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    María Martín Serrano 

    Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Alcalá y en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Cursó el máster en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera del Instituto Cervantes en colaboración con la UIMP. Ha impartido diferentes cursos de formación de profesores y cuenta con publicaciones en diversas revistas especializadas. Ha trabajado en el Instituto Cervantes de Belgrado y de Cracovia y fue la responsable de impartir los primeros cursos de enseñanza a niños realizados en ese centro. Actualmente compagina su labor como profesora de ELE en Babylon Idiomas Madrid con la enseñanza de inglés a niños y adolescentes en The British House.. Es aficionada a la lectura, el teatro y la escritura. ‘Abecedario de huracanes’, incluido en la obra conjunta ‘Trilogía del desorden’, de Inventa Editores, es su primer poemario.




    V

    Comes de mis sueños.
    Gateas a oscuras
    bajo una cama de trincheras,
    en un pasado sin mapas
    ni libros prohibidos.
    Entonces,
    cuando la almohada
    pierde el norte
    y mañana parece un océano,
    despiertas mis besos.
    Me arrancas el mundo 
    a dentelladas.




    Ñ

    "Mi estrategia es que un día cualquiera 
    no sé cómo ni sé con qué pretexto 
    por fin me necesites”
    Mario Benedetti

    Hoy preparo una nueva estrategia.
    Decido ignorar los tacones altos
    y elegir esa pose natural que tanto te gusta.
    Apago el móvil, 
    uso antiojeras,
    me dejo el pelo suelto
    y me río delante del espejo.
    Guardo mis inseguridades en el cajón 
    y elijo un tanga negro.
    Me depilo las cejas.
    Me masturbo antes de salir.
    Bebo un zumo de naranja con vodka
    y cojo las llaves de casa.
    Hace calor.
    Los planes de futuro se disipan.
    No tengo miedo a escucharlo otra vez.
    Me recojo el pelo.
    Se ha hecho demasiado tarde.

    Absurda 
    estrategia.





    A

    No hay nada.

    Solo existe
    la insolente presencia
    de la vida.








    -


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    Rosa María Funés Moñux 

    (Madrid 1970), estudió Medicina en la Universidad de Alcalá de Henares especializándose en Pediatría y Neonatología. Casada y madre de dos hijos, vive en Alcalá de Henares y actualmente trabaja en el Hospital Príncipe de Asturias. Poetas como Angel González, José Hierro, Jaime Gil de Biedma y Luis García Montero son culpables de su gran afición a la poesía.



    I

    He escrito en una gota
    la historia de una tormenta.
    Leen entre líneas
    mis ojos.

    Tienen anemia
    los charcos
    y palidecen.




    VII

    Soy ceniza
    porque te has fumado mis dedos.
    Eres impermeable
    porque arrancaste mi piel
    para abrigarte.
    Soy el humo de tu boca,
    porque cuento historias 
    de lágrimas congeladas.
    Paro el tiempo
    para jugar con tus anhelos.
    Soy una vértebra 
    en el camino,
    una historia de buitres,
    un cementerio de hojas
    caducas.




    XII

    Hay misterio en la tinta
    que mancha tu cuaderno.
    Me pregunto por qué 
    has escrito vida con lápiz.
    Una gota de café 
    firma la última página.
    Ya sé que no existe el dolor
    sin nombre propio.










    .

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  • 11/06/16--05:13: IVÁN ROMERO MARCOS [19.487]

  • IVÁN ROMERO MARCOS

    Iván Romero Marcos nace una madrugada de verano de 1986 en Madrid. Apasionado desde pequeño por los cómics, nunca deja de leer todo lo que le cae entre manos. Ha publicado poemas en la revista Argonautas y en 2015 participó en la primera antología de la editorial.

    Actualmente reside en Alcalá de Henares donde trabaja como administrativo.

    Cacería es su primer poemario





    CULPA

    Es tarde, 
    sabes que no soy nada rencoroso,
    pero tengo una excelente memoria
    para las cosas tristes.




    PRIMAVERA

    No metas la llave en la segunda cerradura.
    No desveles el misterio tan temprano.
    Deja que la oscuridad se haga grande
    y nos atrape,
    que el silencio encuentre hogar
    en nuestro cuerpo.

    Esta noche seremos cada uno
    lo que el otro necesite.
    Esta noche seremos primavera,
    un jardín sin nombre en la garganta.




    GUERRA

    Te recordarán en cientos de oraciones.

    Tu nombre es una guerra,
    un campo de batalla donde nunca gana nadie.








    .


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  • 11/06/16--05:30: SALVADOR MIRA [19.488]

  • Salvador Mira

    Nacido en Pontedeume (A Coruña) en 1978. Ha vivido en Madrid y otras ciudades, residiendo actualmente en su pueblo natal.

    En el 2007 publica su primer poemario Durante todo el día (Editorial Diedycul, Madrid): tríptico poético cuyos versos transmiten un diálogo desde la soledad y el silencio asumidos. Dos años después publica Ángel azul (Ediciones Vitruvio, Madrid): el desgarro, la soledad y la impotencia son constantes en este poemario. Su tercer trabajo, Asalto al cielo (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2010), es una singular carta de navegación, un poemario lleno de nombres, cifras, libros, películas, que como un diario, se convierte en una crítica de la sociedad y en el reclamo de una forma de vida más culta y sensibilizada. En 2011 publica Los diablos (Espino Albar, Pontedeume); nuevamente nos encontramos con los versos desolados de un autor que cuestiona el sistema establecido y la mediocridad que lo abruma. En 2013 aparece en su blog SALVADOR MIRA POESÍA, en el que combina sus poema scon pintura y fotografía, su último poemario Ensoñaciones desde el filo. Estos cinco poemarios dan forma a la totalidad de su obra: Destierro en la Tierra.

    Poética

    La poesía de Salvador Mira es directa, sencilla y sentida, firme en el deseo de la claridad; cuida cada verso y se adentra en lo más hondo del ser humano. En sus versos predomina el inconformismo y la denuncia contra un mundo basado en el consumo y la frivolidad. Sus letras desprenden una humanidad que encuentra fácilmente al lector.



    DURANTE TODO EL DÍA 11

    No digo, asumo;
    la palabra no puede expresar, rozar mi cariño.
    Es imposible hallar
    mis sentimientos hacia ti
    en versos o en poesías.
    ¿Cómo decirlo?
    Solo el intento sería odiosa pretensión.
    No hay un enamorado
    cuyo querer toque o arañe el mío.

    Amor sumergido en lo inefable.
    Universo de incesante afecto.
    Acendrado deseo.

    Algo que desconoces y solo yo sé: 
    te quiero.


    ASALTO AL CIELO 119

    Se acabó la dictadura de la ignorancia.
    Se acabó la falta de dignidad.

    Angustia, desidia, miedo, 
    engaño, intriga, frustración, aislamiento, 
    manipulación, mentira, incomprensión…

    Se acabó.

    No oyes cómo el murmullo aumenta:
    la revolución jamás hecha.

    No tienes que luchar por ser rico,
    no tenemos que luchar por dejar de ser esclavos.
    Nosotros somos un sueño.
    Sal a la calle y grita conmigo:

    «Soy un sueño de libertad».



    Los diablos 123

    No sé si tengo 31 o 21 años.
    No sé si estoy en la noche o en la mañana;
    la noción del tiempo se ha volatilizado.
    No logro recordar mi nombre,
    el pasado son poemas emborronados,
    ¿qué ha ocurrido?,
    ¿cómo he llegado a este estado?

    La bruma me rodea;
    a mis ojos, a mi pensamiento.
    La lluvia golpea el tejado, se escurre por detrás de las paredes;
    más que la lluvia, la locura.

    El pasado se diluye,
    extravío mis nostalgias;
    entro en un presente continuo, un presente enajenado…
    La indiferencia continúa golpeando las ventanas.

    Las imágenes se tornan sonidos;
    los sonidos, estallidos.
    Se oye una voz, un débil aullido
    de algo que fue mi juventud.

    ¡¡¡No sé cómo me llamo!!!
    De nuevo las gotas:
    «Tim, tanm, tin, tan, timm…».



    ENSOÑACIONES 28

    Yo era un niño
    que recogía las palabras de amor que un dios no quiso.

    Un muchacho que esculpió tu nombre en su alma.

    Yo fui el que rompió el silencio con sus versos…

    La palabras se transformaron en besos,
    música para tu hastiado corazón,
    irisados poemas, café de rosas,
    abrazos tiernos, grillos y libélulas.

    Amor, poesía, mariposas y pan.
    Almas llenas de juguetes,
    lunas llenas, vino dulce…

    El sol ríe en tus ojos,
    el deseo construye castillos de naipes.

    Una estrella palpita en mi pecho,
    piel de ámbar, dedos de plata,
    caderas, pianos, violines y guitarras.

    Deudas pendientes:
    Aprecio, simpatía, dos Lunas de Miel,
    un «te quiero» y mil alianzas…

    Mar de luces y consuelos,
    tierra del amanecer,
    flores, flores, rojas amapolas son tus labios.

    Días que no volverán,
    noches que se quedaron atrás,
    yo era, yo he sido…
    Ya no soy más.





    .





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  • 11/06/16--05:47: EDUARDO CICHY [19.489]

  • Eduardo Cichy

    Nació en La Playosa (Córdoba), Argentina, pero reside en Villa María desde 1987. 
    Vive en Villa María, Córdoba. Es poeta y narrador, actor de teatro y artesano. Entre libros de cuentos, novelas y diferentes poemarios es autor de una veintena de libros: “en el interior de cada uno existen huecos llenos de cosas por decir”. Para él la poesía es la herramienta esencial para buscar esos mensajes y la manera más pura para expresarlos.

    "No está solo en la espesura"- como dice Whitman.  Su amplio sentido del humor lo vincula socialmente.  También su poesía que ha transitado por diferentes etapas y estilos.  La de hoy, es una poesía breve, segura, que testimonia su paso por un presente de artesanías y desafíos literarios. Artesano con las manos,  poeta con el corazón y el pensamiento.  


    ¡Mentira!
    No fuiste un justiciero
     
    fuiste un asesino.
     
    Aún con borceguíes
    y ropa verde
    eras un perro violento
    que mordía
    sin provocación.
     
    Hoy
    después de tanto
    no se acabó la rabia.
     
    *


    Algunas veces
    deseamos volver
    a las ansias de devorar
    presentes
    en la dentición primera.
     
    A aquella sensación
    que tuvimos
    cuando fuimos apenas un esbozo
    de las futuras mordeduras:
     
    las de la bronca.
     

    *


    Desgarré tu cuero
    tu carne
    tus  entrañas.
     
    Me bebí tu sangre
    tu aire
    tu esencia.
     
    Me volví
    monstruo insaciable
    caníbal de vos y de mí.
     
    Y fui cazador y presa
     
    porque con tus colmillos
    masticaste mis palabras.
     
    de "Dientes"




    Cada vez 
    que hicimos el amor 
    nos mentimos.

    El amor ya 
    estaba hecho.

    Sólo lo ajamos 
    y estropeamos un poco.

    DE Comositodofueratanfácil, 2007




    Sólo recuerdo 
    que lloré 
    y maldije.

    Aquella noche 
    envejecí.

    DE Comositodofueratanfácil, 2007




    Este poeta
    contó las madrugadas
    los desvelos
    las plumas de chocolate
    de una garganta aguda
    o de un terreno baldío.

    Contó hasta mil
    hasta dos
    dos ojos, dos orejas
    hasta una boca
    hasta cien
    hasta tu sien
    y hasta párpados.

    Contó los días
    y las auroras.

    Se subió a las auroras
    y amaneció torcido,
    roto, ajado, solo y triste.

    Le faltó contar con tu abrazo.

    DE Algo posible, 2010




    a los desaparecidos en la última dictadura en Argentina

    No me alcanza el desagravio.
    Me trepo a tus navajas 
    con un aleteo de murciélago 
    para traerte. 
    Te desando la nuca fusilada 
    la muerte muerta 
    el salitre 
    de tu sangre en pedazos. 
    Te arranco el corazón 
    y lo revivo.
    Me entrego 
    a la rapsodia de tu oficio 
    te digo inocente 
    hasta cansarme 
    te rescato.

    No me basta un clavo débil 
    al que aferrarse. 
    Tu ausencia de pájaro
    no me alcanza.

    DE A la izquierda de la coma, 2014




    Ya me mataste una vez.
    Por más clavos
    que incrustes
    en mis manos
    no vas a conseguir
    que al tercer día
                          resucite.




    No te vi 
    al lado del camino. 
    No vi tu frío 
    tu poco vestido 
    tu hambre de gritos 
    tu miseria.




    No me juzgues egoísta

    de tanto andar 
    a contra viento 
    me acostumbré 
    a llevar los ojos cerrados.

    De "El ojo izquierdo". Xión Ediciones.2013




    Descuelgo palabras

    Descuelgo palabras
                  de una rama
    que aún no ha fructificado.
    Me siento a la sombra
    de un libro desierto.
    Hundo mis huesos
    en la carne hecha madera
    con sangre en el hacha
    con hacha en las astillas
    con astillas en las letras
    con letras
                  que no saben a nada

    con nada.

    De la antología "arreMolina. Siete Poetas".



    Instante Previo

    Cuando mis manos ya no tiemblen
    y las voces no me hablen.
    Cuando mis latidos torpes no tropiecen,
    ni mis pájaros vuelen como ángeles.
    Cuando ya no escriba más mi réquiem
    y mi pecho solo suelte aire.
    Cuando mi silbido se nuble
    y, como torbellino, se inquiete mi sangre.
    Cuando mis pies dormidos despierten
    y mi camino brille como una idea que nace.
    Cuando mi pasado no sueñe con mentiras
    y el perfume no abandone a los rosales.
    Cuando el atardecer se pose en mis pupilas
    y su luz convierta al minuto, inacabable.
    Cuando el llanto me invada los pañuelos
    y su canto de lágrimas me desarme.
    Cuando el límite de la vida sea estrecho
    y la muerte, negramente, se me instale,
    dame un poco de tu vapor de cielo
    y dejame respirar el viento de tus labios, 
    para que cuando tenga mis pulmones llenos,
    pueda decir que te estoy tocando.






    .

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  • 11/06/16--09:27: NATALIA JARAMILLO [19.490]

  • Natalia Jaramillo

    Escritora colombiana, nacida en Envigado, Antioquia, 1977. Licenciada en Español y Literatura y especialista en Literatura Infantil. Su tiempo de escritura lo comparte con la redacción publicitaria en una agencia de comunicaciones en Medellín. Disfruta de la naturaleza, es amante de la cocina y de la jardinería. 

    Hasta el momento ha publicado los libros de poemas: Poemas para matar a un hombre, con el que ganó el primer puesto modalidad Poesía en el Festival de Arte Joven 1999, en el municipio de Sabaneta, Antioquia, Poecitas, en edición independiente y Golosinas para comer con las manos sucias. 

    También ha escrito obras de teatro y cuentos infantiles. Lleva un blog llamado ojodedevino, donde publica crónicas, recetas y relatos para sus amigos y lectores desprevenidos. 

    Pertenece a los colectivos literarios Edita, Encuentro Editores Independientes, las artes y la poesía, con sede en Punta Umbría, España y Escritores por Ciudad Juárez, Tijuana, México. 

    Para ella, la poesía es la capacidad que tiene el hombre de volar para acercarse o alejarse de sus demonios. “Al escribir, el poeta se quita la piedra del zapato que no lo deja tener sosiego; en mi caso; trato de leer a la mujer y plasmar en mis poemas su mundo e imaginario, al quitarme la piedra, busco darle vida entre versos, el universo femenino”.


    De: Poemas para matar a un hombre

    PARTIDA

    Sentada,
    con la mirada en no sé cuántos rincones
    sin despertar de mi letargo
    aún trémula decidí partir.
    Luego de varios años de encierro
    de inagotables silencios
    de lágrimas incomprendidas,
    decidí partir.
    Ahora,
    sentada en la mejor silla del infierno
    estoy tan lúcida
    y todo se ve tan claro.



    SOY LA MUJER

    Soy la mujer 
    que tiene un hueco entre los pechos
    y no amamanta su presente.
    Que se niega a parir un futuro incierto.
    Que ha sido de la época 
    en que hombres y demonios son los mismos.
    Que le dijo adiós a las palabras de amor
    por ser venenosas y dulces.
    Que martilla cada día su cabeza
    con la soledad.
    Que vende hijos en almacenes de sueños.
    Que escribe poemas
    para matar a los hombres
    porque todavía le teme a las armas de fuego.




    De: Poecitas

    DEDICO

    Hoy dedico: 
    Al miedo
    estos pasos que todavía no han llegado 
    a ninguna parte.
    A la urgencia 
    toda la saliva, el sudor y las ganas.
    Al origen 
    mis botas de caminante nocturna.
    A la caída
    el amor que perdí, el que poseo.
    Al verde
    mi piel y las hadas.
    A los sueños
    las palabras que no he podido escribir.
    A la vida
    los fugaces presagios del desdén.
    Al vértigo
    la caída libre desde el alma.
    Al papel
    mi tantas veces consagrada soledad.
    A la fobia
    los escupitajos del olvido. 
    Al vino
    las sonrisas invisibles. 
    A la poesía
    cada cicatriz.



    DE MIS PECHOS MADUROS

    Soy bella desde el mismo instante
    en el que miro al espejo 
    mis pronunciadas curvas
    y no me avergüenzo.
    Porque con ellas caliento la aurora. 
    En mi regazo amplio duerme el horizonte.
    De mis pechos maduros
    se alimenta la savia.
    Sí, no me avergüenzo,
    porque con este cuerpo
    se han andado maravillosos campos,
    se han conocido hermosos lechos
    se han degustado inolvidables cenas
    se han probado las delicias del vino.
    Sí, no me avergüenzo…
    Un poco madura,
    un poco maltrecha,
    un poco imperfecta,
    y más viva.



    Poemas de: GOLOSINAS PARA COMER CON LAS MANOS SUCIAS

    TEMBLOR

    Es magnífica la vida
    como nos mete de cabeza y corazón
    en situaciones como esta.
    Vos sabés a que me refiero, 
    ¡Quién mejor que vos! 
    El leve temblor que siento 
    anuncia la llegada de tu cuerpo 
    que todavía se me hace extraño, 
    que todavía no reconozco. 
    Ese del que huyo sin saber por qué. 
    Qué querés que te diga. 
    Este temblor que siento 
    trae a mis oídos, 
    las palabras que no has dicho 
    y que no dirás, 
    porque vos sos así. 
    Que querés que te diga, 
    este leve temblor que siento 
    moja mis labios con la saliva 
    que tu lengua no me ha dado 
    esa que piensa tanto, 
    que dice tanto, 
    que calla tanto. 
    Que querés que te diga 
    este leve temblor que siento 
    viene con tus manos 
    cerebralmente diseñadas para tocar, 
    para fumarte el humo de la vida. 
    Que querés que te diga
    este leve temblor que siento 
    vos.



    SI SUPIERA

    Si supiera la soledad 
    que le he puesto nombre a mis caricias. 
    Que las noches ya no son suyas. 
    Que mi deseo no busca más su abrazo. 
    Que le perdí la ruta al taciturno llanto. 
    Si supiera la soledad 
    que ahora el café tiene compañía. 
    Que las sábanas dejan mi olor por otro. 
    Que mi lengua encontró su gemela. 
    Que mis muslos abrazan otros perfectos y cálidos. 
    Si supiera la soledad 
    que decidí borrar el escrito destino. 
    Que he vuelto a sonreír. 
    Que volvieron las mariposas perdidas. 
    Que ya no estoy sola 
    Que ya no estoy sola 
    Si supiera la soledad… 



    LO QUE BASTA 

    Hoy que haces parte de mi diciembre eterno, 
    vienes con alegría, traes alegría, alegras la vida. 
    Llegas en tu moto despeinado, aventurero 
    y pronuncias mi nombre 
    que suena a lo hermoso que eres. 
    Escribes, diseñas una nueva página en mi vida, 
    la mejor. 
    Imborrable, intachable, llena de cambios. 
    Con tu camiseta, tus jeans y tu amor 
    te acercas y acompañas lo que estoy siendo 
    eso que ahora es certeza. 
    Un te quiero 
    Una mirada 
    Un beso 
    y lo inesperado.



    VIENES Y TE QUEDAS

    Como si hubieras aparecido en algún rincón 
    vienes y te quedas. 
    Le das nombre a mi risa, 
    a mis sueños le pones color. 
    Las noches lluviosas son cálidas entre tus deseos. 
    Vienes y te quedas. 
    Me sostienes en tu pecho, 
    me acaricias como si fuera la última, la primera vez. 
    Me miras y sonríes, 
    con la boca que besa mis miedos más profundos 
    con los labios 
    que definen el contorno sombreado del dolor. 
    Vienes y te quedas. 
    Lo decides, lo disfrutas, lo provocas. 
    Amas mi amor, 
    extrañas la mirada bajo la almohada. 
    Sostienes las palabras melodiosas que gritan mis dedos. 
    Navegas hacia el horizonte de lo que nadie sabe. 
    Vences el olvido, sobrepasas el abandono. 
    Y recibes sin dudas, con preguntas 
    a esta que se ofrece, que se detiene en tu vida.
    Vienes y te quedas, 
    como yo.  





    .


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  • 11/06/16--09:54: MARLY DE OLIVEIRA [19.491]

  • Marly de Oliveira

    Maria Marly de Oliveira (Cachoeiro de Itapemirim, Espírito Santo, 1935 — Rio de Janeiro, 1 de junio de 2007), fue una poeta brasileña.

    Era la ex-mujer del poeta, y miembro de la Academia Brasileira de Letras, João Cabral de Melo Neto, y tuvieron dos hijas supervivientes en el momento de su muerte como consecuencia de un fallo multiorgánico. Fue profesora de lengua y literatura italiana, así como de literatura hispano-americana.

    Especialista y traductora de literatura hispano-americana, Maria Marly de Oliveira fue autora de una importante obra poética: una docena de informes desde Cerco da primavera (1957) hasta Uma vez sempre (2001).

    Algunas publicaciones

    Libros

    Cerco da Primavera (1957)
    Explicação de Narciso (1960)
    A Suave Pantera (1962)
    A Vida Natural (1967)
    O Sangue na Veia (1967)
    Contato (1975)
    Invocação de Orpheu (1978)
    Aliança (1979)
    A Força da Paixão e A Incerteza das Coisas (1982)
    Retrato / Vertigem / Viagem a Portugal (1986)
    O Banquete (1988)
    Obra Poética Reunida (1989)
    O Deserto Jardim (1990)
    O Mar de Permeio (1998)
    Antologia Poética (1998)
    Uma vez, sempre (2000)

    Premios

    1998: Premio Jabuti con "O Mar de Permeio"




    Plaza

    Silencio, azul. Nosotros,
    en lo íntimo de la plaza
    como pájaros pensados
    que una palabra desguaza.

    En la intimidad del azul
    levitar de ala suspensa,
    tomando la claridad
    de una primavera tensa.

    Como pájaros pensados
    que una palabra desguaza:
    sobre el azul de la tarde,
    en lo íntimo de la plaza.


    Sangre en la vena

    Escribo; luego, siento, luego, vivo,
    y le robo al vivir la indisciplina
    que lo esparciría, dispersaría,
    y le doy una forma comedida,
    la que tiene el tamaño de un amor
    que guardo, que no gasto, no disperso,
    amor que se concentra en la dura perla,
    no pétalo, no lo que es un exceso,
    pues que puede volar; lo que me queda
    de todo lo que ocurre y no se altera,
    de todo lo que ocurre y me esclaviza,
    de lo que al esclavizar me libera.
    Escribo: luego, soy quien se domina,
    y quien avanza en tierra descubierta.


    Retrato

    Hubo un tiempo en que escribí:
    sobre el río, sobre las casas,
    cúpulas, puente, avenidas,
    con aciertos de acróbata,
    pájaros, mitad luz,
    mitad sombra, levantan
    el mediodía de plata.

    Pero el día era azul y no de plata,
    y nacía de sí,
    no de pájaros
    (que tampoco era acróbatas).
    La realidad parecía insuficiente:
    el cielo tenía que ser de plata,
    los cañaverales, espadas flexibles, 
    aquellos cañaverales 
    que emitían sonidos de arpa.
    Pero también escribí después que
    cada cosa está bien en su lugar
    cumpliendo su destino.
    (Sólo que no recuerdo dónde.)

    Traducción: Antonio Maura
    http://www.espacioluke.com/2016/Febrero2016/maura.html



    OTROS POEMAS EN ESPAÑOL 

    (Poema publicado originalmente na Revista de Cultura Brasileña,vol. 36, diciembre 1973, p. 61-71)
    (Obs. No incluye el nombre del traductor de los textos)


    POEMA

    I

    Somos nosotros la verdad de lo que existe,
    somos nosotros, mi amor;
    es nuestra vida breve la que ampara la vida
    de aquello que perdura.
    ?De qué valen Ios vértices dorados
    de los montes, si no los vemos;
    aguas, campos y verdes sosegados
    que peina la brisa?


    II

    Estos montes que nunca ha vestido la nieve
    amplia sombra derraman sobre el campo
    por donde, sosegados, en Ia hierba
    que no existe, pacen rebanos silenciosos
    que sólo yo veo
    sumergida en el sueno del vivir.
    ?Mas qué sé yo de vivir y de existir?
    una lucha entre fuego y nieve fría,
    entre 10 que veo y no veo,
    asomarme a un campo cualquiera
    si se acerca la noche y con ella la calma
    de lo que ni sé si existe sobre la hierba,
    la verde, tierna y fría hierba
    que cubre, sombra y sueno, ese existir
    tras de lo que aparenta, apenas, calma
    y es fuego lento transformado en nieve,
    arder de estío sobre el campo helado
    que sólo yo alcanzo a ver y veo.
    Y siento con mi cuerpo, más de lo que allí veo,
    echada sobre esa hierba que no existe
    de un silencioso y verde campo
    sobre el cual las ventanas de la vida
    se abren despacio, como al caer la nieve
    sobre la calma cima de los montes.
    Cae de mí, sobre mí la calma sombra
    de algo que no sê si veo
    y se confunde con esta otra nieve
    que deja libre el monte y la fresca hierba,
    y ni aun así acaba de existir
    en mí, alegre de mirar el campo;
    que aspiro así la suavidad del campo,
    aquella paz sin fin, aquella calma
    que no duele ni asusta de vivir,
    y me hundo en la humedad de lo que veo,
    apoyada en el sueño de esa hierba
    que ni existe, tal vez, bajo la nieve.


    III

    Hoy no voy a coger ni naranjas,
    ni flores, ni moras.
          Veré crecer el día en la redondez de las frutas
    y escucharé, sin prisas, el canto de las aves.
          ?Son las mismas de ayer?
    ?Qué ha hecho de mí un día más?; ?qué hace?
          Si no son estas aves
          las que ayer cantaban, ?dónde están?
    Sólo el canto es el mismo.
          ?Lo que veía ayer,
    Lo que ahora veo ya no está en mí?
          ?Acaso me renuevo
          como el agua y las plantas?
    ?Soy otra o acreciento la que soy?
    Pero todo es igual
    aun cuando sé que sólo en apariencia;
          y mi ventura nace
         de estar aquí sentada
    reteniendo ese tiempo que jamás se detiene.


    IV

    En la tarde, el azul instala mansamente
    un líquido silencio de luz sobre las cosas
    y a mí me deja sola, como aislada

    en la observancia fiel de un obsesivo
    soliloquio amoroso que propicia
    tu ausencia y tu memoria desdichada.

    Del voluntario yugo y la incerteza
    nada me salva, que este mal de ahora
    es sólo un bien en mal transfigurado

    por obra del recuerdo y la distancia,
    no del sueño, no del acaso ni del velo
    que a veces cubre el mundo de nostálgicos

    paisajes. !Qué nocturnas y densas y qué vanas
    formas creadas por ese venturoso
    imaginar, que ya ni el sueño calma,

    suben de ti hacia a mí, se crecen en el aire
    sin preguntas, ni anhelos, ni firmezas
    y, despacio, se enredan en sí mismas

    !impregnadas de limpia oscuridad!
    En torno la soledad no desampara
    y hace fecunda Ia naturaleza

    que duerme, a tanto mito entrelazada.


    V

          Cuando flores y nubes,
    mosaicos de silencio repentino,
          frescos valles y montes,
    donde crece la hierba y apacienta el ganado
          y donde el río ofrece
    su plateado ser a la ágil brisa
          de sosegada sed;
    cuando lo que ahora tengo sea recuerdos,
          ?qué habrá de lo que hoy veo
    si la más fiel memoria transfigura
          lo que recuerda? Y, no obstante,
    el mismo trigo crecerá en el campo
          repitiendo un ritual
    de milenios; las mismas-otras aguas
          empañarán su dorso
    de vidrio movedizo, con esas mismas ramas.
          Estos serán los árboles,
    los verdaderos, íntegros, antiguos,
          que con el pensamiento
    no alcanzo a ver en esa plenitud
          de silencio y de vida.
    Que una cosa es tener; recordar, otra.
          Vivir salvajemente,
    el sol sobre la piel
          y el viento levantando
    cortinas de esperanzas y de olvidos.
          Y otra cosa es crear;
    creación es olvidar lo que ya existe,
          pues lo que existe es sólo
    un ensayo o un punto de partida.
          Y, en tanto puedo, vivo
    la fértil realidad de lo lejano;
          laboriosa, construyo
    con esta miel, para futuros sueños
          apacible morada.



    POEMA

    I

    Somos nós a verdade do que existe,
    somos nós, meu amor,
    A nossa vida breve ampara a vida
    das coisas, que persiste.
    De que valem os vértices dourados
    dos montes, se os não virmos?
    Águas, campos e verdes sossegados
    que a fina brisa alisa?


    II

    Estes montes, que nunca vestiu neve
    ampla sombra derramam pelo campo,
    onde andam sossegados sobre a relva
    que não existe na paisagem calma,
    rebanhos silenciosos que eu só vejo,
    mergulhada no sonho de existir.
    Mas que sei de viver e de existir?
    Uma luta entre o fogo e a fria neve,
    entre aquilo que vejo e o que não vejo,
    o debruçar-me sobre qualquer campo,
    se a noite vem e vem com ela a calma
    do que nem sei se existe sobre a relva.
    A verde, frouxa e tão mais fria relva,
    que cobre, sombra e sonho, esse existir
    por trás do que aparenta apenas calma,
     e é lento fogo transformado em neve,
    arder de estio sob o frio campo,
    que só eu mesma posso ver e vejo.
    E sinto com meu corpo, mais que vejo,
    deitada sobre inexistente relva
    de um real, silencioso e verde campo,
    sobre o qual as janelas do existir
    se abrem de manso como pousa a neve
    sobre o alto cimo da montanha calma.
    E cai de mim a mim a sombra calma
    de alguma coisa que não sei se vejo
    e se confunde com estoutra neve
    que livre deixa o monte e a fresca relva,
    e nem por isso acaba de existir
    em mim que me contento olhando o campo;
    que aspiro a suavidade que há no campo,
    aquela paz sem fim, aquela calma
    que não dói nem assusta de existir,
    e afundo na umidade do que vejo,
    apoiada no sonho dessa relva
    que nem existe sob a fria neve.


    III

    Hoje não vou colher
    nem laranjas, nem flores, nem amoras.
    Vou ver crescer o dia
    no redondo das frutas,
    e ouvir sem pressa o canto destas aves.
    Serão as mesmas de ontem?
    Um dia a mais que fez de mim, que faz?
    E as aves que cantavam,
    se não são estas, onde
    estão? O canto apenas se repete?
    Aquela que ontem via
    o que ora vejo} não é mais em mim?
    Então eu me renovo
    como as águas e as plantas?
    Sou outra} ou me acrescento ao que já sou?
    No entanto, é tudo igual,
    embora eu saiba que só na aparência;
    e meu prazer me vem
    de estar sentada aqui,
    detendo um tempo que se não detém.


    IV

    Na tarde sem soçobro o azul instala
    sobre as coisas um líquido silêncio,
    e a mim me deixa só, desapartada,

    na observância fiel de um obsidente
    solilóquio amoroso, propiciado
    por tua ausência e minha infausta mente.

    Do jugo não imposto e incerto estado
    ninguém me livra, que este mal de agora
    ainda é o bem em mal transfigurado

    por obra de distância e da memória,
    não do acaso ou do sonho, não da sépia
    que às vezes cobre o chão de melancólicas

    paisagens. Que noturnas, vãs, repletas
    formas criadas pelo imaginar
    venturoso (que nem o sonho aquieta)

    sobem de mim a ti, crescem no ar,
    sem perguntas, propósitos, certezas,
     e enrolam-se em si mesmas devagar,

    impregnadas de límpida escureza.
    Em torno a solidão não desampara,
    antes fecunda a antiga natureza

    que dorme a tanto mito entrelaçada.


    V

          Quando flores e nuvens,
    mosaicos de silêncio repentino,
          frescos vales e montes,
    onde a erva cresce e o gado se apascenta,
          e o rio sua prata
    oferece gentil, à móvel brisa
          de sede sossegada,
    quando tudo o que tenho for lembrança;
           que será do que vejo,
    se a mais fiel memória transfigura
          o que lembra? No entanto,
    o mesmo milho crescerá no campo,
           repetindo o ritual
    de há milênios; as mesmas-outras águas
           espelharão no dorso
    de vidro movediço os mesmos ramos.
           Estas serão as árvores,
    as verdadeiras, íntegras, antigas,
          que só com o pensamento
    eu não alcançarei em plenitude

    de silêncio e de vida.
    Pois uma coisa é ter, outra, lembrar.
    Uma coisa é viver,
    viver em bruto, o sol dando na pele,
    o vento levantando
    cortinas de esperança e esquecimento;
    outra coisa é criar.
    Criar quase prescinde do que existe.
    O que existe é somente
    um rascunho ou um ponto de partida.
    Enquanto posso, vivo
    a fértil realidade destes longes.
    Laboriosa construo
    com este mel, para os futuros sonhos, aprazível morada.


    Epigrama

    Bom é ser árvore, vento:
    sua grandeza inconsciente.
    E não pensar, não temer.
    Ser, apenas. Altamente.

    Permanecer uno e sempre
    só e alheio à própria sorte.
    Com o mesmo rosto tranqüilo
    diante da vida ou da morte.


    (Poema publicado originalmente na Revista de Cultura Brasileña,vol. 36, diciembre 1973, p. 61-71)
      

    O sangue na veia

    XXV

    Escrevo; logo, sinto, logo, vivo,
    e tiro-lhe ao viver a indisciplina
    que o espraiaria, que o dispersaria,
    e dou-lhe a minha forma comedida,
    a que tem o tamanho de um amor
    que eu guardo, que não gasto, não disperso;
    amor que se concentra em dura pérola,
    não pétala, não isto que é um excesso,
    pois que pode voar; o que me fica
    de tudo o que acontece e não se altera,
    de tudo o que acontece e me escraviza,
    e do que escravizando me liberta.
    Escrevo; logo, sou quem se domina,
    e quem avança numa descoberta.


    XXII 

    Eu caio em ti como uma bruta pedra
    na água, no amor não me dissolvo, o amor
    não me absolve, estou (quem nos governa,
    quem nos arrasta à guerra ou ao repouso)
    colada a quê, um copo sobre a mesa,
    menos que o copo, o fundo desse copo,
    e, não obstante, para sempre presa,
    pois o que basta é tudo o que não posso,
    pois o que basta é tudo o que me exige
    uma violentação do que, por dentro,
    é o meu mundo, essa coisa indefinível
    e tão concreta, mas que não conheço,
    e às vezes temo que me paralise.
    Viver é submeter-se, eu me submeto.


    XXIII

    Avançar no viver já significa
    coisa mais ampla, coisa que mais vale;
    assim como o embrenhar-se numa selva
    nos cobre de uma súbita humildade,
    humildade que leva a sua grandeza
    em si como no bojo de um navio,
    e como se isso fosse exterior
    e simples, como não se ter sentido,
    no escuro de uma selva, do que é nosso:
    por efeito de amor então me alargo,
    consciente de mim, do que não posso,
    e da fraqueza do meu desamparo.
    Embora fique em mim, não me dissolva,
    e tenha a minha raiva, a minha escolha.


    XVIII

    A força que há na luz, não sua ausência,
    pode ser a origem mais secreta
    do escuro em que afundamos de repente:
    por excesso de luz, eis que estou cega,
    por excesso de amor, eu não entendo
    - o farfalhar macio, a crua seda  -
    aquilo que nos move, e que ultrapassa
     o limite de tudo o que sabemos.
    Por excesso de dor eu me humanizo,
    eu me faço pequena e tão real,
    nos tornamos serenos, silenciosos,
    tão reais e inocentes e macios,
    que essa luz que não vemos é demais.
    Mesmo ser é um excesso em que caímos.


    ELEGIA

    Teu rosto é o íntimo da hora
    mais solitária e perdida,
    que surge como o afastar-se
    de ramos, brando, na noite.
    Não choro tua partida.

    Não choro tua viagem
    imprevista e sem aviso.
    Mas o ter chegado tarde
    para o fechar-se da flor
    noturna do teu sorriso.

    O não saber que paisagens
    enchem teus olhos de agora,
    e este intervalo na vida,
    esta tua larga, triste,
    definitiva demora

    Poemas transcritos do livro Contato (Marly de Oliveira) e do encarte do Cd Mãos Dadas ( seleção e interpretação de Lauro Moreira)


    O SANGUE NA VEIA

    A carne é boa, é preciso louvá-la.
    A carne é boa, não é triste ou fraca.
    O que a atinge é a fraqueza que há num homem,
    a tristeza, maior que um homem, mata-a.
    A carne nada tem, salvo o seu sono,
    barro tranquilo de harmoniosa forma,
    corpo que distraídos animamos,
    fonte real de toda a nossa glória.
    A carne é o instrumento do princípio,
    é por ela que eu vivo, que vivemos
    e se revela o amor como é preciso:
    o que está fora se une ao que está dentro,
    alma e corpo no corpo confundidos,
    e a sensação completa de estar vendo.

    Mas vendo o quê? com os olhos, os sentidos.
    Que visão nos permitem, salvo aquela
    instantânea e fugaz, que não dirijo,
    e que não suportamos de tão bela.
    O ver tranquilo, sem excesso, eu quero,
    como a luz delicada que há num barco,
    numa folha, num bicho; um ver quieto,
    que, absorvendo o real, nos deixe fartos;
    um ver maior que a fome, dilatado;
    um ver maior que a sede, diluído;
    um ver-amor, não água, como um cacto,
    mas um cacto não áspero, e sim liso,
    um cacto que pudera ser domado,
    e, não sendo água, ser todo bebido.

    Assim o amor, o que não se dissolve,
    como um cacto real, sem aspereza.
    Assim o amor real é como um cacto
    o que não se dilui em farta seda,
    mas se amacia  em seda farta e doce,
    e, não sendo água, nem sendo diluível,
    é o que se toca e sente, e ver-se pode
    não vendo, como aquilo que é sorvido,
    e é água sem ser água e sem ser sangue,
    E sem ser água tudo dessedenta,
    e é quase um fogo essa água toda lenta,
    água não água, essa água consistente,
    a que se cristaliza numa gema,
    numa gema que fosse toda quente.

    Uma gema que fosse toda fria,
    mas na aparência, e toda quente dentro,
    e que tivesse a lisa superfície
    do que se usa com grande atrevimento,
    mas no íntimo; uma gema toda calma,
    quase uma água esse fogo nos doendo,
    um silêncio que fosse uma cascata,
    mas de que o próprio fogo fosse o centro
    e de que o próprio fogo fosse a água.
    Assim o amor, assim o que se espalha
    e não entorna, e vive do que vive,
    e é móvel e capaz de ter limite;
    assim o que se adentra e se dilata
    como o sangue na veia, e é todo livre.

    ............................................................

    Amor o fatalismo do que tende
    a descobrir-se pela ação de um outro
    ou de uma coisa; amor, o que se entende
    de um cão, de uma paisagem, embora pouco?
    Vem-me à tona o que eu não sabia em mim,<
    vem-me à tona talvez o que sabia,
    mas sem saber, sem ter à experiência
    de saber e tornar-me então cativa
    de mim mesma, provando-me.  Olho o cão,
    uma seiva me sobe até à garganta,
    uma seiva que queima em fogo brando,
    em calor brando, em fogo de esperança:
    isso amor, um queimar-se, um ir queimando,
    queimando como casa, como planta?

    Amor o fatalismo de escapar
    ao difícil convívio de si mesmo,
    atingir pela fuga o meu oposto,
    de que me valho e a quem eu me submeto?
    A quem eu me submeto com doçura,
    doçura do que pesa e não tem peso,
    doçura do que é bom porque está certo,
    como nuvem que vejo e de que esqueço,
    e nem por isso deixa de ser nuvem
    — doçura do que vaga sobre as coisas —
    nuvem da nuvem de quem pensa e vive
    a sua fuga real, a sua afoita
    maneira de ser pobre e de ser livre.



    THE BLOOD IN THE VEIN

    The flesh is good, one must praise it.
    The flesh is good, it is not sad or weak.
    What affects it is the weakness that is in a man,
    sadness, greater than a man, kills it.
    The flash has nothing save only its sleep,
    tranquil clay of a harmonious form,
    body which, distracted, we enspirit,
    real source of all of our glory.
    The flesh is the instrument of the beginning,
    if it through it that live, that we live,
    and love reveals itself as it must:
    that which is outer unites with what is inner,
    soul and body confounded in the body,
    and the complete, entire sense of seeing.

    But seeing what? with the eyes, the senses.
    What vision is permitted us, save that
    instantaneous and fugacious, which I do not direct,
    and which we cannot stand, it is so beauteous.
    The tranquil seeing, without excess, I want,
    like the delicate light that is in a boat,
    in a leaf, in an animal; a quiet seeing,
    which , absorbing the real, leaves us full;
    a seeing greater than hunger, expanded;
    a seeing greater than thirst, diluted;
    a seeing-of-love, not water, like a cactus,
    but like a cactus that is not asperous,
    but smooth, a cactus that can be tamed,
    and which, not being water, is drunk completely.

    Thus love, which does not dissolve:
    like a real cactus, without harshness.
    Thus real love is like a cactus,
    which does not dissolve in silken threads,
    but softens into a sweet rich silk,
    and not being water, not dilutable,
    is what it touches and feels, and can see itself
    not seeing, like that which is sucked up
    and is water without being water and without being blood.
    And without being water, quenches all thirst 
    and is almost a fire this so slow water,
    water not water, this palpable water,
    which crystallizes itself in a bud,
    in a bud which would be all warm.

    A bud which would be all cold,
    but in appearance, and all warm within,
    and which would have the smooth surface
    of that which is used with great daring,
    but privately; a bud all calm,
    almost water this fire which hurts us,
    a silence which would be a falling of water,
    but of which fire itself is the center
    and of which fire itself were the water.
    Thus is love, this is that which spreads out
    and does not spill, and lives on that which lives,
    and is movable and able to possess a limit;
    thus that which turns in to itself and dilates
    like the blood in the vein, and is totally free.

    …………………………………………………………………..

    Love the fatalism which tends
    to discover itself by another´s action,
    by a thing´s action; love, what do you know
    of a dog, of a landscape, even though little?
    I came to know what I did not know was in me,
    I came to know what perhaps I knew
    but did not know, without possessing the experience
    of knowing and thereby becoming captive
    to myself, testing me. I look at the dog,
    a liquid rises to my throat,
    a liquid that burns with a low flame,
    with a gentle heat, with a fire of hope:
    is this love, a burning oneself, a going-on that burns,
    burning like a house, like a plant?

    Love the fatalism of escaping
    from the difficult living with oneself,
    attain by flight my opposite,
    who I use and to whom I submit?
    To whom I submit with sweetness,
    a sweetness which weighs and has not weight,
    a sweetness of what is good  because it is certain,
    like a cloud which I see and forget,
    and does not cease to be a cloud
    — a sweetness of those who wander over things —
    or be sweetness — a cloud for those who live —
    their real flight, their audacious
    way of being poor an of being free.

    (Published originally in: WORLD´S WORD – INTERNATIONAL EXPRESSIONS OF THE ARTES.  Volume 3, Fall/Winter 1985. Washington D.C. USA. 




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  • 11/06/16--10:32: ALEILTON FONSECA [19.492]

  • ALEILTON (Santana) FONSECA 

    Nació en Itamirim hoy Firmino Alves - Bahía, Brasil el 21/07/1959. Está casado y tiene 2 hijos. Es profesor poeta, escritor de ficción, ensayista y universidad. En 1963, su familia se estableció en Ilheus, Bahía, donde el autor vivió su infancia y adolescencia, asistió hasta el primer año de la escuela secundaria, escribió y publicó sus primeros textos en los periódicos.
    Aleilton comienza a escribir todavía en la escuela secundaria, motivado por las lecciones y lecturas de poemas, ensayos y novelas. En 1977, se unió a EMARC, Uruçuca la escuela - Bahia, donde se especializó en Surveyor técnica, pero nunca llegó a obtener el grado. Este año comenzó a publicar cuentos y poemas en el diario de Bahía, Salvador, después de haber ganado 3 veces sus cuentos del concurso permanente. 

    LIBROS PUBLICADOS

    1.      Movimento de Sondagem. Salvador; Fundação Cultural do Estado da Bahia, 1981. “Coleção dos Novos, vol. 2 – série Poesia”
    2.      O espelho da consciência. Salvador: Gráfica da UFBA, 1984
    3.      Teoria particular (mas nem tanto) do poema — ou poética feita em casa. São Paulo: Edições D’Kaza, 1994
    4.       Enredo romântico, música ao fundo. Manfestações lúdico-musicais no romance urbano do Romantismo (ensaio). Rio de Janeiro: 7Letras, 1996
    5.      Oitenta: poesia e prosa. Coletânea comemorativa dos 15 anos da “Coleção dos Novos”. Salvador: BDA-Bahia, 1996. (org. Aleilton Fonseca e Carlos Ribeiro)
    6.      Jaú dos bois e outros contos. Rio de Janeiro: Relume Dumará, 1997
    7.      Rotas e imagens: literatura e outras viagens. Feira de Santana: UEFS/PPGLDC, 2000. (Org. Aleilton Fonseca e Rubens Alves Pereira)
    8.      O desterro dos mortos (contos). Rio de Janeiro: Relume Dumará, 2001. (2. ed 2010, 3.ed 2012, pela Via Litterarum)
    9.      O canto de Alvorada (contos). Rio de Janeiro: José Olympio, 2003. (2.ed 2004)
    10.  O triunfo de Sosígenes Costa. Ilhéus: Editus, 2004. (Org. Cyro de Mattos e Aleilton Fonseca)
    11.  As formas do barro & outros poemas. Salvador: EPP. 2006
    12.  Nhô Guimarães. Romance-homenagem a Guimarães Rosa. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 2006
    13.  Todas as casas (contos). Salvador: EPP, 2007 (Adelice Souza, Aleilton Fonseca, Allex Leilla, Marcus Vinicius Rodrigues) 
    14.  Les marques du feu et autres nouvelles de Bahia. Paris: Lanore, 2008. (Tradução de Dominique Stoenesco)
    15.  Guimarães Rosa, écrivain brésilien centenaire. Bruxelas, Librairie Orfeu, 2008. Tradução de Dominique Stoenesco)
    16.  O olhar de Castro Alves. Ensaios críticos de literatura baiana (org.). Salvador: ALB/ALBA, 2008
    17.  O pêndulo de Euclides (romance). Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 2009.
    18.  Cantos e recantos da cidade. Vozes do lirismo urbano. Itabuna: Via Litterarum, 2009.  (org. Aleilton Fonseca e Rosana Ribeiro Patricio).
    19.  A mulher dos sonhos e outras histórias de humor. (contos). Itabuna: Via Litterarum, 2010.
    20.  Memorial dos corpos sutis (novela). Salvador: Caramurê, 2012
    21.  As marcas da cidade (contos). Salvador: Caramurê, 2012
    22.  Sosígenes Costa. Melhores poemas. São Paulo: Global, 2012. (Seleção e organização; Aleilton Fonseca)
    23.  Um rio nos olhos / Une rivière dans les yeux. Ilhéus: Mondrongo, 2012 (trad. Dominique Stoenesco). 
    24.  Jorge Amado nos terreiros da ficção (ensaios). Itabuna: Via Litterarum; Salvador: Casa de Palavras/FCJA, 2012. (Org. Myriam Fraga, Aleilton Fonseca, Evelina Hoisel) 
    25.  Jorge Amado; cem anos escrevendo o Brasil  (ensaios). Salvador: Casa de Palavras/FCJA, 2013. (Org. Myriam Fraga, Aleilton Fonseca, Evelina Hoisel) 
    26.  Un río en los ojos. New Orleans. LA. USA. University Press of the South, 2013. (trd. Alain Saint-Saës).

    Participação em antologias e coletâneas de ficção, poesia e ensaio:

    1.      O conto em 25 baianos. Org. Cyro de Mattos. Ilhéus: Editus-UESC, 2000.
    2.      A poesia baiana no século XX. Org. Assis Brasil. Rio de Janeiro: Imago, 2001.
    3.      Com a palavra o escritor. Org. Carlos Ribeiro. Salvador: Fundação Casa de Jorge Amado, 2002.
    4.      As palavras conduzem a outras palavras. Antologia de contos e crônicas de autores baianos contemporâneos. Org. José Carlos Barros. Salvador, 2004.
    5.      A autobiografia/ L’ autobiographie. Org. Raimunda Bedasee. Feira de Santana: UEFS; Tours: Presse Universitaire - Université François Rabelais, 2005. (Edição bilíngue português/francês).
    6.      Contos cruéis. As narrativas mais violentas da literatura brasileira. Org. Rinaldo de Fernandes. São Paulo: Geração Editorial, 2006.
    7.      Quartas histórias. Contos baseados em narrativas de Guimarães Rosa. Org. Rinaldo de Fernandes. Rio de Janeiro: Garamond, 2006.
    8.      Antologia panorâmica do conto baiano. Org. Gerana Damulakis. Ilhéus: Editus-UESC, 2006.
    9.      Voix croisées: Brésil-France (12 poètes bahianais et 12 poètes français). Marselha: Ed. Autre Sud, 2006.
    10.  A crise da poesia no Brasil, na França, na Europa e outras latitudes. La crise de la poésie au Brésil, em France, en Europe et en d´autres latittudes. Org. Alain Vuillemin et al. Cluj-Napoca, România: Editura Limes; Cordes-sur-Ciel, Paris: Editions Rafael de Surtis; Feira de Santana: UEFS, 2006. (Edição bilíngue português/francês). 
    11.  Capitu mandou flores. Contos para Machado de Assis no ano de sua morte. Org. Rinaldo de Fernandes. São Paulo: Geração Editorial, 2008.
    12.  Travessias singulares. Pais e filhos. Org. Rosel Bonfim. São Paulo: Casarão do Verbo, 2008.
    13.  Arte e cidade. Imagens, Discursos e Representações. Org. Selma Passos Cardoso et al. Salvador: Edufba, 2008.
    14.  Traversées Québec-Brésil. Travessias Quebec-Brasil. Org. Daniele Forget & Humberto de Oliveira. Montréal: Adage, 2008. (Edição bilíngue português/francês).
    15.  Todas as guerras. Org. Nelson de Oliveira. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 2009.
    16.  Encontro com o escritor. (Diversos autores). Org. Fundação Pedro Calmon. Salvador, FPC, 2010.
    17.  Roteiro da poesia brasileira. Anos 80. Org. Ricardo Vieira Lima. São Paulo: Global, 2010.
    18.  Euclides da Cunha presente e plural (ensaios). Org. Anélia Montechiari Pietrani. Rio de Janeiro; Eduerj, 2010.
    19.  Euclides da Cunha. cem anos sem. Org. José Alberto Pinho Neves e Nicea Helena Nogueira. Juiz de Fora, UFJF/ MAMM, 2011.
    20.  Identidade, território, utopia. Literatura baiana contemporânea. Org. Reheniglei Rehem e Fréderic Robert Garcia. Ilhéus: Editus, 2011.
    21.  Traversée d'océans. Voix  poétiques de Bretagne et de Bahia. Paris: Lanore, 2012 ( Org. et trad. Dominique Stoenesco).
    22.  João Guimarães Rosa, mémoire et imagginaire du sertão-monde. Org. Rita Oliviere-Godet e Luciana Wrege-Rassier. Rennes, França, Presses Universitaires de Renes, 2012.




    Voces brasileñas. Aleilton Fonseca

    Por Antonio Maura

    El hombre todavía no conocía ni el tamaño ni la forma de la tierra, pero ya sabía de la importancia de las corrientes, ya fueran arroyos o regatos, manantiales o torrenteras ...


    Las metáforas del río (Poemas de Aleilton Fonseca)

    El río está en el imaginario del hombre antes incluso de que tuviera conciencia de sí mismo: ya latía en sus venas y brotaba de sus heridas, a borbotones, con su roja, densa textura de sangre. El río era el hallazgo mágico que calmaba la sed: fecundaba las tierras de las orillas cuando decidió hacerse agricultor, y estaba poblado de peces cuando quiso ser pescador, o sirvió para seguir su curso en frágiles embarcaciones cuando descubrió que también era navegable. En el Edén, según explica la Biblia, nacían cuatro grandes ríos que luego se prolongarían por todo el mundo. El hombre todavía no conocía ni el tamaño ni la forma de la tierra, pero ya sabía de la importancia de las corrientes, ya fueran arroyos o regatos, manantiales o torrenteras, grandes cursos que dieron nombre a las ciudades y las tierras por las que pasaban o extensiones inabarcables para la vista. Fue una realidad que se convirtió en símbolo y sirvió para entender la vida, el tiempo, la fugacidad de los acontecimientos. Quizá con el fuego, sea esta agua, que fluye en medio de los campos, el mejor ejemplo de la opulencia y de la desgracia, del viaje y de la soledad contemplativa. El río deja su impronta en los ojos que lo miran, que también están hechos de agua, de lágrimas.

    Cuando un poeta bahiano, conocedor de las sequías endémicas que se padecen en esa región brasileña, mira al río, lo ve como a un dios, como a un amigo y benefactor, pero también como fluido de pensamientos y sentimientos encadenados, sucesivos, como agua que sucede al agua, como vida que se arraiga en vida. Es pues símbolo y realidad, promesa y ausencia, verdad y mentira. El río lo dice, lo canta, lo enumera, lo susurra todo: es lenguaje y alegoría. Por ello un libro que recibe el título Un río en los ojos sólo puede ser un viaje por los espacios bullentes de reflejos, por la historia y las historias de los hombres, por sus interioridades y por el balbuceo del poeta, que busca las palabras sin hallarlas, o que se pierde en la ciudad inmensa que le ignora.

    Aleilton Fonseca es novelista, ensayista y profesor universitario, urdidor de relatos y autor de canciones que otros modulan con sus voces. Ha escrito sobre los autores de su región: Castro Alves o Jorge Amado, y sobre el más grande de los escritores brasileños del siglo XX: Guimarães Rosa, que supo mostrar el espíritu metafísico del río al querer hallar la “tercera orilla”, como sugirió en uno de sus cuentos.

    Pese a ser un hombre polifacético, Aleilton descubre su verdadera vocación en la poesía –ese fluido libre de palabras–, que tiñe sus relatos y novelas, sus ensayos y sus conferencias. Entre sus libros cabe destacar los poemarios O espelho da consciencia (Salvador, 1984), As formas do barro & outros poemas (Salvador, 2006), los libros de relatos O desterro dos mortos (Río de Janeiro, 2001), O canto da Alvorada (Río de Janeiro, 2003), A mulher dos sonhos e outras histórias de humor (Itabuna, 2010) y As marcas da cidade (Salvador, 2012), las novelas Nhô Guimarães (Río de Janeiro, 2006), O pêndulo de Euclides (Río de Janeiro, 2009) y Memorial dos corpos sutis (Salvador, 2012) y los ensayos Guimarães Rosa, écrivain brésilien centenaire (Bruselas, 2008), O olhar de Castro Alves (Salvador, 2008). El libro del que se reproducen algunos poemas en este espacio pertenece a la traducción de Alain Saint-Saëns de Un río en los ojos, publicado en New Orleans en 2013.

    En la superficie siempre ondulante del río se agitan las turbias o claras aguas, donde el poeta descubre que su imagen y su escritura se confunden, que son ambas un único rostro: el de un hombre que se multiplica infinitamente, pues al espejo del agua enfrenta la hondura de sus ojos, que son también de agua que se precipita en reflejos, ¿hacia dónde?




    1

    POEMAS
    UN RÍO EN LOS OJOS

    Un río en los ojos
    me recorre
    en filos salobres,
    arroyos dentro de mí.

    ¿Puede un hombre contener un río?
    Algunos lo contienen.
    Yo lo dejo fluir.
    Y no para de renacer
    dentro de mí.


    NOTICIA

    Un poema me pellizcó
    y pasó
    tan de súbito
    que no tuve tiempo
    de capturarlo.

    Desde entonces
    traigo
    esta página
    en blanco
    en la mirada.


    PRIMER CANTO DE INSOMNIO

    No es insomnio.
    Sino espera de un verso que tarda.
    Y tal vez ya no venga.

    A mí me cabe esperar.


    MANIFIESTO

    Si contengo
    el impulso de mi palabra
    no sobrevivo a la mudez:

    la palabra es vida.

    Si las manos capitulan
    ante las amarras del día a día,
    sangran con el hilo de la cuchilla:

    manos atadas, manos mutiladas.

    Si las venas no vehiculan
    la brasa del sentimiento,
    sucumben al hielo de la vida piedra.

    Nada más queda
    si no volverse vida.


    ADOPCIÓN

    El poema fluye
    del silencio inquieto.

    ¿Cómo no adoptarlo
    si me hiere los
    ojos?


    POEMA

    Me ocurre
    un sentimiento indescifrado
    al reposar el sol.

    Esta noche
    no saldré en busca de la luna
    ni escribiré un poema.

    Me quedaré en casa:
    la ciudad inmensa no sabe
    que existo.


    Teoria particular (mas nem tanto) do poema 


    1

    ovídio: escrever 200 versos
    para, dentre, recolher 20 linhas
    que contivessem a poesia
    de todo o processo: 
    mas o caudal imenso
    não se investe só dos vestidos
    da forma nem se conforma 


    2

    mas, há o tempo: é preciso,
    por humana deficiência,
    o instante grafado:
    embora o fluxo da essência,
    contínuo, jamais se desfaça
    na mão: o poema acabado,
    tal como lemos,
    é somente convenção


    3

    pois 
    o que acaba de se compor,
    já desmorona,
    se desdiz, se rediz, mildiz,
    novas palavras no invento,
    novo inventário
    em dez dobras vezes n
    desdobra-se 
    no princípio 
    e agora e sempre 


    4

    a ilíada são muitas ilíadas, 
    quão homeros a escrevê-la 
    e talvez por concluí-la ainda:
    as estrofes que agora lemos
    à falta da mão de homero
    damos então por findas


    5

    mas no poema: cada verso,
    é reverso do verso, diverso 
    no próximo segundo;
    cada palavra cede 
    seu lugar, chama
    a outra, que logo apaga, 
    outra chama, reacende sílabas, 
    rimas, sentidos,
    rios incontidos


    6

    os lusíadas de camões, 
    o que lhe sobrou de naufrágios,
    para sempre incompletos
    daquilo que virou água, 
    ou que ficou disperso,
    dos versos tornados mares,
    onde camões? (oh, finitude!)
    para prosseguir o que não deu tempo: 
    com engenho e virtude 
    e arte 


    7

    o poema muda 
    de cor e de nome a cada piscar 
    de olhos,
    se alonga, se encurta, 
    cada rima some
    no som que emite
    e transmite a centelha
    à outra rima, parelha:
    corrida de som infinda
    poemando-se


    8

    baudelaire reescreveu as flores
    até o fim de sua vida
    e as flores ali contidas 
    não estão terminadas, 
    a não ser por convenção
    e favor à comodidade:
    baudelaire houvesse vivo,
    as flores contínuas, mudadas


    9

    cada versão, tal rima a esmo, 
    reinscritos versos, 
    os ex-certos, nem mais 
    nem menos certos,
    o mesmo intérmino texto,
    em eterno palimpsesto 


    10

    os calligrammes de apollinaire 
    necessitam de revisão: 
    pena que o poeta 
    não esteja aqui a fazê-la 
    e que assim seja
    "para o bem da convenção"


    11

    pois o poeta e o poema,
    entre si adotados, convivem 
    diários, instantâneos, côngruos,
    mesmo se esquecidos um do outro
    cada um é outro e o mesmo; 
    que a cada golpe de ar
    novos sensos se acumulam
    nos joelhos das palavras


    12

    quantas pe(r)sso(n)as e vozes
    no baú de inéditos do pessoa
    à espera de nome e signo
    e profissão e biografia: 
    e não fosse a vã cirrose
    quantas mensagens ele a refaria?


    13

    o poema é o fazer incompleto, 
    o refazer nunca pronto


    14

    pois o poema, 
    já no instante que pronto, 
    já recomeça,
    em processo difuso, 
    inconcluso,
    intransitivo, de re-flexões:


    15

    que não há o poema particípio,
    mas sempre o poema gerúndio
    em constante fervura:
    é novo e outro, na leitura,
    nos reciclos dos segundos


    16

    o poema que se lê
    é tábua de aproximação


    17

    o poema publicado: trato caduco,
    que junto ao poeta já está mudado:
    mesmo que não o mude a letra,
    mesmo que não o mude a rima,
    que não mais o toque,
    por respeito ao senhor editor,
    por respeito ao senhor leitor,
    ao senhor pesquisador
    ao senhor louvor:
    mesmo que o poeta
    assine a convenção do texto 
    pronto (para o mercado?)
    ou mesmo abandone o texto,
    a pretexto de acabado,
    o poema disporá da hora
    de ser outra vez revelado
    se outra voz o adota


    18

    e o poeta, com seu texto pronto,
    se já se embebe de elogios eunucos
    já saliva manifestações de apreço,
    e a poesia paga o preço


    19

    o poema publicado:
    mera marca provisória,
    impresso para as provas
    de que se faz a história: 
    é o rastro de um vôo veloz
    que poesia é rio que recomeça na foz;
    quando se digita o ponto 
    final, já é hora de apagá-lo
    que a corrente segue em frente,
    os seus elos sem intervalo


    20

    contudo, pobres humanos,
    só sabemos existir 
    imprecisos
    entre pausas: comer, beber
    ir ao banheiro,
    ganhar e gastar dinheiro,
    dormir, sonhar, sorrir;
    as causas para o viver 
    a pausa para morrer:
    a poesia perde por esperar


    21

    somente em alguns momentos 
    somos o poeta, em vigília e fé:
    em que a poesia, nosso invento,
    nos inventa
    e nos dá a concessão do poema,
    mero quadro, em interrupção,
    que ela é onda contínua em nós
    mesmo se nos deixa sós


    22

    então, poetas, 
    que já me ensinam o sem início 
    nem fim:
    o ponto final, abolido!
    o ponto inicial, abolido!
    o começo, simples acerto de pares,
    o fim o sem-fim inumérico,
    infinita água de mares,
    o poema dito no instante 
    que a poesia o dita 


    23

    pois a poesia, estado de ser,
    não se captura no humano molde
    de letras; ela resiste e insiste
    diante dos olhos invisíveis 
    do poeta que se sabe seu
    que a sabe sua, 
    e sabe: a poesia nua, 
    companheira e algoz,
    toma-lhe o fôlego e a voz,
    suspende suas noites,
    retira-o da vida, e, num átimo,
    se entrega por um instante
    entremostra-se, falso-domada
    em registro parcial
    da luta jamais vã,
    mal rompe a manhã 


    24

    a poesia: o rosto na água;
    o poema, sua inconstante
    aparência, forma mutante, 
    em recorrência, minúsculas 
    mudanças em contínua 
    ação


    25

    poetas, retomem os seus poemas
    despregando-os do papel impresso,
    raspando-os da tinta áfona,
    em renovada contradança 
    de metáforas em processo:
    o poema, colado no branco da página,
    clama por fluir e refluir 
    em novas sintaxes, 
    em novas vírgulas, 
    em novos sentidos;
    desdobrar-se em leques vários,
    entremostrar, desde as entrelinhas,
    seus novos significandos
    em poessência


    26

    que se o poema se esgota,
    da poesia abandonado,
    torna-se somente corpus, 
    de pesquisa e enunciados,
    em autópsia textual
    que lhe decreta o sentido,
    em seu mais "último grau",
    de seus versos dissecados


    27

    oh, amém, poema finado


    28

    mas não há a poesia finita,
    mas corrente, em espiral, sem termo
    o poema é o instante,
    dessa corrente em passagem 
    re-fulminante,
    diante dos olhos atônitos 
    do poeta, às vezes surpreso, 
    em agônico gesto


    29

    o poema re-preso no papel,
    em tinta enformado, 
    sob tratos cosméticos, convencionados,
    esconde sua verdade;
    o poema é mais que o brilho de letras
    para olhos desavisados, 
    e, como não há parto asséptico,
    assim nasce, corpo de palavras,
    entre suor e risos e gases e lágrimas


    30

    sempre o poema-sendo-ando-indo, 
    em gerundivo estando, em contínuo...




    Motivo

    calar é ceder à morte
    sob o gume da automordaça

    o grito é o sangue da vida,
    dardo do espírito inquieto

    por isso 
    (meu) grito!
    júbilo ou/e dor 

    sei que eles despedaçam silêncios,
    abarrotam vazios e conquistam rumos
    que nunca seriam devassados
    não fosse sua viagem no tempo

    sobretudo
    têm o condão de ressuscitar
    fragmentos de mim
    porventura tombados nalgum combate
    oculto nas moitas do tempo



    O(fí)cio

    há bigornas 
    espalhadas
    por todo                 espaço
    e um fogo larva
    que nasce em si mesmo magma
    sem nenhuma preocupação com as horas

    oficina - casa do ofício, ócio, cio
    acima um aviso breve
    permitindo a entrada de pessoas estranhas
    ao serviço
                    e martelos
                    usados ou virgens
    e muito
    ferro signo
                    para fundir

    portanto
    o ferreiro não dorme
    e malha o gesto em sangue quente,
    como era no
    princípio 
           e agora
                    e sempre:
                                    poesia



    Nova meditação sobre o tietê

    "Águas do Tietê,
    onde me queres levar? 
    - Rio que entras pela terra
    e que me afastas do mar..."
    (Mário de Andrade)

    águas do tietê,
    no jorro de tuas nascentes:
    melhor ficassem paradas
    em teus reflexos afluentes

    tietê: índias águas verdadeiras
    quando te chamavas anhembi
    e tuas sinuosas ribeiras
    guiavam um povo guarani

    aquieta-te como lago,
    esta pressa para que,
    se adiante a luz de espelho
    logo tu vais perder?

    te insinuas por quilômetros
    em teu leito decidido,
    insisto no meu reclamo
    mas descrês do meu aviso

    segues murmurando marchas
    incertas em certo destino
    e mal sabes o destrato
    dos esgotos mais íntimos 

    por teus caminhos indiretos
    viajaram bandeirantes heris,
    e agora bandeiam os dejetos
    dos seus netos fabris

    tuas águas conduziram à glória
    os vencedores das regatas 
    nas linhas d’água da memória
    da cidade que não te resgata

    águas do tietê,
    onde me queres levar?
    - teu traçado e teu destino
    não se casam com o mar...

    exala antes que tarde
    o aroma que será deposto!
    em tua cor se resguarde
    o teu sabor sem desgosto!

    pois já te vão injetando
    mais volume e vida a menos:
    e nas tuas líquidas veias
    os insanos vícios dos venenos

    em tuas artérias aguascentes,
    no percurso transformadas,
    corre agora o pus demente:
    e mal deságuas putrefatas

    eis que te tornas plumas,
    brancas formas cristalinas:
    belo engano para os olhos,
    e o odor corrói as narinas

    há remédio mais perfeito
    do que apenas uma lágrima,
    se todos chorassem em teu leito,
    lavando tuas águas da mácula

    mas ninguém me escuta, corres
    sem garças, só antíteses,
    desde o lugar onde morres
    até o pasto de lamas líquidas

    águas do tietê,
    onde me queres levar?
    - eis as pontes e tudo é noite,
    e muito longe dorme o mar...

    te olho e não me vês, assim
    em vão, corpo cego de águas:
    em verso te afogo em mim,
    em ti me afogo em mágoas...





    .


    0 0
  • 11/06/16--13:45: VICTORIA ASH [19.493]


  • VICTORIA ASH

    Escritora de nacimiento jienense y de corazón granadino. Licenciada en Comunicación Audiovisual.

    Su primer poemario, La culpa es de las musas (Ed. Lapsus Calami), fue publicado en marzo de 2015. 

    Su segundo poemario Besos de nadie (Colección ESPASAesPOESÍA, 2016), contiene cuarenta y cuatro poemas inspirados en dos tipos de musas: unas que, en el intento de amarte, te hieren; otras, que hacen de este mundo un lugar mejor.

    Su segunda obra publicada fue Detrás de la piel (Ed. Torremozas), un libro de relatos publicado en diciembre de 2015 dispuesto a ayudarnos a descubrir qué tenemos detrás de la piel.



    Por todas mujeres

    Por todas las mujeres
    rompo el grito, la lanza
    y la desidia
    con la que aplastaron su vuelo
    los hijos del odio
    contra ellas.
    Poca hombría
    denota la actitud beligerante.
    Querer imponerse para otorgarse
    la importancia que
    debe ser
    que uno por sí mismo
    no merece.
    Poca hombría.
    Porque hombría no debería
    ser más
    que la elegancia del hombre
    en el saber comportarse.
    Y yo,
    que no diferencio
    entre hombres y mujeres,
    que los creo a todos iguales,
    sigo soñando personas
    libres y veraces.

    Por todas las mujeres
    lloro sangre:
    me duele cada una en las entrañas.
    Se me enquista cada historia
    tan adentro
    que dirían que alguna fue
    mi hermana
    porque hay noches
    que no concilio el sueño
    pensando en la canción
    que crean sus nombres
    en algún lugar entre
    el dolor y la venganza.

    Por todas las mujeres
    siento miedo
    de que éste sea el mundo
    al que yo amaba,
    de que los golpes de la vida
    los den manos,
    de que nadie haga nada
    por cambiarlo.
    Y me avergüenzo, me enfado
    y enloquezco.
    Éste no es lugar para el mañana
    de los hijos que yo sueño.

    Por todas las mujeres
    me levanto
    para ser de la libertad,
    su canto.
    Bien alto:
    que no nos vamos a dejar morir
    ni matar,
    que si no nos quieren vivas
    los hijos del odio,
    los hijos del mal,
    les auguro un triste final.

    Por todas las mujeres.
    Por todos las personas que las saben amar.


    Somos todos

    Ese niño que parte hacia ningún sitio,
    somos nosotros.
    Somos todos.
    Aquél que yace tendido
    en el beso del agua a la tierra
    que ahora besa la muerte
    de este pequeño cuerpo inerte
    que todavía emana calor y sueños,
    somos todos.

    Ese niño que quiso tentar su suerte
    y jugar al escondite con la muerte,
    hoy pierde.
    Y perdemos todos
    que le perdemos a él y a tantos otros
    y que, por supuesto,
    nos hemos perdido a nosotros.
    Ese pequeño perdedor,
    somos todos.

    Ese niño que ya no verá su vida
    desde los recuerdos
    que ya no creará,
    es uno menos.
    De nosotros.
    Y sin embargo,
    él
    somos todos.

    Él somos todos
    todas las veces que le giramos la cara
    a la vida
    para no ver la herida
    que le creamos al mundo.
    Todas las veces
    que pudimos salvarle
    pero creímos que el aire
    compartido
    nos podía ahogar.
    Todas las veces
    que nos dolió su dolor
    pero de brazos cruzados
    y miradas ausentes.
    Todas las veces
    que supimos que podíamos
    haber sido nosotros
    y nuestros hijos
    pero en 10 minutos
    la pena bebió del olvido
    para ignorar.
    Todas las veces



    Mis miedos al aire

    Hoy voy a desnudarme
    ante tus ojos.
    No esperes formas de mujer
    al descubierto.
    Que este desnudo
    es más bonito:
    viene de dentro.
    Son mis miedos
    al aire
    -ojalá viento-.

    Hoy quiero
    (des)quererme hasta salvarme.
    Quizá lo consiga
    si te cuento
    que con dos años le perdí.
    No lo conozco
    si no junto de otros
    los recuerdos.
    Vivo de éstos.
    De los míos, que no tengo,
    los invento.
    Quizá, por eso,
    soy soñadora sin remedio.
    Incluso, a veces,
    me evado
    a un mundo paralelo
    que he creado para él,
    para nosotros.
    Para sentir su abrazo
    como refugio ante
    la vida.

    ¿Y sabes?
    Creo que por eso
    en el amor nunca acierto.
    Desde entonces,
    he querido cuidar y proteger
    a mi familia.
    Que miro
    a mi madre y a mi hermano
    y me duele el aire
    que les roza
    -que diría ella-.
    Y me pondría delante
    para parar balas
    si me aseguran
    que son inmunes ellos
    si es a mí a quien perforan.
    Y puede que, por eso
    busque chicas con problemas,
    indefensas,
    vulnerables,
    complicadas.
    Que piden a gritos
    que las salves o que mueras.
    Y yo,
    que llego con una sonrisa como capa
    sin saber que, al final,
    es a mí a quien disparan.
    Con cada nombre
    muero un poco y vivo más.
    El amor real siempre está
    a la vuelta de la esquina
    y yo siempre
    he sido de salir
    al encuentro con la vida.

    Aún así,
    tengo coraza
    -como todos-.
    De pequeña era tímida
    -quién lo diría-
    pero no preguntaba por él
    por miedo a herirla.
    Me sentía diferente
    por ésta y otras cosas
    (perdóname si no lo digo,
    tienes razón:
    no es un desnudo completo.
    Pero es que yo,
    la ropa interior no me la quito
    si no es para hacer el amor,
    que eso sí es poesía.
    Llámame ‘romántica’ o ‘antigua’).
    Y eso,
    que era introvertida
    hasta que encontré en el humor
    mi coraza o mi salida.
    La forma
    en la que mis dos mundos convivían.
    Un instinto de supervivencia,
    como la lírica.
    Así, te quitas
    a todos los que sin dejar huella,
    pasan.
    Que,
    a quien quiere conocerte
    no le bastan ‘piel’ y ‘risas’
    y quiere descubrir
    qué hay detrás de tu mirada.
    Por qué te ilusionas todavía
    como una niña
    -que tú,
    si has probado la pérdida,
    entenderás que vivir
    cobra otro significado-.
    Y podría contarte también
    por qué hablo sin decir nada
    de mí,
    o hablarte de mi inseguridad
    o de algún complejo.
    Pero mejor cojo mis miedos
    y los tiro al aire.
    A ver si llega
    una mujer huracán
    y se los lleva
    y, por una vez,
    no soy yo
    quien salve a nadie…



    Llorar es otra forma de sonreír

    Imagino
    que echarte de menos,
    debe ser el privilegio
    que tengo
    frente a los que
    no te han conocido.
    Qué absurdas y faltas de sentido
    me parecen sus vidas
    desprovistas
    de tus caricias
    y de la huella
    que deja tu risa en el aire.
    Qué estúpidos
    me parecen todos los motivos
    para llegar a un fin
    si no estás tú
    en el camino para alentarme.

    Imagino
    que despedirte es más duro
    por asumir que
    no volveré a hablar contigo,
    por querer plantarle
    cara a la vida con tus ojos
    y verme tan sola
    si solo uso los míos.
    Y que,
    tal fue mi insistencia
    en que estuvieras en primera fila,
    que has decidido subir ‘arriba’
    para verme mejor.

    Quizá no lo sabes, pero
    a veces
    llorar es otra forma de sonreír.
    Y yo, esa primera noche
    entre tus brazos,
    te estaba sonriendo con lágrimas.
    Imagino
    que, quizá no lo sabes,
    pero tú te quedas en mis labios.
    Y, por eso,
    todas las sonrisas
    desde la boca hasta los ojos
    serán siempre por ti.



    Muerte para piano

    Puedo decirte que si cierro
    los ojos
    aún la veo.
    Incluso podría asegurar
    que cuando me toco
    el pecho izquierdo
    siento un sabor en los labios,
    a camino entre un beso
    y veneno,
    que me recuerda a ella.
    Es más,
    seguramente todas las flores
    de esta ciudad
    llevan su nombre
    y las aceras echan de menos
    el bailar de su falda
    cuando sonríe con el cuerpo.
    Porque sí, la boca no le basta
    para ser feliz
    a quien es más alma
    que invierno.

    Puedo confesarte que el día
    que se fue
    yo estaba durmiendo:
    algo así como mirarla y soñarla
    y creer en lo eterno.
    Algo así como oír un portazo
    y descender al infierno.
    Algo así como en qué beso
    dejaste de amarme
    si yo aún te quiero…

    Puedo presentarte a todas
    las personas
    en las que me he convertido
    desde que sus manos
    no guían mis pasos.
    Odio a cada una de ellas.
    Todas son mi ‘yo’ en el olvido.
    Y me susurro en voz baja
    (lo suficiente como para no oírlo)
    que:
    “desde que intento olvidarte
    me doy cuenta
    de que solo me gusto contigo”.
    Pero claro,
    ya es tarde
    y solo me queda este cuerpo
    en el que no me reconozco
    sin ti.

    ¿Sabes?
    También puedo mentirte.
    Decirte, por ejemplo,
    que yo quería que se fuera.
    Que ya no la quería.
    Que me había cansado
    de esos ojos que cantan
    cada vez que abre la boca,
    de esa manera de buscarle
    las cosquillas al mundo,
    de su sonrisa pícara de
    ‘hoy no te voy a dejar dormir ni en sueños’.
    Ya sabes, de sus cosas.
    Que eran nuestras.
    Y yo de ella.

    Lo podría hacer.
    Podría mentirte.
    Pero entonces, qué hacemos
    con el piano…
    Porque no sé cómo lo ha hecho,
    pero desde que se fue
    se ha quedado sin voz.
    Él y el mundo.

    ‘Y después de todo,
    yo me pregunto
    qué pueden saber del dolor
    los que no te han perdido…’




    Gana batallas

    Bébete mis días
    para que no vea lo que me espera:
    corazones amoratados
    de contener sentimientos
    prohibidos;
    palabras sin sonido,
    sin dueño ni honor,
    huecas;
    miradas vacías,
    desprovistas de lo que un día
    las hizo ser ellas.

    Acaba con mis sueños.
    Hazme olvidar una realidad paralela
    donde ser feliz,
    si aquí no puedo serlo.
    Haz que no quiera ansiar
    en esta vida
    lo que con la imaginación creo,
    porque aquí solo hay deseo
    bañado en ego.

    Borra mi ilusión,
    pisa mis ganas,
    y hazme débil.
    No vaya a ser que quiera seguir luchando,
    que mientras ellos lloran
    lágrimas sin sal
    destruyendo almas,
    yo coja una sonrisa como única arma
    y le plante cara al invierno.
    Que les mire a los ojos
    y les recuerde que hasta los presos
    pueden despertar el calor de su cuerpo.

    Anúlame,
    en serio,
    hazlo rápido,
    porque quiero un mundo de personas,
    y un corazón que todavía late
    gana batallas al miedo.




    A veces me odio

    A veces me odio
    por creer que no existes,
    que te invento para sobrevivir,
    que no vivir,
    en un mundo marchito
    y sombrío.
    ¿Existes?
    Porque a veces creo
    que se me acabó el amor
    de tanto buscarte.
    Te he buscado incluso sin buscar
    y te he esperado sin tiempo.

    A veces me odio
    por olvidarme de mi,
    y quererte más a ti,
    pese a que todavía
    no tengas rostro ni formas,
    ni una manera especial
    de decirme
    “cuánto te he echado de menos”.

    A veces me odio
    por verte en los ojos
    de cualquiera.
    No eres tú,
    pero podrías serlo.
    El destino son siempre nuestras ganas,
    pero solo he debido de querer yo
    por el momento.
    ¿Dónde estás?
    ¿por qué no te siento?

    A veces me odio
    por soñarte infinita,
    etérea,
    sutil,
    perfecta.
    Por no creerme completa,
    por pensar que serás la sonrisa
    motivo de mi fuerza,
    por creer que solo tú puedes salvarme
    de la vida,
    cuando la realidad es
    que soy yo quien me salva
    de mi misma cada día.

    A veces me odio
    por creer que no existes,
    pero a veces me quiero
    y no quiero que seas.


    Un solo segundo

    Me preguntó
    que por qué lo había hecho.
    No le entendí y fue más claro:
    – “¿Por qué las has querido sin medida?” –
    me dijo,
    – Porque no sé querer de otra manera –
    balbuceé yo.

    ¿Acaso crees que no sabía de la existencia
    del abismo tras su sonrisa?
    ¿Que junto a sus manos me acariciaban
    también sus dudas?
    ¿Crees que no la sentía lejos por ser del aire
    y que ignoraba que mis alas siempre estuvieron
    cosidas
    a sus pies?
    ¿Que no notaba en sus besos un sabor
    a otras ciudades, otras personas, otros mares?
    ¿Crees que no sabía que se iría en algún momento?

    Lo sabía.
    Pero en esos momentos de miedo,
    respirarla un segundo más
    eran flores en el pecho,
    abrazarla era saber que te
    puedes llenar de otro
    -y vaciarte en un momento-,
    besarla era crear un puente
    entre sus palabras y las mías
    en el que hubiese dormido cada noche
    abrazada a su demencia,
    y amarla,
    ¡amarla era una puta locura!
    Eran sueños en los dedos,
    cosquillas en los pies.
    Y también era dolor, impotencia y muerte…
    Pero después de haber probado el cielo,
    ¿quién le dice a un loco
    que vuelva a un mundo inerte?

    – “Pero ella se ha ido,
    has vuelto de todas formas
    no entiendo por qué le diste tu tiempo…”.

    – Porque en un solo segundo
    ella llenó mi vida para siempre.




    Besos de nadie

    Tiene muy mal despertar
    y, sin embargo,
    hasta el sol espera a su vera
    para ver cómo abre los ojos
    y llenarse de ella
    para seguir dando luz.

    Se ríe con tantas ganas
    que en su boca suena
    mi canción favorita
                                y la suya también.
    A la vez.

    Sabe hacerte sentir tan a gusto
    que crees que en su pecho
    siempre estuvo tu casa
    aunque no tengas llaves
    ni sepas abrir.

    Quiere tan fuerte y bonito
    que sientes que siempre fue así
    pese a que no os conocíais
    y se deba ir.

    Tiene la intuición
    de quien ya ha vivido esta vida
    y ha venido sólo
    para acariciarte
    y quedarse en tus sueños
    para que estén más cerca.

    Cuida como si sangrara
    de tu herida.
    De esa. La más profunda y dolorosa.
    A la vez lucha
    como si le hubiesen dado
    la oportunidad de salvarte.
    Esta vez.
    Siente como si sólo existiese hoy.
    Especialmente porque hoy te ama
    como nunca,
    porque no sabe medirse
    —ni en tempestad—
    y porque sabe que lo más bonito
    de su vida le pasó
    por dentro
    —y ahí te guarda—.

    Y besa como si nadie
    hubiese tenido nombre antes de ella.

    Así es, mi amor,
    hasta que te encontré a ti,
    todos mis besos fueron de nadie.


    .

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    Rubén de la Cruz (Xenón)

    Rubén de la Cruz (Xenón), nació en Alicante, en 1990. A los trece años comenzó a interesarse por la cultura hip-hop. Un año después escribía sus primeras rimas, y a los quince grabó sus primeros temas. Desde entonces, ha ido creciendo como artista y se ha embarcado en nuevas aventuras, como Síndrome Klap Records, su estudio de grabación, en donde comparte experiencias y conocimientos con otros artistas, a los que -y con los que- graba y edita. Hasta ahora, ha lanzado seis discos en solitario y otros dos en colaboración con Jonan y Aika.. 

    El papel más importante de su vida siempre ha sido el que ha tenido enfrente: un folio vacío de sentimientos y muchas ganas de mancharlo. Con una madre cantante y un abuelo poeta, ¿qué esperábais?

    Compositor, cantante a deshoras y artista consolidado en la escena del hip-hop nacional, ahora, con veintiséis años y una mochila llena de vivencias, se decide a sacar su primer poemario: Ya no tintas nada (Editorial Espasa, 2016).

    Se define como un artista certero y emocional, cuya palabra daña o acaricia la piel de quien la lee. No será la última vez, eso está claro.

    Rubén de la Cruz, más conocido por su nombre artístico, Xenón, es, según la crítica, ” una de las voces jóvenes más singulares del panorama musical y poético español”. Ahora acaba de publicar en ESPASAesPOESÍA su primer poemario: YA NO TINTAS NADA. El amor y el desamor en el siglo XXI. Nadie puede amar completamente a nadie si antes no se ama a sí mismo. “Escondí mi cuaderno donde nadie pudiera encontrarlo. Arquitecto de palabras, malabarista de sentimientos, defensor de injusticias o sencillamente un escritor que se aísla demasiado. Son algunos de mis rasgos más caracterizados, rasgos que plasmo en cada letra y destiñen dolor en forma de tinta. 


    SINOPSIS:

    Este poemario sabe a mentiras bajo una palmera,
    a dolor del que marca, a lágrimas dulces, 
    a noches sin dormir, a corazón abierto.
    El conjunto perfecto de sentimientos para olvidar a alguien.
    Escribimos para escupir dolor hasta que escupimos tanto que la boca
    se nos queda seca y ya no queda más que el folio en blanco.
    En este libro sucede exactamente eso.
    Estuve escribiendo hasta que esa persona dejó de importarme.
    Y entonces me di cuenta de que lo había logrado,
    de que ya no la necesitaba: ya no tinta nada.


    RESEÑA:

    Hola, hoy os traigo un libro que he estado deseando desde que supe su futura existencia. Xenon es músico, compositor y escritor, y debido al tiempo que llevo escuchándole, leyendo cada cosa que escribe y más, no pude negarme a necesitar su poemario.
    La verdad es que no tenía pensado hacer la reseña de este libro en este blog, pero debido a que he decidido eliminar mi blog personal para centrarme más en este, pues me pareció buena idea introducir algo nuevo en este blog, como es la poesía; no es Bécquer, pero es Xenon, o Rubén.
    Me resultó una lectura muy amena; quizás porque me lo imaginé como sus canciones, y al ser la temática del mismo estilo pues es muy sencillo.
    Este libro, poemario, trata de un chico, como en este caso es su escritor, que sufre por amor, y en el poemario, aunque lentamente, se va viendo cómo la persona de la que estaba enamorado cada vez pinta menos, se va olvidando el sentimiento tan fuerte, y de ahí que ya no tinte nada. 

    Me he leído dos poemarios a la vez, este de Rubén de la Cruz (Xenon), y el de David Martínez Álvarez (Rayden) y sinceramente me ha gustado más este porque me parece una escritura más sencilla y directa de algún modo. (El poemario de Rayden seguramente sea mi próxima entrada, y para nada este párrafo es una crítica).

    Personalmente este poemario me ha gustado mucho, y por ello lo recomiendo sin pensármelo dos veces; y que los héroes no van con trajes interestelares, pero igualmente pasan desapercibidos; y mejor, así puedes pararte a observar a esos héroes en silencio.



    Ya no tintas nada (Editorial Espasa, 2016).



    HOY PUEDES

    Llenar estadios con tu música,
    recitales con oídos deseosos de oír tu voz
    o corazones que anhelan el cariño que sólo tú puedes proporcionar.

    Puedes escalar el Himalaya,
    navegar el Támesis
    e incluso perderte en el Amazonas sin correr peligro alguno.

    Puedes detener la guerra fría,
    derretir la Antártida,
    desabrochar cualquier nudo,
    destapar cualquier regalo.

    Hoy puedes.

    Vencer a la muerte en su propio tablero,
    iluminar la fosa de las Marianas,
    apagar todas las luces de Tokio,
    beber del Kani Bel,
    saciarte con sus aguas.

    Desenterrar la tumba de Gizeh,
    ocultar los tesoros de Hoxne,
    dar vida a quien la pide,
    burlar las teorías de Darwin.

    Puedes vencer al minotauro,
    atormentar a Zeus,
    dejar a Cupido sin puntería,
    escapar de Caronte,
    mirar fijamente los ojos de Cassiopea.

    Puedes hacerlo.

    Hoy puedes ser lo que tú más quieras,
    sin nadie que te diga lo que debes ser.
    Sin golpes que te derrumben o ciclones que sacudan tu orden.

    Elige tu día y olvídate de la suerte.

    La suerte es para los débiles,
    tú vas a conseguir lo que te propongas.

    De Ya no tintas nada, col. Espasa es Poesía, 2016




    CUANDO CUESTA RECORDAR

    Las hojas siguen cayendo si me despeino
    y los ríos se siguen vaciando cuando lloro.

    El hogar son las personas y yo aquí,
    durmiendo en los cajeros más próximos.

    Buscando el amor cual nómada,
    de oasis en oasis,
    de beso en beso,
    de tinta en tinta.

    ¿Cuántas veces hacen falta para aprender?

    Aprender a creer en uno mismo suena a utopía,
    a música descafeinada,
    a "tenemos que hablar",
    a voz tota un domingo a las tres,
    a llanto de un bebé,
    lágrimas de cristal rotas,
    a Asturias sin sus verdes campos,
    a Andalucía sin sus sevillanas,
    a imposible.

    Pero hoy no.

    El mejor de mis amigos se esconde bajo la piel,
    y mi alma gemela resulta ser siamesa.
    No necesito más.

    A dónde vas tú sin ti,
    con lo bien que te sientas.




    SANGRADO

    ¿Quién necesita amor cuando tiene autoestima?

    Yo.

    El amor es lo único en esta vida que crece cuando se reparte.

    Quiero llorar por no tener esa foto de perfil junto a otra persona
    y un beso idílico de esos de cine.
    Me apetece, qué coño.
    Eso no lo tengo claro.

    Cuando esa ausencia pesa,
    nos aferramos con locura a la primera persona que nos muestra algo de cariño.

    Golpe tras golpe,
    herida tras herida,
    sangre por sangre,
    gratuita y necesidad.

    Todo por esa puta manía de querer ser amado como si esa fuera nuestra meta.

    Hay cientos de personas dispuestas a herirnos,
    a tirar por el suelo cristales rotos de sus miedos,
    y nosotros andamos descalzos.

    ¿A dónde vamos?

    Si confiamos más en los anuncios que en el ser humano.

    Mi consejo ante el espejo es sencillo: protégete.

    Y si no, no pasa nada,
    siempre podré ser feliz,
    porque por encima de ti,
    mi vida,
    está eso,
    mi vida.

    Y mi vida soy yo.
    Además, siempre fui mejor amante.




    AMOR ENTRE METÁFORAS

    No existe mayor cárcel que tus propias manos.

    Vivo en inviernos que se pasean por veranos,
    en aceras que cruzan carreteras.

    Vivo entre alfa y omega.

    Sangré por dentro por no partirle la cara a más de uno y mis puños se encogen.
    Me abro la cabeza día a día para encontrar una salida a mis idas y venidas,
    y el estómago también,
    para que todas las mariposas escapen y sean libres.
    ¿A quién se le ocurrió la dictadura de encerrarlas dentro?

    La libertad que experimento es sincera,
    y puedo decir que estoy siendo cómplice de mi sonrisa,
    pero aún tengo la piel reseca.

    Ojajá me entendiera o me entendieran.
    He cambiado y no soy el mismo,
    no por el momento,
    ni creo que sea para mejor,
    pero me da igual, ¿sabes?

    Me escapo entre líneas, música y libros,
    y ellos encuentran en mí un hueco vacío.
    Vacío de sentido pero lleno de ganas.

    No me confundáis, tengo sentimientos.
    Lo que pasa es que no los encuentro.
    Juraría haberlos dejado ahí encima.
    Pero no lo sé, no aparecen,
    y mi madre está lejos para ayudarme.

    Ella que siempre lo encontraba todo.

    Sé que alguien los encontrará y me los traerá.

    Yo procurararé no volver a perderlos.




    .


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    CARLOS MIGUEL CORTÉS 

    Carlos Miguel Cortés, fotógrafo  y poeta, nació en Béjar (Salamanca) en 1987 y ha vivido en Madrid, Barcelona, Logroño, A Coruña y unos cuantos sitios más hasta recalar en la isla de Mallorca, en la que vive desde hace cinco años. Lleva cuatro años tuiteando y se confiesa adicto a Twiter. 

    Ha publicado los poemarios:

    -Intranerso (Noviembre poesía, 2014) (Brisa Ediciones, 2015). 
    -Innormal (Destino, Editorial Planeta 2015).


    Intranerso. Brisa Ediciones, 2015. De la ilustración: Albert Solóviev.


    Éste es el primer libro de Carlos Miguel, un joven poeta que hace poesía en redes sociales y que ha conseguido que su obra se venda tanto que es prácticamente un superventas. La primera edición casi se agotó nada más salir y que eso pase en poesía es casi un milagro.

    Y es que este chico que tiene ya 5 000 seguidores es un buen ejemplo de una generación nueva de poetas que está revolucionando el panorama, con una poesía fresca, muy natural, sencilla y con mucho corazón, que a veces roza la frase ingeniosa. Aquí tenéis algunos ejemplos:

    «Si no viene, usa el plan ve». 
      
    «Quiero una chica hecha de lluvia. 
    Una chica que me moje, que me haga ver el arco iris en los días sin nubes. Para bailar bajo ella. Para empaparme, que sea capaz de calarme hasta los huesos, que me deje tiritando y pensando qué ha pasado. Que se sorprendentemente incontrolable. Que refresque en las noches calurosas. Que sea un torrente de emociones. Que cree vida a mi alrededor. 
    Pero también, cuidado. La lluvia es delicada. Dice que jugar con fuego es arriesgado, pero eso sólo es para los que nunca han jugado con agua…» 

    «Escapa. 
    De todo y de todos.
    Y cuando creas que estás lo suficientemente lejos,
    piensa en quién querrías ahí contigo.
    Así sé yo quién es importante en mi vida». 

    «A veces hacen falta sólo 
    56 segundos
    de conversación inalámbrica
    para alegrar el día de alguien
    que está a kiilómetros de distancia. 
    Y todos tenemos 56 segundos sueltos».

    ¿Qué qué es intranerso? Es el universo único y personal que lleva cada uno dentro, en su interior. Un rincón de difícil acceso, al que no se le deja entrar a todo el mundo. No está claro si está en la cabeza, en el corazón o en otra parte. Quizás en todos los rincones de nuestro cuerpo.




    Yo he aprendido a necesitar,
    lo que se dice necesitar,
    solamente ese huequito
    que hay en tu pecho
    en el que me gusta refugiarme.


    *


    Las señales de humo primero son señales
    y luego son sólo humo.
    Atiéndelas
    antes de que sólo queden
    cenizas
    cuando vayas
    y ya no esté
    quien encendió la hoguera.


    *


    Yo sé que para ti nunca llegaba,
    ni volvía,
    porque nunca avisaba.

    Yo directamente aparecía.
    Como un rayo sin trueno,
    como un helado de postre
    como un semáforo en ámbar

    que esperaba que tu cruzaras acelerando.


    *


    Y dejar las margaritas enteras,
    porque para qué deshojarlas
    si ya sé que me quieres.


    *


    La odio.
    La odio porque me ha hecho peor todos y cada uno de los
    Kinder Bueno que me coma en mi vida.
    Porque ya ninguno sabrá mejor que ese pedacito que devoré
    directamente de tus labios.




    "INNORMAL", DE CARLOS MIGUEL CORTÉS.


    Ahora ya no sé si vas a poder leer esta carta, pero igual siento como una necesidad de decirte que yo contigo he sido más feliz de lo que en los libros se dice que se puede.

    La canción de nosotros, Eduardo Galeano.


    ¡La aventura nos espera!

    Up


    Hace falta imaginar, experimentar cosas y cambiar algo. Hace falta arriesgarse. Yo ya sabía de antemano lo que iba a pasar, claro. Es que los puristas no experimentan nada de nada. Si se queda uno solo con los puristas nos quedaríamos siempre en el mismo sitio. Están metidos en un círculo del que no se salen, y yo creo que hay que salirse un poco, ¿no? Experimentar.

    Camarón de la Isla


    Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.

    Salvador Allende



    Sé como tu eres
    de manera que puedas ver
    quién eres
    y cómo eres.
    Deja por unos momentos
    lo que debes hacer.
    Y descubre lo que realmente haces.
    Arriesga un poco si puedes.
    Siente tus propios sentimientos.
    Di tus propias palabras.
    Piensa tus propios pensamientos.
    Sé tu propio ser.
    Deja que el plan para ti
    surja de adentro de ti.

    Fritz Perls


    En el patio del colegio, las jerarquías estaban establecidas casi desde el principio, y además era raro que se repitieran las categorías. Si eras el gordo, eras el gordo; si eras el payaso, eras el payaso; si eras el gafas, eras el gafas; si eras el bestia, eras el bestia; si eras el raro… Yo siempre fui el raro. Ser el raro era llevar una losa pesada. Imagino que la veo más pesada porque es la que me tocó a mí. Al principio no lo asumes. No entiendes que te haya tocado a ti, cuando posiblemente lo que querías era ser el guapo o el gracioso de la clase. Y cuesta entenderlo. Es fácil quedarte en ese estado de continua negación.

    Por suerte, ya no estamos en el patio del colegio, aunque a veces lo parezca, y ahora decidimos con qué nos quedamos o qué desechamos. Ahora nos quitamos las losas de encima y somos libres. Ahora nos reconocemos entre nosotros y disfrutamos de estar con personas de nuestra misma categoría, esa categoría que hemos elegido y que no es impuesta. Incluso elegimos vivir sin categorías ni etiquetas. Yo elijo las mías, que son pocas, muy pocas. Y siempre fui el raro, ahora sé que lo que soy es INNORMAL.




    Síndrome de Huckleberry Finn

    Bautizado como el personaje de la obra de Mark Twain, este síndrome psicológico se caracteriza por la tendencia a eludir responsabilidades como un niño, y a cambiar con frecuencia de trabajo al llegar a la vida adulta. Los expertos aseguran que es un mecanismo de defensa ligado al rechazo parental, una baja autoestima y síntomas de depresión.
    Las personas con este síndrome suelen ser inteligentes, despiertas a todo lo que ocurre a su alrededor. Se adaptan bien a las situaciones, pero rara vez se sienten felices con lo que tienen o hacen. Evitan tener responsabilidades. Porque una responsabilidad implica echar raíces en algunas ocasiones, y eso es algo para lo que no están preparados.



    Suelo pensar que nunca voy a encontrar nada que mantendré durante toda mi vida. ¿Trabajar toda la vida en lo mismo? ¿Alguien que quiera pasar conmigo el resto de mis días? ¿Una ciudad en la que comprarme una casa y echar raíces? No soy un árbol. No quiero echar raíces. No quiero hacer toda la vida lo mismo. No quiero dejar de huir de la monotonía.


    1

    Te busco en los agujeros de mis bolsillos.
    Creo que tu ausencia se ha colado hasta en mi lavadora.
    No duele, es, sólo, como no sentir nada.
    Es vacío.

    Tengo que aprender a dormir sin ti.
    Es difícil, especialmente las noches como hoy
    cuando te acabas de ir y
    las sábanas aún no se han enfriado.

    He estado a punto de cerrar la puerta con llave
    por dentro
    un poquito antes de que te fueras.
    ¿Cuánto tiempo podríamos estar recluidos?
    Podríamos pedir todos los días
    comida a domicilio,
    vivir con la música a tope,
    baños interminables,
    risas, atardeceres en el balcón, pelis…

    Pero es tarde.
    Ahora la casa entera llama a tu risa
    rebotando en las paredes.
    Y sólo hay silencio.
    Voy a hacerlo yo solo,
    voy a poner música a tope,
    meterme en la bañera,
    masturbarme,
    y acostumbrarme a
    estar sin ti.

    Así,
    cuando vuelvas,
    la casa, las sábanas y
    yo
    explotaremos de felicidad
    y de sorpresa.



    2

    Me mata cuando tú
    me miras
    como si nada
    y yo te miro
    como si todo.




    3

    A veces me gustaría no ser yo quien escribe. Que tú escribieras por mí.
    Escribe que te mueres de ganas de que todas las noches que hemos imaginado se hagan realidad; escribe que nuestros cuerpos se conocen como si llevaran años pegados, pero a la vez se buscan como si acabaran de descubrirse; escribe que tus muslos se han despertado con marcas de mis dientes; escribe que la sonrisa que te provoco va a durar eones; escribe que que le den a soñar, que es mejor hacer; escribe que nunca pensaste que una lengua podría hacerte tantas cosquillas; escribe que nos falta
    poco para ser uno y media docena a la vez; escribe que perdimos la cuenta de los orgasmos; escribe que las sábanas nos envidiaban; escribe qué bien sabe mi polla; escribe lo divertido que fue cuando los vecinos se quejaron del “ruido” de tus gemidos; escribe que los besos saciaban el apetito; escribe que te duelen un poquito los pezones de estar entre mis dientes; escribe que no te vas a conformar hasta que se nos haga mil noches de día; escribe que joder qué bien sabe el café después de una noche así.




    4

    Compramos los billetes,
    sabiendo para qué barco eran.
    Montamos emocionados,
    leyendo Titanic en el lomo.
    Disfrutamos de la travesía,
    expectantes,
    mirando siempre a estribor de reojo.
    Divisamos a lo lejos el iceberg,
    y como locos
    asaltamos el puente de mando
    para poner el barco a toda máquina.

    Es evidente,
    chocamos
    y
    nos hundimos.

    Pero estábamos felices
    por haberlo vivido.




    5

    No quiero ser para ti ese chico pasajero,
    un rato divertido,
    medio Don Juan,
    un ligue de discoteca,
    si te he visto no me acuerdo,
    un recuerdo bonito.

    No quiero ser eso con lo que te entretienes,
    un aperitivo antes de la sopa caliente y casera.

    Me niego a ser sólo el que te folla
    cuando tus humedades te hacen pensarme,
    la llamada de auxilio cuando
    tienes el mundo encima.

    Porque, pequeña,
    me gusta la noche,
    pero no me vale si no
    la acompañamos de amaneceres,
    desayunos improvisados
    y conversaciones que hacen hogar.

    No quiero ser sólo tu comodín,
    pudiendo ser tu paracaídas,
    tu salvavidas,
    tu amuleto de la suerte.

    Que seamos
    un cuento sin punto ‘nal,
    sin perdices,
    sin que el libro llegue a
    acabarse.





    6

    Yo antes de ti no era yo,
    era otro, una versión peor.

    Y esa es mi moraleja
    de cualquier relación.
    Sal de ella mejor de lo que entraste.
    Más jodido, más escéptico,
    más roto
    pero mejor persona.





    7

    Una y otra vez hemos estado juntos, una y otra vez nos hemos separado.
    Siempre nos han contado que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, pero yo me he parado a observarnos, y nosotros ondulamos. Las rectas debían de parecernos aburridas, o simplemente éramos diferentes y teníamos que hacer las cosas a nuestra manera.
    Era una cuestión subconsciente, creo. No lo escogíamos, no lo pensábamos, nos salía utilizar los giros, los meandros, los arcos, y nunca nos quedábamos anclados en las esquinas ni en los bordillos, tan angulosos y tan punzantes.
    Sólo sé que sí, sería más rápido usar las líneas rectas, como hacen todos, pero nosotros elegíamos siempre las curvas del infinito.




    8

    Hola, 
    me llamo 
    Carlos Miguel Cortés 
    y soy un adicto.

    Un adicto a los comienzos.

    Sí, es difícil reconocerlo.
    Parece algo genial a primera vista.
    Pero no lo es cuando te cuesta tanto
    pasar de esos primeros momentos 
    a esa vida de reposo y manta y peli
    que a veces te pide el hígado.

    No puedo evitarlo.
    No sé si quiero evitarlo.
    ¿Sabéis de lo que hablo, verdad?
    Esa sensación de novedad.
    Los nervios, el nudo en la garganta
    previo a un primer beso.

    La idea en mi cabeza
    de que una mujer nueva en mi vida
    signi‘ca un territorio sin explorar,
    una aventura por el Amazonas de su mente,
    un conquistar cada poro,
    una expedición a lo Lewis y Clark
    recorriendo desde su Atlántico hasta su Pací‘co,
    escalando la cima de sus pezones,
    descendiendo la cueva de su ombligo, 
    coronando el cielo del paladar.

    Me encanta, sí.
    Adentrarme en un nuevo laberinto mental 
    sin dejar migas de pan para marcar el camino, 
    sabiendo que es más probable que me pierda allí dentro
    o que me atrape el Minotauro de sus miedos,
    antes que encontrar la salida.

    Y tocar allí y allá,
    estrenar cada tecla,
    buscar sonidos nuevos
    en el pentagrama de sus costillas.

    Sí, claro que conocéis 
    todo eso de lo que os hablo.
    Por algo estáis aquí, ¿no?
    En terapia, conmigo.
    ¿Tú también estás aquí por eso? 
    ¿Cómo te llamas?
    ¿Y si te doy mi número y quedamos?









    .


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    Patricia Gonzalo de Jesús 

    Nació en Barcelona en 1978. Es licenciada en Filología Eslava, con la especialidad de Lengua y literatura eslovaca y checa, por la Universidad Complutense de Madrid. Completó sus estudios en la Universidad Comenio de Bratislava (Eslovaquia), en la Universidad Constantino el Filósofo (Nitra, Eslovaquia) y en la Universidad Carolina de Praga (República Checa). Máster en Edición por la Universidad de Salamanca, trabaja como traductora de checo, eslovaco y ruso. Entre sus traducciones se encuentran autores como Joseph Brodsky, Karel Čapek, Ladislav Klíma, Arnošt Lustig, Ota Pavel y Lev Tolstói. En la actualidad estudia en The University of Iowa (Estados Unidos), donde finalizó un MFA en Escritura Creativa como Iowa Arts Fellow.

    Raíces aéreas (La Bella Varsovia, 2016), es su primer libro de poemas. 



    ESPACIO PRACTICADO

    I

    Quizás          habitar
    no sea más que
                    esto:
    lluvia          golpeando
                                    un tragaluz,
    ramas                cimbrándose
                    bajo el peso
                    de pájaros,
    mi mirada,

    mis palabras
               suspendiéndolos
    en el ahora.



    II

    En el principio fue la mesa.

    La compré pensando utilizarla como escritorio.
    Tres cubos de agua y toneladas de hollín después
    reveló su verdadero origen:
    una cocina.

    Aun así decidí redimir a aquella mesa.
    Pensé en mi madre frente a su olla a presión.
    Pensé en Denise Levertov esbozando poemas en la mesa de su cocina.
    Pensé en Alice Kober sentada frente a una mesa camilla junto a su madre viuda,
    catalogando caracteres de Linear B en cartones de cigarrillos.

    Más tarde fue la chinche.
    O las chinches.
    Probablemente no más de dos,
    en los intersticios de la mesa.
    Fueron concienzuda y convenientemente gaseadas.

    Aun así decidí redimir a aquella mesa.
    Pensé entonces en mi abuelo en la trinchera del frente de Teruel,
    repasando las costuras del uniforme con las uñas para reventar las chinches.
    Pensé en sus noches en blanco resolviendo problemas matemáticos
    sin más ayuda que aquella enciclopedia que compró con su primera soldada
    para leer durante el servicio militar, ignorando el toque de queda.
    Pensé en sus memorias,
    aquéllas que escribió en cuadernos escolares heredados de sus nietos,
    las que dejó a medias cuando empezó a fallarle la vista.

    Al final fue la pesadilla.
    De algún modo, esta mesa es el alambique en que se condensan
    todos mis miedos:
    quedar relegada a una cocina,
    las plagas,
    no saber,
    no entender,
    no estar a la altura de quienes me han precedido.

    Aun así,
    o tal vez precisamente por eso,
    he decidido redimirla.

    Sólo se hacerlo con palabras.



    III

    Ciertas noches
                    me desvelan
    los trenes.
               De lejos
                    me asaltan
    el traqueteo,
    el siseo,
    el bufido
    del silbato,
    uno
    tras
    otro,
    como
    un
    único
    tren
    infinito
    que hiende
               mi sueño,
                    la ciudad,
                               la noche.





    Raíces aéreas
    La Bella Varsovia. Córdoba, 2016.

    Apasionada traductora de autores de lenguas eslavas, Patricia Gonzalo de Jesús ha venido trabajando paralelamente en su propia obra poética y narrativa con sostenido rigor. 

    A ras de suelo: no hundiéndose en la tierra, sino buscando el aire. Así nos han contado que avanzan las raíces aéreas, y así —en cierto modo— arraiga la poesía de Patricia Gonzalo de Jesús: buscando la luz desde la extrañeza, desde la voluntad firme y hermosa de no saber y querer al mismo tiempo. Una poesía que se nutre en los orígenes, y que entiende que nos formamos —y nos forjamos— por quiénes somos y por quiénes nos fueron. Hay ternura en este libro, e ironía, y asombro, y una voz cuyas referencias quizá no nos suenen familiares, pero que ahonda en nosotros, y con nosotros permanece. Estas raíces crecen hacia la piel mientras crecen hacia el cielo. 


    ESPACIO PRACTICADO

    En el principio fue la mesa.
    La compré pensando utilizarla como escritorio.
    Tres cubos de agua y toneladas de hollín después,
    reveló su verdadero origen:
    una cocina.
    Aun así decidí redimir a aquella mesa.
    Pensé en mi madre frente a su olla a presión.
    Pensé en Denise Levertov esbozando poemas en la mesa de su cocina.
    Pensé en Alice Kober sentada frente a una mesa camilla junto a su madre viuda,
    catalogando caracteres de Lineal B en cartones de cigarrillos.
    Más tarde fue la chinche.
    O las chinches.
    Probablemente no más de dos, en los intersticios de la mesa.
    Fueron conveniente y concienzudamente gaseadas.
    Aun así decidí redimir a aquella mesa.
    Pensé entonces en mi abuelo en la trinchera del frente de Teruel,
    repasando las costuras del uniforme con las uñas para reventar a las chinches.
    Pensé en sus noches en blanco resolviendo problemas matemáticos
    sin más ayuda que aquella enciclopedia que compró con su primera soldada
    para leer durante el servicio militar, ignorando el toque de queda.
    Pensé en sus memorias,
    aquéllas que escribió en cuadernos heredados de sus nietos,
    que dejó a medias cuando empezó a fallarle la vista.
    Al final fue la pesadilla.
    De algún modo, esta mesa es el alambique en que se condensan
    todos mis miedos:
    quedar relegada a una cocina,
    las plagas,
    no saber,
    no entender,
    no estar a la altura de quienes me han precedido.
    Aun así (o tal vez precisamente por eso) he decidido redimirla.
    Aunque sólo sea con palabras.


    MORFOLOGÍA DEL CUENTO

    Ni rastro de nieve todavía.
    Y precisamente por eso
    recuerdas
    aquel viaje a través de las montañas en un tren
    ostálgico y reumático,
    abriéndose paso
    a duras penas
    a través de la ventisca,
    aquella anciana de entreguerras con boina de lana que,
    extrañada
    de tu soledad y tu delgadez,
    te regaló una manzana,
    como un trasunto de aquélla otra que,
    en Bratislava,
    te entregó tres narcisos
    a cambio de agua
    (Propp habría estado más que satisfecho).
    Recuerdas
    la sensación paradójica,
    entre caricia y punzada,
    de nostalgia de lo desconocido,
    la parada en una ciudad arcana,
    el vómito a medianoche
    y la iglesia de san Esteban a mediodía,
    las palabras del diácono
    («No debería estar abierta,
    pero decidí recoger tras las fiestas de Navidad.
    Será una señal divina.»)
    Recuerdas
    la blanca devastación,
    el narcótico silencio
    que rodeaban a aquel hombre,
    escoba en mano,
    acompañado apenas
    por doce apóstoles dispersos
    y un pantocrátor meditabundo,
    de trazo torpe
    y mirada ocre.
    Y casi con añoranza
    de aquella fiebre y aquella náusea
    contemplas ahora
    tu colección de idiopatías,
    mientras te preguntas
    cuál será el término médico
    para esa membrana
    (que sin duda existe
    y de la que tú careces)
    que hace llevadero el redolor
    de caminar descalzo
    por la existencia,
    si te toparás
    con la tercera e indefectible anciana
    y si el hambre de nieve
    y la sed de páramo
    entran dentro de la categoría
    de señales divinas.


    LA BESTIA

    La que cabalga a lomos de la Bestia
    se convierte en la puta de Babilonia.
    Si el desierto tiene oído,
    oiga:
    tomad y comed todos de él
    porque éste
    ya no es mi cuerpo.
    Sólo me queda
    desierto a bocados,
    crujir de dientes,
    lamerme las heridas
    como una perra,
    como una perra
    escarbar en el yermo
    la tumba del fruto
    arrancado de mi vientre.
    Si el desierto tiene oído,
    oiga:
    éste ya no es mi cuerpo.
    María Magdalena, líbranos del lujo
    de la dignidad,
    María Egipcíaca, líbranos de la soberbia
    de la habitación propia,
    Marías todas, libradnos de rezar
    porque rezar no nos librará
    del pecado de ser
    mujervirgenputasantasiervaesclavamártir,
    del estigma de la Bestia.
    Si el desierto tiene oído,
    oiga,
    porque la voz de los muertos
    es la peor entendida.
    Y el que tiene entendimiento,
    cuente el número de la Bestia,
    pues es número de hombre.


    MUSEO INTERIOR 

    Hay una decimocuarta manera
    de mirar
    un mirlo: que sea él
    quien te observe,
    su ojo
    lo más inmóvil
    en el interior de una vitrina.

    Mi ojo,
    carente de criterio,
    registra
    ese fotograma
    congelado,
    se empacha de
    taxidermia.

    La arcada
    le devuelve
    una única frase,
    que hace suya:
    una vida embalsamada
    no hace poesía.



    Patricia Gonzalo de Jesús, contención y verdad

    Raíces aéreas
    Patricia Gonzalo de Jesús
    La Bella Varsovia. Córdoba, 2016.

    Por José Luis García Martín 

    Decía Juan Ramón Jiménez, en una de sus ingeniosas maldades características, que la poesía última de Cernuda parecía traducida del inglés. Y luego añadía: “Lo malo es que Cernuda no sabe inglés”.
                
    Patricia Gonzalo de Jesús no solo sabe inglés, sino checo, eslovaco y ruso, lenguas de las que es traductora profesional, y en su poesía hay una precisión y una sobriedad ajena a la más verbalista tradición española. Publica su primer libro, Raíces aéreas, cuando se acerca ya a los cuarenta años, y no hay en él ni la borrosa espontaneidad de los tanteos iniciales ni el amateurismo del poeta tardío. Con solo este puñado de poemas –que algo nos recuerdan a poetas norteamericanas de obra breve como Adrianne Moore o Elizabeth Bishop– se hace un sitio entre los nombres imprescindibles de su generación.
                
    Patricia Gonzalo de Jesús, como otras poetas de ahora mismo, escribe desde un punto de vista inequívocamente femenino, ese punto de vista que las poetas de otro tiempo trataban de disimular en sus obras de más empeño porque parecía incompatible con la gran poesía. Pero no es panfletariamente reivindicativa, no lo necesita: dice su verdad, mira el mundo con sus propios ojos, le basta con saber sentir y sabe decir.
                
    Buena parte de los poemas de Raíces aéreas se escriben sobre la falsilla de otros textos, a veces tan poco convencionalmente poéticos como un prospecto médico (“Reacciones adversas” o un tratado de botánica (“Raíces aéreas”).
                
    El comienzo de “Reacciones adversas” puede servir de ejemplo: 


    “El silencio, durante generaciones,  
    ha sido empleado en mi familia  
    como analgésico 
    y antiinflamatorio local 
    para el alivio sintomático 
    de la tristeza, 
    la enfermedad,  
    la muerte y 
    todo tipo de contusiones 
    existenciales 
    que cursan con dolor leve  
    o moderado”.
                

    Los subtextos que están en la base de Raíces aéreas a veces han sido más frecuentados por los poetas. Es el caso de la oración (“Plegaria del poeta sin epifanía”, con su estribillo: “san Juan, ruega por nosotros”, “santa Teresa, ruega por nosotros”…), “Génesis”, que recrea los relatos de los nativos americanos sobre la creación del mundo o “De muliere super bestia”, con sus denuestos apocalípticos.
                
    “Álbum familiar” se titula uno de los poemas. La memoria de la infancia (con lugar destacado –“Vida útil”, “Calendario zaragozano”– para la figura del abuelo) constituyen otro de los ingredientes del libro. Pero no hay en esas evocaciones concesión ninguna a las mitificaciones de la nostalgia.
                
    La “Tierra firme” que da título al primer poema del libro es la del desconcierto y el desvalimiento: 


    “Porque dudo.  
    Porque no sé. 
    Porque me dijeron que no sabía. 
    Porque de profesión, mis labores”.
                

    Esas labores tradicionalmente femeninas, las labores domésticas (“de profesión, sus labores” se leía en el carnet de identidad de la mayoría de las mujeres), sirven de falsilla para la imaginería de muchos de los poemas. 


    “Orear el dolor 
    antes de doblarlo  
    con esmero  
    y colocarlo en el montón de la colada  
    aún por planchar” 

    se lee en “Economía doméstica”, y en “Espacio practicado”: 


    “De algún modo esta mesa es el alambique en que se condensan 

    todos mis miedos: 
    quedar relegada a una cocina,  
    las plagas,  
    no saber, 
    no entender, 
    no estar a la altura de quienes me han precedido”.
                

    Para Patricia Gonzalo de Jesús, como para buena parte de la poesía contemporánea, escribir es reescribir, sin que eso suponga en su caso incurrir en el pastiche ni en el mimetismo. “Museo interior” continúa uno de los más conocidos poemas de Wallace Stevens (“Trece maneras de mirar aun mirlo”): “Hay una decimocuarta manera / de mirar / a un mirlo”, comienza.
                
    “Orígenes de las sombras y direcciones de los puntos de fuga” incluye una serie de citas (algunas valen como poemas exentos) a las que compara con los remiendos en un pantalón o con las anotaciones en un manual de supervivencia: 

    “Nunca lamentes  
    tu desnudez  
    si la alternativa es la mortaja  
    de la normalidad”, 

    dice una cita anónima; Saul Bellow firma otra: “Inesperadas intrusiones de belleza. / Eso es la vida”.
                
    En el poema “Juliana de Norwich”, la mística que es considerada como la primera escritora de lengua inglesa, se alude a Virginia Wolf y se reproduce una conocida afirmación suya (irónica en el contexto del libro) que ya había incluido Eliot en el último de sus Cuatro cuartetos: “All shall be well, and all shall be well, and all manner of thing shall be well”.
                
    “Jacob” es la poco convencional elegía (con mucho tiene de autoelegía) a un perro bastardo, “raro, roto y multialérgico”, que nada tenía que hacer “en este mundo de perros / de exposición”.
                
    A Juan Ramón Jiménez le sonaba la poesía de Cernuda, del Cernuda que se había alejado de su magisterio, a poesía traducida. La poesía de Patricia Gonzalo de Jesús nos suena a poesía esencialmente traducible, a una poesía cuyo efecto depende menos de las sonoridades y efectos de una lengua concreta que de su arquitectura interior.




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  • 11/07/16--08:02: ALBERTO CONEJERO [19.497]

  • Alberto Conejero

    Alberto Conejero López (Jaén, 1978) es un dramaturgo y poeta español cuyas obras se han estrenado en Madrid, Buenos Aires, Londres, Montevideo, Moscú y Atenas.

    Licenciado en Dirección de Escena y Dramaturgia por la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y doctor por la Universidad Complutense de Madrid es actualmente profesor de dramaturgia en la ESAD de Valladolid.

    Obra

    Alberto Conejero es representante de una nueva generación de dramaturgos en la que figuran Paco Bezerra, Zo Brinviyer, Carlos Contreras Elvira, Esteve Soler, María Velasco, Mar Gómez Glez o Antonio Rojano, entre otros/as.

    Habitual de los escenarios alternativos de Madrid (Nave73, La pensión de pulgas), ha producido una obra que habla directamente al espectador de su identidad, de su esencia: escribir teatro es convocar el encuentro con el imaginario de los espectadores. Defensor de los derechos LGTB, la homosexualidad ha sido un tema presente el algunos de sus mejores trabajos. Es el caso de Cliff, inspirado en algunos episodios de la biografía de Montgomery Clift, pero también en su trabajo más conocido: La piedra oscura, pieza en la que aborda la persistencia del ser, tomando como marco de fondo la relación entre Federico García Lorca y el que fuera su último compañero, Rafael Rodríguez Rapún.

    Es también traductor y dramaturgista de clásicos griegos y romanos (Homero, Ovidio) pasando por el Siglo de Oro, sus contemporáneos (así, de Shakespeare, Macbeth y La Tempestad) y otros autores o síntesis escénicas más actuales, como el Retablo de peregrinos, montaje creado para Las huellas de La Barraca en 2010, a partir de textos de Lorca, Valle-Inclán y Jacinto Alonso Maluenda.

    Obras teatrales

    Húngaros (2000)
    Clift (acantilado) (2010)
    Ushuaia (2013)
    La extraña muerte de una cupletista contada por su perro (2014)
    La piedra oscura (2014), actualmente de gira, bajo la dirección de Pablo Messiez (intérpretes: Daniel Grao, Nacho Sánchez).
    Todas las noches de un día (2015)

    Novela juvenil

    Ha hecho incursión también en la literatura para público juvenil con El libro loco del Quijote (2005) y El beso de Aquiles (2006), publicados en la editorial SM.

    Poesía

    En 2016 publica su primer poemario Si descubres un incendio en la editorial La bella Varsovia.

    Premios y distinciones

    En 2016 en los Premios Max de teatro ha sido distinguido con el premio a mejor creación original por La piedra oscura,6 obra con la que ya se viera galardonado en 2015 con el Premio Ceres7 y en 2016 el permio José Estruch,8 además ha ganado el III Certamen de Textos Teatrales de la AAT9 por Todas las noches de un día. En 2013 recibió el premio Ricardo López de Aranda10 por su texto Ushuaia. En 2010 fue distinguido con el Premio Leopoldo Alas Mínguez de Literatura dramática por Cliff (acantilado). En 2000 recibió el Premio Nacional de Teatro Universitario por Húngaros.


    Si descubres un incendio (La Bella Varsovia, 2016) 

    Si descubres un incendio se abre con un hallazgo: con la promesa de un hallazgo, el del carpe diem como migas a las que atender en el camino, y con la certeza de ese fuego que recorre todos sus poemas. Alberto Conejero escribe sus poemas con la luz encendida, con la música clara y la palabra vibrante, y así traza un libro sobre el amor y el sexo, sobre el deseo y la soledad, sobre las emociones que forjan nuestra vida. Todas las trascendencias que se esconden en la rutina las desvela este libro, brillante en la intimidad, que nos descubre que el fuego del teatro de Alberto Conejero es también el incendio de sus poemas.

    «Desde antes que el teatro le abriera paso, Alberto Conejero estaba con fuego en la poesía. Buscaba en las palabras el dibujo primero de su identidad. Afilaba sus aristas de hombre, sus demonios de adolescente, su retrato de distinto. Alberto Conejero se estableció en la literatura con una sed que desaloja ríos, pero en el principio fue el poema. Ahí donde todo muchacho con vocación de prender en las letras, de abrazar la combustión del idioma, sabe que puede hallar algo necesario para estrenar su aventura. El cauce donde todo es posible. Así llega Alberto a la literatura: leyendo, descubriendo, sabedor de que el asombro es la luz primera» (Antonio Lucas).




    *


    Ahora voy a contarte lo que el olvido alumbra.
    Ahora que estás de nuevo solo, no importa en qué brazos,
    y como peregrinos disciplinados marchan los días
    uno tras otro a ninguna parte.


    *

    Suceden noches. También sucedes tú con ellas.
    No hay otro cuerpo al cabo de lo oscuro.
    El viento del insomnio
    gira inmisericorde en remolinos
    detrás de las cortinas.
    Si cierras los ojos nada aparece.
    Tampoco lo contrario.


    *


    Quizás todo adiós es festín de ceniza,
    el gesto inútil de un animal que muere
    y deja caer su sombra, apenas huérfana,
    en el cauce apresurado
                                          del olvido.


    *


    ¿De qué sirve ya mentirnos, sostenernos
    contra qué, estorbar el olvido? Porque ahora
    están aquí, atravesadas en la garganta, hueso
    de la derrota: las palabras. Las que deja el amor
    cuando el amor se acaba.


    *


    Dejaste en los techos pequeños nidos.
    Como un souvenir que se compadece
    -pues aún ridículo alberga el recuerdo,
    y quién sabe ya qué ni por qué fuimos,
    y si alguna vez de verdad nos amamos
    o creímos amarnos y eso bastaba-
    todas las noches los nidos cuento:
    obstinada materia ya sin vida de los
    días en que el amor estuvo
    y nosotros con él en esta casa  



    *


    Y luego ya en la casa
    nuestra tristeza toda,
    los días que vivimos
    en un rincón se ahogan.
    Y ya el amor se rinde
    -porque es de amor la norma-.
    Fantasma de sí mismo
    así nos abandona


    *


    Que te llamabas Juan acaso ya no importa.
    Y digo "llamabas" porque obviamente no te acuerdas
                                                        
    de quién soy yo ni por qué todavía.
    Pero en noches como esta aún forcejeo
    ridículo con nuestra historia.
    (y digo "nuestra historia" por no decir "mi historia"
    cuando no mejor callarme)



    *


    Y es verdad, demasiadas
    veces demasiados cuerpos
    que son naufragio,
    demasiados los náufragos
    que van dejando;
    demasiado el engaño
    demasiado el botín del desencanto,
    demasiado, amigo, ya demasiado



    El incendio que vive en ti

    Alberto Conejero publica 'Si descubres un incendio', su primer poemario tras sus éxitos como dramaturgo con 'La piedra oscura' o 'Todas las noches de un día'

    "Un país no puede tener sus cunetas llenas de muertos, hay que darles un entierro digno"

    Por PEDRO DEL CORRAL

    Alberto Conejero es de esos autores con el magnetismo suficiente como para reordenar las palabras cuando éstas no tienen sentido. Lo ha conseguido a lo largo de su carrera como dramaturgo, dando respuestas a hechos desconocidos y, sobre todo, haciendo las preguntas precisas para redimensionar realidades inadvertidas. 

    Siempre se ha oxigenado con las letras de Lorenzo Oliván, Idea Vilariño, Homero, Gloria Fuertes o Inger Christensen, pero ahora lo hace él con Si descubres un incendio (La Bella Varsovia), un libro con el que se pone en relieve que su llama escénica se extiende también a la poesía: 

    "Amo ese nosotros que convoca el teatro. Quizá en la poesía el encuentro sea más íntimo aún, un tú y yo. En ese sentido, me siento más desguarecido, más desnudo sin la intercesión de la noción de personaje". 

    Aquí hay una voz desnuda buscando escucha.Si descubres un incendionace de la clausura de un amor, un encuentro con la poesía postergado desde la adolescencia y que, hasta entonces, había encontrado en el teatro su albergue. 

    En este sentido, "el poemario tiene algo de expresión del desconcierto, de intento de enclavijar la estupefacción en las palabras, de confinar la combustión de ese tiempo en los versos. ¿Qué haces cuando la vida parece arder en todas direcciones?", explica Conejero. Durante años tomó un tren de madrugada para ir a sus clases de arte dramático en Valladolid y uno de esos días leyó, como por primera vez, el aviso de emergencia de Renfe: Si usted descubre un incendio... "Creo que precisamente la poesía nos permite, como decía Juarroz, ahondar en la escala de lo real, descubrir la trascendencia en los aparentemente cotidiano". De esta forma supo que había dado con el título del poemario que se estaba gestando. Por aquel entonces, vivía una situación paradójica, con un momento profesional "muy bueno", pero "muy delicado" en lo personal. 

    El periodo de creación de los poemas coincide con la presentación de La piedra oscura y todo lo que ocurrió después. Para el dramaturgo, era una necesidad de guarecerse del ruido, de lo que estaba generando la obra, de los viajes, del estreno, de la prensa... De esta forma, el incendio de la vida, tal y como la conocía, le devoraba pero a la vez alumbraba otro modo de estar en los días. "Hay algo de carpe diem en el libro", comenta. Una apuesta por mirar cara a cara ese fuego. 

    Por eso sus dos primeros versos son: Si descubres un incendio / no guardes la calma ni busques la salida". 

    Y por eso el libro se cierra con el fuego convertido en luz: "Es como una advertencia que va mucho más allá de la pragmática de lo que propone. Tiene algo que ver con la vida".

    "Yo escribo para sentirme menos solo", comenta sobre su obra, que habla de conciencia del fin de la juventud, del inicio de un etapa, de la vivencia de la pérdida, del derrumbe de algunas creencias muy firmes y qué hacer cuando sucede ese naufragio, ese incendio. En definitiva, cómo sobrevivir a ello. 

    "Me gusta lo cercano de lo poético, la intimidad radical de ese encuentro, que la voz poética suceda dentro del lector", añade.

    Conejero reclama así los espacios de intimidad que, a consecuencia de la crisis económica, se han ido perdiendo. 

    "Necesitamos rearmarnos desde lo íntimo y lo espiritual", dice alabando a todas esas personas que, a pesar de las políticas culturales, siguen yendo al teatro, publicando libros y escuchando música. 

    No se resigna, así, a la hora de confesar que el ejercicio de la cultura y su vivencia se están convirtiendo en un acto más radical cada día: 

    "La poesía es un acto de resistencia contra un sistema implacable. Es en estos momentos estamos en una cadena del utilitarismo y del consumo en el que la poesía se nos hace cada vez más necesaria, como un espacio de encuentro con lo que nos hace humanos. La poesía ocupa un lugar marginal, pero dentro de ese margen tiene una potencia infinita. Precisamente por la aparente condición de prescindible se hace un acto radical".

    Decía Walt Whitman que nunca hay que dejar de creer en la poesía y en las palabras, pues estas son capaces de cambiar la sociedad. Sin embargo, la duda que surge es si esta definición es aplicable también a aquellas sociedades en crisis, no sólo la económica, sino también la de valores y principios: 

    "Estamos en un momento de acoso y derribo de lenguaje. La corrupción moral, política y económica trae consigo una corrupción del lenguaje. De repente, éste es desnudado de su verdad y asistimos casi a paralenguajes, a todo a una oferta de eufemismos que vienen a romper la cadena de un lenguaje que se usa, cada vez más, para ocultar realidades". 

    De esta forma, Conejero entiende que la capacidad de no perder el uso y el control del mismo es la base de cualquier libertad y de los límites de nuestro imaginario. Por eso, entiende que el acoso a la filosofía o a las lenguas clásicas no sea fortuito y que haya una clara intención del sistema por hacer a la gente dócil. El objetivo: devolver a la lengua su capacidad de nombrar más allá de lo evidente. 

    "Yo creo", argumenta, "en la capacidad transformadora y radical del lenguaje. Cuantas menos palabras tenemos a nuestro alcance, menos capacidad de crecer poseemos. 

    El lenguaje no es algo intelectual, sino orgánico, sensorial y de libertad. Cuando nos quitan las palabras nos están quitando vida".





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  • 11/07/16--08:12: VIOLETA GIL [19.498]

  • VIOLETA GIL 

    Nace en Hoyuelos, Segovia, España, en septiembre de 1983. En 2002 viaja a Madrid e inicia estudios de Filología Inglesa en la Universidad Complutense y de interpretación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. En 2005 conoce a Itsaso, Pablo y Celso, con quienes funda la compañía La tristura, con la que trabaja forjando una trayectoria rápida y sólida en el panorama teatral español. Realiza también piezas en solitario. En 2015 se muda a Iowa City donde cursa el master de Escritura Creativa. Escribe prosa y poesía. Compagina sus estudios con la práctica de la danza clásica.


    Disparan a los caballos…


    Los poemas de Violeta Gil que ahora presentamos incursionan en lo autobiográfico, en la exploración de los hechos que moldean la identidad del poeta, en las heridas y los descubrimientos que nutren la creación poética. Muestra de un libro en preparación, incisivos, escritos con un lenguaje galopante, estos poemas no son ajenos a la experiencia de Violeta Gil en el ámbito del monólogo dramático.



    una respuesta

    es imposible que recuerde
    cómo puede ser el origen tan oscuro
    no hay pistas
    ni un libro en el que pueda entender
    qué estaba pasando

    bajé a la calle fui corriendo a la librería quería comprar el libro de valérie mjrén antes de que cerraran quería leerlo cuanto antes en un artículo decían que valérie trataba de poner orden en su vida y tener conversaciones con su madre que se había suicidado cuando ella era adolescente el libro habla del día en que alcanzó en edad a su madre y de que imaginaba que todos los que estábamos en esa situación pasábamos por algo parecido claro me acuerdo perfectamente de ese momento del año anterior y del anterior años que significaron crecer enfrentarme conmigo con mi familia y con la idea de que nunca podríamos encontrarnos porque yo ahora tenía su edad y un padre y una hija no pueden tener nunca la misma edad eso es imposible.




    Ángela otra vez

    hace tiempo que dejé de besar chicos
    durante años creí que debía hacerlo
    chicos rubios
    como el protagonista de “mi chica”
    niños, adolescentes, chicos, hombres
    besé a todos los chicos que pude
    sin pasión pero con fuerza
    con determinación y con mucha saliva

    el otro día besé a Ángela
    anoche nos volvimos a acostar
    y me acordé de mi primer beso
    mi primer beso fue con una chica
    una chica de mi propia familia
    y me acordé de lo que pensaba 
    cada noche al acostarme
    rezaba y me repetía
    –yo también soy una chica–
    debajo de las sábanas
    todo se veía distinto
    la luz era naranja y mis piernas no
    paraban de crecer
    –yo también soy una chica–
    y no era eso lo que importaba
    debajo de las sábanas 
    mis extremidades indefensas
    los ojos entornados

    no podía, no debía

    no sé si dios me miraba



    Cine

    disparan a los caballos, ¿no es así?

    la ventana estaba abierta y entraba el último sol 
    necesitaba fuerzas, dormí unas horas
    como los que trabajan de noche
    sola
    todo esa noche
    lo hice sola

             (alguien podría pensar que me preparaba para una batalla
              pero me preparaba para bailar)

    durante horas
    mi cuerpo tomó formas inesperadas
    yo misma no lo reconocía
               –mira cómo tuerzo el esternón

    ¿quién nos puso allí?
    ¿era una foto?
    ¿vienes conmigo a casa?
    ¿nos vamos a quedar?

    alguien me sacó a bailar
    alguien me ofreció drogas
    alguien me pidió silencio 

    mantuvimos el fuego encendido toda la noche

    vi que era casi de día
    que seguía sintiéndome sola
    y tendré que decir, ahora no ¿ya no?
    porque todas las cosas importantes 
    de los tres últimos años
    ocurrieron por esa noche
    todas las cosas importantes 
    de los tres últimos años
    ocurrieron porque estaba sola
    todas las personas importantes
    de los tres últimos años
    estuvieron allí
    algunas no lo saben todavía 
    quise parar
    quise quedarme
    quise beber
    quise besar
    al hombre que meses después vi en un bar con su hijo 
    recién nacido
    y una cara más triste aún
    que cuando le conocí
    que cuando le prometí que había alguien que me cuidaba
    era mentira

    mantuvimos el fuego encendido toda la noche

    me quité el pañuelo del cuello
    me quité los zapatos
    me quité los calcetines
    me solté el pelo

    un chico de apellido ruso, Serkin en el remitente 
    averiguó mi nombre
    me envió un email después de unos días
    me decía que no podía olvidar el momento en que me vio 
    dando volteretas laterales
    toda la noche 
    –como en el circo–, me decía

    mantuvimos el fuego encendido toda la noche

    a las doce de la mañana cogí un taxi
    cuando llegué a casa supe que si quería
    la próxima vez habría alguien
    ¿a quien le importara?

    aunque él aún no tenía modo de saberlo






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    Juan José Almagro Iglesias

    Juan José Almagro Iglesias (Madrid, 1966) es un escritor y traductor español.

    Licenciado en Filología Inglesa y Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid.

    Profesor de inglés de la Escuela Oficial de Idiomas. Publicó sus primeros poemas en la revista de la Universidad de Edimburgo A Word in Your Shell Like. Ha traducido para la editorial Bartleby a los poetas estadounidenses Sharon Olds (Los muertos y los vivos) co-traducción con Carlos Jiménez Arribas, y Billy Collins (Lo malo de la poesía). Su primer libro de poemas fue El hombre bañera.

    Poesía

    Lo que vive en mi lugar, (Editorial Complutense, 2013). Premio UCM de poesía 2012.
    El hombre bañera, (Bartleby Editores, 2007)

    Traducciones

    Los muertos y los vivos, de Sharon Olds (Bartleby Editores, 2006), junto con el poeta y traductor Carlos Jiménez Arribas.

    Galardones

    Premio UCM de poesía 2012.




    Hablando con un salmón medio vivo

    A propósito de la obra del poeta español Juan Almagro, el crítico y traductor Carlos Jiménez Arriba ha escrito: “una poesía a la vez despojada y barroca, una voz poética sin parangón entre nosotros. Sin renunciar a sus raíces profundas de filiación humana, con un nuevo humanismo, el poeta se sale de sí para entrar todavía más en sí y ofrecernos una mirada apocalíptica desde el mismo centro del ahora”. A continuación presentamos una muestra de su poemario Hablando con un salmón medio vivo:



    OXÍGENO

    Voy alcanzando el confín tuyo
    avanzando un aliento tras otro                               
    como una pequeña locomotora.
    En cualquier momento seré estrechado por tu ausencia
    y tendré que tomar decisiones de oxígeno
    de descenso meteórico
    de desenlace.




    LENTO

    Soy un lento aprendiz
    que merodea por unos huesos de ballena encontrados en el desierto
    vértebras pulidas por la arena
    en las que me subo y soy aclamado como pez revolucionario.
    Y yo pido que no me espoleen
    que acabo de encontrarme con el principio de todo
    y no tengo nada escrito.




    ÁGIL

    Me paro en una fuente de piedra
    cara querube
    que me recuerda a un hombre
    que se colaba entre los niños
    para lanzarse al agua el primero:
    carrerilla
    salto
    cabeza girada hacia un lado
    mano en la nuca
    como quien descansara apoyado en la hierba
    y chorro de agua burlón.
    Mi padre
    verano                                                                                               
    aquel tiempo
    en que el corazón era siempre ágil




    PISCIFACTORIA

    Me llamas por el cristal
    zancudo que hablas
    y yo te grito
    burbujeador
    cuando en verano
    pasas nadando por encima de mí
    y también ahora
    desde este vendaval sin casa
    en el que me haces sembrar bermellón
    mientras consultas en un folleto
    el número de dientes que tengo.




    ADOBE

    Cuando amo ebrio
    veo en los cuerpos las mismas vetas del color del adobe
    que muestra el monte
    cuando lo cortan para abrir caminos.
    Me siento en el borde de la cama
    y miro como desde un tren
    imaginando que su espalda
    es una gran ladera verde
    con un pequeño cementerio
    y el sol
    acicalando su tapia.




    EL MEDIADOR

    Llevo el doble de noches que de días
    buscando un mediador que procure
    tránsitos menos cárnicos
    aires posibles
    caras de breve clemencia.




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    PAULA LAMAMIÉ DE CLAIRAC 

    Nació en Madrid el 02.09.1981. Es licenciada en Filosofía y graduada en Enseñanzas Profesionales de Danza Contemporánea. Desde 2010 es miembro del colectivo internacional de artistas 50collectiVe. Forma parte de la primera generación de graduados del MFA de Escritura Creativa en español de la Universidad de Iowa.

    Se graduó en Danza Contemporánea por RCPD invernadero, y en Filosofía por la Universidad UCM.

    También ha estudiado danza con maestros como Gwen Welliver, Yvonne Meier, Daniel Lepkoff, Pedro Berdäyes, Laura Arís, Ori Flomin, Nordine Benchorf y Wim Vandekeybus en talleres como ImPulsTanz en Viena, el Movement Research de Nueva York, Tanzfabrik en Berlín, o Deltebre en España, entre otros.

    Ha trabajado como bailarina y coreógrafa, en creación de piezas individuales y colectivas, en diferentes tipos de producciones y festivales. También ha trabajado como profesora de liberación de la técnica, así como recientemente of flying low and passing through techniques.

    Ella es parte de un colectivo en Madrid que entrena e investiga en la improvisación de contacto.

    En 2010 fue seleccionada para el Taller Internacional "50 Días en Costa Rica: Una nueva generación" con David Zambrano, para que aparezca la primera generación de profesionales en las técnicas volando bajo y de paso, que se ha desarrollado.

    Se interesa en la manifestación de la cultura humana y la naturaleza más allá de circulación y otros medios de expresión artística, incluyendo la pintura, la fotografía y la escritura.


    El final

    Poseedora de un talento artístico versátil gracias al cual trabaja en la escritura creativa, tanto como en la danza y en las artes plásticas, Paula nos presenta poemas de un libro en preparación que escribió a lo largo del Taller de Poesía del MFA. “El final” es el título de una de las partes del libro.



    Pavement en concreto

    Masajeo mi corazón con lo único
    que puede hacerle reaccionar ahora,
    un poco de música de los noventa.




    Autorretrato en Comic. Paula Lamamié de Clairac



    Tila

    La enfermera me trajo un vaso de plástico
    con agua hirviendo y tres bolsitas de tila.
    Nunca había tomado tila,
    no conocía la muerte
    y jamás hubiera imaginado
    que el dolor del alma
    pudiera tratarse con yerbas.




    Era eso

    En la mañana de domingo
    Los Fabulosos Cadillacs
    suenan como una ventana
    completamete abierta al sol.
    Correteamos por la casa
    con una alegría nueva.
    Soñamos despiertos.
    Todavía no sabemos nada
    de las cosas que vendrán.



    Sesión de tarde

    ¿Te acuerdas de qué lejana quedaba la muerte
    en aquella cocina
    donde nos metíamos mano al atardecer
    cuando no estaban tus padres en casa?
    Yo me acuerdo de la luz amarilla
    y de tus besos húmedos. mejores que la fruta,
    Y de la embriaguez de no cansarme
    nunca de tu boca.
    Me acuerdo de la hierba entre los dedos de los pies
    y del barro de los parques donde pasábamos
    tardes infinitas.
    Y de que la muerte era algo
    que habíamos visto en las películas de Tarantino
    y nos hacía reir.




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  • 11/07/16--13:03: LORETO SESMA [19.501]

  • Loreto Sesma 

    Zaragoza, 1996. Estudiante de Periodismo y Publicidad bilingüe.
    Empieza a escribir canciones a los once años, pero se da cuenta de que su sueño de ser cantante va a necesitar de una varita mágica.
    Una tarde tonta de marzo de 2013, decide subirse a un barco llamado Youtube con uno de sus textos como bandera.

    Antes de que llegara a puerto, se da cuenta de que capitanea una tripulación de más de veinticinco mil seguidores.

    El tremendo éxito de su primer poemario ‘Naufragio en la 338’ (editorial Lapsus Calami, 2014) bastó para que la editora de Espasa llamara a su puerta ofreciéndole un contrato para su segundo libro ‘317 kilómetros y dos salidas de emergencia’. El nuevo fichaje de Espasa compagina sus clases de Redacción en la Universidad de Navarra con una apretada agenda de promoción por toda España y con una capacidad innata de hablarle sin permiso a la vida.

    317 kilómetros es la distancia que separa Pamplona (donde Loreto Sesma estudia la carrera de Periodismo) de Zaragoza (su hogar). 

    Esta distancia, que ella recorre a menudo, le ha inspirado un poemario precioso, en el que se advierte su voz ágil, fresca y desenfadada. Cuatro partes (Trayectos / Áreas de servicio / Gasoli­neras, y un mechero en la mano / Ciu­dades) marcan el ritmo de los poemas.

    Su segundo poemario: “317 kilómetros y dos salidas de emergencia”, de Loreto Sesma (incluye CD) [Editorial Espasa en su Colección Espasa es Poesía, 2016.]


    Después, mañana

    Estaba loca, loca de remate,
    y era guapa, guapa de cojones.
    Y conocía a la luna,
    y bailaba rock and roll frente al espejo,
    y salía
    y bebía
    y no se acordaba de nada al día siguiente.

    Estaba rota, tanto como un trapo,
    y era dura, dura de roer,
    y odiaba a los poetas,
    y se ponía hasta el culo
    y lloraba
    y se corría
    y no se acordaba de nada al día siguiente.

    Dormía poco,
    y tenía las ojeras más preciosas
    que habían ignorado jamas.
    Era la princesa de mi cuento,
    la que follaba con extremo duro sonando de fondo
    y se metía de todo, menos mis drogas.

    Amaba, 
    era capaz de amar,
    por encima de cualquier boca deaspeinada,
    de cualquier trovador de mierda,
    de cualquier basura literaría que le escrbía,
    era jodidamente perfecta,
    y su único defecto era  yo.

    Sospecho que venía de otro mundo,
    por eso de que nadie había logrado entenderla nunca,
    aunque siempre era la que más gritaba
    y que era inmortal
    por eso de sus infinitas pecas,
    y que me tenía calado,
    y que sabía cosas sobre mi que nadie sabra jamas.

    Era la chica con la desearías pasar 
    el resto de vuestra vida.
    Era la chica diez,
    y le faltaban un par de veranos,
    conmigo, digo,
    y cada vez que me la encontraba por ahí,
    me decía que no se acordaría de nada al día siguiente,
    y aun así,
    me iría a vivir con su olvido,
    todos los días del resto de mi vida.


    Solo dame una razón

    Si nos da miedo el amor, 
    es porque hubo una vez nos hicieron daño, 
    o incluso dos. 
    Y cuando a la tercera,
    cuando en teoría va la vencida,
    lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. 

    Así que no juzgues a alguien por lo que quiere
    o deja de querer, 
    porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos 
    y unas cicatrices en su piel que no se irán,
     por mucho tiempo que pase. 

    El amor es ese tren que no es que no espere, 
    sino que atropella. 
    Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado 
    a las vías una y otra vez. 
    Por eso no vuelve a pasar, 
    porque cada amor mata. 
    Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, 
    y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida
     es que no has vivido nada.

     Hay que tener un par de cojones 
    y mucho
     pero que mucho coraje para enamorarte,
    porque aquel que te sonríe
    es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías
    y un hueco imposible de llenar en tu cama. 

    Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien,
    aún sabiendo que sera el poema más bonito,
    pero también el más jodido de escribir cuando todo se apague. 

    Tienes que ser un jodido héroe 
    para ser capaz de salvar la sonrisa de alguien
    cuando este naufragando en lagrimas 
    y todo su mundo se haya reducido a un mar
    de donde no ahí posibilidad de rescate, 
    pero llegues tú y le digas: 

    Mira,
    no se si ira todo bien, 
    pero si te ahogas,
    te prometo que lo haremos juntos. 

    Imbécil es lo que eres si cedes tu canción favorita
    pensando en esa persona, 
    porque luego cuando la escuches,
    toda partitura, 
    palabra, 
    sílaba 
    y sonido 
    sera un recuerdo llamando a tu puerta. 

    Así que te pido que tengas mucho cuidado. 
    Te dirán que el amor solo tiene un final posible 
    y es el olvido. 
    Pues olvídales tu a ellos. 
    Veras a tu alrededor 
    historias rotas y escritos como esto. 
    Que te sirvan de motivo
     para demostrarnos que todo es posible. 

    Huye de quien te diga como vivir, 
    porque ni el ni nadie
     tenemos ni puta idea de como hacerlo. 

    Y arriésgate, 
    porque echar de menos 
    es como si el corazón dijera: 
    Oye, me rindo, 
    a mi no me jodes más.

     Y yo no es por joder, 
    pero si ensuciamos tanto la palabra amor, 
    si creemos que sabemos querer, 
    es por gente como tú.


    Abre la botella, amigo, que tenemos un poema

    Poco se habla de los que hacen resurgir tu mundo día a día.

    De esos amigos que siempre han estado ahí y que te han visto en tus mejores momentos y en los peores.
    Esos amigos que te llenan la copa cuando ves el vaso medio vacío y te
    quitan la botella cuando estás al borde del abismo.
    Los amigos que te miran y te dicen lo preciosa que eres, lo bonitas que
    haces que sean las calles cuando pasas.
    Poco se habla de cómo su abrazo puede hacer que todos los problemas se olviden.

    Poco se habla de los amigos que son verso, poema, poeta y que no son
    Madrid, ni Barcelona, ni París, porque son hogar, refugio, sonrisa.
    Poco se habla de esos amigos que te sacan a bailar bajo la lluvia, bajo el
    sol de agosto, y las estrellas de cualquier cielo. De esos que saben cuál
    es tu comida favorita y de qué color te gusta pintarte los labios.
    Amigos que harían cualquier cosa por ser armazón y que nunca te hirieran.
    Resucitar en un abrazo después del dolor en el pecho, un abrazo de esos que hacen crujir los huesos y que te falte el aire.
    Poco se habla de los amigos que escuchan siempre los versos de otros para otros y que en realidad, son los que reconstruyen siempre el poema.
    Por eso te he escrito esto, a ti, que siempre me has puesto los pies en el
    cielo, que me enseñaste que soñar se puede también con los ojos abiertos.
    Me dijiste que el amor no entiende de kilómetros y me demostraste que el amor es una locura en la que loco y loca, o loco y loco, o loca y loca; me da igual, no encuentran, ni quieren encontrar la cordura. Me has dado tanto que incluso la poesía se queda corta. Y sí, ya sé que dices que soy un desastre, que pierdo el mando en la mayoría de las situaciones, eso de: joder pequeña, cómo la has liado. Pero también me dices que soy preciosa y que tengo un corazón que no me cabe en pecho, que lo hecho, hecho está y tire pa’ lante. Porque tú me llevaste a una azotea para que dejase de sentirme tan pequeña y gritara que no le tengo miedo a nada, me agarraste de la mano al cruzar la calle y me regalaste flores el 14 de febrero para que me sintiese flor entre tanto capullo.
    A mí que no me jodan, grandullón, poesía eres tú, diga lo que diga, o que quiera decir o intente decir Bécquer.

    porque siempre estas para recogerme…. por este poema….




    Conocerte.

    “Hay muchos detalles que aún tengo que conocer de ti.
    Detalles, como por ejemplo, si eres de los que miran con nostalgia por la ventana del autobús.
    O si eres de esos que analizan a cada persona que entra.
     Si de vez en cuando juegas a mi rompecabezas de adivinar cuales son las penas que acarrea cada cuerpo, de donde vendrán.
    O si ellos también están enamorados.
    O si lo estarán algún día.
    Puede que incluso acaben prendados de tu sonrisa.
    Pero esperemos que no, porque yo quiero ser la ocupa de tus labios por mucho tiempo.
    Me gustaría saber si también caes en la tentación de tararear tu canción favorita cuando suena en la radio.
    O si algún día podré ser el motivo por el cual tengas dos pies derechos y no puedas levantarte ninguna mañana con el izquierdo.
    Hay tantas cosas que ahogan mi cabeza que, por un momento, quisiera escribirlas en una lista como quien escribe la lista de la compra.
    Pero se que eso no es posible, porque si algo he conocido de ti, es que tienes una letra ilegible y que jamás te descubrirías detrás de tu mascara de corazón fuerte.
    Pero algún día lo harás, porque no se pude besar con los labios cubiertos.
    Igual que no se puede querer a un corazón que está a oscuras.
    Pero, ¿Qué te voy a decir?
    Con la de damas que san roto la falda para tocar un mínimo de tu mejilla. 
    ¿Qué te voy a decir si eres el caballero que aparece para convertir cada momento en fantasía, y luego desapareces, tal y como dicta tu guión.
    Porque eres un sueño, pero aún así siempre serás ese chico que se acomoda en la esquina del bar y nunca tiene la copa vacía.
    Quiero conocerte, saber de ti.
    Que una noche cualquiera vallamos al bar de siempre y se te olvide que solías pedir un tiro largo de Jack, porque estas tan ocupado intentando conocerme que todo se desvanece a tu alrededor.
    De momento, voy a limitarme a sonreirte, porque se te ve muy solo en esa esquina del bar.
    Y no sabes si cuando vallas a pedir la cuenta, la camarera con su falda tan corta te valla a invitar a otro trago más. 
    O quien sabe si me acerco, y te susurro todo esto y nos tomamos la siguiente.
    Porque hasta ahora solo he jugado a intentar saber como eres, y ahora es el turno de conocerte.”



    Sonríe(me).

    Ven, mira lo traigo aquí, es un escrito como tantos que en realidad no dicen nada pero que de algún modo cuenta todo lo que llevas dentro, todo lo que tienes ahí atrapado que casi no te deja respirar cuendo las fuerzas se quedan en alguna otra parte. Mira, yo no tengo ni idea de escribir y mucho menos soy alguien para juzgarte, pero creo que no deberías llorar más, porque no te lo mereces, porque hace ya tanto tiempo que juegas a sonreir en otras bocas que has olvidado como era tu propia risa. Deberías olvidarte de hacerles sonreir a los demás y empezar a darte cuenta de que el resto sólo sonreirá si tú lo haces.
    Y claro que las cosas podrían ir mejor,claro que podría haber más amor. Que yo te entiendo, yo también me he equivocado y aquí sigo, se lo que es estar jodido porque no eres el motivo de sus palpitar.
    Y yo también tengo amigos que parecen cuento, mi amigo Alex, sin ir más lejos, con su pequeña Julia. No sabes cómo habla de ella, consigue traer la primavera aunque el cierzo nos esté congelando. Y claro que les tengo envidia, cómo no tenerla si parecen el reflejo de todo espejo de historia que nos enseyan de pequeños.

    También sé que es buscar abrazos en personas que sabes que no te los dará tan bien como quien pagarías porque te los diese, y sé lo que es buscar una mano que entrelazar cuando en esta ciudad del viento hace bajar los termómetros al bajo cero.
    Que yo te entiendo, y creo que sabría descifrar, sin conocerte, esos ojitos de pena que traes algunas mañanas.¿Sabes? Creo que deberías cerrar los ojos y ponerte tu canción, porque "nadie baila como tú, tu canción favorita". Al fin y al cabo,  ¿para qué existen las canciones si no son para creer que fueron escritas para nosotros?.
    Y entiende que la vida es muy pero que muy jodida, pero que a veces incluso ella se siente sola. Así que levántate y comprende que no samos el animal que tropezamos dos veces con la misma piedra, somos el animal que nos enamoramos de esa jodida piedra. Y por eso todo.
    Que no te mereces tanto daño asi que levántate y sonríe.
    Escúchame, sonríe.
    Porque aunque este escrito no haya servido para nada, necesito tu sonrisa para escribir o al menos intentarlo en el siguente poema.


    ¿Qué harías si no tuvieras miedo?

    Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo que sera el poema más bonito pero también el más jodido de escribir cuando todo se apague. Tienes que ser un jodido héroe para ser capaz de salvar la sonrisa de alguien cuando este naufragando en lagrimas y todo su mundo se haya reducido a un mar de donde no ahí posibilidad de rescate, pero llegues tú y le digas: Mira, no se si ira todo bien, pero si te ahogas te prometo que lo haremos juntos. Imbécil es lo que eres si cedes tu canción favorita pensando en esa persona, porque luego cuando la escuches toda partitura, palabra, sílaba y sonido sera un recuerdo llamando a tu puerta. Así que te pido que tengas mucho cuidado. Te dirán que el amor solo tiene un final posible y es el olvido. Pues olvídales tu a ellos. Veras a tu alrededor historias rotas y escritos como esto. Que te sirvan de motivo para demostrarnos que todo es posible. Huye de quien te diga como vivir, porque ni el ni nadie tenemos ni puta idea de como hacerlo. Y arriésgate, porque echar de menos es como si el corazón dijera: Oye, me rindo, a mi no me jodes más. Y yo no es por joder, pero si ensuciamos tanto la palabra amor, si creemos que sabemos querer, es por gente como tú.



    Vértigo

    Oro parezco, plata no soy, tiempo no doy y la paciencia acaba huyendo, el amor se esfuma y se fuma un peta con soledad. A mi edad, las lagrimas abren el telón de las letras, brechas que se abren por miradas, atacadas quedan cicatrices que parecían cerradas; y vuelve a llorar el león ante un rebaño, se avergüenza de que no haya pasado un año desde que aquella chica se fue... y él siga llorando.

    Miedo tengo yo de no saber que hacer; permanecer, luchar y vencer o... volver, recordar y tener que vivir a base de un recuerdo. Muerdo al pasado, al ayer, me da tanto miedo como el futuro porque es como un muro al que no sabes vencer.

    Si hay algo que no he conseguido perder en mi vida es el miedo, esa sensación, que te acobarda el pecho y te hace pensar que un hecho, valdrá siempre más que mil palabras. Y como yo siempre he sido de fallar, aquí te traigo mi verso, puede no servir de nada, pero lo dejo todo en el intento. Hay personas que escribimos versos, pero luego hay personas como tú, que son poesía. ¿Qué me hizo pensar que era mía esa musa que tienes por sonrisa? Tu eras de dormir en los porches y ahora de cometer errores y la magia surgió sola. Llevo toda mi vida nadando en el mar de la vida, para poder encontrar una isla que me salve... y no sabes cuanto me alegro de que no hayas sido tú, de que tú hayas querido hundirte conmigo y enseñarme que a veces vivir conlleva querer hasta morir... hasta ahogarte. Es curioso como el corazón encierra recuerdos, vuelve locos a los cuerdos y te enseña a querer perder la cabeza, es curioso como me has salvado sin sacarme de mi desastre y me has enseñado a enfrentarme a este mundo de locos en el que pocos quieren abrirse el pecho por alguien. Si te soy sincera, soy la primera que me rindo antes de hora, que escribo en la toalla mi poema de despedida antes de tirarla... y vas tu y me cambias las normas. Me enseñas a sonreír llena de heridas, me das tu mano para que cuente si mes tiene 30 o 31 días, me prestas tu hombro por si quiero derrumbarme...y quien me iba a decir a mi que vivo sin leyes, que seguiría cada uno de los mandamientos de tus caderas, que eras alguien me daría libertad cada vez que me besara en la jaula de sus piernas; yo no esperaba que te fueras, que estaríamos de nuevo las letras el silencio y yo, el gato ya maulló suficiente a la Luna, una ya sabe que a veces hay que perder para ganar, o eso dicen al hablar los que apuestan nada por nada; pero los que somos náufragos en la vida, nadamos con la mala de las suertes, contamos las muertes de las vocales que se caen al precipicio de este escrito, que es mi grito en mitad de mi naufragio para que vuelvas. Debería saber que mi intención era demostrarte todo lo que significas para mi, algo que pudiera evitar que te fueras.

    Mi plan no era otro, que dejar de hacer planes, olvidarme del futuro y poder contar contigo para siempre.


    Soy, aunque a veces no esté.

    Tras haber leído, subrayado y quemado cada una de las hojas me he dado cuenta de que yo nunca fui Don Quijote, porque nunca fui valiente, nunca me atreví a enfrentarme a mis gigantes.

    He aprendido que el invierno no era la llegada del frío sino ver llorar a mi madre.

    He llegado a la conclusión de que nunca acabaré de memorizar cada una de mis cicatrices, porque las sigo confundiendo con heridas, cuando me empeño en abrirlas.

    He medido la distancia en abrazos que le debía a mi hermano.

    Me he dado cuenta de que el amor no tenía nada que ver con lo que me habían contado, sólo tenía que ver contigo, y sólo lo he sabido cuando en mitad del huracán he necesitado crear mapas con la piel de tu espalda.

    Sigo leyendo a Benedetti cuando se me cansan las alas y sigo haciendo florecer a Neruda cada primavera.

    He aprendido que no es a la tercera cuando te das por vencido, porque nunca has de rendirte. Que voy a tropezar, a caer, y a hacerme tantísimas heridas que voy a querer tener un doctorado en huidas, pero acabaré tirando pa'lante.

    Porque sin andar no hay camino, y sin camino no hay historia, ni victoria, sólo derrota. Además, andando hacia atrás, uno siempre tiene más probabilidades de tropezar con la misma piedra.

    También he aprendido que la magia del naufragio no está en llegar a ser superviviente, sino en aprender a bailar con el vaivén del mar, en mitad de la tormenta, agarrar el timón, aguantar el tirón, enamorarte de la corriente, ser paciente que las nubes se irán.

    Que ya lo decían los Beatles: "el sol en algún momento va a llegar" y mientras, mientras tendríamos que bailar, bailar escuchando Calamaro, cantando con mi madre a Ley en el coche, otorgándole a la noche un derroche de gaste de caderas.

    ¿De veras creíais que iba a rendirme? Los que estuvisteis apuntándome con el dedo, deberíais saber que sigo siendo yo la que me pongo la pistola en la sien y la que decido si apretar o no el gatillo, que no hay más balas para mí que las que yo misma fabrico y no tengo más heridas que las que yo me hice por voluntad propia.

    Lo bueno de tener el corazón hecho pedazos es eso, que las balas de los demás tal como entran, salen.

    En fin, que no necesito la saliva de nadie para curarme, eso tuve que aprender a hacerlo yo solita; que por mi suerte o para vuestra desgracia, todavía no voy a ser el blanco fácil de nadie. Porque lo único que me hace llorar es ver cada domingo a mi madre despedirse en la estación.

    No busco la aprobación de algún que otro imbécil que me dirá que esto no es poesía, porque es verdad, no lo es, esto es vida, la mía, así que ya decidiré yo como escribirla.

    En fin, que sigo queriendo a morirme a todos los que me agarran cuando me fallan las fuerzas, que sigo teniendo en cuenta que aunque llegue el día que la sonrisa se me tuerza, van a estar ellos colocándome el mundo.

    Y por eso, lo último pero más importante que he aprendido es que no soy aunque a veces no esté, sino que estoy aunque a veces no sea.



    Noctem

    La noche encendida, nosotros en mitad del incendio intentando sobrevivir al huracán que supone querernos y de repente te acercas, me miras y me preguntas -¿Es esto el amor?- Y yo, sorprendida, acariciándote despacio, te respondo: El amor, mi vida, es tener la sensación de estar en un vuelo continuo en el que no existe la posibilidad de caída. Es la partida a la que juegas sabiendo que en asuntos de la cabeza, es el corazón el que siempre pierde y aun así te abalanzas al precipicio sin tener en cuenta la balanza. ¿Cuánto amor me das para lo mucho que yo te quiero? El amor es el ahora, el presente que te otorga una sonrisa, la capacidad que tiene cuando te mira de congelar el tiempo, pero llegara el momento, y si el mundo gira porque seguirá girando aunque yo de la vuelta a la esquina y dejas de saber cómo seguirle el baile a la vida, seguirás amando, seguirás amando como sigue jugando el ludópata cuando pierde la partida, como sacude y parte las mesas un cocainómano. Volverás a reír aunque nosotros ya no nos demos la mano, buscaremos el modo sano de llevar la vida y nos daremos cuenta de que hay personas como nosotros a quien les cuesta de más vivir a salvo que en una continua caída.
    Preguntarte que es el amor es como obligarle a un paracaidista que tenga miedo a las alturas o decirle a un trapecista que trate de perder el equilibrio, es como pedirle al mago que te enseñe el truco antes de la magia. He de reconocer que queriéndote a veces me siento como un alcohólico al que le piden que se mantenga sobrio y el acaba necesitando siempre un trago más.
    No, calla, no digas nada, sabes que si te vas te echare de menos, te echare de menos y me sentiré como histérica tranquila, como una rosa sin espinas, como una noche sin estrellas, como quien te ve girar la calle y en la esquina ya no te giras. Todo será rompernos, curarnos y abrir de nuevo las heridas, encontrar el poema a la continua caída.
    El amor, mi vida, es todo aquello que me buscas entre las pupilas al mirarme, que me gimes en la boca al encenderte, que me pides susurrándome. Y si dentro de un tiempo, en mitad de un terrible invierno nos encontramos y me lo preguntas, seguramente te lo diré: El amor mi vida, es todo eso que yo, no supe darte. 




    Naufragio en la 338
    Publicación: 2014
    Editorial: Lapsus calami
    Categoría: Poesía


    27. Marilyn

    –¿Puede un hombre sonreír cuando contempla a la mujer más triste del mundo?
    –Todo el mundo piensa que soy muy alegre –replica ella
    –Eso es porque cualquier hombre se siente feliz al mirarte –contesta él.

    Viste sonrisa preciosa,
    mirada incomparable con cualquier otra.
    Lleva puestas esas pestañas que acarician el aire
    y que cualquier persona querría robarle con un beso.
    Será eso que arrastra cuando anda,
    ese cantar del asfalto cuando lo rozan sus zapatos,
    ese andar de dama en intención de huida
    lo que la hace ser el punto de atención en mi poema.
    Es la niña que juega a ser mujer
    dentro de un vestido ajustado,
    dentro de una vida que le viene demasiado grande.
    Busca un lugar del que esconderse de las miradas,
    busca un refugio donde llorar sea sólo vaciar su alma
    y no ser débil.
    Ella sólo quiere encontrar un abrazo,
    alguien que la acepte tal y como es.
    Necesita encontrar un lugar,
    una persona
    con la que pueda reírse por no llorar
    y llorar cuando no pueda más.
    Qué difícil es ser la pieza que no encaja,
    tener que construir tu propio puzzle,
    tu propio mundo,
    para protegerte de lo que otros dicen.
    Nadie entiende por qué,
    teniendo esa risa que hace congelar el tiempo,
    bailando como baila que hasta el viento la acompaña,
    mirando con esos ojos de gata en su última vida,
    no puede encontrar el lugar en el que ser ella misma.
    Es demasiado complicada para solucionarla.
    Donde los demás sólo ven incógnitas,
    ella ve dolor,
    Camina sola por la vida agarrando su propia sombra
    por miedo a que la abandone también.
    Camina por el borde del precipicio
    sin decidirse si seguir andando
    o alzar el vuelo que acabe todo para siempre.
    Caer.
    De eso trata todo.
    Caer sin esperar que nadie corra a salvarla.
    Aprender a curarse ella misma las heridas
    que le hicieron los años
    y sus siete vidas de gata.

    Loreto Sesma, Naufragio en la 338.




    “317 kilómetros y dos salidas de emergencia”, de Loreto Sesma (incluye CD) [Editorial Espasa en su Colección Espasa es Poesía, 2016.]

    «Luchó por llegar a una cima solo para robarle un rayo de luz al sol y así poder alumbrar los ojos tristes de su madre»

    En marzo de 2013, Loreto Sesma, una joven zaragozana de diecisiete años, decidió compartir sus sentimientos a través de YouTube, convirtiendo sus poemas en vídeos que ya acumulan casi nueve millones de visualizaciones y más de setenta y tres mil suscriptores.
    Un año y medio después, en noviembre de 2014, Loreto Sesma volcó buena parte de aquellos poemas en el libro Naufragio en la 338, por el número de habitación en la residencia universitaria en la que vivía en Pamplona. Fue uno de los más sorprendentes bestsellers del año. Miles de lectores hicieron de ella y de sus poemas «mi salvavidas».
    Desde  entonces Loreto Sesma se ha convertido en una de las voces más singulares de nuestro panorama poético. Su éxito está ligado a un renacido interés por pa poesía en España: se agotan las entradas para los recitales grandes y pequeños, aparecen nuevos sellos y revistas especializadas, ha irrumpido con fuerza el fenómeno spoken word y se ha producido una reinvención de la figura del cantautor. Mucho más que una moda.

    “Esta es mi historia, mi viaje y mi último baile antes de besar el fuego, enamorarme del incendio y que salte todo por los aires.”

    El amor, la familia —su madre y su hermano—, las distancias emocionales y sentimentales… y las experiencias personales son su fuente de inspiración. El viaje, con su carga simbólica, atraviesa los poemas reunidos en 317 kilómetros y dos salidas de emergencia. 317 kilómetros son los que separan Pamplona de Madrid, ciudad en la que viven muchos de sus mejores amigos; allí y en Zaragoza abrió dos puertas de emergencia que usa cuando el ánimo está bajo. Claro que podría haber incluido también la dos puertas de embarque que se interponen entre ella y su hermano Nacho, que vive en Bregenz (Austria).

    «Un día conocí el amor, 
    conocí el amor y empecé a escribir poesía»

    El libro se divide en cinco partes (Trayecto, Áreas de servicio, Gasolineras y un mechero en la mano, Ciudades, Destino final y despedida). Cada una de ellas se abre con una ilustración de Daniela Carvalho y un poema alusivo al tema. Incluye también un prólogo de su amigo, el cantante de rap y poeta David Martínez Rayden y un epílogo de su hermano Nacho.

    La autora:

    Loreto Sesma nació en Zaragoza el 14 de octubre de 1996. Es estudiante de Periodismo bilingüe. Empieza de pequeña a escribir canciones hasta que la poesía llama a su puerta. 
    Un buen día decide empezar a contar su historia en YouTube y reúne un ejército de salvavidas de más de 56.000 personas. Así, sobrevive a su primer libro, Naufragio en la 338, y junta el valor para llegar a tierra y emprender un nuevo viaje. 
    Mañana no sabe qué pasará, lo único que tiene claro es que seguirá escribiendo.

    El libro:
    317 kilómetros y dos salidas de emergencia ha sido publicado por la Editorial Espasa en su Colección Espasa es Poesía. Encuadernado en rústica con solapas tiene 148 páginas. Incluye un CD.







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    Nicomedes Sanz y Ruiz de la Peña

    Nicomedes Sanz y Ruiz de la Peña (Valladolid, 7 de febrero de 1905 - 1998). Poeta español. En mayo 1936, Nicomedes Sanz fue uno de los fundadores de la Asociación de Escritores Regionalistas Castellanos.

    Perteneció a la Generación de 1936. Según el periodista Antonio Valencia, Nicomedes Sanz era de "aquellos universitarios del 36 que jugaban al balón y traducían a Jenofonte para morir luego en una esquina o, semanas más tarde, en el campo, cara a las estrellas". Fue un poeta de renombre a inicios de los años treinta, aunque había comenzado a publicar siendo niño, en 1914.

    En 1931, Nicomedes Sanz formaba parte de la redacción del diario El Norte de Castilla.

    Su obra revela el interés por Castilla, y singularmente por la época de las Comunidades de Castilla y la última reina privativa castellana: Doña Juana I de Castilla: la reina que enloqueció de amor (1939), Doña Juana I en Tordesillas (1948) o Doña Juana I de Castilla en su Castillo Palacio de Tordesillas (1959). En 1979 pregonó la Semana Santa de Valladolid.

    Era amigo del profesor Narciso Alonso Cortés (1875-1972), destacadísimo representante del castellanismo cultural del primer tercio del siglo XX.

    Nicomedes Sanz y Ruiz de la Peña tiene una calle dedicada en la ciudad de Valladolid desde 2004 y un colegio, el CEIP Nicomedes Sanz, de Santovenia de Pisuerga.

    Obras

    Brisas (1926?)
    Cántico de buen amor (1938)
    Doña Juana I de Castilla: la reina que enloqueció de amor (1939)
    Iniciación a la poesía.Manual de composición y de la rima (1940)5
    Don Pedro I de Castilla, el rey galan y justiciero (1943)
    Doña Juana I en Tordesillas (1948)
    Breviario (1953)
    Cartel de otoño. Poemas 1941-1957 (1958)
    Doña Juana I de Castilla en su Castillo Palacio de Tordesillas (1959)
    Ancla en la rosa (1965)
    5 Sonetos (1967)
    Castilla en ascua y penumbra (primer cancionero heroico) (1969)
    Corcel en el aire (1969)
    Espino en flor: (107 sonetillos) (1969)
    Mensaje al Parnaso (1972)
    Gratitud, Amigos, Recuerdos: [10 Sonetos Amicales (1973)
    10 sonetos a mi retrato pintado por Elvira de Medina de Castro (1974)
    Palabras sin asidero. 450 sonetillos (1971-1976) (1976)
    Blasón de espuma (cien poemas) (1981)
    Castilla en craza y clamor (1985)
    Prologuista de: Ivanhoe (1973)




    Nicomedes Sanz, 
    semblanza de un poeta castellano

    Por  Manuel Herranz


    Nicomedes Sanz y Ruiz de la Peña nació en Valladolid el 7 de febrero de 1905. Titán de la poesía, sus contribuciones a la cultura de nuestra tierra fueron verdaderamente importantes. Intentaremos resumir aquí su trayectoria biográfica y poética, examinando algunos aspectos de su obra.

    Comenzó este poeta a escribir y publicar versos desde los 14 años. Versos de adolescente que le iban enseñando el oficio lírico, a la par que le procuraban las primeras satisfacciones creativas. Aquellas primeras composiciones han escapado al cuidado amoroso con que su autor ha ordenado meticulosamente todo cuanto ha escrito después, con indicación de fecha y circunstancias; tal y como hicieron los grandes inspiradores de su obra, como el infante don Juan Manuel o don Miguel de Unamuno... Al final, aquellos versos primerizos han quedado desperdigados por los periódicos que los difundieron.

    Su buen amigo Genaro Vicario le sugirió la idea de comenzar a recopilar todas las poesías que iba publicando en gacetas y revistas. Ante su insistencia, Nicomedes Sanz reunió sus versos escritos entre 1925 y 1930, formando un volumen con 341 composiciones numeradas (aunque en realidad sobrepasan las 400, ya que algunas se engloban bajo un mismo título). Así surgió el libro Poesías Olvidadas. Cinco cuadernos de ayer (1925-1930), que tendría una edición numerada de sólo seis ejemplares, siendo totalmente desconocida por el gran público. En el prólogo que escribe el autor, declara la existencia de otros 545 poemas que, por motivos que no vienen al caso, no han llegado hasta nosotros...

    Estas Poesías Olvidadas fueron publicadas en 40 periódicos y revistas de diverso carácter, pertenecientes a toda la geografía española: Heraldo de Castilla (Medina del Campo), El Adelantado de Segovia, El Día de Palencia, La Semana Gráfica (Valencia), Noticiario Extremeño (Badajoz), Vida Gallega (Vigo), Vida Marroquí (Melilla)... Por sí sólo, Nicomedes Sanz hizo que la ciudad de Valladolid estuviera presente en los ámbitos literarios más dispersos. Sus composiciones líricas de esta primera época versan sobre asuntos amorosos (tratados con su acento personal y elevado romanticismo) y temas castellanos de raíces históricas o legendarias... Y como una derivación de su amor a Castilla, a sus orígenes, al paisaje meseteño de Valladolid, terminarán siendo el manantial de donde fluirá toda la imaginería poética de Nicomedes Sanz. Un manantial que, andando el tiempo, se convertirá en la corriente serena y caudalosa de un río apacible que discurre entre las tierras de Castilla.

    Sin embargo, nuestro rapsoda pasaría por una amarga experiencia: un poema publicado en las páginas de El Día de Palencia en mayo de 1929 le llevaría a ser juzgado por un Consejo de Guerra, siendo condenado a seis meses y un día de prisión. He aquí aquellos versos que tan ofensivos resultaron a los hombres del Ejército: 

    “Carne de mi carne; hijo
    del cuerpo y del alma... Todo
    lo bello que hay en la vida
    es junto a tu cuna poco.

    Viéndote reír, me río
    y si lloras, también lloro
    que tú eres todo mi yo
    y eres en mi vida todo.

    ¡Si siempre fueras así!
    ¡Si no llegaras a mozo!

    ¡Si siempre me acariciaras
    con tus manitas de oro
    como ahora me acaricias
    desde tu cuna gozoso!

    ¡Qué tristeza cuando pienso
    que el tiempo pasará ansioso
    llevando día tras día
    tu niñez, tu gran tesoro! 

    Mañana serás soldado
    y te alejarás lloroso,
    tras unos hombres sin alma
    que no saben sentir hondo,

    que te vestirán de saldo
    como un muñeco irrisorio
    y te mostrará la vida
    su reverso mentiroso.

    ¡Carne de mi carne, hijo,
    si no llegas a mozo!” 

    Por esta circunstancia, el joven Nicomedes prosiguió con su quehacer literario en las cárceles de Palencia y Valladolid: sin arredrarse ante tal adversidad y mostrando su valía, como era propio en él. Su recia personalidad se hacía notar más en cada nuevo verso.



    Precisamente, Nicomedes Sanz nos habló mucho de sí mismo a través de su poesía. Se autorretrató, al estilo de Antonio Machado, trazando las líneas de una personalidad que se iría acentuando cada vez más:

    "Trovador de una época de espadas y laúdes
    paseo mi locura por entre el snobismo
    petulante que impera; creo mi romanticismo
    más amable que estas actuales inquietudes.

    Exteriormente, todos, quizá me conocéis.
    Soy algo descuidado si miráis al vestido.
    Doy todo cuanto tengo, no hago nada fingido
    y mi mayor orgullo es ser tal cual me veis.

    Creo en el humano amor con firmeza absoluta
    y soy un exquisito degustador de la fruta
    con que invitaba Eva a nuestro padre Adán.

    He nacido en Castilla y, a fuer de castellano,
    me inclino reverente ante el credo cristiano...
    Sin admitir gazmoñas creencias de sacristán".

    Ya se dejan ver en estos versos primerizos la variedad métrica que tan bien sabrá manejar nuestro poeta. Octosílabos, endecasílabos, alejandrinos y variadas combinaciones de arte mayor y menor, versos ahormados en estrofas breves o largas, pero con tendencia a ser romanceadas, fáciles y sonoras. Aunque cultiva con destreza la variedad poemática, se decanta por los romances y sonetos, sin que falten de vez en cuando los poemas heroicos o las canciones de gaya ciencia.

    El primer libro de poemas que publicó Nicomedes Sanz se tituló Ruta en imagen. Al estilo de los versificadores del Mester de Clerecía, el autor abre su poemario con una entrada de invocación religiosa, en la cual expresa su vocación artística y suplica la perseverancia en ella como don divino que le ayude frente a la trivialidad de la vida cotidiana. Esta composición introductoria da buena cuenta de una verdadera pasión por el quehacer poético:

    "Yo quisiera, Señor, en cada nuevo día
    saludar con un verso a la luz de la aurora.
    Con un verso sonoro, canto de Epifanía,
    que enhebrase el recuerdo azul de cada hora.

    Dame, Señor, el verso cotidiano, mi amigo
    de todas las tristezas, de todos los dolores.
    Ese verso increado que siempre va conmigo,
    hecho perfume, luz y pétalos de flores.

    Dame ese verso puro como la linfa clara
    de la fuente, que corre con fúlgida algazara
    derramándose pródiga con inquieto rumor...

    Otros su pan te piden con unción fervorosa.
    Yo tan sólo te pido idealizar la prosa
    que me impone la vida, con un verso, Señor".

    Este libro fue acogido con gran elogio por parte de la crítica, y sus dos ediciones simultáneas no tardaron en agotarse. En El Norte de Castilla del 4 de septiembre de 1935 se leía la siguiente opinión, suscrita por Agustina Lobo Izquierdo (“Lina Tagore”):

    “He aquí un libro de bien definida entonación plástica, de técnica depurada, pleno de logradas y bellísimas imágenes, libro digno de que una sabia disección crítica pusiera al descubierto la luminosa nervadura de sus poemas y la proteiforme inspiración de su autor”.

    A este Ruta en imagen siguió la publicación de Romancero Carnal (1935-1936). Según parece, esta obra aparece también en dos impresiones simultáneas que se diferencian en la calidad de los materiales de edición, costumbre que el autor seguirá en subsiguientes publicaciones. 
    Poco después aparecerá Romances de guerra y amor (1936-1937), de notable éxito entre la crítica y el público. Al parecer, este libro editado en plena contienda se sumó a aquella literatura de guerra que pretendía mantener vivas la esperanza y la pasión en medio de la lucha. No cabe duda de que los romances de Nicomedes Sanz, en esta ocasión, eran más apasionantes y con más influencia de la poesía épica medieval. Especial mención merece el brillante poema que lleva por título La muerte del Algabeño, en honor al célebre torero que murió combatiendo a los republicanos en la serranía de Málaga. Romance vibrante y de buena factura, digno de ser recordado como un excelente ejemplo aquella poesía de guerra...

    "¡Llorad mocitas gitanas,
    la muerte del Algabeño!
    Fina estampa de señor
    con buen empaque flamenco
    y un aire de valentía,
    que se le va, sin quererlo,
    por dondequiera que pone
    la planta, a los cuatro vientos[...]". 

    Es bien sabido que Nicomedes Sanz publicará otro libro de romances en aquel año de 1937: nos referimos a su Romancero de la Reconquista, en el que canta con acento épico en poemas como El Cid en Cardeña; Cada paso que dan, crece Castilla y El Cid conquista Valencia. Se revive la epopeya bélica los versos del Romance del dieciocho de julio, Romance de la conquista del Alto del León, Romance del arriero de Toro y Romance de la muerte del capitán Méndez Vigo.  



    Por si fuera poco, el excelente Romance de loa a Castilla da sentido y significación a las ideas de su autor, que establecer paralelismos entre la antigua Castilla de la Reconquista y los héroes del bando nacional; Castilla es, así, el escenario donde se combate otra vez por una causa heroica:

    “En Castilla y por Castilla
    alza la Unidad su cetro
    y baten alas de cumbre
    las águilas del Imperio,
    en los más altos remansos
    entre las nubes y el cielo.
    Paso a paso, y firme siempre,
    vas a tu destino eterno,
    Castilla, motor de España,
    antorcha del orbe entero,
    por tu ruta de infinito,
    milenios y más milenios,
    alzando en tu hidalguía,
    ya vencedora del tiempo […]
    ¡ En España y por Castilla
    España vuelve al Imperio !
    ¡ Mío Cid vela por ella
    desde los altos luceros !”

    Su siguiente obra, Cántico de buen amor, abre una nueva etapa en su trayectoria poética, que tendrá la exaltación de la vitalidad y el amor como asunto recurrente. Y hemos de resaltar otro rasgo característico de esta etapa: el ahondamiento en la castellanidad. Nicomedes Sanz huye del presente literario para tomar como ejemplo el momento más glorioso de nuestra literatura, es decir, el Siglo de Oro. Nuestro poeta pasará a convertirse en un autor arcaizante, en un investigador de la lengua castellana y de las formas métricas de tan inolvidable época. Sus poemas pueden ser llanos y suaves (en la línea de Lope de Vega) o de trazas barrocas (muy retorcidos conceptualmente). Veamos una muestra de la primera tendencia:

    “La tarde y la mariposa
    juegan a robar calor.
    ¿Cuál de las dos? La mejor
    se ciñe más a la rosa.

    Más gentil, más presurosa,
    más apta para el rubor,
    va conquistando a la flor,
    entre dulce y sinuosa.

    Rosa y mariposa y tarde
    en abierto torbellino
    se centran en tibio alarde.

    Tú, miras con embeleso
    y alientas su desatino
    con la inocencia de un beso.”

    Y ahora, una muestra de su segunda línea:

    “Desaforando grímpolas y excesos
    tundes y cardas abundosos pinos.
    Desenervas ventanas y caminos
    en lid primaveral... Abres accesos

    a las buenas venturas y sucesos,
    a los más desusados desatinos,
    lebrando savia joven en molinos
    de tornaluz y adviento mal posesos.

    En culmen y tortura danza el agua
    por céspedes retóricos agudos;
    estela que se cierne, brilla y fragua

    colores asombrados, y delira
    en tímpanos constantes y desnudos
    por todos los regueros de la ira”.

    Gustaba este poeta de utilizar palabras infrecuentes y arcaísmos, o incluso la jerga campesina:

    “De puro albado, el campo encenta rojos
    terrores de tierra, acucinando”.

    Habilidad versificatoria, rimas contundentes y sonoras, estética barroca... Tales fueron los distintivos de Nicomedes Sanz y Ruiz de la Peña, figura esencial de la poesía vallisoletana. Nadie fue capaz de hacerle sombra, y tampoco tuvo rival en cuanto al número de versos escritos, que se cuentan por cientos de miles.
    Su indiscutible talento le hizo merecedor de no pocos elogios, siendo honrado con el ingreso en las más prestigiosas instituciones: Reales Academias de Historia, Ciencias Históricas y Bellas Artes de Toledo; Academia de la Lengua de Honduras; Instituto de Coimbra; Real Academia de Ciencias y Artes de San Telmo (Málaga); Real Academia de Ciencias y Artes de San Quirce (Segovia); y el Instituto Internacional de las Artes y las Letras de Sedan (Francia). También formó parte de la Asociación de Escritores Regionalistas Castellanos, constituida en Madrid a la altura de mayo de 1936.


    A todo ello hay que sumar su indispensable labor en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, en la que ingresó en 1946, llegando a desempeñar su presidencia.  En el seno de esta honorable Academia, Nicomedes Sanz puso en marcha las célebres “Mañanas de la Biblioteca”, que se celebraron desde el primer domingo de mayo de 1955 hasta fechas bien recientes, y de manera ininterrumpida. Esta magnífica iniciativa cultural tuvo lugar en la Casa de Cervantes, verdadero emblema de la cultura vallisoletana. Y en tan destacado lugar se dieron cita versos y rimas, antigüedad y nobleza, juventud y maestría; inolvidables recitales de poesía coordinadas por Nicomedes Sanz. Intervinieron en las “Mañanas de la Biblioteca” los más destacados representantes de las letras vallisoletanas: Fernando González, Carmen Alonso Cortés, José María Luelmo, Francisco Javier Martín Abril, César de Medina Bocos, Fernando Allué y Morer, Arcadio Pardo, Ángel de Pablos, Luis López Anglada, José Luis Martín Descalzo, Félix Antonio González, Lope Mateo, Raimundo de Blas o Genaro Vicario; entre otros. La base de las “Mañanas” siempre fue la difusión de la poesía pinciana contemporánea, tanto de poetas consagrados como de principiantes o desconocidos. Tampoco faltaron los homenajes a personalidades literarias, como el celebrado en honor del difunto Narciso Alonso Cortés, cuya presencia se hizo notar en todos los ámbitos culturales de la ciudad:

    “Nos falta esta Mañana
    del maestro bien amado la presencia
    cuando ya se engalana
    del verso la cadencia
    y nace tembloroso por su ausencia”.

    De este modo, podemos decir que la Casa de Cervantes fue un Parnaso vallisoletano, el lugar desde donde se difundió la poesía en sus más variadas tendencias. Una hermosa e inolvidable labor cultural sabiamente auspiciada por nuestro Nicomedes Sanz.
    Bibliófilo, poeta, periodista, académico, historiador... Nicomedes Sanz supuso un antes y un después en la cultura castellana. Falleció en 1998 en la misma ciudad que le viese nacer, pero su recuerdo perdurará por siempre. Hombre lúcido, preocupado por recuperar la esencia del idioma castellano:

    “Amaneciendo palabras
    que pacen en la solera
    del idioma de Castilla
    sin que nadie las requiera
    para devolverlas su rango,
    su dignidad y su esencia”.

    Poeta observador de la realidad; que arremetió en sus versos contra quienes engañan, empobrecen y saquean a las gentes de Castilla. Indignado por la situación que padecen los labradores castellanos:

    “Tus sobriedades son de hambre,
    nunca has dormido repleto.
    Tu crasa resignación
    es mortal aburrimiento.
    Tu ascetismo, castellano,
    es un insólito cuento.
    Déjame luchar contigo,
    castellano, que mis versos
    azufren tus tempestades,
    retando a diestro y siniestro.
    Castellano de Castilla
    home de sudor y barro...
    Necrosado castellano,
    requetejodido hermano...
    Cultiva la mala leche,
    castellano de Castilla...
    Te han dicho que Dios. Y Dios
    se esfuma, no te atiende...”

    Concluimos aquí nuestro recorrido por la biografía y el quehacer poético de Nicomedes Sanz, poeta vallisoletano, cantor de Castilla y los castellanos. Segovia, Cuéllar, Burgos, Valladolid, Santovenia de Pisuerga, Berrueces... Son algunos de los lugares a los que este versificador aludió en sus romances y sonetos. 



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    Carlos Quevedo Arteaga 

    (Puerto Cabello, Venezuela, 1986). Biólogo y docente universitario. Editor en Poesía VLN y colaborador en Ácracia pour les porcs y Venezuela Fractal. Mantiene el blog carlosquevedo.blogspot.com desde donde publica su obra en formato digital: Órbitas (2011), mar&ana el número imaginario (2012), 9 Songs (2013). Sus textos han aparecido en Punk Rock Song, El Caracol de Espuma, Dos Disparos y en la antología Llenos de Tinta (Poesía desde Valencia, 2013).



    Gramínea

    Tanto sabe la grama de las pisadas del hombre
    que se retracta y se hace a un lado

    éste cree que se abre camino a lo nuevo
    a lo nunca visto
    y es lo verde
    lo que desde el principio estuvo ahí
    anticipándose a la vista
                           al tacto
                           al olfato
                           al oído
    a la lengua que articula el asombro
    de saberse primero en algo          en todo

    lo siempreverde siempre supo antes.



    *


    Nunca entendí de qué iba el odio
    cuál es su color
    forma
    textura

    cómo surge                          qué lo nutre

    cuáles trazos lo dimensionan

    si el pecho
    o el hígado
                                        le da asilo

    si acaso aquel eco de adioses que dijeron por mí
    si acaso el temor de aquel pasado que fui
    y todo lo que debí ser
    se parecía al odio
    como me parezco al mirar mi reflejo

    ese temor al pasar de los días meses años
    y su verbo indiferente por mi vida

    no supe nunca conjugarlo
    en ningún tiempo

    sólo supe amar y desamar
    intensamente.



    *


    La llave que abre la herida es la misma que puede cerrarla
    Las cicatrices sirven para escribir un poema.
    No.
    Luna Miguel



    Más que grieta es una puerta
    un umbral para respirar el duelo

    cerrojo 
    llave que se hunde
    para abrir la herida
    para cerrar el nudo

    una vez tu llanto                   sobre mi hombro
    mil veces mi llanto                 sobre la nada

    qué se hace entre tanto mar
    cuánta sal cabe en un ahogamiento

    mi herida era esta branquia
                                        —siempre abierta
                                        —siempre expuesta—
    por la que debía respirar.





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    Christian Hennings Valenzuela 

    (Santiago, Chile, 1994).
    Estudia periodismo en la Universidad de Chile. Sus escritos –crónicas y poemas- han aparecido en diversas revistas de Internet como Digo.palabra.txt, ConTintaNegra y Otro Páramo.

    Desde pequeña edad lector empedernido, ya en su juventud un gran atracador de libros. Perro romántico adicto a las andanzas y al éxtasis del atrevimiento, cuenta con diversos proyectos literarios en un corazón que anhela empapar la vida. Fagocitador de andanzas. Palpitar de un nómade reprimido. Melancolía del rojo hematoma que colorea el horizonte. Afán truncado con lucidez de la existencia y la combustión de una espíritu a punto de estallar en carcajadas.


    En tus ojos

    En tus ojos,
    cementerios verdosos,
    estancaría la evocación
    hasta volver hueso mi pesar

    Reposando incontables temporadas
    dentro de tus óvalos de esmeralda
    que deslumbran sobre el sol.



    La presidenta está exaltada

    La banda reposa sobre un estante de mármol.
    Al lado izquierdo hay fotos de un joven.
    Al derecho un Bailey recién comprado.
    Cierra los párpados, suspira largamente.
    Desploma un brazo sobre el cubrecama
    mientras atrinchera la palma dentro de sus bragas.
    Aprieta las muelas con furia.
    En sus evocaciones
    las encuestas han perdido la importancia
    que diversos torsos esbeltos acaban de obtener.
    Es hora de darse un gustito, concluye
    mientras piensa en Alexis Sánchez
    y de cómo la abrazó semidesnudo
    en los camarines.
    Sonríe.
    Las yemas de sus dedos son poseídas por una fuerza superior
    y giran alrededor de un punto ciego.
    Exaltada, la presidenta está exaltada
    percibe como sus paredes se humedecen
    mientras comprende que es tan sumisa como cualquiera
    Sus lentes tambalean encima del velador.
    Su respiración se vuelve entrecortada.
    Su rubia cabellera se agita como plumero.
    Pero su dedo corazón e índice
    no dan tregua y se siguen mareando
    al son de la noche y la soledad
    con que la siempre
    la ha amordazado
    el poder.



    Des-almadas

    Yacen desnudas
    como pétalos                                                                                                          
    contorsionándose bajo la lluvia                                                                                                 
    mientras danzan
    entre cuatro paredes empolvadas
    y saborean sus soledades
    como saliva naciente
    de una piedra envuelta en el paladar.

    Esperando
    gimiendo
    y retorciéndose.

    Sus bocas
    sacan burbujas,
    sus orgasmos
    se llenan de arañas,
    sus movimientos
    se tornan epilépticos,
    y sus pezones
    se endurecen
    con libidinosas imágenes
    de otro universo.

    ¡Vaya invocación!

    No hay rey
    ni reinado
    ni corona
    ni tesoro

    Sólo tumores verdosos
    que con cada zamarreo erógeno
    se expanden
    en sus mentes sin mesura.

    Esperando, gimiendo y retorciéndose
    esperando, gimiendo y retorciéndose
    se han vuelto esqueletos delirantes                                                           
    esperando, gimiendo y retorciéndose.


    Exilio onírico

    Exiliémonos en el sueño del ángel lujurioso                                              
    y bailemos tangos ante torsos desnudos.                                                                                      
    Que nuestras piernas sean las anclas de la desmesura                              
    y nuestro espíritu una pérgola de rosas carnívoras.

    Habrá una galaxia fermentada en el centro
    gemidos eléctricos provocando estallidos
    más dos corazones eyaculando todos sus latidos a la luna.

    El esfuerzo llenará de gotas diamante nuestras pieles
    y ni siete trompetas, ni siete demonios
    podrán calmar nuestra luminosa transfiguración.

    Seamos, por algunos minutos, inmunes a putrefacción
    y exiliémonos en el sueño del ángel lujurioso
    y bailemos tangos ante torsos desnudos.


    Incendio

    A centímetros de tu rostro
    veo como dos meteoritos
    se me acercan
    y tras un beso
    estrellan su núcleo
    en éste cuerpo helado
    incendiando así
    mis días invernales.

    Inmediatamente
    mi existir comienza a arder.
    No lo cuestiono
    y con llamas en mis brazos

    te envuelvo entera
    parezco un universo
    arropando a una
    estrella aturdida
    perdida en la infinitud.
    Y tú, liebre entumecida,

    no opones resistencia
    y te dejas quemar
    al mismo instante
    en que ambos 

    lentamente

    nos dejamos consumir.

    Un rojo titilante
    nos rodea

    buscas mi boca
    entre humo
    de astros derretidos
    y la encuentras
    y la sientes
    y la fundes
    con tu alma;
    encendida
    como el crepúsculo
    del génesis
    que acabamos
    de pintar.


    Nonsense

    A Albert Camus

    En camimo a un ridículo baile de sonámbulos
    voy despierto
    pero a bailar como el que más.


    Bibliocleptómano

    Que el bolsillo trague las hojas
    mientras se esquiva cada volteo con agilidad
    para escapar con el corazón bajo la lengua
    para correr bajo un cielo vertiginoso
    para entonarse bajo las cómplices paredes del bar la Unión.

    Sabino, una jarra de borgoña, por favor,
    antes que me rompa el pecho este prófugo palpitar.


    Abstracción

    Sin saber fumar siquiera
    traigo en mis pómulos la contemplación del fumador
    y mis palabras no son más que la vellosidad del silencio
    que ha merodeado este caminar durante veintiún años.
    En parques bulliciosos
    dejo dormir el mentón sobre mi palma
    y entre tequilas y guitarreos
    la miopía me dificulta saber quién a lo lejos me saluda.
    Hoy parece que es Sofía, la misma que cortejé años atrás,
    cuando intoxicado en inocencias
    creía que un poema sincero abría piernas y corazones.
    En aquel entonces ignoraba
    que el verso era una serpiente de fuego
    y el poeta, la polilla sedienta de fulgor
    que coquetea con esas flamas alargadas
    para evitar incinerarse.

    No, no era ella
    y tampoco era a mí a quien saludaban.


    Escribo porque no quiero asesinar

    Escribo porque no quiero asesinar. Escribo porque quiero joder. Escribo porque quiero doblar (o amputar) las rodillas del abusador. Escribo porque quiero silenciar mi pecho cuando se exalta.  Escribo porque quiero degollar buitres escondidos. Escribo porque quiero fundir mi juventud con las marejadas nacientes de tus labios. Escribo porque quiero homenajear al héroe que tirita bajo el irónico fulgor lunar. Escribo porque quiero reírme del último paraje. Escribo porque quiero vivir. Escribo porque no quiero morir.


    Cenit

    Desgarrame, envenéname con tus dientes
    tira de esta turbulenta cabellera
    como si fuera la rienda del animal que galopéas,  
    aturdida en la contracción, mientras muerdes mi pecho hasta abollar su músculo
    empapándote con sus licores, vampira mía.

    Fundámonos aunque la luna caiga y nos aplaste, fundámonos
    aunque las sombras gocen y nos muerdan, fundámonos
    aunque los poetas se impacienten y nos injurien, fundámonos
    aunque se escupan pétalos y murciélagos, fundámonos
    hasta poder renacer mientras se perece.


    L’ amour

    No
    es
    sano
    penetrar
    dos
    corazones
    con
    una
    lanza
    y
    aislarlos
    hasta
    que
    se
    arruguen
    con
    el
    sol





    .


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