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    MIGUEL L. MULA SOLER

    Miguel L. Mula Soler (Águilas, Murcia, 1969) estudió Filología Hispánica en la Universidad de Murcia y es profesor de Lengua y Literatura desde 1993, actualmente en el Instituto de Educación Secundaria ‘Alfonso VIII’ de Cuenca. También es profesor asociado de la Universidad de Castilla-La Mancha desde 2014. 

    Miguel Mula es profesor pero en su currículo esconde otras aficiones como el teatro. Participó en el Teatro Universitario de Murcia como actor en ‘Las ranas’ de Aristófanes y también ha dirigido ‘Pic Nic’ de Fernando Arrabal. Además, mientras estudiaba en la universidad ejerció de calafate, camarero, reponedor de gran almacén o peón de fábrica de conservas. Por lo que podemos decir que es una persona activa y polifacética. Actualmente organiza en el IES ‘Alfonso VIII’ un concurso de relatos policiacos que lleva el nombre del profesor, también de Lengua y Literatura, Ángel Luis Mota, y que este curso alcanza ya la novena edición.

    ‘Arqueros en mi fiesta’ es el título del libro de poesía que Miguel Mula publicó en 2010, en la editorial conquense Olcades que dirige el escritor y periodista José Luis Muñoz. Antes había publicado algunos poemas en las revistas ‘Luces y sombras’ de Navarra y en ‘Nueva revista’ de La Rioja.




    “Contra todo pronóstico,
    cuando nada esperabas, ha vuelto a salir el sol.    
    Tuyo entero ha de ser este gran día.
    cógelo, lucirá por tus huesos su ocaso, hasta el fin.”




    ARBOLADURA

                              Para Santiago y Julio    

    Contra ti mismo hicimos, contra la propia muerte,
    rasgando la nada, hijo, tu arboladura de ángel
    incandescente, endemoniado, flecha arrojada
    con su propia energía por eterna condena:
    y no hallarás más diana que el viento, tu mismo aire.




    FRESCURA

                             In memoriam, para Alfonso

    En tu viento ya estaba la sombra, todo el mar;
    la frescura fue el mal, hijo, que te hizo ser
    eternamente puro vacío recordado
    en cuerpo de tiniebla. No alcanzaste la luz.
    Misteriosa la vida que principia en la muerte,
    y poderosa,
                       más que vientos, mares y sombras.




    Sobre el caer

    Si no caes en el empeño
    quizá mañana despiertes y cantes
    a coro contigo mismo
    como poeta antiguo:
    “He sido despojado,
    desterrado y olvidado,
    nada soy,
    y aunque siento nostalgia
    callaré para siempre”.
    Pero caerás, caerás, vaya si caerás.




    Sobre el callar

    Un único poema debería bastar
    para ser tu cintura, vasija suficiente,
    fundida por ti misma de tu carne más mía
    en corazón de fuego que la imprima flor,
    vacía copa llena de siglos de palabras
    rumorosas y exactas, y ya por fín callar.



    Él abrazó la herida

    En Lisboa,
    cuando llueve,
    hay una ventana
    muy limpia
    que da al río que da al mar
    y una plaza sin fuente ni estatua.
    Tras los cristales,
    en penumbra,
    dos amantes se abrazan,
    en penumbra,
    tras los cristales
    y una plaza sin fuente ni estatua
    que da al río que da al mar.
    Muy limpia,
    hay una ventana,
    cuando llueve,
    en Lisboa.

    Del libro Arqueros en mi fiesta






    ARQUEROS EN MI FIESTA. Autor: Miguel L. Mula Soler. Ilustración de portada: Miguel Ángel Moset. Editorial: Ediciones Olcades. Colección Olcades Poesía. Cuenca 2011


    por Angel Luis Luján

    La colección “Olcades Poesía” arranca desde Cuenca con un contundente primer libro, que es también la opera prima del autor, Miguel Mula, original de Águilas (Murcia). Arqueros en mi fiesta es un poemario denso y sin concesiones, de una lírica entre vallejiana y simbolista, y con un profundo anclaje arquetípico. La idea de irrupción que se desprende de la incongruencia entre los dos términos del título (¿unos arqueros en una fiesta privada?) da buena cuenta de las tensiones y sorpresas que sostienen al poemario en todos sus niveles, y de su alto grado de imaginación.

    El del arquero es un arquetipo que ha tenido diversas y curiosas manifestaciones a lo largo de tiempos y culturas. En su forma más amable es Cupido, y Miguel Mula juega con esa plasmación en los títulos de las dos partes principales: “La flecha en el corazón” y “El corazón en la flecha”; pero también puede interpretarse como el flechador Sagitario, que representa a un Centauro, de carácter más cruel; y no hay que olvidar a Apolo, cuyos atributos son precisamente el arco y la lira.

    De esta conjunción de poesía y tensión, nace la reflexión de Octavio Paz sobre la lírica. Explicando la imagen de Heráclito que es germen de su libro, nos dice el poeta mexicano: “la lira, que consagra al hombre y así le da un puesto en el cosmos; el arco, que lo dispara más allá de sí mismo”.

    El arco es, pues, aquello que se tensa para alcanzar un fin, un blanco, y esta poesía, como toda buena poesía, nos habla de los límites, y del deseo de lanzarse más allá de toda experiencia, pero mostrando a la vez que toda vivencia encuentra sus límites quizá demasiado cerca, más cerca sin duda de lo que quisiera el sujeto de la experiencia.

    Los poemas son, así, flechazos, disparos que van más allá de la herida, hacia la razón de todo ser: “El abrazo la herida” se titula el último poema, sin guiones ni comas, como si fuera una sola palabra. Este título hace eco a otro poema (todo es resonancia en este libro), “El abrazo del loco”, emblemático de la colección. Es un texto en prosa que contiene otro poderoso arquetipo, la mítica figura del loco del tarot o un avatar más de la leyenda del rey pescador, con un guiño a la mística, con elementos surrealistas y el establecimiento de diálogo con un cuadro.

    Este poema y el siguiente, “Altamar” (nuevamente una sola palabra) nos sitúan en la misma línea: la del deseo que encuentra su límite en la muerte, o mejor dicho en la amenaza de la desaparición que da su sentido pleno al deseo. El amor es, en este libro, muy parecido a la soledad, y algo cruel, lo que nos recuerda al verso de Mallarmé: “meurtries /  De la languer goûtée a ce mal d’être deux”. Y Mallarmé es precisamente vilipendiado en un poema que se abre con una provocación: “Que le den por culo al azur” (p. 30).

    Y es que el libro tiene también mucho de baudelairinao, del Baudelaire de la muerte de los amantes: “Una tarde hecha de rosa y de azul místico, intercambiaremos un destello único como un largo sollozo, cargado todo de adioses”. Pero en Mula el desenlace no es tan espectacular, ni tan optimista. En él encontramos lo sublime junto a lo grotesco: el amor es negro y habla por boca de un viejo desdentado, como un limón exprimido, mostrándonos qué cerca está el todo de la nada.

    El poemario, como se ve, es rico en tonos costrastantes. Hay poemas serenos, elegíacos, casi simbolistas como “Pasó el tiempo de las celebraciones” (p. 53), otros en tono de humor, juguetón y lúdico, como el que se cierra con el chocante: “en bucólica autovía hipérbaton nos hizo” (p. 61). Asistimos también al quiebre desmitificador después de una encendida enumeración lírica: “Pero, ¿almorzaremos mañana?” (p. 25).

    Sin embargo, el valor principal del libro, a mi modo de ver, es el planteamiento del tema de la identidad, un tema caro a la poesía moderna. La identidad es una leyenda, como planteaba también Diego Jesús Jiménez. Somos la historia que nos contamos a nosotros mismos. Esto se hace evidente en un poema en que Miguel Fernández Parra nos dice de Miguel Mula: “Miguel Mula huyó de Miguel Mula” (p. 45). Esta complejidad enunciativa y el carácter especular de este planteamiento necesita ser transmitido no en una alocución directa sino como resultado de una polifonía de voces. Son varios los migueles que hablan en los poemas y de esos retazos de discurso el lector debe construir un sentido. Si alguien pensó que la poesía no es un género polifónico (como puede ser la novela) aquí tiene un contundente desmentido. Por no hablar, por otra parte, de los múltiples ecos de la tradición: Fray Luis de León, Garcilaso, San Juan de la Cruz en este contexto hablan con una voz sorprendentemente nueva.

    Ello nos lleva a otra de las dimensiones del libro, que lo es también de la poesía moderna: el giro metapoético. A la desasosegante constatación que hace el poeta: “ya todo está dicho y ya solo queda / tu silencio y mi silencio mirándose” (p. 24), no cabe otra respuesta que inventarse a otros que nos digan, hacer de ventrilocuos, multiplicar las voces, o simplemente construir un poema palíndromo como el que cierra el libro: la poesía no puede más que repetirse a sí misma, invirtiendo el orden o subvirtiéndolo.






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  • 03/07/17--09:49: RAFAEL TALAVERA [20.003]

  • RAFAEL TALAVERA

    RAFAEL TALAVERA (Iniesta, Cuenca, 1948). Es poeta, fotógrafo y pintor. En 1970 recibió el 2º Premio Puente Cultural de Poesía (Madrid). Un año más tarde obtuvo el Áccesit del Premio Adonais 1971 con Tres poemas y Calcomanías (Ediciones Rialp, Madrid, 1972). Ese mismo año, en colaboración con el pintor Celedonio Perellón, editó sus poemas junto con los grabados de “Mundo”, dentro de las carpetas de grabados “Mundo, Demonio y Carne”. En 1975 editó Llámale como quieras (Editorial Toro de Barro, Cuenca), y en 1983, Molde, traducido al hebreo y publicado en un diario de Tel-Aviv, donde fue leído por la radio de dicha ciudad. En 1994 colaboró en QUO VADIS junto con el pintor Gonzalo Thovar (Ediciones May Moré, Madrid). En 2009, Gran Angular. Poemas 1976-2006 (Excma. Diputación de Cuenca); un compendio de 30 años de producción poética, Pallaksch o la búsqueda del alma, Ediciones Vitruvio, 2013; en 2015 Vitrubio publicó: Miraba las cenizas, galardonada con el XXVIII premio Barcarola. 

    Actualmente tiene nuevos proyectos inéditos en los que sigue trabajando: A Nadie (2009) y PALLACHS o la búsqueda del alma (2010). También ha publicado poemas y críticas literarias en varias revistas (Índice, Cultura Hispánica, La Estafeta Literaria, etc.).

    Además de poeta ha desarrollado un amplio currículum fotográfico y pictórico. Ha publicado cuatro dossiers y tres portadas en las revistas de fotografía Arte Fotográfico y Poptografía de Madrid. Ha realizado varias exposiciones de fotografía en España y Francia y otras 28 de pintura, tanto en España (Madrid, Oviedo, Bilbao, Santander, Albacete, Alcalá de Henares, Feria de ARCO de Madrid, etc,), como en Lisboa (Portugal) y Estados Unidos (Nueva York y Chicago).



    LUNA en
    el filo
    del pétalo.

    Se han solapado
    coronación
    y decapitación.

    Sobre el perfume derramado
    se aparece
    la flor.

    Miraba las cenizas, [2015, Vitrubio]





    LA LÍNEA

    1

    La oscuridad, con su cuchillo, monda el mundo,
    corta la piel de luz, lo suelta en mullida tiniebla.
    ¡Allá va!



    2

    No sabemos qué oponer al desastre
    de ver el mundo deshacerse en fanfarria de sombras.
    Haz el gesto más infantil que sepas, traza una línea recta,
    déjala flotar en el aire: que brille y sobreviva como pueda.
    Después saca tus conclusiones, justifica su necesidad, su infeliz
    trayectoria: pues nació de una vulgar ocurrencia
    y ya no puede detenerse,
    tendrá que inventarse una vida, y alentarla, y vivirla, y aprender a morir.



    3

    Como dice un amigo mío: lo mejor es ser caballo.





    HOTEL DE LUJO

    Rubio oropel en el hotel de lujo, comadres de platino,
    vía crucis anestésico sobre el amor incruento, celulitis agazapadas
    bajo las sombras cenitales de las pamelas, hojas de las palmeras
    abanicando, lánguidas, la suave calima en llamas.
    En un éxtasis blando que absorbe los sonidos y ahoga
    los ruidos del bareto sobrevolando las piscinas,
    el mundo, aquí, se recompone en nave de plumón de cisne
    bogando en aire fresco hacia el crepúsculo: en el que, acicaladas con los últimos
    [ destellos, comparecen,
    preseas comestibles, las langostas, mostrando sin pudor al turista su rojo cereza
    [ post mórtem
    más íntimo, tumbadas desnudas en platos muy blancos
    que flotan cual lunas rellenas de leche.





    EN MI 56 CUMPLEAÑOS

    Has crecido como un pato sin lago
    en un lago sin pato.

    Ya te has zampado crudos
    cincuenta y seis pececillos virtuales.

    ¿No deberías transformarte en otra cosa
    que no tenga que soportar esta humedad?

    Del libro Gran angular




    ESCENAS EN EL JARDÍN

    (IV)

    Da miedo dividirse, con un corte tan limpio en la mitad del ser: luz, sombra.
    El alba, que es dulzura, soldará las dos partes, las restañará.
    No existe herida alguna entre el día y la noche, ni vacío enquistado,
    sino un vuelo sonámbulo que goza demorándose, aquí, allá, en las islas
    más claras de los árboles, en los vacilantes dibujos de los lirios, en los brocales
    de los pozos inciertos que imaginan las sombras en los jardines.
    Algo sutil se mezcla, se funde, se difunde. Da miedo otra resurrección,
    ser dibujado por claridades que dudan,
    ser otra vez cuerpo real, carnal juego de aún dormidas luces.
    El alba es un terreno peligroso, desconfianza, un éxtasis sin mente, desolada llanura,
    desierto con dunas que ahogan el sentido común.
    Dicen que así es la muerte: tierra de nadie entre ni luz ni sombra
    y el universo encima, mutando, pivotando, agigantándose, agrietándose.
    Uno no sabe qué hace aquí: de pie, lúcido, solo, absorto, ¿vivo?, ¿muerto tal vez?, ¿abandonado?
    Da miedo dividirse, ser, volver a ser.
    Pero se intuye, al fondo, nada aún, casi un rosa,
    o un rosa muy, muy lívido, o un blanco, un casi blanco.
    Ya vuelan, aún sin árbol, mariposas blanquecinas, las flores, las del peral.
    Ya asciende terso el humo, pan recién hecho, hacia los altos nidos de los pájaros.





    COLIBRÍ

    1

    EL VUELO geométrico del colibrí,
    su vibrante helicóptero, sus plumas
    de camuflaje y su pico de trompa.
    Pero, ante todo: su diminuta brújula imantada.


    2

    El colibrí, que toma
    decisiones rápidas
    y a ellas se traslada
    como pájaro y máquina.


    3

    Zumbando inmoviliza
    el vórtice que engulle las formas ilusorias
    y, aquietando con su ala el vacío girante, y señalándolas,
    las vuelve grávidas, reales, rotundas.


    4

    Me avergüenza llevar
    tanto vacío y silencio en mi corazón
    viendo volar lleno de colibrí
    al colibrí.


    5

    Un pensamiento rápido
    necesitaba alas, las alas
    necesitaban pájaro, el pájaro una espada:
    así nació el colibrí mosquetero.


    6

    Hace una reverencia a nadie en el espacio-tiempo
    antes de hundir su pico-trompa
    en el agua dulce, pulida
    y vacía como un espejo.


    7

    Peluquero del aire, del espacio rapado,
    quien lo ve batir la nada vislumbra
    la áurea cabellera de lo invisible
    descolgándose en rizos.


    8

    ¡Quién supiera volar así en su propia vida,
    con voluntad tan firme, tan fértil, tan clara!
    ¡Quién fuera tu pasión tan diminuta,
    capaz de abandonar los hechizos a tiempo!


    9

    Enrolado en la tropa
    de los desheredados,
    el colibrí reclama el mundo a su modo
    entre romántico y desesperado.


    10

    ¡Quién fuera en este mundo de dudas
    colibrí,
    el más pequeño y firme
    defensor de su fantasía!


    11

    La remoción acróbata del ala,
    el sablecillo del pico en ristre;
    pero ante todo la graciosa ubicuidad
    en vilo, frágil, ávida, y el ojo: el ojo más furioso.


    12

    Espadachín de amores de terraza
    y de reflejos en cristales de ventana,
    siempre vuela con su pareja, con su fidelidad arisca
    a modo de esfera conteniéndolo.


    13

    Todo lo borra la niebla, todo
    menos al colibrí.
    El colibrí es un pájaro imborrable
    dentro de un pájaro que se disuelve.


    14

    Caballito de aire o de nube
    al igual que hay visiones de soles en la niebla
    extraviados entre cúpulas, se muestra se oculta se muestra se oculta
    y nos mezcla el pensamiento como en un trabalenguas.


    15

    Colibrí, escala mínima del orbe,
    ¿cómo es tu desazón, tu alada pena?
    Tus miedos, tu estupor, ¿son una bagatela?
    Tu alegría, ¿es más liviana que la nuestra? ¿Aún más quebradiza?


    16

    Barro que se encarama al cielo o ángel emplumado,
    o vasija de pájaro, o burbuja con saeta,
    horizontal, o vertical, o diagonal,
    zigzag a la deriva de repente orientado: ¡colibrí!


    17

    Si parálisis súbitas lo atan al espacio-tiempo,
    la mano que lo anuda lo desanuda.
    Inmerso en su impaciencia o en la nuestra, ¿es real el colibrí
    o es el dibujo inquieto de nuestra mirada?


    18

    Las cosas, que no han sido colibríes, defienden su espacio
    arduamente de los invasores. No así el colibrí:
    él cede el suyo, da hacia atrás un paso de alta esgrima
    para reconquistarlo de inmediato, pico-florete en ristre.


    19

    Yo me imagino el alma de los árboles
    como un extrovertido y forzudo colibrí
    sosteniendo el vibrante fruto del orbe en sus alas
    y regulando el ritmo perezoso de las constelaciones.


    20

    Si oyes, colibrí, mis palabras cargadas,
    como dados trucados, con mis paralíticos sueños,
    versos a colibríes u otros ángeles inaccesibles:
    ¡que no te vea yo más, para creer siempre en ti!


    21

    Golfillo y camorrista
    y a simple vista intrascendente, ¿no serás tú la clave
    desangustiada del mundo? ¿La única llave que abre aún
    la esclusa de la infancia, para que se derrame fresca entre las tumbas?


    22

    El tiempo con su sable giratorio
    reta cada mañana al colibrí,
    se buscan y se burlan ambos bajo las sombras alargadas,
    se pone el sol y aún no han cruzado sus espadas.


    23

    Acróbata y geómetra y también portador
    del fuego primigenio convertido en soplete,
    enuncia teoremas mientras suelda en el aire,
    matemáticamente, su acción a su deseo.


    24

    Mago que muestra cartas de fortuna,
    relámpago en el aire sembrado de trampas,
    caleidoscopio que no cesa
    de fragmentar la imagen que compone.


    25

    Nosotros, que imaginamos la muerte
    como una nieve invisible bajo el calor,
    que nos movemos dentro de caleidoscopios,
    ¿sabremos entenderte, oh simple pájaro?


    26

    Si existe, tu lección es ésta:
    no sabemos pensar un colibrí.
    Pájaro temperamental, subconsciente,
    burlador del no y del sí.












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    Narlan Matos Teixeira

    Narlan Matos Teixeira (1975, Itaquara, Bahía, Brasil). Poeta brasileño-estadounidense considerado uno de los autores emergentes más relevantes de América Latina por los críticos americanos y europeos que señalan la importancia universal de su obra. A sus 21 años debuta con Señoras y señores: ¡el amanecer!, Premio Copene de Literatura (ahora Braskem), publicado por la Fundación Casa de Jorge Amado. Con su segundo libro, En el campamento de las sombras (2000), Premio Nacional XEROX de Literatura Brasileña, inicia su trayectoria internacional representando a Brasil en varios festivales mundiales. En 2002, elegido por el Departamento de Estado de EE.UU, representa a Brasil en el International Writing Program, University of Iowa y su poesía recibe comentarios de poetas legendarios como el ruso Yevgeny Yevtushenko, los estadounidenses Robert Creeley, Lawrence Ferlinghetti y Michael Palmer, del esloveno Tomaz Salamun o del español Juan Carlos Mestre. Su tercer poemario, Elegía al Nuevo Mundo (2012), Editorial 7 Letras, nominado para el Premio Internacional Portugal Telecom, le confirió un lugar de vanguardia dentro de la poesía latinoamericana contemporánea, mereciendo un importante artículo de Dr. Eleutério Santiago Diaz (Universidad de Nuevo México). Se convierte en interlocutor de Noam Chomsky, con el cual se reúne en varias ocasiones en el Massachusetts Institute of Technology y con quien mantiene una intensa correspondencia. Participa regularmente en numerosos programas literarios y festivales internacionales en Europa y EE.UU. Sus poemas han sido publicados en esloveno, italiano, vietnamita, chino, croata, lituano, japonés, inglés, sueco, hindú y español. Su obra ha sido destacada en revistas de Suecia, Lituania, Eslovenia, Japón y China. La prestigiosa revista italiana POESIA (2014) dedicó a su vida y obra un amplio reportaje. Al celebrar sus veinte años de creación literaria le publicaron dos antologías poéticas en Eslovenia y Japón.





    wall street

                           Para Howard Pigee

    estoy de pie
    en una esquina de Wall Street
    en New York
    esperándola
    aunque sepa que ella jamás vendrá
    mi cuerpo es una hormiga diminuta
    de pie entre millones de gigantes
    la ciudad superpoblada
    el aire superpoblado
    no hay espacio para mi alma
    pasando taxis amarillos
    como melocotones en mi parcela
    pasando taxis amarillos
    y gritando al unísono
    ¡cómo es de bella América
    cómo es de bella América

    ah, y cómo de afilada!

    Narlan Matos, Antología Poética Bilingüe. Trad. José Ángel García Caballero. Ed. Maolí, 2016




    wall street

    Para Howard Piggee

    estou de pé
    numa esquina da Wall Street
    em New York
    esperando por ela
    embora saiba que ela jamais virá
    meu corpo é uma formiga diminuta
    de pé entre milhões de gigantes
    a cidade superlotada
    o ar superlotado
    não há espaço nem para minha alma
    táxis amarelos passando
    como pêssegos em meu quintal
    táxis amarelos passando
    e gritando em uníssono
    como a América é linda
    como a América é linda
    ah, e como é afiada!




    Elegía al Nuevo Mundo

    tú me preguntas amigo mío
    dónde he estado durante mi largo silencio

    he estado en la azucena de las cañas y en la amargura de los cañaverales

    donde temblaban las hojas por miedo a los hombres
    los cañaverales me susurraron en gritos horrendos
    la sangre amarga que le endulzó la boca
    las manos ásperas que le enjugaron las mejillas
    el cañaveral que moría de hambre antes de llegar a 27 años de edad
    de aquellas voces sin estrella que envolvían extrañas lenguas a lo lejos
    oh cañaveral verde, ¿de qué color es mi sangre roja?
    mi sangre tiene miedo de la muerte del azote de la noche
    mi sangre tiene miedo de mí

    tú me preguntas amigo mío
    dónde he estado durante mi largo silencio

    he estado en los navíos negreros mercantes
    que mercadearon mi destino hasta América hasta ahora
    bebieron mis leyendas como se bebe un barril de ron agrio

    mercadearon cada estrella del cielo y del mar infinito
    cada pájaro cada pluma de mi escarapela
    y dibujaron mapas con mi sangre
    y alzaron tótems sobre mi tribu
    y encendieron fuego en los campos sagrados de mi pueblo
    y sus lanzas me repartieron las venas por continentes distantes diferentes

    tú me preguntas amigo mío
    dónde he estado durante mi largo silencio

    he estado por las espumas de los mares de nunca antes
    por donde vinieron la pólvora la bayoneta el espejo la tuberculosis la sífilis
    por donde vinieron la espada y el yelmo
    -¡las nubes jamás se olvidarán de eso!

    ¡oh mar salado, cuántas de tus sales son genocidios de Portugal!

    en el atlántico negro
    en las cubiertas de los viejos navíos piratas
    en los calabozos de la crueldad humana
    en las prisiones de Sierra Leona – que todavía duelen en algún pliegue de mi cuerpo
    en Angola
    en Guinea-Bissau
    en Senegal
    en Benín

    he estado en el reino de Guatemala
    y en la provincia de Yucatán
    y en la provincia de Cartagena de Indias
    y en los grandes reinos y gran provincia de Perú
    y en el nuevo reino de Granada
    y en las islas de Cuba y Trinidad
    y en el reino de los Aztecas
    donde espadas de brutalidad hendieron mi cuerpo desnudo
    donde los perros de caza de los barones de las Indias se
    [alimentaron de los brazos y de las piernas de niños indefensos

    tú me preguntas dónde he estado amigo mío
    y solamente ahora puedo romper mi silencio:
    he estado conmigo

    Narlan Matos, Antología Poética Bilingüe. Trad. José Ángel García Caballero. Ed. Maolí, 2016



    ELEGIA AO NOVO MUNDO

    tu me perguntas meu amigo
    onde eu estive durante o meu longo silêncio

    estive na açucena das canas e na amargura dos canaviais

    onde as folhas tremiam de medo dos homens
    os canaviais me sussurraram em gritos horrendos
    o sangue amargo que lhe adocicou a boca
    as mãos ásperas que lhe enxugaram a face
    o canavial que morria de fome antes de completar 27 anos 
    de idade
    das vozes sem estrela que embalavam ao longe línguas estranhas
    ó canavial verde, de que cor é meu sangue vermelho?
    meu sangue tem medo da morte do açoite da noite
    meu sangue tem medo de mim

    tu me perguntas meu amigo
    onde eu estive durante o meu longo silêncio

    eu estive nos navios negreiros mercantes
    que mercaram meu destino até a América até agora
    beberam minhas lendas como se bebe um barril de rum podre

    mercaram cada estrela do céu e do mar infinito
    cada pássaro cada pluma de meu cocar
    e desenharam mapas com meu sangue
    e ergueram totens sobre minha tribo
    e atearam fogo nos campos sagrados do meu povo
    e suas lanças me repartiram as veias em continentes
    distantes diferentes

    tu me perguntas meu amigo
    onde eu estive durante o meu longo silêncio

    estive pelas escumas dos mares nunca d’antes
    por onde vieram a pólvora a baioneta o espelho a
    tuberculose a sífilis
    por onde vieram a espada e o elmo
    - as nuvens jamais se esquecerão disso!

    oh mar salgado, quanto de teu sal são genocídios de Portugal!

    no atlântico negro
    nos tombadilhos de velhos navios piratas
    nos calabouços da crueldade humana
    nas prisões da Serra Leoa – que ainda doem em alguma dobra do
    meu corpo
    em Angola
    na Guiné-Bissau
    no Senegal
    no Benin

    estive no reino da Guatemala
    e na província de Yucatán
    e na província de Cartagena de las Indias
    e nos grandes reinos e grande província do Peru
    e no novo reino de Granada
    e nas ilhas de Cuba e Trinidad
    e no reino dos Astecas
    onde espadas de brutalidade fenderam meu corpo nu
    onde os cães de caça dos barões das Índias se alimentavam dos
    braços e das pernas de crianças indefesas

    tu me perguntas onde eu estive meu amigo
    e somente agora posso quebrar meu silêncio:
    eu estive comigo



    Narlan Matos 
    TRADUCIDO AL INGLÉS POR Michael Palmer


    Calendar

    it’s right to forget about March
    so that April can finally arrive
    to lie beneath this January shade
    so that the abyss of June can disappear

    whose face is this behind the ivy?
    pale and white the moon’s ether light
    lay above the lilies of absence and chimera

    still they remain, the grasses of September
     and the azaleas of afternoon
     and the latitudes of silence

    it’s not death I search for, amiga,
    when the breeze brings your words
    when you offer me the scent of your skin
    and the Milky Way is suddenly reborn
    calmly among the meadow’s wild roses
    or when you open the immense petals
    of your clear and bright smile (a lily?)
    to the night of my being




    Czar

    vast the waiting for everything
    for the sea the west conceals and reveals
    for the gentle arms of the pale shore
    of the sea foam
    for the fragrance of lavender
    for the meadows and violets
    for the lady of the dream with hands of lilies
    and jasmine arms
    perfumed by the dark night’s chill

    immortal is the czar of time
    like a samurai hidden in the invisible
    flying over our brittle corpses
    vocabularies pour from his mouth
    in the shape of mountains and streams
    in our spirits
    the ache of is and exists throbs
    in our spirits
    nothing brings silence or sleep
    and finally
    a strange nothing beckons behind things

    meanwhile take in the dawns
    and the wind
    and the gold summer sows across the fields
    and the words of March announcing green leaves
    take in the dark water of the forest’s rivers
    flowing over white sand
    take in, brother, what there is of the eternal

    because waiting for mankind is vast





    Narlan Matos 
    TRADUCIDO AL ITALIANO:
    Traduzione dal portoghese di Giorgio Mobili



    CONSULTA

    - Doutor, não adianta
    Não vou tomar esses remédios
    Não concordo com seu diagnóstico
    - Doutor, não sou eu quem está doente

    - Não vim aqui para me conhecer
    eu vim para me esquecer

    Não, não, eu não vou tomar isso!
    Escute, só vim para lhe dizer que
    minha cura está em minhas mãos
    meu caso ainda é desconhecido

    Agora, se o senhor me der licença
    vou me retirar
    tenho um compromisso inadiável
    Passe bem



    VISITA MEDICA

    - Dottore, è inutile
    Non prenderò quelle medicine
    Non concordo con la sua diagnosi
    - Dottore, non sono io il malato

    - Non sono venuto qui per conoscermi
    sono venuto per dimenticarmi

    No, no, quella roba non la prendo!
    Ascolti, sono venuto solo per dirle
    che la mia cura è nelle mie mani
    il mio caso è ancora sconosciuto

    Ora, se vuole scusarmi 
    devo andare
    ho un impegno improrogabile
    Stia bene




    ESTÓRIA DO SOBRENATURAL

    Falta alguma coisa no quarto
    tudo está quieto e paz imensa aninhou feito nuvem no lençol
    o que rodopia preso no teto é o ventilador – não o mundo –
    calmamente uma brisa se faz de silêncio

    Falta alguma coisa no quarto
    e não são os impressionismos de Renoir – estão todos aqui
    nem os livros empilhados espalhados pelo taco – o chão não falta

    Mas falta,
    falta alguma coisa no quarto
    que faz a paisagem mais azulada de céu
    e se eu estivesse aqui certamente saberia o que




    STORIA DEL SOPRANNATURALE

    Manca qualcosa nella stanza
    tutto è tranquillo e pace immensa si annida come nube nel lenzuolo
    che gira incastrato nel tetto è il ventilatore – non il mondo – 
    con calma si alza una brezza di silenzio

    Manca qualcosa nella stanza
    e non sono gli impressionismi di Renoir – quelli son tutti qui
    né le pile di libri sparsi per il parquet – il pavimento non manca

    Eppure manca,
    manca qualcosa nella stanza
    che rende il panorama più azzurrato di cielo
    e se io fossi qui certamente saprei che cosa




    CALENDÁRIO

    é preciso esquecer de março
    para que abril finalmente aconteça
    deitar-se sob a sombra de janeiro
    para que o abismo de junho desapareça

    de quem é esta face por detrás da hera?
    ao longe o luar etéreo repousa leve e branco
    sobre lírios de absinto e quimera

    resta ainda a relva de setembro
    e azaleias da tarde
    e as latitudes do silêncio

    não é a morte que eu busco, amiga
    quando chegam tuas palavras na brisa
    quando oferece-me o frescor de tua tez
    e a Via-Láctea de repente renasce
    calma nas rosas silvestres do prado
    ou quando abres as imensas pétalas
    do teu sorriso lindo e branco (um lírio?)
    para a noite da minha existência




    CALENDARIO

    bisogna dimenticare marzo
    perché finalmente arrivi aprile
    sdraiarsi all’ombra di gennaio
    perché l’abisso di giugno scompaia

    di chi è questa faccia dietro l’edera?
    lontano il chiar di luna riposa lieve e bianco
    sopra gigli di assenzio e chimera

    resta ancora l’erba di settembre
    e azalee del pomeriggio
    e le latitudini del silenzio

    non è la morte che cerco, amica
    quando giungono le tue parole nella brezza
    quando mi offri la frescura della tua pelle
    e la Via Lattea all’improvviso rinasce
    calma nelle rose silvestri del prato
    o quando apri i petali immensi
    del tuo sorriso bello e bianco (un giglio?)
    per la notte della mia esistenza




    COSMOGONIAS

    Entre esses dois numerosinhos cardinais
    Cabem infinitos números
    O sistema solar inteiro ... e mais eu
    Os livros enfileirados, um após o outro
    Nas prateleiras longas desta biblioteca
    Parecem compor um outro livro, num
    Outro plano, noutras nuances

    Em tudo há uma passagem que vai dar
    em outra coisa

    coisa dentro de coisa
    fundo sem fundo

    Meu gato se aproxima de mim, leve
    Feito um gato
    lambe minhas pernas
    Com um olhar felino azul me indaga

    Milhões de universos se encaixam
    Nos espaços que outros deixam
    E formam imagens
    E formam miragens

    E formam estranhas linguagens
    Como a língua dos Búlgaros que aterrorizavam
    A Europa há séculos e séculos atrás
    Observando estas formiguinhas aqui
    Caminhando lentas no galho do Pessegueiro
    Indo em direção cega ao pêssego
    Que amadureceu
    Sem me perguntarem nada

    Me pergunto quando é que isso tudo
    Vai caber em mim




    COSMOGONIE

    Tra questi due numeretti cardinali
    Stanno infiniti numeri
    L’intero sistema solare... più io
    I libri allineati, uno dopo l’altro
    Sugli scaffali lunghi di questa biblioteca
    Sembrano comporre un altro libro, su un 
    Altro piano, in altre sfumature

    In tutto c’è un passaggio che dà
    su qualcos’altro

    cosa dentro cosa
    fondo senza fondo

    Il mio gatto mi si avvicina, leggero
    Come un gatto
    mi lecca le gambe
    Con uno sguardo blu felino mi indaga

    Milioni di universi si incastrano
    Negli spazi lasciati da altri
    E formano immagini
    E formano miraggi

    E formano strani linguaggi
    Come la lingua dei Bulgari che terrorizzavano
    L’Europa secoli e secoli fa
    Osservando queste formichine qui
    Camminare lente sul ramo del pesco
    Dirigersi cieche alla pesca
    Che è maturata
    Senza chiedermi niente

    Mi chiedo quando tutto questo
    Ci starà dentro di me.




    PASTICHE

    Tire seu sorriso do caminho
    Que eu quero passar com minha tristeza

    Quando os carros pararem ao sinal vermelho
    Eu atravessarei a rua

    E por um instante
    O mundo inteiro verá meu rosto

    Meu coração não tem segredos
    Mas só abre por dentro




    PASTICHE

    Sposti il suo sorriso dalla strada
    Che io voglio passare con la mia tristezza

    Quando le auto si fermano al segnale rosso
    Io attraverserò la via

    E per un istante
    Il mondo intero vedrà il mio viso

    Il mio cuore non ha segreti
    Ma si apre solo all’interno.




    PÓS-COLOMBIANOS

    por pouco
    muito pouco
    os índios
    das Américas
    não conseguiram
    cristianizar
    os conquistadores
    europeus

    os europeus
    conquistadores
    por pouco
    muito pouco
    os índios
    das Américas
    não conseguiram
    cristianizar
    por pouco
    muito pouco




    POST-COLOMBIANI

    per poco
    molto poco
    gli indiani
    delle Americhe
    non sono riusciti
    a cristianizzare
    i conquistatori 
    europei

    gli europei
    conquistatori
    per poco
    molto poco
    gli indiani
    delle Americhe
    non sono riusciti 
    a cristianizzare
    per poco 
    molto poco




    AS CRIANÇAS DA NOITE

    eu ouço as crianças da noite
    beijando flores murchas como colibris mortos
    um demônio em seus olhares pousa porque só há escuridão e nada
    mais que se encontre
    porque não há verão em seus olhares nem dois mil sóis explodem
    em suas mãos

    eu vejo as crianças da noite
    amamentadas por seios desnutridos, rotos, por seios frágeis de areia
    amamentadas por um leite branco mas que não é de nuvens nem de leite

    que gosto terá o leite da vida na boca das crianças da noite?

    que olhares podem ter crianças nascidas de seios sem verão de
    úteros sem mães?

    eu vejo as crianças da noite
    embaladas em algum balanço que não vejo numa ciranda que não terna
    que não adentra até o mais mim de mim
    que amanheceres procuram elas pelo céu?
    que raios do firmamento descerão às suas faces?
    ouço os chacais africanos numa manhã de um mês frio
    o dia não passa de uma pérola alva num jardim destroçado

    eu vejo as crianças da noite
    traficando diamantes e constelações e dentes de marfim
    não há serafins em seus semblantes de sabre
    não há uma guitarra cigana em suas bocas
    e os riachos não escorregam em suas veias
    não defendem até a morte a cidade de Andorra onde encurralaram a liberdade

    eu vejo as crianças da noite
    escavando com as unhas na lama a primavera e a quimera
    revirando ruínas de papéis e cinza em busca da palavra que
    explique o azul cubista do céu
    o que há de errado em seus olhares?
    o que há de breu em seus sorrisos?
    nas favelas do Rio de Janeiro nas favelas da Jamaica
    nas esquinas do Cairo, Manágua e Katmandu
    nos bananais do Equador e da Guatemala
    nas fazendas de borracha do Brasil
    nos solos afiados do Oriente Médio
    nas periferias de Saigon San Salvador e Hanói
    algo me dói algo me corrói

    eu ouço o grito desesperado das crianças da noite




    I BAMBINI DELLA NOTTE

    sento i bambini della notte
    baciare fiori appassiti come colibrì morti
    un demonio nei loro occhi si posa perché c’è solo il buio
    e non si trova nient’altro
    perché non c’è estate nei loro occhi né duemila soli esplodono
    nelle loro mani

    vedo i bambini della notte
    allattati da seni denutriti, rotti, da seni fragili di sabbia
    allattati da un latte bianco fatto né di nubi né di latte

    che gusto avrà il latte della vita nella bocca dei bambini della notte?
    che occhi possono avere bambini nati da seni senza estate da 
    uteri senza madri?

    vedo i bambini della notte
    cullati in qualche altalena che non vedo in un girotondo che non intenerisce
    che non arriva al più profondo di me
    che albe cercano nel cielo?
    che raggi del firmamento discenderanno sui loro volti?
    sento gli sciacalli africani nel mattino di un mese freddo
    il giorno non è che una perla candida in un giardino devastato

    vedo i bambini della notte
    trafficare diamanti e costellazioni e denti d’avorio
    non ci sono serafini nei loro sembianti di sciabola
    non c’è una chitarra gitana nelle loro bocche
    e nelle loro vene non scorrono i ruscelli
    non difendono fino alla morte la città di Andorra dove recintarono la libertà

    vedo i bambini della notte
    scavare con le unghie nella melma la primavera la chimera
    rovistare tra rovine di carta e cenere in cerca della parola che 
    spieghi il blu cubista del cielo
    cosa c’è di sbagliato nei loro occhi?
    cosa c’è di pece nei loro sorrisi?
    nelle favelas di Rio de Janeiro nelle favelas della Giamaica
    negli angoli del Cairo, Managua e Katmandù
    nei campi di banane dell’Ecuador e del Guatemala
    nelle piantagioni di gomma del Brasile
    nei suoli affilati del Medio Oriente
    nelle periferie di Saigon San Salvador e Hanoi
    qualcosa mi fa male qualcosa mi corrode

    sento il grido disperato dei bambini della notte





    ELEGIA AL NUOVO MONDO

    tu mi domandi amico mio dove sono stato durante il mio lungo silenzio

    sono stato nella dolcezza della canna da zucchero e nell’amarezza
    delle sue piantagioni
    dove le foglie tremavano per paura degli uomini
    le piantagioni mi sussurravano con grida orrende
    il sangue amaro che ne addolcì la bocca
    le mani ruvide che ne asciugarono la faccia
    la piantagione che moriva di fame prima di compiere 27 anni
    delle voci senza stelle che cullavano da lontano lingue strane
    o piantagione verde, di che colore è il mio sangue rosso?
    il mio sangue ha paura della morte della frusta della notte
    il mio sangue ha paura di me

    tu mi domandi amico mio
    dove sono stato durante il mio lungo silenzio

    sono stato sulle navi negriere
    che barattarono il mio destino fino all’America fino ad oggi
    bevvero le mie leggende come si beve un barile di rum marcito

    barattarono ogni stella del cielo e del mare infinito
    ogni uccello ogni piuma della mia coccarda
    e disegnarono mappe col mio sangue
    ed eressero totem sulla mia tribù
    e misero il fuoco ai campi sacri del mio popolo
    e le loro lance mi spaccarono le vene in continenti 
    distanti diversi

    tu mi domandi amico mio
    dove sono stato durante il mio lungo silenzio
    sono stato per le spume di mari mai solcati
    per dove vennero la polvere da sparo la baionetta lo specchio la 
    tubercolosi la sifilide
    per dove vennero la spada e l’elmo – le nubi non lo scorderanno mai!

    o mare salato, quanto del tuo sale sono genocidi di Portogallo!

    nell’Atlantico nero
    nei casseri di poppa delle vecchie navi pirata
    nelle carceri della crudeltà umana
    nelle prigioni della Sierra Leone – che ancora fanno male in qualche piega del 
    mio corpo
    in Angola
    nella Guinea-Bissau
    nel Senegal
    nel Benin

    sono stato nel regno del Guatemala
    e nella provincia di Yucatán
    e nella provincia di Cartagena delle Indie
    e nei grandi regni e grande provincia del Perù
    e nel nuovo regno di Granada
    e nelle isole di Cuba e Trinidad
    e nel regno degli Aztechi
    dove spade di brutalità fendettero il mio corpo nudo
    dove i cani da caccia dei baroni delle Indie si nutrivano delle braccia 
    e delle gambe di bambini indifesi

    tu mi chiedi dove sono stato amico mio
    e solo ora posso rompere il mio silenzio
    sono stato con me.



    TZAR

    é colossal a espera por tudo
    pelo mar que o poente esconde e desenha
    pelos braços mansos do brancor da praia
    da espuma
    pelo perfume das alfazemas
    pelos prados e pelas violetas
    pela dama sonhada com suas mãos de lírios
    e seus braços de jasmim
    perfumados pelo frio da noite escura

    é imortal o tzar do tempo
    como um samurai escondido no invisível
    sobrevoando nossos cadáveres frágeis
    vocabulários escorrem de sua boca
    em forma de regatos e montanhas
    em nossas almas
    dói a dor de ser e estar
    em nossas almas
    nada cala nem acalenta
    e depois de tudo
    nos acena um estranho nada por detrás das coisas
    enquanto isso sente os amanheceres
    e o vento
    e o ouro que o verão semeia na paisagem

    e as palavras de março anunciando folhas verdes
    sente a água escura dos rios da floresta
    fluindo sobre a areia branca
    sente o que há de terno meu irmão

    Porque é colossal a espera pelo homem



    ZAR

    è colossale, l’attesa per tutto
    per il mare che il tramonto nasconde e disegna
    per le braccia molli del biancore della spiaggia
    della spuma
    per il profumo della lavanda
    per i prati e per le viole
    per la dama sognata con le sue mani di giglio
    e le braccia di gelsomino
    profumate dal freddo della notte scura

    è immortale lo zar del tempo
    come un samurai nascosto nell’invisibile
    che sorvola i nostri cadaveri fragili
    vocabolari gli scorrono dalla bocca
    in guisa di ruscelli e montagne
    nelle nostre anime
    fa male il dolore di essere e stare
    nelle nostre anime
    niente tace o acquieta
    e dopotutto
    ci fa cenno uno strano niente da dietro le cose
    nel frattempo senti questo le albe
    e il vento
    e l’oro che l’estate semina sul paesaggio

    e le parole di marzo annunciare foglie verdi
    senti l’acqua scura dei fiumi della foresta
    scorrere sulla sabbia bianca
    senti la tenerezza che esiste fratello mio

    Perché è colossale l’attesa per l’uomo

    “Visita medica” e “Pastiche” sono tratti da Signore e signori: l’alba! (1997); “Cosmogonie” e “Storia del soprannaturale” da Nell’accampamento delle ombre (2001). Le restanti liriche provengono da Elegia al Nuovo Mondo (2012).








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  • 03/08/17--01:47: PETROS STEFANEAS [20.005]

  • Petros Stefaneas

    Poeta. Grecia. Ha estudiado Matemáticas, Lógica e Informática en la Universidad de Atenas, de Óxford y en la Universidad Politécnica Nacional de Atenas, donde actualmente trabaja como profesor. Es autor de varios libros, entre ellos: 

    Poemarios: 

    "Σημείων στιγμιότυπα" (Γαβριηλίδης, 2003) 
    "Η παραλία της Καλαμάτας" (Το Ροδακιό, 2009) 
    "Το ψυγείο μας" (Το Ροδακιό, 2012) 
    "Μηχανισμοί Αντικυθήρων" (Το Ροδακιό, 2015) 

    Poemarios traducidos: 

    Francés 

    "Promeneurs sur le plage de Kalamata" (L'Harmattan, 2010) 

    En español 

    "Nuestra Nevera" (Ed. Sloper, 2015) 

    Ficción: 

    "Livewire: Η ευαγής επανόρθωση" (Γαβριηλίδης, 2006) 
    ηλεκτρονική συνσυγγραφή με Ρ. Οιχαλιώτη





    LÁGRIMA

    En el baño
    Antes de que se despierte su pestaña derecha

    Pequeños suspiros y una lágrima
    Al lado del portátil
    Una chica desnuda en la pantalla
    Con el pelo trenzado

    Se preocupa por las actividades
    Del Fondo Monetario Internacional
    Y la asociación de los Países Orientales
    Del Mediterráneo

    Alguien tiene que financiar la poesía

    La serpiente electrónica y maldita
    Está ya en su despacho
    Va a seducirla

    Salada la lágrima en toda circunstancia





    Despedida

    De ti que amaste la poesía
    Me despido
    Palabras duras
    En el muelle
    Los versos de tiempos pasados
    ¿(Cuántas veces) los repetiste?
    La solución es fácil
    El reciclaje
    Estoy listo para unirme a la gente
    Hacen falta estos viajes






    Petros Stefaneas, “Nuestra nevera” (Ed. Sloper, 2015). Trad. Jara Calles

    “Un libro muy querido”

    Todo ha sido un cúmulo de casualidades, afirma Jara Calles, la traductora del primer libro publicado en España de Petros Stefaneas, poeta y profesor de Matemáticas en la Universidad Politécnica de Atenas. Una amiga en común los puso en contacto y él le envió su libro. A Jara Calles, doctora en Filosofía por la universidad de Salamanca que reside actualmente en Estocolmo, el libro le gustó “por su tono y sensibilidad poética, y por las imágenes que presentaba”. Observa la traductora que “tiene un ritmo muy particular, que casa muy bien con el tipo de realidad que recrea. Un mundo tocable, cotidiano”.

    Calles afirma que empezó a traducirlo un poco como un divertimento —no se trató de la traducción de un libro por encargo editorial, por ejemplo—, que además le permitía implementar su conocimiento del griego moderno, una lengua a la que se siente unida de una forma muy personal.

    El trabajo de traducción ha contado con la estrecha colaboración del propio Petros Stefaneas.

    Por otro lado, que se haya publicado en Sloper es fruto de una nueva coincidencia: el paso por Mallorca de Antígona Katsadima, una joven griega inquieta, políglota, licenciada en Letras, que tropezó en una biblioteca pública de Palma con el libro “La fiera” de Ben Clark, a quien tradujo al griego en su blog, y que se uso en contacto con Sloper. La casualidad de que Román Piña, el editor de Sloper, fuese profesor de griego clásico favoreció su predisposición hacia esta obra.

    La traducción de Jara Calles ha supuesto dos años de trabajo que concluyeron, curiosamente, en el lounge de un hotel de Lima, en las navidades de 2014.

    En los poemas se captan momentos de la rutina de gente sencilla: unos niños en la calle, el trabajo de unos empaquetadores de cigarrillos, unos viajeros de autobús, unos ancianos en la puerta de una capilla. También los objetos suscitan el vuelo poético: una cama deshecha, una caja de bombones…          

    El libro está a la venta en España desde noviembre de 2015. La edición es bilingüe: griego-español.



    La poesía como las matemáticas de la vida cotidiana

    por ANTÍGONA KATSADIMA 

    Nuestra Nevera (Ed.Sloper), edición bilingüe escrita por Petros Stefaneas en traducción de Jara Calles,  trata de crear una posrealidad narrativa con respecto a la poesía, teniendo como función principal reunir la brevedad y la credibilidad a través de un carácter ético y sensible, a veces melancólico.

    La doctrina aristotélica de un intelectual agente se aprecia ya en el primer poema titulado “Súplica”, en el cual se exalta la agonía personal del poeta en contraposición al valor del regreso como si fuera una victoria moral. En este punto, la percepción sensible pasa a ser, ontológicamente, un logro intelectual a través de la incorporación de varios sentidos: “cambiaste de bando/ vencedor/te aguardan los inmigrantes”. Desde siempre había vencedores, pero hoy en día, el asunto de los inmigrantes, sobre todo en las ciudades europeas, tiene un valor distinto. Y es que ellos tienen emociones también, necesitan a un “vencedor”, a una persona grata para creer y confiar.

    Los poemas sucesivos capturan momentos concretos de la vida como si fueran cortometrajes. Se abandona la métrica tradicional y entra en juego el “efecto sorpresa” a traves de pausas heredadas de la oralidad poética de antaño. De este modo, la temática fluye en cada lector creando una relación personal de sujeto-verso. Dichas pausas no respetan la estructura poética de la estrofa para producir diversos puntos de vista.

    A lo largo de la obra, el poeta hace uso de un lenguaje específico para captar la esencia de los contrastes y de las diferentes situaciones así como de las reacciones que se tienen ante ellas. La poesía no le interesa a Stefaneas por sí misma, sino por lo que consigue comunicar. Gracias a esta concepción de la poesía, el autor consigue poetizar a través de imágenes, escenas cotidianas.
    Sin embargo, lo más relevante es la mirada del lector como observador de la imagen creada mediante acertijos irónicos. Estos acertijos establecen una cercanía a lo inconcebible. Así pues, vivir consiste en aceptar y entender.
    La nevera como lugar de recuerdo

    El título da una pista sobre la temática del poemario. Una retroinspección de la intimidad como si de una nevera se tratase, donde se encuentran los recuerdos congelados. Situación que por una parte “mata” por el frío pero que por otra salva del hambre del olvido. Salvación y muerte interconectadas gracias a las emociones que abren un abanico de posibilidades.
    Si se analiza el poema Antes de la llegada del remero, se observa que la figura del remero es aquel que toma las decisiones y actúa. En dicho poema se evoca el instante único de cada ser humano ante la espera y el modo de juzgar las situaciones de forma lógica para resolver algoritmos.

    En lo referente a la finalidad epigramática de cada poema, estos  se componen como unidades del mismo objeto, cuya función es una participación social a través de mundos literarios. En ciertos aspectos, , entender a fondo este tipo de poesía literaria puede considerarse como un verdadero logro puesto que su comprensión requiere también el interés y el conocimiento adecuado para ver  las frases como conjuntos algorítmicos, llenos de símbolos que hacen referencia a  recuerdos de la vida cotidiana.
    Ese estilo que refleja serenidad, se observa en “El último prisionero”. Aquí, el poeta sin olvidar el hoy en el que vive y al lector, el cual espera reflejarse en las palabras. Seguramente, entre las alusiones más relevantes en este poema,  destaca la referente a Auschwitz, lugar de dolor colectivo de la humanidad y de la literatura mundial, viviendo en los corazones de todas las personas. En este aspecto, el criterio personal de cada lector entra en juego.Y aquí es donde hace su aparición el gusto personal.
    En definitiva, Petros Stefaneas es como un científico especial, a quien la poesía le ayuda como un cuaderno eterno junto al mar. En los elementos de la naturaleza se busca la fuerza para afrontar el día a día, dónde griego y español son dos orillas de un mismo mar: el Mediterráneo. Y de postre, para el final he guardado dos versos del “Un nuevo poema”: “La palabra poema concierne a cada poema/ Cada pistacho pelado”.


    ***


    O ΑΕΡΟΨΕΚΑΣΜΟΣ

    Σήμερα όλο το βράδυ ψεκάζουν για κουνούπια
    Οι τοπικές Αρχές του Δήμου Μαραθώνα
    Δε  θέλω να τις ειρωνευτώ ή να τις ενθαρρύνω
    Θα αφήσουν εκτός ψεκασμού το πεδίο της  Μάχης
    Και το φωτεινό σηματοδότη
    Ἀπό την εποχή του Δαρείου του Α΄
    Επικρατεί εδώ κατάσταση άπνοιας
    Κάθε ψυχή
    Περιμένει να ξημερώσει
    Να δει τα δύο πρωινά φύλλα
    Ανέπαφα από τό τελευταίο σύντομο όνειρο
    Του Πέρση νυχτοφύλακα
    Το πρώτο κουνούπι μάς κλείνει, όμως, το μάτι
    Κουκκίδα στο πράσινο φως του σηματοδότη





    [La playa de Kalamata, 2009]

    Πέτρος Στεφανέας - Petros Stefaneas



    ΤΟ ΤΣΙΡΚΟ

    Η φωνή στο τσίρκο
    Υπόσχεται νέες μοναδικές εμπειρίες

    Θα περάσετε στιγμές μεγάλης αγωνίας
    Όλες οι γραβάτες να λύνονται στην είσοδο
    Θα καλυφθούν οι αντιλογίες και οι αστοχίες σας
    Τυχόν ανησυχίες θα αποκρυβούν
    Ο τροχός ανατρέπει τα δεδομένα

    Θέ μου
    σταμάτησέ την αυτή τη φωνή

    Κινδυνεύω
    να δεχθώ
    την πρόσκληση





    ΔΙΑΦΑΝΟΣ ΠΑΤΕΡΑΣ

    Διάφανα πόδια σημαδεμένα
    ανεβαίνουν τη σκάλα
    Ακούγονται ήχοι απ’το παγόβουνο
    Λιώνει
    Τρέχω να προλάβω τις μνήμες σου
    Σκοτάδι
    Σβήσε τα μάτια σου με χρόνο
    Φόρεσε γρήγορα τα παιδικά σου γόνατα
    Βλέπεις την αλατισμένη γάμπα σου
    Τρέχει
    Βλέπεις τις μεγάλες γκρίζες ελιές
    που είχες μαζέψει
    Διάλειμμα
    Σκοτάδι
    Βλέπεις τη λάμπα που σε άλλαξε
    Βλέπεις το τεντωμένο αδιάβροχο
    Μέσα στην έρημο
    Τέλος
    Φώτα
    Πατέρα τρέχεις
    Δεν προλαβαίνω το βήμα σου




    ΑΠΟΣΥΡΣΗ

    Tο αυτοκίνητό μου είχε χρώμα κίτρινο ξεβαμμένο
    όπως τα ξερά φύλλα που μαζεύουν με το φτυάρι
    Μπήκα να το οδηγήσω για τελευταία φορά
    προς το αυτοκίνητο της εταιρείας μεταφορών
    (λέγεται και οδική βοήθεια)
    Αυτά τα τελευταία δέκα μέτρα της ζωής του
    ακολουθεί ακόμα τις διαταγές μου
    Οι ρόδες του ανεβαίνουν
    σιγά-σιγά προς την πηγή του γερανού
    Νέοι κανόνες αρχίζουν να διολισθαίνουν
    μέσα από τα καθίσματα
    Ξεκινά η ανυπαρξία
    Μέσα του βρίσκεται το μαντιλάκι του ιδρώτα
    οι ψάθες και το άδειο μπουκάλι
    για τις δύσκολες μέρες του καύσωνα
    Νιώθω την απορία τους
    τα μικρά κλειστά τους μάτια
    Λίγα αυτοκίνητα ξεπερνούν τα τριάντα
    Σήμερα
    όλοι οι σοβαροί πολίτες τα αποσύρουν
    σε νεαρές ηλικίες
    Δε θέλουν να τα δουν σε γηροκομείο

    [Η παραλία της Καλαμάτας, 2009]






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  • 03/08/17--02:10: LUIS LÓPEZ NAVARRO [20.006]

  • Luis López Navarro

    Luis López Navarro (Zaragoza, 1958) es profesor de Física en Secundaria. Perito en lunas, principiante en ocasiones y ciudadano corriente. Equinoccios (Ed. Neopàtria, 2014), es su primer poemario publicado.





    Luis López Navarro, Equinoccio (Ed. Neopàtria, 2014)

    Equinoccios evoca el tránsito del hemisferio celeste del Sol en su deambular aparente, la sedimentación de lo vivido e imaginado cuando se llega a cierta edad, y el juego con objetos y palabrería propios de la ciencia.





    Verás algunas veces
    cambiar la posición del Sol
    entre los alaridos
    de coches que no hablan.

    Verás, si quieres verlo,
    el lento retozar de dos gaviotas
    jóvenes que se adentraron
    hasta la hierba fresca.

    Verás unas palabras
    por una vez distintas
    escritas en paredes.


    *



    Tres latinajos,
    muchas órdenes,
    dos discursos inspirados,
    algunas pruebas,
    cuarenta textos,
    gritos, desórdenes,
    momentos dulces,
    imprecación.
    Entre bastante sol
    y poca monotonía
    de cristales
    instruir deleitando, se pretende
    y un cielo azul muy suave
    en dulcísimos
    finales de trimestre.










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  • 03/08/17--02:32: JOÃO RUI DE SOUSA [20.007]

  • João Rui de Sousa

    João Rui de Sousa (Lisboa, 12 de octubre, 1928) es un poeta y ensayista portugués.

    Se graduó en Ciencias históricas y filosóficas, en la Facultad de Letras de Lisboa. Desde 1982 y hasta su retiro en 1993, trabajó como  investigador en la Biblioteca Nacional de Lisboa. Fue uno de los fundadores, con António Ramos Rosa, Antonio Carlos (Leal da Silva), José Bento y José de la Tierra, de la revista Cassiopeia, que dirigió en 1955 y donde debutó literariamente con dos poemas y el ensayo "La angustia y Nuestro Tiempo""A Angústia e o Nosso Tempo". 

    Ha colaborado en gran número de periódicos y revistas, nacionales y extranjeros, y ha participado en lecturas de poemas en varios puntos del país. Está representado en más de tres docenas de antologías y volúmenes colectivos. 

    Algunas Obras:

    Poesía

    Circulação (1960)
    A Hipérbole na Cidade (1960)
    A Habitação dos Dias (1962)
    O Fogo Repartido (1983)
    Enquanto a Noite, a Folhagem (1991)
    Respirar pela Água (1998)
    Os Percursos, as Estações (2000)

    Ensayo

    Fernando Pessoa – Empregado de Escritório (1985)
    Este Rio de Quatro Afluentes (1988)
    António Ramos Rosa ou o Diálogo com o Universo (1998)




    LLAMADA A LA MUSA

    Dame tu quiñón de septiembre.
    Y yo te daré un lugar que hable.

    Por ti robaré las tinieblas – ¡cantos!-
    a la mordacidad del destino.
    Y diré sombras – cuando sea preciso
    abrir portales de claridad.

    Diré el sí y el no,
    como si todo me fuese indiferente
    (aunque no lo sea).

    Desenterraré muertos (cabellos, osamentas)
    para que al menos por las tardes sobrevivan.
    Y atizaré – aun patinando sobre hielo-
    el crepitar de la llama, el grito irrebatible
    de una más auspiciosa vida.

    Dame tu quiñón de septiembre.
    Y yo cantaré – incluso en las raíces
    más sonámbulas- las aves y las flores, los insectos
    y lo innumerable de otros seres o cosas
    que no hablan.

    João Rui de Sousa, Quarteto para as próximas chuvas (Trad. José A. García Caballero)



    Traço Escuro

    Quando os dias sangram 
    e a parede branca é conspurcada 
    com o carvão das brumas, 
    com o arquejar de quem, frágil, flutua 
    entre as vides do sol e o langor 
    das luas, 
    apago as luzes todas e o caminho 
    torna-se um traço escuro que ressoa. 

               in 'Quarteto para as Próximas Chuvas' 





    Ascensão

    Beijava-te como se sobe uma escadaria: 
    pedra a pedra, do luminoso para o obscuro, 
    do mais visível para o mais recôndito 
    - até que os lábios fossem 
    não o ardor da sede, nem sequer a magia 
    da subida, 
    mas o tremor que é pétala do êxtase, 
    o lento desprender do sol do corpo 
    com o feliz quebranto dos meus dedos. 

               in 'Obstinação do Corpo' 





    Corpo de Ambiguidade

        posso e não posso ir-me noite fora 
        nestes pilares do medo desta dor 
    - é quando os dedos ferem (não se tocam) 
        é quando hesito e coro 

    é quando vou não vou neste mergulho 
        em seco a imergir em pobre chão 
       de caos e flor e vinho e confusão 

    é quando sem chorar me escondo e choro 

                in 'Corpo Terrestre' 




    DINOSSAURO

    Gélida, a noite transcrevia em vitrais
    as suas gargalhadas.

    E assim me agitava no furor do escuro.
    Mas não desesperava.

    E nascia. E crescia
    no silêncio dos campos que era arma.

    Dinossauro ao vento, eu resistia
    para que ninguém esmagasse a minha alma.

                       (Enquanto a noite, a folhagem)




    ESTE AZUL QUE ME CONVIDA

    Sou este azul que me convida.

    E transcrevo a paz, o sol dos dias.

    E também parto. E também ardo.

    Depois disso desse suposto eu abreviado,
    tão transparente e nítido, mas
    tão transitivo
    apenas gestos rasos que são cardos,
    apenas pedras fundas que são sombras,
    pequenos meteoritos que são conchas
    de deuses antiqüíssimos e cansados.

                            (Palavra azul e quando)




            ROTEIRO

             Meu jeito visionário — meu astrolábio. 
             Meu ser mirabolante — um alcatruz. 
             De variadas coisas fiz a minha esperança
             e sempre em várias coisas vi a minha cruz.

             Aos padrões que em vários pontos encontrei
             na rota íntima de vestes tropicais
             eu dei as mãos, serenas e intactas,
             as minhas dores mais certas e reais.

             Nos vários sítios que — abismos —
             toldaram minha voz por um olhar,
             eu evitei o perigo e os prejuízos
             à voz feita de calma, meu cantar.

             Aos rasgos que, de outrora, evocados
             foram sempre pelo seu valor,
             eu dei a minha tez de dúvida e de espanto,
             o meu silêncio amargo, o meu calor,

             E aos pontos cardeais que em volta, vacilantes,
             desalentavam já meu ser cativo,
             parei o gesto, roubei o pólo sul da esperança
             como lembrança para um dia altivo.




    SOMOS (OU SEREMOS?)

    Somos o que fomos noutras eras
    e o que seremos longe no futuro
    — Música do tempo, música das horas,
    relógio incerto, intencional, impuro.
    Somos (ou seremos) o que em nós
    acorda a vida, os sonhos, outros sonhos
    e a última canção — a alegria — que vai
    e volta, indecisa, no limiar da esperança.
    Por quem nos tomamos, nós, que não sabemos?
    Quem nos dói por dentro em súbita alegria?
    A espera e os olhos é tudo o que sentimos
    desta viagem distante, deste dia.

                      (Circulação)



    CLICHÊ

    Incluo-me entre as vontades dolorosas
    aquelas que decidem sobre o lume
    aquelas que deslizam hesitantes
    na vaga sensação de tanto estrume.
    Em volta do seu pulso mole e débil
    por dentro do seu óleo morno e roxo
    para além deste limite rombo e ferido
    debaixo de um telhado falso ou frouxo.
    Sem nada. Sem firmeza, sem sentido,
    sem gravata, sem vestido,
    sem um ponto qualquer de referência.
    Incapaz de ser outro mais fremente
    como um cavalo opresso ou mastro fino
    passeando ao escuro a indigência.


    Depois de amanhã a Primavera!

                                                 À Isabel e ao António

    A dadivosa mãe que em tudo existe
    para além do só remédio só palavra
    um cobertor de esperanças para o medo
    três girassóis lindíssimos desdobráveis

    A boca na boca e as lágrimas
    mais azuis de brinquedos e de imensos
    lençóis de inventar os dias límpidos
    A dadivosa mãe as tardes quentes

    Florescer a noite de agasalhos
    de corações em pé no destemor
    alimentar as órbitas fraternas
    de iluminar raízes dança pura

    Ó música sem tédio dos cabelos
    do teu olhar do cheiro dos reflexos
    desta razão solar! Em caule e rama
    - ó dadivosa mãe – tudo desperta!

    Corpo Terrestre (1972)
    In Obra Poética 1960-2000
    Lisboa, Publicações Dom Quixote, 2002






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  • 03/08/17--03:00: PEDRO MEXIA [20.008]

  • PEDRO MEXIA
     
    Pedro Mexia (Lisboa, Portugal 1972) es un poeta, escritor y crítico literario portugués. Título de abogado en la Universidad Católica. Entre 1998 y 2007 realizó la crítica literaria en el Daily News. Es de suma importancia desde el año 2007 en el diario Público, en la que también escribe una columna semanal. Escribe en la revista mensual de RSI. Participó en programas de comentarios políticos en la televisión ("El eje del mal", SIC-Noticias) y la radio ("gobierno en la sombra", TSF). Ha colaborado regularmente en proyectos de ficción Producciones. Actualmente ejerce de Director interino de la Cinemateca Portuguesa.
     
    Ha publicado los libros de poemas:  Duplo Império ( 1999), Em Memória (2000), Avalanche (2001), Eliot e Outras Observações (2003), Vida Oculta (2004), Senhor Fantasma (2007), e duas colectâneas de crónicas, Primeira Pessoa (2006) e Nada de Melancolia (2008) e Menos por Menos – Poemas Escolhidos, Dom Quixote, 2011 e Uma Vez Que Tudo se Perdeu (2015).  
     
     


    DENTRO DE LOS LIBROS

    Y dentro de los libros
    marcas de cuando leemos.
    Tickets de autobús, entradas
    de cine, anotaciones
    con demasiadas
    abreviaturas, hojas
    que dicen “no olvidar”
    y fueron olvidadas.

    En esta tarde leí este verso.
    La novela en la pág. 89.
    Agrupar los eventos
    por contigüidad, remisión,
    la fecha muy precisa
    de estos azares
    más importantes
    que la biografía.

    Pedro Mexia, Menos por menos (Trad. José A. García)




    NÚMERO 5

    Dei um passo atrás
    e vi pela primeira vez
    o número da minha porta.
    No passeio, olhando
    o metal gasto do algarismo
    que há vinte e seis anos
    sei que existe,
    pensei em recuar um pouco mais
    para ver todas as coisas que habito
    e não compreendo.
    Mas três passos depois
    do passeio
    o trânsito automóvel
    impedia a perspectiva
    e a sabedoria.




    A MINHA ALTURA

    Era a minha altura. Um livro
    em cima da cabeça marcava
    o lugar que um lápis semestralmente
    riscava na parede da cozinha.
    A única sabedoria dos ossos, crescerem
    como a teia sólida de um propósito
    e a anatomia mais transparente.
    Centímetro a centímetro
    espigava o corpo imaginário, essa contabilidade
    que era assim, íntima, pictórica,
    como uma cena burguesa.
    Traço a traço a parede da cozinha
    tornou-se rupestre,
    a infância uma ternura assustadora.
    Esta era a minha altura.
    Agora sou tão mais alto e mais pequeno.



    PARÁFRASE

    Este poema começa por te comparar
    com as constelações,
    com os seus nomes mágicos
    e desenhos precisos,
    e depois
    um jogo de palavras indica
    que sem ti a astronomia
    é uma ciência infeliz.
    Em seguida, duas metáforas
    introduzem o tema da luz
    e dos contrastes
    petrarquistas que existem
    na mulher amada,
    no refúgio triste da imaginação.
    A segunda estrofe sugere
    que a diversidade de seres vivos
    prova a existência
    de Deus
    e a tua, ao mesmo tempo
    que toma um por um
    os atributos
    que participam da tua natureza
    e do espaço criador
    do teu silêncio.
    Uma hipérbole, finalmente,
    diz que me fazes muita falta.



    FERRO-VELHO

    Terraços inúteis, varandas
    das traseiras, arrecadações,
    escadas de caracol, marquises
    desbotadas, antigas estufas,
    barracas, vasos partidos,
    paredes abertas, telhas,
    ferro-velho, andares vazios,
    degraus sem uso, o fosso
    do elevador, fechaduras
    de portões, gatos, cadeiras,
    um sol sem préstimo,
    ervas daninhas, um triciclo,
    humidade, silêncio, azulejos,
    sábado à tarde e o meu corpo.




    AUTO-RETRATO COM VERSOS DE CAMÕES

    Foi-me tão cedo a luz do dia escura
    enquanto me enganava a esperança
    que naquilo em que pus tamanho amor
    errei todo o discurso de meus anos.

    [in Menos por Menos – Poemas Escolhidos, Dom Quixote, 2011]





    Nas estantes os livros ficam 
    (até se dispersarem ou desfazerem) 
    enquanto tudo 
    passa. O pó acumula-se 
    e depois de limpo 
    torna a acumular-se 
    no cimo das lombadas. 
    Quando a cidade está suja 
    (obras, carros, poeiras) 
    o pó é mais negro e por vezes 
    espesso. Os livros ficam, 
    valem mais que tudo, 
    mas apesar do amor 
    (amor das coisas mudas 
    que sussurram) 
    e do cuidado doméstico 
    fica sempre, em baixo, 
    do lado oposto à lombada, 
    uma pequena marca negra 
    do pó nas páginas. 
    A marca faz parte dos livros. 
    Estão marcados. Nós também. 

             in "Duplo Império" 




    Identidade

    A identidade, como a pele, 
    renova-se, perde-se de sete 
    em sete anos, muda no mesmo 
    corpo, torna diferente 
    a permanência humana. 
    A identidade é a soma 
    das intenções, uma foto 
    instantânea para um propósito 
    imediato que não dura. 
    A identidade é um equívoco 
    para camuflar o coração. 

             in "Duplo Império" 




    Não é Preciso

    Não é preciso que a realidade exista 
    para acreditarmos nela. Na verdade, 
    se não existir tudo é mais luminoso. 
    Mundo, evidência submissa e soberana. 

             in "Duplo Império" 




    Duplo Império

    Atravesso as pontes mas 
    (o que é incompreensível) 
    não atravesso os rios, 
    preso como uma seta 
    nos efeitos precários da vontade. 
    Apenas tenho esta contemplação 
    das copas das árvores 
    e dos seus prenúncios celestes, 
    mas não chego a desfazer 
    as flores brancas e amarelas 
    que se desprendem. 
    As estações não se conhecem, 
    como lhes fora ordenado, 
    mas tecem o duplo império 
    do amor e da obscuridade. 

             in "Duplo Império" 




    Os Significados

    Não sei como tudo começou: suponho 
    que havia uma figura que depois 
    se estilhaçou para formar um puzzle. 
    Mas se juntarem todas as peças 
    talvez não haja nenhuma figura, e então 
    de que origem intacta partiu tudo 
    o que depois se quebrou? É impossível 
    fazer estilhaços de estilhaços sem uma 
    coerência primeira, agora ausente. 
    Quando todas as peças se juntam 
    estaremos reduzidos ainda a uma peça 
    de uma figura maior, ou essa figura 
    é uma utopia pragmática, instrumental, 
    que permite algum sentido ? 
    Ó significados, para vós, na infância, 
    tinha um caderno. 
          
            in "Duplo Império" 




    Vimos todos os filmes
     
    Vimos todos os filmes
    mas ainda não sabemos o fim de nenhum,
    somos como a luz que desconhece
    a própria velocidade.
    Os relógios são a decoração doméstica
    da angústia, damos corda
    aos que precisam e não precisam
    sem sabermos nada
    da corda e da angústia.
    Anos e anos amontoam-se
    como nuvens ou tumores benignos
    entre as nossas pequenas ciências
    e o pressentimento de que
    Deus escreve direito e nós
    somos as linhas tortas.
     


     
    Não me contaram
     
    Ninguém morreu em nenhuma
    guerra (ou não me contaram).
    As estadas em África, acidentais.
     
    Na política, estadonovismo,
    depois e antes
    o que antes e depois havia
     
    mais parecido. Ninguém
    se bateu em duelo. Nenhum
    homossexual notório e decadente.
     
    À pergunta “alguém se matou
    na família?” a avó
    respondeu-me uma vez surpresa
     
    e quase severa (mas quem?).
    Alguém passou uma noite
    na prisão? Só se em alguam
     
    precaução alcoólica, em época
    de Queima das Fitas.
    O meu avô livrou-se
     
    fraudulentamente da tropa, mas foi
    na I República, por isso
    achamos bem e a história
     
    Tem graça (“faleceu”
    nos editais e pronto). Algumas
    cartas foram queimadas
     
    com as próprias pistas que
    deixavam. Eis uma gaveta
    imaginária de espantos.
    Episódios ancestrais não se conhecem
    mas a família
    imediata oferece apenas
     
    mitologias pequenas, monstruosidades
    vulgares: doenças e dinheiros e adultérios
     
    e filhos “fora do matrimónio”
    e loucuras mais ou menos
    inofensivas. Serve
     
    Para drama português, não
    para tragédia grega,
    para referência privada
     
    ou que, em público, mostre, espantosa
    a família que não tenho, um
    exagero, em resumo,
     
    como fazem os poemas à falta
    de melhor motivo. Ou então,
    não me contaram.
     
    Poemas extraídos da revista POESIA SEMPRE , Num. 26, Ano 14, 2007. Edição da Biblioteca Nacional, Rio de Janeiro.






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  • 03/08/17--03:43: MARIA KONOPNICKA [20.009]

  • Maria Konopnicka

    Maria Konopnicka (23 de mayo de 1842 - 8 de octubre de 1910) - poeta, narradora, traductora, crítica literaria, ensayista y periodista polaca, activista luchadora por los derechos de la mujer.

    Nació en 1842 en Suwałki, Polonia, de donde se trasladó con su familia a la edad de siete años a la ciudad de Kalisz. A los veinte años se casó con Jarosław Konopnicki. El gobierno zarista acusó a su esposo de guardar armas de los rebeldes del Levantamiento de 1863 en su casa, pero felizmente la pareja logró cruzar la frontera e irse a radicar a Dresden y Viena por un tiempo. Maria tuvo ocho hijos en el transcurso de diez años, dos de los cuales murieron recién nacidos. En 1876 se separó de su esposo y en 1877 se mudó a Varsovia con sus hijos. Posteriormente tuvo varias estadías en Austria, Suiza y Alemania y radicó en Cracovia y Żarnowiec.

    Obra escrita

    Su obra fue muy variada. Escribió libros para niños, algunos cargados con un toque mágico como “Sobre los enanos y la huerfanita Marysia” (“O kransoludakch i sierotce Marysi”) o el poema “Buscando bayas” (“Na jagody”) y otros como “Sobre Juanito, el viajero” (“O Janku wędrowniczku”). Sus hijos fueron los primemos destinatarios de sus poemas para niños. La temática de su poesía fue muy variada; desde poesía lírica como “El extrañar” (“Tęsknota”), poesía patriótica como “Juramento (“Rota”), poesía descriptiva de la naturaleza como “Una mañana de invierno” (“Zimowy poranek”) y poesía de denuncia social como “El arrendatario libre” (“Wolny najmita”). Escribió también varios relatos de corte realista. Entre los más conocidos están “Nuestra yegua” (“Nasza szkapa”), “Dym” (“El humo”), ambos relatos de denuncia social, “Mendel Gdański” (“Mendel de Gdańsk”), relato que denuncia el antisemitismo en Polonia, “Las personas y las cosas”, (“Ludzie i rzeczy”), relato de corte sicológico y muchos otros más. También escribió sobre arte y literatura. Colaboró con diversas revistas denunciando la situación social, de las mujeres y de Polonia, repartida entre tres potencias extranjeras.

    Traducciones literarias

    Tradujo literatura del alemán, italiano, francés, inglés y checo al polaco.

    Lucha en defensa del idioma

    Fue una de las gestoras de la protesta internacional contra el castigo que sufrieron los niños de Września por responder en polaco, negándose a contestar en alemán a las preguntas en la clase de religión en el colegio.

    Maria Konopnicka continúa en sus cuatro tomos de Poesías (1881, 1883, 1886 y 1896) la tradición patriótica romántica (sobre todo del romántico Juliusz Słowacki), incorporando también acentos de carácter social y humanista propios del positivismo.

    Konopnicka se inició en la literatura como autora de novelas cortas -que después escribiría a lo largo de toda su vida-, recopiladas en Mis conocidos (Moi znajomi) (1890), Gente y cosas (Ludzie i rzeczy) (1898) y En la orilla normanda (Na normandzkim brzegu) (1904). También escribió obras infantiles, como Mi pequeño libro (Moja książeczka) (1889), Sobre Janek Wędrownicz (O Janku Wędrowniczu) (1893), A por arándanos (Na jagody) (1905) o la conocida fábula Los enanos y la huérfana Marysia (O krasnoludkach i sierotce Marysi) (1893), pero su principal obra literaria se enmarca en el campo de la poesía. Su producción abarca gran riqueza de temas: desde versos paisajísticos, la exaltación de las labores agrícolas, motivos y temas folclóricos, cantos patrióticos y poemas de protesta social contra la injusticia y la opresión de las potencias de ocupación, hasta poemas épicos como El señor Balcer en el Brasil (Pan Balcer w Brazylii) (1910), ambiciosa epopeya moderna escrita en octavas sobre la emigración campesina en tierras americanas con la que quiso emular a Adam Mickiewicz y quizá rivalizar con su Pan Tadeusz. 



    Hay en mi pecho una tumba silenciosa

    Hay en mi pecho una tumba silenciosa
    que no adorna ninguna flor
    y en cuyo mortal refugio
    no yace ningún cadáver.

    Sobre ella no suena el metal de las campanas,
    ni le pesan grandes masas de tierra.
    En esta tumba silenciosa
    no hay ni losa ni cruz.

    En ella cayó el rayo
    que doraba mi vida.
    Lo único que hay en ella es mi sueño silencioso
    y el latido confiado de mi corazón.

    Maria Konopnicka, incluido en Antología de la poesía polaca desde sus orígenes hasta la Primera Guerra Mundial (Editorial Gredos, Madrid, 2006, ed. y trad. de Fernando Presa González).



    Un invierno muy frío

    Ay, ay, ay, ¡qué invierno más frío! 
    Pican la nariz y las orejas, 
    Se cubren con escarcha las cejas, 
    Corren los vientos con brío. 
    ¡Un invierno muy frío! 

    Ay, ay, ay, ¡Qué invierno más frío! 
    Viste una larga capa blanca, 
    Su aliento las ramas arranca, 
    Hiela el agua del río. 

    ¡Un invierno muy frío! Ay, ay, ay, 
    ¡qué invierno más frío! 
    Mas nada nos preocupamos, 
    Bolas de nieve le arrojamos, 
    ¡Qué no olvide el desafío! 
    Este invierno que es tan frío. 



    El patinadero 

    Se patina habilmente, 
    Sin fanfarronear.” 
    Algún golpe en la frente, 
    No importa nada, 
    El chichón desaparece, 
    Temprano o tarde. 
    Y el chico no merece 
    Que digan: ¡cobarde! 
    Todos miran y opinan 
    Qué dice la gente. 
    Los cobardes no patinan, 
    ¡Yo soy muy valiente!

    Poesía para niños - Maria Konopnicka
    Traducción de Teresa Papás Gruszecka



    A jak poszedł król na wojnę

    A jak poszedł król na wojnę,
    Grały jemu surmy zbrojne,
    Grały jemu surmy złote,
    Na zwycięstwo, na ochotę...

    A jak poszedł Stach na boje,
    Zaszumiały jasne zdroje,
    Zaszumiało kłosów pole,
    Na tęsknotę, na niedolę...

    A na wojnie świszczą kule,
    Lud się wali jako snopy,
    A najdzielniej biją króle.
    A najgęściej giną chłopy.

    Szumią orły chorągwiane,
    Skrzypi kędyś krzyż wioskowy...
    Stach śmiertelną dostał ranę,
    Król na zamek wracał zdrowy...

    A jak wjeżdżał w jasne wrota,
    Wyszła przeciw zorza złota
    I zagrały wszystkie dzwony
    Na słoneczne świata strony.

    A jak chłopu dół kopali,
    Zaszumiały drzewa w dali,
    Dzwoniły mu przez dąbrowę
    Te dzwoneczki, le liliowe...



    A choćbym cię, fujareczko

    A choćbym cię, fujareczko,
    Cisnął w głębinę,
    Lecieć będą twoje pieśnie
    Przez wody sine...
    Lecieć będą twoje pieśni,
    Tęskliwe głosy,
    Będzie serce tajać z żalu,
    A oczy z rosy.
     
    A choćbym cię, fujareczko,
    Zagubił w boru,
    Słyszeć będę twoje granie
    W echach wieczoru...
    Słyszeć będę twoje granie
    W ponocnym szumie,
    Będę chodził urzeczony
    W smętnej zadumie.
     
    A choćbym cię, fujareczko,
    Rzucił w rozdroża,
    Rozełkają się twym graniem
    Te lasy, zboża...
    Rozełkają się twym graniem
    Te bujne kłosy,
    Będą brzozy płakiwały.
    Puściwszy włosy.
     
    Zastąpiłyż mi twe pieśnie
    Sierocą drogę.
    Że ni jawą ich, ni we śnie
    Minąć nie mogę...
    Zastąpiłyż mi o wiośnie,
    Rankiem u strugi,
    Chodzą za mną, taj śpiewają,
    Jak dzionek długi.
     
    Chodzą za mną lasem, borem.
    Chodzą rozłogiem.
    Przestępują moje wrota
    Lipowym progiem...
    Przestępują moje wrota
    Wieczorną ciszą,
    Obsiadają niskie lawy,
    Do snu kołyszą.
     
    Wschodzi miesiąc, taj zachodzi
    Na modrym niebie,
    Jedna piosnka mnie obudzi,
    Druga kolebie.
    Jedna leci, jak skowronek,
    Nad zagon miły,
    Druga płacze, jak zazula,
    Gdzieś u mogiły!



    Monumento a Maria Konopnicka (Pomnik Marii Konopnickiej)

    El monumento fue develado el 22 de mayo del año 1966 en el 124 aniversario del nacimiento de la poeta, autora de, entre otras obras, “Rota”, y el cuento infantil “Sobre los enanos y la huerfanita Marysia”. El monumento fue erigido con fondos reunidos en una colecta organizada por iniciativa del periódico “Płomyczek”, durante la cual los niños de Kalisz reunieron cerca de 600.000 PLN. Fueron también los niños quienes decidieron que el monumento, obra de Stanisław Kulon, debía encontrarse en Varsovia.



    A choćbyście

    A choćbyście wrośli w ziemi
    Siłami wszystkimi,
    Choćby wszystkich dżdżów obłoki
    Poszły wam na soki,
    - Nie wzniesiecie w górę czoła
    Gdy wiosna zawoła,
    Nie wydacie duchem kwiatu,
    Ni sobie, ni światu -
    Bez miłości, bez zapału,
    Bez czci ideału!
     
    A choćbyście przeszli morza
    Błękitne przestworza,
    Choćby góry całej ziemi
    Z skarbami wszystkiemi,
    - Powrócicie iak żebracy.
    Z waszych dróg i pracy,
    Załamiecie próżne ręce
    W strasznej głodu męce -
    Bez miłości, bez zapału,
    Bez czci ideału!
     
    I choćbyście wyszli w pole
    Z piorunem na czole,
    Choćby z stali były męże
    A z gromów oręże,
    - Pójdą w jeństwo wasze roty
    Po pod cudze płoty,
    Wasze boje będą klęską,
    Wasza śmierć niemęską -
    Bez miłości, bez zapału,
    Bez czci ideału!
     
    I choćby wam trąby grały
    Nowych dni hejnały,
    Choćby cały świat z mogiły
    Wstawał pełen siły,
    Wy się z trupich waszych pleśni
    Nie dźwigniecie w pieśni,
    I w zmartwychwstań wielkiej dobie
    Zostaniecie w grobie -
    Bez miłości, bez zapału,
    Bez miłości, bez zapału,
    Bez czci ideału!



    A czegóż rżysz po rosie

    A czegóż rżysz po rosie,
    Koniku ty mój siwy?
    Nie będę ja ci w jedwab
    Zaplatał długiej grzywy!
    Hej, długiej grzywy!
     
    Nie będę ja cię wodził
    Na uździe z karmazynu;
    W parciankach będziesz chodził,
    U pługa, chłopski synu!
    Hej, chłopski synu!
     
    Nie będziesz ty się pysznił,
    Pod siodłem, pod czerwonem:
    Łeb jeno zwiesisz smutnie
    Nad czarnym tym wygonem...
    Hej, nad wygonem!
     
    Zębatą ciągnąc bronę,
    Spotniejesz białą rosą,
    Ani cię wiatry one
    W kraj świata nie poniosą...
    Hej, nie poniosą!
     
    Ani ja nie dam ciebie
    W złociste kuć podkowy,
    Cobyś tak stąpał z góry.
    Jakoby nasz karbowy...
    Hej. jak karbowy!
     
    Nie będą drobną sieczką
    Karmiły ciebie panny;
    Nie padniesz w krwawym polu,
    Świszczącą kulką ranny...
    Hej, kulką ranny!
     
    Na piasku, na ugorze,
    Gospodarz cię ostawi,
    A rosa czy wyżre,
    A słońce kości strawi...
    Hej, kości strawi!
     
    Nie będą tobie grały
    Muzyki ni trębacze,
    Wiatr jeno cię pogrzebie,
    A deszczyk cię zapłacze...
    Hej, deszcz zapłacze!
     



    Modlitwa

    Z proroków owych daj mi być pobitych,
    Nad których śmiercią klaskają kramarze,
    I upominki do rąk swych niesytych
    Ślą jedni drugim w radosnym rozgwarze
    I w dobrej myśli, iż oto ustało
    Słowo, trapiące ich duszę ospałą.

    O, nie dlatego, iż tych umęczonych
    Po trzech dniach duchy wskrzesiły żywiące,
    Iż na jutrzenkach klęczący czerwonych
    Zaś oglądali zbawienia to słońce,
    O którym - długo przed rannych zórz wschodem
    Szli, prorokując pomiędzy narodem...

    Ale dlatego, iż ziemia ta cala,
    Jak młotem - musi tak słowem być bita.
    Iżby skrę ducha ze siebie wydała...
    I jak lemieszem, co porze łan żyta,
    Słowem być musi krajana do wnętrza,
    Iżby w niej warstwa rodziła gorętsza...

    Ale dlatego, że wszelkie powietrze.
    Którego słowo na wskroś nie przesiecze
    W czworo stron świata i tak go nie przetrze
    Błyskawicowym ostrzem, jako miecze,
    Tęchnie i ludom w pierś jadem się wpija.
    I co je żywić miało - to zabija!




    Z Szopką

    Przed dworskim gankiem stanęło ich czworo,
    Główki na mrozie odkrywszy z pokorą.
    Zwyczajnie, dzieci, z maleńka już karne,
    Wiedzą, że dwór jest rzecz pańska, wielmożna,
    Nie to, co chaty ich, nędzne i czarne,
    Gdzie ledwo śnieżnej zamieci ujść można!
    Nie wiem, czy które z tych biednych usłyszy
    Kiedy w swym życiu, co godnym jest części;
    Nie wiem, czy przyjdzie kto, by w chaty ciszy
    Zasiąść do wielkiej lat dawnych powieści;
    Czy im kto powie, jak kochać potrzeba
    Zagon ojczysty, co daje kęs chleba,
    Jak cudze prawa szanować, jak żywem
    Poczuć się w wielkim łańcuchu ogniwem,
    Lecz wiem, że z dawna uczono batogiem
    Odkrywać głowę przed pańskim tym progiem.
    Stanęły zbite w gromadkę; nad niemi
    Jaskrawa gwiazda na żerdzi wybłyska,
    Ścieląc snop światła krwawego po ziemi...
    Kometa drżąca, dziwna, bez nazwiska,
    Co raz do roku zjawia się-i świeci
    Ponad głowami bosych, chłopskich dzieci...
    Drżące od zimna podniosły się glosy
    I uderzyły po śnieżnej przestrzeni,
    A noc słuchała, smętna, a niebiosy
    Pełne się zdały iskier i płomieni,
    I ech żałosnych, zmieszanych w rozdźwięki,
    I w jakieś ciche westchnienia, i w jęki.
    Najmłodszy, dziecko drobne, co z drugimi
    Stał wpośród jasnej okien dworskich łuny
    Odziany w łachman, z stopami bosymi,
    Umilknął nagle jak rwące się struny...
    I ponad gwiazdą, klejoną z tektury,
    Wielkie i smutne oczy wzniósł do góry
    I myślał sobie: „Czemu to, mój Boże,
    Choć Chrystus przyszedł, tak źle jest na świecie
    I czarnej mąki garść tylko w komorze?
    I nie ma ciepłej sukmanki na grzbiecie?
    I tatuś, taki pijany z wieczora,
    Matulę bije, choć płacze i chora?...
    Czemu to ludzie w przednówek tak bledną
    I jakby cienie po drogach się włóczą?
    A dzieci we wsi z maleńka już kradną?
    A jego dotąd na książce nie uczą?
    Choć rad by wiedzieć, co jest tam daleko,
    Het, het, za lasem, za młynem, za rzeką!...
    Widać dla chłopów nie przyszedł Bóg może?
    Wszakże, choć co rok do dworu chłopięta
    Idą z kolędą i z szopką w tej porze,
    On przecie nigdy, jak żyw, nie pamięta,
    Żeby kto z dworu do chaty przychodził
    I mówił: "Bracia, Chrystus się narodził!"
    Czemu?” -
    O dziecię! mgła nocy zasłania
    Dzień, co odpowie na twoje pytania...
    Och! oby tylko nie wzeszedł on sądem
    Klęsk ostatecznych nad morzem i lądem!
    Och! oby tylko wiekowi przyszłemu
    Grom pomsty twego nie powtórzył: "Czemu?!"






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  • 03/08/17--04:03: GERASIMOS MARKORAS [20.010]

  • Gerasimos Markoras 

    1826 - 1911. Poeta de Corfú, Grecia, es el representante más importante de la escuela jónica. Es conocido por sus poemas de la madre, que han estudiado generaciones de niños griegos a través de lecturas de la escuela. Otra obra importante es considerada el poema lírico El juramento, que refiere el holocausto de Arkadi.

    Gerasimos Markoras nació en 1826 en Kefalonia, donde su padre George Markoras sirvió como fiscal. Procedía de una vieja familia noble en Corfú, muchos de los cuales se destacaron en ciencia, letras y artes. Su padre era un amigo cercano de Dionysios Solomos y se distinguió como político. Después de la unión de las islas jónicas con Grecia en 1864 fue elegido y se desempeñó como vicepresidente de la Cámara en 1865.

    Markoras joven asistió a la Escuela Superior de Corfú. En 1849 comenzó a estudiar leyes junto con su hermano Spyros en Italia (Universidad de Pavía), donde entró en contacto con las obras de Dante, Ariosto y los otros grandes escritores italianos. La muerte de su hermano mayor Stylianou lo obligó a regresar a Corfú en 1852 y obtener su título en derecho de la Academia Jónica, nunca se ocupó de la ciencia.

    En 1854 se casó con la noble Dousmani Catalina, con quien tuvo un hijo, Eustace Markora, que no siguió los pasos de su padre, pero trabajó como agricultor en la propiedad familiar. Después de la pérdida prematura de su esposa a causa de la tuberculosis (1870) vivió aislado en Corfú con su viuda hermana, dedicada al arte de la poesía hasta su muerte. En mayo de 1896, por primera y última vez visitó Atenas, donde fue recibido con entusiasmo por el mundo literario de la capital.

    La poesía de Markoras gira generalmente sobre el amor, la muerte y la patria.

    Los Markoras albergaban una fe inquebrantable en la realización de la nación griega. Sobre todo movidos por la saga de la Revolución de Creta de 1866 y el holocausto de Arkadi, que inspiró el famoso poema El juramento  (1875), el más importante de su producción poética. Se compone de 1.216 versos rimados.

    Todos sus poemas están reunidos en dos colecciones, las obras poéticas  (1890) y carreras mínimas  (1899). El trabajo de traducción incluye pasajes de Homero y Dante en la ciudad. Junto con Psychari, Palama, Karkavitsa y Polylas contribuyeron a la aplicación de la municipalidad y la regeneración de las letras griegas modernas.

    Gerasimos Markoras murió en Corfú el 28 de de agosto de 1911 en la edad de 85 años.



    Dos

    ¡Quedamos dos! ¡Quién sabe al menos
    lo que dice sobre nosotros el libro del Destino!
    ¿Quién será el primero en marchar a las regiones oscuras?
    ¿Quién de los dos se quedará solo?

    Fue una austera voluntad divina
    que, desgraciados, vivamos viejos y sin hijos,
    que la mano de uno sostenga la mano del otro,
    hasta que la encuentre insensible y fría.

    Semejante gracia -no envidiemos ninguna otra-,
    en el túnel profundo que nos han excavado,
    es, hermana mía, un inmenso consuelo.

    ¡Ay! El día en que ella descanse,
    si el mundo derramara una sola lágrima,
    lo haría por el que quede vivo, no por el otro.

    Gerasimos Markoras, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).










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  • 03/08/17--04:31: ALEXANDRA OLIVER [20.011]

  • Alexandra Oliver

    Alexandra Oliver es una poetisa canadiense que ganó el Premio Pat Lowther en 2014 por su colección Meet the Tormentors in Safeway. 

    Nació en Vancouver, BC en 1970. Asistió a la Universidad de Toronto y recibió una maestría en Arte Dramático en 1994. Sus poemas han aparecido en numerosas revistas y publicaciones en todo el mundo, incluyendo Orbis Internacional Rhyme, Nexus, la revisión Raintown, Mezzo Cammin , futuro Ciclo de Poesía, The Atlanta Review, The Toronto trimestral y The Vancouver Sun, así como poemas de About.com después del ataque antología, una colección de discutir y reflexionar sobre las consecuencias del 9/11. 

    Graduada de la Universidad de Toronto y el Programa Stonecoast MFA en Escritura Creativa, Oliver comenzó como poeta de slam en Vancouver a principios de los 90, y apareció en el documental de 1998 SlamNation. 

    Su primera colección publicada de poesía, Where the English Housewife Shines, fue lanzada en 2007. Meeting the Tormentors, la siguió en 2013. 



    Plantilla para conversación con amiga soltera

    Te marco en breve: el niño no ha comido
    (querida Jánet, Isabella, Dido).
    Me agarras con las manos en el pavo.
    Sé que quieres hablarme de Gustavo,
    del picnic del plantel, de lo ocurrido.
    Tengo que ver que el niño esté dormido.
    Sí, claro, quiero hablar: no te descuido.
    Seguro él no lo ve con menoscabo;
    te marco en breve.

    Claro que él está un poco confundido.
    ¿Qué esperas, que después de haber cogido
    contigo, una colega, no haya clavo?
    Ya vas a dar con él. Al rato acabo.
    No exageres, no todo está perdido.
    Te marco en breve.

    Versión al español de Pedro Poitevin




    Un día de estos

    Es lunes húmedo en el parque. Somos
    percebes engrudados contra el muro.
    Qué soledad en éste: un par de lomos
    doblados escalándolo. El futuro
    se teje como siempre: el desayuno,
    el hedor del pañal, las contorsiones
    de resistencia a las correas. Y uno
    no va a amigarse en estas condiciones.
    Barajamos chaquetas, escribimos
    números en recibos. ¿Qué alma en pena
    marca para charlar de fiestas, mimos,
    cargadores, suburbios, leche, avena?
    Adopto el más materno de los gestos.
    ¿Cuándo me llamas?

                                       Pronto, un día de estos.

    Versión al español de Pedro Poitevin


    Nota del traductor: En esta época en que las formas poéticas tradicionales comienzan a recuperar –a pesar del extraño conservadurismo modernista de quienes las vilipendian– un módico de vigencia, la poesía de Alexandra Oliver ilustra cómo se las puede emplear para tratar temas cotidianos. El rondó francés, por ejemplo, con su compleja estructura anclada en la repetición de un tetrasílabo, es el molde perfecto para la Plantilla para conversación con amiga soltera, en la que el estribillo “te marco en breve” enfatiza de manera sucinta lo que también sugiere el devenir distraído, inconexo, entrecortado, del monólogo que lo enmarca: la calma, parece decirnos, por ahora, no llega, pero la convicción de que llegará pronto es necesaria.

    Además del refinamiento técnico, la virtud más destacable de Oliver es su agudeza. Sin embargo, decir que Oliver es una poeta aguda es quedarse corto: si bien las líneas de Oliver brillan por su filo, el efecto total de sus poemas es otro: "Pronto, un día de estos”, concluye de manera tajante y sarcástica ese soneto sobre el paseo en el parque, pero las imágenes que preceden sugieren un panorama emocional más complejo. En este poema, como en el otro, conviven la necesidad de comunicación y el fastidio. Y la agudeza de Oliver brilla porque consigue hacer poesía.




    ALEXANDRA OLIVER

    Alexandra Oliver was born in Vancouver, Canada and currently lives in Toronto. 
    She received an MA in Drama from the University of Toronto in 1994 and is  currently an MFA candidate in the Stonecoast Program at the University of  Southern Maine. Her work has appeared in journals including The Raintown Review, Atlanta Review, Nexus and Orbis Rhyme Inernational, as well as in her 2007 debut  Where the English Housewife Shines (Tin Press London.) Her poems have been  performed on both CBC Radio and NPR, as well as in the 1998 Paul Devlin documentary Slam Nation. She was both a finalist in the 2009 CBC Literary Awards  and a Pushcart Prize nominee. She is currently co-editing (with Annie Finch) an anthology of poems in non-iambic meters. 


    Sexual History

    Under my window, they stood with their hands
    Waving tickets to Carmen and keys to the Porsche.
    They had cups full of sugar and cables to start
    Up the car in the parking lot, matches and pens
    And the right time of day, on the path in the park.
    They were gentle with animals, children and plants,
    And used words like forever and always and now.
    When they vanished, their feet walked away with no sound.
    In the past, in the dark, under wraps, underground,
    Oh, the men before you. They were tow-haired and tall.

    Oh, the men before you. They were square and morose.
    They had bat wings for souls and racks of gray teeth,
    And a family somewhere that I'd never meet.
    They had hundreds of poker chips stacked by the bed
    And, instead of declaring their love made them weak,
    They would hiss their commands into suffering phones,
    And they hated their fathers for casting a shade
    On the plot of their lives and the eight o'clock game--
    Oh, they did me a favor, the men before you,
    As they dug themselves deep, in the past, underground. 




    The Hand of Scheveningen 

    The strangest thing on Scheveningen Beach,
    The Netherlands' most popular resort,
    Is not the shining mud-sheet of the sand
    That never seems to end, the glut of bars,
    The walrus girls on loungers, or the roar
    Of gray Atlantic waters as they blow
    A raspberry toward the English shore, 

    But rather, a perplexing ancient sign
    Designed to warn the swimmers of the tides:
    Pyramidal, its border painted red,
    No words at all. No Hey! The sea is rough!
    Or Currents may be strong, or Take a boat!
    But just and image of a panicked hand
    Emerging from the crudely rendered waves.

    It proves itself effective, as it draws
    A daily crowd of tourists and the like.
    They turn away from stalls of souvenirs,
    From tapas bars and lurching children's rides.
    They wander to the ocean's ragged edge
    To gather round the pole and take it in.
    It generates in each a certain fear.

    There are the ones who shudder at the thought
    Of toddlers bumped from rowboats with an oar.
    A great percentage travel back in time
    To swimming tests in under-heated pools.
    And there are those whose minds are etched with scenes
    From horror films: the reborn killer's fist
    Erupting from the honeymooner's lake.

    I know there are, amongst them, even more
    (The woman with the waist-encircling brute
    She cannot turn her back on, or the man
    Who, Saturn-like in appetite devoured
    His weight in pizza when his children died,
    The gambler on a quest to save the house,
    The girl who can't surrender without porn) 

    Who tilt their faces up to see the sign,
    The comfort of its never-changing sea,
    To see themselves in Scheveningen's Hand
    And think, Oh God, God, no, the sky, the sky. 




    The Test Cape

    I've landed on a way to try you out
    and gauge your mettle. Please put on this cape.
    It's velvet, and it's in terrific shape.
    I'd like you now to venture out without 

    your other clothes. The cape will have to do.
    Go down to Omar's Maxi Milk and buy
    a pack of Belmont Milds, and would you try
    to see if they have raisin bread? Milk too. 

    When you reach across to get the change,
    contrive a little conversation. Muse
    about the way the Raiders always lose.
    Say thank you. Take your time and rearrange 

    your stuff inside the bag. And please try not
    to lose your cool. Just summon up the force
    to pull it off. You are aware, of course,
    it's August and it’s criminally hot,

    and Omar has that huge electric fan
    he borrowed from the film set just last week.
    If you are not arrested as a freak, 
    I’ll know you are no ordinary man. 




    The Ghosts of the Space Dogs

    Everyone is their friend in cosmic darkness:
    Sweeping under the capsule, miles of oceans,
    Dancing trees full of little mottled birds, and
    Somewhere there is a meadow, huge and windy. 

    Waiting there are the patient, smiling People,
    White coats billowing, waving giant sticks and
    Shouting, Honeybee! Foxy! Laika! Get it!
    That is, maybe, what all those Space Dogs thought of. 

    Lying flat under starlight, we know they're up there,
    Circling: science's cheerful lost explorers,
    Suited, pressurized, bully beef and biscuits
    Ready; now, with the booster rockets silent. 

    Not the dizzying swell of rising heat and
    Not the carbon dioxide building slowly,
    Filling dog brains with thoughts of clouds and rabbits,
    Words of gentleness, belly-scratching fingers;

    Not the creeping parades with jeeps and banners,
    Farm girls stirring the air with hoes and rifles,
    Nor the rapturous sighs of stamp collectors,
    Pausing thoughtfully over Laika's image, 

    Placed with tweezers on mats of royal velvet,
    Green, unfurled, like the best of all intentions,
    Like an arm with a stick cast forth to orbit,
    Like a heavenly meadow flush with rabbits. 

    Watching. All of those dampish noses pressing
    Porthole glass, as the moon emerges perfect,
    Hanging there, like the face of someone loving
    Passing over the water bowl's calm surface. 





    -

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    ALEJANDRO MAGALLANES

    Alejandro Magallanes (1971), nació y vive en la Ciudad de México. Estudió filosofía y artes plásticas. Es pintor, diseñador, ilustrador y poeta. Ha publicado más de 20 títulos. Sus obras se han exhibido en diferentes países de América, Europa y Asia. Alejandro obtuvo la medalla Josef Mroszczak en la XVI Bienal del Cartel en Varsovia, el tercer lugar en la bienal de carteles a favor de la ecología 4th Block en Ucrania y el premio Golden Bee en la categoría de libro en la Bienal del mismo nombre en Rusia, es un tipo singular, perito del sacapuntas, torturador de la tipografía, encargado de una carabela –la de su imaginación– que navega mares de papel y mermelada, olas de grafenberg y litorales de grafito.

    Es un creador vertiginoso y desaforado, autor de chispas sádicas, humor irreverente, tedio aguado, alegría sorprendida y potente puerilidad: un ingenio lúdico fresco como un lenguado recién sacado del agua. Proteico y polimorfo, el chorro de su gracia se dispara hacia todos los registros, tal como puede (debe) verse en el desopilante ¿Con qué rima tima? Retrato de un poeta contento (porque ya comió).

    El libro acaba de aparecer en la Editorial Almadía, cuyo diseño está, por cierto, en sus manos (los escritores la procuran sobre todo para ver qué portadas les asesta Magallanes a sus escritos). Lo encuentro formidable. Es un ingenio en amasiato con el diseño tipográfico y pictogramático, el dibujo, la fotografía, la escultura...

    A veces, se desdobla en una música audible, que rima con la visual, como en su “Himno anglosajón de una Organización No Gubernamental” (ONG), jitanjáfora que recuerda a José Juan Tablada rimando Pekín con Nankín y palankín:


    ONG

    Ping pong
    Hong Kong
                                 So long
    Ding dong
    Hong Kong
    Vietcong
                                 So wrong
                                 Sing a song


    O a veces se lanza a ingeniosos juegos tipográficos, como el abundante “Harem” lleno de hetairas carnosas con sus tetas (. )( .), sus nalguitas ( ) ) y sus pubis V.

    O tiene hierofanías luminosas: la aes una dimpotente.

    O resuelve adivinanzas tan a la vista que nadie las había visto:

    BL  NCO


    O a veces en la escuela de los carmina figurata o en los caligramas de Apollinaire, y hasta en la poesía concreta brasileña, como en “La muda agoniza”.





    La muda agoniza
    Alejandro Magallanes


    O a veces en greguerías (esas flechas analógicas que siempre dan en el blanco) a la Gómez de la Serna: Una corcholata es una botella circuncidada.

    O en poemínimos a la Huerta:


    Propietaria

    Soy la dueña
    triangular
    de cuatro centímetros
    púbicos.


    Celebro el ingenio de Magallanes, explorador de continentes inauditos, e invito a su lectura. Un poeta contento para lectores ídem. 



    ¿CON QUÉ RIMA TIMA?, DE ALEJANDRO MAGALLANES

    Es ilustrador, de los buenos pero no de los convencionales. Se le da jugar con palabras. Hace poemas cuando tiene tiempo. Me lo imagino sonriendo cuando se pone a dibujar/escribir. También cuando come; así se encarga de contarlo en la portada de este libro, con el dibujo que lleva como pie: “Retrato de un poeta contento (porque ya comió)”. Editorial Almadía publicó este experimento lúdico suyo, que recién terminé y del cual hace poco subí a este blog un fragmento sobre la felicidad y los mangos de manila (aquí va el link: http://wp.me/p1POGd-1pX).

    Encuentro difícil describirlo, porque tampoco se trata de quitarle al lector el placer de hincarle el diente. Por decir algo, ahí van tres cosas: 1. Es una ricura, un divertimento visual y textual, una nueva vuelta de tuerca a la propuesta inaugurada por Apollinaire y Mallarmé, continuada por la poesía concreta, en la que forma y tipografía son parte del texto; 2. Hay que comprarlo y leerlo para que el autor siga sonriendo (porque tiene algo para comer); 3. Agradecería que en la reimpresión, que seguro Almadía tendrá que hacer, le ponga un papel más grueso.





    Adivinanza

    Mi cuerpo se compone de sal

    Mi cuerpo se descompone en arena

                                 Pero no soy mar.




    LA VERDADERA FELICIDAD TIENE QUE VER CON LOS MANGOS DE MANILA


    “Ser feliz es muy fácil. Cuando es temporada de mangos de manila, te comes por lo menos uno al día (sin limón, sin chile piquín). Los mangos no deben tener en su cáscara manchitas negras, no deben estar verdes ni demasiado maduros. Es mejor si no son transgénicos. De preferencia quítales la cáscara con los dientes y no uses trinches. Es importante que el jugo no escurra entre los dedos más de lo normal. Trata de comerlos hasta que el hueso tenga una coloración blanca. Permanece con las fibras entre los dientes al menos por hora y media. No tires la piel a la basura. Sepárala y sácala al sol. Después tritúrala y cuando esté reducida a polvo, guárdalo en una urna, para que cuando mueras te entierren con ella. Pide a tus seres queridos que si te incineran rellenen tu boca con el polvo de mango de manila antes de quemarte. Es aconsejable que cuando no haya mangos de manila, no pienses demasiado en ello”. -Alejandro Magallanes, ¿Con qué rima tima? (Editorial Almadía)

    Suscribo esta definición terminante de felicidad dada por Magallanes, notable ilustrador mexicano que coquetea con la poesía cuando está de vena (tanto él como la poesía), lo cual se ve que ocurre seguido. Está incluida en un genial volumen ilustrado que publica Almadía, editorial oaxaqueña que se atreve a hacer lo que los grandes grupos ven como locura y que los lectores aplaudimos hasta que las manos se nos ponen rojas.

    PD Nota para los lectores no-mexicanos de este blog: sé que es prerrogativa de cada país llamar a una fruta como le venga en gana. Aquí decidimos nombrar “de Manila” al mango de la foto, supuestamente llegado de allá hace siglos. Hoy ya no viene de tan lejos, pero no importa: por cariño le conservamos el apellido.




    ¿Quién les dijo a ustedes que eran poetas?". Alejandro Magallanes

    Queridos poetas:
    quiero ser poeta como ustedes:
    quiero percibir la belleza:
    quiero entender las palabras:
    quiero sentir lo que sienten los poetas.

    Y lo más importante:
    quiero que me digan:
                      por favor

    ¿Quién les dijo a ustedes que eran poetas?



    El diseño es de Magallanes

    Es una de las presencias más notables en el diseño gráfico contemporáneo. Y también una de las más reconocibles, cuando se está ante un libro que ha pasado por sus manos. “La técnica sin idea es un engañabobos. La idea sin técnica es una lástima”, afirma Alejandro Magallanes. Felizmente, él dispone siempre de ambas cosas

    Por GONZALO JÁUREGUI



    "Una portada buena tiene que sugerir, de ninguna manera imponer", afirma el diseñador. Foto: Lalis Jiménez

    “Es un genio, yo se lo digo medio en broma medio en serio”.

    El diseñador Felipe Covarrubias revisa un libro publicado en 1996 que fue parte de una exposición presentada en Checoslovaquia. Las páginas muestran el trabajo de una generación de diseñadores, desde Vicente Rojo hasta Alejandro Magallanes. En la foto, Magallanes aparece con el pelo largo. Con 25 años apenas, es uno de los más jóvenes de la lista.

    “Alejandro es del 71. Son de las primeras cosas que hizo, pero ya desenfadado, porque este dibujo, ninguno de nosotros —de la vieja guardia, digamos—, ninguno de nosotros iba a hacer un dibujo tan simplón, tan infantil como éste. Él está haciendo cosas que nadie se había atrevido a hacer, no porque no se nos ocurrieran, sino porque a uno se le hacía como hasta una falta de respeto editorial”.



    Alejandro Magallanes

    Covarrubias asegura que Alejandro Magallanes es “miembro punta” de una generación posterior a la de Germán Montalvo. A él se lo presentó el diseñador Rafael López Castro en una cantina. Le cayó bien. Tiempo después, Magallanes, Montalvo y Covarrubias viajaron a Chihuahua para dar unas conferencias: el primero representó la genialidad, el segundo el oficio y el tercero la trayectoria.

    “Lo considero un parteaguas en este asunto de la comunicación visual. Con algo tan simple como un lápiz y un papel en blanco, Alejandro desarma cualquier concepto. Va mucho al concepto de las cosas”.

    Y continúa: “¿A qué hora termina uno un trabajo? Si no le habla uno al cliente, uno sigue. Poniéndole y poniéndole y poniéndole y poniéndole. Y quitándole y poniéndole: un sombrero, una letra más grande, una letra más chica. Alejandro no. Alejandro va al concepto en cuarenta segundos. Ya está. Alejandro es artista y es diseñador. Cuando es la cosa utilitaria, la resuelve, y cuando debe ser una obra de arte, lo hace”.



    Los carteles

    A finales de abril, Magallanes estuvo en Guadalajara. Durante una entrevista que se llevó a cabo en el Hotel Demetria, en donde estaba para participar en Wit Feria de Diseño 2016, el diseñador nacido en la Ciudad de México recordó que su carrera comenzó cuando era estudiante de Diseño Gráfico en la Escuela Nacional de Artes Plásticas.

    Su primera chamba llegó en 1993. Ese año se encargó de diseñar el logotipo de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. En ese entonces, su preferencia era hacer carteles. El gusto le nació en la biblioteca, en donde revisaba revistas suizas y japonesas que contenían imágenes impactantes y conmovedoras. Él se repetía que quería hacer un trabajo similar a ése.



    Una persona que vio los carteles de la comisión lo invitó a realizar diseños para el cine. Magallanes no los firmaba porque pensaba que los carteles eran imágenes públicas y a nadie le interesaba saber quién las hizo. Sin embargo, un día el diseñador gráfico Rafael López Castro le dijo que se hiciera responsable de sus imágenes.

    Después de los carteles de cine vinieron los de teatro y danza y los de festivales culturales. Al diseñador le da pena contar que una de esas imágenes, realizada para Voces Interiores, un ciclo de monólogos que se presentaría en la Universidad Autónoma Metropolitana, provocó el enojo de la actriz Susana Alexander. Magallanes había pensado que ese espectáculo se hacía desde las tripas, y por eso puso una panza peluda, grande y asquerosa.

    “Siempre me ha parecido muy divertida la idea de que algunas imágenes te puedan chocar. Me parece que se produce un fenómeno de comunicación interesante. Hay muchas más categorías que lo feo y lo bonito. También puede ser estremecedor, o incluso te puede molestar. Cuando ocurre eso, el trabajo funciona como un espejo. Y cuando funciona así y reaccionas ante eso, es una imagen que va a quedar para siempre, para bien y para mal”.

    En el libro Historia del diseño gráfico en México 1910-2010 (INBA, 2010), Luz Carmen Vilchis Esquivel destaca que antes que el cartel existió en México el bando. Durante el virreinato se usaba para dar a conocer informes, advertencias o comunicados oficiales y también para promocionar productos, servicios y espectáculos públicos.



    En el siglo XX, los carteles se utilizaron para anunciar películas, conciertos, recitales y exposiciones de artes plásticas. Según Vilchis Esquivel, eran incipientes diseños que, en general, se limitaban a plasmar el título, el elenco, la sala de proyección y el costo de entrada. Fue el recurso de peso para la difusión de espectáculos populares o para cumplir con una tarea informativa y hasta lúdica.

    Para Magallanes, en la actualidad un cartel debe responder a las preguntas cómo, por qué, cuándo, para quién. Pero también debe tener diferentes capas de contenido, como si fuera un gran sándwich, de modo que cuando una persona lo paladee no pueda descifrar por qué le gusta o por qué le molesta.



    Las portadas

    Según Elvia Carreño, especialista en libros antiguos, en 1558 Felipe II obligó a los impresores a poner en la primera hoja su nombre además del escritor, así como el título del libro, el lugar y el año de impresión. Estas portadillas se caracterizaron por el uso de orlas con motivos florales o por llevar grabados de xilografía centrados y acompañados por el título y los datos del autor.

    Vilchis Esquivel asegura que desde entonces, las portadas de los libros tuvieron influencias del barroco, con una visión arquitectónica, ya que en ellas se incorporaban dibujos de frontispicios. En el siglo XVIII se recurrió a los elementos del periodo Clásico y en ocasiones las portadas sólo contenían un grabado caligráfico que solía presentar el escudo del impresor, del autor o del mecenas. En el XIX se regresó a los motivos góticos y se utilizaron los tipos llamados “de fantasía”, que junto con otras fuentes propiciaron diversos estilos.



    Esta autora advierte que, a principios del siglo XX, la situación sociopolítica y económica frenó el trabajo artístico y las innovaciones en el diseño del libro, hasta que pintores, grabadores y dibujantes egresados de la Academia de San Carlos aprendieron el dominio de las páginas impresas. Trabajaron con tipógrafos y lograron proyectos editoriales formal y estilísticamente cuidados. Y durante la segunda mitad del siglo, el diseño gráfico creció hasta formar parte de los programas de estudio de las universidades. Los diseñadores gráficos se profesionalizaron. Uno de los primeros fue Vicente Rojo. Pero a partir de los años ochenta, la magnificación de la tecnología propició la pérdida de espontaneidad, creatividad e innovación que anteriormente permitían la manualidad y sus tiempos de reflexión.

    “Es cierto que los diseñadores pueden ser más precisos, libres e independientes; sin embargo, se han contaminado con el trabajo que antes delegaban a otros quienes tradicionalmente realizaban el trabajo mecánico. Los diseñadores se enfocaban más en el concepto, la idea, la forma, en la visualización y la composición”.



    Las de Magallanes

    De acuerdo con la Encuesta Nacional de Lectura 2015, 1.5 por ciento de los lectores en México escoge los libros que lee por la portada y las ilustraciones. Quizás esto se deba a que, como escribió Gabriel Zaid (Letras Libres 210), “muchos diseñadores diseñan para el ojo que hojea, no para el ojo que lee. Arman páginas bonitas de ver (como carteles llamativos), pero difíciles de leer más allá de las fotos y los titulares”.

    Uno de los que diseñan para el ojo que lee es Vicente Rojo. En 1967, la editorial Sudamericana publicó Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. La portada de la primera edición de este libro sería concebida por Rojo, pero su trabajo se extravió y la editorial tuvo que improvisar otra en la que aparece un galeón perdido en medio de una selva azul.

    En una nota publicada en El Heraldo el 22 de abril de 2014, Rojo afirma que para realizar la carátula se inspiró en los diseños de viñetas mexicanos con motivos escolares y populares del siglo XIX. “A mí no me gusta que las portadas sean impositivas. Yo pienso que una portada buena tiene que sugerir, pero de ninguna manera imponer el criterio del diseñador”, dijo en esa entrevista.



    Casi cinco décadas después, a Magallanes le tocó diseñar de nuevo las portadas de los libros de García Márquez. En el sitio de internet Me gusta leer, de Penguin Random House, aparece un árbol negro, deshojado, sobre un fondo azul, que acompaña a la nueva edición de Cien años de soledad. En el portal se menciona que “las portadas de los libros que forman la nueva Biblioteca Gabriel García Márquez en Literatura Random House son obra del reputado diseñador gráfico mejicano Alejandro Magallanes”.

    Magallanes dice que lo que más ha hecho en su carrera son páginas. Sus primeros conocimientos del diseño editorial los obtuvo viendo la revista Poliéster. Después pasó por Alfaguara, Tusquets, Clío y el Fondo de Cultura Económica. Ha hecho portadas e interiores, libros lujosos y otros más sencillos que sólo se venden en puestos de revistas.

    “Cada portada es una interpretación mía de los textos de ellos y es tan subjetiva que puede partir desde el texto, del título, de un detalle mínimo que yo pienso que, por muy mínimo que sea, tiene potencia, aunque se diluya. Es trabajo de interpretación. Es un poco lo que me provoca o me evoca ese libro o ese título”.

    Hace diez años, Martín Solares lo invitó a participar en Almadía. Le dijo que era una editorial oaxaqueña, de gente muy joven y que sería increíble que pudiera proponer unos diseños. El primer libro que diseñó Magallanes fue Los culpables, de Juan Villoro. Siguió El imperio de la neomemoria, de Heriberto Yépez. Uno de los últimos que mostró en su cuenta de Twitter fue Los que hablan (fotorrelatos), de Mauricio Montiel Figueiras.




    El escritor Jorge F. Hernández, quien en la pasada edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara presentó su libro Solsticio de infarto, diseñado por Magallanes, dijo a los reporteros que ahora que Magallanes diseña los libros de Almadía, todos los escritores quieren publicar en esta editorial.

    Diego Rabasa, consejero editorial de Sexto Piso, escribió en máspormás que, en todos los márgenes, Alejandro Magallanes “ha logrado tejer una obra que en su amplitud y variedad conserva un tono y un sentido que es a la vez estricto en la honestidad de sus intenciones y desparpajado en el despliegue de sus formas”.

    En una entrevista que le concedió a la revista Tierra Adentro, Alejandro Magallanes dijo que “hay quienes critican las colecciones por ser constantes. No obstante, se debe estudiar la inteligencia que esconden esas repeticiones. Por ejemplo, en las de Porrúa sólo cambian colores. Que hayan sido constantes y todos sean iguales, me parece maravilloso. Finalmente, al no dar un tratamiento a todos los libros, sino a un solo libro de tal autor, que publica en Almadía, lo diseño con dos características: pensando que es un libro único y, también, que pertenece a una editorial que está usando una imagen”.



    “Dibujo todo el tiempo”

    “Dibujo. Dibujo todo el tiempo, escribo todo el tiempo. Todo el tiempo estoy pensando cosas. Es divertido. Todo el tiempo estoy imaginando cosas. Y también todo el tiempo se me ocurren cosas que quiero hacer. Me gustaría hacer un mueble, una película, pienso en cómo lo haría, con quién me acercaría, hay cosas que se podrían hacer y otras no y todo el tiempo es como un ejercicio. Quién sabe por qué pase, pero no me agota”.

    Cuando era niño, Alejandro Magallanes veía a su papá hacer letras. Le gustaba verlo. Tenía buena letra. En la escuela era el alumno que dibujaba, el que hacía los periódicos murales y las caricaturas de los profesores. El dibujo lo motivó. Luego vio cómo todos sus compañeros crecieron y dejaron de hacerlo sin que nadie se alarmara.



    Para él, el dibujo es una gramática que se aprende desde la infancia. Él dibujaba por razones emocionales, pero también para organizar el mundo que lo rodeaba. Durante su etapa como estudiante de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, escuchó muchas veces a sus maestros decirle que dejara la carrera, pues consideraban que no tenía talento. No les hizo caso.

    Lo único que no le gusta de su trabajo son los plazos de entrega, pues en ocasiones resultan muy estresantes. En el futuro le gustaría hacer las cosas con más tiempo.

    Magallanes dice que en su trabajo la técnica no sirve sin la idea: “La técnica sin idea es un engañabobos. La idea sin técnica es una lástima. Se deben tener las dos cosas juntas”.

    “Quiero seguir teniendo trabajo. Ojalá que pase eso. Me parece que la vida de un diseñador gráfico es corta. ‘Corta’, porque no dura tanto como otras actividades. El diseñador tiene que estar muy al pendiente de las tendencias que existen y que siempre van imponiendo los más jóvenes. Llega un momento en el que te desfasas. Tienes que entrenarte muy bien”.

    Actualmente, Magallanes prepara un libro de ensayos propios para la editorial Taurus y una exposición que llevará a Estados Unidos. Le interesa desarrollarse en el terreno artístico, un espacio en el que considera que no debería estar.



    “Yo no me asumía como artista. Siempre da mucho pudor decir ‘soy esto o soy aquello’. Y más con palabras que son muy grandes, como artista, filósofo o poeta. Luego, la verdad, piensas: si son grandes es porque nos volvemos un poco solemnes. Uno puede decirlas sin que pase nada”.

    Dice que se le etiqueta como ilustrador, aunque en realidad es más diseñador gráfico.

    “Ilustro un montón. Pero también he escrito libros. Tengo dos libros de poesía, pero no soy poeta. Hago exposiciones en museos con temas artísticos, pero no soy artista. Yo creo que de ilustrador no queda duda, ni de diseñador. Todo es parte de una obra. Todo es parte de lo mismo. Somos universos súper limitados. En ese sentido, podemos escarbar un poco y es interesante ver qué nos encontramos”.



    La mala memoria

    Magallanes dice que, en general, la sociedad mexicana tiene mala memoria. Sin embargo, él recuerda que en los años noventa, su generación fue testigo de la revolución digital, pero también de los fraudes políticos, la corrupción y la violencia. “Fuimos la primera generación que utilizó la computadora para hacer sus diseños. Eso cambió mucho la técnica. Antes era mucho más lento el diseño, porque no se podía hacer de otra forma. Fuimos una generación que formó muchos colectivos, nos tocó el movimiento zapatista y eso nos marcó. Nos tocó cuando ‘fraudearon’ a Cárdenas. Nos dieron mucha esperanza, varios nos decepcionamos”.


    Su decepción aumentó durante los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Sin embargo, considera que crear es su mejor forma de quejarse. “Dibujaría a la clase política como algo pesado, maltrecho, deforme, descompuesto, terrible. Ayer puse en Twitter que ojalá los políticos no pusieran sus caras en sus carteles. Ojalá que no pusieran sus carteles en ningún lado. ¿Por qué tenemos que ver a un señor enorme, que se está riendo, a fuerza? Está en la vía pública. Nos deberían pagar por verlo, por padecerlo”. m.













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  • 03/08/17--09:02: ALFRED NICOL [20.013]

  • Alfred Nicol

    Alfred Nicol es un poeta de EE.UU. Trabajó en la industria de la impresión durante veinte años después de graduarse de Dartmouth College, donde recibió el Premio de la Academia de Poetas Americanos. Ahora vive en Amesbury, Massachusetts y es miembro de los poetas del río Powow. Editó Powow River Anthology, publicado por Ocean Publishing en 2006, y fue el ganador del Premio Richard Wilbur 2004 por su primer libro de poemas, Winter Light, publicado por The University of Evansville Press. Sus poemas han aparecido en Poetry, The Formalist, Measure, Commonweal, Verse Daily, The New England Review, Atlanta Review y otras revistas. Varios de sus poemas han sido antologizados en la poesía contemporánea de Nueva Inglaterra, sonetos: 150 sonetos contemporáneos, y beso y parte. La última de las nueve entregas de su largo poema "Persnickety Ichabod's Rhyming Diary" aparecerá en Light Quarterly, vol. 52. 

    "Nicol es mucho más que poeta, es también poeta de lector, y su obra, aunque deslumbrante, no pretende simplemente deslumbrar sino transmitir con encanto y profundidad las experiencias de nuestra vida común". - Rhina P. Espaillat 

    "En todas las páginas Nicol exhibe una genuina grandeza de espíritu y gracia de mente, sus técnicas están perfectamente afiladas, y esto es ciertamente uno de los mejores volúmenes nuevos de poesía que he leído en años". - Jay Parini.


    El Naufragio del Abraham Lincoln

    "Todos en el naufragio se mueven por su lado."
                                   — George Herbert

    Aprendiz de un matón más corpulento,
    Christie lame la mano del narciso
    como todos lo harán en su momento.
    Ser un perro faldero es ser sumiso.

    Cada quien tiene voz en el tumulto,
    aunque hablen todos con el mismo tono.
    El timbre de Giuliani es un insulto
    al micrófono hundido en abandono.

    Melania, quien de punta en blanco es magia
    en este carnaval del desenfreno,
    recita como quien no quiere y plagia
    las obviedades de un discurso ajeno.

    Aquí hasta los ladrones hallan nicho,
    ¿pero un fulano petulante y puro?
    Cada cosa en su sitio, dice el dicho.
    Cruz, vete al otro lado de este muro.

    De puntillas, avanza el acrobático
    Ryan, en desafío del abismo,
    vendiendo —aún sonriente y diplomático—
    lo que no compra ni siquiera él mismo.

    Trump dice que esta vaina está precaria,
    y cómo no, si sacudiendo el dedo
    identifica al diablo en su adversaria.
    Mensaje recibido: tengan miedo.

    Versión al español de Pedro Poitevin  (Versión original en The Hipster Conservative)



    ¿Cómo Llamarlo?

    ¿Y si llamáramos al monstruo Monstruo,
              No sería mejor?
    Hasta el momento hemos llamado al monstruo,
              Con timidez, “Señor".

    ¡Ahí está en paz haciendo cada cosa!
             (Qué triste nuestro fallo).
    Hará picnic de la sobrina hermosa
              Tan pronto arranque mayo.

    Hemos rezado porque el monstruo encuentre
              En ella un sacrificio.
    Nos apretujaría un poco el vientre
              Pensarla desperdicio. 

    Y vaya que ha servido –¡cómo brama!–
              Para avivarle el hambre.
    "Quiero más, quiero más", el monstruo clama
              Con necedad de enjambre.

    En la noche, despiertos todavía,
             No encontramos remanso.
    El monstruo acecha en cada qué sería
             Violento y sin descanso.

    Y nadie, nadie llama al monstruo Monstruo.
             Tenemos culpa todos.
    ¿Quién va a poder domesticar a un monstruo
              Con tímidos apodos?

    Es hora de que la verdad se entienda
              Sin peros en la mente.
    Hay que lanzarle un nombre que le penda
              Como intestino al dente.

    Dilo si puedes: Monstruo. Monstruo. Monstruo.
              Se siente más sincero.
    ¡Qué ingenuidad la de esperar de un monstruo
              Que sea un caballero!

    Versión al español de Pedro Poitevin



    Pedro Poitevin (PP): Con la victoria electoral de Donald Trump en las elecciones presidenciales del pasado noviembre, “El Naufragio del Abraham Lincoln” ha adquirido un tono más sombrío.

    Alfred Nicol (AN): En el mejor análisis de las pasadas elecciones que he leído, Stephen Greenblatt compara el éxito de Donald Trump con el de Ricardo III, el personaje de William Shakespeare, quien asumió el poder asistido por una “nación de cómplices”, unos de ellos “irresistiblemente atraídos a hacer parecer normal lo que no lo es”, y otros “persuadidos de que habrían de beneficiarse” a pesar de cuán destructivo era Ricardo. Esto es lo que yo sentí mientras veía las elecciones primarias del Partido Republicano, y quise registrar mi consternación en un poema “ligero” que pronto, según yo, al igual que Trump, sería olvidado. Pero la pesadilla sigue. Me equivoqué.

    Sin embargo, continúa siendo vergonzoso que el partido de Abraham Lincoln, nuestro mejor presidente, y John Greenleaf Whittier, poeta y abolicionista apasionado, haya nominado como su líder a un tipo tan inepto e irrisorio como Donald Trump.

    PP: Leí “¿Cómo Llamarlo?” justo después de releer el Cratilo de Platón, así que me hizo mucha gracia la idea de rimar el nombre con la cosa. ¿De dónde vino la idea?

    AN: ¡Qué maravillosa coincidencia que estuvieras leyendo un diálogo sobre el tema de los nombres antes de leer ese poema!

    No puedo leer el poema sin pensar en el tema de las elecciones pasadas, pero cuando escribí el poema, hace muchos años, no estaba pensando en la política nacional. Es un poema profundamente personal en el que me llamo la atención a mí mismo por mi complicidad en una terrible relación que duró la mayor parte de mi vida. Mi culpa radicaba justamente en estar irresistiblemente atraído a hacer parecer normal lo que no lo era. Yeats dijo: "De las disputas con los demás surge la retórica; de las disputas con nosotros mismos surge la poesía".



    The Magician’s Bashful Daughter

    The moon looks kindly on this slender reed.
    Fair and fairylike, and like the moon
    When, thin as air, it braves the afternoon,
    Advancing while appearing to recede,
    The bashful daughter of Le Grand David
    Appears onstage to disappear, for soon
    She’ll step inside the coffin-like cocoon
    To be sawn through and not be seen to bleed.

    Reopening the door, her father beams
    With more than showman’s pride to find her sound.
    Her slippered feet touch lightly on the ground.
    She smiles, with braces on. How real she seems.
    Oh but the moon is swift to make its round,
    And she is only changefulness and dreams.

    From “Winter Light,” 2004, The University of Evansville Press; published in The Formalist



    The Difference

    Most men—and I am not most men, but still
    I have to tip my hat to what in them
    Abides in me—most men give up romance
    At some point. If they haven’t learned to dance
    Before they reach my age they never will.
    The rose, such as it is, is off the stem,
    But not the thorns. The thorns are what they were,
    And love is crowded round with hurtful things.
    What’s in the thicket loses its allure.
    Most men are sleeping when the night-bird sings.
    I’m just the same. What most men know I’d learn,
    Except I know a rose whose flame I’m sure
    Will never fade, and that is why I burn.

    Published in The Edge City Review



    Hard Winter

    She got a call, she tells me, from the vet,
    Saying the cat is not responding well.
    Though she speaks calmly, clearly she’s upset,
    And clearly there’s much more she wants to tell.
    The weather of her life has not been fair;
    Her face shows she’s been out in it too long.
    The taxi’s late. A raw, indifferent air
    Goes brushing past. She’s spent with being strong.
    “She sleeps in my bed. I…”—she’s nearing tears—
    “Undo my shirt and hold her to my breast.
    We’ve lived together now eleven years.”
    I wince to hear such loneliness expressed, 
    My thoughts—kept to myself—unneighborly:
    Turn, and look away. You frighten me.

    Published in The Formalist



    Guinea Pig

    A pet, domesticated overmuch,
    Inhabiting interminable lulls,
    Most pusillanimous of animals,
    Inertia’s own, quiescent as the sands,
    And shy to venture even round the hutch,
    Her pleasure is a motor in my hands,
    An instrument set racing with a touch.

    A little thing of breath and heat compact,
    Mildest of spirits, in a flask of fur,
    Without even a sound as signature,
    No bark or whinny, whistle or meow,
    No word to instigate or to react,
    She gently nods assent to here and now,
    An answer well-considered and exact.

    I’ll learn from this one how much not to do;
    How large a silence to accumulate;
    To serve with those who only stand and wait,
    To change alfalfa, sawdust, water, salt,
    For other needs as moderate and few;
    To thrill when lifted; visited, exalt;
    Nor ever speak till I be spoken through. 

    From “Winter Light,” 2004, The University of Evansville Press; published in Commonweal



    Old Haunt

    The book that taught to dust shalt thou return
    Collected dust, but I was quick to learn.
    I thought that if I hastened my descent
    I might avert some loss. So down I went

    Among the catacombs of libraries,
    Where Santayana questioned Socrates
    In the hushed tone the newly dead assume
    When they address their elders-in-the-tomb.

    There I mixed in. Stiff and unathletic,
    I fashioned a persona, The Ascetic,
    That gained acceptance. All my gang were ghosts.
    We raised an empty glass to make our toast.

    Appearance didn’t matter where we met.
    Observing the unspoken etiquette
    Of disembodied voices, I kept still
    And in the feast of silence had my fill.

    It needed salt. But there was dust for that,
    And at the empty table where we sat
    Plenty enough, for we were slight of build.
    There were no table crumbs, and nothing spilled.

    We would indulge a taste for subtleties,
    And contemplate in long soliloquies
    The ease of being none too full or fond
    Of anything or anyone. We’d bond,

    These absences and I. Because I sensed
    That what I felt they too experienced,
    The opposite of a collector’s greed,
    Something we shared of needing not to need.

    Published in Poetry



    Potatoes

                “What happens to a dream deferred?”
                                                    —Langston Hughes

    I.

    French for potatoes is les pommes de terre;
    Earth-apples: crisp, but lumps —not red, or spherical.
    The soil is never burdened, like the air,
    With song or mythic fruit that waxes lyrical.
    And earth’s not water. No reflection’s there.
    No orchard hangs inverted by some miracle.
    Something subversive curls inside a term
    That wants to bring the apple to the worm.


    II.

    Hard to believe my father ever young.
    An ill-advised furrow ploughed under revery.
    But when he dreamed, he must have dreamed among
    The pines beyond the granite-walled periphery
    A dream selected like a stone and flung
    Back on these rock-strewn fields as what could never be.
    One simple stone took root where it was clear:
    It’s possible to grow potatoes here.


    III.

    A penitent in burlap, the brown root
    Shrivels with neglect, its blind eyes fingering
    The darkness. Prayer without a myth is mute.
    My father, off to work without malingering,
    Did not look up to see forbidden fruit
    Or question the forbidding one with hungering.
    His fate excluded any willful plot.
    Potatoes kept for seed were left to rot.


    IV.

    How old he came to be, the patient one,
    Happy alone, behind the toolshed puttering
    In the least likely soil, out of the sun,
    Dry needles raked away. The pale wings fluttering
    Among potato leaves —his dreamwork done—
    Alight and flicker like a candle guttering.
    These are my father’s orchards, empty now.
    The stones upon the hill resist the plough.

    From “Winter Light,” 2004, The University of Evansville Press; published in Measure



    New Year

             “Even such is man”
                          —Henry King, “Sic Vita”

    Like an engaging lady’s whim,
    Or like a tabby’s morning swim;
    Like an accountant’s spending spree,
    A starlet’s popularity,
    A daughter’s mood, a boy’s regrets,
    An open box of chocolates;
    Like morning mist; like cradlesong:
    My resolution lasts as long.

    The cat keeps three paws on the deck;
    The clerk, too, keeps himself in check;
    The whim passes; the crowd moves on;
    The boyfriend calls; the candy’s gone;
    A boy forgets; the sun breaks through;
    The baby sleeps: I stay with you.

    From “Winter Light,” 2004, The University of Evansville Press; published in The Formalist



    A Bother

    Here’s Rocco now, sprawling across the keys;
    whatever I may try to write,
    he’s there in black and white,
    purring, rolling on his back to bite
    my fingers if he disagrees,
    minding my q’s and p’s.
    Well, I require constant stroking too.
    And maybe I get in the way.
    I like for you to say
    I’m clever, good. And feed me twice a day.
    There’s nothing I would rather do
    than rub up next to you
    and feel that spark of electricity
    leap at the touch, connecting you to me.



    Ellipse

    Restless, off center, again, so often now it seems
    a kind of starting point, familiar in its way,
    a place I might come back to, on my own, could be
    I shouldn’t try to shake this, haven’t lost my focus,
    only that another has developed and
    there’s no one center now, I’m someone else as well,
    this one and that one both, no need to come around



    One Day

    We walked in light and shade
    Along the lichened wall,
    No task at hand
    And nothing planned.
    The poplar branches swayed.
    And Finlay chased his ball.
    And something made us smile,
    And something else, again.
    Nothing less
    Than happiness,
    And good to last awhile.
    Enough to last till when…
    This simple summer day
    Of not too much to do
    May be the one
    We look back on
    When years have swirled away
    And days like these are few.



    An Innocence

    Like Robert Burns, I too turn up a nest
    while working, raking last year's leaves in spring.
    But not a mouse. Pale rabbits, shivering, 
    rustled from their blind and naked rest.
    If they showed fright, I'd feel it in my chest,
    but only shying from the chill, they cling
    together close, alive as anything,
    three steps from Route 1A. Unwelcome guest,
    I have surprised them in their nursery,
    stumbling on the bed and canopy
    their diligent though absent mother built,
    with muzzle-fashioned, straw-and-lapin quilt,
    but I am less disturbance than a flea.
    They focus on the task at hand. To be.







    -


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  • 03/08/17--09:32: MAGGIE SMITH [20.014]

  • Maggie Smith 

    Maggie Smith, poeta de EE.UU., es autora de tres libros de poesía:  Weep Up (Tupelo Press, September 2017); The Well Speaks of Its Own Poison (Tupelo Press, 2015); and Lamp of the Body (Red Hen Press, 2005). 

    Smith es también autora de tres chapbooks premiados. Sus poemas aparecen en Best American Poetry, The Paris Review, Ploughshares, The Gettysburg Review, Guernica, Plume, Virginia Quarterly Review, and elsewhere.

    En 2016 su poema "Good Bones" se volvió viral a nivel internacional y ha sido traducido a casi una docena de idiomas. PRI (Public Radio International) lo llamó "el poema oficial de 2016".

    Smith ha recibido becas de la Fundación Nacional para las Artes, el Consejo de Artes de Ohio, y la Fundación de Arte Sostenible, entre otros. Vive en Bexley, Ohio, y es una escritora y redactora independiente.




    El poema "Good Bones" de Maggie Smith, recién publicado en el volumen de verano de la revista Waxwing, se difundió de forma viral pocos días después de la matanza en Orlando del 12 de junio. Tras la derrota del partido Demócrata en las elecciones de noviembre, el poema ha dado una segunda vuelta por las redes sociales. No recuerdo exactamente por qué vía di con él, pero como había estado leyendo a Séneca y tenía a “La brevedad de la vida” en mente, el poema me llamó mucho la atención. Una vez traducido, contacté a Maggie, quien no solo me dio permiso de publicar esta versión sino también me concedió una breve entrevista. También traduje otro poema de Maggie titulado, en inglés, "At Your Age, I Wore a Darkness", que apareció en agosto de este año en Nashville Review.

    Pedro Poitevin



    Buen Esqueleto

    La vida es breve, aunque no se lo diga a mis hijos.
    La vida es breve, y he ido acortando la mía
    de mil deliciosas e insensatas maneras,
    mil deliciosamente insensatas maneras
    que no le fiaré a mis hijos. El mundo es al menos
    cincuenta por ciento terrible, y esa estimación
    es conservadora, aunque no se la fíe a mis hijos.
    Por cada pájaro que vuela, hay una piedra lanzada a un pájaro.
    Por cada niño amado, un niño roto, ensacado,
    hundido en un lago. La vida es breve y el mundo
    es al menos mitad terrible, y por cada gentil
    extraño, hay uno que te rompería,
    aunque no se lo diga a mis hijos. Estoy tratando
    de venderles el mundo. Cualquier buen agente de bienes raíces,
    mientras camina a tu lado por una pocilga, pía 
    sobre un buen esqueleto: Este lugar podría ser lindo,
    ¿no? Tú podrías hacer que este lugar sea lindo.

    Versión al español de Pedro Poitevin
    (Versión original en Waxwing).


    Good Bones

    Life is short, though I keep this from my children.
    Life is short, and I've shortened mine
    in a thousand delicious, ill-advised ways,
    a thousand deliciously ill-advised ways
    I'll keep from my children. The world is at least
    fifty percent terrible, and that's a conservative
    estimate, though I keep this from my children.
    For every bird there is a stone thrown at a bird.
    For every loved child, a child broken, bagged,
    sunk in a lake. Life is short and the world
    is at least half terrible, and for every kind
    stranger, there is one who would break you,
    though I keep this from my children. I am trying
    to sell them the world. Any decent realtor,
    walking you through a real shithole, chirps on
    about good bones: This place could be beautiful,
    right? You could make this place beautiful.



    *



    A Tu Edad Yo Vestía una Oscuridad
    varias tallas muy grande. Me colgaba
    como un vestido de mamá. Y ahora,

    mientras hablamos, estoy cosiendo
    una oscuridad que tú tendrás que desenredar,

    y desenredando otra que tu tendrás
    que coser de nuevo. ¿Qué puedo darte

    que puedas quedarte? Una vez me preguntaste
    ¿Tiene fin el cielo? No, no tiene fin,

    simplemente deja de ser una cosa
    y comienza a ser otra.

    A veces nos tomamos de las manos
    y echamos la cabeza hacia atrás

    para que el azul llene todo nuestro campo
    de visión y así sentir

    que formamos parte. No tenemos fin,
    sólo dejamos de ser lo que somos

    y comenzamos a ser ¿qué?
    ¿Dónde? ¿Qué puedo darte

    para llevar ahí? ¿Estas sombras
    de hojas, ese suelo del consuelo?

    ¿Esta suave oscuridad de segunda
    mano? ¿Qué puedo darte

    que te sea útil en tu segunda vida,
    esa que tendrás que vivir sin mí?

    Versión al español de Pedro Poitevin
    (Versión original en Nashville Review).




    Pedro Poitevin (PP): Cuando leí Buen Esqueleto por primera vez, Maggie, me dije: “Este es, en parte, un poema sobre el arte de la persuasión”. Yo también he oído a agentes de bienes raíces repetir frases hechas con el propósito de tranquilizar y persuadir a un comprador en potencia. Pero en este poema las repeticiones revelan una profunda ambivalencia, ¿no?

    Maggie Smith (MS): Para mí, el uso de las repeticiones en un poema es una forma de sujetar una idea y darle vuelta en las manos para ver sus distintos aspectos. Cada repetición me revela una nueva faceta, una nueva superficie. En este poema, se podría decir que el principal asunto del personaje es justamente su ambivalencia frente al mundo. El mundo es, en muchos de sus aspectos, cruel, peligroso e injusto. Pero aquí estamos. Este es nuestro hogar. ¿Cómo podemos hacerlo un mundo más benigno, menos peligroso, más justo? ¿Debemos hacerlo? ¿Cuál es la alternativa?

    PP:  Creo que una de las razones por las que el poema ha sido tan bien recibido es que uno se siente muy cómodo en su interior: es un hogar. ¿Hay algo que nos puedas decir acerca de la composición de este poema?

    MS: Escribí el poema hace un año, y lo hice de una sentada, lo cual no pasa a menudo conmigo. Mis poemas atraviesan distintas fases de construcción, de construcción y reconstrucción que duran meses, e incluso años. Pero este poema, según constato al releer el original, ha sufrido dos mínimas alteraciones desde su primer borrador hasta la versión final. No recuerdo casi nada del proceso de escritura del poema, excepto que estaba sentada en Starbucks con un bloc de notas, y que comencé a escribir “La vida es breve, aunque no se lo diga a mis hijos.” Me sorprende cuán completo resultó el primer borrador.

    PP: Cuando traduje Buen Esqueleto estaba leyendo “Sobre la brevedad de la vida”, de Séneca. No sé qué hubieran aconsejado los estoicos decirle o no a los niños, pero una de las razones por las que el poema me encantó es que me pareció una forma delicada y equilibrada de revelarle a tus hijos –quienes algún día crecerán y leerán el poema–  que la brevedad de la vida es importante, que pese a la ambivalencia moral del mundo en el que vivimos, es justamente la brevedad de la vida lo que nos empuja a tener fe en la frase final del poema. Por cierto, reconozco que esta lectura mía está influida por el otro poema tuyo que traduje: A Tu Edad Yo Vestía una Oscuridad.

    MS: Te agradezco esa linda lectura. A Tu Edad Yo Vestía una Oscuridad es un poema que le escribí a mi hija –o al menos con mi hija en mente– pensando no en el efecto que el mundo va a tener en ella (como en el caso de Buen Esqueleto) sino el que voy a tener yo. Es algo sobre lo que pienso muy a menudo: ¿cómo y cuánto de nuestra química cerebral, personalidad, inhibiciones, traumas, etcétera, le heredamos –ya sea por vía natural o cultural– a nuestros hijos?

    PP: Muchas gracias, Maggie. Para concluir, ¿puedes recomendar algunos poetas contemporáneos?

    MS: Leo mucha poesía contemporánea, así que mi lista es muy larga, pero una lista breve iría más o menos así: Brenda Shaughnessy, Jorie Graham, Natalie Diaz, Tracy K. Smith, Charles Simic, Beckian Fritz Goldberg, Carrie Fountain, Ada Limon, Dean Young, Ross Gay, Natalie Shapero.





    Lamp of the Body

    Button

    It's the 50s. You wear your dark Levis 
    cuffed up six inches. You have a cowlick.

    There is a birthday party you won't attend 
    after a bad haircut. Your mother says,

    Button, it's not the end of the world. 
    But the weathervane says, Button,

    the end is near. It says the sky's gone 
    yellow with twisters. Small white stars

    are invisible all day, but you hear them 
    chatter like teeth. Button, they say, why

    not play with the others? Look at them, 
    having a fine time. But you wish the devil

    on the neighbors. You wish them nothing 
    to pin the tail on. You wish the children

    snatched up in the funnel, paper punch 
    cups still in their hands. The devil won't

    call you Button. He says if you must 
    be haunted, at least be unashamed.

    (“Button” originally appeared in The Iowa Review )





    Trompe l'Oeil

    Once, while a man sped me down 
    a back road in a gray pickup, 
    I memorized my younger face

    in the passenger side mirror, 
    burned the opal at my throat 
    and the white secondhand blouse—

    tiny lilacs, puckered sleeves— 
    into the undersides of my eyelids. 
    My hair streamed

    the color of hay out the window. 
    Lettering on the mirror told me 
    that despite how close

    I appeared, I may have been closer. 
    Something lit the opal's pink fires 
    nearer the surface than I knew.

    Things were not what they seemed. 
    There was nothing I could reach 
    out and touch. We parked

    in a cloud of gravel dust. I hurled rocks 
    into the quarry's dark mouth, 
    bible black, and lied

    about hearing them hit bottom. 
    Inside every stillness, I believed 
    something moved.

    (“Trompe l'Oeil” originally appeared in The Florida Review )





    Doubting Thomas

    I was tired of the smoke 
    and mirrors. The loaves, the fish, 
    but not nearly enough time.

    What could I say to him, friend 
    I buried, when he woke and called to me 
    softly from the shadows?

    Go now. The business of faith 
    bores me. I could take it or leave it. 
    Understand, I touched his wounds

    because I wanted to feel 
    his warmth on my own hands. 
    If I doubted anything then,

    it was humanity. Disillusionment 
    is what happens when men 
    dabble in magic. Celebrity is a tree

    on fire and of the thousands 
    standing near, none is near enough 
    to lick the flames from your face.

    Once the embers burning 
    above us were enough. I believe 
    he doubled back from death

    to breathe home's balmy air, 
    to stand in light among us 
    one last time beneath the high

    heavens. For this brotherhood 
    I lose a brother; I spit upon the lot 
    we've drawn. So much for twilight

    spent floating on the river, talking 
    of women we were not to love, 
    and of their skin scrubbed sweet

    as tangerines. So much for nights 
    we passed in the desert, drunk 
    under the young stars whose names

    were new. Once my friend 
    agreed: No one could recognize 
    each luminous body across

    this broadening, eternal cleft.

    (“Doubting Thomas” originally appeared in Poetry Northwest )





    THE MOTHER 

    The mother is a weapon you load 
    yourself into, little bullet.

    The mother is glass through which 
    you see, in excruciating detail, yourself.

    The mother is landscape. 
    See how she thinks of a tree 
    and fills a forest with the repeated thought.

    Before the invention of cursive 
    the mother is manuscript.

    The mother is sky. 
    See how she wears a shawl of starlings, 
    how she pulls the thrumming around her shoulders.

    The mother is a prism. 
    The mother is a gun.

    See how light passes through her. 
    See how she fires.




    LA MADRE 

    La madre è un'arma che metti 
    in carica, proiettile minuto.

    La madre è un vetro attraverso 
    cui vedi te stessa, con straziante precisione.

    La madre è paesaggio. 
    Guarda come pensa a un albero 
    e riempie la foresta con il pensiero replicativo.

    La madre è manoscritto 
    prima dell'invenzione del corsivo

    La madre è cielo. 
    Guarda come indossa uno scialle di storni, 
    come si copre le spalle col canto monocorde.

    La madre è un prisma. 
    La madre è una pistola.

    Guarda come la luce la attraversa. 
    Guarda come fa fuoco.

    “The Mother” di Maggie Smith tradotte da Alessandra Bava. 





    The New Regime Is Making Itself Right at Home

    in the hand-me-down clothes of the old regime, 
    which fit perfectly. It's commandeered the record 
    collection, strewed them all across the bedroom floor. 
    It refuses to slip them back into their paper jackets. 
    It turns up the volume and won't answer the phone. 
    You know what to do at the beep. The new regime's 
    wearing its hair in the old regime's style. It's using 
    shampoo and conditioner left in the shower. 
    It's driving the car around the city, in dark glasses. 
    It dabs the old regime's perfume on its pulse points. 
    In bed, the old regime's boyfriend can't even tell 
    the difference. The new regime pastes its face 
    over the old's in the yearbook. It inherits all 
    the same superlatives, laughs at the same jokes. 
    The new regime's here to stay. It's eating off 
    the family china, watching the TV. It's looking out 
    the old regime's window, and the view is the same.






    Orientation

    Because you're new here, you need someone, 
    but I'm too busy trying to keep you 
    in the twentieth century a while longer, 
    feeding logs into the woodstove's glowing mouth 
    while, in a house just down the street, 
    someone programs a thermostat. 
    Twentieth century? Who am I kidding? 
    It was never safe. In this young country, 
    you can trace danger farther than you can 
    follow it, back to fire licking the walls of caves, 
    back to flint skinning the animal to its source. 
    Nothing predates danger. A hundred years ago, 
    Roosevelt Avenue was not this green 
    tunnel of London planes, only rows of saplings 
    planted by someone looking toward the future 
    where we now live, always looking forward 
    or back. The twentieth century didn't 
    keep me, but not for lack of trying. 
    I made it out alive. What can I say but stay 
    alive? You're new, and there's too much to learn.






    Future

    What is the future?

    Everything that hasn't happened yet, the future 
    is tomorrow and next year and when you're old 
    but also in a minute or two, when I'm through 
    answering. The future is nothing I imagined 
    as a child: no jet packs, no conveyor-belt sidewalks, 
    no bell-jarred cities at the bottom of the sea . 
    The trick of the future is that it's empty, 
    a cup before you pour the water. The future 
    is a waiting cup, and for all it knows, you'll fill it 
    with milk instead. You're thirsty. Every minute 
    carries you forward, conveys you into a space 
    you fill. I mean the future will be full of you. 
    It's one step beyond the step you're taking now. 
    It's what you'll say next until you say it. 





    Size Equals Distance 

    I can't walk across the lawn to enlarge a starling 
    like a photograph preview: 4x6, 5x7, 8x10. 
    If I could, the bird would be the size of a man 
    by the time I'm close enough to hold it, 
    which makes it hard to explain to my children 
    why airplanes look small in the air and big 
    at the airport, how people fit inside that toy, 
    how they don't shrink as they rise, then grow 
    as they near the ground. How can I explain 
    proximity sometimes but not always 
    transforms? Size and distance can't be set 
    on opposite sides of an equation, as if 
    when you see something grow, it's growing 
    because you're nearing it. Consider the man-bird. 
    Consider the baby I can't hold any closer 
    to make him grow. Consider all the things 
    I couldn't miniaturize by running from them. 





    Dear 

    you, you two, you who have me 
    in common—not-mother, mother 

    you weren't to have: Don't you 
    know each other, don't you live 

    in the air around me, live 
    being the perfectly wrong word? 

    Dear you, you dears, aren't you 
    together swimming the air, 

    buoyed by my son's breath 
    as he sleeps? You might slip 

    his ringlets like rings onto 
    your fingers if you'd had fingers. 

    I don't think you did. If I'd seen 
    inside myself, I'd have seen 

    what I could nearly hear: 
    a machine whirring, assembling 

    eyes, ears, limbs, rung by rung 
    of spine, then the grind 

    of metal-on-metal. Forgive me 
    whatever gear rusted and locked, 

    whatever spring sprung too soon. 
    It is always the same dream 

    but not a dream. Don't I feel you 
    treading the air around me 

    or what I feel is air rippling 
    in your wake, or is it wakes? 

    Dear you, you two—not-dears, 
    dears I was not to have ― 

    if you swim, swim here. 





    Clock 

    What kind of clockmaker 
    builds a clock inside a body. 

    What kind of clockmaker 
    builds a clock inside a body 
    then refuses to wind it. 

    What kind of clockmaker 
    winds a clock inside a body 
    then stops it. 

    What kind of body 
    holds a clock that refuses 
    winding. 

    What kind of body 
    holds a clock that is wound 
    but stops. 

    What kind of body 
    holds a clock that can't keep 
    the time. 

    What kind of clock 
    can't keep the time. 

    What kind of clock. 

    What kind of time. 




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  • 03/09/17--02:43: CRISTINA MURESAN [20.015]

  • Cristina Muresan

    Poeta. Transylvania (Rumanía). Actualmente vive en Londres. En 2015 publicó Angel Dust, libro de poemas y minificciones. Es blogger y tiene un doctorado en Relaciones Internacionales. 

    Cristina Muresan is a Romanian writer from Transylvania, based in London. She published Angel Dust, her book of poetry and short stories, in 2015. She is also a blogger and a doctor in international relations.


    La traducción corre a cargo de Rubén Márquez Máximo



    La búsqueda de la belleza

    Oh viajero de interminables caminos
    que buscas la belleza en el amor y en la verdad
    la belleza de la bondad y de la inspiración
    la belleza de las formas y la belleza de los colores
    sumérgete en la gracia de una sonrisa
    y que el esplendor de una flor te encante
    permite que la magia de una mirada te recorra
    a través de caminos y revelaciones
    y recuerda que la belleza no vive en ti
    porque eres tú quien habita en ella.




    Search for beauty

    Oh, traveler of endless roads
    Searching for beauty in love and truth
    Beauty of kindness and inspiration
    Beauty of shapes and beauty of colors
    Get drenched in the loveliness of a smile
    Let the splendor of a flower enchant you
    Allow the magic of a loving gaze run through you
    And through your trials and your revelations
    Remember it is not beauty that lives in you
    It is you who lives in beauty.




    Dulce veneno

    Bebo mis lágrimas y mi dolor
    el mundo gira a veces solo
    y dar no conlleva a ganancia alguna
    ojalá pudiera regresar las arenas del tiempo
    y al menos un momento lo perdido volvería
    pero entonces me siento y contemplo mi interior
    abro el corazón y dejo que el mundo torne
    recuerdo lo que la vida pudiera y debiera ser
    yo puedo beber la pócima y ser libre en el final
    lejos todo se derrite
    en mi interior estoy hecha de eternidad.



    Sweet poison

    Drinking my tears, drinking my pain
    Sometimes the world turns without me
    Sometimes giving brings no gain
    I wish I could rewind the sands of time
    So what I lost, could for a moment be mine.
    But then I sit still and look deep within me
    I open my heart, I let the world turn
    And remember what life could and should be
    I may drink poisons, yet in the end I’ll be free
    All melts away, inside I’m made of eternity.




    Perder y encontrar

    A veces me pierdo en el mundo
    hasta que el mundo en mí encuentro.
    A veces pierdo toda la libertad
    de ser liberada verdaderamente.
    A veces tengo que perderlo todo
    para reinventar mi jardín secreto.




    Lost and found

    Sometimes I get lost in the world
    Until I find the world in me
    Sometimes I lose all freedom
    To become truly liberated
    Sometimes I have to lose it all
    To reinvent my secret garden.




    El río de la vida

    En este flujo de personas y lugares
    me quedo quieta mientras la corriente me lleva lejos
    en el movimiento interminable de la vida.
    ¿Le doy un regalo al mundo
    o el mundo es un regalo para mí?




    River of life

    In this flow of people and places
    I stand still, while carried away
    In the endless movement of life
    Do I give a gift to the world?
    Or is the world a gift to me?




    Inmortalidad[i]

    Estaría por siempre en este momento
    y todo el tiempo hablaría
    como si éstas fueran mis últimas palabras
    miraría el mundo como si fuera la última vez
    cumpliría mis promesas
    cumpliría mis vaticinios
    como si nunca fuera a morir
    como si nunca fuera a vivir.




    (Im)mortality

    I would be in this moment forever
    And always speak as if
    These were my last words
    I would look at the world
    As if it was for the last time
    I would keep my promises
    I would fulfill my prophecies
    As if I were never to die
    As if I were never to live.




    Armadura de oro

    Cubierta de la cabeza a los pies
    con mi dorada armadura de dicha
    no me siento invencible
    me siento en casa.




    Golden armour

    Covered from head to toe
    With my golden armour of bliss,
    I don’t feel invincible
    I feel at home.




    El viajero errante

    Dices que has estado caminando desde siempre
    los caminos polvorientos para buscar tu alma.
    ¿A dónde te gustaría ir
    si supieras que el mundo se encuentra adentro?
    Cuando tu inquietud sea paz
    y la magia regrese a tu puerta
    sus grandezas se convertirán en cuentos épicos
    y ya no serás un viajero
    sino jardinero del mundo como patio trasero.




    The wandering traveler 

    You say you have been walking forever
    The dusty roads of your soul searching,
    Where would you long to go
    If you knew you had the world inside?
    When your restlessness turns into peace
    And magic comes to your door
    Your wonderings will become epic tales
    And you’ll no longer be a traveler
    But a gardener, with the world as a backyard.





    Espíritu

    Stardust sopló a través de mi ser
    la consciencia ilimitada del espacio y el tiempo
    una danza cósmica que miran los ojos de adentro
    una verdad sólo reflejada en el mágico espejo
    quietud eterna
    última libertad
    yo soy.




    Spirit

    Stardust blown through my being
    Boundless awareness through space and time
    A cosmic dance only inner eyes can see
    A truth only the magic mirror can reflect
    Eternal stillness
    Ultimate freedom
    I am.




    El poder de los elementos

    ¿Te quemará el fuego
    o te hará radiante?
    ¿La tierra te tragará
    o te hará terrestre?
    ¿Te disolverá el agua
    o te hará penetrante?
    ¿El viento te echará lejos
    o te expandirá?




    Power of elements

    Will the fire burn you
    Or will it make you radiant?
    Will the earth swallow you
    Or will it ground you?
    Will the water dissolve you
    Or will it make you penetrating?
    Will the wind blow you away
    Or will it expand you?




    Corazón abierto

    ¿Qué harías si tu corazón te sobrepasara
    si fuera tan grande
    que ya no cupiera en ti
    pero en su lugar tú estuvieras
    como una pequeña pieza de un rompecabezas
    que empiezas a descifrar?
    La gente dice que sólo el imprudente
    lleva el corazón en la mano
    pero ¿si tu corazón te lleva?
    ¿Qué sería si una presencia flotara a tu alrededor
    suave pero poderosa
    abarcando el mundo lentamente?




    Open heart

    What would you do
    If your heart outgrew you?
    What if it was so big
    That it was no longer in you
    But instead you are in it
    As a small piece of a puzzle
    Only beginning to unravel?
    People say only the reckless
    Carry their heart in their hand
    But what if your heart carried you?
    What if it were to float around you
    A gentle, yet powerful presence
    Slowly encompassing the whole world?

    [i] Nota del traductor: En el original hay un juego de oposiciones entre la inmortalidad y la propia mortalidad: (Im)mortality





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    ONÉSIMO VÁSQUEZ POSADA

    COLOMBIA. (1964). POETA Y FOTÓGRAFO, LLEVA 35 AÑOS DE LABOR POÉTICA.

    OBRAS: 

    LABERINTO DE SUEÑOS, AMOR ENTRE LAS SOMBRAS, POEMAS DEL PARAÍSO; 22 POEMAS. SON ALGUNOS TITULOS DE SU TRABAJO POÉTICO, EN MAS DE 500 POEMAS ESCRITOS.    onesimovasquez@hotmail.com    -  lautarointimar@gmail.com  


    POEMAS DEL PARAÍSO

    2016. Colombia



    Tanto sol desperdiciado

    Tanto sol desperdiciado, tanta lujuria vital en este día,
    el cielo azul y su espléndida caricia,
    cumple su promesa, cual caballo en el molino.

    El camino a mis pies, sereno; 
    acepta su origen de raíces, de hierbas de simiente;
    ofrenda como el mar su fuerza hecha de lunas.

    Tanta luz que ignoro, 
    tanto giro de planetas a mi ser silencioso.

    Así como el árbol es un espejismo de galaxias,
    yo comulgo en mi latir con este día; 
    en su entrega esplendida;
    en el don del aire; 
    que en sus alas se hace cómplice con el sonido de mi canto.




    Los pájaros discuten con el roció del amanecer 

    El amor después de la entrega,
    el camino; mil veranos que se fueron.
    El rio del verano, el sendero de piedras resbaloso en el declive.
    Has olvidado la tibieza de mi piel erizada,
    podría llegar ardiendo de un techo de metal;
    sudoroso.
    Los pájaros discuten con el roció del amanecer;
    me detengo a oír una sinfonía de cigarras llamando las lluvias…
    La verdad nunca soñé que el verano fuese el paraíso;
    pero puedo imaginarte llegando de lejos con tu risa hecha de olas;
    si estuvieras aquí en este cuarto desnudo, decorado con hojas marchitas;
    temblaría mi alma;
    un recuerdo que tiembla,
    los recuerdos que tiemblan.

    Alguna vez les di a mis hijas tres rosas que nunca se marchitaron……




    Resbala sobre mis pupilas tu ternura

    Resbala sobre mis pupilas tu ternura, 
    en la noche que nos cubre vibrante de alas;
    en la oscuridad miro los ángeles brillantes 
    blandiendo sus ardientes espadas; 
    ya en el amanecer tu entrega  lo mejora todo;
    serenas los querubines del infamia.

    Edifico con ladrillos de agua en las llanuras de tu piel.

    Tu sonrisa hecha de espumas siderales
    transparenta un mundo nuevo.

    El amor a veces deja una extraña herida, hecha de anhelos y besos,
    cicatriz parecida a la flor aun no vista en la profundidad del bosque.

    Tu palabra lo sosiega todo.
    Al final del aquel lapso; 
    de aquella noche, tu eres mi bálsamo.

    El sentido del verbo entregar,
    unido a tu cuerpo alcanza su verdadera significado.




    MAS ALLÁ DE LA ROCA

    Sé que  mas allá de la roca.
    Esta la humilde hierba,
    el musgo que mira hacia los acantilados; 
    las olas hijas de la luna, que copulan con las playas eternamente. 

    Aquí en la cueva, la gota de agua que invade la angustia;
    la paloma cruel del desamparo, 
    la piedra gastada del ensueño. 

    Oh¡ desesperanza, Oh¡ piedra, oh¡ dolor.

    Quiero oír tu voz desde las rocas oh¡ serafín,
    tú que danzabas entre las cebollas desafiando a los dioses,
    Invocando a Diônysos.
    Serafín ahora en las raíces,
    entre los rincones húmedos,
    huérfano entre las charcas podridas del pantano.

    Aquellas piedras sencillas del río
    tocan las manos de la eternidad.

    Desde la sencilla flor hasta el gran roble,
    todo tan finito. 
    Prisioneros entre las paredes del olvido.





    Los jardines de la memoria

    Los jardines de la memoria, sus bocas azules, 
    querubines que cantan al dolor,
    islas que se hunden silenciosas,
    Interpretan una lenta canción que viaja eternamente,
    Hasta podrirse en los pantanos del odio.

    Alguna vez pensé que el trópico era otra forma de ensueño,
    con selvas y bandadas de pájaros, 
    que escapan de las rocas.

    Y Las mariposas que sobrevolaron el delirio,
    los arboles de mis ojos infantiles;
    donde fueron?;
    el oro de mi primera fe,
    a donde fue el verbo amoroso que inundaba mi poesía.
    Ahora veo de lejos el jardín y el mar en la niebla,
    Los castillos en rostros amados que crecen de pronto;
    que huyen,
    que desaparecen en humaradas de incendios…




    Quien puede detenerte?

      A Juan Manuel Freidel

    Oh gran caballo, feliz tu que vagas por el humo.
    Acaso ignoras las ígneas lavas que llegan del volcán,
    o las montañas azules mas altas que las nubes.

    Oh gran caballo, el temporal golpea la piel de las aguas,
    y mi carne que es solo ceniza escucha el canto de los días,
    y es solo esperanza, inocente color dibujado.

    La espuma del dolor viene y va, como las olas,
    como los ciclos en un océano de desventura;
    perotu en medio del humo,
    golpeado por el hambre, silencioso entre las balas.
    Que puerta puede detenerte?
    Que paredes, que techos pueden contenerte.
    Oh gran caballo.




    UNIDAD

    “En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos.”  
    Heráclito.  

    Todo es igual, la rosa o el naufragio.
    La noche que se acerca o el sol que nace tibio,
    la sangre que cabalga sobre las praderas;
    los amantes que se extinguen, besándose los labios.

    Todo es agua, todo es tierra, 
    todo es tarde.
    Los amaneceres, los bosques, el aire.
    El éxtasis que nos encumbra hasta los propios dioses; 
    el dolor que enlutado traspasa la carne.

    El camino cansado de los sueños;
    nuestra heredad tan baldía,  tan eterna.

    Los alegres maizales que crecen comiendo luz;
    las algas que solas en el mar perecen.

    Todo termina, todo permanece.
    Todo es vida, todo es muerte.




    EXILIO

    Allá en las purísimas tardes
    de blancura dolorosa,
    allá donde los delfines juegan a ser
    astros,
    donde los pájaros vuelan simplemente
    o florecen ignorantes de sus rostros,
    fluyen, vagan por siempre los ríos
    de mí infancia,
    ríos de corriente dispar o sombra,
    ríos de enigmáticos peces que afloran
    en las noches,
    agua de lluvias o tristezas olvidadas.

    Allá por los días sin nombres,
    días o plantas olorosas,
    días o frutas, no lo recuerdo.

    Espacio azul donde habitan los sueños,
    simplemente luz,
    simplemente tardes;
    exilio de sombras asumido
    exilio ya por siempre doloroso.




    Hay un eco mas allá de  la muerte

    Hay un eco mas allá de  la muerte,
    Susurro de moscas lujuriosas que escapan hacia el verano;
    beatitud de estaciones, donde mujeres corren hacia la noche;
    susurro de aves y de plantas sobre las llanuras del tiempo;
    eco de estrellas que agonizan sobre las praderas de cronos.

    Mas acá un sequito de susurros en las esquinas,
    en las ventanas entreabiertas, en los callejones donde copulan los gatos.

    No sé si las campana de la muerte brilla a través de las abejas;
    o si las rosas son sangre de antiguos bosques.

    Solo sé que hay un amanecer a una distancia de galaxias.
    Lluvia lejana que danza sobre nuestros miedos;
    que comulga con las sombras, que juega con nuestra pasión.
    Con nuestra lucha con la nada.





    ODA AL PASADO

    Las vidas vividas en el pasado,
    son sombras que habitan en nuestra estancia,
    acaso no somos revelados de sus sustancias,
    productos nuevos de sus sueños,
    caminos que desandamos por el mundo,
    con pies mohosos.
    Nuestra vida es un mosaico interminable
    de vidas vividas, de sueños pasados;
    el sueño congelado, el gesto infinito
    acorde de una misma música perfecta.

    Ola antigua hecha de sangre-voz,
    pasos tejidos en hilos de gritos de muerte.

    Porque nuestra carne es del mar y del fuego
    del ayer y del mañana;
    nuestra voz es un eco hacia el futuro,
    que navega por ese mar extenso de la memoria
    del tiempo.

    Vidas pasadas, fantasmas internos,
    navegantes ciegos de los ríos de las arterias,
    corrientes de ese océano mágico del subconsciente.




    INVOCACIÓN

    Un niño con el verano entre las manos,
    se hace la fragancia de las tardes;
    la dulzura misma de las frutas,
    cuando las frutas sueñan con ser aves;
    un niño que juega entre las ramas,
    danza en las copas de las altas hojas,
    invoca a los ángeles en su gesto simple,
    y se hace eterno como los azahares.



    CALLES QUE SANGRAN

    Quiero contarles que hay calles que sangran,
    y antiguos cielos silenciosos como peces,
    y mientras navego por una acera desnuda,
    una esquina solitaria naufraga entre cipreses.
    Y yo naufrago entre las lluvias de las tardes,
    y el sonido de los carros;
    naufrago entre las brisas de los cerros.

    Mientras tanto el prístino planeta,
    cabalga en su infinito sobre las estaciones.




    Elizabeth, pequeña  Elizabeth

    Elizabeth, pequeña Elizabeth;
    manos útiles, pies ligeros
    la tierra que te pertenece con su fertilidad.
    Los años junto a él, lo veías sentado en el andén ocho años después de su partida.
    Oh solitaria Elizabeth ¡
    El huerto, las gallinas;
    Las lejanas montañas de tu infancia.

    Elizabeth lavando la ropa, cocinando;
    canturreando cancioncillas.

    Tus brazos Elizabeth, tu ternura el seno tibio;
    mi llanto mitigado por tus palabras.

    Adiós, adiós mi amada sonrisa,
    saluda a mi padre; dile que lo ame mucho,
    aunque se lo dije poco.




    PIEL DE LUNAS

    Cuando la empezaba a amar,
    empezaba la muerte,
    empezaba el silencio,
    comenzaba la ausencia.

    Cuando más cerca la tuve;
    más lejos estaba.
    Ya era habitante cotidiana del olvido;
    era carne de sombras,
    piel oculta de lunas.




    VISIÓN MÍA

    Mirando mi imagen desde lejos,
    veo lo cotidiano, lo que habitando
    en mí a veces ignoro.

    Piel mía, cansadas uñas, el brillo
    de unos ojos de metal útil.

    Mirándome desde lejos me veo blando, sutil;
    hecho de piel amada, de trigo de sol moreno,
    de lluvia antigua, de azúcar temprana.




    EN LA NOCHE

    Los pasos transparentes de la noche, 
    las plantas solas,
    sus largas ramas,
    los árboles cual fantasmas en los bosques;
    lo nocturno, lo silencioso,
    las huellas en los parques.

    Los carros brillan en sus luces espectrales,
    el vaho de alguien que espera,
    la lluvia, la lluvia castigando las esquinas,
    una mujer corre,
    sus pasos, tac tac, tac tac en la acera vecina,
    el mudo aroma de los pinos,
    lo pasajero, lo repentino,
    el misterio eterno de las sombras.




    DANZA

    Danza antigua,
    eternidad, cadencia de selva;
    Oh danza andina de arcilla y madera,
    olor a follaje recién cortado.
    Dulzura en sus giros,
    vitalidad, exuberancia en sus formas.
    Es el fuego que gime,
    es la llama que danza.

    Ah¡ danza antigua,
    brillo de la vida que traspasa las eras;
    resplandor cimero de América, 
    en sus pies descalzos.




    TU CUERPO CARGADO DE SIGNOS

    Tu cuerpo cargado de signos,
    tu cuerpo gestual, efímero,
    desnudo; real, ¡verdadero¡.
    Se gestan en tu piel revelaciones,
    voces, quejas, silencios.
    Tu cuerpo en movimiento, geometría
    que desafía los espacios.

    Caminante, ligero, fugaz,
    lánguido entre los callejones,
    luminoso en los parques,
    traspasado en las tardes.
    Tu cuerpo paz entre las multitudes,
    ágil entre las olas de los paseantes.
    Tu cuerpo palpitante vaso;
    amorosa aparición que me libera.




    UN LOBO TRISTE      

    Imagina que mi corazón está dulcemente perdido; imagina en mi corazón un gladiador ciego, un solo amor de espesa niebla. Vislumbra una tarde donde nacen los ángeles, con las espadas rotas, ebrios por el abismo y la extrañeza de todo.  Un lobo triste viviendo en mí corazón. Un  silencioso insecto, Atravesando caminos, por donde la noche construye sus camas de musgo, allí donde impenetrables dioses brillan en silencio. Un poco más allá los ángeles cayendo en lo informe, en un amplio dominio, en lo solo.  Ah!  Cascadas de tristeza y abismo habitando en mi corazón, más allá, más allá, en el limbo, en ese espacio verde sin tiempo. Imagina, imagina a mi corazón definitivamente perdido. 




    ¡OH AGRACIADA!

    ¡OH agraciada!.
    Tu que corresdesnuda entre guijarros,
    en los potreros donde las bestias se lamen,
    y danzas en la lluvia derribando incrédulos;
    proclamando tu amor como cualquier naufrago.

    ¡Oh agraciada!
    Porque tú eres tierra, y eres aire,
    con tus pies alados, con tu sonrisavolátil.
    Porque eres fuego, en tu desesperada inocencia.

    Y elevas tu llama danzando,
    y derribas sin embargo algún planeta;
    Intensamente sola,
    Profundamente inocente.





    OBREGÓN

    La plenitud azul de una paloma que vuela,
    tiene la transparencia del mar entre la espuma;
    la limpia claridad de una estrella que nace,
    salpicando de alas lo verde en la espesura.

    Y allí donde el cóndor inventó la nieve,
    creció una flor roja; acuática, olorosa.

    Un pez que vuela triste, perdido entre la nada,
    al pisar sus dominios florece en arco iris.

    Ah, ya eternos palpitantes en la piel
    de sus ternuras.




    OJOS VERDES DE PASIÓN 

    Tus ojos en su brillo,  esconden el secreto de las selvas, en transparentes esmeraldas claras, de dura entrega. 
    A veces pulcra tu mirada, como un mar extenso de verdes algas, palpitante de  pronto, traspasada, por relámpagos y centellas.  Río interior tuyo desbordado, 
    que invade con su ardiente agua  las palabras.  Agua tuya desatada cuando amas,  agua seca de pasión,  fuego felino de pantera que acecha.  Ah!  Tu mirada acostumbrada al dolor como las quejas, ah!  Tu mirada de tiempos y de tardes, luz de tus ojos que invade las estancias, luz tuya que opaca a los crepúsculos.  Ciégame, ilumíname con ese rayo tuyo, de dulce venganza y ternura.  Claridad tuya, fuego interior tuyo, luz, que es en realidad una selva nueva.




    Evocación

    Se yergue ante mí el dolor con su última mascara,
    ungido por las hierbas, 
    sueño con los antiguos bosques;
    el aliento del amanecer sobre las praderas,
    las grandes manadas pastando.

    Prisionero en mi cuerpo; 
    anhelo la brisa sobre las rocas.

    Exiliado de los días gráciles,
    invoco el lejano latir de los cauces.

    Postrado, ángel caído; cierro  mis ojos lentamente.




    Cortina

    Mi ojo esta anclado en el cristal de la ventana.

    Un niño juega a lo lejos en la orilla del mar.

    Mi cabello implora la brisa de los bosques,
    (Prisionero en los barrotes de la tarde).

    Manos que buscan florecer en amapolas ardientes.

    Aliento que quiere ser la cortina del viento jugando con las olas.

    Corazón, pupila, huellas del niño en la arena.




    ASÍ LLEGAS

    Como las dulces ballenas que danzan a la luna,
    o meditan tristes notas;
    antiguos sonidos de épocas mejores,
    así cantas,
    así danzas,
    danzas en la luz y en la paz.
    Volando hacia e! sol, girando,
    en la luz serena de un azul profundo;
    girando.
    Perla vestida en la noche del universo,
    piedrecilla caída de! Cielo,
    descalza,
    girando,
    Así llegas;
    meditando antiguos ritos,
    soñando ríos y tardes;
    como las dulces ballenas que danzan a la luna




    COMO LATIGAZOS

    Como sombras, como búhos,
    como latigazos en la oscuridad;
    nos abrazamos en la noche de espanto.

    Así, así como los lobos que se aman en la nieve
    y mueren.
    Así como gotas repentinas de luz entre la nada.

    Pasajeros alados del abismo,
    hojas ocultas del árbol del destino,
    de la rueda que se pierde en el infinito.

    Amor de agua,
    pasión de vino en los labios;
    amor a dentelladas,
    desamor ebrio y taciturno.

    Desamor difícil como el azar,
    como la necesidad creadora.



    Placidez

    Este verano parece un tranquilo riachuelo,
    jardín oloroso; danzantes desnudos llegan;
    la tarde no es silenciosa espada del estío;
    tampoco camino de la noche,
    en las lejanas estrellas;
    si cojín del amor.
    Cómplice con los amantes, 
    que se entregan en las hierbas.
    Pero este verano que desemboca en tu carne,
    se yergue ante mí con su ardiente brisa,
    Desafiando la muerte.




    NAVÍO DE PIEL

    No solo es piedad el brillo de los cielos;
    es refugio de esperanza, vuelo de aves.

    Son tormentas las que me reclaman;
    rizadas olas, vientos sin fin los que me llaman.

    El mar me invita a sus profundidades;
    incansables playas acechan,
    lejanas tierras me persiguen.

    Y en mi navío de piel cruzo los días;
    en mi embarcación de amante navego el deseo;
    hacia la ruta final de las tempestades.



    PRISIONEROS DE PIEDRA

     Altos obeliscos de ensueño,
    hombres prisioneros en la piedra,
    resecas pieles cubiertas de estrellas,
    sombras silentes,
    sombras fugitivas, bajo un cielo sin tiempo;
    laberintos de espuma a lo lejos;
    ojos fijos en las cortinas del agua;

    Los espejos del mar crispados por el viento;
    ojos en el infinito, lejanos puertos.
    El brillo imposible de las nubes que huyen
    a otras islas,
    los espectros de tierra en el horizonte
    reflejos serenos,
    fantasmas de otras eras.
    Hombres atrapados en la piedra,
    tristes navegantes ciegos;
    por siempre en las esperas.




    NUESTRO PASO FUGAZ

    Esta tarde con su sangre,
    con su derretido metal que dora las colinas,
    anuncia nuestra fragilidad,
    nuestro fugaz paso;
    nuestro vuelo de aves peregrinas.
    El áureo brillo  de ojos, reflejo de los cielos,
    nuestra respiración extensión de los aires.
    Tarde única eco de los tiempos,
    sombra de planetas
    suave toque de estrellas.

    sobre nuestra frente el  metal se desliza
    desde la colina cual mermelada cósmica;
    anuncia nuestra breve travesía,
    nuestra efímera luz sobre la tierra.




    TODA MI INFANCIA

    Toda mi infancia con sus días de oro;
    cabe en esta brisa.
    Corriente fugaz, boca atardecida del tiempo.

    Viento que arrastra recuerdos, 
    olores antiguos, jardines ocultos;
    voces amadas por siempre perdidas.

    Mi infancia es un correr descalzo,                 
    detrás de una sombra,

    son cultivos de soya y espigas de trigo.
    Manos callosas guiándome.
    El rio que se pierde cual fantasma,
    por los meandros del alma

    Oh halito repentino; me llevas  de nuevo
    al reino de mi infancia.




    OCASO

    Miro mi propia muerte, 
    en el ocaso de algunas personas que amo.

    El pájaro del invierno agoniza, 
    en medio de tanta belleza;
    el verano sangra sin embargo, 
    en el deseo de las tardes tórridas.

    Mas recreo lo etéreo en la sombra de lo silente,
    en las ruinas de lo cotidiano;

    Territorio cercano tallado de espectros.
    Ah! La ultima luz, siempre la mas dolorosa;
    la luz mezquina de los crepúsculos.

    Y la carne amada, venturosa.
    augurio quizá de otros despertares




    VISIÓN

    Esta tierra es real, tierra fértil,
    por aquí corrieron los amantes,
    en estas palmeras a su sombra,
    hicieron el amor por primera vez.
    Se amaron y lloraron,
    se juraron ingenuo amor eterno;
    luego se hicieron ceniza, polvo,
    átomos en este ancho espacio que lo
    cubre todo.

    Sus fantasmas vagan por las praderas,
    fecundan los estuarios,
    se pierden entre cañaduzales,
    están, en los caminos que ayer recorrí,
    viven en la amante que aún me habita y
    se fue.
    En la ceniza que ya somos los dos,
    vagabundos de esta tierra llana,
    hermosa, eterna.




    TUVE LA TIERRA ENTRE LAS MANOS

    Tuve la tierra entre las manos,
    tierra fértil, verdadera;
    pisada por mis padres;
    cultivada, germinada;
    salpicada por sangre de antiguas batallas.
    Tierra, testigo de mi primer llanto;
    desnudo ensangrentado, hambriento.





    EN LOS CIELOS

    La misteriosa arquitectura de los cielos,
    las nubes giran como sueños,
    aparecen de la nada,  ¿a donde irán ?
    La insondable creación del aire;
    ¿algomas que cielos algo mas que sueños?

    El orden oculto de la frágil nube.
    Creación y destrucción.

    El giro eterno de las esferas.

    Universo, gota de lluvia de una antigua tormenta.




    LLUVIAS DE ENERO

    Serenas, repentinas, añoradas,
    llegan las lluvias de enero;
    raudas hacia el mar,
    cantarinas,
    anunciando el año apenas nacido.
    Cabañuelas de sueños agrícolas,
    casas del verano, cauces del invierno.

    Mayo de seguro será lluvioso.
    agosto seco, noviembre ventoso.

    Son las lluvias de Jano, deidades del tiempo,
    voces antiguas en cascadas de lo eterno.





    RITUALES

    La flecha atraviesa el aire húmedo,
    desde la noche vemos la oscuridad inundada de dioses;
    islas golpeadas por olas, tempestades,
    naufragios.

    Alegres corales donde Neptuno descansa.
    Altas montañas, donde la sangre del toro fluye.

    El celo de las hembras en los rebaños.
    Las praderas y las estaciones.

    El verano, el solsticio, los rituales;
    lo que permite que el mundo siga.




    PLENITUD

    El sol cabalgó sobre sus rocas,
    El mar ahoga sus sueños y sus dioses,
    Yo invento la luz sobre tus pechos,
    Escribo tu nombre con jugo de frutas,
    Y las praderas maduran y se marchitan,
    Bebo sobre tu regazo el vino fértil,
    Me hago más sabio.



    PEQUEÑOS VIOLINES

    En el viento alguien danza desnudo;
    alguien vaga por veredas y colinas,
    anunciando incontables lluvias;
    en la brisa canta, entre los árboles,
    Con dulce voz hecha de pequeños violines.

    Susurra tardes, invoca caricias;
    con piel de aire, de agua, de sueños




    POEMA DE LO INFINITO

    Raíces de palabras, cosechas de silencios;
    extensas plantaciones de semillas humanas;
    lo solo lo extremo, las piedras lejanas;
    aun en esta planta material del universo.

    La soledad de lo extenso,
    amplitud de los caminos,
    las hierbas veraniegas;
    es la esperanza en el tiempo que fluye.

    (Una estrella agoniza en el espacio infinito)...
    El romance eterno de la luz y la materia.
    Lo que pasa, lo humano lo fugitivo.
    Raíces de palabras, cosechas de silencios





    ÁRBOL

    Que me dice el árbol,
    con su eterno silencio,
    soberbio, solitario,
    con sus ramas al cielo;
    abrigo de los pájaros
    Y del aire su puerto;
    refugio de la luz
    espacio de los sueños.

    Habladme con tu voz verde;
    amigo, hermano, maestro,
    tú que fecundas la tierra,
    tú que vences al tiempo.




    SOLEDAD
    (Sobre una ciudad fantasma)

    La edad de las sombras mide los templos solitarios,
    las calles,
    una mujer que espera en la ventana,
    entre lágrimas de cristal y telas blancas,
    habita en un jardín de amapolas antiguas.

    entre las ruinas y las brumas, 
    vuelan cuervos de mirada terrible,
    persiguen en los techos 
    el rojo de las tejas de barro.

    Una luna cansada mira desde lo alto, 
    el viento arrastra pelotitas de paja,
    las hierbas salvajes poseen las tumbas abandonadas.

    Y la novia en la ventana, ignorante de su olvido,
    acerca hasta los labios una foto marchita.




    TÚ, SOLA

    ¿O será acaso que durmientes tus ojos
    abrumarán al olvido?
    ¿O será acaso que tu amor olvidado
    será polvo y ceniza?
    Un solo paso sereno por un río de noche,
    ya oscura y dormida en lo verde del bosque.

    Ah, tu amor hecho ya de rumor en las estepas,
    Ah, tú sola entre las magnolias,
    Ah, tú, un sólo fluir junto a las brisas ligeras.

    Tú ya sólo un dulce amor extraviado,
    un sólo éter de aguas transparentes.

    Tú mía ahora, prontamente olvidada, prontamente
    un exilio en el atardecer de los tiempos,
    habitando sola entre los minerales,
    tú raíz, tú musgo, cascada de olvido,
    sola entre las sombras,
    una plantita ya
    en mi corazón enterrado.




    Tu eres mi refugio amor

    Tu eres mi refugio amor, allí en el límite mismo
    del paraíso y del olvido,
    tu eres mi refugio;
    allí en los albores de la esperanza intocable,
    en la claridad del silencio, más allá de la carne.

    A veces no es posible amar sino perdiendo,
    a veces es imposible en el musgo, en lo verde
    en el agua que cae del corazón,
    amar sino sufriendo.

    En la noche de estrelladas latitudes te añoro,
    en la noche sin manos sin ojos te adoro;
    aún sabiendo la dolorosa permanencia tuya,
    aún conociendo la corriente del río extenso
    de las lágrimas.

    Pero tu eres mi refugio amor,
    la distancia que quiero medir,
    la latitud en que quiero estar;
    el orden de ola que quiero seguir.

    En mi navío de amante;
    yo persistente buzo de tus límites,
    perseguidor antiguo tuyo.





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  • 03/09/17--03:40: LOYCE GAYO [20.017]

  • LOYCE GAYO   

    Loyce Gayo nació en Tanzania y actualmente está cursando estudios en Estudios de la Diáspora Africana en la Universidad de Texas en Austin. 

    Loyce Gayo es una prometedora voz del panorama anglófono contemporáneo. Su énfasis emotivo en la diáspora y en el empoderamiento de los marginalizados se hace manifiesto en un discurso plagado de imágenes que recurren a un doloroso pasado que no cesa y a una pugna por transformar el presente. Actualmente reside en Austin, Texas, donde, tanto desde su labor como activista como poeta, intenta, a través de la enseñanza de escritura creativa en diversas instituciones de educación, brindar una nueva perspectiva desde la igualdad. Su trabajo, el cual se vuelca más hacia el performance lírico, ha aparecido en Button Poetry, Write About Now, Badilisha Poetry, y PBS. A continuación el poema titulado “How we forget”, donde existe una interesante referencia a una postal en donde aparecen frutas extrañas y hombres encapuchados; dicha referencia recurre a la brutal imagen de niños negros siendo colgados – cual extrañas frutas – por el Ku Kux Klan. 



    La traducción del poema es de Gustavo Osorio.


    CÓMO OLVIDAMOS

    Olvidamos que estábamos adorando seres
    Te olvidamos, Negro Jesús
    Olvidamos al rey de reyes
    Olvidamos que las coronas hacen nada por los reyes
    Salvo poner peso en sus cabezas
    Y un blanco en sus espaldas
    Olvidamos que ponen precio a nuestras cabezas
    Y peso en nuestras espaldas
    Olvidamos que Sodoma y Gomorra estaban niveladas
    Por el azufre y el juicio divino
    Pero el Mississippi todavía está de pie
    Olvidamos ciudades ardiendo
    Olvidamos que las ciudades aún arden
    Olvidamos que los colores son estacionales
    Y esta piel se desvanecerá también
    Me olvidé de mi piel
    O quizás, empezó a valerme un carajo
    Olvidamos que las utopías de algunos niños
    Son un techo, que no susurra la noche
    A los cuerpos dormidos debajo
    Olvidamos los cuerpos, duermen debajo
    Olvidamos que los cuerpos flotan, que los cuerpos cuelgan
    Olvidamos las postales de barbacoa, extrañas frutas y hombres con capucha
    Olvidé mi rabia, y el pulso que deprende por debajo de mi lengua
    Olvidé mi lengua, y cómo solía caber perfectamente en mi bolso
    Junto a mis deberes femeninos
    Olvidé mi bolso, y mis zancos del alto tacón
    Olvidé que el equilibrio ya no es un acto
    Cuando te estás escondiendo detrás del cabello importado, una sonrisa descargada
    Y una voz entrenada para saltar a través de aros
    Flamas de fuerza ante sus chasquidos y el aplausos
    No lo entiendes
    Carajo, ya te olvidaste de que despertaste esta mañana
    Se te olvidó cerrar el grifo cuando fregabas
    Ese bote, ese plato, esa cuchara, o tu nalga izquierda o lo que sea
    Pero te acuerdas de cómo va esa canción, ¿verdad?
    ¿Recuerdas cómo iba?
    Recuerdas que querías tu té chai late grande con
    Tres cargas, leche descremada, agua ligera, sin espuma y servido a
    Cuarenta y ocho grados
    ¿Recuerdas cuán espiritual fue esa experiencia?
    Olvidé por qué escribí esto
    Olvidé si es que sólo estaba despotricando
    O si  es que me había olvidado de cerrar el grifo cuando estaba fregando
    Esa olla, ese plato, esa cuchara, o mi lengua o lo que sea
    Pero recuerdo cómo va esto
    Recuerdo cuán espiritual es esta experiencia
    Olvidé mi corazón, era una ciudad en llamas
    Carajo, ya olvidaste que olvidé de mi lengua, ¿recuerdas?
    Olvidamos que algunos niños caminan justo al lado de sus utopías cada mañana
    Ladrillos suburbanos de pie proclamando aquello que las estadísticas dicen
    Nunca van a lograrlo de verdad
    Olvidamos que algunos niños intentan fuertemente
    Olvidar que el mañana está llegando
    Olvidamos que hubieron niños, sonriendo
    En las postales de la barbacoa, junto a la fruta extraña y los hombres encapuchados
    O tal vez siempre nos importó un carajo, tú sabes
    A veces se me olvida lo difícil que es recordar





    HOW WE FORGET

    We forgot we were worshipping beings,
    We forgot you black Jesus
    We forgot the king of kings
    We forgot crowns do nothing or kings 
    but put weight on their heads (and a target not their backs)
    We forgot they put tax on our heads (and work on our backs)
    We forgot Sodom and Gomorrah were levelled by brimstone and divine judgement,
    But Mississippi is still standing,
    We forgot burning cities,
    We forgot cities are still burning
    We forgot colors are seasonal,
    And that this skin will fade too
    I forgot my skin,
    Or perhaps I just ran out of fucks to give.
    We forgot some kid's utopia,
    Is a roof that won't whisper in the night to the sleeping bodies below,
    We forgot bodies sleep bellow,
    We forgot bodies float, bodies hang,
    We forgot Barbecue Postcards, Strange Fruit and hooded men.
    I forgot rage.
    And the pulse it leaves underneath my tongue
    I forgot my tongue
    And how it used to fit so perfectly in my purse next to my womanly duties.
    I forgot my purse,
    And my high heel stilts,
    I forgot balancing is no longer an act,
    When I am hiding behind imported hair,
    A downloaded smile,
    A painted on smile
    A painted on face
    And a voice trained to jump through hoos of flames to get you snaps and applause,
    You don't get it.
    Shoot, you already forgot you woke up this morning,
    You forgot to close the faucet when you were scrubbing that pot, 
    that plate, that spoon or your left but cheek or whatever,
    But you remember how that song goes right?
    You remember how it went.
    You remember you want your Grande Chai Latte with 3 Pump, Skim Milk
    Lite Water, No Foam,
    And served at 120 degrees.
    You remember how spiritual of an experience it was
    I forgot where I wrote this,
    I forgot if I was just ranting,
    Or if I forgot to close the faucet when 
    I was scrubbing a pot or a plate ot a spoon or my tongue, or whatever
    But I remember how this goes
    I remember how spiritual of an experience this is
    I forgot my heart is a burning city
    Shoot, you already forgot , I forgot my tongue ,
    Remember?
    We forgot that some kids walk past their utopia every morning,
    Suburban brinks stand in proclamation of what statistics say they will never truly attain.
    We forgot some kids try so hard to forget tomorrow is coming,
    We forgot there were kids in burning cities,
    Smiling in barbecue postcards
    Next to strange fruit and hooded men
    Or perhaps we never had any fucks to give…
    You know sometimes we forget how hard it is to remember.











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  • 03/09/17--04:19: ALBANE GELLÉ [20.018]

  • ALBANE GELLÉ

    Albane Gellé nació en 1971 en Guérande, Francia. Ha publicado quince poemarios, algunos de ellos en grandes editoriales como Cheyne y Seuil. Así mismo, ha publicado en numerosas revistas francófonas y ha organizado numerosos eventos en torno a la labor de la escritura poética, por ejemplo entre 1999 y 2012 dirigió Littérature et poétiques  en Saumur, la cual se consolidó en la Maison des littératures. Actualmente sigue trabajando en la promoción y difusión de lecturas, cursos y conferencias relativas a la creación poética en toda Francia. Ella misma describe su producción poética como una suerte de oscilación entre lo íntimo y lo universal; una colección de fragmentos de la realidad que se suspenden en la página en blanco. 

    Bibliografía

    À partir d’un doute, Nantes, France, Éditions Voie Publique, 1993
    Hors du bocal, Cordemais, France, Éditions Le Chat qui tousse, 1997, 20 p. (ISBN 2-912163-01-3)
    En toutes Circonstances, ill. de Alain Bahuaud, Chaillé-sous-les-Ormeaux, France, Éditions Le Dé bleu, coll. « Le farfadet bleu », 2001, 47 p. (ISBN 2-84031-146-1) & Trois-Rivières, (Québec), Canada, Éditions Écrits des forges, 2001 (ISBN 2-89046-664-7)
    De Père en fille, ill. de Cécile Carcouët, Cordemais, France, Éditions Le Chat qui tousse, 2001, 25 p. (ISBN 2-912163-12-9)
    Un Bruit de verre en elle, Paris, Éditions Inventaire/Invention, coll. « Textes », 2002, 27 p. (ISBN 2-914412-16-9)
    L'Air libre, Chaillé-sous-les-Ormeaux, France, Éditions Le Dé bleu, 2002, 91 p. (ISBN 2-84031-127-5)
    - Prix des Découvreurs 2003
    Aucun silence bien sûr, Chaillé-sous-les-Ormeaux, France, Éditions Le Dé bleu, 2002, 76 p. (ISBN 2-84031-158-5)
    Quelques, Paris, Éditions Inventaire/Invention, coll. « Textes », 2004, 34 p. (ISBN 2-914412-36-3)
    Je te nous aime, Le Chambon-sur-Lignon, France, Cheyne éditeur, 2004, 102 p. (ISBN 2-84116-092-0)
    Je, cheval, Remoulins sur Gardon, France, Éditions Jacques Brémond, 2007, 75 p. (ISBN 978-2-915519-19-8)2.
    Nightmares never end, Quimper, France, Espace digital sporadique, 2007, 1 CD (notice BnF no FRBNF41440381)
    Bougé(e), Paris, Éditions du Seuil, coll. « Déplacements », 2009, 104 p. (ISBN 978-2-02-096780-8)
    Si je suis de ce monde, Le Chambon-sur-Lignon, France, Cheyne éditeur, 2012, 64 p. (ISBN 978-2-84116-180-5)
    Où que j’aille, ill. d’Anne Leloup, Noville-sur-Mehaigne, Belgique, L’Esperluète Éditions, 2014, 20 p. (ISBN 978-2-35984-050-6)




    La traducción de los siguientes poemas es de Gustavo Osorio.


    Yo te nos amo (Extracto)

    él
    había puesto algunos poemas en su
    mano, como se atraen las palomas.
    Ella era joven, no vio nada,
    Se acerca demasiado.

    ella
    hundiéndose lentamente los dedos en
    la arena de la playa, querría
    recordar el sabor del azúcar morena,
    sobre el estante de la cocina

    ella
    cuando él duerme, se siente tan sola.
    duda en tomar su cuaderno, por
    una vez quisiera no escribir

    él
    duerme al lado de ella, extendida mientras
    escribe. ¿Quién de los dos hace
    hermosos sueños?




    Si soy de este mundo (Extracto)

    mantener en sus bibliotecas
    las joyas para sus fotos has-
    ta el día en que definitivamente todo
    se pierda sin drama alguno
    ruta para andar una vida
    vieja sonriente aún un
    poco en pie.



    El aire libre (Extracto)

    La voces que zumban que arden que
    cacarean y luego se sumergen nada a qué
    aferrarse es el mar sin tierra alrededor
    sin barco sin boya sin roca sin todo
    sólo todo desnudo todo ahogado con verdaderamente
    nadie nada con las palabras las ondas
    que van demasiado el miedo de hundirse de no
    respirar más la falta de silencio la rabia
    de luchar el intento de hablar aún
    pero el agua es fría y las conversaciones
    sin recurso alguno.






    extraits de livres...






    ce ne sont pas les miennes, mais j'avance à quatre jambes, assise j'accélère. le cheval a entendu ce que je n'ai pas dit, j'ai un corps, il galope, et mes mains ne pèsent rien, ne pèsent rien, posées sur un mouvement, un animal. Entre le cheval et moi, rien de se plaint.

    (extrait de Je, cheval, éditions Jacques Brémond, 2007, réédition 2015)

                        



    il faisait chaud sous la peau de ma mère                                         
    et d’ici sous le ciel je continue d’entendre
    les bruits vivants du monde c’est le même
    mouvement qui tourne et moi je vais posée
    croquant des pommes avec mille voix dans
    les oreilles que personne n’entend.

                        
    (...)


    dans la tête en désordre des rectangles
    qui bougent il y en a un c’est une photo
    de mon père mort en noir et blanc un autre
    pour toute la brume restée dans le cercueil
    un autre encore pour mes paroles prononcées
    à la nuit et mes terreurs devant personne
    demain après les arbres il restera comme une
    valise immense debout remplie de mes rectangles.

                        
    (...)


    après les arbres est-ce qu’un chemin continue
    de grimper est-ce que les anges un jour nous
    apprennent  leurs chants est-ce que leur langue
    est transparente  je suis sur la terre dans la
    nuit je parle sans voir et mes paroles se cognent.
    le silence est dur comme une paroi de craie il est
    obèse dans son ventre il y a mon enfance et toutes
    mes prières.

                  
    (...)


    béquilles ça et là va tremblante la planète
    parmi des morts inoubliables et nous vivants
    de nos amours allez debout on emmène tout
    dehors il neige le monde vacille le monde vacille

                        
    (...)


    plus âgés que nos âges tous debout depuis
    la terre nous sommes restés longtemps au
    chaud dans nos paniques récitant des chagrins
    ici et là appris par cœur sous une grande
    pluie d’hiver, avant de nous mettre à chercher
    le soleil, et ses fraîcheurs, et ses jardins.
    Demain, même si la lumière demeure difficile,
    nous croirons enfin aux anges.

    (extraits de Bougé(e), éd. du Seuil, 2009)

                    


    Tenir journal de ses jours combats
    livrés ou siestes sable de rivière
    noter bruissements agitations en
    dehors de la maison inventorier les
    nuits sans lune tous les étourdissements
    debout.

            
    (...)


    Tenir en respect monstres épines malgré
    nos tailles minuscules boiteries pansements
    chaque coin de rue les jambes en attendant
    debout.

                
    (...)


    Tenir boutique de nos impacts reçus visage
    autour des yeux troupeaux de bouches couvrant
    la bouche trous noirs milliers comme une mémoire
    levée debout.

              
    (...)



    Tenir chapelle de nos secrets
    nos embarras à tout bout de
    champ armoires en bois et poids
    massifs à trimballer courbés debout.


    (...)


    Tenir tête claire obstinément parmi
    les trous dans le langage dans les
    visages les maisons – tête claire
    d'enfant pas disparue - nuages bas
    parfaits et blancs une raison peut-être
    assez pour demeurer plusieurs debout.


    (...)


    Tenir le calme contre vulgaires et
    basses et assassines forces –
    poursuivre histoires et déploiements
    vers l'inconnu de toute chose genoux
    horizon vertical le corps en tulipe debout.

              
    (...)


    Tenir bien droit le dos la tête
    comme une antidote au désordre
    envahissant les plis du corps de
    la cuisine et du bureau et maintenant
    le jour se lève une rose dépasse
    bergeronnette chante debout.


    (...)


    Tenir bon la plupart du temps après
    les chagrins des saisons les fêtes
    refrains chantés dansés et notre
    manque de légèreté parmi les amis
    les tablées les rires allez tout
    le monde debout.


    (...)


    Tenir à plat milieu des mains trois
    souvenirs fragiles épais cherchant
    à voir par-dessus bord maladroitement
    posés debout.


    (...)


    Tenir hiver dix doigts gelés le rebord
    d’un balcon et mon vertige des étages
    circule en boule dans les veines jusqu’au
    coeur rocher sauté par un grand lièvre
    entier debout.

    (extraits de Si je suis de ce monde, éd. Cheyne, 2012)


                       



    coeur galactique et nos nuages d'après-guerre
    nous prononçons bientôt matin
    et au galop ce qui résonne
    plus d'embarras (enfin)
    pour les cadeaux donnés reçus


    (...)


    au coeur le vaste
    pressenti
    plus loin que Terre
    corps avec jambes tête coeur et mains
    ou corps planète années lumière
    aller-retour, nous fermons les yeux
    et nous dansons dans un vertige
    autour d’étoiles (inexpliquées)
    est-ce qu’immobile reste possible


    (...)


    le vent rafales comme si traversant l'atmosphère
    (ses bruits d'air cherchent passages)
    je tu il nous très trop légers
    et s'égratignent nos images de plantations
    (quand même les arbres tombent meurent*)
    puis
    l'étonnement du calme (revenu)
    et le retour galop de nos affolements


    (...)


    petites tables plateaux posés milieu d'un champ
    en attendant nos légèretés et tous les fruits
    je ne dors pas sur mon matelas
    la forêt est traversée
    de virgules et de dimanches
    orpheline
    en équilibre de tabouret
    et une écharpe sur mes écailles


    (...)


    dans nos vaisseaux soleil clignote
    je petite soeur d'un cheval
    déterre bobines et des capuches
    milliers cailloux autour d’une tasse de café
    grande fatigue nous assouplit

    rocher roulé


    (...)


    quelqu'un tourne les épouvantes
    et nous filons, tapis volants
    tandis que sur les routes
    gravitent méduses
    les accidents se continuent


    (...)


    camion tombé de mes épaules
    en souvenir les mots avancent plantés de clous
    à des allures de train de nuit
    quelqu'un tourne capitaine un ami vient
    joyeux ni triste
    à la jumelle je vois des morts
    et la dérive des continents

          
    (...)


    vagues grandissent
    dans nos aquariums de baleines
    je chante un peu et je te suis, la rue est longue
    et l'air épais
    poignets sans montre nous marchons

    (extraits de Nous valsons, éd. Potentille, 2012)

                       



    derrière planètes bien sûr je souffle
    égratignée
    et des paquets dans les bras :
    bébés tigres,
    bruits de verre
    quand l'été sera posé est-ce que
    j'aurai les mêmes questions
    mes revenantes.

    (extrait de A l'aveugle, éd. Vicent Rougier, Ficelle n°119, 2014)

                       



    plutôt filer correspondances,
    de toute façon les grandes fêtes
    me donnent tournis de balançoire

    je préfère écrire des phrases sur une table un peu carrée

    pardon, là-bas c'est le déluge

    je range, rasssemble nos affaires
    ce qu'il faudrait, c'est la photo des fleurs
    dans le verre à moutarde


                  
    (...)


    sur un banc j'ai oublié
    mon écharpe, et quoi d'autre

    j'écoute le bruit-clochettes des catamarans
    posés en fond de plage
    une femme aux cheveux blancs
    marche vite, son chien court
    derrière elle comme un fou

    tu te rappelles ta question
    quel chemin faut-il faire
    pour aller jusqu'à toi

    je grimpais aux arbres

    (extraits de Souffler sur le vent, éd. La Dragonne, 2015)






    Tu voyages avec moi. Tu n'es pas encombrant.
    Où que j'aille.

    (extrait de Où que j'aille, éd. Esperluète, 2014)







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  • 03/10/17--02:18: LILIAN SILVA [20.019]

  • LILIAN SILVA

    Lilian Silva G.  (Bogotá, 1980) ha publicado algunos de sus poemas en revistas universitarias y medios independientes y digitales de Colombia, Argentina, México, Venezuela y Estados Unidos. Ganadora del concurso de crónicas de rock al parque, Idartes en Bogotá Colombia, en el año 2014. Su obra poética se encuentra inédita para publicar en 2017. Directora y fundadora del colectivo cultural Las Desobedientes, con el cual desarrolla distintas actividades artísticas y literarias de manera autogestionada, en lugares no convencionales como hospitales, plazas de mercado, parques y cárceles. Actualmente trabaja  leyendo a otros en el programa Leer para Sanar, lectura en ambiente hospitalario, igualmente como promotora y gestora de literatura y escritura en distintos ámbitos de su ciudad.



    Ausente

    A la intemperie de los paisajes heridos,
    en la niñez que aun mece el columpio,
    vive la mirada de una anciana
    soportando el juego del despojo

    sonríe con la boca seca
    escucha el pasar de los niños con la pelota,
    acostumbra alcanzar las propias sílabas
    adelgazarlas
    hasta el mutismo

    en su pañolón las motas encuentran
    un collage de lluvias.

    La posición de su asiento
    está esculpida en el aire
    y juntando las manos en un salmo
    sabe esperar.



    Juego

    SIENTO que no estoy destinada
    al mundo oculto de los retratistas,
    he apagado las lámparas
    para observar con minucia
    como el ratón mueve la cola
    al ser alcanzado por la trampa.



    El círculo de los ojos tristes

    Alguien grita sobre la acera
    ocupa la noche en un banco solitario
    y entre sollozos sostiene un perro
    en el regazo

    Unas mujeres abrazan clavos a sus rodillas
    reclaman a sus hijos, se arrastran, nadie las ve
    nadie las escucha. Existen.

    En el tablero los peones mueren
    también el rey, la reina
    sobrevive la torre
    y un caballo al que muerde la madera.

    Afuera alguien me llama
    pero juntos no cabemos en su viaje
    la memoria de la madrugada, los balazos al alba,
    un insecto en el relieve del vidrio esmerilado
    hace sombra, tiembla mi dedo mientras lo empujo,
    todos asustamos a la muerte.


    http://circulodepoesia.com/2017/03/poesia-colombiana-lilian-silva/




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    LUIS VELÁZQUEZ BUENDÍA

    Luis Velázquez Buendía (Madrid, 1957).
    Licenciado en Filología Clásica.
    Licenciado en Medicina, especialista en Salud Pública, campo en el que trabaja desde 1982.
    Libros de poesía publicados hasta la fecha:

    En el extrarradio (Huerga y Fierro, 2002).
    Una nueva familiaridad (Pre-Textos, 2006)
    Meditación de un entorno ordinario (Pre-Textos, 2009).
    Una deriva indeseable (Libros del Aire, 2013)
    Una extraña naturalidad (Pre-Textos, 2015. XX Premio de Poesía Villa de Cox 2014)
    Material de conciencie (Ediciones Trea, 2017)

    Poemas suyos  han aparecido en algunas revistas de poesía, como Paraíso, Revista Anónima de Pre-Textos y Piedra de Molino.
    Fue incluido en la antología La musa funámbula. La poesía española entre 1980 y 2005, de Rafael Morales(Huerga y Fierro, 2008).



    ESCENA EN LA CALLE

    Y ese grupo de piel atezada, reunido
    antes de la comida a la puerta de casa –
    la camisa blanca estirada, abultada
    en la curva del vientre, distingue
    la flor de más autoridad–,
    que hace suya la calle
    bajo un soportal de cemento y las horas del día
    que allí sin quedar registradas transcurren,
    ¿también, ese grupo impecable que rondan
    paisanos gorriones, gurriatos aún
    débiles que traen alborozo, también
    ese grupo de aire familiar, pero no mi familia,
    conocido tampoco, llegados de fuera, compacto,
    una broma?
    Si tuviera color
    y fuera un color falso: pero qué color es
    atezado a la sombra hacia el este treinta kilómetros,
    por donde se alza puntual el día versicolor.
    Entonces, un grupo aburrido, un boceto
    que arriesga en detalles insípidos su escaso interés de conjunto:
    repara en la mano desnuda sin sello de oro macizo
    que hubiera apresado su dedo anular en un cálido abrazo
    estival, hipertrófico. Entonces,
    si es junio de aguas torrenciales, repara
    también en el desconcierto
    –ése sí que es pescado de doble cabeza–,
    un lúbrico sueño, una cueva esculpida,
    un hurto que el grupo, aunque nadie sonríe,
    porque el tiempo ha borrado el encausto en algunas figuras,
    se diría que oculta a una torva evidencia.

    (de Meditación de un entorno ordinario)





    AUTORRETRATO SOBRE FONDO MALVA


    Nada puede decirse acerca de ello,
    o no debe decirse. Y sin embargo,
    mirarlo es admirar sus cualidades,
    admitirlo: -Lo admito, y nos compele a obrar
    como extraños.

    La luz es imprecisa; el azul
    del rojo consanguíneo. Sobre sillones malva,
    una pizca de angustia diluida,
    Proteo se transforma.

    Un pez rojo atrapado en los hielos violetas
    era el amanecer; quebró la imagen
    y el sol apareció resplandeciente;
    porque insistió un extraño, alguien insistió,
    la contraída imagen se dilata
    y el soñador, muy perspicaz,
    cerró los ojos al deslumbramiento.

    Las cualidades frente a las prioridades,
    la extenuación del blanco que es el blanco,
    la asimetría del rostro, la
    rebelión callada de las partes.

    Incandescencias sin reminiscencias
    los días venideros, todavía habitables.
    Al pie de la montaña
    el ánimo se expande, grandiosa es la montaña;
    arriba, hacia la cumbre, el frío quema,
    la luz es quemadura, la montaña
    no es una montaña.


                                             (de Meditación de un entorno ordinario)







    AQUELLOS ÁRBOLES ALTOS que de lejos no distingo,
    jamás sabré su nombre. ¿Serán mañana sombras
    doradas por un sol vacilante al nacer?
    Si dijera su nombre, debieran compartirlo
    con otros de su especie, en ese caso un tanto
    de precisión sería excesivo: el nítido perfil
    inapropiado de las hojas, la flor, tal vez el fruto en la
    ilustración botánica. Pero aquí la distancia
    sobremanera importa, permite que apreciemos
    el noble porte, la frondosa copa, el bello alineamiento;
    que ignoremos hace el nombre
    al pasar admirando por la carretera.
    Jamás recorreré esa distancia que me aparta,
    atravesando fincas, del camino al trabajo.
    Por siempre serán sombras, belleza,
    del nombre cegador.

    (de En el extrarradio)





    MUEVE LA NADA EL VIENTO de los árboles,
    la nada de las retamas, con violencia,
    la arena que ensucia el aire, papeles
    que atrapan los remolinos de la nada
    del viento.

    (de En el extrarradio)







    QUÉ MÁS sino pintar este sucio anochecer,
    este último instante
    de lejanías de árboles apenas perfilados,
    última luz sin sombra que ya es sombra,
    antes que se lo trague todo la noche, última sombra.
    Qué más sino pintar este mundo de mil formas,
    sino pintar este mundo,
    pintarlo y repintarlo
    aunque sea a la luz siniestra de una farola,
    la última,
    aunque ya solo alumbre un círculo desierto.

    (de Una nueva familiaridad)




    DRAGÓN ÁRIDO

    El azufaifo está en la idea del verano
    como en lugar propio,
    arraigado en la sal de la conciencia,
    enredado en su secreción de espinas,
    extendido en la impronta de la luz.
    Pedro y Juan charlan en el parque, en el gran bulevar,
    forman parte de la noche amarilla, sin centro,
    sin peso específico,
    irritante porque no trasciende, no anula el día, lo renueva,
    más bien lo continúa, lo pone en dique seco,
    sin embargo hay una gran calma,
    una ausencia de dimensión, como en un estuario
    del río de la vida, y aunque no puede oírseles
    seguramente la conversación es distendida,
    fluye sin obstáculos, lentamente.
    Es noche de flores venusinas. Hay una comunión de los que duermen
    y los que ociosos velan: las bengalas
    multicolores se encienden en el cielo, el ojo brillante
    las refleja, la retina
    una y otra vez se impresiona
    y tras la traca final hay un silencio breve; luego 
    la conversación vuelve a fluir sin rumbo, sin esfuerzo.
    Se habla de lo que no necesita meditarse
    o se medita a flor de piel, a la puerta de casa,
    porque hace calor dentro. Cuando la brisa corre ligera
    parece que avanza la noche, que se hace más noche, se adentra
    en su propia oscuridad.
    Hay también, en incierta lejanía, una música
    residual; como la voz sonora, resonante en la calle vacía,
    de algún transeúnte incidental
    recuerda que hay un universo, espacio que
    recorrer, aunque la noche 
    parezca comprimirse en las palabras ágiles
    y calientes, sin peso específico, de Alí y Mustafá.
    Se habla y también se cuchichea,
    es un susurro cósmico
    interminable.

    Cuando la bella higienista dental
    hurgó la confluencia de raíces
    un estremecimiento olímpico recorrió el cuerpo tendido del paciente
    que hasta ese preciso instante había distraído su atención
    con efusiones propias de una mente estival
    y situaciones adyacentes al largo periodo de vacaciones que se aproximaba.
    El mes de junio había sido excepcionalmente caluroso,
    el verano había entrado prematuramente.
    Miró a la joven higienista, sus dorados bucles
    que destellaban la luz fría e intensa de la lámpara,
    igual que la montura también dorada de sus gafas, tras cuyos cristales
    un iris azulino e inquieto constreñía las pupilas atentas;
    semioculta tras la mascarilla la encontró más atractiva que nunca,
    pero la elemental tensión en que se hallaba enseguida abortó cualquier excursión erótica.

    Las cicatrices que deja el verano
    son las más notorias, las más inolvidables.
    Uno se siente ciertamente orgulloso de ellas,
    son señales de vida ganada,
    no pesa su recuerdo, al contrario, son manifestaciones
    de luz
    que no envejece,
    sin el curso del día, luz
    que ciega, ciegos henos aquí
    por el verano
    para la oscuridad.

    (de Una nueva familiaridad)






    ESOS CASI RAQUÍTICOS MAGNOLIOS, algo
    incluso enfermizos en sus cajas de cemento, esos
    magnolios pequeños para siempre han dado
    grandes flores blancas como palomas
    con las alas abiertas o cerradas, quién
    lo diría. Cuando se abren esas
    grandes palomas blancas como flores
    hasta la extenuación abren las alas como pétalos
    recios, mas sedosos, y en el centro
    se descubre la espiga dorada de su sexo.
    De canela
    tíñelas la muerte, olorosas palomas.
    Esto ocurre aquí, sabedlo, forman parte
    de un estanque pequeño que retiene
    las sobras de la fiesta hebdomadaria del consumo,
    envoltorios y bolsas al viento arrebatados, unos focos
    que irritarían al mismísimo Duchamp tan descarnados
    sin disimulo usurpan a flor de agua al agua el espacio 
    de su movimiento
    que animan gruesos chorros
    que van bien con el tráfico
    de avenidas cruzadas.

    (de Una deriva indeseable)




    TODAS LAS BANDERAS PEQUEÑAS 
    SALUDAN AL VIENTO

    Cuando se alza el viento de poniente
    en la ciudad de torres y cúpulas antiguas,
    como hojas de un mismo árbol fabuloso
    todas las banderas despiertan al unísono
    y emprende el vuelo sin moverse aquélla:
    así va la alegría 
    con su nave con cien gallardetes.
    Y en la alta mar remota de la noche sin luna
    -balizas del sueño de su joven corazón- 
    tiemblan las luces de otro continente.

    (de Una deriva indeseable)






    BAJO UN CIELO GRIS ECLIPSADO
    MIEDO A LA PUERTA DE CASA

    Qué seriedad la del niño
    pisando en el barro los reflejos
    de la luz irreal de las farolas,
    el barro brillante saturado
    de lluvia que repica y corre
    por humildes regueros cosmogónicos.
    Qué perfección del portaviones
    de plástico flotando en el alcorque inundado:
    la plaza solitaria la señal
    acuciante de la hora tardía,
    la plaza metafísica el reloj
    del tiempo deformable.
    Qué seriedad la del hombre
    mirando sus fotos de niño;
    así tuvo que ser, desterrado
    de aquel tiempo mítico.
    La lluvia continúa cayendo
    aquí como entonces;
    los paraguas abiertos invidentes
    se abordan sin pedir disculpas.

    (de Material de conciencia)




    SEPTIEMBRE


    La naranja aparece en el centro
    de gravitación. Alrededor suyo
    cae la incertidumbre de los días,
    nebulosos planetas, cae la nada
    tranquilizadora, las palabras
    que se abultan y se desmoronan,
    el obstinado signo de interrogación 
    desamparado como un leño seco.

    La naranja un día sobreviene
    en el frutero (mi mujer la compró);
    no estaba el mundo preparado para ello;
    como si a consecuencia de una herida
    aún se retrajera, quiero decir que
    la conciencia que teníamos de él
    era tal vez menguante; la naranja
    se apoderó de ella sin dificultad, 
    el mundo
                   no parecía.


    (de Material de conciencia)





    COMO QUIEN LLEVA UN FAROL PARA ALUMBRARSE

    En la hora agria del retornar del día,
    por el crepúsculo que huye de calles trasnochadas,
    vas, voy
    con el frágil paquete de pasteles
    melindrosamente cogido del cordel.

    Es el umbral tal vez de la otra vida
    en la que te dispones a entrar con tu viático.
    Vas a una cita en las sombras
    que despeja la claridad del día.
    Es el momento justo
    antes de que desaparezcas.

    Luego se impone el mundo y el sol quema
    hasta la última huella de tus pasos.


    (de Una extraña naturalidad)




    PARQUE NOCTURNO CON ESTANQUE


    La noche llega en la luz de las farolas amarilla en la alameda oscura, recortada en la claridad del cielo aún inextinguida. El misterio baja al estanque que refleja el agitado juego de luces misterioso. Desde lo más profundo de las sombras llega una anécdota cruel: los paseantes pretenden su plácida ignorancia y comentan empero lo que ocurre, bajo la luz equívoca, con gran disimulo. Las últimas barcas se deslizan como roedores de agua. La escena se oscurece y se avivan los reflejos en el agua. El agua negra crece en nuestros susurros mas no puede sofocar aquello que pasó, que está ahí en la oscura alameda palpitando, gritando, revelando su último ser desconocido.



    (de Una extraña naturalidad)




    CUANDO CALLE sólo
    cuando calle volverás
    a hacerte presente invadir
    mi espacio atravesar traspasar
    me aniquilar
    me sólo
    cuando calle
    mas
    para que calle para por
    fin callar aún
    –juro que callaré te
    juro que 
    callaré– 
    aún no es tiempo aún
    un árbol sí
    me crece un árbol
    todavía en la voz: árbol 
    palabra pul
    món árbol la 
    raíz
    profunda
    en el estómago
    la sed
    como capullos de voz sed
    de decir en
    las ramas las hojas espenlaub
    un árbol
    tenaz
    pero lo sé
    sé que algún día un día un día de máxima angostura
    un día 
    de tenebrosa azulidad
    el cielo él el azuloso un día
    cederá
    un día
    desdibujado él y todo
    se desdibujará
    y yo
    ya no más yo ni tú
    ni tú más tú des
    cenderemos des
    cenizaremos a
    nosotros
    a
    nos
    otros
    ligeros
    vueltos callados
    un día
    cómo decir
    de reencuentro un día
    volverás
    a ser la calle la
    vociferada la
    atestada 
    de mundo hambre
    saciada de mundo


    (inédito)








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  • 03/10/17--03:45: TATIANA LIPKES [20.021]

  • Tatiana Lipkes 

    Tatiana Lipkes. (Ciudad de México-México, 1976). Licenciada en Literatura latinoamericana por la Universidad Iberoamericana (México). Se desempeñó como editora de literatura del Fondo de Cultura Económica y de Turner. Es uno de miembros fundadores de la editorial MaNgOs de HaChA. Desde el 2005 se dedica a la traducción literaria y de cine, entre las obras traducidas se encuentran: La pluralidad de los mundos de Lewis de Jacques Roubaud (2008), Poemas de Francis Picabia (2011), Mi Vida de Lyn Hejinian (2012) y Descripción de Arkadii Dragomoshchenko (2015). Ha publicado los poemarios Todos los días son días de fiesta (2008), Repulsión (2011) y, próximamente, Rojo de cadmio (inédito).


    nostalgia del aeropuerto

    todo es lento
    o rápido

    agua
    revistas
    ropa cómoda que no se arrugue

    sobrecargo-peso extra-
    sobrecargo-personal capacitado para controlar el pánico-
    sobrecargo-no hay repetición; no hay certeza-

                                                                                 el camino hacia

    la sala de espera-se mueven en círculos-
    la sala de espera-comiéndose las uñas-
    la sala de espera-se rascan como si tuvieran urticaria-
    la sala de espera-dan vueltas como en la cama-

                                                                                 libera

    de Todos los días son días de fiesta


    TODO PASA muy rápido

                            / fuera de control.
    ¿Por qué hace tanto frío en la cama?

    Quedarme en el mismo lugar.

    Podríamos bailar,
                tal vez
    y ganar un minuto.




    NO DIRÉ absolutamente nada
    sobre el shampoo
    de los hoteles.

    de Boomerang



    entrevistas138



    Las comas son inútiles
    La mariposa de acero dejó 2,200 pares de zapatos en Manila
    Caminar lento para tomar el autobús
    Un perro que lleva su correa en la boca es un imán
    Una señora llora por teléfono porque su cuñado es diabético
    Hay que confiar en los mapas
    Ellos se fueron a la playa
    sus vidas se separan
    Las arañas patonas no hacen nada
    se alimentan de mosquitos que se alimentan de nosotros
    Es un alivio limpiar después de una fiesta aburrida
    Todo funciona mejor en infinitivo
    Las nubes se organizan para la lluvia
    Los cocineros deben ser autodidactas
    No todos los horóscopos son ciertos
    Las mayúsculas determinan un comienzo
    Las cenizas caen inevitablemente al suelo
    Los pulpos usan su tinta en defensa propia
    también se comen
    Manejamos buscando la vuelta en U
    El placer de apretarse un moretón con los dedos
    Poner acentos es difícil
    El miedo es contagioso
    Mejor es hablar del clima




    295:     01:44:52.12  01:44:52.12
    Mira muchacho no entiendes nada. ¿Ves?
    ¡Estuvo mucho tiempo en el sol!

    296:     01:44:52.12  01:44:52.12
    Era una broma. ¡No hay porque
    ponerse como Cassius Clay!

    297:     01:44:52.12  01:44:52.12
    ¡Una broma amigo, una broma!

    298:     01:44:52.12  01:44:52.12
    ¡Amigos, por favor!

    299:     01:44:52.12  01:44:52.12
    Si sigues así… vas a envejecer antes
    de tiempo. Relájate, disfruta la vida.

    300:     01:44:52.12  01:44:52.12
    Carol… ¿Carol? ¡Hay alguien ahí!
    Puedo ver su sombra.

    301:     01:44:52.12  01:44:52.12
    ¿Qué pasa? ¿Sólo quiero hablar contigo?

    302:     01:44:52.12  01:44:52.12
    ¿Carol si no abres la maldita
    puerta, la voy a tirar!

    303:     01:44:52.12  01:44:52.12
    ¡No!

    304:     01:44:52.12  01:44:52.12
    ¿Qué? Lo siento. ¡Lo siento!
    Todo es tan sórdido…¿Qué pasa?

    305:     01:44:52.12  01:44:52.12
    Lo siento… tenía que verte.
    Ha sido tan… triste sin ti.

    306:     01:44:52.12  01:44:52.12
    Llamé y llamé y casi enloquezco…
    ¿Es algo qué hice?

    Fragmento de Repulsión





    importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa súbele a la música y no escucharás al mundo derrumbarse si no importa y ya si no importa y ya si no importa y ya y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya


    no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa ya no y si importa ya no y si importa ya no y si importa ya no y si importa ya no y si y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa no importa cómo no importa por qué y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa el lenguaje se explica con el lenguaje y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa


    y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y si ya no importa y además también y de hecho y sí o más bien lo importante es estar siempre cerca del mar

    Fragmentos de La grieta




    punzadas

                )claridad
                profética(

                            al margen
    entre nosotros
                y hoy

            la memoria


    esa plancha de
    acero inoxidable y
    el piso con
    olor a cloro
    no más labial
    sobre los
    vasos de
    vidrio
    sólo
    esta piedra y
    la línea

    roja

    de Rojo de Cadmio (inédito)










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