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  • 05/02/17--03:04: OLLI-PEKKA TENNILÄ [20.122]

  • Olli-Pekka Tennilä

    Olli-Pekka Tennilä nació en 1980 en Kuopio, Finlandia.  Es co-fundador de la editorial Poesia. Su primer libro, Ololo apareció en 2008. Su segundo poemario Yksinkeltainen on kaksinkeltaista ganó el premio Runeberg. Olli-Pekka reside en Jyväskylä, Finlandia. 



    La poesía finlandesa actual 
    Traducción de Mohsen Emadi y Arturo Loera
    http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php/4590#2



    Notas a alguien que ha estado presente todo el tiempo.
    De pronto resulta que ahí hay alguien.
    Ha estado todo el tiempo.
    Tal vez siempre.


    *

    El aire pesa.
    Un reino de oxígeno denso.
    Cuando alguien ha pasado, los remolinos permanecen.


    *

    O se repite a sí mismo.

    Qué pasa si él es el vacío,
    Y así se repite.

    O como el vacío.


    *

    Una cantidad importante de la vida lo considera como un lugar,
    pedazo de un lugar. Pertenece a un lugar.

    Lleno de cráteres, sombreados,
    lados oscuros.


    *

    De vez en cuando una cerca —cualquier cerca—

    resulta ser una tabla igual que en una cubierta de algún barco.


    *

    De repente llueve. Podría suceder cualquier cosa.
    Pero llueve. Sólo llueve.

    *

    Llámalo casualidad.
    Llama.
    Tal vez ya está en camino.

    *

    En la esquina de unos ojos, siempre están algunos animales atrapados.
    Defienden su territorio.

    *

    De vez en cuando las nubes se producen sobre el abismo.
    Alrededor de él bostezan.
    El tiempo es alto.


    *

    Las estructuras ligeras giran a toda prisa y forman una pista. Cuelgan —evitan moverse
    retrasar 
    el momento cuando todo resulta claro, que no hay nada para colgarse.
    Lo llaman: 
    volar. Pero las aves, él lo ha notado, no volaron realmente.
    Más bien nadaron a través del aire. Es más, luego, viendo a los peces, parecía
    como... si uno pudiera hablar de volar.


    *

    Es gratificante observar a las aves, y los chicos pueden permitirse verlos. 
    El investigador de los bichos se agacha y gira los tallos. Está explorándolos. Las subespecies de observadores son innumerables. A menudo el recolector se esconde a sí mismo. Cuanto más profundo va, más raras serán las observaciones. Pero el acto de ocultar abarca una posibilidad para notar algo grande y muy sensible. A medida que crece el objetivo—como si ganara la rareza de un unicornio— también las expectativas crecen sin límite. Ambos, en la capacidad de ocultar su rareza, son, al final, una consecuencia directa del tamaño y frecuencia del objetivo.

    *

    Aquellos que llegan por todas partes como a una posada en medio de la tormenta.
    Aquellos que comienzan a hablar de inmediato como si debiéramos compartir el mismo
    destino, un barco y algunas otras circunstancias extrañas.
    Aquellos que siembran la fraternidad y la hermandad en donde no había hace sólo un momento. No es necesario decirlo: están en lo correcto.

    Aquellos que siguen la misma discusión en todas partes, aunque sus compañeros cambien. Aquellos para los que un pasajero es una piedra de toque y una fuente de información, y aquellos, que cuando hablan, tienden enojarse y demandan respuestas donde quiera que se pierden, están en lo correcto.

    Aquellos cuyo paso es incierto como los pasos de un niño, aunque pisoteaban el mismo camino por décadas, están en lo correcto.

    Aquellos que un día determinado se interesan en todo lo que se enfrentan, aunque generalmente sólo en algunas cosas, pero en ese día y a partir de ahí cada día, al parecer, en todo. Ellos gastan. Sabemos que no pueden pagarlo. Tarde o temprano van hacia abajo y hacia fuera. No sabemos que han gastado o a donde van. Generalmente: en qué han caído. Pero cualquiera puede entender que esto no puede seguir. Este es el principio del fin. Están en lo correcto.





    OLLI-PEKKA TENNILÄ

    Olli-Pekka Tennilä (s. 1980) on jyväskyläläinen runoilija ja Osuuskunta Poesian perustajajäsen.

    Hänen esikoisteoksensa Ololo (ntamo) ilmestyi vuonna 2008 ja toinen teos Yksinkeltainen on kaksinkeltaista (Poesia 2012) voitti Runeberg-palkinnon.

    TEOKSET

    Ontto harmaa (2016)
    Yksinkeltainen on kaksinkeltaista (2012)





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  • 05/02/17--03:22: GASPARA STAMPA [20.123]

  • Gaspara Stampa

    Gaspara Stampa (Padua, 1523 - Venecia, 1554) fue una poeta italiana.

    Nacida en Padua alrededor de 1523 en una familia noble oriunda de Milán, después de la muerte de su padre, Gaspara Stampa se trasladó a Venecia con la madre, su hermano Baldassarre, que también era poeta y su hermana Cassandra, cantante profesional. Suficientemente educada en literatura y música, por cuenta de su fuerte personalidad, Gaspara vivió diversas experiencias amorosas libres, que influenciaron profundamente su vida y su producción poética. Los románticos veían en ella una nueva Safo, aunque su vida haya sido corta pero vivida intensamente. La historia de la poeta debe ser analizada dentro del contexto de su época, donde las relaciones sociales, inclusive amorosas, debían ser cumplidas por medio de un ceremonial y de una serie de convenciones específicas. Entre estas relaciones, debe ser destacada la que ella mantuvo con el conde Collaltino di Collalto, que duró cerca de tres años (1548-1551) y terminó con el abandono de la poeta, que experimentó una profunda crisis religiosa.

    Obras

    Rime (obra póstuma)



    Gaspara Stampa, rimas

    Traducción Eleonora González Capria




    Nota preliminar y versiones de Eleonora González Capria

    Inscriptos en el petrarquismo, que ofrecía a la práctica individual un modelo poético y lingüístico legitimado dentro del cual realizarse, vieron la luz, a lo largo del Cinquecento, numerosos cancioneros escritos por mujeres. Rime (1554) de Gaspara Stampa, publicado póstumamente por su hermana Cassandra, se encuentra entre estos.

    Al recorrer el inventario de las fabulaciones que se idearon en torno de la vida de Stampa pueden hallarse insólitas invenciones: una desconocida ascendencia aristocrática; un hipotético retrato de la autora atribuido al pintor Guercino da Cento, nacido treinta y siete años después de la muerte de la poetisa; y los rumores de un envenenamiento adjudicado, alternativamente, a su propia mano y a la de su amado.

    Gaspara Stampa nació en Padua, se conjetura que alrededor de 1523, y murió en Venecia el 23 de abril de 1554, como resultado de fiebre, cólicos y mal de matriz. La especial relevancia de este último hecho, asentado en los registros parroquiales, recae en que conforma uno de los pocos eventos de la historia de la poeta debidamente documentados. Y es que en la figura de Stampa parece profundizarse aquello que conformó un elemento constituyente de la creación de Francesco Petrarca: la fusión del yo poético y el yo empírico. Pero si Petrarca fabricó cuidadosamente (por medio de fechas, anotaciones marginales y escritos variados) el tejido entre vida y obra, el cual los lectores habrían de desenredar a través de los años, en el caso de Stampa han sido los lectores quienes, a lo largo de los siglos, han interpretado su obra lírica como una biografía y han hecho de su vida la sustancia de numerosas biografías ficcionales. Las causas de este proceso complementario tal vez residan en el misterio en el que permanece envuelta la existencia de Stampa. Las consecuencias, no obstante, han sido específicas: la evaluación del poemario como un reflejo, desprovisto de mediación y de arte, de lo acontecido y el uso de las composiciones en él incluidas para sostener una posición preconcebida en cuanto a la condición de virtuosa abandonada o cortesana deshonesta de su autora, en un debate que lleva ya cien años y que se ha acumulado como un peso sobre su obra.

    A diferencia de otros cancioneros de poetisas contemporáneas, el volumen póstumo de las Rime alcanzó en el siglo XVI una única edición; fue innegablemente un fracaso editorial que se contrapuso al éxito social y al reconocimiento artístico, no sólo en el ámbito literario sino ante todo en el musical, que Stampa recibió entre sus coetáneos. La palabra poética viva, ejecutada en los ridotti venecianos, fue olvidada en la letra impresa por doscientos años, hasta su segunda edición, en 1738; con ella comenzó una lenta peregrinación del extranjero hasta los confines del canon literario.

    La colección de 1554 reúne 310 composiciones (sonetos, madrigales, sextinas, canciones y capitoli) y en sus folios el sentido se construye, simultáneamente, en cada poema individual y en la narración que cada fragmento lírico, anclado en un eje temporal, puede producir en relación con aquellos que lo preceden y suceden. Reflexiones, esperanzas y arrepentimientos acompañan a tres devociones: la del conde Collaltino de Collalto, destinatario del poemario; la de Bartolomeo Zen, un breve amor posterior; y la de Dios. Sin embargo, el corazón de las rimas de Stampa se lee en los versos que a ella dedicó Rainer Maria Rilke en su “Primera elegía”: “¿Es que has pensado lo suficiente en Gaspara Stampa (…) ¿No es tiempo de que al amar nos liberemos de lo amado y estremecidos resistamos:/ como la flecha resiste el anhelo de la cuerda, para,/ recogida en el arrojo,/ ser más que ella misma?” (trad. Jorge Mejía Toro). En la pasión amorosa, que trasciende su objeto, la amante fiel encuentra la ilimitada materia para su escritura y el fundamento de la pervivencia de su voz. Este es el verdadero tema, subyacente e íntimo de las rimas: la desmedida y, por ello, divina entrega del yo lírico.

    Las razones de la traducción se hallan implícitas en las observaciones ya expuestas. La tarea se funda en el deseo de regresar a la lectura de una obra literaria (hasta tanto la Historia nos revele con indicios más definitivos quién fue, en sus ocupaciones cotidianas y privadas, Gaspara Stampa) tan cautivante que, a través del tiempo, fue convertida en la biografía ideal de su autora.

    Los sonetos aquí presentados constituyen tan solo un corto derrotero por las páginas del cancionero y sus versiones en endecasílabos blancos integran un proyecto en curso de traducción de las Rime. En la búsqueda del inasequible equilibrio entre sentido y sonido, las versiones persiguen, en primer lugar, el verso paroxítono, que ha preocupado a los traductores y escritores de la tradición petrarquista castellana ya desde 1552; y, en segundo lugar, el depurado léxico de Stampa, quien, a la manera de su modelo, ensaya, con sutiles variaciones y repeticiones, cientos de poemas a partir de un acotado número de voces.

    Se transcribe la numeración establecida por Abdelkader Salza en 1913, dado que ha sido la más reproducida. No obstante, se restaura, entre corchetes y cuando así corresponde, el ordenamiento original de la primera edición, más próximo quizás al concebido por su autora. Pero incluso esta presunción, por la ausencia de un manuscrito autógrafo, deberá permanecer también en la incertidumbre.
      



    5

    A menudo comparo a mi señor
    con el cielo. Es el sol su bello rostro;
    las estrellas, sus ojos; y cuando habla
    suena la música del dios de Delos. 

    La tempestad, la lluvia, el trueno, el hielo
    son su cólera, cuando se enfurece;
    el tiempo calmo y claro es cuando quiere
    rasgar, amable, el velo de su furia. 

    La primavera, el retoñar de flores,
    es cuando hace aflorar mis esperanzas,
    prometiendo que así serán mis días. 

    Llega el horrible invierno cuando cambia
    y amenaza con irse y olvidarme,
    privarme de mis bienes más preciados.





    Io assimiglio il mio signor al cielo 
    meco sovente. Il suo bel viso è ‘l sole;
    gli occhi, le stelle; e ‘l suon de le parole
    è l’armonia, che fa ‘l signor di Delo.

    Le tempeste, le piogge, i tuoni e ‘l gelo
    son i suoi sdegni, quando irar si suole;
    le bonacce e ‘l sereno è quando vuole
    squarciar de l’ire sue benigno il velo.

    La primavera e ‘l germogliar de’ fiori
    è quando ei fa fiorir la mia speranza,
    promettendo tenermi in questo stato.

    L’orrido verno è poi, quando cangiato
    minaccia di mutar pensieri e stanza,
    spogliata me de’ miei più ricchi onori.




    7

    Damas, quien quiera ver a mi señor
    busque un hombre de aspecto hermoso y dulce,
    en años joven y en sapiencia viejo,
    la imagen de la gloria y el valor: 

    con el cabello rubio y tez lozana,
    de estatura alta y con espaldas anchas,
    y, en conclusión, perfecto en cada acto,
    salvo un poco (¡ay!) cruel en el amor.

    Y que busque después quien quiera verme
    una mujer que muestra en su semblante
    la imagen de la muerte y el martirio, 

    hogar de la lealtad firme y constante,
    una mujer que llora, arde y suspira,
    sin lograr que su amado cruel se apiade.





    Chi vuol conoscer, donne, il mio signore,
    miri un signor di vago e dolce aspetto,
    giovane d’anni e vecchio d’intelletto,
    imagin de la gloria e del valore:

    di pelo biondo, e di vivo colore,
    di persona alta e spazioso petto,
    e finalmente in ogni opra perfetto,
    fuor ch’un poco (oimè lassa!) empio in amore.

    E chi vuol poi conoscer me, rimiri 
    una donna in effetti ed in sembiante 
    imagin de la morte e de’ martìri,

    un albergo di fé salda e costante,
    una, che, perché pianga, arda e sospiri, 
    non fa pietoso il suo crudel amante.






    32

    Yo te lo juro, Amor, por tus saetas
    y por tu antorcha poderosa y santa:
    aunque arda el corazón y se deshaga,
    y me hieran las flechas, no me importa.

    Busca por el pasado y el futuro,
    y elige la mujer que tú prefieras,
    no hubo ni habrá amante que sintiera
    llamas tan vivas, dardos tan agudos;

    porque nace una fuerza de esta pena,
    que supera al dolor y que lo engaña,
    al punto que no duele, o no se siente.

    Lo que me mortifica en cuerpo y alma,
    el miedo que me empuja hacia la muerte
    es que mi fuego sea llamarada.




    32 

    Per le saette tue, Amor, ti giuro,
    e per la tua possente e sacra face,
    che, se ben questa m'arde e 'l cor mi sface,
    e quelle mi feriscon, non mi curo;

    quantunque nel passato e nel futuro
    qual l'une acute, e qual l'altra vivace,
    donne amorose, e prendi qual ti piace,
    che sentisser giamai né fian, né fûro;

    perché nasce virtù da questa pena,
    che 'l senso del dolor vince ed abbaglia,
    sì che o non duole, o non si sente appena.

    Quel, che l'anima e 'l corpo mi travaglia,
    è la temenza ch'a morir mi mena,
    che 'l foco mio non sia foco di paglia.



      
    78

    Amor, cubre los ojos que me ataron
    para que nunca vean la belleza,
    la buena educación, la cortesía
    de las mujeres bellas que hay en Francia; 

    que mi vida, que ahora es dulce y grata,
    no se llene de llanto y aspereza
    porque desprecio todo en este mundo,
    excepto por su luz clara y serena. 

    Y si él encuentra, por azar, alguna
    que sea digna de su amor y encienda
    su corazón con fuerza y con constancia, 

    hiérelo con el plomo de tu flecha,
    o dame muerte con tu flecha de oro,
    que no quiero vivir de esa manera.




    78 

    Gli occhi onde mi legasti, Amor, affrena,
    sì che non veggan mai altra bellezza,
    altra creanza ed altra gentilezza
    di belle donne, onde la Francia è piena;

    acciò che quanto ora è dolce ed amena,
    non sia piena di lagrime e d’asprezza
    la vita mia, ch’ogn’altra cosa sprezza,
    fuor che la luce lor chiara e serena.

    E, s’egli avien che sia lor mostro a sorte
    obietto che sia degno esser amato,
    ed accenda quel cor tenace e forte,

    ferisci lui col tuo stral impiombato,
    o con quel d’oro dona a me la morte,
    perché viver non voglio in tale stato.




    124

    Señor, yo sé que en mí ya no estoy viva,
    y veo que en usted también he muerto,
    y el alma, que le di, ya no soporta
    seguir guardando su deseo esquivo.

    Y este llanto, que nace de mis ojos,
    no sé quién lo hace atravesar la puerta,
    ni quién mueve mi mano y la acompaña
    todas las veces que de usted escribo.

    Es un milagro extraño y cruel de veras,
    que una esté viva, y no esté viva, y muera,
    y sienta todo y ya no sienta nada;

    quien observe esta confusión cambiante
    pensará que mi forma verdadera
    es una imagen de Eco y de Quimera.




    124

    Signor, io so che 'n me non son più viva,
    e veggo omai ch'ancor in voi son morta,
    e l'alma, ch'io vi diedi, non sopporta
    che stia più meco vostra voglia schiva.

    E questo pianto, che da me deriva,
    non so chi 'l mova per l'usata porta,
    né chi mova la mano e le sia scorta,
    quando avien che di voi talvolta scriva.

    Strano e fiero miracol veramente,
    che altri sia viva, e non sia viva, e pèra,
    e senta tutto e non senta niente;

    sì che può dirsi la mia forma vera,
    da chi ben mira a sì vario accidente,
    un'imagine d'Eco e di Chimera.



      
    154

    Mortifícame, Amor, dame tormentos,
    quítame a aquel que quiero siempre cerca,
    quítame, cruel y desleal, con eso
    toda mi paz y todo mi contento, 

    hazme triste y feliz en un momento,
    dame más muertes con un golpe solo,
    vuélveme un mal ejemplo de mi sexo,
    que de seguirte igual no me arrepiento. 

    Porque, si pienso sobre aquellas luces,
    que, estando cerca o lejos, me acompañan
    por tu arduo y peligroso sendero, 

    siento fuerzas que al corazón confortan,
    y cuando eres más cruel y más violento
    con más facilidad él te soporta.
      




    154 

    Straziami, Amor, se sai, dammi tormento,
    tommi pur lui, che vorrei sempre presso, 
    tommi pur, crudo e disleal, con esso 
    ogni mia pace ed ogni mio contento,

    fammi pur mesta e lieta in un momento,
    dammi più morti con un colpo stesso,
    fammi essempio infelice del mio sesso, 
    che per ciò di seguirti non mi pento. 

    Perché, volgendo a quei lumi il pensiero, 
    che vicini e lontani mi son scorta
    per l’aspro, periglioso tuo sentiero, 

    move da lor virtù, che ‘l cor conforta
    sì che, quanto più sei crudele e fiero,
    tanto più facilmente ei ti comporta.




    171

    Señor, podrá privarme de usted mismo
    con ese corazón, duro diamante,
    y tener otra dama como amante:
    nada podría lastimarme más; 

    pero ya no podrá privarme igual
    de su imagen, de su semblante santo,
    que están siempre conmigo, noche y día,
    desde que Amor me puso entre sus siervos; 

    y no podrá privarme del deseo,
    que por usted ardió fogosamente,
    ni del fuego y las lágrimas que lloro. 

    En mi martirio atroz ellos serán
    un dulce amparo, y el recuerdo ardiente
    del goce que sentí y que he perdido. 





    171 

    Voi potete, signor, ben tôrmi voi 
    con quel cor d’indurato diamante, 
    e farvi d’altra donna novo amante; 
    di che cosa non è, che più m’annoi;

    ma non potete già ritormi poi
    l’imagin vostra, il vostro almo sembiante,
    che giorno e notte mi sta sempre innante,
    poi che mi fece Amor de’ servi suoi;

    non potete ritôrmi quei desiri, 
    che m’acceser di voi sì caldamente,
    il foco, il pianto, che per gli occhi verso.

    Questi mi fien ne’ miei gravi martìri
    dolce sostegno, e la memoria ardente
    del diletto provato, c’han disperso.





    311 [278]

    Triste y contrita por mis graves faltas
    y por mi desvarío largo y leve,
    y por haber gastado el tiempo breve
    de la vida fugaz en amor vano, 

    a ti, Señor, que ablandas corazones,
    y vuelves cálida la nieve helada,
    y alivias la pesada y dura carga 
    de quien se enciende en tu ardor sagrado,

    recurro; y ruego que me des tu mano
    y me saques del mar, del cual yo sola
    no podría salir si lo intentase. 

    Tú quisiste, Señor, morir por todos,
    tú salvaste a la humanidad entera;
    dulce Señor, ¡no dejes que me muera!



    311 [278]

    Mesta e pentita de' miei gravi errori
    e del mio vaneggiar tanto e sì lieve,
    e d'aver speso questo tempo breve
    de la vita fugace in vani amori,

    a te, Signor, ch'intenerisci i cori,
    e rendi calda la gelata neve,
    e fai soave ogn'aspro peso e greve
    a chiunque accendi di tuoi santi ardori,

    ricorro; e prego che mi porghi mano
    a trarmi fuor del pelago, onde uscire,
    s'io tentassi da me, sarebbe vano.

    Tu volesti per noi, Signor, morire,
    tu ricomprasti tutto il seme umano;
    dolce Signor, non mi lasciar perire! 






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  • 05/02/17--04:14: JOSE B. GONZALEZ [20.124]

  • Jose B. Gonzalez

    Jose B. Gonzalez nació en San Salvador, El Salvador y emigró a New London, Connecticut a la edad de ocho años. No sabía una palabra en inglés y ahora tiene un doctorado en lengua inglesa. Gonzalez es un orador reconocido en EE. UU. y ha sido ponente plenario en varias universidades, incluyendo Harvard y Cornell University, y en instituciones y organizaciones como el Smithsonian Latino Center, el Smithsonian Museum of the American Indian y el Smithsonian Museum of African Art.

    Fue becario de Fullbright en Barcelona, España y ha participado en programas de radio en National Public Radio. Algunas de sus publicaciones han aparecido en revistas literarias como Quercus Review, Callaloo y Palabra, entre otras. Su poesía es parte de las antologías Theatre Under My Skin: Contemporary Salvadoran Poetry, Coloring Book, Nantucket: A Collection y Latino Boom: An Anthology of U.S. Latino Literature, que también coeditó.

    Ha recibido varios premios por sus esfuerzos para mejorar las condiciones de jóvenes latinos en EE. UU. que desean obtener una carrera universitaria. Es autor del poemario Toys Made of Rock y es fundador y coordinador de LatinoStories.com. Enseña literatura latina, creación literaria y composición, y oratoria en New London, CT.

    Gonzalez es un poeta contemporáneo que se preocupa por el bienestar académico de las jóvenes generaciones de latinos en EE. UU. Comparte su propia historia, su llegada a la costa noreste, su proceso de adquisición de lenguaje y su manera de ver el mundo. Una visión que cambió radicalmente, primero, por la guerra en El Salvador, luego por su llegada a un mundo urbano donde la manera de hacer las cosas, los sonidos, los olores y los sabores eran otros.

    Esos nuevos sonidos los hizo suyos con el pasar de los años. Las palabras en inglés se volvieron naturales, fluidas y las usa magistralmente hoy en día en su poesía. En sus poemas nos habla de una infancia precaria, una infancia donde la imaginación era necesaria para sobrevivir, tanto en El Salvador como en EE. UU., ese país desconocido con una sintaxis diferente, con ritmos lingüísticos distintos.

    Leemos en inglés su impecable poesía y nos damos cuenta de un dolor adormecido que comparte con el lector para entender, quizá hasta él mismo, ese complejo proceso de adaptación que experimentó, a través de los ojos de un niño de ocho años. Gonzalez no olvida El Salvador, pero muchos de sus recuerdos son luces de una guerra en medio de la noche o la ansiedad causada por la espera de una madre que trabajaba doble turno para obtener el dinero necesario para salir de El Salvador y alcanzar al padre en EE. UU.

    Lo motiva a ilusión de ser una familia otra vez, aunque, como he mencionado anteriormente, la adaptación a esa nueva realidad haya sido complicada y hasta dolorosa. La mayor parte de la poesía de Gonzalez está escrita en inglés. Usa, en múltiples ocasiones, poesía concreta, y cuando lo leemos sentimos que la voz lírica es la de un padre que quiere lo mejor para sus hijos, una voz con experiencia que plantea posibilidades sin ser paternalista.

    Esa voz lírica guía, muestra el camino a otros jóvenes que han dejados sus países de origen o que son primeras generaciones en EE. UU., no es dictaminadora ni les dice qué hacer, pero comparte sus propias experiencias y crea un sentimiento de esperanza. Gonzalez mismo es un ejemplo exitoso en la sociedad estadounidense; he tenido la fortuna de convivir con su bella familia y de haber charlado con algunos de sus estudiantes; la atención esmerada que pone a cada uno de ellos es admirable y la respuesta de sus estudiantes para él es digna de reconocerse, no pudiera esperarse menos de Gonzalez.

    Para hoy he seleccionado y traducido "juguetes hechos de roca", "los días de mami", "caída" y "Palabras en inglés".


    Jose B. Gonzalez

    Por Xánath Caraza
    Copatrocinado por el Smithsonian Latino Virtual Museum



    juguetes hechos de roca

    mucho antes de que me lastimara jugando con mis
    primeras palabras en inglés, usaba rocas como juguetes
    y hacía malabarismos, malabares de ida
    y vuelta, hasta las dentadas piedras
    que se enterraban en las palmas de mis manos
    se sentían como algodón reconfortando mis
    callosidades, y aun cuando se me escapaban
    & se p-a-r-t-í-a-n en millones
    de pedazos sentía que
    me pertenecían, como
    si fueran partes naturales
    de in-que-bran-ta-ble vida en es-pa-ñol.





    los días de mami

    ella cose y cose mangas todo el día,
    agrega extremidades a las camisas
    & sale en la mañana
    antes de que el primer chocolate se derrita, regresa
    con brazos estirados que cuelgan
    como si hubieran sido jalados de las articulaciones
    & cuando parece que el resto
    de su cuerpo no obedecerá su voluntad,
    ella cose y cose para que
    al final podamos reunirnos con papi en los USA
    & estemos completos otra vez. 





    caída

    las escuchamos
    en medio de la noche.
    El tío Toño nos dice que
            son estrellas fugaces.

    y cuando Yani pregunta por qué tantas
    suenan como disparos de arma,
    el silencio entra & Yani sonríe
    porque la última estrella que
            cayó
            en
            nuestra
            calle
    hizo a los verdaderos hombres gritar
    y mientras las estrellas
    suenen así, dice,
    es mejor que se queden
    como estrellas titilantes
            prendiéndose
            y
            apagándose
            sin peligro
            en
            el
            cielo,
            donde
            no
            hay quien
            las
            pueda
            escuchar
            caer
            como
            un
            cuerpo
            que se estrella
            desde
            la noche
            en
            un
            cruel
            amanecer.





    Palabras en inglés

    mi boca entreabierta        por estas palabras en inglés       hechas de
    piedra,
    su filo                            puede dividir mi                       lengua, pero una a
    una
    las usaré                        para construir un muro,      una a una,
    las apilaré                      una encima de la otra,        las alisaré
    y les quitaré                   el sonido que                            me silencia. 






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    ISAAC ESAU CARRILLO CAN

    Isaac Esau Carrillo Can (Peto, Yucatán, 1983). Ha sido merecedor del Premio Nacional de Literatura Maya “Waldemar Noh Tzec” 2007, Premio “Alfredo Barrera Vázquez” 2008 por la Universidad Autónoma de Yucatán. Así como por el Premio Nacional Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas 2010. Autor de U yóok’otilo’ob áak’ab, “Danzas de la noche” por CONACULTA, compilador de Kan ik’ti’ili por el Ayuntamiento de Mérida y coautor de Kuxa’an t’aan, Voz viva del mayab por la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán y la UNAM. Becario del FONCA en el programa Jóvenes Creadores en la disciplina de letras en lenguas indígenas 2016-2017.



    Bixma’i, le kuxtalila’ jumpéelwíimbalkup’atik u yoochellu’um, yéetel u juum u t’aan, le o’olale’, k’a’ana’an u ts’atáantikmáaktuláakal u pe’echak’, tumeenyaanmáaxku tal t paach…

    Definitivamente la vida es la única sombra que deja huella y eco, es por ello que cada uno de nuestros pasos tiene que darse con la conciencia de que alguien viene detrás de nosotros…



    Xochitlájtoli, muestra de poesía en lenguas indígenas, coordinada por Martín Tonalmeyotl.

    http://circulodepoesia.com/2017/04/xochitlajtoli-isaac-esau-carrillo-can/


    Ka’ach tin paalil

    I

    Ka’ach tin paalile’
    uts tin t’aan in chukik xnook’olo’ob
    yéetel in tikinkúunsik péepeno’ob,
    juntéenake’ taakchaj in wilik u xik’nal
    le xnook’olo’obe’ ka tin tak’aj u xiik’o’ob
    yéetel u yiits junkúul che’.
    Le je’ela‘ jaajchaj tin kuxtal:
    Bejla’e’ ich k’iin ku máan in jiilankil
    ba’ale’ ich áak’ab kin xik’nal…




    Cuando era niño

    I

    Cuando era niño
    atrapaba gusanos
    y disecaba mariposas,
    un día quise que mis gusanos volaran
    y les pegué alas
    con la viscosa de un árbol.
    Esto se hizo realidad en mi vida:
    Ahora durante los días me arrastro,
    pero en las noches vuelo…






    II

    Ka’ach tin paalile’ kin chukik kóokay,
    kin ji’ik u jojopsáasilo’ob tin wíinkilal
    utia’al in júult’abtik in piixan ich u jobnel áak’ab.
    Juntéenake’ in chiiche’ tu puk’aj u t’aan ich ja’e’ ka tu ts’áaj ten in wuk’ ich ch’ench’enkilil.
    Bejla’ kéen in wu’uy u wo’oltiken éek’joch’e’enile’,
    juntúul kóokayen ku k’a’ajsik u chiich.



    II

    Cuando era niño atrapaba luciérnagas,
    sacrificaba sus cuerpos en mi piel
    para iluminar mi espíritu en las entrañas de la noche.
    Un día mi abuela diluyó sus palabras en agua y me las dio a beber en silencio.
    Ahora cuando la oscuridad me envuelve,
    soy una luciérnaga que recuerda a su abuela.




    Neek’

    In t’aane’,
    jump’éel wóolis chak neek’ kin pak’ik tu tuuch lu’um,
    Beyo’,
    le kéen méek’a’ak xma uj tumeen u ts’ook jump’éel in áak’abile’,
    yaan junkúulche’tal tu’ux ch’oj ch’íich’o’ob kun k’ayik in k’ajláay.


    Semilla

    Mi voz, mi palabra,
    es una semilla roja que siembro en el ombligo de la tierra,
    así,
    cuando mi última noche abrace a la luna,
    será un árbol grande en cuyas ramas, pájaros azules canten mi memoria.





    Junk’aal

    U kuxtal wíinike’ chéen le jaaj wíimbal ku p’atik u yoochel te’ lu’um yéetel u juum u t’aano’…
    Le o’olale’ k ojel tuláakal le náayo’obo’ ku popokxiik’o’ob t óok’ol ka’alikil k wenel, ba’ax unaj k beetike’:
    k ajal,
    k chukiko’ob,
    k ka’ansiko’ob xíimbal,
    wa k múul xik’nal yéetelo’ob.



    Cierre del ciclo

    La vida del hombre es la única sombra que deja huella y eco…
    Por eso creemos que los sueños revolotean sobre nosotros mientras estamos dormidos,
    lo que debemos hacer es:
    despertar,
    atraparlos,
    enseñarles a caminar,
    o volar con ellos.





    Bobatil t’aan

    Bíin k’uchuk u k’iinil u wo’ojol u winalil T’aan,
    u winalil u ch’a’acháakta’al ti’ Cháak ka u wek t’aano’ob,
    u k’aayil ti’ Aj Muken Kaabe’ utia’al ka síijik u kaabil juumo’ob.
    Bíin much’lak nuxibo’ob u k’ay u k’aylayo’ob,
    bíin much’lak ch’ija’an ko’olelo’ob u pak’ éek’ neek’o’ob
    utia’al ka jaanta’ak u ch’ujkil k t’aan tumeen k paalal.
    Bíin k’uchuk u k’iinil u wo’ojol u winalil T’aan,
    u k’iinil unaj k bin,
    u k’iinil k chúumbesik k beel tu jobnel u buuts’il ye’eb,
    u k’iinil u yu’uba’al u juum k t’aan tu chuun kili’ich che’.
    Walkil ma’ k’aaynak xooch’
    mix jun óok lu’um bal a wicha’,
    sut ch’íich’il u juum a t’aan
    ka u beet u k’u’ tu che’il k’iino’ob
    beet ma’ u jóon tu’upul u k’aay mix tu k’iinil yáaxk’in.



    Augurio

    Llegará el tiempo en el que Voz sea el nombre de un mes,
    en el que la petición a Cháak sea para que lluevan voces,
    que los cantos a Aj Muken Kaab sea para que brote la miel de los sonidos.
    Llegará el tiempo en el que los ancianos se reúnan a cantar su memoria,
    las ancianas a plantar semillas oscuras
    y nuestros hijos coman lo dulce de nuestra palabra.
    Llegará el día en el que Voz sea el nombre de un mes
    y tengamos que marcharnos,
    el día de emprender la travesía hacia lo espeso de la bruma,
    el día en el que el eco de nuestro instinto se oiga en el tronco del gran árbol
    Ahora que no canta la lechuza,
    ahora que tu rostro no se cubre de polvo,
    haz de tu lengua un pájaro,
    que anide en el árbol del tiempo
    y que su canto no se apague aún en tiempos de sequía.





    Chak yu’il
    Pulyaaj utia’al a tia’alintik áak’ab

    Lap’
    bolontúul xmajannajil,
    bolontúul kóokay,
    bolontéen u jajawchi’ibal peek’,
    bolomp’éel u jejeláasil ch’ench’enkil,
    bolomp’éel u jejeláasil éek’joch’e’enil,
    bolontéen u k’aay xooch’,
    bolon ch’aaj u kaabil xchiwol,
    bolonch’áaj u k’i’ik’el k’oxol,
    bolontéen u chi’i’ilankil soots’,
    Láaj ts’áaj ti’ jump’éel sak luuch,
    ya’ach’t ka’alikil a wa’alik ba’ax a k’áat,
    ts’áaj jump’íit u sujuy ja’il ts’ono’oti’,
    uk’ej,
    uk’ ichil a su’uk’inil
    ich bolomp’éel áak’ab,
    tu taamil áak’ab,
    tu jolomil áak’ab,
    ki’iki’ t’ant ich ch’eneknakil,
    a’al ti’ ka taak ta xáax,
    ka u pit u nook’,
    ka chilak ta k’aan,
    ka taak ta wiknal,
    ka u jaant a bak’el,
    ka u k’ay a xikin,
    ka u jóop t’abt u k’áak’il a wich,
    ka áalkabnak tu t’o’olil a paach,
    ka sa’atak ichil u k’áaxil taankasil,
    ka u manabchi’it yaan u p’áatal ta wíinkilal,
    bejla’e’,
    sáamal,
    wa tak                                               tu ts’ook k’iin.




    Luna Roja
    Conjuro para poseer a la noche

    Toma
    nueve mariposas negras,
    nueve luciérnagas,
    nueve ladridos de perro,
    nueve diferentes silencios,
    nueve diferentes penumbras,
    nueve cantos de lechuza,
    nueve gotas de ponzoña de tarántula,
    nueve gotas de sangre de mosco,
    nueve chillidos de murciélago,
    ponlos en una jícara blanca,
    machácalos mientras pides tu deseo,
    agrega un poco de agua de cenote,
    bébelo
    en ayunas
    durante nueve noches,
    en medio de la noche,
    en la soledad de la noche,
    pronuncia en silencio su nombre,
    dile que venga a tu lado,
    que se desnude,
    que se acueste en tu hamaca,
    que se venga junto a ti,
    que coma tu carne,
    que te cante al oído,
    que encienda la lumbre de tus ojos,
    que corra por tu espalda,
    que se pierda en el monte de la lujuria,
    que augure que se quedará contigo,
    hoy,
    mañana,
    o                                 siempre.




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  • 05/03/17--03:14: KALIN NIKOLOV KOEV [20.126]

  • Kalin Nikolov Koev

    Kalin Nikolov Koev  (Sofía-Bulgaria, 1952). Doctor, ingeniero de caminos, canales y puertos. Reside en Santander (España) desde hace 27 años. Ha publicado en poesía, ensayos y fotografía. Es traductor del búlgaro al español y viceversa. Diversiones y Reflexiones (2015) es su primer libro en español, donde combina poemas, aforismos y fotografía..






    Seis efigies del amor
    en Reflexiones y diversiones (2015),




    Tú hablas,
    yo persisto sigiloso.
    La voz es tuya,
    mío el silencio.



    *



    ¡Qué poca luz!
    ¡Qué silencio!





    *



    Es como lluvia largamente esperada,
    cuando la tierra esta agrietada de tanta sed
    y cada reveno trepida en la espera del agua bendita.
    Hasta que la luna se esconde detrás de nublos grises
    y el turbión anegue los agros despojados.




    *



    El agua no tiene forma,
    tan solo rellena los espacios vacíos
    hasta los pliegues más ocultos,
    exactamente como el amor.






    *



    El amor es un hermoso poema –
    un animal primoroso,
    para cada cual diferente.



    *




    EL MAR

    La sabiduría del mar es
    aguardar apacible
    y ser inmenso.











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  • 05/04/17--07:38: ANNA TOLKACHEVA [20.127]

  • ANNA TOLKACHEVA

    Anna Tolkacheva. Poeta de Rusia. Nació en el año de 1985. Estudió en la facultad de matemáticas, informática y cibernética en la Universidad de Nizhni Novgorod, también estudiante de la escuela Rodchenko en Moscú en el área de fotografía y multimedia. Es parte del grupo de creación AIII. Ha publicado en la antología de poesía nizhnegorodiense «Лит_Перрон» (Lit_Perron) y en el sitio “Polutona”. Ha participado en festivales de poesía como «Стрелка» (Strelka), «Речет» (Rechet), «Авант» (Avant), «ГолосА» (GolosA) entre otras. Sus proyectos de videopoesía fueron presentados en el festival «СловоНова» (SlovoNova), «Вентилятор» (Ventilyator) y «Пятая нога» (Pyataya noga).



    Presentamos, como parte del dossier de la nuvea poesía rusa preparado por Indira Díaz, una muestra de Anna Tolkacheva.
    http://circulodepoesia.com/2017/05/poesia-rusa-anna-tolkacheva/




    en las pequeñas
    provincias de la ciudad
    los chicos
    andan siempre acompañados
    así es más fácil defenderse
    en las peleas callejeras
    resguardarse
    en los callejones apartados
    besarse
    en la oscuridad de los portales
    el frío gris
    sobresale a través de los rojos rizos
    o del blanquecino cabello largo
    en medio de
    la ciudad ensimismada
    dice
    promete
    nosotros te alimentaremos te criaremos
    serás el mejor aquí
    músico
    matemático
    o quizá maestro de ceremonias en las bodas
    sólo aquí
    espera a crecer
    no hay nada alrededor
    no mires
    no hay a dónde ver
    no tiene sentido
    los chicos malos
    van en parejas
    se besan con frenesí
    en los portales oscuros
    se pelean
    en las riñas callejeras
    presienten
    que en algún lugar hay algo
    totalmente distinto
    aún más verdadero





    мальчики
    в маленьких
    провинциальных городках
    ходят парами
    так проще обороняться
    в уличных драках
    спасаться
    в глухих подворотнях
    в темных подъездах
    целоваться
    холодный серый
    пробиваются рыжие кудри
    или длинный белесый хаер
    сквозь
    город замкнутый сам на себя
    говорит
    обещает
    мы тебя вырастим выкормим
    будешь самым лучшим здесь музыкантом
    математиком
    может быть тамадой на свадьбе
    только здесь
    подрасти погоди
    нет вокруг ничего
    не гляди
    негде узнать
    незачем
    злые мальчики
    ходят парами
    остервенело целуются
    в темных подъездах
    дерутся
    в уличных драках
    чувствуют
    где-то есть что-то
    еще более настоящее
    совсем другое



    escribir sobre la revolución en twitter
    y ponerle like a una foto con el pasto verde y el cielo
    pensar de pronto que los datos que has recogido
    ayudarán a tu investigación
    el servicio de seguridad no se dará cuenta
    la comunidad científica calificará
    las relaciones que se producen en las redes sociales
    que surgen del espacio virtual
    en la actividad y que se cumplen
    bajo los algoritmos correctos
    de detección social
    de eventos
    la predicción
    la actividad
    del usuario

    tal cosa sustituye
    a los fantásticos libros
    por las noches.





    писать про революцию в твиттере
    а лайкать фотки с зеленой травой и небом
    но думать а вдруг твои исследования помогут
    данные собранные тобой
    фсб не заметит
    научное сообщество оценит
    граф социальных связей создаст
    реализует выйдет из виртуального
    пространства в действие и свершится
    при правильных алгоритмах
    детекции социальных
    событий
    предсказывания
    активности
    юзеров

    такая замена
    фантастическим книжкам
    на ночь




    El pimiento se rompió por la mitad
    pero se puede cortar más pequeño
    en la ensalada más finamente
    como de costumbre
    no es nada personal

    no hay nadie alrededor

    tu hablas de putin
    no no hay ningún putin
    ¿cuántas calorías tiene el pimiento?

    la política está por todos lados

    tomas el huevo más pequeño
    no has comido ni un poco de ensalada
    y con verdadera sorpresa
    comienzas a pensar
    en la plaza Maidan la plaza Maidan




    перец сломался напополам
    но его можно порезать в салат
    мелко мелко
    как обычно
    ничего личного

    никого вокруг

    ты говоришь путин
    нет никакого путина
    сколько калорий в перце?

    политика где-то рядом

    взять то яйцо что поменьше
    не съесть ложку салата
    по-настоящему удивиться
    подумать
    майдан майдан







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  • 05/06/17--00:36: SIMONE MARIA BONIN [20.128]

  • SIMONE MARIA BONIN

    Simone Maria Bonin nació en Venecia, Italia el 10 de noviembre de 1993. Es licenciado en Matemáticas y Economía de la Universidad de Warwick en el Reino Unido. Vivió durante varios meses en Costa Rica en 2009 y Singapur en 2014. 



    3 poemas de “Periódicos de los hemisferios” (inédito), de Simone Maria Bonin

    Por Simone Maria Bonin

    Traducción por Simone M. Bonin y César Ibáñez París


    Never talk to strangers

    […] y todo alrededor un no sé qué de muerto.
    M. Bulgakov


    I

    No tengo nada que ver con estos versos vulgares que se oyen por la calle
    en esta tierra de pantanos, de hombres que crían puercos
    en este terrón muerto que busca en el silencio su estancamiento.


    II

    Sentémonos.
    Hablaremos de las manos, nombres que anuncian el mañana
    y nuestros ojos, huecos muertos en este tiempo
    Hablaremos de la resurrección de los cuerpos
    del amor, de la transmutación del dolor y por último
    de la gloria del sol.


    III

    No se pueden sacar palabras de esta agua inmóvil que domina las cosas.


    IV

    Por carencia construyen piedra que los consuela
    y ánimos de rocas, cemento y alquitrán
    para que su casa sucumba de sequedad y sea pura
    y suave la tierra – nivelada su propia tumba


    IV

    Este idioma es una mezcla de inviernos que llevan al sueño
    a la disolución del día – la suavidad de sílabas
    la desaparición del sonido – y si la oscuridad pertenece al Hombre
    Es un Hombre-y-Mundo en el que nunca somos (porque así no somos)
    ya que esta noche no tiene espacio para nuestro sintagma de amor humano





    Periódicos de los hemisferios

    I

    Confundo el tiempo de mi diario.
    Vigilia y sueño viven distraídos su abandono.
    Sigo los meridianos de la mano. El cometa Halley
    Pasó a través de tu palma siglos atrás.
    Los hemisferios trazan estrellas en los globos oculares
    abejas boreales cavan la piel
    flores de neutrinos explotan desde la epidermis


    II

    Amasamos las alas con la cera
    y sin más huesos en las junturas
    sin más tendones de palabras vamo
    donde los núcleos de helio
    son residuos de demasiada presión
    perderemos piel en la atmósfera
    las cenizas del cuerpo se teñirán de rosa
    explotada será nuestra casa
    sin masa, sin gravedad
    tinta que se pierde en el aire


    III

    La involución a masa del núcleo estelar
    lleva a una fuerte presión las palabras.
    Cuando implosiona
    por un instante, queda inmóvil
    sin ninguna sede de revolución
    Globos de idioma sobre un fondo negro.
    La taracea se convierte en naufragio y aun el sonido
    estrecho en la oscuridad, busca un abrigo.
    La tinta
    es surco de meteoritos en el cerebro
    ha perforado el sonido, explotado
    se vuelve a dormir
    en total absoluto abandono


    IV – Cosmogonía en cuatro partes

    To create a little flower is the labour of ages.
    W. Blake

    Una flor se ha transmutado entre las Pléyades.
    Explotó un rayo amarillo y morado en la esfera
    antes de que llegara el ocaso. La vi que tenía
    tallos de asteroides en la boca y no contuvo el aliento
    colapsó el pecho y dentro del rayo un fuego
    convirtió en aire el hueco



    Entre los estambres, la flor contraía materia
    en densos racimos de piedra
    y cera estelar hinchada de vida iba
    al olvido de cada palabra.
    Llevaba en pedazos la espalda, destrozada
    La espina dorsal explotada en el costado
    Meteoro en otro mar



    Las hojas brillaban en el cielo
    doblándose al borde del hemisferio
    y el tejido era amniótico
    se cayó al suelo y lloró de nebulosas
    y humores estelares perfumados de polen y miel
    cuando de pronto se calientan al sol



    Raíces agarraban fuertes toda la esfera celeste.
    Racimos de zinc en el punto de fusión
    Vertían linfa al corazón.
    Cargados de polvo sintagmas
    llenaron el cielo.
    Explotado coronaba el amanecer





    (poemas en su idioma original, italiano)


    3 poesie da Periodiche dagli emisferi (inedito),
    di Simone Maria Bonin




    Never talk to strangers

    […] E tutto intorno un non so che di morto.
    M. Bulgakov



    I

    Non ho nulla da spartire con questi versi rozzi che senti per le strade
    in questa terra di paludi, di uomini che allevano il maiale
    in questa zolla morta che trova nel silenzio la sua stasi


    II


    Sediamoci.
    Parleremo delle mani, nomi che annunciano il domani
    e i nostri occhi, involucri vuoti in questi posti
    parleremo della resurrezione dei corpi
    dell’amore, della trasmutazione del dolore e in ultimo
    della gloria del sole.


    III

    Non ci cavi una parola da questo immoto d’acqua che domina ogni cosa.


    IV

    Per mancanza, edificano pietra che li consola
    e umori di mattone e ancora cemento e catrame
    per rendere infeconda la propria dimora e pura
    e morbida la zolla – portare a livello la propria tomba


    IV

    Questa lingua è una mistura di inverni che portano al sonno
    al dissolversi del giorno- la mollezza delle sillabe
    il dileguarsi del suono – e se il buio pertiene all’uomo
    è in un Uomo-e-Mondo dove noi non siamo (perché così non siamo)
    ché questo buio non ha spazio per il nostro sintagma di amore umano




    Periodiche dagli emisferi

    I

    Confondo il tempo del mio quotidiano.
    Veglia e sonno vivono distratti il loro abbandono.
    Seguo i meridiani della mano. La cometa di Halley
    ti ha attraversato il palmo secoli fa.
    Gli emisferi tracciano stelle nei bulbi oculari
    api boreali scavano la pelle
    fiori di neutrini esplodono dall’epidermide


    II

    Impastiamoci le ali con la cera
    e senza più ossa nelle giunture
    senza più tendini di parole andiamo
    dove nuclei di elio
    sono scarto per troppa pressione
    perderemo pelle nell’atmosfera
    la cenere del corpo si tingerà rosa
    esplosa sarà la nostra casa
    senza massa, senza gravità
    inchiostro che si perde nell’aria


    III

    L’involgersi a massa del nucleo stellare
    porta a forte pressione le parole.
    Quando implode
    per un instante, è immoto
    senza mai sede di rivoluzione.
    Globi di linguaggio su uno sfondo nero.
    L’intarsio diventa naufragio e pure il suono
    stretto dentro al buio, cerca riparo.
    L’inchiostro
    è solco di meteora nel pensiero
    ha trapassato il suono, imploso
    si rimette a dormire
    in totale assoluto abbandono


    IV – Cosmogonia in quattro parti

    To create a little flower is the labour of ages.
    W. Blake


    Un fiore è trasmutato fra le Pleiadi.
    Ha esploso un lampo giallo e viola nella volta
    prima che venisse sera. L’ho visto che teneva
    steli di asteroidi nella bocca e non ha retto il fiato
    il polmone è collassato e dentro al lampo un fuoco
    ha reso fiato il vuoto




    Fra gli stami il fiore contraeva materia
    in densi ammassi di pietra
    e cera stellare gonfia di vita andava
    dimentico di ogni parola.
    Portava a pezzi la schiena, in frantumi
    La spina dorsale esplosa nel fianco
    Meteora in altro mare




    Le foglie brillavano al buio
    flettendosi al limite dell’emisfero
    e il tessuto era amniotico
    ricadeva al suolo e piangeva di nebule
    e umori stellari profumati di polline e miele
    quando improvvisi riscaldati dal sole



    Radici stringevano forte l’intera volta celeste.
    Ammassi di zinco al punto di fusione
    a riversare linfa al cuore.
    Carichi di polvere sintagmi
    inondavano il cielo.
    Esploso coronava il mattino







    Simone Maria Bonin

    Simone Maria Bonin nasce a Venezia Mestre il 10 novembre 1993. Figlio
    unico, in tenera età si trasferisce a Paese dove attualmente risiede.

    All’età di 15 anni trascorre sei mesi della propria vita in Costa Rica e nel
    luglio 2012 si diploma al liceo scientifi co “Leonardo da Vinci” di Treviso, ora studia Matematica ed Economia in Inghilterra, presso l’Università di Warwick.

    Dopo un contatto giovanile ed acerbo con la poesia francese, da cui trae
    ispirazione e forma la presente raccolta, ha cominciato a occuparsi di letteratura angloamericana traducendo poeti modernisti e romantici, e vivacchia trascorrendo parte del suo tempo libero in cucina, tra i fornelli, di cui è grande appassionato, o in qualche viaggio sempre dietro l’angolo.



    Simone Maria Bonin
    Parole d’un solitario amante



    Parole d’un solitario amante
    alla tua lontananza




    A volte disprezzo
    questo corpo che
    oscura il foglio,
    si espone nudo e tuo
    al mondo.





    Mi ricordi quando il vento
    spostava le nuvole incimurrite
    e fra le mani io tenevo una farfalla;
    un raggio di luce me la chiese
    e la sciolsi alla vita, lì, nell’aria...

    e mi ricordi di quella farfalla
     a danzare spavalda nell’oro
    del sole, orgogliosa di gioia

    e di quell’ape, ricordi, che ronzando
     paff uta fra i sospiri smeraldo
    mi colse come fi ore al vento,
    prendendomi con sé in un viaggio eterno.

    Mi accolgono ora le voci dell’alba, ascolto
    suoni e canti d’altro mondo e mi ricordi
    del fremere di quella notte d’inverno,
    di un mattino sognato in lacrime
    combattute fra realtà e sogno.





    Non mi appaga che il tuo
    prendere la vita fra le mani
    e lanciarla a denti serrati
    nel baratro ignoto della tempesta.





    Vorrei fossimo due
    fl ebili scintille, dimenticate
    dal fuoco e portate via, lontano,
    verso nuvole dense di spezie,

    sentire pieno lì il cuore
    del ricco odore di zaff erano o
    stuzzicarci il naso il pizzichìo
    amaranto del pepe.

     Vorrei tessere il tempo nell’oceano
    diamante, senza più nomi che
     plasmino quest’animo informe
    sulle armoniche calde del Sole...

    Ci tufferemmo nell`acqua dorata
    di mari lontani, disegnando la vita
    in un’onda leggera, seguiti
    dalle azzurre schiume d’estate...

    vorrei che fossimo la luce, raggiungere
    ogni cosa in un unico istante ed
    ergersi contro l’ombra del vuoto
    in un sorriso smeraldo timoroso di niente.





    Camminerò su fi li di rame
    tesi fra nuvole e ombre
    su strade e sentieri battuti dai
    venti. Sospinto ai confi ni del mondo
    sarò tramonto d’una foglia d’autunno.

    E non sarà tregua né stancherà il passo,
    con ali zingare soppeserò il silenzio,
    trascinato dall’odore dell’erba, da volti
    immensi e privi di luce.

    Non pronuncerò parola, non
    un solo grammo d’aria strapperò al cielo
    e uno spirito errante e trasognato sarò
    fra le folli braccia del mondo.






    “Mancherà per molto tempo”
    Dissi.

    “Portale dei biscotti” riempiendomene un cartoccio
    “dei suoi preferiti al curry e di nuovi poi, al mirtillo
    rosso”.



    Eri solita dar baci in corsa,
    salutarmi con crucci sdruccioli:
    un su e giù di voci e umori, come canti
     al giunger sera, amarmi a tempi.

    Mi manca il tuo cercarmi.





    Solo, nei chiari sentieri d’alba,
    do inizio ad altro giorno

    Tu, conquistandomi il pensiero,
    lo penetri poco per volta

    come gelida brezza di ricordo
    dai forma al presente vagabondo.

    Poi improvvisa te ne vai
    solitaria, seguendo nuvole e nebbia,

    Via per riapparire al mio sguardo
    velata dal lungo silenzio, la notte.

    Ed entusiasta ti spoglio, ti
    svesto istante per istante

    per rivederti nuda, e aff amato
    assaporare il tuo cuore

    Raggiungo ogni parola non detta
    ogni emozione dispersa

    Sono un pittore di immagini
    un artista dell’aria

    Di sogni mi nutro
    fi no a che, forte di braccio,

    una tua mano mi
    riporta certezze

    che il silenzio, perenne tramonto,
    indebolito aveva con docile dubbio






    Si è stranieri a
    calpestare l’immenso





    La notte mi
    preme le ossa e
     non più il tuo corpo,
    signorina farfalla

    mi opprime un silenzio
    macchiato di rosso,
    soff ocante e freddo,
    le immobili labbra
    di un morto.





    Mi si è persa la parola
    fra le dense nubi della vita, voce
    che tace, mesta, in sentieri infradiciti dal piombo.







    Poesia
    hai sempre fame ed io
    non so che darti.
    Donna dolce e vorace
    tu mi strappi la carne
    quando il cielo è senza stelle
    e tace.





    Sussurro fi occhi di lacrime
    sciolti come ghiaccio al mormorare
    del fuoco, così languido,
    così sdrucciolo e per nulla tiepido
    stasera, come morto.





    Non c’è sguardo
    che dia volto
    al silenzio

    Né parola
    che conceda
    un tuo assenso

    - E s’era folle quel sogno
    che a me dolce
    ti trasse

    O s’era folle quel vento
    che in due labbra
    ti avvolse -

    al mondo
    io
    adesso
    chiedo solo
    del tempo

    per amarti
    e amarti ancora,
     sciocco,

    non più verso
    ma corpo.






    Potesse aff errarti la mia parola
    sarebbe una lancia di ghiaccio, fi amma
    densa di fango, sarebbe esile
    odore di pioggia o maestoso fulmine
    a trattenere per un solo istante
    questo Tutto in fuga.

    Potesse aff errarti la mia parola
    e non far piangere lacrime amare
    al saperti lontano, potesse aff errarti, dico,
    e sogno e realtà m’abbraccerebbero
    insieme in un mondo più nuovo.

    Parola storpia, parola amata, insignifi cante
    nulla a colorare un’anima
    d’ambra, potesse sfi orarti, toccarti,
    amarti quest’esile parola
    d’un verde non più verde come
    la giada morta.






    Un rimorso mai colto sta
    a marcire quale il grano
    nelle fradice piogge d’autunno






    Finì
    come fi nisce
    ogni sogno,

    come il giorno,
    la notte del mondo

    e una paura grande
    e il tuo cantare
    rotto






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  • 05/09/17--01:39: IRIS TREE [20.129]
  • Iris Tree photographed by Man Ray

    Iris Tree

    Iris Tree (1897 - 1968) fue una actriz y poetisa inglesa, descrita como una mujer bohemia, excéntrica, ingeniosa y aventurera.

    Su padre fue Sir Herbert Beerbohm Tree. Fue demandada, en su juventud, como modelo de artistas, siendo pintada por Augustus John, y simultáneamente por Duncan Grant, Vanessa Bell y Roger Fry, así como esculpida por Jacob Epstein, mostrando su pelo corto, lo cual, junto a su conducta, fue motivo de escándalo. Fue fotografiada por Man Ray. Durante un tiempo estuvo asociada con Nancy Cunard, y actuó junto a Diana Cooper a mediados de la década de 1920.

    Había estudiado en la Slade School of Art. Contribuyó en 1917 a la antología poética Wheels, del grupo literario The Sitwells; publicó colecciones llamadas Poems (1920) y The Traveller and other Poems (1927).

    Se casó en dos ocasiones. Su primer marido fue Curtis Moffat, de Nueva York; el guionista Ivan Moffat fue hijo de ambos. Su segundo matrimonio fue con el actor y ex-oficial de la caballería austriaca, Friedrich von Ledebur-Wicheln. Tras divorciarse actuaron juntos en la película de 1956 Moby Dick. También hizo un cameo, esencialmente como ella misma, en el film de Federico Fellini La dolce vita.

    Es la bisabuela de la actriz Georgina Moffat.




    Somos los guardianes

    Somos los guardianes de casas vacías,
    La luna apoya su delgado cuerpo contra la puerta,
    Pero el óxido hace chirriar la cerradura.
    El sol mira a través de la ventana,
    Pero los postigos cerrados son como ojos ciegos.
    Nuestras almas están llenas de muerte y cosas maravillosas
    Como cuencos llenos de objetos,
    Un polvo de pétalos
    Susurra entre los cansados dedos de un fantasma.


    Poems, John Lane Company, Londres, 1919. The Project Gutenberg EBooks of Poems, 2014
    Versión de Jonio González


    WE ARE THE CARETAKERS...

    We are the caretakers of empty houses, 
    The moon leans her slender body against the door, 
    But the lock, is jarred with rust. 
    The sun looks in through the window, 
    But its closed shutters are as blinded eyes. 
    Our souls are full of dead and beautiful things 
    Like bowls of potpourri, 
    A dust of petals 
    Rustling through the tired fingers of a ghost.





    Iris Tree, por Amedeo Modigliani (1916)









    ROCKETS AND ASHES


    You preach to me of laws, you tie my limbs
    With rights and wrongs and arguments of good,
    You choke my songs and fill my mouth with hymns,
    You stop my heart and turn it into wood.
    I serve not God, but make my idol fair
    From clay of brown earth, painted bright with blood,
    Dressed in sweet flesh and wonder of wild hair
    By Beauty's fingers to her changing mood.
    The long line of the sea, the straight horizon,
    The toss of flowers, the prance of milky feet,
    And moonlight clear as glass my great religion,
    And sunrise falling on the quiet street.
    The coloured crowd, the unrestrained, the gay,
    And lovers in the secret sheets of night
    Trembling like instruments of music, till the day
    Stands marvelling at their sleeping bodies white.
    Age creeps upon your timid little faces
    Beneath each black umbrella sly and slow,
    Proud in the unimportance of your places
    You sit in twilight prophesying woe.
    So dim and false and grey, take my compassion,
    I from my pageant golden as the day
    Pity your littleness from all my passion,
    Leave you my sins to weep and whine away!

    1914






    We are the caretakers of empty houses,
    The moon leans her slender body against the door,
    But the lock is jarred with rust.
    The sun looks in through the window,
    But its closed shutters are as blinded eyes.
    Our souls are full of dead and beautiful things
    Like bowls of potpourri,
    A dust of petals
    Rustling through the tired fingers of a ghost.

    1918





    From far away the lost adventures gleam,
    The print of childhood's feet that dance and run,
    The love of her who showed me to the sun
    In triumph of creation, who did seem
    With vivid spirit like a rainbow stream
    To paint the shells, young blossoms, one by one
    Each strange and delicate toy, whose hands have spun
    The woven cloth of wonder like a dream ...
    The row of soldiered books, authority
    Sharp as the scales I strummed upon the keys,
    The priest who damned the things I dared not praise,
    Rebellion, love made sad with mystery—
    And like a firefly through the twilit trees
    Romance, the golden play-boy of my days.

    1917





    Give me, O God, the power of laughter still,
    I shall have need of humour, deftest foil
    Against the army of infuriated pride,
    Against the shields of reason, and the spears
    Of savage moments, sharp-edged bitterness;
    Against the blazoned armour of intolerance,
    And all the flags of sentiment waved aloft....
    Love, Humour, and Rebellion, go with me,
    Three musketeers of faithful following.
    We will fear nothing.—Is not laughter brave,
    That unconcerned goes rippling through despair?
    Is not rebellion brave, that fiercely moves
    Against the buttressed prisons of the world?
    And is not love the bravest of them all,
    So frail to hold his white hands up to Heaven
    While the red fists are threatening all around,
    And hate is beating on the battledrums?
    As d'Artagnan upon a starved grey horse
    Goes singing ballads on adventurous roads,
    I ride my fancy blithely into danger
    To throw my gauntlet at the feet of pride
    And stick my roses in the cap of Love....

    1916





    Winding down the street in wearied gaiety, the barrel-organ dribbled out its song
    Merged with the thud of feet forever dallying indifferent and indefinite along.
    The houses stood like rows of cripples, some paralysed, some hunch-backed and some bent with age,
    They seemed at war, their chimneys threatening, their brows hung heavy in a sombre rage.
    Crab-like the children crawled, while always hammering above their heads the scolding shrewish tongue;
    They grew as bloodless flowers unflourishing, waxen and pale from out the dust and dung.
    Above I saw the strip of sunset fluttering, even as washed-out rags upon the line,
    I listened to the sparrows twittering, and the hours ticking in a slow decline.
    Then beaded on the hem of evening, the coloured lights were threaded here and there,
    Till proud with sweets and plumes and oranges, the shops grew brilliant in the tinsel glare.
    Grey was the death-bed of the twilight, shuddering the faint hands of the day stretched to the night,
    Fending it off, or feebly wavering over the pallid glints of stolen light.
    And grey the faces that were gathering among the fallen ashes of the day,
    And red the faces, yellow, flickering, under the lamps upon the long highway.
    And some were gashed with smiles, and quaint grimaces of hate and pain and hunger and despair,
    And some wore coloured hats and meek frivolities, limp ribbons, and false pansies in their hair,
    But all were cold, and all seemed passionless; there shone no zest or splendour in their lives,
    Nor hope in anything but holidays, or watching funerals, or taking wives.





    I dared not think, for truth rose horrible, slapping the face with coarse uncaring hand,
    But like them cheated into merriment, I wilfully refused to understand;
    Turned me away from wan-eyed poverty, trod pity underfoot, oh, danced on grief,
    Bade the crowd sing and fill my desolation, bade them be glad and hide my disbelief.
    Strange we so love the world—for presently, out of my window looking on the city,
    I blessed the night, and the roofs slumbering all huddled, and I felt no shame nor pity
    For all our dusty days of journeying amid the wreck and ruins of our dreams,
    Meandering in a bleared forgetfulness, where lethe laps the wharf of sleeping streams.
    I only breathed the air, intensified by the ascending breath of million lungs,
    And heard the labouring metropolis, quickened by whispers of a million tongues;
    And felt a king of splendid loneliness, and felt an atom of the peopled spaces,
    And felt again my lordly egoism, one face distinct among the blur of faces.

    1913




    Tranquility stirred by a sudden spasm,
    Knives of rain that cut the silence,
    Storms that rattle the bones of the forest,
    Calm of the marble-terraced night
    Charred with the spattering of rockets.
    Drums will I hear and battles now,
    And the long death howl of wolves by night,
    Watching the moon on the forest tops,
    Walking with delicate frightened steps
    To the slaughter-house of a red sunrise.

    1918





    I could explain
    The complicated lore that drags the soul
    From what shall profit him
    To gild damnation with his choicest gold.
    But you
    Are poring over precious books and do not hear
    Our plaintive, frivolous songs;
    For we in stubborn vanity ascend
    On ladders insecure,
    Toward the tottering balconies
    To serenade our painted paramours;
    Caught by the lure of dangerous pale hands,
    Oblivion's heavy lids on sleepless eyes
    That cheat between unrest and false repose.
    And we are haunted
    By spectral Joy once murdered in a rage,
    Now taking shape of Pleasure,
    Disguised in many clothes and skilful masks.
    I could disclose
    The truth that hangs between our lies
    And jostles sleep to semi-consciousness;
    Truth, that stings like nettles
    Our frail hands dare not pluck
    From out our garden's terraced indolence.
    We are not happy,
    And you make us dumb with loving hands
    Reproachful on our lips.
    Nor can we sob our sorrows on your breast,
    For we have bartered diamonds for glass,
    Our tears for smiles,
    Eternity for now.

    1917





    I feel in me a manifold desire
    From many lands and times and clamouring peoples,
    And I the Queen
    Of crowding vagabonds,
    Ghosts of lost years in seeming fancy dress,
    With pathos of torn laces
    And broken swords;
    Cut-throats and kings and poets
    Who have loved me
    In visions wild, not knowing
    What I was.
    In me no end
    Even where the last content
    Clasps on my head a crown
    Of shining endurance—
    I slip from all my robes
    Into the rags of a tattered romance;
    The stars crowd at the window,
    Their jealous destiny
    Raps at the door—
    They bob and wink and leer,
    And I must leave the lamplight for the road
    To keep strange company.
    Farewell and Hail!

    1917





    Silence—
    Somewhere on earth
    There is a purpose that I miss or have forgotten.
    The trees stand bolt upright
    Like roofless pillars of a broken temple.
    There is a purpose in Heaven,
    But for me
    Nothing.

    1917





    I should like to say to the world:
    I have launched my soul like a ship upon free waters;
    Beautiful she stands in the docks with proud masts cutting the sky,
    Perfectly poised, her white sails spreading like wings,
    Her figurehead a woman with breasts that daunt the spray,
    Her flag a flutter of coloured exuberance.
    I should like to see her plunging out of the idle harbour
    Where the sulky tide drifts scum, and the sailors wrangle and shout,
    In a thunder of churning waves ramping before her like dappled stallions,
    Blossoming behind her a field of etiolate lilies....
    But to the mimicking, plotting, miserly, cynical,
    To the rabble and gabble that dance and kill on the quay,
    I can only say that my soul is a sleeping gondola
    Lulled by a jester's mandolin, till night is atinkle with tunes
    And lantern-lights, along the indolent backwaters.

    1915





    You pass as in a drugged delirium
    Wrought strange upon the mind's distraction;
    You sing a blasphemous Te Deum
    To harlot virgins, and a fraction
    Of your fulginous colour passes,
    Stains my spirit's great conception
    As it dips into your glasses.
    I that am the sole exception
    To your stillborn, false devices,
    I that know you, I that hate you,
    I that drank now spit your vices
    Through my loathing reinstate you;
    Dive once more into the stagnance,
    Kiss your cynic lips and drink you,
    Concentrate your cruel fragrance,
    Steal your flowers before I sink you,
    Lift with hate instead of praises,
    Show you honour of my scorning,
    Garlanded you go to blazes
    With my rhymes for your adorning!

    1913





    O faces that look so coldly at me,
    Colder than dawn through the windows of festival,
    Colder than dawn with her grey nun's face.
    You blame me, you curse me with your eyes,
    While your lips are filled with flattering syllables,
    With tinkling bells that harass my calm,
    Disturb my silence and shatter my thoughts.
    Your laughter waltzes like musical boxes,
    How can I hear the triumphant symphonies?
    The scarlet rhapsodies and beryl-cold sonatas? ...
    Ah, strangers, ah, vacant tedious faces,
    Bobbing beneath the feathery hats,
    You have stolen the wings of birds for your garnishing,
    And the stars and the dim pale petals of the sea
    To make your breasts resplendent, to glitter your dress,—
    How I might love you and weep for you,
    Crowning your brows with a wreath of songs
    If you could understand my singing,
    If you could understand my love!
    But you are waltzing with your marionettes
    And marching to the music of the clock—
    I cannot bear you to watch me
    With those cold eyes through which I see,
    Emptiness only and dust.

    1918





    I see myself in many different dresses,
    In many moods, and many different places;
    All gold amid the grey where solemn faces
    Are silence to my mirth—a flame that blesses
    From yellow lamp the darkness which oppresses ...
    Or mid the dancers in their trivial laces
    Aloof, as in the ring a lion paces,
    Disdainful of their slander or caresses.
    I see myself the child of many races,
    Poisoners, martyrs, harlots and princesses;
    Within my soul a thousand weary traces
    Of pain and joy and passionate excesses—
    Eternal beauty that our brief love chases
    With snatch of desperate hands and dying tresses.

    1917





    There are songs enough of love, of joy, of grief:
    Roads to the sunset, alleys to the moon;
    Poems of the red rose and the golden leaf,
    Fantastic faery and gay ballad tune.
    The long road unto nothing I will sing,
    Sing on one note, monotonous and dry,
    Of sameness, calmness and the years that bring
    No more emotion than the fear to die.
    Grey house, grey house and after that grey house,
    Another house as grey and steep and still:
    An old cat tired of playing with a mouse,
    A sick child tired of chasing down the hill.
    Shuffle and hurry, idle feet, and slow,
    Grim face and merry face, so ugly all!
    Why do you hurry? Where is there to go?
    Why are you shouting? Who is there to call?
    Lovers still kissing, feverish to drain
    Stale juices from the shrivelled fruit of lust:
    A black umbrella held up in the rain,
    The raindrops making patterns in the dust.
    If this distaste I hold for fools is such,
    Shall I not spit upon myself as well?
    Do I not eat and drink and smile as much?
    Do I not fatten also in this hell?
    Sadness and joy—if they were melted up,
    Things that were great—upon the fires of time
    Drop but as soup in the accustomed cup,
    Settle in stagnance, trickle into grime.





    Faith, freedom, art that fire a man or two
    And set him like a pilgrim on his way
    With Beauty's face before him—what of you,
    Priest, Butcher, Scholar, King, upon that day?
    The dullard-masses that no god can save!
    If I were God, to rise and strike you down
    And break your churches in an angry wave
    And make a furious bonfire of your town!
    God in a coloured globe, alone and still,
    Embroidering wonders with a fearless brain,
    On loom of spaces measureless, to fill
    The empty air with passion and with pain.
    Emblazon all the heavens with desire
    And Wisdom delved for in the depths of time—
    Thoughts sculptured mountainous, and fancy's fire
    Caught in the running swiftness of a rhyme.
    Passion high-pedestalled, pangs turned to treasure,
    Perfected and undone and built afresh
    With concentrated agony and Pleasure ...
    If I were God, and not a weight of flesh!

    1914





    How often, when the thought of suicide
    With ghostly weapon beckons us to die,
    The ghosts of many foods alluring glide
    On golden dishes, wine in purple tide
    To drown our whim. Things danced before the eye
    Like tasselled grapes to Tantalus: The sly
    Blue of a curling trout, the battened pride
    Of ham in frills, complacent quails that lie
    Resigned to death like heroes—July peas,
    Expectant bottles foaming at the brink—
    White bread, and honey of the golden bees—
    A peach with velvet coat, some prawns in pink,
    A slice of beef carved deftly, Stilton cheese,
    And cup where berries float and bubbles wink.

    1917



    It is still something to have cheated God
    And bored the Devil with so easy prey,
    And in the midst of summer woods to raise
    A leafless tree whose stark limbs mock at Heaven,
    Flaunting an iron hatred in the midst of hope—
    Yet sometimes in the loneliness of night
    My buried longings blossom on the boughs,
    My wistful longings come out star by star,
    Till the great sky is light with my desire,
    And on the winds my songs are galloping....
    Ah, to what dismal greyness creeps the soul
    Too weak, too tired, to struggle from the slough!
    My weapons rust, my pen is in the dust,
    The moulting feathers plucked from out my wings
    Lie dangling in the hats I stole them for.
    My heart is floating in a claret cup,
    My brain is toppling drunken at the brim,
    My life is drowned within the lurid dregs.
    I turn and fold my hands in a last appeal,
    What heaven shall I pray to and for what,
    Now that my songs to penny tunes are set,
    And nothing is to save of me but flesh?

    1913





    What words that move on wings in a long drift
    Can waft this silence into weary ears,
    And steal into the veins and fingertips
    Of restless bodies, like magnificent ships
    Proud from the seas that calmly sail through fears,
    Mean streets, and miseries, with passage swift.
    What words pricked from the stars and shimmering together,
    Or swept like little winds through leaves alert,
    Can filter through the chinks of bolted doors
    Deaf to the clamours knocking without pause,
    Steeled with indifference against all hurt,
    Deaf to the cry of man, and rack of weather:
    To sing the hubbub of this glittering night,
    Where all the lamps each with a separate soul
    Throb to the ecstasies of dancing life;
    And Beauty, gleaming high her magic knife
    Cuts free the tethered heart from long control
    And flings it like a ball with mad delight
    Into the silver lap of the young moon.
    What needles quick, what threads, what fingers fine
    Can broider tapestries as rich as these,
    Stranger than dreams and drifting melodies,
    Transparent as the gods we half divine,
    Frail as the thoughts that dwindle in a swoon
    Ghostly before begetting. Tinged with pain
    That glimmers pale on hands we cannot find,
    And visioned faces that our dreams create
    Born in the land forbidden us of fate
    And longed for all our lives ... What words can bind
    Forever Joy, that never comes again!

    1915





    I think myself
    The fool of tragedy strutting upon the stage
    Where murder creeps and whispers.
    The jester clad in piebald tights
    Half black, half golden, with no company
    Save bells that jingle,
    And an effigy,
    The grinning image painted like myself
    Upon a stick....
    I think myself
    The fool of comedy mournfully straying
    Amid the revellers,
    Loving the moon and my own shadow
    With its strange solemn gestures—
    Loving the painted moon
    That lets me play with shadows.
    I am the jester on an empty stage
    Playing a pantomime
    To spectres in the stalls,
    Listening at last
    For ghostly mirth and phantom hands applauding,
    And for some king with decadent tired fingers
    To fling a white gardenia at my feet.

    1918





    The adored, wild, strange, irresistible,
    How they fail one at the last!
    What is there in your faces
    That we should worship with our souls?
    Most lovable, perfidious,
    Vague—
    Molesting even our visions
    With treacherous pathos.
    O vulgarity, mediocrity, stupidity,
    What is it in you that makes us lavish our love,
    Covering your meagre bodies
    With our passionate mantle, dyed with blood and dreams?
    Life and its grey days, and time
    Are a thin curtain through which you shadow,
    Or a dim glass through which you peer.
    You climb in at the windows of our souls
    With ladders and stratagems,
    You mope in corners with reproachful eyes.
    But what do you do for us
    Lute players, dancers, deceivers,
    Other than lie with red lips
    And cajole with tears of beryl?
    People—
    Men and women with laughable, tragic faces
    Winking at love,
    Treading our songs and illusions
    Under petulant feet!

    1917





    A ROSE

    What do you ask of me with your beauty, what are you urging
    Of labour and painful aspiring to flatter your perfection?
    What secretness of love with terrible blushes surging
    Unseen, have found in you at last their passionate reflection?
    What dreams that lovers knew, as sleep with subtle magic
    Tore off the rags of life and made her dance with body spangled,
    Drew back the vacant hours, the tedious and the tragic,
    And showed the glittering souls from bodies we had mangled;—
    What visions made you, emblem of longing and love that has died unrequited,
    And all lost joys, and tears, and beauty passionately given,
    Winked at by folly, skewered by the butcher, danced on and slighted,
    That now spring up from death, showing their slayers the colours of Heaven?
    You have burst from the ground with your joy, you are pining and bleeding,
    Your scent is heavy with sorrowful love; oh, memories clinging,
    What do you ask of my soul with such fierceness of pleading,
    I that was glad to forget ... What do you need of my singing?

    1916





    Like flocks of tired birds when autumn comes,
    My spirit flags across the darkening fields
    And melts into the drabness of the sky
    And falls like dust upon the huddled corn.
    But many wizened faces brown and sad
    Peer from the bushes as I wander past,—
    They tell me all those things that old men say
    As youth looks up through tears with pallid cheek.
    "When you are grey and crooked as ourselves,
    When you have bowed before all other gods,
    And found them false, then shall you come at last
    To that dark King of grief, and he shall bless
    Your bread with tears, and manacle your hands,
    And call you slave and lover." ...
    Shall not a child take Pain for company
    And share her loneliness with him?
    Does not a youth know tears
    In the first bitterness of broken love?
    Is Grief so proud a king that none shall come
    To seek him save the blind, the halt, the lame? ...
    He is a tramp, a beggar, and a clown,
    He sits a jester at the feet of kings
    And scurries with the leaves in Autumn's train.
    He rides the wooden horses at a fair,
    And dances with the jiggers on the stage.
    Led by the violins of discontent
    That whine their music to my listening soul,
    I dance with him the dance of withered leaves,
    We dance together to the tunes of rain
    Played on one note upon the only string.

    1913





    Oh, just beyond the curve of ideal quest
    That changes as a sea wave to the wind,
    Beyond the cloud that folds around a star,
    And dawn, that stands ajar to let us in,
    Lies that to which our loves and dreams have gone,
    The paradise of all we might have been,
    While we are washed back downwards in the dark
    Where tides recede, to dwindle with the foam.

    1917



    Ah! you, from the small high-walled acre of your lives,
    Your windows only looking upon gardens,
    Only perceiving love and death and truth
    As facts that come to pass,
    That pass and leave you still
    Within your safe small prisons,
    Older, duller,
    To walk and talk among the evergreens.
    You have never known
    Delight of dying slowly,
    Poisoned with raptures
    In many hues from the slim-cut decanters of death—
    The tunes
    That dishevel and smooth,
    Cajole and melancholize—
    The dance
    Which is a whirling of leaves
    In their last scorn of sorrow
    Flung upwards by the wind
    Into the haggard face of winter—
    Nor felt your souls go blowing like balloons
    Tossed by impulsive hands;
    Nor slid as skaters swiftly
    Over the crackling crystals of perilous ice,
    Buffeted with bouquets and blinded with confetti ...
    You have not felt the abandon
    Of light love
    Dragged by the hair across a slippery floor....

    1916





    Mouth of the dust I kiss, corruption absolute,
    Worm, that shall come at last to be my paramour,
    Envenomed, unseen wanderer who alone is mute,
    Yet greater than gods or heroes that have gone before.
    For you I sheave the harvest of my hair,
    For you the whiteness of my flesh, my passion's valour,
    For you I throw upon the grey screen of the air
    My prism-like conceptions, my gigantic colour.
    For you the delicate hands that fashion to make great
    Clay, and white paper, plant a tongue in silence,
    For you the battle-frenzy, and the might of hate,
    Science for giving wounds, and healing science.
    For you the heart's wild love, beauty, long care,
    Virginity, passionate womanhood, perfected wholeness,
    For you the unborn child that I prepare,
    You, flabby, boneless, brainless, senseless, soulless!

    1913





    The curtains are drawn as though it still were night,
    A slip of dawn between them is a dangling silver ribbon;
    And all about the room is quietness—Each patient chair
    Erect, alert, in place. A letter on the table and a book
    Lie as you left them, now bereft of purpose—
    Garish a little in the room's sedateness, you
    Returning dressed so frivolously in all your coloured clothes!
    How grey and sober, full of placid wit
    The furniture, the pictures on the wall;
    How steely swift the light, stabbing you to the heart
    As you stand at the window, bright as rushing blood.
    Garish your hair, your shoes, your startling chalky face
    And white, white gloves ...
    What time is it? ... Still ticks the tireless clock,
    With face grimacing ... nearly six it is....
    Yet hurries not nor lingers, like our hearts,
    For in its dial eternity is housed—
    A cock should crow ... there are no cocks in town!
    But a water cart with surly noise below
    Grates unconcerned along the disconsolate street.
    How cold and how familiar all these things,
    To you so lonely in the enormous dawn
    Slowly unfastening that vermilion dress ...

    1916






    BLACK VELVET

    The darkness of the trees at deep midnight
    And sombreness of shadows in the lake;
    A mountain in the starlight wide awake
    Dreaming to Heaven with imperial might
    Of lifted shoulders, huge against the bright
    Bespattered jewelry of stars—the ache
    Of silence, and the sobbing tides that break
    From music. Slumbering cities—candle light
    Snuffed in the flooding darkness, and the train
    Of Queens that go to scaffold for a sin—
    Or splash of blackness manifest of pain,
    Hamlet among his court, a Harlequin
    Of tragedies ... Mysterious ... And again
    Venetian masks against a milky skin.

    1917





    NERVES

    These curious looms where we have spun our fancies,
    These intricate webs where our desires are threaded,
    These weird trapezes that our passion frenzies
    Strange acrobats to catch them dizzy headed.
    These tightening strings upon our spirit's fiddles
    Tuneful or out of tune where music hungers
    From writhing bow, these intertwining riddles
    Mazes and labyrinths and storms and languors.
    These colours twinging on a prism's edges,
    These speckled patterns of fanatic madness
    From glittering eyeballs, these unresting dredges
    For pearls within the depths of sadness and of gladness—
    O tortuous thoughts, what are you seeking after
    As flies around a carcass with a humming dreary,
    Gibing the silent dead with treacherous laughter,
    Molesting quietness and waking up the weary!
    What then, what then, can sleep not crush you to forgetting
    With all her body's beauty, cannot peace submerge you
    O wrangling, juggling, jangling, pirouetting—
    What hope can drag you from the small desires that urge you?
    You have lassoed the moon and trapped the sun's bright lion,
    And trodden out the red stars into ashes,
    Destroyed night's temple and broken the pillars of iron,
    And striped the snowy horses of the clouds with zebra gashes ...
    You have debauched the world! And as I sit here weary,
    Deafened with your demands and torn in tatters,
    The world seems suddenly most passionless and dreary,
    A poor bewildered clown—and nothing matters.

    1916





    My pain has all the patience of a nun
    Who kneels and prays for Heaven on the stone,
    In some chill cellar where the amens moan,
    Ave Maria, the long penance spun
    Forever. And the tapers one by one
    Stand like cold angels round the Virgin's throne.
    My soul is tired from kneeling all alone,
    Its little candles yearning to the sun.
    Long have I dreamed of Paradise and seen
    Bright mirages of glory on the grey
    Of sad horizons; I have kept the green
    Surprise of spring through winter and dismay,
    Tasting within the bitter dregs of spleen
    Drugs that bring peace, and wine that maketh gay.

    1917





    The scandal-monger after all is right—
    The old and cunning voice with weary repetition
    Is justified in all dull words and warnings.
    I see at last how you,
    Spendthrift of passion
    In love's bankruptcy,
    Borrow new beauty from each passing face—
    How being too lavish you did steal
    From generous hands—
    You are the idol builder and the robber of temples,
    Praising with passionate psalms
    The thing you cannot worship—
    And yet your prayers have stirred
    Belief in us—
    We see beyond the false and weary face
    Into your haggard soul and trust from pity—
    We hear beyond the idle music of your voice,
    A wisdom taught by cruelty
    And a tired scorn of treachery and guile—
    We see your wounds and weep,
    You meet our pity with a traitor's kiss—
    For, you are schooled in suffering and schooled
    In teaching pain to others—
    And all that mob of furious accusation
    To which you turn the cheek, or curse so well,
    Are but the ghosts of bodies you have murdered,
    That drive you on in vengeance to fresh crime.

    1917



    Woods of brown gloom sombring with the hush of death,
    Wind's lassitude that sets the tired leaves shivering,
    Starved yellow leaves sighing beneath the feet, a breath
    Consumptive, old, and fever-red leaves quivering,
    As with an earthward flutter like a ghostly butterfly
    Listless they perish, wavering and hovering.
    Skeleton branches where the rooks flap wings and cry,
    Perched upon ribs and fingers; and the white mists covering
    The far-off hills and bloodless visage of the sun.
    No noise save the meandering dribble of a rivulet,
    No noise save of the slow hours dropping one by one
    As embers, no colour save Time's ashen coverlet....
    How melancholy here the gayest tunes would sound
    From shrill carousers riotous and merry all,
    As echoes of lost joy their dancing feet upon the ground,
    As funeral bagpipes at a burial.
    And I who wander passionless and forlorn,
    A leaf-forsaken tree symbolic of dejection,
    In rags of old desires, dispirited and torn,
    See in the stagnant glass of Time my soul's reflection.

    1916




    I feel so much alone,
    And yet I know that many hopes are storming
    My shut heart;
    For I am bolted fast in my own house.
    I pace distracted through its corridors
    To the music of Love's knocking hands
    Against the gate,
    Or silence when they sleep.
    I cannot find the key to let them in,
    I, my own host and guest and ghost,
    Imprisoned in myself!

    1917





    THE COMPLEX LIFE

    I know it to be true that those who live
    As do the grasses and the lilies of the field
    Receiving joy from Heaven, sweetly yield
    Their joy to Earth, and taking Beauty, give.
    But we are gathered for the looms of Fate
    That Time with ever-turning multiplying wheels
    Spins into complex patterns and conceals
    His huge invention with forms intricate.
    Each generation blindly fills the plan,
    A sorry muddle or an inspiration of God
    With many processes from out the sod,
    The Earth and Heaven are mingled and made man.
    We must be tired and sleepless, gaily sad,
    Frothing like waves in clamorous confusion,
    A chemistry of subtle interfusion,
    Experiments of genius that the ignorant call mad.
    We spell the crimes of our unruly days,
    We see a fabled Arcady in our mind,
    We crave perfection that we may not find.
    Time laughs within the clock and Destiny plays.
    You peasants and you hermits, simple livers!
    So picturesquely pure, all unconcerned
    While we give up our bodies to be burned,
    And dredge for treasure in the muddy rivers.
    We drink and die and sell ourselves for power,
    We hunt with treacherous steps and stealthy knife,
    We make a gaudy havoc of our life
    And live a thousand ages in an hour.





    Our loves are spoilt by introspective guile,
    We vivisect our souls with elaborate tools,
    We dance in couples to the tune of fools,
    And dream of harassed continents the while.
    Subconscious visions hold us and we fashion
    Delirious verses, tortured statues, spasms of paint,
    Make cryptic perorations of complaint,
    Inverted religion, and perverted passion.
    But since we are children of this age,
    In curious ways discovering salvation,
    I will not quit my muddled generation,
    But ever plead for Beauty in this rage.
    Although I know that Nature's bounty yields
    Unto simplicity a beautiful content,
    Only when battle breaks me and my strength is spent
    Will I give back my body to the fields.

    1917





    Shall we be christened poets, children of God,
    For blowing sighs into the listeners' ears,
    For tugging at the moaning bells of death,
    And coming as the autumn grave-digger
    To close the eyes of flowers, and shut the fingers
    Of wind upon the rushes,
    Of music upon silence?
    Shall we be given wreathes of bay and laurel
    For forcing tragedy into a rhyme
    As a gaunt beggar in a spangled vest?
    The poet ever wanders after Death,
    The flunkey on a funeral chariot
    Pouring the wine at feasts of burial;
    And all the roses that he plucks from summer
    Are carried to the crypts to deck a corpse....
    How shall the world learn how to laugh again
    When all its songs have only learnt to weep?

    1919





    When I am weary at the antic chance,
    The hobby-horses and the wooden lance,
    The hope and fear in jugglery, and see
    How starved the juggler, mean and miserly,
    And life a laboured trick—the years advance
    A shrilling chorus in affected dance
    With lust of many eyes that watch and wink
    Fixed on them; or a clown in feverish pink
    Will draw gross laughter by a hideous prance—
    Vulgarity and sin and souls askance,
    Where fiddles squeal and all the follies spin—
    Till, when the stage is empty, Harlequin
    Through curtained silence trips as from a trance
    With blushing flowers for Columbine—Romance.

    1917





    MOODS

    I

    I crouched upon cushions and wallowed in their somnolent caresses,
    And—listening with dread for the moment of my own silence
    Rending the flimsy lace of whisperings—
    My gnome dances before me
    Behind a fan of smoke,
    My dwarf squats on my shoulders
    Tweeking their moulted wings,
    My ape peers in the mirror of my face
    Mimicking my soul's gaunt gestures—
    My wolf bays through my moonly loneliness
    Blotching the night with howls—
    My laughter goes whining away on the wind,
    Laughs that are whipped by a soul too sick with merriment,
    Too satiate with humour's emptiness!...

    II

    Ah! loveliness with little pointed feet
    Dancing across the leer of ugliness,
    Skimming like a gold thread
    Through a necklace of vile masks—
    Lifting with lotus fingers
    The blue arras of nightmare—
    Loveliness like a delicate silver flute
    Pressed to a negro's lips—

    III

    Do you then wish for all those griefs
    Whose snarling hands you kiss,
    Kneeling in adoration to a dagger





    As saints before a cross?
    You who have tossed all flowers away,
    Coveting the drenched red peonies of blood
    Their javelin-petals wet with slaughter,—
    Do you then crave your own blood's offering,
    Your own breast's pallor pierced with knives of flame?
    In your ears are the pattering of the hunter's feet,
    Softer than death, and omens mouthed by winds of twilight,
    You lean across the precipice of time
    Calling and crying
    For the last abyssmal passion of self-slaughter—

    IV

    Waiting,
    Like grey cloud-giants climbing the hills of Heaven
    Carrying vast burdens over the crags of chaos—
    Waiting,
    Like trees that hear the far-off moan of winds,
    Like listening trees that hug their branches round them,
    Their leaves whispering lividly the rumour of storms,
    Waiting like a vast arch of quietness
    Through which a screaming messenger shall dart—
    Like a dense hood of silence
    Pierced by a sword of music—
    Waiting, like the deathly stillness of a pool
    Reflecting the diver poised before he plunges....

    1919



    SMOKE

    Now is the evening dipped knee-deep in blood
    And the dun hills stand fearful in their places.
    Cunning in sin, we shuffle down the streets
    With burdens of vainglory on our backs,
    Spinning with spider-hands the miser's web
    Or sitting placid, gay and fat with ease.
    But out beyond, the armies of the world
    March doomwards to the rhythm of the drum
    Under the thirsting sun. Death holds his state:
    His skeleton hands are filled with scarlet spoil:
    He stands on flaming ramparts, waving high
    The ensign of decay. All his bones are dressed
    With livid roses; all his pillars black
    Are girt in ashen poppies, and on dust
    He raises up his awful golden throne.
    Oh! your fierce shrieks have fainted on deaf ears;
    Your tears have flowed on feet of carven stone;
    Your blood is spilt for the boiling-pot of God
    Where good and evil mix; and all your rage
    Is but a thin smoke wafted in His face.

    1914





    Blow upon blow they bruise the daylight wan,
    Scar upon scar they rend the quiet shore;
    They ride on furious, leaving every man
    Crushed like a maggot by the hoofs of war:
    Gods that grow tired of paradisial water
    And fill their cups with steaming wine of slaughter.
    I fear a thing more terrible than death:
    The glamour of the battle grips us yet—
    As crowds before a fire that hold their breath
    Watching the burning houses, and forget
    All they will lose, but marvel to behold
    Its dazzling strength, the glamour of its gold.
    I fear the time when slow the flame expires,
    When this kaleidoscope of roaring color
    Fades, and rage faints; and of the funeral-fires
    That shone with battle, nothing left of valour
    Save chill ignoble ashes for despair
    To strew with widowed hands upon her hair.
    Livid and damp unfolds the winding-sheet,
    Hiding the mangled body of the Earth:
    The slow grey aftermath, the limping feet
    Of days that shall not know the sound of mirth,
    But pass in dry-eyed patience, with no trust
    Save to end living and be heaped with dust.
    That stillness that must follow where Death trod,
    The sullen street, the empty drinking-hall,
    The tuneless voices cringing praise to God,
    Deaf gods, that did not heed the anguished call,
    Now to be soothed with humbleness and praise,
    With fawning kisses for the hand that slays.





    Across the world from out the fevered ground
    Decay from every pore exhales its breath;
    A cloak of penance winding close around
    The bright desire of spring. And unto Death,
    As to a conquering king, we yield the keys
    Of Beauty's gates upon our bended knees.
    The maiden loverless shall go her ways,
    And child unfathered feed on crust and husk;
    The sun that was the glory of our days
    Shining as tinsel till the moody dusk
    Into our starving outstretched arms shall lay
    Her silent sleep, the only boon we pray.

    1914





    A ragged drummer rides along the street,
    And at his coming
    The silence fills with tunes and rustling feet
    And voices humming.
    He rode a year ago from far away,
    On charger prancing,
    With bright new buttons and with ribbons gay,
    And banners dancing.
    Oh, he was fatter than the bursting drum
    He bore so proudly,
    His roaring music woke the silence dumb
    To thunder loudly.
    And by his side the old men and the young
    Had followed cheering
    Into the sunset smiling as they sung,
    Nor thought of fearing.
    They left their lovers and their mothers' lap,
    Their homes demolish,
    "For, look, I have a ribbon for my cap,
    A sword to polish!"
    And so the town was silent once again,
    Though tunes of battle
    Beat fearful in the wind, or in the rain
    Ghost drums would rattle.
    But at the chuckling dice or careful loom,
    Or candled churches
    A few forgot or prayed or followed doom
    With drunken lurches....
    Now loom and bar and church disgorge the throng,
    In huddled masses
    They stand aghast to hear the drummer's song
    As back he passes—
    Palsied and drear and bent he turns alone
    In rags and tatters,
    And on a soundless barrel with a bone
    He beats and batters.
    "Where march your feet so gaily, careless crowd,



    That we may kiss them?
    Where sound your little songs that rang so loud
    To us that miss them?"
    There are no songs, no happy marching feet,
    No favours flying:
    The drummer passes ... on the quiet street
    The sun is dying.
    Sun that must bleed to death so red and brave!...
    Have done with weeping,
    But put your ribbons on a soldier's grave
    As he lies sleeping.

    1914






    ZEPPELINS

    MIDNIGHT

    Suddenly

    Shutting our lips upon a jest
    As we are sipping thoughts from little glasses,
    A gun bursts thunder and the echoing streets
    Quiver with startled terrors—
    How swift runs fear: quicksilver that is free!
    Now every muscle weakens, every pulse
    Is set at gallop-pace and every nerve
    Stretched taut with horror and a wild revolt....
    How sweetly spins the world to noise of music,
    How sweet to live life's arrogant adventure!
    Live in a vain world wracked with a thousand pangs,
    Limp in a dull street housed with crumbling dreams,
    To breathe and eat and sleep and love and sigh
    A little longer, oh a little year!
    Forgotten prayers rise up in resurrection,
    And resolutions of new wondrous lives
    Choke up our hearts and fling us to our knees....
    Worms creep in dreadful hunger from the ground,
    The lurid silent people loved by death,
    And peer into our eyes with sly forebodings
    To drag our body's glory from the light.
    Though all the world should fall into their cells
    And lie within their larders shelf on shelf—
    Yet will I toss the sheets of dust away,
    Yet will I be the mistress of the sun!

    * * * * *

    1 A. M.

    Look how they struggle in a mist of fire,
    Those hunchbacked chimneys and distorted domes—
    Now gloat on Hell, the colour seems to roar,
    An army fierce upon its own destruction,
    A famished monster tearing in its claws
    Gigantic foods to glut its lean desire
    Digesting all the world!...
    Look at the eager people open-mouthed
    That stand as foolish rabbits hypnotised
    By the uncoiling rhythm of a snake,
    Their earth adoring senses caught awhile
    In the red whirlwind of ascending wings;
    Their spirits straining upward upon strings
    Like kites and air balloons, but more grotesque,
    Lacking the ephemeral beauty of a toy—
    Yet for an hour
    Dyed with the colour that their drabness fears
    They kiss the feet of beauty as she passes
    Starwards, tremendous in a coat of fire.



    * * * * *


    3 A. M.

    The dawn seems drained of blood so colourless—
    Slowly the river moves as though in sleep
    While silent barges
    Slide from the mist like dreams;
    The intricate patterns of the scaffolding
    Are drawn against the sky
    More delicate than lace.
    All the shimmering lights
    Have shrunk away from morning
    As a blue peacock sheaves his starry tail....
    I am alone, most utterly alone,
    More lonely than the last man in the world
    Straying amid the dust of vanished lives.
    More lonely than a spirit stolen from heaven
    Who stands beside that nebulous cold river
    Dividing sleep from death,
    Eternity from time....
    Nothing disturbs the white peace of the dawn,
    She brings no feverous memories of night
    And sheds no tears.
    Only two hours ago
    Fire walked in crimson armour through the city
    Piercing the night's black tent with glittering javelins,
    While shrieks and whispered omens flew like bats
    Among the silver foliage of the stars....
    But rage has left no furrow in the sky,
    No wake of sparks across the placid water....
    This is the ominous and sacred hour
    When priest-like the world kneels
    Bowed low toward the empty throne of day—
    Soon will the herald trumpet-blast be heard
    And the flamingo messengers will come
    Flocking from out the burnished cage of sunrise....
    This is the hour of nothing,
    Colourless and chill
    Oblivion's hands are folded on the world,
    As sits an idol holding in his fingers
    A scentless lotus carven out of stone.





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  • 05/09/17--01:40: SONG LIN [20.130]

  • Song Lin 

    Nació en Xiamen, una ciudad costera de la provincia de Fujian, en 1958. Participó de Jintian (Hoy), una de las revistas de poesía china más influyentes de las últimas décadas, y a fines de los 80 estuvo involucrado en las revueltas que terminaron con la represión de Tiananmen, por lo que pasó un tiempo en la cárcel. Al salir vivió varios años en París, volvió a China y luego a finales de 2001 vino a Buenos Aires, donde pasó tres años viviendo con su esposa, estudiando español y viajando por distintos lugares del país. Actualmente vive en Beijing. 





    Barrio chino

    Una vez al mes me dirijo en tren hacia Belgrano,
    a donde está mi patria sola entre dos calles.
    Sentado sobre un banco en el andén
    miro los peatones a ambos lados de los rieles, tras las rejas,
    mientras espero al tren que viene del Tigre.
    El sol sudamericano me hace arder la piel.
    La virgen dentro del altar se ve pálida,
    ojos caídos, expresión neutra: ni buena ni mala.
    El reloj averiado marca como siempre las 8:45,
    advirtiéndome una vez más
    que el futuro es la terminal de algo:
    una mala noticia que ya está en camino;
    una nieve que tapa todo, que cubre todo;
    un error del que no dejamos nunca de arrepentirnos...
    La puerta del vagón se abre y siento una satisfacción indecible,
    porque una vez por mes
    Belgrano ocupa de nuevo el lugar de mi patria
    trayéndome su pereza, su bondad y su embrujo;
    y una vez más vuelvo con mi bolsa pesada,
    llena de arroz, salsa de poroto, cebolla y zanahoria.





    中国街

    每月一次,乘火车去贝尔格里阿诺,
    两条街之间是我寂寞的中国。
    坐在小站月台的长椅上,
    看着铁轨两边的行人在栏杆外面,
    等待火车从虎泉方向开来。
    南美洲的太阳火辣辣的,
    神龛里的圣母像面色苍白,
    眼睛低垂(不看好人也不看坏人)。
    失修的挂钟照旧停在 8 点 45 分,
    每月一次,提醒我
    末日不过是某种事物的终结:
    一个已经上路的坏消息;
    一场堵住一切覆盖一切的雪;
    一个带来终生悔恨的过错……
    车门打开了,我感到说不出的满足,
    因为每月一次,贝尔格里阿诺
    都充当一回我的中国,
    用它的仁慈、懒散、循环的魔术。
    而我的购物袋沉甸甸的,装满大米、
    豆瓣酱、小葱和萝卜。





    Fragmento de una carta

    Discúlpame por hablar siempre del invierno y el río,
    siempre del sonido del hielo quebrándose en el aire
    en el momento en que los patos pasan en bandada.
    Los barcos mantienen las luces amarradas,
    una estrella muerde la punta de la torre de hierro.
    Los hombres regresan a sus habitaciones en silencio,
    se sacan la ropa, se acuestan con la cara hacia la pared.
    Dejando atrás Austerlitz el último coche
    ingresa en el 13eme. Caras, caras de borrachos
    iluminando como un chispazo las cenizas frías del sueño.
    Entre la nieve y el perfume barato de las putas,
    un hombre camina por la ciudad a medianoche.

    (París, 1998)





    书札片断

    原谅我总是说到冬天说到河
    说到野鸭飞过时空中的裂冰声
    船栓住灯火,星啮咬铁塔的尖顶
    回到屋子里的人们沉默着
    脱衣上床,面朝一堵墙壁
    最后一班地铁翻越奥茨特里斯桥
    进入十三区。脸,酩酊的脸
    闪动睡眠黑甜的煤渣
    一个人在深夜巨大的城市里走着
    穿过飞雪和妓女扑鼻的香水

    (1998/巴黎)


    Song Lin (Xiamen, China, 1958), Como una mosca de largas zancas
    Traducción de Miguel Angel Petrecca









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  • 05/09/17--01:40: HANI ALSELWY [20.131]


  • Hani Alselwy

    Nacido en la ciudad de Taiz (Yemen). Alselwy tiene publicados varios poemarios, entre ellos: En una orilla en la imaginación del cantante, El libro de la derrota, El instinto del pijama, Mineralizar la oreja de una vaca. Es Fundador del Encuentro del nuevo texto. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el premio Senoussi (2012).




    LAS MISMAS ‘’BUENAS TARDES’’

    Para Rafika Chebl con su última apariencia en el oeste

    Esta cúpula se parece a un clavo.
    Dejé la similitud pasar sólo esta noche,
    dejé el zapato infiltrarse por donde duerme el pie
    enterrado bajo las dunas.
    ¡Nos decimos adiós aquí a un tiempo
    y nos veremos en los árboles al primer turno!
    No pienses en el oso, ya que ha caído en el volcán
    y se ha muerto por ir tranquilamente y sin cuidado.
    Simplemente, no te acuerdas de tu camisa de árboles
    y tus sueños entrelazados.
    Esos brazos no son para discutir.
    Las mismas “buenas tardes’’ no tranquilizan
    la confianza en el telar.
    Y, sin embargo, no pienso seriamente
    en añadir la rueda de molino a la familia
    y llamarla: mi tía o incluso mi madrastra,
    o mi hija a la que intento hacer
    sus gritos revolucionarios y crudos,
    y la banda de su cabeza profunda.
    Asimismo, no recordaré
    la seducción y la sinceridad, te lo prometo,
    voy a pensar mil veces antes
    de invitar al agua al poema.
    Si lo hiciera pensaría en un plan para salvar a la gente
    de los amantes del canto y del espectáculo
    y pasaría a los lectores las claves de las principales salidas,
    corromperé el ahogamiento con una tonelada
    de papeles vacíos y muebles de segunda mano,
    llenaré su boca con una manta auténtica
    cada vez que haga salir sus intestinos del cuartel.
    Plantaré en la imaginación del árbol
    el polvo y las piernas humanas.
    ¡Ahora digamos adiós
    antes de que el peine se termine!





    CON EL FIN DE CALMAR AL CONEJO EN EL BOLSO

    ¡Llévame a la ventana, anda!
    Te prometo no saltar hacia el vacío desde ella
    siempre que mis manos se queden desnudas
     y no oculten unos guantes u odio,
    siempre que mi camisa permanezca húmeda
    y mis dientes sin sabor a menta o al pasado.
    Para asegurarte de eso,
    ten tu confianza en mis uñas,
    átalas al dolor si te gusta.
    No hay problema si introduces tus manos en mis bolsillos
    para sacar las colas de las mariposas de plástico,
    cubiertas de botellas de agua y enigmas.
    No hay problema si derivas de mi nombre
    cuerdas y profecías por ti mismo.

    Cada noche, voy a tranquilizar a tus alas, padre,
    con una fiesta de mechones diarios de las aletas que crecen
    en mi cuerpo durante todo el día.
    Y la leche no se acercará a mi nariz,
    los molinos que concluyen
    con la distancia antes de conocerte,
    ya los enviaré con convicción al sueño.
    Voy a tragar un testamento tóxico
    para que te quedes satisfecho
    y tal vez cierre la puerta de hierro con mi pulso.
    Haz un buen hueco en mi pecho,
    ponlo en el centro, un poco a la izquierda,
    así que permita la salida, a la vez,
    de un enjambre de patos.
    ¡Hermano, llévame a la ventana, a Dios,
    llévame a la nada!





    MUERTO

    Hace sesenta años
    que me lavo este cuerpo para vosotros …
    Nunca habéis pensado en ayudarme,
    aunque hubiera bastado con verter el champú
    de la manguera de la ventana
    o indicarme una planta que elimine el sudor.
    Aquí está mi cuerpo delante de vosotros, sin mí.
    Haced de él lo que os plazca,
    pero aseguraros de que lo estáis haciendo
    solamente para vosotros mismos.

    TRADUCIDOS DEL ÁRABE POR MOHAMED AHMED BENNIS
    http://www.crearensalamanca.com/poemas-del-yemeni-hani-alselwy-traducidos-del-arabe-por-mohamed-ahmed-bennis/












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  • 05/09/17--04:07: ABIGAIL DESAFI [20.132]

  • Abigail Desafi

    Abigail Desafi nace en Chillán, Chile, en 1969.

    Nieta de inmigrantes andaluces, hija única, crece en un medio estrecho cultural y socialmente, bajo un régimen religioso estricto y autoritario. Por esta razón, la búsqueda de la libertad y el protagonismo de la individualidad, se ha convertido en su principal propósito, digno del esmero de toda una vida.

    Anarquista por naturaleza, su espíritu inquieto lo ha manifestado de formas creativas como artesana textil y autora de canciones. 

    Ha escrito “La comarca del destierro”, “Cavilaciones de insomnio”, “Viajera Innominada” (poesía), “Cuentos de más”, “Narraciones transgénicas”, “Trilogía para un tablón” (dramaturgia), “El bichito” (novela)…

    Ha obtenido diversos premios en festivales de música folclórica, y concursos de cuento y poesía.

    Actualmente trabaja en una adaptación de la novela inglesa de Joselyn Brooke, “El chivo emisario”, y prepara un disco en el que incorpora la décima espinela al rock. Paralelamente, prepara el lanzamiento de “El culto de los Óspetas” (novela).





    Cavilaciones de Insomnio
    Abigail Desafi




    Primeras palabras 

    Mi canto no es un verso inventado, 
    es un recuerdo que retorna arrepentido 
    de su exilio entre sinapsis y otras muertes…

                                   
                       
    Monólogo de la máscara

    A las 23:00 horas, cotidianamente 
    ingresas a tu guarida.
    Te intoxicas de sombras, 
    depositas una mirada famélica 
    en torno de la soledad que se aglutina 
    en el techo color hollín.
    Entonces decides despojarte del disfraz: 
    cartera, zapatos, 
    medias transpiradas en los extremos, 
    húmeda también la entrepierna y me arrojas, 
    displicente, 
    al rincón más sacrílego de tu santuario.
    Ahora prescindes de mi dureza protectora:
    ahora puedes mirarte en el espejo con todas tus canas, 
    tus abortos ¿espontáneos?, 
    tus fracasos recurrentes... 
    Mientras yo vanamente espero, 
    como un montón de ruinas esperaría el milagro 
    disfrazado de pájaro, 
    oxidándome con los vapores de tu aliento 
    o de tus lágrimas, no sé, 
    distrayéndome hacia otras dimensiones 
    el aleteo circular del insomnio: 
    la sospecha de que los buitres 
    ya pesquisaron la podredumbre en ciernes.




    Ritual

    Antes de ir a dormir 
    revisar que las llaves no goteen, 
    sacar los perros, 
    asegurar puertas y ventanas, 
    cepillarse los dientes, 
    depositar un beso sobre el rostro más próximo…
    ¿Y quién revisa a los muertos sus atuendos, 
    quién clausura sus terrores bajo llave 
    antes de condenarlos a su lecho de tierra?



    La obsesiva compulsiva

    La obsesiva compulsiva 
    visita por las mañanas el cielorraso con la escoba, 
    aspira filamentos de sus rasguños, 
    sacude el augurio del teléfono 
    con su cabellera, 
    estruja el trapo del desencanto 
    como si fuera un trapo 
    y no el delirio de sus propias venas.  
    La obsesiva compulsiva 
    barre las veredas de todo su barrio 
    y engulle a tarascadas montañas de hojas amarillas. 
    Desinfecta los lametones del gato 
    de las manos de sus hijos, 
    separa las ramas de los árboles cortados 
    por especie, 
    enumera los suicidios en la gaveta de su memoria, 
    los archiva en documentos clasificados
    y al final del día, 
    cuando la urbe ronronea anestesiada, 
    la obsesiva compulsiva decreta sus ardores 
    por frecuencia, 
    por gemidos, 
    por espasmos… 
    pero vuelve a levantarse en mitad de la noche 
    a recoger del piso de la habitación de arriba 
    una minúscula mota que ha quedado rezagada.  
    Ella no descansa, 
    aún después de muerta 
    la obsesiva compulsiva ha reencarnado, 
    solamente porque en su biografía 
    había quedado un adjetivo sin definir… 
    y de pasada sacude el polvo 
    de la repisa, 
    y de sus libros el rumor de bombardeo, 
    la conjetura de un posible genocidio.




    Desvelada

    Te juro que no recuerdo si ayer comieron los gatos, 
    si pagué la cuenta del agua, 
    desde cuándo no riego las plantas…  
    Voy como sonámbula por habitaciones polvorientas, 
    y al baño le hace falta, urgente, 
    un lavado con cloro… 
    Hasta mis duendes reclaman 
    que ya basta de flojera 
    y yo sólo tengo la cabeza furiosa de palabras, 
    palabras rudas, palabras luminosas, 
    obsoletas, 
    esquizofrénicas, 
    me sugieren imágenes aterradoras, 
    cuchillos y cópulas forzadas sobre una piedra de sacrificios, 
    en medio de un bosque danzan mis palabras, 
    en derredor de una pira  
    se retuercen de ofuscación mis palabras… 
    ¿Será la luna la causante de esta anomalía…? 
    ¿Será la luna 
    que acusa el genocidio de allá fuera, 
    el rito pagano 
    por donde se desangra la infancia?




    Las mañanas no existen en este itinerario

    Yacer como las bestias, 
    comer mendrugos en un cuenco indígena
    contrabandeado por huaqueros, 
    escribir poemas de celulosa, cobrar el sueldo 
    de los basurales, 
    y el licor furioso 
    manchándote las comisuras…
    Rezar de rodillas al oficialismo
    por un pasaporte al ámbito de la razón…
    y el licor furioso 
    manchándote las comisuras…
    Qué más pedir para alguien que no se levanta, 
    jamás, 
    antes del mediodía.





    Habitación

    A esta habitación le hace falta un poco de aire, 
    a esta habitación le hace falta 
    una pasadita de plumero, 
    a esta habitación le hace falta un habitante 
    que no agarre pulmonía 
    a la primera emboscada del invierno, 
    ni se suicide 
    al primer encontronazo con la vida.




    Trashumancia

    Cuando cierro los ojos 
    me enfrento a un murallón de piedra:
    entre rayados, sus oquedades, 
    hendiduras dolorosas por donde corre una hormiga, 
    va y viene cargando un fardo de culpas; 
    en su agotamiento 
    sueña con la trashumancia 
    pero en otras latitudes, 
    imagina la geografía de un pie desnudo, 
    marcado sobre la arena, 
    por ejemplo.




    Paseo                                                                     
                                                            (a Chillán)


    Después de un viaje demencial por regiones celestes, 
    encarnizado, 
    irreductible el paseo de los huérfanos, 
    debíamos regresar a casa para reanudar el volteo de las hojas. 
    En esta ciudad cuadriculada se escribe bien, 
    quizá mejor que en ninguna otra, 
    porque sólo aquí el sol se arrebuja bostezando 
    en su camastro de huesos, 
    sin dar explicación por la desidia, 
    ni exigirla. 
    Porque siempre se termina regresando a casa, 
    a la cueva augural, al tálamo,
    al huevo resquebrajado que la poesía incubara, 
    impunemente, 
    en su primer adulterio…




    Ciudad

    Se han construido muchos puentes
    sobre el mismo río 
    de aguas esquizoides, demasiado fierro 
    y concreto para canalizar la carótida
    de la periferia 
    y evitar que se desbande 
    hacia el ombligo de la razón.




    Esta tarde ha llovido…

    Esta tarde ha llovido sobre los techos de Chillán: 
    polvo azufrado 
    desencadenando sus partículas 
    sobre los estupefactos de acá abajo, 
    sellando los párpados 
    y la boca 
    con su ralladura de piedra. 
    El Calbuco envió estafetas de su bramido, 
    mientras la tierra se contorsionaba 
    en un parto de fuego.
                 
    (Calbuco: volcán activo de Chile, ubicado aproximadamente a 680 kilómetros al sur de la ciudad de Chillán)



    La cosecha

    Y bien, aquí de nuevo, 
    agarrando a graznidos a la vida, 
    a guadañazos a la muerte, 
    a dentelladas a cada hijo germinado 
    de tanto riego a porfía, a contratiempo, 
    y aquí de nuevo la burra al trigo, 
    que de tan burra no entendió 
    que la certificación se la adjudicaron las transnacionales, 
    y dale con la testarudez 
    de los tópicos escupidos a mansalva, 
    como en otro tiempo…
    Pero ya no somos los estupefactos que fuimos, 
    ya vamos entrando a oler a gladiolo, 
    aspirantes a reclutas 
    con 40 moléculas de ira en la conciencia, 
    a ver si vamos a correr tan rápido ahora, 
    por encima de todos esos poetas de bruces 
    como escombros de guerra, 
    sobre el pavimento 
    sembrado de miguelitos.




    Facilismo literario

    El error del existencialismo 
    fue matar a Dios 
    y solamente condenar al exilio a los Elohim 
    que nos moldearon a su imagen y semejanza… 
    El error del existencialismo 
    fue matar a Dios 
    y solamente condenar a prisión a los Elohim 
    que nos moldearon a su imagen y semejanza… 
    El error del existencialismo 
    no fue precisamente asesinar a Dios, 
    ni confundir su declaración en el juicio, 
    sino dejar tantos cabos sueltos
    armados y acorazados,
    los mismos sicarios de siempre, 
    los sicarios del vasallaje.




    Epifanía

    Que la pulsión creativa, 
    que el panfleto, 
    y el canasto con los huevos hueros. 
    Que la cáscara huérfana, el desquicio, 
    que mañana el estofado, 
    que la siesta…
    Demasiado tarde descubrí 
    que yo era el centro de mi propia periferia, 
    que siempre llevé conmigo 
    una especie de mapa de pájaro en las córneas…  



    Ardid

    Buscando dar con el cabo de la madeja
    me pinté la cara de payaso, 
    me puse el traje sacerdotal de la musa, 
    escancié el licor de la demencia 
    hasta el último parlamento pautado. 
    Me sumergí en la sabiduría textil de los ancestros
    cotejando tablillas cuneiformes, 
    sobre un entarimado de osamentas
    para la mofa de los ángeles… 
    Pero era más simple todavía que sentar a la belleza 
    en las rodillas e injuriarla, 
    bastaba recordar el espasmo, 
    la secuencia vibratoria de la primera palabra 
    en que estaba contenida la existencia… 
    Por favor, no me culpen 
    (perdón pido por la triste pantomima): 
    no sabía que lo sabía todo…








    Porcelana Quebrada 
    Abigail Desafi



    (Violeta recuerda a su amado arquetípico, Nigromante)   




    Esto fue antes que lo viera      
    devorando mis vestidos,         
    dejándolos desteñidos                   
    mi espíritu derritiera,             
    o quizá me pareciera…              
    Por factor inexcusable              
    firmé un pacto irrevocable  
    de canción recién parida,                                      
    fugándome por la herida                                                      
    de un “malditismo” innombrable.



    De un “malditismo” innombrable 
    heredé con la hinchazón 
    la piedra del corazón 
    y un color desagradable…
    ¡Y la mano como sable 
    pergeñando mis pavuras!
    Tragando las levaduras
    del inmundo sedimento,
    la tonada de cemento
    se me adhirió a las costuras.



    Se me adhirió a la costura como una mancha de vino,
    sobre mi falda de lino
    quedó babosa andadura
    tatuada con la premura
    de cuajados estertores…
    Yo, que no soy de licores, 
    caí como ebria en mi cama, 
    fantaseando con la dama 
    reina de los desertores…



    Despeñarse de la altura 
    era el sino de la manta 
    que se deshila y decanta 
    sobre esta cruel criatura… 
    Piedra de mi sepultura 
    era esa cama de lino, 
    hermosa como el camino 
    hacia su pecho vacante, 
    donde un mío Nigromante
    confabulaba el destino…       hasta aquí la canción




    Encabalgaba el fornicio
    con tan airosa mirada 
    que su máscara embrujada
    captaba todo mi auspicio. 
    Vértigo del precipicio 
    como vértigo de amor, 
    de súbito y dulce ardor
    que hasta la luna salvaje   
    renunciaba a su embalaje   
    por un trozo de candor.




    La desvergüenza del mundo,
    ¡palideciendo a su vera 
    el sol de la primavera!
    Por otras llegaba inmundo
    de un perfume vagabundo
    que ajenos labios uncían, 
    las flores palidecían  
    en mi jardín adversario,
    disfrazadas de sicario
    en vano se retorcían…




    Nigromante, negro y vil,
    en fatigosa carrera  
    del hedor a mi cartera,
    a mis muslos, ¡negro y vil!
    Aunque abyecto en la servil 
    bocanada de un cigarro,
    aúllame en el desgarro
    desde un orgasmo que llora 
    de noche en la impía hora,
    sobre un tálamo de barro…




    Mutilada en el sufragio, 
    inquilina en las botellas
    (inmoladas las estrellas)
    me cobijo en el naufragio. 
    Repartido en el sufragio
    mi vientre ha echado cenizas,
    amado, dame tus brisas,
    sacude mi cabellera,
    que de ella se desprendiera     
    tu prole por las cornisas.




    Tus hijos por las esquinas
    como rudos batallones
    de ojos fogosos carbones,
    con brazos de jabalinas,                
    trepando por las cantinas
    como demonio en legión. 
    Envíalos sin nación
    matraqueando soledades,
    estampando las ciudades
    con la impronta de tu acción. 




    Al anverso de mi aldaba  
    la ciudad también rugía 
    un simulacro de orgía
    que escasamente importaba… 
    Mi gruta yo gobernaba 
    tras los oscuros pendones,   
    vampíricas estaciones 
    se sucedían eternas, 
    rebanándome las piernas
    nocturnas cavilaciones…




    ¡Cómo nos dolía el mundo
    con porfía de grillete…!  
    A la hora de las siete 
    un espasmo nauseabundo 
    sacudía tremebundo
    el sostén de la balanza…  
    Ya perdida la esperanza
    la Señora y yo acordamos: 
    con agujas, ya sin amos
    concretamos una alianza.



    Concretamos una alianza 
    como dos mujeres de acre,  
    el convenio era de lacre    
    su estatuto la venganza:
    disoluto de alabanza
    Nigromante con su furia
    quedó estampado de injuria,
    desangrado en la memoria,
    cercenado de la historia
    en esta leyenda espuria.




    Soy quien espía la hora 
    en oscuros callejones. 
    La casa de los ratones     
    es mi cripta desde ahora… 
    No respeto a la Señora 
    que se bebió mi linaje; 
    y para que no me ultraje 
    la flaca con su guadaña
    la asalto con mi espadaña,
    nos fundimos en herraje…




    Nos mezclamos en ensamble 
    de “china” y de dama antigua, 
    rara si se no averigua 
    esa mixtura improbable.
    Absurda mi irreparable 
    gesta de siglo veintiuno, 
    donde quizá more alguno 
    con su atado de poemas, 
    en la frente los emblemas 
    de la corte del tribuno.




    De blanco y negro figura   
    después de tanto concierto, 
    sólo queda el foso abierto
    para una cruel obertura.
    En pos de la partitura
    mi fuga se desvanece,  
    mi magia casi enmudece
    ante oídos insensatos,
    como romance de gatos
    se encona, grita y perece…




    En la órbita de Antares 
    camino de vuelta a casa
    la guitarra de coraza, 
    marcada en números pares 
    mi andanza por estos lares. 
    También mi pobre grafía
    pálida fotografía
    quedó marcada en el viento…
    Las trovas y mi lamento
    ahogado en filosofía…




    Ya no espero alba sedosa
    y tampoco a Nigromante.
    Si hasta la luna sangrante
    (menstruando tan dolorosa)
    se sumó a mi tenebrosa
    reincidencia de estertores:
    morfina por los dolores
    que la flor de mi azucena
    de su macho no se llena…
    No redime sus errores.




    No redime sus errores
    como yo los míos no gasto.
    Acumulo como trasto 
    más bien, todos mis rubores, 
    mis cuadernos, mis rencores, 
    mis porcelanas quebradas, 
    en añicos y afiladas
    las venas hechas nuditos…
    y en un cajón los trocitos
    de mis pupilas violadas.



    De porcelana quebrada
    el espejo no se asombra:
    me releva de su sombra,
    intuye a mi nueva hada…                 
    Alzo mi copa engarzada,                      
    alzo una vela que alumbra
    mi gesto que apesadumbra 
    y brindo por mi rareza,   
    por la muerte y su belleza, 
    al albor de mi penumbra…









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  • 05/11/17--01:47: JANE MEAD [20.133]

  • Jane Mead

    Jane Mead (Nacida en 1958, Baltimore, Maryland) es una poeta estadounidense, autora de cuatro colecciones de poesía. Su más reciente es  Money Money Money Water Water Water (Alice James Books, 2014). Sus honores incluyen becas de las fundaciones Lannan y Guggenheim, y un premio Whiting. Sus poemas han aparecido en revistas y revistas literarias, incluyendo Plowshares, Electronic Poetry Review, The American Poetry Review, The New York Times, The Virginia Quarterly, The Antioch Review y en antologías como The Best American Poetry 1990. Vivió en Cambridge, Massachusett. Su padre enseñó ictiología en la Universidad de Harvard. Después de Cambridge, se mudó con su madre y padrastro, que era periodista, viviendo en Nuevo México, Londres y Cambridge, Inglaterra. Se graduó de Vassar College y en la Universidad de Syracuse y la Universidad de Iowa. Enseñó y fue poeta en residencia en la Universidad de Wake Forest. Desde la muerte de su padre en 2003, ha manejado el rancho familiar en el norte de California. Enseña en New England College y es co-propietaria de Prairie Lights en Iowa City, Iowa.

    Honores y premios

    2017 World of Made and Unmade shortlisted for 2017 Griffin Poetry Prize
    2004 Ploughshares Cohen Award
    2002 Guggenheim Fellowship 
    1992 Whiting Award
    Lannan Foundation Completion Grant 

    Obras publicadas 

    World of Made and Unmade . Alice James Books. 2016. ISBN 978-1-938584-32-9 .
    Money Money Money I Water Water Water . Alice James Books. 2014. ISBN 978-1-938584-04-6 .
    The Usable Field . Alice James Books. 2008. ISBN 978-1-882295-69-2 .
    House of Poured-Out Waters . University of Illinois Press. 2001. ISBN 978-0-252-06944-4 .
    The Lord and the General Din of the World . Sarabande Books. 1996. ISBN 978-0-9641151-1-8 .

    Antologías:

    Jane Mead, ed. (1994). Many and More: A Celebration of Love in Later Life . Timken Publishers. ISBN 978-0-943221-21-2 .


    Las traducciones corren a cargo de Adalberto García López.
    http://circulodepoesia.com/2017/05/poetas-de-la-griffin-poetry-prize-shortlist-2017-en-espanol/



    ¿Es ése MI perro negro?

    ¿Es ése MI perro negro,
    con la delatora composta en su nariz?
    ¿Una larga hoja, un fruto de caqui,

    algún insecto patudo en su frente
    al lado del cultivo? ¿Es ése MI
    camión rojo acelerando por el camino principal

    del viñedo, el baño portátil
    sacudiéndose detrás, el papel de baño
    desplegándose en giros celebratorios?




    Is that MY black dog?

    Is that MY black dog-
    with telltale compost on his nose?
    Blade of grass, squash of persimmon,

    some leggy insect on his forehead
    next to the growth? Is that MY
    red truck speeding up the vineyard’s

    central avenue, porta potty
    bumping along behind, toilet paper
    unfurling behind in celebratory loops?




    Cómo gastarás tu coraje

    Cómo gastarás tu coraje,
    su vida pregunta a la mía.

    Ningún coraje gastado en
    un disparo de sangre / disparo de arma / raíz / ojo-

    ¿Cómo harás tu camino?

    Entonces, responde al día
    de alguna otra forma que no sea la ceguera.




    How will you spend your courage

    How will you spend your courage,
    Her life asks my life.

    No courage spent of
    bloodshot / gunshot / taproot / eye-

    How will you make your way?

    Then, respond to the day
    some other way than blind-





    Poems from MONEY MONEY MONEY | WATER WATER WATER


    The Geese 

    slicing this frozen sky know
    where they are going—
    and want to get there.

    Their call, both strange 
    and familiar, calls
    to the strange and familiar

    heart, and the landscape 
    becomes the landscape
    of being, which becomes 

    the bright silos and snowy 
    fields over which the nuanced
    and muscular geese

    are calling—while time 
    and the heart take measure.




    Walking, Blues 

    Rain so dark I
    can’t get through—
    train going by 

    in a hurry. The voice
    said walk or die, I
    walked,—the train

    and the voice all 
    blurry. I walked with 
    my bones and my heart

    of chalk, not even
    a splintered notion:
    days of thought, nights

    of worry,—lonesome 
    train in a hurry.



    ******





    The Outstretched Earth 

    Do you know what whole fields are?
    They are fields with a dog and a moon.
    Do you know the answer — for the many?

    Except there would be vineyards.
    Meaning there would, as usual, be commerce.
    Money, and a game of sorts to play it.

    Meanwhile — Emma lost in the cover-crop.
    Top of her head bobbing through mustard-flower.
    It is, after all, still here — 

    The real world, the outstretched earth,
    Rain, soil, copper for pennies.










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  • 05/13/17--03:47: JORDAN ABEL [20.134]

  • Jordan Abel

    Jordan Abel es un escritor Nisga'a de BC. En la actualidad, está realizando un doctorado en la Universidad Simon Fraser, donde su investigación se centra en la intersección entre Humanidades Digitales y Estudios Literarios Indígenas. El trabajo creativo de Abel ha sido recientemente publicado en Best Canadian Poetry (Tightrope), The Land We Are: Artists and Writers Unsettle the Politics of Reconciliation (Arbiter Ring), and The New Concrete: Visual Poetry in the 21st Century (Hayword). 

    Abel es el autor de Injun, Un/inhabited, and The Place of Scraps, (ganador del premio Dorothy Livesay Poetry Prize y finalista del Gerald Lampert Memorial Award).

    Los Nisga'a son un pueblo indígena de Canadá en la Columbia Británica.




    Injun (Vancouver: Talonbooks, 2016). Paperbound, 86 pp.


    e)

    ninguna plática sobre la lluvia
    sólo preocupación por el humo

    donde el fuego encontró un hogar
    de un cuchillo que dejó caer el silencio

    que algunos podrían considerar
    simplemente como parte de un sueño

    conducido a través de una pared de la carpa
    y se le metió en los ojos

    su sucio altar de comodidad
    la garrapata camina en línea recta


      La traducción corre a cargo de Adalberto García López.



    e)

    no talk of rain that night
    only concern for smoke

    where fire found a home
    from a knife drop silence7

    that some might consider
    just part of a dream

    driven through tent flaps
    and fared into his eyes

    his stained altar of ease
    straight walking the tick



    a)

    he played injun in gods country
    where boys proved themselves clean

    dumb beasts who could cut fire
    out of the whitest sand

    he played english across the trail
    where girls turned plum wild

    garlic and strained words
    through the window of night

    he spoke through numb lips and
    breathed frontier (“injun”)

    The first work I encountered by Vancouver poet Jordan Abel was blind, as part of my time judging the 24th annual Short Grain Competition for Saskatchewan’s Grain magazine in 2012 (he came in second), and the work leapt up at me in a way I’ve rarely experienced. Now some of that same work finally appears in a trade collection, his third—Injun (Vancouver BC: Talonbooks, 2016)—after The Place of Scraps (Talonbooks, 2013) [see my review of such here] and Un/inhabited (Talonbooks/Project Space Press, 2014) [see my review of such here]. Injun extends Abel’s remarkable series of reclamation projects (or: project) that bring such a freshness, lively energy and engagement to Canadian and North American poetry, engaged with conversations attached to Idle No More and Truth and Reconciliation, and Language/Conceptual Poetries. Anyone suggesting that conceptual writing has no heart, or that contemporary poetry has exhausted itself, really needs to start engaging with Abel’s work.

    b)

    he heard snatches of comment
    going up from the river bank

    all them injuns is people first
    and besides for this buckskin

    why we even shoot at them
    and seems like a sign of warm

    dead as a horse friendship
    and time to pedal their eyes

    to lean out and say the truth
    all you injuns is just white keys


    Abel’s book-length projects open a series of conversations on race, colonization and aboriginal depictions, utilizing settler language and blending an exhaustive research with erasure to achieve an incredible series of inquiries and subversions, twisting racist phrases, ideas and words back in on themselves. In a recent interview posted at Touch the Donkey, Abel wrote: “[…] if your writing is only resistant, only oppositional, only focused on decolonization, you kind of end up writing yourself into a corner. That resistance alone is somehow insubstantial and unsustainable. More or less, this makes a lot of sense to me, and I think it’s exceptionally important to balance out that resistance with presence. Or perhaps balance out decolonization with resurgence.” He continued:

    Primarily, the texts that I’ve focused on as source texts have all been written from a settler-colonial perspective, and, I think, have pointed towards the kinds of foundational knowledges that should be resisted. My challenge, so far, has been to articulate an Indigenous presence from within those texts. TPOS is probably my most accessible example of this. From within Barbeau’s voice comes my own voice, an Indigenous voice. In that resistance and disassembly of Barbeau’s writing an Indigenous presence emerges.

    Further, in an October 2014 interview conducted by Elena E. Johnson for Event magazine, Abel discussed the research and erasures that make up the individual book-length components of this ongoing project (specifically, his previous book, Un/inhabited):

    Un/inhabited is a study in context. The book itself is draws from 91 Western novels that total over 10,000 pages of source text. Each piece in the book was composed by searching the source text for a specific word that related to the social and political aspects of land use, ownership and property. For example, when I searched for the word “uninhabited” in the source text, I found that there were 15 instances of that word appearing across the 10,000 page source text. I then copied and pasted those 15 sentences that contained the word “uninhabited” and collected them into a discrete unit. The result of this kind of curation is that the context surrounding the word is suddenly visible. How is this word deployed? What surrounds it? What is left over once that word is removed? Ultimately, the book accumulates towards a representation of the public domain as a discoverable and inhabitable body of land.

    Abel’s project both engages and works to unsettle, attempting both an ease and unease into the ongoing shame of how aboriginals are treated and depicted in Canada through repetition, erasure and settler language. Simply through usage, Abel forces us, the occupiers, to confront our language, in an effort to reconcile, restore and heal, none of which can truly exist without real conversation. The poems in Injun exist as a single book-length erasure and reclamation project, one with the result of seeing sketched erasures alongside exploded characters that are difficult to replicate within the space of this kind of review. Lines and phrases explode across the page. At the end of Injun, he includes this short “[ PROCESS ],” that writes:

    Injun was constructed entirely from a source text comprised of 91 public domain western novels with a total length of just over ten thousand pages. Using CTRL+F, I searched the source text for the word “injun,” a query that returned 509 results. After separating out each of the sentences that contained the word, I ended up with 26 print pages. I then cut up each page into a section of a long poem. Sometimes I would cut up a page into three- to five-word clusters. Sometimes I would rearrange the pieces until something sounded right. Sometimes I would just write down how the pieces fell together. Injun and the accompanying materials are the result of those methods.

    c)

    some fearful heap
    some crooked swell

    bent towards him
    and produced a pair

    of nickel-plated pullers
    a bull winder of

    dirty tenderness4
    that stiffened into

    that low-brow ice
    that dead injun game

    Posted by rob mclennan 






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  • 05/13/17--04:16: HOA NGUYEN [20.135]

  • Hoa Nguyen

    Hoa Nguyen (nacida en 1967 en Vĩnh Long) es una poeta estadounidense.

    Nacida cerca de Saigón , Hoa Nguyen creció en el área de Washington DC y estudió poesía en el New College of California en San Francisco. Ahora vive en Toronto, Ontario. 

    Con su esposo Dale Smith, Nguyen editó diez números de la revista Skanky Possum, y bajo esta impronta publicó libros y capítulos de Kristin Prevallet, Tom Clark, Frank O'Hara y otros. Juntos organizan una serie de lecturas presentando actuaciones de Pierre Joris, Linh Dinh, Susan Briante, Joshua Marie Wilkinson, Kate Greenstreet, Laynie Browne, Anselm Berrigan y otros. Desde 1998, ha dirigido un popular taller de escritura virtual y centrado en obras de poetas como Alice Notley, Eileen Myles, Joanne Kyger, Philip Whalen, Charles Olson, Emily Dickinson y Gertrude Stein. Actualmente enseña poética en la Universidad Ryerson de Toronto, el programa de MFA de baja residencia en Miami y la Escuela Milton Avery de Bellas Artes en Bard College. 

    Colecciones de poesía:

    Violet Energy Ingots ( Wave Books , 2016) (shortlisted for the 2017 Griffin Poetry Prize )
    As Long As Trees Last ( Wave Books , 2012)
    Hecate Lochia (Hot Whiskey Press, 2009)
    Your Ancient See Through (Subpress, 2002)

    Chapbooks y folletos:

    Tells of the Crackling ( Ugly Duckling Presse , 2015)
    Late in the Month ( Country Valley Press , 2011)
    Chinaberry ( Fact-Simile , 2010)
    Kiss a Bomb Tattoo ( Effing Press , 2009)
    What Have You ( Longhouse Poetry , 2008)
    Poems ( Dos Press Chaps , 2007)
    Six Poems ( Tolling Elves , 2005)
    Red Juice ( Effing Press , 2005)
    Add Some Blue (Backwoods Broadsides Chaplet Series, 2004)
    Let's Eat Red for Fun (Booglet, 2000)
    Parrot Drum ( Leroy Press , 2000)
    Dark (Mike and Dale's Press, 1998)




    Poema con los primeros versos de los poemas de Tagore

    Déjame nunca perder esta forma
    Déjame nunca perder
    Vida de mi vida    alguna vez lo intentaré
    Luz   mi luz    la luz que ilumina el mundo
    Luz    dónde está la luz
    Más vida   mi amor   más y más
    Madre    debo hacer una cadena de perlas
    Mis deseos son tantos y mi tristeza llora
    No más ruido   bulliciosas palabras de mí


    La traducción corre a cargo de Adalberto García López.




    Poem of First Lines from Tagore Poems

    Let me never lose hold of this shape
    Let me never lose
    Life of my life   I shall ever try
    Light   my light   the world-filling light
    Light   oh where is the light
    More life   my love   yet more
    Mother   I shall weave a chaine of pearls
    My desires are many and my pitiful cry
    No more noisy   loud words from me






    I Don’t Care

    I don’t care anymore
    one emblem of a whole pattern

    I’m going to the café
    Want the bag     rinky-dink it

    Rain me      mother
    Brain me

    Consciousness means something else
    a side of sliced ham

    I gave the carved medallion
    Horse relief and tender

    My grey grey grey
    bangles       and leapings

    Black snake in the mud





    Screaming

    Screaming      mostly
    I like to dance    dark woods
    stony hills      lonely & moody
    god      I can scream
    floating piped tunes
    mantle for protected onces

    are]      possibly  “all”

              etc.

    You always “take me to yr hearts”
    moon lit     sweet     after unearthly
    whiskered tree-love     trusted
    with my small horns
                 mother-scorn

    Such a mood flower    sequined
    feet padding about

    No      I do not want to see
    pictures of your white progeny 




    Independence Day 2010 

    Can be cracked or am that       you didn't 
    consider me or I thought so 
    recovering in a nap     You took the 4th 
    of July beers

       In the movie 
    she was Asian and playing an Asian 
    part   singing white on white in the white 
    room

          I want to strum 
    or mask this day

    Ask a question
    of the large “picture” window
    like why and why and also why 
    to think of the napalmed girl 
    in the picture





    Unused Baby 

    Unused baby blood and this is 
    how you motion with hands 
    clotty leaving

       You have your apparatus 
    being the Frog Husband and I burn 
    your frog skin to keep you 
    in the shape I prefer

       Chimes   You wrote in your apple 
    box   Elegant neck

       I tried to glue the ripped 
    paper back to the religious 
    art but it doesn't work

       Making a mess of it

       Wasp friend landed on my 
    shoulder sparkle to say     This place
    we are in            is a place

                 Broil the asparagus

       Frog heart
    apparatus

       Wash towels and rags
    on Wednesdays





    Swell

     Swell     you can dream more   the earth
    swells      seeds pop
    I glance at the prize
    eyes closed in the glancing

    It’s not a time to run
    I wear soft shoes
    and it took a long time
    to walk here

    Insects nudge me in my dreams
    like the 5 honey bees plus
    the strange one
    Intelligent bee glances buzzing

    to say   Let me out    The fake
    lights confuse us
    confuses the source

    Worker bee buzzed my neck
    directly   me not turning off
    lamps fast enough

    Please
         just open the door
    to the sun





    Autumn Poem 2012

    Call capable
          a lemony
    light & fragile

    Time like a ball and elastic

    so I can stop burning the pots

            wondering yes       electric stove

    She is her   but I don’t reme
    mber                         remember
    the ashes I obsess    She said

    I was obsessed with
    (not wanting to work with
    ashes)

         Mandible dream
        says the street
    & ash work

                  because the scorn
    and ions long
    there   I wor   I woke up
    in the overlooked dark

               I work
    do that warp    twistingly
    wrap the dead

    Black and white like the
    long-dead    starved pet rodent
    eating the basement
            curtains and peanut shells

      I walk    I wal
    I walks down sometimes
    why the advi

    abide    the advice was

    not “Fair better”
    but “Fail better”

    Auto dish soap
    ½ and ½
    Coffee beans

    Bake the golden things
    Rust colors
    Rust colors




    Haunted Sonnet

    Haunt lonely and find when you lose your shadow
    secretive house centipede on the old window

    You pronounce Erinys as “Air-n-ease”
    Alecto: the angry    Magaera: the grudging

    Tisiphone: the avenger (voice of revenge)
    “Women guardians of the natural order”

    Think of the morning dream with ghosts     
    Why draw the widow’s card and wear the gorgeous

    Queen of Swords crown                Your job is
    to rescue the not-dead woman before she enters

    the incinerating garbage shoot      wrangle silver
    raccoon power          Forever a fought doll

    She said, “What do you know about Vietnam?”
    Violet energy ingots      Tenuous knowing moment





    Hoa Nguyen

    Hoa Nguyen was born January 26, 1967, in the Mekong Delta near Saigon, Vietnam. When she was eighteen months old, she moved to the United States and was raised in the Washington, D.C., area. Nguyen earned her MFA at the New College of California in San Francisco, where she studied with Tom Clark and Lyn Hejinian, and remained active in the Bay Area poetry scene for years before moving in 1997 to Austin, Texas, where she lived for fourteen years. While in Austin, Nguyen cofounded—along with her husband, poet Dale Smith—Skanky Possum, a small press poetry journal and book imprint through which they published the work of poets such as Amiri Baraka, Linh Dinh, Eileen Myles, and Alice Notley.

    Nguyen is the author of four poetry collections: Red Juice: Poems 1998–2008 (Wave Books, 2014), As Long as Trees Last (Wave Books, 2012), Hecate Lochia (Hot Whiskey Press, 2009), and Your Ancient See Through (Subpress, 2002).

    “Hoa Nguyen’s poems might appear fragmented at first—like pieces of broken china … but the pieces of image and story that make up her poems prove to be more particle than fragment, each integral and necessary. The space between these particles is as meaningful as the space between stars. The poems move according to an order that reveals its presence slowly, offering humor and beauty as rewards along the way,” writes Iris Cushing in BOMB.

    Nguyen has performed, lectured, and fulfilled residencies at a number of colleges and universities, including Brown University, Buffalo State, Naropa University, the Toronto New School of Writing, and the University of Texas at Austin. She currently teaches poetics at Ryerson University and lives in Toronto.

    Selected Bibliography

    Red Juice: Poems 1998–2008 (Wave Books, 2014)
    As Long as Trees Last (Wave Books, 2012)
    Hecate Lochia (Hot Whiskey Press, 2009)
    Your Ancient See Through (Subpress, 2002)








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  • 05/19/17--18:29: BARACK OBAMA [20.136]

  • Barack Obama

    Barack Hussein Obama (Honolulu, Hawái, 4 de agosto de 1961) es un político estadounidense que fue el 44º presidente de los Estados Unidos de América desde el 20 de enero de 2009 hasta el 20 de enero de 2017. Legislador afroamericano en el Senado de los Estados Unidos, tercero desde la era de reconstrucción. También fue el primer candidato afroamericano nominado a la presidencia por el Partido Demócrata y es el primero en ejercer el cargo presidencial.

    Se graduó en la Universidad de Columbia y en la prestigiosa escuela de Derecho Harvard Law School, donde fue presidente de la revista Harvard Law Review. Posteriormente, trabajó como organizador comunitario y ejerció su carrera como abogado en derechos civiles, antes de ser elegido senador del estado de Illinois, desempeñando esa función desde 1997 a 2004. Fue profesor de Derecho constitucional en la facultad de Derecho de la Universidad de Chicago desde 1992 hasta 2004. En el año 2000 perdió la contienda electoral por un puesto en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, y tras su fracaso anterior, en enero de 2003 anunció su candidatura al Senado estadounidense. En marzo de 2004 venció en las elecciones primarias del partido demócrata, y en julio del mismo año pronunció el discurso de apertura de la Convención Nacional Demócrata, lo que impulsó su candidatura. Finalmente resultó elegido miembro del Senado en noviembre de 2004, con un 70 % de los votos a favor.

    Como representante de la minoría demócrata en el 109.º Congreso, impulsó junto con otros senadores la ley para el control de armas convencionales y para promover una mayor rendición pública de cuentas en el uso de fondos federales. Realizó viajes oficiales a Europa Oriental, Oriente Medio y África. En el 110.º Congreso promovió la legislación relacionada con los grupos de presión y con el fraude electoral, el calentamiento global, el terrorismo nuclear y la atención del personal militar que regrese a Estados Unidos desde las misiones militares en Irak y Afganistán. Desde el anuncio de su campaña presidencial en febrero de 2007, Obama hizo hincapié en poner fin a la Guerra de Irak, el aumento de la independencia energética y la prestación de asistencia sanitaria universal como las grandes prioridades nacionales.

    El 10 de febrero de 2007 anunció su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos y el 3 de junio de 2008 se convirtió en el candidato del Partido Demócrata. En las elecciones presidenciales del 4 de noviembre de 2008, se convirtió en presidente electo después de vencer al candidato presidencial republicano John McCain, tomando posesión de sus funciones como 44.º presidente el 20 de enero de 2009. El 9 de octubre de dicho año le fue concedido el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos diplomáticos en pro del desarme nuclear, la consecución de un proceso de paz en Oriente Medio y el fomento de la lucha contra el cambio climático.

    Como Presidente, durante su mandato impulsó políticas económicas como la Ley de Reinversión y Recuperación de 2009 o la Ley de Creación de Empleo y Reautorización del Seguro de Desempleo de 2010. Otras iniciativas políticas domésticas han incluido las Leyes de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible o la Ley Dodd-Frank de reforma financiera y de protección de los consumidores, o la revocación de la política Don't ask, don't tell sobre homosexualidad en el Ejército, todas de 2010, así como la Ley de Control del Presupuesto de 2011.

    En política internacional, acabó con la guerra de Irak, incrementó la presencia de tropas norteamericanas en Afganistán, firmó el nuevo tratado START III de control de armas con Rusia, ordenó la intervención militar estadounidense en el conflicto libio. El 1 de mayo de 2011 anunció a los medios de comunicación que un grupo de las fuerzas especiales de la Armada Estadounidense (miembros del DEVGRU de los Navy SEALS) había matado al terrorista Osama bin Laden en Pakistán.

    El 4 de abril de 2011 anunció el inicio de su campaña de reelección presidencial para el 2012 y el 6 de noviembre fue reelegido para ejercer el cargo por un periodo de cuatro años más, tras vencer al candidato republicano Mitt Romney.




    Presentamos en Círculo de Poesía dos poemas de Barack Obama que fueron publicados en el número Spring de 1981 de la revista Feast, una revista literaria de 51 páginas que se describía a sí misma como “una revista semestral de poesía y ficciones cortas de la comunidad del Occidental College.” La revista ya no se publica de acuerdo a un comunicado escolar. El crítico Harold Bloom ha escrito sobre el poema Pop: “no está mal, es un buen poema popular, con algo de pathos, humor y emoción. No es del todo distinto del Langston Hughes que imitaba a Carl Sandburg.” Mientras que de Subterráneo ha dicho lo siguiente: “Me dio la extraña sensación de que él estuviera leyendo los poemas de D. H. Lawrence; me recordó el poema Snake.” Las versiones al español son de Adalberto García López.



    Pop

    Sentado en su asiento, un asiento amplio y roto
    Adentro, salpicado en cenizas,
    Pop cambia de canal, toma otro
    Trago de Seagrams, delicadamente, y se pregunta
    Qué hacer conmigo, un joven hombre verde
    Que no considera
    La estafa del mundo, porque
    Las cosas han sido sencillas para mí;
    Miro fijamente su rostro, una mirada
    Que se desvía de su frente;
    Estoy seguro que no es consciente de sus
    Oscuros ojos llorosos, perdiéndose
    En diversas direcciones,
    Ni sus lentos y no deseados tics,
    Negados.
    Escucho, cabeceo,
    Escucho, abro, hasta que me sujeto de su descolorida
    Playera gris, gritando,
    Gritando en sus oídos en los que cuelgan
    Pesados lóbulos, pero él sigue contando
    Su chiste, entonces le pregunto porqué
    Es tan infeliz, a lo que me respondió…
    Pero ya no me importa, porque
    Él tomo demasiado maldito tiempo y, desde
    Debajo de mi asiento, saco el
    Espejo que he estado guardando; estoy riéndome
    A carcajadas, la sangre que va de su rostro
    Al mío, mientras crece pequeña
    Una mancha en mi cerebro, algo
    Que pudo escurrirse, como una
    Semilla de sandía entre
    Dos dedos.
    Pop toma otro trago, delicadamente,
    Señala la misma mancha
    Ambarina en sus pantalones que traigo puestos y
    Me hace oler su olor, proveniente
    De mí, cambia de canal, recita un viejo poema
    Que escribió antes de que su madre muriera,
    Se levanta, grita y me pide
    Un abrazo mientras me encojo, mis
    Brazos apenas rodean
    Su grueso y aceitoso cuello, su ancha espalda; porque
    Veo mi rostro reflejado
    En los lentes oscuros de Pop
    Y sé que también se está riendo.




    Subterráneo

    Bajo grutas de agua, cavernas
    Llenas de simios
    Que comen higos.
    Estoy pisando los higos
    Que los simios
    Comen, crujen.
    Los simios aúllan, descubren
    Sus colmillos, bailan,
    Caen en las
    Aguas corredizas,
    Mohosas, húmedas pieles
    Que brillan en lo azul.





    Pop

    Sitting in his seat, a seat broad and broken
    In, sprinkled with ashes,
    Pop switches channels, takes another
    Shot of Seagrams, neat, and asks
    What to do with me, a green young man
    Who fails to consider the
    Flim and flam of the world, since
    Things have been easy for me;
    I stare hard at his face, a stare
    That deflects off his brow;
    I’m sure he’s unaware of his
    Dark, watery eyes, that
    Glance in different directions,
    And his slow, unwelcome twitches,
    Fail to pass.
    I listen, nod,
    Listen, open, till I cling to his pale,
    Beige T-shirt, yelling,
    Yelling in his ears, that hang
    With heavy lobes, but he’s still telling
    His joke, so I ask why
    He’s so unhappy, to which he replies . . .
    But I don’t care anymore, cause
    He took too damn long, and from
    Under my seat, I pull out the
    Mirror I’ve been saving; I’m laughing,
    Laughing loud, the blood rushing from his face
    To mine, as he grows small,
    A spot in my brain, something
    That may be squeezed out, like a
    Watermelon seed between
    Two fingers.
    Pop takes another shot, neat,
    Points out the same amber
    Stain on his shorts that I’ve got on mine and
    Makes me smell his smell, coming
    From me; he switches channels, recites an old poem
    He wrote before his mother died,
    Stands, shouts, and asks
    For a hug, as I shink, my
    Arms barely reaching around
    His thick, oily neck, and his broad back; ‘cause
    I see my face, framed within
    Pop’s black-framed glasses
    And know he’s laughing too.




    Underground

    Under water grottos, caverns
    Filled with apes
    That eat figs.
    Stepping on the figs
    That the apes
    Eat, they crunch.
    The apes howl, bare
    Their fangs, dance,
    Tumble in the
    Rushing water,
    Musty, wet pelts
    Glistening in the blue.




    Obama: el presidente como poeta

    Por ARIEL DORFMAN

    La mayor revelación acerca de quién es Barack Obama me la ofreció Toni Morrison, la premio Nobel norteamericana, durante un almuerzo a principios de este año. Estábamos en medio de las feroces primarias entre Hillary y Obama, y Toni se había abstenido hasta ese momento de anunciar su adhesión al primer candidato de origen afroamericano con posibilidad real de ocupar la Casa Blanca. Ella era muy compinche y admiradora de Hillary y también de Bill Clinton, al que había llamado, en un controvertido artículo en el New Yorker de 1998, el "primer presidente negro" de Estados Unidos, pese a, advertía, "su piel blanca".

    Mañana -me dijo Toni- voy a mandarle una carta abierta a Barack Obama, contándole que, por primera vez en mi vida, tengo la intención de apoyar públicamente a un candidato a la presidencia; le voy a apoyar a él. Y no es por su raza. Ésa jamás debería ser la razón para que votemos por una persona, ni tampoco para votar en contra. He hablado con Barack varias veces en las últimas semanas y siempre termina la conversación con la misma frase: "I'd like to have your endorsement. Me gustaría que me apoyaras en forma abierta". Y yo siempre me río y le digo que lo estoy pensando. Bueno, lo he pensado bastante y ahora estoy lista. Y Toni me miró a mí y también a Richard Ford, el gran novelista norteamericano, que almorzaba con nosotros ese mediodía.

    Toni Morrison me dio la pista: el senador de Illinois es de la estirpe de Walt Whitman

    El marasmo que deja Bush requiere alguien tan insólito como Barack Obama

    -¿Y quieren saber por qué? Muy sencillo. Porque Barack Obama es un poeta.

    Un poeta. En los meses que siguieron he retornado muchas veces a esa definición de Toni y la encuentro cada vez más sagaz. Ya había reparado yo -¿quién podría no hacerlo?- en la excepcional inteligencia de Obama y el uso sólido y sutil del inglés que despliega, especialmente cuando se compara con el desastre idiomático de Bush. Y nada de lo que ha sucedido a lo largo de este año electoral me ha hecho cambiar de parecer. Por el contrario, la jerigonza retórica de McCain y la masacre de la lengua de Shakespeare en la boca incoherente de Sarah Palin confirman cada día más la calidad lingüística de Obama, la certeza de que estamos ante un gran artífice de las palabras. Pero, ¿poeta?

    Toni no hablaba tan sólo de alguien elocuente, de alguien que amaba las palabras, es decir, que las consideraba amigas íntimas y carnales, sino de algo más: un ser humano animado por una visión trascendental, a visionary, nos dijo Toni ese domingo a fines de enero, mientras atacábamos una buena merienda sureña acá en Carolina del Norte.

    Confieso que me gustó, al principio, aquella dilucidación de Toni porque ayudaba aexplicar la ventaja que Obama fue paulatinamente forjando entre los votantes, su capacidad de convencer y de inspirar, la importancia de tener un candidato a la presidencia de Estados Unidos capaz de mover a multitudes y especialmente a los jóvenes en el país que le brindó a la humanidad un rapsoda como Walt Whitman y un primer magistrado como Abraham Lincoln.

    Pero es sólo ahora, ahora que parece que es casi seguro que Obama será, efectivamente, elegido presidente de esta República, cuando me he puesto a profundizar en las consecuencias de que un poeta pudiera dirigir los destinos del país más poderoso del mundo. Es sólo ahora cuando me he permitido especular, no acerca de cómo Obama ha de ganar las elecciones, sino acerca de cómo habrá de gobernar. Es sólo ahora, al contemplar la exacerbada crisis que el terremoto financiero ha ido dejando atrás, que comprendo tal vez la importancia histórica de que en este preciso momento catastrófico aparezca alguien que disponga de lo que Toni llamó ese día la "imaginación creativa".

    Porque de lo que se trata es, justamente, de imaginar una alternativa a esto que llamamos realidad, esto que se nos insiste que es excesivamente complejo y vasto como para poder controlarlo. Vivimos en un mundo que se precipita hacia un desastre ecológico y moral, un mundo donde se nos viene encima un cataclismo alimenticio y energético como no hemos visto en siglos, un mundo de guerras incesantes y de un terrorismo tenaz, un mundo donde las armas nucleares van a proliferar como una plaga y donde las plagas van a proliferar como si fueran átomos y electrones desenfrenados, un mundo cada vez más interconectado y cada vez más indiferente al dolor ajeno. Lo más fácil, cuando hay tanta confusión aparentemente indomable, es guarecerse en respuestas y refugios del pasado que fortalezcan la identidad más tradicional, buscar en las más oscuras catacumbas del fundamentalismo las certidumbres que el presente empecinadamente nos niega.

    En condiciones tan dramáticas, la existencia de una visión poética en un líder poderoso cobra su verdadera magnitud. Porque vislumbrar las palabras múltiples y claras con que lentamente vamos entendiendo lo que nos pasa hoy es indispensable para anticipar las soluciones para los difíciles años que se aproximan. Ya lo dijo Shelley antes de morir en el mar de su exilio italiano: los poetas son los "desconocidos legisladores de la humanidad", los que preparan con sus palabras el vocabulario en que se han de escribir las leyes más justas del mañana, los que nos señalan la urgencia de un futuro ineludiblemente diferente y definitivamente más bello.

    Hay muchas posiciones que ha tomado Barack Obama con las que, por cierto, discrepo, y no me cabe duda de que durante su tenencia en la Casa Blanca, quedaré desilusionado en más de una ocasión. Pero la ilusión que no estoy dispuesto a abandonar es mi creencia en la necesidad de que este Presidente Poeta, en la coyuntura actual de su patria, va a tener que explicarles a los hombres y mujeres de Estados Unidos las dimensiones profundas y permanentes del trastorno al que se enfrentan y que no se resuelve con cambiar tan sólo un par de políticas; mi esperanza de que les lance el desafío de que no habrá tal cambio sin la participación masiva, diaria y ojalá clarividente del pueblo norteamericano, un pueblo que hasta ahora ha mostrado en forma mayoritaria una ignorancia virulenta y obstinada ante los problemas del planeta que habitamos y gozamos y sufrimos todos.

    Pero es también el norteamericano un pueblo lleno de esperanzas, un pueblo que parece haber alcanzado por fin la madurez necesaria para reconocer que requiere de un ser insólito como Obama para salir del marasmo en que nos deja Bush; hombres y mujeres que intuyen tal vez que hace falta reinventar este país y sus sueños si han de sobrevivir a los grandes retos y combates que se avecinan.

    Falta por ver si esos ciudadanos van a recibir y hacer suyas las palabras alucinadas y medidas y sabias que -es mi presagio- va a regalarles Barack Obama, falta por ver si vamos a merecerlas y acompañar esas palabras desde nuestra propia poesía cotidiana.

    Antes de que sea demasiado tarde.

    Ariel Dorfman es escritor chileno. Su último libro es Otros septiembres.

    * Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de octubre de 2008
    http://elpais.com/diario/2008/10/26/opinion/1224972004_850215.html



    En esta nueva entrega de nuestra sección, Poesía, fama y poder, presentamos: “Así es como se ve un feminista”, de nuestro más reciente colaborador, Barack Obama (1961). En este artículo nos recuerda: “Esto es de lo que se trata el feminismo del siglo veintiuno: la idea de que cuando todos somos iguales, todos somos más libres (…) Este otoño comenzará una elección histórica. Doscientos cuarenta años después de la fundación de nuestra nación, y casi un siglo después de que las mujeres finalmente ganaron el derecho al voto, por primera vez en la historia, una mujer es nominada para la presidencia. Sin importar tus preferencias políticas, este es un momento histórico para Estados Unidos”.  La traducción del inglés es de Andrea Rivas.


    “Así es como se ve un feminista”

    Por: Barack Obama

    Hay muchos aspectos difíciles de ser presidente. Pero también hay algunas ventajas. Conocer personas extraordinarias a través del país. Ejercer una función donde puedes hacer una diferencia en la vida de nuestra nación. Air Force One.

    Pero quizá el más grande e inesperado regalo de este trabajo ha sido vivir en la trastienda. Durante muchos años mi vida fue consumida por largos trayectos ―desde mi casa en Chicago hasta Springfield, Illinois, como senador de estado, y luego hasta Washington, D.C., como senador de los Estados Unidos. A menudo, esto significaba que tenía que trabajar incluso más duro para ser la clase de esposo y padre que quería ser.

    Pero durante los últimos siete años y medio, el trayecto ha sido reducido a 45 segundos ―el tiempo que toma caminar desde mi sala hasta la Oficina Oval. Como resultado, he sido capaz de pasar mucho más tiempo mirando a mis hijas crecer y convertirse en inteligentes, graciosas, amables y maravillosas jóvenes.

    Esto tampoco es siempre fácil ―mirarlas prepararse para dejar el nido. Pero una cosa que me hace sentir optimista respecto a ellas es que estamos en un tiempo extraordinario para ser una mujer. El progreso que hemos hecho durante los pasados 100 años, 50 años, y sí, incluso durante los últimos ocho años ha hecho la vida significativamente mejor para mis hijas de lo que fue para mis abuelas. Y digo esto no solo como presidente, sino también como feminista.

    En lo que llevo de vida hemos pasado de un mercado laboral, que básicamente confinaba a las mujeres a un puñado de posiciones a menudo mal pagadas, a un momento en el que las mujeres no solo significan aproximadamente la mitad de la fuerza laboral sino que son líderes en todos los sectores, desde los deportes hasta el espacio, desde Hollywood hasta la Suprema Corte. He sido testigo de cómo las mujeres han ganado la libertad de tomar decisiones sobre cómo vivirán sus vidas ―sobre sus cuerpos, sus educaciones, sus carreras, sus finanzas. Se han ido los días en que se necesitaba un esposo para obtener una tarjeta de crédito. De hecho, más mujeres que nunca, casadas o solteras, son económicamente independientes.

    Así que no debemos restar importancia sobre lo lejos que hemos llegado. Esto significaría una injusticia para todos aquellos que han pasado sus vidas luchando por la justicia. Al mismo tiempo, aún hay mucho trabajo que tenemos que hacer para mejorar las perspectivas de las mujeres y jóvenes aquí y alrededor del mundo. Yo seguiré trabajando en buenas políticas ―desde igualdad de pagos por el mismo trabajo hasta proteger los derechos reproductivos― hay algunos cambios que no tienen nada que ver con la aprobación de nuevas leyes.

    De hecho, el cambio más importante es, seguramente, el más difícil de todos ―cambiarnos a nosotros mismos.

    Esto es algo de lo que hablé extensamente en junio, durante la primera cumbre de United State of Women en la Casa Blanca. Tan lejos como hemos llegado, frecuentemente seguimos encasillados en estereotipos sobre cómo los hombres y mujeres deben comportarse. Una de mis heroínas es la Congresista Shirley Chisholm, quien fue la primera afroamericana en postularse en un partido para una nominación presidencial. Ella dijo una vez “Los estereotipos emocionales, sexuales y psicológicos de las mujeres comienzan cuando el doctor dice “es una niña’”. Nosotros sabemos cómo estos estereotipos afectan la forma en que las niñas se ven a sí mismas desde una edad muy temprana, haciéndolas sentir que si no se ven o actúan de cierto modo, son de algún modo menos valiosas. De hecho, los estereotipos de género nos afectan a todos, sin importar nuestro género, nuestra identidad de género o nuestra orientación sexual.

    Ahora, las personas más importantes en mi vida han sido siempre mujeres. Crecí con una mamá soltera, quien pasaba mucho tiempo de su carrera empoderando mujeres en países en desarrollo. Vi cómo mi abuela, quien ayudó a criarme, hizo su camino trabajando en un banco sólo para toparse con barreras instituidas. He visto cómo Michelle ha equilibrado las demandas de una carrera ajetreada y la crianza de una familia. Como muchas madres trabajadoras, ella se preocupaba por las expectativas y juicios de cómo debería manejar las concesiones, sabiendo que muy pocas personas cuestionarían mis decisiones. Y la realidad es que cuando nuestras hijas eran pequeñas, yo constantemente estaba lejos de casa sirviendo en la legislatura del estado mientras hacía malabares para cumplir con mis responsabilidades de enseñar como profesor de leyes. Puedo mirar atrás y ver que, mientras yo ayudaba, era usualmente bajo mis términos y mis horarios. La carga cayó desproporcional e injustamente en Michelle.

    Así que me gusta pensar que he estado muy al tanto de los retos únicos que las mujeres enfrentan ―esto es lo que ha moldeado mi propio feminismo. Pero también tengo que admitir que cuando eres padre de dos hijas, te vuelves incluso más consciente de cómo los estereotipos de género impregnan nuestra sociedad. Puedes ver las sutiles y no-tan-sutiles señas que son transmitidas a través de la cultura. Sientes la enorme presión bajo la que están las jóvenes de verse y comportarse, e incluso pensar de cierta manera.

    Y estos mismos estereotipos afectaron mi propia conciencia cuando joven. Ya que crecí sin padre, pasé un largo tiempo intentando descubrir quién era yo, cómo me percibía el mundo, y qué clase de hombre quería ser. Es fácil absorber todo tipo de mensajes de la sociedad sobre masculinidad y comenzar a creer que hay una forma correcta y una forma incorrecta de ser hombre. Pero mientras me volvía mayor, me di cuenta de que mis ideas sobre ser un chico cool o un chico rudo no representaban lo que yo era. Eran una manifestación de mi juventud y de mis inseguridades. La vida se volvió mucho más fácil cuando empecé a ser simplemente yo mismo.

    Así que necesitamos romper con estas limitaciones. Necesitamos seguir cambiando la actitud que cría a nuestras hijas para ser recatadas y a nuestros hijos para ser asertivos, que critica a nuestras hijas por hablar y a nuestros hijos por derramar una lágrima. Necesitamos seguir cambiando la actitud que castiga a las mujeres por su sexualidad y premia a los hombres por la suya.

    Necesitamos seguir cambiando la actitud que permite el acoso rutinario a las mujeres, ya sea que vayan caminando por las calles o que se atrevan a navegar en la web. Necesitamos seguir cambiando la actitud que enseña a los hombres a sentirse amenazados por la presencia y el éxito de una mujer.

    Necesitamos seguir cambiando la actitud que felicita a los hombres por cambiar un pañal, estigmatiza a los padres de tiempo completo y penaliza a las madres trabajadoras. Necesitamos seguir cambiando la actitud que valora ser confiado, competitivo y ambicioso en tu lugar de trabajo ―a menos que seas una mujer. Entonces estás siendo demasiado mandona, y de pronto las mismas cualidades que pensaste que eran necesarias para el éxito terminan cayendo sobre tu espalda.

    Necesitamos seguir cambiando una cultura que destella una luz particularmente sin perdones sobre las mujeres y jóvenes de color. Michelle ha hablado constantemente sobre esto. Incluso luego de conseguir un triunfo con todos sus derechos, sigue teniendo dudas; tiene que preocuparse por si miraba hacia el lugar correcto o si actuaba de manera correcta ―si es que estaba siendo demasiado asertiva o demasiado “enojona”.

    Como padre, ayudar a tus hijos a levantarse por sobre estas restricciones es un constante proceso de aprendizaje. Michelle y yo hemos criado a nuestras hijas para hablar cuando ven un doble estándar o cuando se sienten juzgadas injustamente por su género o raza ―o cuando notan que esto le pasa a alguien más. Es importante que ellas vean modelos de roles, afuera en el mundo, que escalen a los más altos niveles de cualquier campo que ellas elijan. Y sí, es importante que su papá sea un feminista, porque ahora eso es lo que ellas esperarán del todos los hombres.

    Es absolutamente responsabilidad de los hombres combatir también al sexismo. Y como esposos y padres y novios, necesitamos trabajar más duro y ser deliberados al crear relaciones verdaderamente igualitarias.

    Las buenas noticias es que a cualquier lugar al que vaya a través del país y del mundo, veo gente echando hacia atrás las presuposiciones sobre roles de género. Desde hombres jóvenes que se han unido a nuestra campaña It’s On Us para terminar con los ataques sexuales en los campus, hasta las mujeres jóvenes que se han convertido en las primeras Rangers femeninas del ejército en la historia de nuestra nación, su generación se rehúsa a ser confinada a las viejas formas de pensar. Y ustedes nos están ayudando, a todos nosotros, a entender que forzar a las personas a adherirse a anticuadas, rígidas nociones de identidad no es bueno para nadie ―hombres, mujeres, homosexuales, heterosexuales, transgénero, o cualquier otro. Estos estereotipos limitan nuestra habilidad de ser simplemente nosotros mismos.

    Este otoño comenzará una elección histórica. Doscientos cuarenta años después de la fundación de nuestra nación, y casi un siglo después de que las mujeres finalmente ganaron el derecho al voto, por primera vez en la historia, una mujer es nominada para la presidencia. Sin importar tus preferencias políticas, este es un momento histórico para Estados Unidos. Y es solo un ejemplo más de cuán lejos han llegado las mujeres en la larga jornada hacia la igualdad.

    Quiero que todas nuestras hijas e hijos vean que ésta es también su herencia. Quiero que sepan que nunca ha sido solo sobre los Benjamins; es sobre las Tubmans también[1]. Y quiero ayudarlos a hacer su parte para asegurar que América es el lugar donde todas y cada una de las niñas puede hacer de su vida lo que quiera.

    Esto es de lo que se trata el feminismo del siglo veintiuno: la idea de que cuando todos somos iguales, todos somos más libres.


    Tomado del inglés de la revista Glamour: http://www.glamour.com/story/glamour-exclusive-president-barack-obama-says-this-is-what-a-feminist-looks-like

    Traducido por: Andrea Rivas

    Nota de la traductora

    [1] Harriet Tubman y Benjamin Mays, líderes en las luchas históricas de los afroamericanos en Estados Unidos. Harriet Tubman (1822-1913) durante el periodo abolicionista y Benjamin (1894.1984) en el Movimiento Afroamericano por los Derechos Civiles en Estados Unidos.










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  • 05/19/17--18:44: TONY TOST [20.137]

  • Tony Tost

    Tony Tost (nacido en 1975 ) es un poeta, crítico y guionista estadounidense. Su primer libro de poesía Invisible Bride ganó el premio Walt Whitman de 2003.

    Tost nació en Springfield, Missouri, y se crió en Enumclaw, Washington. Graduado de Green River Community College en Auburn, Washington y el Colegio de los Ozarks en Point Lookout, Missouri. Tost se graduó con un Master of Fine Arts de la Universidad de Arkansas.  Él también tiene un Ph.D. en inglés de la Universidad de Duke. 

    Es el editor fundador de la revista de poesía en línea Fascicle y anteriormente co-editor y co-fundador, con Zachary Schomburg, de Octopus Magazine. Sus poemas y ensayos han aparecido en las revistas literarias Fence, Hambone, Talisman, Mandorla, No: una revista de las artes, Denver Quarterly, Typo, Literatura Americana, Jacket, Verse, Open Letter y otros lugares. 

    En 2011, el libro de Tost sobre American Recordings de Johnny Cash fue publicado por Continuum Books en su serie de 33 1/3 en álbumes clásicos. El crítico Joshua Scheiderman escribió que el libro de Tost "pertenece en última instancia a la tradición larga y rica de textos como el humor americano de Constance Rourke. 

    Tost escribe para la serie de televisión A & E Longmire. Actualmente vive en Los Angeles, California.

    Bibliografía

    Invisible Bride (2004)
    World Jelly (2005)
    Complex Sleep (2007)
    Johnny Cash's American Recordings (criticism, 2011)




    En Círculo de Poesía presentamos un poema de Tony Tost (1975), poeta, crítico y guionista. Es editor fundador de la revista electrónica de poesía Fascicle. Tost escribe para la serie de A&E Longmire. En 2003, ganó el premio Walt Whitman por su libro The Invisible Bride. Las traducciones corren a cargo de Adalberto García López.

     http://circulodepoesia.com/2017/05/american-poetry-tony-tost/



    Doce autorretratos

    1

    La nieve es oscura y nada es triste y yo era, hace tiempo, un niño. Sabía lo que significaba el clima, se complejizó la forma en la que un niño, después de todo, es.

    Los primeros diez años estuvieron llenos de lluvia. Vi a las sombras huir.

    La nieve es algo más, esta noche, donde yo, crecido, desnudo (estoy en la sala, las luces están apagadas): invisible y llenándose.


    2

    Este soy yo, la lengua puesta firmemente en el subconsciente. Una lenta corriente subterránea, un respiro (torciéndose). Callado supongo, y triste.

    Es mi momento (aquí, mi segundo autorretrato, estoy enfermo sin perdón y en mis primeros ochenta) y llamo a mi lado a mi gran círculo de paisajes e íntimos retratos y de buena gana me despido de ellos. También los marginales elementos míos: el artista callejero y el recluso, la cadera terminal y el niño perdido (sí, aún lo busco en los sueños de ese niño, manipulándolos, tratando de recuperar algo de la humanidad perdida en el proceso).


    3

    Igual que la de un nadador a punto de ahogarse, este rostro expresa anhelo y travesura. Estoy tratando de aludir a la soledad. Nosotros juntos podríamos, ella y yo, tomar un pedazo de su indumentaria para meditar cada cambio en su gesto mientras se iba ahogando. Alabaríamos su acto. En su rostro estaban ferrocarriles y bancos, molinos y piedad por las riquezas que ahí se encuentran. ¿Qué es lo que este rostro dice ahora? ¿Que todos somos flama azul y escarcha, todos leche y misterios? ¿Que cada uno de nosotros deberíamos respirar el aire superior? (Contemplo rostros actuales en horas de meditación y recuerdo que no somos transparentes a pesar de la tosca luz que brilla a través.)


    4.

    El dolor es la mayor conciencia del ser.

    He aquí mi cuarto retrato, tocado por la mano del caos.

    Ella está en él. Ella se encuentra frente a mí y desnuda tiempo y lamentación. Su mano derecha apunta al trayecto de las estrellas, a cada caballo indispuesto.


    5.

    En éste bosquejo para ella mi corazón herido. Exhaustos y mareados, somos elevados hasta que nuestras voces no están al nivel de lo que muerte está.

    Mantenerse despierto es un castigo (todos los días estaba despierto este año). Antaño, ella me contó un historia fantasma: cómo ella golpeó a la oscuridad en la carretera una noche, cómo yo era la huella digital de aquel pequeño accidente.


    6.

    Este es mi retrato y yo soy uno de sus ciudadanos. Me despierto, tomo un ligero reposo, confieso un poco de dientes y garras, compongo e intrepreto una chiflido sacerdotal. Y ella me cree. Mis noticias son tolerables.

    Todo lo que trago se vuelve mío, se vuelve bueno. Cualquier cosa que interese a mi voz, me interesa a mí: un vientre, un cuarto con extraños, una nube de humo. Ellos me están interrogando. Los escucho.

    Estoy volviendo a esta habitación (para aclarar las cosas). Un cuarto es comandado por sus reyes así que he comenzado a dibujar coronas y enojarme fácilmente, lo que viene por preocuparse demasiado. A menudo el tamaño del corazón determina el tamaño de la emoción. Los pequeños placeres de las aves, por ejemplo.


    7.

    Hay una oración doblada en mi boca; como la noche, vagabundea en búsqueda de su novia. No hay atajos alrededor de esta montaña (una oración es una montaña, en busca de su novia). Pero ahí hay una montaña.


    8.

    Un puente será escrito- Hart Crane

    Un rostro será escrito. Otro año será escrito, con cada uno de sus demonios hostiles. Una redención será representada como fue compuesta. Las alturas serán escritas aunque sólo sea por el esclavo de las lágrimas para mirarlas en la insatisfacción.

    El esclavo de las lágrimas ya ha sido escrito.

    Él habla por la habitación, el río, el aire. Él habla con las alturas porque él quiere. Un pequeño temblor será escrito. Las alturas serán escritas. Una respuesta será escrita, y un abrazo.


    9.

    Tal vez cada pequeña cosa debe ser recuperada si todo va a ser guardado. Aquí están mis ojos. Ellos no desean ser congelados por la luz invernal de la comprensión. Felizmente, yo (como una flama) no entiendo nada. A una hora de la conspiración, estoy parado debajo de loas abedules, en invierno, aprendido a cazar.


    10.

    Un retrato es también un camino hecho visible. El mundo es un aliado de lo visible.

    Estoy sentado en la hierba del prado rascando duda y creencia. Pienso que muchas personas han crecido con un vistazo al futuro, con canciones jamás grabadas. Mi objetivo es sencillo: jugar matatena frente al dique. (Deseo ser no sólo elegante, sino visible. Útil. No deseo la sabiduría del gusano ni del anzuelo.) Para llegar a ser eterno.

    ¿Así que, en realidad, cómo morimos? ¿Y cuál es la exacta localización de la encrucijada? No estoy predispuesto hacia la elevación de las cosas más allá de lo que vemos y tocamos, pero por el momento me di cuenta que estaba cruzando este campo, sabía que el vivir debía comunicarse con la vida.


    11.

    El viaje en nuestros cuerpo es otro viaje, como la noche: largo como un acertijo. Cartílago y gracia. Cuando ella era una niña nadie le hubiera cortado su cabello. Le llegó hasta la cintura.

    Mi infancia también fue un río, uno que arrastraba mi esperanza por su corriente; mi cabello flotaba en el agua, atrás de mí. Mis ojos estaban cerrados con pintura y las nubes eran botes.

    ¿Y ella permanece descalza aún, sin nada en sus manos? ¿Está vadeando por las nubes? (“Como Dios, sólo soñamos ríos.”)

    Estoy tratando de dibujar bultos en nuestras gargantas. Aquellas que teníamos cuando nacimos, cuando morimos finalmente. Aquellas que dicen: No recordaré esto.


    12

    La nieve está dura y recién acabo de encontrar un lobo; un lobo de verdad. Lo llamé Espejo Roto. Puedo ver sus costillas. Lo llevo adentro y le enseño a contar. EL corazón del lobo es una cosa de ritmos, una cosa de arena. Lo llevo de habitación en habitación; el lobo parece que se está tragando su lengua. “Mi voz carga” –digo. “Cargará contigo.”




    Twelve Self Portaits


    1.

    The snow is dark and nothing is sad and I was, once upon a time, a child. I knew what the weather meant, was hardened the way only a child, after all, is.

    The first ten years are full of rain. I watched the shadows flee away.

    The snow is something else, tonight, as I stand, grown, naked (I’m in the living room, the lights are off): invisible and filling up.


    2.

    That’s me, tongue placed firmly in the subconscious. A slow undercurrent, a breath (twisting). Silent I suppose, and sad.

    It is my time (in this, my second self portrait, I am unapologetically ill and in my early eighties) and I call to my side my large circle of friendly landscapes and intimate portraits and willingly take my leave of them. Also, the fringe elements of me: the street performer and the recluse, the terminally hip and the lost child (yes I am still looking into the dreams of that child, manipulating them, trying to recover some lost humanity in the process).


    3.

    Like that of a swimmer amongst the drowning, this face expresses longing and mischief. I am trying to hint at solitude. We would together, her and I, grab hold a piece of his garment, if only to meditate upon each change of expression as he began to drown. We would praise his performance. In his face were railroads and banks, mills and pity for the riches found there. What is it this face says now? That we are all blue flame and frost, all milk and mystery? That we each should breathe also the upper air? (I gaze upon actual faces in meditative hours and am reminded that we are not transparent despite the brute light that shines through.)


    4.

    Pain is a higher awareness of self.

    Here is my fourth portrait, touched by the hand of mayhem.

    She’s in it. She stands before me and strips away time and lamentation. Her right hand points at the journey of the stars, at each unwilling horse.


    5.

    In this one I sketch for her my hounded heart. Exhausted and dizzy, we are lifted until our voices are no more rank to us than death is.

    Staying awake is a punishment (every day I was awake this year). Once upon a time, she told me a ghost story: how she hit darkness on the highway one night, how I was the thumbprint of that tiny crash.


    6.

    This is my portrait and I am one of its citizens. I wake, take brief repose, confess a little tooth and claw, compose and perform a priestly shriek. And she trusts me. My news is tolerable.

    All I swallow becomes mine, becomes good. Whatever interests my voice interests me: a belly, a room of strangers, a puff of smoke. They are asking me questions.

    I hear them.

    I’m coming back to this room (to get things straight). A room is instructed by its kings so I’ve begun drawing crowns and getting angry easily, which comes from caring too much. Often, the size of the heart determines the size of the emotion. The small pleasures of birds, for instance.


    7.

    There is a prayer folded in my mouth; like the night, it wanders as it searches for its bride. There are no shortcuts around this mountain (a prayer is a mountain, looking for its bride). But there is a mountain.


    8.

    A bridge will be written —Hart Crane

    A face will be written. Another year will be written, with each of its hostile devils. A redemption will be performed as it is composed. The heights will be written, if only for the slave of tears to gaze at them in dissatisfaction.

    The slave of tears has already been written.

    He speaks for the room, the river, the air. He speaks to the heights because he wants to. A fine trembling will be written. The heights will be written. An answer will be written, and an embrace.


    9.

    Perhaps every little thing must be recovered if anything is to be saved. Here are my eyes. They do not wish to be frozen by the wintry light of understanding. Happily, I (like a flame) understand nothing. At a conspiring hour, I am standing under the birches, in winter, learning to hunt.


    10.

    A portrait is also a path made visible. The world is an ally of the visible.

    I am sitting in the meadow grass scratching doubt and belief. I think a lot of people have grown up with a peek at the future, with songs never recorded. My goal is simple: to play jacks in front of the levee. (I desire to be not only graceful, but visible. Useful. I do not desire the wisdom of the worm, nor of the hook.) To become timeless.

    So how do we die, really? And what is the exact location of the crossroads? I’m not predisposed towards elevating things beyond what we see and touch, but by the time I noticed I was crossing this field, I knew the living must communicate with life.


    11.

    The journey into our bodies is another journey, like the night: as long as a riddle. Gristle, and grace. When she was a child, no one would cut her hair for her. It went down to the waist.

    My childhood was a river as well, one to drag my faith across; my hair floated in the water behind me. My eyes were painted shut and the clouds were boats.

    And is she still barefoot, without a thing in her hands? Is she wading in clouds? (“Like God, we dream only of rivers.”)

    I am trying to draw the lumps in our throats. The ones we had when we were born, when we finally die. The ones that mean: I will not remember this.


    12.

    The snow is thick and I have just found a wolf; it’s an actual wolf. I name it Broken Mirror. I can see its ribs. I take it inside and teach it how to count. The wolf’s heart is a thing of rhythms, a thing of sand. I carry it from room to room; the wolf seems to be swallowing its tongue. “My voice carries,” I say. “It will carry you.”






    Tony Tost (1975), poet, critic and screenwriter. He is the founding editor of the online poetry magazine Fascicle. Tost writes for the A&E television series Longmire. In 2003 he deserved the Walt Whitman Prize for his book The Invisible Bride.


    I Am Not the Pilot    

    I am not a pilot and do not have
    the technical knowledge or training
    to analyze complicated data.

    I am not a pilot but I did spend
    22 years keeping those AF jets
    repaired and ready for flight.

    I love to talk about aircraft
    and about our Lord.

    Since I am not a pilot
    (I only drive my Mustangs)
    I am wondering if this data is correct.

    I have always been fascinated by aircrafts
    (and cars...) but I am not a pilot myself.

    I am not the pilot.  

    Please do not ask me those questions
    as I am not part of their operation.

    Although I am not a pilot
    I've talked to a few seasoned professionals.

    I am not a model nor an actor.  

    I am not a pilot nor a teacher.

    I am not an athlete.

    I, Nicholas Gurley, am not a pilot.

    I've studied all of the books,
    so I know the basics of hurling
    large metal cocoons filled with people into the sky,
    but I have not taken the test
    that allows me to take over the controls as of yet.

    I do, however, know about pilots.
                         
    I am not a pilot and I never asked for your message.

    I think what pilots do is wonderful.

    I am not a pilot, but would be interested
    in helping out in other ways.

    I would have a hard life as a pilot.

    I could only kill in self defense.

    I am not a pilot, so I guess I don't understand
    that whole "brotherhood".

    Q:  You are a pilot? That is SO cool!
    A:  I am NOT a pilot.

    Since I am not a pilot, I really cannot comment.

    Mr. XXL does not know me; else,
    he would have known that I am not a pilot.

    I do not play Russian Roulette with airplanes,
    or otherwise; I value my life.

    No, I am not a pilot.

    When I take off within the airplane
    and feel beneath my feet
    that lonely piece of the ground
    mysteriously flying in the sky,
    my only desire is to leave it ASAP
    and fly "on my own".

    I know how my parachute works
    but know nothing about the strange sounds the airplane makes
       sometimes,
    what those dozens of airplane indicators mean,
    what the pilot is thinking.

    I am not a pilot but I am:  [Select an option]

    How realistic the sky is,
    I just can't say, since I am not a pilot.

    I am not a pilot, and I cannot assert anything with 100 percent
       certainty.

    Who's in charge then?

    I am not a pilot.  

    I am not the pilot and I do not own the plane.

    I am fairly proficient in martial arts, but I am not a pilot.

    Repeat after me, 'I am not the pilot,
    I will not attempt to fly the ship.'

    Folks I am not a pilot and therefore
    I am not at the glamorous end of the sword.

    I have no feelings for the machine.

    I know what pilots look like.

    I am not a pilot but I am beginning to understand the pilot's cause:

    it's the same one we all have.




    Tony Tost

    from 1001 Sentences




    201-210

    Every successful sentence lessens one’s reliance on memory.

    What we do we do because of what we didn’t.

    Erotic silence.

    Unimportant themes are thrust forward to protect the more important ones.

    The sun is also in the wrong.

    I am assured that this poem is actually myself or at least that part of me which demands always to be before the camera.

    Sometimes freedom is found in the teeth of the ladder.

    My career is distinguished by how shamelessly I judge my enemy (the reader).

    I see everything in you.

    The center of all ignorance is found to pulsate a few miles behind your eyes.







    211-220

    A sentence is a theater in which the speaker is the actor, the critic, the stage, and the scene.

    One would have to read this poem very quickly for it to appear to be a single whole.

    There is no single essential poetic problem.

    A sentence I needed to write less than I needed to read.

    Armchair poet.

    The poem does not create emotion so much as describe it.

    One need not be a child to respond emotionally to a description.

    An attempt at humor (chalk line around the dead dog).

    Helplessly sleeping.

    A poem is one means of scratching an itch.






    221-230

    None of us were astonished by the palace.

    The poem I am offering you is complete.

    Counting the number of movements necessary to tie, and then untie, a knot.

    I have made myself small like the spider.

    One must dig for symmetry.

    The sentence is the web and the fly I have caught with it.

    Children are often stupid.

    “Speech with and without thought is to be compared with the playing of a piece of music with and without thought.”

    I took the jet ski less damaged.

    Complexity awakes to be cured again.





    231-240

    I believe that the person before me is incapable of processing emotions silently.

    In life it is rarely poems that are needed.

    One cannot travel by faith.

    Mood surrender.

    He was so proud of the heights he attained that he carried his ladder around with him.

    I was expecting this poem.

    The opportunity of a poem is an opportunity for breathing.

    The quiet lifting of emotional weights.

    My interest in how this poem may be read in memory is similar to a painter’s interest in how physical distance affects the eye’s processing of color and shape.

    The shaking of this paper is one accompaniment to understanding.




    -

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  • 05/19/17--19:02: GERI DORAN [20.138]

  • Geri Doran

    Geri Doran nació en Kalispell, Montana en 1966. Doran ha asistido al Vassar College, a la Universidad de Cambridge, a la Universidad de Florida (MFA 1995) y a la Universidad de Stanford, donde tuvo una Beca Wallace Stegner en Poesía. Vive en Eugene, Oregón, donde es profesora asistente de escritura creativa en la Universidad de Oregon.

    Premios 

    2012 Oregon Arts Commission Fellowship 
    2005 Amy Lowell Poetry Travelling Scholarship 
    2005 Bread Loaf Writers' Conference Fellowship
    2004 Academy of American Poets Walt Whitman Award 
    2001 Wallace Stegner Fellowship in Poetry from Stanford University 
    1999 Literary Arts, Inc. Poetry Fellowship 

    Obras 

    Retrospective (The Atlantic, 2005) 
    Resin, poems (Louisiana State University Press, 2005) 
    Sanderlings, poems (Tupelo Press, 2011) 
    The Good Field 




    Círculo de Poesía: Geri Doran. Nacida en 1966 en Montana, ha estudiado en las universidades Vassar, Cambridge y Stanford. Su libro Resin fue seleccionado por el poeta Henri Cole para el premio Walt Whitman de 2004, por lo que consideró “su habilidad para transformar la visconsa sustancia de la vida en el líquido ámbar de la poesía.”

    Spanish version by Sergio Eduardo Cruz. 
    http://circulodepoesia.com/2017/05/american-poetry-geri-doran/




    Autorretrato como Miranda

    Mi historia comienza en el mar, líquido amargo.
    De no ser así, comenzaría por la I-95 de Florida,
    en el ágora circular de un motel verde limón, circular.
    Pero he escogido el mar, y por lo tanto tú debes

    confiar en mí para esto. Historias de verdad horribles
    comienzan con errores de navegación, pequeñas faltas
    del vigía que terminan llevando al caos a la tripulación.
    Quizás en otra historia, yo podría ser un hombre

    deteniéndose en la puerta, sorprendido por haber tocado
    y que tú, correspondiendo, abrieras. Él desearía, ahora,
    haber pasado más tiempo en el portón, haberse detenido
    antes de continuar el rumbo en dirección a tu puerta.

    Mientras la tripulación, moviéndose en desesperación oculta,
    desea que el ancla encalle, aunque sea demasiado tarde.
    Frecuentemente, así parece que somos transportados.
    Frecuentemente, de profundis, luchamos contra la costa

    para encontrarnos, quizás varados, quizás entre las olas.
    Sufrimos una tendencia a la gratitud por estar en tierra.
    Los sobrevivientes de naufragios tienen dos sombras:
    una demarcación de luz interrumpida, y un aura que es sed

    por volver a ahogarse. Quizás, en una historia no escrita,
    el hombre en la puerta parece sediento. Percibes
    que ha venido con esperanza de saciarse en el muelle seco
    de tu carne. No existe nada más que hacer.

    Tu hogar es una isla de arena blanca
    y él se sumerge desde los arenales de los pasillos
    buscando agua fresca. Le acomodas un lugar para dormir.
    Todo esto, Miranda misma podría explicarlo:

    cómo encontró a Ferdinand emergiendo del mar,
    asustado, tan parecido a un rescatista como ella,
    con su montón de algas y la ternura en las palabras
    de un hombre que desespera buscando santuario.

    Ferdinand no entendió, sin embargo, que ella también
    era náufraga. Miranda estaba llena de una sed sombría.
    Conoces bien el resto de la historia.
    Vivieron felices. Luego todo acaba en el mar, amargo.




    Self-Portrait as Miranda

    My story begins at sea, in the bitter liquid.
    If not, it would begin in Florida, along I-95
    in the circular drive of a circular, lime-green motel.
    But I have selected the sea, and you must

    trust me on this. Truly terrible stories
    begin in navigational error, a slight misreading
    of the sight that sets the crew in a maelstrom.
    Perhaps in another story it would be a man

    standing at the door, surprised that he’s knocked,
    that you have, in turn, answered. He wishes
    now that he had lingered in that drive, paused
    before resuming the course toward your door.

    As the crew, in desperate but unspoken straits,
    wishes belatedly for a drag on the anchor.
    Frequently, we are thus carried along.
    Frequently, de profundis, we struggle ashore

    to find ourselves, if not stranded, then beached.
    We are inclined to be grateful for land.
    Survivors of shipwreck cast two shadows:
    the outline of interrupted light, and an aura, thirst

    to drown again. Perhaps, in the unwritten story,
    the man at the door looks thirsty. You sense
    he has come to repair himself at the dry dock
    of your flesh. There is nothing else to do.

    Your home is an island of white sand
    and he wades in from the shoals of the walkway
    asking for fresh water. So you find him berth.
    This much Miranda herself could explain:

    how Ferdinand come shimmering from the sea
    appeared no less a rescuer than she,
    with his handful of kelp and the pretty words
    of a man desperate for sanctuary.

    Ferdinand missed that she was shipwrecked
    too. Miranda had the shadowy thirst.
    You know the rest of the story.
    They’re happy. Then it ends in the bitter sea.





    Geri Doran. Born in 1966 in Montana, she has studies from Vassar College, Cambridge University, and Stanford University. Her book Resin was selected by poet Henri Cole for the Walt Whitman Awatd in 2004, because of what he called “[her ability for] transforming the viscous substance of life into the amber liquid of poetry.”



    Caliban to the Lovers

    By Geri Doran


    When our falsehoods are divided,
    What we shall become,
    One evaporating sigh
    —W. H. Auden

    Prospero writes that daylight isn’t moonshine, there in Milan.
              In coastal Florida
    the light is constant; here duration is key, and bearing.
              I clock the distances,
    run widdershins to his deasil, since my timekeep isn’t death,
              just lanky memory
    cruising the beach in spandex briefs. It’s Ariel’s element,
              this insubstantial surf
    of holiday-goers and retirees, where every shifting sandlot
              is an island, deserted.
    We are always stranded, loves. Your father would agree.
              Even Milan, so far
    from Naples, must seem the bleak horizon-line of castaways:
              I’ll learn the properties
    of light, the ones forsaken by my books, till death stumps in.
              The master’s servitude …
    This sun beats everlastingly. You write that love is bondage?
              Sweet children, don’t complain.





    Lives of the Gods, Lives of the Saints

    By Geri Doran

    So little darkness in the darkness here.
    Each leaf a mirror of moonlight, incomparable. 
    The Japanese maple spooncupped in gold

    is Medusa in the old tale, her hair astir.
    Indoors, the wandering Jew makes its pitch 
    for the wall, thinking I am a constant lover, 

    twists back, falls short. Are we always 
    measured by what we do not reach? 
    What holds us here, out over the emptiness,

    is a causeway of cells and light, nothing
    more than a dream of crossing.
    Somehow a saint or two ever perched, there

    on the levered arms of the drawbridge, 
    bartering safe passage for their human charge. 
    Outside, the maple moves like lamentation. 

    Medusa keening in her grief.
    Is our call to the gods always outcry?
    If they came, like the saints, to listen,

    would we ever find ourselves
    spooncupped in light?
    Would we settle for being held?






    "Tonight Is a Night Without Birds" by Geri Doran

    The sky fell open to a map of the constellations.
    Earlier the snowmelt reconfigured the field.
    I tried to describe it, but the field transformed
    into the plains of the soul pressed flat.

    Fierceness and moonlight, I thought I’d write,
    but the stars outshine the moon and the brightest
    star, at any rate, is on the ground and a continent
    away. My brightest star is a continent away.

    Looking up from the cobbled path is a swath
    of darkness darker than any Portland night,
    I see a skyful of nightbirds, but none of them’s singing. 
    Like Orion, they’re keeping an obstinate silence.

    Across the continent, Orion is probably drenched.
    Anyway, it is unlikely my love is watching the sky.
    A star-flush sky makes the earth seem flat.
    Dryness and flatness are the ways a field inhabits a body.

    I do not know much about fields, apart
    from this amassment of dry grass leaning down.
    I know about starry skies. I know silent birds.






    Harrow
    Geri Doran | Issue 66


    I

    In the eyes of Dürer’s Saint Jerome,
    desert inhabits the dark flecks
    of his downward gaze.
    It harrowed him. He came back clean
    as picked bone. Chalcis of sunlight, and sand—
    only in the eyes can days be counted,
    days of muscle wasting, in which desire
    dwindled to the body’s dry growl.
    He’s written something for us—
    the open page as luminous as his ancient beard
    of golden white—but it’s centuries now
    and the hand’s obscure.


    II

    To harrow: toil after the plow. It’s spreading work,
    once the deeper churning’s done.
    Always the smell of last year’s crop,
    roots long unquenched, then steeped
    in sudden rain. The harrow’s tracks
    are as thin as the stomach’s curse.
    If time slowed till the finest dust
    from each foot that met the rutted stair
    were seen to cloud the shoe;
    if the polished harrow on the museum floor
    remained as mudcaked as the harrow
    in memory; if, after centuries, particles
    flourished like midges in the swarm
    or wormed into the blond poles,
    would the ground be ready for planting?
    For we are hungry now,
    says the farmhand to his dun-haired wife,
    stretching up from the farm tableau. Our desert
    was also dry and flecked our eyes.




    Common Prayer
    Geri Doran | Issue 66


    Stirring among the pines. The sapling’s leaves
    like oval wings tremble. Between the whoofs
    of startled deer, echoing, an echoing clear
    creed of some unvanquished mystery—
    night-rising crows humbling their caws
    below the oaky whoo of the boreal owl.
    Below that, what? Threads of wood,
    a bed of pine, the needles strewn in love
    beside a creek itself so prodigal
    we dare not drink before the water’s moved,
    trestling over the rocked and craggy bed.

    (adoration)

    Beloved, says the paper birch, I err
    against the very air, and cannot sleep.
    For in sleep the foul self inaugurates,
    cathedral-like, a plan: to cast pardon
    skyward stone on stone, enclosing grace
    within the higher arches of the marble dome,
    and thence to pray, thence to pray—You are
    scaffold, stair step, oak-creak, tarn—I am
    never worthy—Your sincerest kneeling knave.

    (contrition)

    Alas, earnestness and candor fill the trees
    and wisdom creaks like floorboards underfoot:
    a silence remaining silent until pressed
    by wind or weight, and what of discretion’s
    wiser counsel, to bear the weight and sigh
    so quietly the angels do not hear;
    and this is love, my child, remember this—
    I speak to you with love; but love, I do not
    always speak.

    (charity)

    O my most fragrant Lord, you are honeysuckle
    my childish hand will not relinquish. Forbear,
    this once, your punishment of lilac and rose—
    for in this wild and weedlike trickery
    I am made meadowless.

    (petition & intercession)

    For God is only God in the Marsden Rock.
    Love permits his echo be dispersed
    among the trees, and merely echo, and mere—
    what concentrates is silt beneath the creek,
    the residue of love after time has closed
    its doors and hung the sign—
    for we are scorners all and yet may know
    that love which tidepools us,
    like sea anemone in coastal caves.

    (grace)






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  • 05/19/17--19:40: JOHN CANADAY [20.139]
  • Crédito de la foto: Ben Ferber



    John Canaday

    John Canaday (1961, EE.UU.) ganador del premio Walt Whitman en 2001 por su libro The Invisible World. Ha publicado poemas en New England Review, The Paris Review, Raritan y Slate, entre otras revistas y antologías. Su primer libro de poemas, The Invisible World, fue elegido por Sherod Santos para el Premio Walt Whitman 2001 y publicado por la Louisiana State University Press en la primavera de 2002. Es también ganador de una beca del Consejo Cultural de Massachusetts en Playwriting Y el New Millennium Poetry Award, y ha sido Starbuck Fellow en Poesía en la Universidad de Boston, un Watson Fellow en Inglaterra, y tutor de la Familia Real en Jordania.

    Tiene un doctorado en inglés, enseña dramaturgia en la Escuela de Verano de Harvard y tutorías a estudiantes en el área de Boston en escritura, literatura, historia, física, química, biología y matemáticas. Su estudio crítico, The Nuclear Muse: Literatura, Física y las primeras bombas atómicas, fue publicado por la Universidad de Wisconsin Press en 2000. Vive en Arlington, Massachusetts.



    Versiones en español por Esteban López Arciga (1994).
    http://circulodepoesia.com/2017/05/american-poetry-john-canaday/



    Canto a mi mismo

    Soy un toro necio con sueños
    de lluvia como dedos de boyero
    sobre mis ojos. Pero no: el húmedo
    zumbar de las moscas me distrajo,
    y ahora el arado se ha alejado de
    la línea que quería seguir. ¿Ves
    dónde el húmedo cuero de las riendas
    ha formado callos en mi crudo
    dedo índice izquierdo? ¿o fue el seco
    mango cenizo de mi azadón? Escucho
    la cabeza de acero cantando al golpear
    suelo rocoso, la tierra ya fresca
    tragando un baño de chispas. La punta
    de mi lengua se seca. Toco mis labios
    hasta el suelo tal como alguna vez te toqué, aquí
    y ahí. Un simple nudo de tierra
    se desquebraja lento en mi boca
    goteando el sabor de dulce mantequilla
    desde tu pulgar. Esta tierra alzará
    pesada cosecha. Soy el trigo
    que fluyó por tu cadera como agua.
    Soy ese solitario nudo de tierra.



    Exótico

    Amman cae, acalorado, sobre siete
    colinas, como Roma tardía, acaso
    menos. De hecho, fue alguna vez romana
    tal como el teatro en ruinas del centro atestigua
    pero hoy los hijos crecidos de los Sheikhs
    guían rebaños de Mercedes
    color camello por ramblas escarpadas.
    Deshechos de las naciones ricas del Golfo
    bajo las estrechas calles del souk
    donde las voces del oro y la plata
    son sonadas por mercaderes en tiendas colmena.
    Los gritos de muecines de una docena de mesquitas
    suenan también en las colinas externas,
    golpeando con aguijones el glaseado
    doble de los ricos. Un vendedor de agua
    pregona el sudor de su ceja en un barrio
    forrado en rosas. Que salvaje, que extraño
    parece, tan exótico como una rosa
    en el rostro de un hombre con sed.




    Song of Myself

    I am a stubborn ox dreaming
    of rain as the drover’s fingers drum
    around my eyes. But no: the wet
    hum of flies distracted me,
    and now the plow has drifted from
    the line I meant to follow. See
    where the damp leather of the reins
    has worn the callus on my left
    forefinger raw? Or was it the dry,
    ash handle of my hoe? I can hear
    the steel head singing as it strikes
    rocky ground, the fresh-turned earth
    swallowing showers of sparks. The tip
    of my tongue goes dry. I touch my lips
    to the soil as I once touched you, here
    and there. A single knot of dirt
    crumbles slowly in my mouth
    with the taste of sweet butter dripping
    from your thumb. This ground will raise
    a heavy crop. I am the wheat
    that flowed around your waist like water.
    I am that lonely knot of earth.



    Exotic

    Amman sprawls, sun-struck, on seven
    hills, like a latter-day Rome, only
    less so. It was, in fact, once Roman,
    as the ruined theater downtown attests,
    but today the grown children of sheikhs
    drive herds of camel-colored
    Mercedes down the steep wadis.
    These castoffs of the rich Gulf nations
    bellow in the narrow streets of the souk,
    where the voices of gold and silver
    merchants buzz in their beehive shops.
    The cries of muezzins from a dozen mosques
    buzz likewise on the outer hills,
    blunting their stings against the double-
    glazing of the wealthy. A water peddler
    hawks the sweat of his brow in a neighborhood
    frosted with roses. How wild, how strange
    it all seems, as exotic as a rose
    thrown in the face of a thirsty man.




    John Canaday has published poems in New England Review, The Paris Review, Raritan, and Slate, among other journals and anthologies. His first book-length collection of poems, The Invisible World, was chosen by Sherod Santos for the 2001 Walt Whitman Award and will be published by Louisiana State University Press in spring 2002. He is also a winner of a Massachusetts Cultural Council Fellowship in Playwriting and the New Millennium Poetry Award, and he has been the Starbuck Fellow in Poetry at Boston University, a Watson Fellow in England, and a tutor to the Royal Family in Jordan.

    He has a PhD in English, teaches playwriting at Harvard Summer School, and tutors students in the Boston area in writing, literature, history, physics, chemistry, biology, and mathematics. His critical study, The Nuclear Muse: Literature, Physics, and the First Atomic Bombs, was published by the University of Wisconsin Press in 2000. He lives in Arlington, Massachusetts.




    The Empty Quarter

     In early spring, here in the Rub ‘al Khali, 
    Gabriel swings his goad over the humped backs 
    of swollen clouds. They roar like angry camels 
    and thunder toward the fields of the fellahin. 
    At night, I dream of grass so green it speaks. 
    But at noon, even the dry chatter of djinn 
    leaves the wadis. The sun lowers its bucket, 
    though my body is the only well for miles. 
    A dropped stone calls back from the bottom 
    with the voice of a starving locust: Make it 
    your wish, habibi, and the rain will walk 
    over the dry hills of your eyes on tiptoes 
    as the poppies weave themselves into a robe 
    to mantle the broad shoulders of the desert. 
    The words uncoil like smoke from a smothered fire, 
    rising leisurely out of me as though to mark 
    where a castaway has come aground at last. 
    And yet I have not spoken. My voice limps 
    on old bones, its legs too dry and brittle
    to leap like a barking locust into song. 
    But I imagine what was said or might 
    be said by some collective throat about 
    the plowman loving best the raw, turned earth, 
    or the caliph longing for his desert lodge, 
    where ghoulem whisper like the wind at prayer, 
    and poppies bow their gaudy heads toward Mecca, 
    each one mumbling a different word for dust.






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  • 05/19/17--19:55: NASSIRA BELLOULA [20.140]

  • NASSIRA BELLOULA

    Nacida en 1961 en Batna (Argelia), se instaló recientemente en Montreal. Poeta, periodista y reportera, trabajó en varios diarios argelinos. 

    Es también autora de tres novelas y varios ensayos sobre la condición de las mujeres y niños, incluyendo el libro de Argelia, La matanza de los inocentes, publicado en Francia por Fayard en 2000. Fue también miembro de la Comisión Nacional los derechos humanos (Argelia) afiliados a las Naciones Unidas.


    Historias / novelas 

    2003 : Le Revanche de May , roman, éditions Enag, Alger, ( ISBN 9961-623-36-3 ) 2 ; réédition, éditions La pleine Lune, Montréal, ( ISBN 978-2-89024-204-3 )
    2003 : Rebelle en toute demeure , récits, éditions Chihab, Alger, ( ISBN 9961634926 ) , 2003.
    2008 : Djemina , récits, éditions Media-plus, Constantine, ( ISBN 9961922026 )
    2008 : Visa pour la haine , roman, éditions, Alger, ( ISBN 9789961780688 )
    2014 : Terre des femmes, roman, éditions Chihab, Alger,

    Poesía 

    1988 : Les Portes du Soleil , éditions Enal, Alger, numéro d'éditions, 2149/85 (notice BnF n o FRBNF35070264 )
    2010 : The Gates Of The Sun , traduction de Les Portes du Soleil , éditions Rafar, Alger

    Ensayos

    2000 : Algérie, le massacre des innocents , éditions Fayard , Paris, ( ISBN 2213605432 ) , 2000
    2005 : Conversations à Alger, quinze auteurs se dévoilent , éditions Chihab, Alger, ( ISBN 9961635094 )
    2006 : Les Belles Algériennes, confidences d'écrivaines , essai, Média-plus, Constantine 3
    2009 : Soixante ans d'écriture féminine en Algérie , essai, éditions ENAG, Alger, ( ISBN 978-9961-62-718-1 )

    Antologías

    2008 : Arbres Bleus, fantasmes naufragés , poésies, collectif, éditions Mille feuilles, Sétif 4
    2009 : Tamazgha francophone au Féminin , collectif sous la direction de Boussad Berrichi, éditions Séguier , coll. « Littérature », ( ISBN 978-2-84049-591-




    Traducción de Gustavo Osorio.
    http://circulodepoesia.com/2017/05/poesia-argelina-contemporanea/



    La espera

    Allá el invierno avanza
    Allá, el frío bufa
    Sin embargo un susurro
    surge en el centro
    del cuarto
    Ofréceme tus brazos
    con los que puedo abrazar
    estas tierras lejanas
    Esta temporada
    que nace con la risa
    de los niños




    L’attente

    Là l’hiver s’avance
    Là le froid s’ébroue
    Cependant un murmure
    chute dans le centre
    de la pièce
    Offre-moi tes bras
    que je puisse enlacer
    ces pays lointains
    Cette saison
    qui nait avec le rire
    des enfants








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  • 05/19/17--20:06: TIMOTEO KARPOWICZ [20.141]

  • TIMOTEO KARPOWICZ

    Nació en Polonia en 1921 y murió en Chicago, en 2005.

    UN POETA POLACO CASI SECRETO: TIMOTEO KARPOWICZ
    Antes de la Revolución Húngara del 56, pocos habían oído  hablar de Timoteo Karpowicz, uno de los jóvenes escritores que se había establecido en Silesia. Su poesía maduró lenta y secretamente. Mientras tanto vivió como periodista y editor de una revista semanal en Wroclaw (también llamada Breslavia), preservando su libertad interior de los llamados de la época. Producto de su concisión, su poesía puede parecer excesivamente sencilla o difícil. "Una lección de silencio",  para tomar un ejemplo, es una imagen traspuesta de toda una era. Milosz sugiere que Karpowicz es un poeta enamorado, enamorado de la Tierra. Que mantiene una relación íntima con los árboles, las flores, y los animales. En determinado momento de su vida fue profesor de literatura polaca en la Universidad de Illinois.



     AMOR

     Yo creía:
     un árbol cuando besado
     no perdería las hojas-
     las hojas caen
     de árboles
     besados.

     Un río abrazado
     por una mano enamorada
     no fluiría-
     se va fluyendo
     hacia la niebla.

    Hay en mi paisaje
     errores de colores y perfumes
     aún así siempre amo
     lo que incesantemente
     cambia.

     como una pelota dorada
     ella corre delante mío:
     acercándose una y otra vez,
     mi amada, 
     Tierra.


      

    ROTA

     pacientemente 
     la tierra rota
     y las sobras de bronce del movimiento
     se incrustan por capas en el picaporte de la puerta
     más y más resistente es mi puerta
     detrás de la cual relucen los animales
     los pájaros florecen
     los árboles se enjambran

     habiendo elegido erróneamente
     mi reino sobre una nube rota
     hoy habré de flotar
     sobre una vuelta más de la tierra

     más tarde -acordate:
     dale de beber a mi venado dorado
     y dale de comer a los pájaros
     que dejé
     más allá de la pesada puerta




    EL SUEÑO DEL LÁPIZ

     Cuando el lápiz se desviste para dormir
     firmemente decide
     dormir de manera envarada
     y negramente

     a esto lo ayuda
     la innata inflexibilidad
     de todos los meollos del mundo
     el meollo espinal del lápiz
     se rompe pero no se dobla

     él nunca soñará con
     ondas de pelo
     sólo un soldado parado en posición de firme
     o féretros

     lo que halla su lugar en él
     es lo derecho
     lo que está más allá de lo torcido
     buenas noches





    UNA LECCIÓN DE SILENCIO

     Cuando quiera una mariposa
     plegó demasiado violentamente 
     sus alas-
     hubo un llamado: ¡Silencio, por favor!

     En cuanto una pluma
     de un sorprendido pájaro
     empujó contra un rayo de luz-
     hubo un llamado: ¡silencio, por favor!

     De esa manera fueron educados
     para caminar sin un sonido
     el elefante sobre su tambor,
     el hombre sobre la tierra.

     Los árboles estaban creciendo
     mudos sobre los campos
     como crece el pelo
     de los horrorizados.



    FUENTE

    Czeslaw Milosz. Postwar Polish Poetry. Univ. of California Press, 1983.


    Publicado por Robert Rivas en
    http://inutilesmisterios.blogspot.com.es/







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