Are you the publisher? Claim or contact us about this channel


Embed this content in your HTML

Search

Report adult content:

click to rate:

Account: (login)

More Channels


Channel Catalog


older | 1 | .... | 268 | 269 | (Page 270) | 271 | 272 | .... | 364 | newer

    0 0


    Ailbhe Ní Ghearbhuigh

    Ailbhe Ní Ghearbhuigh, poeta irlandesa que escribe en la lengua irlandesa. Nacida en Tralee, Condado de Kerry, en 1984, se graduó de la Universidad Nacional de Irlanda en 2005 con una licenciatura en irlandés y francés. Pasó un tiempo en Burdeos, Francia, antes de regresar a Irlanda para hacer un MA en irlandés moderno, de nuevo en Universidad Nacional de Irlanda. 

    Se fue a Nueva York en agosto de 2007 para enseñar a los irlandeses con el programa Fulbright en el CUNY Instituto de Estudios de Irlanda y Estados Unidos en Lehman College en el Bronx. El Consejo de las Artes de Irlanda (An Chomhairle Ealaíon) le otorgó la beca de artista en 2008. Ha ayudado a traducir su propio trabajo en Inglés.

    La primera colección de Ní Ghearbhuigh, Péacadh, se publicó en 2008. Se ha observado que, a pesar de que su tono general es optimista, muchas de las piezas más fuertes de la colección se caracterizan por una sensación desconcertante de la alienación y la conciencia de la naturaleza caprichosa del mundo. 

    Su tesis doctoral, "Un Fhrainc Iathghlas? Tionchar na Fraince ar Athbheochan na Gaeilge, 1893-1922 "(UNI en Galway), ganó el Premio Adele Dalsimer para Disertación Distinguido en 2014. 

    Bibliografía 

    Péacadh (Coisceim, 2008)



    Cuando Uno Se Desespera

     Hay algunos días cuando
    – admitámoslo –
    me canso de
    unirme por su defensa
    Me agoto de estar arraigado
    aquí junto a su cabecera
    Esta lengua
    que ha sido violada,
    estoy esperando que se recupere,
    cuidando de ella, diligentemente,
    deseándole que la Vida entre en ella de nuevo
    Y cuando veo
    sus huesos pudriéndose
    calcificándose
    Sé que
    algún día
    no quedará nada
    sólo el polvo, mudo…
    como yo – si pensamos en esto.


    Laethanta Lagmhisnigh

    Admhaím corrlá
    bím traochta
    dá cosaint os comhair an tsaoil
    Bím bréan de bheith fréamhaithe
    cois leapan
    na teangan éignithe
    seo
    ag guí biseach uirthi
    á faire go cúramach
    ag impí beatha inti arís
    Is nuair a chím
    a c
    ag cailciú
    tuigim
    ná beidh fágtha
    lá éigin
    ach smúit bhalbh . . .
    ach an oiread liom féin.




    When One Despairs

    Some days, let’s admit it,
    I tire
    of rallying to her defence
    I weary of being rooted
    here by her bedside
    this language
    that has been violated
    hoping she’ll come around
    watching her assiduously
    wishing the life back into her again
    And when I see
    her rotting bones
    calcifying
    I know that
    one day
    there will be nothing left
    nothing but dust, mute . . .
    like myself, come to think of it.



    Un Tema de Cierto Pesar

    No, no estoy tan deprimido que
    me quedo
    debajo del edredón
    todo el día
    – eso sería una exageración.
    Sólo es que
    mi ojo
    me hizo feliz verle a usted,
    Desconocido,
    a quien dejé ahí
    anoche.
    Y esta mañana
    en mi boca
    hay un sabor de cerveza negra
    – y el pesar.



    Áiféilín

    Nílim chomh duairc
    go bhfanfainn
    fén duvet
    ar feadh an lae
    sin áibhéil.
    Níl ann ach gur
    thug mo shúil
    taithneamh éigin duit,
    a stróinséir
    is gur fhágas
    im dhiaidh tú
    oíche aréir
    agus go bhfuil
    blas pórtair
    is áiféala
    im’ bhéal
    ar maidin.



    A Matter of Some Regret

    No, I’m not so depressed
    as to stay
    under the duvet
    all day
    That would be an exaggeration.
    It’s just that
    my eye
    gladdened at the sight of you,
    Stranger,
    left behind
    last night.
    And this morning
    there’s a taste of stout
    and regret
    in my mouth.

    Translation from Irish into English:
    Gabriel Rosenstock




    Barrio Chino

    Barrio chino
    bullicio sin final
    un sonido resaltó
    entre los enredados sonidos
    jalándome hacia
    su súplica…
    era un pescado
    en una vasija poco profunda
    pataleando
    con mucha urgencia.
    Una mujer que lo miraba
    con ojos saltados
    como los ojos del pescado,
    alcanzando la orilla
    sin esperanzas.



    Herida

    El Corrib* se desbordó
    anoche
    una poza debajo del Arco
    el cielo amenaza esta mañana
    y a mi casi me aplastan
    en la luz roja del semáforo
    un hombre de nariz aguileña
    sentado en un pequeño muro,
    dolor en sus ojos.
    un cisne en sus brazos,
    una bolsa negra la cobijaba,
    una herida brillante es su blanco cuello.

    *Corrib – un río en el condado de Galway, Irlanda




    Chinatown

    rírá síoraí Chinatown
    éiríonn torann amháin
    os cionn an chlampair
    is meallann mé chuige
    lena impí…
    iasc a bhí ann
    in árthach íseal
    ag slup slaparnach
    le hoiread práinne.
    Bean á fhaire
    a súile ar bolgadh
    amhail súil an éisc
    ag cur thar maoil
    le neart gan feidhm.




    Cneá

    bhris an Choirib a bruacha
    aréir
    bhí tuile fén bPóirse
    bhagair an spéir ar maidin,
    is ba dhóbair gur deineadh leircín díom
    ag solas tráchta dearg
    bhí fear cromógach suite
    ar bhalla íseal,
    goin ina shúile.
    ina bhaclainn, bhí eala,
    sac dubh uimpi
    is cneá dearg ar a muineál bán.




    Chinatown

    Chinatown
    the racket’s neverending
    one sound rose
    above the jingle jangle
    drawing me towards
    its plea…
    it was a fish
    in a shallow vessel
    slup-slopping about
    with much urgency.
    A woman watching it
    her eyes bulging
    like the eyes of the fish
    bulging to the brim
    helplessly.

    Translation from the Irish: Gabriel Rosenstock



    Wound

    the Corrib* broke its banks
    last night
    a pool under the Arch
    the sky threatened this morning
    and I was almost flattened
    at a red traffic light
    a hook-nosed man sat
    on a low wall,
    hurt in his eyes.
    in his arms was a swan,
    a black sack around her,
    a bright red wound on her white neck.

    *Corrib – a river in County Galway, Ireland

    Translation from the Irish:  by the poet herself.



    _____

    About the Poet:

    Ailbhe Ní Ghearbhuigh’s first collection of poetry, Péacadh, was published in 2008.  She has read poetry in Montréal, New York, Paris and Baile an Fheirtéaraigh.  She was raised speaking Irish and English, but writes in Irish only as she thinks it’s a more exciting language.

    _____

    Traducciones del inglés en español /
    Translations from English into Spanish:
    Alexander Best  (“Cuando Uno se Desespera” y “Un Tema de Cierto Pesar”)
    Lidia García Garay  (“Barrio Chino” y “Herida”/ “Chinatown” and “Wound”)

    http://zocalopoets.com/category/poets-poetas/ailbhe-ni-ghearbhuigh/






    .


    0 0
  • 03/29/16--14:45: ALAN CLARK [18.341]

  • Alan Clark

    Poeta y pintor, Alan Clark divide su vida entre Maine en EE.UU. y México. Guerrero and Heart’s Blood fue publicado por Henning Bartsch (México, D.F.) Tiene también un poemario de 2010:  Where They Know.   Sus piezas del teatro incluyen:  The End of It, The Couch – The Table – The Bed, and The Beast – y fueron montados en EE.UU. y México.  En 2004 tuvo una exhibición de sus pinturas en Rockland, Maine en Farnsworth Art Museum – Sangre y Piedra.

    Alan Clark is an artist and poet, dividing his life between Maine and Mexico. Guerrero and Heart’s Blood was published in Mexico City by Henning Bartsch. A book of poems, Where They Know, was published in 2010.  Clark’s plays –including adaptations of Guerrero and Heart’s Blood – include: The End of It, The Couch – The Table – The Bed, and The Beast;  these have been staged in the U.S.A. and in Mexico.  Blood and Stone:  Paintings by Alan Clark,was at the Farnsworth Art Museum, Rockland, Maine,in 2004.



    La Lengua

    Estoy “viviendo” tu leyenda sobre mi lengua
    (es ésta la tierra santa en que vagaremos…)
    Contigo…degustas como las palabras que me vienen,
    esta lengua rastreando tus “dondes” más dulces,
    y estas palabras hacen cosquillas en la garganta.
    Pero está en tu piel que conozco lo que es
    la adoración – la lengua, con franqueza, sobre
    la piel de sal / sobre brazas de ti
    (no bajo del agua sino en un nuevo aire de sal)
    en que el universo – que es tú – ríe un “yo” para
    bajarme más y más y inventir todas las palabras
    que nunca te igualarán – la ola y “materia”
    del cuento en el lenguaje de nuestro sueño
    unido en nosotros…
    Somos diosas y dioses del sudor,
    del pecho, de las manos, y de los labios que
    hablan solamente cuando no hay nada decir que:
    Quede en en lugar oscuro donde están conocidos
    tus muslos en lo de mi que está bastante liviano
    para buscarte.


     La Lengua pintura de Alan Clark



    La Lengua

    I’m living out your legend on my tongue
    (this is the holy land we’re wandering in)
    with you tasting like the words that come to me,
    this tongue tracking down your softest “wheres”,
    these words tickling my throat.  But in your flesh
    I know what worship is, tongue directly
    to the salt skin and fathoms of yourself
    (not under water, in a new salt air)
    in which the universe of you is laughing me
    to go down and down to make up all the words
    that will never equal you, wave and matter
    as the story in the language of our dream
    together:  goddesses and gods of sweat,
    of breasts and hands and lips that only speak
    when there’s nothing left to say but:   Linger,
    in the dark place where your thighs are met
    by what of me is light enough to find you.




    Dentro de Ti 

    Puedo ver la materia prima de sombras
    y como el barro se torne en una clase de luz;
    que soy como un pez que debe nadar
    dentro de un mundo donde se arremolinan la hierba del mar
    mientras levantas las manos durante un día caluroso…
    Me siento dentro de ti la verde pura de una planta que
    se torna en el calor de un horno de sangre;
    lo que está ni despierto ni durmiendo en
    la concha de un otro día que promete
    todo de sí mismo para expectativas no perladas…
    El olor en tu animal, la flor de mi lengua de pavo real;
    el diccionario de mis sentidos no deletreados como besos;  y
    siempre – siempre – la libertad del cielo
    recogiendo las plumas de un pájaro – tú – que
    se monta los alientos cuando miran tus ojos que
    pueden asegurar – por la ley rarísima – algo que
    nunca viere alguien:
    las balanzas de los arcos de iris breves
    y la creación del mundo.



    In You 

    I can see what stuff shadows are made of
    and how clay can become a kind of light,
    how I’m like a fish who can’t not swim
    into a world where the seagrass is swirling
    when you lift up your arms on a hot day…
    feel in you the raw green of a plant
    being turned into heat in an oven of blood,
    what lies not awake, not asleep inside
    the shell of another day promising
    all of itself to no pearl expectations…
    smell in your animal, the flower
    of my peacock tongue, the dictionary
    of my senses unspelled as kisses, and
    always, always, the freedom of the sky
    gathering the feathers of the bird you are,
    who rides the winds when your eyes behold,
    who can claim by the strangest of laws
    what no-one else could ever see:  the scales
    of brief rainbows and the world’s creation.

    Versiones en español / Spanish versions:   Alexander Best







    .

    0 0
  • 03/30/16--01:15: CHIARA MATRAINI [18.342]

  • Chiara Matraini

    Chiara Matraini (Lucca, Italia  4 de junio de 1515 - ibídem, 8 de noviembre de 1604) fue una poetisa italiana del Renacimiento.

    Nacida en una familia de artesanos, enriquecida como tintoreros de la seda, la familia Matraini tuvo papel protagonista en las luchas políticas de la Lucca del Cinquecento, durante la rivolta degli straccioni; en 1532, uno de los hermanos de Chiara, Ludovico, fue decapitado, y, otro, Luiso, fue encarcelado, muriendo en prisión en 1535.

    Chiara había contraído matrimonio con Vincenzo Cantarini, en 1531, y había tenido un hijo, Federigo. Viuda en 1542, y ya entonces conocida como poetisa, aunque nada había sido publicado todavía de su pluma, en 1547, se vio envuelta en un escándalo por sus reuniones alegres con jóvenes pisanos y con un tal Bartolomeo Graziani, quien sería finalmente asesinado por desconocidos. Tales reuniones testimoniaban su interés por el mundo literario de Lucca y Pisa, como documenta la cita de Ortensio Lando en 1552, quien la llama noble poetisa luquesa.

    Finalmente, en 1555, se publicaron en Lucca sus Rime e prose; en 1556, publicó la traducción del A Demonico del Pseudo-Isócrates, dedicada a Julio de Médicis. Con posterioridad publicará diversas obras poéticas, religiosas y epistolarios, hasta su muerte en 1604, a la notable edad de 89 años.

    Obra selecta

    Rime e prose, Lucca, Busdraghi, 1555.
    Orazione d'Isocrate a Demonico figliuolo d'Ipponico, circa a l'essortazione de' costumi, che si convengono a tutti i nobilissimi giovani: di latino in volgare tradotta, Florencia, Torrentino, 1556.
    Meditazioni spirituali, Lucca, Busdraghi, 1581.
    La lettere della signora Chiara Matraini e la prima e seconda parte delle sue rime, Lucca, Busdraghi, 1595.
    Edición moderna en italiano[editar]
    Rime e lettere, edición crítica de G. Rabbiti, Bolonia, Commissione per i testi di lingua, 1989.

    Edición en español

    Tres poetisas italianas del Renacimiento: Vittoria Colonna, Gaspara Stampa, Chiara Matraini. Traducción y prólogo de Luis Martínez de Merlo. Madrid: Hiperión, 1988. Edición bilingüe, que aporta una pequeña antología de las rimas de Matraini, junto a las otras dos citadas poetisas. ISBN 84-7517-233-4.



    CHIARA MATRAINI

    Mucha fama de excelente poetisa obtuvo Clara Cantarini, esposa de Matraini, á mediados de este siglo, si ha de darse fe al testimonio de Crescimbene{Stor. pág. 123) y de Quadrio (t. II, pág. 215). Tengo escasas noticias de su vida, y cuanto á sus obras sé que escribió unas Meditaciones cristianas, una oda á Dios, una vida de la Virgen, Cartas impresas en 1595, en Lucca, (donde parece que vivió constantemente) y gran número de poesías recogidas en la colección publicada por Gislito en Venecia, 1566. Tiraboschi (Tomo VII, pág. 1174) dice que sus Leltere y sus Rime se publicaron, después de su muerte, en 1595.

    [ANTOLOGÍA DE POETAS LÍRICOS ITALIANOS
    TRADUCIDOS EN VERSO CASTELLANO (1.200—1.889)
    OERA RECOGIDA, ORDENADA, ANOTADA Y EN PARTE TRADUCIDA
    POR Juan Luis Estelrich

    PRIMERA EDICIÓN a expensas de la EXMA. DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE LAS BALEARES

    PALMA DE MALLORCA ESCUELA-TIPOGRÁFICA PROVINCIAL año 1889]





    FIERA YO SOY
    DE ESTE LUGAR UMBRÍO

    fiera yo soy de este lugar umbrío
    que con la flecha en la mitad del pecho
    huyo, triste, el final de mis pesares
    y el cerco que me oprime lentamente.

    Y cual ave que el fuego entre las plumas
    siente arder, por lo cual volando sale
    del dulce nido, mientras del incendio
    huye, el fuego reaviva con las alas;

    así yo al aura estiva entre las sombras,
    volando a lo alto en alas del deseo,
    busco escapar del fuego que me quema.

    Pero cuando más voy de orilla a orilla
    huyendo de mi mal, con fiero asalto
    lenta muerte procuro al vivir corto.




    ESTOS VIENTOS CONTRARIOS
    Y TAN FIEROS

    Estos vientos contrarios y tan fieros
    que a las olas golpean en las rocas,
    son cual de mi enemigo el gran orgullo
    contra mi alto y mi firme pensamiento.

    Y estas hórridas nubes tan sombrías,
    donde la tempestad más se enardece,
    son como mis congojas pesarosas,
    contra mi paz guerreros desalmados;

    y la cansada y débil navecilla
    que trunca está de mástiles y jarcias,
    sin timonel entre terribles ondas,

    como mi alma afligida, y de su estrella
    privada y separada de su anhelo,
    cuando el cielo su luz al alma esconde.



    O luci del mio cor

    O luci del mio cor fidate e care, 
    come da gli occhi miei vi dipartiste 
    tacite, e nell’occaso vi copriste 
    eternamente, senza mai tornare! 

    Già non ponno veder più fosche, amare 
    notti quest’occhi, o sconsolate e triste, 
    di queste, ahi lassa, ch’al mio core apriste, 
    turbando l’ore mie serene e chiare. 

    Ben conobbi il mio duolo e ’l vostro caso 
    (o speranze qui prese a’ nostri danni) 
    ma chi può andar contr’al mortal suo corso? 

    Piangete, occhi infelici, che rimaso 
    altro non v’è che lagrime ed affanni, 
    privi del vostro dolce, almo soccorso. 





    Chiara Matraini, donna libera

    Mai fuor di libertà, dolce né cara
    cosa non fu né fia bella o gradita,
    onde il buon Cato prima uscir di vita
    volse, che servitute empia ed amara.

    Felice quel ch’a l’altru’ essempio impara,
    e la grazia di Dio larga e ‘nfinita
    conosce, e gode anzi che sia partita
    la sua tranquillità serena e chiara.

    Io, da che sciolta e rotta la catena
    sent’ond’io fui sì strettamente involta,
    non fia già mai ch’io sia più per entrarve,

    ch’ombre diverse e spaventose larve
    mi son d’intorno al cor, con sì gran pena
    qualor vi penso, ch’a fuggir m’han volta.






    Chiara Matraini 

    Selene è scesa fra noi, sedotta dalle bellezze di Endimione, e ci ha lasciato nell’oscurità. È tempo ormai che torni nel suo cielo, a illuminare gli uomini.

    L’allegoria è trasparente: il mondo (o forse solo Chiara) è preda della passione,

    ha bisogno di un’illuminazione, di una guida per superarla. La Luna può fornire questa guida, quest’aiuto, a patto però che abbandoni essa stessa le propensioni mondane, che ritorni ad essere Artemide da Selene che era (che guidi i suoi cervi, le propria attività, la propria vita, frenandoli, tendendoli dentro il cammino della virtù).

    Ma nemmeno la Luna può farlo in autonomia: ha bisogno di un aiuto esterno, di un Sole (dell’ispirazione divina) che la guidi. Qui Chiara limita l’autonomia del femminile: non è vero, come pensava il Cariteo e come appartiene, per dire, a tutta la tradizione cortese, che a guisa di Luna, la donna possa condurre l’uomo sulla strada del bene e della virtù; perché ciò possa avvenire, è necessaria in qualche modo un’istanza superiore, la divinità sentita come maschile.

    Di passata, si può notare la specularità col Cariteo: l’opposizione Endimione/Sole è omologa a quella Una/Luna. Ciò costituisce l’affermazione della dignità femminile, dell’autonomia di tale condizione, che è uguale, specularmente uguale, a quella maschile. Capace di amare e di farsi amare, di dover scegliere fra virtù e passione, di poter indurre la scelta altrui tra virtù e passione.

    Ritorna, alma del del, candida Luna,
    al primo giro tuo lucente e bella,
    e con l’usato albor tuo rinovella
    il diadema d’argento ch’or s’imbruna.

    Lasc’ir per terra all’ombra atra importuna
    l’amato Endimion, cacciando quella
    fera che più gli piace, e di tua stella
    eterni raggi alla tua fronte aduna.

    Volgi i begli occhi al tuo divino Sole,
    proprio oggetto di te verace e degno,
    ponendo a’ cervi tuoi veloci il freno.

    Rompi con saldo et onorato sdegno
    ogn’empia nebbia e vil ch’oscurar vuole
    il tuo lucido ciel chiaro e sereno.




    .


    0 0


    Gian Battista Guarini

    Gian o Giovanni Battista Guarini (10 de diciembre de 1538, Ferrara - 7 de octubre de 1612, Venecia) fue un poeta, dramaturgo y diplomático italiano renacentista.

    Nació en Ferrara, Italia, donde pasó sus primeros años. Su familia descendía de Guarino Veronese, linaje al que también perteneció el humanista y arquitecto Guarino Guarini. En 1557 se convirtió en profesor de poética y retórica de la Universidad de Ferrara. En 1564 se casó con Taddea di Niccolò Bendidio, fijando su residencia en Padua, como huésped de los Gonzaga. Fue miembro de la Accademia degli Eterei. En 1567 entró al servicio del Duque de Ferrara, Alfonso II d'Este, desempeñándose como cortesano y diplomático. En 1579 substituyó a Torquato Tasso como poeta de la corte, de quien fue amigo y antagonista. Realizó importantes misiones diplomáticas para esta corte tanto en Italia como en otros países de Europa. En 1588 dejó Ferrara definitivamente por sus desacuerdos con Francesco d'Este y se retiró con los suyos a la hacienda familiar, Villa Guarina.

    Su hija Anna Guarini fue una de las tres mujeres del concerto di donne, las famosas cantantes virtuosas de la corte de Ferrara. Tuvo un fin trágico al ser asesinada por su propio esposo y su cuñado.

    Cuando Guarini se jubiló en 1582 escribió su trabajo más conocido, Il pastor fido de 1590, una tragicomedia pastoral que se convirtió en una de las obras más famosas y traducidas de su época.

    Los años finales de su vida, enturbiados por diversas desgracias familiares, los pasó en Roma, cada vez más retirado de la vida pública. Allí fue elegido príncipe de la Accademia degli Umoristi en 1611.

    Guarini fue un representante típico del cortesano renacentista, ambicioso, orgulloso e inquieto, siempre en busca de honores y reconocimientos, pero dotado también de una aguda inteligencia, una vasta cultura y unas dotes literarias excepcionales.

    Obra e influencia

    Il pastor fido (1590).

    Guarini escribió muchas obras de diversos géneros y materias (teatro, poesía, obras doctrinales). Entre las principales se encuentran:

    L'idropica. 1583. Drama.
    Il verato. 1588. Tratado polémico.
    Il pastor fido [1]. 1590. Poesía.
    Il segretario. 1593. Diálogo.
    Il verato secondo. 1593. Tratado polémico.
    Lettere. 2 volúmenes. 1593-96. Correspondencia.
    Rime. Venecia, 1598. Poesía.
    Compendio della poesia tragicómica. 1601. Poesía.
    Trattato della politica libertà. Tratado político.

    Il pastor fido (El pastor fiel) fue y continúa siendo su obra más famosa. Se trata de una tragicomedia pastoril escrita entre 1580 y 1583, pero publicada en 1590, que se hizo muy popular y se tradujo a muchos otros idiomas durante el siglo XVII, estableciendo pautas de comportamiento refinado y de galantería que duraron hasta finales del siglo XVIII.

    No hubo ningún literato que tuviera mayor influencia que Guarini sobre la historia de la música italiana de los periodos renacentista y barroco. Sus poemas sirvieron de base a muchos músicos, como Giaches de Wert, Monteverdi o Luca Marenzio, para la composición de abundantes madrigales, seguidos solo en número por los de Tasso. El prolífico madrigalista Philippe de Monte llamó a una de sus colecciones Il pastor fido. Y en el catálogo de Antonio Vivaldi figura otra obra con la misma denominación (6 sonatas para flauta de pico y continuo, opus 13), aunque puede que fuesen otros quienes le asignasen tal nombre.

    Su obra también tuvo decisiva y duradera influencia sobre los libretistas de ópera, hasta que fue desbancado por Metastasio ya entrado el siglo XVIII.

    Puede que la obra de Guarini carezca de la profundidad emocional que tiene la de Tasso, pero refleja una gran vivacidad e ingenio, al tiempo que está dotada de una poderosa musicalidad intrínseca, que facilitaba enormemente su engarce con la música, de donde derivó su extrema popularidad, sobre todo en una época en la que los excesos sentimentales estaban ya pasando de moda.


    [ANTOLOGÍA DE POETAS LÍRICOS ITALIANOS
    TRADUCIDOS EN VERSO CASTELLANO (1.200—1.889)
    OERA RECOGIDA, ORDENADA, ANOTADA Y EN PARTE TRADUCIDA
    POR Juan Luis Estelrich

    PRIMERA EDICIÓN a expensas de la EXMA. DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE LAS BALEARES

    PALMA DE MALLORCA ESCUELA-TIPOGRÁFICA PROVINCIAL año 1889]



    EL «PASTOR FIDO» 

    FRAGMENTOS 

    I

    EXHORTACIÓN QUE HACE LINCO Á SILVIO PARA QUE DEJE LA CAZA Y SE OCUPE EN AMAR. 

    Dime: si en esta tan alegre y bella
    Estación, que renueva el mundo todo,
    Vieses en vez de florecientes valles, 
    De verdes prados y vestidas selvas
    Estarse el fresno y el abeto y pino
    Sin su usada frondosa cabellera,
    Sin verdura los prados,
    Sin flores los collados;
    ¿No dijeras tú, Silvio, el mundo ahora
    Se merchita y desmaya?
    Pues la sorpresa y el horror que entonces
    De tan extraña novedad tuvieras,
    De tí mismo la ten: diónos el cielo
    Vida y costumbres á la edad conformes:
    Y así como el amor nunca conviene
    A pensamientos canos,
    Así la juventud de amor contraria
    Contrasta al cielo, y á natura ofende.
    Mira en torno de ti: ¿ves la hermosura
    Que adorna, Silvio, el universo ahora?
    Ella es obra de amor: ama la tierra,
    Ama también el mar, aman los cielos:
    Aquella que allí ves luciente estrella,
    Del alba precursora,
    Bella madre de amor, de amores muere,
    Y enamorada luce y enamora:
    Mírala envuelta en esplendor y en risa;
    Quizás en este punto el dulce seno
    Deja del caro amante y sus delicias.
    En bosques y florestas
    Aman las fieras, y en las ondas aman
    Las oreas graves, y el delfín ligero.
    El pajarillo aquel, que dulcemente
    Canta, y lascivo vuela
    Ya del haya al abeto,
    Ya del abeto al mirto,
    Si espíritu tuviese, y voz humana,
    Yo me abraso de amor, exclamaría.
    Mas bien lo siente, y en su voz lo dice
    Que su amada le entiende; y le responde:
    A mí el fuego de amor también me inflama.
    Brama el toro en el campo, y cuando brama,
    Al blando juego del amor convida:
    El león en el bosque
    Ruge, y aquel rugido
    Es solo de su amor dulce gemido.
    Todo en fin ama, ¡oh Silvio! ¡oh Silvio sólo
    En cielo, en mar y en tierra,
    Será alma sin amor ni sentimiento!
    ¡Oh! deja ya las selvas,
    Simple zagal

    Traducción: Manuel José Quintana




    II

    CUENTA ERGASTO Á MIRTILO LA CAUSA DE LA PESTE CON
    QUE DIANA DESOLABA Á LA ARCADIA 

    Te contaré la dolorosa historia
    De nuestros males, que arrancar pudiera
    Llanto y piedad á las encinas duras,
    No sólo á humanos pechos: en el tiempo
    Que el sacerdocio santo era obtenido
    Por jóvenes también, hubo un mancebo,
    Noble pastor, y Sacerdote entonces,
    Llamado Aminta; el cual amó á Lucrina,
    Ninfa gentil á maravilla y bella,
    Pero soberbia á maravilla y falsa,
    Mostróse ella gran tiempo agradecida,
    Ó lo fingió con vanas apariencias,
    Al puro afecto del amante joven,
    Y sustentóle de esperanzas falsas,
    Mientras que el infeliz rival no tuvo.
    Mas no bien fue de rústico mozuelo
    Mirada la inconstante, cuando al punto,
    Sin defenderse á su primer suspiro,
    Al nuevo amor abandonóse toda,
    Antes que el mal se sospechase Aminta.
    ¡Mísero Aminta! que esquivado luego
    Fue, y despreciado tanto, que ni verle
    Ni escucharle jamás quiso la impía
    Pues como al fin tras el amor perdido,
    Quejas también y lágrimas perdiese,
    Vuelto, rogando á la gran diosa: «¡oh Cintia!
    Dijo, si ya con inocentes manos
    Y puro corazón el sacro fuego
    En tu altar encendí, venga la llama
    Que la pérfida ninfa en mí ha vendido.»
    Oyó Diana el llanto y las plegarias
    Del fiel amante, su ministro amado:
    Pues respirando en la piedad la ira,
    Acrecentó la cólera, y cogiendo
    El arco omnipotente, lanzó al seno
    De la mísera Arcadia inevitables
    Y ocultos dardos de espantosa muerte.
    Sin piedad, sin socorro perecían
    Gentes de toda edad, y de ambos sexos:
    Era tarda la fuga, el arte inútil,
    Vano el remedio; y antes que el doliente,
    El médico infeliz morir solía.
    Una sola esperanza en tantos males
    Quedó, y fue el implorar su auxilio al cielo:
    Consultado el oráculo, respuesta
    Dio, clara sí, pero funesta y triste:
    Que Cintia estaba airada, y aplacarse
    Sólo pudiera si la infiel Lucrina,
    Ú otro de nuestra gente en lugar suyo,
    En holocausto presentado fuese
    Por las manos de Aminta á la gran diosa.
    Ella en vano lloró, y esperó en vano 
    De su nuevo amador ser socorrida:
    Que al fin, llevada con solemne pompa,
    Fue miserable víctima á las aras:
    Donde á los pies de su ofendido amante,
    A aquellos pies de quien seguida en vano
    Ya tanto fue, las trémulas rodillas
    Dobló, esperando su infelice muerte
    Del mancebo cruel. Aminta entonces,
    Intrépido desnuda el sacro acero,
    Y en su rostro inflamado parecía
    Que el furor y venganza respiraban.
    A ella vuelto después dijo, lanzando
    Un gran suspiro, anunciador de muerte:
    «Aprende en tu miseria, infiel Lucrina,
    Cual amante seguiste, y cual dejaste;
    Contempla en este golpe.» Al decir esto
    Clavó el cuchillo por su mismo seno,
    Y cayó sin aliento en brazos de ella,
    Víctima y sacerdote á un tiempo mismo.
    A tan fiero espectáculo pasmóse
    La mísera doncella; pero al punto
    Que recobró la voz y los sentidos
    Dijo llorando: ¡Oh fiel, oh fuerte Aminta!
    ¡Oh amante, que tan tarde he conocido,
    Y me has dado muriendo vida y muerte!
    Si fue culpa el dejarte, ora la enmiendo
    Eternamente uniéndome contigo.
    Y esto diciendo, desclavó el cuchillo
    Teñido aún con la caliente sangre
    Del tarde amado enamorado pecho,
    Y atravesando el suyo, moribunda
    Sobre Aminta cayó, que aun no bien muerto
    De aquel golpe fatal suspiraría.
    Tal fue de ambos el fin

    Traducción: Manuel José Quintana



    III

    CORISCA 

    ¿Quién ha visto jamás, ni quién ha oído
    Más extraña pasión, más importuna,
    Ni más loca también? ¿Quién en un pecho
    El odio á un tiempo y el amor unirse
    Con temple tan sutil, que uno por otro
    Se dilata y estrecha, y nace y muere?
    Si desde el pie gallardo hasta el semblante
    Miro yo la belleza de Mirtilo;
    Si sus modales y su hablar contemplo,
    Y su hermoso ademán, y sus miradas,
    Me asalta amor con tan violento fuego,
    Que toda yo me abraso, y me parece
    Que vence esta pasión todas las otras.
    Mas si después contemplo el obstinado
    Amor que tiene á otra mujer, y pienso
    Que de mí no se cura, y que por ella
    Desprecia mi beldad idolatrada
    De mil almas y mil, tanto le esquivo,
    Y le aborrezco tanto, que imposible
    Se me hace haberle alguna vez amado,
    Y que ardiese por él el pecho mío.
    Me digo así tal vez: ¡oh si pudiese
    Gozar de mi dulcísimo Mirtilo,
    Tal que yo sola le tuviese, y nadie
    Le poseyese nunca! ¡Oh más que todas
    Feliz Corisea! Y en aquel momento
    Un ímpetu en mi seno se despierta,
    Y hacia él tan dulcemente me arrebata,
    Que á sus huellas seguir, y á suplicarle,
    Y á descubrir el corazón camino.
    ¿Qué más? así me punza este deseo,
    Que si pudiera ser le adoraría.
    Por otra parte me revuelvo y digo:
    ¡Un soberbio, un esquivo, un desdeñoso,
    Uno que á amar otra mujer se atreve,
    Un hombre que me mira y no me adora,
    Y así de mi semblante se defiende
    Que no muere de amor! ¡Yo que debía,
    Como á tantos he visto, verle ahora
    Abatido y lloroso á los pies míos,
    Abatida y llorosa á los pies suyos
    Podré verme caer! Y en esta idea
    Ira tal, y tal cólera concibo
    Contra él, y contra mí, por haber vuelto
    A mirarle la vista, el pecho á amarle;
    Que odio más que la muerte el amor mío,
    Y el nombre de Mirtilo, y le quisiera
    Ver el más infeliz, más afligido
    Pastor que hubiese; y si le viera entonces,
    Con mis manos allí le mataría.
    Así el odio y amor, ira y deseo
    Se combaten á un tiempo; y yo, que he sido
    La llama de mil almas hasta ahora,
    Y el tormento de mil, ardo y suspiro,
    Y pruebo en mi dolor el mal ajeno.
    Yo, que allá en la ciudad por tanto tiempo
    De amantes gentilísimos servida
    Fui siempre insuperable, y burlé siempre
    Todas sus esperanzas y deseos;
    Ya de un rústico amor, de un vil amante,
    De un zagalejo humilde soy vencida.
    ¡Oh Corisea infeliz! en este punto
    Si desprovista de amador te vieras,
    Di: ¿qué fuera de tí? Dime, ¿qué harías
    Para calmar tu enamorada rabia?
    Aprendan á mi costa hoy las mujeres 
    A conservar y á acumular amantes.
    Si ni otro bien ni pasatiempo alguno
    Que el amor de Mirtilo yo tuviese,
    ¡Cierto que rica de galán me viera!
    Mil veces simple la mujer que á un solo
    Amante llega á reducirse: ¡oh! nunca,
    Nunca tan necia se verá á Corisea.
    ¿Qué es constancia? ¿qué es fe? fábulas vanas,
    Nombres imaginados por zelosos
    Para engañar las simples doncelluelas.
    La fe en el pecho de mujer, si acaso
    Fe en hembra alguna aposentarse puede,
    No es bondad, no es virtud; es una dura
    Necesidad de amor, ley miserable
    De menguada beldad que ama á uno solo,
    Porque amada de muchos ser no puede.
    Mujer bella y gentil, solicitada
    De muchedumbre de amadores dignos,
    Si á uno se acerca, y los demás despide,
    Ó no es mujer, ó si es mujer es necia.
    ¿Qué vale la beldad cuando no es vista,
    Y si vista no amada, y si es amada
    Amada de uno solo? que en el mundo
    Cuanto más dignos y frecuentes sean
    De una mujer los amadores, tanto
    La fama crece y alabanza de ella,
    Y su esplendor y gloria se aseguran
    En tener muchos. Las discretas damas
    Así vivir en las ciudades suelen;
    Y las que son más bellas y más grandes
    Con mayor libertad: siempre es entre ellas
    Despedir un amante gran locura:
    Hacen muchos así, lo que uno solo
    Quizá no hará: quien para dar es bueno,
    Quien á servir, quien á otro cosa es útil;
    Y sucede tal vez que sin saberlo 
    Lanza el uno los zelos que dio el otro,
    Ó los despierta en el que no los tuvo.
    De esta manera en las ciudades viven
    Las mujeres ilustres, donde un día
    Yo aprendí el arte del amor, guiada
    De mi espíritu mismo, y del ejemplo
    De una dama gentil que me decía:
    Es preciso tratar á los amantes
    Cual si fuesen vestidos: tener muchos,
    Uno ponerse, y remudarlos todos:
    Que el largo conversar causa fastidio,
    Y el fastidio desprecio, y odio al cabo.
    Es grande error, Corisea, que una dama
    Llegue su amante á fastidiar; tú cura
    De que aquel que soltares, salga siempre
    Quejoso, y no cansado. Y así siempre
    He procedido yo: gusto tenerlos
    En grande copia, entretener los unos
    Con los ojos, los otros con las manos;
    Pasar al pecho el que mejor me agrada,
    Y al interior del corazón ninguno.
    ¡Mas ay! que de esta vez yo no sé cómo
    Ha venido Mirtilo, y me atormenta
    Tanto, ¡infeliz! que á suspirar me obliga,
    Y á suspirar de veras: y negando
    A mis cansados miembros el sosiego,
    También yo aprendo á desear la aurora,
    Tiempo oportuno á los amantes tristes.
    Y heme por esta selva solitaria
    Andar buscando la adorada huella
    De mi enemigo. ¿Qué te harás, Corisea?
    ¿Le rogarás? el odio no lo quiere,
    Aunque lo quiera yo: ¿le huirás? Ni aquesto
    Lo consiente el amor, aunque debiera
    Tal vez hacerlo así. ¿Pues qué resuelves?
    Las súplicas primero y los halagos 
    Abrirán el camino, y descubierto
    Le ha de ser el amor, mas no la amante:
    Si esto no basta, acudiré al engaño;
    Y si ni este tampoco, memorable
    Venganza hará la cólera

    Traducción: Manuel José Quintana



    IV

    EL SÁTIRO

    Cual hielo á plantas, sequedad á flores,
    A ciervos red, á paj arillos liga,
    Granizo á espigas, y gusano á trigo,
    Así contrario amor fue siempre al hombre;
    Y quien fuego le dijo, conocía
    Su natural tan pérfido y malvado:
    Pues si el fuego se mira, ¡oh cómo es bello!
    Y si se toca, ¡oh qué cruel! El mundo
    Más espantoso monstruo no conoce:
    Como fiera devora, y como acero
    Punza y traspasa, y como viento vuela;
    Y donde afirma la imperiosa planta
    Toda fuerza y poder cede á su fuerza.
    No de otro modo amor, que si le miras
    Ya en bellos ojos, ya en cabellos de oro,
    ]Oh cuál gusta y deleita! ¡oh cuál parece
    Que sólo paz respira y alegría!
    Mas si te acercas mucho, y si le pruebas,
    Si comienza á bullir, y luego crece,
    No tiene tigre Hircania, ni la Libia
    León tan fiero ó pestilente sierpe,
    Que en fiereza le venza ó se le iguale:
    Crudo más que la muerte y que el infierno,
    Contrario á la piedad, ministro de ira,
    Y finalmente amor de amor desnudo.
    ¿Mas para qué hablo de él? ¿por qué le culpo?
    ¿Es él la causa de que el mundo ahora
    Amando no, más delirando peca?
    ¡Oh femenil perfidia! á ti se impute
    De la infamia de amor toda la culpa.
    De ti sola, y no de él, viene y se engendra
    Cuanto de duro y de malvado tiene:
    Pues él de suyo blando y apacible,
    Al punto pierde su bondad contigo.
    Tú no le dejas penetrar al pecho,
    Y de pasar el corazón las vías
    Le cierras todas: por defuera sólo
    Le adulas y le halagas; y es tan sólo
    Tu cuidado, tu pompa y tu deleite,
    De un afeitado rostro la corteza.
    No son tus obras ya, ni ya te empleas
    En pagar con tu fe la fe de amante,
    En luchar en amar con quien te ama,
    Hacer de dos un corazón tan sólo,
    Y en una voluntad unir dos almas.
    Pero te ocupas en teñir con oro
    Un cabello insensato, ornar la frente
    Con una parte del envuelta en nudos,
    Y lo demás en red entretejido
    Prender el corazón de mil incautos.
    ¡Oh cuan indigno á un tiempo y fastidioso
    Es el verte tal vez con los pinceles
    Pintarte las mejillas, y las faltas
    De natura y del tiempo andar borrando!
    ¡Hacer se torne en púrpura brillante
    La triste amarillez, blanco lo negro,
    Las arrugas lisura, y un defecto 
    Quitar con otro, y aumentarle acaso!
    Y esto es nada, aunque tanto: son iguales
    A las obras, costumbres y caricias.
    ¿Qué cosa tienes tú que no sea falsa?
    Si abres la boca, mientes: si suspiras,
    Mentido es este suspirar: si mueves
    Hacia alguno los ojos, la mirada
    Es mentida también; todos tus actos,
    Todo ademán, y lo que en ti se mira,
    Y lo que no se mira, hables ó pienses,
    Andes ó llores tú, cantes ó rías,
    Todo es mentira, y aun aquesto es poco.
    Vender más bien á quien mejor se fía;
    Al más digno de amor amarle menos;
    Y aborrecer la fe más que la muerte:
    Tales las artes son que hacen tan crudo
    Y tan perverso á amor. Tuya es la culpa,
    ¡Oh pérfida mujer! de sus delitos;
    Ó lo es más bien de quien de ti se fía.
    En mí la culpa está, que te he creído,
    Corisea perfidísima y malvada,
    Aquí tan sólo por mi mal venida,
    De las regiones lujuriosas de Argos,
    Donde la liviandad tiene su imperio.
    Mas tú finges tan bien, y eras tan diestra
    En mentir tus costumbres y palabras,
    Que con las más honestas ora unida
    La fama del pudor anda contigo.
    ¡Oh cuánto afán he sostenido! ¡oh cuántas
    Ignominias por ella! ¡oh cómo ahora
    Me arrepiento de todo, y me avergüenzo!
    Aprende, incauto amante, de mi pena
    A no adorar cual ídolo un semblante:
    Que la mujer idolatrada es cierto
    Un numen infernal: de su belleza
    Se lo presume todo, á fuer de diosa
    Sobre ti, que te humillas, elevada,
    Como cosa mortal te tiene en menos:
    Que ser por su valor ella se cree,
    Lo que la finges tú por tu vileza.
    ¿Para qué tanta esclavitud y tantos
    Ruegos, suspiros, llantos? Estas armas
    Úsenlas, sí, los niños y mujeres,
    Mas nuestros pechos, aun amando, sean
    Fuertes y varoniles: hubo un tiempo
    En que pensaba yo que suspirando,
    Y llorando, y pidiendo, en pecho de hembra
    La llama del amor se despertase.
    Ora lo advierto, erré: que si ella tiene
    El corazón de pedernal, es vano
    El intentar con lágrimas suaves,
    Ó con el blando aliento de un suspiro,
    Hacerle echar centellas, si el acero
    De un rígido eslabón no le combate.
    Por tanto deja el suspirar y el llanto,
    Si el logro quieres de tu amor, y si ardes
    Con fuego inextinguible; allá en el seno
    De ese tu corazón más escondido
    Tu afecto oculta, y ejecuta á tiempo
    Lo que natura y el amor enseñan.
    Pues la virtud de la modestia sólo
    En el semblante la mujer lo ostenta,
    Y es grande error el que al tratar con ella
    La tengas tú jamás; pues aunque tanto
    La usa con los demás, consigo usada
    La tiene en odio, y en su rostro quiere 
    Que la mire el amante, y no la emplee.
    Con esta ley tan natural, si amares,
    Tendrás gusto en tu amor: no ya Corisea
    A mí me encontrará tierno y rendido,
    Sino fiero enemigo, que con armas
    De un hombre de valor, no femeniles,
    En crudo asalto la herirá. Dos veces
    Cojí ya esta malvada, y no sé cómo
    Se me fue de las manos; mas si llega
    Por la tercera vez al mismo paso,
    Ya yo la pienso asegurar de modo
    Que escapar no podrá. Por estas selvas
    Suele á veces vagar, y yo venteando
    Como sagaz sabueso, ando tras ella:
    ¡Oh que terrible estrago y que venganza
    Si la cojo he de hacer! Yo haré que vea
    Que llega alguna vez á abrir los ojos
    El que fue ciego, y que por mucho tiempo
    No ha de vanagloriarse en sus perfidias
    Una mujer sin fe y engañadora.

    Traducción: Manuel José Quintana



    V

    AMARILIS

    ¡Oh Mirtilo, Mirtilo, vida mía!
    Si vieses por ventura,
    Cómo palpita el corazón ardiente
    Que llamas roca dura,
    Tú lo compadecieras,
    Y no piedad rendido le pidieras.
    ¡Oh, cuánto somos desgraciados, cuánto!
    ¿Qué dicha el ser amado te daría?
    ¿Qué bien supremo ser tan tierno amante?
    ¿Por qué, fortuna impía,
    Separas tú los que el amor constante
    Debiera unir? Y tú ¿para qué juntas
    Ciega pasión, los que apartó el destino?
    ¡Oh dichosos aquellos
    A quienes señaló naturaleza
    Por ley sola de amor, amor divino!
    Ley humana implacable,
    Que das por pena del amor la muerte!
    Si es el pecar tan dulce
    Y el abstenerse tal virtud, amable
    No eres, naturaleza, ni perfecta,
    Pues repugnas su ley. ¡Oh ley odiosa,
    Que tanto te lastima al reprimirte!
    Mas ¡qué! no la amorosa
    Pasión inflama al que la muerte huye.
    Pluguiese al cielo que la muerte sola
    Fuera á mi falta la debida pena.
    Honestidad santísima, cadena
    Que un alma bien nacida
    Respeta siempre cual sagrado numen,
    Esta pasión querida
    Que he destrozado con el duro acero
    De tu rigor, á ti yo la consagro,
    Del corazón despojo lastimero.
    Tú, Mirtilo, perdona, vida mía,
    A quien sólo es cruel cuando piadosa
    No puede ser, perdona á la que es tuya
    En las palabras enemiga impía,
    Mas en su blando pecho oculta amante.
    ¿Quieres venganza? Ya la tienes. Ese
    Fiero dolor que sientes penetrante
    Es, más que tuyo, mío. Tú mi vida
    Formas, tú eres mi aliento, 
    Aunque contrasten nuestro amor la tierra
    Y el alto firmamento;
    Así, siempre que lloras mi quebranto,
    Esas lágrimas tuyas son mi sangre,
    Tus suspiros mi alma, y esas tristes
    Penas que gimes tanto
    No son tormentos tuyos, que son míos,
    Y á mí me despedazan más impíos.

    Traducción: Manuel María de Arjona.



    LA BELLEZA

    De su gentil belleza haciendo alarde,
    Enamorada de su rico velo,
    Al apacible brillo de la tarde
    Una soberbia rosa se miraba
    En el limpio cristal de un arroyuelo.
    De repente la brisa impetuosa
    Sopló atrevida, y de la frágil rosa
    Arrebató en vertiginoso vuelo
    La corola fugaz, que el arroyuelo
    Arrastró en su corriente.
    Tal es de la Beldad la triste historia,
    La infortunada suerte:
    Brilla un instante, y cambíala en escoria
    El soplo de la muerte.

    Colombia
                           Traducción: Rafael Tamayo





    A UN JILGUERO

    ¡Oh cuánto es á la tuya parecida
    Esta mi triste vida!
    Tú preso estás, yo preso; 
    Tú cantas, y yo canto,
    Tú simple, yo sin seso,
    Yo en eterna quietud y tú travieso.
    Música das á quien tu vuelo enfrena,
    Música doy, aunque á compás del llanto,
    A quien me tiene en áspera cadena.
    En lo que es diferente
    Nuestro estado presente
    Es en que tú, jilguero,
    Vives cantando, y yo cantando muero 

    Traducción: Pedro Soto de Rojas 



    IL PASTOR FIDO

    In lingua Napolitana.

    DI DOMENICO BASILE.

    IN NAPOLI
    Per Egidio Longo. 1628
    Con licenza de' Superiori.
    Imprimatur

    Iacobus Terragnolus Vic. Gen.

    Aloysius Riccius Can. deput.

    Franciscus de Claro Can. Dep.

    A LI QVATTO
    DE LO MVOLO

    De Napole.

    Me venne capriccio sti mise arreto de componere lo Pastore fido de lo Caualiero Quarino à la lengua nostra Napolitana: E tanto haggio scacamaronato, scassato, postellato, agghiunto, e mancato, che pè gratia de lo segnore Apollo songho arreuato à puorto, e ll'haggio scomputo. Pò penza, repenza, fantastecheia, e torna à penzare à chi lo voleua donare; haggio concruso, che buie ve lo gaudite. Ed a chi meglio se poteua fare sto presiento autro ch'a buie, che site li chiù antiche de Napole, e ve gaudite nà Cetate tanto bella, Nobele, e Ricca, che cò granne ragione se chiamma Regina dell'aute Cetate Mparatrice de le Prouinzie. Napole capo de Regno, Giardino de tutto lo munno, vuocchie deritto de tutta la Talia che puozze sempre auonnare comm'auonnaua la tauola de Cullo Romano. Ruga, Iermano, e chillo che lo chiammano Peccione d'Agnano. Donca à buie sia fatto sto presiento, Raccordannoue, che se nge fosse quarchuno (commo non gne ne mancaranno) che borrà fare de lo bello ngiegno, e deciarrà ch'è buono, ch'è tristo; le potite da parte mia fare à sapere (comme cò la presente facciano) cha chillo, cha fatta stà fatica la fatta pe gusto suio e non s'è piccato maie de poeta, ne ncè, e se ncè fosse manco nge vò essere. Tanto chiù ca le sona no vespone nè la recchia de na noua venuta da Parnaso, che lo segnore Apollo vò, che se fraueca la casa de la gnorantia, e chisse che banno cenzoranno, haueranno da seruire pè parrelle à carreiare prete, e cauce: Auzateue da stò nietto segnure Poete mieie care; e con chesto segnure Quattro zoè vuie che state ncoppa à la fontanaue soschiauo, e se non è lo duono comme meretate; pegliatene lo buono ammore, mpromettennoue aurte compeseziune Napolitanesce piacendo à lo Cielo, e se no sgarro la via de la fontana d'Alecona. Una sola cosa v'allecordo, e me nne farrite nò gran piacere, e à buie sarrà manco fastidio. Quanno senterrite chisse magnifice (cchiù male lengue che Poete) pè farele schiattare, no le date aodientia, ne le respondite, ma facite nfenta de nò l'hauere sentute pe lo fruscio dell'acqua,

    Da Napole lo mese de Iennaro.

    1628.

    DE MATTIO BASILE

    O che gusto aggio figlio
    De sso componemiento
    Ch'aie fatto a lengua nostra
    Benedetta la penna co lo nchiostro
    Che te farranno ardito chiù de iglio,
    Canta Vasile figlio.
    Che singhe beneditto a braccia stese
    Canta cà sulo si, no nc'è cortese.



    L'ARRVRE DE LA STAMPA.

    Lautore se remette a la beuegnetate de chi legge, sulo ve racorda che a la scena de lo terzo atto, che accommenza ò primma vera bella nce trouarite uno vierzo lungho vole essire dui verzette picciole.

    OPERE DA STAMPARE

    Lo dottore a lo sproposito. L'ospitale de li pazze. La casa de la ngnorantia. La defenzione de li Poeta Napolitane contro Troiano Boccalino; e Giulio Giulio Cesare Caporale n'anzi ad Apollo.

    ATTO PRIMMO

    SCENA PRIMMA

    Siruio, e Linco.

    Sir. Iate vuie, che nzerrasteuo.
    La spauentosa fera, a dà lo signo
    Cà volimm'ire à caccia; su scetate
    Ll'vuocchie, e li core à suono de sto chuorno.
    Se mai fù pè Porchiano
    Pastore nnammorato de ssa Dea,
    Che se sentesse pizzecare mpietto,
    De fracassare sirue, e mmassarie,
    Veccone ccà no piezzo.
    Hoie me pozzo auantare
    D'hauere sempre appriesso
    Lupe, e puorce saruateche de spanto,
    A tantillo de luoco;
    Che borria fa s'hauessemo chiù largo.
    Chillo Puorco nmarditto,
    Spauiento de natura, co le sanne;
    Chillo crudo, e feroce
    Quanta case ha scasate
    Se sape buono pe sti commecine:
    Roina de campagne,
    Paura de Befurche. Iate adonca.
    Non solo ve spedite,
    Mà ngioriate ancora
    Co chisso chuorno la Signora Frora.
    Nui, Linco priesto à onorà li Dieie,
    Trouammo na via bona,
    Comme auimmo farnuto iammo à caccia;
    Ca chi buono accomenza hà miezo fatto,
    Nò perzò, che lo Cielo nce consenta.
    Lin. Lo llaudo Signor ssì, ire a li Dieie,
    Ma dà fastidio à chille,
    Che guardano lo luoco, no lo llaudo,
    Tutte dormeno ancora.
    Quanta songo à lo Tempio, è non hanno
    Chiù tempestiuo, e chiù priesto lo Sole,
    Autro, che da lo muolo.
    Sir. E Fuorze à chi? lo suonno sempre all'vocchie,
    Ogne ncosa le pare matarazzo.
    Lin. O Siruio, Siruio, ed à che si arredutto.
    Mò che ssì figliulillo,
    Shiore de la bellezza,
    Ianco comm'à no iglio.
    E la scarpise, e no nne vuoie fà cunto?
    Eh se fosse la mia ssà così bella
    Facce saporitella,
    Couernateue sirue diciarria,
    Appriesso à nautra caccia
    Me vorrià arreposa sta negra vita;
    Sempre me vorria stare nfesta, è niuoco
    La stat'allombra, e lo vierno a lo fuoco.
    Sir. Ente belle conziglie,
    E te si stato saudo?
    La lammia se canosce ca và a bela.
    Lin. Autre tiempe, autre ntriche,
    Se fosse Siruio affe ca lo farria.
    Sir. Ed io se fose Linco,
    Mà perche songo Siruio,
    Nò ne voglio fa niente, haie ntiso buono?
    Lin. A fraschetta nò gnì tanto lontano
    Cà puoi perecolare,
    Se vuoie na fera vi call'aie vecino
    Manza comme na pecora.
    Sir. Dice da vero Linco? è tu mme burle?

    Lin. Vuoie burlà tù, no io,

    Sir. Ed è cossì becino?

    Lin. Quanto tu da te stisso.

    Sir. A quale Serua stace?

    Lin. Tu si la serua, Siruio,
    E sai qual'è la fera, che neè dinto?
    Sì tu, che nò hai pietare.
    Sir. A' mò che ll'aggio ditto, ca si pazzo;

    Lin. Na Ninfa à cossì bella, e gratiosa;
    Ma che Ninfa diss'io, anze na Dea?
    Chiù fresca, e chiù bezzosa,
    De lladdorosa Rosa
    Chiù tennerella, e ghianca de lo Zinno.
    Ped'essa nò è Pastore
    Nfrà Nuie, che nò ne chiagna, e nò nsospira
    Ma sospira à lo viento.
    Pe te stò maccarone va a lo caso.
    A tene è destenata
    Mo, nnuno punto, sempre che la vuoie.
    Nò mmierete d'auere ssò morzillo
    Dinto a ssi diente; nò foir Siruio
    Dì perche la despriezze, si ch'aie core,
    Ma non de fera, anze si tutto fierro.
    Sir. Io che nò insenta ammore, sò de fierro,
    Linco, chessa è bertute, nò me pento,
    Che stia dinto à sto core, sò contente
    Si cò essere crodele venco ammore,
    Sò d'isso chiù Segnore.
    Lin. Dimme quanno llai vinto?
    S'ancora nò t'hà tinto.
    Sir. Llaggio vinto, perche mme sò arraffato.

    Lin. Se na vota se nzecca, Messè Siruio.
    Se sapisse na vota;
    Comm'è fatto st'ammore,
    Fuorze t'accostarisse à quarche Ninfa
    E chella puro à tene.
    Bene mio dicerrisse,
    Ch'allegrezza hauerrisse,
    E commo si benuta tanto tardo;
    Lassa lassa ssè sirue,
    Fuile ssè fere fraschettone, ed amma.
    Sir. Ma ca chiagnie, che ffai?
    Ciento de ssè caiotele darria
    Pe na quaglia cacciata da Presutto;
    Chi hà gusto de ss'ammore se lo tenga,
    Io pe mè tanto no lo senta niente.
    Lin. Nò siente ammore, e bbè che senterraie?
    Tutto lo munno chesto sulo sente;
    Crideme muccosiello,
    Lo senterraie a tiempo,
    Che sarà male tiempo.
    Nò lo canusce buono sso figliulo,
    Sà fare quarche schizzo,
    Dillo a sto fusto, vasta.
    Nò è chiù gran ndolore,
    Quanno a n'hommo de tiempo vene ammore.
    La chiaia quanno è bbecchia nò sperare,
    Sia chi se voglia no la pò sanare.
    Ma s'à no giouello ammore pogne,
    Ammore puro l'ogne.
    Se le dace dolore,
    Lè dà speranza ancora,
    Se pare che l'accìa, lo sana nfine,
    mà se t'arriua, quando si arreuato
    Vicino à lo desierto,
    Diauolo, lo chiaieto è desperato:
    Tanno si cà sarrisse lesto lesto
    A la forca dell'anne chiatto mpiso,
    E bbi se te scappasse, oime, piatate
    Doue la truoue? nullo te la venne
    Ntiennela Siruio, afferra stò buon tiempo,
    Vi cà pò è male tiempo,
    Tiene mente à stà varua iancheiata,
    Voglio dicere mone,
    Te n'addonarraie pone,
    Quando potiste nò nboliste niente,
    Pò che borraie, te spizzola li diente.
    Lassa, lassa sse fere,
    Lassale Siruio fraschettone, ed amma.
    Sir. O che senco, è che beo,
    Tenire mente cosa,
    Ammore vò ped'isso ogne ncosa.
    Lin. Sienteme, gia chè simmo à primmauera,
    Stascione che fa stà nfesta lo munno,
    Di? se pe parte, de vede shiorute
    Li prate, le montagne, e le chiamure,
    Pò vedisse la vita senza frunne,
    L'ammennolella, e nò ncacciasse shiore,
    La terra sempre secca, e senza frutto,
    No diciarisse, cà lo mundo è ghiuto?
    Me mmarauigliarria de la natura:
    Cossì Siruio sì tune,
    Sì cà sì primmauera,
    Smacenatello, è penzance no poco,
    Che t'hà potuto dare chiù lo Cielo
    Farete Douaniero de bellezza?
    Nò nc'hà penzato a la menore aitate
    Senza hauerete dato coratore,
    La ntese ch'à li viecchie nò commene
    Ammore, vò che buie sempre gaudite;
    E ncè vuoie contrastare? Vì c'affienne
    Lo Cielo, cò la terra tutta nzieme.
    Siruio votate ntunno,
    Che bellezz'à lo munno, eche sbrannore
    Songo opere d'ammore?
    Nnammorato lo Cielo,
    La Terra, co lo mare,
    E chella pouerella nnante ll'arba.
    Videla chella Stella,
    Amma la meschinella,
    E sente de lo figlio la frezzata,
    Che le passa lo core,
    E puro se nnammora,
    Nammorata esce fora
    Pe trouare l'ammore
    Ridenno à cossì dice.
    O che bita felice
    O gusto, ò sfatione,
    La pouerella và cercanno Adone
    Ammano pe ssè sirue
    Li Lupe, e pe lo maro le Canesche,
    Le Ballene, e li Tunne;
    Chillo auciello, che canta
    Co la gargante sempre quanno vola;
    Mò a na chianta, e mmo a natura,
    O de Rosa, ò Viola
    S'hauesse la parola,
    Autro non sentarrisse, ardo d'ammore,
    Ardo dinto a lo core,
    Cossì canta isso stisso,
    Lo sape bueno, e nò nse ne vò ire.
    Siruio siente lo dire,
    Grida doce confuorto,
    Ardo d'ammore; ò frate mio, ch'aie tuorto:
    Le Bacche, sempre chiammano li vuoi,
    Le Cornacchie, li Gruoie,
    Lo Leione a lo vosco,
    Quanno grida, nò è ira,
    Ma d'ammore sospira;
    Tutt'ammano a la fine;
    Siruio, tu sulo si sconzentiato,
    Che nò nsi nnammorato.
    Arma senza piacere,
    Vuocchie senza vedere,
    Lassale chesse serue
    Fraschotta, fraschettone, amma nna vota.
    Sir. Tiente chi m'è pedante,
    Vedite bello mastro de vertute;
    Pe parte de me da buone conziglie
    Me và mettenno ncapo le pottane,
    O nò nsi ommo, ò io sò n'anemale.
    Lin. Sò ommo, e mme ne preio
    Sò ommo, e nò le nnego; e tu chi sine,
    Fusse maie le perammede d'Agitto;
    Fuorze isso n'era ommo.
    Stà ncelleuriello Siruio,
    Ca chi vola troppa auto
    Pe sse fa Dio, nterra fà no sauto.
    Sir. Linco, vi se si pazzo; to nò nsaie
    Doue scenne la schiatte de sto fusto?
    Chillo, ch'eppe lo munno sotta coscia
    Iusto da llà sceng'io, da chillo sango,
    Fuorze ca nò vencette sempre ammore?
    Lin. Và ca te stà no panno nnante all'vuocchie
    Sciauratiello; e tu doue sarrisse
    S'Ercole Valentone non ammaua.
    Mò te staie zitto, bè quann'accedette
    Chelle fere de fore a cossi crude
    Chi nce le fece accidere? fù ammore;
    Appriesso pone, che le fece fare,
    Na gonnella se mese, e parea sninfia
    Pe parte de iocare lo mazzone,
    E 'ncuollo hauè la pella de lione,
    Tenea lo fuso, e la conocchia nmano,
    Se volea trasformare comm'à chella,
    Che lo faceua ogn'ora sospirare.
    Erano li sospiri farconette,
    Passauolante, frezze de no fierro,
    Che no nne stea chiù fino into lo nfierno.
    Ammore le donaie chisso reiale,
    Vì s'era forte, e pò fu femmenella;
    Chi nce vole resistere ali strale,
    E se le tira pò à na cosa bella
    Commo si tune iunnolillo e riccio,
    Shiore de Maggio graziuso, e frisco,
    Fa quanto vole ammore, falle guerra,
    Cà non è guerra, vi cà è no pasticcio,
    Quant'auze lo cappiello, e che nce truoue?
    L'ammore de na Ninfa, ed è di vista,
    Punto haueffero à mmene sse quatrella,
    Ncappassence sempre io dinto à ssò bisco.
    Non te conziglio, che non facci chello,
    Che faceua Ercole,
    Tu già le sì nepote,
    E bueie mmetare li costumme suoie,
    Và pè le sirue, è nò lassare ammore,
    E pò ch'ammore? de na Fatecella,
    Nò morzillo, na giota, e nò sbrannore,
    D'Amarille, à tè dico, ò comm'e bella.
    Dorinna se couerna da Dottore;
    Fai buono no lo nego, a la mogliere
    Se porta nore, e repetatione.
    Sir. Ancora Linco mio, non mmè mogliere.

    Lin. Non n'hauiste la fede
    L'autiere, fuorze dico la buscia?
    Guardate fraschettone
    Nò scorruccia li Diete,
    Non te fedare, ch'aie la lebertate,
    Chi te la dette, te la pò leuare.
    Tienence mente buono, e fà penziero,
    Se ntennere me vuoie, apere ll'vuocchie,
    Cossi bole lo Cielo,
    A chisto matremmonio te chiamma,
    Le grazie, che mpromette n'anno fine.
    Sir. N'haueano autro penziero
    Li Dieie sulo de chesso, chesso appunto;
    Stanno sempre à sguazzetto co li guste.
    Linco, frate sò nato cacciatore,
    Se tu si nnammorate vance appriesso.
    Lin. Tu scinde da lo Cielo?
    Tu si de chella schiatta?
    Nne miente pe ssa canna.
    Nno lo creo, nè nsi ommo,
    E se puro si ommo iuraria,
    Ca tune si chiù priesto
    Figlio de Tigra, frate de Leione,
    Nepote ntierzo grado à no Draone.



    SCENA SECONDA

    Merrillo, & Argasto.

    Cruda Ammarill', e perzì co lo nomme
    D'ammare, amare daie pene, e tormiento,
    O Amarille de lo cannamele
    Chiù doce, e chiù soaue,
    Ma de l'aspeto surdo,
    E chiù sorda, e chiù fera, e sempre fuie.
    Pocca cossì t'affengo
    A la morte correnno,
    Gridarranno pe mmè vuosche, e montagne,
    E sta padula ancora
    Diciarrà quanta vote
    M'à ntiso sospirare
    Ssa bella nomme toia,
    Chiagniarrà sta fontana,
    Shiosciarà Tramontana,
    Parlaranne sta facce,
    E pietate, e dolore,
    Se farrà muta ogn'autra cosa nfine,
    Parlarrà lo mmorire,
    Te diciarrà la morte li sospire.
    Erg. Mertillo sempre ammore da tormiento,
    Saie quanno ne da chiù, quann'è chiù chiùso.
    Isso tene la vuriglia
    Ddou'è llegata n'arma, che bò bene.
    Mò ammolla, e mmò stregne,
    Me chiù stregne, ch'ammolla lo cornuto,
    Tu no nneuiue stare tanto tiempo.
    Scopriremme sso ffuoco, che t'abbruscia;
    Quanta vote lo disso, arde Mertillo
    Dinto a no caudarone, e se sta zitto.
    Mer. Vollette a mme, pe nò abbrosciare ad essa
    Argasto caro, e starria zitto ancora;
    Ma la necessetate fa gran cose,
    Me sento sempre sosorrare ntuorno
    Na voce, che correnno và a lo core,
    Commo dicesse, ora và ca si fuso,
    Amarille sto cuorpo nn'e la toia,
    E lo comportarraggio ammaro mene.
    Grido, e pò torno, à frate chi lo sape,
    Se mme sente quarcuno, io negrecato
    Sempre sto co sospietto, e co paura,
    Lo saccio Argasto, e nò mme nganna ammore
    Pe mmè no mbà troppo auto la Fortuna,
    No nce speranza de cogliere pruna,
    Nè manco haue ssà stella Angelecata:
    O che bellezza; e pò è de no sangho
    Lo chiù gentile, ch'è sotto la Luna.
    Canosco buono la chianeta mia.
    Nascette pe le shiamme; e lo destino
    Voze ch'ardesse senza mai gaudere,
    Cossì hà piaciuto à lo Cielo torchino,
    Me scrisse la settentia de sto muodo,
    Ch'ammasse morte, e nò la vita mia,
    Vorria morì pe l'arma de Zì Antuono,
    Ma che piacesse ad essa; e no sospiro
    Sulo ascotasse, e pò dicesse muore.
    Primma, che me ne iesse all'autro munno
    Na cera ne vorria, ma nò tant'agra:
    Ma tu se me vuoi bene Argasto caro,
    Ed aie compassione de me scuro,
    Dincello se la truoue, ò se la vide.
    Erg. Nò è gran cosa; pouero chi amma,
    Quanno penza hauè assaie, non haue niente.
    Se sapesse lo patre tale cosa
    (Arrasso sia) cha se nà mmescanno
    Co li Pasture, che sò nnammorate,
    Se ne sapesse niente, ò pure fosse
    A lo ciociaro ditto, ò negrecata.
    Chi sà se te foiesse pe sta cosa,
    Fuorze t'ammasse, e no lo bò mostrare.
    La femmena haue ncapo la magnosa,
    Che segnifica essere norata,
    E s'essa puro te volesse bene,
    Che meglio porria fa, se nò nfoire,
    Chi nò npò dare aiuto, face buono.
    Ascota senza pagha sto conziglio,
    Ca chi nò tene forte, n'aue niente.
    Mer. Eh se fosse lo vero, oh bene mio,
    Duce sospire, e pene troppo care
    Ma (se agge sempre lo cielo pe frate)
    Dimme quale è nfrà nui tanto felice
    Pastore accossì buono abbentorato?
    Erg. Canusce Siruio? L'vneco figliulo,
    Ch'eie de Montano, Sacerdote nuosto
    Pastore ch'è de granne zeremonia,
    Nu bello figliulillo, chillo è isso.
    Mer. Viato a te, ora chessa è fortuna,
    Cogliere rose, quanno cade iaccio,
    Nò te ne mmidio nò, ma chiango à mene.
    Erg. Nò n'haue mmidia ca lo pouerello
    E digno de pietate, chiù che mmidia,
    Mer. Commo pietate?

    Ar. Commo, ca no llamma.

    Mer. Ed hà bita? Ed hà core? ò che sia acciso.
    Non ndeu'hauè abbespato
    Lo viso angelecato.
    Io sò chillo, ch'abbruscio, e me conzummo
    Pe chill'vuocchie, che mm'hanno
    Fatto deuentà pazzo comm'Orlanno:
    Ma dimme, pe che causa se vò dare
    Ssà bella gioia a chi no la canosce.
    Erg. A chisto matremmonio lo Cielo
    Mpromette la salute de Porchiano;
    E to nò nsaie ca la gran Dea ogn'anno
    Vole na Ninfa de nnozente sango,
    Ch'è soleto à morì la sfortonata.
    Mir. Nò llaggio ntiso maie, nne iurarria,
    Tanto chiu ca sò nuouo a sti paise,
    Male po mene a cossi boze Ammore;
    Sò iuto sempre pe buosche, e montagne.
    Peccato granne deu'essere chisto,
    Che moppe tanta collera a la Dea.
    Erg. Apparecchiate, e siente pe lo capo
    La storia, ch'ogn'anno nce tormenta,
    Commouarria a piatate li Leiune
    Nò nche l'huommene propio de marmo.
    A tiempo antico non se potea dare
    Ncostodia de lo Tempio a Sacerdote,
    Che fosse giouene, era ndegnetate;
    L'eppe no cierto, e se chiammaua Amonta
    Museco, iostratore, e nnammorato
    De na Ninfa, Lucrinna, assaie lucente,
    Ma era senza fede la sciaurata;
    Amenta se la tenne no gran tiempo,
    E le volea no bene, ch'arraggiaua,
    Spisso deceua, ò arma, ò speretillo
    De stò core, de st'vuocchio, e de sta meuza.
    Lo diascace mò, che nò nnà lana,
    Iette a Lucrinna a bennere na pecora,
    Pe ffà, ch'Amenta hauesse la quartana.
    No ntanto, ch'essa vedde no capraro.
    Sostenere non pò la primm'occhiata,
    No zinno, cò no pizzeco, e no squaso
    Se ncrapecciaie la perfet'assassina.
    Amenta se n'addona, e priesto trase
    Dou'è la porta de la gelosia;
    Si chiagne, si sospira, tu lo saie,
    Che pe proua canusce buono ammore.
    Mer. Chisto dolore sì ch'ogn'autro auanza.

    Er. Ma po, ch'Amenta heppe perdute tutte
    Li chiante, li suspire, e li lamiente
    Pe causa soia, chiagnendo disse: ò Dea
    Se maie sta Amenta te fece na sauza,
    Se te fò seruetore Amenta scuro,
    Signà Cintia lo saie, se te sacraie
    Cò nò core nnozente n'arma pura,
    Vendetta, ò Santa Dea de chella fede,
    Che m'è stata mancata sa ssà cana.
    Lo sentette la Dea, se scorrocciaie,
    Ah zellosa ad Amenta correuare?
    Afferra l'arco, e tanno saiettaie
    Sta sfortunata Terra de na pesta,
    Che nne moreano tommola, e megliara,
    Era perduta ntutto la speranza
    Soccurzo non se troua, ncrosione,
    Accise bona parte de la gente,
    Non serue lo sceruppo, ò la nzagnia,
    Lo Miedeco stea peo de lo malato,
    Vna sperana ncè restatte sola
    De pregare lo Cielo nnenocchiune,
    Corzero à n'Araculo vicino,
    Chiagnenno, e sosperanno li meschine
    La resposta, ch'auettero fu chesta,
    Ca la Sia Cintia s'era assai nfummata,
    Ma se pure accordare se volea
    Locrinna fosse à lo Tempio portata,
    E pe mano d'Amenta consagrata,
    A la gran Dea, cà vittema voleua,
    Se contentaie Locrinna, ed à lo Tempio
    De la Signora Cintia fù portata,
    Co na festa, e gra giubelo arreuaie,
    Arreuata che fu vedette Amenta,
    Le tenne mente pe lo salotare
    Commo decesse, ammore mio scontento
    Io moro sula, perche te gabbaie?
    Ndenocchiata che fu nnante a l'autaro
    Veccote Amenta co la fierro nmano
    Cagnato de colore, e sosperando
    A cossì disse, tiene mente ò Ninfa
    Lo nammorato, che non te fu carò,
    Vi chi lassaste, è chi secoteiaste.
    Auzaie lo vuraccio, e se chiauatte ncuorpo
    Lo fierro, che passaie no buono parmo
    Quanno la sfortonata de Locrinna
    Tra la morte, e la vita dubetaua,
    Sò morta Io? ò puro è muorto Amenta?
    Amenta le cadio ncoppa le braccie.
    Se scippa, e se strauisa, ò core aspetta,
    Tu haie voluto morì sacrefecato
    Pe parte mia, desse essa, mà nò importa,
    Ca nò la passarraggio ssa mmarcata,
    Afferia lo cortiello, e se lo schiaffa
    Dinto à la commessura de la panza,
    Cadio ncoppa ad Amenta, che nò era
    Ancor a muorto, sulo freccecaua,
    Mà ncapo de no paco l'arme belle
    Volaro, e se ne iero à li pariente.
    M. Eh, fù lo Cielo, che le voze dare
    Tiempo, che commattesse ffì a la morte,
    E mostrasse la fede, e la piatate.
    Soccesse niente appriesso, dimme, Argasto
    De la mortaletate, la Sià Cice
    Co la morte de chiste se quetaie?
    Erg. Nò ntutt'à nnèna mbotta se quetàie.
    Ncapo de n'anno, à lo stisso tiempo
    La nfermetate se fece ncampagna
    Chiù peo pe sette vote de la primma.
    De nuouo all'Aracolo tornaieno
    E siente la resposta, fò gostosa,
    Se nchillo tiempo era, io, me nce sbracaua;
    E che ogn'anno na Ninfa s'accedesse;
    Idest zita, ò che nò arreuasse
    A bint'anne, azzò la granne Dea
    Co chesto se forria cierto quietata.
    Ascota stautra recipe alle femmene
    Na settentia, che nò nse pò appellare,
    Col'asequatur de mandato Regio;
    Conca vedola, ò zita, che mancato
    Hauesse de la fede: sia de fatto
    Connannata à morì senza reparo,
    Se quarcheduno vorrà fa lo scagno,
    Se nò ch'esca de fatto la iustitia.
    Aie ntesa la meseria de sta terra,
    Chiste sò guaie: ma spera lo buon patre
    De fornire, co chisto matremmonio
    Tutte sse cose, perche hà no gran tiempo
    Che ieze a l'Aracolo, decenno
    Quann'hauea da cessà tanta roina,
    Le su respuso proprio de stò muodo:
    Nò nfornerane maie chi v'affenne
    Ffi che de Cielo nò cognonca ammore
    Doie schiatte soccie, azzò l'antic'arrore
    De na femmena fauza
    No Pastore iustissemo l'ammenda.
    Hora mò a Porchiano nò ncè autro
    De Siruio, e d'Amarille, perche lloro
    Scenneno da lo Cielo, da la schiatta
    Lluna de Panno, e llautra pò d'Arcide.
    E pe lo male nuostro maie a tiempo
    Se scontraie matremmonio chiù fino,
    Doie schiatre de lo Cielo belle, e oneste,
    Femmena, e ommo; tale, che lo patre
    Spera c'haggia grà luoco la resposta
    Che l'Aracolo fece. Chesto è quanto
    Io pozzo referire a vossoria,
    De lo riesto lo sà sulo lo Cielo,
    Isso farrà figliare quarche iuorno
    Sto matremmonio co no figlio mascolo.
    Mer. O pouero Mertillo sfortunato,
    Tanta gente canaglia,
    Cò le scoppette, e li cane calate
    Contra no miezo muorto
    Core, ch'è nnammorato,
    Ammore n'abbastaua?
    No nbalea, se lo cielo non s'armaua.
    Erg. Mertillo, Ammore becco
    Autro non beue, è maie non se ne satia,
    Che lagreme d'ammante:
    Iammo ca te mprometto
    De mettere à li sische chisto nciegno,
    Pe fare che ssà Ninfa oie t'ascota:
    Tu stà no poco zitto,
    Ca nò ssò comme pienze ssi sospire
    Sfatione à lo core;
    Ma saie che ssò, prouenze, e sceroccate,
    Che portano co lloro grann'ardore,
    Ca cossi bole Ammore,
    Azzò li pouerielle nnammorate
    Aggiano truone, lampe, e grannanate.


    SCENA TERZA.

    Corisca.

    Encè nesciuno maie, c'hauesse visto
    Cosa cruda, e spietata chiù de chesta,
    Ch'aggio io dinto a lo core, ammore è sdigno
    Se nce sò ncaforchiate, e forte stritte
    L'vno cò l'autro ch'io nò saccio commo
    Non me strua de docezza, mora, e campa,
    S'io tengo mente à Mertelluccio mio
    Da la capo à lo pede aggratiato,
    Pare che sia no Rè, tant'è polito,
    De costumme, de vista, e de parlare,
    M'assauta ammore co no fuoco viuo,
    Tutta menchie de shiamme, nfine ch'io
    Confesso essere venta, e guadagnata.
    Ma si pò penzo à chillo granne ammore,
    Che porta à nautra femmena, e pe chella
    A me fuie, e desprezza; stò pe dicere
    La grà bellezza mia ch'à mille roseca,
    Isso la fue le vanga la pepitola,
    Me lo vorria magnare, quanno veo,
    Che pe no brutto vurenzola sogliardo
    Ammore mmà legata, e forte stretta,
    Nfrà me penzo, e repenzo, e pò concrudo,
    Cacciando llodio, ò Merteluccio, dico
    Hauessete sempr'io dint'à ste braccia,
    Fusse tutto lo mio, me tenerria
    Corisca d'ogne nfemmena chiù nnauto.
    Nchillo stante me vene no capriccio
    Tutto chino d'ammore mmierzo d'isso,
    Che de ire a trouarelo sospiro,
    Se fosse chiù nne lla de casa miccio,
    Azzò scopresse l'aspro fuoco mio,
    Pregannolo dicesse, chisto core,
    Nò è de Corisca, e de vessegnoria.
    Ma pò dell'auta vanna, quanno penzo
    E dicho nfrà me stessa: no schifuso,
    E che pe nauta femmena me sprezza,
    Nò pezzentiello chino de sodimma,
    Fuie da me comme se fosse pesta,
    Vennetta Ammore, nò me fà morire.
    E isso mò che douerria venire
    A ste pettole meie pregando sempre,
    Le vago appriesso, ò che dolore, ò Dio,
    Comportarraggio chesto? morta sia
    Se no le voglio fà sentì nò scuoppo,
    Che s'allecordarà mente isso è biuo.
    Sia mmardetta chell'hora, e chillo punto,
    Che trasette Mertillo int'a sto pietto,
    Mertillo, ch'odio, chiù de scaranzia,
    Vedere lo vorria lo chiù scontente
    Pastore de ste vuosche, è s'i potesse
    Quanno me vene st'ira de l'hauere
    Co cheste mano meie lo scannaria
    Tanto lo sdigno, e llodio, che ne sento.
    Dicere cha so stata sempre fuoco
    Ch'aggio arzo trenta milla per zune
    Mò na vrenzola mm'arde, è me conzumma
    Cossi sdigno volere, odio, e Ammore
    Dint'a sto core sempre fanno fuoco.
    Io che tant'anne dint'a la Cetate
    So stata de le chiù belle lo schieccho
    E beneano pè mme mosecheiate
    De chierchiette, leiute, e calasciune,
    Veneano à laua pò li nnamorate,
    Chi cò lo matrecale, è lo sonetto:
    Mò da no monnazzaro so beffeiata
    Pè parte de canta, chiagno a stafetta.
    O d'ogn'autra Corisca sconzolata,
    Che ne sarria de tene, se sprouista
    Tu te trouasse senza nnamorate?
    Vesognaria, ch'ogn'ora te sceppasse.
    Mparate à spese meie femmene tutte,
    Se volite auè mille nnamorate,
    Cas'io no hauesse auto, che Mertillo
    Ve iuro affe ca l'haueria sgarrata.
    Pe tornare à preposeto, ve dico
    Cà femmena, che n'homm sulo cerca
    Sarrà sempre pezzente la meschina,
    Mà nò Corisca, che n'hà d'ogne mmesca.
    Che fede? che costantia? zannarie.
    Paparacchie boscie d'ommo geluso
    Penganno le zetelle ssì forfante
    Fede ncore de femmena? maie fede
    E se quarchuna n'hì, lo che nno creo
    No ne fede che benga da lo core
    E perche la meschina hà un'Ammore.
    Ma fà che nce ne vengano dell'autre
    Salutanno, è ncrenanno, ed essa azetta,
    Le salutate co la faccia à rriso
    Và troua fede curr'à la staffetta.
    Bella femmen'è pò sollecetata
    Da nnamorate assaie, che banno attuorno
    E d'essa ne vò uno, è l'autre caccia,
    N'è femmena, e se pur è, gran sciocca
    Che serue a na bellezza stà coperta?
    E se puro è scoperta no la vede
    Autro che nn'ommo sulo, o Brutta cosa
    Quanta chiù sò, tant'essa chiù s'auanta
    D'hauere nn'ammorate co la pala
    Cossì se face à Napole, è lo fanno
    Le chiù ricche, è chiù belle de cacciare
    Lò nnemorato guarda, ch'è peccato
    E bregogna, sciocchezza e betoperio
    Chello che nò pò vno, farrà llautro
    Chi a darete sei canne de Tommasco
    Chi la guarnetione, e chi le perne
    E cossì lo refonnere va lesto
    L'vno non sape lo fatto dell'autro
    La Gelosia nò ncè, peche le femmene
    S'anno lo cunto lloro be mparato
    Io mò che bidde chisto bell'Asempio
    De sse femmene granne ll'afferraie
    E mme mparai da peccerella ammare
    Corisca mme deceano se vo fare
    Iusto commo se face de li guotte
    Quann'aie llo nnamorato int'alle mano
    Hagene sempre chino nò repuosto
    Pigliate lo chiù bello, e cagna spisso
    Peche se viue ad vno, pò ncè resta
    Lo llurdo, che nne vene lo schifare
    Appriesso à lo schifare affè lo iette.
    Non pò hauè peo no femmena che dare
    Gusto à lo nnamorato, quanno vole
    Fallo venire sempe scappellato
    Npromiettele mà nò le da restoro
    Accossi haggio fatt'io, è perzò nnaggio
    Quanta ne voglio è le trattengo sempre.
    Mò vno co na vista gioueiale,
    Mo nautro cò no tuocco de Manella,
    Chillo che mme dace, è chiù refonne.
    Te lo squascio, è facciole carrize:
    Ma finte, perche sempre co la chiaue
    Nzerro lo core azzòcche nullo ncentra.
    No nsaccio ammara me, commo sta vota
    Ncè trasuto Mertillo, è mme tormenta,
    De no tormiento, che maie arreposo.
    La notte fuio, e orria sempre iuorno
    Chiang'è sospiro, è mmai no nfaccio niente
    Nfine me songo bona resoluta
    Hi cercanno pe stuort'à tutte llore
    Mertillo l'Odiato Ammore mio.
    Mà che farraie Corisca se lo truoue?
    Lo pregarraie, guarda ca nò mmole
    Llodio si bè ammore lo bolesse,
    E tù lo fuie, è bà pe nauta via.
    A chesto ammore manco nce consente,
    Ma lo deuerria fà pe ll'arma mia.
    Mà che farraie Corisca, siente siente
    Quanno llaggio trouato dicerelle
    L'Ammore, ma de chi, nò le scoprire,
    E se co chesto nò nfarraggio niente
    Farrà lo sdigno na mennetta granne.
    Mertillo nò mbuò ammore, odio te venga
    E Amarille toa se pentarrane
    Volere co Corisca sta attozzare
    Ed'à la fine essa sentarrane
    Quanto pò sdigno, à femmena ch'bbampa.



    SCENA QVARTA.

    Titero, e Montano.

    Montano mio vaglia la verdate,
    Saccio ca parlo, à chi de me chiù sape,
    Non se ntenne cosi commo se penza
    Le resposte de sse signure aracole?
    So commo à lo cortiello, chi lo piglia
    Pè taglià pane, caso, e d'autre cose
    La mano, se nce troua, e nce va bene.
    Chi lo piglia pè accidere eie acciso.
    Ch'Ammarillede mia, commo te dico,
    Sia da lo Cielo destinat'à dare,
    La salute à Porchiano, a la bon hora.
    Chi de me chiù gran gusto n'hauerria
    De me che le so patre? ma s'io penzo
    A chello, che l'Aracolo ncà ditto
    La sgarrammo, è faccimmo propio niente,
    S'Ammore ha da fà sto Matremonio,
    Peche ffuie isso ammore? maie se vedde
    Odio fa lo sanzaro, core ntienne,
    Fà male, chi contrasta co lo cielo.
    Perche se se contrasta è chiaro signo
    Cà lo Cielo nò mmò, se le piacesse
    Ch'Amarille de mia fosse mogliere
    A Siruio tuio no lo farria ì appresso
    A caccia à lupe, ma caccianno Ninfe
    Mon. Non nmide tu ch'è fraschettiello ancora
    Decedott'anne iuste nò à fornute,
    Co lo tiempo pur isso, sente ammore.
    Tit. Lo senterrà de Lupe, è nò de Ninfe.

    Mon. A Gioueniello core pò chiù frate.

    Tit. Ammore à tutte quante, e natorale.

    Mon. Senza l'anne nò rompe ll'Aurenale.

    Tit. Sì ll'Aruolo gioueniello fa lo shiore.

    Mon. Pò shiorì signor sì, ma senza frutto.

    Tit. Lo shiore amaturato dà lo frutto
    Nò nzò benuto pè fa accustiune
    Montano frate, voglio sta coieto
    Ma t'allecordo, ca puro io sò patre
    De na Zetella zita, che n'agg'autra
    E cò lecientia toia starria pe dicere
    Ca mm'è stata da mut'affè cercata.
    Mon. Nò nte sconfidà Titero; lo cielo
    Pare à tè, che non vea stò matremmonio
    Lo vede lo destino; e che llafede
    Ch'è data nterra alagra dea nostra
    No mancammo de fede à la sia Cintia
    Tu saie Titero mio, ca chessa Dea
    Quanno se ncricca nce da lo mal anno.
    Ma pe quanto me pare, è quanto pozzo
    I cò l'argenio mio specolianno
    Lo cielo ncè consente, è oie te dico
    Cà lo cielo farrà ssò Matremmonio.
    Recordatenne agge fede ammico
    Se nò sarra cossi dì ch'io so becco
    Te voglio dire chiù; sta norte nsuonno
    Haggio visto na cosa pe la quale
    Io ngagio na speranza che spatello.
    Tit. Chi vò credere à suonne, è che bediste

    Mon. Penso ca t'allecuorde, ma chi è chillo
    Tanto sciuocco nfrà nnuie, ch'amment n'aggia
    Chella notte de chianto, è de spauiento
    Quann ascette sebeto è spannie l'acque.
    Doue steano l'aucielle fece pisce
    Ll'Huommene, è llanemale,
    Le mantre, è li casale,
    Annegaie chella laua.
    La medesema notte,
    Co recordanza amara, io sfortonato
    Perdie lo core mio,
    Che core perdie chiu,
    No figliulo nfasciolla.
    Che n'aueu'autro, ed era tanto bello,
    Che sempre viuo, e muorto llaggio chianto.
    Se lo pigliaie la laua
    A tiempo, che boleamo appapagnare
    L'vuocchie à lo suonno; curzemo ala mpressa
    Io, Souero, Cecella, Renza, e Rosa.
    Credenno de le dare quarch'aiuto
    Nò ntrouaimo isso, e da no conolelle
    Dou'era dinto, creo se nò mme nganno,
    Ca la conola ed isso poueriello
    Se saranno affocate mmiezo all'acque.
    Tit. Che chiune se pò dire? chi no haue
    Piatate de te, no è ommo, ma anemale.
    O notte de dolore, e de spauiento:
    O sciagura de tuosseco è de fele?
    Senza boscìa puoie dicere duie figlie
    Gnenetast', vn all'acque, llautro a sirue.
    Mon. Fuorze con chisto viuo Panno nuosto
    Farrà che tu te scuorde de lo muorto.
    Tit. Speranza, è sempre bona? Hora mo siente
    Era iusto chell'ora,
    Nfrà lumme, è lustro, quanno l'arba vene
    E caccia de la notte lo scurore,
    Tann'io co lo pensiero
    Stea de sto matremmonio,
    Ed era stato chiù de meza notte
    Senza potè dormire
    Tanto, che, pe straquezza
    Venne nò pò de suonn'all'vuocchie mie,
    E co lo suonno vesione vera
    Che dicere potea, veglio è nò ndormo.
    Sopra la rìpa de lo gran Sebeto.
    Me pareua, ch'all'ombra
    De no sambuco io stesse,
    E co na canna lla pescasse pisce.
    Eccote nchillo punto
    Esce da miezo l'acqua no vecchiotto
    Vestuto d'oro da la capo à pede,
    E co le mmano suie
    Piatosamente me deua no figliulo
    Nnuao, nga nga, chiagneua,
    E lo viecchio diceua,
    Piglialo ca te è figlio,
    Fa priesto veccotillo,
    Guarda, che nno l'accide.
    E ditto ch'eppe chesto, via sparette.
    E ne lo stisso punto
    Ch'isso sparette, no scorore ncielo
    Se vedde, no tronare, no lampare,
    Doue ch'io pe paura
    Stregnise la creiatura
    Chiagnenno hoime nne nora
    Mme lo daie, è lo lieue.
    Decenno chesto subbeto
    Mme parze de vedere,
    Lo sole a tuorno à tuorno assai sbrennente
    E cadeno a lo shiummo
    Tanta fierre arregute
    D'arche saiette è canne d'Arcabusce.
    Tremmaua lo sammuco,
    Nascette na vocetta
    Comme fosse no canto de soprano.
    Dicenno eilà no dobetà Montano.
    Ca hoie sarraie felice co porchiano.
    E cossi mm'è rommaso
    Dint'à lo core ed'à lo celleuriello
    Stò suonno, che mè da nò gusto granne,
    Sempre me stace all'vuocchie
    La facce piatosella,
    De chillo vecchiariello.
    Mò me pare vederelo
    E pè chesto venea ritto alo tempio
    Quanno tu me scontraste
    Pe fare sacrificio à la Dieie
    Azzò sto suonno, me rescesse 'mparo
    Tit. Li suonne songo suonne
    Non se ce crede mai
    E chi nce crede affe ca pecca assaie
    Siente lo iuorno ciento cose storte
    Pò le suonne la notte
    Mon. Ll'arma co lo ceruiello,
    Ne sempe addormentata
    Anze sta chiù scetata,
    Quanno nè trauagliata
    Dale busciarde forme
    De lo ngiegno, che dorme.
    Tit. Nfine lo Cielo, chello, ch'à despuosto
    De le figliule nuoste, isso lo sape.
    Mà saccio io puro ca lo figlio tuio
    Aut'ammore no à si non ij a caccia.
    Mo parlo dela mia si dette fede
    La fece dar pè fa lo matremmonio.
    Se sente ammore, chesto non lo saccio
    Ma lo face sentire
    A quanta siò pasture pe ssi vuosche.
    Me pare de vederla
    No ntanta allegra è rossolella nfacce,
    Quant'era prima.
    Tutta vroccolosa.
    E mò sempe sdegnosa,
    Mà volè maretare na zetella,
    Ad vno, che non pò sentì gonnelle
    Frate aie na porfidia de Carella:
    Commo rosa tommasca alo Ciardino
    Che sta guardata da le spine, è frunne,
    Attorniata d'vrme,
    Che le fann'ombra, è nò le danno lustro,
    Pare nò fosse schiusa,
    Resta la pouerella senza gusto.
    Ma pò quanno lo sole
    Ch'esce dall'Ariente,
    Se spampana, è se sente,
    E dice, signò Sole ssò sbrannore
    M'à fatto rosa, & dongo à tutti addore.
    O veramente commo
    L'ape che la matina
    Va cercanno rosata, la meschina,
    Se tanno no nse coglie,
    E se aspiette, che coca pò lo Sole,
    La cose de manera,
    Che se lassa cadè tutta nfronnosa.
    E conca passa dice, mai fu rosa.
    Cosi è la figliolella
    Mentre la mammarella
    Le tene ll'vuocchie sopra,
    La fa stà cò respetto,
    E nò hà d'Ammare affetto:
    Ma sepò quarcheduno
    Va smoschianno attuorno,
    Ed essa che lo vede
    Subet'apre lo core,
    E lesto trase ammore,
    Pe bregogna nò parla,
    O pe paura zoffre,
    Se strude, e se consumma à poco à poco,
    Manca bellezza se lo fuoco dura,
    Passa lo tiempo, è perde la ventura.
    Mon. Titero fa buon core
    No t'annega dinto no gotto d'acqua,
    Ca chi confida ncielo,
    Lo Cielo le da gusto,
    Nè maie saglie llà ncoppa
    Preghera secca, e asciutta;
    Cossi vno quanno pregha
    Che nnaue assaìe besuogno,
    Che spera da li Dieie;
    Quanto chiù nuie deuimmo
    Preghà, se li fegliule
    Scenneno da li Dieie;
    Li Dieie pariente nuostre
    Ncè farranno chiù tuoste.
    Iammo Titaro, iammo
    A ngratià lo Tempio, è llà portammo
    Tu lo piecoro à Panno
    Io à Ercole l'Annecchio
    Che fà ngrassà l'Armento
    Farrà ngrassar ancora
    Chillo che de buon core
    Offeresce al'autaro
    Tu và caro Dameta
    Sciglie n'annecchiariello
    Lo chiù manzo è chiu bello
    De quanta songo nfra la mantra nostra.
    E pè la via de la scioscella viene
    Portamillo à lo tempio, e llà t'aspetto
    Tit. E da la mia dameta tù me porta
    No pecoriello ianco?
    Dam. Mò ve seruo.

    Tit. Chisto suonno Montàno
    Faccia l'auta bontate de lo Cielo
    Che teresca secunno spiere tune
    Bbe sacc'io, bbe sacc'io
    Quauto, che piace attene st'arrecuordo
    Non che truuore figlieto perduto.


    http://www.gutenberg.org/cache/epub/17835/pg17835-images.html







    .

    0 0
  • 03/30/16--02:27: PIETRO METASTASIO [18.344]

  • Pietro Metastasio

    Pietro Antonio Domenico Bonaventura Trapassi, más conocido como Metastasio (Roma, 3 de enero de 1698 - Viena, 12 de abril de 1782), fue un escritor y poeta italiano, uno de los más importantes libretistas de ópera del siglo XVIII.

    Nació en Roma, donde su padre, Felice Trapassi, originario de Asís, formaba parte de un regimiento militar del papado. Su madre era una boloñesa, Francesca Galasti; se establecieron en Roma por su propia cuenta y tuvieron dos hijos y dos hijas. Pietro improvisaba versos y cantaba ya de niño. En una de esas improvisaciones en 1709 fue descubierto por el árcade Gian Vincenzo Gravina y por el crítico Lorenzini. Gravina lo adoptó y le proporcionó una educación esmerada, helenizando su apellido Trapassi a Metastasio; quiso hacer de su hijo adoptivo un jurista como él, para lo cual le hizo dominar el latín, pero también lo llevaba a improvisar en verso sobre un tema cualquiera hasta ochenta estrofas de una sentada, lo que iba deteriorando su salud mental; pero un viaje de Gravina a Nápoles y a Calabria en que llevó al muchacho cambió esa situación de niño prodigio explotado, porque confió su educación a Gregorio Caroprese, más atento a la salud de su alumno. A los doce años tradujo la Ilíada; dos años más tarde compuso una tragedia senequista, Giustino, impresa en 1713 por Gravina, pero de la que Trapassi habría de renegar en el futuro. Caroprese murió en 1714, haciendo de Gravina su heredero; el mismo Gravina murió en 1718 y Metastasio heredó de su fortuna 15.000 escudos de oro, lo que le dio una cierta autonomía económica. Tenía las órdenes menores, pero su belleza y juventud lo hicieron un buen partido y al cabo de dos años había dilapidado esos bienes, aunque también aumentado su fama. Pasó a Nápoles al bufete de Castagnola para trabajar como jurista.

    En 1721 empezó su carrera musical con el epitalamio Endimión, con ocasión de la boda de su protectora, la princesa Pinelli di Sangro, con el marqués Belmonte Pignatelli. En 1722 compuso para el virrey de Nápoles una solemne serenata para festejar el aniversario de la emperatriz, con la condición de que el autor permaneciera anónimo. Escribió Gli orti esperidi (Los jardines de las Hespérides), musicado por Nicola Porpora y cantado por el alumno de este último, el castrato Farinelli, quien hacía por entonces su brillante debut. Hacía el papel de diosa Venus la prima donna Marianna Bulgarelli, conocida como «la Romanina». El éxito fue considerable. La poco discreta Romanina divulgó el bien guardado secreto y se supo quién era el autor de la letra. Es más, la Romanina persuadió a Metastasio de que abandonara la carrera jurídica y se volcase en la carrera literaria como letrista de dramas líricos. Instalado en su propia casa, fue conociendo a los mayores compositores de su tiempo: Porpora, quien le dio una formación musical, Johann Adolf Hasse, Pergolesi, Alessandro Scarlatti, Leonardo Vinci, Leonardo Leo, Francesco Durante y Benedetto Marcello, y no paró de escribir sus encargos. En ese mismo cenáculo aprendió el arte del bel canto y se familiarizó con el estilo de intérpretes como Farinelli. Extraordinariamente dotado para la composición y de una verdadera sensibilidad poética, no tuvo dificultad alguna en engendrar obras de gran mérito literario genuino que llegaron a ser obras maestras de la música cantada en una escuela vocal sin equivalente ni precedentes. Su mérito no se desvela en la mera lectura de sus obras; las intrigas son convencionales, algunas situaciones son absurdas, se toma libertades con la verdad histórica de algunos personajes y existe una repetitividad, a veces molesta, del tema del amor en todos sus desarrollos, pero todo se explica por las necesidades de la musicalización.

    En sus libretos de ópera se encuentra la mejor expresión de la corriente árcadica, que predominó en la lírica neoclásica italiana. Estos libretos fueron musicados por compositores como Vivaldi, Haendel, Gluck, Meyerbeer, Traetta y Mozart.

    Metastasio vivía en Roma en casa de la Romanina y su marido. La cantante lo adoptó de forma aún más apasionada que Gravina, investida de un afecto semimaternal, semiamoroso, y por una verdadera admiración de artista por unos talentos tan excepcionales. Es más, acogió con ella a toda la familia Trapassi, padre, madre, hermano y hermanas. Permitía todos los caprichos del genio. Bajo su influjo benéfico compuso poco a poco Didone abbandonata, Catone in Utica, Ezio, Alessandro nell' Indie, Semiramide riconosciuta, Siroe y Artaserse. Dramas líricos puestos en música por los principales compositores y estrenados por toda Italia. Pero la Romanina llegaba a la edad de no cantar en público y el poeta se sentía cada vez más asfixiado y dependiente. Cobraba 300 escudos por cada uno de sus libretos de ópera, cantidad apreciable pero escasa e irregular para sus necesidades, y necesitaba buscar un sueldo fijo, así que en septiembre de 1729 recibió la oferta de sustituir a Apostolo Zeno, quien volvió a Venecia, y ser poeta oficial del teatro de Viena con 3000 florines de emolumentos. Aceptó al momento y, de manera muy desinteresada, la Romanina lo dejó partir, cargando además todavía con su familia en Roma. Es que ella también deseaba marchar a Viena.

    Al comienzo del verano de 1730 se instaló en Viena en la residencia de un español de Nápoles, Nicolás Martínez, con el que continuó hasta su muerte, porque se había enamorado su hija, la cantante, pianista y compositora Marianne von Martínez, que fue su último amor. Entre 1730 y 1740 escribió sus más bellos dramas líricos: Adriano, Demetrio, Issipile, Demofoonte, Olimpiade, Clemenza di Tito, Achille in Sciro, Temistocle y Attilio Regolo. Algunas de ellas se escribieron en intervalos increíblemente cortos; Achille en dieciocho días, Ipermestra en nueve solamente. Todo el mundo, poeta, compositor, copistas, cantantes, escenógrafos, trabajaban de forma frenética. Y Metastasio dirigía todo hasta en los menores detalles.

    En Viena no llevó una vida social muy brillante por sus modestos orígenes; pero le alivió la compañía de la condesa Althann, pariente de su antigua protectora, la princesa Belmonte Pignatelli. Era viuda y había sido durante un tiempo favorita del emperador. Su relación con Metastasio fue tan íntima que incluso se piensa que tal vez se casaron en secreto.

    La Romanina quería, entretanto, obtener para ella un contrato en el teatro de la corte imperial. Por eso él la odiaba y desechaba sus demandas, e intentó disuadirla de que lo fuera a ver. El tono de las cartas que le enviaba él le inspiró decepción y cólera. Se preparaba para abandonar Roma cuando murió en ignoradas circunstancias. Ella había hecho de él el heredero de su fortuna personal cuando su marido falleciera. Metastasio, transido de dolor y remordimientos, renunció a esa herencia. Este acto desinteresado perjudicaba a su familia que estaba en Roma. Y a consecuencia de ello, su hermano Leopoldo Trapassi, sus padres y sus hermanas fueron echados de su casa y tuvieron que sostenerse por ellos mismos.

    Desde 1745 ya no escribía apenas y su salud se resentía, aunque sus escasas obras de este periodo son las mejores y más populares de su repertorio, como la cancioncilla Ecco quel fiero istante que dedicó a su amigo Farinelli. En 1755 murió la condesa Althann y ya no se relacionaba más que con los habituales visitantes del burqués Martínez con quien se hospedaba. Entró en una cierta senilidad aunque llegó a vivir hasta 1782. Legó toda su fortuna (alrededor de 130.000 florines) a los cinco hijos de su amigo Martínez. Había sobrevivido a todos los miembros de su propia familia.

    Estilo e influjo

    Durante los cuarenta años que duró su carrera original y creativa, su renombre no paró de crecer de una forma verdaderamente formidable, casi increíble. En su biblioteca se contaban no menos de cuarenta ediciones distintas de sus Obras completas. Fueron traducidas a numerosas lenguas: francés, inglés, alemán, español e incluso griego moderno. Fueron musicadas y remusicadas continuamente por todos los compositores de alguna notoriedad, y cada ópera reponía sus obras continuamente. Los cantantes más famosos estrenaron sus composiciones en cada capital de Europa. No había sociedad académica que se preciara que no considerara un honor tenerlo entre sus miembros. Todos los visitantes extranjeros importantes que pasaban por Viena querían visitar al viejo poeta en su casa del Mercado del Carbón (Kohlmarkt Gasse).

    Pero su estilo convenía a una cierta música, la de los virtuosos de la vocalización, los sopranos dramáticos. Las evoluciones que afectaron al drama musical con la llegada de Gluck y Mozart, el desarrollo de la orquestación y la moda del estilo germánico que se expandía rápidamente necesitaban libretos de una factura distinta. Las obras de Metastasio cayeron en un olvido que ciertamente no merecían, como no lo merecía la música que las acompañaba. Farinelli, considerado por él como un alter ego, personificaba de alguna manera su poesía y con la desaparición de los castrati la música apropiada a Metastasio se desvaneció. Los dos hombres estaban verdaderamente ligados por su instinto y sus talentos complementarios.

    Traducciones españolas

    Metastasio fue traducido al español ya en el siglo XVIII por José Ibarro, Ignacio García Malo, Juan Marugán, Cándido María Trigueros y Benito Antonio de Céspedes.



    La vida

    ¿Por qué la vida nos parece bella?
    ¿Qué placer nos ofrece mientras dura,
    si no hay edad ni condición en ella
    que dolor no se vuelva y amargura?

    Niños, un ademán nos intimida;
    juguete somos en la edad florida
    de la fortuna y del amor insano;
    y al fin, cubiertos de cabello cano,
    abrumados gemimos
    al peso de los años que vivimos.

    Ya el ansia de adquirir nos atormenta,
    ya el temor de perder nos pone susto:
    lid continua y violenta
    entre sí tienen siempre los malvados,
    y perdurable lid también sustenta
    contra la envidia y la falacia el justo.

    Fantasmas engendrados
    por loca fantasía,
    sueño, delirio son nuestros cuidados;
    y cuando al cabo con vergüenza un día
    se desengaña nuestra mente ciega,
    entonces es cuando la muerte llega.



    [ANTOLOGÍA DE POETAS LÍRICOS ITALIANOS
    TRADUCIDOS EN VERSO CASTELLANO (1.200—1.889)
    OERA RECOGIDA, ORDENADA, ANOTADA Y EN PARTE TRADUCIDA
    POR Juan Luis Estelrich

    PRIMERA EDICIÓN a expensas de la EXMA. DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE LAS BALEARES

    PALMA DE MALLORCA ESCUELA-TIPOGRÁFICA PROVINCIAL año 1889]


    LA LIBERTAD A LICE

    Merced á tus traiciones,
    Al fin respiro, Lice,
    Al fin de un infelice
    El cielo hubo piedad;

    Ya rotas las prisiones,
    Libre está el alma mía;
    No sueño, no, este día
    Mi dulce libertad.

    Cesó la antigua llama,
    Y tranquilo y exento,
    Ni aun un despique siento
    Do se disfrace amor.

    No el rostro se me inflama
    Si oigo tal vez nombrarte;
    El pecho no, al mirarte,
    Palpita de temor.

    Duermo en paz y no creo
    Tu imagen ver presente,
    Ni al despertar, la mente
    Se empieza en ti á gozar.

    Lejos de tí me veo,
    Y quieto estoy de grado;
    Que nada en mí ha quedado
    Ni gusto ni pesar.

    Si hablo en tus perfecciones,
    No enternecerme siento,
    Si mis delirios cuento,
    Ni aun indignarme sé.

    Delante te me pones,
    Y ya no estoy turbado;
    En paz, con mi engañado
    Rival, de tí hablaré.

    Mírame en rostro fiero,
    Habíame en faz humana;
    Tu altanería es vana,
    Y es vano tu favor;

    Que en mí el mandar primero
    Perdió tu hablar divino,
    Tus ojoe no el camino
    Saben del corazón.

    Lo que me place ó enfada,
    Si estoy alegre ó triste,
    No en ser tu don consiste,
    Ni culpa tuya es;

    Que ya sin ti me agrada
    El prado y selva hojosa; 
    Toda estancia enojosa
    Me cansa, aunque allí estés.

    Mira si soy sincero:
    Aun me pareces bella,
    Pero no, Lice, aquella
    Que parangón no ha;

    Y (no por verdadero
    Te ofenda) algún defecto,
    Noto en tu lindo aspecto,
    Que tuve por beldad.

    Al romper las cadenas
    (Dígolo sonrojado),
    Mi corazón llagado
    Romper se vio y morir;

    Mas por salir de penas,
    Y de opresión librarse,
    En fin, por rescatarse;
    ¡Qué no es dado sufrir!

    El colorín, trabado
    Tal vez en blanda liga,
    La pluma, en su fatiga,
    Deja por escapar;

    Mas presto matizado
    Se ve de pluma nueva,
    Ni, cauto con tal prueba,
    Le tornan á engañar.

    Sé que aun no crees extinto
    Aquel mi ardor primero,
    Porque callar no quiero,
    Y del hablando esto;

    Sólo el natal instinto
    Me aguija á hacerlo, Lice,
    Con que cualquiera dice
    Los riesgos que sufrió.

    Pasadas iras cuento
    Tras tanto ensayo fiero; 
    De la herida el guerrero
    Muestra así la señal.

    Así muestra contento,
    Cautivo que de penas
    Escapó, las cadenas
    Que arrastró por su mal.

    Hablo, mas sólo hablando
    Satisfacerme curo;
    Hablo, mas no procuro
    Que crédito me des.

    Hablo, mas no demando,
    Si apruebas mis razones,
    Si á hablar de mi te pones,
    Que tan tranquila estés.

    Yo pierdo una inconstante,
    Tú un corazón sincero;
    Yo no sé cuál primero
    Se deba consolar.

    Sé que un tan fiel amante
    No k hallarás, traidora:
    Mas otra engañadora
    Bien fácil es de hallar.

    Traducción:   Juan Meléndez Valdés




    EL PRIMER AMOR

    ¡Qué bien dijo, amor, quien dijo
    Que tu primer llama era,
    Si una vez prendió en su pecho,
    Entre cenizas centella,
    Y oculta esperando que el aura la mueva
    Al más leve soplo levanta una hoguera.

    Dígalo yo; que si miro
    Tal vez mi enemiga bella
    De su perfidia me olvido, 
    Contemplando su belleza;
    De nuevo amoroso suspiro por ella,
    Y es Nise de nuevo mi gloria y mi pena.

    Ni tan sólo es alimento
    Del fatal delirio el verla;
    Que en todas partes encuentro
    De mi perdición la senda;
    El monte y el río, el prado y la selva
    Heridas mal sanas de amor me renuevan.

    Allí me rindió; este prado
    La vio premiar mi terneza;
    Junto á aquel bosque la ingrata
    Se burló de mis querellas;
    Y fieles testigos de paces y guerras,
    Las fuentes y troncos su historia conservan.

    Digo amores á las ninfas
    Por divertirme con ellas;
    Mas si en Clori ó Silvia admiro
    El donaire y gentileza,
    Y en cantos sus gracias mi lira se emplea,
    El alma suspira: mi Nice es más bella.

    Del amor, dulce bien mío,
    Por ti conocí la fuerza;
    Por ti sola vivir quiero,
    Ó morir si tú lo ordenas;
    Y al pecho afligido dé alivio en sus penas,
    Que tú de mi suerte el arbitro seas.

    Traducción: Alberto Lista




    LA PRIMAVERA

    ¡Ay Dios! ya, mi dulce amado,
    La campiña reverdece,
    Y ya el aterido bosque
    A vestir sus ramas vuelve. 
    Nuncio de la primavera,
    Desde el templado Occidente
    Vuela céfiro importuno,
    Que el corazón me entristece.

    La nueva estación te llama
    Al campo de honor y muerte:
    ¡Ayl y ¿cómo sin tu amante
    Vivir podrás, triste Irene?
    No respires, aura blanda,
    Que un alma amorosa hieres:
    No tan pronto, Abril florido,
    Extiendas tu mano fértil.

    Cada flor que se colora,
    Cada renuevo que crece,
    ¡Ay de mí! ¡cuántos suspiros
    Cuestan á mi pecho ardiente!
    ¿Quién fue el primer despiadado
    Que hizo al acero inocente
    Instrumento de homicidio,
    Y para matar dio leyes?
    Jamás la grata ternura
    Su corazón inclemente
    Penetró, ni sintió el crudo
    De amor los blandos placeres.

    ¡Ay! ¡qué demencia! ¿Es posible,
    Que por las iras crueles
    De un enemigo, el halago
    De una dulce amante trueque?
    |Ay! no, querido Fileno,
    No, simple, engañarte dejes:
    Si es que las guerras te agradan,
    También amor guerras tiene.

    El buen amante es soldado;
    Sufre el calor y la nieve;
    La experiencia y el ingenio
    Y el valor triunfos le adquieren. 
    También amor dicta ardides,
    Espera, asalta, defiende,
    Huye, se rinde á partido,
    Da paces y enojos mueve;
    Mas son amables las paces
    Y son los enojos breves,
    E igualmente halaga el triunfo
    Al vencido y al que vence.

    Así no hay pena que en gozo
    Benigno el amor no trueque.
    Mas ¡ayl el fatal instante
    Ya la odiosa trompa advierte.
    Tente, ingrato; ¿por qué huyes?
    No te pido tus laureles:
    Poco te pido, hombre duro:
    Mírame otra vez y vete.

    Vete y conserva en tu vida
    La de tu infeliz ausente,
    Y vuelve, si puedes, mío;
    Pero victorioso vuelve.
    Adonde quiere que vayas
    Lleva mi dolor presente,
    Y di: ¿quien sabe si ahora
    Vive mi constante Irene?

    Traducción: Alberto Lista




    EL CONVITE DEL PESCADOR

    Ven, ya baja la noche, amada mía,
    Y en la fresca ribera
    Respirarás de la marina fría
    El aura placentera.

    Ven, dulce amor; su delicioso aliento
    Gocemos en la arena, 
    Ora que el soplo del favonio lento
    Crespa la mar serena.

    Deja, mi Elisa, la feliz cabana
    Que alberga tu hermosura,
    Y descienda el placer de la montaña
    A la playa segura.

    Cuando esparce la noche el negro velo,
    Más lucientes y bellas,
    Verás el claro mar, émulo al cielo,
    Retratar sus estrellas;

    Y en ascendiendo á la celeste cumbre
    La luna sosegada
    Rielar en largo surco su alba lumbre
    Por las olas quebrada.

    Y cuando nazca el sonrosado día,
    Al son de ruda avena
    Te contaré, dulce zagala mía,
    Mi enamorada pena.

    O si más, bella Elisa, te recrea,
    Entre las blandas flores,
    De Glauco ó de la linda Galatea
    Contaré los amores.

    Tú, con dorada caña y corvo anzuelo,
    Pescadora y zagala,
    Las deidades del mar y las del suelo
    Envidiarán tu gala.

    ¡Ahí no ya el pez se salvará escondido
    Tras el peñasco algoso,
    Que vendrá alegre por el mar tendido
    Al lazo venturoso.

    Y las ninfas del piélago sereno,
    Dejando los cristales,
    Festivas te ornarán el albo seno
    De lúcidos corales.

    Traducción: Alberto Lista 




    LA VIDA

    Por qué la vida nos parece bella?
    Qué placer nos ofrece mientras dura,
    Si no hay edad ni condición en ella
    Que dolor no se vuelva y amargura?
    Niños, un ademán nos intimida;
    Juguete somos en la edad florida
    De la fortuna y del amor insano;
    Y al fin cubiertos de cabello cano,
    Abrumados gemimos
    Al peso de los años que vivimos.

    Ya el ansia de adquirir nos atormenta,
    Ya el temor de perder nos pone susto:
    Lid continua y violenta
    Entre sí tienen siempre los malvados,
    Y perdurable lid también sustenta
    Contra la envidia y la falacia el justo.

    Fantasmas engendrados
    Por loca fantasía,
    Sueño, delirio son nuestros cuidados;
    Y cuando al cabo con vergüenza un día
    Se desengaña nuestra mente ciega,
    Entonces es cuando la muerte llega.

    Traducción: Juan Eugenio Hartzenbusch



    EL DESTINO

    Nace en un bosque venturoso niño,
    Mece madre infeliz su tosca cuna;
    Y más tarde al favor de la fortuna
    Los destinos de un pueblo regirá.
    Otro desventurado en regio alcázar
    Mira correr sus juveniles años; 
    Y.... tal vez con el tiempo los rebaños
    Del otro, infortunado, cuidará.

    Colombia
                                  Traducción: Rafael Tamayo




    DESPEDIDA

    Llegó el terrible instante:
    Adiós ¡oh prenda mía!
    ¿Cómo podré yo un día
    Vivir lejos de ti?
    Será eterno mi duelo;
    No encontraré consuelo,
    Mientras que tú iquién sabe
    Si pensarás en mil
    Deja que en pos al menos
    De mi perdida calma
    Siga tu sombra el alma
    Cual yo tu amor seguí.

    Errante peregrino
    Yo iré por tu camino;
    Y en tanto tú ¡quién sabe
    Si pensarás en mil
    Allá en lejana tierra
    Doliente el pecho mío,
    Al valle, al monte, al río,
    Preguntará por ti.

    Me encontrará la aurora
    Llorando hora tras hora,
    Mientras que tú, ¡quién sabe
    Si pensarás en mil
    Verán mis ojos tristes
    La playa, el bosque umbroso
    Donde viví dichoso
    Cuando tu amante fui. 

    Felices pensamientos
    Serán fieros tormentos,
    Y tú, mi bien, ¡quién sabe
    Si pensarás en mil
    Esta es, diré, la fuente
    Donde lloró celosa,
    Y donde en paz dichosa
    La mano la tendí.

    Aquí lloré mudanzas,
    Allí me dio esperanzas
    Y tú, mi amor, ¡quién sabe
    Si pensarás en mí!
    ¡Cuántos verás en tanto
    Llegar á tu morada,
    Con alma enamorada
    Buscando amor en ti!
    Entre esos mil amantes
    Rendidos y anhelantes
    ¡Quien sabe, vida mía,
    Si pensarás en mí!

    Recuerda las memorias
    Que hay en mi pecho, ¡oh Nise!
    Piensa que yo te quise
    Y el premio no pedí.
    Piensa en el duro y fiero
    Bárbaro adiós postrero
    Piensa mas ¡ay, quién sabe
    Si pensarás en mí!

    Traducción:  Eusebio Blasco 



    La libertà

    Grazie agl'inganni tuoi,
    al fin respiro, o Nice,
    al fin d'un infelice
    ebber gli dei pietà:

    sento da' lacci suoi, 
    sento che l'alma è sciolta;
    non sogno questa volta,
    non sogno libertà.

    Mancò l'antico ardore,
    e son tranquillo a segno, 
    che in me non trova sdegno
    per mascherarsi amor.

    Non cangio più colore
    quando il tuo nome ascolto;
    quando ti miro in volto 
    più non mi batte il cor.

    Sogno, ma te non miro
    sempre ne' sogni miei;
    mi desto, e tu non sei
    il primo mio pensier. 

    Lungi da te m'aggiro
    senza bramarti mai;
    son teco, e non mi fai
    né pena, né piacer.

    Di tua beltà ragiono, 
    né intenerir mi sento;
    i torti miei rammento,
    e non mi so sdegnar.

    Confuso più non sono
    quando mi vieni appresso; 
    col mio rivale istesso
    posso di te parlar.

    Volgimi il guardo altero,
    parlami in volto umano;
    il tuo disprezzo è vano, 
    è vano il tuo favor;

    che più l'usato impero
    quei labbri in me non hanno;
    quegli occhi più non sanno
    la via di questo cor. 

    Quel, che or m'alletta, o spiace.
    se lieto o mesto or sono,
    già non è più tuo dono,
    già colpa tua non è:

    che senza te mi piace 
    la selva, il colle, il prato;
    ogni soggiorno ingrato
    m'annoia ancor con te.

    Odi, s'io son sincero;
    ancor mi sembri bella, 
    ma non mi sembri quella,
    che paragon non ha.

    E (non t'offenda il vero)
    nel tuo leggiadro aspetto
    or vedo alcun difetto, 
    che mi parea beltà.

    Quando lo stral spezzai,
    (confesso il mio rossore)
    spezzar m'intesi il core,
    mi parve di morir. 

    Ma per uscir di guai,
    per non vedersi oppresso,
    per racquistar se stesso
    tutto si può soffrir.

    Nel visco, in cui s'avvenne 
    quell'augellin talora,
    lascia le penne ancora,
    ma torna in libertà:

    poi le perdute penne
    in pochi dì rinnova,, 
    cauto divien per prova
    né più tradir si fa.

    So che non credi estinto
    in me l'incendio antico,
    perché sì spesso il dico, 
    perché tacer non so:

    quel naturale istinto,
    Nice, a parlar mi sprona,
    per cui ciascun ragiona
    de' rischi che passò. 

    Dopo il crudel cimento
    narra i passati sdegni,
    di sue ferite i segni
    mostra il guerrier così.

    Mostra così contento 
    schiavo, che uscì di pena,
    la barbara catena,
    che strascinava un dì.

    Parlo, ma sol parlando
    me soddisfar procuro; 
    parlo, ma nulla io curo
    che tu mi presti fé

    parlo, ma non dimando
    se approvi i detti miei,
    né se tranquilla sei 
    nel ragionar di me.

    Io lascio un'incostante;
    tu perdi un cor sincero;
    non so di noi primiero
    chi s'abbia a consolar. 

    So che un sì fido amante
    non troverà più Nice;
    che un'altra ingannatrice
    è facile a trovar.






    .


    0 0
  • 03/30/16--02:58: EVELINA CATTERMOLE [18.345]

  • Evelina Cattermole

    Eva Giovanna Antonietta Cattermole, o mejor conocida como Evelina Lina Cattermole (Florencia, 26 de de octubre de 1849 - Roma, 30 de de noviembre de 1896), fue una escritora y poeta italiana. También escribió cuentos y obras en prosa. La mayor parte de su producción se firmó con el seudónimo condesa Lara.

    Obra

    Poesía 

    Senza Baci parole della Contessa Lara –– Collezione Francesco Paolo Frontini
    Canti e ghirlande , Cellini, Firenze, 1867
    Versi , Sommaruga, Roma, 1883
    E ancora versi , Sersale, Firenze, 1886
    Nuovi versi. Edizione postuma , Milano, Galli, 1897
    Senza Baci , con versi della Contessa Lara, musica di Francesco Paolo Frontini Forlivesi, 1898

    Prosa

    Storie d'amore e di dolore , (raccolta di novelle)
    Così è , (raccolta di novelle)
    L'innamorata , (romanzo)
    Novelle di Natale
    Una famiglia di topi , (per bambini)
    Il romanzo della bambola , (per bambini)

    Ediciones

    Poesie, a cura di M. Amendolara, Edizioni dell'Oleandro, Roma, 1998
    Novelle toscane , a cura di C. Caporossi, Il Poligrafo, Padova, 2008
    Contessa Lara, Lettere ad Angelo De Gubernatis , a cura di C. Caporossi, Otto-Novecento, Milano, 2010
    L'ultima estate di Contessa Lara. Lettere dalla Riviera. 1896 , a cura di Manola Ida Venzo, con un saggio di Biancamaria Frabotta, Viella, Roma 2011



    PAZ

    Azota él la maleza del camino
    Con aire de desdén y de importancia;
    Yo, el pañuelo en la mano, por la estancia
    Vago en silencio y la cabeza inclino.

    Junto á una mesa un libro ora examino,
    Ya aspiro de una rosa la fragancia;
    Asomóme al balcón, y á la distancia
    Tiendo la vista, y pienso en mi destino.

    Que sola soy medito, el mundo inmenso;
    Que en sus brazos mi nido busco amante,
    Y es su empeñada fe mi almo tesoro.

    Y corre por mis venas frío intenso,
    Y á él llego, y murmuróle anhelante:
    ¡Tú lo sabes, mi Dios, ebria te adoro!

    TRADUCCIÓN: Buenos-Aires Calisto Oyuela




    CONFIDENCIAS

    Nació al amparo de sombría fronda,
    Allá al confín de nuestro suelo amado,
    Por quemador ambiente acariciado,
    Al beso de la mar límpida y honda.

    Poeta, amante, extraño, audaz, que esconda
    Sólo hay dos cosas, con amor sagrado,
    Su pecho soñador: el venerado
    Materno rostro y mi cabeza blonda.

    ¿Queréis saber cómo mi alma un día
    Rindióse esclava á su imperioso acento?
    Es algo con sabor de Andalucía.

    Dejaba un sol de Mayo el firmamento,
    El una rosa á la ventana mía
    Me arroja, alzóla yo, y morir me siento.

    TRADUCCIÓN: Buenos-Aires Calisto Oyuela




    LA PALABRA DE LA ABUELA

    Dulce y lento es su hablar. En otra esfera
    A mi madre tornar á ver confía,
    Y como al ángel que abrirá la vía,
    La muerte aguarda y en la muerte espera.

    Culto que el fanatismo no exagera
    Conserva intacto en esta edad tardía,
    Y arrostra aún la lucha más impía
    Con signo santo y súplica sincera.

    Cércanme dudas; mas la miro, y siento
    Cual si órgano lejano me enviara
    Bellas leyendas á través del viento.

    Tal, que el bando de sabios, de la clara
    Fría verdad á la conquista atento,
    Por solo un dicho de ella yo trocara.

    TRADUCCIÓN:Buenos-Aires Calisto Oyuela



    SIN BESOS

    Tornará en breve: su cabeza oscura
    Reclinará en mi seno,
    Y exigirá saber si de amargura
    Se vio estas horas, sin sus besos, lleno.

    Yo le diré: el dolor, dueño querido,
    Callado me devora
    Lejos de ti; lo sabes, no he vivido:
    Haz, pues, que entre tus brazos viva ahora.

    TRADUCCIÓN:Buenos-Aires Calisto Oyuela



    ESTANCIA CERRADA

    Sedúceme el dolor. En ver me afano
    Su muda estancia, en soledad austera
    Des que cerrada por nosotros fuera
    Entre besos, plegarias, llanto vano.

    No corrió el tiempo aquí: la tenue mano
    Que aquesta aguja en la labor prendiera,
    Que abrió aquel libro, y colocó ligera
    Así al brasero ese sillón cercano,

    Que alzar deba, parece, á cada instante
    Las cortinas que esconden esa puerta,
    Por la que asome un pálido semblante.

    Y un punto, sin que el dulce engaño advierta,
    Miro, espero en silencio, tremulante,
    Mas gritando huyo luego: Es muerta, es muerta!

    TRADUCCIÓN:Buenos-Aires Calisto Oyuela 


    [ANTOLOGÍA DE POETAS LÍRICOS ITALIANOS
    TRADUCIDOS EN VERSO CASTELLANO (1.200—1.889)
    OERA RECOGIDA, ORDENADA, ANOTADA Y EN PARTE TRADUCIDA
    POR Juan Luis Estelrich

    PRIMERA EDICIÓN a expensas de la EXMA. DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE LAS BALEARES

    PALMA DE MALLORCA ESCUELA-TIPOGRÁFICA PROVINCIAL año 1889]





    Senza Baci
    Evelina Cattermole
    Musiche di Francesco Paolo Frontini
    1905

    Fra poco tornerà: la bruna testa
    Mi poserà su ‘ l core,
    E chiederà, fissandomi, se mesta
    Priva de’baci suoi vissi quest’ore.

    Io gli risponderò: Fanciullo, è muto
    Il mio dolore istesso:
    Lontan da te; lo sai, non ho vissuto:
    Ne le tue braccia fà ch’io viva adesso.






    Evelina Cattermole - Versi (1883)  I miei versi

    ON NE BADINE PAS AVEC L'AMOUR

    PEGGIO che al vento, se n’andran dispersi
    Là giù tra ’l fango de l’ oscura via,
    Risa, baci, sospir fatti armonia,
    Fatti profumo in questi fogli tersi.

    Qualche somaro che il sentier traversi
    Li calcherà ragliando un’ omelia;
    E Tizio ghignerà: La poesia
    Sta ne’ fogli di banca e non ne’ versi.

    La casta dama che fin dietro i letti
    Bianchi de’ bimbi i frolli amanti cela,
    Scandalizzar faranno i miei sonetti.

    Io sempre, ricca d’alti sensi il core,
    Avrò ne ’l canto che il pensier rivela
    Culto la verità, nume l’amore.


    Sulla porta

    IL litigio era grave. Egli l’avea
    Con aspri accenti e con sospetti offesa;
    E fissava lo sguardo in su la rea,
    Quasi ne avesse la discolpa attesa.

    La testina gentil di greca dea
    Scrollava ella, sdegnando esser compresa ;
    E co’l picciolo piè lieve battea
    Una levriera su’l tappeto stesa.

    Ei si mosse a lasciarla; ed ella assorta
    Tutta in un suo pensier, seguialo altera,
    Fredda, senza un addio, come una morta.

    Ma dubitosi, in atto di preghiera,
    Si guardaron negli occhi in su la porta,
    E disser sottovoce : A questa sera.




    Angelo della famiglia

    E’ GIORNATA di visite: ella ha corso
    Più di quattr’ore per salotti e sale,
    Spigliata, allegra; e tra un sorriso e un sorso
    Di thè, de’l mondo intero ha detto male.

    Caro soggetto d’ogni suo discorso
    Un’ onta, un tradimento coniugale,
    Un lucro infame: ogni parola un morso,
    Ogni si dice un perfido pugnale.

    Or dietro lei calunnie, ira, disprezzo,
    E chi lo sa? forse un delitto; ed ella
    Torna serena a la famiglia in mezzo;

    Canticchiando si spoglia; indi, la sera,
    Di pie congreghe, di virtù favella,
    Mentre insegna a’suoi bimbi una preghiera.



    Scienza di donna

    MALIGNA non son mai, nè son pedante:
    Ma osservo e rido. E’ quest’ amica mia,
    Nuova patrizia, ricca ed elegante,
    Il più mondano fior di leggiadria.

    Sia che le snelle forme una pesante
    Stoffa in broccato ne modelli, o sia
    Che le drappi di pieghe un fluttuante
    Pizzo, fino lavor d’ Andalusia,

    L’arte è mai sempre a lei d’ intorno, l’arte
    Che con la verga magica la tocca
    Per man de le modiste e de le sarte.

    Le sue rivali tanta gloria offusca :
    Pur che non apra quella rosea bocca !
    Basta un suo detto ad insultar la Crusca.




    Mascherina

    A l’ultimo veglione aveva un abito
    Di raso nero, stretto,
    Con un immenso strascico,
    Il guanto insino a’l gomito:
    E da lì, tutto nudo, un braccio splendido
    Da far degna collana a Maometto.

    Su’l sen, scoperto in quadro a mo’di vergine,
    Fina, femminil’ esca,
    Non i gioielli soliti,
    Ma de’fiori e de i pampani,
    Che in mezzo a le sue carni armonizzavano
    Come in un canestrin di frutta fresca.

    Sovra il picciolo capo un visibilio
    Di ciocche indipendenti,
    Impregnate d’ effluvi;
    Due occhi che brillavano
    A traverso a ’l velluto de la maschera,
    Come ne’l tenebror due fari ardenti.

    Fra i labbri aperti dei dentini candidi
    Pari a chicchi di riso....
    Io pensavo, studiandola
    Come tipo di femmina,
    Quanto sangue, quant’ oro e quante lacrime
    Assorbito avrà mai con quel sorriso.




    Viaggiando

    IN treno: ad una piccola stazione
    Sotto l’ Alpi, un momento di fermata.
    Io, da un triste viaggio affaticata,
    Guardavo una fanciulla ad un balcone.

    Giù, in quel cangiante accozzo di persone,
    Gettò una lunga e pensierosa occhiata,
    Mentre ne la mantiglia inviluppata,
    Da’l vento si schermìa de’l suo burrone.

    Che l’ attraeva ? Il desiderio intenso
    Di mutar cielo, d’ affrontar l’ ignoto ?
    Provava ella per noi d’ invidia un senso ?

    O un senso di pietà per chi si parte
    Da un fido asilo, a ricercar ne’l vuoto
    Mondane ebbrezze o qualche sogno d’arte?





    .

    0 0
  • 03/31/16--03:28: ROJL BOIMVOL [18.346]

  • ROJL BOIMVOL 

    Nacida en 1914 en Odessa, Ucrania. Hija de un hombre de teatro, estudió en la Universidad de Moscú, ciudad en la que vivió hasta 1971, colaborando en la revista Sovietish Heimland y publicando poemas y relatos para niños y adultos. En el año 1971 se trasladó a Israel con su marido, el poeta Zioma Teliesin.



    22 de junio

    Salí, cerré la puerta
    sin ocurrírseme que desaparecería de inmediato
    y con ella, la casa entera;
    que un edificio pueda tan sencillamente desatarse

    y desparramar sus muros y cristales;
    que en un instante pueda consumirse
    todo aquello que levantara el hombre,
    todo lo que entibiara con sus manos.

    Salí, cerré la puerta,
    y no se me ocurrió que nunca volvería;
    que esa calle que conduce desde casa descarría;
    que es el principio de un durísimo camino.

    Cerré la puerta por un momento apenas,
    sin despedirme de nadie siquiera,
    echándome a andar sonriente
    hacia la triste suerte que me aguardaba.

    De lo que estaba por suceder nada sabía,
    Pero ahora lo se todo, hasta el espanto;
    Ahora es mi pecho una leona
    Esta, mi voz, que era en mi garganta un pájaro.

    1942 




    Antología de la poesía ídish del siglo XX
    Selección y versión de  ELIAHU TOKER 







    .


    0 0
  • 03/31/16--09:08: FRANCISCO DE ASÍS [18.347]

  • Francisco de Asís

    Francisco de Asís (en italiano Francesco d’Assisi, nacido Giovanni di Pietro Bernardone; Asís, 1181/1182 -ibídem, 3 de octubre de 1226) es un santo italiano, que fue diácono, fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas y una tercera conocida como tercera orden seglar, todas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia católica en la Edad Media.

    De ser hijo de un rico comerciante de la ciudad en su juventud, pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En Egipto, intentó infructuosamente la conversión de los musulmanes al cristianismo. Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aun así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas. Fue canonizado por la Iglesia católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre. Es conocido también como il poverello d'Assisi (‘el pobrecillo de Asís’, en italiano).

    Contexto histórico

    En el siglo XII se hicieron cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas y el incremento demográfico, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición del feudalismo al capitalismo y los estamentos privilegiados (nobleza y clero) seguían siendo los dominantes, como lo fueron hasta la Edad Contemporánea, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social. La Iglesia, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza: no eran pocas las críticas a algunos de sus ministros que se preocupaban más por el crecimiento patrimonial y sus relaciones políticas de conveniencia.

    Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica. Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes. Los cátaros predicaban entre otras cosas el rechazo a los sacramentos, las imágenes y la cruz.8 Otras organizaciones como la creada por San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, por el contrario, nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y fueron conocidas con el nombre genérico de "los monjes mendicantes". Este movimiento logró que la mayoría de la Iglesia se alejase de la opulencia, algo que tornaría en el siglo XIV.

    Infancia y juventud

    Francisco de Asís nació bajo el nombre de Giovanni. Sus padres fueron Pietro Bernardone dei Moriconi y Donna Pica Bourlemont, provenzal; tuvo al menos un hermano más, de nombre Angelo. Su padre era un próspero comerciante de telas que formaba parte de la burguesía de Asís y que viajaba constantemente a Francia a las ferias locales. Entre algunas versiones, fue la afición a esta tierra por lo que su padre lo apodó después como Francesco o el francesito; también es probable que el pequeño fuera conocido más adelante de este modo por su afición a la lengua francesa y los cantos de los trovadores.

    Francisco recibió la educación regular de la época, en la que aprendió latín. De joven se caracterizó por su vida despreocupada: no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, en sus correrías periódicas, ni en dar pródigas limosnas; como cualquier hijo de un potentado tenía ambiciones de ser exitoso.

    En sus años juveniles la ciudad ya estaba envuelta en conflictos para reclamar su autonomía del Sacro Imperio. En 1197 lograron quitarse la autoridad germánica, pero desde 1201 se enfrascaron en otra guerra contra Perusa (Perugia), apoyada por los nobles desterrados de Asís. En la batalla de Ponte San Giovanni, en noviembre de 1202, Francisco fue hecho prisionero y estuvo cautivo por lo menos un año.

    Desde 1198 el pontificado se hallaba en conflicto con el Imperio, y Francisco formó parte del ejército papal bajo las órdenes de Gualterio de Brienne contra los germanos.

    Estatua de San Francisco en Asís que lo representa regresando a la ciudad tras abandonar la guerra.

    De acuerdo con los relatos, fue en un viaje a Apulia (1205) mientras marchaba a pelear, cuando durante la noche escuchó una voz que le recomendaba regresar a Asís. Así lo hizo y volvió ante la sorpresa de quienes lo vieron, siempre jovial pero envuelto ahora en meditaciones solitarias.

    Empezó a mostrar una conducta de desapego a lo terrenal. Un día en que se mostró en un estado de quietud y paz sus amigos le preguntaron si estaba pensando en casarse, a lo que él respondió: Estais en lo correcto, pienso casarme, y la mujer con la que pienso comprometerme es tan noble, tan rica, tan buena, que ninguno de vosotros visteis otra igual. Hasta ese momento todavía no sabía él mismo exactamente el camino que había de tomar de ahí en adelante; fue después de reflexiones y oraciones que supo que la dama a quien se refería era la Pobreza.

    El punto culminante de su transformación se dio cuando convivió con los leprosos, a quienes tiempo antes le parecía extremadamente amargo mirar. Se dedicó después a la reconstrucción de la capilla de San Damián. Según los relatos, lo hizo después de haber visto al crucifijo de esta iglesia decirle: Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas. Entonces decidió vender el caballo y las mercancías de su padre en Foligno, regresó a San Damián con lo ganado y se lo ofreció al sacerdote, pero este lo rechazó.

    Su padre, al darse cuenta de la conducta de su hijo, fue enojado en su búsqueda, pero Francisco estaba escondido y no lo halló. Un mes después fue él mismo el que decidió encarar a su padre. En el camino a su casa, las personas con que se encontró lo recibieron mal y, creyéndolo un lunático, le lanzaron piedras y lodo.

    Francisco ante las autoridades eclesiales

    Su padre le reprendió severamente, tanto que lo encadenó y lo encerró en un calabozo. Al ausentarse el airado padre por los negocios, la madre lo libró de las cadenas. Cuando regresó, fue ella quien recibió las reprimendas del señor de la casa, y fue otra vez en búsqueda del muchacho a San Damián, pero Francisco se plantó con calma y le reafirmó que enfrentaría cualquier cosa por amor a Cristo. Pietro Bernardone, más preocupado por lo perdido de su patrimonio, acudió a las autoridades civiles a forzarlo a presentarse, pero el joven rehusó hacerlo con el argumento de no pertenecer ya a la jurisdicción civil, por lo que las autoridades dejaron el caso en manos de la Iglesia.

    Francisco se sometió al llamado de la autoridad eclesial. Ante el requerimiento de devolver el dinero frente a su padre y al obispo de Asís, de nombre Guido, no sólo lo hizo, sino que se despojó de todas sus vestimentas ante los jueces, proclamando a Dios desde ese momento como su verdadero Padre. Ante esto, el obispo lo abrazó y le envolvió con su manto.

    Comienzos de la orden

    No se sabe con certeza cuántas iglesias en ruinas o deterioradas reconstruyó; entre ellas, a la que más estima tenía era la capilla de la Porciúncula (“la partecita”, llamada así porque estaba junto a una construcción mayor).

    Allí fue donde recibió la revelación definitiva de su misión, probablemente el 24 de febrero de 1208, cuando escuchó estas palabras del Evangelio: No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos... (Lc., 10). Así, cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio. Después de someterse a las burlas de quienes lo veían vestido casi de trapos, ahora su mensaje era escuchado con atención, y al contrario de otros grupos reformadores de la época, el suyo no era un mensaje de descalificaciones ni anatemas.

    En unos meses sus discípulos eran once: Bernardo di Quintavalle, Pedro Catani, Gil, Morico, Bárbaro, Sabatino, Bernardo Vigilante, Juan de San Constanzo, Angelo Tancredo, Felipe y Giovanni de la Capella.

    Bajo la pobreza que Francisco predicaba y pedía, los frailes hacían sus labores diarias atendiendo leprosos, empleándose en faenas humildes para los monasterios y casas particulares, y trabajando para granjeros. Pero las necesidades cotidianas hacían la colecta de limosna inevitable, labor que Francisco alentaba con alegría por haber elegido el camino de la pobreza. Comenzó también la expansión del mensaje evangélico, y para ello los estimuló a viajar de dos en dos.

    Audiencia ante el Papa para la aprobación de la regla

    Hacia abril o mayo de 1209, Francisco se decidió a presentarse ante el papa Inocencio III, para que le aprobara la primera regla de la Orden. Con ese fin, él y sus acompañantes emprendieron el viaje a Roma.

    Fue bajo la intervención del obispo Guido de Asís como pudo tener audiencia con el Papa. Éste y ciertos cardenales objetaban el programa franciscano por el peligro de crear otra organización nueva, debido a los movimientos anticlericales de la época y a la falta de una mínima base material de la orden; pero bajo la influencia del cardenal Juan de San Pablo y su apoyo, Francisco pudo tener una nueva audiencia para que se considerara la aprobación de su hermandad de pobres.

    El Papa por fin aprobó la regla verbalmente, al convencerse de que la ayuda de un hombre como Francisco reforzaría la imagen de la Iglesia con su prédica y su práctica del Evangelio. No se conoce el contenido de esta primera regla. Fue por esta época (seis años después de su conversión según Celano) cuando fundó, junto a Clara de Asís, la llamada segunda orden.

    Rivotorto

    Camino de vuelta a Asís, él y sus acompañantes se ubicaron en un lugar llamado Rivotorto, donde consolidaron sus principios de vivir en la pobreza, conviviendo entre los campesinos locales y atendiendo a leprosos; desde entonces se hacían llamar a sí mismos Hermanos Menores o Frailes Menores (el nombre fundacional de la congregación es Ordinis Fratrorum Minorum, abreviado O.F.M.).

    Después de la estadía en Rivotorto, buscó una sede para su orden; para ello pidió la ayuda del obispo Guido, pero no consiguió respuesta favorable. Fue un abad benedictino del Monte Subasio quien le ofreció la capilla de la Porciúncula y un terreno adyacente (propiamente la partecita, la porcioncita). Francisco aceptó, pero no como un regalo, sino que pagaba como renta canastas con peces.

    Crecimiento y expansión

    Francisco dando un sermón a las aves, según fresco de Giotto en la Basílica dedicada al santo.

    Dentro del ánimo de la época de los viajes hacia el Este, hizo un intento de ir a Siria para la expansión del Evangelio en la tierra de los llamados «infieles». Esto sucedió probablemente a finales del año 1212 y nuevamente dos años más tarde, pero ambas empresas se frustraron.

    Antes de 1215 el número de frailes se había incrementado, no sólo en Italia sino en el sur de Francia y en los reinos de España. Viajaban los franciscanos de dos en dos y convivían con la gente común; además, establecían ermitas en las afueras de las ciudades.

    Concilio de Letrán

    Durante el Concilio de Letrán de 1215, la organización adquirió un fuerte estatus legal; en ese año se decretó que toda nueva orden debía adoptar la Regla de San Benito o la de San Agustín. Para los Frailes Menores no hubo necesidad de esto, por haber sido aceptados seis años antes (aunque de palabra y no oficialmente). En este concilio el Papa Inocencio III tomó la letra Tau como símbolo de conversión y señal de la cruz;29 de ahí en adelante el poverello fue devoto de este símbolo.

    En esa época, el cardenal Hugolino les ofreció a él y a Domingo de Guzmán la posibilidad de formar cardenales de las filas de sus órdenes. Francisco, según las crónicas de Tomás de Celano, acorde con sus principios respondió: «Eminencia: mis hermanos son llamados frailes menores, y ellos no intentan convertirse en mayores. Su vocación les enseña a permanecer siempre en condición humilde. Mantenedlos así, aún en contra de su voluntad, si Vuestra Eminencia los considera útiles para la Iglesia. Y nunca, os lo ruego, les permitáis convertirse en prelados.

    Indulgencia en la Porciúncula

    Bajo el pontificado de Honorio III en 1216, se promovió la indulgencia plenaria a favor de todo aquel que visitara la iglesia de Santa María de los Ángeles de Porciúncula. Obtuvo Francisco esa gracia del Papa para que la peregrinación se realizara una vez al año, pero bajo fuerte oposición, puesto que pocos lugares podían disfrutar de tan alto privilegio.

    Desde el año 1217 organizó capítulos en el que los Frailes Menores se reunían para intercambiar experiencias; para la organización apropiada de los territorios en que los frailes se habían dispersado, organizó también provincias de evangelización.

    Viaje a Oriente

    Captura de Damieta durante las cruzadas, óleo de Cornelis Claesz. van Wieringen.

    Hacia el capítulo de 1219, la orden tuvo sus primeras disensiones respecto de las normas de pobreza dictadas por Francisco. Algunos persuadieron al cardenal Hugolino para que hablara con él, a fin de que la orden fuera dirigida por hermanos «más sabios» y de acuerdo con reglas como la de San Benito, a lo que el poverello se opuso recalcando la forma de vida de humildad y simplicidad. La innovación que brotó de este encuentro fue la organización de misiones a las llamadas «tierras paganas».

    En 1219 se embarcó hacia el oriente, pasando por Chipre, San Juan de Acre y Damieta en el delta del Nilo, donde los cruzados estaban bajo la orden del duque Leopoldo VI de Austria. Allí, Francisco los previno de que había sido alertado por Dios de que no realizaran ningún ataque; ante sus palabras, los soldados se burlaron de él. El resultado de la siguiente batalla fue un desastre para los cruzados. Continuó su estadía y el aprecio hacia su persona crecía, incluso algunos caballeros abandonaron las armas para convertirse en frailes menores.

    Frente al sultán de Egipto


    Tomó como misión la conversión de los musulmanes. Para ello se acompañó del hermano Illuminato para adentrarse en esas tierras; al encontrarse con los primeros soldados sarracenos fue golpeado, pero inmediatamente pidió ser llevado ante el sultán de Egipto al-Malik al-Kamil.

    Según las crónicas de Buenaventura, el poverello, en su afán de convertirlo al cristianismo, invitó a los ministros religiosos musulmanes a entrar con él en una gran fogata (equivalente a una ordalía o prueba del fuego), para así demostrar qué religión era la verdadera; los mulás rehuyeron la propuesta. Francisco ofreció entrar solo y retó al Sultán a que, si salía ileso, se convertiría al cristianismo e incitaría a su pueblo a hacerlo; el príncipe rechazó también esa posibilidad. Al final, sus pretensiones se frustraron. En reconocimiento, el sultán de Egipto entregó a Francisco un cuerno de marfil finamente tallado que habría oficiado de pasaporte en tierras musulmanas y que se conserva en la Basílica de Asís. Tiempo después, Francisco obtuvo del sultán al-Mu'azzam de Damasco, hermano de al-Malik, permiso sólo para visitar Siria y Tierra Santa.

    Crisis y reorganización

    La orden, durante su ausencia, sufrió una crisis: hubo disensiones, falta de organización y desacuerdos con la ruda vida diaria. El rumor sobre la muerte de Francisco en el Oriente dio pie a implantar reformas, entre ellas ciertas medidas disciplinarias, ayunos e incluso la institución de una casa de estudio en Bolonia; muchos consideraron estos cambios contrarios a la idea original del fundador. Enterado de estos sucesos, Francisco fue ante el Papa Honorio III y le rogó que designara al cardenal Hugolino para reorganizar la orden.

    Las nuevas disposiciones tuvieron un nuevo Ministro General, Elias Bombarone, y una nueva regla, la de 1221 (Regla no bulada) que entre otros temas trató el año de noviciado, la prohibición del vagabundeo y de la desobediencia ante órdenes contrarias a los principios franciscanos.

    La tercera orden

    Ante el incremento de las vocaciones y el peligro de inclusión de gente de dudosa vocación espiritual, nació la llamada Tercera Orden, para permitir a hombres y mujeres laicos vivir el Evangelio tras las huellas de Francisco. Obtuvo su estatus legal en 1221 también con la ayuda del cardenal Hugolino. Es en posteriores escritos como se rescata su contenido, porque el original se perdió. Consistía de trece capítulos en los que se reglamentaba la santificación personal de los terciarios, su vida social y la organización de la nueva fraternidad.

    Bajo influencia nuevamente de este cardenal, la orden reabrió el convento de Bolonia para el estudio, a pesar de la convicción de Francisco de la primacía de la oración y la prédica de los Evangelios por sobre la educación formal.

    La regla definitiva

    Bajo la insistencia de ministros de la orden, fue obligado a redactar una nueva regla, ya que ciertos opositores a la entonces vigente consideraban que le faltaba consistencia y definición, y que eso le impedía obtener una definitiva aprobación del Papado. Nuevamente aceptó las exigencias. Para ello se retiró dos veces a la ermita de Fonte Colombo cerca de Rieti, a redactar una definitiva regla bajo ayuno y oración. El 29 de noviembre de 1223, con otra participación del cardenal Hugolino, la regla tuvo su forma definitiva y fue aprobada por el Papa Honorio III.

    Navidad en Greccio

    Terminada la labor de aprobación de la regla definitiva, Francisco decidió retornar a Umbría. Debido a la cercanía de la Navidad, a la que él tenía especial aprecio, quiso celebrarla de manera particular ese año de 1223; para ello convidó a un noble de la ciudad de Greccio, de nombre Juan, a festejar el nacimiento de Jesucristo en una loma rodeada de árboles y llena de cuevas de un terreno de su propiedad.

    Pretendió que la celebración se asemejara lo más posible a la natividad de Jesús, y montó un pesebre con animales y heno; pobladores y frailes de los alrededores acudieron a la misa en procesión. Allí el poverello asistió como diácono y predicó un sermón. Aunque no fue la primera celebración de este tipo, es considerada un importante evento religioso, una fiesta única.

    Los estigmas

    San Francisco de Asís recibiendo los estigmas según José de Arce, imagen del siglo XVII, titular de la Parroquia de San Francisco de Asís y Santuario Mariano de Nuestra Señora de la Soledad, Las Palmas de Gran Canaria, Canarias.

    Francisco asistió en junio de 1224 a lo que fue su último capítulo general de la orden. Hacia principios de agosto decidió hacer un viaje a un lugar aislado llamado Monte Alvernia, a unos 160 kilómetros al norte de Asís; escogió para este viaje a algunos de sus compañeros: León, Angelo, Illuminato, Rufino y Masseo, a quien el poverello puso al mando del grupo.

    Estando en la cima, fue visitado por el conde Orlando, quien llevaba provisiones a los hermanos. Francisco le pidió construirle una cabaña a manera de celda, donde después se aisló. La oración ocupó un lugar central en la vida de Francisco; para ello buscaba la vida eremítica, el silencio y soledad interior. Reforzaba sus plegarias postrándose, ayunando, e incluso, gesticulando.

    En ese lugar, León fue testigo de los actos de su soledad: lamentos por el futuro de la orden y estados de éxtasis. Al saber que era espiado, decidió irse a un sitio más apartado en una saliente de montaña. En la fiesta de la Asunción Francisco decidió hacer un ayuno de cuarenta días.

    Por órdenes del poverello, León lo visitaba dos veces para llevarle pan y agua. Según los relatos que recogieron los testimonios de León, éste fue testigo de la aproximación y alejamiento de una bola de fuego que bajaba del cielo; por este prodigio, Francisco le comentó que algo grande estaría por ocurrir. Le hizo abrir tres veces el misal para encontrar respuesta, y las tres veces se abrió en la historia de la Pasión de Jesús.

    Probablemente el 14 de septiembre de 1224, oró para recibir dos gracias antes de morir: sentir la Pasión de Jesús, y una enfermedad larga con una muerte dolorosa. Después de intensas oraciones, entonces en un trance profundo —según relato de San Buenaventura — el mismo Nazareno se le presentó, crucificado, rodeado por seis alas angélicas, y le imprimió las señales de la crucifixión en las manos, los pies y el costado; posteriormente, sus hermanos vieron los estigmas de Francisco, que él conservó por el resto de su vida. Sin embargo, Francisco -al igual que otros santos estigmatizados- hizo todo lo posible para ocultarlos a la vista de los demás por considerarse indigno, no del dolor que sentía, sino de ser portador de las señales de la Pasión de Cristo. Por eso, fue desde entonces con las manos metidas entre las mangas del hábito, y con los pies cubiertos por medias y zapatos.

    Muerte

    Retornó a la Porciúncula acompañado sólo por León; en su camino hubo muestras de veneración al estigmatizado, aparentemente su acompañante hacía saber a todos acerca del prodigio. Mientras tanto, su salud —que desde mucho tiempo antes nunca fue buena del todo— empeoraba: El sangrado de sus heridas lo hacía sufrir constantemente. En el verano de 1225 pasó un tiempo en San Damián bajo el cuidado de sus allegados.

    Fue durante esta temporada cuando compuso el Cántico de las criaturas, que hizo también cantar a sus compañeros. Se encaminó luego a Rieti, rodeado del entusiasmo popular por tocarlo o arrancar algún pedacito del paupérrimo sayo que vestía, y se instaló en el palacio del obispo. Después se hospedó en Fonte Colombo, donde fue sometido a tratamiento médico, que incluyó cauterizar con un hierro ardiente la zona desde la oreja hasta la altura de la ceja de uno de sus ojos; según los relatos, Francisco no sintió dolor al «platicar» con el fuego para que no lo dañara. Otro intento para ser tratado por renombrados médicos fue hecho en Siena, sin buen resultado.

    Deseó volver a la Porciúncula a pasar sus últimos días. Arribó a Asís y fue llevado al palacio del obispo y resguardado por hombres armados, puesto que la localidad estaba en estado de guerra. En su lecho escribió su Testamento. En sus últimos momentos entonó nuevamente su Cántico al Hermano Sol —al que agregó un nuevo verso dedicado a la hermana Muerte— junto a Angelo y León.

    La tumba de Francisco en Asís

    De acuerdo con su último deseo, fue encaminado a la Porciúncula, donde se estableció en una cabaña cercana a la capilla. Murió el 3 de octubre de 1226 a la edad de 44.

    Así relata San Buenaventura la verificación de las llagas de Francisco después de su muerte:

    Al emigrar de este mundo, el bienaventurado Francisco dejó impresas en su cuerpo las señales de la Pasión de Cristo. Se veían en aquellos dichosos miembros unos clavos de su misma carne, fabricados maravillosamente por el poder divino y tan connaturales a ella, que, si se les presionaba por una parte, al momento sobresalían por la otra, como si fueran nervios duros y de una sola pieza. Apareció también muy visible en su cuerpo la llaga del costado, semejante a la del costado herido del Salvador. El aspecto de los clavos era negro, parecido al hierro; mas la herida del costado era rojiza y formaba, por la contracción de la carne, una especie de círculo, presentándose a la vista como una rosa bellísima. El resto de su cuerpo, que antes, tanto por la enfermedad como por su modo natural de ser, era de color moreno, brillaba ahora con una blancura extraordinaria. Los miembros de su cuerpo se mostraban al tacto tan blandos y flexibles, que parecían haber vuelto a ser tiernos como los de la infancia. Tan pronto como se tuvo noticia del tránsito del bienaventurado Padre y se divulgó la fama del milagro de la estigmatización, el pueblo en masa acudió en seguida al lugar para ver con sus propios ojos aquel portento, que disipara toda duda de sus mentes y colmara de gozo sus corazones afectados por el dolor. Muchos ciudadanos de Asís fueron admitidos para contemplar y besar las sagradas llagas. Uno de ellos llamado Jerónimo, caballero culto y prudente además de famoso y célebre, como dudase de estas sagradas llagas, siendo incrédulo como Tomás, movió con mucho fervor y audacia los clavos y con sus propias manos tocó las manos, los pies y el costado del Santo en presencia de los hermanos y de otros ciudadanos; y resultó que, a medida que iba palpando aquellas señales auténticas de las llagas de Cristo, amputaba de su corazón y del corazón de todos la más leve herida de duda. Por lo cual desde entonces se convirtió, entre otros, en un testigo cualificado de esta verdad conocida con tanta certeza, y la confirmó bajo juramento poniendo las manos sobre los libros sagrados.

    Al día siguiente, el cortejo fúnebre se encaminó hacia San Damiano y después a San Giorgio, donde fue sepultado. Fue canonizado el 16 de julio de 1228. Sus restos se encuentran en la Basílica de San Francisco en Asís.


    Cántico del hermano sol

    Altísimo, omnipotente, buen Señor,
    tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

    A ti solo, Altísimo,
    y ningún hombre es digno de pronunciar tu nombre.

    Alabado seas, mi Señor, por todas las criaturas,
    especialmente mi señor el hermano sol,
    el cual proporciona el día y gracias al cual nos alumbras,
    y él es bello y radiante con gran esplendor:
    y de ti, Altísimo, lleva la significación.

    Alabado seas, Señor mío, por el hermano viento
    y por el aire y la nube.

    Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua,
    la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

    Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
    por el cual alumbras la noche,
    y él es bello y alegre y pleno de fuerza y vigor.

    Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra,
    la cual nos sustenta y gobierna,
    y produce diversos frutos como las flores de colores y la hierba.

    Alabado seas tú, mi Señor, por aquellos que por tu amor perdonan,
    y soportan la pena y la tribulación.

    Bienaventurados aquellos que perseveran en la paz,
    que por ti, Altísimo, han de ser coronados.

    Alabado seas, Señor mío, por la hermana nuestra muerte corporal,
    de la cual ningún hombre vivo puede escapar:
    ¡y ay de aquellos que morirán en pecado mortal!
    Bienaventurados aquellos
    a quienes encontrarás haciendo tu santísima voluntad,
    porque la segunda muerte no les hará daño.

    Alabad y bendecid a mi Señor y dadle gracias
    y servidle con gran humildad.

    Francisco de Asís, incluido en Antología esencial de la poesía italiana (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1999, selecc. de Antonio Colinas, varios trad.; trad. de Antonio Colinas para este poema).




    Oración de san Francisco

    Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
    donde haya odio, ponga yo amor,
    donde haya ofensa, ponga yo perdón,
    donde haya discordia, ponga yo unión,
    donde haya error, ponga yo verdad,
    donde haya duda, ponga yo la fe,
    donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
    donde haya tinieblas, ponga yo luz,
    donde haya tristeza, ponga yo alegría.
    Oh Maestro, que no busque yo tanto
    ser consolado como consolar,
    ser comprendido como comprender,
    ser amado como amar.
    Porque dando se recibe,
    olvidando se encuentra,
    perdonando se es perdonado,
    y muriendo se resucita a la vida eterna.

    [En algunas versiones se agrega un «amén» final, para darle más verosimilitud como oración cristiana].




    Saludo de San Francisco de Asís
    a La Virgen María.

    ¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios,
    María, virgen convertida en templo,
    y elegida por el santísimo Padre del cielo,
    consagrada por El con su santísimo
    Hijo amado y el Espíritu Santo Paráclito;
    que tuvo y tiene toda la plenitud de la gracia
    y todo bien!

    ¡Salve, palacio de Dios!
    Salve, tabernáculo de Dios!
    ¡Salve, casa de Dios!
    ¡Salve, vestidura de Dios!
    ¡Salve, esclava de Dios!
    ¡Salve, Madre de Dios!
    ¡Salve también todas vosotras,
    santas virtudes, que, por la gracia
    e iluminación del Espíritu Santo
    sois infundidas en los corazones
    de los fieles para hacerlos,
    de infieles, fieles a Dios!





    .


    0 0
  • 03/31/16--10:48: FLORA LEVI [18.348]

  • FLORA LEVI

    Nací en Buenos Aires  un 18 de enero de 1950. Empecé a escribir en el año 2007. No tengo publicación alguna.
    Sólo un conjunto de poemas  que esperan.





    Mes a mes
    la cámara mira la orquídea y sigilosa
    la atrapa: son cinco las flores de la vara 

    Noviembre veinte, paro general: veo
    dos brotes nuevos.
               Seguramente nacerán en navidad.




    La  radio  

    “Hay más noticias para este boletín”
    repetía Ariel Delgado. 
    La radio  se metía en nuestras vidas
    como Hilda Bernard y Oscar Casco
    en las tarde de novelas.
    Los reyes, las reinas, las trampas de la abuela
    contar porotos y la magia 
    la soberana magia
    que repite día tras día
    las travesuras del sol en la vereda. 





    Ademanes del insomnio

    Desaparecen los segundos
    el esqueleto del reloj  despierta  palabras
    inconsistencias   cotidianas
    repetidas
    impiadosas.

    Detrás de  la puerta 
    efímeros  otoños de  flores  amarillas
    y una mueca
    que delata la lágrima.







    .

    0 0
  • 03/31/16--11:25: MARY-JANE NEWTON [18.349]

  • Mary-Jane Newton  

    Nació en la India y creció en Alemania. Es autora de dos colecciones de poesía,  Of Symbols Misused (2011) and Unlocking (2013), ambos publicados por Proverse Hong Kong, y su trabajo ha sido publicado en numerosas revistas literarias y antologías internacionales. Es directora editorial en Macmillan Publishers China y actualmente vive en Hong Kong con su marido y su hija.


    Traducciones de Ricardo Rubio

    Asesinato

    si estás enferma
    quizás la luna
    solo sea po-po-poesía
    y yo sea la cura
    que asimiles
    descártenlos
    treinta balas
    para el rey
    treinta consonantes
    consumidas, conspiradas
    y en su sangre
    la reina
    debe unir con líneas de sable
    la surcada
    piel desnuda
    un parásito
    y tú y
    palabras nada más
    que picazón inútil
    bailando con tus
    correligionarios
    después de haber irrumpido
    en el palacio
    dedos refregando ojos
    estómagos atiborrados
    mira por ti mismo
    el futuro
    en los astros
    está abierta y desnuda
    liberada y cantando



    El cometa

                                 para Saskia

    Uno puede contar una historia
    empezando por la mitad
    empezando por el principio
    o por el final
    pero les contaré la mía
    en pleno vuelo:
    Cierto es que
    el cometa destelló cruzando el cielo
    como los hombres del Apocalipsis dijeron que lo haría,
    comenzó un viento caliente
    y las hojas de los sicomoros
    yacían alrededor como
    estrellas amarillas cortadas por niños inexpertos
    Estuve expectante ante el suceso
    y cuando sucedió
    el instante heló mi sangre y
    castañeteó sus dientes como un perro rabioso
    y plantó un cometa del tamaño de un granero
    justo en el centro
    del baldío de nuestro barrio
    Cuando llegó fue un siseo, una ráfaga,
    una conmoción, una convulsión del corazón,
    una lesión del tiempo
    y los hombres del Apocalipsis
    alzaron sus brazos y se sintieron aliviados y saludaron con prudencia
    y tal vez debería decirles que, en realidad,
    el cometa era una perla en mi pecho
    que había caído y ostrado mi corazón
    y tal vez debería decirles que, en realidad,
    ustedes son el cometa
    y que giré de mi post mortem
    tomando el lugar del impacto
    viendo el fin del mundo
    y amando cada minuto



    La cita

    Te emplazan una cita
    en la madrugada
    en un hotel
    y no puedes decir que no
    tienes que ir
    y cuando llegas
    ahí está el mar de fondo y el reflujo de la pobreza
    el sentido humano erosionado apestaba
    se refregaron las caras contra
    una antigua rueda de necesidades
    los gritos atormentados de los bebés
    las madres lavando enfermos en las piletas
    y maleteros del infierno
    soltando venenos, acarreando saliva
    y hombres entre las piernas de mujeres delirantes
    y luego te enteras
    que los pasillos están llenos de sombras
    y en las sombras cuelgan cuerpos incrustados el aire
    los blancos asoman en sus ojos
    las manos hinchadas y arrugadas las tripas
    también cuelgan voces perdidas
    suspendidas como ropa olvidada
    puesta a secar
    y maletas abandonadas llenas de vacío
    pensamientos y risa
    y el demonio presidiéndolo todo
    está programado para llamarte por tu nombre
    pero no ha pronunciado tu nombre
    de modo que esperas y te asombras
    y compruebas las puertas del hotel
    pero ninguna está donde tiene que estar
    y necesitas estar allí ahora
    ya estás retrasado
    y entonces es cuando empiezas a sospechar
    que es una ruta espiralada dentro del alma de la oscuridad
    y que se hunde hacia dentro
    y tal vez tu nombre nunca se pronuncie
    y nunca llegaste


    Manos negras

    Intenté correr pero mis piernas se quemaron y se derrumbaron;
    Intenté volar pero mis alas fueron atadas con un hilo de veneno;
    Intenté nadar, pero mi cuerpo era blando y se plegaba en el agua;
    Intenté escalar, pero mis brazos fueron comidos por unas fauces con dientes afilados;
    ¿Quién me derritió?, ¿quién me rompió? ¿Quién dejó que mi núcleo se echara a perder?
    Fuiste tú desde las sombras. El otro que intenta sobrevivir.
    No hay nada tan triste como piernas que fracasan al correr, alas que no pueden volar.
    ¡Nada tan pobre como el corazón que llora, que puedo cambiar!
    Nada tan negro como las manos que mantienen el secreto.
    Te permito ser.




    de Of Symbols Misused



    Chess

    A Love Poem

    ‘Peel it all away,’ I said to the pawn
    who made this move and that,
    ‘To get to me,’ I added.
    Sheepishly, I looked down onto
    the white square that bore my feet.
    It was those fantasies of
    an aristocratic life that turned me
    naked. A laughing stock.
    ‘And by the way, I love you.’
    A roosting bird fell from its pole.
    You moved to black. You drew from
    your limbs an ace of hearts;
    cornered my queen.
    A sigh. Was it yours? Or mine?
    Uncertain, I falter. The verb
    ‘To give’ is forbidden in this game,
    that isn’t really a game. We know
    that much. ‘I apologize,’ I said,
    and mean it. But I dare you;
    juxtapose a sickness after love!
    My shame fades my desire.
    The last move dawns.




    If You Are a Poet

    If you are a poet, kneel!
    If you are a poet, wash your hands with oil.
    Throttle the king;
    love better the weak;
    turn a blind and hungry eye.

    If you are a poet, paint the dove white.
    Spit in the yawn of my face.
    Swallow the needles;
    whisper to the Gods.

    If you are a poet, bleed out;
    forget the red silken band.
    Watch the lazy clock;
    miss the train.

    If you are a poet, deny!

    If you are a poet, sleep in the warmth of my lap.
    Throw the piano;
    bend the unbendable;
    send back the message.

    If you are a poet, sink in the shallow water;
    slap your aching wrists;
    look up to the liars;
    smell the burnt air.

    If you are a poet, shuffle the cards;
    fly, fly like a drunken goose;
    bury the treasure;
    hold shut your heart.

    If you are a poet, leave!

    If you are a poet, return to your body.
    Study the curved breast.
    Lick the dry sand from your lips;
    smile at the jester.

    If you are a poet, draw longer your brow.
    Plunge deeper the dagger;
    lose your temper;
    follow the wild stallion.

    If you are a poet, take the blame:
    march on the barren fields,
    set free the broken birds,
    lie still in your pain.

    If you are a poet, wane with the moon!

    If you are a poet, tie me to the mast.
    Meet me half way,
    drink the full cup,
    set fire

    to your
    weary
    body.





    The Snowberry in Me

    Barren the stalk, the air is clear —
    delicate and small, yet dangles the berry,
    beguiled. Ice-cold fragrance hugs
    a jam-packed silver void.
    Silken, fragile, the berry’s sheer skin —
    both taut and tender in my mind,
    bounds a baleful, inward tug —
    the pull of netherwordly time.
    Vitreous roots swallow the light,
    leaves, ironclad, shimmer and glisten,
    the calyx, leaf fibres, close-packed and lucent:
    this phlegmatic solitude defines the I.
    Your love is my frost.
    I carry your winter within me.




    The Toecutter

    We see how the drowsing harbour sinks its mist in morning gold
    and how shipyard workers smell of salt and rusty nail.
    Fishermen’s wives gut through another day’s produce, while
    blue-green algae sprawl on ship bows and on granite block.
    The Toecutter is in town. He hastens, head down,
    hands in pockets, his arms exposing kaleidoscopic totems
    of a tattooed glory. He has opened the box. The box of boxes.
    The box nobody dared unbolt before. Its lid a weary load,

    still in his hands as words once spoken now seek him
    like a shoal of spectres. He halts, rests his finger and
    closes it again, an act little more than wishful thinking.
    He hastens, head down, hands in his pockets, along a littered street.

    And he enters the house, her house, takes the lift and watches
    numbers light up in their ascension; 14 … 15 … 16 …
    He looks at the floor, at the ceiling; he stands stock still
    and yet is always moving. He is a raging child, barely contained.

    His body, rigid as a puppet, jerks toward her room.
    He is on his way to surrender to his Old Lady. She almost
    comforts, almost loves. He cannot get enough of her or his own
    hope. He will see her again and count her amongst his wounded.

    ‘Poetry, or creativity like this has a short half life,’ he mutters in a tone
    inhuman. Leaving the house he smiles like an old and flatulent
    summer pond, more sunned upon than sunning. His Old Lady? She is
    an echo and a buttress of his identity; an abstraction. The toe fell.

    It was an accident, or so they say. He leaves, meanders, becoming
    snagged among the barbs of one thought, getting lost in the
    loops of the next. He is pained, we know it. The box pins him to
    the ground, a wish to sail pricks him like an etherized needle.

    He hastens again, head down, hands deep in his pockets.
    The box weighs heavy in his trousers, stashed. The skin on his forearm
    ripples like a purse of rolling marbles in a sagging bag of leather.
    The toe?
    It holds all human vanity. There can never be delicacy in repression.

    The Toecutter, whose sharp intellect is captive to fleeting impressions,
    cuts expressions, wields a willful wit. His compass is his enemy.
    The box is his life’s prime vessel. He’ll hand it over, in barrels of mirth,
    to those shipyard workers where he reigns triumphant,

    or pack it in with the old fish guts of venom and acrimony.
    To set such a soul, drunk with stasis and seduced by travel,
    on the seas … That is a course and call, for creativity,
    a short half life, and a toe severed.




    UNLOCKING is Mary-Jane Newton’s second book of verse. In this vibrant new collection, Newton evokes a life experienced in cycles, characterized by peaks and troughs, fecundity and sterility, growth and retrenchment, optimism and despair. And punctuating these cycles, an infinite array of new beginnings, or openings, or “un-lockings”. The poems in this collection insist that unlocking concerns more than simply change and transition. It involves too the stretching of the mind and body, the catharsis of deep emotion, and the rethinking of ideas and habits.



    Unlocking

    I like it when the wind subsides
    and the grass doesn’t move …
    except that you feel a little left behind.

    There is the smell of yellowed pages,
    fresh bread, old summers, and childhood;
    and the mills—their sails turning in the wind,
    marking time—and the faded mansions, still beautiful.

    Silent memories now, so far back;
    it might as well be the beginning.
    Memories I can’t quite trust,
    shifting like clouds, talking over one another,
    like wet gravel glinting under the sun.

    You see it too; sharing it is the risk of darkening it,
    of losing it forever.



    Scales

    — For Toby

    Your rawness to break me open
    like a ripe fruit; your wet flesh to
    break me in, bring me thunder,
    flush my cheeks;

    your age to shape our lines of gold,
    ceaseless rings of Saturn; your
    tongue to draw the crimson
    seeds of pomegranates;

    your words to lie and speak
    the deepest truth; your exuberance
    to set me free, to join my broken
    spine of pearl;

    your thought to lash my blood,
    my ice, my frenzy; your hands
    to quench my thirst; your black
    to douse my white.

    Your salt to lick my wounds;
    our communion to stir the devils,
    crack the barrier of sound.
    Our palms to meet,

    our weights to shift
    the scales of time and justice.





    Waagschalen

    Deine Rauheit um mich aufzubrechen
    wie eine reife Frucht; Dein nasses Fleisch
    um mich zu zähmen, um mir den Donner
    zu bringen, meine Wangen zu röten;

    Dein Alter um unsere goldenen Linien
    zu formen, die endlosen Ringe des Saturn;
    Deine Zunge um die purpurnen Samen
    des Granatapfels zu zeichnen;

    Deine Worte um zu Lügen und die tiefste
    Wahrheit zu sprechen; Deinen Überschwang
    um mich freizugeben, um die Perlen meines
    zerbrochenen Rückgrats wieder zusammenzufügen;

    Deine Gedanken um mein Blut aufzupeitschen,
    und mein Eis, und meine Ekstase; Deine Hände
    um meinen ewigen  Durst zu stillen;
    Dein Schwarz um mein Weiß zu übergießen.

    Dein Salz um meine Wunden zu lecken;
    Unser Bund um die Teufel zu wecken,
    die Schallmauer zu durchbrechen.
    Unsere Handflächen um einander zu berühren,

    Unser Gewicht, um die Waagschalen
    der Zeit und Gerechtigkeit zu zerschmettern.




    Metamorphosis

    Und als ich aufsah, war sie nimmer da.
    (Bertold Brecht — Erinnerung an Marie A.)

    I looked up and saw a great white bird of prey
    bulky, yet handsome, travelling low and langorous
    in a marbled sky studded with shapes my mind could not
    assemble. There was no denying it, it was a bird

    with a wing prolonged and fibrous, a sharp head and
    a pale, curved beak perched on a body high and
    bulging. But as I looked, still occupied with the
    perception of its gestalt, there, under my very eyes, it began

    to crumble, to disintegrate here, develop there,
    shift and twist and calibrate; began to divide its wing
    in four, erect a quadruplet of legs, askew and disparate,
    began to fuse the beak and head to one great muzzle.

    Then, for a moment, the monstrosity paused. But before long,
    one side of its body thinned into a neck, knitted and strong,
    and its back morphed into that of a horse. But there it
    did not stop. Leaking wisps of white into the sky — parts

    of its head, neck, and mane — it began to abandon its
    legs. I felt a sense of quiet panic and strained in the
    adjustment of my vision. But before I knew it, I could
    no longer bear the terror. I cast my glance to trees nearby.




    Now I Wish to Wait

    When I was young,
    I toyed with others’ hearts
    the way new kittens play
    with balls of wool, the way
    the wind dallies in a chime.

    I’m slower now,
    but, yes, more graceful, and
    I know it is not me
    they are talking about.

    I remember well,
    my outrage sought to take
    the moorings from the ground,
    the heather from the hill.
    I could have taken the willow
    from the root,
    the limpet from the crag,
    the eagle from its young.

    Age has taught me
    there is no need to rush,
    has taught me
    I can afford to be generous,
    and now I wish to wait.

    I used to catch the wind
    in caves of ice,
    and dreamt of red mountains
    and landscapes of rock,
    and hollows filled
    with water and fading light,
    and rain drifting as veils
    over the peaks and beyond,
    and, in the distances, there was
    a warm gleam on the sea.

    But, you know,
    there is something to be said for
    the mild weather and the thought
    that precedes one’s actions.

    When I was young,
    I felt the night wind on my face,
    and joy and anguish in my heart.
    I climbed the grit stone peaks,
    and came down
    in blazing sparks of fire.

    Now, the moon rises
    above the quiet lakes
    and there’s no call for praise
    I know my place
    and look no further.




    .

    0 0
  • 03/31/16--11:45: ANAHÍ CAO [18.350]

  • ANAHÍ CAO 

    Anahí Celeste Cao Cileiro, nació en Buenos Aires en 1975. Ha publicado los poemarios Umbra (1997), Puentes Rojos (2011), Territorio (2013) y Ciclo Lunar (2015).Es profesora en Letras del Profesorado Alicia Moreau de Justo y forma parte del grupo fundador del Centro Cultural “Osvaldo Bayer”, nacido de la Asamblea contra la Ceamse de González Catán. Junto con la poeta Patricia Verón coordinó un taller de literatura escrita por mujeres. Actualmente ejerce la docencia en el conurbano bonaerense en escuelas medias y en cárceles con el contexto de encierro juvenil y forma parte de la Secretaria de Cultura del Sindicato Docente en La Matanza.



    Perfume de trigo
                                 tu sexo dejó algo
    que me hunde en el cielo
                         y me integra a la tierra
    en posiciones de agua y de neblina…

                              *


                                       “Minúsculos movimientos
                                       de la boca y la laringe, que dicen:
                                       quiero agua…”
                                                                             Victoria Camps                

    No como piedras o islas que envejecen
               sino como fogatas
               mi carne cargada de deseos conserva
                                    la memoria

                  el árbol extiende sombras y aromas
                       el calor consigue la unidad
                       y los huesos descienden al barro.

            A semejanza de tu lengua
            el animal desplaza su sangre

            sobre el vegetal domina otro orden
            sobre la piedra, otro equilibrio.

    De Puentes rojos (2011)


     

    La muerte me persigue,
    anda de ronda y no se aleja;
    Un destino inquieto,
    más que el rosal de Alfonsina,
    más que la muerte de Campana,
    arde desnutrido
    y con mal parto llega,
    determinado como el ángel.
    Pero manda la sangre
    y no respeta la sangre,
    no es Pascua,
    no es Pascua,
    ni nada





    Campana de carne

    El miedo en actitud de escudo
    anida como una muralla y tiembla…

    Islas de luz artificial
    dicen que el agua es negra
    muertos los postes que aún no son del polvo

    las niñas crecen como raíces
    para entender su lugar

    Alto silencio de nubes
    el cielo es una sombra



                                   
    El propio cuerpo es un territorio histórico y no biológico.

                                                  
    Conocerlo es un acto de descolonización”.
    Dorotea Gomez Crijalba


    siento el poder del nacimiento el placer de conservar la delicada blancura de la luna el verano  la serpiente las pasionarias abiertas en el alambre las luciérnagas. Mi cuerpo es un animal tendido que se abre a la eternidad en el parto.


    Profundo orden mis senos la piel venosa. Profundo orden el calor la sangre oscura. Profundo orden el placer el sueno la saliva los cadáveres el miedo. Profundo orden los apegos la gravedad el sol los ancestros


    arde la vida y arde la muerte en una sola mujer en una misma casa


    No quiero enmudecer. Quiero derramar el hilo en el gozo de la sinceridad. Sentir la lengua y las manos.

    Quiero un lenguaje que sea mi cuerpo
    que trasmita lo que sienten mis piernas cansadas la lenta sangre que parece detenida.

    Siento mi propia antigüedad en el trueno.

    La tierra voraz espera enamorada. Yo soy un cuerpo que no olvida.


    Nada se parece al maíz ni a los hilos de los manteles. Nada es igual


    ah danzo entre lenguas. Dependo de tus ojos como depende la marea de la luna. Dependo de tus labios como depende la fertilidad del suelo de la lluvia


    la madera verde respira y se abre tiembla la sed el pulso envejece.

    ...

    Presiento la madera de los antiguos árboles erguir el fuego presiento el hueso la humedad. Siento las profundas respiraciones de la luz. Me extiendo como un prado quizás la vida sea este descanso lento en la plenitud de respirar la intuición de sentir el placer casi inmóvil las ramas como venas

    ...

    lumbre lumbre lumbre lumbre

    pretexto de dios. Rasgo dorado y femenino.


    a Nadia mi hermana

    A quien pedirle ahora nuestros años. Quien me devuelve tus trenzas floreciendo en un espejo


    agonia que arde materia que enfrenta el olvido. no son míos estos labios


    reconozco la piel que nos contiene la espiga blanca que consume su intimidad
    me adentro en la emoción y pienso en reparar la angustia
    pienso en el limite en el descanso del llanto

    miedo es miedo a la muerte
    violencia es ser negado


    quiero sentir el perfume de los jazmines blancos y que se prolongue la dicha

     




    .

    0 0
  • 03/31/16--11:52: RIKE SCHEFFLER [18.351]

  • Rike Scheffler 

    (Berlín, Alemania  1985), compagina poesía y música. Ha publicado en diversas revistas y antologías, y con sus poemas construye canciones escénicas y esculturas sonoras. Para ello colabora con distintos artistas de distintos campos como el teatro, el jazz, el pop, la ópera o la performance. Es miembro del colectivo berlinés G13. Estudió Psicología y Literaturas Comparadas en la Freie Universität Berlin y Escritura Creativa en el Instituto Literario Alemán de Leipzig. A finales de 2014 la editorial berlinesa kookbooks publicó su poemario der rest ist resonanz. Actualmente trabaja en un ópera junto al compositor y clarinetista Claudio Puntin. www.rikescheffler.tumblr.com



    una silueta de tiza, guijarros, mira, así yací yo:
    empapada por el agua, miembros, luz. se ve
    en las fotos. conclusiones erróneas, desde arriba.
    parada, frente a las vistas, nada que decir.
    cuando seguimos por el camino, nadamos junto a la pasarela,
    con brazadas limpias desde el pecho, otra vez en la orilla:
    hombres en camisa. caza intuitiva, rastrojos,
    caras, sí, la pesca. sentada en el cañaveral,
    lo escucha todo. ahora, en invierno, se queda en el coche.
    acelera, y recorre el lago. siente
    un pinchazo en la espalda si alguien le pregunta.



    *


    empujas con el taco lo accesible, lo redondo,
    el temblor, de manera retrospectiva casi solo.
    según el instinto lúdico, compruebas tu camino, como si
    bastara con dos dedos: fieltro verde claro. besas
    cada lado, solo por suerte. alguien estuvo aquí
    antes que tú. trucos. a pesar de las intenciones y la teoría
    confundes la táctica con el guante. polvos.
    bizqueas y ves: el de enfrente se apunta.
    casualidad? alegría? empieza otra vez, como para
    la última protesta. te pierdes, y disfrutas de lo
    indecente. dices, había muy poca luz.



    *



    taunus, último pueblo antes del pueblo, esta vez
    no hay reglas. mi cuerpo entramado, tiene prisa,
    y nosotros, de cerca, esperamos. estamos empezando
    a comprender. que el azafrán es cobarde. florece tan silencioso,
    por todos lados. entonces quién nos guarda rencor por la visión amplia,
    la vieja tía impaciente, nos sujetaba la cabecita
    durante la noche. tú los libros, yo el llanto.
    el rodeo sobre las consonantes. cuando cansada
    golpea la trampilla, el callejón de abajo, casi nuevo.

    TRADUCCIÓN: CARLOS CATENA 
    http://latribudefrida.com/poesia/las-bestias-del-corazon-10-poetas-jovenes-de-alemania-ii/



    Textkette 1 – Biesenbrow

    Und noch ein Teil einer Textkette, die unter Anderem während der zwei gemeinsamen Schreiburlaube von G13 in Biesenbrow in der Uckermark 2015 entstanden sind. Die Zahlen vor den Texten diente nur der Zuordnung und steht in keinem Bezug zu den anderen Reihen. Jeder Text reagiert auf den unmittelbar vorhergehenden. An dieser Kette mitgeschrieben haben bis jetzt Rike, Lea,  Max, Kowka, Tabea und Rebecca.


    1.1

    versuchen sie es mal mit einer auf festem fließ gewachsenen seestaude
    ihrem rumpf, der angluckst, berühren sie ihre zehen. diesen boden
    wie schnee. huch. so schlüpfrig. und doch so schön. anemonen knüpfen
    ihnen den schuh, beruhigen sie mit umgebung. gebieterisch grün.
    sie beginnen zu trödeln. als hätten sie gewusst, wie hier unten die scham,
    naja, die erwartung verläuft vor den augen, ein guckloch, unerreichtes
    wie stuck. sie hatten ziele. deshalb sind sie ja hier. und immerhin
    blinzelt der schnieke stiefel nun an ihren füßen, macht das nass sie
    auch stark. merklich fluide vom dumpfen rumpeln schwirren sie mit uns.
    merklich geschickt. für stunden kein mucks, nur gurgelndes trinken.
    trinken, ja, sie verschlucken sogar einen fisch. in gänze, bis zu den gräten,
    sie nehmen sein wesen, seinen glanz für sich an. den silbernen fang. zeigen
    kein zeichen von reue. wie wehmütig ducken sich da seine schwestern
    vor ihrem mund. diesem dunklen flunkern, diesem schlund. sie lenken ein.
    erschwimmen das nächste, faustrunde wunder. vor ihrer nase, gleich da.
    sie schwupsen es an, alraunen die brauen, mit ihrem wispern treten sie luft.


    1.2

    warte bis zum mai, dir einen unterstand zu bauen
    dann kommen die mücken, bilden einen raum
    unscharf an den rändern, schrauben dir ein bett zusammen
    aus gebieterisch grün, solltest du durst bekommen
    vom zuschauen, such die fischzucht unweit der volumen
    ein becher wasser fülle in den magensack
    von quadrat zu kubik, erhöhe die leitfähigkeit
    werde hohlwelt, lebensraum für anemonen und schleie
    warte bis zum mai, bis die ameisen, abgeblühte feldforscher
    dich mit ihren nachtsichtgeräten umstellen
    streifen auf den körper laufen, schnittkanten maskieren
    für den eingriff der ohrenkneifer und hirschkäfer
    ja, insekten sind distributive gemeinschaften
    und als solche brauchen sie regelmäßig einen skandal
    die selbstwahrnehmung zu stabilisieren
    warte bis zum mai, wenn die vegetation ihrem dasein
    als requisite mit bestimmbarem umriss entkaumt
    silbern wird wie erreichbarer stuck
    sorge dich nicht, wenn du im rachen ein kitzeln fühlst
    es ist die anemone, vorbotin deiner kollaboration


    1.3

    im base camp: fusslige logik, ein schwarm in auflösung begriffenes licht. dessen schnittkanten sorgfältig vorgezeichnet, aus mangel an schere jedoch obsolet. prise stabilität, die bewegung nicht ausschließt, die sie möglich macht. wie fünf sekunden streicheln, eine geste, wenn man sie braucht. wenn wir ehrlich sind, war niemand wegen der berge hier. sie stopften die gegend wie drohgebärden, die hässlichste form von unmäßigkeit. gequetschte verhältnisse, denen nur ausredehalber aufmerksamkeit galt: weil es dinge gibt, die man nur dazu kriegen, aber nie alleine haben kann – wie schuhkartions oder käsepapier – brauchen wir berge. als vorwand für eigentlichkeit, der wir requisit stehen können. performing together with the light: then we are able to be objects. ein unterschied, wie von quadrat zu kubik. nur andersrum.


    1.4

    auf dem weg zu einer hochzeit von freunden die richtige abfahrt hinter sich lassen und weiterfahren. im tiefer liegenden sportwagen sitzen mit dieser farbe von licht zwischen zwölf und zwei. sich durch die leuchtend über die ebene ausgekippte milch bewegend tendenz zur wasserwaage. die augen auf der leerzeile der straße würde ich dich fragen woher wir eigentlich wissen, dass steine nicht heimlich ihre plätze wechseln des nachts würde ich dich fragen, auf welche weise eine zufällige geste ihr adjektiv verliert. liegt dazwischen eine sorgfältig gezogene schnittkante oder die hektischen minuten der notaufnahme? you cannot understand them without knowing their subscriptions. ärzte wären sicherlich besorgt vom flachen herzschlag der horizontlinie, den uns umgebenden verlust von flüssigkeit. und doch bleiben wir unversehrt, solange es dinge gibt wie refills, freunde, ihr uneingeschränktes vertrauen, dass wir zu ihnen zurückkehren werden.

    (für m.)


    1.5

    roadmovie. roadkill. refill.
    horizon. heartbeats. hence.
    friends. from. fortnight.
    manifestation. migraine. manual. (man)
    sore. soaring. subscription.
    appeal. abortion. awesome.
    liquid. lover. light.

    over. out. on.


    1.6

    schrot auf urvieh schrotgestillt
    den leerlauf nachzuladen riemenknüll
    die hochreizung durch harzer bieter
    häns und fränz sind fromm bis hin
    zum fortneid (lego oder playmobil)
    man lässt eichen und maigrün mähen
    soor auf dem rachenring ist wie mit einem
    saab in der krypta stehen, bitteschön:
    ein pilz an bord im ölsumpf
    bei lankwitz sind lawa und leid vereint

    ich hoffe morgen springt das auto an


    1.7

    verschrottete stille ich habe
    versäumt ein manifest
    zwischen den ohren aufzuziehen

    eine art vorgeschichte
    ein ganzes leben währenddessen
    legte ich kanalsysteme
    unter deinem sprechen an

    und erst gestern kürzte ich
    mein haar wie jedes klischee
    neuanfänge einleitet

    ein handlicher tornado
    stanzt muster vor meine füße
    und der äquator ruht
    sich aus von der distanz

    bist du noch immer
    erklären mir bildschirme
    ein zweifelhaftes phänomen

    ich interessiere mich für mehr dinge
    als es dinge gibt
    die sich für mich interessieren




    #klingtwiepollesch

    es regnet, regnet, reg dich nicht auf, wir gehen
    mitten durch den schnee. um uns stehen narrative,
    füchse schmiere, exzellentes personal.

    für liebe sind wir groß genug. wie das? na, einfach:
    ja zu dingen mit gesicht. zu andern nicht. teilhaben
    an restbeständen. ich würd die gern ändern- du,

    schussel mit dem honigohr, wirfst mein ego,
    dummes mono -fast wär die struktur aufgegangen,
    da kommt der vorhang- wischt, wischt.





    #schwan

    wenn ein tier einen mythos trägt
    als kette, federn um den eigenen hals,
    geht es dann stolzer, oder beschwert?

    ich bin der schwan, der topflappen klöppelt.
    wenns eng wird für die hand, dreh ich die spitzen
    in jede richtung, verdreh mir den hals.

    man kann nicht erkennen, ob ich per hand
    oder per maschine klöppel. ich bekomme nur
    zu hören, dass das ergebnis beeindruckend ist.

    ich knüpfe, kreuze, schlinge die fäden, finde
    die kanten dekorativ. bis sie mir zu nah kommen,
    mich verspulen, zum rand, ufer vom kissen.

    kürzlich wurde ein spaziergänger in münchen
    mit einem schwan erschlagen. die täter? unbekannt.
    ihre hände sind bestimmt immer noch weiß.





    .


    0 0
  • 03/31/16--12:09: EMILSE ANZOÁTEGUI [18.352]

  • EMILSE ANZOÁTEGUI 

    (María Emilse Pratolongo de Anzoátegui) nació y murió en Buenos Aires (1934-1999). El Grupo Literario La Luna Que Se Cortó Con La Botella (L. L. Q. S. C. C. L. B.) le publica un cuaderno de poesías titulado “El margen de la agenda” en 1980. Pero es en 1996 cuando publica su primer libro de poemas “Cuando precipita”, ilustrado por Vanina Guilledo . En 1998 publica “Por menores” y en 1999 “Por menores II”. Integró dos colecciones antológicas de plaquetas de poesía, editadas por La Luna Que, grupo literario del que formó parte desde 1980 y del que, durante un largo período fue subdirectora; fue, también, integrante de la Fundación Argentina para la Poesía (1997/1999). “Emilse Anzoátegui – Antología poética 1956-1999″, editado por La Luna Que e ilustrado por Vanina Guilledo en 2000, reúne una selección de poemas de dieciocho de sus libros de poesía.




    MAPA

    Imagino un espacio
    antes quizá celeste
    que suspende los rumbos
    imagino un punto a distancia
    y casi hundido
    proyectado desde la mira
    imprecisa, flotante y abierta
    no irradia ni se aleja
    está fijo y negro en un centro lateral
    imagino ese centro
    fuera de centro
    y me ubico sin apoyo
    en distintos ángulos
    más abiertos aún
    abismos altos arriba
    sin detrás.




    RETRATO
                                                                 
    “Alguien me trae su noche…”                                                                                    
    Isabel Gómez

    Una cara tallada de ciudad
    cuerpo de madera cierta
    que vibra como un junco
    de nervio al viento
    una frente
    muro de inscripciones
    consigna secreto
    fuego sabedor
    manos rebeldes.
    No importa el pie
    Caminador de nostalgia
    ni la sombra torpe
    inclinada sobre el tiempo del ardor
    no importa la rara belleza
    los labios   los huesos
    el negro traje cómplice
    sólo la voz
    que impera en la noche.




    .


    Podía andar lejana y buena
    a tientas,
    sin pasión y con delirio
    podía andar riendo y amando
    gastando ocasos
    sensata y ciega
    buscando la huella de tu huella
    la sombra de tu sombra
    esa flor despiadada
    risa de tu sonrisa…
    Puedo.
    Sin dejar de ser una llaga
    donde cuidadosamente
    se deposita sal.



    .



    La luz aún está allí
    en la frontera indecisa
    entre la cadencia
    y el choque
    Un fruto encendido
    insiste la tarde
    sin salir de su círculo

    Los finos grises
    son los mismos otros
    que encinturan
    Llueven muchos azules
    y alguna flor



    .
                         


    de “Cuando precipita” (1996)

    Una mujer da las doce
    y se va
    ardida y oscura
    como la felina noche

                   de Pormenores (1998)


    .


    Aunque hoy fue de primavera
    el espejismo
    de gesto breve
    y aplanado el viento,
    el año se cae
    sin el permiso
    de las campanas
    y junto baratijas
    antes de que la tarde
    caiga de espaldas
    Un ojo sin lágrima
    condena otro ojo
    y queda en inhóspito
    la llave de mi justa casa

             de Pormenores II





    .


    0 0
  • 03/31/16--12:19: SASCHO SERAFIMOV [18.353]

  • SASCHO SERAFIMOV 

    Nació el 30 de agosto de 1953 en Dobrich, ciudad situada al noroeste de Bulgaria. Se graduó en la Universidad Eslava de Sofia en la carrera de Pedagogía Social.

    Ha publicado:

    “Scar” (“Cicatriz”, libro compartido,1979);
    “Free Word” (“Mundo libre”, 1990);
    “The Giver of Dreams” (“El dador de sueños”, 1994);
    “Door On The Horizon” (“Puerta en el horizonte”, 1998);
    “The blue star of the tree” (“La estrella azul del árbol” ,2004);
    “Submergence of The Light” (“Inmersión de la luz” ,2009);
    “Whitebearded men die at the end of the world” (“Barbados blancos mueren en el fin del mundo”, 2013).

    En 1995 publicó un libro de cuentos para niños titulado “Mixed-up stories” (“Historias confusas”).

    Su obra “The Tailor of stories” (“El sastre de las historias”) obtuvo el tercer premio en el Festival Internacional de Teatro para Títeres “Golden Dolphin”.
    Es miembro de la BWU, está casado y es barbado.
    Algunos de sus poemas han sido publicados en idiomas ruso, turco, moldavo, esloveno, inglés, polaco, alemán, croata, serbio y ahora en español.

    Comentarios críticos:

    Los versos de Sasho Serafimov no solo nos hablan de la liberación de las formas colectivas de la sociedad sino también acerca de los mitos de la existencia. Remarcados por el equilibrio entre el pasado y el presente, la luz y la oscuridad, la lucha y la calma, los escritos del poeta “leen” con inesperada energía la existencia humana, desde aquel pasado hasta el momento actual, revive las calles con excéntricas figuras poéticas y relata historias jamás contadas. Seguramente, “Inmmersión de la luz” no va a salvar la literatura búlgara ni va a salvar el mundo; su universo espiritual, espiritualizado a un nivel cercano al dolor, hasta un estado incandescente, todavía se mantiene al borde del colapso y la desesperación, frágil esperanza del poeta para regresar como “acumulación de recuerdos/ que abarquen la desnudez” y así compartir el posible regreso de la luz.

                                                                                                   Angel Diulgerov



    … Poesía del dolor y de la denuncia, del sufrimiento y la oposición a la pérdida de valores fundamentales del mundo contemporáneo y, en concreto, a la realidad búlgara después “del cambio” …

    … Estos poemas tienen su propio núcleo de significado en la unidad de los valores que defienden (“amor – santuario de la luz” o “la palabra libre”, por ejemplo) con todo el despliegue metafórico de la poesía de Sasho Serafimov …

                                                                                                          Svetlozar Igov


     SASCHO SERAFIMOV (Trad. Ricardo Rubio)



    Historia de un poema

                                                   para Murphy

    Un poema cayó del cielo
    y rodó a los pies de un ciudadano.
    —¡Fuera de aquí muñequito sentimental —le dijo.

    —Es por su miedo, ¿no es así? —replicó el poema.
    Pero no pudo seguir. El ciudadano sacó un arma y le disparó.
    Fragmentado y lleno de humo,
    como una mariposa de alas destrozadas,
    rebotó sobre el pavimento.

    El ciudadano llamó a la policía.
    La policía registró el Poema todo el día
    con el fin de arrestarlo.
    Buscaba asesinos, violadores y ladrones.
    ¡Y hoy, nadie fue asesinado en la ciudad,
    ni un simple robo, ni una sola violación!

    Dos gitanos tropezaron con el poema y lo derramaron.
    Le saltaron por encima y llenaron sus bolsillos.
    Sus almas se cargaron de dulzura.

    El fiscal abrió una causa contra el Poema.
    Lo sentaron en el banquillo de los acusados.
    —¿Qué buscas en nuestra ciudad? —preguntó el fiscal.
    —¡No estoy buscando nada! ¡Usted me está buscando!
    —¿Por qué has venido entonces?
    —Me caí del cielo por pura casualidad. No quise molestar a nadie.
    El fiscal miró a los cielos. Allí vio a otros poemas.
    Volaron y sonrieron a su vez, a punto de caer en cualquier momento.
    —¡Muy mal! —dijo— ¡Tendrá cadena perpetua
    en un libro!
    ¡De todos modos, la gente no lee!

    —¡Un poema cayó del cielo! —
    dijo mi mujer, de pie junto a la ventana.
    Estaba mejorando.

    La tensión creció en la ciudad.
    —¿Es la llegada de la primavera quien trae todo este zumbido? —
    se preguntaban los ciudadanos.
    —No —dijo el poeta—. Acaba de caer uno de mis poemas desde el balcón
    y las personas permanecen absortas
    como si ellas mismas cayeran del cielo.



    Charcos de AMOR

    Las guerras son indispensables cuando se necesita morir
    Sólo para ellas el honor de desaparecer de nuestro mundo
    sin quejarse, sin sufrir, amablemente.

    Se van como una energía repentinamente extinta, en un parpadeo.
    Yo no soy un guerrero y pregunto a la gente
    ¿cómo es que usted está contra mí con una pistola o un cohete?

    Yo en contra de usted con un hacha,
    generando tanto odio entre los jóvenes.
    Tantas muertes, y para cada uno es la última.

    Un gran baile de la imaginación: que han caído por la patria,
    que los recordaremos para siempre, que…
    la oración se perderá en el pasado
    como un tren en la distancia.

    Recogemos charcos de amor en el camino que se secan,
    luego nos desprendemos de los nombres en el mármol
    la memoria es un tipo de árbol
    que calienta con su fuego, pero se convierte en cenizas.



    Recuento de sucesos

                                         para Dora y John Waldbaum

    Ella debería haber estado aquí
    regando las flores
    limpiando el polvo
    y teniendo el pelo largo.

    Pero Ella no está aquí.
    ¿Estamos en guerra?
    Los políticos prometieron
    que vendría la paz eterna
    pero llegó la eterna soledad.

    Y estoy empezando a tomar interés
    de los lunes negros en la bolsa de valores,
    en los horarios de los trenes…

    ¡Pero no me interesa
    el modo de contar las cosas
    cuando se han ido!
    ¿Por qué demonios
    los militares no se enamoran
    y vuelven a casa,
    si realmente quieren crearme una vida pacífica?

    Y qué fácil sería
    si Ella finalmente regara las flores,
    limpiara el polvo
    y tuviera el pelo largo…



    El sueño del mundo

                                      (pensado para el Padre del Poeta,
    y para Dimitar Atanasov, un escritor de Plovdiv
    y buen amigo.)

    Yendo, regresas,
    porque pasas por alto la mañana, la ciudad, tu vida…
    ¿Y tus padres? ¿Viven aún?

    ¡Abre la puerta y mira! Allí estaba la casa, allí estaba el barrio
    Esas dos llamas, ¿son ellos? ¿Es que arden dentro de mí?
    Mi padre, el zapatero. Mi madre, el ama de llaves.

    Él calzaba al mundo, Ella lo barría.
    Caminé sobre lo limpio, sobre el nuevo sendero. Calzado, alimentado…

    ¡Buen día, papá! —digo, después de haberlo olvidado de decir tantas veces,
    y te ríes, te aferras a la vida, tu hijo, en tus manos.
    Yendo, regresas,
    como las manos, cuyas caricias todavía puedo sentir,
    como las voces, que todavía puedo oír,
    como el destino,
    que me arrojó al futuro para estar contigo.




    Esperando tu llamada

    No contestas el teléfono.
    No importa.
    Te enviaré un poema
    que muerda, que arañe, que se lamente, desgreñado.
    Donde sea que vayas, lo que sea que hagas,
    estará allí contigo
    te hará emoticones
    te sacará la lengua, te engañará,
    y cuando quieras deshacerte de él,
    se descompondrá en una pandilla de scouts,
    de saboteadores, de cachorros sollozantes,
    y entonces me llamarás
    para que te salve de ella.




    La arena del tiempo

    Es fácil hablar con palabras de otro,
    es fácil hacer la guerra con poderes de otro,
    es fácil gastar el dinero de otro.

    Lo mío es ver a través,
    y los pensamientos que hoy comparto
    es probable que hayan sido dichos por otro.

    Me gustaría decir una sola palabra
    que reflejase el mundo
    la forma en que una gota refleja la paleta de colores.

    Yo no hago nada más que la hormiga,
    caminar y llevar a la semilla,
    cuando veo un manantial
    bebo de su agua
    cuando descubro un camino,
    pongo una señal
    de que el mundo es aceptable.

    A veces es muy peligroso perderse.
    Hasta una niña sabe dónde ir
    cuando corre hacia las olas
    con un balde en la mano,
    ella carga la arena del tiempo transcurrido
    para construir un sueño.




    Distribución

    Para los pueblos sin mares, Dios envía la lluvia sobre los días festivos. Cada gota es una carta. Es por eso que los escritores / lentamente / deliberadamente titubean entre la llovizna. Cuando ciertos poemas se secan, pueden no ser escuchados ni vistos. Los húmedos, sin embargo, hacen llorar a mucha gente.




    Rumores

    Me acuerdo de un poeta
    del Primer Estado búlgaro.
    Él profetizó que habría también
    Segundo Estado búlgaro.
    Mientras estuve leyendo su obra
    el estado terminó. Fue exportado.

    Ahora escucho que hay un nuevo poeta.
    No he oído hablar de un Estado.



    Genteología

    Estaba tan harto de mi tierra natal
    que empecé a amarla.
    ¡No es de extrañar!
    Yo no amo a mi país,
    no amo mi trabajo,
    no amo mis sueños,
    no amo mi historia,
    no amo mi fe,
    y todavía estoy vivo.

    Dejen que otros también mediten
    que difícil vocación
    es el amor de los impíos.



    Conversación

    Un poema y yo estamos bebiendo en el café
    y él se queja
    de que su cielo no es tan azul,
    su río no es tan claro,
    que alguien le robó el amor
    y que la gente ya no lo considera un poema de amor, pero sí uno de lluvia.
    ¿Y tienes libertad? -le pregunto al poema, sólo para mantener la conversación.
    ¡Qué libertad! ¿Quién la usa ahora?
    Pensé que la libertad es el país de poetas, pero resultó ser una mentira, una leyenda, un mito,
    algo así como la Atlántida.
    Todo el mundo habla de ella, pero aún nadie la ha visto.



    La historia de la vida

    No te preocupes, la Tierra está girando.
    Todo el mundo tomará su lugar.
    Para cada sombrero habrá un perchero.
    Para cada culo, una silla confortable.
    Alegría y besos.
    El hambre verá el pan,
    la sed encontrará agua,
    la tristeza descubrirá la alegría.
    Pero, señores, no olviden la Muerte.
    Ella también quiere sentarse con nosotros.
    Se siente cómoda entre la gente.
    Tiene la capacidad de unir y separar
    con lágrimas, dolor y polvo.

    La historia de la vida es breve.
    Milenios lo atestiguan.
    Principio del formulario



    Traducido de las versiones en inglés (del original búlgaro) de Nedialko Krouchev y Katerina Stoykova-Klemer, por Ricardo Rubio.

    https://poesiainexorable.wordpress.com/2016/01/18/sascho-serafimov-bulgaria/



    Inversion

                  The concept of postal services is a strange one. You drop a letter into a box at one place, and after some time it appears in another box at a different place. The recipient of the letter thinks for a while about what the sender wanted to say, but since he wasn’t the one who wrote it, he always misunderstands.
                  When ten times a day the person who awaits the letters opens his mailbox, and there is no letter in it, that means he lives very quickly, and the person who sends them lives slowly.
                  Sometimes you drop the letter in one end of the world and it appears at the other, but since the ends are rounded, nobody gives any thought to how angles and elbows are formed.

    Translated from Bulgarian by Katerina Stoykova-Klemer




    Insight Into Things

    There are people who don’t distinguish between a stone and a poem. For them, both are equally hard and edgy. However, if you throw a stone at them, they’ll come back and beat you up, and maybe even kill you, depending on which party they belong to. If you hurl a poem at them, they will still beat you up, just in case, even though they won’t grasp why they did it.

    Translated from Bulgarian by Katerina Stoykova-Klemer




    .

    0 0
  • 04/01/16--05:32: JOHANNES BEILHARZ [18.354]

  • JOHANNES BEILHARZ

    Johannes Beilharz nació en 1956 en Oberndorf am Neckar, Alemania. Estudió Inglés y Lenguas Romances y Literatura en la Universidad de Ratisbona; luego, Inglés, Literatura y Escritura Creativa en la Universidad de Colorado, Boulder, Colorado, EE.UU. (MA, 1981). Es poeta, escritor, traductor, pintor y fotógrafo que escribe en Alemán e Inglés. En estos idiomas ha publicado en revistas en papel y revistas electrónicas de EE.UU., Alemania, Australia y la India. Sus libros publicados incluyen Die gottlosen Ameisen (cuentos), Lo mejor de Meme (poesía y narrativa corta), 101 (haiku y de Fibonacci), Eine Nummer Finnische Jazz für die Missverstanden (poemas). Traduccionesn: Barbara Guest, Fallschirme, Geliebter (poemas selectos de Barbara Guest en alemán); Enric Cassases, Die Häuser meiner Strasse (del catalán). Ha realizado muestras pictóricas y fotográficas y participado en muestras colectivas en Alemania, Francia, Italia y la India desde el año 2002. Actualmente vive en Roma, Italia, y en Pliezhausen, Alemania.


    POEMAS DE JOHANNES BEILHARZ
    Traducción de Ricardo Rubio

    Cisnes bonitos

    a Loreena McKennitt

    Prístina imagen, prístina voz,
    grabaciones de un claustro en Canadá.

    No es una idea de lo que trasmite la letra,
    estoy en el mundo de mi propia mente,

    del que ahora voluntariamente parto
    desde una deliciosa y soleada costa verde

    —empujando el vehículo más allá
    de la tierra—

    a este vehículo, que es un cisne,
    lo envío a la ondulación suave

    del lago donde abundan otros cisnes
    que se mueven con lentitud,

    dando parsimoniosos giros.
    Hay un silencio fantasmal.

    ¿He creado esto?
    Intento preguntarle a mi cisne,

    pero no hay señal
    de comprensión en su ojo oscuro.

    Miro hacia abajo y veo la regularidad
    de los remos de sus pies negros.

    No sé a dónde se dirige este viaje,
    este viaje

    a caballo del cisne
    en el mundo de mi propia mente,

    pero estoy calmado en mi calmado vehículo,
    y no me preocupo por llegar a la costa.

     

    Primavera, azul y amarillo

    I

    Oh, qué grato rumor —es primavera,
    las flores están cantando

    Bueno, si pudieran lo harían
    Aún así podría ser un lugar tranquilo

    música, pero serena


    II

    Se acaba de descubrir
    una puesta de sol allí afuera, con un triángulo
    amarillo pálido entre los tejados
    e islas de nubes azul oscuro
    muy quietas

    Formidables hebras universales del pensamiento,
    con huecos de vacío aquí y allá,
    un camino por el firmamento
    que le sería propio a un budista

    El amarillo resiste, aunque
    cada vez es más gris, y las islas
    y su luz y sus pesados pensamientos
    derivan hacia el norte por el océano
    del universo

     

    Existe la posibilidad de que puedo 
    no haber sido Jeremías

    Toleré la burla durante años,
    habiéndome crecido una barba larga y salvaje
    y usando el atuendo de antiguos arameos
    (Lo que por cierto es difícil de conseguir
    y no es agradable de usar debido a la tosquedad
    y picazón) y llamando a la verdad del Señor
    con mi voz cada vez más ronca,

    y mi viejo amigo sufre lo mismo por saber
    y admitir abiertamente que es
    la segunda generación de Juan el Bautista,
    razón por la que decidimos probar la verdad de una vez por todas
    haciendo una regresión,
    al menos a nosotros mismos, ya que no para las masas
    de los incrédulos que abundan hoy en día.

    Prestamos atención a nuestro entorno y finalmente supimos de alguien en quien
    confiar y llamamos por teléfono para establecer la cita,
    fuimos a la hora señalada, nos sentamos un rato en la sala de espera,
    finalmente, accedimos a nuestros turnos de uno en uno. Él me indica
    que siga el péndulo con mis ojos, que sólo haga eso,
    que no piense en cosa alguna, y lo hago y al final
    llego a ese raro estado en el que aún sé que tengo
    un cuerpo, pero también puedo verme desde afuera,

    y luego todo se intensifica, se abre un agujero, me deslizo a través de él
    después de algunas vacilaciones y sabiendo que estoy en diferentes tiempos,
    pero todo lo que veo son pastizales y ovejas y un perro
    que se asoma, quedo bajo la lluvia, siento sequedad y calor, como
    carne de oveja y lentejas que alguien me trae, sólo eso,
    nada de Babilonia y sus ejércitos, de los cuales yo había
    supuestamente profetizado a mi gente, nadie como
    Nabucodonosor, a quien me hubiera gustado ver,
    no, sólo ovejas y hierba y la tierra seca y barrancos
    y el desierto y charcos de agua aquí y allá.
    Y lo extraño es que mi amigo después me dice
    que vio exactamente lo mismo. Ningún bautismo
    de personas en el Jordán ni alojados en el desierto
    durante 30 días con una dieta de langostas. No: ovejas,
    pastoreándolas, limpiándolas, sacrificándolas,
    sufriendo el calor y la sequedad con ellas, caminando
    con ellas. Bueno, tal vez ambos éramos pastores.
    Tal vez. Tal vez repetidamente.

     

    Sea la gloria

    Ha sido un verano caliente, aunque esto es
    sólo el principio, con el sol cayendo
    día tras día. ¡Quiénes somos nosotros para quejarnos! En
    invierno hay muy poco de eso. Pero las quejas
    llegan fácilmente a este insensible corazón mío.

    Los que me conocen y me aman lo saben
    y lo toleran, pensando que es solo una broma. Pero yo
    podría estar equivocado. Es una pena que haya tantos
    mosquitos hambrientos, por ejemplo, y que el dinero
    no venga solo. En cambio, se necesita
    la gratitud y el elogio, lo sé. Gloria al
    cielo azul, a la abundancia y a
    los bajos precios de la gasolina. Gloria cuando afloja
    el tránsito en las calles de Roma porque las mamás
    hace mucho que no conducen como vaqueras y vaqueros
    a la escuela en sus todo-terrenos. Gloria a una brisa ahora
    y entonces. Gloria al ventilador en mi oficina y su
    incansable esfuerzo para institucionalizar la brisadez
    por encima y alrededor de mí. Gloria al hecho de que
    estoy lejos de Boko Haram e ISIS, Afganistán,
    Ucrania, Irak, Siria, Yemen y Myanmar, que
    no estoy en un barco de Libia hacia costas inciertas
    en esta fecha dieciséis de junio del año del Señor
    dos mil quince. Sea la gloria.

     

    La carretilla azul

       a William Carlos Williams

    En el lugar donde solía estar la roja
    ahora hay una azul con la rueda bastante renga

    Que los pollos sigan siendo aquellos que el Sr. Williams
    vio en este corral semiabandonado es dudoso

    Ni siquiera en otros dos mil años
    habrá carretillas por aquí

    pero para entonces los pollos podrían haber
    tomado el mundo por venganza

    Oh permeabilidad, oh fugacidad, ¡qué poderosa eres!

     


    Cinque pezzi di mare (Cinco piezas de mar)

                                                 a Dušan Bogdanoviæ

    El mar está en calma,
    olas superficiales del Mediterráneo

    Un hombre calvo emerge de las olas
    hasta la altura de sus caderas, luego se regocija

    Desde la orilla, su pequeña hija saluda
    desde una silla plegable de color amarillo

    Ella está a la sombra de una enorme sombrilla
    anaranjada

    La esposa está panza arriba friéndose
    bajo el sol brillante

     

    Tres pares de zapatos

                   Ma sotto le scarpe degli angeli non restano tracce.
    (Debajo del calzado de los ángeles no quedan huellas.)
    Osvaldo Fanella        

    Una vez, años atrás, presencié en un tren
    de Roma a Estambul
    cómo tres personas que se habían sentado frente a mí
    en el compartimiento por un largo rato,
    incluso durante una siesta prolongada,
    poco a poco se hicieron más y más sutiles,
    con alas que emanaron de sus
    hombros, los tres girando más
    y más en el aire, en un vapor
    que se elevó y se disolvió
    hasta que todo lo que quedó fueron
    tres pares de zapatos —firmes, toscos y
    pesados en el suelo— que sin duda
    debían tener algún defecto al otro lado
    del arte impecable de la densificación.
    Y ahora, en retrospectiva, sólo puedo decir
    —sobre sus rostros, sus figuras, sus ropas—
    que los tres han sido ángeles.

     

    A veces pienso que soy un escarabajo

    El otro día alguien me pisó la antena izquierda y me arrancó un pedazo.
    Duele como el demonio, pero no hay a quien contárselo. Yo sigo sin ella.

    He visto a hermanos y hermanas aplanados
    o disecados boca arriba o parcialmente comidos.

    Por poco he evitado ser aplastado un par de veces,
    sobre todo al cruzar ese funesto tramo amplio, estéril y sin sombra.

    Está muy ardiente durante el verano, el agua puede arrastrarme,
    a veces hay inundaciones y puede ser resbaladizo en invierno.

    Los objetos de gran tamaño son peligrosos al acercarse,
    pero otras formas de vida tienen riesgos parecidos debido al hambre.

    No sé qué hacer con esta vida, en la que mi única ambición es
    pasar de un lugar a otro para encontrar algo con qué alimentarme

    y para procrear de modo que otros como yo puedan moverse de aquí para allá y alimentarse y procrear y morir.

    He oído el rumor de que la meta eterna es la constante
    superación — pero eso está más allá de mí.


    Charlie y yo

    Lo llamé (alguien que conozco lo conoce y me dio su número), llamo y él dice
    Está bien, encontrémonos. Nos encontramos en un lugar por el río donde uno se puede sentar al aire libre y beber
    y fumar y estar cerca de la vieja pared de piedra oscura y cerca del agua.
    Hablamos de esto y lo otro (no es necesario decirle por qué quise encontrarme con él)
    y todo el tiempo me pregunto por qué parece tener cierto encanto inexplicable
    a pesar de su cara de alcohol y humo en-escabeche, el sudor rancio y el alcohol que exuda su piel
    y el terrible aliento que flota sobre la mesa hasta mí. Ahora me cuenta
    acerca de algunas mujeres de su vida, al parecer, su tema favorito y sin fin.
    La gente pasa. Todo el mundo lo conoce. Algunas mujeres se detienen para darle un beso en una mejilla
    o en ambas. Es una tarde agradable y soleada. He contado veintitrés mujeres.
    ¿Que pasa contigo? pregunta sorpresivamente hacia algún lugar en medio de las veinticuatro
    pero luego pasa a la veinticinco. Es muy interesante haber averiguado sobre
    Clair, sin una ‘e’, Dejanelle, Louise, Dalila, la chata Jane y otras sin nombre.
    Es como si yo las reconociera si me encontrara con ellas en alguna parte. Nunca
    logro preguntarle qué ocurrió en Andernach, o por qué, en ese poema que siempre
    recuerdo, arrojó la radio por la ventana.

     

    En la oscuridad

    If tomorrow wasn’t such a long time…
    (Si el mañana no fuera mucho tiempo…)
    – Bob Dylan

    El chirrido de una sierra circular en mis oídos,
    audible sólo por ellos,
    sombras y formas borrosas
    yendo y viniendo, desviándose
    antes de que pueda echarlas,
    reiteraciones de imágenes,
    parpadeando como en una vieja película.
    Todo negro, gris y blanco.

    Me recuesto allí durante horas.
    Consultando el reloj, me dice que han sido minutos.

    A continuación la llegada de un coche,
    el atrás y adelante con que se estaciona.
    Se abre la puerta, la música se apaga,
    la puerta se cierra. Pasos.

    Debo tomar el control de mis pensamientos,
    darles dirección, encauzarlos.
    Eso muchas veces me ha servido.

    La respiración tranquila está junto a mí.
    Vuelvo a mi lado. A veces sucede.

    Y a veces el sueño entra de pronto
    como un abrazo celeste,
    sin aviso, celestialmente.

     

    Cuarenta años flotando

    Un modesto hombre subordinado,
    no está seguro de sus nombres, pero seguramente
    este Hölderlin no fue uno bueno,
    desde su ventana con una vista del monótono
    y verde Neckar, del palomar, atento
    a la corriente del río en el verano
    con la ventana abierta, de su visible
    movimiento solamente durante la parte más fría
    del año. En algunos días sus pies
    parecen alargarse durante todo el camino
    por el mohoso lecho del río, el agua lo inunda
    hasta la cintura o aun más arriba,
    su cabeza emerge hasta el cielo. Hay
    una plenitud que no puede ordenar,
    una avalancha de visiones coloridas,
    los pies, arraigados en el barro marrón,
    nada pueden hacer. Finalmente, todo esto siempre desaparece,
    con la regularidad de las escasas
    comidas, de ponerse y quitarse
    la obligada ropa gris, los viajes a la letrina,
    hablar con sus guardianes y con las ocasionales visitas
    de niños que quieren algo
    escrito por el poeta loco en su torre.

     

    Tampoco soy el exterminador

    Una doncella, 18 o por ahí, rizado
    cabello castaño, ojos color avellana, despabilada
    y animosa, toca el timbre de mi puerta, ese
    timbre de la puerta de algún lugar de Kensington,
    donde a veces los sueños se me trasplantan.

    ¿Qué va a ofrecer?
    ¿Galletas? ¿Folletos? ¿Una buena
    causa? ¿Está con la Amnistía,
    con Mothers of Invention, Green-
    peace, Palabras sin Fronteras?

    Nada me había preparado para la
    explosión: Abrí una pulgada, y allí
    me disparó desde su boca,
    naranja, rojo, amarillo, incluso azul,
    y me abrasó sin esfuerzo,
    sin dolor, convirtiéndome en un pequeño
    borrón negro en cuestión de segundos.

    Todo lo que pude recordar fue
    que pensé en que algo habría
    hecho para merecer eso (sí,
    mi complejo de Jesús, ¡lo sé!)
    y me pareció recordarla
    diciendo Neither am I the
    exterminator.

    Así que había un no,
    pensé, todo mi ser
    en una cosa negra y quemada
    en el suelo, ¿pero dónde
    estaba el ni de todo esto?
    Entonces se me ocurrió,
    en medio de un destello repentino,
    esto debe haber sucedido
    en un tiempo completamente distinto,
    pero lo recuerdo bien,
    porque supe que sabría.


    Ein Gemälde

    Getreidesäcke, die munter tollend durch die Luft fliegen ...

    "Cuatro granos de trigo"

    Auf welcher Hochebene mag das gewesen sein? Welche Sierra hat da hineingeschnitten?

    War eine Abtei dabei, die am blauen Meer oder vor einem blauen Horizont auftaucht wie eine Insel und einen Eindruck von Unbelebtheit hinterläßt?

    Eine Mühle, war da nicht eine Windmühle?

    Das größte Bild, das ich jemals gesehen habe. So hoch, daß es nur schräg in die Halle hineinpaßte.

    Daneben die Insel eines Kunstledersofas mit Wartenden, die nicht einmal vorgaben, das Bild anzuschauen. Ruhe ist die erste Bürgerfreude.

    Verließ jemand das Sofa, eilte gleich jemand anders herbei, kaum Augenkontakt, jedoch fast Körperkontakt.

    Manuel de Falla, Andalusien, Stuttgart, Katalonien, Schwäbisch, Hochdeutsch, Französisch, Beine, Kleider, gepflegt paranoisch Kritisches, unparanoisch Kritisches, ungepflegt unparanoisch Unkritisches?

    ¡Viva la asociación muda!

    Geschrieben aufgrund der Dalí-Ausstellung 1989 in Stuttgart.




    Trockenheit

    (Im Stil James Schuylers)

    Während draußen die Kälte
    Löcher einreißt, sitze
    ich hier in meinem
    grauen Flannel-Rennanzug
    und lasse eine andere Kühle
    mich umgeben (das Zimmer
    ist wohl geheizt: 60 °F
    etwa). Ich halte diese
    schwere Schreibmaschine in den
    Fingern und twiddle sie
    hin und her: Mal sehen,
    ob nicht etwas aus ihr heraus-
    fällt, das ich brauchen könnte...
    Denn ich brauche etwas. Ich
    weiß genau, daß es kein
    Hund sein kann, überhaupt
    kein Tier im Moment. Eine
    enthüllende menschliche
    oder göttliche Regung könnte
    mir helfen, denke ich.
    Aber daraus wird natürlich,
    wie immer im Schatten,
    nichts.

    (1982)

     

    Schneeblindchen & die 7 Affen

    Dies könnte ein Gedicht von Richard Brautigan sein.

    Es hat einen Titel, für den sich möglicherweise Leute
    interessieren könnten, die nicht regelmäßig Gedichte
    lesen oder die schönen Künste im Auge behalten.

    (1985)

     

    Statuette

    Rosalía de Castro

    Du mit deinem galizischen Gärtlein
    mit den wildwuchernden Kräutern
    Hast du vielleicht auch einen Schluck
    Mittelalter genommen und das Krüglein
    dann sorgsam wieder zurückgestellt?

    (1983)

     

    Wie man sich einen Regenbogen herstellt

    Ich bin umringt von Erde; man kennt mich kaum
    ich bin so braun.
    Und doch kenne und liebe ich die Poesie:
    Stefan George und Richard Wagner sind meine engsten
    Freunde; auf sie könnte ich nie verzichten.
    Diese Liebe und Achtung wurde mir nicht anerzogen;
    es handelt sich dabei um instinktive Selbstentwicklung.
    So genieße ich als bescheidener Maurer die höchste
    Kultur; was die Leute über George und Wagner auch
    immer sagen belastet mich nicht im geringsten;
    es ist wie wenn man einen Stein auf den anderen
    setzt - diesen Schluß ziehe ich aus Handlichkeitsgründen
    in seiner spezifischen Umgebung - man sollte den darunter
    nicht vorher entfernen.

    (1983)

     

    Er hat noch keine einzige gute Zeile geschrieben
    sagte Ed Dorn über Ron Padgett.

    Die Frage stellt sich, wie man eine gute Zeile
    schreibt, wenn es ein so relativ publizierter
    Dichter nicht einmal schafft.

    Hat man es von Geburt an in sich?
    Setzt man sich hin - seriös und nachdenklich -
    und überlegt, was gesagt werden muß oder kann?

    Und auch wie es gesagt werden muß oder kann -
    einschließlich Alexandriner oder Atemeinheiten
    oder Keuchhusteneinheiten oder Streicheleinheiten?

    (1985)

     

    Käse

    Kenneth Koch imitierend

    Und wo hast du gestern deinen graugrünen Luftballon verkrötet?
    Kenneth kaut schon seit Tagen Kaugummi, sagte
    die Fröschin.
    Hausaufgaben - Biologie, erste Klasse. Anna Rosenblum
    auf rosa zwischen den Seiten.
    Ihr sparsamer Sex Appeal: brennendes Geheimnis.

    Damit setzte er sich die Baseballmütze auf,
    kurz schwankend, ob nicht die Käpt'n-Schmidt-Mütze angebrachter
    wäre. "Wir gehn auf Seereise -
    die Henne trägt uns in die Welt: Atlanta mit seinen Cokeflaschen,
    Trinidad mit seinen Strohdächern - wenn ich mich nur besser an
    sie erinnern könnte."
    Dann ein Sprung nach Kamtschatka - hups, wir sind im falschen
    Land! Gelbe Strohgarben, Muschiks, Kolchosniks. Auf Hawaii?
    Der Hund saß mitten auf der Wiese und lauste sich den Schwanz.
    Dabei dachte er sich etwas.

    Florida mit seinen jungen Mädchen und vielfarbigen Trinkstrohhalmen.
    Da stieg ich aus dem Zug und stolperte über den Bahnsteig.
    Cousin Kate nahm mich in die Arme. Ah Florida! Falle des
    amerikanischen Traums!
    Die Vereinigten Staaten sprachen zu ihm, sogar Onkel Samuel mit
    seiner Angströhre und den hodenkillenden gestreiften Hosen.
    "Ich möchte, daß Südafrika einer dieser Staaten wird,"
    sagte die Tochter des Millionärs, während wir uns auf einem Heuwagen
    liebten, der quer durch den Apfelstaat Washington tuckerte.

    Ahoi, Kameraden!

    (1983)

     

    Ich könnte doch auch

    Für (oder gegen?) H.G. Bulla

    Ich könnte mich doch auch erinnern,
    mich besinnen, die täglichen Erfahrungen
    aufmerksam registrieren - und gefaßt,
    aber unverschlossen weitergehen!

    Ich könnte doch auch einen Blick
    in die Fleischerzeitung werfen, wo
    drinsteht: "Das Leben geht weiter"!

    Vielleicht tue ich es deshalb nicht,
    weil das Leben tatsächlich weitergeht?

    Aber vielleicht sollte ich mich doch
    besinnen? "Be" wie in "beklagen", "befragen",
    "besteigen", "befleißigen", "behaupten",
    "belügen", "befriedigen", "beleidigen",
    "beflügeln", "bereinigen", "bekleckern",
    "berauschen", "belauschen", "befinden",
    "sinnen" wie in hinterm Ofen sitzen,
    Pfeife rauchen, mit den Augen zwinkern,
    langsam mit den Händen auf dem Rücken
    spazieren gehen, nur dann und wann ein
    paar Worte sagen (dann aber weise),
    mit geneigtem Kopf zuhören, ein Buch
    lesen und mit Sensibilität darüber
    reden, plötzlich Vogelgesang hinter
    Baulärm bemerken, Däumchen drehen?

    Kurz: gehört nicht ein bißchen Pathos
    dazu?

    (1985/1999)

     

    Streifen

    Für Paula Inwood

    Das Wort streifen hat mich schon immer besonders berührt;
    einmal als eine Berührung (Beispiel: "ihre Hand streifte mich")
    oder aber auch als Streifen (die Streifen in der Straßenmitte,
    die Bienenstreifen von Paulas Pullovern).

    Gerade erschrak ich, weil mich völlig unerwartet meine eigene
    Hand gestreift hat.

    (1985/1999)

    Alle Copyright © J. Beilhart
    Zurück zum Lyrik-Index






    .

    0 0


    Ricardo León Peña Villa 

    - 1960-2011 -

    Peña-Villa, nació en Medellín, Colombia el 8 de abril de 1960 y  residía en Loisaida, (Lower East Side) de Manhattan y formó parte del movimiento cultural ‘Puerta 10’ y el movimiento social de squatters de NYC. Además, fue el gestor de ‘Umbrella House’, miembro fundador del ‘Colectivo Poetas en Nueva York’, organizador del ‘Encuentro Anual de Poesía Poetas en NY’,  y la maravillosa decoración del edificio de la Avenida C, cada verano con miles de paraguas.

    Trabajó como reportero de entretenimiento, arte y cultura para El diario/ La Prensa. New York. Junio 1999 – abril 2002.

    Dirigió la revista de poesía y otras artes La ñ (1994-1997), Director de la revistaCasa Tomada. New York. Co-director de la revista digital www.redyaccion.com

    Sus textos periodísticos y su poesía han sido publicados en diferentes medios.

    Autor

    Loisaida: Historias del Frío. Cuentos. Medellín, Colombia. 2005
    Decir New York: Testigo Propio. Poesía. Valladolid, España. 2002.
    Treintaitres. Poesía. Medellín, Colombia. 1996.
    Tigre de Aries. Poesía, edición bilingüe. Nueva York. 1993.
    La Poesía como Recurso a la Soledad en Nueva York. Poesía. Nueva York. 1992.
    Edge of Twilight. Antología. National Library of Poetry. Maryland. 1992.
    Sinasco – (Sindicato de Astronautas Colombianos) Poesia, NY, 2007.
    Nacho La risa del inmigrante – Diciembre del 2009
    Gardel Vive en Guarne. Novela. 2010

    Reconocimientos:

    Citación de Honor concedido por la Presidenta del Condado de Queens, New York. 2005.
    4 veces premiado con The National Hispanic Media Awards 2000-2001 por su trabajo como periodista en el diario/La Prensa. New York.
    “Edge of Twilight Award” por el poema “Brown and Blue.” National Library of Poetry, Maryland. 1992.

    Otros datos:

    Formó parte del Taller de Escritores del maestro Manuel Mejía Vallejo en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, Colombia. 1984-1989.
    Su trabajo ha sido presentado en diferentes ciudades de Colombia, Argentina, Puerto Rico y Estados Unidos.
    Como activista ha liderado proyectos como: “Festival de cine colombiano en N.Y.”,
    “Puerta 10” movimiento de vanguardia, “Marcha por la paz en Colombia N.Y. 1998”.
    “Viequethon” Vieques, Puerto Rico. 2002. Es parte del movimiento “Squatter” en el Lower East Side en Manhattan desde 1992.

    ‘El poeta’, como lo conocían en la comunidad latina de Nueva York, fue siempre un bohemio. Vivía en un edificio que se tomó por asalto con otros amigos en el bajo Manhattan y que bautizaron como Unbrella. Las fiestas eran hasta el amanecer y el baño quedaba en la mitad de la sala. Ahí era en donde había que hacer pipi. Las paredes del apartamento estaban escritas con poesía y mensajes de todo tipo, hasta que una de sus novias las borró para siempre con pintura blanca. Eso entristeció al poeta Ricardo León Peña Villa.

    Era usual ver al poeta en lecturas, en ferias de libros y en la calle, observando con atención a las personas para luego escribir sobre esa experiencia en un papel cualquiera. Poeta apasionado y mujeriego. En los últimos meses, antes de enfermarse, frecuentaba todos los días el internet y colocaba mensajes de amor y esperanza en Facebook. Le gustaban los tangos y el vino rojo.

    El viernes 11 de marzo a las 11:55 de la mañana falleció en Nueva York el poeta Ricardo León Peña-Villa, tras un quebranto de salud que lo mantuvo en cuidados intensivos por varias semanas.Tenía problemas respiratorios y sobrepeso. Fumaba, pero no le hacía caso a sus amigos cuando le decían que abandonara el cigarrillo. “Estoy haciendo un poco de ejercicio”, dijo el año pasado. “Me bajo dos cuadras antes de llegar a la estación de mi casa y camino”.

    El Poeta murió en el Beth Israel Hospital de Nueva York, acompañado de su esposa Clara ‘Tata’ Peña Lopera y un grupo entrañable de amigos del colectivo Poetas en Nueva York que han permanecido en guardia constante.

    Del desquiciado

    La ansiedad
    esa muerte lenta
    esa gota en abismo
    que cala en peña.
    Cada segundo un golpe
    cada gota otro
    y el estoico eterno
    asignado al hoy
    al dolor que era amor.

    Ebrios los caballos en mi pena
    jalan el carruaje
    hacia el río del llanto
    desbocados y sedientos
    aterrados por esta pena propia.

    Esta muerte lenta
    este reloj sin perdones
    este dolor que es amor.


    II

    En esta pena
    soy un ariano sin fuego
    un guerrero en desvarío
    la punta del hilo
    en la cometa reventada
    el borde del llanto
    y el rostro de piedra
    ahora sin ternura.


    III

    La lágrima
    el río
    el mar
    y yo.


    * * *

    Umbrella Hauz
    Nuestra casa es la última parada del cielo.
    Como a quince o veinte bloques
    queda Wall Street
    la primera parada del infierno.


    * * *


    Ad Portas
    Hoy, ha muerto uno de los veteranos del barrio,
    lo sé, pues en la funeraria
    dos o tres caras tristes
    me saludaron en gesto.

    Igual eran viejos los acongojados
    que cumplían el compromiso
    de la despedida y lealtad.
    Lluvia pasada por nubes y ojos
    hoy en despedida
    el cielo es dolor.

    Hoy los viejos petrificados ante la muerte
    que siempre sorprende, aunque sea certeza,
    están parados en la puerta funeraria
    a sabiendas que pronto vendrá la de ellos
    y parece, que se quedaran ahí hasta su hora
    para no tener que venir desde tan lejos.




    La muerte y otras poesías: Homenaje al Poe
    Ricardo León Peña Villa: una poética práctica y de lo amoroso
    Por: elmagazin



    Gajaka (Gabriel Jaime Caro) y Ricardo León Peña Villa

    Las palabras de Gabriel Jaime Caro sobre la vida de Ricardo León Peña Villa, fallecido el 11 de marzo del 2011 en New York.

    Gabriel Jaime Caro (Gajaka) 

    Ricardo León Peña Villa se ha hecho para la poesía, para su lenguaje de inventos, al decir de José Gorostiza, con alma y cuerpo, espíritu de amistad, amor a la memoria y por ende a la humanidad artística; cetrería en el deseo, más halla del bien y del mal, o mejor mas allá de la pompa imperial de esos Borbones con esclavos (recordemos esas riñoneras para que escupiera el duque en sus viajes de negocios)…Por decir algo que nos duele hasta el Dédalo de nuestra inmoralidad. Y tirado a la suerte me encuentro con un escrito de Georg Gadamer y su crítica, a mi crítica a los poemas de Ricardo León Peña Villa. Por una poesía práctica con el absoluto ego de la sabiduría. Es entonces una poesía práctica, siguiendo el itinerario de sus libros publicados; un elemento mas con el que vivimos, donde nos encontramos todos. Cito: “tres palmadas para el amor”.

    Y póngase a pensar.

    Nos recuerda que con su madre,  Imelda Villa, descubrió algunos poetas románticos y modernistas: Amado Nervo, Ezequiel Martínez Estrada, y Manuel Gutiérrez Nájera. Ambos, madre e hijo, se leían sus poemas; y de ahí Ricardo saltó a la calle en el barrio Santa Lucía de Medellín, en busca de la busca, en este caso: de la imagen a digerir.

    Y después de conectarse con los últimos días del poeta Darío Lemos (no a ese nadaísmo avaro, del que se mofaría hoy en día Quevedo y Villegas, que olvidó a sus hijos (Lemos y algunos otros desparramados como enloquecidos solitarios con miedo a la soledad de la tabula rasa)… Después de la muerte del gurú del dadaísmo, el poeta Gonzalo Arango (con su vestidito ajustado de los años sesenta, con hambre de revoluciones por minuto).

    Otros buenos de la camada: X- 504 (J.J.E.), solitario y trémulo con sus “Poemas de la ofensa” y “Sombrero del ahogado”, unido al poeta Verano Brisas, hacen una pareja talentosísima. Almílcar U (“El intelectúl”. Jaime Espinel, Alberto Escobar, Armando Romero (“El poeta de vidrio”), o quizás Elmo Valencia y su “Culo de Botella”…

    Si no, la voluntad de dar para recibir, marchó a Nueva York, llenito de expectativas para la urdimbre de contactos sonados, dejando los talleres de la Biblioteca pública Piloto con Manuel Mejía Vallejo, y al olvido de sus trágicos días en Medellín, cuando la ciudad se encendía de odios en la década de los ochenta. Como si la absoluta mezquindad nos atrapara en la catedral sumergida hacia la destrucción de nuestros más efímeros principios de existencia y comunicación; de allí, donde no lo hay, si éste está supeditado a la mafia de la fiesta comprada.

    Otra cosa (va de retro) es la fiesta inolvidable que veíamos en el cine.

    Y Ricardo comenzó e hizo, hace, afirma, niega, concluye, continúa su fiesta inolvidable en Nueva Cork; casi elegido por J. Mario Arbeláez, para que fuera el papizo del nadaísmo desde esta ciudad y, traza su poema de la soledad (de mil colores): “Brown and Blue”, con el que gana un premio nacional de poesía en los Estados Unidos.

    Y todo era una revolución pacífica (zaratustriana)

    Y es por los afectos, el eterno aprendizaje de los vencidos fachos en tu casa, por el cual dimos la cara en la capital del mundo, y más concretamente en el edificio tomado de sus sueños: Umbrella House. Allí el poe, como se le decía con valentía, se hizo reportero, cronista, curador de una nueva etapa del arte latinoamericano en la tierra del Tío Sam; cofundador de la revista la ñ, como una respuesta más de la emigración poética y artística de los principios de los noventa, en “Puerta 10” (territorio neutral, yet?), dándole la entrada a todos nosotros al Loisaida del East Village. Nosotros éramos los recién llegados artistas jóvenes de todo el continente latino.

    Ya teníamos desde 1984, nuestra revista de editores de poesía sobre la poesía americana, al decir de Lezama Lima (Realidad aparte), con sus procesos de edición, y lo más hermoso la hiperplaxia verbal o barroca, desmovilizada de ghettos hispanos patógenos, y así compartimos este otro proyecto cultural de Puerta 10 (La ñ),  con los amigos que hacían arte y poesía en llamados abiertos, trabajo que compartíamos con el poeta y escultor Juan Salazar Sierra, ahora en Pereira.

    Ricardo Peña y yo, el otro que se niega, sobre el caballo de Troya en el arte neoyorkino, con permanentes recitales de poesía, exposiciones de pintura, danzas, aniversarios motivados por el desorden amoroso de nuestras existencias en el exilio voluntario. Participando de los mítines de los Okupas (hoy Squatters) y sus procesos transitorios de paz, por mejorar el estilo de vida, con sus viviendas tomadas por el abandono en que estaban los edificios, desde los incendios de la década de los setenta.

    Y en medio del trajín cultural, sus libros de poesía.

    Y así llega el poemario “Tigre de Aires” (Medellín, 1993), edición bilingüe y “Treintaitres” (1996), que servía de taller, de lectura de presentación en su casa alada, sesgada (helada y desnuda), para todo el que se integraba con placer a sus escritos, y el diálogo positivo por liberarnos de nuestras ataduras en el imperio disimulado. No de una cetrería machista, repito, porque machista llegaría a ser yo también (si no es por la riqueza de lo relacionable). La libertad del solo, porque Ricardo nunca ha aceptado las ataduras matrimoniales, y de ahí la desbandada de sus concubinas maravillosas, y sus bellas poetisas celosas a más no poder realizamos proyectos muy nuestros: como los talleres de pintura, teatro, de ahí mi show poético “Marilyn Monroe en el cielo poético del Morocco”, del cual fue mi productor, y del que recibí mi patadíta (dice Ricardo que en el culo) en el escenario del “Nuyorican Poets Café” (en 1997), nuestra casa poética y de diversión multicultural. Luego muy enteraditos llegó el primer premio de Poesía “Poeta en Nueva York”, con la participación de más de 100 poemarios de toda América latina. Memorable premio que selló la unión entre ambas revistas: Realidad aparte y la Ñ. La fiesta inolvidable comenzaba siempre con tertulias, encuentros con místicos de la nueva Era, mezclados con nuestra ternura de Ángeles peripatéticos, algo así como bailando con la máscara de la Madonna con política incorrecta. O el tango muñon, la de mentira, de mentira bien de veras. El tango de Rubén Juárez.

    Encuentros con grandes amigos, que llegaban desde los más exclusivos barrios citadinos del continente a su piso de murallas malditas: Alberto Arango, Catalina Santamaría, Francisco Zumaqué, Wilfrido Vargas; las poetas de Puerto Rico, Mairym Cruz Bernal y Nicole Cecilia Delgado. Germán Jaramillo, Jaime Jaramillo ‘Papá Jaime’, los músicos venezolanos los Hidalgos, Claudio Negrete, Flora Martínez, Herman Moreno, Tola y Maruja (las originales), Sheila Candelario, Ramiro Sandoval, el poeta salvadoreño Otoniel Guevara, Nacho Martínez, Nacho Vélez. Pedro Prieti, in memoriam. Wilson Burbano del Hierro, María Ruiz Castillo “La madrileña”, Alex Sterling, raperos y músicos latinos del latín jazz, Pablo Mayor, “Tráfico Pesado”, cineastas (Juan Fischer, entre otros), Luís Javier Henao Uribe, Diana Solórzano, Manuel Tiberio Bermúdez, la Cúpula del nadaísmo bogotano, y no pare de contar.

    Ricardo inspirado en su espacio mágico con esa búsqueda de comunicaciones ancestrales, escribe una novela con los lamentos de una existencia que siente todavía, como es la de “Gardel vive en Guarne” o Gardel Inoxidable, que permanece inédita. Una novela que involucra a seres muy especiales que viven todavía como el zorzal criollo.

    Recuerdo con mucho placer nuestro paso por “el diario/ La Prensa” de Manhattan, haciendo entrevistas, como reporteros, y críticos de cine; justo cuando cayeron las Torres Gemelas, mil veces negociadas para su destrucción. Sus premios nacionales de periodismo por la última entrevista a Tito Puente, Héctor Lavoe y Celia Cruz. Y el rock en español que presagiaba el gran mercado de este Dos Mil.

    Y siempre muy orondos y vestiditos a la usanza en el “Nuyorican Poetas Café”,  el café bar de la generación beat latina.

    En España publica un nuevo libro de poemas, poseía reunida bajo el titulo de: “Decir New York, testigo propio”, con ediciones Menchaca, en el año 2002.

    En 2005 nace CASA TOMADA, con corresponsales en todo el mundo. Revista ilustrada, que contó con la participación de artistas gráficos y pintores (José “El diablo” Osorio, Rubén Crespo), muy unidos con Umbrella House, de donde sale este milagro de la bondad y la ternura: sus cinco ediciones de periodismo investigativo.

    Pública en el 2006, “Loisaida Historias del frío”; por la editorial Palabra Viva de Medellín; un libro de cuentos, logrando un éxito inesperado como cuentista autobiográfico.

    Y recientemente pública un tríptico de poesía, bilingüe, llamado “SINASCO” (sindicato de astronautas colombianos) con los jóvenes poetas colombianos Diego “lírico” Vargas (de la sucursal del cielo) y Nicolás Linares Sinasco (de los altos del zipa y el zaque: la nueva sangre de Umbrella House.)

    Para finalizar continuando.

    “Sólo a ti, solitario cuando lloras.” (Quevedo)

    ¿Qué o quién han atentado contra esta poesía practica?: la ciencia del odio y del desprecio, de la envidia sofocante del ignorante porque si, y póngala como quiera. Mejor sigamos los consejos de nuestros maestros cuando nos dicen  ante nuestra pregunta: ¿qué haces? Yo, estudio a Aristóteles.

    Una experiencia que todo lo rodea o rodea todo nuestro invisible ser con sus virtudes éticas.

    Su imagen en la música, un fuerte de encuentros con músicos de todas las categorías del Bilboard. Nuestro davinchesco amigo, también es compositor y arreglista: “Papá y Mamá”.

    “Somos exactos en la alucinación”, alguien dijo, de ahí que la riqueza de dos gemelos, podría llevar implícito el rapto del deseo suspendido en la escasez de orbita de nuestros deseos: Ricardo León Peña-Villa, “el encantador de serpientes”, como alguien le dijo en El Colombiano.. Aquel que le ha robado los oídos sagrados de las mujeres, al fundamentalismo aberrante del cuadrimencional estado de la semiinconsciencia abrahamnística.

    Mejor dicho, hagamos que salgan a la calle y a las esquinas aquellas personitas: Elena y París, Diana y Diano, que solo esperan que en Medellín y todo su valle de Aburrá,  triunfe la mitología griega, Yo así si salgo, con la sonrisa alciónica de Dioniso….Porque el arte griego era público.

    A Mateo Navia, por la lectura de poemas escogidos de R.L.P.V. en OTRA PARTE (Envigado), en abril 11 y 2008




    “Del ensimismado”

    Digo palabras tontas en busca de las ciertas,
    Soy un necio mientras espero que la verdad me toque.
    Cuestiono al idiota para ver que tan vivo está el inteligente.
    Mis palabras me llevan al absurdo
    Zigzag y laberinto concatenado
    De un orden no presentado
    Placer de oír lo por escribir.
    Mis palabras que no tienen nada de cortas
    Presumidas, sin tiempo para considerarlas,
    Repito, dictado (después es que levito sobre lo que dije…)
    La vida, las palabras y ese eterno viceversa”.


    Otra petición

    Cuando esté muriendo
    no quiero un cura sin afeitar
    despidiendo mi vida.
    Quiero una monja joven
    bella y lozana
    en estrén de santidad,
    que me bese lento
    y que cante: Oh buen Jesús
    en el minuto último.
    Así estaré cerca de Cristo, más cerca
    y es el mismo amor
    de ella y mío por Él.
    Pido a los testigos
    del cierre de escena
    que nos dejen solos a los tres
    que vayan preparando una fiesta,
    un bakiné, una lectura de mis versos,
    un contar de historias.
    Y al final,
    digan que me fui besado
    por una boca
    que antes, nunca besó.


    Solitud

    Los días de lluvia
    sale mi siquiatra a campear
    por campos propios
    a sabiendas de las filigranas, nudos y atares
    en propiedad de hilador.
    La dificultosa madeja tiene caminos
    como la piedra de alma oculta
    y hallada por el escultor que labra.

    Los días de lluvia
    las puntas de mis dedos
    golpean mil veces mi pecho
    y al final,
    dolido de mi en mi
    y hurgadas todas mis culpas,
    me abrazo condolido
    herido,
    confeso y limpio.

    Mahler me lleva a Billie Holiday,
    ésta a Piazzolla y de éste, al tango del arrabal.
    Ahí, terrenal y ebrio en el 2×4
    canto mi pena al espejo
    que antes confesé al altar.

    El tango saca todo de mi
    Lo oculto por los años
    Y la flor en piel sensible,
    El bandido y su memoria
    Y el poeta acompasado en bandoneón.

    Llueve y tengo soledad
    Mas no canto el tango Tormenta
    Pues aun tengo temores de Dios,
    Sólo espero que amaine la tempestad de mi alma
    Aunque soy también, feliz en la tristeza.

    Y entonces, festivo y vital
    Tendré una sinfónica en mí
    Alegre, llena de sol.


    Doctor ¿en que lado del cuerpo queda el amor? 

    Se acaba una historia de amor
    Y empieza una levitancia en la vida
    E incólume ante la marejada
    El poeta estoico espera el verso
    Como confesión y breviario.

    Una mano en despedida se erige
    Como acto antes visto con leve variante,
    Un cuadro copiado de la verdad
    Es decir, el espejo a placer.

    Bajo las costillas de la izquierda
    Un dolor cala sin explicación
    La sala de emergencias fue en vano
    El amor no aparece en los rayos x.

    Billy Holliday abraza la pena del solitario
    y yo pregunto:
    Doctor ¿en qué lado del cuerpo queda el amor?






    .


    0 0
  • 04/01/16--15:45: ALICIA BORINSKY [18.356]

  • Alicia Borinsky

    Alicia Ester Borinsky (Buenos Aires, 23 de octubre de 1946) es una académica literaria, novelista, poeta y crítica literaria argentina.

    Ha publicado extensamente en español e inglés, tanto en Estados Unidos como en Latinoamérica y Europa.

    En la Universidad de Boston (Estados Unidos) es profesora de Literatura Latinoamericana y Literatura Comparada, y directora del Programa Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos en la misma universidad.

    En 2016 es directora del Programa de Estudios Culturales de Verano en la ciudad de Buenos Aires.

    Su trabajo crítico ha ayudado a enmarcar la discusión sobre los escritores del boom latinoamericano, un importante movimiento en la literatura latinoamericana. Entre sus otros logros académicos se encuentra la introducción de la figura del novelista argentino Macedonio Fernández (1874-1952) ―el maestro de Jorge Luis Borges (1899-1986)― a un público lector más amplio, la exploración de la intersección entre la teoría literaria, los estudios culturales y de género. Ha realizado numerosos trabajos sobre poesía, escritores latinos y literatura mundial.

    Su abuelo materno ―judío y polaco― logró traer a dos hijas ―una de ellas, la madre de Alicia Borinsky― y a un hijo desde Polonia hasta Argentina. En cambio su abuela materna y la hija menor, que iban a ser las últimas en partir ―según el programa que habían planeado― no llegaron a salir antes de la guerra y fueron asesinadas por los nazis en Polonia.

    Su abuela paterna ―también judía y polaca― había llegado a Argentina con sus cinco hijos y un marido ―él murió unos años después― que era su propio tío paterno. Por eso el apellido de esa abuela era Borinsky de Borinsky.

    Alicia Borinsky vivió y estudió en Buenos Aires.

    El 29 de junio de 1966, después del golpe de Estado contra el presidente Arturo Umberto Illia (1900-1983), el nuevo dictador, Juan Carlos Onganía, comenzó una persecución contra profesores y estudiantes universitarios. Borinsky, de 19 años, viajó a Estados Unidos. Entre 1967 y 19714 estudió en la ciudad de Pittsburgh (Pensilvania), donde obtuvo una licenciatura y un doctorado (Ph.D) en Literatura en la Universidad de Pittsburgh.

    Regresó a Argentina, de donde tuvo que escapar nuevamente a los 29 años de edad, poco antes de que comenzara la dictadura cívico-militar argentina (1976-1983).

    Reside en Boston.

    Recepción crítica de su obra

    Alicia Borinsky ha ganado varios premios por su trabajo, entre ellos el premio Latino Award for Fiction (en 1996) y una beca Guggenheim (en 2001).

    Michael Wood ―crítico literario y profesor de Inglés en la Universidad Princeton―, dijo del libro de Borinsky Golpes bajos:

    Es un libro de sorpresas, lleno de giros del lenguaje e imaginación que constantemente nos encuentran con la guardia baja. Este es el por qué es tan extraño que, finalmente, debemos saber dónde estamos y por qué tenemos la suerte de poder volver al mundo que una vez nos fue familiar. Estamos tan acostumbrados a nuestros solemnes fallas de vista que ni sabemos qué hacer con la ligereza de la mirada y la visión desde múltiples ángulos.

    Low Blows is a book of surprises, full of turns of language and imagination which constantly catch us off guard. This is why it is so strange that we should finally know where we are, and why we are lucky to make it back to the once familiar world. We are so used to solemn failures of sight that we scarcely know what to do with lightness of glance and many-angled vision.

    Michael Wood


    El lingüista estadounidense Peter Bush, director del Centro de Traducción Literaria, escribe:

    Nadie más de los que escribe hoy en día puede ni siquiera emularla en su prosa de dibujo animado, un matrimonio forzado entre los cómics y lo histriónico, entre lo borgiano y lo barthesiano.

    No one else writing today can quite emulate her cartoon prose, a shotgun marriage of comic and camp, the Borgesian and the Barthesian.

    Peter Bush

    El novelista argentino Tomás-Eloy Martínez, aclamado autor de Santa Evita, escribe:

    Alicia Borinsky en un jardín de Buenos Aires, su ciudad natal (en 2008).
    Alicia Borinsky es única, con un oído argentino afinado perfectamente a los tangos y los boleros. [...] Su Cine continuado renueva y transforma el género de la novela picaresca. Borinsky es la reencarnación de Macedonio Fernández y de Julio Cortázar, un narrador atrevido y seductor, con faldas.

    Alicia Borinsky is unique, with an Argentine ear perfectly attuned to tangos and boleros. (...) Her All Night Movie renews and transforms the genre of the picaresque novel. Borinsky is the reincarnation of Macedonio Fernández and Julio Cortázar, as a daring and seductive storyteller in skirts.

    Tomás Eloy MARTÍNEZ9 

    Acerca del libro Los sueños del seductor abandonado, la autora argentina Luisa Valenzuela (1938-) escribe:

    La recompensa no consiste en la suspensión de la incredulidad: consiste en una nueva creencia de que vamos a abrir la puerta para ir a jugar.

    The reward does not consist in the suspension of disbelief. It consists in another belief that will open wide the doors for us to go out and play.

    Luisa Valenzuela

    En la contraportada del libro Golpes bajos, Margarita Feitlowitz ―profesora de Literatura en la Universidad de Bennington, autora de Un léxico del terror: Argentina y los legados de la tortura― escribe:

    Nadie de la actualidad escribe como Alicia Borinsky, cuyas palabras explotan fuera de las páginas. En su obra las voces surgen de manera orgánica, y sus acentos y articulaciones, sus texturas y sus caprichos, son integrales, auténticos. Cada una de estas voces ―y hay decenas― tiene su propia historia palpable: las podemos sentir, incluso cuando sus detalles particulares nos son ocultados.

    No one working today writes like Alicia Borinsky, whose words explode off the page. The voices in her work arise organically, and their accents and articulations, textures and quirks, are integral, authentic. Each of these voices (and there are scores) has its own palpable history: we feel it, even when its detailed particulars are withheld.

    Margarita Feitlowitz

    El departamento de Archivos y Colecciones Especiales en el Amherst College contiene algunos de sus papeles.

    Obras publicadas

    La ventrílocua y otras canciones. Buenos Aires: Cuarto Poder, 1975.
    Epistolario de Macedonio Fernández. Buenos Aires: Corregidor, 1976. Reimpreso en 2000.
    Ver/Ser Visto: Notas para una analítica poética. Barcelona: Bosch, 1978.
    Intersticios: estudios críticos de literatura hispana. Veracruz (México): Universidad Veracruzana, 1986.
    Mujeres tímidas y la Venus de China. Buenos Aires: Corregidor, 1987.
    Macedonio Fernández y la teoría crítica: una evaluación. Buenos Aires: Corregidor, 1987.
    Mina cruel. Buenos Aires: Corregidor, 1989.
    Timorous Women. (traducción de Mujeres tímidas). Peterborough (Reino Unido): Paul Green Press, 1992.
    Mean Woman (traducción de la novela Mina cruel). Lincoln (Estados Unidos): University of Nebraska Press, 1993.
    Theoretical Fables: The Pedagogical Dream in Latin-American Fiction (libro de crítica literaria). University of Pennsylvania Press, 1993.
    La pareja desmontable (libro de poesía). Buenos Aires: Corregidor, 1994.
    Sueños del seductor abandonado (novela). Buenos Aires: Corregidor, 1995.
    Madres alquiladas. Buenos Aires: Corregidor, 1996.
    Cine continuado. Buenos Aires: Corregidor: 1997).
    All Night Movie. Evanston (Estados Unidos): Northwestern University Press, 2002.
    Dreams of the Abandoned Seducer (traducción de Sueños del seductor abandonado). Lincoln (Estados Unidos): The University of Nebraska Press, 1998. Traducido al inglés en colaboración con Cola Franzen.
    Golpes bajos. Buenos Aires: Corregidor 1999.
    Low Blows. Madison (Estados Unidos): University of Wisconsin Press, 2007.
    La pareja desmontable/The Collapsible Couple (libro de poesía,2 edición bilingüe). Londres (Reino Unido): Middlesex University Press, 2000.
    All Night Movie (traducción de Cine continuado), Northwestern University Press, 2002.
    La mujer de mi marido. Buenos Aires, Corregidor: 2000.
    Las ciudades perdidas van al paraíso. Buenos Aires: Corregidor, 2003.
    Golpes bajos/Low Blows (bilingual edition). Madison (Estados Unidos): University of Wisconsin Press, marzo de 2007. Prefacio de Michael Wood. Traducido al inglés por Alicia Borinsky en colaboración con Cola Franzen
    Frívolas y pecadoras (bilingüe, poesía). Chicago: Swan Isle Press, 2008. Traducido al inglés en colaboración con Cola Franzen.
    One Way Tickets: Writers and the Culture of Exile (2011). Examina desde una perspectiva cultural y literaria el entretejido de experiencia personal, escritura y cine que sustenta nuestra visión de desplazamientos geográficos y lingüísticos.


    Piropo a mis lectores

    Si supieras lo que te estás perdiendo,
    vení si querés,
    y si no querés jodete,
    total a mí qué me importa
    no soy yo quien se quedará sin mí.




    De “Tiernas y calculadoras” 


    ¿tiene vuelto?

    De nuestro amor me quedó
    algo ácido
    un dejo que me repite
    pero no en el estómago

    es en la memoria
    querido en la memoria

    lleváte la calle en que te conocí
    devolvéme las ganas
    y el resto:

    todo para vos




    amor fallido
    pose número uno

    ¡se te fue la voz!

    ¿para qué dejar de cantar justo cuando empezaba a
    Prestarte atención?




    amor fallido
    pose número dos

    aquí había una vez una pareja que se peleaba todo el tiempo
    cuando él quería un bombón
    ella oía sacáte la bombacha
    cuando ella le pedía masajes caricias números para jugar a la quiniela
    él la llevaba a locales cabalísticos donde cuatro
    hombres juegan al dominó día y noche

    todo el tiempo discutían con palabras gestos
    y chasquidos de lengua

    todo el tiempo se husmeaban tocaban y
    rechazaban

    pero como ya se sabe la felicidad
    tuvo que acabar

    los hijos llamaron a abogados
    psiquiatras trabajadores sociales

    ayer cuando los vi 
    se sonreían serenamente en el café del shopping

    cada uno con la bolsita de compras en la mano
    tarjeta de crédito a su nombre
    cabecita obnubilada por píldoras perfectas al
    alcance de su presupuesto y del tuyo.



    De “Madres alquiladas”


    poética

    desdeñosa
    haragana
    mujer fatal
    vulgar
    sus apetitos clarividentes nos mandan al otro mundo

    nos ha dicho mentira tras mentira
    me ha involucrado en sus crímenes
    ha logrado encarcelarme
    y ahora insolente ensaya otro carnaval
    me propone viajes escapatorias una vuelta al mundo en este
    cuarto lleno de murmullos estridencias pelos sin señales




    cortesana

    se viste con ropa interior blanquísima
    ensaya la entonación precisa
    el momento de duda
    para que él la ayuda

    doctor doctor
    amemos mis síntomas

    expuesta
    tendida 
    le invita
    hagamos esto y lo otro
    antes de morirnos
    lo otro sobre todo

    mientras su hija espera
    obediente grave
    en un vestbulo con revistas
    y una señora de labios colorados.





    De “Mujeres tímidas”


    correspondencia

    Queridos:
    Toda mi vida la he pasado buscando un desodorante a la medida de mi amor. Una fragrancia que hablara de un chalet con jardincito al frente. Tocadiscos sin música folklórica. Algo que acomode y borre la insinuación de otro cuerpo en el mío.
    ¿Cómo alcanzar esa invisibilidad virtuosa para mis oscuridades? ¿Dónde ocultar esos olorosos contactos de contrabandista? Mi sueño asimétrico exige una respuesta inmedia, la eficacia de veloces huídas hacia desiertos palpables.





    De “La Venus de China”


    La venus de china piensa en hacer el amor

    se había arreglado con lentejuelas con cadáveres arrimados al

    fuego
    se había hecho compresas de talco en las nalgas polvos de
    arroz
    pestañas postizas pezones pintados
    ombligos perfectamente delineado

    Debajo de la ducha juró el futuro orgasmo
    Preparó el grito de placer
    Urdió un prolijo amor desordenado

    sábanas rojas almohadas tiradas en el piso medialuz de
    perfumes
    Música de arrabal
    Qué tensión de caricias
    Qué cuerpos calientes en el centro del mundo




    De “Buenos Aires”


    tango

    De tu voz recuerdo ciertas palabras
    por la tarde en una calle de Buenos Aires
    la impostación del tango
    una cadencia en la charla y el abrazo

    Pero sobre todo mis maniobras para seducirte
    la felicidad con que supe amarme
    el modo de ocupar tu lugar
    cómo te robé las intenciones
    el espejo
    Mi cuerpo en tu deseo.




    LA POESÍA DE ALIC IA BORINSKY,
    ALGUNAS A PROXIMACIONES

    Pedro Granados
    Boston University

    El presente pretende ser un trabajo de aproximación a la poesía de Alicia Borinsky. Dialogaremos con sus tres poemarios hasta ahora publicados: M ujeres tímidas y La venus de china, reunidos en un solo volumen (1987), La pareja desmontable (1994) y Madres alquiladas (1996), todos bajo el sello de Ediciones Corregidor de Buenos Aires.

    En primer lugar el empático (aunque cauteloso) lector puede hacerse de una primera lista de nombres al ejecutar su oficio; es decir, más o menos orientarse a través de una intertextualidad — explícita o inferida — según se vaya adentrando en los textos. De esta manera — así, tan arbitrariamente — tenemos en Mujeres tímidas a Ginsberg, no solamente por la alusión a su famoso poema en el verso “PREPARAMOS UNA VOZ SOLO AULLIDO” (“Poesía de lujo”, p. 17), sino por la estética del grito — frente a la “poesía de lujo” — explícita aquí; o a Munch, por la visualización inherente a esa mueca facial, a ese gesto tan contundente y — en el verso — elocuentemente colectivo; no debemos perder de vista — respecto a lo que sigue de nuestra exposición — este último dato: el arte expresionista (como exageración o caricatura) de los versos de Borinsky. Luego, está la dupla Huidobro Vallejo, más evidente el primero; digamos, un Huidobro atelurado por Vallejo y, a su vez, el peruano aligerado, puesto en estado de efervescencia por el chileno; un “ay hermanitos” (p. 38), al lado de “anteojo ojo mojo el ojo rojo antojo” (p. 43). Desde el comienzo, también, cierta prosodia celestinesca, aún “tímida” en este poemario, que revela a un sujeto de la escritura en clinch, gremial y a la vez solitario, apelativo y no por esto menos socarrón: “Queridos: Toda mi vida le he pasado buscando un desodorante a la medida de mi amor [...] Algo que acomode y borre la insinuación de otro cuerpo en el mío. ¿Cómo alcanzar esa invisibilidad virtuosa para mis oscuridades? (p. 11) Este arte del doble, del “otro cuerpo en el mío”, es también un dato muy relevante después. Por último, coincidiendo con el poema “Cinem atográfica” que cierra el volumen de 1987, está el cine, espacio-arte alternativo en toda la obra posterior de Alicia Borinsky: la poesía, el ensayo1, la novela2.

    Para el segundo poemario se focaliza más ceñidamente la herencia de la vanguardia, se pacta enfáticamente con Huidobro; el espacio abierto y la
    inteligencia gozosa — inherente a la poesía del autor de Altazor — le permite a Borinsky explorar, sin riesgo a excesos dramáticos o melodramáticos, el fuero interno (“sus oscuridades”), el sesgo especulativo, el lado expresionista de su obra:


    “Estoy aburrida de mi cara y mi taconeo
    Estoy cansada del tono de mi voz [...] POR ESO
    ponerse en manos del cirujano
    saldré hecha una pajarita
    ALAS PLEGADAS TRINO FELIZ
    Saldré novia de las nubes” (“Alaba su ligereza”, p. 63);


    “Moza remozada a punto de caerse
    Infalible muerta alegre
    recogida cada vez por niños
    que dudan y no la entierran” (“Ah la poesía”, p. 9).


    Asimismo, y paralelamente, se va diseñando — aunque es difícil encontrarlo en estado puro -— cierto ideal aéreo (en términos de Gastón Bachelard3) en esta poesía: sus imágenes más íntimas, finalmente, no describen cualquier trayectoria, sino que parecieran resolverse o apuntar de modo sistemático hacia el aire, hacia el vacío:


    “(quienes creen que se está limando las uñas
    no han visto al aleteo de su desencanto
    su paciencia empecinada
    la soltura de su pelo en este silencio)” (“Dos”, p. 62).


    El sustantivo “aleteo” es uno de los favoritos en la poesía de Alicia Borinsky. En realidad, desde el primer poemario, ideal aéreo y estética del grito se han ido complementado, han ido tocándose:


    “PREPARAMOS UNA VOZ SOLO AULLIDO
    UN JARDIN RAPIDAMENTE JUNGLA
    Cuánto silencio gorrioncitos míos nos espera” (“Poesía de lujo”);


    agregaríamos, cuánta virtualidad y cuánta apuesta en esta poesía que se propone ante todo interrogar, aunque enfatiza: “la pregunta aún no ha sido formulada” (La venus de China, p. 44).

    Por otro lado, siempre en La pareja desmontable, adquieren carta de ciudadanía, más bien, otros dos discursos apuntados más arriba: el del doble o los dobles4, y el habla coloquial celestinesca con su apabullante sabiduría5.

    Respecto al primero, ilustramos:


    “no me abandones por él
    pronto te dará la espalda
    pronto humillada querrás volver
    invitarme a tu mesa
    untar mi pan” (“Conflictos amorosos”, p. 18);


    en realidad, respecto a lo primero y a lo segundo, ya que la sexualidad, la ironía, la omnisciencia de esta Celestina-Autora asimismo es aquí patente, como también en este “Lamento de los corderos”:


    “porque era una bruja le tendíamos celadas
    porque caía conocíamos su maldad
    porque no se queja
    seguimos esperando a horcajadas
    el insulto que nos permita liberarla” (p. 61)


    Se suman en este libro, por supuesto, otros homenajes. Neruda, Saúl Yurkievich, Lorca, Macedonio, Pizarnick, José Donoso, J. E. Pacheco, explícitos invitados y compañeros — unos más que otros — de la escritura de nuestra poeta; Frank Kafka es uno de los implícitos o, más bien, un considerado y muy discreto anfitrión. Ligada a esta presencia, pero reuniendo y sintetizando todo el calor de la fiesta derrochado en este libro, podemos leer: