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  • 04/22/17--12:13: RAY BREMSER [20.102]

  • RAY BREMSER

    Ray Bremser (22 de febrero de 1934 - 3 de noviembre de 1998) fue un poeta estadounidense de la BEAT GENERATION.

    Bremser nació en Jersey City, Nueva Jersey. Cuando tenía 17 años fue brevemente encarcelado. Al año siguiente lo enviaron a Bordenstown Reformatory por 6 años por robo a mano armada. Comenzó a escribir poesía allí y envió copias a Allen Ginsberg, Gregory Corso y LeRoi Jones (Imamu Amiri Baraka), quien publicó sus poemas en "Yugen" y le organizó una gran fiesta cuando salió de la cárcel en 1958.

    En 1959, Ray se casó con Brenda Frazer, cambiando su nombre a Bonnie Bremser. En 1969 Troia fue publicada con sus cartas de la prisión a Ray, detallando su vida de los años 60 en la carretera como prostituta en México. El poeta Ray Bremser obligaba a su esposa Bonnie (Brenda Frazer) a prostituirse cuando vivían en la ciudad de México, y no contento con esto la mandó a Texas para que fuera a “vender” a una hijita de ambos recién nacida. Esto lo cuenta la misma Bonnie en su libro Troia: Mexican Memories. Las vidas de Ray y Bonnie estaban entrelazadas y fuertes para toda la vida.

    Ray Bremser leyó poesía en The Gaslight Cafe en el barrio de Greenwich Village. Tenía cinco libros de su poesía publicados y fue protagonista en la película 1987 la generación del golpe: Un sueño americano. 

    Murió en 1998 de cáncer de pulmón.



    POESÍA BEAT 

    Por PIPA PASSES

    POESÍA BEAT: COLGADO DE UN ÁRBOL COMO UN BABUINO, DE RAY BREMSER


    DE LAS OVEJAS NEGRAS BEAT, RAY BREMSER (1934-1998) ES LA QUE FUE SIEMPRE UN POCO MÁS ALLÁ. NACIDO EN JERSEY CITY, ENFRENTE DE MANHATTAN DEL OTRO LADO DEL RÍO HUDSON, ENTRÓ EN CONTACTO POR CORREO CON ALLEN GINSBERG Y GREGORY CORSO MIENTRAS CUMPLÍA SEIS AÑOS DE PRISIÓN ENTRE 1952 Y 1958 POR ROBO ARMADO. FUE ALLÍ QUE COMPUSO HANGING LIKE A BABOON FROM A TREE, QUE PRESENTAMOS AQUÍ, Y LOS OTROS VERSOS DE POEMS OF MADNESS, SU PRIMER POEMARIO. “LA VERDAD AQUÍ ES LA EXPRESIÓN CONCRETA DE LA CONCIENCIA EMOCIONAL”, DICE GINSBERG EN UN CORTO PREFACIO DEL LIBRO PUBLICADO AÑOS MÁS TARDE, EN 1965.

    PARA ESE ENTONCES, BREMSER YA ERA UNA FIGURA MÍTICA DENTRO DEL MOVIMIENTO BEAT. POR UN LADO LEROI JONES HABÍA PUBLICADO EL POEMA “CITY MADNESS” EN SU REVISTA YUGEN 3 Y DONALD ALLEN LO INCLUYÓ EN SU INFLUYENTE ANTOLOGÍA THE NEW AMERICAN POETRY 1945-1960. POR OTRO, NUEVOS PROBLEMAS CON LA LEY LO LLEVARON A HUIR A MÉXICO CON SU ESPOSA BRENDA (BONNIE) FRAZER, CON LA QUE SE HABÍA CASADO RECIENTEMENTE, Y SU PEQUEÑA HIJA RACHEL. ALLÍ BONNIE DEBIÓ PROSTITUIRSE PARA MANTENER A LA FAMILIA, UNA EXPERIENCIA QUE CONTARÍA MÁS TARDE EN UNAS ACLAMADAS MEMORIAS, TROIA.

    RAY BREMSER AFIRMA QUE SU POESÍA BUSCABA IMITAR LOS RITMOS DEL JAZZ, CON UN LENGUAJE CRUDO Y LEJANO A CUALQUIER DELICADEZA, TOMANDO ELEMENTOS DE SU VIDA CARCELARIA Y CALLEJERA. CON UNA EDUCACIÓN RUDIMENTARIA Y SIN CONEXIONES ACADÉMICAS DE NINGÚN TIPO, SU CASO ES EL DEL BEAT EN ESTADO SALVAJE, LO QUE LE VALIÓ LA ADMIRACIÓN DE LOS AUTORES MÁS RENOMBRADOS DEL MOVIMIENTO.



    COLGADO DE UN ÁRBOL COMO UN BABUINO

    …pienso / la sangre
    diluida se dispara / hacia la
    cabeza defectuosa, / colgado
    del borde de mi cama, / rojo
    y abajo / para que, / veas, / veas
    ————todo lo malo; /
    ya que boca arriba está / en realidad, /
    de cabeza / y por ende todo trastornado /
    o / en el lado incorrecto, interiorex,
    es / el lado a elegir / y pienso /
    adentro y afuera, / en perspectiva… / corredores
    benditos / también ven miran: / así, /
    la sangre invade el cerebro; /
    tráfico arterial / de esta manera, /
    la misma; / sea la verdad consecuencia; /
    ¡el juego! / y yo acá pendo /
    mis excitantes / recortes de fotos
    de chicas, / y más o menos
    y wuf… / ligeras de ropa, /
    y ardientes haciendo pucheros /
    que drenan la sangre, aturden
    y enredan mi cabeza, / con carne de vulva /
    asidua del lado correcto, / ombligo adentro / y
    afuera / y arriba: si tienes que; / y entonces, / lo haces —/
    de cabeza / la única forma
    de masturbarse / soy yo, no necesariamente
    tú, / si quién —/ todo tiene
    el deber de, / apagado y encendido / pronto o desnudo / apretar
    rápido el puño / 0, perjuicio / azote
    descarnado y sensual-/ ¡atardécete! / ¡clamo
    por una cola y un árbol!



    HANGING LIKE A BABOON FROM A TREE

    ——…thinking / the diluted
    blood rush foreward/ into the
    short-come head,/ hanging
    over the top of my bed’s edge,/ red
    & down / so that,/you see,/see
    ————everything wrong;/
    as right-side-up is/ verily,/
    upside-down/& everything turned thus/
    otherwise,/wrong-side-out, interiorex,
    is /right side in/& thinking/
    dilutes the up or down side,/
    in & out,/ perspective…/anterior hallowed
    corridors/also looks see:/ so,/
    the blood gush to the brain;/
    the arterial traffic/ likewise,/
    the same;/ truth be consequence;/
    the game!/ & i hung here/
    my stimulant/picture-clippings
    of girls,/& more or less
    & wif… /in scanty-clads,/
    & hot-drawn pouting lips/
    which drain the blood down,/dizzily
    whirl my head,/with meat of pussy/
    right-side regular,/bellybutton in/&
    hopped/& up:if you must;/ & so,/you do -/
    upside-down/the only way
    to masturbate/it’s me, not necessarilly
    you,/for who -/everything most
    must,/off & on/soon or naked/ snatch
    quick the fist/O, down-side/whack it
    fleshed & sensual-/later up!/i scream
    for a tail & a tree!

    RAY BREMSER, “HANGING LIKE A BABOON FROM A TREE”, FROM POEMS OF MADNESS, PAPER BOOK GALLERY EDITION, NUEVA YORK, 1965.
    TRADUCCIÓN © CARLOS LLAZA. PRESENTACIÓN DE © MARIANO ROLANDO ANDRADE.














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  • 04/22/17--19:31: JACK MICHELINE [20.103]

  • JACK MICHELINE

    Fecha de nacimiento: 6 de noviembre de 1929, El Bronx, Nueva York, Estados Unidos
    Fallecimiento: 27 de febrero de 1998, Orinda, California, Estados Unidos

    Poeta y pintor que rechazó ser incluido en cualquier corriente artística, Jack Micheline está íntimamente ligado a la GENERATION BEAT y su primer libro, River of Red Wine, publicado en 1958, incluyó una introducción de Jack Kerouac, quien vivía en su mismo edificio en Nueva York.

    Es uno de los doce poetas que Neelie Cherkovski presentó en su colección de ensayos Whitman’s Wild Children (Los niños salvajes de Whitman, 1989), junto con Charles Bukowski, Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, Harold Norse y William Everson, entre otros.
    Nacido en Bronx, de origen ruso-rumano, Micheline se mudó a principios de la década de 1960 a la bahía de San Francisco y allí vivió y escribió, a menudo en la pobreza, hasta su muerte, de un ataque cardíaco a bordo de un tren.
    El conmovedor y crudo Chasing Kerouac’s Shadow recorre muchos de los tópicos del poeta vagabundo y en guerra contra el sistema y es un llamamiento a los marginados del sueño americano en la búsqueda de una nueva religiosidad frente al devastador modernismo.



    Persiguiendo la sombra de Kerouac, de Jack Micheline

    POESÍA BEAT Por PIPA PASSES





    Persiguiendo la sombra de Kerouac

    La ciudad de alabastro resplandece bajo la luz del sol
    Estoy en un autobús yendo a Santa Rosa
    Lejos del apestoso hotel
    Me dicen que soy famoso, como las Jerome cookies
    Calles, poemas, manicomios, cárceles, pinturas, estafadores y tiempo
    Mis veinte años de poemas y pinturas
    Guardados lejos en casas y sótanos
    Implacables de ira y amor
    Reflexiono sobre la vida y el mundo a mi alrededor
    El autobús acelera a sesenta en la autopista
    Tengo cincuenta y dos, vivo solo, considerado un genio loco y excéntrico
    En realidad soy un poeta fracasado
    Que nunca aceptará el mundo
    No importa cuán hermosas crezcan las flores
    No importan cuánto sonrían los niños
    No importa cuán azul sea el cielo más azul
    Las duras realidades de la vida, que la vida es mayormente un engaño
    El genio de la lluvia nos evita
    El alma solitaria que realiza su hermosa danza para que
    …todos la vean
    Busco a la hoja genuina volando en el viento
    La persona auténtica tamborileando una canción cuya melodía
    Fluye a través de ríos y tiempo
    La imagen que baila con estrellas
    El sol que funde ira y acoso
    Años pasados mendigando y vendiéndome
    Llevando pinturas en autobuses
    Llevando colchones a través de las calles
    Desalojos, amores perdidos, resacas, reumatismo, hemorroides
    Por una musa que raramente satisface
    Debo estar loco, embrujado como un apostador perdido
    Librado a su última apuesta sin pasaje ni dulce
    No soy hábil ni encantador
    No puedo mentir por dinero o contar cuentos
    Soy el zorro canoso algo idiota
    El viejo experto persiguiendo el sueño loco
    El mismísimo judío chiflado
    Que no sabe cuándo retirarse
    Que no puede decir morir salvo que muera
    Es todo un loco sueño
    La pista de carreras llena de maníacos
    Apostadores perdidos viviendo de esperanzas y sueños
    Mañana nunca es mejor
    Los mismos autobuses llenos de rostros cansados y golpeados
    Solo sé cuándo el gallo se levanta y el cuervo aúlla
    Para comer, beber, mear
    Y el pollo es bueno para comer cuando uno tiene hambre
    El dinero compra a todos, es por eso que el mundo está jodido
    Es por eso que los políticos tienen diecisiete rostros y
    …redactores de discursos
    Y las camareras usan lápiz labial
    Es por eso que la mediocridad gobierna
    Es por eso que los poetas andan en grupos para protegerse
    Y los músicos desaparecen más rápido que las moscas
    Y los artistas se tragan a los ricos más rápido que la sandía veraniega
    y los niños burgueses
    Es por eso que comunistas y capitalistas
    Usan los mismos trucos
    Para ocultar lo milagroso
    La magia de la vida
    La maravilla de niños y salamandras y pájaros
    Maravilla es el trueno
    Maravilla es la lluvia primaveral en sí
    Maravilla es la joven enamorada
    El concierto
    El colibrí
    Las nubes moviéndose a través del cielo nocturno
    Está lloviendo nuevamente
    Luz contra oscuridad
    Sombras persiguiendo al sol
    El sol persiguiendo a las sombras
    Hombre contra la noche
    Hombre y mujer juntos con la noche
    El día despierta
    Cantemos una canción
    Para aquellos que persiguen a la noche
    Para aquellos que bailan con luz
    Una gota de luz
    No importa quién es luz
    Enciende lo desconocido
    Lo desconocido, es todo lo que tenemos
    Todo es posible
    Como colores recién nacidos parpadeando a lo largo del Universo
    El camino
    El vagabundo
    Los soñadores
    Los bailarines
    Lo olvidado
    ¡A la mierda con los fanáticos!
    Byron Hunt está haciendo un collage en el Goodman Buiding
    Ed Balchowsky está haciendo otra pintura
    Elevando su único brazo al cielo
    Rosalie Sorrells está cantando una canción en Kansas
    Sam Shepard está sonriendo
    Aves raras están apareciendo con nuevos abrigos de color
    Rainy Cass está vivo y sano en Nueva Orleans
    Valentine Chuzioff está boceteando alguna rubia en Jackson Square
    Bodenheim trapicheando otro poema por vino
    Franz Kline cantando una canción triste en el Cedar
    Kerouac hablando otra vez a la luna
    James T. Farrell persiguiendo a una camarera en el Yankee Stadium
    Charlie Mingus bailoteando, acariciando, comiendo un filete
    Tocando el bajo con ángeles
    Wilbur Ware
    Gil Gaulkins
    Bill Bosio
    Al Delauro
    Bob Bolles
    Charlie Stark
    Sue McGraw
    Linda
    Charlotte
    Banana Boat
    Steamboat Jones
    Jeremías
    Jerusalén
    La luz está apareciendo
    Entregaré al sol
    Pertenece a todos
    No es mío para que lo dé
    Aquellos con el sol
    Aquellos buscando al sol
    Aquellos escapando en la noche de Chicago
    Aquellos en la cárcel
    Aquellos en las torres
    Aquellos persiguiendo un fantasma en tierras salvajes
    Aquellos en el camino
    Aquellos con sueños
    Aquellos que nunca se darán por vencidos
    Aquellos que están aprendiendo a bailar
    Aquellos perplejos
    ……….agonizantes
    ……….hechos polvo
    ……….desgraciados
    ……….marcados
    ……….confundidos
    Todos somos el sol
    Ustedes son el sol
    Este mundo es uno
    Aquellos con asombro, ustedes son el sol
    Sacudan al sol
    Somos uno
    ¡La luna y el sol son hermanos!

    15 de marzo de 1982

    Escrito en un bus de
    San Francisco a Santa Rosa






    Chasing Kerouac’s Shadow

    The alabaster city gleams in the sunlight
    I am on a bus going to Santa Rosa
    Away from the stinking hotel
    They tell me I am famous, like the Jerome cookies
    Streets, poems, nuthouses, jails, paintings, con men and time
    My twenty years of poems and paintings
    stored away in houses and cellars
    relentless with anger and love
    I ponder at life and the world around me
    The bus speeds on the highway going sixty
    I am fifty-two, live alone, considered some mad freak genius
    In reality I am a fucked up poet
    who will never come to terms with the world
    No matter how beautiful the flowers grow
    No matter how children smile
    No matter how blue is the bluest sky
    The harsh realities of life, that life is mostly a put up job
    The genius rain avoids us
    The lone solitary soul that does her beautiful dance for
    …all to see
    I seek the genuine leaf blowing in the wind
    The real person tapping a song whose melody
    flows through rivers and time
    The image that dances with stars
    The sun that melts anger and harassment
    Years spent begging and hustling
    Carrying paintings on buses
    Carrying mattresses through streets
    Evictions, lost loves, hangovers, rheumatism, hemorrhoids
    For a muse that rarely pays off
    I must be mad, bewitched like a lost gambler
    Down to my last bet with no carfare or candy
    I am not subtle or charming
    I cannot lie for money or tell stories
    I’m the gray fox some schmuck
    The old pro chasing the mad dream
    The crazy Jew himself
    Who don’t know when to quit
    Who can’t say die unless I die
    It is all a mad dream
    The race track full of maniacs
    Lost gamblers living on hope and dreams
    Tomorrow is never better
    The same buses full of beaten and tired faces
    I only know when the cock rises and the crow howls
    To eat, to drink, to take a leak
    And chicken is good to eat when one is hungry
    Money buys everybody, that is why the world is fucked up
    That is why politicians have seventeen faces and
    …speechwriters
    And waitresses wear lipstick
    Why mediocrity rules
    Why poets hang out  in groups for protection
    And musicians disappear faster than flies
    And artists suck the rich quicker than summer watermelon
    and bourgeois children
    Why the communists and capitalists
    Use the same deck of tricks
    To hide the miraculous
    The magic of life
    The wonder of children and salamanders and birds
    Wonder is the thunder
    Wonder is the Spring rain itself
    Wonder is the young girl in love
    Wonder is love
    The concerto
    The hummingbird
    The clouds moving across the night sky
    It is raining again
    Light against darkness
    Shadows chasing the sun
    The sun chasing the shadows
    Man against the night
    Man and woman together with the night
    The day awakens
    Let’s sing a song
    For those who chase the night
    For those that dance with light
    One speck of light
    No matter who is light
    Light the unknown
    The unknown, it is all we have
    Anything is possible
    Like new born colors flashing across the Universe
    The road
    The vagabond
    The dreamers
    The dancers
    The unsung
    Fuck the Gung Ho!
    Byron Hunt is doing a collage at the Goodman Building
    Ed Balchowsky is doing another painting
    Raising his one arm to the sky
    Rosalie Sorrells is singing a song in Kansas
    Sam Shepard is smiling
    Rare birds are coming out with new coats of color
    Rainy Cass is alive and well in New Orleans
    Valentine Chuzioff is sketching some blonde in Jackson Square
    Bodenheim hustling another poem for wine
    Franz Kline singing a sad song at the Cedar
    Kerouac talking to the moon again
    James T. Farrell chasing a waitress at Yankee Stadium
    Charlie Mingus bopping, chucking, eating a steak
    Playing bass with angels
    Wilbur Ware
    Gil Gaulkins
    Bill Bosio
    Al Delauro
    Bob Bolles
    Charlie Stark
    Sue McGraw
    Linda
    Charlotte
    Banana Boat
    Steamboat Jones
    Jeremiah
    Jerusalem
    The light is coming out
    I’ll give the sun away
    It belongs to everybody
    It’s not mine to give away
    Those with the sun
    Those seeking the sun
    Those on the run in the Chicago night
    Those in jail
    Those in the towers
    Those chasing a ghost in the wilderness
    Those on the road
    Those with dreams
    Those who will never give up
    Those who are learning to dance
    Those perplexed
    ……….agonized
    ……….whacked
    ……….wretched
    ……….tattooed
    ……….confused
    We are all the sun
    You are the sun
    This world is one
    Those with wonder, you are the sun
    Shake the sun
    We are one
    The moon and the sun are brothers!

    March 15, 1982

    Written on a bus from
    San Francisco to Santa Rosa

    The Outlaw Bible of American Poetry, Alan Kaufman editor, pages 110-113, Thunder’s Mouth Press, 1999.
    Traducción Mariano Rolando Andrade




    heavy mama

    One of those heavy mama’s
    Done fuck with my head

    She didn’t get no lovin
    So she fucked with my head

    Those No Lovin’ mama’s
    They smother their sons

    Lay out pain and sorrow
    On their Lovin’ sons head

    So I ran wild
    Like a mad dog

    Through towns and the cities
    Joined all the causes to clear out the pain

    sought out the answers
    for guilt, pain and shame
    he had a heavy mama
    who had all the pain

    all the tender kindness
    put on your brain
    through desperation and luck
    through fire and rain
    he found his real sound

    his heart beat like a hammer a poet claimed

    but deep inside him
    remains still the pain
    of a Heavy Mama and Fire and Rain





    god bless the unknown

    Born in a daze
    I wandered across the cities
    Ablaze with lights
    Hospital, tower, prisons and all hells habitation
    Tap in cry and die and keep going
    What did I know or anyone know
    We knew nothing
    Not a god dam thing
    A blind man searching in the night
    A child poet
    Bug eyed from the real racing
    The need for what others seem to have
    Appearance certainly a sham
    This worlds a sham
    So what has it been any different
    The devil turns the wheels of the world
    The devil with his fucking big hat
    His ritual of deceit and murder
    Slave, politician, banker, stockbroker, pimp entrepreneur
    The need for money
    Learn to make honey baby
    That is the switcheroo
    The birds are singing in the trees
    The flowers are blooming
    I got my eyes
    We are all the light





    thank you, bob kaufmann

    Thank You, Bob Kaufman

    That day in the Marina we threw your ashes in the Bay
    You made the rainbows come
    Not even the Pope could do that
    From Coit Tower to Angel Island to Sausalito
    You sent us a signal
    A love call in the sky
    Thank you, Bob Kaufman





    hiding places | november 19, 1976 san francisco

    There are hiding places in my room
    where beautiful poems are hidden
    Poems hidden away in boxes
    on sheets of brown paper
    Poems of spirit and magic
    workers hands hidden in boxes
    beautiful thighs
    there are blue skies hidden in my room
    dolphins and seagulls
    the heaving of breasts and oceans
    there are skies in my room
    there are flies in my room
    there are streets in my room
    there are a thousand nights hidden in boxes
    there are drunks in my poems
    there are a million stars on the roof of my room
    all hidden away in boxes
    there are steps down side streets
    there is a crazed eye of a poet in my room
    there are old Arabs exploring the desert near Escalon
    there are sparrows and bluebirds and wildcats in my room
    there are elephants and tigers
    there are skinny Italian girls in my room
    there are letters from Peru and England
    and Germany and Russia in my room
    There are the steps of Odessa in my room
    the Volga river in my room
    there are dreams in the night of my room
    there are flowers
    there is the dance of affirmation in my room
    the steps of young poets carrying knapsacks full of poems
    there are the Pictures of an Exhibition in my room
    Moussorgsky and Shostakovich
    and Charlie Mingus in my room
    Composers and painters all singing in my room
    all hidden away in boxes
    one night when the moon is full
    they will come out and do a dance





    poet of the streets

    I walk east of Bleecker
    the sky is blue
    on this Sunday evening

    there is something deeper than the earth
    there is something deeper than the stone cities
    there is something deeper than our existence
    than all the robes of power

    power and the night bleeding gutters with crutches
    power and the night and the neon vibrating
    the night and thirty moons and sharpies
    the night and the railroad yards gleaming
    the night and the sky
    the night and billboards and darkness

    across a nation skeletons and machinery
    jaundice, joints and lips of connivers
    burnt Christmass trees
    jazz horns and drummers

    above concrete
    above whimpering voices
    above calculators
    riders with tokens in their hands
    riders to the sea

    a nation of cowards
    cowards wrapped in academic cloth

    over all in darkness
    over all who live in deserts
    over all shells covering
    over all that are wasted

    burying all in nothingness
    burying all that is soul
    burying all with layers of armour
    burying herds with still voices
    burying all in the nowhere of silence

    herring and fish in cans
    turkey and chicken in cans
    humans in cells of unknowing
    there is more to life than the lights of savage civilizations
    there is more to life than all the words spoken
    there is more to life than the eye can see

    I see the sun of angels
    hemp and sugar and wheat
    blood and sinew within the flesh
    ticker tapes, grey hair, jowls on faces
    dollars and gods and people sold and traded

    people dying for nothing
    people selling their minds and bodies
    people without courage
    people with no teeth in drug stores

    death loaded with goods
    givers of death and more death
    cranes and deep hookers
    cutting shears for the young
    newspapers stunting the mind
    dollars the spoiler of ships of bananas

    I see your faces as I stroll through the cities
    the wind touching the faces of whores
    the vision of poets encompassing all
    song of children outside the brick houses

    there is nothing deeper than life and the livers of life
    mankind raped in the bank vaults of steel
    dead soldiers, battlefields surrounded by iron and ironies

    a million lost sunsets
    a poet unconquered with the legacy of Whitman and Lorca
    a poet unconquered by stone, by glass, by greed, by madness

    the lights blaze on in the night
    lights and the cold wind
    visions above all death
    cows milked dry, golden crosses
    the sky blazing with miracles

    a poet walks in the cold wind
    his head raised humble and unafraid
    death around him filled with waste and banners
    death all around him
    walking alone with birds above the canoe shaped moons
    sounds are heard and the sky glows in darkness.

    January 31, 1960, East Bleecker. This poem turned the tide of my death, written on First Avenue off the Bowery. In an alley of great souls.





    rock song

    ‘O the dead stalk the corridors of airports
    It’s the dead
    It’s the dead
    It’s the God damn dead
    It’s the dead that rule the world

    It’s the guys writing poems in the streets of the world
    It’s the guys writing poems for us all
    It’s the sound that comes from deep in the heart
    It’s the sounds jumping out from the air

    It’s the dead
    It’s the dead
    It’s the God damn dead
    It’s the dead that rule the world

    Don’t let it get you down
    Don’t let the fear bring you down
    The hard rock sound
    All men are born to be free

    ‘O the dead stalk the corridors of airports
    It’s the dead that rule the world
    It’s the dead
    It’s the dead
    It’s the God damn dead
    It’s the dead that rule the world

    It’s the face of a child that I see
    It’s the rays of the sun in the sky
    It’s the dogs chasing birds in the grass of the world
    It’s the lovers that make the world free

    ‘O the dead stalk the corridors of airports
    It’s the dead that rule this world
    It’s the dead
    It’s the dead
    It’s the God damn dead
    It’s the dead that rule the world





    reflections on saints

    200 girls march up the stairs to mass
    red robed, desiring
    to praise the Lord Amen!

    outside the rummys feel their pain
    old jews weep in the park of Pitt St.
    the lone Negro plays the blues
    the sun begins to shine down on the old east side
    playing a Puerto Rican rumble

    200 girls march up the stairs to mass
    red robed, desiring
    to praise the Lord Amen!





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  • 04/22/17--20:24: LUCI COLLIN [20.104]

  • Luci Collin

    (Curitiba-Brasil, 1964). Poeta, narradora y traductora. Es catedrática de Literaturas de lengua inglesa en la Universidade Federal do Paraná (Brasil) y, actualmente, desarrolla una investigación posdoctoral en la Universidad de São Paulo (Brasil). Ha traducido a autores como Gertrude Stein, E. E. Cummings, Gary Snyder, Eilean Ní Chuilleanáin, entre otros. Ha publicado 17 libros, 8 de estos de poesía como Querer hablar (2014) o La palabra algo (2016), entre otros.

    (Curitiba-Brasil, 1964). Poeta, ficcionista e tradutora. Leciona Literaturas de Língua Inglesa na Universidade Federal do Paraná (Brasil) e cumpre estágio pós-doutoral na Universidad de São Paulo (Brasil). Também já traduziu Gertrude Stein, E. E. Cummings, Gary Snyder, Eiléan Ní Chuilleanáin, entre outros. Tem dezessete livros publicados entre os quais Nossa Senhora D’Aqui (romance, 2015), A árvore todas (contos, 2015), Querer Falar (poesia, 2014) e A palavra algo (poesia, 2016), entre otros.



    Curador de la muestra Fabrício Marques

    Traducción por Eleonora Frenkel

    Poemas de Luci Collin



    De veras

    el poeta finge
    y mientras tanto
    chicharras estallan
    puentes caen
    azaleas claudican
    edipos resuenan
    vacunas vencen
    la bolsa quiebra y
    el poeta finge
    y mientras tanto
    olas inmensas explotan
    el pan adolece
    astros se desvían
    manadas enteras se pierden
    la noche rechina
    el viento derriba nidos y
    el poeta finge
    y mientras tanto
    voces rajan
    venas obstruyen
    galeones hunden
    medeas abaten crias
    chorreras se enturbian
    el zapato aprieta y
    el poeta finge
    que las manos llenas de súbitos
    no son las suyas



    Ontivo

    Nos encontraremos y yo estaré ajetreada
    y tú estarás inmerecible
    y yo estaré cansada para el café
    y tu estarás exhausto para el cine
    y yo estaré amorfa
    y tú palimpsesto
    y yo estaré rendida a las evidencias más ocultas
    y tú descomedido a las vivencias absolutas
    y yo estaré apurada
    y tú en aquella hora imprevisible
    y yo estaré en aquella hora portentosa
    y tú estarás en aquel momento increíble
    y yo estaré en aquella mañana lluviosa
    y tú estarás en aquella noche audible
    y yo retrocederé hasta el alba
    y tú avanzarás a occidentes
    y yo comprenderé infinitudes
    y tú desvestirás los contratiempos
    y yo deslizo por la superficie y me voy
    y tú zambulles mar adentro y refloreces



    Álbum

    como son enormes
    las osamentas de animales en el museo nacional
    (“No se dice ‘huesos’, advirtió la tía solterona
    egresada de filosofía pura)

    cuando descubrí el inmenso libro de anatomía
    de crustáceos y moluscos
    bajo impulso científico enclaustré
    insectos en los vidriecitos de remedio
    de la bisabuela

    la bisabuela lloraba a tontas y a locas, además
    y vagaba por la casa riñendo (en véneto)
    con fantasmas que la habían
    abandonado
    justo allí

    como son enormes
    los recuerdos
    cuando mi padre me perdió en el mar
    cuando mi madre me perdió en la salida del cine
    debe haber durado treinta segundos
    y hasta hoy

    cuando el carillón marca cinco
    (que era la hora de los buñuelos de viento)
    me siento para el té solitario
    y hojeo un atlas de imágenes transcurridas
    que se debaten como insectos
    y el trago tiene un gusto deshabitado y yermo
    porque perdí el código
    con el que se argumenta
    con los fantasmas





    Estética de la escena

    lo que mi ojo imagina
    entre migaja y galaxia
    es el deslumbramiento de aquello que
    inaugura adornos
    y que ocupa la boca florecida en una
    sonrisa

    lo que mi ojo cogita
    entre esquirla y elipse
    es el reconocimiento de la voz
    siempre pincel
    una dobladura y sus compases
    un refresco
    y dos voces son muchas
    la partitura esculpida
    entre la saliva y el soplido
    aquel sin esfuerzo de la mano
    que toca la fruta

    es mi mirada que arma la escena
    y el gusto
    es mi mirada que usa la piel
    para leer el espacio
    y resultar el espacio
    y convertir el día en pulso

    es mi mirada que descubre la cáscara
    y el gesto
    y los nombres escurren
    molusco e infinito
    el texto un palafito

    y el ojo engendra
    una manumisión que se funda
    en leerse en si el borrador

    de la propia mirada




    Schriftsteller

    (el libro de fotos)

    asustador un hombre que inventa
    otros hombres

    lo que ven sus ojos
    abiertos o cerrados
    noche o día

    asustador un nombre que al ser pronunciado
    hace existir las frases que esperan en la estante

    Nabokov caza mariposas
    con una red adecuada y pisará sobre flores
                                                    ¿Estaremos en una primavera?

    Beckett mira cualquier botón de la camisa
    en el cuarto de negra totalidad
                                                    ¿Estaremos roncos?

    Char sostiene un bastón
    o una espada
                                                    ¿Estaremos muertos?

    Kerouac ve sillas, techo, alfombra,
    cortina y un despertador automático
                                                    ¿Estaremos prontos?

    Borges, si sales de esa enorme ventana
    no logra la eternidad
                                                    ¿Estaremos riendo?

    Genet sentado en el piso desconsidera
    la última moda en pañuelos de cuero
                                                    ¿Estaremos a mano?


    Y tú, escritorcito sin fotografía,
    necesitas de un blazer a cuadros
    con mangas raídas
    un alquiler vencido
    un pelo sin corte
    una mirada indescifrable
    un perro ladrando
    un dolor agudo en la espalda
    o en el brazo
    o en el diente
    un vaso vacío
    otro vaso
    buses ruidosos pasando
    toda la mañana
    toda la tarde
    toda la noche
    pasando
    una soledad que semeja a brasa
    comiendo el cigarrillo
    (a falta de imagen más noble)

    necesitas abrazar una enorme estatua
    y pensar en una palabra no inventada

                        ¿Estaremos salvos?




    Días

    Era mentira que el dolor envejece
    Yo quiero oír las historias antiguas
    Y recomponer las tramas que ya conozco
    (Mi abuelo subiendo la calle silbando:
    es domingo)

    No quiero historias que cambian
    Yo quiero los personajes de siempre
    Las escenas antiguas
    Las puertas antiguas
    Las noches antiguas
    Las antiguas manos
    (“Abu, ¿la vida es mala?
    Risas)

    Y aquella certeza de que el mundo mañana
    Sigue igual al mundo aquí adentro
    Y yo pertenezco al día
    en que veo a esta figura que también
    me ve
    y puedo decir:
    mucho gusto
    en volver a verte.



    Extravagante

    este perro que me sigue
    en la noche insignificada
    desconoce mi desaliño
    este estar parado en esquinas
    los tragos de café ruinados
    la doctrina de los ácidos
    este encarar sauces retóricos
    de gestos calcificados
    que vuelcan exilios e hidalguías
    y los soles de madera
    de esta ciudad inmediata
    que me habita

    este perro que me sigue
    ignora mi desenganche
    mi breviario de errabundo
    la huida de las emergencias
    el rosario de los inválidos
    el desalme de las piedras mal asentadas
    la aflicción de lo que es virgen
    el escenario flácido donde flotan
    lunas y escapularios
    donde tiemblan ineludibles escalinatas
    y ramas desnudas que disputan
    en barroquismo
    con los brazos de la iluminación pública

    inexperto y cojo
    ejemplar de inhabilidad
    este perro me sigue
    como yo sigo a los dioses
    inventados por la oscuridad





    Una tarde que cae

    Cuando lo vemos está sentado en el banco de la plaza
    Ella está en casa presa a la trama silenciosa

    En la plaza pájaros y flores son sinceros
    En la ventana pájaros son fantasmagóricos

    Con el pañuelo del bolsillo él se seca el sudor de la frente
    Ella enjuga los ojos con la manga

    Él gruñe pero solo por adentro
    Ella supura pero nunca los domingos

    Él lamenta porque el pan es azul
    Ella suspira y la tarde muda envejece

    Él pregunta si las ventanas son sinceras
    Ella piensa en arrojarse a algún lecho

    Son fantasmagóricos los azules que salen de los ojos
    La gangrena y la borra son absolutos

    Cuando lo vemos está en frente a la tele inmaterial
    Ella está de espaldas boca abajo de bruces

    Él se está escarbando los dientes a la espera
    Ella vacía

    Él atardece y arde
    Ella flota sobre el agua azulísima

    Él tose escupe rezonga alancea gime
    Ella se hizo las uñas y la torta simples

    La previsión del tiempo anuncia lluvia
    Ella toca la piedra friísima

    Él se ofende
    Ella se ofelia



    Haberes

    I.

    el caballo único
    que reaparece en este aquí
    es aquel que se inauguró lo lejano
    y aquello que patea sobre una hierba de sigilos
    que cuando examinados de cerca
    son puntos de exclamación

    el caballo más que inmediato
    que vibra en el destino de las lejanías
    trama una dispersa coreografía
    que es su discurso de casco
    e informa todo lo que se dice
    de ojos cerrados
    amplitud          redención
    y revés
    de la geografía menor
    y de la espera

    el caballo que alimenta la luna
    en mí                                en ti
    y que destempla las mareas y los bermejos
    de las chicas          de las venas       de las cortinas
    es un lirio apenas y un silbido
    es ventrílocuo de las sonrisas
    y espantos tanto de las montañas
    como de las murallas
    y de las millas

    el mejor pintor de la aldea
    carcajeará para siempre porque
    intentó captar la gracia de lo visto
    pero confundió la inmensidad de los escampados
    con el sonido de las patas
    sobre todo lo que es cristal

    y la locura es el mínimo precio
    de querer conjugar
    lo invisible


    II.

    el pájaro que se tiene como exageración
    conocido de los reyes y de los insomnes
    ya hace mucho se enajenó de alas
    y de rumbos
    y ahora se divierte con la rectitud de las hipérboles
    y lleva en el pico el por qué primero

    pájaro absuelto y soberano
    practica la descostumbre de la monta y de las cifras
    asperje vuelos y deseo de vuelos
    por entre los ojos que esperan la buenaventura

    y la señorita se persigna
    y los narcisos se avergüenzan
    y los bálsamos y los sándalos
    al sonido de las risueñas maracas
    se volatilizan
    el pájaro reza en un curso intransitivo
    y desimportan huecos
    en las tejas    en las estatuas     en las bocas
    porque construyó un alfabeto inédito
    de pajas     de colorantes    de arenas
    y nunca entenderán que él es siempre
    el mismo pájaro
    de mostacillas
    cuya luz calla la intención
    de las heridas


    III.

    porque no hay sinónimo para él
    este pez de aquí no participa de los enunciados

    no tiene anhelos ni dedos
    y su respiración jamás perturbó cartapacios

    no tiene miradas ni mandíbula
    y son parábolas sus alas de fiebre y de noche

    con el ateísmo de los papeles en blanco
    él se esconde entre las pestañas

    los hombres con el capricho de conocerlo
    forjan extravagantes registros sobre lo que
    no saben
    sobre el pez y el cansancio del pez
    anónimo

    las palabras de esas bocas fastidiosas
    quieren conformar el efímero
    pez-nube    – farol     – unicornio    – hielo

    son teatrales adjetivos
    para el misterio que reaparece
    en ese aquí

    sin ni siquiera serlo




    Ceremonia de composición

    el hombre de letras
    desestima alfabetos creídos
    porque todos los días estrena uno
    suyo

    es un niño que practica
    arrojos y sintaxis
    tiene la experiencia de las estrellas

    no sabe historias de amores
    por eso pasa sin rimas
    pero urde las profundas de pozo
    y acero

    habla de los movimientos
    y da siempre en el clavo
    solo por mirar

    mira colorido
    y dice colorido

    pormenorizando rocha y cáscara
    solemniza liquens

    crea la más singular exposición
    de brisas      blanduras e     inclasificables

    y entiende que dios se escribe
    con mayúscula
    y debe estar
    en los detalles




    Escena-muda

    yo que era único
    e indivisible
    ahora creé tentáculos
    ávidos
    que no controlo

    roban rojos vivos
    que ni sé para qué sirven
    desean tanto, usurpan
    violan cantos sagrados
    esparcen cenizas
    ríen
    manotean

    cínicamente desmenuzan
    pedazos lícitos de pan
    distribuyen las fichas
    barajan cartas
    trapacean noches adentro
    ajenos a mi disgusto
    traen oro profano a casa
    colman mesas

    y yo, mudo y polifacético,
    miro la insana riqueza
    que mis propios brazos acumulan

    e intentando escuchar mi vano discurso
    no consigo
    porque las frenéticas manos que no controlo
                                                    aplauden ruidosamente





    Cover

    si yo pudiese querría ser de verdad
    lo que sé pasado en limpio
    como me sentí      como me siento
    cuando quepo
    cuando no invierno

    dígame por favor lo que vibra lo que ve
    dígame qué es lo próximo
    ya que ahora es todo en vivo
    de noche gatos hambrientos y el hambre mismo
    era la verdad este griterío y este dolor
    sí, es aguardiente la mirada emancipada
    que atisba las flores mendaces

    en la boca herrumbre – es boca sin hambre
    frases llenas de alfileres
    los instrumentos van abandonando la escena
    y el sol adentro de nadie es solo jamás su puesta

    un hombre dicta las hablas todas
    y en el palco es como en un acuario
    vamos a apagar estos compases
    de voz agresiva y mohosa
    vamos a saltar esta página
    que es solo jadeo

    yo estaba buscando por algún tú
    por algún pedazo apócrifo de mi
    y piel y sudor tienen sus súbitos precios
    tú que ríes sesgado que te atragantas
    no hay vacantes
    no hay más ventanas disponibles
    y es equívoco esperar que nazcan manos

    voy a fingir que estoy aquí
    con la integridad de este vodka de esta lamparilla
    y feliz como desvestir

    tú vas a despertar cantando vivir es fácil
    sí, yo tengo un último acorde para gastar
    (los caballos por adentro tantas patas)
    lo que la sonrisa de la taza nos niega
    cuadro en donde la nieve no vence
    no es más el infinito aquí estar

    en este momento terminan todas las intenciones:
    las ratas entraron al poema
    con sus voces indescifrables

    y la avidez de sus mandíbulas
    dañará esta página





    Tanteado

    e entre nós e as palavras, o nosso querer falar
    Cesariny

    no había palabra que cupiera
    en la caricia que los dedos hacen en las cuerdas
    palabra que fructificara al hablar
    del desierto

    un instrumento desafinado
    que rasca la plenitud del lago
    que casi inexiste
    trae un dolor desconcebible y húmedo
    de día frío de voz rajada
    de precauciones

    no había palabra que se aproximara
    de la caricia hecha a las cuerdas de este instrumento inhabitado
    y la voz descoyuntada se esforzaba por traer
    la mañana de vuelta

    yo permeable pudiera en esta giga saber
    que una aridez ternaria jamás no duele
    no esboza seguridad ni pareja
    es arrítmica esta inquietud de perfumes abandonados

    voz subsistida en el sonido de las caricias
    en las horas erizadas             en la suspensión

    y yo aquí deseando que la palabra que habla
    no sea apenas
    el propio desierto




    (poemas en su lengua original, português)




    La poeta Luci Collin. Crédito de la foto: César Lavalle





    Deveras

    o poeta finge
    e enquanto isso
    cigarras estouram
    pontes caem
    azaleias claudicam
    édipos ressonam
    vacinas vencem
    a bolsa quebra e
    o poeta finge
    e enquanto isso
    vagalhões explodem
    o pão adoece
    astros desviam-se
    manadas inteiras se perdem
    a noite range
    o vento derruba ninhos e
    o poeta finge
    e enquanto isso
    vozes racham
    veias entopem
    galeões afundam
    medeias abatem crias
    turvam-se as corredeiras
    o sapato aperta e
    o poeta finge
    que as mãos cheias de súbitos
    não são as suas





    Ontivo

    Nos encontraremos e eu estarei atarefada
    e você estará imerecível
    e eu estarei cansada para o cafezinho
    e você estará exausto para um cinema
    e eu estarei amorfa
    e você palimpsesto
    e eu estarei rendida às evidências mais ocultas
    e você descompassado às vivências absolutas
    e eu estarei com pressa
    e você naquela hora imprevisível
    e eu estarei naquela hora portentosa
    e você estará naquele momento incrível
    e eu estarei naquela manhã chuvosa
    e você estará naquela noite audível
    e eu retrocederei até auroras
    e você avançará aos ocidentes
    e eu compreenderei infinitudes
    e você desvestirá os contratempos
    e eu deslizo pela superfície e vou embora
    e você mergulha mar adentro e refloresce





    Álbum

    como são enormes
    as ossadas de animais no museu nacional
    (“Não se diz ‘ossos’”, advertiu a tia solteirona
    formada em filosofia pura)

    quando descobri o imenso livro de anatomia
    de crustáceos e moluscos
    sob impulso científico enclausurei
    insetos nos vidrinhos de remédio
    da bisavó

    a bisavó chorava à toa, aliás,
    e zanzava pela casa ralhando (em vêneto)
    com fantasmas que a haviam
    abandonado
    bem ali

    como são enormes
    as lembranças
    quando meu pai me perdeu no mar
    quando minha mãe me perdeu na saída do cinema
    deve ter durado trinta segundos
    e até hoje

    quando o carrilhão dá cinco
    (que era a hora do bolinho de polvilho)
    sento-me pro chá solitário
    e folheio um atlas de imagens decorridas
    que se debatem como insetos
    e o gole tem um gosto desabitado e ermo
    porque perdi o código
    com que se argumenta
    com os fantasmas





    Estética da cena

    o que meu olho imagina
    entre migalha e galáxia
    é o deslumbramento daquilo que
    inaugura adornos
    e que ocupa a boca florescida um
    sorriso

    o que meu olho cogita
    entre estilhaço e elipse
    é o reconhecimento da voz
    sempre pincel
    uma dobradura e seus compassos
    um refresco
    e duas vozes são muitas
    a partitura esculpida
    entre a saliva e o sopro
    aquele sem esforço da mão
    que toca a fruta

    é meu olhar que monta a cena
    e o gosto
    é meu olhar que usa a pele
    para ler o espaço
    e resultar o espaço
    e converter o dia em pulso

    é meu olhar que descobre a casca
    e o aceno
    e os nomes escorrem
    molusco e infinito
    o texto uma palafita

    e o olho engendra
    uma alforria que se funda
    em ler-se em si o rascunho
    do próprio olhar




    Schriftsteller

    (o livro de fotos)

    assustador um homem que inventa
    outros homens

    o que veem seus olhos
    abertos ou fechados
    noite ou dia

    assustador um nome que ao ser pronunciado
    faz existir as frases que aguardam na estante

    Nabokov caça borboletas
    com uma rede adequada e pisará sobre flores
                                                    Estaremos numa primavera?

    Beckett mira qualquer botão da camisa
    no quarto de negra totalidade
                                                    Estaremos roucos?

    Char segura uma bengala
    ou uma espada
                                                    Estaremos mortos?


    Kerouac vê cadeiras, teto, tapete,
    cortina e um despertador automático
                                                    Estaremos prontos?

    Borges, se você sair desta enorme janela
    não vinga a eternidade
                                                    Estaremos rindo?

    Genet sentado no chão desconsidera
    a última moda em lenços de couro
                                                    Estaremos quites?


    E você, escritorzinho sem fotografia,
    precisa de um blazer axadrezado
    com mangas puídas
    um aluguel vencido
    um cabelo sem corte
    um olhar indecifrável
    um cachorro latindo
    uma dor aguda nas costas
    ou no braço
    ou de dente
    um copo vazio
    outro copo
    ônibus barulhentos passando
    a manhã inteira
    a tarde inteira
    a noite inteira
    passando
    uma solidão que semelha a brasa
    comendo o cigarro
    (por falta de imagem mais nobre)

    precisa abraçar uma enorme estátua
    e pensar numa palavra não inventada

                     Estaremos salvos?



    Dias

    Era mentira que a dor envelhece
    Eu quero ouvir as histórias antigas
    E recompor os enredos que já conheço
    (Meu avô subindo a rua assobiando:
    é domingo)

    Não quero histórias que mudam
    Eu quero os personagens de sempre
    As cenas antigas
    As portas antigas
    As noites antigas
    As antigas mãos
    (“Vô, a vida é ruim?”
    Risada)

    E aquela certeza de que o mundo amanhã
    Continua igual ao mundo aqui dentro
    E eu pertenço ao dia
    em que olho pra esta figura que também
    me olha
    e posso dizer:
    prazer
    em revê-la.





    Extravagante

    este cão que me segue
    na noite insignificada
    desconhece meu desalinho
    este estar parado em esquinas
    os goles de café ruinados
    a doutrina dos ácidos
    este encarar salgueiros retóricos
    de gestos calcificados
    que vazam exílios e fidalguices
    e os sóis de madeira
    desta cidade imediata
    que me habita

    este cão que me segue
    ignora meu desalistamento
    meu breviário de orbívago
    a fuga das emergências
    o rosário dos inválidos
    o desalme das pedras mal assentadas
    a aflição do que é virgem
    o cenário flácido onde boiam
    luas e escapulários
    onde fremem iniludíveis escadarias
    e galhos nus que competem
    em barroquismo
    com os braços da iluminação pública

    inexperto e manco
    exemplar de desabilidade
    este cão me segue
    como eu sigo os deuses
    inventados pela escuridão




    Uma tarde que cai

    Quando o vemos está sentado no banco da praça
    Ela está em casa presa à trama silenciosa

    Na praça pássaros e flores são sinceros
    Na janela pássaros são fantasmagóricos

    Com o lenço do bolso ele seca o suor da testa
    Ela enxuga os olhos com a manga

    Ele rosna mas só por dentro
    Ela supura mas nunca aos domingos

    Ele lastima porque o pão é azul
    Ela suspira e a tarde muda se avelhanta

    Ele pergunta se as janelas são sinceras
    Ela pensa em se atirar nalguma água

    São fantasmagóricos os azuis que saem dos olhos
    A gangrena e a borra são absolutos

    Quando o vemos está em frente à TV imaterial
    Ela está de costas de bruços de borco

    Ele está palitando os dentes à espera
    Ela vazia

    Ele está entardecente e flama
    Ela boia sobre a água azulíssima

    Ele tosse cospe resmunga lanceia vage
    Ela fez as unhas e o bolo simples

    A previsão do tempo anuncia chuva
    Ela toca a pedra friíssima

    Ele se ofende
    Ela se ofélia




    Haveres

    I.

    o cavalo único
    que reaparece nesse aqui
    é aquele que inaugurou-se o longínquo
    e aquilo que pateia sobre uma relva de sigilos
    que quando examinados de perto
    são pontos de exclamação

    o cavalo mais do que imediato
    que vibra no destino das lonjuras
    trama uma esparsa coreografia
    que é seu discurso de casco
    e informa tudo o que se diz
    de olhos fechados
    amplitude               redenção
    e avesso
    da geografia menor
    e da espera

    o cavalo que alimenta a lua
    em mim                       em ti
    e que destempera as marés e os vermelhos
    das moças         das veias         das cortinas
    é um lírio apenas e um assobio
    é ventríloquo dos sorrisos
    e espantos tanto das montanhas
    quanto das muralhas
    e das milhas

    o melhor pintor da aldeia
    gargalhará para sempre porque
    tentou flagrar a graça do visto
    mas confundiu a imensidão dos escampados
    com o som das patas
    sobre tudo que é cristal

    e a loucura é o mínimo preço
    de se querer conjugar
    o invisível


    II.

    o pássaro tido como exageros
    conhecido dos reis e dos insones
    de há muito alheou-se de asas
    e de rumor
    e ora diverte-se com a retidão das hipérboles
    e leva no bico o porquê primeiro

    pássaro absolvido e soberano
    pratica o desábito da monta e das cifras
    asperge voos e desejo de voos
    por entre os olhos que expectam a bem-aventura

    e a senhorinha persigna-se
    e os narcisos se encabulam
    e os bálsamos e os sândalos
    ao som de risonhos chocalhos
    se volatizam

    o pássaro reza num curso intransitivo
    e desimportam vãos
    nas telhas    nas estátuas       nas bocas
    porque construiu um alfabeto inédito
    de palhas      de corantes       de areias
    e nunca entenderão que ele é sempre
    o mesmo pássaro
    de miçangas
    cuja luz cala a intenção
    das feridas


    III.

    porque não há sinônimo para ele
    este peixe daqui não participa dos enunciados

    não tem ânsias nem dedos
    e sua respiração jamais perturbou alfarrábios

    não tem olhares nem mandíbula
    e são parábolas suas asas de febre e de noite

    com o ateísmo dos papéis em branco
    ele se esconde por entre os cílios

    os homens na cisma de conhecê-lo
    forjam extravagantes registros sobre o que
    não sabem
    sobre o peixe e o cansaço do peixe
    anônimo

    as palavras dessas bocas aborrecidas
    querem conformar o efêmero
    peixe-nuvem     -farol     -unicórnio    – gelo

    são teatrais adjetivos
    para o mistério que reaparece
    nesse aqui

    sem nem sê-lo




    Cerimônia da composição

    o homem das letras
    desnecessita de alfabetos cridos
    porque todo dia estreia um
    seu

    é um menino que treina
    arremessos e sintaxes
    tem a experiência das estrelas

    não sabe histórias de amores
    por isso passa sem rimas
    mas urde as profundas de poço
    e aço

    conta dos movimentos
    e acerta sempre na mosca
    só por olhar

    olha colorido
    e diz colorido

    minuciando rocha e casca
    soleniza liquens

    cria a mais rara exposição
    de brisas        branduras e
    inclassificáveis

    e entende que deus se escreve
    com maiúscula
    e deve estar
    nos detalhes





    Cena-muda

    eu que era único
    e indivisível
    agora criei tentáculos
    ávidos
    que não controlo

    roubam vermelhos vivos
    que nem sei para que servem
    desejam tanto, usurpam
    violam cantos sagrados
    espalham cinzas
    riem
    esbofeteiam


    cinicamente esfarelam
    pedaços lícitos de pão
    distribuem as fichas
    embaralham cartas
    trapaceiam noites adentro
    alheios ao meu desconforto
    trazem ouro profano para casa
    abarrotam mesas

    e eu, mudo e multifacetado,
    olho a insana riqueza
    que meus próprios braços acumulam

    e tentando escutar meu vão discurso
    não consigo
    porque as frenéticas mãos que não controlo
                                                    aplaudem ruidosamente



    Cover

    se eu pudesse eu queria ser de verdade
    o que eu sei passado a limpo
    como me senti       como me sinto
    quando caibo
    quando não inverno

    diga-me por favor o que vibra o que vê
    diga-me o que é o próximo
    já que agora é tudo ao vivo
    à noite gatos famintos e a fome mesmo
    era a verdade esta gritaria e esta dor
    sim, é aguardente o olhar emancipado
    que divisa as flores mendazes

    na boca a ferrugem – é boca sem fome
    frases cheias de alfinetes
    os instrumentos vão abandonando a cena
    e o sol dentro de ninguém é só jamais se pôr

    um homem dita as falas todas
    e no palco é como num aquário
    vamos apagar estes compassos
    de voz agressiva e mofada
    vamos pular esta página
    que é só arfagem

    eu estava procurando por algum você
    por algum pedaço apócrifo de mim
    e pele e suor têm seus súbitos preços
    você que ri enviesado que engasga
    não há vagas
    não há mais janelas disponíveis
    e é equívoco aguardar que nasçam mãos

    vou fingir que estou aqui
    com a integridade desta vodca desta lamparina
    e feliz como desvestir

    você vai acordar cantando viver é fácil
    sim, eu tenho um último acorde pra gastar
    (os cavalos por dentro tantas patas)
    o que o sorriso da xícara nos nega
    quadro onde a neve não vence
    não é mais o infinito aqui estar

    neste momento encerram-se todas as intenções:
    os ratos entraram no poema
    com suas vozes indecifráveis

    e a avidez de suas mandíbulas
    machucará esta página




    Tentame

    e entre nós e as palavras, o nosso querer falar
    Cesariny

    não havia palavra que coubesse
    na carícia que os dedos fazem nas cordas
    palavra que frutificasse ao falar
    do deserto

    um instrumento desafinado
    que arranha a plenitude do lago
    que quase inexiste
    traz uma dor desconcebível e úmida
    de dia frio                 de voz rachada
    de sobreavisos

    não havia palavra que se aproximasse
    da carícia feita nas cordas deste instrumento inabitado
    e a voz desconjuntada se esforçava para trazer
    a manhã de volta

    eu permeável pudesse nesta giga saber
    que uma aridez ternária jamais não dói
    não esboça certeza nem parelha
    é arrítmica esta inquietação de perfumes abandonados

    voz subsistida no som das carícias
    nas horas eriçadas                na suspensão


    e eu aqui querendo que a palavra que fala
    não seja só
    o próprio deserto



    http://www.vallejoandcompany.com/12-1-poemas-de-luci-collin/



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  • 04/22/17--20:41: SONIA RABINOVICH [20.105]

  • SONIA RABINOVICH

    Sonia Rabinovich nació el 5 de marzo de 1955 en Córdoba, donde reside —Barrio Villa Belgrano—, capital de la provincia homónima, la Argentina. Es Profesora y Licenciada en Letras Modernas (1975) por la Universidad Nacional de Córdoba. Desde 1984 coordina talleres de creación literaria. Dictó seminarios sobre Julio Cortázar, Clarice Lispector, Roberto Juarroz, Alejandra Pizarnik, Jorge Luis Borges. Participó en Congresos, Festivales, Simposios efectuados en su país, así como en España y Estados Unidos. En diarios y revistas nacionales —“La Voz del Interior”, “Alguien Llama”…— y extranjeros —“Movimiento Actual” de México, “El Alambique” de España, “Orizont Literar Contemporan” de Rumania—, y en antologías y volúmenes compartidos, fueron difundidos sus poemas y ensayos. Fue traducida parcialmente al rumano. Ha sido jurado en concursos de cuento y poesía. Entre 1989 y 2013 aparecieron sus poemarios “Palabra de mujer”, “Poemas para conjurar el miedo”, “Late Jerusalem” (con pinturas de Carlos Alonso), “Versión libre del paraíso” (2º Premio “Fundación Argentina para la Poesía” 1999), “Los nombres de la herida” (2º Premio Concurso Nacional “Luis de Tejeda” 2002), “Escrito en la espalda”, “La barca de las especias” y “Mujeres rotas” (Mención Concurso Nacional “Luis de Tejeda” 2011). 


    ZONA LITERARIA - EL TEXTO SEMANAL

    “Carlos Alonso se ocupó de la diagramación de la tapa de mi libro”

    Entrevista a Sonia Rabinovich por Rolando Revagliatti

    1 — Apuntando a nuestros lectores más remotos, Sonia, ¿nos hablarías de tu ciudad (y de vos en ella), de aquella capital de los sesentas y de los setentas? Además de residencial, ¿cómo es Villa Belgrano?

    SR — Córdoba es mi lugar en el mundo, más allá de haber nacido acá; experimenté al volver de algunos viajes que no me gustaría vivir en otro lado; lo digo puntualmente en un poema que fue escrito en una de esas ocasiones: “Camino mapas y vuelvo desalmada/ a buscar entre tus brazos/ calicanto y neón para el amparo // envuelvo mi nostalgia en el infierno de árbol/ que es Saldán a esta hora de las ganas/ cuando las arrugas del agua/ trepan el muslo templado de la piedra/ y seducen su mítico cansancio // Me dejo llevar impresionista hasta Van Gogh/ pintando la hojarasca en jarrones de sueños/ por las siestas junto a Villa Belgrano/… Cómo saber por qué todo me llama/ si es una plaza un cielo una cañada/ con un hilo de voz como la mía/…” 
    Dentro de la misma capital de la provincia me mudé de casa varias veces, sin embargo me siento perteneciente a Villa Cabrera, barrio donde transcurrió mi infancia y adolescencia, y al que llegué cuando era casi campo y donde ni siquiera el ómnibus del jardín de infantes entraba. De aquella primera vida, dentro de todas las que viví, recuerdo el río cerca y las incursiones por las siestas con mis amigos, botella en mano buscando mojarritas, mientras los adultos dormían. La felicidad de sentarme en el asiento secreto que se abría en la parte del baúl de la voituré de mi abuelo.
    De los setentas te puedo contar de la Córdoba universitaria y rebelde, sobre todo en Filosofía y Humanidades, donde cursé desde el ‘71 al ‘75, universidad por la que ganó el nombre de “la docta”, con profesores de alto valor académico.
    En Villa Belgrano estoy viviendo hace poco; es residencial, pero a su vez está cerca de centros comerciales y una avenida muy concurrida; un poco más alejada está la zona que nombro en el poema de los arboles otoñales.

    2 — En una oportunidad, participando en el Encuentro Regional de Literatura organizado en 1983 por la Secretaría de Cultura de tu provincia, presentaste una ponencia: “Miguel Iriarte, el teatro cordobés en el contexto nacional”. 

    SR — En ese entonces era asidua concurrente al teatro que se realizaba en la ciudad, y fui a ver todas las obras de Miguel Iriarte porque me parecían por demás representativas de lo regional. Una de ellas se llamaba “San Vicente Superstar”, aludiendo a un barrio típico y popular de la capital, al que se lo denomina también la “república” de San Vicente, y a la hora de decidir una ponencia —era la primera vez que me presentaba en un Congreso— se me ocurrió entrevistarlo a Miguel Iriarte y hablar de nuestro teatro.


    3 — Sobre la poética de Roberto Juarroz (1925-1995) te has ocupado, acaso, principalmente. En el Tomo I de “El hispanismo al final del milenio”, aparecido en 1999, se incluye un trabajo tuyo sobre él.

    SR — A Juarroz tuve el privilegio de escucharlo por primera vez en un Congreso en Buenos Aires, me lo había presentado el poeta Héctor Yánover [1929-2003]; después de su lectura quedé atrapada, su poesía tiene que ver con la filosofía, y sobre todo con la filosofía oriental de la que abrevé durante muchos años y puse en práctica cuando cursé el profesorado de yoga y tuve contactos con maestros de diversos lugares. Desde allí había tomado conocimiento de la existencia de la cábala o kabalá, y me enamoré (al igual que Borges) de pensar el valor que se le daba a la palabra, la potencia de sus signos. Tomé contacto con la poeta y ensayista Laura Cerrato —su mujer—, confirmó mi apreciación hablándome de las lecturas que ambos habían realizado, me envió un material inédito sobre Juarroz y un cassette que él grabó —el poeta Antonio Requeni también me había aportado un material riquísimo—. Fue una experiencia maravillosa dictar un seminario en su honor y presentarlo como ponencia en dos Congresos, aquí y en España.


    4 — Tendrías treinta y un años cuando integraste la comisión coordinadora de la primera Feria del Libro del Autor Cordobés. ¿En qué aspectos considerás que ha ido evolucionando la Feria?

    SR — Cuando me convocaron para integrar esa primera comisión, lo hicieron desde un lugar de representación de los talleres literarios, como coordinadora de uno de los pocos que en ese entonces funcionaban. Fue una iniciativa de la Municipalidad de la Ciudad de Córdoba. Nos reunimos desde distintas áreas de la cultura. Invitamos a las editoriales cordobesas. Fue totalmente a pulmón; nos habían cedido un espacio céntrico y nosotros mismos armamos las estanterías para ubicar los libros y algunos de los carteles alusivos.
    Si debo compararla con la Feria del Libro actual, ya después de tantos años se amplió no sólo en espacios alternativos, en temáticas diversas, sino que se transformó en una Feria de librerías que contempla todo tipo de volúmenes, y de actividades que incluyen autores del país y del exterior, en algunos casos abarcando todos los géneros literarios, además de espectáculos poético-musicales, narrativa oral, teatro para niños...
    Es una alegría haber participado en lo que fue el primer intento de un proyecto que pudo proseguir y ampliarse en las sucesivas ediciones.


    5 — “La Palabra Secreta” se llamaba el programa que produjiste y condujiste en 1994 en LV2. ¿Cómo lo armabas? ¿A qué autores entrevistaste? 

    SR — “La Palabra Secreta “ significó para mí mucho más que un programa radial.
    Sucedió que con motivo de la presentación de un libro me llamaron para entrevistarme en un programa de la entonces LV2, y en el transcurso de la charla se acercó el director de la emisora, se quedó hasta que concluyó y me ofreció realizar un programa semanal con autores de Córdoba. El armado del programa me demandaba toda la semana, porque leía la obra de cada autor (tanto poetas como narradores) y los invitaba el domingo a la tarde a conversar sobre la misma. La música que seleccionaba tenía que ver con el o los temas que se iban a tocar. Recorría las editoriales requiriendo ejemplares para regalar, al final de cada programa, a quienes llamaban por teléfono con preguntas para el autor. Hasta que la radio cerró, cambió de espacio físico y yo comencé a dedicarme más a la coordinación de talleres y el dictado de seminarios. Por allí pasaron poetas como Susana Cabuchi, Aldo Parfeniuk, ensayistas y narradores, María Paulinelli, Juan Coletti, Andrea Guiu, escritores de literatura infantil como María Rosa Finchelman; también recuerdo haber dedicado programas enteros para hacer homenajes a escritores como Julio Cortázar, con textos leídos por el propio autor, música de jazz y escritos de otros autores acerca él. Lo mismo sucedió con Borges, con Olga Orozco, con Alejandra Pizarnik...


    6 — “AMIA in memorian” se tituló la muestra de plástica y poesía en la que participaste en 1995. 

    SR — En ese año, dos artistas plásticos reconocidos en nuestro medio, Edith Strahman y Gonzalo Vivián, habían pintado cuadros de gran formato con motivo del atentado terrorista en la Asociación Mutual Israelita Argentina. Convocaron a varios poetas para la muestra: Arnaldo Bordón y Susana Romano Sued, entre otros. Los poemas fueron impresos en un tamaño considerable al lado de cada obra. Luego se abocaron, a través del poeta Julio Castellanos y su Editorial Argos, a la publicación de un volumen testimonial.


    7 — ¿Seguís coordinando junto a Leonor Mauvecín un ciclo de lectura de poesía y narrativa llamado “De Puño y Letra”?

    R — Ya no. Esos encuentros fueron consecuencia de un ofrecimiento de una ex–integrante de mi taller que tenía la concesión del bar de un hotel céntrico. Fue un ciclo que combinaba, además de lecturas de poesía o cuentos breves: música y café. Estuvo fantástico, y con gran afluencia de público.


    Sonia Rabinovich con Julio Castellanos, Lila Perrén, Esther Ramondelli, Aldo Parfeniuk y Glauce Baldovin en los '90


    8 — A través del Grupo Editor Shalom, en 1997 aparece tu poemario “Late Jerusalem” con pinturas del gran Carlos Alonso (1929). ¿No hay edición electrónica? 

    SR — A poco de volver de un viaje a Israel, comencé a garabatear aquello que distaba de ser la experiencia mística que yo había tenido, como nos sucede cuando la palabra no alcanza (casi siempre) a decir lo que queremos trasmitir. En una conversación telefónica le comenté esto a un poeta amigo que me contó que Carlos Alonso recién volvía de un viaje a Israel y que estaba pintando .
    Al tiempo lo llamé a Alonso para decirle que necesitaba ver cómo había pintado aquello que yo había experimentado y escrito. Con una generosidad extraordinaria me invitó a su atelier y me mostró cuadro por cuadro, enormes paisajes de arena que desbordaban la tela, caminos y pasadizos de intenso colorido que provocaron a la poesía apenas regresé a casa, de modo que ya tenía no sólo los poemas escritos a Jerusalem, sino también los concernientes a Carlos Alonso y sus cuadros. A partir de su lectura de mis textos surgió la idea del libro conjunto. En el interín presenté en Córdoba un libro de la escritora Manuela Fingueret. Ella leyó mis poemas y me puso en contacto con la Editorial Shalom en Capital Federal. Y fue allí donde Alonso se ocupó personalmente de la diagramación de la tapa junto a la editora. Lamentablemente no hay edición electrónica del libro y sólo quedan algunos ejemplares dando vuelta.


    9 — Puesto que, según advierto, has sido incluida en, al menos, una antología de cuentos —“Bajo llave” (1994)—, incursionaste en la narrativa. ¿Tenés algún volumen inédito de cuentos o relatos? ¿Y poemarios a la espera de edición?

    SR — “Bajo llave” se tituló así porque incluía cuentos de un grupo de poetas, el grupo Aiquén, compuesto por Esther Ramondelli, Susana Lobo, Arnaldo Bordón y Angélica Garay, cuentos que nunca habíamos publicado y los teníamos guardados. Además de los allí incorporados, hay otros, inéditos, de distintas épocas. Ahora justamente estoy con un proyecto en narrativa, sin tiempo ni obligación de escritura, una idea que ya veremos cómo se plasma.
    En este momento está en edición un volumen con mi obra reunida, proyecto que surgió de la Sub-Secretaría de Cultura de la Provincia de Córdoba. Fue algo inesperado para mí, un honor inmenso, porque ediciones anteriores, a modo de reconocimiento a la trayectoria, les fueron otorgados a Alejandro Nicotra, Rodolfo Godino y Julio Castellanos. En mi caso se incluirán los poemarios editados entre 1989 y 2014 y dos libros inéditos. Cada uno de los diez que contiene la obra reunida lleva un prólogo, los que fueron solicitados por el grupo de cultura de la provincia a Silvia Barei, Raquel Garzón, Fernando Toledo, Alfredo Lemon, Leonor Mauvecín, Leandro Calle, César Vargas, Marcela Rosales, Hugo Rivella y Antonio Requeni, de altísima calidad literaria y profundidad crítica todos ellos.


    10 — ¿Damos a conocer ese grupo literario, “Heptagonal”, al que pertenecés? ¿Quiénes lo integran o integraron, qué han ido produciendo y socializando?

    SR — “Heptagonal”, siete agónicos poetas (como nos caracterizó al presentarnos una vez la Dra. Lila Perrén de Velasco) que nos juntamos desde una admiración hacia la poesía del otro, Leonor Mauvecín, Julio Castellanos, Alfredo Lemon, César Vargas, Liliana Levín, Leandro Calle y yo (en su momento perteneció al grupo Rafael Velasco, que ahora vive en Buenos Aires). De mucho café, lectura, vino y asado, surgió un libro que incluye un CD con poemas leídos por cada uno de nosotros (el libro lleva como título el mismo nombre que el grupo), y una carpeta de poesía, “Tema Libre”, ilustrado bellamente en tapa con un árbol de la vida, de la plástica cordobesa Hilda Zagaglia. El grupo participó en numerosas mesas de lectura en la Feria del Libro de Córdoba.


    11 — De una introducción de Jorge Dubatti a la obra del dramaturgo Mauricio Kartun, transcribo: “Primero hay que fluir —sostuvo Kartun—, bajo la hipótesis narcisista y omnipotente de lo bien que lo hago. Después, hay que corregir en estado de humillación. Trabajo siempre en ese estado dialéctico entre el pavo real y la cucaracha.” ¿Algo que añadir a esta contundente manifestación?

    SR — Tal vez escriba y corrija en ambos estados a la vez en la mayoría de los casos. En realidad, prefiero pensar como cucaracha, por la posibilidad de que algún verso o párrafo sobreviva a los cataclismos, y no como pavo real porque entiendo que si miro mi vida tomando distancia y llego a vislumbrar la ondulatoria geometría que me traslada de la vida a la muerte, sé que lo que hago solo me ayuda a mí a fluir desde una fina grieta desde mi interior, en éxtasis, y en éntasis cuando encuentro lugares internos, desconocidos hasta entonces, y los puedo iluminar desde la palabra como autoconocimiento y reflexión de nuestro ser en el mundo. La omnipotencia no me permitiría hacer mía, como lo hago, una idea de Octavio Paz: “Para que pueda ser he de ser otro, salir de mí, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia”. Lo contrario sería la soberbia, propia de la inseguridad, que mira a los demás desde arriba para sentir una importancia ficticia.


    12 — ¿De qué universo surge “Mujeres rotas” y cuáles fueron las imágenes generadoras?

    SR — Surge desde mi propio universo femenino, captando el dolor, la vida dolorosa de algunas artistas (el libro comienza con un poema dedicado a Frida Khalo, Edith Piaf y Clarice Lispector), para luego extenderse en forma más íntima a mujeres dentro de mi universo personal, incursionando también en el árbol genealógico. 


    13 — ¿A dónde te llevan “retractación”, “estipendio”, “ínfulas”, “inanición”, “aunados”, “desidia”?

    SR — Solamente “aunados” no necesitaremos utilizar ninguna de las otras palabras. (Lo que no estaría demás sería un estipendio adecuado para aquellos que ejercemos la docencia o participamos en la cultura, algunos de los cuales, a futuro, podrían llegar hasta la inanición, física por supuesto, ya que la espiritual se encuentra, en la mayoría de los casos, por demás nutrida.)


    14 — En un artículo que hace ya unos años escribió el poeta peruano Julio Ortega, declara: “Amo la luz de Garcilaso, la vehemencia de John Donne, el fuego apagado de Baudelaire, el silabeo de Emily Dickinson”, y dos párrafos después menciona “la visión de Wallace Stevens, el arabesco de Zanzotto, el fulgor de Celan, el ardor de René Char, el paladeo de Lezama”. ¿Cómo caracterizarías las poéticas de otros autores?

    SR — La magia oracular de Olga Orozco, la inanición transgresora de Pizarnik, la sumergida oriental de Roberto Juarroz, la búsqueda mítica de Horacio Castillo, la honda soledad intelectual de Borges, la dolorosa rebeldía de Glauce Baldovín, el humano estallido de Whitman, la alucinada mordacidad de Allan Ginsberg, la poesía y el poema en la savia del árbol de la vida de Octavio Paz, la desoladora heteronomía de Pessoa, entre otros maestros del camino.


    15 — ¿Por qué no preguntarle a alguien que hasta donde yo sé no ha incursionado en la poesía experimental (visual, electrónica, fonética), primero si efectivamente no lo ha intentado, y segundo, qué opina?... 

    SR — No incursioné en ella. Leí algo, como las iniciativas del llamado “Slam” en Estados Unidos o bien algo de poesía minimalista, por no hablar de la vanguardia, que en su momento fue experimental y de la que solo sobrevivieron como elementos creativos los famosos manifiestos (puedo quedarme también con un poema de André Bretón para ser justa conmigo misma).
    En realidad, pienso que la poesía de por sí es experimental (nunca acabamos de decir lo que queremos decir y buscamos la forma más original de hacerlo para que diga más, y a su vez es plurisignificativa en la mayoría de los casos, porque cada quién la lee desde su propia captación del mundo).





    16 — ¿Qué te indigna? ¿Qué, además de indignarte, te enfurece?

    SR — Me indigna todo lo que es indigno del ser, la violencia en todas sus formas, la desigualdad, la injusticia; la estupidez también me indigna, igual o más que todo lo anterior. Cosas terribles suceden en este mundo por la estupidez, cosas irreparables por la falta de conciencia y de crecimiento espiritual. Todo esto me enfurece muchas veces, pero mayormente me produce impotencia. “Y qué hago yo aquí, soñando como Lennon sin bala …”, me pregunto en el poema “Pero esto no era”:


    Pero esto no era

    “afuera está lloviendo en otro idioma”
    Jorge Boccanera

    Este poema fue soñado.
    Un jazmín extendía sus pétalos
    y absorbía el olor a piel chamuscada.
    Era Londres. Era Madrid. Era Irak. 
    Era Tel Aviv. Era Buenos Aires.
    El humo cubría las órbitas vendadas.
    Por las avenidas, falanges sueltas
    tocaban las vidrieras de Tiffany y Cartier.
    El planeta azul con su conciencia gris, ennegrecida.

    No hay sonidos.
    Celulares pegados a caras 
    con bocas que se mueven.
    ¿Quién puede mirar tu ojo
    que tiene una sola lágrima
    donde se refleja el horror?
    ¿Cuándo fue mejor?
    Había otros trenes 
    que desembocaban en alambres y chimeneas,
    aviones que terminaban en lago al fondo.
    Perdón Mallarmé, ¿Volver a las palabras de qué tribu?
    Huí, dobro, todo adjetivo mata.

    La idea es el invisible
    donde ajustar al hombre, su cama de Procusto,
    y los hombres son azules o verdes o violetas,
    tienen ramas y raíces 
    y pájaros que les nacen
    cuando quieren ver más lejos y volver.
    Y qué hago yo aquí
    soñando como Lennon sin bala
    desde este margen, con un poder
    que no le sirve a nadie,
    desde esta palabra que nunca será esclava,
    en este mundo que desde hace cincuenta años 
    me perfora el cerebro.

    ¿Seremos lamidos por las fieras
    en el bosque de la ambición?

    La Gran Sacerdotisa
    no atina a leer el oráculo.
    No se disipan los fuegos. 
    Las cenizas entraron en los ojos de los vivos.
    El jazmín del sueño crece al margen
    y sabe que nunca llegará al lugar del deicidio.

    Pero esto no era.

    Si digo, Gianuzzi, solo lo que veo,
    muy cerca, en un plasma a color,
    una lata roja de dos pisos
    con el techo abierto al cielo de la muerte
    y micrófonos que buscan
    seres humanos inexistentes.
    Lejos, imagino y no veo.
    Dicen cincuenta y cinco, dicen heridos.
    Digo Primavera Otoño Invierno
    otra vez primamuerte.
    Una sola digo y es suficiente.
    Veo, veo, Gianuzzi
    pero eso no es el poema.

    Soluciones individuales:
    Gauguin en la playa con las morenas
    y su edén personal.
    Picasso transformando amores 
    en vaginas dentadas.
    Una caja con una oreja en un prostíbulo
    y un girasol en la tela.
    Rimbaud en África con melena de león.
    Pessoa plurificcional, heteroinfeliz,
    multisolitario, uninónimo y final.
    Neruda abrazándose a los mascarones de proa del living
    cuando Matilde se escondía detrás de la pared.

    Los cuerpos se mueven adentro de cánticos de alabanza.
    Otros cuerpos se mueven en canchas 
    donde un nuevo hoyo es una nueva frontera.

    Pero esto no era.

    Era otra cosa, siempre es otra cosa.
    Siempre es lo que no se ve
    y es todo tan flor de cactus y arañita
    que desde este margen 
    te aprieto la mano
    sabiendo que Bradbury, Wells y Orwell 
    lo veían sin pantalla
    en el margen de su imaginación.

    Este poema nunca fue soñado
    porque no es este.
    El dolor te llama en cada idioma,
    te llama por nombres que otros les pusieron.
    Silencio, silencio
    este margen llama a silencio. 



    17 — ¿Qué corrientes poéticas del siglo XX te han parecido más interesantes? ¿En cuál de ellas consideras que se inscribe tu tendencia?

    SR — No creo en las corrientes poéticas, no me interesan los “ismos”, solo me interesan los poetas y propuestas poéticas que me movieron y me mueven el piso, las que me con-mocionan, me emocionan con los temas, las palabras, el estilo, las imágenes que sustentan esos poemas, en las ideas que les dan cuerpo y nos hacen tambalear los esquemas, nos hacen temblar y desistir muchas veces de la propia escritura. Por lo tanto me encantaría inscribirme en esas tendencias .


    18 — ¿Cómo te parece que afrontás lo que sea que te produzca suponerte o advertirte, en algunos aspectos o metas, estar lejos de lo que para vos constituya el ideal?

    SR — No tengo metas o ideales a nivel profesional; estoy por demás agradecida por el solo hecho de haberme sido permitida la palabra como un modo de recorrer el camino, como una forma de religión posible, una mirada personal hacia el mundo al que llegué causalmente y en el que fui golpeada por el dolor y reconfortada por el goce. Eros y Tánatos de los que está compuesta la vida y traté de traducir en la escritura.



    19 — ¿Tu mundo onírico alimenta a veces de manera directa tu forma de escribir?

    SR — Creo, siento, que mi poesía surge de experiencias concretas con el entorno, con otros seres. Si, tal vez imaginando qué pueden haber sentido o experimentado otros personajes, otras personas, en esos casos más que a la emoción apelo a la creatividad. No, definitivamente no considero que lo onírico haya influido en mi escritura.

    *

    Sonia Rabinovich selecciona poemas de su autoría para acompañar esta entrevista:




    Quién tocó tus labios entre los hilvanes de la niebla
    y los untó con aceite de ciervo apuñalado en medio de la noche.
    Quién dice no importa más que esta palabra
    que te mece de frío a trópico de pasión a muerte.
    Quién dijo asomarse a la orilla del mundo, descubrir
    quién dijo descubrir la piel caída de costado
    la piel y carne viva al margen de todas las fronteras.
    Quién dijo eso es el hombre, solo eso es el hombre.
    Quién te tocó la boca y los dientes
    para que aprietes la palabra y la rompas sobre la hoja.
    Quién te sopló en el pecho y en los ojos
    para que con eso te sea suficiente.

    (De “Los nombres de la herida”, 2002)


    *

    Comíamos ciruelas y damascos,
    comíamos semillas de zapallo tostadas,
    de girasol. Al sol, comíamos.
    Eso era todo y tanto,
    el gusto, el tacto y el olfato.
    Sacralidad olvidada.
    Paraíso en los labios.

    (De “La barca de las especias”, 2011)

    *

    La taza contenía el líquido
    oscuro y espeso
    que prometía un mundo.
    Apenas café turco, molido fino
    con una cucharada de azúcar negro
    y semillas de cardamomo en el hervor.
    Apenas un aroma que se esparce,
    los labios que se bañan en lo oscuro
    y nadie que sepa leer la borra.
    La borra, lo que se borra, nadie.

    (De “La barca de las especias”, 2011)

    *

    Frida y Frida


    Frida te llamabas también
    y no era el patio de la casa azul
    y no pintabas tu retrato,
    pero Frida en el quiebre,
    en la silla de ruedas,
    en lo judío del padre.
    No te arrasó un tranvía 
    sino un tren de seres hacinados.
    No era México,
    era el gueto excluyente de Varsovia.
    Encorsetadas Fridas
    una con hijos
    deshilándose en el vientre,
    otra enterrando nombres en el humo.

    Frida te llamabas.
    No hablaste más polaco,
    no alumbraste en shabat,
    no fuiste libre en pesaj
    ni perdonaste en kipur.

    No perdonaste.

    Te atravesó una vara
    de víscera a víscera como a ella,
    la otra Frida.
    Te fuiste con tu nombre
    al humo de otros nombres.
    Te fuiste de tu nombre.

    Y yo Kahlo en tus huesos
    la parte de mi sangre.

    (De “Mujeres rotas”, 2013)

    *

    Entrevista realizada a través del correo electrónico: en las ciudades de Córdoba y Buenos Aires, distantes entre sí unos 700 kilómetros, Sonia Rabinovich y Rolando Revagliatti.

    *

    www.revagliatti.com
    Cuadernos de Literatura




    Escrito en la Espalda
    (rituales para otra respiracion)

    Un sudario que cubra los hilvanes ,
    que se adhiera al palimpsesto de la piel,
    que sea encontrado
    cuando ya no quede mas que piel.
    Cuando seque la tinta de su mano.


    I

    Que no terminen estas letras
    de escribir sobre la piel
    en un idioma incomprensible y necesario.
    Suben y bajan las espirales
    que lo hicieron único
    hasta retener el aliento
    para que nada interrumpa
    esta ceremonia silenciosa y entregada.

    ¿Qué hace que esos segundos valgan
    sin ninguna palabra
    más o por todos los que se persiguen en el ruido,
    que ese silencio potencie sólo en gesto?

    Mano que dice de un Dios mudo que lo vive,
    que mueve sus dedos sobre la espalda en blanco.



    II

    Hace días que no sale al mundo,
    se acomoda entre paredes y telarañas
    entreabre los párpados
    y verifica el orden cerrado,
    inclina un pie dentro de la posición de oruga
    y espera el cuerpo
    para encontrar entre la piel del hombre
    la rosa mística.
    Demorarse allí el tiempo del vacío,
    no pensar, respirar el aliento,
    olfatear la humedad de la boca.

    No quiere terminar nada
    porque nada empezó.
    Detiene, solo detiene .



    III

    Camina por el relieve,
    por el borde,
    por la lengua muda camina,
    por el tembladeral,
    por los signos suspensivos de la piel erizada,
    camina, se detiene, se hunde
    no hay límites, por segundos no hay límites.
    No hay nada por que temer.



    IV

    Ella no mira su cara,
    sabe que él escribe un mundo
    porque un haz luminoso se deslíe
    sobre la piel del hombro, la nuca
    y descorre lo inoportuno de un cabello.

    Ella está quieta
    respira lento
    teme disipar el mantra
    que él repite ,vértebra por vértebra,
    hasta llegar a la cintura.

    Nadie sabe leer.
    Analfabetos en el paraíso.



    V

    Ella se vuelve ,
    la mano dibuja en su boca
    el final del poema.
    Ella muerde la última letra.



    VI

    No puede moverse ,
    teme que las letras caigan,
    que las palabras se destiñan
    con la humedad,
    que resbalen y formen otro texto.
    No quiere moverse,
    pero escucha el reloj
    y escucha el viento
    y el sonido del agua de algún río
    y Heráclito y los mismos y no somos
    y no quiere moverse.



    VII

    El escribió sobre el desierto de su espalda
    los signos del éxtasis, el criptograma,
    el deletreo del suspiro,
    el silabeo de la respiración entrecortada..

    El conoce un alfabeto
    que la guarda de la muerte.
    Ella no puede leerlo
    lo adivina en cada círculo que el hombre traza
    como elipsis del dolor y lo dice por opuesto.

    Ella no puede leerlo y no quiere
    solo quiere que él escriba.
    Manuscrito que la vive entre sábanas
    como única hembra,
    temblando .



    VIII

    Suelta la cara sobre la almohada,
    se suelta,
    los muslos se pegan al vientre del escriba,
    cierra los ojos
    y todo deviene página en blanco,
    arena blanca
    donde él se sumerge tantas veces
    hasta recordarle el nombre de un dios
    que se oculta entre los días.
    El nombre sagrado que ella olvidará muy pronto:
    después de los suspiros.



    IX

    En la espalda
    ¿y por qué no en los brazos,
    en el vientre, en las manos,
    en una geografía donde pueda mirarlo?
    Leer no adivinar,
    ver no intuír.
    Escritura sagrada a resguardo
    en la caverna de la memoria.



    X

    Lo mira
    mientras devoran los días
    sobre pequeños platos.
    Lo mira desfigurado por las trampas del vidrio
    que miente la transparencia del agua en la semana
    Lo mira dejarse asfixiar
    para recién allí convertir el agua en vino.
    Lo mira y se pregunta
    ¿y todo lo demás para qué ídolos
    que no resistirán el primer fuego?


    XI

    Tocó la espalda.
    Sopló para que las arenas del pasado
    no quebraran la letra.
    Dibujó con la geometría de los días
    lo que nunca fue dicho,
    y esperó hasta que ella pudiera leer
    con mucho más que ojos.



    XII

    Hay un texto.
    El texto es infinito
    y gira sobre una serpiente de huesos,
    los trazos muerden la piel y el aire.
    Son tatuajes que van engrosando
    la superficie de lo dicho
    con las correcciones del silencio.
    El cuadro termina después en blanco y negro
    con toque de carmín en una esquina
    superpuesto, casi al final.



    XIII

    No podría leerlo
    pero los otros sentidos se abrían
    alertas en la selva
    en la que se había convertido el mundo,
    olor a selva húmeda,
    tacto resbaladizo de orillas inasibles
    y un tambor que latía desde lo más tribal de los instintos.

    No podría leerlo
    pero la piel era la extensión
    que tornaba posible la vida.
    Comprendió después de los rituales
    que sobre su espalda caminaron
    infinitos insectos, bestias, tormentas
    Comprendió que cada respiración
    levantaba la arena jamás pisada
    del desierto único.

    Allí cada vez
    cumplían el rito que los mudaba en símbolos
    Eran en el rectángulo de lienzos, por instantes,
    dioses, sabios, libres.



    XIV

    Se abrieron las ventanas.
    El viento armó las cortinas como velas.
    El estiró su cuerpo.
    Ella quedó fetal sobre las sábanas.

    La pequeña muerte, dijo
    o no lo dijo.
    Los signos le pesaban sobre la mente en blanco.
    Los cuerpos fueron cuerpos
    y el vacío ocupó lugar
    en la garganta..





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  • 04/22/17--20:56: MARCELA ARMENGOD [20.106]

  • MARCELA ARMENGOD    

    Marcela Armengod nació el 8 de octubre de 1955 en Rosario, ciudad en la que reside, provincia de Santa Fe, la Argentina. Es Profesora en Castellano, Literatura y Latín, egresada del Instituto Nacional Superior del Profesorado de su ciudad, en 1979. Entre otros, obtuvo el Primer Premio de Poesía “José Cibils”, del que devino la plaqueta “Poemas de Agosto” (Ediciones Colmegna, 1980). Colaboró con artículos de índole docente o pedagógica y también literaria, además de críticas bibliográficas. Sus poemas han sido difundidos en las revistas “Juglaría”, “Poesía de Rosario”, “La Guacha”, “Signos”, “Amaru”, “El Centón” de la Argentina, “K’oeyu Latinoamericano” de Venezuela, “La Urpila” de Uruguay, “Marginalia” de Ecuador, en los periódicos “Rosario 12”, “La Capital”, “El Litoral”, “La Tribuna”, “La Opinión” de su provincia, etc. Fue incluida, entre otras antologías, en “Las 40. Antología de poetas santafesinas 1911-1981”, compilada por Concepción Bertone (co-edición del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral, 2008). Publicó los poemarios “A la intemperie” (1983), “Agramaticalmente” (1991), “La ira del colibrí” (2000) y “Encaje”(2007). Permanecen inéditos “Poemas de cabaret”,
    “Incrustaciones de obsidiana” y “Malade”. 


    ZONA LITERARIA - EL TEXTO SEMANAL

    “Salimos de París, en mayo del 68, en una ambulancia de la Cruz Roja”

    Entrevista a Marcela Armengod por Rolando Revagliatti


    1 — Leí que tu padre (a quien dedicaste tu “Agramaticalmente”) era médico y tu madre, instrumentadora de cirugía.

    MA — Mi padre era médico, al modo del médico rural de John Berger, y mi madre, instrumentadora de cirugía. El consultorio de mi padre estaba en mi casa. Para entrar y salir de mi casa yo tenía que atravesar la sala de espera. Todos los días saludaba cuando salía y volvía a saludar cuando entraba. Había pacientes de todo tipo: recién operados que iban a la curación, otros, en consulta ordinaria, hablando en voz baja o en silencio, simplemente inmersos en la superficie lisa de la espera.
    Con mi hermana solíamos jugar en el sanatorio cuando mi padre visitaba enfermos, a veces corríamos por los pasillos hasta que alguien nos hacía callar. En una mirada de barrido recupero las puertas entornadas, la media luz, el medio tono de las conversaciones.
    En casa, durante las comidas se hablaba, principalmente, de “la salud de los enfermos”. Y más allá de los tecnicismos, el lenguaje médico está plagado de metáforas. El relato del dolor se hace sobre la precariedad de la palabra. Yo llego a la literatura por la medicina.
    Como contrapunto sonoro, el habla de mis abuelas: mi abuela paterna le hablaba en catalán a mi padre. Mi abuela materna, Anita Lehman, suiza alemana, que vivió gran parte de su vida con nosotros, solía cantar en alemán. Ella y una hermana se casaron con dos hermanos italianos, de apellido Vaccarezza (familiares del dramaturgo), y otras dos, con dos hermanos ingleses (de apellido Robins). Mi abuela y mi madre habían vivido algunos años en Italia, así que hablaban con fluidez el idioma. Todos y cada uno trazaron sus signos sonoros, la música de la infancia. Esta pluralidad, sumada a diferencias socio-económicas y culturales, desde herreros de caballos a capitanes de barco, me emplaza con absoluta naturalidad en una variedad de registros que siguen enriqueciendo mi vida de manera orgánica.


    2 — Docente en diversas instituciones y con diferentes responsabilidades desde fines de los ’70. ¿Qué modificaciones introducirías en tus materias si pudieras reformular los contenidos y los objetivos? ¿Cuáles son los aspectos que más te complacen de tu rol en la enseñanza?

    MA — En una entrevista para la revista “La Guacha”, me preguntaron si en algún momento había sentido una disociación entre el ejercicio docente y la práctica literaria. Y yo dije que no. Porque cuando uno es poeta lo es siempre. Y tanto dentro de la realidad áulica como de mis cargos en áreas de coordinación de literatura y extensión cultural, el eje es el mismo, necesito instalarme desde mi propia mirada poética. Tuve la posibilidad de elegir contenidos y textos. Y lo hice, sin olvidar que no se da clase para el ahora de los chicos sino para el después. Abrir una clase con la lectura de un poema o escribir una frase en el pizarrón sin marcas de obligatoriedad: una apuesta a la impregnación azarosa de ese texto, de esa frase, la posibilidad de escuchar la resonancia en los alumnos. Los poetas siempre pensamos en términos de condensación.
    Lo que nunca pude lograr: la propuesta de que Literatura estuviese por fuera de la currícula. Entiendo que la obligación obtura el deseo del texto.


    3 — Participaste en dos singulares emprendimientos: en 1992, ¡poemas en sobres de azúcar! Y en 1999 la antología “Retratos de Poetas”: fotos, textos y bibliográficas. ¿Ampliarías…?

    MA — La publicación de poemas en sobres de azúcar fue una idea del poeta Guillermo Ibáñez, quien dirige desde hace muchos años la Revista Internacional y Ediciones Poesía de Rosario. Se lo propuso a Domingo Bráttoli y convocó a los poetas amigos. Además de nosotros, estaban Vicky Lovell, Reynaldo Sietecase, Celia Fontán y Reynaldo Uribe. Tuvimos que firmar un contrato para renunciar a los derechos de autor. Se hizo una tirada de 1.000.000 de sobrecitos que circularon por todo el país y también por limítrofes. Aún hay gente que los conserva o que recuerda algún poema. La poesía en la calle, anónima en un punto, la belleza de la gratuidad, de lo imprevisto, un dado azucarado.
    Siete años más tarde, Guillermo propone a veintidós poetas participar de
    “Retratos de poetas”: un libro con fotos, poemas y una breve bibliográfica por autor. Como él mismo aclara en el prólogo, la intención era dejar testimonio fotográfico de autores convocados por una militancia visible desde una presencia en el mapa cultural y su producción constante. El volumen, luego, se complementó con la grabación de un CD, “Voces de poetas”; los poetas éramos más o menos los mismos y fue el primer registro sonoro de las voces de poetas locales. Antecedente válido del “Salón de Lectura”, espacio virtual, que integra un cuerpo mayor, “Sonidos de Rosario”, precioso y necesario emprendimiento de Diego Colomba y Adolfo Corts.


    4 — Releí “Agramaticalmente”. Contemos que la edición carece de índice y no carece de su peculiaridad: en algunas páginas van apareciendo, destacadas con negritas y mayor tamaño de letra, de a uno, versos que “deberán” ser leídos “de corrido” cuando se concluye la lectura del volumen: y en efecto, hay allí un poema: “la sirena de un barco suena / el olmo se agita en la sirena / de ese barco a Río de Janeiro / sus pequeñas hojas amorosean el aire / y la sirena del barco rumbo a Praga / tal vez ese escarabajo / en vilo sobre la rama / sueñe el corazón de la sirena / de ese barco hacia Estambul / que hincado en el viento / sonando pasa / la sirena de un barco suena / la sirena de un barco cruza / el charco leve del silencio en el jardín”. Me encantó hallar en página par “la sirena de un barco” y en la siguiente la palabra “cruza”: poesía visual por la que fui sorprendido.

    MA — Fue escrito a partir de la obtención de la Beca Nacional de Creación de Poesía bienio 1988-1989, otorgada por el Fondo Nacional de las Artes. Había que presentar un proyecto de libro; en un punto esto es un poco ridículo, al menos en el caso de un poemario. No recuerdo exactamente mi planteo de libro, pero sí que ponía la exploración del lenguaje poético en el centro de la escena (supongo que es una preocupación compartida con la mayoría de los poetas) y fue lo más honesto que podía esbozar de manera anticipada a una escritura.
    El “poema visual” al que hacés referencia es, en verdad, un poema transversal. Es un poema-barco que atraviesa el libro y se repone la lectura al final. Algunos poemas con títulos como “Poema rumbo a Praga”, “Poema a Río de Janeiro”, “Poema hacia Estambul”, funcionan como señalizadores, marcadores de una carta de navegación. En todo caso, hay un efecto que tiene que ver con un recorrido y el acento puesto más en el modo que en el destino, que, de última, es siempre Ítaca. Las otras implicancias me son completamente ajenas. No así la voluntad de forzar, en el buen sentido, un marco de representación.
    En el siguiente libro, “La ira del colibrí”, y con la misma intención, escribí un poema en la contratapa. Reconozco una insistencia en cuanto al acto de rebasar. Rebasar “la poética del espacio”, el trabajo con el lenguaje como un caballo desbocado pelado a latigazos. De este libro me interesa particularmente, y sería la contracara de ese poema-travesía, un poema sin título que comienza diciendo: “alengua lengua la muerte/ padre mío/ tambor negro/ hilito rojo”. Lo escribí unas horas antes de que muriese mi padre, quien estaba muy grave. Tiene algo de canto ritual, de conjuro, como sea, sigue siendo misterioso para mí.


    5 — Releí “Encaje”. Y también incita a compartir características de la edición: sólo textos —no en versos— en páginas pares, y en dos secciones: la primera, extensa, nombra al poemario, y la segunda, en dos páginas, se titula “Tabla del orbe”. La ilustración de tapa es una escultura de Dante Taparelli —fotografiada por Hugo Goñi—: “Sara Bernhardt”.

    MA — Está dedicado a los actores. Cada libro tiene su propio ritmo respiratorio que imprime una determinada velocidad en la escritura. Fue escrito en prosa, una forma impuesta por el brío. Es un extenso y único poema donde la escritura aparece como partitura, pero también como palabra que derrapa hacia un extravío donde la palabra finalmente se agota. Pero no solamente se trata de agotar; también hay una suerte de desvarío, de desorientación, de llevar la palabra hasta el límite de su significación, interrogarla en su propio arco de articulación sonora.
    Cierra el volumen un poema breve, “Tabla del orbe”, que da cuenta del guión teatral, donde todo comienza, que es preverbal: el acontecimiento escénico parte del cuerpo de la palabra hablada por el cuerpo del actor. Me resulta interesante el comentario de la poeta y crítica Ana María Russo acerca de “Tabla del orbe” como la “aceptación del juego para poetas o para actores con sus mortales resultados que escapan a toda clasificación del bien y el mal”. 
    El rasgo escritural vuelve a aparecer en “Malade” (en francés significa enfermo), el que se halla en proceso de publicación y saldrá por el sello Papeles de Boulevard. Está dividido en dos partes: “Malade”, que tiene una cita propia: “Recostar la escritura como una enfermedad/ Respirar entre sangrías: hacer un humo”, y una segunda parte, “Taquigráfico”, que se abre con una cita de Siri Husvedt: “las palabras son fraudes (…) sonidos que reemplazan algo”. “Malade” retoma la subjetividad del enfermo y la enfrenta al discurso horizontal médico, pero también es “el enfermo ante la extrañeza, la alteridad de eso que en su cuerpo pone en vilo su vida (que) lo encierra en su mismidad, ese desesperado aferrarse al cuerpo ahora alterado”, según registra Sellie.
    Tanto en “Encaje” como en “Malade”, el lenguaje enloquecido y una mirada que se reconcentra en mundos cerrados.


    6 — Una de las personas a las que agradecés (“por creer en mí”) en “Agramaticalmente”, es el narrador y talentoso humorista gráfico rosarino Roberto Fontanarrosa (1944-2007).

    MA — En ese libro agradezco a Roberto Fontanarrosa y a la narradora y ensayista Angélica Gorodischer. A los dos, en los mismos términos. Para postularse a la Beca del Fondo se necesitaba ser presentada por dos escritores. Yo tenía con cada uno un vínculo diferente. Además de compartir la circulación en los mismos ámbitos ciudadanos, tenía relación con Angélica porque era muy amiga de mi madre, quienes formaban parte de un “famoso” grupo, el de “las brujas”, por lo que con ella era un vínculo más intermediado. Con “el Negro” Fontanarrosa fue distinto. Además de cruzarnos en eventos literarios y de vernos en el bar “El Cairo”, éramos vecinos, mandábamos a nuestros hijos a la misma escuela, en fin, se amplificaban las posibilidades de contacto e intercambio. No fuimos amigos más que en la apropiación amistosa que todos los que vivimos en Rosario y lo cruzábamos con frecuencia, sobre todo la gente de la cultura, hacíamos de él. Yo tuve más posibilidades de encuentro, eso es todo. Así que tanto su intervención como la de Angélica corresponden a la más absoluta generosidad.


    7 — ¿Qué podemos saber respecto de “Poemas de cabaret” e “Incrustaciones de obsidiana”?

    MA — Fueron dos proyectos de libros que nunca se publicaron porque ninguno de los dos, después de la corrección, superó los diez poemas. Hubiese podido hacerlo si hubiera reunido todos los poemas en un volumen. Pero un libro no es una sumatoria de poemas.


    8 — Participaste en Encuentros y Coloquios fuera de nuestro país entre 1995 y 2002. 

    MA — Me invitaron a algunos y fui a muy pocos por diversas razones, fundamentalmente por cuestiones económicas. Sabemos que las invitaciones se cursan por diferentes motivos, en general amistosos y casi ninguna implica reconocimiento monetario. Figuran en mi curriculum por cuestiones marketineras relacionadas con mi trabajo y porque también representan un motivo de orgullo personal cercano a la vanidad. 
    De esas invitaciones recuerdo particularmente dos: una a Hungría —íbamos a viajar con Vicky Lovell— y sobrevino el corralito económico; es redundante decir que nunca llegamos. Y la otra, a un Congreso en Venezuela, organizado por la Universidad del Zulia, en Maracaibo. Llegué en el contexto de la reelección de Chávez —un hito—, había intelectuales muy importantes, como el —en ese momento— Presidente de Casa de las Américas, Luis Suardíaz, y otros, como Carlos Montemayor o Francois Delpratt, y la entrañable figura de Salvador Garmendia. Era la única invitada de Argentina y posiblemente la única sorprendida de estar allí. Todos los escritores sabemos cómo es la circulación en los congresos, los festivales. Yo no conocía a nadie y no tenía la más remota idea de cuál podía ser la conexión. Fue la primera pregunta que formulé al llegar y Javier Meneses, quien me recibió tan amablemente, me dijo que iba a averiguar. Y vuelve con la noticia de un poema, ilustrado con un dibujo de Ricardo Carpani, que me habían publicado en la contratapa de la revista “K’oeyu”, dirigida por Joel Cazal a quien nunca había visto. A veces, las cosas son como deberían ser.



    9 — En una respuesta a un reportaje mencionaste que habías estado en París (“la exaltación de las consignas del Mayo Francés”) en 1968.

    MA — Fue un viaje de familia. Viajamos tres meses a Europa. Recorrimos mucho. Yo tenía 12 años, edad de umbral, en todos los sentidos, sostengo que es la edad de Alicia en el País de las Maravillas. Llegados a París, estalla la huelga general. Sabíamos que era un enfrentamiento al poder de turno fogoneado por obreros y estudiantes pero lejos estábamos de poder formular su proyección ni su dimensión histórica. También estaba la barrera del idioma; mi padre manejaba un olvidado francés aprendido en la escuela secundaria. Parábamos en un hotel en el Boulevard Saint Michel, a dos cuadras de la Sorbona. Imaginate. Estuvimos una semana en medio de marchas, barricadas y gases lacrimógenos. Antes de salir a la mañana, mi padre nos daba coñac en el desayuno para que no sintiésemos tanto frío. Recorríamos París a pie hasta las cinco de la tarde, en que todo cerraba. Al irme tiré un par de zapatos azules que se gastaron en cientos de cuadras. Tampoco podíamos irnos: las fronteras, el aeropuerto, estaban cerrados, no había ningún tipo de transporte. Salimos de París en una ambulancia que nos facilitó la Cruz Roja —mis padres acudieron allí, los dos eran docentes de la filial Rosario—, y nos llevó hasta Lille, donde nos subimos a un bus clandestino lleno de japoneses rumbo a Bélgica (destino que no estaba previsto). En París dejé más que un par de zapatos. Allí me ocurrió algo que yo misma no sé, aún hoy, de qué se trata. Como una sensación de frontera, física y emocional. Algo que todavía no puedo traducir. 

    10 — En la novela “El vuelo de la reina” de Tomás Eloy Martínez, esta frase: “Sabe narrar con la destreza de Victoria Ocampo y es tan insidiosa como Patricia Highsmith.” ¿A qué otras narradoras diestras y/o insidiosas nos recomendarías?

    MA — No son parámetros a tener en cuenta a la hora de recomendar.


    11 — ¿Tus pasiones te pertenecen o sos de tus pasiones?

    MA — Uno es su pasión y la pasión es un animal ciego y redundante. 


    12 — Es de la Introducción de Sigmund Freud al libro “El presidente Thomas Woodrow Wilson – Un estudio psicológico”, cuyos autores son Freud y el novelista norteamericano William C. Bullitt (Ediciones Letra Viva, Buenos Aires, 1973), que transcribo: “Tan frecuentemente está la gran realización en compañía de la anormalidad psíquica que uno siente la tentación de creer que son inseparables. Sin embargo, contradice esta suposición el hecho de que en todos los campos de la actividad humana se pueden encontrar grandes hombres que cumplen los requisitos de la normalidad.” ¿Querrías “urdir” alguna reflexión para nosotros?

    MA — Estoy de acuerdo con la interdicción. A veces el traje de la locura pareciera que sienta bien, sobre todo en el campo artístico. Hay que tener cuidado. La locura sólo produce locura.


    13 — ¿Das a leer tus poemas a alguien en particular cuando te parecen que están “a punto”?

    MA — No.

    14 — ¿Podrías destacar algunos autores con los que tu poesía se hallase más intensamente relacionada?

    MA — Es una pregunta para un crítico y como dice Cortázar: “Yo no he nacido para lo teórico”. Sí podría acercarte en todo caso la idea de que mi poesía dialoga más con los narradores que con los poetas.




    15 — ¿Te interesan las biografías o autobiografías o memorias, digamos, como género literario? 

    MA — En general no y de ninguna manera por desestimación del género.


    16 — ¿Hay algún escritor que admires al que evitarías conocer?

    MA — Es una pregunta que arrastra un desgaste a priori porque la admiración empuja, al menos, a la curiosidad. Pero puedo mencionar el caso del enorme y temerario poeta Mario Trejo a quien conocí y traté.


    17 — ¿Cómo es un día de tu vida? ¿Dista extraordinariamente tu transcurrir del que te imaginabas cuando eras una veinteañera?

    MA — Hable con ella.

    18 — ¿Hay escritores que han sido alabados desmesuradamente?

    MA — El problema de la desmesura no es en sí mismo importante, sólo en la medida que produce una obliteración para con otros autores. Un caso ejemplar es Pablo Neruda, poeta faro de su generación. Una omisión ejemplar es el caso de mujeres narradoras en el boom y de hecho, del mismísimo género poético como lenguaje fenomenal.


    19 — ¿Una obra pertenece enteramente a su autor?

    MA — Sí y no. No y sí.


    20 — ¿De qué atributo, que tengas o hubieras podido tener, jamás te jactarías? 

    MA — Soy abismalmente intuitiva. En este grado ya no sé si es un valor o un disvalor. La percepción es una intuición más refinada, una categoría del saber que me resulta constitutiva. Consolida una fuerza que te empuja hacia adelante, una “inteligencia salvaje”, como diría Katherine Mansfield. Tiene la virtud de la velocidad y de la profundidad que permite esa velocidad. En la escritura se juega en la tensión entre el vacío y cierta idea de completud. Así también es una dificultad al momento de detenerse en un campo teórico. 




    Marcela Armengod selecciona poemas de su autoría para acompañar esta entrevista:

    A veces todo esplende. Sin retorno al pozo de lo oscuro. La luz la luz de la sonrisa, de la belleza enmascarada ahora para sonreír. Campana que tañe contra la cornisa de los dientes, ahora abiertos. La risa pavoneando su tul de estalactita.

    Suena como brindis en la cuenca de los oídos, en la agitación de la glotis.

    (El espasmo que nos habilita a sentirnos mejores de cuerpo y alma.) Esa veleta que nos redime de tanto dolor de tanto dolor.

    (fragmento de “Encaje”)


    *

    No hay noche de San Juan
    esta noche de santo débil escurridizo.
    Todo se precipita como un alcohol volcado
    en una receta como en un santoral.
    Demasiado atronador el coro el corolario
    de la prescripción.

    Aun así la muda insiste insiste
    en su taquigrafía se enterca
    no llegando a calcar la sílaba sobre papel de arroz.

    Qué importa si acaso la palabra
    la muertita de pocas luces. 
    Todo volverá a domesticarse. Como la primera vez.

    Estirar estirar la mano la voluntad el hado
    esa designación de un follaje de una espesura.
    Aprender de lo que no se da cita.

    (fragmento de “Malade”)


    *

    Cómo aprovechar la costra como posibilidad
    de una pequeña música antojadiza
    un traspié lo que surge de pronto: 
    una interrogación en la cura.

    Entonces la malade como malattia: otro estar: 
    una prosperidad desprevenida del azar.
    Menos como languidez más diapasón.

    Olvidar el sonido roto de la castañuela
    boca abajo en la arena
    la arena volcada en un reloj de sol
    la plica en la garganta.
    Como en la figura trágica del juego del florete
    que apunta al ojo del corazón
    sin afluencia de sangre:
    solamente dibujo de un levísimo cardenal.

    (fragmento de “Malade”)


    *

    Taquigráfico 

    Acompañar el parpadeo al retintín de lo que se sabe suyo
    por apropiación de sonido/
    Una duermevela de palabra como algo voraz/
    La cicatriz no se confunda con una herida de lenguaje
    con un armisticio de paz vocal/
    A mil demonios les tocará arrojar vinagre/
    Convertir el silencio en lenguarada que compita.

    (de “Malade”) 


    *

    En mitad de la noche 

    1

    Mis hijas buscan muertos
    en mitad de la noche
    me paro en ese filo
    como un guardafaro

    preguntan 
    pregunto

    yo les cubro los pies
    mientras ellas avanzan
    les tapo los huesitos

    afuera un aguanieve
    que el viento no dispersa

    cuando regresen 
    —si es que vuelven—
    la aguja azul del frío
    costurando los párpados

    les abriré las bocas cerradas
    de nonatos
    les besaré su nombre
    en medio del aliento
    y que recuerden
    recuerden

    (Inédito)


    *

    FONTANA

    En velocísimo modo como una prisa
    un gesto parecido al arrojar la moneda de la fortuna
    en una fuente
    los párpados cosidos al asombro el corazón en paro
    hasta que el tintineo haga tres huecos en el agua
    tres gargantas para tres deseos.

    Adelantarse al reflejo de la suerte y huir en un golpe de tambor.

    Salirse rápidamente del horóscopo
    a tontas y a locas pedir con los nudillos un vasito para la sed.

    Escuchar con los ojos hacia adentro ese correrse de tres lágrimas
    en la caverna del pecho derramarse
    come una stella che non c'è.

    (Inédito) 


    *

    Entrevista realizada a través del correo electrónico: en las ciudades de Rosario y Buenos Aires, distantes entre sí unos 300 kilómetros, Marcela Armengod y Rolando Revagliatti.

    http://www.revagliatti.com.ar/051006a.html
    http://www.revagliatti.com.ar/act0611/cicloDeAquiEnMas.html



    Con su valijita

    con su valijita
    de irse
    o su valijita
    de quedarse
    en el Puente de Avignon
    con las flores del mal robadas
    con la paloma equivocada

    De: La ira del colibrí



    Medición de Venus
                    Florencia, siglo XV

    Un compás
    un goniómetro
    una regla de cobre

     sobre la bella
     que osó gemir
     entre esos dedos
     blandiendo
     las asperezas
      del mármol

    Inédito








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  • 04/24/17--04:33: DAINIUS GINTALAS [20.107]

  • DAINIUS GINTALAS

    Dainius Gintalas (1973, Slabadėlė, Alytus, Lituania) es poeta, autor de libretos y traductor. Actualmente reside en Vilnius. Estudió Filología Lituana en la Universidad de Vilnius e Historia del Arte en la Academia de Bellas Artes de Lituania. Ha publicado tres poemarios: Angis (´Víbora´, 2007), Boa (2007) y Adatos (´Agujas´, 2016). Por su poemario Boa se le otorgó el premio de Jaunasis jotvingis. El poemario Adatos recibió el premio al mejor libro del año. Entre otros, escribió libretos para la óperarock Žuviaganys (2004). El monoespectáculo-ópera Izadora (2008) recibió el premio Auksinis scenos kryžius, premio más importante en el ámbito teatral lituano. Junto con el artista ucraniano Yuriy Kruchak creó el poema audiovisual Vitrina, que fue reconocida como mejor película de los Países Bálticos en el festival Next Festival 007. Es traductor de obras francesas, entre los autores que ha traducido destacan Guy Debord, Lautremont, H.Michaux, Bl.Cendrarsʼo, R.Charo, A. Rimbaud. Desde el año 2000 organiza en su casa en el campo el encuentro de artistas Maskoliškių meno frontas, durante el que las obras se exponen en la única Galería del establo. Su poesía se ha traducido al inglés, francés, alemán, ruso, ucraniano, búlgaro, eslovaco, polaco y letón.


    En el marco del dossier de poesía de Lituana preparado y traducido por Dovilé Kuzminskaité presentamos una muestra de Dainius Gintalas           
    http://circulodepoesia.com/2017/04/poesia-lituana-dainius-gintalas/




    la mantra de la entrega

    florecieron las caléndulas acuáticas – yo soy tu bestia
    el corazón se sumerge en el ventisquero – yo soy tu bestia
    demasiado duros son los muslos de los quehaceres – yo soy tu bestia
    estoy apretado entre los cajones – yo soy tu bestia
    la familia es una acogedora clínica psiquiátrica – yo soy tu bestia
    acaricias y te apartas de nuevo – yo soy tu bestia
    entre nosotros hay un bulto azul – yo soy tu bestia
    supuro por  tus reproches – yo soy tu bestia
    cuando con éstos oscureces el deseo – yo soy tu bestia
    en una oración silenciosa sobre el banco de la iglesia – yo soy tu bestia
    cuando en la cartera hay depresión – yo soy tu bestia
    ni borracho ni ángel – yo soy tu bestia
    si fuese eunuco – yo soy tu bestia
    oliendo a impotencia – yo soy tu bestia
    hasta si me entregaras a una casa de empeños – yo soy tu bestia
    hasta lloriqueando como un niño – yo soy tu bestia 
    en el suelo con un trapo mojado – yo soy tu bestia 
    cuando me hundes en la desesperación – yo soy tu bestia 
    EN TI hundido – yo soy tu bestia
    EN TI disuelto como azúcar – yo soy tu bestia                  
    sientes – que dulce es tu sangre





    el confesor

    soy imparable  ululante
    chillante huyendo hacia los lados
    vagabundeando con los miedos los temores
    el acurrucarse

    siempre viendo tus plumas
    negras brillantes
    corvus corax

    estoy volando  junto con los ataúdes
    miles de ataúdes
    puedo montar en ellos como en caballos escitas
    en las estepas del Ponto
    solitario en miles de caballos fuertes

    puedo navegar en ellos como en barcas
    por los lagos de Dzūkija
    una silueta oscura y solitaria
    sobre los lagos profundos

    acostarme como en camas
    en las salas del castillo de Beynac
    susurrar con las sublimes
    duquesas de pulmones fragantes

    no serás tú quién las cacarees
    corvus corax

    soy un nómada imparable
    con los ojos color naranja
    fuera de las órbitas
    besando la oscuridad
    golpeándose de nuevo contra la luz
    que con sus puños huesudos
    llama a mis extrañas
    por decirlo de alguna manera  visiones
    estas tienen hipo se retuercen gimen

    mejor la oscuridad
    corvus corax

    la oscuridad aterradora
    que se me está tragando
    y al tragárseme me está consolando
    yo para nada soy el peor

    soy el guardián de la ambulante ciudad de ataúdes
    con la ropa rota
    con los pensamientos rotos
    de los que en mi
    sin parar crecen los basureros

    y tu rebuscas en ellos
    corvus corax

    y tú vas rebuscando en ellos
    deseando que imparablemente
    gritara
    todas mis malicias
    todos mis malquereres
    el daño a los más débiles
    todas las traiciones
    que me cubriera el sudor de la vergüenza
    como si fuese una disolución de azufre

    aunque tú mismo sabes muy bien – no tendrás suerte
    corvus corax

    al confesarlo me haría sedentario
    como un Cristo pensativo en el pórtico de la iglesia
    como un piojo vagabundeando por el pelo del mismo perro
    como la calma que huele a un perfume dulce

    no confesarlo me quema
    se convierte en el combustible
    con el que me lleno y puedo vagabundear con mi colonia
    por las interminables amplitudes de la noche

    quizás no lo sabrás todavía solo la muerte
    regalará la confesión
    corvus corax

    aquella noche toda mi flotilla de ataúdes
    bajará sobre un lago de Dzūkija
    -sobre el Didžiulis-
    con los guardianes de las costas
    los avetoros comunes
    y reinará tal silencio

    que cuando los últimos latidos
    de mi corazón hagan eco
    retendrás la respiración
    respetuosamente

    entonces tu pico
    pastoreará mi cuerpo

    montando un nido con mis huesos
    no te podrás creer
    que están huecos

    igual que los tuyos
    corvus corax

    el viento
    silbará a través de ellos
    con las voces de todos los pájaros
    verterá secretos interminables
    directamente en tu oído

    podrás asentir con la cabeza felizmente
    desmembrarme
    hasta el último huesecillo
    y santiguar con tu pico poderoso

    eres el único
    del que me fío
    corvus corax

    es que se desea tanto
    un alivio
    aún después de todo
    mi negro sacerdote

    *corvus corax (latín): cuervo





    la primavera

    tan potente es el deshielo
    tan profundos los dientes de las aguas
    que mordieron un hueco hasta en el cementerio
    tan fuertes las manos
    que levantaron de la tierra los ataúdes
    los desmigaron
    y soltaron a la ciudad unos ríos
    con los recién enterrados:
    unos cuantos cadáveres majestuosos  y calmos
    se pusieron a navegar por las calles
    como góndolas
    se metieron bajo los arcos
    visitaron los patios
    con los ojos cerrados
    iban a las tiendas
    no compraron nada
    a veces apenas
    se tocaban con los hombros
    las caderas las coronillas
    sin ningún murmullo pelea
    intrigas caricias;
    calmos y orgullosos
    como  barcas rellenas de huesos
    cada uno navegaba por sus senderos
    sin hacer caso
    a las señales de tráfico
    a los semáforos que todavía brillaban
    calmos y orgullosos
    liberados por el agua
    de sus estrechas y oscuras habitaciones
    navegaban y navegaban
    como si fuesen camas
    que se escaparon de casa
    vestidos con  oscuros
    trajes de sueño
    con estos extraños pijamas
    encima de a los que ya se estaban subiendo
    los ratones y las ratas
    movidas por el agua
    con su pelo erizado
    bastante enfadadas
    todavía no era la hora
    de huir de los sótanos a los campos
    pero al pasar algún que otro instante
    ya están sentados tranquilos
    levantan las cabezas orgullosos
    como si se hubieran dado cuenta:
    probablemente habrá llegado la hora
    de ver otro mundo más amplio
    ¨es que ya desde hace mucho nos hemos hartado
    de los mismos agujeros y orificios
    la misma comida
    todos estos gritones y roncadores detrás de las paredes
    y sus pedos que apestan
    la verdad es que es muy divertido
    que haya subido este agua
    porque de otra manera no nos hubiéramos movido ni de coña¨







    Dainius Gintalas

    Apie: 

    Poetas, vertėjas, literatūros ir meno kritikas, vienas įdomiausių šiuolaikinės lietuvių literatūros kūrėjų, tikras gyvulys, draskantis lietuvių poezijos vėdarus. 

    Gimė 1973m. vasario 7 d. Slabadėlės kaime, Alytaus rajone. 1995 m. baigė Vilniaus universitetą, Filologijos fakultetą, kur studijavo lietuvių kalbą ir literatūrą. Įgytas bakalauro diplomas. 1998- 2000 m. pagal meno istorijos magistrų rengimo programą studijavo Vilniaus Dailės akademijoje. 

    1998 m. dalyvavo skaitymuose Rorbache ir Lembache (Austrija); 2005 m. – Krokuvoje ir Oboruose (Lenkija); bei kaip festivalio dalyvis Banska Štiavnicoje (Slovakija). 

    2000 m. sumanė ir iki šiol organizuoja dailininkų neprofesionalų sambūrius, vadinamus "Maskoliškių meno frontu". Natūralioje buvusio tvarto erdvėje įkūrė "Tvarto galeriją". Fotografuoja lauko išvietes, šunų būdas bei kopėčias. Surengė 4 konceptualiosios fotografijos parodas "Filosofinės būdelės – išvietės". 

    Vedęs, turi dukrą. Gyvena Vilniuje. 

    “... Naujasis barbaras, kurio venose kunkuliuoja juoda pirmykščio žmogaus limfa. Brutalus žvėriažmogis, į seilėtą skiemenį atsakantis tūžmingu urzgesiu. Laukinis vandalas, besišvaistantis kuoka ir falu, švytintis išvamų fosforu. Taip, iš visų kultūržmogių renkuosi gyvybės artileristą D. Gintalą...” (Castor & Pollux/ Šiaurės Atėnai) 

    Bibliografija: 

    Angis: eilėraščiai. - Kaunas: Nemunas, 1997. 
    Libretas roko operai "Žuviaganys" (premjera įvyko 2004 m. Alytuje). 
    Libretas muzikiniam spektakliui pagal G. Orwello satyrą "Gyvulių ūkis" (premjera numatyta 2007 m. Vilniaus Jaunimo teatre). 
    Boa: eilėraščiai. - Kaunas: Kitos knygos, 2007. 

    Sudarė: 

    Poezijos pavasaris, 2003: poezijos almanachas. - Vilnius: Vaga, 2003. 
    Žiema ir mirtis: poezijos almanachas / kartu su Žilvinu Andriušiu. - Vilnius: Žuvėdra, 2005. 

    Vertimai iš prancūzų kalbos: 

    Marco Fontanos, Jean-Michel Maulpoix, Henri Michaux poezija. 
    Amélie Nothomb. Alkio biografija: romanas. - Vilnius: Alma littera, 2005. 
    Amélie Nothomb. Baimė ir drebėjimas: romanas. - Vilnius: Alma littera, 2005. 
    Guy Debord. Spektaklio visuomenė: socialinė psichologija. - Kaunas: Kitos knygos, 2006. 
    Paruošė spaudai prancūzų poeto Blaise Cendrars poemos "Pasakojimas apie Sibiro ekspresą ir mažąją Žaną Prancūzietę" vertimą. 

    Nuorodos: 

    www.tekstai.lt/tekstai/gintalas/index.htm



    Dainius Gintalas
    Eilėraščiai


    nepateisinamo išrišimas : dvi aukos
    kolibriai
    įsiūtis : mirtis pasiima ne tuos todėl pasaulis alkanas
    holofernas : matyti pasaulį 
    drakula : naktys ir dienos 
    procesas
    savasties saugojimas: gražiausias žaidimas yra žaidimas su savimi 
    apie gero poeto knygą





    plutonas

    "plumbum, ferrum, et omnia nigra e fetida"*
    kolboj rašau aš ant medžio ausies
    kurioj nebeliko jau kaulo pėdsako jokio
    darbuojuosi dalgiais baltais kirminais
    jie landžioja tuneliuos balsių jie raitos
    ir kalbą iš jos vidurių pamažėlei čiaumoja

    giedojimų pusbalsiuos slepiasi mylimos
    laižosi kojas pėdų pirščiukus
    ant sužeisto gyvulio kloja
    ir pieno liūtis - jos pasiutusios varlės -
    prieigas vyrams šernams ir šunims
    kvatodama naktį užstoja

    ką pieno lašeliuos girdžiu tai pėdsakais
    lyja šiltos būtybės labinas glaustos
    šnekina gundo tačiau nesižioja
    ir "camelos nigros, porcos, simias, ursos,
    canes et gatos"** supa mane
    ir ratu susigūžusį visą apstoja

    ir kliurksinčios akys išminkytos irklais
    vaginos plečiasi sėlina lūpomis karvių
    neva atsargiai paliečia koją
    dabar tai nueisiu toli jau sultys paduotos
    pėda jau sūri tiktai ar paims
    gumbais apsikrovus kanoja

    el pájaro kvykia tamsos raumenims
    gauruotos jos rankos į gerklę nusvyra
    ir skiemenio kilpa pamoja
    dar spardytis bando dugnuos gemaliukai liesi
    bet juokias ir ryja išalkęs drakonas
    francesco de goya

    * lot. - "švinas, geležis ir visa, kas juoda ir dvokia"
    ** lot. - "juodieji kupranugariai, kiaulės, beždžionės, lokiai, šunys ir katės"





    deganti žemė: laukiamas pašnekesys

    dešine ar kaire
    kaip kam patogiau
    visi gi darom tą patį
    ir nereikia kviesti
    jokio tomo de torkvemados
    kad jo bendrai imtų
    traiškyt pirštus
    kvosdami prisipažinimų
    sudarius sąjungą su sukubais

    juk viskas čia yra vienatvė
    ypač geiduliai
    slepiantys savąjį vardą
    tykus purvo bučiavimas
    ir klausymasis paukščių
    atlošus dangun
    praskaidrėjusią galvą

    įdomu kada gi pirmasis
    infarktas ims draskyt
    kranklio nagais
    širdies skilvelius

    ar tada reiks būt
    tykiam ir šaltam
    kaip akmeniui
    minkštoj žemėj
    o sulaukus dainos
    vėl imt švilpaut
    ir lėkt ten kur liepsnos

    o dabar po kojom
    muilas ne sniegas
    sprangiai ryjamos seilės -
    žiūrėk gal kokią rupūžę išrysiu -
    vis gyvybė pasauliui
    nors didžiojo inkvizitoriaus šmėkla
    pavirtus juoduoju gandru
    tykos ją mirtinai
    užkapoti

    bet turiu ir aš snapų
    o vienas švelnus stebuklingas
    jo žirniai - sidabro
    - vaizduotei sparnus!-
    ir jie žudo
    arba imas kūrybos

    kryžiai tuomet čia leipsta
    lyg vaškas
    man pačiam kaip laužui įkaitus

    ateisi gal pasišildysi
    tomai didysis iš galingos dangaus karalijos
    ir priglaudęs rankas prie liepsnos
    apsakysi

    kaipgi pavyko tau
    nors iš vieno pasmerktojo
    išraut jo paties laužus






    nepateisinamo išrišimas : dvi aukos

    budelis su aukso sparniuku
    šypsosis tau ir tu šypsosies
    prasitarei žaidei su berniuku
    tampei jam už čiuplutės nosies

    jo džiaugsmo ašarą žolėj aukštoj
    liežuviuku sakei nušluostei
    ir kaip gibonas apvijai jį tuoj
    dusindamas plaukuotų rankų klostėj

    kaip staugė jis tik vienas tu žinai
    kaip ištempė lyg debiliukas savo veidą
    tik jo akių juodumas amžinai
    ant tavo sielos kapo nusileido

    dabar kol gyvas čia esi visai ramus
    išmetęs pagaliau ant pievų sunkų velnią
    gali dabar ir melstis net už mus
    kinkuodamas ties veidu siaubo ranką švelnią

    dabar tave paglostys ir mintis švelni
    ne gimusį bet pagimdytą smarvėj vaiką
    kaip tostą savo šypseną keli
    ir budelis tau šypso : šitaip mirti sveika







    kolibriai

    jie iš tikrųjų nieko nepasako
    glostydami paeiliui
    savo ilgauodegėm
    išvirtusias kaip žarnos
    moters lūpas
    kuri sėdėdama
    ant sofos
    kojom apkabindavo
    iš gatvės atvilioto
    berniuko kaklą
    ir įsakydavo
    liežuvėliu suteikti
    jai didžiausią
    malonumą

    nes kojos tai smaugliai
    berniuk
    todėl pateliuškenki
    sparniuku balutę

    ir teliuškenimai
    tos čiulbančios bangelės
    pro geležinį
    skardų juoką jos
    išnešdavo į sutemas
    gerklinį riksmą
    atimdamos jai nuovoką
    ir atsargumą

    tai tapo pražūtim
    kartu ir laime jai

    todėl ji vieną kartą
    nepajuto nei ginkluoto
    vyro įspėjančių šauksmų
    nei kulkų druskos
    įsiėdusios
    per standžią odą
    į jos kraują
    nei skausmo
    drebančiom lavono rankom
    apčiupinėjančio
    jos juodą širdį
    prieš paskutinį dūrį
    nykščio nusmailintu nagu

    tiktai susmukus veidu jai
    ant žemės
    kolibriai teieškojo savo džiaugsmo
    o berniukas lyg niekur nieko
    tylomis stebėjo
    paukštelius

    kurių netyčia vienas
    perbraukė jam uodega
    per lūputes

    vėliau jis niekam nieko nepasakė







    įsiūtis : mirtis pasiima ne tuos
    todėl pasaulis alkanas

    smuikas prigėręs neapykantos hurluberlu*
    juodas prakaituotas smuikas
    drūtas šėtoniukas
    plėšiantis nuo namų stogus
    skalpų miesčioniukų skalpų geidžiantis

    nesutramdys jo nė išganingasis vivaldi
    nė mano romusis gorila
    nuplikusią mergaitę
    mano kraujo pelkėj
    nuo siauraminčių apkabinęs

    smuikas prigėręs neapykantos hurluberlu
    juodos aštrios stygos
    vėjo siūlai cypiantys
    kirčiai kad vaitoja ąžuolai
    per gulbių kaklus šienauja
    ir krisdami jie raitosi gyvatėmis
    mano kraujo ežere

    juodas prakaituotas smuikas hurluberlu
    dumbluose gimęs vėjavaiki
    nu ir drūtai pašiauši bangas
    mano kraujo jūroje
    kurioje įsiutusios moterys
    murkdo kaprizingus savo vaikus
    kuo daugiau jų sumurkdo
    tuo jaučiuosi sotesnis

    pasaulis visuomet laukė protingos aukos
    o dabar jis be galo alkanas

    * hurluberlu - pranc. vėjavaikis







    holofernas : matyti pasaulį

    tik neregėdamas
    būčiau viską suuodęs
    - - - - - - - - - - - - - - - - -
    o tada pasielgęs su tavim
    kaip su kokia
    liucija ar agota -
    nupjovęs tas prakeiktas
    kraują paralyžiuojančias
    vynuogių kekes
    ir tik po pergalės
    šventai pasigėręs
    nuo jau spėjusio prinokti
    saldžiausiojo vyno
    - JUDITA -
    - - - - - - - - - - - - - - - -
    tik neregys galėjo
    nuvest visus į šlovę
    nes akys pasmerkė mane
    didžiausiai gėdai
    kurią išsinešė maiše pas žydus
    taip iš prabangaus šilko
    ir neišplukdyta
    gražuolė pabaisa
    prarijusi mano sielą
    su ja ir budrumą

    dabar suprantu
    budrumas
    tik neregiui skirtas

    betulijos aikštėj
    nuo spyrių spjūvių
    visas susiplakiau į košę
    išskydo ir manoji armija
    pamačius palapinėj
    mane begalvį
    ir ne jahvės išsigandę
    pasileido paskui savo riksmą

    o mirtingosios žydės
    kuri dviem kardo kirčiais
    išvaikė dešimtis tūkstančių
    asirų

    ir šitaip prajuokino istoriją
    kad jinai
    taip ir nesugrąžino
    mūsų valstybės






    drakula : naktys ir dienos

    ir keliauju pas moteris
    kurių krūtys kraujuotos
    ir burnos kraujuotos
    ir mano kietas laukų
    kukurūzas
    virpa tarp dviejų akmenų
    ir taikosi šauti
    į virš jo pakibusį
    baltąjį veidą

    ir šnypšdamas šiepiasi jis
    ir spindinčios iltys
    kukurūzą palietusios
    iškart sušvelnėja
    ir jas be vargo
    pralenkia lūpos

    aš seilių upėm keliauju
    girdėdamas gomurio būgnus
    pas gerklėj įstrigusią nuodėmę
    ir lyg ašaka ja perveriu venas
    nešventintas mūsų saldume

    bet prašvinta laukai
    ir šuoliuoju namo
    iš savęs ištaškęs žaibus
    lyg peilius juos susmaigstęs
    į raumeningus moterų kūnus
    kurios šnypščia dejuoja
    o išsilaižiusios moja
    vėlei atlėkti

    ką sugrįžęs ištarsiu
    įtūžusiai vėlei rutinos
    mano karsto tyla
    galanda jos ašmenis

    aš regiu kaip žegnojasi
    mano likimas
    bet prie kryžiaus
    priprasti nemoku -

    geriau jau paspringt
    česnaku






    procesas

                                                   Gintarui Palemonui J.

    rupūž kaip širdį knaisioja ugnies šerniukas
    ir drebanti ranka užtaško kraujo dažą
    ir kūkčioti pradėjęs drobės veidas sukas
    į tamsą bet vis rėkia maža maža maža

    ir troškuliui ranka paleidžia naują smūgį
    jei reikia še akies šviesos ir še tau juoko mėlio
    per visą mano širdį ir per visą mano ūgį
    prikritę per akis audros ir karšto smėlio

    ir jį bandau išbert per savo juodą kraują
    kratydamas rankas mojuodamas kaip vėjo dalgiais
    per upės dugną braukdamas per dumblą sraują
    kad pasibelstų jie tarsi marguolių alkis

    ir šliaužtų tie paveikslai šnypšdami per mano pievas
    ir sėlintų lėtai prie dūkstančio ugnies kiauliuko
    ištryškus nuodui vėl kvepėti imtų ievos
    ir džiaugsmo prilašėtų bent perpus stikliuko





    savasties saugojimas:

    gražiausias žaidimas
    yra žaidimas su savimi

                                            Valgyk savo šokoladą, mergaite,
                                            Valgyk savo šokoladą!
                                            Paklausyk, tame šokolado gabalėlyje nėra jokios metafizikos.
                                                Fernando Pessoa

    gink savo šokoladą mergaite
    kurio spalva nusidažys
    tavieji speneliai
    o gimdoje
    įšvirkštos velnio seilės
    privers tave viaukčioti
    vidury baltos gatvės
    po balionais apkarstytais
    medžiais

    tasai oras kuriame
    plaikstos jų spalvos
    kaip kirminai šiurena
    ūsai virš nervingai
    sučiauptų lūpų
    tau yra juodas ir slogus
    kaip kalėjimo vienutė
    ar bulvių priverstos
    žeminės

    gink savo šokoladą mergaite
    įsikabink savo biriais
    dantimis į jo tamsią plytą
    ir eidama šaltom akmens
    gatvėm glausdamasi
    prie ledinių mūro sienų
    dar nekalenk
    kaip automatas
    kol nieks neartėja
    grėsmingai

    bet šokolado niekam neatiduok
    ir neskubėk jo nuleisti
    savo kloakom į skrandį
    tai jis yra daina ir duona
    kurie kažkada labai pravers
    tavo paskutinėj vakarienėj

    o pasiekusi brandą
    turėsi pati žinoti
    ką reikia su juo daryti
    tau bus bloga nuo visų
    įmintų paslapčių
    jos atrodys tokios
    nuobodžios
    kaip papuvę rudens
    vaisiai

    todėl didysis saldumas
    bus pastovus
    ir neišsenkantis
    tik žaidimuose su savimi pačia

    su sąlyga
    jeigu nepardavei niekam
    savo šokolado






    apie gero poeto knygą

    net ir baisiai susukus
    vidurius
    jos nepaleidau iš rankų 



    ___


    POEMS DAINIUS GINTALAS


    Spring

    such an intense thaw
    waters with such deep teeth
    they even gnawed through graves
    and having palms so strong
    they lifted coffins out of the earth 
    and crushed them 
    releasing the recently buried 
    into the city’s rivers
    dozens of calm, majestic corpses
    began to swim through the streams
    like gondolas
    turning into side-streets
    diving through doorways
    calling on courtyards
    with their eyes closed
    they swam into stores
    and bought nothing
    sometimes just barely
    rubbing shoulders
    hips heads
    without fuss or fighting
    gossip or caress
    calm and proud
    like boats stuffed with bones
    they sailed their own way
    through unheeded traffic signs
    or still blinking lights
    calm and proud
    liberated by the waters
    from dark narrow rooms
    they swam and they swam
    like beds escaped from home
    dressed in the dark suits of sleep
    their strange pyjamas
    on which mice and rats
    roused by waters
    had already clambered
    angry and ruffled
    for it hadn’t been time 
    to run from basements yet
    into the great outdoors
    but given a minute’s rest
    they sat calmly
    lifting their haughty heads
    as if struck with the thought:
    it’s time to see the world after all
    time to see the wider world –
    “we are sick of
    those same old holes and burrows 
    the same food
    those same old snores and screams 
    from the other sides of ceilings and walls
    those nose-numbing farts
    so now, how splendid it is 
    that this flood is upon us
    or fuck-all we wouldn’t 
    have gone out at all”






    Huffin’ Rag Blues

    Cornelia blows up supermarkets, exterminates
    parasites, refuses lunch with Maria Callas...
    shivers with boredom, wraps a bra
    on her ankle...             

    William Levy


    a schooner white as clouds
    slides across the smooth surface
    sliding so silently so dully
    that you want to stamp and scream

    go Stapleton go
    lick the hides of all those philistines
    up to their ears in poo
    but smiling like rainbows

    go Steven go
    chew up all their pearls
    hone your teeth with files
    pound them into green porridge
    and feed it to those rainbows

    am i still a wandering man?
    or just a poodle smothered by family matters
    with a well-combed groin?

    give me your Scythia
    the dust of the wind sifted in sun
    all the Bulgars Khazars Huns
    Pechenegs Nogais Sarmatians
    give me your Bessarabia
    your mad mermaids of the Prut
    riding on the whacked-out hippopotamuses
    of the Dniester

    go Stapleton go
    drive from me the piss-soaked fool
    let the cage-swallowing parrot sing
    Diana Rogerson
    feed her the whip i want her feather
    to poke myself and write letters with blood
    to all the coolest people
    to European Union psychoanalysts
    so that they would peel out of my chest
    the sprouting mandrill tooth 
    for which i can never find pliers
    writhing like a worm
    even though everyone says O how good you look

    go Steven go
    drive from me the lover of soft sofas
    cowering hiding 
    behind a curtain of thick smoke

    once in the very heart of the action
    life turned down my flame
    darkening my mind and strength
    weighing me down with horrible invisible dumbbells
    but one night i dreamt a three-headed angel
    and ran outside and began to bark at the cross:
    domines canes, domines canes...
    ceaselessly: domines canes, domines canes...

    the police and an ambulance came
    the police cut me into pieces
    and the ambulance sewed me up

    i lost a little weight after that
    it seems they left out some parts
    unnecessary ones but i felt something
    was lacking in my brains as well

    go Stapleton go
    fire me up in a shameless rage of blood
    i want to dance with Cybele’s eunuchs
    with Gadafi’s female jihadist bodyguards
    with pornolilies and provincial shop girls
    beating out the rhythm:
    bunga bunga Silvio, bunga bunga Gadafi
    bunga bunga Silvio, bunga bunga Gadafi
    bunga bunga ay bunga, bunga bunga
    AY!

    let zen marry the border guards, i say,
    maybe contraband will cross more smoothly
    let tired uncle Bribery finally take a rest
    O world, O giant counter, dance and laugh
    and you too, Lithuania, bowing
    in the dirt

    bowing in Danish pigpens
    in the stalls of fattened shopping malls
    where preservatives oink and flavorings squeal
    and then a billion cancer cells smack their lips

    they even penetrate innocent bodies
    and never repent
    so let’s fish out all those sluts with nanopriests
    and nanodogs: bunga bunga – domines canes...
    bunga bunga – domines canes...
    BOW WOW!

    i want to become a shaman monster
    whose tongue will crumble into a billion little tongues
    that will lick up all the sluts like pollen
    and drink the mead of satisfaction
    AH!

    go shaman go
    drive the angry spirits from the innocent
    with psychedelic waves
    wash your laughter from the innocent HIV
    ZHIVITE S MIROM: pronounce with a terrible accent
    and make a Baikal seal laugh
    as it readies itself to dive into the clearest
    waters of the world

    O world, clearest crystal, you are raped
    everyday by beasts of prey
    splashing their black sperm
    anointing their fat with palm oil
    and sticking their kilometer-long drills everywhere

    drilling and drilling, drilling and drilling
    until one day with no anesthetic
    they will drill through the teeth 
    of the sleeping apocalypse 
    covered with earth’s mantle

    and then there will be a bunga bunga

    but let’s not worry for now
    just admire the rainbows and schooners
    let the beer bottle and lotus shepherd us
    so that the whole body is pierced 
    by a great OM

    so what if it is spoken by 
    A HEAVY SIGH






    confessor

    insuppressible i hoot
    squawk steal off to marginal lands
    wandering with fears apprehensions
    cowering

    and i always meet your black
    glossy feathers 
    corvus corax

    i soar along with coffins
    thousands of coffins
    riding their ends like Scythian steeds
    over the Pontic steppe
    solitary on a thousand powerful steeds

    or i sail them like ships
    over the lakes of Dzūkija
    a solitary dark silhouette
    over the deep lakes

    or lie in them like beds 
    in the halls of Beynac castle
    whispering to haughty duchesses
    with perfumed lungs

    it’s you who will croak them up
    corvus corax

    an insuppressible wanderer
    with bulging orange eyes
    i kiss the darkness
    and smack into the light
    whose bony fists
    knock on my strange –
    to put it mildly – visions
    which hiccup and twitch and moan

    better – the darkness 
    corvus corax

    the frightful darkness
    that swallows me
    and swallowing consoles
    saying i’m not the damndest

    i’m a watchman of the city of travelling coffins
    with raggedy clothes
    and shabby thoughts
    from which garbage dumps grow
    inside me

    through which you rummage 
    corvus corax

    through which you constantly rummage 
    wanting me to insuppressibly 
    scream out
    all my schadenfreude
    my lack of love
    my injustices to the weak
    and my betrayals 
    so that i would spill the sweat of shame
    like some kind of sulphuric acid bath

    but you know quite well – it’s all in vain
    corvus corax

    if i admit everything i become sedentary
    like the man of sorrows hanging in the churchyard
    like a wandering flea under the fur of one dog
    like the doldrums smelling of sweet perfume

    i am burned by what i don’t confess
    and it becomes a fuel that fills me
    for my wanderings with the colony
    through the endless reaches of night

    don’t you know – only death
    will give the gift of confession
    corvus corax

    one night my entire armada of coffins
    will settle on a lake in Dzūkija
    – on Big Lake –
    with big bitterns
    as sentries –
    and there will reign such silence

    that with the echo of my last
    heartbeats
    you will hold
    your breath out of respect

    and then your beak
    will save my body

    building a nest from my bones
    you won’t be able to believe
    how hollow they are –
    like yours
    corvus corax

    the wind 
    will whistle through them 
    with the voices of all the birds
    pouring ceaseless secrets
    into your ear

    you’ll nod your head along
    stripping me to the last little bone
    and then make the sign of the cross 
    with your powerful beak

    you are the only one
    i trust
    corvus corax

    i want relief
    so badly –
    even if it comes afterwards
    my black priest





    devotional mantra

    the marsh marigolds have bloomed – i am your animal
    the heart dives into the snow – i am your animal
    the thighs of everyday life grip so tight – i am your animal
    and it’s tight between the drawers too – i am your animal
    the family is a comfy mental clinic – i am your animal
    you caress me and jump away – i am your animal
    a blue bump rises between us – i am your animal
    festering from your reproofs – i am your animal
    a damper on our desire – i am your animal
    in quiet prayer on the pew – i am your animal
    when my wallet is under the weather – i am your animal
    neither drunk nor an angel – i am your animal
    even as a eunuch – i am your animal
    smelling of weakness – i am your animal
    even if you turned me in to the pawnshop – i am your animal
    blubbering like a babe – i am your animal
    on the floor with a wet rag – i am your animal
    when you sink me into hopelessness – i am your animal
    bubbling up IN YOU – i am your animal
    dissolving like sugar IN YOU – i am your animal
    when you cut yourself and lick – i am your animal
    you feel – the sweetness of your blood






    not like vegetarians

    i need to somehow yap it all out,
    stutter, regurgitate, speak about

    how i don’t fit into my family
    how i’m flogged with whips of fire
    by my amazon
    and I don’t always know what for
    how i squirm
    like an idiot worm
    slobbering over the furniture

    how i go from pain to pain
    how i slither from love to love
    wanting to kiss everyone
    like some hopelessly kind samurai
    a drunken dog in a way

    better to be a bad poet
    and a good father, my son
    better to be a rough poet
    and a gentle father, my daughter

    forgive me that sometimes
    i can’t find room in our cage of bones
    raving like an allergic man
    whose skin is a sick insuppressible cynic
    dancing with chairs unto madness
    embracing sofas
    speaking to the undersides of tables

    i sneak into shadows as you ride home
    like a bat out of hell, my amazon
    I hide in my imagination
    à la deviantART de Bernard Cornelis

    weakened unto horror
    deranged to the roots
    i try to walk through walls
    so that no one hears
    so that no one sees

    then Fratres bangs into my ears –
    give me hope
    and calm strength, Arvo Pärt –
    in front of my eyes – Egon Schiele’s ghosts –
    the world tears, and needles don’t sew
    but poke and poke and poke

    i want to be a hard cliff face, my son
    i want to be a clear well, my daughter
    i want to be your beloved, my amazon
    less whipped
    less prone to tear

    i don’t know what to be in this meat grinder of love:
    the tenderness of ground meat for burgers
    that you will push away
    or scraps of meat for beef stroganoff
    for which you will go wild

    forgive me that i am almost all yours
    understand that i am truly
    more than all yours

    every cell in your body turns me on
    my amazon
    your every blow kills me
    my love

    are you not sorry for the death of love?
    is love’s death sweet to you?

    thank god i’ve got the gift of resurrection
    something i picked out at the shrine
    thank god i am immortal
    because i’m crazy weak

    better to be a weak poet
    and a strong father, my son
    better to be a screaming poet
    and a listening father, my daughter

    i want to be screaming, ground up
    with you profaned, my amazon

    anointed by your saliva
    blessed by your kisses
    buried in your fury
    renewed in your smile

    because you and i are one
    because you and i are in this meat grinder of love
    that snarls like the wolf’s insides

    it is worth being happy after all
    that we don’t look at each other
    like vegetarians



    Author's notes on "Huffin’ Rag Blues":

    Steven Stapleton: founder and leader of the experimental music group Nurse with Wound
    Huffin’ Rag Blues: an album of the aforementioned group, the gift of which I am grateful to Salias Noizas
    Diana Rogerson: vocalist and wife of Steven Stapleton, also working with Nurse with Wound
    Bunga bunga: a term invented in the Italian and Western European press to describe the parties and orgies of Silvio Berlusconi and Muammar Gaddafi

    Author's notes on "Confessor":
    Corvus Corax: the common raven
    Big Lake: another name for Daugų lake, which really is big

    Translated by Rimas Užgiris

    http://vilniusreview.com/poetry/122-dainius-gintalas








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    DIANA MARCELA GONZÁLEZ

    Diana Marcela González (Bogotá, Colombia). Es Ilustradora, ensayista y poeta. Insobornable fanática de la saga Star Wars ha tomado talleres de poesía en la Casa de Poesía Silva. Estudios en Ciencias Sociales, Trabajo Social, investigaciones sobre patrimonio cultural Inmaterial. En Mayo 2016 Primer puesto en el concurso de ensayo crítico en el marco del II Encuentro Internacional y VII Institucional Ciencias Sociales con el ensayo titulado: Qué significa construir pensamiento crítico en América Latina hoy, en septiembre de 2016 participa en el 7MO Salón de Ilustración Imagenpalabra con la pieza Le Pequines Fantôme en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

    http://circulodepoesia.com/2017/04/poesia-colombiana-diana-marcela-gonzalez/




    La poesía de John Coltrane

    Por las calles de Harlem y de Haight-Ashbury se extiende el espíritu
    de tan hermosa libertad que es ofrenda y entrega
    lo más semejante a la muerte.




    Acknowledgement

    Se sirvió del jazz para hablarnos de la destemplanza del  tiempo
    del camino hacia el milagro.
    sus acordes se elevaron para alcanzar el amor supremo
    su izquierda, la sangre que corre por un saxofón místico, frenético
    que florece en luz, en fuego, en amor,
    que a los mares impone el mantra de su voz, evitando el hundimiento
    adentrándose en la máxima perfección de lo divino.




    Resolution

    Como el profeta iluminado que desciende de la montaña
    recibe por revelación toda la música
    su propósito
    mantener encendida la tea de la vida
    Impone un ritmo cósmico: Improvisaciones eternas,
    Rompe la línea de la temporalidad de las alas del pájaro en el vuelo que es su sonido.
    Con la esperanza de subir al cielo,
    hizo del jazz
    acordes estridentes
    hojas de sonido  que rasgan el universo
    vibraciones inexorables
    que  sacuden al firmamento conmovido.




    Pursuance

    Errante, horadando el fulgor del mundo en los montes arcanos
    Derribó estructuras para adentrarse en las laderas infatigables
    de improvisaciones que son semejantes
    a la espiral de fuego.
    freejazz
    Para ampliar el horizonte de la vida
    De tal forma que el vuelo sea mayor
    de alas de águila
    de rayo infatigable que es rosa del sonido.




    Psalm

    Bajo su saxofón, todo
    Plegarias que suben, sonidos hondos, fundidos
    Furias insospechadas
    de astros, de cielo.
    Su saxo se alza y observa al creador del alma
    Crece
    de luz, vuela.
    Ha encontrado la unidad que es poema
    Poema que es jazz.





    En Nombre de la Miseria

    Fue hombre con la facultad y la potestad del arte,
    Poderoso Charlie Bird Parker
    La locura siniestra y agazapada en un oscuro pozo le encontró,
    Será porque era un maestro con un saxo de plástico y  solo con el caos de la  improvisación.
    En todo caso hablo en nombre de la miseria,
    de la pequeña miseria que al final trituro los huesos de su vida,
    Y aunque en Nueva York encontró el esplendor de su carrera,
    la locura diestra como los ejércitos del implacable corso
    hasta allí lo siguió y colgó en la horca de los días solitarios.
    Bebop
    Las  poderosas notas agudas de sus acordes,
    Serán porque quiso corregir con intensas progresiones armónicas
    La durísima opacidad del mundo.
    será porque sus obras existieron solo para el futuro.
    Será porque hizo una larga fila en las puertas de la muerte,
    Será porque quiso ser vencido que invoco a la heroína que lo acompaño toda su vida.
    Un quemado Prometeo visitado por negros cuervos que le susurraron antes de obligarlo a
    suicidarse:
    -No tiene caso, la miseria nunca terminará  –
    y se lo hicieron creer, y lo forzaron a repetírselo,
    más no lo consiguieron.
    Esta frase maldita quedo como símbolo
    del soberbio pájaro que venció a Dizzy  Gillespie
    De la personalidad hundida y frágil,
    del perseguidor de Cortázar.
    será porque era divino,
    Que con la habilidad de sus obras nos dejó como obsequio a la posteridad
    las melodías más hermosas que el entendimiento del jazz haya llorado.
    Será porque era sublime,
    Que en nombre de la miseria hizo de la sordidez de las esquinas del ghetto
    y las habitaciones paupérrimas una obra purísima y honda de belleza.





    Cartografía

    Si mi vida fuera un mapa donde estuvieran trazados los ríos y las llanuras con los poemas de Federico García Lorca no me aterraría levantarme cada mañana,
    La sombra de la vida se alimentaria del susurro de los gitanos que cantan en las noches
    – el poeta no ha muerto-,
    Si  mi vida fuera un mapa de la poesía de Lorca,
    tendría una casa grande habitada por cinco hermanas, una luna de sangre que iluminaría el patio,
    Calles cargadas por los recuerdos de la guerra que un poeta quería olvidar en Nueva York.
    Si los días de mi vida estuvieran hechos de flamenco y duende,
    laberintos de poesía habitarían el poema en las noches
    Si los poemas de la noche habitaran las horas con cartografías de flamencos eternos y no con fusiles oxidados…
    -La Poesía  tendría el poema-,
    -La poesía tendría al poeta-.










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  • 04/25/17--01:55: MARK WUNDERLICH [20.109]

  • Mark Wunderlich

    Mark Wunderlich nació en Winona, Minnesota y creció en la ciudad rural de Fountain, Wisconsin. Asistió al Institut für Deutsche Studien del Concordia College y más tarde a la Universidad de Wisconsin, de donde recibió un BA en Literatura Alemana e Inglés. Wunderlich obtuvo una Maestría en Bellas Artes de la Escuela de Artes de la Universidad de Columbia, donde estudió con JD McClatchy, William Matthews y Lucie Brock-Broido, entre otros. 

    El primer libro de Wunderlich, The Anchorage, fue publicado en 1999 por la University of Massachusetts Press y recibió el Lambda Literary Award. Su segundo libro, Voluntary Servitude, fue publicado por Graywolf Press en 2004. Un tercer volumen de poemas titulado The Earth Avails, fue publicado en 2014 y recibió el Premio Rilke 2015 de la Universidad del Norte de Texas. El libro es actualmente finalista para el Premio Kingsley Tufts. Ha publicado poemas individuales en The Paris Review, Yale Review, Slate, Tin House, Poetry, Ploughshares, Boston Review y otros. Su trabajo ha sido incluido en más de treinta antologías y ha aparecido en NPR's All Things Considered. Su trabajo ha sido traducido al italiano, al búlgaro y al sueco. 

    Como profesor, Wunderlich ha enseñado en los programas de escritura de posgrado en la Universidad de Columbia, el Sarah Lawrence College, la Universidad de Ohio y la Universidad Estatal de San Francisco. Ha impartido cursos de escritura y literatura en la Universidad de Stanford, Barnard College y Stonehill College. Desde 2003 ha sido miembro de la Facultad de Literatura en el Bennington College en Vermont, donde también sirve como miembro de la facultad central en los Seminarios de Graduación. En 2012 fue nombrado Director de Poesía en Bennington, una serie de lecturas en el campus, conferencias y residencias cortas de prominentes poetas estadounidenses e internacionales. Es miembro de la facultad e invitado regular del programa de escritura de posgrado en la Escuela de la Universidad de Columbia de las Artes, División de Escritura. 

    Wunderlich es receptor de una beca de Wallace Stegner de la universidad de Stanford donde también sirvió como conferenciante de Jones. Recibió dos becas del Centro de Trabajo de Bellas Artes en Provincetown, así como becas del National Endowment for the Arts, del Massachusetts Cultural Council y del Amy Lowell Trust. También es el ganador del Premio de escritores en el trabajo, el Premio Jack Kerouac y becas de la Conferencia de Escritores de Pan de Pan y la Colonia de MacDowell. En 2012 recibió un Premio Editor de la Missouri Review y también fue seleccionado para una residencia en el Arteles Creativity Center en Hämeenkyrö, Finlandia. En 2014 fue miembro de la Fundación Civitella Ranieri. 

    Como Administrador de Artes, ha trabajado para la Academia de Poetas Americanos, la Sociedad de Poesía de América, Poetas y Escritores, el Centro de Poesía de la Universidad de Arizona, donde fue Director Interino y la Conferencia de Escritores de Napa Valley. Actualmente preside el Consejo Asesor Artístico de la Colonia Millay para las Artes en Austerlitz, Nueva York. También es miembro de la Junta Asesora de Noemi Press. 

    Wunderlich vive en el valle de Hudson de Nueva York cerca de la aldea de Catskill. 


    El Dios de la Nada

    Mi padre se cayó del bote.
    Su equilibrio había estado fallando por un tiempo.
    Había ido en el bote con su perro
    cazador de patos a un pantano, cerca de Trempealau, Wisconsin.
    No había nadie cerca,
    excepto por el nervioso granjero que limpiaba el desagüe en el establo
    –sordo de un oído por culpa de años junto a las máquinas–,
    y que estaba casi a un kilómetro de distancia.
    Mi padre se cayó del bote
    y el agua se arremolinó a su alrededor, llenó
    sus vadeadores y lo arrastró hasta el fondo.
    Descendió en un agua rala como un mal café.
    El perro se lanzó al agua,
    creyendo quizás que era un juego.
    Debo corregirme –los perros no piensan como nosotros–,
    ellos reaccionan, y la reacción del perro
    fue nadar alrededor de la cabeza de mi padre.
    Esta no es una historia tranquilizadora
    sobre un perro que ladra para pedir ayuda,
    o que chupetea la cara de mi padre para animarlo
    a mantenerse a flote. El perro finalmente se cansó y nadó a la orilla
    para olfatear entre la hierba, disfrutar su nueva libertad
    de los cuidados de su amo,
    indiferente a la situación de mi padre.
    El agua estaba fría, eso lo sé,
    y mi padre siempre había sido friolento.
    Que él estaba muy frío es una certeza, aunque
    nunca le he preguntado sobre este suceso.
    No sé cómo logró salir del agua.
    Creo que el granjero salió a buscarlo
    después de que mi madre lo llamara apurada y condujera
    hasta la granja después de que mi padre no regresara a casa.
    Mi madre me contó de este suceso en voz baja,
    tapando con su mano el teléfono e intercalando
    divertidos non sequiturs para no ser escuchada.
    Admitir la enfermedad de mi padre
    habría provocado la ira del Dios de la Nada,
    que llega corriendo cuando escucha una voz temblorosa
    para barrer al débil con su aliento sin amor, helado.
    Pero ese dios había sido llamado antes,
    durante una época en la cual plantó una semilla en el cerebro de mi padre,
    que creció, congeló su lengua,
    le robó su equilibrio.
    El dios estaba ahí cuando mi padre cayó del bote,
    susurrando desde una madriguera en su cerebro,
    y fue ahí cuando mi madre, percatándose del momento,
    supo que algo estaba mal. Este dios es un dios frío,
    un dios hambriento, egoísta y con mala vista.
    Este dios tiene la cabeza de un perro.


    Presentamos el poema “El Dios de la Nada”, del autor estadounidense Mark Wunderlich (Minnesota, 1968), en versión del escritor costarricense Gustavo Solórzano-Alfaro. 

    http://circulodepoesia.com/2017/04/poesia-norteamericana-mark-wunder/


    The God of Nothingness

    My father fell from the boat.
    His balance had been poor for some time.
    He had gone out in the boat with his dog
    hunting ducks in a marsh near Trempealeau, Wisconsin.
    No one else was near
    save the wiry farmer scraping the gutters in the cow barn
    who was deaf in one ear from years of machines—
    and he was half a mile away.
    My father fell from the boat
    and the water pulled up around him, filled
    his waders and this drew him down.
    He descended into water the color of weak coffee.
    The dog went into the water too,
    thinking perhaps this was a game.
    I must correct myself—dogs do not think as we do—
    they react, and the dog reacted by swimming
    around my father’s head. This is not a reassuring story
    about a dog signaling for help by barking,
    or, how by licking my father’s face, encouraged him
    to hold on. The dog eventually tired and went ashore
    to sniff through the grass, enjoy his new freedom
    from the attentions of his master,
    indifferent to my father’s plight.
    The water was cold, I know that,
    and my father has always chilled easily.
    That he was cold is a certainty, though
    I have never asked him about this event.
    I do not know how he got out of the water.
    I believe the farmer went looking for him
    after my mother called in distress, and then drove
    to the farm after my father did not return home.
    My mother told me of this event in a hushed voice,
    cupping her hand over the phone and interjecting
    cheerful non sequiturs so as not to be overheard.
    To admit my father’s infirmity
    would bring down the wrath of the God of Nothingness
    who listens for a tremulous voice and comes rushing in
    to sweep away the weak with icy, unloving breath.
    But that god was called years before
    during which time he planted a kernel in my father’s brain
    which grew, freezing his tongue,
    robbing him of his equilibrium.
    The god was there when he fell from the boat,
    whispering from the warren of my father’s brain,
    and it was there when my mother, noting the time,
    knew that something was amiss. This god is a cold god,
    a hungry god, selfish and with poor sight.
    This god has the head of a dog.




    Mark Wunderlich

    Mark Wunderlich was born in Winona, Minnesota and grew up in rural Fountain City, Wisconsin. He attended Concordia College's Institut für Deutsche Studien, and later the University of Wisconsin from which he received a BA in German Literature and English. Wunderlich earned a Master of Fine Arts from Columbia University's School of the Arts Writing Division where he studied with JD McClatchy, William Matthews and Lucie Brock-Broido, among others. 

    Wunderlich's first book, The Anchorage , was published in 1999 by the University of Massachusetts Press, and received the Lambda Literary Award. His second book, V oluntary Servitude , was published by Graywolf Press in 2004. A third volume of poems titled The Earth Avails , was published in 2014 and received the 2015 Rilke Prize from the University of North Texas. The book is currently a finalist for the Kingsley Tufts Award. He has published individual poems in The Paris Review , Yale Review , Slate , Tin House , Poetry , Ploughshares , Boston Review and elsewhere. His work has been included in over thirty anthologies and has been featured on NPR's All Things Considered . His work has been translated into Italian, Bulgarian and Swedish. 

    As a teacher, Wunderlich has taught in the graduate writing programs at Columbia University, Sarah Lawrence College, Ohio University and San Francisco State University. He has taught undergraduate writing and literature courses at Stanford University, Barnard College and Stonehill College. Since 2003 he has been a member of the Literature Faculty at Bennington College in Vermont where he also serves as a member of the core faculty in the Graduate Writing Seminars. In 2012 he was named the Director of Poetry at Bennington —a series of on-campus readings, lectures and short residencies by prominent American and international poets. He is a regular guest faculty member of the graduate writing program at Columbia University School of the Arts, Writing Division. 

    Wunderlich is the recipient of a Wallace Stegner Fellowship from Stanford University where he also served as a Jones Lecturer. He received two fellowships from the Fine Arts Work Center in Provincetown, as well as fellowships from the National Endowment for the Arts, the Massachusetts Cultural Council and the Amy Lowell Trust. He is also the recipient of Writers at Work Award, the Jack Kerouac Prize, and a fellowships from the Bread Loaf Writers Conference and the MacDowell Colony. In 2012 he received an Editor's Prize from the Missouri Review and was also selected for a residency at the Arteles Creativity Center in Hämeenkyrö, Finland. In 2014 he was a fellow at the Civitella Ranieri Foundation. 

    As an Arts Administrator, he has worked for the Academy of American Poets, Poetry Society of America, Poets & Writers, the University of Arizona Poetry Center where he was Acting Director, and the Napa Valley Writers Conference. He currently chairs the Artistic Advisory Board at the Millay Colony for the Arts in Austerlitz, New York. He also serves on the Advisory Board of Noemi Press. 

    Wunderlich lives in New York's Hudson Valley near the village of Catskill. 



    Coyote, with Mange 

    Oh, Unreadable One, why 
    have you done this to your dumb creature? 
    Why have you chosen to punish the coyote 

    rummaging for chicken bones in the dung heap, 
    shucked the fur from his tail 
    and fashioned it into a scabby cane? 

    Why have you denuded his face, 
    tufted it, so that when he turns he looks 
    like a slow child unhinging his face in a smile? 

    The coyote shambles, crow-hops, keeps his head low, 
    and without fur, his now visible pizzle 
    is a sad red protuberance, 

    his hind legs the backward image 
    of a bandy-legged grandfather, stripped. 
    Why have you unhoused this wretch 

    from his one aesthetic virtue, 
    taken from him that which kept him 
    from burning in the sun like a man? 

    Why have you pushed him from his world into mine, 
    stopped him there and turned his ear 
    toward my warning shout? 






    Amaryllis

    after Rilke


    But of all that will fade; on the table is the amaryllis, 
    pushing its monstrous body in the air, 
    requiring no soil to do so, having wound 
    two seasons' rot into a white and papered bulb, 
    exacting nutrition from the winter light, 
    culling from complex chemistry the tints 
    and fragments that tissue and pause and build 
    again the pigment and filament. 
    The flower crescendos, toward the light, 
    though better to say despite it, 
    gores through gorse and pebble 
    to form a throat, so breakable, open 
    with its tender pistils, damp with rosin, 
    simple in its simple sex, to burn and siphon 
    itself in air. Tongue of fire, tongue 
    of earth, the amaryllis is the rudiment 
    of form itself, forming its meretricious petals 
    to trumpet and exclaim.

    How you admire it. How you see it vibrate 
    in the draft, a song it is, a complex wheel 
    bitten with cogs, swelling and sexual, 
    though nothing will touch it. You have forced it 
    to spread itself, to cleave and grasp, 
    remorseless, open to your assignments— 
    this is availability, this is tenderness, 
    this red plane is given to the world. 
    Sometimes the heart breaks. Sometimes 
    it is not held hostage. The red world 
    where cells prepare for the unexpected 
    splays open at the window's ledge. 
    Be not human you inhuman thing. 
    No anxious, no foible, no hesitating hand. 
    Pry with fiber your course through sand, 
    point your whole body toward the unknown, 
    away from the dead. 
    Be water and light and land, 
    no contrivance, no gasp, no dream 
    where there is no head.





    The Corn Baby 

    They brought it. It was brought 
    from the field, the last sheaf, the last bundle 

    the latest and most final armful. Up up 
    over the head, hold it, hold it high it held 

    the gazer's gaze, it held hope, did hold it. 
    Through the stubble of September, on shoulders 

    aloft, hardly anything, it weighed, like a sparrow, 
    it was said, something winged, hollow, though 

    pulsing, freed from the field 
    where it flailed in wind, where it waited, wanted 

    to be found and bound with cord. It had 
    limbs, it had legs. And hands. It had fingers. 

    Fingers and a face peering from the stalks, 
    shuttered in the grain, closed, though just a kernel 

    a shut corm. They brought him and autumn 
    rushed in, tossed its cape of starlings, 

    tattered the frost-spackled field. 




    Gebet eines Ehemannes (A Husband's Prayer)

    You, author of all wonders, 
    shown to us by your many prophets

    and instruments—our own shoemaker's daughter, 
    illiterate and bent, who proclaims from her special chair

    in the meetinghouse, who reminds us to be humble, 
    and not aspire above our station,

    to find beauty in utility, and to beware idolatry— 
    you who chose to provide me with a spouse,

    and a house, a barn and sheds, gardens, 
    a small orchard, a field rich with clover,

    hives humid and speckled with pollen, 
    and who finds the greatest satisfaction

    when we attend to three responsibilities: 
    to be a brother to another, to be a good

    and kindly neighbor, to move through the world 
    with a mate; give me strength.

    From the coolest and boggiest portion 
    of my heart, my worries multiply as spores

    canker the apple leaf. My mate, 
    though weak, is there to help me

    set aside my burdens, if only I could 
    describe them into the space between our pillows

    at night. When thistles spring up in the field 
    of our marriage, when the noxious vine

    twines onto the maple, let us pull it up 
    by its roots. When I gaze upon the gothic script

    tattooed on the young gardener's brown stomach, 
    strain to read it as it moves, remind me

    my own name is written in the mind of another 
    however faint.

    Let that be enough. Let me not dwell 
    on our weaknesses, on our smells, our shedding

    skin and hair. There is a small chalet 
    somewhere on the cool green pasture

    of an alp where we shelter, our heads 
    on the striped ticking, our hands

    barely touching as we sleep.





    A Servant's Prayer

    Oh Tenderhearted, O Kindhearted,
    you who have spared us from eternal servitude,
    by torturing and killing your only child,
    we know what you can do.
    Only you can spare us
    from a world in which the Creature
    presses his stinking hoof to our neck,
    the tyrant who supervises a petty bureaucracy
    rich with oil and other filth, covers his sow-bride's
    fat Bahama-tanned paw with a crust of diamonds.
    You have chosen to keep me in a state
    of service, beholden to a mustachioed czarina
    isolated and confused and grandiose,
    which is, I confess, a trial.
    I beg you, assuage my bitterness.
    Help me to know that this is your will,
    and help keep me from resenting
    those, who despite their meager talents,
    their pettiness and appetite for derision,
    wield power over me. My service here
    though of this world, is not meant for this world
    bent of uglification and strife.
    Part the curtain and let me glimpse
    your gleaming hem.
    Remind me that behind this knotted tapestry
    of tasks and humiliations
    is a shining world that must remain hidden
    so it may remain unspoiled. When Misti
    severed her thumb and wrapped it
    is a swaddle of cloth, afraid to tell management
    lest she lose her job, I glimpsed you,
    there at the pearly bone flush with crimson,
    beautiful and fragile and lit with the pain
    of our kind. At the hospital, she was made whole
    again, though I'm certain she bears the scar to this day,
    though you were secreted, once again,
    beneath the surgeon's arrogant work.
    I am grateful for the power in my body;
    help guard it from poisons, keep my sleeve
    far from the spinning shaft, my skin free from
    tick bites, stray dogs, the mule's twisting
    ivory teeth. Help me keep my strength,
    and practice diligence and mercy,
    like your son, sawing and swinging his hammer,
    walking home on dusty feet
    to a meal someone worked all morning
    to prepare.




    The Earth Avails

    "Taken as a whole, The Earth Avails reads as a remarkably cohesive narrative that can be taken as a kind of spiritual biography of a specific time on earth. Making becomes vital to the poems and their meanings, in other words. And the making involves the poet moving out of the way and surrendering to the subject matter, which makes the poem bigger. The “I” is consciousness, or perhaps greater good, more than it is autobiographical impulse." 

    Michael Klein, The Boston Review
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    Voluntary Servitude

    "If we seek poems that stun us out of our own miseries, Mark Wunderlich's Voluntary Servitude is a book we should turn to. In his first collection The Anchorage , Wunderlich established himself as a champion of the homoerotic, and the certainly homoerotic servitude and domination are at the core of this second volume as well; however, this book reveals Wunderlich as a poet in command of archetypal themes that are much more widely inclusive, archetypes that slither with sensual innuendo but that struke at the core of any dream-haunted reader." 

    RG Evans, The Literary Review
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    The Anchorage

    "Mark Wunderlich's first book, The Anchorage , is a vigorous, necessary attempt to make our words catch up with your changing world: "This is America--beetles clustered with the harvest, dust roads trundling off at perfect angles, and signs proclaiming unbearable roadside attractions." The poems are extravagantly--perhaps I would say fiercely--autobiographical. The self-consciousness with which the poet starts touts the exuberant joys of the promiscuous, almost universal, body and its uncountably possible connections, sometimes violent--"the heaving back, the beard, the teeth at the throat"--and sometimes distanced by being placed in a minority social context, itself set in the geography of the prevailing society..."

    FD Reeve, Poetry








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  • 04/25/17--03:25: LI CHENG'EN [20.110]

  • LI CHENG'EN

    Li Cheng’en, poeta china, escritora, directora de documentales, proviene de la provincia de Anhui, actualmente vive en Beijing y es miembro de la Asociación de Escritores de China.

    La poeta tiene publicadas antologías poéticas tituladas Bianhe, Bianhe (2008), Conciencia en la brisa primaveral (2009), Pueblo Pabellón Alto (2010), el Estanque (2012), el Zorro roba la imaginación (2014), Lámpara de manteca (2014), Cuidar las ideas(2016)y colecciones de ensayos como Niños de la civilización (2008), Escribir es el estudio fotográfica de mi alma (2012) y la Antología de Li Cheng´en (2015, formato en multimedia) y entre otras obras. 

    Ha sido premiada como una de “los diez poetas jóvenes sobresalientes de la China contemporánea” (2011) y ganadora de la medalla de oro ´´la generación posterior´´ de la Poesía para los Jóvenes en la Festival de Poesía de la Orilla Dorada del Río Amarillo de la provincia de Ningxia (2011). La poeta ha lograda además el Premio de Poesía de la China Contemporánea (2012), el Premio Anual de la Poesía Pionera de la Selección de poesías (2014), el Premio de la Poesía Li Bai (2014) y la Mejor Poeta del Premio de Poesía de Anhui, etc.

    Li Cheng’en fue seleccionada en 2015 como poeta para el primero Banco de talentos artistas y culturales de juventud y de edad mediana de la capital del país. Algunas obras suyas se han traducido al inglés, francés y alemán. En los años 2013 y 2014, la poeta fue invitada a países como Alemania, Francia, Cuba para participar en Lectura de Poesía y otras actividades literarias.

    https://festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/27/News/Li.html



    El Río Bianhe, el pez

    El Río Bianhe, lava toda alegría de la adolescencia
    Así que estoy cristalina y clara, nunca traigo la tristeza en el pueblo forastero
    Me quedo adaptada a cualquiera que me toque

    El Río Bianhe, en el que la jovencita pesca
    Son delgados y pequeños los peces, delicados como la poesía antigua
    Solo los sostengo en la mano

    El Río Bianhe, los peces tuyos
    son demasiado pequeños, pero muy vivos y animados, igual a mi adolescencia
    Estuve muy pequeña, delicada, sin hueso

    El Río Bianhe, cuya agua no se alteró nada durante los 18 años
    Pero cambié de tono hace mucho tiempo, sin darme cuenta
    ¿En el habla del río Bianhe los peces siguen vivos y animados como los jovencitos?

    El Río Bianhe, en donde los peces pequeños saltaron de la superficie del agua
    Los que dan vueltas en el sueño después de quince años, son todos delgados que se han alejado de la tierra natal
    Así que las poetas en los ojos de ustedes, todas resplandecen como agua con luz.

    Traducción de Yang Hong 




    Encender la luz en la oscuridad

    Cuanta oscuridad hay en el mundo
    tanta luz la quiero encender 

    Cuantos templos hay en el altiplanicie
    tantas veces me voy a arrodillarse y tocar el suelo con la frente *

    El hombre
    aprenderá
    a arrodillarse hacia el altiplanicie
    y aprenderá
    a sacar el corazón
    empapado de aceite 
    para encender la luz

    Homenaje chino, de origen budismo, para brindar la admiración.

    Traducción de Li Ni











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  • 04/25/17--04:15: KARINA MEDINA [20.111]

  • KARINA MEDINA

    Karina Medina (Lima 1986) He venido desarrollándome como artista desde muy niña. En la primaria solía hacer imitaciones y pequeñas muestras teatrales que solían dar risa. En la secundaria me di cuenta que realmente debía contraer matrimonio con la actuación.

    En el 2003 ingresé a la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas e intente estudiar publicidad por intereses económicos a largo plazo.

    Desistiendo luego de esa idea, en el 2006 postulé a la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático a la carrera de Pedagogía Teatral. Ese mismo año pasé a ser parte del colectivo multidisciplinario “Cultural Moiras” y formé parte por unos meses de “Mimesis”, un grupo teatral que hace obras infantiles.

    Mientras todas estas cosas se daban, la poesía se volvió mi amante consiente.

    En el 2008 decidí estudiar Teología en la Academia Internacional ELOHIM y luego de cinco años decidí retomar la Pedagogía Teatral.
    En la actualidad me desempeño como profesora de teatro y promotora cultural en mi distrito de Los Olivos. Tengo un hijo de 2 años y un bondadoso esposo.




    POEMAS:

    Cómo nos gusta

    El boom de sus corazones adolescentes
    Ha mostrado su máximo apogeo
    y las redes sociales sienten las cosquillas
    que les permiten seguir vivas
    bajo los versos joviales
    que buscan trascender.
    Más likes no nos vuelven poetas
    Porque los comentarios son contra protesta
    Y el ahínco se ve en trabajo
    Del lenguaje que está guardado
    Entre los dedos del climax de la expresión.
    El romántico activista
    Escribió un libro hace unas lunas
    Y el izquierdista realista
    Nuestro pellejo quiere esconder
    ¡Pero si! todo vía web
    Porque así lo manda la orden del día.
    Así nos quieren vender
    Pero ¡cómo nos gusta el panfleto!
    ¡Cómo nos gusta el cliché!
    ¡Cómo nos gusta perder el tiempo!
    Sintiéndonos escritores
    De lápiz, lapicero y papel.
    Y los editores
    ¡Pobres! ¡Pobres!
    Abren revistas
    Sintiéndose fieras,
    Sintiéndose fuertes.





    Invisible

    Has colgado en el viejo perchero
    tus años mozos en el malecón
    en los que coqueteabas al abuelo
    y te ganabas su atención.
    Hermosura exótica
    caminabas cual desnudez
    y el aroma de tus cabellos
    se han quedado inmersos
    en la parsimonia de tus años,
    perdiéndose cual leyenda,
    volviéndose tan invisible,
    desapareció tu corazón.
    El olor a cigarrillo
    de morena canela
    que arrastraba tus vestidos
    y el suave brillo de tu piel
    que lucía cual arena
    del muelle "San Gael",
    se han quedado cual imagen
    impregnada en el cristal
    de tu sucia ventana
    de tu arrimada habitación
    en la que tus hijos
    te han echado
    porque la carga de tu cuerpo
    se ha vuelto anciana
    y ya no eres la hermosura y esplendor
    que en antaño
    el pueblo admiraba.
    ¿Dónde estás abuela?
    ¿Por qué ellos te desprecian?
    Sacrificio olvidado,
    inconsciencia a flor de piel,
    absurdo desprecio
    y desencajado desamor.
    ¿Qué has criado?
    A ¿qué engendros tu útero
    despidió al parir?
    Te han dejado sola en medio del malecón
    que es tu sala de espera
    en la casa del teatrón,
    dónde tus nietos juegan
    pero no te miran,
    donde tus hijos cantan,
    pero no te hablan,
    donde tus gatos maúllan
    y los perros te husmean,
    como a la so-sobra de tu aliento exprimido.
    Ya estas muerta, anciana
    aunque aún no compraron ataúd.
    No eres musa
    ni sirena
    en el muelle
    ni en el callejón.
    Tratando de andar contigo en sus espaldas
    avanza la vida de los tuyos,
    llevándote con ellos cual carga,
    vil y despreciable,
    olvidando el dolor
    de tu viejo corazón.





    Cliché P.O.E.T.I.C.O

    El kril de mi interno tiburón
    es el panfleto sistematizado
    de mi poesía diaria
    que ha estado oculta por nueve años.
    He sido prófuga de mi misma
    y mi palabra de mi ensimismado proceder
    por las gracias de Dios
    y por mi complejo aceta.
    Unos cuantos días escribí en un papel
    calca
    (así se decía en los ochentas)
    Pero luego morí.
    Cuando solía suicidarme
    los versos me miraban aburridos
    y el color azul de sus h's parlanchinas
    guardaban su silencio.
    En un trance del renacimiento
    mis poesías hablantinas
    se abrazaron como cursis melodías
    pero esto no es más que un cliché.





    Locura o libertad

    Los pequeños trances de los hombres,
    en distintas dimensiones
    en las que sus miembros se encuentren,
    los transforma en seres libres.
    Yo sé Enrique,
    que la locura
    nunca tuvo maestro,
    pero ese doctorado en desborde,
    ha destronado mi ahorro de alegría.
    La calle
    Se vuelve un mar orates
    y caída doña tarde,
    los cuerpos sienten agonía
    y la razón llega al destierro.





    Remembranza de Marzo

    -A mi hermana Pamela-

    Bajo un rojo algarrobo de Piura
    nuestra casa cobra figura
    y los dulces recuerdos de nuestra niñez
    han tomado asiento con suma rapidez.

    Pequeña hermana mía,
    te cargaba en mis brazos y llorabas...¡llorabas!.
    ... Con en el reflejo del sol, tu piel brillaba
    y cuidábamos de ti, todos nos cuidábamos.

    Las antiguas y gigantes risas de verano en la piscina
    han resonado después de tantos años.
    Y el viejo patio con escalera a la derecha
    despide a nuestra amiga que por el muro se endecha.

    Aun parece que te veo
    por tu habitación al lado del baño,
    en la cocina, en la escalera bailando
    o para una foto posando.

    Hemos caminado tres cándidas niñas
    - "¡Porque es la más chiquitita de la casa!" papá decía.
    Y nuestro infante blanquiñoso nacía
    siendo cuatro hijos, la familia crecía.

    Tu cara de sorpresa me acuerdo Pamela
    el día que nacer de nuevo todos decidimos,
    - "¡Ya pues hijas...!" mamá decía
    cuidando el alma a priori.

    Y papá ¡cuánta ternura!
    pagar la ceremonia gratuita quería,
    tu ingenuo rostro reía y reía,
    y tu alma tan solo llegar a Sion quería.

    Los marzos han hecho su desfile colosal
    y mi corazón cuando escribe estos versos
    no concibe que el tiempo
    sea tan perverso!!!

    ¿Cómo podría hacer? ¿Cómo?
    detrás del sol han quedado mis oportunidades,
    regresar el tiempo quisiera
    para que tu hermana mía entiendas
    que te amo más, cada día más...cada día.

    He invocado a los Dioses en este día 
    para que hoy 29 acontescan las alegrias
    con la familia, con tus amigos
    y por supuesto con la humilde Camila.

    Démonos un abrazo a la distancia,
    beilemos juntos los seis de nuevo,
    como los años pasados.

    ¿Pamela? ¿estás ahí? 
    te hablo desde lejos
    ¡No os preocupéis!
    Pronto volveré y nos diremos como en el cielo
    ¡Cuánto y cuánto nos queremos!










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    John Brooks Wheelwright

    John Brooks Wheelwright (a veces Wheelright) (9 septiembre 1897 a 13 septiembre 1940) fue un poeta estadounidense. Pertenecía a la poética de vanguardia de la década de 1930 y fue marxista, miembro fundador del trotskista Partido de los Trabajadores Socialistas en los Estados Unidos. Era bisexual. Murió después de ser golpeado por un automóvil en la intersección de Beacon St. y la Avenida Massachusetts en las primeras horas de la mañana del 13 de septiembre 1940.

    Wheelwright era descendiente del clérigo del siglo XVII John Wheelwright por parte de su padre y del gobernador de Massachusetts del siglo XVIII John Brooks por parte de su madre. Estudió en la Universidad de Harvard y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts antes de practicar como arquitecto en Boston. Fue editor de la revista Poetry for a Dime.

    Obras 

    (ed.) A History of the New England Poetry Club, 1932.
    Rock and Shell: Poems 1923-1933, 1933.
    Mirrors of Venus: A Novel in Sonnets, 1914-1938, 1938.
    Political Self-Portrait, 1940
    Selected Poems, 1941.
    Collected Poems, ed. Alvin H. Rosenfeld, 1972.





    John WHEELWRIGHT, «Why must you know?», Collected Poems. 



    Estos dos poemas de John Wheelwright fueron tomados de sus Collected Poems, publicados por New Directions en 1971.


    ¿POR QUÉ TIENES QUE SABERLO?

    para Ethel Ripley Thayer

    –¿Qué fue eso que escuchamos
    caer sobre la nieve?
    –“Era un pájaro congelado.
    ¿Por qué tienes que saberlo?”
    Toda la aburrida tierra sabe lo bueno
    que es el aire, con garras y alas,
    lágrimas por las preguntas dispersas
    que arden en el fuego de nuestra sangre.”
    –Deja que las garras y el pico del aire
    se lleven mis acciones lejos, 
    donde ninguna primavera deshiela
    la escarcha para sus semillas”.
    –“Uno podría descifrar cada sonido
    que la sangre circulante podría decir
    que escuchó la sílaba diurna
    al yacer muy pegado al suelo”.
    –“Mi carne, mis huesos y tendones
    Podrían ahora discernir
    las aguas ocultas en ti
    Tierras y aguas que arden”.
    –“Aquel que regresa a la tierra
    halla consuelo en su peso, y hondo
    escucha la sangre siempre sostener
    el silencio entre las gotas de lluvia”.





    FAMILIAR

    para James Laughlin IV

    Oh, dorado palacio estatal de Boston; ¡oh, reluciente cabello irlandés!
    Vi a Lady Bountiful dando un paseo bajo la clara luz del sol.
    Una chica atractiva, si no tuviera labios en lugar de párpados.
    Pensé haber visto a dos personas distintas, y me confundí.
    Verás, esto fue lo que pasó... Lady Bountiful iba modesta, incluso elegantemente
    vestida en dos dimensiones, pero la sombra de Lady Bountiful
    tenía tres dimensiones, y se arrastraba detrás de ella como
    el hedor de los eructos de un carterista de sirvientas galesas.





    WHY MUST YOU KNOW?

    For Ethel Ripley Thayer

    –“What was that sound we heard
    fall on the snow?”
    –“It was a frozen bird. 
    Why must you know?
    All the dull earth knows the good 
    that the air, with claws and wings 
    tears to the scattered questionings 
    which burn in fires of our blood.”
    –“Let the air’s beak and claws
    carry my deeds 
    far, where no springtime thaws 
    the frost for their seeds.”
    –“One could fathom every sound 
    that the circling blood can tell 
    who heard the diurnal syllable, 
    while lying close against the ground.”
    –“My flesh, bone and sinew 
    now would discern 
    hidden waters in you 
    Earth, waters that burn.”
    –“One who turns to earth again
    finds solace in its weight; and deep 
    hears the blood forever keep 
    the silence between drops of rain.”






    FAMILIAR

    For James Laughlin IV

    O, gilded Boston State House; O, gleaming Irish hair!
    I saw Lady Bountiful taking a walk in clean sunlight.
    A goodlooking girl, if only she hadn’t lips for eyelids.
    I thought I saw two persons, and I got all mixed up.
    You see, it was this way…Lady Bountiful was modestly, even stylishly
    dressed in two dimensions. But Lady Bountiful’s shadow
    had three dimensions, and crept behind like
    pickpocket stenches of belches of Welch wenches.

    Traducción: RODRIGO OLAVARRÍA
    http://sunrecords.blogspot.com.es/





    Fish Food

    you drank deep as Thor, did you think of milk or wine?
    Did you drink blood, while you drank the salt deep?
    Or see through the film of light, that sharpened your rage with
    its stare,
    a shark, dolphin, turtle ? Did you not see the Cat
    who, when Thor lifted her, unbased the cubic ground?
    You would drain fathomless flagons to be slaked with vacuum
    The sea's teats have suckled you, and you are sunk far
    in bubble-dreams, under swaying translucent vines
    of thundering interior wonder. Eagles can never now
    carry parts of your body, over cupped mountains
    as emblems of their anger, embers to fire self-hate
    to other wonders, unfolding white flaming vistas.
    Fishes now look upon you, with eyes which do not gossip.
    Fishes are never shocked. Fishes will kiss you, each
    fish tweak you; every kiss takes bits of you away,
    till your bones alone will roll, with the Gulf Stream's swell.
    So has it been already, so have the carpers and puffers
    nibbled your carcass of fame, each to his liking. Now
    in tides of noon, the bones of your thought-suspended structures
    gleam as you intended. Noon pulled your eyes with small
    magnetic headaches; the will seeped from your blood. Seeds
    of meaning popped from the pods of thought. And you fall. And
    the unseen
    churn of Time changes the pearl-hued ocean;
    like a pearl-shaped drop, in a huge water-clock
    falling; from came to go, from come to went. And you fell.
    Waters received you. Waters of our Birth in Death dissolve you.
    Now you have willed it, may the Great Wash take you.
    As the Mother-Lover takes your woe away, and cleansing
    grief and you away, you sleep, you do not snore.
    Lie still. Your rage is gone on a bright flood
    away; as, when a bad friend held out his hand
    you said, "Do not talk any more. I know you meant no harm."
    What was the soil whence your anger sprang, who are deaf.





    Train Ride

    For Horace Gregory

    After rain, through afterglow, the unfolding fan
    of railway landscape sidled on the pivot
    of a larger arc into the green of evening;
    I remembered that noon I saw a gradual bud
    still white; though dead in its warm bloom;
    always the enemy is the foe at home.
    And I wondered what surgery could recover
    our lost, long stride of indolence and leisure
    which is labor in reverse; what physic recall the smile
    not of lips, but of eyes as of the sea bemused.
    We, when we disperse from common sleep to several
    tasks, we gather to despair; we, who assembled
    once for hopes from common toil to dreams
    or sickish and hurting or triumphal rapture;
    always our enemy is our foe at home.
    We, deafened with far scattered city rattles
    to the hubbub of forest birds (never having
    "had time" to grieve or to hear through vivid sleep
    the sea knock on its cracked and hollow stones)
    so that the stars, almost, and birds comply,
    and the garden-wet; the trees retire; We are
    a scared patrol, fearing the guns behind;
    always the enemy is the foe at home.
    What wonder that we fear our own eyes' look
    and fidget to be at home alone, and pitifully
    put of age by some change in brushing the hair
    and stumble to our ends like smothered runners at their tape;
    We follow our shreds of fame into an ambush.
    Then (as while the stars herd to the great trough
    the blind, in the always-only-outward of their dismantled
    archways, awake at the smell of warmed stone
    or the sound of reeds, lifting from the dim
    into the segment of green dawn) always.




    Seed Pods 

    Where the small heads of violets
    are shrunk to smaller skulls, 
    in meadows where the mind forgets
    its bull fights and its bulls; 
    the dust of violet or rose
    relinquishes its scent
    and carries with it where it blows
    a lessening remnant
    of heresies in equipoise
    and balanced argument
    with which the mind would have refleshed
    the flower's skeleton, 
    but that it found itself enmeshed
    in the web of oblivion.
    Therefore, when Gabriel sound the horn
    and dust rise through the ground, 
    our flesh shall turn, on our last morn
    fleshless as the horn's sound. 




    Paul And Virginia

    Nephews and Nieces, -love your leaden statues.
    Call them by name; call him 'Paul.' She is 'Virginia.'
    He leans on his spade. Virginia fondles a leaden
    fledgling in its nest. Paul fondles with his Eyes.
    You need no cast in words. You know the Statues, 
    but not their Lawns; nor words to plant again
    the shade trees, felled; ponds, filled, and built over.
    Your Garden is destroyed, but there are other Gardens
    yet to spare from the destroying Spoor
    unseen, save in destructful Acts. Unseen
    a hungered Octopus crawls under ground
    as Fungus; eats the air as Orchids on all trees; 
    and on all waters spreads translucent Slime.
    Nephews and Nieces, who would breathe sweet Air
    and till rich Ground, spy out against its suction; 
    wither these spreading tentacles, these roots
    and radicles of cancerous Greed.

    Let us put Paul and Virginia back in the Garden's
    warmth of wet Box and Arbor Vitae. The Bell-Tree
    a silver shrub from Japan, is grown up Big
    like a willow whose Branches nose the Ground. They root
    and eat the Earth. They drink deep water springs
    while finger twigs fill neighboring winds with silent
    tinkles of Petals, blowing on Lilies-of-the-Valley
    on Larches, on copper Beeches, urn-like Elms
    on Lilies, Iris, Roses walled with Hedges
    mirrored on dark waters and, light with fruit trees, 
    on Peonies abiding in quiet pomp with leaden
    Statues in a Garden, alive with Bugs and Toads.
    This Garden, sad as a ripe joy is sad (dead Garden) 
    sheds no perfume of Soil, over a soil-less land.
    This dead Garden's seeds take root in children
    like the Cherry a young girl swallowed, -Stem, 
    Meat, and Stone; to bud, to bloom, to fruit
    and to house twittering Birds.

    In your Mother and Father, much you love is memory; 
    and much they love in you is memory transplanted
    from Gardens of Love, which speak to Love from a dead
    world to another, and from Death, which speaks to life
    through love remembered. Nephews and Nieces, -love
    your Statues, love their names. 




    Come Over And Help Us (A Rhapsody)

    I.

    Our masks are gauze / and screen our faces for those unlike us only, 
    Who are easily deceived. / Pierce through these masks to our unhidden tongues
    And watch us scold, / scold with intellectual lust; / scold
    Ourselves, our foes, our friends; / Europe, America, Boston; and all that is not
    Boston; / till we reach a purity, fierce as the love of God; - / Hate.
    Hate, still fed by the shadowed source; / but fallen, stagnant fallen; 
    Sunk low between thin channels; rises, rises; / swells to burst
    Its walls; and rolls out deep and wide. / Hate rules our drowning Race.
    Any freed from our Tyrant; / abandon their farms, forsake their Country, become American.

    We, the least subtle of Peoples, / lead each only one life at a time, -
    Being never, never anything but sincere; / yet we trust our honesty
    So little that we dare not depart from it, - / knowing it to need habitual stimulation.
    And living amid a world of Spooks, / we summon another to us
    Who is (in some sort) our Clown, - / as he affords us amusement.
    O! sweet tormentor, Doubt! longed-for and human, / leave us some plausible
    Evil motive, however incredible. / The Hate in the World outside our World
    (Envious, malicious, vindictive) / makes our Hate gleam in the splendor
    Of a Castrate / who with tongue plucked out; / arms, legs sawed off; 
    Eyes and ears, pierced through; / still thinks / thinks
    By means of all his nutriment, / with intense, exacting Energy, terrible, consuming.
    Madness, we so politely placate / as an every-day inconvenience
    We shun in secret. / Madness is sumptuous; Hate, ascetic.
    Those only who remain sane, / taste the flavor of Hate.
    Strong Joy, we forbid ourselves / and deny large pleasurable objects, 
    But, too shrewd to forego amusement, / we enjoy all joys which, dying, leave us teased.
    So spare us, sweet Doubt, our tormentor, / the Arts, our concerts, and novels; 
    The theater, sports, the exotic past; / to use to stave off Madness, 
    To use as breathing spells, / that our drug's tang may not die.
    If with less conviction, / with some result, some end, -
    So pure ourselves; so clear our passion; / pure, clear, alone.


    II.

    The New Englander leaves New England / to flaunt his drab person
    Before Latin decors / and Asiatic back-drops.
    Wearies. / Returns to life, -life tried for a little while.
    A poor sort of thing / (filling the stomach; emptying the bowels; 
    Bothering to speak to friends on the street; / filling the stomach again; 
    Dancing, drinking, whoring) / forms the tissue of this fabric.-
    (Marriage; society; business; charity; - / Life, and life refused.) 

    The New Englander appraises sins, / and finds them beyond his means, and hoards
    Likewise, he seldom spends his goodness / on someone ignoble as he, 
    But, to make an occasion, he proves himself / that he is equally ignoble.
    Then he breaks his fast! / Then he ends his thirsting! 
    He censors the Judge. / He passes judgment on the Censor. / No language is left.
    His lone faculty, Condemnation, -condemned. / Nothing is left to say.
    Proclaim an Armistice. / Through Existence, livid, void, / let silence flood.

    Ask the Silent One your question. / (He is stupid in misery
    No more than the talkative man, who talks through his hat.) / Ask the question.
    If he replied at all, / it would be to remark that he never could despise
    Anyone so much as himself / should he once give way to Self-pity.
    A different act of faith is his, - / the white gesture of Humility.
    He knows his weakness. / He is well-schooled / and he never forgets the shortest
    Title of his Knowledge. / The jailer of his Soul sees Pride. / He sees
    Tears, never. / The Silent One is so eaten away
    He cannot make that little effort / which surrender to external Fact
    Requires, / but looks out always with one wish, - / to realize he exists.

    Lo! a Desire! / A Faint motive! / A motive (however faint) beyond disinterestedness.
    Faint. / It is faint. / But the boundary is clear. / Desire, oh desire further! 
    Past that boundary lies Annihilation / where the Soul
    Breaks the monotonous-familiar / and man wakes to the shocking
    Unastounded company of other men. / But the Silent One would not pass
    Where the Redmen have gone. / He would live without end. That, - / the ultimate nature of Hell. 




    Winter 

    Rocks cleft and turned to dust reveal
    cleft shells to be as stone; and cricket skulls
    in powdered light give your quick, analytic mandate:
    Un-think these things. Gun-roused at dusk
    a cock'll bugle 'Kyrie.' Get the geometry of event.
    When your lungs failed at war
    my mother pulse of dividends revived.
    Other theorems of Truth; of Beauty, other corollary!

    As over water when a mill-sluice shuts
    film ice twitches between inverted
    tendril and frond, frond and tendril;
    your rushing brain lay still.
    Our bold-voluted immortality, fallen
    is only rock
    -though proud in ruin, piteous in pride-
    Ned. Ned.
    Snow on a dome, blown by night wind. 









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  • 04/29/17--04:10: NICOLAS KURTOVITCH [20.113]

  • Nicolas Kurtovitch

    Nicolas Kurtovitch, nacido el 20 de diciembre de 1955 en Noumea, es un escritor  y poeta de Nueva Caledonia.

    Obras 

    Poesía 

    Sloboda , chez l'auteur, Nouméa, 1973
    Vision d'Insulaire , Paris, Éditions St-Germain-des-Prés, 1983 ( ISBN 2-243-02025-4 ) .
    Souffle de la nuit , Nouméa, Éditions St-Germain-des-Prés, 1985 ( ISBN 2-243-02573-6 ) .
    L'arme qui me fera vaincre , Nouméa, Éditions Vent du Sud, 1988 .
    Homme Montagne , Paris, Éditions Guy Chambelland, 1993 ( ISBN 2-905618-62-0 ) .
    Assis dans la barque , Nouméa, Éditions Grain de Sable, 1994 ( ISBN 2-84170-008-9 ) .
    Avec le masque , Paris, Éditions Guy Chambelland, 1997 ( ISBN 978-2-905618-77-1 ) .
    Dire le vrai / To Tell the Truth , édition bilingue de 18 poèmes avec Déwé Gorodé, Nouméa, Éditions Grain de Sable, 1999 ( ISBN 2-84170-046-1 ) .
    On marchera le long du mur , Paris, Librairie-Galerie Racine, 2000 ( ISBN 2-243-03982-6 ) .
    Poème de la solitude et de l'exil , Association Kalachakra, Nouméa 2001 ( ISBN 2-9517369-8-3 ) .
    Autour Uluru , phot. de Nicole Kurtovitch, Paris, Éditions Galerie-Racine, 2002 ( ISBN 2-243-03839-0 ) .
    Ode aux pauvres , Nouméa, Association Kalachakra, 2002 ( ISBN 2-9517369-0-8 ) .
    Haïbun de Ouessant , Nouméa, Éditions Les Océaniles et Kalachakra, 2003
    Le Piéton du Dharma , Nouméa, Éditions Grain de Sable, 2003 ( ISBN 2-84170-100-X ) . - Lauréat 2003 du Salon du livre insulaire d'Ouessant.
    Le Dit du cafard taoïste , ill. de Mathieu Venon, Nouméa, Éditions Kalachakra, 2005 ( ISBN 2-9517369-1-6 ) .
    Cette poignée de main , avec Annie Rosès, Nouméa, Éditions Les Océaniles et Kalachakra, 2009 (notice BnF n o FRBNF42405749 )
    Les arbres et les rochers se partagent la montagne , Paris, Ed Vent d'ailleurs, 2010 ( ISBN 978-2-911412-68-4 ) Lauréat du Prix Vi Nimö des lycéens en Nouvelle-Calédonie 2011
    Ombre que protège l'ombre , Paris, Éditions vents d'ailleurs, 2014 ( ISBN 978-2-36413-054-8 )
    Où irons nous ces jours prochains , Rochefort, Éditions les petites allées, 2016. ( ISBN 979-10-92910-20-9 )

    Nouvelles 

    Forêt, terre et tabac , Nouméa, Éditions du Niaouli, 1993 (notice BnF n o FRBNF35710879 ) .
    Lieux , Nouméa, Éditions Grain de Sable, 1994 ( ISBN 2-84170-004-6 ) .
    Totem , Nouméa, Éditions Grain de Sable, 1997 ( ISBN 2-84170-036-4 ) .
    Lieux II , Nouméa, Éditions Grain de Sable, 2007

    Récit

    Seulement des mots, Aix-en-Provence, chez l'auteur, 1977

    Théâtre 

    Le Sentier Kaawenya , suivi de L'autre et Qui sommes-nous ? , Nouméa, Éditions Grain de Sable, 1998 ( ISBN 2-84170-037-2 ) .
    Les dieux sont borgnes , avec Pierre Gope, Nouméa, Éditions Grain de Sable, 2002 ( ISBN 2-84170-096-8 ) .
    « Couture à la maison Hagen », dans Ô saisons, ô châteaux ! , Ouvrage collectif, Nouméa, 1999 ( ISBN 2-913320-13-9 ) .
    La Commande , Nouméa, Éditions Traversées, 2004 ( ISBN 2-9521847-2-0 ) .
    La Balançoire , Nouméa, Éditions Écrire en Océanie, 2016

    Roman

    Good night friend , Tahiti, Papeete, Éditions Au vent des îles, 2006 ( ISBN 978-2-915654-00-4 ) .
    Les Heures italiques , Tahiti, Papeete, Éditions Au vent des îles, 2010 ( ISBN 978-2-915654-57-8 ) . - Lauréat du Prix Popaï de la littérature Calédonienne en 2011.
    "Dans le ciel splendide", Tahiti, Papeete, Éditions Au vent des îles, 2015 en littérature , ( ISBN 978-2-36734-080-7 ) .

    Jeunesse 

    Iamelé et Willidone , illustré par Julie de Waligorski, Comps, Les Éditions du Bonhomme vert, 2007 ( ISBN 978-2-916196-09-1 ) .



    Poemas de Nicolas Kurtovitch


    Poemas de la Costa Este

    El viento entreabre el portal
    un rayo de luz atraviesa los bambús
    desde la veranda el torrente levanta el vuelo
    los pescadores están en el cielo.

    El agua en mi piel
    pega mi piel a los huesos
    los techos de lámina al sol son rojos
    ropa de más me agobia

    El sueño del agua del cielo todo contra el fuego en lo alto
    dormito bajo el techo
    todas las veces que vi al sol levantarse sobre el océano
    pensé en secreto en aquellos que lo esperaban en vano

    El portal se ha cerrado
    el viento de lo superficial lo ha golpeado
    demasiadas palabras ensordecedoras
    disimulan el corazón del país Paici

    Lo que se agita al pie de Montaña Fría
    los pensamientos sombríos a los pies de la Montaña Fría
    entre árboles y rocas lejanas
    un humo sutil cruza el portal

    Por qué partir y dejar solo
    en la casa abierta el rostro tan amado
    arriba de la cumbre la casa mancha el cielo
    al final del río el humo sube en línea recta

    Es difícil ver la montaña
    y aún más dificil sentir su presencia
    entre las construcciones un único pájaro
    intenta seguir el torrente invisible
    (he ahí la verdadera vía que se torna imposible)

    Agitación bajo el cielo de marzo
    un cuadro evoca la casa perdida
    qué arroyo me acogerá hoy
    la vía es fundirse en la masa

    El agua sin interrupción
    corre de Montaña Fría
    a kilómetros de todo
    estoy en el corazón de las cosas nobles

    Tres bambús sobre el agua
    todo lo que cabe recordar
    de la barca puesta allá
    en la desembocadura de Ponérihouen

    Bajo los árboles del río
    a unos pasos de la franja de arena
    se halla esta barca de metal gris
    indolente como recostada bajo la sombra

    siento en mi espalda un residuo de aire
    que la empuja mar adentro como una ramita
    que ignora las olas del agua durmiente

    allá si existe otra realidad que comprender
    sea lo que sea todo se disuelve
    en la velocidad de esta barca
    la promesa de una vida pasando por Poindimié

    Son ya dos días de este sol
    montañas y valles maravillosos
    esta mañana un amigo sin más
    me cuenta la muerte repentina de su mujer
    había acaso tristeza en sus palabras
    imposible decirlo cuando los dos
    él con herramientas en cada mano
    nos bañábamos en esta luz
    la grava rechina bajo los pasos
    las ramas rozan los rostros
    brazos piernas y torsos se abalanzan
    alegría exaltación están en el corazón

    Nubes sobre la bahía los hombres son invisibles
    El que es feliz el que es triste cuando se instala la noche
    si el vino tomado a solas si el frío padecido en silencio
    me conducen a ti este día no habrá sido en vano

    Es el día es la hora
    de inventar un mundo que ama
    ahí bajo la mirada inocente
    de los niños pobres

    Cierro los ojos
    el viento azota mi rostro
    todas esas lagunas en el suelo
    en donde se ahoga la tristeza
    invaden mi memoria
    quién vendrá ese día conocido
    el de las alegrías de la infancia
    a secar mis lágrimas por la derrota de los hombres

    Traducción de Marcela González Durán
    Revisión del autor, de Laura González Durán y de Bernard Pozier





    A partir des modelages en terre de Maryline Tidjepache exposés à ARTE
    Bello en juillet 2002

    I

    Nací de la tierra por voluntad del agua
    de las piedras de las montañas del viento del soplo
    del cielo
    transformada en esferas
    mojadas luego echadas al aire
    cuerpo kanak

    Se necesita silencio
    dejar que la tristeza se marche
    se necesita silencio
    la amargura encuentra su camino
    del vientre a la boca
    se ncesita silencio
    y dormirse al fin
    dejando a las manos moverse
    lentamente poco a poco
    y solas

    La vida es soledad
    para qué esperar encontrar
    en algún lugar al amado

    Pero también se necesita estar desnuda
    en la tierra
    aquélla que voy a amasar
    con mis talones con mis rodillas
    con las palmas de mis manos
    aquéllas sobre las que esculpo
    y lloro
    antes de tomarla aún mojada
    para dar formas humanas
    a los espíritus


    II

    Después de todo quizás solo se trata
    de sacar a los testigos
    del fondo de los años
    de moldearles
    sobre los vientres los rostros y las nucas
    de esperar
    la tierra seca
    humedecerla de nuevo

    Conservar cerca de sí mismo
    el amor de los suyos
    perderse ahí


    III

    Y cómo no bailar
    Al surgir de ninguna parte
    como surgen del suelo
    las piedras y los troncos

    Cómo no doblar las rodillas
    pararse sobre la planta de los pies
    levantar la cabeza la mirada el corazón
    armar el brazo para un lanzamiento

    Por qué no ver con los ojos cerrados
    lo que no se ve
    lo que se siente en el movimiento
    y en el desequilibrio de un instante

    Bailar siempre bailar
    colgarse del cielo
    liberarse del lodo
    eso es lo que hago


    IV

    Finalmente llegará el día cuando
    empujado por las raíces
    y sacado con mis manos
    a la luz y al viento
    a la mirada de mis hermanos
    se alzará un cuerpo
    de tierra de agua y de amor
    que clamará en la superficie del mundo

    Estoy
    de pie al fin
    tal vez aun encorvada e insegura
    pero estoy aquí
    con mis pies aun fundidos en el suelo
    con mi respiración inseparable
    de la respiración de la selva
    en donde reside mi clan

     Estoy aquí
    A la vez ser de rabia
    y de amistad
    miren
    deténganse
    lean sobre mi piel todavía frágil
    Soy de esta isla
    lean
    en el fondo de mis grietas
    el dolor de la muda
    que hoy se escapa de su envoltura
    toca el corazón


    V

    Y ahora
    sólo me queda olvidar
    el agua y la tierra
    olvidar también lo que pienso y mi voluntad
    olvidar el deseo de dar a luz
    conformarme con mis manos
    abandonadas
    libres
    independientes y reposadas
    dejarlas
    a ellas
    solas
    actuar

    Olvidando al mismo tiempo
    dedos y pulgares
    lodo y lianas
    solo deseo
    estar aquí
    en cuclillas o de pie
    ligera o vencida por la carga
    derecha apoyada en mi vientre
    recostada sobre pedazos de tierra seca
    y mirar mis palmas
    alisar los cuerpos
    liberar mi corazón de sus angustias


    VI

    (Así)
    acaso crucé una puerta
    un pasaje una etapa
    un paso en el arrecife
    que rodea mi vida

    (Así)
    las manos llenas de barro
    van al encuentro de mis Viejos
    sacándolos del pasado
    sé lo inmediato
    abro los ojos
    me reconozco

    No es todo
    invito a recorrer con la mirada
    a través del velo
    a hundirse en mí
    descubrir la fuerza de amar
    de conocer
    la fuerza de nombrar el deseo
    y de no viajar más solo

    Traducción de Marcela González Durán




    Nicolas Kurtovitch

    Nicolas Kurtovitch naît à Nouméa le 20 décembre 1955. Sa famille maternelle est installée en Nouvelle-Calédonie depuis 1843.

    Elle compte parmi les siens l’un des premiers français ayant posé le pied sur ce qui n’était encore, aux yeux de l’Occident, qu’une « terra incognita » : Jean Taragnat. Par son père, qui a quitté Sarajevo en 1945, ses racines sont également yougoslaves.

    Après une scolarité calédonienne, il voyage en Nouvelle-Zélande et en Australie, s’imprègne de ce Pacifique dont il souhaite habiter pleinement la diversité. Puis son cursus universitaire le conduit à Aix-en-Provence de 1977 à 1980. Licencié en géographie, il rentre alors au pays où il enseigne dans un collège de Lifou, l’une des îles de l’archipel calédonien, puis au lycée Do Kamo de Nouméa,

    établissement protestant qui a beaucoup œuvré pour la promotion des jeunes Mélanésiens et dont il est aujourd’hui le directeur.

    Son premier recueil de poèmes, Sloboda, paraît en 1973. Il ne cesse ensuite de publier, essentiellement de la poésie et des recueils de nouvelles.

    En 1999 notamment, lui le Calédonien d’origine européenne cosigne Dire le vrai avec l’auteure kanak Déwé Gorodé. Tous deux inscrivent ainsi dans l’histoire littéraire calédonienne un dialogue entre des voix qui, affirmant leur diversité, manifestent dans le même temps la possibilité d’une parole partagée.

    L’écriture théâtrale s’impose plus tardivement dans son parcours, avec notamment Le Sentier Kaawenya (spectacle d’ouverture en 1998 de la première saison du Centre culturel Tjibaou) et Kalachakra (créée pour le Festival Equinoxe de Nouméa en 1999). Puis c’est l’aventure de Les dieux sont borgnes, pièce qu’il cosigne avec, cette fois, le dramaturge kanak, Pierre Gope. Elle est jouée en Avignon
    en 2003 dans une mise en scène d’Yves Borrini, de la compagnie Le Bruit des hommes. Nicolas Kurtovitch publie en 2004 une pièce intitulée La Commande, inédite à ce jour à la scène.

    Toute son œuvre en témoigne, Nicolas Kurtovitch est homme de lieux : des lieux qui bruissent de la parole des hommes, mais aussi, surtout peut-être, de leurs silences, partagés ou non, des questions que renvoie à chacun la présence de l’autre. Elle est aussi parole « de solitude et d’exil », pour reprendre le titre d’un de ses poèmes paru dans L’Arme qui me fera vaincre (17-29).

    Dans une langue attelée à se dépouiller des oripeaux du paraître, son écriture est donc tout à la fois acte d’existence et de résistance, traversée par les thématiques croisées de l’enracinement et de l’exil : un enracinement vécu, un exil pleinement accepté.

    S’il pratique depuis de nombreuses années l’aïkido et est un lecteur assidu des poètes japonais, c’est avec la conviction que l’art est de l’ordre du geste, lancé par un homme qui marche et s’applique à être là, simplement, debout dans la conscience de sa marche, de sa solitude et de son exil, mais également de sa totale liberté.

    Voici ce qu’il écrit dans Être caldoche aujourd’hui (1994) : un poème d’abord, qui dit moins son île natale que la manière qui est la sienne d’en être habité ; un bref texte de réflexion ensuite, qui a son tour dit moins l’identité que ce qu’elle ne saurait nier ou enfermer :


    Île mon île

    Je suis quelque part au milieu des montagnes
    en train de bâtir un abri de nomade
    Venu de nulle part depuis si longtemps
    je suis chevauchant un nuage blanc
    Île mon île
    Une marche où se pose
    mon âme
    Et atteindre le ciel
    Île mon île
    Des deux mains de toute ma volonté
    tendre l’arc maintenant
    Poser ma tête sur le fêt de l’arbre
    quelque part au milieu
    la ville
    Respirer avec le Monde
    […]

    « Oui, si on veut, à l’affirmation d’une identité calédonienne, mais à condition de n’oublier ni que l’homme libre reste indéfinissable, ni le fait incontournable qu’ici est une terre kanake ».

    Membre de l’Association des Écrivains de la Nouvelle-Calédonie et sociétaire de la Société des gens de lettres, Nicolas Kurtovitch est aujourd’hui lu et étudié dans différentes universités du Pacifique sud. Il a participé en août 2000, à Wellington en Nouvelle-Zélande, à la « Waka Conférence » sur les identités du Pacifique. En 2005, il crée avec Catherine Laurent le Centre géopoétique de la Nouvelle-Calédonie.




    POEME DE FRONTIERE

    Les poèmes de frontière
    Sont une suite éternelle
    A flanc de montagne le précipice
    L'homme à la frontière franchit le pas

    Tôt le matin alors que tous dorment encore
    Dans la maison je lis le livre des poètes
    Assis sur le tapis les deux chiens sont dehors
    Alors je renonce à la boisson du matin

    Quand il pleut longtemps
    Le vent l'eau sur les feuilles
    La nature entière au repos
    Au portail assis les animaux familiers

    La musique claire et limpide
    Me rappelle cet ami valeureux
    L'eau avec constance bien loin
    Du ciel jusqu'à la mer

    Mes amis des frontières
    Boivent chantent et dansent
    Mieux que quiconque
    Le temps est tellement incertain ici
    Une fois la frontière atteinte

    Montagne Froide les multiples chemins
    Frontières les lieux où on est
    Une étoile le soleil pas encore couché
    De l'une à l'autre depuis le seuil de ma maison

    Au pays des frontières
    Ceux qui écrivent de longs vers
    Sont très rarement lus avec attention
    Ici on préfère le chant des illettrés

    Qui cherche l'équilibre à tout prix
    Trouve la chute cent fois répétée
    Il suffit de chanter à tue-tête
    Quitter les pages tristes du sermon 

    Ne pas écrire bien sûr
    Se satisfaire de la nature
    Soit ! Le ciel l'eau et le reste
    Construisent ma maison

    Le jour tout entier
    Dans la lumière trop crue
    J’arpente la maison de bas en haut
    La nuit dans le calme par la fenêtre mille contemplations 

    Il y a ceux qui brûlent l’encens
    Assis sur des bambous
    Presque trop près de la falaise
    Qu’une tornade vienne avec la fumée confondue !

    A peine visible des montagnes
    La rivière calme somnole encore
    Au loin s’annonce la pluie
    Deux pêcheurs cherchent à lui échapper
    (Pu AN : Fumée sur la rivière
    Sur le point de pleuvoir)

    Bien assis au milieu de la nuit
    A peine le chant d’un enfant monte
    L’esprit suit paisible les quarante-neuf chemins
    Montagnes froides et nuages blancs

    Nuit insondable et noire
    Trop tôt ni vent ni oiseau
    Dormir est impossible
    Ces moments les sentiers les plus difficiles

    Mille pensées sans rien à boire
    S’incrustent
    Je maudis mon inconscience
    De n’avoir rien gardé

    Par ici beaucoup de chemins sableux
    Entre rochers arbres maisons et champs
    Sous le ciel bleu nuages blancs
    Révèlent les portes à franchir 

    Le matin de bonne heure
    L'odeur de pluie bien présente
    Les animaux familiers vont et viennent
    Cette heure le Monde se manifeste

    Un trait horizontal
    De la fumée au-dessus du toit
    Wang Wei ici écrit son poème
    Quelque part entre les ruisseaux

    Quel besoin d'amis en ces jours sombres
    Boire du vin la nuit tombée sous le porche
    Est la chose la plus adéquate à faire
    Sentir l'odeur de quelques fleurs ou la présence de l'animal familier

    A quoi puis-je encore croire
    L'amour l'amitié ne se différencient pas
    Dans l'abîme de tristesse
    Qu'engendre leur disparition

    Si près l'aspiration est irrésistible
    Que faire
    Sauter mourir en bas
    Tenir ses pieds au sol recouverts de terre
    Mourir également

    Après quelques divagations de poètes en philosophes
    De montagne froide à l'être de diamant
    Du monde à simplement moi
    Je reprends le travail

    L'année du départ des amis
    La pluie et le vent sans discontinu
    Trois semaines du matin au matin
    De l'eau partout

    La montagne est mon refuge
    La montagne est mon refuge
    La montagne est mon refuge
    Chaque fois j'y retourne
    Sur le chemin de Montagne Froide
    Ni père ni femme ni personne
    Nuages blancs mêlés cimes perdues
    Petites rivières jusqu'aux sources 

    Etre à flanc de montagne
    Assis sous l'arbre et rochers gris
    Le monde est si proche
    Pourquoi hésiter à le saisir

    Mars 1992








    Tu vas en un endroit
    je vais en un autre
    ainsi
    est notre vie


    Ma main se referme
    doigts ou paume je ne sais plus
    ce qu’elle contenait
    une peur infondée d’un monde déjà moins le nôtre
    car toujours tu es avec moi
    Ce temps inconnu habité chaque jour
    de nouveautés impossibles à connaître
    nous surprends réunis
    ----------
    Découvrir
    est la constante lueur
    aimer encore
    -------------
    L’étendue du monde est si grande
    pour que nous parcourions à deux
    de multiples façons le même chemin
    et pourtant jamais elles ne se ressemblent
    ces montagnes
    jamais ils ne nous troublent ces silences
    et pas davantage nos propres cris
    La douleur de constater la vie tout autour
    être tristesse impuissance douleur elle-même
    abandon du bien
    cette douleur sans égale confrontée au sang réel
    à l’enfant abandonné
    confrontée à ses pleurs que nos mains
    à peine saisissent
    la douleur ne consolent qu’un temps
    --------------
    Ils sont si longs nos temps d’errance
    cependant avec quelle précision
    ils nous révèlent de la vie les grandes valeurs
    avec attention nous allons continuer
    d’habiller ces temps de nos espoirs
    --------------
    Ce silence là
    attendu espéré
    nos mains l’ont si souvent dessiné
    ma bouche se tait rien n’en sortira plus
    je me dis m’entends-tu ?
    ton silence le mien retrouvent en l’instant
    le monde du dehors qui trop se tait
    aime et attend
    Je dis
    ma main s’est refermée sur une eau
    prise à la rivière sous ces arbres
    cette eau se faisait entendre
    la nuit l’inquiétude revient
    le bruit de l’eau sur le métal
    je serai au final apaisé de tant savoir
    l’eau la boue les enfants au loin s’en amusent
    ----------------------
    Lorsque dans l’inquiétude d’être un être perdu
    abandon inconnu ignorance
    ma voix se transforme
    laissant filtrer la peau de la défaite
    qui vient porter le réconfort
    qui de la multitude est convoqué
    Une seule heure sépare
    découpe modèle crée une autre réalité
    nous étreindre dans cette ville devenu ton univers
    tu me montreras les rires de ton parcours
    brouillards ou arbres asséchés sont merveilles
    le Monde est beau quand l’enfant est heureux
    -----------------
    Je ferai tout pour rouvrir cette main
    mes doigts l’un à la suite de l’autre
    et l’écoute aux bruits de la vie au matin
    Nous sommes des êtres de lieux
    nous devenons humains
    Devant ce visage
    ceux-là passent d’autres sont invisibles
    ce qui importe leur joie intérieure
    ----------------
    De toute part pourra survenir l’étonnement
    à cause d’un regard
    la dureté du moment d’après me laissera sans force
    où trouver la plénitude d’un chemin de flanc
    quand redécouvrir la beauté des racines basses
    De mes deux pieds pris dans une boue venue de nulle part
    peut surgir la paix
    ------------------
    Nous avons évoqué
    l’infini du désir
    ni le silence
    ou la crainte du mot
    débordant la joie d’être
    côte à côte
    ni la fatigue obstruant le regard
    et nous serions
    passés ailleurs
    non
    rien de cela
    -----------------------
    Ces indifférences me heurtent
    pourquoi le torrent n’évite-t-il plus aucun rocher
    Ces jours-ci souvenirs et merveilles affluent
    corps esprit comme pris dans un étau
    un océan de bornes insaisissables
    sépare l’enfant de la mère
    l’imagination alors comble la distance
    là cet oiseau piaille très haut son bonheur
    Là sur la dalle glissante mes pas légers
    te souviens-tu des autres heures ainsi
    merveilleux souvenirs nature oiseau sol
    marcher avancer vers la maison
    ---------------
    sol sec
    cœur sec yeux secs peaux sèches
    cheveux cassés membres brisés ventres morts
    vie brisée espoir inexistant
    ainsi s’épuise l’âme une litanie d’abandons
    langue morte errance au Monde
    abandonné du ciel
    brin de paille sèche au fil du torrent
    nuage épuisé décroché de la montagne
    Rien ne résiste ni ne demeure
    si
    rien ne survit de notre amour
    lorsque portant le regard vers moi misérable
    sursitaire
    vous ne voyiez de mon corps que l’esquif de bois
    ballotté du haut au bas de la vague
    maudit sort qui me conduit droit à la mort
    où je suis espéré sans avoir transgressé
    interdits ou règles jamais énoncés par mes
    semblables
    En quoi la différence de corps
    les vêtements qui flottent mes odeurs
    l’angle de mes articulations
    l’infini tristesse de mon regard
    le silence que dit mon sourire à peine possible
    ces derniers jours en quoi suis-je éloigné de vous
    connu contraint et plié
    Contact du sec contact du faible du mou
    de racines cendres et pourtant.
    ----------------
    Chaque pavé où appuyer le corps
    et ces couleurs rouges bleues
    fleurs inconnues elles ont reçu jadis
    ce regard perdu inquiet plutôt
    quand je longeais un fleuve en pleine ville
    aimant méandres et lourds chalands
    remplis de sable et d’inconnu
    où irez-vous tantôt foulant ces pavés
    quand la lumière puis l’ombre
    s’entendent à créer l’image inattendue
    A peine une forme sans forme
    ces trajets sont alors beaux
    comme torrents et rochers
    mon être est léger je suis souriant
    -----------------
    Je vois cet oiseau
    humble endormi que rien ne couvre
    protection du froid protection des eaux
    non rien et pas davantage
    de protection du regard de l’autre
    Qui suis-je doit-il se dire
    un amas de glaise un tas de boue
    un amas de béton un tas de ferraille
    pas davantage
    et pourtant j’ai un corps vrai une âme
    Ma pensée vous décrit et vous aborde
    comment dire à l’oiseau qu’il est un homme
    ------------
    Un torrent nous sépare
    conduit
    aux solitudes insoutenables
    ces enfants des rues
    le soir
    alors qu’ailleurs
    sont les bras
    et les corps chaleureux
    aimants jusqu’au matin
    le pas au hasard
    sera
    leur parcours de la montagne
    je voudrais
    les saisir
    d’un mot leur dire l’étendue
    du monde
    s’ils s’efforcent d’oublier
    leur solitude
    rancœur et colère
    ces étendues heureuses
    devenues
    pierrailles poubelles
    sont pour cette nuit
    abandon
    entends-tu
    chants et tambours
    nous sommes ensemble
    auprès d’eux
    --------------
    La montagne est mur de roches
    contre lequel s’écrase la houle
    l’écume monte à l’assaut des versants
    en redescendent torrents ou rochers
    montagnes sont murs écume histoire
    corps et cris épousent les rochers
    baignés aux torrents cris d’enfants
    silence d’adultes au soir venu
    cette fois encore avançons vers la maison
    ----------
    Là réside un souffle obscur
    s’allonger
    que vienne une autre respiration
    une voix intérieure
    me projettent au monde
    je déloge
    ce souffle obscur
    et de nouveau je suis vivant
    --------
    Nous nous sommes jetés hardis
    à l’eau du fleuve et la pluie aussi
    se mêlait à nous
    la rive n’existait pas avait-elle jamais été là
    une seule fois pour nous deux réunis
    On ne le sait plus notre dos
    était en ce jour offert au silence des bombes
    au regards absents aux yeux délavés
    Mais nous avons nagé et ramé couru et marché
    lavant notre visage à la nuit
    pour qu’au matin disparus fleuves et pluies
    nous retournions unis parfois seuls
    De nouveaux cœurs échos après échos
    se sont fait entendre
    ----------
    Il me revient à l’esprit
    tout ce que nous espérions accomplir
    de nous
    atteindre l’unité au sommet des monts Koghis
    parcourir l’océan Pacifique depuis à la Havanah
    connaître les peuples et s’installer au Séjour Paisible
    être au tumulte de la ville-usine
    et tout et tout à chaque pas du chemin
    tout
    du ciel aurait été contenu dans notre vie
    Il est à mon esprit que peut-être à notre insu
    nous vivons cette heure les rêves d’avant
    comme si accomplir et désirer
    s’épousent sans cesse
    ----------
    Nous avons ce matin
    croisé un homme au visage inquiet
    cet homme se tenait la tête levée
    son regard portait au loin
    l’instant qui a suivi il s’est abaissé ce regard
    dans notre direction sans nous voir
    Je me suis dit
    et toi je le sais
    tu ressentais cette inquiétude
    je me suis dit rarement
    j’ai par le passé croisé un regard si inquiet
    de quoi était-il inquiet je ne peux le dire
    il a pris mon cœur mon esprit mes pensées
    ----------
    Un jour tout est terminé
    revivre ce qui est passé est au-delà de nos possibilités
    et pourtant nous consultons
    le lever du soleil la course des nuages
    le rythme des marées
    l’appel des jeunes enfants
    la joie insaisissable
    -----------
    Ce qui nous est proposé
    c’est un cœur dépouillé
    tant de fatigue aura eu raison de l’innocence
    gouffres et précipices nos mains saignaient déjà
    il en est terminé
    L’aisance ce soir d’une déambulation
    extension de la proximité
    une déambulation nous deux apaisés
    ---------
    Il faut bien que se termine
    les moments heureux si fréquents
    vivre en cette certitude est facile
    tant que tout demeure
    lorsque la dernière heure marque le départ
    alors plus rien n’est facile
    Il y aura eu ces remparts
    par lesquels nous allions comme marchant
    par-dessus les flots connaître d’autres cieux




    LA NUIT S'ECOULE

    Ne pas penser laisser le temps passer
    Laisser l'air filtrer du ciel jusqu'à moi
    Ne pas penser laisser le temps passer
    La terre respire mes pieds le sentent

    Laisser l'air filtrer du ciel jusqu'à moi
    Ecouter les paroles qui sourdent du plancher
    La cabane ouverte laisse pénétrer le sens
    Ne pas penser laisser le temps passer

    Laisser l'air filtrer du ciel jusqu'à moi
    Ni homme ni femme ni ms seulement l'air
    Trouver une forme dans l'esprit reposé
    La terre respire mes pieds le sentent

    Ne pas penser laisser le temps passer
    Des longs cheveux s'écoulent les pensées
    Remontent du sol l'humeur des sources
    La terre respire mes pieds le sentent

    Ma peau la voie royale du souffle
    Laisser passer l'air du ciel jusqu'à moi

    L'arbre semble ne jamais se déplacer
    Sa cime pourtant parcourt le vaste monde
    En un immense cercle poussé par le vent
    Pareil à l'arbre immobile en apparence

    Ne rien faire laisser le temps passer
    L'écoute de la terre à travers le plancher
    Etre au centre et être partout à la fois
    Le chemin de l'air du ciel à moi

    Ne rien faire laisser le temps passer
    Rapide comme la lumière les pensées éteintes
    La nuit s'écoule ainsi sans inquiétude
    La terre respire mes pieds le sentent.

    Ne pas penser laisser le temps passer
    La nuit s'écoule sans inquiétude

    Décembre 1990 







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  • 04/29/17--11:31: ALAIN BORNE [20.114]

  • ALAIN BORNE

    Alain BORNE (1915-1962), poeta francés, nacido en la región del Allier. Ha legado una ingente obra a la literatura contemporánea, a pesar de que la influencia que tuvo en vida se vio mermada por su alejamiento de los círculos literarios parisinos.

    Durante los años de ocupación alemana, Alain Borne desarrolló una intensa labor literaria, colaborando en las famosas revistas Confluences y Poésie 40. De este modo, consiguió afirmarse como uno de los mejores poetas de su generación. Tras la Liberación, a pesar del reconocimiento que tuvo por parte de sus contemporáneos, decidió instalarse en Montélimar, a las puertas de la Provenza, donde ejerció de abogado. El 21 de diciembre de 1962, falleció en un accidente de coche, en la ruta hacia Aviñón, durante un viaje de trabajo. Hasta sus últimos días, émulo de Gérard de Nerval, se consideró el tenebroso, el viudo, el desconsolado, el príncipe de Aquitania en su torre abolida. Sus contemporáneos vieron ya en él a uno de los más insignes poetas del amor del siglo XX. El escritor Henri Rode (1917-2004), íntimo amigo suyo, nos ha dado esta sublime descripción del poeta: « Todo de terciopelo pardo, con un destello de emoción en un recodo de la mirada ».

    Obras poéticas de Alain Borne :

    Cicatrices de songes (Ediciones Jean Digot, coll. Les feuillets de l’îlot, 1939).
    Neige et 20 poèmes (Ediciones Seghers, 1941).
    Contre-feu (Ediciones de la Bacconnière, 1942.
    Seuils (Ediciones Les Cahiers de l’école de Rochefort, 1943).
    Brefs (Ediciones Confluences, 1944).
    Terre de l’Été (Ediciones Robert Laffont, 1945/ Éditions  Éditinter, 2001).
    Regardez mes mains vides (Ediciones les Bibliophiles alésiens, 1945/ Le Cerf Volant n°186, 2002).
    Poèmes à Lislei (Ediciones Pierre Seghers, 1946/ Éditions Éditinter, 2001).
    L’eau fine (Ediciones Gallimard, 1947/ Éditions  Éditinter, 2002).
    Opus 10 (Ediciones Pierre-Albert Benoît, 1950/ Encres Vagabondes n°24, 2001).
    Orties (Ediciones Armand Henneuse, 1953).
    En une seule injure (Ediciones Rougerie, 1953/ Éditions Éditinter, 2002).
    Demain la nuit sera parfaite (Ediciones Rougerie, 1954).
    Treize (Ediciones Pierre-Albert Benoît, 1956/ Fondencre, 2008).
    Adresses au vent, Bilingüe italiano-francés, (Ediciones Capitoli, 1957).
    Encore (Ediciones Rougerie, 1959/ Atelier du Hanneton, 2002).
    Encres (Ediciones le Club du poème, 1960/1969).
    L’amour brûle le circuit (Ediciones le Club du poème, 1962/ Le Cri d’os n°37/38, 2002).
    La dernière ligne (Ediciones le Club du poème, 1963/ Le Cri d’os n°37/38, 2002).
    La Nuit me parle de toi (Ediciones Rougerie, 1964/ Trident neuf, 2006).
    Les Fêtes sont fanées seguido de La dernière ligne (Ediciones Club du  poème, 1965).
    Vive la mort (Ediciones Chambelland, 1969/ Le Pont de  l’Epée, 1982).
    Indociles (Ediciones le Club du poème, 1971/ Fondencre, 2008).
    Le plus doux poignard (Ediciones Chambelland, 1971/Le Pont de l’Epée, 1982. L’arachnoïde, 2012).
    Complaintes (Ediciones Saint-Germain-des-Prés, 1974).
    Œuvres poétiques complètes, 2 vols., (Ediciones Curandera,  1980 et 1981).
    Seul avec la beauté, antología de poemas inéditos (Ediciones Voix  d’encre, 1992).
    L’amour, la vie, la mort, antología de poemas inéditos (Ediciones Voix d’encre, 1994).
    Un brasier de mots, poemas inéditos (Ediciones Voix d’encre, 2001).
    Poèmes d’amour, antología, (Ediciones Le cherche midi, 2003).



    Los poemas que hemos traducido a continuación, inéditos en castellano, fueron publicados en la revista Les Hommes sans Épaules, en marzo de 2015.        http://www.ocultalit.com/poesia/alain-borne/

     por Águeda García-Garrido






    Voy a tratar de dormir
    de olvidar al mismo tiempo
    mi cuerpo y el tuyo.

    Seré sin amarte
    sólo las pocas horas
    donde yo ya no esté.

    Luego, en el alba de mi amor
    se alzará el sol de tu cuerpo.

    Hallaré la aventura
    allí donde la haya dejado
    y mi deseo se hará camino sobre tu cima.



    *



    No podrás acallar
    ni mi alma, ni mi sangre, ni mi voz.

    Mis labios ya sólo pueden abrirse
    para decir tu nombre
    besar tu boca
    convertirse en ti mientras te busca.

    Y aun si hablo de rosa
    se trata de ti
    o de pan o de miel
    o de arena o de mí.

    Estás al borde de cada una de mis palabras
    tú las llenas, las quemas, las vacías.

    En ellas estás
    eres mi saliva y mi boca
    y hasta mi silencio está erizado de ti.



    *



    Desnudarte,
    ir de nuevo hacia más luz y más quemadura
    mientras me ciegas ya
    y todo en mí se calcina.

    Y no obstante,
    es necesario que tras cien cabalgadas
    las nubes de mi rayo
    desciendan a la tierra.

    Es necesario que me eche
    a adorar tus rodillas
    y a tocar la escandalosa tibieza
    de ese nido de soles.



    *



    Si tuviera que contar nuestra historia
    diría que de amor en amor
    he llegado a ti como se cruza un vado
    hacia la orilla capital.

    Todas mis aventuras
    fueron esas tenues piedras bajo mis pies
    en mi marcha hacia ti.

    Para arrugarlos, has prendido en tu mano
    todos los rostros de mi vida.

    Antes que a todos ellos, prefiero ya
    tus increíbles dedos
    esa estrella colmada de una carne magistral
    en el firmamento de mi mirada.

    ¡Oh tu mano,
    primera isla del archipiélago de tu cuerpo !

    ¡Oh tu cuerpo,
    que abraza mi cabeza
    antes de arder todo entero!

    Después de tantos vínculos de cenizas
    al fin, el fuego.



    *



    No me digas
    que sólo eres un racimo de la vid
    y que otra también
    me quitará la sed.

    Cierto es que tengo sed y hambre
    pero sólo de ti
    soy una especie de ti
    ahuecado por tu ausencia
    adonde has de venir.

    Por eso, al fin yo seré y tú serás
    seremos.
    Seremos dos o uno, qué sé yo
    seremos como es el rayo.





    Je vais tenter de dormir
    d’oublier en même temps
    mon corps et le tien.

    Je serai sans t’aimer
    seulement les quelques heures
    où je ne serai plus.

    Puis dans l’aube de mon amour
    se lèvera le soleil de ton corps.

    Je retrouverai l’aventure
    au point où je l’aurai laissée
    et mon désir en marche vers ta cime.



    *



    Tu ne feras taire
    ni mon âme, ni mon sang, ni ma voix.

    Mes lèvres ne peuvent plus s’ouvrir
    que pour dire ton nom
    baiser ta bouche
    te devenir en te cherchant.

    Et même si je parle de rose
    il s’agit de toi
    ou de pain ou de miel
    ou de sable ou de moi.

    Tu es au bout de chacun de mes mots
    tu les emplis, les brûles, les vides.

    Te voici en eux
    tu es ma salive et ma bouche
    et mon silence même est crispé de toi.



    *



    Te dévêtir
    aller vers encore plus de lumière et de brûlure
    alors que tu m’aveugles déjà
    et que tout de moi se calcine.

    Et pourtant
    il faut bien après cent chevauchées
    que les nues de ma foudre
    descendent vers la terre.

    Il faut bien que je tombe
    adorer tes genoux
    et toucher la tiédeur scandaleuse
    de ce nid de soleils.



    *



    S’il fallait que je raconte notre histoire
    je dirais que d’amour en amour
    je suis venu à toi comme on traverse un gué
    vers la rive capitale.

    Toutes mes aventures
    étaient ces faibles pierres sous mes pieds
    pour ma marche vers toi.

    Tu as pris dans ta main pour les froisser
    tous les visages de ma vie.

    À eux tous je préfère déjà
    tes incroyables doigts
    cette étoile plénière d’une chair magistrale
    au firmament de mon regard.

    Ô ta main
    première île de l’archipel de ton corps.

    Ô ton corps
    qui m’embrase la tête
    avant que tout entier j’en brûle.

    Après tant de liens de cendres
    enfin le feu.



    *



    Ne me dis pas
    que tu n’es de la vigne qu’une grappe
    et qu’une autre aussi bien
    m’ôtera la soif.

    Certes j’ai soif et faim
    mais seulement de toi
    je suis une sorte de toi
    creusé par ton absence
    où il faut que tu viennes.

    Ainsi enfin je serai et tu seras
    nous serons.

    Nous serons deux ou un je ne sais
    nous serons comme est la foudre.




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  • 04/29/17--11:41: HORIA GÂRBEA [20.115]

  • HORIA GÂRBEA 

    Horia Gârbea (Bucarest, 1962) es un guionista, poeta, ensayista, dramaturgo, novelista y crítico rumano, además de profesor universitario, ingeniero y periodista. Reconocido traductor de Shakespeare al rumano y famoso por su trabajo en teatro experimental y por sus contribuciones postmodernistas a la literatura rumana, es presidente de la Unión de Escritores de Rumanía (USR). Ha sido galardonado con varios premios nacionales de literatura y ha recibido el reconocimiento de la crítica por sus obras, en las que se funde la intertextualidad y la parodia con elementos neorrealistas.  Escrito por Martha Asunción Alonso. http://www.ocultalit.com/poesia/horia-garbea-seis-poemas/





    (Traducción del rumano de Tudora Sandru Mehedinti)


    al comienzo

    a los 17 años la poesía te espanta
    a los 20 la amas como un adolescente
    a los 25 quisieras sólo poseerla
    a los 30 te da asco – qué amante vulgar
    a los 33 la comprendes y la perdonas
    a los 40 puedes darle golpecitos en la espalda como si fuera un caballo viejo
    a los 45 la olvidaste
    a los 48 la sacas a la ciudad

    y cuántos rostros
    y cuántas otras edades
    otras historias
    si aún hay tiempo
    si lo hay





    la película que ya he visto

    lástima que no puedas morir
    más que una sola vez
    cuando aun los peores
    espectáculos se benefician
    de ensayos

    qué habrá pensado
    Dios cuando
    nos regaló
    una sola muerte
    cómo la ensayarías
    cómo perfeccionarías
    cada detalle
    gritando aquí no estuvo bien
    o al contrario así
    bien así es
    cómo cambiarías
    los procedimientos de suicidio
    como si fueran unos lugares
    de vacaciones como si fueran unas mujeres

    si mi muerte tuviera
    siempre otros espectadores
    yo la interpretaría con tanto
    fervor y leería
    las crónicas de cada una
    cientos de veces





    la pregunta

    tengo dos gatas
    una es blanca de rayas negras
    la otra es negra de rayas grises
    no hay manera de confundirlas
    una es tierna por la tarde
    la otra me acaricia sólo por la mañana
    y las dos me acechan
    las dos saben
    que son jóvenes y que
    van a vivir más que yo

    las dos se contonean
    giran sus colas
    agredeciéndome
    la comida diaria y
    mirándome
    las dos me preguntan
    cuándo
    cuándo






    la casa de Basho

    la casa de Basho estaba
    sobre una colina

    todo importa






    el poema de los camellos

    tómate unos camellos
    me dijo el beduino no
    tienen que ser muchos
    para que te arruines con su sustento
    bastan cuatro o cinco
    pero saber que son tuyos
    que cualquier mañana
    puedes cargarlos de mercancía
    y partir hacia el norte

    tómate unas naves
    me dijo el valiente
    no muchas para que te hagan gastar
    a decir verdad bastan dos o tres
    pero tenerlas y verlas en el puerto
    por la mañana y cuando te apetece
    cargarlas de mercancía
    y partir hacia el sur

    tómate unas carretas
    me dijo el carretero
    un rebaño de ovejas dijo el serrano
    un camión o dos me exhortó otro
    que al menos un helicóptero
    sea tuyo
    para poder volar cuando quieras
    hacia el oeste
    una cobra tranquila o dos
    me aconsejó el faquir

    tómate una vela
    dijo el monje no más
    basta con una
    saber que la tienes y que puedes
    encenderla siempre
    a su luz
    leer los salmos
    y saber que si se consume y
    se apaga ya no necesitas nada más
    porque has aprendido
    los salmos de memoria





    la otra orilla

    cuando lleguemos
    a los límites del mar
    y Dios nos mire
    como a unos alumnos atrasados
    y le mande al ángel
    preguntarnos
    dónde tardaron
    por qué estas heridas
    en sus palmas
    ya que
    no caminaron de manos

    responderemos que
    nos convertimos
    en arañas que ocho
    pies nos crecieron
    por la fe
    para llegar
    cuatro veces más rápido
    a la orilla ardiente
    donde nos esperaba
    su misericordia igual que mar
    sin pliegue alguno

    diremos que
    nos herimos en conchas
    en añicos y en hojalatas
    nos quemamos en
    colillas
    y fuegos olvidados
    sabiendo que el agua del mar
    nos va a sanar como quiera que sea

    mas llegaron demasiado tarde
    meneará la cabeza el ángel
    ni siquiera nuestra paciencia
    es sin fin aunque lo parezca
    ni siquiera el mar no es
    sin fin aunque lo parezca
    y no le ves la otra orilla
    qué más quieren ahora de nosotros

    un velero responderemos
    un velero para flotar
    sobre el mar de su misericordia
    y ver
    si tiene o no tiene fin.

    (Traducción del rumano de Tudora Sandru Mehedinti)






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    KWADWO OPOKU-AGYEMANG

    Kwadwo Opoku Agyemang. Poeta. Vive y trabaja en Cape Coast, Ghana. Es el patrón fundador del Club de los escritores creativos de la Universidad de Cape Coast. Ha publicado tres libros de poemas y está tratando de publicar su primera novela. 

    La traducción corre a cargo de Gustavo Osorio.
    http://circulodepoesia.com/2017/04/poesia-ghanesa-contemporanea/



    Cape Coast Town

    Puedes notar
    Por la forma en que se inclina
    Agotado
    Las altas ambiciones
    Que ha resistido

    Mi vida fluye hacia el mar
    Un lento sueño diurno disolviéndose
    Con las irracionales calles
    El encanto del dorso de la mano
    Las casas lodosas y nocturnas
    Sus ojos a medio cerrar

    Una ciudad envejecida
    Se erige sobre su único pie sano
    Temblando y atestada de olvido

    Lo que importa
    No son solo las ruinas
    Ni los años devorándose unos a otros
    Sino las venas
    Que aún escapan con la sangre



    Cape Coast Town

    You can tell
    By the way it leans
    Exhausted
    The erect ambitions
    It has weathered

    My life flows seaward
    A slow day-dream dissolving
    With the irrational streets
    The back-handed charm
    The night-mud houses
    Their eyes half-shut

    An aged town
    It stands on the one good foot
    Shaking and forgetful

    What matters
    Is not just the ruins
    Or the years devouring one another
    But the veins
    That still escape with the blood






    Kwadwo Opoku-Agyemang lives and works in Cape Coast, Ghana.  He is the founding patron of the Creative Writers’ Club at the University of Cape Coast. He has published three volumes of poetry and is looking to publish his first novel soon. He is also working with a colleague from Michigan on a new collection of unpublished poetry by the highly respected Ghanaian poet, Kwesi Brew.


    Interlude 1: What the Sea Does

    For Valika

    Love of my lean years
    My sword scatters your stars
    The abyss looks back at me 
    Full with goodbyes:
    What was if now is

    On a cloudy day 
    The sky squeezes the cheer out of her hair
    Her pain is pompous 
    Pilate washing the wrong hands
    And after the harmattan
    The sweating sleep comes
    The rain washing its hands
    Soiling the drought, afraid to commit

    I will do with you
    What the sea does with the shore
    The harmattan with the dry skin
    I will bend lean and course warm
    I will be still and happy
    The way you pause
    Wise in the ways of love
    I will rest with you, love of my lean years 
    The way dust settles in corners when tired

    The night has fallen on my argument
    Trumpet gone sour, arms fallen as in war
    And the birds haven flown
    Here I am spreading songs over the sunset
    While strange hungers walk barefooted
    Over bellies and judgement, counting the dead

    I shall remember you as you are
    Love of my lean years



    Interlude II:  Memories of Ganvie

    For Maame

    There in salt-haunted Ganvie
    They have soaked memory in water
    And history walks on stilts
    Above all wars

    Do not feed the sea, no
    Not if you wish to go home again
    Not the skulls that fatten the bottom of our sea
    Flood flee to Dahomey, Dahomey
    Absurd ambition, when will I ever learn?

    This is wine to witness my war
    My sword has scattered the stars
    Restless burden, earth and lore
    Bare bones be the blight beneath my scars

    We who stand under the waterfall to kill death
    When did Anokye plant the sword of war?
    Maiduguri, Abossey Okai, Abomey and Akuse
    Adande, Adande! Ooh, Adande!
    Do not feed hatred to the sea
    Do not behead the deity for its brass
    Do not sell the people for wine
    Not for sale not for profit not for ever more
    Blood is never vain, nor faint enough
    The orphans came and went empty
    And so did the past, his and hers
    While blood flows in the ashes under our feast

    We captured Timbuktu in wars without echo
    Without print or pinch, neither warm nor woo
    Addo left us, and so did the words to say goodbye
    He went to Chicago, took the castle with him
    There to meet his geography with the globes off
    In the end it came to this
    A palm tree climbed in sandals
    A casket walking away to the grave
    On the legs of six weeping men

    And the prophet in us did not wonder
    Whether we died or we cried
    Are you safe, kind heart
    Is some ghost chasing you, should we hide you?

    The stool is superior to the king
    Under the eyes of Dahomey
    Do not cross Kpasse
    Do not look to Xwegbaja
    Do not go south to Ganvie
    They have soaked memory in water
    And history walks on stilts 
    Above all wars
    Above all wars






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    ISHMAEL FIIFI ANNOBIL

    Ishmael Fiifi Annobil, poeta de Ghana, periodista, fotógrafo y cineasta. Nacido en Accra, Ghana en 1958, comenzó a escribir poesía a la edad de once años, en 1969, inspirado en los poetas de Ghana de la época, principalmente Atukwei Okai, que posteriormente se convirtió en su mentor. Ishmael se convirtió en un miembro de la Asociación Nacional de Ghana de escritores a los diecinueve años, y después de una corta estadía en "Ghana" periódico diario gráfico, como corrector de pruebas y reportero independiente, emigró a África oriental, viviendo en el sur de Sudán y Kenia, donde escribió para los refugiados y las personas sin hogar. Posteriormente trabajó en Kenia negocios en temas relacionados con política, economía, artes y como reportero. 

    Ishmael se trasladó a Inglaterra en 1983, y trabajó brevemente en una revista de Londres diáspora como editor adjunto, antes de pasar once años en Gales, donde fundó el festival internacional de poesía,  Iolo’s Children y el periódico Circa21. Es el fundador del colectivo internacional de cine, Stonedog Producciones (Camden, Londres). Ishymael estudió Antropología Social extramuros en el Colegio de Goldsmith, y tomó un PgDip en Comunicación Visual en West Herts Colegio. 


    La traducción corre a cargo de Gustavo Osorio.

    http://circulodepoesia.com/2017/04/poesia-ghanesa-contemporanea/





    Ruanda

    Setas crecen
    En sus fosas nasales —
    Envenenados, los soldados —

    Murciélagos,
    Presionados contra
    El rojo destello de
    Cuchillas de un
    Apocalipsis.

    El sol diurno
    Cayó en
    El río — el arco iris es incoloro —
    La penumbra lloró
    Lágrimas rojas

    Y aulló.

    (Grangetown, Cardiff: 20 de mayo de 1994)




    Rwanda

    Toadstools grow
    In their nostrils —
    Poisoned, the soldiers —

    Bats,
    Pressed to
    The red glint of
    Blades of an
    Apocalypse.

    The day sun
    Fell into
    The river — the rainbow is off colour —
    The penumbra wept
    Red tears

    And howled.

    (Grangetown, Cardiff: 20 May 1994)





    Ishmael Fiifi Annobil, the Ghanaian poet, journalist, photographer and filmmaker. Born in Accra, Ghana, he started writing poetry at the age of eleven, in 1969, inspired by Ghana’s Avant Garde poets of the time, chiefly Atukwei Okai, who subsequently became his mentor. Ishmael become a member of the Ghana National Association of Writers at nineteen, and after a short stint on Ghana’s Daily Graphic Newspaper  as a proof-reader and freelance reporter, he emigrated to East Africa, living in Southern Sudan and Kenya, where he wrote, co-produced and performed the acclaimed multi-media show, Criers on the Thresholds of Reality, for refugees and the homeless. He subsequently worked on the Kenya Business Spotlight as a politics, economics, and arts reporter. 

    Ishmael relocated to England in 1983, and worked briefly on a London Diaspora magazine as deputy editor, before spending eleven years in Wales, where he founded the international poetry festival, Iolo’s Children and Wales’ first serious arts newspaper, Circa21. He is the founder of the international film collective, Stonedog Productions (Camden, London). An ardent screenwriter, producer and director, his films for Stonedog include In The Presence of Awe - The Transvangarde (art documentary), Kenji Yoshida - Artist of the Soul (art documentary), Salamander Walks, the surrealistic fictional narrative feature, and Hornsleth: Product of Love, a definitive documentary about controversial Danish artist Kristian Von Hornsleth. He has published two collections of poetry: Seven Horn Elegy and Ethiop, and an important monograph of his original GaDangme emblems, Abëtëi.  His forthcoming books include Portrait of a Man in Pain (novel) Inklings of Clay (novella) and Utopia of the Worms (poetry). Ishmael studied Social Anthropology extramurally at Goldsmith’s College, and took a PgDip in Visual Communications at West Herts College.









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  • 05/01/17--01:49: ABENA BUSIA [20.118]

  • ABENA BUSIA

    Abena Busia (nacida en 1953) es una escritora, poeta, feminista y conferencista ghanesa. Es hija del ex jefe de Estado de Ghana, Kofi Abrefa Busia, y hermana de la actriz Akosua Busia. Abena Busia es profesora asociada de Literatura en inglés, y de estudios sobre la mujer y género en la Universidad Rutgers. 

    Abena Busia nació en Accra, en la familia real de Yenfri en Wenchi, en la región de Brong-Ahafo, en Ghana, hija de Kofi Abrefa Busia, antiguo jefe de Estado de Ghana, y Naa Morkor Busia. Pasó su infancia en Ghana, así como en los Países Bajos y México antes de trasladarse a Oxford, donde finalmente se estableció su familia.

    Bibliografía seleccionada 

    Poesía

    Testimonies of Exile — poetry, illustrated by Akosua Busia (Africa World Press, 1990; ISBN 978-0865431614)
    Traces of a Life: A Collection of Elegies and Praise Poems (Ayebia Clarke Publishing, 2008; ISBN 978-0955507977)

    Como editora 

    Theorizing Black Feminisms: The Visionary Pragmatism of Black Women , co-editor with Stanlie M. James (Routledge, 1993; ISBN 978-0415073370 )
    Beyond Survival: African Literature and the Search for New Life , co-editor with Kofi Anyidoho and Anne Adams (Africa World Press, 1999; ISBN 978-0865437098 )
    Women Writing Africa: West Africa and Sahel (2005)

    Premios y reconocimientos