Are you the publisher? Claim or contact us about this channel


Embed this content in your HTML

Search

Report adult content:

click to rate:

Account: (login)

More Channels


Channel Catalog


older | 1 | .... | 286 | 287 | (Page 288) | 289 | 290 | .... | 364 | newer

    0 0
  • 05/13/16--01:39: JOANNA SHAWANA [18.704]

  • Joanna Shawana 

    Poeta indígena anishinaabe de Wikwemikong, Mnidoo Mni s/Isla de Manitoulin, Ontario, Canadá. Autora de "Voice of an Eagle". Shawana fabrica y vende artesanías aborígenes y trabaja en un refugio para mujeres.

    Joanna Shawana fue víctima de maltrato durante su juventud. Desde 1988 ha vivido en la ciudad de Toronto donde trabaja con la agencia indígena Fortaleza de Anishnawbe Toronto.  

    Dice: ” La curación es una parte continua de la vida y ésa será hasta que el día que me llamarán los Creadores.  Entonces, mientras viajas en tu camino, recuerda –  ¡ no te des por vencido y no dejes de intentar ! ”



    Translations into Spanish / Traducciones en español:   Alexander Best




    “La Luna – Mi Abuela”

    Durante esta noche fría y oscura
    La Luna Mi Abuela se sienta
    Alta en el cielo

    Nuestra Abuela
    Está rodeada de estrellas
    Que hacen hincapié en la vida del universo

    Como cierra la noche
    Lentamente Nuestra Abuela La Luna destiñe
    Encima del horizonte

    Para dar la bienvenida al Abuelo El Sol
    Para saludarle
    Como comienza el nuevo día

    Ella saldrá de nuevo, La Luna-Abuela,
    Brillará y me guiará en mi camino
    Como ando en este paso.



    “Grandmother Moon”

    During this cold dark night
    Grandmother Moon sits high
    Above the sky

    Our Grandmother
    Surrounded with stars
    Emphasizing the life of the universe

    As the night comes to end
    Our Grandmother Moon slowly fades
    Over the horizon

    To greet Grandfather Sun
    To greet him
    As the new day begins

    Grandmother Moon will rise again
    She will shine and guide me on my path
    As I walk on this journey.




    “Todo lo que te pido…”

    Mi compañera
    Mis hermanas
    Soy débil
    Estoy dolida
    Todo lo que te pido es
    Por favor, escucha lo que tengo que decir
    Escucha lo que tengo que compartirte
    No estoy aquí
    Para ser mirada por ustedes por encima del hombro
    No estoy aquí
    Para ser juzgada de
    Lo que me había pasado
    Todo lo que les pido es
    Por favor, escuchen lo que tengo que compartirles,
    Mis compañeras, mis hermanas,
    Escuchen mis palabras
    Vean el dolor en mis ojos
    Todo lo que les pido es
    Por favor,
    Escuchen lo que tengo que decir
    Escuchen lo que tengo que compartirles
    Ayúdame a
    Superar mi sufrimiento
    Ayúdenme a
    Comprender lo que pasa
    Ayúdenme a
    Ser una mejor persona
    – Entonces,
    Por favor,
    Escucha lo que tengo que decirte,
    Escuchen lo que tengo que compartir con ustedes…



    “All I Ask”

    My fellow woman
    My sisters
    I am weak
    I am hurt
    All I ask of you is
    Please
    Hear what I have to say
    Hear what I have to share
    I am not here
    To be looked down
    I am not here
    To be judged
    For what had happened to me
    All I ask of you is
    Please
    Hear what I have to share
    My fellow women
    My sisters
    Listen to my words
    See the pain in my eyes
    All I ask of you is
    Please
    Hear what I have to say
    Hear what I have to share
    Help me
    To get through my pain
    Help me
    To understand what is happening
    Help me
    To be a better person
    So please
    Hear what I have to say
    Hear what I have to share.



    “Escondido”

    Secretos escondidos
    Sentimientos escondidos
    Pensamientos escondidos

    ¿Por qué la gente necesita ocultar algo?
    Ocultar sus secretos, sus sentimientos y sus pensamientos

    ¿De qué tiene miedo la gente?
    Tiene miedo de sus propios secretos,
    Tiene miedo de sus corazonadas y sus ideas

    ¿Cómo revele una persona?
    A revelar sus secretos
    A revelar sus pensamientos

    No hay razón para ser una tumba
    No hay razón para engañarse a sí mismo sus sentimientos
    No hay razón para esconder sus pensamientos.



    “Hidden”

    Hidden secrets
    Hidden feelings
    Hidden thoughts

    Why do people need to hide
    Their secrets
    Their feelings and thoughts?

    What are people afraid of?
    Afraid of their own secrets
    Afraid of their own feelings and thoughts

    How can one person reveal?
    To reveal their secrets
    To reveal their feelings and thoughts

    There is no reason to hide their secrets
    There is no reason to hide their feelings
    There is no reason to hide their thoughts.




    “Espíritu vagabundo”

    Mi espíritu vagabundo
    Se aleja al mundo de lo desconocido
    Lo desconocido de hoy, de mañana

    Este espíritu mío errante
    Está aguardando tu voz
    Está aguardando por lo que diremos

    Espíritu mío, espíritu vagabundo
    – Ayúdame a descubrir lo desconocido
    – Ayúdame a entender
    Lo que lo desconocido necesita ofrecerme

    Ayúda a este espíritu errante
    Que se aleja al mundo de lo desconocido
    Y que se pregunta lo que va a contener el futuro

    Este espíritu mío, mi espíritu andante
    – Ayúdame a encontrar la paz y la armonía
    – Ayúdame a encontrar la tranquilidad en la vida.



    “Wandering Spirit”

    This wandering spirit of mine
    Wanders off to the world of the unknown
    The unknown of today and tomorrow

    This wandering spirit of mine
    Waits to hear your voice
    Waits to listen for what will be said

    This wandering spirit of mine
    – Help me to discover the unknown
    – Help me to understand
    What the unknown needs to offer

    Help this wandering spirit
    That wanders off to the world of the unknown
    That wonders what the future holds

    This wandering spirit of mine
    – Help me find peace and harmony
    – Help me find tranquillity in life.



    “Camina conmigo”

    Ven – camina conmigo
    A lo largo de este camino
    Donde estoy caminando

    Resbalemos y caigamos
    Al ciclo
    Que estaba nuestra vida

    Ayudémonos a comprender,
    La una a la otra,
    Lo que salimos adelante, lo que sobrevivimos

    Caminemos juntos,
    Ven – toma mi mano –
    Agárrate bien – nunca suéltame la mano

    Ven – camina conmigo
    Busquemos lo que habrá para nosotros en el futuro
    Caminemos juntos en este camino.



    “Walk with Me”

    Come and walk with me
    On this path
    Which I am walking on

    We might slip and fall
    To the cycle
    That we once lived in

    Let us
    Help each other to understand
    What we have been through

    Let us walk together
    Come and hold my hand
    Hold it tight and never let go

    Come and walk with me
    Let us find what our future holds for us
    Let us walk together on this path.





    .

    0 0
  • 05/13/16--05:04: JEE LEONG KOH [18.705]

  • Jee Leong Koh

    Poeta y escritor nacido en Singapur y vive en Nueva York. Es profesor, autor de cuatro poemarios y un libro de ensayos poéticos. Su más reciente libro de poemas Steep Tea (Carcanet Press) ha sido elegido mejor libro de 2015 por el Financial Times. 

    Su colección de ensayos,  The Pillow Book (Math Paper Press) fue finalista del Premio Singapur de Literatura en el año 2014. Su obra ha sido traducida al japonés, chino y ruso. Desde la ciudad de Nueva York, dirige el sitio web de artes Singapur Poesía, la Segunda Serie de lectura los sábados y el Festival de Literatura de Singapur.


     Translator: Alexander Best  |   https://zocalopoets.com/2013/07/




    “No Eva…Solo era una cantidad excesiva del Amor, su Culpa.”

    (Aemilia Lanyer, poetisa inglés, 1569 – 1645, en su obra Salve 
    Deus Rex Judaeorum:  La Apología de Eva por La Mujer, 1611)


    “Eva, La Culpable”

    Aunque se ha ido del jardín, no se para de amarles…
    Dios le convenció cuando sacó rápidamente de su manga planetaría
    un ramo de luz.   Miraron pasar el desfile de animales.
    Le contó el chiste sobre el Arqueópterix, y se dio cuenta de
    las plumas y las garras brutales – un poema – el primero de su tipo.
    En una playa, alzado del océano con un grito, él entró en ella;
    y ella, en olas onduladas, notó que el amor une y separa.

    El serpiente fue un tipo más callado.  Llegaba durante el otoño al caer la tarde,
    viniendo a través de la hierba alta, y apenas sus pasos dividió las briznas.
    Cada vez él le mostró una vereda diferente.  Mientras que vagaban,
    hablaron de la belleza de la luz golpeando en el árbol abedul;
    el comportamiento raro de las hormigas;   la manera más justa de
    partir en dos una manzana.
    Cuando apareció Adán, el serpiente se rindió a la felicidad la mujer Eva.

    …Porque ella era feliz cuando encontró a Adán bajo del árbol de la Vida
    – y aún está feliz – y Adán permanece como Adán:   inarticulado, hombre de mala ortografía;
    su cuerpo estando centrado precariamente en sus pies;  firme en su mente que
    Eva es la mujer pristina y que él es el hombre original.   Necesitó a ella
    y por eso rasguñó en el suelo – y creyó en el cuento de la costilla.
    Eva necesitó a la necesidad de Adán – algo tan diferente de Dios y el Serpiente,
    Y después de éso ella se encontró a sí misma afuera del jardín.





    “Not Eve, whose Fault was only too much Love.”
    (Aemilia Lanyer, English poetess, 1569 – 1645, in Salve Deus Rex Judaeorum:  
    Eve’s Apologie in Defence of Women, 1611)


    “Eve’s Fault”

    Though she has left the garden, she does not stop loving them.
    God won her when he whipped out from his planetary sleeve
    a bouquet of light. They watched the parade of animals pass.
    He told her the joke about the Archaeopteryx, and she noted
    the feathers and the killing claws, a poem, the first of its kind.
    On a beach, raised from the ocean with a shout, he entered her
    and she realized, in rolling waves, that love joins and separates.

    The snake was a quieter fellow. He came in the fall evenings
    through the long grass, his steps barely parting the blades.
    Each time he showed her a different path. As they wandered,
    they talked about the beauty of the light striking the birch,
    the odd behavior of the ants, the fairest way to split an apple.
    When Adam appeared, the serpent gave her up to happiness.

    For happy she was when she met Adam under the tree of life,
    still is, and Adam is still Adam, inarticulate, a terrible speller,
    his body precariously balanced on his feet, his mind made up
    that she is the first woman and he the first man. He needed
    her and so scratched down and believed the story of the rib.
    She needed Adam’s need, so different from God and the snake
    – and that was when she discovered herself outside the garden.




    Steep Tea, Jee Leong Koh (Carcanet, July 2015)


    In His Other House

    In this house there is no need to wait for the verdict of history
    And each page lies open to the version of every other.
    – Eiléan Ní Chuilleanáin, In Her Other House



    In my other house too, books fill the floor-to-ceiling shelves,
    not only books on stock markets, seven habits, ghost stories,
    but also poetry, Arthur Yap, Cyril Wong, Alfian Sa’at,
    and one who moved away and who wrote Days of No Name.

    My father comes home from the power station. When rested
    (and this is how I know this is not real) he reads to us again,
    for the seventh time, Philip Jeyaretnam’s Abraham’s Promise
    in a quiet voice, unbroken by a frightened young supervisor.

    When he closes the book, my dead grandfather stirs heavily
    and says a word or two, that really says he has been listening.
    And my beloved, knowing his cue, jumps up from the couch
    to clear the dishes, for, he says, dishes don’t wash themselves.

    Softly brightened by a feeling I do not hurry to identify,
    I move to the back of him and put my arms around his waist.
    His muscles twitch like the needle on a motorboat’s dashboard
    as he turns a bone china plate against a rough cotton cloth.

    The light from the window looks like a huge, blank sea.
    In this other house there will be time to fill it but right now
    the bell intones in silver, and here, on a surprise night visit,
    are my sister and her two daughters coming through the door.

    Jee Leong Koh’s new collection, Steep Tea




    Poem after Four Months of Silence

    The first fluency
               has left me. Sex has
                        acquired history.
    I grow afraid of
               repeating myself
                        unknowingly. Love,
    new man, old enemy,
               you enclose me with
                        your mouth. Go slowly





    Don’t Go, Sweet Mother

    Once I was the most beautiful rose in my mother’s rose garden.
    But now he has plucked me, and in his hands I am wilting.
    “Edes Anyam,” Hungarian bridal lament


    Don’t go, sweet Mother,
    don’t open your hands

    like spring flowers,
    like the sun,

    hands that wrung
    the curtains dry.

    When did mother mean
    losing a child?

    The day you planted
    the first roses?

    The day you taught me
    to say please?

    Your face is a fist
    but I am not in it.


    *


    White voice, secret signal,
    unreadable days,

    moonless night,
    hollow between the hills—

    I name him
    to make him familiar.

    Not husband,
    the name others give.

    It touches nothing
    in my ears,

    except
    the fear

    of being disappointing
    and disappointed.


    *


    Goodbye, bent kettle,
    to your shining ditty,

    old clock, goodbye,
    my knowing friend,

    pink tiles, sunset
    to the feet, goodbye,

    goodbye, high cot,
    crazy quilt, good-bye,

    goodbye, bay window,
    stop looking out for me,

    girls in wool pullovers
    they knitted in the fall,

    boys brown in the neck
    and in the arms.





    The Dream Child

    —so what will Baby/be tomorrow?—
    Antonia Pozzi, “The Dreamed Life”


    Who speaks to me speaks
    to a stir—
    in air, a ripple
    of veil—perhaps—
    speaking
    caused the ripple,
    hard to tell.


    *


    But body is sensed—
    joy—as possibility,
    everything small
    but perfect,
    toes,
    lips capable
    of taking
    ravishment—giving.


    *


    They walk
    the woods as others
    make love,
    the man who
    will be sent away
    to Rome,

    the girl who will lean
    back on grass—
    trembling
    until the slight wind
    drops.


    *


    These children—not theirs—
    take up so much space.
    They tug, they push.
    They stride ahead, expecting the world
    to give way.
    Even when they tumble,
    they cover
    ground.

    I watch behind the elm
    and step out—
    a shadow.


    *


    Only when I open
    my throat—
    to call, to hiss—
    do I
    occupy
    a place,
    as when the sound
    of the sea takes up the room
    of a shell,
    or when sky is skylark.


    *


    In their rage,
    the dead break
    things—soup bowls,
    flour mills.
    I can see
    them, foreheads
    burning,
    but they can’t
    see—the unborn.

    They think they are
    looking at a loaf
    of fire, water
    becoming soup.


    *

    Whatever else
    I am, I am
    the earth-clod
    on which my parents step
    together, her feet

    on his feet.
    Her fingers weave
    between his fingers
    like ropes
    around a raft.

    White wisps—
    on a second
    look—join
    as cloud
    and sail off.

    I am
    left behind.


    *


    My young mother, my young corpse,
    black album
    of images—I stroke:
    girl graduate,
    political meetings,
    Alpine flowers,
    gay ribbons.

    You have baby
    photographs.
    I—have—nothing.


    *


    You call me
    Herald,
    but know me
    as entombed waters.
    The pen dips
    in the waters

    and writes its
    message of love.


    *


    To be held
    —inside—
    your body,

    to be fed
    by sun

    to be cooled
    by goodness,

    to be born…

    to redeem
    and be redeemed.


    *


    Annunzio—
    my mother calls in the dark.
    I run
    towards the name
    of my father’s
    dead brother.

    I hear her sweet
    urgency
    but I can’t find her
    in the woods.

    I run
    not with a marguerite
    but bayonet.


    *


    Because my father loves my mother’s eyes,
    I have her blue eyes.
    The more he loves, the more blue.

    I have her heart
    that beats so fast that I am afraid
    it will burst.

    At night my sex
    opens and opens—
    impure lips—
    to swallow

    the moon.


    *


    A blessing,
    a blessing and—dismissal
    of what has already left.

    From the interior
    of the church—
    you see a fountain
    shooting up
    and toppling,
    at a distance too far
    to be heard.

    The mind has to
    provide the music. 





    .


    0 0


    I'm a Lean Dog by Irene R McLeod


    Irene Rutherford McLeod  

    Irene Rutherford McLeod (21 de agosto 1891 a 1968) fue una poeta, escritora y editora, publicada a principios del siglo XX.

    Macleod nació en Croydon, Surrey, Inglaterra el 21 de agosto de 1891. 

    Sus trabajos incluyen volúmenes de poesía, teatro, literatura y novelas para niños. Algunos de sus poemas, como "Lone Dog", han sido adaptados a canciones. 

    En 1919, se casó con el escritor, erudito clásico y traductor Aubrey de Sélincourt. Tuvieron dos hijas, Lesley (que se casó con su primo hermano, Christopher Robin Milne), y Anne.

    Murió en 1968. 




    Perro solitário

    Soy un perro magro, un perro agudo – salvaje y solitário;
    Un perro alborotador y firme, estoy cazando yo solo;
    Un perro malo – y me cabreo – provocando a los tontos borregos;
    Me gusta sentirme y aullar a la luna – para evitar que los almas gordas duerman.

    Nunca ser un cachorro del regazo o lamer los pies sucios,
    Un perrito dócil, elegante, arrastrándome por mi carne,
    Ni la alfombrilla del hogar ni el plato bien llenado,
    Sino puertas cerradas, piedras afiladas – y golpes, patadas:  el odio.

    Ningunos otros perros – para mí – corriendo hombro a hombro,
    Algunos han corrido un rato corto – pero ningunos pueden durar.
    El camino solo es mío – ¡Ah! – la senda ardua me parece bien:
    ¡Viento furioso, estrellas indómitas, el hambre de la búsqueda!

     
     

    Lone Dog

    I’m a lean dog, a keen dog, a wild dog, and lone;
    I’m a rough dog, a tough dog, hunting on my own;
    I’m a bad dog, a mad dog, teasing silly sheep;
    I love to sit and bay the moon, to keep fat souls from sleep.

    I’ll never be a lap dog, licking dirty feet,
    A sleek dog, a meek dog, cringing for my meat,
    Not for me the fireside, the well-filled plate,
    But shut door, and sharp stone, and cuff and kick and hate.

    Not for me the other dogs, running by my side,
    Some have run a short while, but none of them would bide.
    O mine is still the lone trail, the hard trail, the best –
    Wide wind, and wild stars, and hunger of the quest!

     
    Traducción del inglés al español  /  Translation from English into Spanish:  Alexander Best






    .

    0 0
  • 05/14/16--10:20: MOHAN RANA [18.707]

  • Mohan Rana

    Mohan Rana (Delhi, India 9 de marzo de 1964) es un poeta que escribe en hindi, su lengua materna. Ha publicado siete colecciones de poesía en India y un poemario bilingüe (hindi-inglés) en Londres. Sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, noruego, holandés, húngaro, portugués, búlgaro, tamil y marathi.

    El poeta y crítico Nand Kishore Acharya ha escrito que “de entre la nueva generación de poetas en lengua hindi, la poesía de Mohan Rana es única en su especie, reta cualquier categorización. Sin embargo, su rechazo a encajar en ninguna ideología no significa que la poesía de Mohan Rana rehúya del pensamiento, sino que entiende la diferencia entre pensar en verso y pensar sobre poesía. ParaMohan Rana el proceso poético en sí mismo es también un proceso de pensamiento”.

    Su reputación como poeta de la diáspora ha ido creciendo con la publicación de cada uno de sus libros. Vive en la ancestral ciudad romana de Bath, en el suroeste de Inglaterra, y es reconocido como el más destacado poeta hindi fuera de la India.


    Nota y traducción de Genaro Delgado


    El color del agua
    (Para Jane)

    La lluvia cae, día tras día,
    como limpiando
    nuestras manchas permanentes,
    pero sólo destiñe
    a esta camisa desgastada,
    y lava de las paredes
    la memoria
    de todas las estaciones que pasan.
    Esto no es ni verano
    ni otoño ni invierno:
    a veces me reconozco,
    y luego olvido.
    Quizás tras tanta lluvia
    todo color se lave
    y quede mi camisa
    del color del agua.



    पानी का रंग
    (जेन के लिये)
    यहाँ तो बारिश होती रही लगातार कई दिनों से
    जैसे वह धो रही हो हमारे दाग़ों को जो छूटते ही नहीं
    बस बदरंग होते जा रहे हैं कमीज़ पर
    जिसे पहनते हुए कई मौसम गुज़र चुके
    जिनकी स्मृतियाँ भी मिट चुकी हैं दीवारों से
    कि ना यह गरमी का मौसम
    ना पतझर का ना ही यह सर्दियों का कोई दिन
    कभी मैं अपने को ही पहचान कर भूल जाता हूँ,
    शायद कोई रंग ही ना बचे किसी सदी में इतनी बारिश के बाद
    यह कमीज़ तब पानी के रंग की होगी !

    Después de la medianoche

    He visto las estrellas a lo lejos -
    tan lejos como Yo de ellas:
    las vi en este momento -
    en momentos del pasado destellante.
    En la hondura ilimitada de la oscuridad,
    estas horas
    de noche cazan la mañana.
    Y no puedo resolver:
    ¿vivo esta vida por primera vez?
    ¿O repitiéndola, al vivir olvido
    el primer aliento cada vez?
    ¿Beberá agua también el pez?
    ¿Sentirá calor el sol?
    ¿Verá la luz a la oscuridad?
    ¿Se mojará la lluvia también?
    ¿Se harán preguntas sobre el sueño los sueños
    como me las hago yo?
    He andado un muy largo camino,
    y cuando vi, las estrellas vi muy cerca,
    Hoy ha llovido todo el día, lavando de tu rostro
    a las palabras.


    तीसरा पहर

    मैंने तारों को देखा बहुत दूर
    जितना मैं उनसे
    वे दिखे इस पल में
    टिमटिमाते अतीत के पल
    अँधेरे की असीमता में,
    सुबह का पीछा करती रात में
    यह तीसरा पहर
    और मैं तय नहीं कर पाता
    क्या मैं जी रहा हूँ जीवन पहली बार,
    या इसे भूलकर जीते हुए दोहराए जा रहा हूँ
    सांस के पहले ही पल को हमेशा !
    क्या मछली भी पानी पीती होगी
    या सूरज को भी लगती होगी गरमी
    क्या रोशनी को भी कभी दिखता होगा अँधकार
    क्या बारिश भी हमेशा भीग जाती होगी,
    मेरी तरह क्या सपने भी करते होंगे सवाल नींद के बारे में
    दूर दूर बहुत दूर चला आया मैं
    जब मैंने देखा तारों को - देखा बहुत पास,
    आज बारिश होती रही दिनभर
    और शब्द धुलते रहे तुम्हारे चेहरे से

    After Midnight

    I saw the stars far off,
    as far as I was from them,
    in this moment I saw them,
    in a moment of the twinkling past.
    In the boundless depths of darkness,
    these hours hunt the morning through the night.

    And I can’t make up my mind:
    am I living this life for the first time?
    Or repeating it, forgetting as I live,
    that first breath – every time?

    Does the fish too drink water?
    Does the sun feel the heat?
    Does light see the dark?
    Does the rain also get wet?
    Do dreams ask questions about sleep – as I do?

    I walked a long, long way…
    and when I saw, I saw the stars – close by.
    Today it rained all day long
    and words washed away from your face.

    Translation from Hindi: Lucy Rosenstein and Bernard O’Donoghue



    Mirlo de ojos azules

    ¿Será correcto hablar de mí?
    Esto es:
    Soy un pájaro negro de ojos azules
    Mis alas conocen todas las direcciones
    Mi vuelo ha tocado el color del cielo
    Remontando las alturas he visto a la oscuridad más allá
    He seguido desiertos crecientes y ríos moribundos
    He besado la angustia que se derrite en la lluvia
    He visto a una mujer dar a luz
    en un árbol sitiado por las inundaciones
    He cambiado mi cuerpo tantas veces
    Pero sigo siendo un pájaro negro de ojos azules.
    Gente escapándose de las guerras, escondiéndose,
    escalando pendientes inclinadas, al verme se detienen
    Asombrados de estar tan arriba, tan lejos,
    a pesar de que vivo en sus corazones
    En las líneas hondas de las caras
    hay países devastados y reconstruidos
    Compran nuevos candados, llaves nuevas hacia nuevos cielos
    ¿Qué pensaba Boabdil cuando le entregó a Isabel
    las llaves de la Alhambra,
    susurrando, “Aquí están las llaves del paraíso” ?
    Este vuelo interminable sin día ni noche,

    cuando el sol sube y baja al mismo tiempo
    La longitud encerrada en mis ojos
    leyendo el diario de sueños de un poeta,
    perdido en la niebla, caigo
    me fundo con el polvo de la tierra
    un pájaro negro de ojos azules que nace de nuevo
    Flechas, ahora pistolas, me apuntan
    No tengo miedo
    Mi sangre se mezclará con el carmesí otoñal
    Volaré desde otro país
    en alguna otra dirección
    proyectando vida desde tus palabras
    No soy de este mundo
    ¿Estará bien seguir hablando de mí?
    Esto es.



    कुछ कहना

    कुछ कहना क्या उचित है अपने बारे में,
    इतना ही पर्याप्त है.
    नीली आँखों वाली काले रंग की चिड़िया हूँ
    मेरे पंखों में सिमटी हैं सीमाएँ
    मेरी उड़ान ने छुआ आकाश के रंग को
    मैंने उचक कर देखा उसके परे अंधकार को भी
    सूखती हुई नदियों और दौड़ते रेगिस्तान का पीछा मैंने किया है
    जलते हुए वनों में झुलसी हूँ मैं कभी,
    बारिश में घुलते दुख को मैंने चूमा है,
    मैंने देखा बाढ़ से घिरे पेड़ पर जनम देती स्त्री को,
    कितनी ही बार बदला है मैंने इस देह को
    हर बार मैं नीली आँखों वाली काली चिड़िया हूँ.
    कठिन ढलानों पर चढ़ते छुपते
    युद्धों से भागते लोग मुझे देख रुकते
    सोचते वे नहीं हो सकते कभी
    इतनी ऊँचाई पर इतनी दूर फिर भी मैं इतने पास उनके मन में,
    लंबी लकीरों में उनके चेहरों की टूटते बनते हैं देश
    वे खरीदते हैं नए ताले नई चाबियाँ अपने स्वर्ग के लिए,
    क्या सोचा होगा बोअबदिल ने इज़ाबेला को अलामबरा की चाबियाँ सौंपते
    बस धीमे से कहा उसने ''ये लो स्वर्ग की चाबियाँ"
    यह अंतहीन उड़ान जिसमें न दिन है न रात
    कभी डूबता और उगता है सूरज एक साथ
    मेरी आँखों में बंद हैं देशांतर,
    कवि के सपनों की डायरी पढ़ते
    धुंध में खोकर गिर पड़ती हूँ कहीं
    मिल जाती धरती के कणों में
    जनमती फिर नीली आँखों वाली काली चिड़िया
    कभी तीर अब बंदूकें तनी हैं जिस पर
    डर नहीं है मुझे, पतझड़ के लाल रंग में घुल जाएगा मेरा रक्त,
    किसी और प्रदेश से किसी और दिशा से फिर शुरू करूँगी उड़ान अपनी,
    तुम्हारे ही शब्दों से गढ़ती जीवन को
    मैं इस दुनिया की चीज़ नहीं हूँ.
    कुछ और कहना क्या उचित है अपने बारे में,
    इतना ही पर्याप्त है





    Mohan Rana, who was born in Delhi in 1964, graduated in Humanities from Delhi University. He has published six poetry collections in Hindi, Jagah (Dwelling, 1994), Jaise Janam Koi Darwaza (As If Life Were a Door, 1997),  Subah ki Dak (Morning's Post, 2002), Is Chhor Par (On This Shore, 2003), Pathar Ho Jayegi Nadi (Stone-River, 2007) and Dhoop Ke Andhere Mein (In the Darkness of the Sun, 2008). Some of his poems were included in Modern Poetry in Translation special issue no 17 ‘Mother Tongues'. A bilingual collection With Eyes Closed (Suryastra; Delhi), with translations by Lucy Rosenstein, was published in 2008.

    The poet and critic, Nandkishore Acharya, has written that, 'Amongst the new generation of Hindi poets, the poetry of Mohan Rana stands alone; it defies any categorisation. However, its refusal to fit any ideology doesn't mean that Mohan Rana's poetry shies away from thinking - but that it knows the difference between thinking in verse and thinking about poetry. For Mohan Rana the poetic process in itself is also thought process.'

    Mohan Rana lives in Bath.



    The Colour Of Water 

    Rain falling, day after day,
    as if trying to clean off
    our permanent stains,
    but all it does is discolour
    this well-worn shirt,
    and wash the memory
    of all the passing seasons
    from the walls.

    This is not summer
    nor autumn nor winter:
    sometimes I recognize myself,
    then forget.

    Maybe after so much rain
    all colour will be washed out
    and my shirt then be the colour of water. 



    Philips Radio

    My home grew wizened on its Vivid Bharati
    Its highs and lows, the fluctuating waves
    Its knob has forsaken us in our last whitewash
    Cells heated in the sun turn silent by nightfall
    In between the headlines

    Cowering from the rough wind in the open streets, at the heart of Eindhoven
    I stand near a large building of Philips Corporation
    I walk the zebra-crossing ponderingly
    Is it our Philips Radio? 

    [Translation from Hindi: Arup K Chatterjee] 



    As The Past Approaches

    As the past approached,
    the future, even when you've lived it,
    remains to be seen.

    Behind that door
    there is life. But guess! 
    Out or in? 
    This side or the other? 
    Closed or open? 
    Who's waiting for me there? 
    Who am I waiting for? 
    I have still to discover.

    One foot forward,
    one backward.
    The truth is
    neither key nor lock. 


    In Your Own Words

    They said: Don't go to the end of the Earth
    because your lengthening shadow will frighten you.
    There it is the world of winged pythons; 
    the earth there is ablaze with the fire they spit.
    If you arrive where it is neither day nor night
    you'll be turned into stone while you are waiting.

    As if I had heard these words of mine
    from somebody else.
    If I'd had a full life rehearsal
    I'd have made some changes to the text; 
    but I can't get away from my own words:
    returning; 
    going away; 
    loving you.

    But I wasn't good enough,
    I couldn't write for days.
    Living in evil times, I turned evil; 
    not seeing time passing,
    I became imperceptible
    as if trapped in clockwork
    driven crazy by my own words.

    [27.9.1997
    From Is Chor Par, On This Shore]

    The literal translation of this poem was made by Lucy Rosenstein
    The final translated version of the poem is by Bernard O'Donoghue




    To The Lost Children

    I want to write to the lost children,
    those whose clothes hung from the branches
    of the mulberry tree, getting smaller
    as the branches grew.
    The tree gets thicker and thicker
    until years later I see the old tree
    bent over its own shadow.
    The clothes turn to shreds; 
    their memories mix in the wind,
    dissolve in water, sink under the seasons,
    fade like a forgotten poem.

    I set out to write about myself 
    but I start talking of someone else.
    My contemporaries are growing older.
    One day they too will go missing
    like the lost children: one day.
    One day will go missing out of many.

    I want to write a letter
    to the lost children
    posted from their lost childhood.

    [18.8.1995
    From Subah kii Daak, Morning Post]

    The literal translation of this poem was made by Lucy Rosenstein
    The final translated version of the poem is by Bernard O'Donoghue 





    .


    0 0


    LORENZO MARTÍN DEL BURGO
      
    Poeta nacido en Almagro (Ciudad Real), en 1952.
    Licenciado en Literatura Hispánica y bibliotecario de la Biblioteca Nacional de Madrid, ha publicado los libros de poemas "Raro" (1982), "Jarvis" (1987) y "Nostalgia del infinito" (2000), el de relatos "El sueño del psicoanalista" (1990) y el ensayo "Las Hilanderas de Velázquez, su auténtico significado y la fuente original" (2001). "Iberia o la nostalgia de las islas" (2012), "La universidad: novela teatral" (2012) y "La mentira: y otras narraciones" (2012) son sus últimos libros.



    Lo perdido

    ¿Cómo recuperar lo perdido,
    lo que nos fue abandonando en el camino de la vida,
    lo que éramos, lo que en el fondo quizás todavía somos,
    y sin embargo un día nos abandonó,
    nos dejó mutilados en medio del camino de la vida,
    con los muñones de la existencia,
    la vida hecha jirones? 
    ¿Cómo recuperar las promesas incumplidas,
    las perspectivas infinitas, el futuro radiante,
    un camino majestuoso
    convertido luego en un mísero callejón sin salida?,
    ¿cómo recuperar el deslumbramiento de la infancia,
    el entusiasmo de la juventud,
    la alegría y la esperanza,
    los seres que amamos y que nos dejaron,
    los familiares muertos,
    los amigos que se alejaron,
    las parejas rotas,
    la fe de los que creyeron en nosotros
    y a los que decepcionamos?
    Y el ángel que velaba nuestros pasos
    y que un día nos abandonó,
    ¿cómo recuperarlo?
    Y el Dios al que también decepcionamos,
    del que no fuimos dignos,
    ¿también nos abandonó?,
    ¿cómo volver a encontrarlo ahora? 
    ¿Cómo recuperar todo lo que perdimos,
    lo que fuimos matando
    sin consideración, con indiferencia,
    a lo largo del camino de la vida,
    esa avenida poblada de cadáveres, de espectros
    que parecen suplicarnos su rescate,
    pedirnos una segunda oportunidad,
    que les devolvamos a la vida
    de la que les desterramos,
    al cumplimiento de la promesa rota,
    defraudada? 



    TARDE PARA CASI TODO

    Como cuando en el colegio
    no te sabías la lección
    y, al comenzar la clase,
    el profesor dejaba unos minutos de repaso,
    y en esos breves minutos te esforzabas al máximo
    (por aprenderla,
    pero en seguida se acababa el tiempo
    y llegaba la hora de las preguntas,
    y seguías sin saberte la lección,

     ahora es tarde para casi todo.

    Como cuando al final de las vacaciones,
    al acabar el verano,
    se acercaba la hora de volver a la ciudad,
    y otro año más se había deslizado,
    otro año en que no volverías a ver
    a la muchacha que veías en el pueblo en donde
    (pasabas las vacaciones de verano,
    y era el último día de las vacaciones,
    pero ni tan siquiera entonces
    te atrevías a decirle nada,
    y hasta el próximo año
    no volvería a presentarse otra oportunidad,
    si es que la volvías a ver el próximo año,

     ahora es tarde para casi todo.

    Como cuando en la noche del terremoto
    la cama empezó a temblar
    y todo el mundo se despertó de un salto
    y echaron a correr escaleras abajo,
    y pensabas que todo podía terminar entonces
    y ya no había tiempo de terminar nada
    y apenas si quedaba lugar para el arrepentimiento,

     ahora es tarde para casi todo.




    SONETO A LA LOCURA 

    Dioses de la locura, a mi  puerta  llamásteis,
    y  yo  me equivoqué al abriros  mi  casa
    y  yo  me equivoqué al  dejaros  sin  tasa
    recorrer  los  pasillos de mi  razón. Llegásteis

    y en seguida  os  hicísteis  los amos. Me cegásteis
    con el  fulgor  insólito de vuestros  trajes de  oro,
    con el  eco   jovial del  cascabel sonoro
    que seguía  vuestro errático  deambular. Me dejásteis

    derrumbado en  la  noche  más  obscura. Ni  estrellas
    en  los cielos  ni  luces en  la  tierra. Por donde
    vinísteis  os  marchásteis, dejándome a manera

    de recuerdo de vuestro  caminar sin  huellas
    en el  fondo del alma  un quejido  insomne
    y  la risa   burlona de la  negra quimera.







    .

    0 0
  • 05/15/16--01:13: MICHOU POURTALÉ [18.709]

  • Michou Pourtalé 

    Nació el 14 de mayo de 1934 en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires, la Argentina, y reside en la ciudad de Buenos Aires. A partir de 1996 fue incluida en las antologías “Veinte Voces de Buenos Aires”, “Antología del Grupo Zahir”, “Poesía Argentina de Fin de Siglo”, “Antología de Poetas 1”, “Libro Sin Dueño”, “Mar Azul, Cielo Azul, Vela Blanca”, “Antología de Poetas, Narradores y Ensayistas”, “Summa Poética 2004”, “Doce Poetas Argentinos del Siglo XXI”, con selección y prólogo de Nina Thürler, “Poetas en Botella al Mar (Antología 1946-2006, Sesenta Años)”, “Poesía Argentina Contemporánea” Tomo 1, “Antología Argentina Brasil ‘Poesía en Tránsito’”, traductoras: Silvia Long-Ohni y Valeria Duque, etc. Textos suyos han sido difundidos en catalán. 

    Es asociada de CADRA Centro de Administración de Derechos Reprográficos, así como vocal titular de la Subcomisión de Cultura y Sociales de la AFAB Asociación Franco Argentina de Bearneses. 

    Publicó seis poemarios: “Milenaria caminante” (1997), “Hombres en sepia” (2000), “Signos tardíos” (2003), “Damero para un cuerpo” (2006), “La misma que soy” (2010; Primera Mención de Honor en Género Poesía de la Faja de Honor 2011 otorgada por la Sociedad Argentina de Escritores), “La mujer sin espalda” (2014). 

    Como articulista ha incursionado con “Lo Simple en la Poesía”, sobre el poeta francés Francis Ponge (1899-1988); “El Satori de Néstor Perlongher”, sobre el citado poeta argentino (1949-1992); y ha leído como ponencia en el Cuarto Encuentro del 2012 del Grupo A. L. E. G. R. I. A. el titulado “Sophia de Mello Breyner Andresen [1919-2004] : Poeta en la Fina Penumbra de Lisboa”.




    Algún canto rodado

    El canto rodado no es una cosa fácil
    de definir, dice Francis Ponge.

    Le galet, roma piedra que el mar rescata
    delante de mi pie en la mismísima
    orilla de esta playa desdibujada
    por pisadas anónimas y mendrugos
    hachados de caracola partida,
    arroja su aplanada cara de
    luna con agujero.

    Obsesivo el guijarro ocre gris,
    heredero directo de un ancestro pétreo,
    monologa imperturbable su diáspora,
    llama a través de la materia, clama.

    Este pasadizo arqueológico
    comido dentro del simple oleaje
    por sal, medusa, diente de algún pez,
    capricho horadado en forma de O,
    inserta un tajo oblicuo en mi ojo.

    Ranura centrada en piedra,
    la nada y el todo centrados en ranura,
    ocaso y renacer en el redondo canto
    litúrgico de alta marea. Eterno
    un rodar de rueda en constante
    lenta molienda de arcano cíclico,
    hace que le galet muera.

    Trémula orfandad fragmentada
    en arenillas compactas dispersas
    clandestina se acomoda
    al golpe de calor, a la nimiedad,
    al desprecio.

    Cabe preguntarse qué oculto don
    se esconde en el circular vientre de siglos
    del pedrusco ¿una eterna sapiencia,
    alguna loca dádiva? Tal vez sea la extraña
    reserva impresa por el maravilloso
    engranaje de su rolar, vida al fin sometida
    al brutal tratamiento de inmensidad y ola.

    Un cordón sostiene el canto rodado
    que lánguido cuelga sobre mi pecho
    mientras algo de su historia se concluye
    otro va a dar comienzo, impredecible.

    (en Del mundo de las cosas, de La misma que soy)




    Hay un atrás del tiempo que deja
    el tiempo al pasar y allí se instalan,
    cómodas, las tantas vejeces que fueron
    amadas. Zarcillo, muñeca, foto de familia,
    cómplice caja laqueada, son simples vejeces
    que tuvieron, a título sentimental, un brillo.
    Así son ellas hoy. Un algo vetusto sin valor
    las muestra apagadas pero dignas,
    se diría chapadas a la antigua. Baratijas
    en desorden ordenado al fin,
    antiguallas que nos resultan íntimas,
    con el afecto invaden y atrapan
    lugares donde quedan fijas, su calma muda
    con un lento resorte al pecho picotea
    y llega esa fragancia dulzona
    de papiro indescifrable rancio.
    Un afán de caricia nos sorprende
    justo donde la nostalgia hizo nido,
    único punto al que se vuelve
    para ahuyentar la molicie del alma.
    Este botón de nácar con cuatro agujeritos
    me inclina a meditar, correr el velo de la pátina
    como atanor que se apaga.
    Las vejeces llevan grietas cuyo presente
    es pasado, ahora un simple recuerdo.

    Ellas son lo ya vivido. Es lo eterno.






    El muerto tiene un lugar de pertenencia
    sólo suya, sobre la cual hemos inventado
    un raro entretejido.
    Intelectuales o necios optamos
    por algo metafísico o una aceptación
    tan difícil como dura de asimilar
    por no entender la nada. En esfera opalina
    el muerto está desposeído de bienes
    y uno se pregunta si lleva impresa
    la memoria pasada,
    si guarda el recuerdo de las tantas cosas
    que amó siendo suyas. Ahora otra mano
    toca, resuelve, dispone
    sobre esa materia que lo sobrevive.
    Del trazo de sus pisadas solo
    quedan borrones cada vez más
    difuminados, reales fragmentos
    que nos hacen demudar
    él ya nada necesita y con su tropa,
    algún libro o bártulo, ciertos enseres,
    retenemos su huella
    dentro de su pobre ojo mortal.

    (de El coloquio, en La misma que soy)




    De aquel tiempo...

    De aquel tiempo de las muchas
    grandes tristezas, ésas que pasan arduas
    destempladas tormentas generando
    el viento de un cambio, digo:
    yo viví en erosión sin preguntarle
    a mi adentro el porqué de esa arruga,
    tristona que vociferaba su silencio.
    Eran arañazos dolientes,
    raspones agrios que mudaron
    la textura de mi alma, igual que
    la levadura en la masa vuelve
    a la harina más leve, el ser
    se modificó, aprendió, se suavizó.
    Mientras mutaba en languidez
    todo dolía y no me daba cuenta.

    (de La misma que soy, Vinciguerra, 2012)





    a María Meleck Vivanco
                en su retiro de aire

    Fuera de la línea de foco de tu párpado gris
    hurgas la máscara del otro donde aluviones de ceniza
    alojan sus recuerdos, te buscarás en ellos
    donde en alto vive tu rosa. Te llevará un pájaro de fuego
    hasta las orillas del Mármara y el agua azul cubrirá tus espaldas.
    Mereces el plumaje de un ave en llamas
    pero esta noche serás mi invitada.
    Una cuchara de plata te espera
    y la sopa caliente de las estrellas más fugaces
    las que anidaron en tu corazón dadivoso
    ungido de poesía óleo derrame el de tu boca
    en cada sílaba de tus poemas
    mientras Olga la maga sigue espiando
    los pulpejos de tu mano enamorada.





    Afuera la calle, el tórrido desliz
    del verano en la cocina es verde
    el pothus, un splenium en profuso verde,
    se los ve radiantes. 
    Acariciadora de hojas mi mano
    percibe un ritmo y me inclino
    a mirar la insistente, minúscula ala
    que sostiene el aire. Es un revoloteo
    de mosquita veraniega abriendo
    su espacio sedosamente, 
    tajeándolo sin hilo que la sostenga
    ella vibra con incesante agitación.
    Un deseo me nace, un amparo
    detiene la mano. Elijo la vida para ese ser.
    En un rapto, el toquecito gris se borra
    ante la vista y un fue de lo que fue
    con asombro, sondea mi alma.

    De su libro: "La Misma que Soy"





    “verás 
    cómo se hace la tierra
    con una imagen de infancia

    y un deseo
    a muerte de pisar
    el lenguaje terso
    de las rondas”

    Liliana Lukin

    Verás cómo se hace la tierra
    entre cánticos y plegarias.
    Verás recoger manzanas y vides,
    tejer ilusiones con nardos.
    Verás las manos del mundo unirse
    en las rondas del estío.
    Tersura entre limoneros, perfume de verbenas.
    A la ronda, ronda
    giran los niños, giran
    descalzos los pies de la infancia,
    nos acarician,
    nos protegen los niños, nos salvan
    los niños,
    nuestros niños.

    (de “Milenaria caminante”)


    LA GALGA

    Galgueando, vieja perra cimarrona,
    atravieso los campos del misterio
    bajo un conjuro bermellón de sol y luna
    y el mordisco a la Cruz del Sur
    brillando entre los dientes.
    Pampa, paja brava
    el cuerpo lacio cortajea,
    grito hosco de chajá en su laguna.
    No existen alambrados ni tranqueras
    ni ranchos que me atajen.
    Sí, la llamarada humeante del indio
    y de su chusma.
    Yanquetruces, Catrieles me acorralan
    maloneando destreza en mi combate.
    Fortinera plantada
    sobre estas leguas de campos tendidos,
    herencia de una sangre sin murallas,
    en soledad sin agua,
    inmenso el techo azul de lo bravío.

    (de “Milenaria Caminante”)



    FRUTAL

    El pericarpio del fruto palpita
    medianamente se lo oye
    en su tierno frutal encierro
    de pellejo oro.
    Dentro de la tarde desvanecemos
    mi madre junto a mí las dos
    diosas hieráticas hijas de Demeter
    jugadas en jugoso juego
    de cosechar ciruelas
    ritual para buenas mujeres celtas
    cuyo conjuro es reír al unísono
    y disparar pisadas resbalosas
    alrededor de un tronco retorcido.
    En un gran slam patinamos cesto y ciruelas
    ¡splash! ¡splash! surge el gorgoteo de la imagen
    desde el suelo pusilánimes hormigas
    nos ven mientras caminan en fila
    con prolijidad de indiecitos sioux
    portan su carga de obrera diligente
    a merced de nuestras esparteñas
    tanto pisoteo desbarajusta la tarea
    ¡splash! ¡pum! ahora semejan lémures
    fuera de sus cuevas trepan unas arriba de otras
    el disparatado baile me obsesiona.
    Mi madre no se percata de lo que yo veo.
    El vestido de rayón de mamá
    el mío de tobralco
    texturas diferentes de esta foto sin contorno
    y el recortado embudo de latón
    para alcanzar entre moscas y tábanos felinos
    las más gordas y altas ciruelas.
    Sabor a ellas en la siesta tarde
    de un verano manso la canícula
    arrecia entre los fuertes olores
    emanación de corral orín y bosta
    la tierra se ha tragado huesecillos descarozados
    deshechos a puro ciruelo en hojarasca
    la tierra me ha de tragar como huesecillo también.
    Retorno al compás del presente
    de pie el ciruelo huero
    aspira el aire de lo lejos y hoy
    en el atrape ondulante de su tronco
    lo irrecuperable está escrito
    como juguete de la naturaleza
    implantado de por vida. Pienso
    un vuelo de calandria fue regalo para mi madre
    ella se ha volado como gorrioncito
    y ella se vuela entera entre sus frutales
    iluminada con un cesto repleto de luciérnagas
    muy plata en la mano su embudo
    flechando rayos de mil tormentas
    de cala la enagua traslúcida ella vuelve
    hacia el espejismo difuso del atardecer campero
    y yo la sigo con la métrica de mis ojos
    de mi niñez austera cándida
    dentro de un tarro de mermelada ácida
    el contenido pegotea engolosina
    y la ciruela sigue aún goteando
    gotitas de un raro almíbar oroazul brillan
    en las comisuras de la boca
    de mi nieta menor.

    (de “Signos tardíos”)






    Creo que empiezo a darme cuenta del
    placer propio de los bosques de pinos.

    Francis Ponge


    Llueve muy manso ha llovido.
    Bajo el pinar van creciendo hongos
    blancos se muestran felices
    anacoretas fatuos
    con redondos penachos
    sólo un pie los sostiene.
    Algo velado los irá cubriendo
    de mortífera herrumbre.
    No saben que la constante humedad
    es motivo de su existencia
    tan frágil ante el más mínimo roce.
    Entre las agujas secas del pino
    la rutina de la naturaleza
    inexorable rotación de rueda
    expande naranja una fronda
    natural tapiz para ese hongo
    espontáneo curioso.
    Entre el bálsamo y la pausa
    con perfume discreto
    todo lleva a la contemplación
    y posiblemente a la luz
    don de un dios presencia inefable
    que a gusto deambula entre los pinos.

    (de “Signos Tardíos”)




    Así es mi pájaro familiar,
    el pájaro que acude a poblar
    el cielo de mi pequeño patio. 
    Henri Michaux

    Invierno gris
    manchón amarillento
    un benteveo.
    Como ayer parece decir:
    todo lo que veo está bien.
    Puntual al mediodía
    inmutable al igual que rey se posa
    y la rama agrisada del ciruelo resalta.
    En la mañana temprana hubo escarcha,
    la hubo y a la noche helará seguramente.
    Y el campo taciturno en gélida espera
    hace meditar a los ocultos brotes
    y el día que no despunta en claridad.
    Sobre el final de cada almuerzo,
    ideograma oriental el pájaro
    ya es un haiku volando en escritura
    mientras amarillo el plumaje se cuela
    a través del vitral en la repetida visita diaria
    su presencia se vuelve necesaria.
    Y si la cadencia de un verso de Juanele
    se insinuara con el canto del río
    en tinta china el fino trazo del poeta
    daría al instante el exacto delineado.
    Nada percibe el visitante de las doce,
    él es luz apenas tornasol y no lo sabe
    cuando cristalino se escarcha
    en la frágil rama gris del ciruelo.

    (de “La mujer sin espalda”)





    La mujer sin espalda se sostiene
    con un solo pelo de la nuca
    vive en vilo constante el transmutar
    remueve sin pala la tierra de un vacío
    que detrás la vuela de su angustia.
    A partir de un ojo iluminado
    ella apunta adelante hacia la meta
    no le importan el pasado o la víspera
    del mañana, nada la tumba ni aflige.
    Nada con estilo pecho suelta su universo
    agudiza el agua de la emoción
    trance que la impulsa desde la orilla
    cementada del estanque.
    Espora de un raro helecho esta mujer
    va rasgando las aguas de un infierno
    con el arrastre del viento de su boca.

    (de “La mujer sin espalda”)







    .


    0 0
  • 05/15/16--02:47: RICHARD ROGNET [18.710]

  • Richard Rognet

    Richard Rognet es un poeta francés nacido el 5 de noviembre de 1942 en Val-d'Ajol, en los Vosgos. Actualmente vive en Dommartin-lès-Remiremont.

    OBRAS:

    Spasmes , 1966
    Tant qu'on fera Noël , les Paragraphes littéraires de Paris, 1971
    L'Épouse émiettée , Éditions Saint-Germain-des-Prés , 1977 , prix Charles Vildrac 1978
    Les Ombres du doute , Belfond, 1979
    Petits poèmes en fraude , Gallimard, 1980
    L'Éternel Détour , Le Verbe et l'Empreinte, 1983
    Le Transi , Belfond, 1985 , prix Louise-Labé 1985
    Je suis cet homme , Belfond, 1988 , prix Max-Jacob 1989
    Maurice, amoroso , Belfond, 1991
    Recours à l'abandon , Gallimard, 1992
    Recul de la mélancolie , Amis de Hors Jeu, 1994
    Chemin Bernard , Le verbe et l'empreinte, 1995
    Lutteur sans triomphe , L'Estocade, 1996 , prix Apollinaire 1997
    La Jambe coupée d'Arthur Rimbaud , éd. Voix-Richard Meier, 1997
    L'Ouvreuse du Parnasse , Le Cherche Midi, 1998
    Seigneur vocabulaire , La Différence, 1998
    Juste le temps de s'effacer suivi de Ni toi ni personne , Le Cherche Midi, 2002
    Belles, en moi, belle , La Différence, 2002
    Dérive du voyageur , Gallimard, 2003
    Le Visiteur délivré , Gallimard, 2005
    Le Promeneur et ses ombres , Gallimard, 2007
    Un peu d'ombre sera la réponse , Gallimard, 2009
    Élégies pour le temps de vivre , Gallimard, 2012
    Dans les méandres des saisons , Gallimard, 2014


    Apuntes sobre el poeta Richard Rognet

    Grégoire BERGASA
    Master 2 Paris IV- Sorbonne.

    La voz poética de Richard Rognet nacido en 1942 en el Val d’Ajol — noreste de Francia, junto a la frontera con Alemania —, primogénito de los cuatro hijos de la familia, se impone como una de las voces más pertinentes de su generación. De familia modesta, su padre era mecánico en una fábrica textil y su madre maestra. De su infancia, pasada en una aldehuela del Val d’Ajol, conserva un contacto privilegiado con los Vosgos franceses, con el paisaje y sus gentes cuya presencia se hace patente en su poesía como lo muestra el poemario Juste le temps de s’effacer:



    Me gustan los caminos pedregosos,
    los modestos umbrales,
    busco mis pasos en el barro,
    interrogando cada terrón
    que se desmenuza negruzco,
    me gusta oír el polvo
    levantar el vuelo burlándose del cielo,
    yo sólo me confío a los pájaros...



    J’aime les routes caillouteuses,
    los mohosles pauvres seuils, les moisissures,
    je cherche mes pas dans l’argile,
    interrogeant chaque motte
    qui s’émiette en sa noirceur,
    j’aime entendre la poussière
    s’envoler en narguant le ciel,
    je ne me confie qu’aux oiseaux.

    (Rognet 2002: 68)


    Richard Rognet comienza a escribir sus primeros versos con catorce años. Dos años más tarde su familia se traslada a Dommartin-lès-Remiremont para que pueda continuar los estudios en el Instituto. El joven Richard, deseando estudiar la carrera de magisterio, prosigue sus estudios en la Escuela Normal de Maestros de Mirecourt. Atraído por la literatura, continuará los estudios universitarios en la facultad de Nancy, prefectura de la Meurthe-et Moselle. A partir de 1969 comienza a enseñar en la Escuela Normal de Mirecourt, continúa en la de Epinal y finalmente, en el colegio de Epinal donde anima talleres de escritura. En el año 2000 cesa su actividad como educador y se retira a Dommartin-lès-Remiremont para dedicarse por entero a la pasión de su vida: la poesía.

    A menudo los términos repetitivos y estructurantes que emplea en sus poemarios, en apariencia invariables, nunca quedan aprisionados por su semantismo de origen. Lo que hace el poeta es volver a dinamizar el semantismo a través de la relación soporte/aporte de los términos que le rodean –aproximándose de este modo a la idea expresada en linguística por G. Guillaume sobre la relación entre sustantivo y adjetivo. En realidad Richard Rognet renueva, de este modo, la búsqueda de lo humano y su propia búsqueda, a través del vivir cotidiano, de sus bajezas, grandezas y palabras:


    En sus cabellos,
    forcejea el tiempo,
    las estrellas están pasmadas,
    tú me confías
    ráfagas de palabras nuevas.


    Dans tes cheveux
    fonce le temps,
    les étoiles n’en reviennent pas,
    tu me confies
    des rafales de mots nouveaux

    (Rognet 2002: 116)



    Estamos recorridos 
    por voces antiguas
    que no se callan,
    voces tan suaves en nosotros,
    tan apaciguadoras, tan sabrosas.



    Nous sommes traversés
    de voix anciennes
    qui ne se taisent pas,
    voix si légères en nous,
    si calmes, si fruitées 

    (Rognet 2002: 120).




    ¿dónde colocar a las que se agitan
    en nosotros, a las que guerrean, 
    se juntan, se evitan,
    dónde dar bella morada 
    blanco palacio, dulce página,...? 


    où donner à ceux qui remuent
    en nous, qui bataillent,
    qui se ressemblent, qui s’évitent,
    où donner belle demeure,
    palais blanc, douce page,...? 

    (Rognet 2002: 50)




    Despertarse en las palabras, 
    - retirarse ante ellas -
    ellas saben dónde recoger 
    el reflejo de las flores, 
    hacer un alto en la nieve 


    S’éveiller dans les mots,
    - s’effacer devant eux -
    ils savent où cueillir
    dónde le reflet des fleurs, où
    faire halte dans la neige. 

    (Rognet 2004 : 88)




    No digáis 
    a las piedras que ellas 
    no tienen rostro, 
    confiad vuestra palabra 
    a su memoria, 
    y vuestra alegría, que ella 
    sea su hilada, 
    que florezca 
    de estrellas el musgo 
    que las consuele, 
    que sea de su 
    estirpe, la obra 
    leible, la obra,
    de los que miran 
    en interior de las piedras.


    Ne dites pas
    aux pierres qu’elles
    n’ont pas de visages,
    confiez votre parole
    à leur mémoire,
    et votre joie, qu’elle
    soit leur assise,
    qu’elle fleurisse
    d’étoiles la mousse
    qui les console,
    qu’elle soit de leur
    lignage, l’ouvrage
    lisible, l’ouvrage
    de deux qui regardent
    à l’intérieur des pierres. 

    (Rognet 2005:14)





    nazco de la herida 
    blanca, en el viento 
    adelantada y llevada 
    y lanzada hasta 
    vosotros, vocales, rostros, 
    rostros desaparecidos 
    bajo demasiadas miradas 
    indiscretas - miradas
    de violencia rezumantes.


    je nais de la blessure
    blanche, dans le vent
    dépasée et portée
    et lancée jusqu’à
    vous, voyelles, visages,
    visages disparus
    sous trop de regards
    indiscrets - regards
    de violence gorgés. 

    (Richard 2004: 52)




    Pesada luz sobre 
    - los libros, tiempo muerto - 
    imposible pasar 
    las páginas, los ausentes 
    se oxidan sobre la mesa. 
    Se rasga la sobrecama: 
    un agujero, una tumba 
    yo dentro, antes que yo.


    Lourde lumière sur
    - les livres, temps mort -
    impossible de tourner
    les pages, les absents
    rouillent sur la table.
    Se déchire le couvre-lit :
    un trou, un tombeau;
    moi dedans, avant moi. 

    (Rognet 2004: 60)





    Objetos, estallidos 
    del interior 
    del mundo, objetos 
    ofrecéis 
    ternuras des tendresses
    atentas 
    absorbéis la noche 
    para oscurecer 
    nuestras quejas 
    camináis antes 
    de que nos durmamos, 
    atormentáis, encantáis 
    nuestra sangre 
    y nuestros labios rechazan 
    nombraros 
    objetos, vosotros, silencio, 
    guardianes de nuestra vida.



    Objets, éclats
    de l’intérieur
    du monde, objets
    vous nous offrez
    des tendresses
    attentives, vous
    absorbez la nuit
    pour obscurcir
    nos plaintes, vous
    cheminez avant
    qu’on s’endorme,
    vous hantez
    notre sang et
    nos lèvres refusent
    de vous nommer,
    objets, vous, silences,
    gardiens de notre vie. 

    (Rognet 2005 : 15)





    Amar lo mudo 
    que me abraza –elipsis, 
    sinuosas verdades.



    Aimer le muet
    qui m’étreint – ellipses,
    sinueuses vérités. 


    (Rognet 2004 : 76)



    Sea cual sea el silencio 
    que nos enseña
    las pruebas de la vida, 
    sea cual sea el fuego 
    que recorre nuestras venas, 
    sea cual sea el rechazo 
    que oponemos a la noche, 
    solo somos inconclusos,… 


    Quel que soit le silence
    qui nous enseigne
    les preuves de la vie,
    quel que soit le feu
    descendu dans nos veines,
    quel que soit le refus
    que nous opposons à la nuit,
    nous ne sommes qu’inachèvement,...

    (Rognet 1998: 38)





    ¿De qué silencio hablamos?
    ¿de aquél que la nieve 
    extiende sobre los campos? 
    (…) Y si todos esos soles
    hundidos en las simas 
    desparramados en nuestra sangre, 
    y si todos esos soles 
    llegasen hasta él
    otorgando a lo que somos
    otra realidad, muy parecida 
    a la del niño que no ha podido
    nacer en nosotros? 


    De quel silence parlons-nous?
    de celui que la neige
    déroule sur les champs?
    (…) Et si tous ces soleils
    effondrés dans les gouffres,
    éparpillés dans notre sang,
    et si tous ces soleils
    parvenaient jusqu’à lui,
    accordant à ce que nous sommes
    une autre réalité, très proche
    de l’enfant qui n’a pu naître en nous?

    (Rognet 2002 : 42)



    Tu quieres romper incluso tu nombre, 
    quieres faltar a tu palabra dada, 
    eres el huésped anónimo 
    que pide a las sílabas 
    que desconfien de los signos primerizos.


    tu veux briser même ton nom,
    tu veux manquer à ta parole,
    tu es l’hôte anonyme
    qui demande aux syllabes
    de se méfier des premiers signes.

    (Rognet 1998: 94)





    buscas con la jauría 
    embocada en tu sangre, 
    un nombre que sea el nombre 
    ora luz, ora ceniza.


    tu cherches avec la meute
    embusquée dans ton sang,
    un nom qui soit le nom
    tantôt lumière, tantôt cendre.

    (Rognet 1998: 86)





    Príncipe de la soledad, 
    antecedente del silencio, 
    había que quedarse
    y no elegir nunca 
    el poema testigo 
    de un fatal equilibrio.


    Prince de la solitude,
    antécédent du silence,
    il fallait le rester
    et ne jamais choisir
    le poème témoin
    d’un fatal équilibre.

    (Rognet 1998 : 21)




    No dice: 
    yo soy la mujer, yo soy el hombre, 
    dice: yo soy el ser 
    con sus temores, sus espinas, 
    él se inventa con nosotros,
    en nuestros ademanes, nuestras palabras, 
    combate cuando sufrimos,
    teme cuando le nombramos, 
    espera, vuelve su rostro, 
    prefiriendo vernos contar
    los bulbos de los tulipanes 
    que habrá que enterrar 
    él es ese hueco donde todo se inscribe, 
    esa sed en nosotros, que lo sueña.


    Il ne dit pas:
    je suis la femme, je suis l’homme,
    il dit: je suis l’être
    avec ses craintes, ses épines,
    il s’invente avec nous,
    dans nos gestes, nos paroles,
    il combat quand on souffre,
    prend peur quand on le nomme,
    il attend, il se détourne,
    préférant nous voir compter
    les oignons de tulipes
    qu’il va falloir mettre en terre,
    il est ce creux où tout s’inscrit,
    cette soif en nous, qui le rêve.

    (Rognet 2002 : 19)


    Métete bajo la corteza 
    del avellano, 
    protege las fábulas desnudas, 
    aguza el oído.
    Un muchachuelo herido
    recita el alfabeto, 
    pretende que una vocal 
    oculta bajo la savia 
    le ha dañado la mano.
    No le olvides, 
    fue el niño
    de los antiguos lugares 
    que rondan en tu memoria.


    Glisse-toi sous l’écorce
    du noisetier,
    protège les fables nues,
    tends l’oreille.
    Un garçonnet blessé
    récite l’alphabet,
    il prétend qu’une voyelle
    cachée dans la sève
    lui a meurtri la main.
    Ne l’oublie pas,
    il fut l’enfant
    des anciens lieux
    qui rôdent dans ta mémoire. 

    (Rognet 2002: 117)





    .





    0 0


    Karina Fabiana Cartaginese 

    Oriunda de la ciudad de José. C. Paz. Provincia de Buenos Aires y nacida un 22 de febrero del año 1971, Karina Cartaginese es bailarina y poeta. Bailó con el grupo “Árnica” danza-teatro, con el grupo de música experimental QUUM ; bailó en "Los celebrantes" dirigido por Vivian Luz, en el festival “Magnética” organizado por Valeria Martínez; con Belén Lalla en “ Entre flores argentinas”, en improvisaciones dirigidas por Fabiana Capriotti en Tecnópolis. Junto a Florencia Novo en la Herrería Teatro; fue parte del video- danza “ Ausencia”, dirigido por Carolina De Luca y en performances invitada por los músicos Maxi Silva y Willy Pérez.. Como poeta publicó de manera artesanal: “Tríptico”(2007); “Antepasadas”(2007); Participó en la antología poética “Ama- Zonia 3.0” (2008) ; “Pájaros en la frente”(2011) y en la revista “Zorzalita”(2012) realizadas por Romina Freschi y en algunos números de la revista “La Avispa” (2011) dirigida por Marcela Pedrieri. También publicó “Ellas” (2013) con la editorial “La Parte Maldita”; “Nos Comenzamos” edición artesanal (2014) con la colaboración de Ana Claudia Díaz. En 2015 participó en “Exit 75” una antolología poética inspirada en canciones de Tori Amos, edición a cargo de Germán Weissi, Alejandro Parrilla, y Laura Mazzini y en la Revista “Tendé” Vol. 8 y en “Siete Borreguitos”. Libros inéditos en espera: Ave, y otros.




    Este poema me deja ver lo presente de escribir poemas. La caída como lo más presente. Lo que madura algo.
    ¿Qué cae primero? ¿La línea en nosotros o nosotros en la línea?
    ¿Qué la deja caer? ¿Cuánto pesa cada línea?
    Gravedad levedad.
    Este poema me hace sentir que soy una línea que está acá y ahí.
    Ahí donde comienzo a existir como una línea que entra por los ojos
    y que cruza nuestras voces.
    Donde todos los puentes caen en líneas para caer.




    cae un pájaro
    de escarcha y luna
    brilla
    su presencia sin vuelo
    agita sus alas
    instantes congelados
    mis ojos
    dos piedras más
    en el camino frío
    salpica el blanco
    al paso
    y al vuelo

    (para Gisela)


    *

    Debajo de una escalera
    obscena intemperie
    alas de mala muerte
    sueña al margen
    de los arrullos de un tren
    Su ángel de la guarda
    quedó pegado
    en una bolsa de plástico
    que hizo volar el soplido
    de un espíritu dañino
    Sin castillo
    un sueño herrumbrado
    la niña durmió 


    *

    sola quedó
    la torre sin princesa
    con un insomnio de ladrillo enmohecido
    perros de tristeza
    aúllan en el castillo
    y un lenguaje fantasma
    habla a viva boca
    lo que ha vivido


    *

    Dormir
    en una nube
    y un ángel almohada
    susurrando
    canciones de cuna
    al oído niño

    Dormir feliz
    fetal
    para nacer
    mañana
    de nuevo
    nuevo

    Dormir
    en una nube
    o en el pensamiento
    de un ángel
    enamorado
    de una nube nueva


    *

    Mi siempre día

    espero con mi sombra
    en el pasillo de luz
    que tu mano me despegue
    de la soledad del suelo

    la gravedad
    en la ley de la caída
    nos pondrá de pié 
    y al nivel del pié

    dentro de la rueda
    la intersección de nuestras manos
    horizontal + vertical
    en el siempre viaje
    sin boleto
    sin ley

    (para Daniel Capanna)


    *

    de tu mano la rosa
    salvaje ternura
    recorre mis vértices
    hasta la niñez

    Flor abierta
    me arrojo a tus manos
    y en tus ojos
    tanteo la caída


    *

    Para armar

    Pequeños trozos
    recortados de los sueños
    desparraman el suelo
    pasa el tiempo
    las paredes no llegan
    ellas trasladan espacio
    en un aire cansado
    con algunas gotas de luz
    cosechan
    frutos de tiempo y sonido
    en un fuentón
    para sumar
    un techo a una pared
    lo perpendicular comienza
    a bostezar lo horizontal

    caen la noche y las fichas
    de su propio juego
    los ojos dejan de ver
    el sótano resguarda almas


    (para Gabriela y Fabiana)


    *
    de blanco vestida
    tu ausencia
    me visita

    ella necesita
    un encendedor
    un vestido
    un mapa
    de una mano
    puente
    corro hacia ella
    los puntos de intersección
    se agitan
    se desorientan
    en mi cuerpo
    brújula oxidada
    destemplanza
    espacio y tiempo
    corren de la mano
    a contramano

    tan ciega que no ve
    la ausencia que brilla de frío





    Conejera

    …en un tiempo paralelo
    letras se multiplican como conejos…

    Alicia desentierra
    caprichos de cementerio
    Su puntualidad
    me sumerge en la taza
    Justo a su hora
    la del té
    Copulan conejos
    todo multiplica
    cartas en la mesa
    hormigas del tiempo
    llevan migas de papeles
    llenan ojos de confetti
    Alicia no fumiga
    Mi cuerpo
    vainilla en su taza
    se deshace
    en tarde líquida
    Una cuchara de jarabe
    me rescata
    Estoy llena de cruces rojas
    una inyección de tinta
    …Y la letra me vuelve cuerpo
    abro mi cuaderno
    los casilleros llenos
    de conejos…



    Claraoscura

    blanca de papel
    sin letra
    avanza
    entre tules
    translúcida,
    con la agitación
    de una película en cámara lenta,
    novia camino al altar
    sin prisa,
    Ella es dueña
    de la puntualidad
    y de la música irreversible,
    ansiosas teclas
    se adhieren a sus dedos
    tocan:
    “Partitura del corazón”


    *

    Septiembre crucigrama

    Lo veo venir
    camisa y jean
    manojo de llaves
    aunque ya no necesita puertas
    Hace tanto que hace poco?
    ó hace poco que hace tanto?
    El sol inunda el día
    como cuando partió a legión
    Extranjero Celeste
    no necesita billetes ni documentos
    Le pregunto de dónde viene
    dice que de combatir hormigas

    para Aníbal Cartaginese


    *

    Fantasma electrodoméstico

    Tiempo light
    blanco ala
    Tiempo roto
    retazos de furia
    en el borde del filo
    manchas
    de velocidad ciega
    de voracidad sin pan
    Incisiva
    boca llena de autopsias
    lágrimas rojas
    arden en sus manos
    una muñeca incinerada
    de no palabra
    el silencio
    electrocuta


    *


    Ella toca el acordeón

    su música la protege
    de las balas
    y la realidad inyectable
    Novia eterna de un satélite
    del mundo del rock
    él la visita
    viajes fugaces
    tren paralelo
    Ella toca el acordeón
    como estrujando notas
    de un limón
    gotas, alegres notas para el baile
    paralelo a la razón




                         
    Estamos Selva                                                                                                                                 
    Me zambullo de cabeza en el reverso de un tigre en tu pecho, mientras hacés preguntas de colores sobre los colores. Veo. Tu cuerpo modificando la geografía de mi cama, tu mano sacra me sana me entrelaza. Nos abrimos de abanicos faunos y floridos, nos trepamos de enredaderas y rizos, mientras nos arrojamos caídas celestiales. El televisor nos hace luz estrella, en esta noche donde nos salpicamos luciérnagas de besos, intermitencias titilan en nuestra piel. Y estamos acá, donde la estaca nos vampiriza y resucitamos niños bellos y tiernos llenos de alimento. Veo vemos pájaros de pan líbico límbico aleteando a nuestro alrededor.
    Y dejaste en mi casa tu remera de dormir color celeste agua del cielo, verde pasto de lluvia recién cortada, recién olida, por donde retozan retazos de tigres.
    Selva que me veo con vos quiero. Tus dedos fortalezas encantadas serpentean dulces y constantes entre mis rizos.



    Casa del Lago                                                                                                                                                                
    Desde que te conocí comienzo a escribir todo como un comienzo camino.
    Encuentro una foto nuestra, escapándonos de la mano de la manada del colegio. Ya éramos novios desde entonces, y vos me raptabas de mis cuadernos. Me llevabas lejos, a algún campito para verte jugar a la pelota. Tus movimientos dejaban estelas lumínicas, eras el ángel guardián del arco.
    Yo te bailaba un poema cada vez que atajabas el peligro, y cuando no, también.




    Peces de miga

    Pequeños peces descorchan sus besos entre nuestros labios y nosotros queremos entrar donde sea que esté nuestra pecera, o nuestra laguna, donde los patos se ensucian los picos de dulces migas, y las gatas madres lamen todo como si fuera cría.

                                                                                                                                                      
    Fiebre Travolta

    Es sábado por la noche, quiero tomar “camparis” como si fueran “cepita”, bailar en la pista como si fuera Madonna. Tener una sobredosis de vos, irme a dormir a tus brazos simples y fuertes.



    Trazos celestes

    Se acerca la noche y pienso en ofrecerte constelaciones de pecas y la pequeña luna oscura de mi tobillo derecho. Ríos azules se bifurcan fluorescentes en los brazos.



                        
    Zamba al sol        

    Me ví ahí, estaba echada entre margaritas gigantes, como un papelito lleno de letras tachadas, enredadas, despeinadas. Como las que encuentro hoy. Sol tiernito como vos decís, sol picantito como digo yo. El tiempo tranquilo en mi cuerpo. Lejos de todo. Cerca del pétalo. Retazo de margarita donde siempre me querés. Pero era un quererme yo, sola al sol. Ser blanca y amarilla, recién nacida, dejándome mover por el aire. Descansando en mi yo animal. Quererte sí, mientras me voy sola a echar raíz. Esperando que vengas a trasplantarme cerca tuyo, con un ala en cada pétalo. O emigrar hacia tu cuerpo.




    .


    0 0
  • 05/15/16--15:44: ADOLFO SARMIENTO [18.712]

  • Adolfo Sarmiento 

    (Montevideo, Uruguay 1966). Economista. Entre 1986 y 1988 realiza diversos cursos de la Licenciatura en Letras en la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Desde 2004 se integra al taller de creación literaria del escritor Rafael Courtoisie. Publica “Infiernos Aliados” en 2007 (Ed. Artefato) y participa del ciclo “Ronda de Poetas”.


    El aeropuerto es un quirófano comunitario


    I

    desandando los vuelos
    espero en el pasillo de azulejos blancos y negros,
    con la boca quebrada
    sin fronteras,
    territorio gusano que transmite la vida por los altavoces
    los aeropuertos son la adolescencia

    otra vez los muertos se levantan
    la odisea de esperar se funde con estaño
    desilusión perfecta

    en silencio
    te nombro
    me conecto con Bowie
    envasado al vacío,
    despego


    II

    el miedo
    es el medio
    insiste
    tienta en la calma del viento
    diluye el tiempo
    pasa

    la lluvia de relojes se esmera en aplastar la noche
    vaciar un contenedor de acero
    sentencia ejecutada

    isótropa
    ausente del temor
    vendrá a dejar estimulantes
    desde Tokio


    III

    primera flor
    lejos de tu casa
    opción de estar despierto
    precipitado en un tubo de ensayo el semen se detiene
    célula padre

    obstruye
    la presión ocular
    el recorrido
    el cruce
    el paso de cebra
    la señal
    la buenavida

    la sala de espera
    revistas y estiletes
    desde el techo amenaza un caño para liposucción
    el ruido del motor cuando aterriza


    arrivals
    tránsito
    taxi
    aire rico
    piedad
    el aeropuerto es un quirófano comunitario

    primera flor obstruye la sala de espera arrivals



    Baldío burgués
    (Montevideo según Elliot)


    I.                    Para enterrar al viento

    Abril es el mes más cruel,
    el viento deja de visitarnos con la amable mano  del calor,
    entonces los pichiciegos empiezan a abrigarse,
    frazada sobre frazada,
    sintético sobre sintético
    China, no ILDU ni CAMPOMAR,
    China como una gran fábrica.
    Mayo nos sorprende, con el frío del este
    y el ladrón de la noche
    nos  impide salir del hogar
    del calor de la radio
    del olor de la polenta.
    Entonces el fuego, hijo del hombre
    viene a darnos gracias
    y tendremos una sombra
    potente como las columnas
    gris o de marrón turbio
    como el río picado por la sudestada.
    La tarotista del Cerrito de la Victoria
    vio un futuro funesto en la rueda de la fortuna
    rodeada del paje de palos
    un caballero joven e insensato
    que viene a llevarse el viento
    y el cuatro de espadas
    como el lento final de la tormenta
    y luego el vacío
    la nada que da vuelta todo
    se pudre en sepia
    la ciudad irreal
    la conmovedora humanidad del Palacio Salvo
    que nos lleva a Hollywood
    cuando se destruye,
    cuando cae, ladrillo sobre ladrillo por Avenida del Libertador
    cuando explota en adoquines dormidos por la rambla de Ramírez
    y la avenida ya no tiene árboles
    ni los tendrá
    no tiene tranvías
    ni los tendrá
    y tú estarás ahí para soportarlo
    “Tú, hipócrita lector, mi par, mi hermano”


    II.                  El juego de truco

    La silla en la que estaba sentada,
    su trono de cármica
    guiada por cupidos de ojos rojos
    cegados por la fuerza
    en su castillo o en cualquier bar
    desde allí vio al mundo hundirse
    entre el humo de cigarrillos rubios
    donde la tierra prometida
    era un campo minado de historias digitales
    mitad verdad, mitad mentira
    sobre el vacío de la despedida
    el timbre de su voz
    imperativo y potente
    imponiendo lo que rogaba.
    Es dulce el calor que lleva el verano
    mientras se ve a Montevideo destruida
    ya nada es subterráneo sino emergente
    tan gris como los jugadores de truco de Nantes
    mientras se derriten
    bajo los vidrios de la Torre Ejecutiva.


    III.                La liturgia del fuego

    La calma del río se termina, game over,
    la muralla cae en silencio
    el viento cruza la ciudad
    los poetas se exiliaron, dulce Río de la Plata
    la corriente se lleva expedientes vacíos y decretos olvidados
    los nuevos jubilados se irán sin dejar rastro
    las horas trabajadas se agolpan como ratas
    en el abismo del tiempo y pierden la razón
    flotan píldoras sobre el lecho barroso
    algunas para dormir, otras para respirar
    y vemos la ciudad como un ciclo eterno
    una hermosa computadora que despierta
    ardiendo


    IV.                Ahogados

    Olvidemos el llanto y la veneración
    de todo ejercicio de estilo
    el río se lo comió
    sus huesos se entrecruzan
    con los restos de los buenos salvajes
    elevemos una plegaria por la pérdida de la arrogancia
    recordemos el demonio del crecimiento
    que una vez fue fuerte
    músculo sobre hueso
    uno tras otros
    ascendemos como San Agustín
    mientras Montevideo se hunde en el cielo.


    V.                  Lo que dijo el trueno

    Luego de las luces rojas de las ambulancias
    luego del pétreo silencio de los edificios
    gritos y llanto
    donde el sol iluminaba la rambla
    un baldío burgués
    cortarle las orejas al toro en una tormenta luminosa
    y la esquizofrenia de los continentes.


    VI.                Epílogo

    Ahora, en la tierra del futuro son las 22:30
    en Montevideo las 13:30
    y el río se hunde
    con tres conejos negros y una señora de ruleros y bigudíes
    en el fondo del mar todo se incendia
    fuego
    hay una princesa en la torre
    una enfermera perfecta
    un ama de casa solemne
    una vaca siniestra con un poco de música electrónica para salvarnos.
    ¿Por qué habremos de morir de nuestros deseos?
    Los tres conejos negros hablan de lo que queda del amor
    y me pregunto ¿por qué se lo llevó el río?
    No puedo soñar más
    no soñé lo suficiente
    vuelvo de la noche como una sombra de mí
    al final de una tregua
    una hermosa y fluorescente tregua sobre la naciente del río
    un cerebro seco sobre un lecho seco.
    ¡Qué puede calmar esta sed!
    En el fondo del mar todo se incendia
    Fuego.





    .

    0 0
  • 05/15/16--17:07: CLAUDIO RIZZO [18.713]

  • CLAUDIO RIZZO 

    (Novi Ligure, Italia, 19/08/1944) Claudio Rizzo nace en 1944, Italia, un año antes del fin de la Segunda Guerra Mundial. Claudio estudia en un colegio católico, del cual posteriormente es expulsado, a pesar de sus excelentes notas, continuando sus estudios en un colegio laico. En 1962 abandona Italia, y después de viajar por toda Europa se establece en Copenhague, donde continúa sus estudios humanísticos. Durante todo ese tiempo se especializa en autores europeos y americanos. Su lectura se concentra especialmente en Dostoievski, Franz Kafka, T.S. Elliot, Mellarme, Proust, Camus, y la filosofía existencialista, terminando por acercarse al nihilismo. Su pasión por la música empieza en la niñez oyendo la radio durante ocupación americana en Italia, su pasión por la música sinfónica se intensifica a fines de los años 60. Actualmente su preferencia es la música de Chaikovsky, Bethoven y la música barroca italiana. Desde la adolescencia se hace experto en en cinema, música, literatura y humanismo.

    En 1966 Rizo se establece en Las Palmas de Cran Canaria, España. A fines de la década de los años sesenta, en un rápido viaje a Italia, se dirige al periódico italiano L’Unita, fraguando una amistad con su director, David Lajolo, que le concede los derechos de traducción de su ensayo sobre la vida y el suicidio del escritor italiano Cesare Pavese, titulado Il vizio assurdo. Lajolo es a la sazón uno de las grandes figuras de la cultura italiana y europea, durante tres décadas seguidas. Pero tambien Cesare Pavese marca, con su obra,la adolescencia de Claudio Rizzo, textos de Pavese que todavía lee y relee.

    Durante aproximadamente ese, año Claudio Rizzo se dedica a traducir poetas italianos como Montale, Pavese, Gatto y Quasimodo, entre otros.

    En 1970 se publica el primer poemario, Tal vez mañana, (1970,Inventarios Provisonales),por intervención del poeta Eugenio Padorno, con buena acogida crítica del autor catalán Salvador Espriu, que lo relaciona con editoriales de la Península Ibérica. En efecto, en 1970 la editorial Vosgos publica, Con un cuerpo dos cuerpos, (1970, Editorial Vosgos). Rizzo mantiene un contacto epistolar con Salvador Espriu hasta su fallecimiento en 1985.

    Entre 1974 y 1978 también se dedica a trabajos en vídeo, tales como Obturación del deseo, película de casi una hora, y Poemas Visuales.

    En 1975 la exposición de poesía visual, Signos en negativo, es prohibida en España, y su libro, Con un cuerpo dos cuerpos, también tiene serios problemas con la censura de aquella época. Traslada entonces Signos en negativo a la Gallería de Arte Palazzo Doria, Génova, recibiendo una excelente critica. Es allí que inicia una profunda amistad con Edoardo Sanguineti, que dura hasta el día de su muerte en 2010.

    Breve fue la época productiva de sus trabajos en poesía visual, que luego abandona radicalmente, al negarse a la venta de los mismos, a pesar de haber hecho exposiciones en varias galerías de arte y círculos culturales.

    Edoardo Sanguinetti encarga a Claudio Rizzo la composición del primer número de Il Cervo Volante, y, a posteriori, también el primer número de Bolletario, con poemas de Claudio Rizzo y otros autores. Ambas publicaciones italianas se encontraban exclusivamente en las librerías Fertrinelli, así como en selectas librerías de Europa y Nueva York. Hay que mencionar que, alrededor de 2004, Bolletario hace una edición especial, conmemorativa y numerada, en italiano y Español, del texto Qué preguntaste cuando la ciudad murió? cuya primera edición data de 1978, Editorial Picazo, Barcelona.

    En 1979 publica Concierto de Papel, edición bibliófila de solo 1000 copias. El tomo incluye, aparte de Claudio Rizzo, a escritores como Salvador Espriu, Edoardo Sanguineti, Eugenio Padorno y Joaquín Marco, entre otros. Peculiar edición la elaborada por Claudio Rizzo, en forma similar a los antiguos Long Play, de ahí el título Concierto de Papel. El primero numero de Cervo Volante y Concierto de papel se adquieren actualmente solo en establecimientos de anticuarios europeos.

    En la década de los años ochenta continúa con lecturas públicas, mostrándose siempre esquivo hacia la cultura oficial.

    En 1981 se publica Neón, Ediciones Picazo, Barcelona. Cinco años más tarde, en 1985, la editorial Anthropos rescata sus libros publicado en España, y edita Seppuku, incluyendo en el mismo el hasta entonces inedito Blizard. La colaboración con la Editorial Anthropos, Barcelona, continua con Popocatapetl - Texto Irreal, (1989, Editorial Anthropos, Barcelona).

    Poemas perdidos en los últimos días de Gloria - CNOC AN DHU, y Blackout,(1996, Editorial Anthropos, Barcelona).

    En 1997, Leopoldo María Panero invita reiteradas veces a Claudio Rizzo para escribir un libro a dos manos. Claudio Rizzo se ve obligado a trasladarse a Mondragón, donde, en el hospital psychiatrico del mismo pueblo, reside Panero. En el Hostal Chirrita donde Claudio Rizzo se ve obligado a hospedase, se empieza y termina el texto Tensó,(Hyperion,1997).

    Por esa fechas, Claudio Rizzo dando conferencias en universidades y círculos literarios, con casi total falta de interés. Blackout se presenta en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, evento organizado por la editorial Anthropos. Es allí donde Rizzo conoce personalmente, después de muchos años, a los responsables de la Editorial con los cuales anteriormente había tenido contactos solamente por fax y teléfono. Durante la presentación de Blackout se pone de relieve otra
    faceta de la compleja personalidad de Claudio Rizzo, no haber viajado nunca a Barcelona para conocer a personas
    que luego encuentra por primera vez en Madrid durante el evento.


    Otra faceta de Claudio Rizzo es haber escrito solo en castellano, dejando abandonando así a su proprio idioma. Como hicieron en su momento Conrad, Nabokov y otros pocos. En el 2010 el alcalde de Las Palmas, Jeronimo Savedra, invita a Claudio Rizzo a ser miembro del jurado del Festival Internacional de Cine de Las Palmas. Rizzo logra imponer, como presidente del jurado, a Francesco Maselli, uno de los máximos exponentes del cine italiano, con quien fragua una profunda amistad, y comparte con él la teoría de un nuevo humanismo. En Roma, y a través de Maselli, se reúne con Carlo Lizzani y Ugo Gregoretti, ambos también importantes personalidades del cine y la televisión italianos. Otra tema que ha tenido un importante papel en su vida es el psicoanálisis. Durante estos últimos seis meses, si hubiera podido encontrar a Claudio Rizzo en el Hotel National de Moscú, tomando vodka Beluga y fumando cigarrillos Kool...  

    Actualmente está convencido que el silencio absoluto sea hoy sinónimo de escritura.



    (Leopoldo María Panero y Claudio Rizzo, Tensó, Hiperión, Madrid, 1997).


    ¿Por qué los hombres lloran? ¿No es peor el silencio?
    ¿No es peor que la barba y su sonrisa húmeda de borrachos
    que escupe sobre el poema y arde en la hoguera feroz de la nada
    en donde Dios embiste, embiste con usura, atado a la raíz
    feroz de la noche, el cisne del poema en donde Dios no
    existe sino para llorar a la sobra de la nada?


    *


    Once días siguiendo el hilo de Ariadna y asesinar al Minotauro
    Nadie nos oyó:

    sólo nosotros y un ovillo de palabras vivas para luego reencontrarlas inevitablemente remuertas.


    *


    Tu voz, su voz,
    las voces todavía en mis laberintos cerrados, nuestras voces se confunden,
    no se unen a la mía otra vez y todavía.
    (Voces anónimas, voces sin sonido, voces sin eco, voces huecas como los hombres huecos: voces sin voz).
    Eres mi sudor que tú mismo diluyes con tus dedos.
    Otra vez intento recordar cuando te volviste el otro,
    cuando mis pupilas divisaron aquel rayo unir en dos las nubes
    que semejaron los cuerpos fundidos.
    ¿Cuándo sucedió?
    Cuando la noche dejó paso a la luz del alba: la penetración
    produjo un destello distinto.
    De repente la escarcha, toda la escarcha se licuó a su alrededor.
    ¿Y la nieve?




    'Tensó': poema a dos voces en el abismo

    Leopoldo M. Panero y Claudio Rizzo sobreviven a su combate poético, que publica Hiperión

    Por Miguel Mora 

    Dos hombres unidos por la soledad acaban de conocerse. Se citan en el hotel Txirrita (Trovador, en euskera), a unos 200 metros del sanatorio psiquiátrico Santa Águeda de Mondragón (Vizcaya). Aún no lo saben, pero van a pasar juntos 12 días. Una foto borrosa los retrata sentados en el sofá del hostal. El de la derecha es Leopoldo María Panero (Madrid, 1948), ha llegado andando desde su casa -vive en ese psiquiátrico desde hace 20 años- y cree que Ia poesía sirve para demostrar que la locura no existe". El otro es Claudio Rizzo, nació en Novi Ligure (Génova) en 1944 pero habita en Canarias desde los años sesenta y ha hecho 4.000 kilórnetros con los tres pequeños tomos de sus poesías completas (editada por Anthropos) como único equipaje.

    Entre ambos suman cientos de poemas publicados, pero casi nadie los conoce por eso. Antes de la cita, Rizzo sólo sabe de Panero por la lectura de Locos: "Cuando lo leí, enseguida quise conocer a aquel tipo que en cierto modo me recordaba a mí mismo. Le llamé y me presenté en Mondragón". La idea es embarcarse en una tensó, palabra provenzal que define una lucha dialéctica entre dos o más poetas, ver lo que sale y tratar de publicarlo. O no.

    Oscuridad y riqueza

    "Hubo relativa disparidad entre nosotros, pero eso no importaba: estábamos metidos en una lucha por ver quién era más oscuro y más rico", dice ahora Panero entre interferencias, largos silencios y llamadas de los enfermeros de Santa Agueda para que acuda a comer. "Trabajamos en medio de un frío perro, rodeados de locos. Pero de locos auténticos, no como Leopoldo, que es afectivamente desequilibrado pero en absoluto loco", explica Rizzo desde Las Palmas.El resultado de esos días al lado del abismo, escribiendo y callando entre bromas y vasos es Tensó, un libro de apenas 50 páginas que publica Hiperión. Poema a dos voces que son en realidad una, anda lleno de imágenes insólitas, versos inquietantes y preguntas como ésta: '¿Por qué los hombres lloran? ¿No es peor el silencio? / ¿No es peor que la barba y su sonrisa húmeda de borrachos / que escupen sobre el poema y arden en la hoguera feroz / de la nada en donde Dios embiste con usura ...?'

    Desde la dedicatoria inicial y doble el lector sabe que ese fuego se apagó solo, pacíficamente: A Claudio Rizzo, il miglior fabbro (el mejor herrero -verso del Infierno de Dante-); a Leopoldo Panero, il mio amico. "Sí, nació una amistad tremenda", explica el poeta italiano. "Yo nunca había conocido una ternura y un humor como los de Leopoldo. Tengo muy pocos amigos íntimos, pero ahora él es uno de ellos".

    "Si es que yo de loco no tengo nada" se, irrita Panero. "Si acaso soy telépata, ahora que estoy jodido en este ring de boxeo lo entiendo mejor. Los locos me pegan cuando me llaman por teléfono: se creen que soy importante y eso les envenena. Pero Claudio es diferente. Y ahora me va a llevar al manicomio de Canarias".

    Hijo del conocido poeta falangista del mismo nombre, Leopoldo Panero ha vivido desde joven en el lado oscuro: rodeado de psiquiatras, pastillas -"ahora sólo me dan Leponex para dormir"-, poemas y películas como El desencanto 1 y 2, testimonios de la decadencia de una familia ilustrada -el primero en pleno franquismo, el segundo en la democracia- que airearon las heridas más íntimas del clan. Hoy, el segundo hermano parece haber olvidado a su familia -"De Michi sólo sé que está muy jodido, que parece demolition man- y ya ni siquiera declara creer en la locura: "Pensaba que los locos eran santos, los crónicos sobre todo, porque han soportado duchas, electrochoques, tipos diciéndoles 'sácate la mierda de la cabeza'... Ahora sé que cuanto más sufre uno, más hijo de puta es".

    Pero al mismo tiempo, sorprendentemente, sigue trabajando con dedicación de monje. Escribe poemas solo -'La visita se ha ido, / quedan sobre la mesa pétalos de ceniza"-; dicta conferencias -"ahora doy una sobre elegías medievales, eso tan gracioso que narraba cómo el Espíritu Santo le entraba a la Virgen por la oreja"-; redacta textos antipsiquiátricos, está a punto de publicar una obra de teatro titulada Carne vale y habla en la radio, en el espacio de Javier Sardá, "si al señor Cassamajó no le da por dejarnos sin prograrna".

    En esas circunstancias encontró Rizzo a Panero. El genovés dice que "la cosa funcionó porque teníamos muchas cosas en común: los dos hemos vivido radicalmente, lejos de las normas, los dos creemos en la poesía como transgresión, y los dos rompemos la tradición española: preferimos La tierra baldía, de Eliot, a la generación del 27, estamos más cerca de Dylan Thomas que de Lorca. Y además nos hemos dedicado a escribir, no a llamar por teléfono a los críticos".

    La colaboración se tambaleó durante los primeros cinco días -"antes, Leopoldo no me tenía confianza"-, pero finalmente es difícil distinguir quién escribe qué. Será tal vez, como sugiere Panero en el prólogo, que "el hombre no pertenece a la página. Y la muerte del autor lleva a esa poesía colectiva". Pero Panero y Rizzo están vivos: se llaman cinco veces por semana, planean hacer Tensó 2, Rizzo quiere traducir al italiano el corpus entero de Panero y sigue prometiendo llevárselo a Canarias. "Si el director de Santa Águeda nos deja".

    * Este articulo apareció en la edición impresa de ElPaís, Miércoles, 9 de abril de 1997



    ¿COSA DOMANDASTI QUANDO LA CITTA MORI? 

    (da Seppuku, 1986, traduzioni a cura di Mariangela Scaringella)


    Le ore delle sere e delle mattine arrivano in punta di piedi senza
    niente di nuovo da aggiungere all’ abitudine.
    Sapere che tuttavia il principio
    non è stato toccato dall’acqua della pioggia:
    solo capelli biondi sfioravano le mie dita
    nell‘abbandono che segue alla piccola morte
    con ombre di foglie cadute ancora in silenzio. *
    Gli uccelli senza ombre volano alto in esso
    ronzano solo il mare e il riverbero '
    confonde i colori la carta tomò ad essere carta
    spopolata di

    Ci guardiamo mentre gli oblii
    non possono aggiungere tradimenti in questo deserto
    dove la gente non applaude Mr. Jones
    che muore solo senza raccontarlo a nessuno;
    le dune sono interminabili e il mare
    e più in la del pensiero (un cavallo perde
    il suo cammino nella prateria del tempo
    senza colore)
    che termina alle tre del pomeriggio
    e resta sfnito in un marciapiede senza neve.
    Sussurrare parole mai udite a questa morte silenziosa.

    * E tutto questo resterà per domani. Oggi
    l'immaginazione si arresta prima dell'indefinito. Nella sillaba incisa
    dalle parole senza suono che anticipa
    L'arrivo di un linguaggio che non accetta sinonimi. Cercare
    il vuoto totale e parlare del ritorno del niente dal niente, cosi tuttavia
    poter fissare lo sguardo su di un titolo immaginario posteriore a tutte le insignificanze.
    Ancora continuo a cercare in un essere asettico il mistero
    di un terribile miraggio formato da ipotesi e intercalato da sogni
    spezzati dalla disunione delle sillabe nelle vene,

    invisibile fiume che confluisce in labbra mone e risorge
    in parole taciute.
    come la caduta del pensiero.
    Sillabe sopra parole (un corpo sta ancora dormendo
    fra il tepore di mani sconosciute)
    che si separano sole.
    Questo antico sole di un nuovo giorno
    mi dice che già il suono delle ore inutili
    e ritornato con la sua ferita più profonda.
    Tutte le sere
    scopro che anche la malinconia ha un nome
    che niente è stato necessario
    per essere tanto distante,
    per convertirsi in ricordo palpabile
    l'aria che abbraccio,
    il vuoto interiore proiettato nelle cose.
    L'oscu.1ità ha il colore del tuo inguine
    che mai fu mio;
    perché il passato appartiene a nessuno
    ed è solo il niente con nomi diversi
    ciò che abita i corpi
    in dolori ripetuti,
    Il calore animale ha perduto la sua forza,
    quadri astratti riempiono la vetrina
    di un antiquario, passi di danza
    tra vecchi violini e corde senza suono.
    Una donna balla sola,
    i capelli sparsi cadono sul suo petto eretto,
    le braccia si dirigono in alto,
    quindi cadono unite
    fra le cosce;
    uno spillo unisce tutti i ?li.
    La donna senza musica è la statua di pietra.
    e' la roccia, La musica è il mio alito
    nel frastuono.
    Conobbi come un anticipo gli occhi
    più belli di chi suonava con mani
    d'oro il violino,
    l'altro, più serio, la viola

    mentrel’u1timo in un trono di musica
    simulava suonare il clavicembalo,
    sfiorando i tasti (mancava, aveva detto,
    di vocazione musicale, quantunque fosse attore),
    e e parlava di un vento tra le foglie
    e di fantocci che passeggiavano per un ponte
    trasformato in scena.
    Pero il trio in smoking suono Madrigali Barocchi
    in un mare rosso, con l’acqua
    fino alle ginocchia
    per un pubblico di bagnanti
    e per un solo nuotatore.
    In altri tempi, durante altre lunghe stagioni,
    fu normale. Pii1la polvere copri gli strumenti.
    Solo il nuotatore seguita la sua traversata.
    Direttori di banche e portieri di hotels
    confondono i loro smoking, tacciono, c’e pericolo,
    per tutti, adesso.
    Morire e un pericolo in questi giorni d’estate,
    Non mi dimenticate,
    quel fuoco fatuo seguiterà a brillare
    nella distanza
    e assomiglierà alla luce morta di occhi, *
    sguardi che tempo fa furono una ragione in più
    per vivere;
    anche se forse vivere é fermarsi prima del silenzioso ostacolo
    [di una virgola

    * Sì disintegra il seme (Panimale rincontra
    l’ animale): così potere eiaculare ancora parole rotte, crepe
    nella parete, ferite di un essere morto in un giorno senza
    data. I muri crollano perpetui (i mattoni caduti sono una
    fittizia sopravvivenza, testimoni di vecchie rovine) per la
    violenza del vento. Gli avvenimenti fanno sanguinare le
    pietre durante il ntio cammino verso la riva del.
    Sei il niente e il tuo tacere la morte. E' difficile
    congedarsi in silenzio (camminare cortese fra i tavoli) mentre i più
    si concedono al coito delle conversazioni e i gesti.

    O essere sospinto da un 'auto in un angolo
    mentre le labbra d’altri dividono una sigaretta;
    non mi dimenticate,
    Aprile continua ad essere l”inverno.
    Nella sera delle sere
    seguito a guardare dai tetti delle case
    tutta questa acqua che cade senza terminare mai
    e tornerò ad unirmi con l 'ombra delle tue ombre
    intravista nelle gocce che si uniscono
    nelle lenzuola umide;
    quindi, da lontano, tu che non sei, vedrai
    la punta rossa della mia sigaretta accesa
    ri?esso muto del tuo sguardo caduto
    nell'abbandono di un profondo lago senz’acqua. *
    Quell 'estate nella quale mi Sarebbe piaciuto permanere se
    n 'è andata,
    o forse ?i un autunno caloroso
    e?immo ingannati dai giorni
    (il COI`pO per le scale
    di nomi Stagionali)
    e arrivò un inverno sconosciuto, fuori dal tempo
    inesistente
    pieno di forme
    e binari
    dove i giorni fmntumano il suo carico di incognite.
    Un arti?cio pagano calma questa sete inesauribile **
    * Che silenzio ora, leggere nella prossima pagina(luce, giomo>
    quello che vorrei ascoltare.Le linee si uniscono soltanto una volta
    (quindi si convertono) irreali come musica senza note.
    L’ombra è li a due passi nonostante sembra troppo lontana.
    ** E' stato ?ioco, legno bruciato, e dalla terra
    sorgi; l”acqua ti arriva ?no alle spalle, i capelli sparsi sulla fronte
    senza rughe mentre i tuoi occhi guardano l’irische osserva le onde
    si ripetono le stesse abitudini ei tuoi capelli fra la tepidezza del
    tempo (momenti sotto un freddo sole) altri fecero parlare di miti.
    Ti trattieni, ti unisci insieme alle bolle d *avorio che le cose trattenute concedone.

    Resta quello che di me
    mai ho avuto in questo
    senza luce.
    Le pagine sono chiuse
    e questa mattina e
    qualcosa di sconosciuto,
    accarezzato al margine.
    Tutto é diverso nella oscurità.
    Anche questa spiaggia immaginata '
    contiene le cavita di un paesaggio lunare
    domani, per i più, questo rifugio sarà
    una piazza piena di gente);
    pero tu nella none continuerai ad essere tua,
    il tuo sguardo trattenuto sul bordo l
    vede un paesaggio secco,
    piano,
    lampo: finestra di un treno
    e anche il mio volto é diverso '
    e nasconde l’orrore di una nuova,
    vicina parola.
     Quindi ritorno a
    e abbracciamo il fantoccio umano che senza aprire la bocca
    ci sussurra le ultime e prime parole
    del nostro dizionario.
    Balliamo e facciamo l’amore con l ’eclissi,
    perseguo quell ’ombra marrone,
    io, morto,
    cerco la dimensione nuova.
    Come un rimorso
    mi perseguita,
    corre, mi precede,
    e ti vedo scomparire in una Valle
    più in la' delle mie colline,
    galoppi nelle mia mente,
    calpestano i tuoi zoccoli la terra dei miei,
    sei un selvaggio amore che invade un piccolo universo,
    e ne nell' angolo profondo
    del tempo che riesco a trattenere,
    ti vedo
    stesa (sospesa sul fragile lo
    della memoria impersonale) sopra letti eterni
    con i tuoi capelli uniti ad altri capelli
    mentre giri sopra i tuoi giovani anni infiniti.
    Il tuo corpo si anticipa perché io invecchi.
    La maschera della nuova civilizzazione
    fu l' unico testimone di fiori profumati
    in un balcone proiettato verso un patio pieno
    di palme avvolte da un mare silenzioso.
    Il ricordo di baci già assaporati
    spezza la chiarezza di tura luce lontana;
    la vicinanza è la parola mai detta,
    adesso,
    domani, domani, ancora domani, quando i capelli biondi
    coprano altri luoghi: la terra è il tuo unico amante.
    Terra, alcohol e olio di campa
    ci uniranno ancora quando saremo
    l'uno di fronte all' altro.
    E restarono due parole
    sfuocati ricordi
    di linee ondulate di una pianura
    corporale
    (la natura taglia il cordone al suo stesso essere)
    e il vertice penetra sulla cima della S-I e R-I
    come se fosse ancora possibile sussurrarle,
    come in un bacio.
    E desiderammo parlare dell’amore
    nei brevi momenti di un dialogo squisito,
    e ci restarono solo
    S-I e R-I
    che neppure una breve parola
    possono risparmiare alle mie abitudini perdute,
    leggera tela di ragno
    portata da un debole soffio;
    anche il silenzio assoluto
    si spezzò quando la silfide e l’ombra
    del corpo dei tuoi corpi
    lasciarono questo luogo vuoto.
    Ti vesti di assenza.
    di chi vive di noi, di chi necessita consumarci
    corpi trasfigurati in un corpo.
    Esistiti,
    passiamo tra i fogli del calendario,
    come piccole fiamme di un unico fuoco.
    Tu sei l'identità cangiante
    nel centro delle stagioni,
    fra la moltitudine ammutolita: solo il tuo segreto lì parla
    proiettato su una tendina rotta
    dove le nostre immagini sono deformate da.
    Nel mare
    (proprio dentro al mare) si incontrano le parole di.
    lì dove tu stai ne nell'aspettativa
    che io (tutti
    sono riuniti nello stesso essere)
    fecondi la tua dimensione con un soliloquio
    fra binari che si intersecano
    nella corta longitudine di una superficie piana
    una massa vuota
    nel tunnel delle emozioni rubate.
    Niente nel niente, solo frammenti di frammenti,
    pezzi di un vaso rotto, lacci sciolti di un’ altra realtà;
    in un’ altra oscurità, di fronte
    a evanescenti fianchi:
    amaro sapore
    in una sera d'estate,
    fra pareti di cemento,
    odore di asprezza
    freddo del corpo
    - sprazzo di un prossimo fine -
    -mentre là in alto
    le mie ceneri non continuano a consumarsi nel rogo
    e i raggi del sole entrano, lievi, dalle fessure.
    Solo gli affogati riescono a fumare sotto le onde
    a servirsi da una bottiglia rotta più schiuma.
    Tu ritorni liquida e tiepida
    persino i movimenti lenti assomigliano
    a quando i giochi dell' amore terminano.
    Persino l'erba non è sufficiente per distinguere
    o dipingere un quadro senza cornice;
    iniziare un' altra volta è impossibile nel giardino
    di chi fugge per sempre e da. Sono sceso ?no al limo
    di parole
    dalla chiusa dei grandi naufragi.
    C'è una parola che resta sempre
    muta
    nella bocca di chi ha rincorso le rive
    senza orme.
    Il centro è troppo lontano
    per giungere fino a.

    E noi riuscimmo a conficcare le unghie
    nel fondo più alto «
    e nel concetto di. *
    Il rumore di questa parola muta mi fa male,
    interiori domande di labbra sempre aperte
    * Da sempre ho lasciato questo luogo aperto per i
    passanti sconosciuti. Andiamo verso il centro di quella
    zolla per romperlo, osservare il nucleo e leggere le parole
    che qualcuno lasciò dentro, là dove la terra si fonde con la terra.
    Le mie mani cercano la carta,
    ritorno muto alla fine del campo senza alberi. Nella terra
    calpestata come una vecchia puttana non ci sono zolle.
    che regalano l' insufficiente
    mentre anticipandoci
    ritomavamo all' amore
    dall' amore.
    L'assurdo non potrà mai essere solo.
    Deambulare fra postriboli vuoti
    in un atto senza forza,
    esaurirsi negli accordi di una occasione immaginaria.
    Riincontro della sterilità dell’essere
    e non poter(ti) desiderare
    mentre Sanguineti
    parlando di Paz, Weber, Calvino e Pavese
    domandava, rispondeva a varie ipotesi
    (diverse però uguali fra loro)
    che si ripetevano quanto è di più intimo.
    Concretare con un fiume di parole
    dirette a noi,
    ai più (quantunque sconoscitori di poemi)
    come te, (amata)
    lontana, ancora più lontana nella tua propria distanza,
    che non riesci a capire che amar(ti) deriva
    dalle stesse radici,
    lo stesso ACOITOMOR interrotto; e che tu sei anche
    gli altri corpi incontrati.
    La stagione più fredda è sempre stata al nostro fianco,
    * restiamo in silenzio in attesa che questo mosaico
    * Testo irreale, mare pietrificato come questo morbido panno e quando
    Curiosi ci domandavano che cosa facevamo durante la notte,
    rispondevamo annoiati: non dormiamo, giochiamo al biliardo con
    bocce d’ avorio e aste argentate, facciamo colazione con tè cinese
    senza zucchero per depurarci, poi torniamo al Testo irreale ancora più
    irreale e parliamo amabilmente del niente, però soprattutto impariamo a
    maneggiare come virtuosi bocce d 'avorio e aste
    dorate (l 'argento non e sufficiente in questi giorni)
    verde e rettangolare con sei buche dove potrebbero
    trovar visi tutte le più belle e crudeli piante carnivore.
    Consegua il suo ultimo pezzo.
    Cammino solo per I ”ultima via oscura,
    voglio tornare al principio come se niente fosse stato,
    come in brevi parentesi di attore
    (quindi forse oltrepassare
    la temporaneità delle cose)
    senza tuttavia passeggiare sulla riva del canale
    senza nome ne acqua,
    due brevi passi verso l'scurita totale
    e le mie dita vogliono aprire il pezzo meccanico
    (senza sarebbe inutile
    come una parola spezzata)
    di una bombola argentata
    che potrebbe produrre quel sonno desiderato
    come l'ultimo ventre caldo
    dove appoggiare la testa:
    dormire, dormire, dimenticare, smettere di desiderare
    Tornare a nascere da quell' umano ventre,
    che mai terminò il mio essere
    e mi lasciò abbracciato al freddo metallo
    dove si occulta
    il lucido desiderio invisibile,
    ultimo raggio di luce filtrato fra le mie
    palpebre
    Sono io che muoio,
    e tuttavia mi sembra un dolore altrui.
    Il mare non è profondo né eterno,
    luce oscura cade nel verde velluto
    di occhi spenti:
    (1 'insignificanze dell' essere)
    muore così pure la morte,
    e il cigno di pietra azzurro
    tornò al luogo che gli apparteneva;
    il debole invisibile muoversi dell' acqua ferma,
    lo fa girare nel centro della pupilla,
    lo obbliga in spirale ad addentrarsi nell 'occhio
    vento freddo lo muove
    Ruvide rocce ( -mentre ricordo - Dedalo -
    -in una costa verso l'irrealtà
    di un mare senza spuma.
    Resta tuttavia il mio essere puro e disteso,
    avvolto tra le forme del silenzio
    e durante il tempo il pensiero copre le parole
    l'a1nante concede il suo sesso ai simili sconosciuti
    forma il poema
    mentre parte di me muore in silenzio).
    (respirare fra due specchi:
    fra loro
    con ritmo proprio e comparato)
    che mi conduce verso il rumore delle onde che amano
    è il giuoco infinito del suono lontano
    mentre il canto dei canti
    prima della stessa sufficienza
    una pelle che non è mai esistita,
    con furore inesauribile
    come le dita che strinsero il penultimo desiderio di vivere
    (questo tempo tra ore incompiute)
    ci sono occhi di legno che cercano le impronte
    nel muro bianco di pietra levigata.
    L' ignoto ha il colore del pallore,
    sogni che si dimenticano fra piogge
    al mattino del giorno dopo.
    E resta l'acqua fredda di un immenso pensiero dimenticato.
    L°ultima nota del cigno arriverà domani
    al mio corpo estraneo, più estraneo
    senza vita.
    Mi incontrerò con te parlando fra gli alberi
    dita di un giardino scomparso
    presente al serrar delle palpebre.
    I pensieri
    (gli amori dimenticati e presenti)
    sono lenzuoli bianchi portati lontano da un vento caldo
    che squarta alberi, voci e fogli gialli
    apparsi quando il dolore è solo dolore
    e sono con le mie dita chiuse che cosi termineranno con me
    lentamente come al principio di.
    Vibra ancora nell 'aria il primo verso
    con ritmo proprio
    Oh forza antica
    mentre per un breve interludio
    le morti della morte i loro cammini rallentano.

     Ballare con l' osceno canto dell 'ultima sillaba
    (musica
    ancora musica di lettere incomprensibili),
    mentre le tiepide mani cercano di trattenere un pugno di neve
    e quindi i ritmi ondulati,
    di perfette incomprensibili idee
    (composizioni senza data
    o parole sufficienti)
    cadono, risalgono nelle curve della emotività
    come fuggire in strade deserte:
    e stendersi in letti pieni di fuochi spenti
    mentre le sillabe si distruggono e si erigono
    in labirinti
    di specchi infiniti:
    forse sarà un sogno nostalgico
    alla fine del fiumne:
    chissà, sarò morto e l'acqua mi porta
    verso i turbini della realtà.





    .

    0 0
  • 05/16/16--01:23: CALÍMACO [18.714]

  • Calímaco 

    Calímaco (griego antiguo Καλλίμαχος) (310 a. C. - 240 a. C.) fue un poeta y erudito, nacido en Cirene y descendiente de una familia noble.

    Abrió una escuela en los suburbios de Alejandría, y algunos de los más distinguidos gramáticos y poetas fueron sus alumnos, destacándose Apolonio de Rodas.

    Recibió de Ptolomeo II el encargo de ordenar la Biblioteca de Alejandría, cargo que ejerció hasta su muerte. De tal envergadura fue su tarea que es considerado el padre de los bibliotecarios (o, por lo menos, de los catalogadores). Sus Pinakes (tablas), 120 volúmenes conteniendo el catálogo completo de la Biblioteca ordenado cronológicamente, fueron de enorme valor para los posteriores estudios bibliográficos y literarios realizados sobre el período clásico.

    Obra




    Papiro conteniendo el Aetia de Calímaco.


    De su obra poética se han conservado algunos fragmentos, seis Himnos y 63 epigramas, así como un breve poema épico, Hecale, con el que se reafirmó en su particular concepción de la epopeya, sobre la cual polemizó con Apolonio de Rodas, discípulo suyo.

    Su obra más conocida es el poema La cabellera de Berenice, que ha llegado a nosotros, sin embargo, no en su versión original, sino a través de una imitación de Cayo Valerio Catulo.

    Calímaco tenía una especial visión de la literatura, lo que le sitúa dentro del Helenismo como uno de sus máximos exponentes. Apreciaba a Homero y llegó a considerarlo como inimitable; sin embargo rechazaba la épica y otros géneros heredados en los que se intentara por extenso y con el lenguaje pretencioso de la alta poesía desarrollar un argumento unitario y orgánico. La escuela de Calímaco era antiaristotélica al rechazar la unidad, la perfección y la extensión defendidas por Aristóteles.


    CALÍMACO, HIMNO A DEMÉTER


    Hace casi un año publiqué una entrada en la que incluía mi traducción inédita del Himno a Zeus de Calímaco. En aquella entrada comentaba la existencia en Calímaco de elementos de humor, de elementos grotescos que quizá no se compadezcan con la imagen divulgada de un Calímaco “autor-de-poesía-de-porcelana”. 
    Hay mucho de grotesco (de voraz) en este Himno a Deméter que cuelgo ahora para completar de algún modo aquella entrada de enero de 2010. 
    Hay mucha voracidad en Erisictón, el personaje central del mito y del texto. Y también hay mucha voracidad literaria, mucho afán de aemulatio en el poeta de Cirene que, situado ante el riesgo de cantar a Deméter tratando otra vez los temas del Himno Homérico dedicado a esta diosa, elige un episodio radicalmente distinto de la vida de la divinidad, marginal si se quiere, dotado de una fuerza innovadora, grotesca, casi caníbal. 


    Mientras la cesta regresa entonad el estribillo, mujeres:
    “¡Salve, salve, Deméter, que a muchos crías, rica en trigo!”
    La cesta que regresa contemplaréis desde el suelo, las no iniciadas:
    y que ni desde el tejado ni desde lo alto atisben
    ni niña ni mujer, ni aun la que se soltó la cabellera,
    ni siquiera cuando escupamos con nuestras bocas, secas por el ayuno.
    El Héspero, desde las nubes, se fijó (¿cuándo regresa?),
    el Héspero, el único que a Deméter convenció de que bebiera
    cuando marchaba tras las huellas inescrutables de la raptada muchacha.
    Señora, ¿cómo pudieron llevarte tus pies hasta el Occidente,
    hasta los Negros y donde crecen de oro las manzanas?
    No bebiste ni comiste durante aquel tiempo, ni tampoco te lavaste.
    Tres veces atravesaste el Aqueloo de plateados remolinos,
    otras tantas cruzaste cada uno de los ríos que por siempre fluyen,
    y por tres veces en tierra te sentaste junto al pozo Calícoro,
    sofocada, sin haber bebido; y no comiste ni te lavaste.
    No, no mencionemos estas cosas que lágrimas provocaron a Deo.
    Mejor decir cómo a las ciudades leyes gratas otorgó;
    mejor decir cómo la caña y las sacras brazadas de espigas
    por primera vez segó y los bueyes hizo que las pisaran,
    cuando Triptólemo aprendía el noble arte.
    Mejor decir (para que también nosotros el sacrilegio evitemos) cómo
    [al malvado hijo de Tríopas lo redujo a figura de una sombra].


    Aún no ocupaban la tierra cnidia, todavía habitaban la sagrada Dotio,
    y en aquel lugar un hermoso soto plantaron los pelasgos,
    tupido, lleno de árboles: a duras penas lo habría atravesado una flecha.
    Allí pino, allí elevados olmos había, y también perales
    y bellos manzanos de dulce fruto; el agua ambarina
    en acequias bullía. La diosa estaba encantada con el lugar,
    tanto como con Eleusis, con Tríopas lo mismo que con Ena.
    Pero cuando el buen dios se irritó con los triópidas,
    entonces la peor de las maquinaciones se apoderó de Erisictón.
    Salió con ímpetu llevando a veinte criados, todos en la flor de la edad,
    varones todos de la talla de un gigante, capaces de una ciudad entera levantar,
    a los que había armado tanto con hachas como con segures;
    a la carrera llegaron, gente desvergonzada, al soto de Deméter.
    Había un álamo, árbol elevado que el cielo tocaba;
    en su cercanía las ninfas al mediodía se solazaban.
    Éste, golpeado el primero, entonaba para los otros una terrible canción.
    Se dio cuenta Deméter de que su bosque sacro padecía,
    y dijo irritada: “¿Quién tala mis hermosos árboles?”
    Al instante de Nicipa (a la que la ciudad había nombrado
    su sacerdotisa oficial) adoptó el aspecto, y tomó en sus manos
    ínfulas y amapola; al hombro portaba una llave.
    Y dijo, intentando aplacar al perverso y desvergonzado varón:
    “Hijo, tú que los árboles a los dioses consagrados, talas,
    hijo, para; hijo, tan ansiado por tus padres,
    déjalo, y a los criados detenlos, no se enoje en algo
    la venerable Deméter, cuyo santuario mancillas.”
    Tras mirar a ésta torvamente, con más fiereza de la que con un hombre,
    un cazador, usa en los montes de Tmaro una leona
    recién parida, cuya mirada afirman que es la más fiera,
    “¡Retírate,” dijo, “no te clave en el cuerpo el hacha inmensa!
    Estos árboles techarán mi morada, en la que banquetes
    que el ánimo agradan por siempre, sin cesar, con mis amigos celebraré”.
    Dijo el jovenzuelo, y Némesis tomó nota de sus perversas palabras.
    Deméter se irritó de modo indecible y se convirtió de nuevo en diosa;
    sus pies hollaban la tierra, mas su cabeza tocaba el Olimpo.

    Los unos, medio muertos después que a la soberana vieron,
    al punto se alejaron, abandonando el bronce en los árboles;
    ella de los demás se despreocupó, que a la fuerza seguían
    el mandato de su amo, pero a su adusto señor replicó:
    “¡Sí, sí! Constrúyete un palacio (¡perro, más que perro!) en el que banquetes
    hagas, que en el futuro te aguardan comidas constantes.”
    Ella, diciendo esto, de Erisictón labraba la desgracia.
    Al punto le envió un hambre terrible y salvaje,
    abrasadora, fortísima; una grave enfermedad lo consumía.
    ¡Infeliz!, de todo cuanto consumía volvía a tener deseo.
    Veinte se afanaban con la comida, doce escanciaban el vino.
    Y también junto con Deméter se irritó Dioniso:
    que lo mismo ofende a Dioniso lo que también a Deméter ofende.
    Ni a las fiestas ni a los banquetes de los camaradas lo enviaban,
    por vergüenza, sus padres; excusas hallaban de todo tipo.
    Llegaron los orménidas, convocándole a los certámenes
    de Atenea Itonia. Pues bien, su madre rechazó la invitación:
    “No está en casa, que desde ayer anda de camino a Cranón,
    para reclamar una deuda de cien bueyes”. Llegó Polixo,
    la madre de Actorión, cuando preparaba la boda de su hijo,
    para invitarlos a los dos, a Tríopas y a su vástago.
    A ésta la mujer, compungida, le respondía entre lágrimas:
    “Tríopas, sí, irá, pero a Erisictón lo alcanzó un jabalí
    en el Pindo de hermosas cañadas; nueve días ha que está postrado”.
    Madre desdichada, amante de tu hijo, ¿qué mentiras no dijiste?
    Alguien daba una fiesta: “Erisictón está de viaje”.
    Alguien tomaba esposa: “A Erisictón lo golpeó un disco”,
    o “Se cayó del carro”, o “Lleva la cuenta de sus ovejas en Otris”.
    En lo hondo de la morada luego, banqueteando todo el día,
    comía todo en cantidades inmensas. Su abominable estómago se hinchaba
    cuanto más iba comiendo, y como en las profundidades del mar
    caían todos los alimentos, para nada, sin ningún provecho.
    Como en el Mimante la nieve, como muñeca de cera al sol,
    aún más que éstas él se derretía hasta llegar a los nervios,
    que al desgraciado sólo piel y huesos le quedaban.
    Lloraba la madre, y terriblemente se afligían las dos hermanas,
    la nodriza que lo amamantó y las innumerables siervas.
    Hasta el mismo Tríopas se mesaba los grises cabellos,
    mientras estas protestas presentaba a Posidón, quien no le atendía:
    “¡Padre desnaturalizado!, mira a éste, el tercero contando desde ti, si es que yo
    de ti y de la eólida Cánace soy linaje, y de mí a su vez
    nació este miserable retoño. Ojalá mis manos
    lo hubieran enterrado tras ser asaeteado por Apolo.
    Ahora un apetito perverso, insaciable, acampa en su mirada.
    Líbrale de esta terrible enfermedad, o bien tú mismo
    aliméntalo, tomándolo a tu cargo, que mis mesas no dan para más.
    Desiertos están mis rediles, mis establos vacíos ya
    de rebaños, pues nada le negaron los cocineros.
    Además, también a las mulas las desuncieron de los grandes carros,
    y se comió la vaca que su madre criaba para Hestia,
    y al caballo de carreras, y al de guerra,
    y a la comadreja, ante la que temblaban las pequeñas bestezuelas.
    Mientras en la casa de Tríopas riquezas quedaban,
    sólo las domésticas estancias conocían la desgracia.
    Mas cuando aquellos dientes hubieron secado las despensas de la casa,
    entonces el hijo del rey se aposentó en las encrucijadas,
    suplicando un bocado y los desperdicios, despreciados, del banquete.

    Deméter, que no me sea grato aquel que a ti te sea odioso,
    que no vivamos pared con pared: los vecinos malvados me producen odio.

    (…) muchachas, y entonad el estribillo, las que habéis parido:
    “¡Salve, salve, Deméter, que a muchos crías, rica en trigo!”
    Y como las yeguas de radiantes crines portan la cesta
    en número de cuatro, así a nosotras la gran diosa, poderosa soberana,
    vendrá, trayendo la radiante primavera, el radiante verano, el invierno
    y el otoño, y hasta otro año nos protegerá.
    Y, como sin sandalias y con cabeza descubierta la ciudad recorremos,
    así también pies y cabezas indemnes tendremos por siempre.
    Y, como las portadoras de los capazos los llevan llenos de oro,
    así nosotras oro sin tasa obtendremos.
    Que sigan hasta el pritaneo de la ciudad las no iniciadas
    y, las que lo estén, que marchen hasta la diosa,
    las que se hallen por debajo de sesenta. Pero, las que tengan impedimento,
    tanto la que tiende la mano a Ilitía como la que sufre dolores,
    a ellas les basta con esto, lo que puedan sin forzar sus miembros. A éstas Deo
    les dará todo con creces, como si a su templo hubieran llegado.

    Salud, diosa, a esta ciudad mantén en la concordia
    y la prosperidad, y produce en el campo todo en abundancia.
    Haz medrar los bueyes, haz brotar frutos y espigas, haz que llegue la cosecha;
    haz medrar también la paz, para que, quien are, sea también quien coseche.
    Seme propicia, tú, a la que tres veces se suplica, soberana, poderosa entre las diosas.

    José B. Torres Guerra


    CALÍMACO, HIMNO A ZEUS


    Hace algunos años preparé una traducción de los Himnos de Calímaco para una editorial española en la que he publicado algún otro trabajo como traductor. El acuerdo con esa editorial no cuajó, de manera que mi traducción de los Himnos (de parte de ellos: no llegué a escribir la del II ni la del III) permanece inédita desde entonces. Como no sé si llegaré a publicar esa versión, como no me gustan los "trabajos de filología perdidos", he pensado que una buena forma de iniciar esta sección de platos fuera de carta podría ser precisamente dar a conocer la traducción que hice del primero de los textos, el Himno a Zeus.
    En El Festín de Homero hay, claro, una entrada dedicada a Calímaco (mira 37. Calímaco). De este autor se ha dicho que componía una "poesía de porcelana". Así es, seguramente, por el mimo con que emula (que no imita) a sus referentes literarios. Por ello, cuando me embebí en los Himnos, me sorprendió descubrir que Calímaco hacía compatible la porcelana con el humor y lo grotesco.
    De lo grotesco en Calímaco se podrá hablar en otra entrada porque no parece un elemento especialmente relevante en el Himno a Zeus (¿salvo, quizá, por la referencia al ombligo del dios?). Ahora bien, sí es más fácil rastrear rasgos de humor sutil en este poema. Si tanta materia ofrece para el canto el padre de hombres y dioses, ¿por qué no lo celebra Calímaco como "el de de grave tronar" (barýktypos) sino como niño recién nacido? Si Zeus es el más grande de los dioses del Olimpo, ¿por qué le dedicó el poeta de Cirene el himno más breve de su corpus?


    ¿Puede haber algún otro más apto para ser cantado entre libaciones
    que Zeus, que el Dios mismo, siempre inmenso, siempre soberano,
    vencedor de los Pelagones, que justicia imparte a los Uránidas ?
    ¿Y cómo lo cantaremos, como dicteo o liceo ?
    En gran duda se halla mi ánimo, pues su linaje es disputado.
    Zeus, de ti afirman unos que en los montes ideos naciste;
    otros, Zeus, que en Arcadia: ¿quiénes, oh padre, mintieron?
    “Los cretenses son siempre mentirosos”, que también, soberano, tu tumba
    los cretenses se inventaron. Mas tú no has muerto, que existes por siempre.
    A ti en Parrasia te dio a luz Rea, donde más
    espesa era la fronda del monte. Por eso el lugar
    es sagrado, y en modo alguno en él se entromete
    ni animal que requiera de Ilitía , ni mujer, sino que a este paraje
    “antañón lecho de Rea” llaman los apidaneos .
    Entonces, una vez que tu madre te sacó de sus profundas entrañas,
    al punto buscaba una corriente de agua, en la que limpiase
    las reliquias del parto, y por lavar en ella tu piel.
    Sin embargo, el gran Ladón aún no manaba, ni el Erimanto,
    el más diáfano de los ríos, y aún carecía de lluvias toda
    la Acénida : pero iba a ser llamada riquísima en aguas
    luego. Es que entonces, cuando Rea se soltó la cintura,
    muchas encinas, sí, en su curso hacía brotar el voluptuoso
    Yaón, muchos carruajes recorrían el Melas,
    muchos animales terrestres donde la húmeda corriente
    del Carión ponían sus guaridas, e iba un hombre
    a pie cruzando el Cratis y la muy pedregosa Metopa
    padeciendo sed, que el agua, en abundancia, se ocultaba bajo sus plantas.
    Y, sintiéndose angustiada, dijo la venerable Rea:
    “Gea querida, da a luz tú también, que tus dolores de parto son livianos”.
    Dijo, y la diosa, tendiendo a lo alto su vasto brazo,
    golpeó el monte con el cetro. Aquél se dividió en dos mitades distintas
    y por allí manó una gran corriente. En el lugar, tras limpiar tu piel,
    te fajó, soberano, y te entregó a Neda para que te llevara
    a la gruta cretea (donde en secreto serías criado),
    a Neda, la más anciana de las ninfas, que a su parto entonces asistieron,
    pues era de la primera progenie, después de Éstige y Filira .
    Y no pagó con ruindad la diosa este favor, sino que a la corriente
    aquella “Neda” la llamó: ésta, en abundancia, por donde se halla la propia
    ciudad de los caucones, que el nombre de Lepreo recibe,
    se une a Nereo, y de ella, ancestral agua,
    beben los descendientes de la osa licaonia .
    Cuando Tenas abandonó la ninfa, ¡oh padre Zeus!,
    trayéndote hasta Cnoso (Tenas estaba cerca de Cnoso) ,
    se te cayó en este momento, divino, el ombligo: por eso a aquel
    llano desde entonces “Onfalio” lo llaman los cidones.
    Zeus, a ti las compañeras de los Coribantes te tuvieron en brazos,
    las Melias dicteas, a ti te meció Adrastea
    en cuna de oro, tú mamaste de la pingüe ubre
    de la cabra Amaltea y con dulce miel te alimentaste.
    Es que aparecieron de repente los trabajos de la abeja Panácride
    en los montes ideos, a los que la fama llama Panacras .
    Y los Curetes bailaron a buen ritmo en torno a ti una danza guerrera,
    entre golpeteos de sus armas, para que a los oídos de Crono
    llegara el estrépito de sus escudos y no el de tus llantos infantiles.
    Con donaire crecías, con donaire te criaste, Zeus celeste,
    presto llegaste a la juventud y presto te brotó el bozo.
    Pero, cuando aún eras niño, todo lo que dijiste se cumplió;
    por tanto, tus hermanos, aun nacidos antes,
    no se opusieron a que te hicieras con el cielo, indivisa morada.
    Y antaño no eran enteramente veraces los aedos,
    pues dijeron que la suerte distribuyó entre los tres Crónidas sus mansiones.
    Pero, ¿quién se habría jugado el Olimpo contra el Hades
    sino un completo necio? Es que parece lógico echar suertes
    sobre cosas iguales; mas, entre estos dos reinos, se da la mayor diferencia.
    Ojalá me invente algo que persuada el oído del que escucha.
    No te hicieron rey de los dioses las suertes sino las obras de tus manos,
    tu poder y tu fuerza, a los que también asentaste cerca de tu trono.
    Y convertiste el ave que con mucho destaca en mensajero
    de tus portentos: ¡ojalá se los muestres favorables a mis amigos!
    Escogiste, entre los hombres, a los mejores; lo que es tú, no te quedas
    con el ducho en naves, con el que blande el escudo ni con el aedo.
    Antes bien, para otros bienaventurados de menor valer dejaste
    que se cuidaran de estas otras cosas, mientras tú te escogiste a los mismos
    caudillos de las ciudades, bajo cuyo poder se halla el hacendado, el hábil lancero,
    el remero, todo: ¿qué no está sometido a la fuerza del que manda?
    Por ejemplo, de los herreros decimos que son de Hefesto,
    de los guerreros que pertenecen a Ares, a Ártemis, que túnica viste,
    los cazadores, y a Febo los entendidos en los caminos de la lira.
    Pero “de Zeus proceden los reyes”, pues nada hay más divino que los soberanos,
    hijos de Zeus. Por ello también te los escogiste como tu lote.
    Les otorgaste guardar las ciudades, mientras tú ocupas tu puesto
    en lo más alto de los burgos, como vigía de quienes con juicios torcidos
    al pueblo oprimen y de quienes, a la contra, lo llevan por buen camino.
    De opulencia los cubriste, de riqueza en abundancia:
    a todos, sí, pero no de la misma manera. Parece oportuno concluirlo
    del caso de nuestro soberano , que muy adelantado anda en excelencia.
    Lo que es aquél, a la tarde culmina lo que por la mañana idea,
    a la tarde, sí, las más grandes cosas, y las menores en cuanto las concibe.
    Los otros unas cosas en un año, otras ni en uno; a otros, en fin,
    tú mismo les impediste verlas realizadas y quebraste su afán.
    Salud a ti en grado sumo, Crónida excelso, dador de bienes,
    dador de dicha. Tus obras, ¿quién las cantaría?
    Ni nació ni nacerá: las obras de Zeus, ¿quién las cantará?
    Salud, padre, salud otra vez: concédenos virtud y opulencia.
    Que la riqueza sin virtud no sabe elevar a los varones,
    ni la virtud sin riqueza: concédenos a la par virtud y riqueza.

    José B. Torres Guerra 



    CALÍMACO: HIMNO A DELOS



    Que los himnos celebran a los dioses (o a los héroes) es algo que todos entendemos de forma inmediata. Por ello sorprende descubrir que el cuarto de los himnos de Calímaco tiene por destinataria una isla, Delos. Bien es verdad que este lugar ocupa un puesto de importancia en la Mitología Clásica como sitio del nacimiento de Apolo y, quizá, de su hermana Ártemis.

    El hecho de que el himno esté dedicado a una isla no es el único aspecto insólito con que se encontrará el lector. Sin duda le sorprenderá también hallar en este poema a Apolo, dios del oráculo en Delfos, profetizando desde el vientre de su madre. 

    No todos los críticos han considerado de buen gusto esta última originalidad. Pero acaso no sea sino otro recordatorio de que, si sólo pensamos encontrar en Calímaco al autor de una "poesía de porcelana", estamos errando el tiro. 

    Sin duda hay mucha porcelana en el autor de Cirene. Y, más todavía, otros materiales.



    HIMNO IV 
    A DELOS 


    ¿En qué momento o cuándo cantarás, corazón, a la sagrada 
    Delos, de Apolo nutricia? En efecto, todas 
    las Cíclades, las más sagradas de las islas que en el mar se hallan, 
    merecen himnos. Pero Delos quiere recibir honor especial
    de las Musas, porque a Febo, de los cantos celador,
     lo lavó y lo fajó y, como a dios, lo alabó la primera.
    Igual que las Musas al aedo que a Pimplea no canta
    lo odian, así Febo al que de Delos se olvida.
    A Delos ahora en mi canto daré parte, para que Apolo
    cintio me alabe por ocuparme de su querida nodriza.

    Aquélla, azotada por los vientos, no hollada, cual tierra castigada por el mar,
    recorrida por gaviotas más que por caballos,
    hunde sus raíces en el ponto; éste, dando en torno a ella frecuentes vueltas,
    de la espuma del mar icario se desprende en abundancia.
    Por eso también en ella se asentaron los arponeros que surcan el mar.
    Pero no da motivo de indignación por contarse entre las más destacadas,
    cuando junto a Océano y la titánida Tetís
    las islas se reúnen y ella, como guía, abre siempre camino.
    Ella, la fenicia Cirno, por detrás la acompaña, siguiendo sus huellas,
    isla nada despreciable, y la Mácrida Abantiada, morada de los elopieos,
    y la encantadora Sardo, y aquélla a la que llegó nadando Cipris
    cuando por primera vez del agua salió: la protege por haber posado en ella el pie.
    Aquellas islas ponen su confianza en torres y atalayas,
    mas Delos en Aplo: ¿qué baluarte hay más sólido?
    Murallas y sillares pueden caer al impulso
    del estrimonio Bóreas; pero el dios siempre es inamovible.
    Delos querida, ¡tal protector te ampara!

    Y si tan abundantes son los cantos que en torno a ti corren,
    ¿con cuál te atraeré?, ¿qué agrada a tu ánimo escuchar?
    ¿Cómo, en un principio, el gran dios, los montes hendiendo
    con el arma de tres puntas, labor de los telquines,
    las islas marinas se aplicaba a crear, cómo a todas
    de su misma base las alzó y mandó rodando al mar?
    A las otras en el fondo, para que el continente olvidaran,
    les hizo echar profundas raíces; a ti no te afligió tal obligación,
    sino que, sin ataduras, por los mares navegabas. Tu nombre antiguo
    era Asteria, que a una profunda sima saltaste
    desde el cielo, por rehuir el matrimonio de Zeus, tú, a una estrella idéntica.
    En tanto no llegaba hasta ti la dorada Leto,
    tú seguías siendo Asteria y aún no te celebraban como Delos.
    Muchas veces a ti te contemplaron los marineros
    que iban de Trecén, ciudadela de Janto, a Éfira,
    dentro del golfo sarónico; y, de Éfira al partir,
    éstos no volvieron a verte, que tú de un lado a otro cruzaste
    el rápido canal del estrecho Euripo, que con estrépito fluye.
    En el mismo día dejaste atrás las aguas del mar calcídico
    y llegaste nadando hasta el cabo Sunion, tierra ateniense,
    o a Quíos, o al promontorio, empapado por el agua, de la isla
    Partenia (que aún no era Samos), donde a ti las ninfas
    micalesias, vecinas de Anceo, te regalaron.
    Cuando a Apolo un suelo patrio ofreciste,
    este nombre a cambio los que el mar surcan te pusieron,
    porque ya no navegabas sin mostrarte, sino que entre las olas
    del mar egeo tus pies echaron raíces.

    Ni a Hera, en su irritación, temiste. Ella de forma terrible
    bramaba contra todas las parturientas que para Zeus hijos
    daban a luz, y contra Leto de forma singular, que ella sola
    iba a parir un hijo más grato a Zeus que Ares.
    Así pues, en persona la vigilancia ejercía desde el éter,
    presa de una furia enorme e indecible, y a Leto, que las angustias del parto
    sufría, de todos la mantenía apartada. Dos guardianes le tenía apostados,
    la tierra oteando. El uno, sentado
    sobre una elevada cumbre del tracio Hemo, el continente
    vigilaba, el impetuoso Ares, provisto de armas; sus dos caballos
    se resguardaban junto a la profunda caverna del Bóreas.
    La otra cual vigía sobre las islas escarpadas
    estaba apostada, la hija de Taumante, que a lo alto del Mimante se apresurara.
    Así la amenaza de éstos pendía sobre todas las ciudades
    a las que se acercaba Leto, e impedían que la acogiesen.
    De ella huía Arcadia, de ella huía el sacro monte de Auge,
    el Partenio, de ella huía por detrás el anciano Feneo,
    de ella huía toda la parte del Peloponeso que linda con el Istmo,
    salvo Egialo y Argos, que aquellas sendas
    ni pisó, pues el Ínaco lo obtuvo como propio Hera.
    Huía también Aonia por este mismo camino, y tras ella seguían
    Dirce y Estrofia, la mano sosteniendo
    de su padre Ismeno, el de los negros cantos. Aquél seguía muy por detrás,
    el Asopo, de pesadas rodillas desde que lo alcanzó el rayo.
    La otra, conmovida, de bailar dejó, la ninfa
    de la tierra nacida, Melia; pálida quedó su mejilla,
    que con dificultad respiraba, preocupada por su árbol, al ver que se agitaba
    la cabellera del Helicón. Diosas mías, Musas, decid:
    ¿es verdad que los árboles nacieron al tiempo que las ninfas?
    “Las ninfas se alegran cuando a los árboles hace crecer la lluvia;
    las ninfas, en cambio, lloran cuando a los árboles ya no les quedan hojas”.
    Con ellas Apolo, estando aún en el vientre, terriblemente se irritó,
    y pronunció esta amenaza, que no quedó incumplida, contra Teba:

    “Teba, ¿por qué, desdichada, pones a prueba tu próximo destino?
    De ningún modo me obligues, contra mi voluntad, a vaticinar.
    Aún no me incumbe la sede del trípode en Pito
    y aún no está muerta la serpiente inmensa, sino que todavía aquel
    animal, de prodigiosas mandíbulas, desde el Plisto se arrastra
    y el Parnaso nevado cubre con nueve vueltas de su cola.
    Mas a las claras te diré algo, más punzante que si profetizara desde el laurel:
    echa a correr, que presto te alcanzaré, cuando con sangre vaya a lavar
    mis armas. A ti los hijos de una lenguaraz mujer
    te tocaron en suerte. No serás tú mi nodriza,
    ni el Citerón. Y pues soy puro, también de quienes son puros me cuidaré”.

    Así dijo, y Leto, dando marcha atrás, otra vez se puso en camino.
    Pero cuando las ciudades aqueas le negaron
    el paso (Hélice, de Posidón compañera,
    y Bura, donde estabula sus vacas Dexámeno, hijo de Eceo),
    de vuelta a Tesalia sus pies dirigía. Y la rehuía el Anauro,
    y la gran Larisa y los altos de Quirón,
    y la rehuía también el Peneo, escurriéndose por el Tempe.
    Hera, entonces aún tenías despiadado corazón,
    y no te conmoviste ni apiadaste cuando, los
    dos brazos tendiendo, en vano pronunció tales palabras:

    “Ninfas tesalias, de un río progenie, decid a vuestro padre
    que serene su curso; abrazaos a su barba,
    suplicando que a los hijos de Zeus me deje parir en sus aguas.
    Peneo tesalio, ¿por qué ahora rivalizas con los vientos?
    Padre, a fe que no montas un caballo de competición.
    ¿Es que siempre son así de rápidos tus pies, o por mí
    sólo cobran alas, y has dispuesto que a volar echen
    hoy de repente? Éste está sordo. Dulce carga mía,
    ¿a dónde llevarte? Es que mis infelices pies flaquean.
    Mas Pelión, tálamo de Fílira, aguarda tú,
    aguarda, que también muchas veces en tus montes las fieras
    leonas recostaron los frutos de sus salvajes partos”.

    Entonces, sí, a ésta Peneo replicaba, lágrimas vertiendo:

    “Leto, la Necesidad es una gran diosa. Que yo no
    menosprecio, señora, tu dolor (sé que también otras
    parturientas en mí se lavaron), mas Hera
    me amenazó sin medida. Vuélvete a mirar qué vigía 
    en lo alto del monte ejerce vigilancia; ése con facilidad
    de mi cauce me levantaría. ¿Qué plan seguir? ¿Es que el que muera
    Peneo te es grato? Sea: el día de mi destino
    soportaré por ti, aunque haya de tener
    por tiempo eterno un curso ayuno de corrientes 
    y entre los ríos a mí solo el más afrentado se me llame.
    Aquí estoy yo, ¿para qué más palabras?: llama simplemente a Ilitía”.

    Dijo, y retuvo su vasta corriente. Mas Ares,
    levantando de raíz las cumbres del Pangeo, iba
    a arrojarlas contra sus remolinos y a cegar su curso. 
    Desde lo alto bramó y con la punta de la lanza golpeó
    el escudo: éste lanzó un grito de guerra. Temblaban del Osa
    los montes, la llanura de Cranón y las cimas del Pindo,
    de insanos vientos; por el miedo bailó toda
    Tesalia: tal fue el estrépito con que resonó el escudo. 
    Y, como cuando del monte Etna, que con el fuego humea,
    se conmueven todas las profundidades, al cambiar Briareo,
    el gigante que bajo él habita, la postura del hombro en que se apoya;
    o como cuando los hornos rugen bajo la tenaza de Hefesto,
    y sus obras a un tiempo, y terriblemente chillan las vasijas  
    al fuego trabajadas, y los trípodes, al apilarse unos sobre otros:
    así de grande fue el estrépito que surgió del escudo bien redondeado.
    Peneo, por su parte, no se retiraba, sino que se mantenía resistiendo,
    de la misma forma que al principio, y sus veloces corrientes detuvo
    hasta que la hija de Ceo le increpó: “¡Sálvate en paz, 
    sálvate! No sufras un mal por culpa de esta muestra de piedad
    que me brindas: tu favor tendrá recompensa”.

    Así que, tras padecer antes muchas fatigas, marchó a las islas
    marinas. Mas éstas no la acogían cuando se acercaba,
    ni las Equínades, que espléndida cala para las naves poseen,
    ni la que Corcira se llama, la más hospitalaria de todas;
    que Iris desde lo alto del elevado Mimante se lo impedía,
    presa de una furia muy terrible contra todas. Ellas, ante sus amenazas,
    a toda velocidad huían siguiendo la corriente, las islas con que se encontraba.
    Luego a la antañona isla de Cos, tierra de Méropes, 
    llegó, de la heroína Calcíope sacro recinto,
    mas a ella la retenían estas palabras de su hijo: “Tú, madre,
    no me des aquí a luz. Pues ni la censuro ni desdeño
    a la isla, que es espléndida y rica en pasto, cual ninguna otra.
    Pero es que a ella las Moiras otro dios le adeudan, 
    un excelso vástago de los Salvadores. Bajo su corona
    llegarán, no contra su voluntad, a ser gobernadas por el macedonio
    una y otra tierra, y las islas que en los mares se hallan,
    del oeste al este, desde donde sus veloces caballos
    al Sol portan. Éste marchará por la senda de su padre. 
    Y en alguna ocasión una común contienda se nos presentará,
    más adelante, cuando aquéllos, sobre los helenos alzando
    el bárbaro puñal y al Ares celta despertando,
    los postreros Titanes, desde el último extremo de occidente
    se precipiten, a copos de nieve semejantes, o idénticos en número 
    a celestes fenómenos, cuando en mayor número por los pastos del aire vagan.
    Los hijos (…) 
    (…) 
    y las llanuras de Crisa y las angosturas de (…)
    se hallen rodeadas y asfixiadas, y vean el denso humo
    del vecino que arde, y ya no simplemente lo oigan, 
    sino que ya junto al templo contemplen las falanges
    de los enemigos, y ya, junto a mis trípodes,
    espadas y tahalíes impúdicos y odiosos
    escudos, que para los Gálatas, raza insensata, una senda infausta
    abrirán: de ellos los unos serán mi presente, mientras los otros, 
    junto al Nilo, tras ver expirar en el fuego a quienes los portaban,
    yacerán cual premio a la victoria de un rey que mucho se esforzó.
    Tolomeo del futuro, éstos que recibes son vaticinios de Febo;
    alabarás grandemente al adivino que aún se halla en el claustro
    más adelante, por todos los días. Y tú toma nota de esto, madre: 
    hay en las aguas una isla diáfana, alargada,
    que vaga por los mares; sus pies no reposan en el suelo,
    sino que a expensas de las corrientes va flotando, como un asfódelo,
    por donde el Noto, por donde el Euro, por donde la conduce el Océano.
    Llévame allí, que a ella con buen talante encontrarás”.

    En el mar las otras islas del que tantas cosas decía a la carrera se apartaban.
    Asteria, que los bailes amas, tú desde Eubea regresabas,
    por ver a las Cíclades que en círculo forman, no hace tanto,
    que todavía por detrás te seguían las algas del Geresto.
    Al verlo, al punto te detuviste y (…) 
    con audacia esto dijiste (…),
    a la diosa que los dolores agobiaban contemplando:
     “¡Hera, haz conmigo eso que a ti te gusta, que de tus amenazas
    nunca me he cuidado! ¡Ven hasta aquí, ven conmigo, Leto!”
    Así hablaste. Ella con gusto llegó al fin de todos sus vagabundeos. 
    Y se fue a sentar cabe la corriente del Inopo, al que con mayor caudal
    la tierra entonces hace brotar, cuando, con crecida corriente,
    el Nilo desciende desde el precipicio etíope.
    Se desató la faja y se recostó hacia atrás, con los hombros,
    contra el tronco de una palmera, por lo angustioso de la situación 
    afligida: por su piel fluía el húmedo sudor.
    Y dijo, desfallecida: “¿Por qué, hijo, a tu madre oprimes?
    Querido, es tuya esta isla que va navegando sobre el mar.
    Nace, nace, hijo, y sal con buen talante del vientre”.
    Esposa de Zeus, la de grave carácter, tú no ibas a permanecer 
    por mucho tiempo sin enterarte, que tal mensajera llegó a ti corriendo.
    Dijo jadeando, y con el miedo se mezclaba su relato:

    “Hera honorable, que en mucho aventajas a las demás diosas,
    tuya soy yo, tuyo es todo, que tú, cual soberana, te sientas
    en el Olimpo por derecho de nacimiento, y a otra mano femenina 
    no tememos. Tú, la que gobiernas, conocerás al culpable de tu irritación:
    Leto se desata el ceñidor al amparo de una isla.
    Todas las demás la rechazaban y no la aceptaban,
    mas Asteria por su nombre, cuando a su lado pasaba, la llamó,
    Asteria, vómito malhadado del mar: tú misma lo sabes. 
    Pero, querida señora, pues puedes, ayuda
    a tus servidores, que la tierra recorren a tus órdenes”.

    Dijo, y a los pies del dorado trono se sentaba, como perra
    de Ártemis, la que, cuando cesa en la vertiginosa cacería,
    se sienta, animal de presa, a los pies de su ama, con las orejas 
    bien erguidas, siempre prestas a escuchar la orden de la diosa:
    a ésta semejante se sentaba a los pies del trono la hija de Taumante;
    ella nunca se olvida de su puesto,
    ni cuando el sueño apoya en ella sus alas que olvido infunden,
    sino que allí mismo, junto al extremo del gran trono, 
    tras apoyar a corta distancia la cabeza, torcida duerme.
    Nunca la faja se desata, ni sus veloces
    botas, no vaya a darle alguna orden repentina
    su ama. Ésta, duramente apesadumbrada, decía:

    “¡Sea ahora así, vergüenza de Zeus, desposaos 
    en secreto y parid a escondidas, ni siquiera donde las sufridas
    jornaleras entre esfuerzos dan a luz en difíciles partos, sino donde las focas
    marinas paren, en los desiertos cantiles!
    Hacia Asteria no siento ningún rencor por este
    extravío, ni hay por qué le haga nada que la conturbe. 
    Todo esto tengo que decir de ella (muy mal favor le concedió a Leto);
    mas a ésta de forma tremenda la venero, porque mi
    lecho no holló, y antes que a Zeus prefirió el mar”.

    Dijo ella, y los cisnes, que celebran en sus cantos al dios,
    tras abandonar el meonio Pactolo, rodearon 
    siete veces Delos y acompañaron con su canto el parto,
    las aves de las Musas, los más canoros de los pájaros
    (por ello luego el mozo en la lira puso cuerdas
    en tal número, como veces los cisnes cantaron durante los afanes de su parto).
    A la octava vez ya no cantaron, que él saltó fuera. Ellas, las ninfas delias, 
    estirpe de un río antañón, a gran distancia
    lanzaron el sagrado canto de Ilitía, y al instante el éter
    broncíneo devolvió con el eco el agudo griterío.
    Y no se indignó Hera, que su ira apaciguó Zeus.
    De oro entonces todos tus cimientos se volvieron, Delos, 
    oro manaba durante todo el día la circular laguna,
    de dorada cabellera se cubrió el natalicio vástago del olivo,
    y entre oro se desbordaba el Inopo de profundas aguas y remolinos.
    Tú misma del dorado suelo levantaste al niño,
    lo acogiste en tu regazo y tales palabras pronunciaste:

    “¡Oh, Gran Señora, rica en altares, rica en ciudades, rica en dones,
    próspera tierra firme e islas, que a mi alrededor habitáis!
    Ésta soy yo, así, difícil de arar, mas por mí
    “Delio” será llamado Apolo, y ninguna otra
    tierra será tan amada por parte de otro dios: 
    no lo será la tierra cércnide por el soberano Posidón Lequeo,
    no lo será la colina cilenia por Hermes, ni por Zeus Creta,
    no lo serán tanto como yo por Apolo. Y ya no seguiré errando”.

    Así lo contaste tú, mientras él tiraba del dulce pecho.
    Por tanto, también entre las islas la más santa desde entonces 
    eres llamada, nodriza de Apolo. Y en ti ni Enio
    ni Hades ponen el pie, ni los caballos de Ares.
    Antes bien, en una y otra mitad del año se te envían siempre como diezmos
    las primicias, y aportan coros todas las ciudades
    que tierras ocuparon al este y al oeste, 
    al sur, y los que por encima del boreal
    límite sus casas poseen, antiquísima raza.
    Ellos te traen, los primeros, la caña y de las espigas
    las sacras brazadas: esto, que de lejos procede, son los pelasgos de Dodona
    los que lo reciben en primer lugar, 
    los servidores del caldero que no calla, que en tierra duermen.
    En segundo lugar la ciudad de Iro y los montes de la tierra Mélide
    vienen. De allí cruzan navegando a la fecunda
    llanura lelantina, la de los abantes. Y ya no es larga
    la travesía desde Eubea, que vecinos a ti se hallan sus puertos. 
    Las primeras que estas cosas te trajeron desde los rubios arimaspos
    fueron Upis, Loxo y la afortunada Hecaerga,
    hijas de Bóreas, y los varones que entonces eran los mejores
    entre los jóvenes. Y no volaron éstos de vuelta a casa,
    que la fortuna los mimó, y sin gloria ya nunca se quedaron. 
    Sí, las jóvenes delias, cuando el himeneo de hermosa voz
    amedrenta los ánimos de las muchachas, traen como primicia
    su cabellera, nunca antes cortada, para aquellas doncellas, y los chicos varones,
    para aquellos jóvenes, la primera mies de sus barbas.
    Asteria, rica en incienso, todo a tu alrededor las islas 
    un círculo formaron, y como un coro cayeron en torno a ti.

    Ni en silencio ni sin ruido te contempla el Héspero
    de rizado pelo, mas siempre envuelta en griteríos.
    Los unos acompañan la música cantando el nomo del anciano licio,
    que desde Janto te trajo el profeta Olén; 
    ellas, las coreutas, con su pie golpean el firme suelo.
    En efecto entonces también de coronas se carga la sacra imagen
    de la Cipris antigua, muy implorada, la que otrora Teseo
    erigió, cuando con los muchachos regresaba navegando desde Creta.
    Ellos, que habían escapado del aterrador mugido del salvaje hijo 
    de Pasífae, y del retorcido solar del esquinado laberinto,
    en torno a tu altar, señora, cuando se alzó el sonido de las cítaras,
    en círculo bailaron, y al coro lo guió Teseo.
    Desde entonces los hijos de Cécrope mandan a Febo
    los aparejos de aquel barco, perpetuas reliquias de la embajada. 
    Asteria, rica en altares, muy invocada, ¿qué marinero,
    un comerciante del Egeo, pasó de largo a tu lado con su nave rauda?
    No son tan potentes los vientos que sobre él soplan,
    ni la necesidad le empuja a hacer la travesía a la mayor velocidad. Al contrario,
    prestos plegaron las velas, y de nuevo no se hicieron a la mar 
    antes de, entre golpes, dar vueltas a tu imponente altar,
    por sus pies batido, y morder el sacro tocón del olivo,
    sus manos echando hacia atrás. Ritos son éstos que se inventó la ninfa delia
    como juegos y ocasión de risa para el niño Apolo.

    ¡Oh, próspero corazón de las islas! Salud a ti,
    salud a Apolo, y también a la que gestó Leto.

    José B. Torres Guerra

    http://elfestindehomero.blogspot.com.es/




    .

    0 0


    Filomena Dato Muruais 

    Nació en Ourense en el año 1856 murió en la Coruña en 1929. 

    Fue una de las escritoras más significativas de la literatura feminista de la segunda mitad del siglo XIX, no sólo por la amplitud denominada de su obra en lengua gallega, sino también por su faceta como oradora en varios foros en defensa de las mujeres. Galicia y la mujer son temas recurrentes en la obra de la autora ourensana. Su carrera literaria comenzó en 1891 con la publicación del libro Follatos. Se trata de un conjunto de cuarenta y cinco poemas, íntegramente en gallego. Esta obra comienza con el texto "Defensa de las mujeres" -exactamente el mismo título que el Discurso XVI del Teatro Crítico y Universal (1726-1740) del P. Feijóo- donde la autora desmonta los tópicos más frecuentes en su época sobre las mujeres, recurriendo a figuras como María Pita o Rosalía de Castro. En 1887 ganó con esta composición el certamen de poesía 'Ciudad de Ourense' en honra del Padre Feijóo.

    La suya es una poesía romántica, descriptiva, popular. En la década de los ochenta, Filomena Dato se convirtió no sólo en una poetisa profusamente premiada sino, y sobre todo, en una de las voces más singulares del feminismo galleguista de entre siglos. De hecho es la segunda escritora, después de Rosalía, que publica un libro en gallego en el siglo XIX. El suyo era un feminismo católico y "racional", como diría Sara Ínsua, bien diferente del feminismo radical y masculino que caracterizaba a las sufragistas inglesas contemporáneas. Pero, eso sí, en sus escritos y en sus discursos se constata el protagonismo de las mujeres, especialmente de las que pertenecían a las clases populares, sobre las que escribió diversos cuadros en verso y prosa destacando sus cualidades y su difícil situación. Colaboró en diversos periódicos como El Heraldo Gallego, Galicia recreativa o el Álbum literario, donde encontramos numerosas composiciones de la autora. En 1906, año de la fundación de la RAG, fue nominada académica corresponsal junto con otras literatas contemporáneas como Carmen Beceiro, Emilia Calé, Sofía Casanova, Sarah Lorenzana, Clara Corral Aller...



    NIEVE 

    Por blanca nevada 
    los campos cubiertos 
    parecen desiertos, 
    tan solos están. 

    ¡Pobrecita del alma 
    que está más desierta 
    de nieve cubierta 
    de invierno y verano! 

    La nieve de los campos 
    el sol la derrite 
    y a veces promete 
    cosecha mejor, 
    que bajo la sábana 
    que tanto blanquea 
    el germen late 
    de nuevo verdor. 

    La nieve de la duda 
    que cae sobre el pecho, 
    matando todo seguido 
    los gérmenes va, 
    y las santas creencias 
    ya nunca florecen, 
    jamás reverdecen 
    en el alma en que caen.




    Filomena Dato Muruais naceu en Ourense no ano 1856 morreu na Coruña en 1929. 

    Foi unha das escritoras máis significativas da denominada literatura feminista da segunda metade do século XIX, non só pola amplitude da súa obra en lingua galega, senón tamén pola súa faceta como oradora en varios foros en defensa das mulleres. Galiza e a muller son temas recorrentes na obra da autora ourensá. A súa carreira literaria comezou en 1891 coa publicación do libro Follatos. Trátase dun conxunto de corenta e cinco poemas, integramente en galego. Esta obra comeza co texto "Defensa das mulleres"—exactamente o mesmo título que o Discurso XVI do Teatro Crítico e Universal (1726-1740) do P. Feixóo—, onde a autora desmonta os tópicos máis frecuentes na súa época sobre as mulleres, recorrendo a figuras como María Pita ou Rosalía de Castro. En 1887 gañou con esta composición o certame de poesía 'Cidade de Ourense' na honra do Padre Feixóo. A súa é unha poesía romántica, descritiva, popular. Na década dos oitenta Filomena Dato converteuse non só nunha poeta profusamente premiada senón, e sobre todo, nunha das voces máis sobranceiras do feminismo galeguista de entre séculos. De feito é a segunda escritora, logo de Rosalía, que publica un libro en galego no século XIX. O seu era un feminismo católico e "racional", como diría Sara Ínsua, ben diferente do feminismo radical e masculino que caracterizaba ás sufraxistas inglesas contemporáneas. Pero, iso si, nos seus escritos e nos seus discursos constátase o protagonismo das mulleres, especialmente das que pertencían ás clases populares, sobre as que escribiu diversos cadros en verso e prosa salientando as súas calidades e a súa difícil situación. Colaborou en diversos xornais como El Heraldo Gallego, Galicia recreativa ou o Álbum literario, onde atopamos numerosas composicións da autora. En 1906, ano da fundación da RAG, foi nomeada académica correspondente xunto con outras literatas contemporáneas como Carmen Beceiro, Emilia Calé, Sofía Casanova, Sarah Lorenzana, Clara Corral Aller... 



    NEVE (Eu púxena en galego normativo) 

    Por branca nevada 
    os campos cubertos 
    parecen desertos, 
    tan sós están. 

    Pobriña da alma 
    que está máis deserta 
    de neve cuberta 
    de inverno e verán! 

    A neve dos campos 
    o sol a derrete 
    e ás veces promete 
    cosecha mellor, 
    que baixo da saba 
    que tanto branquexa 
    o xérmen latexa 
    de novo verdor. 

    A neve da dubida 
    que cae sobre o peito, 
    matando de a feito 
    os xermes vai, 
    e as santas crenzas 
    xa nunca florecen, 
    xamais reverdecen 
    na alma en que caen. 


    DEFENSA D' AS MULLERES 

    Decim' os que crendes en Dios y
    -as suas obras: 
    ¿Cal foi d' a creacion a espréndeda coroa? 
    ¿Cal foi a que Dios fixo a últema de todas? 
    ¿Foi o mar...? 
    ¿As estrelas...? 
    ¿A luz d' a branc' aurora...? 
    ¿Foi a estáuta de barroqu'á sua imáxe propea un alma 
    lle infundira intelixente y-hermosa...? 
    ¿Foron cicais os ánxelesque pobraron a groria...? 
    Foi a muller que tivoa fertuna grandiosa





    ‘Os que negan â muller
    intelixencia e talento,
    a millor contestaceón
    cicais que fose o disprecio.

    Con esta rotundidade se manifestaba en 1887 Filomena Dato Muruais (Ourense, 1856-Moruxo, Bergondo, 1926), poeta, prosista e oradora que se significou na “Defensa das mulleres” no poema homónimo, co que gañou o certame celebrado en Ourense na honra do Padre Feijoo.

    Muller moi culta, alternou con grande parte da intelectualidade do seu tempo, especialmente do seu xénero, pois no pazo familiar de Moruxo recibía con frecuencia as visitas de Sofía Casanova, Emilia Pardo Bazán, Fanny Garrido e outras compañeiras da palabra.

    Que foi unha defensora das mulleres non hai dúbida se se acode ao discurso que, como mantedora, pronunciou en 1900 nos Xogos Florais de Lugo, de marcado carácter feminista. Tanto é así que, cando finou, a tamén escritora Sara Insua lembraba dela que “vivió tan laboriosa mujer los años suficientes para presenciar el triunfo de sus dos grandes amores: el de Galicia y el de la mujer”.

    No Día Internacional da Muller coido que é de xustiza lembrar a pioneiras que, como Dato Muruais, foron abrindo camiño. Recuperar o seu legado debería ser unha prioridade para todas e todos. Prediquemos co exemplo e vaia neste día tan sinalado un autógrafo da autora dedicado a Ángel Varela Gómez, propietario do xornal vigués El Independiente, que logo dirixiu tamén. Figura no único libro en galego dos catro que escribiu Dato Muruais: Follatos. Poesías gallegas, tirado do prelo ourensán da Imprenta A. Otero en 1891.

    Fique, pois, como testemuño admirativo de quen foi considerada por Curros Enríquez unha das máis inmediatas sucesoras de Rosalía de Castro e figura vencellada a Sofía Casanova e Emilia Pardo Bazán ao ver de Blanco-Amor. Ela, que morreu cega pero deixou os ollos do espírito na causa que hoxe reivindicamos.



    .

    0 0
  • 05/16/16--03:25: LUÍSA VILLALTA [18.716]

  • Luísa Villalta

    Poeta, escritora y violinista coruñesa. (1957-2004).

    La muerte llegó para Luísa Villalta de un modo inesperado, por causa de un paro cardíaco, el 6 de marzo de 2004. Tenía 46 años y una vida llena de ocupaciones, proyectos y esperanzas.

    Villalta inició su obra poética en 1991 con Música reservada, al que siguieron los poemarios Ruido (1995) y Rota ao interior do ollo (1995). Las referencias musicales en sus obras no eran casuales. Intérprete y profesora de violín, Luisa Villalta "era muy consciente de que el ritmo no es una cuestión puramente ornamental. En él late una forma de conocimiento distinta, no racional", según escribió en el canal Vieiros.como el profesor de teoría literaria de la Universidad de Santiago, Arturo Casas, para el que la escritora desaparecida representaba "una importantísima línea de indagación poética, no especialmente reconocida". "Su esencia personal y creativa era una fusión, una doble pertenencia a la música y a la poesía", decía ayer su editor, el poeta Miguel Anxo Fernán-Vello.

    En los últimos años, Luisa Villalta publicaba en Portugal, sobre todo en libros colectivos. El regreso editorial a Galicia se produjo el pasado mes de enero, cuando ganó el XII Premio Espiral Maior de Poesía con su libro En concreto, todavía inédito.

    En narrativa había publicado Silencio, ensaiamos (1992), las novelas Teoría de xogos (1997) y As chaves do tempo (2001), y en teatro, Concerto para un home só (1989), O representante (1990), O paseo das Esfinxes (1991) y As certezas de Ofelia (1999).-





    A ESTACIÓN

    Onda nós nunca pasan os trens.
    só chegan ou parten.
    Por iso tamén somos nósLuisa Villalta
    a nosa última estación
    o noso amor definitivo.

    Así podemos marchar
    no único sentido posibel
    ou esperar o avalo dos viaxeiros
    para sentirnos expandidos nas miradas extrañas
    que chegan arrastrando as bambalinas do mundo.

    Onde nós non hai nunca outro destino
    que ser un anónimo fin
    ou un glorioso comezo.

    Máis alá
    máis alá somente o mar
    e a incertidume da luz
    o extremo
    o abismo
    o espello detido en nós.




    LUISA VILLALTA, POR XOÁN ABELEIRA

    Xoán Abeleira é un estupendo traductor e poeta. E tamén un amigo dos seus amigos. Unha das súas amigas na Coruña era Luisa Villalta, profesora de música e poeta. Tamén columnista. Coñecín a Luisa nun viaxe a Andora e desde daquela fomos moi bos amigos. Enviábame os seus libros, víamonos na Coruña. Era unha muller garimosa. Xoán publicou este poema nun dos seus mellores libros: ’Pan de ánimas’. (Xerais). Copióo aquí coas súas notas.



    LUISA VILLALTA

    O 8 de marzo do 2004, coincidindo co Día da Muller Traballadora, foi enterrada, a carón da miña casa, a poeta Luísa Villalta. Aquela mañá fría e neboenta aconteceume de súpeto todo iste poema que hoxe volvo deixar eiquí en homenaxe a ela, sempre lembrada, e en protesta polo ignominioso xeito en que o goberno da Xunta de Galiza pretende festexar esta xornada tan gloriosa: 


    8 DE MARZO

    Vai frío na túa morte, e
    Bruído, unha man–
    Chea de bruído, e mesmo

    O sol de hoxe se nos asemella
    Ise avespeiro xeado
    Por cuxos buracos
    Soa o sieiro, zoa o buzarro, todo
    Cheo de bruído.

    Dende que punto
    Inconmensurable
    Disoutro estado
    De teu,
    Disoutro estadio
    De teu
    Procuras a túa música?

    Dende onde
    Nos chamas, nos fitas
    Nos buscas?

    Vai frío na túa morte,
    Todo está frío alén
    E aquén da túa morte, nós

    Temos medo, nós non te temos, nós
    Temos só dentro de nós
    Esta baleira anguria.

    (Do libro "Pan de ánimas")





    Os teus pasos de home e os meus
    sempre se cruzan , ao non saber onde van.
    Oblicuamente esvaes os ollos até a miña imaxe
    ao ponto en que pergunto que é o que ves
    através do meu espello pesado como a soedade.
    Unha muller, contestas, e non miras
    como me estraña ficar no ceo da tua voz vacia. (...)

    Pergunto outra vez, a cada un que pasa,
    se de verdade son unha muller, o que é iso,
    se me enganaron sempre ou teño algun camiño.
    Todos os que me van cruzando non me acertan.
    Sen embargo o que son, unha muller, ao cabo é todo
    o que sei de min no espello en que me levas.
    Para que aprenda a nova ti me apertas
    cos brazos indecíbeis de ternura
    do meu alimento á tua transcendéncia.
    O meu camiño fixo-se-me extranxeiro, estou perdida
    nen meu, porque é teu, nen xa imaxe,
    porque non sei que levas no fardo do corazón.
    Pero se non me ves, es ti quen erra.

    Luísa Villalta, “Os teus pasos de home...”, Ruído, 1995.









    .

    0 0


    Elvira Ribeiro Tobío

    Nacida en Cerponzóns (Pontevedra) el 5 de mayo de 1971, es una poeta de Galicia.

    Obras 

    Poesía 

    Andar ao leu (Colección Tambo, Deputación de Pontevedra , 2005 ).
    Arxilosa (Colección Hipocampo Amigo, Litoral das Rías, 2005).
    12 estampas sobre a cidade eo desexo (en Premio Faustino Rey Romero. 10 anos de poesía , Concello de Rianxo, 2008)
    Biografía da Multitude (IEM, 2009, escrito xunto con Silvia Penas)
    Sibeira, mon amour (en Grial nº 186, 2010)
    carnia haikai (AC Caldeirón, 2012 ).
    corpos transitivos (Edicións Fervenza, 2013 ).
    playlist para unha retirada (pendente de publicación).

    LITERATURA INFANTIL 

    pAlAbrAs brAncAs ( Xerais , 2008 ). Con ilustracións de Fino Lorenzo .
    As redes de Inés (Xerais, 2014 ). Con ilustracións de Fino Lorenzo.

    Ensayo

    Explora Pontevedra ( Ediciones Cumbre , 2008).

    Narrativa 

    Selección de relatos publicados na páxina da AELG

    Antologías 

    Das sonorosas cordas (Eneida, Madrid , 2005)
    Pontevedra literaria. Antoloxía de textos en homenaxe á Boa Vila (Concello de Pontevedra/Fundación CaixaGalicia, 2009)
    Erato bajo la piel del deseo (Sial Ediciones, 2010 )
    Veinte puntos de fuga (El perro y la rana, Caracas, 2011)
    Poetízate (Xerais, 2011)
    Novas de poesía. 17 poetas (Fundación Uxío Novoneyra, 2013)
    10 anos na porta (antoloxía d'A Porta Verde do Sétimo Andar, 2015)

    Das sonorosas cordas (Eneida, Madrid , 2005)
    Pontevedra literaria. Antoloxía de textos en homenaxe á Boa Vila (Concello de Pontevedra/Fundación CaixaGalicia, 2009)
    Erato bajo la piel del deseo (Sial Ediciones, 2010 )
    Veinte puntos de fuga (El perro y la rana, Caracas, 2011)
    Poetízate (Xerais, 2011)
    Novas de poesía. 17 poetas (Fundación Uxío Novoneyra, 2013)
    10 anos na porta (antoloxía d'A Porta Verde do Sétimo Andar, 2015)

    Premios

    Premio Rosalía de Castro de Cornellà (Barcelona) en 2003 , por Arxilosa .
    Accésit no Premio Faustino Rey Romero ( Rianxo ) en 2004 , por 12 estampas sobre a cidade eo desexo .
    Finalista do Premio Merlín en 2007, por pAlAbrAs brAncAs .
    Premio Xosé Neira Vilas ao Libro Infantil e Xuvenil en 2008, por pAlAbrAs brAncAs .
    Premio de poesía Victoriano Taibo en 2009, por Biografía da Multitude , escrito con Silvia Penas .
    Certame de poesía erótica Illas Sisargas en 2011, por carnia haikai .
    Premio de poesía Avelina Valladares do Concello da Estrada en 2013 , por corpos transitivos .
    Premio de poesía Manuel Leiras Pulpeiro do Concello de Mondoñedo en 2015 , por playlist para unha retirada .


    Siberia, mon amour (micropoemario publicado na revista Grial)
    para Carina: o rescate

    Ekaterimburgo

    Aquí a cinco mil setecentos
    sesenta e un quilómetros
    da chuvia,
    camiñar sobre o Iset xeado
    pode ser un xeito inxenuo
    de tripar a dureza que apurra
    esta distancia desapiadada
    Prospekt Lenina poder ser
    máis cincenta que o Vigo
    máis inhóspito e a metalurxia
    cinguirse ao pé dos Urais
    co mesmo sixilo que antano
    as tribos de ugores
    Aquí poden construírse saudades
    dun lugar nomeado Casa Ipatiev un lugar
    onde sobre o sangue corrompido
    se erga un templo
    de cúpulas douradas
    Velaquí a porta da taiga
    e do desterro.

    ____



    Eu era un nómade dacabalo
    dun reno e a taiga era a fraga
    inabarcábel da nosa tribo agonizante
    a fraga das carballas centenarias
    era este bosque fechado de coníferas
    e o xeo que aboia na codia negra
    do Amur viñan sendo os restos de ramaxe
    que o Ulla ofrece cando a enchente
    reborda nas brañas de Laíño
    Era unha nómade eu unha indíxena
    nanai aínda non ameazada unha rena
    altiva e resistente a ser domesticada
    unha rena apareándose urrando
    no bosque que estrema co río do dragón negro
    parindo ergueita quecendo coa placenta
    a chaira siberiana



    Uelen

    No extremo oriente neste anaco
    escolleito pola tundra elixo
    abrir a pel da morsa sobre a neve
    envolverme na capa que deron
    os seus intestinos dita ukkenchin
    tallar os seus cairos puídos polas ondas
    comer da súa carne sentir
    o seu recendo coarse mesto entre as guedellas,
    á beira do mar de Bering
    no mar dos Chukchis na praia
    dos seixos escollo como cómpre
    ser falante de Chukoto
    como cómpre a quen se randea
    no bordo da extinción
    ser falante de Chukoto
    a lingua dos cazadores
    de renos orgullosa lingua
    do pobo verdadeiro escollo
    ser falante de Chukoto




    O rescate

    I

    Todo o que o exilio abeiraba canda si,
    as cúpulas douradas ergueitas sobre o sangue,
    o cincento da distancia, a metalurxia,
    o desterro, a súa enchente a rebordar
    en cada río xeado en que me vin,
    a chaira, a taiga, a morsa sobre a neve,
    unha friaxe baikal nos intestinos, a urxencia
    con que acurrala o exterminio,
    todo ese arrandearse entre o frío
    e un frío aínda máis intenso,
    a extinción en que aboia a nosa tribo,
    a insistente hemorraxia de luz
    ou de palabras
    e un frío aínda máis intenso
    que o da tundra


    avista nesta hora a fenda da fuxida
    o rescate



    II

    Tiña que ser unha man vinda
    dun bosque de cidreiras
    -que sempre están en flor nos meus soños-
    cun coitelo afiado no silencio
    para ensanchar as aberturas,
    fender o frío izado, as coirazas,
    cada unha das blindaxes que me cinguen.
    Coma cun búmerang
    ten que ser
    unha man que me regrese
    a outro punto de partida.
    É.



    III

    Poderás soportar a travesía?
    Porque fun aleitada en glaciares maiores
    que os desta reclusión
    no punto máis profundo do ollo azul.
    O apego ás voces que esmorecen
    venme dun lugar demasiado inhóspito
    e as palabras dóbranseme en posición fetal.
    Será seguro o escafandro
    e a lancha de salvamento?
    Terá o teu adival a forza suficiente?
    Para as preguntas sen resposta
    non hai cura nin narcótico,
    pero cómpre aferrarse ao trelo
    e deixar a greta negra sumirse no abandono
    Poderás prolongar a primavera?



    IV

    De Vladivostok sempre cara ao occidente
    tomo as cinsas do exilio
    e estes campos xeados
    por que son agora un edredón
    de diamantes?
    As frechas desertan da alxaba
    afunden
    afunden
    desaparecen
    A man do rescate tomo
    e esta borralla nos pés
    como pode ser agora
    o xerme do amparo?
    Tomo todo o que lembro
    do alborozo
    o mínimo resaibo aterecido
    De Vladivostok sempre cara ao occidente
    habemos chegar ao lugar da chuvia
    á fraga centenaria das carballas
    mais han xurdir noites de xeada
    de cadorno e intemperie
    noites de Panthera tigris altaica
    as miñas fauces.



    Regreso

    El chamábase Siberia
    e tiña ollos de gulag unllas
    serradas contra as ruínas dun imperio
    e o rigor da friúra do seu ventre
    puña metal a par da carne
    da nosa carne
    A expulsión era o seu bico
    de benvida e o seu adeus
    El era a furia que acorda no xigante
    el o afastamento
    Chamábase Siberia,
    mon amour:
    a trabada da becha
    é indelébel neste corpo
    transiberiado.





    Falarei na lingua de Maria Peres,
    a Balteira,
    musa prostibularia e tecedeira de cantigas coa quentura por
    entre as coxas.
    Falarei na lingua das irmandiñas que arrebolaron con forza
    berros de liberación aos pais
    da tiranía,
    falarei bidueiro,
    falarei croio,
    sarabia, laxe, seara, burato, morno,
    sistema de signos,
    símbolo
    da memoria que esmorece.
    Falarei na lingua de Rosalía,
    de Xaquina Trillo,
    de María Mariño Carou,
    a lingua renegada da meniña Carolina Otero violada
    no camiño,
    a lingua da miña avoa, canteira anónima,
    arxina da Terra de Montes,
    labradora de sucos na pedra de gra
    e nas conciencias de todas as que soñaron ser amazonas
    da linguaxe.
    Para vós, meniñas de augamel,
    mulleres en froita de madurecer,
    falarán estes gromos de firmeza que me rebentan nos dentes
    e son matas de arandeiras.
    As palabras han ser xermolos nas miñas fillas e netas innumerábeis,
    despois,
    os meus ósos falarán na terra
    para dar vida á terra
    para dar nome á terra
    e á prole que me xurdirá coa boca chea do poexo enchoupado nas brañas.


    Andar ao leu, Ed. Tambo. 2005






    .

    0 0




    José Ortega Torres 

    Publica su obra poética con el anagrama de Narzeo Antino. 


    (Granada, 1942 España) es un poeta (y litógrafo) con una personalidad acusada en la literatura andaluza contemporánea. Coetáneo del grupo poético de los Novísimos, usa moldes más tradicionales (rima, soneto) para crear una compleja arquitectura de imágenes que recuerda la herencia clásica mediterránea. 



    Ortega Torres cursa los estudios de Filología Románica en la Universidad de Granada entre 1966 y 1969, y se licencia en 1971 con la memoria "Aproximación a la poesía de Rafael Guillén", dirigida por D. Emilio Orozco Díaz. Obtiene el doctorado en Filología Hispánica en 1971 con la tesis "La poesía de Rafael Guillén: lengua, temas y estilo".

    En 1975 funda con el poeta gaditano José Lupiáñez y el granadino José Gutiérrez la colección Silene, que ha publicado desde entonces obras de muchos poetas locales (entre otros Juan de Loxa, José Rienda, Elena Martín Vivaldi y Carmelo Sánchez Muros). Actualmente (2011) ejerce como profesor de Literatura Española en la la Universidad de Granada. 

    Obras y premios 

    - Cauce vivo ("Live Riverbed") 1971), firmado con el seudónimo de Aldo Fresno 
    - Ceremonia salvaje (1973) 
    - Carmen de Aynadamar (1974) 
    - Ritos y cenizas (1975) 
    - "Poema de la Alhambra, de A.E.” (publicado en el diario granadino Ideal el 23 de febrero de 1975) 
    - El exilio y el reino (1979) 
    - Hierofanía (1981), Premio Federico García Lorca en 1979 (patrocinado por la Universidad de Granada). 
    - La diadema y el cetro: himno (1983) 
    - Diamante: (espacio íntimo) (1987) 
    - Olvido es el mar, (1989) 
    - Domus aurea (1996), Premio Provincia de León 1994. 
    - Laurel & glosa, 1997 
    - Centinela del aire (1999), Premio Ciudad de Salamanca. 
    - Amante desafío 2001 
    - Fulgor de la materia (2003) 
    - Un título para Eros. Erotismo, sensualidad y sexualidad en la literatura, Capítulo 7 - “Falomanía y travesura en El jardín de Venus de Samaniego” 




    Sin título

    Desde sus límites oscuros
    persigue la palabra espacios:
    memoria, quimera o vigilia
    tras los anhelos invocados.

    ¡Qué secreto de seducción
    apresura acordes y labios,
    cuando la opacidad abruma
    alondras en furtivos álamos!

    Desolado y mudo clamor
    la noche cela cautivando
    delirios de inclemente ausencia
    por laureles enamorados.

    De Fulgor de la materia



    La arquitectura del amor 
    exalta júbilo en asedio: 
    por la celosía del albacombate 
    se impacientaban los luceros. 

    Entre los rumores del bosque 
    la madrugada rinde espigas 
    ante el azar del desconcierto. 

    Mas no ceda el ánimo al frío 
    frente a la inmolación del tiempo, 
    no sea que las azucenas 
    se desvanezcan en el tiempo. 

    Amor exaltación y arquitectura 
    asedio de corceles surtidores 
    desvelando en los fulgores 
    las columnas del alba y su tersura 

    Espejo sin sosiego en que perdura 
    apogeo de espigas y atanores 
    donde la noche rinde su aventura 

    Amor si tu presencia es desafío 
    corporal y desnudo pensamiento 
    concédeme el clamor de las almenas 
    desvanece fugaz las azucenas 

    'Fulgor de la materia', Granada, 2003, p. 50 y 51.




    Ocaso del silencio

    Grito el yunque sesgado por mi pecho
    Halcones y chacales bajo el sueño

    Los barcos de mis sienes navegaban
    Mensajeros sus puertos y distancias

    Colman bosques el mundo acecha ardiente
    Lobo de sombra tras oscuros peces

    El universo late deseado
    Bajo la espiga de mi verso salvo

    Sabia lengua de acero laceraba
    La raíz de mi aliento ciega llama

    Por cimas del canto sumergido
    Un vencejo de níquel yace herido

    El fragor de la brisa y alcanzaba
    El olvido al perfil de la fragancia

    Regresan los delfines del recuerdo
    Sobrios de mares de tesoros ebrio

    El corazón expira en la ceniza
    Carbúnculo y alondra relucía

    De El exilio y el reino




    Árbol inútil

    A fuerza de llorar, crecer hacía
    el árbol que con lágrimas regaba
    G.

    Ya del laurel las ramas ofrecían
    aroma de tus labios. ¡Dafne, Dafne,
    gacela del amor!, odio sin celos.
    Qué muerte de madera por tus muslos
    hasta la copa verde del cabello
    te asume y transfigura, ¡Ninfa viva!
    Mil bocas cual cuchillos por tus hojas
    besan el aire, nudo cristalino
    de la cintura triste de tu cuerpo.
    Múltiples ojos dan flores despiertas
    al injusto pistilo. Madre tierra
    te siento por mis pechos ascendiendo,
    honda en la savia, dura en mi corteza.
    ¿Por qué el amor negaste, rubia Dafne, 
    para morir Sin tiempo en el laurel?

    Padre Ladón, tus aguas me circunden,
    fuentes de Arcadia, origen de tu cauce,
    donde rendir mí sed a tu frescura.
    Bajo la fronda umbría, donde creces,
    tiendo mi llanto al mar, ¡Tigre sonoro!,
    por donde boga amargo mi silencio.
    Ay, Dafne, Dafne, cruel, árbol inútil
    para el amor del hombre, Apolo eterno;
    para el dolor del cuerpo, Ninfa parda,
    soledad vegetal de las laderas.
    ¿Quién libra del anhelo la quimera
    donde besar tu fuga rauda y casta,
    prisionero cantando entre tus brazos?

    De Ceremonia salvaje



    Desolación de labios

    Las espumas entornan la sortija
    del mar a mi cintura desolada.
    La nave de tu pecho desvelada
    caracoles solicitos cobija.

    En su arpegio nos cimbra la clavija
    del bronce de las horas. Triste espada
    taladra el pedernal de tu mirada.
    Y el cipres con su grito al llanto aguija.

    ¡Amor de los abismos!, fruto amargo,
    sobre el dolor del tiempo navegante.
    ¡Amapola sin alas nunca asida!

    Quien libera mi mastil del letargo
    sin aventura. ¡Frio de diamante!
    desolacion de labios. Nieve herida.

    De Ceremonia salvaje


    Sin título

    Aynadamar el recinto
    del amor. Y tu presencia
    claro fulgor: inminencia
    alza el afán nunca extinto.
    Conjunto de laberinto
    entreteje la colina
    (sabio secreto de mina
    tanta riqueza procura).
    Huésped tú de la hermosura
    donde la ofrenda culmina.

    De Diamante



    IV

    Luce el ramo de lilas en la mesa
    desolación ausente. Esquila rota
    que en el cristal asume su derrota
    prisionera del agua. Dulce presa.

    El aroma te ronda fiel, no cesa
    en presagiar tu muerte a cada gota
    de tristeza morada. Amor azota
    la frágil rama del dolor no ilesa.

    Oh racimo de vida cercenada
    ahuyentando el embate del destino,
    en la luz de la aurora fugitiva.

    Morirás sin el viento, alucinada
    por un lóbrego afán –oh amargo vino-
    Efímera galaxia en flor cautiva.

    De Ritos y cenizas




    Dedicatoria

    Mi cómplice lector y grato amigo,
    si apelo a tu serena inteligencia
    es para agradecerte –por testigo-
    la apasionada y clara convivencia
    que a tu atención se atreve. No persigo
    desmerecer tu lúcida presencia,
    sino que estés alerta a la aventura
    que culminando el cielo se apresura.

    De Olvido es el mar








    .

    0 0
  • 05/16/16--06:16: JUAN GARCÍA LÓPEZ [18.719]
  • Concha Villalta y Juan García López



    Juan García López 

    Nace en Cambil (Jaén) el dos de junio de 1979. Allí cursa estudios de educación primaria, estudios que concluye en Jaén, para iniciar posteriormente la carrera de Historia del Arte en la ciudad de Granada. Es en esta ciudad donde concluye sus estudios universitarios y comienza a trabajar como profesor de Geografía e Historia, labor que actualmente ejerce. 
    En Granada también continúa una labor poética iniciada en su adolescencia. Labor que ha recibido un reconocimiento público a través de los siguientes premios:
    -Alsajara de poesía 2001.
    -Participa en la antología recogida con motivo del taller de poesía Tardes de abril, y en el cuaderno de poesía Vozetos.
    -Accésit del Proemio Dos ciudad de Loja 2001 con el poemario "Desde el recuerdo", publicado por el ayuntamiento de Loja en edición conjunta.
    -Tercero en el certamen convocado por la AGDM de la Universidad de Granada, cuyos poemas aparecen publicados en una edición conjunta.
    -El Olivo de Poesía Jaén 2002, con el poemario "El mar inmerso", publicado en la colección señales de poesía.
    -Certamen de poesía Valle de Lecrín en su edición de 2005.
    -Segundo premio del 48º certamen de poesía Alhama de Granada 2009. 
    -En el 2010 ha sido seleccionado dentro del certamen de poesía Homenaje a Miguel Hernández, convocado por el colectivo cultural Giner de los Ríos de Ronda, y cuyos poemas se han publicado en una antología editada por el propio colectivo.
    -Ha sido seleccionado para las ediciones de 2009/2010; 2010/2011 y 2012/2013 del libro de Profesores Poetas convocado por el IES Fernando de los Ríos de Segovia. 
    -En octubre de 2011 recibe el tercer premio del Certamen Internacional de poesía "El mundo lleva alas", cuyo poemas aparecen publicados en la edición que lleva el mismo nombre. 
    -En diciembre de 2011 recibe el III certamen de poesía Sierra Mágina.
    -En 2012 gana el I certamen de poesía Baños de la Encina en su modalidad general, con una selección de poemas publicados por el ayuntamiento.
    -En noviembre de 2012 queda segundo en el cuarto certamen de poesía Sierra Mágina. Los poemas premiados en las dos ediciones son editados por la ADR Sierra Mágina en un libro conjunto.
    -En marzo de 2013 participa en las Tertulias "El cinco a las cinco" organizadas por el Colectivo Cultural Giner de los Ríos. Y en la edición de cuaderno de tertulias editado por el colectivo, así como en el anuario correspondiente a las tertulias de 2013.
    -En octubre de 2013 abre el Tercer Ciclo de Encuentros Literarios organizado por Juan Peregrina y Fernando Soriano en Granada. También participa en las revistas de creación literaria SAIGÓN, ALDABA, OMNIA y TÁNTALO.



    Confieso

    El día menos pensado 
    te digo la verdad:  
    que en tus ojos crecen  los bosques de la esperanza,
     que mirarte cuando duermes es otra forma de tenerte,
    y el deseo galopa en estampidas sobre tu piel.
    Te diría,
    cuando voy sin ti camino por un paisaje lunar,
    tuve que esperarte 365 días para nacer;
    y a veces la noche huye en desbandadas 
    dejando  en tu cuerpo desnudo  la única verdad.
    Quiero decir si alguna vez
    me atrevo a confesarte:
    que hay días que parece imposible 
    entenderme sin ti,
    y en cada habitación una ventana abierta 
    acecha si decides no volver,
    que aprender a olvidarte es
    cruzar la frontera hacia un largo destierro.
                Y tantas cosas que me faltan por decir;
    arañando las paredes del silencio, 
    buscando otra forma de llegar a ti.


    Formas de llamarte

    Llamarte
    para probar que tengo la palabra exacta,
    hablar contigo o quedarme callado,
    buscar un nombre encerrado en un tesoro,
    marcas de luz sobre campos de ceniza,
    inventar un idioma cada día,
    lenguas diferentes para decir te quiero,
    alumbrarte en mis labios, 
    como el código genético 
    de las luciérnagas en verano
    o descifrar en tus ojos  la luna 
    que moldea las mareas,
    para salvarme del naufragio.
                Formas distintas de llamarte; palabras
    que cierran un mundo a mi lado.


    Deshaciendo maletas

    Un fósil es la suma de todas las calles 
    que me faltan por conocer,
    cada fotografía sueña con parecerse a una ciudad,
    y en los aeropuertos el futuro se escribe
    sobre lagos de cristal.
    Quien abre un mapa encuentra 
    la ecografía de un recuerdo, 
    llegar a cada estación es igual
    que ir naciendo poco a poco, y en mis ojos
    hay glaciares arrastrados
    por cadenas de trenes en silencio.
    Para después volver a casa, 
    como un resucitado que recorre sus antiguos objetos; 
    andar deshaciendo maletas y dejar sobre
    el suelo las huellas desordenadas del camino.


    Preludio de la ciudad que anochece

    Cuando miré, 
    nuestras sombras se mancharon de asfalto.
    De repente, la ciudad que acecha se derrumba;
    sobre las ascuas de las primeras luces
    caen los escombros de la nostalgia. 
    Era imposible volver. No hay retorno; 
    para quien ha visto arder 
    horizontes de distancia ante sus ojos,
    no hay retorno. 
    Entonces la soledad se descolgó por las calles
    en lentas estructuras metálicas.
    Pero la luna puso semillas de deseo en mis huellas
    y entre mis manos creció la certeza de tu cuerpo.
    Porque éramos los únicos habitantes de la ciudad
    entre tanta gente.
    Así fuimos trazando con nuestros dedos
    las calles de una cartografía humana, 
    y levanté sobre tu espalda nuevamente las ruinas
    de una ciudad donde solo tú y yo éramos necesarios.



    Canción de los cinco días sin tí

    Cinco puertas me conducen a casa;
    la primera muerde un lunes herido
    de escarcha;
    el martes tira la segunda a un siglo
    que pasa;
    ausencia es miércoles con la tercera
    amenaza;
    pero el jueves intuye siluetas en
    la cuarta; y
    la quinta abre el viernes de tu mirada.



    La nostalgia

    La nostalgia son las ciudades en invierno 
    de un solo habitante, un hombre de niebla que mira
    el mundo tras el ángulo de un prisma invertido,
    entonces;
    hay dormitorios que sufren mientras tú duermes,
    hay ventanas que miran 
    desde el centro de la escarcha,
    hay la noche lloviendo su silencio por los tejados,
    y esta costumbre de echarte de menos 
    que va ocupando los espacios, 
    levantando horizontes que huyen tras de ti.
    Hoy he visto tu nombre tendido por las calles,
    y eras la ausencia dejando sus pisadas en la nieve,
    la distancia extendiendo sus dominios sobre mi piel
    como una suma de asfalto.
    Sé que estás al otro lado del teléfono,
    y existen códigos que descuelgan tu voz al marcar,
    que vendrá mañana, 
    vestida con tu risa de los viernes;
    pero dónde poner la noche, dónde los labios,
    y este tacto que me arde
    sin la certeza de tu cuerpo.


    Ciudad de regreso

    Cuando volví, 
    ya no era la ciudad del amor;
    amontonados los besos por las calles
    y abatida la luna en las almenas
    de tanto adiós.
    Entonces recorrí las aceras
    de una calle vestida de gris, 
    los ritos antiguos de nuestro amor,
    paso a paso descubrí los escombros vacíos;
    que era imposible esta ciudad sin ti.
    Y por no perder el camino de regreso,
    fui marcando la ruta del dolor,
    los lugares prohibidos de mi memoria;
    hasta borrar los mapas que llevan a ti.
    Cerrada en sus fronteras, Granada vigila;
    mientras yo camino sobre el cadáver
    de mi propio corazón.


    Ante la casa de Ana Frank

    Cuando todos duermen, 
    las calles de Ámsterdam bailan hasta el amanecer
    sobre las escamas de un reptil acuático. 
    Pero lloran si buscan hacia dentro
    las paredes pintadas de 1942, 
    la angustia arrojando extremidades
    que escalan los peldaños hasta el final.
    Detrás de una ventana, 
    una niña mira en los canales 
    el reflejo de los edificios 
    y no sabe cuál de las dos ciudades es verdad. 
    Para seguir en el mundo, imagina
    el color de los tulipanes en el mercado de las flores, 
    la vida cruzando a pedales los adoquines.
    Ella se atrevió a escuchar la lluvia
    a través de los relojes, vio a los leopardos del alba
    golpear contra las ventanas cerradas,
    y aprendió a caminar sobre el silencio, como 
    el futuro camina sobre la línea 
    de la palma de sus manos.
    Hoy los turistas visitan su casa, 
    leen su diario y compran postales,
    fotografían las evidencias del odio, intuyen 
    pero no comprenden 
    hasta que un escalofrío les recorre las médulas: 
    ella dejó para nosotros la caligrafía del miedo 
    escrito sobre el vaho de los cristales.


    Ciudad del asedio

    Largo asedio hasta llegar a tu cuerpo; 
    las cuerdas al viento, la luna y quién
    por las torres, quién sobre el tapial del sueño.

    Tras la ciudad en llamas, cifré el secreto
    de tus labios, el código del que
    siente la vida dentro de un deseo.

    Y abatido el miedo, abracé tu cuerpo
    sobre los mapas mudos, como quien 
    dibuja estrellas en el firmamento



    Canción del que desayuna contigo

    Domingo en tus ojos. Sueñas.
    Una serpiente coral 
    repta por tu cuerpo. Muerdo 
    tu cuello y huyo en la espiral
    de mis deseos. Despiertas.
    Porque un perfume café
    te regresa del sueño. Abro
    los códices de mi fe
    y marco tu nombre. Esperas.
    Rezo el milagro de estar 
    cada día contigo. Llevo
    el desayuno a tu altar
    y me doy a tu labios. Besas.
    Tú decides sabor miel.
    Mientras yo me desayuno
    otra mañana en tu piel.








    .

    0 0
  • 05/17/16--02:44: SHIRLEY RUIZ MONGE [18.720]

  • Shirley Ruiz Monge

    Poeta y pintora. Costa Rica

    Ha publicado: 

    -Brilla en la Noche. Poesía (2015). Primer poemario de Shirley Ruiz Monge, escritora costarricense, poemas que abordan temáticas desde el cuestionamiento existencial al erotismo cotidiano.
    -Claroscuro. HEBEL Ediciones Colección Micro-Bio | Poesía Santiago de Chile, 2015
    -Adagio de Pasiones. Un palpitar en las sobras de la vida (2016). 





    CLAROSCURO. UN PALPITAR EN EL SILENCIO DE LA NOCHE | POESÍA  © Shirley Ruiz Monge, 2015.


    CLAROSCURO 

    Surge la vida como un poema 
    Poemas que bailan sin extremidades y se amparan en el socorro de la vida. 
    ¡Auxilio! 
    Proclama el cielo que llora alegre rompiendo su cráneo 
    donde mira a la tierra y se hace lejana 
    Las calles como siluetas de hermosas 
    curvas adornan los horizontes 
    donde la libertad termina en prisiones 
    ¡Te necesito! 
    Exclama silenciado el firmamento lleno de lobreguez 
    donde se posan los arcoíris sin color e iluminan la noche 
    y hace que broten los lirios del campo 
    ¡Y reír! 
    Como forastera que vaga con la luna y 
    Abraza los cielos que lloran el albor 
    Esperanzados de emprender un nuevo viaje 
    ¡Y llorar! 
    Riendo en tus brazos llenos de matices 
    Pintados con falacias que desmienten tus labios 
    Allí, me ciego fingiendo debilidad 
    Mirando el rojo en el crepúsculo 
    Seducida por el blanco y el negro 
    que me estrujan, que me miran, 
    que me elogian, que me hacen una estrofa 
    ¡Y me miento! 
    ¡Me engaño! 
    ¡Me apasiono!




    Ambivalencia 

    No quiero buscar y aún así te encuentro en cada hoja 
    No quiero encontrarte y aún así no dejo de mirarte 
    No quiero reflejos y una sombra me persigue 
    No quiero salidas y mil caminos se dibujan frente a mí 
    No quiero palabras y el silencio me perturba 
    No quiero miradas y los ojos se desbordan como un grito manso 
    No quiero firmamentos y el alba se pinta coqueta 
    No quiero correr y mis pies no se detienen 
    No quiero respuestas y no dejo de preguntar 
    No quiero la muerte y la vida obstinada me acerca a ella 
    No quiero llorar y en cada sonrisa se dibuja una lágrima 
    No quiero la espera y aún así vivo en ella 
    No quiero tristezas y aún así el desconcierto me seduce 
    No quiero tus ojos y aún así pinto miles de ellos 
    No quiero tus besos y aún así mis labios quieren sangrar en el deseo 
    No quiero los recuerdos y los ayeres tocan a mi puerta 
    No quiero esta alma y aún así apasionante habita mis nostalgias 
    No quiero la fe y esta se maquilla de esperanza con alas de mariposas 
    No quiero el tiempo y este baila con mis incertidumbres 
    No quiero vivir de sueños y aún así cada palpitación desnuda mis anhelos 
    No quiero secretos y la vida me esconde el mañana 
    No quiero instantes y aún así en ellos soy una pintura libre 
    No quiero la oscuridad y esta afable se difumina en la niebla 
    No quiero la noche y el día adelanta las horas 
    Mis manos no quieren dibujar y aún así pintan sobre los lienzos que 
    ascienden a los horizontes llenos de miradas 
    abstractas donde abrazan las 
    huellas del peregrinaje esforzado que se deja sentir 
    vivo y despliegan sus alas blancas, 
    libres hacia los firmamentos oscuros 
    donde los deseos se maquilan de rojo. 
    ¡No quiero nada y aún así quiero todo!




    La noche es Ella 

    La noche es una mujer 
    Donde se pierde la cordura 
    Donde a ciegas se desafía a la luna 
    Y en la belleza de ambas se zarpa a 
    lugares desconocidos donde 
    los hábitos seden a la fascinación 
    de sus sombras 
    La noche es una mujer inocente 
    con sus vestidos de puntos y 
    lienzos vulnerables 
    donde sus ojos descansan en los 
    regazos de los recuerdos 
    La noche es ella 
    La que oscurece en la niebla 
    Con su aroma a niña juega a 
    perderse y encontrarse en otra noche  
    Nunca termina de eclipsarse porque el 
    alba se hace visible en el humo de sus manos 
    y en la brisa nocturna se adentra en 
    los pensamientos del silencio. 
    La noche es ella 
    Tan palpable que no se olvida 
    Los astros la admiran 
    La tocan 
    La piensan 
    Su alma imborrable e indestructible 
    Irradia nostalgias cubiertas de pasión. 
    La noche es ella y 
    la vida en ella se hace placentera 
    Una mirada 
    Un poema 
    Una pintura 
    Y su presencia es la fuerza que emana la vida. 
    ¡La noche es ella, 
    Y ella devora la noche! 




    Adagio de Pasiones. Un palpitar en las sombras de la vida | Poesía | Shirley Ruiz Monge (2016)




                           Cada historia tiene una vida 
                           y cada vida tiene mil historias

    De niña no conocí el otoño, no tenía idea de lo 
    que se podía sentir en esta estación, 
    pero la vida con sus vientos me trajo 
    como una hoja, 
    a una nueva tierra y me permitió 
    enamorarme del Otoño. 
    ¡Otoño que llevo en mi corazón! 
    ¿Qué veo en las hojas? 
    Veo libertad, Pasión, Caída, Vuelo, 
    Miedo, Desenfreno, 
    Aventura, Desarraigo, Amor, Vida, Muerte!
    Veo historias…
     Me apasiono juntando hojas a donde vaya, 
    olerlas, tocarlas, 
    darles una vida nueva en mis cuadros, 
    otras, solo las guardo 
    en mi cuaderno lleno de letras sueltas 
    para luego hacerles un poema. 
    Amo sus colores, sus formas distintas, 
    su liviandad por dejarse 
    llevar sin oponerse al tiempo, 
    a las circunstancias, al destino, 
    a lo impuesto, amo su rebeldía 
    y su anormalidad, amo su esencia. 
    ¡Amo las hojas! 
    Este poemario es un honor a ellas, a mí, a usted,
    que en algún momento hemos sido hojas que 
    vuelan con el viento. 
    Mi agradecimiento a los que me permitieron ser 
    parte de su mirada 
    y me regalaron sus letras 
    para compartirlas en este 
    poemario junto a las mías, 
    gracias por embellecer 
    la vida con sus inspiraciones 
    y por dejarse llevar conmigo en esta aventura.

                   "La razón obra con lentitud, y con tantas 
                   miras, sobre tantos principios, 
                   que a cada momento se adormece o extravía. 
                   La pasión obra en un instante."
                                      Blaise Pascal




    ¿A dónde se van las horas?

     ¿Qué son las horas? 
    Pregunta el reloj 
    Donde las agujas nunca duermen 
    y la luna palpita fuerte 
    degollando las sombras 
    en el tic tac del tiempo 
    Donde el alma florece 
    y los pájaros sin plumas 
    alzan su vuelo con la 
    neblina del sol y recogen los 
    sueños donde las hojas nunca pasan 
    y cubiertas de historias 
    reviven los momentos 
    que quedaron en la muerte del recuerdo 
    Un segundo que no pasa 
    Un beso que nunca se va 
    Una sinfonía de noches eternas 
    Un camino congelado en el infinito 
    Un amanecer que sangra derretido 
    y se lleva el dolor que no respira 
    Una ciudad extraña 
    Tan inmensa que va de prisa 
    Y en su lentitud revela los rostros 
    desconocidos 
    ¿Y si mejor no vemos las horas? 
    Pregunta el reloj 
    Donde solo seamos felices y 
    atesoremos los momentos
    y el tiempo no nos robe los instantes 
    que sin poder estar presentes 
    podamos estar juntos 
    ¿A dónde se van las horas? 
    Pregunta el reloj 
    Y los instantes pausados 
    en la noción del tiempo 
    se llena de emociones 
    buscando su propia libertad 
    donde termina su día esclavo 
    de los minutos que apasionados 
    añoran el otro día y volar... 
    ¿Y dónde están las horas?




    Enigma

    Amo el viento 
    que me habla sin verlo 
    Que de pronto besa mi alma 
    y me acompaña 
    Que refresca mis días de calor  
    y arrulla mis días de frío 
    Que recorre mis tinieblas y 
    persiste en la oculta claridad 
    Amo la brisa que cala hondo y 
    esclarece las oscuridades 
    Amo la libertad que me 
    embriaga de ella y hace de mis 
    letras las vivencias 
    apasionantes del caminar 
    Me voy 
    No sé a dónde 
    No sé si vuelvo 
    Soy un misterio 
    Un enigma por descubrir 
    Una hoja en la lluvia de la vida




    Adagio del alma

     Vivía entre amor y odio 
    A veces en silencio y 
    Otras veces a gritos 
    No pedía nada 
    Y aún así la vida le dio de todo 
    Algunas cosas las buscó 
    y supo encontrarlas 
    Otras, nunca las halló 
    Llovía por dentro y para secar 
    sus lágrimas escribió un poema 
    y sus hojas fueron el cuerpo 
    escrito en silencio




    Canto de un poeta

     Un poeta cantó al oído, dijo: 
    ¿Hay crepúsculos de infinitos? 
    ¿Existe el Dios de silencios eternos? 
    ¿Acaso el día no vendrá? 
    Allí, sentado en sus sombras, 
    el poeta en su canto melodioso creó al artista, 
    cubierto de paisajes inolvidables que 
    brotaban la paz simulada al caer las hojas
    y tocar el suelo, 
    paz en las razones de recuerdos, 
    quimeras que bailaban al escuchar 
    el canto del poeta. 
    Su canto, esperanza de un paisaje.







    .




    0 0
  • 05/17/16--04:51: LEONORA SPEYER [18.721]

  • Leonora Speyer

    Leonora Speyer, Lady Speyer (nacida von Stosch) (7 de noviembre de 1872 – 10 de febrero de 1956) fue una poeta y violinista estadounidense.


    Leonora Speyer y su marido Sir Edgar Speyer, circa 1921

    Nació en Washington, D.C., hija del Conde Ferdinand von Stosch de Mantze en Silesia, quien luchó por la Unión, y Julia Schayer, que era escritora. 

    Estudió música en Bruselas, París, y Leipzig, y tocó el violín profesionalmente bajo los mandos de Arthur Nikisch y Anton Seidl, entre otros. Se casó con Louis Meredith Howland en 1894, pero se divorciaron en París en 1902.  Luego se casó con el banquero Edgar Speyer (más tarde Sir Edgar), de London, donde vivieron hasta 1915.

    Sir Edgar tenía antepasados alemanes y debido a los ataques anti-alemanes contra él ese año,  se mudaron a los Estados Unidos y establecieron su residencia en Nueva York, donde Speyer empezó a escribir poesía. Ganó el Premio Pulitzer por Poesía en 1927 por su libro de poesía "La Despedida del Violinista".

    Tuvo cuatro hijas: Enid Howland con su primer marido y Pamela, Leonora, y Vivien Claire Speyer con su segundo marido.

    Premios

    Golden Rose Award
    Pulitzer Prize

    Obras seleccionadas

    "April on the Battlefields", The Second Book of Modern Verse (1919). about.com
    "A Note from the Pipes", The Second Book of Modern Verse (1919). about.com
    "Suddenly", Anthology of Magazine Verse for 1920, Bartleby.com
    "Song", Anthology of Magazine Verse for 1920, Bartleby.com
    "Measure Me Sky", "The Pet" The Bookman Anthology en la Wayback Machine (archivado en 2009-octubre-28).
    Poetas Americanos, Una Antología del Verso Contemporáneo (1923)
    La Despedida del Violinista (1926)
    Pared Lenta: poemas nuevos y seleccionados (1939)
    Pared lenta: poemas, juntos con o sin música (1944)

    Traducción

    Hans Trausil (1919). Holy Night; A Yule-Tide Masque. Sunwise Turn.



    Spanish versión by Roberto Amézquita
    Presentamos un poema de Leonora Speyer (1872-1956) Poeta y violinista nacida en Washington D.C. Se formó musicalmente en distintas capitales de Europa. Ganó el Premio Pulitzer de Poesía en 1927 con su libro Fiddler’s Farewell (Knopf, 1926). La presente traducción es de Roberto Amézquita.
    http://circulodepoesia.com/2016/05/100-pulitzer-poets-leonora-speyer-1927/



    -'El amor tiene cien finales felices', 

    Leonora Speyer (poeta estadounidense).



    Yo seré tu epitafio

    Sobre tu corazón muerto, querido,
    yo me levantaré tan alegre como rama
    diciendo “Aquí yace la canción cruel
    Cruelmente silenciada”
    Aquí yace la yaciente espada de la mentira
    con mi verdad a gotas destilando;
    aquí yace la entramada vaina
    la por mi juventud bordada.

    Cantaré, “Aquí yace, aquí yace, aquí yace”
    Ah,  Oxídese en Paz ahí debajo!
    Los caminantes nada entenderán de mis palabras.
    pero tu oscuro polvo lo sabrá.



    I’ll be your Epitaph

    Over your dear dead heart I’ll lift
    As blithely as a bough,
    Saying, “Here lies the cruel song,
    Cruelly quiet now.”

    I’ll say, “Here lies the lying sword,
    Still dripping with my truth;
    Here lies the woven sheath I made,
    Embroidered with my youth.”

    I’ll sing, “Here lies, here lies, here lies-”
    Ah, rust in peace below!
    Passers will wonder at my words,
    But your dark dust will know.


    Squall

    The squall sweeps gray-winged across the obliterated hills,
    And the startled lake seems to run before it;
    From the wood comes a clamor of leaves,
    Tugging at the twigs,
    Pouring from the branches,
    And suddenly the birds are still.

    Thunder crumples the sky,
    Lightning tears at it.

    And now the rain!
    The rain—thudding—implacable—
    The wind, reveling in the confusion of great pines!

    And a silver sifting of light,
    A coolness;
    A sense of summer anger passing,
    Of summer gentleness creeping nearer—
    Penitent, tearful,
    Forgiven!



    Swallows

    They dip their wings in the sunset,
    They dash against the air
    As if to break themselves upon its stillness:
    In every movement, too swift to count,
    Is a revelry of indecision,
    A furtive delight in trees they do not desire
    And in grasses that shall not know their weight.

    They hover and lean toward the meadow
    With little edged cries;
    And then,
    As if frightened at the earth’s nearness,
    They seek the high austerity of evening sky
    And swirl into its depth.



    Garden Under Lightning

    (Ghost-Story)

    Out of the storm that muffles shining night
    Flash roses ghastly-sweet,
    And lilies far too pale.
    There is a pang of livid light,
    A terror of familiarity,
    I see a dripping swirl of leaves and petals
    That I once tended happily,
    Borders of flattened, frightened little things,
    And writhing paths I surely walked in that other life—
    Day?

    My specter-garden beckons to me,
    Gibbers horribly—
    And vanishes!




    .


    0 0
  • 05/17/16--08:50: JAN RICHMAN [18.722]

  • Jan Richman

    EE.UU: Poeta graduada del NYU Graduate Creative Writing Program. En 2001 coeditó el periódico literario 6,500. En 1994 fue distinguida con el premio Walt Whitman por su libro Because the Brain Can Be Talked Into Anything. Jan Richman tiene una licenciatura de la Universidad Estatal de San Francisco y una maestría en escritura creativa en la Universidad de Nueva York y ha enseñado escritura en el Brooklyn College, la Academy of Art University y San Francisco City College. Richman vive en Oakland, California.

    La traducción al español es de Adalberto García López
     http://circulodepoesia.com/2016/05/american-poetry-jan-richman/

     


    No te muevas. No te muevas en absoluto. Déjame hacer esto.
    Mañana puedes girar tus huesos a lo largo del borde
    de las curvas ilusorias del tiempo. La semana próxima puedes realizar
    tus entregas, estropear tus ofertas, llevar a cabo
    tus actuaciones de remordimiento. Moldea tu navío. Arroja
    tus pasos como luciérnagas en el vacío.

    Pero ahora, percátate de tu torso en llamas.
    La luz del sol de este se posa en tus muslos y corta
    los ojos de tu rostro. Tus piernas descansan como sombras
    en el fondo de un bosque, conservando su colección
    de secretos, enterrando sus henchidos nombres. Tocaré
    tus piernas. No te muevas. Me deslizaré por tu piel
    como un lento bote lucha contra una corriente de hierro.
    Navegaré hacia la luz, la yema de mis dedos arde
    en el nuevo mundo, y se lanzan
    en la parte más caliente de ti.

    ¿Puedes mantener el tesoro hundido –guirnaldas de rubíes-
    estrangulando tus pensamientos en voz alta? ¿Puedes aguantar?
    ¿Puedes luchar? ¿Puedes luchar contra el impulso de correr?
     

     

    Don’t move. Don’t move at all. Let me do this.
    Tomorrow you can wheel your bones along the edge
    of time’s illustrious curves. Next week you can make
    your deliveries, manhandle your offerings, perform
    your acts of contrition. Mold your vessel. Drop
    your footsteps like fireflies into the void.

    But now, notice your torso in flames.
    The sunlight from the east rises at your thighs and cuts
    the eyes from your face. Your legs lie like shadows
    on the bottom of a forest, keeping their collected
    secrets, burying their swollen names. I’ll touch
    your legs. Don’t move. I’ll slide up your skin
    like a slow boat fights an iron current.
    I’ll navigate toward light, my fingertips burning
    in the new world, and capsize
    in the hottest part of you.

    Can you hold the sunken treasure – garlands of rubies
    choking your worded thoughts? Can you hold up?
    Can you fight? Can you fight the urge to run?

     

     


    0 0


    Antípatro de Sidón

    Antípatro de Sidón (siglo II a. C.), fue un poeta griego autor de varios epigramas de la antología griega. Fue contemporáneo de Q. Catullus (cónsul en 102 a. C.) y de Crassus (cuestor en Macedonia en 106 a. C.). Es mencionado por Cicerón. Fue uno de los muchos escritores que hicieron una relación de los monumentos y construcciones del mundo clásico que se consideraban síntesis de la belleza, es decir, las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Se limitó a siete, un número mágico entre los griegos. 


    Las maravillas del mundo son obras de importante peso social y de gran calidad artística, que implican a su vez, grandes conocimientos arquitectónicos, físicos y algebraicos. Todas ellas construidas y levantadas con gran esfuerzo a lo largo de muchos años de constante trabajo. Las primeras '7 Maravillas del Mundo' fueron escogidas basadas en un poema de Antípatro de Sidón, hacia el 125 ...



    He posado mis ojos sobre la muralla de la dulce Babilonia, 
    que es una calzada para carruajes, 
    y la estatua de Zeus de los alfeos, 
    y los jardines colgantes, 
    y el Coloso del Sol, 
    y la enorme obra de las altas Pirámides, 
    y la vasta tumba de Mausolo; 
    pero cuando vi la casa de Artemisa, 
    allí encaramada en las nubes, 
    esos otros mármoles perdieron su brillo, y dije: 
    aparte de desde el Olimpo, 
    el Sol nunca pareció jamás tan grande.

    Antípatro de Sidón, Antología Griega (IX.58).



    DIEGO DE GUEVARA, TRADUCTOR DE ANTÍPATRO DE SIDÓN
    Juan Francisco Domínguez. Universidad de León

    Se ofrece una nueva edición y traducción de un epigrama latino de Diego de Guevara († 1565).

    1. ANTÍPATRO DE SIDÓN: EL EPITAFIO DE LAIS
    Antípatro de Sidón (s. II a. C.) es autor de numerosos epigramas recogidos en la llamada Antología Griega. Meleagro se refería a él con elogio (AG VII 418) y Cicerón recordaba sus dotes como improvisador (de orat. III 194). Uno de los epigramas de Antípatro incluidos en dicha Antología es el epitafio, en siete dísticos, dedicado a la otrora célebre cortesana Lais (AG VII 218). Veamos ese epigrama de Antípatro tal como podía leerse en algunas de las ediciones de la Antología que pudieron ser accesibles a los lectores por los años de 1560 y más en particular a un joven aristócrata llamado Diego de Guevara.




    Laide aquí está, que moró en la marina Corinto
    y entre oros y púrpuras y amores a la dulce
    Cipris venciera en regalo y molicie de vida.
    Límpida como el agua blanca de Pirene,
    mortal Citerea, a la cual más ilustres amantes
    que a la novia Tindáride siguieron, deseando
    sus Gracias poder cosechar y venal Afrodita.
    A azafrán aromático su sepulcro huele;
    todavía la mirra fragrante sus huesos impregna
    y dulce aliento exhala su brillante cabello.
    Por ella Afrogenia arañó sus facciones hermosas
    y Eros, sollozando, gimió tristemente.
    Comunal hizo siempre su lecho y esclavo del lucro;
    si no, segunda Hélena, la Hélade arruinara2.



    Y también unos atribuyen  a Platón y otros a Antípatro de Sidón otro epigrama llamado “Epitafio para Safo” en el que se llama “Musa mortal que cantaba con las Musas inmortales". Reproduzco la versión de  Manuel Fernández Galiano para Gredos. Antología Palatina, Epigrama Helenísticos (VII 14):


    Epitafio de Safo

    A Safo custodias, eólide tierra, a la Musa
    Mortal a quien las Musas divinas reconocen,
    Criada por Cipris y Eros, que siempre trenzaba
    Con Persuasión guirnaldas perennes de las Piérides,
    De la Hélade encanto y honor para ti. ¿Por qué, Moiras,
    Que torcéis el hilo triple con vuestros husos,
    vida infinita no hilasteis a aquella que trajo
    dones infinitos a las Heliconiades?






    .



older | 1 | .... | 286 | 287 | (Page 288) | 289 | 290 | .... | 364 | newer