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    Poesía popular y poesía narrativa de los árabes 
    españoles


    por Adolf Friedrich von Schack

    Al lado de la poesía erudita tuvieron los españoles mahometanos, sin que en ello quepa la menor duda, una poesía popular. Aunque de ella no quedase resto alguno, su existencia estaría confirmada por el acorde testimonio de los escritores cristianos y musulmanes. Al-Qazwini cuenta que en los alrededores de la ciudad de Silves no había nadie que no compusiese versos, y que, si se pedía al gañán que iba detrás del arado que los recitase, al punto los improvisaba sobre cualquier tema que se le diera. Populares, como éstos, debieron ser asimismo los versos a que se refiere el Arcipreste de Hita cuando habla de los cantares de danza que él mismo compuso para cantadoras judías y moriscas, y de los instrumentos que no convienen a los cantares de arábigo. Aún mucho más tarde, cuando la lengua escrita de los árabes hacía tiempo que había caído en desuso entre los infelices moriscos, les prohibió la inquisición cantar versos arábigos, los cuales estaban, sin duda, en el dialecto del pueblo.

    Se ha de considerar además que de las innumerables obras escritas de los árabes de España, sólo una mínima parte ha llegado hasta nuestros días. Primero en las devastadoras invasiones de los almorávides y almohades, y después en las de los cristianos, fueron destruidas las bibliotecas, Y por último, los libros mahometanos que en la Península quedaban fueron entregados a las llamas por el fanático furor de los vencedores. Sólo se salvaron de la gran destrucción algunos pocos, que por una feliz casualidad pudieron ocultarse, y los que de antemano habían sido enviados a África o a Oriente. Más cruel aún que con los documentos escritos de la literatura, debió de ser el destino, que lanzaba de su antigua mansión a aquel pueblo, y que le destruía como nación, con los cantos populares, los cuales, de acuerdo con su naturaleza, pasaban de boca en boca, y rarísima vez eran conservados por escrito. No debiera, pues, parecernos extraño si totalmente hubiesen desaparecido, sin dejar vestigio alguno. Con todo, no ha sido así, por dicha, porque muchos de ellos se conservan. Por ejemplo, la siguiente poesía, que trae Maqqari, tiene un carácter enteramente popular. Para su mejor inteligencia importa saber que se compuso en los últimos tiempos del reino de Granada, cuando la ciudad y el campo padecían mucho a causa de la guerra:

        Con sus rayos el amor
    aún inflama nuestros pechos;
    mas ¿dónde están las amigas
    y los dulces compañeros?
    ¿Cómo pasaron las fiestas
    alegres en otro tiempo?
    Los convites y manjares
    ¿Cómo se desvanecieron?
    ¿Dónde están los ricos guisos,
    condimentados con queso,
    que el corazón nos robaban
    en la mesa apareciendo?
    ¿Dónde los tarros, de leche
    deliciosísima llenos,
    preparada con almíbar
    y arroz esponjoso y tierno?
    ¿Do la carne que, pendiente
    del hogar en un caldero,
    en las brasas se cocía
    con moscatel del añejo?
    ¿Do del añafil alegre
    los melodiosos acentos,
    que competían acordes
    con el laúd y el pandero?
    Allí cantábanse en coro
    tales tonadas y versos,
    que a Mabid y que a Zirjab
    envidia dieran y celos.
    La rienda allí se soltaba
    a las burlas y a los juegos;
    y rompía los cerrojos
    de toda puerta el deseo.
    Idos, allí se decía
    a los censores severos,
    si no queréis que a jirones
    el vestido os arranquemos.
    Sin escándalos rompía
    allí cada cual el freno;
    nadie censurarle osaba,
    nadie vigilar sus hechos.
    Exprimido de las uvas
    el deleite andaba suelto,
    entre la verde enramada
    y entre las flores del huerto.
    Alzaban allí las copas
    los árboles hasta el cielo,
    cual grupo de amigos fieles
    y camaradas discretos.
    Cuando en sus tallos lozanos
    las flores se iban abriendo,
    de su beldad y su gracia
    se maravillaban ellos.
    Eran esposas las flores,
    que en aquel hermoso tiempo
    de primavera venían
    a celebrar su himeneo.
    Y cuando la nueva fruta
    los árboles daban luego,
    miel el paladar gustaba,
    rubíes los ojos viendo.
    ¡Ay! todas estas delicias
    como relámpago huyeron.
    Ya no las gozan los grandes;
    ¿qué han de esperar los pequeños?
    ¿Cómo vencer el destino
    y derogar sus decretos?
    En balde el bien que nos roba
    que nos devuelva queremos.



    También debe contarse entre la poesía popular la siguiente lamentación del tiempo en que Granada estaba sitiada por los cristianos:

       El clangor de los clarines
    y el son de los atabales,
    turbando nuestro reposo,
    asustan a cada instante.
    Horror de guerra denuncian,
    llamando a duros combates,
    ¡Señor, mis brazos se rinden;
    esfuerzo y brío prestadles!
    ¡En tal angustia, a mi alma
    dad sufrimiento bastante,
    para que de él se revista
    cual arnés impenetrable.



    Pertenecen además al género popular dos especies de cantares, que en España estuvieron muy en moda y que fueron cultivados con extraordinario afán: el zéjel o himno sonoro, y la muwaššaha o cantar del cinturón. El signo característico que los distingue está en la forma. Consiste ésta en que la rima, o combinación de rimas, de la primera estrofa, es interrumpida por otras rimas; pero vuelve al fin de cada estrofa, haciendo así la terminación del todo. Se dan también ejemplos en que falta la estrofa de introducción, mientras que la composición conserva en lo restante la misma estructura, y todas las estrofas están ligadas entre sí por las mismas rimas finales. El orden y enlace de los pensamientos y la elección del metro quedan a gusto del poeta. Que el zéjel pertenece a la poesía del pueblo es cosa segura, porque los cantos de esta clase que se han conservado están escritos en dialecto vulgar, y por lo común no guardan en la metrificación las leyes de la cantidad, tan severamente observadas en la poesía culta o erudita, antes bien se guían por el acento. De la muwaššaha se puede afirmar lo mismo, en vista de lo que dice un escritor arábigo, de que parta semejantes poesías no hay lugar en los libros de un mérito duradero. Se deduce también de esta sentencia que los escritores que juzgaron dignos algunos de estos cantos populares de que ellos los transcribiesen y conservasen en sus obras, escogieron precisamente aquéllos que más se aproximan al carácter de la poesía erudita. Hacer una distinción entre estos dos géneros de composiciones es harto difícil, pues ambos tienen en toda su estructura gran semejanza entre sí.

    La imitación de la forma de estas composiciones poéticas, sólo es posible traduciendo muy libremente el texto. Con esta condición, presento aquí los primeros ejemplos de un zéjel y de una muwaššaha en nuestra lengua.




    ZÉJEL

       Cercada de guardadores
    y tímida y zahareña,
    ¿do hallarla, si me desdeña,
    huyendo de mis amores?

        ¿Acaso nunca entraré
    donde reposa mi amiga?
    ¿Cuándo será que consiga
    que una respuesta me dé?
    En el corazón guardé
    el amor que me maltrata;
    mas extraño que la ingrata,
    sin piedad de mis dolores,
    en lid traidora me mata,
    huyendo de mis amores.

        Deja mi bien, el huir,
    y ven do amor te convida;
    ven a la margen florida
    del claro Guadalquivir;
    ven conmigo a compartir
    de amor el fruto y las flores,
    do en átomos voladores
    esparce el agua el molino;
    allí beberemos vino,
    allí aprenderás amores.

        Y si otro sitio te agrada,
    ven donde gira la noria,
    donde Ruzafa su gloria
    despliega en regia morada,
    do no vienes, prenda amada,
    me quema el vino y hastío,
    esquivo la compañía
    de los amigos mejores,
    y juzgo noche sombría
    del alba los resplandores.

        Ten confianza en el cielo,
    valor y desenvoltura,
    y no te inspiren recelo
    mis caricias y ternura.
    Di, ¿por qué inclinas al suelo,
    toda confusa, los ojos?
    Sé propicia a mis amores,
    y con místicos fervores
    burla sospechas y enojos
    de tus necios guardadores.

        ¿Llegó el alma a delirar
    con ensueños de esperanza?
    ¿El bien que anhela y no alcanza,
    al cabo podrá lograr?
    No sé; mas siento un pesar
    enorme en el alma mía,
    que sólo vencer ansía
    tu desdén y tus rigores,
    y que un imperio daría
    por conseguir tus amores.



    MUWAŠŠAHA

       Los vasos circulan, la fiesta ha empezado;
    no dejéis de darme del licor dorado.

          Gocemos del claro vino
       en el ameno banquete;
       chispeante y espumoso
       en el hondo vaso hierve,
       y una tempestad de perlas
       y de topacios parece;
    como si en el seno del vino agitado
    las pléyades mismas se hubiesen prensado.

          Mil dulcísimos cantares
       hacen más vivo el deleite,
       y el ser la fiesta entre flores
       bajo la enramada verde,
       do las gotas de rocío
       entre las ramas se mece.
    Frescura el rocío difunde en el prado
    y exhalan las flores olor delicado.

          Recorriendo los jardines
       linda moza se divierte;
       sobre su fresca mejilla
       posé mis labios ardientes,
       y dije: ¡Bendito sea
       el punto en que logro verte!
    Antes que la vida nos haya dejado,
    del goce apuremos el vaso encantado.



    De otros ejemplos de esta clase hablaremos más tarde, cuando examinemos la poesía de los árabes en relación con la poesía de los pueblos cristianos de Europa.

    La muwaššaha fue inventada, en el siglo IX de nuestra era, por un poeta de la corte del emir Abd Allah. De él la tomó Ibn Abd Rabbih, el contemporáneo de Abd al-Rahmán III. Posteriormente, en la primera mitad del siglo XII, se distinguieron en este género Ibn Zuhr e Ibn Baqi, muerto en 1145. El zéjel empezó a usarse en tiempo de los almorávides. Con esto queda rebatida la opinión de que los árabes no hubiesen usado esta forma antes de conocer los cantares españoles, y hasta de que no hubiesen poetizado en el dialecto vulgar y por semejante estilo. Dicha opinión descansaba en la errónea creencia de que pudiese existir un pueblo sin una poesía popular, la cual se ha descubierto siempre, así entre las tribus más rudas como entre las naciones de la más refinada civilización. La diferencia ha consistido sólo en la mayor perfección y difusión de esta poesía. Por lo tocante a la de los árabes españoles, sólo podremos añadir a nuestras escasas noticias, citando varias composiciones del género del zéjel, porque si no se puede asegurar decididamente su procedencia española, todavía consienten que algo nos inclinemos en favor del país donde el género tuvo origen. La primera de estas composiciones, de la que daremos pocos versos como muestra, describe el día del juicio y sus horrores:


       Al fin habrá de cumplirse
    de Dios el alto mandato,
    y se quedarán vacíos
    las chozas y los palacios;
    y será dada la orden
    de exterminar lo creado,
    y dominará la muerte
    sobre ciudades y campos.
    No habrá hombres ni habrá duendes,
    morirán fieras y pájaros,
    se oscurecerá la luna,
    y el sol perderá sus rayos.



    Otras dos poesías hemos de citar, que nos parecen más importantes; pues demuestran que había cantores o declamadores, semejantes a los juglares de la edad media, los cuales recitaban versos por el estilo del zéjel, en un corro de gente del pueblo que en torno suyo reunían. Algunas de estas composiciones no eran meramente líricas. En una de ellas suplica el cantor a su noble y benévolo auditorio que le preste atento oído, pues va a referir una aventura amorosa. Luego prosigue:

       Una hermosa y noble dama,
    que solazándose iba,
    hallé un viernes, en la calle,
    de cuatro esclavas seguida.
    Miróme, y quedó en sus ojos
    de amor el alma cautiva.
    A una esclava me dirijo;
    la esclava dice con risa:
    la Princesa, mi señora,
    del emir Yaban es hija.
    Yo replico que el emir
    cuanto tiene me debía.
    Luego hablé de mis tesoros
    y riquezas infinitas,
    de mis siervos y corceles,
    de mis palacios y quintas.
    La Princesa me escuchaba
    y de este modo decía:
    sujeto de tan buen talle
    no puede decir mentira.
    Alentado, le propuse
    ir a hacerle una visita;
    entre amorosa y turbada
    ella al fin lo concedía.
    Muy pronto un alma y un cuerpo
    fuimos, y una sola vida;
    los besos que yo le daba
    con usura me volvía.
    No bien cumplí mi deseo,
    y logré toda mi dicha.
    Ver mis inmensos tesoros
    la Princesa pretendía.
    Yo respondí: Soy poeta,
    y tengo un alma tan rica,
    que al oro, de que carezco,
    aventaja mi poesía.
    Aunque mis joyas y mis chales
    ni te adornen ni te vistan,
    mis versos harán famosa
    tu hermosura peregrina.



    Terminada esta narración, el poeta hace el elogio de Mahoma, declara su nombre y su patria, se jacta de haber compuesto muchas qasidas y muchos zéjeles, y concluye con estas palabras: «¡Oh pueblo de Zifta! cuando yo esté en el sepulcro, pide a Dios, siempre que te acuerdes de mí, que me perdone mis pecados».

    La otra poesía, como ya lo indica su título, es también una narración, y trata igualmente de una visita nocturna a una hermosa. De un pasaje de esta composición se puede inferir que el que la recitaba pedía dinero a sus oyentes.

    En las poesías mencionadas, no sólo tenemos interesantes pruebas de que existía la poesía popular entre los árabes, sino también de que se equivocaba la opinión de que entre los árabes no hubo más forma de poetizar que la lírica. Lo único, por consiguiente, que nos queda por dilucidar es hasta qué punto la poesía arábiga, singularmente la arábigo-hispana, contuvo en sí el elemento narrativo.

    Como, según Tácito, los cantos de los antiguos germanos eran sus únicos documentos de los casos pasados, así, según Suyuti, los árabes anteriores al Islam no tenían más historia que sus breves poesías. «Cuando un beduino, dice, refería un suceso histórico a personas para quienes era nuevo, había regularmente la exigencia de que recitase algunos versos que viniesen en apoyo del caso narrado». La narración en prosa, con poesías interpoladas, que daban autoridad y crédito a la narración, mientras que la narración misma era como comentario y aclaración de ellas, fue la más antigua forma de la tradición, y aun la única, mientras no vino la escritura a servir de medio para conservar la memoria de los sucesos. Hasta después de haberse extendido el uso de la escritura duró este modo de tradición oral. Versos de carácter lírico, improvisados en un instante dado, y explicando una determinada situación, corrían de boca en boca, con una aclaración en prosa sobre las circunstancias en que se compusieron, y una clase de hombres, que ya dijimos en otra parte que se llamaban ruwah, en singular rawi, esto es, narradores o recitadores, se encargaban de difundir entre el pueblo, en esta mezcla de prosa y de poesía, los acontecimientos dignos de conmemoración. Estos narradores eran famosos por su prodigiosa memoria y afirmaban que no sólo recitaban fielmente los versos, sino también la narración prosaica, que repetían palabra por palabra, conformen la habían aprendido de ancianos jeques, y éstos de otros más ancianos. Una gran cantidad de tales tradiciones sobre las batallas y aventuras de los árabes del desierto, fue reunida por un contemporáneo de Harun al-Rašid, y nos ha sido conservada por el andaluz Ibn Abd Rabbih, poeta de la corte de Abd al-Rahmán III.

    Pero, si puede creerse que este o aquel rawi fue bastante escrupuloso de conciencia para repetir los hechos sin la menor adición y con las mismas palabras que sus antecesores, también es imposible pensar que sean constantes tales escrúpulos en todos ellos y a través de tantas generaciones. No cabe duda en que muchos rawíes han de haber intentado referir los acontecimientos, no como realmente sucedieron, sino como debieron suceder, excitando así con más viveza el interés del auditorio. Semejante procedimiento ha ido creando por todas partes la epopeya, propiamente dicha, y es menos de creer que faltase en el caso de que hablamos. En otros casos, la actividad del rapsoda sólo podía emplearse sobre un contenido, firmemente encerrado ya en el metro, el cual ayudaba también a la memoria, y sin embargo, esta actividad, cambiando la forma y la estructura, ponía mano en la poesía. Entre los árabes, por el contrario, siendo dificilísimo conservar la prosa en la memoria, era no sólo más fácil, sino también más ventajoso para el narrador el enriquecer y adornar los hechos tradicionales con la propia fantasía, en vez de atenerse a recitar meramente lo aprendido. De esta suerte no podía dejar de ocurrir la transformación de la historia en la leyenda, y de que en efecto la hubo es claro testimonio y ejemplo, en la historia literaria de los árabes, el libro de los hechos de Antara. La gran colección de leyendas sobre dicho héroe y poeta tiene por esencial fundamento hechos históricos, conocidos y conservados en el libro de los cantares y en el comentario de las mu'allaqat. El modo de narrar es el ya descrito: una noticia sobre las hazañas del héroe, con versos interpolados, que él pronunció en esta o en esta otra circunstancia. Es de presumir que, en un principio, se conservaron fielmente las palabras del primer narrador; pero, mientras que los versos, que se guardaban con facilidad en la memoria y que a causa de su forma artística no se podían cambiar sin trabajo, permanecieron en gran parte los mismos, la parte prosaica de la narración hubo de sufrir notables mudanzas al ir pasando de boca en boca. No sólo tomó en muchos pasajes cierta estructura rítmica y se adornó con rimas, sino que recibió en su contenido multitud de adiciones y cambios. Los narradores procuraron prestar un nuevo encanto a lo ya conocido, y hacer más interesante el asunto, añadiendo con la propia inventiva aventuras por el orden de las primeras. Por último, aquel de quien este conjunto de tradiciones recibió la forma que tiene hoy, aquel que pasa comúnmente por el autor de la obra, sólo puede colocarse al final de una serie de antecesores, cuyo trabajo, que había durado siglos, él terminó y perfeccionó, reuniendo y ordenando con diestra mano los trozos esparcidos. Así, en la narración de las hazañas de Antara, la historia, pasando de generación en generación, ha venido a convertirse en poesía, y la misma manera de nacer han tenido otros monumentos importantes de la poesía épica, aun cuando les haya faltado, para ser una epopeya en todo el sentido de la palabra, la unidad y el conjunto armonioso.

    También en España, durante los primeros siglos de la dominación arábiga, apenas si la noticia de los sucesos se transmitía de otro modo que por los labios y los oídos del pueblo. La necesidad de escribir la historia casi no se hacia sentir cuando diariamente se contaba en los campamentos, en los palacios y en las plazas de las ciudades. Así es que más tarde apelaban los historiadores al testimonio de los narradores o rawíes, al referir los sucesos de los primeros siglos después de la conquista. Los guerreros sabían recitar versos y aventuras de los antiguos tiempos, y hasta los reyes eran encomiados porque guardaban en la memoria los versos y las hazañas de los árabes, así como los anales de los califas, y porque eran buenos recitadores de versos. El visir Muza, principal miembro de la sociedad que el emir Abd Allah solía reunir en torno suyo para conversar discretamente, no sólo era famoso como improvisador y como poeta, sino también como buen narrador y muy versado en la historia de los Banu omeyas. En el palacio, en aquella especie de tertulias literarias, se recitaban poesías que narraban los combates de los antiguos árabes y otras historias guerreras, y que ensalzaban las gloriosas hazañas. Esto recuerda un pasaje de Cicerón, idéntico casi, así en el sentido como en las expresiones, en el que se dice que era costumbre entre los antiguos romanos cantar en los festines las alabanzas de los ilustres varones. Así como de estas palabras se ha venido a deducir la existencia de cantares narrativos entre los romanos, podemos también nosotros sacar la consecuencia de que entre los árabes españoles había tradiciones épicas. No se quebranta nunca la ley según la cual la historia, cuando pasa oralmente de individuo a individuo y de lugar a lugar, se convierte en poesía. Y no es objeción que el tiempo de que aquí se habla era ya demasiado histórico para que en él se llegase a crear una tradición épica. Aun durante las cruzadas, cuando en el ejército de los cruzados mismos había cronistas, han empezado a formarse semejantes tradiciones. Desde que se hizo el importante descubrimiento de que la historia de los primeros tiempos de Roma, escrita por Tito Livio, no sólo se funda en una poesía heroica ya perdida, sino de que además esta poesía ha entrado en parte en la historia mencionada, se ha observado tan a menudo el mismo fenómeno en tantas supuestas obras históricas de los más diversos pueblos, que un nuevo caso de lo mismo no debe ya maravillar a nadie. La primitiva Historia de Armenia, por Moisés de Chorene, está ya demostrado hasta la evidencia que se funda sobre antiguos cantares. Las sagas escandinavas, tomadas de los propios labios de los scaldas, constituyen la mayor parte del asunto que Saxo Grammatico ha tratado en prosa latina. De góticas poesías heroicas nace la obra de Jornandes, y longobárdicos cantares, aunque con diversas palabras, ha entretejido Paulo Diácono para formar la suya. Una multitud de romances, que desaparecieron ya, se han conservado, al menos en los contornos, en la Crónica general de D. Alfonso X. Nadie duda ya que Gonfried de Monmouth, en su Historia de los reyes bretones, ha intercalado cantares gaélicos del cielo épico del gran rey Arturo. Y no es maravilla que antiguos historiadores procediesen así; pero ¿hasta qué extremo llegaría esta transformación de la poesía en historia, cuando todavía historiadores de estos últimos siglos han seguido involuntariamente las huellas de Turpin, el cual compuso su historia de Carlos Magno y de Roldán con poesías románicas, traducidas en prosa latina? Esto ha sucedido, sin embargo: Mariana cuenta de buena fe una historia de las bodas de los Condes de Carrión con las hijas del Cid, que lleva tan claramente el sello de la poesía popular como cualquiera otra de la Crónica general. Mariana siguió en esto a un cronista; pero el cronista había, sin duda, tomado por garante a un compositor de romances. Por último, Hume ha introducido en su Historia de Inglaterra dos narraciones sobre los amores de Edgardo, sacadas de Guillermo de Malmesbury, el cual, a su vez, las había compuesto siguiendo unas antiguas baladas.

    Si abrimos ahora los libros arábigos que tratan la antigua historia de Andalucía, reconoceremos al punto que hay mucho de fabuloso y poético en las noticias allí contenidas. Sirva de ejemplo lo siguiente: Ibn al-Qutiyya, que casi exclusivamente ha bebido en la tradición oral, refiere como Musa, el conquistador de España volvió en triunfo a Siria. Iban en su séquito cuatrocientos hijos de príncipes godos, adornados con coronas y cinturones de oro. Cuando ya se acercaba a Damasco, supo que el califa al-Walid estaba enfermo de muerte, y recibió una embajada de Sulayman, el inmediato sucesor al trono, exigiéndole que dilatase su llegada, a fin de que el nuevo califa pudiese solemnizar el principio de su reinado con la entrada del conquistador de España. Musa, no obstante, contestó al mensajero: «Mi deber me ordena ir adelante sin detenerme. Si el destino llama a mi bienhechor a otra vida antes de mi llegada, suceda lo que está escrito». Musa, en efecto, prosiguió su viaje e hizo aún su entrada en Damasco antes de la muerte del anciano califa. El enojo de Sulayman le amenazó desde entonces. Apenas Sulayman subió al trono, cargó de cadenas a Musa, extendió su venganza sobre su hijo Abd al-Aziz, y envió mensajeros a Andalucía para que le trajesen su cabeza. Abd al-Aziz, casado con la viuda del último rey godo, residía en Sevilla como gobernador, y recibió a los enviados sin el menor recelo. La mañana después de su llegada fue a hacer su oración a la mezquita, y estaba leyendo en el mihrab la sura de la apertura cuando los que le cercaban desnudaron de pronto los alfanjes y le cortaron la cabeza, la cual fue enviada a Damasco al califa. Éste tuvo la crueldad de hacer venir al padre del asesinado y de presentarle en un plato la cabeza de su hijo. Al verla prorrumpió el infeliz anciano en estas palabras: «Por Alá, tú le has asesinado mientras hacía su oración como un buen muslim; pero tú mismo, Sulayman, no tendrás otra suerte, durante tu reinado, que la que has hecho sufrir a Musa.

    Otro ejemplo es éste: En Córdoba se había encendido una rebelión espantosa. Multitud de pueblo, ardiente en ira, recorría la ciudad, y se dirigía de todas partes contra el alcázar para entrar en él por asalto. El rey al-Hakan veía desde la azotea las turbas que se agitaban en siempre creciente número, y oía sus amenazas y feroces gritos, que se mezclaban con el resonar de las armas. Entonces llamó a su paje Jacinto y le mandó que le trajese un pomo de bálsamo. Jacinto creyó que había entendido mal la orden, y vacilaba antes de cumplirla. Al- Hakan exclamó impaciente: «Ve, hijo de un incircunciso, y traéme pronto lo que deseo». El esclavo se dio prisa, y al volver con el pomo, el Rey se ungió con el bálsamo las barbas y el cabello. Maravillado el paje, se atrevió a preguntar: «Señor, ¿es éste tiempo a propósito para aromas? ¿No ves el peligro en que estamos?» «-Calla, miserable», replicó al-Hakan; «¿cómo podrán aquellos en cuyas manos caiga, distinguir de los demás la cabeza de al-Hakan, cuando la encuentren separada del tronco y no ungida?» Dicho esto, se vistió el arnés, repartió las armas entre los suyos y se lanzó en la pelea.

    Es tan innegable el carácter poético-popular de estos fragmentos, que parecen romances desligados e interpolados en la prosa. Tampoco faltan prodigios. Cuando Tariq se dio a la vela, en la costa de África, para la conquista de España, vio en sueños al Profeta, rodeado de sus primeros prosélitos: todos llevaban espadas en las manos y arcos en la espalda, y Mahoma caminaba delante del bajel, hacia la orilla española, y decía a Tariq: «Ve a tu destino». Después de sus conquistas en el norte de España, vio Musa un ídolo, en cuyo pecho estaban escritas estas palabras: «¡Oh hijos de Ismael! hasta aquí habéis llegado con buen éxito; pero, si queréis saber de la vuelta, os diré que habrá entre vosotros discordias y combates, y que los unos a los otros os cortaréis la cabeza».

    Sobre las aventuras de Abd al-Rahman I, y sobre la fundación del imperio omiada en Córdoba, se conservan los restos de una grande epopeya tradicional, esparcidos en diversos historiadores. Citaremos lo más sustancial. En tiempo en que los abasidas ejercían una sangrienta persecución sobre la derribada dinastía y familia de los Banu omeyas, el joven Abd al-Rahmán estuvo a punto de asistir al traidor convite del gobernador de Damasco, donde le aguardaba el mismo fin que en él hallaron los otros omiadas. En el camino se encontró con un hombre que le debía muchos favores. Éste se llegó a él, dando muestras de la más viva emoción, y le dijo: «Atrás, atrás; huye hacia el Occidente, donde un reino te espera; todo esto es traición de Abd al-Abbas, que desea librarse de los omiadas con un solo golpe». Abd al-Rahman contestó: «¿Cómo puede ser eso, cuando el gobernador ha recibido orden de convidarnos, de restituirnos nuestros bienes, y aun de hacernos ricos presentes?- No te dejes alucinar por tales ofrecimientos, replicó el hombre; porque, créeme, los abasidas no se juzgarán nunca seguros en el poder mientras los omiadas tengan abiertos los ojos.- Si yo sigo tus consejos, preguntó Abd al-Rahman, ¿qué habrá de sucederme?» El de los avisos contestó: «Desnuda tus espadas y déjame ver tus hombros; porque si no me equivoco, tú eres el hombre a quien el destino promete el imperio de Andalucía». Abd al-Rahman desnudó sus hombros, y el hombre vio en uno de ellos el lunar negro que había visto mencionado en el libro de las profecías. Entonces repitió las palabras: «Atrás, atrás; huye hacia el Occidente»; y añadió: «Yo te acompañaré una parte del camino y te daré veinte mil dineros. No bien los recibas debes partir». Abd al-Rahman preguntó quien le daba aquella suma, y exclamó maravillado, cuando supo que su tío Maslama: «¡Por alá, hombre, tú dices la verdad! Ahora recuerdo que cuando yo era niño todavía, mi tío Maslama, en cuya casa me crié desde la muerte de mi padre, descubrió un día sobre mi hombro el lunar de que hablas, y al verle prorrumpió en llanto. Mi abuelo el califa Hišam, que estaba allí, preguntó a mi tío la causa de su repentina emoción, y Maslama dijo: «¡Oh príncipe de los creyentes! este niño huérfano ha de sobrevivir a la caída de nuestro imperio en Oriente y ha de ser rey en Occidente!» Mi abuelo preguntó de nuevo que cuál era el motivo del llanto en lo que acababa de decir, y mi tío replicó: «Yo no lloro por él; lo que me arranca lágrimas es la suerte de las mujeres y de los niños de la estirpe omiada, cuyos collares de plata y de oro han de convertirse en cadenas de hierro, y cuyos dulces aromas y olorosos ungüentos han de convertirse en hediondez y podredumbre. ¡Pero Dios está sobre todo! A la prosperidad y a la gloria siguen la decadencia y el infortunio».

    En virtud de estos avisos, Abd al-Rahman se abstuvo de ir al convite. Pronto recibió la nueva del asesinato de los omiadas, del cual pocos de sus parientes lograron salvarse. Los esbirros de los abasidas le buscaron luego; hallaron a su hermano Yahya y le dieron muerte. Abd al-Rahman huyó con uno de sus más cercanos parientes, durante la oscuridad de la noche, hasta que llegó a una aldea, oculta entre árboles y cañaverales, a orillas del Éufrates. Allí esperó esconderse y aguardar una ocasión favorable para fugarse a África. Estando así escondido y descansando en un cuarto oscuro, porque estaba enfermo de los ojos, vio que su hijo Sulayman, que sólo contaba cuatro años y que estaba jugando a la puerta de la casa, entró de pronto en la habitación y se echó en sus brazos como si buscase asilo. Como el príncipe no comprendía lo que aquello podría significar, rechazó al niño; pero éste se asió a él más fuertemente aún, y con gestos de violenta angustia empezó a lamentarse. Abd al-Rahman salió entonces de la estancia para averiguar la causa de aquel espanto, y vio los negros estandartes de los abasidas, que ondeaban al viento muy cerca ya de la aldea. Apresuradamente tomó consigo algún dinero y emprendió la fuga con su hermano menor, dejando a su hijo pequeño bajo la custodia de sus hermanas. A éstas y a su liberto Badr los informó del camino que emprendía, y les indicó un lugar donde volverían a encontrarse. Así pudo escapar de sus perseguidores, y vino a ocultarse de nuevo, con su hermano, a corta distancia de la aldea. La casa, no bien ellos la dejaron, fue circundada por una tropa de gente de a caballo y registrada escrupulosamente. Entre tanto llegó Badr donde estaban los fugitivos; pero mientras éstos enviaron al dicho Badr y a las otras personas de confianza a comprar caballos y otras cosas conducentes a continuar la fuga, un esclavo traidor descubrió a los enemigos el sitio en que se escondían. Otra vez oyeron a poco el estruendo de los jinetes que se aproximaban, y huyeron precipitadamente hacia el Éufrates. Antes de que los de a caballo llegasen a la orilla, la alcanzaron ellos y se echaron al agua para pasar el río a nado. Los perseguidores, habiendo tocado la orilla poco después, les gritaban: «Volved; no os haremos ningún daño». Abd al-Rahman no se fió de aquellas traidoras palabras y siguió nadando sin cesar. Cuando estuvo en medio del río, vio que su hermano, no tan buen nadador como él y desconfiando de sus fuerzas, retrocedía para volver a la orilla de que había partido. Abd al-Rahman procuró animarle para que siguiese, pero el temor de morir ahogado, y las mentidas promesas que le hacían los jinetes de que respetarían su vida, le decidieron a volver, falto de aliento. Abd al-Rahman le gritaba: «¡Adelante, hermano, a mí, a mí!»; pero en balde. Abd al-Rahman llegó solo a la opuesta margen del Éufrates. Uno de los de a caballo pareció inclinarse por breves instantes a lanzarse en el río y nadar detrás de él, pero sus camaradas le disuadieron, y cesó la persecución. Apenas Abd al-Rahman puso pie en tierra, buscó con los ojos a su hermano, y le vio con angustia entre las manos de los soldados, los cuales, sin tener compasión de aquel mancebo de trece años, que se les había entregado bajo la fe de su palabra, le degollaron, y partieron, llevando en triunfo su cabeza.

    Después de este horrible momento, el príncipe continuó sin descanso su fuga, hasta que logró internarse y esconderse en un espeso bosque. Cuando se creyó más seguro de ulteriores persecuciones, salió del escondite y prosiguió su viaje hacia el Occidente.

    Poco después aparece Abd al-Rahman en Palestina, donde vuelve a encontrar a su fiel Badr; más tarde le vemos buscar un asilo en África. Un judío, que había estado primero al servicio del tío de Abd al-Rahman, había profetizado al gobernador de aquella provincia que un quraysita de la familia de los Banu omeya, a quien era fácil reconocer por dos rizos en la frente, y que se llamaba Abd al-Rahman, había de apoderarse del imperio en Andalucía. Ocurrió que el gobernador vio por acaso al príncipe, y habiendo observado los dos rizos en su cabeza, dijo al judío: «Ése es aquel de quien me hablaste; mandaré que le maten». El judío respondió: «Si no es aquél, nada te importe; y si es aquél, no podrás matarle».

    Abd al-Rahman prosiguió su fuga, y acordándose de la primera predicción, trató de ir hacia Andalucía. Errante de lugar en lugar, y de una tribu de beduinos en otra tribu, corrió mil aventuras y se expuso a mil peligros entre los bárbaros habitantes del norte de África. Durante algún tiempo le tuvieron oculto los parientes de su madre. También un caudillo bereber le hospedó amistosamente en Maghila. Cierto día, hallándose en la tienda del mencionado caudillo, aparecieron los espías del gobernador, que le perseguía siempre, y registraron, buscándole, todos los rincones; pero la mujer del caudillo le escondió bajo sus ropas y así le salvó de sus perseguidores. Abd al-Rahman no olvidó en toda su vida aquel servicio; y cuando fue soberano de Andalucía, convidó al caudillo y a su mujer a que fuesen a Córdoba, los recibió entre las personas que le eran más familiares, y los colmó de honores y distinciones.

    En España, destrozada por las guerras de los diferentes generales, siempre enemigos, se habían formado una parcialidad, que abrigaba la idea de que solo un jefe independiente de los califas orientales podía curar las heridas que los golpes de la guerra civil habían abierto en la ensangrentada patria. Cuando Abel al-Rahman oyó hablar de este partido, compuesto en gran parte de partidarios de los omiadas, se despertaron con brío sus antiguas esperanzas y planes, alimentados con predicciones; y su fiel Badr, comisionado por él, desembarcó en las playas andaluzas para preparar la realización de dichos planes. Los parciales de los Banu omeyas recibieron bien al embajador, y luego le enviaron de nuevo a África, en compañía de dos de los suyos, para que invitase al fugitivo a pasar a la península. Abd al-Rahman siguió la voz que le llamaba, atravesó el estrecho, pisó el suelo español, y pronto se vio rodeado de un numeroso ejército, que de día en día, conforme avanzaba en su marcha, se iba engrosando. En Archidona, el emir del distrito le condujo a la mezquita el día en que termina el ayuno, y no bien el imán subió al mimbar, le dijo de repente con voz sonora: «Anuncia la destitución de Yusuf, y di la oración en nombre de Abd al-Rahman, hijo de Muawiya, porque él es nuestro soberano y el hijo de nuestro soberano». Volviendo luego a la gente allí congregada, le preguntó su opinión, y en seguida le respondieron: «Nuestra opinión es la tuya «Poco tiempo después ya había Abd al-Rahman sujetado a su dominio todo el occidente de Andalucía, e hizo su entrada en Sevilla. Aún tenía en contra, como poderoso contrario, a Yusuf, el lugarteniente del califa, quien también pretendía para sí la independencia del poder supremo. Para combatirle, marchó Abd al-Rahman sobre Córdoba, y dio orden a sus soldados de prepararse para una marcha nocturna, a fin de hallarse delante de los muros de la ciudad al romper el alba. «Si dejamos, dijo, que nos siga a pie la infantería, no será posible que avance al mismo paso que nosotros. Tome, pues, cada jinete un peón a la grupa de su caballo». Y al punto, para dar ejemplo, llamó a un joven guerrero que por acaso se ofreció a su vista, y le preguntó su nombre. «Mi nombre, respondió, es Sabik, hijo de Malik, hijo de Yazid.- Bien está, replicó Abd al-Rahman, haciendo un juego de palabras con el significado de los nombres; Sabik, ponte al frente de mi ejército; Malik, guíale; Yazid, cumple nuestros deseos. Dame la mano y salta en las ancas de mi caballo». La descendencia de este mancebo conservó como recuerdo los nombres de Banu Sabik-r-Radif: esto es, hijo de Sabik, el que iba en la grupa.

    El ejército marchó con gran prisa durante la noche, y se halló al amanecer a orillas del Guadalquivir, enfrente de Córdoba. Difícil era vadear el río, que entonces no tenía puente; pero un soldado se echó resueltamente al agua, y siguiendo su ejemplo, se aventuraron todos los demás; de suerte que en breves instantes había pasado a la otra orilla todo el ejército, caballeros y peones.

    Un combate de pocas horas aniquiló el partido de Yusuf. Éste emprendió la fuga, y Abd al-Rahman entró como vencedor en Córdoba, donde en la solemne oración del viernes asistió a la mezquita, y prometió con juramento velar por el bien de sus súbditos.

    Aún tuvo que luchar el joven príncipe omiada con otro peligroso competidor. El califa al-Mansur envió a al-Alá, empleado en la España occidental, un diploma dándole la lugartenencia de Andalucía, con la condición de que destruyese el poder del nuevo dominador. Al-Alá acudió al punto a las armas, y reunió un numeroso ejército bajo sus banderas. Abd al-Rahman salió contra él con un corto número de sus leales, y se fortificó en Carmona, bajo cuyos muros acampaba el enemigo. Dos meses había ya pasado Abd al-Rahman en aquel encierro, cuando el desorden que notó en el ejército contrario le animó a hacer una salida, a pesar de la enorme inferioridad de sus fuerzas. Hizo encender una hoguera en la puerta de Sevilla y ordenó a sus compañeros de armas que arrojasen en ella las vainas de sus alfanjes. Luego todos ellos, y Abd al-Rahman a la cabeza, salieron de la fortaleza con los alfanjes desnudos, y aunque sólo eran setecientos, pusieron en fuga a los sitiadores. La cabeza de al-Alá, a quien encontraron muerto sobre el campo de batalla, fue separada del tronco por mandato del vencedor, embalsamada con alcanfor, y colocada en la misma caja en que al-Alá había recibido el diploma de lugarteniente y el estandarte de los abasidas. Un piadoso habitante de Córdoba, que hizo la peregrinación a la Meca, recibió el encargo de llevar consigo la caja, a fin de que fuese conservada como trofeo de Abd al-Rahman en aquel santuario del mundo mahometano.

    Ocurrió que en la misma época el califa al-Mansur también cumplía el deber de todo creyente, de visitar el templo de la Caaba, y que vio la caja que contenía la cabeza. A su vista se conmovió profundamente, y dijo: «¡Desgraciado! ¡le hemos condenado a muerte sin pensar! ¡Alabado sea Alá, que me separa por medio de los anchos mares de un contrario como Abd al-Rahman!»

    Inmediatamente comprenderá cualquiera que estas noticias de las maravillosas aventuras de Abd al-Rahman no contienen una historia en el más severo sentido, sino que los acontecimientos reales están va algo transformados y propenden a cambiarse en leyenda al pasar por el espíritu y la boca del pueblo. Aun prescindiendo de pormenores aislados, que llevan el sello evidente de su origen poético-popular, hasta el conjunto tiene en sí un carácter que manifiesta la tradición poética, y que, a pesar de su fundamento histórico, que sin duda existe, se diferencia esencialmente de la historia. No por eso se afirma aquí que los árabes españoles hayan poseído una verdadera poesía heroico-épica. Es de creer que la leyenda heroica sólo tomó la forma de narración en prosa o de la ya mencionada mezcla de prosa y verso, que desde antiguo era propia de los árabes, y en la cual aún se nos muestra la historia de Antar. No es, sin embargo, infundada la conjetura de que fueron celebrados en cantares muchos memorables acontecimientos y hazañas. El tono fundamental de estos cantares habrá sido lírico sin duda, pero en la intercalación de la parte narrativa deben de haber traspasado los límites del lirismo puro. Algunas veces, como pronto haremos ver, falla la regla de que la poesía erudita de los árabes españoles haya sido siempre extraña a la narrativa, y en lo tocante a la poesía popular, es inconcebible que precisamente desechase lo que está más cerca de ella, y que los cantores públicos, que sin duda hubo, no se hubiesen nunca apoderado de las historias y tradiciones. La desaparición de estos cantos populares, que jamás se escribieron, no nos debe maravillar; mayor maravilla hubiera sido que se hubiesen conservado, a pesar de la suerte que tuvieron los árabes españoles. ¿Dónde están hoy los cantos épicos de los longobardos, de cuya primera existencia nos persuade Paula Diácono? ¿Dónde los de los godos, de que se valió Jornandes? A pesar de la invención de la imprenta, hasta las antiguas poesías populares de muchas naciones de Europa han estado a punto de perderse para siempre, si la curiosidad erudita no se hubiese consagrado a reunirlas y salvarlas desde fines del siglo pasado; y con todo, se han perdido muchas de ellas.

    Tal, con notable extensión, ha sido el caso en Portugal. Casi nadie sospechaba que este país, así como España, poseía romances caballerescos; los más habían caído en olvido, cuando, pocos años ha, un hombre de mérito, el señor Almeida Garrett, reunió los que quedaban, cuya hermosura hace que lamentemos doblemente la pérdida de los otros. Del mismo modo han desaparecido en gran parte las narraciones de los provenzales, y sólo de la imitaciones de los franceses del Norte se infiere que las hubo.

    Viene en apoyo de nuestras conjeturas lo que el general Daumas, uno de los más distinguidos conocedores de la moderna Argelia y de sus habitantes, dice sobre los cantares que allí corren entre el vulgo. Para que el peso de este testimonio sea valedero en la cuestión presente, se ha de considerar que, no sólo las tribus árabes de África del Norte pertenecen a la misma familia que las que habitaban entonces en España, sino que también entre Andalucía y África hubo, durante la dominación mahometana, el comercio más activo. Toda la extensión de tierra del otro lado del estrecho de Gibraltar se surtió de instrumentos músicos que iban de España, y aún en el día de hoy son muchos de los más usuales, como laúd, rabel, gaita y adufe, los mismos que los españoles, hasta con los nombres, tomaron en otro tiempo de sus compatriotas muslimes. Cuando las armas cristianas se volvieron a enseñorear poco a poco de la Península, el África del Norte fue el asilo donde los árabes vencidos se refugiaron con los restos de su cultura; y, por último, después de la caída del postrer trono mahometano, la población del reino de Granada emigró en gran parte a la Argelia; de modo que se puede afirmar que circula sangre española en las venas de los actuales argelinos. Como éstos muestran notable predilección por los cantares lírico-épicos, es de presumir que sus antepasados de Andalucía sintiesen la misma predilección. El general Daumas dice: «La historia vive para el pueblo árabe casi exclusivamente en las narraciones y cantos populares, prestando en ellos su espíritu entusiasta duración a los sucesos, en los que cree ver el dedo de Dios. Sus libros mismos son leyendas escritas, y de todo esto, así como de los recuerdos de los ancianos, pueden la política y la erudición sacar una interminable multitud de noticias, hechos y estudios de costumbres. Desde que entramos en Argelia, no se ha conquistado una ciudad, ni se ha dado una batalla, ni ha ocurrido acontecimiento alguno importante, que no haya sido cantado por un poeta árabe». El general Daumas ha publicado muchos de estos cantos, y entre ellos, uno a la conquista de Argel, donde, en medio de líricas lamentaciones, están pintadas con viveza la lucha de los naturales contra los franceses, y la toma de la ciudad por éstos últimos.

    Tampoco la poesía erudita, si bien predominaba la narración como fuera de su jurisdicción y dominio. Sirva de ejemplo de esta clase épico-lírica la composición siguiente a la victoria del emir Muhammad sobre los cristianos y los renegados, a orillas del Wadi-Salit o Guadalete:

       Con variados colores
    con gritería confusa,
    en hileras apretadas
    los guerreros se apresuran,
    y hacia los hondos barrancos
    bajan en revuelta turba,
    como rasgando las nubes,
    brillan en la noche oscura
    el relámpago y el rayo,
    las cimitarras deslumbran.
    Moviéndose a un lado y otro
    los estandartes ondulan,
    como al golpe de los remos
    barca que las ondas surca.
    El poder de la batalla,
    que a los contrarios tritura,
    es cual rueda de molino
    que el agua a girar empuja;
    y es el eje de la rueda
    del rey la mente profunda;
    del rey, que en virtud y gloria
    sobre los reyes despunta,
    y su nombre, el del Profeta,
    con mil hazañas ilustra.
    Loor al Profeta demos,
    que el triunfo nos asegura,
    cuando, sacudiendo el alba
    el cendal que la circunda,
    la verde yerba y las flores
    cubre de perlas menudas,
    de Wadi-Salit los cerros
    lloran la mala ventura,
    que de los incircuncisos
    y renegados son tumba,
    pues el destino allí quiere
    que su pérdida se cumpla.
    Cual enjambre de langostas
    acudieron a la lucha;
    pero las huestes reales
    pronto los ponen en fuga.
    Cayeron nuestros valientes
    sobre la medrosa chusma,
    como balcones que destrozan
    una bandada de grullas,
    o cual persiguen y matan
    las bravas sierpes astutas
    a los escuerzos cobardes,
    que en vano esconderse buscan.
    Huyendo, dice Ibn Yulis
    estas palabras a Musa:
    «¡La muerte! ¡Do quier la muerte!
    no hay esperanza ninguna».
    Murieron miles y miles,
    murieron en lid tan ruda,
    al filo de los alfanjes,
    de las lanzas en la punta,
    o en la corriente del río
    encontrando sepultura,
    o rodando por las peñas
    o rompiéndose la nuca.



    Ibn al-Qutiyya, como él mismo declara, ha tomado, en parte, las noticias que da en su historia, de una composición en verso sobre la conquista de España, escrita por Tamman, visir de Abd al-Rahman II. Yahya Ibn Hakan escribió una historia o crónica, todo en verso y lo mismo se cuenta de Abu Talib de Alcira. De Ibn Sawwan, de Lisboa, se conserva aún una poesía, en la cual se refiere cómo estuvo cautivo entre los cristianos de Coria, y cómo fue rescatado. Sobre estas citas podrán, sin duda, hacerse otras, cuando el tesoro que aún nos queda de la literatura arábigo-hispana esté más al alcance de todos. Esperamos la pronta publicación del poema, en el cual Ibn Abd Rabbih ha cantado las hazañas de Abd al-Rahman III, y donde podremos tener un modelo cumplido de la poesía narrativa de los poetas árabes cortesanos. Entre tanto servirá aquí para este fin otra composición que celebra la expedición de los Banu merines a España, y de la cual traduciremos un par de fragmentos. Empieza con las alabanzas de Dios:


       Alabando al Señor empiece el canto,
    de poesía y de bien rico venero;
    entrar, por obra de su auxilio santo,
    en el recinto del Edén espero,
    luz en mi mente, y en mi ingenio encanto,
    y verdad en los casos que refiero
    piden la voz y el corazón ahora
    al Rey eterno que en los cielos mora.

        Su palabra sacó, con decir «sea»,
    a todo ser del polvo, de la nada:
    es vida, amor, poder, fuerza e idea;
    toda la existencia en él está cifrada,
    no impiden las tinieblas que no vea
    del más ruin viviente la pisada.
    No evita el trueno, ni la mar bramando,
    que oiga la voz de quien le está llamando.

        No comprende el humano pensamiento,
    por más que se dilate su grandeza;
    el da a los siete cielos movimiento,
    y al sol su resplandor y su belleza;
    y en su trono, en el alto firmamento,
    mira de nuestro mundo la bajeza,
    y cuenta, a par de estrellas a millares,
    cada grano de arena de los mares.



    Después de esta introducción o invocación, que se extiende mucho más, entra el poeta en su asunto propio:


       Desembarcó el ejército en Tarifa;
    llenó el rumor el pueblo y la montaña:
    Abu Jacub, espléndido califa,
    desplegó allí su tienda de campaña:
    sobre una hermosa pérsica alcatifa
    su trono alzó para domar a España,
    y tomó asiento en él, rico y luciente,
    como el dorado sol en el Oriente.

        Luego cayó sobre Arcos, y asolada
    dejó toda la tierra circunstante:
    por el fuego y el filo de la espada
    de los infieles se miró triunfante:
    después pasó a Jerez, la celebrada,
    y de sus puertas acampó delante:
    circundan la ciudad prados y huertas
    y hazas de rica mies todas cubiertas.

        Mil aldeas y lindos caseríos
    al campo daban esplendor y adorno;
    pero de Abu Jacub los duros bríos
    difunden el terror por los contornos:
    los lugares quedando van vacíos,
    y la desolación se esparce en torno:
    huyen los campesinos aterrados
    del ímpetu y furor de los soldados.

        Abu Jacub después con los ligeros
    corceles a Sevilla se encamina;
    y sujetan la tierra sus guerreros,
    y la llenan de escombros y ruina;
    y haciendo mil cristianos prisioneros,
    los lleva do su hueste predomina,
    como lobos con buitres peleando
    y a los cristianos por do quier domando.

        Abu al-Mushafi y su hermano llegan,
    célebres ambos por heroicos hechos;
    a Arús los de Carmona ya se entregan,
    a donde sus soldados van derechos;
    los enemigos que con él refriegan
    quedan muertos o en fuga van deshechos,
    siendo tanto el botín en aquel día
    que estrecho el campamento parecía.












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    Elegías y Poesías religiosas 
    de los árabes españoles

    Por Adolf Friedrich von Schack

    Lo más bello de cuanto posee la literatura de los árabes en el género elegíaco es sin disputa lo que compuso en la prisión el infortunado rey al-Mutamid, de Sevilla. Más adelante daremos a conocer sus obras. Casi igual en mérito es una elegía, llena de los más profundos sentimientos y de los más elevados raptos, en la cual Abu Bakr, de Ronda, después de la toma de Córdoba y Sevilla por San Fernando, deplora la inminente caída del Islam en España.

    La elegía dice así:

       Cuando sube hasta la cima
    desciende pronto abatido
        al profundo.
    ¡Ay de aquel que en algo estima
    el bien caduco y mentido
        de este mundo!
    En todo terreno ser
    sólo permanece y dura
        el mudar.
    Lo que hoy es dicha o placer
    será mañana amargura
        y pesar.
    Es la vida transitoria
    un caminar sin reposo
        al olvido;
    plazo breve a toda gloria
    tiene el tiempo presuroso
        concedido.
    Hasta la fuerte coraza
    que a los aceros se opone
        poderosa,
    al cabo se despedaza,
    o con la herrumbre se pone
        ruginosa.
    ¿Con sus cortes tan lucidas,
    del Yemen los claros reyes
        dónde están?
    ¿En dónde los Sasánidas,
    que dieron tan sabias leyes
        al Irán?
    ¿Los tesoros hacinados
    por Karún el orgulloso
        dónde han ido?;
    ¿De Ad y Tamud afamados
    el imperio poderoso
        dó se ha hundido?
    El hado, que no se inclina
    ni ceja, cual polvo vano
        los barrió,
    y en espantosa ruina
    al pueblo y al soberano
        sepultó.
    Y los imperios pasaron,
    cual una imagen ligera
        en el sueño;
    de Cosroes se allanaron
    los alcázares, do era
        de Asia dueño.
    Desdeñado y sin corona
    cayó el soberbio Darío
        muerto en tierra.
    ¿A quién la muerte perdona?
    ¿Del tiempo el andar impío
        qué no aterra?
    ¿De Salomón encumbrado
    al fin no acabó el poder
        estupendo?
    Siempre del seno del hado
    bien y mal, pena y place
        van naciendo.
    Mucho infortunio y afán
    hay en que caben consuelo
        y esperanza;
    mas no el golpe que el Islam
    hoy recibe en este suelo
        los alcanza.
    España tan conmovida
    al golpe rudo se siente
        y al fragor,
    que estremece su caída
    al Arabia y al Oriente
        con temblor.
    el decoro y la grandeza:
    de mi patria, y su fe pura,
        se eclipsaron;
    sus vergeles son maleza,
    y su pompa y hermosura
        desnudaron.
    Montes de escombro y desiertos,
    no ciudades populosas,
        ya se ven;
    ¿qué es de Valencia y sus huertos?
    ¿Y Murcia y Játiva hermosas?
        ¿Y Jaén?
    ¿Qué es de Córdoba en el día,
    donde las ciencias hallaban,
        noble asiento,
    do las artes a porfía
    por su gloria se afanaban
        y ornamento?
    ¿Y Sevilla? ¿Y la ribera
    que el Betis fecundo baña
        tan florida?
    Cada ciudad de éstas era
    columna en que estaba España
        sostenida.
    Sus columnas por el suelo,
    ¿cómo España podrá ahora
        firme estar?
    Con amante desconsuelo
    el Islam por ella llora
        sin cesar.
    Y llora al ver sus vergeles,
    y al ver sus vegas lozanas
        ya marchitas,
    y que afean los infieles
    con cruces y con campanas
        las mezquitas.
    En los mismos almimbares
    suele del leño brotar
       tierno llanto.
    Los domésticos altares
    suspiran para mostrar
        su quebranto.
    nadie viva con descuido,
    su infelicidad creyendo
        muy distante,
    pues mientras yace dormido,
    está el destino tremendo
        vigilante.
    Es dulce patria querida
    la región apellidar
        do nacemos;
    pero, Sevilla perdida,
    ¿cuál es la patria, el hogar
       que tenemos?
    Este infortunio a ser viene
    cifra de tanta aflicción
       y horror tanto;
    ni fin, ni término tiene
    el duelo del corazón,
        el quebranto.
    Y vosotros, caballeros
    que en los bridones voláis
        tan valientes,
    y cual águilas ligeros,
    y entre las armas brilláis
        refulgentes;
    que ya lanza ponderosa
    agitáis en vuestra mano,
        ya, en la oscura
    densa nube polvorosa,
    cual rayo, el alfanje indiano
        que fulgura;
    vosotros que allende el mar
    vivís en dulce reposo,
        con riquezas
    que podéis disipar,
    y señorío glorioso
        y grandezas;
    decidme: los males fieros
    que sobre España han caído,
        ¿no os conmueven?
    ¿Será que los mensajeros
    la noticia a vuestro oído
        nunca lleven?
    Nos abruman de cadenas;
    hartan con sangre su sed
        los cristianos.
    ¡Doleos de nuestras penas!
    ¡Nuestra cuita socorred
        como hermanos!
    El mismo Dios adoráis,
    de la misma estirpe y planta
        procedéis;
    ¿por qué, pues, no despertáis?
    ¿Por qué a vengar la ley santa
        no os movéis?
    Los que el imperio feliz
    de España con alta honra
        sustentaron,
    al fin la enhiesta cerviz
    al peso de la deshonra
        doblegaron.
    Eran cual reyes ayer,
    que de pompa se rodean;
        y son luego
    los que en bajo menester,
    viles esclavos, se emplean
        sin sosiego.
    Llorado hubierais, sin duda,
    al verlos, entre gemidos,
        arrastrar
    la férrea cadena ruda,
    yendo para ser vendidos,
        al bazar.
    A la madre cariñosa
    allí del hijo apartaban
        de su amor;
    ¡separación horrorosa,
    con que el alma traspasaban
        de dolor!
    Allí doncellas gentiles,
    que al andar perlas y flores
        esparcían,
    para faenas serviles
    los fieros conquistadores
        ofrecían.
    Hoy en lejana región
    prueban ellas del esclavo
       la amargura,
    que destroza el corazón
    y hiere la mente al cabo
        con locura.
    Tristes lágrimas ahora
    vierta todo fiel creyente
        del Islam.
    ¿Quién su infortunio no llora,
    y roto el pecho no siente
        del afán?



    Goza de fama singular otra elegía compuesta por Ibn Abdum a la caída de la dinastía de Badajoz; pero difícilmente podemos convenir con los críticos árabes, que la encomian como una obra maestra. Esta elegía está sobrecargada de erudición histórica, y su estilo lleno de antítesis, y sus muchas alusiones, que apenas se entienden sin comentario, hacen creer que la tal poesía no ha sido verdaderamente inspirada por el sentimiento de las desgracias de aquella familia real.

    Un sentimiento más verdadero hay en los versos elegíacos, que al-Abbas, de Jerez, el cual había vivido en Damasco mucho tiempo, escribió, recordando con amor los días que allí había pasado:

       Suspira por vosotros
    mi corazón herido,
    de Damasco la hermosa
    ¡oh mis caros amigos!
    ¿Por qué ninguna nueva
    de vosotros recibo?
    Ni cuando estoy despierto,
    ni cuando estoy dormido,
    mi corazón encuentra
    para su mal alivio,
    desde que tan distante
    de vuestro lado vivo.
    Aquellos gratos días
    recuerdo de continuo,
    que, estando yo en Damasco,
    pasaron fugitivos.
    ¡Cuál otro era yo entonces,
    si, al albor matutino,
    de Nairab en los valles,
    húmedos de rocío,
    las flores contemplaba,
    y escuchaba el sonido
    del aura entre las hojas,
    y el murmurar del río,
    y de blancas palomas
    el amante gemido!
    Del monte en la ladera,
    tal mi ventura ha sido,
    que otra igual en mi vida,
    de lograr desconfío.
    Allí riegan las plantas
    arroyos cristalinos:
    ¡bien pudieran mis ojos
    con lágrimas suplirlos!



    Al poeta Abu-l-Majši, que vivió en tiempo de Abd al-Rahman I, le sacaron los ojos por orden del príncipe Sulayman, porque se atrevió, en unos versos que le había dirigido, a hacer algunas alusiones ofensivas a su hermano Hišam, de que Sulayman se creyó en el deber de tomar venganza.

    Aquel desgraciado escribió las siguientes líneas con motivo de su ceguera:


       La madre de mis hijos abrumada
    por el dolor está,
    porque mis ojos con su diestra airada
    ha fulminado Alá.
    Ciego me ve seguir la esposa mía
    esta mortal carrera,
    hasta que el borde de la tumba fría
    con el báculo hiera.
    Y la infeliz, postrada por el suelo,
    exclama: «¡Oh suerte, oh suerte,
    no aumentarás tan espantoso duelo,
    ni con la misma muerte!»
    Y abre en mi corazón profunda llaga,
    diciendo: « No hay pesar
    como no ver la luz, que ya se apaga
    en tu dulce mirar».



    Cuando el poeta se hizo llevar delante del Califa y le recitó estos versos, Abd al-Rahman se conmovió hasta verter lágrimas, y le dio dos mil dineros, mil por cada ojo. También Hišam, cuando subió al trono, recordó con piedad esta desgracia, que Abu-l-Majši había tenido por causa suya, y siguiendo el ejemplo de su padre, le dio mil dineros por la pérdida de cada ojo.

    La siguiente elegía religiosa se compuso a la memoria del rey de Granada Abu-l-Hayyay Yusuf, asesinado traidoramente en la mezquita, mientras hacía oración. La elegía adorna como epitafio la losa de su sepulcro:

       Logre la gracia divina
    quien en esta tumba yace,
    y la bendición del cielo
    mientras que el tiempo durare.
    Hasta el día del juicio,
    cuando ante Dios los mortales
    caigan con la faz en tierra,
    Dios te bendiga y te guarde.
    Pero una tumba no eres,
    eres un jardín fragante,
    donde el aroma del mirto
    en torno embalsama el aire;
    de la flor más delicada
    eres el precioso cáliz,
    y eres nacarada concha
    de la perla más brillante;
    y ocaso donde la luna
    hundió su fulgor suave,
    y asilo de la grandeza,
    y centro de las bondades;
    porque guardas en tu seno
    al príncipe más amable,
    heredero de Nazar,
    honra y prez de su linaje.
    Tú guardas al que a los débiles
    protegía con su alfanje,
    al defensor de la fe
    al rayo de los combates.
    Fue siempre de la justicia
    el más firme baluarte,
    y el más terrible enemigo
    de heréticas impiedades.
    Noble vástago de Ubada,
    heredero de sus padres
    ocupó el trono, y fue digno
    por su virtud de ocuparle.
    De la vasta mar inmensa
    dar una idea es más fácil
    que de su piedad profunda
    y de sus hazañas grandes.
    Al fin nos le arrebató
    del tiempo el cambio incesante.
    ¿Qué no perece en el mundo?
    ¿Qué es duradero y estable?
    Con la noche y con el día,
    de doble rostro hace alarde
    el tiempo: ¿cómo extrañar
    que nos burle y nos engañe?
    Orando a Dios, de rodillas,
    él sucumbió como un mártir.
    La luna de los ayunos
    cumplió con celo laudable,
    su rara virtud mostrando
    en mil obras ejemplares.
    Y en la fiesta en que se rompe
    el ayuno, vino a darle
    un asesino la muerte,
    porque su ayuno acabase,
    con la copa del martirio
    para el banquete brindándole.
    por más que las lanzas sean
    y los dardos penetrantes,
    sólo cuando hiere Dios
    son las heridas mortales.
    ¡Ay de aquél que se confíe
    en este mundo mudable,
    y en arena movediza
    torres de orgullo levante!
    Tú, Señor de aquel imperio
    en que término no cabe,
    que nuestra vida gobiernas,
    y marcas nuestro viaje,
    echa el velo a nuestras culpas
    de tu gracia inagotable.
    En tu bondad sólo debe
    todo mortal confiarse.
    Envuelto en ella conduce
    el rey de los musulmanes
    a la mansión venturosa
    de los goces celestiales.
    En ti tan sólo se encuentran
    salud y dicha durables:
    en el mundo todo engaña,
    y todo en el mundo cae.



    Con esta elegía se puede decir que hemos entrado en el dominio de la poesía religiosa, y, por consiguiente, debemos presentar aquí algunas otras muestras de ella. También en España hallaron numerosos parciales el misticismo y el ascetismo, que ya aparecieron en los primeros siglos del Islam, y alcanzaron en el sufismo su perfección más alta. Así en las ciudades como en la sociedad de los montes se levantaron claustros y ermitas, donde piadosos anacoretas, apartados del mundo, se consagraban enteramente a la contemplación de lo infinito. Sin embargo, en las poesías religiosas del pueblo español de entonces, al menos en aquéllas que nos son conocidas, en balde hemos buscado la mística profundidad por donde se distinguen las obras de los sufíes orientales. No hay en ellas aquel arrobo, aquella embriaguez divina de un alma que se anega en la inmensidad del sentimiento y que llega a aniquilar su propio ser en el abismo del amor de Dios, sino severas consideraciones sobre lo pasajero de la vida, arrepentimiento de los pecados y esperanza en la misericordia del Altísimo.

    De los siguientes versos asegura su propio autor Ibn Suhayd, que cada uno que los recite para implorar la gracia de Dios, verá satisfecho su deseo:

       ¡Oh tú, que el más oculto sentimiento
    sabes del corazón!
    ¡Oh tú, que en los trabajos das aliento,
    y alivio en la aflición;
    a quien se vuelve lleno de esperanza
    el corazón contrito;
    por quien el pecador tan sólo alcanza
    expiar su delito!
    Tú, que viertes de gracias un tesoro,
    «Así sea», al decir:
    Escúchame, Dios mío, yo te imploro;
    mi voz dígnate oír.
    Que mi propia humildad por mí interceda,
    ¡oh mi dulce sostén!
    Eres el solo apoyo que me queda,
    eres mi único bien.
    En mi abandono, en tu bondad confío;
    a tu puerta he llamado;
    si no me abres, el dolor impío
    me hará caer postrado.
    Tú, cuyo nombre invoco reverente,
    si no das lo que anhela
    tu pobre siervo en oración ferviente,
    señor, su afán consuela.
    Haz que no desespere en tanta cuita
    el débil pecador.
    Pues tu misericordia es infinita
    e inexhausto tu amor.



    Ésta otra plegaria es de Ibn al-Faradi:

       Cautivo y lleno de culpas
    estoy, Señor, a tu puerta,
    temiendo que me castigues,
    aguardando mi sentencia.
    De mis pecados el cúmulo
    con tu mirada penetras;
    por ti me angustia el temor,
    y la esperanza me alienta.
    Pues ¿de quién, sino de ti,
    el alma teme o espera?
    Es inevitable el fallo
    de tu justicia tremenda.
    Cuando a abrir llegues el libro
    donde escribistes mis deudas,
    la suma de mis maldades
    temo escuchar con vergüenza.
    Ilumíname y consuélame,
    del sepulcro en las tinieblas,
    donde yaceré olvidado
    de mis más queridas prendas;
    y que el perdón de mis culpas
    tu gran bondad me conceda.
    Pues tendré, sin tu perdón,
    una eternidad de penas.



    Abu-l-Salt Omeya compuso los siguientes versos en la hora de su muerte, y mandó que los grabasen en su sepulcro:

       Mientras que me arrastraba
    del mundo la corriente fugitiva,
    yo jamás olvidaba
    que hacia la muerte caminando iba.
    Hoy la muerte no temo,
    cuando me siento próximo a morir,
    sino del Juez supremo
    el fallo inevitable que he de oír.
    ¿Qué destino me espera?
    De mis culpas el número es crecido.
    ¡Cuán justo el Señor fuera
    castigando a quien tanto le ha ofendido!
    Pero el alma confía
    en su misericordia y su perdón,
    para gozar del día
    venturoso y eterno en su mansión.



    De Ibn Sara:

       ¿Por qué tan dócil oído
    sueles prestar todavía
    a la dulce voz de aquéllos
    que a las fiestas te convidan?
    ¿No te anuncian ya tus canas
    que la muerte se aproxima?
    ¿Para qué te ha dado Dios
    entendimiento, si evitas
    escuchar las advertencias
    que tu destino te avisan?
    Sordo y ciego debe estar
    todo aquél que no las siga.
    Lo pasado y lo presente
    el porvenir garantizan.
    Al cabo, de las esferas
    se romperá la armonía,
    y se apagarán la luna
    y el sol que las ilumina.
    No ha de durar siempre el mundo;
    cuantos en la tierra habitan,
    ya bajo tiendas movibles,
    ya en las ciudades y villas,
    deben al cabo perder
    la existencia fugitiva.





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    Francisco González Guerrero

    Francisco González Guerrero (San Sebastián del Sur, Municipio de Gómez Farías (Jalisco, 3 de junio de 1889 - Ciudad de México, 7 de marzo de 1963) fue un periodista, diplomático y académico mexicano.

    Estudios y primeras publicaciones

    Realizó sus estudios en el Liceo de Varones de Guadalajara y en la Escuela Normal de Maestros de la ciudad de México. Fue cofundador de la revista Nosotros, la cual se publicó de diciembre de 1912 a junio de 1914. En dicha publicación participaron autores como Enrique González Martínez, Amado Nervo, Rafael López, Roberto Argüelles Bringas, Ricardo Gómez Robelo, Manuel de la Parra y Rubén M. Campos, de esta foma González Guerrero mantuvo contacto con los exponentes del modernismo mexicano.

    Literato. Estudió en el Liceo de Varones de Jalisco. Se inició en la literatura fundando y dirigiendo la revista literaria Nosotros (1912-1914). Publicó poemas y crítica literaria en periódicos y revistas. Fue en 1930 cuando dio a la prensa su libro de poemas Ad altarem Dei, que lo consagró como uno de los mejores de su tiempo. En 1947 publicó un texto de crítica, Los libros de otros. Antologías: Sonetos mexicanos (México, 1945), Cuaresmas del Duque Job y otros artículos. Se encargó de la edición de la prosa de Amado Nervo en las Obras completas de Aguilar (Madrid, 1952). Su última publicación fue en 1962 la edición de las Poesías completas de M. Gutiérrez Nájera. Antes tuvo a su cargo los textos de Amado Nervo: Fuegos fatuos y Pimientos dulces, editados ambos por Porrúa. Persiguiendo un sueño (poemas inéditos) fue su libro póstumo en 1964. Fue Académico de la Lengua.

    Época revolucionaria

    En 1913 trabajó en la Secretaría de Comunicaciones. Una vez derrocado el gobierno de Victoriano Huerta y durante los acontecimientos de la Revolución mexicana, González Guerrero se desempeñó como redactor y director de periódicos en Yucatán y Puebla.

    Administración pública y diputado

    Radicó en la capital del país de 1918 a 1920, en este periodo fue director de las publicaciones del Museo Nacional y de la Universidad Nacional de México. En 1922 dirigió por un corto tiempo la Dirección de Educación de Jalisco y fue electo diputado al Congreso de la Unión de la XXX Legislatura.

    Secretaría de Relaciones Exteriores

    En 1925 se integró a la Secretaría de Relaciones Exteriores redactando y dirigiendo publicaciones. En 1936, fue enviado a la embajada de México en España como secretario adscrito, después fue enviado a La Habana y Panamá, llegando a ser encargado de negocios de forma interina. Poco después estuvo en Bogotá, y en 1939 fue enviado a Roma. En 1941, prestó sus servicios en Lisboa. Por motivos de salud regresó a México y en 1942 fue enviado a Guatemala, dos años más tarde se retiró del Servicio Exterior Mexicano.

    Periodista y académico

    Una vez retirado del servicio exterior se dedicó a la redacción y crítica literaria en Ediciones Chapultepec. Fue secretario particular de Luis Garrido Díaz, durante la gestión de este último como rector de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue director de la Imprenta Universitaria de 1952 a 1957. El 14 de mayo de 1954 fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, tomó posesión de la silla XXXIV el 16 de febrero de 1955 con el discurso "Revisión de Guitérrez Nájera" el cual fue contestado por Alfonso Méndez Plancarte. Murió el 7 de marzo de 1963.

    Obras publicadas

    Ad altare Dei, colección de poemas escritos de 1912 a 1922.
    Los libros de los otros: recensiones.
    En torno a la literatura mexicana: recensiones y ensayos.
    Editó la parte dedicada a la prosa de las Obras completas de Amado Nervo para la Editorial Aguilar, Madrid, 1952.
    Persiguiendo un sueño, publicación póstuma de poemas en 1964.



    F. GONZÁLEZ GUERRERO

    AD ALTARE DEI
    1912-1922
    Editorial Cvltvra
    M é x i c o
    1930


                          Une petite porte d'or,
                          toute close sur le dehors.
                                      Van Lerberghe.




    FLOR DE VIDA

    ABRO a la vida el alma temblorosa, cual rosa
    de nómades fragancias en un jardín de luz.
    La abro para que beba la misericordiosa
    linfa, perennemente constelada y azul.

    La dejo abierta a sol y abeja y mariposa,
    y al beso de los cuatro vientos de la inquietud:
    al Poniente, al Oriente —oro y pluma preciosa—
    y a los dardos del Norte y a los fuegos del Sur.

    Y —oh supremo milagro de la ilusión !— en una
    casta noche sin velos y ubérrima de luna,
    me embriagaré de ensueño junto al dormido mar.

    Y la Siempre Olvidada—que es dulce, y reverencio—
    deshojará mi vida sobre el vasto silencio
    cual ramo de azahares en la noche nupcial.




    CATECISMO

    LA juventud su breve catecismo,
    letra por letra, me enseñó una vez:
    —Corta las rosas, córtalas hoy mismo;
    de su recuerdo vivirás después.




    VÍRGENES

    LA sed, el hambre, no sé
    qué nos roe
                    —dentro—
    cuando las muchachas frescas
    pasan junto,
                   ¡tan riendo!

    Cuando
                   —fruta, linfa clara—
    en vano hacia ellas tendemos
    nuestra cóncava esperanza.

    ¡Oh las vírgenes de pechos
    duros,
                   que nadie ha tocado
    sino las manos del viento!




    MIENTRAS TU PRIMAVERA...

    MIENTRAS tu primavera
    ágilmente caminas
    y vas, risueña y pródiga,
    sin apreciar los días,
    como si deshojaras
    dóciles margaritas,
    sé llena de ignorancia
    mas sabia de alegría,
    desbordante en amables
    canciones, y florida
    igual que tu olorosa
    calleja de provincia.

    Ardiente y solitaria,
    eres la lamparilla
    de un altar en penumbras
    al apagarse el día.
    Tus oraciones tienen
    alas como sonrisas;
    dulces preces a un tiempo
    obscuras y sencillas,
    hechas con un encanto
    de gracia gongorina.
    ¡Oh palabras, palabras,
    palabras que destilan
    amor, como en embrujo
    de esencias exquisitas!
    Que suenen cual la música
    de abejas, tan sabida,
    cuando en tus generosos
    rosales melifican;
    pero que entre los labios
    te dejen el enigma,
    y a veces, repitiéndolas,
    te quedes pensativa.

    Por la floresta muda
    de un sueño, tu alegría
    se alejará cantando
    quizá una tarde estiva;
    volverás con el alma
    coronada de espinas,
    con el cuerpo cansado,
    y una desconocida
    ansia que siendo nueva
    parece muy antigua.
    Y te hablará la noche
    con la sabiduría
    de una anciana que ha andado
    las sendas de la vida.

    Que se tiendan entonces,
    dulcemente solícitas,
    dos manos cariñosas
    —¡oh, si fueran las mías !—
    para llevar tus leves
    pasos a la escondida
    soledad, vaso obscuro
    de sombra y de caricia.
    Que te espere un silencio
    ancho, de piel felina;
    como flor de reposo,
    blanca alcoba tranquila
    donde cierre los ojos
    una lámpara extinta;
    y que descanses entre
    dos brazos defendida,
    antes de que a la puerta
    venga a llamarte el día ...





    SERRANILLA

    ENTRE las vaqueras
    ella no tenía
    sino su sonrisa.

    No tenía nada
    sino su tez de manzana.

    No tenía nada
    sino dos frutas sazonando
    almíbar en la rama.

    Nada
    sino un racimo de uvas
    y violetas ocultas.

    Nada
    sino lo que diera
    con el gesto del que no da nada.

    Yo tenía hambre.






    CANTADORA

    -BACHILLER en caricias, arcipreste
    catador del instante que perdura,
    sorbí en 1as rosas el vino celeste,
    cabalgué en una noche la aventura.

    Beso de la muchacha de voluntad mostrenca
    que en la plaza de gallos está de cantadora.
    ojo s lentos, sublimes pechos de pecadora,
    ¡carne ambarina y dulce como la miel en penca!




    PASTORA DE VACACIONES

       1. Pinceladas.

    FLOR del alba en lindo vaso,
    la más blanca de la sierra;
    lucero en fragante tierra;
    alta espiga al campo raso.
    Pastora de Garcilaso,
    vaquera de Santillana;
    del jardín de Dios manzana
    —en regalo de serpiente —
    asaz deleitosa al diente
    hincador de buena gana.

    La égloga de hoy, sin frescura,
    mal espejo sin alinde,
    si intenta, luego prescinde
    de retratar su figura.
    Lo hiciera, sí, el agua pura
    del extático arroyuelo:
    él copia a1 pájaro en vuelo,
    la tez de la rosa clara,
    y al amanecer la cara
    flor de durazno del cielo.



       2. Retrato

    Tesoro a las mariposas
    y a la abeja gambusina,
    fogata para la fina
    danza de las chuparrosas.
    Scila en rutas amorosas,
    rubí de música, y casa
    del placer en linde escasa.
    Y luego en copas un vino
    de luz al buen peregrino
    que hacia Tierra Santa pasa.

    Van por sendas pastoriles
    de cencerros cantadores,
    ambas movedizas flores
    en olor de toronjiles.
    La noche envuelta en añiles,
    si huérfana de azahares,
    para adornar sus altares
    solicita la fortuna
    de dos pedazos de luna
    del Cantar de los Cantares.

    Rotas nubes amatistas
    de leche muestran las lomas
    donde borrachos de aromas
    tropiezan dedos turistas.
    Por extraviadas pistas
    irrumpe el viento en una ola;
    música de barcarola
    Pone en sus versos paganos,
    mientras levanta en las manos
    una estupenda amapola.



       3. Otra postura

    Colegiala buena, mala;
    pastora de vacaciones
    que canta canta canciones;
    Amarilis colegiala.
    Ala frágil, ágil ala
    a la suerte en los vergeles;
    alabada de donceles
    que —en hipotéticas misas—
    con rueditas de sonrisas
    comulgan hostias de mieles.

    Entre sauces y pirules
    pajarillo en escoleta,
    y lectora analfabeta
    de largos montes azules.
    Como del asno a gandules
    Panal vedado al hocico;
    grano de sol rubio y rico
    que el ave madrugadora
    aflora, enflora, desflora
    en el aire con el Pico.

    Guardiana de indócil seno
    que junta en hondos jardines
    olor blanco de jazmines,
    de violeta olor moreno.
    Angel que anuncia el estreno
    d e surcos primaverales;
    arcángel de los umbrales
    del edén, y en claro sino.
    panadera del pan fino
    de los banquetes nupciales.



       4. Envío

    Pastora, a ti esta alabanza
    que ansiara en versos gentiles,
    por tu pequeño haz de abriles
    frescos y en flor de esperanza.
    Más de veras que de chanza,
    tu voz hube en mis retiros,
    Pues de la brisa en los giros
    fui cazador en acecho;
    e hice, a veces, de mi Pecho
    trampolín de los suspiros.





    MUJER

    LA ojiverde doncella Melibea
    —plata en la risa, en las palabras oro—
    con su silencio, luz de meteoro,
    hace el milagro d e la lira orfea.

    Entre las musas décimo decoro,
    tetas buidas que el cendal rodea,
    pies co o lilios de claror febea,
    danza al ritmo profundo de mi lloro.

    Flagra mi voz en llama temblorosa.
    Ella sigue el de flores largo imperio,
    ambulante prodigio en alta rosa.

    No derrumban esporas de sahumerio
    vigilante virtud de esquiva diosa.
    ¡Oh mujer, reina y madre del misterio!





    SÍNTESIS

    LA mujer bella, desde la frente a los tobillos,
    se envuelve con la mirra combusta en mi brasero.
    Soy altar en que ríen graciosos idolillos.
    Mañana seré templo para el dios verdadero.





    CITA

    EL alma espera, insomne Sulamita.
    Ansiosa del amor o de la muerte,
    el alma espera, puntual a la cita.

    Lloro de viento, risa de agua, vuelo
    de hojas... Ninguna voz, pasos de nadie.
    Sobre las ascuas vivas, el anhelo.

    Y esta sorda avidez de los oídos!
    Y el tiempo, el tiempo que se quiere ir!
    Y el corazón, ya loco de latidos!





    SUEÑO

    ESTOY temblando de un sueño
    que no acaba en la vigilia;
    olas obscuras de un sueño
    sin orillas.

    Se oyen golpear dos remos
    alejándose en mi vida.
    Del harén huye el Barquero
    con mi ilusión favorita.





    ADOLESCENCIA

    LARGAS horas de lectura
    en libros de encantamiento,
    cuando afuera —en noche obscura—
    escandalizaba el viento.

    Romances de bizarría
    —de Dumas— con su embeleso,
    sorbieron al alma mía
    el seso.

    En conquista de alta prez
    busqué en torno lances fieros
    con la ayuda de los tres
    mosqueteros.

    Dulce insomnio. Noche fría.
    Yo, con triunfos y derrotas.
    La torre en vano medía
    el tiempo con cuentagotas.

    Recuerdo que en miel embarga...
    ¡Aun no sabía leer
    la novela amarga y larga
    de un corazón de mujer!





    EL BARCO

    PARTÍA el barco a la fortuna
    de una bella comarca en flor,
    donde en las playas hay alguna
    diosa nacida entre blancor.

    Fantástico, bajo la luna,
    partía el barco tentador;
    y las sirenas, una a una,
    eran suave canción y amor.

    Encerrado en el viejo muro
    de mi torre, perdí el cantar
    por miedo al naufragio seguro.
    ... Y el barco se alejó en el mar.

    (Dadme el silencio más obscuro
    para llorar... para llorar...)





    PIEDRA BLANCA

    ¡MÁRMOL, serena carne de los dioses que fueron!
    ¡Mármol de sangre clara, mármol en que pusieron
            las formas áticas su luz!
    Sé sobre el mausoleo la sonrisa más blanca;
    en el bajorrelieve sé la gracia que canta
            y alado símbolo en la cruz.




    REGRESO

    Il ricordo é poesía, e la poesía
    non é se non ricordo.
    Giovanni Pascoli.


    IBAN las calles sin saber adónde,
    cayendo y levantando
    hasta quedar dormidas en el campo.

    Las casitas de faz con enjalbiego
    estaban sin crecer un solo palmo.
    (¿Proyectarían sus arquitecturas,
    para ilustrar un cuento, los enanos?)

    Recoletas. Caducas.
    Sin embargo,
    nada ha podido resistir como ellas
    el telúrico baile del espanto.

    Ellas saben las vidas paralelas
    de la locomotora que se va llorando
    y del burrito que vuelve cantando.

    No verán su vejez en el espejo.
    Tuvieron uno solamente, antaño,
    que sustraído fue con la laguna
    por malas artes de los ingenieros.

    Ahora, al saludar (¿al hijo Pródigo?),
    la sonrisa más franca de sus patios
    se empurpuraba en el mantel del aire.

    Iban las calles sin saber adónde;
    yo, sin cómo ni cuándo.

    Se oía, antes del turno de los grillos,
    en el jardín, la banda del silencio.

    Pero bajaba el cielo a dar sus ramos
    como siempre en las varas de los plúmbagos,
    y los naranjos,
    antes pura la frente de azahares,
    tenían frutos nuevos en Jos brazos.

    Guardaba el farolero entre los bríos
    el nocturno Camino de Santiago.

    El colibrí epiléptico asumía
    la inspección general de las fragancias.

    Una montaña de cabeza blanca
    remendaba las nubes del ocaso.

    Los cerros
    —avizorando—
    se apercibían a cazar estrellas.

    (Cerros grises, domésticos y mansos,
    como los vi a mi puerta siendo niño.
    Dios les pasa la mano
    por sobre el lomo, en tardes y mañanas,
    o los azota cuando está enojado.)

    Iban las calles sin saber adónde;
    yo, sin cómo ni cuándo.

    Tras el roído portalón del huerto
    cantaba, haciendo azúcar, el verano.

    Al beber su refresco de arrayanes
    el aire verde levantaba el vaso.

    Dentro del corazón de las guayabas
    un pájaro tenaz con su piqueta
    buscaba los tesoros de Eldorado.

    Despertó el celo de los garañones
    del viento.
    Por el camino en polvo iban al campo,
    tras las yeguas retintas de la tarde.

    Cortaba frescas rosas de sonido
    —por tejer la corona del rosario—
    la torre que sin éxitos de cuenta
    vive poniéndole la cruz al diablo.

    Iban las calles sin saber adónde;
    yo, sin cómo ni cuándo.

    A la altura del beso,
    alzó una rosa cárdena el picacho.

    Banderas desplegadas,
    desfiló ante la noche un sindicato
    de nubes.

    En las fértiles sombras
    empezaba la siembra de los grillos.

    Las estrellas croaban en los charcos.

    A mi encuentro salió, toda de blanco,
    con el perfume que aprendí en mi novia,
    la casa que el olvido está alquilando.

    Retornaba el silencio de la noche,
    los aperos al hombro, paso a paso.

    Y Dios llegó en disfraz de peregrino,
    con su nombre: Pasado.

    Y mi niñez volvía,
    militar y torera.

    (Cabalgaba el rocín de la aventura
    al margen de los libros no estudiados.
    Rubias horas de sol, vistiendo seda,
    esparcían mis ansias como nardos.)

    La vocecita tenue de las cosas,
    ¡cómo se entraba al corazón cerrado!
    Fluía por los surcos del recuerdo
    continua y musical como un regato.

    El viento se alejó con su mensaje.
    Y atrayéndome a sí con dulce mando
    —quedo en los labios el pueril lenguaje—
    cada cosa  e habló: ¿te acuerdas cuando...?









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  • 06/10/17--11:48: GIORGIO ANELLI [20.205]

  • Giorgio Anelli

    (Busto Arsizio-Italia, 1974). Poeta y escritor. Licenciado en Ciencias de la Educación con la tesis Tra burattino e bambino, Pinocchio alla ricerca della libertà. Ha publicado el libro de ensayos y poemas Parole che si infiammano tra le inquietudini della vita (‘Palabras que se inflaman entre la inquetud de la vida’, 2013) y el libro de cuentos Il cedro del Libano (‘El cedro del Líbano’, 2015).


    (Busto Arsizio-Italia, 1974). Poeta e scrittore, è laureato in Scienze dell’Educazione con la tesi Tra burattino e bambino, Pinocchio alla ricerca della libertà. Ha scritto il libro di saggi e poesie Parole che si infiammano tra le inquietudini della vita (2013) e il libro di racconti Il cedro del Libano (2015).


    La ferocidad humana (2017), de Giorgio Anelli

    Traducción por Mario Pera



    Jóvenes de vida

    A las tres de la tarde los encuentro allí bajo los ojos de todos medio miserables
    las chiquillas y chiquillos italianos que gritan y blasfeman a las Gallaretas
    corren y se creen superhéroes
    ese camino es su gueto como la botella de whisky y su dios
    la codicia recíprocamente; no importa si la policía hace su deber
    por menosprecio echarán leña al fuego embadurnando las paredes y verjas:
    fuera los policías de las calles es su grito enloquecido rociado por spray.
    Borrachos a los doce años, no tardarán en ocupar una
    silla en el Cps rellena de drogas, harán cualquier robo
    para enorgullecer a San Vittore con su hedor de vida o
    violarán el cuerpo inocente de algún transeúnte desprevenido,
    desprevenidos ellos también de haber sido dejados a rienda suelta
    por madres y padres de la bella vida que fue, que no es más, que no será más,
    y –si nos piensas– desde el ’68 en adelante, nunca ha sido



    *



    En la ciudad ahora sólo existen bares, otros bares, vinotecas y
    locales veganos donde puedes reservar un lugar para la vida eterna.
    Nuevos negocios abren y cierran al ritmo de una canción.
    Te refugias en los supermercados si llueve, pasas la tarde del domingo en los
    grandes almacenes donde encuentras de todo, excepto el sentido de la vida.
    La soledad crees llenarla bajo las luces de neón o en el cineforum o
    bebiendo en una mesa al aire libre cuando hay dos grados sobre cero.
    Me hace falta todo una vez…
    Ahora es la música que oscurece todo alrededor de tu mente y te acompaña en ningún lugar de tu ciudad.
    Quisiera que se volviera atrás, que rechinaran todavía los carruajes,
    para poder crear un nuevo manifiesto, único punto de inflexión
    para un mañana siempre más negro, donde encuentras sólo restaurantes y
    pequeños negocios chinos, masajes chinos, prostitutas chinas



    *



    De oídas


    Secretarios de empresas chatean en su puesto de trabajo
    para hacer una llamada telefónica erótica en el inodoro con
    un desconocido que finge ser mujer distorsionando la voz y el coito
    Por el mismo motivo, también los hombres se
    hacen llamar por una lesbiana, quizás una noche en el almacén:
    «pero no me llames más, pero, nos ponemos de acuerdo primero ¿ok?
    Estoy casado, tengo una hija pequeña, ya estoy viniendo…»
    Todo esto ocurre en el silencio incógnito
    mientras malditos periodistas gritan patrañas al País,
    decretando que la economía está en reactivación,
    como los puestos de trabajo
    Así Italia se desmorona entre chistes, dos dedos en la concha y una mano alrededor del coño





    *



    Sentado en la playita en Arona, transportado por un tren destartalado,
    leo poemas de Simone Cattaneo miro la celulitis de las damas en traje y
    el seno del que sobresalen pezones que amamantan.
    Ninguna de estas mujeres será mía, pero algunas palabras de su poesía
    me atenazan fuerte el corazón.
    Luego la gorda risotada de un joven latino de mierda, con su música de celular,
    interrumpe la magia. Quemo entre los dedos amarillos el enésimo cigarrillo



    *



    Gressoney

    Relampaguea
    la tormenta ruge
    el valle está mojado e inmóvil
    en el silencio como yo,
    sin embargo escucho;
    todo grita al infinito:
    el lago, la floresta encantada
    su dulce sonrisa de un tiempo,
    la vanidosa historia de la leyenda.
    Todo grita el corazón de la montaña
    y es dramática la divinidad en el humano,
    es luz bajo la lluvia



    *



    De cien versos
    elegiré sólo uno
    – como un lema –
    a la cabeza de mi sendero.
    E imploraré que sea respetado
    sobre todo, por mi corazón y alma.
    Déjame cuidar de él para que todo,
    absolutamente todo,
    coincida con el hambre de pasión.
    Que no llore amargamente
    lamentándome por haber perdido tiempo
    en otras calles, rengueando como un vagabundo, inútilmente.
    O cómo un falso hipócrita, como lo somos a veces todos.
    Que el hambre de vida me haga cruzar
    los mares tormentosos de la razón
    y los campos de batalla de la realidad.
    Que pueda alcanzar
    la verdad que se levanta
    para salir del rumor del fondo
    y empezar a ver.
    Que venza la tenacidad inmortal
    contra la pereza,
    que venza la tensión inmortal



    *



    Mi pecho se desmorona como la lluvia que tritura el asfalto
    Todo está en silencio, nada me consuela
    Quisiera lanzar un vaso contra la pared,
    porque soy el hijo bastardo de una época enferma
    de una Italia herida, maltratada,
    de la gente  humillada

    Así hay un inicio de luna en el cielo y no soy más parte
    oscura es la noche, pero no sabes que cuando llueve de esta manera y todo cansada
    Quisiera que me vengas a encontrar, quienquiera que seas




    L’umana ferocia (‘La ferocidad humana’, 2017),
    de Giorgio Anelli

    (poemas en su idioma original, italiano)


    Ragazzi di vita

    Alle tre del pomeriggio li trovi già lì sotto gli occhi di tutti mezzi biotti
    le ragazzine e i ragazzini italiani che urlano e bestemmiano a Gallarate
    corrono si credono supereroi
    quella via è il loro ghetto come la bottiglia di whisky è il loro dio
    se la bramano a vicenda; non importa se la polizia fa il suo dovere
    per dispetto rincarano la dose imbrattando i muri e le saracinesche:
    via gli sbirri dalle vie è il loro grido impazzito spruzzato a spray.
    Ubriachi a dodici anni, tra non molto occuperanno una
    sedia al Cps imbottiti di psicofarmaci, faranno qualche furto
    per inorgoglire San Vittore con il loro puzzo di vita o
    stupreranno il corpo innocente di qualche passante ignaro,
    ignari loro stessi di esser già stati lasciati a briglia sciolta
    da madri e padri della bella vita che fu, che non è più, che non sarà più,
    e – se ci pensi – dal ‘68 in avanti, non è stata mai



    *



    In città ormai esistono solo bar, altri bar, enoteche e
    locali vegani dove puoi prenotare un posto per la vita eterna.
    Nuovi negozi aprono e chiudono al ritmo di una canzone.
    Ti rifugi nei supermercati se piove, passi la domenica pomeriggio nei
    grandi magazzini dove trovi di tutto, tranne che il senso della vita.
    La solitudine credi di colmarla sotto le luci al neon, o al cineforum o
    bevendo a un tavolino all’aperto quando ci sono due gradi sopra lo zero.
    Mi manca tutto di una volta…
    Ormai è la musica che offusca ovunque la tua mente e ti accompagna nei non luoghi delle tue città.
    Vorrei che si ritornasse indietro, che sferragliassero ancora carrozze,
    per poter creare un nuovo manifesto, unica chiave di svolta
    a un domani sempre più nero, dove incontri solo ristoranti e
    piccoli negozi cinesi, massaggi cinesi, prostitute cinesi



    *



    Per sentito dire

    Segretarie d’azienda chattano sul posto di lavoro
    per farsi una telefonata erotica al cesso con
    uno sconosciuto che si finge donna falsando la voce e l’amplesso
    Per lo stesso motivo, anche gli uomini si
    fanno chiamare da una lesbica, magari la notte in magazzino:
    «non chiamarmi più però, ci mettiamo d’accordo prima ok?
    Sono sposato, ho una figlia piccola, sto già venendo…»
    Tutto questo accade nell’incognito silenzio
    mentre fottuti giornalisti strillano frottole al Paese,
    decretando che l’economia è in ripresa,
    come i posti di lavoro
    Così l’Italia si sgretola tra barzellette, due dita nella figa e una mano attorno al cazzo



    *



    Seduto alla spiaggetta di Arona, trasportato da un treno sgangherato,
    leggo poesia di Simone Cattaneo guardo la cellulite delle signore in costume e
    il seno sporgente di capezzoli che allattano.
    Nessuna di queste donne sarà mia, ma alcune parole della sua poesia
    mi attanagliano forte il cuore.
    Poi la grassa risata di un giovane latino di merda, con la sua musica da cellulare,
    interrompe la magia. Brucio tra le dita gialle l’ennesima sigaretta



    *

    Gressoney

    Lampeggia
    il temporale rumoreggia
    la valle è bagnata e immobile
    nel silenzio come me,
    eppure ascolto;
    tutto grida l’infinito:
    il lago, la foresta incantata
    il suo dolce sorriso di un tempo,
    il vanesio racconto della leggenda.
    Tutto grida il cuore della montagna
    ed è drammatico il divino nell’umano,
    è luce nella pioggia



    *



    Di cento versi
    ne eleggerò soltanto uno
    – come un motto –
    a capo del mio cammino.
    E implorerò che venga rispettato
    innanzitutto dal mio cuore e dalla mia anima.
    Che io ne abbia cura affinché tutto,
    ma proprio tutto,
    corrisponda alla fame di passione.
    Che io non pianga amaramente
    lamentandomi di aver perso tempo
    in altre strade, arrancando come un randagio, inutilmente.
    O come falso ipocrita quale a volte noi tutti siamo.
    Che la fame di vita mi porti ad attraversare
    i mari in tempesta della ragione
    e i campi di battaglia della realtà.
    Che io possa raggiungere
    la verità che eleva
    per uscire dal rumore di fondo
    e incominciare a vedere.
    Che vinca l’immortale tenacia
    contro il torpore,
    che vinca l’immortale tensione



    *


    Il mio petto cade a pezzi come pioggia che frantuma l’asfalto
    Tutto tace, nulla mi consola
    Vorrei scagliare un bicchiere contro il muro
    perché sono il figlio bastardo di un’epoca malata
    di un’Italia ferita, bistrattata,
    della gente umiliata

    Così c’è un inizio di luna in cielo e non ne faccio più parte
    buia è la notte ma tu non lo sai che quando piove a questa maniera e tutto stanca
    vorrei che mi venissi a trovare, chiunque tu sia









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  • 06/10/17--12:02: ADRIANE GARCIA [20.206]

  • Adriane Garcia

    (Minas Gerais - Brasil, 1973). Poeta, teatro-educadora y actriz. Licenciada en Historia por la Universidade Federal de Minas Gerais (Brasil), especializada en Arte-Educación. Ha obtenido el Premio Paraná de Literatura (2013). Ha publicado Fábulas para adulto perder o sono (2013), O nome do mundo (2014) y Só, com peixes (2015).


    Poemas de Adriane Garcia

    Curador de la muestra Fabrício Marques
    Traducción Agustín Arosteguy



    La tela

    Presa
    La araña
    Teje.



    La Madrastra de Bobita

    – ¡Bobita!
    ¿De verdad pensabas que feliz para siempre pararías
    De manchar el papel con tinta?
    ¡Ah! ¡Bobita!
    ¿Tuviste hasta miedito de perder
    El Don, Bobita?
    Voy a tener que restregarte la cara en las piedras
    Y mostrar en el espejo tu carne
    Toda reventada:
    ¡Siéntate!
    ¡Escribe tu cuento de hadas!




    Penélope en el último día

    Esperar Ulises
    Sin hilos
    Esperar a Ulises cuando sin más no alcanzo sino

    Mi aguja
    Prefiero bordar, Ulises
    Meter en el borde el rojo púrpura
    Donde tal vez se bañe, oh, ¡no!
    Encuentren para mí mis cabellos, esclavas
    Preciso tejer de locura el furor que entre
    Las piernas solloza: Ulises
    Preciso aplacar el calor que aún ahora en el frío
    Desnuda
    Deshilé mis ropas…

    Es mucho el tempo
    Todo el tejido se pudrió…
    Llévenme al mar.




    El huevo

    La Soledad colocó un huevo
    Azul, grande, esperanzado

    La Soledad soñó en ser
    Para siempre acompañada

    La Soledad incubó solita
    Meses, años, siglos sin fin
    Su mudo huevo malogrado.





    De horror

    La criatura escaló
    Mi pescuezo
    Y me clavó los dientes

    Lo peor es que me gustó

    En aquel tempo
    Cualquier sombra
    Era buena compañía.





    Bella Despierta

    Desgraciada, cuando nació
    Un hada no fue invitada
    Y arrojó la maldición terrible
    Inversa a la del pobre rey Midas:
    Todo lo que toques, arruinarás

    No adormeció por cien años
    Ninguna bendición acometida
    Destruyó todo, era destino
    Y estuvo bien despierta

    Por fin ella misma tejió
    En la rueca quebrada
    La camisa de fuerza.





    Dorothy en el espejo

    Coraje, Dorothy.
    Tienes un zapato rojo

    Coraje, Dorothy
    Tú puedes abrir la puerta

    Coraje, Dorothy
    También no creo en las brujas
    Pero ellas no existen

    ¡Eso, Dorothy!
    O entras o te quedas aqui
    Paralizada para siempre, Dorothy
    Mientras la nieve te hace estatua

    Mira, Dorothy, del otro lado
    Hay un espejo, enfrentá:

    Eres tú, Dorothy, el bicho
    Tú eres, Dorothy, el león.




    El origen del agua

    Dicen que los peces no tienen
    Expresión

    Los peces están todos
    Tristes

    Transitan por el agua
    De acá para allá
    De allá para acá
    Con la constancia de
    Cargar el mundo

    Sin los peces
    Tan tristes
    Las corrientes
    Cesarían

    ¿Nadie se pregunta
    De dónde viene el agua?
    ¿Nadie desconfía
    Que los peces lloran?



    Natación

    Maníaca
    Quiso casarse y ser ama
    De casa
    Marido hijos vida común

    Pero no puede entrar
    En un lugar
    Y ver acuarios

    La casa entera inundada.





    Cianhídrico

    Sirena llegada a la costa
    Expulsada expatriada
    Fue a vivir en el navío náufrago
    Sin nada

    Apenas imaginaba

    Si el canto funcionase
    Y el hombre descendiese la escalera
    Si el amor no se ahogase
    Ni quedase pintado de azul

    No sería la sirena ronca
    Arrancando las escamas
    De la cola.




    Fronteras

    Si yo entro en el mar
    No me quieren porque
    Tengo piernas

    Si yo vengo para la tierra
    No me quieren porque
    Tengo cola

    Antiguamente yo cambiaba
    De color
    Cual caballo marino

    Pero oceánica bebí
    El agua dulce de la canilla

    Entré en el taxi hija pródiga
    Y dije:
    Siga para la Atlántida

    El hombre me miró
    Como se mira a una refugiada.





    Esculturas vivas

    Repare en las madres
    Teniendo en la falda hijos durmiendo:
    Pietás de carne y hueso
    Cargando destinos.





    Mandrágoras

    En las profundidades escojo y recojo
    Hay que ser muy hembra
    Para saber labranza
    Piedra, plaga, hierba dañina
    Tierra que no ayuda, lluvia poca

    Nada de lechugas, la hoja verde y suave:
    Yo solo arranco tubérculos.



    (poemas en su idioma original, portugués)



    A teia

    Presa
    A aranha
    Tece.




    A Madrasta de Bobinha

    – Bobinha!
    Achavas mesmo que feliz para sempre pararias
    De manchar o papel com tinta?
    Ah! Bobinha!
    Tiveste até medinho de perderes
    O Dom, Bobinha?
    Vou ter que te esfregar a cara nas pedras
    E mostrar no espelho a tua carne
    Toda arrebentada:
    Senta!
    Escreve teu conto de fadas!





    Penélope no último dia

    Esperar Ulisses
    Sem fios
    Esperar Ulisses quando sem mais não alcanço senão
    Minha agulha
    Prefiro bordar, Ulisses
    Enfiar na borda o vermelho púrpura
    Onde talvez se banhe, oh, não!
    Achem para mim meus cabelos, escravas
    Preciso tecer de loucura o furor que entre
    As pernas soluça: Ulisses
    Preciso aplacar o calor que mesmo agora no frio
    Nua
    Desfiei minhas vestes…

    É muito o tempo
    Todo o tecido apodreceu…





    O ovo

    A Solidão botou um ovo
    Azul, grande, esperançoso

    A Solidão sonhou em ser
    Para sempre acompanhada

    A Solidão chocou sozinha
    Meses, anos, séculos a fio
    Seu mudo ovo gorado.




    De horror

    A criatura escalou-me
    O pescoço
    E cravou-lhe os dentes

    O pior é que eu gostei

    Naquele tempo
    Qualquer sombra
    Era boa companhia.





    Bela Acordada

    Coitada, quando nasceu
    Uma fada não foi convidada
    E rogou a maldição terrível
    Inversa à do pobre rei Midas:
    Tudo que tocares, arruinarás

    Não adormeceu por cem anos
    Nenhuma bênção acometida
    Destruiu tudo, era sina
    E passou bem acordada

    Por fim ela própria teceu
    Na roca quebrada
    A camisa de força.





    Dorothy no espelho

    Coragem, Dorothy
    Tens um sapato vermelho

    Coragem, Dorothy
    Tu podes abrir a porta

    Coragem, Dorothy
    Também no creo en las brujas
    Pero ellas no existen

    Isso, Dorothy!
    Ou tu entras ou ficas aqui
    Paralisada para sempre, Dorothy
    Enquanto a neve te faz estátua

    Olhe, Dorothy, do outro lado
    Há um espelho, encare:

    És tu, Dorothy, o bicho
    Tu és, Dorothy, o leão.





    A origem da água

    Dizem que os peixes não têm
    Expressão

    Os peixes estão todos
    Tristes

    Trafegam a água
    De cá para lá
    De lá para cá
    No constante de
    Carregar o mundo

    Sem os peixes
    Tão tristes
    As correntes
    Cessariam

    Ninguém se pergunta
    De onde vem a água?
    Ninguém desconfia
    Que os peixes choram?





    Natação

    Maníaca
    Quis casar e ser dona
    De casa
    Marido filhos vida regular

    Mas não pode entrar
    Num lugar
    E ver aquários

    A casa inteira alagando.





    Cianídrico

    Sereia chegada à costa
    Expulsa expatriada
    Foi viver no navio náufrago
    Sem nada

    Apenas imaginava

    Se o canto funcionasse
    E o homem descesse a escada
    Se o amor não se afogasse
    Nem ficasse pintado de azul

    Não seria a sereia rouca
    Arrancando as escamas
    Da cauda.





    Fronteiras

    Se eu entro no mar
    Não me querem porque
    Tenho pernas

    Se eu venho pra terra
    Não me querem porque
    Tenho cauda

    Antigamente eu mudava
    De cor
    Qual cavalo marinho

    Mas oceânica bebi
    A água doce da torneira

    Entrei no táxi filha pródiga
    E disse:
    Siga para a Atlântida

    O homem me olhou
    Como se olha uma refugiada.





    Esculturas vivas

    Repare nas mães
    Tendo ao colo filhos dormindo:
    Pietás de carne e osso
    Carregando destinos.





    Mandrágoras

    Nas profundezas escolho e colho
    Tem que ser muito fêmea
    Pra saber lavoura
    Pedra, praga, erva daninha
    Terra que não ajuda, chuva pouca

    Nada de alfaces, a folha verde e suave:
    Eu só arranco tubérculos.



    http://www.vallejoandcompany.com/121-poemas-de-adriane-garcia/








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  • 06/10/17--23:21: MARTIN GLAZ SERUP [20.207]
  • Foto: Sofia Wraber


    MARTIN GLAZ SERUP

    Martin Glaz Serup (Copenhague, 1978). Es poeta y editor. Ha publicado siete libros de poesía, además de varios libros infantiles. Ha estado ligado a revistas literarias como Apparatur, Litlive, y Hvedekorn. Ha obtenido el Michael Strunge Prize y la medalla de oro por la Universidad de Copenhagen. 

    Poesía 

    Fredag, SMSpress 2014 (digt)
    Romerske nætter, Tiderne Skifter 2013 (digtsuite) (udgivet Sverige)
    Mandag, SMSpress 2010 (digt)
    Marken, Edition After Hand 2010 (digt) (udgivet i USA, Finland, Sverige og Tyskland)
    Trafikken er uvirkelig, Borgen 2007 (langdigt)(udgivet i Finland i svensk oversættelse)
    4, adressens forlag 2005 (langdigt)
    Borgmester Gud, Lindhardt og Ringhof 2003 (digte)
    Travelling Salesman, adressens forlag 2002 (digt)
    Shylas ansigt, Lindhardt og Ringhof 2002 (digte)

    Ensayos y registros 

    20/05/2014 (sm Hanne Kvist ), Kornkammer Small Press 2014
    Relationel poesi [10] , Syddansk Universitetsforlag 2013
    Mortens bog 2 , Kornkammer Small Press 2011
    Mortens bog , Kornkammer Small Press 2006
    Rejsen til Rügen (sm Thomas Oldrup og Lasse Lægteskov), privattryk 2004

    Libros para niños 

    Yana og Eliah (og mange andre børn) , Gyldendal 2013 (børnebog, illustrationer Lilian Brøgger )
    Kalder alle nisser , SMSpress 2011 (julekalender for børn, sm Hanne Kvist )
    Da bedstefar var postbud , Gyldendal 2010 (børnebog, illustrationer Rasmus Bregnhøi )
    En spændende historie , Gyldendal 2009 (børnebog, illustrationer Cato Thau-Jensen )
    Hvis.Du.Ser.Noget.Sig.Noget , Dansklærerforeningen 2007 (ungdomsroman, sm Hanne Kvist )
    Sebastians monster , Alma 2007 (børnebog, illustrationer Lars Vegas Nielsen )
    Virus , Dansklærerforeningen 2006 (billedroman, illustrationer Morten Voigt )
    Skræp! , Gyldendal 2003 (børnebog, illustrationer Pia Thaulov )





    La traducción del poema es de Sergio Eduardo Cruz.
    http://circulodepoesia.com/2017/06/poesia-danesa-martin-glaz-serup/



    VII

    Escucho en la radio que el ministro danés de relaciones exteriores / Per Stig Moller/ ha muerto
    entonces tenía cuerpo después de todo / es indiferente / para la economía danesa
    la economía danesa no mata / a muchos ahora / o al menos no en Dinamarca
    o al menos no fuera de los centros de cuidado

    Quería leer un periódico gratuito en el tren pero la luz era mala / esa no es buen luz
    soñé que había comprado una cafetería cerca del agua / todo brillaba en el sueño
    como las lámparas en el metro que dicen brillantes AQUÍ / hemos puesto algunos metros más entre nosotros

    Los trajes para nieve de los niños están cubiertos por fotos del tráfico / deben ser levantados a las cuatro /
    hay autos de todos colores
    qué piensas tú cuando ves todos los transportes / piensas que el mundo es un proceso asociativo
    que las cosas pasan porque sugieren / algo más

    pienso en las noticias en la tele y en la dificultad que presentan al ir de una / cosa / a otra
    los interludios entretenidos deben volar suaves graciosos / pero casi no
    la existencia les inhibe / incluso si se alcanzan a ver principio clímax y final

    no me puedo ver fuera de esto personalmente / no ayuda / que los problemas sean banales
    cómo acabará todo / eso lo sabemos / todo lo que conocemos / es al otro / a los otros / lo que hay en medio
    es lo que tanto temo



    Teksteksempel

    Dét var et kedeligt seminar! / det regner
    hver gang jeg ser et træ får jeg lyst til at skrive om det 
    som det står sådan / i regnen

    Jeg fik ondt i maven da jeg læste om de nye stramninger i avisen i dag
    måske det bare var tømmermænd / jeg fik kvalme
    man kan let komme til at tro at der ikke findes andet i verden end parforholdsproblemer / og pædofile

    Værelset de har givet mig er koldt / men rigt møbleret
    den første den bedste der bemægtiger sig telegrafen og nationaltrykkeriet kan styre en stor nation 
    der er højt til loftet / og larm fra de andre værelser / vandet i rørene suser som gas

    Jeg er til fare for alle de gifte kvinder jeg kender / fordi jeg er ulykkelig 
    og det vil jeg ikke være / pludselig en dag sker det jo alligevel
    snestormen alle vi taler med taler om rammer også vores hytte




    Citat

    Det var her jeg boede da jeg hos frisøren fik konstateret mine første grå hår
    det var her jeg boede da jeg skrev min sidste artikel
    med titlen Sådan går livet tabt og bliver til intet
    hvorefter min mor døde
    det var her jeg boede da boet skulle gøres op
    og hendes lejlighed, der ligner min, skulle tømmes

    Hvad stiller man op med sin mors efterladte sexlegetøj
    man smider det ud
    hvad stiller man op med det gule bord hun elskede
    med den skårede suppeterrin
    med klatterierne hun klattede sammen på et kursus engang
    med brevene fra banken
    man smider det ud
    hvad stiller man op med sin sørgende søster
    og sig selv og sin sorg
    hvis det er det det er
    et ubehag, en forvirring, en trang til at gøre rent hele tiden
    hvad stiller man op med LIVET i sådan en situation

    Klokken er 14, jeg skal snart ud at handle






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  • 06/11/17--23:45: FERNANDO REIS LUÍS [20.208]

  • FERNANDO REIS LUÍS

    Fernando Reis Luís, nació en Monchique, Portugal el 22.1.1945. Licenciado en Gestión Bancaria. Ejerció las profesiones de profesor, bancario y delegado distrital de Protección Civil. Se inició en la escritura publicando cuentos y poemas, aún muy joven, en el "Juvenil", suplemento semanal del "Diario de Lisboa".

    Escribió para diversos periódicos y revistas, fue corresponsal del Diario de Noticias y colaborador del diario “Barlavento” y de las revistas “Florestas”, “Prevenir” e “Protecção Civil”.

    Muy ligado al asociativismo fue fundador e impulsor de diversas asociaciones ligadas al deporte, a la cultura, a los bomberos y a la política. Después del 25 de abril, fue candidato a la Asamblea Constituyente y fue elegido diputado a la Asamblea de la República en las primeras elecciones legislativas.

    Su poesía se encuentra publicada en los libros“Teia”,  “A Seiva das Palavras” ,  “Nos Socalcos da Serra”,  “Marés & Maresias” , “Trezentos e Trinta e Três Tercetos”, ”Ipsis Verbis” e “Alquimia das Metáforas”. Figura en la Antología Poética “O Trabalho”,  en la colección de poetas algarvios “Terra Luz” e “Palavras de Liberdade” y en la colección "Mesturas", publicada en España.



    Fernando Reis Luís, nasceu em Monchique, Portugal em 22.1.1945. Licenciado em Gestão Bancária. Exerceu as profissões de professor, bancário e delegado distrital da Protecção Civil. Iniciou-se na escrita publicando contos e poemas, ainda muito jovem, no “Juvenil”, suplemento semanal do “Diário de Lisboa”.

    Escreveu para diversos jornais e revistas, tendo sido correspondente do Diário de Notícias e colaborador do jornal “Barlavento” e das revistas “Florestas”, “Prevenir” e “Protecção Civil”.

    Muito ligado ao associativismo foi fundador e impulsionador de diversas associações ligadas ao desporto, à cultura, aos bombeiros e à política. Após o 25 de Abril, foi candidato à Assembleia Constituinte e foi eleito deputado à Assembleia da República, nas primeiras eleições legislativas.

    A sua poesia encontra-se publicada nos livros “Teia”,  “A Seiva das Palavras” ,  “Nos Socalcos da Serra”,  “Marés & Maresias” , “Trezentos e Trinta e Três Tercetos”, ”Ipsis Verbis” e “Alquimia das Metáforas”. Figura na Antologia Poética “O Trabalho”, na coletânea de poetas algarvios “Terra Luz” e “Palavras de Liberdade” e na coletânea  “Mesturas”,  publicada em Espanha.



    POETAS ALGARVIOS

    SEM FIM

    Eu, 
    aqui presente                                     
    sou o papel                                                  
    que tudo consente.                                      
    Tenho qualquer cor                                     
    Pluripartidário                                             
    sou do doutor 
    do professor
    do ditador
    do vigário.
    E faço de artista
    malabarista.
    Sou tempo
    sou calendário
    sou cartaz
    escrevem-me Paz
    e lançam-me à terra
    no lixo
    e na guerra.
    Um dia, talvez, serei alimento.
    Sou certidão de óbito
    e de nascimento
    sou o divórcio e o casamento.
    E neste andamento
    sou
    o moinho de vento
    para a criança
    e sem parar 
    sempre em andança
    sou a escola
    sou a bola
    sou avião para brincar
    sou passarinho sempre a voar.
    E para ti
    sou confetti
    sou serpentina
    no Carnaval.
    Sou cartão e cartolina.
    Sou apontamento nota notícia
    Sou revista jornal 
    panfleto
    do fascista e do comunista.
    Sou anarquista.
    Dou ordens ao governador
    ao patrão
    e ao trabalhador.
    Sou livro
    Romance poema fotografia
    Sou corpo nu.
    Limpo o cu em cada dia
    Não sou pedante
    sendo importante.
    Conheço a letra e os segredos
    de todo o mundo.
    Sou selo envelope cartas de amor 
    e cartas de jogar
    Sou a sorte e a fortuna
    Leio a sina
    Sou etiqueta mala maleta
    Tela pala paleta
    E sem gratidão e apelo
    Sou fogo na lareira
    sou cinza
    sou pó poeira poalha
    sou chão e sou mortalha.
    E já imundo
    suado sujo
    não reformado nem amado
    deixo este mundo.
    Sou triturado reduzido misturado
    sem compaixão
    sou mal tratado diluído reciclado
    sou transformado
    mata-borrão
    sou canelado
    restaurado continuado
    sou papelão
    sou caixa
    sou caixote 
    sou caixão.

    Enfim
    Sem fim.

    In: “Teia”, Arandis Editora





    MAGNÓLIA

    Agora que te vais 
    Que contas tu
    Dos beijos que se deram
    Na tua sombra
    Que contas tu
    Dos abraços que se deram
    Para sentir a tua dimensão

    Que nos relembras de outros tempos franciscanos
    Que viste
    Que sentiste
    Do alto da tua copa
    Mirando todo o povoado

    Que nos contas tu
    Sobre as casas e as ruas estreitas
    E os socalcos cavados na montanha
    Para desbravar o chão
    E fazer crescer os pomares de macieiras
     e os campos e os olhares

    Que nos relembras das danças nas eiras
    E dos cantares ecoados nos vales
    Para alentar  os almocreves vencendo
    Os caminhos pedregosos
    No transporte das madeiras
    Da cortiça
    E da aguardente de medronho

    Conta-nos como os serranos
    Se vestiam ao domingo
    E ornamentavam as ruas com rosmaninho
    Para passar a procissão
    Conta-nos como se juntavam nas madrugadas
    Apanhando a espiga de trigo
    E o ramo da oliveira

    Conta-nos como era grande a feira
    E muito o gado
    Quantos eram os saltimbancos
    E os trovadores cantando as desgraças
    Conta-nos se alguma vez
    Os vendedores  de banha da cobra fizeram um milagre
    Ou se uma sina lida pelas ciganas bateu certo 
    Ou como eram boas as bolotas torradas e o torrão de alicante
    E divertido entar nas coloridas barracas
    Dos espelhos curvos
    Ou dos bonecos da cachamorrada

    Conta-nos quantas joldras saíam a cantar
    As janeiras e os reis
    E quantas filhós e copos de medronho conviviam
    Com o alforge na recolha dos molhes e farinheiras
    E quantas eram as bebedeiras
    Conta-nos também de outras bebedeiras
    Que seguravam os pendões na procissão
    Da quinta feira nas  endoenças

    Relembra-nos os tempos
    Em que as paredes eram pequenas
    Mas as casas eram grandes na sua alma

    E tu viste isso tudo
    E agora que te vais
    E levas muito deste povoado
    Morre de pé
    Que é como as árvores centenárias devem morrer
    E deixa-nos a tua memória toda





    ESTES SÃO OS FILHOS DE ABRIL

    Mil vivas mil gentes
    flores que já desabrocham                          
    alvorada de sementes                                   
    de cravos que são esperança                        
    em manhã primaveril                                   
    e nas mãos de uma criança 
    florescem mil a mil.

    Mil dedos mil mãos
    mil cravos mil irmãos
    são o crescer dia a dia
    são o povo todo inteiro 
    são o mundo que fugia
    no seu país verdadeiro.

    Nos cravos que os filhos trazem
    mil bocas mil pombas 
    mil esperanças no que fazem.

    Nas fábricas e nos trigais
    cravos mil muitos mil
    como canções madrigais 
    neste jardim Portugal
    são o futuro
    são Abril
    num renascer imortal.

    São a vida em país novo
    são os cravos mil a mil
    são os filhos deste povo
    deste povo que é Abril.

    Fernando Reis Luís, in TEIA, www.arandiseditora.pt





    22 - TEMPO DE ESCOLA

    A memória murcha no tempo
    Das palavras repetidas
    Das seis reguadas
    E três ponteiradas
    Trauteadas
    Como os números da tabuada
    Em lengalenga
    Cantarolada todos os dias da semana
    De manhã e de tarde

    De fio a pavio
        Quatro e quatro oito
        Um biscoito
        Oito berlindes à “marezinha”
        Oito bonecos da bola à “palmadinha”

    De trás para diante
        Duas vezes cinco dez
        É à vez
        Dez botões à “paredinha”
        Dez voltas ao “pé-coxinho”
        Dez marcas ao “poialinho”

    Da frente para trás
        Cinco vezes dois dez
        E à “covinha” buto que se veja
        E estalo que se ouça

    O regime do medo
        O som do ponteiro
        Ao canto o degredo
        As orelhas de burro
        A régua dura
        O ensino da ditadura

    E o tempo a passar
       A recontar
          Duas vezes três seis
       A repetir
          Duas vezes três seis
       A trautear
          Oito e oito dezasseis

    E lá chega a hora
    Do recreio na eira
       A lançar o ring
       A menina do senhor doutor
       A  saltar à corda
          A Rosa da Toina e a moça da Benta
       E ao “apanha”
          O Zé da boina e o Patinha
       E ao “toca e foge”
          O Luís da canita e o Zé da Sanita
       E a “pular à uva” 
          O Broa e o Papa Açorda
       
       E ao pião “à nicada”
          O Biji-bitó o Ratinho e o Maló
       E nas macacadas o Xico Caretas
       A parodiar o Manel das Bufas Pretas

    E toca a sineta

    No regresso à tormenta
    De novo a ardósia
    Mil vezes usada
    Ensebada e requebrada
    Com lápis de pedra
       Mais uma vez a tabuada
         Duas vezes dois quatro
       Sem enganar
         Duas vezes dois quatro

    E repetir

    E repetir

    E repetir.

    24.02.02    
          


    ASTRO REI

    Só sei viver de frente para o sol
    E abrir caminhos para a voz
    Aqui nas veredas da serra

    Só sei seguir os quadrantes
    Para chegar a novas madrugadas
    Tentando esquecer as noites

    Cavalgo os pesadelos
    E na manhã voltarei
    Para ser como o girassol



    PALHAÇO 304

    Nasci do campo e da seara
    Fizeram-me de palha
    Vestiram-me de roupa às riscas
    Como o forro do colchão
    De outros corpos

    Nasci listado longo e bizarro
    Como a fantasia do riso

    Fizeram-me para fazer rir
    Mas eu também sei amar 
    E chorar
    Não sou apenas um títere
    Movido por cordéis e engonços
    Nem a minha cabeça é apenas um topete
    Não sou apenas a pargana e a farsa
    Dum espantalho sem alma
    Não sou apenas um bobo em pantominas
    Ou um fantoche manipulado

    Sou um corpo atrás da máscara
    E do meu sangue mesclado
    Faço o diapasão dos risos
    Não sou apenas a máscara
    Nem as suas cores berrantes
    Que me fazem extravagante
    Absurdo
    Melancólico 
    Bufão
    Provocador
    Mendigo
    Desajeitado
    Vagabundo
    Desastrado 
    mímico 
    inoportuno

    eu sou a liberdade
    eu sou a anarquia

    eu sou o mundo dos sonhos infantis
    que existiu nos reis e nos nobres
    que me deram vida há milénios
    desde o velho Egito dos faraós
    desde a mitológica Grécia dos diversos deuses
    desde a Roma dos césares conquistadores
    ou desde a China dos imperadores
    que sinto as multidões
    e sou o centro da arena

    mas tantos olhos me mirando
    nunca perceberam que tenho uma cara
    como todos eles
    por detrás da máscara
    e do alvaiade da maquilhagem
    que detrás dos meus grandes olhos
    eu também tenho olhares
    que para além dum grande nariz de beberrão
    eu também tenho cheiro e bebo
    que para além de uma grande boca
    eu também tenho fome

    agora a arena ficou vazia
    sem risos e sem aplausos

    o místico caleidoscópio
    que é o circo colorido
    é apenas branco
    como o meu tempo
    e hoje estou só
    na ausência do sortilégio do palhaço
    sou apenas eu
    e a espiral implacável do palco
    do meu chão giratório
    e do meu choro
    na minha palidez sem tintas
    porque não sou capaz de vestir outras roupas
    para além da minha pele
    nem sou capaz de me fazer rir
    gastei todos os sorrisos com os outros
    e nada guardei nesta deriva
    nem um só arrebatamento de riso
    nos meus lábios verdadeiros
    para gastar comigo
    em frente do véu do espelho
    que vou atravessar
    para me encontrar em mutação
    por dentro da quimera da montanha.

    6/5/2013



    MERCADOR DE SONHOS 

    Já não sou a horizontal simetria do silêncio
    Ou as palavras acromáticas
    Nas margens simbiontes 
    Dum riacho inquieto fazendo o espaço
    Na pulsão da alma e das árvores

    Já não sou o sangue vagabundo
    Ou a água que o partilha correndo
    No meu leito salino de busca do infinito
    Ou a distância das pulsações
    Na trajetória na minha matéria efémera
    De movimento pendular e perpétuo
    Gastando o tempo 
    No ritual instintivo da cadeia dos sentidos

    Já não sou o esboço intemporal
    Da contínua evaporação
    Nublando o sol latejante
    Ou a demanda dos antípodas
    Como exílio mineral oculto
    Da difusa luz arcana
    Que faz a noite e as silhuetas
    Habitando a minha sombra
    No percurso pelos poros e pela medula

    Já não sou a fúria diluindo a tarde 
    Na distância dos gestos
    Ou um barco à bolina 
    Na infusão do nevoeiro e das penumbras 
    Em alternativa dos vultos

    Agora como o vapor da água
    Sou do tamanho dos sonhos
    Sob as pálpebras monótonas
    Faço repetir o calor na manhã
    Tateando cada lugarejo de ilutação
    Para prolongar os instantes

    Vou partindo movediço 
    Nas calenas das ondas
    E nas leivas incertas dos mares
    Vou buscando uma ilha eremita
    Ignorando que só os olhos a alcançam
    Vou circum-navegando o espaço
    Como velho lobo-do-mar
    Redescobrindo o próprio corpo à deriva

    Agora sou vagamundo
    Em desconstrução da minha carne em fiapos 
    Sobrante da amplitude dos segredos
    E tento renovar a luminosidade das cinzas
    Fundeando a nudez na convergência do chão



    DANÇANDO COM AS BARCAS 

    Agarro todos os sons libertos das marés
    E rumo ao sul 
    Guiado pelo sol e pelo fado

    Aceito o sopro de todos os ventos 
    Nas asas da minha nau 
    E do meu corpo embalado
    Na liberdade das aves marinhas
    Que são donas de todos os mares
    E das atalaias 
    De todos os portos ancoradouros

    Como se fossem sons de uma guitarra
    Dedilho o cordame dos mastros
    E com a música misturada no vento
    Faço as voláteis manhãs
    Como fazem as gaivotas 
    Dançando
    Com as barcas 
    E as velas de lona

    Desfaço as mágoas que trago como lastro
    E assim resisto 
    Às rotas contrárias
    Mutando os açoites das ventanias
    No bronze salgado 
    Que me faz o rosto



    PASTOR DE VENTOS 

    Imune ao tempo que passa de raspão
    Como o sol que se move lentamente para oeste
    Sou pastor de ventos
    Esfarrapados como as gualdrapas
    Do meu capote de remendos e fiapos

    Ao todo
    Terei um rebanho de mil brisas
    E mil nimbos
    Em pastagens de vários quadrantes
    Montanhas e lezírias
    Que diviso de todos os azimutes
    No meu lugar imago
    De socalcos e rosmaninhos

    Vagueio os olhos
    Sitibundos pelos medronhais
    Perdido nos impulsos dos instintos
    Ouvindo os sons gemelgos
    Das gaitas e flautas dos sopros do ar
    Atraindo musas insondáveis
    Que cantem comigo
    As palavras
    Criadas no vento                




    ALQUIMIA DAS METÁFORAS


    Só os poetas livres
    Detêm a arte alquimica
    Para fabricar o ouro das palavras



    PROÉMIO

    Escolho as palavras dos poemas
    Adrede no espaço dos pátios da mente
    Ou talvez não seja assim
    E sejam as palavras a vir ao encontro
    Das ideias avulsas transitadas
    Adentro dos catalisadores dos sonhos

    Atravesso a luz e as sombras
    Nos ventos de inquietação dos tempos
    E da sua simetria nas águas 
    Decalcando o rosto no chão
    Para burilar as ardósias da memória
    Adrede na resina das claves
    Das palavras dos poemas



    EQUAÇÃO ALQUIMICA

    Como renovador da vida
    O AR
    É o corpo mais o tempo
    Na energia dos arquétipos do FOGO
    Transmutando as sombras em luz
    Como reações alquímicas
    Catalisadas pelo sangue e pelos sonhos

    E como tudo se transforma
    A matéria não se esgota
    Nas emoções do chão
    Em metamorfose da TERRA
    E dos impulsos dos corpos e das almas
    De gente passando depressa

    E a vida 
    Filha da correnteza da ÁGUA sob as pontes
    Diluirá os resíduos dos cadinhos
    Como pós restando de nós
    Em desequilíbrio nas retortas
    Para fazer o éter da memória na POESIA
    Como quinto elemento filosofal
    Da fluidez das pedras do tempo



    ALQUIMIA DAS PALAVRAS

    O diamante
    Não nasce facetado
    Para refratar a luz

    O ouro
    Não é brilho de joias
    Antes da arte do fogo

    A terra
    Não é chão arado
    Sem o labor das mãos

    O fogo
    Não é chama e calor
    Sem os beijos do sol

    A voz
    Não será poema partilhando a música
    Sem a alquimia das palavras



    A META É A MEMÓRIA

    Partilhamos as letras
    Através da poesia
    E com ela construímos
    Coisas simples no coração

    Nas vias que o tempo
    Oferece sobre o chão e o ar
    Os olhos caminham
    À frente do corpo

    A meta é a memória
    Que resta dos dias
    Esboçando rostos nos espelhos
    Para se evadirem nas noites





                            Escrever é respirar por instinto 
    E reaparecer nos arcos da voz
    Fazendo da palavra a hipótese para o verso



    Os versos são palavras escritas
    Com as tintas dos ventos
    Sobre os instantes da pele




    O mundo é o homem 
    Em transição no espaço 
    E desencontros solares



    LUGAR DE SILÊNCIOS

    Avesso aos vultos dos astros
    Nego os artifícios dos sulcos nos labirintos
    E habito verticalmente a quietude
    Como refúgio durável de eremita

    Na tribuna de lugar de silêncios
    Faço o húmus da razão possível
    E os gestos levados em flautas do tempo
    Como os voos no rumo do corpo

    Nas telas mitológicas dos afluentes do espaço
    Reacendo a geometria das constelações
    Na companhia do escuro das noites
    E nas margens da manhã seguinte
    Sigo a magia das jangadas da lua 
    E das esporas do tempo
    Em mutação efémera de relógios de sol



    DUNAS GÉMEAS 

    O vento soprará suave
    Como manancial de perfumes
    Espalhados em dunas gémeas

    As mãos cúmplices da carne
    Buscarão a terra enganadora
    Como areia na ampulheta do corpo

    A luz roubará as espirais do tempo
    Em fogo nos lábios encontrados
    No fulgor dos casulos dos rituais da noite

    E a mente nos seus labirintos
    Fará o delírio dos ecos do sangue
    Nas tentações das miragens no deserto




    NAS ALCATEIAS DOS VENTOS

    O dilema do rumor das metáforas
    Faz-se como o sumo de limão
    Espremendo o esboço da alma
    Um pouco para além do disfarce
    Da máscara da razão das coisas

    Depois a voz latente
    Poderá não chegar a ser eco
    E ser apenas o ruído das bigornas
    Restando do poente dos gritos 
    Capazes de agitar o corpo
    Nos esteiros dos dilemas da mente
    Levando-me nas alcateias dos ventos




    ÍMPETO

    Do cio das luzes no alvor 
    As orbitais dos pés descalços
    Ficam suspensas em tangentes na areia
    Até que a rasoira das franjas do vento
    As estilhacem nos subúrbios das dunas

    Depois seguirei furtivo nas miragens
    Para o vácuo das aragens do deserto

    Aí abrirei sulcos pedonais
    No tear da areia dançando
    Em estilhaços nos lábios
    Retornando ao ventre de virtuais oásis
    Renovados no ímpeto do corpo à deriva no vento




    NOVOS VOOS

    Será que poderemos caminhar descalços
    Sem o credo das bússolas mirando as torres
    E ir e vir em ondas e ventos
    Do mar para a terra
    Do chão para a água
    Sem encontrar deuses e duendes
    Medos e máscaras?

    E ouvir apenas a música
    Dos ribeiros correndo nas pedras soltas
    E os ventos ritmados nos ecos
    Por entre as frestas das florestas

    Será que o sopro nos canais dos dias
    Entenderá a luz solar livre das nuvens
    E que os reflexos lunares na noite
    Apascentam o sono das aves agoirentas
    Esperando os novos voos da alvorada?




    O CHÃO

    O chão é um espelho curvo e turvo
    Onde o cristal é vidro fosco
    Que se quebra pouco a pouco
    Em mistura de objetos e imagens

    Talvez possamos penetrá-lo
    Como corpo material e fátuo
    Ou como alma em simetria volátil
    Na simbiose silvestre dos verdes da vida
    Mediando os negros das noites ascetas

    O chão descende das raízes em criação
    Feitas da seiva imarcescível de miragens
    Em câmbios com o ar e o sangue latejante

    No chão descobrimos impulsos dos frutos 
    Ou o altar onde se fazem magias
    Na metamorfose dos sonhos
    Transformados em máscaras de pedra
    No poente da aragem do pó




    PÓLEN 

    Inseto errante e alígero 
    Em rituais difusos na paleta
    Desfazendo meadas na pujança do ar

    Leva-me contigo em voragem
    Pelos caminhos pendulares do espaço
    Na amplitude das áleas do vento

    Leva-me contigo em voo sem retorno
    E deixa-me cair em vertigem
    Nos meandros dos redutos dos carpelos

    Como se eu fosse ritual de vida
    Esperando os lampejos da fecundação
    Do pólen latejante nos porões do ar




    DISPERSÃO

    Na clepsidra coleante do corpo 
    As espirais descendentes
    Da gravitação espacial
    Esgotam o sangue e o sol

    Dispersam o tempo no dilema do chão
    Como se fosse lugar de sementes 
    Ou caminhos de sombras e lume
    Em rituais de mutações de relâmpagos

    Na ilusão zenital do teatro dos dias
    A substância do corpo cai a prumo
    Abrindo as cancelas à reflexão do tempo

    Na depuração os palcos dos abismos do chão
    Convergem na carne e no sol
    Em relógios de água e sangue
    Em binómios de gente passando
    Como matéria fluindo no ar




    DANÇA DE AVES

    Passaram os estorninhos no estio
    Volteando híbridos nas formas
    Como réplicas de espelhos
    Em parábolas de miragens
    Na mediação da dança do vento

    Rituais de almas apoderadas
    Num palco de tela surrealista
    Fazendo a geometria dos sortilégios do céu

    Renovação de esboços de rituais gentios 
    Como sombras em danças tribais
    No mimetismo dos olhares em festim
    Cambiante em alcatruzes 
    E voos em arenas dos abismos celestes




    RASTILHOS

    Em ponto e contraponto de impulsos
    Corre sobre as nesgas da pele áspera
    Um cavalo em galope fugaz
    Fugindo de mim na aragem

    Sigo o seu ínvio rumo de voragem
    Em passo sobre passo
    Enquanto posso nesta safra
    De seguir em simbiose
    Tentando manter o ritmo selvagem 
    Da dança orbital com a ventania
    Enlaçando nos braços um cavalo alado
    Para prolongar os rastilhos da mente
    Como semente
    No tempo vegetal





    TORNADOS

    Partimos diluídos nos módulos da paisagem
    Esquecendo os medos das galáxias
    E dos estigmas das ruas noturnas

    Terminamos sequiosos nos becos 
    Em insónias continuadas nos bares
    Imitando centopeias sobre o corpo

    Atravessamos a gândara de espelhos
    No brilho encostado aos olhos
    Entre as fendas do breu no espaço

    Penetramos os corredores da mente
    Abrindo constelações de poeira
    Fluindo dos restos do corpo

    E na cal apagada do legado do chão
    Se faz a matéria dos esteios da alma
    Desconstruímos o vazio do céu na noite



    PONTO DE ENCONTRO

    Não é fácil
    Continuar a esperar 
    Que os amigos voltem 
    Duma viagem sem fim

    É assim que percebemos
    Que o infinito
    É o supremo destino
    Do corpo voando nas nuvens

    As pegadas que ficam marcadas no chão
    Servirão o aço da memória
    Continuando outra espera
    Num lugar de sementes
    Libertadas nas montanhas de origem
    Como próximo ponto de encontro






    Seguindo as sombras do corpo
    Corro o risco de passar 
    A ser a própria sombra no chão


    II – TERRA


    A poesia são os sulcos de sangue
    Deixados pelas arestas das palavras
    Na plasticidade da terra



    Na vertigem do sol
    O vórtice do movimento
    Aponta teimosamente para o chão



    NA VERTIGEM

    O corpo existe na nudez das vertigens
    Como momentos latejantes de refúgio
    De um espaço em périplo sobre a pele

    Rente à resina do chão
    Transmutado em cal
    Partilho o cenário do espaço finito
    E os lampejos que sobram dos códigos da lua

    Nos terraços da servidão das noites
    Os ímpetos do cio das estrelas
    Fazendo os esboços do corpo 
    São a nudez etérea dos teares dos sonhos
    Como despojos de lua minguante
    No vazio dos diapasões 
    Da vivência das frestas dos céus
    Onde os olhos têm o poder
    Alquímico das almas



    EU TINHA UMA MONTANHA

    Cada um terá sempre segredos
    Guardados em baús na montanha
    Idolatrada como o próprio sangue
    Que lhe vem da terra

    Apenas a voz livre
    Será chave para abrir
    Os seus mananciais de água
    E os verdes caminhos
    Levando os olhos
    A ser olhares para além da floresta



    NASCIDOS DO CHÃO

    Lavro o papel pardo e inerte
    Com o arado cunhando a voz
    Bolinada nas leiras das lezírias
    E até chegar à terra nua e virgem
    Farei figas pelos pátios dos caminhos
    Confirmando os desígnios místicos 
    Dos elos do chão e da voz
    Como lugar íntimo dos ecos
    E vestígios dos ingredientes do pó
    Levado na fúria dos sopros rasantes ao à pele

    Assim reconstruo a seiva das palavras
    E a hulha que será seu fogo e força
    Na forja do novelo dos dias 
    Fazendo a têmpera do aço ressoar
    Destes versos nascidos dos vetores do chão



    DO LADO DE CÁ 

    Fechei os olhos na neblina
    E parti a tato
    Como se o espaço místico
    Que me restou na retina
    Fosse a minha câmara escura
    Incorporada em todos os quadrívios
    Das imagens difusas do lenho
    Na fornalha dos fluxos da medula

    Parti cadenciando os passos
    Nas tangentes que se ofereciam
    Na escuridão da incerteza do tempo 

    Senti a distância como matéria volátil
    Que se esvai na neblina dos dias

    Senti que a teia das sombras é ressonância
    Como utopia da luz desvendável
    No lado de cá do espelho alucinado
    Onde o pó se deposita como chão raso
    Terminando a reflexão do sol



    IDA E VOLTA

    A ida e a volta são vertentes cíclicas 
    Do mesmo balouçar no fulcro
    Onde tudo acontece no meu sangue móvel
    Em pontos de partida e de chegada
    Como trens entre o nascente e o poente
    Empenhados na busca dos tuneis da luz

    Os espinhos que encontramos nos caminhos
    São códigos nos labirintos do vento
    Mostrando a vivência do rumo
    Para os pés andarilhos de romeiros
    Contrariando a força da gravidade



    NAS FENDAS DO CORPO

    Nas fendas dos redutos do corpo
    Escondo o escuro das noites
    E sigo sem me importar com os astros
    E os enganos nos altares dos caminhos
    As pálpebras escondem os postigos dos olhos
    Para não ser vistos por dentro
    Mas permitindo ver pelas fissuras
    O curso da liturgia dos ímpetos do sol
    Seduzindo as encostas
    Para coito da luz e das sombras
    Amancebadas em germinação dos dilemas
    Das sinfonias dos caprichos dos dias
    Em fusão nos realejos dos instantes











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  • 06/12/17--07:47: DANIEL CHACÓN [20.209]

  • Daniel Chacón

    Daniel Chacón es un novelista y poeta latino, ensayista, editor y profesor.

    Chacón recibió una Licenciatura en Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de California en Fresno y una Maestría en Bellas Artes de la Universidad de Oregon.

    Desde el año 2000, ha sido profesor en el programa bilingüe de Maestría en Bellas Artes de la Universidad de Texas El Paso. 

    Sus escritos han aparecido en varias revistas, incluyendo ZYZZYVA, Americas Review, Bilingual Review, Colorado Review, New England Review, and Callaloo. Las obras de Chacón se han editado en California y Oregon.

    Chacón está trabajando en una póstuma colección de los poemas de Andrés Montoya, homónimo del Premio de Poesía Andrés Montoya. 

    Él es el co-anfitrión, con Benjamin Alire Sáenz de la KTEP -producción de radio y programa en línea de escritores y escritura, Palabras en un alambre "Words on a Wire". 

    Daniel Chacón recientemente ha publicado la novela The Cholo Three (2017). Ha escrito Hotel Juárez: Stories, Rooms, and Loops (2013), el cual ganó el premio 2014 Pen Oakland for Literary Excellence y el Tejas NACCS Award para el major libro de ficción del 2013. Su colección de cuentos Undening Rooms ganó el premio 2008 Hudson. También ha escrito la novela And the shadows took him, y otra colección de cuentos Chicano Chicanery. Es editor de los poemas póstumos de Andrés Montoya, A Jury of Trees y coeditor of The Last Supper of Chicano Heroes: The Selected Work of José Antonio Burciaga. Su trabajo ha aparecido en las antologías Latino Boom; Latino Sudden Fiction; Lengua Fresca: Latinos Writing on the Edge; Caliente: The Best Erotic Writing in Latin American Fiction; and Best of the West 2009: New Stories del lado oeste de Missouri.  Chacón ha recibido The Hudson Prize, a Chris Isherwood Foundation Grant, The American Book Award, The Pen Oakland, y el Peter and Jean de Main Emerging Writers Award, entre otros.
    Tiene un programa de radio Words on a Wire (http://ktep.org/programs/words-wire).

    Premios 

    Chacón ha sido el ganador del Premio Hudson, el American Book Award, un Christopher Isherwood Beca de la Fundación, y el Premio del libro Southwest. Su primera colección de cuentos, Chicano Chicanery fue finalista en el Premio ficción Patterson. 

    Obras

    Chicano Chicanery. Arte Público Press. January 1, 2000. ISBN 978-1558852808.
    and the shadows took him: A Novel. Washington Square Press. April 19, 2005. ISBN 978-0743466394.
    Unending Rooms. Black Lawrence Press. November 1, 2008. ISBN 978-0981589930.
    The Last Supper of Chicano Heroes: The Selected Works of Jose Antonio Burciaga. University of Arizona Press. August 1, 2008. ISBN 978-0816526628. (Co-edited with Mimi Gladstein)
    Hotel Juarez. Arte Público Press. March 30, 2013. (Arte Público Press)


    Instrucciones sobre cómo no ser un turista

    No te pares ante la tumba de Evita
    Ni camines a través del Golden Gate.
    No escales la Gran Muralla China sólo porque
    Tripadvisor punto com dice que es lo que hay que hacer

    No pelees para llegar al frente de la muchedumbre
    Para ver más de cerca la Mona Lisa
    No esperes un lugar apartado frente a la Fuente
    De Trevi derramando tu ira sobre los demás

    (y si frustrado no cruces la plaza hacia el Mc Donalds
    y te atasques con comida cómoda)

    No tomes una selfie con el espectacular de Hollywood
    Sobre tu hombro para que puedas publicarlo en Instagram
    Y decir: ¡Mira donde estoy!

    Y hagas lo que hagas, no intentes y

    HAZ COMO LOS LOCALES

    A menudo son más aburridos que tú
    encerrados en sus tristes habitaciones
    escondiéndose de los turistas

    No lleves una guía o un mapa
    Deja que tu imaginación te lleve

    Por el ritmo de las grandes ciudades
    Como si estuvieras entrando en un poema.
    ¿Qué corredor? ¿Quién está improvisando?
    ¿Están flotando esos mosquitos en mi vino?
    A la mierda. Nos los bebemos.

    Escucha cómo la ciudad gime sus
    Ruidos nocturnos de elefantes atrapados en el zoológico
    Un perro ladrando a la distancia

    A lo lejos

    Alguien Canta.

    Kafka llamándote a casa

    Mira un gato en una ventana

    Ve un árbol azotado por la brisa en un parque cuyo nombre olvidarás

    Pasea por los cementerios
    Donde la piedra es vieja como piedra

    Escucha a las chicas judías hablando en Le Marais

    Párate frente a una hermosa puerta
    E imagina a todos los muertos caminando
    Dentro y fuera Mira

    Hacia un cuadrado de piedra donde un árbol solía estar
    Y ve ramas brillantes
    tan verdes y llenas que los fantasmas
    de los niños juegan dentro

    Y mientras te adentres en los jardines de la ciudad
    Y te sorprenda la forma de la roca
    Nada más que la roca Detente.

    Mira fijamente

    Mientras los gatos callejeros salen de los arbustos y te rodean
    Buscando afecto y carne
    La cara de la roca te está mirando

    Como un niño Recuerda a los muertos          Recuerda
    En tanto  la ciudad sabe         tu eres uno de ellos


    La traducción es de Gustavo Osorio de Ita.
    http://circulodepoesia.com/2017/06/poesia-norteamericana-daniel-chacon




    Raskolnikov’s Horse
                                                                  Ciudad Juárez, Chihuahua



    1

    Around midnight in my bed Kafka curled
    inside my legs, I'm reading Crime and Punishment

    when lights fall into a slow descending
    dark. In the hallway I hear whimpering.

    I get up to check, and I walk into a winter’s white
    street with a lamppost and a man is beating

    his horse, whipping her eyes and they bleed
    and he kicks her in the head. Drunks spill

    laughing from a tavern like roaches from a bag. They climb up
    the carriage–the man yelling, Nag’ gonna pull

    us all on a joyride or die! And I enter into Barcelona, night
    2004, Barri Gòtic.

    I’m wobbling through the howl and streets
    tremble in fortunes and waiters

    running red stained sangria glowing
    on the faces of women. I see

    an angry young man pulling his dog withering
    in fear when the boy lifts the leash, dog curling into his own spleen

    waiting for the blow. The boy yells and whips, and I hate him
    and everyone watching not saying a thing.

    In my bedroom, curled up with Dostoevsky and Kafka, I pull sheets
    over our bodies. So said Tzara,

    “Il n'y a pas d'humanité
    il y a les réverbères et les chien.”


    2

    Pedro hid under our couch afraid to come
    out even when I cooed.  When he crawled to me,
    slow, tentative trust, I touched him
    and our puppy got on his belly and peed.

    My father killed Pedro after he pooped
    on the carpet. He was never
    trained not to, but my father believed he
    shat to spite him, seeing a bitter beast full

    of jealousy and hatred. So he kicked
    him in the head. This Chihuahua puppy
    stood 6 inches at most, and with steel-toed boots
    his skull cracked and he flew and landed

    on the floor, breathed two last breaths, puffed
    up and died. My father took Pedro’s body
    and wrapped it in newspaper, gentle
    like he never was with the living.


    3

    Camus’ The Stranger’s neighbor
    going down stairs with his dog, yelling at it.
    Dog bares his teeth and growls.
    They hate each other.
    But when the dog gets lost in a crowd, the neighbor looks
    for the dog in the city
    all night long running through the city like
    Solomon’s lover looking for his love. One

    night, long after the dog has gone,
    the neighbor stands at a window looking
    at city lights, and he says, “J’espère que
    les chiens n’aboieront pas cette nuit.
    Je crois toujours que c’est le mien.”


    And around midnight in Buenos Aires
    I hear a dog barking
    in the distance

    a lo lejos alguien canta

    a lo lejos.


    and I wonder if
    it’s Kafka calling me home.


    4

    My father
                            who died alone
                            was beaten as a boy
                            with a whip from Jalisco.
    My father
                            showed us scars. See?
                            he said, that’s a beating. 
                            This is nothing!

    My father
                            said, slapping

    My face
                            whipping

    My legs
                            with a belt.





    Hidden Sound

    I

    That slice through the fabric of the ordinary
                    the sheet   veil    fog
    The pianist in the corner pounds it all out

                    The pianist in the corner is my mother
                    The pianist in the corner under lights

    pounds pounds pounds all night long
    my mother slapped Chopin
                    the same shir
                                    every night, and every night
    at the same complicated chords
                    she just couldn't get it.
                    All night long the lost notes of Fantasie
    running down the hallway into my bedroom
    and my head    she messed up all the time
    at the same spot   Fantasie  same song   Improptu
    she slapped the keys with open hands and chaos
                    clanking cracks of totem rolled into my bed

    “and here it goes again
    and here it goes again”

                    One hand can slap seven
                    keys
                                    Bam Bam 


    A hidden sound all her own
    slicing notes, cutting clefs,
    key pounding.



    II

    Under spotlights actors sing chorus girls
    and boys dance in synch
    and in the back corner of the stage
    under a reading light the hands of
    the pianist move across the keys.

    A woman dressed in black
                                                           frightful red hair
    turns the pages
    so the pianist can keep going 
    and going

    “and here it goes again
    and here it goes again”


    III

    Sometimes when they attack
    several keys at once
    or one gang of notes is leaving
    and the right hand doesn’t know
    what the left hand is doing
    the notes arrive like Bulldogs carrying knives
    and they fight
    and “the ennui of apartments” becomes an arena,
    until the death
    and that's where it’s at.
    That's where pain pounds on the door.




    World of the Dead

    “The dead don’t know / anymore than we do”
    —Wisława Szymborska

    Let the dead bury the dead Jesus said
    meaning don’t think they’re angels
    you can consult on matters of life meaning
    incomplete they cannot complete you
    meaning they’re rife with their own frights
    Let the dead bury the dead Jesus said meaning

    they can be self-absorbed sons
    of bitches and the things they have
    to do do with their own want and they want
    a lot   the taste of beer the smell of sex
    Don’t even talk to them They can’t see beyond self
    and they’re not here to help

    Your business is not their unfinished task   you’re not why
    their energy hangs back They don’t give a howl
    about you The reason you cry into your hands
    means nothing to them   They’re not saints
    and though this may be hard to take they are

    demons by any other name who make big deals
    about themselves not you   what they need
    and it‘s pretty petty at that   My father craves 7 & 7
    after 7&7 watching girls who’ll never love him dance
    My mother stares through the window worrying
    her wisteria will wither in the scorch of an Indian sun

    I won’t disrespect them but they need to put themselves
    to rest Let them find their own peace They can only
    drag you down into the world of the dead
    and it’s the same damned world

    you’re in now only sadder



    Imagination Exam #1

    What do you see when I say
             A black guy on a skateboard
    A Mexican chasing his sister down a hill
    A boy surrounded by dogs
    Dr. Herrera holds a stethoscope to the chest of a young brunette
    Shirtless boys stand on the roof of a house as the sun falls over São Paulo
    Street lamps and dogs
    A bridge only the dead walk across
    ¡La gente unida jamás será vencida!
    An archer shoots an arrow into the face of God
    Women walk into the forest of night
    The mayor’s daughters are looking at the moon!
    Children forgotten in a hot car, strapped to seats
    A violent storm. A wicked storm. Terrible.
    Sandy in tennis shoes pulling socks to her knees

    An overheard conversation:
    Do you miss the river?
    I do. I do.

    A chicken screaming before Diana chops off her head
    Your brother waving as he gets into a white van.
    Thirteen candles burn in the eyes of a crow
    Les yeux ne t’appartient pas. Ou les a tu pris?
    A pile of heads on the side of the road
    (or maybe they’re stones)
    If there’s a wall as old as your city, there will be faces inside of it
    jealous of your legs

    Storm still.

    Sometimes when walking after hours down the halls of the school,
    you think there’s a pirate following you
    Diana’s ankle as she steps into the house where you no longer live
    The last thing you see before you fall asleep at the wheel of your car
    The blur you see when you wake up

    Storm still.





    Daniel Chacón - Poetry

    Daniel Chacón is a new poet and an old fiction writer. He’s the author of four books, including Chicano Chicanery, Unending Rooms and the novel and the shadows took him. His latest book is Hotel Juárez: Stories, Rooms and Loops. He has been awarded the Isherwood Foundation Grant, the American Book Award, and the Hudson Prize. He teaches in the MFA program at the University of Texas, El Paso. He is co-host of “Words on a Wire,” a talk radio show about books. He is currently working on his first book of poems, tentatively titled Kafka Calling Me Home (Kafka’s the name of his dog). His website can be found here. 


    Daniel Chacón interview, with John Hoppenthaler

    Daniel, after many years of penning highly-regarded, well-reviewed prose, you’ve turned your hand to poetry. Why this craziness?

    I think turning to poetry was inevitable. When I started writing fiction, my prose—although as pithy as it could be at the time—was much less language-driven and had more emphasis on story and character. As I started to develop my own voice, my own esthetic, I found that language could lead me into a story, could in fact take the story to places I had no intention of going, that language could even create an anti-story. With my collection that won the Hudson Prize, Unending Rooms, not only did some of the stories surprise me, but some of them ended up being pieces that couldn’t rightfully be called stories, so I had to make up terms for myself, “loops and rooms,” which I used as part of the title for my next book of fiction, Hotel Juárez, Stories, Rooms, and Loops.

    I remember an interview with Don DeLillo in the Paris Review. He said that he’s more than willing to allow the language of the story to take over. I’m paraphrasing, but as naïve as I was back then about the craft, as new as I was to writing fiction, I felt like I was hearing something ground breaking. I was blown away. I learned to allow the language to lead the story, but I also learned how to not let the language take over the form like a demon and create something no one could understand.

    One must learn to negotiate impulse and restraint. One must learn to not let duende, which is born of rhythm and sound, completely possess the spirit of the work.

    I admire fiction writers such as Toni Morrison and Garcia Marquez, those who allow their language to lead the narrative into irreal landscapes. In the novel Jazz, Morrison is describing the city and suddenly we see a man playing the saxophone falling out of the sky. Who gets away with that?? Because her language in that novel is itself like jazz, it can go anywhere. Readers accept that a man playing the saxophone can fall from the sky. 

    Also, I have a radio show called Words on a Wire. I read a lot of books of poems and then have the poet on the show. I can ask him or her anything. I've interviewed such great poets as CD Wright, Philip Levine, Mark Strand, Camille Dungy, and you, just to name a few. I get to ask anything I want about the book I just read. It caused me to not only enjoy poetry more, but to understand the process, and in the process, I learned that I love poetry. Frankly I'm not sure I’ll ever write another book of fiction.


    What are your influences as a poet, and how do they (if they do) differ from your influences as a fiction writer?

    I'm influenced by almost every poet I read, and that’s why I avoid reading poets whose language or aesthetic do not contribute to my poetic development. I love reading the poems of Borges, who is also a great influence on my fiction. The Texas Review of Books called me “the Borges of the border,” and although I wouldn’t make such a claim, el gran Borges has been one of my greatest dead teachers. I have listened over and over to his Harvard lectures on the craft of Poetry, on the metaphor, and have studied his work and other talks he has given.

    Other poets that influenced me are the ones I mentioned above, those I have had on the show as well as young poets like Barbara Jane Reyes, Lee Herrick, Sherwin Bitsui, Brian Turner, Eugene Gloria. When I read poets I admire, I learn their techniques. Take Patrick Rosal. I love his fast rhythm. I love how each poem decides whether or not it's going to use punctuation and how fast the poems can be read. With Mark Strand, I love how the language can lead you into any situation, "real” or not, that what really matters is where the poem wants to go, not where the mind or logic wants to go. I’m a big advocate of poetic logic. Like most poets, I admire the music and the images of Lorca. Ed Hirsch has been a great influence on me as well, not only his poems which are fantastic, mystical and grounded at the same time, but also in his books about poetry. He’s one of the most important living poets, and I was happy I got a chance to interview him on the radio show.

    I love the stories and character depth of Patricia Smith; I love the precision of Tracy K. Smith, I love how Natalie Diaz creates a painting with each poem, but the general answer is I am influenced by any poet who writes a good line. The line, the line, the line.

    I’m in love with the line.

    I’m like a coke addict. I love lines.

    A good line in poetry is like a good paragraph in fiction: even though it belongs to a larger piece and the impact of the work cannot necessarily be understood outside of the entire work, the line should be self contained. I love to read a line that can be lifted from a poem, like a tune from a song. The philosophers say music is the highest form of art, and that makes sense to me, but I think poetry is second in line. You cannot paraphrase a great poem anymore than you can summarize a Bach fugue or a Chopin étude. 

    You have to be there, in the poem, in time, experiencing it. I find that very beautiful.


    As if poetry were not enough, you’ve lately made some appearances as a stand-up comedian! Again, why this craziness? What has the experience been like?

    The fact that I’m dipping into standup comedy seems just as logical as my plunge into poems. Standup is a writer’s medium.  Of course, there is no standup comedy without performance, and a good standup comic must be able to deliver their lines with variety.

    However, it’s a writer’s medium. The successful comedians write every day. They are disciplined in writing, whether they feel like it or not, whether they feel a premise is going to pay off or not, and that’s much like the poet and the fiction writer.

    When I commit to writing a poem, I may not know what it's going to be like, or even what it's about, but I feel an impulse to follow an image and to breath language into a poem, to watch it come to life. Standup comedy works the same way. When a premise occurs to a comedian, whether or not the joke is there, whether or not it's even funny, they write it down. They follow that premise and keep going over it until they find the joke, or until the joke reveals itself.

    In an interview, Ellen Degeneres, one of the greatest female standup comics of our time, says that she heard that penguins mate for life. She didn't know why, but she knew there was a joke there somewhere, so she wrote it down, “Penguins mate for life.” Later on the joke revealed itself, and onstage she said, “Of course penguins mate for life. They all look alike. It's not like you're going to find a better looking penguin.”

    Doing standup in LA was probably one of the most intimidating things that I've ever done in my life. It’s getting easier, but it’s scarier than anything I’ve ever done, and exhilarating, too. I've been a fiction writer for years, and I've done many readings at colleges and universities and community centers, and I know (all writers know this) the audience is not only willing to laugh, they want to laugh. A writer can get behind the podium and say just about anything and the audience will laugh. And even if they don’t laugh, it’s okay, because you’re not there to make them laugh, and you just look down on your book and read another story, read another poem

    But being funny at a reading, like Philip Levine, who is quite witty and always makes his audience laugh, is not the same thing as doing standup comedy. You're walking into an audience that expects to laugh. They are there to laugh, and they expect you to be funny, and you better be. Also, there’s always members of the audience who think it’s okay to heckle, to yell, “You suck!” or to contribute to your joke. Imagine if it was like that for poets. You’re reading a poem and people in the audience start yelling at you, they scream, “Get off the stage!” or they think they can enhance your lines by yelling out their own. Who would want to do a poetry reading under those circumstances?

    But why the craziness? Why did I get up on stage and am still getting up on stage and telling jokes? 

    I'm working on a book about standup comedy, and I didn't feel like I could really understand what it feels like to get onstage to make people laugh unless I tried it myself. 

    The first time I went on stage, I murdered. I've done it several times since then, and I’ve often bombed, and I’ve often done pretty well, and a few times I killed. Comedians say it takes about a year or two before you find your comedic voice, and it's been less than a year for me. I don't have my voice yet, and although I record every show I do, I am not yet sharing them on YouTube or social media. I’m still at the draft stage. I'm looking for my voice, the rhythm, and I'm constantly writing jokes. I should say I'm writing “routines,” as I'm still studying joke structure and have yet to write many jokes in the conventional way. In an interview, Roseanne Barr says that she would get on stage for a long time, perhaps over a year, and bomb. It wasn't until she found her rhythm that she knew everything was going to be all right. She compares standup to jazz, and she's not the only one to do so, because there is an improvisational aspect to standup comedy and it’s about the music, the language, the rhythm. Standup comedy, like Jazz, is a uniquely American art form. But it’s getting popular worldwide.

    Also, drinking alcohol and standup comedy are bedfellows, and sometimes you get some pretty bad fellas. They get louder the more they drink. And dammit, you better make them laugh. If you don’t, they’ll boo you or worse.

    A couple of times that I got onstage, I didn't bring material in the sense that I knew what I was going to talk about, but I wanted to interact with the audience. Overall, when you're on stage holding the mike and people are looking up at you expecting to laugh, your relationship with that audience is number one. It supersedes everything. No relationship, no laughs. It doesn't matter how well-crafted the jokes might be. I find that challenging.

    In standup, when you bomb, it hurts. But I even love the hurt, because it teaches me more about the craft.


    You’ve also been on the road these past months, plugging your latest book, collection of stories, Hotel Juárez: Stories, Rooms and Loops, published earlier this summer by Houston's Arte Publico Press. How’s that all been going? What can you tell us about the book?

    The book is doing very well, perhaps my most critically acclaimed book to date. It has received excellent reviews, and I just found out (I haven’t even announced it yet) it has won the Pen Oakland award for fiction. It's perhaps my favorite book so far, because it is the kind of fiction that I like to read. Many of the stories are incredibly short. Some of them are very long. And even though they’re not connected stories, there are loops within the stories that lead back to an earlier idea, an image, a rhythm. I don't tie images together from one story to the next in terms of plot or theme, but simply in terms of energy.

    I took a year to travel wherever I could to promote the book, including a reading in Beijing, China, which was a fantastic experience. It was at The Foreign Language Institute, so all the students were studying English. They read the stories ahead of time, and after my reading, they had some interesting questions, like “What is a cholo? What is a lowrider?”


    Daniel, you seem a restless sort to me, always on the move always experimenting. Is that a fair assessment? If so, how does this restlessness factor into your work as a writer and teacher?

    I travel a lot. I'm always moving around, and even when I live within a particular city for a period of time I tend to move from place to place. This may be restlessness, but I prefer to think of it as living life in a metaphorical tent. I like to be free to go east or west or south or north, wherever the wind takes me. I like to be able to pull up the tent stakes and go to the next place. My home, to quote the title from Carlos Bulosan, is in the heart.

    My father, before he died, was reminiscing about my childhood. He laughed as he told me that they had to lock the doors of the house because I would get out and start walking. I walked down the street, as if looking for something. In a sense, I'm still like that. I love to travel to new lands. I love to walk into new cities. But I don't travel in the sense that most people think of travel. I don't put on a backpack and go from city to city, two nights here, three nights there. I don’t hold a tourist map and a list of all the things I want to see in a particular city. I rent an apartment, and I stay somewhere for months at a time. I live as if I lived in the city. I walk the streets without a destination, and I love how cities reveal themselves. They have characters. They have personalities, they have spirits, and they can lead you. Everything I do contributes to how I write and how I teach writing, but I don’t go to other places to write about them. I just go, and then perhaps years later the lands might appear in my work. In Hotel Juárez, I have a story called “Mais je suis chicano.” It’s based on an experience I had when I stayed in Paris. I rented an apartment in a plaza, and whenever the Arabic homeboys who used to hang out there saw me, they said hi to me, or the French equivalent of Whass up? I got to know some of them and I saw how much like Chicanos they could be. I was able to get a glimpse of Paris through their perspective. 

    The book of poems I’m working on is titled Kafka Calling Me Home. Kafka’s my dog, and when I’m in a city at night, far away from him, and I hear a dog barking in the distance, I always imagine it’s my own. He’s calling me home.


    In an interview in the El Paso Times, you are quoted as saying, "I was a California writer but finally I'm at a point where I'm an El Paso writer. The landscape here is so powerful; it's hard not to be influenced." I was lucky to have had the opportunity to have visited El Paso to read at your school several months ago and was struck by how incredibly different that landscape really is, how the landscape of my poetry so stands in contrast to that of other poets and how this resonates in each poet’s work in unexpected (as well as expected) ways. How long did it take you to interiorize that El Paso landscape and how does it reveal itself, now, in your work?

    I think the El Paso/Ciudad Juárez landscape has always been inside of me, but it took a few years for me to uncover it, or to let it come out in my language and in the images that strike me. My grandparents are from this region. In fact, when I moved to El Paso, having come here from California, I discovered I had over 50 cousins that lived in the city, cousins whom I had never met. If you look at my last name, and you look at the phonebook in El Paso, you will see hundreds of Chacons. In fact, I think my last name has its origins in Chihuahua, the Mexican state that borders El Paso.

    By coming here over ten years ago, it was as if I were returning to my family's homeland.

    I always say (and have yet to be contradicted) that if you are a Chicano, you will have relatives in El Paso or Los Angeles or both. In many ways El Paso is the Chicano homeland. I don't plan on writing about a place. Like I said above, when I travel somewhere, I don't go there to write about it, but inevitably it comes out in the work. Even if it's years later. It took me ten years of living in El Paso before I started writing stories set in El Paso. But it wasn't a choice on my part. I didn't set out to write about El Paso. But it became a part of me and how I see the world.

    Hotel Juárez is almost entirely set on the border, the twin cities of El Paso, TX and Ciudad Juárez, Chihuahua, with some stories set in Paris, Buenos Aires (a city I know very well and have stayed in for long periods of time), and even Poland. In the book of poems I’m currently working on, in which the ones published here will be included, a lot of the poems are set in El Paso/Juárez or evoke the twin cities.


    Heard any good jokes lately? These days, we could all probably use one.

    Not really. But if you have one I’d love to hear it. But be warned, I might use it in my act. Good comedians borrow. Great comedians steal.









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  • 06/12/17--09:05: LENA CARRILERO [20.210]


  • LENA CARRILERO

    Lena Carrilero (Cabra, Córdoba, 1994). Estudiante de Filosofía en la Universidad de Sevilla, ha realizado intercambios en la Universidad de Génova (Italia) y en la Universidad Nacional del Litoral (Argentina). De forma paralela a sus estudios, se ha dedicado a la poesía y a la música. Como cantautora lleva en los escenarios desde los quince años. Ha realizado tres giras por España, dos de ellas con otro cantautor bajo el nombre de ‘Los Flacos’, y una por Sudamérica, así como en algunos festivales y actos benéficos.





    DICEN

    Dicen que tienes que pasar
    tu vida besando bocas
    hasta que encuentras ‘la boca’
    que da el beso que todo lo borra,
    que todo lo cura,
    que todo lo sabe
    y todo lo dice sin hablar.

    No sé si cuando leas esto
    habrás pensado en la mía,
    ni siquiera yo sé si he besado
    suficiente o demasiado
    como para encontrar respuesta
    a estas preguntas,
    pero como siempre que hablamos
    del futuro es desde el presente,
    hoy sé que tu boca
    es ‘la boca’ que yo buscaba
    en este texto,
    y en lo que queda de mi corazón
    desde que lo hiciste tuyo,
    desde que besaste esta boca
    que ahora y
    para lo que queda de mi vida,
    te pertenece.




    La persistencia de lo que recuerdo de ti.

                     ''Supe que seríamos grandes
                       cuando le pedí la hora y me ofreció el reloj.''

    Yo no he dejado de extrañarte,
    igual que no he dejado de beber
    ni de pensar que hundirse
    es otra forma de salir a flote.
    Los golpes no consisten
    en ser recibidos y apaciguarse,
    más bien en observarlos
    y sacar conclusiones
    que nos rebelen la extraña coincidencia
    de coincidir ahí y antes,
    como si el mañana
    fuera un ente lejano
    que nos mira ajeno
    a este aquí y ahora,
    y que nosotros añoramos
    minuto tras minuto.

    En algún universo paralelo,
    tú y yo nos hemos querido
    como si fuese ese aquí y ahora,
    y en ese intento de atraparlo
    se nos ha derretido
    en estas manos
    que son fuego y a la vez ceniza,
    pero no presente,
    ni instante,
    ni quizás mañana,
    quizás entonces
    porque fue antes,
    pasado en la memoria
    prescrita de ayeres.




    Introspección.

    A pesar de mi escasa edad
    he visto marchar
    demasiados trenes
    con resignación,
    también me he quedado
    a la espera de intentar
    ser quien era
    o aceptar cómo soy.
    No he buscado jamás
    hacer daño a mis seres queridos,
    cercanos o lejanos,
    pues la distancia
    solo fue un punto de fuga
    por donde se escaparon
    los sueños,
    y a veces los años
    en tiempos difíciles.
    Resulta asombroso
    desgranar cada trozo de cielo
    que saboreé cuando no sabía
    que el infierno existía,
    por eso
    me mantengo fiel a la suerte,
    si me dicen:
    ''Eludir decisiones
    no es una buena vía.''
    Las moralejas de cada historia
    no suelen llamar a mi puerta,
    pero una lección
    he aprendido de ésta:
    No abras la puerta
    sin querer que entren,
    cierra bien las ventanas
    si pretendes salir.




    Vanidades banales.

    Soy un arlequín, un trapecista saltando al vacío,
    la lluvia de abril huyendo de amores y mares baldíos.
    Soy la mitad de las mitades que llevan tu nombre,
    la escasa piedad que guardan los tristes
    cuando recuerdan tiempos mejores.

    Tú el pentagrama borrando las líneas,
    en Clave de Sol provocando mi arritmia,
    si hubiera tenido las luces de haber aprendido solfeo,
    Morfeo estaría aturdiendo a otro reo en la noche.

    Pero qué hacer ahora si esconden tus mangas
    pinceles cual ases, pintando bocetos
    de mi caricatura en lienzos feroces,
    no toda luna nace sabiendo
    cómo atraer en silencio a las fieras.

    Tengo ganas de llorar espinas,
    a ver si así crecen flores,
    crucificar en mis labios tu iris,
    descifrar los enigmas que invento en tus sueños.

    Quizás ha llegado la hora
    de enterrar el cadáver que habita estas páginas,
    y hacerle justicia a cada palabra de odio o de amor
    que pisó por nosotros los suburbios del infierno.

    A veces me pregunto cómo pude resumirte en un poema,
    el secreto está en utilizar metáforas
    comparándote con la soledad, la muerte y la vida,
    que vienen a ser lo mismo que tus ojos.



    Penitencia bajo llave.

    El beso de Judas,
    el puñal que clavó Caín
    en la piel muerta de un Abel herido 
    por su propio orgullo,
    la piedra de David a un Goliat
    que demuestra cómo la debilidad
    puede ganar terreno a la fortaleza,
    la sangre de un cáliz
    vertida en la boca que roza el pecado,
    las semanas no santas 
    que pagué a tu lado ante tanta desdicha,
    los mordiscos de amores que dejan cicatriz,
    el aire que falta y cubre 
    espacios vacíos que reclama el viento,
    la sed insaciable que bebe mi sed 
    y escupe silencio.

    Me sobran miradas que rompen cristales,
    impaciencias que alcanzan 
    la quietud de la noche,
    me faltan motivos,
    me mecen las nubes,
    me invade el recuerdo.
    Hoy sopla la arena 
    sobre un mar de caídos,
    la tierra de nadie es tierra de todos,
    habitada por lobos que se nos parecen.

    'Quiéreme', fue lo último que dije,
    después las palabras
    quedaron reducidas a suspiros
    que decían sin decir
    todo lo citado anteriormente,
    que por delito o delirio te concierne,
    aunque no te pertenezca.

    Aunque poco te importe,
    el dolor no lo cura
    la sal del olvido,
    con franqueza te advierto
    de lo que aprendí
    en este tiempo de abstinencia
    hacia un pasado
    que en realidad
    era solo alpiste
    para pájaros sin alas
    que no soñaban con volar
    ni si quiera dormidos.




    Pequeña criatura.

    Habita otra criatura
    dentro de mi pecho
    y yo lo sé;
    a veces me ahoga,
    a veces me llama
    pidiéndome auxilio,
    y a veces me llora.

    Habita otra criatura
    dentro de mi pecho,
    y yo lo sé;
    me habla con tu acento
    echando sal sobre la herida,
    que bien sabemos ella y yo
    que sigue abierta,
    a flor de piel.

    Es esa criatura
    la que escribe el testamento
    de mis sueños cada noche,
    me mira ajena,
    y se duerme
    en los párpados del miedo,
    dudando de si las cosas bellas
    suceden sólo por primer vez.

    Yo la escucho,
    la riego con canciones
    que le hacen renacer,
    y nunca muere,
    llevándome a su lecho
    de despojos y ocasiones
    que mienten por los codos
    y me hablan de volver,
    ¿Volver a dónde?
    ¿Volver a qué?

    Después de amargos tragos
    e ingentes decepciones,
    encuentro la manera
    de calmarle aunque nos duela;
    y en esta habitación
    le abro la jaula de mi pecho,
    dejando que respire,
    curándola con rostros
    que a oscuras,
    se parecen a ella.



    Inestabilidad emocional de domingo.

    Podría hablar de ti
    pero es más conveniente
    que lo haga del otoño;
    me ha pillado un domingo lluvioso
    tirada en el sofá
    con una resaca del quince
    y una de tus fotografías
    compañera de almohada;
    ha sido un poco cruel,
    lo admito,
    creo que no aún no tuve ocasión
    de hacerle ninguna jugarreta
    para que al mirar al cielo
    te lloviera sobre mí
    con esa rabia precipitada.

    Sí, así es,
    el otoño me ha declarado la guerra
    mientras yo te firmaba la paz,
    será que no entiende
    que prometiese pasar mi vida contigo
    y aquí esté,
    tirada en el sofá hablando
    de que ha sido un cabrón
    lloviéndote en domingo.

    Podría hablar del otoño,
    pero es más conveniente
    que empiece a hablar de ti,
    porque eres lo único
    que podría salvarme
    de este domingo
    que llueve
    y te echo de menos,
    sintiéndome inútil
    por no colgarme del primer avión
    que huye lejos de este sillón
    en el que me encuentro
    pensándote
    sin mover el culo
    para ir a buscarte
    y hacerte feliz.

    Un domingo de otoño
    lluvioso, que llueves,
    y las gotas de lluvia
    que me atraviesan la piel
    como si fueran tus lágrimas
    me dicen que no estás,
    y que es otoño,
    domingo,
    lluvioso,
    y empapas
    al igual que calas.
    y dueles
    al igual que llueves.




    Canto a la vida para darle las gracias.

    Aprendí a mojarme bajo la lluvia
    con apenas dieciséis,
    a mirar el mundo cada vez que salía a la calle
    como si fuera la primera vez
    que estaba en él,
    y así me hice quien soy,
    a veces cobarde,
    a veces valiente,
    lo importante es que soy
    como quiero, 
    y si no,
    no tengo reparo en empezar de nuevo
    a repararme.

    Ahora con diecisiete
    puedo ver la lluvia caer
    como si las nubes desencadenaran
    huracanes de nostalgia,
    pero cuando sale el sol
    en él te veo a ti,
    y tengo la osadía
    de decirte que estoy afónica
    de cantarle a la vida
    para darle las gracias
    por dejarme estar viva.

    No sé dónde andaré
    cuando cumpla dieciocho,
    diecinueve,
    y me venga la crisis
    de los veinte o los treinta,
    pero ojalá que ojalá
    sea viviendo,
    y con eso me basta y me sobra.

    ¿Acaso no tengo el poder
    de levantarme del suelo
    cada vez que me caiga?





    Vuelve.

    No estaba preparada para encontrarte y con las mismas perderte;
    decirle adiós a todas las promesas
    que ya nunca podré prometerte
    y mucho menos cumplirte.
    ¡Vuelve!,
     lo grité día tras día desde que te conocí
    pero tú nunca volviste
    y los hoteles me miran desahuciándome 
    con sus camas que miden más kilómetros
    que los que ahora nos separan.

    ¡Quédate!, 
    grité cada noche que lloré tu ausencia,
    y no bastó para que entonces te quedaras.
    Supongo que todas las almas libres 
    que hoy están aquí y mañana allí,
    como yo,
    tienen una Maga clavada en el alma,
    Cortázar, tú entiendes de lo que hablo,
    que puede haber muchas como ella
    pero ninguna serán ella
    y siempre quedará su espacio en la cama,
    que ni un mate bien cargado rehabilitará un corazón herido
    por una mujer que te curó el alma,
    y abrió más heridas de las que cerró.

    Allá donde estés,
    allá donde dispares palabras cargadas de futuro,
    sé que inundarás de vicio y de rosas más bocas que la mía.
    vuelve,
    quédate,
    despiértame con flores en la ventana
    y deja que las ciudades sigan su curso,
    mientras tú y yo nos quedamos en la cama,
    olvidándonos a la vez que nos amamos.

    Creo que no hay más vida que ésta,
    que la que me hubiera gustado regalarte,
    ni más tiempos verbales que el ‘ahora’ 
    que te espera en presente continuo.






    85. Amores cronofóbicos

    Amores cronofóbicos es el debut literario de Lena Carrilero. La tensión del sujeto con el recuerdo atraviesa este libro de amor, lleno de delicadeza y hondura. La autora nos advierte de que la memoria del amor no depende de un objeto externo. Por sus poemas pasa el tiempo y nos muestra la transformación de una relación, al principio cercana y verídica, después, conforme el recuerdo se va alejando, convirtiéndose en angustia. Al final, lo que nos queda es un recuerdo producto de nuestra invención, con el que seguir sustentando un amor que ya no nos pertenece.  












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  • 06/16/17--09:21: ROGELIO PIZZI [20.211]

  • ROGELIO PIZZI

    Rogelio Pizzi nació el 30 de diciembre de 1956 en la ciudad de Córdoba, capital de la provincia homónima, República Argentina, y reside desde 1984 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es Profesor de Matemática por la Escuela Normal de Profesores “Alejandro Carbó” de Córdoba y por la Universidad Católica de Salta - Subsede Buenos Aires. Recibió en 1983 el Premio Trinidad Guevara al Mejor Actor por “De cómo el Sr. Mockinpott logró liberarse de sus padecimientos”, de Peter Weiss, otorgado por los servicios de Radio y Televisión (SRT) de la Universidad Nacional de Córdoba. También obtuvo distinciones en certámenes de poesía nacionales y extranjeros, entre las que se destacan las menciones al Premio de Literatura de Córdoba, en 1999 y el Primer Concurso Iberoamericano de Poesía "Neruda 2000", Temuco (Chile), con un jurado presidido por el poeta Gonzalo Rojas  y ha sido difundido en diversos medios gráficos y digitales. Fue incluido en las antologías “Poesía argentina de fin de siglo” (Editorial Vinciguerra) y “Córdoba poética siglo XX” (Tomo II, compilado por Feliciano Huerga, Ediciones del Fundador, 1999). Publicó, además de las plaquetas “Del pétalo diverso” (1999) y “Breve idolatría” (junto con Leandro Calle, 2000), los poemarios “Sobre la cuerda de Sol” (excluido de su bibliografía), “Poema previo” (Editorial Vinciguerra, 1997) y “Muro y vestigio” (Editorial de la Universidad Católica de Córdoba, 2009).
    Rogelio Pizzi <pizzirogelio@yahoo.com.ar>





    Poemas:


    III

    Una cerbatana de odio lanza el óxido certero.
    Mi pecho izquierdo ausculta los fluidos.
    Cristo vomita un silencio agudo.
    Me quema esta porción de madrugada.



    IV

    En mi gemido Conté mi soledad envejecida;
    conté todas las noches /de mis días.
    Jacobo Fijman

    Puedo digerir una colmena de insultos,
    este golpe, en el centro de gravedad de mi sexo.
    Puedo reparar cotidianamente los pliegues del pómulo,
    la desabrida lágrima, la ausencia de un músculo.
    Pero no puedo reconstruir los dígitos:
    los números que clasifican la geografía.



    V

    Contra toda suposición, estoy vivo.
     En el muro, las codiciadas bestias se conjuran.
    Saben orillar el epitelio del miedo,
    saben multiplicar la adrenalina de la noche.
    Pero aquí estoy, esperando...
    Bésame el corazón con el bisturí del ansia.




    EL VENENO EFICAZ

    Tu sutil olvido,
    las madrugadas de Caracas,
    la Cañada en la ciudad de la espuma,
    aquella mirada en el vaporeto frente al Rialto,
     tu nombre estampado, contaminando un poema,
    la soledad en taxi por la Concorde,
    el otoño imprimiendo lascivia de Parque Lezama,
    este inquieto desamor que no cesa,
    la diferencia entre cóncavo y convexo,
    el vuelo del ave en la caída de la muerte,
    la mendicidad de las utopías, mis manos,
    si toman mis manos
     y los amigos poetas que me absuelven la agonía
    y el infame licor que imprime en las arterias su signo
    y la palabra que callo
    me envenena.




    A TU LADO

     La humedad de un instante premonitorio
    la precisa combinación de los números y de los astros
    el ligamento extenso de la noche que nos espera
    una colmena en la serenidad de los olvidos
    este latido familiar que augura la tregua
    y el silencio de las cosas que me anuncian
    a tu lado.




    FRIDA Y DIEGO

    Esta pincelada atraviesa mi cuerpo de alambre y paja.
    En la ventana, la perpetua paloma
    alimenta una cesta de lamentos óseos y profundos.
    Los dioses infecundos te nombran.
    El escarnio de mi noche Azul,
    de mi almohada compuesta por los célebres impudores,
    te nombra
    construyendo una paleta de pasiones.
    Todo el invierno
    sobrepone una colección de mariposas
    (el alfiler del miedo acecha como un búho).

    Tómame en mural de diamante,
    masilla con fervor de serpiente entre mis senos.
    Anúdame entre las piernas
    una astilla de corazones y escarabajos.
    Inviérteme los flancos
    para componer una caracola adúltera y perversa.
    Ámame entre los colores de la siesta.
    Permanece en mi ataúd
    hasta que te llueva
    de mis fluidos contornos
                     la muerte.







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  • 06/19/17--03:44: LADA CHIZHOVA [20.212]

  • LADA CHIZHOVA

    Lada Chizhova. Nació en 1991 en Novoaltaisk, Rusia. En el año 2008 terminó sus estudios en el colegio Kosterevo del óblast de Vladímir. Estudió en el Instituto Académico Estatal de Bellas Artes de Surikov, en la facultad de Teoría e Historia del arte. Es estudiante en el instituto de Literatura Gorki. Ha sido publicada por editoriales en internet como “Novaya realnost”, “Likbez”, “Polutona”, “Trambai” y en la antología del premio LiteratuRRentgen (2012). Participó en los festivales: Festival de poesía universitaria (Moscú), Festival de verso libre 2012 (San Petersburgo), Festival “Poesía en la isla” (San Petersburgo, Nueva Holanda). Fue premiada en la long-list LiteratuRRentgen (2012). La traducción corre a cargo de Indira Díaz.
    http://circulodepoesia.com/2017/06/poesia-rusa-lada-chizhova/



    COLOR: PRÁCTICA


    Levantó la ciudad blanqueada
    en la blancura que se filtraba por todos sus miembros
    y su persona: se consumía
    ¿cómo aceptar un cuerpo preparado para cambiar
    y crecer?


    *


    Entonces según parece la cortina se llenó de aire
    No, en ese entonces allí no había cortinas
    Había en la ventana una pantalla blanca
    Y una sábana roja de elástico
    Calca
    mano- quemadura- allá
    acá- quemadura- el misterio de la memoria
    el frío
    una corriente helada de aire
    sobre algo cálido
    y yo me congelo




    SOBRE EL BLANCO:

    +

    la ausencia de temperatura en el color
    o la falta de subjetividad

    pero
    Sobre el blanco:
    La nieve, una sábana arrugada, el blanco de los ojos, un diente

    /alimenté un cuervo por la mañana con los restos de un pan, arrojándoselos directamente al alfeizar de la ventana nevaba tras la ventana llovía el cuervo terminaba de comer y se marchaba y desaparecía el cuervo sabe lo que hay tras las nubes del azul cielo celeste cielo ultramarino y también él sabe que su pan será siempre su pan/

    Ausencia de cuervos en la ventana


    +

    Sobre el blanco:

    Gris-azul grisáceo-plateado


    +


    Mamá decía siempre que mirara la rama del cerezo al fondo de la ventana ella es blanca y el marco de la ventana también es blanco pero el cerezo es más blanco aún y la luz que se filtra por la ventana es aún más blanca dibújalo pero ¿cómo dibujarlo?

    y- no lo hice
    lo dejé en mi cabeza


    +


    intento:
    purificación (¿?)
    la gente ya no es más- un cuerpo y una (pseudo) sustancia (de agua y aire)
    tiene algo y sólo algo y nada más
    amarlos así-
    sería un crimen(¿?)

    lo que está permitido a la luz del día- es la vida
    (yo pobre diablo a las ocho y media)

    el azul de los ojos el azul lo conozco dijo el espejo
    sobre lo oscuro
    la traición- la luz: al inicio, la ceguera después

    va desde lo blanco de su ojo
    a (el blanco)



    *



    él dice: el color no es lo principal
    en el negro- todo es vivo
    aquí no se le llama al aire por su nombre
    sin embargo se puede fragmentar en un arcoíris
    él dice cuando respira
    y hace mucho que él no estaba
    pero estuvo
    y maltrató y estrujó mi cabello
    y dijo – esto es musgo
    ¿acaso el cuerpo no aprende de las quemaduras del alma?

    hasta donde llegar o soportar-
    por todas partes hay un cuadrado de color.





    Цвет: Практика

    занесло город выбелило
    в белила вляпаться всеми конечностями
    и лицом: жжется
    как смириться с телом готовым перемещаться
    и расти

    ?





    тогда кажется занавеска вздувалась
    пузырем
    нет тогда там не было штор тканевых
    был на окне экран белый
    и красная простыня на резинке
    калька
    рука-ожег – там
    здесь – ожег-таинство памяти
    холод
    ледяной сквозняк
    над таким горячим
    а я – мерзла




    О БЕЛОМ:

    +

    отсутствие температуры цвета
    отсутствие субъективности или

    но
    о белом:
    снег, смятая простынь, белок глаза, зуб


    /кормила ворону утром остатками батона бросала ей прямо на подоконник за окном шел снег за окном шел дождь ворона доела крякнула и пропала ворона знает что за облаками есть небо синее голубое небо ультрамарин ей все равно она знает ей хлеба бы ей бы еще хлеба/


    отсутствие вороны в окне



    +


    о белом:
    серый – серо-голубой – серебристый


    +


    мама говорила всегда посмотри на эту ветку черемухи на фоне окна она белая и рама окна белая но черемуха белее а свет из окна еще белее нарисуй как нарисовать

    ?

    и – не нарисовала
    оставила в голове


    +


    попытка:
    очищение (?)
    людей больше нет – тела и (псевдо)субстанции (из воздуха-воды)
    есть такие и только такие и никакие больше
    любить их такими –
    преступление (?)

    то что дозволено утреннему свету – жизнь

    (я немощь этого полдевятого)

    синий глаз синий я знаю зеркало говорит
    о небелом
    (предательство-свет: сначала слепые потом)

    идти за своим глазом из белого
    в (белый)





    он говорит: цвет    не существенен
    в черном – все живо
    здесь      не назван воздух по имени
    но разложен на радугу
    он говорит    когда дышит
    и давно его не было   но
    был
    и мучил и мял мои волосы
    ворил    они – мох
    а тело не учится       на ожогах
    душа
    ?
    откуда достать или вытянуть –
    всюду цветной квадрат






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  • 06/19/17--20:55: YONNY RODRÍGUEZ [20.213]

  • YONNY RODRÍGUEZ

    YONNY RODRÍGUEZ, nacido en Ojojona, Honduras. Poeta, escritor, miembro del Taller Literario Miguel de Cervantes Saavedra coordinado por el poeta José Luis Quesada. Obtuvo el título de Licenciado en Periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Ha realizado estudios de Literatura y de Gestión Cultural, miembro fundador del Colectivo Artístico Xoxonal (CAX). Fue integrante del grupo de teatro Lucem Aspicio y director del Consejo Local de Cultura de Ojojona. Director de las revistas culturales El Tilinte y Guancasco. Finalista en el certamen de Dramaturgia impulsado por la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica. Consultor en temas de prevención de la violencia por medio de la creación artística.

    Ejerce periodismo cultural en el blog Bucentauro – Prensa Cultural. Publicó en septiembre de 2016 «De crisis y catarsis», una visión de la violencia imperante en el país mediante la poesía.
    http://blogdeculturahn.blogspot.com/
    Yonny Rodríguez <johnnyrod2015@gmail.com>






    Del libro «De crisis y catarsis», 2016

    BOYAS

    Alarmantemente
    efervece
    el nivel de cuerpos
    desde todas latitudes.
    Es probable
    verlos pronto
    podrirse,
    amontonarse
    en los mares.




    MI ELEGÍA

    Fragmento

    Ojos anegados
    de lágrimas que titilan y no caen.
    Este dolor
    no se alardea;
    ¡recrudece en lo más hondo del pecho!
    La masacre de la naturaleza
    Arrasa con impiedad mis obeliscos.
    ¡Cómo se ensaña ella,
    Cómo pone colorado
    el verde de mi devoción!
    Los pinos en su llanto
    se inclinan unos contra otros;
    quisieran escapar de
    la sierra que los hostiga.

    Cuando cada ocote exhala brea
    -sangre densa y ambarina-
    no hace menos que llorar así
    la vida que se le escapa.

    Hay tristeza en mí
    por lo Hunahpús e Ixbalanqués caídos,
    por los que anhelaron punzar al cielo
    con su andanada de agujas.

    Solo queda una desolación de pinos
    traslapados en el suelo
    como si de una batalla se tratara.
    Ya no hay verdioscuras cabelleras
    remolidas por el viento
    ni animales que construyan nidos
    en sus ramas.

    Ahora mismo me escalofrío de aflicción;
    es un dolor semejante
    a la pérdida de un amigo.
    Nos vimos crecer;
    soy apegado a sus hojas,
    a su resina.

    Cabañas y Morazanes
    están representados en ellos.
    Son gallardos Lempiras,
    estelas mayas de fibra y savia.

    Quiero volar, abrazarlos;
    contarles bajito que lo siento,
    que siento tanto lo que padecen.




    SOLO QUEDAN LOS DIOSES

    ¿Alguien recuerda a los humanos?
    Eran seres inquietos, atroces, obstinados.
    En pie nada dejaban.
    Creyeron acercarse a algo grande
    cuando en realidad alejaron la vida.
    Languidecieron como uvas contra el sol.
    Un día
    sin saber qué hacían en aquel lejano mundo
    acabaron con todo
    consumidos por caldos de ignorancia.
    Nunca pudieron superarse a sí mismos.




    EFÍMERA

    Pestañeamos
    y la vida se nos va
    como flujo en
    un reloj
    de
    a
    r
    e
    n
    a




    EL DÍA

    La mañana dispersa
    Claridad y vida.
    Cualquiera podría ver en ella
    a la redentora de este
    tempo de sangramento
    que devora a la nación.

    Sin embargo no tardarán
    los corceles de fuego
    en inundar de carmín la tierra,
    en tronchar la carne como
    rayo

                 que

                             cae.

    Luego en una maceta
    vemos a un lirio,
    supremo como sí mismo.
    Quisiéramos imitar su vida,
    su fe,
    pero no,
    el lirio no es ninguna persona que
    combata veinticuatro / siete
    su dilema por vivir,
    por superar este día
    al que ahora le sangran
    ojos y manos -efecto del caos-
    y lleva el vestido hecho jirones.
                Ensombrece -se cierra el día-.
                                                                El saldo: llanto, dolor,
                                                                Depredación humana.






    Del libro inédito «Equipaje»

    DESDE ADENTRO

    La lluvia es un arpa:
    los hilos de arribabajo.
    Hoy cae una
    suave y helada melodía
    plácida como sí misma: no daña.
    Misteriosa desciende,
    en su caída crea mapas en los cristales,
    artes que desvanecen enseguida.
    Más allá hay insectos, pájaros, ramas
    que la sacuden de sus alas.
    El manto está allí enfrente
    y brilla, percute en techos y calles,
    se une al caudal; los residuos son
    dócilmente desprendidos y llevados
    desde su sitio, luego desaparece.
    La tónica alegría del agua
    inquieta, urge
    con deliberada calma a salir.




    SENSATEZ
    Nadie puede afirmar con propiedad que amanece,
    que los ruidos y los polvos esparcidos en la cama
    son recuerdos inservibles en
    la médula lunar de lo añorado.




    HACER UN ALTO

    Toda huida es vana si vamos
    con plenilunios en la mirada:
    para ver mejor hay que tener
    los ojos cerrados.






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  • 06/19/17--21:53: AKEEM LASISI [20.214]

  • AKEEM LASISI

    Akeem Lasisi nació en Ibadan, suroeste de Nigeria, en 1967. Es un reconocido poeta, profesor, periodista, editor, compositor, cantante, comediante, performer, y entusiasta exponente de la literatura oral.

    Algunos de sus libros de poemas publicados: Iremoje: Poesía ritual para Ken Saro-Wiwa (Premio Cadbury de Poesía de la Asociación de Autores de Nigeria), 2000; El canto de la novia, 2001; Noche de mi vuelo (Premio Cadbury de Poesía de la Asociación de Autores de Nigeria), 2005; y Sobre las alas del viento, 2013.

    Ha editado algunos video-poemas, videos musicales y CD’s con su propia obra, entre ellos, Post Mortem, Ori Agbe (Para Wole Soyinka), País de las maravillas, Eleleture, Udeme, Ekun Iyawo y Promesa cumplida.

    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/27/News/Lasisi.html



    Traducciones de León Blanco


    La poesía es

    Por el bien de estos pájaros africanos 
    Déjennos desmontar el castillo canónico 
    Y otorguémosle a nuestra más querida poesía un rostro humano. 
    Porque la poesía es y la poesía no es: 
    La ironía de la rosa y la rosa en la espina 
    La poesía es y la poesía no es: 
    La parábola del pájaro y la paradoja de la muerte, 
    La poesía es y la poesía no es: 
    La locura de Hitler y la sabiduría de Gandhi 
    La poesía es y la poesía no es. 
    El chirrido de la cama y el parpadeo de los ojos 
    La poesía es y la poesía no es: 
    Por el bien de estos pájaros africanos 
    Déjennos desmontar el castillo canónico 
    Y otorguémosle a nuestra más querida poesía un rostro humano.




    Soy oriundo de un mito

    Soy oriundo de un mito, soy oriundo de la luna, 
    Soy oriundo de una raza donde no cantar es un pecado 
    Donde no bailar es la muerte 
    Donde nos carcajeamos en cantos y reímos en historias 
    Hasta nuestras lágrimas fluyen en cascadas serpentinas 
    Ah, ellas llevan una marca de rimas terciarias.




    Kankia

    Empujado contra la pared por la sequía 
    De un bloc de notas, Kankia,
    Garabatearé un poema
    Sobre la palma de tu desierto, 
    Aquellos nómadas no nacidos y futuros toros 
    Podrán leer la mente interior de un poeta visitante.

    Doy testimonio del valor 
    Del sol de Kankia  
    Que alcanza los campos antes que el rocío.




    Agede

    Mi espíritu vuelve a ti, arroyo de mi infancia 
    Donde tuve mi bautizo de alegría pastoril. 
    Donde, un Keats petulante, 
    Observé la naturaleza en juego con el ser

    Como cuando cobras eructaban, 
    Tilapias se arrastraban,
    Un martín pescador se posaba sobre la rama de un sauce 
    Esperando ansioso su turno para saquear.

    Agede:
    Confluencia de mi mañana y mi mediodía;
    Mi espíritu vuelve a ti, arroyo de mi infancia 
    Donde tuve mi bautizo de alegría pastoril.




    Lo que le sucede al mar le sucede al pez

                                           (De Iremoje: Ritual Poetry for Ken Saro-Wiwa)

    Lo que le sucede al mar le sucede al pez
    Lo que le sucede a los ojos le sucede a la nariz
    ¿Dónde está nuestro propio cielo africano
    Que rebosó nuestros graneros en tiempos de cosecha?

    Lo que le sucede a la espalda 
    Le sucede al pecho
    ¿Por qué están las alcantarillas tan abiertas
    Con aliento tóxico de aceites migrantes?

    ¿Por qué nuestra tierra cultivable, ahora, tan impotente,
    No puede más eyacular vida entre semillas viriles?

    Lo que le sucede al mar le sucede al pez
    Sabes que somos una raza de emblemas de pesca
    Pero envenenaste nuestros ríos con un vertedero continuo
    Dile a quien mina nuestra riqueza que piense en nuestra salud

    Piensa en clanes enfermos, sin una clínica,
    En escuelas silvestres, sin una tiza,
    Y el camino tan estrecho y desgarrador, con agujeros laberínticos.

    Lo que le sucede al mar le sucede al pez
    Lo que le sucede al cielo le sucede al pájaro
    Lo que le sucede a nuestras selvas tropicales
    Les sucede a las acrobáticas ardillas en los árboles tropicales. 

    *




    Los poetas y la guerra: El ejemplo nigeriano


    Por Akeem Lasisi
    Traducción de León Blanco

    La relación entre la poesía y elementos de la humanidad tales como el amor, la paz y el desarrollo, es sólida. Como resultado, los poetas a menudo están comprometidos en propagar los valores a nivel personal, comunal, nacional e internacional. Están inclinados a enfrentar cualquier idea, política o desarrollo que puedan afectar a estos ideales. Uno de ellos es la ausencia de paz, o la guerra en sus variadas formas. 

    Ningún escritor vive separado de su sociedad. Bueno, una persona creadora necesita tanta privacidad como pueda alcanzar, pero ella es básicamente parte integral del espacio comunitario. El poeta está, por tanto, entre las primeras víctimas donde la sociedad está afectada por la discordia o la violencia total. Es un hecho que un hecho feo tal como una guerra, podría ser materia prima para la literatura. Después de todo, muchas obras aclamadas son documentación o reflejo de terribles acontecimientos que ocurrieron en la sociedad en el pasado. No obstante, los poetas preferirán ser profetas de la paz: viendo señales de advertencia y llamando a la gente al orden a través de obras que directa o indirectamente hablan a sus almas.

    Nigeria ha tenido más que su propia parte de conflicto civil. Siglos atrás, diversas zonas del país experimentaron guerras internas que dejaron amplias cicatrices en la historia. Las guerras dejaron muertes, desarticularon comunidades e individuos, mientras causaron también un daño económico. La llegada de los europeos, que colonizaron al pueblo y establecieron un sistema imperial, trajo sus propias guerras, batalladas física, psicológicamente y de otras maneras, en diferentes partes del país. En todas esas épocas, la poesía estaba allí con la gente, con los poetas tradicionales y con los actuales modernistas letrados, criticando lo incendiario y anhelando la paz en sus composiciones.

    En la era tradicional, hay un modo en el que puede decirse que la poesía fue culpable o que involuntariamente avivó la violencia. El poeta oral era afecto a ensalzar a los señores de la guerra y a otros agentes similares de conflicto. Les oraban hasta el punto que quienes querían guerra siempre pedían más sangre, especialmente cuando sus hazañas pasadas eran celebradas, mientras la insolencia y la inferioridad de los oponentes se magnificaban. La culpabilidad de los cantantes puede no obstante no extenderse, porque ellos, de todas maneras, crearon espacio en sus obras para servir de sonidos de advertencia a los señores de la guerra. Ellos recordaban a reyes y soldados por igual, la destrucción que trae la guerra y el hecho de que ambos, ganador y perdedor, podrían ser vencidos a la larga.

    Después de que el país logró la independencia del gobierno británico en 1960, la unidad, la esperanza, la paz y los sueños de mutua prosperidad reinaron. Esto fue bruscamente interrumpido entre 1967 y 1970, al estallar una guerra civil. Basándose en la lucha por el poder entre el establecimiento militar, los líderes militares de una sección del país fueron   capaces de venderle al pueblo la necesidad de separarse del resto del país. Esto dio nacimiento a la guerra entre Biafra y Nigeria, que causó caos en la política. Desafortunadamente, las guerras difícilmente terminan. Incluso cuando ellas parecen haberlo hecho en sentido físico, las heridas que desataron en los corazones, los recuerdos y los egos de la gente, permanecen allí. Por eso es que no sorprende que 47 años después de terminada la guerra civil nigeriana, sin ganador alguno, el país aún lucha por llenar los huecos que cavó.

    ¿Cómo preocupó o afectó esto a los poetas nigerianos y a otros escritores? Cuando algunos de ellos presagiaron lo que venía – los generales discutían, se encontraban, se ponían de acuerdo para disentir en diferentes campos dentro y fuera del país – los poetas empezaron a sonar las notas de advertencia. Uno de los más grandes poetas de referencia en este sentido fue Christopher Okigbo, quien, cuando la tormenta se formaba, surgió con un desahuciado y profético libro de poemas titulado Elegías del trueno. En los poemas previó desenfrenadas matanzas y clamó para que todos los elefantes brincones depusieran sus egos. El resto no puede ser sólo historia porque, irónicamente el propio Okigbo fue atrapado en la red de la guerra. Él cargó fusil y luchó del lado de su pueblo en el sueño de una república de Biafra y fue asesinado en el frente de batalla. Para Okigbo, quien había escrito el tempranamente aclamado Laberintos, era el fin de la poesía. Muchos de quienes habían seguido sus obras, y aún continúan haciéndolo, pueden por tanto no parar de extrañarlo y de imaginar cómo pudo haber producido muchos más volúmenes, si el fusil, como parecía haberlo predicho en “Camino del Trueno”; no le hubiera cerrado su boca.

    Incidentalmente, el legendario Chinuah Achebe también se unió a la guerra de Biafra como director de imagen de la causa. Él la sobrevivió, pero fue una experiencia que sería siempre parte de su vida hasta unirse a sus ancestros hace cuatro años. Así, tan amargado quedó que un año antes de morir, en su último libro, Había un país, hizo algunas declaraciones coléricas que casi causan otro tipo de guerra civil.

    El primer nobel africano laurelado, Wole Soyinka, también tuvo un trato injusto durante la guerra. Aunque no trabajó para los biafranos ni para el lado federal, su simpatía estuvo con los primeros, porque creía que los asesinatos en un golpe militar, que suscitaron la agitación separatista, fueron sesgados contra el lado biafrano de Igbo. Soyinka estuvo contra la guerra porque creía mejor dirigirse a la injusticia. Él, que estaba en el proceso de su propia y peculiar búsqueda de la paz, viajando al oriente bélico fue detenido por el gobierno federal, y llevado a prisión. La experiencia produjo un buen número de poemas, tanto en él como en otros poetas.

    Otra estrella del equipo entre los poetas de la guerra de Nigeria es J. P. Clark. A diferencia de sus otros tres contemporáneos, es conocido por haberse distanciado de la insurrección y persistentemente haber escrito contra ella. Su poema de post-guerra, “Los dados de baja”, enseña al lector que en el conflicto todos fueron víctimas– incluyendo sus colegas cargando armas y aquellos percutiendo tambores de guerra en el exterior.

    El reto de manejar la paz que vino después – incluso si, como Achebe quiso verlo, fuera una Paz Civil– también ha sido una preocupación de los poetas nigerianos, como la de muchos otros cuyos países han tenido una experiencia similar. Ha habido disturbios esporádicos que han mantenido a los escritores atentos. Lo que esto significa entonces es que, como el festival de poesía de Medellín busca hacerlo, es que los poetas tienen un rol fundamental en profundizar la paz, mientras protegen y celebran los factores que elevan a la humanidad.







    On the Wings of the Wind: Poems by Akeem Lasisi


    INTRO

    Let me sing my widow’s mite
    Into the immortal thrift
    Of earlier brides

    Although I may be a thin-handed child,
    I have a role to play in my mother’s chores.
    No matter how small the organ of the groom
    He will not borrow another man’s for the midnight course.

    This eve of my flight,
    I wish to tour the universe on a bill of words,
    Weaving weird and winsome sounds
    Into one nuclear family of borderless songs.

    I hook my voice
    To the server of time,
    Strike a bilateral chord
    With unassuming angels of seasonless things.

    I am in tune with some other realms
    Where their nights are brighter than noons
    Where autumns are cool,
    Winters warmer than interior chamber of a pregnant womb.




    AGEDE

    My spirit returns to the childhood brook
    Where I had my baptism of pastor joy,
    Where, a petulant Keats,
    I watched nature at play with self

    Where when cobras belched,
    Tilapias cringed
    A kingfisher perched on a willow’s branch
    Eagerly waiting for her looting turn.

    Agede:
    Confluence of my moon and noon;
    This night of my flight,
    I rinse my fears into your memorial pot,
    Claim the promise of nuptial bliss
    As I hear memorable rhymes of your mating frogs.




    G.R.A.

    (For Wale Adeeyo)

    I think like never dying
    In this opulent garden of living things,

    I love to sing when the earth is green
    When the sky is blue

    When the magician chameleon is trapped
    In its endless pranks for mottled forms.

    Within my inner self,
    Every desert is getting green

    The artic is warm, dungeon is cool
    The dumb chant, the deaf dance

    Lepers laugh at lofty miracles
    Of rising nails

    The rainbow, philanthropic with bowls and bowls of synthetic dyes,
    Spread the glad tidings to ragged birds.




    BRITISH COUNCIL GARDEN

    Under this mango tree,
    Nature sobers my parting nerves
    With a million kilohertz of sexy breeze.

    Suddenly I shrink into a trance
    Only to rise and see on dongoyaro leaves
    The fall of my ageless fever
    Vividly printed on nature’s palms.

    Within a century of a minute’s ease
    I forget all the whispers of hunger,
    Signals of regimenting pains
    From a plenary pest in my resilient flesh.



    BADAGRY

    Coconut palms too
    Play a Christmas host to the musing bride
    Their leaves as soft as stone,
    They hold in immortal contempt
    The fiery deeds of autumn-ous swords.

    Sometimes I count myself a family of the palms
    For despite the fiery deeds of vagrant climes
    My skin is dark and dark across the year
    And the source of my mammary gland:
    Strange, bemusing
    Like the source of water in the coconut fruit.



    AROCHUKWU

    Sometimes when I die in thought
    I wish the garden egg
    Spring forth from my pastoral tomb,
    Because I ate from Adam the forbidden fruit

    My life is never always a honey pot;
    Because of random incursion of fair laughter
    My tongue is not always a lobe of bile,
    Now a vessel of the sweet-and-sour,

    Sometimes when I die in thought
    I wish the garden egg,
    Wish the garden egg
    Spring forth from my childhood’s grave.



    OPEBI

    A mile above the city’s towers,
    The sky cups her cheeks
    On the trestle of her palm;
    Canvassed in mournful clouds,
    Her countenance a wrinkled tabloid
    Of a sophomore’s art.

    Far above the ocean view,
    Right in front of Chrisland Square
    A crowd gathers around a myth;
    Hit beyond wailing
    Only cursing man, cursing mammoth
    Cursing God for watching man carry out his heinous spree.

    Just behind the Cedi Towers
    Only adjacent to Global Bank – a torso
    Her eyes were plucked
    Her breasts,
    Her vital temple
    Gone were all with the ritual axe.



    KANO

    Ado Bayero,
    Like Israel like Kano,
    I pose like Holy Moses, trembling in awe,
    At the threshold of thy holy land.

    Like Kano like Israel,
    I dump my bridal shoes
    For my feet to kiss the sacredness
    Of your earth

    For here in the Emir’s galaxy,
    There is more to earth than shoes can feel,
    Face to face with tradition,
    From a diary to clay

    I read the testament of a heritage:
    A canvass of breathing clay
    Decking the palace walls
    In canonical grace.




    DAURA

    The dongaris draped in layers
    Of Rose and pine
    Each wielding a Moses’ rod and ornate whip,
    Fling the gilded palace gate for the birds of flight –
    A blaring horn for my gorgeous train,
    Daura, I want to tread your earth with my feet unfettered

    Let the flower girl take charge
    Of my bridal shoes.

    The magnitude of the palace universe
    Finds its peer in the Volta sphere,
    From the outer hall
    Of canonical clay,
    A lake conducts my train into Tiga Dam
    Tiga to a Nile

    Until here before my wondering eyes
    A seasome hall of precious clay.

    Then, tell the gods of Geography
    To update the map of the world:
    There is a separate planet in Bayagida’s Square.
    Here in the Emir’s haven where the past is young
    Like a northern star;
    Face to face with tradition,
    I read the diary of nobility on the lips of clay
    Decking the palace wall in canonical grace.

    https://www.africanwriter.com/on-the-wings-of-the-wind-poems-by-akeem-lasisi/





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  • 06/19/17--22:28: HAYDAR ERGÜLEN [20.215]

  • Haydar Ergülen 

    Haydar Ergülen nació en Eskişehir, Türkeli, Turquía, en octubre de 1956. Es uno de los poetas más importantes de la reciente generación literaria turca contemporánea. También es sociólogo.

    Entre sus libros publicados de poesía se encuentran: Sokak Prensesi (Princesa callejera), 1991; Eskiden Terzi (Una vez, un sastre); 40 Şiir ve Bir (40 Poemas y uno), 1997; y, Karton Valiz (Maleta de cartón), 1999.

    Con 40 Poemas y uno, Ergülen ganó el prestigioso premio de poesía Behçet Necatigil en 1997, así como el premio de poesía Orhon Murat Arıburnu. Por su libro Una vez un sastre, obtuvo el premio de poesía Halil Kocagöz.

    Para algunos de sus libros, ha usado el pseudónimo "Hafız".

    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/27/News/Ergulen.html




    Traducciones de Serdar Çelik



    ¿A mí qué me importa?

    ¿Qué me importan los trenes?
    Yo no estoy triste
    ¿Qué me importan las casas?
    Yo no soy lluvia
    ¿Qué me importa de nosotros?
    No soy abrigo
    ¿Qué me importa vuestro jardín?
    Yo no soy tu hermano
    ¿Qué me importan los viajes?
    Yo no estoy perdido
    ¿Qué me importa tu carta?
    Yo no soy una lágrima
    ¿Qué me importa la soledad?
    Yo no estoy enamorado
    ¿Qué me importa el campo?
    Yo no soy azul
    ¿Qué me importa el silencio?
    Yo no soy una hoja
    ¿Qué me importa la aceituna?
    No soy un derviche
    ¿Qué me importa la manzana?
    Yo no soy un secreto
    ¿Qué me importan las grullas?
    Yo no soy un cazador
    ¿Qué me importan las palabras?
    Porque no soy un mendigo
    ¿Qué me importa la poesía?
    No soy la noche
    ¿Qué me importa la muerte?
    No soy un poeta
    ¿Qué me importo yo?
    Yo no soy yo
    A veces, más oscuro que la tristeza
    a veces, más claro que la sombra.

    Soy un yo prestado,
    un poco de tristeza, 
    un poco de sombra…




    Fue azul…

    Era un verano
    parecía que vivíamos en el cielo
    Besarte era como besar al cielo
    fue algo azul
    La juventud es un verano
    que no necesita ni lugar ni casa ni habitación
    solamente el cielo
    basta a un ser humano
    Nosotros en el cielo
    hemos estado mucho tiempo.
    Nuestra juventud
    fue muy azul… ¡mucho!




    No tengo nada más cercano que tu lejanía

    Les tengo mucho miedo, Ruth, a los bandidos.
    No estoy muy lejos de que me cacen como a una manzana,
    que me lance el viento a otros jardines.
    No están muy lejos, se acercan los cazadores
    se ve a todo el mundo Ruth, a ti no se te ve
    Fuera de este bosque, fuera de mi
    único lugar dónde puedo ir es a tu lejanía.
    Dame tu lengua Ruth, cuídame con tu lejanía.
    ¡No tengo nada más cercano que tu lejanía!




    Tu cuerpo se parecía a una vivienda

    te has mudado a encima de mí como una vecina
    pero como la madera vieja que tiene mal genio,
    primero me quejo murmurando: ¡Corazón no te vayas!
    Porque ya estuve acostumbrado
    a malos rollos durante muchos años,
    pero ella no dijo ni mu, no siempre
    vamos acompasados con los vecinos,
    casi siempre creía que venía de la habitación de al lado.
    Asimismo y como si me mudara recientemente
    a un cuerpo viejo con un corazón inexperto
    uno no puede rechazarse
    gracias a que ella no me rechazó
    ¡fuimos arreglando todas las roturas y deshechos!
    Cuando llega una vecina nueva al cuerpo
    uno no escucha su cuerpo, incluso
    esta madera vieja no dice nada, solo
    escucha en silencio el respirar de la vecina;
    ya estamos resuello en dos cuerpos y
    hace tiempo sacamos los inquilinos de por medio
    ¡Ooh, cómo se me calienta el espíritu por la vecindad de los cuerpos!





    ÖDÜNÇ HANÇER

    nasıl taşıyorsunuz bu hançeri
    böyle, kimin sırtından aldınız
    ya hançerin bir yüzünden ötekine
    geçerkenki ustalığınız

    benim sizde gördüğüm iki başkalık 
    birinde keskin ve kimsesiz 
    birinde mağrur ve ipeklisiniz

    hançer değil sanki taşıdığınız 
    hançer sizin sırtınızdan taşıyor
    beyazlar kanınıza giriyor hala
    ipek için hançere danışacaksınız

    beyazlar öyle uzak ki oysa 
    dişlerinin arasında bir bıçakla öpüşmeye
    kimsenin bıçağı kimsede kalmıyor işte
    benimse kanım çekiliyor, paslana
    paslana beklemekten ipek bile
    böyle beklemez hançerini

    hançerim sizde ödünç durdukça
    arada ipek değil
    yokluğunuz eskiyor

    Idioma: turco



    GELIEHENER DOLCH

    wie könnt ihr diesen Dolch so
    tragen, welchem Rücken habt ihr ihn entnommen
    und gar eure Meisterlichkeit beim Wechseln
    von einer Dolchschneide zur anderen

    was ich bei euch sehe, sind zwei Andersartigkeiten
    in einer scharf und verlassen
    in der anderen stolz und seiden

    als sei es kein Dolch, was ihr trägt
    quillt er aus eurem Rücken
    Weiße gehen in euer Blut über noch immer 
    werdet ihr für Seide des Dolches Rat suchen

    dabei sind Weiße doch soweit entfernt davon
    zu küssen mit einem Messer zwischen den Zähnen 
    keinem bleibt eben des anderen Messer
    indes gefriert mein Blut verrostend
    im Warten nicht mal die Seide
    hofft so auf ihren Dolch

    mein Dolch, solange euch geliehen
    vergeht nicht die Seide 
    doch eure Nichtigkeit

    Idioma: alemán
    Übersetzung von Aşkın-Hayat Doğan





    TANRIYA MEKTUP

    1.

    Birazdan göğü dolduracak 
    bulutları gördüm de Tanrım
    senin gizli gizli şiir 
    yazdığını anladım


    2.

    Seni düşündüğümde bazen
    üzülüyorum Tanrım, 
    kediler, kuşlar, bulutlar
    ağaçlar, kırlar, balıklar,
    kızlar, oğlanlar, çocuklar,
    yalnızca onların olsaydın da, 
    şu büyük insanlığın
    Tanrısı olmasaydın!


    3.

    İç savaşta önce
    Tanrı öldürülür
    sonra içimizdeki
    iyi insanlar


    4. 

    Tanrım ne çok 
    ağacın var burada,
    ve ne çok insan 
    var ‘şu dünyada 
    bir dikili ağacım
    bile yok’ diyen

    Bir ağaç daha 
    yaratırsan, İnsan 
    Ağacı olsun, lütfen!


    5.

    Bağişla beni Tanrım
    şu sırplanlara baktığımda
    bazı insanları senin
    yarattığına inanmıyorum


    6.

    Bana gösterdiğin bulutları
    bir ressam da görmüş
    Tanrım, ve senin 
    ressam olduğunu düşünmüş!


    7.

    Bu dünyada kalacak kadar bilge,
    hayatı göze alacak kadar göçebe,
    bir incinin peşinde ve derin
    kaybolacak kadar kendi içinde,
    ve suyla ilgili küçük bir imada
    bile akıp gidecek kadar yoğun...

    İnsan, ustası değilse nedir 
    yitirdiği her şeye önceden 
    veda edebilmenin?

    Fakat Tanrım galiba
    bize bizden de önce
    sen veda ettin!


    8. 

    Bir köy yanınca
    sessizliği ölür dünyanın

    Fısıltısı ölür öpüşmenin
    bir orman yandığında

    Yaktıklarında bir oteli
    konukluğu ölür şiirin

    Ölür çocukluğun kahkahası
    yakılınca bir şehir   

    Kim ki ateşe verir
    hayatı, Tanrı da onların 
    kalplerine soğukluk verir!


    9.

    Tanrım ya bu dünyayı yarattığını unut
    ya beni bu dünyada fazla unutma!

    Idioma: turco
    De: Hafıza
    Yön Yayıncılık/Şiir dışı, 1999




    EIN BRIEF AN DEN HERRN AUS DEM JAHRE 1996

    1

    Die gleich den Himmel ausfüllen, die Wolken,
    ich habe sie nämlich gesehen, Herr,
    und habe verstanden: heimlich
    heimlich dichtest Du auch


    2

    Denk ich an Dich, manchmal
    werde ich traurig, Herr
    der Katzen, Vögel, Wolken,
    der Bäume, Wiesen, Fische,
    der Mädchen, Jungen, Kinder,
    wärst Du doch ihrer nur,
    und nicht der Herr
    der ganzen großen Menschheit!


    3

    Der Krieg im Innern mordet
    erst Gott 
    und dann die Guten
    in uns


    4

    Herr, wie viele
    Bäume hast Du hier,
    wie viele Menschen gibt es,
    die ‚ich habe nicht einmal
    einen Baum gepflanzt
    auf Erden’ sagen

    Erschaffst Du nur noch einen 
    Baum, so soll’s ein Menschen-
    Baum sein, bitte!


    5

    Vergib mir, Herr
    wenn ich auf die Serbänen schau
    und nicht mehr glaube, das seist Du 
    gewesen, der jeden Menschen schuf


    6

    Die Wolken, die Du mir gezeigt,
    ein Maler sah sie auch,
    Herr, und er hat gewußt,
    daß Du ein Maler bist!


    7

    Weise genug, auf Erden zu bleiben,
    Nomade genug, das Leben zu wagen,
    hinter der Perle her und tief genug
    in sich selbst, um verloren zu gehen,
    erfüllt genug, um bei der kleinsten Andeutung
    von Wasser überzufließen

    Was ist der Mensch, wenn nicht
    ein Meister im Voraus-Abschied
    von allem, das verloren ist?

    Doch, Herr, es ist zu fürchten,
    Du hast von uns schon längst
    Abschied genommen!


    8

    Wo ein Dorf brennt,
    stirbt das Stille der Welt

    Das Flüstern der Küsse stirbt
    in einem Wald der brennt

    Wo sie ein Hotel anzünden,
    ist das Gedicht nicht mehr zu Gast

    Das Lachen der Kindheit stirbt
    ist eine Stadt in Brand gesetzt

    Die das Leben in Brand setzen, 
    der Herr setzt solchen 
    die Kälte ins Herz!


    9

    Herr, Du solltest, daß Du diese Welt erschufst, vergessen,
    sonst mich auf ihr nicht allzu lange vergessen!


    Idioma: alemán
    Deutsche Fassung von Uwe Kolbe.
    Die Übersetzung entstand im Rahmen des deutsch-türkischen Übersetzungsworkshops in der Literaturwerkstatt 2008




    ÇAY SEREMONİSİ

    Belki de bir Japon çay seremonisini andırır ölüm
    altın dengesinde sessizlik, saflık ve uyum içinde, 
    konuklar usulca dudaklarına götürürler ölümü, bir yudum,
    tabağa geri bırakış, yeniden hafifçe kavrayış, gündüzün
    bu saatinde, her şey olağan seyrinde, bir yudum daha,
    hizmetçiler gelir, sanki onların ince ve beyaz ayaklarıyla
    kırılacakmış gibi sessizliği bu çay saatinin ve ölüm 
    gizli bir davetli ya da Tanrı misafiri olarak boş
    dönmesin diye bu seremoniden, açılır gururun perdesi
    ve ağırlanır bıçağıyla gündüzün sessiz harakirisi


    Idioma: turco
    De: Ölüm Bir Skandal
    Turkuvaz Kitap, 1999





    TEEZEREMONIE

    Vielleicht erinnert der Tod an eine japanische Teezeremonie
    im Goldenen Schnitt der Stille, Reinheit und Harmonie, 
    langsam führen die Gäste den Tod zu ihren Lippen, ein Schluck,
    absetzen auf dem Teller, erneut sanftes Greifen, zu dieser
    Tagesstunde, alles wie gewohnt, noch ein Schluck,
    die Bediensteten kommen, als ob mit ihren feinen, weißen Füßen
    die Stille dieser Teezeremonie zerbräche und damit der Tod
    nicht wie ein heimlicher oder unerwarteter Gast mit leeren Händen
    diese Zeremonie verlässt, des Hochmuts Schleier lüftet sich
    und das stumme Harakiri der Tageszeit mit seinem Messer wird empfangen

    Idioma: alemán
    Übersetzung von Aşkın-Hayat Doğan


    https://www.lyrikline.org/es/



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  • 06/20/17--02:41: SVENJA HERRMANN [20.216]

  • Svenja Herrmann 

    Svenja Herrmann nació en 1973 en Fráncfort y creció en Oberägeri, Suiza. Estudió Literatura e Historia del Derecho en Zurich. Ha recibido varios premios por sus obras, entre ellos el Premio para la Creación del Cantón Zurich 2015 (Werkbeitrag des Kantons Zürich), la Beca de la Fundación Landis & Gyr 2015 (Atelierstipendium der Landis & Gyr Stiftung), La Perla Literaria de Suiza 2010 (Schweizer Literaturperle), El Premio Lírico “Literatur auf Abruf” Transit 2009 y la Contribución Auspiciadora del Cantón Zurich 2007 (Förderbeitrag des Kantons Zürich), entre otros.

    En su trabajo como escritora y editora publicó diversos obras literarias, tales como Die Ankunft der Bäume (La llegada de los árboles, 2017, editorial Wolfbach), Ausschwärmen (Dispersarse, 2010, editorial Wolfbach) o 60 Jahre Menschenrechte (60 años de los derechos humanos, 2008, editorial Salis).

    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/27/News/Herrmann.html




    La llegada de los árboles

    Tal vez crecerán por encima de los techos 
    como álamos y rondar sueños en el verde 
    volverá a caer más fácil,
    se empinan se impelan
    ante el gris y los coches
    como lanzas adheridas al margen
    sólo cuando el viento abre las coronas de los árboles
    restallan monitores y rostros
    inmóviles, pero también cuando no los ves, 
    también cuando ya no sabes
    cómo es arrimarse,
    cuando ya no recuerdas,
    que en ellos reside lo que buscas,
    en este persistente
    respirante rumor
    crecen
    están y
    quedan




    El mismo cielo

    Son los últimos años del delta
    Costa Rica voceas por la cubierta del barco 
    y cuentas sobre peces
    en extinción, de pájaros,personas con descuido
    Costa Rica, allí quieres ir
    el mismo cielo, sólo sin enmudecer
    año tras año, bajar el tono, cuando pasas
    con el bote por los nenúfares, los cormoranes adelante, lejos de ti
    Costa Rica vuelves a vocear
    mientras sauces y cirros no dejan de espejarse
    liberas peces, te oigo suspirar con alivio
    cuando se evaden
    Costa Rica –
    rayos del ocaso caen sobre el agua
    la dejan restallar y
    una bandada de pelícanos rosados alza a volar,
    en Costa Rica también los habría, sólo que más
    tu mirada se ensombrece
    el helecho trenza despreocupado una guirnalda alrededor del juncal
    señalas las salanganas claras arriba de nosotros
    el cielo porta en todas partes igual, dices
    nadie tiene ganas de combinar
    lo que podría ser, pero Costa Rica
    allí quieres ir
    en los últimos años del delta

    Delta del Danubio, Rumania




    Little Odessa

    Por el tramo del tren elevado cae luz
    cubre la avenida con una tabla de ajedrez
    donde reyes y peones no encuentran sitio
    the every day smile nunca ha llegado

    Entre los anaqueles de la panadería,
    un hombre estruja el andador,
    en su corcova anida morriña
    embolsan pan
    con unos trozos de ruso

    Arriba de él, martillea metálico el tren
    empuja su carrito por cuadrados destellantes
    adelante, en la orilla mirará hacia Odessa
    el aroma de la repostería, el mar en la nariz
    soñar al envés

    Coney Island, Nueva York




    Los molinos de Barbegal

    Los olivos avecinan junto al sendero
    vigilan la ruina del acueducto
    una escuadra de ancianos con mangueras
    y en las puntas cuelgan botellas de plástico 
    el agua embebe la tierra agrietada

    Vamos los dos juntos por la acequia
    donde se acaba, una pendiente se arroja
    por los restos de un molino, los campos
    como si la tierra hubiera expulsado a los hombres
    como si aquí nunca hubiera existido
    la carga con la espalda encorvada

    Buscamos el equilibrio
    nos agarramos de rocas sueltas
    nada sigue viviendo a través nuestro
    y por cuánto tiempo deja la cal
    huellas en las manos
    qué protege del olvido




    En el puerto

    Al amparo de las arcadas, hombres berrean 
    marcados en sus arrugas el mar, el aguardiente
    los ojos vidriosos me examinan

    En las callejuelas esperan mujeres
    las pantorrillas en medias de malla sostienen muros
    cuando viene clientela
    retumban los tacones altos

    También acá hay una iglesia bien adelante
    donde las mujeres murmuran
    Jesús me pone bajo observación

    *





    Svenja Herrmann geboren 1973 in Frankfurt a. M., aufgewachsen in Oberägeri (Schweiz), lebt in Zürich, Studium der Germanistik und Rechtsgeschichte, arbeitet seit vielen Jahren als Begabungsförderin im Bereich Literatur. Sie hat „Schreibstrom“ ins Leben gerufen: Ein Projekt für kreatives Schreiben für Kinder und Jugendliche. 2012-2013 Projektleitung von „Rund ums Gedicht“ gemeinsam mit den Dichterinnen Ingrid Fichtner und Johanna Lier. Das Projekt (Lesungen, Diskussionen, mit Partizipation von Dichter/innen der deutschsprachigen Schweiz) ging Fragen rund um das Thema Lyrik und Öffentlichkeit nach. Jüngstes genreübergreifendes Vermittlungs-Projekt in Zusammenarbeit mit der Filmerin Bettina Eberhard: Video Poem für Jugendliche. 





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  • 06/20/17--06:52: CATERINA DAVINIO [20.217]

  • CATERINA DAVINIO

    Caterina Davinio, nombre artístico de Maria Caterina Invidia (nacida en Foggia, Italia, en 1957), ha vivido en Roma desde el 1961 al 1996, donde, después de haberse graduado en Literatura Italiana en la Universidad La Sapienza, se ha ocupado, como artista y teórica, de escritura y nuevos media, en contacto con el circúito de la avanguardia internacional. Es una de las pioneras de la poesía digital. Su trabajo ha sido presentado en Europa, Asia, Américas, Australia, en centenares de mostras, como las Bienales de Sidney, Lyon, Atenas. Mérida, Liverpool (Independents), Hong Kong, Manifesta, y siete ediciones de la Bienal de Venecia y eventos colaterales, donde ha colaborado también como coordinadora.

    Listado de publicaciones

    Novelas

    Còlor Còlor, Campanotto Editore, Pasian di Prato - UD 1998, ISBN 88-456-0072-6
    Il sofà sui binari, Puntoacapo Editrice, 2013. ISBN 978-88-6679-137-9
    Sensibìlia, Giuliano Ladolfi Editore, Borgomanero, 2015. ISBN 978-88-6644-226-4

    Libros de poesía

    Fenomenologie seriali / Serial Phenomenologies, poemas con traducción Inglés; epílogo de Francesco Muzzioli; nota crítica de David W. Seaman; Campanotto Editore, Pasian di Prato - UD 2010, ISBN 978-88-456-1188-9
    Il libro dell'oppio (1975 - 1990), epílogo de Mauro Ferrari; Puntoacapo Editrice, Novi Ligure 2012, ISBN 978-88-6679-110-2
    Aspettando la fine del mondo / Waiting for the End of the World, poemas con traducción Inglés; epílogo de Erminia Passannanti y nota critica de David W. Seaman, Fermenti, Roma 2012, ISBN 978-88-97171-30-0
    Fatti deprecabili. Poesie e performance dal 1971 al 1996, con ensayos críticos de Dante Maffia y de I. Mugnaini, ArteMuse, Serrungarina(PU), 2015. ISBN 978-88-6984-038-8

    Ensayos y más

    Tecno-Poesía e realtà virtuali / Techno-Poetry and Virtual Realities, ensayo con traducción Inglés. Prólogo de Eugenio Miccini. Serie Archivio della Poesia del 900, Sometti, Mantova 2002, ISBN 8888091858, ISBN 9788888091853
    Virtual Mercury House. Planetary & Interplanetary Events, libro y DVD, con traducción Inglés, Polìmata, Roma 2012, ISBN 978-88-96760-26-0
    Caterina Davinio, Big Splash Network Poetico, Fermenti, Roma 2015 ISBN 978-88-97171-59-1
    Davinio, pintura, catálogo, Parametro, Roma 1990
    Caterina Davinio, "Serial Phenomenologies", poemas, en "Generatorpress12", 2002, Cleveland (OH) USA, John Byrum Editor. "Generatorpress12" is an on line review evolving from November 2002 through April 2004. In June, 2004, a CD version of Generator 12 is funded through a grant from the Ohio Arts Council.
    Caterina Davinio, Paint from Nature, performance de net-art dedicada al atentado a las Torres Gemelas de Nueva York. En "Doc(k)s", revista y CD, 2001, Ajaccio, F, ISSN Doc(k)s 0396/3004, commission paritaire 52 841
    Caterina Davinio, “Fenomenologie seriali”, poesía e imágenes digitales, en: "Tellus" 24-25, Scritture Celesti (S. Cassiano Valchiavenna - SO, I), Ed. Labos, 2003, ISSN 1124-1276
    Caterina Davinio, fotografía digital y poemas de "Serial Phenomenologies", en: "BoXoN - TAPIN on line" (F), Julien D'Abrigeon Editor, 2002
    Caterina Davinio, "Performance in evoluzione. Dalla centralità del corpo alla realtà virtuale", en "Paese Será" diario, 14 de julio 1992
    Caterina Davinio, en: "Tellus 26" Vite con ribellioni rinomate e sconosciute, Labos, (I) noviembre 2004, ISSN 1124-1276
    Caterina Davinio, "Scritture/Realtà virtuali", en Scritture/Realtà, actas de la conferencia, Milán 2002 también publicado en "Karenina.it" (on line) y "Doc(k)s" (on line y CD ROM).
    Caterina Davinio, "La poesía video-visiva tra arte elettronica e avanguardia letteraria", ensayo, en "Doc(K)s" revista (F), 1999, ISSN Doc(k)s 0396/3004, commission paritaire 52 841.
    Caterina Davinio, "Net-Performance: Processes and Visible Form", en "Doc(k)s", 2004, Ajaccio, F, ISSN Doc(k)s 0396/3004, commission paritaire 52 841.

    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/27/News/Davinio.html



    Crítica: Giorgio Barberi Squarotti, uno entre los mayores críticos literarios italianos, escribe de ella: “Poesía nítida, esencial, hiriente, entre ironía y tragedia, con arranques fulminantes de desesperación y de piedad, de memoria y de angustia. Tiene una grandeza dolorida y perdida”. Y el poeta y crítico Dante Maffìa escribe: “Es capaz de oscilar entre alusiones clásicas a los textos sagrados y a las obras de los grandes como Hólderlin, Baudelaire, Borges, Artaud y Celan, y después venir a pactos con la Beat Generation, con Ferlinghetti, Corso, con las letras de las canciones, con páginas de la filosofía de los existencialistas, con adhesiones inmediatas, con rechazos, con llamaradas vastas e inmensos fuegos, con resonancias de música jazz y pop”. Entre otros criticos que se han ocupado de su trabajo en Italia y en el exterior: Jorge Luiz Antonio, Eugenio Miccini, Francesco Muzzioli, Giorgio Patrizi, Lamberto Pignotti, David W. Seaman.






    Traducciones de Janus Pravo

    De: Fenomenologías seriales, Campanotto, Pasian di Prato (UD) 2010


    El amarillo el oro verdeando
    como angustia
    Que hiende mi espacio – cielo el líquido
    sol mi cielo –
    Tronaba en lo alto, un poco más arriba del horizonte
    Y el verde grita en la hierba
    Y el plomo de las nubes cierra la
    tapa
    Y el agua diamantina preserva todo el 
    mundo en los surcos de la tierra
    y un poco más de mundo
    y la luz toda por beber, fría
    Y la sangre de hiedras enredado
    A los pinos 
    Y el verde negro de los pinos
    Y mi andar de sol entre los hilos de trigo
    Y tu casa, antes del bosque
    Y tu casa primera
    tus cosas tu aire
    tu mundo y tu pensamiento
    tus amados
    Y tu tiempo
    Tu todo
    Tu hierro tu piedra.




    Guerras

    Raya el agua duras colinas
    Escabras laderas
    Laderas nudosas y negras.
    Arranco hilos de hierba como corro senderos
    En el bosque
    Y desfilan mis muertes
    sin número
    con paso de soldados
    Marchan compactas
    Luego rompen filas
    feroces bajando por las
    ingles y los senos
    como lenguas y dientes,
    arañazos y carne,
    bajan duras como batallas dentro de mí
    y al fondo de mis grietas.




    Chat_love 2005

    I

    Wonder_38

    Tu nombre encendido
    en la pantalla y el corazón
    rápido como una flecha.
    El alma es algo sutil,
    el alma es vidrio,
    sus añicos cortan
    en el pecho de sangre.
    Desde el planeta, el más alejado del sol,
    tú,
    o sólo tu nombre
    como un arco de luz.


    III.

    chat_love 4

    Un día tras otro
    enciendo las máquinas,
    desplego su inmensa memoria,
    cada día
    incendio los motores,
    luego dentro de mí me apago.

    Pero tu nombre es un arco de luz,
    Hiende la noche de la pantalla como una flecha,
    Como una cometa
    Y me falta aquel hacerte sentir.

    Sabes que no creo en los mitos.
    Amo los coches de carreras
    y pocas cosas más  
    que no puedo decirte.

    De: El libro del opio / Il libro dell'oppio (1975 - 1990), Puntoacapo, 2012




    (Heroína)

    Arrabales

    Necesito tu toque,
    allí abajo, en los bares de la mala muerte de la ciudad,
    donde sonrisas y miradas se entrelazan
    y alguien caerá
    en la calle.
    Luces de los cafés
    casi desiertos,
    cara a cara
    deponer las armas
    persiguiendo una ola atormentada,
    la suave marejada.

    Galopan
    Acosadas por el frío.

    1981



    *


    ¿Porqué han vuelto?
    ¿Porqué han ca´do otra vez
    en la dureza en la dulzura?
    Tú vendrás
    todo en negro
    en uniforme nocturna
    llevando tu inocencia por las calles.
    Ha pasado el tiempo
    Ha durado un instante
    siento la sangre que fluye sombría
    me doy cuenta
    que he sufrido para nada.
    He visto horas que nunca pasaban
    se han ido solas
    ¿dónde se iban?
    No las noté pasar.

    1982





    Caterina Davinio (Foggia 1957), tra i pionieri della poesia digitale, ha esposto in oltre trecento mostre internazionali, tra cui sette edizioni della Biennale di Venezia ed eventi collaterali, la Biennale of Sydney, la Liverpool Biennial (Independents), la Biennale de Lyon, la Athens Biennial, la New Media Art Biennial di Merida, e molte altre. Inclusa in pubblicazioni e collezioni italiane e straniere d'arte, letteratura e avanguardie, ha ricevuto premi in Italia e all'estero per l'attività letteraria e artistica. Ha pubblicato i romanzi Il sofà sui binari (2013), Còlor còlor (1998); per la saggistica: Tecno-Poesia e realtà virtuali (2002) e la raccolta di scritti sulla net-poetry Virtual Mercury House (2012); in poesia: Aspettando la fine del mondo (2012), premio speciale Astrolabio per l'originalità del testo, Il libro dell'oppio (2012), finalista nel XXV Premio Camaiore e nell'XI Premio Città di Sant'Anastasia, Fenomenologie seriali (2010), terzo classificato nel Premio Carver e menzione speciale nel Premio Nabokov. In corso di pubblicazione: Fatti deprecabili. Poesie e performance 1971-1996, Premio Tredici 2014.


    Caterina Davinio e la poesia del "disordine"

    Felicissimo di ospitare in "Transiti Poetici" i componimenti poetici di Caterina Davinio, una poetessa singolare che affonda senza scrupoli e senza falsi pudori la sua lama poetica diritto nel cuore della vita sua e delle persone che ella scruta, osserva nel dettaglio dei loro gesti anche minimi e usuali. Emerge da questi versi concatenati un amore puro per la verità e per il sentimento, scevro da ogni possibile stereotipo e da ogni sorta di pregiudizio. La poesia è verità essenziale che travalica ogni barriera e ogni impedimento, sprizza comunque viva e solare anche da situazioni che possono sembrare scabrose, inopportune. Ed è così la poesia di Caterina Davinio, un canto che si eleva al di sopra degli schemi quotidiani, con forza e luminosità di immagini.

    Gli amici lettori che ci seguono sapranno certamente aggiungere altre importanti riflessioni. 


    Il suicida

    Sul carro del buio
    sedevo a stento
    quando la notte
    si precipitò su di me come un demone
    chiedendomi conto
    del mio senso.
    Dietro ogni finestra
    viveva una famiglia
    una luce accesa
    e io in strada
    prendevo bastonate
    dalla mia solitudine
    tanto che annichilito
    lanciai un grido in me
    di stupore
    come bestia ferita a tradimento,
    e spenta come colui che muore,
    che deve morire,
    vidi le luci correre
    sul Lungotevere
    e il buio tutto intorno a me.
    Le pietre bianche erano spettrali,
    volevano la mia fine
    e il destino mi spremeva lacrime
    come un mantice, una spugna d'aria,
    con mani possenti
    prive di pietà.
    Me ne andai fuggendo
    come l'ultimo respiro
    ucciso dal momento,
    il nulla graffiava forte
    nel baratro dov'ero caduto
    più povero che mai
    e cieco,
    senza forze,
    ché anche la notte corre
    e ha le sue destinazioni
    inconosciute,
    mentre la mia finiva lì,
    e saltai dal ponte.

    (Da: “Il libro del disordine”, in Fatti deprecabili. Poesie e performance 1971 - 1996, Premio Tredici 2014).




    Il mio amico Demonion

    Dopo una dose
    rimanemmo al baretto
    del più e del meno,
    tu aspirante avvocato,
    io aspirante niente,
    è che avresti voluto amarmi
    per una notte
    e io tergiversai
    perché la mia notte è capricciosa
    e tu famigerato tossico di quartiere
    non eri nelle mie corde,
    il buio tutto intorno
    apriva le sue ali su di noi
    dinanzi un bicchiere.
    Tu ti disamorasti a stento,
    io, io ti avrei voluto per puntiglio
    per metterti in un elenco
    di tipi strani e significativi,
    ma l'intimità mi era avversa,
    avversa al mio cuore sterile
    innamorato di altre vie.
    Così andammo
    ognuno al suo destino,
    tu ubriaco,
    io drogata,
    nella notte dei bassifondi
    dove ci eravamo cacciati,
    scesi dalle nostre case di notai
    e professori incapaci
    dei propri figli traditi,
    per una notte bianca di bianco, stupida,
    dove rivendicavi una ballerina da night,
    quasi una prostituta,
    per un abbraccio caldo,
    per un abbraccio da niente
    che a te sembrava vita sufficiente,
    che ti somministrava quel piacere sovrumano
    che un uomo addenta come selvaggio,
    ella ti diede sesso senza questioni,
    senza promesse,
    mentre io che cercavo l'eterno mi persi
    nelle disquisizioni
    che a un uomo non danno pane
    né ventura.
    Così finì quella notte
    e noi tornammo
    in case nemiche,
    spenti dalla droga,
    entrambi
    disamorati dell'amore.


    ***


    Al Piper con Chiara, la mia amica

    Al Piper rocambolava la notte
    di corpi mossi nell'euforia della danza
    lei, la mia amica, era depressa
    ella vedeva lungo sul proprio disamore
    di spacciatrice tenera,
    di lesbica chiusa alle speranze,
    desiderosa di veleno.
    Nel carambolare del night
    tra il rumore assordante
    volle un gesto seduttivo per il non amore:
    mi regalò un pezzo di fumo
    tra due dita
    come un fiore,
    e poi mise la sua lingua nella mia bocca
    mostrandomi quanto può essere dolce
    la sponda amara,
    e io risposi con la mia lingua
    che sapeva il rapimento della notte,
    di quei suoni che andavano
    a rotta di collo per condurti
    agli inferi più dolci.
    Fu il momento più bello con la mia amica,
    un'icona dell'essere perduti,
    andati,
    e senza rimorsi né
    aspettative per questo futuro avaro di note.
    Lei era bella come un uomo
    con bicipiti e tatuaggi sfrontati,
    lei sapeva farti nascere
    la voglia di camminare lungo l'asse d'equilibrio
    sul baratro di un mondo perso e scostante, nemico,
    lei viveva spericolatamente l'ora, e ti trascinava
    nel suo abisso così tenero,
    tanto che m'innamorai e presi dell'ora il momento,
    le dissi che essere amanti era il progetto
    di me incapace di fedeltà
    con i ragazzi,
    ammalata di siringa e di linee,
    d'esperienza, di veleni,
    vogliosa di voluttà antica, senza nome.
    Ciao, amica mia,
    serbo il tuo ricordo
    in una fotografia del cuore
    che nulla dimentica se non momentaneamente:
    finì la notte al Piper
    e fummo di nuovo amiche
    che nella strada andavano
    fianco a fianco
    cadendo ad ogni passo verso il perdono,
    crollando dove colpisce l'eterno
    i nostri passi precari sulla terra.


    ***


    Luna di miele

    Noi avventurosi di un giorno
    sposi promessi dall'errore
    che ci accartocciava come foglie fradicie
    sollevando vento
    e spremendo desiderio,
    spinti dagli eventi andammo
    al luna park
    sha-na-na-na-naaa!
    Questa non è l'America,
    è un luna park di poveri,
    sulle macchine a scontro
    piroettiamo in pista tra le luci
    e i soldati di colore
    come girandole sbattute dal fuoco,
    mi ubriacai e fui sola,
    sola con te accanto,
    ebbi lividi alle ginocchia mentre rabbiosa
    viravo contro l'universo
    arrabbiato
    e il juke-box suonava:
    “Questa non è l'America”
    e noi andavamo portandoci sulle onde
    il nostro fardello di drogati
    di tempo e sole;
    era il mare di Serapo,
    militari americani in vacanza,
    era il tuo amore
    che nasce sul mio come l'erba cattiva
    che si arrampicava sugli specchi
    delle nostre ombre.
    Il bar risuonava di quelle note
    non è l'America
    una parte di me morirà
    così cominciò la nostra storia di dannati sposi
    con una luna di miele in un luna park
    tra le caserme alleate
    e due birre in un bar,
    per poi tornare nell'auto sgangherata
    rombante i suoi tuoni
    e ridere,
    questa non è l'America,
    e mi spezzavo nel niente,
    mi dicesti che mostrare
    l'amore è vile e vulnerabili ci fa e senza senso,
    perdenti e umiliati a noi stessi e all'amato
    ma io non seppi nascondere
    le mie miserie
    la mia povertà di ultima
    le mie lacrime di ammalato,
    di principiante.
    Così mi colpisti sul volto stremato
    con parole
    come coltelli,
    nella camera d'albergo da poco
    su quel lungo, lunghissimo lungomare
    di una città spicciola di frontiera.
    Questa non è l'America,
    fratello, fu la prima volta
    in cui, d'innumerevoli,
    mi facesti male,
    come fa male un chiodo,
    come logora un nodo,
    come schiaffeggia una mano cattiva,
    e la povertà ci rese giustizia
    come una foglia
    nel vento.

    Da: Caterina Davinio, “Il libro del disordine”, in Fatti deprecabili. Poesie e performance dal 1971 al 1996, Premio Tredici 2014 (in corso di pubblicazione).

    http://transitipoetici.blogspot.com.es/2014/01/caterina-davinio-e-la-poesia-del.html







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  • 06/20/17--21:44: MEI ER [20.218]

  • Mei Er 

    Mei Er, seudónimo de Gao Shangmei, nació en la ciudad de Huai´an de la provincia de Jiansu (China), en el año 1968. Actualmente vive en Beijing y es directora de la revista de poesía Agua de otoño de la provincia de Taiwan. A partir del año 1986, Mei Er empezó a publicar poemas. Sus obras estuvieron recogidas en varias revistas tales como Revista de Poesía y en otras colecciones de poemas. Los poemas de Mei Er están llenos de pasión y fuerza, razón por la que los lectores se olvidan a menudo de su identidad femenina. Su esfuerzo y búsqueda le han traído éxitos inesperados. Hasta el momento, ha publicado los libros de poesía El peso de la esponja (2013), Yo y tú (2014)… El peso de la esponja logró críticas muy positivas del público. En 2012 Mei Er fue nombrada por la Revista Jóvenes contemporáneos como una de diez poetas jóvenes más reconocidos por los lectores. En 2014 fue seleccionada por la Revista de poetas entre “Diez poetas femeninas” ese año; y la Academia Mundial de Artes y Cultura le otorgó además el título de Doctor en Letras; en 2015 Mei Er logró el Premio de Creación Poética en el Congreso Mundial de Poetas que se celebró en la provincia de Taiwan, donde la poeta recibió también en 2016 la Medalla de Arte y Cultura en la 57ª edición.

    https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/27/News/Er.html




    Una carta familiar pesada  

    Les he enviado una casa entera
    queridos padres
    Aquí se acumulaba mi respiración de cuatro años
    se han secado toda la pena y las lágrimas
    y he quitado minuciosamente el polvo de melancolía

    ¿En casa todo se encuentra bien?
    Aquella pieza de cielo azul y aquellos chalotes puros detrás de la casa 
    y el amarillo brillante del lirio de día en verano
    Padres, ¿ustedes ya aceptan silenciosamente que yo partí para la lejanía?
    Aquella alegría colocada en el campo de judías
    El callamiento del padre en aquel campo silencioso de semillas vegetales
    Ahora, aparte de esta casa mórbida, ¿qué más tengo?
    No soy capaz de cosechar el arcoíris de la ciudad para enviárselo 
    tampoco puedo agarrar ese ambiente de prosperidad
    No he cambiado nada y sigo siendo su hija delgada y delicada
    Aquellas fotos que les envié solo se vestían de una chaqueta de ciudad.

    ¿Siguen brillantes y verdes los curvos tallos de ajos?
    ¿Se inclinan las plantas llenas de pimentones verdes?
    ¿El retoño que me preocupa más y que cultivé cuando yo salía 
    está lleno de flores y hojas verdes?

    Mamá
    ¿has olvidado aquellas discusiones?
    Bajo la lámpara de aceite en la que el bajío del río se encontraba contra las altas noches
    yo abrazaba la ilusión sin querer oír tus palabras
    Yo no podía seguir la vida según la órbita que me dibujabas
    tampoco podía volar hacia el cielo del paisaje que me pintabas
    Sin embargo, ahora me encuentro agotada en una ciudad lejana
    Toda ilusión que tuve se ha difuminado y se ha enfriado
    Aquellos motivos que discutí contigo ya pierden sentido
    Perdóname, mamá
    ¿Vas a discutir conmigo de nuevo por esos motivos?

    Escondo debajo de las axilas los días mareados y difíciles
    empuño en la mano las nubes dolorosas y solitarias
    Me haré un árbol para papá y una bandera para mamá
    Padres, les he adornado esta casa pequeña
    Antes de enviarla
    le pinté un nuevo color
    querría que ustedes en el campo lejano
    se sintieran orgullosos por las plantas sanas en los arreboles al anochecer

    Pero ustedes no sabrán
    que después de enviar la casa me hundí sola en el frío esa noche 
    Como una nube que no tenía casa para regresar 
    me par