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  • 11/14/16--09:49: MARÍA CASTREJÓN [19.545]

  • MARÍA CASTREJÓN

    Nació en Madrid en 1974.

    Obviamente nací. Todo lo demás vino después. Hacerme y deshacerme mujer en las imágenes, en las letras, en los libros de lxs otrxs. Dejaron de interesarme rápido los juegos de rol y me salte a las reglas de lo que llaman arte porque es lo más parecido a hablar idiomas inventados.

    En 2008, publiqué mi primer libro, una guía de narrativa lésbica española llamada …Que me estoy muriendo de agua con Egales y en 2011 mi primer poemario Volveré mucho más tarde de las doce. No tengo claro que tenga mucho sentido, pero escribo artículos y hablo con power points sobre literatura lésbica y queer, a veces me pagan y todo.

    Publicaciones

    Libros completos

    -Niñas, Huerga & Fierro editores, Madrid, 2015.
    -Cuervos vienen, carne huelen. Junto a la artista plástica Sandra March. Autoedición de 210 ejemplares numerados y firmados. Una de las obras que formaban parte de este proyecto ha sido galardonada con el Primer Premio en el II Premio de Poesía Experimental Francisco Pino.
    -Volveré mucho más tarde de las doce, Egales, Barcelona-Madrid, 2011. Finalista del Premio de poesía Cuidad de Torrevieja 2011. Premio Desayuno en Urano de Poesía 2011.
    -...Que me estoy muriendo de agua. Guía de narrativa lésbica española, Egales, Barcelona-Madrid, 2008.

    En prensa, Cuando todos existíamos, Huerga & Fierro editores, 2017.

    Guionista: 

    -Guion de Outing friki, historieta dibujada por Susanna Martín, para el cómic Enjambre. Norma editorial, 2014.
    -Guion de la novela gráfica Annemarie (Annemarie Schwarzenbach) para Norma editorial junto a la dibujante Susanna Martín, 2017.



    HADES

    fundido en negro
    fundido en negro
    fundido en negro

    detrás de una línea blanca
    unos pies que no pueden traspasarla.

    Tú no existe
    son residuos de letras manuscritas que leías cuando salías del colegio,
    y aun así me con-bocas.

    ¿Quién te dijo que tengo hambre
    que tengo frío?

    En el frigorífico los alimentos se abrazan a sus salsas mientras tú hablas.
    Tus zapatos apuntan a mi entrepierna y me asustan.

    Cuando te marches, me devolverás el derecho a llorar en la cocina.
    Levantaré el imán como si te levantara la falda en invierno.
    No comeré hasta que vuelvas, aunque eso solo lo pensaré un par de días,
    soy Hades, se supone que debo enfadarme,
    sin embargo,
    solo espero el momento de meterme en la cama con un buen libro de poemas de amor
    y cuando el sueño me pueda
    lamer el hilo de mi almohada como si fueran tus labios
    o unos labios que nunca beso.

    No te espero porque sé que siempre vuelves cargada de regalos libres de impuestos
    tax free


    Allá donde estés,
    te quiere, Hades.

    Una manta de hilo tapa el cuerpo de Hades que se revuelve.
    Cae un libro al suelo.


    el hámster doméstico

    cada noche, cuando los gigantes de colores apagan las luces y los ruidos, comienza su entrenamiento. es duro. atropelladamente se impulsa en la espiral de alambre. corre y gira y gira y gira. todos los días, dejando a parte la apetencia del hambre, almacena compulsivamente la comida en su boca. la regurgitará más tarde, quizás la necesite. se oculta en la casa de plástico sin saber si es un insulto o un refugio y deposita la carga para tiempos peores. debe seguro de tener algún sentido que fuera él el rescatado de la montaña de lana y de sangre. por eso espera mientras sigue este instinto revolucionario. afila sus dientes en la jaula de juguete. debe seguro de tener algún sentido. sus músculos son cada vez más potentes. el falso granero engulle los vómitos y con sus incisivos sería capaz de abrir la cárcel. por esto debe seguro de tener algún sentido. por eso oculta su fuerza entre algodones para no ser descubierto.

    llegarán instrucciones


    Cosas que hizo antes de morir

    Olió un eding
    Anduvo descalza
    Explotó burbujas del papel de embalar
    Intentó cerrar la puerta que nunca encaja
    Observó cómo un anciano esperaba el autobús
    Se tiñó el pelo de blanco
    Descolgó un abrigo
    Miró niños
    Se lamió el labio superior
    Se sentó en un coche
    Fingió que hacía un bizcocho
    Se lavó las manos
    Robó un libro de Arte
    Dijo una frase en otro idioma
    Se tocó un dedo
    Aliñó una ensalada
    Llenó medio vaso de agua
    Recordó botones y cremalleras
    Sintió pena por Muebles Rodríguez
    Respiró

    Deseó morirse


    No me sale del coño

    No me sale coño
    escribir
    me sale de los orificios de mis orejas
    del recuerdo de unos
    pendientes
    de un hilo
    dental
    del hueco de tu muela

    No me sale del coño
    me sale de la vista cansada de pagar a Autónomos,
    ni siquiera mi hijo
    me salió del coño,
    me sale de las cicatrices de las bicicletas
    de los ojos frescos de los pescados
    de las lenguas de los corderos
    del coño de los otros
    de la ausencia del frasco
    de las pequeñas esencias
    del olor a sudor en los colegios

    No me sale del coño
    escribir
    me sale de los cobardes
    que se comen a los muertos
    y a los enfermos
    que los arropan mientras hablan por teléfono
    de las bragas talla –s.

    Nada me sale del coño
    ni me entra
    no tengo coño.
    Me sangra la mano
    cuando escribo:
    “¡No me sale del coño
    escribir!”

    No me sale pedir la vez
    meto los pies
    sin permiso
    en el vaso de agua
    me ahogo en el supermercado
    y en los tenedores
    me sale moho en la cortina
    se me cae el alcohol de la cerveza

    ¡No me sale!
    ¡No me sale!
    ¡No me entra
    en la cabeza!

    No me sale del coño
    escribir
    me sale de los máster del universo
    editorial
    económico,
    ni siquiera mi hijo me salió del coño.
    No tengo coño
    ¡no me sale del coño tener coño!
    No me sale del coño
    escribir
    me sale del agujero del mundo.


    Flores

    Cada mañana subiendo
    la cuesta que me llevaba
    a la entrada verde
    del hospital psiquiátrico
    cogía una flor rosa
    de ciudad porque sabía
    que cada mañana
    estarías allí amándome
    con las gafas puestas
    mirarías mi flor y
    me verías hermosa
    entre los anónimos
    muebles del Ikea que
    nos hacían menos locos
    La terapia era abrazarnos
    y yo quería follarte
    porque estaba sola
    y enferma y deseaba
    tanto que la flor cayera
    al suelo del pasillo o
    a la arena del patio
    que se magullara
    mi espalda mientras yo
    me agarraba a tu ancha
    espalda con mis antebrazos
    acuchillados sentir el frío
    suelo por el que caminan
    los internos en calzoncillos
    y gritan nombres o insisten
    en ir a Carrefour a pasar
    la tarde Yo que quería
    que folláramos en uno
    de los bancos paralelos
    no repararía esta vez
    en la elección del espacio
    sentir las astillas en mis nalgas
    calientes del verano que
    se acercaba para que tú
    te fueses El deseo de la enferma
    de la flor que se marchitaba
    cada día era la felicidad
    más grande que se puede
    consentir en un lugar en el
    que hay que llamar al timbre
    Ya no estamos allí y no asesino
    cada día una flor urbana
    de color rosa pero aún conservo
    la rosa negra que me regalaste
    cuando nos besábamos y seguirán
    lavando las toallas de los internos
    y todavía deseo que me folles
    en la arena hasta hacerme
    sangre como solo puede hacerlo
    quien ama y teme a la muerte
    quien arranca una flor hermosa
    al lado de la carretera sabiendo
    que la tirará a la basura mustia
    cuando regrese a casa





    "Niñas", de María Castrejón ha sido publicado en 2015 por Huerga & Fierro


    Niña nº1

    Soy la niña que salta por la ventana cuando llueve
    La que atraviesa descalza los parques infantiles
    Y lame los braquets del niño gordo que suspende 
    Gimnasia

    Soy la niña que recorre las calles vacías
    La que vigila las manos de los carniceros con sueños
    La que conoce la evolución de las manchas en la piel
    de los ancianos

    Soy la niña que ve la tele a través de tus ventanas
    La que viaja y devuelve en el asiento de tu coche
    La que llora de noche al observar un concesionario

    Soy la niña que salta por la ventana cuando llueve
    La que grita cuando todos calientes escuchan música
    en sus casas
    La niña mojada y sucia que no se refleja en los espejos
    de las brujas
    Soy la niña que se come lo que tú abandonas en el pasillo
    Soy la perra que se choca contra la música del telediario
    Soy los ojos que miran las bragas tendidas sin vergüenza
    La que abraza a niñxs en chándal insultadxs por sus padres

    Cuando llueve
    Salto 
    Por la ventana
    Sobre todo los domigos y festivos cerrados por vacaciones


    Niña Nº2

    Soy la niña que solo tiene miedo al miedo
    cuando lo tiene encima en la cama
    Ni siquiera las náuseas que me causan los aparcamientos
    me hacen huir de lo subterráneo
    Soy la niña que se choca contigo por la calle 
    y te clava los huesos de la cadera 
    ansiosa de provocar un derrame desconocido y sucio
    Soy la niña que te devuelve el placer
    de llorar bajo el agua de la ducha
    la que aprendió a escribir anónimos en el colegio
    Soy la niña que está detrás de ti en la cola del pan
    y lee gratis los titulares de tu periódico
    Soy la niña
    la que dibuja con el tedio de los enfermos terminales
    la que arrastra los zapatos esperando una buena regañina
    Soy la niña
    la niña que solo tiene miedo al miedo
    cuando lo tiene encima en la cama
    Durante toda la noche voy tejiendo el frío de tus huesos
    Solo necesito cerrar los ojos para parecer dormida
    Soy la niña disfrazada de niña en la tienda de juguetes
    A veces le doy la mano a alguna madre y la sonrío
    Soy la niña
    solo tú sabes que soy la niña que no necesita copiar
    en los exámenes
    Clavarte la lengua es inventar las preguntas


    Niña nº 3

    soy la niña vestida de marinero
    la que
    rosa se agacha
    humillada entre dos coches
    soy la niña con la boca
    manchada de gasolina
    abrí la jaula que tenía
    guardada en el armario
    y solté el blanco
    el nido de abejas
    caí de rodillas en el asfalto
    que pasa a los pies
    de mi cama
    ¿soy la niña?


    Niña nº 6 (poema póstumo)

    Soy la niña que solo quiere follarte
    sobre el asfalto ardiendo en el verano
    cuando cruzas la calle sin mirar a la izquierda
    Soy la niña que solo quiere follarte
    te digo que separo la voz de la piel
    y que te amo tanto como para que me des a tus hijos
    pero solo quiero follarte
    y quiero follarte solo yo
    antes de que nadie llegue para que no te vayas
    no tengo nada de que hablar ni me interesa tu nombre
    voy recogiendo lo que se te cae de los bolsillos
    me agradecerás la caja llena de basura
    y vivirás conmigo en el mundo donde nadie llora
    Solo quiero follarte
    todo el tiempo
    y te digo que es bonito que me la chupes despacio
    que te abras de piernas para mí en mi castillo
    que te amo tanto
    que robaré los ahorros de tus nietas a los sin techo
    para ti
    para follarte tanto y todo el tiempo
    me agradezcas que te folle
    que te clave el tiempo que llevaba esperando este momento
    que te clave en la sangre mi lengua extranjera
    Sé que piensas cosas sobre la muerte prematura
    sobre el cáncer de las madres de tus amigas
    sé que escribes en algo que para mí no son más
    que marcas de saliva y huellas de vasos
    sé que quieres expresarte con todo ello
    pero
    ya te lo he dicho
    yo solo quiero follarte
    y follarte mucho
    y follarte solo yo
    en una cama que ni siquiera es mía
    por eso te digo te quiero tanto que me duele
    cuando hablas y sonríes y te da el sol en las axilas
    y esas fotos de otros sitios en los que nunca te he follado
    me duele tanto que te quiero
    tapar la boca
    me encanta cuando me la chupas despacio
    te amo tanto entonces
    que me merezco que mueras ahogada entre mis piernas


    Niña nº 14

    Soy la niña que no sabe 
    cuándo dejó de ser violeta
    Me obligaron a tener solo dos brazos
    Me amputaron las yemas
    dactilares
    y los aromas de la fruta
    fueron conscientes de la madera
    Soy la niña casi roja
    Tu crianza fue dura
    -dice mi madre
    Soy la niña que intentaba usar sus dedos
    Crecí hacia arriba
    atada como el resto,
    una hilera de troncos sobre la arcilla
    Soy la niña que no reserva
    los minutos para momentos mejores
    Tu crianza fue dura
    -dice mi padre
    También me hice con pedazos de otras carnes
    y si me dibujas cuando no huela
    no olvides ponerme tus bragas blancas.
     

    Niña nº 16

    Soy la niña con la boca llena de sal,
    la que creció cuando el hombro
    dejó de ser blanco


    Niña nº 17

    Soy la niña sentada en la esquina
    de un planeta, abandonada a la gravedad
    del silencio mirando en la misma dirección
    que los paneles solares y las tumbas
    en las carreteras comarcales




    "NIÑAS", de MARÍA CASTREJÓN (reseña)

    una reseña de Tive Martínez, 2016

    A María le gusta decir que escribe desde el enfado de la niña que habita en su interior.  Entiendo el cabreo de la niña.  Con la adolescente que la traicionó, y todavía más con la persona adulta, que merece patada en toda la tripa y mucho más. La niña que defiende su vida con uñas, mordiscos y tacos.

    Hay una veintena de niñas enumeradas en este libro. Es inútil catalogarlas: son todas la misma y podrían ser muchas más. Todas comienzan saludando —"soy la niña"— pero son unas maleducadas, unas verdaderas descaradas: la niña que se masturba, la niña que solo quiere follarte, la niña que ya no te ama.

    Imaginad lo que diría Alice Liddell al diácono que le tomaba fotografías. Nosotros somos ese sujeto timorato que se contenta con guardar su imagen bien escondida en blanco y negro, para que no nos meta en líos. Para que la niña no se desmadre.

    La niña de María es nuestra porque nosotros la delatamos también y la vendimos. Para hacernos mayores y dejar de ser libres. Pero ella no perdona que asumieramos una sola identidad— "soy la mujer", "soy el hombre"— asimilable por todos.

    Por eso, la niña se trasviste de marinero. Trabaja en el taller mecánico. Es la niña con canas y la que dilata en el ginecólogo. La niña rebelde a la rueda de la edad, al género. Al demonio del amor romántico.

    A María también le gusta decir que ella no es poeta. Poeta sería un artista muy importante que construye una obra muy definitiva. Los poemas de "Niñas" han sido escritos, por el contrario, visceralmente. Sin reparar en formas ni convenciones, con cierto surrealismo cotidiano. Sin disculpas ni subterfugios. Que para eso los adultos nos bastamos solos.
     






    .


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    Óscar García Sierra

    Óscar García Sierra nació en León en 1994. Actualmente vive en Madrid y estudia el grado de Español, Lengua y Literatura en la Universidad Complutense. Ha colaborado en antologías en México (Pasarás de moda y Hot Babes), Argentina (Mil millones. Poesía en lengua española del siglo XXI) y Estados Unidos (The Poetic Series, Noon on the Moon). Sus poemas han aparecido en Tenían veinte años y estaban locos, New Wave Vomit, Ciudades Esqueleto, Playground, Efecto 2000 y Revista Tn, entre otros. Mantiene el blog I Wanna Meet Krystle Cole.

    HA PUBLICADO EL POEMARIO: Houston, yo soy el problema (ESPASAesPOESÍA, 2016)



    necesito que alguien cuide de mis plantas mientras yo estoy fuera 

    necesito que alguien cuide de mi cuerpo mientras yo estoy dentro
    llevo todo el día desnudo porque no sé hacer dos cosas a la vez. 
    llevo todo el día llorando porque el ruido que haces al hacer algo define esa acción mejor de lo que tú lo harías. las plantas crecen más cuando están dormidas  y yo me relajo de la misma manera que leo libros: 
    fingiendo que leo libros. 
    si vas a tratarme como un objeto elijo ser una planta de plástico rodeada de más plantas  que necesiten atención. repaso todo el historial de mensajes mientras los voy borrando mientras bebo leche con vodka mientras espero a que la moda venga a mí para no hacer  el ridículo mientras voy a ella. necesito tragarme la causa y el efecto de sentirme  seguro de mí mismo y luego vomitarlo y luego arrepentirme y luego limpiarlo rápidamente
    y luego existir y que la experiencia me ayude a crecer como persona o como planta de plástico.
    la mancha que dejan las excusas de los demás sobre mi forma de ser
    es la manera que mi cuerpo tiene de decirme que las personas importantes 
    para algunas personas son cosas importantes para otras personas. mi cuerpo
    es la manera que mi cuerpo tiene de decirme que no soy importante para él. 
    la gente tiene maneras más ridículas de crecer deforme que por culpa de la luz del sol.
    la gente necesita protección pero quién nos protege de las necesidades y es que
    cuando viene la oscuridad nadie se atreve a tener miedo a hacerse mayor. necesito el equivalente en drogas a aquella vez que nos hicimos adictos al porno en hd juntos.
    necesito un saludo para cuando me encuentre conmigo mismo  que se base en meter la cabeza entre las rodillas y estar en contra del movimiento. llevo todo el día llorando  porque me arrepiento de no haberte dicho  lo mucho  que nos          beneficiaba 
    no dejarnos crecer como personas. la casa es una cara y las ventanas son unos     ojos 
    y la puerta es una boca y la chimenea es algo distinto a una forma de tragar la       vida.
    voy a dibujarte un corazón en el vaho de la ventana y luego voy romper las dos     cosas 
    para ver cómo son por dentro y luego voy a echarme a perder hasta que no           merezca la pena
    reaccionar y voy a suscribirme a alguien que me garantice sensaciones limitadas  
    ¿por qué no crezco? ¿eso que estás haciendo son dos cosas a la vez?
    mis plantas comienzan donde acaban las del otro
    mi cuerpo comienza donde acabo yo



    ATENCIÓN, MADRID: ESTE ZIG ZAG CONTIENE 
    IMÁGENES URBANAMENTE EXPLÍCITAS

    Madrid, jurando con rombos, a las 21:55 en mi celda y un escote de segunda mano donde puedas recitarme tu tabla periódica sudada  de memoria   y para            desayunar                                                           
    necesito una nueva identidad y un piso franco con vistas  
    Madrid, un cíclope pirata con pata de miel
    Madrid con botas de pecar en un pasadizo con cuadros desiertos
    los alcaldes de paja no me dejan jugar a verdad o atrevimiento                        
    porque dicen que el aliento me huele ti como si nos cruzásemos de dedos como si sí jugásemos a la ruleta rusa como un dibujo animado (con pintura) y como
    si hubiese un barco o una azafata analfabeta sonriéndonos con cara de
    “sé que tienes pesadillas y que duermes abrazado a un poeta de peluche”


    Madrid no me tientes no te calles, maréame en el metro espiral, alquila unas            nubes
    Madrid cállame con una mordaza de plastilina
    con tu mínima caricia tu huella se convierte en los genitales de un meteorito
    cada día es una aguadilla en tu saliva y de ahí arriba nadie me salva
    aquí en el fondo  necesito un puente con luces de sauna y a mano
    de las vírgenes sensatas y estrafalarias , melopeas disecadas en paralelo al vicio
    necesito cartones para conjugar mi epitafio en cursiva y con sangría uterina              derecha
    a menos 5, Madrid, no me dejes Madrid, puedo darme todo por ti
    sin parecer muy grosero con los vivos del vacío, he aquí un reloj de cal
    porque si saltase al río de Sol sin manguitos y con una carta de papel charol
    la tinta se correría al ver a la primera niña saliendo un viernes de la boca del
    coco  y todo lo que te queda es puré de brújulas y vómito retrospectivo
    perseguir es tatuarse la fecha en la que comenzaste a salir con tu sombra
    perseguir se  basa en ir borrando con saliva las huellas que haya dejado en tu          pared
    el anterior inquilino de la retaguardia femoral del cielo virgen
    frágil frágil frágil seré tu viuda de plastilina susurrando en un charco de miel
    el velo púbico de Madrid te ombliga a resucitar lejos del centro de la espiral
    el vello público de Madrid me deja π moribundo cada vez que juego a las                  huelgas de hambre
    y quizás llame a un adivino o Carlos Berlanga al timbre con tu estornudo                  plutocrático
    me tiemble la tráquea al pensar cómo te brotan las azoteas
    por cómo me dices en la nuca lo bueno de los fantasmas de papel
    es que no atraviesan la pared si tú no les lloras a verso podrido
    y no me queda otra que cruzarme de piernas
    y rezar para que Madrid no me corte los dedos/
    Atención este sitio contiene alcantarillas terapéuticas/ vale vale vale/                     
    TOC TOC TOC
    ángel de helio  partido por un rayo                                            
    abrir como trasfondo obsesivo/                                                                                                                               convulsivo/                                                                                                                        
    perseguir es frágil
    Madrid, año agitado,                                                                                     
    perseguirte es fácil                                                                                                                       
    cuidado cuando me abras la nuca
    necesito seguir jurando
    en pasadizos
    anónimos exterminados

    qué corte.




    Houston, yo soy el problema (ESPASAesPOESÍA, 2016)



    HOUSTON, YO SOY EL PROBLEMA

    estoy llorando pero estoy contento porque las lágrimas me hacen
         parecer más joven.
    el cielo se está tiñendo de negro pero estoy contento
    porque el negro combina con todo: con mi futuro, con tu pelo
    con las luces de emergencia que se acaban de encender
    en la parte de atrás mi cerebro.
    la historia es la misma de siempre:
    o demasiados sentimientos o no los sufi cientes.
    estoy a un paso de ser feliz pero estoy rodeado de paredes
    y no puedo ni moverme, ni ser feliz, ni dormir
    por culpa de los ruidos que la gente que es feliz hace al otro lado
         de la pared.
    es la tercera vez que me muero en lo que va de semana.
    siento que nunca voy a ser consciente del tamaño real de mi cara.
    siento que mi vida se parece cada vez más a mis dibujos del
         colegio,
    que a veces me cuesta diferenciar los bordes de las cosas,
    que algunas partes de mi cuerpo no tienen el color que se
         supone que deberían tener
    según las revistas de la sala de espera de mi médico,
    que todas las personas que toco desaparecen de este universo
    y reaparecen convertidas en dibujos animados en otro paralelo.
    existimos simultáneamente en dos universos paralelos separados
         por una sábana.
    el aire que me falta cuando te veo ahora se usa
    para generar energía alternativa en un país de tu espalda.
    hay gente haciendo cola para pasar de largo por mi vida de
         forma ordenada.
    me conformo con que las personas que me gustan no estén
         demasiado pixeladas.
    esté donde esté siento que me estás usando para dar celos a un
         agujero negro.
    esté donde esté siento que estoy haciendo cola para verte
         destrozarme la vida en directo,
    que no confío en mi cuerpo,
    que no es un lugar seguro donde guardar mis sentimientos,
    que mi vida es un juego de mesa
    en el que gana quien antes se coma y vomite los dados,
    que mi cuerpo es una lámpara mágica
    que concede excusas cuando quieres frotarlo.
    si arrepentirse fuese un superpoder ya hubiesen hecho varias
         películas sobre mí.
    si te gustan los mensajes que te envío borracho te va a encantar
         mi epitafio.
    mi culto al cuerpo se basa en buscar maneras originales de
         deformarlo.
    me merezco estar desnudo,
    aprendiendo a sudar sin la ayuda de otras personas.
    me merezco estar desnudo,
    mirando por la ventana por si viene la policía.
    la historia es la misma de siempre:
    o demasiados sentimientos o no los sufi cientes.
    llevo 20 años escapando pero aún no estoy lo sufi cientemente
         lejos.
    en este cuerpo ya no caben más cicatrices
    si quieres seguir haciéndome daño regálame uno nuevo.
    soy el hombre llegando a la luna en un estudio de cine de las
         afueras de los ángeles.
    mi corazón también órbita alrededor de la tierra
    pero ya lo ha pisado tanta gente que no tiene ningún interés para
         los astrónomos.




    LYDIA DAVIS ES MI MADRE

    me he escondido debajo de la cama
    para que solo pueda encontrarme alguien que también tenga
         miedo.
    lo he estado calculando mientras la pastilla hacía efecto
    y es casi imposible que una persona mire debajo de la cama si no
         es por miedo.
    me he escondido debajo de la cama porque me da miedo que
         haya alguien encima.





    PROTOCOLO DE KYOTO (L L U V I A M O R A D A)

    me siento como un gas que se vuelve venenoso al intentar
         gustarle a otros gases,
    expandiéndome por una habitación vacía sin nadie que quiera
         respirarme,
    empezando conversaciones con gente que no me importa
    para que desaparezcas de mis conversaciones recientes,
    convenciéndome a mí mismo de que no pasa nada
    por no tener a nadie que me convenza de las cosas,
    esperando a que el gobierno prohíba todas las cosas que puedes
         hacer sin mí,
    intentando que alguien llame «atmósfera» al aire que intento
         respirar,
    intentando que mi mirada diga de mí lo mismo que diría de mí
    la mirada de alguien que me quiere,
    intentando aceptar que no te convenció la prueba gratuita de 30
         días de mi cuerpo.
    intento tocar el cielo pero sé que las nubes no me van a dejar.
    todo el mundo es experto en los problemas de los demás
    y aún así nadie sabe a quién elegir para que sea experto en los
         suyos.
    todo el mundo es feliz cuando no sabe qué decir.
    un juego divertido es comparar mi vida con la que las cajas de
         cereales me prometen
    y comprobar que cuantos más cereales como menos se parecen.
    espero que pienses en mí si no tienes nada mejor que hacer los
         lunes por la mañana.
    tengo miedo porque los domingos tienen un plan para
         apoderarse del mundo
    basado en hacer que la gente considere al lunes un día que trata
         mal a los niños.
    ya soy mayorcito, no necesito que nadie me decepcione, puedo
         decepcionarme a mí mismo.
    mi cuerpo está a punto de perder mucha información relevante
         pero no me importa
    Houston yo soy el problema.indd 14 31/08/16 13:36
    porque la última copia de seguridad que hice
    fue cuando todavía era importante en la vida de alguien.
    en la última actualización de tu cuerpo no están incluidas mis
         manos.
    te acuerdas del verano pasado cuando desmonté todo tu cuerpo
         y coloqué todas las partes de tu cuerpo sobre mi cama y las
         limpié una por una y cuando volví a montarlas otra vez me
         sobraba una cara porque siempre habías tenido dos y nunca
         me había dado cuenta.




    HANNAH MONTANA (EL MONSTRUO QUE VIVE
    EN MI BANDEJA DE ENTRADA)

    tumbados en tu cama somos como animales que vistos desde el
         cielo tienen forma de nube.
    nos mantenemos vivos porque odiamos las mismas cosas:
    la alfombra rosa de la habitación de tus padres, los cereales que
         no llevan chocolate.
    la alfombra rosa de la habitación de tus padres, diciembre de
         2010,
    el lugar donde perdí la noción del espacio-tiempo por primera
         vez.
    la puerta del baño en la que esa noche escribí con tu pintalabios
    «me gustaría morir cuatro o cinco veces por culpa de tus manos
         pegajosas».
    enséñame que los hurones se pueden morir si no tienen
         suficiente sexo.
    hazme un resumen de tu cuerpo para que aprenda a querer las
         cosas que no entiendo.
    lo siento, necesito el permiso de mi cuerpo para aprender a
         exteriorizar mis sentimientos.
    estamos a un fracaso menos de darnos cuenta
    de que no hay nada de lo que estar a un fracaso menos.
    lo siento, mis dedos tienen miedo al compromiso.
    lo siento, vamos a necesitar una autorización de nuestros futuros
         hijos
    para volver a drogarnos en la habitación de tu hermana pequeña
    mientras ella y sus amigas ensayan su baile de navidad en el
         salón.
    demuéstrame que el hombre del tiempo no tenía razón.
    enséñame todo lo que sabes sobre la pared morada de mi
         habitación.
    enséñame lo útil que pueden ser mis manos usadas como
         patrones climáticos.
    ayúdame a engañar a mi estómago.






    .


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  • 11/14/16--15:45: ROSA GRANDA [19.547]

  • ROSA GRANDA

    Rosa Granda (Perú). Poeta. Estudió fotografía y ejerció capturando escenas del mundo de la moda, pero además estudió literatura, y su arte terminó decantando por esta segunda pasión, que ahora ha encontrado su forma de expresión en este libro, “Torschlusspanik” -de versos en prosa disfrazados de ensayo, como lo describiera en un artículo el también poeta Mauricio Medo- y nos presenta un mundo de cuestionamientos y temores enfrentados a través de la palabra. “Torschlusspanik” (Editorial Perro de Ambiente, 2016).



    Torschlusspanik (Perro de ambiente, editor, 2016) de Rosa Granda

    Por Paul Guillén 

    Si habría que resumir en una sola palabra el devenir de este cuaderno llamado Torschlusspanik, yo escogería “metasueño” como esa palabra. Suena a “meta­dona”, pero también a ‘junto a’, ‘después de’, ‘entre’, ‘con’ o ‘acerca de’, todo lo cual se refiere a la Boda imposible entre el inconsciente y el lenguaje. He es­crito “metasueño” fijando en esa palabra un mundo que propone simulacros, paradojas, particularidades, enrevesamientos, ires y venires, no arma sentido, sino lo que propone es la dispersión, la huida, el robo, los gestos, los usos: “El personaje entre la imprecisión del espacio que representa su propia compre­sión ha dejado de contemplar y sueña, y sí, sueña que sueña sueños”.

    En Matemática Demente —un bello conjunto de textos de Lewis Carroll, compilado y traducido por el poeta Leopoldo María Panero— se incluye la carta que el autor británico le envió a su prima Menella Wilcox: “Ayer una niña pequeña estaba corriendo en un sentido, después en el otro, por la carretera, y se detenía siempre en el lugar donde yo estaba sentado”, sobre lo que Panero comenta: “el Sentido se halla en la frontera, en la Grieta abierta en dos sentidos, en dos direcciones: las proposiciones y las cosas, el lenguaje y el inconsciente”. Y es así como opera Torschlusspanik: asume el discurso de la Imagen o el In­consciente (su anudamiento) y lo enhebra al discurso del yo o lenguaje verbal —de lo que se trata es de acciones, situaciones, fluires, y no de símbolos (se trata a las palabras como cosas y no como “algo que está en vez de”).

    Torschlusspanik debe considerarse como poesía del lenguaje, donde la energía no está puesta en la mostración de un mundo representado o referen­cial, sino en los procesos, engranajes, sistemas, que interactúan alrededor de los textos. Si para Lacan el inconsciente está estructurado como un lenguaje, para Rosa Granda, tal vez, el inconsciente funciona como una máquina donde “la voz y la conciencia de la voz” se detienen, avanzan, van en direcciones opuestas como la niñita referida por Lewis Carroll.

    Además, la interacción de los diversos registros —el diario íntimo, la escritura de sueños, la carta, la confesión, el koan, el ensayo, el guion cinema­tográfico, la narración experimental, etc.— nos da como resultado que Torschlusspa­nik se lea a través de sus opacidades como vestigios, eslabones, cadenas matéricas, fibras gelatinosas, y que finalmente se instale como ese miedo a dormir o a la incomprensión: “tú sí me entiendes, perdón, usted solía hacerlo”.

     

    CONTACTO

    Uno.
    Dentro de una bolsa transparente formas restos de cinta adhesiva una letra (cualquiera). 
    Encontrarás un sobre en papel cuadriculado.

    Dos.
    Básicamente estructura1 entre su modalidad muy torpe de sonreír y creer que le sonríe a otro. Ambas realidades responden al impulso del movimiento con hermosa neutralidad (todavía me acuerdo pues quería estar conforme dentro y fuera del papel).

    A pesar de no poder calificarlo de único, como él es [se] informará al remitente cuando el acto se haya efectuado. Todo el tiempo invertido será devuelto.

    Compruebo sin sorpresa cómo los movimientos percibían toda carencia de finalidad. Los dos movimientos [sin] todo lo demás, ligados por el placer dialéctico del posible riesgo de irse dejando “inocentemente” atravesar cada veinticuatro horas reales.

    Hoy
    Hasta que en la parte inferior derecha aparezca

    TO BE CONTINUED2

    1. Condensación de temores 
    2. Masculinización del macho alfa al femenino “te espero”  



     
    BORROMEO>>

    1.

    Estaba tatuado en su piel – “ce qui se ressemble, s´assemble”*

    /Una mutación técnica o también llamado defecto estructural había sembrado un indicio torpemente expuesto en su tattoo/

    Nos acercamos para vernos con más detalle. Salimos apurados y cogimos un taxi.

    – Oye, tú no vas a vivir hasta los 30… qué va

    Me dio mucho frío, se me puso la piel de gallina. Me había quedado pensando en el chat trascendental (ya no era más que una confusa creación de mi mente, un espacio ideal). Quería como todos que muera de una vez.

    Es todo un sueño me dijo. Wake up!

    Me tienen jodido con esto de los sueños, ahora han soñado que me voy a morir.

    *todo lo que se parece se junta


    4.

    Imago Dei
    Sin fetiches visuales

    Ya habíamos acordado cómo sería la vida en adelante

    No, nosotros no nos dejamos persuadir por los millones que susurraban

    Cada vez sería más difícil vernos la cara

    ¿Ya quieres que los abra? Solo en casos de emergencia/ nada importa a un hombre que dice que nada importa*

    Aceptamos desde la geométrica precisión nuestra dependencia. Ellos desde la trascendencia** nosotros desde el movimiento

    creer vs. no creer

    Querida noche: Si me dejas dormir, no me hagas matar a mi padre – ni a nadie. No estoy interesada en convertirme en un serial killer.

    * Filosofía china
    ** La entidad lingüística no está completamente determinada


     
    Y.

    Una imagen tan pequeña, despiertan ondulaciones sintónicas, una palpitación, saltos sucesivos a una realidad minúscula.

    El ave, el nido, el canto del ave en la habitación, el tono azul que van tomando los objetos.

    /Lo que debe permanecer velado en su mente se expone errante por los pasillos del ambiente/

    Instintivamente te has acercado, plegándote y extendiéndote como un acordeón.

    Reflejos (hipotéticos), sonetos académicos, finales nebulosos, en poco tiempo lo reconoces, y pues, quién iba a compadecerte.

     

    EL MUNDO HUMANO DEL FUTURO

    Estoy empezando a verlos. Piensan las mismas cosas que yo.
    Sus sueños (no) están contenidos por la risa
    Puedo imaginar que conspiran
    ¿Puedo imaginar que conspiran?
     
    En las horas más cuerdas – 4:30 am. – la vida es enormemente extraña
    De verdad tenía ganas de hablar contigo, me quedé con el zen (de mentira) y estoy bastante harta de que no existas.


    PS: Mis intenciones de vivir son serias
    PS 2: Dejé unas pistas para que te sea sencillo encontrarme
    [“I” is typing…]3

     

    3. El tonto del futuro

    Eso pensé. El punto crítico no era ni su negativa (por su pura gana de ser negativa) ni mi identidad virtual (independiente de cualquier propiedad). El punto era – pero la frase tal cual no la recuerdo – que empezábamos a reconocernos o a ser solamente algo para ellos.

    No me sorprendió en absoluto su excesivo interés, las frases las construimos juntos.

    [Nos levantamos
    del vacío arquitectónico
    también juntos]

    Le pedí que se callara, “es que cuando comienzas…”

    Estamos perfectamente organizados dijo.

    Avanzamos unos cuantos pasos por la ruta habitual y empezó a olerme el cabello. La ciudad se levantaba a nuestros pies, era como lo había descrito.

    [Vista panorámica – S1 reconoce a S2]

    Supongamos que pertenecemos a otra especie. Entonces sería posible.

    Sí. Es posible.











    .


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  • 11/14/16--20:10: LATIF HALMAT [19.548]

  • Latif Halmat 

    Nació en 1947 en Kifri, al sur de Kurdistán, en Irak. Es periodista y escritor. Ha publicado varias colecciones de poesía como: Dios y nuestra pequeña ciudad (1970), Frente a un renacimiento (1973), El pelo de la chica es mi tienda en verano e invierno (1977), La tormenta blanca (1978), Las cartas que mi madre no lee (1979) y Poemas acabados e inacabados (1979), entre otras. También ha escrito teatro. Pertenece a la generación más joven de los poetas kurdos que debutaron durante la década de 1970.


    Poetas kurdos
    (Traduccion de Mohsen Emadi y Arturo Loera)


    Tumba y pistola

    De repente fue restaurada la electricidad
    La película reanudó
    Los hombres estaban haciendo armas
    Las mujeres estaban derramando lágrimas
    Luego se fue la luz de nuevo
    Tal vez los hombres están ahora cavando tumbas
    Las mujeres están vistiéndose de negro.

                                                  Sulaymani 09/02/98


    El poema que termina, nunca termina

    Las piedras no sienten felicidad ni tristeza
    No odian ni aman a nadie
    las piedras no tienen corazón para enamorarse
    tampoco tienen manos para escribir cartas y poemas a sus amantes.
    Tampoco fantasean sobre persecuciones de calle en calle
    las piedras no tienen pies para huir
    cuando los guardias van a arrestarlas.
    No tienen madres que lloren por ellas cuando mueren
    No tienen padres para disciplinarlas
    cuando se portan mal
    No tienen un país específico
    por el cual sacrificarse.
    Dondequiera que resultan ser y están
    encuentran un lugar para descansar
    y arraigarse con firmeza.
    Las piedras no recuerdan su pasado
    ni sienten nostalgia sobre él
    de no ser así, alguna vez hubieran escrito un poema o una carta.
    A pesar de todo eso
    nuestros antepasados dijeron
    “Las piedras son pesadas en sus propios lugares”,
    así son los seres humanos también.


    Palabras

    Esta edad es la edad de las palabras vacías y decoradas
    es la edad de poetas falsos y mendicantes
    es la edad de la comercialización de pensamiento, fe, mente y corazón
    es la edad de muerte libre, individual y colectivamente
    en el giro de cada calle
    está esperando la muerte
    donde menos te lo esperas
    la muerte es tu protector y está a tu servicio
    Esta edad es la edad de la confusión y la complicación
    cada palabra es reducida por cientos de trucos automáticos y
    electrónicos
    para servir a los intereses de la burguesía
    déjanos aprender a discriminar entre
    el bien y el mal
    déjanos amar la verdad más que los helados,
    broches para el cabello, collares y besos.



    Nazim Hikmet conversa con la humanidad

    Cuando yo nací, los dolores eran tan normales
    como el viento;
    la muerte tan normal como las piedras y sombras
    la alegría, 
    al igual que los cigarrillos y cerillas en las estaciones de gasolina,
    estaba prohibida.
    El silencio fue una medalla 
    en el pecho de cualquier poeta cobarde.
    Las palabras fueron cuchillos buscando
    la garganta de sus denunciadores.
    Luego vine e incendié
    las raíces del miedo
    y sembré las nubes del amor
    en los vientos de las estaciones.
    En el país del hambre y la sequía
    hice de mi poesía el río de los perfumes
    y maldije un siglo
    en el que los poetas son capturados, por el miedo,
    en las trampas del oro y el dinero,
    en el que las aves son capturadas, por el hambre,
    en varias trampas y lazos.
    En las montañas, en  valles y llanuras
    exclamé:
    Oh mi hambrienta patria
    te amo y te amo,
    aquí estoy arando esta tierra
    con mis pestañas
    convirtiendo en granjas y huertas
    donde crecen flores rojas y hermosos poemas
    para los niños del mundo venidero
    un mundo de paz, amor y libertad.






    .

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  • 11/14/16--20:27: SHERKO BEKAS [19.549]

  • Sherko Bekas

    Es un destacado poeta kurdo contemporáneo. Nació el 2 de mayo de 1940 en Suleimaniya, Irak. Es hijo del gran poeta kurdo Fayak Bekas. Se unió al movimiento de liberación kurda en 1965 y ha trabajado en la estación de radio del movimiento (La Voz de Kurdistán). Dejó su patria debido a presiones políticas del régimen iraquí en 1986. Desde 1987 hasta 1992 vivió exiliado en Suecia. En 1992 regresó al Kurdistán iraquí. Murió de cáncer en Estocolmo, Suecia, el 4 de agosto de 2013.


    Poetas kurdos
    (Traduccion de Mohsen Emadi y Arturo Loera)

    Semillas

    Éramos millones,
    éramos viejos árboles, 
    recientes brotes de plantas
    y semillas.
    Desde el casco de Ankara
    llegaron al amanecer
    ellos nos desarraigaron
    nos mandaron lejos, muy lejos.
    En el camino, las cabezas de
    muchos árboles viejos cayeron,
    muchas plantas nuevas murieron en el frío,
    muchas semillas fueron pisoteadas, perdidas y olvidadas.
    Crecimos delgados como el río en verano
    Hemos disminuido como bandadas de pájaros
    hacia la época del otoño
    Nos hemos reducido a unos cuantos miles
    Tuvimos las semillas arrastradas por el viento,
    llegaron a las montañas sedientas otra vez
    se escondieron dentro de las hendiduras de la roca
    la primera lluvia
    la segunda lluvia
    la tercera lluvia
    crecieron otra vez
    Ahora somos de nuevo un bosque
    Somos millones
    Somos las semillas,
    plantas
    y árboles centenarios
    ¡El casco antiguo ha muerto!
    Y ahora tú, el nuevo casco
    ¿por qué has puesto la cabeza de la lanza
    debajo de tu mentón?
    ¿Puedes terminar con nosotros?
    Pero yo sé,
    y tu sabes, siempre que hay una semilla
    para la lluvia y el viento, este bosque nunca terminará.


    El viento

    Tu amor es como “el viento”
    Cuando quiero estar inflamado
    Viene y me apaga
    Tu amor es como el “viento”
    Una vez que estoy inflamado
    Viene y me enciende 


    Suelo

    Con mi mano, busqué la rama
    La rama retrocedió ante un dolor insoportable
    Cuando alcancé la rama
    El tronco del árbol gritó de dolor
    cuando abracé el tronco del árbol
    la tierra bajo mis pies se estremeció.
    Las rocas gimieron
    Cuando me agaché
    y recogí un puñado de tierra
    todo El Kurdistán.
    soltó un gemido.



    El reloj

    Cuando era un niño,
    Mi mano izquierda deseó,
    buenos vestidos similares a los de los hijos de nuestro vecino.
    Tener un reloj.
    Lloré.
    Mi madre podía solamente morder
    mi muñeca:
    Con sus dientes,
    ella dibujaría un reloj.
    Ah, ¡me encantó!
    Cuando era un niño,
    El significado de la felicidad era: 
    en el baño, las burbujas, 
    las linternas de verde y rojo que hice
    inflando la espuma de jabón.
    Cuando era un niño,
    en invierno,
    en el calor del hogar,
    me sentaba
    mirando las brasas,
    brillantes y florecientes,
    Deseé,
    como un niño,
    entrar en las brasas,
    sentarme,
    ¡hacerlas mi casa!
    Cuando era un niño, muchas tardes
    me enviaron a la casa de la señora Manija
    a comprar pepinillos.
    Eso sabía tan delicioso porque,
    después de mirar sobre el hombro,
    en el espinazo del callejón,
    en uno o dos tragos,
    colaba el jugo del vaso.
    Cuando era un niño,
    el amor significaba para mí:
    La noche antes de la fiesta,
    hasta la mañana, hasta que se abrían mis ojos,
    Conmigo, en un abrazo,
    dormían mis zapatos nuevos.
    Cuando crecí,
    mi mano izquierda vio
    muchos relojes reales, hermosos
    Pero ninguno como el reloj
    grabado por los dientes de mi madre
    en mi brazo superior y delantero,
    ninguno podía complacerme tanto.
    Cuando crecí,
    ninguna de las cuarenta lámparas y luces de mi habitación 
    podría, como las burbujas de la espuma de jabón,
    hacerme reír.
    Cuando crecí,
    no hice ningún fuego en mi cocina,
    un hogar donde vivir.
    Cuando crecí, la falta de comida
    tenía el sabor del jugo de los pepinillos.
    Cuando crecí,
    no vestí camisas, corbatas y trajes nuevos.
    En mi cama,
    como mis zapatos de fiesta,
    esos que mis ojos veían con anticipación
    dormía conmigo, en un abrazo...
    ¡Ninguno de ellos, ninguno de ellos!


    Queríamos decir amor, pero escribimos resistencia

    La poesía más lúcida y reivindicativa se hace desde esos lugares a los que tan poco miramos, y desde esas guerras que tantas vidas se llevan

    Por: Luna Miguel 


    «Si privan a mis poemas 
    de las flores 
    una de mis estaciones morirá. 
    Si privan a mis poemas
    de mi amada 
    dos de mis estaciones morirán.
    Si privan a mis poemas 
    del pan 
    tres de mis estaciones morirán. 
    Si privan a mis poemas/de la libertad 
    mi año entero morirá
    y yo con él.»



    En este breve poema escrito por el Sherko Bekas, poeta de Kurdistán nacido en 1940 y fallecido hace apenas un año, podemos encontrar la esencia pura de buena parte de la última poesía escrita y publicada por los autores nacidos no ya en la cultura islámica, sino más bien en la cultura de la guerra. Para Bekas hay cuatro cosas esenciales en el universo, y estas son el amor, la naturaleza, el alimento y la libertad. Todas estas palabras son sinónimos cuando las leemos en su poesía, y todas estas palabras son reclamos que en ocasiones desde occidente no logramos apreciar. Parecen fáciles, pero son brutales. Parecen pobres, pero guardan dentro de ellas toda la humanidad y el amor que aquí hemos perdido.

    Precisamente la palabra amor fue la primera en aparecer sobre la mesa cuando un periodista del Atlantic, Eliot Ackerman, contactó con Aref Akrez y Ammar Tabbab para un reportaje sobre los poetas sirios refugiados tras la guerra que sufrieron en su país hace cuatro años. Cuando Ackerman les preguntó esa clásica e inevitable pregunta a propósito de cómo habían comenzado a escribir, los dos coincidieron en una misma respuesta: “por culpa de una chica”.

    Es curioso ver cómo al fin y al cabo todos comenzamos a escribir por la misma razón, para enamorar, para hacernos notar, para hacer ver al ser deseado que existimos, y que estamos aquí dispuestos a dedicarles todas nuestras mejores palabras. Ammar Tabbab, de hecho, nunca ha dejado de amar a esa mujer de la que se quedó prendado años atrás, aunque ya no sepa dónde está, ni cómo se llama, y ni siquiera se atreviera a mostrarle su primer poema. Ahora, para él, esa mujer ya es sólo un símbolo, y ese símbolo se llama compromiso, y ese compromiso es pura política.

    En su conversación con los dos poetas sirios, lo que Ackerman nos hace comprender es una cosa muy sencilla pero triste a la vez, y es que en ciertos países de Oriente Medio y Próximo hay generaciones y generaciones de escritores condenados a debatirse entre su intimidad y la violencia del terreno que habitan. Mi trabajo es político. Toda la política tiene sus raíces en la emoción por lo que el poeta tiene que estar presente en esta intersección, reconoce Ammar Tabbab a The Atlantic.

    En Siria, sí, pero también en Palestina, Afganistán o Irak encontramos ejemplos de autores que sólo han conocido la guerra, la opresión y el miedo. Escritores de culturas y países muy distintos, que de pronto han encontrado palabras parecidas. La libertad cuesta sangre, dice el joven poeta sirio. Si privan a mis poemas de libertad, mi año entero morirá, y yo con él, dice el viejo poeta iraquí. Porque ellos, como muchos otros, quisieron primero escribir “amor”, pero al final acabaron diciendo “resistencia”.

    «Revoluciones tras la puerta de cada casa»

    En 2013, pocas semanas después de que Sherko Bekas falleciera, la poeta iraquí Dunya Mikhail publicó en la célebre editorial norteamericana New Directions una pequeña antología poética que reúne a 15 poetas iraquíes que vivieron y escribieron durante el siglo XX. Muchos de ellos están muertos, y otros son ya muy mayores. Algunos alcanzaron la fama, otros consiguieron exiliarse, y otros vivieron para siempre en su país, dedicándose como buenamente pudieron al oficio de la literatura.

    No sorprende ver que si hacemos un repaso a todos los poemas que conforman la antología —uno por autor, eso sí, traducidos al inglés y acompañados de una extensa biografía de cada cual— nos toparemos con que algunos de los conceptos en del libro son Dios, Guerra, Cuerpo, Amor, Niños, Sangre o Revolución.

    A finales de este mismo año, el célebre escritor y agitador egipcio Ahmed Fouad Negm también dejaría este mundo, y con él dejaba huérfanos a muchos lectores y escritores que lo seguían desde muchos rincones del mundo, como una especie de profeta, símbolo de la revolución en Egipto, amigo de las clases más pobres, liberado tras casi dos décadas en prisión por sus acciones políticas, y portador de un espíritu juvenil que consiguió contagiar a muchos. Con 85 años, él aseguró que escribía como uno de 25. «Que se sepa por todos/ que las cárceles son sólo paredes/ que las ideas son como la luz/ que esa luz que puede saltar por más de un millar de paredes/ y que los muros no retienen el espíritu.»

    Queríamos decir amor, pero escribimos resistenciaQueríamos decir amor, pero escribimos resistencia
    Y como los muros, el fuego tampoco es capaz de retener a los espíritus. Precisamente el de Zarmina, la joven poeta afgana que acabó quemándose viva por el maltrato de su hermanos, fue la señal que hizo temblar al mundo y la que provocó que Eliza Griswold y Seamus Murphy se aventuraran a publicar la antología I am the beggar of the world, una recopilación de poemas breves y anónimos de mujeres de Afganistán que critican al Islam, a la cultura estadounidense, al machismo y a la horrible guerra. « Que Dios destruya la Casa Blanca y mate al hombre/ que envió misiles estadounidenses a quemar mi casa.» El libro salió a la venta a mediados de 2014, y la noticia de su publicación dio la vuelta al mundo, convirtiéndose en estandarte de la literatura feminista.

    Pero si algo está haciendo terrible al año presente, eso es el regreso de la violencia a las tierras palestinas, donde más que nunca las voces de sus escritores e intelectuales se estén abriendo paso para concienciarnos del horror que su pueblo está pasando. ¿Cómo no van a hablar de odio? ¿Cómo no van a hablar de infierno? ¿Cómo no van a esconder revoluciones tras la puerta de cada una de sus casas?

    Precisamente de revueltas secretas habla Natalie Handal, poeta palestina que en octubre visitará el festival de Cosmopoética (Córdoba) con sus dolorosos y femeninos poemas. De rabia habla Yahya Hassan, el joven danés de origen palestino que en septiembre publicará en España su primer y radical libro. De acción, de política y de brutalidad habla Remi Kanazi, activista palestino residente en Nueva York que lleva años intentando traducir y dar a conocer en occidente la poesía más ácida de su país. Desde su web Poetic Injustice él batalla a diario. Escribe también poemas sobre la libertad. Escribe también con el único propósito de detener tanta sangre.




    Tempestad

    La marea dijo al pescador:                        
    Hay muchas razones
    para mis olas furibundas.
    La más importante es
    que estoy por la libertad de los peces
    y en contra
    de la red.

    Sherko Bekas

    El diario secreto de una rosa: Una antología de poemas kurdos; Traducido al inglés por Mirza Shirwan, MD, Universidad de Vermont, Burlington, VT 05405 Traducido al castellano por Actualidad Kurda.- N.I



    Stormtide

    The tide said to the fisherman:
    There are many reasons
    why my waves are in a rage.
    The most important is
    that I am for the freedom of the fish
    and against
    the net



    Statue

    The day will come 
    When all the lamps in this world
    will rebel
    and refuse to light up anymore,
    because ever since they have existed
    their eyes have been shining
    above the heads of thousands of statues
    in this world, 
    but not a single statue
    has been erected 
    for Edison.



    Seeds

    We were millions
    we were old trees
    newly growing plants
    and seeds. 
    From the helmet of Ankara
    they came at dawn
    they uprooted us
    they took us away
    far away.
    On the way the heads of
    many old trees drooped
    many new plants died in the cold
    many seeds were trampled under foot
    lost and forgotten
    We grew thin like the summer river
    we diminished like flocks of birds
    towards the time of autumn
    we diminished to mere thousands 
    We had seeds
    carried back by the wind
    they reached the thirsty mountains again
    they hid inside rock clefts
    the first rain
    the second rain
    the third rain
    they grew again
    Now again we are a forest
    we are millions
    we are seeds 
    plants
    and old trees
    the old helmet died!
    And now you the new helmet
    why have you put the head of the spear
    under your chin?
    Can you finish us off? 
    But I know
    and you know
    as lond as there is a seed
    for the rain and the wind
    this forest will never end? 


    __



    The meadow that remained arid 
    despite last year's kisses of rain 
    I will make green this year, 
    said the cloud. 
    With that beautiful flower 
    that I did not thread in my hair last year 
    I will adorn myself this year, 
    said the garden. 
    That beautiful tall tree 
    with whom I did not dance last year 
    I will ask to dance this year, 
    said the breeze. 
    The New Year's crown 
    that I wore last year 
    will look much smaller than this year's crown, 
    said the mountain top. 
    The brooks 
    with whom I dallied last year 
    I will ask for their hands this year, 
    said the lake. 
    The horizon 
    in which I did not fly last year 
    will be this year's destination of my journey, 
    said the bird. 
    The dark-eyed letters 
    that I did not know last year 
    I will slip over my hand as a bracelet this year, 
    said the little girl. 
    The whirlwind 
    by which I was thrown back last year 
    I will break through this year, 
    said the horse. 
    The candles on my twelve fingers 
    radiate more hope this year 
    than last year's did, 
    said the candlestick on the table. 
    The grain of wheat 
    that I did not manage to store in my ant-hill 
    I will take there this year, 
    said the ant. 
    The poem that is shy like a deer 
    and that last year I could not tame 
    or acquaint with my eyes 
    I will tame this year 
    and take into the bright attic of my poetry-book 
    and let it sleep in my arms, 
    said finally I. 

    The Secret Diary of A Rose: A Kurdish Anthology of Poems; Translated by Shirwan Mirza, MD; University of Vermont; Burlington, VT 05405 





    .


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  • 11/14/16--20:36: ABDULLA PASHEW [19.550]

  • Abdulla Pashew

    Es un conocido poeta kurdo. Nació en 1946 en Hewlêr (Erbil), Kurdistán iraquí. Estudió en el Instituto de Formación de Profesores en Hewlêr.  Participó en el Congreso de Fundación de la Unión de los Escritores Kurdos en Bagdad, 1970. En 1973 viajó a la antigua URSS, donde seis años más tarde obtuvo una maestría en Pedagogía, especializado en lenguas extranjeras. En 1984 el Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias le otorgó un doctorado en Filología. De 1985 a 1990, fue profesor en la Universidad de Al Fatih, Libia. Desde 1995 ha vivido en Finlandia. En 1963 publicó su primer poema y su primera colección en 1967. Desde entonces ha publicado ocho colecciones de poesía, la última, Berew Zerdeper (Towards the Twilight, Hacia el ocaso), fue publicada en Suecia en 2001. También ha traducido la obra de muchos distinguidos escritores y poetas, en particular, Walt Whitman y  Aleksandr Serguéyevich Pushkin.


    Poetas kurdos
    (Traduccion de Mohsen Emadi y Arturo Loera)


    Mi nombre

    Cuando Valía me preguntó, 
    “¿Cuándo pusiste por primera vez los pies en el mundo?”,
    mi risa, como el golpe ácido del ruibarbo,
    asomó su cabeza a través de la nieve de mi boca.
    Mi risa es un sollozo
    arruga todas las sonrisas en el mundo.
    ¡Sí, Valía!
    era un neandertal
    Cuando por primera vez puse los pies en este mundo.
    Con mis propios ojos
    fui testigo de la época de los profetas,
    el pasaje vergonzoso de la historia
    marchó por las arrugas de mi frente.
    Y, sin embargo...
    las instituciones rapaces
    de la conciencia podrida de la edad
    no han registrado mi nombre
    en el libro de la vida.

                                                  Moscú, 19/10/1974


    Un partido

    Las agencias de noticias han anunciado
    un partido de fútbol.
    Los equipos: el Kremlin y la Casa Blanca
    El balón: el cráneo de un kurdo
    La meta: Kurdistán
    Los espectadores: 
    el mundo, 
    silencioso como una tumba

                                                  Moscú, 11/03/1974



    Job

    Solo con palabras
    Yo he dibujado un retrato de mi amor.
    Lo considero:
    Es ella, exactamente. 
    Lo único que falta son unos pendientes para sus delicadas orejas. 

    Deja a los diccionarios estar orgullosos, 
    déjalos agrandar,
    déjalos adornarse con miles de palabras bonitas.
    ¿De qué pueden valer
    cuando les falta una palabra
    que pueda transformarse en sus pendientes?



    Soy Job, el trabajador
    mi esperanza no se dobla;
    esta palabra me obsesiona
    y la alcanzaré tarde o temprano-
    en las alas del Simurgh, si es necesario-
    palmo por palmo buscaré el cielo;
    si se desliza bajo tierra,
    yo soy el que va a desenterrarlo.
    Es una palabra y la encontraré,
    aunque la planta de mis pies se abra y ampolle.
    Y, si no puede encontrarse,
    la inventaré:
    ¡mi amor tendrá sus aretes, pase lo que pase!



    Kurdistán

    Fue una tormenta de nieve.
    En el anochecer, 
    hice un nido de mi propia mano
    para un copo de nieve errante.
    Miré en él como un amante.
    Cuando se derritió, lo reconocí.
    Una gota de agua en Kurdistán.



    En el funeral de un poema

    Mi cabeza era mar,
    pensamientos, 
    como pequeños peces,
    hundiéndose y flotando hasta la mañana,
    tiré mi red en el mar:
    Pescó un solo pez.
    Y éste,
    girando de lado a lado, 
    murió.



    Si vuelvo una vez más

    Si vuelvo una vez más,
    por las mañanas,
    festejaré en los campos exuberantes como un cordero
    masticaré una brizna de hierba amarga
    y humedeceré mis pies en el rocío hasta que me caiga.

    Si vuelvo una vez más,
    subiré a los nogales, 
    como una ardilla.
    Como una nube baja, 
    iré a la deriva sobre verdes prados.
    Como un sauce triste,
    ¿debería inclinarme por arroyos,
    tocando con ternura las piedras en sus bancos?
    Oh, ¿sólo para volver una vez más?

    Si vuelvo una vez más,
    Con ojos asombrados observaré
    cómo las cabezas de maíz amarillean;
    cómo maduran las manzanas y las granadas,
    cómo los pájaros hacen sus nidos;
    cómo los jóvenes aprenden a volar;
    cómo las golondrinas migrantes 
    se sientan en fila en los cables de telégrafo;
    ¡donde se originan los arroyos 
    y a donde ellos fluyen!

    Si vuelvo una vez más,
    beberé un sorbo de agua
    en el seno de cada primavera
    para hacerlas a todas mis madres.
    En cada cueva
    pondré mi cabeza sobre una piedra cada noche
    para hacerlas a todas mis cunas.

    Si vuelvo una vez más,
    traeré lenguas de fuego
    a aquellos que no pueden hablar.
    Traeré alas de fuego 
    a las aves que no pueden volar.

    Si vuelvo una vez más,
    no permitiré a los jóvenes romper las flores
    para colocarlas en floreros muertos.

    Les enseñaré cómo colocarlas
    en los pechos de sus amantes
    antes de abrazarlas.

    Si vuelvo una vez más,
    celebraré los cumpleaños de los niños
    que no han conocido celebraciones.
    En lugar de velas,
    quemaré mis dedos,
    quemaré las pupilas de mis ojos,
    quemaré el más joven de mis versos.

    Si vuelvo una vez más,
    me inclinaré sobre cualquier cuna.
    Cumpliré mi palabra:
    ¡Ah, niños, si tan solo regreso una vez más!



    Despedida

    Cada noche, cuando una almohada
    invita a nuestras cabezas,
    como los dos polos de la tierra,
    a la fiesta de la tristeza,
    veo que la despedida yace entre nosotros
    Brillante, 
    como una daga.
    Permanezco despierto,
    mirándola.
    ¿La ves, como yo?



    El mundo libre

    El mundo libre ha escuchado por tanto tiempo
    el pulso del petróleo en el corazón de las cosas
    que se ha convertido en un jorobado,
    sordo como piedra.
    No oye las montañas ardiendo.




    Title

    Until a poem is finished
    I tease my soul like a cotton carder.
    When it's done,
    its throne is a full stop
    and its title a crown.

    *   *   *

    Any crane
    that once dipped its wing
    in the lake of my passion
    becomes words for a poem
    that I write without end.

    *   *   *

    I am tired, my friend!
    I feel my poem lengthening
    into the epic of existence.
    I am aware that, in my memory,
    words slip out of place.
    Let me assign the full stop
    and crown it with a title.


    The Contract

    I propose
    one of my nights and a day to be yours alone
    I decided
    to rein in my wandering mind
    to numb the waves
    to fill my home with your breath
    I will close the doors and windows
    seal all the gaps to keep out the wind

    My lady
    just for once
    try this:
    dedicate one day and a night to me
    break with tradition
    upset all the rules
    Slip away from what surrounds you:
    family and friends
    the moon and stars
    blue sky and clouds
    the burdensome world
    Slip away
    without a glance at the clock
    Set aside your daily rituals -
    this old world won't turn upside down
    Just once,
    for one night and a day,
    be that woman!
    I'll be yours for one night and a day
    And you alone will be mine for one night and a day

    Helsinki 18/5/2000



    Fusion

    I see through you
    I hear through you
    I speak through you
    But, I'm afraid
    the fame is all mine and yet you are unknown
    This is unfair because they think
    that you are not me, that you are someone else

    Helsinki 9/12/2000



    Exile

    When exile breaks like a storm
    over the open plain of my calm,
    when sadness spreads its wings
    and hangs, like a crow,
    at my door,
    I take up the frozen-winged sparrow
    of my grief
    I go, I go
    till I find a child
    and with the light of his eyes
    I teach the sparrow to fly again
    Yet, my love,
    how often have I seen
    when children grieve in this city
    how, like little ducks,
    they come to bathe
    in the lake of your eyes




    Football

    The news agencies have announced
    a football match.
    The teams: the Kremlin and the White House
    The ball: the skull of a Kurd
    The goal: Kurdistan
    The spectators: the world, silent as a grave

    Moscow 3/11/1974




    Two Sunsets

    At dusk
    when I gaze at the sunset
    I know
    one day my own sunset will come
    But, sadly,
    my twilight won't be as resplendent




    A Few Lines About My Age

    When Valia asked me,
    'When did you first set foot in the world?',
    my laugh, like a rhubarb shoot
    pokes its head through the snow of my mouth.
    My laugh is a sob
    that crumples all the smiles in the world.
    Yes, Valia!
    I was Neanderthal
    when I first set foot in this world.
    With my own eyes
    I witnessed the era of the prophets,
    the shameful passage of history
    marched down the wrinkles on my forehead.
    And yet...
    the swindling institutions
    of the rotting conscience of the age
    have not recorded my name
    in the book of the living.

    Moscow, 19/10/1974



    I Came to the World Before You

    I came to the world before you
    to prepare my soul
    for the celebration of our rendezvous,
    to taste life without you
    so each moment I saw you
    would be a miracle

    I came to the world before you
    to make flowers live longer
    and flames burn brighter
    and to disperse the sorrowful clouds,
    to learn how easy it is
    to come to life in your embrace
    and lose you within me

    I came to the world before you
    to make gazelles
    draw near to villages and wells,
    to make birds feed from our hands
    and elude snares and traps

    I came to the world before you
    to be able to light stars
    like candles
    whenever you desire, my love,
    to create a place for our rendezvous
    from the softest down

    I came to the world before you
    to train my eyes
    to make out your features
    amid a flood of colour,
    to train my ears
    to detect your whisper
    amid a storm of voices

    I came to the world before you
    so that my every fibre
    will resonate with the music of your body,
    so that I may be worthy
    of claiming the crown and the throne
    of your love



    Unfinished Poem

    Only with words
    have I drawn a portrait of my love.
    I consider it:
    it's her, exactly. All that's missing are earrings for her delicate ears.

    *  

    Let dictionaries be proud,
    let them enlarge,
    let them be adorned with thousands of pretty words.
    What can they be worth
    when they lack a word
    that can be fashioned into her earrings?

    *   

    I am Job
    my hope will not bend;
    this word obsesses me
    and I will reach it sooner or later -
    on the wings of the Simmurgh, if I must -
    span by span will I search the sky;
    if it slips underground,
    I'm the one to unearth it.

    It is a word and I will find it,
    even if the soles of my feet blister and split.
    And, if it cannot be found,
    I will invent it:
    my love will have her earrings, come what may!








    .

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  • 11/14/16--20:58: KAMAL MIRAWDELI [19.551]

  • Kamal Mirawdeli 

    Llegó a Londres desde la zona kurda de Irak en julio de 1981. Sus actividades en su país – entre otras cosas, era el Presidente de la Unión de Escritores kurdos – condujeron a su detención en muchas ocasiones. Dr. Mirawdeli trabaja incansablemente para la comunidad kurda en Londres, como académico y como poeta.




    Cantar de los niños kurdos en Amed

    Dejadme cantar, dejadme cantar
    Lobos grises dejadme cantar!
    Mi corazón está lleno de canciones
    Como la nube llena de lluvia 
    Dejadme llover, dejadme cantar
    Lobos grises dejadme cantar!

    Dejadme cantar, dejadme cantar
    Dinosaurios dejadme cantar
    Mi alma está llena de canciones
    Como arroyo a desbordar
    Dejadme inundar, dejadme cantar
    Dinosaurios dejadme cantar

    Dejadme cantar sobre amor y libertad
    Mi nombre, mi identidad,
    Mi patria, mi montaña,
    Los narcisos en mi jardín,
    Mi madre, mi hermana recién nacida,
    Mi conejo, mi pequeño perro
    Y mi padre guerrillero

    Dejadme cantar, dejadme cantar
    Lobos grises dejadme cantar!

    Ahí vienen, ahí vienen
    Lobos grises de odio llenos
    Torturan a mi padre
    Dan muerte a mi hermanito
    Dejadme cantar, dejadme cantar

    Yo canto, yo canto
    Lobos grises, yo canto.

    Kamal Mirawdeli  


    Traducido por Actualidad Kurda.- N.I




    .


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  • 11/15/16--05:07: MAURICIO GUZMÁN [19.552]

  • Mauricio Guzmán

    Zipaquirá, Colombia 1968. Conocido como el poeta del microcosmos, hace una singular propuesta que sintetiza bajo el título de La física del poema y que ha venido desarrollando a través de sus distintos libros, la cual consiste en hacer del acto poético el método más eficiente para indagar la materia que da cuerpo y sustancia a las cosas; el método, en últimas, para detallar, más que nada, el funcio- namiento de esa materia. Igual como lo haría la física o la biología, ¿por qué no lo podría hacer la poesía? En su poética, el poema es visto como una herramienta que le sirve para descubrir, para decir las mecánicas del Universo: la pequeñez, la redondez, la espacialidad, lo corpuscular, el movimiento, el reflejo de la luz, la flexibilidad, las innumerables y sutiles relaciones que conforman la Física del Mun- do. El poema más que decididamente bello, se sugiere orgánico, y el poeta, más que poeta, termina inevitablemente siendo otro científico más: aquel científico que persiste en decir el verso como hallazgo. Ha publicado sus escritos en diferentes revistas de literatura y ha desarro- llado conversatorios sobre su propuesta poética en distintos espacios académicos. Ha participado en diversos encuentros de escritores y en varias jornadas literarias en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Su obra la conforman los libros: La mitad (1999); La física del mundo (2006); Fábula fría, libro galardonado con Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía del Distrito 2001; Las bacterias (poemas corpusculares), obra merecedora en el 2005 de la Beca Nacional de Literatura del Ministerio de Cultura; Los labios de Ziña y la partícula, obra con la que recibió el Premio de Poesía Ciudad de Bogotá en el 2013. Mantiene inéditos: La blandura de los átomos; El cerebro de Fousa. Es fundador del grupo de estudios “El alminar” desde donde promueve actividades encaminadas a consolidar la producción de ideas y conocimiento.




    Partículas (Antología)



    Átomo 6: Salam Faadem

    A las niñas y niños palestinos

    Hoy llueve como hacía mucho tiempo no llovía…
    En mi casa, hecha de piedritas blancas, hay dos ventanas
    Por una de ellas entra el sol, por la otra la luna

    Parada en la azotea, miro a la lluvia abrazarse con
    Los pájaros y con los mosquitos que deambulan
    Buscando azúcar y pan. Bellos niños buscando sus golosinas

    Si pudiera me echaría a volar y atravesaría el Oriente
    De mis sueños. Es en el Oriente que he guardado, entre
    Todos mis sueños, el más preciado: un caballo alazán

    Montada en él, saltaría desde la azotea, y todos
    Me mirarían con asombro partir hacia el país
    Que tengo en la arboleda, un país rodeado de flores

    ¿Quién, por más poderoso que fuera, podría alcanzarme
    En mi caballo alazán? ¿Quién, por más poderoso que fuera
    Podría entrar a mi país sin que lo adornaran las flores?

    Ruego a los pájaros que no me falten cielos para ver
    Ruego a los mosquitos que no me falte azúcar y pan
    Ruego a la lluvia que no me falte su abrazo blanco que me haga soñar

    Escucho a la luna que golpea en la ventana




    A mi madre

    El sol chifla a la huerta para que se despierte
    Ella, ya despierta, mira al sol echarse agua en la cara
    Esta mañana será más feliz que todas las demás mañanas
    Una mujer, que aprendió de niñaa escuchar chiflidos
    Entra en la huerta con su azadón enamorado: Sin ese amor
    Cómo podría abrir un espacio en la tierra donde dejar caer un granito




    Alrededor del falso pimiento, el pasto se abre camino:

    “Voy sin detenerme, seguro de dar mil pasos, aunque vosotros 
    sólo veáis uno. Voy, vestido con mil vestidos, aunque vosotros 
    apenas me veáis con uno. Voy de mil aromas acompañado y de mil 
    palabras de mi estima, mil palabras inclinadas, aunque vosotros 
    las veáis erguidas”. Esto recitaba el pasto a medida que crecía 
    en delgadas hebras, aparentemente iguales, pero tan distintas.
    Sorprendido, el falso pimiento grita: “¡Ahí suben mil canciones, 
    preparaos para saber cuál es cuál. Suben sin escalera porque el 
    Espacio les ha lanzado una pita. Si las vierais cubriendo el campo, 
    estirándose como sonoras cuerdas, despidiendo espirales de música! 
    ¿Quién tendrá, entre vosotros, tan abiertos los ojos, despiertos 
    los oídos, para que aprecie este campo en carcajadas, saltando de 
    dicha, inundado de festivos sonidos? ¡Preparaos para tocar con 
    sutileza este Campo Sonoro!”. El copetón, pequeño interprete, 
    se mete con parsimonia entre el pastizal, y constata cuerda 
    por cuerda, la música que tienen.





    La misión

    A Lida

    Mi linda japonesa
    Nai Dai
    Llegarás al muelle Yori
    En un barquito lleno de arroz
    Y de
    Nai Dai
    Traerás prisa
    Y el olor de tus últimos hombres
    Él
    Que será un árbol
    Te estará esperando rodeado de un silencio
    Religioso
    Y de otros árboles
    Pero será a él a quien le darás tu amor letal
    Nai Dai




    De entrometimiento

    Usted me desconoce
    Pero yo a usted sí la conozco bien
    Como conozco el jarabe que me tomo todas las
    Noches
    A las ocho
    Usted no sabe de su amor abstracto
    Yo sé mucho del mío y del suyo
    Usted se descuidó y yo aproveché ese descuido
    Para entrometerme en sus moléculas
    Yo entré en usted como un chorro de agua
    Abarcando un instante de su boca
    Empujado por un curioso concepto de sed
    Que no medio tiempo para definir su rostro
    Que no me dio tiempo para negar la gravedad
    Yo entré en sus nervios cuando entré en usted
    Y descubrí en usted un desordenado temblor
    Y me aferré a él
    Igual que la muerte se aferra a esa cosa llamada
    Mortal
    Le digo a usted que su indiferencia no me importa 
                            Porque a usted ya la supe




    Hechos varios

    Abrir las cortinas, las ventanas
    Y darte la vuelta para que el sol monte un poco
    De tu espalda
    Convertirte en gato para discernir encima de los
    Tejados 
    Compartir por fin ese silencio contigo y el silencio
    Desarmar tu cabeza, limpiarla y volverla a armar
    Enamorar los senos de tu amada, no decirles senos 
    Sino
    Sueños
    Entregarte a ella como se entregaría ella
    Escuchar
    Sentarte sobre la mesa, balancear tus pies
    Morirte y sonreír



    El poema, verdad científica

    Lo invisible es velocidad, sólido invertido;
    las cuchillas tañen.
    Somos lo invisible de otros,
    sus fantasmas,
    no nos ven, no los vemos.
    La materia, aun lo sólido, es invisible,
    fantasma más fantasma.
    [El poema es ciencia exacta, verdad científica].




    Refracción

    A los innumerables materiales del amor

    Nacimos en el prisma, en su flor
    en su agua.
    Los espejos crecían como crecen los niños.
    El amor estaba en las aristas,
    en los caballos, en sus crines,
    [los círculos tienen sótanos].
    Vivíamos en un castillo,
    una muralla de diamantes.




    Masa

    El poema en gramos, finalmente la materia.
    [Cromosomas en el poema]
    Fruta compleja, pesada. El poema pesa.




    Geométrico

    Entre rectas que se cortan, se palpa el poema.
    Atmósfera posible.
    Viento obtuso, intensidad.
    Un triángulo es un río.
    Los peces escalenos
    devoran fácilmente a los isósceles.
    La noche ha crecido 35 grados para sí,
    suma 125.
    La luna desaparecerá algún día 
                    en algún grado.
    Nacen ángulos,
    cada 80 grados una fruta,
    cada 50, lo sagrado.



    Con tablitas de agua hizo una escalera [las tablitas de 
    agua se aseguran con puntillas de hielo]. Esa escalera 
    le sirvió paraalcanzar manzanas y naranjas, para subir 
    al techo de su casa, para descender a lo profundo de un 
    sueño, para subir a lo más alto de un poema 
    [después de usarla, la pone en un balde].




    Antes de cada batalla el general Guimaraes y sus soldados cumplían 
    con el rito. Desnudos, se internaban en aquel río maravilloso que 
    les había dado a ver el mundo sólo a ellos [nunca se les pudo ver, 
    el río siempre estaba situado en otro tiempo] [un tiempo cercano 
    al del ensueño] [cuando se ingresa en ese tiempo, las células explotan 
    en finísimos cristales, y se incrustan, como joyas, en su brisa, 
    en su agua]; permanecían allí hasta que el río los hacía un poema; 
    entonces, bizarros, se lanzaban al campo de batalla con sus caballos, 
    sus cañones, sus espadas y gritaban los versos con fiereza [los enemigos 
    escuchan en la distancia: y uno a uno van desplomándose alucinados; 
    cuanto más bellos son los versos, más alucinante, vaporosa es la batalla] 
    [hay batallas en las que un solo verso hace desmoronar todo un ejército] 
    [el verso cuando llega al corazón mata, cuando llega al cerebro, embriaga, 
    cuando llega al alma, ilumina].




    El aliento de las estrellas ocupa mi cuerpo, su brisa
     molecular: la sangre del universo [la sangre del mar, 
    de la lagartija y de la nube] [sangre que estalló de 
    pronto, untando la oscuridad] [lo primero fue una roja 
    oscuridad] [dentro de esa oscuridad el primer aliento, 
    el primer hilo de luz] [hay luz en la sangre, hay aliento 
    en la luz: luminiscencias, los diminutos corpúsculos, 
    la materia pura, la vida pura]





    Es un día blanco [blanco por dentro, blanco por fuera]. 
    Un árbol del que sólo es posible ver su belleza crece 
    en la blancura [el sol sigue haciendo los días blancos, 
    en un comienzo los hacía verdes brillantes: como una 
    esmeralda era el mundo entonces, esmeraldas eran las nubes, 
    esmeraldas las gotas de lluvia, inmensas esme-raldas los mares], 
    es el más bello árbol que el universo haya imaginado 
    [el oficio del universo es hacer árboles]: es un árbol 
    de cristal que por dentro tiene estrellas [suben y bajan], 
    sus hojas de cristal, sus flores de cristal como campanas 
    [tintinean las campanas y se escucha un vientecillo rojo] 
    [las hojas y las flores aparecencuando las ramas se atiborran 
    de estrellas, en ese momento revientan]; llueve blanco sobre 
    el árbol, un gato blanco atisba desde una ventana cómo 
    el mundo se hace blanco [el gato no ve blanco, ve leche].




    .

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    Santiago López Triana 

    Nace en Bogotá, Colombia el 5 de Agosto de 1994.
    Acompaña el proceso de siembra y permacultura de la Finca Las Raíces en Sopó, Cundinamarca, desde hace algunos años. Participa en iniciativas de la cultura autogestiva. Funda y edita entre 2011 y 2013 la revista Aneurisma, de circulación gratuita y convocatoria abierta. Ven la luz del día nueve números entre Bogotá y Pereira, con más de 1000 ejemplares en la última edición. En el 2012 publica Cuántos bombillos nos durará el relámpago  independientemente, cincuenta ejemplares con portadas originales de varios artistas bogotanos. En el 2013 publica en Bogotá Hálito y rumbo (Senderos editores). Este mismo año participa en las Jornadas Universitarias del Festival de Poesía de Bogotá y publica en el número 49 de la revista Ulrika. En 2014 comienza un viaje por Suramérica, abandonando los estudios de Filología Clásica en la Universidad Nacional. Regresa a Colombia a finales de Abril de este año. En Junio de este año participa en la fundación de la editorial Pie de Monte, en Bogotá.


    Tiple

    Desde mi íntimo penar
                                       Ay mis hermanitos
    Esta tristura del dieciséis así
    Que vino a desmadrarme
                                       Hasta las hendiduras
    Vagarán mis pies por su consuelo
    Y haréme hijo nuevamente
    Entero en mi dolor
                                       Repoblaré su ausencia



    Yo sin mí

    Y me resuelvo en mínimo miserable ademán
    En toda mi acritud
    Aquellos días no quieren ceder
    Y no terminarán de abandonarme nunca
    Que duelan al menos suficiente para morirse
                                                    Para dejarme solo

    La soledad es un exceso de mí mismo
    Rotundo en el más íntimo cansancio




    Que estos días destrocen y me devuelvan la andadura
    Todo lo que perdí en miserias mínimas y constantes aguaceros
    A una distancia inmensa de mí mismo
    Que sólo el aire colma
                                            Y sólo al aire lleva
    Te fundirás en otros dolor mío

    Abandonar esta tristura es recular
    Pues nunca halla el andariego
    Sino sombras precisas como inconstante abrigo



    6.5.16

    El íntimo dolor de estas pequeñas cosas
    Tirando casi a transparencia
    A desaparición forzosa

    El olvido esta otra lengua en la garganta
    Y estas malezas tristes
                                        Solas
    Los paredones callan
    Qué van a morirse



    A la comunidad de Paz de San José de Apartadó

    El más extremo límite de la derrota
    Desnuda tierra mojada entre los dientes
                                                Rostros
    De los condenados a su perpetua infancia

    No seremos nunca más escudos
    De los señores de la guerra
                                                Dicen
    Este rigor no secará nunca más los aguacates
    El cacao de mi madre sigue ahí en el monte
    No vivirán más niños en este día amortajados
    Que el día exceda
                                    Extienda mi memoria
    Estas manos hurguen la tierra para habitarla
    Y no buscar más muertos más olvidos entre el fango

    Esta semilla es nuestra memoria
    Nuestros días
                            Sueños en estas tierras juntos
    No podrán mutilarnos la esperanza
    De la misma manera que hacen con nosotros
    Tenemos nombres como para revestir los cielos
    Cada uno es un estandarte
    Su edad su rostro su estatura
    A Rosa la mataron una tarde a machetazos
    Venía del cerro con el cesto al hombro
    Venía
              De sembrar y con sus hijos
    A María la vistieron después de ser violada
    Como guerrillera anónima
    Le quitaron todos los años de su nombre en un instante
    Otra tarde cayó Bernardo
    Cayeron otros antes de poder coger una pala un fusil
                                                        De odiar la guerra
    De ser lanzados a ella
                                        Despojos
    De decir mamá cacao mandarino
    Noche cerrada por la pena




    .

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    Alejandro Reyes Juárez 

    (México, D.F).

    Reside desde hace más de una década en Ixtapaluca, Estado de México. Doctor en Investigación en Ciencias Sociales (FLACSO-México). Diplomado en Creación Literaria (INBA).

    Ha publicado Ecos y silencios (Eterno femenino, 2011), Al filo (Tintanueva, 2013), además de libros de textos y reportes de investigación, entre los que se encuentran: Adolescencias entre muros. La escuela secundaria como espacio de construcción de identidades juveniles (FLACSO, 2009) y Más allá de los muros. Adolescencias rurales y experiencias estudiantiles en telesecundarias (COMIE, 2011).

    Compiló A contraolvido. Poemas para la evocación de los ausentes (Alja, 2015). Poemas y cuentos suyos han sido incluidos en diversas antologías y revistas, entre las que se encuentran: De Neza York a Nueva York/ From Neza York to New York (Cofradía de Coyotes, 2015); A contraolvido; Nacidos en los 70´s (Fides Ediciones, 2014); Cuarenta esquirlas al aire (Verso Destierro; Endora, 2011); Sobre la brecha (Colectivo entrópico, 2014); Ríspida Introspección. Antología de cuento intimista (ALJA, 2014); Alas de lluvia (Cofradía de Coyotes, 2010); Sueños al viento (Cofradía de Coyotes, 2010); Coyotes sin corazón (Cofradía de Coyotes, 2011); Caracoles extraviados (Cofradía de Coyotes, 2012); Cuentos del Sótano II y III (Endora, 2010; 2011).

    Dentro de sus logros se encuentran el Primer lugar en el Tercer Certamen de Poesía Francisco Javier Estrada, en 2011; Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2013; finalista en el II Certamen de Creación Literaria UNAM-San Antonio-Letras en la Frontera 2014 en la modalidad de cuento.

    Contacto: alerejus@hotmail.com.




    PROFETA DEL SILENCIO

    Soy el profeta del silencio. Mi lengua izada en la punta de un maguey; emblema de celebraciones multitudinarias de dolor. De guerras sangrientas por la paz, de peregrinaciones al centro del desierto e inmolaciones en crepúsculos ciegos.

    Cortada la soga que sujeta mi piragua a este vértice celeste, lanzo los peces que aún guardo en mis bolsillos.

    Ya sin máscaras que produzcan asombro en los carnavales de Babel. Ya sin pájaros bajo el sombrero ni lágrimas ni cenizas de evangelios, no me quedó otra opción que abrazar el vacío.

    Pararme en esta cornisa de sal, sentir una ráfaga en mi rostro y tirar de nuevo del gatillo.





    SOBRE TU HOMBRO EL INVIERNO

    Miro sobre tu hombro el invierno.
    Los dioses fueron sacrificados bajo una lluvia pequeña.
    Saqué mi corazón,
    carbonizado lo colgué a mi cuello para presumir mi vacío.
    Danzamos sobre sus sepulcros;
    me sentía reptil anarquista que escala la niebla.
    Tanta libertad fue insoportable;
    a escondidas llevo flores cada viernes de solsticio.

    Ahora soy un lobo ateo buscando la fe
    en tiempos que regresan revueltos.
    ¿Dónde quedarían aquellos ojos
    que adivinaban aleteos de colibrí
    y percibían sus melodías de primavera?
    Ya no encuentro mis manos
    y los tallos de las rosas aún sangran.
    Mi pies se quedaron en aquel fango
    del que resurgí del destierro.

    Tampoco hallo
    la nube que guardé en el bolsillo,
    los chaneques contadores de historias
    que extraían de sacos polvo de estrellas,
    ni la escalera que escondía bajo mi almohada
    para subir a mis sueños en noches sin rejas.

    Los senderos se oxidan en atardeceres púrpuras.
    La luna exiliada desciende del taxi,
    rescato las luciérnagas que sonaban en el cántaro
    para hacerme un traje y seguirla
    ignorado como perro callejero.

    El cansancio de jornadas de fastidio
    me tiró en una de tantas aceras
    de vagabundos y malabaristas del destino.
    Dormido di vuelta a la esquina,
    no supe cuándo me desvié a tu sueño.





    .

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  • 11/15/16--09:02: LILLY BLAKE [19.555]

  • LILLY BLAKE GONZÁLEZ 

    Nace en la ciudad de Chihuahua, México, en 1965. Estudia las carreras de Comunicaciones y Administración de Empresas en la Universidad de Texas en El Paso. Obtiene dos diplomado en Gestión Cultural y uno en Museología y Museografía, todos otorgados por CONACULTA. Ha publicado los poemarios: Mujer Enigma con Onomatopeya editores Microuniversos, en la Colección Flor de Arena de la Universidad Autónoma de Chihuahua y Espejo de Fuego, en la Colección Solar del Instituto Chihuahuense de la Cultura. Este último poemario fue presentado en la Sala Adamo Boari en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México. Ha sido becaria del estímulo a la creación David Alfaro Siqueiros en la categoría creadores con trayectoria y del Premio Pacmyc con el que produjo el audio libro Caracol Solar. Le fue otorgado el distintivo de Visitante Distinguida en Oaxaca por su trabajo poético en la entidad. Su obra ha sido antologada en varias publicaciones nacionales e internacionales y ha participado en diversos encuentros de poetas en Oaxaca, Nuevo León, San Luis Potosí, Guanajuato, Chihuahua y Nuevo México. Es miembro del Consejo Editorial de la Universidad Autónoma de Chihuahua y del Seminario de Cultura Mexicana Corresponsalía Chihuahua. Actualmente dirige un centro cultural que funciona como galería de arte y como instituto de enseñanza de literatura y arte, llamado Vértice Cultural.


    ESTIRPE

    La última frontera es la memoria.

    Quien lo recuerde todo
    se acordará haber sido yo.

    Sabrá de este momento.

    Le envío mis respetos.

    Ojalá algún día
    ese alguien seas tú.
    Ahora mismo, recibe también honores.

    Por si acaso el olvido

                                      te gana.


    VIDENTE

    Si lo crees posible,
    recordar el futuro es como desandar pasos no dados
    como volar hacia atrás
    como nacer para adentro.

    Tener memoria

                            es saberse de nuevo.



    Jaguar

    Tu nombre el sonido del rugir
    te encuentro
    cara a cara

    fauces abiertas
    mirada amenazante
    señal de alerta tus orejas
    más allá de tu lengua
    la profunda oscuridad.

    Criatura del inframundo
    ya no te temo
    mis cavernas están llenas de luz
    y te han convertido
    piel dorada y manchas oscuras
    en deidad solar que me proteje
    Pero ¿cómo? te has multiplicado.

    Snn tres jaguares los que me guardan.

    Libro: Espejo de Fuejo
    Colección Solar del Instituto Chihuahuense de Cultura






    Alguien captó mal,
     no somos polvo sino arena que se escurre,
     en cascada de vidrio,
     de arriba abajo,
    hacia el agujero perpetuo, la nave noche de la nada.

    Cae el último grano con su peso de piedra líquida.
    Para indicar el momento preciso en que se voltea el reloj,
    me basta saber dónde anida el tiempo en su latido.

    Cómo olvidar, que los adivinos dicen
     que en las manecillas portamos nuestras obras.



    SENTARSE

    En cinco minutos
    tengo cita con el tiempo
    en una silla blanca comienzo la espera.

    Vendrá puntual enredado en manecillas
    empezaremos juntos la cuenta atrás
    cinco cuatro tres dos uno

    hasta que entienda

     el mundo azul
     el hoy transparente en el que vivo.

    Tomado de Agualluvia de letras (2008).








    .

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    Fabio Andrés Delgado Micán

    Fabio Andrés Delgado Micán nació el 6 de abril de 1985 en Soacha, municipio de Cundinamarca en Colombia.  Estudió Ciencias Sociales en la universidad La Gran Colombia. 
    Ha publicado en una serie de revistas de poesía (Chile, Colombia, España, Argentina, México, Bolivia) varios de sus trabajos. Ha sido gestor de colectivos literarios como Voces de Quimera en Bogotá y de grupos culturales como SEMINARÉ.   Participó en el IXI Encuentro Internacional de Poetas de Zamora(Michoacán, México) en el año 2015, invitado a la Juntada de Poetas del Sur en Argentinay el VIII Encuentro de Escritores en Goya, Argentina, la II Juntada de Poetas del Sur en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Presentando así su poemario ASMA de la editorial Piedra de Toque (Colombia) y su participación en una antología de poesía latinoamericana con la editorial El perro celestial (Bolivia). 




    LAS TRAVESURAS DE LA CIENCIA INFUSA

    Me descuelgo
    Por mi piel vacía,
    Entonando una melodía discreta,
    Apacible,
    Sensata y honesta.
    Y quiero leerte.
    Leerte lentamente como a un poema.
    Un poema que hiera, 
    Hiera tan a fondo, 
    Que pueda sentir las palabras
    Rebasando mi cuerpo,
    Entristecido por el tiempo.
    Y luego……….. 
    Tomar una gran bocanada, 
    De sueños,
    De colores, 
    De siluetas y pájaros violetas,
    Que adornen el cielo, 
    Con claves de sol y nubes purpuras.

    Mientras tanto,
    Ravel se oye a lo lejos.
    Y los ancianos tiempos, 
    Preguntan con suspicacia, 
    Si tus ojos,
    Han volado por los años,
    Siendo los testigos de las múltiples creaciones, 
    De un jardín infinito,
    Al que llamamos mundo,
    Y no lo se.
    ¿No se de donde vienes?
    ¿Ni con que pretexto huyes de mí?
    Y cuando no estas,
    ¿No se porque me faltas en los poros?

    Amante atrevida, 
    Dame la sonrisa escondida entre tus brazos, 
    Dame el minuto insuficiente de tu sombra, 
    Extasiada de una silueta deliciosa, 
    Que tal vez buscara con elegancia.
    Que yo haga lo que a ti te plazca.




    POETICA PARA ATENEA

    ¿Deseas?
    Se pregunta mi reflejo en el espejo, 
    Mientras busca con cuidado,
    Los recuerdos en el retrato.
    ¿Y esas noches en las que solíamos ser? 
    ¿Donde han quedado pequeña Victoria?
    No lo se, 
    Mientras me huyo.
    Y me alejo con desesperación de mi misma, 
    Siendo la extensión de mi propia carne, 
    Que ya no siento mía.

    Y se viste la noche de ascuas, 
    Para verme, 
    Mientras lloras tú,
    Amada mía,
    En mi misma.

    Nadie nos entiende, 
    Nadie nos relata.
    ¿Y cuanto importa?
    Yo te vi bañada de mi infancia, 
    Cuando abriste los ojos en el destello, 
    Anhelando con gracia
    Una bella palabra,
    Y no recibiste más que desdicha.
    ¡Oh pobre desgraciada!
    Y sin saber que era yo misma te abrace,
    Con misericordia y luego pasión desenfrenada.

    ¿Deseas? 
    Cuando te miro a los ojos.
    ¡Y sabes que si!
    Sabes que estas libre en mi, 
    Para jurarte un sueño, 
    Y almacenarte promesas del jardín,
    Mientras buscas pequeña mía, 
    En mi íntimo reencuentro, 
    Que somos las dos.

    Ahhhhhhh.
    Pequeña victoria, 
    Como burlas mis ojos cuando sabes, 
    Que son los tuyos,
    En esta mujer que pretendemos ser, 
    En esta articulación de anhelos que pretenden ver.
    ¡Oh pobre de ti!
    Que sueñas como yo en salir de mí.




    UN COMÚN POEMA DE AMOR

    Porque amores que matan nunca mueren.
    Joaquín Sabina, Contigo


    Entreabriendo los restos de un susurro,
    Asimilo los sueños pasados,
    En un corazón cansado.
    Bañados en la sed de un beso
    De la sinfonía lúgubre de los días,
    Que ha querido.
    Que ha anhelado.
    Esperando con el más cálido rezago,
    Tomar tu mano,
    Bajo un cielo azul,
    Perpetrado de íntimos ocasos,
    Destilando aromas de esperanza,
    De los labios
    Bañados en la sed de un beso,
    Comprimiendo el néctar desolado,
    ¿Te ofrezco el corazón?
    ¿No lo han dicho varias veces?
    Permíteme mientras camino entre tus ojos
    Hablarte con la claridad,
    Amante de mis indolencias.
    Consideraba tal vez,
    Envainar mi arma,
    Y sucumbir hacia tu cuerpo,
    Con la más hermosa gracia,
    Solamente para fundirnos en un misterio pasional,
    Deleitado por una danza cortesana.
    Pero irrumpió con tesón,
    Un crimen delator,
    Separando necesariamente mi abismal deseo,
    Y yo, arribe trincheras desoladas,
    En la improvisación de la carne,
    Regando mi cuerpo de la sangre,
    De lo que allí hablaban.
    Mientras tú vestías,
    Tus ganas,
    Con una simple palabra.

    Amante mía,
    Los bolsillos cortos,
    Medidos e el rigor de las noticias,
    Cediendo anhelos por dinero,
    Cediendo versos,
    Por destellos,
    Resguardando el hambre de los momentos,
    Dormitando asperezas que no se dictan con recelo.
    No quiero amores comunes,
    Ni poemas diligenciando raíces solubles,
    No pretendo regalarte estrellas,
    Ni mucho menos bajarte lunas,
    Cómplices de luces inmaculadas.
    Por la premura.

    Amante mía,
    Que se ha dicho de todo en el arte,
    Y que el amor es más fuerte,
    Y que la vida es demasiado bagaje,
    Pero yo,
    Mas con la poca inocencia febril solo pido,
    Que tomes mi mano ante tanto talante,
    Ante los días presidiarios,
    Ate los momentos arraigados,
    Las invasiones de titanes,
    Y las sillas prestas a ser monopolizadas,
    Y cuando las hordas carezcan
    De naturaleza extraña,
    Ámame,
    Bañada en el sudor de la palabra,
    Más si acaso las dictaduras masificadas nos separan,
    Y las etiquetas nos desplazan,
    No pretendas un poema de amor común.
    Ni mucho menos un amor proscrito,
    Que ya las rosas calcinadas de un fuego susodicho han sido,
    Que ya los aromas se han transformados en áridos campos de estallidos.

    Ya la épica ha desaparecido,
    Ya los acordes de poetas románticos
    Se han dilatado en las melodías profundas
    De un prófugo destino.
    Ya la hora,
    El orgullo,
    La pasión
    Y el brío.
    Han muerto en las destiladas discusiones,
    De una apariencia destilada,
    En la calma de una noche roja y sosegada.




    VOCES DE QUIMERA

    La más sabia de las ilusiones,
    Empecinada en el pecho de pocos,
    O tal vez muchos,
    Quien con apremio se guarecen en sus manos indecorosas y delicadas,
    Danzan muchas veces en los corazones plenos de ilusiones o de muerte,
    Reflejan ideologías marcadas por experiencias paganas o cristianas,
    Y las miradas de los mismos en espejos grises y tumultuosos
    Cuando sus vidas se estremecen por arremetidas taciturnas.
    ¿Qué es el arte?
    Se pregunta el académico en su repisa,
    Revistiendo las pinturas surrealistas de Dalí,
    Con los libros de Tzara en el silencio
    Y una fotografía de Borges en su biblioteca masacrada por los tiempos.
    ¿Qué es un artista?
    Se pregunta el crítico,
    Desvistiendo en su mirada,
    Una Woodman en el coñac de la tarde,
    Mientras repica el réquiem de Mozart,
    En su morada cubierta de jardines babilónicos.
    Ohhhhhhhhhhhhhhhh.
    El señor Rimbaud,
    No se inmuto de su cadencia
    Cuando los versos se atenuaron en noches estrepitosas,
    Siendo el reflejo del negro cuervo de Poe,
    Que atisbaba entre los corazones delatores
    Que percibía desde la larga Francia Baudelaire.
    Y que importa
    ¿Que es el arte?
    Señor intelectual del dadismo,
    ¿Quien quiere asesinar los manifiestos de los libros de Bretón?,
    Las melodías perplejas europeas,
    O las miradas ufanas londinenses.
    Han pretendido la deconstrucción,
    La bondad de la filosofía
    Y los estigmas de las profecías.
    ¿Qué tipo de arte existe?
    Mientras se atormentan los lectores.
    Existe el que odia a Dios,
    Con sus Mefistófeles retornando a la tierra
    Existe el que condena al Leviatán
    Infringiendo las pasiones hedonistas de paso a paso,
    Existe el antiarte
    Y el proarte,
    Mientras un Fausto se arrodilla con sus pocas escrituras
    Vertiéndolas de conocimiento
    Como si fuese Pedro con sus salmos,
    Hay arte oscuro,
    Que embruja las calles y los campos
    Hay arte blanco
    Bañado de virginales pensamientos.
    Y los incestuosos suicidas,
    Ahhhhhhhhhhhhh.
    Los suicidas,
    Quienes son cultos de muchos,
    Quienes dejaron sus obras asaltadas por el viento,
    En espacios lúgubres y solitarios,
    Aférrimo sentimiento de crudeza,
    Absoluto detrimento de la existencia,
    O tal vez los insurrectos de corrientes y firmamentos etéreos.
    En las tardes de versos de Pizarnik
    En las cálidas mañanas de salsa de Andrés,
    O simplemente el majestuoso atuendo de ocaso de Storni,
    Amando hasta el más ínfimo secreto,
    Hasta el más prudente retorno,
    Buscando amados entre ángeles pertinentes
    O demonios ambiciosos.
    ¿Arte?
    ¿Hay arte en las paredes colmadas de sangre?
    ¿En comunistas tercos, anacrónicos y tempestuosos?
    ¿En capitalistas asesinos, separatistas e idolatras?
    En la megamaquina social que esta encaminada hacia la contemporaneidad
    De una posible destrucción desinteresada.
    Tal vez si,
    Tal vez no.
    Por lo menos,
    Se hizo con pasión
    La misma del Marques y su ideología sentida
    La de un tango comprimido en el alma,
    La de un niño cuando su inocencia aclama.
    Se hizo con amor,
    Tal vez el de poetas románticos,
    Que se adulan a la realidad,
    Solo para inmolar su cuerpo hacia su amada.

    Contestan con notas sobre sus breviarios
    Con la seguridad en sus manos
    Y el llamado ángel de la nostalgia
    Solamente agacha su mirada
    Para no pretender nada.
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Que te haces llamar Pink Tomate!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Como muchos seguidores del opio en las nubes,
    Sube la cabeza,
    Desconocido en la miseria
    Que la respuesta solo la tienen
    Las que por influencia nefasta,
    Saben llegar a quienes merecen palabras.





    LA TRAGEDIA DEL ESCORPIÓN

    A mí por creer de nuevo.

    Animal de fuerte semblante,
    Tu oscuro color pronuncia
    Tu febril sentir no existe
    Y tu venenosa presencia apremia.

    Más sin amor retornas
    En las cálidas bondades de tu arena
    Y te alimentas del miedo de tu presa,
    Cautivándola con el rigor de tu naturaleza.

    Satisfaces tu apetito inmaculado,
    En los cuerpos que de aquellos gobiernas
    Mas sin entrañas dejas
    Las victimas de tu suceso
    En un momento de tristeza sin deceso.

    Solitario estas,
    Y no te pesa
    Desarraigado de corazón te buscas,
    Y sueles ser...................
    Como el tiempo..............
    Preciso en tu razón sin pena.

    Provocas el delirio ajeno,
    Y te transformas en un sabio andante
    Si hablaras tal vez,
    Utilizarías mis vocablos
    Para hacer rendir los medios agonizantes.

    Ya no sufres
    Por quien no ha de estar contigo
    Y difamas en las horas pasadas tu silencio
    El cómplice de nuestro sufrir presente.
    Pero de que te sirvió ser fuerte,
    Encerrado en tu burbuja inofensiva,
    Si asomaste tu mirada al mundo
    Y recibiste una cálida caricia.
    Un espasmo en tu cuerpo desairado,
    Que sintió el cariño y la esperanza,
    Suplió tu desdeñosa arena.
    El beso,
    El cuerpo,
    Y de sonrisas se lleno tu vida entera.

    Animal de fuerte semblante,
    Hoy perdido de tu realidad estas,
    Y sufres el castigo que te impregna,
    Las venas y el andar.

    Mas la secuencia trágica
    Ha de ser tu transcurrir
    Y tu aguijón implacable,
    Lo haz de consumir
    Hasta que yerto de ilusiones
    Te puedas pronunciar
    En tu volátil segmento de ironías y fatalidad.

    Y cuando quieto estés,
    Con el último suspiro intermitente,
    Dejaras el calor de tu amor,
    Para perecer en tu insociable existencia.
    Así.................
    Será tu nefasto final,
    Con promesas,
    Versos,
    Y la toxina en tu desistir.

    Y algunos animales dirán,
    El escorpión se ovacionaba,
    De su ser,
    Y llego hasta donde se le permitió ver.

    El escorpio de tan impetuoso valor,
    Murió por una simple pena de amor,
    Del escorpión se decía poeta,
    Del poeta se decía escorpión.




    Desde la conducta

    La bolsa de valores
    el precio del dólar
    el despertador en la mañana
    el canal de noticias
    sus mentiras excedidas.
    El olor del tostador en la cocina.

    El pan mojado en el café
    los servicios públicos
    el sector financiero
    verte el sábado en el almuerzo
    el domingo en el cine
    llegar a tiempo al trabajo.

    El shampoo de fresa
    el jabón de avena
    mi perfil de facebook,
    ese que no soy que dicen que soy
    toma decisiones y es libre.

    Instagram y los gestos
    de felicidad que debo de hacer en selfies.
    Whatsapp:
    Los besos,
    Las conversaciones,
    Las incógnitas,
    La voz en la distancia,
    Los grupos de gente que no son reales.
    El teléfono móvil
    que nos hace todo.
    Termina viviendo por nosotros.

    El baile MTV donde todos son sexis
    pero nadie baila con nadie
    la ropa de moda
    la música de la emisora
    Youtube y sus millones de visitas
    Los Youtuber y su montón de cosas dichas.

    Entonces soñar se hace más difícil
    Imaginar,
    un trajín que vamos olvidando
    pensar es un crimen
    y la poesía una invitación al delito.




    Victoria en el espejo

    Ese sonido de Victoria con los labios
    cada vez que los pinta
    es una pequeña obertura del beso,
    un instante en que van a crujir los sueños
    que se caen de un árbol
    al que le van pasando los años.

    Entonces se busca la mirada en el reflejo
    Y este

                     -su reflejo-
    va evadiendo la responsabilidad de verse.
    Sabe que se miente
    que anda enamorada de nuevo.
    No le bastaron las ajadas cicatrices
    que aún no sabe si han cerrado,
    ni las palabras de esos poemas que anda escribiendo en su cuaderno.

    Sonríe al fin y al cabo,
    Victoria intenta saber que la vida
    es ese arsenal de malas decisiones,
    pretende entender que el amor
    es eso tan humano como ella.

    El espejo queda solo
    ella lo ojea
    entiende que quizás la otra Victoria
    tenga la razón
    y no le importa,
    les queda una vida para seguir
    pintándose los labios,
    enamorándose del mundo.





    Pactos para intentar un sueño

    "La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa"
    Erasmo de Rotterdam


    Hemos caminado hastiados media historia
    entre huellas de mentiras y miedo,
    nuestras familias en pantanos de sangre
    alabar la muerte como un santo patrón de todos los días
    en el infinito cielo inalcanzable.

    Entonces dejemos los campos cumplir su función
    de sonreírnos las mañanas,
    veamos nacer los amaneceres en los ojos de nuestros hijos
    y correr los ríos entre las montañas sin que viajen los gemidos.

    Nuestras abuelas y su olor a tierra mojada
    soñar las plazas llenas de manos que labran la fruta
    en la boca de las mujeres saciadas 
    de amor y esperanza.

    Cantar, cantar a viva voz desde el vientre fértil
    No vamos a parir desdichas,
    mirar a los amantes dormir la siesta de la tarde
    sin que llores despedidas,
    tomar el café en silencio dibujando el horizonte.

    No hay duda que la huella queda,
    y que la memoria es un reloj que nos suena en la cabeza
    punzando el corazón cansado de tristezas.
    Pero aún prefiero besar mil veces esta ilusión romántica que queda
    antes que ver empuñar otra generación valientemente sus fusiles.




    Lugar de origen

    El eucalipto se cuelga de los amaneceres
    a dónde van los pájaros.

    El campesino desanda los caminos
    silba entre la cebada una canción para sus hijos,
    su mujer se acomoda los cabellos
    con esas manos de pan
    que llevan consigo la esperanza.

    La vaca lame el ternero
    él mama la leche con los ojos cerrados.
    Una tropa de gallinas escarban la tierra,
    mueven sus alas como intentando un vuelo.

    La plaza tiene el olor del jengibre,
    las abuelas desgranan arvejas, mazorcas y habas
    sonríen en el rostro la evidencia de los años
    algo ya cansadas.

    Un río de mariposas oscuras
    como un río de cenizas
    esperan ese perfume de las flores mojadas,
    estallar en los párpados de la brisa,
    esa que es mensajera de las albas.

    Es aquí mi lugar de origen 
    en estos arbustos parieron mis raíces,
    las piernas de mi madre se abrieron
    al compás de la luz de mis ojos.
    Nacieron mis sueños en los labios de mi abuela
    recitando universos de palabras.

    Luego la arena cubrió los pinos
    el barro penetró las aguas.
    La herida es una llaga
    sangra en el rostro de las máscaras.

    Mi lugar de origen se ha marchado
    sus huellas las atrapó el asfalto,
    yo recojo las semillas de los años
    con las manos moribundas

    ásperas y rasgadas.






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  • 11/15/16--09:45: ALEJANDRO VERGARA [19.557]

  • Alejandro Vergara

    Colombiano. Estudiante de la Maestría en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia. Licenciado en Español y Lenguas Extranjeras de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Exalumno del Centro Don Bosco. Violinista en formación con la maestra Ruth Lamprea. Bailaor en el Grupo institucional de Flamenco y Danza Clásica Española de la Universidad Pedagógica Nacional dirigido por la maestra Indhira Guzmán. La Poesía se le revela como oficio en compañía del maestro Rafael del Castillo. En el año 2004 obtuvo el primer lugar en el Concurso Intercolegiado de Literatura, categoría ENSAYO promovido por la Editorial Norma en Bogotá. Obtuvo en el 2012 el primer lugar del II Concurso Universitario de Tango UNITEC modalidad parejas. Entre el 2011 y el 2013 en el colectivo artístico “Geografías e Imaginarios Culturales UPN” con funciones en el Teatro Colsubsidio Roberto Arias Pérez, el Teatro Bogotá de la Universidad Central y  el Teatro Jorge Eliécer Gaitán con la obra “Un acto a la memoria, que descanse en paz la guerra”. Invitado en distintas oportunidades a las Jornadas Universitarias de Poesía de Bogotá y al Festival Internacional de Poesía de Bogotá en su XXI y XXIV versión. Coautor del libro Ríos Paralelos, 7 Poetas Latinoamericanos Contemporáneos. Ulrika Editores, 2013. Autor del libro Rapsodias para la Pérdida de Memoria, Ulrika Editores, 2016.



    Las mentiras de la National Geographic

    Abeja
    El bosque nunca existió
    Toda tu vida has estado buscando azúcar
    En la alacena



    Vitrales

    I

    Ella es la dama del dolor
    La aprieto entre mis brazos pero su voz se ha ido a otra parte

    Sus manos frías
    Frías
    Manos
    Qué será de la poesía si no despierta
    Qué será de mí

    Ella es la dama de los girasoles
    Yo reuniré sus tres pedazos
    Los comeré de tal forma que sus ayes me crezcan con las uñas y pueda cortarlas
    De tal forma que ya no duelan las palabras esenciales
    De tal forma que al salir de la cama se levante en mí y nunca más la soporten vitrales rotos
    ¿Cómo parar la tormenta en la tienda de cristales?
    Tanto como a ella me crujen los huesos bajo el peso de la noche
    De madrugada la presento a los fantasmas como criatura de mis entrañas


    II

    Las columnas de la catedral se le parecen
    Yo me inclino como un prófugo
    Pidiendo por ella
    Misericordia



    Oda a los zapatos

    Ellos se parecen a la pobreza de todos los hombres
    Qué más secretamente fiel que su silencio
    Que el relámpago de sus arrugas



    Anacoreta

    El sol es un Diente de león
    Fragmentos que estallan en un vuelo de fachadas sobre canarios
    Las algas hacen la corte a almendros submarinos
    Humaredas

    Soy un Diente de león
    En un prado
    En una esquina cualquiera

    Cornos en la oscuridad
    Que los asientos de los parques brillen
    Que bailen las luces peregrinas en el lago
    Que un niño sueñe que es Diente de león

    Los montículos que ruedan
    Los zapatos de los niños


    Hay gente que trae ruido en los zapatos

    Los árboles huyen
    Su voz escapa de los dientes como piedras

    Quién sabe si en el estanque revuelto de su vida
    Hace tiempo les hayan pescado el alma
    Y la tenga un gringo barbón en su cabaña como
    trofeo

    Como en un accidente trágico
    Cierro los ojos para no ver su sonrisa cuando saludan
    Cuántas palomas de ciudad en su plaza rota
    Un perchero sin ramas

    Hay gente que trae comida en sus bolsillos
    En las manos, en los ojos
    De ellos es el reino del estómago contento
    Del «Dios le pague»
    Inmortal
    Del extranjero



    Niña con ojos

    Ella es un pellizco de viento
    La niña escucha «Santa Lucia» siendo todos los azules que aún no sabe que es
    No todo
    A pesar de todo
    Es del mismo color de la muerte

    Dos Modiglianis de la mano
    Ella y su madre tomando el taxi
    Dos luciérnagas embufandadas
    Sentadas en el cine
    Tan aire

    A ella hace falta verla como lo hacen las hojas
    El sol bogotano
    Brilla y se oculta
    Brilla y se oculta

    Como una piedra milenaria, un recuerdo sagrado, una sábana de infancia
    Uno visita la fuente inusitada de sus ojos
    Esperando que brille con esplendores de miel silvestre

    Esperando

    Sin esperar



    Agua que suena

    El trémolo que describen las sombras de las hojas
    Aparece con el sol tras las aceras

    La miseria ocultó su miseria bajo las fachadas
    Por un momento
    Qué bien valsea la loca de la esquina
    Hay siempre un balón para los niños de Don Bosco
    Dios se parece a su carrera de segundos en el patio sin hoy ni mañana
    A las zanjas de una mano que se abre

    Dan ganas de bailar la Danza del sable calle arriba
    Repartiendo copas destiladas a quien pasa
    Al mejor estilo del bunde, de Condoto, de sus ébanos festivos

    Hay sonidos en el aire bajo el agua
    Agua que suena





    del libro Rapsodias para la pérdida de memoria, de Alejandro Vergara. El libro fue publicado en 2016 por la Corporación Ulrika.

    Al final podrán encontrar unas palabras que John Fitzgerald Torres  escribió a propósito de este libro.




    Didascalia

    Hay noches en las que mi cuerpo invoca dormido 
    Nombres inequívocos 
    Los dedos de mis pies
    Pronuncian

    Su eco marca la presencia de la luz incomprensible
    Porqué me abre sus libros 
    Porqué me enseña sus arrugas
    Porqué dibuja con marcadores de colores la 
    /esperanza

    La melodía de la vida, la digna de repeticiones 
    /infinitas
    El tocadiscos de sus gestos y su voz
    Una y otra vez me hacen desear cerrar el ciclo del 
    /polvo
    Siempre nuevo 
    Habitando cuerpos como lo hacen los que me 
    /habitan

    A veces se desgajan de mi boca sus palabras 
    Y la tierra de la tierra y del aire las reclama 
    Vehementemente 
    Gentilmente
    Para desprender por medio de plantas nocturnas 
    /el olor de las estrellas

    Me avergüenza mi dinerito en sus manos a 
    /principio de mes, de semestre
    El que no dedico a sus libaciones sin horario
    Nunca será del tamaño de sus pasos de gigante 
    /revelado 
    Guarda en un cofrecito el olvido como su recuerdo 
    /íntimo de lo inevitable

    Cuánta ternura encierran sus castañuelas, discos, 
    /partituras y palabras 
    Al ofrecérnoslas no son suyas
    Por más que arrastren el polvo de sus cajones y 
    /sobre ellos se haya cernido
    Su propia desesperanza

    Su casa es una antítesis del no lugar 
    Sus perros y puertas de chocolate nos reciben a 
    /todos agitando la cola

    Mi cuerpo pronuncia tantos nombres 
    Yo los recordaré
    Cuando otros pies pronuncien el mío

    II

    Hay nombres en el día
    Algunos cuya mezquindad 
    Se parece a la traición





    vHridiana

    II

    No hizo falta verle para saber 
    Que nada hubo de nuevo en la ingravidez del 
    /astronauta
    De la Tele, ballerina de la Tele 

    Sé qué acuarelas pintaban su rostro 
    Su Arabesque
    Cómo alcanzaba cada nota con sus manos 

    Su rectitud se parece a la manera en que atraviesa 
    /las aceras
    Afortunadamente así su espalda la olvide
    Nunca perderá la línea

    Que el tres sea su número de suerte ya me lo decía 
    /el verde de su abrigo
    Armonías de jungla y sonido
    No hizo falta 
    La flor que vuela

    Sé que también era el arpa y la noche le decía - 
    /Acuérdate - en el foro
    Tras los tutús de opalina 
    Que entraba en escena toda hecha de agua

    Siempre estuve en el foso entre los violines
    En las cintas de sus zapatillas 
    Escribí mi nombre







    De la épica de nuestros días

    Todo libro de poemas es una bitácora de viaje. Bien que el viajero haya alcanzado puerto seguro o no, las vicisitudes que el mundo le ha impuesto zurcen cada línea de sus poemas, las inclemencias de los elementos resuenan como trasfondo de cada sílaba, los arribos y las despedidas en cada estación apuntalan el ritmo íntimo de sus silencios. 
    De antemano, el viajero sabe bien que en su travesía, los instantes de sosiego crepitarán en el fuego de las preguntas por la nueva jornada, sabe bien que el reposo le será ajeno. La vocación del viajero supone también una condena: nada es el pasado, o todo lo es, y la esperanza es una manera de estar presente. No obstante, un drama secreto acecha tras cada uno de sus pasos, tras cada impulso por avanzar: la desmemoria. De tal manera que cada una de sus palabras sostiene un combate feraz contra el olvido.  

    En estas “Rapsodias para la pérdida de memoria”, con el tono épico propio de nuestros días, el viajero canta ese combate y su bitácora es una evidencia de su heroicidad mundana. Al comienzo se percibe apenas un susurro en el oído, la interlocución serena de quien sin resquemores dialoga consigo mismo al cobijo de la penumbra, un timbre que de a poco asciende en la estridencia hasta tornarse en el grito que, en medio del tráfago vocinglero, alguien demanda desde la otra acera; entonces el estallido es súbito, incluso irreverente, y es, de cierto modo, una advertencia de peligro.
    La cronología de las jornadas es, a nuestros ojos, arbitraria. Cada poema supone una fecha que se inscribe al tenor del calendario sensible del viajero. Reconocemos sin embargo que, en las anotaciones iniciales, la observación es paciente, se diría que las primeras jornadas aún le confieren la prudencia de ánimo que se experimenta en la morada que todavía se divisa a las espaldas. Pero las preguntas asordinadas presagian pronto la aventura.

    Luego, sueltas las amarras, el horizonte desdibujándose en la distancia, las palabras del viajero adquieren una entonación confesional. Comprende al cabo de escucharse a sí mismo que el viaje es una forma de hallar lo que se ha perdido, que el camino es, en cualquier caso, un retorno, una voluntad de reconocimiento. Entonces, como frente a un espejo, el viajero se dice: “He preguntado tantas veces por mi casa”. Entiende en ese instante que la bitácora es solo un intento de respuesta, o que el viaje, en sí mismo, es a un tiempo la pregunta y la respuesta. Ahora entiende, como en el poema de Kavafis, “qué significa Itaca”, y comprende que el encuentro con los lestrigones y demás monstruosidades también vale la pena.

    Por eso, las anotaciones últimas avanzan sobre un sedimento de nostalgia. Toda memoria, todo recuerdo, irremediablemente se esfuma, y extracta el vacío. La nostalgia es la sensación del miembro ausente del cuerpo, la conciencia de lo perdido que es inútil, la elección de quien escucha en el pasado la melodía que ahora resuena en su pecho y que sin embargo no sirve de nada. Esa zozobra que crece. 

    En este libro, el viajero, asumido rapsoda, entona con la voz de un hombre común, una voz engatillada de coraje, su combate contra la amnesia que impone el tiempo, enuncia la dilución de sí mismo con sílabas que anhela perennes. O lo que es lo mismo decir, con la exigencia de quien desea dar cuenta clara de su itinerario, estas rapsodias de Alejandro Vergara cantan la heroicidad humana cuya sentencia reza: Todo hombre es un héroe que lucha contra su propio olvido.


    John Fitzgerald Torres




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  • 11/15/16--10:03: AINO HUUSKO [19.558]

  • Aino Huusko

    (Nummela, Finlandia, 1980). Poeta, traductora y curadora de eventos poéticos. Recibió una Maestría en Escritura de Poesía por la Universidad de Kingston en el Reino Unido. Ha participado en diferentes performances de spoken word y micrófono abierto en Londres como Poetry Unplugged, Spoonful of Poison, Talking Rhythm y Girlfriend in a Comma, entre otros. Fundadora y curadora de Howl, una serie de slams poéticos y de spoken word realizados en Londres en 2011. Fue seleccionada como poeta en residencia en Aculco Radio de Londres en 2010. En 2015 presento Dirt, su antología poética con fotografías de Linda Barck, publicada por la galería Andel31, de Copenhague, como parte de la exhibición Good Works. Sus poemas han sido incluidos en las antologías Loose Muse: Anthology of New Writing by Women, 2013, publicada por Morgan’s Eye Press en Londres, y Hallelujah Chorus, 2012, publicada por la maestría de poesía de la Universidad de Kingston. En la actualidad esta preparando Mugre, la traducción al español de Dirt, su antología poética, que será publicada en 2017. Su meta es hacer la poesía y el spoken word más popular y accesible a nuevos públicos.
    [Foto de Carlos Zárrate.]


    (Versiones al español de Juan Toledo)


    Entra mugre

    Cuelgo la ropa sucia directamente de una canasta húmeda.
    Calculo la cantidad en kilos pasando la factura de mi mano derecha a la izquierda
    (una prima un tanto reticente, sin mucho en común).
    Barro el fino polvo de afuera al decir, siéntase como en casa
    y piso cada caca de perro por las que las flores florecen por las calles.
    El espesor de las huellas se vuelve una alfombra o un camino menos deambulado;
    me atrevo a dejar todos los traseros de la familia sin limpiar
    y no separo la ropa de llevar de día de la de noche. Llevo un olor acre,
    como un bosque tras un chaparrón, un lago hurgado;
    patas arriba, el sedimento en el cielo. Mugre siempre se acomoda,
    las ostensibilidades entran. Nómbralas en desorden.


    Enter Dirt

    I hang clothes to dry directly from a soaked laundry basket.
    I count the amount in kilos handing the invoice from my right hand to my left
    (the slightly held-back cousin, not much in common).
    I sweep fine dust from outside in saying, make yourself at home
    and step on every dog poo for which the flowers are blooming by the streets.
    The density of footprints becomes a carpet or a road less travelled;
    I dare to leave all the bottoms of the family unwiped
    and I don’t separate day wear from night. I smell pungent,
    like a forest after a heavy rain fall, a lake rummaged;
    upside down, the sediment up in the heavens. Crud always settles,
    enter ostensibilities. Name them without order.


    Manzanero

    Arremeto contra
    mí en todas
    otras personas.
    Entre más cercanas son
    más breve el sobresalto.
    Vendada en
    un hogar desconocido;
    el terreno más árido
    floreció solo;
    dio no fruto.
    Estoy robando manzanas
    de árboles aledaños,
    rompiendo ramas
    guardando agua
    distorsionando imágenes.


    Apple Orchard

    I attack my
    self in every
    other person.
    The closer they are,
    the shorter the jump.
    Blindfolded onto unknown home;
    the driest territory,
    blossomed alone;
    bore no fruit.
    I’m stealing apples
    from neighbouring trees,
    breaking branches,
    saving water,
    distorting images



    Himno al este de Londres

    Sin pérdida o vergüenza me encantas
    mi recuerdo con un extraño resplandor.
    Cómo me acogiste por un momento
    y me hiciste desayuno. Cómo me pudiste
    haber dicho que tan sólo somos esparcidos
    cuando cierro los ojos y pienso en Inglaterra:
    los bufones, los cokers, los clowns:
    Dios salve mi loco desfile
    por ti troté (y fui salvada).

    Là où ça sent la merde, ça sent l’être.
    Viviendo en el este no tiene remordimiento.
    Pintura fresca, grandes ganancias y sólo las luciérnagas mueren jávenes.
    ¡Todos nuestros héroes están muertos!
    Alguien gritó, un alarido
    en silencio y aun así no fue del todo cierto: Mire, es mutación.

    Sí, este tedio es contrarevolucionario.
    La perseverancia, una religión que realmente puede perjudicarlo
    y a otros alrededor suyo. Aun así adoro
    y aguanto el este de Londres
    que ha fracasado en el futuro. Fracasado en el pasado.
    Poder en el ahora donde la tradición
    es una prisión así que por favor, espere allí
    hasta que usted sea útil – Gracias
    (extraño para su sonrisa terapéutica)



    Hymn to East London

    Without loss or shame you haunt
    my memory with a strange afterglow.
    How you took me in for a while and made me breakfast.
    How could you have told me we are just stencils
    when I closed my eyes and thought of England:
    The jokers, the cokers, the clowns;
    God save my mad parade
    I trotted for you (and was saved).

    Là où ça sent la merde, ça sent l’être.
    Living east has no remorse:
    Wet pain, big gain and only the fireflies die young.
    All our heroes are dead!
    Someone blundered, a scream
    in silence yet it wasn’t quite true: Look, it’s mutation.

    Yes, this boredom is counter revolutionary.
    Perseverance a religion that can seriously harm you
    and others around you. Yet I adore
    and endure the east of London
    that has fail in the future. Failed in the past.
    Power in the present where tradition
    is a prison so please, wait there
    until you are useful – Thank you
    (stranger for your therapeutic smile)









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  • 11/15/16--10:20: MARISOL BARAHONA [19.559]

  • Marisol Barahona

    Marisol Barahona (Bogotá, 1992). Poeta y docente. Licenciada en lengua castellana, inglés y francés por la Universidad de La Salle. Actualmente es docente catedrática de la Universidad Pedagógica Nacional y del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud. Sus textos han sido publicados en periódicos universitarios como Expresión Libre y en la revista virtual Zonadetolerancia. Participó en el IV Recital de poesía Universidad de la Salle. Tiene en preparación su primer libro.



    Arqueología del tiempo

    Seremos
    los únicos que haremos de la nomenclatura citadina
    un poema de amor
                Lo que fuimos
    escrito en el asfalto
    lo desvanece
    el agua lluvia.



    Extranjera

    No he volado
    pero conozco el mundo
    Sé a que huelen las calles
    donde me siento extraña
    He visto ojos que no son de estas tierras
    y miradas lejanas que me persiguen
    He amado hombres que no conocen mi casa
    ni yo las suyas
    tan solo una intersección aquí y allá
    He vivido en mi Louvre de pitillos
    he sido puta en Moulin Rouge
    he sido Jeanne samary

    Ahora
    una amante
    disfrazada de nieve.



    Poema de abril

    Me enamoro
    del dios que hay en cada hombre
    el territorio de sus carnes       y
    retrocedo tímidamente

    El silencio permite la atemporalidad
    cuando veo que es la amabilidad y la magia vestida de hombre

    El único acto de amor en el mundo
    es soñar en voz alta.


    *


    Soy en tus brazos
    un león deshojado
    soy en tu ojos
    un llanto prematuro
    soy en tu alma un ave
    anidada
    soy en tus manos
    algo invisible
    soy en tu memoria
    culpa
    soy en tu nuca
    un recuerdo callejero
    soy en tu pecho
    la respiración agitada
    soy en tu ombligo
    mi lengua bajando
    soy en tu imaginación
    una sola foto
    soy en tu tristeza
    mi vacío.



    Al mediodía

    Me gustan las cosas sutiles
    como la buena postura
    las manos limpias
    los conciertos de piano / sonata opus
    y el silencio
    Me gustan la soledad y el café
    planear caminos que conduzcan a mí
    Me gusta el baile como la misa
    Me gusta el sol en la cara
    el frío en la mañana
    el desnudo de tu alma.



    *

    Adieu l’Antoine je vais mourir
    C’est dur de mourir au printemps tu sais…

    Jaques Brel

    Luz tenue, Stravinski, casa deshabitada.
    Quiero vivir en primtemps
    para que morir sea más duro
    para coger el aire con las manos
    para ver el sin fin de rieles
    para ver que l’été no acaba.



    Domingo

    Hoy en el frío y las violetas
    rebasas
    renaces
    Un frío imaginado
    soñado
    propenso a desestimar palabras ajenas
    Ese frío que es ausencia
    esas violetas que son grises
    que no son flores sino cenizas
    que no son vida
    sino gusanos comiendo de nuestro
    dios
    que no son tiempo sino existencia
    que no son lluvia sino llanto.



    140

    Ciento cuarenta poemas para mediodía
    no son suficientes para diez cigarrillos

    Atajan este cuerpo que solo respira
    versos y nicotina

    Contienen esta tristeza que es más
    grande que la lluvia

    Detienen a una mujer gris
    que baila de vez en cuando

    Con sombras que desaparecen
    o se esconden a medianoche.



    Vestíbulo

    Ese lugar donde reposamos
    donde hacemos antesala
    al desvanecimiento
    quizás
    un paisaje a la eternidad
    un beso mate del recuerdo
    subterráneo de nuestros días

    Polvo escarchado de omisión



    Manicomios físicos II

    Los manicomios son ese lugar de espera
    de turno, de aniquilamiento
    siempre el siguiente.
    Mi padre
    y su sonrisa que me dice
    no hay miedo
    ¿Bailamos?
    Él es el más estropeado de los estropeados
    el más inusual
    canta y canta
    nada le rima, nada le conviene.
    La música lo desvela
    ha tenido cien horas libres de insomnio.
    Él baila
    nada le angustia
    sólo vive.



    Una puta en un confesionario

    Pido perdón por existir
    por ser mujer
    por permitir pasar almas en el medio de mis piernas
    por enamorar a tanto hombre
    y olvidarlo en vísperas de un amanecer
    por amamantar tanta boca
    y calmar tanta pasión regada,
    y en las aceras mermar el hambre
    que se sostiene de esquina en esquina.



    Los poetas

    Buscar la respuesta en el último vagón
    en el viajero que colecciona mariposas
                   y que ya ha olvidado
    cuántas ha atravesado.



    *

    Los otros
    los sin dios
    los no nacidos
    los nadie
    los olvidados,
    los ninguno
    los desterrados
    los grotescos
    los cara sucia

    también soy yo.








    .


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    María Elena Higueruelo Illana

    (Torredonjimeno, Jaén — 1994) es estudiante del Grado en Matemáticas en la Universidad de Granada. A través de la literatura y de la poesía en particular busca la manera de explicarse a sí misma tanto como el mundo en el que se ve inmersa. Ha publicado relatos breves y algunos poemas de forma e sporádica en diferentes blogs. El agua y la sed, con el que resultó ganadora del XVIII Premio de Poesía Joven «Antonio Carvajal», es el primer poemario de su autoría en ver la luz.


    "Mi nombre es María Elena Higueruelo. Para casi todo el mundo soy Marie. Marie estudia Matemáticas, tiene una risa escandalosa y gesticula tal vez demasiado. Marie vive preocupada por un montón de cosas fútiles y tiene la cabeza llena del día a día. Marie quiere. Pero en silencio soy Alena. Alena escribe, ama la fotografía, descubre la belleza, se sumerge en los libros y tiene un sentido del humor muy sarcástico. Alena ama crear, y habla de filosofía y literatura con extraños, aunque en el fondo no tenga ni idea. Alena respira, y tiene a veces complejo de poeta por querer ser poesía. Alena ama y siente. Pero después de todo, Marie y Alena no son más que el yin y el yang de una misma persona".


    El Beso

    El sexo, entre otras cosas,
    mueve el mundo

    y a cierto nivel hay algo
    que no entiendo:

    bien es sabido que basta
    uno para el orgasmo;

    se precisan dos, sin
    embargo, para el beso.



    Teor(po)ema de la musa
                      
    El retrato de la musa                
    es igual a la suma                 
     de los versos                  
    al-ternados.



    Contrato de un poeta y una musa (I)
                                                             
    "Te propongo escribir                                                      
    un poema a medias;                                                       
    dame tu materia prima                                                  
    y yo pondré las letras."



    Amores meteorológicos

    ¿Y si nos apretamos, mientras la lluvia aprieta?
    ¿Y si nos fundimos, como se funde la nieve?
    ¿Y si nos quemamos, más de lo que el sol quema?
    ¿Y si...

    ...te dijera que el viento
    desnuda árboles en septiembre?

    ;


    Entonces tendría que decirte
    que este domingo no es septiembre,
    aunque sé que lo parece,
    casi tanto como junio.
    Pero este abril dura treinta noches y una hora...

    ... Y fuera llueve.





    De besos políglotas

    Primer aviso:
    Voy a besarte de muchas formas;
    más concretamente,
    de tantas como me dé tiempo a decirte
    hasta que te decidas a callarme.
    Voy a besarte en verso,
    y voy a besarte en prosa
    para hacerte presa
    sin prisas
    de las comisuras de mi boca.
    Voy a besarte en braille, en morse,
    y en lengua de signos.
    En lenguaje matemático,
    que es más lógico, y es lo mío,
    y en lenguaje musical,
    que es más bello, y es lo tuyo.
    Puede que hasta en élfico,
    y ya de paso te hago un guiño.
    Voy a besarte filosóficamente,
    literal, y literariamente.
    Voy a besarte en lenguas muertas,
    pero mucho más con las vivas;
    a lo europeo, a lo esquimal,
    y cuidado,
    que incluso puede
    que te bese a lo escocés
    si te despistas.
    Que yo no quiero estar contigo para siempre
    porque un “para siempre” siempre para.
    Quiero estar contigo hasta el fin del mundo,
    hasta que la vida diga basta.
    Por eso, pienso besarte de todas las maneras
    que se me ocurran mientras tanto.
    Voy a besarte en todos los idiomas que conozco
    y en los que todavía no se han inventado.
    Y después de esto no vale decir
    que no te he avisado,
    así que ya puedes empezar a correr,
    que como ves,
    ya se me han ocurrido unas cuantas,
    y para abrir boca
    voy a empezar por la más básica.


    El amor con las palabras

    Yo hago el amor con las palabras.
    Las desnudo, poco a poco,
    las desato, como un loco,
    mientras ellas, al igual,
    hacen conmigo lo propio;
    nos descubrimos,
    y redescubrimos,
    nos inventamos,
    y reinventamos,
    nos fundimos,
    y confundimos,
    y así,  jugando,
    sin cansarnos,
    a nada bueno
    y a nada malo
    podemos en un segundo
    llegar a conocernos
    más, y mejor, incluso
    que en años de uso mutuo.

    Yo hago el amor con las palabras
    más veces con el alma
    que con el cuerpo.
    Y aun así, con todo el vocabulario
    que ha pasado por mi cama,
    de palabras esdrújulas,
    agudas y llanas,
    todavía no he encontrado
    una en la que quepas.

    Y precisamente porque no me cabes en ninguna
    siempre ando tratando, qué locura,
    de meterte en todas,
    y así practico contigo
    el sexo textual
    mientras te busco, entre comillas, las cosquillas,
    pudiendo en esas ser posible,
    lo más seguro,
    que te encuentre algún punto y coma
    escondido bajo un lunar,
    o que antes que el punto G,
    te localice los puntos suspensivos
    y todas las letras del abecedario,
    ya de paso.
    O que te tilde para beberte,
    y luego poder comerme
    todas tus tildes juntas,
    o que te siga con el dedo
    mientras te leo
    para no perderme
    en el punto y aparte
    de tu ombligo.

    Ya ves que no hago
    el amor con las palabras
    solo para pronunciarme,
    sino para pronunciarte,
    y para poder ser
    traductora e intérprete
    de tu lenguaje corporal.
    Pero además,
    si te dejas hacer de papel,
    puedo escribir sobre tu cuerpo
    una historia con saliva
    o un poema de besos.
    Pero si no,
    también puedo hacerle,
    ya sabes, el amor al folio;
    comernos a versos,
    y cubrirnos de tinta,
    para al final
    encontrarte de voyeur
    en cada signo de puntuación
    leyéndome entre líneas.

    El caso es que
    cuanto más hago
    el amor con las palabras
    y más sexo textual practico,
    mejor llego a entender
    aunque no me creas,
    que dos cuerpos alcanzan
    su punto más álgido
    cuando cada centímetro de piel
    se encuentra a su recíproco;
    cuando unos ojos descansan
    la mirada en otros ojos,
    cuando lo que tocan unos dedos
    son los dedos de otra mano;
    cuando el beso de una boca
    desemboca en la boca de otro
    o cuando dos sexos comparten
    el mismo sitio en el espacio.
    Pero aun así esto no basta;
    que solo haciendo el amor con las palabras
    y contigo de vez en cuando
    puede una entender
    que dos personas pueden
    considerarse una si,
    y solo si, sus bocas bailan
    en cada beso un tango.

    Pero amor,
    todos saben besar con la lengua.
    Y sin embargo,
    nadie más que yo
    te besará con el lenguaje. 


    La herida

    No importa cuánto duela:
    hay que esculcar en la herida
    para extirpar lo que la infecta.
    Y cada vez que se escarba
    la herida queda más limpia, sí,
    pero también se hace más amplia.
    Pronto ha de llegar el día
    en que no quede ya nada
    que a la herida y a mí nos distinga:
    toda yo seré carne abierta,
    sangre roja expuesta al mundo,
    y aun ha de quedar algo dentro
    que no sea hecho ni recuerdo
    ensuciando dicha llaga.
    Descubriremos ahí que soy infinita,
    pues infinito es el polvo
    que de mí proviene
    y a mí vuelve y en mí termina
    para enturbiar el humor negro
    que del alma brota.
    Yo soy la herida y la infección;
    corte profundo, suciedad inmensa.
    No ha de convertirme en cicatriz el tiempo:
    si la herida es condición de vida,
    solo la muerte puede cerrarla. 



    LUNES, 21 DE MARZO DE 2016 

    Hoy, que vuelvo a arrastrar el alma
    como una densa masa de agua tras la mano
    sumergida en las profundidades de un estanque
    y no aciertan las palabras a tomar forma
    ante la nueva inminencia de tu ausencia,
    que, aunque parcial, late en el cuerpo
    como un órgano recién extirpado;

    hoy, con el recuerdo aún humeante
    de verte convertir mi tiempo en reliquia
    tras tomarlo todo tuyo mientras tantos
    –yo, a menudo– solo logran
    tornarlo, inútil, en vil miseria
    que solo al olvido sirve;

    hoy, en esta noche errada
    en la que nuestras frentes no reposan juntas
    y es la distancia respuesta y pregunta,
    aquí me ves, atorada en la palabra
    que al día que junto a ti empezó designa,
    llenando ensimismada de ripios los apuntes
    sin ser capaz de terminar con destreza
    esta confesión tierna en la que expongo
    mi vulgar manera de echarte de menos. 


    Serendipia

    No sabemos lo que queremos – dices –
    hasta una vez conseguido. Es cierto;
    en la búsqueda mil veces he muerto
    para renacer con mil cicatrices.

    Pero la verdad tiene sus matices
    y aun sin poder predecir el acierto
    sí creo intuir en mitad del desierto
    el calmo oasis donde echar raíces.

    Con los ojos cerrados siento el sol
    tras los párpados, y al avanzar hallo
    para mi asombro en los pies la sal.

    Salvaje escapa el mundo a mi control:
    el desierto es una playa. No hay fallo;
    un mar que abre la vida como un rosal.



    Helicoidal

    Sigo llorando por las noches,
    solo que ahora me maquillo las ojeras
    antes de salir a la calle.
    Sigo odiándome,
    solo que ahora me quiero más.
    Tengo la cara más corta,
    sonrío más,
    bebo más
    y beso más
    aunque no haya bocas
    para recibir mis besos.
    Sigo rimando
    sociedad con suciedad
    hasta la saciedad,
    solo que para no morirme me tapo los ojos
    y me subo a este carrusel de locos
    sin derramar llanto sobre el vómito.
    Ya no solo muero
    sino que a veces también muerdo.
    Me detengo a recoger flores por el camino
    mientras conduzco por una carretera
    que termina en un barranco.
    A veces me abandono
    para ser feliz un rato.
    No vivo en ningún tiempo verbal
    para no angustiarme con los años
    y si estoy desatada
    es solo porque me cansé de estar cuerda.
    Sigo hecha una pena
    solo que ya no quiero darla.
    Aun cobarde, soy un poco más valiente
    y no me arrepiento de nada
    porque quien nunca cambia
    es que no ha vivido lo suficiente.
    A pesar de todo
    sigo intentando resolver problemas sin solución,
    sigo enamorándome de los casos perdidos
    y aún miro con recelo a los domingos
    solo que de vez en cuando los abrazo.
    No he corregido mis defectos
    pero los he localizado
    y los he difuminado.
    Recuerdo menos cosas
    porque tengo más recuerdos.
    Sigo repleta de miedos, pero
    tengo más control sobre mi cuerpo
    desde que renuncié
    a tenerlo sobre el resto.
    He dejado de ser calculadora
    para dejarme ser calculada
    y aunque un poco desequilibrada
    tengo el equilibrio suficiente
    para no agarrarme a más clavos ardiendo
    con tal de sacar a ningún otro.
    Sigo en mis cabales
    y por eso sigo siendo
    triste antes que necia.
    Sigo perdida
    y  sigo buscándome,
    solo que ahora de vez en cuando
    me encuentro algo.
    Solo he crecido
    en dimensiones no visibles,
    y me he complementado.
    Y cuando me dicen que he cambiado
    no sé si es un insulto o un halago.
    Sigo llena de complejos
    y en ninguno sé diferenciar lo real
    de lo imaginario.



    La hija pródiga

    Después de perder el rumbo
    la hija pródiga vio que lo mejor sería volverse.
    Loca.


    En vez de deshojar a las margaritas yo desplumo a los pájaros. De mi cabeza.
    Y los veo desplomarse a mis pies mientras yo me hago unas falsas alas con sus cenizas
    creyéndome por un rato que puedo volar hasta el sol, como Ícaro
    y rozar el cielo con los labios en un beso o en un orgasmo
    -pensando que será que me quieres -
    para caer en pícado justo antes de llegar
    y aterrizar junto a los cuerpos aún calientes de mis sueños húmedos
    -pensando que será que no me quieres-.
    Ahora me paseo por ahí
    bailando por las calles y entre la gente
    como un cadáver con vestido
    con la piel pálida y la boca roja
    bañada de sangre de lamerme las heridas.
    No os creáis nada sobre mis cicatrices,
    son todas de mentira;
    están pintadas con carmín.
    Las auténticas las guardo dentro
    donde no da el sol
    para que no se quemen.
    Más.
    Y será eso lo que hace
    que me falte melanina en partes del alma
    y ande descolorida a trozos
    como una foto mal revelada
    de tanto vivir a la sombra.
    No es tu culpa,
    sino de un mundo que solo quiere volar
    alegando que es más rápido que correr
    -Y eso que luego todo el mundo quiere correrse
    sin prisas -
    como si siempre llegaran tarde
    cuando todos sabemos que
    esto  -  no  -  va –  a  -  ninguna  -  parte.
    Y aun así veo a todos huyendo despavoridos
    de la reina de (vuestros) corazones,
    -que corta cabezas para recaudar un poco de cordura -.
    Del agujero que conduce al País de las Maravillas.
    Del conejo.
    De Alicia.
    Y yo que solo quiero huir del reloj.
    y refugiarme en la boca del loco.
    No es tu culpa,
    y aun así se me cambia la cara
    y sale la cruz que llevo por espalda
    cada vez que me siento moneda de cambio
    entre dos generaciones sordas que se gritan
    sin entender que fue el gato el que mató a la curiosidad.
    Y me pregunto a mí misma.
    Cara, me quieres.
    Cruz, no me quieres.
    Y, te lo juro, no es tu culpa,
    Pero me lanzo.
    Y por un momento vuelo, como una loca. De atar.
    Y como una cuerda, para atarme, me estrello.


    Sesenta. Y una.

    Hubo una vez
    en la que cambié de opinión
    sesenta y una veces
    en una hora.

    Tanto,
    que me marché para no marchitarme
    y volví para no volverme loca
    y te quise para no enquistarme
    y te desquise para no desquiciarme.
    Lloré para que lloviera,
    reí para reinventarte,
    grité para dejarte grietas,
    susurré para subsanarte.
    Chillé para acuchillarte
    y callé
    solo un instante
    para volver a callejear
    por tus calles de arena y cal.
    Entonces volví a romper a llorar
    para volver a romperte
    y a continuación pensé
    cómo compensarte.
    Me armé de valor para desarmarte
    y me reconcomieron las ganas de comerte.
    Me fumé tus recuerdos 
    con tal de que te esfumaras
    y luego me trinché el corazón
    para que tuvieras donde atrincherarte,
    y me lo cosí después en aras de no acosarte.
    Salí para que entraras,
    entré para que salieras,
    erré hacia un lado para equivocarme
    y corrí hacia el otro para corregirlo.
    Te mordí para amordazarte,
    te besé para atravesarte,
    Morí para amortizarte,
    reviví para beberte.
    Me rendí para no rendirte cuentas,
    me desesperé esperando,
    me deshice haciendo planes
    y medié por la mitad de mí
    que meditaba medidas
    con que conquistarte. 
    Desaprendí a prenderte,
    intenté no tentarte,
    y amenacé con amanecer
    despistada en tus despertares.
    Suspendí el pender de ti,
    aprobé no probarte,
    y luego recuperé el cupo
    de las deudas de mis dudas con tus dedos.
    Me adherí para herirte,
    me despegué para pagarte,
    anuncié que renunciaba,
    reconocí que te recordaba 
    y no supe superarlo.
    Casémonos.
    Cansémonos
    Piérdeme.
    Piérdete.
    Huyamos para ahuyentar al miedo.
    Quedémonos para quemarlo.
    Destruir Troya.
    Construir Roma.
    Parar en París.
    Desnudar los nudos,
    anudar desnudos, 
    atarte y desatarte
    hasta volvernos locos de atar.
    Alunicé en tus lunares
    volé en tus desaires,
    escuché tus escusas,
    y me atranqué al arrancarme el alma
    por quererte hasta las trancas.
    Creí en crear,
    te apresé en la prosa, 
    te creé un credo
    y destrocé los trozos.

    Y aún me dio tiempo
    en ese minuto que fue una hora 
    a cambiar de opinión una vez más
    y persistí en perseguirte,
    y seguir amarando
    en el amargo mar
    que es amarte
    hasta matarnos.


    Ojalá darle la vuelta al mundo.

    ... y ocurre
    que ahora tengo que empezar
    todo
    por
    puntos
    suspensivos,
    cuando antes lo acababa.
    Que de pronto
    no sé comenzar las frases,
    ni los poemas,
    ni las palabras.
    Ni los días,
    ni los besos,
    ni
    la
    vida.
    Que ya no sé romper los silencios
    ni los folios en blanco,
    ni abrir un libro nuevo
    o plantear un problema.
    Que ya no sé arrancarme el corazón
    y meter primera.
    Pero lo más extraño,
    es que sí sé acelerar.
    Sé andar si me sorprendo
    ya a mitad del camino,
    y resolver silencios
    una vez rayados
    con las llaves de casa.
    Podría terminar de leer un libro
    soñando entre líneas
    a ras de esta noche
    a partir de la segunda página,
    o si me disculpas,
    de la tercera
    o
    la
    cuarta.
    Podría escribir(te) un poema infinito,
    difuminando,
    eso sí,
    los primeros versos con el dedo,
    o besar(te) infinitamente,
    si me besas tú primero. 
    Que lo que intento decirte,
    no sé,
    es que podría,
    tal vez,
    aprender a vivir,
    si me perdonaras esta vida,
    sin necesidad de que lleguen a ser seis
    los otros intentos.

    ... y tal vez
    no esté tan mal
    empezar a mirarte al revés
    y comenzar por puntos suspensivos
    y acabar en mayúsculas,
    y así vernos la vida
    con las costuras por fuera.
    Que no en vano,
    así es como explotan
    las batallas que son sueños;
    sin saber cuándo empiezan,
    y terminando a golpe de despertador,
    luciendo luego ojeras
    como cicatrices de guerra.
    Y tal vez entonces
    sea así más bonito
    descubrirnos de pronto viviendo
    sin habernos dado cuenta,
    sin tener que planear
    el momento ideal
    en el que la vida comienza,
    para un día despertar
    sin previo aviso
    con la muerte
    y ahí entonces
    poder estar orgullosos
    de nuestras grandes
    insomnes
    y curtidas
    ojeras.
    Porque cuando se trata de vivir
    sin existir a secas
    o de soñar,
    hasta la eternidad
    sabe a un beso tuyo;
    siempre,
    nunca importa,
    demasiado
    cortO.




    .


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    Luis Martínez de Merlo

    Luis Martínez de Merlo (Madrid, 1955) es licenciado en Literatura Hispánica, poeta, narrador, traductor y artista plástico. Se dedica a la docencia desde 1979. En 1975 publicó su primer libro de poesía titulado De algunas otras veces, al que siguieron Alma del Tiempo(1978) y Fábula de Faetonte (1982). En 1985 obtuvo el premio de poesía «Ciudad de Alcalá», con Orphenica Lyra.

    Entre sus trabajos de traducción sobresalen versiones de obras de Dante, Baudelaire, Corneille, Verlaine, Leopardi, Molière, Cavalcanti y de poetas simbolistas, barrocos y renacentistas.



    ¿Sin versos quedará esta primavera
    igual que mi alma sin florecimientos?
    ¿Como se va un amor sin despedirse,
    o aquellas madreselvas sin regreso?
    En una sombra cruel se cuaja un pruno,
    en una esquina verdeguea un sauce;
    mirlo de mis cansadas alboradas,
    ¿en qué hondo sueño volveré a escucharte?
    Luna tras luna, estrofa tras estrofa,
    pena tras pena, engaño tras engaño,
    veló una sombra mis pupilas ávidas,
    allá en la sierra se secó un castaño…
    Hunden su surco en el azul la rama
    blanca, las humaredas, los celajes,
    el chopo aún yerto, las nevadas cumbres,
    la errabunda cigüeña de un romance.
    ¿Y han de quedar sin glosa estos latidos?
    ¿Ahoga mi corazón tanta congoja?
    Entallan el granito el sol y el tiempo,
    flor a flor, copo a copo, gota a gota.
    Una X tacha un calendario en blanco,
    en el eco disuena un estrambote:
    cara a cara mi vida y mi destino;
    empurpura esta herida el horizonte.



    DOS POEMAS PARA UN FINAL DE AGOSTO 

    I

    Disuelto en tierra dejaré que huelle
    Mi corazón el joven errabundo,
    Y cantará en las hojas de los álamos
    Cuanto vivo callé, disuelto en aire.
    Disuelto en agua arrullaré tu sueño,
    Y tú me soñarás como un pez de oro,
    Disuelto en fuego inflamaré tu vino;
    La noche entera poseerás mi ausencia.

    27 de agosto


    II

    En el espacio que separa las sílabas de su nombre
    He retenido al viento
    Una flecha lo ha atravesado como una galera engalanada
    Como oriflamas ondulaban polícromas sus plumas;
    Después la flecha se ha perdido
    Después las sílabas se han cerrado como las islas del estrecho
    Después el viento me ha hecho galopar como a una duna
    después me ha rozado los labios al despedirse.

    29 de agosto



    REGRESO A MADRID
    (Aguafuertes, 1983)

    I
    (Héroes, D.Bowie)

    Se pelean por nada mis amigos a veces;
    se enfurecen, se insultan, y yo no los entiendo.
    Uno dice: “¡Qué cerdo, no me invitaste ayer!”
    El otro: “Hijo de puta, te quedaste con media.”
    No sé lo que les pasa, antes no eran así.
    Les hablo y ni me escuchan, me interrumpen nerviosos.
    “Vamos, tú, date prisa, creo que Fede tiene.”
    Y se echan a la calle _“¿no te vienes?”_. Los dejo.
    Me encuentro con la novia de Paco: han terminado.
    “Si lo vieras _me dice_ no lo conocerías,
    una hepatitis crónica, sí, en casa de sus viejos,
    y sin curro ni nada, ya era un rollo muy chungo…”
    (Miro las iniciales si el periódico dice
    que encontraron a alguno muerto en unos servicios.)



    HOMENAJE Y PLAGIO III

    Dormir en cama ajena, despertar
    en un cuarto al que nunca has de volver,
    y en la luz vaga del amanecer
    buscar la ropa (¿dónde puede estar

    la chupa?), el aro, un calcetín (¿y el par?)
    mientras aún duerme el chico aquel que ayer
    te sonrió en el bar: ese alfiler
    que rara vez se encuentra en um pajar.

    Aturdido y cansado ahora al salir
    buscando um taxi, vuelves a reír
    regustando en los labios su sabor.

    Miras gozoso un astro en el azur
    y silbas. Bueno está – no, no fue amor... –
    perdido el norte, que aún exista el sur.


    30 AÑOS/ 30 POEMAS

                   (1972-2001)

    NOTA PREVIA

    El siete de septiembre de 1975, tres días antes de cumplir los veinte años, recogí los ejemplares de mi primer libro, De algunas otras veces, que meses atrás había obtenido un premio de poesía, de cierto renombre por aquel entonces, debido a lo prestigioso de su jurado. Se cumplieron, pues, en 1999, veinticinco años de este mi primer intento por ocupar un lugar propio en el mundo de la edición poética de aquel último cuarto de siglo.

    El pasado año 2000, para celebrar tan lejano acontecer, y como inicio de una nueva etapa de estas Ediciones Secretas, me decidí a ofrecer la primera versión del presente libro, acompañada de su versión digital, que di a conocer a lo largo de los pasados los meses.

    Transcurrido un año de aquella edición, presento ahora esta nueva,  en la que, además de sustituir dos poemas de la primera por otros de los años correspondiente,  incluyo e un apéndice cinco poemas nuevos: tres de ellos anteriores a 1975, que forman parte de mi prehistoria poética, y que se presenten oportunamente retocados; y otros dos posteriores a 1999, que por el momento, cierran este dilatado conjunto.
      
    Suprimo, respetando los agradecimientos que figuraban en   ella, la nota que acompañaba la pasada versión; y casualmente, o sintomáticamente, fecho ésta un mismo día memorable.

    Luis Martínez de Merlo. Martes de carnaval del año 2001


    1977



    INICIACIÓN AL SUEÑO     

    EL sueño es una selva de plumajes oscuros, 
    todo se esconde allí en su fronda de alas, 
    el sueño es un desierto, un desierto de arena 
    donde brazos desnudos, brazos húmedos, ríos, 
    acarician el vientre de calcinadas dunas.

    ¿Qué me diréis del sueño que no sepan los pájaros,
    esos pájaros fieles que cantan en mi oído
    su fatal sortilegio? ¿Qué me diréis del hondo
    rincón en que perderse tiene un rumor de hojas 
    caídas, de campanas, de azudas en la tarde, 
    d e  t a r t a n a s  l e n t í s i m a s
    que a lejanos almendros me llevaron un día? 
    ¿Qué me diréis del vasto círculo de mis manos 
    dejando una semilla en libertad, un tibio
    gotear sobre el pecho que cae como la cera
    muda y febril?

    Lo sé, todo lo sé, lo leo
    de los libros sellados que la noche me abre 
    en sus hinojos, yo que trémulo despierto, 
    aún amedrentado, aún novicio torpe
    de estos sagrados ritos.

    Envuélveme, oh sueño,
    tiende tu cabellera como embozo aromado
    sobre mi cuerpo, tiende tu velo bautismal
    sobre mi hombro erguido, sobre mis ojos vierte
    los óleos milagrosos de tu eterna almazara.

                    


    1982

    NO morí en Queronea sobre el cuerpo
    abatido y hermoso de mi amado,
    ni en las calles de Harlem
    con las venas violadas por agujas;
    no arrastré -iluminado entre brazos febriles-
    una sólida piedra
    ahora ya liviana en la clave de un arco
    tensado al infinito;
    no he descifrado, aún, la Commedia de Dante,
    ni sabido el horror del círculo más hondo;
    no crecí, dichoso en compañía de leves camaradas,
    a la orilla de un mar, suspendido
    en la divina luz que dora los cabellos,
    ni perseguido un pez de plata bajo el agua,
    armado de un arpón y de inconsciencia;
    no he mordido hasta el fondo en un cuello, 
    sentido de qué tan blanda forma
    se hunde en una carne una hoja muy afilada;
                 no he alzado los brazos en un gesto certero
    y ha sonado al bajarlos unánime una orquesta;
    no llegué a ver las siete islas desde el Teide.
                                                                             Soy
    los que nunca he sido, soy
    los que no seré nunca,
    soy los que me han tallado con sus manos,
    soy los que me han horadado con sus besos,
    soy los caminos que ¿elegí? 
    soy aquel que no sigo.



                                                
    1984

                                                         
                                                        
    TRÍPTICO DE INVIERNO

     I GLOSA

                                                                           
    POR la vasta región de vuestro olvido
    irán mis versos, como va la vena
    del cristal por el seno de la roca:
    tesoro oculto, estalagmita, gema.

    Sonoro manantial que de su altura
    se precipite como un ángel loco;
    agua que ahonde o  gire o se remanse
    para el desnudo jubilar de agosto.

    Hipnotizado en un endecasílabo,
    en la efímera tarde de febrero
    contemplo el desrizarse de esa nube
    y el perfil mocho de los olmos viejos.

                                               Y en la vasta región de vuestro olvido,
    en frío campearán azur y claro
    ramas de sable y un vellón de plata
    -olmos, nube, febrero, Garcilaso...-<


                                             
    1987

                                                            
    TEMPUS FENESCIT

    Adieu, vive clarté de nos étés trop courts!
    DE los tiempos que vienen muchas cosas me asustan.
    No existen esperanzas de una vida más bella.
    Ya no está en nuestras manos un futuro inquerido.
    Un horror en cada hoja del calendario acecha.

    Ruinas anticipadas son hoy nuestras ciudades.
    Hay miedo en las esquinas -¿No eran éstos los bárbaros?
    Las máscaras disfrazan nuestras muecas de angustia.
    ¿Quién invitó al festín a ese rojo invitado?

    ¿Qué lugar habrá entonces para estos versos tristes?
    ¿Mi canción o mi endecha repetirán qué voces,
    si ya no habrá un jardín, ni un coro, ni un verano,
    y un hueco son serán los nombres de los dioses?
                            
    ¡Adiós, luz de esta tarde de invierno, aves ligeras,
    que voláis para siempre hacia un confín lejano!
    Los naranjos florecen en el sur de mis sueños.
    Entre sus olas juegan dos cuerpos abrazados.


    1992


                              DE LA VIDA DE PLOTINO

                                                                           III


                                              ÚLTIMAS PALABRAS DE PLOTINO


                                        EL mar tiene reflejos infinitos
                                        y tiene el bosque sones incontables;
                                        ríe el agua, la tierra humea vida;
                                        la primavera nos dará más rosas.
                                        Un viejo aún guarda en su memoria el beso
                                        de una doncella a la que amó de mozo;
                                        dulces chiquillas cantan en la calle
                                        y el corro copian de las altas nubes,

                                        como las nubes copian otro corro.
                                        Hora es ya partir. ¡Ah, cuánto aroma
                                        de eternidades el jardín consagra!
                                        Ya lo sabéis: hay dentro de vosotros
                                        una cuerda, una luz. Que el Universo
                                        vibre y esplenda dentro de vosotros



    1996

     ¿QUIÉN recordará mi vida?    

                                       La crónica de mis años
                                        soy sólo yo quien la sabe...
                                        y a mí se me está olvidando.

                                        Los veranos, los inviernos,
                                        los inviernos, los veranos,
                                        vacíos de la memoria,
                                        huecos en el calendario.

                                        Cartas que no releeré,
                                        hojas de viejos diarios,
                                        versos en las servilletas,
                                        fotos que no hay en el album.

                                        ¿Y cuando loco volvime?
                                        ¿Y mis mejores silbadas?
                                        No hubo un Tetrarca mirándome
                                        bailar cierta madrugada.

                                    Qué tonel lleno sin fondo;
                                    qué aún más cargado va el fardo;
                                    qué gigante era el molino;
                                    qué duelos, y qué quebrantos;

                                    ¿Y el frío aquel de Bruselas?
                                    ¿Y aquella alba sobre el Hudson?
                                    ¿Y la ola azul del Puerto?
                                    -¿Manuel la habrá ya olvidado?-

                                    Escuché en una camilla
                                    Un aria de El Trovador
                                    Pero no diré en mi espalda
                                    La aguja que me punzó.

                                    ¿Quién me oyó cuando he reído?
                                    ¡Quién sabe por qué he llorado!
                                    El espejo que me copia
                                    es una página en blanco.

                                    He borrado la pizarra;
                                    Mi lección nadie ha escuchado.
                                    ¡Ay de mis bachillerías
                                    de Aristóteles barato!

                                    El olvido me amenaza
                                    y va tragando mis pasos:
                                    se hunde el Ícaro de Breughel
                                    y el mundo ni se ha inmutado.


    2001

    AHORA digo Diego donde dije digo.

    Igual que un enigma me escruto el ombligo.
    Ya canta la alondra ya se encaña el trigo.
    En la amanecida hoy vendrá mi amigo.
    Y compartiremos fiestas sin castigo.
    De nuestros secretos ni el sol es testigo.
    A nada me obliga y a nada le obligo.
    Bajo mi ventana me silba y le sigo

    Donde dije digo Ahora digo Diego.
    Perfuma el camino aroma de espliego.
    Ah, ir por el camino como un noble ciego
    con su lazarillo, pobre y andariego;
    y en las tibias noches, al amor de un fuego,
    comer un pedazo de pan con sosiego;
      y saber que toda la vida es un juego.
    ¿Te marchas tan pronto? Adiós –hasta luego.







    .


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    María Dolores Almeyda 

    (Sotiel Coronada-Huelva, 1948). Aunque nacida en 1948 no es mayor de edad. Le gusta viajar y las aventuras y la vida trepidante de las películas de acción. Pero lo vive todo a través de un medio sueño que tiene la facultad de parecer real, como en aquélla historia de ciencia ficción de la película "dias extraños". Es inconstante, un poco pendenciera, descreída, anclada en la financiación personal de los años sesenta. Aún no cree que se haya instaurado e impuesto una nueva moneda, y sigue llamando duros y pesetas a los euros y a los céntimos. Un día, de pronto, se sintió vieja y gorda, creyó que eso era producto de un mal sueño y dejó de dormir por unos dias. La constante de su vida, la escritura, no le deparó aún ninguna alegría porque sigue sin darse el crédito necesario para ello. cree que algún día sus hijos publicarán sus escritos, como en el gran guión de una novela fantástica y maravillosa. Se hará mayor cuando deje de soñar, así que dejemos que siga soñando. O mejor, despertémosla, para que ponga de una vez los pies en el suelo.

    Ha publicado el libro «Versos Clandestinos», su primer poemario, en Nuño Editorial, (2010), y,  La casa como un árbol (Unaria Ediciones, 2013) y el libro de cuentos Algunos van a morir (2011), libro de relatos bajo el tema de la muerte, en el que nada es tétrico sino formalmente humano, natural o divertido, en Anakel Ediciones,  y en 2016 publica el poemario: "Instrucciones para cuando amanezca" (Anantes, 2016). 

    Ha colaborado en diversas revistas y antologías poéticas, entre ellas algunas de esta misma editorial Unaria, como «Indignhadas» y «Erotizhadas», y los libros de relatos «Cosecha de verano» y «Cosecha de invierno». Le gustaría ser Gloria Fuertes, pero ya hubo una. También Alejandra Pizarnik, pero se encuentra con el mismo problema. Así que se conforma con ser ella misma. Sea como sea, es ella.



    La mujer árbol

    Recuerda, solo tus nudos
    conocen la afonía de tu corteza.
    Lola Crespo

    Una mujer es como una casa cuajada de brazos
    que le nacen desde su tronco al árbol,
    donde los pájaros hacen habitaciones
    y tejen sus ciudades las arañas.

    La mujer es un árbol que crece por donde quiere el tiempo
    y tiene las paredes sembradas de ventanas
    desde las que con toda libertad salen y entran los deseos
    para aprender a volar desde sus espejismos.

    Alguna vez la casa se derrumba
    cuando algún viento excitado la azota impetuoso
    y entonces se organiza la mudanza
    desde la casa al árbol,
    desde el suelo a las ramas,
    desde la rama al tronco.

    Y se edifica nueva sobre el solar vacío.

    Y la casa que estaba a punto de derrumbe
    es un palacio nuevo
    donde cabemos todos los espíritus.

    Una mujer es como un árbol que tiene muchas casas
    donde viven los seres deshabitados de los bosques,
    y en sus ramas anudan los lazos que abrazan fantasías
    y las hojas son las manos delicadas o rudas
    que acarician la piel a las estatuas.

    Una mujer es una multitud de mariposas
    empeñadas en parecer orugas
    y es un proyecto inacabado siempre
    y el puzle que muchos no quieren resolver.

    Una mujer es una solución para un problema.
    Como un reloj de precisión encaja
    toda la pieza menuda en su estructura
    y el engranaje de sus firmes mecanismos
    sostiene la maquinaria de su agenda
    almacenando amores y proyectos
    en el complejo computador de su memoria.

    Hay mucho proyectil y mucha baba suelta
    dispuestas a disuadir su trayectoria
    con el vuelo rasante de la desesperanza.

    Pero esta mujer es una casa enorme
    cuajada de puertas y ventanas
    por donde entra la brisa y sale la desgana.


    Una mujer

    Una mujer se sienta ante el teclado
    y la blanca pantalla teñida de grises azulados
    la mira como si hubiese aparecido la musaraña.

         (Es uno de esos días de febrero tan díscolos
         que se presentan siempre en vísperas de todo
         y expone su alfombra de un ocre mortecino
         y tapiza el suelo de crujidos.
         Es uno de esos días en que la lluvia cae rauda
         y se detiene en seco
         y organiza un ruido de abalorios y cristales rotos
         en su choque sesgado sobre la piel
         austera de los adoquines)

    Mas sus ojos nublados de muchacha mayor, trasnochada
    y caduca, le devuelve una mirada de libélula.

    La mujer mira a través de la ventana de papel
    abierta entre ella y su café marrón ligeramente amargo.

    Quiere saber qué nueva barbaridad
    ha cometido alguien en el mundo,
    pero se queda detenida sin atreverse a más
    ante los marrulleros titulares deportivos.

    Y la mujer retorna la vista ante el teclado
    y febrero se enoja porque no le hace caso,

    y mira distraída a la pantalla infiel y travestida
    que le niega los signos, se coloca las gafas
    y se chasca los dedos y pulsa otro resorte
    y solo le aparecen garabatos.

    Se limpia de asombros la mirada
    y se cruza de brazos y parece vencida.

    (En el lenguaje de signos ocultos en las teclas,
    ellas se dicen pasando de una a otra la consigna:

         «guárdense de la vista, señoritas,
         que ya ha llegado ésta,
         la miope con las gafas como culos del revés,
         la que solo sabe encontrar tres pies al gato,
         ésta que siempre se las da de lista
         y que se pasa el día criticando,
         ésta que nos machaca con su rabia confusa,
         equivocada y torpe.
         Guárdense porque ha llegado ella
         y nos está buscando».)



    Acuerdo para dos

    Nos pusimos de acuerdo para escribir un nombre,
    y mientras tú escribes el mío cien veces con tu letra de hombre, precisa y clara,
    sesgada y contundente, -combinación perfecta de gesto y armonía-,
    yo voy pintando signos que se leen sin orden, sin concierto, atropelladas…

    …Palabras, disimulos, rencor, tarjetas de visita, mercado común,
    Nixon, Biafra, Pakistan, conquistas espaciales, hambre, sed,
    desequilibrio, miedo.
    Política, evolución, revaluación de precios, nueva generación.
    Operaciones, cambios, garantías, reclamaciones, recursos,
    apelaciones, ruegos.
    Consejo de guerra (Burgos), política de ficción, carreras contra reloj,
    literatura, drogas, dispersión, robos de coches, secuestro de una niña,
    de un cónsul, de un avión…
    Pliegos fiscales, funcionarios públicos,
    ministros, banqueros, joyeros, presidentes… huellas dactilares,
    Números, cifras, candidatos al reino,
    premoniciones, supersticiones, hinchas hinchados, sombras sombrías,
    dilemas diluidos, diluvios y sequías,
    pobreza, desnutrición, vacío… Un coche vuela por los aires
    (milagro inapelable de técnica chapucera que nos mete el corazón en un embudo
    sin rendijas ni puertas ni resquicios por donde pueda escaparse el miedo
    o hallar una salida…

    ¡Ay!… Platero se ha quedado rezagado en el tiempo
    y tú escribes mi nombre habiendo tantas cosas que escribir…

    (Cuarenta años más tarde solo han cambiado nombres, etiquetas…)



    LOS VALLES AMENOS

    Se acurrucaba el bosque
    encantador de silencios y de hormigas
    y el río se deslizaba por corrientes
    de ida sin retorno posible hacia la vida,
    y el aire se enredaba en un infatigable
    juego de arrítmicos acordes.

    Aquella era la paz tantas veces soñada
    idealizada en todos sus extremos, ajena a las miradas,
    quimérica, ficticia, inescrutable.
    Aquélla era la paz inverosímil de los muertos.

    Lo idílico sin falsas apariencias,
    bucólico y perfecto sin mieles que empalagan,
    lo más grato, apacible y delicado
    que pueda disfrutar un alma humana.
    Y entre los altos sauces que rozaban el cielo
    dos guirnaldas esbeltas sostienen el trapecio
    con el que mueves el aire, feliz y alborozada.

    En un lugar del tiempo en el que nada existe,
    donde la no presencia es solo una vaga sensación de frío,
    estábamos las dos mirándonos de frente
    sin miedo a los agravios, caladas de rocío,
    estrenando en el tiempo las más viejas miradas
    por el campo invisible de estos valles amenos.

    En este confín de tierra enamorada al que llegaste ayer muerta de miedo
    te ruego me reserves un lugar y una silla
    sostenida con dos guirnaldas desde el cielo.
    Pues yo quiero morir
    si es así ese lugar al que vamos de muertos
    y si tú estás allí
    Y me esperas paseando los sueños por el aire, con los brazos abiertos.



    Las cuentas de la memoria

    Me quedan algunas cartas que escribir
    y hacer algunas confesiones que retuve por miedo
    o avaricia de no dar estando a tiempo.

    Puede ser que solicite algún perdón, que espere una disculpa
    o que haga alguna que otra aclaración
    Para dejar todas mis cuentas claras.

    A mí tal vez me tengan que justificar algún olvido,
    razonarme los motivos de todos los silencios
    o seguir con prudencia silenciando el descuido, la omisión.

    Pero todo cuanto deben lo borré de mis libros
    Y no queda constancia de la deuda.
    Que nadie tenga prisa por devolver los besos,
    Por llenar el vacío que se adivina eterno
    Por llamar a mi puerta
    Y sentarse conmigo a proyectar el tiempo
    Y tomarme las manos
    Y platicar del día infinitamente lento que se aleja…



    Sangre en el tintero

    Hay una tinta especial que casi nadie utiliza
    para escribir poemas. Es decir: no la utiliza nadie.
    Se llama sangre.
    Hay que escribir con la sangre del otro y con la propia,
    y denunciar la muerte de millones de niños,
    y decirle al papa que no venga a Madrid,
    que mejor se vaya al cuerno (de África)
    y sepa lo que duele el hambre y la pobreza.
    Hay que escribir con sangre y derramar las tripas
    sobre el papel fecundo, y sacudir la conciencia
    que se duerme la siesta cada tarde.
    No hay que evitarle nada a la vergüenza,
    No solo hay que escribir con lágrimas de sangre .
    No solo hay que sufrir por el dolor
    de los que no conocen otra vida:
    Hay que escribir con la sangre de todos
    y con la sangre propia.
    Hay que escribir por dolor o no escribir poemas
    si no somos capaces de saber lo que pasa
    y aprendernos la letra de las causas perdidas.
    Hay que hacer terrorismo del poema
    a ver si alguien aprende a utilizar la pluma
    con recursos de guerra.
    Hay que sacrificar la paz y hay que manchar papeles
    con la sangre que sale del tintero
    igual que del fusil salen las balas.



    SITIO PARA DORMIR

    Algunas veces, no sé qué me sucede,
    veo luces que brillan en el techo
    y me limpio los ojos pensando que son ellos
    los que disparan bengalas de colores,
    flechas envenenadas y algunos malos cuentos
    incitan a mis fantasmas para que no me duerma.

    Mi conciencia está en calma.
    No sé qué me reprochan mis adentros.

    La noche se me acaba
    y la noche es el sitio en el que duermo.

    Y dónde duermen ellos, mis fantasmas,
    mis niños escuálidos y hambrientos,
    esos que comen barro y succionan su carne
    y viven de sus mocos y sus sueños…

    Algunas veces no consigo dormir,
    no sé qué me sucede,
    no sé por qué esto mismo no le sucede a dios
    y porqué tampoco nunca les pasa a Ellos.

    Será que dios no duerme
    mientras Ellos tienen la conciencia dormida
    y eso quizás lo explica todo.



    Estoy muriendo a solas

    Estoy muriendo a solas
    como deben morir los elefantes viejos.
    Pastando en los establos cuando la luz devora
    los pastizales yertos
    esperando por si tal vez alguna aurora
    se me queda mirando
    a ver cómo me muero.
    Estoy cantando una canción a solas.
    Sin estribillo, sin letra, sin acompañamiento.
    A solas quiere decir a solas.
    Corto y cierro.



    Porque te bebes mi sed y ni me entero

    Porque te bebes mi sed y ni me entero
    y eres mi destierro y la ensenada donde
    entierro mi lengua, mi legión de hombres 
    muertos, mi barca sin timón y destrozada.
    Porque eres mi libertad y mi mordaza
    y el himno que aprendí y la canción que olvido
    y el pan que nunca sacia mi apetito
    y la noche que nunca llega a mi mañana.
    Porque eres mi único testigo y yo te niego
    y la única esperanza y te abandono.
    Porque eres mi dolor y me quedo contigo.
    Porque estás y no estás y te mato y me muero.



    En ausencia de mi

    En ausencia de mí quiero que cuides mis cosas,
    que riegues mi jardín y renueves la tierra a los geranios;
    que le llenes el bebedero al gato
    y me saques a pasear un rato 
    hasta donde le alcance a mi flaqueza.
    Envíales tarjetas por sus cumpleaños
    a las niñas de Carmen la maestra
    -que sabemos cómo le gustan los detalles-
    y procura tener limpios de rastrojos y malezas
    aquél lugar del monte a dónde acudo
    cuando quiero estar sola y estoy triste
    -habrás observado que al volver
    ya no me queda ni rastro de tristeza-.

    Por navidades haced lo que os plazca
    y si escuchas que digo alguna impertinencia
    me despides de todos y me acuestas.
    -Santas pascuas-

    En ausencia de mí quiero que vayas libre y sin agobios,
    no quiero que te sientas obligado
    a que te duela mi falta de presencia;
    quiero que alguna vez me describas lo que haces y me cuentes
    aunque no escuche nada y no comprenda. Yo te contestaré
    desde un lugar al que no he regresado definitivamente.

    Y después de mi ausencia, cuando todo se haya consumado
    vacíame a la sombra del naranjo
    donde me siento a veces a leer poesía
    y no te apenes nunca al recordarme. 

    Quiero decir no te entristezcas
    cuando en ausencia de mí remuevas el estiércol,
    riegues la tierra alrededor del árbol y me mantengas viva
    junto al tronco.



    Para que no me duela todo

    Cuando me duele algo
     de lo que a veces duele a nuestro cuerpo
    solo me duele la mitad que es mía:
    Mi medio corazón, mi media alma.

    (Solo tengo mitades porque la otra mitad es toda tuya)

    Vivo mi media vida y duermo medio sueño
    y quiero la mitad de lo que puedo
    y sin embargo quiero el doble
    de lo que  tú me amas o imaginas.

    Sufro mis medias noches solitarias,
    hundo medio dolor en la almohada
    y muero la mitad de lo que mueren todos.
    Mi risa se fracciona en dos mitades
    y mi felicidad dura tan poco
    como la media luna en madrugada.

    Todo lo sufro a medias
     y  disfruto mi mitad sin acomodo.
    Me ajusto a la mitad de los relojes
    y duermo la mitad del sueño cada noche.
    El resto lo sueñas tú o te lo inventas.

    Tu eres mi otra mitad,
    la mitad de mi vida y casi toda mi muerte y mi cansancio.

    Tengo que asegurarme cada día de que no seas mi todo
    para que no me duela todo,
    todo el tiempo.



    Eres Azul

    Para HaDDaSS
    La Piedra ingrávida y azul que sostiene este cuento que nos une


    Eres Azul,
    Como la luz
    Que cuando ya no es luz
    Es un trazo carmín teñido de violeta.
    Y eres Cristal
    Más transparente aún
    Que el agua quieta
    Del lago que retiene los colores,
    Los silencios y los sueños, cuando sueñas.
    Y eres Carmín
    Más rojo que el color de la amapola
    Cuando se estalla en flor de primavera
    Y se alborota en pétalos rubores…
    …Y eres Marrón.
    En la opaca claridad de tu color oscuro
    No se reflejan temores ni misterios
    Sino clarividencias absolutas.
    Por eso, más que luz y sortilegios, más que rojo carmín,
    Cristales o amapolas,
    Eres el libro de las adivinanzas
    En donde no me encuentro soluciones
    Y en donde no respiro tus silencios…
    …Por eso no me encuentro definida
    Cuando recreo tu imagen en mis sueños
    Y te presiento a oscuras en mi almohada,
    Y cuando, sin rezar, oigo mis rezos…



    Lecciones para volar

    Para volar, primero, sácate las alas.
    Prometo reinventarme cuando vuelva.
    Devolverle a la mañana sus olores
    y sonrojar las mejillas de las flores
    con los piropos que le escriben los poetas.
    Aprenderé a volar sin las alas del tiempo
    y tatuaré los perfiles de las nubes
    sobre la arena gris de alguna playa
    cuando todo se haya consumado.
    Seré cual mariposa aprendiendo a volar
    después de ser oruga, seré quien te amará
    cuando vuelva el amor y conozca el dolor,
    después de ser amor y ser olvido.



    De "Fórmula para aceptar el tiempo"

    Mi cuerpo se adaptó al molde de la silla.
    O acaso fue la silla quien se acopló a mi espalda
    y le dio a sus mástiles la forma de mis ramas retorcidas,
    a su sitial la redondez hirsuta y meridiana
    de mi flaco intelecto, de mi achacosa carne avejentada.
    No hay fórmulas para aceptar el tiempo.
    O te adaptas o el tiempo te adopta como suyo.
    O cambias de estrategia o la silla te traga.

    Desmejorada espalda, tan vigorosa antes,
    desmejorada vida, tan dependiente ya,
    tan adaptada…




    De "Para buscarnos"

    No cabe en nuestra mente el fraude ni el engaño.
    Sólo podemos vernos si cerramos los ojos
    y entonces es nítida la forma de nuestras siluetas
    pues todo lo que somos lo hemos diseñado
    con cinceles de espuma,
    y es que quizás todo en la vida tan sólo sea la duda,
    y la única incógnita
    sea reinventarse un poco cada día,
    redescubrirse siempre
    y en el último instante mirarse en el espejo
    descifrando el misterio con asombro.




    De "Para guardar el tiempo"

    Pero el tiempo se escapa también tras el ocaso.
    Cuando el sol se ha escondido entre los pinos
    la mirada que me retiene aquí desaparece.
    Y vuelvo a ser peregrino de ida y de vuelta.
    Y el tiempo se convierte una vez más en el pez
    que se me escurre de nuevo entre las manos.
    Y es un nombre sobre el poste y una foto amarilla
    y unos rostros que ya no pueden ser
    aquellos del retrato.








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  • 11/16/16--04:37: SONIA MARPEZ [19.563]

  • Sonia Marpez

    Sonia Marpez (Galicia, 1987). Fotógrafa y escritora, diplomada en Magisterio de Educación Primaria. Actualmente reside en Málaga, donde realiza estudios de Historia del Arte. Ha publicado el libro de poemas y fotografías Inmune, junto a la poeta Almudena Vega (Ediciones en Huida, 2015) y también coordinado junto al escritor Gabriel Noguera el libro monográfico sobre la muerte Obituario (Fundación Málaga, 2015), en el que han participado cincuenta autores jóvenes de todo el territorio nacional. Además de colaborar en diferentes proyectos expositivos, editoriales y también codirigir los fanzines Obituario, MacGuffins, Gorogó y Verdescuro, fue galardonada en 2015 con el Primer Premio de la Muestra Joven MálagaCrea y el Segundo Premio del certamen Xuventude, ambos en la modalidad de poesía.


    NATURALEZAS MUERTAS

    I.

    Las manillas de este reloj
    tan sólo van cerrando puertas.


    II.

    De algunas vivencias
    queda apenas un retrato molesto.
    Objetos inertes, inútiles,
    invadiendo la memoria.
    ¿Para qué volver?
    Su pulpa agridulce se secó hace tiempo.


    III.

    Una flor de papel
    también es un vegetal.




    Ser ruina y desdicha.
    Ser un reloj que se para.
    Vinagre en la herida
    y vacío en la cama.
    Ser la que dejó de ser;
    la que ya no amas.




    esclavo del olvido
    oculta lo que sabes
    vendrán los amos del tiempo
    y no tendrán compasión




    duerme entre los perros rabiosos/ que de tu sed beban
    jamás alces la mirada/ y obtendrás tu corona de espinas




    lo que no se atreve a decirle
    lo guarda en botes de cristal
    a la espera de un día
    en que las paredes tiemblen

    [♫]




     ayer se escribió la tragedia del héroe 
     con sus hojas hoy se secan lamentos 
     los gatos tendrán en qué comer  mañana 




    Edulcoradas salidas de emergencia 
    que llevan a laberintos desordenados
    Resuena 'No feelings' en tu cerebro sonámbulo
    Y brindas una sonrisa intentando ganar en ironía a la realidad
    ¡Aprisa! no pierdas lo que das
    Afuera esperan impacientes más perdedores 
    anhelan desgarrarte el corazón
    Prepara vendas y guarda un ¡Que te Fo***n! en la recámara
    Good night and good luck
    (A saber si esta vez te despertarás)




    El tiempo se ha encargado de asesinar
    a todos los héroes románticos de esta ciudad.
    No hay nada que merezca ser esperado.
    Quedan sólo las cenizas oxidadas
    de las lágrimas que un puñado de amantes
    se atrevieron a derramar.





    Hice de la penumbra un hogar.




    Nunca hay nadie al otro lado. De todos los lugares en los que he estado, ninguno ha resultado ser mi hogar. Piensas: Tal vez  alguien me esté escuchando. (...) Al principio, quizás; saben disimular. Pero el resultado siempre es el mismo. Nunca hay nadie al otro lado. ¿Por qué no habría de colgar?





    Fueron tantos los bailes perdidos,
    que temo pisarte los pies
    ahora que al fin danzo contigo.




    tratar de alcanzar 
    el eterno escalón

    zurcidos los labios
    reverbera el silencio

    deseos marchitos
    entraña oxidada

    maraña de pasos
    penumbra en los ojos

    pasado en cenizas
    esperanza asfixiada





    dejaré crecer todas las mentiras que 
    estés dispuesto a deslizar entre mis silencios.

    hasta ahogarnos.






    n u e s t r a s    a l a s    a r d i e r o n    e l    d í a 
      
    q u e    p e r d i m o s    l a    f e    e n    v o l a r .
      




    (Perdonad a esta cobarde.)

    Fuera existen peligros, dentro sólo oscuridad. 

    ø





    El punto final es un satélite donde habitan  
     las historias que no pudieron ser contadas... 





    Dices ver en mi mirada cómo desaperezco a cada instante.
    Era Houdini el que tenía la clave para poder escapar
     yo sólo me pierdo en el olvido.
    Intento encontrar entre tinieblas lo que nunca fue
    y descubrir su porqué. 

    Si no tenemos adónde ir juntos,
    ¿por qué dejas que te siga?





    # Es hora de que vuelva a los viejos y abandonados senderos
    por los que nunca sus ojos tristes se atrevieron a caminar.






    Acógete en el remanso de mi estocada.
    Con ductilidad.
    Corrómpeme.




    ¿Existe sustancia eterna dentro de esta materia licnobia?




    Abandoné aquel  tren y subí las escaleras mecánicas. 
    Tras la ventanilla tus ojos reflejaban paisajes inundados.




    Tras ese muro hay otro muro. Gracias a aquel beso robado, 
    son ya cientos los que tú y yo juntos hemos derribado.




    desde esta habitación con vistas
    todo resulta inalcanzable;
    salvo abrazar el suelo.





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  • 11/16/16--11:50: MARUJA FALENA [19.564]

  • Autor: Federico Comps, Maruja Falena, 1935, publicado en Rumbo

    MARUJA FALENA

    Poeta zaragozana, nacida en 1905, pseudónimo de María Ferrer. 
    Colaboró en 1935 en un número de la revista "Noreste", exclusivamente femenino. Colaboró en la revista vallisoletana "Meseta" en 1935, un año antes de la publicación de su libro "Rumbo", (Zaragoza, 1936), prácticamente inencontrable hoy.


    ¿Qué importan lejanías
    si mi tacto florece en tí?

    [De "Rumbo". Maruja Falena. Periódico Altozano, Albacete, 1936]

    Hasta 1936, la poetisa Maruja Falena, compartió estudio en Zaragoza con Dionisia Masdeu, con la que nace la cerámica creativa aragonesa al mismo tiempo que la revela en el contexto español donde se la puede considerar entre las muy escasas escultoras de la vanguardia del siglo veinte.

    Colaboró en Ágora: Revista de Ensayos, revista que nació en el invierno de 1934 en Albacete, truncada después de dos números como tantas otras, por la Guerra Civil.

    Maruja fue publicada asimismo, en la revista gaditana "Isla", en el nº 5 del año 1934, poema "Ansias".

    Otro gran mecenas y enamorado del arte y las letras al que conoció fue Tomás Seral y Casas.  La actividad en vísperas de la Guerra Civil de Tomás Seral y Casas fue constante: codirigió con Ildefonso-Manuel Gil y Antonio Cano catorce números de la revista ‘Noreste’, desde 1932 a 1936, publicó manifiestos poéticos y creó una colección, ‘Cuadernos de poesía’, donde editará a Gil Comín Gargallo, Juan Eduardo Cirlot, Maruja Falena, Juan Gil-Albert, una antología de Pierre Reverdy y ‘Violento idílico’ de Miguel Labordeta, en 1949. 

    De Maruja Falena, cuyo verdadero nombre era María Ferrer, apenas se sabe nada más allá de la relación cómplice que mantuvo con Tomás Seral y Casas, y con el grupo de amigos que estrecharon su amistad en torno a iniciativas culturales que Seral alentó en Zaragoza, como la revista Noreste. De cualquier modo, el poema “¡Soy… lo que no soy!” es su mejor autorretrato:


    ¡Soy… lo que no soy!

    Soy pobre falena con el ala rota,
    que inestable y feble, por el aire flota.
    Caña sin azúcar, colmena sin miel;
    soy de jugo amargo, de exprimida hiel.
    Zarzal espinoso que no tiene flores,
    nido del que huyeron greguescos cantores.
    Soy árbol sin savia, que no cría fruta;
    invernada triste, que todo lo enluta.
    Campana sin voz, arpa sin cordaje,
    surtidor sin linfa, mar sin oleaje.
    Amustiada rosa que perdió fragancia,
    candela apagada de fúnebre estancia.
    ¡Soy lo que no soy!
    porque soy incierta,
    soy arcilla viva con el alma muerta.



    Nuevos poemas de Maruja Falena, “Ingerencia”, “Punto y aparte”, y “Rumbos”, se publican, respectivamente, en el Segundo, Tercer y Cuarto Cartel lírico del Noreste, aparecidos con las estaciones de invierno, primavera, y verano-otoño de 1933. Junto a la participación activa de Falena en el proyecto de Noreste, el núm. 3 de la revista incluye el artículo de Marín Sancho sobre la poesía popular de dos poetisas del Bajo Aragón, de finales del XIX: “la tía Chorla” y “la tía Candila”; naturales ambas de Alborge, pueblo cerca de Sástago, rivalizaban en la escritura de coplas para las rondas y en inventar dichos que las gentes repetían y los ciegos difundían entre sus romances. En la sección de revistas recibidas del Cuarto Cartel, Seral comenta Mundo femenino que, aunque tiene mucho por hacer, está exenta del tono cursi que suele caracterizar a las revistas colectivas de mujeres de entonces. “Aun no siendo todo, ya es algo”, sostiene.




    La vuelta

    a Tomás Seral y Casas


    Llegaba cuando moría
    la tarde malva y grosella,
    llegaba sola, muy sola,
    sin que nadie la trajera.
    Sombras traen sus ojos tristes
    --sus ojos de agua de niebla--.
    Afilaba sus cuchillos
    un viento de indiferencias.
    Y, con las niñas, la luna
    bordaba circunferencias.
    Ella, con miedo y amor,
    se acercó a la más pequeña.
    ¡Aquellos ojos! ¡la voz!
    y los labios... ¡eran... eran...!
    Nada dijo. Se perdió
    con su pena en la calleja.
    Un sollozo se enroscaba
    en la torre de la iglesia.
    Afilaba los cuchillos
    un viento de indiferencias
    para matar otras tardes,
    tardes de malva y grosella.

    de Rumbo (Zaragoza, 1935)







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