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  • 06/02/16--00:55: CARMEN BANDRÉS [18.824]

  • Carmen Bandrés Sánchez-Cruzat

    Nacida en Jaca, Carmen Bandrés se trasladó muy pronto a Zaragoza; desde entonces reside en la capital aragonesa. Diplomada en Técnico de Empresas y Actividades Turísticas por la Escuela Oficial de Turismo de Madrid.

    En el ámbito literario, Carmen Bandrés comparte sus escritos periodísticos con los novelísticos, con notables incursiones en el relato breve, poesía y otros géneros. Sus relatos han sido recogidos en publicaciones de muy diverso origen, así como en algunas obras en colaboración con otros autores. Puede señalarse, igualmente, la edición de narraciones como consecuencia de la recepción de numerosos galardones, entre los que destaca por su prestigio y palmarés el concedido por el Col. Internacional Meres, en Oviedo, 1997, cuyo jurado estaba presidido por el ilustre académico Emilio Alarcos. Carmen Bandrés es la primera y única mujer que ha recibido este premio, del que también fue finalista en 1996.

    Obra literaria:  Las ventanas del alma (2000), Sedimentos, Danza de máscaras (Huerga&Fierro, 2004), La voz queda de la gente del barrio, El hijo del sol (Huerga&Fierro, 2007), Noche de azahar (Mira, 2010), María Rosario de Parada, el arte de vivir (Huerga&Fierro, 2012), El latido del cierzo, (Editorial Pirineos, 2015), Soles en el mar (2016).


    Lorca

    Buscan con denuedo tus restos gloriosos
    perdidos en una cuneta teñida de sangre;
    ¿cómo no te encuentran, si tus ojos son 
    dos soles y en tu boca duerme la luna?
    Quizá no te hallan porque no son como tú,
    que con el corazón en la mano, colabas
    por las paredes tu verso y tu alegría;
    que no eras de nadie porque de todos eras
    y tu risa semejaba tañido de campanillas 
    y en tu mirada yacía un mensaje de amor.
    No te encuentran, no pueden,
    los histriones mezquinos, pobres de espíritu
    ciegos a la luz que resplandece
    en Andalucía, en Iberia y en el orbe entero.
    Ya gritan los de tu sangre
    que toda tu alma, todita, yace en Granada,
    en la casa de Bernarda y en la cueva oscura;
    en tartana de gitano errante y,
    de luces ataviada, en el albero dorado.
    Todos te quieren, vivos y muertos,
    hermanadas las dos Españas;
    que no te busquen unos ni te encuentren otros,
    que habitas en el viento al alcance de todos
    cuando se acuesta el sol y torna la luna,
    siempre en el corazón del pueblo.



    La noche

    Noche oscura sin luna que se extiende sigilosa; 
    el niño la siente, desamparado, en soledad.
    Despacio, despacio, se iza a la ventana,
    sobre el alféizar con manos trémulas.
    Mirada profunda, sima sin fondo;
    ojos que espían el firmamento.
    Lucen y titilan las estrellas
    con radiante esplendor.
    ¿Dónde estás, mamá?
    Se desvanece el fulgor
    en el cielo antes risueño.
    Desalentado cierra el vano,
    cuitas alzadas a la nada infinita;
    estéril ilusión de una estrella fugaz
    que meciera su sueño con delicada voz;
    tan dulce y amorosa que disipara, enérgica,
    su desvarío nocturno en el desconsolado lecho.



    Enojosa sinceridad

    A veces,
    decir lo que se piensa es no pensar,
    pues nuestras palabras hieren.
    Decir lo que se piensa es una lanza
    que ensarta la inerme piedad.
    Decir lo que se piensa es redimirse
    para esclavizar el sentir ajeno. 

    Enojosa sinceridad
    ávida de refutar mentiras blancas
    que aligeran la evidencia
    y palabras legas de ánimo baldío
    sin leal ni veraz propósito. 

    Amarga sinceridad
    franco caudal de espinas sembradas 
    como abrojos en el camino 
    que dilapidan la ingenua esperanza 
    sin comprensión ni cortesía.

    Doliente sinceridad:
    Tantas veces hiel y jamás bálsamo.



    Pasión

    Es tan grande
    la dicha a tu lado, 
    que todo lo doy por 
    retenerte un instante;
    empero, vano es mi afán.

    Quimera eres, 
    espejismo inasible,
    nacida para esfumarte 
    como sueño infantil que 
    al despertar se desvanece.

    Por ese tenue relámpago
    con que envolviste mi ser
    en el dulce hálito de tu brisa
    invoco esta mañana sin aurora
    el abrazo que ayer acunó mi piel.


    Besos amargos

    Porque tu boca paladeó otros labios 
    y la mía sólo supo de tus besos,
    llevo tu dulce sabor, 
    mas tú no guardas el mío.

    Porque buscaste la caricia de otras manos
    mas yo quedé cautiva de la nostalgia,
    tu luz añoré, 
    pero jamás te iluminé.

    Porque navegaste en las redes del engaño
    mientras mi piel palpitaba fascinada,
    me enseñaste a soñar 
    para luego quebrar mi ilusión.

    Porque tu versátil corazón 
    jamás conoció la dulce renuncia
    de la fidelidad compartida,

    Lloro por ti.

    Porque amado fuiste, 
    pero nunca supiste amar.



    El perdón y el olvido

    Nace el perdón para calcinar
    en la llama del olvido 
    la infausta vileza humana.
    Grande es el perdón, mas vacío
    cuando el recuerdo lo escolta.

    Fatal aliada es la memoria
    tenaz en evocar viejas afrentas
    de tantos y tantos que, 
    a tu espalda, agitan las monedas 
    que tomaron al venderte.

    Es el olvido
    germen noble y sagrado 
    donde florece el perdón
    para saciar con agua clara 
    la sed del caminante.

    Mas, cuán escaso el manantial
    en el desierto humano, 
    donde el perdón se mancilla
    para ocultar en sus entrañas
    sus más crueles enemigos: 

    Desconfianza y memoria.


    Volver a verte

    Cuando sueño contigo,
    vuelas con alas doradas
    y surcas sosegados mares
    mecido en olas de libertad.
    Cuando sueño contigo,
    el viento es alquimia
    que muda en perlas 
    tu mágica estela.
    Cuando sueño contigo,
    tu voz es nirvana
    que el eco acompaña 
    por el universo entero.
    Cuando sueño contigo
    un arco iris impregna el cielo sombrío
    y la noche despunta plena de estrellas.
    Cuando sueño contigo.



    El plagio

    Cuánto falso amigo zanganea ávido
    para catar goloso el pasto vecino.
    Cuántos, listos a regir otros predios 
    y usurpar el fruto del trabajo ajeno;
    cuántos, que no saben de respeto y
    todo lo ignoran del trabajo honrado.

    Cuánto parásito, invasor diligente
    en señorear mesa y lecho foráneos
    que no para mientes en exprimir el 
    sudor ajeno con burlona reverencia.

    Cuánta mano vana y ociosa se alza 
    siniestra, sin recato ni vergüenza,
    eternamente presta a suplantar
    la del sincero y genuino creador.

    Cuántos sin rostro 
    se miran al espejo y no ven sino vacío, 
    astutos zorros prestos al expolio, vigías 
    depredadores a quienes nada escapa.






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  • 06/02/16--02:46: MANUEL VIOLA [18.825]

  • MANUEL VIOLA

    Manuel Viola (Zaragoza. España 1916 - San Lorenzo de El Escorial. Madrid. España 1987)

    José Viola, conocido como Manuel Viola (nombre que adoptó tras finalizar la Guerra Civil Española), fue un pintor español de estilo abstracto miembro del Grupo El Paso. Su pintura se caracteriza por un tratamiento informalista y colorista en la línea de las vanguardias que se desarrollaron en España a partir de la década de 1950.

    José Viola Gamón nace el 18 de mayo de 1916 en Zaragoza, en el barrio de San Pablo. Al poco tiempo se traslada a Lérida, donde cursará el Bachillerato, pero sin perder contacto con su ciudad natal. Es en esta ciudad catalana donde vivirá sus primeras incursiones en el mundo artístico. En esta ciudad, funda en 1933 la revista de vanguardia Art, junto al grafista, tipógrafo y artista Enric Cruos Vidal (1908-87), al escultor Leandre Cristòfol i Peralba (1908-98) y al pintor Antonio García Lamolla (1910-81). En 1934, Viola se traslada a Barcelona para continuar sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras. Allí conoce a los escritores Guillermo Díaz Plaja (1909-84) y Salvador Espriu (1913-85). Manuel Viola entra en contacto con algunos miembros del Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (GATEPAC) y con el grupo Amigos del Arte Nuevo (ADLAN). En esta época realiza sus primeros dibujos surrealistas.

    En la Guerra Civil española tomó parte por el bando republicano ingresando como miliciano en las filas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Participó en el desembarco de Mallorca a las órdenes del capitán Alberto Bayo (1892-1967) y en el frente de Aragón. En 1939, se traslada con los restos del ejército republicano a Francia y es internado en el campo de concentración de Argelés Sur Mer. Manuel Viola salió del campo ingresando en la Legión Extranjera y tomó parte en las operaciones de Dunkerque, después de lo cual fue confinado en el campo de Valbonne. Manuel Viola consigue escapar y se incorpora a la resistencia francesa con el apodo de “Manuel” y con las falsas identidades de Manuel Adsuara Gil y Jean Ribes. En 1940, Viola se instala en París, donde entra en contacto con el poeta surrealista Benjamín Péret (1899-59) y con el pintor surrealista Henri Goetz (1909-89). En 1941, participa en las publicaciones clandestinas del grupo surrealista, La Main à Plume y conoce a la poetisa surrealista Laurence Iché (1921-2007) que traducía sus poemas al francés, y que más tarde sería su mujer. En 1944, en la región de Normandía hace sus primeras obras al óleo.

    En 1945, después del desembarco aliado, Viola regresa a París, donde conoce a los pintores Francis Picabia (1879-1953), Hans Hartung (1904-89), Gérard Schneider (1896-1986), Pierre Soulages (1919), Raoul Ubac (1910-85) y Camilla Bryen (1907-77) y los críticos de arte Charles Estienne (1908-66) y Louis Clayeux (1913-2007). Viola expone con ellos en el Salón des Surindépendants de París. Inicia la búsqueda de su propia estética, mediante un lenguaje poético, con fuertes insinuaciones a la naturaleza y citas literarias. Consigue la fuerza expresiva en sus cuadros, mediante el trazo y el color. La pintura de esta época es ligeramente geométrica y tendente a lo abstracto.

    También en 1945, participa en el mural realizado en el Centro Psiquiátrico de Sainte-Anne, junto a los pintores Honorio García Condoy (1900-53), Luis Fernández (1900-73), Oscar Domínguez (1906-57), Frédéric Delanglade (1907-70), Marcel Jean (1900-93), Francis Bott (1904-98), Maurice Henry (1907-84), Jacques Hérold (1910-87) y Baltasar Lobo (1910-93). En 1946, participa, bajo el seudónimo de Manuel, en varias exposiciones colectivas, entre ellas las del grupo Espagnols de L´Ecole de París, junto a Pablo Picasso (1881-1873), Oscar Domínguez, García Condoy, Luis Fernández, Francisco Bores (1898-1972), Ginés Parra (1896-1960), José Palmeiro (1903-84) y Pedro Flores (1897-1967), en el mes de la UNESCO en el Museo de Arte Contemporáneo de París. En 1949, Manuel Viola regresa a España, sin perder el contacto con sus colegas de París y contrae matrimonio con Laurence Iché. Deja de pintar durante algún tiempo, hasta que 1951, reanuda su actividad en Torremolinos (Málaga) mientras se gana la vida confeccionando artesanía de paja y caña.

    La década siguiente comienza la difusión internacional de su obra, presentada en Lisboa, Friburgo, Basilea, Milán, París, Oslo, Berlín, Viena o Roma dentro de los circuitos europeos, a las que debe sumarse las ciudades de Río de Janeiro, Sao Paulo, Montevideo, Buenos Aires, Quito, Nueva Orleans, Nueva York, Chicago o Tokio. En 1953, realiza su primera exposición individual en la Galería Estilo de Madrid. En 1956, la Galería Claude Bernard de París adquiere la totalidad de su obra. Ese mismo año pinta La Fragua. Esta obra, marcará algunos de los rasgos definitorios de su futuro estilo; inclinación por la paradoja, la inclusión del negro como elemento de contraste y los barridos de color. Su marcado interés por la materia le llevará al informalismo. La Saeta, de 1958, da comienzo a una etapa austera, protagonizada por dos colores: blanco y negro. Fijado dentro de una estética tenebrista y de dramatismo escenográfico inspirado en los grandes maestros como Goya, Zurbarán y el Greco, de los cuales será asiduo visitante en el Prado. Estos cuadros nos hablan de la Semana Santa y los encapuchados.

    El año 1958 marca el inicio de su estilo personal, a la vez que se integra junto al escultor canario Martín Chirino (1925) en el grupo El Paso que había sido fundado en febrero de 1957 por el escultor Pablo Serrano (1908-85) y los pintores Antonio Suárez (1923-2013), Juana Francés (1924-90), Manolo Millares (1926-72), Manuel Rivera (1928-95), Luis Feito (1929), Antonio Saura (1930-98) y Rafael Canogar (1935), junto a los críticos de arte Manuel Conde (director de la Galería Fernando Fe) y José Ayllón. El Paso fue uno de los primeros movimientos vanguardistas de la España de posguerra, introduciendo las premisas del informalismo y del expresionismo abstracto en nuestro país, y recogiendo el testigo de las vanguardias históricas.

    Viola abandona la figuración vanguardista y desarrolla un estilo informalista muy expresivo y con gran preocupación por el color y por la tradición pictórica española. Intenta desarrollar una pintura abstracta de carácter expresionista y de gran inquietud por el color. Hasta entonces primó en su quehacer las referencias figurativas y la alusión al paisaje, como muestra su obra Pelea de gallos. Sin embargo, desde su adscripción al grupo El Paso a finales de los años cincuenta, su pintura opera a partir de enérgicas formas visuales generadas a partir de una masa central. Trabaja fundamentalmente los aspectos cromáticos y lumínicos desde la geometrización abstracta y sin dejar de lado el trabajo en las texturas y un vago carácter cósmico. Su paleta y maneras recuerdan, en todo caso, a la pintura barroca española, el gran referente cultural y artístico de sus cuadros. En los primeros años de su cambio de estilo de 1958 su pintura prescinde del color, y trabaja básicamente a partir de blancos y negros, con una amplia gama intermedia de grises y alguna tierra de gran efecto. Más tarde evolucionará hacia una gama mucho más amplia donde dominan los colores cálidos y el contraste con pinceladas de tonos verdes y azulados.

    En 1962, Manuel Viola realiza un decorado para el Tablao Flamenco Zambra, que se representó en el Teatro de las Naciones de París. Desde entonces desarrollará la escenografía y el decorado teatral como un campo más de su expresión artística. En 1964, el promotor de exposiciones Luis González Robles (1916-2003), que de 1968 a 1974 sería Director del Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid, le selecciona para representar a España en el pabellón nacional de la Bienal de Venecia de 1964. En 1968, es el único invitado no sudamericano de la Bienal de Quito (Ecuador).

    En 1971, realiza una exposición antológica en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, siendo ya director del museo Luis González Robles. En 1974, CAMPSA le encarga un gran mural cerámico para su sede central de Madrid, al que le seguirá en 1978 otro para la sede central de Banco de España. En 1978 la ciudad de Zaragoza le rindió un homenaje en su primera gran exposición antológica en La Lonja y dos años después con la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad. Viola pasó los últimos días de su vida en San Lorenzo del Escorial, donde residía usualmente desde hacia 25 años. Falleció en este pueblo madrileño a los 68 años de edad el día 8 de marzo de 1987 debido a un cáncer de pulmón.

    Viola ha sido un personaje contradictorio, odiado y amado pero nunca olvidado. A pesar, de que en ocasiones su imagen ha sido devaluada, por el hecho de sentirse heredero del arquetipo ibérico (pasión por el flamenco y los toros), no se debe olvidar, que fue un personaje culto e intelectual que introdujo la corriente informalista en España y estuvo comprometido políticamente toda su vida. La obra plástica de Manuel Viola cala hondo por su violenta gestualidad y la poderosa energía de sus cuadros forma parte ya de las mejores colecciones del mundo. Sus lienzos son estallidos de luz y color que traen a la memoria explosiones estelares en el espacio exterior. Su fuerza creativa queda plasmada en la agresividad de una pincelada que gira y se retuerce a velocidad vertiginosa para canalizarse finalmente en estilizadas trayectorias de escape. Es la batalla constante entre la luz y la sombra que tiene al lienzo por escenario.




    Manuel Viola comenzó su carrera artística como poeta, en los círculos vanguardistas de Lérida, y fundó la revista surrealista Art. En 1934 inició los estudios de Filosofía y Letras en Barcelona y entró en contacto con la vanguardia local. Al llegar la guerra civil, combatió en el frente de Aragón, en las filas del P.O.U.M., y allí conoció al poeta Benjamín Péret.

    Exiliado en Francia, se enroló en la Legión extranjera. Durante la ocupación estuvo vinculado al grupo surrealista La main à plume, y mantuvo relación con Óscar Domínguez y con Pablo Picasso. Colaboró con la resistencia (y al mismo tiempo se vio mezclado en el tráfico clandestino de obras de arte). Tras la liberación se dedicaría a la pintura, produciendo sus primeros cuadros abstractos, emparentados con la obra de Hans Hartung.

    Viola regresó a España en 1949, y cuatro años más tarde tuvo lugar una exposición de su obra en la Sala Estilo de Madrid. A partir de ahí desarrollaría su versión del informalismo gestual, entablando amistad con los jóvenes que formarán el grupo El Paso, donde llegaría a integrarse. Sus cuadros se basan en una técnica gestual automática, a base de grandes brochazos barridos de color blanco sobre fondos oscuros, que producen efectos como de explosiones, con contrastes dramáticos de luces y sombras. Este estilo, que Viola seguiría cultivando en la década de 1960, se ha vinculado con la tradición pictórica española.

    En sus últimos años, Viola se convirtió en un personaje popular, invitado habitual en fiestas y saraos, amigo de toreros y flamencos. Cultivó los temas figurativos como las vistas de Miami, la Sagrada Familia de Gaudí, los arlequines... y las peleas de gallos, una serie de pinturas que se prolonga desde comienzos de la década de 1970 hasta la muerte del pintor. Son versiones sencillas de sus abstracciones anteriores, donde la intensa gestualidad sirve para ilustrar el motivo vistoso. (Texto de Guillermo Solana Díez, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, pág. 392).



    BRÚJULAS DEL SILENCIO

    Las brújulas ocultas del silencio
    conducen a las plazas desiertas
    conducen a las calles cubiertas de ceniza
    conducen hasta el secreto de la Esfinge
    con ojos de andén solitario
    con labios de arena incandescente
    con cabellos de mineral soterrado
    de diamante ardiendo
    en la palma de mi mano de yeso

    *Este texto, que no llevaba puntuación en el original, se lo mandó Manuel Viola desde Barcelona a su amigo Leandre Cristófol.




    LOS POROS DEL VIENTO

    Los pechos se sueldan en las barricadas del alba
    en medio del aire
    que pasa las páginas de ventanas ciegas

    Atrás
    las lámparas se alumbran por dentro

    Urna óvalo de las fermentaciones rigurosas

    Los labios de corcho han agotado las fuentes de los errantes
    que olvidan sus rostros en el parapeto de los puentes
    Las piedras que lastran sus corazones
    son más ligeras que el aire caliente
    de vuestras bocas palideciendo como un yugo
    enganchado a la moldura de abismos anudándose en cámara lenta

    Aquí las lágrimas se estiran como raíles de plomo
    sobre la palma de los desiertos
    Aquí los latidos del cielo caen sobre el techo de la mesa
    Aquí las ruinas instantáneas
    los ojos incultos labran la realidad invisible
    a la manera de arados de oro
    Aquí la llanura ondea como una bandera negra
    Aquí el horizonte vertical mástil del silencio
    Aquí la rueda distraída cava sus carriles
    en todas direcciones
    Aquí el cielo deshuesado.

    *Poema ‘Les pores du verre’, de 1943, que tradujo Lorenza Viola, su primera esposa.

    **Estos dos textos figuran en el libro ‘Escritos surrealistas’ (1933-1944) de Manuel Viola, que publicó el Museo de Teruel en 1996 con edición e introducción de Emmanuel Guigon. 

    http://antoncastro.blogia.com/




    Quizá sea este el primer poema que escribió bajo el influjo de Lorca y tal vez Rimbaud, a quien admiró mucho:

    EN LA ESCUPIDERA DEL SOL

    En la escupidera del sol,
    donde baila la Muerte
    con cintas de color,
    Y risas de persianas y tacones de charol.
    El vino tinto del aire se riza
    en un desnudo esqueleto de caballo.
    Las cerezas estallan angustiadas
    y los naranjos se abalanzan en el mar.
    Entre níquel y cristal
    tres gritos brotan de un clavel.
    En la luna fría
    derrama sangre un hocico.

    *Este texto se publicó en ‘Art’ de Lérida en 1933. Tenía el autor 16-17 años.


    Último poema, 1987

    Sueño quieto, helado, vacío: muerte
    Sandalias de hierro, bóveda, cráneo,

    Granito negro

    El silencio pone tensa la piel de la noche
    Una sábana inmensa
    Cubre toda la tierra

    Espantapájaros que azotáis el horizonte
    Coged el  arco iris como látigo

    On meurt plusieurs fois dans la vie, mais on
    Me sait jamais quand c’est la derniere

    [se muere varias veces en la vida, pero
    No se sabe cuál es la última]

    **Este texto lo recoge Javier Lacruz en su libro imprescindible sobre Manuel Viola de 2014.

    http://antoncastro.blogia.com/





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  • 06/04/16--01:32: ELENA BARRIO [18.826]

  • Elena Barrio 

    (Barcelona, 1990). Enamorada de la narrativa y de la poesía más directa desde muy joven, siempre tuvo claro que tanto su vida profesional como la personal irían estrechamente ligadas a los libros del modo que fuese. La idea de publicar uno propio no era siquiera un objetivo un año atrás, pero la capacidad que descubrió en armar un manuscrito con cierta cohesión y coherencia para comprender mejor le empujó a intentarlo. Fruto de ese trabajo, aquí tenemos su primer libro, Hormigas en el aire, que explora rincones oscuros del ser como la angustia, la soledad, el dolor, la muerte o la ansiedad aunque sin dejar de lado esos ventanales llenos de luz en los que se reflejan el amor, la rebelión, el sexo, el placer y la libertad como utopía necesaria. Desde la obsesión por la palabra, en este poemario intenta ofrecer un contexto en el que se puedan aceptar tanto las luces como las sombras para conocer y conocernos mejor, por mucho que duela.


    Poética

    La palabra me fulmina y tiro del hilo para ver qué hay detrás: una rabia que no había reconocido como propia, un amor desconocido que me hará daño, una sombra profunda que me lima las tripas  desde dentro.

    La palabra me fulmina y quiero jugar con ella, bailar con sus fonemas, sus gritos primitivos. Los sonidos que me quiebran por dentro son buenos; los dulces, resultan amargos. Quiero una lengua bífida para poder pronunciarlos todos en un pestañeo, hablar en 3D.

    La palabra me fulmina y disfruto al coser de nuevo mi alma a los órganos esparcidos por el césped irregular. Las puntadas son firmes y bastas, contienen y liberan el llanto. El verso mastica cada sílaba y me recuerda que tengo un estómago y un corazón que padecen más de lo necesario.

    La palabra me fulmina y, sólo entonces, cuando me da la mano, y yo la paseo sobre la tinta húmeda, soy la más feliz de las perdidas.


    Inéditos

    No hay mañana

    Veo con claridad
    a todas las mujeres que quieren romperse
    pero se conforman con el traqueteo
    del vagón.
    Ellas, como yo,
    derrotadas por un amor acrobático,
    llorarán cuando estén solas
    en un baño
    impersonal
    y dirán, con una sonrisa idiota en las encías,
    “estoy bien” cuando las hienas pregunten.

    Es más cansado que doloroso
    luchar contra el pellizco elástico
    que se ríe desde dentro
    como el gato colocado de Alicia.



    La noche orgullosa

    Regada con la sangre de mis talones
    la hierba renace a mi paso
    las flores me acarician
    me elevan sobre el asfalto tardío…

    Esta noche orgullosa me protege:
    es oscuridad en un manto
    que revienta feliz sobre mí
    mientras tarareo distraída.

    Solos Richard Hawley y yo
    en mi cabeza
    (cigarros de humo púrpura)
    la vibración sube desde las rodillas
    al infinito húmedo

    y secreto.




    Mala digestión

    Sosa cáustica desciende
    desgarra destroza
    el esófago inocente,
    cuando pienso
    sobre mojado.

    Enmarco el dolor
    para que no me torture
    sin permiso previo:
    me ignora cada vez
    me remueve por dentro.

    ‘La idiota’
    reza el cartel sobre la frente,
    no más cruel que el juicio
    que el espejo me devuelve.

    Otra noche de ceniza.
    Otra noche estúpida.
    Otra noche inmersa
    en los jugos gástricos
    de la bestia que me habita.





    De Hormigas en el aire (Valparaíso Ediciones, 2015)


    Centellas

    Mi cuerpo
    
débil, triste,
    
no tenía toma de tierra,
    me quemé profundo.

    Tosiendo humo,
    me levanté,
     agarré un bastón,
    intenté seguir.

    Las ganas habían muerto
    
sin pestañas a las que agarrarme,
    ojos soldado,
    
sobre la hierba negra.

    Fulminada por los nervios
    no quise conoceros
    deseaba fuerte morir
    
sin muerte de por medio.




    Tesoro Bendito

    Como si fuera un tesoro maldito,
    lentamente y
    
con miedo,

    abrí la caja
    torácica.

    Separé las costillas,
    con amor,

    y buscando mis latidos,
    los hallé

    en el estómago.

    Los pulmones
    húmedos y cansados
    me riñeron fuerte,
    hartos de pinchazos eléctricos.

    Con las manos
    mojadas y cálidas
    guardé todo 
mi tesoro malherido,
    mi tesoro humano.



    Aproximación poética a Magical Girl

    Me siento
    como la pirada de Magical Girl.
    Espejos maltratados
    con fuerza lenta.
    Soy la niña de fuego
    de 
ojos acalorados
    sin color latente
    botes medio vacíos.

    Las pastillas
    recorren la vida
    junto a los glóbulos
    rojos, rojísimos.
    No pediré
    lagartos negros
    ni abrazos extraños:
    no tengo hojalata
    a la que aferrarme. 

    Sólo quiero fumar
    tumbada junto a ti
    con una cicatriz que llora
    sobre miles que descansan
    bajo la piel
    interna
    rosada, color carne.

    De Hormigas en el aire (Valparaíso Ediciones, 2015)



    El libro dulce e íntimo que te enseña 
    a ser valiente
    Elena Barrio publica su primer libro, 'Hormigas en el aire', donde destapa el dolor y placer que todos llevamos dentro

    Por: Helena Moreno Mata


    Me siento como la pirada de Magical Girl.
    Espejos maltratados con fuerza lenta.
    Soy la niña de fuego de ojos acalorados


    Así, con sentimientos similares a los de Bárbara, la protagonista de Magical Girl, la poeta  Elena Barrio nos abre una ventana al dolor y el placer en su primera obra, Hormigas en el aire (Valparaíso Ediciones). Un poemario que se vertebra sobre las experiencias más dolorosas de nuestras vidas a la vez que hace renacer todo aquello que algun día nos hizo sentir felices.

    Hormigas en el aire supone un bálsamo de las sensaciones que nos embriagan desde el primer minuto de nuestra existencia, y que más tarde —cuando nos hacemos adultos— llenan nuestras vidas de recuerdos.


    El amor, el sexo, la rebelión, la libertad

    En Elena, esos anhelos se ven quebrantados por la fuerza del dolor y la angustia, que acechan continuamente. Pero recuperan parte de su esencia al refugiarse en todo aquello que nos hace sentir bien: el amor, el sexo, la rebelión o la libertad. De esta forma, la escritora explora sus propios límites y sale a la búsqueda de sí misma. 

    El libro, fruto de dos años de trabajo, se estructura en tres colores: azul, violeta y rojo. Cada uno de ellos asociado a una de las etapas que ha vivido la autora. Así, Elena hace un recorrido por su trayecto vital, pero también por el de cada uno de nosotros: períodos grises, otros de subversión, y quizás algunos de intensa felicidad.

    Todos esos sentimientos se ven además reflejados en referencias del imaginario pop que han pasado por nuestras vidas, y que hacen de Hormigas en el aire un espejo de su tiempo y de su generación. Además de referentes como Magical Girl, también nos encontramos con figuras como la de Uma Thurman, sexual y guerrera en Kill Bill, de quien Elena deja constancia así:

    Seremos abeja y capullo
    mi traje de Kill Bill
    tus pétalos rosados
    prometo besarte de veras
    salir volando para olvidarte.

    Leer a Elena Barrio es ver a una joven que desde siempre ha volcado sus deseos en escribir; que se abre como un capullo para mostrarnos que dentro de él hay mucho que contar, y que demuestra que su miedo al silencio por fin ha desaparecido.

    Porque igual que en sus poemas, en Elena la valentía siempre deja su huella al final del camino, escondida, prácticamente inexistente, pero esperanzadora





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    MARÍA GARCÍA DÍAZ

    (Oviedo, 1992). Es graduada en Física por la Universidad de Oviedo y actualmente cursa el Máster de Física Cuántica en la Universidad de Ulm (Alemania). Es violinista en la OCAS (Orquesta de Cámara de Siero) y en la Ulm Universitätsorchester. Su libro de poemas Espacio virgen ha merecido el premio Gloria Fuertes de Poesía Joven en su XVI convocatoria.

    María García quedó entre los 20 finalistas del II Premio Internacional de Poesía ‘Pilar Fernández Labrador’.




    Los textos forman parte de “He muerto… y he resucitado”, Antología del XVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, coordinada por Alfredo Pérez Alencart, poeta y profesor de la Universidad de Salamanca


    Porque dime tú, amigo cordelero,
    ¿hay quién trence una escala con la arena y el polvo?
    León Felipe


    Ella 
    entrega un rumor de harina
    cada vez que vuelve las palmas,
    ella invita a la blancura con los dientes,
    con su voluntad de viaje,
    con la piedra y el fuego
    que sudan tras su flequillo.
    Ella ha paseado por la orilla
    durante el sueño de las lonjas
    y después ha trenzado el pan en el silencio.
    Con arena y polvo ella ha tejido
    la miga, la escala, este poema.



    BAILANDO
    en la cueva del color salvaje,
    el trazo fiero,
    las melenas ígneas.
    En el fragor de las membranas
    la luz le abre heridas a la roca,
    nos alza los párpados,
    nos pasa un paño de agua
    por los ojos.
    Descosernos los hábitos
    en la lucidez,
    reconocer los muros, amarnos
    en el conocimiento de lo cognoscible.
    En la esperanza de reconstrucción
    acariciarnos.



    HOMBRO

    Desde pequeña amó el agua.
    El dedo cercenando la corriente,
    la instantánea noción de la frescura
    significaban estar viva. 
    Había esperanza fuera
    de la introspección,
    fuera del parqué y de las almohadas.

    Ahora un hombro.
    Tostada región objeto
    de labios, ahora un hombro 
    como estímulo cumbre, irreverente
    hombro 
    escapado de la manga.
    Conocimiento de la brisa.

    Hombro y melena.

    Por la piel nos punza el velo.

    (Inédito)


    LA OTRA COLMENA

    Tengo un dolor que es culpa del pueblo.
    Estoy llena de muros que yo
    no he levantado.
    A qué utopía migrar ahora.
    En qué vasta cama dan calor
    y guardan el prejuicio.
    Dónde las ramas serenas. Dónde
    el lino justo, los niños libres,
    la miel respetuosa.




    Mujer y bañera

    prohibidas las prendas
    en el valle de loza

    los vestigios del paraíso
    son blancos y son fuentes

    mi hermana está evocando la frescura

    la vida entra mejor por ciertas
    latitudes

    si pudiera abarcarla 
    la incorporaría a mí en un abrazo
    me empaparía la camisa

    pero solo las partes nos son dadas

    el cabello
    anhelo que se ondula
    más deseado el más inerte

    mis dedos son raíces de champú
    en su cuero templado

    ella sabe
    que está viva por mis yemas
    (Inédito)



    POÉTICA

    Ansia de rasgar un lienzo con vehemencia.
    De percutir un himen.
    De ser fisura en la realidad alienada de realismo,
    de deformar los espacios
    ilegítimamente concedidos
    al objeto y al sujeto. De arrimar la frontera
    de lo onírico
    al mundo recio de los rascacielos
    y las camisas blancas.
    Lluvia incisiva de chocolate,
    vertido cadencioso de pintura negra
    sobre las tensas estructuras.


    SINFONÍA MECÁNICA, PRIMER MOVIMIENTO 
    (OXFORD, JULIO 2013)

    La hembra yace en el prado bajo racimos de hojas que se elevan como un velo de impresiones. Las ramas hincadas en el verde, sudario que es testigo de la desnudez desde lo alto. Porque la hembra comparte con la hierba la frontera mínima. Solo el musgo revistiendo, verde intrínseco al espacio, naturaleza volcada al verde y sedimento de alfombra. La isotropía preserva el pecho fértil aunque los ojos roten. La caricia de la bruma no es continua en ningún caso: de la fruta a lo ferviente por la estepa crepita la conmoción. La boca es una herida en la verdura. Pero la celda: la dulzura, la turgencia, el apetito, son perspectiva, inexorablemente. El reverso de los muslos es de tierra.

    (Inédito)



    Yo, que de lejos vine
    por renovar el tacto y dar gusto a los ojos,
    por llenar con luz nueva mi soledad de siempre

    Juan Ruiz Peña


    Yo, que he conocido la inercia,
    el movimiento escrito fuera de las manos,
    yo que he acariciado melenas
    al aire de un aliento ajeno,
    yo que he criado filosofías
    siempre al abrigo de la historia,
    he venido aquí, donde mora la frescura,
    donde clama vida la corriente.

    He venido al paraíso con mis celdas
    para ensortijar con flores los barrotes.

    (Inédito)



    Espacio virgen
    Ediciones Torremozas María García Díaz
    XVI Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven, 2015.


    Pero hija,
    vas a comer ciruelas
    a las cuatro de la mañana
    cuánta nada, cuánto
    espacio virgen
    pero hija,
    has dormido en casa
    de la mujer morena
    cuánta nada, cuánto
    espacio virgen
    pero hija,
    cómo que la muerte
    es inminencia dulce
    cuánta nada, cuánto
    espacio virgen
    pero hija,
    cómo que el dolor
    cuánta nada, cuánto
    espacio virgen
          ¡cómo que la cueva!


    RESEÑA DE “ESPACIO VIRGEN” DE MARÍA GARCÍA DÍAZ

    Espacio Virgen. 2015. María García Díaz, (Madrid: Torremozas). XVI Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven.

    Por Sara Torres

    El miedo multiplica las formas. Inagotable, proyecta sombras desde cada objeto disponible en el paisaje. Un recorte de la idea de yo se convierte en un yo—en peligro, yo—amenazado por la contaminación, por el avance y el ataque de lo otro. María García Díaz (1992) en su libro Espacio Virgen, merecedor del XVI premio «Gloria Fuertes» de Poesía Joven, pulsa la escritura hacia un estado de las cosas en su primera entereza; un pacto del habla donde la blusa es blusa y el trigo es trigo, donde el territorio virgen quiere sacudirse la ideología de la decencia y se presenta como una corporalidad “negra y hermosa”.

     En un abrazo que activa tanto lo general como las expresiones más íntimas de los espacios a priori privados (la casa, la memoria), María García Díaz teje una búsqueda poética de afinidades esenciales bajo la propuesta de reconocer “lo Otro” como parte de lo que nos conforma: “Redefinamos lo otro como extensión de nuestras manos/ si somos todo nada querrá herirnos” (45). Al cambiar la voluntad en la agencia a ese “nada querrá herirnos” y llevarlo a una postura de paz y reposo, María también formula una fortísima afirmación que tal vez podría traducirse del siguiente modo: Nada podrá herirnos si nuestra idea de yo acepta su ser—parte indivisible, estar en todas las cosas, cuerpo tranquilo en sus transformaciones.

    Deconstrucción y celebración expresiva (canto) son los movimientos que integran a la voz poética en un mundo substancialmente afín: “No tiene por qué ser triste/ asomarse a una calle extraña/ con edificios que olieron a muerte/ un domingo de otoño”(51). Desde su especialización académica en el campo de la Física, María señala la construcción del discurso científico a través de un lenguaje que necesariamente modifica “lo real” al tratar de nombrarlo desde la actualidad de las morales de turno. La edificación de la “realidad” es por tanto una tarea que comprende el ejercicio científico y el poético: reconocer esto abre un potencial enorme de intervención creativa. “Tengo un dolor que es culpa del pueblo” (24) el sujeto hablante hereda una idea de mundo donde la parte mamífera se debate entre: 1) la obediencia a la norma cultural y 2) lo que favorece una vida buena, entendida como aquella que busca evitar el displacer y tiende a la fluidez en sus funciones. En Espacio Virgen encontramos un camino tierno hacia lo último, eso que también se llama felicidad bien entendida, y que precisa un escapar de cualquier régimen de auto-negación. El “cuerpo bueno” (15) que llena las páginas de este libro, encuentra esa felicidad en pequeñas materialidades de una belleza que emociona.

    Un recorrido, casi una caída a lo concreto, nos lleva a la presencia indiscutible de “la manga negra de un jersey” (13) o de la compañía de la amante “ella aguarda como ética callada” “calor, rizado chocolate”. El amor ya no se funda en una lucha de fuerzas contrarias, y el dualismo, ya desbancado por las ciencias, no tiene lugar en una erótica que desea “Un cuerpo raso que no hiriese / un cuerpo que fuera de la otra/ casi tanto como mío” (28). La escritura templa y registra como familiar lo que la cadena de significantes va alejando del cuerpo que los pronuncia o escribe: “Es niebla la frontera/ entre el deseo y lo real” (25).

    La sección segunda “nosotros deconstruimos” abre con el poema “Poética” que manifiesta abiertamente ese ansia “De ser fisura en la realidad alienada de realismo/ de deformar los espacios/ ilegítimamente concedidos/ al sujeto y al objeto”. Cierra aquí con una victoria radical después de la crítica a todos los heroísmos: La imagen de una “lluvia incisiva de chocolate” cayendo vehemente “sobre las tensas estructuras”(23). Esta victoria es el triunfo de la vida desnuda, su dignificación y celebración total:

    Soy Naturaleza
    en mí se encuentra toda
    la hierba húmeda, soy roca,
    soy ramajes eléctricos,
    soy cuerpo hinchado,
    soy todas las luces
    y todas las aguas,
    soy vello,
    soy la balsa frondosa
    que levanta niebla. (11)







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  • 06/04/16--17:57: JOSÉ MARÍA LIMA [18.828]

  • José María Lima

    José María Lima (Ceiba, 1934 - ibídem, 2009) fue un poeta puertorriqueño.

    Estudió biología, artes plásticas, teatro y matemáticas en Berkeley. También estudió arquitectura en Harvard. Fue profesor de matemáticas en la Universidad de Puerto Rico durante los conflictos de los años sesenta.

    En el año 1963 viaja a Cuba donde se relaciona con otros artistas y se declara marxista. El poeta sufrió persecución política que más tarde repercutió en su enfermedad mental.

    Por muchos años su poesía estuvo guardada. Sus poemas se hallaban esparcidos por distintos periódicos del país. En el 1982, el poeta y editor José Ramón Meléndes publicó sus poemas bajo el título: La sílaba en la piel.

    Fue esposo de la fallecida poeta puertorriqueña Ángela María Dávila con quien publicó en el 1966 Homenaje al ombligo. Más tarde, Elidio La Torre Lagares publica nuevamente un libro titulado: Poemas de la muerte que contiene poemas publicados en La sílaba en la piel y algunos nuevos.

    Legado

    La poesía de José María Lima tiene una carga poética y filosófica significativa. El primer trabajo completo en forma de libro sobre la obra poética de José María Lima quedó plasmado en el libro de la escritora puertorriqueña Zoé Jiménez Corretjer y se titula: "Lógicas del extravío: Anatomía existencial en la poesía de José María Lima". San Juan: Ediciones Puerto, 2010. En este libro se amplían los estudios formales de la poesía de Lima desde los ángulos estéticos, históricos, míticos y filosóficos. En este estudio también se compila una amplia bibliografía sobre los eventos políticos del poeta durante los años 60 y 70, una bibliografía del autor y una bibliografía de los ensayos sobre su obra poética.

    Poemarios de José María Lima

    Homenaje al ombligo. San Juan: Quease, 1966.
    La sílaba en la piel. San Juan: Quease, 1982.
    Poemas de la muerte. San Juan: Terranova, 2009.





    Atila, guerra
    alita, por inversión, paz
    (pero con vuelo)
    del huno al hotro
    intercalo una red, un puente, un tronco
    es decir: Tiendo (o entiendo)
    voy y vengo para salir,
    mis armas que me asistan.
    Para venir
    me basta la sonrisa

    (de "La sílaba en la piel", José M. Lima)




    el caracol se duerme un día
    y no suena más cuando se duerme el mar
    y las hormigas se cansan
    y los pájaros voltean la cabeza cuando llueve
    y abren el ojo que da al cielo

    Fragmento de Sobre mi tumba suena un caracol





    Me iré quedando solo cuando no haya salidas.
    Cuando los trenes murmuren, bajo, un nombre
    que no será el mío
    porque yo me habré ido
    preguntando a cada esquina
    por caminos de niebla y plomo.

    Fragmento del poema Este frío glacial que me sorprende




    Ahora digo ayer
    aunque lastime.
    Camino despacio
    este tablado.
    Reúno, resucito, respiro.
    Escogidas palabras
    a una señal,
    acuden
    a despertar desvelos
    olvidados.
    Me recuesto a dormir
    en las fisuras
    (es sabio;
    no agrede la ventisca,
    de este lado del muro
    conozco el empedrado
    y las alturas,
    el residual espacio
    las lagunas
    las voces desteñidas
    los molinos
    los odres engañosos
    las bacías vacías;
    es tibio)
    de reojo
    la sorprendo restando
    y disponiendo restos.
    “Habla a solas”
    murmuran los vecinos
    yo sé que dialoga
    sé a quién promete
    aquel lugar oscuro
    rodeado de antiguas
    fantasías,
    ahora pálidas,
    pero no le respondo.
    antes desconocía
    sus mañas
    me escurría
    hasta sus predios,
    mi alforja rebosante
    de inocencias.
    me parecía leer
    en sus tapices
    las horas con fortuna
    de los días en acecho,
    la calma
    que encerraban
    las borrascas
    las fragantes fronteras
    del dolor,
    la alegría aferrada
    a las desgracias.
    en ocasiones
    me tendió golosinas
    mi moneda más limpia
    se posó sabiamente.
    cuando me dio
    la espalda
    adiviné fulgores
    debajo de sus cuencas.
    no tuve la osadía de sonreír
    espero que lo sepa.
    yo sé de carcajadas necias
    con las que hizo
    su agosto.
    así aprendí sus tretas
    más filosas.
    ya no invado
    su jardín de delicias
    me bastan
    los antiguos trofeos
    secos y patinados
    que penden
    de mis muros.

    (-de Testamento, en Poemas de la muerte).





    Los poemas que siguen son de La sílaba en la piel. 


    ¿Por dónde anda mi nombre?
    Con sangre de palomas
    apretada en el pecho
    y desgarrando penas arrugadas,
    en mitad del camino
    le ha sorprendido el viento.
    Un ruido de gendarmes
    le atravesó la cara
    que traía sostenida en la diestra.
    En medio de la noche
    le ha sorprendido el tiempo
    y un coro de medios-niños
    le señaló la ruta
    que lleva hasta el dolor
    de las fieras hambrientas.

    ¿Por dónde anda mi nombre?

    Por las esquinas duras
    de los jueces sin carne
    y sin dolor en el cerebro.
    Por entre pequeños abogados
    de túnica sangrienta,
    por entre soldados
    con la mitad del cuerpo
    hecha de roca estéril
    y entreabierta.

    ¿Por dónde anda mi nombre?

    Por entre las piernas rígidas
    de un esqueleto musical
    y la barriga sonora
    de un contador público.
    Mi nombre anda por entre
    las estepas cerebrales
    de un magistrado
    hecho de manteca celeste.
    Mi nombre baila en la cabellera
    de un ángel
    hecho plomo y pólvora.
    (Mi nombre se sostiene peligrosamente en
    la nariz de un obispo honrado que estu-
    dia el movimiento de la bolsa cuando le
    queda tiempo después de comer niños.)

    Mi nombre tiene una arruga
    en la frente
    y tirita de frío
    bajo la planta de un coloso indigestado.
    Mi nombre tiene un ojo antiguo
    que parpadea de vergüenza
    frente a las nalgas
    del odio empaquetado,
    envuelto en papel de regalo, transparente.

    Pero mi nombre es nombre
    y nada más.
    Se gasta.
    Se va consumiendo poco a poco
    en la moneda.
    Mi nombre no resiste
    la avalancha de sombra
    que inventó el abuelo
    o quién sabe si antes
    cuando alguien golpeaba la piedra
    y hacía los templos
    que después le cayeron encima.

    Mi nombre tiene la mejilla
    cubierta de musgo
    y una flor amarilla muy pequeña
    deshechada en su pelo.
    Tiene hábito de dormir
    debajo del dolor congelado
    que heredó de los siglos.

    ¿Por dónde anda mi nombre?

    Muy oscuro, dormido,
    enmohecido, disuelto en cigarrillos
    de larga longitud,
    en estandarte rígido,
    en copa de árbol ciego,
    en inodoros de plata centelleante.
    Mi nombre dividido
    se me cayó del rostro
    y después de un largo
    proceso de evolución
    apareció redondo e inútil
    en el escaparate de una tienda
    adonde venden penas por docena.



    ----



    ¿qué culpa tengo yo, peregrinando
    con esta boca amarga?
    ¿y quién le dijo al grano,
    a la piedra,
    a todos los heridos del mundo,
    al que me socorre
    y al que me deja su uña en el pellejo:
    “mira, ése es tu hermano,
    en tu sal se levanta,
    en tu espejo se mira,
    oye por tu oído
    y es casi tuyo.
    muérdelo –sabes morder-
    y penetra su sangre
    y deja tu retrato en sus arterias”?
    ¿hasta dónde me sigue
    ese dedo teñido?
    escupan, caballeros,
    orinen con orden
    y dejen en su esquina
    el diente que les sobra.
    yo no quiero escribir
    encima de otros huesos.
    yo no quiero hacer
    con células ajenas
    caminos,
    ni montañas,
    ni habitaciones.
    sólo sé que en mi casa
    al llegar me saludo
    y me despido al salir,
    pregunto por mí y contesto:
    “acaba de llegar y está dormido”
    y si acaso despierto
    con un gusto a pasado en la garganta
    me lo trago y digo:
    “estoy enfermo,
    no puedo más,
    me muero”.
    después, con mis manos cargadas,
    con trucos en mi piel,
    juego al presente
    sin preguntar,
    sin hablar nada,
    dejo caer el músculo al tablero
    y pierdo.
    siempre perdí, desde antes,
    porque quiero perder,
    porque es justo perder,
    porque es de hombres perder,
    porque perdiendo gano.
    ¡sujétenme!, después díganme “ahora”.



    ---


    Ciudad de las heridas
    vuelve atrás esta tu cara de los espantos
    milenarios
    rescata al polen
    dale tu cacharro al estiércol
    moja tu índice
    que la arena descanse de su sueño
    y diga su historieta
    al lado del asfalto
    o en su ausencia
    por un momento asesina
    a los asesinos de las furias verticales
    a los aniquiladores de la raíz precisa
    a los encerradores de los abridores
    a los atadores de los manantiales
    a los burladores del buen odio.


    ---


    1.     El lenguaje es antes que nada algo como un cuchillo o una soga.

    1.i    Aplicado a una porción de la realidad la transforma para nuestro beneficio. La guía hacia el sujeto.   

    1.ii   Se hace llegar a algo para transformarlo conforme a un deseo o necesidad.

    1.iii  El lenguaje antes de decir, hacía.

    2.     La expresión, o la situación o la particular conformación de la materia “puede que…” es a veces algo como el sueño o el reposo. Porque la indiferencia es reposo y sin ella duele el movimiento.

    2.i    Se hizo el cuchillo de las conchas y las piedras y la dureza de ambas. Se hizo el lenguaje de estas mismas cosas y además del color de las conchas y la blandura del aire y de ciertos olores y de la humedad que los abrigaba. Se hizo del deseo de permanecer que es el sexo y la osadía y la cautela que son deseo de permanecer.

    El lenguaje mienta, miente y enmienda, pero mendaba antes de enmendar y esto último antes de mentar o mentir. lo que quiere decir que llenamos ciertos agujeros y estamos en actitud de sentir la separación y nos duele y hay que separarse para sentir la alegría de la separación que es promesa de futuros encuentros. Eso es hablar.

    El lenguaje es sexo. Que nadie lo olvide. Opinión subjetiva y parcial pero correcta.

    El olvido es muerte que es también reposo porque así lo deseamos. Somos los inventores del olvido. Recordar es sabernos, casi en el sentido cartesiano. Porque sabernos es ser. La sé (a la hembra) cuando recuerdo su hondura húmeda y caliente y los accidentes que me la proporcionan y las muertes en ella.

    No podemos reducir la realidad al lenguaje porque estaríamos reduciendo el todo a una de sus partes, y aún cuando fuera cierto que no vamos a caer en contradicción haciéndolo, conocimiento y consistencia no son sinónimos. Pensar una estrella no es tocarla.

    Si la contradicción formal es anatema sea, pero siempre ha habido equivocaciones y en el desarrollo del pensamiento algunos cráneos rotos. Ciertos regalos hay que desenvolverlos rompiendo la envoltura. Todo virgo destrozado es una contradicción formal.

    La totalidad del saber humano no se reduce a Principia Mathematica ni a Tractacus Logico-Philosophicus. Si así fuera ya nos hubiéramos atrevido a quemar todo lo otro.

    El lenguaje es camino sujeto a todas las contingencias del desarrollo y viviendo de sus contradicciones internas. Ser lógicos es admitir que sabemos en que consiste, que tal vez nunca lo sepamos pero que tal vez lo somos en mayor medida.

    La lógica es un camino encontrado y otros que nos vamos haciendo, atrechos o enmiendas a los obstáculos reales o imaginarios.

    Ser lógicos es alcanzar, cubriendo camino, creciendo en conocimiento y concordancia con todo lo que es menos que yo o que no sea yo en absoluto.

    Pensar es también pensar sobre el pensamiento y pensar que pensamos sobre el pensamiento. Aturdirnos y abandonar el pensamiento, tal vez para no volver a él. La locura pudiera ser una parte exquisita del pensar o espinosa o ambas. Muchas veces sentimos que tenemos derecho a la locura otras veces que tenemos la responsabilidad de eludirla. Esa misma relación guardamos con muchas otras cosas como el amor desenfrenado por ejemplo.

    El lenguaje es una espada con el mango al rojo vivo. Lo de dos filos ya está gastado.

    El lenguaje me separa de las cosas y al mismo tiempo me permite caminar entre ellas.

    El lenguaje es coraza, lanza, gancho y balsa. Por supuesto que ni víboras ni águilas ni pirañas lo resisten pero la piraña no es, entre otras cosas, su mordedura hasta el hueso. Y también cultivar margaritas desde el lado oscuro. Por ese saber no lo queremos. Por eso lenguaje es mampara y que se joda. En esa pared nos rascamos con fruición la espalda y tenemos orgasmos. Como la niña en la bicicleta o la dulce llaga en el tobillo.

    ¿Qué es la raíz de la lengua? ¿Qué es la fuente de la lengua? ¿Qué es la multitud de condiciones que la engendraron? Las diferentes texturas que el movimiento muestra en su desarrollo. Por eso se mostraba antes del lenguaje. El dedo índice y los labios impulsaron los movimientos especiales de la lengua. Quizá también los no-tan-especiales. Puede que se deba al hecho de que la adquisición y la admisión del sustento material depende en gran medida de ellos. Porque queremos ser eternos antes que sentir que lo somos. Y los seguimos deseando después de sentir que no lo somos.  



    José María Lima en sus propias palabras

    POR EUGENIO GARCÍA CUEVAS  

    El poeta y matemático José María Lima nació en Ceiba, P.R., en 1934 y murió en 2009. Es autor de una exigua, pero descomunal y honda obra poética. Sus libros poéticos son “Homenaje al ombligo” (1967) en coautoría con la poeta Ángela María Dávila, “La sílaba en la piel” (1982), “Rendijas” (2001) y “Poemas de la muerte de la muerte” (2009). Lima es, sin titubeo alguno, una de las voces poéticas más originales y renovadores de la producción poética del país y quizás el poeta más influyente en la promoción de poetas de los 80.

    Hace diez años, en 2006, conversé con el poeta en La Placita de Hostos, de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Además del busto de Hostos que distingue la pequeña isleta, el contorno sobresale por los cientos de cotorras que viven y anidan en los altos de los árboles del pequeño pulmón verde. Aunque la crónica-entrevista se compuso hace una década había permanecido inédita por diversos motivos. Es la primera vez que sale a la luz pública.

    Es la mañana de un 17 de marzo de 2006. El poeta José María Lima llega caminando lentamente, mirando hacia arriba. Parecería que sus emblemáticas sandalias conocieran el camino empedrado del lugar; también se sienta con discreción en el mismo banco de cemento donde le espero desde hace unos minutos. Su voz surge con mucha pausa al responder al saludo. Al contestar las primeras preguntas que le hago es como si quisiera nutrirse del silencio que se aturde en el bullicio que emiten las cotorras que aletean, como peces voladores, en las ramas de los árboles que cobijan la placita Eugenio María de Hostos de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras: allí nos habíamos dado cita para esta entrevista.


    Espacios poéticos

    Las cotorras a lo alto complotan, pero la voz humana se salva de la conspiración colectiva: “A mí se me hace muy difícil ligar el derrotero poético con la vida personal y señalar las tangencias, circunstancias y explicaciones”, contesta Lima a la primera indagación que le hago sobre la relación entre biografía y poesía. No obstante, amplifica: “Hay cuatro espacios poéticos que yo considero esenciales, no en toda la poesía, sino en la mía. Que son la poesía de guerra, que es la poesía de protesta, poesía ideológica, pero que en el caso de mi poesía eso aparece más en la prosa poética. Otro es el que yo llamo poemas personales, problemas de las psiquis personal, de lo puramente personal, claro que tiene tangencias con todos los demás espacios, no hay duda de eso. Otro es la poesía amatoria, que yo le llamo los óleos esenciales y, por último, que viene corriendo desde el inicio de la concepción poética mía, que es un tipo de poesía que llamo atrechos por el extravío, que viene de mi época surrealista, porque yo me identificada con el Surrealismo en mi juventud y eso tiene que ver con mi condición natural de maniaco-depresivo”.

    Muy a pesar del griterío de las cotorras y los cotorros de allá arriba, insisto en lo biográfico y Lima dice: “Yo soy oriundo de Ceiba, pero estudié la escuela superior en Fajardo, ya que en aquellos años en Ceiba no había escuela superior. El nombre de mi madre es Aurelia Rivera y el de mi padre José María Lima. Mis padres eran gente trabajadora, mi madre era costurera y mi padre se fue a trabajar a Islas Vírgenes donde tuvo suerte. Tengo dos hermanos varones: Cheíto y Raúl. Yo entré a la universidad de Río Piedras terminando de cumplir los 16 años, a la Facultad de Ciencias Naturales, y ahí entré en contacto con los grupos de teatro y grupos artísticos de los años cincuenta que trabajaban dentro y en los alrededores de la universidad”, indica Lima lanzando su mirada hacia arriba.


    Descubrir la poesía y el teatro

    Es irresistible no indagar en los inicios de un poeta. La pregunta queda viva. Entonces Lima dice: “Yo escribía poesía en la escuela elemental, pero luego que entro a la universidad, pues tenía que mantenerme al día en mis estudios en Ciencias Naturales y Matemáticas y el tiempo que tenía libre lo dedicaba al teatro y seguía escribiendo poesía que algunas personas leyeron y me aconsejaron. Entonces en un periodiquito que publicaba Juan Ramón Jiménez empezaron a aparecer poemas míos que a él le gustaron”.

    Tras esta respuesta surge la otra pregunta: ¿Cómo te descubres poeta? “Mira yo hacía poesía en Ceiba, en la escuela superior y elemental, pero luego que entro aquí (se refiere a la universidad) fue que decidí coger mi electiva en Teatro y trabajé en algunas obras de teatro. No podía perder mucho tiempo ensayando obras en que yo tuviera papeles de muchos parlamentos, que me cogieran mucho tiempo, por mi disciplina científica y en ese tiempo que tuve en el teatro seguía escribiendo cosas que algunas personas leyeron y me aconsejaron: Eugenio Fernández Granell, Victoria Espinosa y un compañero de teatro, Tuto Machuca. Tuto me aconsejó para aquel tiempo, ya digamos en el 52 o algo así. Tuto era compañero de teatro y me dijo que por qué yo no le llevaba esos cuadernos para darme su opinión y llevárselo a Juan Ramón porque yo era tímido. Entonces se lo llevó a Juan Ramón y Juan Ramón me mandó una notita que decía: ‘Señor Lima es usted un poeta y me alegro de haberlo sabido por mí mismo’. Entonces yo fui ya con ese apoyo y entonces me invitó a la página poética, por ahí andan algunas cosas, yo diría que eran poemas en prosa, un tanto metafísicos”, recuerda el poeta mientras su mirada sigue fija en lo alto, donde siguen las cotorras, no empece a las hebras de luz solar que siguen bajando.

    He oído que tú fuiste el mejor actor de la generación del 50. “Para una época fui actor en que trabajaban buenos actores. En términos generales el teatro me impactó mucho y leía teatro e iba mucho al teatro nada más que a ver los ensayos y decidí coger mis electivas en Teatro, pero que también iba a los estudios de pintura, en lo bajo de una biblioteca que había allí, detrás de la Torre, donde enseñaban Granell, don Cristóbal Ruiz y Osiris Delgado. Granell fue quien nos introdujo al Surrealismo, porque él venía del grupo de Bretón y jugábamos los juegos surrealistas y los cadáveres exquisitos, entre otras cosas”, expresa Lima, ahora con la mirada estacionada en la entrada de la torre de la universidad.


    La traza surrealista y los inicios

    Con lo dicho al final hay un retorno al Surrealismo: Se ha planteado, le digo, que el Surrealismo francés es más descosido, suelto e irracional que el Surrealismo español, que tiende a ser algo más tímido y apegado a la lógica de un lenguaje más sujetado a la tradición. ¿Con cuál de ellos sientes que encontraste más cercanía? La mirada de Lima regresa de la torre y pronuncia: “Mira, con los dos, porque del Surrealismo lo que sobrevive todavía, y que yo creo que es esencial, fueron las técnicas como la escritura automática, el sueño y lo sicológico que no se puede expresar nada más que poéticamente y eso lo llamo atrechos, por eso de la misma espontaneidad”. Lo dicho da para más, por eso la pregunta se alarga: ¿Tú descubres el Surrealismo o tú te descubres surrealista? “Nosotros no nos llamábamos surrealistas y en cierto sentido lo éramos, bajo las enseñanzas de Granell, que venía del círculo de Bretón. Eso nos llenaba de orgullo y tratábamos de entender el Surrealismo y, al principio, vivir como surrealistas, aún cuando no entendiéramos bien, asumirlo como vida, porque aquí no había tablado, como en Francia y en otros países”, resume Lima a lo que inmediatamente añado: ¿Además del Surrealismo, ¿qué otra corriente de vanguardia, crees que de alguna manera te tocó? “Mira, mi motivación primera era el placer que me daba juntar palabras, que tuvieran sentido y ritmo, el Surrealismo es lo que más me atrajo”.

    Vamos a otros principios, a los formativos: ¿A qué poetas leías? Lima baja una mano, creo que la derecha, sacude algo de una sandalia y espaciosamente dice: “Yo en mis inicios leía a los que lee todo el mundo. Estando en la High a Bécquer, a poetas clásicos, a Espronceda, a Darío, a De Diego y Lloréns. Cuando yo entré aquí a la universidad, te dije que tenía 16 años, me fascinó el ambiente y me dedicaba a visitar las distintas Facultades y el Teatro”. Una pregunta forzada: ¿Te viste motivado alguna vez a escribir teatro? “Yo empecé unas cosas, pero hay que ver que yo entré a Ciencias Naturales y eso ocupaba la mayor parte de mi tiempo. Así que, si yo quería aventurarme en otras cosas, lo más directo y fácil era la poesía”. ¿Además de Juan Ramón, que otra persona te motivó, leyó y te validó como poeta? “Bueno, a mí me recomendó Granell que le enviara mis poemas en prosa a Johnny Martínez Capó, pues Martínez Capó empezó a publicarme en la Página Poética (se refiere al periódico El Mundo) todo lo que yo le enviaba”, resume Lima, a lo que a renglón seguido añade que como lector en lugares públicos se inició tarde, en la Guagua de la Poesía, sobre todo en Río Piedras y sus contornos.

    Seguimos con otras inauguraciones: le indago sobre una posible definición de lo poético, si es posible una conceptualización. Lima lo piensa, pero se lanza: “Eso es bien difícil de definir, como es bien difícil la pintura y cualquier arte. En la misma cita de Picasso cuando le preguntan ¿que usted busca con eso? y él dice: ´yo no busco, yo encuentro´, y eso a mí me parecía que me estaba ocurriendo. Yo no estaba buscando nada a través de la poesía y tuve encuentros felices con la poesía”. La respuesta de Lima invita a otra repregunta: ¿Tú crees que un poeta nace con una predisposición, una intuición especial, o acaso un poeta se hace golpe a golpe? Su respuesta esta vez tarda menos en salir: “Mira yo te diría que ambas cosas. Porque se necesita un chispazo que no puede venir nada más que de uno, apoyado por otras personas importantes, pero en el caso mío la poesía era, hasta que me gradué. Después que empecé a trabajar aquí en la universidad y después de las experiencias de mi viaje a Cuba –yo fui a Cuba en 1963–, desafiando una ley y haciendo claro que íbamos para Cuba, distintos estudiantes de distintas universidades americanas, se consiguieron 47. Eso no me costó la expulsión de la universidad, pero me ocasionó mucho dolor. Se levantó el país en contra mía y el editorialista de El Mundo y entonces empecé a hacer poesía y leía por ahí por Santa Rita y donde consiguiera leer”.


    Expulsión de la universidad, matemáticas y poesía

    Ligado casi toda su vida a la vida universitaria, otra pregunta se impone sobre el mismo tópico: ¿Pero posteriormente fuiste expulsado de la universidad, ¿qué aprendiste de esa experiencia? “Tuve muchos años de sufrimiento, la universidad me mantuvo tres años, porque me enfermé y no sabía qué era de lo que me acusaban”. ¿De qué te enfermaste? “El tiempo que salí de la universidad todavía no se había descubierto que yo era maniaco-depresivo, lo que llaman ahora bipolar y, bueno, allá el Decano se encargó de jubilarme, después que el Seguro Social dijo que ya no me iban a dar más pagos y yo vine y solicité mi plaza de nuevo y se me negó, hasta que tuve que entablar juicio”.

    Me parece fascinante –le digo– que un país tenga un poeta-matemático de tu altura, porque no todos los países del mundo pueden tener un poeta que también trabaje con el saber científico, como es el caso del chileno Nicanor Parra, que es físico. Entonces sale la pregunta: ¿Cómo se concierta la poesía con las matemáticas? “Las matemáticas le dan a uno una disciplina que es también necesaria en la poesía, por más surrealista que uno sea, porque en el Surrealismo sí hay disciplina, pero las matemáticas me han ayudado, hay algo en mi poesía de disciplina. Tiene sus tangencias y sus divergencias con la poesía porque en la poesía uno no puede ser riguroso con las palabras y asignarle un valor absoluto, como se hace con ciertos conceptos matemáticos”.
    Hay que regresar a la poesía, que es lo principal para un poeta: ¿Cómo nace un poema en ti, lo sientes como una revelación o una vibración interior que tiene que salir o acaso eres un poeta que se sienta a buscar el poema? “Mira yo no sé, yo pensaba frases, dejaba que me llegaran frases a la mente y después recordaba algunas y las elaboraba. Cuando yo conocí a Ángela María empezamos a tener una actividad de intercambiarnos, siempre diariamente. Nos intercambiábamos un poema, y eso fue lo que se coaguló después en Homenaje al ombligo, poemas sin dibujos, Ángela estudió dibujos que aparecen en ese libro y de los mejores dibujos que yo he hecho, están en ese libro”. ¿Un poema es una vibración no? “Si algo así, y que uno lo va apreciando más a medida que lo va queriendo, no entendiendo, y aún mas, después de publicado o leído”.

    ¿En qué momento consideras que llegaste a tu madurez poética? “Mira yo no sé si he llegado. En La Sílaba en la piel hay un inicio. Yo no he hecho mucha poesía después de eso. “¿Y cuando llega lo poético, ¿qué haces, lo dejas ahí? “Para decirte la verdad, es que a veces no llega”. ¿No te angustia eso? “Sí, me angustia y, por ende, forzarme a escribir con esa soltura que escribía, pues no me atrae tampoco”. Un poeta, más allá de la crítica profesional o académica tiene derecho a valorar su propia obra, por eso la pregunta: ¿Cuál de tus libros crees tú que es el más logrado, es decir el que mejor te representa como poeta? “Pues mira, Homenaje al ombligo aparece en La sílaba en la piel, en su totalidad y Rendijas aparece en La sílaba en la piel. Yo diría que La sílaba en la piel es mi libro, hasta ahora, y no sé cuando eso va a cambiar”.

    Desde que Alfonso Reyes lo planteara, la discusión sobre la función ancilar de la literatura y el arte se retoman cada cierto tiempo. El tema es, si alguna, la misión social de la poesía te atrajo, ¿creíste alguna vez en esa idea? “No, porque siempre creí que era necesaria esa vertiente y he admirado a artistas y a poetas que dedican su vida entera a hacer poesía comprometida, con un programa social e ideológico, pero yo personalmente no me creí comprometido porque creí que mi poesía iba a vivir, en ese sentido, como en los otros poetas puertorriqueños, De Diego y Palés, en que esas cosas, por lo menos el arte amatorio y el arte de protesta, convivían”.

    Hay un supuesto, de que toda poesía es en última instancia, testimonio de algo, te pregunto si hay algo de eso en tu poesía. “Es testimonio de muchas cosas, no te voy a decir, primeramente, de la psique personal, es testimonio de eso, de la historia personal, pero es también de la historia de la sociedad, circunstancial y del entorno. Sí, tiene necesariamente que ser, en algunos momentos testimonio de eso. Pues si algo tiene que testimoniar la poesía es la alegría y el sufrimiento de la grey, además de la psique personal, pero que uno no puede disociar, divorciar el testimonio personal del testimonio colectivo, porque eso está ahí cada minuto. Uno entra y sale y le dicen que mataron a cuatro, en Barceloneta o en Juana Díaz, y eso impacta a uno, como ahora mismo la cuestión de los deambulantes. Hay por lo menos, aquí en Rendijas (se refiere al tomo de su poesía editado por Jan Martínez) unas cosas que me salieron, que son como intentos de describir lo indescriptible que es un festival de deambulantes, en que todos se reúnen”, dice Lima mostrando la página y señalando los poemas aludidos: “Estos son poemas que algunos se refieren a los deambulantes de Río Piedras, es como volver a los poemas de guerra, pero enroscando”.

    Una obra poética tan arrítmica, en términos difusivos, como la de Lima demanda algunas indagaciones en lo que concierne a la ordenación y edición de sus poemas: ¿Estás conforme con la manera en que se han organizado tus poemas, tanto por Che Meléndez como por Jan Martínez, es una ordenación cronológica? “No es cronológico, en los dos es más bien por tema”. ¿Te gusta más el orden temático que el cronológico? “Sí, yo creo que sí. Y una cosa que yo he dicho y que alguna gente se espanta es que cuando yo me sentía en un poema, que tenía que tomar partido entre el significado y el ritmo de un poema, sacrificaba el significado. Eso, porque yo sabía que después de ese punto ese significado, que yo había aparentemente sacrificado, iba a aparecer en el poema después. Siempre apostaba al ritmo porque ese significado volvía. ¿En ese poema o en otro? “En ese poema o en otro. Yo pensaba, y ese era el trato, que ese significado volvía porque si eso ha salido del ente, está ahí todavía, aunque yo lo haya retirado de circulación por un tiempo”.

    Una curiosidad: ¿Por qué no le pones título a los poemas? “Porque ponerle título a un poema es escatimarle algo al lector; porque el poema cuando se ofrece es para que el lector lo lea como le dé la gana, le dé la lectura que entienda. Si uno le da título estamos imponiendo un deseo personal, un significado personal que incluso años después puede haber cambiado para el mismo autor. Es darle una dirección de lectura y eso no ayuda al lector, eso lo desayuda. El lector debe considerarse abierto a darle la interpretación que él quiera al poema y si ve un título ya se siente obligado a pensar en ese título”, asevera tajantemente Lima liberando a sus lectores potenciales.


    Generación y ética

    Miembro de la casi secreta Generación del 50, le pregunto por el componente generacional y por los que vienen luego: los del 60 y del 70. De los suyo recuerda a Antonio Quiles y a Jaime Vélez Estrada. Entonces al llegar a Guajana se detiene: “Guajana no me atraía, bueno, porque yo creía que la poesía debía tener otras cosas, además de poesía de barricada, debería, y claro no abandoné nunca la poesía de barricada o poesía ideológica, pero que me alaban otros hilos, como te dije en esos cuatro espacios”, ya esbozados al principio de la entrevista.

    Parecería que con lo dicho Lima cierra el tópico, pero no. El poeta reconquista la voz y abunda: “El problema era que mucha de la gente que hacía arte, lo mismo poesía que pintura y grabado estaban bien comprometidos ideológicamente y nosotros sentíamos –en realidad lo sentíamos– y yo creo que el curso que tomó mi poesía le da un poco la razón: que no teníamos que comprometernos absolutamente con el aspecto ideológico del arte, porque nosotros veníamos haciéndolo también, dentro de nuestra poesía. Solo que no lo tratábamos de señalar, nuestros poemas de guerra, los poemas identificados con la desgracia humana están ahí, pero que yo no quería que se identificara en la totalidad de mi poesía con ese aspecto, como no quería que se identificara con la poesía amatoria completamente y mis poemas de índole personal, que yo también, vamos a decir, los amaba mucho. Después que los escribía me gustaban, me movían, me impulsaban”, concluye el poeta, quien antes de ser editado en el soporte de libros ya había publicado en periódicos, incluso en la revista Zona, según sus palabras.

    Le indico que a él se le reconoce como el poeta vivo puertorriqueño más importante, pero que, no obstante, su poesía no ha recibido la difusión que merece ese reconocimiento. ¿Tiene esto que ver acaso con tu militancia nacionalista o tuvo que ver? A lo que el poeta confiesa categóricamente: “Militancia nacionalista yo no me atrevería a arrogarme”. Un sector de los llamados poetas de los 80 ha reclamado tu influencia a raíz de la publicación de La sílaba en la piel. Es decir, que querían rescatar lo que usted había hecho, pero sin dejar de patrocinar la nación, darle una autonomía a la poesía. “Sí, porque nosotros creíamos que la poesía, si era verdadera poesía, pues el país la necesitaba también. Claro, eso es una cosa que uno se da cuenta tarde. Después uno entra en cuenta que algo de valor tiene eso como toda actividad de todo puertorriqueño porque el país la necesita también, si es que tiene valor”.

    En términos de proposiciones filosóficas, ¿qué te atrae: existencialismo, fenomenología, etc.? “Yo conozco con fondo filosofía, casi ninguna. Del existencialismo he leído a Sartre y el Surrealismo mismo que proclamaba una manera de vida”. ¿Qué es lo que más admiras de una persona? “Que se sostenga en lo que dice, la consistencia, la facultad de vivir sus palabras, de arrepentirse si hay que arrepentirse, que reconozca el error como parte de sí mismo. Ver lo que fueron sus errores. Eso: vivir amparándose en sus dichos y hechos y no negar, de buenas a primeras, como si no hubieran sido, dichos y hechos”, afirma el poeta mirando ahora hacia la lejanía.










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  • 06/05/16--01:39: SAMUEL LUGO [18.829]

  • SAMUEL LUGO

    (1905-1985) Natural de Lares (Puerto Rico). Poeta que se vincula a los atalayistas en sus inicios  y da a conocer su poesía en sus medios. En 1934 publica Donde caen las claridades; y Yumbra en 1943. Ronda de la llama verde en 1949. Antología poética en 1971.



    CONCESIÓN GALANTE

    Que no la hiera nada.
    Ni tú, nocturno de mayo,
    con el crepón de tu sombra.
    Espera a enguantarte de luna
    para no manchar su piel de rosa.
    Entra la ventana de tus astros por su ventana
    y úngela de constelaciones.
    Para besarla espera
    calzarte tu sandalia de silencio.
    No la despiertes.
    Sacrifícale una estrella
    que bañe luminosa el rumbo de su sueño
    Y antes que despierte
    y al sol la vendas,
    ahórcate en la aurora.
    Alma Latina



    MADRUGADA

    Amanece...
    una bandada de pájaros
    tira el carro del alba.
    Camino del pueblo va la campesina.
    Hacia allí le sigue el campo.
    ¡A yerbamora y menta le huelen
    los pies descalzos...

    El ánfora de su cuerpo que fue al arroyo,
    regando fue la corriente
    de blancos nardos.
    Camino de la iglesia ella seguía:
    y a grupas del céfiro le acompañaba la
    madrugada
    por prenderle alfileres al moño de rocicleres
    mientras
    pasajeros de mieles
    se hacían las frutas
    que se daban al pájaro
    por viajar en los trenes de sus canciones
    ...............................................
    ¡las hojas del camino la iban
    abanicando...



    NOCTURNO

    La etiope de la noche
    ha surgido para bañarse en las duchas siderales.
    Sobre sus formas, pálida lavaza se ha hecho
    el jabón de la luna
    mientras el clavo de las sombras perforando el cielo
    un guayo de estrellas lo ha hecho.
    ¡Oh, las estrellas, los clavos áureos
    de donde cuelgo el vuelo soñador
    de mis ojos vagabundos...!



    Las soledades 

    Las soledades tienen el olor a madera
    de las casas antiguas, el soplo de los vientos
    por los muros en ruinas, ráfagas de humedades
    y el sabor de la herrumbre en las puertas sin dueños.

    Son frías, con el frío de las casas sin gente,
    y oscuras como el fondo de las ventanas rotas,
    tienen la indiferencia muda de los rincones
    que comen telarañas bajo las muertas sombras.

    Las soledades tienen el habla de los siglos;
    por entre las ruindades yo he escuchado sus voces,
    soplan en las rendijas, dan vuelta a los cerrojos
    y llaman en los cuartos bajo la medianoche.

    Se entierran en los ojos y nos persiguen siempre
    prendidas a la nube de polvo del pasado;
    a veces son paraguas sin dueños tras las puertas,
    y sombreros de nadie colgando de los clavos.

    Se trasmutan y salen a pasear al crepúsculo
    en carne de murciélago de aterradoras alas;
    las soledades tienen pasión por transformarse
    los cuerpos voladores en fuga de paraguas.

    Buscadla más al fondo de las pupilas graves
    y escucharéis el mundo de su pasado muerto;
    la boca de los siglos detrás de los rincones
    comiendo telarañas ... indiferente al tiempo.



    Alba 

    Amanece...
    Hay temblor de duchas en las hojas
    y una de frascos rotos de esencia en el ambiente.
    Las sombras se desperezan en los confines,
    que se desnudan húmedos,
    mientras lejos un ruiseñor
    hace gárgaras de trinos
    en la ventana
    del alba.




    MIREYA

    Mireya, tú estás en la tarde
    y en el manso paisaje que mira
    su tristeza en el agua.

    Tú, en las buenas hijas de los labradores
    que tienen las carnes honradas
    porque no han querido
    dejar las montañas.

    Tú, en las hojas nuevas y en el canto lila
    que vierte el labriego,
    a esa hora que tiene la tarde
    no sé qué tristeza tan dulce a lo lejos.

    Tú, en el barro del cántaro fresco
    de las campesinas
    que van a los cerros
    a buscar el agua que alumbra el asomo
    del primer lucero.

    Tú en la huella leve
    de los pies descalzos de las montañesas
    que van por los blandos caminos de carro.

    Tú, el presentimiento
    que a veces sentimos
    de vernos con alguien bajo de los árboles.

    Tú, esa voluptuosa dicha que sentimos
    de unos labios frescos
    que besan los nuestros,
    de unos ojos claros
    que nos miran mansos
    cuando nos echamos
    bajo de las hojas
    a escuchar los pájaros.

    Tú, el agüita clara
    que bebe en el río la errante boyada;
    y al lamerse la boca tan negra, parece
    cual si te lamiera.

    ¡Quien sabe, Mireya,
    si ayer nos cruzamos en la misma senda,
    cuando al blanco chorro los cántaros iban
    con las campesinas,
    y tenía el camino las huellas recientes
    de unos pies descalzos, canciones lejanas,
    muchos ramos rotos
    y frondas dispersas! 




    AGUA  REDONDA

    Distante en la brizna
    Dios prende en la noche de amor un rocío.
    Tiemblan los yerbales,
    platea el camino.
    La noche que avanza, de pronto
    ahora tira una estrella en el río, y el astro en el agua
    dibuja una araña brillante
    que cuelga de un leve y fantástico hilo.
    -Que el agua redonda que estaba en la brizna lejos se ha caído.-
    -Señor, ¿Cómo ha sido?-
    -La tumbó de un salto verde
    el saltamontes al verse
    los ojos saltones temblando
    en el fondo del mágico vidrio.
    ¡Qué estruendo gigante
    para los oídos del duende
    habrá sido, al golpe plateado de pronto.
    en la piedra, del agua redonda
    que se ha desprendido!
    -Señor, que en la noche
    la trémula gota radiante se pierde…
    -Jamás de ha perdido.
    -¿Y adónde se ha ido?
    -A los redondeles rútilos del tiempo
    de donde ha venido;
    y acaso mañana, desde  el arcoiris,
    (por ser vagabunda),
    la verás tirarse de nuevo en el río.





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    Carmelina Vizcarrondo

    (1906- 1983) Natural de Fajardo (Puerto Rico). Su verdadero nombre fue María del Carmen Vizcarrondo Álvarez. Casa con su primo Euclides Quiñones Vidal. Es una de las dos poetisas asociadas al movimiento poético atalayista. Eventualmente derivó a una lírica intimista. Se destacó como escritora y poetisa. Tomó parte en distintas organizaciones culturales como la Sociedad de Autores Puertorriqueños y el Ateneo Puertorriqueño. Colaboró como redactora en la revista ínsula, la cual promovía el movimiento poético posmodernista denominado “Integralismo” del cual ella formó parte.
     
    Obras principales:  Pregón en llamas (1935), Poemas para mi niño (1954), Minutero en sombras (1941) y, después de su muerte, Campanerito azul.




    LOÍZA ALDEA
     
    La carretera asfaltada
    le va coqueteando al río
    y le hace seña en la curva
    con su codo de peligro
     
    Los árboles espinosos
    hacen punzante el camino
    y un automóvil glotón
    se traga el paisaje vivo.
     
    La ceja negra del puente
    sobre el agua en remolinos
    va remolcando cantares
    y poemas vitalicios.
     
    Atrás un dragón de azúcar,
    en sus marfiles pulidos,
    lleva una carga amargada
    por contrapesos de hipos.
     
    Más acá nube de pájaros
    con nostalgias en los picos,
    Cerca del cerro, a lo lejos,
    martilleos de relinchos.  

    El río se va ensanchando
    en el lienzo del retiro
    y los ancones sombrean
    la turbulencia del limo.
     
    El verde nos va marcando
    su sosiego relamido,
    y el automóvil glotón
    se traga el paisaje vivo.
     
    Loíza nos abre inquieta
    sus brazos negros y finos,
    mientras entramos tanteando
    sus redondeces de siglos.
     
    Loíza negra en la playa,
    negra en tus cocos blanquísimos.
    Negra en tu teje maneje,
    negra en tus negros mestizos.
    Negra en tu parejería,
    y en tus rones de domingo.
     
    Por un collar de rocallas
    y unas enaguas de brillo,
    das tu apretamiento recio,
    tu chinchorro y tu bohío...
     
    Loíza, negra en la sangre,
    rubia en tu contorno rico.
    Mirar azul en tu playa
    blanca de espuma y graznidos.
     
    Plata charol de tus jueyes,
    maña gris en tu escondrijo.
    Trepadora de palmeras,
    incansable tostadillo
    donde lento se derriten
    salmorejos y remilgos;
    baile, botella y baraja,
    Santiago, yuca y mosquitos.
     
    Frente a tu estampa azabache
    la sangre azul da un respingo.
     
    Trepidando en la carrera
    del asombro presentido,
    van brillando las gaviotas
    como pedazos de vidrios.
     
    En tu carnaval de julio
    que es problema metafísico,
    mueves la caratulada
    salsa prieta de tus ritmos.
     
    Loíza, negra en casabes,
    en tortillas y en hechizos,
    ¡si parece que te bañas
    en sirop de tamarindo!
     
    Un abandono de voces
    deja el paisaje dormido.
    La aldea sueña en la tarde
    reminiscencia de nido,
    y el flamboyán centenario
    a la iglesia del pueblito,
    le da una media verónica
    con su capote encendido.




    Búscame 

    ¿Qué no me encuentras?
    ¡Si es que no me has buscado!

    Búscame tras tu sombra
    o en las retinas de tus ojos claros.
    Búscame entre tus dedos
    o en tu boca de sándalo.

    Yo soy un soplo vivo
    a tu vida arraigado.

    Búscame por tu alcoba
    entre tu sueño alado,
    o por la senda rosa
    de aquel amor lejano.

    Por sobre tu orgullo,
    en las flores azules de los prados.
    Yo estoy dentro de ti
    como un amor sellado.

    ¿Que no me encuentras dices?
    Siendo en tu misma vida
    que me pierdo…
    ¡Si es que no me has buscado!




    Duerme alma mía 

    Duerme alma mía, y descansa.
    Desde hoy velaré yo.

    Duerme que te estoy cantando
    nanas de mi corazón.

    Sosiega tu vida inquieta
    saturada de dolor.

    Velaré mi cuerpo sano
    tu sueño reparador.

    ¡Ya bastante has trasnochado
    por esas calles de Dios!...

    Duerme que te estoy cantando
    nanas de mi corazón.

    Duérmete que si no duermes,
    volveré por ti mi amor.




    El rayo de sol 

    ¡Que se escondió un rayo de sol
    por debajo del árbol en flor!
    Van las niñas a cogerlo,
    pero es lagarto y veloz
    y no deja que las manos
    le apaguen su resplandor.
    Cinco pares de manitas,
    diez manitas y un cartón.
    Una sobre de la otra,
    sobre de ellas el cartón,
    ¡y todo a la vez
    sobre el sol!...
    ...mas el sol dando un saltito
    se trepó sobre el cartón
    como una puñaladita
    de luces y de emoción.
    ¡Qué inútil las diez manitas
    contra los juegos de Dios!





    .


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  • 06/05/16--02:10: PEDRO CARRASQUILLO [18.831]

  • PEDRO CARRASQUILLO

    (Utuado, Puerto Rico 1902-1973). Poeta que estuvo muy relacionado con el Atalayismo. Lo apodaban San Pedro por ser el portador de la llaves del Ateneo donde los atalayistas entraban sin permiso de noche a usar el plantel para discusiones literarias y libar en época de la Prohibición.  
    Publicó algunos versos en Alma Latina y en Gráfico de Puerto Rico. Luego se movió a una estética neocriollista. Publicó Requinto (1958) y ya, en el exilio neoyorquino de manera póstuma, Quirindongo (1975).



    GRACIANY MIRANDA ARCHILLA

    Este príncipe soñador
    ama lo bello y lo trágico;
    cada sueño es una flor
    y cada flor, un cuento mágico.

    Dice que duendes y hadas
    han mordido con afán
    a las barbas embrujadas
    de la puerta de San Juan.

    Seguí una noche sus huellas
    y miré que a las estrellas
    taladraba con agujas...

    Le acompaña por destino
    una luz de lo divino
    y un aquelarre de brujas.




    LA ATALAYA DE LOS DIOSES

    Esta regia Atalaya de los dioses del arte
    erguida sobre un yunque de oro acrisolado,
    levanta majestuosa simbólico estandarte:
    del ritmo azul celeste de un olimpo olvidado...

    Oíd en voz de bronce cual profeta de Cristo
    que ha llegado entre rosas en la primavera...
    En una aurora blanca líricamente ha visto
    desdoblarse los pliegues de su amplia bandera...

    Pues estos dioses vienen a romper los cristales
    de las fuentes enfermas... Mil llamas musicales
    como avispas rabiosas brotan de cada lira...

    Los he visto de noche mientras unos dormimos
    subir hasta los astros, formarlos en racimos
    y después sacudirlos con temblores de ira...

    Gráfico de Puerto Rico




    Utuado tuvo y tiene su poesía del exilio. Pedro Carrasquillo, el poeta de la escuela Atalayista que incorporó como nadie el decir jíbaro en sus poemas, es un clásico ejemplo. En uno de sus más hermosos poemas, Luna Jíbara, plasma esa vocación de memoria y recuerdo que siempre define el rumbo de los grandes poetas.


    Esta noche en mi ribera,
    Luna, tú me has derramao
    Como un guiso sancochao,
    En mi dita de jigüera…
    Luna, estoy que te comiera…
    Y a pesal que to´los díaj
    Como plátano y yutías
    Y otras viandas de alimento,
    ¡Siempre me paso jambriento
    De alturas y lejanías!


    El poeta nunca cesará de evocar el paraíso perdido de su patria chica. Toda la poesía de Carrasquillo es un canto a la raíz, a la identidad jíbara. Es la afortunada resonancia de la voz jíbara, el eco que quiere regresar a su origen.





    .


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    Antonio Cruz y Nieves

    Poeta vanguardista inscrito en el movimiento atalayista. (1907-1974). Nació en Bayamón, Puerto Rico. También es narrador de cuentos y novelas cortas. Autor de de Cuentos (1963). Fue periodista de El Diluvio y de Puerto Rico Ilustrado.



    PRESENTACIÓN DE LOS ATALAYISTAS
     
    Yo quiero presentaros, gente vulgar y chata
    este grupo de almas palpitantes de vida,
    que adora la leyenda de la flauta panida
    y llora la tragedia de la tarde escarlata.
     
    Es un tropel de locos que saben de la grata
    sensación de tener en el alma escondida
    la gema subyugante de una ilusión querida
    engarzada a una inédita sonoridad de plata.
     
    Adoptando gallardas y juveniles poses
    perdidos en las nubes: Atalaya de los Dioses,
    avizoran por sobre de nuestros horizontes.
     
    Y, cuando pasen, de ellos podrá decir la Historia
    que desde su Atalaya se fueron a la Gloria
    como una caravana de líricos sinsontes.

    1929




    BREA NOCTURNAL

    Nubarrones ―fracaso del calendario
    que menciona luna―
    Cerrazón.     Pesimismo...
    Rana croando pecho adentro.
    Trapisondista maravilloso es
    Marte que miente un astro
    asomado como un ojo de oro
    entre un descuido de dos nubes.
    Brea de sombras ha entintado el bosque.
    Y psiquis es un buzo
    que no teme embrearse de noche.
    Ru-rú.   Ro-ró.    Zum-zummm.
    En el fondo del pozo de brea
    ronca un zancudo de motores Liberty
    que va a picar el de la noche.





    Nocturno 

    Murmura el mar en la noche
    sus soliloquios de espumas
    y se traduce en capullos
    tornasoles su amargura.

    En áureas rutilaciones,
    blanca de toda blancura,
    sobre una nube que corre
    salta la faz de la luna.

    Ven a contar las estrellas.
    Tu mirada por aguja
    en el hilo de tu ensueño
    engárzalas una a una.

    Ven desnúdate en la playa
    y pulcramente desnuda
    deja que caiga en tu espalda
    en chorros de luz la luna.

    Los pezones de tus pechos
    la seda del viento punzan
    y un barniz de astros lejanos
    de rútila luz los unta.

    Fosforescencias extrañas
    en tus cabellos pululan
    y hay matices de crepúsculos
    en el nácar de tus uñas.

    Tu vientre en sombras envuelto
    tiembla, palpita, fulgura
    y a tus amplios muslos blondos
    estambres de luz se anudan.

    Dancemos juntos la danza
    de las almas que se aúnan
    y las bocas que se besan
    y los cuerpos que se buscan.

    Cual diamantes las arenas
    brillan en la noche bruja.
    Lecho radiante te ofrecen
    las arenas de la duna.

    Y es un canto epitalámico
    que suena en la paz nocturna
    el murmullo de las olas.







    .


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    René Goldman

    (Puerto Rico, 1912-1985) Su verdadero nombre era Dionisio Trujillo Betancourt. De oficio linotipista. Autor del poemario Atalayando vibraciones (1931).



    EL POEMA ATALAYISTA

    Fue una tarde roja, cuando en pugilato vermillón
    se combate el horizonte con los postreros rayos del astro rey.
    Era una tarde, atalayísticamente bella.
    La musa del poeta, se enrosca en el humo del cigarrillo, que en una laxitud fuma éste, que mide cual agrimensor, las distancias de lo ignoto...

    Êl está sentado en el último piso de El Atalaya de su inspiración y desde allí canta, y su canción causa estupefacción a sus oyentes.

    De pronto cayó pesadamente la pared oscura de la noche sobre la impoluta hoja de papel del día que contempla el poeta...

    El poeta está viajando por sus interiores indescifrables, incomprensibles.

    ¡Luz! ¡Chispazo! ¡Estridencia! Nunca en éxtasis de pose romántico. ¡El poema atalayista está creado!

    El sol me ahoga con sus rayos enroscados en mi cuello,
    se desprenden cuando me tomo un refresco.
     
    El viento abofetea mi cara,
    y me consume el bochorno.
     
    Revienta el proyectil del ocaso y el horizonte se esparce,
    la sangre de los muertos.
     
    Los lampos
    corazones abiertos
    del fin del cielo.
    El crepúsculo,
    danza de ninfas en gasas rojas,
    bailando al son de las flautas,
    panidas.
    Se fueron los carmines,
    viene la opacidad: la noche...
    La noche embrea las calles
    y yo le doy luz con mis ojos.

    La Linterna, 1929

     

    VERANO
     
    En la ducha solar he tomado un baño
    de calor.
    Esas puras linfas, sonoramente
    cruzaron el arco del triunfo del verano
    Grita mi alma que tiene calor
    Y el poema azul del cielo mitiga 
    su desespero.
    Busca aire refrescante por los caminos
    olorosos a arcaísmos españoles:
    La Puerta de San Juan.
    El sol se aleja en carrera Marathon
    Llegando jadeante y sudoroso a la meta
    vermillón del ocaso.
    Atracción sideral para el calor:
    El sol en su agonía cósmica



    La crisis del panorama

    Máquina:  tizne, bronce, música.

    Se abrió la ventana
    y entró alegre el paisaje
    como una mariposa.

    Se aplasta el proletario
    con el peso de sus penas
    y se cae de sus labios la risa.

    Vaho repugnante de agrio sudor.

    Las doce meridiano.

    Un silbido parte en dos el espacio.

    Caravanas de hombres fornidos
    parten a la Siberia de sus hogares.

    Jornal mínimo ¡pan negro, desesperación
    hecho sollozo acostado en el panorama.

    La fábrica cierra sus puertas
    como el final de una carcajada.

    Máquina ¡silencio, desempleo;

    Poleas ¡moho, silencio...



    .

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  • 06/06/16--01:36: ARTURO DESIMONE [18.834]

  • Arturo Desimone 

    (1984) nació en la isla de Aruba (Mar Caribe, Antillas del reino holandés) en una familia de exiliados de Argentina, Polonia y Rusia. A los 22 emigró a Holanda (donde residió por 7 años y donde hoy expone sus dibujos). Actualmente vive en Argentina. Sus poemas y cuentos de ficción en inglés han sido publicados en diversos jornales literarios en Estados Unidos e Inglaterra (Drunken Boat, New Orleans Review, Adirondack Review, Hamilton Stone Review, entre otros) Sus artículos sobre política y crítica del arte se publican en revistas de Estados Unidos y Holanda.

    http://circulodepoesia.com/2016/06/poesia-de-aruba-arturo-desimone/


    A los 22

    A los 22 hago lo que hace un hombre en la cárcel

    levanto pesas,
    leo,
    fumo
    espero a que Goliat,
    cabeza-isla empedrada,
    abra su boca
    para dejarme salir, como una mosca de aletas enfermizas


    Nosotros los exiliados

    Nosotros los exiliados simplemente escribimos mejor
    Desde la más petiza juventud vivimos en memorias
    hemos aprendido
    a florecer ante el dolor
    a mantener una roca en el ombligo
    jardinería de recuerdos que nunca se cosechan.
    Escupimos rechazando ilusiones que endulcoraron
    los mirares de los jóvenes imposibles

    Todo lo que tocan nuestras lenguas grises, en un instante se amargó
    en un instante de pasión, se quemó y pudo alimentarme
    Las caricias que me enviaron se perdieron
    en un lento oleaje
    o rondan aún
    por oficinas postales de una colonial
    burocracia de cristal
    en redes de un maldito pescador industrial

    Hemos conocido
    el fracaso al florecer
    fracaso primaveral, deleite deleite
    delito

    El lenguaje
    de los jóvenes hombres y mujeres de este nuevo campo brillante
    (giraldas y mentiras de la nueva ciudad)
    no cuaja en mi estomago
    Sí el lenguaje de los cuerpos
    estímulo para aprender a leer de nuevo

    Volaban cenizas de sus bocas
    juguetes, máquinas de cobre

    Sabemos todos los detalles picantes
    del fracaso divino
    de los chismes sobre nuestros pueblos dañinos borrados de esta tierra
    que nunca será la nuestra
    ni siquiera en socialismo
    ni en muerte


    Poema para osos

    oso entre los cerdos

    1

    Entre los cedros libaneses del placer, que tiran como pescadores
    largos hilos-sombras de dolor,
    encontramos el oso.
    El oso en su soledad ha dibujado un amante en el barro
    y en las hojas mojadas, juntando unos higos caídos para dar la perfección
    Da consuelo saber que las fantasías más fuertes nacen del encierro sin muros
    oso, en su retiro y capaz de permanecerse solo,
    es animal superior al hombre,
    solo la fantasía con manos opositores a lo material
    hacen nacer peces de sueño en manos juntando barro, cielo, y luz verdea
    Animal creador en retiro

    (Deseo
    respirar la luz verdea de tu hocico
    y ayudar
    tu creación-amante
    a caminar,
    desnuda y ciega,
    alrededor de ti.)



    2

    Las tristezas son mas duras
    que los cascos de soldados asirios en el bosque
    de cedros.

    Más inclemente son los ríos, arrastran con cascos,
    con épocas y balas, árboles

    Los osos tienen espíritu mas fuerte que el hombre,
    detienen los ríos mejor que los metales, mejor que el subsuelo,

    y el desconsuelo.

    Aunque el Río tiene sus recursos,
    el Desconsuelo quizás sea insuperable,
    sin Ciénaga,
    y sin Agoto.



    Óyeme

    años sin luz
    la Lejana me mandó una carta desde Polonia
    que no era para mi,

    la Lejanía me habla de vez en cuando,
    pero no es lo mismo.
    dentro de un mes había un día sobre cual
    se escurrieron varios años sin luz
    en tierra sin muertos,
    la gente que viven aquí
    practican la cremación
    aquí no se puede desenterrar a los muertos
    el pulso de la historia no latiga bajo las sombras de los árboles,
    no hay lirios
    si respiro unos alientos
    ya participé en la cremación
    y ya he pulido los amortiguadores de la lejanía

    no hay arroz que crecerá
    somos ecologistas y económicos, seanlo ustedes también
    practiquen la cremación
    decían los carteles en el pais de los buen-alimentados, no-sonrientes

    seré consecuente y práctico;

    ya no sentiré el deseo hacia hijas pálidas como el arroz
    nunca eran pálidas como el nenúfar
    no se si nenúfar es muy arcaico en el Castellano y aunque ”lirio” es menos eccentrico
    Nenúfar me hace pensar en Niloufar, en persa, Nilüfer en Turco, y en la lejanía que abracé
    he pasado de ser orientalista a ser oriental y lírico
    he matriculado, mundo,
    ahora dadme obsequios extraños

    busco satisfacer mi orientalismo
    nenúfar.

    óyeme
    ábrete.



    Teogonía

    En la creación los trópicos eran los genitales del mundo,
    allí donde yo nací madrugando de un sueño sobre los genitales del mundo
    la creación duró muchas épocas,
    todavía seguía cuando nacieron hijos de exiliados judíos
    como bolsas de sombra, expulsadas por las flores

    ciencia:
    el hibisco del Caribe es idéntico
    al hibisco sirio, hibiscus siriacus, flores Orientales de mi infancia

    cuando se habla de flores, siempre hay conspiraciones
    implícitas,
    son objetos arcaicos
    vienen de una época feudal,
    antes de inventos modernos como la ironía,
    los accidentes, la castidad



    Letters to Karl Marx | Cartas a Karl Marx
    Poemas de Arturo Desimone | Trad. Diego Alfaro Palma


    CARTA A MARX UNO ONE

    Marx no te escribo
    como Roque Dalton pudo,
    llamándote un poeta
    por tus asexuadas neoplatónicas baladas
    dedicadas a Jenny von Westphalen
    Roque al menos era un poeta
    que escribió sobre tu gusto
    por los brazos rechonchos y las tetas de Jenny

    (Por las lecherías de Renania donde el fantasma
    del primer atacante a la ética del trabajo como el tú flojo leyendo
    Schlegel junto al río

    donde los señores feudales aplastaron
    los levantamientos campesinos de los primeros
    revolucionarios protestantes, traicionados por Lutero
    tu laúd no los vengó a ellos tampoco, eran campesinos
    no trabajadores industriales
    Te viste a ti mismo en el río, la barba aún no tan larga,
    no viste la calavera al fondo
    en la que la serpiente de agua habitaba)

    Roque conocía algo de la carnalidad divina y esplendida
    como Rubén Darío, quien no nació tan lejos
    de donde Roque fue ejecutado
    por sus propios camaradas de armas.
    Desearía que hubieras mencionado a la sirvienta
    en la bodega pagada por el padre de Friedrich Engels
    el apareamiento contrae una especie de dialéctica —
    para mí la fertilidad no es puramente material.



    LETTRE A KARL MARX UNO ONE

    Marx I do not write to you
    as Roque Dalton would,
    calling you a poet
    for your sexless Neoplatonic ballads
    to Jenny von Westphalen
    Roque at least was a poet
    who wrote of your yearning
    for the fat arms and mammaries of Jenny

    (\by the Rhineland milkfarms where the ghost
    of the work-ethic first assailed you as you lazed reading
    Schlegel by the river

    where feudal landlords crushed
    peasant uprisings of the first revolutionary
    protestants, betrayed by Luther
    your lute did not avenge them either, they were peasants
    not industrial workers.
    You saw yourself in the river, beard not long enough,
    you did not see the skull at bottom
    in which the watersnake lived)

    Roque knew some divine and splendid carnality
    as Ruben Dario, who was born not far
    from where Roque was executed
    by his own troop comrades.
    I wish he had mentioned the maid
    in the wine-cellar paid by Friedrich Engels’ father
    the mating act involves a kind of dialectic–
    to me fertility is not purely material.



    CARTA A MARX DOS TWO

    Karl, comenzaste tu último trabajo sobre la estética,
    prometiste en tus cartas “que sería lo mejor de todo”
    a Engels le dijiste “no has visto nada aún” pero moriste
    por la bebida, la sirvienta, cigarrillos luego del primer párrafo.
    Brecht lo interpretó para ti, en su especial
    y pragmática forma alemana,
    Nunca escribir con el estomago vacio,
    Comúnmente me levanto y escribo poemas
    por la mañana mientras siento hambre.
    alternando perder la semilla
    y la vitalidad de los fantásticos amantes que vi en las vacaciones en Polonia
    después de eso termino este poema,
    o me arriesgo a seguirlo, estoy lejos de la panadería
    para comprar el almuerzo-
    un deslenguado e irracional eslavo soy, olvido comprar pan, los problemas prácticos son Hidras,
    no resuelvo el problema hasta
    que Marx me diga que necesito ser racional, la revolución de los esclavos no tiene magia o sinos

    o cualquier tipo de fantasía científica catalogada por Dvorak.



    LETTRE A KARL MARX DOS TWO

    Karl, you began your final work of aesthetics,
    you promised in your letters “this will be the best ever”
    to Engels you said “you ain’t seen nothing” but died
    from drink, maid, cigars after paragraph one.
    Brecht interpreted it for you, in his own special,
    Germanic pragmatist way,
    Never write on an empty stomach
    Usually I wake up and write poems
    in the morning while hungry,
    alternative to losing seed
    and vitality to fantasy lovers I saw on Polish vacations
    therefore before I finish this poem,
    or dare continue it, I am off to the baker
    to buy lunch—
    irrational tongueless Slav I am, I forget to buy bread, practical problems are Hydras
    and I don’t solve the problem until
    Marx tells me I need to be rational, the slave revolt cannot have magic or fates
    or any such fantasies scientifically inventorized by Dvorak.



    CARTA A MARX TRES THREE PIDIENDO 
    UNA RESPUESTA SOBRE SU POESÍA

    Marx
    Vuelvo de mi almuerzo con estas preguntas, estoy releyendo contra estos
    poemas para Jenny que me enviaste pidiendo mi opinión,
    perdóname por el lápiz rojo.

    alguna vez aprendiste
    “Miel et Lac Sub Lingua Tua”

    Primer verso en latín de Darío, a los 3 años –
    No puede ser hallado en Cicerón,
    Es incluso anterior
    Los proletarios romanos susurraban estas líneas
    en oscuras chozas de barro, no temiendo que las moscas vengan
    comiendo las bocas melosas de los hambrientos

    Incluso la plebe les quitó la mirada, prohibió sus pies
    de ser lavados en las fuentes
    fueron capturados como esclavos, en un sueño mis ancestros
    de las islas de Sicilia, Tracia
    desde los ilimitados bosques de Polonia.

    Pero “que pasaría si” la historia es Imaginación burguesa
    y yo soy un Hombre de mis Tiempos.


    LETTRES A MARX TRES THREE INQUIRY 
    AS TO FEED-BACK ON YOUR POETRY

    Marx
    I ran back from lunch with these quests, am rereading again these
    poems for Jenny you sent me for my opinion,
    forgive me for Red pencil.

    did you ever learn
    ‘Miel et Lac Sub Lingua Tua’

    Dario’s first Latin line, age 3—
    Not to be found in Cicero

    Maybe ancient
    Roman proletariat whispered these lines
    in dark clay huts, not fearing flies would come
    eat honeyed mouths of the hungering afflicted

    Even plebs shunned their eyes, forbade their feet
    from washing at the foot-fountains
    They were captured slaves, in a dream my ancestors
    from islands Sicily, Thrace
    from the limitless forest Poland.

    But “what-if” history is bourgeois Imagination
    and I am a Man of my Times



    CARTA A MARX CUATRO FOUR

    Karl, me pregunto por lo que ahora ves
    desde tu bodega de vinos que cruza
    el océano del mas allá,
    vuelves a este mundo, tratando
    lanzar páginas de tu prometida nunca entregada Estética
    a las oscuras olas, esperando al viento
    al pez que coma las diatribas para traerlas de vuelta,
    El último Prometeo que escribió tontas baladas a Jenny,
    y que leía Goethe a sus hijas, y los Amores
    de Ovidio a su criada, en la bodega de vinos pagada por el padre de Engels

    Karl,
    descubridor de la importancia de lo material,
    me preguntaste cuándo comenzaré el infierno también
    quiero lanzar estrellas y columnas shir-ha-shrim al suelo
    y crecer, convertirme en un ser humano,
    a ratos parezco un animal simbólico,
    más inútil a la revolución.

    Pero te necesitábamos
    a ti
    necesitábamos la lámpara para dar vida con un alma al barco de acero de Espartaco
    nos diste estúpidos remadores,
    tu estética podría haber sorprendido y prevenido:
    el pragmatismo de Brecht que interrumpió cualquier de diálogo
    con alguna oda a la economía, al materialismo, las cosechas, al proletariado,
    y su cansadora oda a la flacidez ruidosa de la vagina de una vieja prostituta
    la estética del cavar anterior al espíritu, las rupturas, la perdida de aire

    deberías haber prevenido las revoluciones culturales,
    deberías haber prevenido la fantasía posterior a la Guerra Fría de hoy
    más vampírica que cualquier parasitismo capitalista
    el Arte es una Democracia, Annus Domini

    Poetas actúan de “obreros intelectuales”
    La alemana Geistelijck, relacionada a la psique y a los fantasmas,
    inferior al arduo laburo de trabajadores y supervisores,
    Craft (del Al, Kraft.)
    gracias por esto,
    ¿Te explicaste a ti mismo?, ¿podría Brodsky haber sido juzgado
    por parasitismo? –
    El no fetichizó los grados ni el contrato
    su único empleador: un misterioso dios anterior a Jesús,
    Hijos de judíos errantes ocultaron sus ídolos a dioses como playboys
    de la mirada fulminante de las letras en la columna,
    El alfabeto semita del rechazo, si me quedo contigo, déjame ser por fuera
    un viejo eslavo.

    Tal vez el joven Marx hubiera castigado a Brodsky
    ante el Tribunal,
    tal vez diciendo por él que dios es solo la falsa conciencia del lumpen
    metáfora ceniza de
    Padre Trabajador,
    Pador,
    apareándose con Madre Naturaleza,
    Maza
    en la gran bodega de vinos en la cual la tierra está suspendida
    habrás contado en la corte
    la historia del cruce de Maza y Pador
    como los egipcios Nut y Geb, con el enorme pene verde y las estrellas
    lo habrías defendido, como tu hermano parasito,
    nunca tuviste un trabajo, pero te pegó – Brodsky nunca fue a la secundaria.
    Y yo tampoco.



    LETTER TO KARL FOURTH /CUATRO

    Karl, I wonder what you now see
    from your winecellar that floats
    across the ocean of afterworld,
    do you look back on this world, trying
    to throw pages of your promised never delivered Aesthetics
    to the dark waves, hoping the wind
    the fish that eat diatribes will bring back to us,
    farewell Prometheus who wrote silly ballads to Jenny,
    and who read Goethe to his daughters, and Ovid’s
    Amores to his maid, in the winecellar paid by Engels’ father

    Karl,
    discoverer of the importance of material,
    you asked me when i will start the hell I too will
    throw stars and shir-ha-shirim columns to the side
    and grow up, become a human being,
    I rather remain a symbolic animal,
    it is more useful to revolution.

    But we needed
    you
    we needed the lamp to animate with a soul the iron Spartacus-ship
    you gave us foolish oarmen,
    your Aesthetics might have surprised and prevented:
    pragmatist Brecht who interrupts every few lines of dialogue
    with some ode about economics, material, harvests, proletariat,
    and his tired ode to sagging noise vagina of an aged prostitute
    the aesthetics of grub before spirit, ruptures, loose air

    might have prevented several cultural revolutions,
    might have prevented today’s Post Cold War fantasy
    more vampiric than all other capitalistic parasitisms
    Art is a Democracy, Anus Domini

    poets perform ”intellectual labor”,
    German Geistelijck, relating to psyche and phantoms,
    inferior to drudgery of workers and managers,
    Craft (from DE, Kraft.)
    thank you for this,
    had you explained yourself, would Brodksy have been put on trial
    for parasitism?—
    He did not fetishize degrees or wage-labor
    his only employer: mysterious pre-jesus god,
    Sons of Jewish peasants hid their idols to gods like playboys
    from burning stare of the letters in the column,
    Semite alphabet of reproachful, if I keep you, let me be an ancient Slav
    on the outside.

    maybe the young Marx would have corrected Brodsky
    at Tribunal,
    maybe saying for him god just a lumpenproletarian’s false consciousness
    ash metaphor of
    Father Labor,
    Fabor,
    mating with Mother Nature,
    Mona
    in the great wine-cellar on which all earth is suspended
    you might have told the courtroom
    Story of Mona and Fabor mating
    like Egyptian Nut and Geb, with the giant green prick and the stars
    you might have defended him, as your brother parasite,
    you never held a job either, but he beat you—Brodsky never even went to high school.
    And neither did I.

    *Letters to Karl Marx aparecen por primera vez en inglés en 2013, en CounterPunch Magazine, revista estadounidense de política de izquierda.

    Biografía del traductor: Diego Alfaro Palma (Limache, 1984- ) es poeta, traductor, editor y librero. Fue el encargado de Antología de Ezra Pound en Chile (Ed. Universitaria, 2011) y Poesía Reunida de Cecilia Casanova (Ediciones Universidad de Valparaíso, 2014) Su segundo libro de poemas Tordo se publica en 2015 con Cuneta Editora.



    TODOS QUEREMOS SER

    1.

    Todos queremos El Ser.

    Todos queremos tener en esta hoguera
    en un mundo bien yenito de miseria
    un pedazo propio para ingerir sin demasiado daño
    para agrandecer y exagerar,
    sube como el río
    alrededor de los muslos del quien
    midió mal su altura en contra de un ciprés ciprio que cae por el mediodía,
    solo un poco,
    para arrojar
    nidos de los pájaros mediocres
    esos pajeros, se arrojan siempre
    al sucio lodo como las mentiras
    ante el puerto del infra, ultra, ante u otro mundo.


    2.

    Todos queremos ser famosos.

    Todos queremos ser el jorobado de Amsterdam
    el narciso de la guardia civil en el Sacromonte y en Santiago
    y el joroba de las ancianas, un amor nunca dicho
    todos queremos ser infinitamente feos
    que es lo mismo que ser cristalinos y inmaculadamente hermosos
    deseos cristalinos
    ante metamorfosis
    sin que sea
    violento
    pero así no se irguen
    las estrellas ni las manzanas del paraíso
    Los arboles del paraíso tienen cuerpos
    que mueran sollozando y raíces infinitas
    que beben sangre,
    y todos fanáticos religiosos desde los Macabí
    y todos revolucionarios seriamente utopiados en la mente
    entendían como se alimenta un paraíso.
    Todos queremos ser exóticos, víctimas,
    Italianos huyendo de Venecia,
    hacia Libya
    o gitanos, o maharajas y rajas humillados,
    viviendo su destierro en Londres
    Alemanes huyendo de Weimar o Nuremberg
    a vivir su condena en Valparaíso
    hermosos altos arios
    o cipreses persas colgados con lacrimosas antiguas.
    todos queremos ser
    aristócratas en su destierro comentando
    en el mundo de su Arrojo,
    o burgueses emprendedores caídos—no fracasados,
    hermosamente caídos
    vencidos por lo Rojo,
    arrastrados
    como hombres en ruta a ser fusilados por sus frutas
    o arrastrados
    como deudas de tarjeta de crédito inmortales
    números de bermeja golpean en el viento
    y los bancos cantan como angelitos
    Todos queremos ser lo Griego y nunca lo troyano,

    menos la belleza y palidez perfecta
    de Elena,
    (una nombre Eslava
    y no Italiana como mintió
    ese Virgilio de los nacionalistas)

    Yo cobarde, yo guerrero
    morí cazando tantas chicas Rusas!
    Las Rusitas,
    después de la guerra fría
    adoptaron valores fríos,
    a pesar del bermejo.

    Ellas, como Rosina preferían
    hombres quienes cargaban las llaves
    a maquinas de cristal
    y portales en el cielo de naves

    Pues yo, del mundo de la época del pez de bronce no las obtuve.

    Prostituta,
    prostituta,
    Rosina, te había ofrecido:
    naranjos de Lorca
    mejor, mas antiguos
    enormes arboles
    naranjos de lazarillo.

    Como los que tu compraste de ese emprendedor
    con quién te comprometiste,
    los míos eran para dar
    Los míos no eran de cristal
    (yo no soy cristalino, de mi lo único
    que no sea transparente son mis finanzas
    yo no soy
    un castillo de arena caro)

    Antes que el viento más fuerte que un oso en su insomnio digno y inmedicable
    los sacude.
    Recuerda de eso.
    recuerda de ese cliché
    dentro de tu sed.

    Este oso solo te quiso dar un beso y algo más que eso

    enfrío los recuerdos y mi corazón echándoles el ámbar
    mientras lo que permanece de mi juventud se escurre
    y tu no me ayudaste, rusalka de los ríos
    imaginado por el Tchaikovsky (quién no te hubiera deseado, sorprendiéndote hasta el terror)
    te ofrecía naranjos

    Aun espero de poder ser tu joroba de anciana,
    lo nunca dicho.

    Elena Elena Elena
    Ele na Ele na
    Eli Eli
    Sabbachtani—

    le dejaste caer
    como un lazarillo,
    como un kilo de duraznos de veinte pesos.

    este judas te quiso,
    nada mas que eso.

    y también,
    te ofrecía naranjos.

    Y también, te susurraba navaja,
    navaja de caracol.






    .

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    Alejandro Mautino Guillén 

    Alejandro Giancarlo Mautino Guillén (Huarás, Perú 1988) es profesor de Literatura Peruana y Latinoamericana y Licenciado por la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo. Ha realizado estudios de postgrado en Literatura Peruana y Latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Participó como ponente en diversos certámenes académicos en el país. 

    Ha publicado Huandoy y Huascarán. Narraciones orales clásicas de Ancash (2006), La orgía inmóvil. Antología de la poesía joven en Ancash (2009), "Breve Anatomía de la Sombra" (Premio Nacional de Poesía “Libro verde, Garza Blanca, 2011”), "Diálogo de los Silencios" (2012, Mención Honrosa en el “Concurso Nacional de Creación Literaria José Watanabe Varas – 2011”, organizado por la Asociación Peruano Japonesa), "La biblioteca del Minotauro. Entrevistas con escritores ancashinos" (2014) y "Para ahorcar pájaros con tu cabello" (obra Finalista en la XVI Bienal de poesía Premio Copé 2013).

    Dirige la revista de literatura e investigación "Casa de Asterión" de la UNASAM. 


    Te he llamado en XXI

    ALGUNA VEZ TE HE LLAMADO con una voz que no ha sido
    tuya ni mía
    cuántas veces he asesinado a mi hermano piedra
    con la cólera humeante de mi cigarrillo
    cuántas veces en mi mano
    la angustia aprendió a dar en mi bolsillo
    ojerosos movimientos y levemente transitar
    en el taxi amarillo de mi agonía tras el raso beso
    de un seco cielo
    alguna vez te he llamado, muerte
    con el negro cimbel de mis odios
    y te he abierto una herida, una voz
    en lo más hondo de mi silencio
    cuando los pies de los hombres eran aún ahogados en el polvo
    celebraba la condición humana
    no el agua ni la carne no el movimiento ni el silencio
    celebraba
    su antigua voz ardida en la piedra
    su indescifrable aliento trastornado en «A» mayor
    sus fluviales besos, sus caminantes parpadeos
    sus discordios bilingües
    y cuántas veces su y sus naufragios
    alguna vez te he llamado, muerte
    y la condición humana
    morir en el S. XXI  es vivir,
    naufragar lo innaufragable
    y poner estos labios a otra orilla.



    PAISAJE ELEGIDO

    Fluye entre dos fantasmas
    una ciencia casi inútil: el amor.
    Rickson Pulhan

    ELIJO UN LUGAR entre tu cuerpo
    abro las puertas que se cierran
    me recibe un simulacro
    disimulo una batalla entre
    las arenas y las aguas de tu boca
    y sobre las playas
    me atrevo a sumergirme
    en lo profundo
    ahorco mariposas
    toco un relámpago en su desnudez
    aturdido el silencio endurece
    siembro un pálido cadáver
    siembro un cuchillo
    en un angosto paisaje del amor



    LOS SILENCIOS
    QUE REGALA LA TARDE

    EL CIELO el viento
    golpea canta vuelve
    retorna al silencio
    los árboles la sombra al grito
    regresa el silencio al ruido
    el viento abre la puerta golpea a la ventana
    regresa el silencio
    baila tiembla
    el ruido estropea la tarde
    gira camina
    y la muerte es un milagro en las paredes
    su boca es de agua y su mano me adivina las horas




    Intersticios de Nada
    De (Axthedmio Mau Guil)


    Axthedmio Mau Guil

    Axthedmio Mau Guil, seudónimo de Alejandro Mautino Guillén, nació en Lima-Perú, en abril de 1988.Cursa estudios de Lingüística y Literatura en la UNASAM. Ha integrado diversos círculos y grupos literarios .En su haber encontramos los inéditos poemarios: Baladas a la Muerte (2003), Húmedo Húmero (2006), Breve Anatomía de la Sombra e Intersticios de la Nada (2007
    Sus creaciones, junto a otros jóvenes escritores han sido publicadas en diversas revistas físicas y virtuales a nivel nacional e internacional. Actualmente prepara su breve antología de cuentos, Pálidas Noches.



    I° Del Discordio Bilingüe de una sombra:

    UN POEMA

    Estoy leyendo la afasia de un poema
    desde la hemipléjica palabra invertebrada
    desde la otra orilla de una mirada y un labio
    que camina tan monosílabo
    musicalizando el silencio escribo y no escribo
    con la única sombra mamífera de algún acústico insomnio
    la tristeza ayunó su melancolía esta noche en mi plato
    y
    en la pared de este blanco
    las mariposas de los días y su intermitente aliento a vida
    aprendieron a anclarme esos ojos náufragos de padre
    en la perfecta curvatura que fecunda cadáveres
    con el único perro primitivo
    prologando a mi costado los huesos de los estambres de los días
    el suicidio nos revienta de palabras
    es pálido escribir desde la estepa calcinada de un plato vació y somnífero
    con las únicas sombras anfibias de voz recorriendo
    la curvatura huraña al andar de unos dedos
    con un silencio ápodo
    tan de tan parecidas
    a
    Las heces de la muerte



    ADÁN

    Saber de su color
    Pálido abril humedecido
    Resbalándose en nuestros turbios ríos de melancolía
    Su impúdica rosa desdoblada en
    Dromedarios abriles
    Me aterra el silencio de las moscas
    Hoy que la sangre se desnuda en átomos de trece aéreos caracoles
    Tengo en tu mirada un lunar de duda
     Y
    Entre los bolsillos una falsa verdad de NADA




    Dromedarios abriles en tibios apellidos de nada

    “La muerte es grande.
     Le pertenecemos, con la risa en los labios.
    Cuando nos creemos en el corazón de la vida,
    Osa, de pronto, llorar en nosotros”
    Rilke.

    Cierro mis ojos
    Cierro las celdas de mi cráneo
    Cierro el extraño ruido del silencio
    Que ociosas van tomando forma de poema
    Pienso y no pienso en un asesinato
    Resuelvo en una triste ecuación cuadrática de besos
    Estos dromedarios abriles góticos de amor
    Pienso en la naturaleza del cuchillo
    Y entre su desnudez artística me secuestro
    A veces pienso y cierro los no ojos
    El mundo parece apretar mis parietales con los muslos
    De mis ojos
     Pienso en no
    Una sílaba enloquecida
    Resbalándose bajo la espalda de junio
    Que toma forma de híbridos ataúdes
    Y en cada una de ellas
    Un tibio apellido con olor y sabor a Nada 


    Cinco agostos de mis brazos

    Con sus labios a mi orilla
    La mujer prematura de estolidez ortopédica
    Desnuda y loca va comiendo los peces agrios de melancolía
    Varado en un cuerpo de mujer
    La rutina es niña otra vez de un día
    Anclada entre el treinta y cinco agosto de mis brazos
    Ella deshojando la negra flor de su onceavo otoño
    Juega con mis huesos
    Los va tejiendo de travesuras haciendo ostias de locura
    Con la curvatura de su lengua en irónicos sexos
    Preocupada viste el traje suicida que la convierte en asesina
    De esta nada
    Y tiene por testigos los ojos de dos centinelas niños
    Que van tomando forma de barro y error
    De huesos e invento de mujer
    El mar dobla sus labios a mi orilla
    Inventa ser mujer
    Inventa ser…
    Testigo de la sombra



    Sólo una isla:
    un océano de mujer

    Dispongo de estas líneas
    Un labio que camina en la cabellera de los días
    Desnuda y loca deambula su monosílabo noviazgo
    Comiendo peces agrio de melancolía

    El reloj es un viejo hueso

    Sepan que no es la historia
    Que cuenta la que saluda
    No es un hola
    Fragmentado en mi plato
    Sepan entonces que es una sílaba
    Vegetariana recorriéndome bilingüemente la melancolía
    Digo sexo y un hervor de nombres
    Quien me crea y me reinventa te deshace y te recrea 



    Mustio Zumbido a Eva
     (In memoriam)

    …Indirecta y torpemente a Octubre


    Para alguien que silva con forma de mujer
    Coágulos de luna reptando pronto
    En tactos fatigados
    Saboreando con los dedos
    La leve hierba
    El labio perfumado de la muerte
    Con su seca esquizofrenia y su
    Cereal hormigueo en nuestras vidas
    La muerte es a veces
    Un breve pájaro que canta desnudo
    En ramas de los techos en leve concierto
    Con los labios de los ojos
    Indirecta y torpemente nos fecunda
    Abriéndose como un libro plegado de páginas
    Con forma de un mar hueco
    Y
    Con
     Forma de
     Algún animal soñado por Borges 




    PARA AHORCAR PÁJAROS CON TU CABELLO
    Autor: Alejandro Mautino Guillén
    Editorial: Killa
    Año: 2015

    Por: Jim Anchante Arias

    Para ahorcar pájaros con tu cabello es el tercer poemario de Alejandro Mautino Guillén. A nivel de su estructura externa, lo primero que se aprecia es una recia simetría: la agrupación de siete poemas en cada una de sus tres partes. En total,  21 poemas cuyos títulos van desde “Pájaro 1” hasta “Pájaro 21”. Pero no es lo único: cada parte representa una etapa del día: “Los pájaros del alba”, “Los pájaros del mediodía” y “Los pájaros de la noche”. Organización no gratuita en lo absoluto,  como apunta atinadamente Camilo Fernández en el prólogo. La lectura de los poemas se desenvuelve como un recorrido temporal, pero no de una temporalidad lineal, sino cíclica o mítica, como nos sugiere el locutor del “Pájaro 10” cuando nos dice: “oigo morir  a todos los hombres / por ese tres tan mortal / de repente / la serpiente se muerde la cola / ipso facto” (p. 29). Tres tan mortal. La muerte como oposición a la vida, pero a la vez como complemento de un viaje circular o cíclico, como el vuelo de las aves. Porque no olvidemos que el símbolo-base del poemario es el ave, como pájaro sagrado de o para el amor.

    Pues debemos señalar que, ante todo, el presente es un libro de amor. Experiencia gozosa del amor, representada a través de imágenes alucinantes, surrealizantes, que nos recuerdan la sensorialidad y versatilidad nerudiana, así como la sobrecogedora imaginería alexandriana. Pues, como evoca el autor de La destrucción o el amor, el sentimiento esencial del universo establece una comunión no necesariamente calma, sino las más de las veces cargada de violencia: la misma acción de “ahorcamiento” en el título connota una acción belicosa pero a la vez profunda: sobre los restos inertes brota vida, una nueva vida lista para amar: “Porque debajo del sol todos somos solo sombras / alimentando a las horas y a los gusanos más tarde”. Y en el mismo poema: “Porque el amor invoca a todos los muertos / y los conduce a otro infierno memorable” (p. 15). La fiesta memorable del amor es la fusión de Eros y Tánatos. Por eso “desollo a las fieras de la noche que me hablan de ti” (p. 45).

    La solemnidad, sin embargo, da paso en ciertos momentos al humor coloquial y al prosaísmo. Por eso, “tú y yo por eso somos en el aire uno solo / chanchos como caballos montados en el charco del amor / cogoteándonos los cuerpos” (p. 44). Hay, así, una visión ecuménica que traspasa las acciones de los pájaros y de las voces que alimentan el poema. Y esos pájaros son víctimas y a la vez victimarios, enemigos y aliados. Esa aparente contradicción explica el amor, como nos recuerda el famoso soneto quevediano. Por eso, en “Pájaro seis” se llega a la desfachatez de enseñarnos cómo serle infiel a una mujer con ella misma. Desfachatez que mantiene vivo el vuelo diurno (o nocturno, son lo mismo) del amor.

    Mautino no inventa nada. Pero sí continúa, con peculiar sensibilidad e imaginería, una tradición amatoria cuya llama se apaga y se enciende, casi infinitamente. Como el paso de los días.





    .


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    Wilson González Alfonzo

    Maestro Inspector, Profesor de Ciencias de la Educación y Director de Formación Docente, poeta y escritor, nacido en Trinidad, capital del departamento de Flores, República Oriental del Uruguay, el 10 de abril de
    1945.

    Como docente ocupó en Educación Primaria una amplia escala de cargos hasta llegar a las más altas jerarquías; Maestro de clase, Maestro Director de Escuela Rurales y Urbanas de distintas categorías, Inspector de Zona, Inspector Departamental, Inspector General e Inspector Nacional. 
    En Formación Docente, fue Director de Institutos y Profesor de Ciencias de la Educación por veinte años. 
    Comenzó a escribir poesía desde muy joven y es el poeta de mayor trascendencia del departamento de Flores, reconocido además a nivel internacional.
              
    Por su labor literaria ha recibido más de cien premios, la mayoría de carácter internacional, en Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Brasil, Colombia, Estados Unidos y España.
      
    En 1985 fue proclamado “Poeta del Centenario”, al conmemorarse los cien años de la creación del departamento de Flores; en 2001 fue homenajeado por el Consejo Deliberante y la Municipalidad de Santiago del Estero, Argentina; en 2003 fue reconocido por su “trayectoria cultural” por la Municipalidad de Laspiur, provincia de Córdoba, Argentina; en 2004 la Biblioteca Nacional del Uruguay lo distingue “por su aporte literario a la comunidad”; en 2007 es premiado “por su trayectoria en las letras” en San Francisco, provincia de Córdoba, Argentina; también en 2007 es homenajeado como “Poeta Destacado”, en Villa Dolores, Capital de la Poesía, provincia de Córdoba, Argentina; en 2013 recibió en San José, Uruguay, la “Pluma de Plata”, máximo galardón para los poetas uruguayos; en 2016 el Gobierno de Flores y la Junta Departamental le otorgaron el “Premio Chamangá” “por su invalorable aporte a la cultura de nuestro departamento”.

    OBRAS PUBLICADAS

    Hasta el momento (2016) ha publicado, entre otros, los siguientes libros:
    - Los Templos Azules
    - Poemas Floresinos
    - El Numen de los Días.- Gran Premio Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, 1986.
    - Latitud (prosa).- Premio Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, 1987.
    - Tiempo y Espejos
    - Estigmas de Sentimientos y Palabras
    - Huéspedes de Ceniza
    - Memorias del Alfarero, etc.

    Integra además unas cincuenta antologías internacionales y sus poemas son publicados también en Internet.

              
    ¿ P O R   Q U É? 

    ¿Por qué no puede haber un mundo
    donde los hombres se agiganten
    dando la mano a otros hombres
    sobre las tierras y los mares?

    Donde las lenguas que se hablen
    se vuelvan miel en cada voz,
    se vuelvan pan en las alforjas,
    vuelo con rumbo a la ilusión,

    entonen cantos de alabanzas,
    alegres loas al amor,
    himnos de paz y de concordia
    para sembrar la comprensión.

    ¿Por qué no puede haber un mundo
    donde la pena y el dolor
    hayan trocado su estandarte
    por una gran exultación?

    Un nuevo mundo, solidario,
    donde no existan marginados,
    donde los niños rían siempre,
    donde no vivan condenados.

    Donde no existan las fronteras
    y donde reine la hermandad,
    donde  haya siempre una esperanza
    y cada uno tenga pan.

    Donde una mano sea el emblema
    de la nación universal.



    GOLONDRINAS

    ¿En qué lugar se esconden                                              
    las golondrinas
    cuando llega el otoño
    y el sol declina?

    Cuando el aire comienza
    como a agitarse
    y las ramas y hojas
    a balancearse,

    ¿dónde esconden sus nidos
    las golondrinas?
    ¿bajo el palio aromado
    de las glicinas?

    ¿en las pestañas pardas
     de los aleros
    o en los huecos musgosos
    de los maderos?

    ¡Quién fuera primavera
    que se avecina
    para vivir un sueño
    de golondrina!



    GOTA A GOTA 

    Gota a gota se forma la lluvia
    y la lluvia se filtra y se pierde
    por secretos y oscuros caminos
    o resbala y genera corrientes.

    Gota a gota se forma la idea
    y la idea se vuelca en acciones,
    las acciones producen efectos
    que transforman o dan nuevo orden.

    Unas veces la idea subyace
    como el agua profunda que espera,
    luego aflora y genera su impulso
    nuevos logros y nuevas ideas.

    Otras veces avanza a la vista
    -agua clara, tranquila o violenta-
    pero siempre buscando el efecto
    de incidir de manera directa.

    Gota a gota el agua y la idea
    acrecientan su fuerza latente,
    vigorizan su pródigo avance
    y la vida de pleno florece.



    PALOMA  DE  NIEBLA

    Paloma de niebla, gris,
    como gris es la distancia:
    tu vuelo fácil, ligero
    hacia el horizonte avanza
    sin un rumbo definido
    pero seguro y sin pausa,
    columbrando soledades
    en tu corazón de escarcha.

    Vas más allá de la duda
    y aún la duda te asalta.
    ¿Cuál es tu ignoto destino?
    ¿Cuál tu enigmática cábala?
    ¿Cuál la fuerza misteriosa
    que le da impulso a tus alas?

    Eres emblema y escudo,
    símbolo, pasión, nostalgia,
    eres, paloma de niebla,
    sorpresa y desesperanza,
    el final de una sonrisa
    y el comienzo de una lágrima.



    LA  LUMBRE  DESVELADA

    Todo estará en la lumbre desvelada
    que disipa las sombras,
    en el rojo pendón de la alta noche
    que sacude al insomnio
    como el ojo avizor que todo alcanza
    y logra traspasar al horizonte
    con destellos sutiles
    para llegar al fondo de la vida.

    Todo estará sin prisa y a la espera
    de la emoción que surja desde adentro
    para explicar misterios intrincados,
    para crear la majestad del vuelo,
    para sentirse libre como el aire
    e ingrávido ascender hasta los cielos.

    Cuando llegue la aurora
    se han de conjugar las emociones
    y el hombre en triunfo llegará a la vida
    para empezar de nuevo
    a pensar en la lumbre desvelada.

                     
    CENDALES  DE  SETIEMBRE

    No en vano la esperanza
    libera sus cendales en setiembre
    cuando sopla la brisa
    sobre el trigal profético
    y la armonía se adentra en el paisaje
    mientras crece el asombro en primavera.

    Las lunas diamantinas
    destellan al ocaso
    y surgen por miríadas más tarde
    las estrellas repletas de misterio.

    El hombre se proyecta en pensamiento
    mientras arde la hoguera en occidente
    y un vendaval de trinos
    se agolpa en la garganta de la noche.

    El corazón  palpita apresurado,
    el ser es un destello hacia  el futuro
    y se hace luz su alma en primavera.

    No en vano la esperanza
    libera sus cendales en setiembre.



    AMIGOS

    Son estos líquenes verdosos
    a viejas ramas adheridos
    amigos íntimos del tiempo
    y del amor un claro símbolo.

    Exiguos péndulos agrestes,
    espesos nódulos torcidos,
    junto al misterio de la vida
    son de los años los testigos.

    Conviven junto a la nostalgia
    en hermandad, incomprendidos
    por todos quienes no perciben
    su fiel mensaje definido.

    Como estos líquenes agrestes
    han de ser siempre los amigos;
    nobles y firmes cual si fueran
    de toda unión un claro símbolo.



    CUAL  MERCURIO 

    ¿Qué llevas en tu mente, transeúnte,
    que vas por los caminos de la vida
    con manos cerealeras y frutales
    y la mirada azul de golondrinas?

    Tienes, como Mercurio, pies alados
    y como él, alado tu sombrero,
    por lo que puedes avanzar de prisa
    y conquistar el mundo de los sueños.

    ¿Qué vivencias, qué ideas, qué esperanzas
    pueblan tu mente mientras el camino
    a veces recto, a veces zigzagueante,
    se muestra ante tus ojos infinito?

    Eres consciente de lo cotidiano
    pero a lo que trasciende lo inmediato
    no consigues captar tan claramente
    y te asaltan las dudas y el espanto.

    Es tan hondo el misterio de la vida,
    las emociones son tan intrincadas,
    somos tan ignorantes los humanos
    y vulnerables como gota de agua,
    que es difícil pensar que manejamos
    nuestra existencia en forma meridiana.

    Marionetas de un tiempo y un espacio
    con vanidad de seres superiores,
    briznas apenas que a merced del viento
    giran y marchan sin saber a dónde.

    Poniendo voluntad, fervor, empeño,
    puedes modificar el recorrido
    y ese dios erudito que te habita
    ha de guiar tus pasos, peregrino.

    Tus manos cerealeras y frutales
    y tu mirada azul de golondrinas
    te ofrecen perspectivas victoriosas  
    y logras enfrentar así la vida
    y seguir cual Mercurio conquistando
    todos los sueños que en tu mente habitan.


            
    COMO  UNA  LLUVIA  GRIS  DE  PRIMAVERA

    Como una lluvia gris de primavera
    habrás de ser dentro de poco tiempo
    cuando el vasto horizonte despiadado
    borre tu imagen
    y quede tu figura recortada
    sobre el cielo distante.

    Irás con rumbo al  norte
    -esa es la zona cardinal que marca
    la brújula insensible de la vida-,
    vuelta tu espalda al sur a donde un día
    retornarás, sin duda,
    para volverte vino en tus lagares.

    Como una lluvia gris de primavera
    ha de ser la nostalgia
    y nubes de alabastro
    recorrerán el cielo,
    solemnes y distantes
    como viejos navíos
    cargados de leyendas.

    ¡Cuántas horas pasadas
    mutilarán silencios con los gritos
    del corazón doliente!
    ¡Cuánto temblor de pájaro aterido
    sobre la tibia manta del recuerdo!

    Mientras tanto
    ¡cuánta melancolía y cuánta angustia
    poblarán los minutos de tu ausencia
    como una lluvia gris de primavera!


       
    NOSTALGIA EN EL PUERTO

    De nuevo el mar y la bahía extensa,
    de nuevo la canción ronca del viento,
    el olor a este puerto y las gaviotas
    enhebrando distancias con sus vuelos.

    De nuevo la cadencia de las olas,
    las grúas y los barcos soñolientos,
    la niebla que se esfuma en lejanías,
    la nostalgiosa voz de los recuerdos.

    Los cabos y las anclas herrumbrosas
    abandonados en la orilla, inertes
    como viejos testigos silenciosos,
    nos hablan de otro tiempo y de otra gente.

    De nuevo el gris de barcos y depósitos,
    el del agua, el del cielo y la distancia
    y el otro gris, imperceptible y hondo,
    que pretende aflorar por la mirada.

    ¡Qué profunda nostalgia dan los puertos!
    Siempre quedarse es la acción más vana.
    O llegar o partir: todo está en tránsito;
    solo quedan las huellas de las lágrimas.

    De nuevo el mar, el puerto y las gaviotas,
    de nuevo la nostalgia.



    ESTRELLA  ERRANTE 

    Cuando se apague el ruido en las esquinas
    y el eco en la distancia se detenga,
    cuando la luna en su corcel de plata
    galope libremente en la pradera,
    impúdica y sublime como diosa
    que no oculta sus íntimas preseas,
    saldré a vagar al borde de la noche
    libre de pensamientos y de ideas.

    Seré como una hoja desprendida
    de un árbol, una hoja aventurera,
    que al impulso del viento gira y gira
    sin que nada ni nadie la detenga.

    Una hoja que anda a la deriva
    libre en su ensoñación, sin la condena
    que le impone el trajín de los instantes
    cuando pende del árbol su existencia.

    Iré ascendiendo hacia la alta noche,
    -a lo que denominan noche plena-
    y a medida que avance, lentamente
    comulgaré con todas las estrellas.

    Recorriendo la rosa de los vientos
    cual oxidado gallo de veleta
    me detendré en un punto para luego
    integrarme a la magia de la esfera.

    Y al fundirme con todo el universo
    seré una estrella errante que destella.


             
    TIEMPO   AUSENTE 

    Alguna vez el tiempo se habrá ido
    en absoluta y total ausencia
    hacia una eternidad que desvirtúa
    lo básico y profundo de su esencia.

    Entonces no habrá hoy ni habrá mañana,
    no habrá espera, ni pulso ni latido;
    un eterno presente sin fronteras
    se extenderá en la base del abismo,
    allí donde la nada prevalece,
    allí donde reposan los caídos,
    allí donde la vida sin la vida
    ha perdido el más mínimo sentido.

    No habrá memoria ni mastín  que guarde
    la entrada a la conciencia o la inconsciencia,
    no habrá una llama en el altar sagrado
    porque no habrá ni altar ni diferencia
    entre lo que es sagrado y lo profano;
    no habrá una roja flor en la pradera,
    Eros habrá doblado sus rodillas,
    Júpiter, cancelado sus audiencias
    y las musas –extrañamente ausentes-
    dormirán para siempre en la leyenda.

    Será, sin dudas, el final de todo,
    el reinado absoluto de la nada,
    la confusión del polvo con el polvo,
    la clausura total de la jornada.





    .







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    Francisco Checa y Olmos 

    Natural de Lanteira (Granada), nació en 1960. Allí creció y estudió, hasta que se trasladó a Cehegín (Murcia) y Hellín (Albacete), donde cursó estudios de primaria y el bachiller. Volvió a Granada para licenciarse en Filosofía pura (1984) e iniciar sus estudios de Antropología Social, que culminaron con la Tesis Doctoral que redactó precisamente sobre Lanteira: un estudio de comunidad (1991) que años más tarde publicaría bajo el título de ‘Labradores, pastores y mineros en el Marquesado del Zenete’.Fue en este momento cuando se inició como profesor de la Universidad de Almería, si bien es cierto que durante el lustro anterior había impartido clases en diferentes institutos de enseñanza secundaria de Andalucía.

    Según el autor, lo escribe “obligado”, pues no era su intención de poeta ni sufrirlo ni escribirlo. La repentina muerte de un ser querido, como su hermano, es la razón vital para desahogarse en un río de versos. “El poeta es lo que pretende ser… y lo que las circunstancias le exigen. Por eso los poetas son necesarios, nos alimentan nuestros sentidos y nos conducen y agrandan los sentimientos, máxime en la sociedad en la que vivimos, donde prima más el prisa que el sosiego, lo estéril que lo humano, el usar y tirar que la cultura”, afirma.

    ‘Los hombres lloramos en círculos’, publicado por la editorial catalana Icaria (2009) consta de 36 poemas, acompañados de 23 ilustraciones de 17 magníficos pintores/as. El proceso de escritura ha permitido a Checa superar su propia angustia y reflexionar sobre los grandes existenciales que preocupan al ser humano. “He aquí también la poesía como terapia para quien la lee. Celebro, al mismo tiempo, que este poemario venga acompañado de unas magníficas ilustraciones, llegadas desde múltiples lugares, buena prueba de las extraordinarias personas que tengo como amigos y amigas”, comenta el autor.

    Francisco Checa es conocido fundamentalmente por su faceta de investigador del fenómeno migratorio, donde ha publicado multitud de trabajos, impulsados desde su Grupo de Investigación. Ha organizado 12 congresos de inmigración y, más recientemente, ha sido nombrado para ponerse al frente del Centro para el Estudio de las Migraciones y las Relaciones Interculturales que el Ministerio de Trabajo e Inmigración ha creado en la Universidad de Almería. Aunque su faceta de poeta es más bien desconocida, éste es su tercer libro después de ver la luz ‘Rincones Deshabitados y Estación azul, y un cuarto poemario publicado "El mar que no piso", (Círculo Rojo, 2016).



    MAGDALENA EN SUS ÚLTIMOS PASOS

    Hoy mi madre
    desanda el camino de la vida;
    no lleva retorno,
    yo lo sé,
    también ella lo sabe.

    Se llevará consigo nuestro amor,
    nos deja la agonía de haber nacido.
    Meterá en su maleta
    rayos de soles nuevos
    y su voz, eternamente callada.
    El silencio más profundo.
    Fue paz y resignación,
    jirones de sufrimiento,
    siempre desnuda.

    Nos trajo el agua para la garganta
    y el caldo más dorado,
    la ternura más amplia
    y el jabón más áspero:
    su dolor oculto, su corazón débil, su suelo.
    Para ella, siempre nada.

    La veo caminar mirando el cielo del ayer
    y, en un ¡ay!,
    baja la mirada:
    pies que tropiezan en la raya de un lápiz
    que nunca supo dominar.
    Se va yendo despacio,
    silenciosa como su cara humilde.

    Sólo la veo sonreír
    cuando sueña nietos,
    añoranza de una infancia robada.
    Se lleva la llave de la bondad,
    yo lo sé,
    ella también lo sabe.

    Cincuenta años más tarde,
    ante el altar
    -azahares en su pelo-
    empezó a desandar la tierra y buscar el universo.
    Ya lo ves,
    así es el mundo.
    Despacito, despacito…

    Ella lo sabe,
    nosotros también.

    (Rincones deshabitados, 2007)




    GRITOS Y SILENCIO

    El grito es la esperanza
    de la desolación,
    a medio camino
    entre el vacío y el deseo.

    El grito es el clarín ronco
    del dolor y el llanto,
    a medio camino
    entre la angustia y la aurora.

    El grito es el tambor
    de un enamorado,
    a medio camino
    entre la ausencia y el beso.


    ***


    El silencio
    es la máscara del alquimista que oculta recuerdos,
    es el obsequio de los enamorados,
    el mosaico oscuro de los solitarios.

    El silencio
    es el aquelarre de los tristes,
    la histeria mustia de la soledad.
    Es el dintel de la sonrisa,
    pátera de la juventud,
    la hebilla de los iracundos,
    lauda funeraria de los moribundos.

    El silencio
    se refugia en la lucerna de los sabios,
    es el cadalso con nardos de los pecadores.

    El silencio…

    (Rincones deshabitados, 2007)





    Todos los rosales serán blancos,
    junto a la ribera del lodo
    o en mis campos de estrellas.
    Y yo te regalaré rosas blancas
    blancas, blancas, siempre blancas…
    (o amapolas).

    Y cuando crezca algún jardín
    que sus rosas no sean blancas,
    yo esperaré regalártelas
    un día que la nieve
    les haya lavado la cara.

    (Rincones deshabitados, 2007)




    LA LLEGADA DEL OTOÑO

    Se me ha colado el otoño
    por el costado
    y ha herido con hojas
    mi memoria dormida…

    ¡Frío de arrayanes
    -con sabor a espuelas-;
    noches de verano
    -con olor a lunas-!

    Se me enredan los sueños
    en el reflejo del agua.

    (Estación azul, 2008)




    LOS ESCONDITES DEL COSMOS

    ¿Por qué no tienen
    agua los espejos?
    Porque viven
    laberintos de sueños.

    ¿Por qué no guardan
    tierras las pisadas?
    Porque son
    alas de peregrino.

    ¿Por qué no tienen
    fuego las almenas?
    Porque sueñan
    con peces de hielo.

    ¿Por qué no guardan
    aire las ciudades?
    Porque son
    esclavas del olvido.

    (Estación azul, 2008)




    LAS PALABRAS DEL ALBAYCÍN

    Cuando anochece, Granada
    se inventa el mundo
    y cada esquina
    es una imagen presa del recuerdo.

    Sobre la bella cristiana,
    el Albaycín callado:
    vómitos de otoño
    en cada carmen,
    hálitos de jazmín
    sobre la frente,
    sobresaltos de estrechez.

    Altozano de altares
    conduce las miradas
    por callejuelas de llantos.
    Bullicio en San Nicolás
    sobre el aljibe sin agua;
    plazuela que irrita la memoria,
    llamada a quien no está
    y un beso traicionero.

    El Albaycín callado…
    con puertas sin dintel
    y hogares llagados por el tiempo.

    Hoy, una paz sin salida,
    una risa de algodón,
    un poema;
    tetería que socorre a dos amantes…
    y silencios.

    Tambor de plata
    bajo balcones que perfuman
    las piedras
    de escaleras sin vientos.
    Y otro beso.

    ¡Si el Albaycín hablara…!

    Blancura de tus ojos son
    espejos de amor y sombras,
    yedra de angustia y vida.

    El Albaycín… 
    ¡ay, amante de la Alhambra
    herido por el río!

    (Estación azul, 2008)




    SI HOY LLOVIERA

    Si hoy lloviera…
    yo tendería mi ropa al sol para secarla,
    de mi juventud las migajas asomadas al puente,
    pestañas de recuerdos
    cosidos a la piel de la quebrada.

    Si hoy lloviera
    yo regaría la tierra
    con las pompas rotas al amanecer
    y secaría la penumbra
    con una tempestad de sombras,
    alimento de frutos hueros.

    Si hoy lloviera
    yo viajaría por todos los senderos
    descalzo,
    ausente,
    peregrino de sotos sin cruces,
    errante,
    mirando al mar desde cualquier otero
    silencioso…
    esperando encontrarte
    seco entre la lluvia…

    (Los hombres lloramos en círculo, 2009)




    AMANECERES

    Yo te veo
    todas las mañanas
    donde ahora habitas:
    sembrado junto al naranjo
    y un laurel,
    abono de la tierra
    que antaño trabajamos;
    te miro y veo
    clavado de espinas
    de un rosal de inciensos.
    Sé que no vendrás,
    mas te llamo y oigo,
    te saludo…
    y sigo,
    fanal de argucias y requiebros
    por no encontrarte desnudo.
    Aun sabiendo que no estás,
    te atisbo en la prisa de los días
    y sigo…

    Oscurece lentamente…
    Hasta mañana.

    (Los hombres lloramos en círculo, 2009)



    EL LLANTO

    Allí vi, de frente,
    desmoronarse un padre
    y llorar a una madre.

    Los hombres lloramos en círculo, 
    colgados de bucles de hielo.
    En la cara ponemos la luz de los días,
    la ilusión de las mañanas,
    los quehaceres de seres vivos,
    quizá el amor.
    El vino y la taberna,
    la rabia y el fútbol,
    la tele y un beso de otros
    endulzan desayunos de leche agria.
    De frente, la cara de los sueños.

    Por la nuca, los ojos del crepúsculo
    son agua de escarchas heladas,
    cárdenos pinos de miel
    enraizados al corazón.
    Las espaldas son espejos
    de nuestra esencia: 
    oyen nuestros llantos quienes nos siguen.

    Llorar en círculo
    es la forma ingrata
    de plantarle cara a Dios.

    Yo he llorado,
    como todos los hombres de la tierra,
    y los he visto llorar
    en el ocaso de soles verdosos.

    Por amor solloza una madre,
    en una esquina ríen dos enamorados;
    llora un niño al elevarse su globo.
    He visto llantos desbaratados,
    obscenos, pueriles, abiertos,
    llantos roncos con sonrisas de almíbar,
    lágrimas contenidas sobre un podio.
    Lloros en la impotencia de nuestra pequeñez.
    Llantos en círculo,
    enfrentados al destino y a dios.

    Yo había llorado
    -como todos los hombres-
    colgado de bucles de acero.

    En aquel febrero de sucios tejados,
    desde las entrañas de la tierra y frente a Dios, 
    todos llorábamos en círculos rotos.

    No hay un llanto
    que llega de lo más profundo,
    más lejano,
    más extraño,
    más largo,
    más transido de dolor,
    más inhumano,
    más hondo,
    más angustioso
    y más humano,
    que el llanto que dice adiós.

    (Los hombres lloramos en círculo, 2009)




    TRILOGÍA

    Soñar por soñar sueño
    que llegarás un día,
    que no te irás;
    que si vuelves siendo
    el mar que te regalo
    serías el sueño que te trajo.


    ***

    En tu cuerpo oigo el mar
    reflejado en sal, sol, luna y arena,
    refrescado en son, ser, agua y fuego.
    Tatuada tu figura en la marea,
    por la espalda... el viento.


    ***

    Frente a ti…
    me has devuelto a la tierra,
    mojado de esperanza
    y descalzo de niñez.
    Cuando aprenda a hablar contigo
    podré contarlo.

    (El mar que no piso, 2016)





    EL MAR POR TESTIGO

    El labio de arriba el cielo,
    y la tierra el otro labio.
    Miguel Hernández

    Entre el cielo y la tierra
    un árbol,
    frondoso, erguido, abierto al aire,
    inquieto y deshojado
    cargado de fruto.
    Bajo el cielo
    un ciprés;
    sobre el suelo
    tierra de negro musgo.

    Te acercas y susurras tu hambre, 
    tu dicha enmelenada
    y tu pasión de estar viva,
    sobre el páramo desnudo
    con el voraz deseo de saciarla.
    Y te alejas…
    deslenguada y hambrienta,
    sobre el insaciable abrigo de la carne.

    Entre el suelo y el cielo
    ¡cohete cubierto de miel!,
    donde los pájaros acuden
    sin el plumaje ocre de las noches,
    donde las abejas liban
    una rosa color humano.

    Y te acercas… 
    (¡otra vez!)
    y te alejas…
    Y llegas al tiempo que esa boca
    (a la sombra)
    ofrece un beso.

    (El mar que no piso, 2016)






    .

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  • 06/07/16--06:27: PEDRO ROSA BALDA [18.838]

  • PEDRO ROSA BALDA

    Pedro Rosa Balda, (Ecuador). Reside en Francia, país en el que ejerce la docencia y la traducción. Es autor de los poemarios "Veladuras" (Editorial "El Conejo" Quito, 2007) y "Uves como cuervos" ("El Ángel Editor" Quito, 2013). Se dedica también a la pintura y a la fotografía.

    Pedro Rosa Balda, (Équateur). Poète, peintre, photographe et Professeur. Il réside à Manta et à Paris, ville où il est Professeur d'espagnol et de traduction. Auteur des recueils de poésie Veladuras (Éditions "El Conejo" Quito, 2007) et Uves como cuervos (Éditions "El Ángel" Quito, 2013).

    Quelues extraits de son recueil Uves como cuervos :
    (traduction de Rémy Durand et de l'auteur)



    Poeta, como tú quise pasarme a limpio,
    ponerme en claro, dar a luz
    mi incertidumbre.





    Poète, comme toi, j'ai voulu me mettre au propre,
    me mettre au clair, donner le jour
    à mes incertitudes.


    ***


    Yaces al fondo de la hoja sudario,
    insecto boca arriba, mimo del papel,

    sin saber cuál mama de la noche apretar
    para que mane el verbo y te puedas
    abrevar hasta la saciedad.

    Pienso en el cantor afásico, en el poeta artrítico
    muriéndose de sed junto a la fuente.

    Tu escritura : tu despedida.






    Tu gis au fond de la feuille linceul,
    insecte renversé, mime du papier,

    sans savoir quelle mamelle de la nuit presser
    pour que le verbe jaillisse et que tu puisses
    t'abreuver jusqu'à la satiété.

    Je pense au chanteur aphasique, au poète arthritique
    qui meurt de soif au pied de la source.

    Ton écriture : tes adieux.


    ***

    Si escribes sangras, si no escribes sangras ;

    en cada palabra tuya, en cada silencio tuyo
    se escucha un grito :

    tu musa no es un ángel sino un tábano
    o una mantis religiosa.





    Tu écris, tu saignes, tu n'écris pas, tu saignes ;

    à chacun de tes mots, à chacun de tes silences
    on entend un cri :

    ta muse n'est pas un ange mais un taon
    ou une mante religieuse.


    ***


    Con esta vida demasiado quieta, demasiado
    llana, no escribirás nunca el Poema.

    Debes arder, pero careces de fuego.

    ¿ cómo encender la llama del Poema
    si no con tu cuerpo, con tu alma ?

    Se te acusará de haber ennegrecido vanamente hojas.

    (tu mejor página : una página en blanco)





    Avec cette vie trop calme, trop banale
    tu n'écriras jamais le Poème

    Tu dois brûler, mais tu manques de feu.

    Comment allumer la flamme du Poème
    autrement qu'avec ton corps, qu'avec ton âme ?

    On t'accusera d'avoir noirci des feuilles vainement.

    (ta meilleure page : une page blanche).



    ***


    Tu monstruosidad proviene sin lugar a dudas, del hecho
    de haber permanecido al asedio de las palabras, de haber vivido
    en sus inmediaciones sin haber conseguido jamás alcanzarlas.






    Ta monstruosité nait à n'en pas douter du fait
    que tu es resté à l'affût des mots, que tu as vécu à leur proximité
    sans avoir réussi jamais à les atteindre.



    ***


    La eventualidad de que escribir sea para lo único que sirvas;
    la eventualidad de que lo que escribas no sirva.






    Il est possible que tu ne sois bon qu'à écrire ;
    il est possible que ce que tu écris ne serve à rien.



    ***



    No culpes a la escritura de tu falta de sentido,
    no la hagas responsable de tu irrealidad : sé absurdo
    de manera discreta, sin aspaviento.




    Ne blâme pas l'écriture de tes insuffisances,
    ne la rends pas responsable de ton irréalité : sois absurde
    discrètement, sans affectation.


    ***


    El arte no salva ni justifica al hombre,
    simplemente lo disculpa.






    L'art ne sauve ni ne justifie l'homme,
    il ne fait que l'excuser.



    ***


    Advierte que ninguna obra se termina nunca, que el arte
    será siempre una herida abierta (a menudo purulenta),

    un grito, el grito más desgarrador del hombre.






    Constate qu'aucune œuvre ne se termine jamais, que l'art
    sera toujours une blessure ouverte (souvent purulente),

    un cri, le cri le plus déchirant de l'homme.



    ***



    Va a amanecer con las misma voces dentro.

    ¿Quién no se calla nunca?
    ¿Quién sigue restregando brasas ardientes
    sobre los parietales resecos?

    En una pizarra rota de la infancia escribe:
    "La noche cruje"






    Le jour va se lever avec les mêmes voix intérieures

    Qui jamais ne se tait ?

    Qui ne cesse de brasser des braises
    sur les pariétaux desséchés ?

    Sur un tableau noir brisé de l'enfance il écrit :
    « la nuit grince ».



    ***



    ¡ Qué canto tan cruel el de la belleza !

    Cantabas bajo los aplausos
    de los ausentes.

    Cantabas e iban hacia tu corazón
    los sanatorios, los cementerios, la pesadumbre
    de los arrabales.






    Quel chant si cruel que celui de la beauté !

    Tu chantais sous les applaudissements
    des absents ;

    Tu chantais et allaient vers ton cœur
    les sanatoriums, les cimetières, la lourde tristesse
    des banlieues.



    ***


    Estuvo en mi cuerpo, lo oí murmurar una palabra mía.

    Miró con mis ojos : aquélla no era mi mirada, aquéllos no eran mis colores.

    Me mostró el lugar donde los lirios aprendían a vadear miedos.

    Mojó sus pinceles en los jugos de mi corazón.






    Il a habité mon corps, je l'ai entendu murmurer l'une de mes paroles.

    Il a regardé avec mes yeux : ce n'était pas mon regard, ce n'étaient pas mes couleurs.

    Il m'a montré l'endroit où les iris apprenaient à traverser, à gué, la peur.

    Il a plongé ses pinceaux dans les jus de mon cœur.



    ***


    Trajinar de tu pensamiento
    en mi pensamiento :

    mide aire, se clava espinas,

    de pronto se pone a pensarme con mi pensamiento.






    Va-et-vient de ta pensée
    dans ma pensée :

    Elle mesure l'air, s'enfonce des épines.

    Soudain avec ma pensée elle me pense.



    ***


    Huye por mí, parecido al esqueleto de un filósofo ;

    escarba en mis adentros,

    se mueve como un huracán enfermo, como un animal
    al que le han inoculado de repente,
    toda la historia del ser humano.






    Il fuit à travers moi, semblable au squelette d'un philosophe ;

    il fouille mes entrailles,

    il se déplace comme un ouragan malade, comme un animal
    à qui on a inoculé soudain
    toute l'histoire de l'être humain.



    ***



    Posa tus palabras sobre las hilas,
    prueba el silencio de las torundas,
    liba el agraz de mi melancolía,
    ¡ que nuestro amor sea !






    Pose tes paroles sur les bandages
    goûte le silence des pansements,
    lèche l'amertume de ma mélancolie,
    Que notre amour soit !



    ***



    Las moscas del último invierno ofician
    en pleno verano, la ceremonia de nuestro celibato.

    Sobre los altares gualdos no hay dios.






    Les mouches du dernier hiver célèbrent, en plein été,
    la cérémonie de notre célibat.

    Sur les autels dorés il n'y a pas de dieu.



    ***


    Ciertas noches, depositaba su cuerpo al fondo de una zanja,
    lo recubría con hierbas de otoño (a pesar del verano), moría.

    Dejaba que la lluvia abrevara sus coronas de zarzas y gusanos,
    que olas de insectos negros penetraran en su corazón, rastrearan su silencio ;

    después venían los relámpagos, los remolinos de hojas muertas

    y por fin, nuevamente la calma ;

    la letanía de las cigarras lo hacia volver a la vida : lo sé
    por haber sido tantas veces él durante aquellas ceremonias.






    Certaines nuits, il déposait son corps au fond d'une tranchée,
    il le recouvrait d'herbes d'automne (malgré l'été) et il mourait.

    Il laissait la pluie abreuver ses couronnes de ronces et des vers,
    des vagues d'insectes noirs pénétrer dans son cœur, ratisser son silence ;

    ensuite venaient les éclairs, les tourbillons de feuilles mortes

    et enfin, le calme à nouveau ;

    la litanie des cigales lui redonnait la vie : je le sais
    pour avoir été si souvent lui pendant ces cérémonies.



    ***


    I

    Mi nombre es femenino, mi apellido masculino
    o viceversa,

    no sé cuánto tenga del hombre,
    cuánto de la mujer, cuánto
    del hermafrodita.

    Mi estar no está, mi ser no es, mi ir se ha ido,
    mi saber no sabe;

    el alma la perdí al nacer, al caer en la trampa ;

    yo revolotea, va de un desconocido a otro,

    tiene problemas congénitos de visibilidad,
    de consistencia,

    está hecho de apagones más o menos largos,
    de cortes más o menos profundos ;

    le duele el esfuerzo por acercarse o alejarse de mí,

    por ir de una ausencia de mí a otra ausencia de mí,

    por estar encima/al lado/dentro de mí...sin mí.


    II

    No hay nadie en el miradero,
    un desierto cabe en el óvalo
    asomado al espejo,

    un jirón de oscuridad, una pirueta vacía.

    Las fiebres y las noches han desleído los rasgos, las señales
    y la memoria lisa, opaca, zigzaguea
    a tientas por los campos desolados de la mente.

    No hay nadie en el miradero,
    imprimo gestos sobre un espejo alzaimico,
    mi reflejo está cansado de mí y de sí mismo.

    Miradero : moridero.


    III

    Hora hueca.

    Sinfonía de alambres.

    Nudos de viento salido de las prisiones.

    Faros enloquecidos por las circunvoluciones de la noche.

    La luz restriega sobre los escaparates
    la improbabilidad de un rostro: ¡forma,

    ¡ te pareces demasiado al monstruo de mis pesadillas !

    ¿ también tú te vas a poner a sufrir dentro de mí ?






    I

    Mon prénom est féminin, mon nom est masculin
    ou vice-versa,

    Je ne sais quelle est ma part d'homme,
    ma part de femme,
    ma part d'hermaphrodite.

    Je suis là sans y être, mon être n'est pas, mon aller s'en est allé,
    ce que je sais ne sait pas ;

    Mon âme j'ai l'ai perdue à ma naissance,
    quand je suis tombé dans le piège ;

    je voltige, il va d'un inconnu à un autre,

    il souffre d'invisibilité congénitale,
    d'inconsistance ;

    il est fait de courts-circuits plus ou moins longs,
    d'entailles plus ou moins profondes ;

    l'effort pour s'approcher ou s'éloigner de moi

    pour aller d'une absence à une autre absence de moi

    pour être sur/à côté/dans moi... sans moi
    lui fait mal.


    II

    Il n'y a personne dans le miroir,
    dans l'ovale qui s'y reflète
    il y a tout un désert,

    un lambeau d'obscurité, une pirouette vide.

    Les fièvres et les nuits ont dilué les traits, les marques
    et la mémoire lisse, opaque, zigzague
    à tâtons dans les champs désolés de l'esprit.

    Il n'y a personne dans le miroir,
    j'y imprime des gestes alzaïmiques
    mon reflet est las de moi-même et de lui-même.

    Miroir : mouroir.


    III

    Heure creuse.

    Symphonie de barbelés.

    Nœuds de vent échappé des prisons.

    Phares que les tourbillons de la nuit ont rendus fous.

    La lumière râcle sur les devantures
    l'improbabilité d'un visage : forme

    tu ressembles trop au monstre de mes cauchemars !

    Toi aussi, te mettras-tu à souffrir à l'intérieur de moi ?



    ***


    ¿ Cómo digo equilibrio sin sentir hueco el pie,
    sin el peso de andar vacío ?

    En cada gesto mío hay un cuerpo a la deriva,

    cualquier graffiti puede suprimirme,
    cualquier apretón de manos intempestivo,

    cualquier nombre pronunciado al azar
    al fondo de un callejón sin salida.

    He dado un paso adelante para reírme,
    dos hacia atrás para llorarme;

    he atravesado todos los encuentros,
    todas las despedidas: no he sobrevivido,

    la cuenta de mis caminatas es negativa.




    Comment dirais-je "équilibre" sans que je sente le vide sous mes pieds et le poids de mon marcher vain?
    Dans chacun de mes gestes il y a un corps à la dérive,

    n'importe quel grafitti, n'importe quel
    serrement de mains intempestif,

    n'importe quel nom prononcé au hasard
    au fond d'une voie sans issue peut me défaire.

    J'ai fait un pas en avant pour me rire
    deux pas en arrière pour me pleurer ;

    j'ai traversé toutes les rencontres,
    tous les adieux : je n'ai pas survécu,

    le bilan de mes errances est négatif.



    ***

    Quitarse el hombre, quedarse solo,
    desnudo de hombre y solo,

    vestido de desnudez y a menudo
    también desnudo de desnudez ;



    sombra envuelta en otra sombra envuelta
    en otra sombra envuelta en otra sombra,



    Matrioska de ceros clavada en lo vacuo,
    diminuta como un ácaro por el cuerpo de dios
    (que de todas maneras no existe).







    Oter de soi l'homme, rester seul,
    dépouillé d'homme, et seul,

    vêtu de nudité et souvent
    nu aussi de nudité ;



    ombre enveloppée dans une autre ombre elle-même
    d'ombre enveloppée



    Matrioska de zéros clouée dans le vide, minuscule
    comme un acarien sur le corps de dieu



    (qui de toute façon n'existe pas).




    ***



    "Los poemas nos enseñan que una cabeza vacía
    suena a hueco en cualquier idioma"
    William Carlos Williams.



    Caído y medio, torcido y medio,

    ninguno y medio
    (quizá dos hacia abajo);

    el 0,001% del 0,001%;

    habito el lado poroso, casi invisible
    de una cabeza, el sector donde se organizan
    las formas de la locura.

    Se me ve poco fuera de mí :

    permanezco entre las cuatro
    paredes de mi pensamiento,

    replegado en un puñado de células
    enclaustrado en un fuera de lugar, en un
    fuera de tiempo

    escuchándome pensar.

    En mi cabeza roída por las sombras

    (la sombra del suicida, la sombra
    del animal descuartizado, la sombra
    contorsionista, incandescente de la nada)

    los pensamientos exudan sus jugos,
    negros como las grasas del alma.

    Pienso y mi cabeza se ríe de mí...

    sería más feliz matándola.


    ***



     «Les poèmes nous apprennent qu'une tête vide
    sonne creux dans n'importe quelle langue»
    William Carlos Williams.

    Tombé et demi, tordu et demi,

    aucun et demi
    (peut être deux vers le bas),

    le 0.001% du 0.001% ;

    j'habite le côté poreux, presque invisible,
    d'une tête, le secteur où s'organisent
    les formes de la folie.

    On me voit peu hors de moi :

    Je demeure entre les quatre murs
    de ma pensée,

    replié à l'intérieur d'une poignée de cellules,
    cloîtré dans un hors lieu , dans un hors temps

    à m'écouter penser.

    Dans ma tête rongée par les ombres

    (l'ombre du suicidé, l'ombre
    de l'animal dépecé, l'ombre
    contorsionniste, incandescente du néant)

    les pensées exsudent leurs jus, noirs
    comme les graisses de l'âme.

    Je pense et ma tête rit de moi...

    Je serais plus heureux en la tuant.

    *******



    Sobre el traductor:
    Rémy Durand. Nace en Caracas en aquella América indo-afro-europea que ha dejado en su vida huellas profundas. Niñez y estudios en Caracas. Sale a los diez años para Francia y de ahí se marcha para África, en Dakar. Maestría en la Universidad de Aix-en-Provence, Francia. Desde 1974 trabaja para la Alianza Francesa, sucesivamente en Colombia, India, Ecuador e Irlanda. De 1995 a 2009, es Director cultural en la "Inspection académique" de la Provincia del Var, en Toulon – Francia. Rémy Durand ha publicado poemarios, ensayos, relatos, novelas cortas, artículos de crítica y ha dado conferencias sobre la poesía francesa y la francofonía. Crítico de arte, crítico literario, ha publicado numerosos artículos en la prensa latino-americana (Colombia, Ecuador). Fundó en 2001 en Toulon – Provincia del Var- Francia) la Asociación Gangotena (organización de encuentros de poetas). Es traductor de poetas latinoamericanos.

    Material enviado a Aurora Boreal® por Rémy Durand. Publciado en Aurora Boreal® con autorización de Pedro Rosa Balda y Rémy Durand. Foro Pedro Rosa Balda © Pedro Rosa Balda. 


    http://www.auroraboreal.net/literatura/poesia/1872-poesia-de-pedro-rosa-balda .






    .

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  • 06/07/16--09:43: NORBERTO GIMELFARB [18.839]

  • NORBERTO GIMELFARB

    Norberto Gimelfarb, Buenos Aires, Argentina 1941. En Suiza desde 1966: ha enseñado el español en las Universidades de Lausana y Ginebra. Publica en español, francés e inglés artículos, libros, poemas, narraciones y reseñas sobre temas literarios, lingüísticos y musicales. Miembro correspondiente de la Academia Nacional del Tango de Buenos Aires. Traductor del francés, inglés y alemán al español, del español al francés y al inglés, del catalán al francés. Algunos libros publicados: Una antología de la poesía suiza francesa contemporánea, Songs Of(f) Songs. Sca(n)t Rhyming for Song and Jazz Buffs, La novela intermitente.


    Americrósticos sobre Américo Ferrari

    1.

    Artista
    Magno
    Estéticamente
    Rotundo
    Igneo
    Conector de
    Observaciones

    Fuertes
    Elaboradas con
    Ríspidos
    Roquedales
    Ardiente y
    Ricamente
    Inventivos


    2.

    Américo
    Modula
    Enigmas
    Raros
    Inventos
    Caladores de
    Orígenes

    Ferrari
    Elige
    Reordena y
    Remite a
    Animada y
    Regia
    Ideación


    3.

    Ah
    Medita
    Escruta
    Indaga
    Recorriendo
    Intimidantes
    Comarcas
    Olvidadas

    Fantásticamente
    Eruptivas
    Rastros
    Remoción de
    Astros
    Rodeados de
    Imaginería


    4.

    Artificiero
    Muy
    Erudito
    Reacciona
    Invariablemente
    Con
    Obra

    Fértil
    Escarpada
    Rescatando
    Recónditos
    Accesos a
    Recodos
    Interiores


    5.

    Asaca
    Marca
    Excava
    Remata
    Incentivos
    Capaces de
    Originar

    Febriles
    Elipses
    Raras
    Retortas
    Abiertas
    Rotundamente al
    Inventar


    6.

    Andarín
    Muy
    Estimulante
    Rebuscador
    Inventor
    Creador
    Orífice

    Fuerte
    Estileteador
    Relata
    Ritos
    Amenazadores
    Regados con
    Intima savia


    7.

    Artífice
    Mitificador
    Estudioso
    Riguroso
    Invencible
    Comentador de
    Obscuridades

    Forja
    Enigmas
    Resonantes
    Rabiosos
    Ardides
    Redactados
    Intensamente


    8.

    Aras
    Monta
    En
    Radicales
    Insensatos
    Conceptos
    Ondosos

    Feliz
    Escalador de
    Radiantes
    Rebalses
    Azarosos
    Romances
    Indagatorios


    9.

    Ameriza en
    Mares
    Erizados de
    Recurrentes
    Intrincadas
    Cavilaciones
    Ominosas

    Feroz
    Elector de
    Riesgosos
    Ramalazos de
    Audacias
    Razonablemente
    Imposibles



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  • 06/07/16--09:59: CLAUDE DARBELLAY [18.840]

  • Claude Darbellay 

    (Suiza, 1953)
    Claude Darbellay es Licenciado en Letras de la Universidad de Neuchatel. Ha recibido numerosos premios, entre ellos, el Premio Louis-Guillaume (France), por el libro de poemas en prosa, L’horizon n’a qu’un coté. En 1995 fue miembro fundador del Observatorio Europeo de Poesía con Jarkho Laine (Finlandia), Mauren Duffy (Gran Bretaña), Arie van den Berg (Holanda) y Jochen Kelter (Alemania). 

    Ha publicado los siguientes libros: 

    Si les crabes changeaient de direction, poèmes, (Edition du Baroque, Le Locle, 1983)
    L'Ile, récits, (Éditions Zoé, Genève , 1987) ; réédition en poche, 1998
    En sortant n'oubliez pas d'éteindre, poèmes, (Éditions Vernay, Genève, 1988)
    La petite patrie, portraits, photos de Pablo Fernandez, (Edition du quotidien, L'Impartial, La Chaux-de-Fonds, 1991)
    La cité, récits, (Les éditions G d'encre, 1991)
    Anche i ciechi chiudono gli occhi, les aveugles ferment les yeux, récit, (éditions bilingue chez I Nani, San Miniato, 1992)
    Vies de rêves, portraits, photos de Pablo Fernandez, (Edition du quotidien, L'Impartial, La Chaux-de-Fonds, 1992)
    L'horizon n'a qu'un côté, poèmes, (Edition Pierre-Alain Pingoud, 1993)
    Le Ciel plié, roman, (Éditions Zoé, Genève, 1995)
    Plus au nord, le sud, poèmes,, (Éditions d'Autre Part, Delémont, 1998)
    Les Prétendants, roman, (Éditions Zoé, Genève, 1998)
    In Extremis, poèmes, bilingue, (Ed. Orient-Occident, Bucarest, 2001)
    Vivre étonne, nouvelles, (Éditions Zoé, Genève, 2002)
    L'Art de grandir, roman, (Éditions de l'Hèbe, Grolley, 2002)
    Le Frère, récit, (Éditions de la Nouvelle Revue neuchâteloise, Neuchâtel, 2004)
    L'Épidémie, roman, (Les éditions G d'encre, 2007)





    Poemas inéditos en español de El horizonte no tiene más que un lado

    Me gustaría -dijo- invitarme al festín 
    de los dos ciegos y tres sordos que se
    reparten el mundo en cinco partes
    cuando la noche sucedía a la noche y la
    oscuridad a la oscuridad.


    *


    Indiferentes al rumor, los sapos
    copulaban alegremente rozados por el
    zigzag de las libélulas que inventaban el
    baile con un aleteo.


    *


    Tocaban una música de no se sabe
    dónde, giraba en incansable ronda.
    Ningún miedo martilleaba el tiempo. Se
    ofrecía sin resistencia bajo su velo negro
    de seda.


    *


    Una risa separó las tinieblas, lo negro se
    puso azul. Dios se le apareció en sueños 
    al idiota y le ordenó que sacara un
    puñado de greda de sus bolsillos. Crea
    -dijo. El idiota tuvo que hacerlo dos
    veces. Dios montó en gran cólera. Hice
    todo lo posible - se disculpó el idiota.


    *


    Siguió una confusión: el agua chorreaba
    de las rocas, el cielo lamía la tierra
    atizada por el viento. En los labios del
    día, por vez primera, leyeron su nombre.


    *


    Tuvo ella dos hijos. Uno veneraba a su
    padre (ese del que sólo se veía la voz) y
    le ofrecía sacrificios. El otro se mantenía
    apartado y buscaba las caricias de su
    madre.


    *


    Una queja escapó de una criatura
    informe, inacabada: Yo también quiero
    existir. ¿Cómo explicarle que el más
    ínfimo rincón ya había sido atribuido, que
    hasta lo indecible tenía sitio numerado?


    *


    Bajo el cielo uniformemente azul sólo
    esperábamos una confirmación. Se
    acercaba un extraño: ¿eres tú? El
    extraño pasaba. Y cada vez el idiota
    añadía un rasgo.


    *


    Treinta días estuvimos esperando sin
    movernos. Treinta noches acechando un
    soplo. Al amanecer el trigésimoprimer
    día el idiota cerró el libro.


    *


    Se fue dejándonos dos piedras blancas.
    ¿Qué es lo que tenía que revelar su
    perfecta redondez?

    Vamos andando. Cuando lo obscuro
    cubre la sombra, nos detenemos.


    *


    Al despertar, enterramos los vestigios de
    nuestros sueños y volvemos a andar con
    el deseo, en los pliegues de la piel, de
    un deseo para palidecer el día


    *


    crear un camino como los enamorados
    se olvidan en la voz que los acaricia al
    ritmo de su respiración

    Palpitaba un secreto que nos
    atravesaba. Desgranábamos un tiempo
    dócil, a nuestra medida. El sueño ya no
    rechinaba en sus goznes.


    *


    El silencio pesaba menos que el
    clamor de las batallas. Los muertos
    habían juntado sus huesos
    desparramados y bailaban.
    Todo era nuevo como antes del primer
    día en que, torpe, el idiota tuvo que
    hacerlo dos veces.


    *


    Se nos ensanchaba el pecho. En cada
    uno inventaba la alegría palabras con
    sabor a frutos.
    De repente, cuando creíamos haber
    llegado a la meta, se nos turbó la mirada.
    Un viento ardiente secó los arroyos,
    borrando su huella apenas visible en la
    arena.


    *


    Nos volvíamos con frecuencia mientras
    avanzábamos. ¿Qué es lo que habíamos
    abandonado y por la memoria de qué
    promesa?

    El camino se había cerrado como vientre
    tras el primer grito.

    ¿Cómo volver a hacerlo?

    Versión en español de Norberto Gimelfarb

    http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/Antologia/darbellay.html

    *


    Les lunettes noires ne protègent que du soleil, et encore

    Écrasons tout
    fourmis, cafards, araignées
    le rêve des autres
    les nôtres
    la confiance que j’avais en toi
    que tu as en moi
    les étoiles filantes
    le premier baiser
    tous ces beaux souvenirs de jeunesse.
    Puis cadenassons nos noms
    à la barrière d’un pont
    que personne n’oublie
    que nous avons aimé.




    .


    0 0
  • 06/08/16--00:26: SANTIAGO GRIJALVA [18.841]


  • Santiago Grijalva

    Ibarra (Ecuador), 1992. Actualmente estudia en la Universidad Politécnica Salesiana psicología social y comunitaria, ha participado en diversos recitales de poesía, formó parte de la revista “Utopía”, miembro del grupo de poesía “El tornillo” y el grupo de literatura “Aporema” (Universidad Politécnica Salesiana) público su primer libro “La revolución de tus cuerpos” (2015) en la colección “Opera Prima” bajo el sello de El Ángel Editor.



    A ellos

    Mis muertos andan de un lado a otro
    con mujeres distintas de las tendidas a su costado;
    por eso se despiertan siempre anhelando el sueño.

    Solo quedan los nocturnos escondidos
    tras las ventanas; ahogando su memoria,
    gritando algún poema, solos al igual
    que su costado.

    No me atrevo a separarlos;
    siempre luminosos,
    atrapados en espejos;
    que la sociedad distorsiona.

    Cuando las luciérnagas se apagan;
    se acaba el sinsentido
    inertes duermen los muertos.

    Para amarnos quedamos los dos;
    tu allá;
    leyendo mis ojos,
    yo acá;
    suspirando tus vientos.
    tu; al otro lado de la avenida
    yo; entre dos aceras.

    Tras la ventana
    quedamos solos;
    cavando algún poema
    reciclando la memoria.

    Es de noche;
    Ha empacado la última luciérnaga
    ahora solo tenemos la libertad
    que los muertos nos dan.





    La revolución de tus cuerpos 

    Por Jorge Luis Bustamante

    Escribir poesía es un acto de rebeldía y de revolución, cuando se trasciende de ver lo evidente (la cosa) a ese algo más, tal vez pueda ser el adentrarse en esos mares donde muchos naufragan y la poesía tenga la suerte de ser ese canto sirena. Borges decía que un poema gana si es la manifestación de un anhelo y no la de un hecho y tenía razón, tal vez por eso escribir poesía sea uno de las salvaciones más grandes que pueden existir.

    Aunque no se hable mucho de ella, no escriba y se la lea, acompañado de esta soledad inmensa, a cuestas con el olvido y su saber, nace un nuevo nombre en la poesía Ecuatoriana, Santiago Grijalva nos abre su maletín de rescoldos y experiencias.



    ¿Quiénes todos? 
    Yo soy nadie, 
    Somos nadie.



    La relación entre la nada, ¿Qué es lo que sigue después del amor?, ¿Cuál es la deuda que este nos deja a plazos? Un eterno espiral que cambia de cuerpo pero no de sentir, como diría Mario Benedetti, el olvido está lleno de memoria, a esto parecen acercarnos los poemas de Santiago, eterno aprendiz de la soledad y de las duras despedidas con la edad justa y en el momento preciso quema sus naves de la pequeña juventud en cada poema.

    El amor es revolución, no importa la época, el lugar o el modo de producción, escribir esta palabra siempre será un acto de rebeldía. Y sin miedo Santiago nos muestra esta verdad en sus poemas donde la palabra amor y plaza de mayo tiene la misma carga simbólica, el significante de ambas palabras en la poesía de Santiago nos conduce a una palabra, revolución.



    ¿Cómo no quedarme?
    tu amor me enseñó a estar furioso
    ante un sistema que prohíbe la vida
    y legaliza la muerte.
    Esta noche, me acuesto contigo;
    ¡Qué mejor revolución que esa!




    La palabra se sorprende ante la profundidad de la poesía de Santiago en donde él nos deja leer su estantería de cartas quemadas y nos hace cómplices de una lectura cuya médula es la experiencia. Se da una pausa breve de la vorágine de la vida, ahora ya nadie tiene tiempo para el amor, parece que este ha quedado sepultado en un oficio obligado más que un sentir adecuado, por eso la poesía de Santiago nos salva de ese naufragio de la cotidianidad.


    Existen hallazgos impresionantes en la poesía de Santiago, ¿cómo poder decir tanto de una mujer y luego quedar en la nada? Es tal vez el amor la más dura despedida de la infancia, de la juventud. Tal vez el amor, amar, signifique abrazar la inocencia de niño y olvidar, es tomar la posta de la adultez, sea lo que sea Santiago nos deja ver como en sus poemas existe una eterna vuelta, una eterna despedida de ese algo cosa, algo árbol, algo mar que es el amor.


    Resumen de ella

    La brevedad, el desnudarse ante una realidad, el aceptar al amor como recuerdo, el convivir con él a gatas entre letras es el oficio que Santiago nos trasmite en este libro, mucho se dice del amor y es poco a la vez, este libro es una muestra que del amor hay que decir lo justo porque en aquellas cosas se encuentra la aorta que da vida a esta palabra.



    Mudanza al desnudo

    Aun esta carta sin nombre 
    llegará para quedarse.
    Es un secreto;
    al escribirla me despojo de todo,
    solo tu sabrás entender mi desnudo.

    Este libro nos muestra que una revolución sin amor no es una revolución, una poesía social que habla de amor. Entre tantos oficios ejerciendo este que no es de él como diría Gelman, los poemas de Santiago nos llevan a amar ese odio, ese rencor, esa tozudez del olvido, en estos tiempos son un soplo de aire fresco. El camino ha iniciado y no se detendrá Santiago Grijalva ha elegido este estilo de vida que es de pocos, sus palabras quedan perennes en su libro, esperemos que este vate continúe su camino y nos siga salvando y salvándose con esta dulce condena. Ni más ni menos.



    Ojo de pez

    Soy el mismo que fue testigo de 203 bienvenidas
    cuando llegaste con el amor en un saco
    junto a tus juguetes, infancia asfixiada;
    a los amores de adolecente pérdida
    madurez y libertad aplastada.
    Vida con un andén de despojos 
    y la luna de testigo.
    me destinaste en un lugar significado
    junto a tu madurez, que nunca conocí
    me abracé a tu infancia
    esa época de perderlo todo
    en un tirar los dados.
    Hoy vuelves y el único testigo
    es ese ojo de pez 
    que irradia luz cuando te ve llegar,
    se oscurece cuando 
    las sombras de tus ojos buscan los míos.
    Ahora lo sé.
    Me quedé aferrado a ese ojo de pez
    con esperanza de verte partir
    cargando un saco y dejándome a vista de cualquier puerta
    como esperando llegar a tu infancia y quedarme,
    por fin,
    tu madurez.



    A un amigo

    En la marginalidad hemos vivido, querido amigo.
    Sin sentido, sobre los cuerpos
    alimentándonos de aromas de mujeres
    pero intoxicándonos con las letras
    que llenan de violencia a esa poca razón que vuelve
    cuando su cuerpo no es más que una hoja sucia y gastada
    en única palabra.
    Ese adiós escrito con labial gastado
    tenía en su espalda nombres de amigos, conocidos
    exiliados y su espalda querido amigo
    me llevo a escribir.
    ¿Amor? ese egoísta, como si Dios hubiera jugado a los dado antes de conocerla.
    Así es el amor breve, nos cala hasta los huesecillos del pie
    y no nos permite caminar
    ¡Querido amigo ¡
    así roce su espalda y me olvide que ya no llevaba falda
    volví a lo burdo y extenuante que puede ser el febril sueño
    de no encontrar una nota bajo la cama, profiriendo un adiós.
    Sentados en la nada, en una plaza con un amigo a la mano, preguntándole al aire.


    Desaparecidos

    En Argentina, las locas de Plaza de mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
    Eduardo Galeano

    El teatro se enmudece
    quedan abiertos los corazones.
    Los que nos dejan sin autoridad;
    dejan nostalgias 
    ilusiones tiradas en las aceras
    dientes apretados,
    sabores agrios,
    quédate por favor, sin saber a quién decir esas palabras.
    Omisión de leyes
    que alegría podemos manifestar.
    Corazones ahogados en desapariciones
    indiferentes ante una verdad tangible
    como la gente que se une en un solo lamento,
    quédate por favor
    que la revolución aun no empieza.


    .

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  • 06/08/16--00:56: ALEX LIMA [18.842]

  • Alex Lima 

    Nació en Guayaquil (Ecuador) y reside en Long Island (Nueva York) donde es profesor adjunto de español en Suffolk County Community College (SUNY). Ha publicado tres poemarios, Inverano (2008), Bilocaciones (2011) y  y Alba (2015). Un sinnúmero de poemas en revistas y antologías dentro y fuera de los Estados Unidos. Es miembro del colectivo We Are You Project y cofundador de Latino Arts Council of Long Island. Se doctoró por la City University of New York (The Graduate Center) con una disertación sobre poesía del siglo dieciocho. 




    Turquesa

    ¿Cómo pudo el óxido
    crear tanta belleza?

    Torso de bronce, dedos de bronce,
    lengua de bronce,
    revestida en turquesa
    como la Estatua de la Libertad
    o las fachadas de hierro forjado de Manhattan,
    como el cascarón de petirrojos reciénpuestos
    frágiles y precisos como la vida misma,
    como la silueta de los rascacielos
    enredada en estos dedos de bronce,
    forjadores de versos— versos que también
    se oxidarán—.

    ¿Cómo pudo el tiempo oxidar
    tanta belleza?
    Vida desteñida de turquesa sagrado,
    turquesa tóxico e imposible de
    recrear como la vida misma,
    vida que se vuelve de color turquesa
    a medida que nos oxidamos,
    a medida que nos acercamos
    al otro lado…

    (Alba)






    ALEX LIMA
    BILOCACIONES



    FUNDACIÓN MÍTICA DE LA 17

    Dicen que llegaron por las enaguas del estero
    los Murillo, los Quiñones, los Barahona y los Reto,
    exiliados de Gómez Rendón y Esmeraldas,
    allí donde ponía inyecciones la Polita.
    A punta de machete, pico y pala,
    clavaron dos estacas en el caparazón de la jaiba
    y demarcaron sus parcelas con las barbas
    de los bagres.

    El chalet de caña se asentaba sobre cimientos de lodo
    mientras el CFP les prometía escrituras
    a cambio de albergar futuros mítines políticos.
    Había que ir a buscar agua a Gómez Rendón,
    allá donde mi tío Fidel se resistía ir, según él,
    con su pinta no había nacido para esos menesteres.

    Luego llegó el cascajo y después el asfalto,
    el dispensario médico y las pandillas: los Pitufos, Mano
    Negra,
    Sí Café con Abdalá ofreciendo “jama, caleta y camello”.
    De algún modo la salsa erótica y el rock latino
    nos ayudaron a sobrellevar el relajo de los ochenta.
    Así es la historia de mi barrio: invasión, machete, caña y
    soga,
    siempre piratas sin embarcación y sin vela.


    EL CAJÓN

    Volvían todos los años
    mis abuelos de Nueva York
    y a la semana llegaba un cajón
    con cachivaches de la tierra prometida:
    consola de Atari con joystick,
    Space invaders, PacMan, Land, Air and Sea,
    y otro joystick de ruedita
    para el Pinball, Boxing, Tennis;
    el carro de Ken, la casa de Barbie

    Los Nike, las Reebok,
    la cachina todavía Made in USA,
    el Betamax y el View-Master,
    el ecualizador, después el VHS,
    chocolates con crema de coco,
    chocolates con crema de maní,
    Corn Flakes y otras novelerías.

    El día posterior al cajón,
    llegaba el maestro con 
    oficiales:
    planchas de madera,
    planchas de zinc,
    carretas a doble jornada,
    olor a concreto, chocolate con coco
    y crema Dove con gravilla. 

    Días después
    acompañaba a mi abuela al municipio:
    prenda, tramitador y escrituras
    de una casa cada año más propia
    certificada por el mecanógrafo
    que a punta de humo y matasellos
    hacía más oficial la diligencia.

    De ahí nos íbamos a La Palma,
    a tomar helado con relámpagos,
    tartaletas y un vaso de agua
    bien helada.

    Un año de esos llegó otro cajón
    con el cadáver de mi tío.



    CUARTO GRADO

     Homenaje a Langston Hughes


    Todos teníamos que declamar
    poemas
    para las fechas cívicas
    hasta que un día del cuarto de primaria,
    el maestro
    me escogió como declamador oficial de la clase para el
    alivio de mis compañeros
    que ya no tenían que memorizar
    aquellos versos.

    Así, como quien no quiere la cosa,
    me volví poeta.

    Ya de pequeño tenía dos banderas
    y la corbata mal puesta
    aunque preferiría no tener bandera alguna—
    cada bandera como cada dios (Louise Glück)
    tiene su enemigo por antonomasia.

    No quiero ser enemigo
    de nadie
    quiero seguir siendo el ñaño
    del ñáñigo antillano.



    CARNAVAL

    A Fernando Balseca


    Cubo de agua,
    transeúnte, carnavaleros,
    catarata efímera de desperdicios,
    espuma de carnaval pa’ los más
    finos.

    ¡Qué salvajada!, dicen las señoras.

    Harina, achiote,
    polvos con carmín, confeti,
    huevos putrefactos,
    globos pedradas,
    globos escurridizos,
    globos que manchan,
    ¿bolsas de orina o Inca Kola?,
    excremento mezclado con lodo
    en la alcantarilla precuaresmal
    donde se expurgan los viandantes
    y se escurren las desdichas.

    ¡Qué salvajada!, dicen las señoras.

    El carnaval no es ninguna salvajada
    es un acto milenario de purificación.



    HUELLAS INDELEBLES

    Tengo el alquitrán pegado en los zapatos
    blancos
    de lona con los que peloteaba.
    Voy dejando huellas por el paso peatonal,
    por la línea amarilla divisoria,
    por la fuente de agua for Whites only,

    por las fronteras ficticias de naciones inventadas,
    por establecimientos con cartel English only.
    Voy dejando mis huellas por libros ya leídos
    y versos nunca escritos (quizás los mejores
    que se me han ocurrido hasta ahora),
    por chabolas de gitanos y reductos culturales,
    por la alfombra roja y la grama del vecino,
    por los proyectos de Brooklyn y los faros de Long Island,
    por mis estudiantes futuros y los que ya tuve.

    Voy dejando huellas de alquitrán como testimonio
    de que fui y estuve sin dejar de ser quien soy.



    LIVONIA

    A Tony Pineda


    Cuando me conviene ser de barrio, soy de barrio,
    manejo los códigos del Brooklyn profundo
    para sobrevivir el tramo del ascensor al metro,
    la choco con el tecato y muevo la cabeza hacia
    atrás en complicidad con el mafiosillo de turno.

    Contemplo desde mi ventana la ciudad inalcanzable,
    contemplo a las palomas de Mike Tyson
    haciendo torbellinos al atardecer de un trapo viejo
    antes de largarse a volar por otros condados
    y regresar días después, al igual que yo,
    duque del palomar,
    conde del desengaño. 




    POEMA DE LA M-30

    A mi familia madrileña
    Cuando transito por la M-30
    recuerdo que somos jóvenes mortales.
    Será por las viñetas de Historias del Kronen,
    por los tanatorios,
    o por las fábricas que cambian de dueño
    y de nombre;
    será quizás por los pisos vacíos
    en espera de inquilinos indignados.

    Me tomaré la última copa en el tanatorio
    de la M-30
    antes de que caduque la noche
    y Emilio Alonso padre exclame:
    ¡qué pena!




    ¡AY, SI VALLEJO VIVIERA!

    ¿Qué culpa tengo yo de que esos niños de la tele no
    coman?
    Con mis impuestos subvenciono esas M-16
    que cuelgan de los huesos de soldados rasos;
    esta camisa que llevo puesta la cosieron
    también esos niños en algún sweatshop
    cuando los mayores se cansaron de hacer la guerra.

    La solución:
    No pagar impuestos
    sin recibir un desglose de todas las atrocidades;
    andar desnudos y volvernos pre-adánicos
    para desandar seis mil años de vergüenza,
    avergonzarnos hasta de la hoja de higo—
    vaya unidad de medida que escogieron los economistas
    para cuantificar las cosas,
    como si las hojas de higo valieran
    más que algunas personas.








    .

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    Jorge Luis Navarro Honores 

    (Santiago de Chile, 1986)

    Bibliotecario Documentalista. Ha participado en los talleres de poesía impartidos por Kurt Folch y Germán Carrasco.

    Ha publicado:

    -Testigo (1ª edición 2007 y 2ª edición 2016).
    -Instrucciones para incendiar una ciudad, Ediciones Filacteria, 2016





    Instrucciones para incendiar una ciudad, de Jorge Luis Navarro
    Ediciones Filacteria, 2016

    Presentación por Felipe Poblete (Poeta)

    La visión, para nada onírica, de la ciudad como un incendio de cemento es la que nos retrata este poemario orgánico y vigoroso, escrito con sinceridad honda y una aguda destreza, casi oriental. Desde la catástrofe rutinaria el autor alza la vista para confirmar el corazón del cielo, que palpita al ritmo del suyo: inventándose una ciudad adentro de otra, con ese mismo azul y esas mismas nubes peregrinas, cuya forma de viajar ensaya el libro: un ritmo, sí, zigzagueante y paulatino que sin embargo sabe hablarnos al oído, trasmitirnos experiencia en fin: entre estas páginas palpita y se desangra una historia de amor inseguro, una que alimenta su fuego con el combustible de la propia sangre, el propio día: direcciones, tránsitos, canciones y objetos cotidianos que le dan vida una vez más al amor: ese incendio que amenaza consumir al corazón que también la ciudad –de esa que no sabemos cómo huir– es. He aquí las instrucciones:


    Estación Constitución, Buenos Aires

    Toda ciudad guarda en sus entrañas
    calles y rincones de otras ciudades
    aloja trozos del mar
    para refrescarnos
    en lugares lejanos a la costa
    dejamos que el calor del valle
    toque nuestra piel
    como larga sucesión de olas
    en algún litoral en pleno invierno
    toda ciudad contiene
    los semáforos de Punta Arenas
    que parpadean en la madrugada
    por calle Chiloé
    pero nada de eso me bastaba
    si ninguna ciudad contenía tu mano
    guiándome por los andenes
    de estación Temperley


    INSTRUCCIONES
    PARA INCENDIAR UNA CIUDAD

    Ama a tu ciudad como si fuera tu sangre
    pero no temas
    a los cuchillos de las esquinas
    porque inevitablemente
    sabrán llegar
    a tu carne
    ama con rabia a sus habitantes
    describe sus movimientos
    utiliza tu libreta de notas como atizador
    lleva un catastro
    de todos los desastres cotidianos
    que veas al pasar
    comprende que la soledad y el dolor
    también se reflejan en las vitrinas
    sus luces encandilan
    al igual que el brillo
    que provocan los pisos encerados
    de los supermercados

     


    Libro: Testigo 
    (1ª edición 2007 y 2ª edición 2016).

    1.

    El dolor es un marcador
    de páginas

    Avanzar en realidad es
    remover el lugar
    de las heridas.

     

    2.

    Te acostumbraste
    a no salir sin tu libreta:

    Terapia sin diván
    palabrabalas de una pistola
    que guardas en el bolsillo interior.

     

    3.

     La niña que dibuja
    aquel corazón sobre
    el vidrio empañado
    con los años sabrá
    que justamente todo
    se trata de aquello.

    Dibujar corazones 
    sabiendo que estamos
    destinados física y químicamente
    a desaparecer.

     

    4.

    No veo revoluciones en las miradas de los pasajeros de este bus.
    veo democracias tan partidas como las manos de los obreros
    que acumulan rabia en las botellas para beberla en los asientos traseros.
    veo miradas tan largas como números de cuotas bancarias 
    viajando quién sabe en qué mundo paralelo
    dejando en la ventanilla el vaho de los bailes interrumpidos.

    Entre tanta libertad -de los mercados o lo que fuere- 
    quedamos cada vez más presos, como perfecta compaginación 
    de un libro que se quema 
    a sí mismo.

     

    5.

    Insistes en cruzar a media calle
    en forma diagonal

    Alfil que ha perdido su tablero
    se mueve
    en el recuerdo
    de batallas perdidas
    donde no hubo técnica suficiente
    para firmar tablas
    ni menos
    para enamorar reinas

    Terminas abatido
    porque sin darte cuenta
    tu lugar en el mundo
    es la trayectoria 
    del enemigo.

     

    6.

    Cambiar de ciudad
    es cambiar de vida
    -o al menos eso piensan 
    los personajes de Carver-

    Nueve meses que duran
    las horas del viaje,
    andenes que son hospitales
    pasajeros concebidos y paridos
    a cada minuto,
    al son de los silbatos
    del empleado que guía 
    el tránsito.

     

    7.

    Existe cierto cliché
    entre los escritores 
    acostumbrados a las mudanzas
    en utilizar como escritorio
    las cajas sin desembalar.

    El hogar está 
    en lo que guardan en ellas
    sobretodo libros que no se atrevieron
    a dejar atrás, historias 
    dañando la espalda 
    de tanto llevarlas de un lado a otro.

     

    8.

    (Marilyn)
    Ella no sólo fue una
    cara bonita un pelo
    reluciente una boca deseada

    Caderas como el cielo
    -y sus tormentas-
    un lunar eclipsando 
    su generación.

    Leo sus poemas 
    y noto que ella
    también fue una víctima-

     

    9.

    Somos cuerpos
    que habitan de manera
    perpendicular a la propia sombra.

    El atardecer, el sol en tu rostro
    es un eclipse en otra parte del mundo
    una hoja de calendario en el suelo
    recibiendo las huellas como timbres
    de un pasaporte a ninguna parte.

     

    10.

    Si me preguntan alguna vez
    dejo dicho que

    El poema debiera ser
    como un gato
    que por impulso cruza
    a media calle sin mirar
    alrededor.

     



    .

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