Are you the publisher? Claim or contact us about this channel


Embed this content in your HTML

Search

Report adult content:

click to rate:

Account: (login)

More Channels


Channel Catalog


older | 1 | .... | 310 | 311 | (Page 312) | 313 | 314 | .... | 364 | newer

    0 0
  • 10/01/16--14:47: LILIANA SAVOIA [19.184]

  • Liliana Savoia

    Nace en Rosario, Argentina, en 1953, lugar donde radica y desarrolla su obra.
    Ha recibido numerosos  premios nacionales e internacionales en el campo de la literatura y las artes plásticas.

    *Publicaciones:

    -“Rozando el alma” Poesías- Argentina- 2008
    -“Sueños sin despertares- Micro - relatos –Argentina-2009
    -“Masticables” Poesías- Argentina-2010
    -“Antígeno” Poesías – Argentina-2011
    -“Al Sur del Alma” Novela – Estados Uninidos-2011
    -“Aproximación a la obra de Cortázar“- Ensayo- Argentina- 2011
    -“Recuerdos fragmentados” Relatos –España 2012
    -“Hilvanes de cemento” Poesía- España -2012
    -“Parir una agonía” Relatos encadenados – España – 2012
    -“Detrás del terraplén”-Novela-Argentina-2013

    *Antologías:

    -II Concurso 2007de Cuentos para niños- Antología Editorial Creaciones Literarias Israel
    -II Certamen Cuento Antología 2007 Grupo Ediciones del Árbol
    -Selección de Textos 2007 de Editorial Dunken
    -VOL XV 2OO7 Antología poética “De Baigorria con Amor”
    -Seleccionada para Antología Poética por la Editorial Raíz Alternativa 2008
    -Seleccionada el Libro de Cuentos Lunario, Antología de Editorial Dunken 2008
    -Seleccionada para integrar la Antología NGC3660 – España2008
    -Antología de Cuentos Infantiles 2007 Israel
    -Antología de Creadores Argentinos "Convivir”. Capital Federal2008
    -Antología Poética Latinoamericana- Rosario 2008
    -El árbol de los mil haikus – Granadero Baigorria-2009
    -Libro de los Talleres Editorial Dunken Vol. IV 2008
    -Libro de los Talleres Editorial Dunken Vol. V  2009




    Marionetas

    Detrás del telón,
    las marionetas sin cordeles,
    inventan discursos.
    Oscuridades espesas las envuelven,
    en el blanco capricho del decorado.
    Entre sangre invisible y telitas de colores
    ellas sueñan que son humanas.
    ……………………………………………….
    Un reloj caprichoso eterniza la aventura de creernos libres de la locura.



    El dolor de lo  intrascendente

    Bajo una luz brillante y severa
    la invade un grito leve
                    desde una piedra muerta.
    A su lado circulan
    lagartijas nerviosas y transparentes,
    Su manos dejan caer
     arena blanca  de entre los dedos.
    Él pretende
                    caminar por el aire
    conquistando la lealtad y el fervor
    de la indiferencia del tiempo..
    Ambos, concluyen por condicionar
    todo cuanto sucede,
    desde valores medianos
                    o trascendentes,
    desde los microuniversos donde el hambre se anuncia
    solo con ruidos a tripas vacías.
    Ellos lucharán por los cambios,
    de eso están seguros
    ¿Aunque todavía no saben
    a ciencia cierta como harán?
    En su agria necesidad
    no hay lugar para sutilezas
    sólo para el valor y la entrega
    ……………………………………………….
    Sin urgencias ni estruendo siguen respirando
    y tramando conjeturas.



    Caminar en círculos

    Exudar
    dejar la piel en el asfalto, 
    morir en plena incandescencia.

    Adormecerse,
    entregarse maniatada,
    quebrando la luz
    estrellada   entre lluvias penitentes.

    Anestesiarse ,
    perseguida por desastres
    y sabidas mezquindades
    Avanzar por la ruta del destino
    quebrando muros de aullantes destierros

    Duro saco de metal
     arrastra sobre su espalda,
    dialoga  mansamente con un ave
    tratando de convencer a las piedras
    y a ella misma.
    …………………………………………….
    Solo somos pura molécula que emigra entre los vientos




    PREOCUPACIONES SOBRE LA SED

    Cuando llueve no se sale
    aconsejan los vientres maternales
    convertidos en solemnes mantras.
    Quizás en un futuro
    los autores del agua se fatiguen,
    no fabriquen más gotas perturbadoras
    Preocupa más la sed
    que el agua
    porque se vive con la lengua seca
    de verdades
    que se evaporan en el cemento
    convertidas en escarcha de fuego.
    …………………………………………….
    Seremos las cenizas donde dormirá el Fénix



    ACONDICIONAMIENTO PARA LA SOLEDAD

    Propone
    la medición de su propio tiempo:
    para vivir treinta centímetros
    para sopesar el destino
    sólo
    tres escasos milímetros.
    No desperdiciar las horas,
    reacondicionar el reloj,
    que las agujas viajen en círculos
    contrarios a la rutina
    Cree que a la luna
    la prenden y la apagan
    desde Plutón o Saturno
    según el calendario de la fiebre
    Se queja porque
    no puede oír su intimidad
    que murmura entre los muebles
    Por eso, metió la cabeza entre las piernas,
    para no sentirse solo.
    La nada es válida en el jardín de la espera



    CONSTRUCCIONES ÓSEAS

    La distancia de la equivocación
    no puede medirse en pulgadas
    ni en ecuaciones logarítmicas
    ni hectolitros de lágrimas.
    Sólo podemos aventurarnos
    a vigilar el techo
    de nuestro propio destino
    que parece inalcanzable..
    Las maderas marrones
    atravesarán los blancos exactos
    que se dirigen con cautela
    al lado cortado por la lanza
    Los espacios cerrados agobian
    las tortugas esconden
    sus patas y su cabeza.
    Nosotros , a veces,
    dejamos de hablar
    …………………………………………….
    Sólo necesitamos diseñar el puente
    que nos lleve a la conciencia



    EL BARQUERO

    Trayectorias opuestas se encuentran
    entre muslos temerosos
    El amor arranca sus raíces al sueño
    Una nube se cierne sobre el párpado
    del gran señor de la mañana
    El barquero navega
    por ríos ciudadanos
    Atraviesa alcantarillas con su carruaje de remos
    extraviándose en arroyos azules.

    Una canaleta que actúa de puente
    lo detiene
    en el punto exacto donde se acumulan los murmullos.

    La huérfana gota esquiva su voz colérica
    hacia la mirada del agua

    En la inmovilidad del río
    el barquero espera
    que la lluvia acuda en su socorro
    ……………………………………………….
    Solo somos pasajeros anónimos
    en el valle de las lágrimas



    PREOCUPACIONES SOBRE LA SED

    Cuando llueve no se sale
    aconsejan los vientres maternales
    convertidos en solemnes mantras.
    Quizás en un futuro
    los autores del agua se fatiguen,
    no fabriquen más gotas perturbadoras
    Preocupa más la sed
    que el agua
    porque se vive con la lengua seca
    de verdades
    que se evaporan en el cemento
    convertidas en escarcha de fuego.
    ……………………………………….
    Seremos las cenizas donde dormirá el Fénix



    Cae la tarde

    Asisto al coloquio
    de las tardes que mueren
    en el escenario
    del atardecer
    con mortecinas alas
    de leves libélulas
    cual golondrina
    que viaja
    hacia el mar
    no emitir palabra
    y en ese silencio
    poder escuchar
    voces que hablan
    de secretos íntimos
    de seres que vieron un día llorar.



    Homenaje a Oliverio

    «Hora en que los muebles viejos
    aprovechan para sacarse las mentiras…»
    Oliverio Girondo

    Horas nocturnas
            Insomnio
            Desvelo
    luna en la ventana
    pintada de estrellas
            gato aullante
    recuerdos de tu voz
            cielo
            tejado
            antenas
    No estás
    te busco
            en mi vigilia
            en mis sueños desvalidos
            en la taza de café sin terminar
            en el diario arrugado de la mañana
            en las almohadas
    adivino tu sombra
    estiro los brazos
    doloridos de esperas
    y sólo estrecho brumas.



    Metaliteratura

    Definición: La metaliteratura es literatura sobre literatura. Es un discurso autorreferencial que se manifiesta de varias formas. En algunos casos el autor interrumpe el argumento o se mete dentro de él para aclarar algo, hacer juicios de la obra misma y de su elaboración, tratar temas relacionados al género y las técnicas narrativas o hablar de la literatura en general. En otros casos, es un personaje quien aborda estas cuestiones. El texto se vuelve autoconsciente y difumina la barrera entre la ficción y la realidad.
             
    También conocido como: metaficción, metanovela, metanarración, metateatro, metapoesía
             
    Ejemplos: Los ejemplos abundan en Don Quijote, de Miguel de Cervantes. Por ejemplo en el capítulo VI de la primera parte, el cura y el barbero hacen juicios literarios de las obras que hallan en la librería de Don Quijote en la que predominan los libros de caballería. También mencionan a Cervantes, como vemos en esta cita del cura: "Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos".
             
    En la segunda parte, Don Quijote y Sancho hablan del Quijote apócrifo, de Alonso Fernández de Avellaneda. En el capítulo LIX, un caballero les dice: "Sin duda, vos, señor, sois el verdadero don Quijote de la Mancha, norte y lucero de la andante caballería, a despecho y pesar del que ha querido usurpar vuestro nombre y aniquilar vuestras hazañas como lo ha hecho el autor [Avellaneda] de este libro que aquí os entrego".
             
    Un ejemplo del siglo XX, viene de Niebla, de Miguel de Unamuno. En ella, el personaje Víctor habla de una nivola que está escribiendo. Nivola es un género que creó Unamuno para diferenciar su obra Niebla de la novela. En el capítulo XXV, Víctor le dice a Augusto: "Suelo dudar lo que les he de hacer decir o hacer a los personajes de mi nivola, y aun después de que les he hecho decir o hacer algo dudo de si estuvo bien. 
             
    Al final de este capítulo Unamuno interrumpe la historia con un párrafo autoreflexivo que contiene estas líneas: "Mientras Augusto y Víctor sostenían esta conversación nivolesca, yo, el autor de esta nivola, que tienes, lectores, en la mano y estás leyendo, me sonreía enigmáticamente al ver que mis nivolescos personajes estaban abogando por mí y justificando mis procedimientos. 

    Fuente: http://literatura.about.com/od/terminosliterarios/g/Metaficcion.htm

            Liliana Savoia


    Pigmeísmos metaliterarios


    El trago

    Bajo la luz mortecina del salón, Johnny Carson limpia maniáticamente la barra del bar. Con frecuencia, para preparar su trago favorito, sacude la coctelera como quien realiza un acto de magia. El brillo reflejado en el metal hiere unas pocas retinas; después de las tres, sólo quedan las caras de siempre, ambarinas, hinchadas por el alcohol.
    Roberto se acerca a la barra; no es uno de los parroquianos habituales del lugar. Johnny le ofrece su mejor trago. 
    —Un Súper Johnny —le sugiere.
    Roberto lo mira y le contesta con incredulidad: —Yo solo bebo aguafuerte.


    Imágenes

    Alison Weir está apoltronado en su sillón favorito; la TV aturde sus sentidos. Luego, lentamente, se va despertando de ese sopor que inevitablemente lo invade cuando pasa mucho tiempo frente al aparato; un dolor punzante invade su cabeza. En el noticiero de la ocho ve una avalancha de imágenes irreales que sobrevienen al sueño. Una plaza, hombres de negro, una canasta. Caras pálidas como la misma muerte Un golpe seco y filoso, poco antes de que el carmín invada la pantalla. Cree escuchar un nombre: Ana.


    Teoría

    Llegó tarde a la cita. Estaba más nerviosa de lo habitual.
    —Doctor, usted no comprende… mi hermano, doctor —dijo con voz chillona mientras movía la cartera con un ademán extraño—. Quiere hablarme sobre mi madre. Esta noche…
    —Electra, no se altere—. ¿Cuál es el problema? Yo la entiendo.
    —No, doctor, usted no entiende.
    —Electra, por favor, cálmese…
    Electra se levantó con brusquedad, se dirigió hacia la puerta, la abrió y la cerró de un golpe, haciendo añicos el vidrio. En el suelo quedó un trozo de cristal en el que se leía: DR. SIGMUND FREUD.


    Todavía

    Monterroso persigue al dinosaurio en completo estado de sonambulismo. Primera explosión. Aullidos de terror. Polvo y más polvo. Segunda explosión… quinta… Ceniza y más cenizas… Luego el silencio. Silencio cada vez más intenso. Olor a muerte. Más silencio, ancestrales silencios, pisadas petrificadas en lava volcánica; los que sobreviven avanzan hacia el norte; sólo unos pequeños pasos se detienen avanzando hacia el oeste. Desde el oeste lo hacen hacia el sur. Unos pocos pasos se dispersan y se dirigen al este. En el centro, el principio de nuevas impresiones. En el norte, la muerte. 
    Cuando despertó, Bush y sus bombas todavía estaban allí.


    Conjunción

    México relucía bajo el sol otoñal y Buñuel, con los brazos extendidos frente a la ventana, cumplía con el ritual de llenar la fina copa triangular helada. La colocaba a trasluz junto a una botella de vermut Noilly Prat, dejaba que un destello las atravesara, y listo. De esta forma, el Martini capturaba la suficiente cantidad del licor de hierbas francés. Pero con lo que el aragonés no contó esta vez fue con que Asummpta Corpuscularia Lapislazulina se interpondría, convirtiendo la bebida en un bello líquido azul que alteraba los sentidos.


    La receta

    Joseph Pla estaba concentrado en la escritura de un manual de cocina llamado El que hem menjat, con el que esperaba sorprender a todo el mundo, cuando lo sobresaltó el chirriante sonido del timbre. 
    Al abrir la puerta encontró a una joven que parecía sudamericana. La muchacha se presentó con timidez. 
    —Me llamo Tita, y necesito su ayuda; me han dicho que usted es un experto en cuestiones de cocina. 
    Confundido, pero curioso, Pla la invitó a pasar y le preguntó: 
    — ¿Qué estás buscando? 
    —La receta del agua para chocolate —dijo ella con ternura.


    Evolución

    Yzur era muy especial, su educación circense lo había intelectualizado. Una tarde, sentado en círculo con otros monos, dijo: —Oí un rumor que por cierto ha de ser falso, o por lo menos debemos fundamentarlo antes de darle crédito; ese rumor asevera que el hombre desciende de nuestra noble raza. 
    A metros del allí, Darwin y Wallace hacían el ridículo tratando de subirse al cocotero. Los monos arrancaron algunas páginas más de la Teoría Sintética para alimentar la hoguera y calentarse.


    Maravilla

    Un grupo de alumnos avanzaba por la Capilla Sextina conducido por su maestro, Michelangelo Buonarroti. Eran Sandro, Luca, Perusino, Pinturicchio y Ghirlandaio, todos estudiantes destacados de bellas artes. Cuando llegaron a la pared sobre el altar mayor alzaron sus cabezas y quedaron embelesados. Rojos, azules, violetas intensos luchaban con el amarillo fosforescente y el escarlata. Pinturicchio tomó la palabra. 
    — ¡Qué maravilla, maestro, esto sí que es arte! 
    — ¡Es la obra máxima del expresionismo abstracto! —contestó el maestro. 
    En el confesionario, Pollock enmendaba sus pecados.


    Lealtad

    Urbino, 6 de Mayo de 1497, atardece. Lucrecia viste de brocato, su rostro ovalado luce pétreo los finos rasgos que inspiraron la impronta de los pinceles de Bartolomeo Veneto. Está mirando con fijeza uno de los platos de la lujosa mesa tendida para la cena. Sabe de antemano quien comerá de él. 
    A pocos metros de allí Yiya, su leal cocinera nacida en Murano, trabaja afanosamente.


    El arenero

    El sol de Yonville, cerca de Ruán, pinta de rosa la cara de dos niños que juegan ensimismados hasta que la niña se decide a preguntar: 
    — ¿Eres huérfano o pupilo? 
    —Huérfano, ¿y tú? —contesta el pequeño. 
    —También; me llamo Berta —dice la niña. 
    — ¿Cómo se llamaba tu mamá? —pregunta él. 
    —Emma —responde la chiquilla, frunciendo los labios—. ¿Y la tuya? 
    —Cio-Cio-San —dice el pequeño, con leve acento oriental. 
    —Vamos a jugar al teatro —dice Berta. 
    —Bueno —consiente el niño. 
    Charles, el celador, vigila. El arenero del orfanato se sume en el más profundo silencio; sólo lo sobrevuela una delicada mariposa.

    Liliana Savoia







    .

    0 0
  • 10/01/16--20:21: SEHER ÇAKIR [19.185]

  • SEHER ÇAKIR

    Seher Çakır (Nació en 1971 en Estambul, Turquía) es una poeta y narradora, turca de origen, vive en Austria y escribe en la lengua alemana sus obras.

    Çakır publicó sus primeros textos líricos en la revista bilingüe (alemán / turco) Öneri. En las antologías Die Fremde in mir (1999) y Eure Sprache ist nicht meine Sprache (2002) también ha publicado cuentos la autora.

    2005. Ganadora del Concurso Literario “Schreiben zwischen den Kulturen” Publicación de cuentos en la antología “Wortstürmer”, Verlag Exil, Wien
    2007/2008. Beca de Viena Wortstätten
    2008/2009. Recibió la Beca de Estado Austriaco de Literatura

    Bibliografía: 

    1999 Kurzgeschichte i.d. Anthologie “Die Fremde in mir“ Verlag Hermagoras/Mohorjeva
    2002 Kurzgeschichten i.d. Anthologie „Eure Sprache ist nicht meine Sprache“ Verlag Milena
    2003 Gedicht in der Reihe „Ausgewählte Werke VI“ v.d. Nationalbibliothek des Deutschsprachigen Gedichtes herausgegeben
    2004 Gedichtband „Mittwochgedichte“ Hans Schiler Verlag, Berlin
    2004 Gedichte i.d. Anthologie „Heim.at“ Eye Verlag,Tirol
    2005 Preisträgerin d. Literaturwettbewerbes Schreiben zwischen den Kulturen, Veröffentlichung der Kurzgeschichte in der Anthologie Wortstürmer, Verlag Exil, Wien
    2006 Medienbildung in der Migrationsgesellschaft (Kurzgeschichte & Gedichte), Herausgeber: GMK
    2009 Zitronenkuchen für die 56. Frau in der Edition Exil
    2012 Ich bin das Festland, deutsch, Seher Çakır, Edition Exil, Wien 





    SILLAS

    Pasé mucho tiempo entre sillas
    Hasta
    Que
    Me cansé

    Decidí ese día
    Poner otra silla
    Para entre las sillas desplazarme

    Por una parte
    Eso me permitió mejor conexión
    Y por la otra
    Por fin tengo un asiento confortable.

    Traducción: Germain Droogenbroodt – Rafa Carcelén




    Stühle 

    Lange saß ich zwischen den Stühlen 
    Bis  
    Ich 
    Es satt hatte 

    An
    diesem Tag beschloss ich 
    Einen weiteren Stuhl 
    Zwischen die Stühle zu schieben

    Zum einen 
    Habe ich mir eine Verbindung geschaffen  
    Zum anderen 
    Endlich einen bequemen Sitz.









    .

    0 0
  • 10/02/16--03:31: SOLMAZ SHARIF [19.186]

  • SOLMAZ SHARIF 

    Solmaz Sharif, nacida en Estambul y de padres iraníes, estudió en UC Berkeley y en la New York University y ha dado clases en Stanford University como Wallace Stegner Fellow, estancia durante la cual escribió Look (Graywolf Press, 2016). Este poemario, del que provienen nuestras traducciones, es entre otras cosas, una reescritura del Diccionario de términos militares del Departamento de Defensa de EE. UU., y ha  recibido el encomio de figuras como Eileen Myles o Eavan Boland debido a su trabajo crítico desde dentro de diversos lenguajes (técnico, jurídico, periodístico, etc.). John Freeman la sitúa a la cabeza de la línea de insurrección (decidida a reapropiarse los mitos nacionales) que ha abierto de forma señalada Claudia Rankine.

    Sharif, discípula directa de June Jordan, ha aprendido de Muriel Rukeyser cómo servirse el poema largo para tensar la potencia de la emoción lírica contenida en una exposición casi documental, lo que da en el ensamblaje de una obra que logra algo bien difícil: que el abrazo de reflexión formal y activismo se produzca dentro de un texto poético vivo.

    Selección de poemas

    MIRAR – * En conflictos que involucran minas, periodo de tiempo en el cual el mecanismo de una mina es susceptible de ser activado.

    Diccionario de términos militares y asociados.

    Departamento de Defensa de los Estados Unidos


    MIRA

    Importa cómo llamas a las cosas: Exquisita, me decía un amante.

    Exquisita.

    Puesto que En fin, si yo tengo tus costumbres y vivo en este país, me dijo un hombre a la salida de la convención republicana de 2004, intentaría aceptarlo por el bien del país.

    Puesto que sentí la necesidad de asegurarme: Aceptarías la TORTURA, quieres decir, y el afirmó que: Sí.

    Puesto que la vida, qué es la vida.

    Puesto que años después MIRAN desde sus jets y declaran el bloque de mi madre en Abadan PROBABLEMENTE DESTRUIDO, pasamos de largo los chalets, hasta las fachadas de los edificios puestas como un diorama tras los destrozos, y lo grabamos con una cámara.

    Puesto que pueden pasar hasta 16 segundos entre que se aprieta el gatillo en Las Vegas y el momento en que el misil Hellfire aterriza en Mazar-el-Sharif, y después preguntarán ¿Le hemos dado a un niño? No, a un perro. Contestarán ellos solos;

    Puesto que un juez federal antes de dictar sentencia dijo está en mi intención pronunciar de manera correcta el nombre del acusado;

    Puesto que este amante pronunciaba mi nombre y me decía Exquisita y dejaba la lámpara de pie tumbada en el suelo para hacer que hasta la luz fuera más suave;

    Puesto que el amante hacía que mi temperatura aumentase, aumentando de forma que, si los sensores de calor se probaran en mí, podrían leer mi HUELLA TÉRMICA a través del tejado y a través del armario;

    Puesto que sabes nos cruzábamos como con grupos como si los hubieran masacrado como una ejecución. tenían las manos atadas a la espalda. Y todo el mundo un tiro en la cabeza todos juntos. Ver un cadáver no es un paseo. No se le parece. Es Irak, ¿sabes? Irak. Como que lo aceptas cuando estás ahí – es como un perro muerto, como un gato muerto ahí tirado-;

    Puesto que pensé si MIRASE mi cara exquisita o la de mi padre, a lo mejor pensaría otra cosa;

    Puesto que ¿Dices que deberían desaparecerme, sólo por mi apellido? y contestó que Sí, eso es justo lo que digo, y luego comentó que su mujer había ayudado en la redacción de la ley PATRIOT;

    Puesto que el juez federal quería asegurarse de estar pronunciando el nombre del acusado de forma correcta y dijo haber estudiado las pruebas, incluyendo la carta que escribí para intentar presentar al acusado a una luz favorable y cariñosa;

    Puesto que a día de hoy celebramos cosas del tipo su traslado a un centro de reclusión más cercano a su casa;

    Puesto que su hijo se ha mudado al otro lado del país;

    Puesto que no conseguí nada:

    Puesto que miémbrate es viento tu vida, no tornarán tus ojos a ver cosa alguna. Es una HUELLA TÉRMICA, se ve tan tenuemente, para después esfumarse de la pantalla;

    Puesto que no puedo controlar la temperatura que desprendo y pueden pasar hasta 16 segundos entre el misil Hellfire y Un perro. Contestarán ellos solos;

    Puesto que Un perro. Dirán: Ahora, pues.

    Dejemos que importe cómo le decimos a las cosas.

    Deja que te MIRE.

    Deja que te MIRE bajo una luz que tarda muchos años en llegar hasta aquí.



    ESTUDIO DE VULNERABILIDADES

    tu cara que se aparta de la mía
    para evitar correrte

    8 fresas en un cuenco azul mojado

    baba sujetándose los pantalones
    en el control para que no se caigan

    la novia de la boda que asegura su peinado
    con anillas de granada

    un muro sin clavos
    para que lo atraviesen los fantasmas



    EFECTOS PERSONALES

    (…)

    Condolencias y felicitaciones

    Decían
    Aquella es la casa de un mártir
    y con la nariz la señalaban
    Aquella es la madre de un mártir

    Están construyendo un museo
    para los mártires.
    Alguna estantería de metal,
    un cajón blanco de archivo

    para sus EFECTOS PERSONALES

    Este es mi intento
    de la creación de mitos
    No quería tener
    nada

    que ver con ello.
    En sudarios blancos, rodeaban

    su cadáver, el arco de su nariz
    creando una loma en la sábana
    o en la oscuridad de alguna caja
    en torno a Shah Cheragh.

    Me siento a diario
    con el lenguaje
    que han hecho

    de nuestro lenguaje

    para NEUTRALIZAR
    la CAPACIDAD de ELEMENTOS DE POCO VALOR MONETARIO
    como tú

    .

    Eres a lo que se refieren como
    “BAJA”. Por determinar si
    en un ATAQUE FRONTAL o CATALÍTICO, por determinar

    la última vez que te nombraron con respeto

    y un amor antiguo. Para nosotros fue un
    HECHO CATASTRÓFICO

    DESTRUIDO, y basta.
    MURIÓ POR LAS HERIDAS EN COMBATE

    Sí, hubo
    AVISOS PREVIOS.
    Lo que más miedo te daba, nos dijiste,
    eran las heridas de mortero.

    En el PLAN DE EJECUCIÓN, sopesaron
    las pérdidas, su SOSTENIBILIDAD,
    y lo presupuestaron

    para un número X,
    presupuestaron la llamada de teléfono
    a tu madre y descontaron

    el monto ahorrado en raciones
    y tu amor al tabaco
    y el té que le servías a los chicos
    y el té que me hubieras servido
    de regreso a Casa.

    El dinero suelto que guardabas en tarros
    sonando un poco
    cuando la familia toma la costumbre de cerrar de un golpe
    las distintas puertas del hogar.



    look – *In mine warfare, a period during which a mine circuit is receptive of an influence.

    Dictionary of Military and Associated Terms

    United States Department of Defense



    LOOK

    It matters what you call a thing: Exquisite a lover called me.

    Exquisite.

    Whereas Well, if I were from your culture, living in this country, said the man outside the 2004 Republican National Convention, I would put up with that for this country;

    Whereas I felt the need to clarify: You would put up with TORTURE, you mean and he proclaimed: Yes;

    Whereas what is your life;

    Whereas years after they LOOK down from their jets and declare my mother’s Abadan block PROBABLY DESTROYED, we walked by the villas, the faces of buildings torn off into dioramas, and recorded it on a handheld camcorder;

    Whereas it could take as long as 16 seconds between the trigger pulled in Las Vegas and the Hellfire missile landing in Mazar-e-Sharif, after which they will ask Did we hit a child? No. A dog. They will answer themselves;

    Whereas the federal judge at the sentencing hearing said I want to make sure I pronounce the defendant’s name correctly;

    Whereas this lover would pronounce my name and call me Exquisite and lay the floor lamp across the floor, softening even the light;

    Whereas the lover made my heat rise, rise so that if heat sensors were trained on me, they could read my THERMAL SHADOW through the roof and through the wardrobe;

    Whereas you know we ran into like groups likemass executions. w/ hands tied behind their backs. And everybody shot in the head side by side. Its not like seeing a dead body walking to the grocery store here. Its not like that. Its Iraq you know its Iraq. Its kinda like acceptable to see that there and not –it was kinda like seeing a dead dog or a dead cat lying-;

    Whereas I thought if he would LOOK at my exquisite face or my father’, he would reconsider;

    Whereas You mean I should be disappeared because of my family name? and he answered Yes, That’s exactly what I mean, adding that his wife helped draft the PATRIOT Act;

    Whereas the federal judge wanted to be sure he was pronouncing the defendant’s name correctly and said he had read all the exhibits, which included the letter I wrote to cast the defendant in a loving light;

    Whereas today we celebrate things like his transfer to a detention center closer to home:

    Whereas his son has moved across the country;

    Whereas I made nothing happen;

    Whereas ye know not what shall be on the morrow. For what is your life? It is even a THERMAL SHADOW, it appears so little, and then vanishes from the screen;

    Whereas I cannot control my own heat and it can take as long as 16 seconds between the Hellfire missile, and A dog. They will answer themselves;

    Whereas A dog. They will say: Now, therefore,

    Let it matter what we call a thing.

    Let it be the exquisite face for at least 16 seconds.

    Let me LOOK at you.

    Let me LOOK at you in a light that takes years to get here.



    VULNERABILITY STUDY

    your face turning from mine
    to keep from cumming

    8 strawberries on a wet blue bowl

    baba holding his pants
    up at a checkpoint

    a newlywed securing her updo
    with grenade pins

    a wall cleared of nails
    for the ghosts to walk through



    PERSONAL EFFECTS

    (…)

    Congratulations and condolences

    They would say
    That’s the house of a martyr
    pointing with their nose
    That’s the mother of a martyr

    They are building a museum
    for the martyrs.
    Some metal shelf
    a white archival box

    with his PERSONAL EFFECTS.

    I am attempting my own
    myth-making.
    He didn’t want to have
    anything

    to do with it.
    White-shrouded, they circled

    his corpse, the ridge of his nose
    peaking the sheet
    or shaded by the boxlid
    around Shah Cheragh.

    Daily I sit
    with the language
    they’ve made

    of our language

    to NEUTRALIZE
    the CAPABILITY of LOW DOLLAR VALUE ITEMS
    like you.

    You are what is referred to as
    a “CASUALTY”. Unclear whether
    from a CATALYCTIC or FRONTAL ATTACK, unclear

    the final time you where addressed

    thou, beloved. It was for us a
    CATASTROPHIC EVENT
    Just, DESTROYED.
    DIED OF WOUNDS RECEIVED IN ACTION.
    Yes, there was
    EARLY WARNING.
    You said you where especially scared
    of mortar rounds.

    In EXECUTION PLANNING, they weighed
    the losses, the SUSTAINABILITY
    and budgeted

    for X number,
    they budgeted the phone call
    to your mother and weighed that

    against the amount saved in rations
    and your taste for cigarettes
    and the tea you poured your boys
    and the tea you would’ve poured me
    approaching Hello.

    The change you collected in jars
    jumping a bit
    as the family learns to slam
    the home’s various doors.

    Traducciones de Fernando Pérez Fernández



    Lanat Abad / The Place of the Damned 

    this mangy plot where

    by now
    only mothers still come,
    only mothers guard the nameless plots


    and then sparingly


    Peepholes burnt through the metal doors
    of their solitary cells,


    just large enough
    for three fingers to curl out
    for a lemon to pass through
    for an ear to be held against
    for one eye then the other
    to regard the hallway
    to regard the cell and inmate


    peepholes without a lens
    so when the guard comes to inspect me,
    I inspect him.

    Touch me, he said.



    And through that opening

    I did.




    [Persian Letters] 

    Dear Aleph,

    Like Ovid: I’ll have no last words.
    This is what it means to die among barbarians. Bar bar bar
    was how the Greeks heard our speech —
    sheep, beasts — and so we became
    barbarians. We make them reveal
    the brutes they are, Aleph, by the things
    we make them name. David,
    they tell me, is the one
    one should aspire to, but ever since
    I first heard them say Philistine
    I’ve known I am Goliath
    if I am anything.



    Vulnerability Study 

    your face turning from mine
    to keep from cumming

    8 strawberries in a wet blue bowl

    baba holding his pants
    up at the checkpoint

    a newlywed securing her updo
    with grenade pins

    a wall cleared of nails
    for the ghosts to walk through




    Drone 

    somewhere I did not learn mow down or mop up • somewhere I wouldn’t hear your father must come with me or I must fingerprint your grandmother can you translate please • the FBI has my cousins’ computers • my father says say whatever you want over the phone • my father says don’t let them scare you that’s what they want • my mother has a hard time believing anything’s bugged • my father and I always talk like the world listens • my father is still on the bus with contraband papers under his seat as uniforms storm down the aisle • it was my job to put a cross on each home with dead for clearing • it was my job to dig graves into the soccer field • I wrote red tracksuit • I wrote Shahida, headless, found beside Saad Mosque • buried in the same grave as the above • I wrote unidentified fingers • found inside Oldsmobile car • I wrote their epitaphs in chalk • from my son’s wedding mattress I know this mound’s his room • I dropped to a knee and engaged the enemy • I emptied my clip then finished the job • I took two steps in and threw a grenade • I took no more than two steps into a room before firing • in Haditha we cleared homes Fallujah-style • my father was reading the Koran when they shot him through the chest • they fired into the closet • the kitchen • the ninety-year-old standing over the stove • just where was I • uno a uno tu cara en todos los buses urbanos • Here lie the mortal remains of one who in life searched your face • call me when you get home • let’s miss an appointment together • let’s miss another flight to repeated strip searches • that Haditha bed • magenta queen sheets and a wood-shelved headboard and blood splattered up the walls to the ceiling • they held each other • they slept on opposing ends wishing one would leave • mother doesn’t know who I am anymore • I write Mustapha Mohammad Khalaf, fifteen months old • I write Here lies an unknown martyr, a big security guard with a blue shirt, found near an industrial area with a chain of keys • Martyr unknown, only bones • they ask if I have anything to declare then limit my response to fruits and nuts • an American interrupts an A and B conversation to tell me you don’t have to do anything you don’t want to do • he strikes me as a misstep away from she was asking for it • what did you expect after fishing Popov from a trash bin • what did you expect after accepting a marbled palace • they drag the man who killed my uncle out of a hole • they inspect him for ticks on national television • no one in my family celebrates • when the FBI knocks I tell them I don’t have to do anything I don’t want to do; they get a kick out of that • she just lay there and took it like a champ • she was dying for it • at a protest a man sells a shirt that says My dick would pull out of Iraq • my mother tape-records my laugh to mail bubble-wrapped back home • my mother records me singing Ye shabe mahtab mah meeyad to khab • I am singing the moon will come one night and take me away sidestreet by sidestreet • sitting on a pilled suburban carpet or picking blue felt off the hand-me-down couch • the displaced whatnots • I practice the work of worms • how much I can wear away with no one watching • two generations ago my blood moved through borders according to grazing and seasons • then a lifeline of planes • planes fly so close to my head filled with bomblets and disappeared men • scaffolding sprouts nooses sagging with my dead • I burn my finger on the broiler and smell trenches • my uncle pissing himself • shopping bags are legs • there is half a head in the gutter • I say Hello NSA when I place a call • somewhere a file details my sexual habits • some tribunal may read it all back to me • Golsorkhi, I know the cell they will put me in • they put me onto a crooked pile of others to rot • is this what happens to a brain born into war • a city of broken teeth • the thuds of falling • we have learned to sing a child calm in a bomb shelter • I am singing to her still

    Poema tomado de la página Witness, Vol. XXIV No. 1 (Spring, 2011)







    .

    0 0

    Fotografía de Lucas Ottone


    LAIA MARTINEZ I LOPEZ

    Laia Martinez i Lopez nació en Berga (Cataluña) en 1984 y reside en Mallorca desde el año 2009. Es escritora, traductora y músico. Se licenció en Traducción e Interpretación de inglés y ruso en la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha publicado los poemarios L’abc de Laia Martinez i Lopez (Documenta Balear, 2009), L’estiu del tonight, tonight (El Gall, 2010, premio Art Jove), Cançó amb esgarrip i dos poemes (Lleonard Muntaner, 2015) y Afollada (LaBreu, 2016). Ha participado y dirigido diversos festivales de artes poéticas y es vocal de la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana. Presente en diferentes antologías, ha sido traducida al castellano, italiano, portugués, inglés, ruso y croata. Como traductora destaca su trabajo sobre la obra de Max Voloixin, realizado junto a Gerard Adrover, así como la adaptación al catalán de poemas dispersos de Marina Tsvietáieva. Es la voz, el verso y los teclados de Jansky, un dúo de electroversia con máquinas, instrumentos y producción de Raume, con quién ha editado los discos Un big bang a la gibrella y ÉÈ (Primeros Pasitos, 2013, 2015). Asimismo, es miembro del grupo de postfolk Cap de Turc, que revisita el romancero popular y la literatura medieval con ilustraciones de Max en directo.

     

    MI ISLA

    Cada cual tiene una isla y en todas ellas hay pinos o palmeras. La rodean lenguas de agua y, el poema, puede ser la casa que construimos encima o la balsa que custodia sus orillas. Somos quedarnos o huir de ella. Somos los descendientes, el lenguaje convertido en huella; o la voz que dice el vacío que suena atrás y, por azar, atrapará una caracola. Hacemos las paces para procrear y, por placer, la guerra. Yo no he sabido dejar allí un hijo ni montarme la barca. Sin embargo, con Amor, pactamos un ritmo y vamos migrando de un tiempo a otro en el universo, a lomos de una ballena o halcón peregrino. Si existe alguna ley inquebrantable, la desconozco. El dolor vive en quienes creen en las teorías irrefutables. Mi yo cabalga lejos de un mundo que intuye muerto y, el verso, tremendamente físico, es el espolón con el que apunta hacia otras dimensiones —olas. Quiero amar y que me sigan los peces. Sueño, bailando alrededor de la isla, con la perfecta canción.

     
    Selección de poemas

     
    Por la senda enterrada
    hasta el cuello la flor
    más bella de la isla
    encoge sus raíces
    se enrosca y gira
    para no arraigar
    demasiado cerca
    de algún neumático
    trozos de plástico
    huesos de vidrio
    modernos derribos
    hierbas postizas
    o el gran hotel con vistas:
    endemismos mallorquines
    lidian por tierra
    por la tierra, malherida.
    Es lila:               Limonium.

     

    *

     

    Como si nos hubiéramos tragado el piano
    de la sala
    y luego
    nuestros dedos
    lento pero
    fortíssimo
    vomitasen sus notas digeridas sobre
    la piel.
    Así        Así          Así
    nos    to       cá      ba      mos
    Así        Así          Así
     

     
    *

     

    A Cleopatra, la bañaron en casa con leche
    de burra;
    a mí me bañasteis en el torrente,
    pero el vientre no me tornó fuente, sino cantizal.

     

    *


    Yo fui una niña que se perdía por el bosque
    buscando a esos duendes desnudos de cuento.
    Estoy segura de que las hay a montones.
    Anoche, cuando todo en casa está despierto,
    la he oído reírse ―afollada,
    junto al geranio muerto de la terraza.
    Me ha parecido incorruptible su carácter de entonces.
    Y, sin embargo, al girarme,
    yo era el duende en el espejo
    y sacaba hongos por las rodillas y los codos.

    [Poemas pertenecientes a los poemarios L’estiu del tonight, tonight y Afollada. Traducción de Laia Martinez i Lopez y Natalia Rabassa.]

     

     
    Pel camí colgat  
    a mort la flor 
    més bella de l’illa  
    estreny arrels 
    s’entortolliga 
    per no aferrar  
    massa devora 
    algun pneumàtic  
    un tros de plàstic 
    ossos de vidre 
    runes modernes 
    herbes postisses 
    o el gran hotel amb vistes: 
    endemismes mallorquins 
    bregant per terra  
    per la terra, malaurada.  
    És lila:        Limonium.

     

    *
     

    Talment ens haguéssim empassat el piano 
    de la sala  
    i ara 
    els nostres dits  
    lento prò 
    fortíssimo 
    en vomitessin les notes païdes 
    damunt la pell. 
    Ai   xí  ai   xí  ai   xí 
    ens  to  cà  vem. 
    Ai   xí  ai   xí  ai   xí.

     

    *


    A Cleòpatra, la banyaren a casa amb llet 
    de somera; 
    a mi em vàreu banyar a la riera 
    però el ventre no em tornà font, sinó tartera.

     

    *


    Vaig ser una nena que es perdia pel bosc  
    cercant follets dels que anaven nuus als contes.  
    Sé ben segur que n’hi ha hagut moltes.  
    Anit, quan tot a casa es desperta, 
    l’he sentida com reia -afollada, 
    vora el gerani mort de la terrassa. 
    M’ha parescut incorruptible el seu caràcter d’aleshores. 
    I, tanmateix, quan m’he girat, 
    jo era el follet allà al mirall 
    i treia fongs pels genolls i els colzes.

     
    http://latribudefrida.com/poesia/isla-mujer-canto-tres-poetas-mallorca/




    Medusas 
    lamiéndome
    las mamas

    eléctricas.

    Medusas
    lamiéndome
    las nalgas

    se acalambran.



    *


    ¿Hace días que no se hace de noche 
    o bien es noche todo lo que hace el día?

    los relojes de esta isla
     marcan en punto el tiempo exacto
    de quien lee su tic 
    y el tac
    se asorda, veranea
    rapiña ciego segundos palpables
     bajo el agua cercadora.

    Las corrientes no tienen fecha 
    ni la arena, suficiente memoria.



    *


    Mientras rumio qué es lo que aguardas
                                                           en mis ojos
    la órbita se me gira hacia arriba
    trabuca el mundo
    vuelca el recuerdo
    y la palabra qu he visto
    sólo se me lee entre las piernas:

    ruido de rocas 
    rascando olas.


    Premio ART Jove de Poesía 2.010
    El verano del tonight, tonight
    Ediciones Calima

    http://nuncallegantardelashadas.blogspot.com.es/2012/01/poemas-laia-martinez-i-lopez.html





    L’abc de Laia Martinez i Lopez
    (Documenta Balear 2009. La cantàrida 5)

                                       No podria viure sense poesia
                                        ni escriure sense pa.

    “a” d’adúltera


    a. amateur

    Recordo el primer orgasme
    que no va ser amb tu
    [amb aquell altre]
    i sense els meus dits.

    Vas esperar-me
    que fes campana
    d’aquella escola
    tècnico-professional diocessana
    [no hi havia institut,
    diu que en faran un, ara],
    i en aquell cotxe blanc
    [no la diré, prô recordo la marca,
    i això que a mi, els cotxes,
    ni em vénen ni em van]

    em vaig anar enfilant, 
    espanatada,
    pel seient tapissat de cremades
    aparcat damunt una estora
    no de molsa
    [de restes de sexe, escampades]
    i amb taques de la primera
    amant teva o de l’amo primer
    el capellà,
    fins a tocar aquell cel
    l’únic Paradís real
    [i el sostre],
    empesa per les esperonades
    d’una llengua flageladora
    i roent.

    Recordo el primer crit
    que no es va escapar
    de la meva gola
    ni del meu pit
    [de més ensota]
    i la destresa amb què degustaves
    aquella figa collida 
    abans de temporada;
    i com obria per a rebre’t
    una porta lliscant
    i em tancava per a empresonar
    [eternament, amb pany i clau]
    aquell plaer tan elèctric
    que esllavissava els murs
    càrnics
    del meu jo
    i m’aturava el pensament
    [per primer cop]
    encegant-me les idees,
    enllustrant-me l’entrecuix,
    ennuegant-me en el recital
    d’as i us.

    Ara somio,
    des de llavors,
    i faig gimnàstica
    per a l’elasticitat
    [del cos]
    amb tocar aquell cel
    un altre cop, de més a prop,
    i sense tu
    només amb jo.


    a. masturbadora

    El mirall es fa gran
    [com les meves pupil·les]
    i l’habitació queda fosca
    i m’hi acostumo
    felina.
    Perfum de mi,
    del meu perfum
    i del fum
    de la cigarreta, que s’escola
    per entre els cabells
    i els pèls, de maria,
    que arranco un cop al mes
    i els pits es mouen,
    [els naturals, els de silicona no]
    suaus,
    com una barca deixant remar
    la corrent.
    No penso en ell, ni en tu,
    en mi i m’excita
    que m’estimi tant.
    El mirall s’entela, s’estreny,
    i la música s’eixorda
    amb els meus crits
    ofegats
                [ai, els veïns!]
    i tinc els dits amagats
    entre les cames,
    jugant.
    Com els nens petits
                                       al Toca-toca,
                                       amb les textures dures,
    aspres i lleficoses.


    a. a Londres

    Busco
    ¿prò què?
    No ho sabia, fins ara.
    Busco allò que he trobat.
    Corro i vull que no s’escolin els dies
    [de 24 hores sense son]
    perquè ell s’ha esborrat de la fotografia
    que dormia sota el coixí
    [revelat d’oferta, buf!];
    ara hi ets tu,
    sota meu, a sobre, nu.
    Cada nit
                    i cada dia.
    M’és igual que no em facis teva,
    ja ho sóc.
                    I love you.
    Sóc dins dels teus llibres,
    lectures nocturnes
    i versos endormiscats endolcits amb vi
    em desperten
    i em vull tornar a adormir.
    Alè ranci,
    la tremolor de l’autobús
    [que es lleva a les sis, 
    amb tos d’haver fumat Embassy],
    prô el sol no surt al matí; 
    sempre és de nit
                                  aquí
    [a la ciutat sense paraigües].

    Dolor al pit. El nostre amor s’ha adormit.
    Un mocador amb cloroform
    per a no oblidar-te.
    A uns quants quilòmetres 
    on la pluja no mulla 
    els records
                        plastificats,
    lluny de tu, m’enamoro.
    Em quedaré sota
    aquest cel tan gris,
    esperant que m’enviïs
    una altra foto
    [amb revelat de luxe, please].


    a. amb adolescent

    Com n’era d’arriscada
    la meva perdició, ho sabia.
    Sóc molt intel·ligent
    [em faig l’estúpida per a no deixar-te 
    en evidència].

    Tu encara vas posar-te en un perill
    més temible; davant seu,
    mossegades, un petó fugaç
    i les mans deslligades
    amb un llaç de seda
    quan l’altre du una bena als ulls
    que transparenta
    i ens amaga.

    Puc fer-te coses que ningú
    no es creurà que t’hagin fet
    [allà, a l’escola privada]
    només a canvi
    de risc, de perill.

    Conducció temerària.

    Si em deixes portar el volant
    [no tinc carnet]
    correrem per circuits 
    de pell suau i molla
    tot fent xisclar
    els pneumàtics, gastant-los,
    i acariant del fre,

    només un pèl, de tant en tant.
    Ho veus?
    Ara el cor se t’accelera
    i a mi em batega
    el clítoris, embogit,
    [a set mil revolucions]
    els teus dits s’hi perden.
    Deixa’m que t’indiqui el camí.

    Canvia de marxa
    redueix una miqueta
    [ja m’espero, aguanta],
    ¿no veus que la màquina
    s’escalfa massa?
    I accelera de cop, altra vegada,
    i derrapa entre els fluids
    de la carretera suada.

    Corre fins que s’acabi la benzina
    [quin dipòsit més petit!]
    i ara aparca al meu costat
    i fes-m’ho, amb la calefacció
    apagada –el fum és tòxic-
    i la música d’una emissora
    de moda.

    Les dones conduïm més bé, oi?



    “b” de borratxa


    b. d’èxit

    L’aroma sintètica
    dels fulls escrits
    enmig d’al·lucinacions
    provocades
    a cada aparador
    al costat
    del cartell de best-seller
    els més cars
    tipografies grans
    i no lectors fullejant
    amb dits bruts de croissant
    la mort d’una estrella.

    El so estrident
    dels aplaudiments
    enmig del plató
    d’un rètol lluminós
    ficcions
    en Dolby 5.2
    en primers plans
    maquillades amb Photoshop
    l’eina del triomf
    i no autors cercant
    amb cara de mercant
    el negoci rodó.

    La xafogor pudent
    de la mirada malvada
    enmig de la Rambla
    del poble creient
    submissió
    a l’aparell de TV
    a les revistes del cor
    a la premsa creixent
    esperant un error

    i la no escriptora
    amb el fetge que plora
    de tant de vi dolç.


    Borratxa de gelosia 
    Jo, 
    que sempre he escurat el plat 
    sense rebequeries, 
    que sempre he encapçalat 
    sense pedanteria 
    les llistes de l’escola, del partit, 
    de la universitat; 
    jo, que he penjat d’un cartell 
    a l’estil nord-americà 
    com a treballadora del mes; 
    jo, que he escrit poesia, 
    que he fet l’amor per a aturar guerres, 
    que m’he venut per a comprar-te el cel; 
    jo, que t’he sigut sincera; 
    jo, que t’he esperat, sempre, 
    dibuixant-te camins 
    perquè et perdies i dient-te qui eres; 
    jo, que m’he tallat les ungles sola 
    i he plorat i rigut a les pedres 
    perquè no patissis; 
    jo, que t’he deixat ser tu 
    sense voler ser teva… 
    jo, 
    no sóc ningú. 



    “c” de cínica


    cínica dos

    Als trens de la línia quatre
    tot són inconvenients;
    adés es paren perquè algú,
    sense pensar en els demés,
    es llança a les vies,
    i ara.


    cínica tres

    Em regales una rosa
    que és la més bella del món, i fa olor,
    i no està ni massa closa
    ni poncellada del tot;
    prô la seva perfecció és imperfecta
    per mà de l’home,
    com les nimfes que surten a les revistes
    per a dones;

    que les roses,
    amor,
    han de tenir-hi espines,
    al cos.


    cínica zero

    Provares d’entendre el món 
    no havent-lo viscut
    quan vagabundejaves pels barris de turistes
    pel centre, amb una guia,
    per a no perdre’t
    i que no et trobés la vida.

    Escrigueres en centenars d’arbres
    no sabent-los els noms
    quan rondaves pels llits freds
    dels poetes, amb dues vides,
    per a no perdre’s
    i que no els engolís la poesia.

    T’anegares sota les pluges
    no mullant-te per de dins
    quan somiaves amb novel.les
    als terrats, amb els ulls nus,
    per a no perdre’ls 
    de vista.

    I conscient que rera els murs
    del teu palau de l’inconscient
    s’hi apilaven runes, fam i merda,
    vas exiliar-t’hi esperant que algú
    tirés la porta a terra,
    d’un cop de puny,

    i et digués que la vida
    no es pot mirar pel forat d’un pany.


    L’estiu del tonight, tonight
    Premi Art Jove 2010
    Pollença, El gall editor, 2011

     

    *

    Crònica de com, mentre una marabunta hipnotitzada
    cercava la mateixa cala, el mateix fang, el xiringuito,
    la cançoneta i el parell de ties espaterrants, una
    bergadana sense barret de palla ni estrella es va 
    trobar a l’Illa.

     

    *

    La font del bar raja suada
    i ni els pardals volten la plaça.

    Sóc pirata d’aigua dolça, 
    filla de mare muntanya,
    una tartera fins al far...

    i no li cal sal a la mar.

    Hi ha cervesa-sorra-platja.
    Sóc la crosta de l’onada.
    Malgrat tot...

    Son Sardina no té costa.

     

    *

    Ningú no frisa:
    ni el vent –ni els cambrers- ni la lluna;
    sols el trànsit del carrer Aragó
    a l’hora puta.

    Presses pel privilegi de la calma
    -a s’illa.
    L’absenta – lentitud
    m’alarma.

     

    *

    Fer l’amor sentint Chopin:
    rescabalar-li tot el sexe al seu piano
    esser la pell que s’escarrufa sota el nacre
    i comprendre la fluïdesa dels seus dits.

     

    *

                   -Desengruna’m el vestit,
    corb marí gros!
    Que berén de pa moreno     i som morena.
    [mal la mar no me prengués per gra d’arena...]

     

    *

    He vist selves dins la mar
    oxigenant la terra ferma,
    monstres lluents de gelatina
    enllumenant el fosc marí,
    arrels de pi mullant-se els peus a ple migdia,
    l’arena blanca fent-se roca
    i les roques roges ensorrant-se.
    He vist algues de l’aigua
    s’arrosseguen fins al sòl...

    La fam de mar se m’ha fet grossa
    i ara no basta que en mengi
    perquè quasi tot no m’omple.

    He vist les profundes brànquies 
    de les fosses submarines,
    he planat sobre deserts
    sobre cims esgarrapats,
    he vist ones fantasmals ‘gafant alè per l’envestida,
    les anemones turgents
    soterrant-me fora sol...

    La fam de mar se m’ha fet grossa
    i ara no basta que en mengi
    perquè quasi tot no m’omple.

     


    *

    A punt de partir
    que no vull
    i perquè vull
                    -canta n’Ovidi
    em quedo aquí.

    Et beso l’ull:
    -“M’ensenyaràs a dir t’estim?”



    ALTRES POEMES
    (Pedra foguera)


    fins a
    (vermuts)

                                        The only see I saw
                                         was the seesaw sea
                                         with you riding on it.
                                                    Dylan Thomas


    La mar s’ho empassa tot.

    Hi llenço les ganes de violar-te
    quan t’esperes a l’escala
    no volent-me fer l’amor;

    hi llenço l’estrambòtic enyor
    de tenir-te dins i no trobar-te
    com una ferida sense bala;

    hi llenço els mots amb una pala
    si escric versos per error 
    que aconsegueixen trempar-te; 
     
    hi llenço les ganes d’estimar-te,
    els llibres folrats de la sala,
    les mosquetes del Xador;

    i la mar s’ho empassa tot.


    envers
    (amor)                                  

    ¡Bienvenidos al mayor espectáculo del mundo!
                                                                 (Circo Roma)


    Ni fas malabarismes amb ous
    ni proves de domar una pantera
    ni t’allites a dins del canó
    ni l’espasa de mag et travessa
    ni engoleixes boles de foc
    ni fas el salt mortal sense reixa

    i això que hi ha dins del flascó
    de ben segur que és ginebra!


    [que són pilotes,
    que allò era un gat,
    que tu dispares,
    que hi ha un forat,
    que escups oxigen,
    que tens vertigen,
    i el verí, ja el duies posat]




    PEDRA FOGUERA

    M’agrada somiar truites, mirar les musaranyes i passar 
    camí. Fins fa ben poc m’amagava de la poesia, però la trobava pertot; ara 
    surto a emborratxar-me’n i l’endemà la vomito, esperant que algú endevini 
    què he sopat la vigília. 



    II Antologia de poesia da Ilhas Baleares.

    Recital de poesia na Barraca. Lisboa, 28 de Abril de 2011

    Premi de poesia Art Jove amb L’estiu del Tonight Tonight.
    “És llicenciada en Traducció i és una enamorada de la poesia de Mallorca, especialment de l’obra de Miquel Bauçà o Blai Bonet.”

     

    VERS

    Riu el roc
    sota el meu cul,
    el nespru es queixa
    -en penetrar-me,
    cruix el pinyol de la cirera
    si l’empenys tu, contra l’escull
    -del meu orgasme

    i vessa...

    sang: dolça, quasi negra,
    per l’escletxa del meu mur
    fet d’esperit, de vi
    i alguna herba, mal’heura,
    -de camí
    i la teva barba s’esllavissa
    cercant un pou
    -un ull de nimfa;

    perquè això de fer l’amor
    és com enfilar agulles de mitja
    prò punxa més... molt més.

     

    EN CONTRA DE

    Et pesa tant, aquesta culpa,
    que és com dur un roc lligat als turmells,
    com una toxana fent-te parets al fetge

    i encara això fora poc!

    una cuba de ciment al cervell
    i una columna hel·leniana a l’esquena
    dos litres d’heroïna per la vena aorta

    i escolta! encara fora poca, la pena

    que et sents tan bruta, no saps per què,
    com el tub d’una estufa sense escura-xemeneies
    com el ronyó d’una rata d’Anglaterra,

    i tan desemparada
    com aquell pare-llamps dalt la teulada
    d’un orfenat.

     

    CAR, DE MI, NO T’ENAMORES

    t’envejo el temps
    que no em regales
    per a ser-te més tu sol;
    t’envejo el nervi
    que t’enfila ben de pressa
    des dels ous;
    t’envejo força, 
    el dur forcívol del teu ésser
    la saba verda
    la teva escorça de punxes seques
    i la no enveja
    -sobretot
    que sents pels homes.

    t’envejo els sons
    robats als trons
    que m’abraones al swing del vent;
    t’envejo flors
    que amb fosca negra 
    fas esclatar per al ñmatí
    pintar les hores
    de cent somriures;
    t’envejo el viure
    rompent en l’aire
    com braves ones;
    t’envejo lliure, car de mi
    no t’enamores.

     

    afollada
    labreu 2016

     

    *

    Quan la mar transmuta en cel
    -d'ennuvolada,
    i no hi ha ull que pugui dir
    d'on ve l'aiguagt
    -fins on l'esquitx de les onades?

    És llavors que el llac dedins,
    amb el seu monstre,
    plora riuades -amazòniques,
    que sols desembocant-te a la boca,
    mare, tornen dolces.

     

    *

    "Has provat mai de remenar
    el brou que ens viu a dintre el cos?
    Tria en quin punt fer bullir l'aigua
    o si vols bullir-hi, amb ella;

    s'esdevindrà un big bang a la gibrella:
    l'Univers sencer serà l'escudella."

     

    *

    D'alimentar la criatura amb versos
    voldria saber-ne el resultat.
    Surten, també, del pit i fan créixer.

     

    *

    Jo que cremo com vereno
    de la llengua de serpent,
    quan l'empenys de la cistella
    ver la cova entre les cuixes
    on hi guardo els pecats
    de des que em van sortir les dents,

    et deixo anar infern avall
    cada tres vespres,
    faig que es tanquin totes les finestres
    i només vegis què s'encén rere els meus ulls:
    un foc follet -la bestiesa
    del cos grillat -cor de tubercle.

    I els qui a les nits es reuneixen i s'entrellacen amb voluptuositat bressolada
    fan un treball seriós (...) per la cançó d'algun poeta que ha de venir
    i que sorgirà per a expressar delícies indicibles.
                                                                                                        R.M. RILKE

     

    *

    Llanço un cop de puny contra el mirall,
    tipa de veure-l'hi incapaç de masturbar-se
    amb el record, i els vidres més xics
    se'm claven als nusos dels dits
    i no els en puc treure sens que un doll de sang
    -calenta,
    barbotegi fins la pica i, més enllà, a les canonades,
    s'agrumolli i coaguli.

    Crido esgarrips a cor obert, des de l'estora vermella:
    als peus, hi tinc gangrena,
    al ventre, bassals de fam,
    i entre els cristalls de l'espill
    cruix un xerric com del seu riure;
    alço el cap i hi veig gotims
    d'aquell blanc semen fantàstic;
    res endins...

     

    *

    Sento una tristesa immensa,
    tinc la plorera buida, avui,
    i la disfresso de camp de cols
    amb fulles verdes;
    però una ventada de gebre
    me'l deixa ben ple de pols:

    sembla un cementiri de caps
    amb rulos, ara,
    un exèrcit de traficants
    de camuflatge, si bé t'hi fixes;

    se sent una tristor
    com del gemec de les fustes
    que em vetllen l'hortet
    que no em vol donar viandes,
    el tros de terra on no hi deixo
    plantar ningú, des de la tanca, i perxò

    hi creix una fam desoladora
    que no en vol, de males herbes
    -una gana que no es veu,
    car fa forat a dins la panxa;

    sóc el sòl infecundable,
    el bulb capervall d'una ceba.
    Tinc la plorera buida,
    avui,
    i a dins del ventre només m'hi arrela
    un no-res infinit.

     

    *

     
    Sé com tornar. I tornaré.
    Si em volien reina per la fillada
    varen errar en ofrenar-me la veu.
    Vull dir la vida fins que m'abdiqui -cantar-la.
    No esperaré la mort amb la rancúnia a la falda.

    "La deessa Mah, la de vella veu, plorava:
    "¡Oh, si pogués tornar al fang...!"
    Gilgamesh


     




    .
     

    0 0
  • 10/02/16--04:28: ANTÒNIA VICENS [19.188]
  • Fotografía de Lleonard Munt


    Antònia Vicens

    Antònia Vicens nació en Santanyí (Mallorca) en 1941. Es novelista y poeta. Con su primera novela, 39º a l’ombra (Selecta, 1968 / Moll, 1990 / Edicions 62, 2002), ganó el premio Sant Jordi en 1967. Impulsada por el galardón, continuó escribiendo narrativa: Material de fulletó (Moll, 1971), La festa de tots els morts (Nova Terra, 1974 / Barcelona: Hogar del Libro, 1982), La Santa ( Laia, 1980), Quilòmetres de tul per a un petit cadàver (Laia, 1982, premio Ciutat de Palma), Gelat de maduixa (Fernando Torres, 1984, premio Ciutat de València-Constantí Llombart), Terra seca (Planeta, 1987), Febre alta (Edicions 62, 1998), Quan un home s’enamora (Mèdol, 1998), Lluny del tren (Destino, 2002), Ungles perfectes (Proa, 2007) y Ánima de gos (Moll, 2011). Su obra poética, tardía, se recoge en Lovely (Moll, 2009), Sota el paraigua el crit (Lleonard Muntaner, 2013) y Fred als ulls (Cafè Central, 2015). Asimismo, ha publicado narrativa breve y juvenil. Ha sido galardonada por su trayectoria con la Creu de Sant Jordi (1999), el premio Ramon Llull (2004) -al que renunció en protesta por la política lingüística del gobierno balear-, y con el Premio Nacional de Cultura de la Generalitat de Catalunya (2016). Es socia de Honor de la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana (2016).


    MI ISLA

    Y es que me sentí isla, antes de saberme mujer. Todo un sector numeroso de mujeres que crecimos con muchísimas carencias, llenas de perjuicios y aún ahora, muchas van por el mundo un poco aturdidas de infancia asfixiada.

    Porque aquella niña a la que, cuando tenía once años, compraron una bicicleta y rondaba por las calles de los pueblos pedaleando deprisa, queriendo cortar el viento, trascender y transgredir barreras morales, era todas las niñas.

    Los hombres de Santanyí, la mayoría agricultores propietarios de cuatro trozos de tierra infructífera o marineros sin barca, se vieron obligados a embarcarse en barcos que pasaban objetos de contrabando, objetos prohibidos y pecaminosos, tales como el tabaco y el nylon, para poder ganar un sueldo digno y mantener a la familia. Residían en Tánger, Gibraltar, La Línea …

    Así todas las criaturas éramos un poco huérfanas: los padres, siempre lejos, sólo venían de permiso una vez al año, y las madres, ansiosas, estaban siempre demasiado pendientes de los temporales del mar, y de las corrientes de su corazón y de su cuerpo de mujeres que se iban convirtiendo en islas desiertas. Islas secas. (…)

    Y nunca percibí el más leve rumor de rebelión alguna, o de querer asociarse las mujeres, para exigir sus derechos: emanciparse no les pasaba por la cabeza, dejaban correr los años educando a sus hijas como habían sido educadas ellas, muy atentas a no romper, ni tan siquiera resquebrajar, el orden establecido. Quiero decir que la madre se ponía siempre como espejo y el reflejo genético se complementaba con el reflejo social, y las hijas, no teniendo ningún otro modelo, una vez adultas, se convertían en la madre.

    Por lo tanto, cuando me di cuenta que mi destino estaba tan cuidadosamente planeado por aquellas mujeres, víctimas y a la vez cómplices de la dictadura patriarcal y católica, quedé tan asombrada que en un intento desesperado de evadirme de ese tipo de lazos, empecé a soñarme escritora. Quería también explicarme a mí misma por qué isla-cobijo de marineros cansados, en lugar de, simplemente, mujer que piensa y decide el itinerario de sus pasos.

    Texto adaptado de Vicens, A. (1998). Ser dona, ser illa. Lluc: revista de cultura i d’idees, 806-807, 33-35.


    Selección de poemas


    (No era amor la mano
    que te enseñaba a caminar.
    No era ternura la cuchara
    que te enseñaba el camino de la boca.
    Decían:
    ¡Esta niña nos pertenece
    tenemos tan pocas cosas!)

    LOS PIES SIEMPRE LE DOLÍAN

    Los pies siempre le dolían
    a mi padre.
    Cojeando recorría todas las zapaterías
    buscando unos zapatos bastante cómodos que lo ayudaran
    a sobrellevar el peso de  todos los daños
    los desgarros y los cortes
    que el mar le había hecho.
    Nunca los encontró. Tuvo que marcharse
    descalzo con el reloj de pulsera y el cuchillo
    de rebanar pan de rebanar lágrimas en el bolsillo de la chaqueta y
    una cara blanca como la espuma de las olas
    que tantas veces montó.
    Me lo decía siempre:
    No tuve infancia.
    No se lo sacaba de la cabeza:
    Aprendí a escribir mi nombre en el frente.
    Chillaban balas se deslizaban estrellas
    de sangre cuando yo aprendía a escribir mi nombre.
    No quería ser un peón cualquiera.

    Y decía mi madre:
    Es un hombre apuesto. Lástima
    que no sepa escribir. Tú
    tienes que ir a la escuela Antònia. No
    tienes que ser un ignorante como tu padre hija.
    Y el azulete de los ojos se le esparcía por las mejillas cuando
    diluviana
    lloraba su ausencia.


    *


    (No era amor la voz
    que te enseñó el abecedario.

    Aprendiste a leer
    con sangre en las rodillas.
    Decían:
    Como a los árboles nuevos para que no se encorve
    le pondremos estacas.)


    RAÍCES

    A la memoria le han salido raíces. Los recuerdos
    son minúsculos como las monedas de un céntimo. Hay que
    tener los bolsillos llenos para poder ir al horno
    a comprar pan.
    Mi padre siempre lo decía:
    con los bolsillos vacíos pierdes el equilibrio.
    El pan llena un hombre.
    El orgullo llena una camisa.
    Caminaba satisfecho por los pasillos del supermercado bajo los neones.
    Escupía los bofes de un verde alga al lado de las manzanas y las naranjas.
    Escupía flemas de un amarillo herrumbre delante del puesto del pescado.
    La gente huía de su figura macilenta.
    Pero él volvía a casa con una bolsa llena de uvas
    contento de sentirse alado.
    Me lo decía siempre:
    A los diez años
    conocí la alta mar.
    A los doce años
    conocí los temporales.
    Los delfines. Las trampas de los horizontes.
    No se lo sacaba de la cabeza:
    Una vez perdí la ropa y el reloj.
    Escribía Joan
    en el aire
    cuando la barca se hundió. No
    quería ser un ahogado anónimo.

    *



    Y decía mi madre:
    Camina erguido. Como si gobernara el viento.

    Lástima que no sepa guardar su ropa. Tú
    debes ser más viva Antònia
    no sueltes nunca lo que es tuyo.
    Y el carmín de los labios le chorreaba por el mentón
    Igual que la sangre
    chorrea
    por las piernas de las mujeres.

    [Poemas pertenecientes al poemario Lovely. Traducción de Carlos Vitale]
    http://latribudefrida.com/poesia/isla-mujer-canto-tres-poetas-mallorca/


    (No era amor la mà / que t’ensenyava a caminar. / No era tendresa la cullera / que t’ensenyava el camí de la boca. / Deien: / Aquesta nena ens pertany / tenim tan poques coses!)

    ELS PEUS SEMPRE LI FEIEN MAL /// Els peus sempre li feien mal / al pare. / Ranquejant recorria totes les sabateries / cercant unes sabates prou còmodes que l’ajudessin / a dur el pes de tots els traus / els treps i els talls / que la mar li havia fet. / No les va trobar mai. Va haver d’anar-se’n / descalç amb el rellotge de polsera i el ganivet / de llescar pa de llescar llàgrimes dins la butxaca del gec i / una cara blanca com l’escuma de les ones / que tantes vegades va muntar. / M’ho deia sempre: / No vaig tenir infància. / No s’ho treia del cap: / Vaig aprendre a escriure el meu nom al front. / Giscaven bales lliscaven estrelles / de sang quan jo aprenia a escriure el meu nom. / No volia ser un peó qualsevol. / I deia la mare: / És un home plantós. Llàstima / que no sàpiga escriure. Tu / has d’anar a l’escola Antònia. No / has de ser una ignorant com ton pare filla. / I el blavet dels ulls se li escampava per les galtes quan / diluviana / plorava la seva absència.


    (No era amor la veu / que et va ensenyar l’abecedari. / Vares aprendre a llegir / amb sang als genolls. / Deien: / Com als arbres novells perquè no es vincli / li posarem estaques.)




    Selecció de poemes recitats del llibre Lovely, d'Antònia Vicens

    absèncieS

    (No era amor la mà
    que t'ensenyava a caminar.

    No era la tendresa la cullera
    que t'ensenyava el camí de la boca.

    Deien:
    Aquesta nena ens pertany
    tenim tan poques coses!)

    (No era amor la veu
    que et va ensenyar l'abecedari.

    Vares aprendre a llegir
    amb sang als genolls.

    Deien:
    Com els arbres novells perquè no es vincli
    li posarem estaques.)

    (No era amor la paraula
    que t'obligava a anar ben dreta.

    No era tendresa la paraula
    que t'obligava a anar amb el cap sempre alt.

    Deien:
    De la joventut
    en treurem benefici.)



    Arrels

    A la memòria li han sortit arrels. Els records
    són minúsculs com les monedes d'un cèntim. Cal
    tenir-ne les butxaques plenes per poder anar al forn
    a comprar pa.

    El pare sempre m'ho deia:
    Amb les butxaques buides perds l'equilibri.
    El pa omple un home.
    L'orgull omple una camisa.

    Caminava satisfet pels passadissos del supermercat sota
    els neons.

    Escopia el lleu d'un verd alga devora les pomes i les taronges.
    Escopia flegmes d'un groc rovell davant la parada del peix.
    La gent fugia de la seva cara de la Mort amb pebres
    però ell tornava a casa amb una bossa plena de raïm
    content de sentir-se alat.

    M'ho deia sempre:
    Als deu anys
    vaig conèixer la mar gran.

    Als dotze anys
    vaig conèixer els temporals.
    Els dofins. Els paranys dels horitzons.

    No s'ho treia del cap:
    Una vegada vaig perdre la roba i el rellotge.
    Escrivia Joan
    en l'aire
    quan la barca es va enfonsar. No
    volia ser un negat anònim.

    *

    I deia la mare:
    Camina empinat. Com si governés el vent.
    Llàstima que no sàpiga guardar la seva roba. Tu
    has d'anar més viva Antònia
    no amollis mai allò que és teu.
    I el camí dels llavis li regalimava pel mentó
    igual que la sang
                                          regalima
    per les cames de les dones.


    Una instantània

    Els pits sota el jersei desafien la plaça
    a la fotografia.

    Era molt jove quan un espontani em va fotografiar
    baixant els esglaons de l'església. (Al fons el campanar contra el cel.)

    Els homes sortiren del bar amb una cassalla a la mà.
    Somreien
    etílics i concupiscents.
    Era diumenge.

    De tots ells només la mirada del pare era aigua de la mar
                                                 amb veles.

    No posseïa fortuna però teixia xarxes:
    Atrapar el temps.
    Recobrar el minut exacte de la puresa.

    M'ho deia sempre:
    Als tretze anys la mar ja em feia mal a l'esquena.
    Als quinze anys encara no coneixia la cassalla ni l'aspirina.

    *

    I deia la mare:
    Encara somia platges. Tu no has de ser
    com ton pare filla. Ell sempre
    s'ha deixat seduir fàcilment.

    I un rast de planys se li va encallar a les genives
    igual que els hams dels palangres s'encallen
    en les prades de posidònia.



    OlorS

    (Mai no et varen dir una paraula
    que fes olor

    de tendresa.)

    (Li corre pels dits
    de la mà esquerra
    li corre pel braç
    li arriba al cor

    un intens aroma
    de lliris.)

    (Pudor de peixos morts
                 li va fer arrufar el nas
                                  estrènyer els ulls
                                              els punys
                                              les dents.)


    (El vent espargia per les cases
    una flaire penetrant
    d'àngels
    caducs.)

    (Ha florit el cascall marí
    a les parets estupefactes
    del menjador.

    Mentre
    el julivert badalla al cossiol.)



    La barca

    Després de perdre la barca
    va bregar amb les onades
    que remolcaven negats que pareixien llunes
    damunt la mar
    i vagueries d'enamorats
    el pare.

    La seva dèria era abastar l'eternitat:
    Una amant bruna a la costa de Tànger i una amant rossa
    a la platja de la Cala.

    M'ho deia sempre:
    Si els vint anys fonyava onades
    era perquè la pena em tornés vi.

    I diu la mare:
    Està ple de tubs i d'agulles.
    Fermat al llit. Lligat
    a les olors de la mar.
    Els llavis se li fonen i creu que és
    Déu caminant sobre les aigües d'un vaixell.



    Només gavines

    No es veia res
    tret de gavines negres
    dins la gleva sangonosa del sol morent.

    Ja no tenia la forma
    d'un home
                             el pare.
    Ja no tenia la forma
                             la seva barca.

    Muntant el celistre havia creuat l'horitzó
                             havia espoltrit el temps.

    Després va ploure sobre
                             la mar.
    Pluja i vent varen formar remolins d'aigua: Petges
    per atrapar el somnis dels navegants. Però
    no varen poder atrapar la seva veu quan deia:Ja he arribat
    al país del mercader de perles fines.



    Peixos

    Al crit de l'alba a la Cala austera de la seva infància
    cada matinada tirava l'àncora
    i saltava del llit
    el pare.

    Sabatilles de franel·la
    i pantalons beixos de cotó amb cordons
    eren la seva indumentària
    de somnàmbul
    que cerca
    la seva barca.

    *

    Ara encara pesca
    encara puny boira i memòria.

    Orgullós de no haver deixat l'estructura dels seus ossos
    a cap port ni a cap enclavament
    contempla el carrer ple de reclaus amb el nen
    (que va ser) acostant-se
    sota el cel de la lluna.

    Els peus descalços i les cames tortes
    sostenen un pit escanyolit.
    Els braços prims alçats en angle
    aguanten el cove que du damunt el cap.

    Molt alerta que no li vessin
                                                        els peixos.



    Un dia qualsevol

    Dos jocs de plats
    plans.
    Dos jocs de plats
    fondos.

    Les culleres i els ganivets corresponents
    devora els tovallons de paper.
    Les tovalles són
    blanques
    amb randa de mundillo i xifres
    brodades.

    Dins la cuina es respira l'efluvi d'herba-sana de l'aguiat i
                                                                                                     l'efluvi
    marí de la presència invisible del pare.

    Tots dos somriem davant el meu plat ple a vessar. Ell un somriure estufat a la
    paret còmplice. Jo
    observant la mare sense prendre participants en la nostra conxorxa.

    I és que una vegada buit el plat em transporta a
    una infància erugada.

    *

    Sempre el pare m'havia de defensar dels eixabucs de la mare que no tolerava que deixés res dins el plat. Temps de llesques de pa d'ordi comú untades de saïm i somnis de niló.



    ColorS

    (Regalima el vermell
    igual que regalima el vi

    pel paisatge de la fusta.)

    (De sobte el color lluminós del dia
    va caure dins la nit

    de la cisterna.)

    (El gris del capvespre tirava el lleixiu.

    No hi havia un pam de net ni al
    cel ni a la terra.)

    (Al blanc li deien
    Puresa.

    El color de la llet
    estava prohibit.)



    La casa

    Va nàixer a Santanyí en una casa humil del carrer
    del Rafalet amb corral d'aviram
    gàbia de conills i hortet
    el pare.

    Hi havia viscut i hi havien mort ja xarucs els padrins paterns
    llavors de lassitud hi va morir sa mare. I molt vellet son pare mal
    que de jove
    se n'hagués anat pel món a fer fortuna deixant
    tres fills pucers
    la dona prenyada.

    Hi va nàixer i hi va morir la germana petita
    minada de tifus.

    I ell
    quan es va jubilar
    tenia la delera
    d'un descans florent al sofà de la casa
    en què de nen havia vist créixer a mort
    entre ceballots lliris
    sargantanes.

    Quan va saber que l'havia d0abandonar
    la casa
    se li van adormir els peus de pena.

    I una vegada va ser a Palma
    a la casa de la filla
    se li van adormir definitivament les cames.

    No coneixia les cadires.

    Li eren estranyes les finestres
    les parets que juntament amb la taula
    de la cuina i el cassó d'encalentir la llet els matins
    li deien que escoltés com el pati

                     la llimonera escopia les llimones
                     els teuladers baixaven en picat a beure l'aigua dels gossos
                     les erugues rosegaven els brots de la bignònia.


    Desolació

    Tampoc no coneixia les cases
    ni la gent d'aquell carrer estret
    el pare.

    Ningú no alçava el cap per dir-li:
                                                                      Joan
                                                                      bon dia.

    Era com si se li hagués fos la fesomia.

    Com si hagués perdut el nom.

    Bastava veure'l assegut a la taula camilla.

    Capficat. Fitorat. Mirant-se els peus inflats
    per saber que resava amb tota la seva ànima:
                                                   Putes sagrades ajudeu-me!

    Bastava mirar-li els ulls sense gens de verdet
    per saber que es buidava
    com es buida i es mor lentament un cranc roquer
    amb una morada rompuda si està fora de l'aigua.

    A vegades estenia la mirada cap al cel
    igual que un captaire estén la mà cap als qui passen.

    Tot per llegir a les estrelles
    que el déu que tantes vegades va capturar amb les xarxes
    era simplement cargol marí o tortuga.



    CaminS

    (Al camí de la infantesa
    amb lluquets
    i esparregueres

    ara
    ufanós
    hi floreix el quitrà.)

    (Ni tan sols creixen
    pedres.

    Han reblit de ciment
    la vida de les cunetes.)

    (Han aturat la transmigració de les
    ànimes:

    Ja no floreixen els ametlers
    a les voreres dels camins.)

    (Buidada fragmentada
    castrada:
                                 Cotorreta cul cosit.

    Volien convertir el camí de les dones
    de sol a sol
    en una vagina
    en una flor
    muda.)



    Absències

    No només era el perfil del seu cos absent
    al llit de matrimoni
    desolat
    amb la mare jove
    i enamorada.

    No només era la carència del seu cul
    a la cadira de la cuina
    al voltant de la taula.
    Els matins.
    Els migdies.
    Les nits.

    Es va fer un esvoranc de la seva mida
                                                    en l'aire.
    Un atall. Una porta
    per on va entrar l'
    altre.

    El Suplantador.

    El Conrador de glòries.

    El lladre etern.

    En lloc de fremir-me la pell
    em tremolava l'ànima.

    En lloc de beure el semen vivificador d'un mascle
    combregava l'hòstia sollada de sacrifici.

    Llavors
    m'ajeia amb els braços en creu
    damunt les Tres Maries
    i m'immolava.
    Encara no sabia que l'amor de Déu
    que omple totes les coses
    no omple els cossos de les dones.

    Ni llepa les ferides dels innocents.



    Oblit

    Si al front va aprendre a escriure
    el seu nom
    el pare.

    Enmig de la mar gran
    va voler conèixer els números
    i les regles més elementals
    de la comptabilitat:

    “Que mai + cap home – jo travessi
    el portal de casa nostra”.

    Enviava aquest exercici barroer
    d'equació de balanç
    com qui envia una combinació de seda
    o una ampolla de perfum.

    Per les ondulacions de la frase
    la mare podia ensumar
    una flor de perjuri
    en cada lletra.

    Sota els embats de
    la nit africana.








    .

    0 0
  • 10/02/16--08:19: NTOZAKE SHANGE [19.189]


  • Ntozake Shange

    Ntozake Shange (18 de octubre de 1948) es una escritora, dramaturga y poetisa estadounidense. Se ha declarado «feminista negra», y sus obras tratan principalmente temas acerca de la raza y el feminismo.

    Su obra más conocida es For colored girls who have considered suicide / When the rainbow is enuf, que ganó el premio Obie. También escribió Betsey Brown, una novela acerca de una muchacha afroestadounidense que se escapa de su hogar.

    Shange vive en Brooklyn (Nueva York).

    Shange nació con el nombre de Paulette L. Williams en Trenton (Nueva Jersey) en una familia de clase media alta. Su padre, Paul T. Williams, era cirujano de la Fuerza Aérea, y su madre, Eloise Williams, era educadora y trabajadora social psiquiátrica. Cuando tenía 8 años, su familia se trasladó a la ciudad de San Luis (Misuri), donde todavía existía fuertemente el apartheid (que se ilegalizaría recién una década después). Como resultado de la decisión judicial Brown vs. Junta de Educación, Shange tenía que viajar a su escuela en un autobús para blancos, donde tuvo que soportar el apartheid y los ataques racistas.

    La familia de Shange tenía un gran interés en las artes y la animaron a desarrollar una educación artística. Entre los invitados a su casa se encontraban Dizzy Gillespie, Miles Davis, Chuck Berry y W. E. B. Du Bois.

    Cuando Shange tenía 13 años, regresó a Nueva Jersey, donde se graduó en la secundaria Trenton Central High School. En 1966 se matriculó en la universidad Shange Barnard College. Se graduó cum laude en Estudios sobre Estados Unidos (American Studies). Después se mudó a Los Ángeles, donde obtuvo una maestría en el mismo campo en la Universidad del Sur de California. Sin embargo, los años universitarios de Shange no fueron agradables. Durante su primer año en la universidad se casó, pero el matrimonio no duró mucho tiempo. Deprimida por su separación y con un fuerte sentido de amargura y alienación, Shange intentó suicidarse.

    En 1971, después de llegar a un acuerdo con su depresión y alienación, Shange se cambió el nombre. En idioma xhosa, Ntozake significa ‘la que tiene sus propias cosas’ (literalmente ‘las cosas que pertenecen a ella’) y shangue ‘la que camina [o que vive] con leones’ (y en idioma zulú significa ‘el orgullo del león’). 

    Carrera

    En 1975, Shange se mudó desde California a la ciudad de Nueva York, donde en ese año se produjo su primera y más conocida obra de teatro: For colored girls who have considered suicide / When the rainbow is enuf (‘para las chicas «de color» que han considerado suicidarse / Cuando el arco iris es suficiente’). Producido primero en los teatros fuera de Broadway, la obra pronto se trasladó al teatro Booth (en Broadway) y ganó varios premios, incluyendo el premio Obie, el Outer Critics Circle y el premio Audelco. Esta obra era un poema en 20 partes que presentaba una crónica de la vida de las mujeres de raza negra en Estados Unidos. Finalmente el poema se convirtió en una obra de teatro, en 1977 se publicó en forma de libro, y en 2010 fue llevado al cine (For Colored Girls, dirigida por Tyler Perry). Desde entonces, Shange ha escrito otras obras de éxito, incluyendo una adaptación (1980) de Madre Coraje, de Bertolt Brecht, que ganó un Premio Obie.

    En 2003, Shange escribió y supervisó la producción de lavender lizards and lilac landmines: Layla’s dream (‘lagartos color lavanda y minas terrestres color lila: el sueño de Layla’) mientras trabajaba como artista invitada en la Universidad de Florida (en Gainesville).

    Sus poemas individuales, ensayos y cuentos han aparecido en numerosas revistas y antologías, entre ellas The Black Scholar, Yardbird, Ms., Essence Magazine, The Chicago Tribune, VIBE, y Third-World Women.

    Premios

    1973: NDEA fellow
    Obie Award
    Outer Critics Circle Award
    Audience Development Committee (Audelco) Award
    Mademoiselle Award
    1978: Frank Silvera Writers' Workshop Award
    1981: Los Angeles Times Book Prize for Poetry (por Three pieces).
    1981: beca Guggenheim fellowship
    1981: Medal of Excellence, Columbia University
    1981: Obie Award, for Mother Courage and Her Children
    Nori Eboraci Award
    1988: Barnard College
    1992: Lila Wallace-Reader's Digest Fund (premio anual a escritores).
    199: Paul Robeson Achievement Award
    Arts and Cultural Achievement Award
    199: National Coalition of 100 Black Women (capítulo Pensilvania).
    1992, 1993, 1994: Taos World Poetry Heavyweight Champion
    1993: Living Legend Award, National Black Theatre Festival
    Claim Your Life Award
    1993: WDAS-AM/FM
    Monarch Merit Award
    National Council for Culture and Art
    Pushcart Prize

    Nominaciones

    Premios Tony
    premios Grammy
    premios Emmy (en 1977, por For colored girls who have considered suicide / When the rainbow is enuf).

    Obras

    Obras de teatro

    1975: For colored girls who have considered suicide / When the rainbow is enuf, nominada a los premios Tony, Grammy y Emmy.
    1977: A photograph: lovers-in-motion. Producida off-Broadway en el Public Theatre.
    1977: Where the Mississippi meets the Amazon.
    1977: A photograph: a study of cruelty.
    1979: Boogie woogie landscapes. Producida por primera vez en el taller Frank Silvera's Writers' Workshop, en Nueva York, después en el Symphony Space Theatre (en Broadway).
    1979: Spell #7. Producida off-Broadway en el teatro Joseph Papp's New York Shakespeare Festival Public Theatre.
    1979: Black and white: two dimensional planes.
    1980: Mother Courage and her children. Producida off-Broadway en el Public Theatre. Ganadora del Obie Award 1981.
    1980: Mother of courage and her children.
    1982: Three for a full moon.
    1982: Bocas. Producida por primera vez en el Mark Taper Forum, en Los Ángeles.
    1983: From okra to greens/A different kinda love story.
    1987: Three views of Mt. Fuji. Producida por primera vez en el Lorraine Hansberry Theatre (en San Francisco); producida por primera vez en New Dramatists (en Nueva York).
    1989: Daddy says.
    1994: Whitewash.

    Poesía

    1976: Melissa & Smith.
    1977: Natural disasters and other festive occasions.
    1977: A photograph: lovers in motion: a drama (S. French).
    1978: Nappy edges.
    1981: Some men.
    1983: A daughter's geography.
    1984: From okra to greens.
    1987: Ridin' the moon in Texas: word paintings (St. Martin's Press).
    1987: The love space demands (a continuing saga) (St. Martin's Press).
    1992: Three pieces (St. Martin's Press).
    1993: People of Watts (publicado en noviembre de 1993 en la revista VIBE Magazine).
    1994: I live in music.
    2004: The sweet breath of life: a poetic narrative of the african-american family (Atria Books). Fotografías de Kamoinge.
    Enuf
    With no immediate cause
    You are sucha fool
    Blood rhyhms
    Poet hero

    Novelas

    1976: For colored girls who have considered suicide / When the rainbow is enuf (Shameless Hussy Press).
    1982: Sassafrass, cypress & indigo.
    1985: Betsey Brown (St. Martin's Press).
    1986: The black book (con el fotógrafo Robert Mapplethorpe).
    1995: Liliane.
    2010: Some sing, some cry (con Ifa Bayeza).
    Children's books[editar]
    1997: Whitewash.
    2002: Float like a butterfly: Muhammad Ali, the man who could float like a butterfly and sting like a bee.
    2003: Daddy says.
    2003: Ellington was not a street.
    2009: Coretta Scott.

    Essays

    1984: See no evil: prefaces, essays & accounts, 1976-1983.
    1998: If I can cook you know God can.


    Eso es lo que tengo. 
    Poemas. 
    Pequeñas tetas, 
    grandes muslos 
    y palabras.

    Un cardumen soberbio de palabras 
    reverberando, 
    escamas que fraccionan mi océano alfabético 
    hasta convertirlo en un grito 
    o un susurro.

    Tengo lo que niego diciendo: “No me acuerdo”, 
    y la maldita manía de acordarme 
    de esos ojos deshilachados 
    secándose al sol 
    y del brazo que extendí 
    sobre un colchón vacío 
    buscando proteger a aquel hombre 
    de una muerte que ya le había pisado los talones 
    (el despertador sonó como un disparo 
    cuando Ella lo levantó en vilo 
    en una ruta estúpida 
    y su cabeza se quebró contra el asfalto, 
    pero yo no había puesto el despertador 
    porque era domingo 
    y los domingos no debería morirse nadie).

    Tengo una botella de vino 
    casi siempre vacía 
    y una fondue de chocolate apenas tibia 
    en la que hundo los dedos para después chupármelos 
    y chuparme las ganas de chuparte los tuyos 
    (esos dedos que sabían donde terminaban los poemas 
    y empezaba the real world, 
    aunque el mundo real no empezó nunca: 

    yo te soñé en mis ruinas circulares, 
    hombrecito fotografiado junto a la chica de lentes 
    que no se parece a mí, 
    y el fuego sabía que eras un fantasma).

    Tengo una cita pendiente con un amor de la adolescencia 
    y un sombrero que Mickey Rourke no revoleó nunca.
    Tengo una baraja 
    a la que le falta una carta
    para estar completa
    (al fin sucedió, 
    me volví un poco loca, 
    pero no me arrepiento: 

    había que lidiar con la vida 
    y esa fue la única manera que encontré 
    para tal menester).
    También tengo la cama sin tender. 

    Y son las doce del mediodía.

    - Ntozake Shange.



    My Father Is A Retired Magician 

    my father is a retired magician
    which accounts for my irregular behavior
    everythin comes outta magic hats
    or bottles wit no bottoms & parakeets
    are as easy to get as a couple a rabbits
    or 3 fifty cent pieces/ 1958

    my daddy retired from magic & took
    up another trade cuz this friend of mine
    from the 3rd grade asked to be made white 
    on the spot

    what cd any self-respectin colored american magician
    do wit such a outlandish request/ cept
    put all them razzamatazz hocus pocus zippity-do-dah
    thingamajigs awaycuz
    colored chirren believin in magic
    waz becomin politically dangerous for the race
    & waznt nobody gonna be made white
    on the spot just
    from a clap of my daddy's hands

    & the reason i'm so peculiar's 
    cuz i been studyin up on my daddy's technique
    & everythin i do is magic these days
    & it's very colored
    very now you see it/ now you
    dont mess wit me
    i come from a family of retired
    sorcerers/ active houngans & pennyante fortune tellers
    wit 41 million spirits critturs & celestial bodies 
    on our side
    i'll listen to yr problems
    help wit yr career yr lover yr wanderin spouse
    make yr grandma's stay in heaven more gratifyin
    ease yr mother thru menopause & show yr son
    how to clean his room

    YES YES YES3 wishes is all you get
    scarlet ribbons for yr hair
    benwa balls via hong kong
    a miniature of machu picchu

    all things are possible
    but aint no colored magician in her right mind
    gonna make you white
    i mean
    this is blk magic
    you lookin at
    & i'm fixin you up good/ fixin you up good n colored
    & you gonna be colored all yr life
    & you gonna love it/ bein colored/ all yr life/ colored & love it
    love it/ bein colored/
    Spell #7 from Upnorth-Outwest Geechee Jibara Quik Magic Trance Manual for Technologically Stressed Third World People 



    With No Immediate Cause

    every 3 minutes a woman is beaten
    every five minutes a
    woman is raped/every ten minutes
    a lil girl is molested
    yet i rode the subway today
    i sat next to an old man who
    may have beaten his old wife
    3 minutes ago or 3 days/30 years ago
    he might have sodomized his
    daughter but i sat there
    cuz the young men on the train
    might beat some young women
    later in the day or tomorrow
    i might not shut my door fast
    every 3 minutes it happens
    some woman's innocence
    rushes to her cheeks/pours from her mouth
    like the betsy wetsy dolls have been torn
    apart/their mouths
    menses red & split/every
    three minutes a shoulder
    is jammed through plaster and the oven door/
    chairs push thru the rib cage/hot water or
    boiling sperm decorate her body
    i rode the subway today
    & bought a paper from a
    man who might
    have held his old lady onto
    a hot pressing iron/i don't know
    maybe he catches lil girls in the
    park & rips open their behinds
    with steel rods/i can't decide
    what he might have done i only
    know every 3 minutes
    every 5 minutes every 10 minutes/so
    i bought the paper
    looking for the announcement
    the discovery/of the dismembered
    woman's body/the
    victims have not all been
    identified/today they are
    naked and dead/refuse to
    testify/one girl out of 10's not
    coherent/i took the coffee
    & spit it up/i found an
    announcement/not the woman's
    bloated body in the river/floating
    not the child bleeding in the
    59th street corridor/not the baby
    broken on the floor/
    there is some concern
    that alleged battered women
    might start to murder their
    husbands & lovers with no
    immediate cause'

    i spit up i vomit i am screaming
    we all have immediate cause
    every 3 minutes
    every 5 minutes
    every 10 minutes
    every day
    women's bodies are found
    in alleys & bedrooms/at the top of the stairs
    before i ride the subway/buy a paper/drink
    coffee/i must know/
    have you hurt a woman today
    did you beat a woman today
    throw a child across a room
    are the lil girl's panties
    in yr pocket

    did you hurt a woman today
    i have to ask these obscene questions
    the authorities require me to
    establish
    immediate cause
    every three minutes
    every five minutes
    every ten minutes
    every day. 



    Enuf 

    at 4:30 AM
    she rose
    movin the arms & legs that trapped her
    she sighed affirmin the sculptured man
    & made herself a bath
    of dark musk oil egyptian crystals
    & florida water to remove his smell
    to wash away the glitter
    to watch the butterflies melt into
    suds & the rhinestones fall beneath
    her buttocks like smooth pebbles
    in a missouri creek
    layin in water
    she became herself
    ordinary
    brown braided woman
    with big legs & full hips
    reglar
    seriously intendin to finish her
    night's work
    she quickly walked to her guest
    straddled on her pillows & began
    æyou'll have to go now /
    i've
    a lot of work to do / & i
    cant
    with a man around / here
    are yr pants /
    there's coffee on the
    stove / it's been
    very nice / but i cant see
    you again /
    you got what you came
    for / didnt you'
    & she smiled
    he wd either mumble curses bout crazy bitches
    or sit dumbfounded
    while she repeated
    æi cdnt possibly wake up / with
    a strange man in my bed / why
    dont you go home'
    she cda been slapped upside the head
    or verbally challenged
    but she never waz
    & the ones who fell prey to the
    dazzle of hips painted with
    orange blossoms & magnolia scented wrists
    had wanted no more
    than to lay between her sparklin thighs
    & had planned on leaving before dawn
    & she had been so divine
    devastatingly bizarre the way
    her mouth fit round
    & now she stood a 
    reglar colored girl
    fulla the same malice
    livid indifference as a sistah
    worn from supportin a wd be hornplayer
    or waiting by the window
    & they knew
    & left in a hurry
    she wd gather her tinsel &
    jewels from the tub
    & laugh gayly or vengeful
    she stored her silk roses by her bed
    & when she finished writin
    the account of her exploit in a diary
    embroidered with lilies & moonstones
    she placed the rose behind her ear
    & cried herself to sleep. 



    You Are Sucha Fool 

    you are sucha fool/ i haveta love you 
    you decide to give me a poem/ intent on it/ actually 
    you pull/ kiss me from 125th to 72nd street/ on 
    the east side/ no less 
    you are sucha fool/ you gonna give me/ the poet/ 
    the poem 
    insistin on proletarian images/ we buy okra/ 
    3 lbs for $1/ & a pair of 98 cent shoes 
    we kiss 
    we wrestle 
    you make sure at east 110 street/ we have cognac 
    no beer all day 
    you are sucha fool/ you fall over my day like 
    a wash of azure

    you take my tongue outta my mouth/ 
    make me say foolish things 
    you take my tongue outta my mouth/ lay it on yr skin 
    like the dew between my legs 
    on this the first day of silver balloons 
    & lil girl's braids undone 
    friendly savage skulls on bikes/ wish me good-day 
    you speak spanish like a german & ask puerto rican 
    market men on lexington if they are foreigners


    oh you are sucha fool/ i cant help but love you 
    maybe it was something in the air 
    our memories 
    our first walk 
    our first... 
    yes/ alla that

    where you poured wine down my throat in rooms 
    poets i dreamed abt seduced sound & made history/ 
    you make me feel like a cheetah 
    a gazelle/ something fast & beautiful 
    you make me remember my animal sounds/ 
    so while i am an antelope 
    ocelot & serpent speaking in tongues 
    my body loosens for/ you


    you decide to give me the poem 
    you wet yr fingers/ lay it to my lips 
    that i might write some more abt you/ 
    how you come into me 
    the way the blues jumps outta b.b.king/ how 
    david murray assaults a moon & takes her home/ 
    like dyanne harvey invades the wind

    oh you/ you are sucha fool/ 
    you want me to write some more abt you 
    how you come into me like a rollercoaster in a 
    dip that swings 
    leaving me shattered/ glistening/ rich/ screeching 
    & fully clothed

    you set me up to fall into yr dreams 
    like the sub-saharan animal i am/ in all this heat 
    wanting to be still 
    to be still with you 
    in the shadows 
    all those buildings 
    all those people/ celebrating/ sunlight & love/ you

    you are sucha fool/ you spend all day piling up images 
    locations/ morsels of daydreams/ to give me a poem

    just smile/ i'll get it 



    People Of Watts 

    where we come from, sometimes, beauty
    floats around us like clouds
    the way leaves rustle in the breeze
    and cornbread and barbecue swing out the backdoor
    and tease all our senses as the sun goes down.

    dreams and memories rest by fences
    Texas accents rev up like our engines
    customized sparkling powerful as the arms
    that hold us tightly black n fragrant
    reminding us that once we slept and loved
    to the scents of magnolia and frangipani
    once when we looked toward the skies
    we could see something as lovely as our children's
    smiles white n glistenin' clear of fear or shame
    young girls in braids as precious as gold
    find out that sex is not just bein' touched
    but in the swing of their hips the light fallin cross
    a softbrown cheek or the movement of a mere finger
    to a lip many lips inviting kisses southern
    and hip as any one lanky brother in the heat
    of a laid back sunday rich as a big mama still
    in love with the idea of love how we play at lovin'
    even riskin' all common sense cause we are as fantastical
    as any chimera or magical flowers where breasts entice
    and disguise the racing pounding of our hearts
    as the music that we are
    hard core blues low bass voices crooning
    straight outta Compton melodies so pretty
    they nasty cruising the Harbor Freeway
    blowin' kisses to strangers who won't be for long
    singing ourselves to ourselves Mamie Khalid Sharita
    Bessie Jock Tookie MaiMai Cosmic Man Mr. Man
    Keemah and all the rest seriously courtin'
    rappin' a English we make up as we go along
    turnin' nouns into verbs braids into crowns
    and always fetchin' dreams from a horizon
    strewn with bones and flesh of those of us
    who didn't make it whose smiles and deep
    dark eyes help us to continue to see
    there's so much life here. 



    Blood Rhythms 

    (French sugar-beet farmers, overwhelmed by mulatto competitors, plastered Europe's cities with advertisements proclaiming: 'Our sugar is not soiled with black blood.' A popular Afro-Cuban saying is: 'Sugar is made with blood,' while in the South of the United States, cane growers processed natural sugar 'to get the nigger out.')

    Fragrant breezes in the South
    melt to melodies round small fires
    mount tree limbs
    with bodies black
    and swayin' black n croonin'
    songs of sunsets
    comin' from the fields bawdy
    brazen
    hard to put yr finger on
    like the blues
    like the strum of guitars on dark damp

    southern nights
    hard to put your finger on
    like screams in the black bloody southern soil
    sweet black blood echoin' thru the evenin' service
    grindin' by the roadhouse door
    sweet black blood
    movin' with slow breath

    outta breath
    young negroes run to pick up a bale of cotton
    run to flee southern knights
    crosses bare blazin' signals black bloods
    gone runnin'
    for Chicago
    for the hollow
    for the C.C. Rider
    for the new day sweet
    blocked melodies ache in young girls' throats
    rip thru their lips like the road to freedom was lit
    all lit up with the grace of God and
    Sears Tower
    the Ford plane and Pontiac's vision
    all lit up sleek fires
    sheddin' the haunts of poll taxes and test questions like
    where is America
    cost a finger
    a ear
    a heart
    a teardrop fallin' from the saggin' front porch
    to the project stairway
    from the water fountain to the chain gang

    the night train carried smuggled goods news
    of struttin' signifyin' fellas with gold teeth
    neath they feet and brawny sway for blocks and blocks
    far as the eye cd see from Biloxi to Birmingham
    the contraband of freedom seeped thru the swamps
    the air hung heavy
    with the cries of 'ain't gonna let nobody turn me round'
    and young boys in nice-cut suits
    who was awready standin' with they heads up
    awready prancin' with finesse and grand stature
    like men wit eyes
    don't never look down
    men wit eyes burstin' wit glory
    from the red sedans
    and the seats in schools
    to the right to set wherever they want
    and when the sounds of the harmonica was slowed
    by snarlin' dogs and hoses
    when the washboards and bottleneck players
    was skedattlin' out the bullets way
    up came a roarin'
    force a light blue controlled fire in un-mussed lame´
    pleated silk and faces
    bearin' no scars
    to say 'we ain't been touched'
    we the sweet black fires of dreams
    & of unobfuscated beauty

    like the trails of freedom
    the Good Lord himself lit up
    we gonna take this
    new city neon light
    sound
    volumes for milliom to hear
    to love themselves
    enough to turn back the pulse of a whippin' history
    make it carry the modern black melody from L.A.
    to downtown Newark City
    freedom buses
    freedom riders
    freedom is the way we walk that walk
    talk that talk
    gotta take that charred black body out the ground
    switch on the current to a new sound
    to a new way of walkin' a new way of talkin'
    blues

    electrified
    blues
    b oltin-the-lynchin-tree
    n-tremblin-n-chirren-blues
    defyin the sound of gravity

    for a people singin'
    about the sashay of blood rhythms set free. 




    'Sorry'

    one thing i don't need 
    is any more apologies 
    i got sorry greetin me at my front door 
    you can keep yrs 
    i don't know what to do wit em 
    they dont open doors 
    or bring the sun back 
    they dont make me happy 
    or get a mornin paper 
    didnt nobody stop usin my tears to wash cars 
    cuz a sorry

    i am simply tired 
    of collectin 
    i didnt know 
    i was so important toyou 
    i'm gonna haveta throw some away 
    i cant get to the clothes in my closet 
    for alla the sorries 
    i'm gonna tack a sign to my door 
    leave a message by the phone 
    'if you called 
    to say yr sorry 
    call somebody 
    else 
    i dont use em anymore' 
    i let sorry/ didnt meanta/ & how cd i know abt that 
    take a walk down a dark & musty street in brooklyn 
    i'm gonna do exactly what i want to 
    & i wont be sorry for none of it 
    letta sorry soothe yr soul/ i'm gonna soothe mine

    you were always inconsistent 
    doin somethin & then bein sorry 
    beatin my heart to death 
    talkin bout you sorry 
    well 
    i will not call 
    i'm not goin to be nice 
    i will raise my voice 
    & scream & holler 
    & break things & race the engine 
    & tell all yr secrets bout yrself to yr face 
    & i will list in detail everyone of my wonderful lovers 
    & their ways 
    i will play oliver lake 
    loud 
    & i wont be sorry for none of it

    i loved you on purpose 
    i was open on purpose 
    i still crave vulnerability & close talk 
    & i'm not even sorry bout you bein sorry 
    you can carry all the guilt & grime ya wanna 
    just dont give it to me 
    i cant use another sorry 
    next time 
    you should admit 
    you're mean/ low-down/ triflin/ & no count straight out 
    steada bein sorry alla the time 
    enjoy bein yrself 







    .

    0 0


    Luz Argentina Chiriboga Guerrero

    Luz Argentina Chiriboga Guerrero nació en Esmeraldas, Ecuador el 1 de abril de 1940. Escritora narradora, ensayista, novelista, genealogista, ecologista, lingüista y poetisa que se adentra en los problemas del ser humano, luchadora de los Derechos Humanos de la mujer negra y la cultura afro-americana; literata que disfruta al inventar palabras cuando es inspirada por la naturaleza y el quehacer del ser humano; todo lo hace para comunicar al mundo su riqueza espiritual; y se ha ganado un puesto muy merecido en la literatura ecuatoriana.

    "Nace en Esmeraldas el día primero de abril de 1940, fueron sus padres Segundo Chiriboga Ramírez, un agricultor muy trabajador y de Luz María Guerrero Morales, ambos naturales de la provincia verde de Esmeraldas;indígena que con el tiempo se convierten en dueños de varias fincas bananeras como “La Chinca”, “La Chancama”, “La Chula”, “El Guayabo” (lugar donde se realizó una batalla entre los revolucionarios y el ejército gobiernista) y “La Victoria”; es una familia numerosa compuesta de diez hermanos; el sacrificio y esfuerzo de su padre les permitió tener una vida holgada y con comodidades, viven alternando en el campo y una casa en la ciudad de Esmeraldas que dista apenas media hora, viajando aguas arriba mediante canoa, el único medio de transporte en aquel tiempo".

    "Sus abuelos paternos fueron Mariano Segundo Chiriboga González, natural de Gran Gabriel y Carmen Ramírez Reina, natural de Río Verde (hija de Bugeño), quien a su vez es hija de Manuel María Ramírez, cuya descendencia proviene de una rama del Adelantado don Sebastián de Benalcázar".

    "Sus abuelos maternos fueron Mariano Guerrero Herrera, natural de Esmeraldas y Augusta Morales; Mariano Guerrero fue hijo de José María Guerrero Maisincho, natural de Cuenca y Josefa Herrera".

    "Su nacimiento tiene un fascinante relato, casi mítico, cuenta ella misma que a su madre le vino el dolor de parto, las contracciones eran cada vez más repetitivas y a cortos intervalos, habiendo tenido amplia experiencia por sus cinco hijos previos se puso en apuros para llegar a la ciudad para que le atendiera la comadrona conocida de la familia; tomaron el único medio de transporte, la canoa y comenzaron el viaje aguas abajo, la luna llena se mostraba en todo su esplendor diáfana y refulgente y las guiaba, como cómplice secreto de este acontecimiento, el tiempo del alumbramiento culminó en pleno viaje y prácticamente sobre las aguas se produjo el nacimiento; Argentina como así la llamarían dio un grito, comenzó a cantar este personaje que en su vida adulta sería una consumada poetisa que cantaría a la naturaleza; en aquellas primeras horas, bajo la luz argéntica de la luna, bajo el susurro de la naturaleza, el croar de las ranas, el chapoteo de los peces del río, el encanto de ese nocturnal paisaje y su gente, fue un preludio tan fascinante de la vida de esta literata de los niños negros de su patria" (Calvachi, 2009).

    Realizó estudios de biología en la Universidad Central del Ecuador. Estuvo casada con Nelson Estupiñán Bass, uno de los grandes escritores ecuatorianos. Ha participado en varios seminarios internacionales. Su obra ha sido traducida a varios idiomas: inglés, italiano y francés. Consta en antologías ecuatorianas y extranjeras. Ha sido invitada por la UNESCO a dictar conferencias en Europa. También fue invitada por numerosas universidades de América, el Caribe y África a sustentar charlas sobre literatura. Es miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, del Grupo América y pertenece a algunas organizaciones ecuatorianas. La Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo de Esmeraldas le confirió la mención al mérito cultural, 2006.

    Estilo literario

    Luz Argentina es poseedora de un estilo de narrativa muy exuberante, con elementos mágicos, abundante en descripciones y convencional en algunos casos, pero siempre escribe comprometida con la vida, con las mujeres y con la cultura afroecuatoriana. Explora con vehemencia los deseos femeninos, mezclándolos con una pasión que crece al amparo de la sensualidad propia del trópico. En una de sus obras se refiere al tema de la emigración, anticipándose a algo que algunos años más tarde ocurriría masivamente en el Ecuador.

    Membresía y reconocimientos

    Miembro Activo del Grupo América.
    Miembro de la Sociedad de Escritores Ecuatorianos.
    Miembro de la Asociación de Escritoras Contemporáneas del Ecuador.
    Miembro del Club Social Cultural de Esmeraldas.
    Presidenta de la Corporación Sociedad Ecuatoriana de Genealogía, 2007-2008.
    Vicepresidenta de la Corporación Sociedad Amigos de la Genealogía, 2013-2014.
    Consta en la Antología de narradoras ecuatorianas (Quito, 1997). Between the Silence of Voices: An Anthology of Contemporary Ecuadorean Women Poets (Quito, 1997).
    Mención al mérito cultural, 2006, Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo de Esmeraldas
    Premio General José de San Martín. Buenos Aires, Argentina, 1986.

    Obra publicada

    Novela:

    Bajo la piel de los tambores, traducida al inglés con el título: Drums Under My Skin, en 1991.
    Chiriboga, Luz Argentina. 1994. Jonatás y Manuela. Quito: Abrapalabra Editores
    En la noche del viernes, Quito, SINAB, 1997, traducida al italiano con el título: Il Vener di Sera.
    Cuéntanos, abuela, Quito, Producción gráfica Ediciones, 2002, traducida al francés.
    Desde la sombra del silencio, 2004.

    Relato:

    Este mundo no es de las feas, Editorial Libresa, 2006.
    Diáspora, Ardilla Editores, Quito, 1997.

    Poesía:

    Chiriboga, Luz Argentina. 1992. La contraportada del deseo. Quito: Talleres Gráficos de Abya Ayala
    Palenque (décimas), Quito, Instituto Andino de Artes Populares,1999.
    Capitanas de la historia, Colección selva, Quito, Producción gráfica, 2003.
    Luis Vargas Torres y los niños, Ediciones Consejo Provincial de Esmeraldas, 2001.
    Con su misma voz, Colección Fuego, 2005.
    Manual de ecología para niños, Abra palabra Editores, 1992.
    Coplas afroesmeraldeñas (recopilación), Quito, producción gráfica, 2001.

    Ensayo:

    Escritores Esmeraldeños, tomo 1, 2, 3 (biografía, genealogía, producción y crítica literaria), Editorial Delta, 1995.
    Chiriboga, Luz Argentina. 1981. La música popular frente a la mujer. Revista Cultura. Banco Central del Ecuador. Quito: 4(4):357-369
    Chiriboga, Luz Argentina. 1992. Raíces africanas en la nacionalidad ecuatoriana. En: El negro en la Historia. Raíces africanas en la Nacionalidad Ecuatoriana.500 años. Quito: Centro de la Cultura Afro ecuatoriana. Tomo III. Colección Medio Milenio volumen 9, SAG. pp.129-139

    Historia social:

    Chiriboga, Luz Argentina. 2008. Mis recuerdos. Quito: Corporación SAG. Boletín Informativo N° 5. pp. 33-38.

    Antología:

    Antología de narradoras ecuatorianas (Quito, 1997).
    Between the Silence of Voices: An Anthology of Contemporary Ecuadorean Women Poets (Quito, 1997).



    RETORNO

    Silenciosas huellas
    que se nos enredan en el canto,
    vienen pegadas de la especie.

    Lejanos ojos del ayer,
    desenterrados,
    atisban nuestros pasos,
    extienden sus imágenes
    y vuelven al presente.

    No importa la distancia,
    la sangre rastrea signos,
    testimonios,
    destinos,
    en los que,
    sonriente,
    reaparece el ancestro.

    Por los huesos navegan
    ángeles y espectros
    que al son de clarines y tambores
    declaman sus mensajes.

    Bisabuelos y abuelos
    que de repente hablan,
    gesticulan,
    embargan nuestro cuerpo.

    Enigmas que descienden
    a profundidades,
    susurran el mensaje
    universal del A.D.N.,
    crean y descrean panoramas
    y se asoman a las rendijas del futuro.

    Duendes que abren
    y cierran puertas
    y dan brazadas en el aire
    para aposentarse después
    en nuestras vidas.

    Debajo de la piel
    nos surgen miedos
    y júbilos que buscan otro yo.


    LA MARIMBA

    Nada más que una marimba,
    un guasá, un bombo
    y la astilla de un grito
    para poner el cielo
    al nivel de mis pies.

    Sube un temblor
    asentado
    en la raíz misma
    de mi ancestro.

    De copla en copla
    la brisa de mi cuerpo
    traza círculos,
    se encabrita y se encorva,
    se yergue y se lujuria.

    Abro los ojos,
    desdoblo la historia,
    me percato de lo que llevo
    debajo de mis huesos
    y de que soy
    el eco de un eco del destierro.


    Negro

    Nosotros amaremos por siempre 
    tus huellas y tu ánimo de bronce 
    porque has traído esa luz viva del pasado 
    fluyente, 
    ese dolor de haber entrado limpio a la batalla, 
    ese afecto sencillo por las campanas y los ríos, 
    ese rumor de aliento libre en la primavera 
    que corre al mar para volver 
    y volver a partir


    Suelta mi trenza

    Suelta mi trenza 
    para que dance 
    en el mojado viento. 
    Vuela, bailotea, 
    con asustadas alas 
    y al revolotear 
    revela su origen africano. 
    Mi cabellera crespa 
    trae un furor, 
    un oleaje, 
    un ancestro 
    que viene desde lejos. 
    Aquel brillo tan negro 
    arrastra códigos milenarios. 
    Detrás de estos rizos 
    con su voz quebradiza 
    asoman mis abuelos.


    Pasan changó y yemayá

    Pasan Changó y Yemayá 
    rozando los muslos de la noche, 
    con el anuncio de coplas 
    y tambores.


    Nosotros amaremos por siempre

    Nosotros amaremos por siempre 
    tus huellas y tu ánimo de bronce 
    porque has traído esa luz viva del pasado 
    fluyente, 
    ese dolor de haber entrado limpio a la batalla, 
    ese afecto sencillo por las campanas y los ríos, 
    ese rumor de aliento libre en la primavera 
    que corre al mar para volver 
    y volver a partir


    Nada más que una marimba

    Nada más que una marimba, 
    un guasá, un bombo 
    y la astilla de un grito 
    para poner el cielo 
    al nivel de mis pies. 
    Sube un temblor 
    asentado 
    en la raíz misma 
    de mi ancestro


    Mentira que el tiempo

    Mentira que el tiempo 
    me haya tornado 
    eco de mí misma, 
    mentira que el tiempo 
    me haya gritado 
    Ekuambé, Ekuambé,


    Me diste la punta de tu ovillo

    Me diste la punta de tu ovillo 
    y en vez de Penélope 
    hallaste una Argentina 
    y desembarcaste 
    en mi tierra del fuego


    La risa de mi cara negra

    La risa de mi cara negra 
    delata la presencia de todo lo pasado. 
    Me río de mi misma 
    cuando un ruido 
    de cadenas y látigos 
    anda de nuevo en mi memoria


    Haití

    Te imagino virgen 
    antes de que piratas precursores 
    te quitaran tus vestidos de caoba 
    y te dejaran así 
    con tus senos redondos al aire 
    y tu falda de yerba desgarrada 
    apenas verde, 
    marrón tímida


    El africano que despierta y canta

    El africano que despierta y canta 
    es el que habita mi cuerpo 
    es el que recorre la América mestiza 
    cargando cocos, semilla y tiempos 
    hemos roto las fronteras impuestas 
    mis hermanos indios 
    mis gemelos negros, 
    somos la gran mayoría en pie; 
    fíjate bien, que no te confundan 
    los slogans, 
    es siempre el mismo africano 
    solidario y cimarrón 
    el que sobre el camino encuentro.


    Cuando miro hacia atrás

    Cuando miro hacia atrás 
    y veo tantos negros, 
    cuando miro hacia arriba 
    o hacia abajo 
    y son negros los que veo 
    qué alegría vernos tantos 
    cuántos; 
    y por ahí nos llaman «minorías» 
    y sin embargo 
    nos sigo viendo 
    Esto es lo que dignifica nuestra lucha 
    ir por el mundo y seguirnos viendo, 
    en Universidades y Favelas 
    en Subterráneos y Rascacielos, 
    entre giros y mutaciones 
    barriendo mierda 
    pariendo versos.


    Con tu llave maestra

    Con tu llave maestra 
    abre mis signos inverosímiles, 
    barájame como tu naipe 
    para el póker


    Aquí está Haití metido en unos dientes

    Aquí está Haití metido en unos dientes 
    aquí está Haití que se derrite en ritos, 
    aquí está, retorcido, y de repente, 
    con golpes de mar seco y de azabache 
    Haití tiembla en tu vientre. 
    Aquí está Haití metido en una hembra: 
    Tu canción de curvas canta más que tú: 
    sabe los secretos que te dio el vudú. 
    Negra que sin ropa, tiene lo de aquel 
    que siendo secreto se quedó en tu piel. 
    Tiro mis ojos en tus pezones 
    cuando tu vientre derrite sones.


    Andar sobre los muertos

    Andar sobre los muertos, 
    combatiendo contra la propia muerte, 
    para intentar hacer nueva la vida


    Al norte de mi ombligo

    Al norte de mi ombligo 
    no importa 
    lo que tengo, 
    pero al sur 
    Yemayá me ha puesto 
    una fuente


    Sueña Alonso Quijano

    El hombre se despierta de un incierto 
    sueño de alfanjes y de campo llano 
    y se toca la barba con la mano 
    y se pregunta si está herido o muerto. 
    ¿No lo perseguirán los hechiceros 
    que han jurado su mal bajo la luna? 
    Nada. 
    Apenas el frío. 
    Apenas una 
    dolencia de sus años postrimeros. 
    El hidalgo fue un sueño de Cervantes 
    y don Quijote un sueño del hidalgo. 
    El doble sueño los confunde y algo 
    está pasando que pasó mucho antes. 
    Quijano duerme y sueña. 
    Una batalla: 
    los mares de Lepanto y la metralla. 


    Sospechándose indigno de otra hazaña

    Sospechándose indigno de otra hazaña 
    como aquella en el mar, este soldado, 
    a sórdidos oficios resignado, 
    erraba oscuro por su dura España. 
    Para borrar o mitigar la saña 
    de lo real, buscaba lo soñado 
    y le dieron un mágico pasado 
    los ciclos de Rolando y de Bretaña. 

    Contemplaría, hundido el sol, el ancho 
    campo en que dura un resplandor de cobre; 
    se creía acabado, solo y pobre, 
    sin saber de qué música era dueño; 
    atravesando el fondo de algún sueño, 
    por él ya andaban don Quijote y Sancho. 


    No ha llegado octubre
    a la memoria de tía Franca 

    ¿Qué haces ahora allá arriba? 

    ¿Te dispones 
    a rezar con los ángeles las vísperas? 
    ¿Aún tenéis voz y cuerpo allá en el cielo? 
    ¿Te sostienen las piernas con fatiga 
    o tu andar es ligero y ya sin huellas? 
    ¿O tiemblas desde un desgarrón de nubes 
    por tu sobrino que siempre llega tarde? 
    Mientras la tía trajina en sus fogones 
    ¿sostienes tú sus pasos vacilantes? 
    No te rías de mí, no me reproches 
    si te canso con fútiles preguntas. 
    Hace ya casi un año que te fuiste 
    mas sigues obstinada en tu silencio. 
    Me basta una palabra, una señal 
    que me diga que ho ha llegado octubre, 
    que estás entre nosotros y podemos 
    verte si es que tenemos ojos nuevos. 



    Mais où sont mes amis d´antan?

    ¿Os acordáis, amigos veinteañeros? 
    A Nápoles ciudad de nuestros sueños 
    viajábamos en tren. 

    En los asientos 
    de madera engañábamos al tedio 
    de las largas paradas del correo 
    jugando a la malilla y a los tres sietes 
    Cinco liras la apuesta. 

    Si llegabas 
    a la estación central con tus cien liras 
    podías irte a aquel cine de barrio 
    dos films entre puteros y travestis 
    mas nuestro ingenuo corazón de niños 
    qué podía saber de señorones 
    de chaqueta cruzada y de drogatas 
    que gozaban de mariquitas listos 
    jadeando afanosos de placer. 

    Caminábamos chulos por Forcella 
    fumando rubios cigarrillos griegos 
    y en la Duchesca igual que en nuestras calles. 
    Salía Umberto a las tantas de la noche 
    paseando en pijama por Toledo 
    hasta el Cine-Teatro Margherita 
    en los sótanos de la Galería 
    tras el telón echaba algún vistazo 
    a las coristas de brillantes tetas 
    que las bailaban ante aquel cabrón 
    con la cartera hinchada en el bolsillo 
    de su chaqueta azul de finas rayas. 
    De día devoraba sus libracos 
    arropado hasta el cuello con la manta 
    las camas arrimadas a los ángulos 
    de aquel gran cuarto oscuro y despojado 
    con la estufilla eléctrica en enero 
    sustraída al abuelo entre dos luces 
    que a iguales intervalos medio loco 
    lanzaba un grito sordo y lancinante 
    también de noche aunque más lejano. 
    Dormía junto a él en la gran cama 
    que ocupaba ella sola aquel cuartucho 
    Aldo de Nola. 

    Todos lo acogimos 
    como al maná pues era tan casero 
    que ninguno pelaba las patatas 
    con las mondas tan finas como él. 
    Se ejercitaba Umberto con los signos 
    como patas de mosca el urdú hindi 
    (¿no conocías lenguas más decentes?) 
    es para encantadores de serpientes 
    en cualquier sucia calle de Calcuta. 
    Sí, ríete, dichoso mameluco 
    te mandaré una foto de Lahore 
    y me verás tumbado sobre alfombras 
    como un nabab con chicas estupendas 
    que ni siquiera en sueños te imaginas. 

    Quien ahorraba más era Vincenzo 
    tenía guardado un sitio en su maleta 
    para las vituallas de la noche 
    prensadas en un bote de hojalata. 
    Le temblaban las manos al abrirlo 
    temiéndose que hubiésemos llegado 
    a violar el secreto de su cofre. 
    Se recogía en un rincón oscuro 
    con un cuchillo bisturí cortaba 
    seis lonchas de salami para él solo 
    más delgadas que las sagradas formas 
    y si queréis tener parte en la fiesta 
    haced sonar diez liras por cabeza 
    licenciado partió para Somalia 
    diez años fue asesor en Mogadiscio 
    ahora enseña inglés al Instituto 
    con seis hijos mulatos se realiza 
    fumando a diario treinta nacionales 
    que con puros toscanos va alternando. 

    Napoleone rico en atributos 
    dejó nuestro vivir de privaciones 
    acogido a la cama de una viuda 
    compuesto y bien nutrido se burlaba 
    desde el balcón que daba a la plazuela 
    de la Universidad: empollad, necios, 
    si venís esta noche a visitarnos 
    tendréis cena y un hoyo bien caliente. 

    Amigos, cada cual por su camino 
    dispersos por Bagnoli y por Cagnano 
    cebados por los años ya pensamos 
    tan sólo en la vejez y Dios lo quiera 
    con el consuelo de hijos y de nueras 
    y yo entretanto sentado a mi escritorio 
    me hago el poeta mintiéndole a mi muerte. 

    Felicidades

    Llevo casi una hora aquí esperando 
    en el coche a la entrada de la calle 
    de San Onofrio, justo bajo el disco 
    de prohibido aparcar. 

    Ea, ten paciencia 
    cinco minutos, vuelvo a aquella tienda 
    si me hacen un descuento me lo compro. 
    Soy una burguesita ¿no lo dices? 
    no cambio nunca y eso te molesta. 
    Está bien, por favor no tardes mucho 
    si viene un guardia me echa de aquí y entonces 
    cómo vas a encontrarme en todo este 
    laberinto de calles y callejas. 

    Tengo un llavero en forma de bolígrafo 
    por fortuna, esperemos que haya gente 
    no dejes que te engañen ten cuidado 
    con la piel el modelo y la cartera 
    la tienda está muy céntrica y es lujosa 
    acaso un poco cara pero eso 
    es una garantía de seriedad 
    y de una clientela que no piensa 
    en ahorrar que compra a ojos cerrados. 

    Habrá allí mucha gente, dependientas 
    probando y atendiendo a las señoras 
    son los nuevos modelos qué finura 
    y le queda estupendo la retamos 
    a hallar algo mejor en el mercado 
    puede pagarlo a plazos aunque falle 
    un mes o más la empresa es comprensiva 
    puede dormir en un colchón de plumas 
    le deseamos un próspero año nuevo 
    si vuelve por aquí en pocos días 
    rebajaremos todos los artículos 
    y si eso le interesa cuidaremos 
    de avisarla con tiempo ¡Enhorabuena! 

    Tengo el llavero en forma de bolígrafo 
    si hay objetos tan prácticos no sé, 
    su único inconveniente: te abandona 
    en la ocasión que más lo necesitas 
    y por más que lo frotes sólo traza 
    surcos sin vida sobre la guantera 
    y las bellas ideas se te escapan 
    imprecas ¡maldición! 

    sólo funcionas 
    cuando ya no haces falta y ahora qué hago 
    la musa está dictando y las palabras 
    si no las coges pronto desvanecen. 

    La bolsa grande está en el maletero 
    con tal que no se manche mientras tanto 
    podías haberle dado con la esponja 
    ¿no te aburres de estar sin hacer nada? 
    ni me preguntas cuánto me ha costado 
    ya lo sé que mis cosas no te importan 
    es la historia de siempre pero al menos 
    podrías esforzarte. 

    ¿No las oyes? 
    Acuden por sorpresa con cabriolas 
    alegres y traidoras, sí, es verdad, 
    el abrigo de piel es muy hermoso 
    pero dame una pluma, las atrapo 
    son pocos versos valen una vida. 



    SINERA

    Salvador Espriu. 
    in memoriam 

    (23-II-1985) 


    Has franqueado las puertas 
    con el fresco sabor 
    de las viejas palabras en los labios. 
    Ahora, por fin, conoces 
    la verdadera tierra de tus padres. 


    II 

    Con los ojos clausurados y el corazón ya quieto, 
    ahora navegas por el mar fiel 
    como un delfín de luz en la calma 
    beatitud de la eterna paz del sueño. 

    Y se desvanece el miedo bajo la noche 
    en la ceniza del viejo fuego de los recuerdos. 

    La verdad final ya resplandece: 
    el mar ya no es el mar sino la muerte. 




    LUZ ARGENTINA CHIRIBOGA GUERRERO.

    Luz Argentina Chiriboga Guerrero       

    Edison Calvachi Cruz [1]           

    Escritora narradora, novelista, genealogista, ecologista, lingüista y poetisa que se adentra en los problemas del ser humano, luchadora de los Derechos Humanos de la mujer negra y la cultura afro-americana; literata que disfruta al inventar palabras cuando es inspirada por la naturaleza y el quehacer del ser humano; todo lo hace para comunicar al mundo su riqueza espiritual; y se ha ganado un puesto muy merecido en la literatura ecuatoriana.

    Nace en Esmeraldas el día primero de abril de 1940, fueron sus padres Segundo Chiriboga Ramírez, un agricultor muy trabajador y de Luz María Guerrero Morales, ambos naturales de la provincia verde de Esmeraldas; que con el tiempo se convierten en dueños de varias fincas bananeras como “La Chinca”, “La Chancama”, “La Chula”, “El Guayabo” (lugar donde se realizó una batalla entre los revolucionarios y el ejército gobiernista) y “La Victoria”; es una familia numerosa compuesta de diez hermanos; el sacrificio y esfuerzo de su padre les permitió tener una vida holgada y con comodidades, viven alternando en el campo y una casa en la ciudad de Esmeraldas que dista apenas media hora, viajando aguas arriba mediante canoa, el único medio de transporte en aquel tiempo.[2]

    Sus abuelos paternos fueron Mariano Segundo Chiriboga González, natural de Gran Gabriel y Carmen Ramírez Reina, natural de Río Verde (hija de Bugeño), quien a su vez es hija de Manuel María Ramírez, cuya descendencia  proviene de una rama del Adelantado don Sebastián de Benalcázar.

    Sus abuelos maternos fueron Mariano Guerrero Herrera, natural de Esmeraldas y Augusta Morales; Mariano Guerrero fue hijo de José María Guerrero Maisincho, natural de Cuenca y Josefa Herrera.[3]

    Su nacimiento tiene un fascinante relato, casi mítico, cuenta ella misma que a su madre le vino el dolor de parto, las contracciones eran cada vez más repetitivas y a cortos intervalos, habiendo tenido amplia experiencia por sus cinco hijos previos se puso en apuros para llegar a la ciudad para que le atendiera la comadrona conocida de la familia; tomaron el único medio de transporte, la canoa y comenzaron el viaje aguas abajo, la luna llena se mostraba en todo su esplendor diáfana y refulgente y las guiaba, como cómplice secreto de este acontecimiento, el tiempo del alumbramiento culminó en pleno viaje y prácticamente sobre las aguas se produjo el nacimiento; Argentina como así la llamarían  dio un grito, comenzó a cantar este personaje que en su vida adulta sería una consumada poetisa que cantaría a la naturaleza; en aquellas primeras horas, bajo la luz argéntica de la luna, bajo el susurro de la naturaleza, el croar de las ranas, el chapoteo de los peces del río, el encanto de ese nocturnal paisaje y su gente, fue un preludio tan fascinante de la vida de esta literata de los niños negros de su patria.

    Con el caminar de la vida, su entorno social le fue dando la personalidad cultural que ahora traduce en su obra, “En su casa del muelle, Luz Argentina escuchó el tambor, la marimba, las décimas, los contrapuntos improvisados…”.[4]

    Esmeraldas siempre estuvo limitada para su desarrollo por la falta de comunicación vial, en aquellos tiempos por la década del 40, 50 no contaba con agua potable permanente, igual en cuanto a energía eléctrica, que dependía de una sola planta eléctrica, de allí que era frecuente que las familias se provean de lámparas de pretromax.

    Qué felicidad para todos, especialmente para la chiquillada, cuando venía la luz eléctrica, la noche se volvía en permanente algarabía, gozo y felicidad, las calles se tornaban en verdaderas ferias, por el paseo de las familias por las calles, todos trajeados con los mejores vestidos.[5]

    Sus estudios primarios los cursa en la escuela fiscal “Hispanoamericana”, más tarde asiste a la escuela mixta anexa al Colegio Nacional cinco de Agosto. Siempre tendrá grabado en su corazón la lección que diera el profesor Luis Alberto Moscoso acerca de la fe en la humanidad, del optimismo y la hermandad que debe el ser humano para con su prójimo.

    Los estudios secundarios los realiza en el Colegio Nacional Cinco de Agosto, su belleza juvenil, su encanto natural y sus valores espirituales no pasaban desapercibidos y es elegida Reina del Colegio.

    Con el afán de superación, de encontrar mejores oportunidades de aprendizaje, viaja a la ciudad de Quito e ingresa en el Colegio Nacional 24 de Mayo; vivió inicialmente en un convento regentado por monjas católicas, en una especie de dormitorios que acogía a estudiantes de provincia, para ofrecerles un aposento confiable y seguro; más tarde fue a vivir en la casa de la familia Muñoz Terán Varea ubicada en la calle Río de Janeiro y Juan Larrea. Se gradúa de Bachiller en el año de 1958 en la especialidad de Ciencias Filosófico Sociales.

    Ingresa a la Universidad Central en la Facultad de Filosofía, Escuela de Biología; allí se encuentra con la poetisa Elva Poveda como compañera de aulas, personaje muy importante de la literatura ecuatoriana, quien en la actualidad trabaja en el Ministerio de Educación Pública en calidad de Asesora de la Educación del país.

    En el año de 1960 participa en el certamen de Miss Ecuador en representación de su provincia Esmeraldas, su presencia fue llamativa, por su talle esbelto, su piel canela, por la delicadeza en sus facciones, pero sobre todo por su valor interior, su delicadeza, inteligencia, su carácter vivaz y espíritu luchador desde siempre; el jurado tuvo serios problemas, para elegir a la representante ecuatoriana, había mucha gente que la apoyaba, ya que impactó con su exótica belleza. Actualmente, en su casa de la ciudad de Quito se conserva un cuadro pintado al óleo casi de tamaño natural en donde se pueden apreciar sus dotes naturales, su esbelta figura en medio de diversos tonos de verdes a azul marino, su piel canela, en cuyo cuadro se perenniza la fiel representante de la mujer esmeraldeña.

    En el año de 1962 se gradúa de bióloga en la Escuela de Biología de la Universidad Central del Ecuador y luego se prepara para contraer matrimonio con el destacado escritor, quien fuera nominado al Premio Nobel de Literatura 1998, Nelson Estupiñán Bass, autor de la novela “Cuando los Guayacanes florecían”, pocos casos como éste, en donde se cumple el adagio que el amor no tiene barreras, la diferencia de edad es notoria, 28 años. El matrimonio civil se realiza en la ciudad de Quito, el 2 de marzo de 1962.

    No solamente fue una atracción personal, sino la circunstancia especial de encontrar en él, a un intelectual de muchos quilates y de paso, ya en aquel momento era el mayor exponente de la literatura afroecuatoriana de todos los tiempos. Nelson Estupiñán fue profesor de contabilidad del Colegio 5 de Agosto en Esmeraldas y compañero de cátedra de la hermana de Argentina, ese fue el nexo y comienzo de una relación que culminó en la conformación del hogar feliz, que a la postre sería la de dos ilustres literatos ecuatorianos.[6]

    De su infancia ella recuerda a aquel hombre, a quien admiraba “al que conoció cuando ella era una niña de 11 años y “servía las colas en las tertulias culturales del grupo Hélice, que dirigía Nelson y que integraba mi hermana mayor”; ella no podría haberse imaginado el compartir 40 años de su vida con este maravilloso ser humano.[7]

    Se establecen en la ciudad natal Esmeraldas con su esposo, este cambio de la ciudad Capital con Esmeraldas le impacta inicialmente, notó como nunca había notado, ¡cuán atrasada estaba su ciudad!, sin centros educativos progresistas, sin adecuadas bibliotecas de consulta, con poquísimos eventos culturales para crecer espiritualmente; sin embargo, poco a poco volvió a la realidad, una de ellas fue, la de cumplir a cabalidad con su rol de esposa; pero, el hecho de estar junto a un intelectual de grandes dotes, le sirvió para aprender de su tenacidad en la escritura, habituarse a la constante lectura. Este ejemplo determinó en su ser interno la necesidad de conocer más del mundo intelectual, aprovechó de la rica biblioteca a su disposición para leer permanentemente, todo tipo de literatura, aunque las biografías le fascinaban; también se interesó por la narrativa, la novela, la historia de su pueblo y sus raíces culturales.

    Poco a poco fue tejiéndose la vida familiar con la venida de sus dos hijos Franklin Gustavo y Lincoln Patricio, cuando ello ocurrió su entrega fue total para cuidarlos y atenderlos en sus todas sus necesidades fundamentales.

    Más tarde, cuando sumergida en los recuerdos recientes y lejanos, de la totalidad de su vida, amalgama de pensamientos con el recuerdo de su hijo Franklin, entonces como aguas de ríos interiores diría inspirada en el poema “La voz del río”:


    Definitivamente,
    fuiste agua
    en tiempo sin medida,
    en tiempo de júbilo
    sin tregua.    
    Agua que camina
    mi misma historia
    brota debajo de mis huesos.
    Agua que nunca trajinó
    en el olvido,
    al contrario,
    abre los diques del silencio
    y se deja caer,
    caer a toda prisa.
    Asoma del amor y la palabra
    y se convierte en río
    para esquivar la tristeza.
    Avanza
    crece,
    llena la ribera
    hasta los bordes,
    labra y labra la tierra
    donde brotan arboledas.
    Por él pongo las manos
    en el fuego,
    una y mil veces,
    lo juro,
    siempre estuvo colmado
    de peces,
    lunas y luceros.
    Río que se fue ayer,
    Hoy mismo.
    ¿Cómo? ¿Cuándo?
    Silo siento en toda
    mi estatura.



    Todas sus manifestaciones son un cántico a la vida, de su corazón y mente surge esta declaración: “Nací en un lugar de la Costa, cuyo nombre jamás puedo olvidar. Ser esmeraldeña, entrañaba para mí cierto privilegio, vivir junto al río, cerca del mar, entre aquella celeste cenefa de palmeras que nos enseñaron a querer las alturas, era un don extraordinario, por eso ponía a mi provincia por encima de todas las querencias. Como oía decir que la tagua y el caucho de Esmeraldas eran los mejores del mundo, creí que mi tierra era la más mimada de la naturaleza. Me aferré a esta supuesta prerrogativa, y hasta llegué a creer que otorgaba valentía, donaire, ritmo, aptitud para el cuento y la décima y el baile, todo lo cual me grabó inolvidables complacencias. La solidaridad en el pesar y el júbilo son también su signo de Esmeraldas.

    Un deceso se tornaba dolor para toda la ciudad, un matrimonio suscitaba alborozo general, un bautizo era fiesta de todos, un onomástico ensanchaba los círculos, la partida de un joven a Quito o Guayaquil hacía vibrar de alegría los corazones” (Chiriboga 1994a, 57, 58).

    En su memoria quedaron grabadas las actividades de los habitantes de la pequeña ciudad, ciudad camino al desarrollo, Argentina cuenta: “La barraca, mi barrio, donde acoderaban los campesinos sus balsas y canoas, llenas de plátanos, aguacates, naranjas, mangos, caimitos, nísperos, chirimoyas, sandías, anonas, yucas, badeas, guanábanas, guayabas y cañas, tagua y caucho, los dos últimos comprados por la Casa Tagua, Vicente Yannuzzelli y Eduardo García, era el emporio alimentario de los cuatro mil habitantes que tenía en ese entonces Esmeraldas.

    En las noches y los amaneceres, oía con deleite las voces montubias diciendo sus contrapuntos, coplas, décimas y cuentos del tío tigre y del conejo. Verlos echando humo con sus cachimbas y espantar los mosquitos con sus sombreros, admirar sus fornidos brazos y sus manchados pantalones a media pierna, era como ver un pedazo de selva. Ellos eran el eslabón entre la ciudad y el campo, puentes ambulantes entre lo mágico y real. Al escuchar sus anécdotas y sus leyendas, sus vivencias, sus versos y sus cuentos recién inventados, me sentía parte de ellos, solidaria, presintiendo acaso que estaba frente a auténticos narradores y poetas, matrices de la futura literatura esmeraldeña. En las lunas les influían mitos con tal vigor que era como si me pusieran al frente de sus fantasmas. Por ellos supe que “La Tunda” era una mujer estéril que secuestraba a los niños; conocí la astucia del Duende, el enano con el sombrero tan grande que le ocultaba al rostro y seducía a las muchachas para hacerles “cosas malas”; aprendí la bondad del Bambero con los animales y su sabiduría al defender los recursos de la naturaleza; oí los juramentos de haber visto un Buque Fantasma conduciendo los maldecidos amos con gruesas cadenas en el pescuezo; me enteré de la Cucuragua, una roca con dos caras, una mirando hacia la lejanía y otra con grandes colmillos. Estos son otros preciosos recuerdos que salvé de mi provincia y de mi infancia (Chiriboga 1994a, 58).

    Tan solo en la edad de la reflexión, en el tiempo en que la persona puede mirar retrospectivamente su vida y la de su entorno puede valorar lo que Argentina nos cuenta cada vez de su gente y de su pueblo, ahora nos cuenta: “Estos campesinos negros y mulatos fortalecieron la economía urbana y activaron la alegría de la Barraca. Era placentero vivir, pues ella acogía también con los brazos abiertos a los cayapas, hoy “chachis”, que arribaban en canoas con canastos, abanicos, cinturones, canales, bateas y susungas.

    Qué decir de las costumbres de la mujer esmeraldeña, que en calidad de mujer pudo adentrarse con más facilidad a ese mundo vedado a los hombres, a inmiscuirse en sus conversaciones, para conocer los murmullos de sus cuitas con sus posible enamorados, Argentina nos cuenta: “Aún veo mentalmente a sus mujeres con sus senos como capullos en el aire, sus cabellos lacios adornados con “invisibles” rojos, azules, verdes, señales de que eran novias, o buscaban marido. Dormían en mi barrio, que les ofrecía albergue gratuito; extendían sus petates, sus esteras y sus damajuanas en cualquier portal para disfrutar de reposos y sueños, arrullados por las corrientes del río y de los vientos” (Chiriboga 1994a, 58).

    Si al momento dispusiéramos de fotografías del barrio, de las gentes, de los lugares en donde transitaban en la actividad diaria, no dirían lo que la memoria hecha palabra en la persona de Luz Argentina quien nos refiere que: “Mi barrio era poderoso caudal de la hidrografía negra de Esmeraldas, donde se cultivaban con gracia y en distintas versiones nuestra identidad: allí se daban cita el tapao, el cazabe, los tamales de gallina y de pescado, el punsandao, la baba barbona, el agua sucumba, las lisas enmechadas, el seco de guanta, los muchines de verde, yuca y maduro, los carapachos rellenos, el champús, la mazamorra y la leche dormida, preparados con la magia de la culinaria heredada del ancestro africano. Allí un enclave de África, no se discutían los problemas nacionales, parecía -¡sólo parecía!- no haber irrumpido aún el karate de la lucha de clases (Chiriboga 1994a, 58).

    He recorrido los campos de la Provincia Verde, en las noches y los amaneceres; oí, deleitada, las voces ancianas diciendo sus cuentos, sus arrullos, sus décimas, sus coplas, sus refranes, sus dichos. Vi a negros y mulatos echando gozosos en sus cuarto, en las orillas, bajo los árboles y en las canoas, los humos de sus cachimbas y cigarros, o espantando zancudos o jejenes, con abanicos cayapas. Escuche sus memorias, palpé sus profundas miradas, admiré la historia de Esmeraldas en sus cabellos blancos, los vi deslizarse por la ceja del monte con pantalones a la rodilla y el machete al cinto; entonces sentí estar ante el verdadero corazón de Esmeraldas. Ellos, la gente del campo, son el eslabón entre la selva y la ciudad, la convergencia entre la juventud y la experiencia, el puente entre el embrujo y lo real.

    Al escuchar sus cuentos y leyendas, sus anécdotas y consejas, me sentí orgullosa de ser esmeraldeña, pues ellos, los cantores y relatistas anónimos (algunos de ellos, analfabetos) son las matrices maestras de la literatura de la Provincia Verde. En sus labores agrícolas, lanzando la atarraya y el arpón como si arrojaran una jabalina, esquivando los tigres y las culebras o hamaqueando al recién nacido, remeciendo el piso de pambil con los sones de la marimba, el cununo y el guasá, me dieron la idea de un mural de Esmeraldas” (Chiriboga 1997, 7, 8).

    Cuando se ha tenido una infancia feliz, los recuerdos del pasado vienen tan fáciles a la memoria, recabamos sus anécdotas, al tiempo en que ella se  encuentra en Europa, nos escribe tan espontáneamente contándonos: “Tuve una niñez muy feliz rodeada de mis hermanas y hermanos… Fui una gran admiradora del río Esmeraldas y que en noche de luna abría la ventana para mirarlo. Sabía montar a caballo, me subía a los árboles y aprendí a reconocer la infinidad mariposas, sus especies y variedades que en La Chinca, revoloteaban en todo el espacio de la campiña, muchas de ellas llevaban una especie de códigos en sus alas, letras, multitud de tonos de colores del espectro del arco iris. De la colación que me daban mis padres compraba los cuentos infantiles. Aprendí a patinar, nadar, pasear en bicicleta y que una ocasión caí a un barranco, desde entonces quise ser un pájaro”.[8]

    “Un día, sin embargo, se lanzó a ese río de aguas profundas. Y encontró lo que había buscado desde siempre: un caudal de historias para contar”. (Vistazo 2006).

    Pérez Pimentel refiere que por el año de 1968, le vino como inspiración la historia de un mono de circo que de tanto ver el acto de un maromero aprendió el arte de entretener, el dueño del circo perplejo al principio y luego con codicia pensando lo que significaba incorporar en un acto a un mono, pensó sacar mucho dinero porque eso representaba mucha atracción para el público; con el tiempo, de deshizo del maromero humano, pues ya tenía un mono que no le costaba un solo céntimo, pero por otro lado significaba mucho ingreso. Entonces, Argentina inspirada con aquello que ella decía “simple historia”, con minuciosidad recreo este relato de la vida real circense y posteriormente se lo leyó a su esposo, quien quedó gratamente sorprendido, a partir de ese momento, él supo en su interior que había nacido una literata, por ello, le recomendó lecturas que le ayudarían a mejorar su escritura, obtener un estilo literario y a caminar juntos no solo en la vida como esposo y esposa, sino como dos amigos con una misma afinidad e interés: la literatura, el bello arte de hacer del pensamiento hermosos paisajes, hacer poesía, escribir novelas, relatos. Caminaron juntos, pero cada quién poseedor de su propio estilo, de su propia característica literaria, de su propia personalidad.

    Más tarde, llegaron bajo su natural inspiración diez poemas sociales que los conserva inéditos. Entre ellos, hay un poema dedicado a José Basurto, quien cayó abatido en una de las manifestaciones en contra de la Dictadura del General Guillermo Rodríguez Lara.

    En el año de 1976, fue designada Presidenta de la Unión Nacional de Mujeres del Ecuador, filial Esmeraldas, institución a la que ha contribuido mucho con abnegada labor, porque ante todo es una mujer luchadora por los derechos de la mujer ecuatoriana en general y de modo particular de la mujer afro-descendiente.

    Un año después, inicia la saga de poemas dedicados a la ecología con el tema de la conservación, tejiendo palabras con elementos de la naturaleza y creando doscientas coplas octosilábicas, con el título de “Las voces de la vida”.

    Como literata es pragmática y consecuente con su filosofía en la defensa de la mujer, en cuanto a la violencia y al maltrato; en su investigación “La música popular y la mujer”, hace notar al lector con cuanta ligereza se usan palabras y frases peroyativas en alusión a la dignidad de la mujer, este artículo se publica en la Revista “Cultura” publicación del Departamento Cultural del Banco Central del Ecuador en el año de 1981. (Chiriboga 1981, 357-369).

    En este proceso de enriquecimiento intelectual, cultural y social a través del camino de la vida, la vemos participar en reuniones internacionales como en el año de 1983, cuando asiste al Congreso de la “Cultura Negra” y luego en la ciudad de Panamá. Con estas experiencias se inicia los primeros bosquejos de la novela “Bajo la piel de los tambores”, libre ya de los quehaceres universitarios al momento en que egresa de la Universidad Central del Ecuador.

    En el año de 1986, presenta el cuento “El Cristo de la mirada baja”, en un Concurso de Relatos, que le hacen merecedora al Premio “José de San Martín” en Buenos Aire s Argentina.

    Hizo amistad con los escritores Iván Egüez y Raúl Pérez Torres quienes conocieron los originales de la novela “Tambores bajo mi piel”, les encantó la obra y fue motivo para que se uniera al Taller de Literatura que la mantenían aquellos escritores y muchos otros en la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

    Y es precisamente Raúl Pérez Torres quien hace la introducción de la obra y escribe: “Acabo de leer en originales la primera novela de Luz Argentina Chiriboga, “Tambores bajo mi piel”, y me ha emocionado la madurez literaria alcanzada, por alguien que compartió conmigo tantas horas, obsesionada en el manejo de la palabra.

    Y es que esta novela brota como un torrente, donde el ejercicio de la memoria, el rigor en la utilización del lenguaje, la voz de los personajes que crean una armonía multiforme, nos van entregando con audacia y desgarramiento, la vida de una muchacha que viene a estudiar a la ciudad, las vicisitudes, desdichas y esperanzas que se plantea, las contradicciones y las dudas que debe absorber dentro de una sociedad pacata e hipócrita que se maneja con un código de relaciones diferente.

    Un colegio de monjas, donde bajo una simbología bien tratada, se traduce el poder, su tiranía y sus desafueros, pero también la rebeldía de esta mujer costeña, bella y diáfana, reflexiva y loca, timorata y violenta, que ha vislumbrado) justamente en su primer viaje a la ciudad, a loa metrópoli) la imagen del hombre nuevo, un hombre que viaja en el mismo carro junto a ella, cuyas palabras le impresionan sobremanera y la marcan en su reflexión posterior sobre los hechos sociales. La imagen de ese hombre volverá continuamente en un ritornelo interesante que subyace en el texto y que finalmente nos permitirá conocer su misteriosa identidad.

    El che Guevara, un Che Guevara de los comienzos de su carrera política y revolucionaria, un Che Guevara que se estaba nutriendo del conocimiento de nuestros pueblos, para luego extender su generosa valentía e inteligencia por toda nuestra América”.

    “La novela, pues, contiene un universo humano, porque los héroes de novela, como ya alguien lo dijo, nacen de las nupcias que el novelista contrae con la realidad.

    Novela de buena intensidad, en la que el proceso de crecimiento, el proceso dialéctico de los personajes, deja entrever una gran perspicacia psicológica y nos replantea las relaciones de amistad, de amor, de admiración y de desprecio. Novela que recoge también un momento convulsionado de nuestra historia, una pieza más en el rompecabezas histórico que los creadores escriben como homenaje para su pueblo” (Chiriboga 1999a, 9, 10).

    La mencionada novela “narra la iniciación de una adolescente costeña en los embriagantes ritos del deseo, la sensualidad, el amor y el sexo. Interna en un Colegio de monjas de la capital, se abre paulatinamente a la experiencia de la hipocresía de la sociedad y a los secretos del idealismo guerrillero. Sus sueños de amor y de liberación se esfuman al volver a la costa. La realidad triunfa. La hembra se convierte en mujer sensata; la idealista, en mujer dorada, con lo que esta novela se transforma en una parábola del desencanto de la mujer del campo costeño, oprimida por los prejuicios raciales, la tradición y la estrechez cultural de esa periferia, según acertadas frases de Simón Espinosa”. [9]

    Del poemario “Diáspora”, Julio Micolta Cuero nos ofrece estos comentarios: “Por los caminos de Esmeraldas, se puede llegar al descubrimiento de parajes que alimentan las retinas visionarias de los caminantes, con la riqueza de loa realidad maravillosa que se presenta vivificante y transmisora de indecibles aportes. Es introducirse en el espectáculo de la belleza creativa, y ser partícipe de una espectral cosmovisión de encantamientos y de aventuras que conjuntan leyendas, hechos, aforismo y aquelarres, aspectos muy genuinos de nuestra tierra”.

    Para culminar con su apreciación literaria diciendo que Argentina Chiriboga es una “brillante reseñadora de las huellas de los vendimiantes de los tiempos, puestas a la vista del lector como una entrega frutecida e intrínsecamente espiritual, para el disfrute a plenitud en este reconfortante recorrido” (Chiriboga 1997, 8, 9).

    En esta obra “Diáspora” podemos detenernos en una décima y ver el espíritu humano, guerrero y rebelde, a la vez alegre del afro-descendiente, pero sobre todo conquistador de sueños:


    El Poderoso

    Glosa

    Si el gobierno no me estima,
    Yo me doy lo que deseo,
    Me lo altivo y me lo alceo,
    Por Dios me lo voy encima.


    I

    Yo le declaro la guerra
    Con todita mi familia, le tiro con escopeta,
    con machete, palo y piedra,
    lo ataco con las avispas,
    por ser hermanos del viento
    y que no me haga desaire,
    porque mi espalda es la espina,
    voy a remover la Tierra
    si el Gobierno no me estima.


    II

    Yo le ataco por la tierra
    con toda la infantería,
    estos son elefantes,
    tigres, leones, panteras,
    las congas y los tembanes,
    el batallón guansagul,
    también saldrá la tortuga
    con su garbo y condongueo,
    pues que no busque ajetreo
    yo me doy los que deseo.



    Su aporte a la cultura negra es notorio, ha entregado toda su vida para que las costumbres no se borren de la memoria de los pueblos afro; publica la obra “Palenque”, la misma que es una recopilación de todas sus “Décimas”. David Andrade refiere que “Luz Argentina Chiriboga, (es) una apasionada luchadora por la cultura popular que ha sabido ganarse a pulso un sitial de honor en las letras del Ecuador. Este Palenque que nos regala, es un sitio lleno de ritmo, de color, una propuesta creativa de enorme significado e indudable trascendencia”.

    El mismo introductor de la obra como quien hace una especie de “rumor de palabras” nos ofrece más comentarios: “La noche siembra negros presagios en la espesura, el leve resplandor de las estrellas deja entrever apenas las formas vegetales mientras en la distancia se escuchan voces dispersas que se comprimen y se entreveran en un crescendo armónico y musical.  Se eleva, por ejemplo, la voz apagada de un anciano que con voz cansina desgrana todo el acervo de la memoria colectiva; le sucede el cantarino tono de una muchacha, jolgorio pleno de rima y tentación; viene luego el acento recio del payador famoso, del experto en requiebro y el contrapunto, del memorioso capaz de estremecer, deleitar y embelesar a su auditorio. Más tarde, mientras los fuegos fatuos de la candela agonizan lentamente, vuelven a sonar las voces de los ancianos, lamentándose de los tiempos idos, rememorando épocas más felices.

    Y en el medio de todo, reina de la noche y la memoria, la décima, esa forma e hacer poesía desde lo más íntimo de la cultura afro americana.

    No existe en la creación literaria popular algo tan musical, tan auténtica y tan ligada al sentimiento colectivo como la décima, hija legítima del romance y el candombé, heredera de la palabra castellana tanto como de las leyendas fantásticas del África profunda.

    Hablar de la décima es hablar de entonces de emoción que nos ha sido legada y cuya perdurabilidad está ligada a los trovadores de pueblitos y caminos, tanto como a los estudiosos de la cultura popular y a los creadores que intentan encontrar en ella una forma más auténtica de ser y pertenecer” (Chiriboga 1999b, 119).

    Ahora, ya podemos entender porqué Argentina Chiriboga, quiere en sus trabajos literarios resaltar las vivencias de la gente del campo, que no se pierdan, quiere más bien perennizarlos en sus obras y que se constituyan en un aporte para la cultura ecuatoriana. En las Décimas se traduce el sentir de la sabiduría popular, revisemos este segmento literario:


    La Herencia

    El papá de mi papá
    anda dentro de mis venas,
    él me entrega a manos llenas
    su enseñanza desde allá.
    Advierto que él me amarca
    y me aconseja con tino
    que ande recta en el camino
    hasta que llegue la parca.
    Luego mi abuelo se embarca,
    viaja de aquí para allá
    y sigue para acullá
    demostrando su inquietud,
    y exhorta a la juventud
    el papá de mi papá.
    Mi viejo afirma la creencia
    de una nueva esclavitud
    en toda su latitud,
    lo dice con experiencia.
    El habla de una potencia
    que con voces muy serenas
    nos ha impuesto cadenas.
    Mi abuelo fue color brea
    y aunque no lo vea
    anda dentro de mis venas.
    El a mí me vió nacer
    y me tuvo en su regazo,
    me dio más de un abrazo
    feliz porque fui mujer.
    fue a Yemayá a agradecer
    con orquídeas por docenas
    para que viva sin penas.
    Desde su gran lejanía
    ora a Ochún con alegría
    él me entrega a manos llenas.
    Mi abuelo fue muy bembón,
    tenía la nariz ñata
    veo bien que se retrata
    en su nieto de Borbón.
    A él le gusta el bolón
    como a mí y a mi papá,
    se ve que el abuelo está,
    todavía con nosotros
    pues da también a los otros
    su enseñanza desde allá.



    Fabián Vallejos anota sobre la misma obra “Palenque”, que: “Leer Palenque es adentrase vibrantemente en el complejo universo de la tradición oral latinoamericano y más exactamente en la cultura afro-americana que desde el comienzo de la Colonia se fue desovillando en nuestro Continente.

    La décima forma parte de esa rica tradición oral y al mismo tiempo de nuestro patrimonio literario y en esta ocasión, Luz Argentina Chiriboga traslada musicalmente a sus lectores a ese fantástico, increíble, misterioso y vivencial universo de la décima y a través de ésta a la atmósfera de la esclavitud de aquellas épocas como lo citan los siguientes versos:



    A mi me causa dolor
    recordar esa desgracia
    la mendaz plutocracia
    que tuvo el conquistador



    Las décimas de Luz Argentina Chiriboga relatan historias verdaderas, con personajes reales y lo hace con solvente dominio de la métrica, el ritmo y la rima, eso nos confirma que en sus venas corre la sangre de los decimeros de antaño que con el transcurrir del tiempo han ido desapareciendo, dejándonos como un hálito de magia y de suspenso” (Chiriboga 1999b, 119).

    Las Décimas tienen un profundo sentido de la sabiduría popular, la filosofía del pueblo inmersa en la discriminación de una sociedad que no les da la oportunidad para que se desarrollen, progresen; sin embargo, esa lucha de siempre, se traduce en alegría, buen humor y sabiduría de vida. En el poema “La Negritud”, vemos el orgullo de la raza, el sano orgullo y la altivez del ser humano, seguros de sus dones y talentos, demuestran lucha y pujanza en medio de este mundo egoísta y mezquino; la contrapartida por otro lado quiere desconocer que el sol alumbra a todos, quiere negar que cada ser humano es tan diferente con cada ser humano, aún con su propio hermano, quiere desconocer que cada cual es un tesoro precioso ante los ojos de Dios; pues, El hizo al ser humano con diversidad física, pero con igualdad espiritual, el Creador los hizo a su imagen y semejanza.

    Los siguientes versos nos habla de las abuelas detentadoras de la sabiduría popular, que “/avanzan abrazadas y con fe en la Negritud/”, que mirada alentadora para una sociedad justa que “/guían a la juventud/ con fulgor en su mirada/”, nos regalan una enseñanza de “/fraternidad/ cariño amor y conciencia/”.

    Décimas que también nos traen, lo que no puede perderse de nuestra memoria, la historia aberrante de su desraizamiento de África, de su familia, de su cultura; en su obra no deja de mencionar el tormentoso tiempo de la esclavitud,  Luz Argentina lo llama “Un caso descomunal, /tal vez desgracia mayor/ que ocasionó el agresor/ con su terrible falacia./ Evocar esta audacia/ a mi me causa dolor”.

    Otro de los grandes de la poesía ecuatoriana es el médico psiquiatra Euler Granda Espinosa, natural de Riobamba; este personaje sabe saborear el infinitos mundo de las letras y hace una apreciación de la obra “La contraportada del deseo”, que Argentina la publica en 1992. Euler Granda se expresa así: “Saltar desde las palabras diarias parra llegar a esa aventura indecible que es el fenómeno poético, implica un múltiple adentramiento en la fonética, en el lenguaje, en el pensamiento abstracto, en fin, en la realidad existencial de la persona.

    El poeta: es prestidigitador al cual le es dado a improvisar al mar desde la manga de su saco y redescubrir el nombre de las cosas, transcurre por los días con los espejos ustorios de sus ojos vueltos a sí mismo y hacia el mundo. Donde el común de la gente no ve más que objetos y animales mortales que bailan o no bailan, él ve los entresijos de la luz y la sombra, los lados flacos de la muerte. En su voz, la piedra aún caliente del recuerdo se transmuta en géiser y vuelve a estar vigente aquello que se llama taumaturgia”.

    “Argentina Chiriboga, definitivamente, ha tomado por el atajo de la palabra luminosa. Si antes fue el relato hoy se ha dedicado a cultivar la poesía. Y cuando lo hace, qué duda cabe, a leguas se percibe el vaho de su rememorada tierra de Esmeraldas.

    Tal vez, sin proponérselo, Argentina Chiriboga, cuando hace poesía, logra construir todo un entorno mágico, alcanza a crear un ambiente humano en donde el hombre se consubstancia con la naturaleza e insistentemente husmea sus orígenes.

    En estos ajetreos identificatorios no podía faltar como testigo el mar antropomorfo, el mar dador de vida y guardador de secretos, el mar erotizado.

    La palabra poética posee una increíble cualidad procreadora y multiplicadora, y sabedora de ello Argentina Chiriboga, mediante un lenguaje translúcido acierta a levantar metáforas barrocas, esguinces coloquiales, férvidas expresiones que dan margen para que corra libremente el río vivencial de sus poemas.

    El litoral, la selva, el viento, la marimba, la tierra y sus consejas, puntualmente concurren a su llamado lírico y se congregan en torno a su palabra. Y allí está la ría tocando sus guitarras, allí agosto remando sus canoas, el faro allí con su ojo insomne, allí su sangre yendo y viniendo y borbotando por los vericuetos conflictuales, allí su búsqueda en pos de la belleza creativa“ (Chiriboga 1992, 1, 2).

    Luz Argentina Chiriboga, utiliza una figura literaria para hablar de su identidad, habla su cabellera, bajo la musicalidad del tambor, su cuerpo arde en la cadencia de la danza, Para en lujurioso movimientos hacer relucir su origen africano con la característica crespa cabellera, hebras de ébano que hablan de su código genético, profundidades del mar, de donde sale el eco para descifrar las tradiciones contadas de sus abuelos.


    Suelta mi trenza
    para que dance
    en el mojado viento…
    Vuela, bailotea,
    con asustadas alas
    y al revolotear
    revela su origen africano.
    Mi cabellera crespa
    trae un furor,
    un oleaje,
    un ancestro
    que viene desde lejos.
    Aquel brillo tan negro
    arrastra códigos milenarios.
    Detrás de estos rizos
    con su voz quebradiza
    asoman mis abuelos.


    Sus poemas, coplas y décimas siempre están bañadas del componente de la cultura africana, en cuyos remotos tiempos, pervivían con la constante relación de sus múltiples dioses, dioses paganos dueños de cada parte de su vida diaria; el ritmo y la cadencia en baile acompaña al negro en su despertar, su trabajo y descanso, Orisha para Luz Argentina en su poema es el creador del ritmo y de este instrumento: el tambor.


    Orisha creó el tambor
    en raptos de inspiración,
    todo en él es perfección
    no hay instrumento mejor.
    La palabra fue entregada
    a tan divino instrumento
    para que en todo momento
    sea la voz perfeccionada.
    Su cadencia va abrazada
    con reiterado vigor
    a todo lo que es amor.
    Este instrumento bendito
    es ritmo del infinito,
    Orisha creó el tambor.


    Ha sido muy comentada su obra en el exterior, Miriam DeCosta-Willis, la primera PhD Afro-americana de la Universidad Hopkins se refiere sobre la novela histórica “Jonatás y Manuela”, que está enfocada en el rol de la mujer afro-descendiente en la transformación de la historia hispanoamericana. La novela es también importante porque participa en la discusión intelectual sobre la esclavitud, iniciada en la década de los setenta y ochenta por las escritoras negras a través de la América.[10]

    Del editor de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, extractamos este comentario a la obra mencionada anteriormente: “Novela desajada de algún rito africano, que ensalma y exhuma los orígenes de la negritud en Ecuador, para luego centrarse en la presencia vivificadora de Joanatás, la esclava que, como una paradoja del destino, acompañó toda la vida a Manuela Sáenz, la libertadora del libertador.

    En estas páginas encontramos el pulo y la cadencia de una escritora que lleva en sus venas, los misterios del yoruba, pero también la condición siempre expuesta de una sensibilidad que aborda con límites de erotismo de las mujeres”(Chiriboga 1994, 174).

    La misma autora norteamericana, publica parte de su investigación sobre la literatura afro-latina y afro-americana “Hijas de la diáspora: escritoras afro-hispanas en 2003, en cuya obra Argentina Chiriboga contribuye como co-autora en un capítulo.[11]

    Rosemary Geisdorfer Feal de la Universidad de Rochester en su investigación sobre las poetisas afro-hispánicas en la obra “política e identidad”, se refiere a Argentina Chiriboga, quien publica el poemario “La contraportada del deseo” que “se centra en el cuerpo negro como lugar donde la noción del ser puede cristalizarse o encarnarse…”. “ …se detiene largamente en los deseos particulares de la mujer, trascendiéndolos sólo cuando el calor de la tarde ha dejado sus huellas en un cuerpo letárgico, o la pasión amorosa ha recorrido la tierra del fuego femenina, o las ondulaciones de una mujer que baila se han reflejado en los ojos de los espectadores. Algunas de sus imágenes poéticas podrían haber sido tomadas directamente de la poesía negrista que explota la ya familiar descripción de la mujer negra como figura exótica: la bailadora supersensual, hechizadora, primitiva y frenética, como la describe Ann Venture Young ( ). Y algunas de las metáforas que emplea Chiriboga son de naturaleza bastante convencional: el cuerpo como geografía («tu aliento enciende/ mis cálidas bahías», ( ), o como producto comestible del trópico («este manantial… huele a mangos», ( ); «ábreme la blusa/ para que salten mis almendras», ( ). Tales figuras poéticas, no obstante, encarnan lo femenino y abrazan lo afro-céntrico en claro desafío a estereotipos raciales, en un posible afán de reclamar esa expropiada sensualidad y deseo por medio de la danza, la música y otras prácticas culturales”.

    “Llamándose «un eco de un eco», el yo del poema siguiente apoya su sentido del ritmo y la musicalidad en sus raíces ancestrales; de este modo se une espiritualmente a su pasado africano a través del movimiento corporal:


    Nada más que una marimba,
    un guasá, un bombo
    y la astilla de un grito
    para poner el cielo
    al nivel de mis pies.
    Sube un temblor
    asentado
    en la raíz misma
    de mi ancestro ( ). [12]


    “La sensualidad por tanto aparece como don de las deidades africanas, las cuales dotan a las mujeres negras de poderes mágicos que ellas, a su vez, desencadenan a su gusto. Poseídas por los espíritus ancestrales, estas hablantes primero se dedican a conocerse a sí mismas («Me conozco al derecho/ y al revés») ( ) y luego se ofrecen a sus amantes:


    Con tu llave maestra
    abre mis signos inverosímiles,
    barájame como tu naipe
    para el póker. ( ).


    El cuerpo femenino, red de signos, revela también las cicatrices de la esclavitud, tal como se ve en el poema siguiente:


    La risa de mi cara negra
    delata la presencia de todo lo pasado.
    Me río de mi misma
    cuando un ruido
    de cadenas y látigos
    anda de nuevo en mi memoria ( ). [13]


    “El yo poético de Chiriboga no olvida su pasado, pero al mismo tiempo trasciende esas cadenas históricas por medio de un abrazo glorioso del presente abrazo sexual, sin lugar a dudas”.

    “La identidad afrohispánica en Chiriboga se establece a través de lo corporal, cuando la poeta habla de su patria y de su nombre: «Yo, mitimaes,/ Esmeraldas, te quiero, te quiero contra ausencias,/ olvidos y nostalgias» ( ). Hija que se proclama exiliada »Dicen que me fui», la hablante reafirma, por otra parte, su nexo visceral a Esmeraldas, la tierra materna, a la que describe como «un río/ que atraviesa mi sueño» ( ). Además, Chiriboga invoca su propio nombre cuando afirma:


    Me diste la punta de tu ovillo
    y en vez de Penélope
    hallaste una Argentina
    y desembarcaste
    en mi tierra del fuego ( ).[14]


    “Esta alusión geográfica de doble sentido revela la identidad específica de la poeta. Este poema, junto con dos más que le siguen, pone final a La contraportada del deseo, marcando así de modo explícito una auto-referencia: una declaración definitiva de lo personal, lo autobiográfico. Chiriboga desafía al tiempo en el penúltimo poema:


    mentira que el tiempo
    me haya tornado
    eco de mí misma,
    mentira que el tiempo
    me haya gritado
    Ekuambé, Ekuambé,
    Luz Argentina» ( ). [15]


    “El yo poético, renacido gracias al deseo, permite que el explorador del poema final, dedicado simplemente «A Nelson,» la conquiste en un encuentro mutuo: «mi piel tiene grabados indelebles/ tus puntos cardinales» ( ). El cuerpo femenino como signo traza los caminos del deseo, muestra las huellas de los amantes que han pasado por sus trópicos y revela, en fin, los espíritus ancestrales que ella lleva en la sangre y el corazón. Los poemas de Luz Argentina Chiriboga reclaman a la mujer negra sensual no sólo como imagen u objeto de la lujuria masculina, sino también como sujeto femenino capaz de imaginar y de desear a su vez. Por tanto, Chiriboga, como un Narciso transformado en mujer negra, se contempla en el espejo poético para retratar figuras femeninas resistentes a las opresiones racistas y sexistas que han abrumado a otros poetas. Y protege la identidad incorruptible de la renacida mujer afrohispánica, quien se posee a sí misma y se entrega en libertad”.[16]


    Cuando miro hacia atrás
    y veo tantos negros,
    cuando miro hacia arriba
    o hacia abajo
    y son negros los que veo
    qué alegría vernos tantos
    cuántos;
    y por ahí nos llaman «minorías»
    y sin embargo
    nos sigo viendo
    Esto es lo que dignifica nuestra lucha
    ir por el mundo y seguirnos viendo,
    en Universidades y Favelas
    en Subterráneos y Rascacielos,
    entre giros y mutaciones
    barriendo mierda
    pariendo versos. ( ).[17]


    En su poesía, se vislumbra la realidad étnica universal, Argentina ya no puede hablar a estas alturas de la pureza étnica africana; ahora, ve la realidad de pueblos negros que en amalgama genética han provocado una resultante “una diversidad” dentro de una sola raza, la humana, sea cualquiera su color de piel, somos amasados en la savia vivificadora de la nueva poblacional ecuatoriana.

    Estudios científicos de la genética poblacional nos ha permitido reconocer, que hoy  hablamos con propiedad que tras el color de la piel se perfunde el cruce genético del blanco, del indio y del negro. Qué maravillosa realidad, crear una nueva conciencia para llamarnos hermanos, todos hermanos de sangre; porque, hermanos de espíritu lo fuimos desde el comienzo de los tiempos. Por eso, Argentina, dice: /hemos roto las fronteras impuestas/ mis hermanos indios/ mis gemelos negros/.


    El africano que despierta y canta
    es el que habita mi cuerpo
    es el que recorre la América mestiza
    cargando cocos, semilla y tiempos
    hemos roto las fronteras impuestas
    mis hermanos indios
    mis gemelos negros,
    somos la gran mayoría en pie;
    fíjate bien, que no te confundan
    los slogans,
    es siempre el mismo africano
    solidario y cimarrón
    el que sobre el camino encuentro.


    Navegando en Internet, gratamente nos percatamos de un segmento de audio Internet, para darnos cuenta que a nuestra literata se le conoce mucho más en el exterior que en su propio país y se escucha:

    “Sin duda una de las más conocidas autoras afro-hispanas es Argentina Chiriboga. Ella es de Esmeraldas, Ecuador, quien es narradora, ensayista y también poetiza, su más reciente novela es “Jonatás y Manuela; su primera novela salió en 1991 y se llama “Bajo la piel de los tambores”, Chiriboga trata muchos temas en su poesía entre ellos se encuentran las tradiciones africanas de su país y la sensualidad del cuerpo femenino”.

    Cuando la amistad se la cultiva a diario, con el cruce de frases, en las conversaciones amenas, cuando se aborda todo tipo de temas, con el aporte de pensamientos espontáneos; se va edificando el conocimiento de la persona integral; solo de esta manera podríamos percibir con fidelidad lo que ella piensa de sí misma:

    Me cuenta espontáneamente y percibo cómo desnuda su alma: “Soy una escritora que evito encasillarme en un solo aspecto de la vida, escribo por diversos motivos: para alimentar mi espíritu, para hacer conocer los problemas y los valores de la cultura afro; para reafirmar mi identidad, para reír y comunicarme con el mundo”. [18]

    Continuando en estas susceptibilidades internas quiero ir más allá de la escritora, recabar en sus adentros, sobre lo que piensa de la mujer de este tiempo; sabemos que el aporte de la mujer en el mundo actual es cada día más saludable en la sociedad, con su presencia en todos los campos del quehacer humano; la visión femenina indudablemente da un ingrediente de sabor a la vida, estimula al hombre a la superación y a la sana competencia. Argentina ve a la mujer: “en continuo crecimiento, y tiene, por fortuna, la voluntad de ser mejor cada día, superar las taras del sistema patriarcal”.[19]

    La mujer, fue creada con todos los elementos biológicos que el hombre, así, ella, en un medio de oportunidades ha demostrado tanta sensibilidad, tanta sutileza; ahora, el mundo se está acostumbrando a tener la visión que la mujer nos ofrece con su enfoque especial, por ello, Luz Argentina dice:

    “La mujer se está acostumbrando a ejercer su voz y a que se le escuche. Situación que varía según en el país en que vive. Desgraciadamente hay diferencias entre los países del Primer Mundo. Estos Gobiernos protejan a la mujer y ningún abuso contra ella queda en la impunidad. En nuestro país el trato que el hombre da la mujer en el hogar, es un síntoma de lo que sucede en la sociedad integral; depende de los valores sociales, espirituales y éticos de cada individuo”.[20]

    Y hablando sobre los logros, los cambios que en la sociedad se han suscitado con la incorporación de la mujer en la vida de la sociedad ecuatoriana en este siglo XXI, nos refiere: “En el siglo XXI no podemos hablar de géneros como categorías de análisis de la realidad sobre la que se asienta la convivencia de los seres humanos. Esta realidad no es bipolar, y, muchos procesos van adquiriendo otros contenidos históricos con los que se ha conseguido en forma progresiva, libertad, educación, salud y una mejor calidad de vida para la mujer, lo que favorece al desarrollo de la sociedad ecuatoriana y capacita a la mujer para poder ejercer el poder político”.[21]

    Como complemento planteamos la siguiente interrogante, ¿Qué le hace falta a la sociedad para lograr una equidad de género en el ámbito familiar, social y político?  Y Argentina Chiriboga nos da su parecer: “Hace falta un cambio en el sistema político; el actual tiene los vicios del sistema feudal”.

    Viene entonces, de repente como luz que alumbra la razón a nuestra conversación: ¿Qué significa ser mujer? entonces veo que me encuentro frente a la poetisa que inspirada dice lo que siente en su fuero interno: “¿mujer? Digo selva, encrucijada de savia, digo mar, pedestal, buganvilla, verso, inventada paloma. Y me detengo a pensar en nosotras. Cuando pienso en nosotras penetran a mis ojos arcos y torres. Torres y arcos levantados con nuestros puños”.

    ¿Cuál debería ser el principal papel de la mujer en el mundo? “Desempeñar el mismo papel que tiene el hombre, amar a su prójimo y procurar ser útil a la humanidad”.[22]

    El mundo actual vive una suerte de lucha por los Derechos Civiles, unos que pregonan desde una perspectiva, el detrimento de los derechos humanos de otros; el tema del “aborto” es un asunto muy discutido hoy en día y lo será por la eternidad, mientras el hombre exista en el mundo; con argumentos forzados se opina que la mujer debe decidir sobre su cuerpo; otros que, debe respetarse el derecho a la vida, que donde terminan los unos, comienzan los derechos de otros.

    A una activista de los Derechos de la Mujer nos interesaba preguntarle acerca del aborto, tema tan espinoso que involucra desde luego no sólo a la mujer, sino al hombre y a la sociedad en la que vive: nos comenta que la iglesia católica quiere que se restrinja el aborto por malformaciones fetales y nos dice “yo estoy de acuerdo con esta posición”; más nos informa que en este mismo momento (marzo del 2008), el Consejo de Europa defiende que el aborto es un derecho.

    Nuestra opinión es que nadie tiene derecho a tomar la vida de otro ser humano; ya que con el avance de la medicina y su tecnología, no sabemos que nos espera para los buenos resultados de tratamientos de las enfermedades genéticas y malformaciones; si se tratad del aborto por violación, sería la mayor de las aberraciones humanas, pues en última instancia, puede haber una familia que acoja a esta criatura no deseada en un programa de adopción, pero que sufra un inocente, por el error de un maniáltico no puede constar en la ley una justificación para la muerte (infanticidio).[23]

    Otro de los temas tabú, en todas las sociedades y de todos los tiempos en la historia de la humanidad es el racismo, siendo como es ella, miembro de una Organización en pro de la defensa de la mujer negra, le pedimos que nos comente al respecto: “Desde la Revolución Francesa, se planteó la necesidad de que todos los ciudadanos y ciudadanas  gocen de los mismos derechos sin distinción alguna, sin discriminación  de ninguna clase, sin embargo, palpamos tremendas desigualdades. El sistema social del Ecuador ofrece toda clase de prebendas a los blancos y blancos mestizos”. Con esta expresada verdad, viene a mi mente la frase de Henry Commager: “Destruimos la esclavitud, pero no el racismo”.

    Vemos paradójicamente, que aunque la sociedad se encuentra más evolucionada, con muchos recurso tecnológicos, todavía se lucha por la equidad e igualdad de oportunidades para todos los seres humanos sin diferencias raciales y aunque la Constitución rece este dogma de igual e equidad, en la praxis no se da cumplimiento a la ley.

    Pertenece a la Corporación Sociedad Amigos de la Genealogía desde hace varios años, husmeando en el pasado las raíces de la historia social; y ella refiere respecto a la utilidad de esta rama de la Historia Social: “Confieso que el estudio de la genealogía me ha acercado al corazón de la gente y a sus sueños. He comprendido que el decurso de la humanidad, aunque tiene el origen común, ha marcado distintos rumbos a la historia. De ellos provienen los diversos pasos que hemos dado y seguiremos dando en nuestro caminar sobre la tierra.

    De mis contactos iniciales con la genealogía, he comprendido la responsabilidad en el manejo de los datos y la necesidad de la búsqueda de hilos que otrora fueron factores en el devenir de la colectividad. La genealogía, vigorosa y real, proyecta el corazón, la inteligencia y la acción de las generaciones.

    Refleja el fruto de la  mentalidad de un pueblo, los sufrimientos, los anhelos de las familias y la fidedigna versión de los hechos ocurridos en una determinada época. A través de la genealogía es posible aprender el panorama de los países, es posible seguir trayectorias políticas, económicas, culturales y sociales. Conociendo las familias, su descendencia, sus episodios y facetas podemos restituir nuestra historia.

    Este campo es para mí un testimonio de la relación existente entre la historia y sus pilares: la geografía, la biología, la genética, la antropología y la filosofía porque tienen su base en el ser humano y sus realizaciones” (Chiriboga 1996, 10). De su trabajo de investigación histórica social “Raíces africanas en la nacionalidad ecuatoriana”, nos refiere que durante 350 años arribaron al Continente americano barcos negreros con alrededor de diez millones de seres humanos a los que se les quitó la libertad de pensar, de superarse, se les obligó a convivir en condiciones infrahumanas y nos relata cual ha sido el aporte de esta grupo humano en el desarrollo de la economía religiosa, cual fue su aporte en las luchas libertarias de la Independencia, en la explotación de las minas de oro, su aporte en la revolución liberal; y aparte de esos sinsabores de la vida, mantuvieron de sus ancestros el ritmo musical y la alegría en medio del dolor utilizando “la marimba, el bombo, el guasá y los tambores para bailar el torbellino, la agualarga, la caderota, la fuga, el fabriciano, la cumbia, el berejú”, todos ellos de auténtico sabor africano (Chiriboga 1992).

    Su aporte a la genealogía trae un inusitado manjar al paladar con el tema “La genealogía de la comida africana”. “El Ecuador es un país multiétnico y pluricultural, constituyéndose la cultura afro esmeraldeña en algo muy especial. Cuando preparamos el “encocao”, el “punsao”, el “cazabe” y otras recetas, robustecemos nuestra identidad y unimos con afecto el pasado con el presente.

    Al revisar la historia encontramos testimonios de que el comercio de esclavos africanos en el Continente americano cubrió un período de casi cuatro siglos y constituyó el mayor transplante que registra la historia universal. Nueve y medio millones de africanos fueron desarraigados de África para realizar en América sembríos de caña de azúcar, café, tabaco, algodón, cacao, arroz y patatas y búsqueda de oro y plata. Algunos esclavos al obtener la libertad, se incorporaron a las actividades productivas de las sociedades americanas.

    Con la trata comenzó el proceso de aculturización, basado en el reemplazo de algunos valores de la cultura nativa por otros foráneos, modalidad inherente a toda forma de explotación colonial. Pero la desculturización total es imposible porque existen formas culturales que al explotador le interesa conservar, pues contribuyen al mantenimiento de su hegemonía. Entonces las clases dominadas buscan refugio en sus valores culturales autóctonos para sobrevivir y afirmar su identidad. Por esto es que no sabemos con precisión, cuanto pudieron salvar los esclavos o perder en la diáspora.

    En la alimentación intervienen elementos naturales, sicológicos, religiosos y costumbres arraigadas, patrones culturales que se conjugan en la preparación alimentaria. Algunas de nuestras recetas y hábitos tienen raíces africanas, especialmente en aquellas regiones donde se levantó plantaciones, en las que la fuerza de trabajo esclavizado fue masiva. Seguir las huellas de las preparaciones y los nombres de las comidas son las finalidades de este trabajo…” (Chiriboga 1996, 14-18). Es un buen estudio sobre el arte culinario, por ejemplo algo típico es el bollo hecho con plátano, las comidas con coco y plátanos cubiertas con hojas de la misma planta, nos dice Argentina, conservan las raíces de la diáspora. Además añade: “Nuestras comidas típicas comprenden códigos de la cosmovisión afro esmeraldeña, ya que la manera de saborearlas tiene relación  con la forma de ser y sentir la vida” (Chiriboga 1996, 14-18).

    Su esposo, Nelson Estupiñán Bass, laureado poeta esmeraldeño, nos tiene una frases llenas de ternura, de amor y gratitud, ya que ella fue la compañera idónea que vino a endulzar su vida en los años otoñales: “Ha sido, y es colaboradora eficiente y entusiasta en mi que hacer literario a tal punto que puedo declarar: “He llegado hasta aquí porque avancé apoyado en sus brazo y estimulados por sus voces.
    Como en el laberinto que es todo espíritu creador ella ha sido para mi una constelación siempre fulgurante”.[24]

    Ante el panorama de una vida llena de gozo, compartido con su esposo Nelson, Argentina Chiriboga, saca de su alma, buenos sentimientos de recuerdos para él, y nos compartirá desde el fondo de su alma:

    “Nelson me enseñó a soñar ese otro lado de la vida, él mi dimensión desconocida y me llenó el alma con palabras calladas”.

    Y comprendemos que mutuamente se profesaron un genuino amor; cuando tuve la oportunidad de conocer en su casa, vi colgado en la pared un poema enmarcado, con el título de “El silencio imposible”, poema dedicado al amor de su vida, Luz Argentina Chiriboga:



    El silencio imposible

    Nelson Estupiñán Bass
    ¡Cómo silenciar las guitarras
    si tu misma convocas
    si tienes la irrevocable
    vocación de la manzana,
    la forma terrestre del azúcar
    una avenida de nardos en el busto
    y la tez de la tarde en el verano!

    ¡Cómo pedirle al corazón
    que haga silencio,
    si una curvatura de mieles
    te circunda,
    tienes dos soles negros por pupilas
    el alba se te enreda en las pestañas,
    me llenas los ojos de la luz
    cuando me miras,
    y la poesía es una mañana
    desbordada de rosas como tú!


    Poema tan tierno y dulce para el corazón, gritaba a voces una canción; el trovador impulsado por el reclamo a la naturaleza, de no poder hacer silencio ante el ser que lo inspiró; ante esta hermosa expresión espiritual y literaria; la música ha respondido reverente, a ritmo de pasillo.[25]

    Nos hemos permitido traer a este círculo de pensamiento sobre Argentina a Yolanda Añazco, permanente luchadora por las libertades de la mujer ecuatoriana, escritora, poetisa e investigadora de la historia de líderes femeninas; bajo su iniciativa se logra que el Ministerio de Defensa y el Gobierno del Presidente Rafael Correa se le de el título de Generala de los Ejércitos del Ecuador a la insigne Manuela Sáenz; Yolanda actualmente es Presidenta del Comité Permanente de los Derechos de la Mujer y es quien nos ofrece una apreciación de la persona y obra de Argentina Chiriboga:

    “Argentina Chiriboga escritora y poetisa, tiene ya una trayectoria brillante en su quehacer literario, su abundante producción ha sido recibida como aporte importante a la literatura ecuatoriana, su obra ha paseado ya, por varios países de América y Europa.

    Argentina es de una sensibilidad impresionante, que en muchas ocasiones delata su desgarramiento por los dolores humanos, defensora enorme de los derechos de los hombres y mujeres de color como una deuda a sus ancestros. Además, canta sutil y bellamente a la naturaleza, como una amadora profunda de ella, canta al amor, canta a la vida como una alondra en plena primavera, canta a los dolores de su pueblo, a las mujeres que cayeron en las luchas, canta a su gigante para no dejar que muera, a ese guayacán que la abrigó por años.

    Argentina es una conocedora de la literatura y la aplica magistralmente en su producción, tiene un manejo exquisito del lenguaje, de ahí que sus novelas, cuentos y poesía ha sido muy bien recibida y traducida a varios idiomas, consta en Antologías nacionales y extranjeras.

    Sus continuos viajes por el mundo para asistir los encuentros de poetas le han dado una visión de la vida y el avance de las mujeres, no sólo en la creación poética, en el alcance de la libertad para viajar solas y oírlas decir, aquí estamos, desafiando al mundo, para decir nuestra palabra, sino además percatarse de la vivencia de los pueblos. Material que ha utilizado para crear y crear literatura”.[26]

    De la misma manera, invitamos a la escritora y poetisa Matilde Suárez Troya, maestra de juventudes del Colegio Nacional Experimental María Angélica Hidrovo, quien nos relata sobre Argentina Chiriboga: “La conocí en una reunión de escritoras en el año de 2003. Yo era, un largo silencio en la noche, siega de tinieblas. Allí esta Argentina, no sé que nostalgias sus ojos poblados, no sé de que nostalgia, no sé de que esperanzas. Creo que este es el equipaje de todos al amanecer los días y abrirse los caminos.

    Recordé sus niños tostados de sol, carbón de sol, con la piel pegada a los huesos con sus manitas inocentes hurgando el hambre y sus ojos inmensos como su tierra azotada de sequías solo atiné a pensar en la ausencia de Dios, no sé dónde estará, pero de mi África mía hace tiempo partió.

    Imaginé el naufragio del barco de esclavos negros en Esmeraldas y su huída en los bosques milenarios, buscando la libertad.

    Argentina siente orgullo de sus raíces, de su origen. Su poesía es recia y tierna, su pasión y la presencia de los afro-descendientes saben que son los puntales donde se construye su historia poblada del canto negro con su sangre candela, arena de playa, mar de vida y gaviotas.

    En uno de sus poemas dice: /Cuando en la montaña escucho un machete/ sé que una mujer de mi raza/ está abriendo anhelos en la tierra/.

    La poesía de Argentina penetra en la selva, en su raza, con el misterio de tambores, ojos de luna. Argentina Chiriboga juega en la narrativa entre el sueño de auténtica creadora y sus sueños… sueños navegantes en el ir y venir del mar extrañando de pasión el color azul de agua entre el rojo sol y suspiro azul del mar”.[27]



    Carta vía correo electrónico recibida el 9 de marzo de 2008, desde su estancia en Europa:

    Estimado Edison:

    “Gracias, muchas gracias, por tus preciosas palabras, constituyen un estímulo para seguir en el camino de la vida, no es fácil resistir y enfrentar esta nueva situación, sin embargo hay que sacar fuerzas y  tener una meta.
    Cuando las mujeres tengamos una democracia compartida y los países nos ofrezcan el espacio político que nos corresponde, no existirá  el Día de la  Mujer. Personalmente estoy de acuerdo que el mundo marcharía mejor en pareja.

    Abrazos para todos los amigos.
    Saludos

    Luz Argentina.

    Qué ejemplo de mujer, viviendo una nueva etapa de su vida, la vemos en proyectos nuevos, escribiendo, buscando nuevas metas, como bien dice ella, continuar en el camino de la vida ofreciendo a los demás la riqueza espiritual que emana desde su interior.

    Actualmente vive, en soledad por el fallecimiento de su esposo Nelson Estupiñán; es una lucha interior, desandar las mismas huellas de su ser querido, despertad a madrugada y encontrarse sola, por ello, en medio, de una necesidad de catarsis, de purificación, liberación; tratando de eliminar recuerdos que la perturban, procura la sanidad interior mediante la elaboración de un poema a sí misma:

    “A ti, Luz Argentina”

    ¿Cómo te va?
    Hace tiempo la sed te oprime,
    hace tiempo con ese silencio de estatuas,
    hace tiempo sin valles, sin montañas, sin ríos,
    hace tiempo en torno de su nombre,
    hace tiempo repitiendo su lección.
    ¿Intentas volver al pasaje conocido,
    al de antes, al de siempre?
    tal vez el aire suave y tibio
    o tal vez la brisa tibia y suave
    te vistan de rocío, de guayacanes florecidos,
    o quizás el mar con su misma voz
    o la sombra de su voz
    o quizás una metáfora
    enredada en el tiempo
    iluminen tus corredores,
    tu casa vacía
    y puedas rescatar la caricia diaria.
    Continúas preguntándote, ¿cómo?
    Si empecinadamente él principia tu mañana
    y por las noches regresa sigiloso,
    vale decir, multiplicado,
    poderoso,
    indulgente,
    íntimo,
    tuyo.


    De seguro, lo ha logrado, hoy siente más entusiasmo por la vida, por alcanzar nuevas metas, establecer nuevos retos; ha logrado entender que la vida es un don precioso de Dios y que nunca el ser humano debe pensar en jubilarse, porque cada día hay que vivirlo como si fuese el último de la vida, con gozo infinito.

    Notas:

    1.-Chiriboga, Luz Argentina. 1991. Bajo la piel de los tambores. Editorial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Quito, 1991. Traducida al inglés con el título: Drums Under My Skin, en 1991.

    2.-Chiriboga, Luz Argentina. 1992. Raíces africanas en la nacionalidad ecuatoriana. En: El negro en la Historia. Raíces africanas en la Nacionalidad Ecuatoriana.500 años. Centro de la Cultura Afroecuatoriana. Tomo III. Colección Medio Milenio volumen 9, SAG. Pp.129-139. Quito, 1992.

    3.-Chiriboga, Luz Argentina. 1996. Drums ander my skin (Bajo la piel de los tambores). Traducida al inglés. Washington, DC. USA, 1996.140p. 

    3.-Between the Silence of Voices: An Anthology of Contemporary Ecuadorian Women Poets (Quito, 1997).

    4.-Chiriboga, Luz Argentina. 1997. En la noche del viernes. Quito, SINAB, 1997, traducida al italiano con el título: Il Vener di Sera.


    1Dr. Edison Calvachi Cruz, médico e historiador. Miembro de la Corporación Sociedad Amigos de la Genealogía, SAG.

    [2] ttp://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo14/c9.htm

    [3] Información genealógica dela Familia Chiriboga Guerrero proporcionada gentilmente por el genealogista Dr.Fernando Jurado Noboa.

    [4] Revista Vistazo. Guayaquil, 1 de septiembre de 2006.

    [5]http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo14/c9.htm

    [6] Revista Vistazo. Guayaquil, 1 de septiembre de 2006.

    [7] Ibid.

    [8] Entrevista a Argentina Chiriboga vía Internet desde Europa. Marzo de 2008.

    [9] http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo14/c9.htm

    [10] http://www.afrocubaweb.com/martarojas/martarojassanta.htm

    [11] http://goliath.ecnext.coms2/gi_0199-622926/African-American-popular-and-scholarly.html

    [12] http://sincronia.cucsh.mx/feal.htm

    [13] Ibid.

    [14] Ibid.

    [15] http://sincronia.cucsh.mx/feal.htm

    [16] Ibid.

    [17] Ibid.

    [18] Entrevista vía Internert desde Alemania. Marzo del 2008.

    [19] Entrevista vía Internert desde Alemania. Marzo del 2008.

    [20] Ibid.

    [21] Ibid.

    [22] Ibid.

    [23] Entrevista vía Internert desde Alemania. Marzo del 2008.

    [24] Entrevista a Argentina Chiriboga. Refiere un documento publicado enla Revista Cultura del Banco Central, 1994.

    [25] “El silencio imposible”, letra de Nelson Estupiñán, música de Edison Calvachi Cruz.

    [26] Añazco, Yolanda: apreciación de la obra y persona de Argentina Chiriboga entregado al autor de esta biografía.

    [27] Suárez Troya, Matilde: apreciación de la obra y persona de Argentina Chiriboga entregado al autor de esta biografía.








    -

    0 0
  • 10/02/16--11:02: JAY WRIGHT [19.191]

  • JAY WRIGHT

    Jay Wright nació en 1935 en Nuevo México, y pasó su infancia en Albuquerque y San Pedro, California. Su primera exposición a las culturas mexicanas, españolas y Navajo ha tenido un efecto duradero en su poesía, y la geografía y la cultura son los temas principales en su obra. Wright estudió brevemente química en la Universidad de Nuevo México, antes de que el plazo había terminado, sin embargo, se unió al Ejército de los Estados Unidos, sirviendo durante tres años en el Cuerpo Médico. Después de su descarga, Wright obtuvo su licenciatura de la Universidad de California en 1961, ganó una beca teológica Rockefeller Brothers. Wright pasó a la Universidad de Rutgers para completar su maestría en literatura comparada en 1967 y ese mismo año publicó su primer librito de poemas, La muerte como Historia. También escribe teatro. Es una de las principales voces afroamericanas de Estados Unidos. Obras de Wright, ensayos y poesía se centran generalmente en un redescubrimiento de la herencia afroamericana a través de un estudio histórico y la experiencia personal. Un tema recurrente en la poesía de Wright es el intento de superar un sentimiento de exclusión, tanto de la sociedad o la propia identidad cultural de uno, y para encontrar el crecimiento y la unidad a través de una conexión entre la sociedad norteamericana (la experiencia del presente) y las tradiciones africanas (el patrimonio del pasado). Algunos de sus libros de poesía son: Dimensiones de la historia, 1976; Selected poems, 1987; Transformaciones, 2000 y Máscara de música y medida, 2007. 


    noche

    soledad clarividente en el filo obsidiana del día.
    una luna bermellón enciende la cantera
    en un pozo oculto.
    es tiempo de reescribir la historia de la oscuridad
    y el modo en que la mecánica estelar se fractura
    apartando una estrella de la otra.
    en este hemisferio
    la vía láctea es un río celeste,
    hermana de la húmeda estrella que resplandece
    en el valle de cuzco.
    en este lugar,
    una llama, de pie bajo el calor de una estrella,
    define la eternidad, y una cruz horadada
    orienta el matrimonio del sol y de la luna
    en la calle de los muertos.
    aquí, no hay misterio en la ausencia de la luz;
    solo una voz radiante, que se eleva
    desde el tejido suntuoso de un aire liberador.



    Saltos

    ¿Qué sé yo de matrimonios y profecías,
    impulsado por un sol que nunca veré?
    Despierto cada mañana y vengo
    a sentarme en nuestro mundo, el corazón
    del árbol más fuerte, saturado de sangre
    y noches negras, encendidos los pies por el color del amor.
    Y mientras descanso, mi corazón va
    hacia la música serena del caparazón de una tortuga.
    Fuera, en el río, al amanecer,
    los hombres preparan sus redes y de nuevo
    comienzan a buscarme.
    Mi amor se agotó con el río,
    alimentado por la exaltación y por la antigua piedra
                                  que da vida a mi cabana. 
    Sé que debo solo soñar con la flauta amarilla 
    y el día que bañaré mis pies en el nuevo polvo 
    de una cabana de amantes.
                            Sé que hay un poder
    en esta agua, mayor que los manantiales de las primeras hijas. 
    Hoy, desde mi silla,
    miro el borde de la suave blanca espuma, como un cangrejo 
    en la orilla,
    su oscuridad sobrellevada por la plegaria 
    que me he esforzado en pronunciar. 
    He aprendido a saltar
    entre cipreses caídos, nubes de arena espinosa 
    y la paja húmeda de fuegos apagados, 
    cuando el sol, una margarita deshecha, 
    agitó al colibrí que llevo dentro. 
    Hay una danza que aguarda
    al pescador capaz de reconocerme, 
    y un momento en que el fruto seco 
            hablará con la voz del sol. 
    Hay un momento en que me reconoceré en armonía
                 con el ocre rojizo de la tierra 
    que aún lleva el velo azul de un antiguo deseo

    (Traducción: Jeannette L. Clariond)



    SALTOS

    What do I know of marriages and prophecy,
    awakened by a sun I will never see?
    I awake every morning and come here
    to sit on our world—the heart
    of the strongest tree, seething with night
    and blood designs, the feet lit by love's color.
    And, as I rest, my heart moves
    to the wise music in a turtle shell.
    Out there, on the river, at dawn,
    the men embrace their nets and begin
    again to search for me.
    My love is river-worn,
    nourished by exaltation and the aged stone
               that perks my hut.
    I know I must only dream of the yellow flute 
    and the day I will bathe my feet in the new dust 
    of a lover's hut.
                  I know that there is power
    in this water, greater than the springs of old daughters. 
    From my seat now, 
    I see soft white foam edge, crablike, 
    over the shore,
    its darkness overcome by the prayer 
    I have struggled to say. 
    I have learned to leap 
    through dying cypress, clouds, spiny sand 
    and the wet straw of dead fires, 
    when the sun, a frayed daisy, 
    stirred the hummingbird within me. 
    There is a dance that waits
    for the fisher who would know me, 
    and a moment when dried fruit will speak 
                with the sun's voice. 
    There is a moment when I will know myself
            balanced on brown-red earth 
    that still wears the blue veil of an ancient desire.



    Ojos

    Antigua luz, en esta profundidad, conoce 
    el velo de la decepción, el valle de agua 
    entre saltos y divisiones.
    Así que aquí, a medida que el viento del sur alerta al cuerpo 
    un cambio de estación, la hoja 
    del álamo escarlata va de un lugar a otro, 
    cuerpo inestable que busca anclarse 
                     a un espejo diferente.
    Un ojo como este puede estar ciego al mundo 
    al filo de la muerte. Un ojo como este 
    puede ser solo una pluma de pavo real, 
    un botón en la poda o una tesitura 
    distinta en la voz de la tierra. 
    Hay un mercado en Suffolk 
    donde los huesos y urnas y monedas romanas 
    delimitan un suelo sagrado con el sonido de una visión. 
    El tiempo nos dirá todo acerca de la sensación 
    y el modo en que nos reconciliamos
                     con nuestro fracaso
    para ver todo menos el punto azul del deseo 
                    que nos conduce a casa.

    (Traducción: Jeannette L. Clariond)



    EYES

    Old light, at this depth, knows
    the veil of deception, the water valley
    through which it leaps and divides.
    So here, as the south wind alerts the body
    to the season's change, the scarlet poplar
    leaf runs, from point through point,
    a topsy-turvy body to be fixed
              in a different mirror. 
    An eye, such as this, may be worldblind 
    in the lode-break of dying. An eye, such as this, 
    may be no more than a peacock's tail, 
    the infant bud in a cutting, or the different 
    curve of a voice in the earth. 
    There is a market town in Suffolk, 
    where the bones and Roman urns and coins 
    mark a sacred ground with the sound of vision. 
    Time must tell us everything about sensation 
    and the way we have come to terms
                  with our failure
    to see anything but the blue point of desire 
                 that leads us home.




    Jay Wright, el “Charlie Parker” de la poesía afroamericana

    Por Juan Carlos Plata

    El espíritu sensible e inteligente y el carácter intercultural de la obra de Jay Wright hace que su poesía sea para las letras afroamericanas modernas el equivalente de lo que la música de Charlie Parker y John Coltrane fueron para el be bop y el blues, aseguró Jorge Brash durante la presentación de la edición que la UV hizo del libro Boleros.

    Publicado en inglés en 1991, Boleros refleja la gran influencia que han tenido México y Escocia, países en los que Wright ha residido de manera constante desde 1964, como escenarios y como motivos de varios poemas.

    Miembro de la Academia de Poetas Americanos desde 1995, Wright ha obtenido diversos premios entre los que destacan el de la American Academy and Institute of Arts and Letters Literary, el de la Ingram Cerril Foundation, el Oscar Williams y el Gene Derwood y este año recibió el Yale University’s Bollingen Prize for American Poetry y fue uno de los más importantes representantes de la poesía afroamericana del siglo XX.

    Gran parte de la obra publicada de este poeta fue escrita durante 1960 y 1970, periodo en el que fue muy notorio el interés por las raíces africanas en la experiencia literaria afroamericana.

    Dueño de una prosa rítmica y fluida, que le ha valido ser comparado con poetas de la talla de T. S. Elliot y Walt Whitman, Jay Wright en Boleros describe con lucidez y detalle escenas costumbristas y deja en clara evidencia las raíces negras de su obra.

    Jay Wright nació en Albuquerque, Nuevo México, en 1935, fue beisbolista profesional, jugó en ligas menores para los Padres de San Diego y en la liga Mexicana del Pacífico, para las Águilas de Mexicali.

    En 1954 se alistó en el ejército y sirvió en Europa durante la posguerra, en 1964 viaja a México y años después visitaría Escocia, lugares que han influido en buena parte de su obra.

    Durante la presentación de la edición de Boleros hecha por la uv, llevada a cabo en el Aula Clavijero de la Unidad de Posgrado, el propio Wright, antes de iniciar la lectura de algunos poemas aseguró que en Xalapa, en México “estoy en casa”.

    Jorge Brash, director de La palabra y el hombre, dijo que del espíritu sensible y del carácter intercultural de la poesía de Jay Wright, surgen posibilidades espirituales infinitas que hacen a su obra verdaderamente trascendente.

    Es de destacar la búsqueda de Wright por establecerse como un artista-portavoz de las culturas con las que se siente identificado (afroamericana, africana e hispana). La obra de Wright es una búsqueda de identidad para encontrar entendimiento histórico.

    Y dentro de todo esto, las figuras de jardines jarochos con olor a café y a mar, borregos con cara de estofado de las verdísimas campiñas escocesas, las disyuntivas entre casarse o abrazarse son protagonistas.

    Según Jay Wright, los corazones trashumantes saben que en cada puerta no está una rosa a la espera, la obra de este gran poeta, afortunadamente, tiene mejor suerte.
     




    .

    0 0
  • 10/02/16--23:07: MARÍA PAZ GUERRERO [19.192]

  • MARÍA PAZ GUERRERO

    Nació en Bogotá, Colombia el 3 de mayo de 1982. 
    Literata de la Universidad de los Andes donde fue publicada su monografía meritoria de grado, “El dolor de estar vivo en los Poemas Póstumos I de César Vallejo”. Realizó maestría en literatura comparada de la Universidad de la Sorbona Nueva, con tesis titulada “Del silencio al instante en la poética de José Manuel Arango”. Ha dictado conferencias sobre poesía francesa (Baudelaire, Rimbaud, Artaud, Michaux) en la Agenda Cultural del Gimnasio Moderno, en el centro cultural Paideia, en las universidades de los Andes y Javeriana, y en la Casa de poesía Silva. Dirigió dos seminarios de poesía en la librería Casa Tomada, uno sobre poesía colombiana contemporánea (Aurelio Arturo, Giovanni Quessep, José Manuel Arango, Piedad Bonnet, Juan Manuel Roca, Darío Jaramillo, Raúl Gómez Jattin, Rómulo Bustos Aguirre, Jorge Cadavid, Horacio Benavides), y otro sobre poesía francesa y peruana (Antonin Artaud, Henri Michaux, Yves Bonnefoy, César Vallejo, Blanca Varela, José Watanabe), cada uno con duración de un semestre. Actualmente es profesora de la clase “Apreciación de la poesía moderna y contemporánea” (poesía francesa, norteamericana, latinoamericana y colombiana) en el centro cultural Paideia, con duración de un semestre. Ha escrito reseñas de literatura y poesía en el periódico El Espectador, en Lecturas de El tiempo y en el Boletín Bibliográfico del Banco de la República. Escribió la contraportada del libro “Pequeña historia de la fotografía” del poeta Jorge Cadavid. Ha participado en lecturas de poesía “Lectura bajo los árboles”, “Festival Ojo en la tinta” y “Nuevas poetas en Bogotá”, con su obra poética inédita: “Toda tierra arde”. Una selección de sus poemas va a aparecer en la revista “Clave” dirigida por Horacio Benavides, en Marzo de 2016, y en una antología de cuatro jóvenes poetas colombianas realizada por la colección de poesía de la universidad Javeriana con prólogo de Oscar Torres y selección de Jorge Cadavid, en Abril de 2016.




    Alejandra
    valió la pena  venir hasta tu puerta
    desde el trópico en otoño.
    Recoger esos soles del suelo, muertos
    remolinos
    y yo con el frío entre el abrigo 
    y tú con la sombra en el pasillo
    del 5 Avenue Victor Hugo.

    Alejandra
    regalarte los destellos de invierno
    en las noches en que pintábamos
    un valle alebrestado de chicharras
    una selva que también era tu madre
    le feu glacé qui mord sa queue. 
    Verte fue instantáneo
    Alejandra,  hija del tiempo




    Extravío

    I

    Y si yo en Cosme Velhio
    caminara
    en la rua Marechal Pirres Ferreira
    ni señas de la alborada en la retina
    ni asomo de la noche con su fiera.
    Karla, niña de 35
    soy carioca, soy Karla
    soy Rio de Janeiro todo
    camino  por Cosme Velhio
    y las casas sudan moscos.
    Paso la tarde de domingo en Santa Teresa
    no hablo, carraspeo
    mis bronquios son algas
    anémonas
    que flotan oscurecidas
    en la alborada.
    En Santa Teresa
    los balcones me acercan al mar
    y a mí, Karla,
    de domingo
    todo me suena. 


    II.

    Y si yo otro, cualquiera 
    no me cansara de salir
    para recordar estas piernas
    buscar los pies en el asfalto
    retomar este pedazo de mí
    olvidado
    la garganta seca, la nariz tapada  
    las lunas son rojas en las calles de Aclimaçao 
    el concreto es eterno hacia arriba.
    En Sao Paulo sueño a cada rato
    yo, que soy otro
    en los buses, metro, cama 
    sueño clarito, tanto
    que no despierto.  
    Busco la laringe irritada por las lunas bermejas
    de las calles de Aclimacao.
    Subo la cabeza y veo mi ombligo
    pican las horas acá
    pica la dicha de perderse. 

    En Sao Paulo:
    Marcelo Preto, Annick Du Bois,
    Ari Colares, Rebeca Horn.
    Todo  suena en ellos
    kilómetros verticales
    y pasan al lado, ríen.
    Te llevan tan natural por este gigante
    morirán acá, dicen.




    Indira

    I.

    Indira ríe y se abre el día en su frente
    todo fuego  fulge alebrestado fulge 
    ardor  brasa marina es la cara de Indira
    cuando ríe  también es una planta.
    De pronto, en la torcedura de sus labios,
    mi infancia
    sueño poroso, tierra áspera lunar   
    se asoma
    y  roba los labios de Indira 
    y roba sus dientes: espejos diminutos. 
    Me aferro a su gesto
    porque en el gesto de Indira está su madre: Rosa
    y Rosa, sus manos, son mi niñez


    II.

    Indira
    el rosa pálido hiere la noche
    cuando sales en tu moto por la ciudad
    y el mundo está tenue
    y la calle infinita de mudez
    y la luz se tiñe de cuarzos
    y tú como una mancha de dios
    como una frágil huella de dioses muertos
    por la íngrima ciudad
    paseas tu moto
    miras con la paciencia del trabajo nocturno
    derrotas a la bestia del laberinto
    y los ojos se alumbran
    esta vez 




    Verdor

    Tiene tiempo de embriagarse frente al árbol
    sonrisa desdentada, callos en las manos.
    Ojos que cuecen bulbos en el calor de la mirada
    brotes de hojas que son manchas
    ebrias de ocaso 

    Toda la tarde  
    el rayo quema la pierna
    pero su cuerpo no lo sabe.
    Tantas noches ya bajo la nieve:
    visiones agudas, soledad en llamas.

    No soporta la cama ni el carboncillo

    Pinta la selva
    en el pavimento
    con las uñas 





    Amandine el rencor de estar vivo a tu lado
    en ese verano en que los locos
    te pedían un poquito de
    algo
    en tu plaza de San Felip Neri.
    Me levantaba
    y veía a tus locos desocupando la fuente 
    y tú fumando 
    como si te fueras a quedar plantada en la ventana

    Amandine
    esta cosa pegajosa que te quieres  arrancar  
    la vida

    En las noches volvías –ruidosa- desde el barri gotic   
    a tu campo 
    que no pudiste perder en el rigor del desarraigo.
    Huir no fue suficiente
    porque en cada sorbo de vino se asomaba la memoria:
    allá, en tu sembrado, las uvas sí tenían sabor 





    Duerme en la calle sin más materia que el horror
    sin más título que el cuerpo roto.
    Bordea su antigua casa
    que ahora es un parque
    como una huella que abre impúdica
    la ciudad: Usme, los Laches, las Cruces,
    garrapatas en la montaña.
    Su pupila rastrea
    un lugar en el abandono de la plaza.
    Pregunta por el sol
    pero el sol se acuesta débil
    agujas de agua cosen su oscuridad

    http://www.revistadepoesiaclave.com/





    Poéticas Colombianas. De la violencia a lo sagrado

    Por  María Paz Guerrero


    El arte y la literatura contemporánea en Colombia suelen tratar el tema de la violencia. Cabe anotarlo si tenemos en cuenta que la guerra, la inequidad y la pobreza han azotado a  nuestro país en el último siglo. Abunda la narrativa del narcotráfico, y la plástica ha venido adquiriendo la función de construcción de la memoria del horror. En la poesía encontramos quienes hacen de la violencia su temática central. Sin embargo, hay una serie de autores que tratan este asunto sin convertirlo en su eje principal e inclusive quienes no lo tratan del todo. Los dos últimos grupos nos hacen pensar en cuál es la función de este tipo de poesía en un país que está a punto de firmar la paz después de una guerra que ha dejado heridas todavía innombrables.

    Empezaremos por ver ejemplos de la poesía de la violencia en el siglo XX. El exponente más importante, Juan Manuel Roca (1946), emplea un tono expresionista en el que prima la construcción de atmósferas de miedo, represión y tortura. Estas están desprovistas del referente histórico al que se remiten, por un lado el régimen de los años 80 que persiguió a la izquierda, y por otro el nacimiento del narcotráfico.

    Roca marca  la poesía contemporánea a partir de su postura: hay que nombrar el horror. Así, encontramos el segundo grupo de poetas que tratan la violencia pero no la convierten en su tema central. Aparece en la obra de la también novelista Piedad Bonnett (1951), conocida por el tratamiento de la cotidianidad y la desgarradura femenina a partir, por ejemplo, de la mirada de un niño que se asoma a la muerte. También en la de José Manuel Arango (1937-2002), quien utiliza un lenguaje seco y desprovisto de simbologías, recurso novedoso en las poéticas del siglo XX colombianas, sobre casos de cuerpos destrozados. La obra de Horacio Benavides, ganador del premio nacional de poesía 2013, dialoga con la naturaleza creando bestiarios, como en Colibrí: “La luz / se hace cuerpo / en tu cuerpo/ La miel / se adelgaza / en tu pico”. Sin embargo, le dedica su último libro Conversación a oscuras a la violencia reciente en Colombia, a partir del grito de la víctima: “Solo se escuchaba / el grito de algún torturado / y el chapoteo de los caimanes en el pozo/ disputándose los muertos”.

    Nos acercamos, así, al último grupo, el que no se ocupa de este tema. Raúl Gómez Jattin, (1945-1997), propone el fin del arte representativo y aboga por uno que se fusiona con la vida, como se puede ver en De lo que no fue: “Intemperie y soledad / faltan en tu vida amigo de mi alma / Lo lamento   De verdad lo lamento / En el poema que se quiere escribir sobre ti /asoman ellas / Vengativas y menesterosas pidiendo un lugar”.

    Luego vienen dos obras que parten de la misma pregunta por lo sagrado. Primero, Rómulo Bustos Aguirre (1954) busca espiritualidades diferentes a las del dios cristiano y las encuentra no solo en lo indígena o en lo africano, sino en lo animal, como en Dactiloscopia: “Justo cuando mueves el hilo con el dedo / aparece la araña con todas sus patas, su abdomen, / sus pelos / y sus ojos casi ciegos”. Después viene Jorge Cadavid (1962) con una metafísica contemporánea basada en estudios sobre la mirada y el silencio, en un lenguaje austero, como en Saga: “Atisbos entre líneas / En el duelo blanco con Dios / estelares indicios”.

    En medio de las poéticas de la violencia aparece una obsesión, entre el segundo y más marcado en el tercer grupo visto anteriormente, por lo espiritual, con escrituras de lo invisible de la materia, el diálogo con lo animal, el acercamiento a la naturaleza con los nombres de árboles y plantas propios del país. Mientras que otras artes se ocupan de la memoria de la guerra, estos poetas reconstruyen un elemento fundamental para el pos-conflicto: la posibilidad de lo sagrado en medio del sin sentido del horror.








    .


    0 0
  • 10/03/16--02:05: ANDREW RIUTTA [19.193]

  • Andrew Riutta

    Nació y se crió en Michigan, EE.UU. Desde hace veinte años, ha vivido en el Traverse Región Grand, en el campo en Michigan con su esposa Lori y su hija Issabella. Su primer libro de poemas, The Pie in Pieces: Thirty-Three Songs from the Midwest, fue publicado por River Man. En 2007 gano una mención en el concurso de poesía de Michigan Liberal Arts. En el 2008 ganó el Premio Memorial William J. Shaw para poesía. 
     
    Books:Cigarette Butts and Lilacs (Modern English Tanka Press, 2008), The Pie in Pieces: Thirty-three Songs from the Midwest (River Man Publishing, 2006)

    Anthologies:This I Believe: On Fatherhood (Wiley, 2011), Take Five: Best Contemporary Tanka (Modern English Tanka Press, 2009), Beyond Forgetting (Kent State University Press, 2008), Dust of Summers (Red Moon Press, 2008), A New Resonance (Red Moon Press, 2007), Taboo Haiku (Avisson Press, 2006), In the Arms of Words (Sherman Asher Publishing, 2005)

    Journals:Blood Lotus, Dunes Review, Eclectica, Frogpond, Red River Review, Ribbons: Tanka Society of America Journal, Smokebox

    Prizes:2008 Recipient of the William J. Shaw Memorial Prize for Poetry


    Lilas blancas: Tres haikúes y una tanka


    lilas blancas
    sobre un alféizar mojado,
    madre en pañales



    viento de otoño,
    madre clava los ojos
    donde no puedo ver



    flujo de polen,
    recorrido de mi madre
    a otra habitación



    ha perdido todo
    lo que alguna vez preservó la luz del sol;
    y sin embargo…
    de vez en cuando echa una mirada
    fuera de la ventana de la cocina

    Traductor: Armando Ibarra
    http://www.revistadepoesiaclave.com/





    Andrew Riutta was born and raised in the Upper Peninsula of Michigan. For twenty years, he has lived in the Grand Traverse Region. He is the recipient of the 2008 William J. Shaw Memorial Prize for Poetry, and in 2006 he won "honorable mention" in the Michigan Liberal Arts poetry contest. This past spring, his first full-length poetry collection, Cigarette Butts and Lilacs, was published by Modern English Tanka Press. He and his daughter, Issabella, enjoy walking in cemeteries and eating pancakes



    her third eye
    her brown eye . . .
    some days
    it’s impossible to tell
    one from the other




    In the fender
    of this shiny antique car
    I can see myself
    looking over my shoulder
    at what's behind me.




    I wanted to be a stone in the field, 
    simply that, 
    and then I wanted to be the grass around it, 
    and then the cattle grazing 
    under the too blue sky,
    and then the blue, 
    which has of itself 
    no substance,
    and yet goes on and on and on.

    A Primer on Parallel Lives, Copper Canyon Press, 2007


    It has less rust
    and fewer dents
    than our only vehicle,
    that Pabst Blue Ribbon can
    you found in the woods
     


    Thirteen hours
    of flipping burgers.
    At home I find
    my lawn chair’s cup holder, 
    full of snow



    $795.00
    due by tomorrow.
    Everywhere, 
    all at once,
    the wind




    turning over
    the same compost pile,
    day after day,
    again and again,
    until I smell like the earth




    Virginia Wolfe
    put stones in her pockets
    and sank into a river.
    For months now,
    I have kept my hands in mine.
     
    Modern English Tanka, 2008





    I’m sure this old rope’s 
    still strong enough for a noose . . .
    and yet its frayed ends 
    lift in the wind
    like bird plumage
     


     
    Perhaps with some luck
    and that angel
    made from coat hangers, 
    we’ll live to tell
    of just how we survived

    Cigarette Butts and Lilacs


    Lung Cancer
     
    Like always, the janitor sits for his break 
    with a cup of coffee, and I sit across from him. 
    I light a cigarette. It's Sunday morning, 
    and the two street sweepers outside 
    might as well be racing each other. 
    They can't keep up. 
    The janitor pours half and half into his cup 
    but doesn't stir it. It floats on top, 
    spiraling like a galaxy. I drink mine black. 
    He takes a sip and stretches. 
    He hasn't shaved in days. Neither have I. 
    He reaches into the pocket of his faded blue t-shirt. 
    Out of habit, I slide my Bic across the table. 
    He picks it up and spins the wheel, 
    making a few sparks but no flame. 
    He slides it back and then pulls out an inhaler. 
    I want to apologize, but don't because I know he understands. 
    We stare out the window for a minute in silence,
    and then he tells me the fox got his chickens again.
     
    (Dunes Review, 2008---winner of the William J. Shaw memorial prize for poetry)



    apple blossoms
    my grandfather snaps
    his suspenders

    Moonset, 2007




    midday heat
    the carpenter's tool belt
    full of plums

    Roadrunner, 2006; Red Moon Anthology, 2006; Reeds, 2007.




    in my coat pocket
    through births and deaths
    the same empty matchbook

    A New Resonance 5, 2007



    Picnic at School Lake

    You say you want to dance, but we are already dancing.
    The sky is a mortar, and we are being ground to the pixels
    in a photograph of the wind.

    After I'm through with you, I'll swallow one more pain pill—
    a small resin Buddha the color of cheap wine—
    and learn to relax.

    I'll ask you to get down on your hands and knees and be a park bench.
    I'll plant flowers.
    I'll sit.
    My cigarette smoke will rise into a mushroom cloud.

    It will be the last war.

     

    Recalling Puberty with my Sister

    The day after the candy store closed,
    the liquor store opened. 
    You called it a hope chest,
    and we sat on the curb that whole afternoon
    just looking in.

     






    .


    0 0
  • 10/03/16--02:25: SEAN NEVIN [19.194]

  • Sean Nevin

    Nació en 1969. EE.UU.  Enseña en la Universidad de Arizona, donde es asistente del director del Programa de Escritores Jóvenes y coeditor del 22 Across: A Review of Young Writers. Sus poemas han sido publicados en The Gettysburg Review y en el North American Review, entre otras revistas. Recibió la beca de literatura en poesía de la Fundación Nacional de las Artes y es autor de A House That Falls (Slapering Hol Press) y Oblivio Gate (Southern Illinois University Press) que ganó el premio a opera prima de Crab Orchard.


    Sean Nevin

    1969. Poet and teacher Sean Nevin is the author of A House That Falls (2005), winner of the Slapering Hol Press Chapbook Competition, and Oblivio Gate (2008), awarded the Crab Orchard Award Series First Book Prize. 

    Nevin has received fellowships from the Arizona Commission on the Arts and the National Endowment for the Arts. He directs the MFA Program in Poetry at Drew University.


    Publicaciones y Premios

    Libros: Oblivio Gate (Southern Illinois University Press, 2008), A House That Falls (Slapering Hol Press, 2005)

    Antologías: Family Matters: Poems of Our Families (Bottom Dog Press, 2005)

    Revistas: Blackbird , Gettysburg Review , Hayden's Ferry Review , Runes: A Review of Poetry , The Ledge

    Premios: Nevin is the recipient of a Literature Fellowship in Poetry from the National Endowment for the Arts, a fellowship from the Eastern Frontier Education Foundation, as well as both a Poetry fellowship and an Artist Project Grant from the Arizona Commission on the Arts. His collections won The Slapering Hol Press Chapbook Prize and, Oblivio Gate, won the Crab Orchard Award Series First Book Prize (Southern Illinois University Press).


    Otra vez, amanezco con el gnomo

    Hay una casa en llamas
    en algún lugar de la mente,
    alguien intenta huir
    alguien no permite que el otro escape.
    Michael Burkard

    La luz del día se destapa sobre el césped como una enfermedad
    esta mañana, como un incendio que viaja sobre las vigas,

    y el gnomo y yo escuchamos
    el atroz aumento gradual de la crepitación y los escupitajos
    de los vapores de la carcoma. Silban para producir
    el siseo de los que todavía no mueren, de la zarpa violeta
    recién mudada que quedó salpicando en la cacerola de manteca,
    y acomodan todos los tablones desbordados sollozando
    como lunáticos que tocan el flautín.

    ¿Qué tal si así sucede, si así perdemos
    nuestra íntima fábula? Los huesos porosos,
    como las ramas madereables que son, ya colapsando
    sobre sí mismos. Los aleros encendidos, dispuestos
    al desplome desde la súbita levedad del ser.

    ¿Qué tal si esto es mi vida, en llamas,
    la mecha de ganglios y sinapsis encendida
    chispeando como mancha de cenizas doradas
    que destella y después se esfuma?

    ¿Qué tal si mi vida es el perro aullador del vecino
    que ha destrozado las amarras y va de patio en patio
    rogando que lo dejen entrar?

    Traductor: Armando Ibarra
    http://www.revistadepoesiaclave.com/



    Hinged Double Sonnet for the Luna Moths 

    For ten days now, two luna moths remain 
    silk-winged and lavish as a double broach 
    pinned beneath the porch light of my cabin. 
    Two of them, patinaed that sea-glass green 
    of copper weather vanes nosing the wind, 
    the sun-lit green of rockweed, the lichen's 
    green scabbing-over of the bouldered shore, 
    the plush green peat that carpets the island, 
    that hushes, sinks then holds a boot print 
    for days, and the sapling-green of new pines 
    sprouting through it. The miraculous green 
    origami of their wings - false eyed, doomed 
    and sensual as the mermaid's long green fins: 
    a green siren calling from the moonlight. 

    A green siren calling from the moonlight, 
    from the sweet gum leaves and paper birches 
    that shed, like tiny white decrees, scrolled bark. 
    They emerge from cocoons like greased hinges, 
    all pheromone and wing, instinct and flutter. 
    They rise, hardwired, driven, through the creaking 
    pine branches tufted with beard moss and fog. 
    Two luna moths flitting like exotic birds 
    towards only each other and light, in these 
    their final few days, they mate, then starving 
    they wait, inches apart, on my cabin wall 
    to die, to share fully each pure and burning 
    moment. They are, like desire itself, born 
    without mouths. What, if not this, is love?

    from Oblivio Gate, published in 2008 by Southern University Press.



    —Norton Island, Maine

    For ten days now, two luna moths remain 
    silk-winged and lavish as a double broach 
    pinned beneath the porch light of my cabin. 
    Two of them, patinaed that sea-glass green 
    of copper weather vanes nosing the wind, 
    the sun-lit green of rockweed, the lichen’s 
    green scabbing-over of the bouldered shore, 
    the plush green peat that carpets the island, 
    that hushes, sinks then holds a boot print 
    for days, and the sapling-green of new pines 
    sprouting through it. The miraculous green 
    origami of their wings—false eyed, doomed 
    and sensual as the mermaid’s long green fins: 
    a green siren calling from the moonlight. 

    A green siren calling from the moonlight, 
    from the sweet gum leaves and paper birches 
    that shed, like tiny white decrees, scrolled bark. 
    They emerge from cocoons like greased hinges, 
    all pheromone and wing, instinct and flutter. 
    They rise, hardwired, driven, through the creaking 
    pine branches tufted with beard moss and fog. 
    Two luna moths flitting like exotic birds 
    towards only each other and light, in these 
    their final few days, they mate, then starving 
    they wait, inches apart, on my cabin wall 
    to die, to share fully each pure and burning 
    moment. They are, like desire itself, born 
    without mouths. What, if not this, is love?

    from Oblivio Gate, published in 2008 by Southern University Press.



    Heart Of The Tyrant King 

    The carpenter bees leave their sawdust dunes
    heaped on the porch beneath the wood railing
    like ancient pyramids returning to sand,
    and the damn termites have taken the walls.

    Last night I dreamt I was the dead pharaoh,
    the tyrant king mummified in his tomb.
    A carved history fading from stone tablets
    as looters filled satchels with gold. The worms
    had already come and gone, picked the skull
    clean. My chest was a winter honeycomb,
    a bee's papery nest seized by hoarfrost.

    While thieves sifted my organ jars for jewels,
    I grinned jawbone through the din gauze. I felt
    the hive stir, all the bloodless wings thrumming. 



    Losing Solomon

    Things seem to take on a sudden shimmer
    before vanishing: the polished black loafers
    he wore yesterday, the reason for climbing
    the stairs, even the names of his own children

    are swallowed like spent stars against the dark
    vault of memory. Today the toaster gives up
    its silver purpose in his hands, becomes a radio,
    an old Philco blaring a ball game from the 40s
    with Jackie Robinson squaring up to the plate.

    For now, it's simple; he thinks he is young again,
    maybe nineteen, alone in a kitchen. He is staring 
    through his own reflection in the luster and hoping
    against hope that Robinson will clear the bases
    with a ball knocked so far over the stadium wall
    it becomes a pigeon winging up into the brilliance.

    And perhaps, in one last act of alchemy,
    as Jackie sails around third, he will transform
    everything, even the strange and forgotten face
    glaring back from the chrome, into something
    familiar, something Solomon could know as his own. 



    Alzheimer's

    A blizzard, late in the season, arrives
    with its sudden cannonading . . .

    It sends a lost soldier wandering, alone 
    towards the center of what he perceives 
    as a vast clearing in a dense pine grove.

    Snowdrifts will billow up past his thighs 
    and the chalk-blue terrain will forget
    its own landmarks by nightfall. He will drop

    his rifle and his rucksack on the snow,
    hallucinate his dead mother
    young again, then collapse. Then the moans,

    the deep creak and clatter when the gray slab 
    of lakeice gives way. A braid of bottom grasses 
    will hold him down, a frost will heal the sky. 




    Solomon's Tool Shed

    The three pine steps
    have worn soft.
    The sagging runners

    bleached from sun 
    and rock salt,
    warped and grain

    tattered from boot
    treads and spade tips
    lifted then dropped

    as walking sticks
    at the tired end of a day. 
    The toll of winter's

    hammer and grind
    grows heavier
    each year. Sunlight

    worms through
    cracked cedar shakes,
    vermiculates the dark

    clutter of workbench
    and plywood wall,
    where years of rusted

    tools hang on nails
    bent like bluefish
    hooks. A coping saw

    and its dust shadow. 
    The kitchen clock 
    whose hands, dizzied

    and tired, have given up
    the chase. And the one 
    crimped wood shaving

    held in the block plane's 
    dull blade, furls 
    like a dried petal,

    a forget-me-not. 
    A small tribute to the end
    of beginning new projects.
    A settling in, a settling in. 



    Montclair Vespers

    The evening light of suburban New Jersey 
    has in it smears of newsprint and the Khaki
    shades of trench coats slung over seatbacks.

    Commuters descend, single file,
    the concrete stairs at Watchung Station,
    each hauling the glum luggage
    of shadow hunkered at their clicking feet.

    A train's whistle blares behind them,
    scatters a murmuration of starling
    that swoops down, banks, then doubles back
    into themselves like a black shawl raised off
    the shoulder, alive by wind. It's November

    and the maples, having emptied their branches,
    rake over their darkening plots of sky. 

    Sean Nevin






    .


    0 0
  • 10/03/16--03:04: LANA HECHTMAN AYERS [19.195]

  • Lana Hechtman Ayers

    Lana Hechtman Ayers nació en Nueva York, de padres estadounidenses. Creció en Queens, pasó quince años en Nueva Inglaterra, y luego se trasladó al noroeste del Pacífico, donde sigue viviendo. 

    Poeta, novelista, editora, y una entusiasta de viajes en el tiempo.

    Es una asesora para manuscritos, promotora de talleres literarios, editora de poesía del Crab Creek Reviewy editora de Concrete Wolf Poetry Chapbook y de Late Bloom Poetry Series. Es autora de dos libros, Chicken Farmer I Still Love You (D-N Editores) y Dance From Inside Her Bones (Editorial Snake Nation).




    Mi mente es un horno apagado

    I.

    Síntomas alarmantes del Alzheimer:

    Preguntar la misma pregunta una y otra vez.
    ¿Qué día es hoy?

    Tener dificultad al realizar tareas comunes, como preparar la comida.
    ¿Cómo es posible que el pastel de carne esté crudo después de una hora?

    Olvidar palabras simples u olvidar el nombre de algunos objetos.
    ¿Han visto mis… esas cosas metálicas que abren las puertas?

    Extraviarse en el propio barrio y no saber cómo llegar a casa.
    ¿Ha estado ese semáforo siempre allí?

    Tener problemas para entender una factura.
    Cinco y siete son… llevo dos.

    Olvidar con frecuencia donde dejamos las cosas o colocarlas en sitios inadecuados.
    ¿Cómo llegó el reloj a la nevera?

    Volverse muy pasivo, tener la necesidad de ser impulsado para involucrarse.
    No. No gracias, de verdad.



    II.

    En el viaje de cinco minutos a casa,
    los nombres de las calles
    como un baile sencillo
    y me pierdo,
    giro a la izquierda, izquierda, izquierda,
    antes que el barrio se enderece
    y estoy de vuelta un dos tres
    al frente de la casa.


    III.

    La cara del reloj me esconde el tiempo
    a medida que la cita con el médico
    acelera su camino hacia el despeñadero.


    IV.

    Los neurólogos le dicen demencia,
    pero mi formación en matemáticas,
    me hace escuchar dimensiones, dimensiones,
    topologías imposibles de n espacios
    tan complejos y vastos
    que están alfombrados con botellas de Klein,
    trenes en los rieles de Mobius
    que nunca llegan a su destino.


    V.

    El horno está apagado.
    No hay cena.
    Pierdo peso
    sin proponérmelo.
    ¿Quién iba a pensar
    que hacer dieta
    podía ser tan fácil?

    Traductor: Armando Ibarra
    http://www.revistadepoesiaclave.com/



    kenai, part V

    Sometimes things end before they truly begin.
    Sometimes endings lead to new beginnings.
    For believers in fate, the end is where one begins.
    And every breath (every exhalation, moves one
    closer to that end which is already slated,
    though not known, and every breath feels restrained
    somewhat) is tethered to the end from the beginning.
    However, breath is also voice and voice is freedom,
    for not even the expert speaker can put into words
    all the emotions and experiences she has.
    Every expression is a beginning and an end,
    every poem a birth and a death. And every action
    rolls the dice, a breath of life, will it be a sea cruise
    to paradise or flight that ends in flames: we take a chance.
    We live in the living:
    let the breeze blow over us.
    We die when we are dead:
    the breath of death cannot be unsaid.
    The moment in the park and at the towers
    are of equal weight. We are people with history
    time can redeem, for history is a design
    of changing stories. For now, the light holds
    on a winter's afternoon, by the sea in a small town.
    Our story is now and in the universe.
    Call upon the love within you, let love be the voice of
       humanity.

    May we never cease from opening ourselves;
    from the beginning of our opening 
    we release oppressive doctrines,
    add infinite possibility to our lives.
    Over a bridge, through the remembered moon gate
    when the first of love was new to discover
    was one of many beginnings
    and endings in the wheel of time.
    The directive of the park official
    amid the profusion of tourists
    (so many, so hard to ignore)
    but heard, half-obeyed, in the unstillness
    of two beating hearts, held breaths.
    Quick now, here, now, always—
    the condition of endless potential
    offering not less than everything.
    Regardless of life’s hypocrisies, we will evolve.
    We will evolve and be extraordinary
    when hope and faith are disentangled
    by our capacity for unconditional love
    and free will and fate are one.



    The Toe

    Despite how mystically moonlight snakes a path across the lake tonight, and because love is the property solely of country music, and since Plath’s bell jar of pain runneth over for all eternity, I will write only of a toe—a plain enough thing—the fourth toe on my mother’s right foot and how each day, despite my bathing it, my application of greasy salve, the wrapping and rewrapping to apply just enough pressure, it continued to blacken, the toe like a banana past sweetness to the other side of neglect, or salt beef dried to jerky, tenderness abandoned to gristle, so I write this about my mother’s toe, how the doctor tells us it must go as if speaking of an ingrown hair or a splinter, as if it were nothing important, nothing a person spent her whole life walking on, on grass, over damp-mopped kitchen linoleum, dancing backwards in high heels over slick-waxed ballrooms floors, or in babyhood grabbed for all googley-eyed and occasionally even sucked, this dried-up toe that oddly causes mother no pain, and yet when the doctor says the toe must go, this woman who was a marble column at father’s bedside during his failed chemo, who later presided over father’s grave, stolid as a granite headstone, and not long after, this woman who sat composed as Rodin’s “Bather” as another doctor spoke the word mastectomy to her, and all through radiation wore a Mona Lisa smile, this woman does a thing I’d never seen her do, my mother cries, sobs, weeps, exhausts all the tissues in the doctor’s stainless dispenser, and keeps crying over this very small rotten toe, this calamity of losing what one least expected to lose.

    “The Toe” appears in the e-book anthology Fire on Her Tongue (Two Sylvias Press, 2012).


    What the Wolf Told a Bartender About 
    Red Riding Hood 

                        I was alright 'til I fell in love with you.
                        —Bob Dylan 


    I wasn't out to devour her. 
    She was the kind of woman 
    who couldn't find herself 
    in a mirror. 

    How could I foresee 
    she'd end up consuming me. 
    Now, I can't see myself 
    without her. 





    The Wolf Reflects 

    On His First Meeting With Red Riding Hood
    it was red, as red as the Swiss flag, 
    yes, it was red, as red as chicken blood 
    —Anne Sexton
    She wore that red cape like 
    a bandage, like bloody bondage. 

    Who wouldn’t want to save her 
    from the boredom of happily ever after, 
    which never really was or else the Brothers Grimm 
    wouldn’t have stopped there, would they? 

    Red was off the path picking flowers, so to speak, 
    witnessing art up close for the first time. 
    And what painting should set her to fainting 
    than the one she most resembled? Salome. 

    Had Red’s mother cunningly showcased 
    this daughter’s wares for her own gain? 
    I could only guess, yes, she had, for Red’s eyes 
    were fair sorrows, untried amber. 

    I smelled trepidation, so I vowed 
    I’d make a feast of her salvation.




    Gretel Advises Red Riding Hood

    It didn’t matter what my friends say. 
    I just want to see you so bad. 
    —Lucinda Williams
    Red, you’re like a sister. Though I’m no 
    expert on sex, despite my conquest 

    of every one of the seven dwarfs 
    before sleazy Snow White 

    moved in on them 
    (and Sneezy still says he prefers me). 

    But the way I see it, it’s just honey. 
    Better to be buzzed by more bees 

    than give up all your pollen 
    to one hungry fellow 

    no matter how furry 
    or feral he may be. 

    Besides, you’ve already 
    got that wooden drone at home 

    do you really want to hitch yourself 
    to an artsy alternate? 

    Red, spread your clover all over 
    as I do. These woods are busy with lovers.




    Baba Yaga Gives Red Riding Hood an Earful

    I was tired of being a woman,
    tired of the spoons and the pots,
    tired of my mouth and my breasts...

    —Anne Sexton

     

    I've pulled the plow 
    by my teeth, fed souls
    of unborn babes on the marrow 
    of my own bones.

    I've called clouds down
    from heaven, swallowed the stars 
    while in my raven guise.
    I've charmed snakes,

    sung to wolves, 
    hummed thunder and
    spit rain. No one can claim 
    I've had a dull life.

    I'm nobody's wife
    and no one's Grandma.
    Don't come by my roost 
    looking for fresh-baked pie

    or warm cookies.
    I'll give you fire if you bargain
    fair and even a lock
    of my steely hair

    but you won't get a hug
    from me. Don't come whining,
    looking for someone to wipe
    your snotty nose.

    I'd sooner make soup
    of your toes. I don't have time
    to waste on complainers.
    And men, I loved one once.

    He was a woodcutting dunce
    like yours, looking to marry
    his mother in a younger body.
    I told him to take a hike.

    and when that didn't work,
    I cut out his eyes and sent him
    toward the pike. That Oedipus has not
    been seen or heard from since.

    Don't wince, honey. 
    Take my advice, 
    command mice, 
    enchant spindles,

    put foxes in a trance, 
    teach your chicken-legged 
    house to dance.
    A man will just keep you down.

    How are you going to patrol
    the gateway of the dead
    wearing glass slippers 
    and a ball gown?

    Trade in that red cape for 
    an even redder dress. 
    Live your story, 
    your own—not mine.

    Never say yes
    when you mean no, 
    and mean no
    all of the time.

     


    Whisper, He's Driving

    A gray chamois shawl enwraps the morning sky.
    She's thinking of what her grandma used to say 
    whenever it rained like this, 
    "It's a good day to be a fish," and she smiles.
    For a moment, she studies him, his hands, knuckled 

    to the steering wheel, then closes her eyes. The downpour 
    against the windshield, sounds something like November 
    leaves crushed underfoot, like oil spattering from a pan, 
    but reminds her most of the clatter 
    of her string of cobalt glass beads, 

    broken, scattering across the oaken floor,
    last night, when he hit her but didn't mean to,
    his hand a blunt board,
    his ring snaring the clasp, tearing 
    the whole thing from her throat.

    This weather shushes her heart, that she imagines 
    glows with smudgy incandescence inside her chest, 
    much like the blurred necklace of halted taillights ahead.
    "Could a person drown in all this rain?"
    she wonders aloud, but softly, 

    whisper, he's driving.
    Around the shoulders of the highway, 
    she notices that all the maple trees are bare but one, 
    still clutching its clusters of leaves like yellow bouquets,
    like roses one offers in sympathy. 



                Of This Yellow

    of this yellow the falconer cries foul 
    when the field is bloodied 
    and emptied 
    of every delicate breath 

    of this yellow the president boasts progress
    unemployment down retirement up 
    just look at those flags people 

    of this yellow an old woman 
    removes her shoes and leaves them 
    at the bank of Blue Gully 
    before joining her trout ancestors 

    of this yellow I have a knot 
    in my gut 
    defies untying 

    of this yellow a tiger 
    yellowly growls 
    of this yellow Whitman yawped 
    and my mother warned me 

    of this yellow my Uncle Louie spits 
    pulls a blade of tobacco from his teeth 
    and lights his cherry-bowled pipe






    .


    0 0
  • 10/03/16--04:37: BRIAN DALDORPH [19.196]

  • BRIAN DALDORPH 

    Brian Daldorph nació en Harrogate, Yorkshire, Inglaterra en 1958. Recibió su licenciatura en la Universidad de Kent (1983. MA en la Universidad del Estado de Illinois (1985) y doctorado en Inglés de la Universidad de Illinois (1990) El tema de su tesis fue la poesía de WS Merwin.
     
    Carrera: Este poeta ha enseñado Inglés en la Universidad de Kansas, desde 1990. También ha enseñado en Japón, Senegal, e Inglaterra. 

    LIBROS:

    Senegal Blues - Jul 1, 2003 by Brian Daldorph
    Sonny Kenners Red Guitar - Mar 20, 2013 by Kevin Rabas and Brian Daldorph
    From the Inside Out: Sonnets - Jun 23, 2008 by Brian Daldorph
    Jail Time - Apr 1, 2009 by Brian Daldorph and Kerry Niemann
    Douglas County Jail Blues - Feb 1, 2012 by Brian Daldorph
    Outcasts, Poems - May 15, 2000 by Brian Daldorph
    Bird's Horn & Other Poems - Jun 25, 2007 by Kevin Rabas and Brian Daldorph
    From the Inside Out: Sonnets [Paperback] [2008] (Author) Brian Daldorph - 2008
    On Snipers, Laughter and Death: Vietnam Poems (Coal City Review, #6) - 2001 by John Musgrave and Brian Daldorph
    The Holocaust and Hiroshima - Nov 25, 1997 by Brian Daldorph



    El albañil cansado

    No encuentra las palabras precisas.
    Y lo sabe, insiste en meter las manos
    en el oscuro depósito de vocablos
    y solo logra recuperar corazones de manzana
    espinas de pescado y piedras pulidas.
    Sabe que hay una palabra
    para lo que quiere decir; pero está en un cuarto
    lleno de diccionarios y no sabe dónde comenzar.
    Cambiaría un ojo por un cerebro sano.
    Allí hay proyectos de catedrales,
    pero los oficiales de albañilería
    no pueden recordar cómo empuñar un cincel.
    Los ventaneros solo pueden imaginar
    cristalería sin adornos.

    Traductor: Armando Ibarra
    http://www.revistadepoesiaclave.com/



    LAST WORD 

    God knows the number of words I'll write.
    God knows my first word
    and He's been keeping score since then,
    even when I'm up past midnight
    listening to night trains and Yardbird,
    trying to hold onto my heavy black pen.
    Sometimes I think I could write forever,
    just sit at my desk and not move
    beyond the twitching of my hand. I'd not need a lover.
    Words would be my picture-framed love.
    Eventually there'd be only my last word left
    to write. Perhaps I'd think about it for days,
    stretched out on my death bed.
    What should it be? Rain? Sea? Alone? Amaze?
     


    TO THE STARS THROUGH DIFFICULTY: 

    Two small
    boys
    in football helmets,
    blue and white
    team jerseys,
    tight white
    pants
    wander
    up 13th Street,
    lost astronauts







    .


    0 0
  • 10/03/16--05:00: CHRIS TUSA [19.197]

  • Chris Tusa

    Chris Tusa nació y se crió en Nueva Orleans, Louisiana, EE.UU.
    Graduado en Escrituras Creativas de la Universidad de la Florida. Sus poemas han sido publicados en Prairie Schooner, Texas Review, New Delta Review, The New York Quarterly, Passages North, South Dakota Review, Spoon River, The Louisville Review, Tar River Poetry, Story South, Southeast Review, entre otros. En la actualidad enseña en la Universidad Estatal de Louisiana.

    PUBLICACIONES

    Ficción (novelas)

    • Dirty Little Angels (University of West Alabama, 2009)

    Ficción (cuentos)

    • "Sons of God" published in Summer 2005 issue of StorySouth
    • "Riding the Devil’s Backbone" published in Issue 4 of Southern Hum

    POESÍA (libros)

    • Haunted Bones (Louisiana Literature Press, 2006)

    POESÍA (Chapbooks)

    • Inventing an End (Lone Willow Press, 2002)



    La dentadura de la abuela

    La dentadura de la abuela la observa
    desde un frasco en la mesita de noche.

    El radio se enciende solo,
    la luz del sol gatea para atravesar la ventana,

    y cree sentir sus brillantes ojos azules
    que ruedan fuera de la cabeza.

    Está segura de que la sangre se ha vuelto polvo,
    y que hay escarabajos que asedian la cavidad oscura de los huesos.

    Al reloj de la pared de la cocina le falta el minutero.
    A las papas en el fregadero de la cocina les salieron ojos.

    Se queda mirando a mi abuelo parado en el portal,
    su sonrisa titilando como el filo de un hacha.

    Afuera, en el patio, una gallina brinca
    entre la alta hierba buscando la cabeza.

    Traductor: Armando Ibarra




    THE REVOLVER

    We find it dark and glowing, hidden
    among swollen mounds of pine needles

    near a weedy bank lined with cattails
    and the fallen branches of a blackgum.

    Together, we stand in the smothering heat
    as wind thrums through the reeds.

    One of the boys strikes a match
    against his belt buckle. The air hisses.

    The other bends to the ground,
    picks the revolver from the dead leaves.

    He presses it against the sky.
    It flickers in the sun.

    My brother’s hands cup my ears
    as sunlight ricochets through the trees. 



    GONE

    What I want most is you
    gone, to hear each splintered board
    creak beneath you
    as you drift across the porch,
    keys jingling in your pocket,
    the exhaust from your pickup
    rising like a voice.

    No wonder, after you’ve left,
    I spend my day wandering
    the house, picking up
    the pieces of your words?
    No wonder, after you’ve finally gone,
    I sit for hours on the porch
    watching your footprints
    fill with rain.



    INVENTING AN END

    for Leigh Mayeaux, whose body was never found.

    Maybe he straddles you in the soft mud,
    his eyes the brown shells of beetles,
    your voice a yellow-jacket buzzing
    in the sweaty throat of his palm.

    Maybe sunlight trickles onto the ground
    as the sharp black wings of crows ripple
    in the curved steel of his switchblade,
    or maybe he has a gun.

    In my mind the end is always the same:
    your pale body twisted in the muddy mouth
    of a bayou where rusty lures flicker like flashbulbs
    and the spotted scales of bass blink

    through green lashes of eel grass.
    I see you drifting through a cloud of cattails,
    hair tangled with leaves, lips curled
    around your final watery word.



    SEPTEMBER FUNERAL

    Two strange women whisper
    through a cloud of baby’s breath,
    their lips the creased petals
    of poinsettias, their voices muffled
    in a thick Mississippi drawl.

    They pile jelly doughnuts
    carelessly on their plates,
    their polyester blouses freckled
    with white tears of powdered sugar.

    While they smile behind their napkins
    I think of your startled body glowing
    in the bruised light of the Bogue Falaya.

    I watch them gossip over coffee,
    listen to their remarks fall
    unexpectedly
    like the snow outside.

    Poems from Inventing An End (Lone Willow Press), © 2002



    Dead Fox

    In the slow drawl of winter we find it 
    near the edge of a dirt road, 
    twitching in a clump of weeds, 
    its eyes black pools of rain, 
    splotches of blood like red flowers
    blooming in its fur.

    We stand for a moment in the freezing air 
    until my uncle returns with his rifle. 
    He picks the fox up by its tail,
    tells us to wait for him near the truck,
    then disappears into the woods.

    Minutes later, we hear
    the sound of a gunshot echo 
    through the dark pines. Then, 
    nothing
    except the crackle of dead twigs 
    against the still gray air.








    .

    0 0
  • 10/03/16--07:03: STEVE KOWIT [19.198]

  • Steve Kowit

    30 de junio de 1938, Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos - 2 de abril de 2015, Potrero, California, Estados Unidos.
    Educación: College de Brooklyn de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.
    Steve Kowit fue el autor de In the Palm of Your Hand: The Poet’s Portable Workshop y siete poemarios. 
    Un poeta aclamado por la crítica, que murió en abril de 2015 a la edad de setenta y seis.


    NOTICIA

    Esta tarde, los resistentes Levis
    Que usé a diario durante tantos años,
    Y que parecían en perfectas condiciones, hasta el final,
    De repente se rompieron.
    Cómo o por qué eso no lo sé,
    Pero pasó – un enorme desgarrón en la entrepierna.
    Hace un mes, mi amigo Nick,
    Salía de una cancha de tenis,
    Duchado,
    Después de vestirse con su ropa de calle,
    Y en mitad del camino hacia su casa, se derrumbó y murió.
    Presten atención a esto mis lectores,
    Y caigan de rodillas enseguida
    Como el poeta Christophen Smart y besen la tierra,
    Y sean felices y aprovechen el tiempo,
    Y sean amables con todo el mundo,
    Aún con aquellos que no lo merecen.
    Porque aunque no crean que esto va a sucederles,
    Ustedes también algún día se irán.
    Yo, a quien se le desgarraron los Levis en la entrepierna
    Sin ninguna razón,
    Aseguro que esto es así.

    Rueden la noticia.

    Traducción:  Bernardo Gómez



    CUANDO ÉL ESTRECHÓ SUS LABIOS

    Cuando él estrechó sus labios contra mi boca
    El nudo se deshizo por sí mismo.
    Cuando él estrechó sus labios contra mi garganta,
    El vestido se deslizó hasta mis pies.
    Es tanto lo que sé—pero
    Cuando sus labios tocaron mi pecho
    Todo, lo juro
    Por su mismo nombre,
    Se volvió tan confuso,
    Que todavía soy, amigos,
    Incapaz de expresar
    (como me gustaría)
    Qué delicias y, por quién
    Enseguida me fueron otorgadas.

    Traducción:  Bernardo Gómez



    A few of Steve Kowit’s poems

    Lurid Confessions

    One fine morning they move in for the pinch
    & snap on the cuffs— just like that.
    Turns out they’ve known all about you for years,
    have a file the length of a paddy-wagon
    with everything- tapes, prints, film …
    the whole shmear.  Don’t ask me how but
    they’ve managed to plug a mike into one of your molars
    & know every felonious move & transgression
    back to the very beginning, with ektachromes
    of your least indiscretion & peccadillo.
    Needless to say, you are thrilled,
    tho sitting there in the docket
    you bogart it, tough as an old tooth—
    your jaw set, your sleeves rolled
    & three days of stubble … Only,
    when they play it back it looks different:
    a life common & loathsome as gum stuck to a chair. 
    Tedious hours of you picking your nose,
    scratching, eating, clipping your toenails …
    Alone, you look stupid; in public, your rapier
    wit is slimy & limp as an old bandaid.
    They have thousands of pictures of people around you
    stifling yawns. As for sex—a bit
    of pathetic groping among the unlovely & luckless:
    a dance with everyone making steamy love in the dark
    & you alone in a corner eating a pretzel.
    You leap to your feet protesting
    that’s not how it was, they have it all wrong. 
    But nobody hears you. The bailiff
    is snoring, the judge is cleaning his teeth,
    the jurors are all wearing glasses with eyes painted open.
    The flies have folded their wings & stopped buzzing.
    in the end, after huge doses of coffee,
    the jury is polled. One after another
    they manage to rise to their feet
    like narcoleptics in August, sealing your fate:
    Innocent… innocent… innocent… Right down the line.
    You are carried out screaming.



    CUTTING OUR LOSSES

    In a downtown San Jose hotel,
    exhausted & uptight & almost broke,
    we blew 16 colones & got stewed on rum.
    You lounged in bed
    reading Hermelinda Linda comics
    while I stumbled drunk around the room
    complaining
    & reciting poems out of an old anthology.
    I read that Easter elegy of Yeats’
    which moved you,
    bringing back that friend of yours,
    Bob Fishman, who was dead.
    You wept. I felt terrible.
    We killed the bottle, made a blithered
    kind of love & fell asleep.
    Out in the Costa Rican night
    the weasels of the dark held a fiesta
    celebrating our safe arrival in their city
    & our sound sleep.
    We found our Ford Econoline next
    morning where we’d left it,
    on a side street, but ripped
    apart like a piñata,
    like a tortured bird, wing
    window busted in, a door
    sprung open on its pins like an astonished beak.
    Beloved, everything we lost— our old blues
    tapes, the telephoto lens, the Mayan priest,
    that ancient Royal Portable I loved,
    awoke me to how tentative & delicate
    & brief & precious it all is, & was
    for that a sort of aphrodisiac— tho bitter
    to swallow. That evening,
    drunk on loss, I loved you
    wildly, with a crazy passion, knowing
    as I did, at last, the secret
    of your own quietly voluptuous heart— you
    who have loved always with a desperation
    born as much of sorrow as of lust,
    being, I suppose, at once unluckier,
    & that much wiser to begin with.




    THE GARDEN

    Years ago we owned two cats who hated each other.
    When I said we had better give one away
    you wouldn’t hear of it— you
    were adamant, outraged …
    relenting only weeks later when it was clear
    they were going to tear each other to shreds.
     I remember the speech you made:
    if it came to that we would give away Sluggo,
    our loveable calico,
    who could purr his way into anyone’s heart.
    For in less tolerant hands, Mphahlele,
    our difficult, misanthropic gray
    might be abused, or abandoned … or worse— whereas
    if he lived with us he would be loved always.
    & of course you were right,
    tho God knows you have paid dearly
    for a compassion as absolute
    & unyielding
    as the copper sheet of the Mexican sky
    rising each morning over that house
    high in the hills of Chiapas
    that you loved so
    with its eleven rooms,
    those great hanging bells of datura,
    that courtyard, tangle
    of wild vines
    that you would never let me weed
    to begin a garden,
    insisting in that quiet way of yours
    that every creature
    had as much right to live as we had,
    & that it was a garden.


    FRAGMENT OF ANCIENT SKULL

    A young man, told to die for his country,
    politely declines,
    preferring, he mutters, to suck his toes
    in his own room.
    The civil guard, delighted to practice,
    take him outside & shoot him.
    His hat blows over the wall.
    A piece of his head is found in the brush
    centuries later
    by entomologists looking for beetles.
    Scrubbed down at the local museum
    it is stuffed in a jar & labeled:
    fragment of ancient skull
    culture unknown
    But not a word about the fate of his calico,
    or the anguish of his father,
    or the whereabouts of his hat.


    CROSSING THE RIVER

    I am translating a poem by Domingo Alfonso
    called Crossing the River.
    When I lift my head from the page it is night.
    I walk thru the rooms aware of the shapes
    that loom in the silence.
    In the bedroom Mary has fallen asleep.
    I stand in the doorway & watch her breathing
    & wonder what it will be like
    when one of us dies.
    In 8 years
    we have not been apart for more than a few days.
    The cat drops to my feet & sashays past me.
    I open the side door. Outside
    there is no sound whatsoever. If things
    call to each other at this hour of night
    I do not hear them. Vega alone
    gleams overhead, thousands of light years
    off in the region of Lyra.
    The great harp is still.


    JOY TO THE FISHES

    I hiked out to the end of Sunset Cliffs
    & climbed the breakwater,
    sneakers strung over my shoulder
    & a small collection of zen
    poems in my fist.
    A minnow
    that had sloshed out of someone’s baitbucket,
    & that I came within an inch of stepping on,
    convulsed in agony.
    Delighted to assist,
    I tossed it back into its ocean:
    swirling eddies sucked about the rocks,
    white pythagorean sailboats
    in the middle distance.
    Kids raced the surf,
    a labrador brought down a frisbee,
    & the sun sank pendulously
    over the Pacific shelf.
    I shivered & descended,
    slipping the unopened book
    into my pocket
    & walked south
    along the southern California coastline—
    all the hills of Ocean Beach
    glowing
    in the rouged light
    of midwinter sunset.
    Even now
    it pleases me to think
    that somewhere
    in the western coastal waters off America
    that minnow is still swimming.


    LAST WILL

    If I am ever
    unlucky enough to die
    (God forbid!)
    I would like to be propped up
    in my orange overstuffed chair
    with my legs crossed
    dressed in a cashmere sweater & jeans
    & embalmed
    in a permanent glaze
    like a donut
    or Lenin
    a small bronze plaque
    on the door of my study
    showing the dates
    of my incarnation & death.
    & leave the room as it was!
    Let nothing be touched in the house!
    My underpants stuck on the doorknob
    just where I left them.
    My dental floss
    lying on top of the Bhagavad Gita
    next to my socks.
    Let the whole of Ebers Street
    be roped off
    & planted with yews
    from Narragansett to Cape May
    & left as a monument to my passing.
    The street?
    No— the city itself?
    Henceforth
    Let it be known
    as the Steve M. Kowit
    Memorial Park & Museum.
    Better yet
    if the thing can be done
    without too much fuss
    put the whole planet to sleep.
    Let the pigeons & busses
    & lawyers & ladies
    hanging out wash
    freeze in their tracks.
    Let the whole thing
    be preserved under ice
    just as it looked
    when the last bit of drool
    trickled over my chin.
    Let the last of the galaxies
    sizzle out
    like a match in the wind
    & the cosmic balloon
    shrink down to a noodle
    & screech to a halt.
    Let time clot
    like a pinprick of blood
    & the great solar flame
    flicker down
    to the size of a yertzite candle
    leaving the universe dark
    but for one tiny spotlight
    trained on the figure of me
    propped in my chair—
    for after my death
    what possible reason could life
    in any form
    care to exist?
    —Don’t you see
    it would be utterly pointless!
    I would be gone!
    Look, try to conceive it,
    a world without me! Me
    entirely absent—
    nobody here with these eyes,
    this name,
    these teeth!
    Nothing but vacant space
    a dry sucking wind
    where I walked
    where I sat— where
    you used to see me
    you would see nothing at all—
    I tell you
    it dwarfs the imagination…
    Oh yes, one last thing:
    the right leg
    is to be crossed over the left
    — I prefer it that way —
    & poised on the knee .
    Prop the left elbow up
    on the arm of the chair
    with a pen
    in my right hand—
    let my left
    be characteristically
    scratching my skull
    or pulling my hair.
    If you wish
    close the lids of my eyes
    but whatever you do
    the mouth must remain open
    just as it was in life—
    yes
    open forever!
    On that I absolutely insist!


    Abuelita

    At the Paso Picacho Campground just after dusk, I walk past a big Mexican
    family picnic: everyone chatting & laughing around a long plank table littered
    with paper plates & plastic cups & half-empty bottles of Fanta.
    Two little girls off to one side collecting the prettiest stones,
    & a slew of bigger kids racing around playing tag, wrestling & giggling;
    & farther away, in a world of her own, a white-haired grandma
    in a long green skirt is dancing ecstatically by herself, barefoot under
    the stars, dancing with that invisible someone, her wide hips rocking
    to music from an old Chevrolet’s staticky speakers, the driver’s door swung
    open — the Dixie Chicks: If I could only hold you now . . . Is it stupid
    to guess she is dancing again as they danced when he was alive & both
    of them young, that husband of hers, gone now, what — twenty, thirty years?
    I walk through the campground toward where my own car is parked
    this early November evening, the Pleiades gleaming above us, Stonewall Peak
    darkening to the northeast, & a sliver of moon through the pines.
    The others, chatting & laughing, pay her no mind as she sways there, eyes shut,
    barefoot, lost in that old dream: a girl in her twenties, dancing again here in
    Cuyamaca Rancho State Park, in her long green beautiful skirt,
    with that boy whom she loves still, that boy she is going to marry.



    Taedong River Bridge

    In memory of Jerry Greenberg

    Retreating, Walker’s 8th Army torched whatever lay in its path, 
    battered Pyongyang with rockets & mortars till the whole 
    besieged city crumbled in flame. Blew up the granaries, too, 
    & the bridges & roads, so that those who didn’t freeze to death 
    would be sure to die of starvation — vengeance against the Chinese
    Red Army & the peasant armies of North Korea for pushing them 
    back to Inchon. The U.S. command shelling that city till nothing 
    remained but that one standing bridge: tangle of girders with hardly 
    a place to find footing & nothing to grasp as it swayed in the wind-
    driven sleet over those waters — Taedong River Bridge, the only 
    way left, short of death, to cross out of Pyongyang. Ten 
    thousand terrified souls swarming over its splintered ribs. 
    On their backs, in their arms, whatever they owned or could carry. 
    Women cradled their infants. Men strapped what they could 
    to their shoulders. The crippled & dying & blind inching their way, 
    for to slip — & hundreds of those fleeing slipped — was to vanish 
    into the icy hell of that river. Then the ones who watched, horrified, 
    would clutch one another & wail in that other language of theirs 
    while they kept moving. What else could they do? For what 
    it was worth, those who fell through saved the lives of those 
    inching behind them, letting them know where not to step next. 
                                                                     
                                           Jerry, you saved my life
    in much the same way. Now & again, in my mind, that awful black limo 
    pulls up at the curb in front of our house back in Flatbush, 
    & Henrietta, your mother, steps out, gaunt as death in that black 
    cotton shawl, while I watch from an upstairs window. At which moment
    my own beloved mother slips into the room, lays a hand on my arm, 
    & tells me quietly, lest I say the wrong thing when her dearest friend 
    steps through the door, what she had hoped never 
    to have to tell me at all: that you had been killed at the front. 
    I was twelve. Forty years later I remain stunned. Now & again, 
    something triggers it back & I drift out to Kelly Park 
    & watch you fast-break downcourt — that long, floating jump 
    from the corner. The swish of the net.

                                           Jerry, I don’t know you’d care, 
    but when my number came up for the next imperial blood bath, 
    I gave my draft board the finger — for us both. And for every last 
    terrified soul on both sides. I can’t tell you how grieved I am still 
    that you’re gone. Or thank you enough for the warning: your death 
    letting me know where I stand, who my real enemies are, 
    what the heavy money had in store for me too. 
    In a way, then, I owe you my life: more than anyone else, you 
    were the one who showed me where not to step next 
    — the one up ahead, in the bitter wind of the past, who fell through.





    .


    0 0
  • 10/03/16--13:12: LEONARD NATHAN [19.199]

  • Leonard Nathan

    El doctor Leonard E. Nathan, (el 8 de noviembre de 1924 - el 3 de junio de 2007) fue un poeta americano, crítico, y profesor emérito de la retórica en la universidad de California, Berkeley (Universidad de California, Berkeley) donde se retiró en 1991.

    Nacido en El Monte, California (El Monte, California), Nathan ganó una licenciatura en inglés en UC Berkeley en 1950, un título de máster en inglés en 1952 y un Doctor en Filosofía en 1961. Se contrató entonces como un conferenciante en el Departamento de UC Berkeley del Discurso y se promovió al profesor asistente en 1965 y al profesor en 1968.

    Entre otros honores, recibió el Instituto Nacional de Artes y Cartas (Instituto nacional de artes y cartas) premio por la poesía, un Compañerismo de Guggenheim (Compañerismo de Guggenheim), el Premio de Phelan por la Poesía Narrativa y tres medallas de plata del Club de Comunidad de California, incluso una para Los Comedores de Patatas. Sus poemas también se publicaron en El neoyorquino (El neoyorquino), El Atlántico (El Atlántico), New England Review (New England Review) y The Georgia Review (Georgia Review), entre otras publicaciones.

    El autor de 17 volúmenes de la poesía, Nathan era se ha descrito como "un encuentro durante 50 años en círculos literarios tanto en como del campus de UC Berkeley." Ted Kooser (Ted Kooser), un laureado del poeta estadounidense reciente y un profesor inglés en la universidad del Nebraska-Lincoln (Universidad de Nebraska-Lincoln), contó a Nathan entre sus consejeros, en particular para su "economía de palabras."

    "Estaba entre los poetas más finos de su generación y será echado de menos por todos nosotros que practicamos el arte", dijo Kooser, que empezó una correspondencia con Nathan en los años 1970 después de congratular a Nathan en un poema que había visto en una revista.

    El primer libro de Nathan de poemas, Alcances Occidentales, bordes con imágenes del paisaje de California. Después de un año en India, publicó un libro sobre sus experiencias allí tituló, La Semejanza: Poemas de India. Que mismo año, la editorial universitaria de la Princeton publicara 'la 'Vuelta de Nathan de Su Llamada, que se denominó por un Premio del Libro Nacional (Premio del libro nacional). Su prosa Diario incluido de un Observador de la Ave Zurdo y el Trabajo del Poeta, una Introducción a Czesław Miłosz (Czesław Miłosz). También colaboró en un número de traducciones, el más notablemente con Milosz en los poemas de Anna Swir (Anna Świrszczyńska) y Aleksander Wat (Aleksander Wat).

    Nathan murió en Marin, California (Marin, California) en 2007.




    Brindis

    Había una mujer en Ithaca
    Que lloraba suavemente toda la noche
    En el cuarto de al lado, e indefenso
    Me enamoré de ella bajo la cubierta
    De hielo que se posó sobre los
    Tejados del pueblo,
    Llenando cada oscura oquedad.

    A la mañana siguiente,
    En la cafetería del motel,
    Estudié los rostros de
    Todas las mujeres. ¿Era la rubia de mediana edad
    Que bromeaba con la camarera
    O la joven morena que levantaba
    Su taza como si quisiera brindar?

    Amor, donde quiera que tú estés,
    Tu coraje fue mi compañía
    En medio de numerosas y frías ciudades
    Después de la revelación de Ithaca,
    Y cuando ordeno un café
    En algún extraño lugar, todavía digo,
    Es por ti, mientras levanto mi taza.

    Traductor:    Bernardo Gómez




    The Potato Eaters Related 

    Sometimes, the naked taste of potato 
    reminds me of being poor. 

    The first bites are gratitude, 
    the rest, contented boredom. 

    The little kitchen still flickers 
    like a candle-lit room in a folktale. 

    Never again was my father so angry, 
    my mother so still as she set the table, 

    or I so much at home.



    AND HAVE YOU ALSO WISHED

    And have you also wished to leave the world
    of unforgiving surface and hard time,
    to enter mist and climb an autumn slope,
    becoming all but invisible below
    a gray and dripping baldachin of boughs
    that lead to the little clearing in the woods
    where much will be revealed, what love and dreams
    had promised before you woke and had to leave?
    And have you, even as you wished this all,
    passionately wished it, nevertheless continued
    in the old direction, stretching out
    and out to dust, foregone and trampled flat,
    because you were told to once or because—who knows—
    you said you would, or something shallow as that?



    WHEN I FIRST SAW

    When I first saw my new-born son, I saw
    life would be somewhat different now for me,
    as Schopenhauer warned us that it would
    if we gave in to mere biology.
    Of course, there was pity—pity, seed of love,
    but there was more: a grown-up feel, quite new,
    of separation. I saw it when my son
    looked at his own first son; when he was first
    shown me, I guess my father felt it too.
    And so the hunter, after his freelance chase,
    comes home to find another mouth to feed,
    and, watching the woman lift it to her breast,
    feels useless, yes, but more responsible,
    and growls and frowns, and kneels to skin the kill.

    —from Rattle #26, Winter 2006
    Tribute to the Greatest Generation



    Toast

    There was a woman in Ithaca
    who cried softly all night
    in the next room and helpless
    I fell in love with her under the blanket
    of snow that settled on all the roofs
    of the town, filling up
    every dark depression.

    Next morning
    in the motel coffee shop
    I studied all the made-up faces
    of women. Was it the middle-aged blonde
    who kidded the waitress
    or the young brunette lifting
    her cup like a toast?

    Love, whoever you are,
    your courage was my companion
    for many cold towns
    after the betrayal of Ithaca,
    and when I order coffee
    in a strange place, still
    I say, lifting, this is for you.

    from Carrying On: New and Selected Poems (University of Pittsburgh). 








    .