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  • 02/08/17--01:47: ANA CARRERA [19.922]

  • ANA CARRERA

    Ana Carrera (Villahermosa, México 1983).

    Editora y poeta. Ha publicado tres poemarios: Revólver (2010), Besos con Merkén (2014) y el poemario epistolar Inbox (2014) en coautoría con Athena Ramírez. Socia fundadora de tres proyectos editoriales independientes, Perro Negro, Once Revista y Aquelarre Editoras. Actualmente dirige Aquelarre Editoras y es profesora universitaria.

    Su poesía, de texturas sinuosas y deliberadamente ríspidas,  explora la intimidad de un yo poético sometido a un mundo de sensorialidades.



    Esfínter

    respondo confesa
    al unísono del galope
    acalambra el mismo relámpago
    mis piernas
    las conyunturas
    a mi voz

    en madejas apuño estas ganas
    y miro a los puntos celestes
    les veo con desdén
    de reojo
    para que la sangre no enloquezca
    no tartamudee de nuevo
    el valor una vez que se tiene
    es la panasea del perdedor

    y respondo confesa
    deja te cuento
    replico a este silencio viejo
    sacudo polvo líquido dentro de mis ojos
    aguardo con el puño cerrado
    por si hay que correr
    la lánguida noche a veces no nos respeta
    nos tumba
    seduce
    el peligro elocuente
    arma bestia imán
    deja sin calibre a cualquiera

    el pavimento blando de estos días
    condena mi sepulcro de pretextos
    esta ciudad carcome inquietud
    me provoca mareo
    mientras los falanges ceden
    desato los hilos de estas historias
    cuentos sin cabo ni rabo
    me retan a sacudidas
    de arena dicen son mis arrebatos
    arruinemos los óxidos
    susurran
    como si mis intenciones
    lejos de puños y calambres
    hoy pudieran decirme la verdad.



    premonición

    eres el mueble de esta habitación
    el polo y magneto
    aroma en hielo que me persigue

    de las paredes laten ojos
    amenazan con la hora del disparo
    el destello de lo vivo escupe mi cara
    se burla
    me inmortaliza
    llena de agua la cabeza
    como sabiendo disimular este miedo
    mi pretexto infantil
    recuerdos que a nadie cansan

    seguro dejarás de ver
    y de verme
    el abismo continuará con la insolencia
    y a las risas de mis constantes tropiezos
    les hallaré el eje de simetría
    porque hasta el mejor temor se sabe exquisito
    sin torpezas
    sin ese tanto buscar

    no habrá bolsa de mareo
    las estrellas se aparearán
    si no en el mismo lugar
    en el mismo cielo
    esquina de mi ventana.



    cómo acalambrar

    versión instructivo

    tome usted mi mano
    cuando caminemos juntos
    que nos vean los vecinos
    los gendarmes de oficio
    sus amigos

    hágame sentir importante
    déme besos en la calle
    mientras yo cierro los ojos
    y usted coquetea con otra
    haga de mí ese demo de la falacia
    presúmame

    considere fingir más celos
    que quien me encuentre linda
    quepa en su quijada atrancada
    lléneme de miel
    miéntame
    dígame lo mucho que me ama
    que podría pasar días enteros
    sintiéndome

    considere presentarme al gato
    a sus almohadas
    cuénteme de sus viejos amores
    cánteme quedito
    baile conmigo
    dígame que cierra los ojos
    aunque no sea a mí
    en quien piensa

    y así
    a la hora que decida irse
    yo me quedaré vacía
    se llevará mi confianza de niña
    en lo que yo coso retazos
    a este corazón
    necio
    sin remedio
    terriblemente suyo.



    pliego petitorio

    Que mi cabeza repose,
    se sienta blanda dentro tu cobijo.
    Que mis dientes no se atranquen.
    Que mi quijada te convide.
    Que mis aguas sean mansas.
    Que tu calma sea cierta.
    Que tu noticia sea dulce a mi lengua.
    Que nuestro camino no derrumbe.
    Que me abras la puerta
    a las cuatro de la madrugada.
    Que me cuentes tus historias
    de adolescente y hormonas.
    Que me juzgues de noche
    mientras me quieres y sueñas.
    Que tu risa melódica anestesie
    cuando llegue la hora
    y deba irme .



    urge

    Me urge una boca sugerente,
                sagaz la burla que clausure
                          cualquier milímetro entre tú y yo.



    agua sueño

    Viven de a poco,
          nocturnos
             vorágines sueños tuyos
    acechan sus delgadas hileras líquidas
                     amenazantes
                 acurrucadas en algún resquicio de mi cuerpo.




    minuto

    Tiene mucho que decir poco
    desprecia lo tan demasiado en poquitísimo escueto.
    Vamos rodando entre resúmenes de un solo camino.
                    Digámonos sí, digámonos no.
                    Un tal vez de vez en cuando.
                                      Pero hay algo de mucho,
                                      algo bastante habrá que decir,
                                         si no, ¿para qué vivir?
    Si la síntesis es verdad que en tí no caduca,
    manera tiene de ponerla a prueba.
                 Explicádme, ¡oh ciencia, mía!,
                      ¿cómo hacer breve el ocaso?,
                            ¿se podrá con la gloria medianochera?,
                                     ¿tendrá fórmula el café de tu abuela?
    Me le pongo al brinco a tus teorías, hipótesis y reglas
        por no explicar lo pan sin sal del ser,
              ni la exponencialidad de un beso a escondidas,
                   y por sobre todo,
                       por no predecir mi
                           gran,
                                rotunda,
                                     e hiperbólica
                                           animalez.



    vigilia

    viven de a poco
            nocturnos
                   vorágines sueños tuyos
    acechan sus delgadas hileras líquidas
            amenazantes
    balbucean, dormitan, descansan
            acurrucados en algún
                    resquicio de mi cuerpo



    travesía

    busco un viaje de barco
    pasaje llegada a tus brazos
    picaportes entrada a ese cuello
    navío galopante en mis párpados

    urgen
    besos fulminantes de kilómetros
    seda gitana de augurio desvelo
    almohada suave en tu pecho
    vendimia de terciopelo moreno

    trastabillo
    ante la ecuación de doble despeje
    sustituir mi “x” en tu “y”
    igual a ese grave acento en mi oído
    de condenas grillete
         petición con pan francés
              gastar mis siete vidas
                    comprar la tuya
    mis días enteros             tus días sabáticos
          de tour mi cabeza
                tus sábanas             nuestros pies



    alma, my friend

    sal de mí, alma necia
    vocifera de a poco nuestro abandono
    sacude el polvo que bien pisamos
    apura los brazos
    preludio del viento

    sal de mí, te repito
    no extrañes los andamios de cobre repletos
    ni el epitafio escrito de niña
    ni los tesoros de aquel lodazal

    sal, amiga callada
    usa mis puentes enemigos de sombras
    del miedo vecino, búrlate
    distancia próxima, duérmeme

    sal ahora, constante y sonante
    de almizcle, pantano y estiércol
    mi flora
    esta fauna
    la incógnita
    nervio metamorfosis
    golpes de pecho clamantes de cielo

    alma,
    ten misericordia
    compadécete del café color de mis carnes
    susúrrame cuando te marches
    y échame los dos balazos restantes
    antes de emparejar la puerta

    alma,
    ¿estás ahí?…





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  • 02/08/17--02:03: CRISTIAN POOT [19.923]

  • CRISTIAN POOT

    Cristian Poot (Quintana Roo, 1992).

    Ingeniero en Administración. Autor del poemario ”Nostalgia de pájaros”, 2015. Compilador de la revista literaria Literachere, 2015. Cuenta con textos publicados en la antología “Desde los siete azules”, 2016. Se ha presentado en la Feria Internacional del Libro del Caribe, 2015; Encuentro de escritores Bakhalal: literatura en acción, 2016; Feria Universitaria del Libro de la Universidad de Quintana Roo, 2016; Festival internacional Cruzando Fronteras Mahahual, 2016, entre otros. En 2015 obtuvo los siguientes logros: mención honorífica del Premio Nacional de Cuento Breve del Tecnológico Nacional de México; becario del encuentro peninsular de escritores Festival Cultural Interfaz-ISSSTE, “Los Signos en Rotación” en Yucatán; y mención honorífica del  Premio Estatal  de la Juventud de Quintana Roo, categoría Expresiones Artísticas y Artes Populares.



    Presentamos dos series de poemas de Crisitan Poot, extraídos de sus libros Nostalgia de pájaros e Infancia remota. Cristian Poot es una de las voces que más presencia a comenzado a cobrar en la generación de los poetas noventeros de Quintana Roo. Su poesía consiste en una revisión de temas clásicos como la figura de los pájaros como metáfora de los estados fronterizos a los que los seres humanos estamos sometidos, así como la infancia como ese lugar al que el poeta siempre retorna para hallar sus fuentes de inspiración vitales.



    De Nostalgia de pájaros (2015)



    Despertar

    Tuve un sueño
    en el que era un pájaro:
    hojas secas eran mis alas,
    y mi pico,
    la rama desnuda
    del almendro.




    Taxonomía de aves

               A  Vivi Caamal

    En la tierra,
    para medir los días y las noches,
    existe el tiempo porque ellos lo inventaron.
    Y nos clasificaron en especies,
    según el color de nuestras plumas.

    Sin embargo,
    se percataron más tarde,
    de que no podían contar las estrellas
    sin que la muerte sucediera.

    En su humana búsqueda
    de una medida  para todas las cosas,
    en el espacio en que  sucede el holocausto,
    fueron ellos quienes inventaron el tiempo.

    Y tuvieron entonces noción
    de la vida y la muerte,
    de lo eterno y lo efímero.

    Nadie ahora se pregunta
    en dónde están los pájaros,
    cuando todo es oscuridad.



    De Infacia remota (de próxima publicación)


    Paisaje intropectivo

    Cierro los ojos.
    La lluvia me ofrece
    húmedos astros.



    Infancia remota

             A los niños de mi colonia

    Los niños arrojan piedras a su infancia,
    pero no consiguen  sepultar  la miseria.
    Su antigua casa resiste los embates
    y son  los recuerdos
    quienes
    uno
    a
    uno
    caen
    como escombros.
    Los niños saben
    que  es invulnerable el bahareque,
    y exhaustos, reposan en la grava.
    Tras el descanso,
    los recuerdos malheridos se incorporan:
    cada niño es una residencia  llena de fantasmas.



    Elegía a mi viejo reloj

    Libre de engranajes
    mi cuerpo luce más liviano
    desde que las horas
    ya no se concentran
    en mi pulso.







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  • 02/08/17--03:55: LAURI OTONKOSKI [19.924]

  • Lauri Otonkoski

    (Helsinki, Finlandia, 1959). Poeta, ensayista, dramaturgo y músico. 

    Producción 

    Poesía

    Mutta kukaan ei enää tiedä. Porvoo, Helsinki, Juva: WSOY, 1990. ISBN 951-0-16731-2.
    Harmaan koiran rondo. Porvoo, Helsinki, Juva: WSOY, 1992. ISBN 951-0-17891-8.
    Paossa. Porvoo, Helsinki, Juva: WSOY, 1993. ISBN 951-0-18972-3.
    Musta oli valkoinen. Porvoo: WSOY, 1995. ISBN 951-0-20485-4.
    Ahava. Porvoo, Helsinki, Juva: WSOY, 1998. ISBN 951-0-22935-0.
    Olo. Helsinki: WSOY, 2002. ISBN 951-0-27473-9.
    Cameo. Sinfoninen runo. Helsinki: WSOY, 2005. ISBN 951-0-30754-8.
    Harmi!. Helsinki: WSOY, 2009. ISBN 978-951-0-35623-4.
    Origami. Helsinki: WSOY, 2012. ISBN 978-951-0-39429-8.

    Libros para niños 

    Otto... hänen merkilliset vaiheensa ihmisten parissa.... Kuvitus Tarja Lapintie. Porvoo: WSOY, 1997. ISBN 951-0-21645-3.

    Otros trabajos 

    Salonen, Esa-Pekka & Otonkoski, Lauri: Kirja: Puhetta musiikitta. Helsinki: Tammi, 1987. ISBN 951-30-6599-5.
    Otonkoski, Lauri (toim.): Klang: Uusin musiikki. Helsinki: Gaudeamus, 1991. ISBN 951-662-531-2.
    Kiiskinen, Jyrki & Otonkoski, Lauri (toim.): Motmot: Elävien runoilijoiden klubin vuosikirja 1994. Helsinki: WSOY, 1994. ISBN 951-0-20129-4.
    Aarre Merikanto. Helsinki: Finnish Music Information Centre, 1997. ISBN 952-5076-00-8.
    Kuultavaa luettavaa: Kirjoituksia vuosilta 1980−1999. Helsinki: WSOY, 2000. ISBN 951-0-24487-2.
    Otonkoski, Lauri (toim.): Ilon ja kivun kääntöpiiri: Afrikkalaisia novelleja Saharasta etelään. Helsinki: WSOY, 2004. ISBN 951-0-29029-7.

    Traducciones

    Raymond Carver: Rivi riviltä, lyönti lyönniltä: Valikoima runoja. Suom. Lauri Otonkoski ja Esko Virtanen. Porvoo Helsinki Juva: WSOY, 1994. ISBN 951-0-19350-X.

    Premios

    Nuoren taiteen Suomi-palkinto 1995
    Tanssiva karhu -runopalkinto 1996
    Pekkas-palkinto 1999
    Kirkkotaiteen Engel-palkinto 2001
    Tanssiva karhu -palkinto 2003



    ¿Qué queremos decir?

    ¿Qué quiere decir en realidad el sol, cuando sale? ¿Haría un
    ejercicio tan solemne, tan arqueado, prescrito sólo por alguna
    costumbre vetusta?
    ¿Cómo escoge la hierba el lugar de su marchitamiento, o el
    hombre?
    ¿Qué dijiste; o sólo hablaste?
    Es un alivio acordarse, a la vez, de cuán poco puede significar el
    lenguaje. No está de guardia el escritor como un policía tiritando
    en el frío. No gesticula en la encrucijada. El escritor es una anciana
    afable, que invita a la posibilidad de ir en busca de hongos o tomar
    una cerveza. Y cómo no.
    Pero desde luego. Por supuesto. También sucede que si el poeta
    ve a los niños del kínder agrupados en la esquina, hace todo lo
    posible para que puedan cruzar sin peligro.
    Y cuando los niños se han ido y ya están junto al parque, se
    apresura el poeta tras el grupo y se une, sin sentir, a la fila.
    Se ha enfrascado en todas las edades.




    Pero

    Piensa audazmente: el cielo es de vidrio
    Piensa más audazmente: el cielo es de vidrio
    pero las piedras son livianas
    Lo que se dice al niño
    Cuando se quita la primera certeza en ciernes,
         o las primeras zapatillas de terciopelo:

    echa una mirada a la iglesia y al puerto. Tienes ojos.
    Hay la vida piélica de la manzana, hay el lema cereal del pan.
              Hay un viaje largo que emprende el agua
                     desde el frío de la cavidad
              hasta el calor del vino y el tiempo
                     está medido en los mapas, no hay fiesta demasiado
                           pequeña
    como para no celebrarse.

    Y aún:
                 piensa más audazmente
                 y duerme en esos brazos

    ya que se exige audacia

    cuando lluevan añicos




    Alguien ha encontrado

    La diafanidad de la noche: alguien ha encontrado quien
                  lo escuche,
    a quien describirle la transparencia de la noche.

    La cúpula de su alegría crece hasta queda esmaltada
                  de estrellas,
                            le da la mano a unos dioses, mas ellos
    tampoco quieren nada y nada saben.

    ¿De verdad piensas pisotear el silencio?
    Él los sostiene a ellos y en secreto llevan
     de la colina al pueblo
    la fruta profunda del mañana.




    Memorias apócrifas
    (Fragmentos)

    6

    Mañana probablemente estaré en esta misma habitación, que
    se inunda del ayer y el anteayer.
               Niños en el jardín del colegio entre una clase de
    francés y la vida. La imagen se
    complementa con una estación del año, cuando empiezan a
               llover gotas parecidas a uñas
               revestidas de plomo.
                       Y aún no quisiera revelarles cómo es:
                       cómo al menos es:
                       cómo en el peor de los casos es:
                       cómo de verdad es:
                       cómo es lo absurdo que hay:
                       cómo es lo oculto que hay:
                       cómo es cuando una aeronave se enamora de las
                       naves submarinas.



    12

    El tren nocturno para Moscú sale por el andén cuatro para
    transportar en el morro flores de plástico e insomnios hacia
    el sureste. El tren nocturno a Moscú como una novela de
    espionaje empastada en rústica. Como la expresión en la cara
    de un poeta novato en la escalera de la editorial.
     En el restaurante amistad a bocanadas, alegría que se
    balancea a cien kilómetros por hora, aunque el tren esté en
    camino hacia Moscú. El paisaje desaparece horizontalmente
    hacia alguna parte. ¿Allá también vive gente? Un vaso de vodka
    a la vez: tal es mi táctica individual de la tierra arrasada.
     Cerca del pueblo, cuatro ovejas, contadas muy pronto, el
    cielo que llovizna matiza la taiga como un calcetín mojado,
    y qué pensaría yo esta noche:
    -¿es posible, haciendo cosquilla, espantar la depresión?
    -¿nacen esquimales de la unión entre un saami y una mulata?

    -si el domador tiene éxito, ¿le toca volver salvajes a los hombres?
    -¿se produce algo auténtico cuando uno falsifica una falsificación?

    ¿Ya entienden ustedes?: traigan una copa de sosiego. ¡O sigo
    pensando!



    15

    La noche en la isla Boskär. Julio.
             No puede entenderse todo eso, si no se cree todo lo que
    cabe en un instante: todo lo que hay, todo lo que no hay.
             Un bramido pagano cuando la luna, teñida por la sal, se
    remolca desde su descanso marítimo: una sandalia fugitiva
    choca proféticamente con la baliza en las cercanías de un
    bajo invisible.
             Una confesión interrumpida por la risa del cura sentado
    en el confesionario. Una confesión hace llorar hasta a un
    policía. Continuación del viaje en las dos direcciones del cruce.
    Reunión de todos los sentidos en torno a la hoguera. Hombre
    que se agazapa en su crisálida de cuatro extremidades.
             Un bosque que suspira un himno verde:
    Una flauta está siendo enterrada en un lugar secreto.

    Memoria del Primer Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLIMA) 2012



    Poems from Ahava (WSOY, 1998)

    And life went on, went on as a kind of weird fugue,
                   a forked path that drops across your eyes,
                        rejecting simple questions.
    Which summer was that,
                   I ask in December, 
    in a high room, with a tiled stove, a bricked up
              nostalgic sentence about the warmth of other times,
                   a crossing where all the world's words
                             discover the the comparative degree of silence,
                                            the one with meaning. 
    Should I peep across a couple of cloudy stanzas to get a better view,
         but again my eye conjures up a medieval constricted soul. 
    All that's left is a thirst of all the senses, a frigid study of sentences, 
                                  of bones.

                                                 Yes, even if speech
         is like trying to master a hundred-string guitar with ten fingers. 
    Even if stories
              masked in words are no longer enough
                   for a time drowned in virtual dreams. 
    Even though, day and night,
              the same perpetual dusk drifts a continent of ice over the city. 
    Nevertheless
              I do think of something, with clenched hands,
                        when I come to the edge of the park. 
    That park is just a slice of the city,
                             humming nostalgia for the forest. 
    Under a tree a dog, its ears wearing
              the same look as when
                   perpetual motion's being invented. 
    A tree's armpit
         is singing three bought vowels, 
    and there's something else in the air,
         some thread unwinding from the eye
              of a winged being that's crashed into winter. 

    Christmas morning and the voice of a decomposing year:
                             this way too one can arrive at a fifth season. 
    And environing the park a church resting on darkness,
                                  a library, a mental hospital: 
    yes, all life's here except for the pub. 
    That soundless park, that Christmasless dog,
                   and a break of day suddenly so draughty. 
    As if the world had left the back door open,
                        and, bent like a question mark
                             I push my face out of it: 

    What expression could you wear today
                                  for denying written history? 

    What's the great instrument
              that even today is passing across the heavens
                   and again playing an inconceivable scale? 

    How is it that a star still crowns the tree of memory today 
    though the roots' production-chain
              was put on a sound basis trade-cycles ago? 
    But the door's still open and closed,
                        it's a revolving door, 
    glass and wood and motion like memory,
                             or the caprice of dream. 
    And again the park's there
                                  and the edge of the park's morning.
                   But I'm coming from a direction
                        that's no longer describable. 
    As a messenger
              of so much good and bad will
                   I travel under the stars, 
    towards Christmas and the millennium.
                   A hundred black specks
              on the sooty snow, the first Christians,
                        their feet splayed and frozen,
                   trail a corridor across an iced landscape. 
    Asking no questions, singing no songs. 
    Is it I
              or some foredoomed will
         that casts a stone at that innocent congregation of ducks? 
    That trade union struggling to escape. 
    But I called the stone Luke
                   and so I know 
    the deed was stupid
                   but apostolic. 

    And, at last, the stone's been cleansed,
                   once Luke's
              water, grit
         and all its interpretations are scrubbed off,
           the Christmas evangelist in my pocket, 
    I'm truly at one in spirit with the wind and the rain. 

    'Eyeless, wingless stone, 
    why did you call her sinner 
    who watered the feet of Jesus with her tears, 
    dried them with her hair
              and finally anointed them with odorous spikenard?' 

    'Perhaps that sinner's trade was not healthy, 
    but an old trade it was
                        and a merciful one. 
    If she did cherish only the palest slice of love,
                   yet a slice it was.' 

    'She that was called a sinner knew 
    that only eyes are needed for speech. 
    For touch, just the smoothness of skin
         and the silvering of another's skin.' 

    But Luke, the all-knowing, in my pocket 
    again remembers 
    that a stone's only skill is its weightiness. 
    It wants to take wing and fly again 
    with no repetition of its five theses: 

    1. If you don't know which sense to knock on the labyrinth door with today, you're already on the verge of speech. 

    2. If you don't remember that Easter has Christmas in view, you've neglected your homework. 

    3. If you touch, touch totally. 

    4. If you speak, say it all, and out loud. 

    5. If you don't realise how frail the substance is 
    on which you should draw the heart line of your questions 

    you're richer by many stinging silences. 

    The dog with the sad posture has already gone its way, 
    the stone's stone again,

              and no door's open any more or closed. 

    And now like then
                        November was the month of death,
         but after November came December

                                  and Christmas

                   and life went on, 
    it went on like a weird fugue.... 

    Translated by Herbert Lomas 




    Ahava

                   - a cool dry spring wind
                   - (Bibl.) a place name in Babylonia, also a moving stream or canal

    No one can tell from the clench of a hand 
    whether it's closing into a fist or a prayer. 

    The stone can't tell, hidden in a policeman's shoe, 
    a child can't tell, 
    nor the granite smile grown pale in the embrace of salt water. 

    And he can't tell, the one who's spent 38 years 
    in the first grade. 
    The one who doesn't know mathematics, 
    and mathematics doesn't know him.

              But the family tree whispering inside him knows: 

    'Man wasn't made to know
              but to roam free and curious
                   like a trail of smoke
                        round and through
              phenomena, love and horror.' 

    This is the voice today too, this voice,
                   curious,
                        curious and free.

    Translated by Herbert Lomas 





    As for a person who's full of Barabbas's bewildered silence and stands at the devastating intersection of frost, a phone booth and an unhoped-for message, who yet suddenly opens his senses to a world seen as flowing, as if a polyphonic motet were part of a triumphal procession to some winter day's matinee,

              what if I should dedicate this poem to him?

    Translated by Herbert Lomas 




    Observations on true voluptuousness

    Mornings he ends up
    putting on his clothes.

    In his profession
    he works.

    On his way to work he sees an incident
    and decides to tell his nearest about it that night,
    employing a few colloquial expressions.

    He has a mood
    but the weather's outside.

    From the lunch menu he does select
    some food and a little drink.

    In his free time he loves
    works made by artists
    and compositions composed by composers.

    In the bus, he directs his gaze at a person (female).
    'Subject, predicate, object!'
    he admits.

    'Expletive, giggle!'
    She turns to look
    at the view through the window.

    But when saw-souled sun and contemplative moon
    changed places
    and day swooned into the weave of night
                   the world's engine
              it, it just went on purring.

    Translated by Anselm Hollo 







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  • 02/08/17--04:09: MANUEL PANTIGOSO [19.925]

  • Manuel Pantigoso

    Manuel Pantigoso Pecero (Lima, Perú 1936), poeta, crítico literario y de arte, autor teatral, periodista y maestro universitario. Doctor en Literatura y Filología y Doctor en Educación; Profesor Emérito de la Universidad Nacional de San Marcos y Profesor Honorario de las Universidades San Luis Gonzaga de Ica y Nacional, de Puno. Es Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española desde 1982, y Miembro Correspondiente de la Academia de Letras de São Luiz de Maranhão (Brasil, 1988 ). Actualmente es Director de Extensión Universitaria y Proyección Social de la Universidad Ricardo Palma. Ha obtenido los Premios Nacionales Javier Prado (1970) y de Teatro Escolar (1980 y 1983), las Palmas Magisteriales del Perú en el Grado de Gran Maestro (2000), el Premio Internacional Publicación Thesaurus de Poesía (Brasilia, 2008), así como la “Médaille de l’Assemblée Nationale Française” (París, 2009).

    Manuel Pantigoso está considerado como una de las voces más altas de la poesía contemporánea peruana. Tiene los poemarios Salamandra de Hojalata (1977), Sydal (1978), Reloj de Flora (1982), Contrapunto de la Mitomanía (1982), Nazca (1986), Amaromar (1993), Arte-Misa (1998), Calicantos de la Pared del Viento (1998), Sueños al canto (antología, 2006), En-clave de sol del color (2007), Antología Pessoal (2008), Retablo de la Naturaleza (2012), El instante de la memoria. Poética visual (2014). El próximo año publicará el poemario Jardín de Magdalena.

    Es autor de ensayos sobre escritores peruanos poco difundidos: César Atahualpa Rodríguez, Mario Florián, Gamaliel Churata, Nicanor de la Fuente (Nixa), Guillermo Ugarte Chamorro, Juan Parra del Riego, Adalberto Varallanos, Emilio Champion, José Alfredo Hernández, Esther Allison, Augusto Tamayo Vargas, etc. El año 2010 publicó Estuardo Núñez y la Generación de la Crisis, en 3 tomos. En el 2012 Prismas y poliedros: ismos de la vanguardia peruana y el 2013 Terra Brasilis



    El lascivo gozo del mar sobre la arena

    Que estás cerca y ultramarina tus ojos en la arena
    que estás cerca y remota la creciente y decreciente de tu cuerpo
    y una cosecha de peces a mis pies en la red que se me abre

    –de salados manantiales este olvido que muerde y encabrita
    mi silencio y tus colinas suavísimas–

    caracol o cornucopia que arena en mis oídos para decirte
    no hay afonías en el mar
    en tu brisa de miel o hiel libada es mi boca que se empina
    y traga tus besos y pronuncia cada letra en tu marea

    (tu culpa perfecta al tacto rasgueando mi voz sobre tu tela)

    trenzando al sueño con tus muslos que de vuelo llevan
    cristales ahuecando este vacío
    esta violencia de espanto
    esta realidad que nos eriza entre la niebla
    labrando yo tu sexo
    porque era tan buen escondite el aire donde hablábamos a solas
    entrando y saliendo sin contemplaciones
    holgándome a tus espaldas
    caballando
    y era el cielo azul río en tu dulce trampa
    y lidiándote eras encrespada como mar picado
    en pleamar
    que estás cerca en el origen de la ola
    en el precipicio

    y el vértigo de tus ojos como hostia a punto de engullirme

    que estás lejos de esta ajusticiada tristeza que me entregaste
    sobre la piel del agua
    la palabra al acecho al sementar arena sobre arena
    en busca del ajuste de cuentas.




    Piel de la palabra

    Entiendo a la cigarra en su silencio
    al mar en su sed insaciable de sonido
    al humano corazón en su tic-tac inevitable
    (hasta entiendo al propio Dios sin páginas ni versos)
    porque la poesía no narra los hechos
    los sueña en las cuerdas templadas del tiempo
    sobre arenas movedizas
    metida en el silencio que no acaba
    (la palabra que dice
    no contradice a la palabra)
    es la paciencia del olvido
    lo oscuro de la luz agazapada en sangre
    página donde recuerda al hombre
    que ella es carga de la intensidad de su silencio
    nueva luz sobre un viejo camino
    su secreto es la piel de ese silencio
    el centro mítico desbordante de sentidos.




    Luz y sombra

    La poesía aprisa en el poema
    algo del aroma de lo poético
    de su voz escondida
    raíz al fuego
    (zigzag que enhebra remoto con eterno)
    cual pincel que traza incuba y devela
    el mudo temblor de la membrana del lienzo
    así el poema
    –vocativo en vetas de la poesía
    en follajes del poeta–
    residuo es de la realidad que a lo lejos escucha
    y presto alegoriza
    arco iris de sol y lluvia
    (la música del poema del cuadro
    los colores del cuadro del poema
    doble silencio de luna
    brillando en cada lago)
    así ardor y protesta
    al tope al goce al abismo
    orbe de emociones del árbol que agita la flor
    y desnudo queda
    de travesía en cada hoja
    ¿suavidad y violencia la vida breve
    el alma vasta?
    vaciada palabra carne y sacramento
    su humareda es resistente y es elástica
    al extravío
    piel blanca de paloma
    y distensión del haz que sangra.




    Más allá del amor el ciervo espera

    Invasión salvaje
    por sobrevivir y saber
    dónde va en el camino la lengua eterna
    el rito de tu palabra
    la que roe pilares y anida de consuno
    siempre de revés y siempre aireada
    después de servir al fondo las piedras
    las hojas que fueron alas del río
    (allí tu cuerpo y el mío
    y el humo que nos trama y deshiela)
    frente a frente han quedado
    el sentido puro de la vida
    el sentido impuro de la muerte
    caos y orden emparejados de azar
    de melancolía
    el ciervo mudo está frente al mar
    su ceguera atisba el resplandor del abismo
    su piel es leve como un salto herido
    como un médano en pálpito.


    The deer waits beyond love

    Savage invasion
    wild to survive and to know
    where the eternal language travels along the road
    the rite of your word
    that roe pillars and nests together
    always backwards and always captured
    after serving in the background, rocks
    the leaves that were wings of the river
    (there, your body and the mine
    and the smoke that plots and thaws us)
    the pure sense of life
    the impure meaning of death
    across from one another
    chaos and order paired by chance
    and melancholy
    silent stag is facing the sea
    his blindness spiesthe glow of the abyss
    his skin is mild like a jump shot
    as a sand dune in palpitation





    Contrapunto luminoso para una iconografía ancestral - Quince poemas de Manuel Pantigoso (español/francés)
    por  Sophie Corriez, Nelson Vallejo-Gómez (introducción y versiones al francés)

    « Ut pictura poesis… »
    Horace, Ars Poetica, vv. 361

    «(…) considerando la cagione onde sia nato quel detto antico tanta esser la conformità della Poesia con la pittura, che, quasi nate ad un parto, l’una pittura loquace et l’altra poesia mutola s’appellarono. »
    Léonoard de Vinci, Tratato della pittura, I. 17.


    «¿dónde está el original que hiere mi palabra?
    ¿en qué pared se exhibe tu alma
    poeta del color?»
    Manuel Pantigoso, Los cuadros de los colores ausentes


    Dans les nuits de notre troisième octobre à Lima (2007), chaleureusement installés à Barranco, au 109 du Malecón d’Osma, veillant depuis notre Barrage contre le Pacifique, nous avons traduit d’un jet, que nous espérons avoir été celui du moment le plus fécond pour ce Contrepoint lumineux, quinze poèmes de Manuel Trinidad Pantigoso Pecero, né à Lima en 1936.

    En las noches de nuestro tercer octubre en Lima (2007), instalados con mucha alegría en Barranco, en el 109 del Malecón de Osma, sigilosos en nuestro Celaje contra el Pacífico, tradujimos de un solo golpe quince poemas de Manuel Trinidad Pantigoso Pecero, nacido en Lima en 1936. Esperamos que haya sido momento fecundo para este Contrapunto luminoso.

    Nous l’avons fait par amitié, puis par reconnaissance pour son Iconographie ancestrale, à la recherche, pour nous aussi, de notre puits de mémoire, où résonne toujours incertain le répons silencieux de notre communauté langagière. D’une langue l’autre, l’espagnol ibéro américain et le français en partage, nous trouvons au fil du temps l’hommage serein qui conviendrait à nos pères respectifs, ceux à qui nous dédions le bonheur de cette traduction.

    Lo hicimos primero por amistad y después por el reconocimiento a su iconografía ancestral, en la búsqueda para nosotros también de nuestro aljibe de memoria, lugar donde resuenan siempre las dudas de una respuesta silenciosa que son propias de nuestras diferencias idiomáticas. De una lengua a otra, del español iberoamericano al francés compartido, encontramos en el transcurso del tiempo el homenaje sereno que corresponde a nuestros respectivos padres. A ellos, dedicamos la felicidad que nos produce esta traducción.

    Ces poèmes introduisent différents époques, sujets et supports de l’œuvre dans l’univers pictural du père du poète, Manuel Domingo Pantigoso, fondateur du courant artistique dénommé dans son pays « Les Indépendants ».

    Estos poemas se refieren a pinturas de épocas diversas, a temas y soportes del universo pictórico del padre del poeta: Manuel Domingo Pantigoso, el fundador de la corriente artística denominada en su país “Los Independientes”.

    On le surnommait Panti, en famille et chez les amis, en hommage à cette fleur des andes qui guérit des maux insurmontables, ceux de l’âme, les maux métaphysiques. Panti est un peintre à la facture universelle. Il est né en 1901 à Arequipa, la « ville blanche », où jaillit tous les jours la lumière éblouissante et désertique du grand sud péruvien. Il est mort en 1991, dans sa maison dite « le jardin de la Madeleine », à Lima, ville où les murs bariolés sont un cri quotidien de révolte en contrepoint contre un ciel au gris bas, souillant, parfois monotone, brumeux et bruineux, un gris tant variable qu’il évoquerait presque à vide et à lui seul toute la palette des couleurs essentielles.

    Lo llamaban Panti, en la familia y entre amigos, en homenaje a esa flor de los Andes que cura los males invisibles, los del alma, los males metafísicos. Panti fue un pintor de estilo universal. Nació en 1901 en Arequipa –“la ciudad blanca”, donde brilla todos los días la luz resplandeciente y desértica del gran sur peruano. Murió en 1991, en su casa conocida como “El jardín de Magdalena”, en Lima, ciudad donde las paredes de las casas, llenas de colores chillones, son un grito cotidiano de protesta frente a un cielo gris plomo, ceniciento, a veces monótono, nubloso y garuante, un gris tan variable que evocaría casi vacío, y al solo, toda la paleta de los colores esenciales. 

    Du 20 novembre au 3 décembre 1927, dans les salons de l’association Paris Amérique latine, située, alors sur le boulevard de la Madeleine, Panti exposa pour la première fois en Europe 90 tableaux (22 huiles sur toile, 33 temperas et 35 aquarelles). Le catalogue de cette exposition parisienne fut introduit en termes naïvement ethnologiques par Margarita Béclar d’Harcourt : « Monsieur Pantigoso possède le sens décoratif des groupements et l’audace de la couleur. Son principal mérite est d’avoir compris le vrai caractère de son pays, son austérité, ses grandes lignes, ses espaces nus, de l’avoir considéré comme un fond aux vastes « à plats » sur lesquels tout naturellement se détachent les profils accusés des types, les rutilances des costumes, les têtes hautes des lamas… ». Avant la publication de cette présentation, Panti interroge César Vallejo. Celui-ci trouve le texte un peu « flojo » (inconscistant) et conseille à Panti de suggérer à la chère dame de le renforcer en soulignant « la force et l’intensité de la couleur et de l’espace que montrent ses tableaux formidables ». Discret, Panti ne le fit pas.

    Del 20 de noviembre al 3 de diciembre de 1927, en los Salones de la asociación París-América Latina, ubicada en aquel entonces en el bulevar de la Madeleine, Panti expuso por primera vez en Europa noventa cuadros (22 oleos sobre lienzo, 33 témperas y 35 acuarelas). El catálogo de la exposición parisina fue escrito por Margarita Béclar d’Harcourt, en términos ingenuamente tecnológicos, a saber: “El Señor Pantigoso posee el sentido decorativo de los grupos y la audacia del color. Su principal mérito es haber comprendido el verdadero carácter de su país, su austeridad, sus grandes líneas, sus espacios desnudos, esto es, haber plasmado en sus cuadros vastos planos sobre los cuales se destacan, de modo muy natural los perfiles pronunciados de sus tipos humanos, el brillo de sus costumbres, las cabezas altivas de sus llamas…”. Antes de publicar el catálogo, Panti le pidió al poeta César Vallejo su opinión; éste encontró el texto un poco “flojo” (inconsistente) y le aconsejó sugerirle a la estimada dama reforzarlo para remarcar lo que el vate consideraba esencial, a saber: “la fuerza y la intensidad del color y del espacio que muestran sus cuadros formidables”. Por discreción, Panti no lo hizo. 

    Manolo, comme les amis surnomment le poète, offrit l’autre soir au Corri Wassi (la « maison dorée », en langue quechua, qui se trouve au « Miraflores » -ce quartier au « regard fleuri »), un extraordinaire catalogue de presque 500 pages, fruit de trente ans de patient labeur à rassembler l’œuvre disperse d’un formidable peintre, dessinateur, aquarelliste, xylographiste, l’un des grands peintres latinoaméricains du 20ème siècle : un « poète de la couleur » (in, Les tableaux aux couleurs absentes).

    Manolo –como llamamos sus amigos al poeta, presentó la otra noche en el “Ccori Wasi” (“La casa de oro” –en quechua, situada en “Miraflores”, distrito limeño a la “mirada florida”) un extraordinario libro de casi 500 páginas, fruto de tantos años de una labor paciente de juntar la obra dispersa de un formidable pintor, dibujante, acuarelista, xilógrafo, uno de los grandes pintores latinoamericanos del siglo XX: “un poeta del color” (in “Los cuadros de los colores ausentes”).

    Le beau livre que publie Manolo, à Lima, 80 ans après l’exposition à Paris de son père, témoigne bien, si besoin en était, que nous sommes en face d’un peintre universel, et le reste n’est que querelle d’école. En autodidacte de la chose picturale, Panti possédait non seulement « le sens décoratif » si l’on veut, mais aussi l’audace de la couleur. Comme Cézanne, Panti utilisait la matière même des couleurs, des ombres et des blancs, pour faire émerger sur la toile ou le papier, la graphie du dessin. Les maîtres de la couleur sont des dessinateurs en mouvement. En définitive, Panti et Manolo, père et fils sont des artistes trempés dans l’universel de l’humaine condition.

    El libro de arte, publicado en Lima, 80 años después de la exposición en París de su padre, muestra que estamos, sin lugar a dudas, con un pintor universal, y que todo lo demás es solamente discusión sobre escuelas y técnicas donde encasillarle. Autodidacta en lo pictórico, Panti posee no solamente ese famoso “sentido decorativo”, sino toda la audacia del color. Como Cézanne, utiliza la propia materia de los colores, de las sombras y las luces para provocar en la tela o el papel la grafía del dibujo. Los maestros del color son dibujantes en movimiento. Definitivamente, Panti y Manolo, padre e hijo son artistas templados en lo universal de la condición humana.

    Parole colorée ou couleur parlante, peintre ou poète, auteur ou traducteur, fausses alliées ou sœurs aimées, parce que nous ne voulons pas ici ouvrir le dossier ancestral de la querelle entre Anciens et Modernes, et que pour nous le poème peut à lui seul montrer et la peinture rendre l’émotion de son dire en tout silence, aveuglement physique à part, moins atroce d’ailleurs que l’aveuglement de l’esprit borné par l’arrogance de sa « pensée unique ».

    Regardons et écoutons donc :

    Palabra colorida o color hablante, pintor o poeta, autor o traductor, falsos aliados o hermanos amados, porque no queremos abrir aquí la vieja querella entre Antiguos y Modernos, y es que para nosotros el poema puede por si mismo mostrar y la pintura decir la emoción de su palabra en completo silencio –ceguera física a parte y menos atroz en realidad que la ceguera espiritual de un pensamiento único.

    Veamos y escuchemos pues:

    LA DANSE : Clé de sol entre les nuages, où l’harmonie musicale est un bleu... rouge rituel des ancêtres.

    LA DANZA: clave de sol entre las nubes donde la armonía musical está en el azul… en el rojo ritual de los ancestros.

    LA FEMME, dont on fait souvent le rêve étrange, commencement et désir, le mythe de ton corps.

    LA MUJER, frecuente hacemos de ti sueño asombroso, comienzo y deseo, el mito de tu cuerpo.

    LE TRAVAIL : clameur amoureuse qui multiplie.

    EL TRABAJO: algazara del amor que todo lo multiplica.

    ALLÉGORIE : tous les sangs et cristaux du Pérou / dans la transcendance murale faite espace… et ces questions terribles qui brûlent le creux de l’être humain : où est le lieu de la tendresse à nue ? / Où est l’auberge sans fard ni fleur d’oranger ? / Cherche ici / dans cette procession de lumières et de baume / dans la magie du maïs de feu.

    ALEGORIAS: todas las sangres y cristales del Perú / en la trascendencia mural del acto del espacio; en esos interrogantes terribles que queman lo profundo del ser humano: ¿dónde la aldea de ternura sin máscaras? / ¿dónde la pascana sin maquillajes ni azahares? / buscad aquí / en esta procesión de luces y sahumerio / en la magia del maíz de fuego.

    LA NÉGRITUDE : rythme envoûté de la couleur.

    LA NEGRITUD: agitado ritmo del color.

    RACINES DES COUTUMES : ici, à la « ville blanche », petite patrie du peintre... Arequipa a l’habitude / du corrido / de l’allégresse et de la nostalgie... l’habitude jaillit quand le vent répand / l’odeur violacée des amours tendues / des lointains autonomes.

    RAICES COSTUMBRISTAS: aquí resuena la « ciudad blanca », la patria chica del pintor… Costumbre tiene Arequipa / de corrido / de júbilo y nostalgia… Costumbre tiene cuando el viento trae / el olor violáceo del tensado amor / de los otoños lejanos.

    LE REGARD ORBITAL du peintre, ou de son regard dans le Portrait qu’en voyant la parole évoque, comme qui peint la trace dans le ciel d’un oiseau ou tisse une corde de sable, regard en bleu indigo du Titikaka, lac des origines inkas, le plus haut sur cette planète où la nuit est un questionnement métaphysique : Sommes-nous au-dessous ou à côté des étoiles / Seule la plainte navigue avec la lune / Sur cette immense cathédrale du silence.

    LA VISION ULTRAORBICA del pintor o su mirada en el Retrato al ver la palabra que evoca, como quien pinta el vestigio de un pájaro en vuelo o teje una cuerda de arena, mirada en azul índigo del Titikaka, lago del origen inca, el más alto del planeta, donde la noche estrellada es un cuestionamiento metafísico… ¿estamos debajo o al lado de ellas? / Sólo el sollozo navega con la luna / sobre esta vastísima / catedral del silencio.

    PAYSAGE : Quand la nuit d’étoiles / et jardins enflammés / invente sur la toile la distance abstraite comme les songes.

    PAISAJE: Cuando la noche de centellas / y jardines incendiados / crean en el lienzo la distancia / abstracta como los sueños.

    LES GRANDS THEMES : en pleine fatigue / la coupe en jachère / la terre labourable / la toile a redressé vers le ciel son étendard, / son regard et son pinceau.

    LOS GRANDES TEMAS: a puro cansancio / la copa en barbecho / (la tierra labrantía) / El lienzo ha enderezado al cielo su estandarte / su mirada y su pincel.

    LE PORTRAIT : tatouage de lumière et de couleur qui relie et interroge le front du temps, où la question de l’autre en nous-mêmes revient à travers notre propre regard, comme dans ces vers majestueux du Cimetière marin de Paul Valéry qui chantent le puits insondable de l’âme.

    EL RETRATO: tatuaje de luz y color que ata e interroga a la frente del tiempo, abriéndose a la pregunta del otro en nuestra propia mirada, como en aquellos versos prodigiosos de Paul Valéry en “El Cementerio marino”, que cantan el aljibe insondable del alma.

    ICONOGRAPHIE ANCESTRALE : ici, comme pour le Portrait, (s’ouvre depuis le mythe / l’iconographie / l’avenant simulacre d’autres mondes) / mutation déracinée / du temps / dialogue de la magie et du mystère / ici la nuit au toucher reconnaît le soleil / creuset de la mémoire / et le zodiac en révélation transie (...) / chicane du visible et de l’invisible / frise des esprits.

    ICONOGRAFIA ANCESTRAL: aquí, como en el Retrato, (desde el mito / se abre la iconografía / el calco avenido de otros mundos) / desarbolada mudanza / del tiempo / diálogo de la magia y del misterio / aquí la noche al tacto conoce al sol / -crisol de la memoria- / el zodiaco en trance / revelado / (…) pleito de lo visible e invisible / friso de los espíritus.

    DESSIN GRAPHIQUE : la main droite et le cœur aux abois .

    DISEÑO GRAFICO: la mano diestra y el corazón atento.

    XILOGRAPHIES : où dans le bois / terre à peine labourée / apparaît l’amour (...) Sa fêlure est le creux de l’être / et l’encre, sa vacuité.

    XILOGRAFIAS en la madera / tierra recién labrada / se imprime el amor (...) su hendidura es el hoyo del ser / la tinta su vaciamiento.

    L’ART DU CROQUIS : Est-ce un œil avisé / l’éclat intime du peintre ?

    EL ARTE DEL APUNTE: ¿es ojo adelantado / el brillo íntimo del pintor?

    TABLEAUX AUX COULEURS ABSENTES. Tout est dit et pourtant quelque chose demeure d’une inaccessible présence. Le poète le sait. Le peintre en trace un je ne sais quoi qui frise l’intuition, impuissant à tout donner à voir dans l’unique espace de la toile, dès lors qu’il y a frontière, alors jaillit le mystère du clair-obscur ou de l’ombre qui est à la lumière ce que le silence est à la parole, dès lors ou avant toute chose : la clarté aveuglante de la toile / est restée dans le souvenir, comme une couleur / voilée qui rend ta pupille pareille à un buisson ardent (...). Et disons-le sans le voir ou montrons-le sans le dire : l’Iconographie ancestrale pose la question de la filiation, du chaînon manquant, que rêver seulement, peindre ou dire ne suffit guère, parce qu’à rêver seulement, la mémoire renaît / d’une présence inaccessible.

    En LOS CUADRO DE LOS COLORES AUSENTES, todo está dicho y sinembargo algo persiste en presencia inaccesible. El poeta lo sabe. El pintor traza un no se qué bordeando la intuición, impotente para colocar todo lo deseado en el único espacio del lienzo; entonces, percibe que hay una frontera donde brota el misterio del claro oscuro o de la sombra que tanto es a la luz como el silencio a la palabra, por eso y ante todo: la ciega claridad de la tela / ha quedado en el recuerdo como un velado / color que vuelve tu pupila de ramaje ardido (…). Y nosotros lo decimos sin verlo, lo mostramos sin decirlo: la Iconografía ancestral indaga sobre la filiación, sobre el eslabón perdido, que soñar solamente, pintar o decir no es suficiente, y sinembargo, con solo soñar se aviva la memoria / de una presencia inalcanzable.

    Poésie et Peinture, fils et père, Manolo et Panti, de l’un l’autre en cercle vertueux la palette au fond d’elle-même / a dissout ses vides.

    Poesía y pintura, hijo y padre, Manolo y Panti, del uno al otro en circuito virtuoso la paleta en el fondo de ella misma / ha disuelto sus vacíos.

    Barranco (Lima), octobre 2007



    I – LA DANSE

    Au rythme du pinceau et des abîmes
    ils dansent à travers la plaine
    c’est un tournis incroyable
    tout se mélange
    le ciel et la terre sans fin.

    Depuis les remous de ce lac qui en caressent les bords
    depuis son écume et sa brise dénudée
    l’harmonie musicale est toute bleue
    vierge de soleils fulgurants
    jupons, ponchos, en files
    arc-en-ciel et fichus blancs
    kasarasiri tressé avec des tambours
    flûtes et wifalas
    à travers des espaces jaunes, verts
    les danseurs avancent

    dans l’onde du cosmos, dans sa lumière magique
    dans la polychromie du tissu
    le rouge rituel des ancêtres danse
    et ils dansent accrochés au bonheur
    tels des oiseaux
    c’est la chorégraphie de la période nuptiale
    débarrassée de toute ombre
    la poésie de la couleur qui cache
    la clé de sol entre les nuages
    le kacharpari, les ayarachis et la fleur
    mauve du panti-panti là-bas dans les collines
    c’est l’adieu 
    résonnant jusqu’au silence.



    I – LA DANZA

    Al ritmo del pincel y sus abismos
    danzan por la pampa
    todo gira y gira
    todo revuelve
    el cielo y la tierra se eternizan.

    Desde las olas de aquel lago
    que abraza las orillas
    desde su espuma y su brisa desnuda
    la armonía musical está en el azul
    limpio de soles fulgurantes

    sayas ponchos alas
    arco iris y pañuelos blancos
    Kasarasiri trenzado con bombos
    quenas y wifalas
    por los espacios amarillos verdes
    los danzantes van

    en el ondular del cosmos en su mágica luz
    en la policromía de la tela
    el rojo ritual de los ancestros danza
    y danza suspendido de la dicha
    como volando

    es la coreografía de un tiempo nupcial
    despojado de sombras
    es la poesía del color que esconde
    la clave de sol entre las nubes
    es el kacharpari los ayarachis y la flor
    morada del panti-panti allá en los cerros
    es la despedida
    retumbando hasta el silencio.




    II - FEMME

    Recueillie en boutons
    fleur d’atmosphère et paysage
    le passé secoue le pollen de ton ventre
    tes échos, ton regard jusqu’à l’éternel
    puits intérieur de la distance

    haut relief de musique lunaire, tes seins,
    profil de cuivre,
    tresses qui
    disparaîssent et renaissent à chaque instant
    parce que c’est commencement et désir, le mythe de ton corps,
    et jeunesse miroitante
    et fertilité
    quand tu t’alignes avec la rosée des oiseaux
    dans la discrète orchestration de tes chants nus
    et tes jupons sont des éclats d’aube
    terre nourricière et tempête

    clochette des Andes et de la côte
    du frisson humide qui monte de la campagne
    tout se rejoint dans la beauté de la terre
    au-dessus de tes propres confins
    tu te laisses embrasser sous l’ombre de mon arbre.



    II – LA MUJER

    Recogida en los capullos
    flor de atmósfera y paisaje
    el pasado agita el polen de tu vientre
    tus ecos tu mirada hacia el eterno
    pozo interior de la distancia

    alto relieve de música lunar tus pechos
    de perfil de cobre
    trenzas que
    desnacen y renacen a cada instante
    porque es origen y deseo el mito de tu cuerpo
    y canto
    y fertilidad
    cuando te alineas con el rocío de los pájaros
    con la tenue orquestación de tus cantaros desnudos
    y son tus polleras de luz naciente
    madre-tierra
    y lluvia desatada

    cantuta del ande y de la costa
    del húmedo temblor de la floresta
    todo unido en la belleza del barro

    sobre tus propios confines
    te dejas besar bajo la sombra de mi árbol.



    III - LE TRAVAIL

    Le champ est très grand,
    l’homme et la femme sont sa force,
    depuis les aubes dorées jusqu’aux
    tombées violettes du jour
    les muscles se nouent
    pelle, bêche, rythmes des rêves
    à la merci des sueurs,
    travaillant tout en dansant
    tout en chantant
    et buvant de temps en temps
    -la terre labourée s’ouvre dans les sillages-
    aux lointains les coqs éclaircissent le matin,
    aux lointains, les rameurs
    et les jeunes tisseuses d’espoir
    (la mère donne le sein à la vie
    de son lait du matin)
    le travail n’en finit pas
    enclume de l’homme et de la nature
    graine bariolée de l’âme
    récolte et rassemblement de foire
    des dons qui s’offrent
    au soleil et à la terre nourricière
    tels les pains
    tels les poissons
    clameur amoureuse qui multiplie.



    III – EL TRABAJO

    El campo es más grande
    el hombre y la mujer su fortaleza
    desde los amaneceres de oro hasta
    las caídas violetas de la tarde
    los músculo se enredan
    pala y azadón y ritmo de los sueños
    a sol y a sombra de sudores
    laboran mientras bailan
    mientras cantan
    y beben de vez en cuando
    -la tierra surcada está abierta en los arados-
    a lo lejos los gallos limpian la mañana
    a lo lejos los balseros
    y las frescas hilanderas de esperanzas
    (la madre da el pecho a la vida
    con la blanca leche de la mañana)
    el trabajo es sin fin
    yunta del hombre y la naturaleza
    simiente multicolor del alma
    producto y reunión d efieras
    de los dones que se ofrecen
    al sol y a su mamapacha
    como los panes
    como los peces
    algazara del amor que todo lo multiplica.




    IV - ALLEGORIES

    A coup de mystère
    bouillonnant dans la poésie du trait
    iridescent
    magnifique
    radical
    tous les sangs et cristaux du Pérou

    dans la transcendance murale faite espace
    dans son cheminement limpide transpire
    un air d’automne
    où est le lieu de la tendresse à nue ?
    où est l’auberge sans fard ni fleurs d’oranger ?
    cherche ici
    dans cette procession de lumières et de baume
    dans la magie du maïs de feu et dans la vigogne
    aux yeux tendres couleur sylex
    dans la Suray Surita qui accompagne
    la biographie en rouge de celui qui revient
    du couchant
    constellé de ruisseaux et d’arbres en flammes
    jusqu’aux nus
    échos des Pinkullos
    de pierre et d’abîme dans les hauteurs
    Machu Picchu
    hymne aux profondeurs du néant.




    IV - ALEGORIAS

    A golpe de misterio
    fermentándose en la poesía del trazo
    iridiscente
    magnífico
    raigal
    todas las sangres y cristales del Perú

    en la trascendencia mural del acto del espacio
    en su discurrir bruñido que exuda
    una canción de otoño
    ¿dónde la aldea de ternura sin máscaras?
    ¿dónde la pascana sin maquillajes ni azahares?

    buscad aquí
    en esta procesión de luces y sahumerio
    en la magia del maíz de fuego y en su vicuña
    de ojos tiernos de pedernal
    en la Suray Surita acompañando
    la biografía en rojo del que vuelve
    del poniente
    salpicado de acequias y árboles en llamas
    hasta las nubes
    ecos de pinkullos
    ópera de piedra y abismo en las alturas

    Machu Picchu
    ópera de la nada profunda.




    V - LA NÉGRITUDE

    Des bouffées de fumée comme parfum
    c’est ainsi que l’on vit à Malambo
    jusqu’ici
    le joueur de cajon et son rythme
    sous le pont
    la promenade des Eaux jusqu’à la plaine
    de Amancaes.
    La procession s’écarte du mauve
    et ces yeux tels deux perles marines
    qui veillent
    mulâtre lubrique et sensuel.
    Au son de l’artifice, mais avec le bien réel
    rythme envoûté de la couleur
    les pinceaux s’enduisent aussitôt :
    la coupe aux fruits, le marchand de turron, la fleur,
    tous frères
    par les rues empierrées tous descendent
    au réverbère de la ruelle.
    Eux savent vanter l’ombre et la lumière
    peindre, à la lanterne, la suie
    la rouille des choses pesées
    et cette joie de vivre
    qui fait et défait
    le lichen du poème
    retenu dans le cœur.




    V - LA NEGRITUD

    Aromado por el humo a bocanadas
    está el vivir en Malambo
    desde aquí
    el cajonero y su aleteo
    bajo el puente
    el Paseo de Aguas hasta la Pampa
    de Amancaes.

    Sale del color morado la procesión
    y esos ojos de perla marina
    en vela
    mulata lúbrica y sensual.
    Al son de lo ficticio y lo real
    del agitado ritmo del color
    se embadurnan al punto los pinceles
    la frutera el turronero y la flor
    todos hermanados
    por calles empedradas vuelven
    al candil del callejón.
    Ellos saben pregonar luces y sombras
    pintar con los faroles el hollín
    la herrumbre de las cosas pulsadas
    y esa alegría de vivir
    que hace y deshace
    el musgo del poema
    estancado en el corazón.




    VI - RACINES DES COUTUMES

    Le soleil de l’après-midi, à la campagne, a l’habitude
    l’habitude de s’abreuver de chicha dorée
    de danse, de complaintes
    et de cette mélancolie qui émane de ses canaux argentés
    ( l’eau retient la constellation
    boréale des lévriers).
    Arequipa a l’habitude
    du corrido
    de l’allégresse et de la nostalgie
    chaque arbre en est témoin
    tout reflète l’âme, jusqu’aux bifurcations
    du soleil couchant
    jusqu’à ses cieux de braise
    de parfums, de volcans,
    de picanteria et marineras, du début jusqu’à la fin,
    tout est mouchoir blanc.
    L’habitude jaillit quand le vent répand 
    L’odeur violacée des amours tendues
    Des lointains automnes.




    VI – RAICES COSTUMBRISTAS

    Costumbre tiene el sol chacarero por las tardes
    costumbre de remojarse con chicha dorada
    y baile y música de yaraví
    y esa melancolía en sus canales de plata
    (el agua guarda la constelación
    boreal de los lebreles).
    Costumbre tiene Arequipa
    de corrido
    de júbilo y nostalgia
    no hay un árbol que no sea un signo
    todo es claridad del alma hasta las horcas
    en que se pone el sol
    hasta su cielo de púrpura
    de perfume y de volcanes
    de picanterías y marineras hasta las zetas y las jotas
    todos son pañuelos blancos.
    Costumbre tiene cuando el viento trae
    el olor violáceo del tensado amor
    de los otoños lejanos.




    VII - LE REGARD ORBITAL

    Au firmament s’offre
    le tourbillon de la toile
    (l’ombre s’éclaircit avec le ciel)
    ses grandes géométries au-dessus des eaux
    au-dessus de l’horizon et ses azurs 
    l’eau et le cosmos
    en spirales
    et l’ouïe qui parle par les yeux.
    Maintenant le lointain
    le voici
    avec le Poisson d’Or
    plus loin que les orbites sidérales
    avec les rameurs
    avec les étoiles tombant
    comme feuilles
    comme pluie
    sur le bleu indigo du Titikaka
    sommes-nous dessous, ou à côté des étoiles ?

    Seule la plainte navigue avec la lune
    sur cette immense
    cathédrale du silence.




    VII – LA VISION ULTRAORBICA

    Sideral se abre
    la vorágine de la tela
    (la sombra se desnuda con el cielo)
    sus grandes geometrías sobre las aguas
    sobre la línea y sus anzuelos
    el agua y el cosmos
    en espirales
    y el oído que habla por los ojos.
    Ahora el allá
    es el acá
    es decir el Pez de Oro
    más allá de las órbitas estelares
    remando con los balseros
    con las estrellas cuando caen
    como hojas
    como lluvia
    sobre el añíl del Titikaka
    ¿estamos debajo o al lado de ellas?

    Sólo el sollozo navega con la luna
    sobre esta vastísima
    catedral del silencio.





    VIII - PAYSAGE

    Par les larges baies du crépuscule
    dans les rousseurs phosphorescentes du soir qui tombe
    le traînant troupeau ne prend pas
    le chemin des ruisseaux et des murets
    c’est l’âme du paysage qui pressent
    la forme silencieuse de l’artiste
    son silence aérien maintenant sans ombre
    et sans rhétorique

    un paysage qui reflète comme un miroir
    là-bas dans le lointain
    quand la nuit d’étoiles
    et jardins enflammés
    inventent sur la toile la distance
    abstraite comme les songes

    et le clair de lune est maintenant
    automne doré
    et sa statue un piédestal de fraîcheur

    le matin viendra sûrement
    d’un trait léger
    iris de papier où prend forme
    inviolée
    la clarté explosive.




    VIII – PAISAJE

    En los ventanales del crepúsculo
    en las fosforescencias del oro bermejo de la tarde
    no es el camino de riachuelos y tapiales por donde
    discurre cansina la majada
    es el alma del paisaje que presiente
    la forma callada del artista
    el aireado silencio ya sin sombra
    sin retórica

    paisaje que reverbera como espejo
    allá a lo lejos
    cuando la noche de centellas
    y jardines incendiados
    crean en el lienzo la distancia
    abstracta como los sueños

    y la luz de luna es ahora
    dorado otoño
    y la estatua su pedestal de yerba

    ya vendrá la mañana ya vendrá
    su leve trazo
    o lirio de papel donde plasmar
    inviolada
    su claridad de cántaro.





    IX - LES GRANDS THEMES

    Avec sa robe sur le dos
    la nuit s’est égarée de partout.
    c’était l’époque des pluies de feu
    de l’oiseau blessé
    (de même que celle du guetteur qui vagabonde
    son arme en arrêt
    la droiture à travers les écueils).
    C’était l’époque du châtiment
    et de la colère sourde
    statues de sel
    (de même que celle de celui qui écoute et transforme en musique
    Ce qui a de plus profond)
    -poisson de feu dans l’écume de la nuit-
    et qui s’émeut parce que renaît
    sous le trait
    en pleine fatigue
    la coupe en jachère
    (la terre labourable).
    La toile a redressé vers le ciel son étendard,
    son regard et son pinceau
    ils sont là éclatant l’espace
    -la potrine en feu-
    Michel-Ange, Quichotte, Beethoven,
    Le Christ et Moïse.




    IX – LOS GRANDES TEMAS

    Con su túnica a cuestas
    la noche extravió al mundo.
    Era el tiempo de las lluvias de fuego
    del ave herida
    (también del avizor que vaga
    arma en ristre
    la derechura por peñascos).
    Era el tiempo del castigo y la sordera
    de la ira
    estatuas de sal
    (también del que escucha y musicaliza
    el allá del adentro)
    -pez de llama en noche de espumas-
    y se emociona porque reaparece
    bajo el trazo
    a puro cansancio
    la copa en barbecho
    (la tierra labrantía).

    El lienzo ha enderezado al cielo su estandarte
    su mirada y su pincel
    ahí están estallando el espacio
    ascua en el pecho
    Miguel Ángel Quijote Beethoven
    Cristo y Moisés.




    X - LE PORTRAIT

    Ils ont un air, ses yeux,
    un air de lumière, de vent dans l’espace
    un je ne sais quoi que peint à l’infini vivant ce portrait.
    A force de se regarder dans le regard
    à force de cligner des yeux ému par le trait
    ses yeux sont enflammés
    ses yeux sont le pinceau que le sang
    peint sur la toile
    (un tatouage de cette lumière, de cette couleur
    relie et interroge
    le front du temps)
    est-ce la peinture la croix de l’aurore ?
    le peintre ressuscité est-il voyant ?
    est-ce un autre qui renaît de tant
    être regardé ?
    (la palette au fond d’elle-même
    a dissout ses vides)
    à présent l’artiste regarde
    la lumière tamisée à travers un voile
    où une bruine
    accrochée à son propre ciel.




    X – EL RETRATO

    Tienen un aire sus ojos
    un aire de luz de viento en el espacio
    un dejo que pinta al vivo
    de infinito aquel retrato.
    De tanto mirarse en el mirado
    de tanto parpadear en la emoción del trazo
    sus ojos están en llamas
    sus ojos son el pincel que la sangre
    pinta sobre su tela
    (un tatuaje de esa luz de ese color
    empasta e interroga
    la frente del tiempo)
    ¿es el óleo la cruz de la aurora?
    ¿es vidente el pintor resucitado?
    ¿es otro el que renace por tanto
    ser mirado?
    (ensimismada paleta
    ha disuelto sus vacíos)
    ahora el artista está mirando
    al trasluz de una gasa
    o de una llovizna
    adherido a su propio cielo.




    XI - ICONOGRAPHIE ANCESTRALE

    Géométrie de symboles célestes
    irradiations de félins ailés
    boas ataviques

    (depuis le mythe
    s’ouvre l’iconographie
    l’avenant simulacre d’autres mondes)

    mutation déracinée
    du temps
    dialogue de la magie et du mystère
    ici la nuit au toucher reconnaît le soleil
    -creuset de la mémoire-
    et le zodiac en révélation transie

    (depuis le cercle se convoquent et parlent
    -flamme ancestrale-
    les autres espaces)

    bas relief serpentant entre les poutres
    formes en feu
    chicane di visible et de l’invisible
    frise des esprits.




    XI – ICONOGRAFIA ANCESTRAL

    Geometría de símbolos astrales
    de irradiaciones de alados felinos
    de boas atávicas

    (desde el mito
    se abre la iconografía
    el calco avenido de otros mundos)

    desarbolada mudanza
    del tiempo
    diálogo de la magia y el misterio
    aquí la noche al tacto conoce al sol
    -crisol de la memoria-
    y al zodíaco en trance
    revelado

    (desde el círculo se convocan y hablan
    llama ancestral
    los otros espacios)

    bajo relieve serpenteando por las vigas
    ardidas formas
    pleito de lo visible e invisible

    friso de los espíritus.




    XII - DESSSIN GRAPHIQUE

    La main droite et le cœur aux abois
    brûle au vif quand le soleil est au zénith
    et éclaircit tous les contours
    et un seul chemin se déploie
    une rue cherchée
    un angle
    l’esquisse ne quitte pas l’espace
    dans l’ardeur instantanée du papier
    dans le jaillissement raréfié ou dans le reflet
    de l’eau qui, ondulant, s’enfuit
    (comme le spermatozoïde
    qui est ligne en mouvement).
    Cette main droite et ce cœur
    s’ouvrent de part et d’autre,
    tels des aimants,
    depuis le fond des yeux ils regardent
    et savent que la pluie viendra
    pour éteindre la grande fumée.
    Depuis cette synthèse,
    Depuis ce griffonnage dévoilé
    Se révèlent les gestes et manières,
    retable graphique,
    concert de lignes et de formes
    où la vibration du marcheur
    voit
    et aussitôt amarre et dessine
    baguette en main.




    XII – DISEÑO GRAFICO

    La mano diestra y el corazón atento
    arden al carbón cuando el sol asciende
    y desata todos los contornos
    y se extiende un solo camino
    una calle buscada
    una esquina
    el boceto queda en el espacio
    en el ardor instantáneo del papel
    en la emanación enrarecida o reflejo
    del agua que ondulante se desliza
    (como el espermatozoide
    que es línea en movimiento).
    Esa mano diestra y ese corazón
    se abren de par en par
    imantados
    desde el fondo de los ojos miran
    y saben que la lluvia vendrá
    al sustraer destino la humareda.
    Desde esta síntesis
    desde este garabato sin cortinas
    se desvelan los gestos y ademanes
    graficado retablo
    concierto de líneas y de formas
    donde la vibración del que camina 
    ve
    y al punto amarra y diseña
    batuta en mano.





    XIII - XILOGRAPHIES

    Dans le bois,
    terre à peine labourée,
    apparaît l’amour,
    incisif et mordant, le burin
    taille le cristal de la pluie
    (les battements s’enregistrent depuis le fond
    de la fillette aux grandes yeux).
    Surgissent plusieurs rameaux depuis
    ce bois fertile
    de sa forme fleurie où scintille l’obscurité
    sur le fil du rasoir
    de l’eau fraîche
    comme lorsque jaillit l’idée
    de profil ou de face.
    ces reliefs sont des graphies d’arbres anciens,
    de matins imprimés dans les sillons,
    de nuages et de terres en jachères
    dans chaque artère rejaillit la fibre scintillante et humide,
    dans chaque superficie d’amour qui remplit tout l’espace
    (de ces creux de surprise et de fleurs d’oranger
    le moule demeure pour reproduire
    ce jeu entre l’ombre et la lumière
    sa fêlure est le creux de l’être,
    et l’encre, sa vacuité).




    XIII – XILOGRAFIAS

    En la madera
    tierra recién labrada
    se imprime el amor

    incisivo y mordaz el buril
    talla el cristal de la lluvia
    (los latidos se graban desde el fondo
    de la niña de los ojos).
    Surgen varias ramas desde
    esta madera fértil
    de su forma floral donde riela la oscuridad
    al filo de la luz
    del agua fresca
    como cuando brota la idea
    de perfil o de frente.

    Relieves son grafías de árboles antiguos
    de mañanas estampadas en surcos
    de nubes y labrantíos
    en cada arteria rebrota la fibra saltadiza y
    húmeda
    en cada superficie del amor que es todo el
    espacio
    (de las hondonadas de sorpresas y azahares
    el molde se queda para reproducir
    este juego de luces y de sombras

    su hendidura es el hoyo del ser
    la tinta su vaciamiento).





    XIV - L’ART DU CROQUIS ET DE L’ESQUISSE

    De l’œil au regard
    il y a l’ébauche de la vie,
    l’esquisse qui prend feu dans l’espace.

    est-ce un œil avisé
    l’éclat intime du peintre ?
    la feuille attend cette figure élémentaire née du vide,
    grâce à une bonne acuité et à la main droite,
    et le cœur tout palpitant
    entre la rapide réflexion qui s’échappe
    et l’éclair du temps saisi à main levée
    sur le papier
    crissement de soie, voilà le crayon,
    dans l’ambiance silencieuse de la lumière ténue,
    l’ombre fugace qui naît
    le souffle de ce dessin recueille
    le murmure du paysage
    les imperceptibles gestes et manières des gens
    précisément ce que les yeux voient et l’esprit évoque
    le corps, l’expression juste, le sens du mouvement,
    c’est ainsi que se dessine l’esprit de l’éternel
    c’est ainsi que se profile la distance qui va
    de l’œil au regard
    avec la nature immaculée et le sujet aux aguets,
    songeur et gai
    il reste, à l’aurore virginale, les souvenirs
    avec les images intérieures et l’anxieux clair-obscur
    illuminé de couleurs, 
    même les yeux fermés.




    XIV – EL ARTE DEL APUNTE

    De ojo a la mirada
    está el apunte de la vida
    el boceto que se inflama en el espacio

    ¿es ojo adelantado
    el brillo intimo del pintor?

    la hoja espera esa figura elemental naciendo del vacío
    por la buena retina y la mano diestra
    y el corazón palpitando
    entre la rápida inflexión que escapa
    y el fogonazo del tiempo a pulso
    sobre el papel
    rumor de seda el lápiz
    traza silenciosa la tenue luz
    la sombra fugaz que se revela

    el viento de ese dibujo recoge
    el murmullo del paisaje
    los leves gestos y ademanes de la gente
    aquello que los ojos ven y la mente evoca
    el cuerpo la expresión justa el aire del movimiento
    así se diseña el ánimo de lo eterno
    así se construye la distancia que va
    del ojo a la mirada
    con la naturaleza limpia y el sujeto al asecho
    ensimismado y alegre

    quedan ahí los recuerdos en virginal aurora
    con las imágenes interiores y el claroscuro ansiado
    iluminado de color
    aun con los ojos cerrados.




    XV - LES TABLEAUX AUX COULEURS ABSENTES

    La couleur est restée sans voix
    et sans souffle,
    ill ne reste que l’espace tendu et blanc
    et le noir automne brûlant le vide,
    la clarté aveuglante de la toile
    est restée dans le souvenir, comme une couleur
    voilée qui rend ta pupille pareille à un buisson ardent,
    de là, l’obscurité s’effondre et le soleil
    devine son essence jaune,
    son pinceau et sa flamme
    parce que le rêve n’a pas toujours
    couleur ni mouvement
    parce que à rêver seulement, la mémoire renaît
    d’une présence inaccessible
    depuis cette agitation en noir et blanc
    depuis cette couleur invisible dans la braise
    jaillit l’image du tableau au point du jour
    esquissée, peinte, photographiée, reproduite
    de partout
    où est l’original qui blesse ma parole ?
    sur quel mur s’expose ton âme
    de poète de la couleur ?

    Dans l’arc en ciel que tu as laissé
    la mémoire suspend ta peau à vif
    la cosmique insurrection de ton empreinte dans l’espace
    dans ce jardin solitaire où je te vois
    dans ce certificat d’existence lumineuse
    veille ton pinceau qui dans mon écriture
    dévoila ta palette bleue
    ce ciel rouge d’été
    (ne recherchons-nous pas la trace chaude de l’ombre ?)




    XV – LOS CUADROS DE LOS COLORES AUSENTES

    El color se ha fugado de su voz
    y de su viento
    sólo queda el espacio tenso y blanco
    y el negro incendio vaciado del otoño

    la ciega claridad de la tela
    ha quedado en el recuerdo como un velado
    color que vuelve tu pupila de ramaje ardido
    desde allí la oscuridad se derrumba y el sol
    adivina su esencia amarilla
    su pincel y su flama

    porque no siempre el sueño tiene
    color y movimiento
    porque con solo soñar se aviva la memoria
    de una presencia inalcanzable

    desde esta agitación en blanco y negro
    desde este color invisible en el rescoldo
    surge la imagen del cuadro en su alborada
    bocetado pintado fotografiado reproducido
    por todas partes
    ¿dónde está el original que hiere mi palabra?
    ¿en qué pared se exhibe tu alma
    poeta del color?
    En el arco iris que dejaste
    la memoria cuelga tu viva piel
    la cósmica insurrección de tu huella en el espacio

    en este jardín solitario donde te veo
    en este certificado de existencia luminosa
    está insomne el pincel que en mi escritura
    desnudó tu paleta azul
    este cielo rojo de estío
    (¿no buscamos el vaho de un sabor de sombra?)

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    Nota bene: Sophie Corriez, épouse Vallejo-Gómez, est professeure de français de l’académie de Paris; Nelson Vallejo-Gómez est conseiller culturel adjoint et attaché de coopération universitaire près l’Ambassade de France au Pérou. Lima, octobre 2007.





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    MARIA LÚCIA DAL FARRA

    Maria Lúcia Dal Farra (São Paulo, Brasil, 14 de octubre de 1944), es un poeta de Brasil. 

    Es profesora de Literatura Inglésa de la Universidad Federal de Sergipe. Ganó el Premio Jabuti 54ª por su libro Alumbramentos.

    Obras

    1994 - Livro de Auras (Iluminuras)
    2002 - Livro de Possuídos (Iluminuras)
    2012 - Alumbramentos (Iluminuras)

    Contos e crônicas

    2005 - Inquilina do Intervalo (Iluminuras)

    Crítica literária

    1978 - O Narrador Ensimesmado (Ática)
    1994 - A Alquimia da Linguagem (Imprensa Nacional/Casa da Moeda, Lisboa)


    Oscuridades del feminismo

    En el deseo de acoger al mundo dentro de mí y de tomar posesión de él a través de la palabra, he sido antes fecundada y poseída por él. Porque, finalmente, resulta que es sobre mi cuerpo, expuesto a la inscripción, que cada cosa que compone la vida deposita su ruido, su sello, su virus, sus sonoros arañazos, su grafismo imposible.

    En esa intervención poética, que en verdad no pasa de un litigio amoroso entre palabras, ritmos y sonidos, proceso de traslados, de préstamos, de contaminaciones, de embates y fusiones de diferentes, mi cuerpo se ha convertido en un inmenso tema para ajenos, comunitario y abierto, que alberga de buen grado la amplia variedad del mundo, en busca de otorgarle voz y derecho de ciudadanía lingüística. Y es entonces cuando me encuentro en estado de gracia: en estado de casa, de morada dilatada, de maternidad redondeada y visceral; en situación de útero.

    Mi don es ese: acoger lo otro para entregarlo, cabal y desinventado, incompleto y afásico, rebelde y trastornado, de vuelta a sí mismo.

    Creo que, en ese oficio, trabajo para rescatar el alma perdida y atormentada de cada cosa. Que me esmero en aliar las pertenencias de la tierra con el lugar de mi más profunda intimidad, reconduciendo tales elementos al útero primigenio donde me siento, o en que me transformo –mientras me brindo entera a la privacidad del cosmos, en un tránsito de puro amor donde relampaguea el secreto parentesco entre lo dentro y lo fuera, lo bajo y lo alto, lo íntimo y lo público, lo individual y lo colectivo, reuniendo y reenlazando las astillas perdidas, la memoria sonora contenida en el murmullo de las cosas mudas.

    Me interesan, pues, sobre todo los objetos rebajados a la mezquindad. Insisto en rescatar de ellos la propia dignidad que encierran en su intimidad tímida y apretada. Y ellos me retribuyen tocándome con sus cualidades táctiles, olfativas, gustativas, plásticas, sonoras que me entran por todos los sentidos, entrenando conmigo una auténtica privacidad amorosa.

    Alguien podría decir que tal afecto por la naturaleza puede asociarme a un tal Virgilio, gran poeta latino que cuando una vez fue acusado por sus críticos de ser imitador de Ennio, llegó a afirmar que con ello no hacía más que extraer “oro” del “estiércol” ajeno.

    En mi caso, mientras tanto, obtengo estiércol del oro de Virgilio, y me alegro de ese estado de penuria, mucho más concordante con la condición humana de mi siglo. Con eso pretendo precisar mejor los antihéroes en que nos trasformamos, las limitaciones que se nos han impuesto en estos tiempos crepusculares de síndromes de pánico por el futuro. Y digo esto con orgullo, no con pesar, pero sí como quien se satisface –franciscanamente– con poco, con lo que sobró de todo, con los restos, con lo descartable, con lo inútil.

    Como para Plinio el Viejo, naturalista latino a quien también imité, creo que la función que nos cabe a nosotros, escritores de este tiempo, es la de inclinarnos sobre la erupción de esto que ahora constituye nuestro nuevo Vesubio. Pero no para morir en él, arrebatados por el conocimiento que podamos extraerle, como le sucedió al propio Plinio. Aunque para ser obstinado en esa condición paradójica de intermedio que nos fue legada, en ese estado de peligrosidad de estar al borde de, que nos lleva, por un lado, a zambullirnos en ese abrasador, movedizo y colorido abismo y, por otro, a mantenernos a salvo para poder registrar esa misma fascinación por el misterio que él encierra.

    Y, así, ingreso definitivamente en un estado de oxímoron, en un estado imposible de negación y afirmación simultáneas, lugar que, aun siendo el de la mujer, en mi opinión también es el único donde todavía puede equilibrarse el poeta de hoy.



    Dionea

    Con las manos en concha te acojo,
    huésped ansiado,
    para que te deslices por mis palmas
    (mi texto)
    próximo a los pelos que seductores te rozan
    en el antegozo de mi irremediable pozo.
    Capturadora de alados,
    en el trayecto en que poco a poco te absorbo
    (mientras cierro mi ostra y en mi brea te envuelvo)
    te auxilio con agua y luz intensas:
    compañera de Zeus, madre de Afrodita,
    y por lo luminosa y lúcida soy llamada de
    afrodisíaca.

    De los goces del amor, maestro anciano,
    conozco de memoria toda la ciencia: la he pasado
    por herencia a Venus. Flechas de mi nieto son los
    espinos –las cerdas con que entonces te regalo
    mientras te deslizas placentero por los líquidos
    que fabrico para nuestra mutua orgía
    –para que en mí puedas leer
    la fiesta, los sortilegios.
    Ah, dulces trayectos, senda de azúcar,
    remolinos, limos, lenguas, disparadores,
    libadores, garras, nervaduras, cera
    –¡manteca!
    Te conduzco viscoso a la vorágine,
    al fondo del despeñadero
    a lo incomensurable
    –a la muerte,
    la más sublime,
    porque gozosa en ayes de orgasmo y de deleite.



    Paisagem de Outono

     (leitura do quadro de Van Gogh)

    O que a terra deixa escapar
    se chama paisagem.
    Em inglês se diz melhor
    ao pé da letra
    (equívoco de cognatos).
    Mas para conhecê-la inteira
    ângulos, pássaros
    seus dons ocultos
    é preciso pintá-la se
    (para tanto)
    confluírem o movimento dos dedos
    a vontade das cerdas
    as tintas que
    (como as palavras)
    fingem se entregar ao que são
    só para atraiçoarem.
    Se tal pacto houver
    a natureza se deixará capturar –
    escapulindo.



    Autumn Landscape

     (after Van Gogh)

    What the earth lets escape
    is called “landscape.”
    In English it’s best expressed
    word for word
    (a slip of the cognates).
    But to know it whole
    its angles, birds
    its hidden gifts
    it’s necessary to paint it 
    102 Fórnix
    if (to that end)
    the fingers’ movement converges
    with the will of the bristles
    with the paints that
    (like words)
    pretend to surrender to what they are
    only to mislead.
    If such a pact there is
    nature will let herself be caught
    just
    – as she slips away.

    (Traducción: Julia Powers)



    O gato

    Uma palavra para o gato: ágil.
    Também unha, preguiça, pupila.
    O resto
    é o que ele
    (entre uma e outra delas)
    preenche de charme delgado –
    enigmático.

    Adoraria poder nele apalpar o pêlo
    e saber de que abstração é feito.
    Mas (felino) ele se enrosca incisivo
    no vão do meu pensamento
    e dependura-se
    (em telepática acrobacia)
    nas suas prerrogativas.
    Só me permite escrevê-lo
    a contrapelo.


                
    Boi no pasto

    Boi no pasto não tem patas.
    Bóia as banhas ondulantes
    sobre as bordas do capim
    que (marítimo de ervas)
    em superfície o conserva.
    Está no seu elemento
    e todo esterco trescala
    ao verde que ele abate –
    ilhas já dessa paisagem.
    É o campo que se alevanta
    no negro musgo do estrume
    por seu turno resgatando
    a larva à própria lavra.

    Boi no pasto não tem peias
    nem a terra lhe é fronteira.



    Callas na escala ascendente

    Inteira,
    tua voz é um cone,
    torre de catedral,
    coisa tátil, que se avista,
    mutável como caleidoscópio. É fósforo,
    poço de petróleo: força que se arremessa
    das profundas da treva e que
    (de chofre)
    perfura com sua agulha as nuvens
    para ganhar penugem de pássaro
    e adejar (mui devagar)
    sobre o espírito.

    Foguete é tua voz em busca do buraco negro
    (olho terceiro)
    turbina que se aquece entre coração e cérebro
    e desenha ogivas de ignoradas paragens –
    onde leio flor, lâmina
    arcaica letra grega
    que não entendo
    mas que se inscreve no mármore dos altares.




    João e Joan

    Quando fala João Cabral
    da mão esquerda de Miró
    é com destra que penteia
    a crina das próprias sílabas
    empinando seu poema
    para o sertão dos garranchos:
    as letras e algarismos
    atraem-se por faísca –
    pedra, lâmina e cal.
    Amarelo fica o azul
    da tanta luz que lhe infunde:
    tal explica o canavial
    assim perto ao cemitério.
    A mulher e o seu pássaro
    (de gaiola ela vestida)
    é sim contra sim e não
    pois que o diapasão é o mesmo.
    A bailadora flamenca
    (um alfinete e uma pena)
    sapateia em Barcelona
    (com saias de Andaluzia)
    um xaxado nordestino;
    o cacto é borboleta

    diante do tom adotado,
    rapaz com capa vermelha
    (Manolete) é sertanejo.
    Cada um visa a seu touro
    no martelo galopado,
    na madeira martelada:
    nem um nem outro é canhoto.
                                       
    De “Viveiro”, do Livro de auras. São Paulo: Iluminuras, 1994, respectivamente pp. 18, 22, 27 e 38.


                
    Fruto proibido

    Com suas nádegas lascivas de mulher
    a maçã deita de costas
    na cesta sobre a mesa.
    Já de batom está pintada,
    armadilha edênica no seu poço
    – no ponto da voragem,
    caverna de pevides.

    Drácula, penetro
    no seu espírito interdito,
    no jardim das delícias.
    Cometo (insensato)
    a grande virtude capital.
                                       
    De “Coisas de mulher”, do Livro de auras. Opus cit, respectivamente pp. 53, 60, 64.



    Ponte de Langlois com senhora 
    de guarda-chuvas

    Linhas frágeis sustentam a travessia sobre as águas.
    Milagre de vôo
    levitação suspensa por tênues fios
    e por uma mulher incrédula:
    a sombrinha aberta não a protege apenas do sol
    mas da eventual hipótese de a mágica não funcionar.
    Em última instância
    é como pássaro que espera se defender.



                Pinheiro e figura diante 
    do Asilo Saint-Paul

    Debaixo do pinheiro
    um homem aguarda. Sua inquietude
    (domada no aperto dos punhos
    dentro dos bolsos da calça)
    se transfere para o turbilhão que avassala
    folhas e galhos da árvore. Mesmo assim
    a imagem plácida do asilo
    lembra o convento –

    quem sabe uma escola
    onde se aprende a lutar com a dor.



                Noite estrelada (Cipreste e vilarejo)

    Tantos sóis na noite escura
    e tão baixos
    que afrontam (com seus bojos)
    as pontas da torre que se alça
    dos pés da igreja
    para alcançá-los.
    Tão irrequietos se mostram
    que mal se equilibram na abóboda celeste,
    torturados por movimentos espiralados
    de quem quer vasculhar
    as profundas do horizonte.
    Há mesmo um tornado de luz se formando
    que traga tudo que brilha
    em seu turbilhão de infinito.

    Apenas um cipreste resiste
    (incólume)
    com sua secreta sabedoria
    de chama da morte.
                                       
    De “Van Gogh”, do Livro de possuídos. São Paulo: Iluminuras, 2002, respectivamente pp. 16, 17 e 40.


                Maçã

    A maçã na mesa: pomo da discórdia.
    Abuso da minha inteligência
    porque quero conhecê-la com dentes,
    escavá-la até a longínqua estrela.
    Saliva a saliva
    procurar-lhe nomes,
    no afunilado umbigo aprofundar a língua.

    A presença hierática pede respeito
    mas profano-a:
    tenho de escolher entre ser
    boa ou má,
    quebrar a dormência – que não
    para bela adormecida fui nascida.

    Ouso, caio,
    começo de novo o mundo,
    exilo da fruta o sabor do amor celeste –
    sou (por fim) mortal.

    Debaixo da macieira
    (ah dourada mediocridade!)
    a sombra saboreio da vida ufana.
    Não aguardo, com Arthur,
    que os cavaleiros me livrem
    do jugo estranho, e nem vou
    (a pé, com Merlim)
    aprender mágica no pomar.

    Quero conhecer o mal e suas ramas.



                Manga

    Ela está sobre a mesa –
    nua
    e fechada em si
    como uma urna.
    O elegante perfil convoca outras formas
    para torná-la única:
    pêra, pêssego, abricô – o coração, afinal,
    de onde irrigam a candura
    e o aceno para afagá-la com duas mãos.

    De modo que a boca quase treme
    (hesitante entre beijá-la e mordê-la)
    quando dela se achega
    sem saber se se entrega ao domínio do cheiro
    ou à volúpia de lambê-la –
    mesmo antes de (com unhas)
    fender-lhe a pele vermelho-verde.

    Ah, sulcar a carne macia com o arado dos dentes
    deixando que neles se enrosquem os cabelos
    que a fruta
     (aflita)
    não pode conter diante do torvelinho dos sentidos –
    do cataclismo que o desejo encena
    no afã de conhecer-lhe o rosto!

    Sôfrego, salivo abocanhando a polpa
    (esse manancial de sucos que me lambuza,
    espirra, goteja e baba)
    que chupo exaurindo a fonte dos deleites
    dessa mulher que
    por fim consentiu
    (pudica e fogosa)
    de a mim se entregar.



                Cebola

    Gosta dos dias longos
    esta milenar senhora!
    Memorialista,
    enrodilha-se na lembrança das próprias folhas
    em permanente esforço de perpetuá-las.
    Preferida dos faraós,
    deve (por cero) ter inspirado a técnica
    em que se eternizaram.

    Objeto arqueológico de todas as idades,
    esta esfinge
    foi dita em sânscrito, persa,
    latim, grego. Guarda por exemplo
    (em gravidez poliglota)
    a nostalgia do antigo lar egípcio,
    a travessia do deserto, a ausência da mesa,
    a carência de alento –
    o fundo pranto hebreu que ainda hoje
    (inadvertido e fortuito)
    compartilha
    com quem lhe devassa a alma.

    Percorre com faca teu ventre sagrado
    é topar com inscrições inauditas,
    passagens secretas,
    falsas portas,
    inesperadas relíquias.

    Que apenas a maldição que eu mereça
    recaia sobre mim!
                                       
    De “Vergilianas”, do Livro de possuídos. Opus cit, respectivamente pp. 63-64, 73-74 e 79-80.



                Retrato de mulher de frente

    De tanto esperar pelo meu olhar,
    enrubesceu. Aguardou-o
    anos a fio
    mas emana dela ainda
    a mesma timidez
    igual esperança. Há
    (quem sabe)
    uma indagação impossível
    na boca rubra e natural.

    A aura do objeto
    mistura-se a seu cabelo
    como se a existência
    tivesse transcendido o momento
    em que por certo nos encontraríamos.

    Malgrado estar eu aqui –
    tudo nela ainda espera por mim.

                                       De “Klimt”, do Livro de possuídos. Opus cit, respectivamente pp. 130 e 133.







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  • 02/08/17--05:17: CAMILLE AUBAUDE [19.927]

  • CAMILLE AUBAUDE

    Camille AUBAUDE. Nacida el 13 de octubre de 1959 en París, es una poeta, ensayista, crítico literario y traductora francesa.

    Principales Obras

    Lacunaire (poèmes), tapuscrit, Paris, 1985.
    Isis 1 à 7 (poèmes, 7 volumes), éd. Gabrielle D., Vendôme, 1991.
    Anamorphoses d'Isis, Paris, Université Paris VII (Doctorat de Lettres modernes). Tapuscrit, 1991.
    Lire les femmes de lettres (essai), Paris,  éd. Dunod, 1993, 276 p., broché, (ISBN 2100001280).
    Gérard de Nerval et le mythe d'Isis (essai), Paris, éd. Kimé, « Détours Littéraires », 1998.
    Le Voyage en Égypte de Gérard de Nerval (essai), Paris, éd. Kimé, « Détours Littéraires », 1998, (ISBN 2841741036).
    Anankê ou la Fatalité (poèmes), Paris, éd.La Bartavelle, « Poésie », 2000.
    La Maison des Pages (récit), Préface de Claude Vigée, éd. La Bartavelle, ré-édition Aumage, 2002.
    Ivresses d'Égypte (poèmes et proses), Aumage éd., coll. « La maison des pages », 2003, 76 p., (ISBN 2915070067).
    L'Égypte de Gérard de Nerval (recueil d'articles), Paris, éd. Publibook, Lettres et Langues, 84 p., (ISBN 9782748303445).
    Gallia ou l'amour véritable (récit), Aumage éd., 2005, 146 p., (ISBN 2-915070-13-X).
    Poèmes d'Amboise, éd. La Maison des Pages, 2007.
    L'Égypte céleste, éd. La Maison des Pages, 2008.
    Chant d'ivresse en Égypte, (livre d'artiste), poème avec les lithographies de Danielle Loisel, Signum éditeur. de livres d’artiste, 2009.
    La Sphynge (poèmes), Paris, éd. L'Ours blanc, 2009.
    Poèmes satiriques, Paris, éd. La Maison des Pages, 2010.
    Poèmes choisis, mini-livre, Paris, éd. La Maison des Pages, 2011.
    L'Ambroisie, Paris, éd. La Maison des Pages, 2012.
    Impression Inimaginable, Paris, éd. La Maison des Pages, 2014.

    Traducciones y Antologías

    La Lettre d’amour Colophon, atelier de Grignan, 1997 (collectif).
    Lettre d’insulte. Dans Lettre aux Imprimeurs & Quelques Lettres d’Insultes. Colophon, atelier de Grignan, 1998 (collectif).
    Lettre de menace et d'injure. Dans Que vive le peuple serbe ! L’Âge d’Homme, Lausanne, Suisse, 1999, p. 14-16.
    Nouvelle dans Lignes de métro, L'Hexagone, Montréal, 2002 (collectif).
    Poésies d’amour, de Christine de Pizan, Paris, Aumage, 2003. Choix de textes, traduction et préface.
    L’Absolue Retraite de Léonard de Vinci (nouvelle), avec une traduction en anglais de Tony James, Paris, Aumage, 2004.
    Sphinx (poème). Dans l’anthologie Poesia de raices magicas. Mujeres poetas en el pais de las nubes, Mexico, Anuario 2004, p. 24-25.
    Poèmes dans l’Agendatologia 2008, Mexique, éd. 2007.
    Evasiones, de Chiqui Vicioso, House of Nehesi, Saint-Martin, Caraïbes,  éd. trilingue, 2007 (traduction en français).
    Poèmes dans Palabras sin fronteras. Anthologie poétique établie par Rosario Valdivia Paz-Soldan. Université Ricardo Palma, Lima, Pérou, 2009.
    La Lune aux Rayons brisés, Haïkus de Satoko Tamura, Publibook, « La maison des pages », 2009 (traduction en français).



    El llamado

    En el desierto de las ciudades, tu voz
    desierto de gestos y de palabras, vacío
    de rostros dispuestos en la vida
    como columnas ornadas de gladiolos.

    Las manos se cierran sobre unas perlas
    sin cofre, al oriente de las noches,
    en el desierto de las ciudades, tu voz.

    Desiertos donde predican tus manos tendidas.
    Tu cabellera recibe nuestras quejas,
    lloran en vano tus sueños prometidos
    y tus tímpanos se aturden por las cascadas.

    En el desierto de las ciudades, tu voz
    desierto de gestos y de palabras, vacío
    de rostros dispuestos en la vida
    como columnas ornadas de gladiolos.



    Euforia

    Deseo desgarrado por la memoria
    tregua de melancolía, el deseo
    vierte un manantial de alegría.
    Tu sonrisa despierta mi sonrisa, la verdadera.
    En un instante previo, nuestros rostros estaban vacíos
    instante previo al cambio.
    Ellos no podían amar, esperaban al amor
    no podían hablar, no podían moverse.
    Nadie sabe qué origina la inspiración de los sueños
    tantos seres sonríen al amor mientras aman
    por doquier
    tantos seres desaparecen por temor a sufrir
    ¡No, esto no te sucederá a ti!
    Tú serás el destello de una barca sobre el mar
    la nieve bebida por el torrente,
    el vientre caliente
    tu semblante era sombrío
    antes de que nuestros ojos se deleiten
    nuestras miradas intensificaron la inmensa claridad.
    He dormido y bebido tanto en la profundidad de los suaves sueños.
    Ayer, en las noches atormentadas por la muerte
    el insomnio asolaba mis entrañas
    no verse más y rehacer este instante
    sin espera, sin certeza
    en el fervor de amar, de transmitir con fe
    para poner fin a todas las desdichas
    el abrazo será el bienestar del cuerpo
    una ayuda contra las lágrimas y las heridas
    el bello dulzor del absoluto
    ningún miedo, ningún temor, ninguna humillación
    ¡se acabó! la alienación de las leyes, la nada, los prejuicios.
    Sólo el abismo de los sentidos para corazones como los nuestros
    y luego, secarse las lágrimas sin haber existido
    secar la tierra, recomponerla en tus ojos
    crecer, multiplicar, vivir en el espacio
    infinita fuente de presencia
    verte danzar sobre una cima plateada
    la armonía dibuja, fruto del cielo
    pulsos sin tiempo, sin forma, eternos
    tu mirada meció la mía
    el mundo viene a hablar a mi ventana
    apacible amor de un niño
    el deseo palpita intenso en mi seno.




    Orfeo

    Victoria nulla est
    Quam quæ confessos animo quoque subjugat hostes.
    Claudiano, citado por Montaigne, Ensayos, I, XXXI.


    La poesía es un mar
    con arrecifes de coral: susurra
    en el nácar de una concha de mar,
    fruto de las cadencias del Nombre, se pierde
    en los inventarios del decorado
    de estelas de luz agitada
    arrastra mis sombras interiores.
    Me atrae, me cautiva:
    fuego ardiente, río de oro y de noche.

    La risa de Orfeo no puede morir,
    se desliza en el abismo: el resplandor
    de su garganta en las ramas de coral
    es puro resplandor de amor. Y yo remo
    navego en sus olas de espesa
    tinta infernal y disfruto en el espacio.
    En las mareas del Coro; el arcoíris
    renace, aumenta el aire donde se extiende.
    Fuego ardiente, río de oro y de noche.

    (Yo) vuelvo a ser la niña desvanecida
    oscuros oleajes, arrecifes de coral: la mirada
    hipnotizada por el despertar navega
    hacia el horizonte, lejos de los locos,
    de los sabios. Viva como las mujeres
    de Tracia, despedazo la carne
    de la virtud al asalto del Tiempo,
    cisne en exilio en el fuego de las palabras,
    fuego ardiente, río de oro y de noche.

    Un gran cuerpo sumergido en los corales
    jamás desaparecerá: pero cambia
    de astro, de destello, de rostro
    de mirada, más allá del abismo del tiempo.

    (Traducción: Rosario Valdivia)




    La Maison des Pages


    La Morada de las Páginas
      
    Enseñé el Misterio de las hadas
    reavivada por un río de ámbar:
    ¿quién puede saber si  mi habitación dejo
    a Medianoche en la Morada de las Páginas?

    Cerca de mi hermana adormecida, me despierto
    y busco el Sueño a gritos y a gritos.
    Viene cuando quiere y silencioso vela
    en la noche de la Morada de las Páginas.

    Tierno secreto de mi hogar
    compartido  donde la respiración
    de un Alma se desliza por los peldaños
    de piedra  en la Morada de las Páginas.

    Fantasía de hojas y de libros
    en pedazos de materia en fusión.
    Abajo, en la cocina, el café
    perfuma toda la Morada de las Páginas.

    Coloco la extraña casa sobre una isla
    la isla de mis cuadernos de playa
    donde fantasmales perros corren. Escribo sobre el transitar
    de las tormentas en la Morada de las Páginas.
    De día y de noche, las olas levantan
    a una mujer sola y triste, anclada
    en las sombras, a la espera de encuentros
    cerca de los altares de la Morada de las Páginas.

    Cráneos fantasmales de miradas iluminadas
    por velas ; allá las mesas están servidas
    cerca  a un ilimitado esqueleto de pie
    frente a la acacia de la Morada de las Páginas.

    Cráneos blanquecinos brotan de un cofre
    revolotean hacia el espejo que refleja
    el desorden de las cosas ajenas
    al sosiego de la Morada de las Páginas.

    ¡Ah! esta casa es tan mía.
    El decorado fúnebre, los candelabros
    del jardín y el altar de los sacrificios
    me convocan a la Morada de las Páginas.

    Cedros, tilos y castaños se elevan
    contra el muro erigido por el Poeta
    para la desdicha de tres generaciones
    nacidas en prisión en la Morada de las Páginas.
      
    Hojas cortadas, malvas y blancas, esqueletos
    de cartón tocando guitarra
    flores de azafrán y retratos de seres ausentes:
    imágenes de la Morada de las Páginas.

    Los recién casados muy amorosos
    levantan sus desnudos cráneos uno al otro.
    Puedo creer en la felicidad perfecta.
    Encantador augurio en la Morada de las Páginas.

    Ritos, vibraciones, tierras devastadas
    ¿Pueden conjurar los suplicios?
    Cuando perdidos y curvados llevemos
    a los Poetas a la Morada de las Páginas.

    Ofrendas dadas por los vivos
    según el gusto de los muertos; joyas cómplices
    risas magníficas de plenitud
    de los difuntos de la Morada de las Páginas.

    Fantasmagórica mezcla de muerte y vida
    tierra  druídica de templos adormecidos
    miradas aceradas de osamentas en cartón
    guardias sagrados en la Morada de las Páginas.
      
    Ven , caliéntate ¡anima la pasión!
    todas las puertas se abren sin razón
    cuando miles de sombras violetas
    barren los suelos de la Morada de las Páginas.

    Sola frente a textos, diplomas
    y fotos amarillentas suspendidas en las paredes
    para soplar a lo lejos los pensamientos fáciles
    aspiro el aire de la Morada de las Páginas.

    Los muros exudan, encierran pereza
    me impiden dejar la Fortaleza.
    Acuden las visiones marcesibles
    que se fusionan en la Morada de las Páginas.

    Visión salpicada de mañanas de verano
    cuando el amor nace con un rostro encantado,
    se levanta en la mirada ensombrecida
    del visitante de la Morada de las Páginas.

    Almas  tendidas, curvadas, cuerpos de antaño
    abrasados, sus sonrisas irradian,
    sus espíritus pueblan las bóvedas
    puntos cardinales de la Morada de las Páginas.

    ¡Ah mi alma sombría! La orbe de tu canto
    agranda los espacios del hogar,
    ven a esculpir la piedra de ausencia
    en la Medianoche de la Morada de las Páginas.

    Traduccioñ de Rosario Valdivia
    © dans Poèmes d'Amboise, La Maison des Pages éd., 2007 et 2009


    La Maison des Pages

    Puis j'ai enseigné le Mystère des fées
    Régénérée par un fleuve d'ambre :
    Qui peut m'entendre quitter ma chambre
    À Minuit dans la Maison des Pages ?

    Près de ma sœur endormie, je m'éveille.
    Et j'appelle le Sommeil à grand cri.
    Il vient à sa guise ; muet, il veille
    Sur la nuit de la Maison des Pages.

    Tendre secret d'une habitation
    Partagée où la respiration
    D'une Âme coule sur les marches
    De pierre de la Maison des Pages.

    Fantasia de papiers et de livres
    En des pièces de matière en fusion.
    En bas, dans la cuisine, le café
    Parfume l'entière Maison des Pages.

    J'inscris l'étrange maison sur une île,
    L'île de mes cahiers aux plages
    Où courent les chiens noirs. J'écris le flux
    Des orages de la Maison des Pages.

    De jour et de nuit, les vagues soulèvent
    Une femme seule et humble attachée
    À des ombres, espoir de rencontres
    Près des autels de la Maison des Pages.

    Têtes de morts aux yeux éclairés
    De bougies ; là, des tables sont dressées
    Près d'un vaste squelette posé contre
    L'acacia de la Maison des Pages.

    Des crânes jaillissent d'un coffre,
    Volètent vers le miroir qui réfléchit
    Le désordre de choses étrangères
    Au calme de la Maison des Pages.

    Ah ! comme cette maison est mienne.
    Les décorations funèbres, les chandelles
    Du jardin et l'autel des sacrifices
    Me ramènent à la Maison des Pages.

    Cèdres, tilleuls et marronniers s'élèvent
    Contre le mur érigé par le Poète
    Pour le malheur de trois générations
    Nées en prison dans la Maison des Pages.

    Papiers découpés mauves et blancs, squelettes
    En carton-pâte jouant de la guitare
    Fleurs safran et portraits d'êtres absents
    Sont les images de la Maison des Pages.

    Deux jeunes mariés très amoureux
    Lèvent l'un vers l'autre leurs crânes dénudés.
    Je peux croire au bonheur parfait.
    Charmant augure en la Maison des Pages.

    Rites, vibrations, terres dévastées,
    Puissiez-vous conjurer les supplices
    Quand hagards et voûtés, nous porterons
    Les Poètes dans la Maison des Pages.

    Offrandes déposées par les vivants
    Au goût des revenants, bijoux complices,
    Rires trémoussant de la plénitude
    Des trépassés de la Maison des Pages.

    Fantasmagorie mêlant mort et vie ;
    Terre druidique aux temples endormis ;
    Regards acérés des carcasses en carton,
    Veilleurs sacrés par la Maison des Pages.

    Viens, réchauffe-toi, anime la passion !
    Toutes les portes s'ouvrent sans raison,
    Quand des milliers d'ombres violettes
    Balaient les sols de la Maison des Pages.

    Seule face aux diplômes, aux articles
    Et photos jaunis suspendus aux murs,
    Pour souffler au loin les pensées faciles,
    J'expire l'air de la Maison des Pages.

    Les murs suintent, enserrant la paresse,
    M'empêchent de quitter la Forteresse.
    Ils assiègent les visions marcescibles
    Qui fusionnent dans la Maison des Pages.

    Vision émaillée de matins d'été
    Où l'Amour naît d'un visage enchanté,
    Se relève dans le regard embrumé
    Du visiteur de la Maison des Pages.

    Ames tendues, courbées, corps autrefois
    Embrasés, vos sourires irradient,
    Vos esprits ensemencent les arcures,
    Points cardinaux de la Maison des Pages.

    Ô mon âme obscure ! l'orbe de ton chant
    Élargit les voûtes de la chambre,
    Vient sculpter la pierre d'absence
    Dès Minuit dans la Maison des Pages.



    Midnight in la Maison des Pages

    Reborn in a river of amber
    Then I spoke of the Mystery of fairies.
    Who might hear me as I leave my bedroom
    At Midnight in the Maison des Pages?

    Here, near my sleeping sister, I awake
    To call out, to shout out for Sleep.
    Sleep arrives as it wishes; mute, watching
    Over the night of the Maison des Pages.
      
    The sweet secret of my dwelling
    Shared where the breath of
    My Other drips from the vaults
    Onto the stones of the Maison des Pages.
      
    A realm of papers and books
    In rooms of melting matter
    Below, in the kitchen, an aroma
    Of coffee fills the Maison des Pages.

    So, I trace this strange house on an island,
    The island of my diaries to beaches
    Where squirrels dart. I pen the flow
    Of storms of the Maison des Pages.

    Day and night, the waves lift
    A woman, sad and alone, tethered
    To shadows, despairing of encounters,
    Near the altars of the Maison des Pages.

    Here, death masks, eyes shining
    In the candlelight ; there, tables set
    Near an immense skeleton, held by
    An acacia of the Maison des Pages.

    Gleaming skulls emerge from a trunk,
    Fly to mirrors reflecting
    The disorder of  things so foreign
    To the silence of the Maison des Pages.
    Oh, how this house might be mine!
    The funereal décor, the candelabras
    In the gardens, and the sacrificial altar
    Evoque the soul of the Maison des Pages.

    Cedars, lime trees, and chestnut trees rise up
    Against these walls erected by the Poet
    To torment three generations
    Born into the prison of the Maison des Pages.

    Paper dolls of pink and white, skeletons
    Of paper-mâché strum the guitar
    Saffron flowers and portraits of the departed
    Paint pictures of the Maison des Pages.

    Newly weds ever so in love
    Lift their barren skulls toward each other
    Im able to believe in perfect bliss.
    A seductive oracle in the Maison des Pages.

    Rituals, resonance, scorched earth,
    Might you summon all manner of torture
    So that, haggard and bent, we will bear
    The Poets to the Maison des Pages.
      
    Offerings delivered by the living
    For the pleasures of ghosts, bribes of jewels,
    The full and furtive laughter
    Of those departed from the Maison des Pages.
      
    Phantasmagorical mixture of life and death ;
    Druidic land of slumbering temples;
    Piercing stares of paper carcasses,
    Sentinels sanctified by the Maison des Pages.

    Come, warm yourself, light your passion!
    Doors open without reason,
    When a thousand purple shadows,
    Sweep the floors of the Maison des Pages.

    Alone, contemplating diplomas, writings,
    And jaundiced photos hanging from the walls,
    To sail facile thoughts to faraway places,
    I breathe out the air of the Maison des Pages.

    The walls are sweating, sealing this lethargy,
    Blocking escape from the Fortress,
    They lay siege to these perishable visions
    That coalesce in the Maison des Pages.

    A vision sheathed in summer mornings
    Where Love emanating from an enchanted face,
    Is revealed in the misty-eyed gaze
    Of the visitor to the Maison des Pages.

    Souls stretched, arched, bodies once
    Afire, your smiles radiate,
    Your spirits inseminate the boughs,
    The cardinal points of the Maison des Pages.

    O secret soul, the orb of your song
    Swells the vaults of this room
    Come, shape the barren stone
    As midnight tolls in the Maison des Pages.

    Translated by Patrick Bodden



    Amboise

    L'eau reflète la ville
    Au château immobile,
    Belle Amboise aux toits d'ardoise :
    L'eau reflète ma ville.

    En été, tu pavoises
    D'ambroisie et de framboises.
    Baiser immobile, l'eau
    Du fleuve étreint le château.

    Belle Amboise aux toits d'ardoise,
    En été, il pavoise
    L'être futur qui entend
    Ruisseler les voix d'antan.

    L'eau reflète la ville
    Au château immobile
    Et baiser, ou sanglot, l'eau
    Du fleuve étreint le château.




    La Voix

    La Voix : Vous êtes un petit groupe
    Dont la joie embellit ma vie.

    Votre confiance m'ennoblit,
    Ma force intérieure grandit en votre foi.
    La guérison vient du sang des cœurs
    Battant contre l'oubli des chemins dans les vignes,
    Des dents de lion que j'aimais souffler,
    Des escargots facétieux aux fines antennes.
    Donnez-moi le courage de raviver les lacs
    Au fond de vallées où les nuées éteignent
    De vieilles lunes aux baisers d'argent !
      
    Près du château d'Amboise,
    Les châtaigniers s'érigent en Temple,
    Les hérissons s'abreuvent aux sources
    Bruissant sur la terre du matin. La Terre !
    J'aime voir les champs où s'enroulent les ballots de foin,
    Les coquelicots sacrés, le col blanc des liserons.
    J'adore écouter le chant des étoiles
    Quand le jour revient après une nuit d'orage,
    Et les appels de nos cités mourantes, Paris,
    Belfast, Marseille, Édimbourg, Lisbonne.

    Le portrait de Jeanne dans la Maison des Pages,
    Où les croix de l'Aube nouvelle, teintées de gris,
    Jalonnent des mondes changeant de peau.
    Jeanne rythme le silence, l'au-delà des mots,
    Porteuse du grand départ et de sa clairvoyance.
    Humble et véritable Absente au sourire impérieux
    Puis veuve au regard de vigne. Ô l'errance
    D'une Veuve chassée du banquet des dieux !
    La lumière frange d'or sa brune crinière
    Fanal signalant le vide où s'égare l'oiseau.

    Ressac décume des Voix passées
    Dont le souffle vogue dans tes yeux
    Toi ! qui noies dans l'éveil les délices
    De soleil et de nuit des vœux infinis.






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    May Rivas de la Vega 

    (Arequipa, Perú, 1962).
    Gestora cultural, poeta y editora. Tiene publicado dos poemarios Con ojos propios en 1996, bajo el Sello Magdala Editora y Si Dios fuera mujer en 2006, bajo el sello AzulVioleta Editores. Su poesía figura en diarios de circulación nacional y revistas de la especialidad de nuestro país y del exterior, así como en diversas antologías. Ha participado en diversos encuentros literarios nacionales e internacionales. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Literatura en esa misma casa de estudios. Hasta 2007 fue encargada del Fondo Editorial del Instituto Nacional de Cultura; posteriormente estuvo desarrollando diversos proyectos ligados a la literatura en el Centro Cultural de España, haciéndose cargo del área de literatura, publicaciones y género. En la actualidad tiene a su cargo la coordinación del área de literatura infantil y juvenil de Ediciones SM.



    Menstruum

    Cada veintidós días
    el alambique biológico
    marca de carmín el calendario.
    Envuelta en parras ungiré mi cuerpo
    que se desangra lentamente y sin control,
    veintidós hacen cuatro cuando rozan sus contornos
    y copulan uno encima de otro.
    Cuatro, número misterioso, perfección del alquimista
    en los puntos cardinales, las estaciones,
    la trilogía de los cuatro elementos en el Cosmos
    y cuatro los ángeles de Éufrates;
    cuatro, perfección en la fórmula hallada por Pitágoras
    y en el antiguo oráculo de Thot, cuatro veces cuatro.
    Dejaré fluir mi centro suavemente
    hasta cumplir con el ritual obligado;
    el cuarto día llega,
    cubierto por castaño mantón
    en lomos de una jaca,
    me alcanzará la vasija de bronce
    para mi ofrenda a la luna
    marcando con un aspa reluciente
    cada veintidós del calendario.
    Alegremente despediré la fiebre
    con mi pañuelo de blanco encaje.
    Así beberé agua sagrada del ave fénix
    Para componer mis partes y volar.




    Con ojos propios

    Repaso el mundo con ojos propios
    recién descorro la cortina
    y extiendo los brazos
    acariciando suavemente con la punta de mi lengua
    el aire que me cubre y se enrosca entre mis piernas
    me devuelve íntegra, margarita sin deshojar
    a pesar de gaviotas pasajeras
    a vuelo raso y continuo
    despeinando sutilmente la negra cascada de mis cabellos
    con el triple seis de mil pretextos
    y la luz rota de mis estrellas bajo el peso del trueno
    juegan con los días de tu regreso
    con el invierno que llegó desde ayer
    y no quiso esperar
    que la cama la caliente
    el ondear de tu cuerpo sobre el mío
    el estallar en planetas y galaxias llenas de vida
    el fragor de nuestra batalla
    a pesar de los pasos que nos separan tu aliento lejano
    persiste
    metido hasta en la uñas
    y me envuelve en las letras crecidas de tu nombre.




    A imagen y semejanza

    Soy una mosca atrapada en humo
    las velas siguen encendidas convocando tu cuerpo
    busco en el abismo de la espalda
    lugar para mis ventosas y no resbalar en la memoria;
    siempre presente la omnipotencia de tu nombre
    último grito de inconciencia
    Dios, todo poderoso
    recurro a ti ahogada de placer, reclamo más, otra vez,
    sigo atrapada en el humo que cruza
    y abraza mis alas transparentes.
    Dios, tu enorme mano atrapa
    oscurece el cielo para apelmazar lo bueno y lo malo de mi alma
    así me redimes y ya no soy mala;
    Dios, juegas a las damas en mi lomo herido, moldeas figuras;
    quítame estas ataduras
    si soy a tu imagen y semejanza, sabes
    cómo son los oscuros corredores en los que me arrastro y
    masturbo.
    Tú me entregaste al goce, tú me enseñaste,
    ahora libérame,
    me cansé de contar los días que me das a cuenta de otros favores
    ponerme en el útero una letra equivocada.
    No quiero ser la mala broma de este invento;
    los que bañan sus cuerpos en torno al árbol,
    son ángeles malditos, desalados en esta tierra
    lúcidos hasta la desesperación.





    El beso de Judas

    La muerte pasa su brazo cómplice
    me da el beso de Judas, congela mi sorpresa,
    por encima de su hombro oteo
    la huella de su paso, de costado
    orillando el mar, el resquicio de las olas,
    ese largo trapo que arrastran sus esbeltas ancas
    moja de amargo el llanto del océano adolorido
    vomita las entrañas
    latiendo calientes, redondas
    rompe con su presencia de piel desollada,
    se acerca con sonido de trueno
    levanta su capa de bailar
    levanta la pierna y cae con gracia
    danza, me rodea, estira el faldón sobre mis pies
    ahora marcados con su signo.





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  • 02/08/17--06:18: CARL LACHARITÉ [19.929]

  • Carl Lacharité

    Carl Lacharité, nació en Drummondville (Québec), Canadá en 1973. Poeta, artista visual, editor, patafísico  y animador cultural

    Libros:

    À tout hasard (poésie), avec Pierre Labrie, Trois-Rivières, Éditions d'art Le Sabord, 2000.
    Alger (poésie), Trois-Rivières, Cobalt, coll. Explosante/fixe, 2001.
    Cabaret Russia (poésie), Trois-Rivières, Cobalt / Presse Papier, coll. Asymptomatique, 2001.
    Vertiges quotidiens (poésie), Trois-Rivières, Écrits des Forges, 2001.
    L'illusion du mouvement (poésie), Trois-Rivières, Écrits des Forges, 2003.
    S'en terrer (livre d'artiste), avec Jo Ann Lanneville, 2004.
    La ilusion del movimiento / L'illusion du mouvement (poésie), édition bilingue français-espagnol, traduction du français de Gabriel Martin, Guadalajara / Trois-Rivières, Paraiso Perdido / Écrits des Forges, 2006.

    Música:

    Symphonie pop-corn en 'P majeur pour micro-ondes, créée le 26 Palotin 129 de l'ère pataphysique, au Théâtre l'Eskabel de Trois-Rivières, interprétée par un orchestre de six fours à micro-ondes et par Danielle Carpentier (danse).

    Reconocimientos:

    1997 - Prix Alphonse-Piché
    2001 - Prix Félix-Leclerc de la poésie, Vertiges quotidiens
    2002 - Finaliste Prix Gérald-Godin, Vertiges quotidiens
    2004 - Finaliste Prix Gérald-Godin, L'illusion du mouvement
    2005 - Prix International Saint-Denys-Garneau, S'en terrer



    Lo vivo

    Quién sabe cómo tocar el suelo; quién sabe cómo no tocarlo.


    *


    Se hizo cuerpo, el dolor. Tuvo lugar. Y todo recomienza por la
    corrupción del centro, por el mal y por la sal, por el anillo de
    la serpiente. Palpita. Se fragmenta. Se dispersa. Es la mitad del
    cielo precipitado en la usura del árbol; un instante indemne de la
    especie o un río dentro de un río que recomienza sin repetirse.
    Hombre-helecho, hombre-pez. Es lleno de grietas, lo vivo. Espera
    un cuerpo, cuerpos, y la secreta palpitación del suceso.


    *


    Como el paisaje en su lindero se revela el hombre a lo viviente.
    Era pálido y sucio. Era saliva arrancada al mar, incandescente hasta
    devenir transparencia y memoria ciega. En la agitación, los cuerpos
    reconocían la línea, pero ninguno osaba nombrarla. Decían: la
    abatida, la circunscrita, la sumisa se extiende entre lo vivo. Varado,
    destripado, el pez iniciará el infatigable deseo del fuego.


    *


    Vendrían los rayos oblicuos, casi horizontales, a posar cuerpos,
    presencias posibles. Dennos la inflexión del pez, el difícil comienzo 
    de las palabras, la sofocación de saberse observados, o menos aún:
    la nostalgia del sol, una levedad prometida a la desaparición.


    *


    Ese cuerpo, dennos ese cuerpo. Dennos el grito y las uñas, tácticas
    inútiles del consentimiento del agua. Sobre la arena, por millares,
    el pez será visible. Y visible, al fin, tal como soy, engendrando la
    furia, engendrando piedad, derramando lo viviente con la brisa.
    El paisaje se hincha y no para de doler.


    *


    Por el mal y por la sal reposa el helecho en su geometría obscura,
    plantando sus raíces en el secreto íntimo de los muertos. Su
    fuerza se remueve en él: es el nacimiento del agua, esparcida,
    siempre renovada. Reclama un nacimiento, otro lugar y todo lo
    visible, pliegue sobre pliegue. Reclama líneas, formas, que podrían
    consumar una línea, una forma dispuesta frente a la predación.
    ¿Qué hacer de todo este abandono, tan cerca del cuerpo,
    imponiendo al paisaje?


    *


    Cómplice del barro, el helecho tiembla. Huellas en el lodo bajo la
    lluvia fijando el horizonte, su trabajo es temblar: memoria fósil,
    paciencia del viento. Roza la erosión. Busca las fallas del cuerpo,
    lo húmedo, el peso divisible del cuerpo, la claridad porosa y el
    cielo compacto. Sometido a la vibración, el helecho no espera por
    el sol, cava el enigma de otra soledad.


    *


    Pasó a través del paisaje; otros cuerpos dolientes.
    Ahondaba la noche. Ahondaba, contra el cuerpo, la tierra del
    cuerpo llena de árboles y altos gritos.
    Aunque mucho pesara, el cuerpo y el otro cuerpo, su lenta
    extensión hacia el centro, nosotros los más pobres, ahondaríamos 
    también. Cavaríamos, profundamente, para desenmarañar abrojos
    que esconden aves monstruosas los días de lluvia.


    *


    En la fuente persistirá la sal. Se hará de día en la semilla y en la
    poca tierra que se nos rindió a fuerza de trabajo. Sol, espora de
    helecho, tanto dura la herida; pero la herida no es todavía la sed.
    Se hará de día en la semilla. Y de la memoria dúctil de los helechos
    surgirían la lluvia, el canto, la soledad y la posible muerte.


    *


    En el agua fecunda donde palpita el germen, la sangre, el aliento;
    donde se rompe el rayo, se sostiene el árbol y lo vivo se encarama,
    vertical. La voluntad del paisaje es nuestra sola transparencia,
    nuestra sola duración. Ven, al filo del aire, a inventar una herida
    que preceda la sal y el estruendo para que tu aliento sea la
    vida entera: branquias, pulmones. Contempla en mí el último
    semblante del agua.

    (Traducción: Georgina Navarro)




    The living (being)

    It passed through the landscape; other painful bodies. It dug into
    the night. It dug into, against the body, the earth of the body
    full of trees and high-pitched cries. And even if it weighed a lot,
    the body and the other body, their slow extention towards the
    center, we the poorest, also dug. We dug into, deeply, to untie the
    brambles hiding dreadful birds on rainy days.

    (Traducción: Alexis O’Hara)






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  • 02/08/17--06:56: SUBHASH JAIRETH [19.930]

  • Subhash Jaireth

    Soy escritor, poeta y ensayista. Nací en Khanna, una pequeña ciudad en Punjab, India. En 1969 fui a Moscú a estudiar geología. Regresé a la India en 1978 y enseñé geología en la Universidad de Roorkee. En 1986 vine a Australia para trabajar en la Oficina de Recursos Minerales. En 1996 terminé un Ph.D., en teatro y teatro ruso en la Universidad Nacional de Australia.

    He publicado tres colecciones de poesía: Before the Bullet Hit Me (Vani Prakashan, Delhi, in Hindi); Unfinished Poems for Your Violin (Penguin Australia, in English); Yashodhara: Six Seasons without You (Wild Peony, in English)

    Subhash Jaireth: Canción de amor para una página con caligrafía china




    Canción de amor para una página 
    con caligrafía china

    Si mi corazón fuese
    una página en blanco,
    te pregunté aquella mañana,
    ¿qué palabras querría
    pintar tu pincel?

    «No me extrañes
    cuando me haya ido», escribiste.
    ¿Una premonición
    o sólo un juego inofensivo:
    fácil de jugar y olvidar?

    Te extraño, sí;
    de qué otro modo podría ser:
    como cometas, las palabras recorren los cielos
    de mi ser, contigo y sin ti:
    un sueño y su sombra caminan juntos.

    Píntame
    la palabra agua, dije.
    Sonreíste, y en la página apareció un pez: 
    fuego, te reté una vez más,
    y pintaste una hilera de linternas rojas.

    Aquella noche
    Llovió en mis sueños
    empapándome; la página
    debe estar en mí, dijiste, y al girarte
    y vi una serpiente tatuada en tu espalda.

    Hay un carácter
    llamado Caoshu, dijiste;
    se sujeta el pincel con firmeza
    y se gira la muñeca como el cuello de un ganso
    que nadara en los arrozales.

    El Kaishu es estricto
    pero no riguroso, austero pero exacto.
    Como mi abuelo
    rara vez sonríe, pero cuando lo hace
    flotan las líneas y vuelan las formas.

    Enséñame Caoshu,
    te pedí entonces,
    y me sacaste a bailar;
    caía la nieve y se fundía
    mientras trazábamos figuras en el suelo.

    Es como un baile,
    me explicaste, que como el agua
    se escapa entre los dedos:
    fluir es su propósito,
    desvanecerse, su glorioso destino.

    «Debo irme.»
    No lo hagas, quise decir,
    Pero no, te marchaste,
    dejando el día manchado,
    como una sábana por las semillas de una granada.

    Mientras dormía aquella noche
    envuelto en la sábana teñida,
    soñando con berenjenas espléndidas,
    en un lejano continente explotó una bomba,
    allí donde esperabas que parara un autobús.

    Y ahora, llamo silencio a mi casa,
    y el silencio, amor mío, eres tú.
    Pero el pincel ha hallado un nuevo objeto:
    las pinceladas son fuertes, los cordeles no tienen costuras
    y la tinta, oscura como las moras, reluce.


    Un poema de una sensibilidad exquisita, mesurado en sus cadencias, gentil en las metáforas al tiempo que ambiguo en los juegos de palabras. Construido en torno a un monólogo de un hablante inquisitivo y curioso, el dilema de la canción de amor queda perfectamente esbozado en las tres primeras estrofas. Incluso el título plantea una disyuntiva al lector de la que es imposible escapar.

    El mensaje que deja la amada en una página (o la sábana, si así lo prefiere el lector, dado que “white sheet” tiene perfectamente ambas lecturas, que la traducción no podría en ningún caso transmitir con éxito). Ella escoge escribir/pintar (este es, al fin y al cabo, un poema de amor con caligrafía china) un aviso/consejo para evitar el dolor que le conllevará a él su ausencia. «No me extrañes/ cuando me haya ido». El ideograma, el dibujo como palabra, la imagen del trazo curvo y altamente estilizado del Caoshu, que solamente puede lograrse mediante la firmeza. Alcanzar la delicadeza a través de la tenacidad.

    Hay naturalmente algunos problemas de traducción en los que he tomado decisiones que pueden resultar difíciles de justificar. Por ejemplo, en “como cometas,/ las palabras recorren los cielos/ de mi ser, contigo y sin ti” he optado por interpretar el “without” del original como correlativo del “with” que le precede, cuando todo parece indicar que debería interpretarse como en el exterior de mi ser. Opciones personales que hacen de la traducción un juego arriesgado, pero deliciosamente entretenido.

    Agradezco a mi amigo Subhash su enorme gentileza al permitirme republicar este poema tan íntimo. Como él, yo también he llamado a mi casa, en un no tan distante pasado, silencio. Espero que te guste.

    Creado por J.Salavert
    http://downunder-literatura.blogspot.com.es/




    Love Song for a Sheet with Chinese Calligraphy

    This poem from the Meanjin archives was first published in 2014.



    If my heart
    were a white sheet,
    I asked you that morning,
    what words your brush
    would like to paint?

    ‘Don’t miss me
    when I am gone,’ you wrote.
    Was it a premonition
    or just a harmless game:
    easy to play and forget?

    But I miss you;
    How could it be otherwise:
    the words like kites roam the skies
    of my being with you and without:
    a dream and its shadow walking side by side.

    Paint for me
    the word water, I said
    you smiled and a fish appeared on the sheet;
    fire, I dared you again,
    and you painted a row of red lanterns.

    That night
    it rained in my dream
    wetting me and the sheet
    must be me, you said, and turned
    and I noticed a snake tattooed on your back.

    There is a script called Caoshu, you said,
    the brush is held firm
    and the wrist turns like the neck of geese
    swimming in the rice field.

    The Kaishu is strict but not harsh, austere but exact:
    Like my grandfather
    it rarely smiles but when it does
    the lines float and the shapes fly.

    Teach me Caoshu,
    I asked you then and you took me out to dance;
    the snow fell and melted
    as we traced figures on the ground.

    It’s like a dance,
    you explained, which like water
    seeps through fingers:
    to flow is its purpose
    to vanish its glorious fate

    I have to go;
    Don’t, I wanted to say,
    but no, you went away,
    leaving the day stained
    like the sheet from the pomegranate seed.

    As I slept that night
    wrapped in the painted sheet
    dreaming of blissful aubergines
    a bomb went off on a distant continent
    where you waited for a bus to stop.

    Now, I call my house silence
    and the silence, my love, is you.
    But the brush has found new purpose:
    the strokes are strong, the strings seamless
    and the ink, dark as mulberry, glows.

    Meanjin Volume 73 Issue 1 2014


    Subhash Jaireth was born in a small town in Punjab, Northern India. He spent nine years in Moscow (1969 to 1978) studying geology. In 1986 he came to Australia as a geologist but soon began work on a Ph.D thesis on modern Russian drama and theatre. In 1993 he visited Moscow again, watching lots of theatre and interviewing writers, poets and journalists who were learning to cope with the onslaught of free market of Yeltsin's times. He has published poems in Hindi, Russian and English. A verse-narrative Unfinished Poems for Your Violin was published by Penguin Australia in 1996. In Yashodhara: Six Seasons without You, his latest collection of poems (to be released in September 2003 by Wild Peony), he tells the story of Yashodhara, the wife of Sidhartha, the would-be Buddha.




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  • 02/08/17--07:42: CLIVE JAMES [19.931]

  • Clive James

    Fecha de nacimiento: 7 de octubre de 1939, Kogarah, Sídney, Australia
    Clive James es un autor, crítico, radiodifusor, poeta, traductor y memorista australiano, conocido por su serie autobiográfica "Unreliable Memoirs", por sus programas de entrevistas y documentales en la televisión británica. Ha vivido y trabajado en el Reino Unido desde 1962.


    Sentenced to Life, de Clive James

    Clive James, Sentenced to Life (Londres: Picador, 2015). 60 páginas.

    Parafraseando lo que dice otro personaje respecto a Lady Macbeth, Clive James se morirá uno de estos días. Como a todos, en algún momento, más pronto o más tarde. Nadie se libra de esa condena.

    El título de este postrero libro de poemas es, obviamente, un juego de palabras, pero es también algo más que eso: una invitación a pensar en la vida como la inevitable condena a muerte que es. Sentenced to Life podría traducirse en su acepción más literal por ‘Condenado de por vida’, es decir, cadena perpetua. Pero la lectura reflexiva de estos poemas nos podría llevar a leer que el título es una velada referencia a la vida como una condena, una que hay que vivir. Y también morir.

    James lleva varios años muriéndose, dicen los periódicos. Tan pronto supo que se le acababa el tiempo, emprendió una frenética carrera productiva para poder completar algunos de sus proyectos inacabados, como una traducción al inglés de la Divina Comedia que apareció en 2013 y que, según las reseñas que he podido leer, es muy buena. Pero también ha estado escribiendo poesía, el género en el que se inició como artista. Sentenced to Life es el resultado literario de estos últimos años.

    Uno de los aspectos que más sorprenden de este libro de poemas es la envidiable facilidad que tiene Clive James para escribir poesía rimada. Con frecuencia, la rima puede ser una restricción brutal, que resulta en expresiones forzadas y poco felices. Aunque hay unos cuantos poemas no rimados en este libro, la mayoría de los poemas cuentan con rima. Algunos poemas demuestran un experto dominio de la técnica al tiempo que denotan un entusiasmo por mantenerse en una forma poética que es raro en la poesía contemporánea en lengua inglesa, tan propensa a la narración inane.

    James combina con soltura el ingenio con el pathos. No busca despertar nuestra compasión por la muerte que le acecha, pues el tono predominante en la mayoría de estos poemas es el confesional, y es consciente de sus faltas:

    “Sentenced to life, I sleep face-up as though/ Ice-bound, lest I should cough the night away,/ And when I walk the mile to town, I show/ The right technique for wading through deep clay./ A sad man, sorrier than he can say.” [Condenado de por vida, duermo boca arriba, como si estuviera atrapado en el hielo, para no pasar la noche tosiendo, y cuando camino hasta la ciudad, demuestro tener la técnica correcta para vadear lodos profundos. Un hombre triste, más arrepentido que lo que pueda expresar.]

    Algunos de los poemas llevan al poeta a su Australia natal, a la que no podrá regresar vivo. En ‘Echo Point’ la referencia son las Montañas Azules al oeste de Sydney, pero el eco que oímos es el del espejo al que se enfrenta el poeta que sabe que va a morir:

    “I am the echo of the man you knew./ Launched from the look-out to the other side/ Of this blue valley, my voice calls to you/ All on its own, and more direct than that./ My line of sweet talk you could not abide/ Came from the real man. It will all be gone –“ [Soy el eco del hombre que conociste. Arrojado desde el mirador al otro lado de este valle, mi voz te llama en soledad, y aun más directa. Mi verso zalamero que no podías soportar venía del hombre auténtico. Todo ello desaparecerá.]

    Del mismo modo que algunos de los poemas de Sentenced to Life dejan huella, otros pueden pasar desapercibidos. La respuesta a la poesía es siempre subjetiva y personal. ‘Japanese Maple’, aparecido en The New Yorker, se convirtió casi de forma instantánea en un éxito. Personalmente, en cambio, es ‘Star System’ (que también apareció en The New Yorker) el que me ha calado muy hondo, y del que traduzco la segunda estrofa:



    Hubo un tiempo en el que algunos de nuestros jóvenes
    pisaron pesadamente la luna y vieron el amanecer de la Tierra,
    tan imponente como el del Sol. Desde entonces los años
    los han envejecido. De vez en cuando, alguien se muere.
    Es como un reloj, para los que vimos
    los cohetes rumbo a Saturno ascendiendo como si
    la humanidad tuviera energía que quemar. La ley
    es diferente para un hombre. El tiempo es un precipicio
    al que llegas en la oscuridad. Puede que caigas
    con tanta facilidad como en un colchón de plumas,
    pero es una triste despedida. Todo te encantó.
    Sueñas que podrías guardarlo todo en la cabeza.
    Mas los recuerdos, ¿dónde puedes llevártelos?
    Míralos por última vez: Se terminan contigo.



    Como yo, James no cree en la eternidad ni en la posibilidad metafísica de un alma trascendental. Asediado por la relativa inminencia de su muerte, extenuado por la enfermedad y el tratamiento, puede que sea un hombre decrecido físicamente (se describe a sí mismo en varios de los poemas como “espectro, ruina, eco, animal herido, ejército derrotado, sombra pálida, cáscara vacía”) pero es un poeta engrandecido por su visión estoica y valerosa de nuestra insignificancia en el universo, y el reconocimiento del valor del ser humano.

    Creado por J.Salavert 
    http://downunder-literatura.blogspot.com.es/


    JAPANESE MAPLE

    Your death, near now, is of an easy sort.
    So slow a fading out brings no real pain.
    Breath growing short
    Is just uncomfortable. You feel the drain
    Of energy, but thought and sight remain:

    Enhanced, in fact. When did you ever see
    So much sweet beauty as when fine rain falls
    On that small tree
    And saturates your brick back garden walls,
    So many Amber Rooms and mirror halls?

    Ever more lavish as the dusk descends
    This glistening illuminates the air.
    It never ends.
    Whenever the rain comes it will be there,
    Beyond my time, but now I take my share.

    My daughter’s choice, the maple tree is new.
    Come autumn and its leaves will turn to flame.
    What I must do
    Is live to see that. That will end the game
    For me, though life continues all the same:

    Filling the double doors to bathe my eyes,
    A final flood of colors will live on
    As my mind dies,
    Burned by my vision of a world that shone
    So brightly at the last, and then was gone.

    Clive James’s new book, “Play All: A Bingewatcher’s Notebook,” will be published in August. More




    Against Gregariousness 

    Facing the wind, the hovering stormy petrels
    Tap-dance on the water.
    They pluck the tuna hatchlings
    As Pavlova, had she been in a tearing hurry,
    Might once have picked up pearls
    From a broken necklace.

    Yellowfin drive the turbine of sardines
    Up near the surface so the diving shearwaters
    Can fly down through the bubbles and get at them.
    Birds from above and big fish from below
    Rip at the pack until it comes apart
    Like Poland, with survivors in single figures.

    The krill, as singletons almost not there
    But en masse like a cloud of diamond dust
    Against the sunlit flood of their ballroom ceiling,
    Are scooped up by the basking shark’s dragline
    Or sucked in through the whale’s drapes of baleen—
    A galaxy absorbed into a boudoir
    And nullified, a deep-space mass extinction
    Watched only by the Hubble telescope.

    Make your bones in a shark family if you can.
    If not, be tricky to locate for sheer
    Translucence, a slick blip that will become—
    Beyond the daisycutter beaks and jaws—
    A lobster fortified with jutting eaves
    Of glazed tile, like the castle at Nagoya
    Hoisted around by jacks and cranes, an awkward
    Mouthful like a crushed car. That being done,
    Crawl backwards down a hole and don’t come out.





    A Perfect Market 

    Recite your lines aloud, Ronsard advised,
    Or, even better, sing them. Common speech
    Held all the rhythmic measures that he prized
    In poetry. He had much more to teach,
    But first he taught that. Several poets paid
    Him heed. The odd one even made the grade,
    Building a pretty castle on the beach.

    But on the whole it’s useless to point out
    That making the thing musical is part
    Of pinning down what you are on about.
    The voice leads to the craft, the craft to art:
    All this is patent to the gifted few
    Who know, before they can, what they must do
    To make the mind a spokesman for the heart.

    As for the million others, they are blessed:
    This is their age. Their slapdash in demand
    From all who would take fright were thought expressed
    In ways that showed a hint of being planned,
    They may say anything, in any way.
    Why not? Why shouldn’t they? Why wouldn’t they?
    Nothing to study, nothing to understand.

    And yet it could be that their flight from rhyme
    And reason is a technically precise
    Response to the confusion of a time
    When nothing, said once, merits hearing twice.
    It isn’t that their deafness fails to match
    The chaos. It’s the only thing they catch.
    No form, no pattern. Just the rolling dice

    Of idle talk. Always a blight before,
    It finds a place today, fulfills a need:
    As those who cannot write increase the store
    Of verses fit for those who cannot read,
    For those who can do both the field is clear
    To meet and trade their wares, the only fear
    That mutual benefit might look like greed.

    It isn’t, though. It’s just the interchange
    Of showpiece and attention that has been
    There since the cavemen took pains to arrange
    Pictures of deer and bison to be seen 
    To best advantage in the flickering light.
    Our luck is to sell tickets on the night
    Only to those who might know what we mean,

    And they are drawn to us by love of sound.
    In the first instance, it is how we sing
    That brings them in. No mystery more profound
    Than how a melody soars from a string
    Of syllables, and yet this much we know:
    Ronsard was right to emphasize it so,
    Even in his day. Now, it’s everything:

    The language falls apart before our eyes,
    But what it once was echoes in our ears
    As poetry, whose gathered force defies
    Even the drift of our declining years.
    A single lilting line, a single turn
    Of phrase: these always proved, at last we learn,
    Life cries for joy though it must end in tears.




    El adiós de Clive James

    El escritor, nacido en Australia, escribió el excelente "Cultural Amnesia"

    Por JORDI PUNTÍ
    Escritor

    Hace unos meses hablaba de literatura con unos amigos de Australia y salió el nombre de Clive James, un autor nacido en 1937. Yo había leído un libro de ensayos y varios artículos suyos, bastante divertidos, y creía que era inglés, pero no: Se ve que nació en Australia y de joven se fue a Londres. Mis amigos me hablaron de su sentido del humor y de su obra prolífica. Yo sabía que además de ensayo había escrito poesía, crítica literaria y de televisión, pero me contaron que también era novelista y había hecho radio. Luego me dijeron: «Se está muriendo». Hacía poco, en la BBC Radio, él mismo había contado que sufría un cáncer de mal curar.

    La curiosidad me llevó a Youtube, donde hallé muchos vídeos de Clive James. En los 80 había hecho una serie de documentales sobre ciudades del mundo, Postcard from..., Eran retratos de la sociedad, la cultura y los tópicos que definen a grandes capitales como Río, Shanghái o París, y destacaban por su tono didáctico e ingenioso. Son las características que definen su escritura, creo. Tiene un libro excelente, Cultural Amnesia, que recoge textos sobre personajes que le fascinaron. Son figuras muy distintas, desde Paul Celan a Hitler, Freud, Borges o Tony Curtis. Siempre empiezan en un tono como de biografía enciclopédica, pero pronto se desvían hacia sus intereses de autor, que mezcla recuerdos, lecturas, anécdotas e interpretaciones.

    Ha pasado un tiempo desde que me dijeron que James se moría, pero parece que se acerca su fin. Hace unos días publicó un poema en la revista New Yorker con aires de despedida. Se llama Japanese maple y me hizo pensar en los últimos poemas de Robert Graves, ya que es un canto a la joya del instante, a la alegría de ver cómo las hojas rojas de un arce se colorean en la lluvia: 


    Una corriente final de colores vivirá  
    mientras mi mente muera, 
    quemada por la visión de un mundo que brilló  
    con tanta intensidad al final, y luego ya no estaba. 


    Son palabras en las que se aprecia un adiós sereno, pero que a su vez invitan a saludarlo abriendo uno de sus libros, para conocerlo mejor.





    The Crying Need for Snow

    It’s cold without the softness of a fall
    Of snow to give these scenes a common bond
    And though, besotted on a viewless rime,
    The ducks can do their standing-on-the-pond
    Routine that leaves you howling, all in all
    We need some snow to hush the whole thing up.

    The ducks can do their flatfoot-waterfool
    Mad act that leaves you helpless, but in fine
    We need their footprints in a higher field
    Made pure powder, need their wig-wag line
    Of little kites pressed in around the pool:
    An afternoon of snow should cover that.

    Some crystalline precipitate should throw
    Its multifarious weightlessness around
    For half a day and paint the whole place out,
    Bring back a soft regime to bitter ground:
    An instant plebiscite would vote for snow
    So overwhelmingly if we could call it now.

    An afternoon of snow should cover that
    Milk-bottle neck bolt upright in the slime
    Fast frozen at the pond’s edge, brutal there:
    We need to see junk muffled, whitewashed grime,
    Lean brittle ice grown comfortably fat,
    A world prepared to take our footprints in.

    A world prepared to take our footprints in
    Needs painting out, needs be a finer field:
    So overwhelmingly, if we could call it now,
    The fluffy stuff would prime it: it would yield
    To lightest step, be webbed and toed and heeled,
    Pushed flat, smoothed off, heaped high, pinched anyhow,
    Yet be inviolable. Put like that,
    Gently, the cold makes sense. Snow links things up.

    From Clive James’ Collected Poems 1958-2015





    The Double Agent

    Your manifest perfections never cease
    To drive the day-long terrors out of mind
    They are the lights the darkness hides behind
    Allowing satisfaction its increase
    Beyond the petty boundaries designed
    To keep us well aware the world’s unkind
    And still your eyes proclaim a reign of peace

    A ruined man falls sideways far away
    And too far gone to see my lady’s hair
    Supposing he was here or she was there
    My lover’s mouth has not a word to say
    To stanch the flow or slow him on his way
    It sends a smile to me across the air
    And still I feel that fortune smiles today

    Between the breaking of your morning bread
    And the final pretty speeches of the night
    A million destinies drop out of sight
    A million people get it in the head
    You join the silks and perfumes of your bed
    Like a long delightful insult to the dead
    And still your breast is where I’d lay my head

    Forgive, forget the rest of what I said
    And still your breast is where I’d lay my head

    From Clive James's Collected Poems 1958 - 2015. 




    Echo Point

    I am the echo of the man you knew.
    Launched from the look-out to the other side
    Of this blue valley, my voice calls to you
    All on its own, and more direct for that.
    My line of sweet talk you could not abide
    Came from the real man. It will all be gone –
    Like glitter back to the magician’s hat –
    Soon now, and only sad scraps will remain.
    His body that betrayed you has gone on
    To do the same for him. Like veils of rain,
    He is the cloud that his tears travel through.

    When the cloud lifts, he will be gone indeed.
    Hearing his cry, you’ll see the ghost gums break
    Into clear air, as all the past is freed
    From false hopes. No, I nowhere lie awake
    To feel this happen, but I know it will.
    At the last breath, my throat was full of song;
    The proof, for a short while, is with you still.
    Though snapped at sharply by the whip-bird’s call,
    It has not stopped. It lingers for your sake:
    Almost as if I were not gone for long –
    And what you hear will not fade as I fall.

    From Clive James' bestselling poetry collection Sentenced To Life, which is out in paperback on 22nd September 2016.







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  • 02/09/17--02:15: KEVIN POWERS [19.932]

  • Kevin Powers

    Kevin Powers (nacido el 11 de julio de 1980) es un escritor de ficción americano, poeta y veterano de la guerra de Irak .

    Powers nació y se crió en Richmond, Virginia, hijo de un obrero de fábrica y una empleada de correos, se alistó en el ejército estadounidense a la edad de diecisiete años. Asistió a la Escuela Secundaria James River. Seis años más tarde, en 2004, fue enviado a  una gira de un año en Irak como ametrallador asignado a una unidad de ingeniería. Realizó combates en Mosul y Tal Afar, Irak, de febrero de 2004 a marzo de 2005. Después de su retiro, Powers se inscribió en Virginia Commonwealth University, donde se graduó en 2008 con una licenciatura en inglés. Tiene un MFA de la Universidad de Texas en Austin, donde fue un Michener Fellow en Poesía. 




    CARTA ESCRITA DURANTE UN ALTO EN EL COMBATE

    Le cuento que la amo como no matar 
    o diez minutos de sueño 
    en la azotea, detrás del muro bajo 
    donde descansa mi rifle.

    Se lo cuento en una carta que apestará,
    cuando la abra,
    a engrasador y a pólvora quemada
    y a las cosas que dice.

    Le cuento que el soldado Bartle dice, de pasada,
    que la guerra es sólo
    hacernos pasar pequeños trozos de metal
    unos a través de otros.

    http://cadmo7.blogspot.com.es/


    LETTER COMPOSED DURING A DULL IN THE FIGHTING 

    I tell her I love her like not killing
    or ten minutes of sleep
    beneath the low rooftop wall
    on which my rifle rests.

    I tell her in a letter that will stink,
    when she opens it,
    of bolt oil and burned powder
    and the things it says.

    I tell her how Pvt. Bartle says, offhand,
    that war is just us
    making little pieces of metal
    pass through each other.


    Reseña: Letter Composed During a Lull in the Fighting, de Kevin Powers



    Kevin Powers, Letter Composed During a Lull in the Fighting (Londres: Sceptre, 2014). 96 páginas.


    Siempre hay un comienzo. O en otras palabras: por algo se empieza. En el caso de la primera estrofa del primer poema de este libro de Powers:

    ‘Amen may have meant “to begin”
    back then. So be it, the desert, I imagine,
    said. So be it, as the car I’m travelling in
    turns right on state highway 71,
    due west into the vast unending waste
    of Texas.’


    ‘Puede que entonces amén quisiera decir
    “comenzar”. Que así sea, dijo, imagino yo,
    el desierto. Que así sea, mientras el coche en el que viajo
    gira a la derecha en la carretera estatal 71,
    rumbo al oeste, al interior del inmenso, interminable erial
    de Texas.’ 

    (mi traducción, así como el resto de las citas en esta reseña,
    por J.Salavert)

    Siempre se debe comenzar con una palabra, ¿y qué mejor que comenzar con una que significa “final”? Porque puede que, al fin y al cabo, en determinados momentos, las palabras (¿conoce alguien algún medio de expresión de los sentimientos humanos que sea más fiable que las palabras?) nos fallan, se vuelven vacilantes, sus contornos se difuminan, cuando no se desvanecen por completo.

    Más adelante, en ese mismo poema, ‘Customs’, Powers escribe ‘I can tell you exactly/ what I mean.’ Y sin embargo, resulta significativo que se vea abocado a repetir la misma oración dos versos más adelante. Sospecho que no le sirven tanto las palabras para decir(nos) exactamente lo que quiere decir. Hay que tener cuidado con las palabras, que también pueden convertirse en un arma arrojadiza. O en una bomba.

    En otro de los poemas de Letter Composed During a Lull in the Fighting, que lleva por título ‘Improvised Explosive Device’, Powers juega con la imagen de un poema repleto de cables, un poema cuyas palabras ‘estuvieran hechas/de metal.’ La guerra de Iraq, en la que participó Powers en 2004 y 2005, es el tema esencial de los dos libros que hasta la fecha ha publicado. Algunos de los poemas de este libro precedieron a The Yellow Birds (una reseña del cual puedes leer aquí). Enunciar el horror requiere siempre un esfuerzo que rara vez consigue remontar los obstáculos que el propio lenguaje nos tiende: la dificultad intrínseca de un querer decir como voluntad irrenunciable de expresar lo que de otra manera es indecible se multiplica en el caso del sujeto traumatizado, como bien podría yo mismo aseverar a título personal.

    No debería extrañar por tanto que Powers busque superar ese obstáculo con un poema-bomba: 


    “Si este poema te ha dejado sordo, 
    si las palabras que hay en él están humeantes, 
    si partes de él te han atravesado el cuerpo/ 
    o los cuerpos de aquellos a quien amas, esto ayudará en buena medida a explicar por qué, en unos cuantos años,
    preferirás dormir en un diván.[…]”






    Si la verdad es la primera víctima de una guerra (frase que célebremente se atribuye al senador estadounidense Hiram Johnson), puede que sea el lenguaje (y la poesía como máxima expresión estilizada del lenguaje) la primera línea de defensa de la verdad. La ironía es, en todo caso, un instrumento defensivo necesario para hacerle frente a la barbarie: 


    “somos nosotros la guerra 
    con pequeños trozos de metal 
    nos atravesamos unos a otros” 

    dice Powers en el poema que da título al libro.

    Es posible que los poemas de Kevin Powers no le hablen a todo el mundo del mismo modo. Al fin y al cabo, la respuesta que todo lector produce ante un poema es algo íntimo, algo muy subjetivo y no siempre o no totalmente compartible. Hay poemas de Letter Composed During a Lull in the Fighting que personalmente no consiguen arrancarme una respuesta, mientras que otros parecen despertar emociones de tanto significado que daría cualquier cosa por encontrar significantes con los que poder expresarlo.

    Powers escribe en verso libre, en un tono que puede fluctuar entre sobrio y ansioso, a veces en un murmullo entrecortado, solitario, que merece ser escuchado. No debiera ser tan difícil acercarse, aplicar el oído con ánimo de comprender y sentir también su ira, o su aislamiento, como en 'Meditation on a Main Supply Route': “I am home and whole, so to speak./ The streetlights are in place along the avenue/ just as I remembered/ and just as I remembered/ there is tar slick on the poles/ because it has rained. It doesn’t matter./ I know these roads will work/ their way to me. They may arrive/ right here, at this small circle of light/ folding in on itself where brick/ and broken sidewalk meet./ So I must be prepared. But I can’t remember/ how to be alive. It has begun/ to rain so hard I fear I’ll drown.” 


    [He vuelto a casa entero, por así decirlo. 
    Las farolas ocupan su sitio a lo largo de la avenida 
    justo como lo recordaba
    y justo como lo recordaba 
    hay manchas de alquitrán en los postes 
    porque ha llovido. No importa. 
    Sé que estas calles sabrán encontrar 
    el camino que lleva hasta mí. Puede que lleguen 
    aquí mismo, en este pequeño círculo de luz
    que se pliega en sí mismo allí donde se encuentran
    el ladrillo y la acera quebrada.
    De modo que debo estar preparado. Pero no me acuerdo
    de cómo estar vivo. Ha comenzado
    a llover tan fuerte que temo ahogarme.]

    Acordarse de cómo estar vivo cuando uno ha dejado atrás el horror de la muerte y el absurdo de la existencia. Ingrata tarea. Menos mal que siempre nos quedará la poesía. O en todo caso, un poema-bomba, con el que poner punto final a la pesadilla.



    Herencia: un poema de Kevin Powers


    Herencia

    Qué útil es estar enamorado
    de cosas inútiles.
    Los viejos nopales marchitos
    del jardín, cuando éramos jóvenes,
    me encantaban. Entre otras cosas, me encantaba
    esa botella de vidrio diáfano
    de cerveza Old Milwaukee que tú tirabas
    desde la ventana del coche
    al cubo de la basura
    cuando llegabas a casa,
    me encantaba cómo se rompía
    en una docena de trozos quebrados,
    y cómo otra docena
    los rodeaba
    igual que las constelaciones, me encantaba
    la dignidad que parecía haber
    en el hecho de que cualquier cosa que esté en órbita
    deja de ser por un tiempo
    algo más que necesario.
    También yo una vez amé a un anciano,
    a quien no le interesaban las cosas inútiles,
    como este poema, el cual pudiera
    muy bien estar por ahí,
    en órbita con él.

    Traducción de 'Inheritance', poema del libro Letter Composed During a Lull in the Fighting (2014), de Kevin Powers.
    Creado por J.Salavert 
    http://downunderliteratura.blogspot.com.es/




    Kevin Powers, poeta, novela su experiencia como combatiente en la guerra de Iraq

    Tengo 32 años. Nací en Virginia y vivo en Florencia con mi mujer. Licenciado en Literatura Inglesa y máster en Poesía. Tras ser soldado en Iraq, soy pacifista. Creo en la libertad, la justicia y la igualdad. No soy religioso, pero me maravillan las personas buenas y la naturaleza


    "Sentía un alivio miserable cuando el que caía no era yo"

    Por IMA SANCHÍS

    Un pájaro amarillo se posó en mi alféizar... 
    "... le ofrecí un panecillo y luego aplasté su puta cabeza". Es una marcha del ejército de EE.UU.


    ¿Y la cantaban muy a menudo? 

    A diario. Es una de las más habituales, forma parte del condicionamiento: precisamente se trata de convertirte en el tipo de persona que podría hacer eso y mucho más.

    Un año al mando de una ametralladora en Iraq en plena guerra. 

    Sí, estaba en una unidad cuyo trabajo era buscar y desactivar bombas, y el mío, protegerla. Pero pronto supe que aquella guerra era un error, que las razones que nos dieron para invadir Iraq eran falsas.

    Difícil, seguir combatiendo sabiéndolo. 

    El horror que vi y viví allí me afectará el resto de mi vida.

    ¿Qué imágenes no olvida? 

    La mirada vacía y perdida de un niño junto al cadáver de su padre.

    ¿Qué le llevó a Iraq? 

    En Virginia, por tradición, la gente se alista en el ejército. Mi abuelo luchó en la II Guerra Mundial y mi padre en Vietnam. Pertenezco a una familia sin recursos económicos; yo tenía 17 años, quería ir a la universidad y el ejército te paga la carrera cuando finalizas tu contrato con él.

    ¿Pero su padre no le advirtió? 

    "No lo hagas", me dijo. Llegué a Iraq con 23 años y una idea muy romántica de la guerra.

    ¿Se acostumbró a los muertos? 

    Sólo prestábamos atención a las cosas extrañas, y la muerte no lo era. Comíamos frente a un televisor que todo el rato daba las cifras del número de muertos.

    ¿De ambos bandos? 

    Sólo las bajas norteamericanas. Tenía la ilusión, y también mi compañero (el que te asignan para que cuides y te cuide), de que si moría otro, yo estaba a salvo, así que la muerte de otro soldado era casi una alegría.

    ¿Le ha tocado a otro, yo me he librado? 

    Exacto. Cada muerto era una afirmación de nuestras vidas. Tenía una fijación con el número 1.000: "Cuando superemos esa cifra de muertos, habrá pasado el peligro", me repetía. No entendía que la lista era ilimitada.

    Las balas no tienen nombre. 

    Constantemente me decía: "Si tal cosa ocurre, sobreviviré", "Si hago tal cosa, sobreviviré", "Si no me desprendo del amuleto, sobreviviré". Esos delirios eran la manera de tener la ilusión de que controlaba la situación.

    ¿Cuáles eran sus fijaciones? 

    Dos: no soy creyente, pero llevaba una medalla de san Cristóbal que no paraba de manosear; y la de no ser el cadáver número 1.000, que cuando se superó perdió su significado. Lo que le cuento es muy personal, pero muy universal.

    Lo sé. 

    Permanentemente estás con un arma en las manos, eso hace que al volver a casa se sienta uno muy vulnerable y vacío, es como si te hubieran amputado un apéndice del cuerpo. Y tienes una serie de actos reflejos: cuando llegas a un sitio, estudias cuáles son las salidas, estás siempre alerta, mirando a tu alrededor para ver si estás seguro.

    Uno debe de sentirse muy miserable deseando que mueran los otros. 

    Siento una gran culpa y arrepentimiento por haber participado en aquella producción masiva de violencia y sufrimiento.

    ¿Tras el primer muerto ya no importa? 

    Lo extremo se convierte en normal y lo extraordinario en cotidiano. Ver morir a la gente acaba siendo lo mismo que estar en una ciudad y ver pasar coches.

    ¿Cómo ha vivido el matar? 

    Eres egoísta: quieres protegerte, así que por tu propia seguridad lo que haces es matar. Es una reacción física; de hecho, durante el entrenamiento nos educan a reaccionar y a no pensar. Eres como un robot: recibes un estímulo y respondes. Tus instintos más primarios asumen el control; es después cuando piensas en lo que has hecho.

    ¿Llegó a deshumanizar a los iraquíes? 

    Es uno de los objetivos del entrenamiento militar. Afortunadamente para mí, nunca dejé de ver al enemigo como un ser humano y comprobar que es mucho más lo que nos asemeja que lo que nos diferencia a todos.

    Una conclusión muy humana. 

    He estudiado literatura y poesía, yo creía saber sobre la fragilidad de la vida y lo preciosa que es, pero ahora no hay nada en lo que crea más firmemente.

    No sabemos vivir sin ejércitos. 

    Cierto; pero, por mucho que sea una constante en nuestra historia, cualquier cosa que lleve a la violencia y a la deshumanización del otro es una aberración.

    Esas fotos del enemigo como trofeo de caza..., ¿son cuatro descerebrados? 

    No, son consecuencia del entrenamiento. Si eres violento y nadie te para, al día siguiente lo eres más y fácilmente se llega a las aberraciones. Lo raro es controlarse.

    ¿Lo más difícil de la readaptación? 

    Nadie de mi entorno había pasado por aquella experiencia y nada aísla más que tener una historia especial. Ahora sé que todo dolor es el mismo, cambian los detalles.





    Vuelve el soldado poeta

    Guerra y poesía son polos opuestos del ser humano: la devastación física y mental frente a la creación y la libertad. Pero los extremos se tocan y hay quienes, tras haber empuñado el fusil, supieron tener su catarsis y transformar todo ese trauma y experiencia bélica en poesía, como el heleno Esquilo o Robert Graves. Existen hasta ejemplos inversos: Miguel Hernández, el escritor de Orihuela que utilizó su poesía para insuflar ánimos en los campos republicanos de la Guerra Civil española y que acabó como voluntario en el V Regimiento sin dejar de escribir versos como los de Canción de el esposo soldado: “Escríbeme a la lucha, siéntate en la trinchera: / aquí con el fusil de tu nombre evoco y fijo / y defiendo tu vientre de pobre que me espera, / y defiendo tu hijo”.

    Kevin Powers recoge esta tradición y se convierte en uno de los primeros soldados poetas de este siglo XXI. Primero con su obra poética (Letter Composed During a Lull in the Fighting) y luego con Los pájaros amarillos (Editorial Sexto Piso, 2012) que, aunque es estrictamente una novela, respira  poesía desde su frase inicial: “La guerra intentó matarnos la primavera”. Powers afirma que la poesía le ayudó a encontrar un orden en el mundo, y con ello pretende en esta su opera prima conseguir un lugar en el Olimpo de la prosa bélica, temática tan popular en Estados Unidos y que copa los estantes de las librerías, tanto como las narco-novelas lo hacen en México.

    En el caso norteamericano hay bastante variedad contextual: las I y II Guerra Mundial, Saigón, Corea, Vietnam, Iraq, Yugoslavia o Afganistán. Lo que ha cambiado es la identidad de las víctimas; los civiles son solo daños colaterales a los que a veces ni se les registra, incluso si forman parte oficiosamente de los ejércitos, como Malik, traductor iraquí en Los pájaros amarillos y primer muerto del libro. Sin embargo, el sinsentido y la esquizofrenia de las guerras siguen siendo los mismos.

    Las víctimas para la producción cultural de Occidente son los soldados norteamericanos. En los años 70s y 80s hubo un auge por esta causa a través del cine con The Dirty Dozen (a finales de los 60), Platoon, Apocalypse Now, Full Metal Jacket o The Deer Hunter. La obra de Kevin Powers, con la sólida historia de dos soldados, Murph y Bartle —voz narrativa de toda la historia— y el  teniente Sterling, se une a esta lista de narrativas escritas y audiovisuales que penetran en el soldado y sus traumas durante la guerra y tras el conflicto. Las consecuencias, más que las causas.

    Powers nos sumerge en la idea de que tal vez morir sea el mejor destino cuando un soldado va a la guerra, pues vivirla es una eterna locura donde la mayoría de las veces sucede todo porque no sucede nada, y esto es lo que resalta: la nada que transcurre mientras no puedes dejar de tener el dedo agarrotado en el gatillo, con los ojos mirando el mismo inquebrantable paisaje del desierto. Esperar no se sabe bien qué.  La nueva guerra, donde las armas a larga distancia tienen gran protagonismo, rompen la actividad de los soldados, los desgasta mentalmente y no deja que crezca la tradicional camaradería que provoca la lucha cuerpo a cuerpo, el sentirse unidos y protegerse mutuamente. Frente a la guerra que viven Bartle y Murph, donde nadie sabe a quién mata y los cuerpos sin vida parecen un atrezzo de cine, la muerte es colectiva, se es un pájaro amarillo.

    El resto de los que morían en Al Tafar eran parte del paisaje, como si alguien hubiera sembrado semillas de las que brotaban cadáveres en el polvo o el asfalto, como flores después de una helada, secas y agostadas bajo un sol brillante y frío.

    La ausencia de acción bélica la aprovecha Kevin Powers para ahondar en el discurso individual de los soldados. El enemigo, para el soldado que vuelve, está en casa. Sin embargo, las reflexiones —interesantes— no dejan de ser ideas y conceptos que hemos visto en otros lugares. Quizá porque la guerra es intrínseca al ser humano, y porque soldados poetas y testigos de las guerras han existido desde tiempos prehelénicos, es difícil poder contar algo nuevo.

    El gran atino de Los pájaros amarillos es el tacto con que Kevin Powers envuelve el conflicto, el poder de la belleza de las palabras para presentar el horror. En este sentido, el autor presume un talento tallado pero que aún debe de pulir. Habrá que esperar si se confirma el buen punto de arranque como escritor cuando ahonde en conflictos más complejos y menos maniqueistas como es el tema de una guerra donde es muy fácil caer en los extremos y en la polarización.

    Nacho Bengoetxea







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  • 02/09/17--02:31: JENNIFER MAIDEN [19.933]

  • Jennifer Maiden

    Jennifer Maiden (nacida el 7 de abril de 1949) es una poeta australiana. Nació en Penrith, Nueva Gales del Sur, y ha publicado 25 libros: 21 colecciones de poesía y 4 novelas. Comenzó a escribir profesionalmente a finales de los años 60 y ha estado activa en la escena literaria de Sydney desde entonces. Estudió un BA en la universidad de Macquarie en los años 70. Aparte de escribir, Jennifer Maiden dirige talleres de escritores en varias organizaciones literarias, comunitarias y educativas y ha co-escrito (con Margaret Cunningham Bennett, quien era entonces directora del Servicio de Rehabilitación de Tortura y Trauma de Nueva Gales del Sur) para facilitar la escritura por las víctimas de la tortura y del trauma.

    Premios notables

    Among Jennifer Maiden's many awards are three Kenneth Slessor Prizes for Poetry, two CJ Dennis Prize for Poetry ,the overall Victorian Prize for Literature , the Harri Jones Memorial Prize, the HM Butterly-F.Earle Hooper Award(University of Sydney), the Grenfell Henry Lawson Festival Prize, the FAW Christopher Brennan Award for lifetime achievement in poetry, two The Melbourne Age Poetry Book of the Year awards, the overall Melbourne Age Book of the Year and the ALS Gold Medal . She has had residencies at the Australian National University , the University of Western Sydney , Springwood High School and the New South Wales Torture and Trauma Rehabilitation Service. She has been awarded several Fellowships by the Australia Council.

    Poesía:

    Maiden, Jennifer (1974). Tactics . St Lucia, Qld.: UQP.
    The Problem of Evil. (Prism, 1975)
    The Occupying Forces. (Gargoyle, 1975)
    Mortal Details . (Rigmarole, 1977)
    Birthstones . (Angus & Robertson, 1978)
    The Border Loss . (Angus & Robertson, 1979)
    For The Left Hand . (South Head, 1981)
    The Trust . (Black Lightning, 1988)
    Bastille Day . (NLA, 1990)
    Selected Poems of Jennifer Maiden . (Penguin, 1990)
    The Winter Baby . (Angus & Robertson, 1990)
    Acoustic Shadow . (Penguin, 1993)
    Mines . (Paper Bark, 1999) ISBN 90-5704-046-8
    Friendly Fire (Giramondo, 2005) ISBN 1-920882-12-X
    Pirate Rain (Giramondo, 2009) ISBN 978-1-920882-59-4
    Intimate Geography: Selected Poems 1991-2010 (Bloodaxe Books, 2012) ISBN 978-1-85224-926-7
    Liquid Nitrogen (Giramondo, 2012) ISBN 978-1-920882-99-0
    The Violence of Waiting (Vagabond Press, 2013)
    Drones and Phantoms (Giramondo, 2014) ISBN 978-1-922146-72-4
    The Fox Petition (Giramondo, 2015) ISBN 978-1-922146-94-6
    The Metronome (Quemar Press, 2016) ISBN 978-0-9954181-0-3

    Novelas:

    The Terms . (Hale & Iremonger, 1982)
    Play With Knives . (Allen & Unwin, 1990. New Edition: Quemar Press, 2016)
    Play With Knives: Two: Complicity . (Quemar Press, 2016)
    Play With Knives: Three: George and Clare and the Grey Hat Hacker . (Quemar Press, 2016) ISBN 978-0-9954181-2-7




    Reseña: Liquid Nitrogen, de Jennifer Maiden




    Jennifer Maiden, Liquid Nitrogen (Artarmon: Giramondo, 2012). 86 páginas.

    ¿En qué medida puede el poder político ser tema de la poesía (y no me refiero a la juiciosa disquisición en torno a la filosofía política) sin caer en la frivolidad? Quien desee aventurarse por esos derroteros tendrá que saber dominar muy bien el tema o los temas que trate, y dotar además a su poesía de algo especial que le otorgue no solamente interés temático sino cierto atractivo literario en tanto que creación lírica.

    En el largo poema que abre Liquid Nitrogen, ‘The Year of the Ox’ [El año del buey], la autora australiana Jennifer Maiden nos dice que la poesía

    is disparate concepts combined in binary
    structures: stress/unstress, iamb/trochee,
    alternating syllables, stanzas, letters, space…. (p. 13)



    [son conceptos dispares combinados en
    estructuras binarias: tónica/átona, yambo/troqueo,
    sílabas alternantes, estrofas, letras, espacio….]



    En unos versos inmediatamente anteriores a estos Maiden ha iniciado esta curiosa analogía de la poesía con la tecnología digital, en tanto que la analógica “fluye y es prosa”.

    Mientras que la mayoría de los poemas de Liquid Nitrogen tienen un sesgo predominantemente político; dado que trata en gran parte de la política australiana contemporánea será necesariamente poco atractiva para lectores no familiarizados con la escena política australiana de los últimos años. Son estos poemas configurados en torno a conversaciones entre personajes reales contemporáneos o históricos ficcionalizados (Barack Obama, Hillary Clinton, Eleanor Roosevelt, los exprimeros ministros australianos Kevin Rudd y Julia Gillard, Dietrich Boenhoffer, Florence Nightingale, Henry James, Julian Assange, entre otros) y personajes más cercanos a la propia autora y procedentes de obras suyas anteriores.

    El tono de muchos de los poemas de la colección se aproxima más al ensayo contemplativo que a la sátira que quizás podría esperarse de una obra poética que se inmiscuye con tanta intensidad en la política diaria dominada por el ciclo informativo de 24 horas de duración. El resultado es en ocasiones un tanto plano y, en mi opinión, monótono.

    No faltan sin embargo buenos ejemplos de una acertada ironía,


    “…Chemical Ali had been hangedin Iraq for gassing Kurds and that Skyby coincidence was featuring birthdefects caused by chemicals the U.S. usedin Fallujah….” (p. 5)

    […que habían ahorcado a Alí el Químicoen Iraq por gasear a los kurdos, y que Skyen una coincidencia estaba mostrando los defectoscongénitos causados por las sustancias químicas usadaspor los EE.UU. en Faluya….]


     o juegos de palabras de imposible traducción:


    “…As an ox, I amLying on Straw and watching Straw Lying.” (p. 2)

    en lo que constituye una ingeniosa referencia al Ministro de Asuntos Exteriores en la época de Tony Blair.

    Los largos poemas narrativos que en gran parte integran Liquid Nitrogen no se aproximan a un tipo de poesía que encuentre mucho eco en mí como lector. De entre todos, me quedo con ‘My heart has an Embassy’ [Mi corazón tiene una embajada], a mi parecer el mejor poema del libro, en el que Maiden se aleja del tono coloquial de los diálogos y de la narración en verso libre para adoptar un estilo más lírico, más rico y expresivo,  también más íntimo.

    Te ofrezco ahora mi versión en castellano:


    Mi corazón tiene una embajada

    Mi corazón tiene una embajada
    para Ecuador, donde pediré
    asilo. Seísmos
    y réplicas socavan
    mi esperanza y mis medios de trabajo,
    y los estadounidenses
    se han infiltrado en mi psique
    con su negro don para el miedo.
    Mi corazón tiene una embajada
    para Ecuador de aire tan raro
    y tan suntuosa como los Andes,
    tan clara como el ecuador. En ella
    habrá cascadas
    y junglas como salvación.
    Habrá amigos
    a los que nada deba, ni
    fianza afamada, ni espinosas
    sexualidades cómplices. Mi corazón
    tiene una embajada para Ecuador
    donde no habrá secretos
    y la verdad se derrama como el agua
    desde una inmensa, pétrea desesperanza.

    Liquid Nitrogen recibió hace unos semanas el galardón mejor remunerado de las letras australianas, el Victorian Prize for Literature. Es en mi opinión un poemario con mucha e innegable calidad, pero no me queda claro que mereciera un premio que lo señala como la mejor obra literaria publicada en Australia en 2013.

    Traducción por J.Salavert




    Old Europe Stared at Her Breakfast 

    (US Defence Secretary Rumsfeld dismissed those European countries which opposed the US attack on Iraq as only 'Old Europe')

    Old Europe stared at her breakfast,
    buttered her croissant, sipped coffee
    which tasted like a gun
    and blinked her grey eyes to restore the sun.
    Old Europe grasped at the old A.J.P. Taylor
    line, 'but in politics the impossible
    always happens' more and more, hoped
    for example, that the fact that the 'plant'
    for weapons in Northern Iraq was shown
    on the BBC an empty ex-Media
    Centre, and miles away a plain village,
    hoping not to be bombed, because by
    mistake young Colin, who apparently
    mistook often, used its name
    at the UN as that of the 'plant',
    would be accepted as a fact and then
    protected, thought Old Europe
    as her France loved to protect facts,
    as her Germany to act, or her Belgium to be. But,
    she reflected, in doubt and in debt,
    the future is not an ally
    over the sea which just needs to be
    convinced but a masked soldier, dead
    to Agincourt, Darmstadt, Verdun,
    wanting oil and meat and not
    understanding how a continental breakfast
    keeps the blood in your head, your brain
    not your gut. Old Europe set her spine
    straight in the doorway sun. Her hand
    crumbled bread as if it were old bone.




    Intimate Geography 

    ('Operation Iraqi Freedom')

    It felt odd from the start, this war.
    At the start, the 'death' of Saddam 
    when Baghdad was bombed, but
                   he's not dead, a bizarre
                              Zapata, 
    and then the Scuds fired at  Kuwait
                   but they weren't Scuds, 
    the 'chemical weapons of mass destruction
    factory',  with earth banks and barbed wire
                      which wasn't one, however, 
    and the 'column of tanks destroyed leaving Basra'
                        which was three tanks, 
    the endless 'securing' of towns and cities
                          which aren't secure 
    even allowing for the distinction 
    that 'secure' does not mean 'safe', 
    the 'Uprising' in Basra 
    which no one could find there...
                                      Once

    there were poems in inverted commas, this
    is a war of inverted commas. Once 
    I wrote that 'poems about poems 
    don't seem as abstract as they once did'
    (although you don't need quotes, quoting 
    yourself) and the Oxford Companion decided 
    this meant I was no longer being abstract,  when
    in fact I meant that poems about poems
    (in that case partly a child) 
    are not abstract because the abstract 
    in them works through to a deeper real. Will
    this war work through to the deeper real 
    at last? Now it seems again, however,
    that it feels odd, this war. I have paid it 
    careful attention for almost a fortnight and what 
    I would note here is that singular oddness
    of feeling it evokes: one is always
    at a tangent to it somehow, albeit
    with despair's edgy wit. The deaths
    have black solidity, as if from method, no
    white napalm suddenness...I thought: is it
    farce encoring tragedy, but there
    is too much earnest passion in the evil,
    and one watches that eros like watching
    spiders breed: 'It is what they do on this planet,'
    as a child's science fiction exercise
    might observe. Spiders feed in street windows
    broken by children's bones flying, but
    the US polls say yes: who want this so much.
    Who know what they do and also that
    they want those inverted commas, George-
    Bush-as-by-George-Orwell.            Is the US
    need for war not 'a way to teach Americans
    geography' as Bierce is often quoted, but
    a greed for abstractions: for the abstract, rather,
    not met by food or sex or fashion, by
    any intimate geography but this? But then
    the abstract is not the inverted commas,
    either, and it is those they want: the quotes
    which in two days will expire,
                                    the world 
    left gasping with winded logic, the new 
    skulls on dresses in the marketplace, 
    damp empty dusty shoes. Günter Grass called 
    this a 'wanted war' and perhaps that desire 
    accounts for the oddncss of feeling: the animal 
    impossibility of communication. In a damp 
    concrete corner in the market, one's self-sense 
    crouches close, alert for friendly fire.





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  • 02/09/17--03:55: EUGENE FIELD [19.934]

  • Eugene Field

    Eugene Field (2 septiembre 1850 a 4 noviembre 1895) fue un estadounidense escritor, más conocido por su poesía para niños y ensayos humorísticos. Era conocido como el "poeta de la infancia."

    Nació en St. Louis, Missouri en 634 S. Broadway donde hoy su casa de la infancia está abierta al público como Eugene Field House y St. Louis Museo del Juguete. Después de la muerte de su madre en 1856, fue criado por un primo en Amherst, Massachusetts. 

    El padre de Field, abogado, era famoso por su representación de Dred Scott, el esclavo que demandó por su libertad. 



    Una nana de Eugene Field: Versión en castellano



    Estatua de Wynken, Blynken y Nod en Washington Park. Fotografía de Matt Wright, 30 de marzo de 2006.

    Hace cosa de un año encontré por casualidad en un diario inglés el poema (la nana, para ser más precisos) titulado Wynken, Blynken and Nod del escritor americano Eugene Field. Desde el primer momento me cautivó con su suave ritmo, y la adormecedora repetición de los nombres de los tres marineritos. Es una magnífica nana que juega con la imaginación del oyente para llevarlo a ese espacio y tiempo mágicos en el que sus ojos se cierran y el sueño les abre los ojos a la fantasía.

    Llevaba tiempo trabajando en una traducción al castellano. Como suele ser habitual en la traducción de poesía, surgen en el proceso de transferencia lingüística tantos problemas que las soluciones que encontraba nunca me terminaban de satisfacer. Para empezar, los nombres de los tres marineros (el título inicial del poema era 'Dutch Lullaby', es decir, 'la nana holandesa') estaban fuera de lugar y perdían todo su sentido en una versión en otra lengua.

    De manera que dejé aparcada la traducción durante unos cuantos meses, y recientemente la retomé con nuevo ímpetu. Opté por rebautizar a los tres niños del poema: Poncho, Soñoliento y Dormilón. Aunque he buscado de alguna manera incluir alguna insinuación de rima, he preferido no forzarlas, y dejar que el poema fluyera con la corriente de ese río de aguas centelleantes que lleva a Poncho, Soñoliento y Dormilón hasta el mar de los sueños.


    Poncho, Soñoliento y Dormilón

    Versión en castellano del poema de Eugene Field

    Una noche, Poncho,
    Soñoliento
    y Dormilón
    se embarcaron en un zapatito de madera.
    Salvando las aguas de un río cristalino
    arribaron a un mar lleno de rocío.
    “¿A dónde vais? ¿Cuál es vuestro deseo?”
    les preguntó a los tres la vieja Luna.
    “A pescar arenques hemos venido,
    los ricos peces de este mar tan bello.
    ¡Redes de oro y plata hemos traído!",
    le respondieron Poncho,
    Soñoliento
    y Dormilón.

    Rió la vieja Luna, y entonó su canción;
    cabeceando en su zapatito de madera,
    toda la noche el viento les impulsó,
    enarbolando olas de puro rocío.
    Eran las estrellas lindos pececillos
    que vivían en aquel hermoso mar.
    “Echad ya vuestras redes, allá donde queráis.
    ¡Ningún miedo les tenemos!”,
    gritaron las estrellas a los tres marineros:
    Poncho,
    Soñoliento
    y Dormilón.

    Aquella noche atraparon en sus redes
    mil estrellas de centelleante espuma.
    Descendió del cielo el zapatito de madera,
    y trajo a los marineros de vuelta a casa:
    La travesía fue perfecta, si bien les pareció
    que en verdad, nada les había sucedido.
    Y hubo incluso quien pensó
    que un sueño fue, que soñaron
    que zarpaban por aquel hermoso mar.
    Te diré yo pues el nombre de los tres marineros:
    Poncho,
    Soñoliento
    y Dormilón.

    Poncho y Soñoliento son tus dos ojitos,
    Dormilón es tu cabecita,
    y el zapatito de madera que cruzó los cielos
    es ésta, la camita de mi muchachito.
    Cierra pues los ojos, que Mamá te canta
    canciones de hazañas asombrosas,
    y podrás ver todas las cosas hermosas
    mientras en este mar te acunas,
    allí donde el mar meció a los tres marineritos:
    Poncho,
    Soñoliento
    y Dormilón.

    (c) De la traducción, J. Salavert, 2013.




    Buttercup, Poppy, Forget-me-Not

    Buttercup, Poppy, Forget-me-not---
    These three bloomed in a garden spot;
    And once, all merry with song and play,
    A little one heard three voices say:
       "Shine and shadow, summer and spring,
          O thou child with the tangled hair
       And laughing eyes! we three shall bring
          Each an offering passing fair."
    The little one did not understand,
    But they bent and kissed the dimpled hand.

    Buttercup gambolled all day long,
    Sharing the little one's mirth and song;
    Then, stealing along on misty gleams,
    Poppy came bearing the sweetest dreams.
       Playing and dreaming---and that was all
          Till once a sleeper would not awake:
       Kissing the little face under the pall,
          We thought of the words the third flower spake;
    And we found betimes in a hallowed spot
    The solace and peace of Forget-me-not.

    Buttercup shareth the joy of day,
    Glinting with gold the hours of play;
    Bringeth the Poppy sweet repose,
    When the hands would fold and the eyes would close;
       And after it all---the play and the sleep
          Of a little life---what cometh then?
       To the hearts that ache and the eyes that weep
          A new flower bringeth God's peace again.
    Each one serveth its tender lot---
    Buttercup, Poppy, Forget-me-not.





    At the Door

    I thought myself, indeed, secure,
       So fast the door, so firm the lock;
    But, lo! he toddling comes to lure
       My parent ear with timorous knock.

    My heart were stone could it withstand
       The sweetness of my baby's plea,
    That timorous, baby knocking and
       "Please let me in,---it's only me."

    I threw aside the unfinished book,
       Regardless of its tempting charms,
    And, opening wide the door, I took
       My laughing darling in my arms.

    Who knows but in Eternity,
       I, like a truant child, shall wait
    The glories of a life to be,
       Beyond the Heavenly Father's gate?

    And will that Heavenly Father heed
       The truant's supplicating cry,
    As at the outer door I plead,
       "'T is I, O Father! only I"?




    Armenian Lullaby

    If thou wilt shut thy drowsy eyes,
       My mulberry one, my golden sun!
    The rose shall sing thee lullabies,
       My pretty cosset lambkin!
    And thou shalt swing in an almond-tree,
    With a flood of moonbeams rocking thee---
    A silver boat in a golden sea,
       My velvet love, my nestling dove,
          My own pomegranate blossom!

    The stork shall guard thee passing well
       All night, my sweet! my dimple-feet!
    And bring thee myrrh and asphodel,
       My gentle rain-of-springtime!
    And for thy slumbrous play shall twine
    The diamond stars with an emerald vine
    To trail in the waves of ruby wine,
       My myrtle bloom, my heart's perfume,
          My little chirping sparrow!

    And when the morn wakes up to see
       My apple bright, my soul's delight!
    The partridge shall come calling thee,
       My jar of milk-and-honey!
    Yes, thou shalt know what mystery lies
    In the amethyst deep of the curtained skies,
    If thou wilt fold thy onyx eyes,
       You wakeful one, you naughty son,
          You cooing little turtle!




    Ashes on the Slide

    When Jim and Bill and I were boys a many years ago,
    How gayly did we use to hail the coming of the snow!
    Our sleds, fresh painted red and with their runners round and bright,
    Seemed to respond right briskly to our clamor of delight
    As we dragged them up the slippery road that climbed the rugged hill
    Where perched the old frame meetin'-house, so solemn-like and still.

    Ah, coasting in those days---those good old days---was fun indeed!
    Sleds at that time I 'd have you know were paragons of speed!
    And if the hill got bare in spots, as hills will do, why then
    We 'd haul on ice and snow to patch those bald spots up again;
    But, oh! with what sad certainty our spirits would subside
    When Deacon Frisbee sprinkled ashes where we used to slide!

    The deacon he would roll his eyes and gnash his toothless gums,
    And clear his skinny throat, and twirl his saintly, bony thumbs,
    And tell you: "When I wuz a boy, they taught me to eschew
    The godless, ribald vanities which modern youth pursue!
    The pathway that leads down to hell is slippery, straight, and wide;
    And Satan lurks for prey where little boys are wont to slide!"

    Now, he who ever in his life has been a little boy
    Will not reprove me when he hears the language I employ
    To stigmatize as wickedness the deacon's zealous spite
    In interfering with the play wherein we found delight;
    And so I say, with confidence, not unalloyed of pride:
    "Gol durn the man who sprinkles ashes where the youngsters slide!"

    But Deacon Frisbee long ago went to his lasting rest,
    His money well invested in farm mortgages out West;
    Bill, Jim, and I, no longer boys, have learned through years of strife
    That the troubles of the little boy pursue the man through life;
    That here and there along the course wherein we hoped to glide
    Some envious hand has sprinkled ashes just to spoil our slide!

    And that malicious, envious hand is not the deacon's now.
    Grim, ruthless Fate, that evil sprite none other is than thou!
    Riches and honors, peace and care come at thy beck and go;
    The soul, elate with joy to-day, to-morrow writhes in woe;
    And till a man has turned his face unto the wall and died,
    He must expect to get his share of ashes on his slide!




    Ballad of the Jelly-Cake

    A little boy whose name was Tim
       Once ate some jelly-cake for tea---
    Which cake did not agree with him,
       As by the sequel you shall see.
    "My darling child," his mother said,
       "Pray do not eat that jelly-cake,
    For, after you have gone to bed,
       I fear 't will make your stomach ache!"
    But foolish little Tim demurred
    Unto his mother's warning word.

    That night, while all the household slept,
       Tim felt an awful pain, and then
    From out the dark a nightmare leapt
       And stood upon his abdomen!
    "I cannot breathe!" the infant cried---
       "Oh, Mrs. Nightmare, pity take!"
    "There is no mercy," she replied,
       "For boys who feast on jelly-cake!"
    And so, despite the moans of Tim,
    The cruel nightmare went for him.

    At first, she 'd tickle Timmy's toes
       Or roughly smite his baby cheek---
    And now she 'd rudely tweak his nose
       And other petty vengeance wreak;
    And then, with hobnails in her shoes
       And her two horrid eyes aflame,
    The mare proceeded to amuse,
       Herself by prancing o'er his frame---
    First to his throbbing brow, and then
    Back to his little feet again.

    At last, fantastic, wild, and weird,
       And clad in garments ghastly grim,
    A scowling hoodoo band appeared
       And joined in worrying little Tim.
    Each member of this hoodoo horde
       Surrounded Tim with fierce ado
    And with long, cruel gimlets bored
       His aching system through and through,
    And while they labored all night long
    The nightmare neighed a dismal song.

    Next morning, looking pale and wild,
       Poor little Tim emerged from bed---
    "Good gracious! what can ail the child!"
       His agitated mother said.
    "We live to learn," responded he,
       "And I have lived to learn to take
    Plain bread and butter for my tea,
       And never, never, jelly-cake!
    For when my hulk with pastry teems,
    I must expect unpleasant dreams!"




    Beard and Baby

    I say, as one who never feared
       The wrath of a subscriber's bullet,
    I pity him who has a beard
       But has no little girl to pull it!

    When wife and I have finished tea,
       Our baby woos me with her prattle,
    And, perching proudly on my knee,
       She gives my petted whiskers battle.

    With both her hands she tugs away,
       While scolding at me kind o' spiteful;
    You 'll not believe me when I say
       I find the torture quite delightful!

    No other would presume, I ween,
       To trifle with this hirsute wonder,
    Else would I rise in vengeful mien
       And rend his vandal frame asunder!

    But when her baby fingers pull
       This glossy, sleek, and silky treasure,
    My cup of happiness is full---
       I fairly glow with pride and pleasure!

    And, sweeter still, through all the day
       I seem to hear her winsome prattle---
    I seem to feel her hands at play,
       As though they gave me sportive battle.

    Yes, heavenly music seems to steal
       Where thought of her forever lingers,
    And round my heart I always feel
       The twining of her dimpled fingers!




    Kissing Time

    Tis when the lark goes soaring
       And the bee is at the bud,
    When lightly dancing zephyrs
       Sing over field and flood;
    When all sweet things in nature
       Seem joyfully achime---
    'T is then I wake my darling,
       For it is kissing time!

    Go, pretty lark, a-soaring,
       And suck your sweets, O bee;
    Sing, O ye winds of summer,
       Your songs to mine and me;
    For with your song and rapture
       Cometh the moment when
    It 's half-past kissing time
       And time to kiss again!

    So---so the days go fleeting
       Like golden fancies free,
    And every day that cometh
       Is full of sweets for me;
    And sweetest are those moments
       My darling comes to climb
    Into my lap to mind me
       That it is kissing time.

    Sometimes, maybe, he wanders
       A heedless, aimless way---
    Sometimes, maybe, he loiters
       In pretty, prattling play;
    But presently bethinks him
       And hastens to me then,
    For it 's half-past kissing time
       And time to kiss again!






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    MARÍA JULIANA VILLAFAÑE

    María Juliana Villafañe, nació en Santurce, Puerto Rico. Es poeta, narradora, guionista, dramaturga y compositora de música popular. Ha publicado los poemarios Dimensiones en el amor (Ramallo Brothers Publications, Puerto Rico, 1992), galardonado en Nueva York con el Premio “Palma Julia de Burgos”, Entre Dimensiones (Editorial Isla Negra, Puerto Rico, 2002), el cuento juvenil Aurora y sus Viajes Intergalácticos (Planeta, 2003) y el poemario Volar Sin Alas (Ediciones Baquiana 2012).

    El fenecido jazzista Jon Lucien incluyó sus letras en varios discos: Mother Nature´s Son (1992), Man From Paradise (1993), Endless is love (1997) y Jon Lucien by Request (2003).

    Recibió el Primer Lugar con la letra de la canción “Vive Hoy” en el III Festival Iberoamericano de la canción de Puerto Rico y Argentina. Premio de Lírica Popular del Instituto de Puerto Rico en New York (1995).

    Su nombre fue incluido, como parte de los escritores puertorriqueños que residen en los EE.UU., en la Enciclopedia del Español en Los Estados Unidos – Anuario del Instituto Cervantes (Editorial Santillana, 2008).

    Sus poesías y textos han sido publicados en múltiples antologías y publicaciones colectivas en Argentina, España, Estados Unidos, México, Perú, Brasil, Puerto Rico y Venezuela. 


    QUIERO VOLAR

    Quiero volar al infinito
    desde los nevados picachos
    a través de las nubes
    sentir la humedad en el rostro
    cruzar vientos de tormenta aplacada
    palpar el desafío de la naturaleza
    que puede lanzarme a pedregales
    vivir la libertad del cóndor
    sobre un mundo que no necesita rescate.

    Quiero volar al infinito
    sentir que nada hace falta
    con esa libertad de soledad
    majestuosamente voluntaria
    acompañada del grandor
    que otorga la naturaleza.

    Quiero alejarme de todos
    olvidar lo cotidiano
    urdir mi vuelo más lejano
    dejar atrás la noción de que he amado
    quiero volar y escuchar el silencio del vuelo
    para olvidar
    mientras vivo de los recuerdos.



    ME PIENSA

    Me piensa piedra dura, inquebrantable
    me baña limo, resbala
    me baña río, agua mutable
    me abandona para vivir mares.

    Me deja presa de arena
    al final de su cauce
    Me piensa piedra
    y soy luz que se cuela en manantiales.

    Me cree fuerte y soy fiera herida
    en el valle que descansa
    en el frescor de sus aguas
    voluntarias

    desniveles que me bañan.

    Me piensa piedra
    me piensa arraigada

    ¿Me piensa?



    Caen las Hojas

    Caen las hojas lentamente
    Una se detiene a mis pies
    La tomo en mi mano para guardarla
    Recuerdo de un otoño en Madrid
    Salimos de una tasca cualquiera de la ciudad
    Risas, algarabía, burlerías
    Amigos disfrutando la noche
    Cruzábamos la calle casi con premura
    Tenía que partir al otro día
    Sobrevolar el mar para el regreso
    Me despedí a la salida del metro
    Con nostalgia presentida

    Ya casi amanecía al acercarme
    al hotel
    Un camión se detuvo delante
    Dos puertas enormes se abrieron 
    Asustada me detuve
    Un presagio fuerte inundó mi alma
    Presentí que algo no andaba bien
    Entonces las vi
    Las bajaban del camión una a una
    Mujeres a las que les colocaban en brazos
    Niños inertes que no protestaban

    Niños que no lloraban
    Muñecos enajenados, narcotizados
    Parecía un acto normal
    Comienzo de una nueva jornada
    Ante mis ojos pasaban 
    Mendigos silentes, indefensos

    Yo, imantada a la pared de un edificio
    Impotente, asustada 
    Sintiendo la luz del nuevo día
    Iluminar la escena
    Cubierta por una sombra
    Tinieblas que a la luz del día 
    Causan 
    Mi rubor infinito

    Siguen cayendo las hojas!



    Condena

    Tenía todo listo
    para embrujarle, hacer 
    que me amara más
    cada dia
    el lápiz rojo de madera,
    la vela rosa
    aquellas más pequeñas azul y verde
    su fotografía
    y aquel objeto que dejó atrás
    o tal vez olvidase
    tenía las tres rosas blancas
    todo el conjuro para atraparle
    en esa habitación de una sola puerta
    con una ventana a la luz de la luna
    tal vez importaba su fase
    era la media noche de un viernes impar
    complementé todo con un perfume aromático
    sólo
    para condenarme!


    QUEBRADA MUJER

    Yo, quebrada 
    riachuelo que se pierde en medio de la montaña
    escondida bajo el follaje, entre alimañas y piedras
    esperaba llegara, quien mi corriente disfrutara

    Te acercaste tú, hombre solitario
    te posaste a mi orilla
    tus manos acariciaban mi costado 
    yo enmudecida, no permití que mis aguas crecieran
    y olvidaras que en ese rincón de selva
    existía, plácida, dormida

    Siempre, a la misma hora sentado a mi orilla 
    escuchaba el latido interno
    el lamento sordo de mirada perdida 
    en mis aguas estancadas
    rostro de nombre secreto 
    despertabas mis claros de luna
    deseaba penetráras mis aguas 
    para lamerte el cuerpo, con mi corriente cristalina
    pero te marchabas y quedaba sumida 

    Un día tú, hombre tímido, te desnudabas
    se agitaron mis aguas cuando penetrabas mi mundo
    y crecí bravía deseando ser río
    te arrastré en mi corriente sintiéndote nadar mis adentros
    me moldeaban tus manos, respirabas por mis poros
    y sólo aquel paraje del bosque conoció 
    como las aguas de una quebrada
    se convierten en río y se desbordan.


    Silueta

    Miro la foto en la mesa
    mi silueta cincelada
    en una piedra
    sueño
    Machu Pichu detrás
    lleno de antigüedad
    medito
    respiro hondo
    y veo tus ojos
    mirándome
    a través del lente
    de la cámara
    lloro
    no estás.



    Damas de la noche

    Trascendida por la realidad
    hoy, Madrid me sabe a lágrima
    imantada en el dolor
    cae la tarde
    desde mi ventana del Meliá
    veo aparecer
    las damas de la noche
    tristes
    sonreídas
    tiritando de frío
    proyectando vuelos imaginarios
    yo, una sombra en el encuadrado
    de una ventana entre mil
    testimoniando
    su falsa verdad.



    TU AUSENCIA

    Las imágenes de tu ser
    me iluminan
    irrumpen mis espacios
    te presiento cerca

                   obsesión de tenerte
    cuando estás lejos.

    En esta noche en que te pienso

    se hace nuevo el lenguaje
    aprendido en tu piel

    invento nuevas maneras
    de amar
                    con fuerza incontenible

    tu recuerdo excita mi ansiedad
    para albergar tu ausencia.


    Entre dimensiones. San Juan, Puerto Rico: Isla Negra Editores, 2002. 80 p. Prólogo de Francisco Matos Paoli. 


    Fin o comienzo

    Ese cristal 
    encuadrado de negro
    como si vertiera luto
    sigue adornando
    los espacios
    vacíos
    de mi estancia

    En él descansa
    la figura de ese ser etéreo
    que puebla mi existencia
    ahí están los colores
    que faltan
    ahí está tu imagen
    perdida en el comienzo
    del fin



    Latido interno

    La ventana del interior se abre
    me asomo y veo
    lo que deseo ver
    una voz se levanta y advierte
    que es una insensatez
    escuchar el latido interno
    miro y veo la felicidad
    construída en ese mundo en que a escondidas
    se advierte la soledad del pasado
    siento el privilegio del futuro imediato
    comienzo a meditar
    se cierra la ventana.



    Volar sin alas.  Miami, Fl.: Ediciones Baquiana, 2012.  106 p.  ISBN 978-2-93664707-1 


    JUEGO DE CUARTOS

    Desde mi ventana veo la luz
    todavía encendida en el otro cuarto

    le imagino
    sentado frente a su caja de palabras

    yo
              leyendo un libro
                                  somos tan iguales
    mi alma ya no aferra a su amor
              se desgarra
                                  por el desasosiego
    de dejar ir
              a un ser que se ama
    vivirá otra ilusión
                          otro amor
    tendrá hijos
                          será feliz

    yo
              un ser en su vida
    que ve
                como los años
    deforman su sombra.



    AÚN RESPIRO                                               

                          En memoria a los compañeros del 
                          vuelo AF447.


    Salí al pasillo de aquel cuarto pequeño 
    de cuatro literas
    choqué con cuerpos inertes

    un niño flotaba en el techo
    quise alcanzarle
    toqué su manita fría
    un temblor convulso me arropó.

    ¿Que hacía yo allí 
             en aquel avión que 
    navegaba lo profundo del mar?

    ¿Será que me miré cara a cara con la muerte 
    y vi su reflejo?

    Desperté
    era una escena tan real 
    como la de una de las mejores proyecciones fílmicas
    yo viva 
    construyendo sueños fantasiosos
    Con la realidad.

    ¿Que busco?
                ¿A dónde voy?

    Tal vez la respuesta está en el hoy
    en este sublime momento 
    donde agradezco
    que aún respiro.



    MILAGROS INEXPLICABLES

    Te veo en la distancia
    como en escena cinematográfica
    tu respiración cerca
    en este pensamiento 
    que no logra apartarme de ti
    veo tu sonrisa
    la de siempre
    profundos ojos hablan 
    de vivencias 
    amortiguadas por el tiempo
    vida plena
    experiencias que hago mías
    el amor a la tierra que haces tuyo
    aire desde el norte sopla
    con visos de brisa fresca.

    Vivo esa vida que no compartí
    Como adivina que se cuela en el ser
    el latir de tu cuerpo
    corazón desbocado
    para amar intensamente.

    Siento, como la mujer que te recibe
    arrastrándome a tu mundo de placer desconocido
    despierto a la vida que me privó tenerte
    esclavizándome 
    a buscarte en cada cuerpo
    en que me perdí
    sabiéndote más allá de la vida
    acrecentando la espera 
    en mi mundo interior
    sueños inventados
    hambrienta al saber
    que aquella mi emoción de niña-mujer 
    despertó
    con aquel primer beso de amor
    que no trascendió.

    Percepciones sensoriales
    se expanden por todas las edades 
    latidos de vida
    milagros inexplicables
    estar para siempre en el centro de la llama.



    EN VIENTRE AJENO

    El micrófono en la habitación
    emite el sonido campanario
    el martilleo constante de la máquina que alimenta
    los últimos aires que respira
    El padre se desprende lentamente

    Desde muy joven no dormía en esa casa
    tan extraña y a la vez tan familiar
    Cada golpe de ruido en esa otra habitación
    despierta el presagio de una vida que se apaga
    el padre ya no abre los ojos
    No te mira
    pero sabes que te escucha
    y te silencias para escucharle también
    pides, rezas para que se apiade quien sea
    que esté a cargo de ese menester
    y le acompañas a despertar en otros parajes
    mas nobles que éstos que hoy deja
    El padre ya dijo que te amaba
    se despidió, rogó le llevaran

    Hoy en el silencio sepulcral que no se escucha
    por los sonidos de la máquina
    la hija y el padre 
    se dicen tantas cosas
    así como cuando él le hablaba estando
    en el vientre de la madre

    El padre ahora es niño en otro vientre
    querido por siempre.



    CIEGA

    Me he mirado a través de sus ojos
    soy una mujer orientada
    casi loca
    que intenta contagiar su locura
    soy una ajustada
    que habla con las estrellas
    comunica con los astros
    a la que visitan entes
    de otros universos
    me miré a través de sus ojos
    y sólo vi
    unos ojos terriblemente
    ciegos




    -


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    Martín López Corredoira

    Nacido en Lugo el 8-12-1970, Ldo. en Cc. Físicas (Complutense de Madrid, 1993), Dr. en Cc. Físicas (La Laguna, Tenerife, 1997), Dr. en Filosofía (Sevilla, 2003). Lugares de trabajo como investigador en astrofísica: LAEFF-INTA (Villafranca del Castillo, Madrid, 1992-1994), Instituto de Astrofísica de Canarias (1994-2001, 2005-2010; investigador titular 2011- ), Astronomisches Institut der Universitaet Basel (Basilea, Suiza, 2001-2003). Autor de más de 70 artículos en revistas científicas internacionales con árbitro; editor conjuntamente con el Dr. Carlos Castro Perelman del libro "Against the Tide. A Critical Review by Scientist of How Physics and Astronomy Get Done" (2008). Autor de diversos artículos de Filosofía y de los libros (ensayos) "Diálogos entre razón y sentimiento" (1997), "Somos fragmentos de Naturaleza arrastrados por sus leyes" (2005), "The Twilight of the Scientific Age" (2013), "Voluntad. La fuerza heroica que arrastra la vida" (2015). Co-autor conjutamente con el Dr. Francisco J. Soler Gil del libro "¿Dios o la materia? Un debate sobre cosmología, ciencia y religión" (2008). Premio Platero-2002 de Poesía concedido por el "Club del libro en Español"-Naciones Unidas (Ginebra, Suiza). Mención especial en el "XV Certamen Literario Universidad de Sevilla" (2009), modalidad de teatro, por la obra de teatro en verso de tintes filosóficos "El sinsentido de la vida" (publicada en 2010). 

    Correo electrónico: martinlc@iac.es


    COPLAS A SU MUERTE
    de Martín López Corredoira

    (Premio "Platero 2002" de las Naciones Unidas-Ginebra, Suiza)

    I

    Fúnebre marcha en silencio,
    ritmo dactílico suena
    con tristeza,
    canto a su muerte presencio,
    noble y solemne la pena
    con grandeza

         
    II

    Allende ventana os veo,
    las gotas de lluvia empañan
    los cristales;
    vives en mí, en deseo,
    nubes grisáceas que bañan
    lacrimales.

         
    III

    Bajan las aguas muy frías,
    frescas mañanas alpinas
    de arroyuelo;
    ¿son frialdad tus agonías?,
    ¿son tus lágrimas de espinas
    puro hielo?

         
    IV

    Abatamos nuestro ego,
    ya se fue la bien amada.
    Quedo solo,
    perdido, sin vida, ciego,
    el vasto Universo es nada,
    frío polo.

         
    V

    Aguarda a tu enamorado,
    espérame en tu aposento,
    punto oscuro;
    pronto estaré yo a tu lado,
    polvo seré, no te miento,
    es seguro.

         
    VI

    Errante vas al destino
    por frías sendas de viaje
    en invierno.
    Errante sigues camino,
    de blanco helado paisaje,
    a lo eterno.

         
    VII

    Cae el cielo de tormenta,
    torna en gris tornasolado
    los colores
    del verde valle que alienta,
    oscuro rasgo es trazado
    en sus flores.

         
    VIII

    Escarcha en frías heladas,
    dolor que todo lo cura,
    ¡triste, triste!
    Quedan las flores hastiadas,
    queda marchita amargura
    que trajiste.

         
    IX

    ¡Mira ese tronco vetusto!,
    árboles fuertes se estrujan
    desgarrados;
    también el hombre es adusto
    si a llama o muerte se empujan
    los hastiados.

         
    X

    Mustio rescoldo en candela,
    vida en el último leño
    consumido;
    lenta se acaba novela,
    fuego en el último sueño
    ya perdido.

         
    XI

    Muriendo solos vivimos,
    la noche aguarda del día
    desencanto.
    Viviendo solos morimos,
    ya nadie escucha agonía
    de tu llanto.

         
    XII

    Conato en seres mortales:
    vivir tal agua en molino,
    ¡fatum, fatum!;
    gira y camina andurriales,
    calla si envía el destino
    su ultimátum.

         
    XIII

    Sórdidos pasos se allegan,
    golpes lejanos compelen
    que despierte.
    Pisa y mis ojos se ciegan,
    pisa y mis tímpanos duelen,
    ¡muerte, muerte!

         
    XIV

    Sigues tu viaje de invierno:
    pisas la gélida nieve,
    sientes frío;
    caminas hacia lo eterno,
    expira vida, ¡qué breve!,
    en vacío.

         
    XV

    Gotas derrama este río,
    río que al mar infinito
    desemboca;
    lágrimas, sudor de estío,
    sangre luchadora, grito
    de tu boca.

         
    XVI

    Después de un corto camino
    llegamos ya a la posada
    del descanso.
    Éste era nuestro destino:
    alto en trayecto, parada
    o remanso.

         
    XVII

    Ya no se queja el molino,
    campo de trigo es ya yermo,
    ¡cesa rueda!;
    llega por fin al destino,
    queda con paz el enfermo,
    muerto queda.

         
    XVIII

    Lejos barca llevas alma,
    más allá del horizonte,
    ¡rema, rema!;
    largo camino de calma,
    dulce mirada Caronte,
    dulce poema.

         
    XIX

    Lleva tus pies al abismo,
    hunde tu espíritu asceta
    en infierno,
    hallarás el nihilismo,
    gozarás cielo, profeta,
    de lo eterno.

         
    XX

    Muere, se apaga tu fuego,
    alma, que huye a la vida,
    ermitaña;
    lejos del mundo, sin ego,
    sola se queda escondida
    en montaña.

         
    XXI

    Yace el Sol con la sonrisa,
    dulce ocaso de poniente,
    bendecida,
    atardece en roja brisa,
    bajo el mar se fue silente
    luz y vida.

         
    XXII

    Dichoso quien va y no vuelve,
    aquél ya no siente el lloro
    de miseria
    que el mundo mortal envuelve,
    ni escucha al histrión sonoro
    de esta feria.

         
    XXIII

    Bello es el ser: superarse,
    lucha por altas esferas
    de uno mismo.
    Bello es no ser: apagarse,
    corres allende barreras
    del abismo.

         
    XXIV

    Apaga, feliz, tu lloro
    si el Sol ya no muestra bellas
    de flor alas;
    lágrimas nublan el oro,
    brillo nocturno de estrellas
    con sus galas.

         
    XXV

    Celebra el cosmos las muertes:
    estrellas novas dan fuego
    y explosiones,
    crujidos, bramidos fuertes,
    de esferas celestes juego
    de pulsiones.

         
    XXVI

    Ni los reyes poseyeron
    como tú naturaleza,
    alma errante,
    ni al reino suyo se unieron,
    tras muerte queda belleza
    con su amante.

         
    XXVII

    Letras han ya retratado
    de alma paisajes floridos:
    vida interna;
    tu espíritu dispersado
    penetra por los sentidos:
    vida externa.

         
    XXVIII

    El bosque será tu casa,
    albergue de tu alma errante
    de fantasma
    que el cuerpo vivo traspasa
    en ser natura reinante
    del gran plasma.

         
    XXIX

    Metamorfosis, gusano,
    transformará en mariposa
    a tu muerte.
    También tú, ¡oh!, ser humano,
    dejarás que tu alma en rosa
    se despierte.

         
    XXX

    Árbol reposa en tu luto,
    crece con alma dormida
    que se pierde,
    rico y jugoso es el fruto
    brote de rama florida
    entre el verde.

         
    XXXI

    Polvo de seres terrestres,
    polvo de estrellas, cenizas
    de la lumbre,
    brotan las flores silvestres,
    salen de tierras rojizas
    a la cumbre.

         
    XXXII

    Del campo de funerales,
    del campo son las espigas
    en cultivos,
    de ellas saldrán cereales
    pan que alimentan sus migas
    a los vivos.

         
    XXXIII

    No se fue para dejarte
    sino siempre estar contigo,
    ¿lo comprendes?
    Ha de morir para amarte,
    ser en natura tu abrigo,
    ¿ya lo entiendes?

         
    XXXIV

    Te vas sin haberte ido,
    tu huella estará presente
    a mi lado;
    corazón no te he perdido,
    estarás eternamente
    con tu amado.

         
    XXXV

    No es necesario visite
    templo de tu sepultura,
    ello es vano;
    o es mi pecho tu escondite
    o hallo tu alma en la espesura
    de lo arcano.

         
    XXXVI

    Queda ya el cielo azulado,
    bella te marchas poetisa
    a tu lecho.
    Ya queda el cielo colmado,
    azul lo deja sonrisa
    de tu pecho.

         
    XXXVII

    Baja el arroyo cantando,
    canta feliz entre peñas,
    salto en salto;
    ¿qué le has estado contando?,
    ¿qué bellos cantos le enseñas
    desde lo alto?

         
    XXXVIII

    Cantan en los bosques aves,
    tiernas melodías cantan
    en tu ausencia.
    Tu voz en trémolos suaves,
    susurros del aire suplantan
    tu presencia.

         
    XXXIX

    Ella se fue en primavera,
    campos emanan olores
    de su muerte;
    primavera donde fuera
    volverá y saldrán las flores
    por su suerte.

         
    XL      

    Duérmete ya, niña mía,
    cae corazón en el canto
    del que emana
    sueño eterno, noche y día,
    paz continua, fin sin llanto,
    ¡dulce nana!

        
    XLI

    Gloria cantemos al cielo,
    ábranse todas sus puertas,
    ¡aleluya!
    Se funde de un alma el hielo,
    al cosmos sus gotas muertas,
    ¡dicha suya!

         
    XLII (final)

    Idealizada fue vida
    como cantada es la muerte
    de la Idea.
    Canto al fin de la querida,
    fin de coplas a la inerte
    dulcinea.


    "SOMOS FRAGMENTOS DE NATURALEZA ARRASTRADOS POR SUS LEYES" (2005, cap. X, Secc. 8)

    Creado el cielo y las estrellas, creadas las bestias y de entre aquéllas la más temible—homo sapiens sapiens—, ha de dotarse al cosmos del orden que lo sujete, de leyes que lo gobiernen. El geniecillo juguetón ya tiene su pequeño teatro y sus muñecos de trapo, ¿qué le faltan sino los hilos con los que hacer danzar las marionetas? ¡Oh, fatum!

    La oscura escena del inmenso vacío es de luces y sombras repleta en astros fríos e incandescentes. Orbitan planetas en su danza alrededor del fuego estelar, danzan miríadas de estrellas en torno a la hoguera del centro galáctico. Nacen del gas y del polvo y en polvo y gas mueren entre hundimientos y eclosiones, entre colores estivales y tinieblas invernales. Movimiento hay en el escenario en virtud del guión representado por la materia. ¿Quién desea su devenir, quién baila al son de “Harmonia Mundi”? ¡Oh, fatum!

    Como en una tormenta, el trueno y el rayo, Señores altivos del bosque sombrío, dominan desde lo alto, y el viento y la lluvia impelen al refugio. Criaturas pequeñas, hormiguitas desde las alturas, corren, sí, corren despavoridas, huyen de la tempestad que baja de las montañas. Fuerte el temor acelera sus corazones, gobierna sus voluntades, y arrastra lejos del dolor. Como en una tormenta, ¡oh, fatum!

    Pesadumbre, tormento, carga Atlas con el mundo, condenado a soportar su peso. Lleva cada cual su cruz, su destino grabado en sangre, en pasión. Pasiones arrastra la vida, que no razones. El temblor del cosmos, Voluntad, agita nuestras conciencias, nuestro querer, y nos condena a sufrir el sin sentido de las sinrazones. Deseo vago, incierto, querer que no se extingue hasta la extenuación, cada pequeño dios cae con su vida, dobla la columna hundido en su lastre. Doblega el anciano ánima por el camino que lo ha consumido en dura faena. Alza el joven intrépido su pecho contra su sino, mas de nada sirve la lucha, pues siempre tú has de ganar ¡oh, fatum!

    Oscuro señor cuyo nombre temen, sombra de las tinieblas, tuyo es el mal en este infierno. Ahh... pero esplendor en los mundos alzas, son tus intenciones puras y transparentes, blanca luz mana de tus formas en nombre de la bondad del cielo. Gigante, coloso de fuertes pies, todos somos tus hijos devorados. Tú caminas y el mundo y la historia avanzan contigo. También tú eres errante vagabundo en la noche, también se pierde tu mirada en el horizonte sin fin. ¿Adónde nos llevas, oh, fatum?

    Nada está escrito, la sabiduría se improvisa. No hay oráculo que dé certeza a la incertidumbre en los cuantos de tu acción. Desde el principio de los tiempos se halla la materia en turbulenta revolución, en caos frenético que desconoce su fin. La novela del cosmos se crea a cada momento, hay un pasado cierto pero no un futuro cierto. Escribe el artista inspirado, delinea los contornos al tiempo que los observa. Nuevas notas en el pentagrama llenan el tejido armónico. Escribe inspirado por las musas de la fortuna, la obra se representa al tiempo que se crea. Crea, crea, ¡oh, fatum!

    Irrevocables caen tus órdenes como una sombra que desde la lejanía se aproxima. Como la noche sigue al día, como el ocaso proyecta largos halos oscuros hasta el horizonte, ¡sombra! , llegas tú desde la eternidad hasta nuestros cuerpos, dando vida, amanecer del bosque dormido, impulso a savia y sangre de plantas y animales, aguas subterráneas y manantiales de superficie fluyen a un ritmo: fatum.

    Los enfermos lloran por tus designios, de los dementes culpan a tu sinrazón. A los adictos llaman de voluntad arrebatada, y a los amantes locos en la pasión engendrada. ¡Ay! , ¿mas no somos todos enfermos de adicciones, dementes en las pasiones de nuestros amores? Tuyos los designios, tuya la sinrazón, voluntad arrebatada por la pasión. Mismidad del Ser: fatum.

    Los imperios nacen y perecen, la historia avanza para su gloria y su perdición. En mal momento tal cual presente, caminan los pueblos hacia su destrucción, conscientes de su decadencia, sin poder detener su caída, atracción fatal. En tiempos de luz florecen los jardines de palacio, embelleciendo las piedras de la civilización. Designios del fatum.

    Veo un florecer en el cosmos, fatum es naturaleza, savia que riega cada rama, cada hoja. Veo un florecer, y el Universo se hizo sueño del orden, vivencia de la razón, luz en la oscuridad, sabiduría en sí misma. Se crearon los cielos y la tierra, las plantas y las bestias, y un mono desnudo se alzó entre éstas, levantó la vista al infinito y lloró enternecido por la feliz idea, pues vio que aquello era bueno, era bello. Hágase en mí tu fuego—dijo—, y la ciencia del hombre penetró los fuegos fatuos de hasta las galaxias más lejanas. Y el hombre quiso ser naturaleza, quiso ser sabio como ella, mas aquélla contestó: todo en mí es lucha, y no alcanzaréis vosotros la verdad sino en sufrimientos; todo en mí es amor, y no seréis dignos de mi abrazo caluroso si no amáis como yo lo hago: amor fati.

    Al fin, seres humanos, alcanzaréis la inmortalidad anhelada, os despojaréis de vuestras vestiduras y será el cosmos vuestra nueva piel. Fundidos a la eternidad, ligados a la incertidumbre del azar y las certezas de lo necesario, naturaleza es nuestra alma, siempre y en todo lugar, por los siglos de los siglos en la inmensidad. Amamos nuestro destino y nuestro destino nos ama. Siervos seremos amos, pequeños seremos grandes. Los últimos serán como los primeros, pues todo es un juego de la materia y todos participamos por igual. Fraternidad con el hermano cielo y la hermana tierra. Una sola familia unida por el amor fati.

    Cae la lluvia mustia sobre el lago, se enrojece el viejo árbol y el gris del cielo canta la llegada del otoño. No estés triste, flor, pues retornarán las luces de los pétalos y el verdor de la primavera. Todo va, todo viene, todo gira en un eterno retorno del destino. Aciago devenir parécele al hombre su muerte, hojas que caen, mas el viejo árbol vive, y si éste yace, el bosque pervive, y si éste desaparece... ¡ah! , confiad en la sabia naturaleza: otras luces brillarán bulliciosas y cantarán el himno “Amor fati”.

    Las aguas frescas del manantial fluyen, fluyen... entre escollos y socavones, caen por la ladera desde las altas cumbres. Libres discurren en su destino marcado reflejando el tintinear de las estrellas en la noche y hundiéndose en la luz del día, cayendo grávidas a su océano. En los mares la embarcación sin rumbo, sin timón. Gobierna el azar de las olas y el viento la dirección del viejo casco de madera. Perdido en el infinito, en busca de la playa a que poder arribar. Perdido en nuestros sueños, buscamos nuestro paraíso lejano: las arenas doradas bajo el Sol y las palmeras. Sedientos y rodeados de agua, inmersos en el tiempo y ansiosos de que llegue el momento de hundirnos para siempre en tu corazón, amor fati.

    En los remansos de tus brazos, amada inmortal, en la paz de tu silencio, fluye el río de la vida, canto dulce y sosegado. Nada importa, nada va más allá de tus designios; indiferencia total y absoluta. A la naturaleza, sin emoción, brinda el anhelo humano el sentimiento trágico de la existencia, mas dulce, amada mía, dulce es la vida como la mar en calma tras un día de tormenta. Olas que llegan bramando desde la lejanía y dejan su murmullo apagándose al irse. Cenizas en el otoño, hojas amarillentas, cartas al amor perdido: fatum que nunca su meta alcanza, el Ser prosigue su marcha. Caballo que trota sin descanso hasta morir; fuerte el corazón terrestre de quien cansado sigue caminando, perdido sigue buscando, y sin libre albedrío sigue queriendo.

    Escrito está en las estrellas—decían los antiguos. No, escritas llevamos las estrellas en el alma, y sus luces y sus sombras alimentan la vorágine del fatum que nos arrastra. Así sea.



    EL SINSENTIDO DE LA VIDA

    Martín López Corredoira

             
    PROEMIO

    Desde tiempos inmemoriales, el teatro ha tenido una función moralizadora, y la fuerza de sus declamaciones en las conciencias de sus personajes, o en aquellos coros griegos que extraían enseñanzas de los sucesos en la escena, hizo vivos unos discursos que en los tratados de filosofía sólo eran letras sobre papel. Hoy los tiempos son otros pero los seres humanos son los mismos. Nos llegan todavía del pasado discursos cuya temática es tan vigente hoy como cuando se crearon, porque contienen verdades sobre el ser humano que van más allá de las circunstancias históricas y culturales de una época. No obstante, algunos de los temas morales de algunas obras clásicas—Dios o los dioses, el honor, la honra, etc.—han quedado un tanto caducos en la actualidad, por lo que no nos sentimos identificados con los destinatarios de esas fuerzas declamatorias, y pensamos que el discurso de estos tiempos es otro.
                
    “El sinsentido de la vida” es a la vez una obra de nuestro tiempo, caracterizado por una crisis de valores morales, y una reflexión filosófica intempestiva que muestra el drama del hombre que piensa sobre su existencia. Quiere romper con el pasado superando sus valores morales clásicos, o incluso romper con el presente a través de la transgresión de algunos valores residuales modernos—el amor, la democracia, la justicia, etc.—y, sin embargo, usa las formas de un pasado imperecedero: verso con formas métricas clásicas, alegorías, ciertas sentencias que pueden recordar a las viejas parcas de la antigua Grecia, y otros elementos. Declamación moral a la antigua usanza, pero situada en los presentes valores y patrones de conducta. Teatro de exhortaciones morales en una época de amoralidad. Hay algo viejo y algo nuevo en todo lo humano, en todo lo vivo, y el teatro, tan vivo como siempre, sigue ofreciendo amplias posibilidades para expresar el sentir y pensar humanos en cualquier época. Eso al menos he tratado de mostrar con la creación de esta obra.

                PERSONAJES:
               
    EDUARDO, protagonista humano principal, hombre de unos 50 años
    DIOS MANUEL, deidad masculina de barba y túnica blancas
    ADOLFO, viejo amigo de Eduardo
    ANA, prometida/esposa de Adolfo, mujer de unos 30 años
    ALEGORÍA FATALIDAD, representación de las fuerzas ciegas del Universo,     interpretada por una mujer con aspecto de mujer-fatal
    ALEGORÍA POESÍA, representación de la sensibilidad, interpretada por una mujer muy joven o adolescente
    DIOS PEDRO, deidad masculina de barba y túnica blancas
    ALEGORÍA SABIDURÍA, representación del saber, interpretada por una mujer madura
    GRAN DIOSA NATURALEZA, suprema deidad femenina
    DIOS FRANCISCO, deidad masculina de barba y túnica blancas
    DIOS JOSÉ, deidad masculina de barba y túnica blancas
    ANTONIO, antiguo colega de Eduardo en la Universidad

                ACTO PRIMERO
                                  
                Descansando tras la creación

                Personajes: dios Manuel, dios Pedro, Fatalidad, Sabiduría, Poesía, dios Francisco, dios José, Eduardo
               
                ESCENA I: dios José, dios Pedro, dios Francisco, dios Manuel
                Estamos en un supuesto cielo. El decorado de fondo lo componen estrellas y galaxias sobre negro—quizá alguna imagen del telescopio espacial Hubble amplificada; en el centro del escenario una mesa y cuatro sillas, sobre las que están sentados los cuatro dioses. Ambiente de taberna. La mesa se utiliza para jugar a las cartas—al juego del “tute” a cuatro, sin parejas; en el tute, cada jugador sostiene ocho cartas—; algún dios fumando un puro, botellas de alguna bebida alcohólica, vasos, etc. Hablan mientras tiran las cartas.

    DIOS JOSÉ                 ¡Arrastro!
    DIOS PEDRO                             ¿Ya?
    DIOS FRANCISCO     (Mientras hace el movimiento de cartas correspondiente a la jugada.)
                                                               Tiene suerte.
    DIOS MANUEL         Pues sí, a lo que se ve
                                       vuelve a ganar dios José.
    DIOS PEDRO             No creo que en tal acierte
                                       porque aquí me traigo yo                                  5         
                                       (Mostrando el par de cartas: caballo y rey de espadas.)
                                       otras cuarenta en espadas.
    DIOS FRANCISCO     No se anda con bobadas.
    DIOS JOSÉ                 Pues bien que se equivocó
                                       quien dijo que ganaría,
                                       que no hago tantos puntos                    10       
                                       con todos mis triunfos juntos.
    DIOS MANUEL         ¿Y el tres?
    DIOS JOSÉ                                  Bien que lo querría.
    DIOS MANUEL         Pues aún queda partida.
    DIOS PEDRO             (Tirando el tres de espadas después de que los otros hubiesen tirado sus cartas, y llevándose las cuatro cartas con ello.)
                                        Aquí tengo el tres, señores.
    DIOS FRANCISCO     ¡Bah!, ya somos perdedores.                  15
    DIOS MANUEL         Sí, otra mano perdida...
    DIOS PEDRO             (Mostrando el par de caballo y rey de bastos.)
                                       Veinte en bastos.
    DIOS FRANCISCO                               ¡Qué egoísmo!
    DIOS JOSÉ                 Ya estoy por darle mi as.
    DIOS PEDRO             ¿Para que quiero yo más?
                                       Ya gano.
    DIOS JOSÉ                                Por eso mismo.                     20
    DIOS PEDRO             No me lloren en exceso.
    DIOS JOSÉ                 (Cogiendo las cuatro últimas cartas con su as.)
                                       Diez por últimas al menos.
                                       Algo es algo.
    DIOS FRANCISCO                         Sí, son buenos,
                                       que yo no pillo ni eso.
    DIOS JOSÉ                 Partida ya terminada.                             25
                                       No hace falta que se cuente,
                                       dios Pedro, que es evidente
                                       que la tiene bien ganada.
                                       ¿Quién da ahora?
    DIOS MANUEL                                    A mí me toca.
                                       (Y comienza a barajar y seguidamente a repartir cartas.)
    (Siguen jugando a las cartas en todo lo que resta del acto, con movimientos que se corresponden a sus palabras sobre el juego; cuando terminan una mano comienzan otra; y mientras juegan, hablan de varios otros temas:)
    DIOS FRANCISCO     Y díganos, dios Manuel,                                   30
                                       ¿cómo va el asunto aquél?...
                                       ...los cúmulos...
    DIOS MANUEL                                 Cosa poca
                                       dejan las leyes hacer.
                                       Declararon zona negra
                                       mis espacios.
    DIOS FRANCISCO                         ¿No se alegra?                 35
                                       El silencio es un placer.
    DIOS MANUEL         Sí, mas yo soy constructor.
    DIOS JOSÉ                 Tal no pasaba en la edad
                                       de cuántica gravedad,
                                        que podía un creador                            40
                                       crear hasta de la nada.
    DIOS PEDRO             Pues a mí no me va mal
                                       desde que al mundo animal
                                       me dedico.
    DIOS MANUEL         (Tirando una carta de espadas.)
                                                         Y otra espada...
                                        Yo siempre me he dedicado                  45
                                       a obras monumentales:
                                       cúmulos de tallas tales
                                       que asombran al más versado,
                                       con galaxias a millares,
                                       e incluso he hecho complejos                50
                                       de hipercúmulos que lejos
                                       llevan sus iluminares.
    DIOS JOSÉ                 (Enseñando el par de cartas.)
                                       Veinte en copas.
    DIOS PEDRO             (Aparte.)              ¡Bien me reta!
                                       Grande es también el ser vivo
                                       cuya existencia concibo,                        55
                                       grande aun en un planeta.
                                       La vida es algo muy bello
                                       y su gran complejidad
                                       harto supera, en verdad,
                                        a la que existe en aquello                                   60
                                       de dimensiones gigantes.
    DIOS FRANCISCO     ¿Y ha poblado muchos mundos?
    DIOS PEDRO             Sólo los astros fecundos
                                       que den a sus habitantes
                                        lo que requiere la vida;                           65
                                       y pocos planetas son
                                       porque la legislación
                                       pide para dar cabida
                                       a objeto tan especial
                                       demasiados requisitos.                          70
    DIOS MANUEL         (Mostrando el par de cartas.)
                                       ¡Ah!, veinte en oros, ¡benditos!
    DIOS FRANCISCO     Tal es la ley natural.
                                       Yo, como legislador,
                                       veo bien la restricción
                                        que acote la construcción                      75
                                       de seres de este tenor.
    DIOS JOSÉ                 Dios Francisco, a usted le toca.
    DIOS FRANCISCO     (Tira su carta.)
                                       ¡Ah, sí!
    DIOS JOSÉ                             Pues como decía,
                                       yo mejor me quedaría
                                       en los eones de poca                            80
                                       o ninguna restricción
                                       para dar forma al Querer
                                       de un cosmos que busca el Ser.
    DIOS FRANCISCO     Mas en toda creación
                                        debiera existir un orden                        85
                                       para que cosmos tal sea.
    DIOS JOSÉ                 ¿Y el caos?
    DIOS FRANCISCO                       ¡Vaya una idea!
                                       De caos no se desborden
                                       nuestros espacios.
    DIOS MANUEL                                     Bien dicho.
    DIOS FRANCISCO     Leyes físicas creamos                            90
                                       para ser del cosmos amos,
                                       que no es ningún capricho.
    DIOS PEDRO             No es capricho, que con tales
                                       se construye hasta la vida,
                                        pues la ley es requerida                          95
                                       para crear animales,
                                       o vegetales o rocas.
    DIOS JOSÉ                 (Jugada.)
                                       ¡Arrastro!
    DIOS FRANCISCO                    Fatal arrastre,
                                       ley natural.
    DIOS MANUEL                          ¡Qué desastre!
                                       Vuelvo a perder.
    DIOS PEDRO                                      Cartas locas,               100
                                       pierdo esta vez yo también.
    DIOS JOSÉ                 Pues sí,... yo voy a ganar.
    DIOS FRANCISCO     A veces el loco azar
                                       en las cartas es un bien,
                                       pero no en el Universo.                        105
    DIOS PEDRO             Mas dice bien dios José,
                                       que el caos rompe el corsé
                                       en que cada ser inmerso
                                       vive.
    DIOS JOSÉ                         Artístico reflejo
                                       de un cosmos de fuego abstracto                      110
                                       que rehuye todo pacto
                                       si no es con lo complejo.
    DIOS PEDRO             Cierto es que complicados
                                       son los destinos de seres
                                       con caóticos quereres.                           115
    DIOS FRANCISCO     Los designios de los hados,
                                       que a nuestro servicio están,
                                       mueven toda criatura;
                                       de los dioses es ventura
                                       cada salto o ademán,                            120
                                       aunque sean aleatorios.
                                       Azar y necesidad,
                                       simpleza y complejidad,
                                       unos meros envoltorios
                                       de la Voluntad divina,                           125
                                       de Voluntad natural.
    DIOS JOSÉ                 (Terminando de contar las cartas.)
                                       Vaya, no me ha ido mal.
    DIOS FRANCISCO     El buen hado determina
                                       su buena suerte.
    DIOS JOSÉ                                        Sí, suerte
                                       (Mirando al dios Pedro.)
                                       que a algunos nos sonríe.                                  130
    DIOS PEDRO             Y que siga...
    DIOS FRANCISCO                       No se fíe,
                                       que pronto se cae el fuerte.
    DIOS PEDRO             Pues ya unos espacios deben
                                       dios Manuel y dios Francisco.
    DIOS FRANCISCO     Una galaxia con disco                           135
                                       pago a dios José.
    DIOS MANUEL         (Ofreciendo con la botella en la mano llenar sus vasos.)
                                                                 ¿No beben?
    DIOS FRANCISCO     No, gracias.
    DIOS PEDRO                               No.
    DIOS JOSÉ                                          Ponga un vaso,
                                       que ganar merece un trago.
    DIOS MANUEL         (Sirviendo a dios José y a sí mismo de la botella.)
                                       Pues a dios Pedro yo pago
                                       una galaxia, y traspaso                           140
                                       a sus haberes con ella
                                       los derechos de crear
                                       y de vida gobernar
                                       para que brote, sí, bella.
    DIOS PEDRO             Gobiernos tengo bastantes,                  145
                                       pero bienvenida sea
                                       esta nueva propiedad.
    DIOS FRANCISCO     Más dolores de cabeza.
    DIOS PEDRO             Y que lo diga, bien cierto,
                                       que cuanto más uno crea                                  150
                                       más responsabilidades
                                       y trabajo al que gobierna.
    DIOS JOSÉ                 Con lo aburrido que es
                                       gobernar tantas estrellas...
    DIOS PEDRO             Y las estrellas no son                            155
                                       peores que algunos planetas,
                                       sobre todo si la vida
                                       arma excesivas revueltas.
    DIOS JOSÉ                 Un caos, ¿no?
    DIOS PEDRO                                  Calle, calle,
                                        que aún me duele la testa                                   160
                                       de los caos que me montan
                                       unos seres de la Tierra,
                                       un planeta que poseo.
    DIOS JOSÉ                 ¿Tierra? ¿La joya azul?
    DIOS PEDRO                                                Ésa.
    DIOS JOSÉ                 ¿No era allí donde vivían                                  165
                                       dinosaurios y otras bestias
                                       que usted había creado?
    DIOS PEDRO             Sí, mas me cansé de éstas
                                       y las extinguí mandando
                                       al planeta una piedra                             170
                                       con enormes proporciones.
                                       Ahora vive en la Tierra,
                                       entre las muchas especies,
                                       un gran ser de inteligencia
                                       superior a las demás.                            175
                                       “Hombre” se llama la pieza,
                                       homínido muy sagaz,
                                       aunque no la especie entera,
                                       pues algunos individuos
                                       son más burros que unas zuecas,                       180
                                       y más cerca de los brutos
                                       que de seres con destreza.
    DIOS FRANCISCO     (Mostrando el par de cartas.)
                                       Veinte en oros.
    DIOS JOSÉ                                        ¿Y son éstos
                                       los seres que le ajetrean?
    DIOS PEDRO             Estos son, los muy pesados,                 185
                                       los que a los dioses apelan
                                       por cualquier contrariedad.
                                       Si a toda desavenencia
                                       sirviera, sería siervo,
                                       no Señor.
    DIOS MANUEL                        ¡Grande la afrenta!                 190
    DIOS PEDRO             No, mas no es por osadía,
                                       ya que a los dioses respetan,
                                       sino que es por ignorancia.
                                       Cuando de algo no se enteran,
                                       atribuyen a los dioses                            195
                                       lo que no ve su ceguera.
                                       Algunos creen que estamos
                                       dispuestos a darle cuerda
                                       a las cosas que no van
                                       como sus deseos quieran.                     200
    DIOS MANUEL         ¿Pero no decía antes
                                       que tenía inteligencia
                                       ese ser humano?
    DIOS PEDRO                                      Mucha,
                                       mas no llega con tenerla
                                        tal cual joya en un cajón.                                   205
                                       Y entre quien la manifiesta
                                       algunos hay que cavilan
                                       que hasta los mismos planetas
                                       debiera un dios empujar,
                                        para que así se mantengan                     210
                                       sus órbitas bien estables.
    DIOS FRANCISCO     Ya muchas son las tareas
                                       que un dios tiene entre sus manos.
                                       Bástenos crear las reglas
                                       del juego del Universo,                         215
                                       y allá se apañen con ellas
                                       los vivos.
    DIOS PEDRO                           Tal pienso yo.
                                       Con todo, veo muy bella
                                       mi creación, azul joya,
                                       paraíso si no fuera                                220
                                       (Con expresión de resignación.)
                                       por la existencia del hombre...
    DIOS MANUEL         Se diría que es pena
                                       lo que dimana al tener
                                       tan pesada pertenencia.
    DIOS PEDRO             Pues no le digo que no,                         225
                                       que muchas veces quisiera
                                       verme libre de la carga.
    DIOS MANUEL         ¡Vaya!, pues yo su riqueza
                                       no desdeño en absoluto.
    DIOS JOSÉ                 (Mostrando la pareja de cartas.)
                                       Y me canto las cuarenta.                                   230
    DIOS PEDRO             (Siguiendo en el diálogo con dios Manuel.)
                                       Riqueza la que usted tiene,
                                       que se cuentan por docenas
                                       aquellos planetas vírgenes,
                                       sin vida, que usted regenta,
                                       y presentan condiciones                                   235
                                       para crear biosferas,
                                       vigorosas, muy hermosas,
                                       en sus desnudas cortezas.
    DIOS MANUEL         Bien le apostaría yo
                                        siete de tales planetas,                           240
                                       con la galaxia que tiene
                                       las siete fértiles tierras,
                                       por esa Tierra poblada,
                                       y galaxia que contenga
                                       tal joya azul.
    DIOS PEDRO                               Vía Láctea                         245
                                       se llama.
    DIOS MANUEL                       ¿Va pues la apuesta?
    DIOS PEDRO             ¿Por qué no? Ya que más vale
                                       volver a crear las piezas
                                       que gobernar los errores
                                       de pasada inexperiencia.                                    250
    DIOS MANUEL         No importa que valga más;
                                       ¿Hacemos la apuesta?
    DIOS PEDRO                                               ¡Venga!
    (A partir de aquí juegan a las cartas dios Pedro y dios Manuel, mientras los otros dos dioses miran sin participar.)
    DIOS MANUEL         A una sola partida.
                                       Usted da.
    DIOS PEDRO             (Mientras reparte las cartas.)
                                                      A ver si me es buena
                                        la suerte ahora también.                        255
    DIOS MANUEL         (Mira cada uno las cartas que le han tocado.)
                                       Grande partida me espera,
                                       que mis cartas buenas son.
    DIOS PEDRO             Pues tendremos dura guerra,
                                       que las mías no son mancas.
    DIOS MANUEL         Ya bien la cosa comienza,                     260
                                       (Llevándose las primeras cartas.)
                                       y me llevo algunos puntos.
    DIOS PEDRO             Menos de los que se cuentan
                                       (Mostrando el par de cartas.)
                                       con mis veinte en buenos bastos.
    DIOS MANUEL         Ahora además se lleva
                                       más cartas.
    DIOS PEDRO             (Recogiendo cartas.)
                                                         Usted lo ha dicho.              265
                                       Más puntos.
    DIOS MANUEL                            Dios Pedro aprieta
                                       mas no ahoga, que aquí tengo
                                       para cantar las cuarenta
                                       (Mostrando el par de cartas.)
                                       rey y caballo de oros.
    DIOS PEDRO             Se pone la cosa fea.                              270
    DIOS MANUEL         (Recogiendo cartas.)
                                       Y me llevo el tres de copas
                                       con el astro Sol que impera,
                                       as de oros, fuerte brillo,
                                       como la luz que refleja
                                       mi futura gota azul.                               275
    DIOS PEDRO             Mal la cosa se presenta.
    DIOS FRANCISCO     Dé por perdida, dios Pedro,
                                       esa galaxia que apuesta.
    DIOS PEDRO             Todavía tengo triunfos
                                       para tomar delantera.                            280
    DIOS MANUEL         Voy a ganarme los hombres,
                                       y veremos si es tan fiera
                                       la bestia como la pintan.
    DIOS JOSÉ                 (Dirigiéndose a dios Francisco.)
                                       Dios Pedro no se amedrenta
                                        y sigue llevando cartas.                          285
    DIOS PEDRO             Ya pocas bazas nos quedan.
    DIOS FRANCISCO     ¡Hay que ver cómo defiende
                                       su apuesta!
    DIOS JOSÉ                                   Mas son pequeñas
                                       sus cartas, que salvo el tres
                                       o la sota, ya no se espera                                  290
                                       que le caiga triunfo grande.
    DIOS PEDRO             El seis o el dos se aprovechan
                                       (Recogiendo cartas.)
                                       también en lo que se puede.
    DIOS JOSÉ                 Pocos oros, mas se emplean
                                       con medida economía                          295
                                       y muy buena diligencia.
    DIOS FRANCISCO     Pero el rey de dios Manuel
                                       lucha con bravura y fuerza,
                                       y su caballo no es menos.
    DIOS PEDRO             En mi sota que se lleva                         300
                                       (Recogiendo cartas.)
                                       un as de espadas a casa,
                                       la bravura no es pequeña.
                                       Y para terminar bien
                                       diez últimas a la cesta,
                                       (Recogiendo de nuevo.)
                                       gracias al tres de oros.                           305
    DIOS MANUEL         Esperanzas alimenta
                                       dios Pedro en vano.
    DIOS PEDRO             (Comenzando dios Pedro y dios Manuel a contar las cartas.)
                                                                     Contemos,
                                       y veremos qué planetas
                                       se ganan o pierden.
    DIOS MANUEL                                       Cuento.
    DIOS PEDRO             Las mías hacen ochenta.                                   310
    DIOS MANUEL         Pues las mías ciento diez.
    DIOS PEDRO             Mía entonces es la pérdida.
                                       Vaya luego a dios Manuel
                                       la que mi galaxia era:
                                       astros de la Vía Láctea.                          315
    DIOS MANUEL         Una buena recompensa
                                       tras una noche perdiendo.
    DIOS PEDRO             Poco pierdo mas me apena
                                       dejar a las revoltosas
                                       criaturas de la Tierra.                             320
                                       Y me alegro del descanso
                                       que desde ahora en mis siestas
                                       suplirá el ajetreo
                                       y dolores de cabeza.
    DIOS FRANCISCO     Una noche entretenida,                         325
                                       pero es hora de que vuelva
                                       junto a mis obligaciones.
    DIOS JOSÉ                 También cosas tengo afuera
                                       que atender.
                                       (Todos se levantan, dispuestos a irse, menos dios Manuel.)
    DIOS PEDRO                                Nos vamos todos.
    DIOS MANUEL         Ya recojo yo la mesa.                            330
    DIOS PEDRO             (Dirigiéndose a dios Manuel.)
                                       Gracias al buen anfitrión.
    D. FRANC. y D. JOSÉ             Eso.
    DIOS MANUEL                 Buenas noches sean.
    DIOS PEDRO             (Dirigiéndose a dios Manuel.)
                                       Con la Tierra... buena suerte...
    DIOS JOSÉ                 Quien por suerte la posea,
                                        dios Pedro se la bendiga.                                  335
                                       (Y se van todos menos dios Manuel.)


                ESCENA II: dios Manuel
                Se retiran la mesa y las sillas del escenario.

    DIOS MANUEL         Ya se han ido mis colegas...
    Si las ganancias no fueron
    ni muy grandes ni pequeñas,
    al menos puedo decir
    que no lo fueron las pérdidas.               340
    Una galaxia he ganado
    y varias ahora quedan
    con otros dioses por dueños.
    Mas extensa es mi reserva.
    ¿Qué son unas pocas motas                 345
    en una despensa inmensa?
    Es la noche de los tiempos,
    con el silencio se impregna
    la bóveda de este cosmos,
    tinieblas sus vestimentas;                                  350
    es la era de las luces,
    con estrellas se alimentan
    los terciopelos oscuros.
    Y la vida en nuestra era,
    floración sobre colores...                                   355
    ¿qué sentido tiene ésta?
    (En el escenario, una pantalla de fondo muestra el planeta Tierra visto desde el espacio, ya sea por medio de proyección de película, diapositivas, ordenador u otro.)
    Experimento de dioses,
    gaya se muestra la Tierra,
    hogar de las criaturas
    que a los dioses se asemejan.                 360
    Apacible y sola gota,
    bella perla del espacio,
    gran jardín, azul palacio,
    aguas claras en lo impuro.
    Como balsa a la deriva                          365
    que flotando busca el cielo,
    corre dulce su desvelo
    en la noche de lo oscuro.
    (Cambia la imagen proyectada a una de la Tierra ocultando el Sol parcialmente.)
    Sol sin fuego, reina Gaia,
    canta y danza la sirena,                          370      
    negros mares donde plena
    resplandece su alborada.
    ¡Amanece, creación!,
    que las luces en tu piel
    no se oculten ante aquel                        375
    que en ti posa su mirada.
    (Imagen alpina de lagos rodeados de altas montañas nevadas, con el Sol saliendo de entre las mismas.)
    Blancas cumbres en silencio
    y dormidas aguas mansas,
    en lo alto tú descansas,
    alma clara, tú, lozana.                            380
    De tus cimas brotarán
    los torrentes cristalinos,
    los murmullos transalpinos
    anunciando la mañana.
    (Imagen de un riachuelo rodeado de la vegetación de un bosque.)
    El follaje de los bosques                                   385
    cubre el suelo con sus plantas
    tal si fueran verdes mantas
    arropando la montaña.
    Y los ríos sinuosos
    son arterias de la vida;                           390
    cada gota enaltecida
    tersa piel del suelo baña.
    (Imagen del fondo del mar; en un arrecife de coral, por ejemplo.)
    Es el líquido elemento
    sumidero de lo vivo,
    fértil cuna del cultivo                             395
    que la Tierra poblaría.
    En los mares algas, peces
    ondeando bajo bruma,
    bajo olas y su espuma,
    tras perdida luz del día.                         400
    (Imagen de la sabana africana, con diversidad de especies, cualesquiera, con algún depredador atacando una manada de herbívoros.)
    Corazones de mil bestias
    laten, sufren, crecen, mueren,
    se alimentan, luchan, hieren,
    en su pugna de existencia.
    ¡Cuánta vida, cuánta muerte!                  405
    La pasión y furia embisten
    con belleza que revisten
    eclosiones de violencia.
    (Imagen de un estanque natural con plantas acuáticas floridas así como vegetación a su ribera.)
    O las luces transparentes
    en los cuencos de una flor                    410
    incensarios de un dolor
    que es paisaje en noble alma:
    melancólica pureza
    de jardines solitarios,
    escondidos herbolarios                         415
    en remansos de la calma.
    (Imagen de unos pingüinos o focas u otros en un paisaje del polo norte.)
    Los cristales de los hielos,
    la pureza de eones,
    congeladas construcciones
    en los limbos boreales.                         420
    Hasta frías latitudes
    coloniza la biosfera,
    hasta blanco suelo impera
    el despliegue de animales.
    (Imagen del mar y unos acantilados tomada desde la costa, con puesta del Sol sobre el mar.)
    Los abruptos riscos yacen                     425
    en las lenguas de los mares
    devorando los andares
    del camino culminante.
    Dicha a quien desde el abismo
    ante sí contempla a hito                        430
    horizonte en infinito
    más allá del Sol brillante.
    (Imagen de un valle verde entre montañas con algunas aldeas pequeñas, y los rayos de luz solar colándose entre las nubes e iluminándolo parcialmente.)
    Dicha a quienes colonizan
    paraísos encontrados,
    verdes valles son dorados                                 435
    por los rayos voluptuosos.
    Y feliz debiera ser
    el humano que viviera
    en el campo, en la era,
    entre cantos armoniosos.                                  440
    (Imagen de una ciudad llena de coches, rascacielos, gente con prisas, humos, etc.)
    ¡Mas por los mismos infiernos!
    ¿Qué contemplamos aquí?
    Es la ciudad frenesí,
    duro cemento y cristal.
    (Imagen de un río muy contaminado, con visibles residuos, y quizá alguna chimenea humeante de una fábrica de fondo a lo lejos.)
    Qué colección de inmundicia                 445
    tienen los hombres por urbe.
    No hay ningún ser que perturbe
    tanto la paz natural.
    (Imagen de matanzas masivas de alguna especie amenazada—ballenas, focas u otros.)
    Golpe mortal a la vida,
    vil violentar sin sentido,                        450
    cae equilibrio vencido
    por las acciones del hombre.
    (Imagen de bosque o selva con una gran parte de árboles talados; se ve la tierra árida.)
    ¡Cuánta la sed de la bestia!
    que ni la Tierra completa
    ha de llevarle a la meta;                          455
    pozo sin fondo es su nombre.
    (Fin de las imágenes.)




                ESCENA III: dios Manuel, Poesía, Sabiduría, Fatalidad

    DIOS MANUEL         Este mundo no comprendo
    y menos comprendo al hombre.
    (Declamando hacia el cielo.)
    ¡Venid, oh, alegorías!,
    y dejad que en mí se colme                    460
    el ansia de entendimiento.
    Ayudad a quien es pobre
    en materia de lo humano.
    De humanidades doctores,
    los elevados espíritus                            465
    de las representaciones
    han de dar fin a ignorancia
    del que al hombre desconoce,
    pues yo de ciencias he sido
    y para el resto soy torpe.                                   470
    (Aparecen las tres alegorías en el escenario—Poesía, Sabiduría y Fatalidad—de algún modo.)
    POE., SAB. y FAT.       ¿Se nos ha llamado?
    DIOS MANUEL         ¿Dispuestas venís entonces
                                       a responder mis preguntas?
    POE., SAB. y FAT.       Venimos a dar informe
    de nuestras propias ideas                                  475
    sobre la vida del hombre;
    cada una de nosotras
    distinta imagen supone.
    DIOS MANUEL         Pues contadme de una en una
                                        ésas vuestras opiniones,                                    480
                                       que deseo conocer
                                       las cualidades y dotes
                                       del que es considerado
                                       como tesoro en un cofre,
                                       criatura de quien dicen                          485
                                       ser reflejo de los dioses.
                                       (Dirigiéndose a Poesía.)
                                       Que primero Poesía
                                       diga lo que en él es noble.
    POESÍA                      Mi Señor, bien referís
    con la nobleza por nombre                   490
    parte del alma del hombre
    pues en él ésta se halla.
    El ímpetu y el valor,
    heroísmo y santidad,
    la compasión, la piedad,                                    495
    o el coraje en la batalla.
    Si encuentra justa su causa,
    desinteresadamente
    ayuda a la pobre gente
    en misión humanitaria.                          500
    Es amor a la justicia,
    muchos son sí los amores
    en su lucha por valores
    de una vida extraordinaria.
    Luchador infatigable,                            505
    eternidades persigue,
    y no hay fuerza que desligue
    su osadía del tesón.
    Por lo bello y lo sublime
    ha dado al mundo su arte                                 510
    el artista que comparte
    su sensible corazón.
    Música y poemas crea,
    y las esferas del cielo
    bajan hasta el mismo suelo                    515
    postradas a la armonía.
    Por idealismo ha soñado
    y voluntad hizo al sueño
    siendo, valiente el empeño,
    la libertad su utopía.                              520
    Mas el amor primordial
    palpita en dos corazones
    entre mutuas emociones,
    como rosas que en un río
    de lluvias primaverales                          525
    reflejan vivos colores
    con que a sí mismas las flores
    se ven con todo su brío.
    Sí, mi señor dios Manuel,
    noble su espíritu bulle,                          530
    aunque en él también se incluye
    la pasión desenfrenada.
    Furia en corceles rebeldes
    agita su sangre roja,
    demonio cuando se enoja                                 535
    dando muerte con su espada.
    Y la envidia y la codicia
    son llama que le consume,
    embriagador el perfume
    con que arrastra afán de ego.                 540
    Hay un cielo de pasiones,
    es el hombre poesía
    de la luz clara del día
    o de la noche y su fuego.
    DIOS MANUEL         Mucho me parece esto,                         545
    pero escuchemos también
    las opiniones que el resto
    sobre el ser humano den,
    así como de lo expuesto.
    (Dirigiéndose a Sabiduría.)
    Díganos Sabiduría,                               550
    del saber alegoría,
    qué piensa de lo afirmado
    por la docta Poesía.
    SABIDURÍA                Que no hizo el doctorado
    sino en vagos sentimientos.                  555
    La verdad es racional
    y sus más grandes cimientos
    los construyen los sedientos
    de conocer natural.
    DIOS MANUEL         Dice bien, sí, dice bien.                         560
    SABIDURÍA                Hay que seguir la razón,
    de entendimiento bastión,
    y el hombre es su sostén.
    DIOS MANUEL         Pues, ¿cómo los hombres son?
    SABIDURÍA                Sagaces animales                                              565
    llamados por sí mismos racionales,
    curiosos y despiertos
    a todo mantienen ojos abiertos,
    y una explicación buscan
    a fenómenos que en su vida ofuscan.     570
    Tras el conocimiento,
    alcanza en lo que ve descubrimiento
    ciencia de raza humana,
    por el saber, por la verdad se afana,
    y con las luces sueña                             575
    de una ilustración que el cosmos enseña
    a sus espectadores,
    el magno circo a sus alrededores.
    Luz divina que alumbra oscuridad,
    fuego de la verdad,                               580
    espíritu de Universo: razón.
    Hijo de su canción,
    sobre la Tierra el día
    ha escogido su Sol de la armonía.
    Música de alta esfera                             585
    es la ley matemática que impera
    orbes de la existencia.
    Espíritu glorioso el de la ciencia,
    el arte de interpretar la natura,
    sublime partitura.                                  590
    Orden en el espacio,
    saber en el más grandioso palacio,
    y orden en vida propia,
    del palacio en la Tierra se hace copia,
    pues la virtud de una noble conducta     595
    florece en alma instructa
    de ley universal,
    razón divisora del bien y el mal.
    Halla el hombre virtud
    si de entendimiento sigue la luz,             600
    fuera de las pasiones
    sentimientos y vanas emociones.
    Que en prudencia y justicia,
    fortaleza y templanza, es propicia
    docta sabiduría                                     605
    y no los antojos de Poesía.
    Mi señor dios Manuel,
    noble es el hombre, noble cuando él
    sigue recta razón.
    Mas, ¡ay!, muchas veces su dirección      610
    se ciega y extravía,
    cogiendo lo irracional como vía.
    DIOS MANUEL         ¿Es por tal que destroza su planeta?
    SABIDURÍA                El mundo se le agrieta
    por no ser él cabal,                               615
    que en no pensar reside todo el mal
    cuando hay el poder
    de dar fin en la Tierra a todo ser.
    DIOS MANUEL         Comprendo bien las sentencias
                                       que Sabiduría explica.                            620
                                       Ya los dioses sobre ciencias
                                       vemos las magnificencias
                                       a las que el hombre se aplica.
    Mas no me es útil saber
    si lo que no sé importa                         625
    para el futuro prever
    y conocer el ayer.
    Su información es muy corta
    pues no cuenta lo que inquieta
    del azul bello planeta.                            630
    Quisiera ver sinrazones
    que acontecen en acciones,
    y la razón no es completa
    para entender lo que pasa.
    POESÍA                      Buscad en lo que es sensible.                 635
    SABIDURÍA                Lo sensible no es creíble,
                                       que su verdad es escasa
                                       y su discurso falible.
    POESÍA                      Pues del saber no se vive.
    SABIDURÍA                ¿Y qué es la vida sino hecho                 640
                                       cuyas leyes sin derecho
                                       el sabio capta y transcribe?
    POESÍA                      ¿Y qué reside en el pecho
                                       sin corazón?
    SABIDURÍA                                   ¡Bah!
    POESÍA                                                  Mal ama
                                       quien no vive.
    SABIDURÍA                                     Poco sabe                                   645
                                        quien no conoce el enclave
                                       de su cosmos y su trama.
    DIOS MANUEL         La diferencia es grave,
                                       lejos se está del consenso;
                                       mas del hombre nos den cuenta,                       650
                                       no de su propio disenso.
                                       Primero escuchemos, pienso,
                                       lo que aún nos argumenta
                                       (Dirigiéndose a Fatalidad.)
                                       Fatalidad.
    FATALIDAD                              Mi Señor
                                       de Poesía y su amor                              655
                                       permitidme que me ría,
                                       también de Sabiduría
                                       y su razón.
    DIOS MANUEL                          ¡Qué valor!
                                       Diga pues Fatalidad
                                       qué es en lo humano verdad                 660
                                       según propia perspectiva
    FATALIDAD              Mi Señor, a ello iba.
                                       Lo diré con claridad:
                                       Fragmentos son de la naturaleza,
                                       y siguen del Universo sus leyes              665
    tanto los mendigos como los reyes,
    arrastrados del sino sin certeza,
    criaturas del fátum, marionetas,
    simples gotas del río del destino,
    meras fichas en cósmico casino,                        670
    vida en el más vivo de los planetas.
    Errantes en mecánico tejido,
    su camino es devenir de la historia,
    andanza necesaria o aleatoria,
    melodía de callado sonido.                    675
    No hay razón, ni libertad, ni justicia,
    de la naturaleza son fragmentos.
    No hay ni buenos ni malos sentimientos,
    la pasión amorosa es ficticia.
    En la razón o el amor piensan pocos,    680
    para los muchos pesan sinrazones,
    para los muchos mandan ambiciones,
    lo demás es cosa para los locos.
    Es la historia lucha por poderío,
    egoísmo, por medrar viva lucha,                        685
    capitalismo, al dinero se escucha,
    todo es voluntad de poderío.
    Ellos son átomos del social ente,
    la mecánica social los gobierna,
    e incluso entre la sociedad moderna       690
    se hallan más ejemplos de hombre obediente:
    en la mediocridad, la plebe, el vulgo,
    el hombre unidimensional de masas,
    entre miles de coches, ruido, casas,
    y otras circunstancias que no divulgo.     695
    Son las guerras y las revoluciones
    faceta inherente a la bestia humana.
    Son el hombre y la miseria mundana,
    fruto de bárbaras explotaciones
    que unos hombres sobre otros ejercen.  700
    Es el hombre de los hombres un lobo,
    el fuerte vive del débil, del robo.
    Como torbellinos que se retuercen
    en el penoso sendero en la vida,
    pasiones de compungida existencia,       705
    muchas voces proclaman con frecuencia
    que en la religión se halla la salida,
    mas no son sino interesadas sectas
    ofreciendo opio al pueblo oprimido,
    cielos prometen de vidas perfectas,        710
    mientras en Tierra bien vive el henchido.
    Mi Señor dios Manuel, son pues fatales
    corazones que hierven en pulsiones,
    en irracionales palpitaciones,
    sístole y diástoles naturales.                   715
    No es noble ni innoble la criatura,
    tan sólo un átomo de fatuo fuego
    danzando en el cosmos, errante, ciego,
    con el destino como ligadura.
    DIOS MANUEL         ¡Fátum!
    SABID. y POES.                      ¡Parca!
    FATALIDAD                                      En verdad,                   720
                                       el hombre es sólo reflejo,
                                       en lo simple o lo complejo,
                                       de natural Voluntad.
                                       Nada hay nuevo, todo es viejo.
    DIOS MANUEL         Este discurso es valiente                                   725
    pues expone abiertamente
    la realidad dura y cruda,
    pero me asalta una duda:
    ¿De dónde mana la fuente
    que alienta a vida el sentido?                  730
    ¿De qué les sirve vivir
    a quienes han comprendido
    cómo la vida es sufrir
    lo que el fátum ha vivido?
    POESÍA                       Sufre el hombre su destino                   735
                                       y lacerado, mohíno,
                                       se lamenta.
    SABIDURÍA                                  Quien conoce,
                                       razones da de su sino.
    POESÍA                      El sentido está en el goce
                                       o en la pena.
    SABIDURÍA                                     En saber                         740
                                       está el sentido en la vida.
    FATALIDAD              Pues yo digo de no haber
                                       sentido alguno en tal ser,
    que el cosmos no da cabida
    a categoría tal.                                       745
    Mas como la mayoría
    desconocen que es vacía
    su circunstancia fatal,
    la pregunta no cabría.
    ¿De qué les sirve vivir?                          750
    ¿De qué les sirve a los astros
    gayas luces emitir
    si algún día han de morir
    dejando unos tristes rastros?
    DIOS MANUEL         Ojos que no ven...
    POESÍA                                                  ...sí siente                  755
                                       el corazón...
    SABIDURÍA                                   ...y la mente
                                       cavila sus pensamientos.
    FATALIDAD              Y el pensar inteligente
                                       produce conocimientos
                                       de la fatal condición.                             760
    SABIDURÍA                Pero si el hombre es razón...
    POESÍA                      Pero si el hombre es amor,
                                       y su fruto: la pasión.
    FATALIDAD              Contemplad alrededor
                                       y observareis lo que os digo.                 765
    DIOS MANUEL         Pues complicado es el caso
                                       y disenso trae consigo.
                                       Como la verdad persigo
                                       y el consenso es bien escaso,
                                        propongo que se me muestre                770
                                       algún ejemplo terrestre
                                       donde las sabidurías
                                       de distintas teorías
                                       se ilustren en un pedestre.
    POESÍA                      Cualquier humano me vale,                   775
                                       todos tienen corazón.
    SABIDURÍA                En cuestión de usar razón
                                       sólo alguno sobresale;
                                       yo propongo que la opción
                                       se haga entre los hombres sabios.                     780
    FATALIDAD              Pues escojamos a sabios
                                       de lo fatal.
    SABIDURÍA                                ¿Tales hay?
    POESÍA                      Sí, viven y sufren, ¡ay!
    FATALIDAD              Oídlo en sus mismos labios:
    (Y señala el lugar donde va a aparecer Eduardo en la siguiente escena.)


    ESCENA IV: Eduardo
    En la esquina del escenario opuesta a donde están el dios Manuel y las alegorías, un foco alumbra a Eduardo, mientras las alegorías y el dios, iluminados por otro foco, contemplan a Eduardo; el resto del escenario queda a oscuras.

    EDUARDO                Oscura la existencia sin sentido             785
                            y más negra el alma de aquella mente
                                       que lúcida medita inteligente
                                       sobre lo que vive y lo que ha vivido.
                                       ¿Qué es la vida? ¿Qué sentido tiene?
    Sin duda, ninguno en el que la piensa.    790
    En la nada angustia le sobreviene,
    en el vacío soledad inmensa.
    Es negra flor de pétalos caídos,
    silencio en una noche consumada.
    Demasiado sabemos de la nada,                       795
    demasiados los sueños desmentidos.
    Ya sin estrellas va cayendo el cielo
    y la luz del camino languidece,
    perdido el corazón sangre perece
    y no queda en vivir más que su anhelo.  800
    ¡Arrastra tu cadena, alma en pena!
    Larga penuria vagar en desierto
    y esperar cansado el momento incierto
    de convertirse en finísima arena.
    Polvo somos y en polvo acabaremos,    805
    cenizas de estrellas, hijos del fuego.
    Se disuelve en infierno nuestro ego
    cuyas llamas por siempre temeremos.



                ESCENA V: Poesía, Sabiduría, Fatalidad, dios Manuel
                Se apaga el foco de Eduardo y quedan las alegorías y el dios Manuel con el otro foco encendido.

    POESÍA                      ¡Cómo siente!
    SABIDURÍA                                      ¡Bien piensa!
    FATALIDAD                                                       ¡Cuán se arrastra!
                                       Es fátum.
    SABIDURÍA                               Es saber.
    POESÍA                                                   Es triste canto.         810
    Gran pena sobre hombres de quien lastra
    todo el peso del mundo y de su llanto,
    de quien sobre sí carga la conciencia
    de incertidumbre infinita.
    SABIDURÍA                                                       No tanto,
    que aunque abismos le presenta su ciencia,         815
    y asombro o aun temor los infinitos,
    tiene por cierto saber de existencia,
    y ahuyenta de sí creencias y mitos.
    El Ser mas no su deber-ser conoce
    y de ahí que este Fausto clame a gritos   820
    hallar sentido a lo que desconoce.
    FATALIDAD              Yo lo que veo es un hombre agitado
                                       entre pulsiones de dolor y goce
                                       por las olas de un cosmos que le ha dado
                                       conciencia de aquel su fatal camino.       825
    DIOS MANUEL         Pues yo sigo sin ver claro el estado
    de este hombre, a comprenderlo no atino.
    Es un ser perdido, abnegado en lucha,
    que se aflige en penas por su destino.
    ¿Por qué el lamento si su suerte es mucha?         830
    Su inteligencia es un privilegio.
    ¿Por qué pues no vive feliz y escucha
    al espíritu que proclama egregio
    luz en su alma grande?
    POESÍA                                                         Porque vive.
    SABIDURÍA                Conoce la amarga verdad.
    FATALIDAD                                                      Arpegio       835
                                       tañe triste en las cuerdas quien concibe
    los conatos de seres bajo el yugo,
    hombres contemplando el Sol en declive,
    ocaso de occidente, y su verdugo,
    la nada que devora criaturas,                  840
    codiciosa, extrayéndoles su jugo,
    sumiéndolas en sus aguas oscuras.
    DIOS MANUEL         ¡Qué alegre!
    FATALIDAD                                 ¿Quién ha dicho que lo sea?
    DIOS MANUEL         No veo claras estas conjeturas.
    FATALIDAD              Difícil que lo oscuro claro vea.               845
    DIOS MANUEL         Pues pienso que el caso debe estudiarse,
    ver de cerca si la cosa es tan fea.
    Id, alegorías, a cerciorarse
    de si la vida tiene para el hombre
    sentido del que bien pueda alegrarse.      850
    (Y diciendo esto, las alegorías inclinan su cabeza al dios en señal de despedida al tiempo que se baja el telón.)



                ACTO SEGUNDO

                El problema del hombre

                Personajes: Eduardo, Adolfo, Ana, Fatalidad, Poesía, Sabiduría, dios Manuel

                ESCENA I: Eduardo
                Época actual en la Tierra. En el escenario, el interior de una casa con puerta de salida a la calle, puerta a un dormitorio, ventanas a un jardín, un sofá y mobiliario típicos de un salón de estar, una chimenea, cuadros, etc. En el centro de la escena, Eduardo, fumando, reflexiona en voz alta.

    EDUARDO                Oscura la existencia sin sentido                        
                            y más negra el alma de aquella mente
                                       que lúcida medita inteligente
                                       sobre lo que vive y lo que ha vivido.
    ¿Qué es el hombre sino vulgar bestia     855      
    que nace, crece, busca su pareja,
    lucha por medrar, y este mundo deja,
    siendo para el planeta una molestia?
    Donde va destruye, corrompe y mata.
    De su pura razón se vanagloria              860
    mas pocas veces se aplica a su historia.
    Ansía satisfacción inmediata
    a su ego henchido de vanidades.
    Quiere poder y abundantes riquezas;
    quiere de todo poseer certezas,              865
    Fausto que sueña con eternidades.
    Oscura la existencia en nuestra era
    de ciudades tristes, sin alma, grises,
    hijas de la decadencia en países
    con el capitalismo por bandera.             870
    ¿Qué es un hombre en la sociedad de masas?
    Es minúscula parte de un sistema,
    entre industrias, máquinas, coches, casas.
    ¿Y qué es todo esto en el gran Poema
    que Naturaleza escribe sin verso?                       875
    Pequeña mota desapercibida,
    fenómeno extraño llamado vida
    en el vasto imperio del Universo.
                                       ¿Qué es la vida? ¿Qué sentido tiene?
    Sin duda, ninguno en el que la piensa.    880
    En la nada angustia le sobreviene,
    en el vacío soledad inmensa.
    Es negra flor de pétalos caídos,
    silencio en una noche consumada.
    Demasiado sabemos de la nada,                       885
    demasiados los sueños desmentidos.
    Ya sin estrellas va cayendo el cielo
    y la luz del camino languidece,
    perdido el corazón sangre perece
    y no queda en vivir más que su anhelo.  890
    ¡Arrastra tu cadena, alma en pena!
    Larga penuria vagar en desierto
    y esperar cansado el momento incierto
    de convertirse en finísima arena.
    Polvo somos y en polvo acabaremos,    895
    cenizas de estrellas, hijos del fuego.
    Se disuelve en infierno nuestro ego
    cuyas llamas por siempre temeremos.
    ¿Qué es mi vida? Un sinsentido consciente,
    un viaje funesto a ninguna parte,                       900
    una novela tediosa y sin arte,
    un dejarse morir pausadamente.
    Cincuenta años vivieron mis huesos,
    en busca del sendero luminoso.
    La academia he visitado gustoso                       905
    cuando joven, mas sin hacer progresos
    al sentido por tal aprendizaje.
    Profesor de filosofía he sido,
    abandonando tal cargo obtenido
    y emprendiendo luego continuo viaje.    910
    Durante diez años, mucho he vagado,
    sin encontrar más que en mi propia tierra;
    globalizado mundo sólo encierra
    vulgares copias del mismo mercado.
    Allá y en todas partes, el que piensa       915
    no vive, y el que vivir pleno dice
    es que no piensa el cándido infelice.
    La verdad es triste y de vulgo ofensa.
    En sectas perviven las religiones,
    muerta está la ética, hace años,               920
    hay manipuladores y rebaños,
    y entre ninguno encuentro mis funciones.
    ¡Ideales!, he tenido ideales,
    pero sólo me llevaron al fracaso,
    y expulsado del jardín del Parnaso                     925
    vivo en tierras sin flores, invernales,
    donde el rojo Sol de altas latitudes
    débil envía fríos resplandores,
    sumergido en apagados colores.
    Ya no creo ni en moral ni en virtudes,   930
    las riquezas materiales desdeño,
    no estoy ni con burgués ni proletario,
    ni al poderoso apoyo ni al pequeño,
    ni progresista soy ni reaccionario.
    A menudo me pregunto: ¿qué creo?      935
    Si sólo al menos creyese en mí mismo...
    pero todo en mí es del nihilismo,
    que hasta mi propia existencia no veo.
    Nunca he sido afortunado en amores.
    Fracaso tras fracaso solo quedo             940
    con mi dolor, mi tormento, mi miedo,
    en la cuneta de los perdedores.
    Mis verdades espantaron mujeres.
    En mí no ha creído nunca Cupido,
    tampoco yo en él he nunca creído,         945
    ni en frases como: “dime que me quieres”.
    Pero creo en el dolor de aflicciones,
    en la melancolía que entristece,
    y que en unos dulces labios perece
    la sombra oscura de los corazones.        950
    Tampoco como escritor la fortuna
    ha escalado en los abismos su muro.
    Viven mis obras en cajón oscuro
    aguardando subida a su tribuna.
    No he sabido vivir en el presente,                     955
    tiempos de vulgo, de mercantilismo,
    con arte enlatado para el turismo,
    cultura posmoderna decadente;
    se apaga y muere el espíritu humano,
    y de las cenizas hace negocio                 960
    el alma circense que vende ocio
    al aburrido y gris conciudadano.
    No es mi querer más espiritual, noble,
    también yo quisiera gloria del cielo;
    medrar con mis trabajos fue mi anhelo, 965
    pero quiere el cielo que el ansia doble,
                                       y que para el circo o para la nada
    triunfo quede en la tierra oscurecida.
    ¡Tierra!, bella sinfonía a la vida.
    ¡Tierra!, por sus tesoros expoliada.                     970
    Lloro los bosques en fuego perdidos,
    los mares y ríos envenenados,
    lloro los seres vivos masacrados,
    los cielos y la tierra entristecidos.
    Mas si nada en vivir tiene sentido,                     975
    ¿qué sentido se espera del lamento?
    No tiene la existencia fundamento,
    no hay razones ni en el mismo quejido,
    y puesto que en morir no hay falta alguna,
    que lo mismo da vivir que estar muerto, 980
    ¿qué valgo yo más en vida que yerto
    si en ella finalidad no hay ninguna?
    Las heladas estepas se preguntan
    ¿qué vale la noche, qué vale el frío?
    Invierno, ¿cuándo llegará el estío?                      985
    Pero los rayos del Sol no despuntan,
    y sigue caminando entre el hielo
    el corazón cansado pero erguido,
    el insomne que en la noche perdido
    sigue buscando luz en su desvelo.                      990


                ESCENA II: Fatalidad, Poesía, Sabiduría, Eduardo
                Entran las tres alegorías y se sitúan a cierta distancia del escenario de los personajes humanos. Si en la casa se puede construir un escenario de dos plantas, éstas estarían en la planta de arriba; si no, estarían en un lugar del escenario donde no chocasen con los personajes humanos. Las alegorías son invisibles a los humanos, sólo comentan desde lejos sus movimientos.

    FATALIDAD              Tal y como ya lo dije
                                       de sus verbas se colige
                                       el sentir desesperado.
    POESÍA                      De sentir viene lastrado
                                        este hombre que se aflige.                     995
    SABIDURÍA                Desventura en su saber.
    FATALIDAD              Ni aflicción ni desventura
    forman parte del querer
    en designios de natura.
    Mas esto sucede al ser                          1000
    que dotado de agudeza
    y de sensibilidad,
    halla por propia destreza
    aquella la gran verdad
    que produce su tristeza:                         1005
    nada es el hombre en el mundo,
    un perdido vagabundo,
    poca cosa es su planeta,
    sólo una mota discreta
    en el espacio profundo.                        1010
    La verdad pesar reviste
    en sistema tan sensible.
    SABIDURÍA                ¡Oh!, dichoso el saber triste,
                                       que a tus hijos te aviniste.
    POESÍA                      ¡Oh!, verdad desapacible.                                  1015
    FATALIDAD              Destino de inteligente
                                       padecer el sinsentido.
    POESÍA                      Quien en demasía siente
                                       es por el sentir vencido.
    SABIDURÍA                Es locura del viviente                            1020
                                       querer saber demasiado.
                                       A los dioses les es dado,
                                       pero no a sus criaturas.
    FATALIDAD              Son también estas locuras
                                       haberes del entramado.                         1025
    SABIDURÍA                Fatal destino.
    FATALIDAD                                    Bien dices.
    POESÍA                      Mas hay un sentido.
    FATALIDAD                                              ¿Cuál?
    POESÍA                      Algo allende lo fatal
                                       que hace a los hombres felices.
    SABIDURÍA                Sabiduría.
    POESÍA                                     No es tal,                              1030
                                       sino que cosa sin nombre,
                                       emoción inexplicable;
                                       lo que es inalcanzable
                                       lo alcanza el querer del hombre.
    SABIDURÍA                Todo eso es muy loable,                                   1035
                                       pero ¿cómo?
    POESÍA                                          Pues viviendo,
                                       como viven animales,
                                       como viven vegetales,
                                       los colores que sonriendo
                                       son soplos primaverales.                                  1040
    SABIDURÍA                ¿Por qué no sonríe pues
                                       el humano que aquí ves?
    POESÍA                      Se ha olvidado de vivir.
    FATALIDAD              Tal no se puede invertir.
    POESÍA                      Ya veremos de las tres                          1045
                                       quien impregna a este humano
                                       con las gracias de su mano.
    SABIDURÍA                Yo en saber le asistiré.
    POESÍA                      Pues yo su vivir arcano
                                       del sueño despertaré.                            1050
    FATALIDAD              Poco podéis las dos,
                                       que no digo desatino
                                       al deciros que el destino
                                       lo controla quien es dios,
                                       y yo dibujo su sino.                              1055
    POESÍA                      Quieran los dioses del cielo
                                       ayudar a quien es ciego
                                       para que sienta que hay fuego
                                       en el volcán bajo el hielo.
    (Poesía saca una cerbatana y soplando por ella lanza o simula lanzar pequeños dardos a Eduardo.)
    EDUARDO                Siento de pronto desvelo.                     1060
                                       Bajo frío losa veo,
                                       bajo la piel cosquilleo
                                       azorando los sentidos,
                                       sangre más querer unidos,
                                       la vida vivir deseo.                                1065
    SABIDURÍA                Voluntad y entendimiento
                                       en el hombre se hagan una,
                                       vivir es discernimiento
    con el saber por fortuna.
    (Sabiduría saca un foco y alumbra con él a Eduardo.)
    EDUARDO                Mas la vida es un cuento,                                  1070
                                       sólo como espectadores,
                                       como meros moradores
                                       que comprenden la existencia,
                                       alcanzaremos la ciencia
                                        del perfume de las flores.                                  1075
    FATALIDAD              Hágase la Voluntad
    en terrenal odisea
    de la materia. Así sea,
    del cosmos la libertad.
    (Fatalidad saca una marioneta con la figura de Eduardo y la maneja a antojo.)
    EDUARDO                Vives tú, fatalidad,                                1080
                                       todo es dejarse llevar
                                       como un río hacia el mar;
                                       que la vida me conduces
                                       arrastrado por tus luces,
                                       siguiendo tu caminar.                            1085


                ESCENA III: Eduardo, Adolfo
                Se oye el ruido de un coche llegar y apagar el motor. Entra Adolfo a escena dando primero unos golpes a la ventana del jardín desde afuera, y luego entrando por la puerta principal, que le abre Eduardo. Las alegorías, aunque presentes en la escena, observando, permanecen calladas.

    EDUARDO                ¡Adolfo, querido amigo!
                                       (Abriendo los brazos para abrazarle.)
    ADOLFO                    Bien apreciado Eduardo,
                                       (Abriendo también los brazos para dar el abrazo.)
                                       ¡cuántos años que te aguardo,
    buen camarada!, ¡qué digo!,
    no años, que lustros son                                   1090
    los que han largos transcurrido,
    diez años hemos vivido
    desde la última reunión.
    (Se abrazan, tras lo cual Eduardo cierra la puerta y se adentran en el salón donde, sentados o de pie, dialogan.)
    EDUARDO                Mucho tiempo, sí, de errante.
                                        Mi vida conoces ya                               1095
                                       por mis cartas.
    ADOLFO                                           ¿Cómo está
                                       pues el duro caminante?
                                       ¿Vuelves a este nuevo hogar
                                       abatido por el mundo?
    EDUARDO                Sigo siendo vagabundo                         1100
    en busca de su lugar,
    pero azaroso destino
    me transporta a mi ciudad,
    en nueva casa, verdad,
    mas repitiendo camino.                         1105
    Por aquí durante un año
    estaré para escribir
    lo que en pensar y vivir
    ha sido mi desengaño.
    No me canso del fracaso,                                 1110
    que ya son seis mis escritos,
    (Sonriéndose)
    y aún no estoy entre mitos
    de los que marcan el paso.
    ADOLFO                    Mas haces bien.
    EDUARDO                                        ¿Eso piensas?
    ADOLFO                    Eso pienso, pues tú vales,                     1115
                                       y aunque no publiques tales,
                                       son de verdades defensas.
                                       El libro pasó de ser
    ideario intelectual
    a producto comercial                            1120
    y hoy sólo importa el vender.
    La industria del ocio impreso
    y del poder propaganda
    en editoriales manda,
    no el pensamiento.
    EDUARDO                                               Sí, eso,                  1125
    comparto tu visión, mas
    ¿cómo aun pensando así
    en tu misiva leí
    que en la política estás?
    ADOLFO                    Soy, sí, electo diputado                          1130
                                       y aspiro a más alto cargo.
                                       ¿Te asombra?
    EDUARDO                                      No, sin embargo,
    te veo en eso cambiado.
    Nunca bien la democracia
    cupo en nuestras discusiones,                1135
    que antaño fueron montones
    y de sutil perspicacia.
    ADOLFO                    Tales debates recuerdo.
    Apenas había asunto
    de esta tierra o el otro mundo,               1140
    ni proyecto, loco o cuerdo,
    de sociedad o utopía
    que no fuera en nuestras mentes
    interpretado.
    EDUARDO                                     No mientes,
    que tal fuimos algún día;                                    1145
    pensadores sin cadenas,
    sin sectas, ni Dios, ni Estado,
    con el matrimonio a un lado,
    libres de cosas terrenas.
    ADOLFO                    Por cierto, pronto me caso,                   1150
                                       en una semana...
    EDUARDO                                          ¿¡Qué?!
    ADOLFO                    ¡Ah!, que no te lo conté;
                                       eso mismo, que me caso
                                       con una bella mujer.
    EDUARDO                No gano para sorpresas...                     1155
                                       ¿y qué más?, ¿qué más confiesas?
    ADOLFO                    ¿Te parece poco?
    EDUARDO                                            A ver,
                                       creo que sí lo he entendido:
                                       político con esposa.
                                       Así a primeras la cosa                           1160
                                       pinta que al mundo has caído.
    ADOLFO                    Puede ser.
    EDUARDO                                ¿Y el pensamiento?
    ADOLFO                    Todavía sé pensar.
    EDUARDO                El poder te va a tentar.
    ADOLFO                    Que me tiente, no lo ahuyento.              1165
    EDUARDO                Con todo, más me sorprende
                                       ver como cazado amante
                                       soltero recalcitrante.
                                       Sin duda, obra de un duende.
    ADOLFO                    Tal duendecilla verás,                            1170
                                       que hoy mismo voy a traerla
    para que admires la perla
    que es mi vida, cielo y más.
    EDUARDO                Mucho han cambiado tus credos,
                                        cuesta ver que eres el mismo                 1175
                                       que en su juventud decía:
                                       “la democracia no admito
                                       pues es poder del dinero
                                       que compra a prensa y políticos,
                                       y ahogo a los ideales                             1180
                                       sin capital.”                             
    ADOLFO                                       ¿Eso he dicho?
    EDUARDO                Eso pensábamos ambos
    en tiempos en que atrevidos
    volábamos sin temor
    con la fuerza y vivo brío                                   1185
    del pensamiento valiente.
    Hijos del escepticismo,
    veíamos la mentira
    donde el vulgo oye un himno.
    Del sistema del sufragio,                                   1190
    o del papa nos reíamos,
    de todo rezo en iglesia,
    secta o mafia, opio mísero,
    de sacramentos sagrados,
    de la familia, los hijos,...                         1195
    Hacíamos buenos chistes
    con quienes siguen los ritos
    de encadenar por contrato
    el amor a debe fijo.
    Huida de la esclavitud,                           1200
    nuestro sueño en el abismo.
    ADOLFO                    Pero nunca fuimos libres,
                                       pueden más leyes del sino
                                       que los más violentos fuegos
                                       de algunos rebeldes críticos.                  1205
                                       En abismo de utopías
                                       soñamos enardecidos
                                       lo que no podía ser.
    EDUARDO                Otras danzas, otros ritmos
                                       vibran en tu corazón.                            1210
    ADOLFO                    No somos lo que hemos sido,
                                       pero el que tuvo retuvo
                                       a pesar de los destinos.
    EDUARDO                Y te casas...
    ADOLFO                                      ...y me caso.
    EDUARDO                Por la iglesia...
    ADOLFO                                           ...tú los has dicho;                     1215
                                       con la hija de un pez gordo,
                                       lo que me dará prestigio.
                                       Además, ella es bien guapa.
    EDUARDO                A todo sacas partido.
    ADOLFO                    Hay que saber donde hallarlo.                1220
    EDUARDO                ¿Hablas de medios indignos?
    ADOLFO                    Hablo de saber moverse.
    EDUARDO                ¿Y las ideas?
    ADOLFO                                       En libros,
                                       que en la vida poco sirven
                                       para tener beneficio.                             1225
    EDUARDO                Sobre el actuar o pensar
                                       hace años discutimos.
    ADOLFO                    Sin acuerdo entre ambos.
                                       Nunca fue por ti entendido
                                       que la gran verdad se llama                    1230
                                       voluntad de poderío.
                                       Ideales, no lo niego,
                                       cuando joven he tenido.
    EDUARDO                Ahora vives contento
                                       entre poderes y ricos.                            1235
    ADOLFO                    Ahora, con experiencia,
                                       me decanto por ser cínico
                                       en el sentido moderno
                                       y decir lo que no vivo.
    EDUARDO                Pues oficio has acertado,