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  • 10/30/16--16:51: ALEJANDRO MURGUÍA [19.425]

  • Alejandro Murguía 

    Poeta chicano (nacido en 1949 en EE. UU. De padres Mexicanos) Alejandro Murguía se ha destacado en poesía, cuentos, e historia. Su libro Southern Front (Frente Sur) historias de los internacionalistas en la insurrección de 1979 fue premiado con el American Book Award en 1990. Tambien fue el responsable de la Brigada Cultural Roque Dalton—grupo de poetas, activistas y traductores que publicarón Volcán la primera antología de poesía Centroamericana que aparece en los Estados Unidos. Hoy en día es profesor en el Departamento de Estudios Latina y Latinos de la Universidad Estatal de San Francisco.

    En 2014, City Lights Books de San Francisco publicó su nuevo libro de poesía Stray Poems. Es el sexto poeta laureado de San Francisco y el primer Latino nombrado al puesto. Vive en San Francisco donde sigue su labor de poeta y organizador de eventos literarios con enfoque en la comunidad Latina.




    El sueño de Lorca

    Me cuentan que tu clavícula
    es una estrella sobre Andalucía
    que tus meláncolicos metacarpianos
    aún apríetan un terrón de Sevilla
    que tus caderas jamas
    han cesado de gozar
    así en La Habana como en New York
    y que en las cuencas de tus ojos
    han brotado jasmines
    y cada pétalo un poema
    que tu quijada es la voz de todos
    los sospechos, indocumentados,
    insultados y fusilados
    que la luna arrulla tus hueso Federico
    frágiles como alas de colibrí

    Así me lo contarón una noche plateada
    las hormiguitas rojas
    que duermen en tu cráneo



    Ahora fuego

    Ha llegado la rebelión de los colores
    insurrección de las palabras
    Es la hora carnal
    así dice el tic-toc del tiempo

    Es la temporada de ayunas
    el mes de los mendigos
    la zafra de lágrimas
    tiene sabor a coraje
    a sal, a miel de alacrán

    Es el año del viento
    un siglo de sangre que se forma
    un huracán de gente
    avanzando por los callejones
    y arrabales
    hacia el centro
    comandando la ópera del capitalismo
    la farsa del imperialismo
    —dando fin al cinismo y mentiras

    Es el minuto donde se hunden
    los buques de guerra
    el segundo donde se ahoga
    la injusticia, la deuda, la renta, la tiranía—

    Es la hora hermana de los fósforos
    de las llamaradas y el fuego

    Llegó el tiempo
    De la Hora Cero



    There’s No Santos On My Altar

    Sometimes I wonder Ché
    If you ever stepped down from the altar
    If you ever grew weary of being the pure one el hombre nuevo

    I wonder if you ever thought of just being Ché again
    The one with a girlfriend who abandoned you
    When you rode the Norton 500 across the Andes like a crazy beat

    Whatever happened to that frustrated poet who
    Instead became a revolutionary who’d wished he’d been a poet
    And at the risk of sounding ridiculous was a poet

    Did you ever again wish for a tango by Piazzola
    Or that faded blue light of Buenos Aires at five p.m.
    When drunken love songs fill the porteño barrios

    Or was it all strategy, war tactics, theories of liberation
    The politics of rhetoric
    A mouthful even for a poet

    Your diary in Bolivia is smeared with mud and shit
    But it is also stained with hope

    You made your share of mistakes
    You forgot god damn it the necessity to tango
    You failed to read The Garden of Forking Paths

    You were right about love and revolution and wrong
    About most everything else—in other words you were human

    So tonight another anniversary of your death
    I’m sure somewhere someplace in Cuba Angola Vietnam Chiapas
    A hungry bastard with nothing but hope in his gut

    Will light a candle at your portrait
    —Naturally the one with a star on your beret—
    Your eyes staring with nostalgia at the future

    But Ché I have no santos on my altar
    No idols no gods no goddesses
    Only flowers petals and hummingbird feathers

    So instead of a candle I’ll play you a tango
    One that starts with a ráfaga of bandoneon like a roar
    From a motorcycle and with my canteen

    That survived the Southern Front in Nicaragua back in 1979
    I’ll tip you a toast hombre a hombre—Amor vino y revolución
    Ché comandante presente!



    Non ci sono santi sul mio altare

    Che, a volte mi chiedo
    se sei mai sceso dal pulpito
    se ti sei mai stancato di essere il puro, l’uomo nuovo

    mi chiedo se hai mai pensato di essere ancora il Che
    quello con una ragazza che lo ha lasciato
    quando attraversasti le Ande sulla Norton 500 come un folle Beat

    Cosa è mai accaduto a quel poeta frustrato che
    è diventato invece un rivoluzionario che avrebbe voluto essere un poeta
    e che, a costo di sembrare ridicolo, era un poeta

    Hai mai desiderato di nuovo un tango di Piazzolla
    O la luce soffusa di Buenos Aires alle 5 del pomeriggio
    Quando canti d’amore ebbro riempiono i barrio della città

    O era tutta una strategia, una tattica, il comitato centrale
    la politica della retorica
    un boccone anche per un poeta

    Il tuo diario in Bolivia ha macchie di fango e merda
    Ma anche macchie di speranza

    Anche tu hai le tua quota di colpe,
    dannazione! Hai dimenticato l’importanza di ballare il tango
    non riuscisti a leggere Il giardino dei sentieri che si biforcano

    avevi ragione sull’amore e sulla rivoluzione ma torto
    su quasi ogni altra cosa—in altre parole eri umano
    così stanotte in un altro anniversario della tua morte

    son certo che in qualche luogo, da qualche parte a Cuba, Angola, Vietnam, il Chiapas
    un bastardo famelico con nessuna speranza nel cuore

    accenderà una candela dinanzi al tuo ritratto
    — di certo quello con la stella sul basco —
    con gli occhi che fissan futuro con nostalgia

    Ma Che non ci sono santi sul mio altare
    né idoli né dei né dee
    solo petali di fiori e penne di colibrì

    così invece di una candela ti suonerò un tango,
    uno che inizi con uno scoppio di bandoneon
    come il ruggito di una motocicletta e con la mia borraccia

    sopravvissuta al fronte del sud in Nicaragua nel 1979
    brinderò a te da uomo a uomo –Amore, vino e rivoluzione
    Comandante Che, presente!


    Trastevere Sunday 

    In the piazza di Santa Maria in Trastevere
    the old woman dressed in black
    hunched over her begging basket
    feet twisted backwards
    wails a heart-rendering plea
    to a God that is deaf
    while tourists fan themselves in cafés
    and the sun scorches the cobblestones
    oily and black
    with a hundred decades grief and poverty
    that a coin dropped in her hand
    cannot erase
    and what government sends
    grandmothers to beg in the sun
    burning the skin from the flesh.


    Domenica a Trastevere

    Nella piazza di Santa Maria in Trastevere
    un’anziana vestita di nero
    chinata sul suo cestino dell’elemosina
    i piedi rivolti all’indietro
    ulula una preghiera straziante
    a un Dio sordo
    mentre i turisti si sventolano nei caffè
    e il sole cuoce i sampietrini
    unti e neri
    da centinaia di decadi di dolore e povertà
    che una moneta lasciata cadere nella sua mano
    non può cancellare
    e, quale governo spedisce
    le nonne a chiedere l’elemosina al sole
    che ustiona la pelle della carne.






    .

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  • 10/31/16--00:14: JOSEFINA BOLINAGA [19.426]

  • JOSEFINA BOLINAGA  

    Aunque fue conocida principalmente como autora de literatura infantil, Josefina Bolinaga publicó también poesía previamente al año 1936. Por lo demás y a pesar de ser una autora de cierto éxito en el periodo –como demuestran las noticias y reseñadas aparecidas sobre la escritora en algunos diarios de tirada nacional como el ABC y el Heraldo de Madrid y el hecho de haber ganado el Concurso Nacional de Literatura-, no he podido localizar los lugares y fechas de su nacimiento y muerte. 

    Más que como poeta, la escritora fue sobre todo conocida, tanto en el periodo de preguerra como después en la posguerra, como autora de cuentos infantiles, entre los que destacan Amanecer, 1934, que se llegó a convertir antes de la Guerra en libro escolar de lectura, y Cuévano de aventuras, 1935. Publicaba, además, narraciones infantiles en la sección “Gente menuda” del suplemento Blanco y Negro del diario ABC.

    El primero de los libros de poesía de Josefina Bolinaga, Alma rural, salió a la luz en el año 1925, precedido de un prólogo de Wenceslao Fernández Flórez, quien, ya desde estas primeras páginas, que generalmente deberían ser elogiosas, caracteriza el poemario como “un libro sencillo, escrito para almas sencillas”, cuya nota predominante es la ternura. Sitúa, por tanto, la obra, al margen de la “literatura con mayúsculas”, considerando que no es recomendable para quienes, como señala el autor, “gusten en literatura de manjares fuertemente sazonados” (apud. Bolinaga 1925: 6). Finalmente destaca la condición de entretenimiento que la poesía tiene para las mujeres, subrayando que “si la señorita Bolinaga fuese una señora que tuviese en su hogar tres o cuatro hijos, no hubiese escrito tales versos” (ibid. 8).

    Alma rural es un libro peculiar, ya que no se ajusta de un modo exacto a las tendencias estéticas generales observables en la poesía de autoría femenina en el primer tercio del siglo XX. Así, si bien se aprecia en él la influencia de la lírica tradicional – versos de arte menor, lenguaje sencillo, estructuras paralelísticas-, no hay tanto una exaltación de lo popular como de lo rural, de manera que no se busca, a través de la poesía, la esencialidad sino la reproducción de unas formas de vida ajenas a las de la gran ciudad, cuya progresiva expansión generaba, sin duda, el rechazo de un sector de la población española, más apegado a las “esencias” tradicionales. El poemario está, por lo  demás, construido siguiendo el modelo de José María Gabriel y Galán, a quien la autora dedica el primero de los poemas, “Al eximio poeta Gabriel y Galán”, y a quien considera su maestro. La suya es, así, una poesía que, al igual que la del poeta salmantino- extremeño, ensalza la vida rural y campestre en su aspecto más tópico y superficial (frente a la actitud crítica y, a la vez nostálgica, presente en algunos de los autores tradicionalmente adscritos a la llamada “Generación del 98” como Unamuno, Azorín o Baroja), recreando escenas pintorescas y reproduciendo una forma de hablar rústica y ya claramente arcaica en un momento como mediados de la década de los veinte. La mayoría de los poemas tienen, por lo demás, un carácter narrativo, siendo frecuente la reproducción de diálogos entre personajes (generalmente entre madres e hijas, maridos y mujeres, amigas) y que son quienes precisamente reproducen la forma de hablar típica de ciertas áreas rurales españolas280:


    ¡Madre, cuidado en la ciudá
    qué modo de bailar llevan!
    M’asusté de lo que vi;
    pero cuánta diferencia
    del bailar de nuestros mozos
     y las mozas de mi tierra (…)
     ¡Pero, madre, en la ciudá,
     qué empujones, qué regüeltas,
     q’ajuntarse bien las caras,
     qué tocase las cabezas! 

    (“Como los angelicos…”, ibid. 101- 104)


    ____________________________
    280 Con todo, también en algunos de los poemas se ponen de manifiesto los diferentes roles de género de los hombres como proveedores y las mujeres como “ángeles del hogar” dedicadas a la crianza y al cuidado de los hijos: 

    “Te lo dije muchas veces 
    endenantes que casaras,
    no hiciste caso a tu madre 
    llevaste un hombre, Blasa, 
    que en tan solico sirve
    pa comer y p’a pintal” 

    (“Audacia”, Bolinaga 1925: 153- 157).




    El segundo poemario de Josefina Bolinaga, Flores de amor, se publicó en el año 1927, con un poema- prólogo de Luis Fernández Ardavín, a quien le interesa subrayar de un modo reiterado que se trata del producto de “un alma de mujer/ desbordando su amor en cuanto la rodea!” y que, por tanto, presenta una serie de características, tales como sencillez, inocencia, “templada inspiración”, que tradicionalmente, como vamos viendo, aparecen unidas a la creación poética de autoría femenina. Al igual que en otros casos, la obra se presenta como un “infante”, que “viene envuelto en mantillas”, llegándose incluso a equiparar la actividad literaria creadora con las labores de costura, “puntaditas de aguja en nítidas cuartillas” (apud. Bolinaga 1927: 7- 9). La obra se presenta, además, como “un canto de amor y de ternura”, que “debería llamarse ‘Maternidad’ y ser/ mejor que un libro, un cuévano de inmaculada albura”, situando a la autora bajo “las nobles sombras” de algunos poetas del siglo XIX como Gabriel y Galán, Campoamor, Grilo y Vicente Medina (ibid.).

    En efecto, tal y como señala el prologuista, en este libro de inspiración popular – la mayoría de los versos son de arte menor y predominan las estructuras romancescas- y ambientado, al igual que el primero de la autora, en un entorno rural, la relación materno- filial ocupa un lugar destacado, siendo, sin duda, el tema central de una parte considerable de los poemas. Destaca, en este sentido, el segundo de los textos, “¡Sólo mío!”, en el que encontramos el estereotipo de la “madre coraje”, que ha criado sola a su hijo pequeño recientemente muerto y que se dirige al “juez de mi vida” para implorarle su resurrección. El sujeto poético expresa, así, de un modo hiperbólico su dolor y su incapacidad para asumir un acontecimiento que parece contrario a la lógica racional. Se plantea, además, en cierto modo, una lucha entre la muerte y la madre, que se enfrenta a las leyes de la naturaleza humana:


    Su madre puso flores
    en su vida, colmándola de ensueños
    y regó su jardín con alegrías
    y sembróle esperanzas en el pecho, (…)
    Señor juez de mi vida,
    sea usté justiciero…
    Si le reclama el padre
    le dice que hace tiempo
    llorando dije al niño
    Tu padre ya se ha muerto. 

    (Bolinaga 1927: 17- 20)


    En “El benjamín”, nos encontramos también el tópico de la mater dolorosa, de la mujer que sufre intensamente por el más pequeño de sus hijos que nació deforme y al cual ella entrega, por eso, más intensamente su amor: 


    “Con zozobras siempre espía 
    que se marchen a sus juegos 
    los querubes deliciosos
    sus hijitos, dioses bellos;
    pues quedarse sola ansía
    para hartarse bien a besos” 

    (ibid. 75- 80).

    Por contraposición al carácter “trágico” de estos poemas, en otros de los textos se da una exaltación del amor maternal dichoso utilizando, para ello, la fórmula de la canción infantil, de manera que se emplea un lenguaje sencillo, al tiempo que se incorporan referencias que forman parte del léxico de los niños. Es, como si de algún modo, el sujeto -madre tratase de transmitir a sus descendientes, en un lenguaje comprensible, el cariño que siente: 


    “Es mi hijo 
    flor de espuma, 
    un trocito
    de una nube primorosa, 
    que es de Cielo, nieve y rosa” 

    (“Fue una nube”, ibid. 28). 


    De hecho, muchos de los poemas del libro parecen dirigidos a un público infantil, tal y como se puede apreciar en los romances de carácter narrativo, “Princesa, mi princesita” y “Las dos jaquitas”, o el poema “Idilio”, en los que los protagonistas son los niños. Por lo demás, en muchos de estos poemas, se pone de manifiesto la diferente socialización que reciben los niños y las niñas: así, mientras que en “¿Qué serás?”, el sujeto madre desea que su hijo tenga un “destino grande” como soldado, médico, marinero, duque o torero (ibid. 47- 48); en “Oye, muñeca”, desea para su hija que sea una “mujer bella/ como un sol de hermosa, cual una aurea estrella” (ibid. 91- 92).

    En el año 1934, Josefina Bolinaga publicó Candor: Niños y flores, que es un libro de poemas para niños, descrito, en una breve dedicatoria que coloca al frente –“A los que como yo aman a los niños y por si este libro cayera en sus manos”-, como “Rima sencilla. Templada inspiración. Carencia absoluta de tópicos, ni de imágenes. Eso hallaréis en mi libro” (Bolinaga 1934: 3). En este poemario, a diferencia de lo que sucedía en los dos anteriores, un público infantil, interpelado de una manera reiterada, se convierte en el destinatario de unos poemas que tienen, en la mayoría de los casos, un carácter narrativo y están generalmente protagonizados por diferentes tipos de flores (girasol, pensamiento, tulipán, lilas, clavel, rosa, margarita, amapola, etc.) y plantas (como, el perejil, el trébol o el sándalo), que aparecen personificadas y que toman la palabra para dirigirse a unos niños que parecen escucharlas con atención y que proponen asimismo un diálogo281. Con frecuencia, a través de los parlamentos de las flores, se busca plantear a las criaturas una reflexión de tipo moral o existencial, como sucede en el caso del poema “Rosa”, en que la flor “bonita” pero perecedera aconseja la eliminación de la actitud orgullosa ante la fugacidad de la existencia: 


    “Así, niños míos, 
    no tengáis orgullo, 
    porque las bellezas 
    son cual mis capullos.
     ¡Y nunca presuma
    la niña de hermosa,
    puesto que ella dura 
    igual que una rosa!” 

    (ibid. 37- 40). 


    En “Espuela de caballero”, la flor lleva a cabo una exaltación de la paz, rogando encarecidamente a los niños la huida de cualquier disputa, envidia o desunión 282.


    281 Junto a los poemas, aparecen algunos cuentos infantiles de carácter narrativo: “El viaje de un capullo”, “Periquín”, “La cigüeña”, “El escarabajo de oro” y “Flor de luz”.
    282 

    “Vivir siempre sin envidias, 
    que emponzoñan, matan, hielan. 
    Es la paz amor divino
    en los montes, en la aldea,
    en las chozas y las ciudades,
    que la Paz bendita sea.
    Siempre juntos, niños míos,
    y en unión honda y fraterna
    vivir todos como hermanos:
    escucharnos nuestras quejas,
    consolar al que esté triste
    rezar con el que reza” 

    (“Espuela de caballero”, Bolinaga 1934: 51- 53). 

    [Texto: IMÁGENES FEMENINAS EN LA POESÍA DE LAS ESCRITORAS ESPAÑOLAS DE PREGUERRA (1900- 1936)

    Doctoranda: Inmaculada Plaza Agudo] 





    Poemas de Josefina Bolinaga

    El primer beso

       -Madre, yo una cosa
    decírsela debo,
    que me quita el jambre,
    que me quita el sueño.
    ¡Una cosa grande!
    ¡Madre, es un secreto!
    ¡Venga usté a l´alcoba!
    ¡Venga p´allá drento!
    que no l´oiga padre,
    que no l´oiga agüelo.

    Pues verá usté, madre...,
    casi no m´atrevo
    a decirla todo,
    y es que endemás miedo
    de que usté me riña
    mucho yo le tengo.

    ¡No se ponga seria!
    ¡No m´arrugue el ceño!
    Mire pa otro lao...
    Que me da usté miedo...
    Ahora lo digo,
    ahora alcomienzo.

    Ayer para el campo
    se vino el Usebio,
    s´acercó pa mí,
    y dijo, contento...
    Lo de siempre, madre:
    ¡Que si yo le quiero!
    Le dije... que sí,
    que ley yo le tengo;
    s´acercó él altonces
    más p´hacia mi cuerpo,
    juntó la su cara
    casi con mi pelo...
    ¡No se ponga seria!
    ¡No m´arrugue el ceño!
    Q´altonces no sigo
    este mi secreto.
       ¡Mire pa otro lao!
    pus iba diciendo
    Q´ajuntándose a mí
    el mocico Usebio...
    ¡Y altonces! ¡Altonces!
    ¡Ay, madre! ¡Qué miedo!
    Me dio en la cara
    así como un beso.

    ¡No me riña, madre!
    Q´ha sío el primero.
    ¡No me riña, madre!
    Que más ya no vuelvo
    a dejar besarme
    del mocico Usebio.

    - No te riño, hijica;
    no me tengas miedo.
    ¡Cuánto que me gusta!
    ¡Cuánto que m´alegro
    Q´a mi m´hayas dicho
    eso del Usebio!
    ¡Pa estar con mil ojos!
    ¡Pa velar por ti
    y pa estar yo siendo
    la tu sombra siempre
    que siga a tu cuerpo!

    ¡Cuánto que me gusta!
    ¡Cuánto que m´alegro
    q´a mí m´hayas dicho
    ese atrevimiento...!
    Ya estoy mu tranquila:
    No vendrá otro beso,
    que tendrá tu madre
    mil ojos para ello.

    Porque tú no sabes
    y has de tú saberlo,
    q´es mucho dañino
    ese primer beso.


    El hondo sufrir

    I

    Se murió la nenita, y el padre
    con el alma transida de pena,
    iba tras la caja
    blanco cual la cera.
    ¡Qué congojas tan grandes el pecho!
    ¡Qué latir de las sienes con fuerza!  
    Iba como un ebrio
    Tras la niña muerta.


    II

    En los campos brillaban las mieses
    cual chispitas de luz y centellas,
    doradas espigas
    se inclinaban del peso a la fuerza.
    Los cotos bravíos,
    allá en la pradera,
    retozando triscaban alegres
    y balaban también las ovejas.
    ¡Todo convidaba
    a la vida buena!
    El ambiente cargado venía
    de las madreselvas,
    los zarzales, de rosas floridos,
    perfumaban sencillos la tierra.
    ¡Qué alegre la vida,
    qué hermosa, qué bella!
    Y a lo lejos se oía la copla,
    tan sencilla, tan fresca,
    copla campesina
    de suave cadencia,
    que traía pensares benditos
    del honrado vivir de la aldea.


    III

    ¡Qué hermosa la vida;
    vivirla, qué buena!
    qué cansado subía el cortejo
    por la dura cuesta.
    Todos, en silencio,
    caminaban de prisa y con pena,
    ¡qué dolor tan hondo
    en la tarde aquella!
    Pobre padre, pobre padre,
    blanco cual la cera,
    que cómo iba, ni él lo sabía,
    tras la niña muerta.

    Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27. Edición y selección de Pepa Merlo. Fundación José Manuel Lara.      




    Elogio de la biblioteca escolar

    Diez años antes del mayo revolucionario, las únicas revoluciones que agitaban nuestra plácida vida escolar consistían en el reparto de la leche en polvo americana, el carro que una vez al año traía las roñas para alimentar la escuálida estufa de la escuela, y el polvo que, filtrándose por las mal machihembradas tablas del piso, […]






    INTERVENCIÓN DEL PRIMER MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL DEL FRANQUISMO SOBRE LOS LIBROS ESCOLARES.

    Carmen Diego Pérez
    Universidad de Oviedo

    (Artículo publicado en: “Revista Complutense de Educación, 1999, vol.10, n.º 2, pp. 53-72)


    RESUMEN
       
    Los libros de texto utilizados en el primer nivel educativo estuvieron en el punto de mira durante la Guerra Civil española por ser un objetivo, primero a destruir y después a controlar. Qué medidas se arbitraron para conseguirlo durante el primer gobierno de Franco es el objeto de las siguientes páginas.

             
    Durante la Guerra Civil española el enfrentamiento armado tuvo su parejo en la distinta concepción de la enseñanza y en los recursos educativos utilizables, especialmente los libros escolares. Cómo se arbitraron y pusieron en marcha medidas para controlar y supervisar los libros utilizados en la enseñanza primaria durante este doloroso trienio ha sido estudiado aún sólo parcialmente, bien en trabajos que analizan la política del libro escolar desarrollada por el franquismo o bien en estudios sobre algunas medidas específicas como el intento de dotar de un único libro de lectura a las escuelas – El libro de España – o la más ambiciosa de diseñar ex profeso los de todas las materias objeto de enseñanza – los del Instituto de España –. La inusual actividad desplegada en medio del conflicto armado en relación  con los libros escolares requiere aún trabajos sobre otras iniciativas tomadas por el bando que resultará vencedor y ése es nuestro propósito en las siguientes líneas.
       
    A partir del 30 de enero de 1938 el Ministerio de Instrucción Pública se denominó Ministerio de Educación Nacional y ese cambio señaló el comienzo de una política educativa diferente, encauzada, hasta abril de 1939, por Pedro Sainz Rodríguez (1898-1986), periodo que analizamos en este artículo. Desde la sede provisional del Ministerio de Educación Nacional en la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria, Sainz Rodríguez, curtido en temas educativos durante los gobiernos de la Dictadura y la República, marcó las directrices de la función del Estado respecto a la enseñanza, lanzando una serie de ideas – sugeridas en muchos casos por simpatizantes – que arraigaron profundamente. A pesar de la precariedad de medios para desarrollar su labor, consciente y orgulloso de su papel histórico, ha conservado en su archivo personal informes, cartas, notas personales, etc. que hoy permiten contrarrestar la escasez de fuentes documentales para este periodo. Entre sus papeles hay varios informes y sugerencias para diseñar un nuevo modelo educativo enviados por quienes se adherían a los generales antes de la victoria para auxiliarles “con nuestra experiencia dentro de nuestras actividades, al más pronto logro de aquellas patrióticas aspiraciones”. En varias ocasiones se señaló como “fuente de donde han surgido los males que hoy padecemos” al Ministerio de Instrucción Pública, “cuartel general de los enemigos de España”, a pesar de haber “en uno de los Gobiernos de 1935 hasta cinco ministros de la CEDA (...). Por eso si alguna actividad nacional necesita reforma honda, profunda y urgentísima es la de la enseñanza, y si en algún Ministerio hay que entrar a sangre y fuego, sin respecto a lo preexistente es el de I.P.; en todos, los errores, los derroches, las pasiones, han causado el daño de no hacer un bien; en éste eso mismo ha impedido que se haga el bien y han producido los males que padecemos”.

    Comenzado el curso, el Jefe del Servicio Nacional de Primera Enseñanza firmó la orden del 18 de octubre de 1938, con una relación de libros aprobados “solamente para el presente curso de 1938 a 1939”40, que eran los únicos que podían utilizarse en las escuelas. El total de libros escolares autorizados, con indicación del precio de venta de los mismos, salvo en los originales inéditos a los que no se les señalaba, aparecían agrupados bajo distintos epígrafes siendo el primero el de temas varios que comprende 109 libros; bajo la denominación de libros de aritmética y geometría se incluyen 35; además están los 18 libros de Geografía e Historia; también 24 libros de religión e historia sagrada y, por último, 9 libros de ciencias naturales. En total quedaban aprobadas 195 obras que, por editoriales, se distribuían del siguiente modo: Hijos de Santiago Rodríguez, 31; Bruño, 23; Magisterio Español, 18; La Educación, 16; Luis Vives, 15; Sanchez Rodrigo, 10; Porcel y Riera, 7; Sociedad de María. Marianistas, 7; Producciones Naverán (inéditos) 7; Corazón de María, 5; Florencia, 4 y de varios autores 52, dos de ellos inéditos. En definitiva, los maestros podían elegir entre dos centenares de libros para seleccionar los que querían utilizar en el curso 1938-39.
            
    Lógicamente no todos los libros examinados satisfacían los requisitos pedagógico, moral, tipográfico... etc., y por eso la Comisión “les consideró inaceptables para la Escuela del Nuevo Estado y por estas razones no han sido aprobados”. La relación de rechazados incluía 42 títulos. El tiempo del expurgo no había terminado. No se conservan los documentos de trabajo de esta Comisión Dictaminadora de los libros de texto que se han de usar en las Escuelas Nacionales, pero de la relación de obras no aprobadas en esta primera sesión, celebrada en Vitoria el 28 de septiembre de 1938 tenemos el motivo del rechazo, pues en la lista hecha pública en 1940 las obras iban acompañadas de una valoración. Las razones del rechazo, por orden de frecuencia, eran: antipedagógico, anticuado, deficiente presentación, carácter laico 41, e incluso, algunos por contener definiciones inexactas o erróneas – fundamentalmente éstos son los de aritmética  y de geometría –, por expresiones duras, o “gran frialdad en su Tratado de Moral”, dictamen aplicado a Enciclopedia. Grado preparatorio de Virgilio Pérez.

    Nuevamente el cotejo del texto de la orden original, con lo publicado en el BOE y en el BOMEN, evidencia diferencias tanto en la reproducción de la lista de los libros prohibidos como en la de los aprobados, al matizar las prohibiciones hechas a los Inspectores.


    41 Esta es la razón para prohibir Amanecer, obra de Josefina Bolinaga, editada en Burgos por Hijos de Santiago Rodríguez que había recibido el tercer Premio Nacional de Literatura en la convocatoria de 1932. Es posible que a la autora se le hiciera saber qué enmiendas o rectificaciones debía hacer, pues fue nuevamente presentado a juicio de la Comisión Dictaminadora de textos Escolares de Primera Enseñanza y fue aprobado en la orden del 27 de diciembre de 1940 (BOMEN del 10 de febrero de 1941). En 1955 lo seguía editando Hijos de Santiago Rodríguez.





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    María Teresa Roca de Togores 
    y Pérez del Pulgar

    Hija de Alfonso Roca de Togores y Aguirre-Solarte, I Marqués de Alquibla, y de María de las Angustias Pérez del Pulgar y Ramírez de Arellano.

    Nacida el 7 de septiembre de 1905 en San Juan de Luz. se casó el 11 de Abril de 1928 en Madrid con Carlos de Rojas y Moreno, VII Conde de Torrellano, XI Marqués de Beniel, Caballero de la Orden de Alcántara, Maestrante de Valencia, diplomático; nacido el 23-VIII-1891 en Alicante.

    María Teresa publica su primer libro, Poesías cuando tenía quince años. el segundo libro de poemas no sale hasta 1935, Romances del Sur.

    Murió en madrid en 1989 a los ochenta y cuatro años de edad.

    Libros publicados:

    Poesías, prólogo de Carlos Luis de Cuenca. Madrid, suc de R. Velasco, 1923.
    Romances del Sur, Ávila, tipografía de Nicasio Medrano, 1935.
    El Puente de Humo, Madrid, ed. de la propia autora, 1946.
    Antología intemporal, prólogo del Marqués de Lozoya, Madrid, Artes gráficas Soler, 1974.



    La mentira

    Sé que me despreciáis; mas no os asombre
    que os diga que al hacerlo de tal suerte,
    despreciaréis de mí no más el nombre,
    pues vivo en el espíritu del hombre,
    y puedo dar la vida y dar la muerte.

    ¡No podéis despreciarme! que es mi sino
    vagar en vuestros pechos siempre errante;
    me rechazáis, mas me buscáis sin tino,
    pues deparada estoy por el destino
    a ser vuestra enemiga y vuestra amante.

    Soy amada cual soy aborrecida,
    yo sé engendrar el odio y el amor,
    mi destreza jamás se vio vencida,
    que en las lides más fuertes de la vida
    vencer supe la dicha y el dolor.

    Queréis huir de mí; pero es en vano,
    necesitáis mi astucia y mi poder,
    las leyes del honor tengo en mi mano,
    si yo quiero, ennoblezco al más villano,
    y al más noble yo puedo envilecer.

    Soy el eje del mundo, y mis antojos
    manejan la indulgencia y la maldad;
    no debo merecer vuestros enojos
    que la verdad no ofrece más que abrojos,
    yo soy menos cruel que la verdad.

    Sin mí no existiría la esperanza,
    doy vida y realidad a la ilusión,
    soy el arma mejor de la venganza,
    vivo entre la caricia y la acechanza,
    después de seros fiel me hacéis traición.

    Yo sé resucitar la fe perdida,
    que el ser en quien creéis y a quien amáis
    me lleva en sus palabras escondida;
    si la savia yo soy de vuestra vida,
    decidme, pues, ¿por qué me despreciáis?

    De Poesías, 1923




    María Teresa Roca de Togores (San Juan de Luz, 1905- Madrid, 1989) inició su carrera literaria con la publicación en el año 1923 del libro Poesías en la Imprenta del Sucesor de R. Velasco. Su segundo libro, Romances del Sur, no aparecería hasta el año 1935 en Ávila en el Establecimiento Tipográfico de Nicasio Medrano, firmando la autora como marquesa de Beniel  287. El primero de estos poemarios está precedido de un prólogo de Carlos de Cuenca titulado “En confianza”, en el que, de manera continuada, el autor se refiere a la poeta como una “señorita aficionada”, calificativo que, sin duda, contribuye a restar valor a la obra. Por lo demás, y tal y como suele ser habitual en este tipo de paratextos, se exponen una serie de concepciones estereotipadas sobre la poesía de autoría femenina. Destaca, así, su “pureza”, su “carácter cristalino” y su “espontaneidad”, al tiempo que percibe una “profunditas y un vigor más bien varoniles”, lo que determina el extrañamiento del autor ante la corta edad de la joven
    poeta, quince años. Al final, alude al origen noble de María Teresa Roca de Togores, lo que contribuye, en su opinión, a un realzamiento de la calidad literaria del poemario:
    “De tan altas cimas no me extraña que proceda la abundante vena que brota en frescos y limpios raudales; en tan robustos y fecundos troncos, no me choca un fresco brote al recibir el injerto de la juventud y la belleza. (…)” (“En confianza”, apud. Roca de Togores 1923: 5- 9)  288.

    ______________________
    287 Esta autora, de origen noble, fue Condesa de Torrellano y académica de la Real Academia de Historia.
    Estos datos han sido obtenidos de la Antología Intemporal, publicada en el año 1974 y precedida de un prólogo del marqués de Lozoya. Este prólogo se publicó también en ABC el 12 de diciembre de 1974.

    288  El cultivo de la poesía por mujeres pertenecientes a la nobleza y a la aristocracia fue relativamente frecuente en el primer tercio del siglo XX, siendo concebida, en muchos de los casos, como una mera actividad de entretenimiento y distracción. Resulta, en este sentido, ilustrativo el título del libro de Josefa Pardo de Figueroa (marquesa de Figueroa), Solaces poéticos (1929). Entre las cultivadoras nobles de la poesía, sobresalen la Marquesa de Bolaños (de origen italiano), que tenía, tal y como destaca Francisco Fernández de Bethéncourt en el prólogo a su libro Rimas italianas y castellanas (1903), una tertulia en su casa, Regla Manjón, la Condesa de Lebrija, e Isabel María Castellví y Gordón, Condesa de Castella (1865- 1949).

    La poesía de Roca de Togores evoluciona desde el Modernismo altamente retórico de su primer libro hasta el tono popular de su segundo poemario, en el que destaca la utilización de la forma métrica del romance. En Poesías, predominan, así, los versos de arte mayor –fundamentalmente alejandrinos- agrupados en estrofas clásicas y propias de la tradición culta como la sexta rima, el serventesio y el quinteto. En cuanto a los temas y motivos, destacan los característicos de la estética modernista, de manera que encontramos desde poemas que recrean escenas palaciegas ambientadas en el siglo XVIII (“A un abanico” y “A un violín”) a otros que expresan sentimientos de angustia
    existencial, derivada de la fugacidad del tiempo y de la conciencia de que el sufrimiento es algo innato y consustancial a la existencia humana y que, por tanto, ha de ser aceptado con resignación: “Alma, ama el dolor; no vendas a la muerte/ la razón de tu vida, que es el arma más fuerte/ aquella que se templa, como el bien, en el mal” (1923: 69). En otros textos, como en “Noche de invierno”, predomina un cierto tono decadentista y, así, en él aparecen una serie de semas negativos que remiten a lo tenebroso, a la muerte, a las tinieblas, etc. 289. En “La mentira”, encontramos, por su parte, un monólogo dramático de la Mentira, que aparece personificada –al igual que en los autos sacramentales del Barroco-, exponiendo su universalidad, pues, como ella señala, “soy el eje del mundo, y mis antojos/ manejan la indulgencia y la maldad; (…)” (ibid. 63). En “Lloras”, siguiendo el modelo de la “Sonatina”, de Rubén Darío, encontramos la imagen típicamente modernista de la mujer que llora y suspira sin razón aparente, quedando dibujada, en consecuencia, como un ser irracional e ilógico:

    ¿Por qué lloras? ¿Por qué de tus pupilas
     las lágrimas descienden, cual raudal
     que al derramar sus aguas intranquilas
     esparce gemas de límpido cristal?
     ¿Por qué de tu garganta, antes sonora,
     se escapan los suspiros sin querer,
     tan tenues, cual el viento que evapora
     tus lágrimas ardientes de mujer?. 

    (ibid. 87)


    _________________________________
    289 

    “Fue una noche de invierno; llamando a mi ventana 
    la nieve preludiaba su constante cantar; 
    sentí un frío intenso, y me acerqué a la llama 
    que trémula y rojiza ardía en el hogar” 

    (“Noche de invierno”, Roca de Togores 1923: 49).



    El segundo poemario de María Teresa Roca de Togores, Romances del Sur (1935), se publica más de diez años después del primero, Poesías, de carácter modernista, y, en él, resulta evidente la evolución de la obra poética de la autora hacia un tipo de poesía de clara filiación popular, en la que predominan los versos de arte menor agrupados, como el título indica, en estructuras romancescas y rimando en asonante los pares 290. Estructuralmente, el poemario está dividido en cinco apartados no titulados –como la mayoría de los poemas- y conformados a su vez por diversos textos, entre los cuales no es fácil encontrar una unidad temática que justifique su agrupación. En el poemario considerado en su conjunto, es evidente la influencia de la poesía popular de García Lorca (especialmente del Romancero gitano, 1928), de manera que es posible identificar una serie de motivos comunes, al tiempo que se comparte un cierto aire trágico derivado del aura de muerte que rodea los textos.

    _________________________
    290  El 4 de abril de 1935, con motivo de la publicación de Romances del sur, se publica en el Heraldo de Madrid una semblanza de María Teresa Roca de Togores, realizada por Miguel Pérez Ferrero y bajo el título “María Teresa Roca de Togores y sus versos”. En esta semblanza, el autor aprovecha para presentar el libro como contrapunto a la tendencia al hermetismo que caracteriza a una parte de la poesía del momento, considerándolo, de acuerdo a una serie de características que se atribuyen generalmente a la poesía de autora, como “franco” y de una limpidez artística, sencillo, espontáneo, “sin ningún atisbo de mimetismo lorquiano” (Pérez Ferrero 8). Al final del artículo, el periodista se refiere, así, al carácter esencialmente “femenino” de los romances de Roca de Togores, justificando la utilización, para referirse a la autora, del calificativo “poetisa” en lugar de “poeta”.

    Existe, por otro lado, una ambientación común en el “sur” y, así, tanto en el libro de Federico García Lorca como en el de María Teresa Roca de Togores, hay un andalucismo evidente (Gallego Morell 1993: 11- 26; García Montero 14- 26; Morris 1997; Torrecilla 2008), especialmente en los paisajes descritos, que, en el caso del libro de la poeta madrileña, son fundamentalmente marinos. Estos espacios marítimos son, así, presentados a través de la concatenación de una serie de imágenes, en las que las cosas y los elementos de la naturaleza parecen adquirir vida propia, al tiempo que las personas aparecen metonímicamente referidas por sus gestos y sus objetos. Se podría, así, hablar de una cierta influencia de la estética vanguardista: 


    “Hamacas de agua
    sobre piedras verdes,
    en siesta del Sur 
    de aves y redes. (…)

    Adiós de abanicos 
    y palmas calientes 
    a los navegantes
    que del mar no vuelven” 
    (1935a: 21). 


    El mar aparece dibujado como un espacio de muerte: es el lugar al que marchan los barcos que nunca vuelven, una especie de Hades y, por consiguiente, el lugar del no regreso, donde se forja la tragedia cotidiana que es percibida de un modo natural por los que permanecen en tierra: 


    “De todas las que se fueron, 
    no ha vuelto la ‘Santa Clara’. 
    Pero en la playa de Altea 
    no había quien la esperara” 

    (ibid. 23). 


    Los pescadores, de “uñas de plata”,  pertenecen a los espacios marinos, pues sus “raíces verdes y frías” han sido de la mar desenterradas (ibid. 22). La muerte se dibuja, así, como un abrazo final con el mar, que antes había dado la vida. Al igual que el amor tiene una doble dimensión, pues, en él, Eros y Thanatos aparecen fundidos: 


    “Y un día entre esos días
    sin fechas y sin plazo, 
    ese mar de levante 
    que te dio su furia y sus halagos,
    se colgará a tu cuerpo
    en un inmenso abrazo
    y allí te quedarás
    con los ojos abiertos a lo alto (…)” 

    (ibid. 12- 13).


    Una manifestación del andalucismo del libro sería también la presencia de la religión en su aspecto más folclórico y, por tanto, externo. Uno de los romances está, así, dedicado a la recreación de la Semana Santa, de manera que la imagen del Nazareno en procesión se convierte en un símbolo de la tradición religiosa española y especialmente andaluza: 

    “Ya venía el Nazareno
    por la calle de los Santos 
    la melena mate, mate,
    moreno, moreno, el hábito. 
    Ya venía el Nazareno
    extraído de un respaldo
    de oliveras y de palmas
    como un Domingo de Ramos;” 

    (ibid. 25). 

    En el único romance que conforma el apartado dos, encontramos una presentación de Granada, que queda condensada en la imagen de la Virgen de las Angustias, que se convierte en un emblema de la ciudad para el sujeto poético, quien, con el sólo deseo de volver a verla, ansía el regreso: 


    “La luna curva y luciente
    con donaire de navaja,
    abre calles y plazuelas
    en los muros de Granada.
    Cuando vuelva a Andalucía 
    ha de ser para mirarla,
    mi Virgen de las Angustias,
    sola en sus plantas amargas, (…)” 

    (ibid. 33- 35).


    Un tema que suele aparecer recurrentemente en la lírica popular es la recreación de la muerte infantil, que representa una alteración del orden lógico, temporal y, por tanto, natural de los acontecimientos. Provoca, por ello, un desasosiego especial que incita al canto y a la rememoración de la infancia truncada, de la inocencia interrumpida y rota para siempre. De ahí que en la recreación de la muerte de un niño se insista en detalles e imágenes que remiten a la pureza de quien ha muerto y que buscan la empatía bien de los lectores, bien de los oyentes. Obsérvese, así, en el siguiente poema, ambientado en un paisaje del sur, la insistencia en el carácter simbólico del ataúd blanco, y de los lazos y bolillos de la cabellera de la niña:

    La llevaron en Domingo
     con palio de amanecer
     entre los campos de olivos. (…)

     En su caja blanca, blanca,
     con los bordes amarillos,
     se fué marchando del pueblo
     Josefica la del Pino,
     en un dulce suspirar
     de ojeras y zarcillos,
     desmelenada de lazos,
     crisantemos y bolillos. 

    (ibid. 18- 20)

    La infancia también está presente en el poemario a través de la canción infantil, forma de la tradición popular que se convierte en modelo para muchos de los textos.
    Así, por ejemplo, en el apartado III, dedicado a la hija de la poeta –“A María Teresa, mi hija”-, encontramos una serie de poemas inspirados en este tipo de canciones, que se caracterizan por un lenguaje sencillo, por la proliferación de imágenes asociadas a la infancia, por la repetición de un estribillo, etc. El primero de los poemas es precisamente una canción de cuna, en la que la madre se dirige a su hijo pidiéndole que se duerma y presentándole, para ello, un entorno de total seguridad y protección:


    “Duérmete, mi niño, duerme,
    que todo duerme en el mundo, 
    y el mundo todo te quiere,
    el fuego, el gato y el cuco” 

    (ibid. 39). 


    En otras ocasiones, a pesar del tono infantil, existe un cierto aire de tragedia, de manera que la muerte se presiente detrás de una serie de imágenes que remiten a la inocencia, a lo naïf y, por tanto, a lo que debería ser un espacio de seguridad. La muerte, representada como un pájaro o un ángel negro, acecha, pues, siempre a los niños, que son los seres más débiles y frágiles: 


    “A las siete de la tarde 
    no te quedes junto al río
    que un ángel negro vendrá 
    a abrir tus ojos dormidos
    para que bajes de noche
    a los jardines del río,
    a coger juncos de luna  
    y el corazón de otros niños” 

    (ibid. 45). 


    La infancia se presenta, por lo demás, como el territorio del miedo a lo desconocido, a lo que queda fuera de los parámetros considerados normales, de manera que a veces ni siquiera la presencia protectora de la madre logra transmitir seguridad al niño: 


    “Ya galopa la tormenta
    por los bosques de Vizcaya.
    - Madre me dá mucho miedo-.
    -Duérmete hijo, no es nada-.
    La Nada estaba allí puesta
    en los rincones, muy pálida, (…)” 

    (ibid. 47). 



    [Texto: IMÁGENES FEMENINAS EN LA POESÍA DE LAS ESCRITORAS ESPAÑOLAS DE PREGUERRA (1900- 1936)
    Doctoranda: Inmaculada Plaza Agudo] 











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    MARÍA DOLORES ARANA

    Nació en Zumaia, Guipúzcoa el 24 de julio de 1910  -  Falleció en Hermosillo, al norte de México, el 5 de abril de 1999.

    Recuerdo de María Dolores Arana, 
    exiliada en México

    Hamaikabide Elkartea

    María Dolores Arana era la primogénita de una familia profundamente tradicional, religiosa y acomodada de Guipúzcoa. Nació en Zumaia el 24 de julio de 1910, hija de Victoriano Arana y Remedios Ilarduya. Su padre era administrador de la aduana de dicha localidad. A causa del nuevo destino de Victoriano Arana, administrador de aduana de Irún, la familia regresó a la casa familiar de San Sebastián, donde María Dolores creció junto a sus ocho hermanos. Agobiada por el ambiente familiar, pronto entró en contacto con los círculos intelectuales. Todavía en San Sebastián, junto con otras amigas pintoras como Menchu Gal o Mari Paz Angoso, se integró en la sociedad GU, una sociedad gastronómica y cultural, ubicada en Angel 13, refugio de artistas e intelectuales, encabezada por José Manuel Aizpurua, el arquitecto que diseñó el edificio del Club Náutico de Donostia, preeminente miembro de Falange. Jesús Olasagasti, Juan Cabanas y otros frecuentaban esa sociedad, varios de los cuales compartían ideas con Aizpurua aunque también asistían otros artistas como Mauricio Flores Kaperotxipi y habían sido invitados además de Jose Antonio Primo de Rivera, Federico García Lorca, Max Aub o Picasso.

    Dolores siguió en un principio los pasos de su padre y se presentó a las oposiciones para el cuerpo auxiliar de aduanas, pero también fue a Madrid a estudiar Filosofía y Letras. En 1935 publicó su primer libro de poesía, Canciones en azul (Zaragoza: Cierzo), y colaboró en distintas publicaciones de la época, como la zaragozana Noreste o la barcelonesa Hoja literaria. A pesar de trabajar como auxiliar de aduanas durante un tiempo, Arana quería presentarse a las oposiciones como profesora de literatura, pero el estallido de la guerra impidió que iniciara la carrera que la acercaría más a su vocación literaria. Arana inició su trayectoria literaria durante la II República. Con la guerra afloró su conciencia más política y consiguió aunar ambas inquietudes trabajando como secretaria de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Durante la guerra trabajó también para el gobierno republicano y prestó sus servicios en Caspe, donde conoció a quien sería su pareja, José Ruiz Borau —cuya identidad cambiaría más tarde en Francia adoptando el apellido Arana, José Ramón Arana—, líder de la UGT, entonces consejero de Obras Públicas y después de Hacienda en el gobierno autónomo de Aragón. Su compromiso con el gobierno de la República la obligó a marchar al exilio, junto a su compañero José Ramón Arana, en enero de 1939.

    Después de una estancia en Francia, concretamente en Bayona, durante la cual su compañero estuvo recluido en el campo de Gurs y donde nacería su primer hijo, Juan Ramón, marcharon a América desde el puerto de Marsella, gracias a la ayuda de la norteamericana Margaret Palmer. Primero tuvieron que pasar algunos meses en Martinica, en la República Dominicana y en Cuba antes de recalar finalmente en México, en 1942. En Martinica precisamente nacería su segundo hijo, Federico.

    Los primeros años en la ciudad de México fueron extraordinariamente difíciles. Para sobrevivir María Dolores Arana tuvo que emplearse como fabricante de colonia, como vendedora de golosinas, como comerciante de muñecas o como profesora particular de piano. Trabajó también como maestra en algunas escuelas, entre ellas el Colegio Madrid, fundado por exiliados españoles. No obstante, al mismo tiempo, continuaba su labor literaria en revistas del exilio como Aragón o Las Españas, con reseñas de libros y otros artículos de índole cultural, firmados con el seudónimo Medea.

    Tampoco abandonaba su actividad poética, y así en 1953 publicó en el exilio su segundo libro de poemas, Árbol de sueños, con prólogo de Concha Méndez. Se trata de una poesía muy intimista, de un pesimismo marcado por las duras circunstancias del exilio, la cual surge como arma para la introspección. La soledad, la nostalgia y cierta tristeza son los rasgos predominantes del poemario, contrapuestos a destellos de optimismo y de vitalidad que explican finalmente la perseverancia en la poesía y en la vida. Por otra parte, su rigor y gran capacidad intelectual le posibilitaron colaboraciones en diversas publicaciones mexicanas.

    En 1960 Arana y su compañero José Ramón se separan. Este episodio se sumará al dolor que le causaba el exilio. Su único refugio fueron entonces los libros y sus dos hijos. Su vida tuvo un gran paralelismo con la de su amiga, la también poeta, Concha Méndez. Al llegar a Cuba los Arana habían conocido a Concha Méndez y a Manuel Altolaguirre, amistad que se afianzaría posteriormente en México al reencontrarse ambas familias. Arana compartió inquietudes y experiencias con Méndez, lo cual les llevó a una admiración mutua que se puede observar en los prólogos a los poemarios que ambas poetas publicaron en México. A esta amistad se le añadió el poeta Luis Cernuda quien, desde su llegada a México, vivió en casa de Concha Méndez, a la cual fue muy asidua la propia Arana. Concha de Albornoz se sumó también a este círculo de amistad.

    Las dificultades económicas remitieron un poco cuando hacia 1960 entró a trabajar en un taller de redacción de la Facultad de Economía de la UNAM y, sobre todo, cuando algo más tarde la contrataron como correctora de estilo en la Secretaría de la Presidencia de la República. Allí escribía discursos, llevaba a cabo investigaciones culturales para la presidencia, y traducía y corregía artículos.

    En 1966 publicó Arrio y su querella, un breve libro de historia de la filosofía cristiana, en una colección de cuadernos de lectura popular editados por la Secretaría de Educación Pública. En la misma colección publicó más tarde otro título sobre la figura de Recaredo. Por otra parte, desde su estancia en La Martinica se había interesado por el vudú y la magia negra; fruto de este interés publicó en 1987 un libro sobre ello que tituló Zombies. El misterio de los muertos vivientes (México: Posada).

    Nunca dejó de estar conectada intelectualmente con el País Vasco y España. Trabó amistad con distintos poetas y escritores del interior, con quienes mantenía correspondencia, y, a partir de la muerte del dictador, hizo algunos viajes en los que priorizaba sus estancias en la casa familiar de San Sebastián. A partir de 1961, y por mediación de su amigo Luis Cernuda, colaboró en la revista Papeles de Son Armadans, dirigida por Camilo José Cela, con quien entabló una larga amistad. Tal como le señaló el propio Cela, Arana asumió el papel de cónsul de Papeles… en México, por lo que ésta le mandaba periódicamente reseñas de libros de autores mexicanos.

    Arana no volvió a España hasta después de la muerte de Franco. En el verano de 1976 realizó su primer viaje al acompañar a su hijo mayor al Festival de Cine de San Sebastián. En los 80 hizo algún viaje más y gran parte de su estancia la pasaba en la casa familiar donde había crecido. Pasados algunos años se trasladó a vivir con su hijo Juan Ramón a Hermosillo, al norte de México, donde falleció el 5 de abril de 1999.

    Mar Trallero




    María Dolores Arana (Zumaya, Guipúzcoa 1910-1999)  295 publicó un único libro, Canciones en azul (1935), previamente a la Guerra Civil, tras la cual se marchó al exilioen México, país en el que desarrolló una intensa actividad. Durante esta etapa, la autora,casada con el escritor aragonés José Ramón Arana, editor de Las Españas, se dedicó, adiversas actividades didácticas, editoriales y periodísticas, al tiempo que colaboró enalgunas publicaciones como Novedades, Las Españas, El ruedo ibérico, Mujeres y Papeles de Son Armadans. Con posterioridad al año 1936, publicó, así, un poemario sin título y editado manualmente en el año 1940 en Bayona, y Árbol de sueños (1953), en México, con prólogo de Concha Méndez (Rivera Rosas 141).

    _________________________________________
    295 A pesar de la intensa actividad de esta escritora durante su exilio en México, se tienen pocos datos de su trayectoria previa a la Guerra, con la excepción de la publicación del poemario Canciones en azul en 1935. Esta carrera literaria iniciada previamente al año 1936 continuó durante el exilio, publicando.
    Durante su etapa como exiliada, se dedicó a actividades didácticas, editoriales y periodísticas y colaboró en diversas publicaciones como Novedades, Las Españas, El ruedo ibérico, Mujeres y Papeles de Son Armadans. María Dolores Arana estaba casada con el escritor aragonés José Ramón Arana, editor de Las Españas (Rivera Rosas 141).

    Canciones en azul se publicó en la Colección de la Revista Noreste de Zaragoza, en Cuadernos de Poesía. La ornamentación corre a cargo de Comps Sellés, al tiempo que todo el libro está presidido por una cita de Gerardo Diego: “Porque es azul la mano del grumete, amor, amor, amor de seis a siete”. Como su mismo título indica, el libro está conformado por poemas breves y generalmente en versos de arte menor, de inspiración popular y en los que el azul, color del mar y del cielo, se convierte en símbolo de la libertad que añora un sujeto poético que ansía salir de sí hacia el mundo para poder alcanzar la realización personal: 

    “Te regalo mis días 
    y mis noches, 
    azul viento,
    viento azul.
    Que así te quiero, 
    con ese esmalte 
    de ojos, ese bogar
    marinero y esas
    ráfagas, antojos
    de destrozar mi velero” 

    (Arana 1935a: 38). 


    El viento se concreta, asimismo, como el vehículo que posibilita ese camino hacia la liberación, hacia la esencialidad y la desposesión total, ya que permite y facilita el movimiento tanto de los barcos como del propio sujeto: 


    “¡Que me desnude el viento! 
    ¡Que me amortaje el viento!
    ¡Quiero vivir y morir en el viento!” 

    (ibid. 46). 


    En algunas ocasiones, este deseo de libertad está expresado de un modo extremadamente minimalista, en poemas brevísimos, en los que cada sema tiene significado en sí mismo: 


    “Yo quiero un velero azul; 
    como el de aquel marinero 
    de gorra azul” 

    (ibid. 28).


    El sueño y la ensoñación se convierten asimismo en otra vía para alcanzar una cierta liberación mediante la salida a un espacio en el que es posible vivir nuevas vidas.
    El sujeto poético se presenta, por consiguiente, como un ser lleno de anhelos y deseos, cuya sangre y pulso bullen en ansias de libertad: “Percibo el latir violento de los pulsos que derraman mi sangre bermeja por todas las esquinas. En no sé qué noche aprisionante de misterios y fatalidades” (ibid. 24). Con todo, incluso el camino de los sueños no está libre de peligros y dificultades que le causan temores irracionales: 


    “He vivido en mil sueños 
    mil vidas magníficas.
    Cerradas las pupilas,
    el pensamiento ignoto. 

    ¡Y tengo miedo siempre…! 
    ¡Y huyo de mi sombra…! 
    Mi alma, gota a gota, 
    en ansia se desborda” 

    (ibid. 14). 


    Este tono de angustia existencial y de miedo se puede identificar en numerosos poemas del libro que constituyen, sin duda, la otra cara, la visión alternativa a aquello que el título en principio parece sugerir. Así, por ejemplo, el siguiente texto constituye una desmitificación de la eternidad, que es vista como un estado que no resulta deseable, como un invento de Dios, tras el cual sólo queda la nada: 


    “Eternidad fría,
    insípida, falsa.
    Oscilación sin pausa.
    Muerte y vida. (…) 
    Pulsación en el tiempo. 
    Noche y día. 
    Descarnada 
    mentira de Dios 
    y NADA” 

    (ibid. 22).


    En otros poemas, sin embargo, la influencia de la lírica popular resulta más evidente, de manera que es posible identificar algunos recursos característicos como la repetición de un estribillo que contribuye a dotar de una cierta musicalidad al texto.
    Obsérvese, así, el siguiente poema en el que el sujeto poético parece estar reclamando el abrazo del día y la desaparición de la noche: 


    “¡Bésame! 
    Traga la luna 
    y lávate la cara. 
    Se enroscó mi alegría 
    en los flecos 
    de la madrugada. 
    ¡Bésame!
    Traga la luna 
    y lávate la cara
    antes que nazca 
    la mañana” 

    (ibid. 43). 

    En algunos poemas es posible identificar un cierto tono infantil, que viene dado por la sencillez del lenguaje, el minimalismo en la expresión y la simplicidad en las ideas expresadas. Así, por ejemplo, en el siguiente poema -que se sirve de la forma de la canción infantil- tenemos como protagonista a un pirata, al tiempo que una rima fácil y deliberada –riman entre sí casi todos los versos en consonante- , da la sensación de que el poema está puesto en boca de un niño: 


    “No mata el pirata. 
    No quiere oro y plata 
    ni vestir su capa escarlata. 
    Han falsificado su estrella 
    ¡tan bella!- 
    con hoja de lata. 
    ¡Ay! Qué dolor tiene 
    el pobre pirata 
    de estrella barata” 

    (ibid. 15). 


    [Texto: IMÁGENES FEMENINAS EN LA POESÍA DE LAS ESCRITORAS ESPAÑOLAS DE PREGUERRA (1900- 1936)
    Doctoranda: Inmaculada Plaza Agudo] 






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    JOSEFINA ROMO ARREGUI (MARÍA SOLA)

    Poeta de origen vasco nacida en Madrid en 1909 y muerta en 1979 en la misma ciudad.

    Doctora en Filosofía y Letras. Completó sus estudios en Burdeos. Profesora de Lengua y Literatura españolas en la Universidad de Madrid. Colaboradora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En 1958 emigró a Estados Unidos donde se dedicó a la enseñanza en el "City College" de la Universidad de Munici-Storr. En 1978 se repatria a su tierra. Es autora de libros de poesías como La peregrinación inmóvil y Cántico de María Sola (1949). Autora, además, de un buen número de obras como ensayista y erudita literaria.



    JOSEFINA ROMO ARREGUI (MARÍA SOLA)



    (Retrato por Manuel León Astruc, 1889-1964)


    Josefina Romo Arregui, que publicó un único libro de poesía previamente a la Guerra, La peregrinación inmóvil (1932), se doctoró en Filosofía y Letras en el año 1944 y fue profesora en diversas universidades de los Estados Unidos. Además de escribir poesía, desarrolló una importante carrera académica como crítica literaria.



    Fundó, así, con Miguel Ángel de Argumosa, la revista Alma y fue coeditara de Cuadernos literarios (1942- 1952). Además de La peregrinación inmóvil, escribió otros poemarios con anterioridad al año 1936, algunos de los cuales circularon en edición no venal que no he podido localizar: Romancero triste (1935) y Acuarelas (1936). Algunos títulos posteriores a 1936 son Cántico de María Sola, 1950; Isla sin tierra, 1955; 396 Elegías desde la orilla del triunfo, 1964; y Poemas de América, 1967, entre otros (Jiménez Faro 1996a: 193- 194). El 5 de mayo de 1932, Josefina Romo Arregui fue presentada en la sección “Cubilete de dados” del Heraldo de Madrid como “una nueva poetisa”, a raíz de la publicación de su primer poemario, La peregrinación inmóvil. Se la consideraba, así, una “promesa de la poesía, para la que se abre un porvenir brillante, ya que, en su primer libro, había sabido dar “de manera firme y decidida los primeros pasos” (S.a. 1932a: 8).



    El libro La peregrinación inmóvil apareció precedido por un prólogo de Rafael Villaseca. Como su mismo título indica, está presidido por un anhelo de libertad que, ante la imposibilidad de realización, se busca a través de la imaginación y de la ensoñación, “peregrinación inmóvil”, que permite la posesión y alcance de todo aquello que se ansía:


    Todo es nuestro sabiendo abrasarlo en la hoguera
    vivificante, extraña, de la imaginación;
    todo es ruta, no hay tregua, ni languidez, ni espera
    si marcháis en su inmóvil peregrinación. 

    (“La peregrinación inmóvil”, Romo Arregui 1932: 9- 10)


    La escritura se convierte, desde este punto de vista, en un espacio de protección y refugio contra la falta de concreción y realidad de los deseos: 


    “No anhelo humanas glorias (…) 
    que fuera todo verso, que fuera todo amor 
    y todo iluminarlo los ojos del Señor” 

    (“Preludio”, ibid. 13- 14). 


    El sujeto poético se presenta, así, como un sujeto en conflicto con el mundo, enfrentado a una realidad hiriente que nada le ofrece y que, a su entrega, tan sólo responde con desprecio: 


    “Yo he buscado en la vida 
    el amor y el placer,
    y tan sólo he encontrado el egoísmo,
    el hastío y la hiel” 

    (“Nada existe”, ibid. 24). 


    Ante la falta de correspondencia en el amor, el sujeto busca la comunión con los elementos de la naturaleza con los cuales entabla una relación simbiótica de intercambio de afectos: 


    “Llevo dentro del alma un amor a las cosas,
    que es la esencia suprema de mi amor a la vida;
    mientras haya jazmines y pomas olorosos,
    ¡qué importa que la dicha para mí esté perdida!” 

    (“El amor a las cosas”, ibid. 20- 21). 


    Dios queda, por ello, también convertido en un refugio y en un consuelo por el cual se renuncia al mundo: 


    “¡Señor! Quisiera hundirme
    en un abismo de renunciación. 
    Darlo todo, consuelo de sentirme
    huérfano de las cosas, rico en Dios” 

    (“Tener que dar”, ibid. 48- 49).


    Junto a estos poemas de corte religioso tradicional, aparece una serie de textos en los que es más perceptible la influencia de la lírica popular y que forman parte de la sección “Romancillos”. En ellos, bajo la estructura métrica del romance, se tratan una serie de temas característicos como la llegada del año nuevo, las estaciones y las sensaciones a ellos asociadas (“Romancillo de invierno”, “Romancillo de verano”), determinadas festividades (“Romance de la Ascensión”), la apelación a la madre, a la cual se dirige un sujeto infantil bien para preguntarle cosas que, desde su inocencia, no comprende, bien para contarle una historia (“Romance del niño y del mar” y “Romancillo de la ronda de los besos”), etc. Se trata de unos textos que siguen fielmente las pautas de esta forma clásica y en los que no es posible identificar un sujeto poético que toma la voz. En la última sección “Pétalos”, se incorpora también una serie de poemas de corte popular, en algunos de los cuales es evidente la influencia de la lírica infantil en consonancia con el deseo repetido por el sujeto poético femenino de infantilizarse y hacerse pequeño:


    Quiero ser pequeñita
    como un silfo o un hada,
    vivir bajo una seta
    de pintas coloradas,
    tener sueños de niño
    e infantil ilusión,
    y cual menuda fresa,
    sabrosa y encarnada
    que ofrece su dulzura,
    tener el corazón. 

    (“Quiero ser pequeñita…”, ibid. 71- 72) 


    [Texto: IMÁGENES FEMENINAS EN LA POESÍA DE LAS ESCRITORAS ESPAÑOLAS DE PREGUERRA (1900- 1936)
    Doctoranda: Inmaculada Plaza Agudo] 





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  • 10/31/16--12:53: CELIA VIÑAS [19.430]

  • Celia Viñas

    Celia Viñas i Olivella. (Lérida, 16 de junio de 1915 - Almería, 21 de junio de 1954), autora española que escribió poesía infantil en español y catalán, con una obra breve pero considerada renovadora y clave en el panorama de la posguerra. Su infancia y juventud transcurren en Palma de Mallorca y en Barcelona, donde comenzó sus estudios de Filosofía y Letras, los cuales se vieron interrumpidos por la Guerra Civil, y que terminó en 1941. Entre sus profesores universitarios cabe destacar a Rafael Lapesa, a Ángel Balbuena Prat y a Guillermo Díaz Plaja, que en 1976 se encargó de realizar una antología de la producción poética de la que había sido su alumna para la colección Adonais. Durante estos años de carrera Celia amplió su formación realizando cursos muy variados, entre los que destaca el de Literatura italiana en Instituto Italiano de Cultura, y asistiendo a actividades culturales como conciertos, conferencias, exposiciones, etc. Viñas trabajó varios años como maestra en Almería, adonde llegó en 1943.



    A su llegada a Almería en 1943, tras obtener la Cátedra de Lengua y Literatura con el número 1, habiendo elegido ella misma el destino de esa cátedra, se encontró con una ciudad provinciana, que sufría las consecuencias de la posguerra, sin universidad y sin vida cultural. Desde su juventud Celia Viñas demostró un extraordinario interés por la cultura, asistiendo en Barcelona a todos aquellos eventos que podía. La situación de la ciudad andaluza, lejos de desanimarla, supuso un estímulo que la incitó a ser ella quien promoviese distintas actividades que dieron a Almería un brillo sin precedentes que lamentablemente no se mantuvo tras su desaparición.Allí se casó con el profesor almeriense Arturo Medina y vivió muy unida a sus habitantes hasta su muerte en 1954.

    La crítica ha escrito: "Los poemas breves de Celia Viñas son ricos en imágenes y colorido, unen lo culto y lo popular, son intimistas y descriptivos, manifiestan ternura por los niños y conjugan espontaneidad, sonoridad y sencillez".

    Obras

    Cármina, inédito, 1937, poemas bilingües
    Tierra del Sur, 1945, novela
    Viento levante, inédita, 1946, novela indaliana
    Plaza de la Virgen del Mar, comedia almeriense estrenada en el Teatro Apolo de Almería, publicada en Almería en 1974
    Trigo del corazón, Imp. Independencia, Almería, 1946, poesía
    Canción tonta en el Sur, Imp. Marín Peláez, Almería, 1948, poesía
    Estampas de la vida de Cervantes, Ed. Gredos, Madrid, 1949, prosa
    El Amor de trapo, 1949, poesía amorosa
    El primer botón del mundo y 13 cuentos más, 1951, narrativa (Cuentos para niños y para mayores), publicada en León en 1976
    Palabras sin voz, Ed. Ifach, Alicante, 1953, poesía
    Del foc i la cendra, Palma de Mallorca, 1953, poesía en catalán
    Como el ciervo corre herido ("El ciervo que va huyendo..."), Almería, 1955, poemas sacros2
    Canto, Col. Ágora, Madrid, 19643
    Antología Lírica, Ed. Rialp, Col. Adonais, Madrid, 1976
    Poesía Última, Almería, 1979, poesía (recopilatorio)



    Busto en la plaza Bendicho de Almería


    Celia Viñas es, quizá, una poeta poco conocida; aunque todo el que quiera disfrutar de una poesía conmovedora, traspasada por el afecto, por la ternura, de hondas vivencias líricas y existenciales, hará bien a leerla porque, pese a su corta vida, truncada a temprana edad, nos dejó poemas de tanta belleza como:

    “La verdad está
    en vivir intensamente
    lo pequeño pequeño
    como un niño
    vive su castillo de arena
    de verdad”.

    Celia Viñas Olivella nació en Lérida en 1915. Vivió parte de su infancia y juventud en Mallorca, donde se trasladó toda la familia buscando un clima mejor para su madre, que padecía reumatismo. Celia Viñas fue una estudiante aplicada que inició sus estudios de Filosofía y Letras en 1934, en donde tuvo como profesores a personas de la talla de Rafael Lapesa, Díaz Plaja o Ángel Valbuena Prat. No obstante, la Guerra Civil, con su sinrazón, hizo que tuviera que interrumpir sus ilusiones, aunque, consiguió graduarse como licenciada en Filosofía y letras en 1941. Para ello tuvo que acreditar méritos de tipo patriótico y lo hizo porque, por amistad, había colaborado en la confección de vendas, aunque Celia había sido presidenta de la Asociación de Estudiantes de Izquierdas cuando estudio el Bachillerato en Palma.

    Era, para España, la década de los 40, una época gris y sombría que estaba necesitada de la alegría y la poesía de muchas personas como Celia Viñas. Fue becaria en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y allí, en Madrid, preparó oposiciones. Opositó, pues, a Cátedras de Institutos de Enseñanzas Medias y obtuvo una calificación brillantísima.

    Celia Viñas escogió Almería para llevar a cabo su labor docente, quizá porque le gustaba mucho el mar y el clima mediterráneo. Almería le robó el corazón y allí se quedó para siempre, aunque, en más de una ocasión pudo haber pedido el traslado.

    Educó a sus alumnos en la bondad, en los valores de personas libres, en la sinceridad y en el afecto. Así, las distintas generaciones de estudiantes que pasaron por sus manos la recordaron siempre con vivo cariño.

    Celia Viñas no siempre fue comprendida por el ambiente provinciano de Almería y, sin embargo, llevó a cabo en esa ciudad una labor cultural y dinamizadora increíble. Era una persona inquieta y vital que se interesó por diversos aspectos del arte y la cultura. Participó y dirigió distintas obras teatrales y también empleó la radio como medio de difusión cultural. Fue asimismo una buena conferenciante y, gracias a ella, se celebró el I Congreso Indaliano en Pechina en 1947, que reunía a un grupo nutrido de intelectuales almerienses.

    Se casó con Arturo Medina en 1953, al que conoció en Almería, aunque contrajeron matrimonio en Palma de Mallorca y, por desgracia, su vida se cerró en 1954, a raíz de una triste enfermedad, que ella, en principio, confundió con embarazo, aunque resultó ser una dolencia en el útero. Celia Viñas murió, el 21 de junio, días después de ser intervenida quirúrgicamente.

    Celia Viñas publicó, en vida, distintos poemas en revistas, periódicos y boletines, un libro en prosa y cuatro libros en versos, tres en castellano, “Trigo del corazón”, “Canción tonta del Sur” (su obra más conocida) y “Palabras sin voz”, y uno en catalán, su idioma vernáculo, “Del foc i de la cendra”.

    “Trigo en el corazón”, su primer poemario, es una especie de miscelánea en donde aparecen referencias lorquianas y al folklore. Escribe sus poemas espontáneos, vivos y cargados de energía; “Canción tonta del Sur” es un libro de poesía infantil, en el que Celia Viñas se deja llevar por la sonoridad de la palabras y por la alegría del público al que se dirige. Su último volumen, editado en vida, “Palabras sin voz” está mucho mejor trabajado y nos habla del paisaje, de los artistas, aunque ha perdido, quizás, el tono espontáneo de sus anteriores libros. A su muerte, su marido, publicó “Como el ciervo corre herido” que es un libro profundo, lleno de matices personales, que hablan de la muerte, de la angustia, de Dios.



    LOS NIÑOS Y SU MUNDO: “No quiere mi niña / no quiere crecer”

    Celia Viñas vio frustrado su deseo de ser madre. Tal vez por eso muchos de sus poemas están dedicados a los niños. Escribe nanas delicadas y juega con las palabras como si fueran música. En la “Nana de la niña mala”, la escritora se dirige a una niña que no quiere hacer lo “debido” y la amenaza con la llegada del lobo; sin embargo, el lobo se pone del lado de la niña:

    “En los brazos de mi niña
    el lobo dormido está”.
    Ella misma, de niña, se duerme gracias a las manos de su abuela:
    “Las manos de mi abuela,
    unas manos de cuento
    las manos de mi abuela...
    -Me duermo. “(“Cuento”).

    Celia contempla el sueño de los niños o lo intuye y lo presiente lleno de misterio. En “Alfombra mágica” un niño, al fin, se queda dormido tras una sesión intensa de juegos. En “Manos blancas” una niña, acaso, se duerme y sus manos, en hermosa metáfora, son “dos palomas dormidas /sobre su falda.” También se pone en la piel de los niños y, en “Hermana”, escribe un bello poema en donde una niña hala de su hermana recién nacida y concluye, muy seria:

    “La cigüeña bien podría
    traerme una hermana nueva
    lista”.

    Sigue en primera persona cuando describe, de manera muy graciosa, un primer resfriado:

    “Me duelen los ojos,
    me duele el cabello,
    me duele la punta
    tonta de los dedos” (“El primer resfriado”).

    Aún sigue con las enfermedades y esta vez le toca al sarampión:

    “Ha venido serio
    el señor doctor
    y me van a dar
    agua de limón” (“Sarampión”).

    A veces emplea canciones populares como telón de fondo de sus poemas. Lo vemos en “Pescador de estrellas”:

    “Cayeron las estrellas
    en el fondo de un pozo
    y el niño se fue a verlas”.

    Animales, elementos de la naturaleza, objetos... todo forma parte del mundo infantil en que cualquier cosa tiene gran importancia: una abeja que vuela, un pájaro, un clavel, un gato, el sonido del telégrafo, una estrella... y todo tratado con exquisitez, no con ramplonería ni cursiladas, sino con sensibilidad y un dominio excelente del metro y de la rima.

    Celia Viñas sabe que los juegos infantiles no siempre son alegres, que a veces están cargados de tristeza y melancolía. En “El oso en la plaza” se duele de ese animal que ha perdido su libertad:

    “Desde un balcón con claveles
    echó una moneda un niño.
    El oso triste danzaba
    Su añoranza de caminos...”

    Otras veces al niño le gusta más la contemplación que el juego y, así, no rompe la almendra porque le gusta que suene. Lo leemos en “Mirando el niño”:

    “No quiso romperla...
    ¡quiso que sonara!”

    Sigue con un juego popular y compone su bello poema “Un barco cargado de...”:

    “Un barco cargado de
    patitos de mazapán,
    soldados de chocolate
    y bolitas de cristal”.

    Cuando se dirige a los niños, como veíamos, su poesía se remansa y se vuelve canción hecha de cariño y de afecto.



    EL COLEGIO: “Las agudas se acentúan / cuando... –No sé cuándo”

    Celia Viñas fue profesora de instituto y mantuvo, como se ha dicho, una relación muy intensa con sus alumnos que, aun hoy, la recuerdan con cariño, como una de las presencias más importantes en su vida. No obstante, Celia Viñas muchas veces nos habla, en sus poemas, de los colegios, de las escuelas y de los párvulos, amén de las maestras. Quizá lo hace llevada por esa nostalgia que siempre sintió al no tener hijos. Recordemos que , se casó tarde, para la época, y, cuando creyó que estaba esperando su primer hijo, vino la muerte a llevársela. Ahora bien, no hay tristeza en estos poemas que hablan de los más pequeños, sino cierta melancolía como en “Párvulos”:

    “¿Tú has tenido una maestra
    como yo, di,
    con su falda de cerezas?

    No sé cómo se llamaba
    Mas tenía una cenefa
    En su falda
    De cerezas.

    Y era el campo y era el cielo
    De mi escuela
    El cerezo de su falda
    De soltera”.

    Habla del aprendizaje de los niños, a veces aburrido y monótono y de cómo cualquier acontecimiento, por nimio que parezca, perturba y alegra a esos niños que tratan de aprender la tabla de multiplicar o la acentuación. Escribe, siguiendo la estela machadiana, sobre cómo estudiaban entonces los más pequeños. Así lo vemos en “Lluvia en el mapa”:

    “-Río Azul, río Amarillo,
    Asia...
    ¡Las cuatro partes del mundo mojadas!”



    LA RELIGIÓN: “Te cantaré, Señor, en mi alegría”

    Hay mucha ternura en algunos de los poemas de Celia Viñas, como en “Dios-niño” donde compara a un niño que juega con una naranja con el Dios-Niño:

    “Dios-Niño juega también
    con naranjitas de mundos
    rotación y traslación
    gravedad, círculo puro
    por los mares y riberas
    ¡qué enorme juego es el suyo!”

    Celia Viñas, no obstante, ante la incomprensión humana, vuelve su mirada hacia Dios y escribe poemas en la línea de la más pura poesía religiosa española, pero sin olvidar su vertiente humana:

    “Encadenado perro de dolor,
    sumisa mansedumbre de la vida,
    cada camino, mano del Señor
    restañando la sangre de una herida” (“Yo isla”).

    Se fija, concentrada, en el Cristo de Velázquez y le canta con esperanza y también con dolor, pidiéndole al Cristo humano que luche:

    “Si levantas tu testa dolorida
    y miras esta muerte, cara a cara,
    ¡qué temblor de la vida renacida!” (“El fondo negro del Cristo de Velázquez”)

    Aludimos, por último, a uno de sus poemas más hermosos, “El Canto alegre al Señor”, que fue Primer Premio del Concurso Poético Religioso de Valencia, en mayo de 1952. En este poema, Celia Viñas escribe un canto de exaltación, lleno de lirismo y de fuerza, como leemos en el final:

    “El pan nuestro, Señor, de cada día
    que me concedas, Dios, sólo te pido
    y si no me lo das en tu justicia
    seré un mendigo alegre en el camino
    que danzará descalzo y salmeando:
    ¡Alabad al Señor de cielo y tierra!”



    ILUSIONES, MIEDOS, DUDAS: “El alma partida en dos”

    Celia Viñas se carteó toda su vida con amigos, con alumnos, con familiares y en cada carta ponía un deseo y una esperanza:

    “Cada carta una mano
    que envía un beso,
    que el tren ya marcha
    quizás también tú esperas
    alguna carta... “ (“El cartero”)

    Su poesía, en infinidad de poemas, sobre todo en su última etapa, alcanza un tono existencial, de angustia, de duda, de continua zozobra. Celia Viñas aspira a lo básico, a la sobriedad absoluta y así, en “Un árbol”, pide, mezclando sus miedos y sus frustraciones:

    “Enterradme en aquel cerro,
    en aquel cerro desnudo,
    desnudo y seco,
    como yo, sí, como yo
    orfandad de unos hijos que no espero”.

    Y sigue, aludiendo a ese final:

    “¿Sabéis? Odio las manos cansadas
    de los sepultureros.
    Que me entierren cuatro niños
    Cantando un romance viejo”.

    La muerte aparece con frecuencia en sus versos, como una constante, como una duda que, algún día, se resolverá. En “Gádor”, un poema muy juanramoniano, escribe:

    “Y un día yo moriré,
    moriré de cara al cielo,
    pensando en los cerros grises
    y en los amigos que fueron”.

    Uno de sus poemas más perfectos, muy en la línea de la poesía mística, de San Juan de la Cruz, puesto que está escrito en liras, o de Santa Teresa, ya que parafrasea uno de sus poemas más conocidos, Celia Viñas repasa su vida, su dolor y, de alguna manera, pone al Señor como principio y final. Se siente derrotada:

    “Señor, no me olvidaste
    que me has dado el dolor y la agonía.
    La sal del llanto baste,
    Que por lo menos mía
    Es esta pena que deshoja el día” (“Y tan alta vida espero”)



    EL PAISAJE: “la sombra de una palmera / y un volar de golondrinas...”

    Gran parte de la poesía de Celia Viñas se dedica a ponderar el paisaje español que ella conoce de sus viajes. Fruto de esa observación ensimismada, escribe poemas llenos de cromatismo, con pinceladas sueltas y certeras:

    “Allá a lo lejos
    unos olivos,
    tres pueblecillos blancos
    y los tejados coloraícos” (“Paisaje”)

    Juega con todos los recursos poéticos que conoce para describir un río:

    “Pulsera de agua,
    río de plata,
    los ruiseñores
    cantan al alba
    y el río pasa...
    pulsera de agua,
    canción de plata” (“Río”).

    El anterior poema sigue, de cerca, la poesía popular y entronca de nuevo con Antonio Machado al hablar del agua y del eco de la canción que nos trae, aunque, esta vez, para Celia Viñas, no es una canción remansada, sino viva, que fluye porque “el río pasa”. Dedica tros muchos poemas a elementos del paisaje que le llaman la atención, a un jardín, a un castillo, al camino sin más:

    “Que no quiero yo llegar
    que los caminos son míos
    y no es mía la ciudad.” (“Camino de Burgos canta el caminante”)

    Por supuesto, dedica muchos poemas al paisaje de Almería. Destaca precisamente el poema que lleva este mismo título, “Almería”, porque en él, la poeta hace una trasposición de sentimientos y se identifica con el paisaje almeriense, que es igual que su corazón. No estaría, en esos momentos, Celia Viñas atravesando un buen momento. Quizá se debió al poema, incluido en “Trigo del corazón”, a las críticas que tuvo sortear en la capital andaluza. Transcribimos el final del poema, escrito en arte mayor:

    “En el desierto de tu angustia mansa
    mi palabra en simiente de ternuras,
    mi corazón sobre tus cerros grises
    invocando al Señor de las alturas.
    Mi corazón, Señor, desnudo y seco,
    Como Almería, solitario, muerto”.



    EPÍLOGO: “Que no quiero yo llegar”

    La poesía de Celia Viñas, como acabamos de ver, de manera breve, merece la pena ser leía y gustada con calma, en silencio. Como en toda obra de cualquier poeta, encontramos poemas más endebles, que han surgido de circunstancias personales, pero también verdaderos destellos de poesía que destacan con luz propia. Celia Viñas cultivó el arte menor, la poesía popular y los juegos de palabras cuando se dirigía a los niños; pero supo concentrarse y dejarse traspasar por sus propios miedos cuando hablaba de su mundo interior, a veces nublado, a veces oscuro, ansioso siempre de una luz:

    “Deja ya, corazón, esta frontera
    donde el dolor su soledad descarga
    maduro sollozar de primavera” (“Camino de la isla”)

    Sus poemas, en suma, se centran en los temas más diversos. Nos hablan del paisaje, del mar, de los sentimientos, de sus vivencias religiosas, de la escuela, de los niños y sus afectos... En suma, Celia Viñas nos dejó una obra sugerente en donde la metáfora y el juego son presencias continuadas. Escribe versos sencillos y de rima fácil, aunque también cultiva estrofas más clásicas como la lira o el soneto. De gran cultura, Celia Viñas fue una mujer excepcional para su tiempo.



    BIBLIOGRAFÍA: “Mi corazón en equilibrio”

    Recomendamos vivamente el libro “Celia Viñas para niños y jóvenes” para quien acercarse a la poesía de Celia Viñas, con independencia de la edad y con un sólo requisito: que sea sensible. El libro está cuidadosamente editado por Ediciones de la Torre en su colección Alba y Mayo y preparado por Ana María Romero Yebra, poeta también afincada a Almería y con una buena obra destinada a niños y jóvenes. Contiene, además, ilustraciones de Dionisio Godoy, el que fuera alumno de Celia Viñas y que dan un valor emotivo al texto, aparte de embellecerlo. La edición se completa con un pequeño álbum de fotos que nos acercan a la figura de esa poeta que fuera Celia Viñas.

    “Corazón,
    corazón blando,
    dormido crisantemo”
    (Celia Viñas)



    EL PRIMER RESFRIADO

    Me duelen los ojos,
    me duele el cabello,
    me duele la punta
    tonta de los dedos.

    Y aquí en la garganta
    una hormiga corre
    con cien patas largas.
    Ay, mi resfriado,
    chaquetas, bufandas,
    leche calentita
    y doce pañuelos
    y catorce mantas
    y estarse muy quieto
    junto a la ventana.

    Me duelen los ojos,
    me duele la espalda,
    me duele el cabello,
    me duele la tonta
    punta de los dedos.



    Canción tonta en el Sur

    (1948)

    GEOGRAFÍA                                                                      

    Pintaba un mapa mi niño,                                  
    ¡qué color azul de mar!,                                    
    ¡qué verde tierno en los valles!,                          
    ¡qué montes color de pan!
    Pintaba un mapa mi niño
    de un país… yo no sé cuál.        
    Vio que el mar era muy grande                          
    y casi se echó a llorar;                                      
    ¡oh los pobres marineros                                    
    sin un puerto a do arribar!                                              
    Días y días y días,                                                        
    sin ver color terrenal,                                        
    azules serán sus ojos                                        
    de tanto mirar al mar.                                        
    Y si sopla el viento cruel,                                  
    sus labios llenos de sal                                      
    besarán las frías olas,                                        
    naufragio en la soledad.                                    
    Si llegan a pisar tierra,                                      
    de andar no se acordarán,                                            
    como patos caminando                                      
    se burlará la ciudad.                                                      
    Pero mi niño ahora es bueno                                        
    y se pone a dibujar                                                        
    un collar de islas pequeñas
    que ahora acaba de crear.
    ¡Ya podrán los marineros
    en las islas descansar!                                              
    Pintaba un mapa mi niño
    de un país… yo no sé cuál.




    .

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  • 10/31/16--22:53: TAMARA PADRÓN [19.431]

  • TAMARA PADRÓN  

    Nací el 19 de noviembre de 1980 en la ciudad de Lima, muy cerca del mar, pero soy argentina por mi padre oriundo de Bahía Blanca. Desde hace siete años resido en San Martín de los Andes, aunque debo reconocer que viví un cuarto de siglo en Buenos Aires por lo que soy PPP - Peruana/Porteña/Patagónika. 

    Soy profesora de Letras, pero a pesar de eso publiqué dos libros de poemas, Andenes (2002) y Los Días en la Selva , participé de la antología Esquina sin Ochava ( 1999),  he publicado algunos artículos académicos un poco delirantes y colaboré en revistas literarias y no tanto.  

    Integro la Colectiva Cronopia, grupo etílico/literario de actividad intensamente intermitente con la que organizamos  intervenciones, lecturas, talleres y casi cualquier cosa que se nos ocurra, hasta nuestra propia Editorial, Cronopia Bachicha- Cartonera.

    Los Días en la Selva (2016) es mi tercer libro de poemas, publicado por Kütral 451 Ediciones. Se trata de un libro objeto, confeccionado de manera artística y artesanal que juega a ser un envío postal a través del tiempo y la distancia.

    Las ilustraciones  son creación de Lahun Manik (Gisele Coriolano) y aportan otras lecturas, además de belleza. Este libro reúne  poemas de los últimos diez años que viajan en furgones de tren, que habitan rincones de la infancia y de la memoria, poemas en  los que la voz subjetiva se funde  en un nosotros que la contiene para hablar de un pasado reciente que nos interpela.



     Selección de Los Días en la Selva ( 2016)


    I

    No hemos vuelto a la casa donde crecimos
    Solo un momento contiene la memoria
    Dos niñas juegan a  recortar
    la figura de su padre de las fotos familiares
    hasta dejarle solo las manos.

    Dos niñas que pueden susurrarle a la muerte
    mientras viajan   en  tren, 
    de Tigre a Flores a paso de hombre,
    sentadas con un prendedor que graba su nombre 
    en el cuero de la memoria.

    Una de  ellas, llevará para siempre 
    el nombre mal escrito en el pecho.
    La otra mantendrá los huesos  de su padre 
    errantes,  huérfanos de tumba y de flores.
    Su hijo llevará a cuestas la orfandad 
    y la soledad de la selva.
    ¿Por qué no me habré quedado 
    con el nombre ajeno?

    El instante guarda la memoria.



    II

    Llega apenas de pie
    como un borracho que vuelve  
    de una noche interminable.
    Se acuesta junto a la niña de ojos abiertos,
    con el olor  todavía fresco de los hombre en la piel.
    Su cuerpo  es una orgía de ángeles perdidos, 
    y ella es una santa descarnada en harapos.
    Hay demasiada gente en esa cama 
    para  dormir un sueño de niña.

    Tener una madre puta no es tan malo,
    salvo cuando utiliza su desesperación
    como una piedra.
    Como un grito incapaz de llenar 
    el vacío del mundo,
    pese al asco y  la náusea.
    Tener una madre que ha sido puta 
    permite alegrar cumpleaños familiares ,
    fiestas de fin de año,  funerales inesperados
    y por supuesto, encender 
    la más verde de las envidias sobre la mesa.



    III

    Traigo un poco de pan 
    para que lo partamos juntos
    mientras sorbemos las últimas gotas de vino
    y pensamos qué hacer con nuestro muerto
    que  lleva  ya varios días y sigue sentado en la mesa.

    Le entrelazamos las manos  
    para que pueda seguir guardando 
    celosamente sus secretos.
    Llenamos su boca con pétalos
    y  besamos sus  párpados caídos.
    Cada tanto sostenemos su cabeza,
    la apoyamos con cuidado sobre el pecho
    y así  todavía continúa soñando.

    La tierra no parece interesada en llamarlo
    para que pueble su vientre.
    Pobrecito, no queremos que el frío
    le cubra los huesos.

    Abrazados  como  compadres pescadores 
    regresando   de la feria 
    con  bolsillos vacíos y  vasos llenos
    pasamos los días.

    Se acuesta sobre la mesa
    ¿Cómo hacer para que pueda ver el cielo?
    Nuestro muerto está ya hace varios días.
    Lo lavamos  y  cubrimos su carne gris con besos y panes
    Cada mañana.



    IV

    Ningún recuerdo es tan grande
    como la máquina de escribir 
    sobre tu escritorio,
    esa que no se podía  usar para jugar
    porque  estaba destinada para cosas serias
    en aquella oficina de cuero marrón.
    Todo lo que quedó allí
    ha crecido inmensamente.
    Incluso la carta que no pudiste entender
    porque a  cierta edad 
    las palabras nos quedan cortas
    y solo podemos amontonar letras  y signos
    hasta que la tinta dibuje sobre la hoja 
    lo que desde hace tiempo
    espera descifrarnos.



    V

    La luz muerta del televisor ilumina nuestra infancia
    de  calles alambradas y primeros pasos.
    No hubo primavera de Praga que nos quemara las manos.
    ni ausencia que haya hecho temblar
    mis caderas de mujer errante.

    Vos ya estabas muerto  y yo iba de la  mano de mi madre,
    el indulto era un miedo que surcaba la Plaza de la República
    en la voz de una mujer desesperada y sola.
    No hubo tumbas,  ni inscripciones, ni flores.

    La muerte es un manto de uno.

    Invento un mundo secreto
    gobernado por el viento en mi piel.

    Nuestras manos, con las palmas hacia el cielo
    necesitan sonreír como sonríe el pan en el horno,
    como sonríe la miga apretada en puño del niño.

    Las fotos te recuerdan como una ausencia
    sólo quedan tus manos
    que son las nuestras
    y las de esos compañeros.



    VI

    A mitad de la noche 
    toca la puerta del departamento de Caballito.
    Llega con  la selva en su piel curtida por el sol.
    Fuiste el extraño más esperado
    desde que aprendimos  a usar  la memoria.

    Conversás serio,
    movés las manos y tus ojos redondos miran el cielo
    por la ventana del noveno piso
    Saltamos sobre los sillones, 
    impacientes
    Una mujer apenas te reconoce,
    mientras  tanto  cocinás un guiso o un estofado
    que solo  sabe de hombres   que mascan coca 
    en el techo del mundo.
    Traes el  picante y el peligro  amazónico a la mesa
    Qué secretos se ocultan tras estos años?
    Te miro como se mira un tesoro lejano,
    tomo   presurosa mi quinto vaso de agua
    y espero lo que vendrá.
    Apenas recuerdo el tono de tu voz,
    a través de los años
    se me fue deshilvanando  hasta perderse
    con el ruido de fondo de la ciudad,
    pero todavía  podés ardernos en  la boca.



    VII

    Debo estar muerta,
    me digo algunas noches en el cine.
    Desprecio la indiferencia que me borra de la sala,
    recorro la ciudad en busca de una foto,
    paso a través de la gente,  hasta aturdirnos.

    He confundido la vida con la poesía.
    En la cocina solo quedan unas habas
    y el recuerdo de los hombres que me hablan.
    ¬-Tu ideología solo es el gesto  de una mano rota.
    Mi generación sigue  convirtiéndose en otra cosa
    -las habas ya deben estar tiernas-
    los hijos desgarran la tierra mojada.
    Somos este silencio de manos firmes
    cuando ya no haya puertas que mirar.

    Que otros entierren  a sus muertos.
    A los míos los necesito andando,
    corriendo por la casa.
    No tengo nada que enterrar
     y me da miedo dormir.

    Hemos mirado las mismas fotos a lo largo de los años
    intentando saldar una cuenta pendiente y oculta
    Pero eso haría que perdiese la posibilidad de hablarte,
    quedaría  con las palabras podridas en la boca
    aturdida  por las  moscas, como la fruta en verano.



    VIII

    En el nombre del Padre y del Hijo
    Mi boca aplasta los huesos doloridos de mi padre
    Mi boca aleja sus fantasmas roñosos esta noche.
    Puedo combatir amorosamente los abortos que hemos sido.
    Puedo recibir con mi lengua tus amores cansados.
    En mi boca junto el barro y la sangre, 
    mastico los dientes, hasta cortarme los labios.
    Con tu boca enfrento puños, tanques,
    la herida relamida que acosa al silencio,
    la distancia de un domingo por la tarde.

    Sin embargo
    el cuerpo entero no alcanza
    para decir tu nombre,
    impronunciable y hermoso,
    imperfecto y carcelario.
    Tu nombre en mi boca florece arrasando la muerte.



    IX

    Un hombre ve pasar 
    un rostro que le ha pertenecido
    Solo, en su sillita
    acaricia las protuberancias de sus venas
    y sabe del frío  en sus sienes.

    Quizás todavía pueda alcanzarlo el amor
    Quizás aún pueda.

    La muerte,   aguardiente que tarde o temprano,
    engalanará la garganta,
    le da una tregua.
    Llama a su perro afanosamente,
    muerto ya, hace más de tres décadas.

    Cierra  los ojos por dentro y  piensa en  que quizás 
    también haya muerto, 
    más de una vez en estos años.

    Muriendo a su tiempo
    el escritor, el poeta, el exiliado, el cafisho, 
    el taxista, el artesano, el vende árboles de la vida, 
    el estafador, el mujeriego, el hombre
    y algunos etcétera más, seguro.

    Pero a  vos te tocaba manejar ese  taxi gasolero
    con el motor a punto  de  morirse en cada esquina,
    trabajando para los hijos que ya no te amaban.
    Los otros, los primeros
    rondan los 50 años,
    y si les preguntás
    responden que no han tenido padre.



    XI

    Traigo tres jureles para adornar tu mesa
    jureles como escamas de amor desperdigado.
    Juan Cameron

    Hoy has traído tres jureles prestados 
    que encontraste camino a la feria.
    Tres jureles que han echado raíces en mi vientre
    y ahora son poemas en mi boca,
    que los pare,  irreverente.
    Sirvo la mesa
    desparramo algunos papeles
    los adobo con vino generosamente.
    Comemos palabras,
    nos chorrean  por  la comisura de labios
    Te limpiás con  el puño ennegrecido de la camisa,
    con sus agujeros ponés una cumbia
    y  los jureles bailan  entre versos,
    casi sin darnos cuenta
    en el  oculto resplandor de las cosas.
    Pronuncio  nuestro verdadero nombre.
    y es  ahora  la vida,
    la que  hace el amor sobre la mesa.



    XII

    Nos alejamos de la ciudad
    montados  sobre un tren incierto.
    En el andén,
    solo quedan ladrillos  enmohecidos
    y un túnel anunciando la partida.
    La ciudad insiste en dejarnos atrás
    entre álamos desganados.
    Un pueblo  duerme  su siesta interminable
    en los vidrios de las ventanillas.

    Llegamos con la noche
    y una valija marrón  a cuestas.
    Limpiamos las calles con su cuero ajado.
    Frente  a  la puerta,
    una lámpara  a querosene parpadea
    en ese  umbral  que fue nuestra infancia.

    El tren parte y nos deja  en el pueblo
    ya sin saber qué hacer 
    con tantos álamos en el cuerpo.

    En  el centro de una habitación,
    el papel tapiz  desprende las miradas.
    Ambos sabemos que volvimos
    a juntar mis pedazos.
    He dejado algo de mí por todas partes
    y vos temés nombrar las cosas muertas.



    XIII

    Tu cara de colectivo  a las cinco de la mañana
    escupe sobre mis versos  dormidos a esa hora.
    Rumbo  a otra changa,
    hacés pogo  en la escalera del subte.

    La ternura solapada del lenguaje
    es un mordisco en tu espalda
    Un mordisco de perro
    antes de morirse de rabia.

    No hay significante más efectivo
    que un culatazo en la nuca, una madrugada cualquiera.
    Llegas gritando con la sangre en los labios
    y como único ademán libertario,
    decidís vivir por siempre en nuestra memoria.



    XIV

    Viniste a través de la niebla
    hablás la lengua de los pájaros muertos,
    y aunque tengas las manos rotas,
    todavía podes acariciarnos el pelo.
    Las plumas se te amontonan en la boca,
    solo nos aguarda el silencio 
    de sabernos  parte  de lo que crece 
    en los pasillos de un monoblock
    y  en  sus jardines sembrados de bolsas de nylon
    Hemos esperado demasiado tiempo.
    Tus sienes  estallan en el aire
    para ser una flor más
    de este  jardín mugriento.



    XV

    Se me acusa de prostitución hipotética.
    El sonido está en la letra 
    o en un arma
    o en una gema
    que rima consonante
    con tu piel  de cobre
    y amenaza con disparar 
    contra un nosotros lírico
    que solo vomita versos.

    En esta madrugada
    contrabandeamos   
    la lluvia nos quiebra el pellejo
    y no tenemos ni una de las  treinta monedas otarias.
    Pasa otro carrito con cartones  
    sin lugar para corceles.
    Sale una mujer gorda
    hermosa y fuerte.
    La policía no puede contra su pobreza
    y nos salva del culatazo.
    -Dejen de huevear 
    y ayuden a mojar el cartón, nos dijo.



    XVII

    Otra vez la maquinaria policial
    se dispone a  triturar la materia.
    Otra vez las manos alzadas, los palos, 
    los dientes apretados en la marcha
    ambulancias, explosiones en el tumulto.
    El humo  que ennegrece los pulmones 
    y un lenguaje que nos encuadra con el hambre
    como un hombre con el vientre abierto de un  tajo.
    Cada día de trabajo mal pago,
    cada gesto  de furia se relame
    contra su precaria formación táctica
    sostenida para apalear hombres.
    Nuestro  época se juega  otra vez  la batalla
    y  sabemos no existe un destino estrictamente privado.
    Sin embargo
    vos y yo todavía no habíamos salido de la cama
    No hay lugar para reivindicaciones sociales 
    más allá de nuestros cuerpos.
    Hoy no seremos parte de las noticias



    XVIII

    Algunas  veces 
    sobre las primeras horas de la noche,
    la garganta  deja el aire estaqueado
    pesa saberse lejos de la casa nuestra,
    del hogar imaginario  de la infancia.
    Nos defendemos  contra la indolencia 
    de una ciudad  que solo ofrece distancias.
    Volveremos a tiempo para cenar 
    bajo la mirada de  ojos conocidos
    ¿Quedará  todavía algún lugar  que sepa  de nosotros?
    Esa casa no es más que una sensación en el cuerpo.

    Viajo sentada en los escalones  de un  furgón  
    rumbo  a Quilmes o Solano
    no puedo evitar sentir el aire de la noche 
    que trae reencuentros de familias 
    que nunca me han pertenecido 
    y que vuelven más frío 
    el golpe del viento en la cara.

    Reconozco en los gestos apretados del tren
    el mismo desamparo que llevo.
    Quiero abrazarme contra esos cuerpos,
    hacerles el amor uno a uno,
    con su mochila al hombro y su ropa a cuestas,
    mientras el  tren nos lleva más y más lejos.




    Esquina sin Ochava  ( 1999)


    Amanecer: 
                        Estrella color del equilibrio.

    Bruma espesa
    negra, amarga.
    Torbellinos. Cabras rojas
    iracundas.
    Espejos clamando
    ausencias, descansos.
    Romper la ilusión
    encontrarla perdida
    girando alrededor de la esquina 
    de los higos verdes.
    Equilibro las alas
    Echo  a volar en la canción



    Textos inéditos

    VI

    Me tiemblan los dedos, 
    no soportan la carga.
    Cuando no escribo 
    todo se queda en la mano.

    Tengo miedo 
    por eso me lleno de cosas
    completamente inútiles. 
    Aprieto las palabras contra la sien
    hasta que algo cobre sentido
    o explote o se derrame. 
    Tengo miedo, 
    madre nos ha dejado y 
    lentamente los recuerdos ocuparán 
    más espacio que aquello recordado.

    No es poco volver 
    a lo que nos fue querido
    aunque apenas dure tres mississipis 
    mississipi uno 
    mississipi dos 
    mississipi tres.

    Necesito que cuides
    los papeles que dejo 
    no tengo más    
    que algunos escritos.

    Soy una mano que se mueve sola 
    Soy una mano sin gente adentro.







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  • 11/01/16--00:11: CLARINDA [19.432]

  • Clarinda

    Clarinda fue una poeta anónima peruana, posiblemente nació en la Ciudad de los Reyes o Lima, capital de los Reinos y Provincias del Perú, a finales del s. XVI.

    Su poema Discurso en Loor de Poesía se publicó en el Parnaso Antártico, Lima, que dirigía Diego Mexía de Fernangil en 1608. Este poema, escrito en silvas bajo el perfil de la poesía renacentista, es reconocido como un verdadero arte poética, a la vez que responde al planteo criollo de exaltar el espacio y tiempo peruano como algo excepcional y distinto a lo español.

    Clarinda fue una poeta anónima peruana, posiblemente nació en la Ciudad de los Reyes o Lima, capital de los Reinos y Provincias del Perú, a finales del s. XVI.

    La presencia en el Virreinato del Perú de un poema con la dimensión que tiene el de la poetisa anónima peruana Clarinda y en una fecha que dista tan sólo cuatro años del compendio apologético en alabanza de la poesía (1604) del mexicano Bernardo de Balbuena merece no sólo una ficha bibliográfica o una mención historicista, como prueba del culto a la poesía por parte de una mujer de no medianas dotes líricas, sino, una reflexión profunda en la que el punto máximo no sea el metro usado en el poema, o el misterio en torno a la mujer que lo firma, sino el mensaje que pueda tener para nosotros, situados, no en esta época, sino en el de 1608 en que aparece.

    "Discurso en loor de la Poesia" apareció en 1608 al frente de la Antología publicada en Sevilla por Diego Mexía de Fernangil con el título de Primera parte del Parnaso Antártico. En esta Antología se dice que el Discurso.., fue «compuesto por una señora principal de este reino (Perú) muy versada en lengua toscana y portuguesa por cuyo mandamiento y por cuyos justos respetos no se escribe su nombre». El nombre verdadero queda detrás del seudónimo de Clarínda.

    ¿Quién fue Clarinda?

    Para Ricardo Palma —en Tradiciones Peruanas, Vol. V— detrás de este nombre femenino habría un varón. Ventura García Calderón —en su Biblioteca de Cultura Peruana— cree que este varón pudo ser el mismo Diego Mexía; y Luis Alberto Sánchez, que piensa (ver Literatura Peruana, 1946) en un varón como autor del Discuna, cita a Dávalos o Figueroa.

    Posteriormente tanto Ventura García Calderón como Luis Alberto Sánchez se han inclinado por la sinceridad del texto cuando afirma ser «compuesto por una señora principal de este reino». Luis Alberto Sánchez afirma que «esta señora principal» podría ser una «dama española entrada en años y conocedora de nuestras letras».

    Menéndez Pelayo (ver Historia de la Poesía Hispanoamericana, cd. nac. Vol. TI) nunca mostró dudas al respecto, ni cuestioné, como lo hici&a Palma, la cultura en ese tiempo—sigloXVII— en las mujeres, aceptando la afirmación de la poetisa anónima que dice conocer tres damas «que han dado en poesía heroicas muestras».

    Iluminador podría ser lo que nos da a conocer el mismo Ventura García Calderón (ver Biblioteca de Cultura Peruana y): «El poeta Mexía de Fernangil dedica un largo poema clásico de su Segunda Parte del Parnaso Antártico a una religiosa de un convento de Lima (i 1615!) como a la señora de todos sus respetos y admiraciones: «A Leonor de la Trinidad, fundadora y abadesa de las Monjas Descalzas de la limpia Concepción del Monasterio del Señor San José en la ciudad de los Reyes del Perú». Fue sin duda su corresponsal persona cultísima muy al tanto de "mitologías poéticas". 

    ¿No podría ser ésta una poetisa anónima?». 

    Desde luego se trata de una persona culta que conoce y vive el misterio de la gracia, así como las Sagradas Escrituras. No nos extraña, pues, que detrás del seudónimo de Clarinda estuviera una religiosa y que ésta fuera Sor Leonor de la Trinidad a quien Mexía (ya en 1615) agradeciera, con ese largo poema clásico de su Segunda Parte del Parnaso Antártico, tanta admiración como por él demuestra la poetisa en el Discurso en loor de la Poesía.

    De Diego Mexía de Fernangil se sabe que nació en Sevilla (así lo dice la misma Clarinda en su Discurso...): que hacia 1583 viajÓ hacia el Perú; que entre 1596 y ¿1599? puso su residencia en México desde donde se trasladó posteriormente a Lima para pasar a vivir después a Potosí. Autor de la Primera Parre del Parnaso Antártico, publicada en Sevilla en 1608, donde aparece como ya se ha indicado el Discurso en loor de la Poesía de Clarinda.

    Por la Dedicatoria, en su Segunda Parre del Parnaso Antártico, al Príncipe de Esquilache sabemos que «fue ministro del Santo Oficio de la Inquisición. en la visita y corrección de los libros de la Ciudad de Sevilla...».

    Era Mexía pues, un eclesiástico. Desde esta perspectiva biográfica de Diego Mexia de Fernangil nada extrañaría que la Clarinda que tanto admira a Mexía tuviera en éste a su director espiritual y confesor.
    (Fuente Lucrecio Pérez-Blanco)



    Discurso en loor de la Poesia

    I

    La mano y el favor de la Cirene,
    a quien Apolo amó con amor tierno;
    y el agua consagrada de Hipocrene,

    y aquella lira con que del Averno
    Orfeo libertó su dulce esposa,
    suspendiendo las furias del infierno;

    la célebre armonía milagrosa
    de aquel cuya testudo pudo tanto,
    que dio muralla a Tebas la famosa;

    el platicar suave, vuelto en llanto
    y en sola una voz, que a Júpiter guardaba,
    y a Junio entretenía y daba espanto;

    quisiera que alcanzaras, Musa mía,
    para que en grave y sublimado verso
    cantaras en loor de la Poesía.

    Que ya el vulgo rústico, perverso,
    procura aniquilarla, tú hicieras
    su nombre eterno en todo el universo.

    Aquí, Ninfas del Sur, venid ligeras;
    pues que soy la primera que os imploro,
    dadme vuestro socorro las primeras.

    Y vosotras, Pimpleides, cuyo coro
    habita en Helicón, dad largo el paso,
    y abrid en mi favor vuestro tesoro;

    de el agua medusea dadme un vaso,
    y pues toca a vosotras, venid presto,
    olvidando a Libetros y a Parnaso.

    y tú, divino Apolo, cuyo gesto
    alumbra al orbe, ven en un momento,
    y pon en mí de tu saber el resto.

    Inflama el verso mío con tu aliento,
    y en l?agua de tu trípode lo infunde,
    pues fuiste de él principio y fundamento.

    ¿Mas en qué mar mi débil voz se hunde?
    ¿A quién invoco? ¿Qué deidades llamo?
    ¿Qué vanidad, que niebla me confunde?

    Si, ¡oh gran Mexía! En tu esplendor me inflamo,
    si tú eres mi Parnaso tú mi Apolo,
    ¿para qué a Apolo y al Parnaso aclamo?

    Tú en el Perú, tú en el Austrino polo,
    eres el Delio, el Sol, el Febo santo;
    sé, pues, mi Febo, mi Sol y Delio solo.

    Tus huellas sigo, al cielo me levanto
    con tus alas; defiendo a la poesía:
    Fébada tuya soy, oye mi canto.

    Tú me diste precepto, tú la guía
    me serás, tú que honor eres de España,
    y la gloria del nombre de Mexía.

    Bien sé que con intentar esta hazaña
    pongo un monte, mayor que Etna el nombrado,
    en hombros de mujer, que son de araña;

    mas el grave dolor que me ha causado
    ver a Helicona en tan humilde suerte,
    me obliga a que me muestre tu soldado.

    Que en guerra que amenaza afrenta o muerte,
    será mi triunfo tanto más glorioso
    cuanto la vencedora es menos fuerte.

    Después que Dios con brazo poderoso
    dispuso el caos y confusión primera,
    formando aqueste mapa milagroso;

    después que en la celeste vidriera
    fijó los signos, y los movimientos
    del Sol compuso en su admirable esfera;

    después que concordó los elementos
    y cuanto en ellos hay, dando precepto
    al mar que no rompiese sus asientos;

    recopilar queriendo en un sujeto
    lo que criado había, al hombre hizo
    a su similitud, que es bien perfecto,

    de frágil tierra y barro quebradizo
    fue hecha aquesta imagen milagrosa,
    que tanto al autor suyo satisfizo,

    y en ella con su mano poderosa
    epilogó de todo lo criado
    la suma, y lo mejor de cada cosa.

    Quedó del hombre Dios enamorado,
    y dióle imperio y muchas preeminencias,
    por Vicediós dejándole nombrado.

    Dotóle de virtudes y excelencias,
    adornólo con artes liberales,
    y dióle infusas por su amor las ciencias.

    Y todos estos dones naturales
    los encerró en un don tan eminente,
    que habita allá en los coros celestiales.

    Quiso que aqueste don fuese una fuente
    de todas cuantas artes alcanzase
    y mas que todas ellas excelentes;

    de tal suerte, que en él se epilogase
    la humana ciencia, y ordenó que el darlo
    a solo el mismo Dios se reservase;

    que lo demás pudiese él enseñarlo
    a su hijos, mas que este don precioso
    sólo el que se lo dio pueda otorgarlo.

    ¿Qué don es éste? ¿quién el más grandioso
    que por objeto a toda ciencia encierra,
    sino el metrificar dulce y sabroso?

    El don de la poesía abraza y cierra,
    por privilegio dado de la altura,
    las ciencias y artes que hay acá en la tierra,

    esta las comprende en su clausura,
    las perfecciona, ilustra y enriquece,
    con su melosa y grave compostura.

    Y aquel que en todas ciencias no florece,
    y en todas artes no es ejercitado,
    el nombre de poeta no merece,

    y por no poder ser que esté cifrado
    todo el saber en uno sumamente,
    no puede haber poeta consumado.

    Pero serálo aquel más excelente
    que tuviera más alto entendimiento
    y fuere en más estudios eminente.

    Pues ya de la Poesía el nacimiento
    y su primer origen ¿fue en el suelo?
    ¿o tiene en la tierra el fundamento?

    ¡Oh Musa mía!, para mi consuelo
    dime dónde nació, que estoy dudando.
    ¿Nació entre los espíritus del cielo?

    Estos a su criador reverenciando
    compusieron aquel Trisagio trino,
    que al trino y uno siempre están cantando.

    Y como la poesía al hombre vino
    de espíritus angélicos perfectos,
    que por conceptos hablan de continuo,

    los espirituales, los discretos
    sabrán más de poesía, y será ella
    mejor mientras tuviere más conceptos.

    De esta región empírea, santa y bella
    se derivó en Adán primeramente,
    como la lumbre deifica en la estrella.

    ¿Quién duda que, advirtiendo, allá en la mente
    las mercedes que Dios hecho le había
    porque le fuese grato y obediente,

    no entonase la voz con melodía,
    y cantase a su Dios muchas canciones
    y que Eva alguna vez la ayudaría?;

    y viviendo después entre terrones,
    comiendo con sudor por el pecado,
    y sujeto a la muerte y sus pasiones;

    estando con la reja y el arado,
    ¿qué elegías compondría de tristeza,
    por verse de la gloria desterrado?

    Entro luego en el mundo la rudeza
    con la culpa; hincharon las maldades
    al hombre de ignorancia y de bruteza;

    dividiéronse en dos parcialidades
    las gentes; siguió a Dios la más pequeña,
    y la mayor a sus iniquidades.

    La que siguió de Dios el bando y seña,
    toda ciencia heredó, porque la ciencia
    fundada en Dios al mismo Dios enseña.

    Tuvo también y en suma reverencia
    al don de la Poesía, conociendo
    su grande dignidad y su excelencia.

    Y así el dichoso pueblo, en recibiendo
    de Dios algunos bienes y favores,
    le daba gracias, cantos componiendo.

    Moisés, queriendo dar sumos loores,
    y la gente hebrea, a Dios eterno,
    por ser de los egipcios vencedores,

    el cántico hicieron dulce y tierno
    (que el Exodo celebra) relatando
    cómo el rey Faraón bajó al infierno.

    Pues ya cuando Jahel privó del mando
    y de la vida a Sísara animoso,
    a Dios rogando y con el mazo dando.

    ¡Qué poema tan grave y sonoroso
    Barac el fuerte y Débora cantaron,
    por ver su pueblo libre y victorioso!

    La muerte de Goliat celebraron
    las matronas con versos de alegría,
    cuando a Saúl con ellos indignaron.

    El rey David sus salmos componía,
    y en ellos del gran Dios profetizaba;
    ¡de tanta majestad es la poesía!

    El mismo los hacía y los cantaba:
    y más que con retóricos extremos
    a componer a todos incitaba.

    ¿Nuevo cantar a nuestro Dios cantemos
    (decía) y con templados instrumentos
    su nombre bendigamos y alabemos.

    ¿Cantadle con dulcísimos acentos,
    sus maravillas publicando al mundo,
    y en él depositad los pensamientos?.

    También Judit, después que al tremebundo
    Holofernes cortó la vil garganta,
    Y morador lo hizo del profundo,

    Al cielo empíreo aquella voz levanta,
    Y dando a Dios loor por la victoria,
    Heroicos y sagrados versos canta.

    Y aquellos que gozaron de la gloria
    En Babilonia estando en medio el fuego
    Menospreciando vida transitoria,

    Las voces entonaron con sosiego,
    Y con metros al Dios de las alturas
    Hicieron fiesta, regocijo y juego.

    Job sus calamidades y amarguras
    Escribió en verso heroico y elegante;
    Que a veces un dolor brota dulzuras.

    A Jeremías dejo, aunque más cante
    Sus trenos numerosos, que ha llegado
    Al Nuevo Testamento mi discante.

    La Madre del Señor de lo criado,
    ¿no compuso aquel canto que enternece
    al corazón más duro y obstinado?

    ¿A su señor mi ánima engrandece,
    y el espíritu mío de alegría
    se regocija en Dios y le obedece?.

    ¡Oh dulce Virgen, ínclita María!
    no es pequeño argumento y gloria poca
    esto para estimar a la Poesía:

    Que basta haber andado en vuestra boca
    para darle valor, y a todo cuanto
    con su pincel dibuja, ilustra y toca.

    ¿Y qué diré del soberano canto
    de aquel a quien, dudando allá en el templo,
    quitó la habla el Paraninfo santo?

    a ti también, ¡oh Simeón!, contemplo,
    que abrazado a Jesús con brazos píos,
    de justo y de poeta fuiste ejemplo.

    El Hossana cantaron los judíos
    a aquel a cuyos miembros con la lanza
    después dejaron de calor vacíos,

    mas ¿para qué mi musa se abalanza
    queriendo comprobar cuánto a Dios cuadre
    que en metro se le dé siempre alabanza?

    Pues vemos que la Iglesia nuestra madre
    con salmos, himnos, versos y canciones
    pide mercedes al Eterno Padre.

    De aquí los sapientísimos varones
    hicieron versos griegos y latinos
    de Cristo, de sus obras y sermones.

    Mas ¿cómo una mujer los peregrinos
    metros del gran Paulino y del hispano
    Juvenco alabará siendo divinos?

    De los modernos callo a Mantuano,
    a Fiera, a Sannazaro, y dejo a Vida,
    y al honor de Sevilla, Arias Montano.

    De la parcialidad que desasida
    quedó de Dios, negando su obediencia
    es bien tratar, pues ella nos convida.

    Esta, pues, se apartó de la presencia
    se Dios, y así quedó necia, ignorante,
    bárbara, ciega, ruda y sin prudencia.



    II

    Seguía su soberbia el arrogante,
    amaba la crueldad el sanguinoso,
    y el avariento el oro rutilante.

    Era Dios la lujuria del vicioso,
    adoraba el ladrón en la rapiña,
    y al honor daba incienso el ambicioso.

    No habría deidad ni ley divina,
    si no era el propio gusto y apetito,
    por carecer de ciencias y doctrina.

    Mas el eterno Dios incircunscrito,
    por las causas que al hombre son secretas,
    fue reparando abuso tan maldito.

    Dio al mundo (indigno de esto) los poetas
    a los cuales filósofos llamaron,
    sus vidas estimando por perfectas.

    Estos fueron aquellos que enseñaron
    las cosas celestiales, y la alteza
    de Dios por las criaturas rastrearon:

    Éstos mostraron de naturaleza
    los secretos; juntaron a las gentes
    en pueblos, y fundaron la nobleza.

    Las virtudes morales excelentes
    pusieron en precepto; y el lenguaje
    limaron con sus metros eminentes.

    La brutal vida, aquel vivir salvaje
    domesticaron, siendo el fundamento
    de policía en el contrato y traje.

    De esto tuvo principio y argumento
    decir que Orfeo con su voz mudaba
    los árboles y peñas de su asiento;

    mostrando que los versos que cantaba,
    fuerza tenían de mover los pechos
    más fieros que las fieras que amansaba.

    Conoció el mundo en breve los provechos
    de este arte celestial de la Poesía,
    viendo los vicios con su luz deshechos,

    Creció su honor, y la virtud crecía
    en ellos, así el nombre de poeta
    casi con el de Jove competía.

    Porque este ilustre nombre se interpreta
    hacedor, por hacer con artificio
    nuestra imperfecta vida más perfecta;

    Y así el que fuere dado a todo vicio
    Poeta no será, pues su instinto
    es deleitar, y doctrinar su oficio.

    ¿Qué puede doctrinar un disoluto?
    ¿Qué pueden deleitar torpes razones?
    pues solo esta el deleite do está el fruto.

    Tratemos, Musa, de las opiniones
    que del poema angélico tuvieron
    las griegas y romúlidas naciones.

    Las cuales como sabias entendieron
    ser arte de los cielos descendida,
    y así a su Apolo dios la atribuyeron.

    Fue en aquel siglo en gran honor tenida,
    y como don divino venerada,
    y de muy poca gente merecida.

    Fue en montes consagrados colocada,
    en Helicón, en Pimpla y en Parnaso,
    donde a las Musas dieron la morada.

    Fingieron que si al hombre con su vaso
    no infundían el metro, era imposible
    en la poesía dar un solo paso.

    Porque aunque sea verdad que nos es factible
    alcanzarse por arte lo que es vena,
    la vena sin el arte es irrisible.

    Oíd a Cicerón cómo resuena
    con elocuente trompa en alabanza
    de la gran dignidad de la Camena.

    El buen poeta (dice Tulio) alcanza
    espíritu divino, y lo que asombra
    es darle con los dioses semejanza.

    Dice que el nombre de poeta es sombra,
    y tipo de deidad santa y secreta;
    y que Ennio a los poetas santos nombra.

    Aristóteles diga qué es poeta:
    Plinio, Estrabón, y díganoslo Roma,
    pues da al poeta nombre de profeta.

    Corona de laurel, como al que doma
    bárbaras gentes, Roma concedía
    a los que en verso honraban su idioma,

    dábala al vencedor porque vencía
    y dábala al poeta artificioso
    porque a vencer, cantando, persuadía.

    ¡Oh tiempo veces mil y mil dichoso
    -digo dichoso en esto-, pues que fuiste
    en el arte de Apolo tan famoso!

    ¡Cuán bien sus excelencias conociste,
    con cuánto acatamiento la estimaste,
    en qué punto y quilate la pusiste!

    A los doctos poetas sublimaste,
    y a los que fueron más inferiores
    en el olvido eterno sepultaste,

    de monarcas, de reyes, de señores,
    sujetaste los cetros y coronas
    el arte, la mayor de las mayores.

    Y siendo aquesto así, ¿por qué abandonas
    ahora a la que entonces diste el lauro,
    y levantaste allá sobre las zonas?

    Del Nilo al Betis, del Polaco al Mauro
    hiciste le pagasen el tributo
    y la encumbraste sobre Ariete y Tauro.

    A Julio César vimos (por quien luto
    se puso Venus, siendo muerto a manos
    del Bruto en nombre, y en los hechos bruto.

    En cuánta estima tuvo el soberano
    metrificar, pues de la negra llama
    libró a Marón, el Docto Mantuano.

    Y en honor de Calíope su dama
    escribió el mismo la sentencia en verso,
    por quien vive la Eneida y tiene fama.

    Y el Macedonio que del universo
    ganó tan grande parte, sin que agüero
    le fuese en algo a su opinión adverso;

    no contento con verse en sumo imperio,
    del hijo de Peleo la memoria
    envidió, suspirando por Homero.

    No tuvo envidia del valor y gloria
    del griego Aquiles, mas de que alcanzase
    un tal poeta y una tal historia;

    Considerando que aunque sujetase
    un mundo y mundos, era todo nada,
    sin un Homero que lo celebrase.

    La Ilíada, su dulce enamorada,
    en paz, en guerra, entre el calor o el frío
    le servía de espejo y de almohada.

    Presentáronle un cofre en que Darío
    guardaba sus ungüentos, tan precioso
    cuanto explicar no puede el verso mío.

    Viendo Alejandro un cofre tan costoso,
    lo acepto, y dijo: ?Aquéste solo es bueno
    para guardar a Homero el sentencioso.?

    Poniendo a Tebas con sus armas freno,
    a la casa de Píndaro y parientes
    reservó del rigor de que iba lleno.

    Siete ciudades nobles, florecientes,
    tuvieron por el ciego competencia;
    que un buen poeta es gloria de mil gentes.

    Apolo en Delfos pronunció sentencia
    de muerte contra aquéllos que la dieron
    a Arquíloco, un poeta de excelencia.

    A Sófocles sepulcro honroso abrieron
    los de Lacedemonia, por mandado
    expreso que del Bromio dios tuvieron.

    Mas ¿para qué en ejemplos me he cansado
    por mostrar el honor que a los poetas
    los dioses y las gentes les han dado,

    si en las grutas del Báratro secretas
    los demonios hicieron cortesía
    a Orfeo por su arpa y chanzonetas?

    No quiero explique así la Musa mía
    los Latinos, que alcanzan nombre eterno
    por este excelso don de la Poesía;

    los cuales con su canto dulce y tierno
    a sí y a los que en metro celebraron
    libraron de las aguas del Averno.

    Sus nombres con su pluma eternizaron,
    y de la noche del eterno olvido
    mediante sus vigilias se escaparon.

    Conocido es Virgilio, que a su Dido
    rindió al amor con falso disimulo,
    y el tálamo afeó de su marido.

    Pomponio, Horacio, Itálico, Catulo,
    Marcial, Valerio, Séneca, Avïeno,
    Lucrecio, Juvenal, Persio, Tibulo,

    y tú, ¡oh Ovidio!, de sentencias lleno,
    que aborreciste el foro y la oratoria
    por seguir de las nueve el coro ameno.

    Y olvido al español que, en dulce historia,
    el farsálico encuentro nos dio escrito
    por dar a España con su verso gloria.

    Pero ¿do voy, a do me precipito?
    ¿Quiero contar del cielo las estrellas?
    quédese, que es contar un infinito.

    Mas será bien, pues soy mujer, que de ellas
    diga mi Musa si el benigno cielo
    quiso con tanto bien engrandecedlas.

    Soy parte, y como parte me recelo
    no me ciegue afición; mas diré solo
    que a muchas dio su lumbre el dios de Delo.

    Léase Policiano, que de Apolo
    fue un vivo rayo, el cual de muchas canta,
    divulgando su honor de polo a polo.

    Entre muchas, ¡oh Safo!, te levanta
    el cielo, por tu metro y por tu lira,
    y también de Damófila discanta.

    Y de ti, Pola, con razón se admira,
    pues limaste a Lucano aquella historia,
    que a ser eterna por tu causa aspira.

    Dejemos las antiguas: ¿con qué gloria
    de una Proba Valeria, que es romana,
    hará mi lengua rústica memoria?

    Aquesta, de la Eneida mantuana
    trastocando los veros hizo en verso
    de Cristo vida y muerte soberana.

    De las Sibilas sabe el universo
    las muchas profecías que escribieron
    en metro numeroso, grave y terso.

    Estas, del celestial consejo fueron
    partícipes, y en sacro y dulce canto
    las Fébadas oráculos dijeron.

    Sus vaticinios la Tiresia Manto
    de divino furor arrebatada,
    en versos los cantó, poniendo espanto.

    Pues ¿qué diré de Italia que adornada
    hoy día se nos muestra con matronas
    que en esto exceden a la edad pasada?

    Tú, ¡oh Fama!, en muchos libros las pregonas
    sus rimas cantas, su esplendor demuestras,
    y así de lauro eterno las coronas.

    También Apolo se infundió en las nuestras,
    y aún yo conozco en el Perú tres damas
    que han dado en la poesía heroica muestra.

    Las cuales…; mas callemos, que sus famas
    no las fundan en verso; a tus varones,
    ¡oh España!, vuelvo, pues allá me llamas.

    También se sirve Apolo de leones,
    pues han mil españoles florecido
    en épicas, en cómico y canciones.

    Y muchos han llegado, y excedido
    a los griegos, latinos y toscanos,
    y a los que entre ellos han resplandecido.

    Que como dio el dios Marte con sus manos
    al español su espada, porque él solo
    fuese espanto y horror de los paganos;

    así también el soberano Apolo
    le dio su pluma, para que volara
    De el eje antiguo a nuestro nuevo polo.

    ¡Quién fuera tan dichosa que alcanzara
    tan elegantes versos, que con ellos
    los poetas de España sublimara!

    Aunque loarlos yo fuera ofenderlos,
    fuera por darles lustre, honor y pompa
    oscurecerme a mí y oscurecerlos.

    La Fama con su eterna y clara trompa
    tiene el cuidado de llevar sus nombres
    a do el rigor del tiempo no los rompa;

    Y ellos también con plumas mas que de hombres,
    a pesar del olvido, cada día
    eternizan sus obras y renombres.

    ¡Oh España venerable, oh madre pía,
    dichosa puedes con razón llamarte,
    pues ves por ti en su punto la Poesía!

    En ti vemos de Febo el estandarte;
    tú eres el sacro templo de Minerva,
    y el trono y silla del horrendo Marte.

    Gloríate de hoy más, pues la proterva
    envidia se te rinde y da blasones,
    sin que los borre la fortuna acerba.



    III

    Y vosotras, antárticas regiones,
    también podéis teneros por dichosas,
    pues alcanzáis voto, como en otras cosas.

    ¿Dónde vas, Musa? ¿No hemos presupuesto
    de rematar aquí nuestro discurso,
    que de prolijo y tosco es ya molesto?

    ¿Por qué dilatas el difícil curso?
    ¿Por qué arrojas al mar mi navecilla,
    mar que ni tiene puerto ni recurso?

    ¿A una mujer que teme en ver la orilla
    de un arroyuelo de cristales bellos,
    quieres que rompa al mar con su barquilla?

    ¿Cómo es posible yo celebre a aquellos
    que asido tienen con la diestra mano
    al rubio intonso dios de los cabellos?

    Pues nombrarlos a todos es en vano,
    por ser los del Perú tantos, que exceden
    a las flores que Tempe da en verano.

    Más, Musa, di de alguno, ya que pueden
    contigo tanto, y alza más la primas,
    que ellos su plectro y mano te conceden.

    Testigo me será sagrada Lima,
    que el doctor Figueroa es laureado
    por su grandiosa y elevada rima.

    Tú, de ovas y espadañas coronado,
    sobre la urna transparente oíste
    su grave canto, y fue de ti aprobado.

    Y un tiempo fue que en tu Academia viste
    al gran Duarte, al gran Fernández digo,
    por cuya ausencia te has mostrado triste.

    Fue al cerro donde el Austro es buen testigo
    que vale más su vena, que las venas
    de plata que allí puso el cielo amigo.

    Betis se ufana que éste en sus arenas
    gozó el primer aliento, y quiere parte
    el Luso de su ingenio y sus Camenas.

    Quisiera, ¡oh Montesdoca!, celebrarte;
    mas estás retirado allá en tu cama,
    cuando siendo a Febo, cuando a Marte.

    Pero como tu nombre se derrama
    por ambos polos, has dejado el cargo
    de eternizar tus versos a la fama.

    Del Tajo ameno por camino largo,
    un rico pescador las aguas de oro
    trocó por Tetis y su remo amargo.

    Mas no pudo al Perú tanto tesoro
    ganar, sino ganando a ti, ¡oh Sedeño!,
    regalo del Parnaso y de su coro.

    Ya el mundo espera que del grave ceño
    de Glauca el pescador tuyo le cante;
    mostrando el artificio de su dueño.

    Con reverencia nombra mi discante
    al licenciado Pedro de Oña; España,
    pues lo conoce, templos le levante.

    Espíritu gentil, doma la saña
    de Arauco (pues con hierro no es posible)
    con la dulzura de tu verso extraña.

    La Volcánea, horrífica, terrible,
    y el militar elogio, y la famosa
    miscelánea, que al Inca es apacible;

    la entrada de los Mojos milagrosa
    la comedia del Cuzco y Vasquirana,
    tanto verso elegante y tanta prosa,

    nombre te dan y gloria soberana,
    Miguel Cabello y ésta redundando
    por Hesperie Archidona queda ufana.

    A ti, Juan de Salcedo Villandrando,
    el mismo Apolo délfico se rinda,
    a tu nombre su lira dedicando;

    pues nunca sale por la cumbre Pinda
    con tanto resplandor cuanto demuestras
    cantando en alabanza de Clarinda,

    Ojeda y Gálvez, si las plumas vuestras
    no estuvieran a Cristo dedicadas
    ya de Castalia hubieran dado muestras.

    Tal vez os las ponéis y a las sagradas
    regiones os llegáis tanto, que entiendo
    que de algún ángel las tenéis prestadas.

    El uno está a Trujillo enriqueciendo,
    a Lima el otro, y ambos a Sevilla
    la estáis con vuestra musa ennobleciendo.

    Déme su ingenio Juan de la Portilla,
    para que enlace su fecunda vena,
    que temo con mi voz disminuidla.

    La antártica región que al orbe atruena,
    con Potosí celebrará su nombre,
    nombre que el cielo eternizarlo ordena.

    Gaspar Villarroel, digo aquel nombre
    que a pesar de las aguas del Leteo,
    con verso altivo ilustra su renombre;

    aquel que en la dulzura es u Orfeo,
    y un griego Melesígenes en ciencia,
    y en majestad y alteza un dios Timbreo.

    Este, por ser quien es, me da licencia
    que abrevie aquí las alabanzas suyas;
    que es símbolo el callar de reverencia.

    Mas aunque tú la vanagloria huyas
    (que por la dar mujer será bien vana),
    callar no quiero, ¡oh Avalos!, las tuyas;

    y cuando calle yo, sabe la Indiana
    América muy bien cómo es con Diego
    honor de la poesía castellana.

    Con gran recelo a tu esplendor me llego,
    Luis Pérez Angel, norma de discretos,
    porque soy mariposa y temo el fuego.

    Fabrican tus romances y sonetos
    (como los de Anfión un tiempo a Tebas)
    muros a Africa a fuerza de conceptos.

    Y tú, Antonio Falcón, bien es te atrevas
    la Antártica Academia, como Atlante,
    fundar en ti, pues sobre ti la llevas.

    Ya el culto Tasso, ya el oscuro Dante,
    tienen imitador en ti, y tan diestro,
    que yendo tras su luz, le vas delante,

    tú, Diego de Aguilar, eres maestro
    en la escuela Cirrea graduado,
    por ser tu metro honor del siglo nuestro.

    El renombre de Córdoba, ilustrado
    quedará con tu lira; justa paga
    de el amor que a las Musas has mostrado.

    No porque al fin, Cristóbal de Arriaga,
    te ponga de este elogio, eres postrero;
    ni es justo que tu gloria se deshaga;

    que en Pimpla se te da el lugar primero,
    como al primero que con fuerza de arte
    corres al parangón do llegó Homero.

    De industria quise el último dejarte,
    Don Pedro ilustre, como a quien Apolo
    (por ser tú Carvajal) dio su estandarte.

    Ni da el Perú, ni nunca dio Pactolo
    con sus minas y arenas tal riqueza
    como tú con tu pluma a nuestro polo.

    Elpis Heroida, présteme la alteza
    de tu espíritu insigne, porque cante
    de otros muchos poetas la grandeza:

    mas, pues humano ingenio no es bastante,
    saquemos de lo dicho este argumento,
    si es buena la Poesía: es importante

    Ser buena por su santo nacimiento
    y porque es don de Dios, y Dios la estima:
    queda arriba probado nuestro intento.

    Ser importante pruébolo: la prima
    siento que se destempla, y voy cansada,
    mas la razón a proseguir me anima.

    Será una cosa tanto más preciada
    y de más importancia, cuanto fuere
    más provechosa y más aprovechada.

    Es de importancia el Sol, porque aunque hiere
    con su rayos alumbra y nos da vida,
    creando lo que vive y lo que muere.

    La tierra es de importancia porque anida
    al hombre, y así él como a los brutos
    les da, cual justa madre, la comida.

    Todos los vegetales por sus frutos
    son de importancia, y sonlo el mar y el viento
    porque nos rinden fértiles tributos.

    No solo es de importancia un elemento,
    mas una hormiga, pues su providencia
    al hombre ha de servir de documento.

    Cada arte importa, importa cada ciencia,
    porque de cada cual viene un provecho,
    que es el fin a que mira su existencia.

    Pues si una utilidad hace de hecho
    ser cada cosa de por sí importante,
    ¿qué importará quien muchas nos ha hecho?

    Es la poesía un piélago abundante
    de provechos al hombre; y su importancia
    no es sola para un tiempo ni un instante.

    Es de provecho en nuestra tierna infancia,
    porque quita y arranca de cimiento,
    mediante sus estudios, la ignorancia.

    En la virilidad es ornamento,
    y a fuerza de vigilias y sudores
    pare sus hijos nuestro entendimiento.

    En la vejez alivia los dolores,
    entretiene la noche mal dormida,
    o componiendo o revolviendo autores.

    Da en lo poblado gusto sin medida,
    en el campo acompaña y da consuelo,
    y en el camino a meditar convida.

    De ver un prado, un bosque, un arroyuelo,
    de oír un pajarito, da motivo
    para que el alma se levante al cielo.

    Anda siempre el poeta entretenido
    con su Dios, con la Virgen, con los Santos,
    o ya se baja al centro denegrido.

    De aquí proceden los heroicos cantos,
    las sentencias y ejemplos virtuosos,
    que han corregido y convertido a tantos.

    Y si hay poetas torpes y viciosos,
    el don de la Poesía es casto y bueno,
    y ellos los malos, sucios y asquerosos.

    El lirio, el alhelí del prado ameno
    son saludables; llega la serpiente,
    y hace de ellos tósigo y veneno.

    Por esto el ignorante y maldiciente,
    tanta seguida viendo, y zarabanda,
    infame introducción de infame gente.

    La lengua desenfrena y se desmanda
    a condenar a fuego a la Poesía,
    como si fuese herética o nefanda.

    Necio: ¿también será la teología
    mal, porque Lutero el miserable
    quiso fundar en ella su heregía?

    Acusa a la Escritura venerable,
    porque la tuerce el mísero Calvino
    para probar su intento abominable.

    Quita los templos adonde el Rey divino
    le ofrecen sacrificios, porque en ellos
    comete un desalmado un desatino.

    Del oro y plata, dos metales bellos,
    condena el Hacedor excelso y sabio,
    pues tantos males causa el pretendellos.

    Contra todas las cosas mueve el labio,
    pues todas, si de todas hay mal uso,
    hacen a Dios ofensa, al hombre agravio.

    Si dices que te ofende y trae confuso
    ver en la Iglesia llenos los poetas
    de dioses que el gentil en aras puso,

    Las causas son muy varias y secretas,
    y todas aprobadas por católicas,
    y así en las condenar no te entremetas.

    Las unas son palabras metafóricas,
    y aunque mujer indocta me contemplo,
    sé que también hay otras alegóricas.

    No es esto para ti: por un ejemplo
    me entenderá. Ya has visto en cualquier fiesta
    colgado con primor un santo templo;

    allí habrás visto por nivel dispuesta,
    rica tapicería y tela de oro
    por más grandeza a trechos interpuesta;

    habrás visto doseles, y un tesoro
    grande de joyas y otros mil ornatos,
    con traza insigne y con igual decoro;

    habrás visto poner muchos retratos,
    y aun es el aderezo más vistoso
    en semejantes pompas y aparatos;

    cuál sería de Alcides el famoso,
    otro de Marte y de la cipria diosa,
    y cual del niño ciego riguroso;

    la prosapia de Césares famosa
    y el turco Solimán allí estaría,
    y la bizarra turca dicha Rosa.

    Pues ¿cómo en templo santo, en santo día,
    y entre gente cristiana de almas puras,
    y donde está la sacra Eucaristía,

    Se permiten retratos y figuras
    de los dioses profanos y de aquellos
    que están ardiendo en cárceles oscuras?

    Permítense poner, y es bien ponedlos
    como trofeos de la Iglesia, y ella
    con esto muestra que se sirve de ellos.

    Así esta dama ilustre cuanto bella
    de la Poesía, cuando se compone
    en honra de su Dios que pudo hacedla,

    con su divino espíritu dispone
    de los dioses antiguos, de tal suerte,
    que a Cristo sirven y a sus pies los pone.

    Más razones pudiera aquí traerte,
    ¡oh ignorante!, mas siéntete turbado,
    que es fuerte la verdad como la muerte.

    ¡Oh poético espíritu enviado
    del cielo empíreo a nuestra indigna tierra,
    gratuitamente a nuestro ingenio dado,

    tú eres, tú, el que hace dura guerra
    al vicio y al regalo dibujando
    el horror y el peligro que en sí encierra.

    Tú estás a las virtudes encumbrado
    y enseñas con dulcísimas razones
    lo que se gana la virtud ganando.

    Tú alivias nuestras penas y pasiones,
    y das consuelo al ánimo afligido
    con tus sabrosos metros y canciones.

    Tú eres el puerto al mar embravecido
    de penas, donde olvida sus tristezas
    cualquiera que a tu abrigo se ha acogido.

    Tú celebras los hechos, las proezas
    de aquellos que por armas y ventura
    alcanzaron honores y riquezas.

    Tú dibujas la rara hermosura
    de las damas, en rimas y sonetos,
    y el bien del casto amor y su dulzura.

    Tú explicas los intrínsecos conceptos
    de la alma y los ingenios engrandeces,
    y los acendras y haces más perfectos.

    ¿Quién te podrá loar como mereces?
    ¿Y cómo a proseguir seré bastante,
    si con tu luz me asombras y enmudeces?

    Y dime, ¡oh Musa!, ¿quién de aquí adelante,
    de la Poesía viendo la excelencia,
    no la amará con un amor constante?

    ¿Qué lengua habrá que tenga ya licencia
    para blasfemar, sin que repare,
    teniéndole respeto y reverencia?

    ¿Y cuál será el ingrato que alcanzare
    merced tan alta, rara y exquisita,
    que en libelos y en vicios la empleare?

    ¿Quién la olorosa flor hará marchita,
    y a las bestias inmundas del pecado
    arrojará la rica margarita?

    Repara un poco, espíritu cansado,
    que sin aliento vas, yo bien lo veo,
    y está muy lejos de este mar el vado.

    Y tú, Mexía, que eres del Febeo
    bando el príncipe, acepta nuestra ofrenda,
    de ingenio pobre y rica de deseo.

    Y pues eres mi Delio, ten la rienda
    al curso con que vuelas por la cumbre
    de tu esfera, y mi voz y metro enmienda,
    para que dignos queden de tu lumbre.








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    Francisco del Castillo Andraca

    Francisco del Castillo Andraca y Tamayo (*Piura, 1714 - † Lima, 1770) fue un clérigo de la Orden de la Merced, escritor y poeta peruano.

    Francisco del Castillo, llamado "el ciego de la Merced", nació en Piura, en 1714 y murió en Lima en 1770, siendo lego en la Compañía de Jesús,

    Existen pocos datos ciertos sobre su vida, entre ellos: el que fue bautizado en la parroquia de San Marcelo; no hay dudas sobre su ceguera, pero sí sobre el grado que ésta tenía; su padre fue el corregidor don Luis del Castillo y su madre doña Jordana Tamayo y Sosa, poeta citado por Pedro Peralta y Barnuevo en su Lima triunfante, Lima, 1708, que fue dueño de una imprenta sita en la calle de Mercaderes, a pocos metros del convento de la Merced de Lima, donde su hijo pasaría después toda su vida, imprenta que heredaría Francisco y que luego cedería a su Orden y que finalmente sería motivo de discordia entre ésta y Francisco, porque después el lego la incluyó en su testamento y dispuso de ella, pero no a favor de su Orden, finalmente todo se debió arreglar armoniosamente porque a la muerte de Francisco, la Orden alquiló varias veces esta imprenta; en el indicado testamento, que es de 1737, dispone Francisco de 6 esclavos de su propiedad a favor de su tía Josefa Tamayo; al fin, tampoco puede haber dudas que Francisco era un buen ejecutante musical, de genio alegre, facilidad para la improvisación y versificación acabada, además de tener una cultura histórica y literaria de origen libresco muy acusada, alguien para quien la palabra y la música forman una sola unidad expresiva.

    OBRAS: La obra de Francisco recopilada a partir de los manuscritos que se originaron por el entusiasmo en el público que provocó su creación oral, consta de: poemas, teatro y traducciones.

    Los poemas se hallan en dos conjuntos de manuscritos en el Archivo Histórico Nacional de Santiago de Chile- procedentes de la Biblioteca Nacional de Lima- uno, en el Fondo Antiguo, Vol. 6 y el otro en Fondos Varios, Vol. 805. Los poemas del Fondo Antiguo han sido publicados por el P. Rubén Vargas Ugarte S.J. en su libro Castillo, Lima, 1948 y los de Fondos Varios figuran en el libro Obra completa *.

    Las obras teatrales que se conservan son 12, de ellas, 10 figuran en el ms. 16283 de la Biblioteca Nacional de Madrid-España. No cabe duda que para Franciso ésta era la parte más importante de su obra literaria, ya que el ms. de Madrid reúne la mayor parte de su obra teatral y se puede advertir que como el copista es el mismo a lo largo del manuscrito, ha debido trabajar bajo la supervisión como corrector del autor. Sus temas teatrales son: históricos, religiosos y la comedia de enredos.

    Las traducciones son 2. Los poemas contienen, entre muchos otros, 10 Romances y 3 Tardes de toros, que se refieren a aspectos populares de la ciudad de Lima, a sus calles y personajes conocidos; los inevitables poemas laudatorios, como el dedicado a D. José Perfecto de Salas, valedor de Francisco y también un Romance en 52 octavas al Marqués de Monterrico; hay un poema al terremoto de 1746, el peor de los sufridos por la ciudad de Lima; un ejemplo notable de la facilidad de composición del autor son el conjunto de 22 décimas cada una de las cuales termina en un verso que es así mismo el título de una obra de teatro que se representaba en la época; hay un poema de corte costumbrista, en forma de diálogo que se produce entre la Alameda de Lima con el vecino pueblo de Lurigancho y que desemboca en un litigio judicial entre las dos partes, que termina con la sentencia que dicta el autor; finalmente el poema más extenso del conjunto– 3068 versos – denominado Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, en romance- que es la forma más utilizada por Francisco.Hay que mencionar algunos poemas cortos, de tema y léxico muy procaces, que don Ricardo Palma rescata en sus Tradiciones en salsa verde.

    Sus obras de teatro son:

    El redentor no nacido mártir, confesor y virgen, San Ramón – se trata de San Ramón Nonato, santo de la Orden de la Merced
    Todo el ingenio lo allana – comedia de enredos -
    Guerra es la vida del hombre
    La conquista del Perú –según la idea del Inca Garcilaso de la Vega
    Mitrídates, Rey del Ponto
    el entremés Del justicia y litigantes
    el entremés del Viejo niño
    un sainete
    un Fin de Fiesta
    una Loa a D. Pedro del Villar
    una dedicatoria del Auto sacramental Guerra es la vida del hombre
    Loa para La conquista del Perú.

    Las traducciones son del Beatus Ille de Horacio y el Himno Te Deum de San Agustín y San Ambrosio.




    El Fraile que se reía de la Santa Inquisición

    por Angel Moyano 
           
    Fray Francisco del Castillo, apodado "el Ciego de la Merced", vivió en Lima entre 1716 y 1770. Personaje de biografía legendaria fundamentada en su ceguera, rara inteligencia, dotes como repentistá y como escritor "de pensado", a ella contribuyó Ricardo Palma en sus célebres tradiciones, al igual que sucedió con otras figuras de la Lima virreinal. 

    La mayor parte de los datos históricos que conocemos de él son los que aportó Guillermo Lohmann Villena en El arte dramático en Lima durante el virreinato.

    Castillo dejó escrita una obra abundante. De él se conservan cinco piezas dramáticas extensas y siete breves y más de un centener de composiciones líricas, amén de otros tantos poenias que se le atribuyen, muchos de los cuales permanecen inéditos.
    Tuvo como mecenas a José Perfecto de Salas, asesor del virrey Amat en Perú, quien al parecer dispuso las obras del Ciego para su edición, que no se llevó a cabo entonces por diversas dificultades.
    En Castillo no sólo sobresale el número de sus obras, sino también su calidad, que permiten considerarlo uno de los mejores escritores virreinales hispanoamericanos. 
    Como poeta lírico Castillo puede ser calificado de rococó. Es un poeta que gusta de lo menudo, del juego, de la galantería; se complace en mencionar objetos ornamentales y elude, en general, temas profundos. Su lenguaje es más sencillo que el del pleno barroco y el despliegue de ingenio va acompañado de humor. 

    Fray Francisco del Castillo Andraca y Tamayo fue versificador repentista y consuetudinario, burlón e irreverente, insigne jaranero y ábil tocador de vihuela, guitarra y órgano. El de la iglesia, por lo menos, según sus biógrafos. Todo Lima le llamaba "El Ciego de la Merced", por ser invidente y mercedario, faltaba más.
                
    Tal vez nació en Piura en 1714 y murió en Lima en diciembre de 1770, según Ricardo Palma; aunque Mendiburu sostiene que abandonó este valle de picardías en 1787. Hijo del corregidor español don Luis del Castillo Andraca y
    de Jordana Tamayo de Sosa, limeña de nacimiento, el Ciego de la Merced parece que no lo fue nunca del todo, pero sí es cierto que desde muy niño su cortedad de vista le obligó a aguzar de manera notable el oído y la memoria, los que luego le darían enorme fama.

            La inmensa mayoría de su obra se ha perdido, digno final para un ingenio que gozaba versificando cada instante y a menos que alguien le llevara el apunte veía volar la rima pues su ceguera le impedía escribir.

            Pese a ello, tanto el conocido artículo escrito por Ricardo Palma en la Revista de Lima hacia 1863, como la compilación de sus obras hecha por Rubén Vargas Ugarte en 1948, nos permiten delinear una imagen bastante completa de este carácter singular, atrevido y bienhumorado. 
    Debido a su defecto no pudo el Ciego de la Merced seguir estudios académicos, sin embargo, como ya eá dicho, su capacidad para memorizar lenguas, citas y autores alcanzó las alturas del prodigio, razón por la cual fue muy instruido en ciencias naturales, en literatura hebrea, griega y romana; en mitología y, por cierto, en teología.

            Huérfano desde edad muy temprana, fue recibido en la orden mercedaria en condición de hermano ya que considerando su minusvalía no podía optar los votos sacerdotales. 

            Improvisaba rimas con la misma facilidad que hablaba y es sabido que se valía de este don para zaherir a canónigos y a laicos. En la Lima de entonces, zarandeada por las disputas y rivalidades entre las múltiples órdenes religiosas, beféase el Ciego de la Merced de la efigie de un Cristo ataviado a la manera de elegante seglar en un
    convento jesuita:

            "Estos frailes, buen jesús,
             te vistieron de librea,
             sin duda porque se crea
             que mereciste la cruz."

            Su desdén por los usos propios de la liturgia le llevó alguna vez a mofarse del padre Alonso Mesía, quien en 1711 recuperó las hostias del sagrario del Convento de los Descalzos que habían sido objeto de un robo, y entre sus brazos el reverendo Mesía las llevó en procesión hasta la Parroquia, justamente, del Sagrario. Entonces comentó lo siguiente:

            "Cuando la Virgen María
             al niño Dios arrullaba,
             la comunidad cantaba
             y el padre Alonso...mecía.

            Célebre por su virtuosismo en la badurria y por componer al instante canciones que de inmediato interpretaba, pronto el fraile fue asediado por universitarios, nobles, intelectuales afrancesados, gente de hacienda y del común, quienes corrían apuestas para poner a prueba sus dotes y concurrían a su celda del convento de Nuestra Señora de las
    Mercedes después del Angelus. A todos el pelo les tomaba. Es sabido que a un joven ilustrado de apellido Paniagua le regaló ese cuarteto cachondo:

            Un fortunón desmedido
            en su nombre lleva usté:
            pues para el hambre y la sed
            le basta con su apellido.

            Con tales habilidades y con tantísimo buen humor, en una Lima carente por entonces y de algún modo hasta ahora de mayores divertimentos para la inteligencia, pronto el Ciego de la Merced fue invitado infaltable de todo evento social. No hubo entonces nacimiento, bautizo, cumpleaños, matrimonio ni mucho menos velorio donde es tan propio hacer reír y entretener a los dolientes deudos al cual no fuera convidado el saleroso fraile.

            Según por juguetear, según otros más cazurros por ganarse algunos dinerillos, el Ciego de la Merced aceptaba apuestas para versificar al segundo acerca de cualquier tema, jactándose de su agudo repentismo y gozando con alardear de oído lo que le faltaba de vista.

            El retador proponía el verso de pie forzando y el lego mercedario debía componer una décima completa que terminara del modo antedicho. 
    Quizá el desafío más difícil que afrontó fue el de improvisar una en la cual las diez palabras finales de cada verso fueron determinadas por el retador: "caja, torre, borre, faja, luces, capuces, sombrero, tintero, cruces".

    El Ciego de la Merced meditó un momento y luego le dijo al desafiante:

             Muchacho, cierra la caja
             y mientras voy a la torre
             cuida que no se te borre
             el dibujo de la faja.
             Todos los colores maja,
             barre el cuarto; enciende luces.
             Si el señor de los capuces
             viniere, dale el sombrero.
             Ahí tienes pluma y tintero.
             Entretente haciendo cruces.

            Como podrá el lector imaginar, tal alarde de ingenio y de talento solo pudo ser celebrado con atónitas expresiones a las cuales siguieron nutridos aplausos y copiosos brindis.

            Pero sin duda la osadía mayor del Ciego de la Merced, fue aquella a la que se prestó envalentonado por el éxito rotundo que le acompañara en todos sus florilegios verbales anteriores. Se decidió a poner en riesgo su hasta entonces dulce suerte desafiando con ironía los rigores de la Santa Inquisición.

            Recordemos que cuán vigente y enérgico sería el Santo Oficio por esas fechas, que aún en 1778 casi una década despuès de que muriera nuestro personaje en la capital del Perú, el oidor Pablo de Olavide fue sentenciado por la Santa Inquisición a perder todos sus bienes, a sufrir reclusión perpetua en un convento, a la pérdida de todo empleo y a la consiguiente incapacidad por vida de conseguir otros, no solamente, sino sus descendientes hasta la quinta generación. Todo ello "por haber conocido a Voltaire y a Rousseau, haber tenido correspondencia epistolar con el primero, por haber tenido libros prohibidos y haberlos prestado, por haber dado fe a las herejías de Galileo y Copérnico; y ser, en conclusión, hereje positivo y formal."

            A ello se enfrenó el corajudo o irresponsable lego no solo una sino varias veces, pues en determinada ocasión un contertulio le planteó un pie forzado que bien le hubiera podido costar la vida: "lo mismo es Dios que el demonio".

    El Ciego de la Merced respondió:

            "Hizo un famoso ebanista
             un santo Cristo de pino;
             hizo un demonio muy fino
             y ambos los puso a la vista.
             Pasó un célebre organista
             que goza de patrimonio
             y dijo: Señor Antonio,
             qué precio tienen los dos?
             Y él contestó: Para vos
             lo mismo es Dios que el demonio."

            Y de esta juguetona manera se salvó de los iracundos fuegos del Santo Oficio. "Más hermosa que Dios", le desafió otro individuo. El ciego aceptó el reto y recitó:

            Dos señoritas había
            paseando por un jardín:
            la una, como un serafín;
            la otra, un dragón parecía.
            Y viendo la pena mía
            tal diferencia en las dos,
            les dije: "Niñas, a vos
            quién tales rostros ha dado?
            La fea dijo: El pecado.
            La más hermosa, que Dios".

            Sus versos zahirientes y mordaces, pícaros y desacatados; no sólo enfrentaron al temido Santo Oficio sino también al poder terrenal que por entonces era omnímodo y algunos perspicaces sostienen que lo es hasta ahora.

            Una prueba contundente de esto último es aquello que compuso a manera de respuesta, cuando unos ediles le solicitaron una contribución económica, a fin de que el desvergonzado Virrey Amat construyera con el óbolo público el Paseo de Aguas en homenaje a su disforzada y simpática amante, doña Miquita Villegas.

    El Ciego de la Merced contestó a los solicitantes del siguiente modo:

            Vuestra curia, diligente,
            ilustres señores, fragua
            un claro Paseo de Agua
            que hará el ingenio corriente.
            Para obra tan eminente
            convite llego a tener,
            pero...no paso a ofrecer
            por ser cosa irregular
            que haya un ciego de pagar
            lo que no es capaz de ver.

            Su conocimiento de los tipos y las costumbres limeñas era de tal guisa, que insatisfecho con la sola improvisación de versos también compuso comedias, sainetes y entremeses, a los cuales no daba a luz únicamente,sino que interpretaba él mismo ayudándose con los arpegios de la vihuela e impostando la voz para caracterizar diversos personajes.

            Además de estas piezas histriónicas se refociló ideando romances que narraban escenas capitalinas como "Conversación de dos mulas y un caballo en la Plaza Mayor de Lima", "Conversación de unas negras en las calles de los borricos", o "Coloquio y disputa en que se indaga el dónde, el cuándo y el pretexto con que se miente más en Lima".

            La crítica de diversos aspectos de la vida capitalina busca resaltar como señala Tamayo Vargas "su ceguera iluminada" frente a la "ceguera moral" de los dueños del poder.

            Como pudo librarse de ellos y de sus presumibles despechos y previsibles venganzas ante tanta socarronería? Nunca se sabrá. Hay que decir finalmente que este hombre de Dios ni siquiera desestimó los requiebros del amor mundano pues alguna vez le reprocharía a cierta dama:

            "Si Serafina os llaméis,
            vuestro nombre no entendéis:
            Si "cera"...como no ardéis?
            Si fina... como no améis?".

            Aún sin ojos para ver no hubo atrevimiento que no se le ocurriera ni tentación que no le asaltara. Si en algún cielo ha de estar hoy día ha de ser en aquel de los frailes irreverentes y palomillas, donde espero encontrarlo algún día cuando por fin la Iglesia me permita tomar los hábitos y enderezar mi vida repleta de pecadillos veniales.
    por Angel Moyano




    UN POETA VIRREINAL PERUANO: FRAY FRANCISCO DEL CASTILLO, "EL CIEGO DE LA MERCED"

    Author: Concepción Reverté

    FRAY Francisco del Castillo, apodado "el Ciego de la Merced", vivió en Lima entre 1716 y 1770. Personaje de biografía legendaria fundamentada en su ceguera, rara inteligencia, dotes como repentistá y como escritor "de pensado", a ella contribuyó Ricardo Palma en sus célebres tradiciones,[Nota 1] al igual que sucedió con otras figuras de la Lima virreinal. La mayor parte de los datos históricos que conocemos de él son los que aportó Guillermo Lohmann Villena en El arte dramático en Lima durante el virreinato.[Nota 2]

    Castillo dejó escrita una obra abundante. De él se conservan cinco piezas dramáticas extensas y siete breves y más de un centener de composiciones líricas, amén de otros tantos poenias que se le atribuyen, muchos de los cuales permanecen inéditos.[Nota 3]

    Tuvo como mecenas a José Perfecto de Salas, asesor del virrey Amat en Perú, quien al parecer dispuso las obras del Ciego para su edición, que no se llevó a cabo entonces por diversas dificultades.[Nota 4]En Castillo no sólo sobresale el número de sus obras, sino también su calidad, que permiten considerarlo uno de los mejores escritores virreinales hispanoamericanos. Yo me he ocupado de la edición y del análisis literario de todo su teatro[Nota 5] y en este artículo deseo dar a conocer algunos poemas suyos como botón de muestra de su obra.

    Como poeta lírico Castillo puede ser calificado de rococó.[Nota 6] Es un poeta que gusta de lo menudo, del juego, de la galantería; se complace en mencionar objetos ornamentales y elude, en general, temas profundos. Su lenguaje es más sencillo que el del pleno barroco y el despliegue de ingenio va acompañado de humor. Los poemas que recojo en este artículo son inéditos[Nota 7] y dan a conocer diversas facetas de la personalidad y la obra del Ciego: su afición a los toros y a lo popular, su comicidad, su inspiración religiosa, su habilidad como improvisador y su actitud como cortesano que adula al mecenas. Aunque algunos de ellos sean puestos en boca de otros personajes, es claro que pertenecen a Castillo, salvo la "Sentencia". En las normas de transcripción sigo las adoptadas por mí para la edición de su teatro, donde destaca que conservo el seseo y su correspondiente ultracorrección.

    Concepción Reverte



    Al Señor Doctor Don Juan José Vidal, Agente del Real Fisco, la abuela de la Tinajita le escribía

    Romance

    Una de aquellas andantes
    del uno al otro portal,
    que por tan caritativas
    paran en la Caridad
    y que con gustos ha hecho  [Nota 8]
    dos mil incautos quejar,
    porque con hacerles bien
    les hizo infinito mal;
    en la Corrida de Toros
    de este año, al acabar,
    decía sin conformarse
    en esta conformidad:
    [¿Pos] ible es que una mujer
    que se hizo tanto lugar
    que exedía a los comunes  [Nota 9]
    de cualquier comunidad,
    se vea tan destituida,
    no teniendo en qué sentar
    de estas sus asentaderas
    ni siquiera la mitad?;
    ¿aquélla que con sus cuartos
    feriaba sin limitar
    hoy ni una cuarta de cuarto
    se le presente en su edad?;
    ¿aquélla que supo a muchas  [Nota 10]
    cofradías arrostrar,
    hoy, sola, sin tener otra
    que la de su soledad?;
    ¿la que con ser carta doble
    tanto se llegó a franquear
    que no ha tenido otro porte
    que la liberalidad?;
    ¿a la que con galerías
    solían antes rogar,
    hoy ni galeras le ofrecen
    por ser obra de piedad?
    Y aunque estos motivos son
    bastantes a deslomar
    a una que entre desolladas
    no fuese la capital,
    hay otro más poderoso
    que me hace desesperar,
    y, a tenerjuicio, perdiera
    gran parte de su entidad:
    Este se reduce a que
    he venido a averiguar
    que, a quien quijadas no tiene,
    muchas muelas se le dan;
    a un sujeto conocido
    ciego de natividad,
    cuarto porque vea Toros
    le acaban de preparar.
    ¿Quién habrá visto en el mundo
    más monstruosa necedad?
    ¡Ciego en Toros!, ¡más implica
    que un mudo con predicar!;
    pues de esta suerte a tullidos
    los sacarán a danzar,
    los cojos correrán posta
    y los sordos cantarán;
    porque, digan lo que quieran,
    no alcansa la habilidad,
    al correr, sin pies ni manos,
    como ni a ver sin. mirar.
    Y, en fin, conociendo él mismo
    tan enorme impropiedad,
    se llevó a su Esteban por si
    lo quisiesen apedrear.
    No es el ciego a quien se debe
    muy muchas piedras tirar,
    sino al que esconde la mano
    pero no la iniquidad.
    Desproporción que da en rostro
    y nadie puede arrostrar,
    que se llene un gran vacío
    con la misma vaciedad.
    A él, sin tenerlos, dio en ojos
    tanto aquella ociocidad,
    que por ocuparla quiso
    ciertos huecos alquilar;
    con razón, que para ver
    tan solemne novedad,
    cosa es de alquilar balcones
    por reír y por admirar.
    A describir las Corridas
    disque vino, y es verdad,
    que están las vistas corridas
    de verse así despreciar;
    como estuvieran corridas
    las manos, si es que a pintar
    estas Corridas de Toros
    traen al manquito Tomás.
    Por esa razón a ti,
    insigne Agente Fiscal,
    como a centro de las vistas
    ocurren a tu piedad,
    por si logran conseguir
    las quieras desagraviar
    de. esta irónica figura
    formada en la ceguedad;
    porque si en tiempo no estorbas
    esta loca impropiedad,
    la Semana Santa en andas
    también lo querrán sacar.
    Permítase norabuena,
    que pueda el cuarto arrendar,
    que así las botillerías
    tendrán su comodidad.
    Así lo pide y suplica
    una que en su mocedad
    cegó, y hoy tiene los ojos
    abiertos de par en par.




    Respuesta a la demanda de la abuela de la Tinajita

    Romance

    Mujer, que cuando eras mosa
    fuiste capás de dejar
    con deseo de aprender
    a la misma iniquidad;
    puerta franca para todos
    con tal liberalidad,
    que eran en ti más baratas
    las ferias que en el portal;
    abuela de una Tinaja
    en donde se puede hallar,
    en lugar de agua estilada
    asufre de liviandad:
    Ya que piensas querellarte
    y me vienes a buscar,
    llevarás palo de siego,
    que bien merecido va.

    Toda tu rabia proviene
    de que a los Toros no vas,
    y si tienes tantos cuernos
    ¿dónde hay para otros lugar?
    Solamente a tu ignorancia
    puede hacerle novedad
    que un siego supla el defecto
    con la vista intelectual;
    digo esto, porque te pones
    neciamente a murmurar
    el que yo vaya a los Toros
    cuando en mí vista no hay.

    Mucho pudiera decirte
    sobre esta dificultad,
    pero tú entiendes el libro
    de generación nomás;
    algo te diré, no obstante,
    porque el Agente Fiscal
    diga en vista que, aunque siego,
    no me falta claridad.
    En un vidrio graduado,
    el que quisiere verá,
    que sus mismos grados hacen
    de aquello que es menos más;
    lo mismo a ti te sucede,
    porque, en llegando a mirar
    en Toros al que no ve,
    se figura en propiedad;
    pero si tú especularas
    la razón de esto en qué está,
    no hicieras sólo al centido
    criterio de la verdad.

    Esta diverción no sólo
    recreo a la vista da,
    cada sentido en su línea
    algo tiene que gosar:

    Lo que entra por el oído
    placer previniendo va,
    que en el tímpano las voces
    armonía han de causar.

    Flora y Vertumno en la Plasa  [Nota 11]
    un vergel formando están,
    y lo que da en las narices,
    si no es tú, no huele mal.
    Ir allá para escribir
    no lo jusgo impropiedad,
    pues lo que no oyen los ojos
    los oídos lo verán.

    Llevo a Esteban porque oiga
    especies que he de cantar,
    porque ellas, a darme asunto,
    seguras con éste van.

    ¿No será mayor mi triunfo
    cuando en la posteridad
    se oiga que acerté a escribir
    lo que no pude mirarar
    Si supieras tú que es numen
    quien me entró en proyecto tal,
    advirtieras dicipada
    en su luz mi ceguedad,
    y así puedes creer, simplona,
    que yo no soy siego ya,
    porque, transformado en él,
    todo es en mí claridad.

    Tales son las instrucciones
    con que ilustrándome está,
    que más comprendo en su idea
    que en la vista material;
    porque sin mérito mío
    le debo fineza tal,
    que se hace ojos porque yo
    salga de un torpe ignorar.

    Que alquile mi cuarto dices,
    y eso tú mejor lo harás,
    porque de, alquilar los tuyos
    tu fábrica es hueso ya.
    Dices que en Semana Santa
    en andas me sacarán,
    y yo temo que en la Pascua
    tú como judas saldrás.
    Por tanto, pido y suplico
    a nuestro Agente Fiscal,
    que con pedir que te maten
    me dé la vida Vidal,
    otrosí digo, Señor,
    que si la ven con piedad,
    la envíen a Juan Fernández
    si está capaz de poblar,
    y, quitado este embaraso,
    Usía decir podrá:

    Corra la vista y el siego
    escriba deToros más.
    También pide el suplicante
    despaclioúon brevedad,
    porque si se cierra el punto
    no habrá línea que tirar.


    Muy poderoso Señor

    El Agente del Real Fisco,
    de aqueste expediente en vista
    que, aunque en romance está puesto,
    echa verbos como chispas;
    donde por falta de agua
    se queja la Tinajita,
    quien de las muchas mojadas
    seca está de humedecida;
    por la boca de su abuela
    su querella formalisa,
    cogiendo de aguas arriba
    toda su genealogía.

    De que nadie le dé un cuarto
    sus sentimientos duplica,
    cuando ella a muchos urgentes
    les dio piadosa acogida.
    De verse a un siego pospuesta
    su angustia a voces intima,
    la que tuvo en los concursos
    el grado de preferida.
    Que a un siego lleven a Toros
    llora, triste y afligida,
    y que hoy nadie pueda ver
    a la que fue tan bien vista.

    Que sin tener ojos vayan
    deToros a la Corrida,
    funda por diversos medios
    que contradicción implica;
    mas su antigua sequedad
    aun la reflexión le quita
    para advertir que los siegos
    también por los oídos miran, [Nota 12]
    y que los sinco sentidos,
    con conexión peregrina,
    unos en subcidio de otros
    sus oficios ejersitan.

    Cuanto ella por dadivos
    desperdició en torerías,
    un siego, honor de su Patria,
    en memorias eternisa.

    La posteridad verá,
    cuando sus obras se impriman,
    que cada rasgo en su pluma
    fue una octava maravilla;
    verá que su gran talento
    atesoró en pocos días
    más caudal que el que ha arrojado
    el Potosí de sus minas;
    verá que el ponerlo en andas
    era acción justa y debida
    a un hombre que en proceción
    merese andar por su dicha,
    porque del todo ha dejado
    guaragua y botillerías
    por recibir agasajos
    de quien lo aprecia y estima.

    Si acaso, por real y medio,
    el que le dan cuarto alquila,  [Nota 13]
    es porque todos conoscan
    quien está en la galería.

    Dise que muy muchas piedras
    deben llover desprendidas
    sobre quien la mano esconde
    y descubre su malisia;
    mas yo jusgo que la pobre
    está rabiando de envidia,
    porque ella no tiene mano
    que le mueva la Picina;
    para el siego, este es el ángel
    que sus pasos ilumina,
    y, haciéndolo inteligencia,
    genio es que lo inmortaliza.

    Que oiga el que no sea sordo,
    que quien tiene pies aprisa
    ande y el que no sea mudo
    cante con dulce armonía,
    cosa es que, por muy común,
    como la ven no la admiran;
    mas que un siego lo vea todo,
    cuasi es una obra divina,
    y es que un Argos vigilante
    que, amante, la ciudad mira,
    porque sus grandezaz cante
    le da a ese siego sus niñas.

    Qué importa, pues, que, angustiada,
    en tanta soledad gima
    quien, porque enterró sus muertos,
    quebró con la cofradía;  [Nota 14]
    al recibir las limosnas
    que los hermanos le envían,
    para dar cuenta con pago
    ya con su fiador se obliga.

    Cuanto aquélla por sus obras
    se llora tan abatida,
    tanto este otro por sus poemas
    sobre muchos se autorisa.
    Por todo esto es de sentir
    ¡Agente que hoy Usía
    a relegación condene
    a la infeliz Tinajita,
    y que el siego y bachiller
    en sus tareas prosigan
    porque la Fiesta de Toros
    quede perfecta y concluida.

    Mas, pues es tiempo de gracias,
    justo es que el Agente pida
    que, a quien confiesa sus yerros,
    se le absuelva de justicia;
    sobre todo mandará
    su recta distributiva
    hoy, tres de enero, del año
    de sesenta y nueve en Lima.



    Sentencia

    Fallo, atento los autos, con audiencia
    del Fisco y de las partes mala y sana,
    que debo pronunciar de buena gana
    en la forma siguiente mi sentencia:

    La que su vida larga y su insolencia
    en hacer toros consumió, losana,
    no será de razón también que, ufana,
    al desaserlos tenga concurrencia;
    pero el ciego (mal digo), la lumbrera,
    del Pindo cisne de las Indias lauro,
    Zodíaco felíz de primavera,  [Nota 15]
    ni en los signos materia dé al reparo;
    por Géminis es justo que a su esfera
    le sostituya duplicado Tauro.

    [Nota 16]

    En nombre de un miserable a quien se le trata un casamiento, responde el poeta excusándose de dar cuanto le pidiere la novia en estas


    seguidillas

    Han dado en que me case
    on cierta niña
    yo digo que la tomo
    como no pida,
    porque, en pidiendo,
    seré de la tenaza [Nota 17]
    el caballero.

    Mas, por si es petulante,
    quiero avisarla
    lo que he de concederla
    que ha de ser nada,
    que, en sabiendo esto,
    claro está que por nada
    no ha de haber pleito.

    Iréme figurando
    lo que me pide,
    que aquí nada se pierde
    pues no se exhibe,
    y es bien pensado,
    por lo que sucediere,
    que esté contado.

    Si quiere casa grande
    le digo luego:
    Para eso, vida mía,
    vete a un convento,
    porque es muy cierto
    que, aunque quieras fundirme, [Nota 18]
    ni un cuarto tengo.

    Cuando me pides clavos
    es la respuesta:
    Adonde no hay un cuarto
    ¿cómo habrá piesas?,
    ni es bien que tengas
    a quien pueda matarte
    o morir pueda.

    En pidiéndome coche
    le digo: Paso,
    que cosa que yo estimo
    no anda rodando,
    y fuera injuria
    poner hoy una discreta
    entre dos mulas.

    Si tostada me pide
    diré con rabia:
    ¿Cómo tan sin empacho
    pides tostada?,
    ¿no ves que a Midas
    le fue veneno el oro
    en la barriga?
    En nombrándome puntas
    diré que calle,
    pensando que las pide
    para clavarme,
    diciendo: ¡Mi alma,
    solo las Amasonas
    son Capitanas!
    En boqueándome encajes
    así le digo:
    Tuyo me ofresco entero
    mas no partido,
    y tu belleza
    no ha menester, Señora,
    que la guarnescas.

    En pidiendo manillas
    de oro muy fino
    sabrá que el castellano
    no lo he entendido,
    y así es presiso
    poner muchas escalas
    por lo subido.

    En queriendo sarcillos diré enfadado:
    ¿Tus orejas son puertas
    para candados?,
    y es gran martirio
    no desembarasarse
    de los sarcillos.

    Si pide faldellines
    hará mal ella,
    pues por no ir a sacarlos
    habrá contienda,
    y es mucho lance
    que por un sastre quiera
    ver un desastre.

    Medias no ha de ponerse,
    aunque se enfade,
    que no quiero crecientes,
    menos menguantes,
    y no es seguro
    que ande una mujer noble
    buscando puntos.
    Si me pidiere ligas
    le haré que vea
    que ya nos ha ligado
    la Madre Iglesia,
    y haré notorios
    los lazos que nos juntan
    del matrimonio.

    Para que no me pida
    jamás sapatos
    le diré las virtudes
    de los descalsos,
    pues es bien claro
    que ellos sin sapateros
    son ajustados.

    Porque espejos no pida
    y mejor vea,
    el espejo de ejemplos
    le haré que lea,
    pues verá claros,
    no por entre vidrieras,
    los desengaños.

    Si guardar estas leyes[CMT 1]
    quiere mi niña,
    aqui tiene mi mano
    pero vacía,  [Nota 19]
    y es de estimarla,
    porque yo se la entrego
    con toda el alma.

    Haciendo relación del inefable misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, dijo el autor las siguientes


    quintillas.

    Hoy, con toda claridad,
    una historia contaré;
    negaría será impiedad,
    porque de su Autor yo sé
    que El es la misma verdad,

    Con su mujer lisonjero
    dejó Adán perdido el mundo,
    y Dios, con amante esmero,
    nos envió un Adán segundo,
    que existió antes del primero.

    A su Hijo mismo nos dio;
    mas yo de esta acción colijo
    lo mucho que nos amó,
    y cuenta que el que esto dijo
    el Evangelio escribió.

    El decreto prevenía
    darle al Verbo humano ser,
    porque sin Dios no podía
    el hombre satisfacer
    deudas que con Dios tenía.

    A una Virgen preservada
    le dio por Madre escogida,
    en tanto grado elevada
    que ser no pudo exedida
    si no es del que fue criada.

    Diole a ésta esposo, el Señor,
    con quien en castidad viva,
    y fue trasa de su amor
    para que no se conciba
    deshonra el más alto honor.

    María y José nombrados
    son los consortes queridos,
    de suerte a Dios entregados,
    que viviendo en Él unidos
    entre sí están más separados.

    Sucedió que sierto día,
    estado ella retirada
    donde su oración hacía,
    de un Arcángel saludada
    se halló en un Ave María.

    De gracia, dice, llena eres,
    el Señor contigo mora,
    ¡oh, Templo de sus placeres!
    y por Él eres, Señora,
    bendita entre las mujeres.

    Dejó turbada a María
    lo que el Arcángel hablaba
    y en su turbación mostraba
    que el elogio le venía
    porque ella no lo esperaba.

    Nada (prosigue) es temible
    para ti, pues el Señor,
    gracia hallaste en el amor,
    con la que no es compatible
    tal género de temor.

    Que un Hijo tendrás es fijo
    y jesús se llamará;
    por grande se admirará
    y, del Altísimo Hijo,
    Él mismo se nombrará.

    Por ser Hijo de tal Madre,
    de Jacob en la manción,
    con derecho y con razón
    tendrá de David, su Padre
    el asunto y poseción.

    Con quietud inalterable
    felizmente reinará
    este Monarca inefable,
    y su Reino acabará
    con la vida perdurable.

    La Virgen con suspención
    dijo: Para tal efecto
    no halla causa mi razón
    y el no alcanzar el concepto
    es porque ignoro varón.

    En esto daba a entender
    María, al Eterno Padre,
    que no pensaba perder
    por el honor de ser Madre,
    de Virgen el puro ser.

    Todo lo serás, le dice
    el celeste embajador;
    el Espíritu de amor
    vendrá sobre ti, felice,
    y sombra te hará el Señor.

    Sólo Dios causa ha de ser
    del prodigio que ha de obrar,
    por eso el que ha de nacer
    de ti su Hijo ha de llamarse,
    ni otro padre ha de tener.

    Isabel ha concebido
    aun en su esterilidad,
    ya seis meses han corrido,
    que al poder de la Deidad
    ningún imposible ha habido.

    A esto dice: Veisme aquí,
    la Esclava soy del Señor,
    y pues que para Él nací,
    aunque indigna del favor
    su voluntad se haga en mí.

    María, desde este instante,
    fue la verdadera Atlante,
    mereciendo, desde el suelo,
    del que no cabe en el cielo
    ser dichosa sustentante.

    Dando el autor a su querido mesenas, que era un Señor Ministro, noticia de una fluxión catarral que padeció, le cantó respentinamente[Nota 20]al[Nota 21] son de una vihuela las siguientes


    quintillas.

    Ya, Señor idolatrado,
    que libre de mi dolencia
    volver a verte he logrado,
    cantaré con complacencia
    lo que antes había llorado:

    Una fluxión catarral,
    cruel, de mí se apoderó,
    y es cierto, Señor Fiscal,
    que en mí se acrecentó el mal
    porque en ti el bien me faltó.

    El lunes por la mañana
    la guerra me vino a hacer
    esta enfermedad tirana,
    sin poderme defender,
    por no tener parte sana.

    A mi cabeza un fatal
    tormento oprimió, de suerte,
    que a juzgar llegué, y no mal,
    que fuese pena de muerte
    viendo que era capital.

    Preliminar del dolor
    fue para mi cuerpo un frío,
    pero no para mi amor
    porque antes le dio el resfrío
    nueva materia al ardor.

    Sólo el pecho esta opresión
    no la padeció, y sospecho
    cuál fue de esto la razón,
    y es que tú en mi corazón
    serviste de escudo al pecho.

    Cuando reflexión hacía
    de que a tu lado no estaba,
    tanto mi dolor crecía,
    que sin sentir me quedaba
    de lo mucho que sentía.

    Mi designio era buscarte
    en medio de mal tan fuerte,
    pero, temiendo la muerte,
    imaginé que el hallarte
    fuese el medio de perderte.

    Para el restablecimiento
    la quietud se me intimaba,
    pero era vano el intento
    que fuera del centro estaba
    en continuo movimiento.

    Tomé harta ropa conmigo
    a fin de lograr sudor,
    pero con verdad te digo
    que sin tu abrigo, Señor,
    es inútil todo abrigo.

    Vínoseme al pensamiento
    si dudabas mi aflicción,
    mas yo dije no al momento,
    que quien sabe mi pación,
    no ha de ignorar lo que ciento.

    Ya, en fin, puedo respirar,
    ya sé que puedo vivir,
    y así te vine a buscar
    por poder asegurar
    lo que llegué a colegir.

    Y pues he cobrado aliento,
    yo quiero que en tu presencia
    mi salud vaya en aumento,
    pues ya declaró la ausencia
    ser alma de mi tormento.

    A mi mal ya no resisto
    si me volviera a invadir,
    porque se ha hecho tan bien qu[isto]
    que lo volviera a sufrir
    sólo por haberte visto.



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    Cota Carvallo

    Carlota Clara Carvallo Wallstein (n. Lima, 26 de junio de 1909 - f. 29 de marzo de 1980), es mejor conocida como Cota Carvallo o Carlota Carvallo de Nuñez. Fue una de las primeras mujeres pintoras del Perú. Además de ejercer la docencia y el periodismo, su labor como artista obtuvo numerosos reconocimientos como poeta, compositora, dramaturga y escritora prolífica de la literatura infantil, siendo amiga muy cercana de César Moro y Martín Adán.

    La primogénita de Armando Carvallo Argüelles -peruano de ascendencia portuguesa- y Eugenia Wallstein Müller -de nacionalidad húngara- es bautizada como Carlota Clara en honor a sus dos abuelas, al nacer en Lima de 1909, pero su niñez y adolescencia transcurren entre el puerto y el campo de la ciudad de Huacho.

    Con trece años inició la redacción de un diario personal que continuó escribiendo a lo largo de toda su vida. Al año siguiente fue invitada por sus tíos maternos a pasar una temporada en el balneario de Ancón. Carvallo y su primo Nicolás Accame Wallstein descubrieron entre ellos una profunda afinidad. Tuvieron una intensa relación epistolar cuando él partió a Italia para seguir estudios universitarios, hasta que se vio interrumpida con la trágica enfermedad y posterior muerte del muchacho, en 1924.

    En 1926, a los 17 años, su familia se afincó en el distrito de Barranco e ingresa a la Escuela de Bellas Artes de Lima, bajo la dirección de Daniel Hernández y luego, José Sabogal; de cuyo taller formaron parte Julia Codesido, las hermanas Izcue, Leonor Vinatea, Carmen Saco, Reneé González Barúa, Celia y Alicia Bustamante Vernal. Egresó en 1933 con las mejores calificaciones y el Primer Premio en pintura. Un año más tarde, se casa con Estuardo Núñez el 27 de diciembre, siendo testigos de su matrimonio José Sabogal y José Antonio Encinas.

    Se dedica íntegramente a la pintura durante sus viajes entre Arequipa, Puno y Cusco. En estos años realiza muestras en la Galería de Lima, en la academia Brandes, en la galería Pancho Fierro y en el Instituto de Arte Peruano. Varios cuadros suyos son adquiridos y expuestos en el Instituto Iberoamericano de Berlín. Con el tiempo su obra pictórica se aleja del indigenismo y adquiere una dimensión más surreal y expresionista.

    Desde la llegada del primero de sus siete hijos (cinco varones y dos mujeres) en 1935, Carvallo desarrolló nuevas inquietudes y amplió su campo de creación artística con obras de teatro, reconocidos libros de cuentos con ilustraciones propias, y canciones infantiles, de las cuales, varias de ellas han pasado a integrar el acervo popular del Perú y Chile.

    Además ingresó en el campo del periodismo, primero como caricaturista entre sus 18 y 25 años en revistas como “Semanal” y “Hombre de la Calle” dirigidas por Federico More, así como en la "Limeña", dirigida por Rosa Porras. Fundó y dio estructura a la revista para niños Urpi (1974 - 1975), la cual se editaba semanalmente como suplemento del diario La Prensa y fue Sub Directora de la revista ALPHA, de la Asociación de Amigos del Arte. Ejerció la docencia en colegios secundarios como María Alvarado, Sagrados Corazones, Belén, San Jorge, Prescott, entre otros.

    Falleció mientras dormía luego de una intervención quirúrgica, a los 70 años.

    Importancia

    Como pintora, su paleta es amplia y agrisada de línea firme y suelta, uniendo la academia y la expresión libre en la pintura al óleo, el gouache, la acuarela, el lápiz y la sanguina. Domina el retrato y la escena urbana de los Barrios Altos o de Barranco. Los innumerables viajes promueven un acercamiento al paisaje. Con el tiempo sus pinturas adquieren una dimensión mas surreal y expresionista.6 Luego de ganar el Primer Premio "Ignacio Merino" en 1952, su obra pictórica empezó a ser expuesta internacionalmente.

    Fue además, la escritora más prolífica y vigorosa de la literatura infantil peruana. Le correspondió junto con Francisco Izquierdo Ríos (1910-1981) sentar las bases pedagógico - literarias de la literatura infantil. Durante su vida publicó más de cien cuentos y diez libros, pero hay otra parte de su obra que permanece aún inédita: se estima que son diez volúmenes que fue escribiendo acerca de sus hijos, en una especie de diario de anécdotas y reflexiones que anotaba minuciosamente. Su legado para la dramaturgia obtuvo premios en concursos de teatro escolar. En el 2011, una nueva adaptación de "La Tacita de Plata" se puso en cartelera a cargo del director Lorenzo Ricco y el Teatro de la Universidad Nacional de Ingeniería TUNI, al mismo tiempo en el Centro Cultural Peruano Británico se estrenó "Oshta y el duende" en versión de títeres.

    Mientras que las pequeñas piezas musicales fueron compuestas para sus hijos y nietos a lo largo de décadas; al igual que sus poemas, nunca vieron la luz en publicaciones más que en los diarios como La Prensa, Urpi y algunas revistas. El poemario "Poesías para niños" conformado por treinta y nueve poemas, fue recuperado por el escritor Roberto Rosario Vidal y algunas fueron publicadas en "Antología Nacional de Literatura Infantil", así como en los libros “Literatura Infantil y Educación” y “ Antología general de la poesía infantil” por Saniel Lozano y Luzmán Salas y César Toro Montalvo, respectivamente.

    Obras

    Pintura

    Retrato de Martha Dogni (1930)
    Mujer sobre Malecón (1931)
    Autorretrato (1932)
    Los paniches (1932)
    Desnudo (1933)
    Desnudo andino (1933)
    Paisaje de Arequipa (1935)
    Niño indio (1938)
    Retrato (1943)
    Iglesia de San Juan (1947)
    Iglesia de ermita de Barranco (1949)
    La mujer de los tres tigres (1949)
    Mi hijo Hernando (1950)
    Mujer y felino (1954)
    Bodegón (1956)
    Bodegón (1957)
    Los columpios (1959)

    Poesía

    Los ruiseñores nocturnos
    Cuando sea grande
    La cuculí
    La niña y el mar
    El pájaro y la estrella
    El cielo es azul
    Ocho palomitas
    La lluvia
    Ahí viene el viejo
    Niñita serrana
    Estoy cuidando al sol
    Florecita blanca
    Michirrita
    Los burros tienen zapatos
    El guanaco y la vicuña
    Manolín
    Me llamo Cándido

    Canciones

    La flor de la Cantuta
    El negro Pancho
    La noche de San Juan
    Las vocales
    El trencito colorado
    Barabán
    La gallinita
    Una niña linda

    Cuentos

    Rutsí, el Espíritu de la Selva (1947)
    La soledad de Timoteo (1956)
    El pájaro niño y otros cuentos (1958)
    El arbolito y otros cuentos (1962)
    El encuentro (s/f)
    El tío Francisco (s/f)
    Cuentos Fantásticos (1969)
    Cuentos de Navidad (1970)
    El Amaru y otros cuentos del Perú (1976)
    La flor del tiempo (1979)
    La niña del espejo y otros cuentos (1990)
    Oshta y el duende, y otras historias (1999)

    Libros

    El papel de la Literatura Infantil
    Un recuerdo del pintor Enrique Camino
    Piezas de teatro escolar

    Teatro

    La tacita de plata (1944)
    El niño de cristal (1948)
    Oshta y el duende (1955)
    El valiente Oshta (1955)
    Extraña visita (1959)
    Florisel (1959)
    El monigote de papel (1967)
    Talismán (1979)


    VIGENCIA DE CARLOTA CARVALLO EN LA LITERATURA PERUANA


    Por:Roberto Rosario Vidal

    Carlota Carvallo de Núñez (1909-1980) fue la escritora más prolífica y vigorosa de la literatura infantil peruana. Le correspondió junto con Francisco Izquierdo Ríos (1910-1981) sentar las bases pedagógico - literarias de la literatura infantil. Esto no significa que fueran (Francisco Izquierdo y Carlota Carvallo) los primeros escritores de libros para niños. En el artículo denominado “Proceso de la literatura infantil”, difundido el año 2002, proponíamos cinco etapas de la Literatura Infantil en el Perú: Pioneros (1929-1939), Consolidación (1940-1950), Continuadores (1950-1960), afianzamiento (1960-1970) y Generalización (1980...)

    En este proceso se considera Pioneros a la escritora limeña Alida Elguera Mc Parlin, autora del libro de cuentos “Juguetes” (1929); al poeta Luis Valle Goicochea, que publica en 1933 “Las canciones de Rinono y papagil” y al poeta y educador Abraham Arias Larreta, autor de “Rayuelo” (1939). 

    En la etapa inmediata que denominamos período de Consolidación (1940-1950), los escritores inician contactos con otros colegas y se integran en asociaciones existentes. Escriben ensayos y artículos que cimientan la literatura infantil. Aquí encontramos en primera línea a la escritora limeña Carlota Carvallo de Nuñez y al pedagogo y narrador sanmartinense Francisco Izquierdo Ríos; a la poeta limeña Catalina Recavarren de Zizold y al educador y poeta chancayano Jorge Ortíz Dueñas.

    Dentro de este proceso, que abarca las dos terceras partes del siglo XX. Carlota Carvallo de Núñez ocupa lugar cimero en el panorama de la literatura infantil, tanto por la calidad de su obra como por la autenticidad de sus personajes, extraídos del alma popular, del universo andino y costeño, de las raíces mismas del folklore y por la sencillez de su lenguaje exquisitamente literario.

    Debo confesar que no conocí personalmente a Carlota Carvallo, pero mi espíritu se nutrió con su obra literaria a muy temprana edad a través del libro Rutsí, el pequeño alucinado (1957), que distribuía gratuitamente el Ministerio de Educación Pública en las escuelas estatales. La joven artista Cota Carvallo (como se la conocía familiarmente en los cenáculos capitalinos) quien ya había recibido elogiosos juicios críticos por sus pinturas, con Rutsí, el pequeño alucinado inaugura con éxito su faceta de escritora, ganando el primer puesto del Segundo Concurso Literario Latinoamericano que el año 1942 organizó la editorial Farrar & Rinehart de Nueva York. Las aventuras de este geniecillo selvático, quedaron grabadas en mis recuerdos infantiles con tanta alegría y añoranza como el libro de lectura Pancho, que también distribuía el Ministerio de Educación.





    Tiempo después llegaría a mis manos El pájaro niño, publicado por la editorial de don Juan Mejía Baca (1958), libro ganador del concurso de literatura infantil convocado por el diario El comercio, que compila diez cuentos agrupados bajo los títulos: Cuentos del mar, El tiempo en los cuentos, Los animales maravillosos y La música en el cuento.

    Cuando el año 1968 el poeta ancashino Abdón Dextre publica una Antología de Poesía Ancashina Joven, en la que incluye poemas míos, en calidad de invitado -por no haber nacido en el departamento de Ancash-, Cota Carvallo que por entonces era Subdirectora de la revista ALPHA, tuvo la gentileza de valorar mis primeros trabajos literarios. Posteriormente iría conociendo sus nuevas publicaciones, sus trabajos pictóricos, sus artículos e inclusive, importante material literario inédito que atesoré durante mucho tiempo y que considero que ha llegado el momento de dar a conocer en esta oportunidad. 

    La autora y su tiempo 
    Carlota Carvallo Wallstein nació en Lima el 26 de junio de 1909. Fue hija de don Armando Carvallo Argüelles, peruano de ascendencia portuguesa y doña Eugenia Wallstein Muller, de nacionalidad húngara. Reside en Huacho, hasta los diecisiete años de edad. En esta ciudad costera ubicada doscientos kilómetros al norte de Lima, recibe sus primeras lecciones de música y algo de pintura, que cultivó el resto de su vida. Huacho, por entonces era una apacible aldea que divisaba el mar por el Oeste y a las campiñas de Hualmay, Santamaría, Huaura y un poco más adentro El Ingenio y Sayán, por el Este. En las playas de Carquín y Végueta, pescadores artesanales tendían redes que platinaban en las noches, repletos de peces de diversa especie:

    La niñita linda
    se quedó dormida,
    una mañanita
    muy cerca del mar.

    ¡Cállense las olas, 
    dejen de bramar,
    que la niña linda
    se puede asustar!

    ¡Que se calle el viento,
    deje de soplar,
    que la niña linda,
    dormidita está!

    Callen las gaviotas,
    dejen de graznar,
    que la niña linda
    se va a despertar!

    ¡Que bramen las olas,
    viento, echa a soplar,
    graznen las gaviotas,
    la niña se va!

    (La niña y el mar)

    En el valle de Huacho se cultivaba algodón, caña de azúcar, vid y productos de pan llevar. De las serranías de Cajatambo (Oyón, Gorgor, Huancapón, Churín, Mallay y Naván) bajaban tubérculos y granos con los que se completaba la dieta familiar. Huacho era entonces un puerto terrestre donde confluían usos y costumbres de la costa y la sierra y, sin duda, en las apacibles noches de luna, se entablaban prolongadas tertulias familiares en torno al fogón de la cocina. Maravilloso ambiente en el que las tradiciones orales, mitos y leyendas, así como la historia de los ancestros, era revisada desde el inicio de los tiempos. En los artículos publicados por la autora en la revista Urpi, en repetidas oportunidades relata su experiencia de vida en el apacible pueblo costero, colindante con las pródigas campiñas de Hualmay, paseos a pie y en caballo, recuerdos de personajes, relatos, tradición oral, recuerdos.

    Su esposo, don Estuardo Núñez, secretario perpetuo de la Academia Peruana de la Lengua, dice: “Carlota Carvallo pasó su infancia y parte de su adolescencia en Huacho, en contacto con la campiña, las plantas, las flores y los animales, hombres mujeres del campo, oyendo sus cantos y cuentos, observando sus costumbres y lo más típico de su vida. Sólo hizo algunos (años) de escuela primaria y dos o tres años de media, de modo y un tanto informal, pues ella prefirió estudiar atendiendo a la vida, a los hombres en sociedad y leyendo libros de literatura y de historia que encontró en su hogar. Logró así una formación autodidacta”.

    A los 17 años de edad, el año 1926 se establece en Lima con su familia. Se matricula en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se gradúa como pintora con los mayores honores el año 1932. Fue alumna de los maestros Daniel Hernández y José Sabogal. Como pintora ocupó un alto sitial en el ejercicio de la plástica, siendo galardonada el año 1952 con el Gran Premio Nacional “Ignacio Merino”. El distinguido muralista y Director de la Escuela de Bellas Artes de Lima Juan Manuel Ugarte Elespuru, describe de esta manera a Carlota Carvallo: “Fue Cota, un espíritu singular. Su extraordinaria personalidad hacía gala de una fantasía tan rica de contenido artístico y plena de humanidad, tan sugerente en su cuasi febril capacidad imaginativa, que bordeaba en lo premonitorio…”

    El 27 de diciembre de 1934, a los 25 años de edad, contrajo matrimonio con el escritor Estuardo Núñez. Fueron testigos del matrimonio el pintor José Sabogal y el educador José Antonio Encinas. Tiene siete hijos (cinco varones y dos mujeres) nuevo motivo de inspiración de su obra literaria: poesía, cuento y teatro, todo con destinatario a la niñez que tanto amó y a quienes orientó todo su potencial creativo. En esta época el niño todavía era concebido como un adulto pequeño, la psicología infantil hacía pinitos, el derecho de menores era una utopía y la literatura infantil, consecuentemente, estaba relacionada a la didáctica, más que con la literatura. De allí que las obras de Carlota Carvallo, Francisco Izquierdo Ríos, Abraham Arias Larreta, Catalina Recabarren, entre otros, se consideraban obras menores, géneros menores.

    El Perú soportaba la dictadura de Augusto B. Leguía, “el oncenio" (1910-1930), período oscuro de nuestra historia como tantas otras épocas en las que nos tocó soportar la opresión militar, caldo de cultivo de movimientos reivindicativos y revolucionarios que buscaban alternativas de libertad y democracia. Se escuchan las voces de los estudiantes que toman el mensaje de Manuel González Prada (1848-1918) “Viejos a la tumba, jóvenes a la obra”, tras leer sus libros Pájinas libres, Horas de lucha y el discurso del teatro Politeama. Entre ellos sobresale José Carlos Mariátegui (1894-1930), quien funda la revista Amauta en 1926 desde donde enarbola propuestas a favor del indigenismo y analiza la problemática social en sus Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. El año 1928 funda el Partido Socialista en Perú. El movimiento político de Mariátegui ejerce gran impacto en la cultura de la época, influencia que hereda el maestro José Sabogal (1888-1956), líder de la escuela indigenista, quien a su vez influye con su pensamiento y estilo de sus pinturas en sus discípulos, entre ellas Carlota Carvallo, Julia Codesido, Teresa Carvallo, Leonor Vinatea Cantuarias, Alicia Bustamante Vernal y Carmen Saco.
    Los escritores y artistas aspiraban que sus obras interpreten al país, compartiendo el lema "peruanicemos al Perú". 

    Valoración crítica 
    La literatura infantil es un logro importante de nuestro tiempo. En el siglo XX despega la literatura para niños en el Perú. Inspirada principalmente en la labor tesonera de Carlota Carvallo. 

    En la década del ochenta se crea la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ), se inician los Encuentros Nacionales de Escritores en diversos departamentos del Perú, tribunas donde se analiza y difunden las obras de los autores clásicos y se motivan nuevas vocaciones literarias. Se publican suplementos literarios, antologías y progresivamente, algunos de los reacios escritores y críticos literarios, se relacionan con el grupo de escritores, bibliotecarios, ilustradores, dramaturgos y ensayistas que promueven la literatura infantil como género literario. Entonces los libros de Carlota Carvallo de Núñez, son objeto de importantes juicios críticos que dimensionan su obra como alta literatura.

    Don Estuardo Núñez dice:
    “Sus cuentos (de Carlota Carvallo) revelan un estilo propio, una manera muy personal de manejar el idioma, una forma de expresión sencilla y digna, que no por ser accesible a la mente infantil sea escasa en contenido estético”. 

    En otro acápite agrega: 

    “Logró encontrar los rasgos de un lenguaje particular, que no siendo vulgar ni pobre, es fácilmente asimilado en su rico contenido. Sus asuntos trasuntan, con la cuidadosa expresión artística, el culto de la imaginación, conjugando la fantasía y la realidad, lo humano y lo folklórico”.(Prólogo de: Carlota Carvallo 1909-1980. Bibliografía. Biblioteca Nacional del Perú. 1990).

    Francisco Izquierdo Ríos en el libro Literatura Infantil en el Perú (1969), dice: 
    “Es Carlota Carvallo una de las más fecundas y calificadas escritoras de literatura infantil en el Perú”.

    Danilo Sánchez Lihón se refiere a la obra de Carlota Carvallo en Literatura infantil magia y realidad (1996) de la siguiente manera: 

    “Destaca en ella una prosa limpia y sin rebuscamientos ni falsos atuendos, con una naturalidad extraordinaria en los diálogos. Sus creaciones tienen un sustrato muy peruano pues su ambientación se da en realidades muy propias del país. Sus relatos no se deslizan en una superficie fácil ni suave sino sobre abismos del alma humana, y en ellos se ensaya siempre un descenso a profundidades de alucinación, de pavor y de miedo”. 

    El poeta Jesús Cabel, nos hace llegar la siguiente apreciación sobre Carlota Carvallo de Núñez: 

    “Toda la obra narrativa de Carlota Carvallo está imbuida de los contrastes que presenta la literatura oral de las diferentes regiones del país, la que maneja diestramente y poetiza en momentos claves. Sus personajes no resultan extraños al paisaje sino ha sabido amalgamarlos en una formidable unidad de texto y contexto. Y, como transfondo mágico, emerge una peruanidad narrada en su primitiva pero amorosa forma: el paisaje agreste y total con su gente bulliciosa pero esperanzada. Carvallo es ya, no solo una de las forjadoras de la narrativa infantil en el país sino una de sus clásicos más aleccionadores y conmovedores de la historia de la literatura infantil peruana.

    Amadeo Delgado Pastor, director de la Colección Escolar Peruana del Ministerio de Educación Pública, en el prólogo de la primera edición de Rutsí, el pequeño alucinado, que denomina NOTICIA y firma con las siglas A.D.P. ,comenta de esta manera el primer libro de esta extraordinaria escritora:

    “Esta ausencia de antecedentes literarios sirve para resaltar su calidad y prestancia intelectual, pues, careciendo del estímulo que significa una producción juzgada y fácilmente convertible en punto de referencia para la autocrítica, realiza la hazaña de situar su nombre al lado de consagradas figuras de nuestras letras”.

    Más adelante agrega:

    “Rutsí, el pequeño alucinado, destaca junto a un estilo fluido y elegante, hasta cuatro condiciones primarias que ameritan la labor intelectual de la autora, a saber: Amplio conocimiento de la geografía, la historia y el folklore peruanos; presencia de una sana emoción nacionalista; auténtica vocación literaria, y sensibilidad pedagógica”. 

    En la tesis La contribución de la cuentística de Carlota Carvallo a la literatura infantil peruana, para graduarse como doctor en filosofía en la Universidad de Texas, David D. Hefling, dice:

    “Carvallo estableció un importante precedente con Rutsí, novela juvenil casi única en la literatura infantil peruana. Logró mostrar que se podía adaptar el folklore peruano de las tres regiones geográficas de su país y tejerlos en una creación fresca y original. En esta novela, se notan las categorías principales de la cuentística”.

    Pese a que ha transcurrido más de medio siglo desde la su publicación, Rutsí, el pequeño alucinado, es la novela que mejor se adentra en el alma infantil, en la psicología del niño peruano, no solo de la selva, sino también de la costa, en sus confrontaciones con personajes de la alta sociedad, como de los más humildes asentamientos humanos. Rutsí es un niño vivaz, curioso, perceptivo, que conduce al lector a un peregrinaje instructivo, vivencial por las tres regiones del país, conociendo, descubriendo la forma de vida que compara con su propia existencia. Capta lo positivo, desecha lo inconveniente, se nutre del folklore, fomenta el amor por la naturaleza y se rebela ante la injusta prisión de animales selváticos en medio del tráfago de la ciudad. La aventura termina en un trágico accidente. Rutsí deja el cuerpo físico del niño ingenuo y bondadoso y vuelve a ser el geniecillo travieso que gasta bromas a los bufeos, pero tiene la esperanza de que el hombre egoísta e injusto de las ciudades que ha conocido, algún día llegue a la perfección. 

    Sobre Oshta y el duende, el escritor Jorge Eslava opina en un artículo publicado en el diario El Comercio:

    “Es un cuento de raigambre popular, vinculado a las fábulas quechuas: un niño es encargado por su madre a cuidar el rebaño y queda solo por primera vez en las alturas de la puna, a merced de las astucias del zorro y de la ferocidad del puma”. “Narrado con un lenguaje de dicción oral, una acertada estructura y los elementos mágicos propios del relato popular, al que se ha añadido una impronta fantástica: un viaje a través del tiempo, que le pone un toque rotundo de modernidad”.

    Obras

    En la Biblioteca Nacional del Perú se encuentran ocho registros bibliográficos:
    • Carlota Carvallo 1909-1980. Bibliografía. Biblioteca Nacional del perú 1990.
    • Cuentos de Navidad. PEISA. Lima, 1970.
    • Cuentos fantásticos. Universo (s/f).
    • El Amaru y otros cuentos del Perú. ENCAS. 1976.
    • Oshta y el duende, y otras historias. Quipu,1999.
    • El pájaro niño y otros cuentos. Editorial Juan Mejía Baca. 1958.
    • Rutsí, el pequeño alucinado. Ministerio de Educación Pública, 1947.

    En la Biblioteca de la Universidad Mayor de San Marcos se hallan seis registros:
    • La niña del espejo y otros cuentos. 1990.
    • El Encuentro (s/f).
    • Un recuerdo del pintor Enrique Camino (s/f).
    • El tío Francisco (s/f),
    • Rutsí, el pequeño alucinado. 1947.
    • El papel de la literatura infantil. 1967.

    En ninguna de las bibliotecas citadas figuran sus obras de teatro, ni las publicaciones que mencionamos a continuación:

    • El niño de cristal. Escuela Nacional de Arte Escénico. ENAE. Teatro escolar. 1955.
    • La tacita de plata. ENAE. 1955.
    • Florisel. Servicio de publicaciones del Teatro Universitario de San Marcos. Piezas de teatro escolar. 1972.
    • El arbolito y otros cuentos. 1962.
    • Víspera de Reyes. La Mariposa de cristal. Suplemento literario del Diario La Prensa, a cargo de Roberto Rosario Vidal, con ilustraciones de Jesús Rojas Rivadeneira.. 1983.


    Galardones
    A mérito de su infatigable labor creadora, Carlota Carvallo de Núñez recibió innumerables galardones, siendo los más importantes:

    • 1943: Primer Premio por Rutsí, el pequeño alucinado, otorgado por la editorial Farrar & Rinchard.
    • 1944: Primer premio de Teatro Escolar por la comedia de títeres “La tacita de plata”, conferido por el Ministerio de Educación Pública.
    • 1948: Segundo Premio de Teatro Escolar para maestros, por la obra “El niño de cristal”. Ministerio de Educación Pública.
    • 1955: Primer Premio de Teatro Escolar por “El valiente Oshta”. M.E.P.
    • 1956: Primer Premio de Cuentos por la obra: “La soledad de Timoteo”. Diario La Crónica.
    • 1958: Primer Premio de Cuentos Infantiles por la obra “El pájaro niño”. Diario El Comercio.
    • 1959: Primer y Segundo Premio de Teatro Escolar por las obras: “Florisel” y “Extraña visita”. Otorgado por el Teatro Universitario de la Universidad de San Marcos TUSM.
    • 1964: Premio extraordinario Doncel por la obra “Ojo de plata” otorgado en el marco del IX Congreso de IBBY. Primer Premio por la obra “Cuentos peruanos”, presentado en la Campaña por una buena literatura para niños”, realizada en Buenos Aires. Y Primer Premio por la obra: “La niña del espejo” en un concurso organizado en Argentina.
    • 1965: Premio Doncel de cuentos infantiles por el libro “Oshta y el duende”. Madrid.
    • 1967: Primer Premio de Teatro Escolar por la obra : El monigote de papel. TUSM.
    • 1972: Premio Nacional de Fomento a la Cultura “José María Eguren” en el área de Literatura Infantil por el libro “Cuentos de Navidad”.
    • 1979: Primer Premio del Concurso de Teatro escolar con el trabajo: Talismán”. TUSM. Primer Premio por el cuento “ La flor del tiempo”, otorgado por Journal do Brasil y la Fundación del Libro Infantil y Juvenil.

    Promoción literaria


    Carlota Carvallo de Núñez con sus obras de teatro, poemas y cuentos, desde el año 1947 cuando publica la novela “Rutsí, el pequeño alucinado”, hasta sus últimos días, fue la principal animadora de publicaciones, instituciones y movimientos culturales que tuvieran que ver con la literatura infantil. Madre ejemplar, maestra por excelencia, escribió sin descanso para alimentar el espíritu de sus hijos en épocas precedentes a la generalización de los medios de comunicación, que mal empleados, alejan cada vez más a la juventud de la maravilla de información y conocimientos que encierran los libros.

    Carlota Carvallo fundó en 1974 la revista URPI, suplemento infantil del diario La Prensa, donde publica cuentos, poemas y artículos sobre lugares turísticos del país. Esta revista es considerada como la mejor publicación para niños de todos los tiempos. Se publicaron 47 números. 

    Según la opinión del poeta, escritor y crítico Danilo Sánchez Lihón " Urpi constituye hasta el presente la experiencia más sobresaliente en lo que toca a revistas infantiles para niños; opinión que es consecuencia de las siguientes consideraciones: 
    “a) En ella se presentaban creaciones literarias de niños de todo el ámbito nacional, quienes enviaban composiciones así como correspondencia, las mismas que en la mayoría de casos se publicaba, b) Se presentaban dibujos de niños en impresión a todo color, c) Se enseñaban manualidades, así por ejemplo: cómo hacer una serie de objetos útiles al hogar y a la educación, pero con materiales caseros, d) Se da a conocer el país mediante una sección titulada "Viajando por el Perú." e) Se presentan amenidades, inventos, se organizan certámenes de dibujo y pintura para niños, f) Se presentan vidas de hombres ilustres, tiras cómicas, páginas sobre ciencias; es decir, todo lo que de algún u otro modo tenga que ver con la formación y desarrollo del niño, g) Se logra la colaboración permanente de los escritores más destacados de literatura infantil, entre otros: Carlota Carvallo, Francisco Izquierdo Ríos, Rosa Cerna Guardia, h) Se logra un excelente desarrollo gráfico con la participación del plantel más estacado de dibujantes para niños: Rosario Núñez, Jesús Ruiz Durand, Julia Nobuko. i) Se logra movilizar a los niños y hacerlos participar en este órgano informativo cuyo significado mayor es el dejarnos casi la evidencia de que su hechura era obra colectiva de los niños y algunos adultos”.

    Carlota Carvallo fue también Sub Directora de la revista Alpha, de la Asociación de Amigos del Arte.

    Participa en la “Campaña por una buena lectura para el niño”, en Buenos Aires (1964); en el IX Congreso Internacional del Libro Juvenil en Madrid, donde la proclaman Presidenta de la Sección Peruana de la Organización Internacional del libro Juvenil IBBY, adjunta a la UNESCO y en el X Congreso Internacional de la IBBY en Lubjana (Yugoslavia) en 1966. 

    Interviene como Jurado del Premio Internacional Hans Cristian Andersen, en París en 1967; en la Bienal de Ilustraciones para niños (Bratislavia 1971), y el Concurso Juan Volatín, auspiciado por la Municipalidad de San Isidro en 1969.

    Forma parte de la “Mesa redonda sobre Literatura Infantil en el Perú”, organizada por la Casa de la Cultura del Perú (1970). Es expositora en el forum “Importancia del libro infantil”, organizado por el ICPNA en 1974. Y participa en el “Seminario de Literatura Infantil” organizado por la Universidad San Cristóbal de Huamanga en 1978.

    Carlota Carvallo de Núñez fue un espíritu inquieto, emprendedor y sensible a todas las formas del arte y la literatura, Sin embargo el denominador común de su obra fue siempre la infancia, luego la juventud. Explotó la magia y la fantasía del mundo andino, selvático y costeño, sin descuidar la interpretación de la realidad peruana que se refleja en sus narraciones, que hacen gala de su profundo conocimiento e identificación con el Perú en toda su extensión, razas y cultura.

    Creó obras dramáticas, épicas y líricas e inclusive compuso canciones que entonan los niños en las escuelas, sin saber que la autora es Carlota Carvallo:

    Una flor de la cantuta
    en el río se cayó,
    púsose contento el río
    y su olor se lo llevó.

    Una flauta del pastor
    en el río se cayó,
    púsose contento el río
    y su música llevó.

    El llanto de una niña
    en el río se cayó,
    púsose contento el río
    y cristalino se volvió.

    El llanto y la cantuta
    y la flauta del pastor,
    pusieron contento al río
    y ya no les devolvió.

    En julio de 1975 participa en el “Festival de la canción infantil” desarrollado en el marco de la Feria del Hogar con dos canciones seleccionadas: Las vocales, cuyo texto no hemos encontrado, en cambio si forma parte del libro inédito del que nos ocuparemos más adelante el poema Una niña vendrá: 

    Una niña linda vendrá a nuestra casa
    antes que en los campos se dore el maíz.
    antes que maduren los frutos del mango, 
    y cante en las tapias el tuctupillín.

    Y olerá su carne como la magnolia
    y será morena como el capulí
    y tendrá los ojos como la vicuña
    y el cuerpo tan fino como el colibrí.

    Todos cuidaremos a la niña linda
    hasta de la brisa que la pueda herir
    le haremos la cuna, cogiendo en el campo
    plumas de las aves, flores de jazmín.


    También fue autora del ensayo “El papel de la literatura infantil” (Serie “El niño en el Perú” Volumen 9, Lima 1967), que publica el Consejo Nacional de Menores, estudio en el que manifiesta:

    “|Se ha llegado al convencimiento de que la buena literatura infantil no es solamente un pasatiempo sin importancia, sino una verdadera necesidad, que en algunos casos puede tener categoría artística, considerándola como una modalidad de la gran literatura”. 

    La opinión de Carlota Carvallo, siendo una de las escritoras de obras para niños más importante y estando informada sobre las tendencias literarias de su época, deja entrever que puede haber literatura infantil que no reúna la calidad de obra artística. Afirmación justificada, en tanto que le toca vivir en una época en la que se iban decantando conceptos que más tarde ella misma se encarga de entregarnos con más lógica. En la década del setenta, los conceptos de niño y familia todavía no tenían el nivel de comprensión de la actualidad (Se tenía que explicar en qué consistía la inimputabilidad de los menores. Por qué no se les podía calificar como delincuentes juveniles y sus actos no debían catalogarse como delitos. En pocos años se evolucionó el concepto de familia Discutiendo en talleres sobre el binomio madre-niño, control de la natalidad, paternidad responsable, estudios de género…). Hasta los inicios de la década del ochenta algunos medios de comunicación empelaban todavía la palabra delincuente, refiriéndose por igual a actos antisociales cometidos por niños o adolescentes.

    El año 1969, Francisco izquierdo Ríos, en La literatura Infantil en el Perú, aclara que la literatura infantil en principio debe reunir el requisito de ser obra artística y en consecuencia brindar goce estético y satisfacción espiritual al niño. Se deslinda de esta manera la confusión entre texto de lectura y literatura, tema que todavía en nuestros días algunas personas no diferencian. Más adelante, en el mismo ensayo, Carlota enmienda la propuesta inicial cuando dice:

    “El cuento infantil ha de ser ágil y ameno. Debe encausar la imaginación, e inclinar la sensibilidad hacia las cosas bellas. Inculcar comprensión y amor hacia la humanidad y los pequeños seres que nos rodean”.

    A Carlota Carvallo le toca vivir en una etapa en la que el concepto de niño, si bien es cierto que ella lo tenía claro, en la generalidad de las mentes era preciso reafirmar: 

    “Sólo acercándonos con amor a él, podremos llegar a penetrar a su mundo, que no es “un mundo del adulto en pequeño”, sino un mundo propio, maravilloso y distinto”. 

    Luego recomienda:

    “Escribir para niños es penetrar en inmundo maravilloso, olvidando ese lastre que significan los conocimientos adquiridos y experiencias vividas…Es ponerse al nivel espiritual del niño, para lo cual hay que asumir una actitud de completa inocencia y deslumbramiento ante el universo, como si lo contempláramos por primera vez…” 

    En una entrevista efectuada por diario El Comercio, Carlota Carvallo expresa su filosofía acerca de la importancia de la literatura infantil autóctona:

    “Creo que el cuento desempeña un papel muy importante en
    la educación. Los héroes que alimentan la fantasía del niño deben surgir de su propio ambiente y no de literaturas extranjeras. El arquetipo que hay que imitar, el héroe que debemos admirar, todos aquellos personajes que nos son más tarde tan familiares y queridos, deben surgir de nuestra historia. Tenemos en nuestro rico folklore magníficos elementos aún inexplorados”. 

    Carlota Carvallo fue una artista completa. Fue pintora, compositora, narradora, poeta, ensayista, pero su labor artística preponderante fue sin duda la creación literaria para niños. Hubiera querido formar legión de escritores, de gente sensible que escriba como ella para los más pequeños, pero probablemente la comunicación entre los escritores no era fácil. Hemos mencionado su participación en la organización de instituciones culturales y de publicaciones. Pese a Presidir la Sección Peruana de la IBBY no logró aglutinar a escritores que en Lima y en distintos departamentos del Perú escribían hermosas páginas literarias para niños, como el mismo Francisco Izquierdo, Catalina Recavarren, Rosa María Rojas, Jorge Ortíz Dueñas, Germán Baush Bedoya, Alida Elguera y Luis Valle Goicochea, entre otros coetáneos suyos. Sabemos que hizo esfuerzos denodados por difundir su arte y los conceptos sobre literatura infantil. En febrero del año 1978 viaja a Ayacucho para participar en un Seminario de Literatura Infantil, organizado por la Universidad “San Cristóbal de Huamanga”, sin embargo su predica, la semilla de su trabajo al parecer no cayó en terreno fértil, como lo demuestra un trabajo de investigación realizado por los profesores Marcial Molina, Carlota Flores, Juan Osorio, entre otros, el año 1982:

    “Vistos los resultados, el panorama resulta desalentador. Los niños de Ayacucho leen poco. Su nivel de información es más bien de corte oral. Conocen algunos cuentos clásicos porque les han sido relatados en el hogar o en la escuela, pero no han tenido acceso directo a los libros”.

    Quien sabe haya sido el reconocimiento de esta realidad, la motivación que ha convertido en nuestro tiempo a la Universidad de Huamanga, en una de las sedes más importantes de eventos culturales referidos a la promoción de la cultura, principalmente de la literatura para niños y jóvenes. 

    Recién al dejar de existir Pancho Izquierdo y Carlota Carvallo, a comienzos de la década del ochenta, surge el movimiento aglutinador de escritores que escriben para niños, en torno a la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ). Institución que nace a raíz de la celebración del Año Internacional del Niño, que promueve la publicación de la Antología “La barquita de papel”, la organización del Primer Encuentro Nacional de Escritores de Literatura Infantil y la publicación de la Antología Nacional de Literatura Infantil. Sin duda este es un merecido tributo a la obra iniciada por Carlota Carvallo y su contemporáneo Francisco Izquierdo.

    Obra inédita
    La obra literaria publicada de la escritora Carlota Carvallo de Núñez, como puede apreciarse en los registros bibliográficos existentes, comprende principalmente narraciones y obras de teatro escolar. Poco se ha comentado de sus trabajos en verso, quien sabe porque no fueron publicados como libro y sólo fueron apareciendo de manera dispersa en el suplemento especializado para niños Urpi, del diario La prensa y en otras revistas. Varios poemas todavía se mantienen inéditos.

    Pero es preciso dar a conocer cómo es que llegó a nuestro poder un importante poemario de la escritora Carlota Carvallo de Núñez, mucho antes de que se comiencen a difundir. Ocurrió así: Entre los años 1974 y 1976, cuando laborábamos en el Ministerio de Educación, convocamos a dos Concursos Regionales de Literatura Infantil. A uno de estos eventos debió enviar Carlota Carvallo su poemario. Lo más probable es que envió el año 1974, porque entonces todos los poemas eran inéditos, requisito establecido en las bases. Intervinieron como miembros del Jurado Calificador, representantes del Instituto Nacional de Cultura y del Ministerio de Educación. Recuerdo sólo que entre ellos se encontraba el escritor Eleodoro Vargas Vicuña. El ganador del concurso convocado en 1974 fue el escritor Chancayano Jorge Ortiz Dueñas. Los trabajos no clasificados de ambos concursos quedaron en dicha institución. Años después, abocados en una investigación, revisamos dichos archivos que se encontraban en el sótano del antiguo Ministerio de Educación (Parque Universitario). Fue cuando hallamos algunos cuentos y un manojo de poemas de la escritora Carlota Carvallo. Es preciso aclarar que es errónea la afirmación de algunos estudiosos que afirman que dichos trabajos fueron presentados al concurso que convoqué el año 1979, cuando yo era Coordinador de Cultura de la Comisión de Celebración del Año Internacional del Niño. Tampoco es cierto que “los poemas publicados (por la revista Runakay) fueron recopilados de varias fuentes, pues ella había publicado en diferentes revistas”. Los poemas fueron proporcionados por el autor del presente estudio, reservándome algunos poemas que todavía son inéditos. 

    El material original está mecanografiado por la autora en papel copia tamaño oficio y comprende treinta y nueve poemas y dos cuentos.

    El manojo de poemas carece de una página liminar, por lo que no tiene un título que dé nombre al libro. Pero en la última página se encuentra un índice antecedido del título: POESIAS PARA NIÑOS. Los poemas están numerados en el siguiente orden:
    1. ¡Ah los niños!
    2. Los ruiseñores nocturnos
    3. Cuando sea grande
    4. La cuculí
    5. ¡Ah niño mío!
    6. La niña y el mar
    7. El pájaro y la estrella
    8. El cielo es azul
    9. ¿En dónde está?
    10. Linda mariposita
    11. ¿Por qué no vienes?
    12. Una niña vendrá
    13. Mientras duerme la nenita
    14. Ocho palomitas
    15. Muchachitos
    16. La lluvia
    17. Uno, dos y tres
    18. Ahí viene el viejo
    19. Niñita serrana
    20. Si viene la avispa
    21. La niña estrella
    22. Estoy cuidando al sol
    23. Cantaban las gotas
    24. El caballo blanco
    25. El río
    26. Florecita blanca
    27. Michirrita
    28. Los burros tienen zapatos
    29. Costa, sierra y montaña
    30. La mosquita (*)
    31. La chinchilla (*)
    32. La gallinita blanca
    33. El gallito de las rocas 
    34. El guanaco y la vicuña
    35. La muca (*)
    36. El monito y el perezoso
    37. La prima Rosita(*)
    38. Manolín
    39. Me llamo Cándido

    Los poemas marcados con asterisco (*) fueron publicados por el autor de este artículo en la “Antología Nacional de Literatura Infantil” (1984) fuente de la que se han servido varios autores, tal es el caso de los escritores Saniel Lozano y Luzmán Salas en el libro “Literatura Infantil y Educación” y César Toro Montalvo en la “Antologìa general de la poesía infantil” (Como lo reconoce el autor en el prólogo). También fueron publicados en la revista Urpi, selección a cargo de Rosa Cerna Guardia, en el libro de lectura de Santillana, y en la separata 62 de la revista Runakay, con la introducción del poeta Jesús Cabel, que incluye poemas proporcionados por nosotros. 

    Estos poemas bien podrían conformar un libro. Son poesías adecuadas para niños entre seis y diez años de edad. Los temas son diversos, siendo en mayor número los referidos a animales (Ruidos nocturnos, La cuculí, El pájaro y la estrella, En dónde está, Ocho palomitas, Si viene la avispa, El caballo blanco, Michirrita, Los burros tienen zapatos, La gallinita blanca, El gallito de las rocas, El guanaco y la vicuña, El monito y el perezoso). Algunos a personajes son niños: Cuando sea grande, ¡Ah los niños, ¡Niño mío! , La niña y el mar, Por que no vienes, Una niña vendrá, Mientras duerme la nenita, Muchachitos, ¡Ahí viene el viejo!, Niñita serrana, La niña estrella, Manolín, y, Me llamo cándido.

    El lenguaje es sencillo, adecuado al nivel de comprensión de los niños. Los versos son libres, poco apegados a la métrica o a la rima. En determinados poemas se emplea onomatopeyas (Cantan las gotas y Gallinita blanca).

    De acuerdo con la categoría Poesía para niños y Poesía sobre niños, encontramos que casi todos los poemas, con excepción de los poemas 1 (¡Ah los niños) y 5 (¡Niño mío!), pueden considerarse poemas para niños. Los poemas 1 y 5 estarían dentro de la categoría Poesía sobre niños.

    Algunos poemas abusan de diminutivos: Linda mariposita (mariposita, casita). Mientras duerme la nenita (Nenita, blanquita, chiquitita, cunita, azulitos, cositas, suavecitas, finitas, rosaditos). Manolín (Manolín, niñito, toditito, pobrecito). Florecita blanca (Florecita, mamita, chiquita, blanquita, nochecita). El gallito de las rocas (Pajarito, monito, gallito).

    Al final del folder se encontraban dos cuentos: “Víspera de reyes”, que fue publicado en 1983 en el suplemento “La mariposa de cristal” del Diario La Prensa, que dirigían la señora Alicia Bustamante de Salazar Larraín y Roberto Rosario Vidal. En esta serie también publicamos el cuento El girasol de Rosa Cerna Guardia y Arca de papel, de Jesús Cabel. La Mariposa de cristal sólo tuvo tres números, debido el cierre del diario La Prensa.

    El cuento inédito de Carlota Carvallo títulado La tinya, con el subtítulo: Cuento del folklore peruano, narra la historia de una laguna encantada que cubre un pueblo que trató mal a un mendigo. Es un relato de origen folklórico que con algunas variantes se cuenta en diversos lugares del Perú. La tinya fue publicada en Urpi, Suplemento infantil del diario La prensa. El 8 de febrero de 1975. Esta publicación posterior al concurso donde fue presentado previamente, como trabajo inédito, demuestra que el manojo de poemas que encontramos data del año 1974.

    Alguna vez nos preguntamos ¿Cual fue la fuente de inspiración de la escritora Carlota Carvallo de Núñez, quien empleó con destreza todos los géneros literarios, que plasmaba con pinceladas artísticas que parecían bordonear una guitarra, la naturaleza, la vida, la flora, la fauna, las riquezas minerales, el folklore, la historia? Su principal inspiración sin duda fue el amor por los niños y el profundo conocimiento del alma de los peruanos. Solo una persona que ama puede describir sus sentimientos con la sinceridad que aflora con claridad y sencillez. Su fuente de inspiración fue además el Perú, su patria, nuestra patria que debemos aprender a amar como nos enseñó a hacerlo Carlota Carvallo.


    Al celebrarse el presente año 2009 el centenario del nacimiento de Carlota Carvallo de Núñez, es oportuno publicar sus obras completas, comenzando por sus poesías para niños, que todavía se mantienen inéditas como libro.

    Sería el más importante reconocimiento de su obra y hermoso presente para los niños, destinatario recurrente de su amor traducido en poesía.

    Carlota Carvallo de Núñez falleció el 29 de marzo de 1980, pero su obra literaria la mantiene viva en nuestra memoria y juguetea con los niños, deleitándolos con los personajes fantásticos que ha creado.


    Lima, agosto del 2009.


    POEMAS DE CARLOTA CARVALLO


    El cielo es azul

    El cielo es azul
    y verde el mar
    y negras son las noches
    sin luna ni estrellas,
    y blancas son las nubes
    y amarillo el sol.

    En el mundo que hizo Dios,
    todo tiene algún color
    y verlo es maravilloso.

    Es rojo el clavel
    y blanco el jazmín,
    moradas las violetas,
    rosado el geranio,
    azul las campanillas,
    dorado el girasol.

    En el mundo que hizo Dios.
    todo tiene algún color
    y verlo es maravilloso.

    Niñita serrana

    Niña de las punas,
    niñita serrana,
    que vas caminando,
    detrás de tus llamas.

    En tus ojos negros
    se esconde una pena
    ¿Por qué estás triste
    mi niñita buena?

    Tal vez lo que quieres
    es ir a la escuela,
    saber esas cosas
    que en ella se enseña.

    Dile a tu mamita
    -¡Yo quiero aprender,
    tener muchos libros
    que pueda leer!

    Si otra vez te encuentro
    mi niñita buena,
    quiero verte alegre,
    camino a la escuela.


    La cuculí

    Palomita de los montes
    palomita cuculí,
    tienes un canto tan triste
    ¿Qué es lo que te hace sufrir?

    Escondida entre los sauces
    que dan sombra a mi jardín,
    me repites largamente
    tu cantito ¡Cuculí!

    ¿Por qué no cambias de tono?
    ¿Por qué no lo haces por mí.
    y hoy me cantas algo alegre, 
    palomita cuculí?


    Costa, sierra y selva

    En mi tierra hay tres regiones 
    y todas ellas bonitas:
    La costa con sus playitas
    y sus campos de algodón.

    La sierra con sus paisajes
    sus blanquísimos nevados,
    los andenes cultivados
    en solitarios parajes.

    Y la selva verde, inmensa
    cual gigantesca maraña.
    En ella está la riqueza
    y esperanza de mañana.



    LOS RUIDOS NOCTURNOS

    En LA noche hay ruidos
    De aves y de insectos,
    Yo paso las horas
    Escuchando atento.

    Cantan las chicharras
    Con sus organillos
    Y rasgan guitarras
    Los pícaros grillos.

    Los sapos le croan
    A su novia luna,
    Grita la lechuza
    En su torre oscura.

    Al llegar el día
    Todos enmudecen
    ¿A dónde se han ido?
    ¿Por qué no aparecen?



    CUANDO SEA GRANDE

    Cuando se grande
    Voy a ser soldado.
    -Yo seré abogado
    -Yo seré doctor.

    -Quiero ser maestro
    -Y yo carpintero
    -Voy a ser obrero
    -Yo seré pintor.

    Todos cuando niños
    Quieren ser famosos
    Ricos poderosos
    ¡Vivir, disfrutar!

    Pero han olvidado
    Desear que los hombre
    Encuentren niveles
    De vida mejor.

    Que no hay en el mundo
    Ni pobres ni ricos
    Que todos alcancen
    ¡La paz y el amor!



    ¿EN DONDE ESTA?

    ¿En dónde está el pajarito?
    En el cielo ¿No mamá?
    El gusanito en la tierra
    Y el pececito en el mar.

    Y el hombre d ¿Dónde vive?
    -El hombre en todo lugar
    El hombre vive en la tierra,
    En el cielo y en el mar.

    OCHO PALOMITAS

    Ocho palomitas blancas
    Se pusieron a volar
    Y hasta la luna llegaron
    En la noche de San Juan.

    Y la luna traicionera
    Dejó a las ocho pasar,
    Pero sólo sus plumitas
    Se pudieron regresar.

    Y por eso están los campos
    Blancos, blancos como azahar
    Y dicen en la nevada
    De la noche de San Juan.


    ESTOY CUIDANDO AL SOL

    Estoy cuidando al sol
    Para que el sol no se mueva
    Pues si se mueve el sol
    Ya no tendremos sol bueno.

    Los pajaritos cantan
    Y hay brisa alrededor
    Y estoy feliz mamita
    Porque ha salido el sol.



    BIBLIOGRAFIA

    POESÍA

    1. CARVALLO DE NÚÑEZ, Carlota. Poesías para niños. Prólogo de Jesús Cabel. Guadalupe (La Libertad). Runakay Ediciones, 1986. 30 pp.
    2. LOZANO ALVARADO, Saniel. Ronda de Luna, ronda de miel. Trujillo, Editorial Libertad EIRL, 1995. 120 pp.
    CUENTO
    1. CARVALLO DE NÚÑEZ, Carlota. El pájaro niño. Lima, Librería Editorial Juan Mejía Baca & Editorial Nuevos Rumbos, 1958. 93 pp.
    2. El arbolito y otros cuentos. Lima, Biblioteca de Literatura Infantil, 1962. 128 pp.
    3. Cuentos fantásticos. Ilustraciones de Charo Núñez de Patruco. Lima, Editorial Universo S.A., (1969). 43 pp.
    4. Cuentos de navidad. Ilustraciones de Charo. Núñez de Patruco. Lima, Ediciones Peisa, 1970. 93 pp.
    5. Víspera de reyes. Lima, la mariposa de cristal (revista infantil de la Prensa), 1983. (16 pp.).
    6.La niña del espejo y otros cuentos. Lima, Ediciones el Monigote de papel, 1990. 107 pp.
    7. NIERI DE DAMMERT, Graciela. Cuentos infantiles del Perú. Prólogo de Carlota Carvallo de Núñez. Dibujos de Elsa Villanueva. Lima, Talleres Gráficos P.L. Villanueva S.A. 1964. 119 pp.

    NOVELA

    1. CARVALLO DE NÚÑEZ, Carlota. Rutsi, el pequeño alucinado. Lima, Ministerio de Educación Pública, 1947. 219 pp.

    TEATRO
    1. INDACOCHEA P., Matilde. Teatro y radio-teatro escolar. Lima, Editorial San Antonio, 1965. 139 pp.
    2 . Manos de madre. Lima, Editorial San Antonio, 1965. 12 pp.
    3. RAÉZ, Ernesto. Teatro para niños. Lima, Ediciones Retablo de Papel, 1974. 176 pp.
    4. SOTELO, Aureo. Teatro escolar popular. Lima, Editorial Inkari, (1979). 209 pp.
    5. Teatro para niños y jóvenes. Lima, Ironyodla Editores, 1996. 278 pp.
    6. UGARTE CHAMORRO, Miguel A. Juegos, canciones, dichos y otros entretenimientos de los niños. Arequipa. Tipografía Portugal, 1947. 96 pp.
    7. Teatro escolar. Lima, Prensas del Ministerio de Educación Pública, 1946. 173 pp. (Incluye: Carlota Carvallo de Núñez, Tomás Baca, Enrique Herrera Gray y Ángel Mori Revoredo entre otros).

    ENSAYO

    1. BARRANTES, Emilio. El niño y nosotros. Lima, Ediciones Rikchay Perú, 1979. 149 pp.
    2. BARRIOS GONZALES, Ruth Alina. Lectura y adolescentes. Lima, Concytec, 1990. 126 pp.
    3. CABEL, Jesús. Literatura Infantil en el Perú/debate y alternativa. Lima, Amaru Editores, 1981. 154 pp.
    4. Literatura Infantil y juvenil en el Perú/análisis y crítica. Lima, Centro de Investigación de la Literatura Infantil Juvenil del Perú, 1984. 135 pp.
    5. CARVALLO DE NÚÑEZ, Carlota. El niño y la Literatura infantil. Lima, Consejo Nacional de Menores 1967.
    6. FLORES SCARAMUTTI, Carlota. La literatura Infantil Ayacuchana. Ayacucho, U.N. San Cristóbal de Huamanga, 1982. 57 pp.
    7. Reflexión y crítica en torno a la literatura infantil. Prólogo de Manuel Pantigoso. Ilustraciones de Leonil Pantigoso. Lima, Jahnos Impresores, 1984. 215 pp.
    8. HEFLIN, David .D. Tesis : La contribución cuentística de Carlota carvallo a la literatura infantil peruana. Texas, University. 1991. 289 pp.
    9. INDACOCHEA P., Matilde. Literatura infantil. Lima, Imprenta Editorial «San Antonio», 1968. 252 pp.
    10. IZQUIERDO RÍOS, Francisco. La literatura infantil en el Perú. (Ensayo-antología). Lima, Ediciones de la Casa de la Cultura del Perú, 1969. 90 pp.
    11. LOZANO ALVARADO, Saniel E. (y) SALAS SALAS, Luzmán G. Literatura infantil. Cajamarca, Editora e Imprenta El Sol 1977. 183 pp.
    12. (y) SALAS, Luzman. Literatura infantil y educación. Lima, Centro de Investigación de la Literatura Infantil y juvenil del Perú, 1985. 222 pp.
    13. MALDONADO DE MIRANDA, Soledad. Evolución de la Poesía Infantil peruana. Arequipa, Tipografía Miranda, 1988. 31 pp.
    14. El contenido social de la literatura Infantil Peruana Contemporánea. Arequipa, Tipografía Miranda, (1988). 17 pp.
    15. ROSARIO, Roberto. La literatura infantil en la educación inicial. Lima, UNICEF, 1984. 149 pp.
    16. (y) TUPIÑO, Berenice. La poesía infantil en la educación inicial y básica. Lima, Centro de Estudios del Menor 1990. 110 pp.
    17. SÁNCHEZ LIHÓN, Danilo. Lenguaje y expresión de los niños. Lima, Ediciones Retablo de Papel , 1974. 250 pp.
    18. Literatura infantil. Lima, Ediciones Inti, (1983). 36 pp.
    19. Literatura infantil/magia y realidad. Lima, Instituto del Libro y la Lectura, 1986. 218 pp.
    20. El Comercio. La más bella cuculí. Jorge Eslava. 5 de julio del 2009.
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    Roberto Rosario Vidal

    Presidente de la Academia Peruana de Literatura Infantil y Juvenil. Presidente Fundador de la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ). Es autor de libros en prosa y en verso (La casa de Cleofé. El trotamundos. (Argentina). Shica Shica de Limón. La Villa Carmela (Venezuela). El Topo Tito. La Barquita de papel (INAPROMEF). Antología Nacional de Literatura Infantil (INABIF). Literatura Infantil en educación Inicial (UNICEF). Literatura Infantil en Educación Inicial y Básica (CONCYTEC). El tesoro de Kitakaiteri, leyendas asháninkas. Lámpara de minero, cuentos.

    Organizó del Primer y Segundo Parlamento Nacional de Niños. Fue miembro de la Comisión Nacional del Año Internacional del Niño. Miembro de la Comisión Revisora del Código de Menores. Representante del Perú ante el Instituto Interamericano del Niño (Uruguay). Expositor en eventos sobre Literatura y la problemática de la infancia en universidades del Perú, Bolivia, Uruguay, Bulgaria y España. Premio nacional de Literatura Infantil. 

    E mail: robertorosariovidal@hotmail.com








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  • 11/01/16--05:18: BÁRBARA GRANDE GIL [19.435]

  • Bárbara Grande Gil 

    (Huelva, 1992) cursa el Doble Grado en Estudios Ingleses y Filología Hispánica, carrera que compagina con aficiones como la música, la escritura y la pintura.  Músico polivalente e intérprete polifacética son virtudes que complementan a una artista rompedora e inquieta. Ha participado en algunas antologías poéticas. 

    En junio de 2015 publica su primer poemario "La luz de las persianas". 

    "Vértigo" (Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016), es su segundo poemario.


    La luz de las persianas


    Silueta. 

    Pintarla no es un reto
    porque la tengo grabada a fuego.
    Está cosida a cada neurona
    con la misma decisión
    que la de tus huesos
    al dibujar sus sombras.
    La bordo de día
    y me desborda de noche.
    No se me ocurre mejor vicio.


    Bárbara Grande Gil actualmente cursa el Doble Grado en Estudios Ingleses y Filología Hispánica. Músico polivalente e intérprete polifacética son virtudes que complementan a una artista rompedora e inquieta.

    El comienzo de este poemario, La luz de las persianas, tiene una lectura, en apariencia, engañosamente inofensiva. El lector puede apreciar muy precozmente que la voz de esta autora destaca por una punzante intencionalidad que aguarda agazapada para ir golpeándonos con su realidad en cada página: 


    Dime cómo romper 
    la ilustre idea de extirparte 
    sobre la mesa del salón, 
    con cuidado, cada una de tus excusas. 

    Realidades desnudas que se imponen llenas de rebeldía: 

    No hay ni un crítico adiestrado 
    para sentenciar mis ideas, 
    y morirán cuando yo lo ordene. 


    Otras de añoranza y desaliento en las que el lector no podrá mantenerse indemne: 


    Un grito en el cielo 
    y tu boca a dos milímetros. 

    Un vuelo directo hacia el olvido.


    Realidades en las que vamos conociendo y desgranando a esta autora que desde su juventud ya tiene una voz propia con la que indaga y cuenta lo bello y lo iracundo, lo frágil y lo rotundo de la vida. 

    Cocodrilo vs. Caimán 

    Darle la vuelta al mundo
    es cuestión de probabilidades. 

    Sólo basta con cerrar los ojos y,
    al abrirlos,
    tener la loca idea
    de repetirlo despierto. 


    Es en la última estructura de este poemario dónde encontramos a la Bárbara más social “apología de lo absurdo” contiene sin duda una reunión de poemas llenos de cotidianidad para ser interpretados y madurados por el lector en los que mantiene su voz más irónica y canalla: 


    No tengo trocitos ni sabor. 
    Soy natural, 
    – ligeramente – azucarado. 

    Soy un puto yogur. 


    En definitiva un poemario del que no se puede salir con indiferencia.


    EL HUECO

    Déjame no existir contigo.
    Enséñame a abandonarme 
    en el vacío
    y a irme a la ciudad 
    donde los besos
    ni se recuerdan, ni se olvidan.
    Déjame no ser, 
    para poder compartir 
    este hueco infinito.





    SOBRE EL BORDE

    Hablemos de secretos,
    de la caja de galletas
    del trastero sin espejos
    del desfile de marionetas.

    Hablemos de las dudas,
    el medio giro de tu falda,
    mi oído izquierdo, tu pasión muda
    el silencio suplicando por tu espalda.

    El insomnio de tu acorde
    un suspiro en la nevera
    mi paciencia sobre el borde
    del desierto de mi espera.

    ESTRIBILLO

    Tu séptima vida en la bañera
    tus labios no responden
    por mucho que me prometieran.


    Letra: Mar Dominguez, Jose Ángel Garrido, Enrique García Bolaños y Bárbara Grande.
    Música: Bárbara Grande
    Guitarra (rítmica y solista): Enrique G. Bolaños
    Voces: Bárbara Grande
    Mezcla: Enrique G. Bolaños, Alejandro Padilla Coronel y Bárbara Grande
    Fotografía: Enrique García Bolaños
    Edición de video: Bárbara Grande





    "Vértigo" (Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016)



    ELLOS

    Te tengo impreso 
    en la incisión de una pregunta;
    en el balance del pecado tranquilo y petulante.
    Te veo fumando, 
    volcán en erupción
    y lengua,
    escapando del pincel
    en tu calma y tu cuerpo breve,
    chupando con cuidado
    el borde del papel. 
    Te veo en la cocina,
    salvándonos a todos del vacío,
    quemando el tiempo entre tus dedos,
    que sólo a veces se sostienen.
    -Están grabados aquí.-
    Te veo y te veo en las fresas,
    en el champagne. 
    En la ciudad vampira, en la gran broma final.
    En cada historia que bebí de ti, y de ti.
    Te veo hace diez, veinte años, 
    con otros cuerpos y otros ojos, 
    pero siempre tú.
    Siempre aquel jardín y aquel cenicero,
    lleno de risas.
    Te veo en el dolor de la ausencia, 
    exangüe, 
    agarrándote al vino de una mano
    y a la lejía con el cuerpo entero.
    Te veo pequeña y enorme, 
    y frágil y bestia.
    Te veo en mi cinturón, 
    en mi útero, 
    en mis brazos, 
    en mi garganta,
    en mi boca.
    Te veo en mí.
    Me veo yo, y tú me ves.
    Siempre me ves.





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    TERESA GUZMÁN CARMONA

    Nace en Don Benito, Badajoz el 6 de octubre de 1972. Realiza sus estudios de bachillerato en el I.B. Donoso Cortés y posteriormente Filología Inglesa en Cáceres y finalmente cursa Magisterio.

    Su contacto con la poesía comienza cuando tiene 13 años. En el colegio mandaron a hacer alguna actividad para el día del maestro. Ella escribió un poema, descubriendo que aquello le gustaba. Fue el primer poema que escribió y que siempre recordará de memoria.

    Aunque su afición literaria se inicia en su adolescencia, será en su etapa universitaria, no obstante, cuando comience a publicar sus composiciones. La primera –amén de artículos de opinión en algunas revistas y periódicos– ve la luz en 1993: la Diputación Provincial de Cáceres, por medio de la Institución Cultural “El Brocense”, publicó su primer libro de poesía bajo el título de Poemas. Dos años después, en 1995 publicó Poemas para un collage en la colección de pliegos de poesía de la Diputación de Cáceres. Fruto de esta actividad, su nombre figura recogido en la antología Diez años de poesía en Extremadura (1985-1994); su poema Amantes fue publicado en el Boletín de la Academia de Extremadura en 1993 y obtuvo en dos ocasiones el Premio de Poesía de los Juegos Florales del Colegio Claret de Don Benito.

    Teresa Guzmán pertenece a la tertulia de la Institución Cultural “El Brocense”, de la que es miembro fundador, y además colabora con el colectivo Alcandoria de Mérida. Entre su obra inédita se encuentran los poemarios El interior Incandescente, Cuando el cielo se nos parta y La sombra de Adentro, presentados al público en 1992, 95 y 97 respectivamente. Sus recitales poéticos han sido numerosos.

    Participa también en todas las obras del Colectivo. Su cálida voz resbala cadenciosamente por sus versos evocando vivencias y sensaciones de un mundo interior que, al recrearse y hacerse visible, tiñe de nostalgia y ausencia el aire que exhala.

    En el 2003 le fue concedida una beca de Creación Literaria por la Junta de Extremadura, fruto del que nació un trabajo titulado Intenso. En el 2007, también la Junta de Extremadura le concede otra beca de Creación Literaria por su trabajo Ángeles contra la Altura.

    En el año 2008 gana la XI Edición del Premio de Poesía García de la Huerta, organizado por el I.E.S. Suárez de Figueroa de Zafra, con su poemario Ciudad Hotel.

    Ha merecido, entre otros, los premios Valbón, Certamen de poesía de Valverde de la Vera, Porticvs, Elvira Castañón.

    Por otro lado, en 2010 recibió una beca para la realización del trabajo Todas las razones para la huida.

    Su obra escrita es la siguiente:

    • Poemas (Institución Cultural “El Brocense”. Cáceres, 1993).
    • Amantes (Boletín de la Real Academia de Extremadura. Julio-Diciembre 1993).
    • Poemas para un collage (Institución Cultural “El Brocense”. Cáceres, 1995).
    • Antes de dormir (1999).
    • Correspondencia de Punto y Aparte (2000).
    • Intenso (2003).
    • Los visillos del viento (Asociación Cultural Porticus. Villanueva de la Serena, 2004).
    • Soledades de Cadaqués (Institución Cultural “El Brocense”. Cáceres, 2007).
    • Ángeles contra la Altura (2007).
    • Ciudad Hotel (nº 13 de “Los cuadernillos de Intramuros”. IES Suárez de Figueroa. Zafra, 2009).
    • Acortar la distancia (Fondo Editorial Ilmo. Ayuntamiento de Don Benito. Don Benito, 2011).
    • Todas las razones para la huida (De la Luna Libros. Mérida, 2013).
    • Zapatos para pisar la lluvia, (La Isla de Siltolá en su colección Tierra, 2016).



    Soy ser desnudo de fuego,
    tú el ocre pincel
    que me dibuja
    en mitad de las estelas.
    Como si todo fuese a ser eterno,
    como si nada tuviese sentido
    mientras exista sol para encenderme,
    mientras exista el color,
    como una estrella encenderé tu vela,
    como un testigo,
    veneraré tu dios.

     (de su libro Poemas, I.C. El Brocense, 1993)




    Zapatos para pisar la lluvia, (La Isla de Siltolá en su colección Tierra, 2016).


    Mañana estrenaré zapatos para pisar la lluvia.
    No podrás verlos, pero quizás hagan 
    el camino a tu casa como a un lugar de refugio. 



    PULSO COMPARTIDO

    A María Moliner, equilibrio y fortaleza 

    Porque tú nunca estás del todo
    he trazado una cartografía del silencio. 
    Ninguna brújula conoce
    el secreto orden de tus puntos cardinales
    cambiados a diario, al arbitrio y capricho de un destino
    para el que nadie prepara. 
    Quizás los días terminen 
    arrastrando los restos de este derrumbe.
    Quizás dejen, desnudas y a la intemperie
    las únicas verdades que una vez
    sostuvieron en pie esta ciudad.
    También tú verás sus restos carcomidos por la sal. 
    Verás la herrumbre en sus cascotes
    como si en verdad estuvieses mirando de frente
    todos sus desengaños. 
    Y sabrás entonces que con ellos tendrás su perdón. 
    Todo lo que al final te quede.
    Lo que el tiempo no lograra borrar.
    Lo que te cosiste al alma y no se desprendiera.
    Lo que conservaste con mimo para un lugar futuro.
    Aléjalo de ti.
    Porque una vez perdido su propósito
    ya nunca volverá  a pertenecerte como creíste.

    (De “Zapatos para pisar la lluvia”)


    Entre un hombre y la sombra que traza de sí mismo / caben la perfección y el desmoronamiento, escribe Teresa Guzmán Carmona en los dos magníficos versos con los que cierra su Líneas precisas, uno de los poemas de Zapatos para pisar la lluvia, que publica La Isla de Siltolá en su colección Tierra.

    Por sus versos intimistas y urbanos, que confirman a su autora como una de las voces más consolidadas de la poesía que se escribe hoy en Extremadura, transcurren el tiempo y duelen las ausencias hasta que la carne del dolor se hace palabra serena o estatua cincelada por la soledad.

    Escrito con ambición verbal y con una voluntad creativa que hace que su lenguaje vaya mucho más allá de la melopea arrítmica y conversacional a la que algunos han rebajado a la poesía, este es un libro que mira la vida de frente, un libro turbio y nada complaciente en el que la voz poética ajusta cuentas con un mundo opaco -desierto de sal o espejismo de la costumbre- y consigo misma, cuando detenida aquí, la belleza carece de importancia.

    Un libro en el que llueve el desconsuelo sobre la ciudad de la derrota y circulan los trenes en trayectos de ida y vuelta y el tiempo se detiene sobre la intemperie frágil de la vida antes de dejar paso a la esperanza final. [SANTOS DOMÍNGUEZ]



    EL PASEANTE DEL MALECÓN

      A Santiago Castelo, la sombra alargada de todo lo que deja.

    Será un día más, tú bien lo sabes,
    en este reino que aspira a la ceniza
    mientras muda de piel una y mil veces
    reinventado el engaño de lo eterno. 
    Seguirá colándose la luz sobre el malecón.
    Seguirán los muchachos
    lanzando sus cuerpos desnudos al agua.
    Y en otras latitudes,
    bajo un cielo profundamente amplio,
    varearán los olivares
    con el ardor de quien se abraza a la tierra. 
    Ahora te oirás a ti mismo con una voz más íntima.
    Tendrás al fin las palabras exactas
    en un reino donde el tiempo no existe.
    Y tu frente coronada de laurel 
    lucirá el premio de los justos,
    de los eternos, de los siempre nombrados. 
    Será un día más, amigo, pero tu sombra imponente
    alargará el espacio de todo lo que dejas
    tatuado en la piel de los que aguardan el regreso. 



    INSUFICIENCIA 

    Debiera bastarnos con esta verdad,
    y sin embargo una ventana con la luz apagada 
    muestra a un hombre desnudo 
    que ha dejado revueltas las sábanas
    como signo de protesta. 
    La muerte es como la noche,
    una forma de no ser.
    Va trazando sus brillos 
    en un espejo de niebla
    que no reconoce reflejos ni sombras.
    Esta es la danza que toca, 
    la de miles de “claxons”
    que convocan una ceremonia
    urdida por la prisa.
    Quizá todas nuestras razones
    fueran siempre pasto del humo,
    quizá por eso existan tantas realidades,
    y tantas aceras y tantos escenarios
    en los que representar la misma obra. 



    EL MENSAJE 

    Ciento sesenta caracteres.
    Ciento sesenta malditos caracteres que no te devolverán,
    que no serán suficientes,
    para tanta rendición y tanto ahogo.
    Ciento sesenta caracteres multiplicados por seis. 
    Aunque tú no lo sepas,
    son sólo el espacio de estar vivo. 

    (De “Soledades de Cadaqués”) 



    ESTAMPA DE NUEVA YORK 

    Amarillea el sol sobre las chapas del edificio Chrysler,
    las calles rezuman vaho como salido de un espejismo,
    y en atestados taxis alguien se apresura
    a escapar del mundo anestesiado
    de efímeras presencias con fecha de caducidad. 
    Desde la altura la noche ofrece
    una constelación de neones
    cuyo lenguaje es indescifrable.
    “Welcome to Paradise” creíste haber leído en la autopista,
    cuando recién llegado miraste hacia abajo con atrevimiento,
    animado por el fervor peregrino
    de quien lo reconoce todo. 
    Cambiar la identidad de un nombre
    en una nueva ciudad en la que aguarda
    el mismo viento y la misma lluvia.
    Sólo la madrugada le concede el aspecto soñado,
    la geografía de esta ciudad 
    es como la espalda de esas mujeres
    a las que amaste y te olvidaron.
    Lo único seguro es que también ella te olvidará,
    como esos taxis que intercambian viajeros,
    mudan la piel, pero el alma se les queda
    prendida en las arrugas de sus asientos. 
    Esta ciudad borrará tus pasos
    tras haberte convertido en un fantasma más,
    después de que en alguna consulta un psicólogo
    te convenza de que tampoco tú eres el origen del universo. 

    (De “Ciudad hotel”) 



    ANTE LA AUSENCIA

    Para Ángel Campos Pámpano,
    que nos dejó huérfanos de su palabra

    Seria a morte esta carícia
    onde o desejo era só brisa?


    Una grieta profunda en la Raya,
    un corte visceral y casi inhumano,
    un lenguaje perdido en otra voz
    que no será ya tuya por más tiempo,
    un espacio habitado por tu ausencia.

    De no haber sido,
    tendríamos que haberte inventado.
    De tus cenizas brotará el perfecto poema,
    el canto blanco, ahora ya desangelado
    como tu nombre.

    Será la muerte esta caricia,
    esta forma de ser desde la que
    alguien escribe versos al vacío,
    mientras imagina el mejor
    de los mundos posibles.



    JAMÁS NINGÚN VERBO CONTUVO MÁS PAISAJE

    Jamás ningún verbo contuvo más paisaje
    mientras casi sin voz
    se colaba por entre mis dedos
    la arena de las dunas de tu vientre.
    Tendrás que mostrarme el rastro
    que deja el abandono,
    tendrás que explicarme
    el porqué del aroma que siempre regresa
    a las piedras en que estuvo contenido.
    Y tal vez entonces yo entienda
    que esta lluvia de hoy moje
    mas que de costumbre,
    que estas hojas de octubre
    marquen con sangre
    el suelo sobre el que cayeron,
    porque nunca tendrás
    otra de historia de infancia para mí,
    ya no hallaré jamás
    lugar alguno en que buscarte,
    ni siquiera junto al mar,
    ni siquiera en aquel patio del pasado.



    Todas las razones para la huida
    Mérida, De la Luna Libros, 2013, 59 págs.

    Todas las razones para la huida, de Teresa Guzmán (Don Benito, 1972), es un libro de tono intimista, casi confesional, donde la soledad y el fracaso giran en torno al deseo y la imposibilidad de huir. 


    "Nos hemos pasado la vida 
    mirando los círculos concéntricos  
    que conducen a nosotros mismos" 


    dice. O: 


    "La esperanza es siempre territorio de otros." 


    Y: 

    "Como en una estación de penitencia  
    nos pasamos la vida /
    acumulando escombros en los días". 


    Con estudiada naturalidad, haciendo uso de un lenguaje cercano que no pretende llamar la atención, la protagonista narra sus circunstancias vitales, entre recuerdos y pérdidas, desengaños y olvidos. "El dolor tiene memoria", escribe. Sus escenarios: estaciones, habitaciones de hotel ("Creo en las habitaciones de hotel / en las que estuve a solas, / porque allí conocí a alguien  / que nunca creí haber sido."), casas vacías (la de infancia, por ejemplo)... 


    "Lo que tiene de inútil toda huida  
    es que siempre llegamos a un lugar parecido",

    leemos a modo de conclusión, unas palabras que transmiten la misma desolación que el resto de una obra tan lúcida como doliente.PUBLICADO POR ÁLVARO VALVERDE


    BOLSILLOS VACÍOS

    Este polvo que se acumula bajo las uñas diariamente,
    como en los muebles que dejan de usarse
    o en las habitaciones cerradas,
    delata que todos tenemos una deuda pendiente con la muerte.
    Como en una estación de penitencia
    nos pasamos la vida
    acumulando escombros en los días
    mientras hay quien alzando una mirada al cielo
    se pregunta qué habrá más allá
    de lo que a sus ojos es invisible.
    Lo poco que nos queda
    es un escaparate vacío,
    un maniquí que se nos parece,
    un montón de cajas apiladas en un sótano
    y un tiempo que huyó
    sin que nos diéramos cuenta
    para que todos sin excepción
    pagásemos una deuda.



    CREDO 

    Creo en las maletas precintadas
    porque albergan una esperanza.
    Creo en los que vuelven
    a la acera desde la que se cambiaron,
    porque el amor no es asunto modas.
    Creo en los postigos que se cierran
    como una forma de asedio,
    porque el silencio es el único bien
    que no podrán arrebatarnos.
    Creo en las vidas que se tatúan
    para siempre con un único nombre,
    porque éste bastará para imaginar
    las mil y una maneras de hacerlo necesario.
    Creo en los “imprescindibles” de mi vida,
    porque éste será el único título que podré otorgarles.
    Creo en las habitaciones de hotel
    en las que estuve a solas,
    porque allí conocí a alguien 
    que nunca creí haber sido.
    Creo en todos los mapas que quemé en el fuego,
    porque me bastaba con cerrar los ojos
    para poder encontrarte.
    Creo en el folio en blanco
    que me paso por la cara,
    porque fue mi sudario
    en este lugar al que no pertenezco 
    y que nunca me perteneció del todo.
    Creo en los rostros que se mezclan,
    en todas las leyes de la probabilidad
    que me trajeron hasta aquí,
    en todas las verdades desnudas
    y las mentiras bien narradas,
    porque ¿de qué otra cosa
    si no es de la ficción, 
    se alimenta el hombre? 

    (De “Todas la razones para la huida”) 





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  • 11/02/16--02:13: HUBERT MATIÚWÀA [19.437]

  • Hubert Matiúwàa

    Hubert Matiúwàa pertenece a la Cultura Mè´phàà (Pueblos asentados en la Región de la Montaña de Guerrero, México). Por su obra “Tsína rí náyaxaa” (Cicatriz que se mira), el poeta tlapaneco consiguió ser el ganador del Primer Premio a la Creación Literaria en Lenguas Originarias, Cenzontle 2016. Hubert dedicó su premio “al pueblo Mé’phàà y a cada niño que nace en la Montaña, quienes abrazarán nuestra lengua y la llevarán a vivir por los caminos del mundo.”

    Caminar, acompañar la ausencia del otro y ser uno mismo “fantasma de paso” que siente en piel propia el dolor ajeno: “estoy contigo en las velas,/ en el humo que engendra el camino,/ en el olor del copal que recoge/ el agua de ojos/ de las mañanas sin voz.” Porque mientras no haya justicia habrá que nombrar las cosas y hacerlas existir. Así es la rabia mineral de la poesía.


    Xtámbaa/ Piel de Tierra 

    Àjngáa rí màrma’áan àkuíáan ló’ ju’yáa dxáma Mauricio Ortega Valerio.


    I

    Nè’ne xàñúun a’óo
    mbí’i rí nìrugáan,
    àtsíyáa rí xùgii rí núñaa ikháán núñí ikhúún nye’,
    nìndxá’wa ló’ ná nixphíbí rìga ràwúan,
    ná nìgrigá’ ló’ gajmíí anjgián’ ló’
    khamí xuge’ nángua rá,
    náa màro’ó gà’khó rìge rá,
    tsá jàyá ìdxúu xuajíín ro’,
    naa krùse màxtrigùùn ñò’on tsí nudii a’ó rá,
    naa jùbà’ màxkhámaa nàkuáa’
    xùge rí nanbra’á mìnaa ngàmí xùbía’
    khamí nàgajáa iñúu tsìá’ ló’ rá.



    A Mauricio Ortega Valerio, desaparecido el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.

    I

    Mi voz se hizo nido
    el día que te agarraron,
    ¿Que no saben que todo lo que te hagan me lo hacen a mí?,
    aullé el relámpago en tu boca,
    donde anduvimos con los nuestros
    y ahora, ya no,
    ¿Dónde amarraré este dolor que enciende la esperanza?
    ¿Quién traerá la cabeza del pueblo?
    ¿En qué cruces colgaré aves que sepultan mi lengua?
    ¿En qué tierra he de encontrar tus pasos,
    ahora, que tu cuerpo se acobija en el miedo
    y crece la espiga de nuestra rabia?



    II

    Àtrakhá’o mìnaa ná ìñúun itsí,
    àrà’thiin màgátháa rùjmba
    asndó rí mànbúún mùxkha xàbò,
    tsí dùyaa xùù xuwia ló’
    nagóo judèe xnujndaa ló’
    ná xkrajndí rí nangúaa thángaa,
    asndó xó ru’wa ja’ñúun ná xàbii nùxkháa ló’
    khamí nùràxnúú ìjín ñàwún
    numaa ló’ tsáa jùwá ló’ ná Júbàá,
    tsáa gìdá’ ngu’wá ñàwuáa ló’,
    tsáa màñà’ jùbá’ ló’,
    tsáa jùwáa ló’ ná gò’óo Lucio.



    II

    Escóndete en la cueva,
    espera que baje la neblina
    y termine la caza,
    los que huelen la carne
    se llevan nuestros sueños
    en autobuses que no tienen vuelta,
    en su sigiloso acecho se visten de lluvia
    y cuentan los dedos
    por los que estamos en la Montaña,
    los de la mano oculta,
    los de la tierra roja,
    los que vivimos en la casa de Lucio.



    III

    Xtámbaa,
    xtáa gàjmá níndxàa ná inuu numbaa,
    ná a’wá rí jàyáa mbró’o,
    ná nùtsía nìma tsí ndàa inúú,
    tsí ndàa ñàwúun,
    tsí tsíyaa axúún,
    xtáa gàjmá nìndxàa ná wàjún ndela,
    ná inuu nguni’ rí nàxná jambaà,
    ná gii’ xùù wuájià rí nàyaxii
    iya ìdúú mi’chá rí ndáa a’óo.



    III

    Xtámbaa,
    estoy contigo en el mundo,
    en el trueno que trae la noche,
    en baile de ánimas sin rostro,
    sin brazo,
    sin descanso,
    estoy contigo en las velas,
    en el humo que engendra el camino,
    en el olor del copal que recoge
    el agua de ojos
    de las mañanas sin voz.



    IV

    Mauricio,
    nàdxáa
    asndó xó ru’wa ná Júbàá,
    ndayá ra’áa awún’,
    khamí ná wíí rigaan
    nagàjaa tsíòon xuajián ló’
    ìdo narma’áan akúiin ithane.



    IV


    Mauricio,
    de la Montaña
    vienes de lluvia,
    abrazas mi estómago
    y en silencio
    crece el fuego
    de nuestra tierra en tu memoria.


    Soñaron los perros (NÌGU’NDÁA XÙWÁN)


    I

    Soñó la noche
    que nos levantamos un día,
    bailamos entre abuelos
    e hicimos cantar la tierra,
    soñó el camino
    que escuchó nuestro pie regresando al pueblo,
    soñaron los perros
    que vestían de estrella su piel
    y sepultaban la sed de nuestro miedo.

    Soñó la piedra de lluvia
    tu nombre en nuestro brazo,
    el cielo en la palma de tu mano,
    soñó el árbol
    que retoñamos cada mañana
    y crecía nuestra rebeldía en la casa de luna.


    I

    Nìgu’ndáa mbro’ó
    rí nìwuáxúún ló’ mbá mbí’i,
    nìjtsía ló’ màjiúun buànuun,
    khamí nejné ló’ ajmúú jùbá’,
    nìgu’ndáa jambaà
    rí nìndxàún a’ò nakhúa ló’ nàthángáá ná xuajíin,
    nigu’ndáa xùwán
    rí nìjú’wuán xtíñúún à’guàán
    khamí nìdíí rí nànjda’ó rí nàmíñáán ló’.

    Nìgu’ndáa itsúu ru’wa
    mbì’yá ná ñàwuan ló’
    ikhaa mìkuíí rí gìdá’ ná àkuíín ñàwuan,
    nìgu’ndáa ixè
    rí nàrudiáa’ ló’ mbámbá mi’chá
    khamí nàgàjáá gùkú akhiáan ló’ ná go’wò gòn’.


    II

    Hormigas rayo

    En memoria del Ta Savi Antonio Vivar Díaz.

    Volvieron las hormigas en la piel del encino rojo,
    cargadas de nubes levantaron la tristeza del hambre,
    el más viejo traía tu voz de rayo,
    Toño,
    la piedra del caracol y el ojo de venado;
    regresaron a pedir justicia,
    ¡Muchacho!
    semilla de lluvia, casa de luna, brazo de río.

    Ayer preguntaron al vestido de estrella,
    dónde tu sombra se sienta
    y santiguaron la tierra con hojas, maíz y frijol.

    Preocupado el pájaro corta nube,
    esta mañana danzó en el cielo que escribe tu nombre.


    II

    Akuán bègò

    Àjngáa rí màrma’áan akiáan ló’ gàjnè dxáma Ta Savi Antonio Vivar Díaz.

    Nìgùwáán akuán ná xtóo xtámañà’,
    judéé dùùn nìgùwéé khamí nìyáxììn rí tsíngìnuu èwè,
    tsí ìwá nìkhí jàyá a’wáa táta bègò,
    Toño,
    ikháán itsúu ngo’xó khamí ìdúú àñà’;
    nìgùwáán nùndá’èe rí màgumá mbáníi xtàngòò,
    ¡dxáma!
    tsígòo ru’wa, go’ó gòn’, ñawún màthá.

    Rìxíi nìráxíi jga’niúun à’guàán,
    náa rìgá xkamíxàa
    khamí nèné tsakúràmáa jùbà’ gàjmà iná, ìxí khamí yàjá.

    Nìxná mijúún ñò’òn xkhóto dùùn,
    nàkí mi’chá ní’tsièe inuu numbaa rí nà’tháan mbí’yá.


    III

    Repartió la flor

    La flor repartió el mundo,
    pintó cerros en donde andará el colibrí
    que levantará nuestra palabra,
    quemó el nombre de las ánimas
    que enseñaron al pensamiento a caminar la tierra,
    a juntar la lumbre de la piel,
    a sostener la piedra de nuestra voz
    en el estómago de lluvia
    y amarró piedras en la casa de muertos
    que aguardan a jugar nuestra lucha.


    III

    Nìxphitáa rè’è

    Nìxphitáa rè’è numbaa,
    nì’ñiì júbà ná màrigó tsú’tsún
    tsí mayáxíi ajngáa ló’,
    nìtsíkée mbíjyúún nìmá
    tsí nìnsjgáa jùma ná inú numbaa,
    tsí nírùwáa àgúu xtá ló’
    khamí nìwuatùún ra’á itsúu a’wá ló’
    ná awún ru’wa,
    khamí nìro’ó itsí ná awún gu’wá wàjín
    rí gì’thúún mà’tsí skíyá’ ló’.



    IV

    Saliva de estrellas

    Regresará a nuestro cuerpo
    la saliva y humo que dejamos en el camino,
    regresará el agua de las estrellas,
    y el andar del tejón con la luna.

    En la casa,
    hilvana el ánima de tu lengua
    la carga de lumbre,
    aquél zumbido que levanta la noche
    y cobija mi sombra.
    Aquí, en el polvo
    anduvo nuestra esperanza
    en el estómago del mundo.


    IV

    Iya ndaúun à’guàán

    Màthangaa ná xùbiá ló’
    iya ndàwa khamí gùní rí nùni’ñáa ló’ ná jambaà,
    màthangaa iyún à’guàán,
    khamí jambòò gòn’ gajmaá gòn’.

    Ná gu’wá ló’,
    náru’wáa nimíí ràjuán
    mbá e’doo agú,
    khamí à’wá rí nìyáxii mbro’on,
    nàriguu jnè xtàtsiin xkamixó’.

    Gèjio’, ná inuu yojnda’
    nìrígoo àkián’ ló’
    ná awún numbaa rìgé’



    .




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    MANUEL ESPINOSA SAINOS

    Nacido en la Sierra Norte de Puebla, México.

    Poeta de origen totonaco. A los siete años Manuel Espinosa Sainos tuvo un primer contacto con el idioma español. Para él, quien pertenecía a una familia mayoritariamente monolingüe, significó todo un reto aprender una lengua nueva que, al ingresar a su primer año de primaria, vio de frente como un mundo nuevo que se le abría. “En ese entonces los maestros no hablaban el tutunakú (totonaco), por lo que se comunicaban con nosotros sólo en español, eso provocó que nos viéramos obligados a aprender el español, palabra por palabra, y es hasta hoy que ya puedo decir que hablo el español, aunque no excelente”, recuerda Espinosa Sainos en una entrevista.

    Manuel Espinosa Sainos reveló que su carrera poética comenzó sin ninguna formación literaria, sin saber español y sin saber escribir, algo que aprendió con la  continua práctica hasta los 20 años.

    Comentó que su obra está integrada por tres libros y que su incursión en la poesía de forma profesional sucedió en 1999 cuando se publicó su primer texto: Voces del Totonacapan al cual siguió la publicación de Cantan los totonacos (2008) y En el árbol de los ombligos (2012).

    El también locutor bilingüe de la radiodifusora cultural XECTZ La voz de la sierra norte compartió que el poema Pido castigo, de Pablo Neruda, y la falta de textos de poesía en totonaco lo motivaron a escribir libros bilingües (español-totonaco).



    Litaniy chiyat /Morir de Rabia

    Litaniy chiyat

    Tlan naklichiwinán pi lakum chuchut latapuliy kkakiwín
    kilakgastapu wakxilhkgoy nixaxlikana kiwi,
    ni xaxlikana xtiki, nixaxlikana akgatawan.

    Tlan naklichiwinán pi snun k akgatapulh,
    pi xtalhtsi jaka litaxtulh ki nakú,
    pi latsukat klitaxtunit ktastiwitnawaka k akgalaxax,
    pi nikkanalaniy maski nawakán pa'pa.

    Tlan naklixapay kilakgastapu, ki makanín,
    kin kankán, kin tekgán chu kinkilhni
    xa xlikana talhtsi tu tamakganít kkatawán.

    Tlan nixawá lakum chichí nak kgankgawanán
    tu kilhtanupat mintakgsanín, tlan nakxkay mintakuwaní,
    milakgaspatpu, mintamputsni, minkilhpín,
    lata nakliniy chiyat, k kilhtanuma milukut nakkgalhxtatamay.


    Morir de rabia

    Soy capaz de decir que mis ojos agua de río
    transitan por los viejos montes y miran
    falsas arboledas, grillos imaginarios, ramas ilusorias.

    Soy capáz de decir que me tatué un silencio en el oído,
    que mi corazón es un hueso atorado en el mamey,
    que soy un beso colgado entre las ramas del naranjo,
    y que no me importa cualquier eclipse de luna.

    Aniquilar con la mirada, con el tacto,
    con el olfato, con el oído y con el gusto
    cualquier semilla verdadera arrinconada en las hojarascas.

    Soy capaz de oler más que el perro
    cualquier mentira enredada entre tus dientes,
    ladrar tu nombre, tus ojos, tu ombligo, tus labios,
    hasta morir de rabia, babeando, con tu hueso en el hocico.



    Nitu xtakuwaní /Sin título

    Nitú Xtakuwaní

    Xlakata kaks klakpiukxilhn
    akxní k akglhtampaslh tlankatiji
    xakgosni lapaxkit
    puxtikilh kimustalekg, makgnilh...

    Sin título

    Por contemplar tus ojos
    al cruzar la calle
    mi sombra fue atropellada
    por un amor que pasó volando...



    Tsutsokgo lapaxkit/ Rojo amor

    Tsutsokgo lapaxkit

    Kalitamakgsputu xatsutsokgo kintapaxkín,
    xlakata litampachi kintapaxkín
    chali chali stlan tampulakgsnatán.

    Ka’ákgachi lakampi ninatalaktilh,
    lata chiyú aya lakgsputma
    lakswán xkaxtlawaka xatapusiw litampachi.


    Rojo amor

    Cubre tu vientre con este rojo amor,
    porque mi amor es una faja
    que a diario se enreda en tu cintura.

    Amárrale las puntas para que no se deshile,
    en estos tiempos en que el telar de cintura
    está a punto de extinguirse.


    Lata tachán kmintamputsni/ 
    Llegar a tu ombligo

    Lata tachán kmintamputsni

    Nixtachaná chankán kminkilhpín
    lata latapulikán kmintamputsni…

    Akit xlenkgalhin klimanixnán
    stlan natayay kinchik kmintamputsni
    naklimakaxnatliy xakatsisni latsukat.

    Lata akxní xamakán mintamputsni
    xtachana xmalakgastakgwanika laktsu spun
    xtachana tlanka latalakagxtamit
    kxakganin laktlanka kiwi.

    Tlakg lipekwa likgakgachikan mimakni
    nixawá xatalakgchitni chankat
    maski luakglhuwata kata maxkutikanít.

    Nixtachaná tamakgkatsiy kkinkuxmún
    akxní spalhnankgoy laktsumimakanín,
    nixtachaná xlikgama xasakgsikuxtalanchu
    lakum akxni kitsiks taxkay mintamputsni.

    Xlenkgalhin kmakgalapatan akit
    lapaxkit kxlakgyitat mintamputsni,
    kchampatán akgatam xakiwi xpipilekg.

    Akxní taxamay mintamputsni xtachaná
    lata tsokgosnakgotnankán kpuchuchut,
    lata tamakgkatsiy akxní piksa talhtsi
    chu tapumakgan, tapumakgan lapaxkit.

    Luta tlakg tlan lalipaxkikan
    xtalakgchitni mintamputsni
    lu nixawá xalakspininín sakgsiní.

    Ni xtachaná tamakgkkatsiy kminkgapín,
    nixtachaná lata kankalay min kilhni
    akxni lichiwinán ti stlan lapaxkikgoy.

    Luta tlakg tlan takgaxmata
    lantla makawán xtatsukni mintamputsni
    nixawá tipalhuwa xatachiwin lapaxkit…



    Llegar a tu ombligo

    No es lo mismo llegar a tus labios
    que andar por la vereda de tu ombligo…

    Yo siempre he soñado tener una casa
    en el centro de tu cuerpo,
    un jardín lleno de besos nocturnales.

    Llegar a tu ombligo
    es despertar a los pájaros dormidos,
    provocar una orgía interminable
    sobre las ramas de los árboles.

    Embriaga mucho más el vino de tu cuerpo
    que el jugo de caña
    cientos de miles de años añejado.

    No es lo mismo sentir tus dedos dibujar
    un ramo de caricias en mi pecho,
    o comer un pan de dulce
    que una leve mordida a la boca de tu ombligo.

    Yo siempre he querido cultivar mil deseos
    en el centro de tu cuerpo,
    con un árbol de mariposas amarinegras.

    Llegar a tu ombligo
    es beber arrodillado el agua del pozo,
    sentir el brotar de las semillas
    y vaciar, vaciar el amor acumulado.

    Es mucho mejor afrodisíaco
    el extracto de tu ombligo
    que una manzana de labios rojos.

    No es lo mismo dormir
    en el dulce follaje de tu pubis,
    o inhalar tus labios que fuman historias
    de amantes que no se esconden.

    Un gesto, una sonrisa de tu ombligo
    vale mas que mil palabras de amor…



    Tamanixnit/ Sueño

    Tamanixnit

    Minkilhpín
    xakawa minkilhpín,
    xtachaná puchuchut
    antaní kgotnan jun,
    sikulana puchuchut.

    Mimpixni
    xununit mimpixni, tsiyuwa
    antá maminit xtiji xekg,
    xtachaná xatiji xanat
    akxní kaxkgakgay.

    Mintsikit
    xtachaná taxkat ktlimink
    klakapatawakay mintsikit
    xtachaná lakum tatstiwitnan laxax
    kxakgán kiwi tasiyú mntsikit.

    Mintamputsni
    lilakgapatsa xununit mintamputsni,
    xtachaná tuxtuná tasiyú
    kmaklakaskinan kkakiwín,
    kmaklakaskinan kkintamanixni.


    Sueño

    Tus labios
    tus labios húmedos
    pozo redondo donde bebe el colibrí
    pozo bendito.

    Tu cuello
    tu cuello empapado
    un largo camino dibujado por la baba del caracol
    una vereda de flores al amanecer.

    Tus senos
    cántaros de miel colgados en mi rostro,
    un columpiar de las naranjas redondas
    sobre el árbol imperecederamente enamorado.

    Tu ombligo
    placenteramente húmedo,
    un manantial recién eyaculado,
    una urgencia entre los matorrales de mi sueño.



    Kintsikan kataxawat/ Madre tierra

    Kintsikan kataxawat

    Wa tsutsokgo litampachi
    wa makgtakgalha lamatat,
    wa tampatawalay likan
    akxní wakán pa’pa’.

    Wa paskat kataxawat
    laksaka xalichanat talhtsi,
    wa tachiwinán kimpuchinikán,
    xmalana makgalanat.

    Wa puway litaxtuy
    akgchapawaliy lilakgatayan,
    matsikiy latamat,
    wa tiyat xaxlipan tokgoná.



    Madre tierra

    Es la faja roja
    la que protege al feto,
    la que sostiene el alfiler
    en la noche del eclipse.

    Es la mujer
    La que selecciona las semillas,
    la que conversa con los dioses,
    la patrona de la fertilidad.

    Es el plato de barro
    con la ofrenda en el altar,
    es el florecer de la vida,
    la partera perpetua.



    Xa paxkiná paskat/ La amante

    Xa paxkiná paskat

    Xa paxkiná paskat
    wanti ka putsú xkgan
    wanti tampawí xlitampachi
    wanti makglhuwa tatampaxkuta
    wanti nikanalaniy pa´pa.

    Xa paxkiná paskat
    wanti lipekwa lakgapalakán
    wanti makgat tsisní latamay
    wanti mitliklh yawalh kuxi xapatam
    wanti lekgamanalh xaxnekgni xanat
    wanti nikanalanilh xpa´pa
    wanti lakum spun kkiwi kgostaktalh.

    Wanti nikanalanilh pa´pa
    wanti aktawalalh xpipilekg
    wanti kxtampin kiwi paxkinalh
    wanti kkatsisni akgtsankgatamalh
    wanti kkiwi mawakalh xlilakgapaskan
    wanti stlan litlilh xtatlinkan
    wanti jala jala lapaxkikgoy.

    Xa paxkiná paskat
    wanti pilam litaxtulh
    stlan lip lip kgoslh katsisni
    wanti akgapixtilh tlanka kiwi
    wanti liya liya lakawakxilhka kwalhten
    wanti nilakgatilh tapuchakgán
    wanti nilakgatilh takgokgán.

    Wanti nikanalanilh pa´pa
    wanti likanalalh lakgtaxtut kkataxawat
    wanti maksluntulu paxlh kkgalhtuchokgo
    wanti lapaxkit limatsamalh akgsawat
    wanti kxmakni malanalh
    wanti nikuxmukgaxika
    wanti makglhuwa aktalamika.

    Xa paxkiná paskat
    wanti nilakgatilh xatsutsokgo litampachi
    wanti nitampatawalalh likan
    akxni xwamaka pa´pa
    wanti nimaktawalalh xmasekga jun
    lakampi nitlanka nastaka xtsikit
    wanti ni katsanawalh akxni paxkinalh.

    Xa paxkiná paskat
    wanti ni pekwanilh kitlam
    wanti aklhtatatamalh kjutsutsu tawán
    akxní xtalaakgapixtinit xtalapaxkin
    wanti limatsamalh latsukat puxkga
    wanti paxkinama lama, paxkinama
    wanti stlan litakxatayay lapaxkit
    wanti kgalhkgalhinan klhkganatiji
    wanti xtey kgalhkgalhinan.



    La amante

    La amante
    la de las enaguas cortas
    la de la faja enredada
    y mil veces desenredada
    la que no creyó en la luna.

    La amante
    la mil veces nombrada en el pueblo
    las mas húmeda y nocturnal
    la que provocó la erección de las mazorcas
    la que jugó con las flores marchitadas
    la que ignoró la sangre de cada mes
    la pájara que bajó volando en el palo.

    La que no creyó en la luna
    la que se colgó una mariposa en el cabello
    la que amó bajo la sombra de los árboles
    la que se fundió con la noche
    la que dejó su huella abrazada en el árbol
    la que supo interpretar
    la canción de los gemidos.

    La amante
    la que se convirtió en luciérnaga
    la que voló por las noches
    y se colgó en los brazos de los árboles
    la que prefirió mirarse mil veces al espejo
    antes que lavar los trastes
    la que no quiso procrear.

    La no creyó en la luna
    la que supo que el paraíso está en la vida
    la que optó por bañarse desnuda en el río
    la que llenó de amor el cántaro
    la que se sintió dueña de su cuerpo
    la que jamás se dio golpes de pecho
    la que tantas veces le aventaron piedras.

    La amante
    la que se negó a usar la faja roja
    la que no se puso el alfiler
    durante la noche del eclipse
    la que se negó a colocarse el nido del colibrí
    para que no le crecieran los senos
    la más inmune a los espantos
    la que amó sin dolor.

    La amante
    la que no tuvo miedo a los gusanos comesenos
    la que durmió en las hojarascas
    en los brazos de su amado
    la que llenó de besos los barrancos
    la que prefirió vivir amada, amando
    la que espera en las veredas
    la que sigue esperando, vestida de amor.



    Kintachiwín/ Mi lengua

    Kin tachiwín

    Kin tachiwin
    stlan xa chiki xanatla talakapastakni
    stlan xatiji kintankgaxekga
    stlan xputlawan kinakukán.

    Kintachiwín
    niwa talhtsi xa tamakgán 
    niwa xaskakni tawán,
    niwa xtalakgtsakga chichí,
    niwa xaakskaktamán tankgaxekg.

    Kintachín
    stlan lapaxkit kkaxawatni
    stlan xtatasa sakgata akxní lakachín
    stlan xaxanatla xtijikan xastaknán ninin

    Kintachiwn
    xtachaná xakgan kiwi, xanaj
    xtachaná xputastiwitnikán lakgskgatan
    xtachaná chu tu likgalhkgasa kinakukán
    kin tachiwin, kintachiwín
    wa xmalakatsikina kilatamatkán.



    Mi lengua

    Mi lengua
    es un poema de cuatro paredes,
    un camino hecho a base de raíces,
    un puente para llegar al corazón.

    Mi lengua
    no quiere ser una semilla abandonada,
    una hoja moribunda
    masticada por los perros,
    una raíz expulsada de la madre tierra.

    Mi lengua
    es un acto amoroso en el maizal,
    un llanto del recién nacido,
    un camino de flores de los muertos vivientes
    es la cuna de mis ancestros.

    Mi lengua quiere ser una rama,
    el columpio predilecto de los niños,
    la tortilla que alimenta el corazón vacío,
    mi lengua, es la madre que me vio nacer.



    Ciudad de México.- En Puebla existen más de 200 mil hablantes de totonaco y sin embargo está en riesgo de desaparecer. Ante este contexto es necesario que los escritores indígenas, por medio de la poesía y la literatura, rescaten y preserven esta lengua que es única en México, porque habla desde y para el corazón, enfatizó Manuel Espinosa Sainos, poeta indígena que participó en el ciclo La Primera Raíz. Literatura en otras lenguas de México.

    En la charla, realizada este miércoles 13 de noviembre en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, además del poeta totonaco participaron Juan Gregorio Regino, director de Desarrollo Intercultural de la Dirección General de Culturas Populares del Conaculta, y la escritora Elena Poniatowska, (Premio Cervantes).

    Elena Poniatowska destacó que Manuel Espinosa Sainos es un poeta sobresaliente que escribe versos memorables, pequeños, dulces y sorpresivos, que bien pueden verse “como cantos preciosos para el alma”.
    Añadió que el trabajo del poeta totonaca muestra que en el mundo nada es perverso; es un escritor amoroso de las parejas “y que celebra a la que jamás se dio golpes de pecho, tantas veces recibió pedradas, a la que no tuvo miedo a los gusanos come senos y que durmió en los brazos de su amado sin importarle nada: la amante”.

    Durante la charla, el indígena leyó al público dos de sus poemas inéditos, primero en totonaco y después en español: Cantando bajas del árbol y Los muertos hablan de amor, este último el más celebrado por el público.



    Lichiwinankgoy lapaxkit ninín / 
    Los muertos hablan de amor


    Lichiwinankgoy lapaxkit ninín

    Lichiwinankgoy lapaxkit ninín,
    listakgwanankgoy kiwi xmakniliwaykán,
    lichiwinankgoy likaxtlawan kgalhpuxum
    tipalhuwa xlatamatkan ti ka tsekg lapaxkikgoy,
    wa kgalhtuchokgo tu puntanukhgoy
    chu skakkgoy xlakata tamastanikgoy
    takgayawaní’.

    Lichiwinankgoy lapaxkit ninín
    ni akxniku niy xnakukán ninín,
    tatliwakglha kxpulakni kataxawat,
    xlakata wa lapaxkit luxaxlipán.

    Lichiwinankgoy lapaxkit ninín,
    lapulakgoy makgwananín,
    likankalay talakgxtamit putaknun,
    tachayawakgoy latsukat
    kxa kamankgan kakapeni,
    kkapuxkga chu kjkasekgnán.

    Lichiwinankgoy lapaxkit ninín
    mitliklh tayakgoy xpaluwa kataxawat,
    lhkuy xtikit tu tamakganit kkakiwín,
    pusiwikgoy kxnujut lapaxkit,
    wa ninín mapixnukgoy tapixnu talakapastakni,
    nilinipatankgoy lantla xakstután takgxtakgtamikgonít.



    Los muertos hablan de amor

    Los muertos hablan de amor,
    de sus carnes resucitan árboles,
    cuentan miles de historias
    las cruces de cempoalxóchitl,
    de los amantes clandestinos,
    de los ríos que penetran y se secan,
    de los que se entregan al mar.

    Los muertos hablan de amor
    su corazón nunca muere,
    late en el vientre de la tierra,
    porque el amor es perenne.

    Los muertos hablan de amor,
    deambulan los deseos,
    los panteones huelen a sexo,
    evaporan los besos
    en la humedad de los cafetales,
    en las barrancas y en los platanares.

    Los muertos hablan de amor
    se erectan las lombrices de tierra,
    arde el petate arrumbado en la fosa,
    sus venas tejen caricias,
    le ponen collares al recuerdo,
    los muertos se niegan a morir abandonados.






    .

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  • 11/02/16--05:17: MELBIN CERVANTES [19.439]

  • Melbin Cervantes

    Cancún, Quintana Roo, México 1991. Ha colaborado en revistas literarias digitales como Sak-ha de la Escuela de Escritores de Yucatán, Bistró Magazine, literatura y poesía y Válvula Magazine. En 2015 obtuvo mención honorifica en el concurso de poesía Flores a Cozumel, y en 2016 segundo lugar de Narrativa Memorias de Una Isla. Autor de Las huellas que dejó el silencio (2016). Actualmente radica en Cozumel.



    Adán silbó
    Eva no estaba
    Adán fue feliz.


    OLD MAN

    La vida es breve
    y mis plegarias son inmundas.
    Escúchelas aquel
    que pueda oírlas…
    Un compañero me ha dejado
    y a esta tierra soy ajeno.
    Hacia donde me dirija, hay un dedo
    señalando con escarnio el camino
    que me conduzca fuera de su patria.
    ¿Pero, a dónde podre ir siendo viejo?
    Mi compañero era joven y presto
    a socorrer mis necesidades…, mas ahora,
    si camino, los huesos me atormentan,
    lo soporto, pero quién me alimentará.
    Pues cuando ando lo hago para rogar;
    para apelar con fe a la magnanimidad del hombre.
    Oigo murmullos; mis ojos aprecian sombras,
    mi cuerpo recibe escupitajos y empujones…

     

    Morphée

    Me ha secundado la mirada tuya
    a lograr soñar como un plácido
    infante, al caer en mi memoria
    aquellas pupilas fascinantes.
    Aun lánguido, febril, y agonizante
    hallase mi cuerpo su estancia
    en el mundo sofocante;
    siempre en el onírico palacio
    mi esperanza se aferrará a tus ojos.
    ¡Así que no tardes más en completarme!
    Cómo sombra fiel te seguiré hasta el borde del río Nepente
    y aunque me obligues a sumergirme en él, jamás te olvidaría.
    Arden unos verdes leños,
    en lo que inició como un benigno sueño.
    De repente, en la cabaña de mis suspiros donde mohíno y calinoso
    se volvió el entorno: brotó una espesa bruma de infortunio y de despiadada negrura, que mandó en contra mía
    a unas extrañas sombras; para acechar con saña a mi alma trémula y abatida. Pero la penumbra se quebrantó…
    ¡Y, triunfante! ¡Triunfante! ¡Triunfante!
    ¡Llegó el sol a encantarme!
    Oh, sinfónico y beneplácito sonido…
    Aquel ígneo coral hizo su llamado y con ansias, ahora le he respondido:
    Te ruego bella mujer que urjas tus pasos.
    Ven a limpiar mi faz que está en llanto.
    Ven a desatar los gélidos lazos
    que frenan a la mártir ventura que en mis manos
    se resguarda con celo santo.
    Que tu piel fresca conceda la salud
    a mis heridas, y tu frente se corone
    de las flores más hermosas, de aquellas
    que se acuestan sobre los rosales
    y por los nardos son perfumadas,
    las que enjoyan soberanas al prado
    de la siempre menospreciada gratitud.
    Que el brillo de mi cara la tuya sonroje;
    y tus caricias enciendan a mis mejillas y las ataduras arrojen
    en el abismo devorador de los mares.
    Pero a pesar de toda amada benevolencia
    que tan sólo con la autoridad de los sueños
    puedo yo recrear.
    Qué sea deseo de Dios que nunca en tierra
    de Morfeo me puedas besar.
    Que nunca imploren tus sonrosados labios a los míos, que tan secos, fantasmas que deambulan, son ya.
    Aquellos despojos míos; tu boca jamás toquen, porque si no, lo más terrible sucederá…, pues, cuando tus pétalos labios me rocen, tendré, maldito Yo, que despertar.

     


    Las huellas que dejó el silencio (Ediciones O, 2016) es su primer libro.

     
    AL NACER SENTIMOS el ahogo
    y el presagio de un vacío
    para declararnos la semilla
    de la Salamandra.
    Las raíces pulverizadas nos perfuman de luto,
    el cielo se va aclarando ante nuestra visión,
    apenas polvo, y no creemos en el final de la vida.
    Tanta claridad es misterio, una mano luminosa
    que no asimos para guiarnos.
    Somos el espejismo de lo cincelado por el aire, por un hechizo,
    del cual no podremos huir, y continuará golpeándonos hasta
    derrumbar nuestro espíritu.
    Somos apenas de polvo, y deseamos acallar el más
    armonioso canto de los cuervos.
    Apagada lámpara, en el olvido de la noche, es la esperanza.



    SIGO LAS HUELLAS QUE DEJÓ EL SILENCIO,
    atiendo en suspenso las voces de la playa
    que llamean entre el fuego líquido del Caribe.
    Es Leviatán quien desea jugar en estas aguas,
    trayendo cantos y sollozos.
    La gran serpiente baja sofocada de los muros
    blanquecinos del cielo,
    conmoviendo la marea; en su vientre,
    nacen de espuma: golondrinas blancas.
    Veo caras en la linfa agitada de los cangrejos de pardo flabelo,
    devorados por la clara serpiente.
    Soy tan sólo un rostro de brillo que dura un instante
    en el vientre azul vertido en el mar.
    Entre piedras y silencios, la oscura noche vuelve,
    paseando un vestido de marismas y vientos,
    la marea me regresa a los restos calcinados de la playa.
    Puedo seguir buscando, el cuerpo derrocado del silencio.
    Puedo, lo encuentro, agitando, borrando las huellas,
    repartidas en la médula de la arena.




    SALÍ AL ENCUENTRO de mi sueño,
    porque era fresca y ligera la noche,
    cuando el triste oro de la luna llena
    cayó sobre la charca de mi mente.
    Todo se agitó en el reflejo de los árboles;
    entre sombras balbuceaban las lechuzas,
    y las orugas murmuraron tras el paso de
    las golondrinas.
    Se encendió de pronto el paisaje con los ecos
    de la floresta otoñal.
    ¡Sesenta watts, recorrieron mi cuerpo, abriendo
    mis parpados aceitados!
    «Bienvenido hijo mío, al bullicio citadino», dijo mi abuela de hojalata,
    abrazando sus enmarañados circuitos.
    Yo como androide he rechazado el «0» y el «1», para soñar con largos
    caminos de translucidas montañas acariciadas por las manos de latón del sol. Sentir la frescura de aires sonrosados, en lugar de malditos focos de tungsteno; admirarme de las magras carnes de los salmones saltando en las cristalinas cascadas, en lugar de placas terroríficas de bronces que niegan de las saladas brisas del Atlántico. ¡Ay, el asfalto oxida nuestros pasos hacia la Libertad! Se han trastornado con electrónica basura los riachuelos de los tritones de mármol. ¡Heme aquí soñándome con corazón de humano!

    Las huellas que dejó el silencio -


    El lenguaje de la piedra

    Sobre ríos que no cesan 
    viaja el lenguaje. 
    El castigo Agamenón es vestir de culpa.
    Empapar nuestra frente de hiel
    empujados por el frío de la noche
    a un acantilado de pesadillas.
    Comer el pan de la gangrena,
    el beso árido

    de la mortandad.
    El jadear de los caballos es fuego latente.
    Nos persiguen. Los jinetes y sus espadas.
    ¿Somos cobardes?
    ¿Habrá defensa para nuestras faltas? 

    El lenguaje de esta piedra que tenemos
    por corazón: sólo sabe nombrar
    vitupera lo sagrado.
    El castigo Agamenón es ser nuestra propia ruina.


    Primera nota

    Un rayo para destellar el horizonte
    enciende este poema
    que está colgándose del cielo
    Mira la redondez del mundo
    entre la cálida cortina de la lluvia.
    El mar está tranquilo, y te dice: «Detente».
    Te detienes y me detengo.
    La espuma brinca hacia nosotros
    bañando nuestros muslos
    presas de los pantalones color caqui 
    del trabajo nocturno en el centro comercial. 
    Queremos desnudarnos, pero no nos creemos tan libres. 
    Mis manos atrapan el canto de gaviotas,
    lo guardan en tu templo de mármol
    entre gritos que laten y golpean mis costados,
    donde caen sobre la cama acuática
    sin chapotear.
    Hay algo demasiado confuso,
    niebla, 
    en el vaivén de los botes,
    está dentro de mí
    y no deja iluminarme. 
    Me miras y me tomas de la mano
    : «Algún día te compraré
    un candelabro más hermoso
    que la luna y las estrellas».
    Hoy ya no estás más junto a mí.

     

    *


    En mi casa hay una zanja cavada
    para enterrar al mundo.
    Para protegerlo de sí mismo.
    Las pupilas no pueden mirar
    más allá del abandono. 
    Solo se retuercen mirando 
    a la luna blanca sabotear
    el baile de las estrellas.
    Adelanto unos pasos con miedo
    y trato de tomar al mundo
    pero es imposible moverlo,
    de su trono de muerte
    y de su sueño de guerra y profecías.
    En mi casa hay una zanja cavada
    llena de lágrimas.


    *


    El prólogo fue escrito con la voz creadora.
    Con el estruendo de un frenético toque de timbales,
    que renacen en las resonantes fanfarrias.
    Clama maravillado mi corazón a los sentidos
    como el mayor de los truenos que crece
    y decrece entre las nubes, se agita la celeste esfera
    y mis sentidos no lo creen.

    ¿Qué es aquello que me sorprende?
    Una palabra…
    Para que ahora el ave vuele hacia perderse en el alba.
    Una palabra… y ahora boquiabierto aplaudo a lo que me rodea.
    Una palabra… para que mis ojos vean absortos a la inquieta Natura.

    Una palabra… y fue la vida.







    .

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    Ángel Fernando Fuentes Balam

    Mérida, Yucatán. México. 1988. Director de teatro, escritor y actor. Egresado de la Licenciatura en Teatro de la Escuela Superior de Artes de Yucatán. Autor de los poemarios: Melodía tu engranaje quieto, y Cruóris o la rabia que fuimos. Ha publicado en las antologías  “Pyramid” U.S. Poets in México, NYC., “Small Claim of Bones” Cindy Williams, University of Southern Maine, “Cuéntanos tu locura” Ediciones Arriba del Pegaso, “La memoria de los días” Ediciones O, “Dramaturgia Express I” SEGEY. Ha sido colaborador de cuento, dramaturgia y poesía en revistas como “delatripa”, “JUS”, “Almiar”, “Sinfín”, “El mollete literario”, “Círculo de poesía”, “Río Arriba”, “Ariadna-rc”, “Morbífica”, entre otras. Ha trabajado como maestro en artes en escuelas privadas y públicas, así mismo como profesor de teatro y creación literaria en el CEAMA Yucatán.




    LA NOCHE NO TIENE BRAZOS

    solamente espuma
    que arrastra las últimas vacilaciones de mi cuerpo;
    soy ola que golpea el gran peñasco de la soledad,
    erosionando su piel, su angustiosa capa de caídos
    dientes que recogió de mis soñares hoscos.

    La noche no tiene brazos que sujeten mis hombros ni mi nombre,
    carece de manos que acaloren mi pelambre. Entre sombras
    intento asir el volumen de una garganta que siembra
    un antiguo horror entre los hombres con su grito 
    de impiedad y lumbre. 

    La noche no tiene brazos que sostengan el mundo, 
    ni dedos para hacer la cruz.
    La noche no rodea, materna, mi espalda rota.
    Los perros aúllan plegarias para extinguir la luna.
    Entre amasijo de uñas y arena conservo las caricias de la noche.
    Nadie rasga los vidrios de mi habitación o mi opaca faz.
    Yo recuerdo cuando le amputé los brazos: quiso amarme.



    PESTILENCIA

    Álgida penitencia tendrán los amorosos,
    caracoles en cuyo laberinto sufre hambre
    los niños del sueño,
    cuando el aliento del diablo reconstruya la arboleda muerta,
    desde sus sangrientas raíces hasta el fruto del saber.
    Las estrías de la tierra son canales donde violenta pasa el agua,
    arrastra pueblos y héroes, canciones fundacionales y encíclicas,
    animales domesticados, huertos, corazones que anochecen…
    Y en esa inexorable furia los cuerpos
    luchan para no decirse adiós.
    ¡Malditos los que se funden en secreto!
    En vano intentarán resistir la tormentosa vejez.
    Esta vida ruge como perra pariendo camadas de alfileres,
    debería arrebatarlos en un torbellino de vergüenza y sal,
    caracoles en cuyo laberinto sufren hambre 
    los niños del tiempo.
    Entre serpientes y lenguas nuestra piel madura,
    sólo para cubrirnos de la miserable llama
    que nos habría convertido en dios. 



    ÓRBITA ERRADA

    El camino sigue ahí, pero no vuelves. 
    Te ata el futuro, la cara grotesca
    de los antiguos amados. Y los ojos
    de tus muertos 
    se encienden
    como hoguera.
    Deseas arder, levitar ceniza
    hacia la inútil tierra que te vio nacer.
    Olvídate de rechazar el cáliz, 
    dios no apartará tu sufrimiento. 
    Dirígete a la más furiosa estrella
    y estalla.



    PRIMER MOTOR INMÓVIL

    Ya no hay respiración. Detente,
    evita que giremos. Duerme
    a cada bestia, a cada raza.
    Ya no compartimos el aliento,
    ni siquiera bebemos de la misma copa.
    Hemos apagado el cirio
    que honraba a nuestro dios.
    Calma la vegetación y el mar de antes: