Fotografía de mi madre con la técnica antigua de retoque a color a mano.
La transcripción es apegada a los poemas, los que no tienen nombre, sólo están numerados. Y tienen algún movimiento en la disposición de las palabras. SIC.
María de los Ángeles Pérez Tejada QEPD
MÉXICO
Una semblanza de mi otro yo, mi madre, en ella se representan aquellas mujeres con gran determinación y amor a la vida ante los embates pavorosos que la vida ofrece, aquellos que se hacen presentes en un día cualquiera durante el fluir de lo cotidiano.
Hoy, como un homenaje a su talento y con todo mi amor y admiración por ella y su vida, ofrezco a ustedes algunos de sus poemas. Ha sido realmente difícil elegirlos pues me cautivan muchos de ellos de su basta creación poética.
El motivo: Se acerca el día de la madre en México, fecha por demás estimulada por el comercio pero vale como un gran pretexto para compartir algo de su poesía, con ustedes mis estimados lectores.
Leticia Garriga
Dirección del premio nacional de poesía 1958-1988
Comienzo con la presentación que hace de su libro
ALAS DE CENIZA. Editorial Orión, México.1975
Amo la luz y envuelta voy con las tinieblas
Quiero romper los crespones de mis alas inquietas
Al tramontar los negros soles dejaré la escarcha
Y podré
en asención fugaz
mirar las luces altas.
II
Los labios mustios de los árboles silban una canción de insomnio
Se ha ido de la gruta azul del osario las moscas de oro
Una calavera llora de sus oscuras cuencas escurren prismas rojos
Es la vida un rosario de piedras y de aguas indiferentes todos
No hay final mil rostros esperan por su clavera
por sus primas
por su insomnio.
V
Soy ciega mariposa en estupor de muerte
que golpea con alas mutiladas
en el cenizo mar de polvo de las sombras
Balada sin retorno
Redondo canto al abismo.
VI
Va mi máscara en busca de amuletos
El rostro lívido del deseo la sigue en el hueco del silencio
El seco surco de lágrimas parece un pequeño río muerto
y los ojos vidriados
montan la mirada triste en alas del viento
Suspiro que brota de la entraña exhala amargo ruego
y en el vértigo de la pasión
alcanza a mi máscara de pájaro agorero.
XI
Encerrada en el cuarto de mi tiempo
sombras en los cristales oscuros
debo medir mi longitud presente
en medida que siempre yo rechazo
He de morar en féretro muy negro
en ébano bruñido recio justo
cofre aparente
celador
aljófar del esplendor volátil de mis humos
y he de construir la dimensión exacta
del rígido ataúd de mis orgullos
XII
Finge luz en una senda una sonrisa
caminos y veredas encontradas
Se ha clavado una daga en la pupila
Deambulo ciega y sola
En el largo camino sin parada
Cuánto duele el filo del quebranto
Los luceros quedaron en el musgo
Ajenos a la noche de mi alma
Ya no hay paz
Ya no hay centro
ya no hay nada...
Sólo espero aturdida en lontananza
XIV
Raíces aéreas
manos
brazos
ojos... enredan mi cuerpo
Amor en otoño te invento.
XXV
Vivir en silencio
es caminar autómata en el desierto
valle sin ecos
y navegaren agua sin mar
Perderse en el bosque sin hojas
sin reptiles
sin pájaros
sin insectos
En el silencio el baile es absurdo movimiento
y la risa mueca grotesca
Vivir en silencio es saber
antes de morir
cómo es el silencio eterno.
XXXVIII
En el túnel oscuro
el lento traslado
La hondura en el surco
lecho inanimado
Como fría agua
deslizo mis pasos
Presiento cercano
un río de escombros
un torrente aciago
largo laberinto
hacia un mar de náufragos
donde se eternizan
mis sueños cansados.
XL
En un campo de geranios
vuelan alas en círculos de fuego
Los ángeles se han ido
Sonaron las trompetas
Se abrió el cielo
Ha terminado el tiempo
al revés encendieron los cirios
y sus flamas gesticulan un raro rostro nuevo
La absurda dimensión ha virado a un claro firmamento.
De su libro Reincidencias poéticas. 1981.
Algo de su poesía breve y algo más.
Como altares
mueren en los jardines
los tulipanes
Sufrió mi madre
fue rosa de cilicio
rocío en la tarde.
Cayó su fronda
y tirita el castaño
mas tiene alfombra
Tiernas palomas
vuelan al campanario
paz en las lomas
El amor verdad
cuanto más añejo
es felicidad
No podrás verte
cambiarás bello traje
así es la muerte
Troncos desnudos
hojarasca de años
los soles mudos
Fugaz estrella
intermitente lumbre
la luciérnaga
En los ocasos
el mar prende su cresta
con rayos largos.
I
Quiero llorar
porque la eternidad vendrá
como una oruga
a devorar mis pobres sueños
y los ha de mirar
desde el abismo de los siglos
cuando pasen enlazados
en el viento.
XXX
Sin levar el ancla
en la orilla
donde la sonrisa
se petrifica
por el denso oleaje
los pliegues del tiempo
bifurcaron las aguas
El silencio es de pesadilla
y yo
sueño
sueño
sueño.
Fragmento del poema XXV
Como quisiera huir
y besar mi propia muerte
con el beso sin fin
que me hará viva
y en esa dimensión
he de arder como zarza eternamente
por el milagro esmeralda
de mi vida.
Fragmento del poema XXX
Silencio nebuloso
sólo vio luz y sombra
Sus alas de metal no poseían
el poder de llevarlo al paraíso
del amor
el ensueño
y la belleza
hacia donde se fugan
cuando así les place
las alas azules del poeta.