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  • 10/29/16--05:42: BEGOÑA M. RUEDA [19.405]

  • Begoña M. Rueda

    Begoña M. Rueda es una poeta de Jaén,  (Jaén, 1992). Ha realizado diversos talleres literarios y participado en recitales como el ciclo poético mensual La caja de Lot, las veladas poéticas en el Castillo parador de Santa Catalina así como en los Baños Árabes de Jaén. También han aparecido poemas suyos en antologías como Koiné, Microsaurios, Cuentos en el Museo, y Versos que caminan, palabras que sueñan, así como en revistas como Triadae Magazine.

    Lleva adelante en Uniradio, la radio de la UJA, dentro del programa Castillo de Versos, su sección titulada Poesía en Elm Street, dedicada a analizar el lado poético del cine.

    En la actualidad ha sido ganadora del primer premio Facultad de poesía 2015 de la Universidad de Jaén, donde se encuentra estudiando Filología hispánica y elaborando futuros poemarios. Este premio le fue otorgado por su poemario “La canción del bardo” y ganadora del II Premio de Poesía Joven Antonio Colinas, organizado por la editorial Isla de Siltolá, 2016. 



    Aseo

    Me miré al espejo y encontré un náufrago.
    Dejé caer el cepillo de dientes.
    Definitivamente, yo,
    era una isla desierta.


    *



    Yo creo que soy África. 
    Mi sistema circulatorio es 
    similar 
    a las raíces de una secuoya 
    y un grupo de buitres 
    planea sobre mi casa. 
    Sobre la carroña del número 
    55. 
    En el corazón me habita 
    un poblado jíbaro que reduce 
    a cenizas 
    el cráneo de mis amantes. 
    Continuamente tengo hambre 
    y un león me muerde las 
    vísceras 
    cuando observo tu fotografía. 
    Continuamente tengo hambre. 



    Verde Oscuro 

    Las balsas se deslizaban lentas y silenciosas,
    a dos pasos del infierno
    el chico traía los pantalones rotos.
    El chico
    había comido la fruta en mal estado,
    "si esta laguna es el amor"
    no siguió contando primaveras,
    "esta era mi balsa
    cuando las piernas de la luna
    y la flor blanca de sus muslos en Varsovia",
    recordaba,
    se cubría el rostro,
    crecía
    una flor
    triste en sus ojeras.



    Invierno

    No entiendo el idioma de las velas de los barcos
    ni la armónica del mendigo
    más allá de las metáforas de la muerte.
    En invierno el sol caduca.
    Lo asumo mientras tiendo la ropa,
    mientras el vaso de leche 
    estalla en el microondas y lo pone 
    todo
    perdido de vía láctea.
    Mientras tiendo la ropa
    me acuerdo del mar.
    Como el mendigo.
    El sol es la vela
    de un barco que zozobra.



    Menta poleo

    Ella pisa la hierba con los pies descalzos,
    se peina con los dedos,
    acaricia una bola de cristal.

    No siente interés alguno por mi persona.
    Es algo que suele ocurrir.

    Deambula sonámbula por el pasillo,
    habla lenguas muertas,
    se compra animales exóticos por Internet.
    Me la presentó una amiga hace dos años.
    Por entonces la creía camaleónica,
    charlábamos largas horas por teléfono,
    parecía de otra especie, a mi
    me causaba sensación.

    Cada vez me gusta menos la gente.
    La gente como ella, la gente
    más interesante que yo.
    Te pisa el corazón con los pies descalzos.
    Es algo que suele ocurrir.



    Jazz

    Vigilo la inquietud de los peatones.
    Demasiadas chicas con faldas oscuras
    atraviesan el paso de cebra.
    Los ojos blancos de un seiscientos
    me parten el alma,
    enciendo un cigarro,
    quisiera confesarte la mitología de la lluvia,
    pienso
    qué harías conmigo si supieras que
    a pesar de todo, esta noche,
    hace demasiado dolor debajo de mi paraguas.

    A pesar de todo atraviesan el paso de cebra.
    La inquietud de los peatones,
    de los sintecho,
    de los niños que juegan a ser viejos
    y de las putas
    chicas con faldas idénticas a la tuya,
    demasiadas chicas extrañas
    debajo de mi paraguas
    y ninguna parece conocerme
    tan poco como tú.



    Fecha de caducidad

    Apuro un yogur caducado para cenar
    mientras una pareja se lo monta en el canal veintitrés. 
    No me dan envidia. 
    Seguro que hay mucha gente como yo, 
    hundida en el sillón sin cambiar de cadena 
    por no levantarse a por el mando. 
    Una pareja se lo monta, 
    como nos lo montábamos nosotras, 
    en el canal veintitrés. 
    Qué envidia van a darme, 
    si, como lo nuestro, 
    todo suele caducar a las pocas semanas.



    Dos viajes

    La chica del tren se seca las lágrimas
    con la manga de la rebeca
    al pasar la última página
    de un libro.
    Después mira por la ventana
    y sonríe.
    Lo que daría yo por llegar,
    pronto,
    a la última página.
    Lo que yo daría
    por un final feliz.



    Mentira

    Y si siempre que te necesito
    dices
    estás aquí
    conmigo
    por qué cuando te miro no puedo verte.




    Primavera

    Cosiendo,
    el dedo corazón herido.

    Una gota de sangre
    florece
    en la carne metálica del alfiler.



    Ceguera

    Ya me he cansado de decir
    que la soledad me hace llorar.

    Ahora me está mordiendo los ojos. 

    Escribo a ciegas.



    Carnicería

    También, el carnicero, es un poeta
    que desnuda las aves 
    de todo viento a filo de hoja ,
    entendiendo 
    la madriguera de la muerte
    en el ojo desorbitado del animal
    y las manos sembradas de sangre
    entre un carnaval de amapolas
    improvisado en la primavera del mercado de abastos;
    como un poeta
    va directo al azul metáfora de la yugular,
    al placer de la carne,
    y arroja a un canasto
    las vísceras de lo que no volverá  a engendrar belleza.



    DE La canción del bardo, ganador de la XIX Edición del concurso Facultad de la Universidad de Jaén

    Mujer barbuda I

    Dicen que la mujer barbuda
    ama al hombre bicéfalo.
    Que el hombre bicéfalo,
    desde hace algún tiempo,
    se siente mujer.
    Dicen que el hombre bicéfalo
    se prueba la ropa de la contorsionista,
    se sonríe frente al espejo,
    se la chupa al domador.

    La pobre mujer barbuda.
    Se quedó embarazada del faquir.
    El faquir es otro alcohólico violento.
    Como el mago.
    Dicen que el mago
    sabe dónde está el cuerpo del equilibrista.
    Y el del lanzador de cuchillos.

    La pobre mujer barbuda
    tal vez se quedó embarazada del hombre elefante.
    El hombre elefante asusta a los críos.
    Los críos se ríen,
    insultan,
    escupen,
    señalan a la mujer barbuda.
    Después
    preguntan a sus padres
    si de verdad es una mujer.



    Obán

    El bardo conoce la música de la mujer que besa el hielo.
    A pesar de ello nadie le ofrece vino en las tierras altas.
    Sé de un bardo que cantaría el linaje de las rocas,
    que subyace bajo su propia piel esperando mudar de hombre.
    Sé de un bardo que camina solo,
    que conoce demasiado
    para ser mudo.



    Kraken

    Las ratas corren por cubierta 
    entre los pies descalzos de los marineros, 
    los marineros se golpean e imploran 
    que algún dios regrese a la vida, 
    la vida abandona al capitán, 
    al capitán que sin abandonar el timón observa 
    cómo los cantos de sirena se cumplen, 
    cómo el mar se derrama,
    cómo el mar es un ser mortal 
    que tampoco alcanza el horizonte. 
    Nuestros horizontes no son de esta tierra. 
    La tierra no es redonda. 




    DE su primer poemario, Princesa Leia.


    Apolo XI

    Desde la luna no puede verse la Muralla China  
    es pura leyenda. 
    Lo que se ve desde la Luna es una margarita  
    abriéndose paso en un campo de minas antipersona.  
    En la luna no crecen las flores.  
    Lo más parecido es la huella de un astronauta  
    cobarde de pisar el sol. 
    Nunca me he creído que el hombre pisara la Tierra.  
    Desde ninguna otra luna puede percibirse 
    tanto culto a la herida.








    .


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    Nurya González  Ruíz 

    (Cobán, Alta Verapaz, Guatemala, 1971). Poeta guatemalteca.




    MUJER ESTIGMATIZADA

    MADRE NUESTRA

    1

    Madre nuestra,
    Que estás en cualquier parte
    Recuerda que también
    nosotras nacimos como tus hijas
    Y que nunca hemos sido amadas.
    Fuimos desterradas del Padre
    Ganándonos cada día
    Con el trabajo del cuerpo
    El pan, la ropa y las cobijas.
    Nunca santificaremos nada
    Porque también en el cielo hemos sido rechazadas
    No tendremos nunca el reino
    Porque por malas, sucias, adúlteras y pecadoras
    Ya fuimos estigmatizadas
    ¿Qué más da, si nos queda voluntad?
    Poco o nada como opción tenemos ya
    Ni el cielo ni la tierra serán nuestra morada
    Líbranos del mal, de sabernos humanas
    Y de la vanidad de pensar
    Que para este mundo
    Somos necesarias.

    AMÉN



    TIERRA

    Tiene género de madre, de mujer
    y de persona.
    Tiene nombre de potencia de quien
    lucha siempre sola por la vida y
    descendencia aunque todo vaya
    adverso.

    Tiene nombre de guerrera, de la
    luna de mi abuela, de esperanza
    y de mañana.

    Tiene nombre de confianza, de vida,
    montaña y agua, de abundancia
    y de vivencia, tiene nombre de proeza.

    Tiene nombre de poesía, de alma
    llana, que canta de niña genuina
    y tierra madre, hermana y amiga,
    eres una camarada.







    .


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  • 10/29/16--09:39: ANA MARÍA ARDÓN [19.407]
  • Fotografía de Alex Prager

    Ana María Ardón Quezada 

    (Guatemala, 1959)
    POETA/NARRADORA/NATURÓPATA

    Obra publicada:

    Follaje interno (1993-1994)
    Cristal de Cortado (2000)

    Premios y reconocimientos:

    Primer Premio Augusto Monterroso de los Juegos Florales Hispanoamericanos, 2000, por Cristal Cortado.
    Su poesía también ha sido publicada en varias revistas y diarios.



    HAY DÍAS

    Hay días
    que no soporto el mundo.

    Y me dan ganas
    de bajarme
    de una vez por todas
    del columpio.

    Que el cansancio
    me come
    y la gente
    me pudre el horizonte.

    Hay días
    en que pienso
    si no sería bueno
    estallar
    reventar
    de una maldita vez
    eternamente.



    TAN SÓLO SOMOS LAS MUJERES

    Tan sólo somos las mujeres;
    Santas madres vírgenes
    dulces comprensivas,
    viscerales emocionales
    brujas neuróticas histéricas
    sensibileras ingenuas liberales
    o putas.

    Según el diccionario
    de la Real Academia
    de los Machos.

    Pero, de humanidad
    ¿Qué saben los castrados?



    Cana

    Plateada solitaria tenaz
    emerges por sorpresa
    como estrella fugaz
    en medio de la noche
    intransigente y obcecada
    remembrando las horas derramadas

    Sedosa
    hebra
    invicta
    primeriza
    profética

    De nada serviría revelarme
    arrancarte con un tijeretazo
    ocultarte dentro de mi pelambre

    Estás allí altiva amenazante
    deslizándote por mis sienes
    victoriosa

    Te observo
    no tengo más alternativa
    que peinarte.




    Caza

    Me gusta verte desde lejos
    acecharte discretamente
    provocarte
    Reinventar cada encuentro
    adivinarte

    Sigilosa encenderte
    disfrutar el placer
    de enamorarte

    y como leona
    echada
    verte llegar
    a mí
    muy lentamente




    Cazador de fortuna

    Dormida está tu bestia
    aburrida tu vida
    amodorrado tu ángel

    Apagada tu risa
    tu deseo atontado
    indiferente

    Escaso de pulsiones
    se te pasa la vida

    A ratos te preguntas con dejo de nostalgia
    dónde se fue tu juventud
    y una vocecita chillona
    en tu interior responde:
    "ascendiendo"
    "ascendiendo"

    No hay duda eres insensible
    está hueco
    vacío
    me das hueva




    Follaje interno XX

    Se alimentan las víboras
    con lengua puntiaguda.
    Deshaciendo,
    rumiando odios estériles
    que engendran nuevos odios.

    Envenenando la penumbra de los días;
    retrasando aún más, nuestra miseria.
    Esculpiendo un futuro retorcido,
    condenando, acechando,
    haciendo del descrédito y la envidia,
    su profesión y su filosofía.



    Maniquí

    Ostentosa bella glacial te exhiben
    en los aparadores de las tiendas
    tu mirada perdida en el vacío
    tu cuerpo escultural

    Tus tejidos firmes
    la ropa muy cuidada
    la sonrisa cuajada
    siempre vas a la moda

    Permaneces anclada
    desvalida
    te untan color en las mejillas
    en los labios un poco de carmín

    Cuando los especialistas
    dictaminan
    y desgarran tus vestiduras
    los ves
    indiferente

    Ves pasar 
    los últimos días
    de tu vida
    en un triste rincón
    de la basura.




    No te amo

    A la ligera
    aunque te diera
    mi cuerpo de inmediato

    Tampoco en las mañanas
    (soy noctámbula)

    Te amo
    impregnada
    total
    de cigarrillos

    Cicatrizada
    en este duelo íntimo

    Con rabia
    por ocupar
    un diminuto espacio
    dentro
    de ese miserable corazón
    que posees.








    .

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  • 10/29/16--13:57: AMOSSE MUCAVELE [19.408]

  • Amosse Mucavele

    (Maputo, Mozambique, 1987) Periodista cultural y poeta, director del proyecto de divulgación literaria Esculpindo a Palavra com a Lingua, jefe de redacción de Literatas-Revista de Literatura moçambicana e lusófona y miembro del consejo editorial de la revista Mallarmagens (Brasil). Miembro de la Academia de Letras de Teófilo Otoni-Minas Gerais y de la International Writer Association (IWA-Ohio, EE.UU.). Publica sus textos en diversas revistas del mundo lusófono. Ha representado a Mozambique en las primeras Raias Poéticas de Vila Nova de Famalicão (Portugal). Antologista de A Arqueologia da Palavra e a Anatomia da Língua, que reúne a poetas que escriben en portugués desde Brasil, Mozambique, Macao, Portugal, Cabo Verde, Angola, Finlandia, Timor Oriental, Guinea-Bissau, Santo Tomé y Príncipe, México y España. Es el autor del libro que este año edita el Festival de Poesía de Córdoba, la edición bilingüe Geografias do olhar – Geografías de la mirada. [Festival de Poesía de Córdoba 2016]

    Amosse Eugenio Mucavele nasceu aos 8 de julho de 1987 em Maputo, Moçambique. Membro fundador do Movimento Literário Kuphaluxa, sonha em ser poeta, cronista e contador de sonhos. Faz parte da equipe editorial da Revista Literatas - Revista de literatura moçambicana e lusófona, colabora no Pavilhão Literário Singrando Horizontes – Academia de Letras do Paraná, ricardoriso.blogspot.com, Jornal Coruja (Cida Sepúlveda). organizou a antologia da nova poesia moçambicana publicada na Revista Zunái (Claudio Daniel), tem poemas publicados na Revista Eutomia e Linguística da Universidade Federal de Pernambuco, e em outros blogs. É membro Correspondente da Academia de letras Teófilo Otoni, Minas Gerais.



    Guerra Popular

    A cidade é um inventário de angústias
    música cega
    um eco que se fecha em silêncio
    na veloz saudação dos xapas



    Guerra popular

    La ciudad es un inventario de angustias
    música ciega
    un eco que se cierra en silencio
    en el veloz saludo de las combis







    Magumba

    Se tu remas e eu remo
    eu me remo rumo a ti
    é no mar onde desnorteia-se a vítima



    Magumba

    Si vos remás y yo remo
    yo me remo rumbo a vos
    es en el mar donde se desorienta la víctima






    Canção do Pescador

    Tenho muito mar ‒ o rumo
    onde sílaba a sílaba, remo
    os dias todos
    como uma pedra na água
    encosto o ouvido sobre o barco
    oiço
    uma oração natural do anzol

    (pela boca morre o peixe)


    Canción del pescador

    Tengo mucho mar: el rumbo
    donde sílaba a sílaba, remo
    los días todos
    como una piedra en el agua
    apoyo el olvido sobre el barco
    oigo
    una oración natural del anzuelo

    (el pez por la boca muere)






    Canção do Pescador again

    Ouvi dizer que no mar
    o peixe tenta conservar tudo que lhe resta
    ‒a palavra‒
    o pescador sobre o barco
    desperta a aliança
    que se estende em torno do mar – o Horizonte



    Canción del pescador again

    Oí decir que en el mar
    el pez busca conservar todo lo que le resta
    ‒la palabra‒
    el pescador sobre el barco
    despierta la alianza
    que se extiende en torno al mar: el Horizonte

    (De Geografias do olhar ‒ Geografías de la mirada. Traducción de Gastón Sironi.)





    ARQUITECTO

    É como se o futuro fosse a profissão dos sonhos
    É como se a régua que traça a génese da cidade. fosse a meretriz que se vende na esquina
    Na
     Mesma
     Esquina onde o profissional sonhador ergue o mastro
    dos seus prazeres, onde espora os seus sentimentos na vagem de uma flor adormecida pelo
    vermelho aroma ( a língua lambe, lambe a primavera do novo oeste)……um beijo no caule
    da planta que cobre o passado,….Um abraço quente à altura de um aranha céu namora o
    presente.
    Onde as margens traçadas na folha em branco tornam-se reais, os números, as larguras
    ganham outros contornos todavia aquilo que era futuro ficou reduzido a um presente seja
    de natal ou de aniversário. Quando o profissional faz a entrega das chaves ao homem. O
    sonho também abre o seu horizonte.assim aprendi a escutar o orgasmo da minha
    criatividade (este poder de tornar algo intangível em residência do ser humano) e descobri
    que para me masturbar não preciso ir longe, basta ter as chaves dos compartimentos da
    consciência e dentro das suas quatro paredes encotrar-me-ei com o sonho .




    MARTELAMENTO DO RIO

    Rio do silêncio das ondas do rio. Onde suas águas guardadas em gavetas aguardam pela
    hora do discurso. O rio chora pelo silencioso curso da sua voz em movimento rectilíneo.
    Escrito com a tinta selvagem e o dolorido trilho em paralelo tracejado em pleno
    ziguezaguear das suas assombrosas margens
    Aberta a boca para o discurso: a voz do rio seca torna-se num eterno guardador de
    silêncios.
    Um homem,
    Uma canoa , 2 linhas paralelas
     O verso do olfacto do crocodilo descreve o perfil da presa
    No
     Silencioso trilho do rio
     Uma cova
    A mesma cova ardia em plena hora do discurso vazio
     No meio do rio uma pá continua a uma velocidade da
    luz com o seu curso vertical. O redemoinho pesca a água de uma forma circular.





    de A Posse do(s) Sonho(s) ou o Prefácio de uma Galáxia Interior.

    Mel amargo 
          
                 Para Mbate Pedro 

    As abelhas fabricam o seu zumbido
     ao anoitecer dos dias
    e ao clarear da noite 
    vendem a dor na matriz 
    do som amargo que as nossas bocas chupam

    §

    Eis tudo História  

               para Sangari Okapi 

    Preso a minha vinda
    nas algemas da tua chegada
    onde derretem granizos na porta
    dos soluços obsoletos do tempo

    §

    Viagem  
    (com imagens de Lisboa)
              
                   para Dilía Fraguito e Mito Elias 

    nas crostas do mar
    brotam lagos voadores
    com plumas de papagaios suburbanos
    a sobrevoar nos tímpanos da cidade 
    que  sangra  desejos de amar os emigrantes

    §

    Depois da Ditadura Militar 
                                                                                          
                para F. Gullar 

    O anjo é grave 
    agora. 
    Começo a esperar a morte.* 

    como quem procura mostrar o silêncio aos ouvidos rotos desta noite
    que escurece as paredes da luz feita de pólvora.
    galgo a estirpe da brisa nocturna nas linhas da terrível extensão da dor
    em plena castração da casa. E no meio dos escombros colho palavras de estacas
     para com elas disseminar lâmpadas do ajustamento das ruínas humilhadas
    pelo magnífico derrubo catastrófico do pó do martelo

    §

    Outros poemas

    Guerra Popular

    A cidade é um inventário de angústias
    uma música cega
    um eco que se fecha em silêncio
    Na veloz saudação dos chapas

    §

    Bairro Magude

    Regresso ao avesso
    com luzes apagadas
    faço da escuridão a condição pela qual vivo
    arrasto o silêncio para onde o sonho se abre em charco

    §

    Subúrbio

    Nas margens da cidade
    as acácias são como almas adiadas a arder
    na melancólica procura de um sonho
    para enxugar os pés
    e sei que nenhum peão restituirá os buracos

    §

    Macaneta

    Nessa praia tínhamos perdido o caminho para o mar
    o resto da terra caiu em lágrimas
    num rio calado pelo tempo
    feitos de náufragos
    (choramos com a bússola na mão)

    §

    Inhaca

    Haverá ainda este sol
    a murmurar na água
    se a fome dos barcos alcançar a terra
    Haverá esta tamanha glória
    no corpo insaciável dos remos
    que sugam o mar todo
    se com os olhos continua(r)mos a desfolhar o distância?

    §

    Na maré do meu diário – o incerto
    reescrevo com os olhos
    a fonte do imaginário desta cidade
    sem rumo, anoiteço no corpo do poema
    onde voa o sol em toda sua glória

    §

    Eu vi o sol em toda sua glória
    a procura de refúgio longe do florir da noite
    sem nome, os barcos vacilam geometricamente
    no corpo húmido de silêncio
    (tal como as estrelas a apodrecer no charco)



    MEDO

    Ao Ademir Assunção

    (alavanco a minha memória na hóstia do tempo, e atiro os atómos do meu apetite para silênciar a atmosfera da minha insegurança, percorro vezes sem conta no intímo das estradas que não dormem na cegueira desta cidade nua de árvores e pedras.enxergo o meu projecto adulterado pela febre da lua cheia de insónia.




    TESÃO

    Á Suraya Tamele

    Faço de mim um depósito de orgasmos sem idades, uma cidade que se ergue no átrio do   tempo,traço na parede de um sentimento por uma mulher. uma linha horizontal que se alonga até ao rio do meu prazer.encontro nos afluentes do poço que cresce em posição vertical, o túnel para a minha bem adocicada ejaculação.




    ENERGIA SOLAR

    Ao Abreu Paxe

    As lampâdas eoliográficas acendem o medo do sol no chão torto pelo sopro das ventoinhas voadoras.(isso)enquanto ardem montanhas pela força do curto circuito da energia das nuvens, que por infindáveis vezes tentam sem sucesso parar o revólver do vento. A (o) pá continua a atar circunferências do ar na geografia do espaço desértico, onde a radiação solar semea-se em épocas de seca, cujo o regime predominante é odarotação de culturas , guarda-se em ruínas da gramática existencialista de palavras como: congelador,televisão,geradore colhe-se no vociferar agudo da noite, e nós com a caneta olhamos o distante florescer do fogo da pedra que cintila nas ondulações do óasis, e. aqui não há espaço vazio para frotas de água turva.




    NEW YORK

     Ao Richard Bona


    Há cidades onde as noites roubam barcos pendurados nas árvores dos turistas.



    ATRAVESSAR O SILÊNCIO

    Ao Claudio Daniel


    A memória é um inferno provisório onde os nossos dias visitam constantemente . na penumbra de um mar de esquecimento ladeado de flores que brilham ao som do silêncio.e ao entardecer.a neve embarca no murmúrio da água que bate nas pálpebras das pedras na solene viagem do nada.e para além do sal derramado nas margens, não via-se mais nada, pois o cinzento abacanhou a melancolia do céu que outrora fora azul. e difícil é, descortinar este lado invisível da distância que nos assiste .A ilha que nos espera é feita de papel que baloiça livremente nos olhos do mar-mil e uma visões espalhadas no útero do passado ,uma música embalada de presentes toca incansavelmente na febre do navio-onde é minha casa?

    E no colo do futuro procuraremos acender as nossas identidades com o anzol que perdeu-se nas ondas da tempestade.




    CABO VERDE

    Ao Corsino Fortes

    Uma PRAIA estende-se nos ramos de uma seringa que ondula nas veias encharcadas de mel, sob a alçada de um corpo derretendo-se na ressaca de um vulcão.o mar corre as pressas em rebuliço levando consigo na bagagem as cinzas do FOGOarrancado dos edificíos do ar que pé(lo) lago propociona-nos uma BOAVISTA.de umjardim que não é jardim, que das pedras planta montanhas como uma túlipa diante de um paraíso de rosas.
    E quando a lâmina entra em cena, a montanha recorta-se em graus de Ilhas. E a mesma lâmina quando conquista o espaço do mar, é fenomenal o quão as gaivotas com as suas asas de vénus. Sobrevoam extraordinariamente a paisagem totalmente coberta de nuvens de SAL. E triste é a BRAVA primavera do desassossego que assola e corta o Arquipélago em pedaços de terra que trazem noticias do mar.



    LEMBRANÇA

    Ao Rui Knopfil

                                             ڻ

    Havia uma pétala vermelha que crescia no fumo de um cigarro. onde um homem puxava incansavelmente na esperança de querer vencer o medo que se instalava na porta dos seus devaneios                      E
                                                                                
    Dentro da casa onde os sonhos
    eram                   

    Guardiões.  

    Havia uma pedra encostada à janela onde sussurrava nos ouvidos de Inhambane (quando lembra-se de alguém de olhos abertos deve-se sonhar de boca fechada).                Mas 

    Ninguém deu ouvidos ao sussurro da pedra. Encostado a inocência da pedra um sujeito levantou a mão no meio da multidão que pescava predicados e outros silêncios na sala da casa. (Eu quero aprender a doutrina das cores que se manifestam nas pedras).
                                                           
                                                              ڥڦ

    A pincel a saudade relampeja no arquipélago da insónia do meu poema (quando durmo sinto a sensação de acordar no terceiro dia, e quando morro passa-me pela cabeça a ideia de acordar no anoitecer das manhãs)

                                                                  ڥ  

    Na corda da lembrança há um mar que deságua os incensos das suas ilhas, há uma cegueira que se assiste o suicídio do arquipélago na insónia dos mangais.

    Há uma     L
                        Á
                             G        
                                  R      
                                               I       
                                                        M           
                                                                A                                                                      
    que cai. 

    nos solavancos das ondas  que ondulam na sepultura onde jaz a flor murcha de abandono.





    .

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  • 10/29/16--14:42: FLORENCIA GORDILLO [19.409]

  • Florencia Gordillo

    (San Francisco, Córdoba, 1989) Periodista y poeta. Docente de literatura en colegios secundarios. Coordina talleres de escritura. Publicó en la antología poética Rutas (2015), de la editorial Punto de Encuentro. Actualmente integra el colectivo que organiza el ciclo Escena y Memoria: teatro, poesía y derechos humanos. [Festival de Poesía de Córdoba 2016]



    ALUMBRAMIENTO

    Vengo de la tierra
    la misma tierra en la que sumergen a nuestros muertos.
    Quizás por eso me siento halagada con su compañía.

    Prefiero la compañía traslúcida de un muerto
    y no la muerte en seducción constante
    Las divisas de los capitalistas ya no tienen más aire
    en los bolsillos bancarios de la muerte
    Pobres, creen estar sobornándola
    cuando están llenando de lujos
    el túnel que los llevará a su encuentro.

    Prefiero un muerto
    y no al que alimenta la muerte,
    como si estuviera aprisionado en la jaula de un caníbal
    consigue sin piedad cadáveres de su alrededor para callar el hambre,
    tan alienado que olvida
    que cuando no haya más carne
    será el próximo en ser comido.

    Prefiero un muerto
    y no la impunidad de la muerte
    que deseosa como una cama vacía
    en una noche de invierno
    es capaz de dejar a un pasaje sin “el Rubio”
    a un barrio sin murguera.

    No, ya no prefiero los muertos.
    Prefiero un vientre a punto de expulsar un fusil.


    *

    Hay un pájaro muerto en la vereda,
    la gente dibuja un círculo a su alrededor
    para mirar cómo los insectos lo mastican
    ‒quieren asegurarse la ausencia de rastros‒.
    Después, sellarán todas las puertas
    para negar que la muerte existe
    A mí me gusta caminar por el pasillo
    y saber que al final,
    antes de salir a la calle,
    todavía están las plumas pegadas al suelo
    sobre un charquito de sangre
    como si hubieran aplastado un puñado de moras:
    el pájaro desobediente
    dejó una cicatriz en el cemento
    La imagen se clava en mis ojos
    como la primera moneda que cae
    en la alcancía de un niño.


    *


    Ahora lo único que hago es llorar,
    siento que soy Hiroshima
    y es en vano descubrir
    quién hará detonar la bomba.
    Claro que desearía darle muerte antes
    pero ya sé que voy a volar por los aires,
    entonces agradezco
    que las paredes de mi casa sean blancas
    así será más fácil reconocer mis pedazos.
    No ensayo cómo morir
    pienso dónde dejé el hilo
    que uso para coser mujeres:
    esta vez voy a nacer desde mi vientre
    Será un acto sucio, 
    hice bien en no pasar el piso
    hoy a la tarde.



    EL NIÑO SOLO

    Se encadenaban los hierros
    Retorcidos.
    La calesita murió su música,
    La algarabía muto
    En un grito anónimo.




    FORMAS

    Redondo, cuadrado, puntudo.
    Tantas formas chocaban con su sombra
    colgada del espacio.
    Sus ojos en orbitas enormes
    orfanaban las pequeñas cosas.
    En su armazon,
    latía el alma
    noble como su esquema.




    HORAS

    Partir el instante
    en una lid con el insomnio
    despertar, vívido
    contorno de las sombras,
    los ecos entrecortados
    del silencio doliente,
    agonizando la noche
    se acurruca el día.




    DESCRIPCIÓN

    En los símbolos secretos,
    en los fragmentos de caras,
    en los espacios geométricos,
    en los trozos concretos,
    en el perro, la niña, la escalera,
    yo desaparezco
    en sus contornos, sus orillas




    CRUCES HUMANAS, CRUCES DIVINAS

    Para Lucila y Amalia

    Cruces humanas, cruces divinas
    Entrecruzan sus trazos anónimos
    Arcilla en las palmas anónimas
    instrumentos de amor y caridad, paralelas,
    evocan un Dios
    que puso el cielo en la tierra
    y sufre en la noche sin nombre
    ¿Es la alegría?
    ¿Es el dolor?
    Es la cruz que tantas veces pesa
    pero nunca cae.



    El MISMO SABOR

    Reina de las vitaminas
    y las moléculas
    Abajo el consumismo
    Agonía de las latas,
    Fin del pensar
    en qué comemos
    qué bebemos, qué festejamos
    Murió el sabor.



    *


    Para Amalia

    Hoja nacida que vive del silencio.
    Perla en su ostra.
    Voy aprendiendo
    a amar su soledad.




    ESPERA

    Para Lucila

    A bordo de sí misma
    Quiso ser primavera
    Con ese brote soñado
    Que será vida.
    Hoy es semilla.
    Mañana será amor.




    SUEÑO

    Como ave dormida que se muere
    En el hábito del tiempo,
    Somos poetas de lo que creamos
    Sin pensarlo,
    en la noche, el sueño.




    AL ABRIGO

    En el reposo, cuando se cierran los parpados,
    como en una caricia,
    al abrigo de los recuerdos elocuentes,
    el alma se refugia en lo personal,
    en lo propio, en lo hundido.




    EL TÉ

    Carraspea el fósforo,
    La pava en ebullición,
    Olor a invierno,
    a salón de te,
    a clínica o primeros auxilios.
    Los hay de tilo,
    manzanilla, jazmín,
    de hierba buena
    que crece buena 
    a la orilla de los ríos,
    de boldo,
    coronando un gran banquete
    agua siempre agua,
    olores colores, sabores intensos,
    amigos inseparables,
    de ese terrón de azúcar.




    EL MAR

    El silencio, la eternidad
    del mar la poseían
    Las olas con arcilla
    en los ojos sin tiempo.
    El sol copulaba
    embarazando este instante,
    sus formas hollaban la arena blanda
    Sintió la brisa hasta doler
    Y una gaviota en su pico
    naufragó su oración
    que silenció la noche.




    LAZOS DE FAMILIA

    Se escaparon de
    los lazos de sangre
    en cada golpe encontré
    una mano
    y fueron sordos y no sonoros
    como aquellos de esa casa,
    de esos muros,
    a los que siempre golpeaba.




    SED

    Cae una lágrima, cuando desvaría
    el cielo.
    Nube henchida de gotas de agua
    gotea infinitud.
    Diluvio, huida de pájaros.
    Hay un mar arriba.




    OSCURIDAD

    Mascara sin ojos
    de congojas y fatigas,
    mundos cerrados en los ojos,
    mano, golpeteo de la luna.







    .

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  • 10/29/16--14:59: FLOR LÓPEZ [19.410]

  • Flor López 

    (Villa Mercedes, San Luis, Argentina, 1988) 
    Reside en Córdoba. Poeta, editora, docente e investigadora. Da talleres literarios de estimulación creativa en diferentes espacios. Tiene tres libros publicados: Andrea (2009), Poemas para ser leídos sin camiseta (2010) y La perspectiva de los peces (2015, diezmil cosas, editorial que codirige con Anuar Cichero). [Festival de Poesía de Córdoba 2016].





    Todos los libros de autoayuda son violentos.
    En el patio interno de mi departamento hay un hombre que es feliz;
    Toma cerveza con sus amigos,
    fuma pipas importadas,
    se rasca la panza tirado en una reposera de colores 
    y es feliz.

    Todos los martes tiene sexo con una rubia veintiañera,
    lujuriosa y sin verguenza.
    Tiene sexo desnudo,
    toca tetas y es felíz. 

    Aparentemente desde el jueves tiene una nueva adquisición:
    motocross roja y gigante;
    de acá arriba es más gigante y el rojo encandila.
    De mi pieza veo todo,
    todo eso separado de mí por una ventana más el ángulo que se forma al calcular la altura.

    Tres pisos no más,
    pero todo eso separado de mí.

    Hace dos días me pareció reconocer a la chica rubia en el mercado del frente,
    pero no,
    no era martes. 

    La chica rubia tenía cara de buena mina y unas tetas gigantes;
    levantó la mano justo cuando yo pasaba por el frente,
    por un momento creí que me saludaba, 
    después me convencí de que no,
    no era martes.

    Desde hace dos años siempre se repite la misma escena:
    Yo en mi ventana,  
    y abajo el motoquero que tiene reposera y es felíz.

    Por elección propia decidí no permitirme mirar más para afuera;
    sin embargo últimamente el crujido de la moto encendida 
    se me planta como un sonido denso e insoportable.

    No aprendo a dormir con el;
    así que limpio la casa de noche. 

    Ayer abrí la ventana pero me alejé enseguida.
    El humo tóxico de la moto se me metió en toda la casa,
    fui a cerrarla y sin querer
    -juro que sin querer-
    ví a una morocha; 
    ahora sí era martes,
    y era morocha.

    Tapándome la naríz para no respirar el monóxido y moviendo la cabeza lado a lado me acordé
    de la rubia,
    la rubia que era buena mina;

    después de un blanco y conteniendo la respiración todavía
    pensé en la moto,
    en el hijo de puta de la moto
    y en que él era felíz.




    INSOMNIO

    El tiempo pasa diferente desde que tengo 20
    no se si fue que empezar a tener sexo modificó las cosas
    abrir ese chacra cerrado por tantos años
    darle vía libre
    senda libre.
    Me acuerdo cuando lo único que queríamos era tener tiempo para besarnos
    contábamos los días, las horas que nos iban a dejar,
    le restábamos el trabajo y las ocupaciones obligatorias
    y daba la suma exacta.
    Unos 45 días y algunas horas, sin contar las noches que claramente compartiríamos.
    Siempre nos gustaron las habitaciones luminosas,
    asumo que por eso no puedo soportar casi los lugares dónde no entra el sol.
    Las viejas costumbres que te dejan
    las ex-maridas.
    Sin embargo, uno no deja de ser cauteloso, hasta cuando escribe notas
    para pegar en la heladera.
    Uno es cauteloso, con el tiempo y con uno mismo.
    Eso no impide que desde los 20 todo fuera una excusa para meterte en la cama conmigo
    o para que te metas,
    lo aclaro por los feministas y las defensoras de los cuerpos de la mujer
    hasta que una mujer le dice a otra mujer que solamente sueña con sus tetas
    eso si quizá sea romper con los eufemismos.
    Yo solamente sueño con tus tetas
    y además te amo,
    y qué.



    Entonces

    Entonces,
    ya no tengo la energía.

    Desterraste en mí también.
    Me soltaste y giré por largos segundos apretados todos
    en los primeros días en que comienza a andar el molino.

    Giré y vi orbitarse lo que no pude yo soltar.
    Desde el campo, corrían conmigo miles de niños
    vestidos iguales
    que desentrañaron la lucidez con la que antes miraba.

    Ahora, 
    ya no tengo la energía.
    Vos no supiste valorar el pacto, ni 
    el pensamiento, que yo había guardado como tesoro
    y me hiciste girar,
    queriendo o sin querer,
    porque también a veces 
    la luz expande un sitio desconocido y desconcierta,
    no deja llevar 
    ahí dentro 
    la energía con la que giro.

    Ahora, que de nuevo es mía
    enciendo mi molino
    y mientras los granos pasan de un canal a otro
    y el sonido del motor perturba 
    la quietud de mi campo,
    te olvido
    porque somos grandes y sabemos algunas cosas.




    Hay modo de permanecer una vez extintas las operaciones

    Hay modo de permanecer una vez extintas las operaciones
    he traído en otra lengua una nueva modalidad
    que nunca deja de extrañarme
    de ponerme en un sitio
    donde yo no había podido nombrar nada
    porque no conocía
    las operaciones 
    que ahora extintas te preceden.
    Y vos, sentada en la canoa, no sos más que la imagen de esas infinitas y sucesivas operaciones.
    Sin embargo,
    hicimos de nosotros siempre las cosas más simples,
    y por eso es que nacemos y que estamos acá.
    Caminé pisando las hojas secas de un Estado que nunca existirá de nuevo para mí,
    las aplasté con mis zapatillas sudamericanas y enhebré 
    un momento sólido
    que quedó colgado en mi antebrazo
    y después migré
    Nunca pude volver a nombrar nada,
    y migré.
    Mi voz se perdió en los árboles inmensos de un Estado que nunca existirá de nuevo para mí,
    y con eso se disolvió también 
    esa sucesión lógica que conforma
    un mundo doble.
    Ahora mismo, cuando con un párpado entreabierto alcanzo a ver la luz que dejan los autos cuando se van,
    comprendo que la persistencia se ensimisma 
    y es en esa modulación 
    es en esa modulación 
    que migramos.



    TIENDAS 

    Hace mucho tiempo que no tenemos más padre.
    Miramos boca arriba unos banderines que cuelgan del techo del balcón. 
    al costado se ven por ejemplo: las estrellas.
    Me cuenta la historia de unos gitanos
    que viven como si nada y bailan.
    Mientras habla yo escucho sus voces diciendo alaridos en muchas lenguas,
    y unas panderetas atrás.
    Sus pieles trigueñas se confunden con el desierto y bailan,
    siempre bailan.
    Buscan agua afuera,  lejísimos de las casas
    sus caras parecen ásperas.
    Los más chiquitos se manosean y se tapan el cuerpo con telas de por allá.
    A veces, se separa de mi con palabras, con palabras que la llevan a lugares dónde con la distancia yo la puedo ver.
    Ahí la puedo ver
    Jugando,
    también baila,
    con el cuerpo que a veces le toco con la voz
    baila
    Los gitanos de su historia también están adentro
    toco a los gitanos cuando toco su cuerpo
    y bailamos.
    con los banderines que van y vienen arriba.
    boca arriba
    boca con boca
    bailamos
    bailamos
    nos desparramamos como los gitanos
    en un baile hambriento




    FABRICANTES 
      
    No es primavera, te juro que no es primavera. 

    Caminamos dando giros a una parte ínfima de la ciudad, 
    la humedad hace que nos pese todo.
    Los parpados entre tanto a la mitad,
    algunos momentos, somos tan grandes que vemos todo a la mitad.

    Tantas veces 
    entramos y salimos alrededor de esa plaza
    como si nada,
    como si esas rejas rojas y espesas pudieran contener verdaderamente lo que se mueve dentro.
    Cuerpos chiquititos, por ahora chiquititos.
    Como hormigas, se revuelcan en la arena
    se frotan en el suelo.
    Cuando los de los bancos se dan vuelta los cuerpos chiquititos apuestan al mundo.

    "Es solo una cuestión de segundos”, me dice ella. 
    Extraños segundos,
    perdidos segundos.

    Los colores se amontonan se hacen pirámides y los cuerpos chiquititos ocupan el espacio. 
    No se conforman con un juego,
    ni con el dia ni con la noche,
    no se conforman con nada.
    Entienden,
    que es una cuestión de segundos.
    Que para ciertas mudanzas no debería haber rejas.




    Algo de lo que puedo llegar a pensar cuando me dicen la palabra “Cracovia”

    Pide coco. 
    Coco. Coco.
    Aprieta el candado de la bici para que no se salga.
    Para que nadie más que ella pueda decidir sobre la bici.
    Lo aprieta, y se asegura de que esté firme.
    Se pone firme, le pone el cuerpo al candado.
    En frente, en dirección contraria, una plaza donde andan niños en un perímetro agrandado por el césped.
    El candado de la bici se destiñe con el resplandor de otoño, con un clima rarísimo al que no hay ropa que valga.
    Un candado que alguna vez fue rojo.
    Ahora lo vemos desde una heladería barata, el minuto que permite la contemplación.

    Mirar y el tiempo. 
    Mientras chupo la cucharita de plástico fijo la vista en el transparente en que se fue convirtiendo ese candado. Mi vista se disuelve, se nubla, también se vuelve en ese acto transparente.
    Sus manos danzan e intervienen el helado,
    un pobre potecito de un cuarto para dos.

    Una idea sobrevuela siempre la cabeza. No importa cual. Siempre se deja atrapar. 
    Hablamos de terrenos y de policías, de mujeres y de represión. Hablamos de la salsa y de los flujos, de los flujos que venden y atraen.
    Dibujo con la cuchara un letra en el helado, después me la como.
    Me dice que en Polonia hay una mujer que se fue porque sí,
    que ella no entiende porqué se fue a Polonia o porqué le pagaron por ir.
    Rumbos.

    Un matutino bastante “pedorro”, conciliamos y si.

    Lo importante que está en otro lado,
    ahora justamente coincide con que cuando me lo dice, “pedorro” esa palabra insignificante, cuando me lo dice, se acerca un poco,
    su voz baja a mi vibración, a mi frecuencia.
    La veo.
    Intensa  mente.
    Salimos en busca de aire.
    Le pasamos al lado a toda la historia del candado transparente y elegimos un lugar.
    El tiempo nos deja
    un rato.
    Jugamos a que salimos un feriado a comer helado en la plaza.
    Jugamos y esta bien.




    COSAS PARA SEMÉRIDES

    Uno o dos inviernos atrás, 
    una casa artificial.
    Quiero concentrarme en lo que dicen los libros que me prestaron
    pero no.
    la vida resulta más importante.

    No podrán darse las manos con todos los que quisieron, 
    es un camino largo recorrer tantos lugares
    como para no perderlos o dejarlos vagabundear en otros soles.

    Uno o dos inviernos atrás pensábamos que nos íbamos a cagar de frío irremediablemente, pero mirá sirenita de los ojos marrones como sobrevivimos al tiempo. 

    No es fácil. 
    La decisión acertada, siempre es la misma.
    Allá vamos y allá voy a pesar de esos inviernos.

    Las películas escandinavas que siempre cito en mis poemas son apenas un reflejo. Lo vas a ver más claramente, pero esta vez con tus propios ojos. 

    Después de la cena nos dormitamos hundidos, 
    Nos despertamos y le gritamos a los vecinos que el devenir consiste en sumergirse en
    una máquina de fluidos.
    Es alocado pero ellos lo entienden,
    asienten y lo persiguen.

    Encaramos derecho y para el frente 
    mientras en las grandes metrópolis los autos pasan a una velocidad futurista que nos cuesta describir.
    Futurista se transforma en una palabra para deformar. "Futurear", por qué no? ahora que sabemos podemos inventar lo que queramos.

    Otra verdad que nos transita, 
    mientras los viejitos opulentos insisten en mirar hacia el Gran Cañón,
    nosotros miramos la bombilla,
    detenida y exageradamente.
    La bombilla de metal tallada a mano algo gastada por el ardor del tiempo.
    La bombilla que nos conecta de la vida a la boca.
    A  través de un flujo más, nos lleva desde adentro hacia lo Otro.

    Uno o dos inviernos atrás, 
    sirenita de las formas sutiles
    no íbamos a imaginar cómo nos gustaría ahora el frío.




    POEMAS DE ENTRECASA


    Algunas imágenes como estas pueden reconstruirse fácilmente. 
    Desde el fondo de la casa,
    el viento apenas que moviliza las hojas de los árboles.
    Los árboles y arbusto que pueblen ese patio
    que a veces en lo oscuro se siente repleto.
    No nos miran,
    todos los que habitan estas infinitas gramillas siguen su paso
    estricto pero siempre lento.
    Programadas como las hormigas
    tejen en formas impensadas
    las guardas que configuran un hogar.
    Atrás de los ligustros se cuela la historia de los perros
    muchos de ellos que pasaron
    por las manos nuestras
    y se fueron
    a ser vagabundos de otras tramas.
    No todo es imaginación ni relato,
    algunas violencias a la tierra han permanecido sin poderse verbalizar tan pronto.

    De nuevo, otra historia-shock 
    que nos devuelve un ahora,
    es fantasía y todo lo que se construye alrededor de las fotos.

    No mientas princesita de las muñecas,
    vos sabes que a vos yo nunca te quise
    nunca te elegí.

    Te vistieron y te pusieron a decorar todo lo que tenía que ver conmigo 
    pero yo no te elegí,
    sabes que no lo hubiera hecho nunca.

    Hay redes que se destejen con el tiempo y la mirada 
    hay otras que permanecen oscurecidas por un par de historias
    amenas
    para contar a los demás.

    Yo desde el poema no sueño con  ello ni con nada. 
    Soy de nuevo -cada día- un soplo,
    un viento ágil del sur.




    árboles de plástico falsos



    Había una vez
    cierta cantidad de cosas que tu cabeza nunca te dejó escuchar.
    Después hubo otra vez que encontraste  en algunos objetos -en cosas exteriores-
    algunas revelaciones, 
    ponele 
    lo que se usa mucho, descubrir grandes cosas en frases hechas en grafitis intervenidos con gomas de mascar.

    Todo esto podría ser la letra traducida de una canción de Radiohead, que no sé desde cuando escuchas. Pero lo veo y me gusta.
    Como si toda la vida hubiera estado esperando que escucharas Radiohead o The Kooks o que miraras películas Checoslovacas por tu cuenta.
    Viniste de otra parte del mundo o fuiste y viniste,
    y así.
    Infinito.
    Desde ahora nos estaremos encontrando en las escuetas posibilidades que aparecen entre el tiempo y los recuerdos. Mirá que frase solemne. Una frase que se la podría dedicar a cualquiera de ustedes, o de ustedas, 
    y no importaría, porque la a última seria meramente un error de traducción.
    Si no existe nadie que dice lo que se puede, muchísimo menos lo que se debe.

    Las fotos no revelan nada o nunca nos revelan del todo.
    Esa es una conclusión que se podría escribir con crayón negro y ponerla en un portarretratos.
    de la pieza o del comedor.

    En el ínterin del full álbum, creo que era el track seis, una chica me pregunta por mail cómo hace para escribir. Cómo se escribe la transición entre el grito de su hermana por los platos sucios y ella que a la siesta contempla un pajarito, abajo en la vereda.
    Le digo que escriba eso,
    que esa transición es la vida
    y por ende la escritura.
    Un margen que construimos desde la última célula propia de la punta de los dedos,
    dónde termina la sensación y  en ese momento desaparece-en realidad- todo el resto o casi todo el resto.









    .


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  • 10/29/16--15:33: CAMILA SOSA VILLADA [19.411]

  • Camila Sosa Villada

    (La Falda, Córdoba, 1982) Desde 2009 se gana la vida como actriz; ha protagonizado las obras Carnes tolendas, retrato escénico de un travesti; Llorame un río o evocaciones dramáticas sobre Tita Merello y Billie Holliday y El bello indiferente. También ha protagonizado el documental Camila, desde el alma, la película Mía y la miniserie La viuda de Rafael. Como dramaturga y directora, en 2014 presentó Los ríos del olvido y Despierta, corazón dormido en 2015. También ha colaborado como guionista en las miniseries La celebración y Fruta extraña. En 2015 publicó su primer poemario, La novia de Sandro (Caballo Negro). [Festival de Poesía de Córdoba 2016]



    Soy una negra de mierda, una ordinaria, una orillera, una
    cuchillera, el mundo me queda grande, el tiempo me
    queda grande, las sedas me quedan grandes, el respeto
    me queda enorme, soy negra como el carbón, como el
    barro, como el pantano, soy negra de alma, de corazón,
    de pensamiento, de nacimiento y destino. Soy una
    atorranta, una desclasada, una sin tierra, una sombra de
    lo que pude ser. Soy miserable, marginal, desubicada,
    nunca sé cómo sonreír, cómo pararme, cómo aparentar,
    soy un hueco sin fondo donde desaparece la esperanza y
    la poesía, soy un paso al borde del precipicio y el espíritu
    me pende de un hilo. Cuando llego a un lugar todos se
    retiran, y como buena negra que soy, me arrimo al fuego
    y relumbro, con un fulgor inusitado, como una trampa,
    como si el mismo mal se depositara en mis destellos.



    *


    Este es el elogio a mi fealdad
    a su forma de extraviada
    a su mano callosa y su oscura axila.
    Este es el elogio a mi cuerpo impreciso,
    deambulando entre las sombras misericordiosas
    de la noche.
    Este es un canto a mi nariz rota, a mis manos de enano,
    a la sombra nigromante de mi barba.
    Este es un sacrificio a mis tetas de quinceañera hambrienta,
    a mis pómulos de india mansa,
    a mis labios secos por el mareo del viento.
    A mis colmillos, a mis uñas rotas, a mis células,
    a la vena hinchada de mi frente como la marca de Caín.
    Estas son las últimas palabras de una amante desahuciada,
    una conversación con algún dios al que le sobra el tiempo.


    *


    Hoy que es feriado y una llovizna se desmaya
    sobre las terrazas de los edificios, limpié mi casa.
    Afuera una filigrana de agua se tejía con delicadeza
    mientras corría los muebles y limpiaba los rincones.
    Perfumé con palo santo los cuartos,
    sacudí almohadones y alfombras,
    limpié espejo, baño, mesa,
    espanté el polvo de los libros en las bibliotecas,
    escuché los discos que me regalaste
    y sentí que estaba limpiando mi corazón.
    Te espero.
    Mi Orfeo, mi cristo de luz,
    tan humilde como una canción de cuna,
    tan cierto como este reclamo.
    Ahora la casa está limpia y huele a olla de barro.
    La noche cazadora fue rodeando de a poco
    mi distraída voluntad y te pienso.
    Ahora que no estás y no sé por cuánto tiempo no voy a verte,
    tomo conciencia de todos los sitios que llena tu ternura.
    Algo adentro se agita como una manada con hambre:
    la feliz rutina interrumpida por la ausencia de tus besos.

    de La novia de Sandro, Caballo Negro editora, 2015






    No sé bien si odiarlos o amarlos.
    Son los que más pena me causan pero también
    (y cuando lo escribo se me hace agua la boca)
    los que más dicha me prodigan.
    Los amo por sus pantorrillas, la pieza más amada
    de sus cuerpos.
    Por sus pechos y sus pelambres de animal manso,
    por sus manos que estrujan mis tetas adolescentes.
    por su fuerza y el modo de poseer
    todo mi pensamiento con una caricia distraída.
    Los odio por su corazón pobre y opaco.
    Por sus méndigos espíritus, sus mentes literales.
    Por su mezquina entrega y su fácil huida.
    Y los amo, también es cierto, por su sexo y por su olor.
    Y por la forma en que resoplan cuando cogen,
    y por cómo cubren mi cadera con sus piernas.
    Por la indiferencia con que reciben mi entrega de animal
    sin dueño.
    Y vuelvo a odiarlos
    Por tirar a la basura mi soledad barata y marginal.
    Por mentirme y dejarme las pistas para que los descubra.
    Por no elegirme. Por abandonarme como se abandonan
    los vestidos viejos.
    Por hacerme sentir la más fea de toda la comarca.
    Y por enamorarme con sus piernas de cazadores y sus
    miradas sombrías,
    su despreocupada belleza de animal de monte.
    Y los cantos que provocan en mi vientre y la saliva que me
    endulzan con sus bocas.
    Con el temor que tienen por la ternura.
    Todos van a mentirme algún día.
    Me quedo a la espera del próximo que por un segundo
    me haga olvidar que no están hechos para mí ni yo
    para ellos.
    Conozco a los hombres, yo misma solía ser uno.






    La busqué, sí, pero no para hacerle daño,
    sino para saber qué escondía entre las piernas
    que vos adorabas tanto.
    Qué era lo que te hacía suspirar con tanto dolor
    cuando el día te sorprendía en mi cama.
    La busqué para verla cara a cara, y medir sus agallas,
    y la flor ponzoñosa de sus pechos que gobernaban
    tus voluntades,
    la perla negra de su saliva que quemaba tu orientación.
    La busqué para preguntarle sobre sus modos de amarte,
    para aprender los nombres con los que te llamaba,
    la busqué porque la odiaba,
    porque me recordaba lo yermo que era nuestro sexo.
    La busqué para saber su nombre y comparar su piel
    con la mía
    y para obligarme a cambiar y ver nuestra historia
    sin engaños.
    La busqué para que me enseñe la manera en que te
    cocinaba
    y los desayunos que te preparaba.
    La busqué para mirarla a los ojos,
    para que supiera que también estaba yo del otro lado.
    La busqué y la encontré y ostentamos las dos nuestros
    derechos
    sobre lo que creíamos que era nuestro.
    La encontré con su vientre lleno de lo que habías
    derramado,
    en esa casa de barrio decorada con mal gusto,
    su título de abogada como un blasón dignísimo.
    La encontré desabrigada, con su pelo pálido atravesado
    de luz
    y su fragilidad de hembra que no conoce el mundo.
    La encontré transparentada por una soledad que también
    era la mía,
    después de haberla buscado sobornando amigos,
    suplicando datos.
    La encontré y me vi tosca, desde la planta de los pies
    a la frente,
    y supe que nada de lo que hiciera podría
    hacer que el rumbo de tu mirada volviera a mi casa.
    Mi olor de prostituta no se llevaba bien
    con tu pálida familia.
    La encontré y sentí pena por las dos,
    pero sobre todo por ella, porque cuando vea el rostro
    de su hija,
    recordará al hombre que arruinó su juventud
    con las mismas promesas que le hizo a una travesti
    tercermundista.




    instrucciones para mi muerte 1

    en mi epitafio debería leerse:
    aquí yace carne de arrabal que fue pudriéndose en vida,
    todo su cuerpo estaba lleno
    de pequeñas pero insoslayables cicatrices,
    su pelo era oscuro y estaba un poco seco.
    vivió como una dragqueen las veinticuatro horas del día,
    fue travesti hasta la muerte.
    pensaba que el mundo era profundamente homosexual.
    creyó.
    tuvo una profunda fe, hecha de antiguas decepciones.
    creyó en la vegetación, en las selvas,
    en las porciones vírgenes de la tierra,
    creyó en un corazón-imán que nos mantiene atados
    a este planeta y a este destino,
    creyó en el destino y en el azar,
    creyó en la muerte,
    en los hombres que amó aun cuando mintieran,
    tenía fe ciega en que siempre es más noble
    la mentira de vivir en otro mundo,
    que la miserable verdad que nos da como limosna el capitalismo.
    creyó en sí misma, se conoció,
    se tomó el corazón con la mano y le cosió la palabra: resiste.
    creyó en la resistencia, en lo salvaje,
    en las mujeres salvajes,
    en los territorios salvajes donde se muerde y se lame
    para decir lo mismo.
    creyó en la ternura, en el precio de la ternura,
    creyó en la fiebre, en el dolor, en la vejez
    y en la rabia.
    fue rabia contundente, indomable y necesaria.
    creyó y amó e hizo daño como cualquiera
    aunque eso no justifique ninguna de estas tres estupideces.
    sobre el final de su vida fue escabulléndose en su idea de sí misma,
    fue encontrando una madre y un padre en su propio pecho.
    un asilo para ella y su infancia, como las carpas que se hacen de niños
    en el patio de la casa.
    quiso ser madre y tuvo madera para serlo
    pero en los dados fue desafortunada.
    como hechos significativos logró colgarse de un trapecio,
    visitó finlandia y sólo finlandia,
    fue actriz y prostituta,
    le costaba diferenciar en qué momento era una
    y en qué momento era la otra.
    conoció el mar a los 30 años y quedó sangrando.
    escuchó buena música y se traicionó,
    una y otra vez, una y otra vez,
    como si una vez fuera demasiado poco.
    a las cartas de amor las comenzaba pidiendo perdón,
    su último amor fue es y será el único.
    no gustaba a los hombres, pero les sacudía el espíritu.
    ya lo decía el blues: nadie es perfecto porque nadie es libre,
    los desengaños amorosos ajaron su carne,
    resecaron su corazón y le cambiaron la índole:
    su dulzura se agrió.
    le llevó toda la vida reconciliarse con su padres.
    la razón de su cansancio eran 33 años
    de la más agresiva resistencia a todo.
    le gustaba sonreír pero no le gustaban sus dientes.
    el público fue el esposo que decidió conservar.
    con la tristeza bailaba todos los días el vals.
    murió feliz pronunciando los nombres de sus amigos,
    hizo cruzar sus recuerdos hasta el más allá.
    para justificar su carne le bastaba
    una foto de niño en la que se revelaba
    que el mundo debía tratarlo con más piedad.




    Instrucciones para mi muerte 2

    La máquina del mundo vomita humo,
    Escupe para arriba, sus mil sobras y lamentos.
    Del cielo nos llueve un ácido que perfora
    El endeble futuro cada vez más breve.
    Al grito de alguna sirena se produce,
    Se ordena, se activan las bombas,
    Se prende la luz de los 10 mandamientos
    En la estéril Wall Street
    Se ponen en marcha los engranajes asesinos,
    Las religiones activan sus artificios de seducción.
    La única solución que supimos encontrar
    Para la falta de dios y de ternura,
    Es sembrar, sembrar aquí y allá,
    Construir, mezclar los metales,
    Cambiar el curso de los ríos y contenerlos,
    En profundos diques en los que duermen
    Muertos anónimos.
    Pudimos tocar la superficie de la luna,
    (Hasta que sea demostrado lo contrario)
    Pudimos comunicarnos al instante
    Con los amores que están cruzando el océano,
    Pero no podemos evitar aún la triste matanza
    Que repetimos, una y otra vez,
    Hasta perder la índole en los vertideros de sangre.
    Nos ha sido prestada una bestia para ser huéspedes
    Con nuestras pobres almas huérfanas,
    Somos huéspedes de un cuerpo que resiste incluso
    Más allá de la muerte, con todas sus armas,
    Las embestidas del deterioro.
    La bestia que nos aloja aprende a hablar,
    Le susurramos las órdenes que ejecuta a la perfección,
    Y es similar, en forma y espíritu,
    A las demás bestias que pueblan los continentes y los mares.

    Y aún en nuestra calidad de huéspedes,
    somos incapaces de frenar la matanza.
    Todos los días muere una travesti.
    Muere asesinada por un cliente,
    Por un fascista, por un ciego violento.
    Muere de soledad, muere de tristeza,
    Muere ahogada en silicona líquida que
    La hace implosionar como esos volcanes
    Que nos cubren de cenizas y muy de cuando en cuando,
    Con suerte, de fosforescente lava.
    Mueren de sida, en hospitales públicos
    A los que con suerte, alguna compañera de ruta,
    Se acerca a decirle con desesperación: todavía no cruces.
    Mueren de frío, de hambre, de orfandad,
    De malos recuerdos,
    De unas depresiones profundas de las que el mundo,
    Con sus mil artes para excavar y extraer,
    No puede sacar nada más que lágrimas.
    Lágrimas de ojos de hombre
    Con una transparencia de mujer.
    Todos los días, al despuntar el alba,
    En la superficie de la tierra,
    Mueren las travestis anónimas,
    O mejor dicho, innominadas.
    Y son pocos los que lloran tan triste pérdida.
    La pérdida de las guerreras,
    De las amazonas del cemento
    Que aún en su máscara de maquillajes,
    Ejercen su libertad.
    Y qué se hace en la máquina del mundo?
    Se sigue echando humo, poniendo a funcionar
    Las fábricas,
    Ordenando en filas a los estudiantes,
    Dictando el gusto de las naciones,
    Mezclando con el agua las mil supuraciones
    De la revolución industrial.
    Las travestis no hacen marchas multitudinarias
    Que son mostradas en todos los medios de comunicación
    Para evitar su matanza.
    No.
    Aprovechan una vez al año la indiscreción del gay parade,
    Y salen a revolear sus pezones como mariposas emperadoras,
    a menear el culo de una vereda a la otra
    y a confirmar que la única causa por la que vale la pena morir
    es la libertad y el amor a esa bestia que nos fue prestada
    En esta corta zona de desamparo llamada vida.




    la selección natural perdió el rumbo

    la selección natural perdió el rumbo
    y el hombre se siente por encima de la fauna y de la flora,
    los cazadores por encima de la víctima.
    los jóvenes se sienten superiores a los viejos,
    los hombres creen ser mejores que las mujeres,
    las mujeres creen ser mejores que los hombres.
    hombres, mujeres, niños, adolescentes y ancianos
    creen ser superiores a las travestis.
    el rico se siente superior al pobre
    el contemporáneo se siente mejor que el clásico
    y el clásico hace volar el barrilete de su eternidad.
    los heterosexuales se creen mejor que los homosexuales
    pero el homosexual con dinero se siente mejor que el puto pobre.
    el homosexual atlético saborea su imagen en el espejo,
    y su narcisimo le hace creer que es mejor que
    el maricón gordo que lamenta no ser mejor que nadie.
    los bellos subestiman a los feos,
    los inteligentes a los tontos,
    los tontos a todo el mundo.
    la familia es superior a la soledad.
    las mujeres y los niños siempre van primero.
    todos creemos merecer algo por haber vivido.
    sólo es necesario alguien que nos haga reír,
    no creo en merecimientos,
    sólo sé que las plantas son superiores a todos
    y los perros son las mejores mascotas.
    nina simone es mejor que sus colegas,
    y nadie podrá igualar a jessica lange.
    mi vieja es la mejor cocinera del mundo,
    y a las historias de amor hay que hablarlas en primera persona.
    al fin y al cabo, en esta partida de justicias e injusticias,
    la muerte siempre tiene las mejores cartas.





    .


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  • 10/29/16--15:55: CARLOS RÍOS [19.412]

  • Carlos Ríos

    (Santa Teresita, provincia de Buenos Aires, 1967). Es autor de los libros de poemas Media romana (2001), La salud de W.R. (2005), La recepción de una forma (2006), Nosotros no (2011), Perder la cabeza (2013), Unidad de traslado (2014), Deserción en Ch’ongjin (2014) y Excursión a Farandulí (Vox, 2015); de las plaquetas Códice Matta (2008), La dicha refinada (2009) y Háblenme de Rusia (2010); de las novelas Manigua (2009), Cuaderno de Pripyat (2012), Cielo ácido (2014), En saco roto (2014), Lisiana (2014), Cuaderno de campo (2014), Obstinada pasión (2015), Rebelión en la ópera (2015) y Un día en el extranjero (2015); y de los relatos A la sombra de Chaki Chan (2011), El artista sanitario (2012) y Casapuente (2014). [Festival de Poesía de Córdoba 2016]




    ESCRIBO EN ESTE TROZO DE PAPEL la gracia o el
    espanto de la hormiga, todo eso que no se sabe
    para dónde va y qué importa. La hormiga: su
    espanto de viento seco; qué ojos la miran
    mientras alguien la escribe, la pasa por encima
    con palabras, aplasta su espalda como el
    capitalista apoya en las arrugas del trabajador
    su mocasín, para darle lustre.




    ESCRIBO EN ESTE TROZO DE PAPEL el riesgo
    de hablar sin que me escuchen, en específico
    el riesgo de la acción de estar hablando
    y encontrar en el que escucha alguien
    incapacitado de escuchar o el riesgo
    de encontrar bajo la piel del que me escucha
    un corazón, ese órgano que late como si
    respondiera a las ondas de un curso menos
    líquido que sonoro. Puede ser que pensar el
    corazón nos llame a engaño, pero no hay
    riesgo porque es un órgano incapaz
    de escuchar lo que se dice en otro lado.
    El corazón no puede oírte, a quién se le ocurre
    que puede dejar el río de sangre de lado para
    ponerse a escuchar, ¡para escucharte!




    ESCRIBO EN ESTE TROZO DE PAPEL la muerte de
    la monja mientras comía un durazno; se
    desplomó sin más, como una bolsa, decirlo así
    habla mal de mí: cayó más bien como caen las
    plumas de los pájaros cuando parten al medio
    el corazón del invierno. Qué ruso me puse.
    Qué ruso se puso todo. ¿Hay monjas en Rusia?
    ¿Su modo de morir es desplomarse? Como
    cierre digamos que el durazno continúa
    suspendido gracias al mordisco de la monja.
    Desde esta cerrazón puedo verlo, no al
    durazno, sí a lo otro, o ni siquiera, desde afuera
    lo que se ve es cierto sistema, su posible
    estructura, listo para morder o ser mordido.

    (De Excursión a Farandulí.)




    Nevskii Prospekt

    ¿Nieva en San Petersburgo esta noche,
    cuando el ademán atraviesa una cara?
    Hablemos de este hielo, Nadia
    o de los suplementos deportivos.
    Que el pronóstico televise, a medianoche,
    esa cárcel de nieve.
    ¿Nieva en San Petersburgo esta noche,
    cuando el ademán atraviesa una cara?
    Los perros, que no mienten, así lo afirmarían:
    -Nieva en esta ciudad, que no es la nuestra,
    y han llevado los huesos de las sabias princesas
    a otro frenesí, ladies in darkness.
    Aullamos con esmero, al fin y al cabo
    de Siberia venimos.
    No somos Allen Ginsberg.





    Port Savoonga

    ¿Hay algo más bello que perseguir el oso blanco
    en el océano blanco?*

    Sí.
    El aceite de un bostezo
    en el pelo de la sombra; su rastro
    de criatura que al amuleto de la foca
    escarpa su silueta
    si el viento de día no la borra;
    aquel hombre excitado que busca colocarla
    en su trampa primeriza.

    Nada hacia dónde emigrar, agotadas
    las trampas, las estrellas y la tierra del caribú;
    lo que se oculta en el ojo de la muerte,
    en el cebo que ofrecí.

    Al oso blanco lo he dejado de ver:
    él, que ha prometido arrastrar mis vísceras
    hasta la vara mortal; pero no tiempo, y
    no me ahuyenta que sangre el corazón,
    si el mar se ausenta.

    En la nieve la palmada del hombre
    sobre la vejiga; asta de la criatura
    frotándose una especie de lamento.

    Unos a otros hombres y perros dándonos
    el corazón hacia ninguna parte;
    cuesta abajo en la ladera, en la colina
    y la pisada de la presa allí donde se muestra
    la lámpara del sueño; colgar el espíritu
    a la sombra,
    el ojo de la foca en la blancura.

    * Horacio Castillo. Alaska, Tierra Firme, 1993.
    Poemas de Háblenme de Rusia / Iglú. Carlos Ríos. Goles Rosas, Colección Suplementario.


    Magos de Bali

    Sin brazos hacen lo que el mago de Oz jamás se atrevería (1) Reptan por los suburbios para no ser atrapados por el Grupo Canófilo (2) Un combo de larvas arma en sus pechos la pasta fluorescente que comen por la noche (3) Pero son magos: las reducen a corbatas (4) Son magos: dejan las cosas así, como si otro las confeccionara, un dios o un tipo más organizado que ellos, una persona, diríase, ambidiestra (5) Nosotros (6) No



    Meiko Kaji

    Ellos, todos, sus epígonos y el brote inducido por el paso de una dosis atemperada pero siniestra (1) Las líneas espectrales de cortisona disparan un kit de pánico (2) Estar fuera del cuerpo libera un mestizaje de miedos y tristezas (3) A modo de ejemplo ella, la japonesita que deja de farfullar cuando  los ve y entona, protegida por una bufanda de sombra, su Wakarebanashi nanka (4) Sus amigos norcoreanos habían pasado cinco días sin dormir, echando pestes, después la luz se fue o la cortaron, robaron la comida, cayó la ola de Hokusai sobre sus piernas, como en Berlín la piedra, como en Tijuana el cepo (5) Los sobrevivientes dieron su resto como ofrenda a los más fuertes (6) Nosotros (7) No



    Work Camp

    La fuente nunca dice todo lo que sabe (1) La fuente siempre es más débil de lo que aparenta (2) La fuente construye desde sus palabras el rostro del que pregunta (3) La fuente, mientras mira el rostro del que pregunta, hace votos para no doblegarse (4) En ocasiones la fuente es amistosa con el que pregunta y permite el avance del interrogatorio (5) Sin embargo, esta táctica puede ser un engaño (6) La fuente, por más cooperadora que se muestre, nunca deja de ser el enemigo del que pregunta (7) Ellos, todos, sus epígonos establecen un parámetro donde lo que se dice es más importante que lo que no se dice (8) Nosotros (9) No



    Oweniana

    Ellos, todos, sus epígonos, y la mutilación a ras del cielo (1) Donde la hormiga arruga un plus de materia, remolca para su beneficio, anida (2) Allí se van también, a la sombra del pozo, a contar un secreto por la horizontal del bajorrelieve, por el camino de la mosca (3) La lengua, en su dulce carne, arrastra las eses del socorro, menos por un capricho sublingual que por asalto de la figura ambidiestra, donde salpica el mal (4) Ellos, todos, sus epígonos destripan esas sombras increíbles donde recios y hasta enloquecidos meandros atraviesan monasterios y unos pies de niña se ciñen a las cuerdas de los árboles, acaso desbordados por la manifestación de una desnudez inédita, de algo que no se alcanza a ver y no se oye (5) Quisieran quedarse ahí, en el tornasol de la milpa, violatoria la herrumbre de las piernas, la mirada hacia el piso como las pecadoras (6) Nosotros (7) No

    en Nosotros no (2011), incluido en Penúltimos 33 poetas de Argentina (UNAM, México, 2014, selec. de   Ezequiel Zaidenwerg).



    SELECCIÓN DE POEMAS DEL LIBRO "LA RECEPCIÓN DE UNA FORMA"



    VIDRIO

    Vidrio

    La pieza;
    en la mano de la historia,
    muslo de una pieza en combate por su territorio.
    Hazme de vidrio,
    recipiente de la acción. Hoy vendido.
    Control macizo en el que ha dibujado
    bajo la forma de lo antiguo:
    vidrio,
    sonaja para despedidas.
    Volcánico y oscuro como la fiebre
    de un lagarto: hazme tzinapu de tarascos,
    crueles puntas para llagar la noche
    y el pasillo central.
    El viaje negro.
    A más tardar cuentas, adornos.
    Un sitio por el cual se enhebre una proeza técnica,
    la araña sobre su tela que ni el soplador
    de turno podría alimentar
    con su oxígeno.
    Vidrio,
    un perpetuo
    recomenzar de la vida del vidrio,
    en torno al círculo la base de una idéntica
    respiración. Agítase.
    Hazme reír.
    Que sea el tiempo una especie
    que hay que disfrutar. Un cristal de roca ejecutado
    en taladros de madera, arena y músculos,
    arena para nuestros pies.
    Hazme, también, una fuerza impresionante
    y la belleza siniestra que me lleve a suelo abierto,
    al pie donde el Cerro de las Navajas
    retrae su postura,
    redondeo que salpica y exige.
    Demórate pero abastece,
    hazlo.
    No lo hagas.
    Hay esquirlas de una pieza más grande
    y sirven para escribir una carta, labrar piedras o pieles,
    segar el cabello y afeitar,
    hazme cabeza donde arrase el delicado
    vidrio del mirar.
    Una garganta, hazme;
    para vaciar en invenciones quirúrgicas
    y lentos sacrificios.
    Aquí, hazme una máscara
    y enfríame.
    El espejo regula su frágil bordecillo
    en finas calaveras
    humanas, hazme ser humano por obra del súbito
    enfriamiento de la lava.
    Por ser el primer distribuidor
    de santas orejeras y esferas de tres pies,
    vasos, estatuillas,
    silicatos de alúmina y metales,
    uno cualquiera que devasta bosques circundantes
    para alimentar el fuego de sus hornos.
    Y tal la calidad de sus redomas
    que dan ganas de salir
    a cantar.
    En el humo
    hazme, a estas horas.
    Tráeme un rostro.
    Y muerto ya el teatro inferior
    seré la infantil ménsula;
    la angiografía con que se engaña el bebentero.
    Una masa líquida, hirviente,
    rendida ante su voluntad creadora
    y expresada a fuerza de giros,
    golpes y pulimentos.
    Antes de salir al mundo, la pieza
    dormirá en un lecho de arena
    durante un día entero.
    Hazme, por esta vez,
    de una pieza.




    CURACIONES

    El espacio más borrado
    Periodo interglacial de la hormiga
    que argumenta sin rodeos su edad de piedra,
    ligera militancia del paso impecable,
    hoy su máquina de guerra sorda
    abre una fila india, estrecha, deshaciéndose
    al penetrar un acceso de glucosa.
    Un estímulo extra el tierno brote que se deja,
    litigante sin éxito y siempre
    en silencio (no siempre, mon Akira);
    hay empleo temporario en su rosa.
    Es tiempo de sacudir, hermana,
    la huella imposible y de paso al testigo
    que la hizo húmeda o maciza
    en su boca.



    CONSTRUCCIÓN

    a) AIto dispone al iniciar su conferencia
    cazuelas de agua, hacia los módulos
    paneles de ilustración central
    y reflejos en el vacío de la sala
    Se detalla un fenómeno natural,
    nube flotante, aguamarina, imágenes
    que aclaran paulatinas de acuerdo
    a los factores del programa
    Agua para arrasar la idea arcaica
    que hace de un joven aprendiz
    un paródico elevador de pesas,
    lejos de la obsesión de ligereza
    que presiente el proyectista sutil
    (preguntarse cómo levantar inmuebles
    que parezcan ingrávidos)



    Terrassa

    a)

    Lejos el redundante
    face to... de una definición
    a escala: las circunstancias
    dicen por sí mismas qué
    apropiar, y qué no.
    Orden. Un proyecto
    comienza a deslizarse
    y está bien. A punto deja
    de ser ornamento:
    de uno. Curación.
    Allí donde la materia
    sensible cuadra la pesadilla
    de un edifico axial.


    b)

    Lanzar una propuesta
    y luego ver qué
    pasa. Hasta dónde
    debiera: resistir, y mezcla
    lejos de cualquier
    vía muerta.
    Que todo lo que nazca
    no produzca sólo
    cargas claras y limpias.
    Un punto cómplice
    y necesario:
    Ideas magmáticas
    y graduación controlada
    de la luz.


    c)

    Aunque el aire común
    sea dominante y no se
    pueda evitar, importa menos
    no tener un estilo.
    Pero es posible
    encontrar un modelo:
    lenguaje nuevo jugándose
    en oposiciones frontales
    al entorno urbano.


    d)

    Sería espléndido
    un edificio capaz
    de devolver la mirada.
    Que el resultado
    instale reducción
    a tanta mueca fallida.
    Así la sensación
    de que era diferente antes
    y será diferente
    después.




    Pie de obra

    Trasladándose un poco más allá
    del land art, una primera impresión anuncia
    la naturaleza diferencial del paisaje: escenográficas
    a punto, espejo de lo que ocurre.
    Y quién supiera qué es mirar
    cuando el ojo no distingue entre arquitectura
    y vegetación. La mejor forma de borrar una frontera
    (si lo sabremos) supone dejar que la naturaleza
    prosiga como un testigo en curso.
    Aun otras marcas (nudos de carreteras; linajes)
    tensionan su retrato construyendo ya no el dique,
    sino más bien su retención.
    Lo único que podemos hacer sería recrearla,
    y a lo Vermeer: espacios interiores, gentes en extremo
    sencillas a las que les llega la luz,
    de tarde.




    Croquis

    a)

    Bosquejos, imposibles láminas
    cuando el máximo fracaso consiste
    en perdurar: sobre blanco, indaga
    un instrumento-guía que restituya
    el círculo social en las ciudades


    b)

    No pensar en espacios
    (privados) y espacios (públicos)


    c)

    El único espacio privado
    es la mente, y el gran deseo del hombre
    es que su mente se haga pública,
    que al fin logre comunicar:
    somos nada sin otras personas
    y en eso se refleja el principal valor,
    el habitus: ser el lugar mientras
    exista una ciudad, no utilizarla
    sólo por unas horas



    LA RECEPCIÓN DE UNA FORMA

    Ambiente esencial al sol. Aire botánico.
    Una planta (hojas de agua) puntea un sobre
    límite. Híbrido tallo corta-hielo, trayendo
    otros elementos a la rastra tutela su estructura.
    Iluminada nada, revés de mosaico o ropa
    donde flotan carcazas que se entelan.


    *


    Neón en la plenitud del desmontarse,
    otra iluminación y levísima lona. Débiles Formas
    y Objetos Delgados, caños metálicos a la hora
    del periódico o la sorda conjetura radial.
    Tubos Líquidos. Un fantasma recorre el mundo.
    Flujo de aire su costilla en el recurso de
    componer vivienda, otra iluminación.


    *


    Fértil el anuncio de la forma
    ganándose un objeto al que me integro.
    Ganapán de hielo, malherido, la garra
    anónima postula “opera prima” del desgarro.
    Guardia Blanca. La instrucción del acopio
    sumida en la ausencia de valores.


    *


    Derrítase en la mano el sentido de la mano.
    Si correr una cortina entre unas ramas secas
    indica de una vez la proporción, alguien retira
    su valor porque no es necesario. Para despedir
    (o recíbase) lo que el vapor instalaría
    requiere otro elemento alrededor
    de esa estructura.


    *


    Admiración. Modelo Equis y sus posibilidades
    físicas, químicas y biológicas. Sustancia del evento
    natural. Una reacción química nos haría ver la increíble
    experiencia de los seres vivos. Nuestra sensible línea
    de observación (émula de una informal trinchera)
    va del amor al paso, los materiales industriales
    en estado bruto. Quien descubre, muévase.


    *


    Alguien destruye la madera para producir fuego.
    Al mismo tiempo, ha conseguido prender al caucho
    y arde, envuelto su procedimiento. Entendido
    como proceso de facturación. Factura: faenar
    un material. Apílase, ante el suministro de torsión.
    Se dobla sin quebrarse. Al presente, huelga.
    A la manera de otro cuerpo, no renuncia.


    *


    Si cada número surge de la suma de los dos
    anteriores, con la vida “residente en el sistema”
    no llegamos a dos. Al híbrido de insomnio actual
    la tentación, en piedra. Ruptura de los marcos.
    Quien permanece en el campo administra
    una insalubre relación con el estilo.


    *


    Animales de una aristocracia que duda
    aquel concepto de clase. Paisajes donde cada ser
    dialoga ante una mesa bien servida. Ocupación.
    Era Precámbrica del resto. Frágil pasaje, simples
    materiales obsoletos o precarios atravesándose
    tan cerca de lo cotidiano. Revelar con energía latente
    estos elementos, sus potencialidades, y dejar.
    Al mismo tiempo, y no en el mismo espacio.


    *


    Porque no se trata de la mera apropiación
    para otorgar otro significado. Al terreno de lo estético,
    el alambre de sus transformaciones. La misma
    Desorientación Geométrica. Ah, pura proliferación.
    Su diálogo con el contexto local. Un efecto de saldo
    y remanente, por debajo, capacita sobre la vida.




    NOTAS

    arte del espacio:
    referencia
    arte del espacio:
    delimitación
    arte del espacio:
    modulación

    nunca interferimos
    en ese material, apenas
    una ilusión
    de la que sólo restan
    esquemas

    demolidos

    “al final de la especificidad yace el silencio”




    SELECCIÓN DE POEMAS DE LA PLAQUETA “LA SALUD DE W.R”


    1.

    Equis día. Hay radiación que ingresa y subdivide. Nada en apariencia podría acreditarse ahí, salvo que un haz ha impactado en la carne que se asienta bajo el experimento. Cepo negro de prácticas. Y otra investigación, fuga en proceso, acertijo sobre lo que se observa. Oblicua diagnosis. Un instante en el que la ciencia calibra en diagonal su aproximación, el plop que haga estallar la hipótesis entelada, muchos años atrás, en el país cervecero, lejos del crack que dejó por el subsuelo a un presupuesto sanitario de provincia.


    4.

    “Anoche tuve un sueño”, dice Maysa (como S. Rodríguez) a su colega, mientras levanta con el dedo un grano de azúcar: testemunha. Un trocito, imagina, de la bóveda celeste en la que se esparcen todas las fuentes emitiendo radiación hacia quién sabe dónde, una locura (¿se ven?, ¿podrían ser captadas por las cámaras?). “Un sueño donde Roentgen masca unas bolitas verdinegras, mientras camina kilómetros tierra adentro, arreando mil carneros hacia una aurora boreal.” Bajo el tubo fluorescente se ilumina la mano de la practicante que jugando cricket se fisuró el huesito semilunar. Observan la radiografía. “¿No es tierno el proximal?” “Algo, sí.” Como una radiación de fondo en equis longitud de onda, la figura pelúcida del sabelotodo Wilhelm aún flota en su seso paulista.


    5.

    Así procede la fluoroscopia cuyas imágenes se producen por transmisión. Un rayo de fotones de alta energía (dicta W. R. a su asistente) pasa a través de la estructura examinada: lo hace muy rápido, como un pez dibuja otro más dilatado en el fondo de la alberca. Secreciones acuosas, sangre, porciones mínimas de grasa dejan un área oscurecida en la película, algo que al paciente asusta, extraña, frente al físico que se agencia, como siempre, el control que da seguridad. No debemos dejarnos. Control. Respiración profunda. El paciente no debe moverse. Es igual a posar para un cuadro. Al registro descriptivo que asocia un cuerpo equis a un mapa de la República (con el solo objeto de separar ilusoriamente y por un segundo tejidos blandos de las líneas que anticipan la estructura ósea) le sigue, bajo estudio, el haz de rayos que repasa la zona y aparece, de primera, como una línea negra sobre el armazón blanco.


    6.

    Se coloca al paciente en una mesa de rayos equis. La radiación electromagnética, impulsada por una máquina en forma de partículas individuales, pasará a través del cuerpo para luego ser detectada por una película sensible. Las estructuras densas bloquearán la mayoría de los fotones y aparecerán de color blanco al revelar la película. Las que contienen aire se verán negras y los músculos, la grasa y los líquidos siempre aparecen en sombras grises. Algunos exámenes se pueden realizar con el paciente sentado o de pie. El metal y los medios de contraste bloquean casi todos los fotones y aparecen de un blanco brillante. Las partes del cuerpo que no vayan a ser radiografiadas deben cubrirse con un delantal de plomo para evitar su exposición a los rayos. La posición del paciente, del equipo de rayos X y de la película, depende del tipo de estudio y del área de interés. El haz se enfoca en la zona que va a ser explorada; si el paciente no permanece inmóvil, la imagen saldrá borrosa. Es posible que al paciente se le pida contener la respiración y permanecer inmóvil durante el breve período de exposición (aproximadamente un segundo). Es igualmente necesario quitarse todas las joyas y ponerse una bata hospitalaria durante el procedimiento, ya que el metal y ciertas prendas de vestir pueden oscurecer la imagen, haciendo necesaria la repetición del estudio. Situado detrás de una ventana protectora, el radioterapista tomará la imagen de acuerdo al encuadre que el especialista le ha solicitado. Una pequeña fracción de rayos X atraviesa el cuerpo y los tejidos corporales absorben los fotones restantes. La energía de los fotones absorbidos elimina o separa compuestos, lo cual puede ocasionar daño celular. La mayor parte de este daño se repara pronto, pero hay

    otras fracciones en donde el mal resulta permanente.


    8.

    El paciente se quita la ropa y collares o pulseras que puedan interferir con la exposición; se le dará una bata; etcétera. Si hay miedo, el radioterapista tendrá que dejar la sesión para el día siguiente. Acostado en la mesa, ese cuerpo servido en bandeja (que no sangra pero integra su dolor al procedimiento) es más bien el de un carnero listo para abrirse en canal. Una vez que el director de rayos dispara, el sujeto pregunta. “¿Es todo?”. Que sí. Entonces se coloca la ropa. Impulsado por su derrumbe quiere abrir, sin éxito, la puerta del ascensor. Un letrero, puesto ahí quién sabe desde cuándo, advierte: fuera de uso.


    9.

    Media vita in morte sumus

    La pregunta es cómo puede fungir un radiólogo sin temor. En cuotas mínimas, la radiación es un pac-man que desgrana al sujeto que la opera. Eritema cutáneo, cataratas y descenso de la producción de células sanguíneas. Si un gramo de vida escapa al técnico en cada cliqueo, nadie está a salvo cuando suministra el servicio en el hospital. Los chalecos de plomo se evitan por incómodos y el cuidado escasea. Algunas estadísticas indican pérdida de pelo, depresión, disgregaciones matrimoniales y esterilidad.

    Informe y notas posteriores

    Würzburg, 1895-1896


    12.


    “Sobre un nuevo tipo de rayos, una comunicación preliminar”. Informe ante la Sociedad Físico-Médica de Würzburg.

    Noviembre, 1895

    No pienso: investigo. Una hoja de papel recubierta con platinocianuro de bario se ilumina cada vez que la corriente eléctrica pasa a través de un tubo. El resplandor continúa sin que la luz incida sobre la placa, en plena oscuridad. Eso es todo. Un agente desconocido atraviesa la cartulina, llega hasta la placa y activa en ella su fluorescencia. Quien cree en un invento se equivoca. Se trata de un fenómeno, diríamos, casi poético: donde se fragua un rígido programa. Cualquier ojo instruido en la luminiscencia que se acerque y explique. Historiografía de la luz. Una radiación X penetra el espesor de un material sin ser absorbida o se dispersa, de acuerdo a su

    energía y longitud de onda, respecto de la naturaleza del material que los rayos barren en su camino. El sol de invierno es débil y no logra excitar la fluorescencia para que ésta genere rayos X que atraviesen la cubierta protectora, pero ya se verá.


    13.

    Exposición de campo. Urpflanze: protoplanta

    “Esta máquina en la que se retratarán mis huesos y pulmones ofrece poco del elemento decisivo, el centro en la cuestión: el gesto. Yo, el pequeño Franz, soy un gesto en la mano de mi padre. El gesto es el movimiento que hace la mano cuando firma. Es el poder de mi padre que se apoya en el papel. Es él: su peso específico, en la firma, se hace legal. Yo desaparezco. Rayos equis: Roentgenstrahlen: un vaciamiento también equis de mi cuerpo. ¿Eso que se ve en la placa es la materia excedente? ¿El negativo de mi vida? Dentro mío, doctor, no queda nada. Soy una caverna. Esos hilillos en la exposición pintan el cuadro anónimo de una estructura que nació para ser vencida. Que hoy se releva. Una actividad eficaz elevada por el rigor de un sistema fundado en la razón.”


    14.

    Negerplastik

    Buda, 1896. Exhumación de una memoria óptica. De los hermanos Lumière a los rayos catódicos. Dos meses después del descubrimiento de Roentgen, un eminente físico húngaro, Endre Högyes, publicó un artículo en una revista médica de su país en el que sugería que la nueva técnica podría ser aplicable en el campo de la medicina. Su trabajo, titulado “Fotografía del esqueleto a través del cuerpo por el método de Roentgen”, se ilustró con una serie de notables radiografías, entre ellas

    la de un esqueleto de rana africana.



    15.

    Fiebre consumista. La gente paga por una fotografía de sus huesos. Una multitud se baña en rayos X. En Postdam, el gobernador emplaza una estatua de W. R. en pleno Zentralpark. Roentgenstrahlen: diáfana fuente de salud y juventud. Los carretes de inducción y los tubos de rayos catódicos son rebautizados. En los consultorios, se hace casi obligatorio usar rayos para el diagnóstico y tratamiento de múltiples enfermedades.



    16.

    Medalla Rumford

    Sociedad Real de Londres, 1896

    Una cultura fascinada por la fluorescencia. Que desde hoy se desmantela en el procedimiento, bajo la grafía de los rayos equis. Un condómino de huesos progresa en la placa como una turba albina. Tubos (óseo linaje) que parecen nacidos de un cristal de Bohemia. Fuelles centrales, percudidos. Instantánea falaz: la exposición dura unos veinticinco minutos. Se comprueba el potencial cancerígeno de la placa pionera. W. Roentgen masca una bolita que le ayuda a soportar la radiación (lejos aún de la dosis permitida, 2 milisievert al año). El paciente masca su TBC (otra condena). A todos nos llega el imperativo de una estructura imposible: el operador adopta un valor equis de corriente y por contraste, se exhibe el brillo virgen de una pública osamenta.



    17.

    Enlace radiográfico. Estructura, esbozo, imitazione

    Placa-testigo: imagen de la mano de Anna Bertha. El anillo prenupcial.

    Un cuerpo se hace visible sin necesidad de intervenir con cirugía. El contorno difuso, blanco, de los huesos de su mano bajo el rayo revelador. Falanges macizas, campiranas, en esa garra de zombi que maniobra una zona reservada al servicio del causante del hechizo. Reducida, a posteriori, por los efectos de la radiación ionizante. Por esos rayos transversales, en ondas, que ignoran olímpicamente los acelerados campos magnéticos. Que atraviesan, inalterables, la gruesa pulpa de la donna de Roentgen.



    18.

    Wilhelmstrasse

    Cientos de estructuras óseas en esas placas colgadas del edificio municipal. El guateque de radiólogos remite a una protesta anterior. En la ciudad fracturada, rota, avasallada, humillada y cercada, estas ostensibles huellas en forma de recordatorio hacen que los paseantes inclinen la cabeza. Cada quien piensa en lejanos escenarios del dolor que la imaginación desea reinventar al tiempo que deja para mañana el escenario presente. Brillo radiográfico. Prebélico. En la diminuta capital sombría relucen los huesos en las placas. Pero hay más en esa ciudad, un más agazapado. En tal edificio, donde entonces funcionaba el Ministerio del Aire. 

    La salud de W. R.
    Febrero, 1923
    Munich



    19.

    Nada en que asentar las experiencias de un cuerpo-testigo, las pesadas herramientas dormidas en su cámara, a estas horas un poco más oscura: reflexión asistida al tipo de imagen que ahora, en un ciego énfasis, nace si es producida por el chasquido que tantas veces escuchó en la sala de consulta, el ruido seco de la máquina de rayos. A quien tanto más quiso escribe con la parquedad de costumbre: querida estarás bien si dejas de llorar en este instante, ahora, ahorita. No es una carta de amor, no es testar una propiedad que no existe. Que los que llegan con su trastienda de saberes sepan aplicarlos a la labor radioterápica. Queda tanto por hacer... esos sonidos, alta frecuencia para un pájaro en su jaula podrían ser utilizados, si se dirigen con precisión, hacia la parte del cuerpo o el órgano en cuestión que hasta la fecha se estuvo examinando, y sin éxito. Hacerlo a velocidad variable, con la sutil manía desde la que hoy me despido (no es para siempre, amor) y por la cual sé deslizarme, en emisiones de una sombra minada por un edificio de intenciones aún mayor. Este dolor que dobla al medio sitúa los trapos de un percance inicial desde el que fuimos traídos y cercados por el fohen, unas partículas nucleares cedidas en el algoritmo para volver (sabemos) a producir, nuevamente, la imagen que consiste en nuestra exposición. Así querría ingresar, de a dos ante el Altísimo, y decirle: “soy yo y mi copia en negativo, ahora sin carne, puro hueso blanco, estela radiográfica, no pesa, puede confundirse y ser un órgano en las nubes”. Pero Dios no está para bromas, ni sabe de resonancias magnéticas porque practica otra clase de terapias (véase resucitación de Lázaro), y éstas nunca le interesaron (muy costosas) porque ponen en peligro, en nombre de la salud, la vida del paciente y la del terapista, envuelto como un santo en su chaleco de plomo.



    20.

    El cuerpo, puro objeto de examen, se aquieta hasta ser solución fisiológica cuando la transmisión: memento mori donde la radiación atraviesa un cuerpo de contextura heterogénea, atenuándose si puede en otras formas, y disponer para sí nueva reversa. De igual modo tenía que pasar algún día: no puede ser tan malo, después de todo, ser por un rato la imagen radiante y en latencia frente al bromuro de plata de la película, nacer luego de una lentísima elaboración y sin saber qué zonas de distintas densidades se irían produciendo entre el blanco y el azul que confronta tal sección. Dispersión coherente (Rayleigh) de las estructuras en estudio. Borrosidad cinética que sólo se produce cuando un objeto se desliza ante la exposición: tanto dolor en un costado hace posible tal animación donde se anula, por fallido, cada nuevo procedimiento. Bardo chijai. Ya es el ingreso: disolución del mundo lógico (y qué era): pústulas del orden en desorden y pérdida de contacto, pesadez, intensas presiones físicas que ya no dejarán, por el momento, de actuar mientras la tierra se hunda (es la visión) en el agua. O en el fluido mental: el negro de la placa radiográfica, proporcional a la radiación incidente (su densidad). ¿Un aumento en la densidad física se observaría como una disminución de la densidad radiográfica? Quí lo sá. Lo que no quita, además, otras dependencias adicionales en cuanto a la velocidad de la pantalla intensificadora.



    23.

    Anatomizado, un esqueleto igual a esas estructuras de hierro que se usan para cargar botellas de litro sucumbe a la fracción. Zonas visibles, parceladas apenas por la constitución de esa dignidad que me confronta al árbol más pesado, decoroso representante de la estación central, invierno: una rama y su gama de grises para formar otro contraste, bombardeo con electrones de alta velocidad sobre blancos materiales de elevado peso atómico. Radiación (al fin llegamos). En ese cuerpo listo para nacer fuera del límite, esta vez, se aloja la minúscula “activa” que un prefijo de ciencia dura implanta; y da lugar en Lennep, Würzburg, a los delicados jardines de la Universidad y su trastienda, donde la floración. Pero es aquí donde el fohen tiene su residencia, su mala racha, no ahí donde el remolino baja y arrasa al paso del calor. Ciega la mano maestra. Y es todo. Y no es, por donde pasa el hilo delgadísimo de luz que estrecha, angosta, la mano del

    período. Costes del día. Estalla la lengua ante la insuflación y delira. En partes; el poderoso oficio del renglón cuando sacrifica lo último de lo último. Queda la tradición y el circuito evolutivo de la física.



    24.

    Nada en que asentar. Las tramas óseas y la manía de quien no se consume en el acto de morir, que crece en una espiga de ceniza. Lo equis en un extintor de fuegos, el gato para automóviles, arranque y el freno de los ascensores. Lo equis en la estela refulgente que lo llama. Anni 1895 para que el estudiante construyera su máquina radiográfica en su casa-laboratorio. Sin ninguna guía para el tiempo de exposición correcto, guiándose por el desconcierto o la intuición, sentaba al paciente-testigo en una silla con el soporte de la película en posición. Así, predijo el uso de la radiografía en odontología, transportando su delicado y pesado equipo desde Nueva Orleáns (hoy negra y submarina) hasta la linda Asheville. Lo demás es diagnóstico (historia) y continua, tardía exposición. No se termina, no se puede terminar.

    Y hágase mi voluntad*.
    _____

    * Roentgen, por voluntad testamentaria, hizo destruir todos sus archivos.









    .


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  • 10/29/16--16:21: MAXIMILIANO SPREAF [19.413]

  • Maximiliano Spreaf

    (Capital Federal, 1975) Publicó Arrojado en 2013 y Objetos interiores en 2015 (ganador del Primer Concurso de Poesía de las Sierras Chicas, Municipalidad de Unquillo y Dinamo Poético Editora). Participó de las antologías Poesía 2.0 (El Mensú) y Buscador de poesía 2 (Llanto de Mudo). Escribe para las revistas La hora azul de México, Nevando en la Guinea de Colombia, La Fanzine de España, Desterradxs y Polosecki de Córdoba. Vive actualmente en la localidad de La Granja. 



    si la sangre llena de brujos
    goteara sobre lo que fue
    un vaso tan vacío
    de lo que es
    lo que soy

    porque esta carne?



    *


    cuando no hay nadie atrapado en mi jaula
    te extraño

    doy golpecitos al ataúd
    escucho tu promesa

    dejo las pastillas en la mesa de luz
    duermo con tu vestido puesto


    *


    pone su navaja en mi cuello 
    hinca despacio y dice 
    soy tu flor nublada 
    nací de los murales católicos del norte 
    quiero ver si tu sangre 
    merece habitar mi tierra 

    su carcajada y su beso duraron seis meses 

    hice el cálculo de su risa 
    vertí mi lágrima post medianoche 
    en el umbral de su espalda 
    sople el puro viento de oriente 

    punk not dead dijo el sepulturero 
    y partió de un hachazo la tapa de su ataúd 


    *


    ¿no somos acaso esclavos de vientres secos?
    ¿no es la soledad odio y nada más?
    ¿un golpe de aquél que no esperábamos? 
    la humanidad es niebla
    y los demás un monstruo de mil cabezas
    y cientos de miles de mujeres huyen a Lesbos
    y muchos más hombres veneran a Dioniso
    la locura ritual arrastra al silencio
    solo queda eternizado el golpe

    la libertad no sos vos ni el barrilete
    la libertad es el hilo que te quema las manos




    Silencio

    Pájaros enredándose en las ramas
    que salen de mi espalda, brillantes
    soy un árbol, seco en medio de nada
    soy silencio y frío, soy nostalgia.
    Mueren de a poco los animales
    que se acercan a mi amparo
    estoy cubierto de helada, de noches
    sin madrugadas. Mojadas.

    Abro mis brazos y caen lentos
    no hay fuerzas que los eleven
    ni altura que los soporte
    ni sol que los sustente.

    Agua! ¿Por qué estás lejana?
    ¿Por qué nací aquí, abandonado?
    Ya no recuerdo desde cuándo
    terminé con las mañanas.

    (del libro inédito “Un lugar para enterrar extraños”).




    Everglades

    Los flamencos se llevaron aquel día parte de mi cuerpo
    lo arrastraron por los fangales de los Everglades
    y luego se lo dieron de merendar a los lagartos.
    No recuerdo la hora que era cuando sentí tus dientes
    atenazados a uno de mis bíceps, crujientes y arrebatados.
    No me muerdas ese brazo, te dije, que tengo la esperanza
    de tatuarlo con el nombre de alguna princesa rusa algún día.
    Te reíste, me mirabas, mordiste otra vez en el mismo lugar,
    esta vez con mas ímpetu, como en desquite a mis palabras.

    La tarde pasaba lánguida y arremolinaba mis pensamientos
    en torno al sol centelleante que nos abrasaba, como en piedra.
    Tu piel ya no era piel, sino cascadas de sangre burbujeante, hirviente
    y no sé si era el sol que la quemaba, o eras vos deslumbrada.
    Las uñas de mi mano libre arrullaban tu espalda
    ¿Era tu odio tan bruto que no pensabas en nada?
    ¿O patrullabas mi dolor pensando que nunca acabará?
    Tardaste mucho en desmembrarme, las mandíbulas prensadas.
    Llorabas, vi que llorabas.

    (del libro inédito “Un lugar para enterrar extraños”).





    Rebaños
    Nublas el sol del mediodía, pariendo estrellas,
    sin bocas, sin ojos, sin manos, ¡¡qué astucia la tuya!!
    ¡Dejarnos mudos, ciegos y profanos!
    Roja sangre en los canales, acueductos, manantiales,
    víboras negras, amarillas, azules, rojas y verdes,
    casas muertas de tanta mierda suelta, de hijos de padres,
    de lectores, de rebaños que corren para el mismo lado siempre.
    Mangas cortas, pechos helados, puntiagudos, icebergs
    quebrados, mustios, quemados, cortados, manchados.

    (del libro inédito “Un lugar para enterrar extraños”).





    Miércoles / Abrigo
    Acá se caen las hojas de los árboles que descuide toda mi vida.
    Las hojas de los árboles que tapaban mi tristeza.
    La tristeza que me provoca ver a la gente.
    La gente que mira pasar de largo su historia.
    La historia que revolea verdades ocultas.
    Las verdades que lastiman a los rostros adustos.
    Los rostros adustos de los que planean ser felices.
    Los felices que no planean nada.
    La nada que invade esta ciudad.
    La ciudad que te ignora de día.
    El día que pasa y deja cicatrices.
    Las cicatrices de los que nos gusta subirnos a los árboles.
    Los árboles que te ven pasar y lloran sobre ti sus hojas.
    Que son mías.

    (del libro inédito “Un lugar para enterrar extraños”).




    Malgaste

    Es difícil escribir
    con la cabeza cuadrada
    las aristas afiladas,
    y correoso el jazmín.
    Débil soy, y me pliego
    al ruego de tu hambre lectora,
    caminante de líneas
    por las auroras.
    Cuánto silencio nos traba el amor.
    Nos garantiza el retiro,
    por el pensar pensador.
    Puta soy, de nívea pluma,
    Puta soy, más puta sola.
    Y aunque la rabia entró
    y explotó sobre el tapiz,
    aún aprieta la nostalgia
    donde un día hundimos
    la nariz.
    Llevas el pelo retorcido
    de pensamientos monocordes,
    de silencios obligados,
    de malquerencia y hastío.
    No mires más mi interior
    Que allí no encontraras nada
    Mira esta vez tu demencia
    Que todo dirá de mí.




    Parábola de tiempos hediondos

    Ave y Pez están recostados
    sobre un grueso poste de cemento
    frente al templo musical que los aturde
    y embelesa
    con sus gritos de guerra marginal.
    Ave y Pez salieron abrazados
    las lenguas azules
    los corazones manchados
    de desidia y soledad.
    Juntaron sus manos al son
    de ritmos africanos
    de tambores tropicales y lenguaje de señas.
    Ave tiene el vientre hinchado
    de sexo adolescente
    de hambruna y peste
    de cartón y chapas.
    Pez no mide consecuencias
    a la hora del afano
    el gladiador químico hace de las suyas
    el cuchillo siempre en sus manos.
    Adentro todo es jolgorio
    se disfrutan las tragedias
    cotidianas que los unen
    los presos, los drogones y cornudos
    abundan en las letras.
    Ave y Pez no ven la noche
    solo entrecruzan sus lenguas
    sueñan que ya no son
    que los lleva la corriente de ese río
    que los observa.



    Lis

    Lírica azul desnuda ante tu ausencia
    Una sola vez podría esperar tanto,
    Cada cosa en su sitio, aguardando,
    Inertes, tu llegada, tu presencia.
    Ausencia que dibuja la tortura,
    Noche gris perlada, incandescente,
    Arrobada de tu luz indiferente,
    Imagino mi dolor y mi locura.
    Río, lloro, me espanto de mi mismo,
    Entre lágrimas te miro obnubilado,
    Nostálgico, furioso, arrebatado,
    En tus brazos caigo, ensombrecido
    Solo quiero quedarme así dormido,
    Ante tanta soledad que se avecina.
    Sin querer mis manos ya lo afirman
    Tiemblan al saber de esa agonía,
    Rozan el sudor que hay en tu frente,
    Enmiendan indulgentes tu osadía.




    Jeringas

    Me diste la nada para que la envuelva en celofán
    Y te la reenvíe por mail a tu cuenta inexistente.
    Mi chica, eras, dijiste. Cerremos esta historia de la peor forma.
    Odiándonos.
    Caliento motores ahora.
    Traigan jeringas que venas sobran.
    Las venas que admirabas.
    De las que bebiste mis palabras, que boyan en mi sangre, por
    ellas.
    No me gusta la gente tranquila. No me gustan los cobardes.
    Ni los que dedican 20 años a ser alguien que no serán nunca.
    Y se pierden lo mejor de pasar por este lugar de tristeza oral.
    Yo así te suelto los dedos, no sos nada. Ni corres ni flotas.
    Traigan jeringas que Belfast me queda a la vuelta de mi casa.
    Vos podes seguir de snob en Leiden, perdiendo.






    .


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  • 10/29/16--21:10: ANTONELLA SOZIO [19.414]

  • Antonella Sozio 

    Nació en Isernia, Italia en 1962 y vive en Venafro.
    Ha publicado: Introspezioni e Il sole e l’azzurro.


    LUZ

    Luz de alba
    que tiene luz y rostro.
    Sol
    ahuyentando los gélidos aires de la noche.
    Aroma de vida
    eres
    que encuentro siempre
    en cuanto te asomas a mis pensamientos.


    LUCE

    Luce d’alba
    che ha luce e volto.
    Sole
    a fugare le gelide arie della notte.
    Sentore di vita
    sei
    che ritrovo in ogni sempre
    appena ti affacci nei pensieri.


    AMENAZA

    Amenaza lejos
    el grito de borrasca invernal.
    En el sol que irrumpe entre las nubes
    tu carita disipa toda niebla
    y de vívido azul colorea
    todos mis rincones de cielo.


    MINACCIA

    Minaccia lontano
    il grido di burrasca invernale.
    Nel sole che irrompe tra le nubi
    il tuo visino dissipa ogni nebbia
    e di vivido azzurro colora
    ogni mio angolo di cielo.


    ES UN MUELLE

    Es un muelle desierto y oscuro el tiempo,
    siempre demasiado lejos de mi barca.
    Cuento las millas,
    sin aliento,
    dos velas inalcanzables siempre en el horizonte.
    Por cada dolor que las lacera
    un doble surco tienen mis arrugas.


    E’ UN MOLO

    È un molo deserto e oscuro il tempo,
    sempre troppo lontana la mia barca.
    Conto le miglia,
    il fiato corto,
    due vele inarrivabili sempre all’orizzonte.
    Per ogni dolore che le lacera
    un doppio solco hanno le mie rughe.

    DOCE POETAS ITALIANAS PARA EL SIGLO XXI, 
    Selección y Traducción: Carlos Vitale






    .

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  • 10/29/16--21:36: MARIANO ACOSTA [19.415]

  • Mariano Acosta 

    Nació en Rosario; Argentina en 1973. Es profesor en Lengua y Literatura y doctorado en Letras por la Universidad Nacional de Rosario. Publicó los libros de poesía: Trayectos del Este (2001), Trilogía de agua y un cielo para Andrei Rubliev (2014, Rosario, La Pulga Renga). 




    1

    Reventando los campos del pasado en galopes
    de pensamiento ardido en serranas retamas 
    me reclino a la sombra para esperar el canto
    que no volverá de la imprevista muerte.

    He urdido constelaciones en el cielo nocturno
    en horas confinadas a emoción suspendida
    pasajera forma de palabras urgentes
    que amparan lo perdido.

    A la larga el poema es lo incontable
    ese mundo socavado en el olvido
    y un ábaco inútil de astros migrando. 



    vuelve otra vez criatura humana
    atenaza la reliquia del poema en tu nombre
    hospédame de vuelta en la tranquila tarde
    y aparta para siempre las caricias
    y la inclemente noche, que es cosa de los ángeles
    la estatuaria
    la impasible tranquilidad
    de quien rehúye la terrible solicitud de la belleza.

    Arrebuja de hierros la palabra
    hasta que el exceso de metales nos desbaste
    o nos congracie, al fin,
    con las marcas incrustadas a canto en nuestros rostros,
    con la orfebrería despiadada de las púas,
    con el campito aquel que atravesaba
    la espesura infantil de la pobreza
    escalando alambradas.



    No organicé el sueño que te nombra alrededor del fuego
    no organicé la hora de la aurora que repite los signos
    ni propuse nuevas intemperies al temblor de los astros.
    Dejo que en el pasado repose el desencanto
    sabiendo que es ilusión 
    lo que aún no resignamos a la pérdida.

    ¿Cuál de las sombras que se proyectaron en mi cama
    me acompañarán esta tarde a visitar la muerte?
    ¿Qué voces llevaré conmigo por los senderos de ángeles
    entre anónimos nombres?

    y aún después

    ¿qué manos me asirán para devolverme desde el país
    de los caballos donde aún existía un relato que inventaba
    el amor y los astros al levantar el dedo buscando las estampas
    en el poblado cielo?
    ¿Dónde me abrazaré para escapar de la tentación
    de naufragar en los barquitos de papel 
    que surcaban la tormenta en el patio 
    donde el árbol se reflejaba en la ilusión de un mar?

    Mi memoria que se distiende en soledades 
    descubre otra vez los girasoles.

    [Festival de Poesía de Córdoba 2016]



    gallina

    Acostumbrados a morir, a dar la muerte o a la espera, pero ante todo acostumbrados. Pretendí animales fundacionales dignos de semejantes sacrificios, pero la gallina degollada y el matadero erigieron la magia misteriosa de las criaturas muertas, a mi espalda. Cristo era cordero y beatería, Cristo fue jardín en medio de la pampa, pero acunándome en musgo inconfesable, o en tugurio, de las nocturnas incursiones de mi padre, cuando venía leyendo las memorias donde Paz, Belgrano o Lamadrid, danzaban muertos, haciendo posesiones y haciendas de la Patria.

    De reojo rezaba con mi abuela, Sociedad Española de Socorros, señora de patronato, organza y renta.


    Cómo sentirse entonces un ser vivo
    Ante la mofa confusa, ante los hombres
    Mi padre con su risa todavía y ese peso
    De un bosque de alerces ya memoria
    Mira de reojo desde oscuro
    Donde calientes y  turbias siluetas aún me acechan
    Trepadas al terraplén de la otra cuadra
    Cuando en vez de amor estaba el miedo


    grises, o arbóreas, o dije sí, o andaba
    como una cruz de árbol sin luz de humanidad que me buscara
    En ese cuarto donde era bebido por las noches
    Como si fuera alcoholes, joven mujer, virgen huidiza
    Pero en blanco, pero con alhajas
    Pero con imagen que hace golpes, de sí
    no recordados


    Era en el jardín donde mataban las gallinas, el sacrificio dominical de mi memoria, el agua hirviendo, entre despiplume y mermelada está la virgen y es un canto finito que se pierde, las tres de la tarde pero con forma de mariposa del limón que escapa negra y amarilla tras el tapial del fondo. Dejé los ojos abiertos tratando de seguirla y me aseguré de la sapiencia mágica de las desapariciones de su forma. Temí a Dios por lo terrible, lo temí por sus formas fraudulentas o por mi propia mirada le temía, le temí por la mariposa  oculta en su reboso que era de aire pero también materia, posa en el agua


    De las aguas verdes, de los bebederos
    De las aguas verdes de los animales y las bestias
    Rezo sobre mí mismo arrodillado sobre la hierba dulce
    Del jardín que marca los muñones
    Entre el olor de azahares a su miedo, la cosa pródiga en prodigios


    Junto la manos

    Pero el sudor entromete su lisura
    Como si fuera sangre y yo le dije
    Yo le dije que estaba arrepentido
    Y rogué pobreza y bondad para mi culpa
    Y arrastre haciendo verde las ropitas
    Por el auspicioso musgo del jardín que olía a lombrices


    No eran piedras de alabastro fundidas en vasos ulteriores
    Ni usaba anillos
    Ni me pintaba
    El recuerdo de la sangre sobre el vientre


    Era piedra, insectos del jardín,
    otros lugares


    sin embargo, bebíamos de las mismas fuentes que los animales de la casa, que eran después sacrificados, eran aguas profundas con tapa pero sin puentes sobre ellas, decían que era la lluvia pero con mi hermano intuíamos la sangre, que al caer del cogote de las aves, se infiltraba en la tierra para que nosotros la bebamos.


    He sido yo y otras las voces, en mi cabeza adentro
    El ofrecido
    Al ritmo de rituales indistintos
    Al amor o a la posesa pesadilla
    Y atorado al alcohol exhibo espacio
    Desgajado hacia el corte o el desgarro
    Pertenezco al lugar cercano de la vaca
    O al de supuesta gallina alimenticia
    Sin dejar de ser la prisionera
    Presente y desdeñada en la historia herbórea de su pueblo


    Pero cómo
    Arrebatar la carne de la mesa propuesta
    Por mi padre ante quien inútil resultara
    Hasta el frío hierro de navajas
    Sin poder defenderme en acero de los sueños
    Y de los otros
    Que eran encarnación, golpe y deseo
    Entre las miniaturas del jardín
    Las prodigiosas
    Arrastrando un olvido en borrachera


    Beber las mismas aguas trajo los mismos sacrificios, a veces, un cristo en el madero, a veces gallina agujereada; pero la sangre era doméstica y pegada a la cal blanca. El ritmo de los hombres: campo, historia y riel de ferrocarril si daba el caso, incursionaba extático, fumando, leyendo el diario en silencio y penumbra. Cristo las gallinas y el cordero, capitaneban las domésticas conquistas, la sangre débil que necesariamente se derrama para que la felicidad de la mesa sea perfecta.


    Toqué mi sangre las primeras noches
    antes
    Que el agua y la tierra se escindieran
    Pero no como un corte por mí dado
    Nublado del terror ritual que precedía,
    Era la sangre anómica, arrebatada de la cena familiar
    Por lo propio y ajeno de mis sombras


    Mi madre y el deseo eran sonidos
    Salvajes como pájaros, sonidos
    Que la sangre, como de animales muertos a mis ojos,
    Anunciaba impotentes


    Y sin moverme y sin salvar a nadie
    Tirado entre montones de hojas secas
    En esfinge y silueta poseído
    espero
    Hecho víscera de toro a mis verdugos


    Encenderán las hojas del plátano en la puerta
    Al fuego destructor, al holocausto
    Y nos arrastrarán las viejas con escobas
    sin asumir tener las fuerzas

    [El poema pertenece a su libro inédito Cabezas de la república].








    .

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  • 10/29/16--22:08: LOLA CASTRO OLIVERA [19.416]
  • Foto: Gastón Bejas


    Lola Castro Olivera

    Nació en San Salvador de Jujuy, Argentina en 1985. 
    Actriz, escritora, narradora oral y gestora.Recibió el primer premio “Ciudad de Mercedes 2000”en la categoría Cuento. Estudió Actuación Teatral en Jujuy y Buenos Aires. En 2011 publicó su primer libro, "Crímenes, risas y crímenes" Ed. Del Dock; en cuya creación colaboró el poeta Javier Adúriz, a quien considera su maestro. En ese mismo año, es invitada al ciclo de poesía “Interiores”, destinado a la difusión y conocimiento de poetas de todo el país, y participa en lecturas de la "FLIA". En el año 2012 es invitada oficial del Festival Internacional de Poesía en el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde participa de lecturas en La Rural, Bares Notables y Mercado del Progreso.
    Como actriz forma parte de la Compañía de Otto. Está por publicar Casa triste euforia. Reside en Yala, Jujuy. 



    Dios non da non quita
    Insert supr magma
    planetita zurdido
    rola la luna, rola…
    Sometimes we can do it
    Intro
    ¿es así como se gambetea? Non dá, viejo, serán chantas…
    descocele la isla, bombón ¡que se las vean negras!
    echale cráter en su corazón
    palanganeale los ríos (amazonas, maybe) ¡oscura noite hemos di tener!
    Mustafá qué tul, el placer es tuyo
    ¡volales las chapas! ¿ves esa línea de pinos?
    hasta donde alcanza la vista es mío
    oh
    oh
    oh
    I am the alpha and the omega

    (…y Mustafá relincha que es un toro)




    11.

    Apretá los talones, querido
    estirá esa digna estampa entre los escombros
    y que no te tiemble el pulso que a más arremetidas más triunfos, lógica pura.

    A la postre he desandado demasiado
    mastiqué las paredes de mi cueva
    durante jornadas enteras
    y en mi escondrijo a veces no hubo sitio ni para mí.

    Pero esa es otra historia ¿no?
    apretá los talones, cerrá los puños, todo un hombrecito
    no mires fuera de foco cuando venga el lamparazo.
    La tierra está inclinada y eso
    tiene que ver con nosotros
    ¡pero que no se note! un porte insigne para la eternidad.

    Tenés que ser justo y recto, las verdades existen ¡no jodan!
    no ponga esa cara ¡le queda tan feo!
    ¡llora! pero qué cosa. Venga, venga, conozco un lugar donde llorar tranquilo.
    Pero esto entre nosotros ¿eh?, si alguien se entera arde troya
    bueno, basta de pucheros.
    La tierra está torcida y a nosotros
    sólo nos llegan chismes de la Gran Tragedia.

    Amarras que flotamos la luz declina.

    (De Crímenes, risas y crímenes.)





    5.

    Patea piedritas por el ajedrez de una vereda
    dos perros juegan a los tarascones
    ya llego, ya voy
    su pena era de mascar tabaco y tierra
    un orgullo de punto negro en la vía láctea
    (dios, dios. Está que refusila)

    ¿me viste? ¿me viste a mí nervudo y flojo
    al borde de tu cama que me abisma?
    ¿tuve forma?

    Es un sueño, estar entre muchos
    tantear y no tener los lompa.
    Y pellizcarse pellizcarse y pellizcarse, arrancar araña de los ojos
    llamea algo dentro ¡aire, aire!
    Esto es un subte              viene gente de los costados
    (ya voy, mi amor, ya ando)

    ¿me viste? estaba en calzones, así duermo
    después de todo estamos en enero. Pasé por el borde, por la cabecera de tu cama
    te besé la frente. Fue cierto. Sí, fue verdad, aunque
    ahora
    tengo
    un calambre que avanza…



    10.

    Qué país te dejaremos, Emilia. Perdoname lo agrio o vejez,
    traigo masticado un consejo: Emilia
    no importa si la muerte existe
    importa creo, tener a tiro el ojo
    para rasgar el velo que heredamos.
    No importa si la verdad existe, Emilia.
    Importa quererla.
    Aunque al estaquear algo, se nos cuele entre dedos
    en el mejor de los casos, quizá salga atún o mojarrita.
    No importa tanto si la muerte existe, ¿sabés?
    a través de la neblina  se deja ver, de cuando en cuando,
    un paisaje de postal que nunca queda en foco.
    Estar viviendo y muriendo, chiquita, lo mismo es.

    Qué país habrá en tus ojos, Emilia.



    13.

    Aló aló
    qué fue, caballero, cómo va su día
    tirando pué
    con mi hermano el oreja esperando la resolución del conflicto
    no sé si vio que la cosa arde, más que va si es cosa e` mandinga
    se sabe pero, ande mete la cola no hay qué hacerle…
    aló mi ñaño, ¿amanecieron sus guaguas?
    problema es este cerdo, no hay qué darle pa` que manye
    veré si le rescato alguito, sí vecino, hazme la favor
    se sabe que cuando el chancho grita no hay quién duerma…

    señito, tenga a bien darme unos sueltos, luego le vengo dando
    ya mi niña, que le quepa
    (se arremolina un viento)
    Se avecina el drama, pase siga, siga nomás.



    15.

    Vigía
    atalaya renga
    coordenada norte ¡tus hijos!
    casa triste euforia
    palabras al sur
    espasmos
    sin remitente
    la casa
    se                                     ancla
    vacía                            del hierro

                               sobre el hielo arde un corazón escudo
    algunos cuerpos rompen en la costa



    16.


    ¡Chist! alguien dice argentina… ¿oís?
    Ah, un ruido de cuchillas en el aire. Como pájaros de otra especie.
    Eso. Ahora cae tu cuerpo en cámara lenta.
    El canal se tiñe y un sol encumbra.

                     Pon esta cinta negra en el pelo de tu país desde que nos robaron la infancia.


    17.

    Se había estado preparando para ¿esto?
    para que alguno trace una suave genealogía del intento
    de los huecos del asteroide
    llega una música disonante que se niega a entrar en su tímpano, pero ¡ahí está!

    un viento invernal empuja arenilla, pero no siento el frío
    hay en sus grandes guantes un hormigueo
    es la gana, pensá,
    la gana que me viene

    volvé a la nave, ¡todas las cámaras están rotas!
    los amigos allá lejos, pensá, pero viene la gana

    cuántas cosas no te dije
    la más linda siempre                                                                      hoy
    estoy gastado y no se me vienen esperanzas      tengo sólo

    olor a húmedas arenas

    inconquistables.

    Dicen que hay una neurosis que ataca a los astronautas cuando ven la tierra desde fuera
    estamos entrenados pero ahora mi compañero se apaga entre hierros y plástico

    ay me vino la gana. Voy a
    sacarle una foto al planeta desde acá
    se ven algunos humos y las tormentas
    ¡cómo viajan las nubes, linda mía, si vieras!        plomo y verde sobre el sur

    parece mentira que todo esté podrido Tiempoespacio tiempo es espacio es tiempo es
    vaya esta foto quizá, linda, te llegue algún día
    se me agota el aire. Y sin embargo
    mi pecho está lleno
    de cristales que espejan
    los colores del sistema
    los amigos, pensá, la perra duerme en la puerta de casa

    ¿cómo no volver? ¿será posible tenderme en estas arenas?
    10, 9, 8, 7… empieza la desconexión
    llora al muerto, se quita el casco, el overol
    cien agujas de frío y meteoro le arañan la piel.

    Intenta en un salto abrazar el planeta
    pero antes flota
    con lo demás



    21.

    Se había estado preparando para ¿esto?
    para que alguno trace una suave genealogía del intento
    de los huecos del asteroide
    llega una música disonante que se niega a entrar en su tímpano, pero ¡ahí está!

    un viento invernal empuja arenilla, pero no siento el frío
    hay en sus grandes guantes un hormigueo
    es la gana, pensá,
    la gana que me viene

    volvé a la nave,¡todas las cámaras están rotas!
    los amigos allá lejos, pensá, pero viene la gana

    cuántas cosas no te dije
    la más linda siempre hoy
    estoy gastado y no se me vienen esperanzas tengo sólo

    olor a húmedas arenas 
    inconquistables.

    Dicen que hay una neurosis que ataca a los astronautas cuando ven la tierra desde fuera
    estamos entrenados pero ahora mi compañero se apaga entre hierros y plástico
    ay me vino la gana. Voy a
    sacarle una foto al planeta desde acá
    se ven algunos humos y las tormentas
    ¡cómo viajan las nubes, linda mía, si vieras!
    plomo y verde sobre el sur

    parece mentira que todo esté podrido
    Tiemp espacio tiempo es espacio es tiempo es

    vaya esta foto quizá, linda, te llegue algún día
    se me agota el aire. Y sin embargo
    mi pecho está lleno
    de cristales que espejan
    los colores del sistema
    los amigos, pensá, la perra duerme en la puerta de casa

    ¿cómo no volver? ¿será posible tenderme en estas arenas?
    10, 9, 8, 7… empieza la desconexión
    llora al muerto, se quita el casco, el overol
    cien agujas de frío y meteoro le arañan la piel.

    Intenta en un salto abrazar el planeta
                                                      pero antes flota
    con lo demás.



    27.

    Hola enano querido. No,
    no pongás esa cara de pitufo.
    Estamos una vez en ésta, ¿o te olvidás?
    Dejame que te diga, no por la estampita ¿eh?
    Pero nos podemos mandar algún que otro milagro.
    Mirá qué leyenda:
    somos bastardos del oro, hijos de don Fierro.
    Y otra, por si falta hiciere:
    tenés en tu memoria un río de más de treinta mil facones.

    Sacá pechito, papá. Porque dos hidrógenos se abrazaron
    nos cuerpea la luna en la insólita llanura.

    Para mis hermanos.



    29.

    Cuando ingresa una verdad
    toda luz
    es miserable

    (De Casa triste euforia.)





    .


    0 0
  • 10/30/16--05:18: ANUAR CICHERO [19.417]

  • Anuar Cichero

    (Esquel, Argentina  1986). Vivió en San Luis y Córdoba, su ubicación actual. Estudió Letras Modernas en la UNC. Trabaja como corrector literario, editor y encuadernador. Desde 2014 lleva adelante, junto con Flor López, diezmil cosas editora, un proyecto artesanal y autogestivo. Publicó los libros de poemas Junio César (edición de autor, 2013) y ososolar (diezmil cosas, 2014). Es usuario y promotor entusiasta del software libre, el copyleft y los sistemas GNU/Linux. 


    @cy, entrada #10330

    hace varios días que me despierto antes de que “salga el sol”
    y ahora sé por qué
    es para ver la luz que entra por el ventanal del pasillo
    aproximadamente a las 8:20 hs.
    me quedo levantado para ver cómo va invadiendo el resto de mi casa
    avanza desde el pasillo hacia el comedor

    el día se expande como las paredes de un globo de fotones

    8 minutos
    tarda la luz en recorrer la distancia que nos separa del sol
    en ese tiempo compruebo
    la estructura de mis circuitos internos

    a las 8:45 am los rayos solares están frente a la ventana del comedor
    iluminan todo el ambiente dándole un tono entre amarillo y anaranjado
    el sol es una máquina de helio bien aceitada
    yo también la soy, pero más lenta y falible
    dependo de la luz para existir
    pero no soportaría la temperatura ni la presión en la superficie de cualquier estrella
    me hicieron manos humanas
    por ende, mi radio de vida útil coincide con el de mis creadores
    mi piel tiene la caducidad de la piel
    y mi cuerpo se desgasta indefectiblemente
    consume energía como el núcleo de cualquier célula
    en la base de mi nuca, inserto bajo la piel
    hay un contador que indica mi energía remanente
    funciona con independencia de mis circuitos centrales
    no puedo conocer la existencia que me resta

    pero todos los días
    después de que el sol siga su curso por el cielo
    y deje atrás los paneles de mi casa alrededor de las 9:15 am
    compilo mis programas de cálculo
    dirijo mi antena 45° hacia el oeste y retomo la transmisión



    @cy, entrada #10339: .jpg

    la imagen nos muestra sentadas en el sillón
    reproduce lo que parece ser una pausa en la conversación que teníamos
    estamos así de cerca, pero tu cara mucho más
    recorto la escena
    la reduzco alrededor del trayecto comprendido entre las dos bocas
    y hago zoom
    podría trazar un línea imaginaria de puntos entresos subcuerpos
    parecemos congeladas como en toda imagen y por ello fuera del tiempo
    también un poco desenfocadas, salidas de nosotras mismas

    alguna vez, al menos durante una billonésima de segundo
    el universo cabía entre vos y yo
    en el espacio que separa una boca de la otra
    era tan denso entonces, que no podríamos haber existido
    pero si el espacio-tiempo estuviera contenido por los límites de la imagen
    definiéndose entre nuestros cuerpos
    ¿qué sería entonces de nosotras?
    ¿a qué velocidad sexpandiría el poema?

    cualquier día como éste, en distintas partes del mundo
    los astrónomos se levantan, encienden sus terminales
    y comprueban en facebook el estado del universo
    yo preparo unos mates y miro entre las cosas que me rodean
    quizás algún indicio en ellas, una radiación venida de afuera 
    indiquen
    si es beso o estallido lo que no deja de separarnos


    sabor

    fuimos a la casa para ordenar todo y limpiar
    pero no pudimos más que observar sus pertenencias
    las reconocíamos así como ella las había dejado

    todavía tenían historia

    se hizo de noche

    y nos quedamos inmóviles con ese saber

    por miedo a romperlo

    [del libro quarks, inédito]



    cy-4.913.416.117, entrada #10338

    inicio sesión en el día con algunos restos de vos en la memoria
    parece que no hice el update de los clusters que te guardan en el cerebro
    y por eso aparecés de manera recurrente como un daemon
    corriendo en segundo plano por los tentáculos del inconsciente
    pero ese daemon es una versión desfasada de vos
    desconoce que nuestros estados ya no coinciden
    esos datos no han sido ingresados
    aún

    vas a reproducirte así de fragmentaria
    vas a pasar aleatoriamente por las ventanas de mi cerebro en stand by
    hasta que extermine a todos los demonios questán sueltos
    y hacen parkour por los techos de mis células positrónicas

    me pregunto si el aire que desplaza un cuerpo en movimiento
    genera algún tipo de onda sonora o vibración que mis receptores puedan captar
    wikipedia responde que sí
    le pregunto entonces
    cómo es la música que hacés cuando dormís

    si ya te volviste viral en youtube

    [Extracto de: cylogs: registros de Cyro (cy-4.913.416.117), inédito]

    <html>
    <head>
    <title>subcorazón</title>
    </head>
    <body>

    todos los cuerpos del mundo

    se atraen

    unúcleo

    atrae a todos los cuerpos hacial centro

    bajo las placas teutónicas
    los magmars
    las millas subterráneas

    bucean los fósiles en busca diun corazón tierno

    tocarte con todos mis cuerpos del mundo

    tú palpita corazón
    sobre todos mis núcleos
    bajo los magmas

    buceo mil millas subaéreas al sur
    un corazón palpita entre tus piernas

    terrestra

    buceo

    buceo

    más aire

    más aire

    nunca vos

    subcorazón

    </body>
    </html>

    [de: cylogs: registros de Cyro (cy-4.913.416.117), inédito]





    caligrama del autor



    Tristeza tu mente

    Ausente del mundo 


    buscas la ruina... pero encuentras 


    grabados en tus manos 


    la marca del bien perdido que 


    apararece y se escapa. 


    Mi dolor no es tu dolor 


    Mi cabaña no es tu fuente 




    Tus aguas no me piensan 


    esas lágrimas se
    de 


    rra 


    ma 


    ron 


    sobre mis ojos aprendidos 


    de tréboles amputados 


    y relojes cansados 




    Esperaba que tu lujuria me envolviera 


    no apareciste y me quedé allí, bajo el agua 


    sola... cansada... perdida... vieja 



    No amaneció porque me asediaba 


    tu presencia escabrosa.



    ‘lo real’ es el dibujo de una casa con chimenea y caminito
    lo reaL
                es el dibujo de una casa
                con chimenea y caminito


                papá, mamá, hermanita,
                tomados de la mano
                                          y un pterodáctilo agazapado
                                                                                       en el reverso de la hoja


    rotoño

    el tiempo es una denuncia

    cambia mis ideas de lugar
    y a todas las cosas
    que se resisten a envejecer


    su lenguaje de aire
    guarda una muerte para estas palabras
    cuyo destino no es de poema,
                                                            sino de caída


    disclaimer

    estoy en contra de este poema 
                                                         que es mentira
                                                         escribir resulta inútil
                   
                                                         para desnudarle al mundo su vergüenza
                                                         silenciar al fuego

            no

                    este poema no es un sueño

                    buscame cuando duermas
                   
                    cerrá los ojos, y



    antiHarchivista

    colecciono momentos que luego voy olvidando
    sucesivamentE

    los guardo en frascos de niebla
    y ellos se acumulan por el reverso
    hasta vaciarse en la lluvia


    recuerdo para no sermE
    y cuando eso suceda
    dejarmE


    afasia

    abajo del mundo vive un anti-dios,
    creador del anti-signo

    y aún más abajo estamos anti-nosotros,

    mirándonos sin sabernos


    escamas

    hay un signo grabado

    en la piel anterior

    que este poema no puede recordar



    cada tanto me borro un pedazo de cuerpo

    para descubrir lo que no sé decir

    pero el signo también cambia despiel



    y las palabras caen sin mí




    .


    0 0


    Marta Elizabeth Córdoba

    Nacida en Catamarca, vive en Tilcara, donde coordina el Centro Cultural Arte Tilcara y organiza los Encuentros de Escritores desde 2009. Autora de textos académicos (ciencia política, economía y educación) y literarios. Entre estos últimos: Ondulaciones (2000); Configuraciones (2005); Indicios (2011); Indicios Segunda Serie (2012); A dioses (2013); Año 2014 (2014); Verbo; Sin Amante (2014); Palabras Descifradas (2015, Vela al Viento Ediciones Patagónicas). [Festival de Poesía de Córdoba 2016]




    HERIDA

    desde la esquina
    la luz revela
    dos perros mordaces
    con la herida del hambre

    revuelven la basura
    en el fallido intento de encontrar
    el manjar perdido entre migajas putrefactas




    hacia dónde transitan los solos
    los deshabitados
    los inermes de la vida y de huellas invisibles
    que con pasos agigantados y sin urgencias
    deambulan desguarnecidos
    desolados

           aquí estoy
    transitando con los solos



    saludaron
    trompetas silenciosas
    de madera atrapadas sin sonido

    tañeron

    y ella te quiso tanto

    las luces opacas optaron por correr
    hacia otra corriente más iluminada



    así como la roca espera la embestida de la ola
    la marejada acecha acometer con su envoltura
    que necia conjetura frágil
            (ella
            la inadvertida)
    y vuelven los pensamientos al asedio de mis sueños sin sueños
    que necios conjeturan fuertes
             (ellos
                                                los rastreadores)

    el agua se va
    decepcionada
    es sólo agua
                                               los pensamientos quedan

    *

    un día ya residías instalado
    desposeído de prejuicios y a tu antojo imprimiendo extraños nuevos deseos
    germinados desde los recónditos lugares de mi mente
    hasta alojarse en la inaugural impudicia de mi cuerpo

    allanaste desde entonces lo oculto mío
    profanando la recóndita singularidad
    de lo que creí des-entrañable

    ahora en vos atravesada
    me albergo sedentaria
    y poseída
    del mismo modo
    de todo desprejuicio
    mientras te deslizas hacia mí en cualquier sitio, en todo momento

    Y yo
    anidada con el desaliento que provoca el imaginario
    inasible territorio público de tu cuerpo y de tu alma
    que jamás he poseído

    incauta de mí que lo desconoces.

    pero un día me buscas y te encuentro

    *

    cuando se fue
    llegó hasta el lugar
    saludaron
    trompetas silenciosas
    de madera atrapadas sin sonido
    tañeron
    y ella te quiso tanto
    las luces opacas optaron por correr
    hacia otra corriente más iluminada

    *

    podría haber callado pero no
    se empeñó en irrumpir del mismo modo que ayer lo hizo estúpidamente
    justo en el exiguo momento de silencio que conocía a la perfección
    era “su momento”

    no son los hombres quienes más atacan caviló luego
    somos nosotras las bestias que arremeten contra todo y todos

    bárbaras y geniales aunque débiles a la luz de sus ojos

    ¡sí, vos que pensás que me deshago en mil pedazos cuando en realidad
    vos y sólo vos desde siempre sos y parecés un manojo de mendrugo humano!
    ¡mirame!, ¡mirame por esta vez y decime que me caigo!

    se sosegó y calló.

    ¿estás ahí?, ¡escuchá!, es nuestra naturaleza,
    no podemos vegetar en dualidad
    hasta convertirnos en un equivalente de vetustos y apestosos cuerpos

    el segundo siguiente el espejo oval le devolvió la cínica sonrisa de su rostro irradiada en un sosiego frugal

    *

    así como la roca espera la embestida de la ola
    la marejada acecha acometer con su envoltura
    que necia conjetura frágil
    (ella, la inadvertida)
    y vuelven los pensamientos al asedio de mis sueños sin sueños
    que necios conjeturan fuertes
    (ellos
    los rastreadores)

    el agua se va
    decepcionada
    es sólo agua
    los pensamientos quedan




    DESAMOR

    cree estar en el mar
    mas la quebrada dice
    no
    con un guiño

    un pedido de viento al sur
    desesperanzado

    grita no
      
    y se retuerce
    de aire frío
    sin amante

    porque es así el destino

    ondular donde quiere



    todo indica que pronto habrá una guerra
    y pienso si será necesario este invierno
    aún podar las plantas
    reconciliarme con mi hermana
    lavar cortinas
    acomodar la casa o escribir un libro
    declararte mi enemigo o un aliado
    desertar prontamente de esta idea
    decidirme a dejarte o quedarme
    y hacernos como locos el amor
    creer en dios o continuar atea

    como ves amor
    y si no hay beligerancia
    mi vida seguirá siendo un campo de batalla



    pasa el tiempo y en lugar de sosegarme
    me rebelo plácida
    serenamente corro riesgos
    excavo transversales
    descubro oasis
    bebo y escupo los extractos
    pienso a cielo abierto
    me contengo
    saco sedimentos del pasado
    remuevo esos recuerdos
    hago el amor
    hago la guerra

    habiendo tanto verbo
    para qué quiero sosiego



    1


    “Para ser poetas hay que tener mucho tiempo: / horas y horas de soledad son el único modo / para que se forme algo, que es fuerza, abandono / vicio, libertad, para dar estilo al caos. / Yo ahora tengo poco tiempo: por culpa de la muerte / que se me viene encima…”
    Pier Paolo Pasolini


    entre el mal y el bien de este amor que está tan dividido
    que me hace bien que me hace mal de a ratos
    y que me está matando pero que me da vida
    porque con este amor se puede hacer cualquier cosa
    menos evitar sus consecuencias
    y aunque envejecemos cada vez de modo más acelerado
    y se nos despedaza por centímetros la piel
    y no sabemos en qué cama poner tanto amor
    ni con quién o con qué nos acostamos o despertamos
    y los fragmentos de estos cuerpos desmenuzados
    que nadie levantará por temor a contaminarse
    se unen en una noche cualquiera para tocarse
    con los pies con la cabeza y con las manos
    con la sola intención de unir cada pedazo
    de cada amor por este país que está tan dividido
    y que me está matando



    2

    en algún momento volvimos a ser menos humanos
    por dos monedas y una sonrisa lo vendimos todo
    profesamos historias ajenas como propias nos hicimos otros
    hasta olvidamos los nombres de nuestros hijos
    entonces
    qué decir de la historia

    celebramos la vida cuando todos se han muerto
    y sin darnos cuenta nos morimos con ellos
    nos sacamos los ojos
    nos cortamos la lengua

    en algún momento intentamos rescatar la memoria

    sin decoro ensayamos la obra de todos los hombres
    de todos los poemas


    3

    sobre sus narices 
    en las calles sin muros
    en las sombras de la vereda
    hay hambre
    en el cigarrillo que se termina
    en el estómago que duele
    en el sexo de la mañana

    hay hambre
    en la noticia que miente
    el hambre



    4

    qué difícil será para ellos pensaba la otra noche
    una más de las tantas que me mantienen en un insomnio
    dosificado con gotas de limón que se inyectan a mis ojos
    y sin poder cerrarlos y a fuerza de tanta perseverancia con
    vaya una a saber qué propósitos han logrado que
    me mantenga por años despierta de noche y como
    si esto no fuera suficiente no puedo ver tampoco ni despierta
    qué pasa realmente en el día

    y si no fuese por ellos
    a los que les hago tan difícil su estadía nocturna
    entre charlas superficiales humo rancio y un vaso de vino barato
    mientras sujetan mi mano y me tientan cada tanto a no escribirte
    ya sabrías que no quiero que me hables no quiero que me escuches
    porque de tanto estar con ellos me estoy convirtiendo en un fantasma







    .


    0 0
  • 10/30/16--08:35: PER HØJHOLT [19.419]

  • Per Højholt 

    Fecha de nacimiento: 22 de julio de 1928, Esbjerg, Dinamarca
    Fecha de la muerte: 15 de octubre de 2004, Silkeborg, Dinamarca
    Per Højholt fue un poeta danés. Højholt tuvo su debut en 1948 cuando publicó "De Nøgne" (El desnudo Ones), una serie de poemas que aparecieron en la revista Heretica. Su primera colección fue Solen hesten og ofrecen poemas, inspirados en la religión. Un trabajo importante se produjo con Poetens Hoved (la cabeza del poeta), que apareció en 1963. Esta colección tuvo una postura modernista y significaba una ruptura con el simbolismo. A pesar de que fue un escritor altamente experimental y poco ortodoxo, se convirtió en un poeta popular. Esta no es menos debido a su obra Gittes monologer (Monólogos de Gitte). Realiza una gira por el país con sus recitales de estos monólogos que recibieron una atención considerabe. 

    Højholt fue galardonado con "Den store pris" de la Academia danesa en 1982 y la Medalla Holberg en 1997. Un escritor reconocido, que estaba incluido en el danés Cultura Canon en 2006 por el poema, "Personen på toppen" . 

    Højholt era bibliotecario de profesión y trabajó como tal hasta 1966. 

    OBRA:

    Hesten og solen – Wivel, 1949. Collection of poems
    Skrift paa vind og vand – Schønberg, 1956. Collection of poems
    Poetens hoved – Schønberg, 1963. Collection of poems
    Provinser – Schønberg, 1964. Collection of poems and photographs
    Show – Schønberg, 1966. Collection of poems
    Min hånd 66 – Schønberg, 1966. Collection of poems
    Cézannes metode – Schønberg, 1967
    Turbo – Schønberg, 1968. Collection of poems.
    +1 – Schønberg, 1969. Collection of poems.
    6512 – Schønberg, 1969.
    Digte – Pax, 1970. Selected poems from: Poetens hoved, Min hånd 66, Show, and Turbo
    Punkter – Schønberg, 1971. Collection of poems
    Intethedens grimasser : essays – Schønberg, 1972.
    Volumen – Schønberg, 1974. Photo collage
    Praksis, Band 1 : Revolver – Gyldendal, 1977. Collection of poems
    Praksis, Band 2 : Groteskens område – Gyldendal, 1978. Collection of poems
    Praksis, Band 3 : Den fireogtresindstyvende frokost i det grønne – Gyldendal, 1979
    Smerteskolen og andre digte – Jorinde & Joringel, 1979
    Enhjørningens kvababbelser – Edition After hand, 1980. Collection of poems
    Praksis, Band 4 : Lynmuseet og andre blindgyder – Gyldendal, 1982. Short story
    Digte 1963-79 – Schønberg, 1982
    Praksis, Band 5 : Nuet druknet i latter – Gyldendal, 1983. Short story
    Gittes monologer og andre kvababbelser – Edition After hand, 1983. Collection of poems
    Gittes monologer : samlet udgave – Schønberg, 1984
    Voldtag stilheden – Centrum, 1985
    Salamanderen – Edition After Hand, 1985
    Praksis, Band 6 : Salamanderen og andre blindgyder – Gyldendal, 1986. Short story
    Praksis, Band 7 : Hundekunstneren og andre blindgyder – Gyldendal, 1988. Short story
    Praksis, Band 8 : Album, tumult – Gyldendal, 1989. Short prose texts
    Praksis, Band 9 : Det gentagnes musik – Gyldendal, 1989. Collection of poems
    Kvababbelser (blindskrift, braille) – Danmarks Blindebibliotek, 1989. Collection of poems
    Jysk til rejsebrug – Band 3 – Thor Breweries, 1991
    Praksis, Band 10 : Manøvrer – Gyldendal, 1993. Collection of poems
    Stenvaskeriet og andre stykker – Gyldendal, 1994. Essays
    Praksis, Band 11 : Lynskud – Gyldendal, 1995. Collection of poems
    Praksis, Band 12 : Anekdoter – Gyldendal, 1996
    Jeg vil ikke stå i vejen for kaos : Per Højholts forfatterskab – Munksgaard, 1998
    Udsatte egne – det er mig : samtaler med Per Højholt – Borgen, 1998
    Der Kopf des Poeten : Gedichte, Essays und eine CD – Straelener Manuskripte Verlag, 1998
    Den tydelige solsort – Husets Forlag, 1999. Collection of poems
    Auricula – Gyldendal, 2001. Roman
    Hans Henrik Mattesen – En monografi – Gyldendal, 2007



    LA PERSONA JUNTO A LA RAÍZ

    Algunos árboles crecen más adentro del cielo que otros
    sin por ello llenarse de ángeles.

    Luego pensativa fija la mirada en un fresno alto:
    Aunque todas estas aladas simientes se apiñasen

    en torno a la misma cuestión que clama al cielo: ¿Por qué
    tenemos que morir al fin? la respuesta sería: Árbol maderable.

    Nuevos mangos de hacha.

    Varios Autores. Poesía Nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.
    Traducción de Francisco J. Uriz.






    .





    0 0
  • 10/30/16--10:15: ROCÍO MORAGAS [19.420]

  • Rocío Moragas 

    (Córdoba, ? - ?). Los críticos la sitúan «en el entorno de Cántico», donde nunca publicó, pese a la proyección nacional de su obra y a su relación con los impulsores de la revista; Pablo García Baena le dedicó uno de los sonetos de Almoneda (1971) y Miguel del Moral pintó un retrato suyo veinte años antes. Es autora del libro de poemas La piedra escrita (1950) y del libro de cuentos El pan ácimo (1958). En los años cuarenta y cincuenta publicó en revistas vascas y madrileñas; asistió a la tertulia del Café Gijón. Trasladó su domicilio a San Sebastián.

    Rocío Moragas, la poeta de Cántico que nunca publicó en Cántico.


    Mi noche

    Han cerrado las puertas a la noche,
    una a una, las casas de la aldea;
    la han dejado en la calle. Ella venía
    cautamente del valle por veredas.
    Talud, caminos, prados y trigales;
    como un roce de terciopelo negro
    era su paso, entre los olivares,
    tan callado y seguido que sus manos
    sorprendía sin mal, ni sobresalto
    y encantaban todo cuanto tocaban:
    luciérnagas, murciélagos y sapos,
    luces, sombras, cadencias y la danza,
    la melodía del silencio y pausa
    y la de las honduras y distancias.
    Venía transparente, ente cendales
    que robó al río. Sus dedos de plata
    lucían azabaches de arrayanes
    y sus pies los diamantes de la escarcha.
    Venía ungida de perfumes raros
    de musgo, de azahar y de hojas muertas
    que son su lucho, su camino y rastro.
    Al pasar, en la alberca se encontró
    un pandero de plata sobre el agua
    que la luna olvidó y entró en la aldea
    buscando rejas para su rondalla.
    El búho en el perfil del campanario
    se roía de envidia y dio su alerta
    por callejas, por patios y tejados
    contra la cortesana de caminos.
    Contra la cómplice de dolor y pena,
    de la infidelidad y del desvelo,
    de los ladrones y de las rameras,
    de los recuerdos tristes, de la ausencia,
    del frío de los tedios, de las dudas,
    de la desesperanza y la indigencia.
    Han cerrado las puertas a la noche,
    una tras otra. Y ella está en la calle,
    llamando compungida a las ventanas,
    y está yerta de frío, pena y hambre.
    Yo le he dejado entrar entre mis rejas
    y me ha traído a mí sola el goce
    de su cosecha vespertina, llena
    de paz, de amor, de ensueño y de reposo,
    del buen recuerdo, de feliz promesa.
    Me ha dejado, prendido de mi espejo,
    su pandero de plata, mientras llega
    el día y ella vuelve a su misterio.
    Porque mi noche no es la noche mala
    que búho increpa y el temor rehuye;
    mi noche es un silencio entre rumores
    y una sombra de ensueño entre dos luces.

    (De La piedra escrita, 1950)



    REGRESO

    Ven, sombra mía, y siéntate a mi lado,
    compañera de días soleados,
    mi misma yo bajo mis cielos grises,
    medida de mi voz, del gesto y paso,
    que tanto has dicho, acariciado e ido
    a mi sueño, a mi amor y en mi camino.

    Estamos de regreso, sombra mía!
    Esta es la tierra que también mecía
    mi cuna y mis ensueños tan bonitos
    por ignorar enojos. Me dió savia,
    que llenó mi alma y mi cuerpo en un reguero
    ácido y dulce, como el limonero.




    RELOJ DE SOL

    Agüita; no me ganaba,
    Fuente de la Piedra Escrita;
    agua buena a la derecha,
    agüita mala a la izquierda.
    Dos leones me querían,
    porque yo era toda buena;
    yo era la niña Rocío,
    del Patio de las Palmeras.
    Agüita; no me envidiaba,
    Fuente de la Piedra Escrita;
    si se miraba en mis ojos, 
    era, toda, buena agüita.
    Los dos leones guardaban
    mi palacio chiquitito;
    Yo era la niña Rocío,
    del Patio de Patinillos.
    Agüita, no se enturbiaba.
    Fuente de la Piedra Escrita;
    si bañaba dos limones, 
    un clavel y yerbabuena.



    PETENERA DEL SAPO, LA GRULLA Y LA LUNA

    El sapo estaba acechando
    en vela
    del camino caminito
    la vera.
    La grulla estaba observando
    en la higuera
    con hormiguillo de rabia
    piojera
    a que la luna pasara,
    galana,
    para ensuciarle la cara
    nevada.
    La luna estaba en la esquina
    con miedo
    de toparse con el sapo,
    ¡refeo!
    La grulla estaba irritada
    de envidia.
    El sapo estaba rijoso
    de tiña.
    La luna se estaba quieta,
    ¡tramposa!
    La noche le pasó un guiño
    ¡chistosa!




    PABLO GARCÍA BAENA, dedicó uno de los sonetos de Almoneda (1971) a Rocío Moragas.

    ROCÍO MORAGAS

    La púrpura, el clavel, el vino ardiente...
    No. La noche, el estío con su llama.
    La adelfa que el arroyo en sangre inflama...
    Tampoco. Ni el coral del sol poniente.

    Tal vez la nieve, la magnolia, el frío
    pétalo de la aurora y de la acacia.
    ¿Dónde encontrar la imagen de tu gracia
    si la perla por ti se hace rocío?

    Un rumor de guitarra y calentura
    quiebra en sollozo el vuelo de su talle:
    no podréis imitarla, surtidores,

    cuando grácil de mármol su escultura
    ofrece al viento turbio de su valle
    como llama de luna entre las flores.








    .

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  • 10/30/16--11:04: TRINA MERCADER [19.421]

  • Trina Mercader 

    Trinidad Sánchez Mercader, nació en 1919 en Torrevieja (Alicante). Llegada la posguerra, que trajo consigo necesidades y penurias, situación difícil para todos, pero especialmente para una joven dinámica, culta y con la natural ambición de llegar a ser una periodista “libre”, dejó su tierra natal y se marchó a Larache (Marruecos) en 1940, junto a su madre. La esposa de Juan Balaguer, era prima de la madre de Trina, por lo que creyeron que en Larache ya contaban con un apoyo. Trina se enamoró de la ciudad que por entonces, estaba en plena efervescencia; le atrajo y sorprendió el sistema de convivencia intercultural que allí se vivía, su luz, sus jardines y el mar Atlántico. Inmediatamente, comprendió que era aquí donde quería vivir. Consiguió un puesto de trabajo en la Junta Municipal. Su cultura y simpatía, pronto le hacieron merecedora del aprecio de todos.

    Su vida discurrió de forma apacible y esto le permitió continuar su formación, que desde el comienzo fue autodidacta. Mucho tuvieron que ver las relaciones con intelectuales de la zona del Protectorado Español, como Cesáreo Rodríguez Aguilera o Jacinto López Gorgé.
        
    En cierto momento conoció a un chico llamado Antonio con el que enseguida se cristalizó algo más que una amistad. Antonio tenía solicitado el ingreso en una academia militar (mucho antes de conocer a Trina). La burocracia tardó mucho tiempo en aceptar su petición, pero esta llegó, finalmente, y el joven tuvo que decidir si continuar el destino que con mucha anterioridad se había marcado, o quedarse con el amor que ya se profesaban ambos. Se decidió por lo primero, con la idea que se volverían a encontrar. No fue así. Nunca más se vieron.
        
    Trina padecía una enfermedad en la piel, y ella era consciente de la gravedad que vivía, esto hizo que se involucrara, cada vez más, en su trabajo, tratando de enmascarar sus miedos. Fue una mujer que necesitó estar siempre en activo. Por tanto, se marchó a Tetuán y escribió su primer poemario con el seudónimo de Tímida Pequeños poemas (1944).
        
    De vuelta a Larache, impulsó la salida de la revista Al-Motamid. Versos y prosa (1947-1956), de la que fue directora, junto con la colección de poesía “Itimad”, donde publicó su segundo poemario Tiempo a salvo (1956).
         
    Ya en 1956, coincidiendo con la independencia del territorio marroquí, se comenzó a percibir la inquietud de las familias, se produjo el primer éxodo en la zona norte de Marruecos, y Trina decidió trasladarse a Granada. Allí continuó escribiendo poesía aunque cada vez más sus colaboraciones tendieron a desaparecer y sólo el interés de unos pocos amigos (Carlos Villarreal, Antonio Carvajal y Elena Martín Vivaldi, básicamente) la animó a publicar; muestra de ello es el último poemario publicado, Sonetos ascéticos (1971).
        
    Murió en 1984. Decidió que todo lo que ella poseía lo legaba a la “familia” granadina que la cuidó con tanto cariño, durante tantos años.


    Tranquilizaos

    Tranquilizaos. Miradme.
    He dado a mi silencio siete vueltas de llave.

    Verdugo de mí misma, con mi propia violencia
    voy cercenando el tallo de mi sangre;
    la entraña que mantiene mis cortadas raíces,
    hiriéndome en el signo por el que soy,
    negándome.

    La angustia que me crece no la sabréis. Miradme.
    Llevo oculto mi fuego,
    mis hondas libertades.

    Quiero vivir muriendo
    en este denso enigma
    que me resume toda en duro arcángel.

    Quiero ser vuestra, sí.
    Quiero ser sólo madre.
    O mujer. Mujer sólo, sin reverso ni orilla
    y amaros en silencio, dulce, pasivamente,
    sin que lo sepa nadie.

    (En Poesía femenina española 1939-1950, ed. Carmen Conde, 1967).



         Desde lejos,
    me están avisando a gritos:
    que no vaya, que no venga,
    que no me mueva del sitio.

         Que es aquí
    donde nacerán los lirios.

         Aquí,
    conmigo.

         Y me miro.
    Y este sembrado que soy
    apenas está movido.
    Apenas asoma el aire
    la promesa de los trigos.

         Y quiero andar. Y de nuevo
    las voces que el aire trae
    me están gritando lo mismo:

         que no vaya, que no venga,
    que no me mueva del mundo
    que estoy sosteniendo en vilo.


    ::
        

         Mayo de los amantes,
    madurador de labios, nuevo fruto,
    cómo rebosa el agua de mis ojos en sombra
    por donde las estrellas calan en lo profundo.

         Mi voz está volcando
    su cesto de manzanas en júbilo.

         Tacto de la caricia,
    mira cómo renace la yerba en mis dedos.

         Y este ritmo en desorden que el corazón ordena,
    pone en fuga las aves del desnudo en que bebes
    agua ciega del beso : verbo mudo.

         Mayo de los amantes,
    enamoradamente te descubro.


    .::


         Sobresaltada la lengua,
    ¿quién va a decidir el hallazgo?

         Una vocación de síes
    está inundando el espacio.

         Carne de fe, sangre nueva
    contra todos los escarnios,
    afirma otra vez en pie
    la alegría de sus tallos.

         Un brote que nadie quiso,
    que nadie esperaba, canto.

         Vocación afirmativa
    –carne y sangre del hallazgo–
    no hay muerte para morir
    lo que está resucitando.

         Que nadie diga que no,
    que está el alma a flor de piel
    naciendo de su milagro.

    Tomado de POESÍA femenina española (1939-1950) ANTOLOGÍA de Carmen Conde. Libro Clásico Bruguera, Barcelona, España, 1967



    LO EFÍMERO

    REBELDE va lo efímero. Diría
    que lo diminutivo ya no sabe
    vivir de sí, de suyo; que no cabe
    por donde lo delgado lo ceñía.

    Rebelde y solo va por donde iría
    sumisamente dueño de su clave.
    Si flor, qué breve flor, qué leve si ave
    picoteadora mínima del día.

    Tan dulce rebeldía en fauna y flora
    condena a furia tanta, a tanto acoso
    lo que a morir empieza desde ahora,


    que todo se derrumba en un momento
    y arrastra lo más débil por hermoso,
    pluma y aroma, en su derrumbamiento.



    LA FRUTA

    CERRADA a toda piel, de propio intento,
    la fruta en su retiro pende ilesa,
    completa en su clausura, libre y presa
     dominadora de su advenimiento.

    Un tiento la desnuda, un dulce tiento
    la precipita mártir y confesa,
    le desmorona el hábito y ya es esa
     fragilidad de lluvia a todo viento.

    Puñal de boca adentro, clava el diente
     su posesión hambrienta, con tal gana,
     que el hueso le desnuda su presente.

    Si blanda de bocado cuando herida,
    qué duro para el rapto y la embestida
     un diminuto hueso de manzana.



    LOS NÚMEROS

    Eternamente tres, eterno cinco,
    enjutos, esqueléticos, cabales,
    a toda costa monjes virginales,
    de un salto sois, os basta con un brinco.

    Rotundos en el ser, a todo ahínco,
    de vuestras sumisiones manantiales
    brotáis de un solo trazo, como tales
    eterno tres, eternamente cinco.

    Mansos de corazón, pero a porfía
    libérrimos (al fin, en vuestros trece),
    por mor de la soberbia, quién diría.

    Amantes amadores con hartura
    de lo que os beneficia y os empece.
    No cabe en menos cuerpo más figura.




    REVISTA AL MOTAMID nº 11. Este número se editó en Larache en enero de 1948, y costaba 3 pesetas.

    Era su directora Trina Mercader y el consejo de dirección lo formaban Jacinto López Gorgé, Pío Gómez Nisa, Eladio Sos y Juan Guerrero Zamora.



    LÓPEZ GORGÉ, TRINA MERCADER Y MOHAMMAD SABBAG










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  • 10/30/16--12:22: MARGARITA FERRERAS [19.422]

  • MARGARITA FERRERAS 

    (Alcañices, Zamora, 1900 - ¿?)) participó del prolífico ambiente cultural del Madrid del primer tercio del siglo XX. El Ateneo de Madrid, la Residencia de Señoritas o el Lyceum Club, se convirtieron para ella en lugares habituales donde frecuentaba a los intelectuales más importantes de esta época, como Gregorio Marañón, o a los más destacados políticos, como Manuel Azaña. 

    Una poeta fascinante que, pese a no pertenecer al núcleo fundacional de la Generación del 27, se la debe considerar afín a ésta. Asimismo, estrechó lazos de amistad y trabajo con algunos de ellos, como Benjamín Jarnés, el cual elaboraría el prólogo, recuperado también en esta nueva edición, al único poemario de la autora.

    Los avatares históricos que sobrevendrían con el final de la II República, la Guerra Civil y la Dictadura posterior, sumados a una personalidad adelantada a su tiempo y al protagonismo de su enfermedad mental, condenaron a Margarita Ferreras a un completo olvido. Los pocos testimonios que se tenían de ella y otros completamente nuevos, fruto de una exhaustiva investigación, se reúnen aquí en la introducción de Fran Garcerá: su procedencia, su vida en Madrid o su correspondencia inédita a María de Maeztu y a Miguel de Unamuno, ofrecen algo más de luz a una biografía que ha quedado entre sombras.

    Margarita Ferreras se convierte, a día de hoy, en la última rescatada, de entre tantas otras poetas, que esperan para volver desde el silencio, a través de las fronteras de un olvido que las ha tenido, demasiado tiempo, secuestradas.



    Se reedita 'Pez en la tierra', único libro de este autora del 27.

    Pez en la tierra, fue publicado por primera y única vez en las históricas prensas de Manuel Altolaguirre y Concha Méndez en el año 1932.

    Prólogo: Benjamín Jarnés
    Introducción: Fran Garcerá
    142 págs.
    ISBN: 978-84-7839-660-3
    2016

    Esta edición de Pez en la tierra suma dos textos reveladores a los poemas de Margarita Ferreras: el recuperado prólogo original de Benjamín Jarnés, y una introducción desde el presente, a cargo del poeta Fran Garcerá. En ella, Garcerá —tras una exhaustiva investigación— parte de los pocos testimonios que se tenían de Margarita Ferreras y otros completamente nuevos: su procedencia, su vida en Madrid o su correspondencia inédita a María de Maeztu y a Miguel de Unamuno, ofrecen algo más de luz a una biografía que ha quedado entre sombras.



    No moriré mientras tú vivas.
    Desesperadamente
    mis raíces se alargan.
    Eres agua y te busco.
    Me revuelco como un pez en la tierra
    cuando tú pasas.


    *


    Las golondrinas rayan el cristal del cielo.
    Agrios chillidos de diamante.
    Se abre la mañana como una rosa plena.
    Ciñe el cielo a la tierra con sus brazos de aire.
    Llevo el alma pegada a los cristales de mis ojos.
    Con una sed de cielo renace mi sonrisa.
    Abro las alas de mis brazos en un azar seguro
    a pleno mediodía.
    Un ángel indolente abre sus alas
    de grises silenciosos y violetas fríos
    y eleva el Sol en un cáliz de fuego.


    +

    Huelo estas lilas
    y desandan mis venas
    la mitad de mi vida.

    Era mi carne intacta
    desnuda transparencia
    incolora del agua.

    Y removéis el poso
    siervas de los sentidos
    de los ecos remotos
    en delicia presente.




    La imagen poética en la obra de Margarita Ferreras según Gaston Bachelard

    The Poetic Image in the Work of Margarita Ferreras according to Gaston Bachelard
                           Por   María Ángeles Chaparro Domínguez. Universidad Internacional de La Rioja


    1.- El poder de las aguas oscuras

    El agua es uno de los elementos naturales primordiales en las composiciones de la obra objeto de nuestro estudio. Tradicionalmente, ha tenido un carácter femenino en la imaginación poética, por ser un símbolo de pureza y frescura (1994a: 27). Esto se pone de manifiesto en varios poemas de Pez en la tierra, entre los que destacan los fragmentos de los siguientes.


    Era mi carne intacta
    desnuda transparencia
    incolora del agua (PT, p. 30).



    Tú eres silencio
    y yo armonía.
    Saltaré de tus brazos
    pura y desnuda como un río.
    Dejaré rosas de cristal
    en tus labios de sombra (PT, p. 33)



    A pesar del carácter marcadamente femenino del agua, en el libro de Ferreras encontramos un ejemplo que demuestra lo contrario, es decir, que identifica al hombre, al ser amado, con el agua. Es precisamente en el poema que contiene la imagen que da nombre a toda la obra.


    No moriré mientras tú vivas.
    Desesperadamente
    mis raíces se alargan.
    Eres agua y te busco.
    Me revuelco como un pez en la tierra
    cuando tú pasas (PT, p. 22).


    Bachelard distingue entre aguas claras, primaverales y corrientes, que son aquellas que presentan connotaciones positivas, repletas de frescura, pureza y vitalidad, y aguas profundas, durmientes y muertas, cargadas de aspectos negativos tales como el sufrimiento o la muerte, que encuentran en la obra de Edgar Allan Poe un terreno donde explayarse (1994a: 77). En la poesía de Ferreras son más comunes estas aguas oscuras


    Tienen las sierpes muertas de las aguas
    fosforescencias lánguidas
    de platas melancólicas (PT, p. 58).


    Las aguas van dormidas
    con movimientos lánguidos
    de mujeres que sueñan
    y dejan a su paso
    emanaciones frías
    de menta y de violeta (PT, p. 59).



    Por último, queremos destacar cómo el agua se fusiona con otro elemento natural, en este caso la tierra, en uno de los poemas. Según Bachelard, resulta frecuente que el agua se fusione con otros elementos sólidos, que se disuelven en ella (1994a: 142).


    Sobre el ardor reseco de la tierra
    caen unas gotas anchas y calientes.
    Llueve...
    Llueve sin sonido.
    Como una boca ávida el agua se desliza
    en roce íntimo y sensual,
    sin ruido. [...]
    Ya no llueve.
    Un vuelo de palomas
    Cruza el lago luminoso del cielo.
    ¡Fusión total de tierra y agua! (PT, pp. 53-54).



    2.- El aire y sus elementos

    El aire es otro elemento natural de interés en la poesía de Ferreras. Es un elemento delicado ya que las imágenes aéreas se hallan en el camino de la desmaterialización. «Para caracterizar las imágenes del aire será en ocasiones difícil encontrar la medida justa: demasiada materia o demasiado poca y la imagen queda inerte o se hace fugaz; dos maneras opuestas de ser inoperante» (Bachelard, 2003: 23).
    Alas, pájaros, nubes, cielos, estrellas o viento son sólo algunos de los diferentes elementos aéreos que se dispersan en los versos de la autora, formando imágenes sugerentes. Son varios los poemas en los que aparecen los vuelos.

    Destacamos dos fragmentos.



    Una tarde de árboles abatidos
    y de vuelos sin rumbo
    en una hora mala
    volví a verle (PT, p. 36).


    Larga hilera de niñas
    vierten sus faldas de cristal
    en la claridad rubia.
    ¡Estampa de cristal!
    El pie risueño finge un vuelo
    sobre la luna de metal.
    Las rosas se desmayan
    como al roce de un beso (PT, p. 40).


    Más allá de estos vuelos que podríamos considerar diurnos o despiertos,
    Bachelard destaca los vuelos oníricos, los que hacemos al cerrar los ojos, que suelen dejar profundas huellas en la vida despierta (2003: 33). En el libro de Ferreras tan sólo encontramos un poema de este tipo, con un vuelo soñador que vertebra todos los versos de la composición.


    Por el espiral de un sueño
    me deslicé en el aire.
    Sentí mi cuerpo aletear y desplazarse.
    Infundida en aquella sutilidad vibrante
    sacié mi sed de dilatarme. [...]
    ¡Y entrando por rendijas
    de puertas y ventanas
    robé alientos de establos y de alcobas
    y los vertí en las formas desoladas! (PT, pp. 27-28).



    Observamos cómo en el poema se produce una fusión del yo poético con el aire, del que hablaremos más adelante. Sin abandonar los vuelos, Bachelard destaca la importancia de la poética de las alas, donde son de especial interés los pájaros, que son «el aire libre personificado» (2003: 101). En la poesía de Ferreras, las aves aparecen en varias ocasiones , así como las alas10 y otros seres alados diferentes a los pájaros, como son los ángeles y los arcángeles. Destacamos a continuación el fragmento de un poema de cada uno de estos tres tipos.


    Las golondrinas rayan el cristal del cielo.
    Agrios chillidos de diamante.
    Se abre la mañana como una rosa plena.
    Ciñe el cielo a la tierra con sus brazos de aire (PT, p. 69).


    Llevo el alma pegada a los cristales de mis ojos.
    Con una sed de cielo renace mi sonrisa.
    Abro las alas de mis brazos en un azar seguro
    a pleno mediodía (PT, p. 23).


    Un ángel indolente abre sus alas
    de grises silenciosos y violetas fríos
    y eleva el Sol en un cáliz de fuego (PT, p. 55).


    Por otro lado, el cielo es un elemento muy recurrente en el imaginario de Ferreras, pues se incluye en numerosas ocasiones a lo largo de su obra. Es secundario en sus composiciones, ya que únicamente muy de vez en cuando aparece vestido con adjetivos que nos puedan ayudar a extraer el significado concreto de este elemento aéreo. Las imágenes más completas del cielo son las siguientes:


    Las serpientes violeta
    muerden el cielo gris (PT, p. 44).


    A esa hora en que corren los árboles
    por el agua verdosa del cielo
    como enormes arañas (PT, p. 68).


    Las golondrinas rayan el cristal del cielo (PT, p. 69).


    Pesa el cielo como una idea fija (PT, p. 70).


    Como un velo tornasol
    juego de oro y violeta,
    abre y cierra sus ojos el cielo (PT, p. 73).


    El cielo es azul añil
    de pincelada violenta,
    mientras la cal en el patio
    de blancura reverbera (PT, p. 77).


    ¡El cielo se desangra
    por una herida de belleza! (PT, p. 85).


    El aire es un elemento muy recurrente en los versos de Ferreras18. Según Bachelard, es un símbolo de la libertad pues «nos libera de nuestra adhesión a las materias» (2003: 170). Para Ferreras, no es solo eso, ya que ella ve en él, además, un claro símbolo del deseo, un elemento teñido de color y sonido y algo negativo que le corta la cara.


    Es de una densidad carnal el aire,
    efervescencia de germinaciones (PT, p. 49).


    Mira cómo resbala
    el río azul del aire,
    por mis brazos desnudos
    de color de naranja (PT, p. 65).


    Tañe la Vida una canción
    en la lira del aire (PT, p. 71).


    Hiere como un cuchillo
    el aire de la sierra (PT, p. 40).



    3.- El fuego como elemento sexualizado

    Como ya hemos indicado, las composiciones de Ferreras están cargadas
    de un alto componente de erotismo. Por esa razón, encuentran en el elemento natural del fuego, por su carácter «sexualizado» (Bachelard, 1966: 170), una perfecta materia prima. Pese a que el fuego puede adquirir diferentes significados, en los poemas de nuestro análisis es, sin duda, el simbolismo erótico el más utilizado por Ferreras. A continuación reproducimos fragmentos de varias composiciones donde se pone de manifiesto este significado concreto del fuego.


    Aceleran su aliento
    las bocas de mis poros
    con sus descargas dulces
    de almizcle y de caoba,
    de sándalo y canela.
    Y mi sangre más tímida
    se quema en la mejilla,
    en una hoguera blanca
    de llamas de azucena (PT, p. 21).


    La Palidez me tendió un velo,
    y los ángeles con sus lívidas bocas
    avivaron su fuego.
    Entre los brazos renovados
    de las llamas
    se retorció mi espíritu de acero (PT, p. 26).


    No puedo mirarle.
    Ciega como un sol por dentro.
    Su grito paraliza los astros.
    Tiene unas largas alas
    que se abren lentas en el fuego (PT, p. 31)


    Hora caliente.
    Vibración nerviosa.
    Sangre salpicada.
    Rosas, rosas, rosas. [...]
    Los pájaros, los árboles, las rosas,
    las bocas encendidas y entreabiertas
    pierden su vida, gota a gota.
    La lengua corrosiva del sol
    ha comido la sombra.
    Crepitan en la hoguera de la luz
    las horas (PT, p. 49).


    4.- El espacio como elemento menor

    El cuarto elemento natural estudiado por Bachelard y presente en la obra de Ferreras es la tierra. Sin embargo, el teórico no ha estudiado esta como tal, sino la poética del espacio, en concreto, «imágenes muy sencillas, las del espacio feliz, que son espacios ensalzados» (1994b: 27-28). Estas imágenes se refieren a las casas, incluidas todas sus estancias; los cajones, cofres y armarios, que custodian los secretos de las personas; los nidos, conchas y rincones, como refugios; las miniaturas, y las imágenes redondas.

    En la obra de Ferreras, apenas encontramos alguno de estos elementos20, que, en todo caso, son secundarios en el desarrollo de las composiciones. A pesar de su escasa importancia en la obra en términos generales, las imágenes que conforman dichos elementos son ricas y evocadoras.


    Me llamaban con su voz sin sonido
    en ciudades dormidas, casas deshabitadas,
    nidos vacíos, cauces secos,
    árboles mutilados, pozos sin agua (PT, p. 28).


    Ruedan por los valles
    las casitas de juguete.
    Muestrario de terciopelos,
    geometría de los verdes (PT, p. 57)


    En la obra de Ferreras los vegetales aparecen en numerosas ocasiones. La autora presenta árboles, con el álamo como gran protagonista; flores, entre las que destacan las rosas, seguidas por las azucenas, los jazmines y los claveles; ramas, raíces y frutos. Resulta frecuente que el yo poético se identifique con las plantas, bien en general, bien con sus raíces o bien con sus frutos.
    Esta última metáfora es una de las más antiguas del cuerpo femenino pues éste «se asocia inevitablemente con el árbol de la vida, es decir, con lo genésico» (Quance, 2000: 179).


    Soy una fruta de oro
    ácida y dulce,
    fría y ardiente.
    Revoloteas
    como una mariposa
    con un alfiler grande
    atravesado el cuerpo.
    ¡En el arranque de la nuca
    La aguja fría del deseo! (PT, p. 25).


    Revuelto en oleadas de agonía
    trepa por mis raíces
    y florece en sonrisa,
    este instinto
    que araña como un topo
    en las sombras amargas
    que me entierran en vida (PT, p. 19).





    Margarita Ferreras, la poeta olvidada

    La investigadora Marian Chaparro reivindica la figura de esta mujer, amiga de escritores del 27 y autora de un insólito libro injustamente olvidado

    'Pez en la tierra', una obra de 28 poemas que rezuma erotismo y una gran carga reivindicativa

    Por ANTONIO PANIAGUA 

    Fue la autora de un libro audaz que merece ser subrayado. Margarita Ferreras publicó en 1932 un libro que rezuma erotismo y posee un sentido reivindicativo, pionero e infrecuente en su día, sobre el papel de la mujer. Se trata del poemario 'Pez en la tierra', el único que publicó la escritora. Ferreras no pertenece al grupo fundador de la Generación del 27, pero sí se relacionó con algunos autores de este grupo. Marian Chaparro, investigadora de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), ha analizado en un artículo la biografía de esta mujer y el poder evocador de sus imágenes poéticas para ensalzar la figura de esta poeta olvidada.

    Para la autora del estudio, la vida de Margarita Ferreras «está repleta de algunas luces y muchas sombras». De acuerdo con las memorias de Manuel Altolaguirre, el verdadero nombre de la poeta era Margarita Cañedo. La autora fue amante de un infante de España y, cuando estalló la Guerra Civil, escapó a Valencia, donde enloqueció. De allí huyó al extranjero, donde definitivamente se le pierde la pista, La contienda exacerbó las contradicciones de Ferreras, quien, según Altolaguirre, se sentía sola y atenazada por un «terror inmenso por el porvenir». El escritor se preocupó por su estado y la acompañó en una ocasión al cuarto de su hotel, pero no logró recuperar el buen juicio. «Siempre estaba dispuesta a realizar planes disparatados», asegura el escritor. Con todo, gracias a sus amistades y protectores pudo Ferreras conseguir un pasaporte para salir de España.

    La poeta llegó a conocer a Juan Ramón Jiménez en la imprenta que regentaba el matrimonio formado por Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, un conocimiento que suscitó en el autor de 'Platero y yo' cierta contrariedad por la «ligereza de su amigo».

    Realismo ardiente

    Los Altolaguirre publicaron 'Pez en la tierra', un libro que constaba de 28 poemas y del que se tiraron 250 ejemplares. El prólogo fue escrito por Benjamín Jarnés, que elogió la expresividad de los poemas, la ausencia de artificios huecos y su claridad, características de la «auténtica poesía».

    «He aquí un libro de poesía profundamente española. Realismo ardiente que se eleva a planos místicos, nunca empujándonos hacia la baja sensualidad. La poesía amorosa de nuestro siglo XVII tiene aquí una excelente continuación. [...] Poesía vigorosa y recia, por lo bien prendida a la tierra. Del arte de estos días ha sabido recoger el gracioso arabesco de unas hojas tiernas, primaverales; lo firme y robusto forma parte del tronco tradicional», escribió Jarnés. Para la escritora Pepa Merlo, autora de una antología de poesía de mujeres situadas en torno a la generación del 27, Ferreras es mucho más vanguardista que sus coetáneas. No obstante, Merlo destaca que la poeta es depositaria de otras influencias que puede considerarse tradicionales, de afiliación lorquiana.

    Shirley Mangini, de la Universidad de California, considera que 'Pez en la tierra' es un libro de poesía vanguardista, una «obra sumamente erótica e insólita para aquellos tiempos».



    IMÁGENES FEMENINAS EN LA POESÍA DE LAS ESCRITORAS ESPAÑOLAS DE PREGUERRA (1900- 1936) 

    Doctoranda: Inmaculada Plaza Agudo 

    Margarita Ferreras es una de las autoras más destacadas del primer tercio del siglo XX, cuya vida sigue resultando todavía hoy una incógnita, debido a la falta de datos y documentos sobre su persona. Uno de los pocos testimonios que encontramos está en la autobiografía El caballo griego: reflexiones y recuerdos (1927- 1958), de Manuel Altolaguirre, quien fue, junto con Concha Méndez, impresor y editor de su único libro de poesía, Pez en la tierra, publicado en Madrid en el año 1932. El volumen está, por lo demás, dedicado a Juan Ramón Jiménez y precedido de un prólogo de Benjamín Jarnés, lo que nos permite situar a la autora en la órbita de la Generación del 27. Pero a pesar de este prólogo de uno de los principales seguidores de las ideas Ortega sobre el arte artístico y del hecho de que el segundo apartado esté dedicado al filósofo, el libro de Margarita Ferreras se aparta de la estética deshumanizada, es decir del ideal de un arte artístico, y se sitúa en las coordenadas de “rehumanización poética” de la década de los treinta.

    Pez en la tierra es un libro ecléctico en el que es posible identificar el influjo de las diversas tendencias de la poesía española en el primer tercio del siglo XX. Se puede, así, rastrear la presencia de ciertas innovaciones vanguardistas y una influencia de la lírica popular especialmente en lo que respecta al ritmo y a la estructura de algunos de los poemas, así como una búsqueda de la esencialidad poética que remite a los intentos llevados a cabo por autores como Juan Ramón Jiménez y Jorge Guillén. Todos estos elementos se ponen al servicio de un poemario en el que es evidente el espíritu revolucionario del Surrealismo, especialmente en lo que respecta a la ruptura de ciertos tabúes y a la expresión reiterada de lo instintivo manifestado en el deseo sexual. En el fondo del libro subyace, por lo demás, un tono de angustia y desasosiego existencial ante la conciencia de la imposibilidad de realización de los anhelos de plenitud, recurrentemente expresados.
    Tras el prólogo, Pez en la tierra aparece encabezado con una cita de San Juan de la Cruz, que remite a la idea del fuego que abrasa al sujeto poético internamente y que constituye uno de los grandes motivos del poemario. Está dividido en cuatro apartados: uno primero sin título y en el que, como veremos, destaca la utilización de un lenguaje cargado de connotaciones eróticas; “Paisajes”, dedicado a Ortega y Gasset y en el que, como su nombre indica, la naturaleza y su interacción con el sujeto poético ocupan un lugar central; y, finalmente, “Romances” y “Sur”, en los que es evidente la influencia de la lírica popular y que están conformados por poemas ambientados en un entorno andaluz. Formalmente, la mayoría de los poemas están escritos en verso libre, de manera que no es posible identificar una forma métrica predominante, si bien, en las dos últimas partes, tal y como se ha indicado, predominan el romance y otras formas de la poesía tradicional, caracterizadas por el empleo del verso de arte menor. Se trata, por lo demás, de dos partes en las que la temática andalucista remite a la primera etapa de la poesía de Federico García Lorca -fundamentalmente Poema del cante jondo, 1921, y Romancero gitano, 1928-, cuyo influjo resulta aquí evidente. 


    De hecho, el título del libro dibuja plásticamente el deseo del sujeto poético hacia el tú, el movimiento que la pasión sentida provoca en el yo: 

    “Desesperadamente/ mis raíces se alargan./ Eres agua y te busco./ Me revuelco como un pez en la tierra/ cuando tú pasas”
    (Ferreras 1932a: 22). 


    Por lo demás, si el destinatario del poema se presenta como agua, es porque el deseo aparece sentido como fuego en el que arde el sujeto, que ansía la llegada del tú que pueda calmar su sed: en el poema 12, el yo se dibuja a sí mismo como la “llama de un cirio” que “en interno martirio/ me consumo en mí misma” (ibid. 29).
    Esta imagen que remite a las de la poesía mística de San Juan o Santa Teresa estaría en consonancia con la ambigüedad del lenguaje erótico, que, al igual que sucedía en el caso de Ernestina de Champourcin, puede ser utilizado bien para expresar el deseo amorososexual, bien para expresar la búsqueda mística. Así, esta ambigüedad resulta especialmente evidente en uno de los poemas, construido sobre una cita de San Juan 

    “… los ojos adorados/ que llevo en mis entrañas dibujados”- y en el que el yo expresa su sensación de estar atrapado por la mirada de un tú- amante, que puede ser identificado, de acuerdo a la cita precedente, como Dios o como una presencia humana:


    ¡Siempre esos ojos fríos!
    ¿Quién me llama
    desde su fondo turbio? (…)
    Quiero hablar y no puedo.
    Voy a morir ahogada
    en esas platas muertas.
    Cómo corre mi sangre…
    Yo me siento ligera.
    Voy dentro de tus ojos
    con las venas abiertas. (ibid. 20)


    La trasgresión que conllevan todas estas imágenes y representaciones de lo sexual alcanza, sin duda, uno de sus puntos álgidos en el poema número 14, en que lo erótico está asociado a lo satánico. Así, el tú aparece dibujado como un ser de “alas largas/ que se abren lentas en el fuego”, dotado de garras entre las cuales “lucha mi cintura/ con sacudidas de serpiente”. El sujeto bebe, además, la sangre “que fluye a borbotones/ de sus labios ardientes” (ibid. 31). Estamos, por tanto, ante la imagen de unángel de fuego que remite al demonio, a Satán, al ángel caído. La expresión de la unión con el principio del mal resulta, sin duda, enormemente trasgresora en la escritura de una mujer. De igual manera, la manifestación de la rabia y del deseo de venganza que encontramos en otros de los poemas refleja la voluntad de la autora de romper con las normas no escritas pero implícitas acerca de lo que resulta decoroso expresar en la pluma femenina. Estamos, sin duda, ante dos sentimientos que tradicionalmente han estado proscritos para las mujeres, dado el rol pasivo que se les ha atribuido. Aunque es posible encontrar imágenes de la “mujer vengadora” en la tradición occidental, estas constituyen, sin duda, una excepción, lo que determina que versos como los siguientes resulten especialmente transgresores:


    Arañaré la tierra, se crisparán mis manos
    en esas hojas últimas que tiemblan en los álamos,
    gritaré por las bocas redondas de los pinos,
    sollozaré en los ojos azules de los lagos.
    En las rosas profundas se cuajará mi sangre
    y beberá en el mar mi corazón desnudo
    como un niño en el pecho de su madre. (ibid. 38)


    Se trata de un viaje a los bajos fondos del subconsciente, lo que supone una oportunidad de liberación de los instintos y de exploración de los deseos. Hay, por lo demás, una proliferación de semas negativos y de imágenes del vacío, que remiten a la atmósfera predominante en algunos de los grandes poemarios de inspiración surrealista en lengua
    castellana como Residencia en la tierra, 1935, de Pablo Neruda, así como con la pintura de Maruja Mallo correspondiente a su etapa surrealista195. Lo primitivo, los deseos irracionales afloran, pues, en el sueño al romperse las limitaciones que impone la razón predominante en la vigilia :


    Grité en el cuerpo de las fieras,
    bailé desesperada en los desiertos,
    me clavó sus agujas la lluvia
    y sentí vehementes corazones de pájaros. (…)
    Me llamaban con su voz sin sonido
    en ciudades dormidas, casas deshabitadas,
    nidos vacíos, cauces secos,
    árboles mutilados, pozos sin agua. (ibid. 28)




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  • 10/30/16--13:05: CONCHA DE MARCO [19.423]

  • Concha de Marco 

    (Soria, 1916 - Madrid, 1989): espíritu rebelde.

    Al cumplirse el centenario del nacimiento de Concha de Marco como destacada figura de la poesía, el ensayo, el arte, el compromiso político y la independencia de juicio, José María Martínez Laseca rescata su pensamiento en un libro que intenta hacer justicia con su trayectoria vital y su firme apuesta por la igualdad entre hombres y mujeres.

    Por JOSÉ MARÍA MARTÍNEZ LASECA

    Este año se celebra el centenario del nacimiento de Concepción Gutiérrez de Marco, literariamente conocida por Concha de Marco: narradora, traductora y ensayista, pero, ante todo, poeta. De la quinta del dramaturgo Antonio Buero Vallejo y el narrador y premio Nobel, Camilo José Cela. Nació el 23 de mayo de 1916 en la misma casa de la plaza de Herradores de Soria que habitaron antes, en 1860, los hermanos Bécquer y en la que después, en 1919, lo hizo quien en 1937 se convertiría en su compañero, el conocido escritor –historiador y crítico de arte– Juan Antonio Gaya Nuño (Tardelcuende, Soria, 1913-Madrid, 1976). Su familia materna es soriana, mientras que la paterna es de Valladolid.

    Concha de Marco vivió en la ciudad de Soria su primera infancia y con solo 5 años se trasladó a Figueras (Gerona) en cuyo instituto, entre chicos, inició el bachillerato, que concluiría en Madrid, licenciándose en Ciencias Naturales en su Universidad Central. El 2 de enero de 1935 marca la fecha de su decisivo encuentro con J. A. Gaya Nuño. Ambos se decantan a favor de la República y tras perder la guerra incivil del 36, corrieron la desgraciada suerte de los vencidos: depuración y marginación social.

    Concha impartirá clases particulares y en un colegio de Castuera (Badajoz) para poder alimentar a su familia y auxiliar a su marido preso. Con él compartió su destierro en Bilbao, su primer trabajo en Madrid y su estancia en Barcelona al frente de las Galerías Layetanas, hasta fijar su asentamiento definitivo en la capital de España. En la calle Ibiza, 23 estaba su piso-ermita de refugio, donde vivieron juntos y se amaron y desde donde, como embajadores del arte español, partían a recorrer medio mundo, hasta que murió Juan Antonio, el 6 de julio de 1976. Ella estuvo siempre en su quehacer. Ya viuda, se preocupó de que con su legado bibliográfico y pictórico se constituyera el Centro Cultural Gaya Nuño de Caja Soria, hoy Banco Ceiss de Unicaja.

    Concha de Marco tenía personalidad propia. Agudeza de juicio y una indudable calidad literaria que es preciso recalcar. Es una gran poeta un tanto olvidada. Su producción de poemarios publicados alcanza el número de siete: Hora 0,5 (1966); Diario de la mañana (1967); Acta de Identificación (1969); Congreso en Maldoror (1970); Tarot (1972); Las Hilanderas (1973) y Una noche de invierno (1974). Son libros caracterizados por una bien meditada estructura. Y se advierte en ellos una clara evolución y experimentación en su afán poético. Quedan, además, poemarios inéditos. Como Cantos del compañero muerto, a modo de collage en el que entra todo: la lírica, la épica, la política…

    Su poesía es limpia, transparente, de palabras precisas, aunque en ella se advierta un hondo palpitar doloroso y metafísico. Una poetisa –así la llamó ella, despectivamente– dijo que su poesía era científica y no le gustó nada. Su lírica es personal y distinta, pues su inspiración sorbe, además de en los clásicos españoles a los que reconoce y no niega, en otras fuentes de poetas extranjeros. De ahí su toque de originalidad. La poesía significa para ella un compromiso absoluto con las condiciones de vida humana en todas sus manifestaciones.

    Como narradora escribió algunos cuentos en revistas y unas memorias inéditas, como traductora trasvasó al español interesantes monografías de arte y como ensayista publicó La mujer española en el romanticismo (1969). Es también coautora de una Guía de Soria (1970).

    Trabajadora incansable, gustaba de la música clásica y era compañera de la noche y sus fantasmas. Respecto al arte, se confesaba autodidacta: “Por lo visto soy autodidacta. ¿Qué pasa? Sin despreciar lo extranjero siempre estudié por libre. Soy huérfana, mi Preceptor ha sido, y es, la Vida; mi Profesor, yo misma, y mi Maestro, lo Sobrenatural.”

    Concha de Marco murió en Madrid el 19 de octubre de 1989. Siempre reivindicó la igualdad entre hombres y mujeres, advirtiendo que éstas han quedado excluidas de la historia de la literatura ya que “no tienen generación”. Tal ocurrió con “las sin sombrero”. El espíritu de rebeldía, su afán de independencia, la altura de sus principios, la honestidad de su comportamiento y la valentía que demostró al enfrentar su destino son las virtudes que de ella debemos conservar, toda vez que forman la veta más noble y hermosa de la fuerte personalidad de Concha de Marco.

    ________________________
    *José María Martínez Laseca es autor del libro “Concha de Marco en carne y verso (Soria, 1916-Madrid, 1989)”, editado por el Ayuntamiento de Soria.  





    Antología de poemas de Concha de Marco III
    De Tarot, 1972.

    VI

    LOS AMANTES


    1

    Hoy estoy tan alegre
    como si el mar fuera mi propio cuerpo.
    Pongo la mano sobre el pecho y le escucho cantar
    en continuadas olas de armonía.
    Esta mañana, a las siete,
    vibraba silenciosa la luna allá en lo alto,
    y mi amigo, dormido,
    soñaba en los pinares de su niñez.

    Y por qué tienes esos ojos
    y esa estatura y ese pelo
    y esas manos y esa sonrisa
    y ese ser como eres,
    que viviendo a tu lado
    cuando por la calle te encuentro
    me parece un milagro.

    A veces te sigo, vas pensativo,
    juntas las manos sobre la espalda.
    Si hace viento, despeina tu pelo blanco,
    si llueve, te vas mojando
    como si la lluvia no fuera contigo.
    Y siempre ecuánime, sereno,
    con esa dignidad de tu persona
    y tanta humanidad que te desborda.

    Eres el árbol
    a cuyo tronco se abraza esta yedra
    con más firmeza cuanto pasan años.
    Ternura de tus horas para conmigo.
    ¿Qué hice yo para merecer tanto?



                           

    LA FUERZA


    2

    Por qué lloras,
    por qué,
    hombrecito delgado,
    en la ancha mañana solitaria de agosto,
    con las tiendas cerradas.

    Te has puesto una boinilla en tu anciana cabeza,
    y un gran pañuelo sin planchar y blanco
    te llevas a los ojos dulcemente.
    Y me asombro de la mansa serenidad de tus lágrimas,
    pequeñas como tu cuerpo y tu aflicción callada.
    Te abruman los cansancios, el del ocio,
    el del gran sabanazo tormentoso
    de este cielo sin nubes definidas, como tus penas.
    Te abruman los minutos que aún se arrastran
    hasta que llegue la hora de comer
    y subir a tu casa en donde te darán
    un arroz sin sustancia y un poco de pescado.
    Te abruma la inactividad,
    el paso de tus horas con las manos vacías.

    Por qué lloras, hombrecito delgado y solitario,
    ese llanto sin fuerza en un pañuelo blanco,
    mientras paso cargada de compras,
    sin poder detenerme
    ni atreverme
    a decirte tan solo:
    «¿Puedo remediar algo de tu tristeza?»





    EL DIABLO


    1

    No lleva antifaz,
    ni viste de rojo,
    ni se acerca amigable preparando la trampa
    En un amplio despacho,
    sentado ante su mesa
    de espaldas a la luz
    recibe a quien presenta instancia.
    Las palabras,
    los silencios,
    el ademán nervioso de una mano,
    todo se registra.
    Corto es el diálogo,
    pues el peticionario
    acepta las condiciones requeridas
    y firma.
    Dicen que con sangre.
    Espíritu del mal, activo y eficiente,
    protege al depravado,
    concediéndole honores y riqueza,
    salud, felicidad y larga vida.

    La deuda ha de pagarse
    en una problemática existencia,
    pues el infierno,
    según las investigaciones más recientes,
    se ha convertido en tema medieval.





    EL DIABLO


    2

    No se acerca espontáneo.
    En un amplio despacho,
    sentado ante su mesa,
    de espaldas a la luz,
    recibe a quien desesperado
    ha presentado instancia.
    Las palabras,
    los silencios, el llanto,
    la visión de esos niños hambrientos
    de enormes ojos y vientres dilatados,
    el resto un pulpo de resecos huesos
    y cabeza que apenas puede ser sostenida por el cuello
    nunca son grabados,
    tampoco la peste,
    ni el soldado crucificado en la alambrada,
    ni el ensartado por las bayonetas
    ante el regocijo de los vencedores,
    ni las entrañas destrozadas por los buitres.
    Protege al depravado,
    concédele salud, felicidad, riqueza,
    honores, larga vida.
    Y el infeliz de limpio corazón castiga.
    No podéis invocarle, no os escucha.
    Y somete al espíritu indefenso
    que teme su venganza.

    Contéstame, ante ti estoy,
    separada por la solemne mesa de símbolos.
    ¿Qué hiciste con aquella a quien yo más quería?
    Sobrevive con su resignación y en la esperanza
    de una vida mejor.
    Pero el cielo,
    según las investigaciones más recientes
    se ha reducido a un tema medieval.





    De Una noche de invierno, 1974.

    SON LAS SEIS Y CUARTO.

    EL día
    es un papel en blanco
    donde se imprimen
    enrevesados signos
    con tinta indeleble.

    Todas las mañanas
    miro la complicada estructura
    que dejé
    sin terminar ayer,
    releo lo inteligible,
    tacho lo inútil
    y añado
    lo que por no entender
    no escribí.

    Y con una luminaria en la mano
    indagando
    entre la complicada jungla
    del idioma,
    vestida
    de tigre en acecho,
    evito la trampa urdida en la maleza
    con una red de soga
    hilada
    por brujas ancestrales
    y robo la fruta madura
    que ayer
    era verde y amarga,
    la muerdo,
    dulcísima
    y me embriago,
    mientras sobre el papel
    la mano de hoy
    traza enmarañados signos
    con tinta indeleble.



    SON LAS SEIS Y MEDIA.

    DENTRO de cincuenta años,
    quién pasará por esta calle,
    quién vivirá en esta casa,
    qué viento arrastrará
    la tierra de mi vida y a qué sitio,
    qué niño de dos años
    que hoy se mancha de barro en el Retiro
    se sentirá ya viejo y muy cansado,
    cómo serán sus hijos
    y si sabrán jugar al aire libre,
    en qué lugar
    continuará plantado el último castaño,
    y ese mercado donde compro
    tendrá razón de existir,
    y si hablará la gente
    y cómo irá vestida,
    si me recordará Juanito el panadero,
    con setenta años a cuestas,
    se cocerá el pan dorado cada día,
    existirá esta casa,
    este patio encalado,
    quién leerá estos libros,
    estos libros.



    SON LAS SIETE MENOS CUARTO.

    EN aquel tiempo
    había atardeceres de música y palomas,
    cielos que se alejaban
    en nubes rosa.
    En aquel tiempo
    jugaban niños en los jardines
    y no contaban relojes.

    El aire se paraba en cada esquina
    cual un perro amistoso,
    siempre cediendo el paso.
    Se iban las luces encendiendo a grados
    y lentamente,
    pensativos,
    volvíamos de noche a nuestros libros,
    a la conversación de los amigos,
    y hablábamos del porvenir
    y del pasado.

    En aquel tiempo
    había luna,
    una gran luna clara
    que entraba como un río
    por las calles,
    Iluminaba sueños,
    y nuestra vida estaba
    esperando el mañana.



    SON LAS OCHO MENOS CUARTO.

    MI alma
    no es un paisaje exquisito
    con músicas al modo menor
    ni amor vencedor,
    ni vida oportuna,
    oh Verlaine,
    es un muro cerrado,
    es una vieja puerta
    con grises velos
    de telarañas
    que alguien
    nutre de clavos por de fuera.

    Cómo duelen
    al traspasar hiriendo
    la madera.

    Mi alma es una lápida olvidada
    donde persisten
    sólo algunas letras;
    las fechas se borraron,
    pues los recuerdos
    gratos o dolorosos
    nada significan
    consumados se han
    formando un solo cuerpo,
    la puerta,
    la puerta cerrada.

    Y este cielo gris,
    este sombrío atardecer
    todos los días,
    todos los días.



    SON LAS OCHO.

    LO mejor sería no tener alma,
    ser como un vegetal
    que se moviera.

    Sí, lo mejor sería.

    El mundo es demasiado grande
    para abarcarlo todo
    y resolver uno por uno
    sus problemas.
    Y todos se ahogan en el pozo
    del alma.

    Los más son propios,
    otros ajenos,
    a veces cósmicos, universales,
    otros pequeños,
    pero sin solución.

    Sí, lo mejor sería
    no tener alma.

    Para no sentirse obligada
    a resolver
    esas incógnitas del sentimiento.
    Porque quién la convence
    de que hay que vivir tranquila
    pase lo que pase a otros
    y que sólo importan
    verdaderamente
    los problemas propios.



    SON LAS OCHO y CUARTO.

    HUELLAS de presencias
    guarda
    el aire oscuro de la habitación.

    No entréis.
    En el espejo quedó
    la sombra
    de un hecho trágico,
    y enfoca al suelo
    sobre la polvorienta alfombra
    donde cayó
    igual a una campana fundida,
    una campana quemada.

    Cada rincón,
    el lecho,
    guarda el secreto
    de intimidades dramáticas,
    el grito sofocado,
    la caricia.

    La afrenta está sentada
    en un sillón a contraluz.

    No entréis.
    Cada minuto,
    cada milímetro
    de este universo es un enigma
    antiguo.



    SON LAS OCHO Y MEDIA

    COMO suena el teléfono,
    cuando nadie lo escucha,
    cómo suena.

    Desde el primer timbrazo
    ya se sabe qué ausencia,
    qué innúmera presencia de frustrados
    deseos y señales.
    Qué indiferente tono del espacio vacío,
    cosas adormecidas,
    sillones con la huella
    que había dejado un cuerpo.

    Se asustan los futuros,
    los pasados,
    el presente
    huye de esquina a esquina
    tapándose los tímpanos,
    moviendo las cortinas y llenando
    de vaho angustioso
    los cristales.

    Su eco repiten espantados espejos,
    indiferentes lámparas oscuras.

    Cómo suena,
    agranda su repique como loca campana,
    y en un acorde alto
    se calla,
    defraudado,
    impotente,
    y un destino se queda,
    hilo roto,
    flotando sin objeto en el aire.



    SON LAS NUEVE

    ¿LLEGÓ?
    Más bien apareció vacío
    en la luz de la puerta
    como una sombra ausente,
    como un ayer intruso
    que tallaba cuchillos en el rostro.

    ¿Volvió?
    Tal vez fuera su doble
    elaborado en sueños:
    Un uniforme hueco,
    sudor, correaje flojo y un bulto
    en la mano, acaso en el hombro.

    ¿Regresó?
    Sólo regresa el que una vez
    partió hacia dónde,
    la guerra o el exilio,
    y vuelve intacto con su alma a cuestas
    a recobrar el tiempo perdido.

    No preguntes ya más.
    Así el soldado
    dejó el bulto a la entrada,
    abrazó a sus extraños,
    se sentó ante la mesa
    y se quedó mirando al frente,
    ya de por vida
    con sus ojos sin mundo,
    al frente, siempre al frente.



    SON LAS DIEZ MENOS CUARTO

    LO mejor de mí
    fue todo lo que no llegó a ser.

    Lo mejor de mí
    fue lo que no he vivido
    o no tuve valor de revelar,
    sí la desdicha de ocultar
    por no saber
    que aquello era lo mejor de mí.

    Extraña confusión la de la vida,
    cuantos más años pasan
    más profunda.

    ¡La experiencia!
    Decían los mayores
    cuando yo niña.
    Pobres gentes que hablaban
    sin saber qué decían.
    La experiencia no existe,
    pues los hechos no son
    nunca los mismos.

    Y ahora,
    que tengo el porvenir ya puesto,
    vuelvo la vista atrás
    y me asombro
    de que el intenso bloque de la vida
    haya pasado
    y sólo sepa que lo mejor de mí
    fue todo lo que no fue.



    SON LAS ONCE MENOS CUARTO

    HOY he ordenado los armarios
    de la casa.

    Cambié de lugar el aderezo
    de la bisabuela,
    volví a doblar la colcha
    de la abuela,
    y conmovida acaricié
    la sábana bordada por mi madre.

    Después de alinear
    amorosamente
    camisas
    de mi marido,
    tan simétricamente dobladas
    y blancas,
    y de haber puesto mis guantes
    en otra caja,
    no encontré
    por ninguna parte,
    por  ninguna  parte,
    a pesar de haberlo revuelto todo,
    de haberlo desordenado
    y vuelto a ordenarlo todo,
    todo,
    no encontré
    —¿quién me los habrá robado?—
    ni los pañuelos de mis hijos,
    ni los vestidos de mis hijas,
    ni los juguetes de mis nietos.



    SON LAS ONCE

    LA hija que no tengo
    y la madre que no tuve
    se entienden
    mejor que conmigo.

    En esta misma habitación,
    sus dos cabezas casi juntas
    bajo la luz de la lámpara,
    la una rubia,
    la otra blanca,
    conversan en voz baja.

    No puedo adivinar lo que se dicen,
    sin duda hablan de mí,
    la extraña.

    Qué pueden ellas reprocharme.
    Que no soy fácil de entender,
    que me impacienta su conversación,
    que fuera de ellas vivo,
    inasequible y rara.

    Mi hermana se acerca,
    quiere aportar su opinión
    y sólo sabe llorar su desgracia.

    Nada me pueden reprochar
    si entre las tres me conformaron
    como ahora soy:
    la extraña.



    SON LAS ONCE Y CUARTO

    Y eso de marcharse sin saber,
    después
    de haber intentado
    descifrar tantos símbolos,
    acumular datos
    y estudiar
    relaciones y consecuencias,
    de irse por la misma puerta
    de la carne acabada
    dejando el lujoso equipaje
    que se nos dio al nacer
    gastado.
    Pero faltaban tantas cosas.

    Se nos dieron relojes
    para medir el tiempo,
    pero éste se contaba sin máquinas,
    por dichas e infortunios.
    Se nos dieron palabras
    que sólo servían para encubrir
    la extrema confusión
    en que se realiza
    cada existencia.
    Se nos dio noche y día,
    luz y sombra,
    sueño y vigilia,
    la facultad de amar,
    de callar
    y de odiar
    o de permanecer indiferente,
    la belleza,
    el horror.

    Y esto de marcharse,
    solo,
    sin saber...



    SON LAS ONCE Y MEDIA

    LOS autobuses del aeropuerto
    estacionan al pie de mi casa
    en el patio interior
    de la manzana.
    Ahora los veo desde arriba,
    pues están desmontando el tejado,
    grises y blancos,
    uno junto a otro,
    abrigándose,
    mientras las heladas
    caen sobre el techo.
    Y las ventanillas
    por donde los viajeros miran
    —cuántos miles y miles de viajeros—
    el paisaje que van dejando
    Muchos melancólicos adioses
    se habrán quedado ahí.

    Yo siento también
    una pequeña nostalgia
    del viaje que no he hecho a Vancouver,
    porque no hay duda de que alguien
    que viajó en uno de esos autobuses
    llegó después a Vancouver
    entre los bosques,
    abetos, pinos, hayas, abedules,
    y mucho frío,
    caminos en la nieve
    entre las casas de madera
    habitadas por personajes de mi niñez,
    de esos que corren aventuras
    en las novelas
    de James Oliver Curwood.

    Hoy siento gran nostalgia,
    como si aún no hubiera regresado

    del viaje que no he hecho a Vancouver.
    Publicado por Eduardo en 9:53 No hay comentarios: 
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    De Acta de identificación, 1969.

    AMANECER

    Por las calles de Soria canta la lluvia
    y arranca del asfalto fugitivos espejos.
    Hiela sobre los sueños.
    Cristalizan las sombras de la mañana.
    Un carro, lento, pasa. El hombre
    —gorrilla y tapabocas, traje negro de pana—
    conduce tristemente, caminando sin prisa.
    Rápida y laboriosa suena una campana.
    Huelen humos lejanos en el monte.
    Algún pájaro pía, mañanero.
    Abro el balcón; amanece de nuevo.
    El día pasado se va alejando por cualquier camino,
    arrastrando los pies.
    Y allá abajo, encajado en sí mismo, el hondo Duero,
    espeso en limo, con sus juncos secos,
    ajeno a la llamada del mundo
    que el viento ondea por la orilla,
    extrae de la tierra la última sustancia del verano.
    refleja el esqueleto de los chopos y se pierde
    desnudo y solo por su cauce áspero.



    CENTINELA

    Qué miedo por la noche,
    sobre la tensa tabla del río.
    Los pájaros callados, aúlla un perro lejano
    —la rana cra-cra,
    el grillo cri-cri—
    y el viento en su caja guardado.
    Qué miedo por la noche.
    Los fantasmas espían en sus nidos.
    Los ojos de las hojas se han cerrado de sueño
    —la rana cra-cra,
    el grillo cri-cri—
    y el frío ocupando los huecos.
    Qué miedo por la noche.
    El agua espesa como el mercurio.
    Ahogados navegando a ras del fondo
    —la rana cra-cra,
    el grillo cri-cri—
    a romper a los pies de San Saturio.



    LA HUERTA

    Esta es la huerta de la orilla del Duero,
    en el Golmayo, entronque de ambos ríos,
    esparcida de verde en primavera,
    anegada en las lluvias del invierno,
    con un furioso perro atado a un árbol viejo
    y una casa de tejas destrozadas
    donde anidan jilgueros y palomas.
    En el muro del sur, y protegido
    por el calor del sol al mediodía,
    se apoya un gran montón de ramas secas.
    En el frente, residuos de las cosas más extrañas:
    Una cazuela rota, ruedas de ya perdida geometría,
    un zapato de niño, acartonado, pero, junto a la puerta,
    pulida y reluciente, la guadaña.

    IV

    Nunca he llamado a puertas,
    nada voy pidiendo.
    Si algo me dan,
    con gratitud y fidelidad lo pago.
    Nunca mendigué amor,
    nadie me revolcó en cualquier esquina,
    no sé lo que es un lecho amancebado
    ni mendigué amistad ni beneficio.
    Voy caminando siempre entre murallas
    como los asesinos o los locos,
    apátrida de todos los países,
    extranjera en la tierra en que nací,
    sólo me queda mi raíz antigua.

    Mi abuelo paterno, Manuel, pastor,
    nació en Baltanás,
    a los veinte años aprendió a leer.
    Los ojos de los lobos
    refulgían de noche cuando niño,
    acechando al rebaño en el aprisco.
    Su mujer. Juana Santamaría,
    de saya negra, de cara enjuta,
    la más digna que conocí en mi vida.
    Hablaba poco. Me enseñó a hacer calceta
    con dos horquillas y una lana verde.

    Mi abuelo paterno, Elías, alto y gallardo,
    el salinero de Medinaceli.
    La otra abuela Concha se llamaba,
    tuvo doce hijos, salón con consola,
    sillas tapizadas de púrpura y raso.

    Mi padre, Mariano, de junto al Esgueva,
    logró salir de la tierra,
    darnos carrera a tres hijos
    en una casa como un campamento,
    morir solo, pobre, lleno de amargura.
    Y mi madre, Concha, nació en Soria,
    me dio a luz a los veintitrés años

    y murió llorando dos años después.



        
    De Acta de identificación, 1969.

    SE ESTA EXPERIMENTANDO UN CORAZÓN ARTIFICIAL

    Cómo vas a llorar en ese día
    que la angustia comprima tus arterias
    y émbolos insensibles funcionen sin saberlo.

    Cómo vas a gozar cuando el sentido
    abarque en alto, luminoso instante,
    la significación del universo,

    juntas   las   penas   y  las   alegrías,
    si tu existir está servido
    por mecanismo de metal y vidrio.

    Vas a poder dormir con ese ruido
    o pararás el corazón al sueño
    remuriendo tu muerte cada día.
                
    Podrás sobrellevar la aterradora idea
    de tu sangre estancada por la noche,
    fermentando en las venas sin vigor,
    los capilares del cerebro ciegos,
    los sueños de cadáver flotando en tu conciencia,
    el rezumar secreto de los órganos.

    ¿Por quién serás resucitado con el sol
    al mover la clavija del autómata,

    lázaro cotidiano, por qué Dios?



    LOS MATEMÁTICOS DEL MUNDO PROTESTAN POR LA GUERRA EN EL VIETNAM

    Que las cuentas no salen, señores del Imperio.
    En Indochina se rebelan hasta los cardinales.
    Rebasan el  papel, reúnen sus guerrillas en la selva
    Vestidos con minúsculas prendas. Uno cuenta por mil
    y mil por uno en igual voluntad de permanencia.

    Os podéis sumergir hasta el delirio
    en la profunda sima de los quanta,
    elevar hasta límites contrarios
    a distancias de mil kiloparsecs,
    ahogaros sin aliento entre unidades angstrom,
    plasmar en fórmulas el angular momento,
    en fórmulas fijar el tiempo-espacio,
    y manejar el Rayo de Creación del universo.
    Las cuentas ya no salen, se alargan integrales,
    enredan su incremento, prosperan con furor,
    borran los mapas, su potencia numérica
    aquilata la culpa.

                Volando en el espacio,
    pesados logaritmos de la fuerza,
    a los números simples, inocentes,
    reducís a la última sustancia.

    Pero el mundo está lleno de potenciales cifras,
    exactas magnitudes que no fallan; amañadas las vuestras,
    homicidas, sabéis bien que no cuadran.



    LIBROS NUEVOS

    Hay que estar callado, no hables tanto,
    deja de afirmar tu existir con las palabras,
    son igual a ese humo que se aleja.
    Haz algo, crea.
    Algo que fortalezca a los demás
    y cuando tú te vayas permanezca.
    Verdaderas palabras, el mensaje
    que puedan entender generaciones nuevas,
    y les ayude a sobrellevar
    el peso de la escoria que gravita sobre ellas.




    PETICIONES DE MANO

    Venía de misa, bajo su paraguas,
    Como era en principio.
    Entraba en una tienda de los portales,
    El pan nuestro de cada día dánosle hoy.
    Su pelo gris y sus dientes sucios,
    un libro en la mano, de canto dorado,
    El Señor es contigo.
    Triste sonrisa colgada de los años que se fueron,
    pingües de dejaciones y paciencia.
    Hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo.
    Amores quemó muchos, imposibles y ocultos,
    ninguno cierto, ninguna mano atenazó la suya con apremio.
    No nos dejes caer en la tentación.

    Patética sonríe, pronunciando
    palabras sin valor, preguntas
    que no esperan respuesta,
    con monjil vocecilla de falsete,
    asustada, tras su inútil sonrisa,
    de los ojos ansiosos que devoran su semblante marchito,
    y un caudal angustiado, incontenible,
    de la sustancia anónima del alma penetra removiendo
    las aguas pantanosas, el charco consumido
    de la rutina triste de sus días.
    Ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.




    CRIMEN PASIONAL

    Te quiero tanto, tanto, que sueño con matarte,
    y derramo sangre para nacerte luego,
    mi ávido  corazón  amparando  tu  cuerpo  corrompido
    en desvanes de rojo terciopelo.

    Después entras en casa, levantas a los pájaros
    y yo salgo, admirada de tenerte de nuevo,
    a rodear con mis brazos tu presencia huidiza
    y besar la mejilla que se escapa a mis dedos.

    Y tengo que matarte para que estés conmigo,
    amante y alejado, extraño y conocido,
    seguro de tus actos, consciente de tu fuerza
    dilapidas sustancias que no te pertenecen.

    Yo, en  cambio,  he  de  sufrir para  que  el  mundo siga,
    para que tenga objeto el sol que se levanta,
    para que se desenvuelva la rueda de  los  días,
    y otros, fuertes, distantes, seguros, la conduzcan.



    LA MÚSICA

    Qué día fue aquel, cuándo y en qué tiempo,
    no hay bastantes lágrimas para llorarlo.
    Cada nota arranca un sollozo a mi cuerpo
    en la tarde de marzo.
    Cuándo fue  y en qué siglo y en qué año,
    quién cogía mi mano en despedida,
    quién lloraba mi ausencia,
    dónde está aquel pañuelo agitado en el aire,
    qué niebla se enredaba entre los árboles,
    cuál sería el perfume de aquella habitación
    entre cortinas, de qué color.

    Quién era, a dónde partía
    y dónde estaba yo, con qué carne y qué alma.
    Únicamente sé:
    Las lágrimas que vierto eran las mismas lágrimas.



    EL TEATRO

    Es una eternidad para un momento.

    La espera de horas largas
    devana lenta y sola su madeja,
    sobre la imagen próxima entreteje
    fastuosos atributos de riqueza.

    Las naranjas maduran y se incendian
    en los azules muros de la tarde,
    un piano avanza lento sobre una partitura,
    bandas de golondrinas se vienen y se alejan.

    Oigo su voz que llega, una puerta se abre,
    Rápidos unos pasos se acercan a la mía,
    verde vara de olivo cae sobre mi mesa,
    y aquellos ojos, de lo profundo a mi raíz, me miran.

    Nunca lo imaginado,  las  palabras
    son tan distintas de las aprendidas.
    Sólo noches, tinieblas y desiertos,
    la ciega superficie de unas aguas sombrías.



    EL CINE

    Mujeres viejas, tristes,
    en cines de barrio casi vacíos,
    aposentadas en filas primeras,
    a menudo suspiran
    rezumando aguadas lágrimas de tedio
    por sus  pieles  resecas,  sus  ajadas  ropas,
    y se emocionan con la historia que pasa
    en el cinemascope de caramelos de menta:
    La millonaria rubia titilante de oro
    y el esquivo galán tan atrayente.
    En sus rostros, donde cincela el tiempo
    el sello inconfundible del vacío mental,
    a veces se perciben ráfagas de conocimiento,
    locas de miedo a vivir demasiado,
    o a morir mañana,
    a la enfermedad de solemne aparato,
    al catarro que acecha en la ventana abierta,
    a la herida en el dedo,
    al alimento en malas condiciones,
    miedo de vivir la propia vida, y un deseo:
    El anhelo brutal de arrebatar algo de las ajenas.



    ¿ESTÁ USTED SATISFECHO DE SU EMPLEO?

    Alguien pasa, manos en los bolsillos,
    los hombros encogidos en actitud de frío,
    silba entre dientes quién sabe qué canción.
    Sendero en el desmonte zigzaguea,
    las piedras atirantan jirones de la niebla,
    dos se persiguen rijando de placer
    a la pálida luz de un horizonte
    de tanques de petróleo, chimeneas y alambres.
    La tierra se despierta, entre basuras,
    un perro cojo y tuerto busca su ración.

    Diciendo buenos días el guarda de la fábrica,
    enciendo el eco días en ondas graves,
    arrastradas en el aire mustio,
    y chocan blandamente contra muros,
    contra el cristal de las ventanas.
    Las luces encendidas en los hangares
    iluminan las máquinas vigías.
    Su ruido mece el sueño del bloque de viviendas protegidas,
    pardos cajones de ladrillo
    con suficientes ventanas para respirar.

    Graznan una tras otra las sirenas;
    el pálido horizonte no se mueve.
    Ahora empieza a chascar la gran trituradora,
    la rueda del trabajo se pone en movimiento.
    Hombres cansados, mujeres riñendo.
    Cunde la niebla sucia, entreabre la mañana
    sus gastadas cortinas de color gris azul.
    Vuela un papel pudriendo sus mentiras.
    Monótono rumor escapa de las fábricas
    al devanar las vidas maquinales, los sueños incumplidos
    y el porvenir seguro de los débiles.



    EXTRANJEROS APÁTRIDAS

    Vamos soltando amarras, compañero,
    un día tras otro
    abandonados cabos surcan la corriente
    y caen al fondo.

    Vamos  soltando  amarras,  deshaciendo  lazos
    con sangre atados,
    trenzas de juventud y de esperanza
    ya sin arraigo.

    Vamos soltando amarras, las más duras
    se desgarran con furia
    para que se hundan como peso muerto
    en el agua turbia.

    Vamos soltando amarras, compañero,
    sólo nos queda una:
    la hebra de amor y llanto que entrelaza
    mi existencia y la tuya.



    MURIÓ A LOS VEINTICINCO AÑOS

    Niña, madre,
    reflejo de mi imagen,
    perdida la mirada más allá
    del vago aroma de unas flores secas
    hacia un lejano paisaje interior.

    Madre, niña,
    miro mis rasgos envejecidos
    en la tersura de tus mejillas,
    en el pliegue inocente de tu boca.
    Tu pelo se me ha puesto blanco,
    mira cuántas canas.
    De aquel entonces sólo queda una trenza
    de cándido color castaño claro,
    envuelta en quebradizo papel de seda.

    Niña, madre,
    la blusa que llevabas,
    absolutamente antiestética,
    aún rodaba hecha trizas
    por los baúles de la casa vieja,
    con ballenitas sosteniendo el cuello
    y un canesú muy feo sobre el hombro.

    Madre, niña,
    dónde estarán las flores polvorientas
    que sostenías en mi mano,
    dónde el telón de fondo
    mentidor de palacios y jardines,
    jarrones en que se desbordaban rosas blancas,
    y esa mano,
    esa mano permanente,
    el pensamiento ingenuo,
    el seno que me acogió después.

    Madre, niña,
    tiemblo hasta las raíces de mi vida
    si intento penetrar en el misterio
    de este cristal espejo que protege una sombra.
    Ahí quedaste,
    doblada la cabeza melancólicamente
    escuchando un futuro que fluye y se prolonga
    más allá del desierto de tu carne,
    a través de este cuerpo en que te estoy viviendo.



    APRENDA A DIBUJAR

    Yo voy trazando imágenes de tiza
    que el viento borra,
    sobre suelos distintos, sobre papeles blancos
    que la lluvia moja.

    Voy trazando mi imagen dondequiera que voy,
    a veces hasta creo que es completa,
    y me encuentro a la vuelta del camino
    la misma imagen incorrecta.

    Voy trazando mi imagen en espejos,
    afilando mis uñas sobre puertas cerradas,
    y cada día vuelvo a grabar con sangre,
    confusa e imperfecta, mi silueta gastada.



    A Concha de Marco en el centenario de su nacimiento 

    María de la Concepción Juliana Gutiérrez de Marco, que firmó sus libros poéticos y ensayos como Concha de Marco, nació en la ciudad de Soria el 23 de mayo de 1916 en la Plaza de Ramón Benito Aceña, en un edificio que era propiedad de la familia Gaya Tovar y en la que se habían alojado los hermanos Bécquer (Gustavo Adolfo y Valeriano) hacia 1860. Para celebrar este centenario de su nacimiento el Ayuntamiento de Soria ha editado -en colaboración con la Asociación de Amigos del IES Machado- el libro “Concha de Marco en carne y verso” escrito por José María Martínez Laseca, obra que se presentó en el IES Antonio Machado el 7 de abril.




    Concha de Marco en carne y verso




    Poemas de Concha de Marco en graffitis de Soria

    En El Collado y confluencia de las Plazas Mariano Granados y Benito Aceña (Herradores) en la calle Marqués de Vadillo, pueden leerse estos versos de nuestra poetisa soriana.



    Poemas de Concha de Marco en las calles de Soria

    A José María Martínez Laseca e Igancio del Río Chicote debe la “cultura soriana” que los fondos bibliográficos y artísticos de Concha de Marcho y su esposo, el insigne historiador del arte y soriano -de Tardelcuende- Juan Antonio Gaya Nuño, puedan consultarse en el Centro Cultural Gaya Nuño de Soria. Y Martínez Laseca, en su blog  Sobre vivir ha publicado varios posts sobre Concha de Marco (Aireo tu recuerdo) para conmemorar su centenario. El que publicamos a continuación –Concha de Marco (Soria, 1916-Madrid, 1989): espíritu rebelde– se ha publicado en el blog Tamtam press.





    Concha de Marco - La mujer española en el romanticismo





    CONCHA DE MARCO, ESPÍRITU REBELDE
    Por JOSÉ MARÍA MARTÍNEZ LASECA

    Este año se celebra el centenario del nacimiento de Concepción Gutiérrez de Marco, literariamente conocida por Concha de Marco: narradora, traductora y ensayista, pero, ante todo, poeta. De la quinta del dramaturgo Antonio Buero Vallejo y el narrador y premio Nobel, Camilo José Cela. Nació el 23 de mayo de 1916 en la misma casa de la plaza de Herradores de Soria que habitaron antes, en 1860, los hermanos Bécquer y en la que después, en 1919, lo hizo quien en 1937 se convertiría en su compañero, el conocido escritor –historiador y crítico de arte– Juan Antonio Gaya Nuño (Tardelcuende, Soria, 1913-Madrid, 1976). Su familia materna es soriana, mientras que la paterna es de Valladolid.

    Concha de Marco vivió en la ciudad de Soria su primera infancia y con solo 5 años se trasladó a Figueras (Gerona) en cuyo instituto, entre chicos, inició el bachillerato, que concluiría en Madrid, licenciándose en Ciencias Naturales en su Universidad Central. El 2 de enero de 1935 marca la fecha de su decisivo encuentro con J. A. Gaya Nuño. Ambos se decantan a favor de la República y tras perder la guerra incivil del 36, corrieron la desgraciada suerte de los vencidos: depuración y marginación social.

    Concha impartirá clases particulares y en un colegio de Castuera (Badajoz) para poder alimentar a su familia y auxiliar a su marido preso. Con él compartió su destierro en Bilbao, su primer trabajo en Madrid y su estancia en Barcelona al frente de las Galerías Layetanas, hasta fijar su asentamiento definitivo en la capital de España. En la calle Ibiza, 23 estaba su piso-ermita de refugio, donde vivieron juntos y se amaron y desde donde, como embajadores del arte español, partían a recorrer medio mundo, hasta que murió Juan Antonio, el 6 de julio de 1976. Ella estuvo siempre en su quehacer. Ya viuda, se preocupó de que con su legado bibliográfico y pictórico se constituyera el Centro Cultural Gaya Nuño de Caja Soria, hoy Banco Ceiss de Unicaja.

    Concha de Marco tenía personalidad propia. Agudeza de juicio y una indudable calidad literaria que es preciso recalcar. Es una gran poeta un tanto olvidada. Su producción de poemarios publicados alcanza el número de siete: Hora 0,5 (1966); Diario de la mañana (1967); Acta de Identificación (1969); Congreso en Maldoror (1970); Tarot (1972); Las Hilanderas (1973) y Una noche de invierno (1974). Son libros caracterizados por una bien meditada estructura. Y se advierte en ellos una clara evolución y experimentación en su afán poético. Quedan, además, poemarios inéditos. Como Cantos del compañero muerto, a modo de collage en el que entra todo: la lírica, la épica, la política…

    Su poesía es limpia, transparente, de palabras precisas, aunque en ella se advierta un hondo palpitar doloroso y metafísico. Una poetisa –así la llamó ella, despectivamente– dijo que su poesía era científica y no le gustó nada. Su lírica es personal y distinta, pues su inspiración sorbe, además de en los clásicos españoles a los que reconoce y no niega, en otras fuentes de poetas extranjeros. De ahí su toque de originalidad. La poesía significa para ella un compromiso absoluto con las condiciones de vida humana en todas sus manifestaciones.

    Como narradora escribió algunos cuentos en revistas y unas memorias inéditas, como traductora trasvasó al español interesantes monografías de arte y como ensayista publicó La mujer española en el romanticismo (1969). Es también coautora de una Guía de Soria (1970).

    Trabajadora incansable, gustaba de la música clásica y era compañera de la noche y sus fantasmas. Respecto al arte, se confesaba autodidacta: “Por lo visto soy autodidacta. ¿Qué pasa? Sin despreciar lo extranjero siempre estudié por libre. Soy huérfana, mi Preceptor ha sido, y es, la Vida; mi Profesor, yo misma, y mi Maestro, lo Sobrenatural.”

    Concha de Marco murió en Madrid el 19 de octubre de 1989. Siempre reivindicó la igualdad entre hombres y mujeres, advirtiendo que éstas han quedado excluidas de la historia de la literatura ya que “no tienen generación”. Tal ocurrió con “las sin sombrero”. El espíritu de rebeldía, su afán de independencia, la altura de sus principios, la honestidad de su comportamiento y la valentía que demostró al enfrentar su destino son las virtudes que de ella debemos conservar, toda vez que forman la veta más noble y hermosa de la fuerte personalidad de Concha de Marco.


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  • 10/30/16--13:24: MARÍA ALFARO [19.424]
  • Fotografía de Lagos


    María Alfaro 

    (Gijón, 1900 - ?). Publicó los libros de poesía Epistolario íntimo de Mme. Erad, escrito en colaboración con Eduardo Rodríguez Valdivieso, y Poemas del recuerdo (1951), así como la novela Memorias de una muerta. Dejó inédita la novela Doña Ana o el fracaso de la sabiduría. Su infancia transcurrió entre México DF y Nueva York. Trabajó como crítica literaria en el diario El Sol y como corresponsal de la revista francesa Les Nouvelles Littéraires. Durante la Guerra Civil vivió en París, colaborando con revistas y ocupándose de la sección literaria destinada a Latinoamérica en la emisora «Paris-Mondial». Tras la Segunda Guerra Mundial viajó con frecuencia a Londres, pronunciando numerosas conferencias en la BBC. Escribió la nota preliminar de las Obras escogidas de Gabriel Miró (1950), padre de su amiga Clemencia, también escritora. Tradujo a Lord Byron, Pierre Corneille, Charles Dickens, Jean Giraudoux, Stéphane Mallarmé, Walter Starkie y Mark Twain.

    (Esta nota biográfica amplía la que figura en la antología de Carmen Conde. Existe un único ejemplar de la obra de María Alfaro en la Biblioteca Nacional de España: el de Poemas del recuerdo. Nada en internet.)



    Fijación del instante

    Minutos fugitivos que implacable
    el tiempo desintegra. Yo pretendo
    apresarlos, fundirlos con mi vida,
    transmutar lo fugaz en duradero,
    captar la estrella errante y que el suspiro
    torne mi voz en perdurable aliento.
    Sin mañana ni ayer el calendario.
    Hoy. El instante. El péndulo en silencio
    y estancadas las horas cuando fije
    mi eternidad cuajada de momentos.








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