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  • 06/05/17--11:00: AGUSTINA LESCANO [20.182]

  • Agustina Lescano

    Nació en 1992 en la ciudad de Santa Fe, Argentina donde vive. Estudia Comunicación Social en Paraná. Publicó el cuento Se rompió la máquina (2015) en la Colección Dominó del Colectivo Editorial 4 ojos. Con amigos y poetas organiza trasnoches de poesía y otras actividades, formando el grupo La Chochan. Trabajó en Radio Nacional Santa Fe y en el portal web RCU. Participó en la 11ª Bienal de Arte Joven de la UNL en el campo Letras, obteniendo un premio por la serie de poemas Cartuchera; y recibió una mención en el IV Concurso Literario Vicentín dentro de la categoría Poesía. También fue parte del II Festival de Literatura de Santa Fe y de La Juntada – I Festival de poesía joven en Rosario.
    Ha publicado: Nena, Premio Provincial de Poesía José Pedroni, Corteza Ediciones, Santo Tomé, 2016


    ALGO HAY AHÍ AFUERA

    Un pibe va
    caminando por la avenida, 
    tiene un brazo quebrado.
    Una chica que viene
    por enfrente cambia de mano
    cuando lo ve.
    Él también cruza, después se arrepiente
    y vuelve. Ella se asusta.

    En la misma calle al rato
    se corta la luz.
    Una chica que duerme
    desnuda y sola
    pone la hora de la alarma
    y con la luz del teléfono
    recorre la casa
    por última vez en el día.

    No hay un sólo cuento
    completo, pero algo
    que se les escapa
    no deja de reunirlos
    de la ciudad dormida
    y los mantiene quietos
    en la ciudad.





    Pantallas

    los que nunca fueron al cine
    igual pueden ver
    la luna llena y pensar
    en los muertos
    pero quisieran ir
    para acomodar las piernas.





    Arrancar 

    Lo mejor del desayuno
    es sentarse arriba de la mesada.
    El cuerpo dormido
    con el frío del metal
    y desde ahí se ve justo
    cómo el pequeño sol
    que llega hasta nuestra cocina
    comienza a hacer
    efecto en las cosas.
    El vidrio brilla en la puerta
    y del otro lado
    la luz del día
    empieza a llenar el lavadero.
    Tengo el ángulo justo para cebar
    y apoyar el termo al lado
    y en la cocina se reúnen
    las tres únicas soluciones
    que encuentro últimamente
    para algo
    agua hirviendo,
    sol
    y detergente.






    (2016) Nena. Corteza Ediciones (Santo Tomé).



    NENA

    La botella y yo
    transpiramos en la vereda
    el aire está casi tan espeso
    como la calle
    y deja a todos en el barrio
    mirando hacia el fondo de la avenida
    como si fuera a pasar algo.
    A la hora de siempre
    aparece el loco
    corriendo con la camisa abierta
    y en la mano una bolsa de mercado
    vacía y con los bordes descocidos
    donada por alguna familia
    que ahora usa bolsas de plástico
    para comprar cosas y después tirarlas.

    Yo era chica y un tipo en la tele
    hablaba sobre el tema: linyeras
    salí a la calle y le pregunté a mamá
    qué era.
    Apareció el loco a la misma hora
    y mi mamá señaló con la cabeza
    yo lo quedé mirando y él me gritó
    y siguió corriendo
    qué pasa, nena
    nunca viste un hombre.




    ENSUEÑOS

    Elijo un sobre de té sabor ensueños
    no sé quién lo compró
    lo dejo esperando el agua en la taza
    y borro tu cara de mi mente
    para no activar ningún mecanismo interno.
    Cierro los ojos y se dibujan los rasgos
    principales:
    dos ojos grandes, oscuros.
    Quiero que el vapor me caliente la cara
    aflojar el cuerpo
    como sentada
    en el fondo de la pileta
    y atrapar los pensamientos
    de las luces
    que se mueven en el agua.

    Uso un pantalón que compré a los quince
    me entra justo
    me pone contenta
    como si el tiempo no hubiera pasado.
    Estuvo de moda antes de conocerte
    ahora es ropa vieja
    que se mezcla en el armario
    con el vestido que usé cuando empezó todo
    y cuando terminó también.
    Un círculo de casualidades
    para reírme doblando la ropa
    en una sola pila.





    Jugoso en la boca

    Saco una foto de gente parcelada 
    en casas y barrios 
    y le subo la saturación al máximo 
    para que brillen todos 
    los que hacen la plancha al sol 
    sobre los líquidos circulantes. 
    El mate, tereré 
    porrón frío 
    el fernet en vaso de litro 
    un hielo derretido 
    flotando en la cubetera.

    Pienso en los cuatro puntos 
    exactos donde se apoya tu cama 
    y vos dormido como un bichito 
    comparo el cuadro con el mío 
    donde llego a dormirme 
    dentro de otro plano más grande
    del que quiero creer que escapo: 
    La familia, la casa 
    los flujos del deseo 
    filtrando 
    como la pileta de un vecino 
    que se espía desde el techo.





    Impulso irónico

    Veo todo rápido y me enojo 
    con mi impulso irónico 
    Un hombre pone la mano 
    en la pierna de una mujer 
    que ceba mates 
    o prepara el vino 
    con soda y hielo 
    para entibiar la comida 
    A ella le gusta el vino 
    puro y frío 
    A él le gustan las habitaciones vacías 
    con el piso limpio y una mesa 
    de madera lustrada 
    con el barniz más claro 
    para sentarse a ver llegar 
    el día de pintarla.









    -


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    GUILHERME GONTIJO FLORES

    Guilherme Gontijo Flores (Brasilia, 1984) es poeta, traductor y profesor en la UFPR; autor del libro brasa enganosa (Patuá, 2013,   Finalista del Premio Portugal Telecom poesía) y el poema-site Tróiades - remix para o próximo milênio (www.troiades.com.br). (www.troiades.com.br). Traducciones publicadas de As janelas, seguido por poemas en prosa franceses de Rainer Maria Rilke (en colaboración con Bruno d'Abruzzo), de la anatomía de la melancolía de Robert Burton, en 4 volúmenes (APCA y traducción premios Jabuti) y Elegías de Sextus Propertius.



    Traducciones de los poemas por Nina Rizzi.

    Poemas

    La vida y las opiniones del bartoldo guilherme 
    gontijo flores, servidor del estado 

    El aburrimiento es la peor forma de tristeza. 
    (rodrigo madeira)

    1. Begin the Beguine 

    No me criaron para el hijo cierto 
    ni para el único 
    y sin embargo en algo soy 
    aún si eso nada dice 
    de mí de otro tonto cualquier 
    yo no me felicito 
    pues cada fracaso mío 
    no fuera antes planeado 
    pero no dijo nada insólito 
    y en cada paso armado 
    el riesgo de caer 
    se le ocurrió como la delicia 
    por incumplir el sino ignorado 
    El aburrimiento no fue bueno 
    ni malo ni mío ni medio 
    y confieso que nunca 
    pensé saltar del edificio 
    para espectáculo de la turba 
    que unida en la prisa 
    pronto estaría estupefactamente 
    desinteresada
    Pensé en el pasado 
    aquella vieja iglesia por ejemplo 
    yo mucho más me adentro 
    de lo que alguna vez 
    pisé en su misterio 
    y cada templo en que pasé
    más parecía la casa 
    envejecida dentro de un museo 
    como aquella matriushka que nunca tuve 
    porque estaba en otro parte 
    falseando otra historia 
    Yo no sorbí de la sangre de las victorias 
    yo ni mismo las conté 
    en nada fui decepcionado 
    y creo no decepcioné 
    en la ardua tarea de un abrazo 
    yo retrocedía al tiempo de la familia 
    de los cuadros borrados 
    de los nombres sin memoria 
    y de un blasón tal vez 
    perdido en los cajones inventados 
    de algún antepasado 
    que hoy desapareció sin dejar rastro 
    y sin abrir en el espacio 
    una herida falsa 
    a la cual yo me apegase 
    Toda historia es cansancio




    2. En cuanto a la canción de amor 

    Tu ausencia me duele 
    sería más una frase 
    de mierda para cualquier 
    parte del poema cualquier 
    que ni pienso en escribir 
    y sin embargo escribo 
    aquí ahora y inútil 
    justificarlo por frase 
    hecha con sinceridad 
    de mi existencia mental 
    falaz y más fácil 
    que el dolor sí verdadera 
    de pensar no te pensar 
    por saber que su ausencia 
    todos bien saben siquiera 
    existe pronto no me 
    nada y por eso yo prefiero 
    tu recuerdo me duele 
    tanto que canto para ver 
    si suena menos banal 
    cantar un otro estribillo 
    tu presencia me duele 
    tanto cuanto entra por los 
    siete agujeros de mi 
    cabeza igualita a este 
    jabón que hoy entró 
    por sólo un agujero
    tan ínfimo de la cabeza 
    (en el desatento del baño) 
    de mi polla y así presente 
    cuanto inútil es que se hizo 
    dentro de mí como yo mismo 
    que sólo queda rechazarlo 
    y falsamente volver 
    a mear quizá por 
    gozar quizá este dolor 
    que por salir es que duele 
    en esta escena tan dolor 
    osamente repetida




    3. 

    Dijeron que ayer mismo 
    ella murió 
    se mató me dijeron 
    un pájaro sin plumas 
    (oh metáfora punzante) 
    astillado en el concreto al mediodía 
    y boquiabierta 
    hela yo diría 
    a mi cara normalmente de lelo 
    cumpliendo su deber de horror cotidiano 
    mientras piensa 
    en la discreción detrás de los ojos 
    (la pupila siquiera se mueve 
    la ceja no parpadea) 
    y se centra para recordar 
    ¿cuál era su nombre? 
    ¿Será que vieron 
    el nombre de mi aburrimiento? 
    la caperuza no sirve 
    ella murió dijeron 
    pensando seriamente en ello 
    no me recuerdo su rostro 
    entonces como era joven 
    voy lamentando 
    mientras dudo 
    ¿ella era joven? 
    ¿era ella hermosa?
    será que rubia y sensual 
    atormentada porque hermosa 
    y poco reconocida en su talento
    eclipsada pobrecita 
    por los pechos descomunales 
    o por las caderas 
    (que palabra irreflexiva 
    o simplemente pensada 
    nadie oyó) 
    En el ojo de la mente 
    me concentro en sus caderas 
    asumo no me recuerdo del nombre 
    no me recuerdo del rostro 
    no me recuerdo de nada 
    ¿pero cómo no pensar en las caderas 
    aunque inventadas? 
    qué triste historia 
    alguien repite 
    yo bien consiento 
    no me quedó 
    más que ella



    4. 

    Del fabulario general 

    La escena es de un tapir en trance 
    por causa de tamaños aburrimientos 
    cerrado en el tráfico urbano 
    pero que apoyado en el volante 
    te mira con cara cansada 
    e relata su suburbano 
    affair con una zarigüeya 
    de familia desconocida 
    aunque en lato sensu hermosa 
    con eso él sólo puede 
    comunicar en aquel instante 
    el aburrimiento que le corroe las venas 
    por causa de ese trafficjam 
    tu sin embargo ni concibe 
    lo que sería una zarigüeya 
    ¿qué demonios es tapir? 
    tu intenta hablar fruncido 
    para entonces devorarlo allí 
    en el centro del embotellamiento 
    mientras piensa que no debe 
    ser delito ambiental comerlo 
    si todos saben que este acto 
    no pasa de la antropofagia 
    realizada en las ciudades 
    la sangre todavía le deleita




    5. 

    Este mío cuerpo 
    tal como todo lo que es mío 
    sólo es pronombre 
    no tanto por el cuerpo 
    sino por mi 
    este cuerpo que designa el hombre 
    que hoy soy 
    y que es tan mío 
    cuanto el otro cuerpo de una foto antigua 
    que insiste al ser mío 
    y ni existe
    y no se encuentra en ninguna parte 
    tanto menos mío que mis libros 
    que mis zapatos 
    que mis pelos 
    que van cayendo a cada año 
    y todavía míos a despedirse por el desagüe 
    Es de él cuanto hablo 
    y en él hablo 
    como si fuera mío y no yo mismo 
    aquel cuerpo 
    como si fuera mío el cuerpo en esta foto 
    con su sonrisa 
    (¿sonrisa mía? sería el mismo) 
    forzada como toda risa 
    que aparece en las fotografías 
    sea el mío o no
    Y en el queda la culpa 
    de todo cuanto yo erro 
    maldita mano 
    no obedece 
    esta columna ya no sirve 
    lengua que no se cala 
    lengua de piedra y polvo 
    pienso lo que no quería 
    mi mente 
    haz lo que bien quiera 
    la culpa no es mía 
    es mi estrés 
    quizás mi aburrimiento 
    mi cansancio 
    Este cuerpo que llamo mío 
    esta mente estos ojos 
    ladrillo por ladrillo 
    yo los quería en la palma de la mano




    6. Final glorioso 

    Sólo hablamos o casi 
    de mí tú quedó 
    en la sombra como los padres 
    de la yegua innominada 
    del clint eastwood en aquella 
    película del oeste que tú 
    gustaba y ahora ya no recuerda 
    cuál era el nombre mismo? 
    entonces hagamos sólo tú y yo 
    más un experimento 
    para cerrar la jornada 
    sería así solamente 
    para su contentamiento 
    de lector proactivo 
    con nombre jubiloso 
    algo así como poética 
    del consuelo sí? 
    pues tome un buen vaso portátil 
    (de aluminio crea un 
    mejor efecto al texto) 
    retire la tapa y monte 
    hasta quedar perfecto 
    llena su vaso hasta la boca 
    y meta la boca en él 
    tome unos 2 o 3 sorbos 
    de aquella misma agua 
    (poco importa el sabor
    yo prefiero pensar 
    que sea agua de la talla) 
    ya llegamos al punto 
    deshace el vaso de una sola vez 
    y vea cómo el agua que 
    se esparce en la alfombra 
    (imagine una alfombra) 
    sea ahora la mejor 
    metáfora de su vida 
    ¿tú sonrió? ¿tú 
    volvió a pensar si 
    cortaría sus muñecas? 
    ¿tú no crees mismo que la tuya 
    vida no sirve de metáfora? 
    & el retrato extrapola más allá de la piel 



    A vida e as opiniões do barnabé guilherme 
    gontijo flores, servidor do estado 

    O tédio é a pior forma de tristeza. 
    (rodrigo madeira)

    1. Begin the beguine 

    Não fui criado para o filho certo 
    nem para o único 
    e mesmo assim em algo o sou 
    ainda que isso nada diga 
    de mim de outro estulto qualquer 
    eu não me congratulo 
    pois cada meu fracasso 
    não fora antes planejado 
    porém não disse nada inusitado 
    e em cada passo armado 
    o risco de cair 
    se deu como a delícia 
    por descumprir a sina ignorada 
    O tédio não foi bom 
    nem mau nem meu nem médio 
    e confesso que nunca 
    pensei pular do prédio 
    para espetáculo da turba 
    que ajuntada na pressa 
    logo estaria estupefatamente 
    desinteressada

    Eu pensei no passado 
    aquela velha igreja por exemplo 
    eu muito mais me a adentro 
    do que alguma vez 
    pisei no seu mistério 
    e cada templo em que passei 
    mais parecia a casa 
    envelhecida dentro de um museu 
    como aquela matriushka que nunca tive 
    porque estava em outra parte 
    falseando outra história 
    Eu não sorvi do sangue das vitórias 
    eu nem mesmo as contei 
    em nada fui desapontado 
    e creio não desapontei 
    na tarefa tão árdua de um abraço 
    eu recuava ao tempo da família 
    dos quadros apagados 
    dos nomes sem memória 
    e de um brasão talvez 
    perdido nas gavetas inventadas 
    de algum antepassado 
    que hoje sumiu sem deixar traço 
    e sem abrir no espaço 
    uma ferida falsa 
    à qual eu me apegasse 
    Toda história é cansaço



    2. Quanto à canção de amor 

    A tua ausência me dói 
    seria mais uma frase 
    de merda para qualquer 
    parte do poema qualquer 
    que nem penso em escrever 
    e ainda assim eu escrevo 
    aqui agora e inútil 
    justificá-la por frase 
    feita com sinceridade 
    do meu estoque mental 
    falacioso e mais fácil 
    do que a dor sim verdadeira 
    de pensar não te pensar 
    por saber que a tua ausência 
    todos bem sabem sequer 
    existe logo não me 
    nada e por isso eu prefiro 
    tua lembrança me dói 
    tanto que canto pra ver 
    se soa menos banal 
    cantar um outro estribilho 
    tua presença me dói 
    tanto quando entra pelos 
    sete buracos da minha 
    cabeça igualzinha a este 
    sabonete que hoje entrou 
    por apenas um buraco
    tão ínfimo da cabeça
    (no desatento do banho) 
    do meu pau e assim presente 
    quanto inútil é que se fez 
    dentro de mim como eu mesmo 
    que só resta rejeitá-lo 
    e falsamente voltar 
    a mijá-lo talvez por 
    gozar talvez dessa dor 
    que por sair é que dói 
    nesta cena tão dolor 
    osamente repetida



    3. 

    Disseram que ontem mesmo 
    ela morreu 
    matou-se me disseram 
    um pássaro sem penas 
    (ó metáfora pungente) 
    estilhaçado no concreto ao meio dia 
    e embasbacada 
    ei-la eu diria 
    a minha cara normalmente de pastel 
    cumprindo o seu dever de horror cotidiano 
    enquanto pensa 
    na discrição atrás dos olhos 
    (a pupila sequer se move 
    a sobrancelha não tremula) 
    e se concentra por lembrar 
    qual era o nome dela? 
    Será que viram 
    o nome do meu tédio? 
    a carapuça não serve 
    ela morreu disseram 
    pensando seriamente sobre o assunto 
    eu não lembro seu rosto 
    então como era jovem 
    vou lamentando 
    enquanto hesito 
    ela era jovem? 
    era ela bela?
    será que loira e sensual 
    atormentada porque bela 
    e mal reconhecida em seu talento 
    ofuscada coitada 
    pelos peitos descomunais 
    ou pelas ancas 
    (que palavra impensada 
    ou só pensada ninguém ouviu) 
    No olho da mente 
    eu foco em suas ancas 
    assumo eu não me lembro 
    do nome eu não me lembro 
    do rosto eu não me lembro 
    de nada 
    mas como não pensar nas ancas 
    ainda que inventadas? 
    que triste história 
    alguém repete 
    eu bem consinto 
    não me restou 
    mais do que ela




    4. Do fabulário geral 

    A cena é de um tapir em transe 
    por causa de tamanhos tédios 
    travado no trânsito urbano 
    mas que apoiado no volante 
    te encara com cara cansada 
    e relata seu suburbano 
    affair com uma sarigueia 
    de família desconhecida 
    embora em lato sensu bela 
    com isso ele consegue apenas 
    comunicar naquele instante 
    o tédio que o corrói nas veias 
    por causa desse trafficjam 
    você no entanto nem concebe 
    o que seria um sariguê 
    e que diabos é tapir? 
    você tenta falar franzido 
    para então devorá-lo ali 
    no centro do engarrafamento 
    enquanto pensa que não deve 
    ser crime ambiental comê-lo 
    se todos sabem que esse ato 
    não passa da antropofagia 
    realizada nas cidades 
    o sangue ainda assim te delicia




    5. 

    Este meu corpo 
    tal como tudo quanto é meu 
    é só pronome 
    não tanto pelo corpo 
    mas pelo meu este meu 
    corpo que designa o homem 
    que hoje sou 
    e que é tão meu 
    quanto o outro corpo de uma foto antiga 
    que insiste sendo meu 
    e nem existe 
    e não se encontra em parte alguma 
    tão menos meu do que meus livros 
    que meus sapatos 
    que meus cabelos 
    que vão caindo a cada ano 
    e ainda meus a despedir-se pelo ralo 
    É dele quanto falo 
    e nele falo 
    como se fosse meu e não eu mesmo 
    aquele corpo como se fosse meu o corpo 
    nesta foto 
    com seu sorriso 
    (sorriso meu? seria o mesmo) 
    forçado como todo riso 
    que aparece nas fotos 
    seja ele meu ou não
    E nele fica a culpa 
    de tudo quanto eu erro 
    maldita mão 
    não obedece 
    esta coluna já não presta 
    língua que não se cala 
    língua de pedra e pó 
    penso o que não queria 
    a minha mente 
    faz o que bem quiser 
    a culpa não é minha 
    é meu estresse 
    talvez meu tédio 
    o meu cansaço 
    Este corpo que chamo meu 
    esta mente estes olhos 
    tijolo por tijolo 
    eu os queria na palma da mão




    6. Finale glorioso 

    Só falamos ou quase 
    de mim você ficou 
    na sombra como os pais 
    da égua inominada 
    do clint eastwood naquele 
    banguebangue que você 
    gostava e agora já não lembra 
    qual era o nome mesmo? 
    então façamos só você e eu 
    mais um experimento 
    para encerrar o expediente 
    seria assim apenas 
    pro teu contentamento 
    de leitor pró-ativo 
    com nome jubiloso 
    algo como poética 
    do reconforto sim? 
    pois pegue um bom copo portátil 
    (de alumínio cria um 
    melhor efeito ao texto) 
    retire a tampa e monte 
    até ficar perfeito 
    encha seu copo até a boca 
    e meta a boca nele 
    tome uns 2 ou 3 goles 
    daquela mesma água 
    (pouco importa o sabor
    eu prefiro pensar 
    que seja água da talha) 
    já chegamos ao ponto 
    desfaça o copo de uma vez 
    e veja como a água que 
    se espalha no carpete 
    (imagine um carpete) 
    seja agora a melhor 
    metáfora da tua vida 
    você sorriu? você 
    voltou a pensar se 
    cortaria os teus pulsos? 
    você não acha mesmo que a tua 
    vida não serve de metáfora?






    Poemas de Brasa enganosa (Editora Patuá,2013)


    não basta o rio     murmúrio
    adocicado das águas
    rumo certeiro transparência
    do olho d’água
    desaguar suave sua torrente
    não adianta fonte pura
    ou perpétuo devir dos rios
    como se fosse foz
    seu único destino

    não basta o rio –
    cruzar a vida como esquina
    sem banzeiro que revire a via estreita
    nem
    sorrir pra cantilena ilusória do mar –

    carece macaréu em barro & areia
    arrancando as árvores revendo
    o próprio rumo            estrondo só
    sal revoluto
    o corpo inteiro em pororoca





    não se aprende a amar

    o desamar sim
    se desaprende

    mesmo
    aconchegado no extravio do silêncio
                sem palavras
    sem consolo ou sentido    abraçado
    pela profunda presença do fracasso

    quando
    melhor seria um trago

    ou qualquer outro verso
    que não seja este



    encontrar na carcaça dum pássaro
    destroçada por dois gatos bem nutridos

    (gratuidade do ato
    crueldade – palavra inventada
    humana demais pra contar
    esse ato – sem pecado
                            sem perdão)

    encontrar nesse corpo espalhado pela casa
    enquanto hesita entre uma pazinha
                ou um papel higiênico
    enquanto lembra de pegar um saco plástico
                            não muito grande/não aquele azul
    enquanto afasta os gatos que teimam em brincar
                com a comida – aliás
                                       nem comida
    enquanto afasta os gatos que teimam em brincar
                (ponto)

    encontrar uma réstia de vida
    não no pássaro
                morto/destroçado/espalhado pela casa
    nem nos gatos
    que de bem nutridos
    seguem a vida sem procuras

                uma réstia de vida
    um soco na cara um beijo por detrás da orelha
    uma réstia ainda & sempre por se
    encontrar


      


    metafísica sobre um tema de drummond
                                 
    eu vejo no feitio de uma prece –
    despetalando-se como um crisântemo
    abandonado à beira do passeio –
    sem encontrar nenhum pertencimento
    na fúria intermitente da cidade
    o breve desvelar da calmaria

    contanto que no olhar da calmaria
    no ritmo pausado dessa prece
    na tímida brancura do crisântemo
    a alma encontre em parte seu passeio
    cuja carne contrai pertencimento
    tornando-se janela na cidade

    & cada ponto faça-se cidade
    na improvisada paz da calmaria
    ameaçada pelo fim da prece
    que abala a primavera do crisântemo
    & se arremessa ao olho do passeio –
    a fúria enfim se faz pertencimento

    porém se a flor forçar pertencimento
    sem janelar-se inteira na cidade
    se aquela improvisada calmaria
    não tiver o sorriso de uma prece
    acaba-se a ternura do crisântemo
    que então se aquieta à sombra do passeio

    carece a alma ter mais que um passeio
    roubando ao corpo o seu pertencimento
    embriagado nas luzes da cidade
    para que a embriaguez & a calmaria
    se encontrem contrastando numa prece
    como o passeio encontra co’o crisântemo

    no fim se a prece é pétala – crisântemo
    unido em dissonância num passeio –
    & o corpo é n’alma o seu pertencimento
    a janela é maior do que a cidade
    & o mar em fúria é plena calmaria
    como a palavra proferida em prece

    no breve desvelar da calmaria
    na fúria intermitente da cidade
    que vejo no feitio de uma prece




      
    song of itself

    polar bear track 5 diz o ipod enquanto estico o pé pra fora do ônibus & aponto para a borda do passeio público
    senhoras junto ao lago espreguiçam seus braços nos modos do tai chi
    apalpo o bolso pelo fumo insalubre que insisto em carregar nas manhãs
    cachorros & madamas cruzam meu caminho sem pestanejar

    de fumo em riste ensaio apertar um cigarro a passos largos
    são truques estranhos que faço & me imagino caubói spaghetti montado em seu cavalo apertando o palhoso numa só mão
    – seus olhos malignos & calmos seu fumo maligno & calmo a câmera em close ganha força pela trilha sonora –
    & causo algum frisson em dois adolescentes
    que neste instante me tomam por herói maconheiro em praça pública

    eu sou o maconheiro em praça pública mesmo fumando tabaco
    sou cadela sadia que conduz sua dona de casa ao passeio como variante do tédio diário
    sou dois ou mais adolescentes em busca de crimes menores & heroicos do asfalto
    sou mesmo o asfalto do passeio onde passo & que também me atravessa
    (fiz um pacto contigo walt whitman
    sou-te & deixo-te fora dos pedestais
    entregue ao gosto dos pedestres)
    & poderia comparar toda esta cena a um quadro de maliévitch ou às cores de godard
    para assim dar mais gosto erudito a esta composição canhestra
    delendum momentum penso que bem poderia ser a morte que espreita o cidadão mais gordo que sou & corro do outro lado deste parque num suor de bicas

    a cocota sarada o estudante vadio o professor de latim nossas baratas metropolitanas nos bueiros as curvas suaves dos galhos do ipê sem flor
    a próxima faixa deste ipod em minha mão que denuncia minha classe em modos neomarxistas
    (também fiz pactos contigo fernando pessoa diversos
    mas não pretendo cumpri-los todos & te estendo a mão como um amigo)
    as cores de godard ou pinturas de mailévitch ou goya previamente não citado
    um neomarxista de barba aparada com tênis allstar & calças milimetricamente surradas
    o parque termina antes da música o poema nunca termina o passeio segue adiante





    ametista

    1 – o poema

    instalada no estresse mecânico
    da rocha
                purpurescente
    em seu casulo
    compósito de quartzo

    a ametista desabrocha
    seu veio
    feito falha
    que o olho logo acolhe
    como se fosse ela a sua própria
    rocha

    incrustada na drusa
    esdrúxula
    no cerne do fracasso do granito
    em seu enorme geodo
                joia parca
    ela se despetala

    flor na forma do cristal


    2 – o problema

    ametista
    do sul – RS
    a mão que se embrenha no breu da rocha
    flor nunca colhe

    procura nessa pedra o pão
    nosso de cada dia
    do peperito inala pouco
    a pouco o pó
                            do peperito
    & dele faz anelação

    tateia por sobre o tempo da terra
    escava o pão da sua cova
    & ali se
    enterra

      
    3 – o negócio o esquema

    polida incrustada
    no anel agora (semi)
    preciosa

    ela se faz de pão a preço

    o olho que o anela transforma a pedra
    em gema que gera
                mais-valia
    na boutique de pedras


    4 – o metapoema

    incrustada na página ela não
                passa de palavra
    em que sequer se paga o pão
    – convém aqui ao poetinha de província
    citar

    a man(who could not earn his bread
    because he would not sell his head) –

    sem preço de mercado
    que aqui se consome
    seu protesto é menor do que o grito
    da última flor do prado
                perdida
    soterrada na geada

    não cabe nas rodas literárias
    nem pra pedra de cabral ela serve
    não carrega no corpo a poeira do asfalto
                o concreto gelado no asfalto
    retornada ao fracasso
    é muito lírica
    límpida estampada
                no preto

    nem torre de marfim 






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    JÚLIA DE CARVALHO HANSEN 

    (Sao Paulo, Brasil 1984). Formada en Letras en la Universidad de São Paulo con posgrado en Estudios portugueses por la Universidad Nova de Lisboa. Ha publicado en poesía: cantos de estima (2009), alforria blues ou Poemas do Destino do Mar (2013) y O túnel e o acordeom (2013). Actualmente, es editora de Chão da Feira.


    Traducción de los poemas por Marcos Visnadi. Revisión de la traducción por Cícero Oliveira.

    Poemas


    OS LIVROS são de natureza mineral. 
    Alguns bebem-se outros se proliferam 
    como água. Outros pedra, não fruta, 
    rocha da onde brota a tua pele. 
    Passa por cima uma formiga. 
    Há capins vibrando 
    vento e sol com sombra 
    o musgo cresce, um mosquito 
    entra na tua boca e você cuspindo 
    cai na água que alguém 
    numa cidade adiante 
    distante, talvez 
    sem mágoa 
    vira a página 
    bebe.



    LOS LIBROS son de naturaleza mineral. 
    Algunos se beben otros proliferan 
    como agua. Otros piedra, no fruta, 
    roca de donde brota tu piel. 
    Arriba pasa una hormiga. 
    Hay hierbas vibrando 
    viento y sol con sombra 
    el musgo crece, una mosca 
    entra en tu boca y tu escupiendo 
    caes en el agua que alguien 
    n una ciudad lejana 
    distante, quién sabe 
    sin amargura 
    vira la página 
    bebe.




    TENHO SIDO entregue 
    às mais escuras 
    das noites mudas. 
    Que posso eu? 
    No entre desses espinhos? 
    Ando tão baixo 
    quanto as formigas 
    mas se arbusto não sou 
    por que tenho vivido 
    eu coberta de espinhos? 
    Da queda fez-se um ninho 
    maceradas folhas de sombra 
    abrigam o meu corpo. 
    É o esquecimento da terra. 
    Mas por que, por que 
    vesti-me de espinhos? 
    Si soy el temblor, o lugar 
    onde o trovão diz 
    EU é o meu peito 
    alargado.




    ME VEO lanzada 
    a las más oscuras 
    de las noches mudas. 
    ¿Qué puedo yo? 
    ¿En el entre de estas espinas? 
    Ando tan bajo 
    cuanto las hormigas 
    pero si arbusto no soy 
    ¿por qué he vivido 
    yo cubierta de espinas? 
    De la caída se hizo un nido 
    maceradas hojas de sombra 
    abrigan a mi cuerpo. 
    Es el olvido de la tierra. 
    Pero ¿por qué, 
    por qué me vestí de espinas? 
    Si soy el temblor, el lugar 
    donde el trueno dice 
    YO es mi pecho 
    ensanchado.




    VII 

    Sou apenas um cavalo 
    o mundo não vale o mundo, meu bem 
    no entanto, é ele quem me leva. 

    O cavalo (que vive por mim) abre mão 
    de ter cascos, patas, coices, 
    mas de correr no sol, não. 

    E quando alguém sonha e confunde 
    o amor comigo, comigo o amor 
    infundido, infindável, é o cavalo.




    VII 

    Soy solo un caballo 
    el mundo no vale el mundo, cariño 
    sin embargo, es él quien me lleva. 

    El caballo (que vive por mí) renuncia 
    a tener cascos, patas, coces, 
    pero a correr en el sol, no. 

    Y cuando alguien sueña y confunde 
    el amor conmigo, conmigo el amor 
    infundido, interminable es el caballo.




    XI 

    Temes a noite onde os nomes não se registram nos radares 
    e as palavras como joelhos afastados pela mão de outro 
    são caixas-pretas boiando no mais marinho dos oceanos. 

    Um avião cruza os ares em direção a um batizado. 
    É o seu eco que cola as sílabas umas às outras 
    rejuntes de significado, amálgamas do esquecimento. 

    Se só pensas em assentar as mais corretas maneiras 
    de permanecer, feito cal, espalhado pelas espáduas 
    trêmulo cimentado teu coração, um canteiro de plantio 
    para as alfaces – soníferas e insípidas – do cotidiano. 
    De ti, só poderei aceitar atrelar-me, como um mexilhão. 

    Agora sou na tua rocha. E de mim se aproxima outro, 
    que os passageiros não alcançarão. Age antes de querer 
    com todos os olhos de quem nunca tinha tocado bivalves 
    sem enciclopédia ou Discovery Channel 
    feito um miúdo se maravilha, ama as pérolas, 
    sabe bem mastigá-las com os dentes até parti-las. 

    Como eu, um dia, também contigo, tentei.




    XI 

    Temes las noches donde los nombres no se registran en los radares 
    y las palabras como rodillas apartadas por la mano de otro 
    son cajas negras flotando en el más marino de los océanos. 

    Un avión cruza los aires en dirección a un bautizo. 
    Su eco es lo que pega las sílabas unas a las otras 
    juntas de significado, amalgama del olvido. 

    Si solo piensas en asentar las más correctas maneras 
    de permanecer, hecho cal, esparcido en las escápulas 
    trémulo cementado tu corazón, un cantero para plantar 
    lechugas —somníferas e insípidas— del cotidiano. 
    De ti podré solo aceptar juntarme, como un mejillón. 

    Ahora soy en tu roca. Y de mí se acerca el otro, 
    que los pasajeros no alcanzarán. Obra antes de querer 
    con todos los ojos de quien nunca hubiera tocado bivalvos 
    sin enciclopedia o Discovery Channel 
    hecho un niño se maravilla, ama las perlas 
    sepa bien masticarlas con los dientes hasta partirlas. 

    Como un día yo, contigo también, intenté.




    XXV 

    Quem fundou esta cidade 
    foi fundo o suficiente? 
    Quem veio por aqui primeiro 
    será que eram dois ou vinte ou duzentos 
    estavam armados 
    com mais fome do que fé? 
    Calcularam pelos astros 
    Ou vinham tranquilos 
    gestantes do acaso 
    nem se noticiaram a notícia da nova povoação 
    foram percebendo aos séculos que ficavam, dias 
    após 
    que a cada noite dormiam 
    todo solo tem um ímã que nos puxa ou repele 
    Ou a cada noite dormiam mais tarde 
    de tão próximos uns dos outros que estavam 
    começavam a se identificar uns com os outros 
    até que de outros viraram os mesmos 
    um povo, uma língua, uma situação, 
    porque tinham tanta noite por fazer e por falar 
    Que brigavam 
    por honra e tédio, 
    nasceu a cidade. 
    E bebiam vinho? 
    E comiam batata? 
    Só muito mais tarde amuraram 
    Notaram que o cume os defenderia?

    Ou subiram pelo esmero da montanha 
    e as lavadeiras reclamariam 
    de ter que viver ao topo e descer dia a dia, 
    Ou naquele tempo as pessoas de nada reclamavam 
    ou ainda não havia lavadeiras 
    porque eram nômades e todos 
    faziam de tudo ou porque nada limpavam 
    Ou porque passavam o dia a se lavar 
    gostavam da água, chapinhar, boiavam imensos 
    abraços no rio, bolinhas pelo nariz 
    e sempre muito limpos cheiravam uns as partes dos outros 
    Com o mesmo amor de quando te olho de cima, cidade, 
    notaram que você nem sempre esteve aqui 
    embora esteja e estará por mais tempo do que eu, 
    Não se devem comparar casas com homens, ruas com homens 
    mas eu comparo tudo com homens 
    e por vezes escolho as casas, os homens, as cidades 
    mas quase sempre estou vendo a cidade por dentro dela demais 
    e todo mundo sabe que um coração é um labirinto de monóxido de carbono 
    que o digam os centros das nossas cidades 
    Os centros das nossas cidades já não fedem a estrume 
    embora neles floresçam outras pestes 
    e enquanto olho atenta cidade por cima 
    dá um vento aqui — é tão alto — e meus ossos doem por dentro. 
    É inverno e o inverno nos enche de frio, de dúvidas e de ossos 
    De se quando chegaram nesta cidade 
    os primeiros habitantes
    muito antes de ser uma cidade 
    muito antes de haver habitantes 
    quando lá descansaram — porque ainda não era 
    aqui — a cidade não lá começou perto do rio? — 
    um homem e uma mulher se comeram 
    — como nós também — é inevitável — 
    encontraremos cidades por fecundar.




    XXV 

    Quien fundó esta ciudad 
    ¿fue suficientemente fondo? 
    Quien vino aquí primero 
    ¿fueron dos o veinte o doscientos? 
    ¿estaban armados 
    con más hambre que fe? 
    ¿Calcularon los astros? 
    O venían tranquilos 
    gestantes del azar 
    ni se noticiaron la noticia de la nueva población 
    percibieron con los siglos que quedaban días 
    después 
    que cada noche dormían 
    todo suelo tiene un imán que nos tira o repele 
    O cada noche dormían más tarde 
    tan cerca unos de los otros estaban 
    que empezaban a identificarse unos con los otros 
    hasta que de otros se convirtieron los mismos 
    un pueblo, una lengua, una situación, 
    porque tenían tantas noches por hacer y hablar 
    Que peleaban 
    por honor y hastío, 
    nació la ciudad. 
    ¿Y tomaban vino? 
    ¿Y comían papas? 
    ¿Sólo mucho más tarde muraron 
    Notaron que la cumbre los defendería?

    O subieron por esmero la montaña 
    y las lavanderas se quejarían 
    de tener que vivir en la cima y bajar día a día, 
    O en aquellos tiempos las personas de nada se quejaban 
    o todavía no había lavanderas 
    porque eran nómadas y todos 
    hacían de todo o porque nada limpiaban 
    O porque pasaban los días lavándose 
    les gustaba el agua, salpicaban, flotaban inmensos 
    abrazos en el río, burbujas por la nariz 
    y siempre muy limpios husmeaban las partes unos de los otros 
    Con el mismo amor con que te miro de arriba, ciudad, 
    notaron que tu no siempre estuviste aquí 
    aunque estés y estarás mucho más tiempo que yo, 
    No se deben comparar casas con hombres, calles con hombres 
    pero yo comparo todo con hombres 
    y a veces elijo las casas, los hombres, las ciudades 
    pero casi siempre veo la ciudad demasiado adentro 
    y todo el mundo sabe que el corazón es un laberinto de monóxido de carbono 
    que lo digan los centros de las nuestras ciudades 
    Los centros de las nuestras ciudades ya no hieden a estiércol 
    aunque en ellos florezcan otras pestes 
    y mientras miro atenta ciudad desde arriba 
    hay un viento acá —es tan alto— y mis huesos duelen desde adentro. 
    Es invierno y el invierno nos llena de frío, de dudas y de huesos 
    De si cuando llegaron en esta ciudad 
    los primeros habitantes
    mucho antes de ser una ciudad
    mucho antes de haber habitantes 
    cuando allá descansaron —porque aún no era 
    aquí— ¿la ciudad no allá empezó cerca del río?— 
    un hombre y una mujer se comieron 
    —como nosotros también— es inevitable— 
    encontraremos ciudades 
    por fecundar.




    otros poemas de Júlia de Carvalho Hansen



    O futuro? Tem orelhas,
    mas é surdo. E é manco.
    Se arrasta, sem espanto
    mais alheio do que lúcido
    com o nosso despreparo.

    Se fosse um deus amava o humano mas, como não existe,
    o futuro tem de amansar seus ventos, marcando as peles,
    as montanhas. Sendo um gênio, não é um exército
    de cronogramas, nem de antecipações.

    Tem firmeza de flor. E é
    invisível, reconhecido
    por seus efeitos de brisa,
    furacão. Nunca adiado.
    Não tem nada a ensinar
    no entanto é um mestre
    dizem os esgrimistas,
    os observadores de saltos,
    os gatos também
    aprendem certos truques com ele.

    E se ama os despreparados
    lhe sabem tanto os que fazem
    quanto os que esperam.
    Os otimistas valem mais
    valem quanto?
    Cem bifurcações,
    sucessivas gerações
    de bem aventurados
    que topam em pedras,
    cicatrizam e correm
    bem alimentados
    com fome de mais
    alimento.

    São seus sinais
    os imprevistos, os cavalos
    os pontos cardeais
    os cinco sentidos
    e os setes buracos da cabeça.

    ***

    Estou sempre a espera de ver.
    Vou na frutaria de olhos muito abertos
    vez em quando meus ombros se fecham
    quando muito chama a ver. Temem o fogo
    que se alastra entre estalos nas estruturas.

    Preciso dissolver um pouco dos vigiantes olhos
    para encontrar todos os olhares que tenho por onde.
    É assim que vejo também a confusão.
    A confusão tem algumas coisas para me ensinar.
    Essa pouca relação é a nossa.
    Meu esteio é claro quando estou pisando
    meu chão diamantado de dentes
    de cada animal que comi para me tornar
    humana. E assim poder dizer.

    Mas eu sei
    sou tão pontual
    nasci para esperar
    os deuses não.
    Dia desses
    ganharei outra velocidade.
    Serei planta.
    E hei de continuar
    iluminada
    pela água.

    ***

    É preciso recriar o acontecer. Dispor
    de lãs para o inverno
    ouvidos para as mensagens
    e peles para marcar os sinais
    com a ponta do dedo em brasa.
    É preciso saber
    as regras dos jogos
    como extrair os venenos
    e que palavras abrem portas
    nas orações que ainda não foram compostas.

    É preciso retomar a saída da cidade
    alimentar os estrangeiros chegados na madrugada
    e que depois de terem os pés lavados
    acenderam suas fogueiras.
    Fornecemos mais do que gravetos e faíscas em gel
    mas também papel para que ardessem
    ou escrevessem as técnicas de suas civilizações
    nas quais o vento tem outros significados
    pois as asas de seus deuses batem desde o oeste
    e por aqui todos sabem que os deuses vem da América do Sul.

    Os estrangeiros às vezes têm ideias estúpidas
    mas não vamos protegê-los de si mesmos
    preciso é retirá-los de perto da falésia
    para que não caiam nem decidam partir.
    É preciso dar a eles a agricultura
    pois são o ventre deste país
    embora não saibam trazer a chuva
    pelo menos respeitam as pragas
    e evitam as devastações.

    É preciso aquecer os músculos e hidratar a garganta
    dar escudos duros e afiar as lanças dos que combatem
    protegendo as pedras que dão água.
    É preciso não salvar os mortos
    mas limpar as ruínas de suas guerras
    sem arrancar as ervas daninhas.
    É preciso fornecer plantas para a sombra
    e luzes no lugar dos olhos
    daqueles que perderam a cabeça.
    É preciso acolher os feridos
    e deitar sal e cinzas
    nos seus ferimentos.
    É preciso acalmá-los.
    E acalmá-los é dar guarida ao breu em que estão.





    Seiva veneno ou fruto é um livro com 27 poemas, escritos entre 2013 e 2015. Discutindo a possibilidade de transcendência da realidade, o livro funciona como um objeto cíclico, ritual incluído na ausência de títulos dos poemas, que funcionam como cantos sempre a reverberar. É um livro espiritual, onde luz e sombra são polaridades constantes, assim como a experiência de elementos e processos naturais como o vento ou tentativas de entender a morte. Seiva veneno ou fruto amplia o espectro de conhecimento questionando: como a poesia pode dialogar com deuses, vegetais e animais?

    “O futuro? Tem orelhas,
    mas é surdo. E é manco.
    Se arrasta, sem espanto
    mais alheio do que lúcido
    com o nosso despreparo.

    Se fosse um deus amava o humano, mas como não existe
    o futuro tem de amansar seus ventos, marcando as peles,
    as montanhas. Sendo um gênio, não é um exército
    de cronogramas, nem de antecipações.

    Tem firmeza de flor. E é
    invisível, reconhecido
    por seus efeitos de brisa
    furacão. Nunca adiado.
    Não tem nada a ensinar
    no entanto é um mestre
    dizem os esgrimistas
    os observadores de saltos
    os gatos também
    aprendem certos truques com ele.

    E se ama os despreparados
    lhe sabem tanto os que fazem
    quanto os que esperam.
    Os otimistas valem mais
    valem quanto?
    Cem bifurcações,
    sucessivas gerações
    de bem-aventurados
    que topam em pedras
    cicatrizam e correm
    bem alimentados
    com fome de mais
    alimento.

    São seus sinais
    os imprevistos, os cavalos
    os pontos cardeais
    os cinco sentidos
    e os sete buracos da cabeça.”












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  • 06/06/17--01:05: MAR BECKER [20.185]

  • MAR BECKER 

    (Marceli Andresa Becker, nació en Passo Fundo, Brasil en 1986). Estudió Filosofía en la Universidad de Passo Fundo e hizo un posgrado en Epistemología y metafísica en la Universidad Federal da Fronteira-Sul. Vive en Sao Paulo (Brasil). Ha publicado un pequeño libro (plaqueta) intitulado Perséfone. Fue profesora de la enseñanza básica de filosofía. Actualmente trabaja como artesana de muñecos de croché.

    Traducciones de los poemas por Allyne Florentino.

    Poemas


    [Sin título] 

    las niñas tristes se apoyan en los antepechos de las ventanas 

    y duermen 

    los habitantes de la ciudad piensan que ellas son cosas con 
    las que sueñan las propias ventanas 

    y que soñar es un tipo de desbordamiento 

    de cabellos



    [Sem título] 

    as meninas tristes se escoram nos parapeitos das janelas 

    e dormem 

    os moradores da cidade pensam que elas são coisas com 
    as quais as próprias janelas sonham 

    e que sonhar é um tipo de transbordamento 

    de cabelos



    [Sin título] 

    supe que las hermanas carmelitas hacen votos de silencio. 
    y que una vez silenciosas se ponen a trabajar secretamente 
    en la invención de un tipo particular de levedad. Adelgazan 
    mucho y por la noche dan a luz arañas blancas. sé que 
    llegará el día en que sus bocas serán tan leves que se 
    descolgarán de sus maxilares de calavera cósmica y echarán 
    devaneos en el aire, autónomas. como hendidura en humo de incienso



    [Sem título] 

    soube que as irmãs carmelitas fazem votos de silêncio. e 
    que uma vez silenciosas passam a trabalhar secretamente 
    na invenção de um tipo particular de leveza. emagrecem 
    muito e durante a noite dão à luz aranhas brancas. sei que 
    chegará o dia em que suas bocas serão tão leves que se 
    soltarão de seus maxilares de caveira cósmica e devanearão 
    pelo ar, autônomas. como fendas em fumaça de incenso



    Perséfone 

    (poema de cinco partes) 

    Parte I 

    pienso en la mujer que es inaccesible como una estrella de 
    sal. un cáliz, una llaga en backing vocals en el caer de las 
    horas. pienso en la mujer que piensa en la palabra 

    y la palabra se hace poco a poco en las bocas de las 
    demás mujeres. con la materia de las flores sonámbulas 
    y del marfil. 


    Parte II 

    sueño o asedio lunar, 
    niñas 

    que se apartan de si mismas, 

    niñas que flotan como lámparas mortuárias alrededor de 
    las muñecas. después bajan para besarlas en la frente e 
    imantar sus cuerpitos de paño con relámpagos. 


    niñas que no hablan, flacas, 
    inaccesibles,
    tantas niñas, y son altas, y huelen a algodón y lágrimas. 

    en los cabellos una niebla de telarañas. en la piel las 
    señas en siete eclipses: luna ilícita, lisérgica. la sombra en 
    el pubis, en el ano, en los huecos de las axilas. una única 
    y misma noche traspasa los siglos por la boca de las madres 
    hasta la boca de las niñas, 

    y de las niñas a las muñecas, 

    en un difícil proceso de perpetuación 
    del hambre.




    Perséfone 

    (poema de cinco partes) 

    Parte I 

    penso na mulher que é inacessível como uma estrela de 
    sal. um cálice, uma chaga em backing vocals no cair das 
    horas. penso na mulher que pensa na palavra e a palavra 

    se faz aos poucos nas bocas das demais mulheres. 
    com a matéria das flores sonâmbulas e do marfim. 


    Parte II 

    sonho ou assédio 
    lunar, 

    meninas que se desgarram de si mesmas, 

    meninas que flutuam como abajures mortuários em torno 
    das bonecas. depois se abaixam para beijá-las na testa e 
    imantar seus corpinhos de pano com relâmpagos. 


    meninas que não falam, magras, 
    inacessíveis,
    tantas meninas, e são altas, e cheiram a algodão e lágrimas. 

    nos cabelos um nevoeiro de teias de aranha. na pele os 
    sinais em sete eclipses: lua ilícita, lisérgica. a sombra no 
    púbis, no ânus, nos covis das axilas. uma única e mesma 
    noite atravessa os séculos pela boca das mães até a boca 
    das meninas, 

    e das meninas às bonecas, 

    num processo difícil de perpetuação 
    da fome.



    [De los pájaros] 

    (poema de seis partes) 

    Parte I 

    la palabra surge en sostenido 

    en las puntas de los dedos

    las cortinas de tul crean teorías de la conspiración para 
    explicar la intocabilidad de las cosas

    ideas de pájaros entran en el curso de lo que respiro 

    secretas 

    iluminan mis alvéolos



    [Dos pássaros] 

    (poema de seis partes) 

    Parte I a palavra surge em sustenido 

    na ponta dos dedos

    as cortinas de voal criam teorias da conspiração para explicar 
    a intocabilidade das coisas

    ideias de pássaros entram no curso do que respiro 

    secretas 

    iluminam meus alvéolos




    De las hermanas 

    (poema de 11 partes) 

    Parte I 

    el fuego 
    levantarse de los desfiladeros 
    el cuerpo 

    como si las partituras regresaran al misterio de las manos 
    a la quiromancia de los llamados 


    Parte II 

    comer este pan y tomar este vino antihorario 
    mi cuerpo y mi sangre 


    Parte III 

    estudiar la deambulación de las lenguas 
    el momento en que serpentinan y giran alrededor 
    de la palabra 
    el momento en que proyectan en la piel de la palabra su teatro de sombras 


    Parte IV 

    la muerta abre su boca de linterna
    la muerta es una lámpara que sueña con paisajes de ombligos como móviles 
    en la cuna 


    Parte V 

    sueño que las uñas de mis manos crecen además del normal 
    inoxidables 

    ganchos donde podría colgar 
    vísceras 
    de hombre 

    (el peso) 

    cargarlas de allí para acá 
    (el amor) 

    como una carnicería ambulante 


    Parte VI 

    regresan a la mansión con lamparillas gravitando 
    alrededor de la cabeza 
    mis hermanas muertas, gravitando alrededor de sus nombre vacíos 
    como si fueran decirlos



    Das irmãs 

    (poema de 11 partes) 

    Parte I 

    o fogo 
    erguer-se dos desfiladeiros 
    o corpo 

    como se as partituras regressassem ao mistério das mãos 
    à quiromancia dos chamados 


    Parte II 

    comer este pão e tomar este vinho anti-horário 
    meu corpo e meu sangue 


    Parte III 

    estudar a deambulação das línguas 
    o instante em que serpentinam e giram em torno 
    da palavra 
    o instante em que projetam na pele da palavra seu teatro de sombras 


    Parte IV 

    a morta abre sua boca de lanterna
    a morta é um abajur que sonha com paisagens de umbigos como móbiles 
    no berço 


    Parte V 

    sonho que as unhas de minhas mãos crescem mais que o normal 
    inoxidáveis 

    ganchos onde eu poderia pendurar 
    vísceras 
    de homens 

    (o peso) 

    levá-las de lá para cá 
    (o amor) 

    como um açougue ambulante 


    Parte VI 

    regressam à mansão com lamparinas gravitando 
    em torno da cabeça 
    minhas irmãs mortas, gravitando em torno de seus nomes vazios 
    como se fossem dizê-los





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  • 06/06/17--01:31: NATHALIA CAMPOS [20.186]

  • Nathalia Campos

    Nathalia Campos (Belo Horizonte, Brasil  1986). Profesora, revisora, escritora y cantante. Magíster en Estudios literarios por la ufmg. Posee publicaciones em antologías, revistas y periódicos regionales y nacionales. Desinfinito es su primero libro, todavia inédito.


    Traducciones de los poemas por Luíza Santana Chaves.

    Poemas


    Véspera 

    A noite traz o medo 
    dos gatos pardos 
    dos objetos não claros 
    dos poetas pequenos 
    do sono miúdo 
    do sonho cifrado 
    da alma escura 
    da lógica suspensa 
    do inimigo oculto 
    da culpa esquecida 
    do desastre futuro 
    do amém da língua 
    da sutura cega 
    da fome importuna 
    do membro flácido 
    do dinheiro curto 
    da glória fria 
    do passo em falso 
    do pé no buraco 
    da sombra sinistra – 
    do dia seguinte



    Víspera 

    La noche trae el miedo 
    de los gatos pardos 
    de los objetos no claros 
    de los poetas pequeños 
    del sueño menudo 
    del sueño cifrado 
    del alma oscura 
    de la lógica suspendida 
    del enemigo oculto 
    de la culpa olvidada 
    del desastre futuro 
    del amén de la lengua 
    de la sutura ciega 
    del hambre importuna 
    del miembro flojo 
    del dinero corto 
    de la gloria fría 
    del paso en falso 
    del pie en el agujero 
    de la sombra siniestra – 
    del día siguiente



    Decadência 

    O poeta-Clichê grassa 
    e me desespera 
    tabagista 
    insone 
    cachaceiro 
    cafeólatra 
    ainda mete política 
    no meio do meu P.F. 
    que nada tem com a história 

    O poeta-Afetação 
    abjurou a poesia 
    a mulher desmamada 
    as folhas na relva 
    e as gentes, a quem mal sobrou o pão 

    O Poeta da Mais Alta Torre 
    morreu algures, doce maldito, com Rimbaud 
    com licor báquico e barquinho 
    dele só ficou o maldito 
    (com vinho chapinha) 
    ameaçando suicídio do Edifício Maleta 
    e da Amada Inefável 
    eu 
    tentando versar sobre as belezas da vida 
    e repetindo que 
    “homem não chora”



    Decadencia 

    El poeta-Cliché se propaga 
    y me desespera 
    tabaquista 
    insomne 
    borracho 
    cafeólatra 
    incluso mete política 
    en el medio de mi comida 
    que nada tiene con la historia 

    El poeta-Afectación 
    renegó la poesía 
    la mujer destetada 
    las hojas en la hierba 
    y las gentes, a quienes poco les sobró el pan 

    El poeta de la Más Alta Torre 
    murió en algún lugar, dulce maldito, con Rimbaud 
    con licor báquico y barco 
    de él, solo quedó lo de maldito 
    (con vino ordinario) 
    amenazando suicidio del Edificio Maleta 
    y de la Amada Inefable 
    Yo 
    tratando de versar sobre las bellezas de la vida 
    y repitiendo que 
    "hombre no llora"



    Ela 

    O velho jura que americano nunca pisou 
    o louco reza que é prata purinha 
    Alice declara o sorriso de um gato balofo 
    Li Po bebe na água o seu reflexo 
    o poeta frequenta um cacareco inevitável
    mas a criança que a surpreende no céu 
    crescente 
    refestelada-braços-na-nuca 
    ou acompanhante 
    pela janela do carro 
    claraboia em andantino 
    me convence 
    de que quem não tem cão 
    caça com a lua



    Ella 

    El viejo jura que nunca la pisó el estadounidense 
    el loco reza que es la más pura plata 
    Alice declara ser la sonrisa de un gato gordo 
    Li Po bebe en el agua de su reflejo 
    el poeta frecuenta a un basurero inevitable 
    pero el niño que la sorprende en el cielo 
    creciente 
    recostado-brazos-en-el-cuello 
    o acompañándole 
    por la ventanilla del coche 
    claraboya en andantino 
    me convence de que el que 
    no tiene perro 
    caza con la luna



    Edênico 

    A língua desmemoriada repete que ama 
    de onde vem essa palavra antiga, que navega, impossível, o som? 
    amar é uma palavra sem ninguém dentro 
    com um gosto antigo de fome



    Edénico 

    La lengua desmemoriada repite que ama 
    De dónde viene esa palabra antigua, que navega, imposible, el sonido? 
    amar es una palabra sin nadie dentro 
    con un gusto antiguo de hambre



    Concerto 

    Se o poema escapa 
    são as palavras que me desaprendem 
    me rondam 
    confusas e estrídulas 
    como damas de companhia de rainha exótica 
    me tocam as partes 
    me provam lágrima e sexo 
    descobrem a maquinaria silenciosa dos órgãos 
    – púrpura, vermelho e Dionísio garganta adentro – 
    procuram ler a dessemelhança tranquila das mãos 
    as veias 
    escritas sob a pele 
    em insuspeitado alfabeto 
    e as linhas que riscam 
    este templo no espaço 

    Sou seu livro de cabeceira 
    enquanto nos destinar 
    em mútuo contrato 
    a eternidade provisória 
    enfim me perguntam 
    – as palavras – 
    e sem me saber 
    gritam 
    incrédulas 
    sob a luz opaca das ciências ocultas 
    repetem meu nome 
    e ele é Silêncio



    Concierto 

    Si se escapa el poema 
    son las palabras que me desaprenden 
    rodeándome 
    confundidas y estridentes 
    como damas de alcoba de reina exótica 
    me tocan el cuerpo 
    me prueban las lágrimas y el sexo 
    descubren la maquinaria silenciosa de los órganos 
    – púrpura, rojo y Dionisio garganta adentro – 
    buscan leer la tranquila disimilitud de las manos 
    las venas 
    escritas bajo la piel 
    en insospechado alfabeto 
    y las líneas que rascan 
    este templo en el espacio 

    Soy su libro de cabecera 
    mientras nos destinemos 
    de mutuo acuerdo 
    a la eternidad provisional 
    por fin me preguntan 
    - las palabras -
    y sin saberme 
    gritan 
    incrédulas 
    bajo la tenue luz de las ciencias ocultas 
    repiten mi nombre 
    y él es Silencio







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  • 06/06/17--01:55: REUBEN DA ROCHA [20.187]

  • REUBEN DA ROCHA 

    (Sao Luís, Brasil  1984)

    Apodado Cavalodadá. Publicó los libros Miragem no olho aceso, As aventuras de cavalodadá em + realidades q canais de TV (2013), Na curva da cobra nos cornos do touro no couro do tigre na voz do elefante (2015), y lo más reciente Siga os sinais na brasa longa do haxixe (2016), una ficción seriada en seis fascículos. Actualmente, vive en Sao Paulo.


    Traducciones de los poemas por Clarisse Lyra.

    Poemas


    ATORDOANTE DERRETER descendo escadas feitas do primeiro ar do dia 
    rotação brutal dos ventos santos brutal força vento guia 
    florações abrasivas d baixo das pupilas 
    evapora a tua volta sol sem hora fumaça fazendo forma 
    elevando-se em ti adiante chão nascente dos teus pés tubérculos 
    antro d astros umidade fértil 
    1 jeito de corpo tido como bruxaria 
    1 incisão no dia a dia 
    só diz a verdade na própria gíria 
    e bebe e fuma e se regozija 
    dizeres mágicos levados junto ao peito embaixo da camisa




    ATOLONDRANTE DERRETIR descendiendo escaleras del primer aire del día 
    rotación brutal de los vientos santos brutal fuerza viento guía 
    floraciones abrasivas bajo las pupilas 
    evapora sol sin hora humo haciendo forma 
    elevándose en ti adelante suelo naciente de tus pies tubérculos 
    antro de astros humedad fértil 
    1 manera del cuerpo vista como brujería 
    1 incisión en el día a día 
    sólo dice la verdad en la jerga misma 
    y bebe y fuma y se regocija 
    decires mágicos llevados junto al pecho bajo la camisa





    A PERDA ESTÁ contida na possibilidade da perda 
    está p/ quem a possui como a coisa 
    q tbm a coisa 
    q ainda possui 
    caixa 
    pares d sapato 
    graus d febre 
    quem sabe q vai vive a partida 
    + vemos em volta como estrelas são vistas 
    do retrovisor 
    do futuro 
    + se olhamos p/ fora 
    estamos olhando p/ trás no tempo 
    através da história 
    do universo e depois dalg1 tempo 
    chegamos ao big bang




    LA PÉRDIDA ESTÁ contenida en la posibilidad de la pérdida 
    está para quién la posee como la cosa 
    q también la cosa 
    q todavía posee 
    caja 
    pares d zapato 
    grados d fiebre 
    quién sabe q va vive la partida 
    pero vemos alrededor como estrellas son vistas 
    del retrovisor 
    del futuro 
    pero si miramos hacia afuera 
    estamos mirando hacia atrás en el tiempo 
    a través de la historia 
    del universo pero después de alg1 tiempo 
    llegamos al big bang




    NEM SEMPRE lembro 
    d aparar as unhas 
    desato mistérios 
    c/ a msm entrega 

    no céu aberto da boca 
    o rapto do peixe 
    no bucho da gaivota 

    1 ouvido 
    na concha na areia 1 língua 
    ai 
    na orelha 
    aí 
    a vida 
    ñ tem 
    volta 

    a semente se abriu c/ o raio 

    bonito é o cheiro d cerveja 
    d manhã na rua 
    luzente 
    1esquina sequer 
    sem coveiros neste 
    vasto cemitério 
    indígena 
    instintiva 
    a crença d q o universo
    todo é 1 tatuagem 
    na concha 
    preta + pérola 
    do umbigo 
    d meu 
    bem 

    veio 
    cedo 
    o dom 
    da rápida mudança 

    o ritmo q a morte marca 
    o ritmo q a morte 
    rompe urubu rasante 
    rebobina o fio do 
    horizonte





    NO SIEMPRE me acuerdo 
    de cortar las uñas 
    desato misterios 
    con la misma entrega 

    en el cielo abierto d la boca 
    el rapto del pez 
    en el pancho de la gaviota 

    1 oído 
    en la concha en la arena 1 lengua 
    ay 
    en la oreja 
    ahí 
    la vida 
    no tiene 
    vuelta 

    la semilla se abrió con el rayo 

    hermoso es el olor de cerveza 
    por la mañana en la calle 
    luciente 
    1 esquina siquiera 
    sin sepultureros en este 
    vasto cementerio 
    indígena 
    instintiva 
    la creencia d q el universo
    entero es 1 tatuaje 
    en la concha 
    negra + perla 
    del ombligo 
    de mi 
    cariño 

    temprano 
    el don 
    de la rápida mudanza 

    el ritmo que la muerte marca 
    el ritmo que la muerte rompe 
    buitre rasante 
    rebobina el hilo del 
    horizonte





    O APOSENTADO GREGO d 77 anos suicidou-se 
    ontem perto do parlamento do país 
    disse era o único final digno 
    possível p/ mim n1 Grécia em severa crise 

    baleou a cabeça debaixo d 1 árvore 
    a mídia local 
    o identificou como Dimitris 
    Christoulas 

    o velho farmacêutico 
    deixou 1 bilhete 
    escrito à mão dizia 
    dado q ñ tenho 
    idade 
    p/ responder c/ a ação 
    ñ imagino outra forma d luta qqr 
    a ñ ser 1 final digno 
    antes d comer lixo 

    a ñ ser 1 final digno 
    antes d comer lixo (4x)





    EL JUBILADO GRIEGO d 77 años se suicidó 
    ayer cerca del parlamento del país 
    dijo era el único final digno 
    posible para mí en 1 Grecia en severa crisis 

    disparó en la cabeza bajo un árbol 
    la prensa local 
    lo identificó como Dimitris 
    Christoulas 

    el viejo farmacéutico 
    dejó un billete 
    escrito a mano decía 
    puesto que no tengo 
    edad 
    para responder con la acción 
    no imagino otra forma de lucha cualquiera 
    que no sea 1 final digno 
    antes de comer desperdicios 

    que no sea 1 final digno 
    antes de comer desperdicios (4x)




    ORNETTE COLEMAN desceu a esse planeta 1 dia 
    c/ 1 criança despida d espécie no colo 
    soprando o ar agudo da trombeta solo 
    marulho lança das noites acesas 
    dançando à beira dos buracos negros 
    sendo capaz d sugar impurezas as 
    energias cabulosas estranhas 
    Ornette Coleman desceu a montanha 
    vestido em roupas d’água + cascas d’árvore 
    certos sinais 
    cristais comuns 
    flores crespas 
    seguro dos poderes amplos da empatia 
    a criança contempla + a onça 
    aconselha




    ORNETTE COLEMAN descendió a ese planeta 1 día 
    con 1 criatura desprovista de especie en el regazo 
    soplando el aire de la trompeta solo 
    marullo lanza de las noches encendidas 
    danzando al borde de agujeros negros 
    siendo capaz de chupar impurezas las 
    energías siniestras extrañas 
    Ornette Coleman descendió la montaña 
    vestido en ropas d agua + cáscaras d árbol 
    ciertas señales 
    cristales comunes 
    flores crespas 
    seguro de los poderes amplios de la empatía 
    la criatura contempla + el jaguar 
    aconseja












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  • 06/06/17--22:20: THIAGO E [20.188]

  • Thiago E 

    (Teresina, Brasil 1986). Graduado en Letras por la ufpi. Es editor de la revista Acrobata. Poeta de testes, músico, compositor y layoutman. Autor de Cabeça de Sol em Cima do Trem (libro y disco). Integra la banda Validuaté, con la cual ha lanzado los álbumes Pelos Pátios Partidos em Festa, Alegria Girar, Este Lado Para Cima e Validuaté ao vivo —dvd y cd. 



    Traducciones de los poemas por Luis Aguilar.

    Poemas


    Escuro 

    o que surgiu primeiro e criou tudo, uns dizem o silêncio – 
    outros o escuro; não foi boom de big bang brilho puro, 
    nem foi uma explosão chamada deus; as coisas corpo cosmo 
    e o que nasceu tem bem menos de luz e mais de breu; repara 
    o natural nesse universo: basta piscar e a noite vem pra perto; 
    no céu matéria escura por completo; o sol e um dia só 
    vai se apagar; tanta lâmpada engana a noite cá, mas a luz 
    cumpre um prazo pra durar; em breve o truvo volta pro seu 
    ponto, mostrando o breuniverso em que me encontro – 
    somente o escuro fica infindo assombro; o que criou todo 
    esse espaço em curso (calor e o modo orgânico no mundo) 
    uns dizem o silêncio – outros o escuro; parecem ter surgido 
    os dois juntos – um bloco concentrado cego e surdo – e vão 
    permanecer princípio e fim de tudo: começo de um gorgulho, 
    gente ou susto, o impulso do esculêncio ou silenscuro




    Oscuro 

    lo que surgió primero y creó todo, unos dicen silencio – 
    otros, oscuro; no fue un big bang de brillo puro, 
    ni una explosión llamada dios; las cosas cuerpo cosmos 
    y lo que nació tuvo menos de luz y más de brea; repara 
    en lo natural de ese universo: basta parpadear y la noche se acerca; 
    en el cielo materia oscura por completo; el sol un dia solo 
    habrá de apagarse; tanta lámpara engaña a la noche aquí, pero la luz 
    cumple un ciclo; en breve el truco vuelve a su 
    principio, mostrando el breuniverso en que me encuentro – 
    solamente queda el infinito, oscuro asombro; lo que creó todo 
    ese espacio en curso (calor y modo orgánico del mundo) 
    unos dicen silencio – otros, oscuro; parecen haber surgido 
    los dos juntos – un bloque concentrado, ciego y sordo – 
    y permanecerán principio y fin de todo: comienzo de un gorgojo, 
    gente o susto, el impulso de oscurlencio o silenoscuro.





    Muro 

    o que há dentro do muro não é assim tão bruto ; um 
    pensamento sofre na argamassa que lhe cobre ; angústia 
    o muro sente, desde antigamente : é cego todo sempre 
    e só sabe apartar gente. há pouco ouviu do chão, com voz 
    de escuridão, que existem as paredes – rijas tal qual ele ; 
    a diferença é que elas têm uma janela, e assim, pela janela, 
    a parede enxerga. janela é uma abertura – não dói, 
    não sutura ; buraco sem reboco movendo-se no corpo 
    ( se a obra tem janela, parede é o nome dela ) cimento 
    e cal sem furo julgam ser um muro. o muro, truvo e mudo, 
    pensa e pensa em tudo : sair daquele escuro e ver a luz 
    do mundo, deixar de ser um muro abrindo em si um furo 
    ainda que esse corte lhe tombe à nula sorte – não sabe 
    como, ainda, mudar a sua química ( rejeita a vil certeza 
    de não ter vista acesa ) deseja em seu chapisco, sim! 
    correr o risco de ter a pele aberta e sentir o que é a janela; 
    e mesmo sem saber como vai ser outro ser, o muro quer 
    saída, mudar, mover a vida – quer nem que seja a ida da 
    simples dobradiça ; ou algo do porvir que lhe tire deste aqui





    Muro 

    lo que hay dentro del muro no está en bruto; un 
    pensamiento sufre en la argamasa que lo cubre; angustia 
    el muro siente, desde siempre: siempre ha sido ciego 
    y sabe sólo separar la gente. hace poco escuchó del suelo, 
    con voz de oscuridad, que existen las paredes – rígidas como el; 
    la diferencia es que ellas tienen ventanas y así, por las ventanas, 
    la pared se asoma. ventana es una abertura – no duele, no 
    sutura; agujero sin yeso moviéndose en el cuerpo 
    (si la obra tiene ventana, pared y nombre de ella) cemento
    y cal sin hoyo juegan a ser muro. el muro, truco y mudo, 
    piensa y piensa en todo: salir de aquel oscuro y ver la luz 
    del mundo, dejar de ser un muro abriendo en sí un agujero 
    aunque ese corte le traiga mala suerte – no sabe 
    como cambiar su química (rechaza la vil certeza 
    de no tener la vista ardiente) desea en su enjarre, sí, 
    correr el riesgo de tener la piel abierta y sentir lo qué siente una ventana; 
    y sin saber como será ser otro ser, el muro quiere 
    salida, cambiar, mover la vida – quiere aunque sea el ir 
    de viaje de la simple visagra; o algo porvenir que le saque de este aquí.





    Língua 

    a língua é um triste molusco, chora um pranto negro 
    e escuro (molusco triste é essa língua) lembra e lambe 
    sua dor fina; dentro da boca, tal molusco chora a falta 
    do seu casco: quer de volta o tempo justo, voltar pra lenda 
    do passado; lenda velha, antes da boca, tinha concha e casa, 
    escudo e força, mas, num mistério da matéria, perdeu a parte 
    mais eterna – se fez só língua e se desintegra; a língua é 
    um triste molusco já sem esperança, no escuro, de reaver 
    seu casco, ter futuro, resigna-se com riso de chumbo; 
    como lhe resta ser mesmo língua, linguagem motor 
    – sempre e ainda – é na boca pá e palavra ( fala igual 
    como quem cava ) cava com o corpo um liso assoalho 
    – chão de carnes gêmeas, molhado, buscando na cabeça 
    o antigo casco: roupa e casa, escudo e agasalho; a língua é 
    um triste molusco, já não sabe se é carne ou um soluço 
    – sem concha, se reinventa no escuro – sem cara, 
    existe feito um espectro espasmo movimento um obgesto





    Lengua 

    la lengua es un triste molusco, llora un luto negro 
    y oscuro (triste molusco es esa lengua) recuerda y lame 
    su dolor fino; dentro de la boca, el molusco llora la falta 
    de su casco: quiere de vuelta el tiempo justo, volver a la leyenda 
    del pasado; leyenda vieja, antes de la boca, tenía concha y casa, 
    escudo y fuerza, mas, en un misterio de la materia, perdió la parte 
    más eterna – se hizo sólo lengua y se desintegró; la lengua es 
    un triste molusco ya sin esperanza, en lo oscuro, de recuperar 
    su casco, tener futuro, se resigna con sonrisa de plomo; 
    como no le queda ser sino lengua, lenguaje motor 
    – siempre y todavía – es en la boca pala y palabra (habla como 
    quien cava) cava con el cuerpo un piso plano 
    – suelo de carnes gemelas, mojado, buscando en la cabeza 
    un casco antiguo: ropa y casa, escudo y cobijo; la lengua es 
    un triste molusco, ya no sabe si es carne o un sollozo 
    – sin concha, se reinventa a oscuras – sin rostro, 
    queda hecho un espectro espasmo movimiento un obgesto.





    Orelha 

    1. é uma casa na cabeça – encerada e sem madeira não tem 
    porta para entrar: recebe a ressonância e esse som reside lá. 
    2. clareia o ir do cego – seu sentido mais aberto. e mostra-lhe 
    a cara do barulho ali por perto. 3. maquinaria que me deixa 
    ereto. 4. canteiro de obras – estribo martelo bigorna. 5. caixa 
    do tímpano aos cuidados do otorrino. 6. vontade não te põe 
    em pé – e sim o interno ouvido. 7. quem tem transtorno de 
    equilíbrio passa a se preocupar com isso. vai aprender 
    palavra nova no hospital: vectonistagmografiadigital. 8. 
    Com vertigem e mal estar, suplica algo pra amparar. mas onde? 
    não há nada com o que se pareça: é uma queda dentro da 
    própria cabeça. 9. reabilita o labirinto – deitado, em pé, 
    sentado – com roupas confortáveis – pra cima, pra baixo. 
    10. você precisará fixar o olhar – é o gancho para agarrar. 
    11. piracetam e cinarizina ajudam na circulação central três 
    vezes ao dia. 12. sua freqüência se distancia da violência da 
    microfonia. 13. mora também em página de livro antigo, mas 
    essa não sabe dos brincos. 14. lugar pra compor o segredo de 
    liqüidificador. 15. criança danada tinha a orelha puxada pra 
    lembrar do certo – diz a história: a orelha é da deusa memória. 
    16. onde começa o saber. 17. ultraleve.
    18. é concha sem mar na praia da pele e sob o cabelo 
    espera um gesto que a revele



    Oreja 

    1. es una casa en la cabeza – encerrada y sin madera no tiene 
    puerta de entrada: recibe la resonancia y ese sonido reside allá. 
    2. aclara el caminar del ciego – su sentido más abierto. y le muestra 
    la cara del barullo cerca. 3. maquinaria que me deja 
    erecto. 4. tarima de obras – estribo, martillo, yunque. 5. caja 
    de tímpano al cuidado del otorrino. 6. la voluntad no te pone 
    en pié – sino el oído interno. 7. quien tiene problemas de 
    equilibrio se preocupa por eso. va a aprender una 
    palabra nueva en el hospital: vectonistagmografíadigital. 8. con 
    vértigo y malestar, suplica algo para afianzarse. ¿pero dónde? 
    no hay nada con que se pueda comparar: es una caída dentro de la 
    propia cabeza. 9. rehabilita el laberinto – dejado, en pie, 
    sentado – con ropa cómoda – para arriba, para abajo. 
    10. necesitarás fijar o mirar – es una agarradera. 
    11. piracetam y cinarizina ayudan a la circulación central tres 
    veces al día. 12. su frecuencia toma distancia de la violencia de la 
    microfonía. 13. mora también en páginas de libro antiguo, pero 
    no sabe de pendientes. 14. lugar para componer un secreto de 
    liquidificador. 15. niño perjudicado tenía la oreja tirada para 
    recordar bien – dice la historia: la oreja es de la diosa memoria. 
    16. donde comienza el saber. 17. ultraleve.
    18. es concha sin mar en la playa de la piel y bajo el cabello 
    espera un gesto que la revele.




    Pressa 

    a pressa traz nos braços sua bagagem de atrasos; distribui 
    de bom grado relógios enferrujados; engorda na avenida 
    e ergue novos obstáculos; a pressa pintou-se moça e diz 
    dar conta do recado ; chegou cedo e abriu a fábrica pro 
    operário; a mil por hora faz máquinas muito rápido; 
    a pressa medida com fita métrica tem tamanho de 
    máximo; corre com as pernas bem abertas empurrada 
    pelo horário; não descansou com o funcionário e acendeu 
    o asfalto; a pressa abraça as ruas, os telhados, mas não 
    se vê tentáculos; ajudou a motorista a jantar, a juntar 
    o salário; a pressa mostra a pá com a qual enterrará 
    o passado; acabou com a festa dos pássaros no mato; 
    não seca o suor na testa do trabalho forçado; se fez 
    sangue e força destes dias, destes maios; constrói a época 
    em que mais nada é acabado; a pressa e trinta inícios por 
    segundo por projetos ávido; a pressa apenas, e apenas por 
    pressa e princípios tem apreço; a pressa só, sem limites, 
    sem finais, sem desfecho – só começo:




    Prisa 

    la prisa trae en los brazos su equipaje de retrasos; distribuyó 
    de buen grado relojes oxidados; engorda la avenida 
    y yergue nuevos obstáculos; la prisa se pintó de niña y dice dar 
    cuenta del recado; llegó temprano y abrió la fábrica al 
    operario; a mil por hora construye máquinas muy rápido; 
    la prisa medida con cinta métrica tiene tamaño máximo; 
    corre con las piernas bien abiertas empujada 
    por el horario; no descansó con el funcionario y ascendió 
    el asfalto; la prisa abraza las calles, los tejados, mas no 
    tiene tentáculos; ayudó al chofer a comer, a juntar 
    el salario; la prisa muestra la pala con que enterrará 
    el pasado; acabó con la fiesta de los pájaros en el arbolado; 
    no seca el sudor a la cabeza del trabajo forzado; se hace 
    sangre y fuerza de estos días, de estos mayos; construyó la época 
    en que nada es terminado; la prisa es treinta inicios por 
    segundo por proyectos ávido; la prisa apenas, y apenas por 
    prisa y principios tiene aprecio; sólo la prisa, sin límites, 
    sin finales, sin resultado – sólo iniciando:








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  • 06/07/17--00:12: SALLY VAN DOREN [20.189]
  • Photo: Star Black



    SALLY VAN DOREN

    Sally Van Doren (nació y creció en St. Louis, Missouri, EE.UU.). Estudió en la Academia Phillips y en la Universidad de Princeton, además de recibir el MFA de la Universidad de St. Louis Missouri. Van Doren mereció en 2007 el Premio Walt Whitman por su primer libro titulado Sex at Noon Taxes. Su tercer libro de poemas, Promise, será lanzado en agosto de 2017. Sally enseña en la calle 92 en Nueva York.

    Premios 

    Van Doren recibió el Premio Walt Whitman 2007 de la Academia de Poetas Americanos por su primera colección de poemas, "Sex at Noon Taxes", que fue publicado en la primavera de 2008 por LSU Press.

    Fue semifinalista en el 2006 "Discovery" / The Nation Poetry Contest.

    Van Doren recibió el Premio Kenneth O. Hanson en 2013 de la revista Hubbub por su poema, “Color Theory.”.  Es ganadora del Premio Loy Ledbetter del Centro de Poesía de San Luis. También fue finalista en el Premio Poets Out Loud en 2012-2013. 

    Obras 

    "Roadside Condo Unit # 4; On Belay" . Homestead Review . Hartnell College. 18 (1). Fall–Winter 2001.
    "Bagged; Girlhood" . 2river review . 11.2 . Winter 2007.
    "All, Free, Clear; Fight" . 2river review . 11.4 . Summer 2007.
    "Metronome", Verse Daily
    Van Doren's poetry has also been published in several magazines and journals, including American Letters and Commentary, Cimarron Review, 5AM, Hubbub, Lumina, Mudlark, The New Republic, The Normal School, poets.org, Rhino, South Carolina Review, Tinge, Valparaiso Poetry Review, and Western Humanities Review. 

    Libros de poesía 

    Sex at Noon Taxes . Louisiana State University Press. March 2008. ISBN 978-0-8071-3311-8 .
    Possessive . Louisiana State University Press. December 2012. ISBN 978-0-8071-4488-6 .



    La traducción de los poemas es de Adalberto García López.
    http://circulodepoesia.com/2017/06/american-poetry-sally-van-doren/



    Thief

    I remember the hour
    you stole time from me

    and here in these late pages
    I try to collect back

    the kisses in the parking lot
    that erased my history

    next to that green F-150
    when you became my future.




    Ladrón

    Me acuerdo del momento
    en que robaste mi tiempo

    y en estas páginas ulteriores
    trato de recuperar

    los besos del estacionamiento
    que borraron mi historia,

    al lado de aquel F-50 verde,
    cuando te convertiste en mi futuro.





    Anxiety of Influence

    My friend, Wendy, no,
    she’s not anyone you might
    have heard of, at least not
    a famous poet whose name
    I drop all the time (I would
    never stoop to such a blatant
    expression of insecurity, constantly
    projecting through my writing
    and art that I run with the right crowd,
    all of us desperate for attention,
    all of us trying to close off access
    to our inner circle)…Wendy says
    the trick to moving forward is not
    to look back.




    Ansiedad de la influencia

    Mi amiga, Wendy, no,
    ella no es nadie que podrías
    haber escuchado, al menos no es
    una famosa poeta cuyo nombre
    menciono todo el tiempo (nunca
    me inclinaría a tan descarada
    expresión de inseguridad, constantemente
    la proyecto a través de mi escritura
    y de mi arte que corro con el público correcto,
    todos nosotros desesperados por atención,
    todos nosotros tratando de cerrar el acceso
    a nuestro círculo cercano)… Wendy dice
    que el truco para salir adelante es
    no voltear atrás.



    Sally Van Doren

    Sally Van Doren was born and raised in St. Louis, Missouri. Her most recent book is Possessive (LSU Press, 2012). Her first poetry collection, Sex at Noon Taxes, won the 2007 Walt Whitman Award, and the title’s palindrome hints at the generous and witty wordplay the volume contains. About her work, August Kleinzahler has said, “There are no dead moments, no fill: even the conjunctions, prepositions and assorted connectives carry a charge. The language is alive. The movement of language is alive.” Van Doren’s poem “Preposition” twists and revises grammatical roles as it earnestly addresses a relationship, demonstrating that, as Sabne Raznik wrote in a review, “This is a poetry of deep emotional substance even in the midst of play.” 

    Van Doren teaches at the 92nd St Y in New York City and has taught in the past at Washington University in St. Louis, the St. Louis Poetry Center, and in the St. Louis Public Schools. She divides her time between Connecticut and New York.


    “Sally Van Doren’s poetry is everywhere alive. There are no dead moments, no fill: Even the conjunctions, prepositions, and assorted connectives carry a charge. The language is alive. The movement of language is alive. The mind at work here is all points quick, full of play and bite.”   - August Kleinzahler




    Call Us

    Let’s use our nicknames
    When we apply for this next job
    Even though it’s past our bedtime
    And our current paycheck

    Can’t shut up the muse
    Who mewls at the dinner table
    Begging for a crust of bread
    To sate the nightly terrors.

    For they come, don’t they,
    Leaving empty spaces numbers
    Are supposed to fill. Buddy
    And Chip loaded their coffers

    Before the hard freeze.
    The ice burns our tongues
    As we swallow prosperity
    One parched drop at a time.




    April

    I chart the psyche,
    observing how I 
    force myself to speak
    to you, imagining that
    together we might
    transform a life.  

    Why this need
    to document change,
    to reverse a mood, 
    to carry forward the time
    when magnolias bloom?

    Let’s follow the itinerant we
    up and over the jonquil’s back,
    treading on its spilled bullion.





    HARP

    For Phyllis Diebenkorn

    When you pasted paper on paper
    did your blue tattoo conclude
    the hunt for melody?  I was
    engendered by your dominant
    crayon.   Rusty themes in
    diagonals cut through all my
    misnomers for composition.
    I cried and cried with the bassoons.
    Yellow greens on linen pulled
    my ears from piccolo to constellation.
    In the acrylic encore, I pushed
    colleagues off the stage to condemn
    the single chime.  But the percussion’s
    flesh tones revived me after each one
    of your solos.  The arrow pinned
    my gauze to your gouache.  
    Why are we prey to ether’s whims?
    Draw me a triangle from your 
    blurred crescendo to my cobalt spill.
    My accidental diva, my acoustic
    untitled hypnotic premier.

    Possessive





    SEX AT NOON TAXES

    From the ghost town’s
    fencepost, my lariat ropes
    your palindromic peak
    and hauls it to our bedroom,
    where the timbers arch to hold off
    the mountain’s hooves --- no 
    avalanche turns snowfall into
    uncorraled horseshoes.
    The steeds bear us upslope.
    We reach the muddy cleft
    between Maroon Bells
    and Crested Butte, gnawing 
    on caribou and warmed
    liver of once noble elk.

    Sex At Noon Taxes





    UNTITLED LANDSCAPE

    We have been there before,
    but one orange line can’t 
    keep us from breaking through
    the silver popple hovering

    over some kind of hour
    we tell to stay put,
    to glimmer only when we
    wait for it, there, where

    blue rests on the bottom 
    of the page, where
    discoveries choose to find us.
    Then and there we skim

    through every inch.
    Is it stillness? The yellow mt.
    leaks through grey sky.
    The monster leads us.




    BACK TO WENDY

    Now that we have established
    who she’s not, what I really 
    meant to paraphrase was
    her assertion that you, we, one
    must not expect to reclaim
    a happy past that sits beyond
    redemption there over my right
    shoulder.  Wendy’s not
    an apologist either.  Charge
    ahead, she says, with back numbing
    syringes that ease the pain
    toward an improved
    prognosis.  We can’t say we
    know for sure what we will
    reproduce.  Our systems
    falter, our peccadilloes loom
    large, our enemies flout
    their phonic dominance from
    the tops of this megalopolis
    built on macadam and market
    appeal.  Can you recognize
    my wrinkled face peering down
    at you from the parapet?
    I hope so.  I’ve just been
    crowned the crone queen.




    I'M BEAT
      
    When Wendy and I find ten minutes
    to write a poem, we do, because we
    both know all too well that life
    is short when it comes to responding
    to cues from the universe.  We felt
    a rhythm under the pads of our
    fingertips on top of the page.
    We could have checked on the laundry 
    or called our accountant, but instead
    we bit off more than we can chew,
    graphite, ink, erasers, not to mention
    lactating and perimenopause and
    everything in between.  How do 
    we account for all of this?  We can
    pause and look back but we can’t
    really remember what it was like and
    tomorrow’s demanding in its own way,
    even to someone in their fifties, a woman
    no less, who has raised a few children. 
    (When will we be done with that?) Not
    yet, we surmise, our own mothers
    in their 80s, asking us to get their wool
    sweaters from the plastic box under the bed
    because they can’t get down there themselves. 
    We bend over. We straighten up. We howl.




    DOGS

    Wendy is not the person to call
    when you are considering 
    whether or not to put your dog
    down.  She adores her Havanese
    Belle and thinks dogs are a central
    component to any effort to achieve
    domestic bliss.  But our twelve-year-old
    Labradoodle Bert has two incurable tumors
    and a urinary tract infection. God, he’s
    a handsome dog, and fit for his years.
    But he strains and strains every time
    he goes number two which he’s
    trying to do with increasing frequency.
    He’s lying on the floor next to me in the sun
    quite contentedly now, but we wonder
    every morning when we wake up if he
    will wake up. Our son lies down on the floor
    next to his best friend and I take a picture
    of this time of our lives coming to an end.




    A WOMAN'S TOUCH

    If you don’t mind, I would
    like to invite Wendy into the
    conversation one more time
    mostly since we appear to be
    sitting on a fulcrum between
    the before and the after and I
    don’t want to be accused of
    kvetching all by my lonesome.
    Wendy’s moniker is a mono-
    chromatic needlepoint crest
    symptomatic of an only
    child who is unknowingly linked
    genetically to my anthems.
    She takes one stitch at a time
    and calibrates the threat of
    tomorrow next to today’s
    disappointment.  You’ll find
    the difference incremental, 
    but the pigments she chooses
    to depict the morning light
    in late May…these are unsurpassed.
    So we sit in our comfy chair
    and ransom ourselves to the future.








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  • 06/07/17--00:26: JONATHAN THIRKIELD [20.190]

  • JONATHAN THIRKIELD

    Thirkield nació y se crió en la ciudad de Nueva York. Se graduó de la Universidad de Wesleyan, y fue compañero de Truman Capote en el taller de los escritores de la Universidad de Iowa. 

    Su colección The Waker’s Corridor ganó el premio Walt Whitman en 2008, año de su publicación. Su trabajo se caracteriza por explorar la voz confesional y el monólogo dramático, sosteniendo un lenguaje lírico complejo que hace uso de las tradiciones formalistas,  seleccionado por Linda Bierds y presentado por la academia de poetas americanos. 

    Sus poemas han sido presentados en varias revistas, incluyendo WebConjunctions, The Colorado Review, y American Letters & Commentary, entre otros. 

    Obras 

    The Waker's Corridor , LSU Press





    La traducción es de Sergio Eduardo Cruz.
    http://circulodepoesia.com/2017/06/american-poetry-jonathan-thirkield/






    Design for a Silver Box in the Shape of a Melon, 1918

    after Peche

    In sheet metal or silver shallows
    filled with these:
    hollow, floating
    where some assumed votives
    would be lit. Or
    lanterns.

    Do you see the time of day? With still
    some red to
    flush the waders,
    scatter against a few
    boats, and fire
    cannons

    Distantly, first. When we see the flare,
    we listen.
    Sand buries at
    our ankles. They appear,
    the apples or
    melons

    Printed along the wallpaper, half
    submerged in
    their setting, brushed
    dark with stems, the silver
    flats folded in
    fans. Too

    Many of the waders grasp the stem
    and pull off
    the top of an
    apple or melon, so
    the base fills with
    water

    And sinks. Silver leaves from the stem. One
    small woman’s
    pearl earring drops
    like so many others
    in the shallows.
    Eardrops.

    I met a woman in Viennese
    glass. What was
    in her jewel case?
    A shade that turns over
    a blue trellis.
    Flower

    Theater (or garden) on the flattened
    silver wall,
    a gray screen where
    boats fire, the blush falls
    and dyes a cherry
    chime.





    Diseño para una caja plateada con forma de melón, 1918

    en referencia a Peche

    Cuencos de hojalata, o plata
    llenos de esto:
    hueco, flotando
    donde algunos votivos posibles
    deberían encenderse. O, acaso,
    linternas.

    ¿Puedes ver la hora? Aún
    algo de enrojecimiento
    puede correr por las botas,
    dispersarse contra
    algunos botes, o disparar
    cañones

    distantes, al inicio. Donde vemos
    la mecha, escuchamos.
    Nuestras piernas se entierran
    en la arena. Aparecen
    manzanas, o
    melones

    impresos en el tapiz, medio
    sumergidos en su
    contorno, llenos
    de raíces hasta oscurecer, pantanos
    plateados doblados entre
    ventiladores. Muchos

    nadadores se aferran a las ramas
    y arrancan
    la cabeza de una manzana
    o un melón, para
    que la base se llene de
    agua

    y se hunda. Hojas de plata desde la rama. El arete
    de perla de una mujer
    pequeña se cae
    como tantos otros
    en la laguna.
    Se oyen lágrimas.

    Conocí a una mujer de cristal
    vienés. ¿Qué había
    en su joyero?
    Una sombra que se cierne
    sobre el enrejado azul.
    Un teatro

    de flores (o un jardín) en el muro
    plano
    de plata, una pantalla gris donde
    arden los botes, el sonrojo cae
    y pinta
    campanillas.






    Jonathan Thirkield

    Born and raised in New York City, Jonathan Thirkield graduated from Wesleyan University and the University of Iowa’s Writers’ Workshop where he was a Truman Capote Fellow.

    In 2008, his collection The Waker’s Corridor was selected by Linda Bierds for the Walt Whitman Award, presented by the Academy of American Poets.

    He lives in New York.




    Your Journey (4:111)

    Boat toy boat law boat low in Melodie’s arms. She blows green water ripples, she squeezes humming blots from bows, her lungs. She goes

    No. No honey. She bolts high birds filled with fancy over her pale Melodie. Now darling leave, let it set. Let it boat now. Mother links

    Me, Melodie lapsed on a string. The watches are stirring with scissors. Low boats in the sing. She bleats and she pushes the paper pink

    Boat, sail first, into green. It swallows her fists. The water is thick. With boats seasick with boats. Where lime dyes eddy she rows.





    Abend (10:101)

    In Köln, each triangle picks at the dome; spines work their way, out of the scaffolds and stainless girders, into spires.

    A brown even sky with light fixtures in the dents; her mouth overlaid by a few beads of frost on the train window in transit.

    The station’s metal wrists. Traced white with snow. A ministry of interstice. Of atoms tensed inside a crystal lattice.

    The fiberglass shudders. She holds down his knee to steady them. Pins the other against the side rail. You were sleeping.

    Are we there?

    We pass as two shapes may assume a form of love. If just in passing. In the seats across a slender man bends over a book placed

    At his knees. His daughter rests a flashlight on his shoulder, her ear pressed firmly to his jaw. Should he be whispering?

    A tree. Lit momentarily in the passing. Train lights. Quickly it grows. Ductile. And cannot hold to its shape. What sound

    Now grows with you? I am not standing. In a steel extension of when snow. Was not heavy before metal. But light on one spoon.

    The overlook passes. The cathedral arrows. From the small lungs inside her. A coughing; it crowns. To the rounded south.







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  • 06/07/17--01:09: J. MICHAEL MARTINEZ [20.191]

  • J. MICHAEL MARTINEZ

    J. Michael Martínez nació y creció en Greeley, Colorado, EE.UU. Graduado de la Universidad de Northern Colorado, y George Mason University, con un MFA en escritura creativa. Actualmente está cursando un Ph.D. en literatura en la universidad de Colorado en Boulder, y enseña literatura y estudios culturales allí. Premio Walt Whitman 2009.

    Su trabajo ha aparecido en New American Writing, Five Fingers Review, The Colorado Review y Crab Orchard Review.


    Premios 

    2006 Five Fingers Review Poetry Prize
    2009 Walt Whitman Award from the Academy of American Poets.

    Poesía 

    Heredities , LSU Press

    Antología

    Junta: Avant-Garde Latino/a Writing.



    J. Michael Martinez. De un verso que crea una tensión poderosa entre el silencio y el habla en clave negativa, Martinez juega con un discurso que a momentos parece místico, yendo sin miedo al dominio de la teología lírica. Su poemario Heredities recibió el premio Walt Whitman, un libro que el juez Juan Felipe Herrera describió como un “exhilarante descenso a lo no enunciado”. Martinez actualmente trabaja en su doctorado en la Universidad de Colorado en Boulder. 


    Las traducciones corren a cargo por Esteban López Arciga.
    http://circulodepoesia.com/2017/06/american-poetry-j-michael-martinez/




    Rosary (Prayer One)

    Wherein she martyrs the mirror:
    this carnival of stone,
    her lips dilate
    the negation—space into starpoint

    Wherein she, to be both sacrum & wrist—
    neither the fugitive epidermis,
    nor the unlocked ashblack—
    sovereigns the shadow swell as love

    Wherein she ardors the emptiness open,
    proof the unanchored
    Spirit of my silence,
    her revisions clothing my brightest orgasm—

    Wherein she says, I can hear you,
    the seed under the belly’s flesh—love the far shore,
    she says, For She withdraws the Spring wild

    Thrust in her mother’s surrender,
    iron ocean blackened to aurora.




    Rosario (Primer oración)

    Donde ella hace mártir de espejo:
    este carnaval de piedra,
    sus labios dilatan
    la negación—espacio vuelto estrella

    Donde ella, siendo sacra y muñeca—
    ni la epidermis fugitiva
    ni el oscuro abierto y cenizo—
    hinchada gobierna sombra como amor

    Donde ella vehementa el vacío abierto,
    prueba el espíritu
    a deriva de mi silencio,
    el manto, sus revisiones, de mi orgasmo fulgor—

    Donde ella dice, te escucho,
    la semilla bajo la carne de panza—ama la costa lejana,
     dice, Pues ella retrae al empuje salvaje

    De primavera en caída de madre,
    mar de hierro negro hasta la aurora.




    White

    as the meat
    within the shell

    as the shell before the caw

    a bleached weed
    a fig
    dusted to sweet the skin

    egg albumen of peacock
    butterfly

    held to the ivory of oxen hoof
    pulling
    the space

    between sins                    I am

    as I am so

    the host                             on the tongue
    God of Bread

    complexion of conquest
    the salt of Lot

    as God is
    a crown of thorn
    diadem of wheat

    so am I the echo
    calling fossil back to name

    amaranth ash                    spread across the light




    Blanco

    como la carne
    de cascarón

    como el cascarón antes de graznar

    la hierba blanca
    el higo
    empolvado hasta dulce

    clara de huevo pavorreal
    mariposa

    con la mano en el marfil del casco de res
    jalando
    espacio
    entre pecados                          soy

    como soy por
    el huésped                          de lengua
    Dios de pan

    complexión de conquista
    la sal de lot

    como Dios es
    corona de espinas
    diadema de trigo

    yo también soy eco
    llamando al fósil al nombre

    ceniza amaranta             dispersa entre luz




    J. Michael Martinez

    J. Michael Martinez was born 1978 in Greeley, Colorado. He earned his BA from the University of Northern Colorado and his MFA from George Mason University. His first collection of poetry, Heredities (2010), received a Walt Whitman Award from the Academy of American Poets. Judge Juan Felipe Herrera chose the book for its “exhilarating descent into the unspoken” and noted, “[Martinez] gives voice to a dismembered continental body buried long ago.” Martinez is also the author of the chapbooks Pinned to a Quail’s Wings (2006), The Care With Which There Is (2007), and And also a Fountain (2008), with James Belflower and Anne Heide. The Autumn Orchard, an opera for which he wrote the libretto, was performed by Colorado University’s New Opera Workshop.

    Cofounder and coeditor of Breach Press, Martinez is currently pursuing a PhD in literature at the University of Colorado-Boulder.

    In April 2014, J. Michael Martinez was a featured writer for Harriet.




    The Gospel of Ometéotl, the Brown Adam 

    People walk through you, the wind steals your voice, 
     you’re a burra, buey, scapegoat,
    forerunner of a new race,
    half and half — both woman and man, neither —
     a new gender.
                              —Gloria Anzaldúa
    Jasmine garlands thin
                 for the rib’s cartilage ring.

    The heart shudders with pure mission.

                                                             She spreads
                                                             & knows herself as Adam,
                                                             Ometéotl,

                                                             but through himself,
                                                             Omecíhuatl,

                                                             he is Eve.

                He knows but what the garden gives:

                            the garden’s soot
                            awakened tongueless in root.

                Cerise chrysantha
                            coils around his leg.

                Gathering the tides
                                        of the seas to his side,
                                        she conceives

                                        where impossibilities seed.

                Clarity burning coal,                he takes two knots

                                                    of grass
                                                    & strings

                            four birds-of-paradise

                through the ceiba’s rotted leaves:

                                        she fashions the sorrows
                                        from winter’s purse,

                                        sea
                                        & sun

                                        sifted for sum.

                            Entrammeled, Ometéotl rises
                                        one among one

                            body stitched in strange altar.





    Water Poppies Open as the Mouth 

    The Body as Nature, History

    All motivations intermingle as the core of history, the internal becomes external... all as parts of the body.
    —maurice merleau-ponty
    i.               the positing of space, corporeal history

    medium of my body
    bent to narrow rivers,

             touching of the touch
                               commits

    totem to shape:
               jasmine buds,
        water poppies            open as the mouth.

                           Propolis and juniper oil

                 resinous   viscera
                 embowered in trees,

                  life wholly aware of itself
                  unbound and unsealed.

    ii. into the language of seeing

    eyes gather seed—

                      perception as hive
                      a bud of gold, a gold of blood

                      apportioned in time

    four wings fastened      by a row of resolutions

                      reeved through revelation,

                      place-world awoken,
                      obscurity bonded to light.




    Heredities (1) Etymology 

    When she was seven, my grandmother suffered from fever and swollen glands. The doctors believed her tonsils were inflamed, that she needed surgery. Instead, she went to a curandera. The curandera divined that a jealous relative had cast a curse on her and, now, her language of kindness was bound to her throat, the unspoken swelling her glands.

    As a child my grandmother spoke to santitos with a voice like a chestnut: ruddy and warm, seeds dropping from her mouth. The santitos would take her words into themselves, her voice growing within them like grapevines.

    During the tonsillitis, when the words no longer fell like seeds from her lips, the santito's vineyards of accent and voice grew vapid, dry as a parched mouth. They went to her tongue and asked why silence imprisoned the words of the child, why lumps were present under her chin, why tears drew channels down her cheeks.

    I asked my grandmother how her tongue replied. After touching my cheek, she told me she had a dream that night: She was within her lungs and she rose like breath through the moist of her throat. She remembered her tonsils swinging before her like fleshy apples, then a hand taking them into a fist, harvesting their sound. She told me her throat opened in two spots like insect eyes and the names of her children came flying through her wounds like peacocks.

    Patting my thigh, she said, "That is why the name of your mother is Maria, because she is a prayer, a song of praise to the Holy Mother." She told me this, then showed me two scars on her throat—tiny scars, like two eyelids stitched closed.






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  • 06/07/17--01:23: MARIEL DAMIÁN [20.192]

  • MARIEL DAMIÁN

    Mariel Martínez Damián (Ciudad de México, 1994). Por su libro “La chica que se ha quedado sola” ha sido merecedora del III Premio Internacional de Poesía Ciudad de Almuñécar promovido por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento sexitano y la colaboración de Valparaíso Ediciones.

    Mariel Martínez Damián es estudiante de Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma de México y Biología en el Instituto Politécnico Nacional. Ha colaborado en diversos eventos culturales como Mesa de pensamiento o Vértice en el Tiempo, de El Golem Editores. Se define a sí misma como mitad ciencia y mitad poesía.


    Del poemario “La chica que se ha quedado sola”



    MI MENTE EN UNA CITA

    Tú miras mis ojos mientras hablas,
    yo miro tus labios moverse.

    Cada palabra que nace en tu boca
    es un beso que he perdido.




    VISIÓN DEL CIELO

    Cuando era niña creía
    que el cielo tenia la textura
    de un algodón de azúcar.
    Después supe que no era cierto,
    que en el cielo hay
    varias capas de gases
    y que al tacto todo eso
    es ausencia.
    Pero eso hoy no me importa,
    yo tengo la certeza de que el cielo
    tiene la textura de una lengua,
    una lengua rosada y húmeda




    LETRAS PERDIDAS

    (A mi abuela Enedina)

    Hace mucho tiempo,
    una mujer quiso escribir poesía,
    y no lo hizo
    o tal vez sí,
    no lo sabemos.

    En esa época donde
    siempre era de noche,
    había mujeres soñando las estrellas
    anhelando la vida de otros,
    a escondidas,
    sigilosas
    con miedo.
    Porque el mundo no era para ellas,
    el destino era otro,
    era materno,
    estaba lejano
    siempre enterrado en la tierra como
    semillas de flores que no germinan nunca.

    A veces, a mitad de una clase de Biología,
    pienso en ellas como pienso en la historia de mi abuela.

    Ella hubiera sido botánica, lo sé
    había un jardín de bugambilias en sus ojos,
    hablaba en el idioma de la lluvia,
    hablaba en el idioma de las nubes con tristeza
    y me decía:

    -Enséñame a escribir, mi niña, para enseñarle a los muertos
    Aunque lo último que sepa sea leer mi nombre en una tumba.
    Enséñame lo que aprendes en la escuela.
    A mi también me hubiera gustado escribir poesía.



    SERÁ QUE NO SUPISTE

    ¿Te acuerdas, cuando tenía miedo de hablarte?
    ¿Cuando vi tu sombra gigante y supe
    que en ti también me encontraría?
    Mirabas las manos sordas
    de las hojas que aplauden con el viento.
    Mirabas los límites fortuitos del verde-cielo
    y ahí estaba yo, o ¿acaso no lo sabías?

    Te acuerdas que no supe hablarte,
    y que me fui a mi casa pensando en ti hasta la noche
    donde soñé que eras más mía que del mar donde morimos.

    Soñé que me querías
    y que yo también te quería.
    Pero a mí el pecho me sangraba por quererte,
    a mí se me aplastaron los pulmones
    bajo el agua de tu nombre,
    y se me desgarró la voz por repetirlo.

    ¿Te acuerdas cuánto miedo tuve de besarte?
    de tomar tu mano por el mundo de la muerte y el olvido.
    Miedo de cruzar la calle
    y que la calle misma me escupiera.
    Miedo de acercarme a ti y alejarme de la vida.

    Eras el augurio de lo inevitable, niña-triste,
    pero tú no lo sabías.



    TE QUEDAS

    Te vas, mi amor, pero me dejas,
    tu recuerdo en mis huellas dactilares.
    Así, cada cosa que toco
    se convierte en tu espalda.
    Así, deslizo mi mano sobre la mesa
    pensando que eres tú, recostada
    y me siento menos sola pero más triste,
    porque descubro que haces falta.
    Que todo en este mundo,
    excepto tu cuerpo, sobra.







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    FRANCISCO ANTONIO LEÓN CUERVO

    Francisco Antonio León Cuervo, 2 de octubre de 1987, Licenciado en Lengua y Cultura por la Universidad Intercultural del Estado de México, ha publicado cuentos y poemas en diversas revistas electrónicas e impresas. Fundador de la agrupación Escritores Mazahuas, integrante y coordinador de la Antología de Literatura Mazahua (2017).



    Jñatj’o

    Nuzgo ri b´üntrjogoba
    ngesto in ze´e a tjëzi,
    ngesto in ze´e a ma´a
    ajëns´e na k´angë.
    Nuzgo ra nzhogü ko e jyarü,
    nuzgo ra jyastjogo ajëns´e
    so ra chjüt´ü texe.



    Mazahua

    Yo aún estoy aquí,
    sólo mi cuerpo ha quedado ausente,
    sólo él se ha fugado
    entre la claridad del cielo.
    Yo regresaré con la aurora,
    yo permaneceré intacto en el espacio,
    aún y en la calcinación del universo.





    ¿Jeko ngeje nu b’ezhe?

    Na nugï, na nzhodï a xo’ñi,
    na jmi ko jñï’ï,
    na nzhó’ó ko k’uich’i,
    na chjeñe,
    na ngizhó, ko ngextjo ri tjr’eñe.
    Na ï’ï, na jueña,
    na ué’é ko dya jyorï;
    z’akjanu na mapjï maxi na nratjr’eñe.
    Yo nrajme ko otjo dya ra jyombeñe.
    Nu zana ko ri nguarï,
    yo seje ko ri juéns’i,
    nu nrajma ko eñe kja b’at’ï,
    maxi yo t’eje ko kjob’ï nu naje’e,
    yo ngomï ko potï nu jens’e,
    nu jyarï ko chézhi a xïtrjïnï,
    nu pa’a ñe nu xomï
    ko mi ngot’ï kja nrenxe in bepji.
    Yo nzhëjnë ko ri dyotï, yo nguaa ko ri te’e,
    nu dyezana ko dya sëjë, nu dyot’ïzana ko ri nguarï,
    nu sé’é zana ko mi sé’é maxi nu nanyo mbezana.
    Nu tojo ko ri mëjë in ngoo,
    maxi nu zó’ójña ko ri opjï,
    yo jómï ko mëjë in nzhó’ó,
    maxi yo jmicha ko neme kja in ñii,
    nu sibi ko chïtr’ï
    maxi nu nreje ko ndis’i.
    Nrenxe ko na jo’o ñe nrenxe ko na s’oo,
    nu mi mëjë ko sëjë kja nrenxe in mbeñe
    ñeje nu mëjë ko pési texe in tiji,
    nu t’ïjï ko t’ebe ma ra nanga na xorï
    mbara ra jñanra na zó’ójens’e
    ko ri xipi zakï.



    ¿Qué es la vida?

    Una caída, un paso adelante,
    un rostro que respira,
    una mirada que parpadea,
    una sonrisa,
    una lagrima, casi sin muecas.
    Una queja, un lamento,
    un llanto que no calla;
    como un grito o una carcajada.
    Los momentos que no olvidare jamás.
    La luna que mengua,
    las estrellas que resplandecen,
    el viento que juega en el valle,
    o las montañas que cubren el horizonte,
    las nubes que ensombrecen el cielo,
    el sol que se oculta tras ellas,
    el día y la noche
    que me atraparon en su rutina constante.
    Las flores que marchitan, los tallos que crecen,
    el verano que no llega, el otoño que caduca,
    el invierno congelante o la nueva primavera.
    La música que mece mis oídos,
    o el poema que ahora escribo,
    los paisajes que asombran mis ojos,
    o las imágenes que perturban mi mente,
    el fuego que calcina
    o el agua que alivia.
    Todo lo positivo y todo lo negativo,
    la emoción arrebatadora en cada recuerdo
    y la alegría deliberada en cada sueño,
    la propia esperanza de poder despertar mañana
    rodeado de este universo maravilloso
    al que yo llamo vida.



    Ri ónï

    ¿Jango ri ma’a yo t’iji ko ri jyombeñe?
    Ma ri jyézi ra nichi yo ne’tiji
    ñe ri ma’a nzakja ri ma’a na seje.
    ¿Só’ó ri b’ïb’ï na xoñijómï e t’iji?
    nzakja na t’eje kja na k’axzana,
    nuja nu sibi ri kjobï kja na mboxiza
    ñe yo xi’i mi nzhodï kja jomï
    ma ri ma ko nu nrajma.
    ¿Nuja ri ma’a texe yo t’iji?
    nuja otjo dya b’ïb’ïnu ko dya só’ó ra kja’a,
    a manu texe yo t’iji ri chins’apjï
    nzakja yo ngomï kja jens’e, ngextjo ri juénsi,
    ri kja’a na k’angï pa’a
    nuja otjo dya b’ïb’ï na ts’ixómï.
    Ngextjo na jmicha,
    texe yo t’iji ri kja’a otjo dya sïjmïji,
    ri kja na nramëjë
    nuja yo pa’a dya kjogï ñe ri ne’e ra ma’a,
    gakja texe nu nramëjë…
    ri su’u.
    ¿Jango ri ma’a yo mbeñe ma ri nru’u?
    ma ra ngeje ta ts’injmicha
    ñe ri jyézi na t’ore kja in kjijñi.
    ¿Só’ó ri b’ïb’ï na ngumbeñe?
    nzakja na bonreje kja na nzhë’ë e na dyezana,
    nuja texe yo mbeñe ri t’ebe na pa’a,
    ri pe’e nzakja na ngumexe
    nuja dya só’ó ri kjijñi.
    Na machjeñe,
    na ïue’e,
    na s’ochjeñe,
    texe yo jña’a ri ërë
    ñe ri ërë nanyo.
    Na chjeñe…nzakja na machjeñe,
    na nrujmi,
    na nte’e ko b’ïgï maxi ko pjesé,
    ri d’akï ñe ri chézi.
    Ngextjo yo nte’e, ngextjo na jmicha,
    ngextjo na jómï ko kjogï ñe kjogï.
    Na b’onreje ko nichi ko pinreje,
    otjo dya b’ïb’ï jango ra jñanra,
    ngextjo ri nugï
    mi mbonkué ma ri ñ’omï na punkjï.
    Ngextjo na k’uinch’i nzhó’ó, ngextjo na kjijñi,
    ri kja’a na ïjña’a nzakja na s’ojña’a.
    ¿Ñe jeko ri ngets’k’o?
    ¿Na piche, na jñanra maxi na kjïskijñi?
    Otjo dya ónï, otjo dya mama,
    ngextjo ri ónïgo, nzakja mi mbïrï,
    nzakja na ne’e kja na kja’anrajme.



    Preguntando

    ¿A dónde van los sueños que se olvidan?
    Cuando dejan de llenarnos de ilusiones
    y se alejan lentamente como una estrella ambulante.
    ¿Acaso existe un planeta de sueños?
    Como un bosque de otoño,
    en el que la luz se bifurca entre las copas de los árboles
    y la hojarasca se revuelve en el suelo
    mezclándose con el viento.
    ¿Allá se fugan todos los sueños?
    En donde es absurdo pensar que algo es irrealizable,
    ahí todos los sueños se mueven libremente
    como las nubes en el cielo, resplandeciendo por si solos, formando un día asoleado
    en el que jamás se encuentra un atisbo deoscuridad.
    La misma escena,
    todos los sueños cumpliéndose sin ninguna dificultad,
    creando una dicha eterna
    en la que el tiempo no pasa y sólo se desea escapar,
    porque tanta felicidad…
    aterra.
    ¿A dónde van los recuerdos cuando mueren?
    cuando se vuelven una estampa borrosa
    y dejan una silueta oscura en nuestra imaginación.
    ¿Acaso existe un cementerio de recuerdos?
    como una charca de lodo en una tarde de verano,
    en el que todos los recuerdos tienen el mismo destino,
    entrecruzándose como una telaraña espesa
    en la que no se puede imaginar.
    Una sonrisa alegre,
    un llanto melancólico,
    una carcajada estrepitosa,
    las mismas voces resonando a la vez
    de manera entre pausada.
    Una sonrisa…como una mueca alegre,
    un rostro agonizante,
    alguien corriendo o tropezando,
    saltando y huyendo.
    El mismo cuadro, la misma imagen,
    el mismo paisaje repitiéndose una y otra vez.
    La charca cubriéndose de gotas salpicantes,
    sin ningún lugar a donde voltear,
    sumergiéndome eternamente
    cansado de inútiles esfuerzos.
    El mismo parpadeo, el mismo pensamiento,
    creando un eco desgarrante como una nota espectral.
    ¿Y que soy?
    ¿Un fantasma, una mirada espontanea o un pensamiento absurdo?
    Sin preguntas, sin respuestas,
    dudando solo, como en el principio,
    como un deseo en la máquina del tiempo.



    Juémbeñe

    Ro dyexe na seje kja jens’e,
    mbara dya ra jñanraji ko mi ts’ik’ego,
    ro yód’ï na zézi kja ñ’onxómï,
    mbara ra ma’aji a xïtrjï nzhodïgo,
    ro mama in b’ezhe a nrajme,
    mbara ra paraji ko mi b’ïb’ïgo,
    ro jyézi in t’iji kja nrajens’e,
    mbara ra mbeñeji ko mi ngejmego,
    ro jyézi in jmicha kja nu b’éxomï,
    mbara ra paraji ko a ñ’eba ri b’ïntrjogo.
    Mi kjijñi ko nu na je’e dya je’enu,
    ko mi chot’ï in nguarï
    ma dya ri nguarï in b’ezhe,
    ñe dya kjijñi ko in b’ezhe ngextjo mi nguarï,
    mbe ro gakja mi nzhodï,
    kja na ngob’at’ï,
    nu nrajme jñamcha ro kjogï,
    ro kjaji ts’ita
    mi jñanragojme texe mi pama,
    yo ónïgojme dya ro ñomï in ngomjicha,
    so mi ma’a a manu mi ngejme,
    in ngextjo mintjo
    mi nichi in nzhó’ó,
    ko dya ro parago ma mi nguarïnu.
    Jo, nanyo ro kjobï,
    nujnu otjo dya b’ïb’ï nu,
    dya ro ma’a mbe ro nuztsk’o ja’a mi ma’ago,
    mi ma’a kja bexomï ko mi juéns’i,
    ro ne’e kotï in nzhó’ó,
    mbara ra juench’e nu sibi
    ko mi juéns’i na punkjï
    ko mi xinchi nuja na otjo,
    mbe ro ma ro kja’a
    yepe ro b’ézhi,
    ro ne’e ra mapjï, ñe nu ngojña ro jñïngï in jña,
    ngextjo ro kjijñi.
    Nzakja mi nzhodï,
    kja yo jmicha ñe yo mbeñe ko b’ïb’ï a jmi’i,
    mbe ro dya mi só’ó ro pénch’i,
    in t’ebe mi yod’ï
    ñe in zézhi ro nguarï.
    Mi mimigo kja na zétjïjñï
    ko nu paa o jyézi mbara nuzgo,
    ri teb’e yo ts’inrajme
    nuja ri só’ó ra sëjë kja in jñi’i
    ñe ri mama ko ri tenkuego
    nu pa’a nuja ra só’ó ra chótïgojme,
    ñeje ri jña’a na mib’ezhe
    ko otjo dya mbeñeji
    ñe ko ri kjiñi ko a ro jyombeñe.
    Ri dyenxe yo seje kja jens’e
    mbara dya paratsk’e ko ngezgo tsik’etsk’o,
    ri sogï meya k’a ñ’ónxómï
    mbara ra só’ó ra chótï in nzhodïgo,
    ri mama in b’ezhe a nrajme,
    mbara ri parage ri ngezgo ri b’ïb’ï,
    ri sokï in chiji a nu nrajens’e,
    mbara ri mbeñe ko ri b’ïntjogo a ñ’eba,
    ri dyense in jmicha k’a na b’éxómï,
    mbara ra parage ko ri b’ïntr’ogo a ñ’eba.
    Ñe kja yo juembeñe nzhëë nuja ri enje dyeb’e
    ri ma’a kja in kjiñits’k’e,
    mbara dya ra jyombeñe
    ko nuzgo xo ri mbeñetsk’o.




    Nostalgia

    Pinté una estrella en el cielo,
    para que no notaran que fui pequeño,
    marqué mis huellas en la arena
    para que siguieran mi rastro,
    conté mi historia al tiempo
    para que supieran que fui verdadero,
    encargué mi sueño al universo
    para que recordaran que estuve ahí,
    dejé mi imagen en la noche oscura
    para que sepan que acá me encuentro.
    Creí que el horizonte no era tan distante,
    que encontraría su fin
    antes de que menguara mi vida
    y no pensé que mi vida pronto menguaría,
    pero transitando así,
    en este valle sin salida,
    el tiempo fue transcurriendo pausadamente,
    nos hicimos viejos,
    acostumbrados a nuestra presencia,
    la curiosidad nunca perturbó nuestra imagen estática,
    porque, aunque se alejara ahí seguía
    y su estabilidad homogénea
    me asombró demasiado
    que no supe cuando acabó.
    Luego, algo pasó,
    ya no estaba ahí,
    no se alejó, pero si me distanciaba,
    me hundía en un vacío de oscuridad resplandeciente,
    quise cerrar los ojos
    para crear una imagen opaca que restara luz
    a esa claridad relampagueante
    que turbiamente rebotaba en el vacío,
    pero al hacerlo,
    me perdí otra vez,
    quise gritar, y el silencio robo mi voz,
    sólo me atreví a pensar.
    Deambulando así,
    entre imágenes y recuerdos que tuve frente a mí,
    pero que jamás pude tocar,
    mi esperanza fue marchitando
    hasta que mi voluntad desfalleció.
    Sentado entonces en esta banca corroída
    que el tiempo dejó para mí,
    aguardo paciente los pequeños instantes
    en que puedo llegar hasta tu mente
    y recordarte que espero impaciente
    el día en que podamos encontrarnos,
    y compartir esa vieja historia
    que ya nadie recuerda
    y que creemos haber olvidado.
    Pinto estrellas en el cielo
    para que no notes que soy pequeño,
    dejo mis huellas en la arena
    para que encuentres mi rastro,
    cuento mis historias al tiempo
    para que creas que soy verdadero,
    encargo mi sueño al universo
    para que imagines que sigo aquí,
    dibujo mi imagen en la noche oscura
    para que sepas que acá me encuentro.
    Y en las nostálgicas tardes de lluvia
    viajo hasta tus pensamientos,
    para que no olvides
    que yo también te recuerdo.



    B’ïb’ï

    Ri b’óbï ma ri ërë nu ngotojo kja xórï,
    ri jñanra a jens’e, dya ngestk’o na ts’inrojo:
    ngetsk’o nrejens’e.
    Ri jñanra nu xoñijómï,
    ri jña ko nu rajme;
    ri jñak’ojme in mbeñeji.
    Ri jñanra a xïtjï ñe jñanra na nzhëë ko dya sëjë.
    Ri jñanra naje’e ñe ri teb’e na xórï ko dya b’ïb’ï.
    Ri kjijñi ñe ri jñanra na nudya ko a ro nguarï.
    Ri t’iji ñe ri jézi na xórï nuja dya ra b’ïb’ïgo.
    Ri ngestk’o na mi jingua ko ri teb’e,
    na mbeñe ko dya mbïrï,
    na t’iji ko otjo dya mama…
    mbero ko kjijñi ñe inji.
    Gakja na ts’ita kja nrejens’e,
    makja na t’iji kja nrajme,
    nzakjanu na po mbeñe.
    Nutsk’o ri ne’e ra nge na t’eje
    ko mi nichi ne’e.



    Vivir

    Despierto escuchando el silencio de la mañana,
    miro al cielo, no soy un punto en el espacio;
    soy todo el espacio.
    Recorro el mundo con una mirada,
    converso con el tiempo:
    hablamos de recuerdos.
    Miro hacia atrás y reconozco un ayer que aún no llega.
    Extiendo la mirada y espero un mañana que no existe.
    Medito y contemplo un presente que ha terminado.
    Imagino y abandono el futuro que me ha sido negado.
    Me vuelvo un pasado que aún espera,
    un recuerdo que no empieza,
    un sueño que no dice nada…
    pero que imagina y sueña.
    Como un sabio en el espacio,
    como un sueño en el tiempo,
    como un viejo recuerdo.
    Yo elijo ser una montaña
    de deseos inagotables.



    Nu jña’a nu t’eje

    Cheb’e, jñanra nu xoñijómï,
    mama ma ri kjijñi ko b’ïb’ï na jómï
    nuja dya só’ó ra sëjëts’é,
    ma ri kjijñi ko b’ïb’ï na nujnu
    ko dya só’ó ra chot’ï,
    mama ko dya ne’e ra meb’ïb’ï
    ko nu xijómï kja nrajyadï,
    ko dya jñanra nu chjins’apjï ko kja’a yo sï’ï,
    ko dya chézhi ma mi xómï
    ñe nu ndatsk’e kja nru’u.
    Mama ko dya ngets’k’e na nte’e
    nzakja nu ri kjijñi,
    ko dya su’u ma ra ma’a in jñï’ï,
    ma ri jñanra a n’anguarï
    ñe ri para ko dya ra nanga ma k’uinch’i chó’ó.
    Ñe ma mi nguatï kja na nrajens’e,
    me mi nra ñe mi zó’ó mi jñanrago,
    mi só’ó ri jñanra nu otjguarï,
    mi só’ó mi ts’ik’e ñe otjogo
    ñe dya ro ne’e ro injigo,
    nudya ri su’u ra t’inji.



    Voz de la montaña

    Espera, contempla el mundo,
    dime si aún crees que existe un lugar
    al que no puedas llegar,
    si aún crees que existe algo
    que no puedas encontrar,
    dime que no deseas ser más longevo
    que la arena en el desierto,
    que no admiras el vuelo de las aves,
    que no huyes del vacío de la noche
    y de la soledad de la muerte.
    Dime que no eres más humano
    de lo que puedes creer,
    que no temes exhalar ese único aliento,
    volver la vista
    y saber que no despertaras del último parpadeo.
    Y entre más me acercaba al universo,
    más inmenso y majestuoso me parecía,
    pude contemplar la eternidad del tiempo,
    me sentí pequeño e insignificante
    y no quise dormir,
    porque aún temo soñar.








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    ADRIÁN A. ASTORGANO

    Adrián A. Astorgano (León, España 1990). Es ilustrador y diseñador gráfico,  Licenciado en Bellas Artes y Máster en Educación por la Universidad de Salamanca. Colabora activamente con publicaciones independientes como Revista Pangea, Sie7e, Revista El Humo, Mordistritus, La Fanzine, Obituario… o escribe reseñas literarias para Notodo.com. Bueno, también dibuja o se aburre a la par que desempeña labores varias: como el ensamblaje de hamburguesas e impresor multicopista.



    El desencanto

    (torres de humo)
    al igual que el bautizado
    (con mucha gracia)
    como efecto 2000
                 no ocurrió nada después
    de cada premonición azteca
    de cada best seller del montón
    y seguimos esperando por Nostradamus
    planes de fomento de lectura
                 y de natalidad
    se llenan los campos
    de agua anegada (de agencias de modelos)
    y huele a algo que nos se percibe
    desde el autocar, tras el cristal
    ponen una película de principios de los 90
    una de esas
                 en las que los perros hablan
    cosa que de sobra sabemos, no ocurre
    y sin embargo
                 hay un amplio catálogo
    en materiales y modelos
    de ropa para mascotas
    de cualquier reino animal, a preservar
    (medidas contra la extinción)
    una vez vi preservativos para langostas
    (el amor, aún por definir)




    Eterno retorno

    una canción
    ahora, cuando
    conozco ciertos lugares
    de extrema sordidez
    y luces amables
                                no diré nombres
    paseos de césped artificial,
    presbicia desde los jueves,
    al cambio de turno
    oír demasiado cerca coches, derrapar
                                no conozco sus matrículas
    para el apartado musical
    ubicar los acordes de cualquier hit nocturno
    que mas dará
    de todos modos, siempre
    se trata de vender tiempo
    con frecuencia, uniformes;
                                no diré colores corporativos
    ni mi nombre de pila
    tan sólo un número de teléfono
    y una cuenta bancaria,
    mientras tanto
    digo adiós
    a lo que queda de mis uñas
    y a su función,
    -entre otras cosas-
    de abrir ciertos envases prensados
                             que no volveré a usar.




    Serenata

    y el circo sigue aún encendido
    tras la verja
    hay una boca de riego aplastada
    por el emplazamiento improvisado
    de una autocaravana
    y corre el agua
    pavimento abajo
    renacuajos sombríos
    e imagino y recorro
    las tripas de la ciudad
    el intestino compartido
    las tripas de la ciudad y su erosión
    por cada uno de sus poros, se escapa
    para ser comida y cagada
    una y otra vez mientras llovizna
    como azúcar sobre violencia
    de este modo el sudor
    adquiere su visado internacional
    mientras cada farola
    ilumina la escena del crimen
    como una película (muda)
    de banda sonora predecible




    Sucedáneo

                                                En la infancia vivimos,
                                                y después sobrevivimos

                                                -Leopoldo María Panero


    Nuestros padres fueron astronautas
    (aquellos que han visto el polo y desiertos a la vez)  
    nuestras tardes tan largas como una salchicha
    (fosa séptica y común, cuerpos en estrecho abrazo)

    A fuego lento, todo descampado donde solíamos jugar
    ha terminado por hervir, hacia calles más inseguras
    (precisamente a falta de infancia)
    ante el posible pronóstico de una plaga de pedófilos
    nos dió por crecer, entre tanto, (sólo de palabra)
    huérfanos, objetos sin catalogar sobre el pavimento
    esculpiendo silueta para la trampa
    hablando y hablando hasta vomitar en abundancia
    del valor del silencio, infravalorado en cada mutación
    (el correo postal, el ruido blanco de un electrodoméstico abandonado)
    en nuestro galope, tan nocturno, desesperado y fugaz
    (esta torpe manía por amanecer en espiral)

    Ha sido quizá nuestro lustro más confuso,
    (fin de la carrera espacial y ampliación del campo de batalla)
    quién iba a decir que llegaríamos hasta aquí para vivirlo
    (la realidad siempre supera a la ficción).




    Amigos imaginarios

    No existen, lo sé.
    Sé perfectamente que no existen.

    Mis poemas
    de amor
    a la naturaleza
    no están hechos de papel;
    porque vuelco todo ese cariño
    en una botella
    hasta llenarla
    y enviar el mensaje al mar.

    Así que tiro de la cisterna
    una vez de cada tres, entonces
    doy al planeta (y a mi bolsillo)
    un breve respiro de 2000 mililitros,
    gracias a que quizá, el baño
    está ocupado
    por unos compañeros de piso, a los que
    no acabo de poner cara
    porque hacen voto de silencio
    según una religión, que desconozco
    y sólo reservan sus palabras
    para hablar siempre de cosas
    que no existen, pero
    que nunca son poemas.

    Nunca son poemas.
    Poemas, (por ejemplo)
    sobre ahorrar voz
    o derrochar líquidos.

    Nunca son algo más allá que siluetas.
    A pesar del lúgubre pasillo vacío
    no aparentan maldad, mas allá de esa
    que veo en sus huellas sobre la porcelana.

    Sé perfectamente que no existen, pero
    están en mayoría y quizá
    quien no exista sea yo,
    o peor aún este amago de poema.





    Fosa común

                Hipnotizado, miré como iban apareciendo luces en las casas.
                          No era la noche, era un complot.

                                   – Agustín Fernández Mallo

    Entre la arboleda
    intento hacer de mi cuerpo
    huésped anacoreta
    en la distancia, protozoos
    la ciudad ahí abajo sepultada
    de bruma
    al unísono, por cada saudade
    continúan las escenas
    de afectos especiales.
    Una vez en la cima, nada más
    que una antena de telefonía
    para registrar el acontecimiento:
    me pregunto si estos papeles
    con líneas de texto
    generarán más energía, que
    aquella empleada en su génesis.

    El homínido ya camina por sí solo,
    recorre todo el cortafuegos
    desde el bolsillo de mi pantalón
    se aprieta la tarjeta de crédito
    define su paisaje mental:
                el placer es todo mío.
    Un día de rebajas
    al vapor de la orina
    crece un microclima fugaz;
    entonces desde mis botas
    Bangladesh
    huele el hielo de los charcos
    escapar,
    huelen musgo
    cazadores, que
    pese a los carteles de advertencia
    siempre son furtivos
    tras el valle
    puede oírseles disparar.




    Selección natural                      

    mediante asfixia

    cualquier condón
    acaba por convertirse
    en fantasma
    de segunda mano

    acumulando sus cuerpos
    sus nombres caducan

    para superarse
    el progreso crece y se inmola
    alcanzando algo así, como
    la nación del estar bien

    un día perfecto como hoy

    parece más que adecuado
    arrancar las teclas CTRL y Z
    de ese paisaje mental tuyo,
    porque cualquier comida, todas
    las fotos de gastronomía
    que aparezcan en internet
    han sido mierda antes y después

    es una alerta en gerundio

    cada grifo que gotea, viene a ser
    un muñeco de nieve huérfano
    o que incluso nace del todo muerto
    intoxicado por tantos desguaces
    que aún riegan los jardines de infancia

    así que permanecen en sintonía

    todavía a la caza de un ritual necesario
    tras el intermitente proceso del baile









    -

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  • 06/07/17--01:54: MARIO BODET [20.195]

  • MARIO BODET

    Mario Bodet (Estado de México, 1994). Poeta. Ha escrito los libros de poemas El canto y la casa y Deriva sueño, ambos inéditos. Ha publicado en las revistas: Cinco Centros, Luz Cultural y Ping Pong.



    Tengo un sueño de mar…

    Tengo un sueño de mar
    mirando el cielo,

    tengo un sueño de mar
    …un velero,

    tengo ganas de amar,
    venero…
         del cielo
            del mar,

    ah veleidad…

    Tengo un sueño de mar,
    …ventar
         ventar
            volarte el pelo

    tengo ganas de hablar…
    de amar
    de despertar…

                    Alba (Poemario inédito)




    separador[1]

    No cuentes el día de mañana…

    No cuentes el día de mañana,
    su luz,
    sus espacios,
    el árbol,
    o la hoja tendida.

    No cuentes de mañana
    el alba,
    la mojada yerba,
    la mujer que se aleja…

    No cuentes las tardes,
    silente,
    el ave apacible,
    la alondra inexistente.

    No cuentes
    seremos otros
    de mañana
    o tarde,
    cuando mi nombre
    olvide,
    cuando una tarde
    caiga y una mañana
    se levante,

    seré otro, cuando
    recupere tu nombre…

                    Alba (Poemario inédito)



    separador[1]

    Un recuerdo desencadenado
                
    I

    Mas puedo recordar,
    recordar esos ojos
    tuyos enamorados,
    aún no se,
    mas quisiera saber
    que soy prisionero
    de tu amor,
    de tu memoria
    prisionera,
    oh, pues,
    en ocasiones uno
    no sabe que recordar,
    más cuando mis
    recuerdos no
    son los tuyos,

    plasss…,

    y enseñarte
    a extrañarme,
    pues ya es tarde
    y tengo ganas
    de saber de ti…

                    
    II

    Oh, tarde,
    con suerte nos
    vendrá un recuerdo,
    uno nunca sabe,
    son tantas cosas
    que descansan
    como recuerdos,
    …las mañanas,
    …el colegio,
    …las palabras
    que usamos,
    que sinceramente
    no recuerdo,
    mas me enamore
    de aquellos momentos,
    oh, de ti…





    Quién podría encontrarte
    si estás inmersa en los poemas
    que leo y en éste que escribo

    te leo
    te busco
    y no te encuentro

    vienes a ratos
    inexpresable
    lucida
    amable

    te reconozco en el día como en la noche

    se te nombra con todas las flores
    con todas las grandes ausencias
    los misterios de la vida
    …con el puro movimiento…




    La voz efusiva del día

    Eres el medio día
    en el que no busco nada
    y todo me encuentra invadido de ti.

    Eres la palabra inmediata del medio día
    la nube que se detiene en el pensamiento y se transforma
    la luz escondida en el fruto del árbol
    la luz de las flores
    de las hojas
    de mis ojos

    el color del cielo que no termina de madurar
    la parvada de sueños que se aúnan con la lejanía…




    Final de patio ferroviario

    Bajo
    la palabra
    los paisajes
    se ajan

    encuentras
    la fotografía
    pérdida
    inventora
    de recuerdos;
    evoca nombres
    que sólo el viento
    aprendió a pronunciar

    los árboles
    aprendidos
    echaron raíces

    los muros
    ahítos
    se levantaron

    el viaje
    del ferrocarril
    se extendió
    al olvido

    los
    patios
    del ferrocarril
    ahora son
    caminos
    que ni
    el viento
    quiere
    recorrer






    contra
    un puñado de colores
    el puro nombre vence
    en tu mirada




    el olvido
    en tu mirada
    suelta las flores
    del cerezo




    las voces
    de los astros
    se resuelven
    en este instante




    secretas
    yacen en la noche
    las voces
    como el perfume
    de las flores





    Dalind

    Sombras subversivas de los impávidos años; 
    las miradas mustias y errabundas 
    hoy recorren la biblioteca
    se abre el tiempo

    las miradas miran las manos pérdidas 
    que no buscan nada 
    y sólo encuentran cuerpos abstraídos, 
    magnolias arrancadas de la boca de los astros, 
    súbitos espectros amarillos; se queman en la oscuridad

    silencio de los días que se echa a dormir en las avenidas; 
    todos lo pisan y nadie lo ve

    inmemoriales posesiones exhibidas en los ojos de los muertos, inmemoriales colores que se arrancan uno a uno, 
    ojos penetrados por la Ilusión de un mediodía, 
    alaridos del agua y sus espectros;
    premura del olvido, 
    las tabernarias sombras caben en una delgada 
    hoja de polvo y cenizas

    dura fuente del pensamiento, 
    franca caricia 
    franca luz que en tu frente recuesta su calma

    las manos se tienden como frescas hojas ya vencidas; 
    palpan palabras secas acumuladas en la distancia,
    los últimos días de cada mes caen y mueren de pie, 
    los relojes dejan de funcionar, no dan la hora exacta, 
    envejecen más rápido

    las noches largas se vuelven, 
    la oscuridad no alcanza; 
    apenas cubre un par de kilómetros, 
    y allá en un páramo
    hay gente hablando y caminando de un lado a otro; 
    oyen el diálogo que sostienen los colores 
    de un árbol taciturno

    los hogares ennegrecidos e insomnes 
    hallan en su memoria cuerpos deshabitados, i
    nstantes habitables 
    y en lo alto hay miradas 
    atentas a lo que emiten
    los pájaros

    las ventanas de los rascacielos 
    juegan con su transparencia; 
    confluencia de las miradas lejanas como los astros, 
    pasos que se extienden hasta el día siguiente 
    con su misma necesidad, 
    presencia derramada en la frente de los hombres

    las rocas veraniegas escarban en las sienes 
    de los hombres obscenos y de las mujeres desairadas; 
    absorción de nombres y remiendos. 
    Impúdicas lenguas
    errabundas palabras
    viejos maderos labrados 
    olvidados en las azoteas; 
    sombras bermejas, oxidación de las esquilas, 
    recodo de la revuelta

    rilar de la tierra con sus muertos y sus raíces, 
    cuerpos fatuos revolotean cerca del follaje, 
    largas lenguas abigarradas 
    penetran la mirada del oyente,
    abren las manos trémulas del camino; 
    horas cenicientas, instante y palabra, 
    ...ser la bruma... 
    origen del fin, invención del comienzo, 
    transfiguración de los desastrados rostros, 
    sombras subversivas de los impávidos años, 
    de las miradas mustias y errabundas 
    emergen tres noches marchitas...









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  • 06/07/17--07:30: TOM LUPO [20.196]

  • Tom Lupo

    Carlos Luis Galanternik, más conocido como Tom Lupo (Charata, provincia del Chaco, 22 de octubre de 1945) es un psicoanalista, poeta y locutor de radio argentino. Ejerce como profesor universitario en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

    En los años '80 participó en Radio del Plata en el recordado ciclo radial Submarino amarillo, en el que realizaba su sección: el Tom Lupo Show, donde difundió bandas emergentes como Sumo, Soda Stereo, Los Redondos, los Ratones Paranoicos, los Fabulosos Cadillacs o los Alerta Roja.

    Trabajó ininterrumpidamente en diferentes programas radiales desde entonces, conduciendo el Tom Lupo Show en la FM de Radio Municipal de Buenos Aires, participando en el programa El loco de la Colina de Carlos de la Rúa, en Radio Uno, y conduciendo Taxi en Radio Provincia de La Plata.

    Editó las revistas Alfonsina, Banana y Twist y gritos y colaboró en innumerables diarios y medios gráficos. También participó como actor en varias películas y espectáculos teatrales.

    Realizó una gran cantidad de recitales de poesía, difundiendo autores como Federico García Lorca, Juan Gelman, Raúl González Tuñón, Fernando Pessoa, Alejandra Pizarnik, Oliverio Girondo o Leopoldo Marechal, entre otros. Editó el CD Mi propia lengua, que fue musicalizado por Fernando Samalea, y en 2011 el álbum Giro hondo, sobre textos de Girondo, con la participación de León Gieco y Luis Gurevich.

    En televisión condujo el programa Neosonido 2002 y Agenda cultural en Canal 7 de Argentina, Volver Rock, junto a Catarina Spinetta, Medios y comunicación con Raúl Barreiros y Oscar Steimberg. Realizó la locución de diversos programas emitidos en Canal (á) (Encuentro, Ciudad abierta), y fue panelista del ciclo El lugar del medio; asimismo estuvo al frente del programa de radio Noche tras noche, junto a Mosquito Sancineto y Gabriela Borrelli. Desde el 2012 conduce el programa El pez náufrago por AM del Plata, y es panelista recurrente del programa "Bendita TV", de canal 9.

    El sábado 20 de junio de 2015 Lupo fue embestido por una camioneta cuando transitaba con su auto, un Fiat Palio, por Avenida del Libertador. A raíz de ese accidente, fue trasladado primero al Hospital Fernández y luego al sanatorio Mater Dei, en el barrio de Palermo, donde se encuentra internado en coma inducido con ventilador mecánico. El cuadro de Lupo es complicado: las heridas que sufrió en su cabeza no ayudan en nada a su mejoría. Los médicos ahora esperan a que baje el edema cerebral que complica su situación, y si su estado experimenta una mejoría, también están preocupados por las secuelas que puede haber ocasionado el traumatismo de cráneo.

    Libros

    Galanternik, C. (1979) Palabras para la esfinge. Poesía y psicoanálisis. Buenos Aires: Estrustrica.
    Lupo, T. (2004) Entre muebles y sombras. Copetes, poesías, cuentos, aforismos, graffittis y otras combinatorias. Buenos Aires: Gárgola.
    Discografía[editar]
    En Mi Propia Lengua (2009)
    Giro Hondo (2011)

    Filmografía

    Rompenieblas, una historia de psicoanálisis y dictadura (2007)
    Plástico cruel (2005)
    Luca Vive (2002)
    Vacaciones en la tierra (2001), de Sebastián de Caro
    La felicidad (un día de campo) (1998), de Raúl Perrone
    24 horas (Algo está por explotar) de Luis Barone (1997)
    Gomorrita (mediometraje - 1989)
    Sacred chewing gum (corto - 1989)




    Hombre de ciudad

    Semen
    cemento
    cementerio




    El alma tiene sus razones

    No
    le
    pidas
    peros
    al
    alma.




    POEMA MENOS UNO

    Yo
    también quería,
    hacer un poema como esos que hacen los grandes poetas.
    Yo quería bordar los pliegues del amor y sacarlo 
    del fango en el que la especie manda.

    Yo quería volver a pintar los colores con el sesgo 
    arborescente que preña el universo de las letras.
    Yo quería reponer las palabras, peldaños para
    ir y volver y volar…

    volar
    hacia lo más alto,
    de lo alto,
    de lo alto,
    en un clima
    de ascensión
    jubilosa
    y radiante,
    para abarcar
    desde una mirada
    rasante todo lo existente,
    lo soñado,
    lo por soñar.

    Y el
    devenir de el devenir, el porvenir.
    Siempre soñé despierto fabricar un poema contundente,
    exquisito,
    arrollador,
    apasionante,
    demoledor,
    fantástico,
    lleno de fuego
    y nieve,
    un poema
    curador.





    FELICES 64

    De ese hombre conozco por lo menos
    64 poemas de memoria que vibran por
    las paredes de los mejores recuerdos.

    Este hombre podría vivir con 64 mujeres
    y tendría alguna palabra para cada una.
    Podría tener 64 hijos y sabría el nombre
    de cada uno. Y tendría alguna palabra
    para cada uno de ellos.

    Este hombre grita 64 veces por minuto
    y no hay por qué asustarse, es como 
    el tigre mordiendo a sus cachorros.

    Este hombre está menos de 64 minutos
    con gente que apenas conoce y todos 
    se llevan alguna palabra. 
    O un silencio inolvidable..

    Este hombre ha escrito más de
    64 mil versos que deberían
    ponerse en más de 64 idiomas
    para que el mundo 
    aprenda a suspirar.

    Este hombre ha pintado más 
    de  64 cuadros porque la batalla
    contra el alma negra del mundo 
    es incesante.

    Este hombre en los próximos
    64 años tal vez busque dominar
    el arte del violín o tal vez 
    lo veamos encender una estrella
    con el destello de su mirada.

    Este hombre hace 
    que todos 
    los que supieron dejarse 
    rozar por él, 
    quieran vivir
    64 años más.

    Este hombre 
    ha transformado
    para siempre la vida
    de más de 64 personas.

    Este hombre ha cruzado el Atlántico
    64.000 kilómetros 
    y ha tendido
    un puente de palabras 
    entre dos ciudades 
    que ya hizo hermanas.

    Este hombre recibió más
    de 64 mil e-mails 
    y ya contestó casi 64.

    Este hombre ha hablado 
    con el que escribe esto
    más de 64 veces.
    Y lo sé 
    porque nunca olvidé 
    ni uno 
    de esos encuentros.

    A este hombre 
    lo he llamado Maestro
    más de 64 veces. 
    Y me quedé corto. 

    A este hombre 
    acabo de escribirle
    64 líneas 
    y todavía no he empezado.







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  • 06/09/17--01:04: JORGE DORIO [20.197]

  • Jorge Dorio

    Jorge Oscar Dorio (Buenos Aires, 26 de marzo de 1958) es un periodista, escritor, poeta y actor argentino. Es muy conocido por sus participaciones en diversos programas de televisión, ya sea como panelista o conductor, al igual que durante su etapa junto a Alejandro Dolina en el famoso programa radial La venganza será terrible.

    Cursó sus estudios primarios y secundarios en los colegios Bernardo de Irigoyen, Nacional Buenos Aires e Instituto Libre de Segunda Enseñanza hasta la edad de 13 años.

    En su juventud estudió medicina, practicó deportes ―que incluyeron gimnasia sueca y esgrima― y escribió poesías.

    Nació en Barracas. En el Colegio Nacional Buenos Aires fue un alumno modelo y estuvo al frente del centro de estudiantes, hasta que irrumpió la dictadura militar autodenominada Proceso de Roerganización Nacional.

    Ahí tuve sanciones de otro orden, porque terminé preso unas catorce veces en la comisaría segunda, a la que solía ir a sacarme el padre de Aníbal Ibarra.

    Jorge Dorio


    En el servicio militar recibió 15 arrestos por mala conducta y desde entonces no se afeita el bigote.

    Algunas veces ha sido reducido, y no hace mucho tiempo fue la última. ¿Por qué? Es que en una de las notas aburridas de Bien arriba me pidieron que fuera a entrevistar a los bomberos. Dije: «Muchachos, soy de Barracas». Entonces me fui al cuartel y a la noche tuve mi bautismo de fuego, salí a apagar un incendio. Cuando me acerqué un poco, se me chamuscaron los bigotes de una manera tonta.

    Jorge Dorio

    Radio

    En 1984 comenzó su carrera en la radio, en el programa Sueño de una noche de Belgrano, con Martín Caparrós, que ganó el premio España Radiodifusión, otorgado al mejor programa de radio de habla hispana.

    A fines de los años ochenta empezó a trabajar con Alejandro Dolina en La venganza será terrible y, más tarde, en La barra de Dolina, por Canal 7 Argentina

    En 2007 hizo Si esta no es la siesta, su programa en Radio De la Ciudad (La Porteña).

    Participa de martes a viernes a la medianoche en el programa radial La venganza será terrible, que se emite por Radio Del Plata bajo la conducción de Alejandro Dolina, hasta el año 2015.

    Desde 2010 conduce junto a Eric Calcagno Si esta no es la siesta, que se emite los sábados por la radio La Voz de las Madres. En 2011 comenzó un programa con los periodistas Alejandro Lingenti (ex-Télam) y Mariano Hamilton, todas las tardes a las 18:00 en radio La Rock (de Radio Nacional).

    Televisión

    En 1986, también junto a Martín Caparrós, trabajó en televisión en el programa El monitor argentino.1 En los años posteriores trabajó en Badía & Compañía, junto a Juan Alberto Badía, hasta 1995.

    Regresó a la televisión en el año 2000 como panelista de ABL, conducido por Diego Bonadeo.

    En los años 2001, 2002 y 2003 ganó notoriedad como panelista de los debates de las primeras ediciones argentinas de Gran Hermano.

    En 2007 fue panelista televisivo de Gran Hermano, El Debate, donde trabajaba junto a Marisa Brel y Mariano Peluffo, entre otros. También en ese mismo fue parte del staff de Bien tarde, programa televisivo conducido por Fabián Gianola, y del programa radial Bien arriba.

    En 2011 participó parodiando a Martín Caparrós en el falso documental de Alejandro Dolina, llamado Recordando el show de Alejandro Molina transmitido por Encuentro.

    De 2013 a 2015 formó parte del programa televisivo 6, 7, 8.

    Cine

    En 1992 debutó en cine con la película El lado oscuro del corazón, junto a Darío Grandinetti, Nacha Guevara, Andrea Tenuta y el escritor uruguayo Mario Benedetti.

    En 1996 trabajó en la película Besos en la frente, junto a China Zorrilla y Carolina Papaleo, entre otros.

    En 2001 interpretó a Carlos Guerrero en la película sin estreno comercial El retrato de Felicitas, donde compartió elenco con Pancho Ibáñez y Jean Pierre Noher, entre otros.

    En 2008 trabajó en la película La luz del bosque.

    Internacional

    Hacia 1995 se incorporó a la OEA, siendo observador electoral en Perú, productor de la serie de programas para televisión América viva. Luego fue corresponsal periodístico.

    Gráfica

    Colaboró en el diario Convicción, fundado por el almirante Emilio Eduardo Massera en 1978.
    Hasta 1991 dirigió junto a Caparrós veinte números de la revista Babel.
    Ha publicado varios libros, siendo el más reciente La verba infamada, editado por Juvenilia Ediciones.
    Escribió el prólogo de Trash. Retratos de la Argentina mediática, de Alejandro Seselovsky.

    En poesía publicó: "La mujer pez" (escrito en su mayor parte entre 19084 y 1986, y reeditado por Bajo la Luna, Rosario, 2013) y Huésped de sí mismo.



    ¿Y si antes fuera ahora,
    decir la verdad bien,
    lo conocido
    de la verdad, la mano
    corrigiendo el tránsito
    de lo errado, lo escrito, lo sucio verdadero?
    ¿Y si pudiera eso y aun
    pudiendo
    matara el curso de la mano
    lo transitorio del recurso,
    la mancara?
    Y si es así ¿no es claro
    lo inútil de la historia,
    lo bueno de saber
    que la pasión es nada?

    (Revuelta)




    SOSPECHA DEL SEDUCTOR

    Años de uncir al yugo
    de sus años pensados como historia
    coherente, unívoca
    nombres asimilables a estaciones, 
    series de rostros, cuerpos, 
    fundiéndose en los escenarios
    y manía
    de rogodearse en las afinidades;
    foliar párpados,
    modismos, combas del cuello,
    agrupar timbres de la voz, fervores
    políticos de cada nombre
    disecado con prolija memoria.
    O bien, impune,
    lanzado a caprichosos cortes,
    unir formas de andar, lecturas,
    gusto por las tormentas.
    hasta vibrar en las repeticiones,
    saborear el hallazgo
    como inesperada obra maestra,
    propia virtud.
    ¿Qué mina ese poder?
    ¿De dónde salta la sospecha
    de estar envuelto en una trampa, en trizas
    el registro,
    otro el secreto de la historia?
    ¿De quién esa visión de sí
    como un reflejo vano,
    la voz y el pellejo diluídos
    puesto frente a un perfil
    reunificado;
    como que cada nombre de mujer
    es una máscara infinita
    un resplandor unánime?





    ORACIONES

    ¿Qué tenían en mente los muchachos
    lamidos por la siesta?
    ¿qué
    filtraban con risas y a la sombra
    de sus voces agudas, qué veían
    al decir "cara" y "dios"?
    ¿Los muchachos tenían al oír
    "verle la cara",
    sumergidos en vapor de verano, al oír "dios" tenían
    algo en mente?
    ¿hacían -supongamos-
    de aire a lo que hubiera corriendo en sus cabezas
    estampitas con cuerpos
    de mujer, desmelenadas potrass
    colgando de una cruz, bikinis
    en fucsia o amarillo anudadas en cálices
    dorados, togas púrpuras, pezones,
    ojos alzados húmedos al cielo y guiños,
    heridas junto a vulvas?
    Es decir
    ¿entreveraban la frase los muchachos, diluían 
    la frase así desnuda
    con lo que ellos oían en la frase?
    Y en otro tiempo, luego, cuando hacían
    -cosa probable, con rituales
    y movimiento, estilo, tics, tan semejantes-
    adentro de mujeres los muchachos
    su danza de muchachos, al hacerlo
    ¿veían una cara?
    ¿de dios veían algo? ¿era de dios
    el rostro que miraban?
    ¿temerosos de dios oscurecían
    los ojos, la memoria? ¿otros temores
    entreveraban los hilos de sus mentes?
    Y alguna vez
    en ese entonces o en cualquiera
    ¿pensarían
    errando en una siesta por sus mentes,
    los muchachos de entonces, mirarían
    su andar confuso entre las frases?
    ¿Cerrarían los ojos como presas,
    ahogados se sabrían tan presa de la voz?
    O ajenos como las parturientas o los gatos, fuera
    de cualquier derredor
    ¿se dormirían los muchachos? ¿se hundirían
    en sueños sin palabras?





    DANCING

    ¡Cómo agradecen mis ojos, mascarita,
    las nadas de tu vida,
    los no rasgos, no voz, no esperanzadas
    tristezas
    ni rastros de emociones
    los no gritos
                      si tuvieras dolor,
    los no silencios
    los no hay más que estar aquí,
    mirando
    tu cadáver móvil y turgente
    tu cuero sin palabras! 




    EN VISIÓN

    Esa mujer, los peces
    sufren peor
    que los de andar a oscuras,
    los cieguitos
    (nadie dirá "la mujercita"
    por más que al verla
                        morir
    hinchada, así, de luz
    dé lástima la pobre)
    sufren peor
    los peces, la mujer
    moviéndose
    sin párpados, así
    mirando sin parar
    tan ávidos los ojos
    para lo que hay que ver.




    LAS INMORTALES

    No es cierto que mueran las mujeres.
    Entre los pliegues de los crímenes,
    bajo la peste,
    sobre las casas arrasadas cuando se abre la tierra
    ríen las hembras jugando a la partida.
    O hartas
    de acceder a la voz, al movimiento,
    se emperran en callar,
    piensan inmóviles en algo
    que huele a menta, muelle, sin edad,
    algo sin huecos. Las mujeres
    que a finaditas
    no llegarán aprenden pronto
    eso que saben todas las mujeres
    aprenden
    cómo se tiende hacia el silencio.
    No es verdad
    que las mujeres precisen memoria.




    PERDIDA

    Ella regresa de un lugar
    que tampoco conoce.
    Gruss

    Cuando minada por el tedio espía
    debajo de la cama, lenta, 
    con maneras de cine, de relato nocturno,
    corre la tela sin guión , sin música y espía
    entre las patas de la cama,
    la sombra sólo le devuelve sombra.
    Si erra entre fotos y hurga,
    ordena caras, prendas, se empecina
    en hacer lógico el montón, fatal
    el antes, lógicas 
    las formas le confirman huecos.
    Sin un temblor,
    sin marcas en la piel untada
    por las noches dadas a las series
    donde se dice: vamos,
    la desesperación es cosa de hombres,
    le escapa al borde, cree
    que hasta sus límites son falsos,
    se arropa en el error, se duerme
    sin soñar.







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    La poesía de los árabes en Sicilia

    Por Adolf Friedrich von Schack

    También en el antiguo suelo de Grecia, en aquella hermosa isla, donde en los tiempos fabulosos resonaron los cantos pastorales de Dafnis, y más tarde los versos de Bión, Teócrito Y Stesícoro, fue la poesía arábiga trasplantada. ¡Singular mudanza de los tiempos! Sobre las gigantescas ruinas del teatro de Siracusa, donde el más poderoso de los trágicos griegos había conseguido tantos triunfos, se escucharon los himnos de los poetas de raza semítica, a cuyos oídos nunca llegó el nombre de Esquilo; que nunca oyeron hablar de Orestes ni de Prometeo. Donde, en otras edades, Terón de Agrigento, vencedor con la blanca cuadriga, fue celebrado en la sublime oda de Píndaro, los emires orientales se hacían encomiar en qasidas pomposas.

    No es fácil hallar nada que sea menos favorable a la poesía arábiga que comparar sus producciones a las obras maestras de la musa helénica. De lo que constituye la perfección inasequible de estas obras, de lo plástico de la representación, del arte con que las ideas particulares se agrupan en torno del pensamiento fundamental, y forman un conjunto armónico, no hay rastro alguno en las composiciones de los árabes, quienes se elevan con dificultad hasta aquel punto desde el cual se descubren en su totalidad las partes de un objeto, y pueden ordenarse con un plan grande y sabio. En completa contraposición a la poesía de los antiguos, en la cual todo es figura y contorno determinado, la arábiga se difunde en mil aéreos paisajes, que, cuando parece que van a tomar una forma perceptible, se desmenuzan de nuevo en brillantes colores. Quien está acostumbrado a la noble maestría y a la firmeza de las líneas por donde se distinguen las obras de los griegos, no podrá menos de deplorar lo inseguro y vago de los contornos y dibujos en las obras de los árabes.

    Sin embargo, la poesía de los trovadores y de los minnesänger no resiste tampoco la comparación con aquellos sublimes modelos de armonía y de hermosura que nos han dejado los antiguos, y no por eso se tiene por indigna de ser estudiada. De la misma manera puede la poesía arábiga reivindicar su derecho a nuestra atención. No sólo la merece históricamente, como expresión de las ideas y sentimientos de un pueblo tan importante en la historia del mundo, sino también por sus propias excelencias, las cuales, a pesar de la falta de firmeza y de precisión en el conjunto y en la forma, no pueden desconocerse, merced a la magia con que se apoderan de los sentidos. Consisten estas indisputables excelencias en la expresión, a menudo verdadera, del sentimiento que conmueve los corazones, en la gran riqueza de imágenes y de adornos, en lo vivo de las descripciones y en lo brillante y deslumbrador del colorido. Como el que conoce los maravillosos monumentos de Pericles se deja dominar por un extraño encanto en los hadados salones de los alcázares moriscos, así el admirador entusiasta de Homero y de Sófocles, reconociendo la inmensa superioridad de los griegos, puede también ser sensible al hechizo de perfume y de melodía que brota de muchas poesías orientales.

    La dominación de los árabes en Sicilia no fue, ni con mucho, de tan larga duración como en España, y, no alcanzó nunca tampoco el mismo esplendor y grandeza. Los mahometanos, no bien aseguraron su señorío en el África Septentrional, pusieron la mira en la hermosa isla. Ya en el año de 704, antes de la conquista del al-Andalus, Muza había desembarcado en las Baleares, en Cerdeña y en Sicilia, y después de una incursión devastadora, había vuelto cargado de botín. Tales incursiones se repitieron a menudo en el siglo siguiente, pero siempre fueron pasajeras. Por primera vez, en el año de 827, los aglabidas de Kairuán emprendieron seriamente la conquista de la isla. Según los autores italianos la venganza personal de un traidor, como ya había ocurrido en España al sucumbir el imperio de los visigodos, abrió también en Sicilia las puertas de la dominación a los muslimes. Ya en 831 había caído Palermo en su poder y residía allí un lugarteniente de los aglabidas; pero hasta principios del siguiente siglo no abandonaron del todo la isla de los bizantinos, que habían conservado a Taormina y a Siracusa. La primera época, después de la conquista, se pasó en alborotos, rebeliones y guerras civiles. Con el siglo X comenzó un período más feliz para Sicilia, sucediendo en el poder a los aglabidas los fatimidas. Ubayd Allah, apellidado el Mahdi, o el guiado de Dios, supuesto descendiente de Alí y Fátima, había fundado esta dinastía, y edificado en una pequeña península del golfo de Túnez a Media, capital de su imperio. Con asombrosa rapidez creció el poderío de la nueva casa reinante; la mayor parte del norte de África y Sicilia se le sometió, aunque no sin largas guerras y disturbios; y por último, el Egipto cayó también en su poder, y su brillante capital El Cairo fue el punto céntrico del nuevo califato. Como lugarteniente de los fatimidas vino a Palermo, en 948, Hasan Ibn Alí, de la tribu de los kelbidas, y pronto fue la isla un emirato independiente y hereditario en su familia, calmándose las discordias interiores, que habían destrozado a Sicilia, y floreciendo en su suelo la civilización, la cual, o bien se desenvolvió con prontitud notable, o bien había germinado anteriormente, en medio de las guerras y entre el estruendo de las armas. Lo cierto es que el viajero oriental Ibn Hawqal, que visitó a Palermo a mediados del siglo X, describe la ciudad, adornada de magníficos edificios, y, habla de sus trescientas mezquitas, donde los sabios se reunían y se comunicaban sus conocimientos, Como la huerta de Valencia y la vega de Granada, resplandecían los campos de la antigua Siracusa, las colinas de Agrigento, ricas en ruinas, y más que nada, la áurea concha de Palermo con la vegetación de Asia y de África. Las norias vertían agua abundante en los valles, que, fecundados por ellas, producían a par de la viña y el naranjo, el algodón, la mirra, el azafrán, los plátanos y la palma. Al lado de los antiguos templos dóricos de Selino y Segeste, se alzaban los santuarios mahometanos, y los palacios en el estilo fantástico y encantador del Oriente descollaban entre los frondosos jardines. Así como la industria, la agricultura, la arquitectura y las ciencias, fue también la poesía objeto de asiduo cuidado para la dinastía de los kelbidas, y su alcázar de Palermo vino a ser, como en otro tiempo el palacio de Hierón de Siracusa, el punto de reunión de innumerables cantores. La musa arábiga se naturalizó de tal modo en el suelo de Sicilia, que aún mucho tiempo después de la caída del poder muslímico hizo oír allí su voz. Luego que Roger y sus caballeros normandos se apoderaron de la isla, destrozada de nuevo por interiores discordias, no pudieron sustraerse al influjo del pueblo vencido. Los vencedores eran pocos en número para que pudieran pensar en expulsar a los mahometanos, y así, reconocieron la necesidad de respetar, o de tolerar al menos, la religión y las costumbres de aquellos con quienes tenían que vivir en adelante. No bien los guerreros del Norte se vieron en los encantados palacios y jardines de los emires sarracenos, rodeados de todo el lujo y de toda la pompa del Oriente, cuando los atractivos del arte y de la naturaleza, la dulzura del clima y la civilización, incomparablemente superior, de los muslimes, los domeñaron de improviso. Los conquistadores adoptaron las costumbres, los usos, las artes y las ciencias de los vencidos. Los reyes de la casa de Hauteville tomaron hasta las formas del gobierno y del ceremonial de los árabes. Arábigos fueron sus diplomas y las leyendas de las monedas acuñadas por ellos, en las cuales se conservaron la fecha de la hégira y hasta las fórmulas de la creencia muslímica. Ellos consagraron, como lo atestiguan aún varias inscripciones, los palacios que edificaban, no en el nombre de Dios Trino y Uno, sino en el nombre del misericordioso y bondadoso Alá.

    En suma, todo cuanto los rodeaba tenía un carácter oriental tan completo, que bien se puede decir que los conquistadores normandos de Sicilia se asemejaban más a los sultanes que se dividieron entre sí los restos del califato, que a los príncipes cristianos de Europa. De las palabras de Falcando, el gran historiador de Sicilia, así como de las de Benjamín de Tudela, se infiere que dichos príncipes normandos tenían un harem. El viajero Ibn al-Yubayr, de Granada, que visitó la Sicilia hacia fines del siglo XII, nos ha dejado una curiosa descripción de la corte de Guillermo el Bueno. Dice que el rey tenía gran confianza con los mahometanos y que elegía de entre ellos sus visires y camareros y los demás empleados públicos y de palacio. Al ver a estos altos personajes, prosigue Ibn al-Yubayr, se conocía el esplendor de aquel reino, porque todos ostentaban costosos vestidos e iban en fogosos caballos, y cada cual con su séquito, su servidumbre y sus clientes. El rey Guillermo poseía magníficos palacios y preciosos jardines, principalmente en la capital de su reino. En sus diversiones cortesanas imitaba a los reyes muslimes, como también en la legislación, en el modo de gobernar, en la jerarquía de sus vasallos, y en la pompa y en el fausto de su persona y casa. Leía y escribía el idioma arábigo, y según me contó uno de sus más fieles servidores, tenía por divisa: «Alabado sea Alá; justa es su alabanza». Las mancebas y concubinas que guardaba en su palacio eran todas mahometanas. De boca del va mencionado servidor, que se llamaba Yahya, y es hijo de un bordador de oro, que borda los vestidos del rey, he oído algo más pasmoso, a saber: que las cristianas francas que habitaban en el palacio real habían sido convertidas al islamismo por las muchachas mahometanas. El mismo Yahya me refirió que en la isla había habido un terremoto y que el rey idólatra, circulando, lleno de asombro, por su palacio, sólo había oído las voces de sus mujeres y servidores que se encomendaban a Alá y al Profeta. Cuando éstos vieron al rey se asustaron; pero el rey dijo: «Cada cual debe invocar al Dios que adora; quien cree en su dios tiene el espíritu tranquilo».

    La inclinación de los príncipes normandos por los mahometanos viene también atestiguada por historiadores cristianos de aquel tiempo. El monje Eadmero dice en su crónica: «El conde Roger de Sicilia no sufría que ni por acaso se convirtiese un musulmán al cristianismo. No sé decir qué motivo tenía para esto, pero Dios le juzgará». Según Godofredo de Malaterra, el gobernador de Catania en nombre de Roger fue un sarraceno. Falcando refiere que la muerte de Guillermo I causó el más vivo dolor entre los árabes; las mujeres de las principales familias, en traje de luto y con los cabellos sueltos, rodeaban el palacio y daban mil quejas al viento, mientras que sus servidoras recorrían las calles de la ciudad cantando himnos fúnebres al son de instrumentos músicos.

    Del mismo modo que las costumbres muslímicas prevalecían en la corte normanda, hasta el punto de que en las iglesias cristianas se empleaban las letras del Corán, los nuevos príncipes edificaron también sus palacios y quintas en el estilo que hallaron en la isla, y dispusieron que fuesen encomiados por los poetas arábigos, en versos, que en parte se conservan aún.

    Había un libro de amena lectura, La perla preciosa, que contenía versos escogidos de ciento setenta poemas. De aquí se deduce que había sido grande el número de los poetas que la isla había producido. Y si bien esta abundancia no prueba ninguna extraordinaria difusión del talento poético verdadero, porque allí, como en Andalucía, el hacer versos fue con más frecuencia efecto del ejercicio y de la educación que de la inspiración, todavía descollaron, en medio de esta caterva de versificadores, algunos ingenios de orden superior, cuya fama se extendió hasta el Oriente.

    Por desgracia, poco de sus obras ha llegado hasta nosotros o se ha descubierto hasta ahora. De los primeros tiempos no se conserva casi nada. Pero de las muestras que nos quedan aún, se infiere que la poesía de los árabes sicilianos tenía los mismos caracteres esenciales que su hermana la española. Nadie espere verla inspirada por el genio griego bajo un cielo tan clásico. Nadie espere oír sus meditaciones sobre las grandes épocas pasadas, cuyos monumentos soberbios se ofrecían a sus ojos. Los árabes estuvieron siempre encerrados en un círculo limitado de impresiones y pensamientos. Podían sentir el encanto de la bella naturaleza, que sonreía en torno de ellos, en los bosques de limoneros y en los valles del Etna, perfumados por los rosales siempre floridos; pero no poseían la facultad de penetrar la historia y la mitología de pueblos extraños. Así es que no hallamos en sus versos ni la más leve huella de todas aquellas imágenes, que el solo nombre de Sicilia hace brotar, como por encanto, en nuestra mente; ni la sagrada fuente de Aretusa, ni el valle de Etna, donde la Proserpina tejió guirnaldas de flores, ni los peñascos que lanzaba Polifemo en el mar. De todo el mundo fantástico de la Odisea nada sabían, salvo quizás aquello que han trasladado a las aventuras de Simbad el marino. Ni con una palabra mencionaron jamás los restos colosales de ciudades y de templos, mucho más numerosos y magníficos entonces que ahora, y que los rodeaban como un mundo destruido. Ni los gigantes que sostenían el techo del templo de Júpiter olímpico en Agrigento, ni las soberbias columnas de Selino, ni el teatro maravilloso de Taormina, les arrancaron una sílaba de admiración. Conviene, sin embargo, no olvidar que la poesía arábiga en Occidente fue siempre como una planta exótica, importada de remotos climas, la cual, si bien recibía su nutrimento de la nueva tierra, sólo cambió su forma exterior y nunca se modificó esencialmente. Como los poetas árabes de España, no salían nunca los de Sicilia de un círculo de imágenes que no son comunes en Occidente, y acudían para sus comparaciones a objetos que nos parecen extraños. Más a menudo que los ricos y encantadores campos de su isla nativa, les prestaba el desierto asunto e imágenes para sus canciones. Lo que es para los poetas de la moderna Europa, que más o menos se han formado en la escuela de griegos y romanos, la mitología y la poesía de la clásica antigüedad, era para ellos la antigua vida de los beduinos con sus héroes y cantores, de los cuales, y del lugar que habitaron, tomaban su fraseología. Su Arcadia es un valle desierto entre montes de arena, donde la habitación abandonada y triste de Maya yace en una ladera; en vez de hablar del céfiro, hablan del viento oriental, que trae el olor del bálsamo de las costas de Darín; en vez de cantar de Filis o de Cloe, cantan de Abla, que se ha ido con la caravana. Las gacelas y los camellos, que no se criaban en Sicilia, hacen gran papel en sus versos; la capital del Yemen, Sana, que probablemente ni en los tiempos de su mayor esplendor podría compararse a Palermo, era ensalzada como el asiento de toda bienaventuranza terrena; y las cortes de Gassán y de Hira se les presentaban como lo más sublime que puede verse en el mundo en punto a lujo y magnificencia. Por dicha, no siempre se inspiran los poetas sicilianos en las reminiscencias de las mu'allaqat o de otras poesías del Oriente, y precisamente al olvidarse de ellas es cuando empiezan a ser interesantes para nosotros. Con gran placer escuchamos cuando nos describen las quintas y palacios de su hermosa isla, los complicados arabescos y los aéreos techos de estalactitas de sus salones, los arcos, las columnas y las fuentes con leones de sus patios. Con gusto nos dejamos guiar por ellos a la espesura de sus siempre verdes jardines, donde los limones prenden de la enramada y la palma mece la gallarda copa en el tibio ambiente o a la orilla de un lago cristalino, en cuyas ondas se refleja el elegante quiosco que en su centro se levanta. También los aplaudimos cuando cantan su amor, impulsados por los sentimientos del corazón y sin disfrazarse en pastores errantes, o cuando celebran el vino de Siracusa y las noches alegres pasadas entre cantadoras y flautistas, o cuando los unos defienden al Islam que decae, contra la cristiana invasora, y los otros encomian el esplendor de la corte normanda y nos hacen ver la condición singular de una civilización medio musulmana, medio cristiana. Nosotros debemos fijar nuestra atención en estas composiciones que no nacieron del prurito de imitar, sino que fueron inspiradas por la realidad circunstante o brotaron de un impulso interior y propio. Sólo por ellas puede ser juzgada y estimada la poesía de los árabes sicilianos. Si algún rasgo característico la distingue principalmente, es una cierta blancura voluptuosa, una inclinación a los deleites del momento, un medio de la hermosa naturaleza, rasgo por el cual, a pesar de todas las diferencias de razas y de épocas, se diría que se asemejan y reconocen los compatriotas de Teócrito. Al leer estos versos arábigos se recuerdan a veces las descripciones del antiguo bucólico, cuando los pastores, bajo la copa sombría de un pino, competían cantando, mientras que las tostadas cigarras no cesaban en su música estridente, y el viento, impregnado del perfume de las silvestres flores, convidaba al sueño con sus tibios soplos. Pero, a par de estos dulces olores, debemos respirar también el aroma narcótico y embriagador del Oriente.

    Como el poeta árabe más ilustre que ha producido Sicilia, puede contarse Ibn Handis, que nació en Siracusa, el año 1056. Su juventud fue muy borrascosa, y más que a las ciencias, consagrada a los combates, pasiones y deportes. En una qasida describe una orgía a que asistió en un convento de monjas. Dice que, en compañía de alegres compañeros, penetró en el convento de noche, y que, en un recinto brillantemente iluminado había bebido excelente vino, mientras que cantadoras, bailarinas y flautistas hermoseaban la fiesta. La qasida, interesante por más de un concepto, es como sigue:


    Mi alma en los deleites se perdía,
    allá en la juventud;
    hoy la cana vejez al alma mía
    exhorta a la virtud.
    Cual planta en suelo estéril arraigada
    la virtud era en mí;
    fue en balde por el cielo cultivada;
    ningún fruto le di.
    Del alma mis pasiones se lanzaron
    como pompa ligera,
    y en átomos su ser desmenuzaron,
    volando por do quiera.
    Y hubo borrasca, confusión, combate,
    do perdí los estribos:
    flacos mis pensamientos al embate,
    quedáronse cautivos.
    El vino, el claro vino do bullía
    en blanca espuma el oro,
    fue mi mayor encanto, de la orgía
    en el alegre coro.
    Nunca la escanciadora allí faltaba,
    bella, rica de amor,
    que la fuerza del vino mitigaba,
    refrescando su ardor.
    De cuero de gacelas marroquíes,
    con odre de agua henchido,
    perlas iba vertiendo en los rubíes
    del líquido encendido.
    Ni faltaban allí nobles coperos,
    cuya beldad fulgura
    más que la luz de nítidos luceros
    en la celeste altura.
    Los vasos, como en circo los corceles,
    corrían en redondo;
    y vino derramaban los donceles
    del cántaro más hondo.
    En resplandor bañado matutino
    por la noche el ambiente,
    con sus rizos de espuma teje el vino
    una red transparente.
    Extendida en el haz, como las aves,
    porque colar no puedan,
    del vino los espíritus suaves
    en ella presos quedan.
    Al tramontar de sol, todo sediento,
    yo hacia el vino volaba:
    una monja la puerta del convento,
    rico en vino, guardaba.
    Movíame la llena candiota,
    el olor del tonel,
    el aroma purísimo que brota
    del zumo moscatel;
    aroma que se extiende y se derrama
    del claustro hasta el confín,
    como el preciado almizcle que embalsama
    el puerto de Darín.
    del dinero al oír, hecho ya el trato,
    el sonar argentino
    de la balanza en el bruñido plato,
    daba la monja vino.
    No olvidaré que varios compañeros
    cierta noche tomamos
    cuatro toneles vírgenes, enteros,
    que desflorar pensamos.
    Desde el punto en que el mosto efervescente
    hinchó su cavidad,
    diez mil giros la esfera reluciente
    hizo en la inmensidad.
    Parecían los aros, que sujetan
    las duelas encorvadas,
    brazos que el talle con amor aprietan
    de mujeres amadas.
    Un infalible catador, experto
    paladar y nariz,
    eligió los toneles con acierto,
    con discreción feliz.
    Pronto en cada tonel reconocía,
    sólo por el olor,
    la calidad y el rancio que tenía
    el dorado licor.
    Pero ¿qué mucho? si fijaba luego,
    ¡tal su pericia era!
    Con fecha exacta, cuando fue el trasiego
    del mosto a la madera.
    Después a un patio de naranjos fuimos,
    con mirtos y rosales,
    donde, cual astros refulgentes, vimos
    muchachas ideales.
    Escogimos un rey para la fiesta,
    que desterró el pesar,
    y en dulces tonos acordada orquesta
    empezó a resonar.
    Con el plectro la cítara hábilmente
    linda joven hería;
    otra la flauta, como en beso ardiente,
    con el labio oprimía;
    y otra a compás, batiendo con el dedo
    el adufe sonoro,
    marcaba la medida al paso ledo
    de la danza y el coro.
    Como columnas en extensa hilera
    brillaban teas mil;
    de rojas flores ondulantes era
    un hadado pensil.
    De la noche rasgaba con su lumbre
    el fuerte oscuro velo,
    y en ráfagas de luz hasta la cumbre
    alzábase del cielo.
    Cuando Sicilia llena mi memoria,
    ¡ah qué dolor el mío,
    al recordar la juventud, mi gloria,
    mi amante desvarío!
    Allí de las huríes la belleza,
    del Edén los placeres,
    rebozando el ingenio y la agudeza
    en hombres y mujeres.
    Desde que de tu seno desterrado
    me vi, patria querida,
    tu gracia y tu beldad he celebrado;
    nunca el alma te olvida.
    Aunque amarga, no menos abundante
    de mi llanto es la vena,
    que las que dan su riego fecundante
    a tu campiña amena,
    allí mozo reí, con veinte años
    y mejillas rosadas:
    hoy, viejo de sesenta, desengaños
    lloro y culpas pasadas.
    Más no me tengan ya por tan perdido
    los adustos censores:
    grande es Alá; Alá siempre ha querido
    perdonar pecadores.


    Los siguientes versos parecen ser de aquellos serenos años juveniles del poeta:

    - I -

       ¡Sus! Que te traiga vino
    la de cinto gentil moza garrida.
    Ya el albor matutino
    a la noche convida
    a que de nuestro cielo se despida.
    Acude a los placeres;
    sigue del alegría la carrera,
    si conseguirlos quieres;
    con sandalia ligera
    va buscando al deleite que te espera.
    Apresúrate ahora;
    pronto el licor de la ventura bebe,
    antes que de la aurora
    las lágrimas se lleve,
    flores besando el sol cuando se eleve.


    - II -

       Como del amor ansío
    siempre el mágico embeleso,
    en cambio de un beso mío
    anoche te pedí un beso.
    Y al punto la sed ardiente
    de mi corazón calmó
    la más pura y limpia fuente
    que para el amor nació.


    - III -

       El arroyo murmura,
    aunque el aura le besa
    y pule el haz de suerte
    que el fondo transparenta.
    Parece que suspira,
    parece que se queja,
    porque su inquieto seno
    hieren agudas piedras.
    Quizá infeliz amante
    en él su forma trueca,
    y va corriendo al lago
    a sepultar su pena.


    Circunstancias que no sabemos de cierto, impulsaron a Ibn Handis a salir de su patria. En 1078 pasó a la corte de al-Mutamid de Sevilla, centro de reunión de los más egregios poetas de Occidente. El rey, al principio, no fijo en él la atención, y ya Ibn Handis, desesperado, se preparaba a partir, cuando una noche llegó a su casa un siervo de al-Mutamid con una linterna y un caballo, pidiéndole que montase en él y le siguiese a palacio. El poeta obedeció aquella orden. Ya en palacio, el rey le mandó que se sentase, y le dijo: «Abre la ventana que está junto a ti». Abrió, y vio a lo lejos un horno de vidrio en el que se acababa de trabajar. En las oscuridad se veía fuego, reluciendo a través de sus dos puertas, que ya se cerraban, ya se abrían. Una puerta del horno de vidrio estuvo largo tiempo cerrada, y abierta la otra. Mientras que Ibn Handis miraba estas cosas, el rey le dijo: «Responde a estos versos:

    ¿Qué brilla ardiendo entre la sombra espesa?»


    El poeta respondió:

    Un hambriento león que busca presa.



    Al-Mutamid:

    Abre los ojos y los cierra luego.



    El poeta:

    Como quien por dolor no halla sosiego.



    Al-Mutamid:

    La luz de un ojo le robó la suerte.



    El poeta:

    Al destino no escapa ni el más fuerte.


    Al-Mutamid quedó tan satisfecho de estas respuestas improvisadas, que hizo dar al poeta un magnífico presente y le tomó a su servicio.
    Ibn Handis fue desde entonces uno de los más brillantes ornatos del círculo literario que en torno suyo había reunido aquel ingenioso príncipe. Avezado desde muy mozo en el ejercicio de las armas, Ibn Handis acompañó también a su amo a la guerra. En la batalla de Talavera, en el primer choque con los cristianos fue derribado de su corcel, pero pronto pudo recobrarse, lanzándose valerosamente por medio de los enemigos y cuidando, más que de sí mismo, de su hijo, que, si bien era muy muchacho aún, peleaba a su lado con bizarría. Cuando cayó la dinastía de los Abbadidas y el desventurado al-Mutamid fue conducido a Agmat y encerrado en un calabozo, Ibn Handis le siguió a África, donde dirigió al prisionero muchos versos elegíacos o consolatorios.

    En medio de los variados sucesos de su existencia, jamás se olvidó el poeta de su amada Sicilia:

    Vivo recuerdo constante
    guardo de la hermosa isla,
    que en mis venas ha infundido
    el espíritu de vida.
    Como los lobos rabiosos
    en las florestas sombrías,
    los infortunios destruyen
    los vergeles de Sicilia.
    Era un Edén, que las ondas
    enamoradas ceñían.
    Do todos eran deleites,
    do no me hirió la desdicha.
    Allí sin recelo vino
    a mí la gacela tímida;
    compañero de mis juegos
    fue el león en su guarida.
    Allí el sol de la mañana
    sobre mi frente lucía:
    y hoy pienso verle tan sólo
    cuando al ocaso declina.
    Si, navegando, a tus costas
    pudiera volver un día,
    cumplido viera mi anhelo,
    la suerte hallara propicia.
    Así la creciente luna
    en su ligera barquilla,
    tierra del sol, me llevase
    a tus praderas queridas.


    En otro lugar habla Ibn Handis de la tierra «donde los rayos del sol animan con una fuerza amorosa las plantas que llenan los aires de aroma; donde se respira una felicidad de la que huyen los adustos cuidados; donde se siente una alegría que borra la huella de todos los pesares».

       Aquellas campiñas fértiles
    a menudo se presentan
    ante mis ojos en sueño,
    y osa mi espíritu verlas.
    Con lágrimas pienso siempre
    en aquella hermosa tierra,
    do los huesos de mis padres
    hallan descanso en la huesa.
    Mi juventud, ya marchita,
    tuvo allí su primavera;
    siempre hablaré de mi patria,
    recordándola con pena.



    Mas, a pesar de sus saudades de la patria, nunca quiso nuestro poeta volver a ver Sicilia, porque había caído bajo el dominio extranjero de los normandos. Así elogiaba el valor de los sicilianos guerreros:

       Tan grande horror se apodera
    del que irritados les mira,
    que más le asusta su ira
    que las garras de una fiera.
    En el combate tremendo
    por la fe de sus mayores,
    sus alfanjes cortadores
    van como el rayo luciendo.
    como a la zorra con fuerte
    garra destroza el león,
    sus lanzas llevan la muerte
    y esparcen la destrucción.
    Sus huestes a la victoria
    van en pujantes navíos,
    combatiendo por la gloria
    y venciendo sus desvíos,
    siempre salvarse desean
    los cobardes con huir;
    mas ellos, cuando pelean,
    prontos están a morir;
    porque sólo la bravura
    de sus nobles adalides
    halla honrosa sepultura
    en el polvo de las lides.


    Pero el poeta lamenta así las discordias civiles que impidieron a los musulmanes de Sicilia oponerse juntos al enemigo:

       ¡Con pensamientos y obras,
    aún a costa de mi vida,
    oh cara y hermosa patria,
    la libertad te daría!
    Mas ¿cómo de los bandidos
    librarte que te dominan?
    ¿Cómo sacudir el yugo
    con que el infame te humilla,
    si se agotaron tus bríos
    en discordias fratricidas,
    si devoraron las llamas
    tus bosques y tus campiñas.
    y si los hermanos mismos
    bañaron, en lucha impía,
    en sangre de los hermanos
    las cimitarras y picas?

    Ibn Handis, siempre suspirando así por la patria, pasó los últimos años de su vida en las cortes de los badisíes de Media y de los hamudíes de Bugía. Un palacio suntuoso, que el príncipe al-Mansur había edificado en esta última ciudad, fue ensalzado por nuestro poeta en la siguiente qasida, que llegó a ser muy famosa. Como se ve, en ella trata la poesía de competir con la arquitectura, produciendo con la riqueza de las imágenes una impresión semejante a la que debía producir el mismo palacio con sus arabescos, brillantes azulejos y prolijos alicatados y adornos de estuco.


    EL PALACIO

    ¡Espléndido es tu palacio!
    Ya basta para su gloria
    que brille en él un reflejo
    de tu majestad heroica.
    Sólo con herir los ojos
    su lumbre maravillosa,
    por la virtud que derrama
    vista los ciegos recobran.
    Revivir hace a los muertos
    su ambiente, con el aroma
    de las fuentes de la vida
    que en el Paraíso brotan.
    Quien ve morada tan rica
    de su beldad se enamora,
    y amor y dichas pasadas
    destierra de la memoria.
    Más que Javarnac se eleva,
    más que Sedir ilusiona,
    y al Iwan de los Cosróes
    eclipsa su regia pompa.
    Jamás los antiguos persas,
    que hicieron tan grandes obras,
    en el arte se elevaron
    aa altura tan prodigiosa.
    Siglos pasaron y siglos,
    pero nunca en Grecia toda
    hubo alcázar más brillante,
    ni vivienda más hermosa.
    En sus fresquísimos patios,
    en sus salas de alta bóveda,
    del Edén las alegrías
    cumplidamente se gozan.
    Trasunto exacto de aquéllos
    que la virtud galardonan,
    sus encantados jardines
    al creyente corroboran;
    y, al verlos, el pecador
    el recto camino toma,
    con penitencia impetrando
    de Dios la misericordia.
    La luz de los siete cielos
    la noble vivienda dora,
    que allí de al-Mansur
    el astro Como por su oriente asoma.
    Me parece, cuando miro
    todo el primor que atesora,
    que al paraíso los sueños
    en sus alas me trasportan.
    Cuando sus puertas se abren,
    ledos los gonces entonan
    saludo de bienvenida
    al que allí penetrar logra;
    y los leones, que muerden
    de las puertas las argollas,
    para bendecir a Alá
    parece que abren la boca,
    o que a saltar se preparan
    y a dar una muerte pronta
    a quien en aquel recinto
    entrar sin licencia osa.
    La hermosura del palacio
    a las almas aprisiona;
    por él vagan, y al fin caen,
    embelesadas y absortas.
    Brilla en sus patios el mármol
    cual bien labradas alfombras,
    donde en polvo han esparcido
    alcanfor y otros aromas.
    Perlas difunde el rocío,
    la fuente menudo aljófar,
    y la tierra olor de almizcle,
    que en el aire se remonta.
    Al sol que se hunde en ocaso
    y deja reinar las sombras,
    este palacio reemplaza,
    luciendo como la aurora.



    LOS SURTIDORES

    Nunca leones tuvieron
    tan esplendente guarida:
    cual si rugiesen, murmuran
    con el agua cristalina.
    Sus cuerpos parecen oro,
    que en lo interior se liquida,
    y en raudales transparentes
    por las bocas se deriva.
    Dijeras que los leones,
    mal refrenando la ira,
    aunque ningún temerario
    los ofende o los irrita,
    con anhelo de dar muerte,
    la crespa melena erizan,
    rugen, y ya se preparan
    a echarse sobre la víctima.
    Estos monstruos espantosos,
    cuando el sol los ilumina,
    son todos como de fuego,
    tienen las lenguas flamígeras;
    y cual espadas candentes,
    que de la fragua retiras,
    con el sol fulgura el agua
    que por las fauces vomitan.
    Sobre el estanque, en que cae,
    el aura mansa suspira,
    y como cota de malla
    las fugaces ondas riza.
    Un árbol luce con frutos
    entre tantas maravillas,
    medio metal, medio planta,
    de una labor exquisita.
    Un resplandor nunca visto
    todos los ojos hechiza,
    y en el ramaje flexible,
    que blandamente se cimbra.
    Colúmpianse varias aves
    de forma y pluma distinta,
    sin querer abandonar
    el sitio donde se anidan.
    A un surtidor de agua clara,
    que como diamantes brilla
    por el sol iluminado,
    de cada pico salida.
    Y aunque las aves son mudas,
    dulces parece que trinan,
    porque del agua el murmullo
    forma grata melodía.
    Están las ramas del árbol
    cual de brocados vestidas;
    líquidos rayos arrojan
    con plateadas cintas,
    y en la ancha taza de jaspe
    al caer las gotas limpias,
    son en el fondo de esmeraldas
    topacios y perlas finas.
    Como blancos dientes muestra
    bella dama con su risa,
    muestra la fuente alba espuma
    que esmaltan fúlgidas chispas.



    LAS PUERTAS Y LOS TECHOS

    Bellos adornos las puertas
    tienen y dibujos lindos;
    en labores de ataujía
    intrincado laberinto.
    Los gruesos clavos redondos,
    forjados con oro fino,
    como los pechos resaltan
    de huríes del Paraíso.
    Todo lo envuelven los rayos
    del sol en mágico nimbo,
    y parece que en los techos
    se miran, por raro hechizo,
    junto a la esfera celeste
    los verdes prados floridos.
    Esmaltadas golondrinas
    en ellos hacen el nido,
    y allí también se contemplan,
    con magistral artificio,
    fieras que acosa en los bosques
    el cazador atrevido.
    La enramada y las figuras
    vierten rutilante brillo,
    como si en el sol mojara
    sus pinceles quien las hizo.
    Quien mira el jaspe y las piedras
    de mil colores distintos,
    piensa de los altos cielos
    mirar los jardines mismos.
    Hay también un cortinaje
    pintado, mas descorrido
    de manera, que la vista
    goza de aquellos prodigios.
    Rey del mundo poderoso,
    a quien concede propicio
    de la guerra en el tumulto
    victoria tanta el destino,
    muchos Príncipes tuvieron
    palacios, en otros siglos,
    mas el tuyo vence a todos
    por más hermoso y más rico.
    En él sobre el trono luces,
    y a tus pies yacen rendidos,
    y se arrastran en el polvo,
    temblando, tus enemigos266.



    Por último, Ibn Handis se quedó ciego, y, doblegado bajo el peso de la vejez y de los infortunios, se parecía a un águila que ya no puede volar y buscar la comida de sus polluelos. Murió en el año de 1133, según unos en Mallorca, y en Bugía según otros.

    A principios del siglo XI floreció Ibn Tubi, famoso por sus poesías amorosas, llenas de gracia y ternura. Damos como muestra las siguientes:

    - I -

       Mi vida acabe si nunca
    más en mis brazos te estrecho;
    en tu mirar y en tu rostro
    el ser y la vida bebo.
    Cuando en pura y limpia fuente
    consigue beber sediento,
    menos goza el peregrino
    que yo si tu boca beso.



    - II -

       No crea más prodigios el encanto
    que su beldad y gracia;
    el sano aliento de su fresca boca
    huele mejor que el ámbar,
    aérea y misteriosa se desliza;
    ignoro donde para;
    mas un rastro de luz y de perfume
    su camino señala.



    - III -

       Con sus grandes ojos negros
    me trastornó la cabeza;
    una sabia zurcidora
    fue a declararle mis penas;
    y, cual absorbe una lámpara
    el jugo de adormideras,
    ¡oh dicha! me trajo al punto
    a la hermosa de la diestra.



    De Ibn Tazi, siciliano famoso por sus obras sobre gramática, por sus epístolas y poesías, poseemos una colección de epigramas, entre los cuales se cuentan éstos:


    - I -

       No te enojes ni respondas
    si es que te injurian los necios:
    ¿acaso a ladrar te pones
    cuando te ladran los perros?



    - II -

       No me censures que huya
    toda humana compañía;
    con víboras y serpientes
    no quiero pasar la vida.



    - III -
    A un hablador

        Cien mil regalos te ofrece,
    pero nunca te da nada;
    no fía en su oferta el amigo,
    ni en contrario en su amenaza.



    - IV -
    A un avaro

       Entré en su casa tan sólo
    para charlar un momento:
    creyó que a pedir prestado
    iba, y muriose de miedo.



    - V -
    A un músico

       Cantando, las doce plagas
    de Egipto me echas encima;
    tocas el laúd, y anhelo
    rompértele en las costillas.



    - VI -
    A un valentón

       Es el bien entre los hombres
    fuente que pronto se agota;
    y el mal, torrente exhausto
    que por doquier se desborda269.



    De otro poeta de Sicilia es esta sentencia, llena de amargura:

       Yo te sufría, esperando
    que te amansasen los cielos:
    te casaste, y tu bravura
    ha crecido con los cuernos.



    Otro siciliano, que tomó el nombre de Bellanubi, del lugar de su nacimiento, compuso a la muerte de su madre una elegía, de la que tomamos lo que sigue:

       Tu pérdida a llorar, madre querida,
    con el alma me entrego,
    donde tu muerte me causó una herida,
    que más arde que fuego.
    Más distancia que a Oriente de Occidente
    me separa de ti;
    pero en mi corazón estás presente:
    descansa en paz ahí.
    Mi llanto y de los cielos el rocío
    rieguen tu tumba al par,
    para que en torno de su mármol frío
    flores puedan brotar.



    Abu-l-Arab alcanzó también gran fama de poeta. Cuando los normandos conquistaron a Sicilia, no quiso someterse al yugo extranjero, y emigró, diciendo que no era él quien abandonaba su patria, sino su patria quien le abandonaba:

       ¿Por qué, si me burla siempre,
    he de seguir la esperanza?
    Seguir el recto camino
    baste que el honor señala.
    Mis pensamientos vacilan;
    yo no sé donde me vaya;
    ya me inclino al Occidente,
    y ya el Oriente me agrada.
    Pero lo quiere el destino;
    es mi inevitable marcha
    más cruel que al dromedario
    los arenales de África.
    No cedas, corazón mío,
    al gran dolor que te embarga;
    de tu compañía huésped
    tan enojoso separa.
    Si cautivo de cristianos
    hoy mi país se rebaja,
    yo me subiré en los riscos
    donde se anidan las águilas.
    El ser me ha dado la tierra;
    ¿en qué región apartada
    no será el hombre mi hermano,
    no será el mundo mi patria?



    Al-Mutamid, rey de Sevilla, ofreció en su corte un asilo a este poeta, le envió una buena suma de dinero para el viaje, y fue siempre en lo futuro su valedor generoso. En cierta ocasión hallábase el siciliano en la cámara del rey, cuando acababan de traer de la Zeca gran cantidad de monedas de oro recién acuñadas. Al-Mutamid regaló al poeta dos talegos de aquel oro; mas no contento Abu-l-Arab con el presente, puso los ojos en varias figuras de ámbar que allí había, y singularmente en una que estaba adornada con perlas y que representaba un camello. «Pero, señor, dijo por último, para llevar esta carga necesito un camello». El rey se sonrió y le regaló la figura de ámbar.

    Ibn Katta fue autor de muchas obras históricas y sobre gramática, y entre ellas, de una Historia de Sicilia. Él fue también quien coleccionó la Antología ya mencionada, que contiene composiciones de ciento setenta poetas sicilianos. Asimismo abandonó la isla cuando la conquistaron los normandos. Como muestra de sus versos pueden servir los siguientes, de los cuales se infiere, como de otras producciones por el mismo estilo, que también en la verde Sicilia se conservó la costumbre de adornar las qasidas con imágenes de la vida del desierto, y de verter lágrimas sobre el campamento abandonado de los beduinos y sobre la mansión derruida de la mujer amada:

       No pierdas en amoríos
    los momentos de tu vida,
    llorando el desdén de Noma
    o llamando a Zaida impía.
    No del campamento llores
    la soledad y ruina.
    Ni por la mansión de Maya
    abandonada te aflijas.
    Un fin busca únicamente,
    sólo a un propósito aspira,
    ve que sólo sobrevive
    del pecado la ignominia.


    No todos los poetas sicilianos siguieron a los nombrados ya en su emigración voluntaria. Aún floreció la poesía arábiga en la corte de Roger y de sus sucesores. Muchas pruebas de esto se han conservado, principalmente poesías en las cuales se celebran los palacios de los reyes normandos. De una qasida, que Ibn Omar de Butera compuso en elogio de Roger, son estos versos:

       Con los líquidos rubíes
    haz que circulen los vasos,
    y bebe mañana y tarde
    del licor ardiente y claro.
    Goza el deleite del vino,
    y resuenen entre tanto
    los cantares y el laúd
    magistralmente pulsado.
    Venzan a Mabid tus músicos,
    como el vino siciliano
    vence en dulzura a los otros
    y en preservar de cuidados.



    En esta misma poesía eran más adelante celebrados los hermosos edificios de Palermo; pero sólo se conserva aún el elogio del palacio de la Mansuriya o la Victoriosa:

       De la Victoria el palacio
    reluce con sus almenas;
    en él encontró el deleite
    su venturosa vivienda.
    Míranle todos los ojos
    con agradable sorpresa;
    no hay un primor ni un encanto
    que Dios no le concediera.
    No hay quinta más deliciosa
    sobre la faz de la tierra,
    con sus balsámicas plantas
    y con su verde floresta.
    No son más puras y limpias
    las aguas que el Edén riegan
    que las que aquí por las fauces
    vierten leones de piedra.
    Estos patios y estas salas
    adorna la primavera
    con vestidura tejida
    de luz, de flores y perlas.
    Cuando el sol al mar desciende,
    y cuando del mar se eleva,
    difunde olor y frescura
    la brisa y el huerto orea.



    Por su gracia se distingue una composición poética, en la cual Abd al-Rahmán de Trápani celebra la villa Favara, cerca de Palermo, hoy Mare dolce:

       ¡Palacio de los palacios,
    cuál resplandeces, Favara,
    mansión de deleites llena,
    a orilla de entrambas aguas!
    Nueve arroyos, que relucen
    en tus prados de esmeralda,
    riegan los bellos jardines
    con onda fecunda y clara.
    Dos surtidores se empinan
    y en curva buscan la taza,
    desmenuzándose en perlas
    que el iris fúlgido esmalta.
    En tus lagos amor bebe
    elixir de bienandanza;
    junto a tu raudal su tienda
    tiene el placer desplegada;
    quinta mejor que tu quinta
    en el mundo no se halla;
    nada más lindo que el lago
    do se miran las dos palmas.
    Sobre él los árboles doblan
    las verdes y airosas ramas,
    como para ver los peces
    que por sus cristales nadan,
    y que de carmín y oro
    el líquido seno cuajan.
    Mientras que encima las aves
    gorjean en la enramada.
    ¡Oh cuán hermosa es la isla,
    donde brillan las naranjas,
    entre el verdor de las hojas,
    como relucientes llamas,
    y los pálidos limones
    como en noche solitaria
    un amador melancólico
    que está lejos de su amada!
    Las dos palmas que crecieron
    sobre la misma muralla.
    Allí parecen amantes
    que temerosos se amparan,
    o más bien, que con orgullo
    su fina pasión proclaman,
    y los celos desafían,
    y burlan las amenazas.
    Nobles palmas de Palermo
    que la lluvia en abundancia
    os bañe; creced frondosas
    mientras duerme la desgracia;
    y que florezcan en tanto
    árboles, yerbas y plantas,
    tálamo dando mullido
    al amor y sombra opaca.



    Por último, Abu Daf compuso la elegía siguiente a la muerte de un hijo de Roger:

       ¿Cómo no liquida el llanto
    las mejillas por do corre,
    y los continuos gemidos
    no parten los corazones?
    Llena de dolor la luna
    su luz en nubes esconde,
    y cubren toda la tierra
    las tinieblas de la noche.
    Ruina las firmes columnas
    amenazan y los postes,
    porque se eclipsó su gloria
    y su poder acabóse.
    ¡Ay de aquel que confianza
    en la infiel fortuna pone!
    Es cual la luna que brilla
    o apaga sus resplandores.
    Bello y espléndido, ha poco,
    lucía el ilustre joven;
    con él robó la fortuna
    brilló a la patria y amores.
    Que el llanto de las doncellas
    por él las mejillas moje,
    como perlas en corales,
    como el rocío en las flores.
    Grande es el dolor; no hay pecho
    que inflamado no solloce;
    y fuego y agua se mezclan,
    pues no hay ojos que no lloren.
    Sus armas y sus palacios
    conmueve tan rudo golpe,
    y parece que suspiran
    al relinchar sus bridones.
    Laméntanle las palomas,
    y tal vez lágrimas broten
    de las ramas, si su muerte
    llegan a saber los bosques.
    ¡Cuánto luto! Nos castiga
    el destino con su azote.
    ¿Do habrá consuelo o paciencia
    que le mitigue o soporte?
    Día de horror fue aquel día
    en que el mancebo muriose;
    cano de espanto se puso
    el cabello de los hombres;
    así, cuando acabe el tiempo
    y un ángel la trompa toque,
    y la tempestad destruya
    la armonía de los orbes.
    Estrecha vendrá la tierra
    al gran tumulto de entonces;
    hombres, niños y mujeres
    darán lamentos y voces.
    Hoy, no sólo los vestidos,
    sino los pechos se rompen;
    se desolaron las almas,
    gimieron los ruiseñores.
    Del blanco traje de fiesta
    la multitud desnudóse;
    solamente negro luto
    ora conviene que adopte.







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    Cantos de amor de los árabes españoles.

    Por Adolf Friedrich von Schack

    La situación de las mujeres en España era más libre que entre los otros pueblos mahometanos. En toda la cultura intelectual de su tiempo tomaban parte las mujeres, y no es corto el número de aquéllas que alcanzaron fama por sus trabajos científicos o disputando a los hombres la palma de la poesía. Tan alta civilización fue causa de que se les tributase en España una estimación que jamás el Oriente musulmán les había tributado. Mientras que allí, con raras excepciones, el amor se funda sólo en la sensualidad, aquí arranca de una más profunda inclinación de las almas, y ennoblece las relaciones entre ambos sexos. A menudo el ingenio y el saber de una dama tenían tan poderoso atractivo para sus adoradores, como sus prendas y hechizos corporales; y una inclinación común a la poesía o a la música solía formar el lazo que ligaba dos corazones entre sí.

    En testimonio de lo dicho, los cantos de amor de los árabes españoles manifiestan, en parte, una pasmosa profundidad de sentimientos. Algunos respiran una veneración fervorosa de la mujer, a la cual era extraña la Europa cristiana de entonces. En los movimientos y voces del estos cantares se halla una mezcla de blandos arrobos y de violentas pasiones, que recuerdan la moderna poesía por el melancólico. amor a la soledad, y por la estática y soñadora contemplación de la naturaleza.

    Con todo, un extraordinario esplendor de colorido y otras muchas calidades nos hacen pensar en el origen oriental de estos cantos. Transportémonos por un momento, a fin de conocerlos mejor en su esencia y propiedades, bajo el hermoso cielo de Andalucía, donde nacieron. Anochece; la voz del muecín se ha oído convocando para la oración; los fieles entran en las mezquitas; el silencio reina sobre el cerro a orillas del río; su peñascosa cima está coronada por las almenadas torres y chapiteles de un alcázar; con los últimos resplandores del sol, brillan los dorados alminares de la ciudad; las sombras de los cipreses se proyectan con más extensión; por los arcos de herradura de los ajimeces se percibe movimiento; por entre las rejas se ven vagar blancos velos; y murmurando y alzándose por encima de las copas de los granados, se oye subir del valle el sonido de un laúd. Una voz canta:


       Por la inmensidad del cielo
    con afán mis ojos giran.
    En las estrellas buscando
    la luz de tu faz querida.
    En pos del rastro oloroso
    que tu beldad comunica,
    voy por todos los senderos
    y detengo al que camina.
    Parar los vientos ansío,
    por si en sus alas envías
    un eco de tus palabras,
    una nueva de tu vida.
    Por si pronuncian tu nombre,
    mi oído anhelante espía,
    y en todo rostro encubierto
    mi mente el tuyo imagina.



    Otra voz canta:

       Di a mi amada, mensajero,
    que me da muerte su amor,
    y que la muerte prefiero
    a tan acerbo dolor.
    Desdeñosa o enojada,
    sólo a morir me convida,
    mas con su dulce mirada
    puede volverme la vida.



    Otra tercera voz dice:

       Desde que me dejaste,
    y a los brazos de otro te anudaste,
    es mi vida tan negra y tan amarga
    como la noche larga.
    Dime, infiel; di, gacela fugitiva,
    ¿no recuerdas las noches deliciosas
    en que gocé de tu beldad, cautiva
    en cadenas y tálamo de rosas?
    ¿Así olvidas el lazo que formamos,
    de un collar perlas y de un tronco ramos?
    El mismo manto entonces nos ceñía,
    era tu forma una con la mía,
    y de dorada luz un limpio velo
    nos echaban los astros desde el cielo.



    Para comprender de cuánta ternura de sentimientos eran capaces las almas más nobles y delicadas de los árabes españoles, se debe leer la descripción del amor juvenil de uno de los más importantes escritores del siglo XI, tal como él mismo nos la ha dejado escrita.

    «En el palacio de mi padre, dice Ibn Hazm, vivía una joven, que recibía allí su educación. Tenía dieciséis años, y ninguna otra mujer se le podía comparar en beldad, entendimiento, modestia, discreción y dulzura. Las pláticas amorosas, el burlar y el reír no eran de su gusto, por lo cual hablaba poco.

    Nadie osaba levantar hasta ella sus pensamientos, y sin embargo, su hermosura conquistaba todos los corazones, pues, aunque orgullosa y reservada en dar muestras de su favor, era más seductora que las que conocen a fondo el arte de encadenar a los hombres. Su modo de pensar era muy severo y no mostraba inclinación alguna por los vanos deleites, pero tocaba el laúd de un modo admirable. Yo era entonces muy mozo, y sólo pensaba en ella. A veces la oía hablar, pero siempre en presencia de otros, y en balde busqué durante dos años una ocasión de hablarle sin testigos. Ocurrió en esto que se dio en nuestra casa una de aquellas fiestas que se acostumbraban en los palacios de los grandes, a la cual asistieron las mujeres de nuestra casa y las de mi hermano, y donde, por último, estuvieron convidadas también las mujeres de nuestros clientes y más distinguidos servidores. Después de pasar una parte del día en el palacio, fueron éstas a un pabellón, desde donde se gozaba de una magnífica vista de Córdoba, y tomaron asiento en un sitio desde el cual los árboles de nuestro jardín no estorbaban la vista. Yo fui con ellas, y me acerqué al hueco de la ventana donde se encontraba la joven; mas apenas me vio a su lado, cuando con graciosa ligereza se huyó hacia otra parte del pabellón. Yo la seguí, y se me escapó de nuevo. Mis sentimientos le eran ya harto conocidos, porque las mujeres poseen un sentido más perspicaz para descubrir las huellas del amor que se les profesa, que el de los beduinos para reconocer la vereda trillada en sus excursiones nocturnas por el desierto. Por dicha, ninguna de las otras mujeres advirtió nada de lo ocurrido, porque estaban todas muy embelesadas con la vista, y no prestaban atención.

    Cuando más tarde bajaron todas al jardín, las que tenían mayor influjo por su posición o por su edad, rogaron a la dama de mis pensamientos que entonase un cantar, y yo uní mi ruego a los de ellas. Así rogada, empezó, con una timidez que a mis ojos realzaba más sus encantos, a pulsar el laúd, y cantó los siguientes versos de Abbas, hijo de al-Ahnaf:

       En mi sol pienso sólo,
    en mi muchacha linda.
    ¡Ay, que perdí su huella
    tras de pared sombría!
    ¿Es de estirpe de hombres,
    o de los genios hija?
    Ejerce de los genios
    el poder con que hechiza;
    de ellos tiene el encanto,
    pero no la malicia.
    Es su cara de perlas,
    su talle palma erguida,
    blando aroma su aliento,
    ella gloria y poesía.
    Ser de la luz creado,
    graciosamente agita
    la veste vaporosa,
    y ligera camina;
    su pie no quiebra el tallo
    de flores ni de espigas.



    Mientras que cantaba, no fueron las cuerdas de su laúd, sino mi corazón, lo que hería con el plectro. Jamás se ha borrado de mi memoria aquel dichoso día, y aún en el lecho de muerte he de acordarme de él. Pero desde entonces, nunca más volví a oír su dulce voz, ni volví a verla en mucho tiempo.

    No la culpes, decía yo en mis versos, si es esquiva y huye. No merece por esto tus quejas. Hermosa es como la gacela y como la luna, pero la gacela es tímida, y la luna inasequible a los hombres.

    Me robas la dicha de oír tu dulce voz, decía yo además, y no quieres deleitar mis ojos con la contemplación de tu hermosura. Sumida del todo en tus piadosas meditaciones, entregada a Dios por completo, no piensas más en los mortales. ¡Cuán dichoso Abbas, cuyos versos cantaste! Y sin embargo, si aquel gran poeta te hubiese oído, se hubiese llenado de tristeza, te hubiera envidiado como a su vencedora, porque, mientras que cantabas sus versos, ponías en ellos un sentimiento de que el poeta carecía, o que no supo expresar.

    Entre tanto sucedió que, tres días después que al-Mahdi subió al trono de los califas, abandonamos nuestro nuevo palacio, que estaba en la parte de Oriente de Córdoba, en el arrabal de Zahira, y nos fuimos a vivir a nuestra antigua morada, hacia el Occidente, en Balat Mugit; pero, por razones que es inútil exponer aquí, la joven no se vino con nosotros. Cuando Hišam II subió otra vez al trono, caímos en desgracia con los nuevos dominadores; nos sacaron enormes sumas de dinero, nos encerraron en una cárcel, y cuando recobramos la libertad, tuvimos que escondemos. Entonces vino la guerra civil; todos tuvieron mucho que padecer, y nuestra familia más que todos. Entre tanto murió mi padre el 21 de Junio de 1012, y nuestra suerte no se mejoró en nada. Cierto día, asistiendo yo a las exequias de un pariente, reconocí a la joven en medio de las mujeres que componían el duelo. Muchos motivos tenía yo entonces para estar melancólico; se diría que venían sobre mí todos los infortunios, y sin embargo, no bien la volví a ver, me pareció que lo presente, con todas sus penas, desaparecía como por encanto. Ella evocó y trajo de nuevo a mi memoria mi vida pasada, aquellos días hermosos de mi amor juvenil, y por un momento volví a ser joven y feliz, como ya lo había sido. Pero ¡ay, este momento fue muy corto! Pronto volví a sentir la triste y sombría realidad, y mi dolor, acrecentado con las angustias de un amor sin esperanza, se hizo más devorador y violento.

    Ella llora por un muerto que todos estimaban y honraban, decía yo en mis versos que en aquella época compuse; pero el que vive aún tiene más derecho a sus lágrimas. Es extraordinario que compadezca a quien ha muerto de muerte natural y tranquila, y que no tenga compasión alguna de aquél a quien deja morir desesperado.

    Poco tiempo después, cuando el ejército de los berberiscos se apoderó de la capital, fuimos desterrados, y yo tuve que abandonar a Córdoba en el verano de 1013. Cinco años pasaron entonces, durante los cuales no vi a la joven. Por último, cuando en el año de 1018 volví a Córdoba, fui a vivir a casa de uno de mis parientes, donde la encontré de nuevo; pero estaba tan cambiada, que apenas la reconocí, y tuvieron que decirme quién era. Aquella flor, que había sido el encanto de cuantos la miraban, y que todos hubieran tomado para sí, a no impedirlo el respeto, estaba ya marchita; apenas le quedaban algunas señales de que había sido hermosa. En aquellos infelices tiempos, la que había sido criada entre la abundancia y el lujo de nuestra casa, se vio de pronto en la necesidad de acudir a su subsistencia por medio de un trabajo excesivo, no cuidando de sí misma ni de su hermosura. ¡Ay, las mujeres son flores delicadas; cuando no se cuidan, se marchitan! La beldad de ellas no resiste, como la de los hombres, a los ardores del sol, a los vientos, a las inclemencias del cielo y a la falta de cuidado. Sin embargo, tal como ella estaba, aún hubiera podido hacerme el más dichoso de los mortales si me hubiese dirigido una sola palabra cariñosa; pero permaneció indiferente y fría, como siempre había estado conmigo. Esta frialdad fue poco a poco apartándome de ella. La pérdida de su hermosura hizo lo restante.

    Nunca dirigí contra ella la menor queja. Hoy mismo no tengo nada que echarle en cara. No me había dado derecho alguno para estar quejoso. ¿De qué la podía yo censurar? Yo hubiera podido quejarme si ella me hubiese halagado con esperanzas engañosas; pero nunca me dio la menor esperanza; nunca me prometió cosa alguna».

    Hasta aquí lo que refiere Ibn Hamz de los amores de su juventud. Si examinamos ahora algunos cantos de amor de diversos autores, veremos qué variedad de tonos hay en ellos. El siguiente expresa el alborozo de un alma embriagada de felicidad al ver cumplidos todos sus deseos:

       ¡Alá permite que triunfe,
    y al fin la puerta me abre,
    por donde en noche sombría
    el alba espléndida sale!
    Alba su amor me concede;
    amigos, felicitadme,
    que a durar más su desdén,
    muriera yo de pesares.
    ¡Oh alcores!
    ¡Oh verdes ramos,
    florida gala del valle!
    ¡Y tú, gacela, Alba mía,
    que mi noche iluminaste!
    Pronto despierta cualquiera
    de la embriaguez en que cae;
    mas la que tú me infundiste
    jamás podrá disiparse.
    No hay censor que me la quite,
    aunque me reprenda grave;
    el mal llegó a tal extremo,
    que no me le cura nadie.



    El mismo júbilo inspira esta otra composición:

       No bien el sol se hundiera entre celajes de oro,
    y mostrase la luna su claro resplandor,
    me prometió la dama gentil a quien adoro
    venir a mi morada en alas del amor.
    Y vino, como viene la luz de la mañana,
    cuando nace en oriente, y dora y besa el mar.
    Aérea deslizándose, y cual rosa temprana,
    el ambiente llenando de aromas al pasar.
    Como en cada capítulo del Alcorán severo
    besa todas las letras el piadoso lector,
    do estampaba la huella su breve pie ligero,
    besaba yo la tierra con amante fervor.
    Iluminó mi estancia, cual la luna radiante;
    mientras todos dormían, velábamos allí;
    y yo no me cansaba de besar su semblante
    y de estrecharla al seno con dulce frenesí.
    Al fin a separarnos nos obligó la aurora.
    ¡Noche al-Kadir! ¡oh noche bendita por Alá!
    Más goces y misterios y dichas atesora
    la noche que a su lado bendita pasé ya.



    No son menos apasionados los versos en que la princesa Umm al-Kiram celebra a su querido al-Sammar:

       ¿Quién extraña el amor que me domina?
    Él solo le mantiene,
    rayo de luna que a la tierra viene,
    y con su amor mis noches ilumina.
    Él es todo mi bien, toda mi gloria;
    cuando de mí se aleja,
    ansioso el corazón, nunca le deja.
    Y le guarda presente la memoria.


    Cualquiera pensaría, al leer la siguiente composición de Said Ibn Yudi, que es obra de un Minnesänger o un trovador. Y sin embargo, el poeta autor de los versos vivió mucho antes, en el siglo IX:

       Desde que su voz oí,
    paz y juicio perdí;
    y su dulce cantinela
    me dejó tan sólo pena
    y ansiedad en pos de sí.
    Jamás a verla llegué.
    Y en ella pensando vivo;
    de su voz me enamoré,
    y mi corazón cautivo
    por su cantar le dejé.
    Quien por ti, Yuyana, llora,
    tu nombre, escrito en el seno,
    pronuncia, y piedad implora,
    Cual un monje nazareno
    de aquella imagen que adora.



    Esta otra breve canción parece un suspiro arrancado de lo íntimo del pecho por el dolor de la ausencia:

       Lejos de ti, hermosa,
    la pena me causas
    que un pájaro siente
    si quiebran sus alas.
    Sobre el mar anhelo
    volar do te hallas,
    antes que la ausencia
    la muerte me traiga.



    Muchos de los cantares cortos recuerdan de una manera pasmosa las seguidillas improvisadas que todas las noches se cantan, al son de la guitarra, bajo los balcones de Andalucía. Así las que siguen:

       En el cielo la luna
    radiante luce,
    pero pronto se vela
    de negras nubes;
    que, al ver tu cara,
    envidiosa se esconde
    y avergonzada.


       Una eternidad dura
    la noche triste
    para el enamorado
    que llora y gime;
    mientras él vela,
    ni querida ni amigos
    oyen sus quejas.


       La desdicha me tiene
    de ti muy lejos,
    mas a tu lado vive
    mi pensamiento:
    tu dulce imagen,
    vagando ante mis ojos
    llorar me hace.



    Una idea que se repite a menudo es la de que dos amantes se ven mutuamente en sueños durante la ausencia, y de esta suerte hallan algún consuelo en su aflicción. Ibn Jafaya canta:

       Envuelta en el denso velo
    de la tenebrosa noche,
    vino en sueños a buscarme
    la gacela de los bosques.
    Vi el rubor que en sus mejillas
    celeste púrpura pone,
    besé sus negros cabellos,
    que por la espalda descoge,
    y el vino aromoso y puro
    de nuestros dulces amores,
    como en limpio, intacto cáliz,
    bebí en sus labios entonces.
    La sombra, rápida huyendo,
    en el Occidente hundiose,
    y con túnica flotante,
    cercada de resplandores,
    salió la risueña aurora
    a dar gozo y luz al orbe.
    En perlas vertió el rocío,
    que de las sedientas flores
    el lindo seno entreabierto
    ansiosamente recoge;
    rosas y jazmines daban
    en pago ricos olores.
    Mas para ti y para mí,
    ¡oh gacela de los montes!
    ¿Qué más rocío que el llanto
    que de nuestros ojos corre?



    Ibn Darray expresa el mismo pensamiento más sencillamente:

       Si en los jardines que habita
    me impiden ver a mi dueño,
    en los jardines del sueño
    nos daremos una cita.



    En la canción que sigue reproduce la misma idea el príncipe heredero Abd al-Rahman:

       ¡Oh desdeñosa gacela mía!
    Tu dulce boca nunca me envía
    palabra alguna que dé consuelo.
    ¡Qué mal respondes a tanto anhelo!
    ¡Qué mal me pagas tanto amor!
    Como con flechas enherboladas
    hieres mi alma con tus miradas,
    y ni das bálsamo para la herida,
    ni esa tu hermosa forma querida
    mandas en sueños al amador.



    Estos otros versos respiran una pasión tierna y profunda:

       ¿No tendrá fin esta noche?
    ¿No dará jamás alivio
    El alba a quien vela y gime
    de tu hermosura cautivo?
    El dolor me oprime el seno,
    y del corazón herido
    arranca violentamente
    apasionados suspiros.
    En la cama me revuelvo,
    sin quedar nunca tranquilo,
    cual si estuviese erizada
    de mil puñales buidos.
    Enamorado me quejo,
    y a ti mis ayes dirijo;
    sé piadosa, oh muy amada,
    sé menos dura conmigo.
    Mas sólo quien de amor sabe
    comprenderá mi martirio.
    Cuánto queman las heridas
    que amor en mi pecho hizo;
    tú no, que en vez de sanarlas,
    las renuevas con ahínco,
    y al fin me hieres de muerte,
    del alma en el centro mismo.



    En esta otra composición hay un sentimiento más blando:

       Pon en tu pecho brío,
    ¡oh mi querida Selma!
    A fin de que resistas
    el dolor de la ausencia.
    Al apartarme ahora
    de tu sin par belleza,
    soy como condenado
    que aguarda la sentencia;
    pues nunca manda el cielo
    más espantosa pena
    que la de separarse
    dos almas que se quieran.
    Separación y muerte
    igual dolor encierran,
    aunque al muerto acompañen
    con llantos a la huesa.
    De nuestro amor se rompe
    la florida cadena,
    el nudo de mi pecho
    y tu pecho se quiebra
    ramos del mismo tronco
    son esta angustia acerba
    y el placer que tuvimos
    en comunión estrecha.
    Siempre el mayor deleite
    mayor pesar engendra,
    y la más dulce vida
    más amarga tristeza.



    Por último, muchas de las poesías eróticas de los árabes españoles son, como acontece a menudo con los versos de los pueblos meridionales, más bien que la expresión inmediata del sentimiento, un ingenioso juego de palabras, y una multitud de imágenes acumuladas por la fantasía y el entendimiento reflexivo. A esta clase pertenecen las composiciones que voy a citar. De Ibn Jafaya:

       Cuántas noches contigo, deliciosas,
    vino en el mismo cáliz yo bebía,
    y nuestro hablar suave parecía
    el susurro del céfiro en las rosas.
    Perfume dulce el cáliz exhalaba;
    pero más nuestros juegos; más las flores
    que de tu seno y ojos seductores
    y de tus frescos labios yo robaba.
    Sueño, embriaguez, un lánguido quebranto
    rindió tu cuerpo hermoso,
    que entre mis brazos a posarse vino;
    pero la sed, en tanto,
    apagar quiso el corazón ansioso,
    de tu boca en el centro purpurino,
    fue entonces limpia y rutilante espada
    y fue bruñido acero tu figura,
    al desnudar la rica vestidura
    tan primorosamente recamada.
    Y yo estreché con lazo cariñoso
    tu esbelto talle y delicado seno,
    y besé tu sereno
    rostro, que sol hermoso
    para mi bien lucía,
    dando ser a mi alma y alegría.
    Toqué con ambas manos
    toda la perfección de tu hermosura,
    anchas caderas y cintura breve,
    y dos alcores cándidos, lozanos,
    que separa de un valle la angostura
    y que están hechos de carmín y nieve.



    De Ibn Baqi:

       Cuando el manto de la noche
    se extiende sobre la tierra,
    del más oloroso vino
    brindo una copa a mi bella.
    Como talabarte cae
    sobre mí su cabellera,
    y como el guerrero toma
    la limpia espada en la diestra,
    enlazo yo su garganta,
    que a la del cisne asemeja.
    Pero al ver que ya reclina,
    fatigada, la cabeza,
    suavemente separo
    el brazo con que me estrecha,
    y pongo sobre mi pecho
    su sien, para que allí duerma.
    ¡Ay! el corazón dichoso
    me late con mucha fuerza.
    ¡Cuán intranquila almohada!
    No podrá dormir en ella.



    De Ibn Saraf:

       Con su gracia y sus hechizos
    enciende en mi corazón
    una vehemente pasión
    la niña de negros rizos.
    No da sombra a su mejilla,
    sobre los claveles rojos,
    el cabello, porque brilla
    cual sus negrísimos ojos.



    De Abd Allah Ibn Abd al-Aziz:

       Danos ventura, mostrándote,
    ¡oh luna de las mujeres!
    ¿Habrá más dulce ventura
    que la ventura de verte?
    Todos dicen a una voz,
    donde quiera que apareces:
    ¡Ya ilumina nuestra noche
    la luna resplandeciente!
    Pero yo al punto replico
    que la luna sólo tiene
    una noche luz cumplida,
    y tú la difundes siempre,
    por Alá juro, señora,
    que hasta el sol, cuando amanece,
    no sale a dar luz al mundo
    mientras tú no se lo ordenes;
    porque ¿cómo podrá el sol
    teñir de grana el Oriente,
    sin que tus frescas mejillas
    vivo rosicler le presten?



    De al-Rusafi, A una tejedora:

       Olvida tus amores,
    me dicen los amigos;
    no es digna la muchacha
    de todo tu cariño.
    Yo siempre les respondo:
    vuestro consejo admito;
    mas seguirle no puede
    mi corazón cautivo,
    de su dulce mirada
    me retiene el hechizo,
    y el olor que en sus labios
    entre perlas respiro.
    si echa la lanzadera,
    brincan todos los hilos,
    y mi corazón brinca,
    y versos la dedico.
    Si en el telar sentada,
    forma un bello tejido,
    me parece que urde
    y trama mi destino.
    Mas si entre las madejas
    trabajando la miro,
    me parece una corza
    que en la red ha caído.



    De Ibn al-Abbar, La cita nocturna:

       Recatándose medrosa
    de la gente que la espía,
    con andar tácito y ágil
    llegó mi prenda querida.
    Su hermosura por adorno,
    en vez de joyas, lucía.
    Al ofrecerle yo un vaso
    y darle la bienvenida,
    el vino en su fresca boca
    se puso rojo de envidia.
    Con el beber y el reír
    cayó en mi poder rendida.
    Por almohada amorosa
    le presenté mi mejilla.
    Y ella me dijo: en tus brazos
    dormir anhelo tranquila.
    Durante su dulce sueño
    a robar mil besos iba;
    mas ¿quién sacia el apetito
    robando su propia finca?
    Mientras esta bella luna
    sobre mi seno yacía,
    se oscureció la otra luna,
    que los cielos ilumina,
    pasmada dijo la noche:
    ¿quién su resplandor me quita?
    ¡Ignoraba que en mis brazos
    la luna estaba dormida.



    De Umayya Ibn Abu-l-Salt, A una bella escanciadora:

       Más que el vino que escancia,
    vierte rica fragancia
    la bella escanciadora,
    y más que el vino brilla
    en su tersa mejilla
    el carmín de la aurora.
    Pica, es dulce y agrada
    más que el vino su beso,
    y el vino y su mirada
    hacen perder el seso.



    Estos delicados versos son del príncipe Izz al-Dawla:

       Lleno de afán y tristeza,
    este billete te escribo,
    y el corazón, si es posible,
    en el billete te envío.
    Piensa al leerle, señora,
    que hasta ti vengo yo mismo;
    que sus letras son mis ojos
    y te dicen mi cariño.
    De besos cubro el billete,
    porque pronto tus pulidos
    blancos dedos romperán
    el sello del sobreescrito.



    El poeta Abu Amir dirigió a la hermosa Hind, tan célebre por su talento en música y poesía, la siguiente invitación para que viniese a su casa con el laúd:

       Ven a mi casa; ansía tu presencia
    un círculo de amigos escogido;
    escrúpulo no tengas de conciencia,
    que no se beberá nada prohibido.
    Ven, Hind; que agua clara
    sólo como refresco se prepara.
    De ruiseñores un amante coro
    en mi jardín oímos;
    mas todos preferimos
    tu voz suave y tu laúd sonoro.