Henobarbo
Henobarbo (Santiago, Chile, 1980). Seudónimo de Nicolás Ismael Letelier Saelzer.
Estudio en los SSCC de Manquehue, cursó estudios de filosofía en la Universidad de Chile y de Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Durante un tiempo formó parte de las bandas Niñobien y Puta Marlon. El año 2010 publica su primer libro “Violencia barroca”. Actualmente se dedica a su oficio de librero en Santiago de Chile y ha publicado un nuevo libro: “Al sol invicto” (Lecturas Ediciones, 2014).
POEMAS DE HENOBARBO
I
A la memoria de Don Cristóbal Maino
muerto en batalla y enterrado en el cementerio de Père-Lachaise.
Me veo magnífico en mi estatua ecuestre
tomando cerveza
soberbio en una estatua
soy el hombre que dirige las tropas
vencedor
reviso las gordas bolas de mi caballo
diez kilos en la mano
un pergamino
asimétrico
me ven hermoso
mi caballo tritura sus mandíbulas
babea la sangre de mil cristianos
mi caballo come carne
fumando un cigarro
la joven se encuentra en placas de bronce
inscrita
mis victorias son de carne y pelo
después de la resaca
llora mi querida barra prostibularia
mi tía Olga-Zulema-Karlina
las topleteras de Avda. Matta
nadie las tomó en cuenta
yo les daré hombres
hombres más hombres que yo
y mi caballo
pues este pecho
sometió a los Sármatas
saqueó Rávena
fui el primer converso
el que prendió llamas a Savonarola
muerto en Tucapel
resucité en un Hawker Hunter
diecisiete años descendí a los infiernos
(un pasaje en el tiempo)
al huir las sombras
bajaron las legiones desde cerro 18
dejaron un mojón calentito
una tortita humeante
querido regalo a su clase dirigente
los brutitos se la comieron felices
no entendieron nada
¡los hombre al paredón!
¡las mujeres al comercio sexual!
¡debemos mejorar la raza!
mi caballo ha muerto
la estatua lo dice
II
Señalas en cada hombre
una marca de infortunio
de pérdidas
en este universo que se expande
ellos me señalan a mí
donde el tiempo y el lugar
la sospecha
son lo mismo y el otro
donde las palabras demarcan
los objetos se contraen
donde los hombres ponen fin
la naturaleza comienza
¡hombre
vales menos que el arma que he puesto frente a ti!
¡menos que sus municiones!
y el Sol Invicto nos rodea en todo
en todo lo que es bueno.
VI
El sol de enero
cuece los cadáveres
huyen sin sus cuerpos las sombras
de la basura
abandonada
la joven
de su ángulo obscuro
derramado
brota la primera orquídea
sus hermanas crecen firmes
robustas
las más dignas flores de la temporada
VII
A partir de la Venus del espejo de Don Diego de Velázquez.
Rokeby Venus
un lanzazo
perdido
en las plantas
los dedos de tus pies
olores de una dama larga
confío
sin pecado concebida
bella criatura
de tu cama brotan difuntos
diosa eréctil
capricho libertino
cupido
tu hijo
sostiene el espejo
la imagen no es simple
la imagen no hace justicia
pudieras ser hermafrodita
en pincelada suelta
salto
manchado por la luz
salto
expulsado en punto de fuga
acabo
escroto mal cosido
me irritas
puedo degollarte en tres segundos
uno
dos
Rodrigo de Orellana golpea la mesa
softly as in a morning sunrise
softly as in a morning sunrise
softly as in a morning sunrise
this is the way the world begins
not whit a whimper but a bang.
IX
Los hombres Agrippa no dudan
los hombres Agrippa sospechan
construyen
esperan inquietos los días venideros
bebiendo el silencio
la fuga es un desmembramiento de sonidos
de notas que deben ser acabadas
en contrapunto y reiteración
rápido
el ternero
el ternero sangra
el ternero sangra tibio
Conrado Gesner
naturalista connotado
bibliógrafo compendioso
al momento de su muerte
consumido por la peste
mediocre Sibila
una frase obvia
predecible
susurró
-tan poco es el tiempo y tantos los animales-
susurró.
X
Caminaba por la noche
de improviso
a mis pies iluminada
una paloma muerta
compacta
solo el cuello torcido
en contorción irreparable
decía
he muerto
y sabemos que debe morir
es el hondo fundamento
constatado rara vez
caminaba y caminaba pensando
¿una vez al año?
puede ser.
Todo vuelve al sol invicto
AL SOL INVICTO (Lecturas Ediciones, 2014) de Henobarbo
Por Ernesto González Barnert
AL SOL INVICTO (Lecturas Ediciones, 2014) de Henobarbo o Nicolás Ismael Letelier Saelzer (Santiago, 1980) corresponde a su segundo poemario, tras Violencia Barroca (2010), de la misma editorial. Y no me cabe duda un salto hacia delante en el dominio y soltura cada vez mayor de su poesía. Rápidamente uno percata en su trabajo el dejo, el emparentamiento de su poética, con Maquieira. Al igual que Diego Maquieira con una factura ingeniosa y satírica y desenfadada como pocas, sobre todo en este delgado y largo país, aunque no es tan divertido como el maestro. Igual es refrescante y a ratos descolla, sobre todo en el capítulo: Sesión primera del cómite de higiene mental y otras observaciones, donde me parece que Henobarbo se luce y despega de su base, alcanzando altura y dimensión con poemas fantásticos como De la evaporación en los riegos, Observación del protocolo médico-forense Nº5 y Nº9, etc. Así también destaco algunos poemas en otro de los capítulos que conforman este amplio bufet de tiras y aflojas como El Bosco 1593… o Asalto a las imágenes…. Hasta en el capítulo que da título al libro despacharse ese poema tremendo y escueto que es 6. Un poemario que confirma a Henobarbo como un poeta que viene con ganas de llevarse la rama de laurel para la casa. Poemas como los antes nombrados o del inicio como Giga 12/8, Pavana Nº2 o Ritornello hacen de este poeta un arma cargada de futuro en un volumen que termina en sordina con un colofón de imágenes despampanantes y atronadoras en la cabeza.
De la evaporación en los riegos
Melgarejo
usted tiene un apellido gracioso
apellido superado sólo por el bueno de Mondaca
mañana lo quiero aseado
en el cuarto de limpieza le darán su uniforme
a las seis de la mañana se reporta en el parque
Mondaca le dará los útiles de aseo
y recuerde no regar malezas ni pasto seco.