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  • 04/29/16--11:38: ELSIE SURÉNA [18.580]

  • Elsie Suréna

    Nació en Puerto Príncipe, Haití  en 1956. Entre sus obras se cuentan varias exposiciones de fotografía y la publicación de dos antologías de poesía: Mélodies pour Soirs de Fine Pluie [Melodías para tardes de lluvia fina] (2002) y Confidences des Nuits de la Treizième Lune [Confidencias de las Noches de la Treceava Luna] (2003). Algunos de sus textos escritos o traducidos al inglés, español, portugués o japonés figuran en varias revistas o antologías. Su obra, Tardives et Sauvages [Tardías y salvajes], apareció en Rivarti (Nueva York) en el 2009. Recientemente ganó el premio Belleville Galaxie en el quinto Concurso Internacional MARCO POLO de haikú. Cabe mencionar otras dos publicaciones: Haïti pour toujours/ Haïti pou toutan, adaptación creol de una antología de haikús de Diane Descôteaux en 2010 y Lanmou se flè sezon [El amor, esa flor de temporada], de 2011.



    De una estación a la otra

    Recuerdo haber sido esa hiedra que galanteaba con el muro de ladrillo que su querida mano deshojó, mientras que la brisa rozaba su nuca por momentos; fui también el río que protegía del sol los guijarros engalanados de limo marrón aterciopelado en el que se perdían a veces los dedos de sus pies; recuerdo también haber sido la estrella fugaz de una azul tarde de verano, cuando la nostalgia se extiende y sucumbe bajo su propio peso de pequeñas naderías inútiles para producir los reencuentros.

    Heme aquí hoy, vacilante copo recogido por la mano de un niño que erraba por los atajos de blancas lilas; ahora soy también esa mariposa que no puede creer sus propias alas, que albergan un sueño de rocío; y sigo siendo esa nube venida de otra parte, lista para desplegarse en el infinito suyo, como una bufanda que baila sobre los vientos contrarios.




    Nocturno

    Centelleo de las estrellas
    Sombría sin embargo mi noche
    Sin un puente por el que atravesar
    De mi soledad hasta ti
    Ando como
    En un sueño
    Mil veces entrecortado
    En esta ciudad ruidosa
    En la que todas las luces
    No igualarán nunca
    El cometa que fue tu amor.


    Haití en femenino: Veintidós voces
    Cuadernos de Literatura del Caribe e Hisp anoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 18 • Julio-Diciembre 2013 • 257 - 345
    Versión al español de
    Cristina García, María García y Alejandro Múnera



    D’une saison à l’autre

    Je me souviens avoir été ce lierre contant fleurette à la muraille de brique
    que votre chère main effeuilla, alors que la brise effleurait par moment
    votre nuque; j’ai aussi été la rivière abritant du soleil des galets parés de
    brun limon velouté où se perdaient parfois vos orteils; je me souviens encore
    avoir été l’étoile filante d’un bleu soir d’été, quand la nostalgie s’étire
    et succombe sous son propre poids de petits riens inaptes à féconder les
    retrouvailles.

    Me voici aujourd’hui, hésitant flocon cueilli par la main d’un enfant errant
    le long des chemins de traverse aux blancs lilas; je suis aussi maintenant
    ce papillon qui n’en croit pas ses ailes hébergeant un songe de rosée; et je
    reste ce nuage venu d’ailleurs, prêt à se déployer dans l’infini de vous, telle
    une écharpe dansant les vents contraires.




    Nocturne

    Scintillement des étoiles
    Sombre pourtant ma nuit
    Sans un pont où traverser
    De ma solitude jusqu’à toi
    Je marche comme
    En un sommeil
    Mille fois entrecoupé
    Dans cette ville bruyante
    Où toutes les lumières
    N’égaleront jamais
    La comète que fut ton amour.




    Avec Ferveur

    Mes mains
    Découvriront toujours
    Sur les pourpres versants
    De nos ardentes nuits
    Les multiples sentiers cachés
    Du joyeux pèlerinage
    Vers ton corps
    Aux musclés arômes

    Extrait de «Confidences des nuits de la Treizième Lune»




    Avec le Temps

    Je sais, je sais
    Il me faut cesser de t’aimer, mon amour
    Mais l’amour ne meurt pas d’un coup
    Comme par représailles, mon amour
    Je dois attendre
    Qu’il s’éteigne tout doucement, mon amour
    De ne plus pouvoir, désormais,
    Te faire rêver d’amour, mon amour

    Extrait de «Mélodies pour Soirs de Fine Pluie»





    Aveu des Heures Complices

    J’aime le petit goût propre et âcre
    De la pointe trop saillante de tes seins
    Quand elle frissonne
    Et durcit sous ma langue
    Qui l’invite, danse autour
    La fait vibrer
    Ou la lèche
    Dans la pudeur 
    De tes plaintes

    Extrait de «Confidences des nuits de la Treizième Lune»









    .


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  • 04/29/16--11:49: JANINE TAVERNIER [18.581]

  • Janine Tavernier

    Nació en Puerto Príncipe el 23 de marzo de 1935. Dejó el país con su familia en 1967 para establecerse en Estados Unidos. Obtuvo su pregrado en la Universidad de San Francisco en California, viajó a Francia para continuar sus estudios en Literatura y Civilización Francesa en la Universidad de Aix en Provence, obtuvo una maestría en la Universidad de Nueva York (NYU), y por último un doctorado en Literatura y Civilización Francesa en la Universidad de California, con una especialización en francofonía.Vive actualmente en Haití. A partir de los años 60, publicó en Haití bajo la colección «Haïti Littéraire» sus primeras antologías de poesía Ombres Ensoleillées [Sombras insoladas] (1961), Sur mon plus petit doigt [Sobre mi dedo más pequeño] (1962) y Splendeur [Esplendor] (1963). Los libros Naima Fille des Dieux [Naima hija de los dioses] (poemas, 1982) y Fleurs de Muraille [Flores de Muralla] (novela, 2001) son publicados en Canadá.                                   (http:// www.lehman.cuny.edu/ile.en.ile/paroles/tavernier.html)

    Oeuvres principales:

    Poésie:

    Ombres ensoleillées. Port-au-Prince: Gervais A. Louis, 1961.
    Sur mon plus petit doigt. Port-au-Prince: Imprimerie Serge L. Gaston, 1962.
    Splendeur. Port-au-Prince: Imprimerie S. Bissainthe, 1963.
    Naïma, fille des dieux. Préface de Jean F. Brierre et Roger Dorsinville. Sherbrooke: Naaman, 1982.
    Sphinx du laurier rose. Port-au-Prince: Éditions Khus Khus / Imprimerie Le Natal, 2010.

    Romans:

    Fleurs de muraille. Montréal: CIDIHCA, 2000.
    La Gravitante. Port-au-Prince: Presses Nationales d’Haïti, 2007.

    Essai:

    Une Tentative de norphologie du conte haïtien suivie d’une analyse psychologique. Thèse de doctorat, University of California, Davis, 2002.

    Textes publiés dans des ouvrages collectifs:

    « Causerie paysanne » (poème). Conjonction 103 (1966).
    « Mal comme misère » (extrait). Sapriphage 22 (juillet 1994).
    « L’eau des marées souterraines ». Brassage: Une anthologie poétique de femmes haïtiennes. Claudine Michel, Marlène Racine-Toussaint et Florence Bellande-Robertson, éds. Santa Barbara (Californie): Multicultural Women’s Presence, Inc., 2005: 200-201.
    Splendeur (extraits). Terre de femmes; 150 ans de poésie féminine en Haïti. Paris: Bruno Doucey, 2010: 81-84.



    El fin de un mundo

    El revés del cielo se deshizo
    en un río incoloro indolente
    absorbiendo a su paso
    múltiples firmamentos
    en su corriente humillante
    el oceáno absorbió la última gota
    de mar y las estrellas extraviadas
    murieron ahogadas en el fondo del vaso
    las montañas que una risa demencial sacudía
    en un espasmo hizo caer de sus entrañas
    carbón negro, tierras rojas, niños
    uniformemente blanqueados al calor
    yo sujeto mi falda entre mis rodillas
    hago un paso de gigante para franquear
    las múltiples esquirlas de soles quebrados
    esparcidas aquí y allá sobre el camino colmado
    algunas palpitaban aún calientes y afiladas
    había también colgados de los espinos
    fragmentos minúsculos de amén
    con dos caras episcopales resistentes
    como la achicoria en rosario
    aves malvas desvergonzadas
    despojadas de toda santidad
    chillando a ultranza
    venían con codicia a picotearlas
    una luna aturdida desconfiando con razón
    de esta situación marginal
    de día que decae de las noches
    de noches encadenadas con nostalgia
    la una a la otra por los pies
    se posó con prudencia sobre un pico
    vigilante clandestina
    ocultando su luz decadente
    para no iluminar muy de cerca
    ni siquiera tenuemente esta aventura
    rocambolesca

    El universo había trastabillado en un ruido demencial
    abran paso abran paso decíamos
    nada que temer, salvo la jactancia de un desfile
    a decir verdad era una finalidad un fin
    era que al fin y finalmente
    le había puesto ella fin a su amor
    un mundo palpitante luminoso
    en su tangible realización
    despertaba para ella en el este.

    Haití en femenino: Veintidós voces
    Cuadernos de Literatura del Caribe e Hisp anoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 18 • Julio-Diciembre 2013 • 257 - 345
    Versión al español de
    Cristina García, María García y Alejandro Múnera



    La fin d’un monde

    L’envers du ciel se désintégra en
    un fleuve incolore nonchalant
    absorbant au passage
    de multiples firmaments
    dans sa coulée désobligeante
    l’océan engloutit la dernière goutte
    de mer et les étoiles dépaysées
    moururent noyées au fond de la vase
    les montagnes qu’un rire démentiel
    secouait
    dans un spasme fit tomber de leurs
    entrailles
    du charbon noir des terres rouges des
    enfants
    uniformément blanchis à la chaux
    je pris ma jupe entre mes genoux
    je fis un pas de géant pour enjamber
    les multiples tessons de soleils brisés
    dispersés ça et là sur la chaussée
    encombrée
    d’aucuns palpitaient encore chauds et
    acérés
    il y avait aussi accrochées aux
    barbelés
    des pièces minuscules d’ainsi soit-il
    à deux faces épiscopaliennes
    résistantes
    comme de la chicorée en chapelet
    des oiseaux mauves sans vergogne,
    dépossédés de toute sainteté
    en piaillant a outrance
    venaient goulument les picorer
    une lune hébétée se méfiant avec
    raison
    de cette situation marginale
    de jour en déclin de nuits
    de nuits enchainées nostalgiquement
    l’une à l’autre par les pieds
    prudemment s’était posée sur un pôle
    observatrice dans la clandestinité
    dissimulant sa lueur décadente
    pour ne pas éclairer de trop près
    même faiblement cette aventure
    rocambolesque

    L’univers avait basculé en un fracas
    démentiel
    laissez passer laissez passer disait-on
    rien de grave que la gloriole d’une
    parade
    c’était à vrai dire une finalité une fin
    c’était qu’enfin et finalement
    elle avait fini de l’aimer
    un monde palpitant lumineux
    dans sa tangible réalisation
    s’éveillait pour elle à l’est.







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  • 04/30/16--01:05: SAMUEL IBN NAGRELLA [18.582]

  • Samuel Ibn Nagrella 

    Córdoba,  993 - Granada, 1066 
    Político y escritor

    UN GRAN POETA HEBREO: SAMUEL IBN NAGRELLA o SAMUEL HA-NAGID.
    Su educación discurre en el seno de una familia de elevando rango social. Estudió en Córdoba la cultura árabe y hebrea, pero debido a la situación social y los conflictos de la época se trasladó a Málaga. Cuentan los anales de la historia que debido a sus dotes como calígrafo fue seleccionado para entrar en la corte de al-Mutasim. 

    Experto en teología y filología, fue uno de los granes pensadores de su tiempo. Recibió el título de "Nagid", nombramiento que le elevó a representante legal de los judíos andalusíes. Este personaje también estuvo al servicio de los reyes beréberes de Granada y desarrolló algunas importantes cuestiones financieras. 

    Es necesario además destacar su faceta como literato. Fue un gran poeta. Cultivó la poesía hebrea e, incluso, en los momentos de mayor actividad bélica dedicó su tiempo a componer versos en agradecimiento por ganar en combate. Con estas composiciones dio lugar a un género único. Samuel escribió más de 1.700 versos de tema secular. Sus poemas aparecen recopilados en tres libros "Continuación de los Salmos", "Continuación de Proverbios" y "Continuación de Qohelet". Su legado se complementa con escritos filológico y asuntos de derecho judío. 

    Su fallecimiento se produjo durante el célebre pogrom granadino de 1066, en el que fue asesinado junto a centenares de judíos.




    Daré vueltas hasta subir a lo alto
    a una cima que sea por siempre conocida,
    que mis enemigos hallen en mí espanto,
    y mis amigos ayuda.





    ¡Oh cálamo!, voy a cantar tus favores,
    pues gracias a ti se llenó mi mano
    de riqueza y gloria, y por tu lengua
    hizo callar la mía a los valientes.
    Toma el cálamo, pues con él se reúne
    la riqueza; el cálamo levanta a los humildes
    al poder, y el cálamo habla
    por escrito en lengua de reyes.






    Mira hoy mi angustia,
    escucha y atiende mi plegaria.
    Recuerda lo que a tu siervo declaraste,
    ¡no quede confundida mi esperanza!
    ¿Alcanzará algún brazo a hacerme daño,
    siendo Tú mi vigor y mi refugio?
    Me hiciste la promesa y el favor
    de mi albricia por mano de ángeles:
    estoy cruzando las aguas,
    ¡líbrame de mi terror!
    Camino por hoguera ardiente,
    ¡libérame de mi fuego!
    Y aunque haya obrado mal,
    ¿qué soy o qué significa mi delito?
    Estoy afligido y ni siquiera puedo
    prolongar mis súplicas.
    ¡Cumple lo que mi corazón anhela
    y apresúrate a socorrerme!
    Y si no te parezco digno,
    ¡hazlo por mi hijo y por mi ley!




    ¿Intervendrás en mi favor año tras año
    como con los Patriarcas y elegidos?

    Al llegarles su hora, Tu incitas a quienes retroceden;
    Tu separas a los malvados el día de venganza.

    Tras la muerte de Ibn Abbas, con la venida de
    Ibn Abbad me sobrecogió la aflicción.
    Ambos me persiguieron, mas uno ceñía su cabeza 
    de corona real, el otro apenas contaba.
    Entre él y mi rey había desavenencia y envidia,
    nadie en España les hacía frente.

    Tenían sus tropas capitanes a millares,
    caudillos con estandartes sobre sus cabezas.

    Penetramos en sus tierras con fuerza,
    para vengar a los señores despojados;
    iban con nosotros varones cual leones,
    tropas numerosas como langostas o saltamontes,
    todos empuñaban veloces la espada
    sobre corceles impetuosos que volaban como nubes.

    Salió veloz a perseguirnos siguiendo su consejo
    con infantes por centenas y millares.

    La noche del jueves como a perdices les perseguimos
    lo mismo que hacen los enjambres.

    Apresamos a quienes quisieron capturarnos,
    los que creyeron devorarnos fueron consumidos.

    Al acercarse mis enemigos para devorar mi carne,
    me levanté yo y ellos cayeron aniquilados.

    Nosotros construimos cabañas con alborozo,
    en tanto que ellos se duelen de su deshonra.





    Al advertir el rey que residía junto al mar,
    y su visir llamado Ibn Abbas, 
    la gloria de que yo gozaba ante mi rey, que
    de mí pendían los asuntos y dictámenes del reino,
    y que nada quedaba dirimido
    mientras yo no lo diera por acabado,
    envidiaron mi esplendor y quisieron
    derribarme presto con sus manos...

    Mas Dios, para su caída, tenía preparada desde antiguo
    en la ciudad del manantial una fosa excavada...

    Valientes varones perdían el gusto
    por la vida y elegían la muerte;
    pensaban los leones que las heridas abiertas
    de sus cabezas eran coronas;
    de acuerdo con su fe, lo recto era morir,
    seguir viviendo les estaba vedado.

    Los abandonamos en la estepa para las hienas,
    los chacales, los leopardos, los jabalíes;
    los dejamos protegidos por piedras,
    recostados en cardos y espinos,
    entregamos su carne como presente a los buitres,
    como dádiva para leones y lobos”.





    Buen mensajero, ¡dame la nueva!
    por favor, levanta tu voz...
    ¿Es verdad lo que oigo?
    ¿Cómo fue? ¿De qué manera?
    Dime, ¿es cierto que el cuerpo de Ben
    Abi Musay ha sido destrozado?
    ¿Fue su cadáver arrojado
    a las calles y destrozado?




    Hijo mío, sabe que ha huido en desbandada

    la maldita tropa de enemigos,
    se ha dispersado por los montes
    como tamo de avena arrastrado por el vendaval,
    esparcida por los caminos
    como ovejas sin pastor.




    Nada hay mejor que la fama,

    el buen vino,
    un cantor melodioso
    y un buen amigo con el que apurar las copas,
    que se arrodille ante Dios de día,
    y se postre ante el vaso de noche,

    que lo beba y olvide su aflicción.





    Cinco cosas colman los corazones de contento,
    y alejan mis pesares:
    una graciosa cierva,
    un jardín,
    el vino,
    el murmullo del agua de la acequia
    y un cantor que me deleite.



    CHUPARÍA AMARGO VENENO DE LA BOCA
    DE UNA SERPIENTE

    Chuparía amargo veneno de la boca de una serpiente
    y viviría en el agujero del basilisco para siempre,
    antes que sufrir a través de las tardes a los vulgares
    peleándose por migas de su mesa.



    PODRÍAN LOS REYES ENDEREZAR A LA GENTE
    QUE ESTÁ ERRADA


    ¿Podrían los reyes enderezar a la gente que está errada,
    mientras ellos mismos están torcidos?
    ¿Cómo, en los bosques, podrían las sombras que se doblan
    ser rectas cuando los árboles son torcidos?


    UNA INVITACIÓN

    Dime, mi amigo,
    ¿Cuándo he de servirte tu vino?
    El canto del gallo me ha despertado,
    Y el sueño ha desertado mis ojos.

    Sal y mira la luz de la mañana
    Como un cordel escarlata en el Este.
    Date prisa, sírveme una copa,
    Antes de que el alba ascienda,

    De jugo de granada aromática
    De la perfumada mano de una muchacha,
    Que cantará canciones. Mi alma
    Revive y luego muere.


    LA GUERRA

    La guerra al principio es como una joven muchacha
    Con la cual todo hombre desea flirtear.
    Y al final es una mujer vieja.
    Todos los que se la encuentran se sienten
    afligidos y lastimados.


    LEONES HERIDOS

    En tiempos de dolor, fortalezcan sus corazones,
    Aún si se hallaran ante las puertas de la muerte.
    La lámpara sigue teniendo luz antes de apagarse.
    Los leones heridos saben cómo rugir.


    LA HORA

    Ella dijo: "Sé feliz de que Dios te haya ayudado a alcanzar
    la edad de 50 en este mundo", sin saber
    que para mí no hay diferencia entre mi vida
    pasada y la de Noé de quien apenas he oído
    Para mí sólo existe la hora en la que estoy presente en este mundo;
    Permanece un momento y luego, como una nube, se aleja.


    LA TIERRA PARA EL HOMBRE

    La tierra para el hombre
    es una prisión perpetua.

    Estas pequeñas ayudas, entonces,
    para tontos:

    Corre adonde quieras.
    El cielo te rodea.
    Sal si puedes.


    LOS MÚLTIPLES PROBLEMAS DEL HOMBRE

    ¿Los múltiples problemas del hombre,
    hermano mío, como las injurias y el dolor,
    te asombran? Considera al corazón
    que los retiene a todos
    en la extrañeza, y no se rompe.



    BIBLIOGRAFÍA

    David Goldstein. The Jewish Poets of Spain. 900- 1250. Penguin, 1971.
    Peter Cole. Selected Poems of Shmuel HaNaguid. Princeton Univ. Press, 1996.
    Leon Weinberger. Jewish Prince in Moslem Spain: Selected Poems of Samuel ibn Nagrela. Univ. of Alabama Press, 1997.
    T. Carmi. The Penguin Book of Hebrew Verse. Penguin, 1981.



    SAMUEL IBN NAGRELLA HA-NAGID
    El hombre de confianza de los ziries de Granada

    Por Elisa Simon

    Samuel ibn Nagrella, Abu Ibrahim, para los musulmanes, fue unos de los personajes clave del siglo XI en la taifa de Granada.

    Su familia provenía de Mérida y se asentaron en Córdoba en tiempos del califato, donde nació Samuel hacia el 993. Sus padres le dieron una educación con los mejores maestros, tanto musulmanes como judíos, como el rabí Moshe ben Hanok y el “padre de todos los gramáticos” Yehudah ben David, llamado Hayyuy de Fez.  Dominaba varios idiomas,  el árabe, el berberisco, hebreo, latín, romance, arameo y griego. Su cultura árabe y hebrea le dieron una amplia visión de su mundo. Como dijo Abraham ben David en su Sefer ha-Qabbalah “ era experto en los libros de los ismaelitas y en su lengua..” Durante sus años de estudio coincidió con eruditos como Yishaq ibn Jalfun, poeta con quien trabó una gran amistad.

    Hacia el 1013 comenzaron los disturbios en Córdoba y la lucha por el poder del califato, por lo que pronto Samuel se vio forzado a dejar su ciudad y marchó a Málaga. Allí abrió una pequeña tienda en el mercado, sin dejar sus estudios tanto del Talmud como de otras ciencias. Gracias a su esmerada educación contaba con un don para la grafía y el arte de la retórica.

    Dicen que su tienda se situaba en las inmediaciones del palacio del secretario del visir del rey de Granada, el zirí Habbus ibn Maksan. Este secretario que se llamaba Abu al-Qasim Ibn ´Arif, supo de las grandes cualidades de Samuel para redactar cartas en árabe y pronto empezó a solicitarle encargos. De esta manera, comenzó la carrera de Samuel Ibn Nagrella que le llevaría hasta la cumbre jamás soñada por él.

    La exquisitez y belleza tanto de la grafía como de la expresión de las cartas, llamó pronto la atención del visir, quien lo mandó llamar, para presentarse en Granada, en la alcazaba al-Qadima. Fue nombrado secretario personal del visir, quien pronto se dio cuenta de las grandes cualidades con que contaba Samuel como consejero.  Las circunstancias políticas lo llevaron a involucrarse en las intrigas de palacio, permaneciendo fiel a los ziríes. Con el paso del tiempo y las acciones de Ibn Nagrella, fue ganando más y más confianza con el visir, al mismo tiempo que se fue fraguando más y más enemigos entre los miembros de la corte.

    Hacia el 1027 falleció el visir y Samuel ocupó su puesto, convirtiéndose en el visir del rey Habbus de la taifa de Granada. De esta manera había escalado un poco más hacia la cima, ya que gracias a sus consejos y buen hacer en las finanzas, la taifa de Granada vivía en la abundancia. Las responsabilidades de Ibn Nagrella se incrementaron al mismo tiempo que aumentaban sus detractores. Su fortuna fue en aumento, se dice que poseía un palacio de lujo y llevaba ropas valiosas. Su hijo Joseph se crió en esta opulencia y su familia gozó de gran prestigio en Granada. Fue entonces cuando fue nombrado ha-Nagid o príncipe de las comunidades judías de la taifa de Granada, pero no sólo se ocupó del bienestar de las aljamas andalusíes, sino que se preocupó por las situaciones de las juderías del Magreb, de Sicilia, de Egipto y mantuvo correspondencia con los rabinos de las más importantes aljamas, como la de Qairuan. Ibn Nagrella mantuvo buenas amistades con los poetas más sobresalientes, como Ibn Gabirol, Yehudah ha-Leví, Yishaq ibn Gayyat, Moshe ibn Ezra, entre otros.  

    El rey Habbus murió en 1038 y se inició una lucha encarnizada por el poder entre los hermanos, Badis y Bullugin. Samuel se posicionó del lado de Badis y se enfrentó no solo a los miembros de la corte, sino a gente de su misma comunidad. Finalmente esta pugna fraticida la ganó Badis quien pasó a ocupar el trono de la taifa de Granada. Gracias a su lealtad y fidelidad Badis mantuvo a Ibn Nagrella siempre a su lado y lo nombró general del ejército granadino. Bajo su mandato Badis se ganó el respeto de los demás reyes taifas, por las victorias que le brindó Ibn Nagrella, como la toma de Málaga o los ataques a Sevilla, contra el rey al-Mu´tamid, gran enemigo del zirí.

    Esta época de gloria acabó cuando falleció Ibn Nagrella en el 1055/56, y su hijo Joseph, aquel que se había criado en la opulencia, heredó el puesto de visir de su padre, sin llegar a alcanzar su prestigio. El destino de Joseph corrió una suerte completamente diferente, ya que pereció ejecutado durante los grandes disturbios contra la judería de Granada en el año 1066, donde muchos sefardíes perdieron la vida y el barrio fue arrasado.

    En cuanto a su producción literaria, se conservan unos mil poemas de temática en su mayoría profana, agrupados en tres grandes bloques: Ben Tehillim, que engloba sobre todo los poemas de su juventud. Ben Mishle, con poemas de su madurez y Ben Qohelet que incluyen poemas de su vejez.  Ibn Nagrella empleó la métrica y temática árabe para componer. Entre los poemas que he leído, me llamó la atención los versos escritos desde el campo de batalla, ya que no es frecuente este tema entre los sefardíes andalusíes. El siguiente poema fue escrito hacia 1038 sobre la batalla contra los de Almería:



    “Se alzó el enemigo, y se levantó la Roca contra él;
    ¿cómo puede erguirse lo creado al alzarse la Roca?
    Los ejércitos estaban alineados, cada escuadrón
    Frente a un escuadrón del adversario;
    Los hombres pensaban, que en día de cólera, violencia
    Y envidia, la muerte era un premio;
    Todos trataban de conseguir la fama,
    Vendían su vida para lograr su anhelo.
    La tierra temblaba desde sus cimientos,
    Al igual que Gomorra estaba arrasada;
    Bellos y resplandecientes rostros
    Se tornaban como el fondo de una olla.
    Era un día de oscuridad y tiniebla,
    El sol, lo mismo que mi corazón, ennegreció;
    El griterío de las tropas era como el de Shadday,
    Como el fragor de las olas del mar al rugir la tempestad.
    Al amanecer, la tierra estaba sacudida
    Sobre sus columnas, como ebria;
    Los caballos corrían y se revolvían
    Cual víboras sacadas de su cubil,
    Como si los venablos arrojados fueran
    Rayos que llenaban el aire de luz,
    Las flechas como gotas de lluvia,
    Y los escudos, cribas;
    Los arcos eran serpientes en sus manos,
    Cada una escupía abejas por su boca;
    Las espadas sobre sus cabezas eran antorchas
    Que al caer perdían su brillo;
    La sangre humana corría sobre la tierra
    Como la de los carneros por los costados del atrio.
    Varones valientes perdían el gusto
    Por la vida y elegían la muerte.
    Los guerreros pensaban que las heridas abiertas
    De sus cabezas, eran coronas;
    De acuerdo con su fe, lo recto era morir,
    Seguir viviendo les estaba vedado.
    ¿Qué podía hacer yo, si no había refugio, ni sostén,
    ni apoyo, perdida la esperanza?
    Los enemigos vertían sangre como agua
    Aquel día angustioso, yo vertía mi plegaria
    Al Dios que a los inicuos abaja y arroja
    A la fosa que ellos excavaron,
    Y que, en la batalla, la espada y las flechas devuelve
    Al corazón del enemigo que las prepara y lanza.”

    (Literatura hebrea en la España Medieval – Ángel Sáenz-Badillos)  


    BIBLIOGRAFÍA:

    -El siglo XI en primera persona. Las memorias de abd Allah, último rey zirí de Granada. Traducidas por E. Leví-Provençal y Emilio García Gomez. Ed. Alianza Tres
    -Sefarad, los judios de España de María Antonia Bel Bravo, Ed. Silex
    -Literatura Hebrea en la España Medieval de Ángel Sáenz-Badillos. Fundación Amigos de Sefarad, Universidad Nacional de Educación a Distancia – Madrid 1991
    -Judíos Españoles de la Edad de Oro (siglos XI-XII) de Antonio Antelo Iglesias. Fundación Amigos de Sefarad, Universidad Nacional de Educación a Distancia – Madrid 1991

    -Sefer ha-Qabbalah de Abraham ha-Leví ben David, traducción de Jaime Bages Tarrida, Granada 1922   







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  • 04/30/16--03:06: FELIPE JACINTO SALA [18.583]

  • Felipe Jacinto Sala 

    (1819-1895)
    Escritor español, nacido en Barcelona. Escribió diversas fábulas morales y poemas, muchos de los cuales aparecieron editados en las publicaciones periódicas de su época; así sucedió, por ejemplo, con las numerosas fábulas incluidas en las páginas del Monitor de Primera Enseñanza. Una colección de éstas, que conoció un extraordinario éxito en España e Hispanoamérica, obtuvo el premio de la Sociedad Económica de Amigos del País; poco después, otro conjunto fabulístico titulado Fábulas religiosas se publicó en el año 1865. En catalán editó sus Faules (1904), además de otras colecciones de este género poético que serían publicadas con posterioridad.


    Prólogo

         Sres. D. Juan y D. Antonio Bastinos
    Barcelona
                                 
         Mis distinguidos amigos: Con vivísima satisfacción he leído catorce pliegos de las Nuevas Fábulas, escritas por D. Felipe Jacinto Sala, que han tenido ustedes la bondad de enviarme. No tengo la honra de conocer personalmente al Sr. Sala, pero su nombre no lo he olvidado desde que, en 1865, leí un hermoso libro publicado bajo los auspicios de la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País, titulado Fábulas religiosas y morales, cuyo autor es el mismo que ha escrito el que ustedes ofrecen ahora al público, en preciosa edición, digna del mérito singularísimo de la obra.
         Las Fábulas religiosas y morales, publicadas en la citada fecha son, a mi juicio, uno de los libros más bellos que se han escrito en nuestro idioma, y las [X] Nuevas Fábulas, que muy en breve han de saborear con deleite, no solamente los jóvenes para quienes principalmente se escriben estos libros, sino también las personas doctas en literatura, aventajan en mérito literario y en intención filosófica a las que con tanto acierto y tan merecida justicia premió hace veinte años la Sociedad Económica Barcelonesa.
         Escribir buenas fábulas es de lo más difícil que conozco en literatura, y lo prueba que son contados los autores que, en lo antiguo y en lo moderno han sobresalido en este género. El Sr. Sala ha adquirido, con sus dos libros de fábulas, indisputable derecho a figurar como uno de los mejores entre esos pocos.
         El Sr. Sala es profundo pensador, filósofo, poeta, y perspicaz observador. Conoce perfectamente el corazón humano, observa atentamente los vicios sociales, y aplica el correctivo con singular acierto. No hay en los catorce pliegos que acabo de leer una sola fábula trivial; nada huelga en estas páginas que rebosan en felicísimos pensamientos, gallardamente expresados con valentía y con sobriedad, condición propia de los buenos escritores.
         Quiere este discreto autor poner de manifiesto el poder incontrastable de la conciencia, el tormento en que vive quien está condenado a oír constantemente dentro de sí aquella voz, y escribe el bello apólogo El Leño y la Carcoma, que será uno de los que más indeleblemente se han de grabar en la memoria de los tiernos lectores de las Nuevas Fábulas. [XI]
         La ingratitud, ese vicio de la flaqueza humana, inspira al Sr. Sala los versos que llevan por título La Espiga. Contienen una lección provechosa en alto grado para la infancia, porque en la infancia es preciso evitar ese vicio, que, desarrollado luego en la edad madura, es origen de las más feas y abominables acciones.
         No es menos bella que La Espiga la composición titulada, La Tórtola y el Ave Fénix, en que se condena la devastadora pasión de la envidia, pasión que hace desgraciado a quien no puede sustraerse a su influencia.
                                              Nunca desdeñes tu propia suerte,                                
    nunca lo ajeno te inspire envidia.
         Así termina este delicado apólogo, en que el señor Sala ha acertado a exponer un pensamiento oportunísimo. La Tórtola envidia al Ave Fénix, porque ve la apariencia de la felicidad en ésta, error que procura desvanecer el ave envidiada, explicándole su verdadero estado. ¡Cuántos seres en el mundo son muy envidiados, y ellos cambiarían de buena gana por los que les envidian!
         A continuación de este hermoso ejemplo encuentro una de las más ingeniosas fabulas, la que se titula La Nube y la Montaña. El pensamiento es altamente cristiano; siempre deben hacerse beneficios aunque a éstos se corresponda con ingratitudes.
         Que la virtud se aquilata en el sufrimiento, en la resignación; esto enseña la fábula titulada El Clavo [XII] y el Martillo. En la forma es esta un modelo de fábulas, clara, sobria y precisa. En cuanto a la intención moral, no puede ser más oportuna ni más digna de alabanza. El camino de la virtud es un camino penoso; por eso es más meritorio seguirlo con pie firme y ánimo esforzado.
         Muy cerca de esta fábula hallo otra sumamente importante; titúlase La Lámpara y el Tizón y su intención moral es encarecer el valor de los grandes caracteres, que se crecen en la desgracia y arrostran con digna serenidad las contrariedades de la vida mientras los espíritus menguados y pusilánimes se acobardan ante el más leve peligro.
         El vicio de la pereza, origen de la ignorancia y de la pobreza, tiene su correctivo oportunísimo en la fábula El Redoblante y el Parche. Los niños la aprenderán con deleite la conservarán en la memoria y de mucho les servirá.
         Común es entre los niños y también entre los hombres, reincidir en aquello que positivamente les perjudica, y exponerse a sinsabores y desgracias que podrían evitar no más que obrando prudentemente. La fábula de El Trajinero y el Jumento conviene mucho a los soberbios o aturdidos que cometen actos de notoria imprudencia, cuyos resultados no pueden menos de ser desastrosos para ellos mismos. En este vicio incurren más que los niños los hombres, pero seguramente estos hombres obrarían de otra suerte si la educación les hubiera corregido en la juventud, formando su carácter en la práctica de la prudencia y la cordura. [XIII]
         Los valentones, insolentes y provocadores no suelen ser los más animosos cuando llega el caso de demostrarlo, y en cambio los prudentes, que no hacen necio alarde fuera de sazón, ni presumen de fuerzas superiores a las de los demás, en circunstancias críticas dan notoria muestra de las más nobles cualidades de carácter. La fábula de El Papagayo y el Elefante expresa a maravilla este pensamiento del autor. La repugnante avaricia le ofrece asunto para un hermoso apólogo, El Avaro y el Barquero. Un infeliz que tuvo en vida tan funesto vicio es condenado al tormento más horrible para un avariento, obligado a contemplar como sus herederos derrochan todo el oro que él con tanto afán guardó, indiferente a las desgracias ajenas y sin que su dinero le sirviera más que para satisfacer la torpe y estéril codicia que le consumía.
         La fortuna adquirida por medio del trabajo es la mejor fortuna. Este pensamiento de la fábula La Abeja y el Abejón es de indisputable oportunidad. Hoy, más que nunca, se busca la riqueza por otros caminos, se quiere improvisar la fortuna, y este desapoderado afán compromete a los hombres en temerarias y peligrosas empresas, cuyo resultado es a la postre la ruina y el deshonor. Combatir estas tendencias funestísimas, es obra buena y digna de un moralista como el señor Sala.
         No ha olvidado este autor prevenir a sus lectores jóvenes contra los estragos que puede obrar la lisonja, y escribe bajo el título El Monte dos bellas quintillas. El monte bajo la blanquísima nieve oculta [XIV] devastador volcán; así la lisonja, bajo la apariencia de los más puros afectos, oculta el áspid de la venganza y la traición.
         Sería preciso dar todavía mucha extensión a la presente carta si fuera a citar todas las composiciones contenidas en este libro, que merecen mención y elogio porque, en justicia, no podría omitir ninguna de ellas.
         Además, obra como ésta no necesita, en verdad, que se extreme el encomio de su mérito y se indiquen al lector todas las bellezas que contiene. El lector, sin que yo se las señale una por una, las encontrará en cuanto abra el libro, que ha merecido por cierto el más lisonjero dictamen de un censor eclesiástico, autorizadísimo, el inimitable autor de La Atlántida, el famoso poeta D. Jacinto Verdaguer, gloria de Cataluña y honra de las letras. ¿Qué re comendación mejor y más honrosa?
         El señor Sala ha hecho, en mi concepto, el libro más completo de fábulas y apólogos que puede ponerse en manos de un niño. Este libro advierte al lector de todos los peligros de la vida, le enseña a abominar todos los vicios y a conocer y admirar todas las virtudes. Será por consiguiente un poderosísimo y eficaz auxiliar de los padres y los maestros para la educación de los niños. Y es seguro que éstos, si se penetran bien de la intención moral de las preciosas composiciones del señor Sala, habrán labrado los cimientos de su futura felicidad, aprendiendo a distinguir entre el bien y el mal.
         El señor Sala ha obtenido en varios populares certámenes [XV] literarios, en Cataluña, merecido galardón por algunas de las fábulas que ahora se publican. En otra nación, libros como éste obtienen, no solamente inmenso favor del público, sino premio de las corporaciones sabias y de los gobiernos. La Academia francesa todos los años otorga premio a alguna obra de educación. No comprendemos cómo no sigue este buen ejemplo nuestra Real Academia española. El último premio que esta ilustre corporación ha otorgado le ha obtenido una novela, que, sin poner en duda su mérito literario, entiendo que nunca será tan útil, tan importante y tan trascendental como un buen libro destinado a la educación y la instrucción de los niños, semejante a éste del benemérito escritor D. Felipe Jacinto Sala.
         Creo que las Nuevas Fábulas obtendrán un gran éxito; entiendo que este libro se reimprimirá muchas veces, como los de Samaniego e Iriarte; pero también entiendo que los gobiernos y las corporaciones administrativas de los pueblos debieran no omitir medio de estimular y galardonar a los autores que, como el señor Sala, dedican su ingenio a formar el carácter y el corazón de la generación que ha de sucedernos. No conozco más digno y meritorio empleo del talento.
         Ruego a Vds., pues, mis distinguidos y antiguos amigos, que trasmitan al señor Sala mi más sincera y entusiasta felicitación por su hermoso libro, y permitan Vds. que también les felicite por el buen gusto y el primor con que lo han impreso, comprendiendo que obra de tan excepcionales condiciones [XVI] merecía una edición esmeradísima, a la que ha contribuido con su notoria habilidad y proverbial donaire mi estimado amigo Julián Bastinos, ilustrándola con excelentes viñetas, que añaden un nuevo encanto a las fábulas del Sr. Sala. Grande es el servicio que prestan ustedes a la patria, publicando uno tras otro con tan singular constancia, esa larga serie de libros de educación, contribuyendo por el más eficaz modo a la instrucción de los pueblos, al mejoramiento de las costumbres y al progreso de la enseñanza. Tan digno y meritorio como escribir buenos libros es publicarlos, y sin editores ilustrados y emprendedores como Vds., muchos libros de grandísima importancia no saldrían jamás a la luz pública, porque los autores no podrían por sí mismos emprender su publicación. Vds. han logrado elevar el ramo importantísimo de la librería pedagógica a un altísimo grado de adelanto, y obtienen la legítima y merecida recompensa de sus desvelos. Nada más digno y honroso. Dichosos ustedes, mis siempre estimados amigos, que pueden decir: -«Todo cuanto poseemos lo hemos ganado con nuestro constante trabajo.»
         Mil parabienes por el seguro éxito de este libro, joya de la moral y la literatura, y reciban la expresión del afecto que les profesa su antiguo amigo y
    S. S. Q. B. S. M.                    
    Carlos Frontaura.                    
         Madrid, 20 de Enero de 1886. 


    El cisne y el Fénix

                                   -«¿Sobre una pira de olorosos troncos    
    »afirmas tú que debes perecer,
    »para, después, de tus cenizas propias
                   »volver a renacer?
    »Será cierto, muy cierto; pero, Fénix,
                   »quisiéralo yo ver.»-
       Algo amoscado el Fénix, contestole:
    -«¿Graznaste en vida, y dices que al morir
    »será tu postrer canto tan divino,
                   »que te harás aplaudir?
    »También será muy cierto; pero, Cisne,
                   »quisiérate yo oír.»-


    El leño y la carcoma
    (Premiada en el certamen del Centro de Lectura de Reus)

                                    -«¿Por qué taladras con tanto empeño    
    »mi pobre cuerpo?» -decía el leño.-
    »¿De mis entrañas no has de salirte?»-
                   -«He de seguirte.»-
    -«¿Y harás durables mis penas fieras?»-
                   -«Hasta que mueras.»-
    -«Dime. ¿Quién eres, huésped tirano,
    »que ningún ruego tu saña doma?»-
                   -«Soy un gusano;
                   »soy la carcoma.»-

    *

    -«¿Por qué me roe tu agudo diente?»-
    Clamaba a voces un delincuente-.
    «Deja mi alma, gusano horrible.»-
                   -«No; no es posible.»-
    -«Y esta tortura, cruel, homicida,
    »¿durará mucho?...»-
                                      -«Toda tu vida.»-
    -«¿Quién eres, dime, que así te plugo
    »ser el martirio de mi existencia?»-
                   -«Soy tu verdugo;
                   »soy la conciencia.»-



    El gallo y el búho
    (Premiada)

                                    Antes del alba despertose el Gallo.    
    -«Perezosos, alzad; la aurora brilla.»-
    Y oculto en su escondrijo el ciego Búho:
    -«Mientes, dijo: no luce todavía.»-
       El sol, no obstante, apareció en Oriente
    dorando el mar, el monte y la campiña,
    y al punto saludáronle risueñas
    con su fragante olor las florecillas,
    las fuentes con sus plácidos murmurios,
    las aves con sus cantos de armonía.
       Cuando su luz en el zenit brillaba,
    fuese el Gallo a encontrar en su pocilga
    al pájaro nocturno: -«Dan las doce;
    »levántate, haragán. Saluda al día.»-
       El Búho entonces con semblante huraño,
    y en su indolencia por demás indigna,
    cerró los ojos, y clamó de nuevo:
    -«Mientes: mientes; no luce todavía.»-

    ***

       Dejad al adversario de las luces
    que halle en las sombras su mejor delicia.
    Si vuestras almas ven en el Oriente
    que el sol hermoso del progreso brilla,
    anunciad como el Gallo sus albores,
    saludad con aplauso su venida.



    El lobo y el poeta

                                  Yendo a apagar su sed en el arroyo,    
                el lobo vio al poeta
    que andaba por su margen; y, con ira,
                le habló de esta manera:
    -«Al fin te encuentro, detractor infame,
                »ladrón de honras ajenas;
    »y por Dios que esta vez a colmillazos
                »te arrancaré la lengua.
    »¿A qué querer tildar nuestras costumbres
                »con tu moral eterna?
    »Si huyendo de las nieves y del hambre,
                »bajamos de la sierra
    »en busca de alimento, -¡qué delito,
                »qué osadía la nuestra!
    »Si el corral invadimos, -¡qué gran crimen:
                »se han comido la oveja!
    »Y eternamente tu maldita pluma
                »nos saca a la vergüenza
    »y tus versos nos tienen con el mundo
                »en implacable guerra.20
    »¿Es esta caridad la que pregonas?
                »¿Es este el bien que siembras?
    »Te voy a desollar...»-
                                         -«Poquito a poco;»
                -le contestó el poeta.-
    «Si das un paso más te doy la muerte
                »con esta aguda flecha.
    »Modérate y escucha mis razones.»-
                -«¿Serán calumnias nuevas?»-
    -«No las forjé jamás. He de ofrecerte
                »datos que te convenzan.
    »Mira bien este arroyo.»-
                                         -«Ya lo miro,»-
                -gruñó airada la fiera.-
    -«¿Los objetos vecinos no se copian
                »en sus aguas serenas?
    »El junco que se cimbra en sus orillas;
                »el sauce que le besa;
    »las flores que coronan su corriente;
                »la nube pasajera;
    »todo; todo, en su fondo transparente,
                »fielmente se refleja.40
    »Si alguna vez el gavilán se abate
                »y rompe con fiereza
    »el blando nido que colgó en el árbol
                »cercano el ave tierna;
    »si destroza los cándidos polluelos
                »con sus uñas sangrientas,
    »en sus límpidas ondas se dibuja
                »esa terrible escena;
    »y las ondas después van murmurando
                »el delito que vieran.
    »Al cristal del arroyo es semejante
                »el alma del poeta;
    »la menor injusticia fragua al punto
                »una tormenta en ella;
    »y es por demás que la aconseje, entonces,
                »silencio, la prudencia;
    »que el rescoldo escondido que la abrasa
                »en llamas se revela
    »y es su canto el murmurio del arroyo,
                »que lo que ha visto cuenta.»-

    ***

    El lobo se miró en aquel espejo,
                y al ver su faz siniestra,
    dio aullidos de estupor, crujió los dientes,
                y se volvió a la sierra.



    La espiga
                                        
       Pidiendo a la aurora perlas,    
                con vivas ansias,
    la espiga hacia el firmamento
                su frente alzaba.
    Hinchó el rocío su seno,
                se vio granada,
    y, de entonces, a la tierra
                se dobla esclava,
    y ya no mira a los cielos;
                ved si es ingrata.

    ***

       ¡Cómo semeja a la espiga
                la raza humana!
    ¡Qué rezos pidiendo al cielo
                dichas ansiadas!
    ¡Qué terrenales olvidos
                cuando se alcanzan! 



    El tronco y el carbón
    (Premiada)

                                    Dando una noche lúgubres quejidos,    
                suspiros hondos,
    junto al carbón, en el hogar, ardía
                un verde tronco.
    Cansado de escucharle, el carbón dijo
                con cierto enojo:
    -«Estás regando en llanto la ceniza.
                »¿Te has vuelto loco?
    »¿A qué tanto gemir?»-
                                           -«¡Ay! mis tormentos
                »son horrorosos.»-
    -«Son las primeras dolorosas pruebas;
                »bien las conozco.
    »Cuando en el bosque fui carbonizado
                »sentí lo propio.
    »Ten ¡oh tronco! valor en el martirio;
                »no más sollozos.
    »Yo he padecido tanto, en este mundo
                »de engaño y dolo,
    »que, secas ya las fuentes de mis lágrimas,
                »sufro y no lloro.»-



    El dique y el torrente
    (Premiada)

                                    -«No me sujetes, -decía al dique    
    cierto torrente,- déjame en paz:
    »aquellos tiempos en que asolaba
    »estas riberas no volverán.
       »Mudé de genio: cambié costumbres;
    »nada de bríos, ni de altivez;
    »hoy me deslizo, cual arroyuelo
    »manso, muy manso, como tú ves. 
       »Y al que da muestras de humilde y útil,
    »¿no has de volverle la libertad?»-
    -«Cierto, el influjo de tu onda suave
    »en estos valles es eficaz»-
       -contestó el dique,- y aunque me debes
    »el cambio extraño que en ti se obró,
    »nada reclamo; te quito el freno,
    »para que corras a tu sabor.»-
       Vino el invierno, y aquel torrente
    más iracundo volvió a crecer,
    inundó valles, derribó muros,
    y el llanto y luto sembró otra vez.
       Tras tanto estrago -«Construid diques
    »gritaba en coro la vecindad:-
    »que los torrentes y las pasiones,
    »antes que crezcan se han de enfrenar.»-


    La tórtola y el Ave-Fénix
    (Premiada)

                                    -«¡Qué feliz suerte la suerte tuya!»    
    -decía al Fénix la Tortolilla.-
    «¿Mueres? ¡Qué importa, si más dichosa,
    »después renaces de tus cenizas,
    »y otra vez tornas a estos lugares
    »cual tornar suelen las golondrinas
    »y aquí recoges tus ilusiones
    »y haces perpetuas tus alegrías!
    »¿Por qué contigo tal privilegio?
    »La parca en tanto siega mi vida;
    »huyo estos valles, y jamás vuelvo...
    »¿Por qué conmigo tal injusticia?»-
       -«¡Ay! no te halague, -contestó el Fénix,-
    »esta ficticia fortuna mía.
    »Yo vivo sola, sola en el mundo;
    »yo no he probado ni una caricia;
    »no tuve amores; no tengo prole;
    »soy planta estéril, ave maldita.
    »Mas tú, cuitada, tú amaste siempre;
    »tú has sido madre, ¿qué mejor dicha?
    »¿Por qué te dueles de una existencia
    »que es tan hermosa con ser efímera?
    »¿Ser feliz quieres? Sigue el consejo
    »que yo he seguido: Tórtola amiga,
    »nunca desdeñes tu propia suerte;
    »nunca la ajena te inspire envidia.»-


    El fuego

                                    ¿Y no os parece que el fuego    
    tiene caprichos que espantan?
    Pone la piedra caliza,
    como la nieve tan blanca;
    después coge el pobre leño,
    y en negro carbón lo cambia.

    ***

       ¿Será fuego la fortuna?
    También ella, injusta y varia,
    viste a los unos de negro,
    los otros color de plata.


    La nube y la montaña
    (Premiada)

                                    -«¿Por qué, nube traidora,    
    -decía la montaña-
    »me envuelves en tinieblas
    »si sabes que me dañas?
    »¿Por qué a mi vista escondes
    »el sol que me alumbraba?
    »¿No ves, que, con su ausencia,
    »voy a perder mis galas?
    »Aléjate; no quiero
    »tus sombras, ni tus aguas.»-
       La nube contestole:
    -«No seas insensata.
    »Mi sombra el fuego templa
    »del sol que te abrasaba;
    »mi lluvia reverdece
    »tus bosques y tus plantas;
    »mis hálitos dan vida
    »a tantas flores varias,
    »que, ricas de perfumes,
    »tu atmósfera embalsaman.
    »Negárate mi influjo,
    »y todo se agostara;
    »y esos frondosos sitios
    »serían rocas áridas.
    »Si, pues, tanto me debes,
    »¿por qué tan mal me pagas?»-

    ***

       Dejad que tropecemos
    con almas desdichadas
    que tengan como el monte
    de roca las entrañas.
    ¿Nos niegan gratitudes?
    Sufrámoslo con calma;
    sembremos beneficios;
    la caridad lo manda.


    La ermita

                                    En el fondo del valle    
             hay una ermita.
    Su fachada sorprende
             por lo sombría;
    sus paredes la yedra
             tiene roídas;
    y el viento ha derribado
             su cruz bendita.
    Algunos la abandonan
             con traza impía;
    se mofan de ella al verla
             tan derruida.
    Mas eso al buen creyente
             no desanima.
    Entrad, y allá en su seno
             todo os cautiva.
    Flores y olas de incienso
             la aromatizan;
    las luces la convierten
             en ascua viva;
    el órgano la llena
             de melodías
    y la plegaria tiende
             sus alas místicas
    y al trono de la Virgen
             su vuelo guía.
    Allí todo es misterio,
             luz y armonías;
    allí el fervor se funde
             en fe divina;
    allí el bien se despierta,
             y el mal se olvida;
    allí los justos gozan
             y se extasían.
    ¡Por de fuera tan pobre;
             por dentro rica!
    ¡Dios tu existencia vele;
             Dios te bendiga!
    ***

       Si hay en las cosas humanas
    semblanza con las divinas,
    ¿no os parece que el poeta
    es imagen de la ermita?
       El dolor surca su frente;
    va rendido de fatiga;
    y una turba de insensatos
    que sus duelos no adivina,
    con sarcasmos escarnece
    sus vestimentas raídas.
       Si entrara en su corazón,
    que idolatra la armonía;
    que da culto a la belleza,
    que la verdad glorifica;
    si penetrara en su alma
    tan coronada de espinas,
    que por cien llagas abiertas
    va manando sangre viva.
       Si tanta grandeza viera,
    sin duda comprendería
    que bajo un ropaje pobre
    suele hallarse un alma rica.


    El corcel
    (Premiada)

                                    El cuello enhiesto, y con la crin al aire,    
    piafando altivo y describiendo tornos,
    con sed de gloria, apareció en el Circo
                      soberbio potro.
       El hábil domador quitole el freno,
    pasó la diestra por sus anchos lomos
    y a un signo suyo, el generoso bruto
                      partió fogoso.
       ¡Qué de ejercicios practicó! ¡qué juegos!
    ¡Qué raro instinto y aptitud en todo!
    ¿Rompía un vals la música? Valsaba
                      vertiginoso.
       ¿Se oía el toque del clarín de guerra?
    Ansiando lides, relinchaba loco;
    y hendía sin temor aros, que ardían
                      cual vivos hornos;
       o fingíase muerto; o deteniendo
    su carrera veloz, ante el patrono
    hincaba la rodilla, y le besaba
                      humilde el rostro.
       El público en frenéticos aplausos
    daba muestras vivísimas de asombro,
    cuando, puesto de pie en el regio palco,
                      imberbe mozo
    gritole al dueño: -«Ese corcel es mío,
    »tásale precio. No escaseo el oro.»-
    El mancebo era un príncipe, heredero
                      de egregio trono,
       a quien su padre el rey, para ilustrarle
    y domeñar su espíritu fogoso,
    le hacía, por países extranjeros,
                      viajar de incógnito.
       Al asomar la luz de nueva aurora
    ya cabalgaba el joven en el potro,
    y contra de él, el látigo blandía
                      con rudo enojo.
       El altivo animal, que no era digno
    de aquellos tratos bárbaros, sufriolos,
    no obstante de sentir que le dolían
                      por lo afrentosos.
       Pero hiriole después el acicate,
    y al ver en sangre sus ijares rojos,
    se irguió y dio un salto que al jinete hizo
                      morder el polvo.
       Cuando a sus plantas le miró humillado,
    con lástima tal vez, mas no con odio,
    habló el corcel al altanero joven
                      en este tono:
       -«La majestad no debe ejercer nunca
    »actos fieros que manchen su decoro;
    »que haya bondad, Señor, que haya justicia,
    »en la silla lo mismo que en el trono.»-

    ***

       Los que en la cumbre del poder trataren
    al súbdito leal de inicuo modo,
    no olviden esas frases sentenciosas
                      del noble potro.



    El clavo y el martillo

                                    -«Mal hayan amén tus golpes;    
    -decía el clavo al martillo-
    »¿qué daño pude yo hacerte
    »que me aniquilas impío?»-
       Y el martillo contestaba:
    -«No te destruyo; te afirmo.
    »Quien mayor virtud pretende,
    »necesita ser sufrido.»-



    El espino y la higuera

                                    Con gritos mofadores    
    dijo a la higuera el matizado espino:
    -«En poca estima te tendrá el Destino,
    »que te negó sus flores.»-
    -«Tu en vez de flores -contestó la higuera-
    »debieras vestir lutos;
    »yo de vergüenza y de dolor muriera,
    »si al hombre no le diera,
    »mis sazonados frutos.»-



    La lámpara y el tizón

                                    Encerrada de noche, en cierta estancia,    
    una lámpara ardía,
    juzgándose, en su orgullo, más fulgente
    que las estrellas mismas,
    en tanto que humeante y sudoroso,
    un robusto tizón de añosa encina,
    en el hogar, gimiendo,
    sin poderse inflamar, se consumía.
    -«¿Qué hiciste, viejo tronco, de tu gloria?-
    clamaba aquella con burlona risa;-
    »¿por qué están apagados
    »tus resplandores hoy? ¿Cómo no brillas?»-
       El amargo silencio
    fue la respuesta de la pobre encina;
    cuando, de pronto el viento,
    que, con furor rugía,
    penetró allí. La lámpara, su soplo
    no puede resistir y al punto espira;
    pero el tizón, entonces,
    cobrando nueva vida;
    aquella estancia oscura,
    benigno alumbra con su luz rojiza.

    ***

       Los menguados espíritus sucumben
    al primer soplo de fugaz desdicha;
    los grandes corazones,
    como la noble encina,
    se crecen al rigor de la tormenta,
    y en las horas de prueba es cuando brillan.



    El príncipe y el magnate

                                    Oculto bajo el traje de humildes peregrinos,    
    el gran califa Alchisis y su visir Giafar,
    su estado recorrían, tras sí dejando el sello
    de sus sabios consejos, de su celo eficaz.
       Un día al ver que inicuos, los siervos de un magnate,
    echaban de su alcázar, con bárbara impiedad,
    a un desvalido anciano, Alchisis dijo al dueño:
    -«¿Qué os hizo el desdichado que le tratáis tan mal?
    »¿Cómo negáis asilo al infeliz viajero,
    »que invoca el dulce nombre de la hospitalidad?
    »¿Os devastó los campos? ¿Os destruyó el palacio?»-
    Confuso el potentado, le contestó: -«No tal;
    »mas es un extranjero, maldito del Profeta;
    »un pérfido cristiano, contrario del Corán.»-
    El príncipe repuso: -«El pobre es nuestro hermano;
    »deber es de los ricos partir con él su pan;
    »os contaré un apólogo, y, acaso, en lo futuro,
    »seáis más tolerante; seáis más liberal:
       »Airada la serpiente, decía al bello oasis:
    »¿Por qué a todos los seres prodigas a la par
    »la sombra de tus bosques, el agua de tus fuentes
    »los frutos deleitosos de tu suelo feraz?
    »¿Por qué acoges al bueno lo mismo que al perverso?
    »¿Por qué das al impío lo que al creyente das?»-
    Y contestó el oasis: -«La caridad es ciega;
    »en medio esos desiertos de horrible inmensidad,
    »mi seno es un refugio contra la sed y el hambre;
    »en mí todos los hombres tienen derecho igual;
    »yo cumplo mi destino, brindándole mis dones;
    »si bien o mal obraron, Alá los juzgará.»-
       Su intento vio cumplido el príncipe discreto,
    con esa fabulilla de tan pura moral;
    el rico, conmovido, llevó el pobre a su alcázar;
    le dio asiento en su mesa; le calentó en su hogar;
    y, desde aquel momento, rindió perpetuo culto
    a los deberes santos de la hospitalidad.



    El cedro

                                    -«Gigante cedro, que al cielo    
    »alzas tu frente sublime,
    »¿de qué madera te hicieron,
    »que tanto embate resistes?
    »No importa que el cierzo ruja,
    »no importa que el rayo brille;
    »no hay fuegos que te consuman,
    »ni vientos que te derriben;
    »¿será el verdor de tus hojas,
    »y el suave olor que despides,
    »digno galardón, acaso,
    »de tu firmeza invencible?»-
    -«Lo ignoro; -el árbol del Líbano
    contestó con voz humilde;-
    »sé que una virtud poseo:
    »la de ser incorruptible.»-

    ***

       ¡Fueran belleza y justicia
    labrados de cedro insigne!...
    No se mellaran las honras;
    ni quedara impune el crimen.



    El redoblante y el parche

                                    -«Tienes instintos bien malos:    
    -dijo el parche al redoblante,-
    »y es ya sobrado irritante
    »que me maltrates a palos.»-
       -«Pues, tambor de Barrabás,
    »¿quién curará tu galbana?
    »¿Sin zurrarte la badana,
    »sonarías tú jamás?»-

    ***

       La pereza es elocuente
    retrato de ese tambor;
    la hacen sólo diligente
    las baquetas del rigor.



    El granizo
    (Premiada)

                                    -«¿Por qué corres por la huerta    
    »con tan recio temporal?
    »¿No ves que te estás mojando,
    »loquilla?»-
                        -«Calla, papá
    »que recojo hermosas perlas
    »para tejerme un collar.»-
       Y levantando las puntas
    de su blanco delantal:
    -«Mira, -clamaba la niña
    con un gozo singular:-
    »piedras preciosas del cielo.
    »¡Qué bien que me sentarán!»-
       ¡Pobre hija mía! esas joyas
    que creíste atesorar,
    eran granizo de marzo,
    y al tocarlas, por tu mal,
    se deshicieron en agua
    dejando muerto tu afán.

    ***

       ¿Verdad que las ilusiones
    son de condición igual?
    Perlas, al brillar de lejos;
    agua, cuando las tocáis.


    Las ramas y las raíces
    (Premiada)

                                    Parece que las ramas,-allá en la primavera,    
    cubiertas por las hojas-de un manto de verdor,
    al tronco se quejaban-de verse esclavizadas
    y a la raíz sujetas-con sobras de rigor.
    -«Lo bajo de su estofa,-sus hábitos rastreros
    »mancillan nuestras galas,-nuestro esplendor gentil;
    »permita Dios-clamaban-que el hacha cortadora
    »nos libre prontamente-de su contacto vil.»-
    -«Callad-contestó el tronco-¿no veis que generosas
    »en antros cavernosos-se arrastran con afán;
    »y viven en la sombra-y cavan con fatiga,
    »para adquirir al cabo-la savia que nos dan?
    »Si el hacha nos quitara-su apoyo saludable,
    »¿sabéis lo que ocurriera?-Perdida la virtud,
    »cayéramos sin vida.-Tengámoslas cariño;
    »quien siembra beneficios,-que alcance gratitud.»-



    Los salvajes y el Nilo

                                    En la margen del Nilo,    
    unos fieros salvajes del desierto
    insultaban, con bárbaros clamores,
    al astro que ilumina el universo.
       ¡Impotente furor! Mientra, insensatos,
    le lanzaban apóstrofes tremendos,
    el sol, imperturbable en su carrera,
    inundaba de luz a los blasfemos.
       Entonces dijo el Nilo: -«Vuestro ultraje
    »halló el castigo en el desdén supremo;
    »jamás la negra injuria
    »manchó grandezas, ni escaló los cielos.»-



    La colina y el arroyo

                                    La colina su cumbre    
              levanta ufana;
    y el susurrante arroyo,
              de frescas aguas,
    circundándola alegre,
              besa su falda.
    -«Colinita risueña,
              »¿por qué tan varia:
    »con unos tan agreste,
              »con otros blanda?
    »¿Qué vale ese atrevido
              »que tanto alcanza,
    »que en amoroso arrullo
              »contigo enlaza?
    »¿No es preferencia injusta
              »darle esas anchas?»-
    -«Necio, ¿no ves que tiene
              »brazos de plata?»-

    ***

       ¡Señor: hasta las peñas
    interesadas!



    El trajinero y el jumento

                                    Midiéndole las costillas    
    de muy bárbara manera,
    dijo el trajinero al burro:
    -«Cruzarás esta vereda
    »mal tu grado.»-
                             -«No la cruzo,
    »aunque a varazos me muelas.»-
    -«No consiento terquedades.»-
    -«Ni yo cometo torpezas;
    »¿quieres que vaya al escollo
    »que conozco? Mal lo piensas.
    »No hay ninguno de mi raza,
    »tan cerrado de mollera,
    »que no esquive los peligros.
    »Sitio que daños nos cuesta,
    »¿pasarlo segunda vez?
    »Ca; primero nos desuellan.»-

    ***

       Quien reincide en el vicio,
    y en el riesgo no escarmienta,
    tome lecciones del burro,
    que es maestro en la prudencia.


    El papagayo y el elefante

                                    En tono harto irritante    
    decía el papagayo al elefante:
    -«Y ¿no tienes a mengua
    »encerrar, vergonzoso,
    »tan diminuta lengua
    »dentro ese cuerpo en magnitud coloso?
    »La mía, ya lo ves, con ser yo chico,
    »me está estrecha en el pico.»-
       -«No envidio tu estructura;
    »soy fuerte, -dijo el bruto con dulzura,-
    »y desdeño prudente tus alardes;
    »ser lenguaraz es propio de cobardes.»-


    El arroyo y la alondra

                                    Cierto arroyo cenagoso    
    dijo a la alondra en su vuelo:
    -«¿Cómo para ataviarte
    »no te miras en mi seno?»-
    -«Porque son turbias tus aguas
    »y yo me miro en el cielo.»-
    ***

       El vicioso, en su conducta,
    es el arroyo de cienos;
    sus obras son aguas turbias
    que no sirven para espejo.



    La palmera y el genio

                                    Preguntad a la palmera    
    ¿por qué da frutos mejores?
    y os contesta tristemente:
    -«Nutrime en tierra salobre.»-
       Preguntad ¿quién le dio al genio
    sus más bellas concepciones?
    y os dirá con amargura:
    -«Me apacenté en sinsabores.»-



    La luz y las ranas

                                    Silencio impone a las ranas    
    una luz bien encendida.
    ***

       La virtud esplendorosa
    es mordaza de la envidia.



    El león y su hijo

                                    -«¡Pobre hijo mío! tu natalicio    
    »va presidido de aciaga estrella;
    »con darte vida, perdió la suya
    »tu augusta madre, la infeliz reina.
       »Y ¿quién ahora, cabe tu cuna,
    »velará amante por tu existencia
    »dando a tu cuerpo jugosa leche,
    »y altas virtudes a tu alma tierna?»-
       Eso decía, meditabundo,
    el poderoso rey de las selvas,
    príncipe egregio, que en todo imprime
    los resplandores de su grandeza;
       pero, venciendo tenaz congoja,
    yergue su frente, y al punto ordena
    que se convoquen a su manida
    las más robustas lechosas hembras;
       y la que elija, como nodriza
    para su hijuelo, tendrá riquezas
    en abundancia, dijes preciados,
    cubil muy blando, comida espléndida.
       Pronto al reclamo del pregonero,
    que rebuznaba con entereza,
    del alto monte, del hueco valle,
    de los breñales y la pradera,
    iban surgiendo las candidatas.
       Cuando estuvieron en asamblea,
    con voz potente, desde su trono,
    el León hablolas de esta manera:
       -«Ese cachorro, recién nacido,
    »vástago ilustre de mi ralea,
    »es el que un día, monarca fuerte,
    »ha de regiros en paz y en guerra.
       »Para que sea digno del solio,
    »hay que inspirarle grandes ideas;
    »nutrir su mente de hechos heroicos;
    »darle virtudes que le enaltezcan.
       »Venid, pues, todas; no haya recelo;
    »cada cual hable con su llaneza,
    »y exponga franca qué moral sabia,
    »qué delicadas máximas bellas
    »hará que suenen en los oídos
    »de esa criatura, toda inocencia.»-
       Vino la zorra: -«Yo enseñarele
    »actos de dolo, mañas arteras.»-
    -«Yo la venganza» -dijo la loba.
    -«Idos entrambas, que sois perversas.»-
    -«Le haré ligero» -dijo la corza.
    -«Yo fiel y dócil» -clamó la perra.
    -«Quiérole manso» -dijo la burra.
    -«Yo altivo y noble» -dijo la yegua.
    -«Bien, pobrecitas, ¿y la elefanta
    qué bien la inculca?»-
                                        -«La fortaleza
    »con la dulzura.»-
                                -«¡Prendas preciosas!
    »¿Y qué le infundes, tú, blanda oveja?»-
       En voz muy queda, toda temblando:
    -«Gran rey, responde, yo la clemencia.»-
       -«Esa, hija mía; esa es, sin duda,
    »de las virtudes la más excelsa:
    »ella es un lazo que, en amor santo,
    »con el vasallo nos encadena;
    »ella nos hace ligero siempre
    »el duro peso de la diadema.
    »Ve: da tus pechos a mi cachorro;
    »vela amorosa su cuna regia.»-

    ***

       ¿Quién, sospechara que un ser salvaje
    con tales dotes resplandeciera?
    Y ¿habrá un monarca que no perdone
    cuando perdonan hasta las fieras?



    El saltimbanquis

                                    A trompetazos un saltimbanquis    
                la gente llama,
    y en torno suyo, formando corro,
                todos se paran.
    -«¡Ea, señores, que ya comienza
                »la alegre danza.»-
    Y varios pavos al punto arroja
                sobre una plancha.
    En cuanto ponen los pies en ella,
                las aves saltan;
    y gesticulan; y dan chillidos;
                baten las alas.
    A carcajadas se ríe el vulgo,
                y hay quien exclama:
    -«Bien se comprende que de sus pechos
                »el gozo estalla;
    »¿quién dudar puede que son dichosos
                »cuando así bailan?»-
    -«Mal los juzgasteis. Sus espavientos,
                -otra voz clama-
    »son los martirios del vivo fuego
                »que les abrasa;
    »los pobres tienen un hierro ardiente
                »bajo su pata.»-

    ***

    Más de un artista, bufón forzado
                sobre las tablas,
    lleva en su pecho candente el hierro
                de la desgracia,
    y en sus adentros sufre dolores
                y vierte lágrimas.



    En el sol y en la sombra

                                    Mientras espléndido el sol    
    doró mi ser, ¡cosa rara!
    con trazas de amiga fiel,
    mi sombra me acompañaba.
       Después el sol se ocultó;
    perdí su lluvia dorada;
    y al verme sin ella ya,
    la sombra me dejó, ingrata.
    ***

       ¡Cuántas sombras de amistad
    desvanece la desgracia!



    El corcho
                                    
    Hundid el corcho-y él se levanta;    
    no se sumerge;-flota en el agua.
    ***

       La verdad, dicen,-que está formada
    de esa corteza-que sobrenada.



    El viejo y la voz

    La materia y el espíritu

                                    -«Partes de mi propio cuerpo,    
    »formas un tiempo lozanas,
    »¿cómo así os desmoronáis?-
    -triste un viejo preguntaba.-
    »Encaneció mi cabeza;
    »púsose corva la espalda;
    »la tez perdió su tersura
    »y hasta las fuerzas me faltan.
    »¿De qué arcilla deleznable,
    »de qué polvo estáis formadas,
    »que, en la escala de la vida,
    »el subir os anonada?»-
    -«¿Es que la materia muere»-
    Clamó una voz sobrehumana.
    -«Facultades del espíritu,
    »que, buscando mejor patria,
    »pugnáis siempre por romper
    »la prisión que os avasalla;
    »¿cómo tan altas crecéis?»-
    -El mismo viejo exclamaba.-
    -«Ahora mi entendimiento
    »sus horizontes ensancha;
    »y es mi voluntad más firme,
    »y es mi memoria más clara.
       »Nobilísimas potencias,
    »¿de qué esencia estáis formadas,
    »que en la aridez del invierno
    »florecéis con tantas galas?»-
       Y la voz dijo: -«El Eterno
    »las forjó en excelsa fragua.
    »Ellas proclaman a coro
    »la inmortalidad del alma.»-


    La niña y las ondas

                                    -«Teme, ángel mío,    
    »las ondas mansas;
    »huye sus besos.
    »Deja la playa.»-
    -«No, madre mía.
    »¿Cómo temerlas
    »si me acarician?»-
       Pasa un instante;
    las crespas olas,
    mintiendo halagos,
    vuelven traidoras;
    y ¡ay! que al mar llevan
    al angelito
    que fió en ellas.
    ***

       Olas: las mismas
    que en lenguas de agua
    laméis la arena,
    para tragarla;
    sois fementidas:
    tenéis los besos
    de la perfidia.



    El jardín y el monte

                                    Burlose un jardín florido    
    de la incultura del monte;
    -«¿Cómo así tan sin ropaje?
    »¿Tu desnudez no conoces?
    »¡El manto con que me cubro
    »lo esmaltan ricos colores;
    »pero el tuyo es deslucido:
    »¡Qué aridez! ¡Serás muy pobre!»-
    -«Esto dicen; mas no pienses
    »que tus galas ambicione;
    »las flores que tú produces
    »son bien efímeras flores;
    »apenas duran un día.
    »Pero yo he criado el roble,
    »y el roble vivirá un siglo:
    »la diferencia es enorme.»-
    ***

       Qué bien dijo aquel que dijo
    «que el hábito no hace el monje.»



    El ascua
                                    
    El ascua candente ardía    
    y la guardaron respeto;
    hoy la ven hecha pavesas
    y la pisan con desprecio.

    ***

       ¡Qué de veces se repiten
    en el mundo esos ejemplos!



    La espada y el escudo

                                    Cierta luciente espada, que en la vaina,    
    en ocio torpe, sin cesar durmió,
    de un abollado, deslucido escudo
                cobarde se burló.
       Éste dijo: -«Producto de la inercia
    »es tu esplendor, sobrado baladí;
    »yo me empañé en la lid; la abolladura
                »es gloria y fama en mí.»-



    La paloma y la urraca

                                       La urraca picotera    
       decía a la paloma, su vecina:
    -«¿Sabes que es feo por demás, hermana,
    »ese pavón venido de las Indias?
    »¿No has visto qué ridículas maneras,
    »¿Qué voz, tan repugnante y desabrida?
    »¿Y los pies? ¡Santo Dios, qué pies aquellos!
    »Al recordarlos una se horripila.
    »Si tal monstruosidad el mundo aclama
    »como una maravilla,
    »a fe de urraca, que mal gusto tiene.»-
    -«Pues, ves, amiga mía,
    -le contestó la cándida paloma;-
    »yo dudo mucho que en la tierra exista
    »otra ave que atesore
    »tal conjunto de gracias peregrinas.
    »Hay esbeltez en su bonito talle;
    »hay en su andar nobleza y gallardía,
    »y en su garzota de ligeras plumas
    »un singular donaire que cautiva.
    »Cuando, mintiendo el iris de los cielos,
    »forma su cola aquella rueda linda,
    »rica en cambiantes de zafir y oro,
    »hasta las flores su matiz envidian.
    »¿Quién, pues, urraca, al ver tantos portentos
    »sus lunares levísimos no olvida?»-
    ***

       El malo siempre al prójimo censura
    con acritud indigna;
    el bueno en su indulgencia
    a la paloma imita;
    ¿nos encuentra defectos? disimula.
    ¿Nos nota bellas prendas? las publica.


    El lirio

                                    -«Si las flores se agostaron    
    »al rigor del sol de estío,
    »¿cómo, lleno de frescura
    »y de encantos peregrinos,
    »tú solo al cielo levantas
    »la frente, cándido lirio?»-
    -«Es que guardé cuidadoso
    »una gota de rocío,
    »que depositó la aurora
    »en mi seno alabastrino;
    »y a esa dulce gota debo
    »la pureza con que brillo.»-

    ***

       La inocencia es para el alma
    cual la gota de rocío:
    aquellos que la guardaren
    inmaculada, de fijo
    alzarán siempre su frente
    tan pura como los lirios.


    La nube

                                    Densa y oscura vaga la nube    
    mientras el agua vive en su seno;
    cuando la vierte sobre la tierra
    la negra nube va esclareciendo.
    ***

       Brumosa y triste se siente el alma
    mientras la oprimen secretos duelos;
    si al fiel amigo los comunica,
    se alivia el peso de su tormento.


    La nave rota

                                    -«Piloto inhábil, que en terrible escollo    
    »hiciste zozobrar la nave mía;
    »piloto inhábil, -exclamaba el náufrago,-
    »el cielo te maldiga.»-
       -«Me increpas sin razón; la mar traidora,
    »de mansa que era se tornó bravía;
    »y ella, no yo, llevándola a las rocas
    »hizo la tabla astillas.»-
       Y la mar dijo: -«El inconstante viento,
    »en hora aciaga, desató sus iras;
    »no me culpéis: su embravecido soplo
    »volcó la navecilla.»-
       -«Y ¿puedo, por ventura, poner vallas
    »al poder invisible que me agita?
    »¿No os conduzco a buen puerto muchas veces?
    »¿De qué se me acrimina?»-
       En resumen, el náufrago no supo
    de donde el contratiempo procedía.

    ***

       Negra, muy negra debe ser la culpa,
    cuando todos la esquivan.


    El avaro y el barquero

                                    -«¿Vais al infierno?» -dijo Caronte.    
    -«Sí -secamente clamó el avaro.-
    »venga el pasaje.»-
                                   -«No pago impuestos.»-
    -«Pues no hay barquilla.»-
                                              -«Ireme a nado.»-
    -«Nadie en mis barbas la ley infringe;
    »ved que el ser terco no os cueste caro;
    »para este censo tenéis el óbolo
    »que os ofrecieron al enterraros,
    »y ese es el premio que a todos cobro;
    »¿lo dais?»-
                      -«He dicho que nada pago.»-
       Y dando oídos a su egoísmo,
    tal vez por miedo de ser robado,
    se engulle el cobre: corre al Estigio;
    hiende las ondas, y cruza el lago.
       Cuando tocaba la opuesta orilla,
    preso al Averno se lo llevaron,
    Plutón le dijo: -«Mísero viejo,
    »voy a vengarme de tu atentado;
    »vas a pagarme toda la usura;
    »todos tus fraudes y tus engaños.»-
       Y golpeando tremendo el yunque,
    de donde brotan siniestros rayos,
    exclama: -«¡Minos! crea un suplicio
    »atroz, horrible, desesperado,
    »que sus entrañas torture lento;
    »que sea fuente de eterno llanto.
       »El hierro es poco para ese infame,
    »el fuego mismo fuera harto blando;
    »sus sufrimientos han de ser crueles;
    »mucho más crueles que los de Tántalo.
    »Aguza, aguza pronto tu ingenio;
    »no te detengas; yo te lo mando.»-
       El juez severo de los infiernos
    se alzó entre llamas; meditó un rato,
    y al cabo dijo: -«Haz que reviva:
    »que vuelva al mundo de los humanos;
    »que, en justa pena de su avaricia,
    »miren sus ojos el despilfarro
    »que, a todas horas, sus herederos
    »están haciendo de sus denarios.»-



    El rocín y el jumento

                                    En escondido valle, cierta noche,    
    tras de ruda jornada,
    postrados de fatiga
    dormían Don Quijote y Sancho Panza;
    aquél viendo entre sueños
    a Dulcinea, su fermosa dama,
    y éste creyendo gobernar tranquilo
    la ínsula tantas veces suspirada.
       No lejos de sus dueños, y paciendo
    con harta holgura la menuda grama,
    Rocinante y el Rucio,
    como buenos amigos, platicaban:
    -«¿Has visto a mi señor -dijo el jamelgo-
    »con qué bravura terminó su hazaña,
    »y cómo, hidalgo, perdonó al del Bosque,
    »cuando rendido le miró a sus plantas?
    »Esto es saber vencer al enemigo;
    »esto es triunfar con honra en las batallas.
    »¿Dónde hallar ningún otro caballero
    »que adquiera tanto lauro y tanta fama?»-
    -«Pues a fe de borrico,
    »que semejante prez no se me alcanza.
    »¡Qué diablos de victorias!
    »Sacar rotas la oreja y la celada,
    »quebrantados los huesos otras veces,
    »o molidas a palos las espaldas.
    »¿Qué vale ganar hoy, si siempre pierde?»-
    -«No seas machacón: la empresa es santa;
    »y, lo repito, es fuerza que fundemos
    »igual institución en nuestra raza.
    »¿Caballería andante tienen ellos?
    »Tengámosla también, que la reclaman
    »la débil inocencia perseguida,
    »la impotente flaqueza avasallada.
    »¿No hay follones acaso, y malandrines?
    »¿No devoran, feroces, y a mansalva,
    »la vulpeja a la cándida paloma,
    »y el voraz lobo a la cordera mansa?
    »Y el tigre y el león, y tantas fieras
    »como se ceban en la sangre humana,
    »di ¿no merecen ejemplar castigo?»-
    -«Sí, en verdad; pero ¿quién les pone a raya?»-
    -«Nosotros; ejerciendo el noble oficio
    »que ejerce Don Quijote de la Mancha.»-
    -«Y ¿dónde vamos a colgar el yelmo,
    »ni cómo haremos uso de la lanza?»-
    -«Qué yelmo, ni qué lanza, majadero?
    »¿No llevamos los dos mejores armas?
    »Coz y mordisco al que luchar se atreva.
    »Y, fuera compasión, caiga el que caiga.
    »El fraude, el robo, el crimen,
    »son hijos de la gula y de la holganza;
    »la continencia sólo y el trabajo
    »harán la bestia honrada.
    »No se apacienten, pues, en carne viva,
    »que buenos son el heno y la cebada;
    »y, en vez de holgar y acariciar el vicio,
    »edúquense, y aténganse a la carga.»-
    -«¿Y nos dará provecho el sacrificio?»-
    -«Y sempiterna fama;60
    »los más ricos graneros
    »nos brindarán el trigo a fanegadas,
    »y los feraces campos
    »su fresca yerba y su sabrosa alfalfa.
    »¿Y en las lides de amor? ¡Cuánta ventura!
    »La mejor yegua que crió el Jarama
    »será para nosotros.»-
                                     -«La renuncio:
    »en mi pueblo natal, junto a mi casa,
    »hay una burra de lucido pelo,
    »nervudos lomos y carnosas ancas,
    »que me tiene hechizado. No la cambio
    »por fembra alguna.»-
                                      -«¡Bien por tu constancia!
    »Sobrado premio te darán las luchas.»-
    -«¿Y serán arriesgadas?»-
    -«¿Quién lo duda? Se puede hallar la muerte
    »a un solo golpe de potente garra;
    »puede venir una atrevida hiena
    »que, a puro dentellar, nos parta el alma;
    »o un fiero encantador, hecho vampiro
    »que chupe nuestra sangre...»-
                                                    -«¡Oh! calla, calla.»-
    -«Aventuras son estas.»-
                                            -«Desventuras,
    »dirás mejor; no, no me cuadran.
    »Al pensar en los riesgos que me pintas,
    »me gruñen las entrañas.
    »Insiste en tu locura si te atreves;
    »corrige los entuertos que te plazca;
    »imita a tu señor, y por mi vida,
    »que pararéis los dos en una jaula.
    »Yo no tengo valor para esa empresa;
    »y en cuanto asome el alba,
    »voy a decir al labrador Alonso,
    »al que llamáis ahora Sancho-Panza,
    »al amo mío, que marchemos juntos;
    »que me deje habitar la antigua cuadra,
    »que me lleve cual antes al molino;
    »y me ocupe otra vez en la labranza.»-
    -«¡Vete con Dios! Por tu medroso genio
    »y tu poca ambición téngote lástima.»-
       Esto dijo el rocín, y luego, a solas,
    murmuró con desdén estas palabras:
    -«La corona de gloria entre sus flores
    »tiene agudas espinas que nos dañan;
    »el que cobarde sus heridas tema,
    »nunca intente alcanzarla.»-
       Rocinante murió; con él murieron
    la hidalguía y nobleza de su raza,
    su espíritu sutil... alegoría
    de nuestra edad dorada.
       Materialista, en cambio, interesado,
    de pobre fondo, y de corteza basta,
    palpita en nuestro siglo todavía,
    el jumento de Sancho, en cuerpo y alma.



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    Ramón Ángel Jara Ruz

    Ramón Ángel Jara Ruz (* 2 de agosto de 1852, Santiago - † 9 de marzo de 1917, La Serena), fue Obispo de Ancud y La Serena, Chile. Cursó Leyes en la Universidad de Chile. Ordenado sacerdote en 1875.

    Fue Administrador Apostólico de la diócesis de Valparaíso desde el 13 de marzo de 1894 hasta su nombramiento como Obispo de la Diócesis de Ancud el 28 de abril de 1898.

    Obras

    También son conocidas algunas obras y citas, siendo personaje influyente en su tiempo.

    Es famosa la cita sobre el monumento al Cristo Redentor. Su inauguración sirvió para celebrar la superación pacífica de un conflicto por cuestiones de límites que había llevado a Argentina y Chile a estar al borde de la guerra.

    Y cuando las futuras generaciones suban por estos desfiladeros, conducidos por brazos del vapor, no encontrarán, como en las Termópilas, escrito con sangre en las desnudas piedras, aquel testamento de los heroicos espartanos: "Aquí rendimos la vida por defender las patrias leyes". Antes bien, llegarán a esta cumbre, y en el bronce de este glorioso monumento verán grabada con caracteres de fuego una leyenda sublime: "Se desplomarán primero estas montañas, antes que argentinos y chilenos rompan la paz jurada a los pies del Cristo Redentor".

    Monseñor Ramón Ángel Jara, Obispo de San Carlos de Ancud, 13 de marzo de 1904.

    Fue autor del aclamado poema Retrato de una Madre.


    Retrato de una Madre

    Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor
    y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados.
    Una mujer que siendo joven tiene la reflexión de una anciana
    y en la vejez trabaja con el vigor de la juventud.
    Una mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio
    y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños.
    Una mujer que siendo pobre se satisface con la felicidad de los que ama
    y siendo rica daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud.
    Una mujer que siendo vigorosa se estremece con el vagido de un niño
    y siendo débil se reviste a veces con la bravura del león.
    Una mujer que mientras vive no sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan,
    pero después de muerta daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un solo instante,
    por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus labios.
    De esa mujer no me exijáis el nombre si no queréis que empape con lágrimas vuestro álbum
    porque ya la vi pasar en mi camino.
    Cuando crezcan vuestros hijos leedles esta página y ellos, cubriendo de besos vuestra frente,
    os dirán que un humilde viajero, en pago del suntuoso hospedaje recibido,
    ha dejado aquí para vos y para ellos un boceto del retrato de su Madre.



    Retrato de Mãe

    Uma simples mulher existe que,
    pela imensidão de seu amor, tem um pouco de Deus
    pela constância de sua dedicação, tem muito de anjo;
    Que, sendo moça, pensa como uma anciã;
    sendo velha, age com as forças todas da juventude:

    quando ignorante, melhor que qualquer sábio
    desvenda os segredos da vida;
    quando sábia, assume a simplicidade das crianças;
    pobre, sabe enriquecer-se com a felicidade dos que ama;
    rica, empobrece-se para que seu coração
    não sangre ferido pelos ingratos;
    forte, estremece ao choro de uma criancinha;
    fraca, entretanto, se alteia com a bravura dos leões;

    viva, não lhe sabemos dar valor,
    porque à sua sombra todas as dores se apagam;
    morta, tudo o que somos e tudo o que temos
    daríamos para vê-la de novo, e dela receber
    um aperto de seus braços, uma palavra de seus lábios.

    Não exijam de mim que diga o nome dessa mulher,
    se não quiserem que ensope de lágrimas este álbum
    porque eu a vi passar no meu caminho.

    Quando crescerem seus filhos,
    leiam para eles esta página;
    eles vos cobrirão de beijos a fronte
    e vos dirão que um pobre viandante,
    em troca de suntuosa hospedagem recebida
    aqui deixou para todos
    o retrato de sua própria MÃE...







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  • 04/30/16--04:32: TOMMASO DA CELANO [18.585]

  • Tommaso da Celano

    Tomás de Celano o Thomas en (italiano: Tommaso da Celano; c. 1200 – c. 1260-1270) fue un fraile italiano medieval de la orden de los Franciscanos (orden de los frailes menores), además fue un poeta autor de tres hagiografías sobre San Francisco de Asís.

    Tomás nació en Celano en Abruzzo. Su primer trabajo sobre Francisco fue "Vita Prima" un trabajo que trata sobre los primeros años del santo, comisionado por el Papa Gregorio IX en 1228 mientras que la canonización de Francisco se llevaba a cabo. El segundo trabajo "Vita Secunda" fue comisionado por Crescentius de Jessi, el Ministro General de la Orden Franciscana en el lapso entre 1244 y 1247, y refleja las perspectivas oficiales cambiantes en las décadas posteriores a la muerte del santo. El tercero es un tratado de los milagros del santo, escrito ente 1254 y 1257 y fue comisionada por John de Parma, quién sucedió a Crescentius como Ministro General.

    La autoría de Tomás está bien establecida. Tomás también escribió Fregit victor virtualis y Sanctitatis nova signa en honor de Francisco. La vida de Sta. Clara de Asís, que trata la vida temprana de Santa Clara de Asís, y el himno "Dies Irae" también están atribuidos a él, pero la autoría de estos dos últimos trabajos es en realidad incierta.

    Tomás no fue de los primeros discípulos de Francisco, pero se unió a los franciscanos sobre 1215, durante la vida del santo, y evidentemente lo conoció personalmente. En 1221, Tomás fue enviado al Sacro Imperio Romano-Germánico con Caesarius de Espira para promover una nueva orden allí, y en 1223 fue nombrado custos unicus de la orden en la provincia de Renania, que incluía conventos en Colonia, Maguncia, Worms, y Espira. Al cabo de unos años volvió a Italia, donde se retiró durante el resto de su vida, aunque dirigió cortas misiones a Alemania. En 1260 se instaló en su último puesto, como director espiritual del convento de las Clarisas en Tagliacozzo, donde murió en algún momento entre 1260 y 1270. Fue enterrado primeramente en la iglesia de S. Giovanni Val dei Varri, conectada con su monasterio, pero su cuerpo fue reenterrado en la iglesia de S. Francesco en Tagliacozzo.

    Obra biográfica

    Su obra está dividida en dos partes principalmente, en ambas busca refelejar las cualidades de Francisco, que lo muestran como un ser muy humano, débil y fuerte, pecador y arrepentido, duro consigo mismo y paciente con los demás, lento para el enojo y rápido para el perdón.



    Dies irae

    Aquel día tremebundo
    Deshará en pavesa el mundo:
     Cumpliráse cuanto avisa
     Con David la Profetisa.

    ¡Cómo el alma se amedrenta
    Viendo al Juez que se presenta
    A pedir estrecha cuenta!


    Sonará por los desiertos
    La trompeta de los muertos,
    Que ante el trono acuden yertos.

    A la Muerte y la Natura
    Pondrá espanto la criatura
    Que dejó la sepultura.

    Abriráse un libro, donde
    En los crímenes se ahonde
    De que el mundo infiel responde.

    Cuando el Juez esté sentado,
    No habrá ante él ningún pecado
    Defendido ni olvidado.

    ¿Qué dirá mi lengua muda?
    ¿Quién habrá que allí me acuda,
    Si, aun el justo, mal se escuda?

    Rey de inmenso poderío,
    Que haces gracia á tu albedrío,
    ¡Salva, sálvame, Dios mío!

    ¡Buen Jesús! para juzgarme,
    Lo que hiciste por salvarme
    De rigores te desarme.

    Sin descanso me has buscado;
    Fuiste en cruz por mí clavado;
    No malogres tu cuidado.


    Justo Juez de la venganza,
    Dáme, dáme confianza.
    Aun no alzada la balanza.

    Es de reo mi gemido;
    De vergüenza enrojecido,
    Otra vez perdón te pido.

    Si á María tú absolviste,
    Si al ladrón propicio oíste,
    ¡Ay! á mí también me asiste.

    Meritorio no es mi ruego;
    A tu gran piedad me entrego;
    No arda yo en eterno fuego.

    Entre ovejas numerado,
    De cabritos separado,
    Dáme asiento al diestro lado.

    Condenados los malditos
    A tormentos infinitos,
    Ponme tú con los benditos.

    Oro humilde hasta la muerte,
    Polvo es ya mi pecho inerte;
    Tú decide de mi suerte.

    Aquel día lacrimoso.
    Reo el hombre temeroso
     Se alzará del polvo frío;

     ¡Sálva, sálvame, Dios mío!
      Dáles, Jesús piadoso,
      El eterno reposo.

     Amén

    Nota: Traducción de Miguel Antonio Caro incluída en el libro Traducciones poéticas (1889).




    Originale latino

    Dies iræ dies illa,
    Solvet sæclum in favilla,
    Teste David cum Sybilla.

    Quantus tremor est futurus
    Quando iudex est venturus,
    Cuncta stricte discussurus!

    Mors stupebit, et natura,
    Cum resurget creatura
    Iudicanti responsura.

    Liber scriptus proferetur
    In quo totum continetur
    Unde mundus iudicetur.

    Iudex ergo cum sedebit,
    Quidquid latet apparebit:
    Nil inultum remanebit.

    Quid sum miser tunc dicturus,
    Quem patronum rogaturus,
    Cum vix iustus sit securus?

    Rex tremendæ maiestatis
    Qui salvandos salvas gratis,
    Salva me, fons pietatis.

    Recordare, Iesu pie,
    Quod sum causa tuæ viæ:
    Ne me perdas illa die.

    Quærens me sedisti lassus,
    Redemisti crucem passus:
    Tantus labor non sit cassus.

    Iuste iudex ultionis,
    Donum fac remissionis
    Ante diem rationis.

    Ingemisco tamquam reus,
    Culpa rubet vultus meus:
    Supplicanti parce Deus.

    Qui Mariam absolvisti,
    Et latronem exaudisti,
    Mihi quoque spem dedisti.

    Preces meæ non sunt dignæ,
    Sed tu bonus fac benigne
    Ne perenni cremer igne.

    Inter oves locum præsta
    Et ab hædis me sequestra,
    Statuens in parte dextra.

    Confutatis maledictis,
    Flammis acribus addictis,
    Voca me cum benedictis.

    Oro supplex et acclinis,
    Cor contritum quasi cinis:
    Gere curam mei finis.

    Lacrimosa dies illa,
    Qua resurget ex favilla
    Iudicandus homo reus.

    Huic ergo parce Deus:
    Pie Iesu domine,
    Dona eis requiem.

    Amen



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    Mimnermo de Colofón 

    En griego, Μίμνερμος, fue un poeta y músico griego de finales del siglo VII a. C.
    Fue un contemporáneo de Solón, unos años más joven que éste. La Suda afirma que Mimnermo es de las ciudades de Asia Menor Colofón, o de Esmirna, o de la isla del mar Egeo Astipalea, y añade, con peculiar exactitud, que escribió bastantes obras. Al menos hay noticia de dos: un poema épico que hablaba de la fundación de Esmirna por colonos de Colofón, que conocemos como Esmirneida, donde además se narraba la batalla entre los naturales de Esmirna y el rey Giges de Lidia hacia 680 a. de C., es decir, tres generaciones antes que la del poeta, y un libro de versos amatorios por los que es sobre todo conocido, escritos en metro elegíaco, aunque también escribió yambos. Estas elegías, publicadas en un volumen con el título Nanno, "Muñequita" (una flautista de la que estaba enamorado), fueron transmitidas por Estobeo y se caracterizan por una gran sensualidad y erotismo y una velada melancolía; pero el tono general es vitalista y no se resigna al paso del tiempo. El goce de la juventud contrasta sin embargo con la fugacidad de la vida y las tribulaciones de la vejez que, por desgracia, son los versos que más nos han quedado de este presunto maestro de goces terrenales. El texto de uno de ellos hace referencia a la brevedad de la vida, a los placeres de la juventud y a la triste condición de la vejez, a la cual es preferible la muerte.

    En su poesía se inspiraron después los poetas alejandrinos, Calímaco entre ellos. El gran poeta romano Sexto Propercio dirá de él (I, 9, 11) que plus in amore valet Mimnermi versus Homero ("en cuestiones de amor vale más un verso de Mimnermo que Homero"), señal inequívoca de estima.

    La actitud hedonista de Mimnermo, que considera la vejez como un mal peor que la muerte, se expresa en los versos:


    ¿Y qué vida, y qué goce, quitando a Afrodita de oro?
    Morirme quisiera, cuando no importen ya más
    los amores ocultos, los dulces obsequios, la cama,
    cuanto de amable tiene la flor de la edad
    para hombre y mujer; pues tan pronto llega la triste
    vejez, que hace al hombre feo y malo a la par,
    sin cesar le consumen el alma los viles cuidados,
    ya no se alegra mirando a los rayos de sol,
    los muchachos lo odian, lo vejan también las mujeres
    tan terrible dispuso Dios la vejez




    Nosotros, como las hojas..., 
    de Mimnermo de Colofón (versión bilingüe)

    El tropos literario del tempus fugit es tan viejo como la literatura: aparece ya en la poesía acadia y sumeria, atraviesa Grecia y el Eclesiastés bíblico, descuella en Roma, se alía al pesimismo agustiniano en la Edad Media, renace con tintes clásicos, se barroquiza, llega, en fin, a nuestros días. No podía ser de otra manera.

    De Mimnermo de Colofón colegimos que floreció en el siglo VII a.C., que fue admirado por Calímaco, Propercio y Horacio; pocas noticias tenemos de su vida, y las reportan fuentes tardías, como la Suda bizantina. Sabemos que escribió mucho, que su poesía desbordó de luz y erotismo. Pero solo unos 80 versos se nos han conservado de esa producción, que no nos hablan del amor, sino de la muerte. El poema elegíaco que presentamos es digno de cualquier antología.

    En mor de honestidad y de mis deshilachados conocimientos del griego arcaico, confieso que esta traducción debe más que ninguna a otras versiones, castellanas y en otras lenguas (para el que quiera rastrearla, bella, muy bella es la recreación en italiano que realizara Salvatore Quasimodo). Míos son, eso sí, los quizás infructuosos intentos de realizarla en un metro español clásico, el alejandrino.


    ἡμεῖς δ΄͵ οἷά τε φύλλα

    ἡμεῖς δ΄͵ οἷά τε φύλλα φύει πολυάνθεμος ὥρη
    ἔαρος͵ ὅτ΄ αἶψ΄ αὐγῆις αὔξεται ἠελίου͵
    τοῖς ἴκελοι πήχυιον ἐπὶ χρόνον ἄνθεσιν ἥβης
    τερπόμεθα͵ πρὸς θεῶν εἰδότες οὔτε κακὸν
    οὔτ΄ ἀγαθόν· Κῆρες δὲ παρεστήκασι μέλαιναι͵
    ἡ μὲν ἔχουσα τέλος γήραος ἀργαλέου͵
    ἡ δ΄ ἑτέρη θανάτοιο· μίνυνθα δὲ γίνεται ἥβης
    καρπός͵ ὅσον τ΄ ἐπὶ γῆν κίδναται ἠέλιος.
    αὐτὰρ ἐπὴν δὴ τοῦτο τέλος παραμείψεται ὥρης͵
    αὐτίκα δὴ τεθνάναι βέλτιον ἢ βίοτος·
    πολλὰ γὰρ ἐν θυμῶι κακὰ γίνεται· ἄλλοτε οἶκος
    τρυχοῦται͵ πενίης δ΄ ἔργ΄ ὀδυνηρὰ πέλει·
    λλος δ΄ αὖ παίδων ἐπιδεύεται͵ ὧν τε μάλιστα
    ἱμείρων κατὰ γῆς ἔρχεται εἰς Ἀΐδην·
    ἄἄλλος νοῦσον ἔχει θυμοφθόρον· οὐδέ τίς ἐστιν
    ἀνθρώπων ὧι Ζεὺς μὴ κακὰ πολλὰ διδοῖ.


    Nosotros, como las hojas…

    Nosotros, como las hojas que en la primavera
    poliflorida brotan ante el sol súbitamente,
    de la flor juvenil así, por breve tiempo
    gozamos, ignorando de parte de los dioses
    el bien y el mal. Pero las negras Keres, al lado
    nuestro marchan, portando la hastiante vejez,
    y otra la muerte; efímero duró el fruto en sazón
    de juventud, el sol brillando ante la tierra.
    No bien la estación llega su plazo a cumplir,
    preferible es morir que continuar con vida.
    No faltarán dolores; unas veces la casa
    cae en ruinas y así la miseria nos hunde;
    o se mueren los hijos, y qué nos resta sino
    marchar hacia su búsqueda en el Hades; tiene otro
    de enfermedad roído el corazón: no existe
    entre los hombres quién de Zeus no sufra males.

    NOTAS:

    Los primeros versos pueden ser imitación de Homero, Ilíada, VI, 145-149:
    οἵη περ φύλλων γενεὴ τοίη δὲ καὶ ἀνδρῶν. φύλλα τὰ μέν τ᾿ ἄνεμος χαμάδις χέει,
    ἄλλα δέ θ᾿ ὕλη τηλεθόωσα φύει, ἔαρος δ᾿ ἐπιγίγνεται ὥρη ἦ ὣς ἀνδρῶν γενεὴ ἣ μὲν φύει ἣ δ᾿ ἀπολήγει.

    Keres: Genios femeninos, muy arcaicos, relacionadas con el Hado, las batallas y la muerte (Homero), hijas de la Noche (Nyx) y hermanas de las Moiras (Hesíodo), sólo más tarde se identificarán con estas  y se usarán como arcaísmo.

    BLOG: Juan Carlos Sánchez Sottosanto
    http://sanchezsottosanto.over-blog.es/article-nosotros-como-lashojas-mimnermo-67064576.html


    Una mirada a la lírica de Mimnermo

    Por KATERINE JAIMES PEÑA

    En el presente trabajo emprenderemos un análisis de un poema de Mimnermo, a la luz de las categorías del mundo clásico explicadas por los teóricos Plaglialinga, Barthes, Camarero, Rodríguez Adrados y Ducrot-Todorov.

    En primera instancia, expondremos por qué los textos escogidos constituyen o no poesía. Luego, haremos una reflexión sobre el corpus en conexión con categorías como: poiesis, mimesis, prepón, elocutio y tropos, entre otras. Posteriormente, intentaremos elucidar campos semánticos presentes en el texto, así como palabras condensadas de significado. Finalmente expondremos algunas conclusiones.

    Para empezar diré que Mimnermo es un poeta y músico griego de finales del siglo VII antes de Cristo. Nació en Colofón y escribió bastantes obras pero, como señala Rubén Bonifaz Nuño en el libro Antología de la Lírica Griega,  sólo se han conservado alrededor de 80 versos.

    Su producción literaria se ha reunido bajo dos títulos: Nanno (Muñequita) un libro de versos amatorios, que lleva como título el nombre de una flautista de la que el autor estaba enamorado y Naderías, que contiene también una serie de poemas, entre ellos uno llamado Esmirneida, sobre la fundación de Esmirna por colonos de Colofón.

    Sus poemas más importantes se caracterizan por la sensualidad, el erotismo y, sobre todo, por la melancolía del tiempo que es efímero. Como escribe Rubén Bonifaz Nuño: “Con él aparece en la poesía la noción de trabajo del tiempo que, con la juventud, suprime en el hombre las facultades del placer”. A continuación transcribo sólo la primera parte del poema que analizaremos de Mimnermo:


    1

    ¿Qué vida nunca, qué gozo nunca sin dorada Afrodita?
    Muera, cuando no más me acuiten estas cosas:
    clandestino amor y amables ofrendas y lecho,
    que de la juventud son codiciadas flores.
    Más cuando a hombres y mujeres ha, pesarosa, llegado
    la vejez que, a una, en feo y en malo al hombre torna,
    siempre en el ánimo lo torturan tristes afanes;
    no los rayos del sol se goza contemplando,
    mas odioso, pues, a niños; repugnante es, pues, a mujeres.
    La vejez, de este modo, ha vuelto al dios penosa.


    Expuesto lo anterior, que podemos denominar también poietes o al menos un intento, procederé a responder a mi primera pregunta: ¿Por qué estos textos son poesía?

    Debo señalar, en un sentido amplio, que los poemas que hemos seleccionado se encontrarían impregnados de poesía, la cual fue alzada a forma por los autores o hecha arte por ellos.

    Lo que pretendo decir es que lo poético ya estaba antes del poema, era poesía en el universo y a través del autor se tornó en obra. Así pues, los textos objetos de nuestro estudio serían, en palabras de Octavio Paz: “poesía erguida”, pues es en los poemas donde la poesía se “aísla y revela plenamente”.

    “…hay poesía sin poemas; paisajes, personas, hechos, suelen ser poéticos: son poesías sin ser poemas. Pues bien, cuando la poesía se da como una condensación del azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la voluntad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético…Cuando…el poeta es el hilo conductor de la corriente poética, estamos ante algo distinto: una obra”, escribe Octavio Paz. 

    La poesía que late en la obra de Mimnermo, eso que la hace un lugar de encuentro entre el hombre y el universo, que la lleva a trascender el lenguaje, ese rayo fijo de la poesía del que habla Paz es: la impotencia ante el transcurrir del tiempo, la nostalgia de la juventud perdida o que se sabe se perderá algún día, el dolor por lo efímero de la vida y la melancolía por la partida de lo placentero.

    Esta es una realidad de la espiritualidad humana, que impacta el alma del poeta y lo empuja a llevarla a forma estética. A través de la obra, el autor expresa y eterniza esos sentimientos y emociones, permitiendo a quien lee sus poemas revivir la poesía contenida en ellos.

    Reflexión

    A continuación, emprenderemos una reflexión entorno al poema de Mimnermo desde categorías como poiesis, mimesis, prepón, elocutio, tropos, entre otras. Para el cumplimiento de nuestro propósito, será necesario acudir a las explicaciones sobre estos términos presentadas por algunos de los teóricos como: Plaglialinga, Barthes y Camarero, entre otros.

    Aclarado lo anterior, iniciaré mi análisis del poema de Mimnermo. En principio acudiré a las categorías de análisis que Paglialunga expone en su texto que son: la inventio, dispositio, elocutio, memoria y pronuntiatio. Debemos recordar que este autor se basa en los preceptos planteados por Aristóteles.

    La primera de ellas, la inventio, consistiría en el hallazgo de las ideas, que permiten desarrollar el asunto escogido con unos argumentos adecuados. Aquí también ahondaremos en la poiesis, que trata del contenido.

    En este sentido, podemos señalar que las ideas en la obra de Mimnermo son, principalmente: La juventud como la etapa más bella de la existencia, la vejez como la pérdida de todos los placeres, la muerte como salvación y la presencia del amor desde una visión sexual y física. Todos estos asuntos se encuentran enmarcados en un tono melancólico por lo efímero del tiempo de la vida y por un miedo a los estragos que su transcurrir produce en los hombres.

    Es importante recordar, como señala Francisco Rodríguez Adrados, que el amor es una idea recurrente en las obras de la lírica griega arcaica y que se desarrolla desde distintas perspectivas: el amor entre hombre y mujer, el amor homosexual, el amor de un hombre viejo que es rechazado por las jóvenes mujeres, el deseo de amor del hombre, entre otros.

    Para el caso que nos compete, diremos que el amor está presente desde la idea de la diosa de ese sentimiento Afrodita, pero está impregnado de un ambiente de temor y nostalgia ante el tiempo que no da tregua. Es decir, desde la mirada del joven que aprecia el amor pasional que le permite disfrutar su juventud y desde la visión del hombre viejo que se siente rechazado por las mujeres jóvenes.

    En Mimnermo está presente el dolor por la inminencia de la vejez y se prefiere la muerte, que es vista como penosa salvación. Es también, como señala Rodríguez Agrado, una invitación a disfrutar del amor y de los placeres de la juventud antes de que termine; “una exhortación basada en la brevedad de la juventud”. 

    “Es esta poesía melancólica y es poesía de banquete al mismo tiempo; es crudamente sexual y se coloca bajo el patrocinio de Afrodita…encontramos el tema de la hetera y del placer, gustado ante el penoso presentimiento, imposible de apartar, de la vejez y de la muerte”. 

    La segunda categoría que destaca Paglialunga es la dispositio, que se encargaría del ordenamiento de las ideas encontradas en la inventio. Aquí habría que observar, entre otros aspectos: el adecuado uso de los conectores y ordenamiento de las proposiciones, el uso de términos específicos no genéricos; evitar ambigüedades, a menos que se busque ese efecto, la concordancia de números: singular, plural y la concordancia de géneros.

    También se debe tener en cuenta el uso de definiciones en lugar de palabras, el empleo de metáforas y epítetos como medios de ilustración, el uso del plural por el singular, el empleo del asíndeton y la descripción de un objeto por las cualidades que no posee.

    En cuanto a Mimnermo, podemos señalar que en el primer poema expone las ideas en un orden que podemos llamar conceptual y con un tono ya melancólico. Así, destaca primero lo vacío de una vida sin el amor pasional y la preferencia de la muerte ante la inminencia de perder estos placeres. Los ubica como propios de la juventud. Luego, procede a enumerar los pesares y las decadencias que la vejez trae al hombre por designio de los dioses.

    En el segundo poema describe rápidamente, y a través de metáforas con las plantas, lo efímero de la juventud y el poco tiempo que tenemos para disfrutar de sus placeres. Luego, a partir de la figura de las deidades del destino y de la muerte, las Keras, señala que sólo tenemos dos opciones: la vejez que es penosa o la muerte. Él prefiere morir, antes que vivir sufriendo la decadencia de lo añejo.

    En el tercer poema ofrece un canto de melancolía por la preciada juventud efímera y resignado llama odiosa e indigna a la vejez que horriblemente modifica al hombre, sin piedad ni distinción.

    En el cuarto poema, pide de nuevo morir en brazos de la flor de la juventud y de los placeres de Afrodita. Que la Moira de la muerte corte el hilo de su vida de forma prematura, salvándolo de la decrepitud y las angustias de la vejez.

    Al final ofrece una metáfora sobre la vida y la muerte, la juventud y la vejez, la cual sostiene a través de los dioses del aura, el sol y el fuego. Eos, Hefesto y de Hyperonides, hijo de Hiparión. El dios sol, culmina el poema, eternamente bello, joven y fuerte, asciende cada nuevo día al cielo.

    Por otra parte, debemos decir que nuestro autor acude a la figura del encabalgamiento con bastante frecuencia para lograr la unidad de sentido y contenido en cada uno de los poemas. Logra así un adecuado uso de los conectores, que no sólo le permiten obtener unidad sino también reforzar o introducir significaciones.

    Las preposiciones, en varios momentos, logran representar el papel de algunas palabras o exclamaciones: “¿Qué vida nunca, qué gozo nunca sin dorada Afridita?” En general, se puede decir que el autor evita las ambigüedades y sus ideas son expuestas desde el principio, con la preferencia de palabras específicas sobre las genéricas.

    Lo anterior no quiere decir que no acuda a las metáforas ni que prefiera usar las palabras en lugar de las descripciones o definiciones. En el segundo poema es donde más abundan las metáforas, las cuales fundamenta en el proceso vital y en el color y textura de las plantas y las flores; para referirse a lo efímero de la juventud y a la naturaleza de ésta etapa de la vida.

    En el cuarto poema es donde más clara se hace su preferencia por las descripciones o definiciones en lugar de la mera palabra. Pudiendo escribir
    Ojalá, pues, joven me halle la Moria de la muerte o Ojalá, pues, sin vejez me halle la Moria de la muerte, escribe:



    “Ojalá, pues, sin enfermedades ni penosos cuidados
    sexagenarios me halle la Moria de la muerte”.



    En cuanto al uso del singular y del plural, podemos decir que los conjuga de forma muy ágil. Algunos de los poemas son puramente singulares y otros conjugan las dos formas del verbo. También es adecuada la concordancia de género.

    La tercera de las categorías destacadas por Paglialunga es la elocutio, que se encarga del traslado al lenguaje de las ideas encontradas en la inventio. En su texto Investigaciones retóricas I. La antigua retórica, Barthes amplía este concepto.  Él habla de aspectos como la red, los colores, el furor taxonómico, el uso de ciertas figuras, entre otros. En suma, se trataría del uso particular del lenguaje y del estilo del autor.

    Para el caso de Mimnermo, podemos señalar que prefiere las palabras coloridas y alegres para dibujar las imágenes de la juventud. Así, vemos que reitera en el verdor, en lo fresco de los frutos y en el fulgor del sol. Por el contrario, para los momentos en que habla de la vejez y de la muerte, acude a palabras de tonos oscuros y decadentes. Así, el fin de la vida es negra, decadente, penosa y torna al hombre en feo y malo. Ahora el poema mismo está en ruinas y ausente de color.

    Por otra parte, cuando escribe sobre el amor carnal y sexual, Mimnermo prefiere, como señala Barthes “…exponer el deseo al tiempo que oculta su objeto…” . Escribe así:



    Muera cuando no más me acuiten estas cosas:
    clandestino amor y amables ofrendas y lecho.



    Por otra parte, en nuestra obra objeto se acude de manera constante a las figuras de los dioses como Afrodita y el hijo de Hiperión (Sol), para dotarlos de sentidos profundos: El amor, la pasión, el sexo, la juventud, la vida, etcétera.

    En cuanto a la composición,  y aludiendo de nuevo a lo expuesto por Barthes, diremos que en el poema que analizamos se prefiere una salvaje y de oposiciones violentas. Es así como el autor logra ese dinamismo de movimiento desde los placeres de la juventud, su belleza y su furor hasta la decadencia del fin de la hermosura, la vejez, la soledad y la muerte. Sin embargo, es también un movimiento de ascenso y descenso, entre los cuales hay un punto caótico y sublime que es la muerte: salvación y desolación al mismo tiempo. 

    Por otra parte y en cuenta a las figuras, acudiremos preferiblemente a lo señalado por Oswaldo Ducrot y Tzvetan Todorov, en el texto Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. Ellos exponen una serie de figuras y su significado, básicamente señalaremos las que están presentes en nuestra obra objeto. 

    La antítesis, que Ducrot y Todorov definen como cotraposición de dos palabras antónimas, es la figura literaria que más se encuentra presente en nuestra obra objeto. Esto le permite al autor contraponer la juventud a la vejez. Vida y muerte, juventud y vejez, negror y luz, el mal y el bien. “allí mismo mejor el morir que la vida”, escribe Mimnermo.

    La comparación, paralelismo de dos sentidos por intermedio de “como” o de uno de sus reemplazantes, también es constante en los poemas de Mimnermo. Esto le permite adentrar las particularidades definitorias de la vejez, de la juventud y de la vida efímera. Por ejemplo, escribe: “Nosotros, pues, como impulsa las hojas, florida, la hora vernal, cuando a los rayos del sol de pronto crecen;” o “mas poco tiempo dura, como al igual de un sueño, la juventud preciada…”

    La elipsis o supresión de uno de los elementos necesarios para una construcción sintáctica completa también es muy usada por nuestro autor:



    “¿Qué vida nunca, qué gozo nunca sin dorada Afrodita?
    Muera, cuando no más me acuiten estas cosas:”



    Esto le permite no sólo imprimir un ritmo particular a su poética, sino también otorgarle un tono de cántico, de lamento y de súplica en algunas ocasiones.

    También es constante en él el uso de la gradación, es decir, de la sucesión de términos, con lo cual enumera los placeres de la juventud y los penosos padecimientos de la vejez, así como los sentimientos de nostalgia por la efímera existencia de todo aquello que es bendecido por los dioses con la vida. La hipérbole y la lítotes son otras figuras que utiliza para provocar la sensación de ascenso y descenso que busca entre juventud y vejez. La metáfora, como ya lo expliqué con anterioridad, también es usada por el autor. En suma, estas son las figuras más destacadas de la poética de Mimnermo, aunque acude a otras tantas.

    Por otra parte, y en cuento a la idea de prepón, acudiré específicamente a la explicación que hace de este término Paglialunga: “…la armónica concordancia de todos los elementos que componen el discurso o texto o tiene relación con él, tales como: tema, lenguaje, público, poeta, u orador, circunstancias de tiempo y lugar que rodean la interpretación comunicativa”. 

    Así pues, diré que los poemas de Mimnermo tienen unidad, o como diría Paglialunga, es perfecta la adecuación del estilo a los sentimientos. Lo que pretendo decir, es que nuestra obra objeto tiene un ritmo adecuado al tema o a las ideas que desea transmitir o inmortalizar.

    Al mismo tiempo, la selección de las palabras, de ciertas figuras literarias, de metáforas, de colores y de estilo, refuerza lo que el autor busca: perpetuar el aroma nostálgico de la vida efímera, el fulgor de la juventud y de sus placeres, lo decadente de la vejez y la muerte como salvación frente a los padecimientos seniles. 

    En cuanto a las palabras condensadas de significado, diré que en el texto de Mimnermo son muchas, entre otras: Afrodita, que representa el amor y las Keras que aluden a las dos únicas posibilidades del ser humano: la vejez o la muerte. También los dioses del aura y del sol, que refieren a la juventud y a la vejez, al principio y a fin de la vida.

    La palabra casa representa a nuestro cuerpo, templo del alma, que al final de los días se torna en ruinas y el verdor alude a la juventud, son muchas otras las palabras condensadas de significado: tiempo, fin, muerte pobreza, entre otras.
    Por otra parte, los principales campos semánticos que se destacan en nuestra obra objeto son: la Moira de la muerte, a quien el poeta habla en tono de súplica para que corte el hilo de su vida antes de que la vejez le caiga en la cabeza; el hijo de Hiperión, que es el dios del sol y alude a la juventud; carro veloz, que lo utiliza para jugar con la idea de la vida efímera y corta y la matutina Eos, entre otros. 

    Para finalizar, diré que la idea de mimesis planteada por Aristóteles para definir la poética es y sigue siendo aún un punto problemático. Algunos teóricos se niegan a aceptar esta idea del arte como mera imitación de la realidad.

    Giorgio Antei, por ejemplo, y quien escribió a Las rutas del teatro, señala que desde la visión aristotélica lo que importa no es la inventiva del actor sino la idea del teatro clásico basada en la imitación, ya que siempre el contenido y el sentido mismo de este arte yacen fuera del teatro mismo, en el orden de lo real.
    Sin embargo, la idea de mimesis o de representación de la realidad, como sabemos es uno de los principios que ha marcado al arte. Esta idea ya se encontraba inscrita en la naturaleza de los rituales de los pueblos originarios, que constituían una representación de sus dioses o mejor el reencuentro entre el hombre y sus divinidades. De todas maneras, en esa instancia de la ritualidad primitiva era una representación literal.

    Aristóteles, como sabemos, define la poética como mimesis o representación de la realidad, pero él le otorga además un carácter de ingreso al campo de la ficción. Es decir, que  no se trata sólo de copiar literalmente la realidad, sino de llevar a forma esa poesía.

    “Lo que el poeta pretende es una re-presentación de la realidad, la creación de un universo homólogo del real, que no reproduzca fotográficamente, sino que refleje los propios modelos y leyes que gobiernan el cosmos, capaz, por tanto, de captar lo universal y permanente de la naturaleza humana en las situaciones  que le toca vivir”.

    Personalmente creo que la obra de arte sí tiene siempre un referente externo que motiva la escritura, pero por el hecho de tratarse de ficción es también inventiva, exploración de formas y del lenguaje, por lo cual no se queda sólo en mera imitación de lo real. 





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  • 04/30/16--09:07: FELICE ROMANI [18.587]

  • FELICE ROMANI

    Felice Romani (Génova, 31 de enero de 1788 - Moneglia, 28 de enero de 1865) fue un poeta, libretista y profesor de literatura y mitología, italiano, que escribió óperas para compositores muy conocidos como Donizetti y Bellini. Romani es considerado como uno de los mejores libretistas, junto a Metastasio y Boito.

    Romani salió de Génova a Pisa para "estudiar leyes para complacer a su familia, y literatura para complecerse a sí mismo". Posteriormente ingresó en la facultad de la Universidad de Génova, y mientras estudiaba traducía literatura francesa. Con un colega, preparó un diccionario en seis volúmenes de mitología y antigüedad, incluyendo la historia celta en Italia. El conocimiento de Romani del francés y la antigüedad se refleja en los libretos que escribió; la mayoría están basados en literatura francesa y muchos, como por ejemplo el de Norma, utilizaron fuentes mitológicas o antiguas.

    Romani viajó ampliamente por España, Grecia, Alemania y Francia. En 1814 se estableció en Milán, donde granjeó la amistad de importantes figuras del mundo literario y musical. Rechazó un puesto como poeta de la corte de Viena, para dedicarse a escribir para la ópera. Produjo dos obras para el compositor Simon Mayr, que le lograron un puesto en La Scala. Romani se convirtió en el libretista más apreciado de su época, escribiendo casi cien obras. A pesar de su interés por la literatura gala, rechazó la oportunidad de trabajar en París.

    Por lo general, Romani no creaba sus propias historias; se mantenía al día con lo que ocurría en el treatro parisino y adaptaba obras populares. Pero esta estrategia no era siempre segura, dada la escasa legislación sobre derechos de autor y copia que había para el momento. En una ocasión Romani utilizó una obra de Victor Hugo para una ópera de Donizetti (Lucrezia Borgia). Pero luego de las primeras funciones en París en 1840, Hugo obtuvo un amparo para evitar otras representaciones. El libreto fue modificado y retitulado como La Rinegata, y los personajes italianos se transformaron en turcos.

    Romani escribió los versos de las siguientes óperas: de Bellini, Il Pirata, I Capuleti e i Montecchi, La Straniera, La sonnambula, Norma, Zaira y Beatrice di Tenda; de Rossini, Il turco in Italia; y de Donizetti, Anna Bolena y L'elisir d'amore. Verdi también utilizó uno de sus libretos, que fue escrito originalmente para el compositor Adalbert Gyrowetz, en una de sus primeras comedias: Un giorno di regno.

    Romani fue considerado como la pareja ideal para Bellini, quien dijo: "Dadme buenos versos y os daré buena música". El compositor buscaba en los libretos versos con situaciones dramáticas e incluso extravagantes, "diseñados para retratar las pasiones de la manera más vívida", como escribiría a Florimo el 4 de agosto de 1834. Esos versos los encontró en el trabajo de Romani.

    Después de componer I Puritani sobre un libreto de Carlo Pepoli, Bellini se propuso no escribir óperas italianos con otro libretista que no fuera Romani. Pero el compositor moriría pocos meses después del estreno de esta ópera. Romani lo lloró sentidamente y escribió un obituario en el que expresaba su arrepentimiento por los desacuerdos que habían tenido.

    En 1834 Romani fue nombrado editor de la Gazzetta Ufficiale Piemontese para la cual escribía crítica literara. Mantuvo ese cargo hasta su muerte, menos el lapso comprendido entre 1849 y 1854. Sus poemas líricos fueron publicados en una colección de 1841.




    HIMNO GUERRERO

    I

    Guerra! Guerra! Del bosque sagrado
    Los guerreros á cientos saldrán;
    Como fieras en débil ganado
    Sobre Roma y sus hijos caerán.


    II

    Sangre! Sangre! Que el hacha potente
    Lave en ella su antiguo baldón.
    En las ondas del Líger hirviente
    Ya borbota con fúnebre son.


    III

    Muerte! Muerte! Exterminio! Venganza!
    Hoy comienza, se cumple, se alcanza:
    Cual las mieses al hierro abatidas,
    Son las haces de Roma vencidas;
    Rota el ala, su garra desecha,
    Por los suelos el águila está.
    Sobre rayo de sol donde acecha
    Baja el Dios que victoria nos da.

    Traducción: Antonio Arnao


    Felice Romani (Genova, 31 gennaio 1788 - Moneglia, 23 gennaio 1865). Librettista più famoso del suo tempo, Romani scrisse circa un centinaio d testi, alcuni dei quali furono musicati varie volte. La sua attività letteraria si estende dal 1813 al 1834, ma, benché le sue non comuni doti di poeta e di inventore di soggetti d'opera venissero presto riconosciute, il suo periodo di maggiore celebrità coincide con quello in cui collaborò con Bellini, a cominciare dal «Pirata» (1827). Per Donizetti Romani scrisse sette libretti: «Chiara e Serafina» (1822), «Alina, regina di Golconda» (1828), «Anna Bolena» (1830), «Ugo, conte di Parigi» (1832), «L'elisir d'amore» (1832), «Parisina» (1833) e «Lucrezia Borgia» (1833); Donizetti musicò inoltre due libretti di Romani già utilizzati da altri compositori: «Rosmonda d'Inghilterra» (1834) e «Adelia» (1841).




    L’ELISIR D’AMORE 

    Melodramma giocoso.

    Texto de   Felice Romani
    Música de    Gaetano Donizetti


    Atto primo

    Scena prima

    Il teatro rappresenta l'ingresso d'una fattoria. Campagna in fondo ove scorre un ruscello, sulla cui riva alcune lavandaie preparano il bucato. In mezzo un grande albero, sotto il quale riposano Giannetta, i mietitori e le mietitrici. Adina siede in disparte leggendo. Nemorino l'osserva da lontano. 

    Giannetta e Coro 

    Bel conforto al mietitore, 
    quando il sol più ferve e bolle, 
    sotto un faggio, appiè di un colle 
    riposarsi e respirar! 
    Del meriggio il vivo ardore 
    Tempran l'ombre e il rio corrente; 
    ma d'amor la vampa ardente 
    ombra o rio non può temprar. 
    Fortunato il mietitore 
    che da lui si può guardar! 

    Nemorino 

    Quanto è bella, quanto è cara! 
    (osservando Adina, che legge) 
    Più la vedo, e più mi piace... 
    ma in quel cor non son capace 
    lieve affetto ad inspirar. 
    Essa legge, studia, impara... 
    non vi ha cosa ad essa ignota... 
    Io son sempre un idiota, 
    io non so che sospirar. 
    Chi la mente mi rischiara? 
    Chi m'insegna a farmi amar? 

    Adina 

    (ridendo) 
    Benedette queste carte! 
    È bizzarra l'avventura. 

    Giannetta 

    Di che ridi? Fanne a parte 
    di tua lepida lettura. 

    Adina 

    È la storia di Tristano, 
    è una cronaca d'amor. 

    Coro 

    Leggi, leggi. 

    Nemorino 

    (A lei pian piano 
    vo' accostarmi, entrar fra lor.) 

    Adina 

    (legge) 
    «Della crudele Isotta 
    il bel Tristano ardea, 
    né fil di speme avea 
    di possederla un dì. 
    Quando si trasse al piede 
    di saggio incantatore, 
    che in un vasel gli diede 
    certo elisir d'amore, 
    per cui la bella Isotta 
    da lui più non fuggì.» 

    Tutti 

    Elisir di sì perfetta, 
    di sì rara qualità, 
    ne sapessi la ricetta, 
    conoscessi chi ti fa! 

    Adina 

    «Appena ei bebbe un sorso 
    del magico vasello 
    che tosto il cor rubello 
    d'Isotta intenerì. 
    Cambiata in un istante, 
    quella beltà crudele 
    fu di Tristano amante, 
    visse a Tristan fedele; 
    e quel primiero sorso 
    per sempre ei benedì.» 

    Tutti 

    Elisir di sì perfetta, 
    di sì rara qualità, 
    ne sapessi la ricetta, 
    conoscessi chi ti fa! 

    Scena seconda

    Suono di tamburo: tutti si alzano. Giunge Belcore guidando un drappello di soldati, che rimangono schierati nel fondo. Si appressa ad Adina, la saluta e le presenta un mazzetto. 

    Belcore 

    Come Paride vezzoso 
    porse il pomo alla più bella, 
    mia diletta villanella, 
    io ti porgo questi fior. 
    Ma di lui più glorioso, 
    più di lui felice io sono, 
    poiché in premio del mio dono 
    ne riporto il tuo bel cor. 

    Adina 

    (alle donne) 
    (È modesto il signorino!) 

    Giannetta e Coro 

    (Sì davvero.) 

    Nemorino 

    (Oh! mio dispetto!) 

    Belcore 

    Veggo chiaro in quel visino 
    ch'io fo breccia nel tuo petto. 
    Non è cosa sorprendente; 
    son galante, son sergente; 
    non v'ha bella che resista 
    alla vista d'un cimiero; 
    cede a Marte iddio guerriero, 
    fin la madre dell'amor. 

    Adina 

    (È modesto!) 

    Giannetta e Coro 

    (Sì, davvero!) 

    Nemorino 

    (Essa ride... Oh, mio dolor!) 

    Belcore 

    Or se m'ami, com'io t'amo, 
    che più tardi a render l'armi? 
    Idol mio, capitoliamo: 
    in qual dì vuoi tu sposarmi? 

    Adina 

    Signorino, io non ho fretta: 
    un tantin pensar ci vo'. 

    Nemorino 

    (Me infelice, s'ella accetta! 
    Disperato io morirò.) 

    Belcore 

    Più tempo invan non perdere: 
    volano i giorni e l'ore: 
    in guerra ed in amore 
    è fallo l'indugiar. 
    Al vincitore arrenditi; 
    da me non puoi scappar. 

    Adina 

    Vedete di quest'uomini, 
    vedete un po' la boria! 
    Già cantano vittoria 
    innanzi di pugnar. 
    Non è, non è sì facile 
    Adina a conquistar. 

    Nemorino 

    (Un po' del suo coraggio 
    amor mi desse almeno! 
    Direi siccome io peno, 
    pietà potrei trovar. 
    Ma sono troppo timido, 
    ma non poss'io parlar.)

    Giannetta e Coro 

    (Davver saria da ridere 
    se Adina ci cascasse, 
    se tutti vendicasse 
    codesto militar! 
    Sì sì; ma è volpe vecchia, 
    e a lei non si può far.) 

    Belcore 

    Intanto, o mia ragazza, 
    occuperò la piazza. Alcuni istanti 
    concedi a' miei guerrieri 
    al coperto posar. 

    Adina 

    Ben volentieri. 
    Mi chiamo fortunata 
    di potervi offerir una bottiglia. 

    Belcore 

    Obbligato. (Io son già della famiglia.) 

    Adina 

    Voi ripigliar potete 
    gl'interrotti lavori. Il sol declina. 

    Tutti 
    Andiam, andiamo.

    Partono Belcore, Giannetta e il coro. 

    Scena terza


    Nemorino e Adina. 

    Nemorino 

    Una parola, o Adina. 

    Adina 

    L'usata seccatura! 
    I soliti sospir! Faresti meglio 
    a recarti in città presso tuo zio, 
    che si dice malato e gravemente. 

    Nemorino 

    Il suo mal non è niente appresso al mio. 
    Partirmi non poss'io... 
    Mille volte il tentai... 

    Adina 

    Ma s'egli more, 
    e lascia erede un altro?... 

    Nemorino 

    E che m'importa?... 

    Adina 

    Morrai di fame, e senza appoggio alcuno. 

    Nemorino 

    O di fame o d'amor... per me è tutt'uno. 

    Adina 
    Odimi. Tu sei buono, 
    modesto sei, né al par di quel sergente 
    ti credi certo d'ispirarmi affetto; 
    così ti parlo schietto, 
    e ti dico che invano amor tu speri: 
    che capricciosa io sono, e non v'ha brama 
    che in me tosto non muoia appena è desta. 

    Nemorino 

    Oh, Adina!... e perché mai?... 

    Adina 

    Bella richiesta! 
    Chiedi all'aura lusinghiera 
    perché vola senza posa 
    or sul giglio, or sulla rosa, 
    or sul prato, or sul ruscel: 
    ti dirà che è in lei natura 
    l'esser mobile e infedel. 

    Nemorino 

    Dunque io deggio?... 

    Adina 

    All'amor mio 
    rinunziar, fuggir da me. 

    Nemorino 

    Cara Adina!... Non poss'io. 

    Adina 
    Tu nol puoi? Perché? 

    Nemorino 
    Perché! 
    Chiedi al rio perché gemente 
    dalla balza ov'ebbe vita 
    corre al mar, che a sé l'invita, 
    e nel mar sen va a morir: 
    ti dirà che lo strascina 
    un poter che non sa dir. 

    Adina 

    Dunque vuoi?... 

    Nemorino 

    Morir com'esso, 
    ma morir seguendo te. 

    Adina 

    Ama altrove: è a te concesso. 

    Nemorino 

    Ah! possibile non è. 

    Adina 

    Per guarir da tal pazzia, 
    ché è pazzia l'amor costante, 
    dèi seguir l'usanza mia, 
    ogni dì cambiar d'amante. 
    Come chiodo scaccia chiodo, 
    così amor discaccia amor. 
    In tal guisa io rido e godo, (anche: io me la godo) 
    in tal guisa ho sciolto il cor. 

    Nemorino 

    Ah! te sola io vedo, io sento 
    giorno e notte e in ogni oggetto: 
    d'obbliarti in vano io tento, 
    il tuo viso ho sculto in petto... 
    col cambiarsi qual tu fai, 
    può cambiarsi ogn'altro amor. 
    Ma non può, non può giammai 
    il primero uscir dal cor. 
    (partono)

    Piazza nel villaggio. Osteria della Pernice da un lato. 

    Scena quarta


    Paesani, che vanno e vengono occupati in vane faccende. Odesi un suono di tromba: escono dalle case le donne con curiosità: vengono quindi gli uomini, ecc. ecc. 

    Donne 

    Che vuol dire codesta sonata? 

    Uomini 

    La gran nuova venite a vedere. 

    Donne 

    Che è stato? 

    Uomini 

    In carrozza dorata 
    è arrivato un signor forestiere. 
    Se vedeste che nobil sembiante! 
    Che vestito! Che treno brillante! 

    Tutti 

    Certo, certo egli è un gran personaggio... 
    Un barone, un marchese in viaggio... 
    Qualche grande che corre la posta... 
    Forse un prence... fors'anche di più. 
    Osservate... si avvanza... si accosta: 
    giù i berretti, i cappelli giù giù. 


    Scena quinta

    Il dottore Dulcamara in piedi sopra un carro dorato, avendo in mano carte e bottiglie. Dietro ad esso un servitore, che suona la tromba. Tutti i paesani lo circondano. 

    Dulcamara 

    Udite, udite, o rustici 
    attenti non fiatate.

    Io già suppongo e immagino 
    che al par di me sappiate 
    ch'io sono quel gran medico, 
    dottore enciclopedico 
    chiamato Dulcamara, 
    la cui virtù preclara 
    e i portenti infiniti 
    son noti in tutto il mondo... e in altri siti. 
    Benefattor degli uomini, 
    riparator dei mali, 
    in pochi giorni io sgombero 
    io spazzo gli spedali, 
    e la salute a vendere 
    per tutto il mondo io vo. 
    Compratela, compratela, 
    per poco io ve la do. 
    È questo l'odontalgico 
    mirabile liquore, 
    dei topi e delle cimici 
    possente distruttore, 
    i cui certificati 
    autentici, bollati 
    toccar vedere e leggere 
    a ciaschedun farò. 
    Per questo mio specifico, 
    simpatico mirifico, 
    un uom, settuagenario 
    e valetudinario, 
    nonno di dieci bamboli 
    ancora diventò. 
    Per questo Tocca e sana 
    in breve settimana 
    più d'un afflitto giovine 
    di piangere cessò.

    O voi, matrone rigide, 
    ringiovanir bramate? 
    Le vostre rughe incomode 
    con esso cancellate. 
    Volete voi, donzelle, 
    ben liscia aver la pelle? 
    Voi, giovani galanti, 
    per sempre avere amanti? 
    Comprate il mio specifico, 
    per poco io ve lo do. 
    Ei move i paralitici, 
    spedisce gli apopletici, 
    gli asmatici, gli asfitici, 
    gl'isterici, i diabetici, 
    guarisce timpanitidi, 
    e scrofole e rachitidi, 
    e fino il mal di fegato, 
    che in moda diventò. 
    Comprate il mio specifico, 
    per poco io ve lo do. 
    L'ho portato per la posta 
    da lontano mille miglia 
    mi direte: quanto costa? 
    quanto vale la bottiglia? 
    Cento scudi?... Trenta?... Venti? 
    No... nessuno si sgomenti. 
    Per provarvi il mio contento 
    di sì amico accoglimento, 
    io vi voglio, o buona gente, 
    uno scudo regalar. 

    Coro 

    Uno scudo! Veramente? 
    Più brav'uom non si può dar. 

    Dulcamara 

    Ecco qua: così stupendo, 
    sì balsamico elisire 
    tutta Europa sa ch'io vendo 
    niente men di dieci lire: 
    ma siccome è pur palese 
    ch'io son nato nel paese, 
    per tre lire a voi lo cedo, 
    sol tre lire a voi richiedo: 
    così chiaro è come il sole, 
    che a ciascuno, che lo vuole, 
    uno scudo bello e netto 
    in saccoccia io faccio entrar. 
    Ah! di patria il dolce affetto 
    gran miracoli può far. 

    Coro 

    È verissimo: porgete. 
    Oh! il brav'uom, dottor, che siete! 
    Noi ci abbiam del vostro arrivo 
    lungamente a ricordar. 

    Scena sesta


    Nemorino e detti. 

    Nemorino 

    (Ardir. Ha forse il cielo 
    mandato espressamente per mio bene 
    quest'uom miracoloso nel villaggio. 
    Della scienza sua voglio far saggio.) 
    Dottore... perdonate... 
    È ver che possediate 
    segreti portentosi?... 

    Dulcamara 

    Sorprendenti. 
    La mia saccoccia è di Pandora il vaso. 

    Nemorino 

    Avreste voi... per caso... 
    la bevanda amorosa 
    della regina Isotta? 

    Dulcamara 

    Ah!... Che?... Che cosa? 

    Nemorino 

    Voglio dire... lo stupendo 
    elisir che desta amore... 

    Dulcamara 

    Ah! sì sì, capisco, intendo. 
    Io ne son distillatore. 

    Nemorino 

    E fia vero. 

    Dulcamara 

    Se ne fa 
    gran consumo in questa età. 

    Nemorino 

    Oh, fortuna!... e ne vendete? 

    Dulcamara 

    Ogni giorno a tutto il mondo. 

    Nemorino 

    E qual prezzo ne volete? 

    Dulcamara 

    Poco... assai... cioè... secondo.. 

    Nemorino 

    Un zecchin... null'altro ho qua... 

    Dulcamara 

    È la somma che ci va. 

    Nemorino 

    Ah! prendetelo, dottore. 

    Dulcamara 

    Ecco il magico liquore. 

    Nemorino 

    Obbligato, ah sì, obbligato! 
    Son felice, son rinato. 
    Elisir di tal bontà! 
    Benedetto chi ti fa! 

    Dulcamara 

    (Nel paese che ho girato 
    più d'un gonzo ho ritrovato, 
    ma un eguale in verità 
    non ve n'è, non se ne dà.) 

    Nemorino 

    Ehi!... dottore... un momentino... 
    In qual modo usar si puote? 

    Dulcamara 

    Con riguardo, pian, pianino 
    la bottiglia un po' si scote... 
    Poi si stura... ma, si bada 
    che il vapor non se ne vada. 
    Quindi al labbro lo avvicini, 
    e lo bevi a centellini, 
    e l'effetto sorprendente 
    non ne tardi a conseguir. 

    Nemorino 

    Sul momento? 

    Dulcamara 

    A dire il vero, 
    necessario è un giorno intero. 
    (Tanto tempo è sufficiente 
    per cavarmela e fuggir.) 

    Nemorino 

    E il sapore?... 

    Dulcamara 

    Egli è eccellente... 
    (È bordò, non elisir.) 

    Nemorino 

    Obbligato, ah sì, obbligato! 
    Son felice, son rinato. 
    Elisir di tal bontà! 
    Benedetto chi ti fa! 

    Dulcamara 

    (Nel paese che ho girato 
    più d'un gonzo ho ritrovato, 
    ma un eguale in verità 
    non ve n'è, non se ne dà.) 
    Giovinotto! Ehi, ehi! 

    Nemorino 

    Signore? 

    Dulcamara 

    Sovra ciò... silenzio... sai? 
    Oggidì spacciar l'amore 
    è un affar geloso assai: 
    impacciar se ne potria 
    un tantin l'autorità. 

    Nemorino 

    Ve ne do la fede mia: 
    nanche un'anima il saprà. 

    Dulcamara 

    Va, mortale avventurato; 
    un tesoro io t'ho donato: 
    tutto il sesso femminino 
    te doman sospirerà. 
    (Ma doman di buon mattino 
    ben lontan sarò di qua.) 

    Nemorino 

    Ah! dottor, vi do parola 
    ch'io berrò per una sola: 
    né per altra, e sia pur bella, 
    né una stilla avanzerà. 
    (Veramente amica stella 
    ha costui condotto qua.)

    Dulcamara entra nell'osteria. 

    Scena settima


    Nemorino. 

    Nemorino 

    Caro elisir! Sei mio! 
    Sì tutto mio... Com'esser dêe possente 
    la tua virtù se, non bevuto ancora, 
    di tanta gioia già mi colmi il petto! 
    Ma perché mai l'effetto 
    non ne poss'io vedere 
    prima che un giorno intier non sia trascorso? 
    Bevasi. Oh, buono! Oh, caro! Un altro sorso. 
    Oh, qual di vena in vena 
    dolce calor mi scorre!... Ah! forse anch'essa... 
    Forse la fiamma stessa 
    incomincia a sentir... Certo la sente... 
    Me l'annunzia la gioia e l'appetito 
    Che in me si risvegliò tutto in un tratto. 
    (siede sulla panca dell'osteria: si cava di saccoccia pane e frutta: mangia cantando a gola piena) 
    La ra, la ra, la ra. 

    Scena ottava


    Adina e detto. 

    Adina 

    (Chi è quel matto? 
    Traveggo, o è Nemorino? 
    Così allegro! E perché?) 

    Nemorino 

    Diamine! È dessa... 
    (si alza per correre a lei, ma si arresta e siede di nuovo) 
    (Ma no... non ci appressiam. De' miei sospiri 
    non si stanchi per or. Tant'è... domani 
    adorar mi dovrà quel cor spietato.) 

    Adina 

    (Non mi guarda neppur! Com'è cambiato!) 

    Nemorino 

    La ra, la ra, la lera! 
    La ra, la ra, la ra. 

    Adina 

    (Non so se è finta o vera 
    la sua giocondità.) 

    Nemorino 

    (Finora amor non sente.) 

    Adina 

    (Vuol far l'indifferente.) 

    Nemorino 

    (Esulti pur la barbara 
    per poco alle mie pene: 
    domani avranno termine, 
    domani mi amerà.) 

    Adina 

    (Spezzar vorria lo stolido, 
    gettar le sue catene, 
    ma gravi più del solito 
    pesar le sentirà.) 

    Nemorino 

    La ra, la ra... 

    Adina 

    (avvicinandosi a lui) 
    Bravissimo! 
    La lezion ti giova. 

    Nemorino 

    È ver: la metto in opera 
    così per una prova. 

    Adina 

    Dunque, il soffrir primiero? 

    Nemorino 

    Dimenticarlo io spero. 

    Adina 

    Dunque, l'antico foco?... 

    Nemorino 

    Si estinguerà fra poco. 
    Ancora un giorno solo, 
    e il core guarirà. 

    Adina 

    Davver? Me ne consolo... 
    Ma pure... si vedrà. 

    Nemorino 

    (Esulti pur la barbara 
    per poco alle mie pene: 
    domani avranno termine 
    domani mi amerà.) 

    Adina 

    (Spezzar vorria lo stolido 
    gettar le sue catene, 
    ma gravi più del solito 
    pesar le sentirà.) 

    Scena nona


    Belcore di dentro, indi in iscena e detti. 

    Belcore 
    (cantando) 

    Tran tran, tran tran, tran tran. 
    In guerra ed in amore 
    l'assedio annoia e stanca. 

    Adina 

    (A tempo vien Belcore.) 

    Nemorino 

    (È qua quel seccator.) 

    Belcore 

    (uscendo) 
    Coraggio non mi manca 
    in guerra ed in amor. 

    Adina 

    Ebben, gentil sergente 
    la piazza vi è piaciuta? 

    Belcore 

    Difesa è bravamente 
    e invano ell'è battuta. 

    Adina 

    E non vi dice il core 
    che presto cederà? 

    Belcore 

    Ah! lo volesse amore! 

    Adina 

    Vedrete che vorrà. 

    Belcore 

    Quando? Sarìa possibile! 

    Nemorino 

    (A mio dispetto io tremo.) 

    Belcore 

    Favella, o mio bell'angelo; 
    quando ci sposeremo? 

    Adina 

    Prestissimo. 

    Nemorino 

    (Che sento!) 

    Belcore 

    Ma quando? 

    Adina 

    (guardando Nemorino) 

    Fra sei dì. 

    Belcore 

    Oh, gioia! Son contento. 

    Nemorino 

    (ridendo) 
    Ah ah! va ben cosi. 

    Belcore 

    (Che cosa trova a ridere 
    cotesto scimunito? 
    Or or lo piglio a scopole 
    se non va via di qua.) 

    Adina

    (E può si lieto ed ilare 
    sentir che mi marito! 
    Non posso più nascondere 
    la rabbia che mi fa.) 

    Nemorino 

    (Gradasso! Ei già s'imagina 
    toccar il ciel col dito: 
    ma tesa è già la trappola, 
    doman se ne avvedrà.) 

    Scena decima


    Suono di tamburo: esce Giannetta colle contadine, indi accorrono i soldati di Belcore. 

    Giannetta 

    Signor sergente, signor sergente, 
    di voi richiede la vostra gente. 

    Belcore 

    Son qua! Che è stato? Perché tal fretta? 

    Soldato 

    Son due minuti che una staffetta 
    non so qual ordine per voi recò.

    Belcore 

    (leggendo) 
    Il capitano... Ah! Ah! va bene. 
    Su, camerati: partir conviene. 

    Cori 

    Partire!.. E quando? 

    Belcore 

    Doman mattina. 

    Cori 

    O ciel, sì presto! 

    Nemorino 

    (Afflitta è Adina.) 

    Belcore 

    Espresso è l'ordine, che dir non so. 

    Cori 

    Maledettissima combinazione! 
    Cambiar sì spesso di guarnigione! 
    Dover le/gli amanti abbandonar! 

    Belcore 

    Espresso è l'ordine, non so che far. 
    (ad Adina) 
    Carina, udisti? Domani addio! 
    Almen ricordati dell'amor mio. 

    Nemorino 

    (Si sì, domani ne udrai la nova.) 

    Adina 

    Di mia costanza ti darò prova: 
    la mia promessa rammenterò. 

    Nemorino 

    (Si sì, domani te lo dirò.) 

    Belcore 

    Se a mantenerla tu sei disposta, 
    ché non anticipi? Che mai ti costa? 
    Fin da quest'oggi non puoi sposarmi? 

    Nemorino 

    (Fin da quest'oggi!) 

    Adina 

    (osservando Nemorino) 
    (Si turba, parmi.) 
    Ebben; quest'oggi... 

    Nemorino 

    Quest'oggi! di', Adina! 
    Quest'oggi, dici?... 

    Adina 

    E perché no?... 

    Nemorino 

    Aspetta almeno fin domattina. 

    Belcore 

    E tu che c'entri? Vediamo un po'. 

    Nemorino 

    Adina, credimi, te ne scongiuro... 
    Non puoi sposarlo... te ne assicuro... 
    Aspetta ancora... un giorno appena... 
    un breve giorno... io so perché. 
    Domani, o cara, ne avresti pena; 
    te ne dorresti al par di me. 

    Belcore 

    Il ciel ringrazia, o babbuino, 
    ché matto, o preso tu sei dal vino. 
    Ti avrei strozzato, ridotto in brani 
    se in questo istante tu fossi in te. 
    In fin ch'io tengo a fren le mani, 
    va via, buffone, ti ascondi a me. 

    Adina 

    Lo compatite, egli è un ragazzo: 
    un malaccorto, un mezzo pazzo: 
    si è fitto in capo ch'io debba amarlo, 
    perch'ei delira d'amor per me. 
    (Vo' vendicarmi, vo' tormentarlo, 
    vo' che pentito mi cada al piè.) 

    Giannetta 

    Vedete un poco quel semplicione! 

    Cori 

    Ha pur la strana presunzione: 
    ei pensa farla ad un sergente, 
    a un uom di mondo, cui par non è. 
    Oh! sì, per Bacco, è veramente 
    la bella Adina boccon per te! 

    Adina 

    (con risoluzione) 
    Andiamo, Belcore, 
    si avverta il notaro. 

    Nemorino 

    (smanioso) 
    Dottore! Dottore... 
    Soccorso! riparo! 
    Giannetta e Cori 
    È matto davvero. 
    (Me l'hai da pagar.) 
    A lieto convito, 
    amici, v'invito. 

    Belcore 

    Giannetta, ragazze, 
    vi aspetto a ballar. 

    Giannetta e Cori 

    Un ballo! Un banchetto! 
    Chi può ricusar? 

    Adina, Belcore, Giannetta e Cori 

    Fra lieti concenti gioconda brigata, 
    vogliamo contenti passar la giornata: 
    presente alla festa amore verrà. 
    (Ei perde la testa: 
    da rider mi fa.) 

    Nemorino 

    Mi sprezza il sergente, mi burla l'ingrata, 
    zimbello alla gente mi fa la spietata. 
    L'oppresso mio core più speme non ha. 
    Dottore! Dottore! 
    Soccorso! Pietà.

    Adina dà la mano a Belcore e si avvia con esso. Raddoppiano le smanie di Nemorino; gli astanti lo dileggiano. 

    [...]


    .


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    AURELIO DE' GIORGI BERTOLA 

    (Rimini, Italia 4 de agosto de 1753 - Rimini, 30 de de junio de 1798. Fue un poeta y escritor italiano.

    OBRA:

    Osservazioni sopra Metastasio con alcuni versi, Bassano, A spese Remondini di Venezia, 1784
    Viaggio sul Reno e ne' suoi contorni, Rimini, Albertini, 1795.



    EL COCODRILO Y EL LAGARTO

    Contaba mi abuelita,
    Que un pequeño, raquítico Lagarto,
    A un Cocodrilo enorme que á la orilla
    Del sacro Nilo estaba reposando,
    Le dijo un día;—Qué placer tan vivo
    Me embarga ¡voto al chápiro!
    Al ver en mi vejez con estos ojos,
    En país tan hermoso y renombrado,
    Uno de mis queridos nietezuelos,
    Tan fuerte y poderoso, tan gallardo!
    Centenares de leguas he corrido,
    ¡A fe de buen Lagarto!
    Por ver un descendiente tan ilustre,
    Un descendiente que me honra tanto.

    Nosotros, es verdad, por entre yerbas,
    Y por entre guijarros,
    Y por las hendeduras de la tierra
    Nuestro vientre blanquísimo arrastramos.

    Mas nuestra pura, nuestra antigua sangre,
    Prueba que somos de una raza vastagos.—
    El señor Cocodrilo,
    Poderoso señor, rey de los Saurios,
    Tendido cuan largo era,
    Pesadamente hallábase roncando;
    Así es que no entendió, según parece,
    Los lindos cumplimientos del Lagarto.

    Con todo, abrió los ojos,
    Cuando su buen pariente hubo acabado,
    Y le dijo:—Qué dices?
    Explícate, gusano.—
    El lagarto replica....
    Quiero decir que hubiera replicado,
    Pero antes que pudiera
    Decir una palabra
    Don Cocodrilo estaba ya roncando.

    Traducción: Vicente Arana


    O dolcissima bocca ed amorosa

    O dolcissima bocca ed amorosa, 
    che solevi appressarti al labbro mio, 
    come languida sei, come spario 
    il bel, che ti tinge a, col or ai rosa! 

    o dolcissima bocca e graziosa, 
    ove il sorriso tenero sen gio? 
    quei che, ministro l fido al tuo desio, 
    usciva a palesar la fiamma ascosa? 

    Ma che? Pallida e mesta anca mi piaci; 
    lascia che su di te l'amante care, 
    soavissima bocca, io stempri in baci.

    Forse avverrà che il mio cocente ardore 
    ti renda i primi tuoi colar vivaci 
    per un nuovo miracolo d'Amore.

    Questa poesia proviene da: Poesia di Aurelio de' Giorgi Bertola 






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  • 04/30/16--10:01: GIAMBATTISTA CASTI [18.589]

  • Giambattista Casti

    Giovanni Battista Casti (29 de agosto de 1724, Viterbo o Acquapendente - 5 de febrero de 1803, París), poeta italiano, abate, satirista y libretista de óperas ligeras.

    No ha quedado suficientemente clara la fecha ni el lugar de nacimiento de Casti, debido a que aparecen múltiples documentos que llevan a la confusión. Los biógrafos, críticos y editores de sus obras consideran que nació en 1724, fecha en la que Giambattista Casti es bautizado. Pronto alcanzó el grado clerical al tomar cánones en la catedral de su lugar natal, pero rechazó permanecer ahí porque tenía intenciones de viajar por las capitales de Europa. Se destacó como lírico. En 1782, a la muerte del célebre Metastasio, se le nombró "Poeta cesario" o poeta laureado de la corte imperial de los archiduques de Austria, en Viena, y se dedicó a la composición de libretos para óperas cortesanas. En ese tiempo, la mayor parte de Italia, luego de la Guerra de sucesión española, estaba dominada por Austria. En 1796 renunció al cargo, para no verse envuelto en pugnas políticas en la Viena de los Habsburgo. A pesar de su condición eclesiástica, se le conoció como libertino, seductor y hedonista de todo tipo de placeres, circunstancias que le hicieron merecedor de mala reputación. Si bien es cierto que Casti no tuvo vocación religiosa, tomó la carrera clerical por recomendaciones familiares, estando dentro de sus parientes un canónigo de la catedral del Santo Sepulcro de Acquapendente, donde se le bautizó. En 1781, bajo el auspicio del emperador José II de Austria, Casti emprendió un recorrido diplomático por España. Ahí presentarían los primeros síntomas de la sífilis que lo consumaría. Viajó de Rusia a Portugal, de Turquía al norte de Europa.

    Establecido en París como escritor reconocido, murió ahí en 1803, poco antes de cumplir los 82 años, más o menos el doble de la esperanza de vida de la época. A diferencia de otros personajes ilustres que padecieron la sífilis y que tomaron drogas para mitigar los dolores o se quitaron directamente la vida, Casti siempre luchó por curarse. Entre sus libros más relevantes están "Novelle galanti" y "Gli animali parlani" (Los animales parlantes), una alegoría poética que escribió durante ocho años, de 1794 a 1802, y que tendría buena recepción y por eso, gran difusión en los círculos literarios de Europa, siendo traducida al francés, alemán, español e inglés, a pocos años de la edición original. "Novella galanti" es una serie de narraciones poéticas, versificadas en octavas reales, métrica propia de los poetas italianos para esa clase composición; el libro, de gran armonía y pureza en el estilo, recurría a la ironía y a comentarios de pólemica y humor negro. Con "Gli animali parlani", escrita en la época de agitación de la revolución en Francia, Casti se propuso mostrar los sentimientos y esperanzas de la gente ante los defectos y absurdos de los sistemas políticos. Escribió libretos para óperas como "Il re Teodoro in Venezia", con música de Giovanni Paisiello, y "Prima la musica e poi le parole", musicalizada por Antonio Salieri. La influencia del abate Casti dentro de Italia y en los países de lengua románica como España y Francia, sería notoria.

    Digno de gloria es el que roba un reino; el que roba poco es digno de la horca
    Giambattista Casti


    Publicaciones

    Cuentos y poemas

    Novelle galanti, in ottava rima (Nuevos galantes), cuentos en verso del género de Boccace, 1793.
    Gli Animali parlanti (Los Animales parlantes), poema heroico-comico en 26 cantos, donde los personajes de Esopo forman una epopeya regular, 1801. Traducido por Pierre Paganel en 1813 y en versos por Louis Mareschal en 1819.

    Libretos

    Lo sposo burlato, ópera-bufa, música de Niccolò Vito Piccinni, 1769 y de Giovanni Paisiello, 1778
    La finta amante, ópera cómica, música de Giovanni Paisiello, 1780.
    Il re Teodoro di Venezia, drama heroico-cómico, después de Candide de Voltaire, música de Giovanni Aisiello, 1784. Traducido al francés con el título El Rey Teodoro en Venecia, ópera heroica-cómica en 2 actos, por Pierre-Louis Moline, 1787.
    La grotta di Trofonio, drama jocoso, música de Antonio Salieri, 1785.
    Prima la musica e poi le parole, divertimento teatral, música de Antonio Salieri, 1786, y de Giovanni Paisiello.
    Il re Teodoro in Corsica, drama, 1786-1787.
    Cablai, gran Kan de' tartari, drama heroico-cómico, luego de Il poema tartaro de Giovanni Battista Casti, música de Antonio Salieri, 1788.
    Venere e Adone, cantata, música de Joseph Weigl, 1791.
    Catilina, drama trágico-cómica, luego de Rome sauvée de Voltaire, música de Antonio Salieri, 1792
    Li dormienti, drama, 1796.
    Orlando furioso, drama heroico-cómico, 1796.
    Rosamonda (Rosmunda), drama, 1796.
    Bertoldo, drama




    ELECCIÓN

    DEL REY DE LOS ANIMALES CUADRÚPEDOS.

    La vista filosófica estendiendo
    Sobre todos los tiempos y lugares,
    Pretendientes veremos á millares,
    Méritos que no tienen esponiendo.

    Mas también se verá, que el que los tiene
    A estar sin pretender raro se aviene.
    Aun es más raro hallar entre millones,
    Que puestos ambicionan preminentes,
    Quien tenga cualidades suficientes
    A llenar de su empleo las funciones.

    Y ¿quién saber tendrá, virtud y prendas,
    Para de un reino manejar las riendas?
    No es de admirarnos, pues, que entre las fieras,
    Aspirantes del trono á la eminencia,
    No se encontrase en unas suficiencia,
    Al par que en otras, faltas verdaderas;
    Y que escluido en fin todo aspirante,
    Quedase el León sólo y Elefante.

    Solos quedan: al modo que luchando
    En el undoso mar contrarios vientos,
    Restan después de choques muy violentos,
    El austro y bóreas ambos señoreando;
    Hasta que finalmente solo es uno
    Dueño del vasto campo de Neptuno.

    Los demás brutos entre tanto estaban
    De mal humor, confusos y dolientes,
    Sus prendas contemplando preferentes,
    Y que no obstante así, se despreciaban,
    Pues no había en verdad uno tan sólo
    Sin juzgarse agraviado; aun el más bolo.

    El tigre en especial, bufa, y sus ojos
    Furores y centellas despidiendo,
    De colérico tiembla, descubriendo
    Sin cautela su orgullo y sus enojos.

    Mas ceder ya era fuerza sin recurso
    Al unánime voto del concurso.

    Del Elefante se trató primero:
    Y aunque enemigos en secreto había,
    Muchos apasionados mantenía,
    Y aun el pueblo era suyo casi entero;
    Si acaso en el político idiotismo
    El pueblo y populacho son lo mismo.

    La plebe con efecto, que no piensa,
    Sólo ve lo que tiene por delante,
    Así es que, respetaba el Elefante
    Por su mole de carne tan inmensa.

    Y en verdad que á tomar un Rey al peso,
    ¿Quién hay que pese más, ni más obeso?
    Su taciturno aspecto pensativo,
    Su natural circunspección, su modo,
    Como que están diciéndonos, que todo
    Lo piensa antes de obrar muy reflexivo,
    Y que, pues sin cesar mediatabundo,
    Será el primer filósofo del mundo.

    No hablemos de su trompa formidable,
    Cual cera dúctil, y cual bronce dura,
    Que hace cualquier defecto en la estructura
    De este animal, asaz disimulable.

    Ya ligero la vibra, ya la encoge,
    Ya la pliega, y la estiende y la recoge.

    Hablemos sí, de cuan es provechosa
    A las bestias pequeñas la gran masa
    De este monte de carne, cuando abrasa
    El sol en la canícula ardoroso,
    Y de su dulce sombra están gozando
    Cual de aya hojosa en torno reposando.

    Juzgarán que esta prenda no es ninguna,
    Mas en gran prez el bruto la tenía,
    Cuando á los hombres ponderar oía
    De un tal ó de una tal la gran fortuna,
    Diciendo en verso, y otra vez en prosa,
    A la sombra del Príncipe reposa.

    Estos discursos y de igual talante
    Mil otros se expusieron con tal maña,
    Que de carne y de huesos la montaña
    Fuera el Rey de los brutos, si al instante
    Se hubiera ido á votar; ¡tanta influencia
    Tiene á veces el arte y la elocuencia!

    Pero previendo el caso el Can astuto,
    Repara el golpe, la palabra pide,
    Y en favor del León las fuerzas mide
    Con el ilustre preopinante bruto.

    Culpar en esto al perro yo no trato;
    Pues el León era el digno candidato.
    Mas aunque lo parece, no le obliga
    Aquel mérito al Can...cierto embebido...

    Acá para inter nos, yo lo he sabido.
    No darme por autor: nadie lo diga:
    Malquistarme no gusto: fuera un necio:
    Y más con el León que tanto aprecio.

    He aquí el gran secreto: un pacto había,
    Por el cual el León era obligado
    Nombrar ministro al Can, si á su cuidado
    Debiese el conseguir la monarquía:
    Ofreciéndole el Perro por su parte
    No perdonar al fin trabajo ni arte.

    Cabeza de la clase aristócrata
    Era el León: y el Perro con la idea
    De hacerle un gran partido en la asamblea,
    Gefe consiguió ser del demócrata.
    Por esto eran del Can las diligencias.

    ¡Para el tonto que fíe en apariencias!
    Si el interior se viese, ¡ó Dios y cuántos,
    Que juzgamos del público impelidos,
    Se vieran de su bien sólo movidos!
    No me la pegarán los que de santos
    Suelen hacer. ¡O falsos! ¡ó traidores,
    Del cielo y de la tierra engañadores!
    Nadie del Can estaba en el concierto:
    La Zorra solamente algo sabría,
    Y tal vez el contrato se olería.
    Digo tal vez, pues no lo sé de cierto;
    Mas lo infiero de que es la Zorra el bruto
    De todos más sagaz, y más astuto.
    Por esta razón pues, la Zorra estaba
    Espiándolo todo, á todo atenta.

    Sin declararse á nadie, se contenta
    Con observar y oír cuanto pasaba;
    Hasta ver si eran sólidos ó vanos
    Los proyectos que el Can trae entre manos.
    De nuevo éste despliega su elocuencia,
    Y dice así: ¡Potentes electores!
    A superior empresa, superiores
    Deben ser el examen y prudencia.

    Y el grande asunto de que aquí se trata
    Decidido una vez, no se retrata.

    Los méritos de todos, como es justo,
    Examinados ya, sólo ha quedado
    Aquel que, sobre todos elevado,
    Descuella cual ciprés sobre el arbusto.

    Sabéis que es el León: sólo su nombre
    Respeto impone al bruto, y aun al hombre.

    No hablaré, pues, de lo que el necio admira:
    La cola del León, su gran melena,
    Don sea inestimable enhorabuena,
    Para quien lo esterior tan sólo mira.

    Méritos de esta especie sólo alabe
    El necio que otros méritos no sabe.

    Sé que al aspecto sólo de este bruto,
    Divisamos en él cierta grandeza,
    Con que sabia indicó naturaleza
    Del cuadrúpedo el Príncipe absoluto;

    Un Cesante



    Gli animali parlanti. 
    Los animales parleros 

    CANT I 

    Canto gli usi, i costumi, le vicende 
    E l’ire animalesche, e di nemiche 
    Brutali schiere le battaglie orrende 
    Che furo al tempo che le bestie antiche 
    Possedean la ragione e la loquela; 
    Cose che a noi de’tempi il buio cela. 



    TOM I, 

    CANT I 
    Canto las costumbres, las usanzas, 
    los vaivenes, los bestiales furores 
    y las horrendas batallas de enemigas 
    huestes brutales, acaecidas en los tiempos 
    aquellos en que estaban los animales dotados 
    de juicio y habla, por mas que ya nos lo encubra 
    el negro velo de los siglos. 


    CANT XI  

    Oh quante volte: mentre il mondo tutto 
    Fra le calamità sospira e langue, 
    E nel pianto ravvolgesi e nel lutto, 
    Gode un animo atroce, un cuor di sangue, 
    Solo perché delle comuni ambasce 
    La gelosia, l’invidia sua si pasce! 



    TOM II, 

    CANT XI 

    ¡Ah, cuantas veces mientras que el mundo entero 
    jime y se ajita en calamidad y lágrimas, 
    se complace en sus penas la envidia y los celos 
    de un corazón atroz de un alma sanguinaria! 



    CANT XXI  

    Non v’è chi possa, ed io lo so per prova, 
    Di ciò che gli avverrà farsi un’idea: 
    Spesso, malgrado suo, talun si trova 
    Astretto a far ciò che men far volea; 
    E non occorre dir: non lo farò; 
    Ché dal destin v’è tratto, o voglia o no 



    TOM III

    CANT XXI 
    Nadie hay (lo sé por esperiencia propia)
    que pueda formarse una idea de lo que le ha de suceder, 
    que muchas veces tiene uno, á pesar suyo, 
    que hacer lo que menos le agrada, 
    y no hay que decir de esta agua no beberé, 
    pues el destino te hará abrevar en ella





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  • 04/30/16--11:10: MAIA MOROSANO [18.590]

  • MAIA MOROSANO

    Maia Morosano nació en 1986 en Rosario. Es poeta, editora y cuenta que le interesa vincular a las personas con la poesia, de ahí que se dedique al armado de ferias de editoriales, y ciclos de lectura. Junto a Rocío Muñoz realizó el ciclo Poetas Corrientes, y lleva adelante la editorial Espiral Calipso desde 2008.

    Sus libros publicados son: Escaleras (Espiral Calipso, 2008), La reina en mi país (Espiral Calipso. 2009), Las Gracias y las Horas (poesía- La pulga renga:  2013) y Malcriada (poesía – Ombligo Cuadrado). Fue representante  de la provincia de Santa Fe de APOA (Asociación de Poetas  Argentinos) en el período 2014-2015.Organiza junto a Federico Rodríguez, Luis Alberto Steinmann y Rocío Muñoz el ciclo literario semanal A cuatro voces.



    De: Las gracias y las horas [2013]



    CONTEMPLACIÓN DE ÍNACO

    Cuando estoy sola quedo mirando la intemperie
    río que no llega a inundarse
    pero derrama.


    TROYA

    Dos más uno es tres
    el número de la fuerza 
    y sin conocerte lo tatué en la flor
    de todas mis noches.
    Lo cursi también es violento y profundo
    como la sangre,
    como el toro a la bandera roja.
    En España me tatué el tres y me convertí en Casandra

    la fuerza del toro,
    los huevos.
    El toro cabrío es violento
    como enamorarse y parecer una zonza,
    una mamerta 
    o gastarse
    mil pesos que no existen
    para ir a buscarte por mar
    espuma del plata.
    Amar es violento
    y eso que los tiempos del cólera pasaron
    cuando estaba de moda
    ponerle gotas de lavandina al agua
    o hervirla hasta el cansancio.
    Ahora tenemos gripe A
    y las vacas locas que nos violentan,
    ya no nos comemos los cuentos de Disney
    y le ponemos peluca rosa a Hércules:
    para muchos eso es violento,
    que vos me des tu cueva ,
    que me protejas de la lluvia.
    Sí, lo cursi es violento,
    pero la épica es violenta
    ¡y sino miralo a Paris

    y mirala a Helena
    y a la inmensa Casandra!
    ¿Me lo vas a negar vos que sabés tanto de griegos y de nuestras Troyas?
    Hay ocasiones en las que me pregunto si nos cansaremos
    de la guerra de nuestras lenguas bravas
    afiladas para la muerte.
    Nos persigue la mazorca
    y sin embargo
    elegí darte mi carne y todo lo que envasa
    cual matambre de exportación 
    primera estación de orquídeas.
    Ya sé que te violenta tanto chorizo de bufanda
    pero la lengua es violenta
    sobre todo cuando se disfraza 
    de conejo y terciopelo,
    quiero decir:
    esos versos preciosistas y eclépticos
    que no se entienden nada.
    Lo que quiere y pretende ser cool y pedante
    es violento.
    Gritar a veces no es violento
    depende la intención
    y en este momento 
    es el deseo de erupción
    de voces que se me escapan.

    Voy a matar esa N
    voy a degollar su sonido nasal que nos lapida
    y te voy a ser mil ramitos de las flores que queden.
    De elegirte mi reina y mi hogar siempre estoy a un paso
    y es violento pensar 
    que todo puede desaparecer como el alcohol en navidad
    o que la desilusión nos puede jugar
    el jaque final con dos peones.
    Hasta el amor rosa es violento 
    y da terror amanecer en tus brazos y pedirle siempre a algo
    o a alguien
    todas cosas en las que no creo 
    pero por si las moscas pedir no cuesta nada
    y el que no llora no mama
    y yo les pido,
    y yo les mamo
    a los señores de la carne,
    del deseo,
    del futuro
    o de la energía suprema que nos rodea
    que me hagan la gauchada 
    y que siempre quede 
    una noche más,
    una mañana más 
    y que para el mundo sólo seamos
    dos vacas locas
    que le bailan al camino.



    ¿LOBA ESTÁ?

    Juegan los incansables en el bosque.
    Un aullido bajo la lluvia.
    Se asoman las luces de la noche.
    ¿Loba, está?
    Dos hermanos se adentran en la espesura
    buscando fauces.
    Se convierten en hermanas de la luna.
    Dientecitos en la leche
    vuelan con el viento.
    La inocencia envuelve amor.
    Ellos la mamaron:
    ruina troyana.
    Somos los hijos de Eneas.
    De las costillas no vienen las hermanas.
    Fundación animal.
    Somos las hijas de Eneas,
    afuera llueve.
    ¿Loba, está?
    La cueva, ese agujero humano,
    abraza la intemperie.
    El viento lleva su origen,
    la salvación hecha teta de loba.
    No hay inicio sin ruinas,
    no hay origen sin tetas.
    Diferentes formas de escombro.
    Esqueletos de yeso en el Parque Independencia,
    Coloso lleno de héroes rojinegros.
    Mamar desde el comienzo y jugar,
    travesuras en la tierra.
    Los ojos de Remo miran
    el ayer desde su futuro mojado.
    Afuera truena,
    crepitar de olas.
    El río crece desde arriba sin canasta.
    Paraná para los turistas.
    Hay que derrumbar una cueva.
    Soy la loba famélica, soy la hermana.
    Toda fundación se hace sobre escombros,
    pero los muertos siguen abajo del río.
    Afuera llueve y se mojan las piedras.
    El amor es trueno
    pura inocencia de lluvia.
    Rómulo y Remo se dejan inundar mientras juegan.
    No hay piedra que no bese el ayer,
    no hay lluvia que no moje.
    ¿Loba, está?
    Juguemos en el bosque,
    correr apartando hojas, risas tiernas.
    Los ojos de futuro se nublan de agua,
    de pasado,
    Remo quiere el hierro
    desenfundado en su vientre.
    Todos los caminos llevan a Troya
    y él es hijo de Eneas
    igual que su hermano.
    Son las hermanas de la luna,
    las hijas guerreras del dios Marte.
    Dos gotas de agua.
    Jugar en el bosque.
    Afuera llueve.
    La loba no está.

    El amor es trueno
    y parte el rayo.



    ADENTRO

    De mi identidad hago una casa,
    un laberinto,
    el palacio del rey Minos,
    la isla de Lesbos,
    un coloso, olímpico edén de orquídeas.
    Decir SOY es un himno infinito,
    no me faltan redoblantes
    ni primaveras.



    NUDOS DE CLOTO

    Papá tiene tres madres,
    mamá cinco hijos muertos.
    Papá dio a luz a diez conejos y una loba,
    mamá siempre supo cómo abortar cangrejos.
    Mi vecina tiene dos abuelas mías
    y yo tengo dos hermanos de ella
    encerrados en la heladera.
    Anoche besé a un hombre que podría ser mi padre
    y que tiene cuatro primas que podrían ser mi madre.
    Deseé a una mujer que podría ser mi hermana
    y comí tres conejos que podrían ser mi hermano.
    Mi tía adoptó dos hijos míos que le regaló mi padre.
    Yo parí seis cangrejos y una loba famélica.

    Mis gatos son los hijos que no voy a tener.





    Si la brújula es el amor
    enterrá tus ojos en las grietas del sueño.


    ARGOS

    Si reconociste en mí la esencia,
    guardala.
    No toques mi nombre
    hasta que no hayas aprendido de soledades.
    No digas mi nombre
    si no entendés lo que es un conjuro.
    No pronuncies lo que me nombra
    ni me inventes otro nombre.
    Soy el que soy por tener el poder
    de quedarme adentro,
    soy la que soy por poder ladrar para afuera.



    PÉRDIDAS

    Vi mi cara en la cara de la Gorgona
    y lloré
    todos los rostros,
    todas las piedras,
    las incansables ondas
    que da la noche.



    LIKE A VIRGIN

    Tengo una teta,
    una sola
    porque decidí convertirme en Amazona,
    en guerrera de arco y flecha.
    Tengo una teta brillante, pulida,
    de mármol salvo por lo ardiente.
    Me la palpo,
    es fuerte y puntiaguda,
    un conito de Madonna.
    Mi teta y yo corremos tras los Sátiros
    y les clavamos nuestros gemidos.
    Ellos los convierten en canciones profanas.
    Ilusiones de Apolo que no alcanza a su amada.
    Ilusiones.
    Con mi teta doy de comer a gatos y peces calvos.
    Somos la canción del viento
    que atraviesa tus piernas y se va.
    Pasamos en nuestro continuo retorno ardido,
    luego volvemos a la guerra de los días y las noches
    donde no estás para contarlo.


    YOCASTA

    Aunque lo niegues vos,
    aunque lo niegue yo
    con cara de esfinge,
    te pertenezco.
    Sólo hoy,
    sólo ahora.
    No creo en el siempre,
    no creo en el nunca.



    CALIPSO

    Soy la que oculta el pelo en tu lengua,
    la paja en tu ojo
    y el absurdo incendio
    que me arranca.



    CIRCE EMBRUJADA

    No hay hechizo más grande
    que aquel que deja el eco
    de lo que no has dicho,
    de lo que no dirás nunca.



    NUBES DE CHUVA

    Cae el verde sibarita en picada 
    sonando viento de madera,
    voufalando en signos musgobrillantes
    húmedos, bioacústicos,
    olhoscor de festa.
    Voufalando en otra lengua
    que el llanto tiene olor a ubre
    recién amanecida no céu. 
    Arriba de la siesta una niña traviesa cruza el campo santo.
    Achalai mi mama
    el santo campo de árboles y pasto y trigo 
    y soja y vacas a la vera.
    De veras mamita y creeme que sino lo callo. 
    Las ubres pellizcadas fuerte. De veras. A la vera y no tanto. 
    No céu no hay Cristo que aguante.
    Vou mugiendo máma, mamita suave
    achalay voy cambiando a la vera como las vacas.
    Ir al campo es inocente como el llanto sobre el canoso y celeste cielo
    de yo sin golosina. Llorando. 
    Chuva é muitasnuvensainda de manhã.
    Achalay mi máma, achalay
    ¿Dónde quedaron los espejos y la esfinge?
    Doblando ubres, retorciendo lombrices en la tierra. 
    ¿Por qué aparece en cuernos la muerte?
    Vou mugiendo máma, mamita suave y la lluvia es mi mañana
    achalay que vou mutando.
    Libre estoy de llegar con mi agua 
    cayendo de mis morritos llorosos de vaca.
    Agua de chuva mamai! Que ay ay y ay 
    la mujer para adentro, cosita, cosa del campo
    que hay mamai ubres mugiendo
    y son clínicas del destierro, agujas y cuchillos blancos.
    Blancos bien blancos entre el campo santo 
    cargado de verde azul, guiso celeste.
    Soy mujer por elección armónica
    mujer mugida en vacanadas de harto amor 
    maiscoisas hay mamai, maiscoisas
    un holograma de mi yo vaca me mira en canastita debajo de los árboles
    aychalai ay mi máma. 
    Yo elijo ser vaca, 
    rumiando solita sola
    con ganas de abrazarte dentro de mi ay mi dolor mai, tan grande
    rumiando solita sola mai
    Mis lágrimas son grandes porque mis ojos
    son nubes. 




    Tiemblo con las hojas de su corazón 
    porque caen en mi pecho 
    y lo abren al otoño. 
    Tiemblo con las hojas de su corazón 
    porque de mis ramas también cayeron 
    suspiros de un árbol desnudo. 
    Por eso la amo 
    porque su otoño se me desviste adentro.






    .


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  • 04/30/16--12:05: VESELKO KOROMAN [18.591]
  • Foto Z. Kršul

    VESELKO KOROMAN

    (Radišići, Ljubuški, Bosna y Herzegovina, 1934) - escritor e historiador de literatura; poeta, novelista, cuentista,  escritor de crónicas de viajes, crítico literario.



    Traducción: Željka Lovrenčić

    DESDE MI CAMINO 
    (S mog puta)

    Que vuelva al monte, allá,
    de vez en cuando, enojado, le grito al Sol,
    a la inteligencia atrevida. Porque veo, aquello
    que no entiendo cuida mi juicio
    apoyando a mi ser de todas partes.

    Puedo encontrarme así contigo y
    Con tus niños pequeños, donde quiera.
    Sin dudar de mis actos.
    Igual que tú que, misteriosamente curado,
    puedes soportar el crepúsculo.



    DE LAS PUPILAS MISTERIOSAS
    (Iz zjena otajnih)  

    Centelleando desde allá, ¿quién sabe
     cuándo?, una onda de luz, joven,
    que se mueve como el viento
    de izquierda a derecha alrededor de las cosas,
    todavía está de camino.

    Y no llegará mientras sus
    bellas hermanas mayores,
    no me lleven detrás de esta piedra
    de trescientos colores, allá

    donde está el tiempo.


      
    A FINALES DE JULIO
    (Koncem srpnja)

    Como la gata, me siguió, hasta
    el olmo, en el norte. Aún
    consciente, Sol del cielo, de todos
    querido. Y luego, en noviembre,

    igual que yo, se cansó de la luz, ya
    demasiado viva, cien pasos delante de él.
    Pero, en realidad, ¡¿cómo no cansarse?!
    Desde que él, sin ojos, arriba vaga,

    por misericordia por nosotros arde. En medio
    de todo, ciego blanco al que riño
    cuando empieza en mi espíritu la tarde,
    aquella anterior, después de él
    no sé cómo es ni de quién.



    SOBRE MI PALABRA
    (Nad mojom riječi)

    Ahora, y cuando me vaya, quién quiera qué seas
    Que sea siempre clara 
    tu pupila. Y que no te entregues, conmigo
    a rumores aledaños, tristezas matutinas.  

    Lleno de anhelos, pido sólo eso.

    De este barranco donde me arremete la tentación
    de llamarte; ¡ya! hacia mí.
    Con la voz del pico de un pájaro, con el eco
    de mis estremecimientos en la tierra.

    Para no estar solo.



    POR MI CUERPO
    (Po mom tijelu)

    Crece el cabello allá donde ayer
    no había; en un crepúsculo fraternal,
    nuevo, en el cuello del león.

    Y allá, entre las estrellas,
    un sembrado, campo
     limpio, donde irrumpe
     lo que hasta ahora no se oyó.

    Si pudiera, pienso,
    en tales rayos ir de caza,
    llegar donde alguien, antes de acostarme.

     En la reunión vespertina, allá.
    No ahora queridos míos. Es tarde para
    cuentos. Mañana hay que levantarse

    de nuevo.


    ¿ES UNA ALUCINACIÓN?   
    (Je li privid?)

    ¿O es una realidad sin fin,
    turbia como el miedo?, que en realidad
    pienso y grito de dolor - es
    poco importante, en verdad, ahora.

    Y aún menos que La Tierra
    y el hombre en ella pronto no existirán.
    Ni las obras de él, de los tiempos suyos,
    ningunas.


    En este momento es poco importante,
    en verdad, que el Universo completo,
    también muera y con él,
    por fin,
     la misma muerte.

    Lo que es importante, hasta la inconsciencia,
    es el por qué de alguna manera se encuentre algo,
    en algún sitio o tiempo.
    Que tiene que existir y para nosotros,
    si locos no estamos, aquel que lo sabe.


    DIGO OFENDIDO
    (Velim uvrijeđen)

    Si el desorden, la noche gobiernan,
     tengo que sacar en seguida de sí energía
    sonora, compuesta por la ira
    comprimida en un tambor
    más sonoro que
    un silbido increíble. .

    Y con ella destruir, en chillido salvador,
    lo que me, sin voz, silenciosamente,
    en sí recibe. 

    Basta de prisa por hilos extendidos
    aquí y allá, hasta los bordes perdidos.
    Qué explote en seguida este artefacto
    de estallidos amargos, si el caos,
    la noche, gobiernan. 

    De la colección poética: Yo, el viajero/Ja putnik 



    (Traduzione di Suzana Glava)

     ESTRATTO DI BELLADONNA   


    OVUNQUE INTORNO ALLA VIA

    Sono agitati stanotte gli animali minuti,
    che mai una volta ho guardato negli occhi. E
    nessuno di essi ormai se ne cura, sebbene
    fra loro di certo vi sono delle sante del bosco
    che sulla fronte metterebbero tre, quattro
    fili d'erba ignoti - per trarne fuori
    un dolore assai disumano, causato dal sonno.

    Gli animali minuti, qui, intorno alla via,
    sono del tutto simili a quelli dal corpo grosso,
    che disinvolti girano la testa dall'altra parte quando
    li incontro. Non sono loro come il gatto e il cane,
    la pecora o il falco, che per il cibo rinunciano
    all'indifferenza verso di noi e 
    ai meravigliosi luoghi selvaggi.

    Ma gli animali tutti, ovunque intorno alla via,
    come pure noi quando siamo disperatamente affamati, uccidono
    fratello e sorella per dettato del proprio ventre,
    o li amano fino alle lacrime, li spulciano e lisciano
    con ipocrisia per tutto il giorno.

    E questo per me è così insostenibile qui,
    che dovrei ammutolire. Questo flusso
    di materia: da dentro a fuori, da fuori a dentro.
    E questo scambio orrendo: del corpo in una stalla,
    per la nebbia sul cammino.



    PRESENTENDO LA TEMPESTA

    Devo voltarmi a sinistra, a destra. Subito,
    in questo momento. Ed ecco che mi sto voltando, ecco
    che mi sono voltato. Io, qualcuno. Una creatura
    qualunque che batte la tramontana da dietro, che
    getta l'ombra verso est. Eccomi su una strada
    spolpata fino all'osso, dai mutamenti, dalle orme
    antiche. E corro, sparando oltre la spalla.

    E ora mi devo fermare. Subito. E infossarmi
    alla meglio finché sono in tempo. Devo. Subito.
    Perché così vorrebbe che facessi in una disgrazia
    simile la mia defunta madre. Perché con ciò farò felici
    i miei figli. Perché è questo che brama il mio cuore
    impazzito…Che io scavi, che almeno graffi le pupille
    a questa calamità, a non so cosa, a questo dinosauro
    alle mie spalle, che ora è dinanzi a me.

    Invoco perciò l'ira, le memorie perdute:
    che ritornino. Subito. Da ogni ferita. E mi 
    soccorrano nella lotta per un minuto ancora. O per una sera,
    un anno intero! Ne ho abbastanza di lacrime stupide
    in riva al mare, sul campo delle fanciulle. Condotto a
    casa propria, senza poter dire da dove, né perché,
    devo far resistenza da ogni finestra, o morire.
    Subito. In questo momento….Mentre rabbrividisce il frutteto
    asperso di sudore. Mentre irrompe l'acquazzone nel cortile.


    SE OCCORRE

    La brina materiale dietro il monte che all'uomo
    da sola si mostri quando ne sarà giunta l'ora,
    se potrà,
    dico ad essa - io che le posso fare.

    Ne ho abbastanza, fin troppo, poi le
    dico, del mio seme che semino
    per il biancume
    dove l'erba, da lontano, si erige.

    Per le gocce gelide sgorganti da essa ch'io
    non abbia un momento in più,
    né una lettera,
    ma che canti, come essa, scorrendo via.

    Perciò all'uomo essa sola si riveli quando
    ne sarà giunta l'ora, se occorre,
    se potrà,
    dico ad essa - io che le posso fare.






    .


    0 0
  • 04/30/16--12:29: ŽELJKO KNEŽEVIĆ [18.592]

  • ŽELJKO KNEŽEVIĆ

    Gornji Rajić, Novska, 1943.
    Gornji Rajic antiguo asentamiento independiente en la República de Croacia en el Sisak. Hoy en día es parte de la solución de Rajić, que es parte de la Ciudad de Novska.



    (TRADUCCIÓN DE LA DRA. ZELJKA LOVRENCIC)

    EN EL INSOMIO Y EN LA CENIZA Y EN MÍ MISMO
    (U nesnici i pepelu i u sebi)

    En el insomnio y en la ceniza y en mí mismo
    No respondo con la canción del guerrero
    Estas son sólo preguntas sobre algunas tristezas
    En esta ruptura donde siempre cantamos sobre lo mismo
    Mi relato a la desesperación presentida
    A la sonrisa de tiempos remotos
    En la arena, gracia dulce de todas las visitas
    No hablo de la Libertad        
    Con el espíritu y con la razón de los libres
    Ni de los animales que se engendran
    Siempre allá donde lo quieren los dioses
    Estas nobles palabras
    Preparan las manos para un gran encuentro
    Crecidas en el silencio y de su voluntad
    Y ya obsequiadas con el verso, polvo en la boca
    Sed de tibias lluvias; luz lejana


    LA CASITA EN EL JARDÍN 
    CON EL CORAZÓN SOBRE LA PUERTA
    (Kućica u vrtu sa srcem na vratima)

    Quien tiene en el jardín la casita con el corazón sobre la puerta
    y el jardín en la misma cima
    y la cima en la cima de todas las cimas
    saca provecho
    y sonríe a la luz
    que germinó
    de un sueño
    hueco

    al final reconoce el camino
    más claro de todos
    bajo sí mismo

    en su casita en el jardín con el corazón sobre la puerta.


    ANTES DE LA MAÑANA
    (Prije jutra)

    En la mesa el sombrero y los guantes.
    Y las perlas regadas.
    L’amour, colorete rojo.
    Y debajo de la mesa un perro de mármol.
    Sin clorofila y sin pelos
    Está lamiendo las migajas de pan regadas
    Y dos tobillos rellenitos.
    Dedos pálidos delgados
    No hojean a Flaubert.
    El odio transfiere el alma

    De una eternidad a la otra.
    Dos sombras nocturnas
    Ponen las cartas
    Y estudian el nuevo juego del engaño.
    Y ya quemadas las velas 
    Por la puerta de al lado
    Entra la mañana.
    Y antes de que amanezca completamente
    Quiere saber
    De qué están hechas
    Esas dos sombras
    Ya menos negras
    Y más abrazadas.


    AMANECER U OTRO POEMA MATUTINO
    (Svitanje ili druga jutarnja pjesma)

    No despiertes, duerme
    Tan sólo las nubes tienen prisa de ir a bailar
    Y en silencio como el llanto de los vivos
    Vuelan al féretro de los muertos

    No despiertes, duerme
    El viento derramó en las alturas la ceniza de la noche
    Que baja cada vez más ligeramente
    Y  me ahoga y queda en mí

    No despiertes, duerme
    Los pájaros ya mueren volando
    Y cada vez los hay menos 
    A través de mí sopla el viento
    Y por mis entrañas recoge las excusas
    Y arranca las ansiedades de repente germinadas

    No despiertes, duerme
    Este amanecer de la carne de la noche
    Arranca la raíz del sol
    Y cada mañana lo planta de nuevo
    En nuestra ceguedad. 


    PRELUDIO DE ALEGRÍA CON ÁNGELES MUERTOS
    (Preludij radosti s mrtvim anđelima)

    Ángeles de alas extendidas
    Entran volando a mi habitación.
    Los pateo como a pelota de futbol
    por aquí por allá. Rumor de alas, confusión.
    Quebrados, desnudos
    caen bajo mis pies, a la locura.
    Cuelgan y de las agujas de tejer.
    ¡Míralos y admira, mujer!
    Ellos lo soportan todo pacientemente.
    ¡Ja, ja! ¡Je, je!
    Que sentimiento de saber,
    qué elástica lírica!
    Les doy cada vez más fuerte.
    A la carne, al hueso.
    A la esencia de mi futura luz.
    Nadie más sabe hacerlo
    y no ve las razones para bajar 
    a mi propio torrente sanguíneo.
    Por fin, crearé una gran Obra
    con ángeles muertos y otros
    imposibles.


    EL TIEMPO NUEVO, ANTIGUO
    (Novo, staro vrijeme)

    Del tiempo antiguo al tiempo nuevo
    Dios no señala con el dedo.
    Come un poco más de pan,
    toma algo bajo el brazo,
    los platos están lavados,
    las ciruelas recolectadas rápidamente.

    Del nuevo tiempo al tiempo viejo
    ¡no entres! no digas ni Buenos días,
    tú ahora tienes tu tiempo, tu tierra,
    tu mar y tu querida piedra,
    en el lodo.

    El tiempo nuevo ha apagado las velas
    al tiempo antiguo, rompió el reloj.
    No mires atrás a sus recuerdos.
    El resto del vino tiembla en la botella
    y algo germina del suelo, retoña
    y devora la oscuridad, blanco de leche.

    ¿Lo ves? Se puede insertar
    con la pala dentro del libro.              
       

    NO PUEDO
    (Ne mogu)

    No puedo como ese rayo
    Que se quiebra en tus ojos
    Y en mis dedos impacientes
    Ya blanco y a media asta
    Ya rubicundo de vergüenza
    Ni blanco ni rojo
    No puedo, tiritando ante el amanecer
    De estos años radiantes
    Arriba hasta Ti o hasta Ti abajo
    Al pan con la miel, a algo que es
    Ilegible y no entra en el libro

    No puedo con el pañuelo sobre los ojos
    Hasta el umbral de mi casa vieja
    Ni hasta tus canas 
    Sobre el tu rosario regadas
    No puedo, mientras mi hogar
    Queman y derriban
    Y antes del golpe, disperso
    No viajo, no entro
    A este huerto donde cada brote
    Es la voz de la tierra ligera, negra
    De la que creció
    A lo abandonado y a lo melancólico  

    No puedo de si expulsado
    Al viaje lejano, a la palabra
    O abrir ese grano pequeño
    En el que hace ya  tanto tiempo se acumula
    La carga indescifrable
    De un mundo

    Otoño, 1993  
                       
    De la colección poética: En la punta del lápiz/Na vrhu olovke 



    .


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  • 05/01/16--01:47: ERVIN JAHIĆ [18.593]

  • ERVIN JAHIĆ

    (Rijeka, Croacia 1970) 

    Ervin Jahic (Rijeka, 1970), poeta, crítico, editor y antólogo. Editor en jefe de Poezija i Biblioteke Poezije. 
    Director Festival poesía en la región Hrvatskog de la Sociedad de Escritores de Croacia.

    Sus poemas han sido traducidos al Inglés, alemán, italiano, francés, ruso, polaco, Turco, persa, búlgaro, rumano, húngaro, esloveno y castellano.

    Libros de poesía: 

    - Oko andaluzijskoga psa , Zagreb, 1994. 
    - Biografija i auto , Rijeka, 2001. 
    - Knjiga materijala, vikend-priručnik utopije tijela za mezimc e (s Predragom Todorovićem), Rijeka, 2001. 
    - Pustinje neona (izabrane pjesme), Zagreb, 2005. 
    - Kristali Afganistana , Zagreb, 2007.; na slovenskom, Ljubljana, 2011. 
    - Nemjesto , Zagreb, 2015.

    Libros crítica:

    - If We Crash into a Cloud, It Won't Hurt (Croatian Poetry 1989 – 2009) , Zagreb, 2009. 
    - U nebo iu niks (Antologija hrvatskoga pjesništva 1989. – 2009.) , skraćeno izdanje, Bijelo Polje, 2009.; prošireno izdanje, Zagreb, 2010. 
    - Zašto tone Venecija, bošnjačko pjesništvo od 1990. do naših dana , Zagreb, 2012. 
    - Otvorena kuća , izbor i pogovor izabranim pjesmama Ivana Kordića, Zagreb – Sarajevo, 2013. 
    - Ispod jezika, tekst i kontekst pjesništva , Zagreb, 2013. 
    - When the World Was Ten Years Old (Croatian Poetry 1989 – 2013), Zagreb, 2013.

    Premios: 

    - "Izdavački pothvat godine 2012." Sarajevskog sajma knjiga za knjigu Zašto tone Venecija, bošnjačko pjesništvo od 1990. do naših dana (Kulturno društvo Bošnjaka Hrvatske “Preporod”, Zagreb, 2012.). 
    - Nagrada Grada Zagreba za književnost 2014.


    Miembro de la Asociación de Escritores Croatas, Asociación de Escritores de Bosnia y Herzegovina (por invitación de la Sociedad) y el croata Centro PEN.

    Contacto:   ervinjahic@net.hr



    TRADUCCIÓN DE LA DRA. ZELJKA LOVRENCIC



    ALEGRÍAS ESTADÍSTICAS 
    DE LAS CARNICERÍAS GLOBALES
    (statističke radosti globalnih mesnica)

    la niebla en la que te perdí
    injuria que recuerdo
    jardines verticales
    amores recostados
    niños no enseñados a respirar
    pájaros sin perspectiva acordada
    lengua cansada por la lengua
    abecedario resfriado
    desmigajado dentro de mí



    LA DESILUSIÓN DIARIA
    (svagdanja deziluzija)

    dany es un perro mentiroso y yo su invitado
    dany es el señor dios él se saluda a menudo con diferentes sotanas-faldas
    dany tiene un reloj de plata, ruso y a menudo manipula con el tiempo
    dany es un bruto miedoso es una víbora en el pecho, un notorio don nadie
    dany es un imbécil lleva patillas escucha música popular tiene una riiiiiiisa de idiota  
    dany es útil socialmente está en la línea y no la piensa cambiar
    dany es picapedrero, carguero de maletas, fascinante vendedor de periódicos
    dany es un alma romántica su voluntad es sin fin él es optimista
    dany es productivo él es cosmopolita
    dany es amigo él es la mano derecha de dios amante del hombre
    dany es simplemente fantástico él es la catarsis total
    a dany le gustan las flores y todo lo que quieren los jóvenes  él siempre regala tres flores
    dany es el vino él es la verdad
    dany no entiende de mítines él es leal y políticamente correcto
    dany aprecia la justicia la verdad y la sinceridad
    dany acaba con las mentiras él es paisano de gandhi
    dany es una creación espiritual complicada él es la lengua
    dany es el virtuoso él es el protector del espíritu
    dany odia el brillo falso e insinuaciones engaños y quimeras
    dany no toma no fuma y no es marica
    dany considera que pederastia es la huída de la realidad
    dany sin embargo respeta la elección individual él es siempre tolerante
    dany es meticuloso a él le gusta que todo esté en orden él es cortés
    dany es un caballo él no piensa en sí mismo
    dany es consciente de que es versátil él es inteligente
    dany piensa que él es la historia él es el futuro
    dany es la suma de los daníes a la concha de su madre, él es perfecto  

    *
    Pues, no estamos
    en nada,
    sin razón no estamos
    donde deberíamos estar.
    Ni en el pasado, ni en otras ocasiones
    ni en la lengua, ni en cualquier otra lengua
    porque el tiempo
    está en la posesión ajena,
    eso es completamente seguro. 



    ¿NO SUFRE EL PÁJARO DE EXCESO DE SOLEDAD?
    (Ne pati li ptica od viška samoće?)

    En la noche azulada
    extiendo mis manos al pájaro verde.
    Ofreciéndole abundancia,
    A él de azul perfecto.                                      
    Pero el pájaro verde
    no almuerza abundante y no quiere
    nada de mi mundo terrestre.
    Dice:
    Tú hombre pajarraco,
    ¡¿por qué asedias mi noche
    insuficientemente sabio para
    dejarme escoger
    entre las primeras formas
    entregadas al pájaro verde
    en la azulosa entrega?! 
       


    EL BOSQUE VIVE EN SECRETO
    (Šuma živi tajno)

    Aquí no crecen las cosas comunes
    de ninguna manera.
    Cada árbol se apoya
    a la vida en la forma del Sol de la Tierra.
    Desde su mismo principio
    el bosque vive en secreto,
    mientras el búho practica
    la canción para la Luna Nueva,
    mientras la corza revoloteando
    se apura para lograr
    inocencia en su correr -

    el bosque vive en secreto,
    más viejo que el lobo que conoce a fondo
    el misterio de la soledad.  
        


    ENCUENTRO
    (Susret)

    Esta mañana me quité mis cualidades,
     a las blancas sábanas expuse mi cuerpo.
    El futuro del cuerpo estuvo aquí, a mi lado,
    listo para a atravesar las esferas celestiales.
    Estuve absolutamente preparado para el agotamiento,
    a un encuentro cara a cara
    o de dos en uno.



    LA VIDA BLANCA
    (Bijeli život)

    Hoy recogía flores para ti al lado del hospital
    En realidad, no fui yo
    Pero déjame revelar esta foto
    Mientras te observo como cuidadosamente mides lo hablado
    Mientras acostumbras el pensamiento sobre nosotros como una calificación
    Para algo más grande para algo más querido
    Para las vidas que no sean vacías
    Si las pintamos de blanco  

    De la colección poética: No lugar/Nemjesto 




    Ervin Jahić
    KRISTALI AFGANISTANA

    Sarajevske Sveske br. 17
    Kako stvari dišu

    Žena moja i ja dišemo kako znamo
    Brod diše oporo na moru
    Koje diše tajno
    Svemir diše da ne diše
    A zvijezde stenju i tek nečujno dišu
    Diše vrijeme kroz umorno sunce
    Prostor zaboravlja disati
    Svod diše nebom koje nekako diše
    (Napamet znam sve vaše snove
    Ali ne znam kako snovi vaši dišu)
    Opet sve to diše
    Ponešto i uzdiše
    Ljubavnici uzdišu
    Majka uzdiše
    Vojnik uzdiše
    Rat međutim diše
    Ljudi u ratu dišu i izdišu
    Ljudi u miru također
    I kamen diše kako zna i umije
    I planina zna udahnuti
    I grad zna brujati disanjem
    Mnogošto povremeno i uvijek diše
    Ponešto i dahće
    Dahću naprimjer države a dišu narodi
    Dahću televizijski dnevnici
    Dahću policajci
    Riža diše
    Maćuhica diše
    Sve što vidim diše
    Sve što ne vidim diše
    Sve to disanje ima svoje uvjerljive razloge
    Disati usprkos uzaludnosti
    Jer uzaludno diše na sasvim spokojan način
    Stvari dišu čudesno
    U jednom njihovom dahu prepoznaš ocean disanja
    U jednom trenu vrijeme se ukazuje u cjelini
    Diše sve znano i neznano
    Vidljivo i nevidljivo diše i izdiše
    Loza diše avion diše noga diše nos diše
    Disanju se ništa ne otima
    Nije nam znati više od toga



    Cipele

    Prema mom izračunu, čovjek za života
    Iznosa tri, možda četiri odijela, ako ne živi
    U nekoj nemogućoj zemlji, ako dobiva
    Kolikogod plaću i nema nereda na ulicama,
    Ako studenti ne jurišaju na vlade
    I zemljom ne vladaju generali

    Ako, dakle, istom živi u Taškentu
    Ili Tirani, toliko se odijeva
    Običan čovjek
    Po prilici

    Ali, koliko čovjek za čitava života
    Promijeni pari cipela
    Šesnaest pari, možda sedamnaest
    To valjda nitko ne zna, nit je ikad brojio
    Ako, međutim, i jest
    Što je s ratovima
    I s cipelama u njima
    I s hodom u zlovremenima
    Je li narušena progresija hoda, uostalom, štednja
    Na cipelama ili tek zakidanje ratnih profitera
    Trgovinska oseka možebitno

    Strogo uzevši, ja zapravo ne znam ništa o tome
    Premda opsesivno držim do odgovora

    Ako nema rata i ako nam je život
    Prosječno poduzetan
    I ako, štono se kaže, traje
    Dulje od životnog vijeka leptira
    Koliko, dakle, cipela promijeni
    Puki čovjek za cijelog cjelcatog života

    Jel možemo, naprimjer, reći
    Što se taj nahodao cipela
    Pitam ja vas



    Kako sam ratovao

    Na Kapeli, duboko u šumi, plače nebo i pljušte
    Meci mi duž leđa
    Grane najviših stabala izdajnički odobravaju
    Da se kiša strmoglavljuje na mene
    Na mrtvoj straži sam, otkočio sam zatvarač na
    Pušci i spreman sam ubiti
    Studenta u neprijateljskim redovima
    Mora da je student
    Linija koja nas razdvaja na 20-ak je metara od mene
    Mogao bi biti mojih godina
    Mogao bi čitati iste knjige kao i ja
    Ništa mu neće pomoći
    Da mu biblioteku metaka ne zarijem u srce

    Kažiprst mi luđački pleše na okidaču
    Kiša lije ljudske more s nebesa
    Magla obeshrabruje
    Cesta mi se pričinja, sva je od oštra željeza
    Metalik siva
    Osipa mi se misao kao razbijeno prozorsko staklo
    Svaki kret ptice i pucanje grane pod težinom rata
    Može biti neprijateljski vojnik
    Čekam u podnožju ceste da ga propucam



    Zora razrjeđuje strah

    Navečer smo iznad Dabra
    Snajperom po tornju pravoslavne crkve netko je
    Pokušavao ubiti Boga
    Medo dolazi i kaže da izvadimo noževe i
    Donosi nam sjekire
    Očekujemo proboj njihovih izviđača
    Ništa meci, samo klasična mitologija
    Klanje i to, vuk na vuka

    Preživjeh i tu noć
    Milostivi Bog bliži mi je od vratne žile kucavice
    Znam

    Drugu noć stiže u ratu vazda stara vijest -
    Ponovno očekujemo neprijateljski proboj
    Bit će mesa, netko kaže
    Pucat će se sve u šesnaest
    Zamjenjujemo pećinsko oružje
    Modernom tehnologijom

    Pred zoru, kad kiša omagli šumu i svako stablo
    Postane svijetlo poput breze,
    U gustiš nekog grma naviru puhovi – što jataci su
    Neprijateljski u izvidnici
    Koji ometaju misao da će i ova noć proći

    Ispaljujem cijeli šaržer
    Istrčavamo iz rovova i nekoliko nas
    Puca iz sve snage
    Kao u budimpeštanskoj novogodišnjoj noći
    Kao Dimnjačar u Kresovima, uostalom

    Potjerani strahom da je
    Počeo i naš rat



    Moj obračun s rakom

    Kad preseljavao je moj dido,
    Bilo mi je važno ne bit sam.
    Od njegove smrti štitio me zid
    Zajedničke naše kuće,
    Spojenog dvojnog objekta.

    I htio sam nekako
    Da ta uzbuna potraje,
    Da taj ljudski metež u mom i životu moga dide
    Barem vječno traje,
    Ali da ga rak ne ruje
    Svojim podmuklim kliještima po grlu i plućima.

    Htio sam, naime, produžit svoj život
    Njegovim životom.

    Sve se zbilo munjevito kao na nekoj reklami;
    Nisam mu iz pluća
    Znao izvuć raka na suho
    I ščepat ga za glavu
    Konačno obračunavajuć s njime,
    Nisam ga umio pronać u mršavom
    Arhipelagu didinih plućnih gulaga.
    Skrio se kako i dolikuje podmuklici.

    Godine su prolazile,
    A ja sam svejednako mislio,
    A i danas mislim,
    Da je moj dido zbog nečega
    I dandanas na tavanu naše kuće
    I da živi tajno.

    Da nas sve glada iz potaje
    Jer mu je tako draže.
    I da ima akvarij i raka u njemu
    Jer ga je umio pripitomit.

    Bože,
    Kakav je to čovjek bio!
    Moj dido
    I od raka je umio napravit prijatelja.



    Kad me jednom bude pitao sin moj

    Kad me jednom bude pitao, a jednom hoće svakako,
    Moj sin gdje i što sam bio, kakve sam žene ljubio,
    O čemu sam sanjao, koje knjige sam čitao,
    Jesam li se često tukao, u kakve slike sam zaglédao,
    Ma kad me jednom o svemu bude pitao,
    Reći ću mu, tako mi Boga,
    O trešnji uz roditeljsku kuću s koje sam više puta
    Padao naglavce premda je pametnome i jednom dovoljno
    I o tome kako Učka zavija prijeteći
    I o kilometrima hoda uzgor nizdol
    Oholoj plemenitašici
    I o jodu što zrele žene ostavljaju za sobom u stanovima samaca
    I o beskrajnom gaženju asfalta u gradovima koji nisu tvoji
    I o besparici i mladalačkoj besperspektivnosti
    O ludilu ljudi i njihovim ubojitim namjerama
    O umjetnosti riječi kao nadomjestku za samoću
    O povijesti svjetske književnosti kao pravu na uzaludnost
    O slikarskim majstorima koji su muku Isusovu rekonstruirali
    Kao neprekidnu klanicu svijeta
    I reći ću mu još, kad me bude pitao,
    Da ne žuri odrasti, da bude na oprezu s ljudima
    Da ljubi tek kad mora, da ne mora kad ljubi
    I reći ću mu što je bilo s Bosnom, i s Hrvatskom, i s Palestinom
    I o Ruandi ću mu reći
    Ništa neću prešutjeti o Iraku i Afganistanu
    O svim američkim predsjednicima saznat će na vrijeme
    O Georgeu W. Bushu znat će do najsitnijih pojedinosti
    I moj će sin znati o svojoj majci i tuđim majkama
    O očevima sviju nacija će znati
    Moći će minuciozno analizirati početke i krajeve
    Sveg na svijetu
    Svakako će imati priliku ući u povijest filma
    I povijest glazbe
    Znat će takozvane bizarne stvari
    Znat će sve o mrtvim i živim jezicima
    I onima koji su na umrlu
    U tamu ljudskih duša ću ga uputiti
    U slutnje i zanose glazbenih genija
    O svakodnevici glasovitih filozofa znat će naizust
    Nietzsche i Schopenhauer mu neće biti mrski
    Sve o sablastima vjekova imao bi znati sin moj
    Kad me jednom bude pitao, a jednom hoće svakako,
    Reći ću mu čemu služi znanje


    Uvjeti za pjesmu

    Borisu Maruni

    Ova bi pjesma imala biti o palikućama
    I o revoluciji koju podigoše beskućnici
    I o malim gadostima kiše
    Što neće na naša polja
    I o pretjeranom suncu
    Što se u abnormalnom snijegu ničim ne da opravdati
    I o jedva živima
    I o prerano umrlima
    I o najmrklijoj ideologiji
    I o gradovima koji se pretvoriše u masovne grobnice
    O holokaustu
    Genocidu
    Terorizmu
    Oružju za masovno uništenje i nuklearnim pogonima
    Otpadnim vodama i strogim carinicima
    Zaštićenim zonama i aparthajdu
    Redukciji struje na jadranskim otocima
    Bolivijskim osmogodišnjacima što dilaju kokain
    Africi i pošasti AIDS-a
    Siromašnima i bogatima
    Zemljama kandidatima Europske unije i njihovim
    Neuvjerljivim certifikatima
    O tome kako se krše prava ljudi i naroda
    O crkvama i njihovu pravu na oduzetu imovinu
    O beskućnicima
    Koje već spomenuh

    Mnogo je uvjeta da ova pjesma bude točna
    Kao telefonski imenik
    I dobra kao vrijeme

    Ona bi istina oboje od toga
    Ali je strah spasitelja i spasenja
    Nižih i viših državnih činovnika
    Mehaničara stvarnosti i njihovih doušnika
    Te šire društvene zajednice

    Pogotovo
    Slobode koja dolazi iz neopreza
    I pustih riječi
    Gospodo



    Meditacija

    A mogao bih bilo što
    Natovariti tri metra drva na leđa
    U jednom naramku nositi sina
    U drugom kćerku
    Utorak zamijeniti petkom
    Analizirati riječi kao što su vlaga sljepoća mrtvac
    More biseri
    Mogao bih u međuvremenu posumnjati u vrijeme
    Mogao bih za dana suspendirati sve stvari što me
    Plaše noću
    Ljubiti petu ženu
    Dresirati lavove u Keniji
    Ne biti dužnik nego onaj kojem duguju
    Baš bilo što bih mogao
    Trgovati rezbarijama
    Učiti krasopis
    Seliti se iz zemlje u zemlju prema klimatskim uvjetima
    Kupiti jedrilicu na akciji
    Ne inzistirati na ljubavi
    Bolovati i ozdraviti
    Rigati vatru
    Rasprodati sve što nemam
    Kupovati sve što mi ne treba
    Zatajiti domovinu
    Zatajiti jezik
    Zatajiti narod
    Baš bilo što
    Utrnuti svjetlo
    Poginuti za Palestinu
    Naprimjer



    Molitva

    Sad spava u kolijevci Iman, vjere
    Puna u san. Mirza se ušuljao

    Pod kosu i ruke, uzimajuć ljubav
    Mame. Aida i u snu mari

    I brine se.
    Ja, gospodar krova, gledam ih u gluho

    Doba noći i molim Uzvišenog
    Boga za milost

    Prema Njegovim
    Namjesnicima na Zemlji.



    O približavanju blizine

    Nema nepotpunosti u blizini
    Premda, što ti jamči da pokraj kraja nema kraj
    Lica nagovješćuju riječi i strijele
    Mete traže metu
    Da, ona je jedna, niti zametena niti da je nema
    Tek u suncu vidiš rijetku predanost njenu obodu
    Tek u morima čuješ šum mada prijatelja ne vidiš
    Tek u uzdahu vuka i šume naslutiš da prasak negdje mora stići
    Oh, nema nepotpunosti u blizini
    Jer mreže bi popucale
    Ribe i ljudi posrtali
    Plodovi jeli večeru kamenja
    Da me ne približi, ne bih bio ni studen ni vruć
    Tek zbrka tijela



    O sjećanju na sebe i svijet prije ovoga

    Sjećaš li se pustinje u kolijevci od ljutih vjetrova
    Kako je noćima plakala u davnim ljudima
    Da, možda to nije slika izgubljenosti
    Ali danas uranja u smisao
    Škrtim i preciznim ritmom pijeska što se, eto, runi
    U šaci otkrivene nježnosti
    U godovima čovjeka, u nevidljivu situ duše
    Koja umije odvojiti mrak od dana

    Noći su ovdje kompozicija s planom da nam pokriju tijelo
    Ovo udaljeno, usitnjeno, bučno

    Tek u predasima zvijezde ih otkriju
    Tek u nekim nejasnim znacima, kad posustanu, paučina oteža
    I prikrije slutnje i možebitne znakove

    I gdje si onda u tim goropadnim opsezima
    Gdje je taj pejzaž, gdje se ušuljao u tebe, i koliko ga uostalom
    Ima a koliko bi ga
    Trebalo biti

    Eto, vidiš, to je cijela priča, njezin početak i kraj
    Ili su mrtve ili nikada nisu ni živjele
    Te pustinje i ljudi, sestre i braća,

    I pod čijim roditeljskim krovom, pitam
    Samo pitam



    11. rujna

    Te noći prvi put sam prespavao kod svoje žene
    Mamila me ta djevojka svojim mirom
    Vani je bila oluja, svjetska oluja
    A mi smo razrjeđivali naše udaljenosti
    Smjenjivali šutnju dahom, dah šutnjom
    U očima joj već tad vidjeh brigu
    Valja nam podizati djecu u sve okrutnijem svijetu
    A što ti kažeš, stiže li nuklearna zima, pita ona
    Svijet će trajati dokad je svijeta i vijeka, kažem
    Kako misliš, upita
    Ovisan je o sebi, on je samodopadni obnovitelj
    A vrijeme je tuđi imetak, kažem

    Vani je bio neki drugi svijet
    Naoko lakši od dima cigarete
    Teži od najmračnijih epoha
    Televizija je upriličila izravni prijenos
    Nismo to znali, nismo znali za jezivu studen
    Sami, kao dvije umiljate zmijice sklupčane u stijeni
    Odlomljenoj od vremena i ljudi
    Nismo znali da će se budućnost naše djece i nas samih
    Otad računati prema reality-showu planetarne zime

    Vani je bio neki drugi svijet
    Strahovima, zločinu i lažima sklon
    Dok smo unutra mirili naše nade
    Tako privrženi, čisti
    Udvojenih samoća



    San

    Ahmed je Tunižanin
    Osvanuo gol
    Zanoćio je bijelim ćefinima* omotan
    Nehajno kao u prošlom životu
    Gotovo kao civil
    Ničega se ne sjeća osim pasa
    I divljanja njihova
    Po ranama znam da ga sve boli
    Ali pravi se da nije ništa
    Psi su divlji jer su im
    Vlasnici pomahnitali
    Kaže
    I još kaže
    Da je sanjao majku
    Koja mu je na javi
    Govorila da se probudi
    Jer će ga ptice odnijeti
    Na drugi svijet
    Posve živa
    Otvorenih očiju
    A to nije dobar znak

    * ćefini – (ar.) bijelo platno u koje se u muslimana zamotava mrtvac za sahranu; mrtvačeve haljine.




    .

    0 0
  • 05/01/16--02:48: BOŽICA JELUŠIĆ [18.594]

  • BOŽICA JELUŠIĆ

    (Pitomača, Croacia 1951) - Poeta y ensayista croata. 




    (TRADUCCIÓN DE LA DRA. ZELJKA LOVRENCIC)



    LA FAMILIA ALREDEDOR DE LA MESA
    (Obitelj oko stola)

    Alrededor de la mesa de noche
    todo es brillante
    como en las cartas a parientes que
    se han ido de viaje.

    Las preocupaciones están colgadas
    junto a los abrigos
    en la antesala

    Ahora nos miramos detalladamente
    cambiamos sonrisas
    y comemos las palabras

    de sabor tan conocido.

                                        (1975)



    LA CASA
    (Kuća)

    El que primero llega a casa
    usualmente
    enciende el fuego.

    Y este es el momento
    más solemne del día
    el que transforma la casa

    en  h o g a r,
    al lugar de retorno.

    Al primero de nosotros que se vaya
    la boca le olerá
    constantemente    
    a humo húmedo.

    (1975)



    POSTAL CELESTIAL 
    (Nebeska dopisnica)

    No olvides, de ninguna manera
    de dejar por lo menos tu ventana
    entreabierta

    en una noche común
    de septiembre con olor a 
    huerto talado

    bajará de las nubes
    un ángel con una tarjeta postal

    y te traerá un poder
    para que pagues mis enormes
    cuentas telefónicas

    y para que calles, en mí lugar,
    a las preguntas hechas.

                            (1975)  




    PAÍS NATAL
    (Zavičaj)

    1)  Metes tus dedos debajo la piedra
    la serpiente cuida
    el grano de  trigo ennegrecido

    2)  Los grandes árboles crecen
    en la soledad
    en amarga aversión,

    de la raíz el pensamiento
    vuelto al sin hogar ventoso

    3)  Las hojas gotean sobre el agua

    Como la cera son
    las transparentes caras de los ancianos

    4)  Al  alba el emplumado Sol 
    se levanta sobre la casa vacía

    La mano celestial transvasa
    el agua a una vasija agrietada

    5)  La boca del pantano
    la boca de la fruta podrida

    El país natal que te abandona:
    pronunciación errónea

    6)  En el sueño
    inesperadamente
    te visitan tus muertos

    7)  Terruño
     olor a yerbas en la caja para el té.

    (1976) 



    EL AUTOBÚS MATUTINO
    (Jutarnji autobús)

    El autobús matutino
    huele mal, a aguardiente
    al chofer le duelen las articulaciones
    la gente entra
    por la puerta delantera
    llevando ovillos de invierno
    bajo sus cepillados abrigos

    Pagamos el boleto
    luego
    viajamos en las entrañas
    de la bestia de metal, apretados
    en el espacio helado de los ojos

    del fondo de la lengua
    se levanta un pez
    y lee el aviso
    PROHIBIDO FUMAR

                            (1977)   


       

    EL HUERTO CON UNA CEREZA MADURA
    (Vrt s jednom zrelom trešnjom)

    Digamos: boca madura
    que habla en las hojas, coágulo oscuro  
    de malta, gotas de fructosa
    en la imagen perfecta del día de verano,
    un ángel que vuela
    sobre la puerta y cuida
    nuestro cerezo de los gorriones hambrientos
    y  de los males
    de diversas especies
    sólo una radiografía perfecta
    (quizás) podría descubrir
    gusano que en las cerezas
    cuidadosamente disuelve                                            
    la forma cruda 
    de la pipa.

                1977   
      



    AL FINAL DEL DÍA
    (Na kraju dana)

    Al final del día
    entramos a casa
    como en  la última escena
    los maestros de las corrientes de aire
    tocan en todos los agujeros
    llevando sus antiguas
    herramientas precisas
    así empieza
    una larga migración
    a la noche a otra piel
    detrás del espejo
    la boca de un muerto muerde
    un moneda de oro desportillada
    de la oscuridad de almohada
    me dices
                            buenas noches

    1977


    De la colección poética: Sala de espera de segunda clase/Čekaonica drugog razreda  




    OTAPANJE

    nejmlsPostoji ta hladnoća koja nagriza kosti. Taj
    Mali okrug sjete kojemu prići ne daš.
    I često ti na vrata kucaju isti gosti
    Gmižuća zlomislica, nevoljkost da se predaš.

    Ima u tome nešto: u stalnom opiranju
    Kao kad uporne kiše po ledu škrope
    Približava se noću što je prognano danju
    A koji se otope brzo se  i utope.

    I ja se osame držim kao stalne adrese
    Tek misao me takne kad se kazaljke sklope
    Jedan titraj u zraku zgrabi me i ponese:
    Jedino tamo gdje jesu naslutim trope.

    Pa možda se odvažim, možda isplovim.
    Tebi u susret krenem, žmireći smjelo.
    Makar mi rekli da priviđenja lovim,
    Na obećanom mjestu da nema te zacijelo.

    Reci, što će od mene ostat u sobi?
    Svjetiljka, dobra knjiga, kockasti pled?
    Negdje na kraju puta, u kasnoj dobi,
    Otopit ćeš me slutim, kao arktički led.






    IZ STRAŽNJEG DŽEPA

    pjesmeSiromašne ne vole, dok škrt plaća dvaput.
    Duša bogata strašću u svijetu je sirota.
    Lako je onima koji u trku obrnu kaput,
    A pričuva im traje za tri života.

    Pomislih da sačuvam pisma i uspomene.
    Poljupce ušećerim, osmijehe konzerviram.
    Da kreditiram one što vole mene,
    A u smočnicu drugih da nikad ne diram.

    Odlučih držati se snova i ideala.
    Da ne dovršim nikad bitke za izgubljeno.
    Znam da je vrijeme kratko i plaća mala
    I najteže se pazi ime nepotrošeno.

    Nije meni do mene, već mislim na čiste.
    U neobična stanja tuga nas umota
    Što kažu: Jedan je burek, pite su iste
    I da je čovjeku biti mudar bar za života.





    U NOĆNOM BRZOVLAKU

    Red vožnje napamet učim, da mogu otići
    Kamo mi srce želi: imam popust na brze
    I vlakove na nagib, koji će uvijek stići
    Da pjesnike odvedu nekamo, gdje ih ne mrze.

    Imam razloga dobrih za stalna putovanja:
    Za ljudima ne žalim i ne plačem za gradom.
    Koristim pravo glasa, pravo odustajanja,
    I nikome se više ne ispovjedam kradom.

    Premda gizdave krošnje šire suknje paradne,
    Susnježicom i vjetrom horizont je preplavljen.
    Tako je to na svijetu, kad baš tebi grah padne
    Da čamiš u vagonu, k’o kišobran ostavljen.

    Svemir je nalik siru: prepun je crnih rupa.
    Opčuvati nas neće kućni penati ni lari.
    Jedino Nebo znade što nas je držalo skupa,
    A i tamo se, čujem, zaboravljaju stvari.

    16. studenoga 2015.




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  • 05/01/16--03:11: SLAVKO JENDRIČKO [18.595]

  • SLAVKO JENDRIČKO

    (Komarevo, Croacia) - Poeta.
    Slavko Jendričko nació en 1947 en Komarevo, un pueblo en el centro de Croacia, cerca de Sisak. Estudió en la Escuela de Economía de Zagreb y se graduó de la Escuela de Administración de Empresas y Ciencias de la Información en Varaždin. Jendričko trabajó en Sisak como un empleado de banco y economista, y ahora es editor de una revista literaria distinguida allí, Riječi. Sus primeros poemas fueron publicados en la década de 1960, y su primer libro de poesía, Nepotpune dimenzije, fue publicado en 1969 por Matica hrvatska Sisak. Hasta el momento ha publicado dieciséis libros de poemas y un libro de ensayos y viñetas en prosa, Novčić za Harona (1995). Su obra ha sido incluida en todos los exámenes y antologías de poesía contemporánea croata importantes. Antologías de sus poemas han sido publicados en italiano y esloveno. Jendričko fue galardonado con el Premio Grad Sisak por su contribución al desarrollo de la ciudad culturales (2000) y la placa Quirino St. por su obra poética (2006).

    Bibliografía:

    Poesía:

    Nepotpune dimenzije, MH Sisak, Sisak 1969
    Ponoćna kneževina, Duhovni poligon, Sisak 1974
    Tatari / kopita, author’s edition, Sisak 1980
    Naslov, ICR, Rijeka 1983
    Autoritratto con melo – selected poems in Italian, translated by Giacomo Scotti, Coop-Ed, Le Sfinge, Naples 1983
    Crvena planeta, Centar za kulturu Sisak, Sisak 1985
    Proroci, novci, bombe, author’s edition, Zagreb 1986
    Svečanost glagoljice - co-author, Centar za kulturu Sisak, Sisak 1989; 1990
    Hrvatska sfinga, MH Sisak, Sisak 1992
    To si ti, Meandar, Zagreb 1995
    Hrvaška sfinga – selected poems in Slovene, selected and translated by Franci Zagoričnik, Zbirka Ap-art, tamizdat, Kranj-Sisak, 1995
    Zimska katedrala, Meandar, Zagreb 1999
    Orguljaš na kompjutoru – Selected Poems 1969-1999, MH Sisak, Sisak 1999
    Podzemni Orfej, Meandar, Zagreb 2001
    Kada prah ustaje, MH Sisak, Sisak 2005
    U kući malih pustinja, HDP-Durieux, Zagreb 2007

    Ficción:

    Novčić za Harona, Centar za kulturu "Vladimir Nazor", Sisak 1995

    Premios:

    City of Sisak Cultural Award, 2000
    St. Quirinus Plaque for Poetry Oeuvre, 2006



    POEMAS DE SLAVKO JENDRIČKO TRADUCIDOS 
    POR LA DRA. ZELJKA LOVRENCIC


    LA HERIDA DE ENERO
    (Siječanjska rana) 

    El copo de nieve
    Y este Enero
    Me sangró la coronilla

    Esta pequeña herida
    Escondida bajo el cabello
    Se repite como un castigo
    Cada invierno

    En este picor   
    De enero
    Me convencí

    Que el cielo de verdad
    No ha perdido el sentido de humor

    Envejeciendo me entra la duda
    Si no hay en esta repetición
    También algo religioso.



    DIALÉCTICA  
    (Dijalektika)