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  • 05/30/16--04:58: CRISTHIAN MONTI [18.804]

  • Cristhian Monti 

    Nació en La Paz, Entre Ríos, Argentina en 1978. Publicó Uno de vez en cuando (Amontema Brick Kartonera, Asunción del Paraguay, 2011), Que no toque el piso (Revista Unión y Amistad, Rosario, 2013), El camino de la liebre (Ivan Rosado, Rosario, 2014) y Veriles (Vox, Bahía Blanca, 2014).



    Las cosas claras

    Alguien exprime el cielo
    y la tierra regala
    su perfume.
    En una calle oscura,
    de barro,
    el auto estacionado,
    la ropa amontonada.
    La mañana llega
    y sabemos el fin.
    Desde ahora estás adentro,
    brillando en mis arterias.




    DE: Uno de vez en cuando (Amontema Brick Kartonera, Asunción del Paraguay, 2011)


    bandera de lata

    Bajo los jazmines, escuchamos
    un coro de aves en contrapunto
    con relinchos lejanos,
    prendemos uno y mezclamos
    los perfumes, nos vamos por
    los puentes, mirando como 
    todo pierde grandeza, nos vamos
    del centro en busca del ensayo
    general de las aves.
    En los márgenes la iluminación
    es menor y la gente real,
    codificadas actitudes nos llevan
    a rodear pantanos, el sol se pone
    naranja, justo cuando volvemos,
    a la hora en que los muñecos
    de torta se apuran a ocupar las mesas,
    rígidos como banderas de lata
    en los bares sin onda.



    inundación

    Mueren rayos en la niebla
    rompiendo el tono dominante
    el aire lo advertía,
    iluminan la distancia entre
    el puente, la copa de los
    pinos y nosotros
    que quedamos encerrados
    en medio del desastre.
    En el vidrio las gotas se unen
    en un solo brillo final,
    no podemos dormir,
    ahora no es tan bueno
    ver colores.
    El coche no arranca,
    todo flota, el arroyo
    es un carnaval,
    impermeables, fumamos
    tratando de comprender
    el ímpetu del agua.
    Resolvemos un adiós
    acompañados.



    DE:   El camino de la liebre (Ivan Rosado, Rosario, 2014)



    EL CAMINO DE LA LIEBRE (fragmentos)



    4

    Un niño de jogging rojo
    pasea un chivo
    con una soga.
    Las niñas y su madre temen ante esta imagen,
    toman el rosario
    de sus cuellos.
    El sol se hunde como una naranja
    en el río,
    el chivo se para en dos patas,
    juega como un perro
    con el niño.
    Esto termina de espantar
    a las mujeres,
    salen corriendo hacia el lado equivocado,
    penetran el camino de la liebre
    donde solo son bienvenidos
    los que dominan el equilibrio.




    6

    Un montón de ranas
    naturalizan la canción
    que sale del auto.
    Las serpientes inofensivas
    salen del hueco y estiran
    sus cueros al sol.
    Son tres,
    nosotros no nos ofendemos,
    ellas se elevan si consideran
    algo como amenaza.
    Es un mecanismo.
    El del coche se apaga,
    subimos el volumen y
    bajamos,
    sin acercarnos.
    La liebre, menos.
    A veces se meten cosas en tu camino
    a las que hay que ignorar,
    a veces son cosas hermosas.




    11 

    El perro que ríe es el rey del balneario,
    vive en una heladera abandonada
    acostada en el piso,
    cerca del río.
    En invierno, las perras
    salen indignadas,
    tiemblan,
    la casa
    es una heladera.
    El perro
    piensa en el verano
    y su sonrisa
    se hace más notoria.


    16

    Nos acercamos al único árbol que
    reverdece entre otros sin hojas,
    al llegar sólo queda un esqueleto
    de ramas desnudas.
    Cientos de loros cambian el
    color del cielo,
    alejándose de nosotros.



    18

    A la liebre no le importa lo que ve,
    se mueve en la noche en una carrera
    sin sentido para la vista común,
    traza, con cautela, una ruta de despiste,
    se apropia del espacio,
    por su facilidad en la adaptación
    se puede ver en cualquier lado pero
    no es fácil alcanzarla en su veloz
    zigzag crepuscular, lleva con swing
    la vida de los solitarios en sus orejas.



    20

    Un reflector descubre 
    la forma de dos orejas 
    asomando de una galera de yuyos, 
    captan
    el sonido que hace el seguro
    al ser quitado,
    en segundos una jauría aparece 
    dan rodeos en la oscuridad,
    se encuentran con bebé de plástico 
    montado sobre un pony,
    trucos de la liebre. 



    27

    Los búhos son indicadores, 
    sugestionan a los que ingresan. 
    El tiempo real
    no admite más autoridad
    que la sensatez animal. 



    28

    Las marcas de unos neumáticos 
    tatúan el asfalto y se pierden
    en el pasto.
    Es pasto desaparece en las rocas. 
    Sobre una piedra 
    se nutre,
    al sol,
    una iguana.
    Ya en el camino 
    de la liebre, 
    de los humanos sólo quedan restos 
    y un coche destartalado. 


    *


    COMPROMETIDO EN HECHOS INSIGNIFICANTES 

    Esos conejos muertos al costado de la ruta
    son una imagen tierna y cruel en la misma intensidad. 
    El chiste revive, deja pasar
    tranquila la distancia,
    se vuelve eficaz en la congoja. 

    Vacas pastando, vacas en el corral, 
    entre los árboles, subidas a una 
    montaña de pelecho de arroz.

    Un auto quemado bajo los algarrobos. 
    De un alambrado cuelgan tazas de ruedas 
    pero nosotros zafamos ese bache, 
    seguimos intactos en el camino. 

    Camiones cargados de vacas que ven,
    desde la cinta asfáltica, vacas con crías
    junto a un tajamar, y el camino se llena de pozos. 
    Quiero llegar y hundir la cara en tus pelos dorados. 

    Siempre se sienten raros
    los sitios donde se encuentran las respuestas. 

    Lo sintético no agarra viaje.



    SUBMARINO 

    En un Fiat 600
    queman lo último que queda, 
    aguantando el humo
    sin respirar
    por diez cuadras.
    La felicidad no se administra, 
    dice uno,
    y cierra las ventanillas
    en el fin del verano. 




    CARGADO DE PEONES RURALES 
    pasa un camión.
    El camino se sacude el polvo
    que al desprenderse se eleva, 
    matiza el brillo lunático
    que se pega a los restos óseos
    de animales de cuatro patas.
    Se ramifica una luz y me muestra 
    el camino de tierra
    que conduce al pueblo.
    El nombre está en un cartel
    y al lado la distancia. 

    Unos cuantos pasos
    de la casa al río
    Otros tantos
    del río a la pintura.
    De la pintura a la pizza 
    apenas un movimiento. 
    Un corto paseo 
    de la comida a la música. 
    Fuimos a La Luna
    donde el hombre nunca llegó 
    pero dejó una famosa pisada. 
    Todo estaba listo, 
    se habían unido los eslabones. 

    Brindamos por lo extraño 
    chocando las latas
    y antes del primer trago
    la espuma apareció por el huequito. 

    Desde la sala cósmica avisaron 
    que
    Encontramos lo inusual 
    donde estamos siempre.





    .


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  • 05/30/16--07:59: JAVIER SALEH [18.805]

  • Javier Saleh

    Nací en 1976 en Boedo (una idea que insiste), Argentina. Soy escritor, periodista y poeta. Me inicié en el arte con  “La Contradicción” un programa de música y literatura en la Radio Comunitaria de Caseros en 1998. Con el grupo de poetas “los 12 Griegos” fundamos el Taller de Poesía autogestionado “La Mesa Cuadrada” y desde 2002 al 2006 nos apropiamos de gestionar la poesía en diferentes casas, gratuita y horizontalmente. Junto a Marcos Bentos creamos “Cero Coma Nadie”  un programa de radio que incluía periodismo, literatura, cine y música y que luego sería la semilla del proyecto artístico La Hernia de Sísifo : un grupo multiartístico de 10 integrantes que en forma gratuita desde el 2009 recorrió el país durante 5 años rompiendo todos los cánones de los tradicionales ciclos de poesía. Dicto talleres de Radio y de Escritura. Estudié Ingeniería Mecánica y Filosofía. Pero sigo siendo Nada. Doy clases de Física, Análisis Matemático y Dibujo Técnico en Escuelas Secundarias. Recorrí en moto (solo) toda la república Argentina, Uruguay, sur de Brasil, toda Bolivia, centro y norte de Chile y en el 2013 cumplí lo que creí mi máximo sueño: llegar a Cuzco en mi Kawasaki Ltd 454. Hace dos semanas acabo de llegar del viaje más largo en moto y otra vez en solitario: 14 mil kilómetros desde Ciudadela a Quito ida y vuelta. Soy hincha de San Lorenzo y militante de la vuelta a Boedo.  




    Esta serie de poemas formó parte del documental "de Glew a Paso del Rey", a cargo de Uramielo Producciones donde dos músicos inquietos por naturaleza - Dúo Leiva Guzmán- se proponen atravesar gran parte del conurbano bonaerense a bordo de los trenes uniendo estaciones, y guiándonos en esta aventura de música, poesía, paisajes y amistades. Totalmente a pulmón, sólo por amor al arte. ( 2011)


    Sonría, lo están filmando

    Juan mira los horarios del tren.
    Ninguna hoja dice:
    de Juan a María
    veinte y treinta
    cena.

    Se fija:
    Domingos y Feriados
    horas extras en el puerto.

    No lo dice. Pero Juan lo sabe.

    Pedro hoy no desayunó.
    su hijo tenía el último pan en la mano
    y un pan es demasiado equipaje para subir al vagón.
    Pedro no vio caer el pan en el andén
    las ratas sí.

    Hubiera querido besarlo si hubiera sabido.
    pero el pan lo sabe.

    Alejandra no durmió.
    su bebé había llorado toda la noche. 
    embarazada, piensa,
    alguien me hubiera cedido el asiento.

    Juan que se hace el dormido
    y lo sabe.

    Una cámara fija los espera en la estación.

    Pedro sostiene a su hijo
    como su hijo no sostuvo el pan.

    Juan intenta ver
    de María a Juan
    en la hoja de los horarios.

    Te amo a las veintidós y cuarenta.

    Pero no.

    Alejandra piensa en desatender la píldora por unos meses.
    eso o dejar la dieta y engordar, quizá.

    la cámara enfoca

    todos a fuerza de llegar,
    llegarán.
    no lo saben
    pero también
    quieren ser documentados.



     El auricular de Van Goh

    Sobre los rieles siempre la cruz
    siempre la madera del niño abandonado
    sobre los rieles  el tiempo se aleja 
    dibuja su vagón de tercera
    traza pobres con color ligero de equipaje

    a la mano con el pincel
    le molesta la llegada
    las ocho horas que tendrán que fingir
    el dibujado milagro de ser todos bajando 
    la lluvia vitalicia en la derrota
    apenas el futuro vagón quemado
    como bosque digno

    eso lo entiende la mano con el pincel

    anónimos que no serán seducidos por el poema
    adictos a aguantar con clase
    damnificados de los ojos cerrados o abiertos,
    soñar con la gran herida de la ciudad

    comprende que en la hoja en blanco 
    los semáforos , los baches del asfalto
    son parte de los hombres buenos medidos en monedas                                                                   
    la mano que pinta puede ser otras manos
    y habrán salvado al hijo

    a las a veces en que una ventana
    también da a un oxígeno roto

    a los kilos de pobreza
    que deberían llevarse en trenes de carga

    al marco de un cuadro que será pintado
    o no.

      
    Flowers in the thirst

    “Utula” no es un poblado de Finlandia
    “Folklore” sigue siendo de origen inglés
    y “Huinca” sigue siendo lo contrario de Mapuche

    pero el exbailarín siempre está quieto
    el truco es mover el piso

    se imagina a Cristo clavado en el guatambú
    en su reloj , se mojan varias horas como los parches
    y entiende,  que un bombo suyo
    ya no está en manos de sólo un grupo de mayor edad.

    Huinca como ajeno a lo ya
    como extranjero
    de ese velocímetro modo de ser actual

    el ingeniero naval llega
    con sus barcos propios de folclore firme
    de tradición a la vista
    con su fuego propio de idioma

    piensa y con su taco apunta la bola de nieve personal
    barriendo modernidades
    se le ocurre
    que el dial no está apuntado en el rock
    y entonces iza el parche seco como bandera

    como los perros
    el luthier orina la madera para que le sea propia

    no sangra sangre. Es él.
    está lejos de un pasado clavado en una cruz
    es apenas futuro por agua

    llevar de país al hombre
    es su misión
    la sonrisa de ahogarse hundido en un capricho
    haciendo willy con un ayer de sobrepeso
    prematuramente

    ahora esta esperando que en su vereda
    se estacione un mejor ceibo

    porque su  sucesor vendrá legüero
    o no vendrá
    por más que él allane el camino
    por más que él sea esas dos sordas leguas.



    El arriero no va

    el vaivén es un aviso:
    hamacarse para sobrevivir

    muchos se miran los pies
    como imposibilidad de ir
    de irse

    no quieren ver el paisaje

    a veces mucho lo mismo
    disminuye el índice de certeza

    verán un igual mañana
    un regreso en espejo

    por suerte también a veces
    viajan niños que no piden

    pocas
    pocas

    y uno recuerda que en toda esta fila de caos
    hay un poco de poesía latiendo

    la puerta se abre y se cierra
    saben que es una apología de sus destinos

    los pasamanos no alcanzan
    para sostener historias

    y el teatro
    como pacto de rutina
    dibuja un viento de anochecer
    que los seduce como vagones

    juntos e incomunicados.

    Afuera,

    afuera nadie prevé
    que otro teatro
    impensado
    desajusta el látigo
    de cierta
    libertad.


    Otro anillo para Dios

    el señor de los títeres
    mueve sus venas en la planta baja

    por el molinete
    pasa un amor
    donando sangre sin comillas
    a sus primogénitos trapos

    hijos invictos de silencio
    un silencio de vía
    sin trenes a la vista.

    sus manos
    son la capital del libre albedrío
    donde el sueño se convierte en sólido

    y a pesar de los rieles
    el maquinista no sabe dónde va

    llevar de la nariz
    al autor,
    quizá.

    los dedos
    como patria potestad del hilo

    los trapos, hermanos menores
    de la libertad

    saben
    que para que el tren arranque
    hay que empujarse
    solos

    no semejan maniquíes
    en vías de desarrollo

    se dan cuenta
    que el maquinista no es pastor de ovejas

    aunque ese azar que los vagona
    de vagón en vagón
    fuera dios buscando
    un mejor titiritero

    y trenes
    que dejen rieles
    por las dudas.




    En la escritura lo que viaja es mi cuerpo. Un montaje de brazos y piernas puestas a disposición del papel. Se desplaza nada metros. Y sin embargo se mueve. Como una roca quieta. Como un paisaje debajo del casco de moto. Hay una verdad chiquitita que se encuentra. Peregrinación del lenguaje, mucho antes que el lenguaje. Como un poco atrás del cuerpo. Como dice un proverbio del motociclismo: Yo no hago la ruta, ella me hace. 

    Si la poesía no está en una jerarquía superior a ninguna otra jurisprudencia, porque justamente es una jerarquía más de los infinitos modos de ser en el mundo, la poesía fue uno de los tantos modos que yo elegí. También soy motociclista. Y viajero existencial. 

    Como viajar, cuando se escribe, uno es parte del paisaje, hay ya un acorde (que no siempre está acorde a las circunstancias) sonando, chocan de frente el jazz atonal con el heavy más extremo, voy de John Cage hasta Judas Priest sin escalas, paseo por los callejones de Fritz Lang, los guiones de Tarantino, siento el tic tac de David Linch, la neurosis de Fellini, la épica de Stanley Kubric. Leo, y cuando termino de leer a Heidegger sigo leyendo a Heidegger a cada cucharada por segundo. Todo es parte de mi cuerpo, todo se internaliza, y cava. Profundo cava. Y vuelvo a leer, de tres de a cuatro libros, no hay límite de géneros: filosofía, la Biblia, una revista porno, una novela o poesía, la sensación de San Lorenzo en el 81 o el “la” 440 haciéndome señas. Escribo con los muchos que empujan sin estar, los muchos que no estando, niegan la ausencia. Es un ejercicio de estar alerta al detalle. A sacarle el jugo al viento. Leer y leer. Mucho. Pero mucho. Viajar mucho. Pero mucho. Poner el cuerpo en la ruta. El cuerpo en el papel. Como si fuera un ataúd vital. 

    No creo en la inspiración. Investigo todo, aunque luego de eso no quede nada en el papel. Creo en la uvanización de la cosa. En la escalonización del cuerpo. Esa llegada del camión que choca de atrás. El accidente construido. La deconstrucción de lo que escribo aún mientras escribo. Juego a la investigación arqueológica a cuchillazos quirúrgicos. Es que también soy periodista, no puedo evitarlo, no quiero evitarlo. Elijo que no. Me lo tomo en serio, pero siempre como un juego de seriedad. Es sólo poesía dirían los Redondos.  

    Por eso me interesa el juego en la escritura. Una vez puesto todo en la mesa, todo lo que soy,  hacer con eso otra cosa, casi otra cosa sin manchas de aquello que soy. Pongo el cuerpo y la memoria del cuerpo en la mesa antes de escribir pero la palabra cuerpo nunca pasa el tamiz. El cuerpo queda afuera para escribir casi siempre. Se transforma en otra cosa. No es una bandera, sólo es la biografía de cómo escribo yo, hasta el yo de hoy. Por ejemplo hay un libro que recomiendo y por ende una poeta: Amansalva de Emilce Strucchi. Donde el cuerpo se hace carne en el libro. Hay un poema que cierra el libro anterior La luz es otra cosa, y que abre  (la poeta hizo la repetición adrede) Amansalva: 

    como quien sale al mundo por vez primera
    ella extiende límite a su llanto:
    la ronca huella
    no su calor

    y busca el rostro con los puños cerrados
    se acerca a ciegas a su boca
    y a ciegas
    se aproxima a conocer el pecho
    hasta olvidarse el cuerpo en los brazos del hijo

    para ser murmullo
    el olor gutural
    y un estallido que asesine la región del simulacro
    ese bocado de humanidad que le arrancaron a un hueco del destino
    por donde un ala sangra su parte de fracaso
    y no hay quien tenga recuerdo de su origen:
    ninguna foto
    para testificar tantos preludios
    abrazados a heridas implacables
    (o ciertas)
    cuando era alondra y desbordaba el canto

    como quien regresa con mi fe intacta
    para reconstruir su muerte en paz
    curvándose sobre estos pies difusos…

    a mis espaldas se alzan voces

    susurran
    un delito anterior

    del libro Amansalva de Emilce Strucchi, ed. Deldragón, 2006. 

    Es que hay una picazón a la hora de ser poeta. Mi cuerpo se aleja de esa prepotencia del artista por sobre el que no, esa falsa sensibilidad. En mis viajes, he visto mucha sensibilidad en la gente sin estudios, en la gente sin Gelman. No siento en la piel esa sensibilidad artística para el arte, distinta de la sensibilidad médica que debe tener el médico, el psicoanalista (en lo suyo), el artesano (en lo suyo), el plomero en su vínculo con su cliente.  

    No todo es poesía, me digo, como no todo es ingeniería ni todo es amor. Y una montaña es una montaña, me advierte siempre Spinetta. Sin poetas no hay poesía. Sin hombres no hay mirada poética. Poner el cuerpo también es una forma de mirar. Un poema es un hecho, un viaje es un hecho, un pullover tejido es un hecho. Un edificio hace la realidad, un árbol plantado, un gen xy, un idioma extranjero, un campo de concentración. Pero todo ismo está lejos de la libertad. Por eso escribo con lo que viajo, con el yo de la cosa. La brújula construida y la lupa propia. Una mirada perfecta es el último bastión de la ceguera. El arte como mirada. Desde ahí escribo, sobre eso me paro, y futbolísticamente “le hago cuerpo” a la vida. 


    (Voyeur con lentes de descanso)

    I

    Dicen que una mirada vale más que mil palabras. 
    Que mejor mirada en mano que cien ojos volando.
    O algo así. 
    A veces una mirada vale sólo mil pesos. 
    O el humo de la primera entre comillas “su mirada”. 
    Y es cierto que la primera vez duele. 
    Pero no tiene nada que ver con la mirada. 
    Son los ojos los que duelen. 
    La mirada es el paisaje de ver. 
    Y un paisaje no duele. 
    Duele el por qué de ese paisaje. 

    Como un hacha hecha de viento   

    la mirada “ya no te amo”
    ni mirando, te la ves venir. 



    II

    El grito está en la mirada,
    el dolor sale por los ojos 
    no en el hematoma del silencio.

    Otros ojos darían la retina entera por un cambio, 
    miradas que cambian la vida de otras miradas.
    Miradas que matan por una mirada a otra mirada.
    El mal llamado punto de vista. 
    O punto de mirada. 
    Futuro pañal de dos miradas que se miran,
    otra lombriz de nombre Borges.


    III

    Perímetro del ojo en ella metros
    sostener la mirada
    lo corpiño del ojo.
    Si uno pudiera con tester de mirada 
    saber cuánto me quiere ella en su te quiero. 

    Indescifrable
    como ojos cerrados
    impares ante un gol de equipo contrario 
    el árbitro apuntando el centro de la cancha
    o un diagnóstico desfavorable
    médicamente 
    o platónica:

    el orden de los amores
    no altera el poeducto. 


    IV

    Todo mirar es una noche rota con ojos descalzos
    La magia de los miles de conejos que ya no están en la galera. 
    Una mirada perdida (luego se le dio otro nombre al adjetivo).
    Una especie de mirada oculta, 
    la mirada oculta en frente siempre de Lugano 1 y 2. 

    Un proceso de organización ocular de la mirada.
    Lo que solemos llamar golpe de mirada, 
    de silencios, de pensamientos metidos dentro de esos silencios. 
    Dentro de lo negro del silencio. 
    Claramente es una mirada sin interruptor. 
    Poética. 76 balcones y 220 Volts. Claramente. 


    V

    Pero no, sí, es verdad 
    que una mirada vale más que mil palabras
    y que todo depende del cristal con que se mire.
    El uso de anteojos de sol
    por ejemplo:
    puro humor negro de la mirada. 
    Y no es lo único negro. 
    La mirada o el mirada no se sabe. 
    Como ese fogón de lo indecible
    que generalmente todos sabemos. 
    Generalmente. 
    Y entre comillas, generalmente, 
    no de “en general”. 
    Y no militarmente.

    (Inédito, del libro también inédito pronto a salir en Mayo)

    “Viajar, pues, tiene que ver con la muerte. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca. Quien viaja no posee la almohada en la que apoya la cabeza ni el techo que le resguarda. Y así comprende que nunca se puede poseer verdaderamente una casa” dice Claudio Magris.

    Evidentemente me quedé pensando en el título del blog. Me atrae siempre en un poema la búsqueda de un título. Creo que es un todo ajeno, incluso al poema que antecede. Me gustan los títulos que tienen vida propia. 

    Es que hace unas semanas regresé (el verbo es inexacto, no existe retorno de lo que queda tatuado en el cuerpo) de mi viaje en moto a Ecuador. Es más fácil no leer en Feisbuc que llegar en moto a Quito. Cuando hablo de llegar, me refiero al cuerpo llegando. Llegado. Como si fuera posible. Ya que no se conduce una moto, se es motociclista. Como no sólo se escribe poesía, se es poeta. Viajando (quise decir escribiendo) existencializo la muerte, trato. Y vaya que puse el cuerpo. Bajé 7 kilos en dos meses. Es que el camión de frente tensa cualquier seguridad. Como la escritura. 

    Pero no es el sufrimiento y el esfuerzo lo que me convoca. Es la experiencia del durante. Todos ansiamos ser pingos en cada preciso instante nuestro. El instante es nuestra cancha. 

    He dormido varias veces abrazado a la moto, apoyando la cabeza en los mapas. He pasado inviernos sin más que papeles escritos sobre el colchón, mirando la hora a las 3:00 am, a las 3:01 am, y a las 3:02 am y así hasta los gallos de Pedro. A veces escribir es tener insomnio. Quedan pocos fósforos pero la oscuridad se come sin hambre. Desde ahí escribo. Duele en la introspección no escribir. Viajando uno escalona la ruta de abrazo en abrazo. En los dos meses de mi viaje en moto a Ecuador (por decir unidades de tiempo, por decir coordenadas) se notó en la ruta el desabrigo de cada despedida, que para nada es físico. Así como se siente el cuerpo cuando no se escribe durante algún tiempo.

    Nunca la ruta fue tan solitaria, y no por eso menos asfaltada. La experiencia queda en el cuerpo, la sumatoria de los viajes largos se siente en cada final de hueso. Despedirse es imposible. Irse lo es. Siempre es un viaje de ida. Al igual que la escritura, un viaje no tiene nada que ver con un paisaje, es la moto sobre el paisaje, es la muerte que alrededorea todo lo que importa. Pasa lo mismo en el papel. Escribir, sólo escribir, no tiene nada que ver con el poema. Hay un detrás que lo sostiene. Una historicidad de lo escrito. Que como toda foto en donde uno aparece solo, nunca se está solo, porque alguien la sacó. Es todo lo que ponemos en la mesa. Se inventa una mesa que no está. 

    Volver, quizá sea una palabra. Escribir también. Sigo intentando el viaje de ida en cada cosa que  escribo. Y preguntándome no cuándo vuelvo. Sino, a qué. Pero lo único que se resbala es el pasado. Aunque la ruta lo actualice constantemente. Porque una frontera nunca queda atrás. Nunca. La poesía tampoco. 



    Javier Saleh (Buenos Aires), Sujeto sobre uno avos, Buenos Aires, 2016.



    "Ya sido (yacido)
    y aún escribir ya
    lo que ya en otro
    definitivamente no
    pero no ya desde mí
    no, y tal vez así de igual
    yo en vez de él
    y sin embargo no
    no ya lo mismo
    y no ya
    y no
    no, sobre no,
    todo"

    CAMILO MORAL
    Yo, periódico

    El jardín de los yo que se bifurcan

    (Ayodado en sí)

    Por ahí la suerte
    por una vez
    de vez en cuando yo

    su entonces otro de mí
    se huya algún minuto
    a la vez que yo

    allá la intemperie muy adentro
    permanezcan las cosas aquí
    cuando menos yo

    quizá cada vez su cada otro
    así tal yo te digo
    debieras vos casi nada yo

    porque no hay ahora sin verbo
    ni hay ya fin de qués de cómos
    y de pronto yo

    porque en vez de andar
    como ninguno en vos

    sin más

    elegí a pesar de mí
    todavía yo

    y ayoderse



    "Explicar es entrar
    en un proceso oncológico
    irreversible"

    WILLIAM IRWING
    Home Sweet Poetry

    (Una balanza con diez versos)

    El silencio es el último método
    para entenderse con los demás

    otro holocausto embarazado
    todo un poema acercando
    la nuca al revólver ajeno

    callarse la boca
    dentro del papel,
    dentro de su oscuridad

    hubo otros, después,
    que fueron complicando las cosas

    confundieron escribir con explicar
    y entender con aplaudir

    prometieron bajar el índice de pobreza con poemas
    hicieron una huelga general de poesía
    (por tiempo indeterminado)
    exigieron la libertad de poetas políticos en Nepal
    siguieron con no sé qué y luego con qué sé yo

    cada vez que alguien dice te entiendo
    claro que te entiendo!!
    hay un tren vacío apuntando otra vez
    el olor a placenta.

    Pero no entienden el pezón
    lo asocian a un tango de ésos
    que no se bailan
    a los pobres y su exclusividad con la pobreza

    quinto A contra sexto B
    la lucha de clases.

    Sin embargo los ojos mudos
    son una partitura que hay que interpretar

    somos justo ese miedo
    de esta terrible rutina
    donde nos palpan a cada minuto
    para saber si todavía
    técnicamente
    estamos temblando.

    Pero no se puede escribir con miedo
    (el miedo se vence con el miedo).

    No hay nada que entender,
    es cierto, ahora lo entiendo

    la noche termina siendo la muerte en pose
    otro asesinato con manchas de poesía.

    La verdad no-traga-saliva
    y el pene blando no duele

    y si a buen entendedor pocas palabras
    (siguiendo con la temática de los penes)
    entonces este poema bien largo
    no está nada mal
    para empezar a entendernos.

    Pero Dios me libre de que entiendan
    y de que todos entendamos algo parecido.

    No se dejen engañar
    con los días soleados
    y antes de meterse al agua
    hay que tragar agua
    no aire.




    "Hasta hoy se preguntaban si las hormigas
    también sienten este hormigueo
    cuando las están por aplastar"

    CAMILO MORAL
    Marabunta

    El sujeto mira con binoculares
    el movimiento social

    (Ipso facto)

    Hay una verdad con los dedos cruzados
    como pájaros con frío en un mismo pulmón

    todo doblarse a cero es otra flor artificial
    el ensayo por corte da una historia vencida
    otros cien grados sin vocación de vapor

    la prolijidad con que se suceden los hechos
    esa higiene para ver los puños caídos
    el grito innecesario de darse por muertos
    son breves cuadros de un atardecer
    que no preguntan si ahora es el momento.

    Otra vez la pendiente abrupta
    otro líder al que no se le ven los ojos.

    Un montón de cabos sueltos
    se ovillan entre sí
    al menor cambio de luz
    como cabellos recogidos
    destinados a echarse para atrás

    como un agujero comido
    sin la dirección exacta
    nuestro río no se mueve nunca

    esas cadenas huelen a contratapa
    fechas y banderas
    en la atmósfera de la luna

    como cifras redondas
    de a uno por el viejo molinete
    evidentemente no saben
    no sabemos (nunca sabemos)

    que te llevan también
    con sala de estar
    o no estar

    con Shakespeare y todo.


    "Una quietud oblicua
    bien puede ser la hipotenusa de
    de todas las nadas"

    El apellido de Homero

    (Ad hoc)

    Como una lluvia de día anterior
    metida mar adentro
    alguna felicidad sin fotos:
    la última erección del silencio

    casi todo casi nada
    demasiados siglos
    clavados en un solo hombre

    sin embargo
    un atisbo de habeas corpus
    resiste como si nada
    como si algún autoatentado de poesías
    nos salvase

    qué más puede haber
    en este Afganistán
    de soledades
    qué más puede haber
    de todas nadas

    la muerte dada de alta
    como una pregunta
    que se cree infinita

    nada salvo
    este hecho histórico
    aplastando a la palabra
    o algo de esa nada
    que debe haber en Dios

    y por eso fanfarronea
    con tanto universo solo.

    A veces el vacío
    es una distancia a vencer

    este yo poema
    y sus otras nadas
    circunstancias

    también, nos cobran,
    con la muerte, el envase

    y con eso
    habrá que sobrenadar
    o quedarse siempremente
    (con no creo
    para nada)
    anonadado.




    "Dicen que si no sabés
    el nombre del hueso
    la quebradura no duele"

    WAMBA MOBUTU
    Hasta el incesto siempre

    La torre de Bolligen en perspectiva isométrica

    (El único talón de Aquiles)

    El cajón nos costó lo mismo que si hubiera
    tenido las dos piernas
    no hay asfaltos ni rampas en su esquina
    no jugaba partidas simultáneas de ajedrez
    no pinchaba en la heladera los países que invadía el 
    imperialismo
    y se murió no sabiendo a qué clase social pertenecía
    no mandó una vista aérea de buena

    decía de su amputación:
    un lugar menos para tener calambres

    quizá no me quería,
    los besos de ella eran al cincuenta por ciento
    pero lo bueno de la hemiplejia
    es que no te permite retroceder

    y ese cuándo, no viene
    con vasos de agua para la morgue
    el cura párroco ahora habla de otra persona
    con su mismo nombre y apellido
    dice sin conocerla que era buena
    dime qué silla de rueda tienes y te diré quién eres
    decía ella

    que ahora comprenderá a la cal
    perfectamente

    a esa quietud se fue
    bien futuro con rueditas
    bien ex mamá al tacto

    ella no volverá de náufrago
    en la saliva que no tragué
    y con su ideología de oleaje
    no será una sangre indeleble
    que salpica

    como silencio excedido de peso
    sus porciones de biología
    cambiarán de lugar pero no saldrán de ese frío:

    y si la habitación del crematorio
    tiene ventilador de techo
    y mamá no estaba toda?

    no, no dejamos el walkie talkie
    dentro del féretro

    y suerte que Aquiles no tuvo
    picos de presión

    Hasta ahí el sentido del humor
    y la negación:

    papá hablándole en restos de niño
    a lo dentro del cenicero
    y ella yéndose
    no siendo promesa
    ni nuevo amanecer
    yéndose simbolizando
    una ausencia sin apuro
    en esta nada con buen filo

    parada literalmente parada
    cerca del perímetro de no ser,
    mimetizada con esa palma abierta
    que la entregase limpita
    entre orión y tauro
    la puerta de dos hojas
    vaiveniando en el confín de ella
    alejándose como esa calle curva
    que no huele a flores

    era ya fuera de alcance
    la nada más querida
    y algo de sin quizá

    como una sombra sin movimientos
    con pruebas de soledad intacta
    no se fue a corregir la luz
    hacia los pobres
    y los ojos de ella
    no serán dos agujeritos simulados
    en una nube
    sin pene
    sin ítem de abuela
    dejándome de herencia
    el cordón umbilical
    para algún invierno sin mujeres
    y el ruido insoportable de no respirar

    sin embargo a veces
    acomodándose del lado sano
    la sueño volviendo
    en una pierna
    como a saltos de embolsados
    para que mi vía Apia
    con su cara en coma farmacológico
    sea menos bíblica

    cumpliendo su función de no existir
    se fue a inaugurar su nueva temperatura
    cronista profesional del dolor fideo a punto
    se fue con su obligación de madre:
    morirse antes que yo.







    .

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    Sandra Pasquini

    Sandra Pasquini (La Tana) nació en Rosario, Argentina donde cursó la carrera de Abogacía. Ha escrito diversos artículos para publicaciones extranjeras y en nuestro país para un semanario político de izquierda. Participó junto a otros escritores inéditos difundiendo y publicando libros entre los años 1998 a 2000 en un proyecto de literatura itinerante de edición amanuense y artesanal llamado “Quipus” , proyecto único en su tipo, que no ha vuelto a repetirse. Publicó en 2001 “Otro sol”, edición de autor, en lo que fuera un trabajo de mínima tirada experimental; en 2007 “Compás de espera”, editorial UNR; en 2014 “A mansalva ”, editorial Textos intrusos; y  Una lluvia que, 2016. Actualmente aguarda en imprenta el libro “Lanzador de puñales sobre silueta animada”.



    del libro -Compás de Espera-


    Acudes madre cimbrando el hueso
    masacrando el tímpano
    en el embozo de las lágrimas
    en la atroz ligadura de las venas
    subvertida por el orden feroz que nos impones
    ahítas las heridas con un clavo ensangrentado debajo de la
    lengua.



    del libro -Lanzador de puñales sobre silueta animada-


    Cinco años/ahorcado es un juego...
    cuerda es un juego / saltar de una silla es un juego
    entrar a la casa con los ojos abiertos no es un juego
    mi madre colgando de una viga /su cuello enredado en una soga
    después dibujar monigotes en los bordes del cuaderno 
    y pintarlos de morado -era un juego-


    *


    -a Oliverio, mi Hijo-


    Potrillo mío desprendido de mi grupa
    volcado de mi flanco 
    cuando entra la noche y dormido me nombrás
    porque en tu sueño hay risas 
    y también monstruos de espanto 
    hasta allí llego yo disipando
    con mi espada de San Jorge 
    cortando males en tu nombre 
    con mi melena de león macho /de madre hembra
    soy la cabeza de Goliat cuando te pienso 
    y en ella caben todos los instantes/
    Potrillo mío desprendido de mi grupa
    pozo de luz en las entrañas
    pulmón resuello - sístole diástole
    hagamos de cuenta que nada sabemos 
    de la tiranía del tiempo
    del verdugo compás de los momentos
    mientras toco el poema 
    con las ocho letras de tu nombre
    y afino cada una de sus cuerdas
    Hijo/el miedo es un animal enfermo de rabia ladrando por la casa
    cada madrugada vuelvo a ahuyentarlo 
    para que no nos toque 
    para que no nos muerda
    Potrillo mío desprendido de mi grupa
    pulmón resuello - volcado de mi flanco.


    *


    Metástasis dice
    crece y se expande /dice
    -un agujero negro tiembla entre mi boca-
    crece y se expande repite
    yo lo miro con los ojos fijos en el plato
    como si de verdad lo mirara.




    del libro -A mansalva-


    Caigo desnuda
    de su boca
    tumbada sobre el rastrojo de mis muertos
    animales que cortan el aire de tu aliento
    vienen en la noche
    cuando las lámparas apagan su destello
    pueden tornar sobre la herida
    reiterar perpetuamente el tajo
    para decir el hambre con los ojos
    el coagulo negro que oscurece la pupila
    el deseo invertebrado lamiendo las costillas
    todos los nombres se repiten
    el tuyo siempre amortajado
    el lecho extinto de algún río
    el contrapunto de tus labios
    volver así sobre los pasos
    a instancia del vacío
    ahora que otra voz nombra todo lo acabado.


    *


    ¿Cómo entra la muerte así por la ventana?
    con su pulmón de fango
    degollando la madrugada
    con su avidez de tragaluz
    con el hijo amortajado colgando entre las piernas
    ahora viene
    de Agosto imperturbable
    avanza
    con un ramo de fuego sobre el pecho
    con su medio cuerpo de loba
    desbaratada
    enciende las quemaduras de la noche
    finge ceguera de cíclope
    guarecida en tu osamenta
    escarba palabras para decir el ataúd que te nombra
    enardecida
    abandona tu rostro en los espejos.


    *


    Soy el lobo hambriento de Mankell
    tras tu rastro de sangre en la nieve
    una marca incierta al filo de la muerte
    un fragor nocturno gastando el cuerpo
    en la helada fiebre
    los ojos vacíos del muerto en el espejo
    el hueso roto de par en par bajo la carne
    un destello apenas
    un obús dentro del pecho
    el desaliento infinito anclado a las costillas
    supliciada por las horas
    atravieso abierta la madrugada
    con un estilete bajo la lengua.



    *


    Te veo apareciendo
    fulgurado
    -remoto destellando-
    flores de cerezo caen de tu pelo
    cuando la noche entera se preña de tu cuerpo
    y estallas
    contra la barda corroída de mis huesos
    en la afiebrada oscuridad de los desiertos
    y nuestras bocas
    dos inmensas flores negras en sus tumbas
    dos oquedades eternamente abiertas
    a instancia plena de la furia
    fustigan la carne de lo amado
    y profanan sin piedad el amor bajo la lengua.


    *


    Encendías la memoria como una última lámpara
    robabas palabras en jardines
    donde la perduración era más que un rito
    el criminal huidizo de los sueños
    copiabas uno a uno los rastros del fulgor sobre la escarcha
    el único canto aferrado a la noche
    entre los dedos temblorosos de la muerte
    desordenabas el camino hasta mi cuerpo
    en un lenguaje imprevisible
    desobedecías la remota fe
    en los terraplenes
    donde se desbarata el amor por menos que la vida
    repartías jirones de alma
    como sorbos de luz entre los muertos
    alguna que otra madrugada.


    *


    Debajo del vestido
    llevo apretadas las siete letras de tu nombre
    igual que se lleva a un muerto
    bajo el peso agobiante de Febrero
    te llevo anclado a la cadera
    ungida tu frente con mis sales
    con mi sed remota
    en mi boca se agita un animal oscuro
    un presagio impostado en la voz.
    regurgito las palabras sobre la mesa
    no se pronunciar el nombre de los días
    me quedo dormida sobre los huesos de tu pecho
    y sueño que han matado a alguien igual a vos
    en un oscuro cuarto de hotel
    me despierto creyendo
    que son tus manos
    las manos del muerto en mi pelo
    presiento tus dedos bajo mi falda
    como se presiente al ladrón
    en la oscuridad agazapado
    la carne se abisma sin respuesta
    los animales del miedo mastican pedazos míos
    y afuera todo lo que llueve
    es tu voz
    contra los cristales de la casa.


    *


    Este ejercicio de nombrarte
    cuando el olvido se acerca peligrosamente a los filos
    me está cortando la lengua.


    *


    Empujábamos la muerte
    con falsa distracción
    con impostada alegría
    algunas noches
    comíamos mendrugos del amor perdido
    engañando al tiempo
    escondidos
    detrás de algún encantamiento 
    cortábamos las bocas en idénticas mitades
    con besos filosos como cuchillos
    y arrojábamos certidumbres al fuego 
    sólo manchas de luz
    alguna leve transmutación
    retazos de un odio primitivo
    desesperados
    con obsesión
    empujábamos la muerte algunas noches
    como un aplazamiento de la herida.


    *


    Son más de las cuatro
    estoy aquí
    buscando una alternativa
    a la absurda obstinación del lenguaje
    pienso en tus sospechadas sombras
    en cada uno de tus disfraces
    en esa carcajada frágil
    a punto de hundirse en el atardecer
    tengo el paladar lastimado
    de tanto chocar con las palabras
    estoy aquí
    recontando las formas que inventa el silencio
    con esta certidumbre dibujada a lápiz
    en unos minutos más
    va a sobrevenir el hartazgo de pensarte
    y voy a trazar un círculo pequeño
    con mi dedo índice sobre el papel
    para encerrar las siete letras
    que dicen tu nombre
    y sigilosa
    impune
    y deliberadamente
    aplastarlas contra el olvido.


    *


    Aferrada a la espalda de la muerte
    con la palabra en pedazos
    cruzo la noche
    me incrimino en sus ausencias
    ejerzo con furia mi destino de desesperada.



    Del libro: Una lluvia que, 2016.


    Podría decir lluvia y que llover sólo fuera eso...
    una tupida línea de agua
    cayendo irregular sobre las cosas
    afilando la gubia con que Dios talla las formas
    la bífida espina de la noche
    su violentada geografía
    la tierra anegada pulsando sus terrones
    escarbar bajo el tendón del tiempo
    desde el jardín entre la escarcha
    alinear una a una sobre el hielo las palabras
    las letras con las que vengo a nombrarte
    el nombre con el que voy a arrojarte
    pedazos de aguacero contra el cuerpo.


    *


    Me crece perro o lobo negro dentro del pecho
    con desesperación de filo
    con desvelo de tajo que abre la herida
    con desvarío de muerte
    de zarza prendida fuego
    punta de lanza envenenando
    el delicado nervio
    perro o lobo negro me crece.

    del libro -Una lluvia que-




    .


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  • 05/30/16--09:12: CAROLINA GIOLLO [18.807]
  • Foto de Pat Madia


    Carolina Giollo

    Carolina Giollo, Haedo, Argentina 1982. Poeta y educadora.  Estudió Letras en la UBA y es profesora en distintas escuelas secundarias de Capital y Gran Buenos Aires. Publicó La resistencia de la luna, Huesos de Jibia, 2015. Se encuentra trabajando en su primer libro de narrativa. Desde 2013 organiza el ciclo de poesía itinerante Rumiar Buenos Aires junto a Gaby Larralde, en el que difunden poetas y artistas inéditos y consagrados.


    La resistencia de la luna, Huesos de Jibia, 2015.

    Humano demasiado humano

    Soy perro,
    la tos me lo anunció siempre
    y la mirada
    y la forma de amar así,
    incondicionalmente,
    con el corazón en la mano.
    No importa el dolor.

    La manera de aullar bajo la luna,
    eso es de lobo, dicen,
    jamás entendí por qué,
    entonces, amo a los felinos.
    Tal vez, la fascinación
    por sus ojos.

    Quizás, yo fui
    un gato egipcio,
    de esos que protegen
    los portales
    del misterio de la noche.

    Tal vez, me vi al espejo
    y supe
    que un perro puede más
    con mi corazón,
    que una lagartija.

    Los animales y yo
    ahora estamos
    en una misma sincronía,
    entonces es fácil
    sentirme hermana
    hasta de una cucaracha
    y pedirle perdón
    antes de bajarle
    el peso de mi mano.



    Hélices

    mañanas de puro sol
    y un azul rugido.
    los árboles son uñas verdes,
    la esperanza silenciosa
    de un ciclo que no sabe detenerse,
    como el viento,
    susurrante,
    –y todavía frío
    todavía frío–,
    que sacude las almas
    de los primeros llegados,
    de los intrusos y de los advenedizos.

    las alas caen,
    secas,
    en el lecho de la calle empedrada
    –todavía hace frío–.
    quiero retener la memoria,
    la sensación en mi alma
    que gusta de las cuevas nocturnas
    casi como un disparo,
    como un cristal perpetuo
    o un rubí.



    Trampa

    Y para cocinar un jabalí
    tomarlo de su cola,
    no basta
    arrastrarlo por la arena,
    no alcanza
    coserle los colmillos,
    no sirve
    Hay que tener abierto
    el ojo de vidrio morado
    Saber quién tiene
    el fuego escondido,
    cuánto vale un pedazo nocturno
    en el lecho de piedra.
    Al río hay
    que tirar las monedas
    y dejar las letras de todas las pirañas
    - viajan los peces de cristal e hilo
    las fauces se abren y arrastran
    treinta veces más ganas
    que un último verso.
    Esto
    no se parece en nada a la libertad
    es apenas un guiño,
    un esbozo de la idea,
    pero funciona:
    me he transformado
    en un túnel de anfibios.



    Cinco lunas

    era de noche profunda,
    venía de recorrer un largo camino,
    de haber trabajado mucho.
    estábamos mis hermanos
    y yo, traía en mí
    la sabiduría silenciosa de los apagados

    (de los que vieron correr el tiempo,
    de los que entendieron,
    pero olvidaron)

    el mundo es un lugar gris,
    ¿sabés?
    hay que aceptarlo.

    llegaba aliviada
    y pesada como un yunque
    a un refugio,
    a una terraza,
    y buscaba la luna,

    (brillante y hermosa,
    como siempre aparece en mis sueños),

    pero no era una,
    eran cinco lunas,
    todas las mismas,
    con distintas caras,
    y me puse unos gruesos lentes
    para ver, en detalle,
    la transparencia de sus formas
    y su luz.

    me quedé horas en esa oscuridad,
    tomada por las cinco lunas.
    abracé, con mis lágrimas,
    la noche y la palabra,
    me tomé las rodillas
    y esperé

    ¿qué estás esperando?,
    me dijo una de las lunas

    (recuerdo,
    ahora, despierta,
    de cara a la página
    a la luna que crece
    en mi cabeza
    y en mi sangre)

    que me lleves, dije,
    como a un felino
    o a un lobo.

    ¿qué estás esperando?
    que sea de color azul.




    Fiesta

    los meses pares
    se disfrutan al aire libre,
    embebidos de luz ,
    un líquido u otro.
    es el azar,
    el mismo y viejo amigo,
    te saluda,
    te espera,
    te dice: no has cambiado nada.
    y para vos el tiempo
    no ha dejado de escribir su marca
    y aun así
    no podés detener el baile,
    el ritmo,
    un recuerdo de noche
    en el efímero rodar de las horas.

    ¿y si todo se termina,
    y si alguien apaga las luces del cielo?

    seguiremos
    bailando en la oscuridad.


    febrero es verde,
    el tope máximo de las hojas,
    la furia de las tormentas
    y después viene

    la caída.

    el verano, cuando se despide,
    puede ser gentil
    y estirarse
    en las nubes grises
    para que el cuerpo
    se acostumbre a llevar silencio.

    los higos en la planta
    donde cantan las aves,
    el fantasma de mi abuelo
    subido a la escalera
    come un fruto maduro:
    “es una miel”, dice.

    mi gata espera
    el momento
    pero todas las aves
    saben más
    que ella:
    nadie le teme
    a los leones en los jardines.




    Ciudad de luz

    el verano sabe ser demasiado
    y lo acepto.
    no voy a renegar
    de su luz
    ni del vaho
    ni del calor insoportable
    pegado al cuerpo
    porque eso sería
    olvidarme
    de las ganas de caminar
    cuando es de noche.

    bajo del colectivo
    y no quiero quemar
    más aire
    pienso en los que no tienen
    otro aire
    pienso en los que tienen
    ese aire falso
    y helado
    y ya no quiero
    ser parte
    de una contra natura.

    acepto
    que el aire
    es el que dejamos
    y que caminar
    no hace daño
    sobre todo
    a quien comienza
    a despedirse
    de una ciudad
    que ha comprendido
    por la fuerza.

    nunca me voy,
    pero la distancia
    es necesaria
    para lanzarme a la vida simple
    que añoran mis tenazas.

    camino,
    veo pasar las marquesinas,
    que ahora se apagan,
    los hombres de gorra
    buscan
    en los grandes tachos
    el olor a basura
    de las esquinas olvidadas.

    paso por una plaza,
    con rejas y sin luces.
    oigo
    las voces
    de quienes tomaron
    ese espacio
    como propio
    para que nunca fuera ajeno.

    el vecino es feliz
    en su jungla de montañas grises,
    en las bocas abiertas,
    con las luces de los balcones,
    en las bocas cerradas
    el vecino conoce
    el camino
    y baja
    y se ríe.

    los árboles
    y sus chicharras,
    el aleteo de los murciélagos,
    los autos que pasan,
    como zumbidos por las avenidas,
    las luces naranjas
    sincronizadas de los semáforos.

    me detengo,
    respiro,
    veo pasar
    una hoja seca,
    la más seca del verano,
    e intuyo,
    que inevitablemente,
    llegará el otoño
    y yo estaré lejos,
    pero
    nunca lejos.

    veo a la luna asomarse
    entre los galpones
    de un tren
    pensado por los ingleses
    para el abandono.

    oigo el rumor de un taxi
    sobre los adoquines,
    toco uno de ellos
    y cierro los ojos.
    está caliente y sucio.
    no puedo poner en palabras
    todo el tiempo
    que detiene.

    abro los ojos,
    veo crecer la hierba
    a sus lados
    la vida se abre paso.
    nada podemos hacer
    para frenarla.

    sigo caminando,
    nadie me conoce
    en este barrio
    nadie sabe mi nombre,
    pero no hay que temer
    porque eso basta
    para que el peligro
    desaparezca.

    abro la puerta
    y, en el pasillo, se huele
    todavía
    la comida casera.
    subo,
    el ascensor tiembla
    cuando lo cierro.
    entro en mi casa
    y siento el abandono
    de los que están solos
    y comienzo a preguntarme
    por todo eso
    que dicen que alguna vez vendrá.

    abro mis ventanas
    porque hay viento
    y siempre hay que agradecer,
    en la ciudad, el viento.
    veo la luna,
    de costado,
    como sosteniendo en el aire
    el hilo de mi existencia.

    me acuesto desnuda en la cama,
    la cabeza en los pies
    para sentir su luz.
    voy a dormir mejor
    esta noche.

    pienso
    y me pregunto
    qué lado de la luna
    ve la otra ciudad.
    quién seguirá despierto
    mientras todos duermen.

    imagino a un gigante azul,
    a un pastor
    de árboles y de sonidos
    que sabe ocultarse
    en las avenidas.

    sueño que estoy
    en una de sus palmas,
    que es un bote fresco
    y oscuro,
    y me duermo.



    La resistencia de la luna

    la resistencia de la luna
    a enterrarte
    sólo se doblega ante los insectos.



    Jonás

    Todo lo que hace
    es para olvidar que está atrapado,
    –un castillo con laberintos con escaleras–
    que ve la luna
    sólo cuando la ballenacanta
    diferente, erguida,
    y, entonces, el casco de su colonia
    se estremece.



    Eslabón

    Dejo a las arañas
    comerse
    a sus hermanas moscas
    no les digo nada
    porque todos tienen su lugar
    y ellas sabrán.



    Serpiente

    He dejado la piel
    puesta a secarse
    en algún rincón de tu cuarto.
    Ya no puedo volver atrás.




    Las tormentas nómades

    Hace tiempo que el cielo ya no es el mismo,
    que las tormentas
    se parecen a la atmósfera de Júpiter.
    El viento no puede
    ser el mismo,
    ni los árboles cuando se derrumban
    o crecen.

    Veo el ciprés  violeta doblarse
    y le digo a mi hermana:
    ¿verdad que las tormentas no son como antes?
    Es verdad, no son como antes, dice
    y dice,
    aunque no pretenda,
    que el mundo cambió.

    Escuchamos música,
    miramos una película
    hasta que la lluvia
    nos deja dormir.
    Despierto a las cuatro,
    con un hueco en el pecho
    y el corazón
    en la boca de otro,
    en el pensamiento de alguien
    que cree que me conoce.
    Suena el teléfono,
    pero ya no quiero sentirme
    llevada por nadie.

    Me levanto a buscar la luna:
    se asoma en el patio
    perfecta;
    la luz puede sanarte,
    pero no puede
    dejar de doler.
    Quiero que dé un sueño distinto,
    otra dimensión de mí.

    Curame, luna,
    cúrame,
    quiero dejarte todo,
    hacerme pequeña
    y dormir de verdad.

    El teléfono calla,
    el viento sopla,
    vuelvo al colchón que me prepararon
    para esperar la tormenta.
    sé que todo lo que sube,
    baja,
    que a la tristeza
    también hay que aceptarla.
    me abrazo,
    me rodeo con mis manos.
    tengo el cuerpo flaco
    y cansado
    me va a llevar un tiempo,
    seré más fuerte,
    más poderosa.
    Eso lo sé,
    pero lo callo,
    Ya no hay hogar que habite
    más que a mí misma,
    no tengo raíz
    en el aire que me sostiene
    y sólo me queda
    la habitación áspera de mi lengua
    que la luna y yo
    llamamos duda.




    Alebrijes

    Ahora estoy mirando
    los ojos
    de un jaguar de madera,
    bajo el encanto de los alebrijes,
    viviendo el mismo tiempo
    de todas las criaturas.



    Nudo

    debería descansar,
    pero no duermo,
    me inquietan las palabras
    a punto de salirse de mi boca.

    intento entrar en el discurso del amor,
    pero no soy buena para esto.

    algunos no tienen problema
    en mentir,
    no distinguen un corazón que se abre
    de una alcancía.

    no tienen la culpa, digo,
    no pueden tener la culpa
    de que el mundo sea así.

    nadie sabe golpear las paredes
    sin que se vengan abajo.



    Mantra

    Bajo este sol me entrego
    al día que comienza,
    a la voz que canta en mis oídos.
    Todos los humanos despiertos.
    Ahora se escucha
    un ladrido y un ritmo.
    No se puede detener el mundo,
    pero se puede resistir.
    Hoy dura
    hasta el próximo amanecer.




    Antídoto

    Me meto en el bosque,
    a buscar la luz,
    veo el mar infinito de los techos
    cuando se apaga la tarde.
    la soledad
    es una manera de sanar
    y la acepto,
    ya no reniego
    de las horas frías,
    son una excusa, ¿sabes?
    para prenderse del miedo
    y no salir.

    Tengo una manera de echar para atrás
    todo lo que hiere.





    La luna no tiene nada por lo que entristecerse                                                 
    mirando desde su capucha de hueso.                                                                 Ella está acostumbrada a ese tipo de cosas                                                       Sus negros crepitan y se arrastran.                                                                              Sylvia Plath


    La resistencia de la luna, el primer poemario de Carolina Giollo

    Por Flor Codagnone

    La resistencia de la luna, el primer poemario de Carolina Giollo, su ópera prima, tiene un decir profundamente musical. Lo que se escucha en esos poemas es un andar, un ritmo, una música. La de un camino. El yo poético empieza en sincronía con lo animal: es perro, es gato egipcio, es hermano de las cucarachas, es anfibio. Se transforma y se mimetiza con ellos. Sin embargo, a medida que avanza sale de su cueva, del bosque, deviene. Va de lo salvaje (lo demasiado humano) a lo otro-animal y empieza a transitar un escenario distinto, más urbano, de otras luces, habitado por otros dolores y otra sangre.

    Se escucha también un amuleto y algo que eriza, que suena tremendo, que convoca, que trae a sus fantasmas, a sus muertos. Si algo sabe hacer Carolina en este libro es transformar la pérdida, el desamor, la muerte, la memoria de los muertos en un lenguaje, en una letra, en una música que da vida. Basta con leer los versos de ese encarnado y descarnado poema que es «Rezo».

    La poesía de Carolina, en efecto, se hace carne, piel, escama. Está profundamente atravesada por los afectos. Por eso puede hacerse cuerpo. Atravesada por lo familiar y por lo extraño y por algo, en el medio, desencajado, ominoso, abyecto. Atravesada por lo onírico y por una familia de hermanos, de abuelos. Por los pequeños detalles que trae el recuerdo: una esquina, un tejado, un mantel, las vías abandonadas del ferrocarril, una higuera…

    Y esa criatura que es el yo poético camina siempre en compañía de la luna. Ésta aparece, sólo por nombrar algunos ejemplos, en los tres poemas largos que funcionan como pilares–“Las tormentas nómades”, “Cinco lunas” y “Ciudad de luz”– y, además, en “Humano demasiado humano”, que abre el libro.

    En estos poemas, la luna es algo interno y externo, una especie de chamán que guía y que cura y que puede atravesar esos escenarios que aparecen constantes: lo diurno y lo onírico, lo humano y lo salvaje, la fe y la razón y la vida y la muerte. La luna de Carolina es azul y supone también muchas otras lunas: hay en eso un profundo símbolo de la hermandad.

    Es también la luna de un yo poético femenino, atributo e imagen de la feminidad. Si bien la poesía que se presenta en este libro no podría encasillarse dentro de la tradición de las poéticas feministas más crudas y explícitas, hay algo de lo profundamente femenino. Algo de la naturaleza y, en particular, de esta luna, sienta una posición muy concreta. Se trata de una luna que resiste. Quizás quepa preguntarse a qué. A priori se resiste a doblegarse ante a una lengua que ha sido impuesta, que es de otro y que hiere. Una lengua materna, algo masculina, que, a partir de lo poético, puede bifurcarse, como la lengua de una serpiente. Una lengua que puede salirse de la lengua, que puede soñarse lengua. Que es un refugio áspero, pero refugio al fin. Una lengua, que da pelea.

    De seguro, los lectores encontrarán en esa resistencia algo propio, algo que libera, que abraza. Es que Carolina ha sido profundamente generosa con su libro y estos poemas, estoy segura, lo serán con ella. A mí, como lectora, sólo me queda agradecerle por dejarme escuchar su texto, su música, y por permitirme el abrazo de su poesía.






    .



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    Consuelo Martínez Astorga 

    (Temuco, Chile 1989) poeta nacida en el lluvioso territorio que cobijó a grandes representantes de la lírica como Teillier, Neruda, Mistral, entre otros,  en este tiempo se detiene en su quehacer diario para sumergirnos en el universo del lenguaje poético.

    Con dos publicaciones “La Sombra del Pájaro” (2012) y “Curso de Anatomía” (2015) nos presenta en su propuesta escritural una poesía basada en fragmentos que representan el todo del universo poético. 




    Te tocó un té 
    con sabor a tilo,
    tartamudo y tosco.

    Traía trocitos de tímido,
    Tesoro tildado y tupido.

    Te tocó un té
    Taciturno y tranquilo.






    Hace un instante, la infancia.

    Ahora mismo, otra época.


    Hace horas, hoy,                  
    Y el reloj sigue igual.  

    Años, mañana,                  
    Y las estaciones son las mismas.                  

    Tiempo todo cruza,                  
    Tiempo se consume

    ¡Se abren los cielos
    Y se desatan cadenas!

    Porque existe camino
    A la libertad.



    Descenso

    Fragilidad.
    El paso interrumpido del resto del cuerpo, 
    despojándose como un otoño pisoteado. Una puerta 
    oculta los ojos quebrados, 
                el pecho partido, la piel congelada.
    Silencio.
    El palpitar violento se apacigua
     en el regazo del silencio. 
    El reflejo de la noche se agolpa
     tras los ojos.
    Polvo.
    La herida se abre 
    liberando 
    su vieja sangre: 
    nunca se sabe 
    cuándo volverá
    y otra
     vez 
    la
     luz 
    se 
    muere 
    en los
     párpados 
    de 
    un 
    recuerdo.


    La voz del visitante

    Todavía me ronda el visitante intempestivo.
    Vela bajo la aparición de un fraudulento lenguaje
                                                   : ruidos en cadena
                                                   : gritos que no se ahogan
                                                   : dolores falsos y mentirosos
    dilatándome en sus propias veces.
    Él en mí y yo en mí. Viene 
    cuando se extiende la noche. Pretende entronarse 
    pegajosamente sobre mi sangre temblorosa, con miedo desvanecedor
                            Patrón persistente y frecuente.
                            Constante, sin causa alguna.
                            Crónica y exagerada inquietud: inestabilidad
    hasta que mi mano
    escribe sobre su pellejo: esta es la máscara de otro cerebro.
    Y ahora:         Suda dentro de mí, agita
    la voz del sueño: falta de conciliación y finge.
    No hay razón para su existencia.
    Empiezo a oír que esta voz es ficticia.
    Así
    cargo con mi cuerpo como si no fuera mío,
    me percibo lejos e invisible. Desapareciendo
    tantas veces
                regresando a mí misma,
    terminando por creer en la desconfianza.
    (Tal vez nadie creería que soy carne
    después de haber sido tantas veces aire).
                            Todo esto es de fuego,
                            se enciende en el aire
                            quemándose en mí
                            y haciéndome otra nueva, cada vez,
                            sin soplar la ceniza.
    Aún persiste en mí.
    Todavía me ronda la voz del visitante
    desea hablar y dejarse brotar: que se hagan seguidor del silencio,
    pero aunque en el silencio me enfrente como una copia borrosa 
    defiendo y empuño el corazón para vencer.



    El conjuro de Léctor Rívano

    Para Carla  M. V.


    I

    El tiempo dilata los fantasmas
    y multiplica su intuición,
    limitando el mundo y las formas
    que, angustiosas, son posibilidades muertas.
    Léctor Rívano los conoce.
    Cada tarde, frente al libro
    posa sus grandes noches sobre las palabras: 
                            las conjura y son inmortales, 
                            las convierte en espíritus que suplantan su credo 
                                                                           por todo aquello que no es cierto.

    Con sus astucias abre el laberinto y sale por él.
    Léctor permanece a cuentas con su atávico espanto
    y los fantasmas
                 vuelven a sus polvorientos cajones.
    Este conjuro lo salva de que enloquezcan sus sufrimientos,
    y descubre que mientras descubre el poema
    se le transfigura la muerte.



    II

    Esta es el alma pasajera,
    empuñada, tan silenciosa y lejana
    que de las viejas páginas enciende el vapor                       
                            para despertar al escritor perdido
                            e imaginarse los lugares que al amanecer no existen.
    Léctor bien sabe
    que enunciando los paisajes
    continuará conjurando la ilusión entre libros.



    III

    Desde lejos, el trueno habla a los espejos de Léctor,
    combatiendo a luz y agua por la tinta de los viejos libros:
                para hacer volver el aroma de las aguas desconocidas,
                darle patio a las aves que vuelan lejos,
                ocultarse  tras la voz de un mundo invisible
                y empezar por el fuego antes del mar.



    IV

    Léctor y la noche acercarán las horas, muy cerca,
    para que más tarde se unan a crear las hojas
    antes de que se vuelen a la memoria perdida.
    Se deja al silencio sin relojes
    y se convierte en un viento 
    que, más allá, viajará a las lindes de la emoción.



    V

    Rívano nació escuchando la música de los poemas.
    Antes de fundarse su profundo sueño
    ya quemaba sus ojos de carne
                            con las palabras de sus enterrados escritores favoritos.
    Así aprendió que lo invisible es escolta y poción
    que sabrán desvanecer las murallas que espantan el alma
    y no habrá llave ni lengua más que la suya
    que despierten a los árboles muertos.



    La entrada experi-mental a la calle 
    de los mil ojos

    Por la entrada de la calle ya veo los mil ojos,
     mil ojos para probar qué evito cuando tiemblo.

    La luna llena les abrió las pupilas 
                            y  frente a mí se multiplican,
    se me acercan como estatuas blancas, de grandes patas,
    (como la última vez que anduve por aquí).
    El sonido de sus pasos percute en mi pecho
    y entonces, voy perdiendo el respiro,
    disminuyo a cada paso y en mí despiertan las voces.

    Se fijan con los párpados muertos
    y palpito por completo: ellos se han vuelto para rodearme,
                abren sus bocas
                y estirando sus manos monstruosas no me dejan ni pies ni brazos, 
    pero camino 
    con la boca cerrada,
    endureciendo mis labios,
    para no gritar que la noche otra vez me ha llegado a la cabeza.
    Yo los miro 
    y sus miradas negras se redoblan a bandada
    tan dentro como me laten las venas,
    y a unas cuadras ya no comprendo y desvanezco.                                             
    Todos los ojos se ocultan: otra vez mi invención muere.
                                                   Imaginé sus ojos hambrientos y creí en ellos.
    Ahora la calle es una callecita y los ojos: una especie mental.



    El navegante

    Mañana seré un navegante invisible 
                            (Ese que siempre quise ser)
    Las velas me llevarán a donde
    la mente se niega.
    Las aguas me dirán
    que los mares existen
    y que la inmovilidad es una
                                       obsesión
                                       improlongable.
    Pregúntenme, mi cuerpo así no se duerme,
    puedo capitanear con los ojos
    cerrados,
    puedo mover velas de madera.
    Allí, entre los dos azules,
    iré tras mi tripulación
    para dejar esos caminos
                            verdaderamente pocos.
    Mi barca está en la orilla,
    todavía escuchando la voz de los gestos.
    Pronto zarparé
    y me iré a las olas trazando 
                otro universo que no obra como yo.

    http://grupocasaazul.blogspot.com.es/p/poetica-de-los-plexos.html





    COMENTARIO CRÍTICO La anatomía y la sombra: a propósito de la poesía de Consuelo Martínez.


    Marcelo Garrido Monroy
    Dr. en Literatura Latinoamericana

    Publicado en Proyecto Kallfü - Literatura y Humanidades
    Región de la Araucanía, Temuco. Chile.
     www.kallfü.cl


    0.- Consuelo Martínez Astorga ha publicado dos libros de poesía en la sureña ciudad de Temuco:
    La sombra del pájaro (Auto-ediciones Rodríguez, 2012) y Curso de Anatomía (Kallfü Ediciones, 2015). Temuco es una ciudad talismánica (permítaseme el adjetivo raro), enclave urbano clave para el surgimiento del Chile “moderno”: en su derredor se llevó a cabo el proceso brutal de la pacificación del pueblo mapuche; en su cercanía se sigue viviendo la atávica violencia occidental… Talismánica ciudad; en su humedad se reunieron en los años 20 del siglo XX los poetas mayores de esta tierra gravosa: el delgado adolescente Nefalí Reyes, joven-poeta oscuro y Gabriela Mistral, la alta maestra-poeta, de paso, como siempre, por el mundo. Consuelo está siendo, con su poesía, una materialización, una encarnación de esos dos linajes humanos: joven poeta de Temuco y maestra de lenguaje.

    1.- En su primer libro, en realidad un poema de largo aliento, hecho de fragmentos, bellamente dispuestos, discurre la poeta sobre los atributos de la sombra y la levedad. Una poética del vuelo en el que cifra con acierto el asunto difícil de la permanencia y las apariciones. Decía yo entonces, a propósito de su poema: “[…] mediante los enigmas del doble y la sombra, el poema expone la antigua tragedia, siempre viva, de este encuentro transfigurador, en el que se gana en sombra lo que se pierde en presencia. El poeta es el gran ausente de sí mismo.” El poeta se fuga de los lastres del yo para hablar desde la sombra. No por impostura cobarde, ciertamente, sino que por una renuncia, que tiene que ver más bien que un desollamiento que con la huida: “la poesía de Consuelo (bascula) entre el deseo liberador del aire, del viento, del vuelo y la negación de este deseo, es decir, del hostigamiento de la materia y su abrazo terrible. Es por esto que el poema se funda en lo que bien pudiéramos llamar la poética de las aves la poética del vuelo.” Con esto quiero decir que, entregado al vuelo al pájaro le queda y le grava la carne escasa y los huesos huecos. La imagen es bella: el ave al vuelo y la del poeta a la caza de la sombra.

    2.-Su segundo libro, Curso de anatomía, impresiona todavía más por la expresión breve. La brevedad es velocidad. Y en esta su segunda poesía se ve así, velozmente las formas de lo vivo y su caducidad exasperante. La marcha acompasada del corazón es ya un poema, el ritmo del poema del cuerpo: brevedad epigramática mortal de la carne.

    Lo hice: he muerto. Mis labios yacen todavía
    ardientes y una levedad profunda me dice que el
    sueño se terminó y que mi cuerpo ha regresado
    al infinito

    (“regreso” de Curso de Anatomía)

    3.- El poeta recupera para nosotros el mundo a partir del roce erótico con su cuerpo. Es cierto que ese roce no siempre es placentero, es cierto que de tanto en vez se prefiere la distancia y el ensimismamiento, pero habrá que considerar que esa ruta es estéril o bien conduce a un silencio huero y habrá que considerar entonces la rabiosa restriega amorosa con el mundo. Este eros parte con el reconocimiento del cuerpo propio, es decir, con un cuerpo, salvado para ese amor con las cosas, para que la voz sea y con la voz, las palabras en las que el otro se cita conmigo. Entonces si es así, yo entiendo la conspiración de esta poesía; el cuerpo como conspiración, que me parece viene a ser el último hallazgo de la joven poesía de Consuelo Martínez.






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    DIEGO ARAVENA INOSTROZA

    Temuco, Chile  1986

    Los textos buscan retratar un sur chileno desde una visión particular, bajo la mirada de la historia reciente, fragmentada, difusa y poco definida de la Araucanía. Se escribe sobre la pérdida de significados a partir de la construcción de una región con ciudades fundadas hace poco más de cien años y cuya formación, al igual que su historia, resulta convulsa, poco clarificada y en constante redefinición entre ruralidad y urbanidad, entre memoria e invento. Se retrata una persistente necesidad de conexión entre las personas, de búsqueda de identidad en la raigambre y en las relaciones, describiendo un mundo mestizo, mezclado, interconectado, pero desmembrado y nostálgico, de identidad difusa y sin significados definitorios. Se escribe sobre una melancolía sin especificidad, en búsqueda continua y en constante pérdida y olvido, tanto del vínculo con la tierra y el pasado, como de las personas, sus relaciones y sus historias, que son finalmente el reflejo del entorno en donde se han forjado.

    Ha participado en la Revista “A Las Espuelas de mi Caballo” (2006), escribió el cuento infantil La Historia del Pudú que quería volar, 2012, ha publicado el poemario  "Perro Paraíso" (Poemas Ilustrados, 2015) y es autor del poemario inédito Polvo en las pozas del cielo, 2013.



    Antes que acabe el invierno

    Antes que acabe el invierno podríamos pasar al cementerio y oler la tierra cuando se humedece, salir al patio y ver el sol mortecino cruzarse como grillo por las hojas, hablar de la madera, del carbón y el fuego que adormecen la helada. Podríamos reflejarnos en las pozas del cielo y el barro de las calles, buscando esa cadencia única que tienen las bolsas de pan a cuatrocientos la compra sin vuelto.

    Estamos vivos, sé eso. Sé que estamos vivos cuando dormimos, cuando escuchamos nuestros murmullos y nos tocamos el cuello. Tenemos un poco de fuego y presente. Tenemos un paso y el siguiente, y el camino que recorremos sin decirnos nada. Tenemos pan tostado, agua caliente, un dolorcito en el alma y mantequilla. Tenemos pena, una manzana en la mochila y piernas. A veces dejamos huellas pero se borran. A veces también hablamos pero lo olvido.



    El mapa

    Los busco a todos en la bruma que ilumina mi velador. Sobre él hay un vaso medio vacío, anotaciones, evidencias y venas sin sangre. Desparramados, sus rostros se esconden en el sarro de la memoria, en el esmalte descascarado de mi deseo, en la insignificancia invaluable que tienen los objetos en que imprimieron sus dedos.

    En un reloj sin pilas se reflejan los míos. Y en muñones de papelitos tontos: servilletas usadas y una foto vieja, boletas sin fecha y envoltorios de dulce. Sé que en alguna parte en medio de la basura, en un sitio pisoteado mil veces, debe haber algo de verdad sobre nosotros: quizás un puñetazo al hígado como testimonio rabioso o el murmullo ahogado de un animal extinto.

    Cuando pienso en verlos de nuevo siento en la piel el vértigo previo a una batalla de sables y cuchillos.

    Siento el nerviosismo de estar a punto de competir con la vida luego de tanto tiempo royendo el cielo. Puedo hallarlos, digo, y este es el mapa para encontrarlos. Puedo capotar aún, sé que puedo, aunque la avioneta sea muy vieja y en vez de alas tenga esquirlas.

    No es necesario abrir los ojos luego de dormir. Ellos están aquí conmigo, tranquilos, afables. Sus caras dibujan una hermosura que me deja mudo. Me embriaga sospechar sus pasos, perseguir su miel, aunque no logro recordar nunca ningún nombre.



    Pajarito

    Mi vecino fuma por las noches cuando cree que nadie lo ve. Enciende la luz de su pieza y abre su ventana al frío. Yo lo veo y cuando lo veo lo amo. Él no se da cuenta que lo miro y que lo escucho, ni se da cuenta de que sé que llora. Gime como niño con el hielo de la noche, pero cuando hay gente ríe y canta como un pajarito. Se asoma creyendo que está solo para rozar con sus labios el rocío, besándome a mí bien de lejos pero sin querer.

    Tiene en su cara mi imagen, aunque todavía no lo sabe, porque él no sabe nada y sólo vuela y sólo huye. Huye por los rincones pelados buscando carbón para el brasero. Huye de mí, de mis caricias, y se golpea la cara llorando. Mira como buscándome, como si yo estuviera allí, en el golpeteo humilde de su corazón. En sus dedos fríos que se quiebran. En su mirada trizada como vidrio roto que se queja.



    Figuras de estrellas

    Más que la lluvia y más que el pasto, lo que nos define es el silencio. Nuestra dulzura se añeja con el pan mientras nos sentimos perdidos y no nos importa. Pasamos de moda y lo que decimos pierde relevancia, si es que alguna vez la tuvo. Amigo, si no tenemos vasos no sabemos qué sentir y eso nos asusta. Nos asusta tanto, sobre todo la noche, sobre todo las palabras, pero más que nada tocarnos.

    Reconocemos nuestro lugar junto a la escoria, lo amamos y lo agradecemos. Amamos tanto estirar los labios al vacío, al anverso de la felicidad. Estamos contentos. Pensamos en los ángeles. Pensamos en el lazo que ata nuestros ojos con la lava, escondido tras las frases que divinizamos. Tiramos una carreta de papeles y chistes con el pelo bien lavado, aunque en el rostro se nos adivine la lana rota y la peste.

    Solo buscamos sentir un poco, ¿quién nos puede culpar? Solo queremos saber quién es ese tipo en el reflejo del agua, cómo se llama y qué hace. Amigo, déjame seguirte a ver qué encuentras, sonreír contigo aunque cada sonrisa pese tanto. Déjame dormitar un rato apoyando la espalda en el techo o en los fierros. Dime por qué, más que deseo, sexo o diversión,  hay tanto cansancio. Figuras de estrellas irrumpen en mi cara como soldados de alambre arrastrando la torpeza.



    Mi ventana

    Abre mi ventana. Está lloviendo afuera y el metal se oxida rápido. No se alcanza a ver entre el vidrio y el infinito, por las gotitas rojas pegadas entre mis ojos y el futuro; atravesadas en mis nervios y mis sueños, a medio camino entre la euforia y la tristeza. Ayúdame a subir por donde baja la lluvia, a la negrura total de la noche sin estrellas. Ayúdame a ir arriba de esas nubes aunque sea a mirar por unos segundos el cielo despejado. Dar un salto gigante para asomarme arriba de la oscuridad, y como nunca antes, verlo todo iluminado con una claridad absoluta: el fiel reflejo de un millón de astros destellando el paraíso, y luego caer.



    Mueren las naranjas

    Mueren las naranjas. Su muerte me fractura la belleza, la voz se me enreda. Como las manos. Como los ojos y el techo, las siluetas y el humo. Todo se vuelve risas, piruetas y manoteos del hambre. Dime dónde queda el cielo del que me hablaste una vez porque confundo su imagen con un perro enfermo que no duerme por las noches.

    Confundo también mi cara con la tuya y me aturde el tiempo, querida, cuando quiero hablar. Es tanta la vida que pierdo y a la vez las piernas marchitas. Se me erizan los pelos cada noche con un gritito de nena que me confunde. Es que no quiero más que los fierros azotándome la espalda, y las palabras verdaderas recorriéndome el desvelo.

    Ya nos olvidamos del gusto por fumar. También de los otros gustos. Trabajamos para satisfacer la carne, sin aire tendencioso ni afán de pelear. Busco la vida en los nervios y en la leche; en los ojos vidriosos y el tecleo inútil de trasnoche; en el tono pretencioso y desparramado, irregular, torpe. Tono martilloso, pretendidamente macho, pastizal quebrado en la mañana más fría. Fría como mi sangre. Fría como la voz que llevo adentro, animal y aguada. ¿Será la voz del mismo perro que atropello vez tras vez?
    Mueren las manzanas. Sudo, no puedo reír.  Quiero mascar el polvo viejo, la arcilla roja y los olores. Siempre los olores. Los olores en el cuello, en las hojas nuevas, en la madera encerada y la lluvia. Los olores en la atmósfera. Tras el barro, en los pliegues de tu mano. En la pera. En la nostalgia dulzona ya vinagre.

    Acompañado por un animal con recuerdos, vadeo el camino de los abuelos.




    Ramas

    Existe una distancia insalvable en cada momento en que callamos. Nos atrae, no nos estorba. Hemos aprendido mucho viviendo en el bosque, en lo más profundo de la selva, aquí, en el desierto, en la nieve. Solo nos interesa el sol en la cabeza, en la piel, aquí, en la sangre. Solo el sol y los aromas de la tierra. Siempre el sol, siempre tú.

    El resto es mover las piernas una vez y otra más. Avanzar con lentitud restregando nuestros ojos en la maleza y la grava. Hay un martillo dentro de nosotros y trabaja siempre, herrando caballos, forjando mazas. Nos volvemos fuertes como un pájaro que sabe su lugar en el mundo: un nido insignificante de ramas débiles y el alma endurecida por la negrura de la noche.



    Costillas

    Tu belleza siembra la tierra sin vida cosechando enanos deformes que en sus rostros reflejan buitres. Tu belleza surge cuando nos miramos con ojos de animales antiguos y dentellamos los juramentos que no hicimos. Porque nos hundimos sin saber. Nos hundimos sin llorar, riendo y cantando.

    Somos oleaje y vida salvaje, sin perdones ni bondades. Vomitemos el aserrín de nuestras casas y destrocemos los faroles de las calles. Mastiquemos el ruibarbo y el polvo de las alfombras.  Levantemos la ilusión por el mar coagulado en su negrura y enamorémonos del suelo sucio, las piedras toscas y el odio.

    Dispárale a los perros. Dispárale a los gatos. Deja que la sangre salpique hasta las nubes y que la lluvia luego la devuelva. Deja que se hundan las costillas y los huesos de mi tórax porque no necesito respirar.



    Matar gatos a balazos

    Hay que romper las puertas y las ventanas y cortarse con los pedazos de vidrios y las astillas. Dejar que la sangre se ponga verde y crezcan flores o cardos que huelan a resurrección de insectos llenos de brillo. Eso quiero y no la sombra penca del sarro ni lo repetido. Apartar un puñado de aire para los tiempos de miseria en que no quede nada y estemos tirados en alguna pampa de mierda sin luz ni amor.

    Hay que superar la montaña de ripio falso lleno de arañas y de moscas, de piedras y cansancio. Sobre todo de cansancio. Tener de nuevo pasto y azul en la cabeza y vaciar en nuestro pecho un líquido viscoso lleno de maravilla, que nos mueva las piernas aunque nos paralice el corazón.

    Quiero una verdad vibrante aunque sea apócrifa y decadente para decir que luchamos y perdimos, y volvimos a perder. Que fuimos bellos y putos. Que nos convertimos una vez en pájaros y te hallamos, y que cuando te hallamos tuviste lo que nosotros no.  El dolor sin rencor, nuestra música sorda.

    Porque estuvimos donde se recuerda el mugido de las vacas. Donde se recupera lo digno. Donde se puede parir el cableado eléctrico de tu sangre: cuna mestiza de un montón de espíritus apaleados que alguna vez se enamoraron del trigo.


    http://grupocasaazul.blogspot.com.es/p/poetica-de-los-plexos.html





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  • 05/31/16--01:05: MATILDE ESPINOSA [18.810]

  • Matilde Espinosa

    Matilde Espinosa Poeta colombiana nacida en Huila, Cauca, en 1910 y fallecida en Bogotá el 19 de marzo de 2008.

    Su obra irrumpe a mediados del siglo XX con una temática de clara exaltación del dolor humano ante la injusticia, la violencia y el desarraigo, razón por la cual su poesía ha sido definida como poesía social. Por la hondura y excelencia de su lenguaje, Matilde Espinosa es considerada un ícono y referencia fundamental en la historia de la poesía colombiana, y una precursora de la poesía contemporánea.

    Obras

    Los ríos han crecido, 1955
    Por todos los silencios, 1958
    Afuera las estrellas, 1961
    Pasa el viento, 1970
    El mundo es una calle larga, 1976
    La poesía de Matilde Espinosa selección, 1980
    Memoria del viento, 1987
    Estación desconocida, 1990
    Los héroes perdidos, 1994
    Señales en la sombra, 1996
    La sombra en el muro, 1997
    La tierra oscura, 2003




    Ciudad blanca

    En Popayán de piedra pensativa
    Eduardo Carranza

    I

    Cómo acercarme a ti si nada traigo
    Solamente mi voz y el corazón del hijo
    que sigue ardiendo.
    Nombres, fechas, gotas de eternidad
    crecidas en la hierba.


    II

    Ni la furia del trueno
    ni la hora de la tempestad
    hieren más alto que mi pena.
    No es solazarse en la amargura
    recorrer silenciosa piedra y muro
    ni batir con el viento las ventanas,
    ni espiar por cual rincón del cielo
    nos revisa las cuentas el lucero.


    III

    Es toda la inocencia del paisaje
    con las colinas verdes, dulces
    como niñeras descalzas sacudiendo
    el boscaje que reparte la brisa
    -la única y feliz- cuando le besa
    el rostro a la ciudad más blanca.
    No es la historia, ni el bronce
    ni la solemnidad de los espejos.
    Es más hondo tu vuelo: son tus pasos
    sonoros armados en el tambor del tiempo
    Si te nombro, zozobra mi alma, esa alma
    que a veces se hace flor, llanto o ceniza
    desde el sigilo al sueño!

    (Inédito)




    En las más altas noches

    De arenas movedizas
    y recia mansedumbre
    la mujer es presencia
    en todas las edades.
    La nublan los ocasos
    y los amaneceres tristes
    con la dulce tristeza de los niños
    que atrapan la mariposa
    y la ven escaparse de sus manos.
    En su angustia
    los ahogados las buscan
    desesperadamente y ellas
    maternales o amantes
    les confortan los pasos
    y borran la tiniebla
    que les cubre los ojos.
    Son las mismas
    que espantan oleajes
    y ven perderse en la bruma
    los seres y las cosas
    más amadas y deseadas.
    Son las mismas
    que en las más altas noches
    dialogan con los astros
    y sienten el estupor
    de los “ayes” cautivos
    y el obstinado vuelo
    que rescata los sueños
    sin el límite oscuro
    de las paredes blancas.

    (1 de julio de 2005)



    Los hijos del delirio

    Olvidaron sus nombres.
    Sus rostros padecen un aire
    que a todos los envuelve
    y los distrae en un compás
    en donde nadie escucha.
    Las palabras caen al vacío
    o se rompen en un cristal sin fondo.
    Todo es confusión como en la fiesta olímpica.
    ¿Quién hablará de orígenes?
    El viento, las raíces, los recuerdos,
    las preguntas. Los fantasmas huyen.
    Las ventanas sin alas como ojos inmensos
    atalayan rumores que se alejan cantando.
    Los hijos del delirio reconocen
    “sus ires y venires” en sueños
    y en las calles que cruzan ardorosas
    como ellos.
    En su delirio inventan escalas,
    llamas que tocan dimensiones
    como ángeles de fuego y columnas sonoras
    donde amanece un dios despavorido
    que los sigue buscando.

    (22 de mayo de 2006)




    Recién venidos

    Las palabras se escapan
    pero el alma es tan cierta
    como la gota de agua
    que me sigue mirando.
    El habla nos traspasa
    y la imagen trasciende
    a lo desconocido.
    Las paredes del mundo
    son muros de piedra que duelen.
    Nos conturban los soles violentos;
    el asombro, el milagro,
    el murmullo, frontera
    que orienta los pasos
    a la estancia de algún
    paraíso perdido.
    Somos los recién venidos
    pulsando el recuerdo
    en la hora implacable
    que se vuelve de espuma;
    en el aire y en el pecho
    toma forma de largo camino.
    Somos los recién venidos
    cultivando los sueños
    viendo correr el torrente de lluvias
    que maltrata las rosas
    desde la luz hasta el primer sollozo.




    Nada más cierto

    A Luis Carlos Pérez
    In memoriam

    Nada más cierto
    que tu ausencia
    y este incansable viento.
    Revestido de sombras
    el color de los días
    se recoge en silencios
    los tuyos y los míos
    y toco tu pensamiento.

    A veces se me quiebra
    el mundo entre las manos
    y oigo un clamor que se perfila en tu frente.
           "¿Dónde caen las horas
    sin el terror nocturno?"

    La pregunta se pierde
    y los goznes dolidos
    de la puerta entreabierta
    son pasos misteriosos
    de este implacable viento.

    Febrero 24/2004




    2004

    Con voz de fatiga
    golpea la puerta.
    Como si nunca se hubiera abierto.
    Los sonidos se repiten multiformes
    opacos y sombríos.

    La cortina cae y el número y la luz
    se despiertan y el infinito se da
    en una rosa blanca que
    amanece temblando.

    ¡Es tan pequeño el mundo!
    "descolgado el corazón"
    siguió llamando mas
    todo confundido.
    Creyó que el arrebol tardío
    era el sol de mediodía
    y la imprecisa claridad
    la pupila de un dios
    ¡Que se recreaba en la lubricidad
    de las estrellas!

    Las corrientes humanas
    plegadas o en desborde soportan
    un aire soterrado que estropea
    que fuera pasión o ardiente vuelo.
    Se humedecen los ojos, los reflejos
    se hunden y el pensamiento
    va más lejos.

    Llueven las sombras
    con la velocidad
    un río el mismo río que se levanta
    limpia la encrucijada que se gasta
    y que a veces nos duele en juego
    con la herida.

    Enero 16/2004




    Multitudes

    No por sonoro este brazo de mar
    es más profundo. Sus violentas
    espumas derretidas al sol
    son el paso primario
    de los vientos alisios
    en cuyos nudos se enreda
    el oro de los sueños, el amor,
    la desnudez y la esperanza
    de un nuevo amanecer.
    Nada detiene este andar
    de animal recién venido
    a la invasión que sólo se deshoja
    cuando sorprende el rayo.
    No hay memoria feliz
    para el que ingresa al
    poder uniforme
    que derriba las alas y marchita
    el rosal para quien ama y sueña.



    II

    Valga la soledad
    cuando despunta el alba
    o se inclina
    para besar la noche.
    El mensaje transita y no
    es de multitudes
    su esencia, su intención, su delirio
    sólo por un instante
    o por una eternidad.

    Febrero 15/2004




    Una voz

    No era una queja
    tampoco la voz del caracol
    en su playa desierta.

    Ni el paso de la bestia
    por un peñasco oscuro.

    Era el presagio que florecía
    los ecos y la ráfaga azul
    de un juego niño.

    Era una voz sin fondo
    aérea como el canto.
    Si volviera a escucharla
    entendería mejor el sesgo
    de una voz sorprendida
    en la noche.

    (De La Tierra Oscura)




    Hacia la tarde

    Al poeta Winston Morales Chavarro

    Un desteñido sol
    Recorre conmigo las estancias
    Que ya no tienen nombre;
    Los pasadizos vueltos hacia la tarde
    Solos como los nacimientos
    Y ausentes como un grito.

    Emergen parecidos distantes
    Bajo el ardor de las cenizas.
    Se conmueven las frondas
    Arrebatadas por los vientos
    Sin destino como los sueños.

    Lastiman los escombros
    De las primaveras enterradas
    Y el gemir de los volcanes
    En su incandescente agonía.
    Y al fondo la esperanza
    Medusa desgarrada en busca
    De otro mar y otra orilla
    Pulsando las arenas
    En esta navegación de los olvidos.




    Un día sin nombre

    ¿En qué momento, amor,
    se oscureció tu calle
    y tu casa fue el blanco
    de la sombra?

    Una ola de polvo
    Lloroso y amargo
    Se estableció en la hora.
    Desde entonces el tiempo
    Madeja silenciosa
    Va corriendo sus hilos
    Para la dura tela
    Que defiende mis lunas
    Secretas.

    Lentos trascienden los días
    A donde sólo llega
    El temblor de la luz
    En el vacío.




    Llueve

    En esta embarcación
    sin madrugada
    llueven las sombras.
    Se derrumban
    los reinos del amor
    y vuelan las mariposas blancas
    como flores silvestres.
    Tras la nube más negra
    se concentran los vientos
    noticiosos, sedientos, llueve.
    Desfilan los recuerdos;
    historias de pasión con incendios,
    temblores o viva muerte.
    Mágicas visiones en el aire
    ruedan a la tiniebla, llueve.
    En esta embarcación sin madrugada
    no hay recobro posible;
    cerrado el horizonte, llueve.

    (31 de agosto de 2005)




    MATILDE ESPINOSA: LA GUERRERA DE LA POESÍA
                          

    Por Lidia Corcione Crescini

    Matilde Espinosa, Colombiana, nació en Huila, Departamento del Cauca. A la edad de 98 años, el 19 de Marzo de 2.008, nos ha dicho hasta siempre. Su corazón ha dejado de latir pero su sentir en el día a día invade las almas que transitan por los rincones más recónditos de la tierra, tierra virgen que se ha estremecido con su presencia y su ausencia, tierra llena de nostalgias que la cubrió con su manto de brisas perfumadas aliviando, quizá de vez en cuando, su dolor por las injusticias, la violencia y el desarraigo, los cánticos de mirlas y gorriones, los gorjeos de pájaros errantes, las montañas, los campos, los ríos y los mares, sirvieron en su  morada para apaciguar su caudal lacrimógeno que inundaba su rostro entristecido.
    Valiente, guerrera, emprendedora, incansable mujer de primavera, siempreviva flor de los jardines, tu tesón nos ha servido de ejemplo para continuar en la lucha por esta patria tan sufrida, tan maltratada, víctima de la violencia sin precedentes que aún pulula en el alma de las pirañas que batallan sin sentido por unos ideales furtivos que cubren nuestros campos de luto.
    Siempre abogando por los desprotegidos y su retrato literario se enmarcaba casi siempre sobre la violencia individual y colectiva de Colombia.
    Considerada la "precursora de la poesía social", opinan los críticos que en ella se refleja la realidad del subdesarrollo en la evolución del mundo moderno (...) con todas las desigualdades, dependencias e injusticias (...)"
    En su poesía siempre permaneció  la belleza contenida en los paisajes y la naturaleza contrapuestos con los problemas y la inequidad de la gente pobre de su país, e igualmente defendía a la mujer para liberarla de ese sometimiento absurdo en el que permaneció por muchos años.
    Publicó en sus 50 años de labor literaria  14 libros de poemas: Los ríos han crecido (1955) con este se inició en la poesía, Por todos los silencios (1958), Afuera las estrellas (1961), Pasa el viento (1970), El mundo es una calle larga (1976), La poesía de Matilde Espinosa (selección, 1980), Memoria del viento (1987), Estación desconocida (1990), Los héroes perdidos (1994), Señales en la Sombra (1996), La sombra en el muro (1997) y La tierra oscura (2003).
    Su última publicación la presentó el año pasado ¿Uno de tantos días? Pasados sus 97 años.
    De tantos y tantos poemas que escribió, quisiera poder transcribirlos todo. En cada uno plasma su sello dejándonos su huella invaluable escrita con los dedos de su alma y la tinta de su corazón puro.
    Multitudes
    No por sonoro este brazo de mar/ es más profundo. Sus violentas/ espumas derretidas al sol/ son el paso primario/ de los vientos alisios/ en cuyos nudos se enreda/ el oro de los sueños, el amor,/ la desnudez y la esperanza/ de un nuevo amanecer./ Nada detiene este andar/ de animal recién venido/ a la invasión que sólo se deshoja/ cuando sorprende el rayo./ No hay memoria feliz/ para el que ingresa al poder uniforme/ que derriba las alas y marchita/ el rosal para quien ama y sueña.
     II
    Valga la soledad/ cuando despunta el alba/  o se inclina/ para besar la noche./ El mensaje transita y no/ es de multitudes/ su esencia, su intención, su delirio/ sólo por un instante/ o por una eternidad.
    Feb 15-2004

    Hacia la tarde

    Al poeta Winston Morales Chavarro

    Un desteñido sol/ Recorre conmigo las estancias/ Que ya no tienen nombre;/ Los pasadizos vueltos hacia la tarde/ Solos como los nacimientos/ Y ausentes como un grito.
    Emergen parecidos distantes/ Bajo el ardor de las cenizas./ Se conmueven las frondas/ Arrebatadas por los vientos/ Sin destino como los sueños./ Lastiman los escombros/ De las primaveras enterradas/ Y el gemir de los volcanes/ En su incandescente agonía./Y al fondo la esperanza/ Medusa desgarrada en busca/ De otro mar y otra orilla/ Pulsando las arenas/ En esta navegación de los olvidos.
    En estos poemas, podemos sentir su exclamación lastimera en su lucha constante por el delirio, el olvido y los gritos desgarrados de los seres humanos proclamando la libertad, lucha que continuó hasta su último  suspiro,  suspiro de olor a jazmín esparcido en los átomos del universo en el devenir de lo que fue para traspasar y seguir  siendo y viceversa.
    Premiada en repetidas ocasiones, la Consejería  Presidencial  para la Equidad de la Mujer, en cabeza de la Doctora Martha Lucía Vásquez, por decisión unánime enalteció la labor sobre la base de tres actividades, significativas en el campo literario y cultural del país: Matilde Espinosa, en el II Encuentro de escritoras Colombianas Homenaje a ella, 2.005.
    La Ministra de Cultura en ese entonces María Consuelo Araujo nos dice “ En la poesía de Matilde Espinosa hace presencia ese dolor secreto y callado que siembra la guerra entre las madres, hace presencia el olvido de un país que se debate entre la miseria y el anhelo del progreso, hace presencia la voz de la mujer como alma y nervio de una sociedad en que la muerte y la pobreza conviven con una enorme diversidad cultural que pese a todo se niega a dejar de respirar y por el contrario cada día nos muestra nuevos y fascinantes rostros.”
    Una voz
     No era una queja/ tampoco la voz del caracol/ en su playa desierta./ Ni el paso de la bestia/ por un peñasco oscuro./ Era el presagio que florecía/ los ecos y la ráfaga azul/ de un juego niño./ Era una voz sin fondo/ aérea como el canto./ Si volviera a escucharla/ entendería mejor el sesgo/ de una voz sorprendida/ en la noche. (De la tierra oscura).
    Palabras (algunos apartes) de la poeta Matilde Espinosa en su homenaje:
    “Acción de Gracias : Gracias a la Consejera de estado Martha Lucía Vásquez, por ser una de las impulsadoras del evento, que nos honra con su presencia de joven mujer , cuya personalidad se proyecta hacia un futuro más justo por las mujeres en las expresiones culturales, que no pueden faltar en los países civilizados. Gracias a Gloria Triana, nuestra Gloria, cuyo solo apellido ya es una tradición en el arte y en las irrepetibles manifestaciones culturales. Valga decir que no solo merece admiración sino profundo respeto.
    Un “deo gracias” especialísimo, con mi gratitud a flor de corazón, a la escritora y poeta Gabriela Castellanos quien escribió un libro sobre parte de mi vida. Sólo una mujer llena de calidad humana ocupó un tiempo con dedicación absoluta para exaltar de la manera más generosa e inteligente ciertos aconteceres de mi existencia.
    Gracias a la presencia de Doña Lina la esposa del Presidente Uribe, para mí es un honor la presencia de ella, un grande estímulo no sólo por ser la mujer del Presidente sino por ser ella, exactamente ella, yo sé que es una criatura, digo criatura porque es una criatura humana, tan sencilla, tan modesta que no utiliza nada de todas esas cosas  que traen las compañeras de los presidentes… eso es cierto!”
    “”””””
    Así de sencilla, cantadora y versátil, es quien hoy nos ha dejado, un ser indescriptible en mesura, fortaleza y generosidad.
    Su casa en los cerros del barrio El Castillo era un refugio para tertulia literaria de escritores como León de Greiff, Enrique Uribe White, Carlos López Narváez, Nicolás Guillén y Mario Rivero. 
    Jóvenes universitarios iban a su casa para escuchar sus poemas o presentarle sus obras que ella comentaba y corregía.
    Guiomar Cuesta Escobar su amiga entrañable, nos tenía una sorpresa a varias escritoras, Anamaría Intili y Atala Matellini  (peruanas), Alicia Haydar Ghisays y Lidia Corcione Crescini (colombianas), quienes fuimos conducidas en su carricoche por las calles de Bogotá hasta llegar a la cita magistral.
    Esa tarde del mes de Abril del 2.006 en el marco de la Feria Internacional de Libro de Bogotá, Matilde se vistió de Gala para recibirnos en su casa, después de tantos minutos recorridos una mariposa nos indicó el camino, llegamos al encuentro tan inesperado, besos, sonrisas, lágrimas de emoción, cada una de las visitantes al encontrarnos con esa maravilla “no lo podíamos creer”. Leímos nuestros poemas y ella con su sonrisa de niña hizo un bello comentario a cada una,  emocionada hablaba como un jilguero y sus lágrimas de agua pura brotaban al pie de la montaña..., con un buen té compartimos toda una tarde y nos habló de sus remembranzas, de sus malos ratos y dolores que llevaba prendidos en su pecho como una estrella de mar incrustada en la arena.
    Nos leyó algunos de sus poemas inéditos y en vez de ser la homenajeada, la obsequiada, a todas nos sorprendió con  un regalo, quizás presintiendo en el ambiente que ese momento vivido con sus amigas poetas, tal vez sería un adiós como este que hoy nos aqueja con su partida.
    Bella mujer, dulce poeta, grácil porcelana importada de la galaxia, los ángeles te protejan en ese lugar especial que hoy ocupas en la eternidad.


    UNO DE TANTOS DÍAS

    Me sumerjo 
    en las claridades nocturnas 
    para entender mejor el medio día. 
    Umbrosa recojo las pavesas 
    de quienes fluye el asombro 
    debajo de las frondas crepusculares. 
    Alas angélicas o simplemente desvaríos 
    de una infancia que empezó con el tiempo.
    Distraída busco la esperanza 
    sobre los pliegues del día lento 
    como el vuelo del pájaro que pasa. 
    Los árboles se agitan 
    y sorprende el mensaje tímido y sudoroso 
    del instante.
    Por la insistencia de saber 
    que los días se van 
    con sus oros deshechos y sus danzas festivas 
    donde mueren las rosas.
    Todo magnificando la soledad 
    floración de congojas altiva incertidumbre 
    de tener otra vez esas gotas 
    de sol entre las manos.
                                                      Matilde Espinosa


    ¡Gloria a ti Matilde!




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  • 05/31/16--01:44: DOLLY MEJÍA MORENO [18.811]

  • María Dolly Mejía Moreno 

    Nació el 6 de agosto de 1920 en Jericó, Antioquia (Colombia). Realizó estudios de periodismo y museología.  Fue redactora de planta de el periódico El Tiempo, directora del suplemento literario del diario La República, colaboró en El Colombiano y en la revista Cromos, trabajó en el periódico El Liberal.

    Perteneció a la Asociación de Escritores y Artistas de Colombia. Trabajó como corresponsal de prensa en España, para El Tiempo. Fue cercana al movimiento Piedra y Cielo. El poeta Eduardo Carranza escribió el prólogo a su primer libro de poemas, publicado en 1945. Sus poemas, de un delicado erotismo prefiguraron el trabajo de otras poetas como Teresa Vieira y Meira del Mar. Publicó poesía, prosa poética y una obra de teatro en verso llamada Manos atadas. Falleció en Bogotá el 26 de octubre de 1975.




    Memoria del Amor

    Me tendí en el musgo tibio de tus brazos.
    Hoy llevo mi cuerpo tatuado de nardos.

    Seguí la curvada luz de tu estructura.
    Hoy tiene mi tacto redondez de fruta.

    Me moví en las aguas de tus ojos quietos.
    Hoy ciñen mis ojos un haz de luceros.

    Absorbí la leche de tu azul garganta.
    Arpas encendidas son hoy mis palabras.

    Palpé tu epidermis de corteza tierna.
    Hoy tengo en las manos ardida una estrella.

    Exprimí las cálidas cintas de tu sangre.
    Curvas musicales rodean mi carne.

    Sorprendí la abeja blonda de tu oído.
    Lluvia de cristales me trae el sonido.

    Me adentré en el tallo de tu olor a vida.
    De lentos perfumes me arropa la brisa.

    Trepé por el alto árbol de tu sueño.
    Sonámbulas luces empinan mi cuerpo.

    Habité la ardiente casa de tu amor.
    Hoy tengo las venas trenzadas de sol.




    Sin llanto

    Si el cielo está triste
    lágrimas derraman
    sus mil ojos grises.

    Si el mar está en pena
    su llanto de olas
    derrama en la arena.

    Y a mí que sin lágrimas
    me has dejado tú,
    llorar no he podido
    mi nostalgia azul.



    Orgía en mi alma

    Alzó su copa mi alma
    y comenzó la orgía:
    ¡A reír, a cantar,
    hay que vencer la vida!

    Mi corazón beodo
    en su jaula revuelta:
    ¡A reír, a cantar,
    llegó la primavera.

    Muerde, boca, los frutos
    que en sazón a ti llegan;
    exprímeles la sangre,
    aunque tus labios hieran.

    Mis ojos se han abierto
    como azules banderas,
    al triunfo de mi sangre
    sobre la vida entera.

    Mis cabellos relucen
    desbocados al viento.
    ¡A reír, a cantar,
    es mío el firmamento.

    Y se agitan mis manos
    igual que mariposas
    y burlan las espinas
    al arrancar las rosas.

    Hay orgía en mi alma
    y viste luz mi cuerpo.
    ¡A reír, a cantar,
    el dolor está muerto!

    A reír, a cantar,
    mi alma está de fiesta,
    y vibro toda entera
    al ritmo de mi orquesta.




    A mi corazón

    Pequeña flor de mi sangre
    que entre mi pecho palpitas:
    ¿Por qué cuando él me sonríe
    como una hoja te agitas?

    ¿Por qué aceleras tu ritmo
    cuando me toma en sus brazos
    y el aliento me contienes
    cuando le escuchas sus pasos?

    Y te asomas por mis ojos
    para besarle su pelo;
    y te estremeces de angustia
    cuando no puedes tenerlo.

    Y de su boca y sus manos
    has creído ser el dueño.
    ¡Pobre corazón! qué triste
    cuando se acabe tu sueño.



    Deseo de llorar

    Hoy quiero llorar mi pena
    como no he llorado nunca;
    quiero derramar mi llanto
    como gajitos de luna

    Que la tristeza se asome
    pálida y blanca a mi frente
    y que  me ponga los labios
    como lirios ausentes.

    Para acariciar mis lágrimas
    hoy quiero llorar mis pena;
    para mirarme las manos
    como ramos de azucenas.

    Quiero ver entre mis ojos
    violetas de tarde muerta,
    y que el corazón se mueva
    como un algo que despierta.

    Oir voces que se fueron
    y otras voces que han venido.
    Cansancio en mi propia sangre.
    Languidez en mis sentidos.

    Hoy quiero llorar mi pena
    y sentir el ruido breve
    que hace mi llanto en el suelo
    cuando a besarlo se atreve.

    Quiero verme azul de llanto
    como una rosa de invierno.
    Ver mis lágrimas rodando
    y ver mi pena creciendo.




    En tus ojos

    Deja que  me mire
     en tus ojos negros.
    Que ávida mi boca
     se dibuje en ellos.

    Ten fija a la mía
    tu pupila oscura.
    cíñeme a tus ojos
    como uvas maduras.

    Deja que me vea
    duplicada en ellos,
    como si estuviera
    sobre un lago negro.

    Déjame que mire
    si me quieren ellos.
    ¡No puedo! tu tienes
    lo ojos tan negros...




    Tu ausencia

    Cómo pesa tu ausencia
     en mis labios callados
     y  me tiñe los ojos
     con sus lirios morados.

    Oh! qué muda nostalgia
    en mi frente se posa
    ¡Qué tristeza en mis labios!
    ¡Qué perfume sin rosa!

    Cómo pesa tu ausencia
    sin tu luz ni presencia
    en mis noches sin sueño.

    y a tu imagen me clava
    tu caricia esperada
    como a invisible leño.




    La Aldea

    Hermana, era mejor la aldea
    con su ramo de pájaros al alba,
    con su cielo gozoso de perfumes,
    de trinos, mariposas y campanas.

    Desde su atardecer apaciguado,
    descendía el arcángel de los sueños,
    la sosegada iglesia olía a rosas,
    a canción, a plegaria, a incensario.

    Los árboles se alzaban sin heridas
    acunando gorriones en sus ramas,
    la amapola crecía sin espanto
    en medio de la espiga y la alborada

    Y era mejor la aldea, dulce hermana,
    sin fusiles, sin cascos, sin espadas.
    Libre en su pequeñez de golondrina
    apenas por el cielo custodiada.

    El domingo, vestido de colores,
    madrugaba en los labios de las frutas.
    Desde el cerro venía el campesino,
    empapado de luz, paisaje y música.

    Y era mejor la aldea, hermana mía,
    con su sol de hora exacta en la mañana,
    con su desnudo e invariable cielo,
    con sus menguadas calles y su plaza.

    Y era mejor con su infranqueable tedio,
    con su precioso despertar del día;
    entonces era nuestra aquella calma
    y era nuestra también aquella vida.

    ¡Era mejor la aldea con su mansa alegría!







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    ESTHER LÓPEZ MARTÍNEZ  

    Su poesía es la línea sutil de la ternura y su retórica la que impone el corazón. Nació en Filandia el 17 de agosto de 1922 y murió en Medellín el 9 de octubre de 1992, donde se había radicado desde 1949.

    En 1966 publicó su libro "Palabras heridas", que mereció elogiosos comentarios de la crítica nacional, y en 1978 divulgó su "Isla de paz'', canto a Filandia. En 1995 fue editada su obra póstuma "Girasoles poéticos". Sus poemas han sido publicados en suplementos literarios de periódicos y revistas de Colombia, Costa Rica y Nicaragua. Su nombre figura en el "Diccionario de Escritores Colombianos" editado en Barcelona por Plaza-Janés.

    Fue socia de número del centro Poético Colombiano y El Pequeño Parnaso de Bogotá; y en Medellín integrante de las tertulias Fernando González, de La Amistad de Antioquia y del Centro Literario Antioquia. Con la intervención de los poetas Jorge Robledo Ortiz y Jorge Montoya Toro fue seleccionado el material lírico para la obra "Poetisas de Antioquia" (1981), con la ilustración del maestro Pedro Nel Gómez y el prólogo de Juan Roca Lemus (Rubayata), donde figura con honor nuestra Esthercita. Fue incluida en Poemas I y II (1986) del Centro Poético de Bogotá. Ofreció recitales en Medellín, Bogotá, Filandia y fue jurado en importantes concursos de declamación. Actuó en temporadas teatrales y perteneció al grupo cultural "Los 18" de Medellín.

    La diafanidad de la poesía de nuestra coterránea -de fuerte y auténtica vocación- es un hechizo que nos cautiva por su concepción y expresión profundamente sentidas. El terruño, el amor, el rechazo de las injusticias sociales, el dolor, los recuerdos y las evocaciones, la belleza y la ternura, son constantes rigurosas de nuestra poeta de honda emoción, ardiente y original, que ha expresado en dulcísimos versos, llenos de entusiasmo, los sencillos y sinceros sentimientos de su corazón y de su sensible espíritu. Versos de claridad cristalina y vigor de forma, nacidos en las profundidades del alma, que nos sumerge en la finura y belleza de su dilatada creación poética.

    Nuestra querida poeta está inscrita entre los grandes de la verdadera poesía, aquella que posee la imagen y la fuerza de lo genuino, de lo fecundo y de lo deslumbrante. Esta sensibilidad de alma por su autenticidad y lucidez, por su obsesión en la fuerza superior del amor, bien puede proclamar como el gran Macedonio Fernández: "No creo en la muerte de los que aman, ni en la vida de los que no aman".

    Por petición de la biblioteca Jesús Rincón y Serna del Liceo Andino, la Casa de Poesía Silva de Bogotá, cuya directora es la poeta María Mercedes Carranza, donó una placa en recuerdo de Esthercita, la cual fue colocada en el exterior de la casa No. 5-14 de la carrera 5a. de Filandia.

    Jaime Naranjo Orrego
    Filandia, Quindío

    Publicado en el diario La Crónica del Quindío
    Armenia – 28/Sept/96




    Suavízame este día

    Suavízame este día
    de equinoccios violentos,
    tejado de fatigas
    y rescatado de aliento.
    Cíñele a mi cintura
    las olas refrescantes
    que saltan de tus brazos
    y quítame el silencio
    que envenena mi labio.
    Interna en mis cabellos
    esos tus diez caminos
    que transitan mis sueños.
    Escucha un solo instante
    cómo mi piel palpita
    al ritmo de su goce
    y nunca más me digas
    que no he sabido amarte.




    En el año de 1966 publicó su libro Palabras heridas, obra que mereció elogiosos comentarios de la crítica nacional. Otra obra suya Isla de paz.


    Al Hombre.  Permanente viajero en mi itinerario poético


    ENTREGA

    En torno mío
    la muerte
    abrió un día
    sus girasoles
    amarillos.
    Entonces...
    Como semillas
    empezaron a caer
    mis poemas.
    Te lo digo hoy
    que puedo
    entregarte
    mis heridas
    palabras.
    Ellas portan
    imágenes
    que van
    hacia tus manos
    temblando
    como niñas
    asustadas.
    Cómo saldrán
    de la cita
    que les den
    tus pupilas?
    Tal vez llegue
    a saberlo
    cuando el viento
    que pasa
    vuelva a estar
    de regreso.
    Y ya sin
    inquietarme,
    esperaré
    sobre mi piel
    el brote mortal
    de girasoles.

    Fue incluida en las Antologías Poetisas de Antioquia y Poemas I y II del Centro Poético Colombiano de Santafé de Bogotá.

    Fue socia de Número del Centro Poético Colombiano y el Pequeño Parnaso de Santafé de Bogotá y del Centro Literario Antioquia en Medellín.



    PÉTALOS MUERTOS

    Siembra un poco
    De tu cosecha
    En mis manos,
    Deja caer tus sueños
    Uno a uno,
    Deja que me pierda
    En tus divagaciones,
    Hoy que estoy
    Sedienta de palabras,
    Hoy que transito
    Por un horario lento,
    Hoy que veo la niebla
    -acariciar la tierra,-
    Hoy que pongo,
    Siete pétalos muertos
    Sobre mi piel
    De ausencia.




    LLANTO NEGRO

    Vengo del mar.
    Traigo olas amarradas
    Traigo llena la boca
    De canciones
    Y en las manos,
    Puñados de veleros.
    Vengo del mar
    Donde el viento
    Dialoga con la tarde.
    Mi equipaje
    Es de espumas
    Y siembra de corales.
    Mis brazos hoy,
    Son algas
    Que se tiñen de azules
    Para seguir el paso
    De las constelaciones.
    Vengo del mar
    Y traigo:
    Sus quillas,
    Sus remeros,
    Sus escamas doradas.
    Vengo del mar
    Y traigo:
    Su ropaje salado,
    El llanto de los negros
    Que ocultó la mañana.






    .

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    GLORIA SERPA-FLÓREZ DE KOLBE

    Bucaramanga, Santander, Colombia, 1931.
    Gloria Serpa-Flórez de Kolbe es colombiana, columnista e investigadora literaria. Residió largos años en Alemania, donde se tradujeron al alemán algunos de sus libros de relatos y la novela corta El ojo de pescado (Múnich, 1988). Amor en la sombra forma parte de la trilogía dedicada al poeta Julio Flórez, que incluye una antología de sus poemas y la biografía Todo nos llega tarde (Editorial Planeta, Bogotá, 1994).




    JUEGOS DE AGUA

    Algunos cantan en la ducha.
    Otros, como yo, hacemos poesía,
    y me mato pensando cómo puedo
    arreglar una grabadora impermeable
    para registrar lo que pienso.
    Porque generalmente se me quedan
    las ideas en la toalla
    cuando acabo de bañarme.



    EL MITO Y EL RÍO

    A veces quisiera como loca cruzar el río,
    atravesar los campos persiguiendo a Apolo,
    llegar al árbol, como Dafne
    para fundirme con su tronco;
    acunarme en sus ramas,
    sentirme alimentada por su savia,
    producir muchos frutos en mi mente
    y entregárselos al árbol.
    Porque él es su padre.

    En Norte y sur: poetas santandereanas, Editorial UNAB, 2003
    Selección de Carlos Arnulfo Arias Mendoza










    .

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  • 05/31/16--07:51: VICENTE LUY [18.814]

  • Vicente Luy 

    (1961–2012)
    Vicente Luy nació en Córdoba, Argentina en 1961. Publicó Caricatura de un enfermo de amor (1991), La vida en Córdoba (1999), Aviones (2002), No le pidan peras a Cuper (2003), La sexualidad de Gabriela Sabatini (2006), Vicente le habla al pueblo (2007), ¡Qué campo ni campo! (2008) y Poesía popular argentina (2009 CILC) reeditada por añosluz (2013) y Plan de operaciones/La única manera de vivir a gusto es estando poseído (Crack-Up 2013).

    Fue autor de una poesía confesional, de una pedagogía divinamente perversa. Su vida estuvo signada por la desgracia: perdió a sus padres al año de nacido, lo crió su abuelo, el poeta español Juan Larrea, quien lo introdujo en el mundo de la poesía. En el 2012, a los 50 años de edad, se tiró de un séptimo piso en la ciudad de Salta.



    Si fuera Dios me haría hombre, pero no otro.
    Apostaría todo a la transformación.
    Mi desesperación y mi miseria
    son la plataforma desde donde me intuyo.
    Sólo soy tuyo siendo yo .-





    En el hipotético caso
    que me encontrara
    a las puertas de San Pedro,
    acháqueseme lo que se me achaque,
    en mi descargo diré
    que con ser bueno alcanza.
    Y si igual no me dejan entrar
    probaré con el infierno.
    Solo, no me voy a quedar.

    (Poema del volumen ¡Qué campo ni campo!, 2008.)



    Antes pedimos que se vayan.
    Antes, pedimos justicia.
    Ahora pedimos que no se rían de nosotros.
    Después, ¿qué pediremos; piedad?
    Usá tu odio para el bien común.
    Pone tu odio al servicio del bien común.




    ¿Por qué los secuestradores prosperan?
    ¿Por qué sonríen los diputados?
    Tienen plan.
    Vos no tenés plan.




    Me cago en Dios, que me guía y aconseja.




    Por romper las reglas a Adán lo echaron del paraíso.
    Yo reivindico eso.
    ¿Qué clase de Edén es ese
    que hay cosas que no se pueden hacer?




    ¿Tus palabras no atraviesan las paredes?
    Modifica tus palabras.




    Ampulosas como las 11 caídas de Firpo, las páginas de nuestra
    historia relativizan traiciones y cobardías; curan la sífilis…
    –proscriben el láudano
    –… y nos encomiendan a Dios nuestro Sr; nos acunan como expedientes.
    Y si se encienden en la noche los algarrobos, es cosa de ellos.
    La vida para atrás es fácil, entendible, moral; sobre todo
    entendible. Desde indias sin piel hasta el dulce de leche, la
    patria todo lo explica:
    nunca ganan los malos
    ninguno era marica
    y por algo / se los habrán llevado.




    En la quinta vecina un chabón le tira a los pájaros, una y otra
    vez y siempre con buen tino; caen como fábricas. Yo espero que
    a la próxima no, pero el tipo se muestra infalible. Mientras le
    duran las balas igual le acierta a benteveos y gorriones que a
    bichos rarísimos, uno de ellos totalmente violeta.
    3 caen en mi jardín, y al pedírmelos el sabandija sonríe tras la
    empalizada. Tiene a Dios de su parte, y lo sabe; y parece
    haberse puesto a dieta además.
    Esto es así.


    De Poesía popular argentina (añosluz, 2013)



    Vicente Luy - Asesinando metáforas

    Dicen que Charles Bukowski fue el último poeta maldito. ¿Qué es un poeta maldito? ¿Qué hay que hacer o dejar de hacer para merecer el título? No estoy muy seguro, pero la vida y obra de Vicente Luy tienen un carácter que me recuerda mucho a Bukowski, Artaud y todos esos locos. 

    Vicente fue un poeta cordobés, formó un movimiento literario y fue conocido por generar ciertos "escándalos" en Córdoba durante la década pasada. 

    Antes de cumplir el año sus padres murieron. Terminó viviendo con su abuelo, quién lo introdujo al mundo de la escritura. El abuelo se llamaba Juan Larrea, era poeta, impulsor del surrealismo y de los escritos de César Vallejo en Argentina. A pesar de la influencia que pudo generar en Vicente, él decía que sus principales referentes siempre fueron Spinetta y Charly García. 

    Su poesía es sincera. Según él afirmaba, no usa metáforas sino ejemplos. Plasma vivencias propias constantemente, para él el lenguaje escrito es una forma de descargo, de liberación personal. Pero no alcanza. Quizá por eso su último libro, que resultó ser póstumo, se tituló "La única manera de vivir a gusto es estando poseído". 

    Hace años Vicente Luy se tiró de un séptimo piso en la ciudad de Salta. Su cuerpo no tiene más vida, pero sus escritos parecen haber sido escritos ayer... 

    Dejo una muy corta especie de antología poética 




    ¿Venderle el alma al diablo? Sí, pero cara. 
    Y si se puede, venderle también otras cosas. 
    Y venderle a Dios lo que el diablo no compre. 

    *


    ¿Tus palabras no atraviesan las paredes? 
    Modifica tus palabras. 

    *



    Si va a morir gente, votemos quienes. 

    *



    Apenas pasa la tormenta 
    los riachos de montaña embrutecen 
    y retumban 
    arrastrando árboles, gente 
    y algunos amores. 
    Yo una tarde 
    perdí un par de zapatillas 
    y vi pasar a una señora 
    rebotando río abajo contra las piedras 
    sin oponer resistencia. 
    Y me tenté, pero no me tiré. 
    Todo ese día fue el que no se tiró. 
    La lluvia de ayer, tarde 
    y noche, 
    fue mayúscula; 
    y si bien en casa hay otra vez goteras 
    y yo estoy sufriendo 
    mi susto fue lejano. 
    En el barrio ya no quedan montañas 
    y las diagonales solo dan remansos. 
    Pero un día después, hoy, aún húmedas 
    las puertas, 
    siento pánico y violencia. 
    ¿Será el amor que se aleja? 
    No, no dije tristeza; dije pánico y violencia. 
    Vos quizás te acuerdes; yo soy 
    el chico que perdió las zapatillas 
    y la parrilla y una remera 
    y trepó presa del pánico, 
    justo a tiempo para ver pasar una señora 
    que ya no era una señora 
    rebotando río abajo, 
    a pasos de Icho Cruz. Y se tentó 
    pero no se tiró 
    -todo el día fue el que no se tiró- 
    Y hoy, mucho tiempo después, 
    un día después de la tormenta 
    siente pánico y violencia, 
    ¿Será el amor que se aleja? 

    *


    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Uno deja a veces el camino por miedo al fracaso. 
    Si no lo leíste las 10 veces leelo de nuevo y después saltate este renglón. 
    Pero el miedo no siempre se ve. 
    Ahora miralo.- 

    *




    Antes pedimos que se vayan. 
    Antes, pedimos justicia. 
    Ahora pedimos que no se rían de nosotros. 
    Después, ¿qué pediremos; piedad? 
    Usá tu odio para el bien común. 
    Poné tu odio al servicio del bien común. 

    *


    Cucaracha vestida para el Colón. 
    Me das asco 
    Guau, qué golpista que sos, Mirtha. 
    Decís que las viviste a todas jactándote de un "aguante". 
    Tendrías que decir que conviviste con todos 
    como la Iglesia. 
    Estos ignorantes que acabo de ver en el corte 
    Majul, Nelson Castro 
    que te tienen como una diva 
    que hablan de miedo. 
    Cuando HABIA miedo ni ellos ni vos hablaron. 
    Bancaste el golpe. 
    Olisqueaste, lamiste suelas. 
    Simbolizás 
    la unión de abogados, clérigos, 
    industriales, científicos, maestros... 
    Nuestros padres: ellos nos entregaron 

    *


    Nadarán los cadáveres hasta la costa. Y cada uno será el 
    que es; caminará con lo que es; soñará con lo que es. Y 
    el fuego se verá desde el pozo; cualquier pozo; desde 
    todos los pozos se verá el cielo. 

    VINO FINO RUGANTINO TINTO 
    VINO FINO RUGANTINO TINTO 

    es lo que veo cuando levanto los ojos de mi Grand OId 
    Parr; es lo que veo. 

    Gente llegando a Colonia incluso meses después; turismo 
    a lo Visconti; reposeras apuntando hacia acá, donde las 
    calles serán más angostas; y cada uno será el que es; 
    caminará con lo que es; soñará con lo que es. 

    *



    ¿Mataría? 
    Sí, claro. 
    ¿Por qué motivos? 
    Política. 
    Defina a Vicente Luy. 
    No soy un idealista, soy una idea. 
    Y soy inteligente, pero lento. 
    Desde los dieciséis sé que no haré. 
    Repetir lo que entristece a la mayoría. 
    ¿Que es un poeta? 
    También soy un futbolista frustrado. 
    ¿Un deseo para el próximo semestre? 
    Que la iglesia pague impuestos 

    *


    No se si asumir que estoy enfermo 
    y si lo estoy, ¿qué debiera hacer? 
    ¿Estoy enfermo? 
    ¿O es simple depresión? 
    Porque si soy un enfermo debiera 
    pedir primero por mi salud. 
    Y yo pido alegría 
    o mejora en mis ingresos 
    jamás salud. 
    Ya uso lentes.- 

    *


    Regla número 1: no fumar marihuana. 
    Regla número 2: saber que el miedo es más fuerte que uno. 
    Regla número 3: girar picar y tirarse.- 

    *


    Llueve, y alguien está diciendo "llueve". Si me equivoco 
    contradíganme con amor, porque con amor digo. 
    Si erro pónganme maestros, que luego yo les enseño, 
    porque con amor hago. 
    O ustedes, ¿por qué creen que llueve; porque hace falta? 
    ¿creen que llueve porque sí? ¿Por qué carajo creen que llueve? 
    Llueve; y no sólo eso; la verdad es que hay un montón 
    de gente diciendo "llueve". 
    De a uno empiezan a notarlo, y no lo pueden evitar, 
    simplemente dicen "llueve". 
    Porque llueve. 
    Si me equivoco contradíganme con amor, porque 
    con amor digo.- 

    *


    Eso es una pollera; eso es una mujer. Una mujer con un cigarrillo en la mano. Tiene las uñas pintadas y toma un té. Parece bonita. No me interesa ninguna otra cosa en el mundo. 

    *




    Para más info comprar sus libros, que vale la pena! 

    Caricatura de un enfermo de amor (1991) 
    La vida en Córdoba (1999) 
    Aviones (2002) 
    No le pidan peras a Cuper (2003) 
    La sexualidad de Gabriela Sabatini (2006) 
    Vicente habla al pueblo (2007) 
    ¡Qué campo ni campo! (2008) 
    Poesía popular argentina (2009) 
    Poemas rechazados (2013) 
    Plan de Operaciones (2014) 
    La única manera de vivir es estando poseído (2014)



    Saludos! 

    http://www.taringa.net/post/arte/18263032/Vicente-Luy---Asesinando-metaforas.html


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  • 05/31/16--11:43: MASANOBU FUKUOKA [18.815]

  • Masanobu Fukuoka

    Masanobu Fukuoka (2 de febrero de 1913 - 16 de agosto de 2008) fue un poeta, agricultor, biólogo y filósofo japonés.

    Fue el autor de las obras La Revolución de una Brizna de Paja y La Senda natural del Cultivo en que presenta sus propuestas para una forma de agricultura que es llamada agricultura natural o el método Fukuoka.

    En 1988 recibe el Premio Ramón Magsaysay en la categoría Servicio Público, (premio llamado a veces el Premio Nobel asiático).

    Nació en la Ciudad de Iyo, en la Prefectura de Ehime.

    Descendiente de una familia dedicada a la agricultura desde hace siglos, comenzó su carrera como edafólogo, desviándose luego hacia la fitopatología.

    A la edad de 25 años, comenzó a dudar de la sabiduría de la agronomía moderna. Guiado por su intuición, decidió buscar un método de cultivo que protegiese las características de la tierra y eliminase trabajos innecesarios.

    Dejó su trabajo como científico de investigación, y volvió a su granja familiar en la Isla de Shikoku en Japón meridional para cultivar naranjas mikan ecológicas. De ese punto dedicó su vida a desarrollar su sistema de cultivo ecológico único que no requiere escardar (desherbar), usar pesticidas ni fertilizantes, ni labranza.

    El Método Fukuoka

    Eema de cultivo que él llama "agricultura natural". Aunque algunas de sus prácticas son específicas a Japón, la idea que rige su método se ha aplicado con éxito alrededor del mundo. Su sistema se encuadra dentro del ámbito de la permacultura.

    La esencia del método de Fukuoka es reproducir las condiciones naturales tan fielmente como sea posible de modo que el suelo se enriquece progresivamente y la calidad de los alimentos cultivados aumenta sin ningún esfuerzo añadido.

    Principios de trabajo

    No arar: de esta forma se mantiene la estructura y composición del suelo con sus características óptimas de humedad y micronutrientes.

    No usar abonos ni fertilizantes: mediante la interacción de los diferentes elementos botánicos, animales y minerales del suelo, la fertilidad del terreno de cultivo se regenera como en cualquier ecosistema no domesticado.

    No eliminar malas hierbas ni usar herbicidas: éstos destruyen los nutrientes y microorganismos del suelo, y sólo se justifican en monocultivos. Pero Fukuoka propone una interacción de plantas que enriquece y controla la biodiversidad de un suelo.

    No usar pesticidas: también matan la riqueza natural del suelo. La presencia de insectos puede equilibrarse en un cultivo.

    No podar: dejar a las plantas seguir su curso natural.

    Bolas de arcilla (Nendo Dango).

    Estos radicales principios de trabajo se basan en una filosofía de no hacer (Wu Wei) , o más exactamente no intervenir o forzar las cosas.

    Fukuoka alcanzó un grado de comprensión de los microecosistemas del suelo, que ha ideado un sistema de trabajo que libera de laboreo y esfuerzos innecesarios de la agricultura conocida. Su método, que el llama a veces Agricultura Natural Mahāyāna, se basa en empezar dando y luego recibir de forma natural , en lugar de exigir a la Tierra hasta agotarla.

    Bolas de arcilla (Nendo dango)

    Para mejorar la producción de la Naturaleza con la menor intervención posible ideó un sistema que permite sustituir el arado así como los espantapájaros y otros métodos:

    Mezclando semillas dentro de bolitas de barro de 1,5 cm que luego esparcirá por el campo las bolas se desharán con la primera lluvia intensa, y las semillas comenzarán a brotar, hasta entonces protegidas de los animales y el tiempo, en la mezcla de semillas vienen incluidas las semillas del cultivo que se desea hacer, junto a otras plantas (principalmente trébol blanco) que germinarán más pronto y crearán una capa fina que protegerá el suelo de la luz, impidiendo la germinación de hierbas, pero no de cereales o lo que se desea cultivar.

    En lugar de arar o desherbar el campo, lo recubre con restos de las plantas cultivadas en la cosecha anterior, de forma que se crea un compostaje natural, que conserva la humedad y los nutrientes e impide la proliferación de hierbas no deseadas.

    Otros detalles

    En las bolas de arcilla puede incluirse una parte de abono natural (estiércol u otros)

    Una porción de pimienta de cayena ayuda a disuadir a los animales que se puedan comer las semillas.

    En las bolas pueden incluirse diversas combinaciones, según sea el cultivo de cereales, hortalizas, frutales, zona boscosa, etc. de modo que pueden tener muchos más usos que el de producción de alimentos agrícolas: reforestación, reverdecimiento, regeneración de suelos.

    Sistema de trabajo

    Su sistema se basa en respetar, e incluso potenciar, los ciclos naturales, de manera que éstos aseguran una mejor calidad del crecimiento de las plantas. Mediante sencillas intervenciones en el momento adecuado, permite reducir considerablemente el tiempo de trabajo. Estas intervenciones se basan en la interacción de biosfera y suelo.

    Por ejemplo:

    En otoño siembra arroz, trébol blanco y cereal de invierno en el mismo campo, y los cubre con una espesa capa de paja de arroz. El centeno o la cebada y el trébol brotan inmediatamente, pero las semillas de arroz permanecen latentes hasta la primavera. El centeno y la cebada se siegan en mayo y se esparcen sobre el campo para que se sequen durante una semana o diez días. Entonces se trillan y se aventan y se meten en sacos para su almacenamiento. Toda la paja se esparce sin triturar sobre los campos como acolchado.

    Los campos se mantienen inundados durante un corto período durante las lluvias monzónicas de junio para debilitar el trébol y las malas hierbas, y dar así al arroz la oportunidad de brotar a través de la capa vegetal que cubre el suelo.

    Resultados y peculiaridades

    La eficacia de su sistema se pone de manifiesto por la calidad de sus cultivos:

    Su arroz por ejemplo, sin el clásico y trabajoso sistema de inundaciones, posee casi el doble de granos y de mayor tamaño que el cultivado de la manera habitual. El gobierno japonés se ofreció comprarle en exclusiva la patente de ese arroz, a lo que se negó.

    La eficacia de su sistema depende del conocimiento profundo de las interacciones entre plantas y del estudio del suelo a cultivar. Normalmente es necesario tiempo hasta adquirir la técnica o hasta que la tierra agotada recupere sus cualidades.

    Su método sirve para reforestaciones, mejorar y reverdecer zonas desecadas: mediante árboles capaces de extraer hacia arriba la humedad del subsuelo ha sido capaz de cultivar en zonas desecadas de Somalia. Afirma que es posible reverdecer casi cualquier lugar de la Tierra con este método.

    La aparición del método Fukuoka es paralelo al nuevo movimiento de cultivo orgánico en Occidente en los años 1940 en Europa y Estados Unidos, conducido por los pioneros como Eve Balfour, Albert Howard, y J.I. Rodale (fundador de prensa de Rodale). Sin embargo Fukuoka no se considera dentro de la etiqueta:

    [...] el problema, sin embargo, es que la mayoría de la gente todavía no entiende la distinción entre cultivo orgánico y el cultivo natural. La agricultura científica y el cultivo orgánico son básicamente científicos en su enfoque. El límite entre los dos no está claro.

    Otros puntos de interés ecológico de su sistema

    La bolas de arcilla se presentan como un medio de reforestación de alta eficiencia.

    Sus estudios ofrecen fórmulas de reverdecimiento, reforestación y cultivo de zonas áridas o desecadas.

    Mediante el uso combinado de diversas plantas, sus cultivos y reforestaciones permiten extraer a la superficie el agua del subsuelo por la absorción que hacen las raíces, humidificando así el aire, enriqueciendo el suelo de cultivo y el humus, y favoreciendo las lluvias y la disminución del efecto invernadero.

    También puede verse en ello un sistema que rejuvenece el concepto de agricultura, liberando de gran cantidad de trabajo pesado y penoso, y de la dependencia de maquinaria pesada, abonos y pesticidas.

    Su sistema se enmarca también en métodos que ayudarían a paliar la proliferación de hambrunas, empobrecimiento de pueblos, y la comida basura.

    Filosofía del método Fukuoka

    Podríamos definirla como:

    "Es una filosofía para trabajar juntos con la naturaleza y no en contra, de observar prolongadamente y atentamente en lugar de trabajar mucho y descuidadamente, de considerar las plantas y los animales en todas sus funciones en lugar de tratar a los elementos como sistemas de un solo producto".

    Su trabajo entronca con la Permacultura: busca cuidar la Tierra y las personas al mismo tiempo, y encontrar modos en que los elementos se aprovechen en diferentes direcciones dentro de un mismo sistema.

    Fukuoka desarrolló su método a partir de la intuición de que gran parte de los trabajos que los seres humanos llevan a cabo son por un lado innecesarios y penosos, y por otro destructivos, y así decidió poner todo su empeño en descubrir una fórmula que subsanase ambas deficiencias. Su principal interés se centró en encontrar una fórmula por la cual no hubiera que agotar los recursos de la Tierra para producir alimentos de calidad en abundancia.

    Los principios de trabajo de su método desarrollan la filosofía del no-hacer (Wu-Wei), o intervenir sólo hasta donde sea necesario, y lo mínimo posible, en los procesos naturales, para conseguir que la fuerza propia de la Naturaleza potencie los resultados en condiciones óptimas de salud y vitalidad. Por eso busca diseñar primero condiciones óptimas para el trabajo sin ayudantes suplementarios (máquinas, químicos), y con la mínima intervención sobre el desarrollo natural de los cultivos (respeto por las estaciones, no podar).

    Sigue un principio de respeto profundo por las formas de la Naturaleza y la confianza de que ésta puede proveer de lo necesario si sabemos encontrar el modo de comprender sus ritmos. Para solventar problemas como fitopatologías o plagas es necesario alcanzar un profundo conocimiento del equilibrio de las interacciones naturales del ecosistema donde queremos cultivar, de modo que sus particularidades no se nos presenten como un inconveniente, sino a la larga como factores del proceso incluso beneficiosos. Por ese motivo, su sistema supone una visión más amplia de la relación entre procesos agrícolas y los fenómenos naturales, con una visión mucho más global de los ciclos y factores a tener en cuenta, y de las ramificaciones de resultados que cada elemento produce.

    Para Masanobu Fukuoka la agricultura es un medio para el desarrollo del ser humano y su armonía con la Naturaleza. Esto entronca con la concepción oriental de Dō o vía de perfección de la filosofía Taoísta y del Budismo Zen. La agricultura tiene todo lo necesario para hacer feliz al ser humano, y oportunidades para desarrollar su potencial interior.

    Bibliografía

    Fukuoka, Masanobu (2011). La revolución de una brizna de paja. EcoHabitar. ISBN 978-84-615-1956-9.
    The Natural Way of Farming: The Theory and Practice of Green Philosophy by Masanobu Fukuoka, Frederic P. Metreaud (ISBN 0-87040-613-2)
    The Road Back to Nature: Regaining the Paradise Lost by Masanobu Fukuoka, et al (ISBN 0-87040-673-6)





    El hambre del mundo, la violencia social y étnica. Estas cosas ocurren porque se ha acelerado la destrucción de la naturaleza.

    Masanobu Fukuoka





    Masanobu Fukuoka es el hacedor de un poema más grande que la página: cientos de hectáreas de vergeles allí donde aparecía una tierra enferma o empobrecida. Poeta filósofo, sabio taoista, experto microbiólogo y fitopatólogo, y padre de lo que se ha llamado la agricultura natural, aún sigue inspirando, tras su muerte en 2008, a un sin fin de personas a lo largo de todo el mundo, no solo en lo que respecta al cultivo de la tierra con su particular método “sin labranza”, sino también al cultivo de la propia mente, con sus profundas observaciones poéticas e intuiciones vitales sobre la armonía de los procesos vivos. Fukuoka encontró interesante preguntarse no qué pasaría si se hiciese esto o aquello, sino qué pasaría “si no se hiciese”. 

    Nos dice: “Los seres humanos son los únicos animales que tienen que trabajar y yo creo que esta es la cosa más ridícula del mundo. Otros animales subsisten simplemente viviendo, pero la gente trabaja como loca, pensando que debe hacerlo para poder estar viva”. http://www.teresasebastian.com/#!poesia-en-concierto/c1zth




    Recordando a Masanobu Fukuoka, estas son sus palabras:

    La gente ya no pone los pies en la tierra pelada. Sus manos se han alejado de hierbas y flores, no dirigen su mirada al Cielo, sus oídos están sordos al canto de los pájaros, su nariz se ha hecho insensible a causa de los humos de los tubos de escape y su lengua y su paladar han olvidado los sabores sencillos de la Naturaleza. Los cinco sentidos han crecido aislados del orden natural. La gente se ha alejado dos o tres escalones del hombre verdadero… Los verdaderos gozos y deleites del hombre eran un éxtasis natural. Esto sólo existe en la Naturaleza y se desvanece lejos de la Tierra [..] 



    La cultura verdadera nace con la naturaleza, es simple, humilde y pura.

    La extravagancia de los deseos es la causa fundamental que ha conducido al mundo a su difícil situación actual. Rápido mejor que lento, más mejor que menos, este "desarrollo" superficial está directamente relacionado con el colapso inminente de la sociedad. Solamente ha servido para separar al hombre de la naturaleza. La humanidad debe detener el fomento del deseo de posesiones materiales y ganancias personales y moverse en su lugar hacia el conocimiento espiritual [..]

    Una persona natural puede lograr una dieta correcta porque su instinto esté trabajando en un orden idóneo. Está satisfecho con la comida sencilla: es nutritiva, sabe bien y además es una útil medicina diaria. La alimentación y el espíritu humano están unidos.

    Las hojas bailaban verdes, centelleantes. Sentí que esto era el verdadero paraíso sobre la tierra. Todo lo que me había poseído, todas las agonías, desaparecieron como sueños e ilusiones y algo que se podría denominar "la verdadera naturaleza" se reveló ante mí.

    Los seres humanos ni siquiera se conocen a sí mismos, lo único que sabemos es que el ser humano es distinto a los perros y a los gatos, y tienden a pensar que lo conocen todo. Lo trágico es que en su arrogancia infundada la gente intenta someter a la naturaleza a su voluntad [..]

    El hambre del mundo, la violencia social y étnica. Estas cosas ocurren porque se ha acelerado la destrucción de la naturaleza.





    LA REVOLUCIÓN DE UNA BRIZNA DE PAJA
    Masanobu Fukuoka



    I
    MIRAD ESTE GRANO

    Creo que esta brizna de paja puede originar una revolución. A primera vista, esta paja de arroz puede parecer ligera e insignificante.
    Difícilmente nadie puede creer que puede ser el origen de una revolución. Pero yo he llegado a darme cuenta del peso y el poder de esta paja.
    Para mí esta revolución es muy real.
    Observa estos campos de centeno y cebada.
    Cuando hayan madurado rendirán cerca de 5.900 Kg. de grano por hectárea.
    Creo que esta producción iguala a la mayor producción de la Prefectura de Ehime.
    Y si iguala a la mayor producción de la Prefectura de Ehime puede fácilmente igualarse a la producción máxima obtenida en el país ya que Ehime es una de las mejores regiones agrícolas del Japón. Y sin embargo estos campos no han sido labrados desde hace veinticinco años.
    Para la siembra, simplemente esparzo a voleo centeno o cebada por estos campos durante el otoño, mientras el arroz todavía está en pie.
    Unas semanas más tarde cosecho el arroz y esparzo su paja sobre los campos.
    Es lo mismo para la siembra del arroz. Estos cereales de invierno se cosecharán hacia el 20 de mayo.
    Cerca de dos semanas antes de que hayan madurado completamente siembro a voleo la semilla de arroz entre el centeno y la cebada.
    Después de que los cereales de invierno han sido cosechados y los granos trillados, esparzo la paja de cebada y centeno sobre el campo.
    Supongo que la utilización de este método para sembrar arroz y cereales de invierno es único para este tipo de cultivos, pero todavía hay un método más fácil. Mientras nos acercamos al próximo campo dejadme señalar que el arroz que allí crece fue sembrado el otoño pasado al mismo tiempo que el cereal de invierno.
    La siembra de todo el año se finalizó en este campo antes de Nochevieja.

    Notarás también que en los campos crece también trébol blanco y malas hierbas. El trébol se sembró entre el arroz a principios de octubre poco antes que el centeno y la cebada. No es necesario sembrar las malas hierbas, se siembran ellas mismas bastante fácilmente.
    Así el orden de siembra en este campo es el siguiente:
    A principios de octubre se sembró trébol a voleo entre el arroz; los cereales de invierno se sembraron unos días después, a mediados de octubre. A principios de noviembre se cosecha el arroz, y a continuación, se siembra el arroz del próximo año y se esparce la paja sobre el campo. El centeno y la cebada que ves enfrente tuyo fueron cultivados de esta forma.
    El trabajo necesario para cultivar arroz y cereales en un campo de diez áreas (1.000m2) pueden hacerlo una o dos personas en cuestión de pocos días. Parece improbable que pueda haber una forma más simple de cultivar cereales.
    Este método contradice completamente las técnicas de la agricultura moderna. Echa por la ventana tanto el conocimiento científico como el de la agricultura tradicional. Con este tipo de agricultura, que no utiliza maquinaria ni abonos químicos o pesticidas es posible obtener una cosecha igual o mayor que la explotación media japonesa. La prueba está madurando delante de vuestros ojos.


    Masanobu Fukuoka
    De la "agricultura natural" a la Filosofía Verde

    por Toni Marin


    Sesenta años cerca de la naturaleza le han dado el saber para entender quienes somos, lo que debemos de ser y lo que tenemos que hacer en el futuro para ser. Al alma de este hombre humilde (vive con lo puesto), honesto, comprometido hasta el límite, campesino, poeta, filósofo, intelectual que encandila a masas de gente, revolucionario y desde luego sabio.

    Con sus libros y sus palabras nos hace pensar sobre nuestra manera de vivir y nos indica el camino y cómo llegar a el. Su método revolucionario de agricultura natural, su invento de las "nendo dango" (bolitas de arcilla en japonés) para convertir desiertos en bosques, sus libros, todo lo que dice y su filosofía de la vida lo convierten sin duda en un personaje excepcional. 

    -Su filosofía de la vida. ¿Le ha hecho feliz?. 

    Si no hubiera hecho caso a mi filosofía hace años que estaría muerto. Solo hay una cosa que existe: que todo es uno. También descubrí que no hay nada que exista en este mundo, esta es la idea que he seguido. He intentado entrar cada vez más en los detalles de lo más profundo de la NADA. La única gran idea que tuve a los 25 años es que todo es lo mismo. 
    En general su pensamiento está con la NADA, MU, HACER NADA. De acuerdo con este pensamiento, incluso la educación es inútil. El conocimiento en sí mismo es algo que separa las cosas, Fukuoca dice "si utilizas este pensamiento para separar el rojo del negro, has aprendido a separar el rojo del negro, pero nada sobre el rojo o el negro". 

    -¿Como se explica que una persona de sus años tenga esta vitalidad? 

    Todo el secreto es que no hago nada, Mu, hacer nada. Quizás sea el hecho que hace 60 años decidí no hacer nada. 

    -¿Cree que su filosofía trasciende? 

    (Sonríe, ríe) Pues claro, hombre! Mi gran hallazgo ha sido descubrir las bolitas de arcilla. Por esto no me siento ofendido cuando alguien dice que no es mucho, pero tampoco me siento mal cuando me halagan. Pienso que si alguien me halaga es porque le ha sido útil. Nunca he visto una organización funcionando bien, necesitan mucho dinero e infraestructuras para funcionar. Para reverdecer sólo es necesario semillas, arcilla y algo de estupidez. 

    -¿Qué le ha parecido el paisaje mediterráneo, desde Grecia, Italia y España (Mallorca)? 

    Incluso comparado con los paisajes africanos estos paisajes son desiertos rocosos, que serán muy difíciles de reverdecer. A las verduras parece que les falta el sabor, creo que este sabor delicado que les falta es porque han sido plantadas en un desierto. Parece que esto le pasa a toda la naturaleza. A la naturaleza le falta vitalidad, y esta falta de vitalidad se transmite a la comida y a través de la comida a las personas. No veo variedades en los campos y la gente aquí no tiene vitalidad. 

    -¿Qué le parece este paisaje de lleno de oliveras? 

    Me parece que es el árbol que más puede aguantar en este clima. Un árbol ideal para el desierto. Esto es un desierto. Puedes pensar que esto (lo que vemos desde aquí) es la naturaleza. Aquí en unos 10 mts. solo hay cinco tipos de frutales diferentes. Con 30 tipos de frutales y que cada uno de ellos tenga 5 a 6 variedades podriamos hacer una excelente ensalada de fruta. Hace 2.000 años se talaron árboles para hacer barcos. Comenzó la erosión y el avance del desierto. Vino el desierto en España. La moderna agricultura y la erosión es la causa de que este proceso continue. Ha desaparecido la cultura y uso del bosque. El hambre del mundo, la violencia social y étnica. Estas cosas ocurren porque se ha acelerado la destrucción de la naturaleza, si se pierde un 50% más de la naturaleza, el mundo se destruirá. Ha abierto el libro (tiene en las manos un libro de Bonsái y Jardines Japoneses tradicionales), señala que esto es lo que el mundo puede llegar a ser. Sacrificar la naturaleza para el desarrollo de la civilización. La civilización y la cultura van en declive y terminaremos en este desierto de piedra y tierra. Este sitio debió ser un bosque con árboles tropicales de 100 mts como lo es el Congo. Ahora solo nos queda el agua contenida en las piedras y esta es nuestra última oportunidad. 

    -¿Como solucionar el hambre? 

    El error básico es cuando el ser humano piensa que es él que cocina la comida. Por eso utiliza productos químicos y conservantes. Las cosas que se hacen para controlar el agua, presas, diques, son un error. Parar el flujo del río, ensucia el agua. El agua al fluir con las piedras es mucho mejor, el agua se raspa, se purifica.. El ser humano piensa que el problema se soluciona haciendo presas, pero no hace nada para solucionar la falta de agua, el agua la producen la cantidad de hojas que hay en el suelo. Yo soy partidario de regar con hojas. Este sitio está desierto no por falta de agua, sino por falta de hojas. En España en Egipto, Libia, sacan el agua del fondo de la tierra y empeoran el problema, intentando subir el agua del fondo de la tierra. Destruyendo líquenes y hojas empeoramos la posibilidad del obtener agua. Sacamos el agua del mar para producir agua dulce. Con este método creen que están controlando el agua. El trabajo que ese proceso incluye realmente destruye la naturaleza. El hombre quema madera, carbón, uranio, el hombre cree que está creando más y más energía, y la energía no sirve para nada. 

    -¿Qué piensa de las semillas hibridas? 

    No. No utilizo híbridos, lo he intentado explicar durante 40 años. Los japoneses no lo entienden porque son muy cerrados. Cuando se cultiva sin hibridos se cultiva naturalmente. A veces las cosas fallan, generalmente fallan y no hay buenas cosechas. 60 años buscando una buena solución, un buén método, no lo he encontrado. Me he vuelto un poco pesimista, ahora intento explicar mis pensamientos con poemas. Si siembras semillas y le añades fertilizante desde un punto de vista puede estar bien. Visto desde todas las partes poner fertilizante puede ser un error. Se puede decir que hoy en día en la raza humana para los que creen en los fertilizantes estos se han convertido en una religión. Hace 60 años llegé al concepto del no hacer. La única palabra en mi cabeza ha sido MU. No hago nada de nada. Todas las cosas que tienen valor realmente no existen. El conocimiento humano no tiene ningún valor, no tiene valor la separación de los colores, de algo que existe, que no existe. No hay nada que se pueda hacer. No hay  que hacer nada. MU.

    -¿Cómo imagina un libro para niños?

    La única esperanza de esta situación son los niños y quizás sean los únicos supervivientes. El problema está en los profesores, pues ellos crean malentendidos a los niños. En una charla con estudiantes en la Univ. de Kioto, una charla de dos horas, se convirtieron en una de 8 h. El tema principal de la conversación fue que creíamos que un profesor de escuela era menos que uno de universidad. Esto es una equivocación y me llevó 20 h. (sin contar las 8 h anteriores) explicar esto y el porqué los seres humanos son más estúpidos que los perros. El ser humano cree que tiene la habilidad de saber conocer, eso no es cierto. El ser humano tiene dos ojos, los perros dos ojos, las moscas tienen mil ojos, nosotros tendemos a pensar que vemos las mismas cosas. Los perros y los gatos ven una cosa a través de los ojos, y no hacen discriminación entre si es buena o mala, hombre-mujer. Los gatos no ven, los perros sí y es propio de los humanos. El ser humano cree que ha conseguido atrapar el color azul. El ser humano mira la montaña, el valle y ve cada uno de una forma separada. Piensa que conoce a cada uno por separado. Los gatos y perros ven estos elementos, pero no separados. El Ser humano ha dividido la naturaleza en 4 partes, los perros las ven como una unidad, los gatos como 2. El ser humano cree que conoce la naturaleza, lo único que han hecho es dividirla. El hombre ha cortado la naturaleza en 4 partes, piensa que realmente la conoce, pero no es verdad. Los perros son los que conocen la naturaleza verdadera, los hombres la dividen partes. Es como si tienes un vaso y lo rompes en 4 trozos, ya no puedes beber sake. El ser humano piensa que son más inteligentes que los perros que ven la totalidad. Cree que conoce un punto, la línea, en realidad no conoce ni el punto ni la línea ni nada. Hay unas palabras de Sócrates: no se nada. Los seres humanos ni siquiera se conocen as’ mismos, lo único que sabemos es que el ser humano es distinto a los perros y a los gatos, y tienden a pensar que lo conocen todo. 

    -¿Cuál cree que es la razón de que sólo estudiemos lo puntual? 

    El problema se resuelve mirando el todo. La razón del problema es que utilizamos un conocimiento científico y este es el problema. 
    ¿Cómo podemos dejar de ver las cosas desde un punto de vista científico? 
    Cuando el hombre se aleja de la naturaleza no puede sentir el corazón de la naturaleza. Lo que importa es la comunión con la naturaleza, como hacen los nudistas. La razón por la que hemos destruido la naturaleza es porque lo que hacemos por la naturaleza lo hacemos en nuestro propio beneficio. 

    -¿Qué piensa de los científicos? 

    Están locos. Utilizando el fondo de una mina a 3.000 mts. Los científicos del instituto Fukuba están investigando con la antimateria y estudios sobre superconductores. En la piscina aceleran las partículas y observan como se comportan. 

    -¿Dónde nos llevarán estos experimentos? ¿Porqué buscamos cosas que ya sabemos que existen? ¿Porqué buscamos cosas que ya sabemos que no existen? ¿Estos estudios pueden tener algún valor? 

    No se puede llamar progreso a lo que no sabemos como puede acabar. Podría llegar a resultados que una fuerza superior a la bomba atómica o menor que una pulga. Si somos capaces de acabar con estos experimentos habría dinero para salvar África dos o tres veces. La investigación de la antimateria se puede convertir en la cosa más peligrosa que jamás haya existido. Hoy en d’a se pueden crear ratas más grandes que gatos. Os imagináis un ratón persiguiendo a un gato. (Sonríe, ríe)

    -¿Es precioso o monstruoso? 

    Ese momento se está acercando. La montaña en el río y las hierbas en el árbol están destrozadas Aquí no existe dios ni Buda. Los humanos están partiendo la naturaleza en trocitos tan pequeños como mis bolitas de arcilla. 

    -¿Cuando tiempo le queda al ser humano si este no reacciona? 

    En Japón la TV ha recurrido a científicos de todo el mundo para discutir el tema y lo que han dicho es que queda 10 años de vida. Yo le doy unos 250-300 años de vida. Las cosas han llegado a un límite. En todas las cuestiones sobre la naturaleza estamos en un punto crítico. Yo pienso que si perdemos un 99% de vegetación la humanidad estará en peligro. Si perdemos 99% perderemos la alegría de la vida. 

    -¿Porque perderemos la alegría de la vida? 

    En Japón cuando florece el cerezo la gente va al campo alegre, a ver la flor del cerezo, se sienta bajo los árboles y hacen fiesta. Son felices. Bebiendo sake y bailando. Cuando florecen las plantas producen una oxigenación y esto produce aire puro. Si hay mucho aire puro nos ponemos contentos y bebemos sake. Si perdemos el 99% de la naturaleza es igual a perder aire puro y perderemos el sentimiento de bailar y beber sake y la gente se enfriará. Yo creo que la mejor manera de recuperar la alegría es tirarse bolitas de arcilla. Estoy diciendo que tiréis los libros y que dejéis de pensar. Quemad los libros, pues en ellos no está la sabiduría. Puedes anotar lo que quieras para esta entrevista pero en el último párrafo hay que poner "Esta entrevista no vale para nada". Tenemos que sembrar bolitas de arcilla con rapidez porque no hay tiempo. No dejéis que esta isla se convierta en el último para’so. Aquí hay que hacer un paraíso para demostrar al resto del mundo con un reforestación de verdad. 

    -¿El "nendo dango", es un experimento? 

    No puedo decir que sea un invento, es una imitación de la naturaleza. Cuando tiramos nendo dango, sembramos como Dios. Cuando hacemos nendo dango hay que sentir que somos Dios. Cuando se hacen los nendo dango estamos metiendo mensajes en la bolita de arcilla. ¿Que tipo de semillas debemos sembrar y cuales no? Ya se trata de introducir especies no autóctonas, se trata de "supervivencia". Tengo un plan para hacer una olimpiada verde, una campaña de repoblación forestal por el Mediterráneo. España , sobre todo padece un problema grave de desertización 

    -¿Como podemos llegar a la conciencia de la gente ante el problema que la naturaleza se muere?

    Vosotros tenéis que inventaros las palabras, yo soy incapaz de transmitir este pensamiento en pocas palabras. Yo hago poemas. Soy poeta. Yo diría: 


    “Aquí la tierra 
    tiene poca agua, 
    por lo que hay que bailar
    y tocar el tambor 
    para atraer el agua.


    -¿Cual és su último proyecto? ¿qué es lo que está haciendo últimamente? 

    En Grecia, con un grupo, estamos llevando a cabo un proyecto de reverdecer el Partenón y una extensa zona de 10 hectáreas desérticas con la ayuda de 5000 bolitas de arcilla. Se utilizaron 70 toneladas de arcilla y 12 toneladas de semillas, 500 toneladas de algodón y 300 toneladas de papel de periódicos. Todo el mundo ha colaborado, por esto no es necesario dinero, no organización. Yo les decía a los jóvenes: tenéis que enterrar las bolitas profundo para que crezcan mejor. Cuando sembráis "nendo dango" sois como Dios. 






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  • 06/01/16--02:07: MIGUEL DE BARRIOS [18.816]

  • Miguel de Barrios

    Miguel de Barrios y Valle o Miguel Daniel Leví de Barrios (Montilla, Provincia de Córdoba, 3 de noviembre de 1635 - Ámsterdam, febrero de 1701), fue un militar, poeta, historiador, dramaturgo y filósofo sefardí.
    Era hijo de Simón de Barrios (de nombre judío Jacob Levi Caniso), de origen judeoportugués y contador del marqués de Priego, y de Sebastiana del Valle (de nombre judío Sara Valle). Simón de Barrios abandonó Castilla para escapar la persecución de la Inquisición y se dirigió al reino de Portugal, donde residió en Marialva y también cerca del Chalet-Flor; pero, no sintiéndose tampoco seguro allí, marchó a Argelia.
    Desde Argelia su hijo, Miguel de Barrios, pasó a Italia y luego a Niza, donde residió por algún tiempo. En 1660 cruzó el Atlántico con un grupo de judíos que se estableció en Trinidad y Tobago. Allí murió su joven esposa, tras lo que él volvió a Europa. En Bruselas se alistó en el ejército español en Flandes, donde alcanzó el grado de capitán.
    En Bruselas escribió su Flor de Apolo, algunos dramas y el Coro de las Musas, donde realizaba panegíricos de notables príncipes europeos. Se propuso escribir una obra sobre el Pentateuco en doce partes, pero los rabinos no dieron permiso para imprimirla; en 1672 se trasladó a Ámsterdam, donde residió hasta su muerte.
    Desde 1674 se dedicó a los negocios, la poesía y la historia en lengua española, en el ambiente de libertad existente en las Provincias Unidas de los Países Bajos. En 1676 fundó una academia literaria, la Academia de los Sitibundos, que tenía entre sus jueces, a uno de los vecinos más ricos de Ámsterdam, Manuel Belmonte, conde palatino residente del rey de España, al doctor Isaac de Rocamora, exdominico, predicador de la emperatriz María de Austria, y a Isaac Gómez de Sosa, poeta imitador de Virgilio. Los aventureros eran Abraham Henriques, Mosseh Rosa, Mosseh Días y Abraham Gómez Silveyra. Miguel de Barrios tenía el cargo de mantenedor de la misma. El lema de la academia era «el alma es fuego del Señor» (Prov., XX, 27).
    A principios de 1685 es nombrado mantenedor, junto con su hijo Simón de Barrios, Abraham Gutierres, Mosseh Rosa y Manuel de Lara, de otra academia, la Academia de los Floridos, cuyos 38 miembros se recogen en la Relación de los poetas y escritores españoles de la nación judáica amstelodana. Esta nueva academia fue creada por deseo de Manuel Belmonte y constituida por Isaac Nunes; destacando especialmente su secretario José Penso de la Vega y el fiscal Isaac Orobio de Castro. Todos se consagraban a la literatura y representaban lo más selecto de la sociedad judía de Ámsterdam.
    Miguel de Barrios desarrolló la creencia en la vuelta del Mesías para el Año Nuevo judío de 5435 (cristiano de 1675). Fue enterrado en el cementerio de Amsterdam, al lado de su segunda esposa, Abigail de Pina, hija de Isaac de Pina, con la que se había casado en 1662 y que murió en 1686. Se ha propuesto que el cuadro de Rembrandt [[La novia judía, de 1668, les representa a ambos.
    Entre otras obras escribió Flor de Apolo, que contiene romances, décimas, 62 sonetos y tres comedias (Bruselas, 1663); Contra el la Verdad ningún Fuerca ay (Amsterdam, 1665-67); un panegírico de Abraham Athias, Jacob Rodrigues Caseres y Rachel Núñez Fernández, que fueron quemados como mártires en Córdoba; Coro de las Musas, en nueve porciones (Bruselas, 1672); La Harmonia del Mundo, (Bruselas, 1670-74); Sol de la Vida, (Bruselas, 1673); Mediar Extremos, Década Primera en Ros Hasana, Amsterdam, 1677; Metros Nobles, Amsterdam; Triumpho Cesareo en la Descripción Universal de Panonia, y de la Conquista de la Ciudad de Buda, Amsterdam, 1687); Dios con Nos Otros, (1688); Historia Real de la Gran Bretaña, ib. 1688; Árbol de la Vida con Raíces de la Ley, ib. 1689. Otros Opuscula, con trabajos literarios y biográficos de menor importancia, aparecieron bajo varios títulos en diversos períodos.

    Obras

    Flor de Apolo. Dirigida al Ilustrísimo Señor Don Antonio Fernán­dez de Córdoba... Bruselas, Baltasar Vivien, 1665.
    El Coro de las Musas, dirigido al excelentísimo Señor Don Francisco de Melo, Bruselas, Baltasar Vivien, 1672.
    Palacio de la Sabiduría, Don Sancho y Sobre la victoria de Ameixal (1673).
    Palacio de la Sabiduría, 1674, reedición que incluye las comedias El canto junto al encanto, Pedir favor al contrario y El español en Orán.
    Árbol florido de noche (1680).
    Descripción de Las islas del mar Atlántico y de América (1681), incluido en Piratas de la America y luz à la defensa de las costas de Indias Occidentales... compuesto por J. Esquemeling; traducido de la lengua flamenca en española por el Doctor de Buena-Maison, Impresso en Colonia Agrippina (en casa de Lorenzo Struickman, 1681.
    Triunfo del gobiemo popular y de la antigüedad holandesa (Amsterdam, s. i., 1683).
    Casa de Jacob, 1684.
    Luna opulenta de Holanda, en nubes que el amor manda... Amsterdam: s.n., 1680 .
    Estrella de Iacob sobre flores de Lis... Amsterdam: s.n., 1686.
    Alegrías o Pinturas lucientes de hymeneo... Amsterdam: s.n., 1686.
    Libre alvedrio y harmonia del cuerpo por disposición del alma Bruselas: en casa de Baltazar Vivien, 1680.
    Historia universal judáica, importante y básico estudio sobre los sefardíes .
    Epistolario, recogido en Sol de la vida, Amberes, Jacob van Velsen, 1679, pp. 52-57, 83, 89 y 91. Metros nobles, Amsterdam, s. i., 1675, p. 83 y Soledad fúnebre, Bruselas, s. i.,1673, s. p.
    Relación de los poetas y escritores españoles de la nación judáica amstelodana, Amsterdam, s. i., 1683.
    Bello Monte de Helicona. Dirígelo al ilustrísimo Señor Don Manuel Belmonte..., Bruselas, s. i., 1686.
    Las poesías famosas y Comedias Amberes: en casa de Geronymo y Iuanb. Verdussen impressores y mercaderes de libros, 1674 (En Bruselas: de la imprenta de Baltasar Vivien impressor y mercader de libros...); Amberes: en casa de Henrico y Cornelio Verdussen, 1708, segunda impresión enriquecida con estampas.
    Sol de la vida, Amberes: por Jacob van Velsen, 1679.

    Bibliografía

    Francisco J. Sedeño, "Miguel de Barrios: el laberinto de una heterodoxia humanista sin fortuna", en Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid, 2003.

    Dedicado a un reo:

    En los cordeles de un potro
    a Diego el cortacabezas,
    porque dio a torcer sus brazos,
    lo puso de vuelta y media.
    Dos vueltas sufrir no pudo,
    que confesó en una de ellas
    que escapó de cierto hidalgo
    hurtándole otras dos vueltas.
    Bien se conoce que Diego
    tenía partes muy buenas,
    pues que jamás se llegaba
    sino a los hombres de prendas.
    Disparáronle en la calle,
    de cañón, donde por fuerza
    confeso que era gatillo
    recelando la baqueta.
    Gran miedo tiene al verdugo,
    viendo con cuánta violencia
    el cardenal le levanta,
    donde el azote le asienta.
    No alzó la cara del suelo,
    porque todos entendieran
    que no sin causa esta vez
    se le cayó de vergüenza.
    Con doscientos de a caballo
    le volvieron a la trena,
    porque tiene que pasar
    una vida de galeras.
    Dicen que perdió el juicio,
    y le han echado en cadena,
    por ser español tan loco
    que en portugués tiró piedras.


    Soneto41

    ¿Qué tres cometas brillan en el cielo?
    ¿Qué tres nuevos luceros ve la tierra?
    ¿Qué tres milagros dan al error guerra?
    ¿Qué tres Iris anuncian paz al cielo?

    Son los que en el trinante Mongibelo,
    son los que en cuanto polvo los entierra
    siguen el bien que en glorias los encierra,
    alcanzan el que horror destinan al suelo.

    ¡Oh vínculos de almas peregrino!
    ya antorchas de la máquina estrellada
    a lo humano alumbráis con lo divino,

    guiando en la tormenta más airada
    los que buscan el puerto cristalino
    porque en el mar del mundo todo nada.


    Soneto42

    Los rayos del amor tanto cegaron
    a los tres que a sus luces se expusieron
    que los del fuego elemental no vieron
    cuando más a sus llamas se acercaron.

    Tanta voracidad los tres burlaron
    porque al tiempo que el fuego les pusieron
    se interpuso el amor y no sintieron
    lo vivo de las llamas que tocaron.

    Sopló la tiranía el fuego ardiente
    ardides maquinando peregrinos
    contra el amor que en ellos se eterniza.

    Mas amor por burlar como valiente
    llevando los espíritus divinos
    sola dejó al tirano la ceniza.


    Soneto45

    Al glorioso martirio de Rafael Gómez Salcedo

    Rafael, no hay tormento que no se evite
    por confesar un Dios omnipotente:
    muerte prolija en cuanto vive siente,
    eterna vida en cuanto muerte admite.

    Lengua de fuego en su loor repite
    constancia tan feliz sobre ara ardiente
    que si el celo a la pena lo consiente,
    a la gloria la pena lo remite.

    Del material incendio al soberano
    alzando el vuelo, Fénix peregrino,
    deja el polvo a la vista del tirano.

    Dando luz al que sigue su camino,
    Rafael medicina ángel humano
    y por medio mortal se hace divino.


    Soneto47

    A Diego de la Ascensión

    En el año de mil y de seiscientos
    y tres, a tres de Agosto, la severa
    Inquisición levanta horrible hoguera
    en Lisboa con humos turbulentos.

    No teme sus flamígeros tormentos
    Diego de la Ascensión, en la carrera
    que a la Ley alcanzando verdadera
    la mantiene con altos documentos.

    Rompe los yerros de opresión violenta
    y arrojando al suplicio que lo enciende
    muere y renace Fénix de su lumbre.

    De Judá honor y del convento afrenta,
    su cuerpo en la ceniza al mar desciende
    y su alma sube en luz a empírea cumbre.


    Soneto52

    A la gloriosa constancia del bienaventurado Tomás Tremiño  de Sobremonte (alias Ishac Israel),53 natural de Ríoseco, que después de catorce años de dura prisión, padeció martirio de fuego en la Ciudad de Méjico por santificar el nombre de Dios


    Años catorce en cárcel rigurosa
    por defender de Dios la verdad pura
    Trerniño arrastra a la cadena dura
    que le da el ser la sacra Ley su esposa.

    Tolera Job segundo ira engañosa
    con gran constancia en la miseria oscura,
    porque la luz que al cielo le apresura
    guía su aliento en senda tenebrosa.

    El fuego a que le arrojan no le espanta
    con la leña que Ishac lleva en su celo
    por seguir del gran Padre a la Ley santa.

    Ya indiano Elías por subir al cielo
    en el carro voraz que lo levanta
    deja la capa de su polvo al suelo.



    Habla el cadáver de Adán

    El primer hombre fui que por Dios hecho,
    le semejé de todo cifra hermosa
    y con ingratitud al cielo odiosa
    el quererme hacer grande me ha deshecho.

    Dominé el mundo a mi altivez estrecho
    y por comer la fruta venenosa
    de la muerte en la cárcel espantosa
    me viene grande el más pequeño trecho.

    Denominéme de Adamá (que tierra
    denota), Adán (que es hombre), por tal modo
    que he vuelto a mi materia inanimada.

    Lo que esta losa hasta mi nombre encierra,
    cuando Adán fue pensaba que era todo,
    y leído al contrario ya soy nada.

    Miguel de Barrios, nacido Daniel Levi (Montilla, España, 1635-Amsterdam, 1706), Kenneth R. Scholberg, La poesía religiosa de Miguel de Barrios, Ohio State Univerity, Madrid, 1960, citado en Elisa Martín Ortega, Cábala y poesía, tesis doctoral, Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, 2009




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  • 06/01/16--02:37: KATE DURBIN [18.817]

  • KATE DURBIN

    Kate Durbin es poeta, escritora y artista de Los Ángeles, EE.UU. Sus libros de poesía incluyen The Ravenous Audience (Akashic), E! Entertainment (Wonder), and ABRA, una aplicación para iPad y un libro de artista que creó con Amaranth Borsuk and Ian Hatcher.  Sus actuaciones más recientes incluyen Hola selfie, que apareció tanto en Los Ángeles como en Union Square en Nueva York.

    En Facebook se define como agénero, y sus redes sociales están llenas de fotos de ella misma con looks arriesgados y menciones al pop estadounidense más rosa y más influida por el mundo Disney. Sin embargo, su literatura no es tan tierna como su imagen, sino todo lo contrario. Trabaja en el mundo del espectáculo, y en su libro E! Entertainment, compuesto de pequeñas ficciones, poemas y ensayos, la autora desgrana la cultura MTV y hace una crítica brutal y divertida a ese mundo de famoseo en el que las fuerzas oscuras de la televisión nos dicen qué tenemos que hacer, cómo tenemos que amar y de qué manera hemos de comportarnos. [Blog de Luna Miguel]





    PASEO DE CAPERUCITA

    Hedor de primavera, el mundo jadea con lascivia.
    Madre olfatea el sexo desde la ventana de la cocina.

    Leñadores desnudando árboles,
    Amas de casa montando sementales.

    No es un mundo para niñas pequeñas, dice,
    Dándose la vuelta y sonriendo

    Sin dientes
    (No estamos seguros de que Madre los tenga)

    Caperucita de grandes ojos y labios temblorosos,
    Con tu chal de piel de zorra que cosió la Abuelita.

    ¿Cuándo contarás a Madre
    Que la primavera se contonea camino de casa?

    Bultosdecarne brotan de tus clavículas;
    Un bosque furtivo se desliza entre tus agujeros ocultos.

    Rezando ante las llamas,
    Pides al fuego del hogar que chamusque tu nuevo pelaje,

    Mitiga la peste de sangre vívida.
    Hay quien hace sus oraciones con el culo.

    En el violeta que precede al alba
    Despiertas con manchas en las sábanas.

    Rostros de vampiro en la ventana de tu cuarto
    Azuzándote con amistosos colmillos.

    Estabas asustada.
    No estabas precisamente arrepentida.

    Madre te ordena adentrarte en los árboles,
    Para entregar huevos y leche a la Abuelita,

    Que está tan vieja que no sirve para localizar
    Hendiduras de gallina, ni apretar tetas de vaca.

    ¿Seguirás el camino o te desviarás?
    Claro que te desviarás, eres una perdida —

    Encuentra a tu lobopríncipe,
    Tópate con sus dientes desnudos.

    Cuando lo hagas, no lo entregues
    Todo de vez, solo despierta su apetito.

    (¿Fuiste instruída en esto,
    o lo aprendiste por instinto?)

    ¿Pero qué es esto?
    En la puerta de casa de la Abuelita,

    Falsa timidez, sonrisa de manual,
    Extiendes tu dedo corazón.

    Pequeña Caperucita, pedazo de puta — lista, con esa precisión animal de 60/40
    A media milla divisas la garra en la ventana, que te hace señas,

    Y ese picaporte que no es picaporte. Zarpas de la Abuelita,
    Despertaron tu apetito.

    Seddesangre, hambredepiel, tufo seductor de tierrapelocarne —
    ¿De quién es la panza que aúlla?

    No vamos a entrar,
    O sí


    -- “Little Red’s Ride” es un poema de Kate Durbin, incluído en The Ravenous Audience (Black Goat/Akashik Books)
    -- traducción de Tive Martínez, 2016.
    http://paradojasdelconserje.blogspot.com.es/2016/05/paseo-de-caperucita-por-kate-durbin.html



    LITTLE RED’S RIDE

    Spring-stink, the world heaves with lust.
    Mother sniffs sex from the kitchen window:

    Woodsmen stripping trees,
    Housewives mounting stallions.

    Not a world for little girls, she says,
    Turning and smiling

    Without teeth
    (We are not sure Mother has any).

    Little Red of the big eyes and tremulous lips,
    Of the fox-fur stole Grandma sewed,

    When will you tell Mother
    Spring is slinking its way home?

    Fleshnubs sprout under your clavicle;
    A stealth forest slips across your secret holes.

    Praying into flames,
    You solicit hearth fire to singe this new fur,

    Settle the stench of bright blood.
    Some prayers are half-assed.

    In the violet before-dawn,
    You woke to stains on the sheets,

    Vampire faces in your bedroom window,
    Cheering you on with friendly fangs.

    You were scared.
    You weren’t really afraid.

    Now, Mother orders you into the trees,
    To deliver eggs and milk to Grandma,

    Who too old, too useless to locate
    Chicken crevices, clutch cow teats.

    Will you follow the path, or will you stray?
    Of course you stray, disoriented one—

    Encounter your wolfprince,
    Crash into his exposed teeth.

    When you do, you don’t give it
    All away, only whet his taste.

    (You knew this by instruction?
    You knew this by instinct?)

    But what’s this?
    At Grandma’s front door,

    You coy smile up from the page,
    Middle finger splayed.

    Little Red, big bitch—clever, with that 60/40 animal sight,
    A half-mile back spotting the paw in the window, beckoning,

    And that doorknob no doorknob, Grandma’s tendons,
    Whetted your taste.

    Bloodthirsty, skinstarved, tantalizing reek of earthhairmeat—
    Whose belly is howling?

    We aren’t coming in,
    Are we






    The Hills, 5

    Song “I Feel Like Something’s Changed” plays over a shot of a sidewalk full of people. The street sign says Sierra Bonita Ave. Shot of a black and white Guess by Marciano billboard. The woman on the billboard is reclining on a dock in a black bikini with black high heels and a zebra print cotton shirt that is being blown open by the wind. She has long blonde curly hair. Behind her is the sea. Behind the billboard are the Hollywood Hills and one lone palm tree. Shot of an intersection with a black Mazda zipping past. The building set against the blue sky is white with curliques and has red umbrella’d tables in front. The sign says “Milk” and each letter appears inside a different red milk bottle. The caption says “Milk Los Angeles, CA.” As cars whiz through the intersection, Lauren’s voice can be heard saying: “Oh my god I have to tell you something.” Shot of Lauren’s face. She is outdoors, wearing brown sunglasses and her hair is tied back with a blue Pucci headband. The caption says: “Lauren.” The back of a blond woman’s head can be seen sitting across from Lauren. The blond woman is out of focus and there is a red straw going from the barely visible tip of her sunglasses to the corner of the screen. “Audrina was at work today," continues Lauren. Her tongue flashes against her white teeth. “And Heidi walked into her work," says Lauren. She picks up her white Styrofoam cup. Shot of woman across from Lauren. The caption says: “Whitney.” She is wearing large brown sunglasses with a lizard print frame. Her hair is tied back in little braids. Behind her cars are driving past. “Really?” she says, scrunching up her mouth. She puts something in her mouth. It’s not viewable. She has a gold large ring on her middle finger. Shot of Lauren lifting her Styrofoam cup. Her fingernails are burgundy and short. “She came to give us invitations to her housewarming party," says Lauren. Shot of Whitney chewing with her mouth open. Whitney lifts up another piece of yellow looking food as she continues to chew. She says with her mouth full: “That’s strange, does she really think you’re gonna go?” She puts the yellow food in her mouth. Her fingernails are short and black. Shot of Lauren. Lauren makes a sound like “no” or “oh.” She shakes her head slightly. “She can’t think I’m gonna go," Lauren says. Shot of Whitney. “I feel bad not going," Whitney says slowly. She pulls a strand of hair out of her mouth. “But at the same time I just think I’d feel really uncomfortable being there.” She picks up her drink and sips from the red straw. Shot of Lauren pursing her mouth. “She’s in a different world," says Whitney. Lauren nods, barely. “Yeah," Lauren says in a low voice. Shot of Whitney chewing on her straw. “Oh well," Whitney says. “Hope she has fun.” She slurps. Shot of Lauren. She is drinking. “So what are we doing tonight?” asks Whitney. Shot of Whitney. She tugs on her right ear. “We’re going to Les Deux," says Lauren. “You should come.” Shot of Lauren. Her chin is resting on her fingers. “Almost every time I go there I meet a cute guy," says Lauren. “Really?” asks Whitney. Shot of Whitney smiling. She looks over her shoulder at something out of the camera frame. “That sounds fun.” She laughs. Shot of Lauren nodding. She smiles and laughs. Picks up her drink. A rap song begins.





    The Hills, 11

     “Left this city for a day,” sings The Feeling.  Shot of two men from the waist down on a sunny sidewalk.  One in surf shorts holds a blue Powerade;  one in white dress pants walks a Lhasa Apso.  Shot of a crowd of people on the sidewalk from the waist up.  Shot of two blonde girls in pink tank tops and short white shorts, walking toward the camera.  They are slightly out of focus.  Their bodies are fit and tan and they are wearing clogs.  Close-up of a black stretch limo with a white Playboy bunny emblem on the side.  The limo passes the camera.  A tan BMW passes the camera.  “You took me southwards on a plane and showed me Spain,” continues the song.  A drilling sound joins the song.  Shot of the outside of a beige apartment complex.  The sign says: “Heidi and Spencer’s Apartment, Hollywood, CA.” Shot of a blender whirring with purple liquid inside.  A man’s tan hand presses the top of the blender down.  The machine is industrial.  Next to the blender are a blue plastic cup, a white container of protein Milk mix, and a bottle of Bragg’s Liquid Amino Acids.  Behind the blender are two bottles of champagne.  Wider angle shot of the blender and the man with the hand.  His hair is curly blonde and he is wearing a black t-shirt with unreadable white letters.  White letters appear in the right hand bottom corner of the screen.  They say: “Spencer, Heidi’s Boyfriend.” “I liked,” begins a girl’s voice.  Shot of Heidi’s face.  She is not wearing makeup.  The screen says “Heidi.” “All your friends last night,” Heidi continues in a sing-song voice.  She bats her eyelashes and shrugs.  Shot of Spencer in the kitchen.  He is looking down at the counter and doing something below the camera’s view.  “You know, they love you,” he says, smiling at the counter.  Shot of Heidi.  She has on a grey hoodie with a navy rose print.  “They seem very nice, all of them,” she says.  She waves some papers mostly out of the camera’s view.  Behind her is a large flat screen TV, turned off.  Shot of Spencer.  “Oh, Frankie invited us to his birthday party at Les Deux tonight,” he says.  There is a sound of papers shuffling.  Shot of Heidi on a cream couch.  The couch appears to have a raised floral print.  Heidi holds letters in her hand.  “Oh yeah?” she says.  Heidi shuffles the letters around.  Several of them appear to be opened.  Shot of Spencer.  He stares at the bottle of Liquid Aminos he is holding in front of his face.  “Is um Lauren going?” Heidi asks.  Spencer puts the bottle down.  Shot of Heidi.  She looks at her French-manicured fingernails, then makes a fist and twirls it.  Shot of Spencer.  It is now possible to read the letters on his shirt.  They say “Innovation Management.” “Uh she actually just called me, I just missed her call uh uh I’ll call her back and ask her and see what she says,” he says, smiling.  His teeth are white.  He looks down at something he is doing on the counter.  “I wish that Audrina,” Heidi interrupts.  Shot of Heidi on the couch.  “—and Lauren would have come last night,” Heidi finishes.  She twirls her hand, mostly out of the frame.  Shot of Spencer in the kitchen.  He is moving around a lot.  “I mean I totally accept that she doesn’t like me,” Spencer says.  Shot of Heidi.  “Yeah,” says Heidi, grimacing.  “But she shouldn’t take that out on you,” continues Spencer.  “I know,” says Heidi, furrowing her brow.  “Our friendship shouldn’t suffer from it,” she mumbles, looking down.  Punky guitar music begins.  “There’s something wrong here,” sings Cori Yarckin.  Shot of Spencer in the kitchen, hands pressed to the counter.  He looks to the side then to the front again.  He opens and shuts his mouth.  Shot of Heidi.  She shakes her head.  Her eyes shift back and forth. 


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    Ángel María García Martiartu

    (Pamplona, España, 1969). 
    Ha publicado en revistas como ‘El vendedor de pararrayos’ o ‘Etcétera’. También apareció en una antología poética compilada por la casa de juventud del ayuntamiento de Pamplona.



    Babel: horizonte y tejido 

    Where does your body begin? 
    Michael Gira 


    Seppuku. Abrir el vientre 
    ver fluir una gramática obscena, transitar 
    los márgenes como heridas, 
    hundir los dedos; pintar símbolos con la sangre derramada. 

    El profundo abismo de la piel, entre el cuerpo y la palabra. 
    La caótica cicatriz que reseca 
    el camino dónde comienza un cadáver. Entre la luz y los huesos, una grieta caníbal. Abrupta y depredadora 
    como la eternidad en el agua: instinto, flujo desnudo, otredad siempre irreal. 

    Desdibuja la forma devorada: palabra tras palabra. 
    Ambigua y oculta dormita 
    nuestra memoria, bífida y esperando. Ataca 
    nacida entre el fuego y la confusión, enroscándose subterránea. 

    Todo contorno se aniquila. La figura rehúye los ojos hambrientos. 
    Puntos de fuga cicatrizan la mirada; fantasmas que adormecen 
    el oscuro sonido destejiendo el recuerdo 
    hasta que es imposible reconstruir el vacío que nos forma. 
    Otro comienzo, otra lucha; un nuevo erial tan poroso, tan invadido. 

    La carne se revela como existencia, 
    a través de su barbarie. Sin frontera: enigmática, cruda y cerrada. 
    Un oráculo, caos vibrando. 
    Voluptuosidad que avanza entre ruinas, 
    un laberinto con los ojos consumidos por las llamas. 
    La salvaje caligrafía de un cuerpo.



    AMANECER

    Antes de que el día rompa 
    el marchito vientre de la noche. 
    Cerca del horizonte, oscuras palomas 
    revientan el aire con sus alas. 
    Y sus cortejos nupciales 
    anuncian el fin de su soledad. 
    La luz mancha poco a poco el cielo, 
    que se pierde en su árido reflejo. 
    Y alarga en sombras trozos de mi habitación. 
    Crecen desordenados pedazos de mi cama, y 
    aumentan, delgados, los brazos de las sillas. 
    Todo lo alimenta, menos mi rostro 
    que descansa entre mis manos. 
    Recorre las paredes con su boca 
    que blancas se vuelven a su contacto y 
    va mermando el espacio negro de mi corazón. 
    Convirtiendo mi interior en un montón 
    de chatarra, de muebles, suelos y paredes.




    Avalancha 

    it's just the shadow, shadow of my wound. 
    - Leonard Cohen 


    La noche me arrulla con su voz ronca 
    e invade mis sueños de voraces y melancólicos insectos. 
    Me acuna 
    con el mismo viento con que mueve los árboles 
    y, salvaje, se precipita sobre mis ojos. 

    Las horas se desmoronan a mi paso, 
    arrastrando en su caída a mi memoria. 
    Donde todo es abismo, lenguaje y recuerdo; 
    y cada objeto enfrenta su frontera como un filo 
    con esa claridad que viene con el frío. 

    Existe cierto equilibrio de funámbulo en lo que evoco: 
    imágenes entre la mística y la desolación, seductoras, 
    con Una carnalidad que se manifiesta porosa e indescifrable; 
    Símbolos que estallan en una realidad preñada de mito y desorden 
    entre lo vivido y lo referencial que ocupa su lugar.

    La liturgia marca mi piel oxidada 
    (la costumbre y el rito, la palabra) 
    golpeando sobre mi cuerpo desnudo y sin lenguaje: 
    sólo carne muda cubierta de deseo y de caos 
    husmeando ese tren de sombras que se sucede a cada minuto 
    buscando simetría: la falsa comodidad de lo ordenado. 
    Pero la belleza es convulsa y esquiva 
    y se tambalea derrumbándose a través de mi deseo 
    recorriendo el recuerdo, la realidad y el tiempo 
    escondiéndose en rincones oscuros 
    mientras la euritmia de mis miembros se pierde entre piel e imágenes 
    y sólo queda 
    ese silencio del que todo emerge: lo imaginario, lo simbólico, lo real.



    kintsugi (la belleza de la cicatriz) 

    Hay un lugar donde la luz se oculta 
    y fecunda de grietas mi escritura; la puebla y agota de infinito, 
    de ruinas y de pasado. De incesante destino, de efigies y eternidad. 

    Anagramas y espejos fatigan y multiplican entre tinieblas 
    cuerpos hilvanando caricias sobre otros cuerpos, 
    escribiendo, en la piel hermética, palabras. Cifrando huellas 
    en cada miembro: tigres, árboles y el tacto mineral de la memoria. 

    Y mis piernas o mis fauces florecen desde el barro: espejismos, 
    como un rastro de aullido y de ceniza, 
    inconcluso acceso a lo desconocido: el himen y la noche; 
    donde un cuerpo baila 
    la secreta escritura de la lluvia. 

    La vida es aprender a amar lo que envejece 
    y tejer y destejer nuestra piel de servidumbres. Es recorrer sus costados, 
    y que las yemas de los dedos sientan su rugosidad sin apartarse. 
    Cosechar los reflejos rotos de las cosas, sus espectros 
    y coserlos con oro para concebir imágenes donde emerja la belleza.



    Parásito 

    le corps est le corps, / il est seul… 
    Antonin Artaud 


    Adicción: 
    El cuerpo busca, con la boca cosida. 
    Con la mirada 
    viscosa de la necesidad. Busca y precisa. 
    -substancia reescribiendo su figura- 
    Y despierta con sus fauces oscuras y opacas. Buscando el aire. 

    Extinción: 
    El cuerpo es recuerdo. Pero el rayo 
    no alcanza la carne desnuda, el cuerpo en pos de la muerte. 
    Carne sin aliento, carne muda. 
    Músculo 
    que se repliega en la pérdida, en la profundidad de un vientre derramado. 

    Resurrección: 
    La piel no acepta otra cosa que la aniquilación. 
    La bendición larval del amanecer. Y a través 
    de ella al recuerdo que el tiempo ni desgarra ni aniquila. 
    Esa memoria en carne restituida. Óxido en los llagados labios. 
    Beso y osamenta. Memoria como sexo marchito 
    (que se quebranta, que se extravía y desviste los miembros sin vida) 
    cuyo propósito es hollar la palabra: 
    Transitar esa líquida huella, 
    esa mineral mirada, esa cicatriz de cada boca dejada en la piel.



    Vestigio 

    ‘Ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.’ 
    Jorge Luis Borges 


    Percibir la piedra como una herida 
    abierta, como una obscenidad. Tiempo enquistado. 
    Fantasma acusador de todo y de nada, testigo 
    mudo siempre presente, escrutando 
    con su rasgada percepción de pájaro inmóvil. 

    Subterráneo e impenetrable. Anidando. El deseo 
    describe una métrica más allá de la carne. Un cuerpo 
    de vértigos, un abismo 
    desangrado de huesos que se parten sobre la roca. 
    Nostalgia y Anatomía: Melancólico caos. 

    Deseamos cuerpos (vaciados, 
    densos, 
    invadidos). 
    Un deseo que construimos sobre la imperfección, sobre el recuerdo. 
    Pero lo físico se impone en cavidades y abismos, 
    en el infinito aliento del tiempo desde el mismo corazón de la oscuridad. 
    En la lluvia y la memoria escribiendo 
    retazos de un sexo fraccionado, en vulvas que florecen, en toros sacrificados, 
    en criaturas en llamas (vientres de una ternura desgarrada). 
    Y en la memoria que se perpetúa: copula y espejo. 

    Realidad, ramera y virgen. 
    Entrégate a mi hambre, a mi adicción, a la náusea 
    espiral de mi instinto, feroz y ciego; a mi carne corrompida y oxidada. 
    Entrégate. Muestra tus huellas, tus reliquias. Deja 
    emerger tu diseño mineral y silencioso.



    Transustanciación 

    Amanecer 
    es un agujero infinito 
    en el que mi cuerpo es ofrecido al mundo. 
    Una madriguera, una boca hambrienta 
    que despliega en la noche su ritual femenino y salvaje. 

    Un baile atávico despierta. Movimientos 
    multiplicados en una reverberación infinita. 
    Dermis. Umbral. 
    Resplandor cosido a cada quebranto, 
    a cada recuerdo, a cada cuerpo devorado. 
    Un animal ancestral sucumbe a cada cambio, tatuado de melancolía. 
    Y ese destello agoniza en un reflejo sometido, una cuna desordenada, 
    oculta y mortuoria, en la que un monstruo 
    de inercia y confusión se desdibuja para emerger desde el fondo. 

    Mi cuerpo se rinde ante su propia gramática como un asesino; 
    entre el alarido del mimo y el trazo sumergido en los espejos, 
    deshaciéndose en el calor ya olvidado de las caricias, 
    en pentagramas como bosques, en el movimiento de las bandadas 
    de los pájaros en el cielo donde dibuja su esencia y despedaza el aire. 
    Recitando, lascivo, una letanía mientras se desvanece su hechura. 
    Perdido en el paisaje espectral de la carne. Perdido. Metamorfosis y heridas. 

    Eternidad y equilibrio. Y el tiempo marchito. 
    Un cuerpo tras otro asolándose. Dejándonos atrás: una visión, una frontera, 
    el sonido de una vocal derrumbándose. 
    Mi imagen se desnuda, sin palabras, confusa. Redención y remordimiento 
    dibujados en su reflejo; idéntica e inexacta, totalmente nueva. 
    Es la derrota de la carne. Su adicción, su dolor. Su locura. 
    Caos, escritura intestina, raíz y proporción: huecos, sueños y memoria 
    cosidos a una entropía aterradora que rige nuestras vidas. 
    Una capitulación cambiante y angulosa. 
    Mi piel, coordenada caótica y salvaje. Mi piel como un grito.



    Presente, pasado y futuro de las migraciones. 
    La arquitectura del aire 

    Recorro la incertidumbre 
    (turbia, devastadora), 
    con los ojos cerrados, con las manos abiertas: Tanteando. 
    Sintiendo la realidad, 
    la irregular materia de lo indescifrable crecer rozando la yema de mis dedos. 
    Cosida de sueños y recuerdos, la dibujo incompleta, recién nacida. 
    Se muestra abierta y moribunda. Desmembrada 
    y efímera como un río. 

    Despierto. Y la noche enquista lo infinito, 
    el tiempo se deshace entre las manos a jirones 
    para transmutar en recuerdo; 
    Donde lo inalcanzable se convierte en imágenes temblorosas y rocío, 
    donde todo se convierten en memoria. 

    Me violentan los vestigios del presente; 
    sus restos, con su tacto acuático. 
    Lo siento dejándome atrás en su huida, asolándose a cada instante. 
    Lo transito, fluido, mientras se pega a mi epidermis como un himen, 
    como si profanara o fecundara al futuro con su cuerpo. 

    Geometría aletargada en el caos, en la piel muerta de los relojes, 
    bosques anunciando el infinito que cubre mis entrañas. 
    Derrotado por lo que ya ha sido, 
    por péndulos que se aniquilan en otoños, ovillándose, 
    su cadáver se deshace en caminos imprevisibles. 

    Siento sus cuerpos migratorios, la sal acumulada, sus miradas de mercurio triste. 
    Todo es mineral y atávico, todo me refleja y multiplica. 
    Soy todos los hombres y ninguno. 

    Mi futuro se deshace en topografías. 
    En mapas, tatuajes, partituras: 
    nombres de ángeles y demonios escritos en mi piel. 
    En sonidos suspendidos en el aire 
    que rasgan la frontera de las palabras: música como tiempo, tiempo en el espacio, 
    notas infinitas que agonizan en la lluvia. 
    Todo es recuerdo. Todo es instinto 
    que alimenta la memoria; preñado de signos, 
    cosido de sonidos, de sangre palpitando, de cópula y semen en los labios. 

    Mis miembros despiertan sumidos en un río, 
    luchan en la corriente 
    que se alimenta de los cuerpos que intercambian escamas mortuorias, 
    de sus nervios, de la piel y los instantes. 
    Miembros que se construyen de hueso, de pulpa dulce, de roca y de pasado. 
    De flujo incesante, de noche, de sonido. 
    De arquitecturas, de mi cuerpo derruido. De imágenes y señales. 

    Memoria violenta escritura.



    Minotauro 

    …nada es comunicable por el arte de la escritura… 
              Asterión (Jorge Luis Borges) 


    Noche, cuerpo suturado de neón y frío, que construyes gritos en mi pecho 
    que amamantas en el laberinto de tu pelo horribles pesadillas, 
    tejiendo como la parca el tiempo que se escapa entre mis dedos. 

    Mi cuerpo es un lenguaje mutilado tejido de óxido y silencio, 
    cosido de cicatrices como bocas donde crecen rosas y países. 
    Toco la herida. Lo irreal surge de la carne. 
    Cada palabra es Un nacimiento, una nueva piel (confusa, distinta) 
    que respira a través de las fracturas de un cuerpo hecho de imágenes, 
    atravesando una nueva carne construida sobre la memoria: 
    barniz y piedra mutilados, silencio lento, líquido, secreto; 
    miembros descompuestos y vueltos a coser, 
    óleos (aceites y excremento), palabras encontradas una y mil veces, 
    hueso, plástico y silicio, sombras reflejadas en la piedra. 
    Todas arquitecturas efímeras del sueño y su gramática rota, 
    de la adicción y su escritura: lenguaje, símbolo y laberinto. 

    El tiempo es sombra y recuerdo, una marca, un simulacro, 
    un flujo que domestica nuestros apetitos a fuerza de transitarlos. 
    Cada minuto, cada gota es Una piel tejida por los otros, una liturgia, 
    un tatuaje sagrado en el cuerpo de Dios 
    donde todo vuelve a su origen: el cuerpo al cuerpo, la ceniza a la ceniza. 
    La luz devora mi escritura bicéfala, mi cuerpo herido 
    y a través de la lluvia construye mi nombre. 

    Detrás de las palabras (del metal y de la piedra) solo queda la carne. 
    No somos sino memoria.



    La velocidad del hueso 

    no tener miedo a mostrar el hueso, 
    y perder la carne al pasar. 
    Antonin Artaud 


    Ruinas y fantasmas, la piel es brisa. 
    El óxido es lo único que existe. Mapa hendido, surcado por la memoria, 
    por el resplandor infinito de la carne. 

    Bestias vertebradas de luz y oscuridad, animales invisibles. 
    Un cuerpo mineral, la carne invadida. 
    La adicción obedece al espejo. La avidez se abre paso 
    a través del cadáver. Terca, inyectada. 
    Cicatriz íntima que se precisa depredadora. 
    Recuerdo y sedimento donde la carne resucita. 

    Herrumbre y hueso, la huella abierta. 
    La grieta es el paisaje, la violenta geometría del caos, 
    el líquido despertar del animal.



    Corpus 

    …no existe nada más inútil que un órgano. 
    Antonin Artaud 


    Recorro los cuerpos como a una ciudad imperceptible, 
    oculta tras la niebla. Construcción irreal, erigida en el vacío. 
    Arquitectura opaca, imperfecta.

    Percibo en ellos una escritura invisible, atravesada y lenta; 
    una corriente eterna e inalterable, inalcanzable como la lluvia. 

    Los miro vacilantes, 
    entre el flujo de palabra y de deseo que los construye. 

    Orden. 
    Tu piel es mi lenguaje, 
    mi voz se deshace en flores como vaginas, 
    dulces y oscuras como ríos de aguas subterráneas. 
    Volver la mirada, lemniscata y oxido; 
    susurrar a cada miembro inútil 
    (persistente en la oscuridad) su identidad perdida, 
    su inmersión en el océano. 
    Mi cuerpo ansía las cadenas: Regla, realidad, lenguaje. 

    Disposición. 
    Tumulto, órganos, laberinto. 
    Espejo: óvalo furioso, 
    imagen especular de mi demencia, locura apenas perceptible, 
    carne y esencia, caverna hueso aorta. 
    Caótica llama se derrama 
    intestina osamenta que todo lo arrasa y asola 
    cóncava y convexa su belleza. 

    Euritmia. 
    El vómito sobreviene, 
    derviches como fémures girando en una vitrina, 
    girasoles creciendo en la noche: 
    sustancia confusa, materia cruda e inefable en un movimiento perpetuo. 
    Rasgar una palabra, 
    beber su pulpa dulce, sentir en la boca 
    su aliento antes de morir, su anatomía silenciosa. 
    Cadenas, carne y recuerdo.

    Simetría 
    Sólo la mirada de un loco atraviesa un cuerpo bello. 
    Miramos desde cuencas vacías 
    esa belleza enterrada y moribunda. 
    Abandonamos fantasmas como pieles muertas, obscenidad y memoria 
    cáscaras hendidas incapaces de contener ninguna semilla. 
    La belleza es una pústula, 
    un saco de infamia y podredumbre que corrompe todo lo que toca, 
    que destruye la inocencia como un cuerpo gangrenado. 
    Solo el aliento de un loco lo acaricia con palabras. 

    Decoro 
    Estructura esqueleto forma. 
    Mis miembros no dejan marcas 
    - desaparecen en la marea, 
    como la roca calcifica un cadáver: lentamente, 
    sin misericordia; sin mirar atrás. Sintiendo al tiempo su aliado - 
    Mi cuerpo es Una cartografía olvidada tejida de rastros y colores, de huellas; 
    una tierra hollada por una corriente tumultuosa, 
    surcada por Un susurro abierto en canal. 
    Anatomía y crucifixión, geometría y holocausto: no hay inocencia posible.

    Distribución. 
    Mi carne se alimenta de la memoria. 
    Un nido de serpientes en mi boca llagada, 
    acuna cada palabra herida; mis ojos y un cuerpo atravesado por fantasmas, 
    por jirones, por recuerdos esculpen mi nostalgia 
    más allá del propio cuerpo, más allá de cualquier imagen.

    Recorro los cuerpos, sonámbula divinidad, 
    campo de batalla en el que crece la osamenta de los caídos. 
    Proporción y mesura en el tacto invisible. 
    La noche los concibe como un rastro en la arena 
    que el viento reescribe. 
    Estirpe en la niebla, oculta tras el velo de los ojos. 

    Cuerpo. Alfabeto de silencios y de umbrales, 
    puerta a mi anagrama, 
    pozo entraña mineral, manuscrito salvaje de mi carne. 
    Mi cuerpo, mi escritura.



    Isagoge (Árbol y rizoma) 

    There is a crack, a crack in everything That's how the light gets in. 
    Leonard Cohen 


    Género: 

    Despertar en espacios, 
    en cuerpos donde nada sucede. 
    Despertar escuálido, casi transparente. 

    Especie / Diferencia: 

    Hojarasca y fémur: 
    Un lenguaje escindido, inscrito 
    en el sexo de Dios, en su cadáver. 

    Construir un cuerpo para la nada 
    nacido en la piel desnuda del amanecer. 
    Construir una fractura descarnada, una cárcel, un suicidio. 

    Somos los muertos, el sueño 
    de una crisálida. Somos músculo 
    replegado en recuerdo, memoria deshilachada y fortuita. 

    La mirada es piel, es vector, es caos y deseo.



    Lienzo, quimera y tiempo 

    De tu vientre surge, de tus 
    entrañas: un cuerpo crucificado. 
    Como otra mitad (reflejo y estructura). 
    Vestigio de esa gramática escondida en el desorden. 
    Arquitectura y deseo. 

    La arena 
    en su danza eterna y olvidada no engendra sino cadáveres. 
    Figuras de ceniza que recorren 
    cicatrices en el cielo y en la piedra. Presagios. 
    Universos que se pierden entre los dedos para alcanzar el centro de tu pubis. 

    Despertarnos; quemarnos los ojos y las heridas. 
    Penetrar los cuerpos. Hollar sus abismos. 
    Ciegos de rabia, destrozar 
    alas y cuerpos quemados . Flores secas, imágenes de ángeles y demonios. 
    Susurrar números infinitamente. 
    Sabernos sólo rastros, símbolos en la arena, fisuras en la oscuridad. 
    Sumergirnos en esa angustia de la nada, 
    cerrar los ojos en ese vórtice que lo absorbe todo. 

    La piel es pergamino y flor 
    de cerezo. Es escritura. Es grieta, urgente y depredadora, 
    espiral que canibaliza nuestros sueños. 
    Es oscuridad, espacio no nato, 
    lienzo donde símbolos y cicatrices cubren 
    nuestros cuerpos. Donde el deseo reescribe 
    las injurias y la cópula 
    en una constelación infinita e indescifrable. 
    Es membrana, laberinto, 
    pérdida y materia. Cartografía de la agonía y la percepción. 
    Es Mapa. Imagen callada y desnuda.




    Noche: Humus y encarnación 

    ...the sorrows we suffered and never were free. 
    Ian Curtis 


    Misterio, manos 
    surgiendo de la oscuridad. 
    Inútiles objetos.

    Beso al ciempiés 
    de la noche, a su larga sombra. 
    Besos densos y oscuros, 
    grietas 
    nocturnas que alimentan mi cuerpo. 

    Amamanto 
    al lagarto, y el mapa 
    de mi deseo 
    amanece en su piel correosa. 
    Caricias, 
    lujuria tatuada. Su topografía se hace visible como en un despertar.
     



    Cuerpo: erial, edén perdido 

    La luz es el primer animal visible de lo invisible 
    José Lezama Lima


    Rasgar lo escondido, lo que se oculta. Leer la realidad 
    en las cenizas, en esa oscilación de lo 
    cotidiano en la que se atisba otra existencia. 
    Hurgar a través de un paisaje grieta, renegando de una estirpe. 
    Una nueva piel que brilla. Mutación y sierpe. 
    Hundir las manos en el vientre de un espejo y rescatar 
    un fémur oxidado, una oscuridad invisible. 

    Hundir las manos en esa piel líquida, palpar esa construcción migratoria, 
    alumbrar un corazón de pulpa y escombro, un rastro de sexo 
    con su caligrafía subterránea y devastadora. 
    Sentir su roce acuático, su aliento invisible fluir entre los miembros. 
    Sentir la carne, testigo que nos atormenta, 
    injertada en un cuerpo que agoniza a cada sueño. Esa carne 
    que es límite y se funde en la palabra, 
    que se pierde, íntima, en una piel tan profunda como el aire. 

    El dolor nos hace aterradoramente conscientes del tiempo, 
    lúcidos, sabedores de la duración de cada palabra, 
    de la métrica de cada susurro, del sabor de cada aliento desbastado; 
    nos convierte en ferozmente humanos. En animales invisibles 
    que despiertan en un eterno retorno. Un éxodo silencioso e inerte 
    en el tiempo de las lilas, de la muerte y resurrección de las semillas, 
    de la caída de un fruto tras otro. Imagen de la medida de lo que somos: 
    orígenes y tejido, lluvia y forja; 
    hueco, agujero ciego en el que nos reconocemos. 

    Obscenidad y neón. Luz suturada 
    y médula ardiendo. Otra realidad 
    se impone, una nueva carne emerge, 
    obsesión más allá de la piedra y el hueso. 
    Más allá; donde surge su amarga arquitectura. 





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  • 06/01/16--07:21: BARBARA POGAČNIK [18.819]

  • BARBARA POGAČNIK    

    Barbara Pogačnik nació en Eslovenia en 1973. Es poeta, traductora y crítico literario, se graduó en lingüística románica y literatura de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica y completó su maestría en la Sorbona de París. Ha publicado cuatro libros de poemas: Poplave (Inundaciones, 2007), nominado al Primer Premio al Mejor Libro; V množici izgubljeni papir (Hojas de papel perdidas entre la multitud, 2008), un libro bilingüe Modrina Hise / El azul de la casa (2013) y Alica plaščev v deželi (Alicia en el país de los abrigos, 2016), dos de ellos por la mayor editorial eslovena. Sus poemas seleccionados aparecieron en Rumania en traducción de la poeta Linda Maria Baros (Funia Luni Iunie, 2016), y se han incluido en antologías en diferentes idiomas.

    Su poesía en traducción ha aparecido en 26 idiomas, ha participado en más de 40 diferentes manifestaciones literarias en cerca de 20 países diferentes, y ha sido escritora en residencia en varios programas internacionales. Sus poemas también se han musicalizado.

    Pertenece a varios jurados literarios, a la Asociación de Escritores de Eslovenia y al PEN de Eslovenia y organizó el festival internacional “Poetas traduciendo poetas” Sinji krog / El círculo celeste (2007-2010). Desde 2001 pertenece al consejo editorial de una importante revista literaria eslovena, Literatura, y ha sido editora de la publicación Litterae slovenicae, editada por la Asociación Eslovena de Escritores. Más de 150 autores han aparecido en sus traducciones, de los cuales alrededor de 100 autores diferentes del francés al esloveno, entre los que se encuentran los principales intelectuales y poetas franceses.


    Cuando el silencio no habla

    El rocío, el rocío, las hojas lanceoladas
    del rocío se filtran entre tardías hojas de hierba 
    en el umbral, y una corriente de ojos
    se vierte volviéndose rocío. Qué manera de no escucharse el rocío
    en nuestras gargantas ni en el limo del estanque.
    ¿Cómo podemos alivianar la armadura
    del suelo congelado?
    ¿Cómo podemos drenar la pesada noche
    que oprime al rocío?
    La noche en la que palos, puntas de lanza, anzuelos
    se acuñan obstruyendo el camino, porque el rocío
    no tiene manos.

    El rocío, el rocío desaparece como un pájaro recién nacido,
    como si se posara en la noche
    a ver las luces vivir
    antes de caer al valle.


    Uva sumergida

    Ellos, como un vil sobresalto de hidra...
    Mallarmé, La tumba de Edgar Poe

     
    El mundo se balancea sobre una bandeja cargada
    y cualquiera no puede darse el lujo de comprar una mesa,
    se desliza como uvas de vino fermentadas.
    Mañana será demasiado tarde para ver cuál
    aperitivo nos ha traído la guerra de papel.
    Nuestra lengua es larga, una interminable
    serpiente inofensiva envolviéndose entre nuestras manos,
    tostada o sin tostar por cada lado,
    atravesando su camino por panes migados
    y te sorprende cómo
    mucho más allá del hambre
    el capitán sumergido guía sus comandos.

     

    Un cordero en la noche, 
    un cordero en la mañana

    I.

    Al principio es simplemente una ligera luz que duele al fondo de las escalas.
    Las sombras de siglos pasados pasan zumbando.
    Le cuesta al hombre sin tierra mucho tiempo abrir la puerta.
    Las habitaciones rebosan de alfileres eléctricos.
    Yo, sobre la corteza del borde de la luna,
    estoy lánguida.
    Iría por cualquier prado
    descalza sobre virutas,
    corderos balan en la distancia, injustamente.

    Chupan de a dos cabezas lo que se evapora.
    Y nada puede ser depositado entre la lana.
    Pero largas carreteras han sido construidas.
    Cables eléctricos se retuercen como pescados, bloquean
    el acceso al hombre sin tierra.
    Parece que yo podría permanecer aquí para siempre,
    meciéndome con resplandor lunar.
    El viaje aún no ha comenzado, y estamos en el final.

    La columna vertebral de Uroboros se rompe en tres
    lugares, el hueso ha vuelto a crecer, pero las vértebras
    son más rígidas ahora. Terribles garras brotan de las hojas.
    Sales se desmoronan de enormes rocas.
    Nos arrojamos arena en las gargantas el uno al otro, y esto sigue,
    pero no puede verse en la miga lechosa de resplandor lunar.
    El cordero es negro en la noche.
    Manos tantean en vano en la oscuridad, se separan en gotas.

    Pero nadie puede separar sus ojos de la blancura y el oro,
    A pesar de una ola letal acechando tras la pantalla.
    En el fondo de los pulmones, con ansiedad
    los labios se abren para besar en secreto la superficie del océano.
    El terreno tiene textura graciosa.
    Desplumo la mano tendida, y las manzanas en mi garganta
    quedan atrapadas en la tormenta.

     
    II.

    Las sombras del siglo pasado pasan zumbando.
    Las caras cambiantes de padres faltantes,
    madres en delantales totalmente solas
    con sus manos en felicidad siempre en piedra,
    niños creciendo desde el pavimento.
    Madres desaparecidas en los torbellinos de sus manos,
    padres con oídos musicales a la chimenea,
    y niños nadando, nadando muy lejos.

    Cualquiera que intentara atrapar al tiempo como mariposas
    Sentía fragmentos de metal de fracaso sobre la lengua.
    Nuestras manos no están a la altura.
    Oh cordero torpe, ¿por qué estás perdido?
    El sol está muerto en tu voz.
    Necesito fijar continuamente mi pie hacia lo que solía ser,
    la puerta es estrecha y se cierra con un truco.
    Nunca sé sobre cuál lado he aterrizado,
    la puerta me mira con su mirada vidriosa.
    Hace un segundo, el amor era una branquia a través de la cual
    yo apenas respiraba, y sin embargo veo en el agua
    sólo una burbuja vacía elevándose.

    El tiempo corre a través de mí y estoy llena de fisuras.
    El agua vacila, luego se estrella en lo alto, de pura cantidad.
    Ningún pilar crea la eternidad.
    El cordero ha sido acariciado por manos que no semejan
    su piel torpe.
    Oh cordero, tomas café como la clase obrera.
    Para ti el sol no se levanta por la mañana,
    más bien, como las sombras del siglo, él se derrama
    en la noche.

     

    Balada para el oído

    Casas erguidas como cuellos.
    Gatos se mueven silenciosamente por campos de juego en la noche.
    Nadie más juega juegos de azar ya.
    Las líneas se dibujan. En el cuello,
    hilos precisamente hechos aprietan
    cada vez más estrechamente la garganta.
    Puedes escuchar el sueño de motores
    de carros apagados. El oído vibra,
    el oído musical del cuerpo hinchado del pez púrpura-dorado,
    importado e inflado en el puesto de mercado.
    El oído oscila y sus cerdas
    que impiden el tacto, relumbran.
    Gente llora en pozos de petróleo
    para acariciar los cuellos erectos de las casas.
    Se clavan cada vez más profundo para alcanzar
    el oro púrpura.
    Están dispuestos a caminar por enteras ciudades de lluvia.
    El río mira en los ojos de ellos.
    La lluvia no necesita palabras para tartamudear.
    Moscas y elefantes se acercan a la gente con sigilo
    por eso olvidan que las casas están erguidas,
    olvidan su largo caminar.
    Fluye el canto del pájaro frío
    más allá de piedras esponjosas en el sendero.
    El oído mengua de nuevo dentro de su concha frágil
    y gorjea en su sueño.
    Su sendero es arenoso,
    lento.
    Su río observa, con asombro, mientras las venas de
    un oleoducto corren a través del Oído de la Tierra.

     
    Corriendo desde la película

    Sean Penn se enamora, pero en su puerta aparecen los acreedores.
    Sean Penn corre por calles y bosques, pero ellos están decididos,
    lo persiguen más allá de cines e iglesias de todos los credos.
    Una niña fatalmente descalza observa la acción de la película.
    Sean Penn está al lado y de espaldas a una gran limusina.
    En sus caderas brillan dos pistolas; él las gira.
    La joven muchacha de ojos descalzos siente una aguja perforando su estómago.
    En un suéter gris sencillo, ella se para en la calle, a su alrededor
    sólo cintas de vídeo, DVD y cine para ver en casa,
    ilimitadas ofertas abrumadoras, arenas movedizas fatales.
    Cuñado en el agua de su ojo, puedes ver aún un fragmento de toma.
    En lo que se refiere al dolor, serán horas.

    Holograma

    Las bóvedas celestes sobre nuestros barcos tienen muchas capas.
    Tocamos la profundidad y el relieve del borde del cielo.
    Ahora otras bóvedas celestes mudan 
    sus pieles bajo el sol. Tranquilamente
    una palmera descansa a la orilla del mar.
    Al besar, una cabeza se abre como una flor
    y en su cáliz,  el polen de las mentiras
    resalta sobre las nuevas fronteras desesperadas
    de bóvedas celestes.

     

    Hilo de junio

    Y no sólo el llanto,
    como sucede con las flores temblorosas de la señora Dalloway,
    sino que se trata de las lágrimas volviendo a su origen,
    como si viajaran por diminutas venas de raíz
    subiendo la columna vertebral de un gran árbol,
    un viaje que nos ilumina sobre la naturaleza de los líquidos,
    su simbiosis con el aire que respiramos en el sueño

    todos estos son signos de sensación por asideros a través del tiempo,
    de palabras que otros hablan en tales momentos dentro de la luminosa barba gris de la mañana, entre noche y amanecer,
    mientras como ratones de teatro ellos abrazaban y vitoreaban
    la vida, y te encuentras entre un ser que mira hacia adentro
    y otro que compartes con el que está a tu lado 
    en un capullo de significados entre dos cuerpos

    a través del cual, incluso mientras sueña,
    la savia de todos los pensamientos se mueve.

    http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/26/News/Pogacnik.html



    MINOTAURO

    Su cuerpo de acero con patas negras yace
    en las sábanas de franela blanca y no cesa
    de inundar.  Su lengua carnosa me come
    la oreja, me arranca la cenefa de mi espalda dormida.
    Sus músculos tiemblan de deseo,
    pero respeta la hora que, aún en el laberinto,
    silba como un tren por el día acelerado.
    Su cuerpo no está hecho por el encaje minucioso
    del tiempo que dirige nuestros días desprovistos
    de todo. El Minotauro absorbe mi
    asentimiento, lo chupa de mis pensamientos, se                                                                 [imagina
    en los años transcurridos.
    Él no nota nada. Nada de lo escrito, bajo un sol
                                                                [total.
    No se puede apoyar en mi mano
    adormilada. La nada se acoge a sus costados. Oigo
    a los científicos susurrar
    su epopeya, aunque ya haya sido publicada
    en una pequeña editorial que se cuenta
    entre las mejores. A ellos también les gustarían
    convertirse en Minotauros, rellenar el vacío,
    en lugar de escribir libros. El Minotauro con su
    cuerpo velludo permanece para siempre
    en el límite, delante de la puerta de la literatura,
                                                             [releyendo
    una antología de cuentos eróticos.
    A veces, le extiendo mi mano blanca y negra
    en lugar del habitual hilo rojo ya conocido, y sin que
                                                                   [sepa
    quién soy yo misma, le enseño la lengua.
    Acaso así nos lameremos las heridas durante estos días de sol de justicia.
    Pero notaré que mi propio movimiento por el
                                                               [laberinto
    se ameniza con la ayuda de palos de azúcar coloreados, mientras
    que en su boca, se rompen los dados marrones oscuros de una
    lengua recién aprendida, en duros cubos.
    Sus caderas se suavizan por su orgullo.
    Aún en el laberinto, se reconoce que esta
    escritura es totalmente
    diferente - para un cuerpo rígido, y contrariamente
    a las expectativas: sus dedos son
    sedosos. Sus orejas son tan pequeñas
    que sólo tienen oídos para este
    complejo laberinto donde nadie  -
    que grite dentro – exista – o no* -
    lo puede concebir. El Minotauro resuena en las orejas: si dejara
    el reino del oído, no le quedaría, como a Ariadna en
                                                                       [la isla,
    más que un grito al cielo*, este no-ser.


    *Juego de palabras intraducible al castellano, la autora usa el verbo ser en futuro, ya que en esloveno la palabra “no será” coincide con la palabra “cielo”.

    Traducido por Santiago Aguaded Landero



    VRV Z JUNIJA

    In ne samo jok,
    kot drhtenje rož gospe Dalloway,
    temveč vračanje solz na izvir,
    kot v hrbtišče velikega drevesa,
    potovanje po nitkah rastlinskih žil,
    ki nam razsvetljuje bistvo tekočin,
    v sožitju z zrakom, ki se diha v spanju –

    vse to so znaki tipanja oprijemk skozi čas,
    besed, ki so jih ob tem izgovorili drugi
    v sivo brado jutranje svetlobe med nočjo in zoro,
    ko so se kot gledališke miši objemale in navijale
    za življenje, med vase obrnjeno stranjo in tisto,
    ki jo deliš z drugim ob sebi
    v kokonu pomenov med telesoma,

    kjer tudi v spanju ves čas teče
    drevesni sok vseh misli
     


    JUNE THREAD

    And not just the weeping,
    as with Mrs. Dalloway's trembling flowers,
    but it is about the tears returning to their source,
    as if travelling through tiny root veins 
    up the backbone of a great tree,
    a journey enlightening us about the nature of liquids,
    their symbiosis with the air that we breathe in sleep –

    all of these are signs of feeling for handholds through time, 
    of words others speak at such times into morning’s
    grey beard of light, between night and dawn,
    while like theatre mice they were hugging and cheering
    for life, and you find yourself between an inward looking self 
    and another that you share with the one next to you
    in a cocoon of meanings between two bodies

    through which, even while dreaming,
    the sap of all thoughts moves 

    Translation: Kelly Lenox, Barbara Pogačnik & Ana Pepelnik
    First published on Poetry International, 2016


    SELITEV

    Vrata se postavijo v torzo, noga se ujame
    v nasmeh in vse stanovanje se prepusti zamudi.
    Selilci prihajajo od vseh strani, celo skozi reže v steni
    potiskajo svoje metre,
    svoje lepilne trakove, ki odmevajo vse do ulice.
    Čakam, da v papir zavijejo vse slike s televizije,
    vonje iz restavracij, kretnje, hojo ljudi po mestu.
    Merilci srečnih dni in ur družinskega kričanja
    prodirajo v lijake in v cevi. Vse, kar smo
    kdaj skrili za omare in v podtalje, se razkrito
    druži s temi repatimi rakuni.
    Golih oči stojimo sredi vseh sob.
    V sili razbitih senc, pod do konca popitimi čaji
    se našim številnim in neopaznim
    odhodom izmika še nekaj drobtin.

    Čudno: kot bi se drobtinice postavile med vse
    klice, sem z njimi ujeta v sluhu med prostori,
    in kot bi me sobe v svojem križanju dvignile
    in ne razčetverile.

     
    HOME-MOVE

    Doors make of themselves a torso, a leg catches
    into a smile and the entire flat surrenders to tardiness.  
    The removal guys come from all sides, sticking 
    their meters even through the cracks in the wall,  
    their sticky tapes slapping all the way to the street below.  
    I wait for them to wrap up all the images from the TV,
    smells from the restaurants, gestures, the flow of people.
    The measurers of happy days and hours of family screaming
    penetrate into the plug-holes and pipes. Everything we've
    ever hidden behind the wardrobes and beneath the floors 
    is now openly socializing with these tailed racoons.  
    Naked-eyed we stand in the centre of all the rooms. 
    From under the impact of broken shadows
    and many teas drunk down to the dregs,
    a few crumbs slip away from 
    our numerous and invisible departures. 

    Funny: as if the crumbs had put themselves
    between all the calls and I am trapped with them in sound space,
    and as if the rooms in their merging were to lift me on high  
    rather than quarter me. 
     
    © Translation: Stephen Watts & Ana Jelnikar
    First published on Poetry International, 2016





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    Isabel Crooke Ellison

    Nacida en Cambridge,Inglaterra; de madre pintora y padre escultor, reside en Colombia desde 1970; en 1976 se nacionaliza Graduada inicialmente en Historia y Arqueología de la Universidad de Southampton, Inglaterra, a su llegada a nuestro país se vincula al Instituto Colombiano de Antropología. Junto con su esposo, el antropólogo Horacio Calle Restrepo, se dedica a la investigación antropológica durante siete años, la mayor parte del tiempo entre las comunidades Murui-Muinane (Huitotos) del bajo Putumayo.

    Posteriormente se gradúa de Medicina en la Escuela Juan N. Corpas y trabaja durante varios años con grupos indígenas y campesinos en Putumayo, Cauca, la Sierra Nevada, Boyacá y Cundinamarca.

    Desde 1967 vive en Barichara (Santander) donde dedica gran parte de su tiempo a las artes plásticas incluyendo esculturas en papel maché y cerámica. Aunque a través de los años ha participado en talleres de artes plásticas, con los maestro David Manzur, Oscar Salamanca, Aurora Bueno, Jimena Rueda, se considera básicamente autodidacta. Actualmente estudia cerámica en el Taller de Oficios de Barichara.

    Su primer libro de mitos y leyendas de los indígenas colombianos titulado SUEÑOS CON JAGUARES e ilustrado por ella, fue publicado por editorial Intermedio (2004). El segundo volumen titulado “¿Has visto el amanecer?” será publicado en los próximos meses. El libro “Jaguares de la Luna”, ocupo el cuarto premio otorgado por el jurado del Concurso Ediciones Embalaje del XXIV Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, Roldanillo, Valle. 




    El Mar de las Antillas

    Me siento al lado del mar,
    Mar de las Antillas:
    me apago entre la zarabanda de las olas,
    y me vuelvo una con sus aguas
    y escucho un cántico, el señuelo de las sirenas
    que ondula hacia un crescendo
    cuando la poderosa furia de la marea
    se revienta en orquesta de tempestad.

    El plateado frenesí de las sardinas
    que cruzó el agua en carnaval, fue veraniego:
    ahora el mar se vuelve un torbellino delirante
    acompañado del raudo grito de las gaviotas
    y su dolor, lamento del océano 
    que estalla y levita con las almas
    de los marineros muertos,
    mientras sus lágrimas las lloran
    las viudas de los pescadores.

    Mañana, 
    el mar amanecerá azul, turquesa y esmeralda:
    cruzarán su expansión reluciente, 
    los pelícanos y los cormoranes.
    Pero el color del mar que se oculta con el sol,
    será una herida fluida de anaranjado, escarlata y carmesí
    de los antillanos muertos en los albores de la historia.

    Mar Antillano, ¿Quién escucha su voz, su crónica, 
    los cantos de la marea?
    ¿Quién contempla sus colores, entiende su dolor?
    Su sapiencia es el consejo de ballenas y delfines.
    Nunca lo escuchamos,
    --o no queremos escuchar--
    o lo hemos olvidado con la marea de los siglos.



    Lamento de los embera

    Amarraron los ríos
    con cadenas de oro,
    nuestro oro.
    Olvidaron a sus dioses,
    bailaron al ritmo de las cataratas
    sobre el cuerpo de los árboles
    que desangraban,
    árboles náufragos
    en las aguas turbulentos del cambio.

    ¡Cómo lloraron con los peces!
    Y la selva, ahora desnuda,
    deja de cantar.



    Ingrávido ser

    Ingrávido ser
    ligero en su paso,
    que festeja bajo los aguaceros torrenciales,
    pesca en las aguas insondables de lagos perezosos
    chapalea alegre los lares pandos de los sapos
    bucea en el reino de los caimanes.
    Ojos, íntimos de la oscuridad,
    espían las estrellas.
    Percibe cuentos nocturnos
    susurrados en sibilina intimidad;
    dueño de un holgorio perezoso
    bajo un bochorno tropical,
    flecha viva de acierto inmaculado,
    mito y omnipotencia  
    ser supremo 
    del inframundo,
    emisario del Sol,
    Rey de la selva,
    Imagen eterna, mi Jaguar.



    La felicidad

    La felicidad es tan volátil
    como el disparo de un cometa 
    a través del cielo crepuscular:
    tan volátil como el dulce bochorno de verano
    antes de la tempestad:
    o la vida de la chicharra 
    que ya al nacer, canta desesperada su adiós:
    o la luna llena, dorada en el horizonte
    antes de un nuevo amanecer:
    tan volátil como el repentino brillo del cristal
    al caerse de la mesa:
    o el chirrido de la rama 
    al caerse del viejo mango:
    o el destello fugaz de un espejo
    antes de romperse en mil añicos.

    Pero con los mil añicos de la felicidad
    el vértigo del vacío se ilumina
    y por un momento se sacia
    de destellos de alegría.



    Palabras de palabrero wayúu

    I.

    Nuestra raza es como el cardón:
    por fuerte que sea la tormenta
    erguida permanece, no se cae                                              
    y si el sol quema,
    su savia lo salva de la sequía.                                
    Florece y da las iguarayas 
    tan dulces como la mujer wayúu.


    II.

    Somos fuertes como el corazón del cactus,
    nuestro canto es el del viento y el mar,
    nuestra pureza brilla como la blancura de la sal,
    nuestra danza es tan célere 
    como el correr de la arena.
    Nuestras bailarinas son garzas blancas
    que aletean en delirante torbellino 
    mientras los tambores retumban
    con los truenos de la tarde.
    Las flautas hacen dúo con las aves 
    y su música atraviesa la soledad del desierto;
    las maracas son la lluvia 
    que azota la tierra en primavera.

    Nuestra voz es wayunaikí*
    y nuestras leyendas buscan la verdad.


    III.

    El alimento del arijuna nos enferma,
    su religión nos condena,
    su mundo nos corrompe,
    su risa es la voz de wanülü.**

    Nuestra riqueza es su hambre,
    nuestro arte su ganancia,
    sus enfermedades nuestra plaga,
    nuestra muerte, su deseo.

    *el hombre blanco.
    **El espíritu de las enfermedades y la maldad.


    Advertencia de los abuelos a los jóvenes ika

    ¡No  desprecien a los mayores, a sus recuerdos!
    ¡No escupan sus consejos a la candela del desdén!
    ¡No entreguen su hombría y sapiencia innata
    a las noches del desorden!

    ¡Recuérdense que un Sol quemó
    el disoluto pueblo primigenio
    y se marchó a otros cielos!
    Las serpientes  de los páramos en su furia 
    formaron remolinos de relámpagos, 
    amarillos, verdes y escarlata.
    Embebieron la sangre de los muertos
    mientras los últimos arreboles advirtieron
    venideros siglos de oscuridad.

    Y ahora, Boonkua-kukue* nos mira
    con ojos de acero líquido
    y hierve su disgusto en los calores de la tarde.
    ¡No desprecien a los mayores,
    no olviden sus recuerdos y consejos!

    * El sol actual. Según la mitología Ika, este mundo ha conocido tres soles. El primer sol, por el mal comportamiento de los seres humanos, lo quemó. Los Ika temen que si vuelvan a comportarse mal,  y no respeten a las leyes de la Naturaleza, el sol actual hará lo mismo que su antepasado y quemará el mundo y todos los seres humanos.



    El mamo

    Anduve por la Sierra,
    por sus caminos,
    viejos caminos de piedra.

    Y entre la niebla aparece,
    como una sombra ancestral.

    Asomo efímero,
    sólo un paso vacilante,
    mirada fugaz 
    de ojos negros y profundos,
    sola lumbre.

    Y el hombre sigue su camino.

    Bello rostro de viejo pergamino,
    dibujado por el tiempo
    por los vientos,
    iluminado,
    sereno en su tristeza y su saber.

    Nacido de la raíz del silencio,
    uno con el roble y el cóndor,
    el hombre sigue el camino
    y entre la niebla se esfuma:
    suspendido en el sosiego 
    suena el tic, tic, tic,
    el sonsonete del poporo
    que se filtra a través 
    de una mañana inmóvil.

    El son de la flauta,
    el caracol y el tambor,
    vibra a su paso 
    mientras el melancólico viento
    me susurra un adiós.



    La primavera

    La Primavera corretea despeinada
    en la brisa de su juventud.
    Risas coquetas estallan
    en lluvias de abril.
    Sus labios rebosantes de alegría
    derraman ríos de canto y de flores
    y riachuelos traviesos de canción festiva
    hacen muecas a las sombras del Invierno
    que se deslizan apenadas hacia el olvido.
    Su perfume embriaga;
    ojos pícaros invitan
    y su voz insinuante y pagana 
    llama a los dioses de antaño,
    que se avivan con sensual sonrisa. 
    ¡Que corra el vino de los hongos!
    ¡Que derramen la chicha sagrada! 
    Y Xochipilli la corteja 
    con poesía: los cantos y las flores.



    Lamento murui

                               A los indígenas del Caraparaná, Bajo Putumayo.

    I.

    Crecía el río y los peces,
    constelaciones centelleantes de las aguas,
    bailaban  y  yo cantaba.

    Ahora el río duerme
    y el  cieno deshonra sus caños.
    Se fueron los peces 
    ya  no puedo barbasquear.*

    Crecía un río oculto
    que serpenteaba con sigilo
    por las mentes de los hijos.
    Ahora se ahogan lejos 
    ya  no tengo con quien hablar.

    Se murieron los abuelos
    y en un vendaval escarlata,
    se esparcieron las leyendas
    por un  cielo líquido sin luna.
    Ya no tengo con quien mambear.*


    II.

    ¿Dónde está mi cuento, mi historia?
    Se apagó como las luciérnagas de alba.

    ¿Dónde está mi poesía?
    Se perdió entre el bullicio de los patos silvestres
    en su vuelo auroral.

    ¿Y mis recuerdos?
    Los devoraron los caimanes negros
    que sonríen lánguidos 
    en las orillas del tiempo.

    ¿Dónde está mi memoria?
    En el profundo pozo del alma
    del dios que duerme.

    ¿Y mi canto?
    Fue llevado en el vaivén 
    del ramaje de la tormenta.

    ¿Y mi esperanza?
    Parece el aullido del ciego jaguar
    que nos abandonó
    y descaminó el sendero del futuro.

    ¿Y mi futuro?
    Acompaña los lamentos
    de los vientos perdidos
    que se arrastran 
    por la selva moribunda.

    *Los murui echaban a las lagunas el zumo de un bejuco, barbasco, para dormir a los peces. Estos subían a la superficie y así el indígena podía recoger los que necesitaba para su sustento, dejando que los demás, al despertarse, siguieran sus vidas normalmente. Llamaron esta actividad, “barbasquear”.

    http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/26/News/Crooke.html






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  • 06/01/16--07:43: HÉCTOR CAÑÓN [18.821]

  • Héctor Cañón 

    Nació en Bogotá en 1974. Escritor y comunicador. Ha publicado en los principales periódicos y revistas de México y Colombia. Es profesional en estudios literarios de la Universidad Javeriana de Bogotá y diplomado en guión de la Universidad del Rosario. Finalista de los premios de periodismo ambiental Amway (2006) y Conservación Internacional (CI- 2007). También fue finalista del concurso de cuento “El Brasil de los sueños (2008)”. En 2009, ocupó el segundo puesto en el concurso de CI con un reportaje ambiental sobre especies en vías de extinción. Su texto “De primerísima mano” fue seleccionado en la antología de crónica bogotana (1986-2006), editada por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, en la colección de Libro al Viento. Es autor de los libros de crónica “En la intimidad de sus bibliotecas” y “Hazañas colombianas” de Editorial Norma, del poemario Los Viajes de la Luz de El Ángel Editor.


    Otoño de serpientes

    era la sana mañana blanca cuando mi cuero aún pálido y pesado abrasó una mordida. la sentí y no la sentí. tan solo que antes yo también cultivé perennidad sobre el fango de la nostalgia. en mi desierto me cultivé enterrado sobre mi propio centro como en otoño de serpientes. y ahora emerjo: la cosecha de mis entrañas soy. mi cuero curtido ya de escamas canta al viejo cascabel canta ya. porque lo volvió el fruto prohibido, hoy voy la araña devorándose a sí misma en sus circulares telas: virgen reptil. como forastero de la noche reina animal llevaré en mi sangre los siglos que viví en el silencio de las tierras compactas: demasiado eterno para mis nervios. me haré el muerto y llevaré a la muerte en mi mirada izquierda. tan solo huiré al reino mi noche después de mucho sobrevolar los días



    Hoja de vida

    De niño tuve los ojos grises y espesos
    como las viriles nubes que anuncian
    tempestades
    cosas perdidas rodando río abajo sin nostalgia
    techos heroicos caídos en el fango
    músicas en pueblos de victrolas excitadas
    y después un silencio 
    sin homenajes
    demasiado brillante
    secando el rastro terco que ha dejado el agua
    en las cabezas rapadas de las piedras
    en los techos y en el fango
    en las pupilas dilatadas de los reyes y los sabios.

    Espiaba sin malicia a los adultos, al idiota y al mendigo
    a una lujuria dócil peinándose al espejo.
    De niño mi mirada era de agua
    y en sus fugas verticales me miraba
    me bañaba
    a veces sorprendido 
    y a veces como anciano
    sin saber mi nombre, los nombres de mañana
    casi sin palabras
    sin temer a las tareas que siembran el tiempo solapado
    la muerte, la pereza y la arrogancia
    entre las cejas, en los mapas de los labios
    al margen de los versos tachonados y prohibidos 
    en los bolsillos reventados de los diarios.

    De niño oía la lengua azul del humo, tan callada 
    la entendía, la leía y la hablaba
    las volutas sin sentido, los colores, la distancia 
    como escarcha reventando en el vacío
    inacabada 
    el idioma de las ondas en el agua, convencido
    cuando cae un guijarro al fondo del gran charco 
    y te quedas a mirarlos.

    De niño mi voz era de fuego y como era niño encandilaba
    ahora de viejo, jugando con ese fuego, con lo que queda 
    entre las uñas
    con la nada
    con las palabras esquivas bordeándome los días
    no recuerdo exactamente qué soy
    o de quién soy



    Karma

    es bastante probable que todas las noches
    de todos los días
    cualquier hombre haya sentido como yo
    en los campos sudorosos,
    en las tenaces luces de la ciudad 
    asomándose al trayecto del avión,
    en la húmeda fertilidad de lo imposible
    y en ningún espacio que se pueda precisar,
    esta potente tristeza,
    esta vasta certeza
    de que vamos caminando hacia ningún lugar,
             escúchame,
    vengo de ver llorar a los padres
    la muerte de sus hijos 
    con falible anticipación,
    vengo de ver al hermano
    esconderle un pedazo de pan a su hermano
    en nombre del odio y del amor,
    vengo muerto de la risa de la tumba
    que guardaba tu nombre
    con dos fechas estúpidas entre un guión,
                                    escúchame, Señor Amor,
    vengo de ti mismo
    a revelarte
    que hoy todo tiene aliento de tu voz



    Cuatro cuartos

    uno

    Los días para mí solo son como gotas de rocío
    madrugadores
    Son un secreto entre el Universo y yo
    Si los cruzas con una rama de su mismo árbol
    por el ombligo del que cuelgan sus apacibles frutos
    del otro lado del agua apareces tú

    dos

    Atraviesas sin vacilar un pasaje blanco en mi mente
    Casi al final: el cielo y el desierto se quedan quietos
    mientras nos veo en el horizonte sin esperar

    tres

    Primero un ratito de hierba
    Luego más de una tarde en la arena voluptuosa de tu mirada
    el mar siempre
    y al fondo un cielo sin misterios

    cuatro

    La brisa de la tarde flota en su siesta verde 
    –antes de emprender el túnel de la noche­–
    al vaivén de una creciente luna árabe y azul,
    las chicharras cantan su plegaria roja
    con flautas de bambú que rasgan serenas un agujero en el tiempo
    y tú recuestas tu sueño humilde en mi hombro
    mientras el cielo regresa 
    gota a gota
    hasta nosotros
    y las montañas mismas guardan silencio


    39 con Caracas

    El reino cabe en la palma de mi mano
    mientras el sol picante del mediodía
    parte a Bogotá en dos.
    Las fotos de ayer
    siguen sucediendo en los portarretratos,
    en la piel brillante de los charcos
    y en las nítidas pupilas de la tarde 
    camuflada entre las nubes que aún no llegan.
    Algunas cosas que quise
    están ahí, en la palma de la mano,
    y ya no las quiero.
    El hastío es como miel
    –se dispersa donde sea–
    escribo sin computador
    bajo el semáforo en rojo de la 39 con Caracas
    esperando mi turno a la vez.
    Los puentes peatonales 
    se ven casi sublimes
    cuando no están ahí.
    Dime entonces –ciudad sin mar– 
    a qué huelen las calles de Teusaquillo
    si en pleno día la luna arde también
    y es la sombra quien nos cuenta
    que la vida es exacta,
    que el atardecer es otro nacimiento
    y que los muertos no se van para ninguna parte: 
    se quedan respirando el vacío amable
    irradiado siempre desde dentro de las cosas.

    http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/26/News/Canon.html


    De Antes de las olas, el agua (El Ángel Editor, Quito, 2016).

    Las ondas que dibuja la piedra

    Las ondas que dibuja la piedra
    al caer en el agua
    regresan desde las orillas
    al corazón del río.

    Todo lo que va y viene
    es solo música
    de agua nadando contracorriente.

    El cuerpo no cambia
    por agitar su reflejo en el río
    ni la sombra se deshace
    tras reposar en la noche.

    La piedra del fondo recuerda
    que todas las aguas viajeras regresan
    aunque el camino de vuelta
    nunca sea el mismo.


    El viento borra las estrellas

    El viento borra las estrellas
    de la piel del río.
    Hoy el agua solo busca
    unir orillas
    y los pájaros blancos
    se hunden en la noche
    como semillas en tierra.

    Las hojas respiran sin prisa
    a la vera del río
    mientras el fondo del mar piensa
    en todo lo que se mueve.

    Ya no espero
    lo que siempre ha de llegar
    porque los días suenan
    uno tras otro como música de olas.



    La paradoja del agua

    La música de la corriente
    está enseñando
    que no existe el tiempo.

    Cuando las luces del cielo se apagan,
    permanece el pulso azul de las estrellas
    batiéndose en el agua
    como una vieja melodía
    que contiene todas las palabras.

    Eso es amor:
    la música como el tiempo es solo agua.

    A esta hora los viajeros reposan,
    la luna no tiene orgullo por alumbrar al hombre
    y tanto aire entre las hojas
    se va diluyendo
    en la música buena y larga

    de agua

    que, aún desvaneciéndolas,
    hace interminables las orillas.







    .

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    Guillermo Linero Montes    

    Santa Marta, Colombia, 1962. Pintor, escritor y crítico literario. Es abogado de la Universidad Sergio Arboleda. Ha publicado los siguientes libros: Aventuras en la Calle, relato, Editorial Magisterio, 1996; Cuadros de una Exposición, poemas, Departamento de Literatura, Universidad Nacional, Bogotá, 2000. La Última Carta, poemas, Colección Catapulta de Poesía, Bogotá, 2008. El Arma Secreta del Navío Leandro, novela histórica sobre la Expedición Miranda, Premio Nacional Literaturas del Bicentenario, Ministerio de Cultura, Editorial Ícono, Bogotá, 2010; Mi Ciudad en tus Ojos, relato, Instituto Distrital de Patrimonio, Bogotá 2011; Historia del Derecho Romano (autor) e Instituta de Derecho Romano (coautor) en Instituta e Historia del Derecho Romano, Editorial Diké – Universidad Sergio Arboleda, Medellín, 2013; Palabra de Dios, poemas (plaquette), Punto Convergencia Editores, Bogotá, 2015; ADN-DNA, novela, Editorial Babilonia, Bogotá, 2015.




    Poemas de Guillermo Linero (Colombia, 1962)


    José Martí

    Tu creencia en la libertad, ciega y feroz 
    te hizo ver todo como jaula: a la villa 
    a la escuela, a la patria, a los hombres, 
    y al amor, que es decir adiós 
    que es decir puñal, ciervo herido 
    que es decir claustros de mármol. 
    Tu creencia en la esclavitud, triste e impotente 
    te hizo ver todo como vuelo de águila: 
    la poesía, la música, las palmeras 
    y el amor, que es decir tablado de corazones 
    que es decir el verso. 
    Tu creencia en la gloria 
    te hizo ver a los héroes como a estatuas 
    y por eso ahora tú mismo eres de piedra: 
    ojos de piedra, labios de piedra, 
    y bigotes de piedra.



    Constantino Cavafis

    Esta cabeza no encanece 
    de modo que ya no te harás más viejo 
    pero verás envejecer a los jóvenes 
    y verás cómo la vida bella 
    dura dos o tres semanas. 
    Sin embargo, hay algo que debo decirte: 
    ahora sí percibirás en serio la monotonía 
    porque sólo cambiarán 
    las cosas que pasan y te dejan. 
    Por eso hemos trasladado tu cabeza 
    a la biblioteca de Berito 
    y te pusimos ahí, junto al sabio Lisias 
    donde pasan de continuo los jóvenes 
    que de seguro, una y otra vez, 
    acariciarán tus mejillas de granito.



    Fran Monz

    Esta cabeza 
    no es la cabeza de Fran. 
    Esta cabeza es de piedra 
    y las piedras no piensan. 
    Si fuera la cabeza de Fran 
    entonces pensaría como Fran. 
    Por eso una piedra que piense 
    no es una piedra es una cabeza. 
    Y una piedra que piense 
    presta se echa a rodar. 
    Una cabeza de piedra 
    aunque piense no podría rodar. 
    La única piedra que piensa 
    y puede rodar 
    es la cabeza de Fran.



    Jorge Luis Borges

    La cabeza de este poeta puede observarse aquí 
    en la plena oscuridad, entre las sombras 
    porque está hecha de ellas 
    y porque la mano con la que tanteaba 
    y escribió, tenía la luz de los fanales. 
    En su semblante irrumpen de pronto 
    el brillo de una espada 
    la tarde y sus címbalos de plata 
    “la atmosfera diplomática del día” 
    -diría un acartonado- 
    pero también lo que carece de acervo intelectual 
    como las flores, que con sus tallos vidriosos 
    se quiebran en la canícula del jardín vecino. 
    Quedan aquí en la cabeza del maestro Borges 
    -ya muertos el político y el intelectual, 
    ya muertos el animal y el hombre- 
    sus poemas y su alma.


    Gwendolyn Macewen

    La inmensa escultura tuya 
    Instalada en el parque que lleva tu nombre 
    representa con tácita explicitud 
    la grandeza de tu cabeza. 
    Hay que decirlo, fue una fineza del escultor, 
    sin duda un amigo tuyo, haber puesto 
    toda tu gracia y sonrisa al servicio del aire fresco 
    de ese exquisito lugar de Toronto. 
    Si alguien te hubiese visto cruzando la ciudad 
    en tu bicicleta, pensando, como lo hacías, 
    en la imposibilidad del pasado y del futuro, 
    igual hubiera dicho lo que tú dijiste: 
    “Nunca harás nada más vital, más 
    profundo, más perfecto o más necesario 
    que lo que estás haciendo en estos momentos”.


    César Vallejo

    Esta es tu cabeza en bruto, Vallejo 
    la tuya, que eras el más inteligente. 
    El parte médico de tu defunción 
    declaró que te mató el paludismo 
    y eso mismo anunciaron los heraldos negros. 
    Pero yo te creo a ti, y denuncio 
    que fue porque te dieron duro con un palo 
    y duro también con una soga. 
    Esta es tu cabeza, tiene peso y carácter 
    no obstante carece de vibración humana 
    lo que es raro, Vallejo 
    porque tú la tenías en abundancia. 
    Aunque te agrade esta luminosa piedra azul 
    sé que hubieras preferido para tu cabeza 
    una talla en piedra negra o piedra blanca; 
    pero sólo Dios puede visualizar 
    de qué materia estaremos hechos.



    Octavio Paz

    ¿Quién iba a pensar 
    que su rostro sería una talla de piedra y de sol? 
    ¿Quién hubiese imaginado 
    que de las concavidades de sus ojos claros 
    surgirían como lágrimas de sal, 
    emplumadas serpientes? 
    ¿Quién iba a pensar que en las fosas de su nariz 
    crecerían arbustos diminutos, y tan agrestes 
    como para escondrijo del jaguar y el ocelote? 
    ¿Quién tendría por cierto, de antemano, 
    que lo que es suyo iba a tener el acento 
    de las voces perdidas? 
    Las voces que hablan de erizadas noches 
    en la plaza del Zócalo 
    y que recitan versos a la muerte 
    versos tan vivos y ardientes como el sol 
    versos tan duros y callados como piedras.



    Yannis Ritsos

    Lo único sólido que quedó de ti 
    fue tu cabeza, y la pusieron por ahí 
    en un desván. 
    Hasta que una mañana llamó la atención 
    a un sujeto que pasaba silbando; 
    dijo que “por su color extraño” 
    que “por su anticuado corte”. 
    Ayer la han trasladado al gran museo 
    Al cabezario universal de los poetas. 
    Entra, Ritsos, tu cabeza en tu cabeza 
    y observa lo que quedó de ella. 
    Recorre sus estancias con moroso deleite 
    y déjanos acompañarte, Yannis, 
    para mirar desde tus ojos
    y para que nos pregunten desde afuera 
    qué hacemos aquí en lo alto, y tú contestes: 
    ¿Además de observar el florecido vacío?



    Alfonsina Storni

    He regresado del bosque desencantado. 
    Desde la montaña vengo, para ser más exacto. 
    He cepillado mis dientes y limpiado mi lengua. 
    Permanecí callado en la cabaña 
    durmiendo sobre tierra mojada 
    y alimentando mi cuerpo con raíces amargas. 
    Solo he bebido el agua de las rocas. 
    No alcancé en medio de tanta 
    soledad y abulia, a enloquecer mi mente: 
    no me puse a conversar con pájaros o plantas 
    y los músculos me fueron tornados. 
    Créeme, he puesto toda mi alma en ello 
    y ahora que te busco para enamorarte, 
    encuentro tu cabeza 
    junto a las conchas de nácar 
    en las níveas arenas del fondo marino. 
    Es de nácar (como tú la querías). 
    Con cabellos de espumas (como tú la querías). 
    Lavada de alba (como tú la querías). 
    Pero nada casta (como tú lo querías).

    http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/26/News/Linero.html







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    Mª  José Fernández Sánchez 

    (1961, Navalvillar de Pela, Badajoz), poeta, escritora, columnista extremeña. Pertenece a la Asociación de Escritores Extremeños,  al Club de Lectores en el Ateneo de Badajoz, la Asociación Cultural “Gallos Quiebran Albores”(Mérida), miembro del Ateneo (Badajoz) y de la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEx. Articulista en el SEMANARIO VEGAS ALTAS Y LA SERENA desde el 2012, desde el 2015, colaboradora en EXTREMADURA 7 DÍAS, en revistas culturales y antologías  desde el año 1999.  

    Ha logrado reconocimientos como el primer premio poesía "Mario Roso de Luna" (Logrosán), primer premio  "cartas  de amor" (Don Benito),  finalista del premio "Porticvs" de poesía (Villanueva de la Serena), los tres en 2001, primer premio “cartas de amor” (Cabeza del Buey), en 2003,... en el último, finalista en dos  “nanosolerías” en EL SOL SALE POR EL OESTE-CANAL EXTREMADURA RADIO, en 2013. Ha publicado en 2004  Retazos de infancia, en 2005 el poemario El descuido de la rosa, en 2007 la antología poética La Gruta de las palabras, en 2009 el cuento infantil La bella golondrina y el viento, ilustrado por Juan Calderón Moreno, en 2010 metapoesía La creación, en 2012  Retazos de infancia II, en 2014 Dualidad, también en 2014  La cochinilla maravillosa, ilustrado por Petri Fernández Sánchez. 


    PASIÓN 
                                               
        
    I

    A MI CELOSO CORAZÓN

    ¿Adónde acudo, amor de mi secreto,
    mortal trampa que aturdes el sentido?
    Como la soledad quiere al olvido,
    Me aferro con mi cuerpo a ti esqueleto.

    Adónde acudo a ti, tan dolorida, 
    Dolor que reconforto yo contigo?
    A tus besos, mi amor, que los mendigo; 
    Alma en pena que siente desvalida.

    ¿Adónde acudo? A ti, que estoy herida
    de ese férreo ardor que me encadena; 
    acógeme dolor, que estoy rendida.

    Recojamos la pasión del poema;
    como ofrenda una flor enardecida, 
    vencida al sol, en el soneto quema.            

    II

    TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA

    A mi querido esposo, en su lucha
    a muerte para vivir la vida.
                                          (MªJ.F.S)


    Acaso el gesto triste te domina, 
    o manso es el dolor que te encadena; 
    allí donde la muerte estuvo ajena, 
    la médula en tu cuerpo fue la espina.

    ¡Fatal indignación¡, que se avecina 
    un trasplante de dolorosa pena: 
    Lugar donde revisa y se condena
    a ver <<niveles de creatinina>>.

    Un cáncer fue la causa; y, yo creo,
    que luchando a la par de la quimera, 
    lograrás al final... lo que en ti anida: 

    Alcanzar la salud es tu deseo; 
    combatir la enfermedad, sin que muera
    la gana de aferrarse a la vida.      



    Llanto de teléfono
             anudan la distancia:
       un tiempo que se enreda
             con soledad de agua.
    Laguna de silencio
           frente a mi almohada.  
     (MªJ.F.S)


    III

    MEDITACIONES 
    (reflexión 2007)

    Pienso amor, que te vas; que he vivido
    el declive de un soplo en agonía;
    –tu vida trasplantada a otra vía–  
    de perpetua oscuridad, y en el olvido.  

    ¿Te imaginas el dolor que sentiría...?
    ¿La impotencia de mi pecho dolorido,
    cuando deje el hogar... enaltecido,
    sembrado de cariño y armonía?

    Y aquí sigues esposo ¡Amor mío!
    Mirándome a los ojos: Pasó el día 
    teñido de amargura y sin sentido.

    Contémplate a mi vera: ¡Se fue el frío!
    –¡Pletórica está el alma de alegría!– 
    Llegó la primavera... ¡y no te has ido!  



    IV

    CUANDO LLEGUEN LAS LLUVIAS 

    Bodas de plata.

    Cuando llegue la aurora al horizonte nuevo
    y descubra implacable tu frenético aliento,
    hallaré en el soplo de una luz decadente
    el eterno dorado declive del sueño.

    Grabaré tu suspiro en la voz del albatros;
    buscaré cicatrices en tu cuerpo guerrero;
    rociaré –con cicuta– tu pecho azulado:
    sentiré su fulgor llameante de fuego. 

    Cuando flote en el aire el ardor que estimamos,  
    y en el cóncavo éxtasis quedemos completos,
    pasará mi quebranto en el último instante:
    en el brocal de la vida colguemos los besos.  

    Si nos pilla la noche, en su umbral de silencio, 
    contemplándote –exacto– con las luces del miedo,       
    me hallarán en tu tumba herida de gozo:
    cuando lleguen las lluvias en un Dios de aguacero.

       

                      1ª parte
            
     CAEN  LAS  ESTRELLAS


    Cómo ca
                  en       las estrellitas del cielo,

    se  d e s p l a z a n 
                             con tristeza contenida.
    Cómo ca
                   en,       y      se           alejan;
    cómo ca
                  en,        y      se                                     olvidan.

    Y se van 
                     sin saber porqué se han ido:

    con adiós efímero, lastimero; 

    cómo ca
                   en deprimidas, sin consuelo:           
                       
                  -Como caen  en la vida-            
                                                              
    ¡Cómo caen las  estrellitas del cielo!
                                                 


                          2ª parte

     CAEN    LAS    ESTRELLAS

    A la tristeza de mi hija por su padre.

    Cómo ca
                  en       las estrellitas del cielo;

    se  d e s p l a z a n 
                             con tristeza contenida.
    Cómo ca
                   en,       y      se           alejan;
    cómo ca
                  en,        y      se                                     olvidan;

    y se van 
                     sin saber porqué se han ido:

    con adiós efímero lastimero; 

    cómo ca
                   en deprimidas...             
                       l
    -Cuando caen en la vida, sin consuelo-            elo
                                                               ielo
    Cuando ca      se levantan, las  estrellitas del cielo!
                      en                                                           

               

                LOS HIJOS DEL PARAÍSO                 
                            
                                                                            Homenaje a Khalil Gibrán


    Los hijos son avecillas de latidos fieros,
                                 bocanadas de melancólicas alondras
    inundadas de llanto aéreo: Doloroso clamor
                                                                        de cristalina esperanza.

    Llevan cuenta las veces que no los miramos, 
                                restando siempre nuestro desvelo. Los hijos nos 
    pinchan como alfileres eternos en el alma; nos llagan, 
    nos electrizan con tristeza sideral; 
                                            tras de ellos flotamos
                                                                           con sonrisa hipnótica. 

    Nos nacen –casi todos–, creyéndolos siemprevivas; 
          con clamor de viento huracanado, los hijos nos alborotan el ser; 
    nos instan en sus atardeceres ingratos,
                      para saber cuándo fue la última vez que no los velamos.

    Tan sólo el aire que nos aspiran, nos sabe a nardos
                          doloridos: Los pudrimos a besos y a caprichos; 
                   en nosotros se instalan como un pellizco de alma transida. 

    Con ellos nos adornamos: prendedor experimental 
                                                                          de mariposa delirante;                                                                 
    los lanzamos –al vuelo– con orgullo infinito:  
    en un anhelo irrefrenable que perfuma el ocaso de nuestros sueños.                           

    Lo mejor de todo es que son frutos  
                             que casi siempre, cuando maduran,  se nos mueren
                                               después de habernos ido;
    lo peor, que cuando nos vayamos, 
                                           los quedaremos huérfanos de anocheceres; 
     tal vez, porque los hijos son el arco iris
                                          que iluminan el firmamento
                                                               de nuestra cósmica existencia.                            


            CONJUNCIÓN   DE   LOS  AMANTES

                                             I                 
       
            Tengo las manos vacías 
                                       necesitan...      Amor
                                     
           con  ese gesto    sagrado 
                             la dicha     será certera

             Y el cuerpo con otro cuerpo  
                   se fundió
                                    formaron uno 
                  
                              Tú
                                  hombre 
                       fuiste mi  aliento
                        alimento        necesario
              para el nuevo ser creado y compartido
                


                                           II
                               N o s o t r o s
             que  comprometimos el amor 
                 ahora  es un  grabado eterno
      arca ineludible del deseo  perecedero 
                                
                               A m b o s      
    conscientes       lo reconocimos  
               como la más grandiosa obra         
                en      mente certera
                
         <<Nuestra hija>> 



                                III

            Canto   al más bello himno glorioso
                         que enerva y resucita un
                    gesto eternamente enamorado 

                                               Ella   
           ave canora                     efervescente
           que resurges de la nada     imperiosa
                     
                               sonriéndonos... 

             devorándonos  con sus cariños

              mi carne legítima tan prendida
                      aferrada   a su teta madre           
     
     Y cómo nos sentimos    dopados    tan felices    
        
             Más embriagados que nunca  emborrados  en la dicha


                                            IV
                               

                                Hija                  
                                
                          amor  creado   
                         en autentica comunión
                   sentimiento                    sublime    
                           hombre   vida
                  
    Disfrutemos     al máximo    siendo inocentes   

    que donde crece el amor    va  aterida la loca
                                                                dependencia 

    el sufrimiento       eterno conflicto

    Sin amor...     el mundo se nos  muere    
                 
     Con amor   vives
                                 ya ves  cómo         
                                                    también       mu
                                                                                         ri
                                                                                             en
                                                                                                  d
                                                                                                     o
          
                   
    HIMNO POSTRERO

      Los amantes yacen en el lecho, inmóviles; 
    se miran ante los ojos del cada día, 
                                           para ver como surge la aurora
                                                                      o se derrumban sueños.
    El alba persigue el curso indolente de sus vidas; 
                           atrás, van dejado, un rastro de mirada melancólica. 
                    
    Apenas les restan anhelos que se regalen
                                          ni juventud latente que ellos no estrenen;
    quizás, el transito de las horas, 
                              les devuelva el eco de lo que, un tiempo, fueron: 
    recuerdos de ocasos “amanecidos”.


       Los amantes yacen contritos, 
                                         mirándose a los ojos con denuedo: 
    no hay sombra ni luz por donde 
                                                 no hayan transitado sus cuerpos;
    en el reverso de las horas sucumbe un trémulo suspiro: 
                                 se les escapa la esencia de su juventud antigua, 
      para quedar como peces dormidos, 
                                                           en un mar de días improbables. 

    En ese declinar de la existencia,   
                                             el corazón se hace eco,  arruga el deseo; 
    donde todo acontece,  se desgrana,  
                con palpito que hiere al olvido o enmudece al sentimiento.


    Los amantes yacen en el lecho,
                                            se miran a los ojos como pájaros heridos; 
    regalan caricias al crepúsculo,
                                       por el poco tiempo que les queda de sombra; 
    ya los perros ladran preludiando la aurora.
                                                          
    Entonces las tinieblas se diluyen, 
                               se esconden en los abismos de los oscuros afanes. 
    Ahora, la semilla cohabita, junto a la mujer,    
                           el sembrador de hijos, se recobra del nutrido sudario
    que surcaron sus  ansias:  
                                                 un canto supremo del placer dividido...  

    Mientras se recobran, los amantes, del ensueño, 
                           van dejando su estela de ejemplo vital, al nuevo día: 
            
                            Como himno postrero, después del amor.


                       
                            El himno hiriente  
                     
    ME  DERRUMBA  EL  TANTO QUERERTE 
                    Tanta herrumbre me hastía y me derrumba. 
    y merezco, a ratos, remover la terca espina, 
                           que parece una daga que se clava en mi suerte; 
    después de tantos años, de un amor dolorido que
    a veces me abruma, el anhelo se torna o vuelve obsesivo:
                                                 después de tanto y tanto quererte.


    He de decir que, a ratos, se torna en olvido, mis dudas,  
                                                 desiste la  fe  que convoca al dolor. 
    No pretendo ahondar en heridas de hospitales
    que un día se abrieron
                                     y soltaron el látigo de escozor y amargura; 
    pues, no hay más llanto empeñado
                                                que el que se engendra o se merece, 
                              ni más flores que perfuman tu estampa abatida,
    ni hay soles ni lunas que ofrezcan desvelos: 
                                           eres cruz de mi alma, siempre dolorida. 

      
    Me derrumba el dolor de tanto quererte;
                                            en un acervo infinito aparece mi duda. 
    Y no tengo más lágrimas que las que he derramado,
                                          el hospicio abnegado de mis amarguras. 

    Fuiste cruz de mi alma y un volcán de delirios, 
                         en un día que quise convocar al amor, 
                               y esa vez, en mis labios, se eclipso tu alborada 
    descompuesta, enferma, que condujo al dolor. 


    Y no espero más que aquello, lo que siempre adoramos, 
                                                librando batallas con afán e ilusión; 
    pero un día de agua, hiriente pesadumbre, convocamos al himno 
                                      y quedamos perplejos, con nuestra canción:

    Tanta  herrumbre me hastía y me derrumba. 
    y merezco, a ratos, purgar la terca inquina 
                            que parece una daga que se clava en mi suerte; 
    después de los años, de un amor compartido que
        a veces  me abruma, ese anhelo se torna o vuelve obsesivo...

                                            Me derrumba el tanto y tanto quererte.



              Cada día florece la Virgen 
                                               al hacerse más bondadosa. 
                  
                                   
    LA ROSA ERES TÚ
    (Soledad Coronada)
                        
    He de olerte, mi “en-rosada”, sin apenas mancillarte; 
    exhalar tu dulce aroma; besar con la mirada
    tus pétalos fragantes. Voy al centro, rubor azul,       
    de prisionera pureza, la efímera y temblorosa  
                                                                                      
    minúscula primavera en el seno de su cruz.       
    Con delicia extenuada te me escondes, venusina,         
    tan doliente y diamantina, que musitas al albor de   
    una promesa, pues mi rosa enamorada eres Tú.
                          
                Elevarte con mimo y embeleso; hallar en tus 
    pétalos divinos el cultivo de unos versos, y obtener
    tu presencia peregrina, sorteando mis espinas. 

               Y embarcar, “Vrg.” Soledad, en cada nota, al auxilio  
    de Tu Luz, para hallarme en el Edén, con cada verso,      
    en éxtasis y embeleso, pues mi Rosa Coronada eres Tú.