cementerios asolados
    sois el centinela.
    Las golondrinas atrapan el aire
    sabias palabras ligeras,
    entre ruidos ensordecedores de pasajes fugaces.

    (noviembre 2008)



    24.

    Café en Bab Boujloud

    Estoy aquí
    Ante la puerta de Bab Boujloud,
    en la entrada de Medina de Fez,
    y parezco un lobo solitario,
    un león apostado,
    una cabra perdida
    que saborea su café.

    (diciembre 2009)

    (traducción de Cristina Coriasso y con la colaboración de Ana Maria Pinedo López)

    http://www.laotrarevista.com/2016/07/giovanni-albini-poemas/




    .

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  • 08/05/16--03:24: TANYA COSÍO [19.040]

  • Tanya Cosío

    Tanya Cosío. (Guadalajara, Jalisco, México, 1976). Poeta y actriz. Estudió en la Escuela Rusa de Actuación en México.

    Ha publicado Jocabed y la ranura abierta (Plaquette. TAN-MAR Editores, 2003), Pequeño Panfleto en Gran Formato y Otras Cuartillas (Plaquette. TAN-MAR Editores, 2003), Indagación de lo correcto (Virtual. Crunch! Editores, 2004), De lo roto (Virtual. Crunch! Editores, 2004) y Ronda de muertos (Editorial Andrógino-Versodestierro, 2005). A ba ni cos, Mi locura es una cuerda rota, Canto de cerdos, Poemas para poetas, De raíz y tierra y Coatlicue. Publicó la obra de teatro: A salto de frontera (Bululú de la inmigrante). Algunos de sus poemas han sido antologados en Perú, Estados Unidos, España, Portugal y México. Pertenece a la Compañía de teatro La Escena Muda.




    Epílogo

    Sólo para ser justos, para hacerle justicia al árbol 
    cada hoja donde se escribe un poema 
    debería tener unas cuantas ramas por donde se filtre la luz 
    alguna ardilla por el tronco de la tinta 
    y uno que otro pájaro cantando.



    Cicatriz

    para Carlos Edmundo de Ory y Laura Lachéroy de Ory

    Corro dentro de mí
    como judía en el holocausto
    como mujer embarazada de Acteal
    como niña quemada de Hiroshima
    como poeta en el GULAG
    corro dentro de mí
    me encuentro con otros
    que también van corriendo
    sin saber a dónde vamos
    a dónde acudir
    en dónde guarecer nuestras manos
    nuestra boca desdentada
    nuestros cuerpos hechos hilo
    corremos dentro de nosotros
    somos nosotros mismos quienes nos perseguimos
    no nos alcanzamos
    cuando nos alcanzamos
    ya estamos a un paso de ser nuevamente polvo
    cicatriz del alba
    cicatriz del tiempo
    cicatriz de siglos.
    Cicatriz encerrada
    clausurada
    cicatriz en la mejilla
    golpeada
    de Dios.



    Día de suicidadas

    para Jesús Fernández y José Ramón Ripoll

    Hoy fue día de ver suicidadas
    hoy veía tantas poetas que se suicidaron
    que casi por puro reír
    se me antojó tomarlas por las manos
    cantar en el mismo prado que ellas
    mi elección fue lento suicidio
    lento desgarrarse de carne y corazón
    será ponerme colgada en la carnicería
    como carne siempre fresca y no cocida
    carne siempre abierta y jugosa
    que ofrenda ojos y panza.

    Descubrí tantas suicid-hadas que me dieron ganas de cantar llorando
    y canté bajito para que no se oyera
    para que no me oyeran

    -porque quizá como Moiras vendrían por mí-

    tan bajito que apenas sí lloré mientras me rodaban las lágrimas.

    Alfonsina decía: no preguntes por qué llora una mujer
    pero los hombres también lloran cuando matan
    no sólo matamos lo que amamos
    sino que también amamos lo que matamos.
    Damos muerte con tal arte que es más amor que cuando viven:
    bombas, pecho atravesado por balas que llegan y horadan
    hasta las piernas, con machetes y cuchillos relucientes
    recién pulidos con los dientes del hambre y la guerra
    vaginas destrozadas de puro meterles la carne
    pezones en hilos sin Vía Láctea.

    Matamos lo que amamos porque el amor no existe 
    y un día lo inventamos para poder matarnos.



    A Ramón

    Verde que te quiero
    Verde, Velarde.
    Ver Arde.

    ¿Verdad, Velarde?

    La Vela que Arde en Velarde.

    Vela que no Arda
    Nuestra Suave Patria
    Velarde.



    País

    Las muecas de los desaparecidos
    son el cuello de la botella
    que un mago borracho lanzó al mar
    creyendo adivinar los deseos 
    de quienes siempre pierden.



    Golpes de inmortalidad

    No son las ciudades ni los hombres
    no es la gente que puebla los espacios
    ni la injusticia, ni los cuerpos que sobre ti respiran.
    Es la innata indiferencia de la humanidad 
    su golpe mortal y el oprobio.
    Aplastacabezas que nunca termina por romper el cráneo.




    [POEMAS PARA POETAS], Tanya Cosío, México, Vol. 5 Cascada de Palabras, cartonera 2014

    para Abel Plascencia y Yatzil del Carmen

    para Renata y Leonora



    Marina Tsvietáieva

    El dolor que mi mano empuña:
    equivocación de ángeles trasnochados, corolario de Cristo.

    De lo que mi mano es plañidera Marina
    es de rastrojos, del día que nunca fui.
    Guerras atadas a tu listón, cabellos que son siglos.

    Lo que me duele no es el pecho, sino tu mano.
    Tu desesperación Marina sobre los campos rusos
    tu cuello Marina cómo punzan los ojos y sonroja tu propia ejecución.

    Con tus versos la mortaja que fue nudo para cubrirte.
    Tú eras eterna y tus contemporáneos te desollaban.

    Hay un rastrojo que arranco cada día de tus versos
    limpio la página para escucharte más allá del idioma, del recuerdo y la historia.

    Dejo a mi espíritu indagar entre tus horas
    espacio-tiempo donde comiste, bebiste y naufragaste en camas agónicas.

    Entre el amor, Sóniechka y tus hijas, una consumida a destiempo
    otra encaminada a cubrir con tus ojos al sueño a través de la pintura.
    Me quedo con tu dolor y con tu amor, nada despreciaría de usted Marina.
    Desde un sol marino te miro y contemplo tus días vivos y llenos.
    Hay días en que soles amanecen de tus palabras
    iluminan el cotidiano ir y venir de países y cosas.

    Ya no distingo entre el blanco de tu carne y el rojo amoratado de tus labios.
    Empuño a la palabra como tú en tus quejas y declaraciones.

    Me declaro vencida por y para la Poesía.



    Raúl Zurita

    Los poetas van cargando pesadamente sus poemas muertos
    pero son los poetas quienes van haciendo que el universo
    se mueva por segundos al tocarlo con dolor y palabra.
    En tu voz languidecen ecos de miles de años, millones de hombres y mujeres
    que siempre nos somos a través del tiempo.
    El dolor que nosotros cargamos lo decimos, contamos, gritamos,
    pintamos, actuamos, danzamos, esculpimos.
    El dolor que otros tienen lo disimulan frente al televisor.
    Unos cargan con sus palabras muertas otros con sus imágenes muertas
    o con sus cuerpos muertos. Más pesado es cargar con todo un cuerpo.
    La comprensión se hace de hilos diferentes con distintos pesos
    tamaños y silencios.
    El dolor del hombre lo arrimamos a Dios
    mientras Él nos toca con sus rancias manos
    nos bebe en sangre y nosotros a Él.
    Otros y otras siguen frente a monitores
    cargan su ausencia de dinero, enfermedades y frutos.
    Escuchan la publicidad que nace de una pluma con imagen
    que busca dinero porque con eso cuentan que cuentan
    que cuentan que en últimas fechas se cura la ausencia de techo,
    se cura el caminar, se obtiene auto y viajes, vinos,
    comidas y ropas que enrojecerían cualquier paladar.



    Paul Celan

    Madre mía, pienso que tú eres una madre
    como lo era la madre de Paul Celan...
    ¿Madre mía, cómo es posible que asesinaran a tantas madres?
    Madre mía, ayúdame a comprender
    cómo la mano se vacía sobre el agua
    cómo una gota puede correr sobre el corazón de la rosa y dejarla intacta.
    Enséñame la diferencia entre una gota y otra que caen del lacrimal y lagrimal.
    Madre mía, Paul Celan tenía una madre.
    Madre mía, Paul Celan tenía un padre.
    Padre mío, dime cómo siendo Padre
    permitiste que a tus hijos Padres
    que a tus hijas Madres
    un viento las condensara.
    ¿Es que tú no existes Padre?
    ¿Es que tú no existes Madre?
    Por la madre, el padre, y el hijo Celan
    Oro
    Oro por sus versos
    Oro por sus llantos
    Oro por tantos
    cuerpos incinerados delgados que como llagas se elevan bajo tu sombra.
    ¿De cuáles sombras brota tu sombra?
    ¿Bajo cuál luz tus ojos dejarán de ser oscuros?
    ¿Cuántas Madres y Padres yacerán bajo tu yugo?
    ¿Cuántos hijos caminarán bajo el espectro que no alumbra y sin embargo seca?
    PADRE MÍO
    ¿Es que tú escuchas el llanto de mi Madre que bajo su propia sombra se acurruca?
    Madre, hay muchas Madres y Padres que caminan bajo el sol...
    ¿Es bajo el sol que asesinan?
    ¿Bajo la miopía de la luna?
    ¿O es que el Padre y la Madre se quedaron tuertos y sólo a ellos se alumbran?
    Es que está quieta la Tierra
    mira en silencio el derrumbe
    nadie calla y nadie grita
    sólo los cuerpos derrumbes en polvo
    entregan su cuota
    para que alguien un día, se arroje
    sobre el río
                      -a buscar-
    no un guijarro sino la gota que cayó

    sobre una rosa

    -que fueron siete-

    ¿y que sobre un poema nos alumbran?

    Madre, Padre                                                                                                           
    coloquen sus cabezas bajo la luz de Celan
    que en versos nos alumbra
    bajo la penumbra de su corazón.
    Es a nuestro pueblo grande a quien canta
    aunque otros se empeñen en diferencias
    a fuerza de desgarrar gargantas y entrañas
    digan –esto es distinto-
     Y sólo sea una Madre y un Padre
    de un Celan -Antschel- quienes cayeron.

    ¿Madre, a cuántos asesinan al día?
    ¿Padre, quién no era tu hijo?



    Claribel Alegría

    Querida poeta, nuestro pagaré a cobrar
    lo pagamos con la vida.
    Nuestras letras brincan
    al recibir tus palabras:
    nuestra originalidad nació con el día
    somos flores frescas
    recién despiertas
    que ninguna mano
    -nunca-
    podrá podar.
    Tus mensajes-manantiales
    nos hacen creer que el tiempo
    es un sueño generoso
    donde seres arrebatadores
    nos salvarán
    a través de la piedad,
    la sonrisa, la Poesía.



    Dulce María Loynaz

    Es necesario quedarse callada 
    dejar los ojos quietos al cerrarlos escuchar al río invocar en tu jardín.
    ¿Dulce María, de qué tierra nos estás hablando?
    ¿De qué isla y de qué canto?
    Trémulo musitar palabras que son llagas como tales se hincan tras nuevas heridas.
    Lenta aquiescencia del alba con tu estanque.

    ¿De qué hablas Dulce María que letra y viento te escuchan y sangran?
    Será a ti a quien presintiendo
    ¿Vallejo escribió Trilce?




    .

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  • 08/05/16--03:48: MARÍA CHOZA [19.041]

  • María Choza

    Sinaloa, México, 1994
    María Choza. Actualmente vive en Aguascalientes, donde cursa la licenciatura en Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Publicó en la revista “La Catrina”. Obtuvo una beca literaria por el ISSSTE en 2014. Es participante de Altaller 2015, en sus emisiones Guanajuato y Aguascalientes. Ganadora del segundo Premio de Poesía Joven Alejandro Aura 2015. Mención honorífica en Narrativa, del Concurso Talentos Universitarios 2015, de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Asimismo, se dedica a dar talleres literarios y creativos a jóvenes en preparatorias desde 2012. También amante de la ilustración. Orgullosa madre de Alfonsina.


    El campo de cultivo

    Mi primera siembra
    la hice a los siete años. 
    Sembré frijol 
    en un terreno para vacas.
    Mi padre me miró a los hombros
    y dijo
    te estás volviendo ya un joven.

    Sembré trigo en mala temporada.
    No fue mala para mí.
    Mi padre me miró a las manos
    y dijo
    te estás volviendo un hombrecito.

    Quise sembrar tomate,
    busqué, pero no encontré semilla en el pueblo,
    nadie sabía dónde conseguirle. 
    La gente siempre ha dicho
    que el tomate 
    es el corazón de la siembra. 
    No planté el corazón.

    Sembré calabazas muy grandes,
    y de flor naranja. 
    Mi padre me vio el pecho 
    y dijo de espaldas
    te estás volviendo un mentiroso.


    El campo con los años

    Mi abuelo tenía tierras,
    un campo tan suyo que llevaba su nombre.
    Crió a los ocho hijos
    al tiempo que a sus animales,
    todos se alimentaron 
    de la misma leche.

    Tal vez su mujer 
    alguna vez sintió celos o envidia 
    de las montañas que le amaron
    de noche y con los truenos. 
    No hubiera servido reclamarle, 
    no tomaba en serio 
    a quien no se hubiera cortado las manos 
    al segar maleza, 
    o a quien no recogiese buen fruto
    por octubre. 
    El hombre se hace en el campo, 
    dijo a todos sus hijos. 
    Él se hizo muchas veces, 
    de todas las formas posibles. 
    Pasó muchos años amando un solo lugar.
    No encontró cobijo en ningún otro
    porque no le necesitó.

    Un día todo se volvió extraño.
    Sus hijos recibieron llamadas de vecinos,
    el padre ya no tenía sangre en las ropas
    al volver a casa,
    su camisa se iba y regresaba limpia.
    La leche de sus vacas
    dejó de alimentarnos a todos. 
    Pasaba mucho tiempo con sus nietos,
    por fin conocí sus modales
    y la juventud. 
    Nos habló tanto que cada palabra 
    era una historia,
    y la historia es el mundo.

    Sus hijos fueron a los campos 
    que le pertenecían.
    Les fue difícil entrar.
    Cada vaca y cada hijo
    estaba muerto.
    Ninguna gallina hizo ruido.
    No hubo borregos que salieran
    a ver qué estaba pasando.
    Los montes ya no amaron a nadie,
    murieron de tristeza,
    igual que la casita de palma 
    dejada a la mitad.

    El hombre dejó de hacerse en el campo
    y fue a la ciudad por respuestas.
    Mi abuelo no pudo responder nada, 
    tampoco quiso hacerlo.
    En su cabeza,
    en su mundo de agua y siembra, 
    seguía pensando que cada día 
    fue a prestarle a las tierras sus años,  
    que todos los animales le seguían respetando,
    que el amado monte le esperaba como siempre
    para sepultarle las penas.

    Nadie se explicó nada,
    ni mi abuelo mismo. 
    A veces creo que el campo
    encarnó en su cuerpo,
    y por eso tiene tantas cicatrices.



    El campo en un vestido

    Iban dos mujeres
    caminando por la plaza,
    las vi desde esta puerta. 
    Ambas usaban largas telas
    que tocaban los suelos 
    y todo hombre que las tuvo.

    Una mujer llevaba en su vestido un rascacielos, 
    vi muchos edificios 
    y personas que saludaban con cara de ventana,
    vi el ritmo de los autos,
    dos niños besándose.

    La otra paseaba una llanura verde y fresca,
    vi flores colgando de cada hilo,
    al sol borracho de mañana,
    un gallo que cantaba como oeste,
    vi tu cara,
    y una vaca pintita en la tela
    viéndome mirar a la mujer del vestido.



    El campo de batalla

    Cada campo, 
    según leyendas,
    fue un lugar de batalla.
    Nadie se arrepintió de no ver otra vez a su mujer.

    Los hombres 
    antes guerreros, 
    fueron a la ciudad.
    El ruido haciendo casas 
    los intimidó,
    se escondieron tras sus barbas
    y regresaron todos a los campos.

    Días después, 
    las mujeres platicaban
    que habían vuelto con el corazón chiquito.



    El campo en una revista

    Los Campos Elíseos 
    no tienen nada de campo.
    Nunca debí haber visto en esa revista
    las fotos secas
    de la avenida en París. 
    Unos árboles domesticados 
    en el concreto de izquierda a derecha,
    de abajo hasta arriba.

    Nunca debí haber visto en esa revista
    el artículo de Los Campos Elíseos.
    La imagen floreada en mi cabeza
    de las abiertas praderas,
    abiertas también a la vida
    se fue hasta el fondo,
    al fondo de ese concreto
    pisado por gente francesa colgada de un café. 
    Ojalá me hubiera quedado con la idea
    de aquel lugar albino 
    donde los dioses hablarían
    mientras repartían los ríos y sus aguas.

    Pude haber pensado 
    antes de ver esa revista,
    la decepción es todavía más grande.

    El hombre no es mas que un campesino
    esperando el camión 
    que le lleve a la ciudad.



    El campo de la filosofía

    Es tan joven el domingo
    desde el asiento de una camioneta.
    Las gotas de lluvia 
    en las ventanas
    van como espermatozoides
    hacia el útero.

    Mi útero
    lo perdí
    antes de usarle.

    Que íbamos al Paraíso.
    Que te crees producto de otros planetas
    porque no tienes papá.
    Que ya no existe el sentido común.
    Nadie vaya a decirme 
    que por amor pasa lo que pasa.
    Déjenme explicarlo:
    Las gotas de lluvia
    también vienen de otro planeta, 
    y nadie dice nada.

    El Paraíso es un campo 
    lleno de mierda de vaca
    y nopales.

    El mundo es una plática 
    muy larga,
    lechosa,
    entre viejitos
    y todos los viejitos 
    hablan entre dientes. 
    Bien harán los que se queden
    entre las milpas. 
    El Paraíso es este paraíso.
    Ni el mundo,
    ni el Paraíso,
    ni el útero
    tuvo útero,
    o quién sabe.


    Poemas pertenecientes al libro Los campos no elíseos, ganador del segundo Premio de Poesía Joven Alejandro Aura 2015, publicado por Editorial Elefanta en 2016




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  • 08/05/16--04:04: MICHELLE CAHILL [19.042]

  • Michelle Cahill 

    Poeta Goan-Anglo-India nacida en Kenya. Pasó su infancia en el Reino Unido antes de migrar a Australia. Vive en Sídney. Su poesía ha sido publicada en las revistas Meanjin, The London Magazine, Cordite, The Kenyon Review entre otras. Su poemario Vishairupa fue finalista del prestigioso Victorian Premier’s Literary Award. Recibió el Arts Queensland Val Vallis Award y fue altamente aclamada en The Blake Poetry Prize. Su tercera colección de poesía The Herring Lass será publicada por Arc, UK. Michelle fue Escritora en Residenia en Kingston Writing School, Londres y Profesora Visitante de Escritura Creative en the University of North Carolina, Charlotte. Co-editó la antología Contemporary Asian Australian Poets. Su primer libro de relatos Letter to Pessoa sera próximamente lanzado por Giramondo, Australia.

    Bibliografía:

    Poesía

    The Accidental Cage (Interactive Press, 2006): shortlisted in the ACT Premier’s Literary Award (Judith Wright Poetry Prize). Second Edition, 2007
    Poetry Without Borders (Picaro, 2008) Ed Michelle Cahill
    Ophelia in Harlem, (Kilmog Press 2010) limited edition chapbook
    Vishvarūpa (5 Islands Press, 2011): shortlisted in the Victorian Premier’s Literary Award, the Alec Bolton Prize, highly commended in the Wesley Michel Wright Prize. Reprinted 2012
    Night Birds Vagabond Press, Rare Objects Series, 2012

    Edición

    Contemporary Asian Australian Poets (Ed. by Boey, Aitken, Cahill) Puncher and Wattmann, 2013



    Poemas de Michelle Cahill
    Traducción: Mario Licón Cabrera



    La Casa del Espíritu

    ¿Por las manos de quién está pintada
    la tarde en su quietud?

    Oscura almohada de nubes bajo
    la cual revolotean las golondrinas.

    El verano es una afronta de malva
    y oro, de tambores y motocicletas.

    A esta hora los adoratorios
    del templo son siluetas talladas,

    nueatros pensamientos son enmarcados por enramadas.
    Sándalo y jazmín apenas si

    requieren de la vacía vasija del cielo.
    Los patos giran en el resplandeciente arrozal.

    Las hojas están pulidas, después de la lluvia,
    nuestras palabras no tienen resonancia.

    ¿Por qué dudo que dioses hambrientos
    rezam sobre la danza de las mariposas?

    Esta noche escuché el orgasmo de un dios
    vuelto piedra por la casa del espíritu.



    The Spirit House

    By whose hands is the evening
    painted in stillness?

    Dark pillow of clouds beneath
    which swallows are frenetic.

    Summer is a smear of mauve—
    gold, of drums and motorbikes.

    At this hour, the temple
    pagodas are carved silhouettes,

    our thoughts are framed by arbors.
    Sandat and frangipani scarcely

    beg the sky’s empty bowl.
    Ducks reel in the glittering rice.

    The leaves are enamelled, after rain,
    our words have no echoes.

    Why do I doubt that hungry gods
    prey upon the butterflies’ dance?

    Tonight, I heard a god’s orgasm
    turn to stone by the spirit house.



    Basta

    Son las 3am mientras camino hacia el portón.
    Sobre la hierba el rocío títila como estrellas caídas.
    Árboles desnudos como maniquís 
    adornan la calle,
    donde periódicos viejos yacen sin ser leídos.
    Y el buzón en la esquina
    espera por un viejo amigo.
    Hasta las ardillas voladoras están quietas.
    Pulsante es el silencio.
    Arde como la brasa de un cigarro
    en estos entumecidos dedos.
    Pienso, que tal vez, Venus  está en las fosforescentes
    olas del cielo.
    La lluvia sobre el asfalto
    es un pájaro blanco con cola plateada,
    o un pez ciego nadando 
    hacia mis brazos.
    Anoche la esposa de mi tío
    murió de un cáncer
    que le perforó sus huesos.
    Todavía guardo su medallón en mi tocador.
    No se hable más de la culpa por las mentiras
    que tú dejaste atrás,
    para mí.
    Muéstrame la diferencia
    entre la delicia y el placer,
    si he de preguntar.
    Esta noche basta
    con caminar no más allá del portón.



    Enough

    It is three am as I walk to the gate.
    Dew glitters in the grass like fallen stars.
    Naked trees are mannequins
    dressing the street,
    where yesterday’s newspapers lie unread.
    And on the corner the post box
    waits for an old friend.
    Even the sugar gliders are dormant.
    The silence is vivid.
    It burns like the red tip of a cigarette
    from these  numb fingers.
    I think, perhaps, there’s Venus in the sky’s
    phosphoresecent  waves.
    Rain on the tarmac
    is a white bird with silver tail,
    or a fish without eyes swimming
    into my arms.
    Last night my uncle’s wife
    died of a cancer
    that hollowed out her bones.
    I still have her locket on my dresser.
    Speak no more of guilt for the lies
    you leave behind,
    for me.
    Show me the disparity
    between delight and pleasure,
    if I should ask.
    Tonight it is enough 
    to walk no further than the gate.



    Oda to Mumbai

          Para Dilip Chitre, después de su ‘Oda a Bombay’

    Parte por parte removeré tu ardua sintaxis.
    Probaré tu dulce de caña, en tanto el caleidoscopio callejero
    activa una nueva explosión. Haré trizas apunte tras apunte,

    mientras tú desdeñas mis intentos de escribir una elegía
    o una épica. No soy tu primera limosnera o bailadora, yo, también,
    soy un resulto, estrellándome con travestis que flotan como oscuras

    polillas zigzageantes a través del tráfico en Santa Cruz. Encontraré
    aliento en cada deserción y alucinación, descubriré que
    tu catálogo de divas, perdularios, rémoras y empresarios

    es un divino camuflaje o un holograma que fácilmente deviene
    una nueva alegoría. Pero cuando broto a la luz
    me quedo solamente con privaciones. Mumbai, aun tu nombre

    es un enigma para un filólogo, así como el mío es la antítesis
    de mí misma, un error colonial. Remueve las capas, los vestigios
    son los huesos, una gramática diferente por partes correspondientes

    de discurso, los mismos dientes de marfil en cualquier casta o credo. Yo
    aguardo en una grieta entre el sonido y significado de palabras,
    hundiendo mi subconsciente en diferentes husos horarios, donde

    mi cama es un templo y un burdel, donde el sueño me define.
    Tu poema tiene una historia, en la cual faltan mis páginas.
    Surjo del poema sobre una escalera de lenguaje incendiario.



    Ode to Mumbai 

       To Dilip Chitre after his ‘Ode to Bombay’

    Piece by piece I’ll remove your unwieldy syntax.
    I’ll taste your jaggery, as the street’s kaleidoscope
    triggers a new explosion. I’ll tear up draft after draft,

    while you scorn my attempts to write an elegy
    or an epic. Not your first beggar or bailadeira, I, too,
    am engendered, colliding with hijras who float like dark

    moths weaving through Santa Cruz traffic. I’ll find
    relief in each disappearance and hallucination, discover
    your tableau of devas, slumdogs, spivs and impresarios

    is a divine smokescreen or a hologram that easily bends
    into a new simile. But when held up to the light
    I’m left with only negatives. Mumbai, even your name

    is a philologer’s conundrum, as mine is the antithesis
    of my self, a colonial slip. Strip the layers, what d
    are the bones, a different grammar for equivalent parts.

    Of speech, the same ivory teeth in any cast or creed. I
    hang in a gap between and meaning of words,
    dipping my subconscious in different time zones, where

    my bed is a temple and a brothel, where dream defines me.
    Your poem has a history, in which my pages are missing.
    I rise from the poem on a burning ladder of language.


    _______________________
    Tradución: Mario Licón Cabrera (Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, 1949) poeta, traductor y promotor cultural. Avecindado en Sídney, Australia desde 1992.

     http://www.laotrarevista.com/2016/05/poemas-de-michelle-cahill-kenia-australia/






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  • 08/05/16--06:06: RAVI SHANKAR [18.043]

  • Ravi Shankar

    Ravi Shankar, (India) es poeta, editor, traductor y profesor de escritura. Él fundó la revista por Internet Drunken Boat (www.drunkenboat.com) y ha publicado o editado diez libros de poesía, entre ellos, Instrumentality, finalista del 2004 Connecticut Book Awards, y Deepening Grove, ganador en el 2010 del National Poetry Review Prize.


    Traducción de: Luis Chacón Ortiz


    Exilio

    No existe otro lugar en el cual preferiría no estar
    más que éste; sin embargo, heme aquí, desposeído,
    aunque no del todo, porque nunca he sido dueño
    de lo que me han arrebatado, nunca he pertenecido
    a un lugar, a una historia común, a nadie.
    Incluso de niño, al ser insultado en la escuela
    (cabeza de toalla, chico del punto, domador de camellos),
    nunca eran precisos los abusos: sólo los Sij
    utilizan turbante; las viudas y las jóvenes bindis,
    y ninguna especie de camello es originaria de la India.
    Si, como escribe Simone Weil, tener raíces es la necesidad
    más grande y menos reconocida del alma humana,
    contémplenme: soy un epíteto. Conjuro mi sustento
    del aire, y tanto el olor a alcanfor como a carne me desagradan.
    He usado un lugi entre mis piernas; consumido drogas
    de moda  al palpitar de unos parlantes; bebido masala chai
    aún humeante de una taza de lata; conducido un Dodge
    a través del Vorrazano en hora pico, y siempre,
    en cierta medida, sintiéndome extranjero, como meteorito
    en noche de bingo. Este sentimiento ajeno, afilado con la punta
    de la soledad, me utiliza para tallar la máscara apropiada
    cada mañana. Aún no sé qué efecto tiene sobre mi alma.



    Buitres

    Gregarios en la hambruna, unos veinte dan vuelta
    como espirales en un alambre de púas: ningún sitio
    sobrevolado se encuentra libre de este escudriño.

    Al acercarse la muerte, más se aproximan, la alada
    espera con aguda insistencia, total perseverancia;
    estos filos oscuros quietos, hasta que edad o herida

    convierten galope en cádaver, o, al menos, en algo
    lo suficientemente cercano como para abatirse en
    una escrupulosa bendición, siseando sobre el polvo,

    saltando, arrancando, devorando; ningún pedazo,
    excepto, tal vez, el hueso, demasiado perecedero
    para el consumo. Lo importante no puede durar.


    Cómo terminó la búsqueda

    Antes de que el bus me atropellara,
    estaba buscando un aroma,
    el cual no recordaría hasta que
    no fuese percibido de nuevo.

    No culpe nadie al chófer:
    me había detenido a observar
    a una chica que se desvestía en la ventana.
    Estaba demasiado largo como para olerla.

    Más temprano había consultado con un adivino,
    no para que leyera las líneas de mi mano,
    sino tan sólo para que me dijera
    dónde comprar un enorme guante de neón.

    Camino a casa, mi cabeza retumbó
    con la siguiente hipótesis: la vida no es más ni menos
    seria de lo que imagino.
    Y entonces apareció el bus.


    Antes del monzón

    Para Rajni Shankar - Brown

    Un calor tan sofocante que los perros
    callejeros sólo levantan la cabeza hacia
    la carnicería a golpe de cuchillo,
    para luego volver a echarse bajo el camión

    de víveres o a la sombra de una choza
    que anuncia, en grandes letras verde
    arsénico, "Cura de por vida para las
    hemorroides o toda clase de fistulas".

    Un chofer de calesa ha envuelto su rostro
    en un húmedo dhoti y se acuesta
    boca arriba en el asiento trasero, rehusándose
    a llevar pasajeros mientras las moscas

    pululan sobre una montaña de basura
    que un barbudo trapero inspecciona
    con atrevimiento, conservando uno que otro
    objeto, preferiblemente comestible,

    dentro de un fibroso saco a su espalda.
    La regla de oro aquí es la ineficiencia:
    las calles sucias con casas sin terminar,
    abandonadas a una pátina de polvo rojizo,

    filas serpenteando frente a las clínicas
    o los cines, sin moverse nunca, hombres
    sin casco martillando un enorme desnivel de concreto,
    mientras se abren nuevos baches en la carretera

    que cruza una familia de Jainistas, arropados
    en sus blancas túnicas, bocas cubiertas
    para evitar los insectos, las posesiones balanceándose
    sobre sus cabezas. ¡Cómo se derrama lo sublime

    sobre lo escatológico sin aparente contradicción!
    Altares emergiendo de la mugre de la sobrepoblación
    como hongos después del aguacero, una figura
    de Ganesha delicadamente esculpida en terracota,

    oscilando sobre el tablero del camión
    que carga estiércol de vaca a unos aldeanos
    que lo usan como combustible, un tipo demasiado
    engalanado para el riesgoso negocio de vender

    flores de loto en un callejón húmedo con
    orina fresca. Como la ciudad evidencia
    un eterno continuum, sin costuras: el paraíso,
    lo terrestre, lo infernal, en conjunto.


    Nevada

    Particular como ceniza, la primera nevada del año
    cae sobre puntiagudos techos, el capó de los autos
    las colinas ondulantes, tal inigualable imitación de

    movimiento fluyendo igual que la cascada estática
    de la pantalla al caerse la tele por cable, persistente,
    granular, con esta tenue chispa de legibilidad que

    se disipa antes de ser interpolada en una sucesión
    de imágenes. Una hora se estira en sesenta minutos
    hacia un campo de blanco frenesí: rejas hexagonales

    de moléculas de agua que se acumulan así en hielo
    mezclado con arena, labrados en cúmulos marrones
    por el filo de las barredoras, vestidas para el fango.


    Oráculo del insomnio

    Insomne, extraño ver cómo dormías, 
    tenuemente iluminada por la luz roja
    del reloj despertador, las sábanas 
    desvelando tus hombros y moviéndose, 
    tal vez impulsadas por el sueño en el centro 
    de la cama, a ocupar el espacio que llenaría 
    mi cuerpo, la algarabía de la medionoche 
    en Manhattan tan sólo a un vidrio de distancia,
    pero ahogada por el ronroneo de nuestro
    nuevo ventilador. Aquí, la pradera oscura, 
    con la esporádica exhibición de las libélulas, 
    parece contener un centenar de revelaciones, 
    una de las cuales es que, insomne, te extraño.


    Al sur de Hebrón

    Tras los campos de cebolla, un armatoste de metal oxidado gime, como si estuviese fuera de lugar, o esa piensa el niño cuyo padre ara la tierra, igual a un naranjal que florece dentro de la chimenea; el torreón gira como un carrusel roto, dejando una estela de tallos aplastados a la sombra. El niño vive aquí. Traza el camino tanteando alrededor de las minas para escuchar su idioma en los quioscos colapsados del ahora destruido mercado en el pueblo. En casa no tiene nada que arrojar y debe buscar piedras del tamaño de puño en la cantera por donde pastan las excavadoras; piedras capaces de perforar pesadamente el aire para estrellarse contra metal u hombres de paja con un satisfactorio ¡pam! Que diminuta es esa piedra comparada con la singular carga de ser un indeseado en la tierra que te vió nacer, para siempre, por ningún motivo comprensible.



    Mosquito

    Aunque he cerrado las ventanas, sellado toda grieta
    con cinta scotch, bañado a mí mismo con repelente, 
    y agitado los brazos con la ávidez de una bastonera,

    seguís ahí, pellizcando mi piel, colgando al costado
    de mi ojo como una mancha solar, ávido de sangre, 
    persistente, terco, la encarnación exacta del apetito

    que surge de la nada, imposible de alejar, hasta que
    aparecen los cúmulos indignados de piel enrojecida 
    para atestiguar tu tránsito; y, es entonces que vos,

    molesto punto, finalmente te has desvanecido como
    una epifanía: en el momento en que te alimentaste
    de mi, sí, en este momento, descubriste lo que sos.




    Ravi Shankar

    Ravi Shankar is the author of Deepening Groove (National Poetry Review Press, 2011) and the forthcoming What Else Could It Be: Ekphrastics and Collaborations (Carolina Wren Press, 2015). He teaches at Central Connecticut State University and in the City University of Hong Kong’s MFA Program. Shankar lives in Chester, Connecticut.



    Ants

     One is never alone. Saltwater taffy colored 
    beach blanket spread on a dirt outcropping 
    pocked with movement. Pell-mell tunneling,  

    black specks the specter of beard hairs swarm, 
    disappear, emerge, twitch, reverse course 
    to forage along my shin, painting pathways 

    with invisible pheromones that others take 
    up in ceaseless streams. Ordered disarray, 
    wingless expansionists form a colony mind, 

    no sense of self outside the nest, expending 
    summer to prepare for winter, droning on
    through midday heat. I watch, repose, alone.




    Old Folks’ Jokes

    Porous the punchline
    spoken through wads
    of lettuce at lunchtime
    by the septuagenarian
    vegetarian who has never
    flashed a peace sign,
    nor could distinguish it
    from a Vulcan salute.
    He’s not the font
    of the jokes he paces
    in front of the mirror—
    even the one liners
    are anonymous, traffic
    conversation like air
    or money. Not to him.
    No sooner he hears one
    he likes, he owns it.
    Spins the extended bits
    out with panache,
    skips an extra extra
    extra beat from the end,
    bringing out in the eyes
    and bellies of his morning
    shuffleboard or pill-
    buddies, laughter in rising
    cascades that mistaking
    each pause as ultimate
    begins to agitate the rows
    of green jello in the thunder
    of many dentures exploding
    into pure guffawing.



    Lines on a Skull

    (Haiku Erasure of Lord Byron’s "Lines Inscribed Upon 
    a Cup Formed from a Skull")


    Start spirit; behold
    the skull. A living head loved
    earth. My bones resign

    the worm, lips to hold
    sparkling grape’s slimy circle,
    shape of reptile’s food.

    Where wit shone of shine,
    when our brains are substitute,
    like me, with the dead,

    life’s little, our heads
    sad. Redeemed and wasting clay
    this chance. Be of use.












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