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    MARÍA CECILIA PERNA

    María Cecilia Perna nació en Zárate, Buenos Aires, en 1979. Es profesora  y poeta. Publicó los libros: La boca de Mercurio (Siesta, 2003), Libro Chino (Gog y Magog, 2009), el libro-álbum Vísperas (Zorra/poesía, 2009) con los dibujos de Alfonso Piantini y su reedición ampliada, Otra Víspera, (Buenos Aires Poetry, 2016) . Estudió larga y formalmente Letras en la UBA y sigue una maestría en Literatura latinoamericana en UNTREF. Para compensar, toma clases de danza, teatro y pintura por aquí y por allá. Hace ya largo tiempo que escribe en la web reseñas de teatro y cine para la Revista Ruleta China, además de actualizar cada dos por tres su blog www.unababeldecristal.wordpress.com. Traduce poesía y da talleres de escritura imaginativa en su casa de Palermo, donde vive con sus dos gatas Mandala y Pugliese.

    Contacto: ceciliaperna@gmail.com




    Por el camino del desierto
    los ángeles simulan su alimento
    su procedencia celeste
    la esconden detrás
    de los ojos — son de luz
    apenas ellos
    lo admiten — su cuerpo se transforma
    nadie lo comprende pero abren
    una fuente donde antes sólo hubo
    — duras piedras.



    Libro Chino


    Pero volvamos los ojos al Dragón
    panza de fuego
    amarillo
    rojo fuerte
    en los pequeños pies
    de la doncella.

    *

    Y tratemos aún de imaginar
    el sable del guerrero
    que no mata,
    sabiamente
    nada más mide sus fuerzas
    respecto del Guardián.

    *

    Porque si ella se dignara
    a reconocer sin miedo
    la protección caliente
    y dulce
    del Guardián de aquella puerta
    tomaría todo el fuego
    sagrado de su boca
    adentro
    en el centro de su cuerpo
    lo retendría apenas
    con la punta de la lengua
    pegada al paladar. 

    (fragmento de Libro Chino)



    De  LA BOCA DE MERCURIO Buenos Aires: Siesta, 2003 ISBN 987-9348-24-9


    de misteriosas gamas cristalinas

    rescato
    entre viajes
    transparente
                       el naufragio

    cuando su furia
    me arroja
    en la playa
                       toda la luz.




    Viste el mar de terciopelo

    se arropa
    en la mirada
    un verde botella

    y el mensaje
    desintegra
    entre las manos
    húmedas.




    Una abeja en el crepúsculo

    Con el rayo final
    pierdo el camino
    y ya ciega
    reclamo
    mi propio veneno
    para darme fuerzas.




    quedó de un sonoro marfil

    es el eco
             que rueda
    escaleras abajo.

    Cae
    con altura de faro
    claridad
    en palabras

    repetidas.


    Última metáfora sobre la realidad

    La realidad es un mazo
    de cartas de Tarot
    dispuestas en hilera
    boca abajo
    aguardando la mano 
    que destape finalmente
    su verdad.

    Pero no hay que elegir 
    una cantidad preestablecida
    de cartas al azar
    y ordenarlas según
    figuras ancestrales
    que algún otro
    muy lejos de mí — o de vos
    previó para leer
    nuestro destino.

    No.

    Lo que hay que hacer
    es darlas vuelta 
    a todas
    desparramarlas
    en un caos alborozado sobre el paño
    y mirarlas fijamente
    fijamente
    hasta que cada figura
    se alce de su lecho de cartón 
    y comience a despertar
    en una danza propia.

    Que muestren 
    todas su verdad 
    en la precisión 
    de cada movimiento 
    y podamos ver así
    las figuras combinarse
    unas con otras
    por afinidad
    por propia voluntad 
    combinarse
    también con el paño, con el aire,
    con la mano que ahora elige 
    ciertas cartas
    — viendo lo que elige
    y entonces, 
    no es el azar sino
    la necesidad
    precisa de cada movimiento
    la que nos fabrica 
    en su combinatoria 
    mágica y real 
    la actualidad de un destino
    convincente.



    Realidad 

    Esa sensación
    de entrar en el vacío
    al despertar de un sueño
    entre las sábanas de siempre
    adentro de tan sólo nuestro cuerpo
    y encontrarse
    la mañana pelada de encanto;
    despegar los ojos
    en la aridez
    de la luz que atraviesa la ventana
    — la vigilia
    ese vacío.

    Esa sensación
    de lámina sutil
    de celofán de nada,
    que todas las mañanas nos envuelve
    — aísla un sí,
    compacta un interior
    cada mañana contra el límite del cuerpo —
    finísima frontera
    que nos hunde hacia adentro
    nos distingue
    del mundo y se extiende
    igual que un horizonte
    — infinitamente leve al infinito
    todo se vuelve
    inalcanzable.

    Eso. Un celofán
    de nada nos divide
    la vida en interiores — cada quien
    adentro de su sí
    -empaquetado-
    moviéndose en la grilla cotidiana
    del medio al que llamamos
    realidad.

    Hoy
    a la tarde estaba sola
    en mi departamento
    y decidí salir
    al encuentro del último rayo
    de luz de otoño. En la vereda
    sentí el calor
    del sol atravesar la lana de la ropa
    que avanzó hasta tocarme
    el centro del hueso.
    Al instante supe
    que el rayo
    que se hundía adentro mío
    era un camino en reversa
    por el cual podía yo
    salir al universo. Podía hacer correr
    por la luz y el calor
    de ese rayo que fluía
    mi pensamiento
    mi amor
    mi furia de vivir
    y las palabras. Todo
    estaba conectado.
    La realidad
    era un sostén interminable
    desde el cual
    podía convocar
    sin pudor
    todas las cosas.


    Amorío

    En la facultad me enseñaron 
    que en griego
    es posible arrancar
    del corazón de las cosas
    un atributo puntual
    y ubicarlo 
    en forma de adjetivo
    en posición especial
    junto al nombre
    que apunta como flecha a la sustancia. 

    A eso se le llama 
    “posición atributiva”.

    Así
    encontramos en Homero 
    construcciones tales como 
    “altivo Néstor”
    “deiforme Alejandro” o 
    “melenudos aqueos”. 
    El hecho de que venga
    en primer lugar
    el adjetivo
    significa
    que todo aqueo es 
    persona melenuda y que los griegos
    lo han dado así 
    por sentado
    a través de los siglos. 
    Tan sólo la palabra
    “aqueo”
     alcanza a representar 
    en la mente de un griego 
    un hombre de cabellos 
    abundantes. Sin embargo, a veces
    es necesario 
    mencionar también 
    el atributo. Resaltarlo 
    especialmente
    en ocasión en que el contexto
    de la acción así lo pida.
    A veces
    Por ejemplo, un héroe 
    tiene más de un atributo: 
    “divino Odiseo”
    “ingenioso Odiseo”
     y  es lindo resaltar 
    los atributos 
    de los héroes y  las cosas:
    las palabras 
    están allí para exaltar 
    la belleza infinita
    de todo lo que pasa. 

    Esta noche me volvía
    de una lectura
    de poesía en un bondi 
    que me tomé equivocado 
    en Villa Urquiza,
    en la parada adyacente
    a otra parada de la que supe alguna vez
    volver a casa con la luz 
    rutilante y divina del amanecer.

    Y en el bondi equivocado 
    me quedé pensando en el error
    gramatical
    histórico
    en la irreparable injusticia
    que se ha cometido al mencionar 
    durante todo el siglo 20
    al Amor. 

    “Amor libre” — pensé
    es dicho así
    la más desencantada
    tautología:
    es como decir
    “mar inmenso”
    “espuma blanca”
    “noche oscura”
    pero mil veces
     peor
    porque la libertad del amor
    no tiene en absoluto
    matices. 

    Pensé  — la libertad
    es del amor
    un atributo intrínseco
    ¿Cómo ha podido usarse
    la expresión “amor libre” 
    como propuesta vital, consigna
    política o causa
    de revisión permanente? 

    Tratar de encauzar 
    al amor
    prever su curso
     —como quien fuera a seguir
    con la yema del dedo
    la línea azul de un río
    por encima de un mapa,
    es tan absurdo como usar
    el adjetivo “libre”
    después del sustantivo.
    Como si hubiera alguna cosa
    que contrastar
    con su libertad
    intrínseca,
    como si fuera posible
    decir
    “amor rehén”
    “amor tirano” o “amor 
    forzado”.

    Si el amor se parece
    a un río
    no es
    porque tenga un cauce 
    sino
    porque es imposible volver
    a pasar dos veces por su misma
    sustancia fluida:
    si toco 
    por azar en la mitad 
    de un cuarto lleno
    de gente,
    casualmente la mano
    que una vez
    sirvió a mi mejilla 
    de almohada, 
    esa mano ya no es
    la que fue ni tampoco
    mi mano es ya la misma. Pero fluye
    la caricia en el amor
    río en su milagro
    sin causa.

    “Libre amor” deberíamos decir
    cuando 
    la poesía del contexto
    nos pida destacar 
    semejante atributo 

    — y si no
    como los griegos
    que sabían muy bien 
    la esencia que contiene 
    una palabra
    ya con decir
    simplemente Amor
    alcanza.




    .

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  • 05/02/16--15:23: SARA COHEN [18.601]

  • Sara Cohen

    Nací en Buenos Aires en 1955. Mi cotidianidad está marcada por el desempeño de mi profesión de psicoanalista y psiquiatra infantojuvenil. Mi escritura, con eje en la poesía, corre por un margen paralelo siempre presente con un carácter intermitente, a mi parecer propio de la literatura. He publicado los libros de poesía El poema que insiste (1992), Puertas de París (2000), Escena con cartas (2003), Poemas venecianos (2003), Casas turbulentas (2004), El murmullo y la incertidumbre (2009), La oportunidad (2012) y Una conversación que no tuvo lugar (2015); de ensayo El silencio de los poetas (2002), La frontera de la lengua (2006) y La niñez cautiva (2015); y la novela Veintinueve días de junio (2006). Hago traducciones de poesía de lengua francesa. He traducido, entre otros, a Henri Michaux, Bernard Noël, Claude Esteban, Nicole Brossard y Gaston Miron. 

    saracohe@yahoo.com.ar


    La escritura para mí siempre surge de pequeñas anotaciones efectuadas en libretitas. Ellas corresponden a registros de recorridos de los más diversos. Pueden ser de viajes, de una muestra en una exposición, de cosas que disparan algunas lecturas, de películas, de conversaciones, etc.  
    Soy muy urbana y mi curiosidad en el recorrido por ciudades es insistente y determinante en mi poesía. Por otra parte, mi madre nos hablaba a mi hermana y a mí en francés en la infancia. Ella había llegado a la Argentina en su adolescencia con su familia, huyendo de Francia ocupada por los nazis. Mi escritura en castellano, no es sin el horizonte del francés, y mi ciudad, Buenos Aires, no es sino el horizonte de ciudades europeas. Eso me ocurre al escribir.

    Me dedico también a traducir poetas de lengua francesa, lo que depara una experiencia muy interesante respecto de las diferencias en una misma lengua. He traducido muchos poetas de Quebec y me he interesado por el francés de Quebec, distinto al de los franceses. La poesía supone un mundo inagotable a explorar, es más bien una posición en el mundo la del poeta. 
    El cuerpo de la poesía es un cuerpo en movimiento ya que requiere recorrido. Aunque muchas sean las horas de trabajo con los textos, no hay en mi caso materia prima que no requiera recorrido que de algún modo ponga en juego al cuerpo.  Me interesa mucho el vínculo entre lo onírico  y la vigilia, es un fenómeno que indago permanentemente en los textos.


    (de Casas turbulentas, Colección César Vallejo, La Bohemia, 2004)

    EL SUEÑO

    Hay un cuarto más
    invisible a los ojos de los otros

    entro
    con la sorpresa de una primera vez
    y la sabiduría de quien ya estuvo allí

    alguien
    que se me adelanta
    ya leyó cada línea
    de aquellos libros
    diseñó de esa alfombra el dibujo
    y de esos muebles las curvas

    si él no existe
    a los ojos de los demás
    y sin embargo insiste
    en que yo lo descubra
    debe ser porque ese cuarto
    es más real que ningún otro
    ese cuarto es mi futuro.



    (de La oportunidad, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2012)

    LA MAGNOLIA

    Días atrás
    él me había regalado
    una magnolia

    Cuando dos personas
    recuerdan una conversación
    piensan en distintos fragmentos
    de la misma, o al mismo
    lo interpretan de modo
    muy diferente

    Estábamos él y yo frente
    a un barranco, vegetación
    invisibilidad del río
    y a mis espaldas
    una conversación
    de desconocidos

    Fui a la pescadería
    con la magnolia
    La vendedora me preguntó
    qué flor era
    respondí
    que era una gardenia
    -error-
    era una magnolia
    Otro vendedor dijo
    de ésas queremos
    en nuestro jardín
    ¿Ustedes son pareja?
    pregunté
    Ella respondió
    “por ahora”
    Cuando salí
    de la pescadería
    pensé que me había
    equivocado
    no era una gardenia
    sino una magnolia

    Si yo hubiese visto
    el río detrás
    del barranco, hubiese
    imaginado mejor
    estoy presa
    de la invisibilidad
    del río
    que según dicen
    existe

    Es como el tema del amor
    ¿el río está o no está?
    No se puede decir que exista
    el amor, ahí donde no se siente
    Tampoco se puede negar
    el amor, ahí donde
    aún perdura

    Volví a la pescadería
    al día siguiente,
    por si de mí
    no se acordaban,
    dije -yo soy la de la magnolia
    -gardenia-dijo ella
    y sonreía y
    su amor también sonreía
    -qué lindo jardín
    tienen ustedes- dije, y me alejé
    con el salmón.
    Lo único cierto es la ficción.



    Instalaciones

    Una barca expuesta entre
    columnas grises y piedras blancas

    Al superponer los planos
    se cambia la historia
    Hay un espacio
    que lo determina 
    a ese objeto

    Muchos años atrás 
    vos tenías una habitación
    abandonada con cosas
    apiladas en el piso
    entre ellas
    muchos diarios viejos
    Me dijiste con humor
    es mi archivo
    nos reímos
    Éramos jóvenes novios

    Ahora frente a la instalación
    me acuerdo de esos diarios
    Corda di giornali
    El artista hizo cuerdas
    con los diarios
    y son muchas y
    entremezcladas
    o más bien puede
    que sea una sola
    larga y con múltiples
    vueltas

    También decías
    que escribir en un diario
    era estar destinado 
    a que envolviesen algo 
    con la nota 
    que habías escrito
    o que la tirasen
    Ya ves el artista hizo 
    cuerdas y las vemos
    en un museo

    Me da miedo
    atravesar el tiempo
    temo caer
    No es claro
    si existe un puente
    entre aquello 
    que fuimos
    y lo que somos

    Lo objetos viven
    historias paralelas
    en este museo
    La propuesta es 
    que nos extraviemos
    momentáneamente 
    durante el recorrido
    que dudemos
    de nuestras percepciones

    Mi mirada queda
    capturada por una obra
    de pliegues y cráteres
    ¿es de cuero?
    le pregunta el uno
    al otro, no sé 
    le responde 
    el otro
    pero nos sucede

    Buena respuesta
    es nuestro retrato
    en presente
    es el tiempo
    de nuestra
    propia
    construcción

    Pero llego
    a un ventanal inmenso
    el principal del museo
    veo Piazza Mancini
    por fuera pasa un tram
    y adentro metros
    y metros de plástico
    de colores
    con agujeros
    de cortina de baño
    ocupan la gran sala
    como si fuese una
    cascada que cae
    hacia el gran
    ventanal luminoso
    es de Piero Golia
    quien estudió
    la relación existente
    entre museo y público
    entre espacio 
    y obra de arte

    Por eso, quizá, me quedo
    sentada aquí en el piso
    más alto del museo
    con el gran ventanal
    frente a mí
    Se trata del interrogante
    que deja el espacio
    en uno
    Habitarlo como 
    el espacio más íntimo
    siendo que
    se trata
    de un lugar público
    en el que no estoy sola
    ni estoy por desaparecer

    (del libro La oportunidad, Ediciones del Dock, 2012)



    VI

    hablamos de poesía
    con mi padre
    con él justamente
    que nunca habló 
    de poesía

    tampoco hablaba
    mucho pero conmigo
    ese día sí

    se nos escapaba
    la noción del tiempo
    habíamos dejado
    la ciudad
    para festejar 
    el fin de un año
    y el fin se esfumaba

    un padre es lo mejor
    que te puede pasar

    si era mudo y te habla
    ese día te ganaste el cielo

    me preguntó acerca
    de la traducción 
    le dije que no era mío
    el paisaje de la nieve
    pero que las palabras
    en mi lengua eran tan
    verdaderas como aquellas 
    originales lejanas
    y la nieve también lo era

    me dijo que él 
    no sabía nada 
    de aquellas palabras 
    en búlgaro que se debían
    haber pronunciado 
    cuando él era bebé
    me preguntó si sabía
    dónde quedaban
    esas palabras

    no contesté

    él dijo que tal vez
    se deslizaban  
    en algún poema
    anónim

    (de Una conversación que no tuvo lugar, Ediciones en Danza, 2015)



    XXV

    empecé a hacer escultura
    por ser el dominio
    que menos
                     comprendía
    como sigo sin comprender
    debo seguir haciendo

    estamos en la Rue Hippolyte-Maidron
    en su estudio

    seres
             cabezas
                           ojos

    mientras conversamos
    se pone a dibujar en el periódico
    que minutos antes leía
    con un bolígrafo

    vivo su extrañeza
    respecto del mundo
    como mía

    para mí
                los árboles
                                 siempre
    fueron humanos

    me señala las cabezas
    este es mi modo de saber
    acerca de mi visión
    del mundo exterior
    y aun más del rostro
    y del conjunto
    del ser
    humano

    Diego
              Annette
                            Caroline

    yo le digo que 
    un objeto es
    un sujeto que se ausentó

    yo trabajo de memoria
    me dice
    lo mío es una pregunta 
    que conduce a otra
    mi obsesión por la cabeza
    humana me valió
    la expulsión del grupo
    surrealista

    le digo que Jean Genet piensa
    que las esculturas de Giacometti
    se han retirado
    han desertado de la playa
    a ese recóndito secreto
    que hace a cada
    hombre

    él me responde 
    cuando
    Jean sale de mi atelier
    a la calle 
    lo que lo rodea
    pierde su carácter 
    de realidad

    por eso yo no quiero irme
    le digo

    yo le conté a Jean
    me dice 
    que en otro tiempo
    tuve la idea de hacer 
    una estatua y enterrarla

    entonces yo recuerdo 
    lo que me balbuceara 
    Jean Genet a mí 
                              al oído
    que él titularía
    la obra de Giacometti como
    el objeto invisible
    también recuerdo entonces
    que Sartre le dijo
    Giacometti sueña
    con desaparecer
    detrás de 
    su obra

    pero no digo
    todo esto
    que pertenece
    a otras 
    conversaciones

    vivo con pesar
    el no poder evitar 
    que empiece a extraviarse
    mi presencia y ese instante 
    en la Rue Hippolyte-Maidron

    para bien
                  o para mal
    las cosas 
    me suceden así
    a través del tiempo


    (de Una conversación que no tuvo lugar, Ediciones en Danza, 2015)



    Silencio

    Mi madre me legó
    la lengua francesa
    y el silencio

    Vivía temerosa
    y yo no vislumbré
    la infinita variedad que proponía su decir.

    Tampoco sabía que el verso de Rimbaud
    Toute lune est atroce et tout soleil amer
    no tiene traducción.

    Después de su muerte
    caminé con mi hija por París
    Un universo secreto de
    pérdida y silencio.

    Me pregunté por qué
    cuando yo tenía diez años
    (como mi hija en nuestros recorridos)
    mi madre no me llevó de la mano
    por esas mismas calles.
    Por qué no me señaló
    el cirque d´hiver al que le gustaba ir
    en el Boulevard Beaumarchais.
    Ir con ella a Deauville, donde veraneaban,
    y que me cuente, me cuente, me hubiese gustado.
    La guerra nunca arrastra todo
    La lengua francesa
    es tan generosa en matices...


    Amor

    Si yo pudiera recuperar las sillas
    las primeras del juego de comedor
    aquellas cuando se casaron
    antes de que se rompan
    antes del descuido
    Sus dos varillas curvas separadas
    por un medallón de madera
    labrado en el respaldo.

    Incompetente el amor.

    Un libro no es más que parte
    del pago de una deuda.








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  • 05/03/16--00:42: WILLIAM KECKLER [18.602]

  • William Keckler

    Nacido el año 1966 en Harrisburg, Pennsylvania, EE.UU., es un poeta americano y traductor.

    La poesía de Keckler ha aparecido en numerosas antologías, incluyendo Isn't It Romantic: 100 Love Poems by Younger American Poets (Wave Books, NYC), In the Criminal's Cabinet (nth position, London) and poem, home: An Ars Poetica (Paper Kite Press, 2009).

    Premios - Awards

    2002 National Poetry Series, for Sanskrit of the Body
    1994-1995 Gertrude Stein Award in Innovative American Poetry, for "One Poem"
    1997 Fellowship in Poetry from the National Endowment on the Arts

    Obras - Works

    "Snow Wok", Shampoo 17
    "Spring Poem," Coconut 14
    "Two Poems," Free Verse
    "Holding Holding" and other poems, Gut Cult
    Sanskrit of the Body (2002, ISBN 978-0-14-200303-9),
    Ants Dissolve in Moonlight (1995, ISBN 978-1-879193-04-8)
    You name it: poehms. Logodaedalus Press. 1998. ISBN 978-0-9651401-2-6.

    Traducciones - Translations

    The Kingdom of Farfelu, With Paper Moons. Fugue State Press. 2005. ISBN 978-1-879193-13-0. - André Malraux's early works Royaume-Farfelu and Lunes en Papier


    Los poemas han sido seleccionados por mi amigo William Keckler, para esta antología Siglo XXI. Contacto:icestationpoetry@aol.com


    TWELVE POEMS  /  WILLIAM KECKLER




          from Ants Dissolve in Moonlight (1995, Fugue State Press)


          MOUNTAIN UNDER SEA

    Surveying the mitered light
    facing ocean

    It's chiseled
    calling off seconds

    A mountain, its vertex
    touches the reflective cloud surface

    in a single point
    (seems more a dream)

    of dark thrust
    up to break

    an illusion
    with solidity

    a ruse
    a bone

    a lien



         SONAR

    Because our dogs
    smelled something

    we followed
    an olfactory trail

    deep into “nowhere,”
    past a ruined mill

    and farmhouse
    that exists only

    as bounced sound
    to denizen bats.

    I wonder:
    “Is there a trace

    of intonation
    to this place,

    any twang of home
    or dear dialect

    of geometry
    to these walls?”



                    A  CHILD

                  equilibrium of colors stationary, above a void, nets
    behind the eyes, slow to turn, physical disintegration of images
    in the world,           spent extravagantly metaphors
    of spun gold
    launched a whole field of birds
    to reasonless flight


                                        to hear his voice




        from Recombinant Image Day (Broken Boulder Press, 1998)


                 ANIMAL

    Braced against a smudge of world

    she forms phosphenes that dangle
    a real game of catch

    the mouth as a center

    grows all the other senses
    frostlike around sleep

    later, we are found staring
    at collisions of appetites

    driver without

    sounds calling
    out to matter's

    wry ventriloquism.



          A  BRIEF HISTORY OF US

    The way the elements contain all futures

    Yet all the features of the story
    Diverge in synthesis
    As bird songs of the Mesozoic

    But where is music in the food chain?

    You say this isn't a question
    It is
    A doorpost by which you stand
    To watch the city rise

    I wanted it to be vegetative
    With the fuzzy logic of a field
    Where we used to walk

    To shape or dress our minds with images
    divide the day by thousandths or millionths

    This is the current belief that drives the wheel
    Of resemblings you said you were
    Only the last in a series

    That saw form as a custom of appetite

    Money as an adaptation of the eye
    Death as some trader-god's commodity

    All these people lying, afraid on the floor

    The human exchange




       from Sanskrit of the Body (Penguin, 2003)



          JUST WATCHING AS

    The clothing of the mind
    dropped off. Irrefutable
    is the body's boredom, before touch

    asleep to the cryptic meaning
    of the anatomical, it is all
    colorless.
                                          Hardening,

             light strikes the object
    until it swells
         full of likeness. Blood's

    gorging
                 of the mind. The skin,
                                 a glove.
    The sponge of images
       squeezes the world
                       until it oozes  Out of self

                                                     is beauty.



                       VARIANT

    In the Beginning, the Garden
    lay under the sea.

    And it suckled space,
    oh boundless
                                               forgetfulness

    cold-nippled
    as itself. The Snake

    had no words
    to grip like hands

    and like Desire
    it ate itself

    to feel rooted,
    like a Tree. Silly

    seminal allegory,
    semen-tasting fruit,

    Death milky with fellowship
    Sky welcomed then.

    Yes, to feel rooted
    like a tree.     Afterwords,

                        desire's brevity.



                   YOU WERE THINKING HOW

    Does a shell secrete mathematics

    Or vice versa?

    The way my sentences compose a world

    Your gestures are the most creative thing
    About your life you can't shape

    Without language there are too many senses

    And yet you don't think of yourself this way
    As afraid

    The business of the thing absorbs you

    But, rarely, there are clots

    Some we call pictures and some we don't

    The way the brain curls on itself, the body

    A nautilus coils like a dream

    Spiraling the sounds of traffic inwards

    To the still, central point

    Where the sentence disappears




                   THE HAND

    The endlessness has nothing to do with us.
    But something we can say touches it somehow,
    and the gods appear for a half-life.
    Soon they are gone. Only stone niches left.
    Have we changed somehow a distant place?
    We know our gesture ripples off.
    Whether it is forever we cannot say.
    Why do we wish for strangeness to be touched
    when we will never know it, or it us?



                        (untitled)

    A familiar voice may be parsed to infinite particles of sound
    which is the hologram of thinking (as the bow of the arrow
    bent back so far sensation cannot be explained by one's efforts
    any longer, but seems the gift of a remote ancestor, pushing out
    of bone and flesh and eye, until your thinking breaks up in the dusk
    of a road without any figure, early dark of a February evening).
    The sense of legend is constant time, a sacred chamber of thought
    which invents meanings for differing velocities: the thickness of breathing
    through the spectra of a chip of coal, for instance, in a bedroom
    which is modified to fit my prehistoric modes of looking into lifelessness
    that still twitches with energy, a dragonfly wing or trilobite fossil
    or sudden shadow of your hand over my face, the segments of your image...



                               (untitled)

                   Is it because of this, a candle's flickering,
    that the room only half commits to existence, or commits
    to half-existence, the way color in winter pines
    still requires a hundred knife scrapes? We could continue
    here, in this unheated atelier, or watch this lover purloin
    color from that glass eyeball of an outdated mannequin.
    She showed him a dead yellow butterfly the size
    of his thumbnail, at her purse bottom, but the painter
    was absorbed in grey fields beside the studio, seen 
    through cracks in dirty glass, a hundred knives. Her lips
    when he condemns himself to describe, and not merely
    exist in monochrome, were something painful.
    It reminded her that snakes could open up out of fire
    the way children trample a grey paper cobra head...



                     (untitled)

    And then you divide again, as water poured from a Roman aquamanile
    does, or breathing on the high mesas. Extracting the thought
    can be like closing a distance by sewing, as in certain old pictures,
    or the boy who contemplates an x-ray of his hand side by side
    with old drawings of a whale's fin, an ibis's wing, a leaf.
    The word for this is homology and dreams, like water, do recycle
    in nature, which we see has a rhythmic underlay so ghosts
    can finger the holes. Even a single flute can shift a galaxy obliquely

                                    so that all the copies come out wrong...





    .


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  • 05/03/16--03:22: LEANDRO ALVA [18.603]

  • LEANDRO ALVA

    Nació en Temperley, Argentina a fines de 1975. Vive allí desde entonces. Estudió Letras en las Universidades de Lomas de Zamora y Praga. Coordinó talleres literarios y es crítico de arte. Editó un libro de poemas en 2011 (TUNDRA) Formó parte de un proyecto de Tango Kafkiano: METANGORFOSIS.




    Barquitos de papel

    El intento de justificar naufragios mediante la filosofía
    es un consuelo equívoco;
    archivar el fracaso
    ver qué opinan Platón o Schopenhauer,
    rastrear esbozos biográficos
    de artistas impares
    para comprobar sus angustias
    y decirnos:
    a Tchaikovsky también le pasó...
    Nada de eso sirve,
    en la noche del ateísmo fatigado
    sabemos que no somos ellos,
    que no tenemos nada en común
    excepto ese fracaso
    tan impersonal
    como la fauna
    de un quirófano.

    Tundra, Araucaria Editora, Buenos Aires, 2011



    AND THEN

    Alguien espera sobre el andén, 
    que es un iceberg
    cuando el tren se aparta. 
    Pero al sol de la distancia 
    quién se derrite?
    A la deriva de quién flota la sed?



    Catódico apostólico

    En la tele 
    hay una mujer con las manos vendadas.
    En las vendas 
    hay manchas de sangre;
    ella dice que tiene
    los estigmas de Jesucristo,
    y en su pueblo
    la veneran como si fuera una santa.
    Cambio de canal,
    una boa se traga un animal indiscernible
    un bocado demasiado grande; 
    entonces, mi espanto 
    busca otra vez
    las manos sangrantes
    pero se topa con el culo de una modelo.

    Animales 
    voraces como culos
    y estigmas sin calvario
    desfilan hacia el acantilado.
    No encuentro el control remoto.



    El nudo corredizo

    ajusta la incontinencia de la vida,
    para que nadie se resigne
    a sacudir la mortaja de la noche.
    Del polvo venimos
    a yuxtaponer las ínsulas
    que secreta la nariz de dios.



    MI ÁNGEL DE LA GUARDA TIENE HIPO...

    Mi ángel de la guarda tiene hipo. Ya le tapé la nariz y conté hasta 10, pero nada. Después, aunque le pedí que apurara varios sorbos de agua, el alivio no llegó. Fui un poco más allá, y creo que logré asustarlo con mis costumbres de reptil y mi penuria celestial. Pero el hipo sigue.
    Ahora lo guío frente a un espejo, porque él no se conoce. Sin embargo, la sorpresa de descubrirse tampoco derrota a las ruidosas contracciones de su diafragma, y se queda hechizado, como Narciso frente a Narciso. Se mira y se mira. En ese momento, pienso en el ojo de un cirujano que examina el filo antes de la incisión.
    HIP! HIP! Mi ángel de la guarda tiene hipo. Tal vez anda borracho para olvidarse de mí. ¿Qué pasa cuando un ángel pierde la memoria?
    Parece que está oscureciendo. Presiento que la noche será larga...



    SÉ QUE LAS CONSECUENCIAS PRÁCTICAS 
    DE LA DESESPERACIÓN...

    Sé que las consecuencias prácticas de la desesperación
    a menudo resultan un equívoco muy pálido.
    La voz de alguien 
    silabea nuestro nombre desde la cima de un faro
    mientras navegamos en un carguero de lata
    y soñamos con valor de sandokanes.
    Trato de escribir su signo, apenas  
    la espesura y la espera 
    demasiado nunca.

    El nieto del vecino
    muerto sobre una calle de la niñez,
    la boca como una propaganda de dentífrico
    y el mensaje, los bandoneones aperrunados
    que le gruñen a la inocencia;
    no se puede bajar el barrilete 
    se enredó en los cables,
    algún tironeo produce chispas
    que se apagan mucho antes de llegar a nosotros.





    El mundo se baña de sangre,
    diariamente salpica al menos advertido
    para que Dios conserve la higiene.
    Hablo del mismo dios que creó a Pilatos
    y a los jabones del Reich.
    Somos menos que burbujas
    globitos de carnaval
    sobre un alambre de púas.





    La palabra sed
    contradictoriamente
    parece contener cierta
    secreta secreción.
    Esa letra ESE del principio
    succiona, sorbe, suplica
    y si se estira lo suficiente
    semeja el sonido
    acuoso e inevitable 
    de un chorro 
    de soda.

    Entonces, 
    uno puede comprender
    la liquidez
    de la sequía 
    y ya no sabe sudar
    y solo queda un sedimento
    seco en la sombra
    de la inminencia
    de la nube
    que pasa de largo
    como un pejerrey
    de gas.





    Los hijos del leñador

    Marcar las huellas con miga de pan?
    Ya vendrán las cornejas a comerse tus pasos,
    a decirte la verdad. 
    El sendero no existe
    somos nosotros
    muriendo.





    Rosa, oh, pura contradicción
    voluptuosidad de no ser
    el sueño de nadie
    bajo tantos párpados.
    (Epitafio de Rainer Maria Rilke)

    De incógnito,
    escondida tras el barullo de los pétalos
    duerme la espina
    que va a matar a Rilke.
    Pura contradicción
    que nadie sueña,
    la estatura de la muerte
    fulgura en el jardín.
    La más profunda voluptuosidad
    en el pozo callado
    de los párpados,
    del silencio;
    la rosa.




    TETAS

    Las tetas de Moria Casán
    fueron una obsesión durante años
    se me inflamaban los globos
    oculares
    cada vez que las meneaba
    en cámara.
    También
    las de la Coca Sarli
    esas películas berreta
    que proyectaban en “Función Privada”,
    siempre caliente la Coca
    en la patagonia
    en la selva misionera
    la única geografía que contaba
    era su cuerpo.
    Tal vez por eso
    muchas veces
    mi sed busca la vía láctea
    o alucina
    con la nodriza de Willendorf
    sus pezones de piedra caliza
    me apretujan los labios
    contra el recuerdo de Afrodita
    la novia de Mazinger Z
    y sus mejores armas.







    .

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  • 05/03/16--03:38: CLAUDIA RANKINE [18.604]

  • CLAUDIA RANKINE

    Claudia Rankine (Jamaica, 1963), se graduó en el Williams College y cursó un MFA (Máster en Creación Artística) en Columbia. Ha publicado varias colecciones de poesía, entre ellas Citizen (Ciudadanx), que fue finalista del National Book Award y obtuvo el National Book Critics Circle Award de poesía, el PEN Center Usa Poetry Award y el Forward poetry prize.

    Es un libro fácil de encontrar, pero una lectura difícil (también de traducir), por lo que la cantidad de lectores que ha atraído encarna un síntoma. Al mezclar poesía, ensayo, autobiografía y arte conceptual hace una “puesta en escena” de la cuestión racial de una potencia que no se daba, tal vez, desde Ojos azules de Toni Morrison (aunque sea fácil pensar en salvedades a esa hipérbole, como Prelude to Bruise de Saeed Jones). Cada reedición aumenta la lista que aparece en sus últimas páginas, en la que recuerda a las víctimas afroamericanas de violencia policial.






    SEGMENTOS DE SU LIBRO CITIZEN

    Cuando llegas a la entrada de tu casa y apagas el auto, te quedas tras el volante otros diez minutos. Temes que la noche se esté cerrando y codificando a nivel de la células y necesita tiempo para funcionar como un lavado a presión. Sentada allí contemplando la puerta del garaje cerrada te acuerdas una vez que un amigo te dijo que existía un término médico – John Henryism – para personas que han sufrido stress causado por el racismo. Logran morirse eludiendo la acumulación de olvido. Sherman James, el científico que acuñó el término, afirmaba que el costo fisiológico era elevado. Esperas que al sentarte en silencio lucharás contra la tendencia.

    *


    Cuando el desconocido te preguntó, #A tí que te importa? Tú simplemente te quedaste ahí mirándolo. Él acababa de llamar niggers a los adolescentes bulliciosos en Starbucks.  Mira, yo estoy aquí, respondiste, sin necesariamente esperar que volteara a mirarte. Él tiene una vaso de cartón con tapa en una mano, y en la otra una pequeña bolsa de papel. Sólo están comportándose como niños. A ver, no es necesario llamar al KKK, dijiste.


    Ah, bueno, ahí vas! Te respondió.


    La gente a tu alrededor levantó la cabeza de sus pantallas.  Los adolescentes se han calmado.  #Ahí voy? Preguntas. Sintiendo como te llenabas de cólera. Sí, y algo sobre escucharte a ti misma repitiendo la acusación del desconocido en una voz que usualmente guardas para tu compañero, te hace sonreír.


    *



    Un hombre derriba a su hijo en el metro. Sientes tu propio cuerpo doblarse de dolor. Él está bien, pero el hijo de perra sigue caminando como si nada. Ella cuenta que agarró al desconocido por el brazo y le dijo que se disculpara: Le dije que mirara al niño y se disculpara. Y sí, tú quieres que eso no vuelva a suceder, tú quieres que el niño negro tirado al piso sea visto, que lo ayuden a levantarse y a reponerse,  no ignorado por la persona que no lo vio, que nunca lo ha visto y tal vez nunca ha visto a nadie que no sea una reflexión de sí mismo. 

    Lo más hermoso de todo es que un grupo de hombres comenzaron a respaldarme como un bloque de guardaespaldas, ella cuenta, como tíos y hermanos recién encontrados.


    Traducción: Carolina Iribarren.
    http://www.lamajadesnuda.com/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=1101:claudia-rankine&catid=53:noticias


    When you arrive in your driveway and turn off the car, you remain behind the wheel another ten minutes. You fear the night is being locked in and coded on a cellular level and want time to function as a power wash. Sitting there staring at the closed garage door you are reminded that a friend once told you there exists a medical term — John Henryism — for people exposed to stresses stemming from racism. They achieve themselves to death trying to dodge the build up of erasure. Sherman James, the researcher who came up with the term, claimed the physiological costs were high. You hope by sitting in 
silence you are bucking the trend.



    *


    When the stranger asks, Why do you care? you just stand there staring at him. He has just referred to the boisterous teenagers in Starbucks as niggers. Hey, I am standing right here, you responded, not necessarily expecting him to turn to you.

    He is holding the lidded paper cup in one hand and a small paper bag in the other. They are just being kids. Come on, no need to get all KKK on them, you say.

    Now there you go, he responds.

    The people around you have turned away from their screens. The teenagers are on pause. There I go? you ask, feeling irritation begin to rain down. Yes, and something about hearing yourself repeating this stranger’s accusation in a voice usually reserved for your partner makes you smile.



    *


    A man knocked over her son in the subway. You feel your own body wince. He’s okay, but the son of a bitch kept walking. She says she grabbed the stranger’s arm and told him to apologize: I told him to look at the boy and apologize. And yes, you want it to stop, you want the black child pushed to the ground to be seen, to be helped to his feet and be brushed off, not brushed off  by the person that did not see him, has never seen him, has perhaps never seen anyone who is not a reflection of himself.

    The beautiful thing is that a group of men began to stand behind me like a fleet of  bodyguards, she says, like newly found uncles and brothers.


    29 Julio – 18 Agosto 2014   Haciendo sitio

    Guión para una ficción pública en el Hammer Museum

    En el tren la mujer que está de pie te hace pensar que no hay asientos libres. Y en realidad hay uno. ¿La mujer va a bajarse en la siguiente parada? No, preferiría estar de pie todo el trayecto hasta Union Station.

    El espacio que hay junto al hombre es la pausa en una conversación que de pronto sientes la urgencia de llenar. Pasas rápido por encima del miedo de la mujer, un miedo que comparte con el resto. Dejas que se lo quede.

    Conforme te sientas el hombre no se da por enterado porque el hombre sabe mucho más del sitio vacío que tú. Para él, imaginas, es como respirar, no le sorprende; se ha visto empujado a pensar tanto en ello que no lo llamarías pensamiento.

    Cuando, al abandonar su asiento un pasajero, se sienta la mujer, le echas un vistazo al hombre. Hunde la mirada más allá de la ventana, en lo que parece oscuridad.

    Te sientas al lado del hombre en el tren, autobús, el avión, sala de espera, en cualquier lugar en el que pueda estar maldito. Pones tu cuerpo ahí en su inmediación, adyacente, a lo largo, dentro.

    No hablas de no ser interpelada y tu cuerpo le habla al espacio que llenas y te obcecas en llenarlo salvo que el espacio le pertenece al cuerpo del hombre que está junto a ti, no a ti.

    Adonde él va, va el espacio. Si el hombre dejara su asiento antes de Union Station tú no serías más que una persona en un asiento del tren. Y dejarías de debatirte con el asiento sin ocupar cuándo dónde por qué el espacio no quiere perder su significado.

    Imaginas que si el hombre hablara contigo diría: no pasa nada, estoy bien, no tienes que sentarte ahí. No tienes por qué sentarte y te sientas y miras más allá de él hacia la oscuridad que el tren se encuentra atravesando. Un túnel.

    La oscuridad te permite, entretanto, mirar hacia él. ¿Nota que le miras? Lo sospechas. ¿Qué significado tiene la sospecha? ¿Qué hace la sospecha?

    El gris verdoso suave de tu abrigo de algodón toca su manga. Estáis hombro con hombro aunque si fuerais de pie te sentirías empequeñecida. Te sientas en reparación de lo que ha hecho ¿quién a quién? Borras el pensamiento. Y demasiado tarde, a lo mejor.

    Puede que sea siempre demasiado tarde o demasiado pronto. El tren se mueve demasiado rápido como para que tus ojos se acostumbren a nada que esté más allá del hombre, la ventana, el tunel embaldosado, su resbaladiza oscuridad. De vez en cuando pasa una luz blanca y centellea como un sonido fuera de lugar.

    Más allá del pasillo vías habitáculo puerto mundo una mujer le pregunta a un hombre en las filas de adelante si le importaría que intercambiaran los sitios. Desea sentarse junto a su hija o su hijo. Oyes, pero no oyes. No puedes ver.

    Es entonces cuando, el hombre que se sienta junto a ti, se gira hacia ti. Y, como asintiendo desde el interior de tu cabeza, convienes que si alguien te pide que te muevas le dirás viajamos en familia.

    July 29–August 18, 2014 / Making Room

    Script for Public Fiction at Hammer Museum

    On the train the woman standing makes you understand there are no seats available. And, in fact, there is one. Is the woman getting off at the next stop? No, she would rather stand all the way to Union Station.

    The space next to the man is the pause in a conversation you are suddenly rushing to fill. You step quickly over the woman’s fear, a fear she shares. You let her have it.

    The man doesn’t acknowledge you as you sit down because the man knows more about the unoccupied seat than you do. For him, you imagine, it is more like breath than wonder; he has had to think about it so much you wouldn’t call it thought.

    When another passenger leaves his seat and the standing woman sits, you glance over at the man. He is gazing out the window into what looks like darkness.

    You sit next to the man on the train, bus, in the plane, waiting room, anywhere he could be forsaken. You put your body there in proximity to, adjacent to, alongside, within.

    You don’t speak unless you are spoken to and your body speaks to the space you fill and you keep trying to fill it except the space belongs to the body of the man next to you, not to you.

    Where he goes the space follows him. If the man left his seat before Union Station you would simply be a person in a seat on the train. You would cease to struggle against the unoccupied seat when where why the space won’t lose its meaning.

    You imagine if the man spoke to you he would say, it’s okay, I’m okay, you don’t need to sit here. You don’t need to sit and you sit and look past him into the darkness the train is moving through. A tunnel.

    All the while the darkness allows you to look at him. Does he feel you looking at him? You suspect so. What does suspicion mean? What does suspicion do?

    The soft gray-green of your cotton coat touches the sleeve of him. You are shoulder to shoulder though standing you could feel shadowed. You sit to repair whom who? You erase that thought. And it might be too late for that.

    It might forever be too late or too early. The train moves too fast for your eyes to adjust to anything beyond the man, the window, the tiled tunnel, its slick darkness. Occasionally, a white light flickers by like a displaced sound.

    From across the aisle tracks room harbor world a woman asks a man in the rows ahead if he would mind switching seats. She wishes to sit with her daughter or son. You hear but you don’t hear. You can’t see.

    It’s then the man next to you turns to you. And as if from inside your own head you agree that if anyone asks you to move, you’ll tell them we are traveling as a family.

    *

    [Extractos sin título intercalados entre los poemas-ensayo ]

    Cuando la mujer con la que trabajas te llama por el nombre de otra mujer con la que trabajas, todo se convierte en un cliché demasiado grande como para no reírte con la amiga que está junto a ti que dice, no me lo puedo creer. Aun así, al final, ¿qué más da?, ¿a quién le importa?, tenía el cincuenta por ciento de opciones de acertar.

    Sí, y en el email de disculpas que te envía se refiere a “nuestro error”. Parece que tu propia invisibilidad es el verdadero problema, lo que le produce confusión. Así es como el dispositivo dentro del cual te empuja empieza a multiplicar sus significados.

    ¿Qué decías?



    When a woman you work with calls you by the name of another woman you work with, it is too much of a cliché not to laugh out loud with the friend beside you who says, oh no she didn’t. Still, in the end, so what, who cares? She had a fifty-fifty chance of getting it right.

    Yes, and in your mail the apology note appears referring to “our mistake.” Apparently your own invisibility is the real problem causing her confusion. This is how the apparatus she propels you into begins to multiply its meaning.

    What did you say?


    *

    Al término de una breve conversación telefónica, le dices al encargado con el que has estado hablando que te pasarás por su oficina para firmar el formulario. Al llegar y presentarte, suelta de sopetón ¡no sabía que eras negra!

    No quería decir eso, dice acto seguido.

    En voz alta, dices.

    ¿Qué?, pregunta.

    No querías decirlo en voz alta.

    A partir de ahí la conversación va como la seda.



    At the end of a brief phone conversation, you tell the manager you are speaking with that you will come by his office to sign the form. When you arrive and announce yourself, he blurts out, I didn’t know you were black!

    I didn’t mean to say that, he then says.

    Aloud, you say.

    What? he asks.

    You didn’t mean to say that aloud.

    Your transaction goes swiftly after that.


    *

    Un amigo te cuenta que ha visto una foto tuya en internet y quiere saber por qué sales tan enfadada. Tú y el fotógrafo elegisteis la fotografía que menciona tras decidir ambos que era en la que salías más relajada. ¿Pareces enfadada? No se te hubiera ocurrido. Es evidente que esa imagen tuya sin sonrisa le hace sentir incómodo, y necesita que se lo justifiques.

    Si aparecieras sonriendo, ¿qué despertaría en su imaginación, qué le diría tu manera de estar?

    A friend tells you he has seen a photograph of you on the Internet and he wants to know why you look so angry. You and the photographer chose the photograph he refers to because you both decided it looked the most relaxed. Do you look angry? You wouldn’t have said so. Obviously this unsmiling image of you makes him uncomfortable, and he needs you to account for that.

    If you were smiling, what would that tell him about your composure in his imagination?


    *

    Poco tiempo atrás te encuentras en una habitación en la que alguien le pregunta a la filósofa Judith Butler qué es lo que hace dañino al lenguaje. Notas cómo todo el mundo hace el gesto de acercarse. Es el mero hecho de existir lo que nos expone a ser interpeladas por el otro, contesta. Padecemos nuestro ser interpelables. Nuestra susceptibilidad de ser interpeladas lleva en sí nuestra apertura emocional, añade. El lenguaje se las ha con esto.

    Pensabas, desde hacía tanto tiempo, que el propósito del lenguaje racista estaba en denigrarte y suprimirte como persona. Tras meditar las reflexiones de Butler, empiezas a comprender que tales actos de lenguaje lo que hacen es volverte hipervisible. El lenguaje que te hace sentirte dañada busca aprovechar todas las maneras que tienes de hacerte presente. Tu estado de alerta, tu apertura, tu deseo de involucrarte, en realidad requieren tu presencia, tu alzar la vista, tu decirle algo como contestación y, siendo una locura, decirle por favor.

    Not long ago you are in a room where someone asks the philosopher Judith Butler what makes language hurtful. You can feel everyone lean in. Our very being exposes us to the address of another, she answers. We suffer from the condition of being addressable. Our emotional openness, she adds, is carried by our addressability. Language navigates this.

    For so long you thought the ambition of racist language was to denigrate and erase you as a person. After considering Butler’s remarks, you begin to understand yourself as rendered hypervisible in the face of such language acts. Language that feels hurtful is intended to exploit all the ways that you are present. Your alertness, your openness, and your desire to engage actually demand your presence, your looking up, your talking back, and, as insane as it is, saying please.


    *

    Mientras haces cola en la farmacia, por fin llega tu turno, y de pronto no llega conforme él pasa de largo y pone sus cosas sobre el mostrador. El cajero dice, señor, era el turno de ella. Cuando se gira hacia ti se lleva una sorpresa genuina.

    Ay dios, no te había visto.

    Seguro que tenías prisa, le ayudas.

    No, no, es que de verdad que no te he visto.



    In line at the drugstore it’s finally your turn, and then it’s not as he walks in front of you and puts his things on the counter. The cashier says, Sir, she was next. When he turns to you he is truly surprised.

    Oh my God, I didn’t see you.

    You must be in a hurry, you offer.

    No, no, no, I really didn’t see you.


    *

    Esperas a un amigo en el bar del restaurante en el que un hombre, por crear conversación, gestando algo, saca su móvil para enseñarte la foto de su mujer. La miras, como un puente que ha tendido, y dices que es hermosa. Lo es, dice, es una negra hermosa, como tú.

    You wait at the bar of the restaurant for a friend, and a man, wanting to make conversation, nursing something, takes out his phone to show you a picture of his wife. You say, bridge that she is, that she is beautiful. She is, he says, beautiful and black, like you.

    *

    Cuando la camarera le da tu tarjeta de crédito a tu amiga, te ríes y le preguntas qué más va a conseguirle el privilegio de ser blanca. Oh, la vida perfecta que llevo, contesta. Y entonces las dos os ponéis a reír tan fuerte que todo el mundo en el restaurante acaba sonriendo.


    When the waitress hands your friend the card she took from you, you laugh and ask what else her privilege gets her? Oh, my perfect life, she answers. Then you both are laughing so hard, everyone in the restaurant smiles.

    TRADUCCIÓN:   FERNANDO PÉREZ FERNÁNDEZ
    http://latribudefrida.com/poesia/poemas-de-claudia-rankine/


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    Tannia E. Rodríguez

    Tannia Edith Rodríguez Rodríguez nació en Ambato, Ecuador en 1978. Es licenciada en Ciencias de la Educación en la Especialidad de Lingüística, Literatura y Lenguajes Audiovisuales y Máster en Filosofía y Teoría del Arte por la Universidad de Cuenca. Tiene un Diploma Superior en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Cuenca y es Máster en Filología Hispánica por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid. Actualmente, cursa el Doctorado en Historia de los Andes en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Ecuador). En el año 2005 publicó el poemario conjunto Salmodia a la derrota. El mismo año, su poema el  “Canto de la Hégira” obtuvo el segundo premio en el Concurso Nacional de Poesía Universitaria “Efraín Jara Idrovo” y fue publicado por el Encuentro de Literatura Ecuatoriana “Alfonso Carrasco Vintimilla” en 2007. Ha publicado también otros textos de crítica y creación en revistas y antologías.



    El fruto del paraíso

    Colección Líneas. El Ángel Editor. Quito, junio 2015



    La poesía: Refugio y adhesión primera

    Por Jorge Luis Bustamante A.


    Alguien ha depositado,
    sobre la herrumbre de este tiempo,
    la palabra
    y en ella es fácil tropezar
    porque hemos aprendido
    a significarla en los actos

    Tannia E. Rodríguez


    A lo largo de nuestra vida el logro más grande del ser humano, en su desarrollo ontogenético, es la entrada a lo simbólico, al lenguaje (en todo su amplio espectro). Y con la llegada de lo simbólico llega también la entrada a la falta, a lo ominoso, a lo innombrable, que siempre muta, que corroe y busca una palabra para no ser solamente “cosa”.

    El fruto del paraíso, libro de la poeta cuencana Tannia Rodríguez, tiene la suerte de ser un breviario de la entrada a lo simbólico, al refugio de la palabra en la poesía, a la adhesión primera de lo incierto en el lenguaje.

    Este libro, dividido en tres cuadernos (El fruto del paraíso, Presagio y muerte de Absalón y El canto de la hégira), recorre una voz poética mítica, que envuelve al lector entre imágenes antiguas y un presente discontinuo, que todos lo vivimos. Un canto fundamental hacia la trasgresión en la poesía, hoy un tanto necesaria, que no hace uso de artilugios ni raros experimentos semánticos, el logro de la poesía de Rodríguez radica en acercar al lector hacia un mundo simbólico que rompe la continuidad del ser, ahí su trasgresión.

    Cada sección deja un diferente sentir, un distinto pensar y sobre todo se trasforma un refugio de historia personal. La soledad se riega en el vientre del tiempo / y nos engaña cuando funde su aroma con la palabra, nos dice Rodríguez, mientras se acerca sutilmente al concepto de la soledad como algo más que palabra, como un lenguaje, por sí mismo.

    La poesía de Rodríguez, y particularmente este libro, se vuelve una especie de credo, ya que esta palabra, como afirmaría Kristeva, es una de las más enigmáticas, dada su variación de definiciones, una de las que más se apegaría a este libro de poemas es poner el corazón en alguna cosa. Esa necesidad del humano, sobre todo del poeta, de depositarlo todo en esa cosa que es el lenguaje, ese alcance simbólico, ese refugio que siempre está, esa suerte de resiliencia y redención, que el poeta la sufre como condena.

    Este libro se queda impregnado en la piel del recuerdo y de la eterna discontinuidad del ser, transgrediendo y arrebatando preceptos, se queda como imagen, como tatuaje, como sed, que en cada página busca su agua.


    LA GRAN OSADÍA

    I

    Y
    el mar se durmió
    sobre ese tiempo
    y fue la primera vez que no pude escapar
    y tropecé con la derrota,
    definitiva,
    limpiamente fulminante

    y tú,
    prendido sobre mi carne crispada

    Y yo
    escapando por siempre a tu deseo.



    Y
    me niego al abismo,
    porque sabes bien que daría lo que me sobra de eternidad
    para salvarte del mar en que sucumbes.

    Pero nuestro fruto está muerto:
    ya detuvo su carrera.



    II

    Extendió la mano hacia las sombras
    y arrancó el fruto
    que pendía del silencio.

    Ahora sé que nos abandonó la inocente indiferencia,
    que nuestros pasos se han fraguado en la semilla de un fruto
    cuyo brillo esconde el sufrimiento
    de por fin pensarnos y sabernos

    -como pensamos y sabemos los secretos de otros seres
    que también han de caer con nuestro oprobio -,

    y ya nunca faltará un dolor para abrazarlo
    a las cosas que heredamos;
    porque son ahora frágiles
    se han inscrito ya en el tiempo,
    y su memoria se acuña en las palabras
    disfrazando la muerte
    con la ansiosa apetencia de la vida.

    Mas,
    detrás de su cariz se esconde la sentencia
    y nada importa lo que digan
    –ni aun de la belleza-,
    para mí,
    solo existe el destierro
    levantando el polvo del caído
    y solo la tristeza de estar enfermo
    me acompaña
    a rememorar el esmeralda color de los ramajes
    en donde se enreda, una vez más,
    el brazo de mi Eva.

    Pero,
    ignora que somos muerte,
    vuélcate al sabor de lo que, al caer del día, nos aguarda,
    cuando con las sombras busquemos disimular el fruto
    que ha engendrado este destierro.



    CANTO DE DAVID
    O CANTO A LA INMORTALIDAD PERDIDA

    I

    Indolentes otra vez,
    -o solo, descubiertos por la muerteno
    somos más que territorio
    del que se escapan los latidos del cansancio.

    hoy
    soy quien nunca fui

    y,
    aunque intente detener este invierno,
    nunca encontraré
    a quien fuera.



    II

    Porque no somos
    sino, territorio del que se exilia la vida
    aunque sonreímos con el hábito de amarnos
    –el hábito de la seguridad y del refugiosolo
    estamos quemando,
    ingenuamente,
    nuestros frutos
    en tributo
    a los ídolos que amamos.

    mientras sentimos
    que se agiganta el mundo con los sueños
    gota a gota, como él mar herido por las olas,
    nos huye la vida.



    III

    Pero,
    ¿te has fijado, Absalón,

    que los hombres que atestiguan esta guerra ocultan la incertidumbre
    de la gloria y la derrota?

    Y tú,
    ¿Aun intentas simular que,
    bajo nuestras pisadas,
    el mundo y sus esmeros no han seguido
    inmutables su marcha?



    IV

    Y si se repiten los días
    ¿podrás evadir la espada fementida de Joab
    y escapar abrazado a tu corcel?

    Yo te digo que no
    porque
    antes que fructificara el rencor
    ya habías muerto,
    como otros hombres que no hallaron su indulto
    entre la guerra y la esperanza,
    como todos los que entregaron sus armas
    frente a una sola amenaza



    V

    Sé que la felicidad es un mar imposible,
    que el hijo de hombre disfraza el presente con los rostros
    de la ventura ofrendada a sus fantasmas.

    Sé que el hijo de hombre incinera su vida;
    que sus fuerzas están ancladas a sus caricias
    ayer embalsamadas con el miedo.

    Pero tú,
    también hijo de hombre,
    que conoces las lenguas de los dioses y las bestias;

    tú,

    dejado en prenda
    mientras dura la ceguera de estos años,

    has visto a lo lejos incendiarse los bosques
    con el fragor de la luna
    sometiendo el aroma de otro cuerpo
    hecho de barro como tú



    VI

    Tras la cortina de la tarde,
    como un monte de duda,
    se divisa el sitio donde yace tu cuerpo
    royéndose,
    también,
    por la fatiga

    Y no me inquieta la atracción de lo yerto
    aunque dore, amoroso, el sol
    -filtrándose
    por las estrías de las rocas-
    tus huesos.

    Ayer
    ¿Quién se negaría
    ante la húmeda seducción de tu mirada,
    aunque la convocatoria fuese
    en pos de estas jornadas de injuria?

    Y no me atrae el dominio quieto de lo muerto.

    A esta hora
    -aunque otra vez golpea el olor del desamparose
    ha impuesto un tiempo que alienta la huida

    La herida apunta al sitio donde,
    remisamente, el sol
    va despertándose.

    _________________________________
    Jorge Luis Bustamante Álvarez (Quito, 1994). Estudiante de Psicología Clínica en la Universidad Politécnica Salesiana. Colaborador de la revista Utopía. Cofundador del grupo poético «El tornillo» y autor de Histeria y otros delirios (El ángel editor, 2014).

    http://circulodepoesia.com/2016/05/la-poesia-refugio-y-adhesion-primera-el-fruto-del-paraiso-de-tannia-e-rodriguez/




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  • 05/03/16--10:38: NOVELLA MATVÉYEVA [18.606]

  • Novella Matvéyeva

    Novella Nikoláievna Matvéyeva (ruso: Новелла Николаевна Матвеева) (Nacido el 7 de octubre de 1934, en Detskoye Selo, Rusia) es una cantante y compositora, poeta, escritora, guionista, y dramaturga. 

    Su primer libro de poemas fue publicado en 1961, el mismo año en que fue admitida en la Unión de Escritores Soviética. 

    Desde finales de la década de 1950, Matvéyeva ha estado componiendo canciones para su poesía acompañándose con una guitarra de siete cuerdas.

    En 1998, Matvéyeva recibió el Premio Estatal Pushkin de poesía en Rusia, y en 2002, recibió el Premio Estatal de la Federación Rusa en Literatura y Artes por su poemario Jasmine.

    Libros 

    Swallow's School «Ласточкина школа» (1973)
    River «Река» (1978)
    The Law of Songs «Закон песен» (1983)
    Land of the Tide «Страна прибоя» (1983)
    Rabbit Village «Кроличья деревня» (1984)
    Selected «Избранное» (1986)
    Praise to Work «Хвала работе» (1987)
    Unbreakable Circle «Нерасторжимый круг» (1991)
    A Melody for the Guitar «Мелодия для гитары» (1998)
    Cassette of Dreams «Кассета снов» (1998)
    Sonnets «Сонеты» (1999)
    Caravan «Караван» (2000)
    Jasmine «Жасмин»(2011).




    LAS PRIMERAS HOJAS DE LA COL

    Las primeras hojas de la col
    son gruesas como suelas nuevas,
    más rotundas que las blasfemias,
    más compactas que las corazas,
    con fibras como las maromas.

    Como rústico regimiento 
    de plurales armaduras,
    protegen el cogollo
    -suave como la seda-
    de toda suerte de infortunios,
    de toda suerte de tormentas.

    Para poder ver el cogollo,
    arranqué la primera hoja.
    Y en seguida se derramaron
    unas lágrimas de rocío.
    Fui quitando nuevas hojas
    como quien se quita las vendas.
    Y se  me abrió de repente
    un curioso laberinto.

    Se enterneció el repollo
    y lloró como un ser vivo,
    hundiendo al punto entre mis manos
    su afligida cabeza.

    Traducción de José Santacreu
    https://es.scribd.com/doc/119446885/Antologia-de-La-Poesia-Sovietica



    Фокусник

    Ах ты, фокусник, фокусник-чудак!
    Ты чудесен, но хватит с нас чудес.
    Перестань! Мы поверили и так
    В поросенка, упавшего с небес.

    Да и вниз головой на потолке
    Не сиди - не расходуй время зря!
    Мы ведь верим, что у тебя в руке
    В трубку свернуты страны и моря.

    Не играй с носорогом в домино
    И не ешь растолченное стекло,
    Но втолкуй нам, что черное - черно,
    Растолкуй нам, что белое - бело.

    А ночь над цирком такая, что ни зги;
    Точно двести взятых вместе ночей...
    А в глазах от усталости круги
    Покрупнее жонглерских обручей.

    Ах ты, фокусник, фокусник-чудак,
    Поджигатель бенгальского огня!
    Сделай чудное чудо; сделай так,
    Сделай так, чтобы поняли меня!

    1962




    Акула

    Акула быстрая, с бездушной парой глаз -
    Идея голода без мантий и прикрас!
    С полуразинутым, как при вдыханье мухи,
    Ртом-полумесяцем, прорезанным на брюхе,
    Ртом, перевернутым тоской, концами вниз...

    Промозгла и сыра, как мраморный карниз.
    Но преисполнена убийственного пыла,
    Тяжеловесная как скачущее мыло, -
    Неутолимая акула южных вод!

    В огромный мир морей ты заслонила вход.
    Секуще проносясь над полушарьем ярким,
    Ты строишь из прыжков зеркальных арки, арки...
    Из блеска - без конца ворота создаешь,
    Но ни в одни из них проникнуть не даешь.

    Чтоб, выбившись из сил, мы крикнули: "Природа -
    Храм в тысячу дверей без выхода и входа"?
    Но мерзко хлопанье скачков твоих: ты лжешь!



    Рожь

    Страшно мне за рожь перед грозою!
    Вот уж пополудни скоро шесть,
    В ней же и разгневанному зною,
    И дневному блеску место есть.

         В красной мгле ее сухих разливов
         Будто шерсть горящая трещит,
         Будто электрический загривок
         Медных кошек...Будто медный щит
         Собранного к битве полководца,
         Рдеет поле с трещиной межи:
         Искры неба ждет - не дозовется
         Искра, затаенная во ржи.

    Но безвредней капли застучали,
    Благодушней, чем земля ждала.
    В каждой капле тлел заряд печали,
    Но угрозу ночь превозмогла.

         Сломанные, смятые плюмажи
         Тихо уронив за край земли,
         Навзничь, как подкупленные стражи,
         Пьяные колосья полегли...

    Подобрался низенький туманец,
    Упаковку блеска разорвал,
    Затаенный в воздухе румянец,
    Как живую розу, своровал...

         Не боюсь огней небесной боли!
         Мне не страшно искры той сухой.
         Поскучнев, межа уходит с поля
         И, намокнув, гаснет за ольхой.



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  • 05/03/16--11:08: OLEG DMÍTRIEV [18.607]
  • Catedral de Omsk


    Oleg Dmítriev 

    (1 de julio, 1937 Omsk, Rusia - 9 diciembre 1993 Moscú) - poeta y traductor ruso. 

    Se graduó en la Facultad de Periodismo (1959). Trabajó en la revista de poesía "Youth" i "Literary Gazette". "Juventud" y "Gaceta Literaria". Sus primeros poemas fueron publicados en el libro colectivo "Hostel" en 1962. Su primer poemario publicado fue "Arbat Sybiraków" - en 1965. 

    Premios y títulos: "Insignia de honor" honrado trabajador de la Cultura de Autonomiczna Socjalistyczna Republika Radziecka.


    Obra: Broszury i polany. M., 1963; Arbat Syberii. M., 1965; Ł»e wyścigi żółwi! Śmieszne i smutne wiersze o zwierzętach. M., 1967; Uderz krzemień. M., 1967; Wybrane teksty. M., 1968; W lecie, na ziemi. M., 1970; Powrót do miasta. M., 1971; Biały godziny świtu. M., 1973; Jesienne spacery. M., 1975; Zapraszanie znajomego. M., 1976; Były konto. M., 1978; Czas Moskwa. M., 1979; Ulubione. M., 1980; Latanie profil. M., 1981; Ptaki nad miastem. M., 1981; Dawną i współczesną. M., "Sov. Rosja ", 1986; Ulubione. Moskwa, 1987 (Przedmowa E.Sidorova). 




    DOS

    Jamás el hombre está tranquilo.
    Sin cesar prueba destinos muy distintos;
    bajo el agua, tras de peces carnívoros,
    bajo la tierra, recorriendo laberintos.
    La espesura de la taiga atraviesa,
    vive meses en témpanos lejanos
    o se traslada sobre una balsa
    bajo las velas a través del océano.
    Mientras otro, frente al televisor sentado,
    toma su té con galletitas
    y casi en desafío mira
    este tipo de aventuras;
    cuando el espectador vecino
    detiene la respiración ante el espanto,
    él grita: "¡Niñerías!"
    despectivo.
    Siempre tuvo miedo a la palabra
    "valentía".

    Traducción de Elva Macías y Eraclio Zepeda.
    https://es.scribd.com/doc/119446885/Antologia-de-La-Poesia-Sovietica




    Comprehension

    To those long and covered with sands shores
    My soul’s gratitude is one sincere and endless.
    When waves were crawling to my feet in wrath,
    And slowly returning home, breathless...
    I understood the goal of high tides,
    And the eternal work of tides, called low…
    When after hiding bottom from my sight,
    The sea again was ready it to show, --
    The two great truths were given me by waves,
    Reflecting light, the husky one and grayish:
    “All vanishes in world without trace.”
    “It is impossible without trace to vanish.”

    Translated by Yevgeny Bonver, July, 2001




    My Friends Again

    (From Isaac Borisov)

    My friends again
    Go into darkness,
    Indifferently, leaving us…
    There, blows its silent trumpet silence
    And failed a fire of all times.

    Translated by Yevgeny Bonver, June, 2001




    The Sunsets Are Still Left

    The sunsets are still left for old people,
    They look strictly at scarlet of height,
    As if somewhere to skies’ easy ripple
    All young men had directed their flight.

    Once in year or, may be, more seldom,
    With their head that’s uncovered and gray,
    They would sit, looking sadly in trace them, 
    Who are driving in their cars away.

    And they sit as the eastern old bonzes
    Changing not their usual poses,
    Only slightly declining back-ward,
    And the sunset copiously bronzes
    Their faces, reflecting the world.

    If a path rises up to a mount,
    The young ones would still catch in a sight
    The old men, sitting on their ground,
    In the warmth of the perishing light.

    Life is ending. The day’s in last rapture,
    But the distance is so soft and bright,
    So graceful is still country’s nature,
    That the sadness isn’t pressing a heart.

    Translated by Yevgeny Bonver, May, 2001







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  • 05/03/16--14:43: ARNALDO JIMÉNEZ [18.608]

  • Arnaldo Jiménez 

    Nació en La Guaira, Venezuela en 1963. Poeta, narrador y ensayista. Es licenciado en educación en la especialidad de Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo. Maestro de aula desde el 1991. Es miembro del equipo de redacción de la Revista internacional de poesía y teoría poética: Poesía del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida, de la misma Universidad.

    En poesía ha publicado: Zumos (2002). El silencio del agua (Recopilación y notas. Poemas y dibujos creados por niños y niñas, 2007) Tramos de lluvia (2007) y Caballo de escoba (2011). En narrativa ha publicado: Chismarangá (2005), El nombre del frío, cuento infantil ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007),  con el cual representa a Venezuela en la colección Cercamón de la mencionada editorial. Orejada (2012) y El silencio del mar (2012). En ensayo ha publicado: La raíz en las ramas (2007), La honda superficie de los espejos (2007), y el libro de aforismos Cáliz de intemperie (2009).

    Primer premio en el concurso nacional de cuentos Fantasmas y aparecidos clásicos de la llanura en el 2002. Premio nacional de las artes mayores 2005. Obtuvo dos premios nacionales del libro región centro occidental por El silencio del agua y La honda superficie de los espejos en el 2008.  Recibió la orden Juan Antonio Segrestaa en el 2008. Mención especial en el concurso nacional de cuentos Salvador Garmendia 2010. Finalista en el concurso nacional de microficción Los desiertos del ángel 2010. Finalista en el concurso nacional de cuentos Guillermo Meneses 2011. Mención especial en el concurso nacional de poesía Festival mundial de poesía 2011. Segundo Lugar en el concurso nacional de cuentos Por una Venezuela literaria, 2012. Finalista en el concurso de microcuentos, Cada loco con su tema, México,2012. Premio nacional de poesía Rafael María Baralt 2012. Premio nacional de poesía Stefanía Mosca 2013. 



    UNA CASA PARA MIS HIJAS

    construí una casa que no llora por dentro
    un despertar de golondrinas funda sus paredes
    no tiene puertas nadie vuelve nadie sale
    y las muñecas juegan con nosotros
    nos limpian las amarguras y nos acuestan
    esta es una casa sin caminos hacia otra parte
    con mesas que hablan del éxtasis compartido
    y matas que nacen en las camas y ríos que desembocan
    en las sonrisas
    ¿cuántos toboganes necesito
    para que mis hijas se acostumbren a las caídas?
    esta casa tiene payasos que abren los rincones
    y algodones de azúcar para arreglar los problemas
    no hay explosiones de ira en sus cortinas
    cómo podría haberlas si esta casa no tiene paredes
    y muchas rondas para ir cantando hasta la comida
    aquí es donde llegan las migraciones de los pájaros
    y las cobijas nos resguardan de las sombras
    en esta casa no hay apuro en el reloj
    ni se escucha el grito que rompe los juegos
    está diagramada
    con el cristal de mis médulas
    batí la mezcla con los alientos del aire
    y del fuego
    arcos que la protegen para que no se destruya
    el día que ellas ya no quieran vivir
    dentro de mi cuerpo




    EL SUDOR DE LAS PARTIDAS

    Padre
    no dejaste olvidado
    sobre mi cara
    ningún gesto
    y en mis pies no consigo
    una huella tuya
    para medir mi camino
    sólo te veo de espalda
    yéndote
    por el espejo
    de los días
    sin dividir el pez que muere
    en tus manos
    no arrojes más
    tus respiros
    desde los restos de tus fotos
    no hundas tu lejanía
    dentro del temor que siento
    de tropezarme
    con tus ropas
    y no poder quitarme
    el sudor de las partidas




    LA VIDA CABE EN UNA TAZA

    de la marejada del café
    quedan esas figuras
    en el fondo de la taza
    tanto llenar la vida con recorridos
    y asomarme por las ventanas de las insistencias
    y agazaparme entre nieblas
    en los rincones del cansancio
    es preciso que quede fuerte el café
    amargo    bien oscuro
    para que nazca su luz
    y pocas palabras definan lo que he sido
    y se demarquen las líneas
    de los signos que sentencian el porvenir
    es tan profunda la taza
    cuánta extensión mansa a los ojos
    cuántas puertas entreabiertas
    y los problemas que han elevado sus velas
    y los problemas que están anclados en mi orilla
    hay que mover la taza  darle vueltas por el aire
    para que surjan nuevos episodios
    y los espíritus guíen a la mirada
    tantas pasiones llevadas como equipaje
    tanto creer que la vida es una larga escena
    y cabe toda en una taza
    una llegada y una salida
    un breve lavar con agua




    VELONES

    la muerte enciende un hilo dentro 
    de nuestros cuerpos
    lo sostiene 
    y vamos gastando su llama
    sopla el tiempo
    las velocidades de sus aires
    y se nos va abriendo un hueco
    en el pecho
    y destilamos el aceite de vida
    y recibimos las ilusiones
    como mariposas de salvación
    el presente cubre
    con su palma
    las cortezas secas
    y comenzamos a mostrar las formas
    del desgaste
    lentamente la llama deja
    de quemar lo que vive 
    y la muerte suelta 
    el hilo chamuscado




    EL ALMA DE MI CASA

    el alma de mi casa
    quiere un juguete
    que no palidezca 
    arriba del techo
    una gotera de pájaros
    que hunda su canto
    en el pasillo
    y vuele con sus llamas
    y desaparezca el rumor
    de los meses que la atravesaron
    y dejaron caer la costumbre
    en nuestras miradas
    los comienzos y los finales
    le pesan como viejas lámparas
    curaremos el dolor
    que la hace girar
    y volverán a saltar los grillos
    encantados en sus rincones
    y con los muertos de la familia
    ondularán las cortinas inesperadamente
    y nos daremos compañía
    para ahuyentar el miedo
    el alma de mi casa quiere
    sentarse a la mesa y comer
    sin que las migajas del pan
    alumbren el gesto del egoísmo




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  • 05/03/16--15:18: RIGOBERTA MENCHÚ [18.609]

  • RIGOBERTA MENCHÚ

    Guatemala, año 1958 
    Lo que se dice una heroína nacional, cuyo admirable afán fue reconocido internacionalmente con el Premio Nobel de la Paz en 1992. Rigoberta Menchú Tum es un símbolo de esperanza y constancia: una mujer indígena k’iché que se ha destacado por su liderazgo al frente de las luchas sociales en el ámbito nacional e internacional –es, además, la persona más joven en recibir Nobel de la Paz. Ya desde muy joven se involucró en las luchas reivindicativas de los pueblos indígenas y los campesinos, lo que le valió persecución política y el exilio. Ha recibido decenas de reconocimientos, entre los que destacan el premio de la UNESCO Educación para la Paz (1990), la condecoración Legión de Honor en el máximo grado de Comandante, recibida de manos del presidente francés Jacques Chirac (1996) y el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (1998). Se ha hecho acreedora de más de treinta doctorados Honoris Causa en distintas universidades del mundo. Ha publicado decenas de libros, entre ellos Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, obra testimonial publicada en 1983 y que ha sido traducido a más de doce idiomas.


    Rigoberta Menchú: 
    por la paz y los derechos humanos

    Escrito por  Lucia Prade

    Rigoberta Menchú Tum es activista de los derechos humanos de Guatemala. Nació en el año 1958 en una numerosa familia campesina de la etnia indígena maya-quiché. Tras haber pasado una dura infancia y juventud, en medio de la lucha contra la guerrilla, la pobreza y la represión, ha podido dar solidez a su discurso y ser reconocida mundialmente por su activismo por los derechos indígenas.

    Rigoberta Menchú es autora de muchos libros, entre ellos Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, donde cuenta su experiencia de vida en las aldeas indígenas, los problemas entre las comunidades y la forma como ha podido salir adelante y llegar adonde está hoy, siendo una de las principales portavoces de esa realidad local. “Los niños tenían que ser como gentes adultas” –cuenta–, nunca han tenido contacto con juguetes de plástico, pero sí jugaban con la naturaleza, con los animales, con los árboles. Era una cultura diferente, de profundo respeto hacia la tierra.

    Con la represión de las clases dominantes guatemaltecas, las familias indígenas empezaron a unirse para reivindicar sus derechos, y ya de joven Rigoberta comenzó a relacionarse con la lucha en pro de su pueblo,objetivo que más tarde le costó la persecución y el exilio. Rigoberta cuenta que la extrema discriminación ha llevado a los pueblos indígenas a ocultar poco a poco su identidad, ya que el régimen trataba de quitar todo lo relacionado con la cultura y la religión propias de las aldeas. En esta época se dedicó a aprender el castellano y otros idiomas indígenas para poder trabajar como un eslabón que uniese a los pueblos que tenían una cultura en común y que, debido a su independencia, estaban destinados a desaparecer bajo la fuerte represión que estaban soportando. Más adelante empezaron a sufrir persecuciones, torturas y la muerte de muchos indígenas en plazas públicas, como en el caso de su hermano mayor.

    Ante esa situación, Rigoberta decidió no rebelarse contra la guerrilla, como muchos de sus hermanos, sino empezar una campaña pacífica de denuncia del régimen guatemalteco y de la violación de los derechos humanos que ha vivido ella misma, su familia y muchas comunidades indígenas. Para escapar de la represión, se exilió, y en el año 1988 regresó a Guatemala, con protección internacional de las Naciones Unidas, y siguió su trabajo de denuncia contra las injusticias.

    GQHEB-rigobertaEn 1992 la labor de Rigoberta Menchú fue reconocida con el Premio Nobel de la Paz. Su posición le permitió actuar como mediadora en el proceso de paz entre el Gobierno y la guerrilla iniciado en los años siguientes. Rigoberta cree que todavía la población de Guatemala vive con miedo de que vuelva la represión, el militarismo y la dictadura, y que los principales problemas que enfrenta hoy su país son el analfabetismo, la pobreza y el hambre. “Se han idealizado mucho los acuerdos de paz, pero (...) la paz debe consistir también en tener qué comer y tener trabajo y oportunidades”, comenta en una entrevista.

    Aun así, afirma que también hay logros positivos desde aquella época, como por ejemplo, que la espiritualidad maya ya no se practica en secreto, los idiomas mayas son oficiales, se ha rescatado el manejo del calendario maya (como guía de futuro), y que, por lo tanto, su historia también empieza a ser oficial. También considera que el ambiente de hoy es más libre para los jóvenes, lo que les genera más posibilidades de tener conciencia y aprendizaje.

    Recientemente, Rigoberta ha sido una de las fundadoras del partido político Wianq, formado fundamentalmente por personas de origen maya, y que trabaja para defender los intereses de las poblaciones indígenas en Guatemala. Este hecho le ha generado muchas críticas, ya que la política está relacionada con la corrupción en muchos países del mundo, y en Guatemala no es diferente. Aun así, cree que lo más importante es que haya una representación de estos pueblos en el sistema de gobierno actual, pues ya es inviable vivir aislados. Para Rigoberta, “un líder no es el que se autonombra, es el que sabe escuchar a la gente”, y “lo más importante es que seamos capaces de crear autoestima en la gente y generar una población más sana, más armoniosa, que empiece a buscar la armonía en lugar de la victimización”. Por eso sus esfuerzos son en pro de buscar la calidad humana, más allá de los cargos o puestos.

    También ha creado la Fundación Rigoberta Menchú Tum a raíz de recibir su Premio Nobel, y se dedica fundamentalmente a realizar acciones de educación e iniciativas de autodesarrollo, con el objetivo de defender los derechos humanos y contribuir a la construcción de una ética de paz mundial. El código de ética para una era de paz de la fundación es:



    “No hay paz sin justicia,
    no hay justicia sin equidad,
    no hay equidad sin desarrollo,
    no hay desarrollo sin democracia,
    no hay democracia sin respeto a la identidad y
    dignidad de las culturas y los pueblos”.



    Rigoberta Menchú es un personaje importante de lucha y reivindicación pacífica, que nos puede servir como ejemplo para tiempos difíciles como el que estamos viviendo actualmente. Su reconocimiento internacional la ha llevado a recibir numerosos premios y reconocimientos, pero también a dar la vuelta al mundo con un mensaje de paz, igualdad y justicia.



    Crucé la frontera amor

    Crucé la frontera amor
    no sé cuando volveré.
    Tal vez cuando sea verano,
    cuando abuelita luna y padre sol
    se saluden otra vez,
    en una madrugada esclareciente,
    festejados por todas las estrellas.
    Anunciarán las primeras lluvias,
    retoñarán los ayotes que sembró Víctor
    en esa tarde que fue mutilado por militares,
    florecerán los duraznales y florecerán nuestros campos.
    Sembraremos mucho maíz.
    Maíz para todos los hijos de nuestra tierra.
    Regresearán los enjambres de abejas que huyeron
    por tantas masacres y tanto terror.
    Saldrán de nuevo de las manos callosas tinajas,
    y más tinajas para cosechar la miel.

    Crucé la frontera empapada de tristeza.
    Siento inmenso dolor de esa madrugada
    lluviosa y oscura, que va más allá de mi existencia.
    Lloran los mapaches, lloran los saraguates,
    los coyotes y sensontles totalmente silenciosos,
    los caracoles y los jutes desean hablar.
    La tierra madre está de luto, empañada de sangre.
    Llora día y noche de tanta tristeza.
    Le faltarán los arrullos de los azadones,
    los arrullos de los machetes,
    los arrullos de las piedras de moler.
    En cada amanecer estará ansiosa de escuchar
    risas y cantos de sus gloriosos hijos.

    Crucé la frontera cargada de dignidad.
    Llevo el costal lleno de tantas cosas de esta tierra lluviosa
    llevo los recuerdos milenarios de Patrocinio,
    los caites que nacieron conmigo, el olor de la
    primavera, olor de los musgos, las caricias de la milpa
    y los gloriosos callos de la infancia.
    Llevo el güipil colorial para la fiesta cuando regrese.
    Llevo los huesos y el resto del maíz. ¡Pues sí!
    Este costal volverá a donde salió, pase lo que pase.

    Crucé la frontera amor.
    Volveré mañana, cuando mamá torturada
    teja otro güipil multicolor,
    cuando papá quemado vivo madrugue otra vez,
    para saludar el sol desde las cuatro esquinas
    de nuestro ranchito.
    Entonces habrá cuxa para todos, habrá pom,
    la risa de los patojos, habrá marimbas alegres.
    Harán lumbres en cada ranchito, en cada río para
    lavar el nixtamal en la madrugada.
    Se encenderán los ocotes, alumbrarán las veredas,
    los barrancos, las rocas y los campos




    Nostalgia

    Es ella, la que cruzó fronteras y no le dio
    tiempo de despedir el novio desaparecido,
    la que gritó la verdad por el mundo,
    dijo un discurso frente a militares asesinos
    y no se le terminó la voz.
    Es la que venció su miedo, aceptó ser acompañada
    por la soledad de lejanas tierras, cruzando
    fronteras esperando un avión
    de allá pa ca, de acá pa allá.
    Es la hija, la nieta de los mayas.
    Es la que nació bajo el cielo azul.
    Es la memoria de Chimel.
    Es para ti hermosa mujer de mi tierra.

     


    Ella (fragmento)

    Arquitectura y belleza multicolor de la naturaleza
    silueta del universo, rostro pecoso y marchitado de tanto cortar
    algodón, café, y caña de azúcar, manos tiernas, creadoras, ásperas
    y callosas por rajar la leña bajo el temascal ardiente del padre sol.
     Pies grandes, tiesos como las rocas cruzando veredas,
    ... charralera y caminitos de la madre tierra, por donde sólo pasan monos, ardillas, hormigas, bichos raros y pájaros nunca vistos.
    Quetzal en verdecidad de esperanza y futuro.
    Quetzal de pecho rojo, rojo ardiente de lucha y de coraje por tanta sangre y tristeza que han visto tus ojos. Es ella, es la Juanita que conoce el más allá de una muerte, es la xiba, la comadre, la tejedora del mañana.
    Es la marimba frágil de mi tierra. Es la Mariíta la tojona de doña Marta Zacarías. Es la compañera que encendió fuego por donde pasó …



    Mi tierra 
                                      
    Madre tierra, madre patria,                                                                                        tus manojos de lluvia,                                                               
    tus ríos transparentes,
    tu aire libre y cariñoso,
    tus verdes montañas y
    calor ardiente de tu sol
    hicieron crecer y multiplicar
    el sagrado maíz y formaron los
    huesos de esta tierra.

    Aquí reposan los huesos y
    memorias de mis antepasados
    en tus espaldas se enterraron
    los abuelos, los nietos y los hijos.

    Aquí se amontonaron huesos tras huesos
    de los tuyos, de los huesos de las
    lindas patojas de esta tierra
    abonaron el maíz, la yuca,
    las málagas, los chilacayotes.
    Los oyotes, los güicoyes y los güiquiles.
    Aquí se formaron mis huesos.
    Aquí me enterraron el ombligo
    y por eso me quedé aquí
    año tras año
    generaciones tras generaciones.

    Tierra mi  tierra de mis abuelos
    tus manojos de lluvia,
    tus ríos transparentes,
    tu aire libre y cariñoso,
    tus verdes montañas y
    calor ardiente de tu sol
    hicieron crecer y multiplicar
    el sagrado maíz y formaron los
    huesos de esta tierra.

    Tierra mía, madre de mis abuelos,
    Quisiera acariciar tu belleza
    Contemplar tu serenidad y acompañar tu silencio,
    quisiera calmar tu dolor.
    Llorar tu lágrima al ver
    tus hijos dispersos por el mundo
    regateando posada en tierras
    lejanas sin alegría, sin paz,
    sin madre, sin nada.


    CARTA DE RIGOBERTA MENCHÚ A GEORGE W. BUSH


    Al señor George W. Bush
    Presidente de los Estados Unidos de América
    Washington, D.C. - E.U.A.

    Excelentísimo señor presidente:

    Deseo, en primer lugar, reiterar a Ud. la solidaridad y condolencia que expresé a todo su pueblo el martes 11 pasado, luego de conocer los dolorosos sucesos ocurridos en su país, así como compartir mi indignación y condena a las amenazas que entrañan esos actos de terrorismo. En los últimos días he estado pendiente de la evolución de los acontecimientos, empeñando mis mejores oficios en que la respuesta a dichos sucesos sea la reflexión, no la obsecación; la cordura, no la ira; la búsqueda de justicia, no la revancha. He invocado la conciencia de los pueblos del mundo, a los medios de comunicación, a las personalidades eminentes con las que comparto un compromiso ético con la paz, a los jefes de Estado y los líderes de los organismos internacionales, para que la cordura ilumine nuestros actos. Sin embargo, señor presidente, al escuchar anoche el mensaje que dirigió al Congreso de su país, no he podido reprimir una sensación de temor por lo que puede desprenderse de sus palabras. Llama Ud. a su pueblo a prepararse para "una larga campaña como no hemos visto ninguna otra jamás", y a sus militares a salvar su orgullo, marchando a una guerra de la que pretende hacernos parte a todos los pueblos del mundo.

    A nombre del progreso, el pluralismo, la tolerancia y la libertad, usted no deja ninguna opción a quienes no contamos con la dicha de compartir la sensación de libertad y los frutos de la civilización que desea Ud. defender para su pueblo, y a quienes nunca tuvimos simpatía alguna con el terrorismo ya que fuimos sus víctimas. Quienes somos expresiones orgullosas de otras civilizaciones; quienes vivimos día a día con la esperanza de convertir la discriminación y el despojo en reconocimiento y respeto; quienes llevamos en el alma el dolor del genocidio perpetrado en contra de nuestros pueblos; quienes, en fin, estamos hartos de poner los muertos en guerras ajenas, no podemos compartir la arrogancia de su infalibilidad ni el camino unívoco al que Ud. desea empujarnos cuando afirma que "Todas las naciones en todas las regiones deben tomar ahora una decisión: o están con nosotros o están con los terroristas".

    Al empezar este año, invité a los hombres y mujeres del planeta a compartir un Código de Ética para un Milenio de Paz reclamando que:

    No habrá Paz si no hay Justicia
    No habrá Justicia si no hay Equidad
    No habrá Equidad si no hay Desarrollo
    No habrá Desarrollo si no hay Democracia
    No habrá Democracia si no hay respeto por la Identidad y la Dignidad de los Pueblos y las Culturas

    En el mundo de hoy, todos estos son valores y prácticas muy escasas, sin embargo, la desigual manera en que están distribuidos no hace más que alimentar la impotencia, la desesperanza y el odio. El papel de su país en el actual orden mundial está lejos de ser neutral. Anoche esperábamos un mensaje sensato, reflexivo y autocrítico pero lo que escuchamos fue una amenaza inaceptable. Comparto con Ud. que "el curso de este conflicto no se conoce", pero cuando sentencia que "su resultado es cierto", la única certeza que me invade es la de un nuevo y gigantesco sacrificio inútil, la de una nueva mentira colosal.
    Antes de que dé Ud. la voz de "fuego", me gustaría invitarlo a pensar en un liderazgo mundial diferente, en el que no necesite vencer sino convencer; en el que la especie humana pueda demostrar que en los últimos mil años hemos superado el sentido de "ojo por ojo" que tenía la justicia para los bárbaros que sumieron a la humanidad en el oscurantismo medieval; en el que no hagan falta nuevas cruzadas para aprender a respetar a quienes tienen una idea distinta de Dios y la obra de su creación; en el que compartamos solidariamente los frutos del progreso, cuidemos mejor los recursos que aún quedan en el planeta y a ningún niño le falte un pan y una escuela.
    Con la esperanza en un hilo, lo saluda atentamente

    Rigoberta Menchú Tum
    Premio Nobel de la Paz
    Septiembre de 2001





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    John Greenleaf Whittier    

    (1807-1892). Poeta, periodista y director de publicaciones norteamericano, nacido en East Haverhill (Massachusetts) el 17 de septiembre de 1807 y fallecido en Hampton Falls (New Hamshire) el 7 de septiembre de 1892.

    John Greenleaf Whittier nació en el seno de una familia de campesinos cuáqueros y se crió en la granja que sus padres poseían en East Haverhill, donde, desde su tierna infancia, se familiarizó con la poesía de Burns. Whittier recibió una instrucción muy limitada y fue hasta cierto punto una persona autodidacta, pues si bien su padre era un modesto terrateniente, no poseía los medios económicos necesarios para que sus hijos recibieran una completa formación intelectual. Pero el joven Whittier, que sentía un enorme placer con la lectura, se dedicó a estudiar a través de los textos clásicos de poesía inglesa que aparecían en la New England Weekly Review en Hartford, y dio prontamente verdaderas muestras de su vocación por la poesía. De esta manera, su hermana Mary, convencida del ingenio poético de su hermano, hizo llegar una de sus poesías al director de The Free Press, un periódico de Newburyport. Garrison, el director, no sólo publicó el poema en el periódico, sino que quiso conocer al joven poeta, que contaba entonces con diecinueve años. Garrison reafirmó las ambiciones literarias de Whittier y sus aptitudes como poeta, y le animó a continuar en sus estudios. Whittier, decidido a dedicarse por completo a la poesía, comenzó a asistir a la “Haverhill Academy”, donde estudió durante algún tiempo, y se comprometió con A. Thayer, el director de The Gazette de Haverhill, a escribir semanalmente algunos versos para este periódico.

    Al año siguiente, cuando Whittier ya había cumplido los veinte años, emprendió la empresa de componer un volumen de versos que finalmente no llegaría a completar, The poems of Adrian (1828, Los poemas de Adriano). En 1929, Whittier fue nombrado director de The Gazette y, un año más tarde, en 1830, ocupaba este mismo puesto en The New England Weekly Review de Hartford (Connecticut). Mientras se ocupaba de la dirección de este periódico, dio a la imprenta su primer volumen de versos, Legends of New England in Prose and Verse (1831, Leyendas de Nueva Inglaterra en prosa y verso), y un poco más tarde publicó Moll Pitcher (1832). En 1883, movido por la lectura de la obra de Garrison Thoughts on Colonization (Pensamientos sobre la colonización), Whittier se comprometió políticamente con el movimiento de emancipación de los negros, del que se convirtió no sólo en partidario sino en portavoz. Desde esa fecha hasta 1865, cuando se produjo la emancipación de los negros con el final de la Guerra Civil, Whittier se dedicó por completo a realizar una labor política junto a quienes defendían los derechos de los esclavos negros, si bien mantuvo una actitud conservadora como político, exceptuando los problemas sociales y económicos; contribuyó asimismo en la fundación del partido republicano y, aunque fue elector presidencial en 1865, abandonó la política tras la guerra civil. Whittier se apoyó en su cargo de director y editor de numerosos periódicos para promover la abolición de la esclavitud, labor que fue especialmente intensa entre 1833 y 1840. Se enfrentó como periodista a todos aquellos que defendían la esclavitud a través de sus artículos y sus versos, lo que provocó más de un incidente en las oficinas de sus periódicos, tal como sucedió durante la campaña de prensa que llevó a cabo entre 1838 y 1839 en Filadelfia, cuando los partidarios de la esclavitud de los negros saquearon e incendiaron la imprenta del periódico antiesclavista The Pennsylvania Freeman. A pesar de estas contrariedades, Whittier nunca abandonó la defensa de sus ideas y la lucha por la libertad, por lo que continuó publicando sus argumentaciones en forma de versos en distintos periódicos, en los que también ejercía función de director, como en el famoso diario abolicionista The National Era.

    Aunque nunca abandonó el periodismo, después de 1840 se aplicó más de lleno a su primera vocación literaria, la poesía. Rápidamente apareció un volumen de poemas con el título de Lays of my Home and Other Poems (1843, Cantos de mi patria y otras poesías), gracias al cual consiguió su primer gran éxito literario, lo que le supuso igualmente una relativa tranquilidad económica. Después de este primer triunfo literario apareció Voices of Freedom (1846, Voces de libertad), volumen donde Whittier recogió sus poemas contra la esclavitud, a través de los cuales intentó justificarse como poeta por su intensa preocupación por la libertad y la fraternidad entre los humanos, inquietudes que se originaban en su educación en las creencias cuáqueras; en este libro se incluye el famoso poema “Massachusetts to Virginia”. De entre sus trabajos anteriores a la Guerra Civil destacan títulos como Leaves from Margaret Smith’s Journal (1849, Hojas del diario de Margaret Smith), una obra escrita en prosa en la que Whittier retrató la sociedad del Massachusetts de finales del siglo XVII; Old Portraits and Modern Sketches (1850, Viejos retratos y esbozos modernos), Songs of Labor (1850, Canciones del trabajo), seguramente su mejor obra; The Panorama (1856), donde destacan poemas de la talla de “Maud Muller” y “Barefoot Boy”; Home ballads (1860, Las baladas del hogar) y In War Time (1864, En tiempo de guerra), donde se recoge el célebre poema “Barbara Frechtie”, o el titulado “Marguerite”.

    Después de la Guerra Civil, Whittier se dedicó completamente al cultivo de la poesía, con obras como Snow-bound (1866, Prisioneros de la nieve), donde se recoge el célebre poema escrito a la muerte de su querida hermana Elizabeth, en el que el autor rememora su infancia, y con el que consiguió hacer del libro un rotundo gran éxito. En esta misma época Whittier publicó The tent on the beach (1867, La tienda en la playa), un sorprendente documento donde se retratan la vida y las antiguas costumbres rurales de Nueva Inglaterra, haciendo referencia a su historia y sus leyendas. Destacan también Among the Hills and Other Poems (1869-71, Entre las colinas y otras poesías) o Miriam and Other Poems (1871, Miriam y otras poesías), entre otros. Su entera producción literaria fue recogida más tarde en sus Complete Works (Obras Completas), en ediciones realizadas entre 1888 y 1889, cuando el autor todavía vivía.

    Whittier estuvo considerado entre los críticos de su mismo siglo como un importante poeta, al que colocaron a la altura de autores de la categoría de Longfellow, y su obra tuvo gran trascendencia en Inglaterra mientras Whittier seguía escribiendo. Su reconocimiento se hizo patente en el momento en que fue objeto de un homenaje de carácter nacional, precisamente cuando Whittier celebraba su septuagésimo aniversario. Falleció mientras realizaba una excursión a las cascadas de Hampton a causa de una hemorragia cerebral.

    Si bien sus primeras obras, como Voices of freedom, reflejan toda la energía, el vigor y la pasión de su poesía en oposición a la esclavitud, Whittier ha sido popularmente conocido por sus nostálgicos poemas sobre Nueva Inglaterra, lo que le supuso una valiosa reputación como poeta regionalista. No obstante, gran parte de lo mejor de su poesía se origina a partir de la Guerra Civil, cuando Whittier muestra en sus poemas el interés que sentía por su tierra natal, especialmente preocupado por retratar la belleza de las costumbres rurales y el folclore de Nueva Inglaterra, lo que le llevó a cultivar lo que él mismo denominó la “pastoral yanqui”. Sus famosos poemas, así como los cerca de cien himnos que compuso, le han supuesto a Whittier disfrutar de ser tenido por uno de los poetas más populares de su tiempo, una reputación que no le ha sobrevivido, aunque su obra puede encontrarse en las numerosas ediciones antiguas existentes.



    Poesía de John Greenleaf Whittier
    Escogida y traducida por Benigno Sánchez-Eppler y Susan Furry



    Amado Señor, Padre de todos 

    Amado Señor, Padre de todos,
    ¡Perdónanos nuestras necedades!
    Revístenos en mente buena y justa.
    Que con vidas más puras te sirvamos,
    y con más honda humildad te adoremos.
    Que oigamos el llamado de tu gracia
    con la llana confianza de los pescadores.
    Y al igual que aquellos,
    sin palabras, levantémonos
    y sigamos en pos de ti. 

    En el descanso del séptimo día,
    en la calma de las colinas galileas
    Jesús se arrodilló compenetrándose
    con tu silencio eterno
    y con tu amor.

    Con tu profunda quietud ven y avasalla
    todas esas palabras y obras nuestras
    que ensordecen el delicado silbo del llamado,
    y haz que en silencio tu bendición,
    como el maná, nos caiga.  

    Esparce tu rocío de sosiego
    hasta que cesen todas nuestras luchas.
    Quita de nuestras almas la fiebre y el bullicio;
    y haz que nuestras vidas ordenadas
    confiesen lo bello de tu paz.

    Sopla por entre los ardores del deseo
     tu frescura y tu bálsamo;
    enmudece los sentidos, aquieta la carne;
    y por entre el terremoto, el viento, el fuego,
     habla tú, oh voz apacible de calma.  
    _______________________________________________________________
    1. Aquí traducimos las últimas seis estrofas del poema titulado “Haciendo Soma” porque sólo éstas sirven de letra a un himno muy querido por los cuáqueros de habla inglesa. Existe una traducción de N. Martínez y G.P. Simmonds, con rima y métrica cantable En nuestra traducción, libre de la necesidad de adaptarnos a la música, hemos podido ofrecer una versión más cerca al texto original.
    2. Mateo 4:18-22, Marcos 1:16-20
    3. Éxodo 16
    4. 1 Reyes 19:11-12. La frase hebrea traducida en Reina-Valera como “un silbo apacible y delicado” aparece en la versión de King James con una frase que corresponde literalmente a “una voz sosegada y pequeña.”




    Dear Lord and Father  

    Dear Lord and Father of mankind,
    Forgive our foolish ways!
    Reclothe us in our rightful mind,
    In purer lives Thy service find,
    In deeper reverence, praise.

    In simple trust like theirs who heard
    Beside the Syrian sea
    The gracious calling of the Lord,
    Let us, like them, without a word,
    Rise up and follow Thee. 

    O Sabbath rest by Galilee!
    O calm of hills above,
    Where Jesus knelt to share with Thee
    The silence of eternity
    Interpreted by love!
    With that deep hush subduing all
    Our words and works that drown
    The tender whisper of Thy call,
    As noiseless let Thy blessing fall
    As fell Thy manna down. 3

    Drop Thy still dews of quietness,
    Till all our strivings cease;
    Take from our souls the strain and stress,
    And let our ordered lives confess
    The beauty of Thy peace.

    Breath through the heats of our desire
    Thy coolnesss and Thy balm;
    Let sense be dumb, let flesh retire;
    Speak through the earthquake, wind, and fire,
    O still small voice of calm! 4


    ___________________________________________________
    1. These are the last six stanzas of “The Brewing of Soma,” which serve as the text of a hymn that is very dear to English-speaking Quakers. It has been translated previously into a singable version, but in our translation, which is not intended to be sung, we have been able to stay closer to the original text.
    2. Matthew 4:18-22, Mark 1:16-20
    3. Exodus 16
    4. 1 Kings 19:11-12. The Hebrew phrase translated as “a still small voice” in the
    King James Version is translated in Reina-Valera with a phrase that literally
    means “a peaceful and delicate whisper.” One modern English translation calls it “a sound of sheer silence.”




    Nuestro Maestro

    Amor sin muerte y siempre pleno
    rebosando libérrimo y sin límite,
    un eterno compartir, un todo entero,
    pleamar sin reflujo, agua de vida.

    Nuestros labios lo confiesan supremo
    por sobre todo nombre que se nombra;
    sólo el Amor sabe de donde vino,
    sólo el Amor al mismo amor comprende.

    ¡Soplen, vientos de Dios! ¡Despierten
    y dispersen las nieblas de la tierra!
    Irradia Luz Divina, y muestra a nuestros ojos
    cuan perdidos estamos de la más recta senda.

    ¡Cállense los labios y ciérrense los libros!
    ¡Sosiéguese la pugna entre las lenguas!
    ¿Por qué afanarse buscando hacia delante o hacia atrás
    ese amor que como el aire siempre nos abraza?

    No podemos subir hasta los cielos
    para hacer descender a Jesucristo;
    y en vano rebuscamos en lo hondo
    por quien ningún abismo ahogaría. 

    Ni el santo pan, ni las sangrantes uvas
    pueden rehacernos ese rostro anhelado
    de Quien ya no tenemos
    ni en forma externa ni en su humana carne.

    Él no viene para sentarse en tronos, 
    y la esperanza del mundo se adelgaza;
    los siglos pasan su agobiante espera
    oteando y buscándolo en las nubes del cielo. 

    Viene la muerte y la vida se va;
    no reciben respuesta ni el ojo ni el oído;
    la sepultura es muda,
    y el hueco cielo, silente y triste.

    La letra fracasa, los sistemas caen,
    todo símbolo mengua;
    mas el Espíritu todo lo empolla bajo sus alas
    y Eterno Amor siempre presente queda.

    Si como Juan sentimos su sonrisa de amor,
    si como Pedro, el peso de su reprimenda,
    ya no buscamos señas de su presencia
    ni cielo arriba ni tierra abajo.

    En el gozo de la paz interior,
    o en la tristeza bajo el pecado,
    Él mismo brinda su mejor evidencia;
    su testigo está adentro.

    Ni fábula antigua, ni cuento de mito,
    ni sueño de poetas o profetas,
    ni un hecho muerto varado
    a orillas de los años inconscientes; –

    sino consuelo presente es Él,
    cálido, dulce, tierno;
    y la fe todavía tiene su Olivar,
    y el amor su Galilea.

    Tu vestimenta sin costura
     riega salud
    ahí mismo, a la vera del lecho adolorido.
    Muy dentro del gentío y bullicio la tocamos
    Y nos rehace enteros, vivos, sanos.

    Por Él mismo se eleva la confiada plegaria
    que tan tierna pronuncian los labios de la infancia,
    y el susurro final de nuestros muertos
    sosegado resuena con Su nombre.

    Amo y Maestro de nosotros todos,
    sea cual fuere nuestro nombre y signo,
    oímos Tu llamado, afirmamos por siempre Tu dominio,
    mesuramos nuestra vida por la Tuya.

    Tú nos juzgas, Tu pureza condena
    todo el pecado en nuestra desmesura;
    la ira que lo abrasa y lo calcina
    es ese mismo Amor que a Ti nos lleva.

    Abierta queda a Tu mirar la mente:
    nuestro pecar secreto está desnudo
    en la luz blanca
    de Tu rostro puro.

    Tierna, tu Luz irradia en la aflicción
    penetrando con un dolor que sana;
    Tu dulzura es lo amargo del pecado,
    Tu gracia, la dentellada del remordimiento.

    Aunque seamos débiles y ciegos,
    Tú reconocerás nuestro servicio;
    variadas son nuestras ofrendas
    y por amor, ninguna nos rechazas.

    Con todos sus gozos y dolores,
    nuestra natura a Ti Te pertenece;
    el agravio que un hombre le hace a otro,
    hace una herida en Ti mucho más honda.

    El que odia, Te odia a Ti;
    el que ama, a Ti se apega;
    todos los dulces frutos del pecho y del hogar
    son el multiplicar de Tu semilla.

    Métanse Tus raíces en las profundidades
    del polvo nuestro que Tu amor fecunda,O Vid celeste:
    humano total, divino todo;
    Flor de hombre y de Dios.

    ¡Amor! ¡Vida! Tu presencia hace una
    nuestra fe y nuestra vista; y así,
    trasfigurando lo blanco de las nubes
    vislumbramos el sol de mediodía.

    Así, atenuado, más tierno para ojos mortales,
    recubierto con Tu velo de carne,
    nos enseñas en Ti muy revelado
    el desnudo corazón del Padre.

    Escuchamos confusos susurros,
    vemos oscuramente por espejos,
    y a Ti nos dirigimos con frases incoherentes.
    Sin embargo, ya sea en confusión o nitidez,
    en Ti reconocemos Luz, Verdad, y Camino.

    El Padre también goza
    de toda reverencia que a Ti rendimos;
    ningún celo ni envidia separa
    la cruz del Hijo y el trono del Altísimo.

    Hacer Tu voluntad es mejor que alabarte,
    lo dicho vale menos que lo hecho;
    sólo la fe sencilla discierne Tu camino
    extraviado por la cartografía de los credos.

    En Tu servicio no cabe nuestro orgullo;
    no hay lugar para el yo ni lo mío.
    Nuestras fuerzas humanas son flaquezas
    y nuestra vida es muerte aparte de la Tuya.

    Apartados de Ti, toda ganancia es pérdida,
    toda labor por vanidad se hace,
    y la sombra solemne de Tu cruz
    nos da más luz que el sol del mediodía.

    ¡Amor innominable,
    sólo tu nombre salva!
    Descarriarnos de Ti ya es el infierno,
    Y caminar contigo, paraíso.

    Tú estás tan firme en todo lo que eres –
    ¡cuan vano es defenderte con clamores!
    El suspiro de un pecho arrepentido
    mucho más vale que el batir de labios.

    La petición de los intolerantes, no es para Ti;
    ni es Tuya la condena que asestan los fanáticos;
    no Te hace falta ningún amor por Ti
    que desemboque en odio contra el hombre.

    Amigo nuestro, nuestro Hermano y Señor,
    ¿qué servicio podemos ofrecerte?
    Nada de nombres, nada de ritos,
    nada más que escucharte para seguir Tus sendas.

    No Te damos ofrenda de holocausto;
    no amontonamos lápidas ni altares;
    quien más Te sirve es el que más ama
    a sus hermanos, que también son Tuyos.

    El tierno oficio de amor y gratitud
    es tu letanía,
    y hacer el bien con gozo
    es la mejor liturgia y sacramento.

    En vano se dispersan los humos del incienso
    por la vacía bóveda;
    en vano se enaltece el ruido de los bronces
    desmelenados desde la espadaña.

    Repica el corazón campanas del Nacido,
    y alza en sus entrañas Tus altares;
    su fe y su esperanza son Tus cánticos,
    y su obediencia fiel es alabanza.





    Our Master

    Immortal Love, forever full,
    Forever flowing free,
    Forever shared, forever whole,
    A never-ebbing sea!

    Our outward lips confess the name
    All other names above; 
    Love only knoweth whence it came
    and comprehendeth love.

    Blow, winds of God, awake and blow
    The mists of earth away!
    Shine out, O Light Divine, and show
    How wide and far we stray! 

    Hush every lip, close every book,
    The strife of tongues forbear;
    Why forward reach, or backward look,
    For love that clasps like air?

    We may not climb the heavenly steeps
    To bring the Lord Christ down: 
    In vain we search the lowest deeps,
    For Him no depths can drown. 

    Nor holy bread, nor blood of grape,
    The lineaments restore
    Of Him we know in outward shape
    And in the flesh no more.

    He cometh not a king to reign; 
    The world’s long hope is dim;
    The weary centuries watch in vain
    The clouds of heaven for Him. 

    Death comes, life goes; the asking eye
    And ear are answerless;
    The grave is dumb, the hollow sky
    Is sad with silentness.

    The letter fails, and systems fall,
    And every symbol wanes;
    The Spirit over-brooding all
    Eternal Love remains.

    And not for signs in heaven above
    Or earth below they look,
    Who know with John His smile of love
    With Peter His rebuke.

    In joy of inward peace, or sense
    Of sorrow over sin,
    He is His own best evidence,
    His witness is within.

    No fable old, nor mythic lore,
    Nor dream of bards and seers,
    No dead fact stranded on the shore
    Of the oblivious years; –

    But warm, sweet, tender, even yet
    A present help is He;
    And faith has still its Olivet,
    And love its Galilee.

    The healing of His seamless dress
    Is by our beds of pain;
    We touch Him in life’s throng and press,
    And we are whole again.

    Through Him the first fond prayers are said
    Our lips of childhood frame,
    The last low whispers of our dead
    Are burdened with His name.

    Our Lord and Master of us all!
    Whate’er our name or sign,
    We own Thy sway, we hear Thy call,
    We test our lives by Thine.

    Thou judgest us; Thy purity
    Doth all our lusts condemn;
    The love that draws us nearer Thee
    Is hot with wrath to them.

    Our thoughts lie open to Thy sight;
    And, naked to Thy glance,
    Our secret sins are in the light
    Of Thy pure Countenance.

    Thy healing pains, a keen distress
    Thy tender light shines in;
    Thy sweetness is the bitterness,
    Thy grace the pang of sin.

    Yet, weak and blinded though we be,
    Thou dost our service own;
    We bring our varying gifts to Thee,
    And Thou rejectest none.

    To Thee our full humanity,
    Its joys and pains, belong;
    The wrong of man to man on Thee
    Inflicts a deeper wrong.

    Who hates, hates Thee, who loves becomes
    Therein to Thee allied;
    All sweet accords of hearts and homes
    In Thee are multiplied.

    Deep strike Thy roots, O heavenly Vine,
    Within our earthly sod,
    Most human and yet most divine,
    The flower of man and God!

    O Love! O Life! Our faith and sight
    Thy presence maketh one,
    As through transfigured clouds of white
    We trace the noon-day sun.

    So, to our mortal eyes subdued,
    Flesh-veiled, but not concealed,
    We know in Thee the fatherhood
    And heart of God revealed.

    We faintly hear, we dimly see,
    In differing phrase we pray;
    But, dim or clear, we own in Thee
    The Light, the Truth, the Way!

    The homage that we render Thee
    Is still our Father’s own;
    No jealous claim or rivalry
    Divides the Cross and Throne.

    To do Thy will is more than praise,
    As words are less than deeds,
    And simple trust can find Thy ways
    We miss with chart of creeds.

    No pride of self Thy service hath,
    No place for me and mine;
    Our human strength is weakness, death
    Our life, apart from Thine.

    Apart from Thee all gain is loss,
    All labor vainly done;
    The solemn shadow of Thy Cross
    Is better than the sun.

    Alone, O Love ineffable!
    Thy saving name is given;
    To turn aside from Thee is hell,
    To walk with Thee is heaven!

    How vain, secure in all Thou art
    Our noisy championship!
    The sighing of the contrite heart
    Is more than flattering lip.

    Not Thine the bigot’s partial plea,
    Nor Thine the zealot’s ban;
    Thou well canst spare a love of Thee
    Which ends in hate of man.

    Our Friend, our Brother, and our Lord,
    What may Thy service be? –
    Nor name, nor form, nor ritual word,
    But simply following Thee.

    We bring no ghastly holocaust,
    We pile no graven stone;
    He serves Thee best who loveth most
    His brothers and Thy own.

    Thy litanies, sweet offices
    Of love and gratitude;
    Thy sacramental liturgies
    The joy of doing good.

    In vain shall waves of incense drift
    The vaulted nave around,
    In vain the minster turret lift
    Its brazen weights of sound.

    The heart must ring Thy Christmas bells,
    Thy inward altars raise;
    Its faith and hope Thy canticles,
    And its obedience praise!



    La cruz

    Ricardo Dillingham, joven miembro de la Sociedad de Amigos, murió
    en la prisión de Nashville, donde fue encarcelado por haber ayudado en
    la fuga de esclavos.

    "Si bien la llevas, la cruz no es carga, sino sostén."
    Kempis
    lo dijo así hace ya tiempo.
    Y tú, joven generoso, valiente y fiel
    buen testimonio de esta verdad nos diste.

    En ti pusieron carga de martirio,
    y ese madero de dolor y vergüenza
    se convirtió en cayado entre tus manos
    por aquellos senderos donde sólo con fe
    pudiste ver los pasos del Maestro.

    No yace olvidada la semilla
    de ningún sacrificio generoso,
    y aunque parezca echada en el desierto,
    en flor y fruto brotará por fin.

    Tuya fue la siembra;
    sólo Dios sabe el fin de lo plantado.
    Ciegos somos, la siega es de Él.



    The Cross

    RichardDillingham, a young memberoftheSociety ofFriends, died in the
    Nashville penitentiary, where hewasconfined for aiding in theescapeof
    fugitiveslaves.

    “The cross, if rightly borne, shall be
    No burden, but support to thee;”
    So, moved of old time for our sake,
    The holy monk of Kempen spake.

    Thou brave and true one! upon whom
    Was laid the cross of martyrdom,
    How didst thou, in thy generous youth,
    Bear witness to this blessed truth!

    Thy cross of suffering and of shame
    A staff within thy hands became,
    In paths where faith alone could see
    The Master’s steps supporting thee.

    Thine was the seed-time; God alone
    Beholds the end of what is sown;
    Beyond our vision, weak and dim,
    The harvest-time is hid with Him.

    Yet, unforgotten where it lies,
    That seed of generous sacrifice
    Though seeming on the desert cast,
    Shall rise with bloom and fruit at last





    Por obras

    No le tildes de hereje a quien, sin credo,
    confiesa su fe en la bondad con obras.
    Todo lo que se haga en nombre del amor,
    librar al preso, alzar al caído,
    se le hace a Cristo. Quien de hechos y palabras
    no es contra el Señor, por Él obra.
    Triste y agotado, anhelando febril
    el dulce consuelo del amor,
    Jesús buscó la puerta de las dos hermanas;
    Una vio al hombre celestial, la otra al humano.
    ¿Alguien podría decir quién amó más al Maestro?



    By Their Works

    Call him not heretic whose works attest
    His faith in goodness by no creed confessed.
    Whatever in love’s name is truly done
    To free the bound and lift the fallen one
    Is done to Christ. Whoso in deed and word
    Is not against Him labors for our Lord.
    When He, who, sad and weary, longing sore
    For love’s sweet service, sought the sisters’ door,
    One saw the heavenly, one the human guest,
    But who shall say which loved the Master best?




    Requerimiento

    Vivimos por la Fe;
    mas la Fe no es esclava de texto ni leyenda.
    La voz de la Razón, la voz de Dios,
    las voces del Deber y la Naturaleza
    jamás entran en pugna.
    ¿Qué pide nuestro Padre de sus hijos?
    Nada más que humildad y piedad y justicia:
    la cosecha fecunda de algunas buenas obras,
    una vida sin mancha, y el pecho tierno
    alerta al menester del prójimo,
    reverencia, confianza, y oración
    por la luz que ilumina las huellas del Maestro
    en la vía nuestra de cada día.
    Ningún azote de penitente,
    ni filo ni ascua de sacrificio,
    sólo la paz preciosa de una vida ordenada,
    en la que el respirar eleva soplos que alaban sin palabras.
    Una vida como todas las vidas verdaderas,
    arraigada en la fe que Dios es Bueno.



    Requirement

    We live by Faith; but Faith is not the slave
    Of text and legend. Reason’s voice and God’s,
    Nature’s and Duty’s, never are at odds.
    What asks our Father of His children, save
    Justice and mercy and humility,
    A reasonable service of good deeds,
    Pure living, tenderness to human needs,
    Reverence and trust, and prayer for light to see
    The Master’s footprints in our daily ways?
    No knotted scourge nor sacrificial knife,
    But the calm beauty of an ordered life
    Whose very breathing is unworded praise! –
    A life that stands as all true lives have stood,
    Firm-rooted in the faith that God is Good.




    En Voz Alta

    ¿Y de qué sirven las flacas palabras
    para alcanzar de la Verdad el seno?
    ¿Quién, ciego y débil, será capaz de señalar la vía,
    de captar el misterio en lenguaje corriente?
    Mas, si acaso entrara por tu mente indigna
    algo no tuyo – alguna sombra de aquel Pensar
    del cual nuestros esquemas, credos, religiones, ritos,
    son sólo sueños tenues – no te es permitido esconder
    lo que tampoco has de atreverte a pronunciar a la ligera,
    para que en tu boca lo real no suene falso,
    ni la hermosura menos que divina.
    Y así, sopesando el deber en balanza de oración,
    da lo que tú sientas haber recibido –
    quizás una semilla de bondad
    echada en suelo barbecho, tierra necesitada.




    Utterance

    But what avail inadequate words to reach
    The innermost of Truth? Who shall essay,
    Blinded and weak, to point and lead the way,
    Or solve the mystery in familiar speech?
    Yet, if it be that something not thy own,
    Some shadow of the Thought to which our schemes,
    Creeds, cult, and ritual are at best but dreams,
    Is even to thy unworthiness made known,
    Thou mayst not hide what yet thou shouldst not dare
    To utter lightly, lest on lips of thine
    The real seem false, the beauty undivine.
    So, weighing duty in the scale of prayer,
    Give what seems given thee. It may prove a seed
    Of goodness dropped in fallow-grounds of need.



    La bondad eternal

    Oh amigos, con los que he caminado
    por sosegados pasillos de oración,
    gozoso afirmo vuestro ardor por Dios
    y vuestro amor al prójimo.
    Bosquejo el trazo de vuestro argumento,
    la concatenación de lógica y razón;
    lo sopeso como quien teme a la discordia,
    y le huye al error de la duda.
    Sin embargo mis manos son muy débiles
    para empuñar los férreos credos vuestros:
    contra lo que me mandáis a decir,
    el corazón dentro de mí suplica.
    ¿Quién sondea el Pensamiento Eterno?
    ¿Cómo hablar de orden y designios?
    ¡El Señor es Dios! No le hace falta
    ningún baladí artificio del hombre.
    Ando con pies descalzos y callados
    sobre la tierra que pisáis audaces.
    No me atrevo a tasar con ningún límite
    ni el amor ni el poder de Dios.
    Alabáis Su justicia;
    igual estimo yo Su amor clemente.
    Vosotros buscáis rey; yo anhelo tocar
    la orla de Su manto sin costura.
    Vosotros veis la maldición que nubla y amenaza
    un mundo de dolor y pérdida;
    yo siento las bienaventuranzas del Señor,
    y Su ruego en la cruz.

    ¡Ay! – yo mismo reconozco muy adentro
    algo peor de lo que el escolástico adoctrina:
    no podéis pintar ni el pecado tan negro,
    ni el mérito tan ínfimo como yo los siento.
    Rindo mi frente al polvo,
    ciego mis ojos de vergüenza.
    Desde lo trémulo de mi autodesconfianza
    elevo una oración falta de mérito.
    Veo el mal que me cerca,
    siento la culpa adentro,
    escucho los aullidos y el gemir
    con los que el mundo su pecar confiesa.
    Mas, dentro del loco laberinto,
    sacudido y anegado por tormentas,
    mi espíritu se aferra a una confianza firme:
    ¡Yo sé que Dios es bueno!
    Aunque no estoy para mirar visión
    que serafín
     ni querubín
     aguanta,
    sí sé que lo malo en mí
    no puede ser bueno en Él.
    El mal que me atormenta el alma aquí en la tierra,
    no me atrevo a achacárselo a Dios allá en su trono.
    No conozco Su odio.
    sólo conozco Su bondad y amor.
    De los dones recibidos
    vislumbro más que no he visto.
    Al igual que el salmista castigado,
    confieso lo recto de Su juicio.
    Anhelo aquellas voces que del hogar se han ido;
    las sonrisas borradas anhelo.
    Los amados que Dios me dió, también me los quitó,
    y lo que Él hace no puede ser agravio.
    No sé qué guarda el futuro
    de sorpresa o maravilla.
    Sólo sé que Su misericordia
    cimienta vida y muerte.
    Si débil es mi corazón para aguantar
    insólitos dolores, si débil es mi carne,
    no quebrará el Señor la caña cascada,
    la fortalecerá y mantendrá erguida.
    No tengo ofrenda ni obra propia
    como prueba de fe;
    sólo puedo dar lo que Él me ha dado;
    todo amor que de mí brote es Suyo.
    A la vera del Mar Silencioso
    espero el remo fúnebre;
    sea en tierra o en océano
    ningún daño me viene de Su mano.
    No sé donde Sus islas alcen
    las frondas de palmas al aire;
    sólo sé que ni aun a la deriva
    me saldré de Su amor y Su ternura.
    ¡Oh hermanos! si mi fe es vana,
    si estas esperanzas me traicionan,
    orad por mí, pedid que mis pasos alcancen
    el camino recto y seguro.
    ¡Y Tú, Señor! que ves tal como son
    a todas Tus criaturas, perdona
    si me excedo al apoyar tanto en Ti
    mi frágil corazón humano.



    The God And love

    Oh friends! with whom my feet have trod
    The quiet aisles of prayer,
    Glad witness to your zeal for God
    And love of man I bear.

    I trace your lines of argument;
    Your logic linked and strong
    I weigh as one who dreads dissent,
    And fears a doubt as wrong.

    But still my human hands are weak
    To hold your iron creeds:
    Against the words ye bid me speak
    My heart within me pleads.

    Who fathoms the Eternal Thought?
    Who talks of scheme and plan?
    The Lord is God! He needeth not
    The poor device of man.

    I walk with bare, hushed feet the ground
    Ye tread with boldness shod;
    I dare not fix with mete and bound
    The love and power of God.

    Ye praise His justice; even such
    His pitying love I deem:
    Ye seek a king; I fain would touch
    The robe that hath no seam.

    Ye see the curse which overbroods
    A world of pain and loss;
    I hear our Lord’s beatitudes
    And prayer upon the cross.

    More than your schoolmen teach, within
    Myself, alas! I know:
    Too dark ye cannot paint the sin,
    Too small the merit show.

    I bow my forehead to the dust,
    I veil mine eyes for shame,
    And urge, in trembling self-distrust
    A prayer without a claim.

    I see the wrong that round me lies,
    I feel the guilt within;
    I hear, with groan and travail-cries,
    The world confess its sin.

    Yet in the maddening maze of things,
    And tossed by storm and flood,
    To one fixed trust my spirit clings;
    I know that God is good!

    Not mine to look where cherubim3
    And seraphs
    4 may not see,
    But nothing can be good in Him

    Which evil is in me.
    The wrong that pains my soul below
    I dare not throne above,
    I know not of His hate, – I know

    His goodness and His love.
    I dimly guess from blessings known
    Of greater out of sight,
    And, with the chastened Psalmist, own




    His judgments too are right.
    I long for household voices gone,
    For vanished smiles I long,

    But God hath led my dear ones on,
    And He can do no wrong.
    I know not what the future hath
    Of marvel or surprise,
    Assured alone that life and death
    His mercy underlies.

    And if my heart and flesh are weak
    To bear an untried pain,
    The bruisëd reed He will not break
    But strengthen and sustain.
    No offering of my own I have,
    Nor works my faith to prove;
    I can but give the gifts He gave,
    And plead His love for love.

    And so beside the Silent Sea
    I wait the muffled oar;
    No harm from Him can come to me
    On ocean or on shore.

    I know not where His islands lift
    Their fronded palms in air;
    I only know I cannot drift
    Beyond His love and care.

    O brothers! if my faith is vain,
    If hopes like these betray,
    Pray for me that my feet may gain
    The sure and safer way.

    And Thou, O Lord! by whom are seen
    Thy creatures as they be,
    Forgive me if too close I lean
    My human heart on Thee!




    .
    .

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    Francisco Álvarez Koki

    Nació en A Guarda,  Galicia (España), en 1957 
    Reside en Nueva York desde 1984 - Autor bilingüe (gallego – castellano).

    Sus títulos más recientes en lengua gallega son:

    MAIS ALO DE FISTERRE, (Diputación de Pontevedra, 1991)
    ALÉN DA FRONTEIRA, (ediciones Egasur poesía, 1999)
    PARA ABRIL E AMANTES, (Diputación de Pontevedra, colección Tambo de poesía, 2003)
    RATAS EN MANHATTAN, (ediciones Sotelo Blanco,  narrativa 2007)
    MARUXIA, (Diputación de Pontevedra, colección Cies, 2010)
    UN NENO NA EMIGRACION, (edicions do cumio, 2014)
                
    En  lengua castellana.

    Sombra de Luna, (Editorial Pigmalion Madrid, 2015)
    Geometría y angustia, (Poetas españoles en Nueva York)
    Edición de Julio Neira.  (Fundación José Manuel Lara)
    Ratas en Manhattan,  (Chiado editora, Madrid 2013)
    ESCRITORES ESPAÑOLES EN LOS ESTADOS UNIDOS, edición de Gerardo Piña Rosales Academia Norteamericana de la lengua española (New York 2007)
    ENTRE TU CUERPO Y MI CUERPO, antología amorosa del autor 1980 - 1996 “(Diputación  provincial de Pontevedra, 2006)
    SEIS NARRADORES ESPAÑOLES EN NUEVA YORK (ediciones Dauro Granada España 2006)
    PIEL PALABRA “muestra de la poesía española en Nueva York“ (edición del Consulado general de España en Nueva York,  2003)
    AL FIN DEL SIGLO, 20 POETAS “antología de poetas hispanos en Nueva York“ (Ollantay press Nueva York, 2000)
    ENTRE DOS AGUAS, (Latino press Nueva York, 1995)

    E: lolakoki1@gmail.com.
    Dossier remitido por el autor para esta antología Siglo XXI




    DE: Sombra de Luna, (Editorial Pigmalion Madrid, 2015)



    CIRCUNFERENCIA DEL RECUERDO

    Esas risas, como cuchillos que hieren,
    son los recuerdos, Madre.
    El recuerdo es como una puerta abierta
    donde uno nunca sabe si entra o sale.
    ¡Quiero cantar, Madre!
    ¡Quiero cantar llorando!
    ¡Quiero sentarme esta tarde
    al lado de ese abismo lleno de nostalgias.
    Abre las ventanas, Madre,
    que al otro lado, donde no cantan los grillos ni hay alma,
    te estoy mirando.
    Las penas, Madre, las penas que van y vuelven,
    y vuelven y vuelven, Madre.
    Qué consejo me darías esta tarde que lejos de ti lloro
    palabras.
    Bajo por las sombras que me acechan, por las ruinas
    de los recuerdos.
    Madre, acurrucado entre páginas en blanco, te construyo.
    Escucha, escucha, escucha, Madre, tras el hueco sonido
    de tus pasos se arrastra mi memoria,
    desde el principio, tal vez desde las entrañas,
    donde sólo nos conocíamos interiormente.
    Qué tiempos, Madre, pan y queso, el azul
    siempre puro de aquel cielo. Me río mucho, me enseñaste
    a reír, pero también lloro, llorar es bueno, Madre,
    aunque no lo creas.
    La sabiduría, Madre, es como el silencio que se siente
    pero no se escucha, y yo he venido desde el silencio,
    desde un hueco
    profundo de la tierra,
    como un recuerdo resucitado.
    Hasta el perro se me ha muerto, Madre,
    hasta el perro,
    mientras yo aquí, a lo lejos,
    cultivo su memoria.
    Ahora cuando regrese, Madre,
    en medio del atrio de los muertos,
    cuando recorra esos caminos,
    llorando nostalgias,
    cuando te abracé, Madre,
    despertaré soñando…



    HUERTA DE SAN VICENTE

    Sobre la mesa tuya
    he visto iluminarse tus ojos,
    como luces de almendro.
    Tus ojos amarillos, tus ojos de niebla.
    Tu corazón de cachiporra,
    brincando por las paredes todas,
    desangrándose en versos,
    que guardan luto bajo tu sombra.
    Tu sonrisa de infancia,
    asesinada a dientes, se sienta en tu alcoba.
    Sobre la mesa tuya
    hay llantos que brotan,
    lágrimas de querubines,
    en nubes de hojas,
    donde una sábana blanca
    envuelve tu boca,
    que se atrinchera en tu muerte
    de dientes y de horas,
    y las campanas todas
    tocan a muerto en el viento
    donde las nubes lloran.
    Tu suspiro en San Vicente
    es una noche de ronda,
    que cantan por las cigarras
    y viaja en las norias,
    donde el agua de las acequias
    todos tus versos nombra.
    En la alacena descansa
    tu corazón de mariposa.
    En la almohada de tu cuarto
    te acecha la mano loca.
    Es la envidia de tu alegría,
    que como una saeta te ahoga.




    AUSENCIAS

                    A las Madres de la Plaza de Mayo

    El grito de las Madres de la Plaza de Mayo
    es una circunferencia estrangulada
    entre el terror y la palabra,
    son los rincones vacíos de los paisajes perdidos,
    los silencios fríos que calientan el alma.
    Hay un gorrión
    colgado del viento,
    con la cabeza cortada y sangre en las alas.
    No sé con qué palabras cerrar esta esquela,
    ni sé con qué llanto gritar esta vida.




    DE: Para abril y amantes

    En "Para abril y amantes", Francisco Álvarez Koki, navega entre la poesía social y amorosa. 

    Sobre el autor, el escritor Antonio Muñoz Molina ha dicho lo siguiente: “Como un músico que tocara con soltura varios instrumentos, Francisco Álvarez Koki se mueve igual de ágilmente por los más variados tonos de la expresión poética, que son todos, al fin y al cabo, partes de un mismo arrebato. Leer los poemas en el orden en que se publican es como seguir el trazo sostenido y cambiante de los estados de una pasión, en la que nada está seguro, en la que no hay más certeza que la propia entrega”.


    Una mujer me espera

    Una mujer me espera
    cada mañana al alba
    con su pelo suelto
    como la palabra
    y sus ojos negros
    como lunas claras.
    Una mujer me espera
    hecha abecedario
    con su sonrisa inmensa
    y su trágico llanto.
    Voy como las esferas
    silencioso y girando
    dormido en tus dos pechos
    de limones y dardos.
    Te beso entre tu vida,
    siempre en tránsito,
    y me muero contigo
    en cada orgasmo.


    Un cuarto

    A Lola

                                                            Y si la muerte es la muerte
                                                              ¿qué será de los poetas,
                                                              y de las cosas dormidas
                                                              que ya nadie las recuerda?
                                                                               —Federico García Lorca


    Nadie mejor que tú, Lola,
    para comprender cuatro paredes de un cuarto.
    Tu nombre, Lola,
    apagado en las arrugas de la almohada.
    Lola, nuestra vida.
    Nuestra vida fue siempre un cuarto.
    Nuestras tristezas, nuestras alegrías,
    siempre en un cuarto.
    Cabe tanto en un cuarto, cabe tanta vida
    y tanto dolor.
    En Galicia un cuarto, en América un cuarto.
    Nuestra vida un cuarto.
    Mi voz de sed de aliento y de labios
    es esta noche un cuarto.
    Lola, para dibujarte entre cuatro paredes
    Tendría esta noche que pintar un cuarto.




    DE: ALEN DA FRONTEIRA, (ediciones Egasur poesía, 1999)


    Sinfonía da Lembranza

    Juan Sebastián Bach tocaba,
    mentres eu bañábame no Ganxes
    e a miňa sangue volvíase escuma
    para chegar a cabalo de Neptuno
    ata a praia da Area Grande
    no confίn do paraíso de A Guarda.
    Deiteime sobor dos teus beizos de area
    e o sol reflexaba a sal dos meus ollos
    polas túas pedras.
    Lembreime dos amores tolos de Delmira Augustina;
    e das fermosas cancións de Bod Dilan, que resucitaban o amor.
    Tamén me lembro das mañás ledas,
    que ollaba dende a véntana da mina casa da Estivada,
    namentres no eido, nas maceiras e nas figueiras,
    cantaban os xílgaros e os merlos o seu concerto cotián.
    Agora camiño por Broadway, e penso que somos sombras
    De tódolos camiños


                
    CHOVIA EN BOSTON

    Chovía en Boston aquela tarde.
    Anais Nin escribía unha paxina do seu diario
    Nun rincón do Village.
    Unha pomba matábase en Park Avenue,
    e no tren un tolo falaba solo.
    En Elmhurst outro tolo escribía versos.
    No apartamento 3- B da 125 street, Manhattan,
    Unha parella fodía, ensaiando o Kama Sutra.
    Din que os norteamericanos son os mais civilizados, 
    e senón pregúntenlle a bomba atómica.
    A lembranza e unha pequena doenza,
    Que non fai mais que fodernos a paciencia.









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    Photo: Jane Ussher


    Courtney Sina Meredith 

    Nació en 1986 en Samoa, Mueva Zelanda. Es poeta, dramaturga, narradora y música. Su obra Rushing Dolls (2010) ha sido merecedora de una variedad de premios y fue publicada por Playmarket en 2012. Publicó su primer libro de poesía Brown Girls in Bright Red Lipstick (Beatnik), en la Feria del Libro de Frankfurt de 2012. Su poesía y prosa han sido traducidas al italiano, alemán, holandés, francés y bahasa indonesio. Es Licenciada en Inglés y Estudios Políticos de la Universidad de Auckland, donde estudió también Derecho y coeditó Spectrum 5 (Penguin).





    A veces el verso me despierta, y tengo sueños en que hablo con miembros de mi familia que han partido y discutimos sobre la vida, la muerte, el amor- debatimos, nos ponemos de acuerdo, en desacuerdo, y así. Mi madre me dijo “Tienes que vivir para escribir”, y es cierto.

    -Courtney Sina Meredith  



    Chicas morenas en brillante labial rojo

    Las has visto
    con sus lindos novios blancos
    bufandas de cachemir sobre los hombros con cicatrices
    buscando sus alas

    Chicas morenas en brillante labial rojo
    dónde demonios están es sábado
    conduciendo un Opel ochentero
    con las rodillas colgando de los bancos de cocina

    Chicas morenas en brillante labial rojo
    las has visto
    con sus lindas amigas blancas
    leyendo a Pablo Neruda
    en los suburbios con la entrepierna en fuego

    Qué hay dentro de ella
    dedos Jesús pene
    el antiguo testamento
    está comprometida con un herrero tongano
    o un clavadista aterciopelado

    Chicas morenas en brillante labial rojo
    las has visto en las playas
    ahogadas en aceite de oliva virgen
    arrastrando su cabello en el suelo
    Chicas morenas en brillante labial rojo
    ordenadas en el escenario
    haciendo a tus débiles hermanos
    correr hacia mamá con un hogar roto

    las has visto bañadas en la luz del crepúsculo
    golpeadas por las horas y los colores
    corriendo como rímel
    tomando aún a otro amante
    ella no puede dormir ella es un trueno andante

    Chicas morenas en brillante labial rojo
    las has visto en la cocina
    pelando mejillones cortando pollo
    provocando en el solitario horizonte

    sus oscuros ciempiés están escondidos
    el encaje brillante de Manu Sina
    son sus venas o azules veredas
    llevadas al punto más rojo.

    Traducción de Javier Gutiérrez Lozano
    http://circulodepoesia.com/2015/11/courtney-sina-meredith-encuentro-internacional-de-poesia-cdmx/




    Ielusalema

    Elijah plants a tree, thinks he sees mum 
    his dead mum moving like seaweed in bloom 
    in front of his house there a palm-like tomb 
    is open for all hands and wings to come 
    praise his mother in tapa, like a nun. 
    She has no children no burgeoning swoon 
    of flies and men to brush like morning dew 
    from shoots too small underfoot where blood runs. 
    Lately the sun has set the garden pink 
    when he pulls in from work with his girlfriend 
    the backyard dirt feels like grains of concrete 
    no water, beer, or piss the soil will drink. 
    They make love in the kitchen and deaden 
    his mother’s voice, so drowned by lives complete.

    — Courtney Sina Meredith, 2013.





    Don't trust a Samoan girl 
    she'll eat your heart while you sleep 
    until you are silt in the corners of pink state houses 

    — “Don't Trust a Samoan Girl”



    It isn't like an Island nipple nup 
    no breezing trees and caramel sand 
    no coconut truths spilling over woven fans 
    no plans of making love to the land.

    — “No Motorbikes, No Golf”





    I miss being back at Law 
    only because 
    you used to kiss me in the toilets at Rakinos 
    and say I aimed sky-high sitting on roots in Albert 
    park 

    — “Jam Sandwich on the Lawn”




    I want to be an activist but my country is sleeping 
    I thought I'd be an actress but my ethnicity's hungry 
    me versus the monkeys on how to beat the junkies 
    I'm not a 'luck' advocate but I'm sick of fate 
    or — faith in the new world with its old name.

    I'm a girl in a girl in a girl in a girl 
    I'm a Rushing Doll. 

    — From the play Rushing Dolls




    Brown girls in bright red lipstick 
    have you seen them 
    with their nice white girlfriends 
    reading Pablo Neruda 
    on fire the crotch of suburbia” 

    — Brown Girls in Bright Red Lipstick





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    MIRIAM LUZ TORRES MILLÁN


    Nació en Queilen – Chiloé, Chile . Poeta mapuche.
    Entre 1986-1990, integró el Taller Literario Liceo Politécnico de Castro-Chiloé, a cargo de los poetas Carlos Trujillo y Mario García. Entre 1987-1990, fue integrante del Taller Literario Aumen


    AYÜN

    Dibujo camawetos para ti
    para tus ojos verdes

    lo siento
    mi pincel los dibujó en el aire


    *


    En tiempos de aguas turbias
    busco tu vertiente
    alimento tus mallines

    te doy permiso
    para humedecer este desierto


    *


    Déjame leer tu vientre
    revivir tus aletargados pezones
    subir tus mareas
    en este cambio de luna


    *


    En esta noche
    ñuke alen nos muestra
    sus pechos abultados

    quizás al amanecer
    vea la espalda del chauanti

    mientras recorto tu sombra
    con dedos de madre




    MEMORIAS

    gracias a chau dios
    recuerdo a cada hombre que besé
    en algún lugar poco vistoso
    entre cementos y maderas
    no recuerdo ningún suspiro entrecortado
    o tu sonrisa nerviosa
    olvidé algún rose indiscreto
    de media mañana
    creo que algunos lunes de nubes gordas
    me sorprendí frente a un vidrio
    con mi respiración
    a-gi-ta-da



    *

    No puedo faltar
    a cada reparto de tu mirada
    créeme
    los grillos no entran en mi casa
    por equivocación
    saben que mis ojos
    están ahí....también
    buscándote



    CUADRO

    En este punto
    mi boca se detiene
    lenta en tu pared
    mientras desfilan imágenes turbulentas
    ahí están negras empapadas de luz
    ocultando cada desnivel profundo de tu cuerpo
    jugando con la imaginación nocturna
    de un excitado espectador



    *


    Te envío estas gotas de lluvia
    en un sobre mojado



    Leyendo a Quevedo

    Cenaron y cenamos todos
    y no cenó ninguno.
    Francisco de Quevedo



    Bajo el umbral de la noche
    con el estómago en el cerebro
    jugando a comer aire
    una noche nos comieron los ojos
    luego la lengua
    y al despertar
    solo nuestras manos miraban y sentían.
    Nos dijeron que era bueno
    y nos acordamos de Dios.
    Pero ÉL trabajó y descansó.
    Nosotros no sabemos de domingos
    solo de esa noche cuando nos dijeron que era bueno.
    Desde entonces andamos a tropezones con nuestra ignorancia.

    en La memoria iluminada: poesía mapuche contemporánea, 2007






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  • 05/04/16--09:04: DANIELA REY SERRATA [18.614]

  • Daniela Rey Serrata 

    Coatzacoalcos, Veracruz, México 1993. Estudia Creación Literaria en la Universidad Autó­noma de la Ciudad de México. En 2007 ganó la etapa estatal de poesía coral del Estado de México. En 2011 se le otorgó una mención especial en los XXVI Juegos Florales de Coatzacoalcos con el poemario Perspectiva a Quetzalcóatl. Ha participado en antologías como Letras por Coatzacoalcos (Ateneo Puerto México, A.C., 2011), Letras lascivas (Bajo las tardes rojas, 2011) y Singamia (Circo Literario, 2012). 

    Ha escrito los libros: Espora de Venus (2011) Singamia (2012), AEEOOOen coautoría con Víctor Ibarra (2013), Wi-Fi (2013), TYRRHENIA (2014) y Mundo abisal (2014) 





    El librero atascado en los rieles /
               Rocoso el monte de las crisálidas 
                              [Formulaciones y lomos gruesos
                 Poems for the millenium
    La caída precipita el derrumbe de un semicuerpo cornado.
    Acaba el toque de queda y los alambres de púas se zambullen a la mirada del cerro.

    Belleza exigua
                                    Belleza bicéfala
                                                                    Cráter de mi pecho con parvadas de auras
    Cinco kilogramos de párpado robado del bolsillo, la baba en la vitrina 
    Siempre / eterna niña triste remendando camisas para los muñecos de barro
    Cueva en cual eremita con el rostro carcomido se halla hojeando madrugadas
    Hasta que conocí mis pies que fueron alas / que fueron picos  y después un par de higos en la hierba 
    Miro cansado el guiño de todos los soles, y los cánceres que brotan en mí como azahares bellísimos 




    Treinta y nueve

    Escribo. En tu diócesis me planto como una idea vanamente
    fundada y la hiel de tu mirada se convierte, se convierte en vapor
    al mirar las flores marchitas del mundo.
    Me cose la piel esta acidia de mirarte mientras bailas y seduces
    faros en la playa.
    Tomo el mástil de lo desconocido y lo exhibo en cada rincón de
    mi metrópoli.
    Estoy declinando el espíritu. Estos trapos no sirven de nada. Esta
    fe que se quebranta con cualquier soplo de colina.
    He vanagloriado al cielo cada noche, sólo por creer que las
    estrellas son lunares en la espalda de cristo.
    Caigo rápido y lento al huerco de tus labios. Esos labios adictos
    que son los labios del cielo.
    Y sin más resabio no querré quedarme en casa. Conseguiré
    adelina que me conduzca a ningún lado, para vivir en el viaje,
    donde yazgamos nuestros cuerpos y colmados de la muerte
    sofoquemos nuestras letras.

    De La espora de Venus




    A Antonio Vega Macotela

    En la posición inadecuada / el dique entre una casualidad y un intento de suicidio
    Todavía alguien reza por ti y suspira la ausencia
    Quizá en tu ceniza un hombro-cyborg irrumpa / Ser la que mira y palidece
    Tu nombre. Epidermis
    Tu nombre. Rododendro
    Tu nombre. Antonio
    Dibujar en tu contorno el costado de un pulsar
    Perforar el mural sin asumir la cuenta de los niños dentro / inhalar el hemisferio norte con sus picos y mares de sangre
    No cargues tu corazón para poder charlar sobre devaluaciones y básculas artificiosas
    Desde aquí tuve miedo a acercarme y lo mismo me atrae / Yo soy uno de esos espejos
    Antonio / volver a las estepas para quejarnos de los días que arriben con el sol amargo
    Si me acogiera el interior de tu codo y la esclava dejara de fundirse en mi muñeca / Todavía existe los dragones y las flores que deshojan crías
    El tablero es más cómodo cuando llevamos las blancas
    [Jalar la escotilla / Estado de negación]
    [Habitantes de cajas / Puñado de arena bioluminiscente]
    Pender de tus mechas                                               
    El chorro de vinil en el traje
    La mueca de disgusto                  
    Oh! Antonio / Ámsterdam no me es indiferente / si conocieras este lado del sofá otra dicha sería de tus noches
    Tintas que fluyen de ti / desde mi choza en el sur de tu paso /en el sur de una espina que corre sin tropiezo por la aorta

    El muchacho menudo se tira de las prendas

    Un faro guiña / ni siquiera te conozco pero a algo la creación se aferra
    Si las rebabas de la luz fenecen en tu pecho y los años no te indulten / recorrerás los días lúcidos en la dorsal de cualquier mina / Aquí sollozante se halla el cristal
    Nunca elocuente
    Marchito
    Tus cejas pobladas de estragos
    Tú /el rayo que no cesa
    La imagen nunca inerte
    Tú / la moneda sin talla
    El color en sí
    Tú / el rayo que no cesa




    Cuarenta y cuatro

    Jamás quise palpar tu corazón vagabundo y sin embargo lo
    sostuve largo tiempo.
    No quise quererte y la membrana de mi pecho se abrió para que
    entraras.
    Estoy colmada de tu silueta con forma de laberinto.
    Ojos que ven lo real y no más allá del sol horizonte.
    Sólo pedía encajarme en tu alma como lo hiciste en la mía, no
    pude.
    Mi ser cabizbajo se ha quedado, contemplando la huella que se
    borra con las olas.
    Y el tiempo mal empleado.
    El césped que crece y muere.
    Lágrimas que no son lágrimas sino pequeños espíritus de sal
    jugando en mi mejilla.
    Hoy sólo me sustenta el viento con su complexión transparente,
    el amor invisible, las falsas memorias, unas manos que no
    sienten y estas ganas de convertirme en arena.

    De La espora de Venus



    Treinta y uno

    La pesadilla se presenta… yo la escucho desde la montaña… regresa
    el monstruo del fracaso, el sueño trunco de mi futuro, de un
    futuro que viene en tren; cuyo tren no llega ni lo hará. Estoy hundido
    en el núcleo de la raíz del cedro.
    Reburbujeo una gota de petróleo, tropiezo, caigo… la cerilla de
    mis oídos intenta retener los sonidos pero éstos se cuelan.
    Y quiero llorar, gritar, morder la piel de Dios y hacerle ver mi dolor.
    Tomar una roca volcánica de luna y cortarme los brazos…
    viajar… viajar al cosmos… viajar al cosmos de un cometa y construir
    en él mis sueños sin brazos.

    De La espora de Venus




    Veinticinco

    Los pianos de David caen sobre mis pies, son miles y no siento
    nada.
    Mi padre trae por llavero mi oreja izquierda.
    Mi madre trae por llavero mi lengua.
    Mi hermano trae por llavero mi ojo derecho.
    Mi abuelo trae por llavero mi cerebro.
    Mi tía trae por llavero el esófago de mi perro.
    Mi perro lleva en su esófago mi corazón latente.

    De La espora de Venus





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    Mariana Rodríguez Espinoza

    Cuernavaca, Morelos, México 1988. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas. Como parte del proyecto universitario "UVD Proyecto Cincuenta" realizó las guías de lectura de Mariano Azuela,
    Emilio Rabasa y el Marqués de Sade. Es autora de uno de los cuentos que integran el libro ¡Empatamos Pilar! (Editorial Terracota, 2009). Ha participado en diversas revistas estatales y nacionales con cuentos y poemas. Ha acudido y coordinado diversos talleres de creación literaria y de elaboración de libros cartoneros. Fue becaria del Programa Jóvenes de Intercambio México-Argentina (jima) en 2010. Actualmente es editora de la editorial independiente Cohuiná Cartonera en San Cristóbal de las Casas. 


    El deseo del caballo

    Caballo carbono 14
    es un recuerdo que galopa por Salasoledad
    no hay relincho
    no hay relincho
    se ahogó entre sabanas.

    La Niña de la Pradera incendiaria
    escucha al Grillo perdido
    se da cuenta que algún día morirá
    tiembla de miedo
    y Grillo deja de cantar.

    Suena el teléfono, nadie contesta.
    Salasoledad se ha quedado con faldas oaxaqueñas
    de las faldas surge un hilo idea
    jirón de camisa campesina.

    Una pezuña sobre el fango
    devuelve las entradas del juego de pelota
     y una piedra labrada forma la frente de la Niña.

    Para comprobar la edad de Niña perdida
    Caballo carbono 14 mide las entradas de su frente
    cuenta las patitas del Grillo perdido
    y rellena las grietas del suelo
    con maderas podridas.

    De Jornadas interminables




    Camino a ninguna parte

    Voy a quedarme aquí hasta que me sangren las encías, frente a los
    maniquíes y el frío viento que no cura ninguna herida. Me levantaré
    cuando todo esto termine, cuando los niños poetas dejen de
    estar sucios de lodo y cuando las serpientes dejen de apretarme
    los tobillos.
    Desde hace tiempo estoy hinchada, en el comienzo del viaje noté
    que un viejo insecto se estrellaba en mi pecho. Es posible que esto
    ya lo haya sentido antes, como una libélula ciega adentro de mí,
    dictando la emoción del desencanto y las ganas de embriagarse
    desde lo alto de ese rascacielos.
    Aquí las emociones se confunden, es un país extraño que no te
    deja mover, este lugar es una maqueta hecha por esos niños que no
    paran de verme y desnudarme con sus manitas delgadas. Ellos
    han estado construyendo este maldito lugar.

    Tengo que levantarme. Esos cinturones comienzan a parecerse
    a las serpientes venenosas que siempre encuentro a la hora de
    la cena.

    Nota aclaratoria:

    Comenzaste a hablar en primera persona, porque al finalizar los
    rituales del texto, el lenguaje se invirtió. Cargas a tus espaldas
    ese terrible Grillocadáver. Te reconociste como Niña perdida,
    sin ojos, sin esperanza, con Salasoledad
    esperando en Casa.

    De Jornadas interminables




    Dibujando a Checoslovaquia

    El mapa nunca mencionó que las capas de la tierra se invierten
    con las capas de la atmósfera en el Reino burgués. Al parecer todo
    tiende a ser un mal entendido entre nosotros. Al parecer el país
    sin dividir está lleno de recuerdos incompletos. Así la búsqueda
    se torna imposible. Comienzo a recorrer la corteza de la atmósfera,
    el manto superior se llena de ozono, la respiración se dificulta no
    tengo ojos para ver las auroras boreales hechas de magma solar.

    Los habitantes de este Reino no pueden verme. No podemos hablar
    ni en ésta ni en otra lengua, las fronteras y los bordes se han
    fabricado con finos encajes, siento que Salasoledad no me abandona,
    no del todo, porque esos encajes son tan parecidos a ella.

    Las grietas de una ciudad se repiten en otra dando como resultado
    la siguiente ecuación: En cada C (ciudad cualquiera) se encuentra
    una grieta (representada por la letra G), la cual se repetirá
    en otra C distinta. G en C, G en C1, G en C2, G en C3, ad infinitum.
    Como puede observarse, la G es la constante aunque C cambie
    de latitud.

    Cuando veo a mi madre repetida en mi padre es como
    ver las grietas de las ciudades repetidas en los genes
    de los paseantes.

    De Jornadas interminables





    Mary Flora Bell

    Te llamarás
    Mary Flora Bell
    tendrás los ojos más bellos del mundo
    campos de trigo enterrados en
    tus manitas manchadas de dolor

    Mary Flora Bell
    te voy a parir tantas veces
    que nunca nacerás

    Mary Flora Bell
    todos te perdonarán
    cuando se enteren
    que el demonio en tu carita de muñeca
    te besó en lugares prohibidos

    Mary Flora Bell

    cada que te nombro
    no hay miedo
    ni tristeza
    sólo una piedad tan grande
    que no cabe en este poema.





    Ian Curtis

    Tratado único sobre la epilepsia

    La epilepsia no es romper frasquitos de formol
    La epilepsia es derramar toda la leche dentro del ser que amas
       esperar el daño inmediato entre lo ácido y lo albino
    La epilepsia es un pez fuera del agua
    en el cerebro de una niña que orina en la cama
    La epilepsia es perder el control
    de nuevo

    Sobre su cadáver

    El suicida es necesario
    para que la horda de gatos no entren por la ventana

    Paisaje en Macclesfield

    El sol de Berlín, cielo niebla y una guitarra queriendo estallar sobre nuestras cabezas rapadas y en nuestro cariño desgastado

    Objetos perdidos

    Tenemos una banda de rock
    la garganta de una histérica
    los trastes abandonados de Chernobyl
    y un niño epiléptico
    No tenemos el espíritu ni el sentimiento

    El amor nos separará

    El amor no me separa de ti
    es esta epilepsia padecida por años que ningún suicida sabe controlar
    Ella es epilepsia y está dentro y está fuera  está dentro y está fuera  está dentro y está fuera  está  dentro está fuera  está dentro y está fuera  estádentro estáfuera adentro y afuera está dentro y está fuera.

    De Kill Your Idols




    María Antonieta

    Todas tus amadas son Mariantonietas
    blancas como los cirios de una iglesia
    tiernitas
    casi recién nacidas
    con las piernas enfermas de polio
    los labios rosados
    finas y lánguidas
    algas marinas simulando bailarinas de ballet
    ojitos miel que parecen
    que saben fumar y cocinar

    María Antonieta pasea en su carruaje
    baja de él
    guantes para ocultar la belleza de sus manos
    que ensombrecen la belleza de la divina Francia
    María Antonieta
    sabe hacer el amor como
    se lo enseñaron en la corte del Rey:
                pechos de ángel
                lengua endiablada
    Lo curioso
          es
    que escogiste a la morena sin modales
    la que no puede ver a los ojos
    a la reina
    ni pisar el mismo suelo que ella toca
    porque su cabeza rueda por las sabanas
    y sus gotitas de sangre son más brillantes que la mía
               
                Lo curioso es
    que escogiste lo contrario a
    esas dulces maneras de decir las cosas.




    la santísima trinidad

    1.    Greta
    la sonrisa redonda rueda de la fortuna que nunca se dobla  hierro y metal rictus que no se funde con nada sombras en los ojos como hojas enredadas en la reja de un orfanato encerrando los misterios mudos de una película sin estrenar

    Great Greta: Bendigo cada uno de tus movimientos de gatita bajo la lluvia

    te bendigo niña linda porque la mujer gato nunca ha podido tener siete vidas y sin embargo sigue saltando del balcón y
    salta
    como si la gravedad no existiera
    salta
    con un manto oscuro sobre esa sonrisa de roble puerta sin llave porque todo se oxida hasta el anuncio bisexual de

    H  O  L  L  Y  W  O  O  D


    2.    Marlene, por siempre Marlene
    Marlene, arrulla con tu voz a los huérfanos
    a los ciegos que no pudieron verte
    a los hijos de la clase media                    [marineros]
    a los hijos de la clase baja                        [piratas]
    a niños con ojos rasgados y boca de pescado por el síndrome que les come la lengua
      pero no el corazón
    Arrúllame Marlene
    tengo sueño y no me puedo dormir
    porque la oscuridad es vaga
    un fantasma que le gusta decirme
    debajo de las sabanas
    que las vírgenes y los santos son demonios con mantas oscuras
    demonios sordos con piernas de santos
    Arrúllame Marlene y duerme a mi lado


    3.    Dolores
    De parto de cuello de espalda
    dolores que han venido en olas sin espuma
    regalo del pez encallado
    sobre los cabellos negros
    petróleo de la chica mexicana
    cuyo nombre decía mucho de su país
    México es el país de los
    Dolores le había dicho mi secreto al mar:
    María tiene veneno
    envidia como sal
    Dolores no es envidia es un extraño
    pez
    diva
    ven a mi nido manto negro de aves marinas
    donde todos los días piden al pez veneno de
    María para dejar de pensar en Dolores




    Charly
    enterraste un cuchillo
    en nuestras gargantas latinoamericanas
    para que dejara de llover
    Usaste tus garritas afiladas
    contra el piano
    entonces todos los animales fankys
    fueron liberados
    de su prisión bicolor
    Moriste y al tercer día resucitaste
    en un ángel rebelde
    para fundar el ejercito del caos:
    Saynomore
    Charly
    en tu funeral
    no habrá promesas sobre el ataúd
    ni conciertos subacuáticos
    sólo existirá una avenida enorme
    que atravesará tu rostro
    tangos rabiosos
    milongas neón
    y nosotros los perros
    que velarán tu sepultura porteña
    Tu epitafio tendrá este tatuaje:                            ¡Tiráte del precipicio, boludo!



    Mamá Magda

    Mamá aria
    ojitos de esvástica rojanegra
    recuerdas cuando
    juntas escuchábamos
    al viejo Wagner
    para recrear
    en nuestro cine mental
    las historias del pasado
    esplendor gloria
    del reino que tío Adolf
    nos contaba antes de irnos a dormir
    Magda hermosa
    ¿recuerdas como
    con la energía de una hiena
    hambrienta
    defendías la lucha de nuestro creador
    protegiendo el espíritu
    limpio puro
    del gran Estado
    que crecía como una extraña enfermedad?
    Madre
    cianuro terciopelo
    nosotros tus rubios alemanes
    cantamos sobre tu cadáver calcinado
    madre peste/madre muerte/madre nazi/madre nación
    porque siempre viviremos
    atados a tus cabellos de oro
    en la matriz del tercer reich.



    Espejo

     Para Silvia y Juana

    Soy dorada e inexacta. No tengo prejuicios.
    Lo que veo lo devoro
    no de manera inmediata
    sino pausada, tranquila.
    Lo salvaje nunca será un oasis.
    Soy cruel y verdadera.
    Ranurita cuadrada del ojo de una diosa cualquiera.
    Parte de mi tiempo me dedico a oponerme a los demás.
    Todo es negro con fulguras futuras.
    Mi corazón brilla
    no late.
    Ahora soy un vano artificio del cuidado
    una necia diligencia errada
    un afán caduco y, bien mirado.
    Un hombre se inclina sobre mí.
    Una mujer se inclina sobre mí.
    Cada mañana
    el rostro de Tiresias reemplaza la oscuridad.
    Ambos vienen y van vanitas vanitatum
    día tras día
    con falsos silogismos de colores
    cauteloso engaño del sentido
    el reflejo fiel
    de un temible pez.




    Recuerdas

    recuerdas
    recuerdas
    cuando visitamos las rocas
    hechas de humo
    y me dijiste
    de tu boca bajó el cielo
    una horda de caballos amarillos
    en ese instante
    una atlántida nació de mi espalda
    multitud de pirámides submarinas
    engendraron seres luminosos
    ahí nació la sangre de dios
    era color ámbar
    el temblor comenzó en mis costados
    el venado de fuego habló
    desde el interior de mis cavidades
    leche leche leche 
    y ganas de llorar
    entusiasmados 
    por tanta belleza
    decidimos dibujarla 
    crear un nuevo lenguaje
    hecho de manchas
    pero mis manos ya no servían
    eran medusas 
    aguasmalas
    malas malas malas 
    mala
    mala por quemarte la cara 
    ahora una hermosa cicatriz marina te adorna
    ¿te parece bien si grabo todo esto con mi tercer ojo?
    ¿te parece bien si reproduzco esta escena una y mil galaxias?
    no no no
    no querías testigos de las flores milagro
    no querías brotar no
    peces peces peces
    y ganas de llorar
    en mi próxima vida seré negra 
    y sangre púrpura
    en mi próxima vida seré una hiena
    vacía y muda
    en mi próxima vida la nada
    salvajes nadas
    salvajes espumas
    de ejércitos emplumados
    pero ante todo amorosos
    ¿recuerdas?
    esa fue la primera vez que me animé a nadar
    esafue
    esa
    la
    tesla
    esa
    mesa
    esaesa
    y te dije
    love me or leave me love me or leave me love me 
    sangre sangre sangre
    ganas de morir
    correrme en tu boca de pescado
    pescado cualquiera
    pescado en cualquiera
    sin falda me llenaste 
    con tu puño 
    abortos golpecitos abortos 
    ¿recuerdas?
    comenzamos a flotar
    abejas reinas nos acompañaban
    miles reinas abejas
    porque los dos chorreábamos
    leche miel amarilla 
    orina de amor 
    luz luz luz
    ¿por qué tenías tanto miedo?
    tu madre no tenía miedo
    sólo miel miel reina madre miel reina abeja
    ganas de reír 
    ganas de abordar el matadero
    de oler a carne
    azotarla
    carne suave
    carne 
    tener la misma visión en la carne 
    una vez más
    un tornado de gargantas
    un tornado de tornados
    ¿recuerdas? apagaste el fuego que nacía debajo de mis uñas
    con un sólo golpe de plumas
    desprendiste las conchas y las plumas
    apagaste el sonido
    ¿recuerdas?
    dolor dolor dolor
    ganas de existir
    ganas de vivir
    en la cueva odio 
    cueva ira
    ¿recuerdas el día de tu nacimiento?
    el girasol estaba en tu signo zodiacal
    los pastos recorrían la luna 
    aires en aries
    agua en tauro
    géminis en géminis 
    astros desaliñados
    descomposición genética 
    genes genes genes
    ganas de volver a nacer
    renacer en la noche universo
    universo ángel 
    yo yo yo 
    el ángel primitivo nos tomó 
    en sus manos madera
    metió todas las cosas adentro de nosotros
    la música y la lengua 
    las fiestas paganas 
    y el firmamento único comenzó a apagarse 
    oscuro 
    negro
    el fade out del diablo
    el silencio de la cosecha 
    la conquista del viento
    el ángel nos hizo dormir
    amarga amarga sola
    tierna sola
    doblamos nuestras vidas 
    las forzamos 
    las vidas de aquel lugar las vidas
    mordimos 
    morimos secos y jadeantes 
    salimos 
    sobre ave cuerpo vacío
    la falsa boca nos expulsó 
    hoy sólo el olor
    formol  formol formol
    y un museo en llamas
    aullamos 
    y hoy sólo ladridos
    ladridos nada más
    ladridos milagros milagro nacer renacer
    hoy universo tú y yo
    cuando seamos grandes recordaremos 
    hoy no 
    hoy no 

    hoy no





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  • 05/04/16--10:22: REYES ISVEN [18.616]

  • Reyes Isven

    Xalapa, Veracruz, México 1987. Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Veracruzana. Ha publicado en las revistas Punto de partida y Trifulca. Es autor de los poemarios Vendrá un día (Eme ediciones, 2011) y Una casa, un día (inédito). En 2009 fue seleccionado para participar en el primer curso de creación literaria para jóvenes convocado por la Fundación para las Letras Mexicanas y la Universidad Veracruzana; en 2010 asistió al taller poético impartido por José Luis Rivas en Xalapa. Fue beneficiario del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Veracruz en
    la categoría de jóvenes creadores durante 2011.




    Una casa un día

    Toda la madera de los árboles para una casa un día:
    algo que se parte algo que se hace para siempre




    La seguridad de los árboles

    Construyamos una casa aquí
    enterremos árboles en el jardín
    pensemos además del nuestro
    en el futuro de los árboles
    y la naturaleza sus frutos
    creciendo junto a nosotros
    y pensemos también
    en nuestros frutos
    que aunque ácidos
    dulces o amargos
    serán finalmente nuestros.



    Preocupaciones sobre la casa donde vivimos

    se deteriora la casa
    y así vivimos
    quiero decir, un poco preocupados por estas paredes
    que no se caerán pero que ya no son blancas
    Se deteriora la casa
    pero limpio cuando vienes
    limpio hasta donde puedo
    y me baño
    también me baño
    y riego las plantas
    quiero decir, la de mis pies
    para que vengas.




    Los caminos desaparecen en primavera

    Olvida la casa la pista de hielo olvida olvidalo todo
    los amigos que no fueron que se quedaron deshaciendo mariposas en sus estómagos
    hurgándose los ombligos que se quedaron que no dijeron nada no dijeron:
    no vamos no nos gusta el mar ni las pistas de hielo ni nos gusta tu casa
    y la playa se erosiona el mar se erosiona olvidalo todo la casa se está metiendo al mar
    el mar todo las gaviotas los caminos desaparecen en primavera
    ¿sabremos a caso llegar?




    Fuera de mi cabeza perra

    Muerto al fondo
    de la memoria
    el día
    el año
    que conocimos un día
    como si otoño
    una piedra
    una madera
    preciosa
    piedra 
    piedra
    hubiera querido ser
    y Dios
    de agua
    para que lloraras
    entonces de mí
    perra.




    Apuntes

    Tomamos una carta al azar
    y apuntamos los límites de un barco
    frágil como los primeros versos

    -Arquimedes dijo que si flota 
    es por la poesía.

    //////////////////////////

    Un techo de dos aguas
    la construcción elemental
    para comenzar la vida.




    El renacimiento

    vendrá un día un día vendrá un día
    Edgar Bayley


    I

    Un día todo se abandona

    Desalojan los amores miserables
    las palmas de las manos duras

    Lo que hago mal se pudre para siempre siempre mal
    y siempre es mucho tiempo 
    para un muchacho confundido del ahora después será.


    II

    Trazan próximos futuros los muchachos
    Permanecer tranquilos es una cuestión de principios

    alguien tiene que encender el mundo.





    Para la vida estar vivos

    A mis amigos, lo de siempre.

    Todoalgo (nada)
    nace en los interminables
    sembradíos de cebollas

    que se abren de los días
    sin una perla de consuelo

    con polvo se hacen versos insdestructibles.





    Piedra & puente

    Piedra piedra 
    pasto   puente

    tuve un día 
    tanto sueño 
    y temí 
    el fondo 
    del cansancio

    un recuerdo 
    insistente 
    el karma 
    el calor 
    la juventud

    polvo a la distancia 
    agria juventud

    karma caluroso 
    agria juventud

    piedra puente




    Fuera de mi cabeza perra

    Muerto al fondo 
    de la memoria 
    el día y el año 
    que conocimos un día 
    como si otoño 
    una piedra 
    una madera preciosa 
    piedra piedra 
    hubiera querido ser 
    y Dios 
    de agua 
    para que lloraras 
    entonces de mí perra




    Los días y los árboles

    Tenso oficio de años 
    de ramas 
    que no nacen 
    y no alcanzan 
    sus puntas aromadas 
    vislumbrar
    el placer de la paciencia
    de una mesa terminada
    se parece tanto
    a este momento
    para llegar a un sitio cómodo
    libre y tenso
    sobre una mesa
    de árbol joven 






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  • 05/04/16--17:15: ADEL PEREIRA [18.617]

  • Adel Pereira 

    Nació en Sagua la Grande, Cuba, en 1973.

    Poeta «raso» y artista visual. Poemas suyos aparecen en diversas publicaciones. «La letra del escriba», «El caimán barbudo», La Habana, Cuba. «Ariel», revista cultural de Cienfuegos, Cuba. «Opción», revista literaria de la ITAM, México. «Ordint la trama», Sabadell, Barcelona; y en la antología de poetas cubanos «Los parques» (Ediciones Mecenas y Reina del mar editores), Cuba, 2001.

    Tiene publicado «Homilía del fuego» (Reina del mar editores), Cuba, 2001 con el que obtuvo el premio a la beca de creación literaria «El girasol sediento», «Poeta sentado en el ombligo del mundo», premio José Ma. Valverde de Poesía, Barcelona, 2005 y Elogio a la ceguera (Paralelo, 2015) es una demostración del compromiso del autor con la experimentación visual en la poesía..

    Ha participado en diferentes eventos literarios y realizado varias exposiciones de poesía visual y experimental.

    Su actividad creativa gira, indaga, vuela, se desbarranca y renace en torno a la poesía. Su credo (como todo poeta fundamentalista): la poesía es Materia, y además de lengua, tiene dientes y muerde.


    «MICRO Y VISUAL


    m i
    cuer
    po
    aquí tendido SIN otras ropas
    pa
    ra
    ves
    tir
    mas
    que
    el si
    li cio
    y la
    mi se
    ri a







    Texto de presentación de «Elogio a la ceguera», de Adel Pereira

    Por Munir (Madrid 1989)

    Antes de empezar a aburrirlos, voy a explicar brevemente qué es Elogio a la ceguera, para que entiendan lo que voy a contar. Como verán en los libros que se están pasando de mano en mano, se puede decir que estamos ante un poemario que se divide en seis partes más un exergo y un epílogo. El poemario lleva adherida una lupa: un instrumento necesario para poder leerlo a no ser que uno sea piloto de cazas o que lleve las gafas muy mal graduadas. Esto es así porque la primera parte –«Al lente de un salmo aparente»– y la última –«Vocalidades horizontales y verticales»– combinan los tamaños de letra 13 y 4 para crear una impresión gráfica en primera instancia, y producir un significado en segunda, cuando el lector que no es piloto de caza y sí lleva las gafas bien graduadas acerca la lupita y se inclina para ver qué es lo que dicen los poemas de este libro. Pienso en ello como pienso en los mapas. Los miramos desde arriba y nos apropiamos de la imagen de un territorio; eso sería una visión de estado. Pero luego recorremos esos territorios desde adentro, ignorando la existencia de cualquier mapa, de cualquier demarcación o cualquier frontera; eso es seguir la tierra, y sería la visión del nómada. Adel nos obliga a mirar el mapa y después a recorrer el territorio con la mirada. Además, Elogio a la ceguera juega con 16 tipografías. Esto proporciona al lector una experiencia de lectura íntima y minuciosa, y al maquetador, que soy yo, y al autor, que es Adel, un intercambio de un mínimo de sesenta correos electrónicos y mucho dolor de cabeza.

    Elogio a la ceguera es, en cierto modo, el último libro de Ediciones Paralelo. Hasta ahora hemos tenido tres colecciones: una de poesía, una de relato y otra de novela. Tras una dura asamblea, decidimos que así no íbamos a ninguna parte, y que tal vez para no ir a ninguna parte era mejor hacerlo de otra manera: ir a ninguna parte en línea recta, en lugar de haciendo eses. Nos refundamos: nos dimos cuenta de que los géneros literarios son invisibles, como la economía y como el sentido común, y por lo tanto muy peligrosos. Nos dimos cuenta de que habíamos seguido nuestra intuición más elemental al estructural Ediciones Paralelo en función de criterios de género, y nosotras y nosotros nos jactamos de luchar sin cuartel contra nuestra intuición. Buscamos otro criterio, y nuestras tres colecciones ahora son La máquina de guerra, para textos de orden más reivindicativo, Samurai, para experimentos con el lenguaje, y Caballo de Troya, para aquellos más canónicos —todo esto es una gran simplificación. En realidad, ya no evaluamos textos sino propuestas; pero basta de hablar de nosotras y volvamos a hablar de Adel. Si quieren saber más (si quieren entender de qué va este rompecabezas, o desean enviarnos una propuesta) visiten nuestra página web y lean la sección Qué somos.

    Si les he contado esto es porque Elogio a la ceguera es el libro que mejor podía funcionar como resorte, como rito de paso de lo que éramos a lo que somos: Elogio a la ceguera encaja a la perfección en dos de nuestras nuevas colecciones. Casi lo olvido: en nuestro nuevo sistema, un libro puede pertenecer a la vez a una, dos, o a nuestras tres colecciones. Admitimos el solapamiento e incluso lo promovemos. Si no me equivoco, explicarles por qué Elogio a la ceguera pertenecería a Samurai y a La máquina de guerra puede ser una buena presentación del libro.

    Comencemos por Samurai. La colección Samurai toma su nombre de una cita de otro gran escritor latinoamericano que vivió en Girona y también en Barcelona. Roberto Bolaño escribía que «la literatura se parece mucho a la pelea de los samuráis, pero un samurái no pelea contra otro samurái: pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura». Del modo en que nosotras entendemos la cita de Bolaño, entonces, la colección Samurai debe acercarse a propuestas literarias que cumplan tres características. A saber: ser valientes en algún sentido, tener ganas de pelear, y ser suicidas o casi suicidas. Por eso, reservamos la colección Samurai para aquellas propuestas que asumieran un riesgo en el terreno de lo formal; a saber: propuestas valientes porque indagan en lo desconocido, con ganas de pelear porque se enfrentan a lo establecido, y suicidas o casi suicidas porque es casi imposible que al final resulten ser rentables. Nadie dudará, entonces, de que Elogio a la ceguera es una propuesta (propuesta para ustedes, los lectores) samurai.

    En 1931 Vicente Huidobro publicaba su Altazor, todo un golpe en el tablero literario latinoamericano, que cambiaría para siempre el lugar de las piezas, su valor, sus colores, e incluso el nombre del juego. Me atreveré, sin embargo, a afirmar que escribir una poesía tan lúdica como aquella no constituía ninguna clase de revolución. Muchos de ustedes ya habrán pensado en los famosos caligramas de Apollinaire, claro, pero podemos remontarnos mucho más atrás y citar los caligramas árabes, dibujos hechos con las letras del alifato con los que muchos consiguieron sortear la prohibición islámica de representar personas y animales –porque sólo Allah tiene derecho a crear vida y –claro– para ponérselo difícil a los idólatras–. En rigor, cualquier manifestación del arte de la caligrafía árabe sería una forma de caligrama, ya que en la mayoría de los casos se utilizó para decorar –no pocas veces espacios públicos– y muchas veces resulta ilegible, o repite sentencias de sobra conocidas por quien las lee. El autor de un famoso cuento de Borges quiso desgastar una moneda a fuerza de pensarla; del mismo modo, el contenido de aquellas sentencias habría sido desgastado a fuerza de repetirlo, y sólo quedarían sus formas. No puede dejar de sorprender que las culturas orientales hayan utilizado las letras como elementos decorativos, mientras que en occidente no se tiene ningún registro arqueológico de esa práctica (no, al menos, de forma generalizada). Quizá en este lado del mundo el significado goce de un respeto que tal vez no merece, y que sólo es eclipsado por el significante en destellos culturales como el graffiti, el trabalenguas o, por supuesto, la poesía de vanguardia.



    Ejemplo caligrama árabe

    Claro que hay más. En los conjuros, por ejemplo, lo que se dice no es tan importante como el acto performativo del momento de enunciación. En este poema Quevedo –en cuya calle, no por casualidad, vive Adel– se ríe de Góngora, y no podemos decir que aquí el contenido se imponga a la forma. Leo sólo dos cuartetos:

    ¿Qué captas, noturnal, en tus canciones,
    Góngora bobo, con crepusculallas,
    si cuando anhelas más garcivolallas,
    las reptilizas más y subterpones?

    Microcósmote Dios de inquiridiones,
    y quieres te investiguen por medallas
    como priscos, estigmas o antiguallas,
    por desitinerar vates tirones.



    Alguien podría aducir que el poema busca ironizar sobre un estilo del que descree, y yo no tendría nada que responder. Este otro poema de Lope de Vega, sin embargo, ha sido citado no pocas veces, y pareciera que en él el poeta madrileño ya estuviera figurándose una Latinoamérica futura donde nuestro español se liberaría de sus cadenas.



    Piraguamonte, piragua,
    piragua, jevizarizagua.
    Bío, Bío,
    mi tambo le tengo en el río.
    Yo me era niña pequeña,
    y enviáronme un domingo
    a mariscar por la playa
    del río del Bío Bío;
    cestillo al brazo llevaba
    de plata y oro tejido.
    Bío, Bío,
    que mi tambo le tengo en el río.
    Piraguamonte, piragua
    piragua, jevizarizagua.
    Bío, Bío,
    que mi tambo le tengo en el río.



    La serie de ejemplos es infinita. Por ejemplo, podemos pensar en aquellos nobles japoneses que escribían en caracteres chinos sus poemas y luego los leían en japonés para ver qué decían, o en el canto infantil que muchos, como yo, habréis entonado alguna vez mientras saltabais a la comba: «una dola / tela catola / quina quinete / estaba la reina / en su gabinete…».

    Pero basta ya de divagar. Volvamos a Adel, que les prometo que no voy a extenderme mucho más. Lo que yo venía a querer decir con todo lo anterior es que lo que hace que el texto de Adel sea valiente no es el texto en sí, no es el hecho de escribirlo ni de divertirse escribiéndolo, como podemos imaginar que Adel se divirtió: lo que hace que Elogio a la ceguera sea una propuesta samurai es lo mismo que hizo en su día que los gestos de Huidobro o Apollinaire fueran revolucionarios: el hecho de que se inserten, como parásitos, en un dispositivo de saber / poder como es el libro en la cultura occidental. Antes hemos visto que en esta parte del mundo el signo lingüístico se decanta más hacia el lado del significado que hacia el del significante: la moneda de Saussure siempre cae de cara. No extrañará a nadie, por lo tanto, que nuestra forma de entender el mundo se sostenga sobre un Libro, o mejor, sobre unos libros, sobre unos Βιβλία. El libro nos impone su forma sagrada y terrible: un libro es como un tatuaje –ya Platón utilizó la metáfora del cuerpo humano para hablar del texto–; una vez se inscribe en un cuerpo, no se puede borrar. Es, por eso, el medio perfecto para vehicular una religión y una cultura y llevarla hasta los confines del mundo; el transporte perfecto para esa forma de expansión que se ha venido a llamar imperialismo. Lo escrito permanece, es inmutable, y la eternidad es uno de los atributos de lo necesario: de Dios. Por eso el libro de Adel es valiente, y por eso también tiene ganas de pelear: porque escribe –frente a los «libros graves» en los que hundía la cabeza José Martí, otro cubano– «para ver», como en el póker: para ver qué ocurre, para ver si gana –aunque sepa que probablemente perderá–. Elogio a la ceguera no «está escrito» (مكتوب), sino que se está escribiendo, es un work in progress que se reescribe y se actualiza cada vez que unos ojos lo recorren. Hay más: el libro de Adel no sólo pelea con los textos canónicos, sino también con sus «padres» vanguardistas. La sexta y última parte de Elogio a la ceguera abre con una cita del último canto de Altazor, el opus magnum de Vicente Huidobro. Dice así:

    Io ia
    i i i o
    Ai a i aia i
    i i i o ia

    Adel Pereira, en un gesto de genialidad que muchos poetas por venir querrán robarle y que algunos incluso le robarán, toma esos versos de Huidobro y les enmienda la plana; como si el chileno quisiera decir algo que no atinó a expresar, como si hubiera escrito las consonantes, pero tan pequeñas que nadie hasta Pereira había podido verlas, nuestro autor les añade a esas vocales las letras invisibles que les hacían falta: toma al padre de la vanguardia latinoamericana y le da una genial vuelta de tuerca.

    Termino con Samurai. No es el texto de Elogio a la ceguera lo que sale al ring a batirse con quien haga falta, sino lo que nos propone a sus lectores, su propuesta; por eso es la perfecta transición del viejo Ediciones Paralelo al nuevo Ediciones Paralelo.

    Ya he explicado por qué Elogio a la ceguera es un libro valiente, y también por qué es un libro con ganas de pelea con el lector. Explicaré en una línea por qué es un libro suicida. En general, en este momento, en la literatura española cualquier poemario que no lleve la firma de un titán como Luis García Montero o de un icono pop como Luna Miguel viene a ser un suicidio económico. Por si ser un libro de poesía fuera poco suicida, Elogio a la ceguera es, además, poesía visual y experimental. Y por si eso fuera poco, se vende con una lupa y plastificado por el mismo precio por el que se venden todos los libros de Paralelo: 10 euros. Adel Pereira es, como Bolaño, un samurai en toda regla.

    Como soy medio verborrágico y me he extendido ya más de lo que quería, no voy a explicar por qué la propuesta de Elogio a la ceguera también pertenecería a nuestra Máquina de guerra. Tendrán que leerlo ustedes mismas y buscar qué hay en este libro que diagnostique cuáles son las grietas de nuestro sistema, y que se esfuerce por ahondar en ellas, por ensancharlas. Recuerdo el primer contacto que tuve con Adel y con Elogio a la ceguera. A Ediciones Paralelo llegó un email que proponía publicar un manuscrito que «tiene dos partes que deben ser leídas con lupa». Entendí que el autor de ese manuscrito estaba indicándome que había algo oculto en esos pasajes, que debíamos leerlos con atención. Lo primero que hice al abrir el PDF unas semanas después fue, como podrán imaginar, soltar una carcajada. Con el tiempo pude descubrir que otras partes sí deben ser leídas, esta vez metafóricamente, con lupa: son aquellas que hablan del Sistema y de las derivas de un cubano en España. No me dilato más: muchas gracias por escucharme.

    http://munir.xyz/texto-de-presentacion-de-elogio-a-la-ceguera-de-adel-pereira/






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  • 05/05/16--00:47: GAYO JULIO FEDRO [18.618]

  • Gayo Julio Fedro

    Gayo Julio Fedro (en lat. Gaius Iulius Phaedrus) (ca. 15 a. C. – ca. 55 d. C.) fue un escritor de fábulas romanas.

    Fedro fue un esclavo originario de Macedonia. Recibió la libertad de manos de Augusto y desarrolló su actividad literaria durante los reinados de Tiberio, Calígula y Claudio.

    Publicaciones

    Publicó en cinco libros su colección de fábulas latinas en verso. Muchos de los temas de estas composiciones están tomados de Esopo; otros, sin embargo, proceden de su experiencia personal o se inspiran en la sociedad de la época romana.

    Rana rupta et bos (Fabula I, 24)

    Como él mismo declara en el prólogo de su obra, la fábula fue inventada porque los esclavos, temerosos del castigo si osaban decir lo que sentían, enmascararon sus ideas expresándolas en forma de fábulas para evitar con bromas fingidas las reacciones violentas de sus señores.

    Sea o no real esta afirmación, lo cierto es que en las 101 fábulas de Fedro que se han conservado se aprecia con claridad la intención didáctica y moralizante que introduce el breve relato, protagonizado preferentemente por animales. En ellas se desarrolla el concepto de protesta social, adaptándolo al contenido y a las costumbres de su época. Altivo y ambicioso, quiso conferir al apólogo moralista popular la elegancia y el garbo de la poesía.

    Sin embargo, aunque Fedro confiesa que sólo se limita a representar de forma genérica la vida y las costumbres de los hombres de su tiempo (ipsam vitam et mores hominum ostendere), lo cierto es que las veladas alusiones críticas a personajes contemporáneos le valieron un proceso por parte de Sejano, el poderoso prefecto del pretorio y favorito del emperador Tiberio.


    Sócrates

    Muy corriente es el nombre de amigo, pero escasa la fidelidad.
    Como se estuviese construyendo una casita Sócrates
    (cuya muerte yo no desdeñaría con tal de alcanzar su fama
    y aceptaría la envidia, si quedasen libres de ella mis cenizas),
    un cualquiera del pueblo, como suele pasar, le preguntó:
    «¿Cómo? ¿Tan pequeña vivienda te levantas tú, tan importante?»
    «¡Ojalá», respondió, «pueda llenarla de amigos verdaderos!»

    Fedro en Lib. III, incluido en Antología de la poesía latina (Alianza editorial, Madrid, 2010, selec. y trad. de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar).



    FABULAS DE FEDRO

    PRÓLOGO

    He llevado a la perfección, poniendo en versos senarlos estas ficciones de las que Esopo fué el creador.  Dos son las prendas que avaloran el libro: regocijar el ánimo y mostrar saludables consejos que enseñen a bien vivir.  Si alguien quisiero motejarnos porque no sólo los animales, sino hasta los misms árboles hablan y discurren, no olvide que nuestro propósito tira y se encamina a dar esparcimiento al ánimo con meras invenciones de la fantasía.


    Un piloto y un marinero.

    Lamentábase uno de su negra fortuna, y Esopo imagina esta
    fábula para consolarlo.

    Estaba una nave a merced de los varios y encontrados, vientos de alterado mar, y la tripulación con las lágrimas, temor y congojas de cercana muerte; serenóse de súbito el furioso temporal; continuaron bogando con próspero viento, y al punto se vió a los pasajeros., henchidos de gozo, solazarse con inusitada alegría.
    Mas el piloto, aleccionado con la experiencia del pasado peligro, dijo así. «Puesto qup en la tierra andan siempre asidos de la mano el placer y la pena, mostrémonos.tan prudentes antes de llegar al deseado puerto, que tanto las expansiones como las quejas sean siempre moderadas.»
    En la prosperidad teme; en la adversidad espera.




    Una vieja a un cántaro.

    Yacía en tierra un cántaro vacío, y ya fuese por las heces del vino o ya por lo exquisito de su barro, es lo cierto que despedía suavísima fragancia.  Viólo una vieja, y después de haberle olido, dijo así: « ¡ Oh suave licor ! ¿.En qué alabanzas no me desharé al ponderar lo que antes fuiste, mostrando todavía tales reliquias?»
    Lo que ahora escribo (dice Fedro) declara cuál debió ser el vigor y elegancia de lo que escribí en mejores días.
    De las cosas buenas, aun sus vestigios nos deleitan y cautivan.




    Las dos perras.

    Suelen envolver una asechanza las caricias de los malos, y para no caer en ella, nos conviene tener muy presente lo que diremos a continuación.
    Una perra solicitó de otra permiso para echar en su choza la cría, favor que le fué otorgado sin dificultad alguna; pero es el caso que iba pasando el tiempo, y nunca llegaba el momento de abandonar la choza que tan generosamente se le había cedido, alegando, como razón de esta demora, que era preciso esperar a que los cachorrillos tuviesen fuerzas para andar por sí solos.
    Como se le hiciesen nuevas instancias, pasado el último plazo que ella misma había fijado, contestó arrogantemente : «Me saldré de aquí, si tienes valor para luchar conmigo y con mi turba.»
    Si dais entrada al malo en vuestra casa, os echará de ella.




    Un cazador y un perro.

    No teniendo éste nada de cobarde, se había hecho digno de las complacencias y agasajos de su amo, por el ardor que desplegaba en la lucha contra toda suerte de fieras, aun las más feroces; pero aquella naturaleza robusta y vigorosa comenzó a declinar, sin dura con el peso de los años.  Echósele a reñir en tal sazón con un jabalí, y bien pronto hizo presa en una oreja; mas hubo de soltarla, por tener los dientes ya cariados.
    Sentido de ello el cazador, increpaba al perro; y él, aunque viejo, respondió valientemente: «No me falta empuje, sino fuerzas.  Alabábasme en otro tiempo por lo que valía; y ahora me desprecias, porque no soy ni aún sombra de lo que fui.»
    Bien entiendes tu, Fíleto, a donde tiran y se encaminan estas cosas que yo escribo.
    El tiempo todo lo acabe y consuma.



       
    Dos calvos

         Uno se encontró por casualidad en medio de la calle un peine; llegóselo otro, tan calvo como él, y dijo:
    «A la parte, a la parte.» Mostrando el primero su hallazgo, añadió después. «Está visto, los dioses han querido favorecernos; mas por nuestra mala ventura hemos hallado, como se dice, carbones en lugar de un tesoro.»




    El caballo y el jabalí

    Todos los días el caballo salvaje saciaba su sed en un río poco profundo.
    Allí también acudía un jabalí que, al remover el barro del fondo con la trompa y las patas, enturbiaba el agua.
    El caballo le pidió que tuviera más cuidado, pero el jabalí se ofendió y lo trató de loco.
    Terminaron mirándose con odio, como los peores enemigos.
    Entonces el caballo salvaje, lleno de ira, fue a buscar al hombre y le pidió ayuda.
    -Yo enfrentaré a esa bestia -dijo el hombre- pero debes permitirme montar sobre tu lomo.
    El caballo estuvo de acuerdo y allá fueron, en busca del enemigo.
    Lo encontraron cerca del bosque y, antes de que pudiera ocultarse en la espesura, el hombre lanzó su jabalina y le dio muerte.
    Libre ya del jabalí, el caballo enfiló hacia el río para beber en sus aguas claras, seguro de que no volvería a ser molestado.
    Pero el hombre no pensaba desmontar.
    -Me alegro de haberte ayudado -le dijo-. No sólo maté a esa bestia, sino que capturé a un espléndido caballo.
    Y, aunque el animal se resistió, lo obligó a hacer su voluntad y le puso rienda y montura.
    Él, que siempre había sido libre como el viento, por primera vez en su vida tuvo que obedecer a un amo.
    Aunque su suerte estaba echada, desde entonces se lamentó noche y día:
    -¡Tonto de mí! ¡Las molestias que me causaba el jabalí no eran nada comparadas con esto! ¡Por magnificar un asunto sin importancia, terminé siendo esclavo!

    A veces, con el afán de castigar el daño que nos hacen, nos aliamos con quien sólo tiene interés en dominarnos.




    El lobo y la cabra.

    Encontró un lobo a una cabra que pastaba a la orilla de un precipicio.
    Como no podía llegar a donde estaba ella le dijo:
    − Oye amiga, mejor baja pues ahí te puedes caer. Además, mira este prado donde estoy yo, está bien verde y
    crecido.
    Pero la cabra le dijo:
    − Bien sé que no me invitas a comer a mí, sino a ti mismo, siendo yo tu plato.
    Conoce siempre a los malvados, para que no te atrapen con sus engaños.




    El lobo y el caballo

    Pasaba un lobo por un sembrado de cebada, pero como no era comida de su gusto, la dejó y siguió su camino.
    Encontró al rato a un caballo y le llevó al campo, comentándole la gran cantidad de cebada que había hallado,
    pero que en vez de comérsela él, mejor se la había dejado porque le agradaba más oír el ruido de sus dientes al
    masticarla.
    Pero el caballo le repuso:
    − ¡Amigo, si los lobos comieran cebada, no hubieras preferido complacer a tus oídos sino a tu estómago!

    A todo malvado, aunque parezca actuar como bueno, no debe de creérsele.




    El lobo y el cordero

    A un mismo riachuelo un lobo y un cordero habían llegado,
    por la sed impulsados. En la parte de arriba estaba el lobo,
    y bastante más abajo el cordero. Entonces, excitado por su voracidad,

    el cazador un motivo de pelea introdujo;
    “¿Por qué", dijo, "me enturbiaste el agua a mí, que estoy bebiendo?”
    A su vez, el cordero, teniendo miedo:
    “¿Cómo puedo, te pregunto, hacer eso de lo que te quejas, lobo?
    El agua discurre de ti hacia mis sorbos".
    Aquel, rechazado por la fuerza de la verdad,
    "Seis meses antes" dijo "hablaste mal de mí".
    Responde el cordero: "Ciertamente no había nacido".
    " Tu propio padre,¡Por Hércules!" dijo aquél, "habló mal de mí";
    y, agarrado de tal manera, lo descuartizó en una muerte injusta.


    Esta fábula fue escrita a causa de aquellos hombres
    que oprimen a los inocentes con causas ficticias.




    Los perros hambrientos

    Vieron unos perros hambrientos en el fondo de un arroyo unas pieles que estaban puestas para limpiarlas; pero
    como debido al agua que se interponía no podían alcanzarlas decidieron beberse primero el agua para así
    llegar fácilmente a las pieles.
    Pero sucedió que de tanto beber y beber, reventaron antes de llegar a las pieles.

    Ten siempre cuidado con los caminos rápidos, pues no siempre son los más seguros.




    El lobo y la grulla

    Como quedara clavado un hueso, al tragarlo, en la garganta de un lobo,  vencido por el gran dolor empezó a seducir a todos  con un premio para que le extrajeran aquel mal.  Finalmente, fue persuadida por el juramento una grulla,  que entregando la longitud de su cuello a la garganta  hizo la peligrosa cirugía al lobo.  Como por esto solicitara insistentemente el premio pactado,  "Ingrata eres" dijo" porque sacaste incólume tu cabeza  de mi boca y pides recompensa".

    Quien premio por su servicio de los malvados desea,  dos veces se equivoca:
     primero, porque ayuda a indignos,
     luego porque ya no puede escapar impunemente.




    La zorra y el cuervo

     Como de una ventana un cuervo un queso robado
     quisiera comerse, sentándose en un alto árbol,
     lo envidió una zorra, luego así empezó a hablar:
     "¡Oh cómo es, cuervo, el brillo de tus plumas!
     ¡Qué gran belleza llevas en tu cuerpo y en tu rostro!
     Si voz tuvieras, ningún ave superior habría".
     Y aquél, mientras quiere también su voz mostrar,
     de su boca abierta soltó el queso; rápidamente
     la astuta zorra lo arrebató con sus ávidos dientes.
     Sólo entonces gimió el cuervo, burlado por su estupidez.

    Quienes se alegran al ser alabados por palabras engañosas,
     sufren, tarde, castigos de vergonzosa penitencia.





     La rana rota y el buey

     En un prado, cierta vez, una rana vio a un buey,
     y, tocada por la envidia de tanta grandeza,
     su rugosa piel infló. Entonces a sus hijos
     preguntó si era más grande que el buey.
     Ellos dijeron que no. De nuevo tensó su piel
     con mayor esfuerzo, y de similar modo preguntó
     quién era mayor. Ellos dijeron: "el buey".
     Nuevamente indignada, mientras quiere más fuertemente
     inflarse, con su cuerpo roto yació.

    El pobre, mientras quiere imitar al poderoso, perece.










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    Marcial

    Marco Valerio Marcial (en latín, Marcus Valerius Martialis; Bílbilis, actual Calatayud, 1 de marzo de 40-ibídem, 104) fue un poeta latino.

    Procedía de Bílbilis (Calatayud), en la Hispania Tarraconense. Alrededor del año 64 d. C. marchó a Roma para terminar sus estudios jurídicos con la protección de Séneca, pero la caída en desgracia de éste y su suicidio le dejaron desamparado y su pobreza le obligó a sobrevivir de forma bohemia e itinerante como cliente de diversos patronos la mayor parte de los 35 años que pasó allí. Se ganó sin embargo la amistad de los mayores escritores de ese tiempo, Plinio el Joven, Silio Itálico, el también satírico Juvenal y el gran rétor Marco Fabio Quintiliano, que también era hispanorromano. De la misma manera trabó amistad con el poeta gaditano Canio Rufo, un temperamento afín al suyo. Poco a poco favorecido por los emperadores Tito y Domiciano, a quienes dedicó interesados elogios, estos le nombraron miembro del orden ecuestre y ganó diversos honores, entre ellos la exención de los impuestos que habían de pagar los que no tenían hijos, esto es, el ius trium liberorum. Sin embargo, sus sucesores Nerva y Trajano se olvidaron de él y hubo de retornar a Bílbilis y aceptar allí el regalo de una propiedad campestre por parte de una admiradora; la vuelta a la vida rural era uno de sus grandes sueños. Allí marchó el año 98 d. C. para pasar su vejez y murió seis años después. Era la vida que ansiaba, como escribió en unos celebérrimos versos muy citados a su amigo Julio Marcial:

    Las cosas que hacen feliz, / amigo Marcial, la vida, / son: el caudal heredado, / no adquirido con fatiga; / tierra al cultivo no ingrata; / hogar con lumbre continua; / ningún pleito, poca corte; / la mente siempre tranquila; / sobradas fuerzas, salud; / prudencia, pero sencilla; / igualdad en los amigos; / mesa sin arte, exquisita; / noche libre de tristezas; / sin exceso en la bebida; / mujer casta, alegre, y sueño / que acorte la noche fría; / contentarse con su suerte, / sin aspirar a la dicha; / finalmente, no temer / ni anhelar el postrer día.
    Lib. X, ep. 47.

    Obra




    Incunable de los Epigramas de Marcial, editado en 1490 en Milán por Udalricus Scinzenzeler. Archivo del Gobierno de Aragón.

    Su obra, que ha sobrevivido prácticamente íntegra, se compone de quince libros de versos, con prólogo en verso o en prosa, en diversos metros (sobre todo dístico elegiaco, pero también endecasílabos catulianos, hexámetros falecios y yambos catalécticos), un total de unos mil quinientos poemas pertenecientes a un solo género literario, el epigrama, en el que no tuvo en su tiempo rival y en el que superó a sus antecesores y modelos, Catulo y la Cicuta de Domicio Marso. En cierto modo el epigrama representaba el correlato en verso a la concisión de la prosa aforística del también hispanorromano Séneca el Joven.

    El primer libro es el Liber spectaculorum, también primero cronológicamente hablando, ya que fue compuesto en el año 80 d. C. y celebra la construcción del Anfiteatro Flavio, actualmente conocido como Coliseo, por el emperador Tito.

    Los Xenia (libro XIII) y los Apophoreta (Libro XIV) son dísticos compuestos para los regalos que hacían a los patronos los clientes en la fiesta de las Saturnales.

    Los libros I y XII poseen un contenido vario: literatura, sociedad y temas personales. Llama la atención el silencio del autor sobre el historiador Tácito y el poeta Estacio, sus contemporáneos; si al segundo pudo considerarlo un rival, la falta de alusiones al primero es más difícil de explicar.

    La fama de Marcial deriva principalmente de su ingenio satírico; pero, si bien fue un observador penetrante de la sociedad de su tiempo, su visión está afectada por la más absoluta indiferencia moral, por lo que no se le puede tener estrictamente por satírico. El tono de sus piezas oscila de la más pura lírica a la obscenidad más abyecta. Sus epigramas son también importantes por su valor documental, por la información que aportan sobre la sociedad romana de la época, que refleja con una gran vitalidad. Hace gala de un ingenio agudísimo y de una extrema concisión, que ha hecho a veces considerarlo el primero de los conceptistas españoles; también sabe encontrar hábilmente la parte miserable y oculta de las aparentes grandezas humanas. Los aprovechados, los sinvergüenzas, los degenerados, los hipócritas, la dama semimundana que envejece, el cinedo y toda la comedia humana de la gran metrópoli que era Roma en aquel tiempo aparecen vistosamente atacados y descritos en sus poemas. Pero si bien se burla siempre, a veces hiriendo, jamás lo hace con irritación moral. Se queja calculadamente de su pobreza y dedica lisonjas arrastradas e indignas al emperador Domiciano.

    En el cuadro renacentista Retrato de Giovanna Tornabuoni (1488) de Domenico Ghirlandaio, podemos leer uno de sus epigramas en el fondo de la escena, que dice: "ARS VTINAM MORES ANIMVMQUE EFFINGERE POSSES PVLCHRIOR IN TERRIS NVLLA TABELLA FORET" (Arte, ojalá pudieras plasmar la conducta y el espíritu, no habría en la tierra pintura más hermosa).

    Traductores y comentaristas de Marcial

    El canónigo de Huesca Manuel de Salinas y Lizana hizo una traducción de los Epigramas de Marcial que puede encontrarse en la Agudeza y arte de ingenio de Baltasar Gracián; Juan de Iriarte hizo otra ya en el siglo XVIII, que se halla en el primer tomo de sus Obras sueltas, (Madrid, Francisco Manuel de Mena, 1774). Víctor Suárez Capalleja hizo otra en tres tomos para la Biblioteca Clásica de la Casa Editorial Hernando.

    Las agudezas de Marcial suscitaron frecuentemente, al par que admiración, también el comentario erudito o moral de los humanistas desde el Renacimiento. Entre los escoliastas españoles destacan Baltasar de Céspedes por su Comentario a los Epigramas de Marco Valerio Marcial; Lorenzo Ramírez de Prado, por los suyos de 1607; el deán de Alcoy, Manuel Martí; el jesuita P. Tomás Serrano, que discutió con Girolamo Tiraboschi acerca de los méritos de Marcial en su singular libro Super iudicium Hieronymi Tiraboschi de Marco Valerio Martiale, Roma, ¿1786?; otros comentaristas fueron Víctor Suárez Capalleja, Marcelino Menéndez Pelayo y Arturo Masriera.




    Los placeres del campo

    Si quieres saber en pocas palabras lo que te desea tu Marco,
    amigo Frontón, gloria del ejército, honor de la ciudad,
    esto es: gusta el labriego de un campo propio y no grande
    y pasar en negocios de poca monta sus ocios triviales.
    ¿Quién prefiere pasear por los fríos pórticos decorados con mosaicos
    y llevar, como un inútil, el matutino «¡Ave!»,
    si puede, feliz con el botín que ofrecen bosque y campiña,
    extender ante su hogar las redes repletas
    y sacar el pez que se cimbrea en el trémulo sedal
    o hacer salir del rojizo cántaro la miel rubia?
    ¿Y si una buena moza le llena las mesas desiguales,
    mientras uno prepara en las cenizas huevos que no necesita comprar?
    Que no ame esta vida quien no me ama, eso es lo que pido,
    y que viva, vestido de toga, en medio de los ajetreos de la ciudad.

    Marcial en I 55, incluido en Antología de la poesía latina (Alianza editorial, Madrid, 2010, selec. y trad. de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar).




    Queda la vuelta

    Que caiga enfermo, Deciano, si no es cierto que me gustaría
    estar contigo todos los días y todas las noches.
    Pero resulta que nos separan dos mil pasos,
    y son cuatro mil, cuando regreso a casa.
    A menudo no estás en la tuya y, si estás, a menudo lo niegas:
    o estás ocupado en tus negocios o estás descansando.
    Para verte, a pesar de todo, no me molesta andar dos millas;
    para no verte, me molestan las cuatro.

    Marcial en II 5, incluido en Antología de la poesía latina (Alianza editorial, Madrid, 2010, selec. y trad. de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar).




    Un encanto

    Isa es más pilla que el pájaro de Catulo,
    Isa es más pura que el beso de la paloma,
    Isa es más delicada que todas las niñas,
    Isa es más valiosa que las gemas indias,
    Isa es una perrita, delicias de Publio.
    Y tú, si llora, creerás que habla;
    siente la tristeza y el gozo.
    Apoyada en el cuello, se recuesta y duerme,
    hasta no percibirse ni un suspiro;
    si se ve apremiada por el deseo de vientre,
    no ensucia con gota alguna las colchas,
    sino que llama con su tierna pata, pide
    bajar del lecho y ruega desahogarse.
    Es tan pudorosa esta casta perrita
    que ignora a Venus, y no encontramos
    macho digno de tan delicada niña.
    Para que la luz suprema no se la llevase,
    Publio la retrató en una tabla pintada,
    y en ella la verás tan igual a Isa
    que ni ella se parece tanto a sí misma.
    Pon a Isa, si quieres, junto al cuadro:
    ni sabrás cuál de las dos es la verdadera,
    ni sabrás cuál de las dos es la pintada.

    Marcial en I 109, incluido en Antología de la poesía latina (Alianza editorial, Madrid, 2010, selec. y trad. de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar).




    Vida dichosa

    Nota: Traducción de Miguel Antonio Caro incluída en el libro Traducciones poéticas (1889).


    Oye lo que la vida
     Hacer dichosa puede:
    No con sudor ganados,
     Sino heredados bienes;

    Campo no ingrato: lumbre
     En el hogar perenne;
    Con fáciles manjares
     Mesa, no rica, alegre;

    Amigos de tu esfera,
     Costumbres inocentes,
    Sencillo trato y porte,
     Prudencia sin dobleces;

    Jamás litigio ó riña,
     Negocios no frecuentes;
    El ánimo no inquieto
     Y la salud no endeble;

    Exento de zozobras
     Y de báquica fiebre,
    Sueño que las nocturnas
     Tinieblas manso abrevie;

    No triste, mas honesto
     El lecho; ser cual eres
    Sin ambición; ni susto
     Ni anhelo de la muerte.




    EPIGRAMAS DE MARCO VALERIO MARCIAL


    Texto, introducción y notas de JOSÉ GUILLÉN
    Revisión de FIDEL ARGUDO



    LIBRO DE LOS EPIGRAMAS  276


    I

    La maravilla del anfiteatro 277

    No mencione la bárbara Menfis las maravillas de sus pirámides, ni el trabajo asirio se jacte de Babilonia; no se alaben los afeminados jonios con el templo de Diana, que el ara abundante en cuernos deje olvidar a Delos 278, y que los carios cesen de ensalzar con elogios inmoderados hasta los mismos cielos el Mausoleo colgado en el aire vacío. Toda obra humana debe ceder al anfiteatro del César, la fama celebrará únicamente ésta por todas.


    II

    Roma ha sido devuelta a Roma

    Aquí en donde el coloso sidéreo contempla muy de cerca las estrellas 279 y se elevan en mitad de la vía altos andamiajes, irradiaban los atrios soberbios del fiero tirano y había ya una sola casa en toda Roma. Aquí en donde se eleva la augusta mole del hermoso anfiteatro estaban los estanques de Nerón. Aquí en donde admiramos las termas 280, obra prontamente acabada, un campo inmenso había expropiado las casas de los míseros ciudadanos. En donde el pórtico de Claudio proyecta sus amplias sombras, venían a terminar las últimas construcciones del palacio imperial. Roma ha sido devuelta a sí misma y, contigo en el trono, César, hace las delicias del pueblo lo que las hacía de su señor 281
    _______________________________

    276 Publicado el 80 d. C. Para distinguirlo de los otros, se llama Libro de los Espectáculos. 
    277 Los títulos de cada poema son nuestros. El poeta no tituló más que los poemitas de los libros XIII y XIV; cf. 13, 3. Para abreviar las notas de Marcial (Mart.) suprimiremos el nombre e indicaremos únicamente el libro, el epigrama y el verso (5, 3, 7); y en el contexto de cada capítulo, el epigrama y el
    verso (7, 6). 278 Apolo construyó un altar con los cuernos de los animales cazados por su hermana Diana.
    279 La estatua de Nerón de cien pies de alta que se había erigido en la Domus Aurea (cf. 8, 60: Palatinus Colossus). Vespasiano cambió la cabeza y puso la del dios Sol, rodeada de siete rayos o potencias. Adriano la situó en la entrada del anfiteatro de los Flavios, que desde entonces se llamó el Coloseo > Coliseo, cf. 1, 70, 7-8.
    280 Las termas de Tito.
    281 “De su señor”, así por odio, porque Nerón trataba a los romanos como un dueño a sus esclavos.





    III

    Todo el mundo viene a Roma

    ¿Qué pueblo hay tan apartado, qué gente tan bárbara, César, de la que no haya espectadores en tu ciudad? Ha llegado el labrador tracio desde el Hemo de Orfeo; ha venido también el sármata alimentado con la sangre de sus caballos 282; y el que bebe las primeras aguas del Nilo conocido, y aquél a quien zarandean las olas del Océano más remoto 283. Se apresuran a llegar los árabes, vienen precipitadamente los sabeos, y los cilicios se empapan aquí con sus propias lluvias de azafrán. Llegan los sicambros con sus cabellos recogidos en un nudo284, y los etíopes con sus cabellos recogidos de otra suerte. Las lenguas de estos pueblos suenan diversas, pero no hay más que una cuando proclaman que eres el verdadero padre de la patria.



    IV

    Paz y tranquilidad sin delatores

    La turba molesta para la paz y enemiga del sosiego tranquilo, la que siempre iba buscando sórdidas riquezas, ha sido deportada a los getulos y el circo no ha podido dar cabida a todos los culpables: el delator sufre el destierro que él imponía. El delator está en el destierro, habiendo huido de la ciudad ausonia. Esto puedes añadirlo a los gastos del emperador 285.


    __________________________________
    282 Cf. Plin. N. H. 18, 100.
    283 El mar de Britania.
    284 Cf. Tac. Germ. 38; Juven. 13, 164.
    285 Al suprimirse la delación, tan frecuente con otros príncipes, el tesoro imperial dejaba de recibir las haciendas de los que eran condenados o desterrados.




    V

    Verismo en los espectáculos

    Podéis creer que Pasífae se ha unido al toro de Creta: lo hemos visto nosotros, la antigua fábula ha recibido su confirmación. Que no se admire de sí misma, César, la longeva antigüedad: lo que la fama canta, lo presenta la arena ante tus ojos 286.



    VI

    Los dioses al servicio del emperador

    Marte, el dios de la guerra, está a tus órdenes con sus armas invictas; pero hay
    más: Venus misma está también a tu servicio.



    VI b

    Hércules superado por las mujeres

    La fama ensalzaba un trabajo famoso y propio de Hércules: que el león había sido abatido en el vasto valle de Nemea. Calle la leyenda, porque después de tus juegos, oh César, declaramos que esto lo hace ya **un Marte femenino 287.



    VII

    Reproducción de un mito en el teatro

    Lo mismo que Prometeo, atado en las rocas de Escitia, alimentó con su hígado potente al águila puntual a su cita, así Lauréolo, colgado realmente en una cruz 288, presentó sus entrañas desnudas al oso de Caledonia. Sus músculos desgarrados palpitaban en sus miembros sangrantes, y en todo su cuerpo no había cuerpo por ninguna parte 289. Por fin recibió un castigo digno: él había clavado cruelmente el cuchillo en el cuello de su padre o de su dueño; había robado locamente el oro sagrado de los templos; te había aplicado a ti, Roma, las teas incendiarias; había superado el criminal las atrocidades referidas por la antigua leyenda, y por ello lo que era hasta entonces pura imaginación, se cumple en él realmente.

    _____________________________
    286 Vrbs Roma, II, 387-394. Dispensará el lector que cite con frecuencia esta obra mía. Lo hago con el fin de evitar largos comentarios indispensables para entender bien a Marcial.
    287 Bücheler completó la última frase: ... femineo **Marte fatemur agi** , por las noticias de Dión y de Suetonio, que comentan que de las nueve mil fieras que se mataron en la inauguración del anfiteatro, un buen número fue abatido por mujeres, cf. L. Bruno, Le donne nella poesia di Marziale, Salerno, 1965; Suet. Nero 4; Tac. Ann. 15, 32.
    288 Cf. Vrbs Roma, II, 365-368; Juven. 8, 187; Suet. Calig. 57, 4.
    289 El cuerpo no era cuerpo, sino una herida continua.




    VIII

    ¡Quién las tuviera!

    Dédalo, al sentirte devorado por el oso de Lucania, ¡cómo desearías haber tenido ahora tus alas!



    IX

    El rinoceronte

    Exhibido el rinoceronte por toda la arena, te ofreció, César, un espectáculo que no prometió. ¡Oh con qué bravura se enfureció incoerciblemente! ¡Qué grande era el toro 290, para quien un toro era un pelele! 291



    X

    El león y el domador

    Un león traicionero hirió con su boca desagradecida a su cuidador, atreviéndose a lastimar las manos que le eran tan conocidas. Pero ha recibido el castigo merecido por tan gran crimen, y él, que no aguantó el látigo, ha sentido los venablos. ¡Qué costumbres habrán de practicar los humanos bajo este príncipe, que desea que hasta las fieras amansen su furor natural!

    _______________________________
    290 Da el nombre de taurus al rinoceronte, bos Aethiopius. También al elefante se le llamaba “toro”, Luca bos, cf. Plin. N. H. 8, 16.
    291 Cf., infra, 22, 6; 2, 43, 5-6; 10, 86, 4; 14, 53, 2, donde repite a la letra este final del pentámetro: cui pila taurus erat.




    XI

    La caza del oso

    Mientras un oso, cayendo de cabeza, rueda sobre sí por la ensangrentada arena, no pudo huir al ser atrapado por el vesque. Cesen ya los relucientes venablos de hierro disimulado y no se arroje la lanza balanceada por la sacudida del brazo. Que el cazador atrape su presa en el vacío del aire, si gusta cazar fieras con el arte del pajarero.



    XII

    El espectáculo de una cerda preñada

    Entre las crueles peripecias de la caza de fieras ofrecida por el César, habiéndose clavado una ligera asta en una cerda preñada, salió un cerdito por la herida de la desgraciada madre. ¡Oh feroz Lucina!, ¿fue eso un parto? Ella hubiera querido morir herida por más dardos, para que todos sus cachorrillos encontraran expedita una triste salida. ¿Quién puede negar que Baco nació por la muerte de su madre? 292 Creed que un dios nació así, porque también ha nacido un animalito.



    XIII

    El mismo asunto

    Una cerda madre, herida gravemente por un dardo y abierta por una brecha, perdió y dio a un tiempo la vida. ¡Oh qué certera fue la mano que lanzó aquel dardo!

    Según yo creo fue la mano de Lucina. Muriendo experimentó la divinidad las dos Dianas: la una hace parir a una madre, la otra acaba con una fiera 293.

    ________________________________
    292 Semele, la madre de Baco murió antes de nacer el niño. Júpiter se apiadó del hijo y lo recogió, poniéndolo al calor de su pierna hasta que llegara el tiempo natural del nacimiento; cf. 5, 72.
    293 Diana, diosa de la caza y de los partos; cf. Vrbs Roma, III, 355 ss.




    XIV

    El mismo asunto

    Una hembra de jabalí, ya muy pesada por la carga de su vientre maduro, echó un cerdito haciéndose madre por una herida; y no quedó inerte la cría, sino que al morir su madre, echó a correr. ¡Qué gran ingenio se manifiesta en los acontecimientos imprevistos! 294.



    XV

    Proezas de Carpóforo

    Junta toda la gloria que tuvo, Meleagro, tu fama, ¡qué pequeña parte es de la de Carpóforo! ¡Un jabalí abatido! 295 Él, además, clavó sus dardos a un oso que le acometía, el mayor que hubo en la acrópolis ártica, y derribó un león asombroso por su tamaño nunca visto, que pudo ser digno de las manos de Hércules 296, y de un golpe, lanzado de lejos, abatió a un veloz leopardo. Pues cuando recogía sus premios, ¡todavía le quedaban fuerzas!

    _________________________
    294 Estos tres epigramas describen el mismo episodio extravagante de los juegos del circo: una lanza, que mata a la cerda preñada, abre el camino para que salga un cerdito del vientre de la madre. Un análisis profundo de los elementos estéticos, lingüísticos, sobre todos los sonidos manifiesta el arte con que Marcial ha triunfado en esta dura prueba poética, cf. B. Campbell, Martial’s slain sow poems. An esthetic analysis: C&M 30 (1969), 347-382.
    295 El jabalí abatido por Meleagro es el de Calidón, su patria, ciudad etolia a la entrada del golfo de Patras o de Lepanto; cf. 1, 104, 6; 7, 2, 3; 27, 2; 9, 48, 5-6; 11, 69, 10; 13, 41, 2; 93; Ovid. Met. 8, 260-444; Hom. Il. 9, 527-549. Pero Carpóforo, además de un jabalí, abate varias fieras más. Cf., infra, 23 y 27.
    296 Como el león de Nemea, cuya caza y muerte fue el primer trabajo de Hércules.



    XVI

    Un toro “divinizado”

    El que el toro arrebatado del medio de la arena se fuera a las estrellas, no fue
    cosa del arte, sino de la piedad 297.



    XVI b

    Un toro en el anfiteatro

    Un toro había transportado a Europa por los mares, reino de su hermano 298, pero ahora otro toro ha llevado a Hércules hasta los astros 299. Compara ahora, oh fama, los toros del César y de Júpiter: ambos tomaron un peso igual, mas el primero lo llevó más alto 300.



    XVII

    Los animales reconocen la divinidad del emperador

    Esto de que, piadoso y suplicante, te adore, César, un elefante, éste que poco ha era tan temible para un toro, esto no lo hace mandado ni por amaestramiento de ningún domador; créeme, también él reconoce a nuestro dios.



    XVIII

    Tigre y león

    Habituado a lamer la mano de su despreocupado domador, un tigre, gloria suprema de los montes de Hircania, ha despedazado cruelmente con sus rabiosos colmillos a un feroz león. Cosa inaudita y sin parangón en todos los siglos pasados.

    Nunca intentó nada igual mientras vivía en el interior de las selvas: ha acrecentado su ferocidad desde que está con nosotros 301.

    ________________________
    297 Arte, quizás se trate de alguna máquina del teatro. Piedad de Júpiter para con Domiciano.
    298 Neptuno, dios del mar, era hermano de Europa.
    299 Un bestiarius, que hacía en la arena el papel de Hércules.
    300 En 7, 1 se compara de nuevo a Júpiter con Domiciano.
    301 Ha cogido fuerza al vivir entre los romanos, cuya norma es: parcere subiectis et debellare superbos (Verg. Aen. 6, 853).




    XIX

    Toro y elefante

    Un toro estimulado con fuego iba por toda la arena lanzando los peleles hasta las estrellas. Sucumbió al fin, no pudiendo resistir a otro cuerno más potente, por creer así de fácil quitar de en medio a un elefante.



    XX

    Bondad del emperador

    Como una parte [del anfiteatro] reclamaba a Mirino y la otra parte a Triunfo, el César hizo la señal con ambas manos a la par. No pudo solucionar mejor el jocoso conflicto. ¡Qué gran bondad la de nuestro invicto príncipe! 302



    XXI

    Orfeo despedazado por un oso

    La arena te ofreció, oh César, todo lo que se dice que Ródope 303 contempló en el espectáculo de Orfeo. Reptaron las rocas y corrió un bosque maravilloso, como se cree que fue el bosque de las Hespérides. Había animales salvajes de toda especie mezclados con el ganado y sobre el poeta planeaban muchas aves, pero él quedó despedazado por un oso ingrato. Solamente esto sucedió contra la historia 304.

    ____________________________________
    302 La habilidad, más que bondad, del príncipe consiste en declarar vencedores a los dos contendientes. Cf., infra, 29, un episodio muy similar.
    303 Ródope, cadena de montañas en Tracia, que forma los valles del Hebro y del Nesto, morada de Orfeo, cf. Virg. Egl. 6, 30; Georg. 4, 460-463; Ovid. Met. 10, 11.
    304 En un número de los juegos se representó la escena mítica de Orfeo con su lira, amansando a las fieras y atrayendo a las selvas. Pero un oso lo devoró contra lo que se decía en el mito y, posiblemente, contra lo previsto en la representación. De ahí la oscura explicación del suceso en el epigrama siguiente. Cf. Ovid. Met. 10, 1-105; 11, 1-66.




    XXI b

    El mismo tema

    El que la tierra echara súbitamente por una grieta a la osa que iba a devorar a
    Orfeo, fue disposición de Eurídice 305.



    XXII

    Rinoceronte y oso

    Mientras los domadores provocaban asustados a un rinoceronte y se iba reconcentrando durante largo tiempo la furia de la terrible fiera, desesperaban de conseguir el combate anunciado. Pero por fin volvió el furor que se le conocía de antes 306. Con su doble cuerno levantó a un pesado oso igual que un toro lanza hasta las estrellas los monigotes que le echan.



    XXIII

    Un rinoceronte tan certero como Carpóforo

    Con un golpe así de certero dirige la fuerte diestra del todavía joven Carpóforo los dardos del Nórico 307. Aquél levantó fácilmente con su cerviz un par de novillos y  ante él se rindieron un feroz búfalo y un bisonte; y un león, huyendo de él, vino a caer de bruces sobre las armas. Anda ahora, populacho, quéjate de que daba largas.
    ______________________________
    305 El texto no está claro. Eurídice ansiosa de unirse a su marido, y no siéndole posible subir ya a la tierra, procura que baje su marido a donde ella se encuentra.
    306 Cf., supra, 9, 2-3.
    307 El Nórico (más o menos, la actual Austria) era famoso por la buena cualidad de sus hierros, cf. Plin. N. H. 34, 145; Hor. Od. 1, 16, 9-10; Mart. 4, 55, 12 Por lo demás, los poemas XXII y XXIII parece que son uno solo. Los dos versos de la referencia a Carpóforo serían una interpolación procedente de otro poema o, en todo caso, una comparación: Las acometidas del rinoceronte son tan certeras como la mano de Carpóforo lanzando sus dardos.




    XXIV

    Naumaquia

    Si hay algún espectador retrasado, llegado de lejos, para el que éste ha sido su primer día de este sagrado espectáculo308, que no lo engañe la Enío 309 naval con sus barcos, y las olas idénticas a las del mar: esto, hace poco, era tierra seca. ¿No me crees? Mira el espectáculo mientras los combates marinos cansan a Marte: a no mucho tardar, dirás: “esto hace poco era mar” 310.



    XXV

    Una ola compasiva

    No te admires, Leandro, de que la ola de anoche haya tenido consideración
    contigo: era una ola del césar 311.



    XXV b

    Leandro sobre las olas

    Dirigiéndose el audaz Leandro hacia sus dulces amores y, cansado, viéndose apurado por lo encrespado de las aguas, se dice que el desgraciado dirigió esta súplica a las amenazantes olas: “Perdonadme cuando tengo prisa por llegar, sumergidme cuando vuelva” 312.

    ___________________________________
    308 El espectáculo era sagrado porque estaba dedicado al dios de las aguas, Neptuno. Y porque asistía el emperador.
    309 Una de las tres Greas, hermanas de las Gorgonas, identificada por los romanos con Belona, diosa de la guerra.
    310 Ovid. Met. 2, 262-264.
    311 La escena se repetía en el anfiteatro iluminado.
    312 Cf. 14, 181. Cuenta el mito que Leandro, residente en Abidos, en la Tróade, hoy Abydus (provincia de Çanakkale, Turquía), estaba enamorado de Hero, que vivía en la otra orilla del Helesponto, en Sestos. Leandro cruzaba todas las noches el estrecho a nado para verse con su amada; pero una noche la tempestad apagó la lámpara con la que Hero lo guiaba y Leandro pereció ahogado. Cf. Serv. Ad Georg. 1, 207; 3, 258; Stat. Theb. 6, 542-548; Virg. Georg. 3, 258-263; Ovid. Her. 18 y 19.




    XXVI

    Danza de las Nereidas

    Un entrenado coro de Nereidas se puso a jugar por toda la superficie del mar y decoró las plácidas aguas con variadas tablas. Hubo un amenazador tridente de dientes rectos y una áncora de diente curvo: nos imaginamos los remos y nos imaginamos una barca y que brillaba la constelación de los Laconios 313, grata a los navegantes, y que se henchían las amplias velas con un seno bien visible. ¿Quién vio jamás tantas maravillas en las aguas transparentes? O Tetis enseñó estos juegos o los aprendió 314.



    XXVII

    De nuevo Carpóforo

    Si la antigüedad hubiera producido un Carpóforo, César, la tierra bárbara no hubiera temido a la fiera partaonia 315, ni Maratón al toro, ni la frondosa Nemea al león, ni Arcadia al jabalí menalio316. Armando éste sus manos, la Hidra hubiera muerto de una sola vez y un solo golpe le hubiera bastado para abatir por entero a la Quimera 317.
    Él hubiera uñido a los toros que respiraban fuego, sin la ayuda de la Cólquide 318, y hubiera triunfado de las dos fieras de Pasífae 319. Si se quiere recordar el viejo mito del monstruo marino, él solo podría liberar a Hesíone y a Andrómeda320. Recordemos las glorias de las empresas de Hércules: más es haber abatido veinte fieras de una vez.

    ________________________________
    313 Los Dióscuros: Cástor y Pólux, que dan nombre a la constelación de Géminis.
    314 El espectáculo se dio en el anfiteatro iluminado; o se lo enseñó Tetis a Tito, o Tito a Tetis.
    315 De Partaón, rey de Calidonia y Etolia. Se refiere, por tanto al jabalí de Calidón, abatido por Meleagro; cf., supra, 15, 2, con la nota.
    316 Del monte Ménalo, en el corazón de Arcadia, cuyo jabalí famoso es el del monte Erimanto, otro monte de Arcadia, aunque al norte, lindando con Acaya. La caza de este monstruo constituyó el cuarto trabajo de Hércules o el tercero, según otras versiones. Era tan monstruoso que, cuando Hércules se lo presentó a Euristeo, éste se escondió despavorido en un tonel. Cf. 5, 65, 2; 9, 106, 6; 11, 69, 10; Hygin. Fab. 30; Virg. Aen. 6, 802; Serv. ad Ecl. 10, 69.
    317 La Hidra de Lerna tenía cien cabezas, que había que cortar de un solo golpe; lo consiguió Hércules. La Quimera, tenía tres, una de león, otra de cabra y otra de dragón; con ella acabó Belerofonte.
    318 Medea.
    319 El toro y el minotauro.
    320 La primera fue liberada por Hércules, la segunda por Perseo.



    XXVIII

    Naumaquias

    Fue empresa de Augusto el enfrentar aquí las escuadras y poner en movimiento los mares con la trompeta naval 321. ¿Qué parte corresponde a nuestro César? Tetis y Galatea han visto en las aguas fieras desconocidas, Tritón ha visto sobre las espumas del mar carros [con ruedas] chispeantes y ha pensado que pasaban los caballos de su señor; y mientras Nereo prepara los enconados combates con los navíos enfurecidos, se ha horrorizado al ir a pie por las limpias aguas. Todo lo que se contempla en el circo y en el anfiteatro, esto lo ha presentado en tu honor, oh César, el agua rica [en portentos]. Que no se hable ya de Fucino ni de los estanques del †siniestro† Nerón: que los siglos venideros no conozcan más que esta naumaquia 322.



    XXIX

    Vencedores ambos

    Prolongando el combate Prisco, prolongándolo Vero y estando igualado el valor de ambos durante mucho tiempo, se pidió reiteradamente y a grandes voces que se licenciase a los dos combatientes; pero el César mismo se atuvo a su propia norma: la norma era luchar, dejando los escudos, hasta que uno de ellos levantase el dedo.
    Hizo lo permitido: les dio varias veces fuentes [de alimentos] y regalos 323. Sin embargo se llegó al fin de un combate igualado: lucharon iguales, se rindieron a la par. El César envió a uno y a otro el bastón [de la licencia] y a uno y otro las palmas [de la victoria].
    Tal fue el premio de su valor denodado. Un hecho semejante no se había visto sino en tu reinado, oh César: que luchando dos, quedaron vencedores ambos 324.

    ___________________________
    321 Sobre las representaciones de las naumaquias, cf. mi Vrbs Roma, II, 373 376.
    322 Claudio había ofrecido un espectáculo maravilloso en el lago Fucino (cf. Vrbs Roma, II, 374), y Nerón en el mismo estanque de Augusto, en la Domus aurea; Tito, en el anfiteatro, en el año 80, y Domiciano después (Vrbs Roma, ib., 375).
    323 Fuentes con diversos alimentos, para que repusieran sus fuerzas, y regalos para estimularlos a la lucha.
    324 Cf., supra, 20.




    XXX

    Las fieras ante el emperador

    Huyendo rápido un gamo de unos veloces molosos y usando de mil estrategias para retardar su captura, se detuvo a los pies de César, suplicante y en actitud del que ruega, y los perros no tocaron su presa 325... Este favor lo obtuvo por reconocer al emperador. César es dios, sagrado es su poder, creedlo, sagrado: las fieras no saben mentir 326.



    XXXI

    Halagos improvisados

    Perdona, César, estas improvisaciones: no merece desagradarte quien tiene prisa por agradarte.



    XXXII

    La dulce derrota y la victoria insoportable

    El ceder ante uno más fuerte es conseguir el segundo puesto del valor; la victoria insoportable es la que logra uno más débil [que tú].

    ________________________________
    325 Aquí hay una laguna en el texto.
    326 Cf., supra, 17, 4.




    SPECTACULORUM LIBER


    Epigr. I Dist.

     Barbara pyramidum sileat miracula Memphis,
     Assyrius iactet nec Babylona labor;
     nec Triviae templo molles laudentur Iones,
     dissimulet Delon cornibus ara frequens;
     aere nec vacuo pendentia Mausolea
     laudibus immodicis Cares in astra ferant.
     Omnis Caesareo cedit labor Amphitheatro,
     unum pro cunctis fama loquetur opus.



    Epigr. II Dist.

     Hic ubi sidereus propius videt astra colossus
     et crescunt media pegmata celsa via,
     invidiosa feri radiabant atria regis
     unaque iam tota stabat in urbe domus.
     Hic ubi conspicui venerabilis Amphitheatri
     erigitur moles, stagna Neronis erant.
     Hic ubi miramur velocia munera thermas,
     abstulerat miseris tecta superbus ager.
     Claudia diffusas ubi porticus explicat umbras,
     ultima pars aulae deficientis erat.
     Reddita Roma sibi est et sunt te praeside, Caesar,
     deliciae populi, quae fuerant domini.



    Epigr. III Dist.

     Quae tam seposita est, quae gens tam barbara, Caesar,
     ex qua spectator non sit in urbe tua?
     Venit ab Orpheo cultor Rhodopeius Haemo,
     venit et epoto Sarmata pastus equo,
     et qui prima bibit deprensi flumina Nili,
     et quem supremae Tethyos unda ferit;
     festinavit Arabs, festinavere Sabaei,
     et Cilices nimbis hic maduere suis.
     Crinibus in nodum torti venere Sicambri, 
     atque aliter tortis crinibus Aethiopes.
     Vox diversa sonat populorum, tum tamen una est,
     cum verus patriae diceris esse pater.



    Epigr. IV Dist.

     Turba gravis paci placidaeque inimica quieti,
     quae semper miseras sollicitabat opes,
     traducta est +getulis+ nec cepit harena nocentis:
     et delator habet quod dabat exilium.
     Exulat Ausonia profugus delator ab urbe:
     haec licet impensis principis annumeres.



    Epigr. V Dist.

     Iunctam Pasiphaen Dictaeo credite tauro:
     vidimus, accepit fabula prisca fidem.
     Nec se miretur, Caesar, longaeva vetustas:
     quidquid fama canit, praestat harena tibi.



    Epigr. VI Dist.

     Belliger invictis quod Mars tibi servit in armis,
     non satis est, Caesar; servit et ipsa Venus.
     Prostratum vasta Nemees in valle leonem
     nobile et Herculeum fama canebat opus. 
     Prisca fides taceat: nam post tua munera, Caesar,
     hoc iam femineo ... 



    Epigr. VII Dist.

     Qualiter in Scythica religatus rupe Prometheus
     assiduam nimio pectore pavit avem,
     nuda Caledonio sic viscera praebuit urso
     non falsa pendens in cruce Laureolus.
     Vivebant laceri membris stillantibus artus
     inque omni nusquam corpore corpus erat.
     Denique supplicium ... ++
     Vel domini iugulum foderat ense nocens,
     templa vel arcano demens spoliaverat auro,
     subdiderat saevas vel tibi, Roma, faces.
     Vicerat antiquae sceleratus crimina famae,
     in quo, quae fuerat fabula, poena fuit.



    Epigr. VIII Dist.

     Daedale, Lucano cum sic lacereris ab urso,
     quam cuperes pinnas nunc habuisse tuas!



    Epigr. IX Dist.

     Praestitit exhibitus tota tibi, Caesar, harena
     quae non promisit proelia rhinoceros.
     O quam terribilis exarsit pronus in iras!
     quantus erat taurus, cui pila taurus erat!



    Epigr. X Dist.

     Laeserat ingrato leo perfidus ore magistrum,
     ausus tam notas contemerare manus,
     sed dignas tanto persolvit crimine poenas,
     et qui non tulerat verbera, tela tulit.
     Quos decet esse hominum tali sub principe mores,
     qui iubet ingenium mitius esse feris!



    Epigr. XI Dist.

     Praeceps sanguinea dum se rotat ursus harena,
     implicitam visco perdidit ille fugam.
     Splendida iam tecto cessent venabula ferro,
     nec volet excussa lancea torta manu;
     deprendat vacuo venator in aere praedam,
     si captare feras aucupis arte placet.



    Epigr. XII Dist.

     Inter Caesareae discrimina saeva Dianae
     fixisset gravidam cum levis hasta suem,
     exiluit partus miserae de vulnere matris.
     O Lucina ferox, hoc peperisse fuit?
     Pluribus illa mori voluisset saucia telis,
     omnibus ut natis triste pateret iter.
     Quis negat esse satum materno funere Bacchum?
     Sic genitum numen credite: nata fera est.



    Epigr. XIII Dist.

     Icta gravi telo confossaque vulnere mater
     sus pariter vitam perdidit atque dedit.
     O quam certa fuit librato dextera ferro!
     hanc ego Lucinae credo fuisse manum.
     Experta est numen moriens utriusque Dianae,
     quaque soluta parens quaque perempta fera est.



    Epigr. XIV Dist.

     Sus fera iam gravior maturi pignore ventris 
     emisit fetum, vulnere facta parens;
     nec iacuit partus, sed matre cadente cucurrit.
     O quantum est subitis casibus ingenium!



    Epigr. XV Dist.

     Summa tuae, Meleagre, fuit quae gloria famae,
     quanta est Carpophori portio, fusus aper!
     ille et praecipiti venabula condidit urso,
     primus in Arctoi qui fuit arce poli,
     stravit et ignota spectandum mole leonem,
     Herculeas potuit qui decuisse manus,
     et volucrem longo porrexit vulnere pardum.
     Praemia cum laudem ferre adhuc poteram. 



    Epigr. XVI Dist.

     Raptus abit media quod ad aethera taurus harena,
     non fuit hoc artis, sed pietatis opus.
     Vexerat Europen fraterna per aequora taurus:
     at nunc Alciden taurus in astra tulit.
     Caesaris atque Iovis confer nunc, fama, iuvencos:
     par onus ut tulerint, altius iste tulit.



    Epigr. XVII Dist.

     Quod pius et supplex elephas te, Caesar, adorat
     hic modo qui tauro tam metuendus erat,
     non facit hoc iussus, nulloque docente magistro:
     crede mihi, nostrum sentit et ille deum.



    Epigr. XVIII Dist.

     Lambere securi dextram consueta magistri
     tigris, ab Hyrcano gloria rara iugo,
     saeva ferum rabido laceravit dente leonem:
     res nova, non ullis cognita temporibus.
     Ausa est tale nihil, silvis dum vixit in altis:
     postquam inter nos est, plus feritatis habet.



    Epigr. XIX Dist.

     Qui modo per totam flammis stimulatus harenam
     sustulerat raptas taurus in astra pilas,
     occubuit tandem cornuto +adore+ petitus ,
     dum facilem tolli sic elephanta putat.



    Epigr. XX Dist.

     Cum peteret pars haec Myrinum, pars illa Triumphum,
     promisit pariter Caesar utraque manu.
     Non potuit melius litem finire iocosam.
     O dulce invicti principis ingenium!



    Epigr. XXI Dist.

     Quidquid in Orpheo Rhodope spectasse theatro
     dicitur, exhibuit, Caesar, harena tibi.
     Repserunt scopuli mirandaque silva cucurrit,
     quale fuisse nemus creditur Hesperidum.
     Affuit immixtum pecori genus omne ferarum
     et supra vatem multa pependit avis,
     ipse sed ingrato iacuit laceratus ab urso.
     Haec tantum res est facta par historían. 
     Orphea quod subito tellus emisit hiatu
     10 mersa -miramur?,- venit ab Eurydice. 




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