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  • 09/25/16--04:03: NANCY TOSELLI [19.164]

  • Nancy Toselli

    Nací en Río Cuarto, Argentina el 31 de Enero de 1960. Estudié y fui docente en Ciencias exactas de la UNRC. Desde 1990 radicada en Villa Mercedes, poeta y editora. Colaboro en publicaciones on line y en la organización de ciclos de lectura.

    Integrante del Grupo de Creación de Textos que funciona en Extensión Universitaria de la FACEJyS (UNSL), coordinado por Patricio Torne.

    He publicado el libro Nostalgia es una palabra (2014, Editorial Deacá) y participado en la antología Rutas (2015, Editorial Punto de Encuentro), como así también en diversos blogs (blog del Amasijo, Poetas al Tuntún).

    Codirijo Editorial Deacá en Villa Mercedes.



    Laberintos

    Cómo describir el despojo sin usar las palabras
    nombrar silencio para ocultar el temblor
    pintar una puerta donde no hay salida
    o encender un fuego
    donde debiera decir perdón.

    Cómo mezclar significados
    para calmar el dolor
    que si no se dice, tal vez se olvida,
    que si no se llama puede ser ignorado.

    Despertar a oscuras, paredes ciegas
    cómo saber si el tiempo sigue,
    si los caminos llegan,
    si persiste la lluvia
    o si la música aún vive.


    Máscaras

    Quién puede imaginar 
    la furia del viento
    cuando la calma de abril
    acuna la tarde.

    O que la noche
    pueda traer malas nuevas
    desde el fin de la oscuridad,
    a pesar de las luciérnagas
    y el olor de los espinillos.



    Espejos

    I

    Un espejo dorado , agua petrificada,
    ¿quién está mirando desde ahí,
    dejará rastro cada reflejo al atravesar la superficie?
    ¿Tiene alma esa mirada?
    Lentamente, uno a uno, han caído los velos.


    II

    Desde el espejo,
    Una imagen que no reconozco.
    Es la luz, me miento.
    O quizá el frío.
    Pero ellos no pueden aniquilar un alma.


    III

    Miente el espejo,
    dice lo que quiere ser escuchado.
    A veces miente el agua,
    cielo y nubes para ocultar el abismo.


    Ideograma

    Es tan difícil decir azul
    o cruel decir un río,
    el invierno o la nieve que no fue.
    Nombrar ensueño sin cerrar los ojos,
    partir si la función no empezó.

    Molinos que nunca dejaron de girar
    un campo, al sur, donde te cuidan
    para que las lágrimas se sequen,
    para que la noche no llegue.

    Dentro de tu mirada la mirada de otro
    generosidad que comparte el asombro
    para seguir estando
    como si fuera
    un trazo en un ideograma,
    casi imperceptible, pero necesario
    para otorgar un significado.

    Se necesitan tantas palabras para dibujar un sol:
    un poema breve, tres líneas,
    escalera incompleta
    para vencer la ausencia.

    Opciones
    Una puerta estrecha custodia el Edén.
    Un cerco de puñales la rodea.
    Sólo los valientes,
    o los que gustan sufrir
    se atreven a ella.

    Para los otros,
    los no valientes,
    un abrazo cálido es la entrada al Infierno.

    A los claustrofóbicos,
    los que odiamos puertas, paredes y techos:
    la intemperie infinita de la búsqueda…






    Nancy Toselli, Nostalgia es una palabra, Editorial Deacá, Villa Mercedes, 2014.



    Vuelan hacia el Norte las garzas
    huyendo del frío.
    Son flechas lanzadas hacia las nubes,
    mensaje cifrado sobre una página azul,
    para ser develado por un profeta
    que anuncia los hechos escondidos
    en la eterna espiral del futuro.
    Me detengo y te miro.
    Es como si no te hubiese conocido nunca,
    como si nunca
    hubiesen estado juntas
    tu sombra y la mía.


    ...


    Sobre el cielo de la mañana 
    bandadas escriben historias
    jeroglíficos que encierran
    el milagro de la palabra.
    ¿Son ciertos los pájaros
    que dicen esas palabras?
    ¿Es cierto ese cielo
    o es el resplandor del agua?
    Solo silencio,
    murmullo de hojas.
    El viento, también calla.



    ...



    te pasás el tiempo
    eliminando adjetivos
    ripio en un camino
    que recorrés con prisa
    para que no se oculte
    lo que se debe ver
    lo que debe ser
    cómo se debe hacer
    acelerás tu corazón
    embestís molinos
    perdés el sueño
    equivocás la dirección
    y empezás a llorar
    para anular la derrota
    amanecés lejos
    un cielo distinto
    ayuda a olvidar






    cae la lluvia 
    lenta 
    desdibuja los contornos 
    lo real se pierde

    cae la lluvia 
    limpia 
    los espejos mienten 
    inventan sombras 
    sentís la ausencia 
    entre tus manos 
    sólo hay preguntas

    sigue la lluvia 
    triste 
    cerrás la puerta 
    pesada 
    como de piedra 
    ojos quietos 
    como fantasmas

    mirás adentro 
    podés partir



    ...



    Quizá la llovizna pueda,
    como un bálsamo
    calmar la tristeza del frío.

    Aquietar el polvo
    que desdibuja las casas
    abrir las ventanas que cerró el viento
    pintar de rojo los malvones
    y sacar una canción
    de la garganta muda de los sapos.

    Quizá la llovizna pueda
    achicar la nostalgia de los viejos
    traer a la memoria el olor del trigo,
    los corderos nuevos, el gallo negro
    y la paz del río.

    Sólo milagros chicos,
    que la llovizna hace,
    a pesar del frío.




    ...


    Descubrir entre las llamas
    la mirada de un dragón
    o en una noche de invierno
    encontrar el sitio exacto
    en que la estrella más tenue
    ilumina el cielo con su temblor.

    Calla la voz lo que el cuerpo grita,
    si tan sólo un abrazo pudiera
    apagar el llanto,
    calmar el dolor.

    Sed de tierra,
    sed de sal,
    sed de río que no llega.

    Agonizo,
    pero no lo nombro.





    ...



    El horror es blanco
    y silba, como un zorzal
    o una armónica
    tirada en la banquina
    de un camino polvoriento.

    El horror es seda,
    blanca,
    con pavos reales
    y un ojo de Buda
    escondido entre las plumas.

    El horror,
    a veces
    llega.



    La poeta Nancy Toselli presentó su libro Nostalgia es una palabra (editorialdeacá). Y lo hizo allí, donde reside, en Villa Mercedes, San Luis. 




    El acto se realizó en la Secretaría de Extensión (Pescadores 280), en el marco de la "Segunda Muestra de Collage" que el grupo de "producción de textos de los Talleres Literarios de la Extensión" pone a consideración del público lo que viene realizando.




    Y fue la poeta Vanesa Cuello quien presentó el libro. 

    Transcribimos a continuación  el texto completo con el que la poeta Cuello presentó el libro de Toselli. 

    "Presentar el libro de Nancy me pone en un lugar de privilegio. Por varias razones. Primero porque conozco a la autora como persona, más allá de su poesía, de su arte y segundo porque fue por medio de la poesía, justamente, que la conocí hace unos años cuando volví a vivir a Villa Mercedes.

    Conocerla, ser amigas, compartir espacios de confidencia, ideas, gustos, hacen que cuente con un valor agregado a la hora de leer su obra, también, de alguna manera, me permite la subjetividad del afecto hallando un lugar confortable en una lectura absolutamente intimista, con la intimidad que la amistad abarca y permite para recorrer esos espacios sensibles al corazón y tener quizá, algunas certezas. 

    Encontrarme ahora de este lado de la mesa, habiendo estado del lado del público tantas veces, siendo oyente de alguno de los textos antes inéditos y que hoy están publicados en este libro, me alegra y me hace decir, una vez más, cuán generosa es la poesía. Conmigo y con ustedes, con todos los presentes, porque es hoy la poesía, (la poesía de Nancy Toselli), la que nos convoca. 

    Quiero contarles lo que la poesía de Nancy, inspiró, movilizó y conmovió en mí como lectora.

    Poesía de una autora dueña de una generosa, muy generosa, sensibilidad. Porque es desde allí, desde esa sensibilidad huidiza al ojo desacostumbrado, de esa que no es evidente, que Nancy escribe este libro, donde pone el cuerpo y dice en cada poema lo que pasa, cuándo pasa, cómo pasa. 

    Un libro llamado Nostalgia es una palabra. Según la definición de la R.A. E: “Nostalgia: del griego nostos, que significa regreso y algos, dolor. Sinónimo de melancolía. Pesar que causa el recuerdo de algún bien perdido”. 

    Definiciones que pretenden dar un nombre a aquello que se siente en el cuerpo y en la memoria. Nostalgia, un sentimiento que todos hemos sentido y conocemos. 

    Esa nostalgia, ahora convertida en palabra anunciándose desde el título y proponiendo una invitación a los sitios desde donde, Nancy habla. La segmenta, la separa, la ordena, la fragmenta, pone su voz y la titula: “de la infancia”, “de los reflejos”, “de las voces”, “de la melancolía”. cuatro partes que componen el libro, y desde donde elige contar y escribir su poesía. 

    Desde allí, nos invita a explorar los versos y reconocernos o reconocerla, saber de lo que está hablando, como cuando dice en uno de los poemas de la primera parte del libro: “mirar el sol de frente y después cerrar los ojos, poder por un instante poseer una galaxia”. 

    ¿Quien no lo ha hecho? Mirar al sol, cerrar los ojos y dejar que estallen los colores, poseer por un instante esa galaxia, ver reducido a nuestros párpados un universo parecido al que habitamos. Verlo. Ver esa invisibilidad que somos, ese punto brillante en el universo. Invisibles. Ínfimos, como esa ráfaga de felicidad de la que habla al final del texto y es apenas un destello. Allí nos lleva Nancy, eso nos muestra y allí nos reconocemos.

    Nancy la del agua, la que nombra siempre en su poesía, la que trae en ríos, mar, llovizna, lágrimas… nieve. Nancy, sumergiéndose en ríos de lugares inhóspitos que permitan quedarse horas nadando, fluyendo o en silencio contemplándose las manos.

    Así, nos invita en voz baja a sentarnos en la orilla, para ser silenciosos espectadores del momento de una niña tomada de la mano de su padre en el río. Ese río al que siempre vuelve. Esa niña que mira y se subyuga en esa instantánea cuando dice en su poema: “un sonido como de trueno/y sigue corriendo el agua./ Un martín pescador/zambullida y vuelo rápido/una grieta y helechos/el alguacil que se espanta/tan lejano el azul, tan fuerte tu mano/ furia de agua y piedra/ hasta llegar al remanso”.

    La misma de la infancia, que en un texto que dedica a sus abuelos, resume en un verso tan impactante como bello: “unas manos que hoy /están dentro de mis manos”. 

    La “de los reflejos”. El espectro de la luz que asoma en una introspección profunda de esa nostalgia, cuando dice que su corazón es un espejo trizado y escribe en ese poema: “Transcurren los días, noches, sueños/ un grito, un alarido o beso/esos ojos no se mueven/han perdido los párpados/ sólo son pupilas que brillan/puntos repetidos, fractales/ a la madrugada amenazan con invadirlo todo
    y continúa firme pero implorante: “exigir la palabra, la respuesta justa/ el porqué adecuado…” y vuelve a la metáfora del corazón, para llevarlo nuevamente a su estado natural; lastimado, (trizado) como anunció al comenzar el poema, y terminar el mismo, con este verso:

    “sobre un espejo roto se entrelazan/ vigilia y sueño”.

    También nos lleva al juego laberíntico frente al espejo en un poema que dice:” se me ha vuelto obsesión/ la curiosidad por saber qué sucede/ con las imágenes que atrapa ese espejo ovalado” y convoca mundos paralelos también el el mismo texto: “por las noches escucho murmullos, se que vienen de ahí/hay gente atrapada entre el cristal y el azogue”

    Cuando habla “de los reflejos”, reflejos de una luz de luna, donde asoma la reina madre, su madre, en ese poema cuatro, de seis dedicados a ella, poema que incorpora los cinco sentidos y deja la melancolía desenmascarada, Nancy se sienta a su lado y le dice: 

    “la luz de la luna que acaricia, una a una, las ramas secas/ el rocío despierta el aroma de las flores que no están”. 

    Habla también del lugar “de las voces”, ahora es su voz la que habla … es su voz, son las voces de los otros, voces propias y ajenas que añoran vientos de antes. Cuando escribe: “molinos que nunca dejaron de girar/un campo, al sur, donde te cuidan/para que las lágrimas se sequen, para que la noche no llegue”. Allí, se escucha claramente una voz. Será su voz? Será un eco de otras voces? 

    Y la voz divina, la voz omnipresente a la que llama cuando dice: “infinitos murmullos de insectos que claman por una respuesta para encontrar el porqué, especificar el cuándo o decidir el dónde encontrar la razón/ que justifique su existencia” y reafirma: “como un rosario, un ángelus o un vía crucis/una vigilia que sueña amanecer epifanía”. 

    Cierra el libro de manera casi esférica, redonda, en la última parte:“de la melancolía” El último lugar desde el que su poesía se declara pública. 

    Una poesía que nos invita, como también nos esquiva, dependiendo de cuánto nos acerquemos. Nos hace cómplices, nos desafía, nos recorre, nos sumerge en sus aguas y nos hace leer y releerla para seguir explorando y mirando esas galaxias que mencionaba antes. 
    Uno de los poemas, de melancolía casi visceral comienza diciendo: “Hoy han florecido jazmines”. Es una bocanada este verso, una bocanada de aire que toma para continuar diciendo: “y es como si ya no fueran a volver las sombras” Nancy habla de esas sombras, las que nos comen de noche, esas, que no nos dejan dormir. Hay una intención en ese deseo: que ya no vuelvan. Pero no se van. Vuelven y se clavan en el medio ganando la batalla cuando continúa el poema y dice: “un duraznero sangra en frutos suaves/ no puedo olvidar aquel camino”.

    La melancolía, la nostalgia que es una palabra que encierra muchas palabras, palabras que nos son reveladas y compartidas en este libro de Nancy Toselli.

    Palabras que nos remiten a una noche de verano caliente, de cielo azul y quietud extrema, donde se oye el canto de los grillos y el insomnio de la sutileza amenaza con sus primeros pasos. Esa remembranza que Nancy nos trae en este último poema donde la palabra sueño cierra perfectamente el círculo y permite dejar filtrar las acepciones: 


    “Es verano.
    Aún a esta hora, el calor es sofocante, asfixia los movimientos, cierra
    la entrada de aire a mi pecho. 
    El brillo de la luna llena entra por los ventanales, desaparece bajo la
    Cama, hace un guiño desde el espejo. 
    Ojalá esta luz no se lleve mi sueño” 


    Los invito, a que descubran, que encuentren la poesía de Nancy Toselli, una poeta que tiene un compromiso y un nivel elevados por y para la poesía y que sin duda, van a disfrutar (ojalá, tanto como yo lo hice) al leer el tan bello y sentido libro, Nostalgia es una palabra."






    .


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  • 09/25/16--07:07: LUCIANO CAVIDO [19.165]

  • Luciano Cavido 

    Nació en Luján Buenos Aires; es músico compositor y escritor argentino. Fue  publicado tres veces consecutivas en el libro de los "Oyentes de Zona Franca" en los años 2000-2001-2002. Luciano también formó conjuntos floklóricos como "LOS DEL BUEN AYRES" junto con su recordado amigo Pablo Sebastian Isola (gran guitarrista instrumental). Imparte clases de guitarra en los talleres municipales de cultura de la ciudad de Luján. En el presente cursa el Profesorado de Historia en la Universidad Nacional de Luján ( UNLU).

    Musicalizó e interpretó poemas de Federico Garcia Lorca. Actualmente escribe para los medios gráficos de Luján: "El Ciudadano de Luján", "El Civismo" y "El Presente". Actualmente prepara un libro de Historia. En 2007 participó en la grabación musical de la obra Romeo y Julieta adaptada por José Iturraht. En 2008, fue jurado de los Torneos Bonaerenses para la 3º edad en el area poesía y narrativa. Compuso la letra de un aire de zamba titulada UNA MUJER IDEAL, Grabada por el grupo lujanense LEGUEROS, con música de Alberto Buzzi, integrante del conjunto folklórico "Sentires". Su primer poemario DIALÉCTICA fue impreso en Luján. Próximamente publicará el segundo titulado BIEN VALE UN VERSO. Actualmente dicta clases en el PLAN JOVENES del ministerio de educación, para la reinserción al ámbito educativo y laboral de cientos de jóvenes del país.




    LA VÍCTIMA

    Con soberana elegancia y paciencia
    De esclava, teje su trampa la araña.
    Aguardar a su victima es su hazaña.
    Atacar a su victima, su ciencia.

    Por el sedoso hilo se despliega
    Funámbula a su ritual de muerte.
    El desdichado insecto que la advierte,
    Acepta su destino y se entrega.

    Abdomen artesano y ocho patas.
    Veloz desplazamiento, ojo certero,
    Le bastan para asirse a su doctrina.

    No la creo, por esto, mi asesina.
    Ella sabe muy bien por qué me mata.
    ¿Acaso yo sabré por qué me muero? 




    A QUIEN CORRESPONDA

    En la cadencia de tu fino trazo
    Se transfigura un hondo sentimiento,
    De tus palabras brotan, lo presiento,
    Un manantial de culpa y de fracaso.

    Me dirás que del alba hasta el ocaso
    Tu joven corazón está latente.
    Dirás que eres feliz, pero me mientes.
    Conozco esa expresión, paso por paso.

    Contestaré tu carta con mi puño
    Para que el pulso de mi sangre sientas.
    Y sin decirlo, sepas que comprendo

    Que en estas horas crueles y violentas,
    No hay un dolor más grande y más horrendo
    Que hallarse lejos ya de su terruño.




    LA ROSA ARTIFICIAL

    La rosa artificial seca la mano,
    De aquel que la sostiene y que la observa.
    Reluce su belleza entre la hierba,
    Pero su vida allí transcurre en vano.

    Resiste primaveras y veranos,
    Inviernos y el otoño imperdonable.
    Más nunca podrá ser flor respetable,
    Cual rosa de jardines cotidianos.

    El alquimista huye con recelo.
    Y Dios en su rincón muerde sus labios.
    A nacido por obra de los Cielos,

    Para que una mujer mire y se asombre.
    No ha sido ni será fruto de sabios.
    Se sabe tan bastarda como el Hombre.



    A MILTON

    Sintiéndose en su hogar, advenedizo,
    Como Dante, tal vez, en su Florencia,
    Milton pierde y recobra el Paraíso.
    Venciendo de sus ojos la impotencia.

    Ese Milton leal republicano.
    Ese Milton políglota y profeta.
    Ese siervo de Dios, ese cristiano.
    Ese Gran Dramaturgo, ese Poeta.

    No ha querido la gloria de su nombre.
    Lo demuestran las líneas que profesa:
    “Enciérrase a la vez tanta vileza,

    Matándose a un buen libro como a un Hombre”
    Se ha llevado un dolor bajo la tierra,
    No ver la libertad de su Inglaterra. 




    AQUÍ MI CORAZÓN QUE SE DESHACE

    Aquí mi corazón que se deshace.
    Claudica ya su miserable duelo.
    Dieron las puñaladas muerte a Otelo.
    Yo aguardo, en cambio, otro desenlace.

    Quiero mudar mi voz, palabra y frase.
    Dejar caer mi verso por el suelo.
    Ondulante y rendido cual pañuelo,
    o cual Hamlet, que agónico renace.

    Aquí mi corazón, tamaña empresa
    No logra sostener. Aunque yo creo,
    Que El beso de la muerte de Romeo,

    Se halla en todo labio que nos besa.
    Procuro resistir, pero el brebaje,
    Más ágil que el puñal, cumple su ultraje.




    BELLA AFRODITA

    ¡OH, bella muchacha quién te tuviera,
    Para ser a tu lado un hombre hermoso¡.
    Si hasta Dulcinea, la del Toboso,
    De su ideal primor se arrepintiera.

    Qué esconde tu gracia tan lisonjera,
    Que todo hombre sueña ser tu esposo.
    Darte pretendo un beso tembloroso,
    Para que tú lo calmes y me quieras.

    Pero vedada estás a los mortales.
    Y como tal, mi anhelo se marchita.
    ¿Que somos ante ti, Bella Afrodita,

    Los que amamos a seres irreales?
    Nada quizás… o bien yo me equivoco.
    ¿Ilusos, poetas, ingenuos, locos?




    NADA HABRÁ

    Cierto es que cada cosa en este mundo,
    Con afanoso celo milenario,
    Esconde a cada paso su contrario,
    Que así como distingo lo confundo.

    Mi voz que todo nombra, no evidencia.
    Al afirmar certeza afirma duda.
    Y ver, tocar, oler y oír, no ayuda
    A vislumbrar el fin de la existencia.

    Cuánto hay de aquel pájaro en la rama.
    De la rama y del pájaro que observo.
    De mis sustantivos ojos y del verbo,

    Que observa aquel pájaro y la rama?
    Nada habrá. O Quizás, habrá lo adverso.
    Más…¿cuánto hay de cierto en este verso?.




    DÓNDE ESTABAS

    Mis hombros son vastos y hondos precipicios,
    Que se yerguen tarde, cuando ya el vacío,
    Me observa cayendo hacia el negro río,
    Donde caen las sobras y los desperdicios.

    Cruzo derrotado el umbral del hospicio.
    Ese que me brindas y que yo he aceptado.
    Hacia él me arrastro con pasos helados,
    Pero es tan inútil tanto sacrificio.

    Al mirar tu mano hacia mí extendida,
    Una extraña queja trepa a mi garganta.
    Sorda, mustia, hueca, vana, inexistente.

    Que acaso responde, displicentemente,
    Al tenaz llamado de mis noches tantas.
    ¿Dónde estabas, dime... Vida de mi Vida?.




    FUEGO

    Tus ojos no te permiten
    Mirar los ojos del sol.
    Pero tu cuerpo palpita,
    El calor que necesitas,
    Para saber que es el sol.

    Entonces venda los tuyos
    A la hora de sentir.
    Y verás igual que el ciego,
    Que al acercarse hacia el fuego
    Puede al frío distinguir.

    Su Camino Fue La Tierra IX

    Fuego, dibujado por el viento.
    Eres de la noche rebeldía.
    Migaja de sol con que alimento
    Al cielo, para eternizar los días.

    Padre de las sombras. Cuando el frío
    Obliga a callar a las penumbras.
    Con tu desnudez de piel de estío
    Nos incendias, tanto como alumbras.

    Al mendigo errante lo acaricias.
    Condenado eterno del infierno.
    Autor inocente de injusticias.
    Revolucionario del invierno.

    Dante, de tu lengua fue testigo,
    Al abrirse la boca sepulcral,
    Que condena a las llamas del castigo
    Al hereje más devoto y más leal.

    ……………………………

    El Agua (tu rival por excelencia),
    Esperará la noche más oscura.
    Y en férrea lucha de supervivencia
    Caerá como aguijón a tu montura

    La lucha será cruenta pero en vano,
    Así lo indicará la espesa nube,
    Que acaso, es el espíritu que sube
    Librado ya de su cuerpo inhumano.

    El Agua aún reirá con triste encanto,
    Pues sabrá dentro suyo que ha elegido
    (No sin el frío recio del espanto)
    Como rival, a un Ser jamás vencido.

    …………………………………

    Tras el pañuelo, el ojo ciego advierte
    De tres palabras sólo la Tercera.
    Aquella que a su vida dará muerte
    Con grito de fusil y voz de fiera.

    Otros, son los Fuegos divisados
    En meandros y ciénagas oscuras,
    Por quien Júpiter, Señor de las Alturas,
    De horror tiembla al saberse condenado.

    Fuiste cómplice de versos de poetas
    Que parieron la literatura.
    Fuiste puntas de indígenas Saetas
    Que lucharon con coraje sus culturas.

    Épicas antorchas te elevaron
    A lomo galopante de rocines.
    Gargantas de dragones te lanzaron
    Hacia mitológicos confines.

    La nada (sin el merito de un nombre),
    Te despertó de un sueño de repente.
    Qué dudas y certezas de tu mente
    Te igualan y separan de los hombres…




    PROMESA PARA MI HIJA

    Si hablo de ti, hija mía
    Cuando acabar este verso.
    El infinito universo
    No me lo permitiría.

    Es tu rostro el que percibo
    En cada letra que trazo.
    Y como un loco me abrazo,
    Al papel en donde escribo.

    Cuando a este mundo entres,
    Abandonando el que habitas.
    Tendrás lo que necesitas,
    El mundo será otro vientre.

    El mundo será otro vientre,
    Hija mía, te lo juro.
    Para ello salto los muros,
    Para ello cruzo los puentes.

    Para ello beso tu frente,
    Para ello pienso en futuro.




    DIALÉCTICA

    No te busques en mí, mírate antes.
    No hallarás un espejo sin el tuyo.
    Pues será tu mirada aún capullo
    Como ostra aún para el diamante.

    Mírate el perfil, mírate de frente
    Como Este a Oeste y Sur a Norte.
    .Aunque tus ojos no soporte
    Evita pestañear…mírate siempre.

    Que todo tu rostro se revele a esa
    Efímera oscuridad, visión herida,
    Que nace cuando el párpado nos pesa,
    Vedándonos instantes de la vida.

    Peor la noche y su cómplice genuino
    Que surca nuestros días como el vidrio;
    El Sueño vuelve, es ese su destino.
    Cual triste Prometeo a su martirio.

    Si pudieras revertir este principio
    Reduciéndolo tan sólo al Sueño Eterno
    Restarías a tu vida tantos ripios
    Que estorban como Seres del Infierno.

    Sospecho que en el lapso de los sueños,
    Así como del breve pestañeo
    Se manifiesta el dios del que no creo
    Cuando de mi conciencia aún soy el dueño.

    Así le habló aquel Río a su Estudiante:
    “En tu reflejo no hallarás al mismo.
    Heráclito, soy sólo tu espejismo,
    No te busques en mí, mírate antes”.

    Mas como Adán, burlando la advertencia
    El Aprendiz permaneció impasible
    A aquella voz de género imposible.
    No obstante, reanudó en esta sentencia:

    “No peco de ignorante ni atrevido
    al detenerme junto a tu ribera
    y divisar mi rostro, cual si fuera,
    el otro ser que hoy pude haber sido.

    Si bien mi faz (merced de tus hazañas)
    Flamea cual corola a la deriva,
    No es esa imagen vana y tan nociva
    Plausible de la gloria que me baña.

    Detengo mi atención en el abismo
    Que nunca se detiene. Y me macero
    En un segundo río y un tercero,
    Juzgándolos a todos como al mismo.

    Celebro tu Dialéctica y confieso:
    Desde hoy tu nombre está ligado al mío.
    Heráclito es sinónimo de Río…
    Todo esto aconteció allá en Efeso.




    SONETO

    No vuelve el corazón a vuestro puerto.
    Lo observo ya perderse en lontananza.
    Esconde su destino algo incierto.
    Grabado lleva un nombre: Esperanza.

    El condenado a muerte, desespera.
    Y viejo llora su Dorada Infancia.
    El sabio, pide a gritos su ignorancia.
    Y la semilla sufre ser madera.

    Si tú supieras que cada flor que acechas
    Con tu mirar, es flor irrepetible,
    La vida no sería tan terrible

    Como lo es…si acaso tú supieras.
    Ni el arco vuelve a ver jamás su flecha,
    Ni aquella flecha, a quien, por ella muera.




    REMBRANDT

    En Van Dick, Jan Van Goyen, Durero,
    En Frans Hals y Rubens y Leonardo,
    En Velásquez, Lorrain, Caravaggio,
    Está el rostro de Rembrandt…¡Miradlo¡.

    En Carracci, Poussin, Tintoretto,
    Guido Reni, Jan Steen, en El Bosco,
    Willen Kalf, Pieter Bloot y en El Greco,
    Como a un ser irreal, veo su rostro.

    De su Leiden humilde a la cumbre,
    Sólo hubo una línea muy frágil.
    Ser un hijo de Holanda no es fácil,

    Fue una sombra luchando en la lumbre.
    Y ya solo, ya frente a su espejo,
    Decidió ser el otro… el reflejo.




    EL REY POETA

    Alegre el Cortesano llama a la multitud:
    ¡El Rey es un poeta, que viva el Rey, que viva¡
    El pueblo fervoroso de pronto se cautiva
    al ver al Rey Poeta blandiendo su laúd.

    Arpegios delicados preludian su Rapsodia.
    Su voz retorna al griego y empieza la batalla.
    Sus versos enamoran y el público desmaya.
    Lo adora el que lo ama, lo ama el que lo odia.

    El pueblo encandilado no escucha lo que dice.
    Él habla de la guerra, mas eso no interesa.
    El público lo abraza, el público lo besa.
    Palabra de Poeta nunca se contradice.

    Y cuando el verso acaba, siguiendo el protocolo,
    Regresa el Cortesano, volviendo al mismo grito:
    ¡El Rey es un poeta, que viva el Rey bendito¡
    y como acto seguido, el pueblo queda solo.





    A UN REINO TÍPICO

    Correcto y comedido, sonriente y educado
    Cortés, considerado, cumplido y muy cordial.
    Son reglas que conviven en este Principado
    Donde ser bien tratado es la Ley Principal.

    Eso si, ante todo y como ley suprema.
    Como es costumbre, escrita en letra pequeñita
    Se aclara, respetaos de hito en hito el lema:
    “No pagues un centavo, El Rey te lo debita”

    Si de ejemplos se trata, el Rey es un encanto,
    Su urbanidad rebalsa sus tantas variedades
    De copas, que en unción, venera como a un santo.
    El Rey es un encanto, no tiene vanidades.

    Eso si, el experto en modales y cristales,
    Como acostumbra todo anfitrión de buena casa,
    Conocerá del huésped sus datos principales:
    El monto de su cuenta, lo digno de su raza.

    Y gracias a su padre, el Príncipe, con creces
    Disfruta el porcentaje de reino que le toca.
    La antonomasia nunca pregunta si merece,
    Más bien se identifica por cerrarnos la boca.

    Pero no piense mal, y no se ponga tenso.
    El Rey evita toda molestia a sus vasallos
    Pues como dice el dicho “El silencio es consenso”
    Y a veces la palabra se cae del caballo.

    El príncipe es el típico ejemplar de Cuentos de Hadas
    Con los particulares colores que amerita.
    Lo azul de su linaje, el rojo de su espada
    Que otorgan beneficios que a otros se les quita.

    Pero todo se apoya en una causa noble,
    Porque no es nada fácil ser Amo de Palacio.
    Aunque por fuera el Príncipe se vea como un roble,
    Por dentro apaña aspecto de mísero batracio.

    Ya veros, mal pensados, el peso que este carga
    Negando a duras penas que un soplo lo demuele.
    Si el vulgo se le acerca la tristeza lo embarga.
    De ver su culpa, al ciego, la mirada le duele.

    Así es como disponen los naipes de este juego
    Donde el envite sube en gracia de los mismos,
    El Rey se ubica al frente en nombre de su ego
    Y el príncipe a su sombra en pos del narcisismo.

    Correcto y comedido, sonriente y educado
    Cortés, considerado, cumplido y muy cordial.
    Son reglas que conviven en este Principado
    Donde ser bien tratado es la Ley Principal.





    HACIA DÓNDE ME LLEVAN…

    Hacia dónde me llevan estos firmes renglones,
    Cuando poso mi pluma riguroso de ellos.
    Y no alterno el descenso sobre sus escalones,
    Como brinda el amante su caricia al cabello.

    Si soy fiel a la prosa por qué envidio a los versos.
    Por qué miro su forma con oculto recelo.
    Por qué tiento a mi pulso transgredir ese velo,
    Como signo de furia, como juego perverso.

    Si la hoja es el blanco, si la pluma el acero,
    Si es el arco la Musa y el Poeta el arquero.
    Si el amor es el pulso, la palabra es la herida

    Y la tinta es la sangre del que entrega su vida.
    Hacia dónde me lleva todo el tiempo que resta…
    Me pregunto incesante, sin hallar la respuesta.




    A MIS POETAS MAYORES

    Fue su lecho de muerte unos brazos
    Poderosos cual firmes alforjas.
    Los del gran San Francisco de Borja.
    Donde al fin descansó Garcilaso.

    De tu herida el Danubio nacía.
    De tu grito, el Latín de Virgilio.
    Donde Laura y Petrarca yacían,
    Para siempre en su mítico idilio.

    Aún Salicio llora por su suerte,
    Porque tú le has negado la risa.
    Nemoroso clama por su Elisa,
    Más allá de tu pluma y la muerte.

    Tus sonetos, tus églogas gritan
    Lo que oculto llevaste a la fosa;
    El amor a Isabel te destroza.
    Ya la rosa está helada…marchita.

    Si de San Pedro Mártir, regresas
    A los pies de esa terrible torre,
    ¡¡ No la escales por Dios!!, sólo corre
    Nuevamente a San Pedro…allí reza.

    …………………………

    De la Barca bajaron tus sueños
    Y llegaron a aquella Madrid.
    Donde el viejo Juglar deambulaba
    Recitando la gesta del Cid.

    Cataluña te vio combatiendo
    Y Toledo, del Rey, Capellán.
    Con honor diste vida al gran Crespo,
    Con honores tu paso inmortal.

    Tus villanos brillaron cual rayo,
    Segismundo aún clama: Yo sueño...
    Tus Mañanas de Abril y de Mayo
    Tendrán siempre su sol Madrileño.

    ...............................

    En la misma Madrid de Don Pedro
    Donde el Moro en combate se entrega,
    Un poeta derecho, cual Cedro,
    A nacido, y es Lope de Vega.

    Este hombre de amores diversos
    Desterrado por sátiras crueles,
    Destinó, como Lorca, sus versos
    A exaltar a su tierra y sus fieles.

    Su carácter complejo e inquieto
    Impulsor de su obra de ensueño,
    Le valió de Cervantes el reto
    De ser, El Fénix de los Ingenios.

    Peribánez y La Hermosa Fea,
    Rey eterno, os miro, y Ocaña,
    El Isidro y La Dorotea,
    Dieron su alma a la vieja España.

    .................................

    No hubo pluma que no se rindiese
    Al momento de tallar la piedra,
    Ante el gran creador de Entremeses;
    Don Miguel de Cervantes Saavedra.

    Fuiste hijo de Alcalá de Henares,
    Talvez como Arcipreste de Hita.
    Más el viento de tantos azares
    Te llevó donde el mundo palpita.

    De Madrid a Sevilla y a Roma,
    Del heroico Lepanto a la ingrata
    Ocasión, que por años te toma
    Prisionero en Argel por piratas.

    Rescatado y al fin decidido
    A emprender esa ardua tarea,
    De empeñar cualquier forma de olvido,
    Diste vida a La Galatea.

    Por error del destino eres preso.
    Por justicia del mismo, inocente.
    y tu impronta de tristes sucesos,
    A una triste figura presiente.

    En revancha al injusto barrote,
    Y a aquel doble arcabuz Otomano,
    De la Mancha llegó Don Quijote
    A decirte que nada fue en vano.

    ..........................


    A esa misma llanura manchega,
    Otro hidalgo ingenioso y valiente
    Fue a morir; Don Quevedo y Villegas.
    Desterrado cual un penitente.

    Poco antes, por mismo motivo:
    La Moral. (Que lo iguala a Plutarco),
    Terminó varias veces cautivo
    En la vieja prisión de San Marcos.

    Como Alonso Quijano deseaba,
    Deseó ser Don Francisco otro hombre.
    Viendo al mundo cual él lo soñaba.
    Pero el mundo no cambió de nombre.

    Más la humilde palabra en sus labios
    Tuvo sed de esa humilde fortuna.
    Y apartó de su boca el resabio,
    Y bebió de su sangrienta luna.




    SONETO

    La tímida mañana se enternece,
    Al ver sobre tus manos a la luna.
    Tus manos, me recuerdan a una cuna
    En donde un frágil niño se adormece.

    Lo observo con delicado detalle.
    Con el ojo de un dios que nunca miente;
    Tu pecho, la antesala de tu vientre.
    Tu vientre; ese inmenso y alto valle.

    Morada que el destino me reserva,
    Para aguardar el instante preciso,
    En que ya presto de un final feliz,

    Con sabia voluntad (fiel a Minerva)
    Y la ilusión de Dante y de Beatriz,
    Me entregue finalmente al Paraíso.




    LA LUNA ( DÓNDE HA HIDO)

    Si mis dedos pudieran
    Deshojar a la luna…
    Federico García Lorca

    Por la luna, mujer, que es sagrada
    Y platea estos árboles, juro.
    Que mi amor es profundo y es puro…
    Así habló el fiel Romeo a su amada.

    Arto más que ese Disco de Plata
    y esa luna Sangrienta Escarlata.
    La omnisciente testigo del Hombre.
    Voy en busca de aquel vasto nombre.

    Esa ostia de la cual Dios comulga.
    Ese faro en el mar de la noche.
    Ese ojo del gran Polifemo,
    Ya segado por obra de Ulises.
    Ese rostro de mil cicatrices.
    Esa inmensa ceniza del sol.

    Baudelaire, la percibe ofendida.
    Y Lugones maligna y campestre.
    Federico ve un niño en su mano.
    Lafontaine, un ratón en su centro.
    Blanca piedra es la luna, Vallejo.
    Alfonsina le teme al mirarla.
    Cielo negro, Rubén. Luna opaca.
    Y Neruda la ha anclado en su verso
    Casi fuera del cielo…
    Entre un par de montañas.

    Sueña Banchs que es de mármol la luna.
    Y ese mármol es un pozo seco.
    Y ese pozo es sonoro y su eco
    Espectral, palidece a la luna.

    En un río, dos blancas canoas,
    Se deslizan sin sus navegantes.
    Con sus remos, su popa y su proa,
    Me recuerdan a lunas menguantes.

    No es la luna empedrada del charco,
    Que estalló bajo el pie presuroso.
    Ni es aquella del mar escabroso,
    Que ilumina a los trágicos barcos.

    Yo la busco en el vago ladrido.
    Y en el grito de un hombre que muere.
    En el llanto de niños, mujeres,
    Solo quiero saber… dónde ha ido.




    OIGO LA HIERBA MAGRA…

    Oigo la hierba magra quebrarse bajo mis pies.
    Queja de un herido es, el sonido que consagra,
    A los sonidos del mundo, como necesaria ofrenda.
    Siempre por la misma senda, más yo de culpa me inundo.

    De culpa ante el acto impune mis pies que todo lo besan,
    Se detienen de tristeza y a su lamento se unen.
    En mi caminar sereno, noctámbulo o matinal,
    Avanzaba un criminal tan íntimo como ajeno.

    Si el Hombre ignorando peca, su inocencia le libera
    De su víctima cual fuera. Más como ahora lo sé,
    Que muera no dejaré, la indefensa hierba seca.



    RÉQUIEM

    Si es que existe el lugar en que moras,
    Si esa extraña región es posible,
    Si resides en mi alma intangible,
    Por qué entonces mis ojos te lloran?

    Si además de habitar mi recuerdo,
    Puedo oír palpitar junto al mío,
    Tu jovial corazón como un río,
    Por qué siento a la vez que te pierdo?

    Por qué muevo indeciso las piezas
    Cuando ya he concluido mi juego?.
    Por qué dudo de toda certeza?,

    Por qué acepto olvidar y me niego.
    Si es que existe el lugar en que moras,
    Por qué entonces mis ojos te lloran.



    ¿NO VES?

    ¿No ves en la nube mansa lo efímero de la vida?
    ¿No ves también en la herida su futuro de bonanza?
    ¿Y que los árboles trinan cuando el ave se deshoja?
    ¿No ves que la luz te moja y que la lluvia ilumina?

    ¿No ves que el sol con el viento se comportan como hiedra,
    Cubriendo la Inmensa Piedra de un color amarillento?
    ¿No lees en la mustia Luna un epitafio que expresa:
    Aquí yace la belleza que alguna vez fue la Luna?

    ¿Y no oyes el gemido que viene de las alturas?
    Es la tierna criatura que la montaña ha parido.
    La vela teme a la llama, más esto el fuego lo ignora.

    Él, al verla se enamora y lentamente la ama.
    La noche llega a su fin y llora porque se marcha…
    ¿No te da pena la escarcha dispersa sobre el jardín?.




    MARÍA

    Palidece la noche al mirarme,
    Sólo árido suelo a mis pies.
    Quién pudiese de mí rescatarme,
    Cual zahorí, a la cuenta de tres.

    Ni Jenófanes mismo sabría,
    Ni Virgilio, ni el bueno de Horacio.
    Definir mi terrible elegía.
    De mi idilio abarcar el espacio.

    Cada paso en mi viaje es tardío.
    Al llegar todo vuelve a estar lejos.
    Mi tristeza recurre a Vallejo

    Y mi amor se refugia en Darío.
    Mas, ni uno ni otro podrían,
    Conseguir que regreses…María.





    SONETO

    Perderse…cual nube en el viento.
    Lo mismo que una estrella vaga,
    Que entre otras millares se apaga.
    Ser uno y a la vez…ser cientos.

    Cual rostro en antiguos espejos,
    Me pierdo en un viaje sin fin.
    Montado al caballo de Odín
    Y a todo lo miro de lejos.

    Al mar, que una piedra creía.
    Al ave, que en lágrima oscura,
    Veía caer de la altura,

    Creyendo su canto, agonía.
    Y a ti, sobre todas las cosas
    La espina te vi…no la rosa.




    ¡QUÉ TRISTES SE VEN LAS FLORES!

    ¡Qué tristes se ven las flores que de tus ojos derramas!
    No están marchitas ni rotas, descoloridas ni ajadas.
    Tampoco son como aquellas que en los libros, olvidadas,
    Detienen entre dos hojas, quizás por siempre, su trama.

    Oh¡, golondrina viajera que lloras en mi regazo.
    ¡ Que tristes se ven las flores que de tus ojos derramas¡
    Colores de primavera sobre tu cuerpo caen en pedazos.
    Escoria de mil amores ¿ que no te aman…que no te aman?.

    Ni el cielo que te conoce, ni el puño que el verso escribe,
    Nadie me dirá quién eres si te lo impide tu llanto.
    Sin embargo reconozco, en tu gemir, con espanto,

    Que llegas desde muy lejos, de allá Donde Nadie Vive…
    Y aunque no sepa tu nombre ni el por qué de tu destino,
    Comprendo lo que es morirse, sola, a mitad de camino.




    SONETO

    Azulados y negros y pequeños.
    Sus ojos son el fruto del Endrino.
    Belleza que se esfuma como un sueño,
    Al áspero sabor y cruel espino.

    Sus labios, de morados a rosáceos,
    Como la flor de Malva, palidecen.
    Tan lejos de aquel brillo de Topacio,
    En su propia mudez…desaparecen.

    A las hojas de Dalia se asemejan
    Sus manos, que al abrazo se resisten.
    Y a la lluvia, su rostro bello y triste.

    Y al olvido, su sombra que se aleja.
    Sabe Dios, cuanto la quise un día.
    Como sabe también…que todavía.




    SONETO

    Me dormí sobre una hoja tan vacía
    De palabras, que la noche al observarla,
    Sintió pena, y por amor, quiso poblarla,
    Con su Gran Constelación de la Poesía.

    ¿ Me dormí sobre una hoja o ella era
    quién dormía y yo velaba su letargo?
    ¿ O la noche nos soñaba y sin embargo,
    a la vez, también la noche un sueño era?.

    Todo es cierto…me lo dice la brillante
    Creación, que de la Humana es tan distinta.
    Como es cierto que asimismo es semejante,

    A la vasta creación de Nuestra Tinta.
    Me dormí sobre una hoja tan desierta,
    Que mi mano decidió quedar despierta.




    A LA ENVIDIA

    A la envidia ( que es de todos) yo le temo.
    A esa envidia de Caín, también de Remo.
    Y a esa cólera de un Rómulo tan cruel,
    Que ha hecho de su triste hermano, otro Abel.

    Quizás seamos, como en cíclica leyenda
    De ese misma loba, pronto alimentados.
    Y el instinto finalmente nos sorprenda,
    Liberándonos de culpa y de pecado.

    Pero todo corresponde a un simple anhelo.
    Porque ignoro qué ideal la mente trama.
    Mientras tanto justifico al noble Otelo,
    Que por celos mata y muere como ama.

    De una bíblica traición, de un ser ingrato,
    Nacerá la envidia como fiel desmedro.
    Y una triple negación condena a Pedro,
    A mirar las limpias manos de Pilatos.

    Tras la envidia, toda admiración se oculta.
    Y es la cólera del Hombre un antifaz.
    Que asesina nuestro amor y lo sepulta,
    Redimiendo de la muerte a un Barrabás.

    A la envidia (que es de todos)… yo le temo




    AL SILENCIO DE ENRIQUE BANCHS

    Porqué ese silencio, preguntan a Enrique,
    Cual al joven Rimbaud, los labios te besa.
    He hallado una línea que lo justifique:
    “ El silencio es grande, lo demás flaqueza”

    ¿ No es ese silencio acaso el gran reto
    que toda palabra se debe a sí misma?
    Lo supo tu verso final, tu soneto.
    Cruzando el umbral del sólido prisma.

    Como la paloma se va de la mano,
    En Barcas pobladas de Elogios y Halcones.
    Llevando en su pico un eco lejano

    Después de haber dado sus cuatro estaciones.
    Así se fue Enrique del blanco papel.
    Más, oigo el repique de su Cascabel.




    BIEN VALE UN VERSO

    Bien vale un verso esfuerzo y agonía.
    Julietas, Dulcineas, cadalsos y cicutas.
    Sentir la frente sangrando por la hirsuta
    Corona y recibirlo con alegría.

    Bien vale un verso la errática odisea,
    De veinte años o la de sólo un día.
    En donde ambos Ulises combatían,
    Contra las olas del tiempo y sus mareas.

    Lo supo Poe y lo supo Tomás Moro:
    Bien vale un verso el opio y el cilicio.
    Qué pensamientos, Nerón tiene. Lo ignoro,

    Viendo impasible su Imperio que se quema;
    ¿Canjear cordura por pérdida de juicio?
    Bien vale un verso arriesgar, todo el poema.




    DULCE FRIDA

    Hago mío este verso de Lugones:
    No está muerta la flor, sino dormida.
    Y me basta susurrar tu nombre: Frida…
    Para que vuelvan a ti, todos tus dones.

    Tus dones, como piedra de alquimista.
    Tus dones, como elixir de la vida.
    Tus dones son el alma de un artista.
    Tus dones, oh, tus dones…dulce Frida.

    En un rayo de luz la noche cesa.
    En breve el sol inundará tu cama.
    Tan poderoso el día que regresa.

    Tan débil es mi voz cuando te llama:
    Despierta… Frida…. Pero no despiertas.
    Mi flor no está dormida, sino muerta




    DÓNDE ESTÁN MIS MANOS

    Dónde están mis manos que ya no las hallo.
    Mis manos son fieles, mis manos leales.
    Quizás se cansaron de todos mis males
    Y al fin desistieron a ser mis lacayos.

    Como en agonía de a poco las pierdo.
    Oigo su confuso lejano aleteo.
    Dónde están mis manos que ya no las veo.
    Dónde, extrañas manos, que ya no recuerdo.

    Tal vez, mendigando en algún Camposanto,
    Un cuerpo más digno, dichoso y modesto.
    O bien, entregadas a brazos impíos,

    Que en cruentas batallas son fuertes y diestros.
    Algo que jamás hallarán en los míos.
    Dónde están mis manos…¡ las extraño tanto¡.




    SONETO

    Te buscaré por el mundo con desesperada urgencia.
    Sabiendo que tú me huyes en los brazos de un Medoro.
    Te buscaré como Orlando busca a Angélica y su Moro.
    Te buscaré aunque recorra el camino a la demencia.

    Te buscaré en el exilio donde nadie nos espera.
    Donde pronunciar tu nombre agita el viento con rabia.
    te buscaré como busco en el árbol muerto la savia.
    Te buscaré eternamente, como quien, una quimera.

    Mas, cuando te haya encontrado pasarás inadvertida.
    Y buscándote sin tregua iré pagando tu costo.
    Porque será ese reencuentro otro punto de partida,

    A las ordenes de mi dios, como a la pluma de Ariosto.
    No obstante lo cual confieso, que te seguiré buscando.
    Siempre en guerra con el mundo, como aquel… Furioso Orlando.




    SONETO A BAUDELAIRE

    Aquel Hombre – Niño, que Nace – Agoniza,
    Con un ojo ciego y un sordo lamento,
    Perjura a su madre con su voz de brisa:
    “Ya no soy el hijo ingrato y violento”.

    Aquel Hombre – Niño derrama su vaso.
    Ya sin importarle, librado a su suerte.
    Pero antes le advierte tendido en sus brazos:
    “No vivirás madre, después de mi muerte”.

    Y así con Agosto, París, casi ausente,
    Semejando, acaso, todos sus escritos.
    Lo ha visto apagarse al Poeta Maldito,

    Como a tenue lumbre de triste codal.
    Mas, su alma obedece a esa Antorcha Viviente,
    Por siempre presente en Las Flores del Mal.




    A UNA GUITARRA

    Qué trata mi mano derecha o izquierda,
    Rindiendo a las cuerdas su culto profano.
    Cuál es el sentido que busca el acorde,
    Que espera la orden del firme rasguido.

    Cuando se ejecutan tus tensas amarras,
    Qué sientes, guitarra. Acaso disfrutas?
    Un árbol pequeño soñó melodías.
    Tú fuiste su sueño. Él, quien hoy serías.

    Qué conjuro sombrío a tu especie la rige,
    Cuando el Hombre te exige habitar tu vacío.
    Que límites trasciendes, OH, bramante alabanza ¡

    Cuando oír ya no alcanza ni la mente comprende.
    Guitarra, quién eres, aquí entre mis manos.
    Y tú, ser humano, contesta…quién eres.




    SOY LA SOMBRA

    Es el sol el que te nombra
    Para que estés a los pies,
    De todo aquello que es,
    Como si fueses alfombra.

    Y hay algo en ti que me asombra,
    mucho más que tu existencia,
    Es descubrir que en tu esencia,
    vida propia tienes… Sombra.

    Lo intuyo con vago horror.
    Lo sueño con pesadumbre.
    Temiendo que el sol me alumbre,
    escondido estoy del sol.

    En la oscuridad de un pozo,
    yago, pienso, como , vivo.
    Cual Segismundo cautivo,
    cual Funes, el memorioso,

    O Dàntes, el Montecristo,
    o aquel recóndito Nemo.
    Me convertí en lo que temo.
    Soy La Sombra… ya no existo.



    NUNCA

    Nunca niegues el saludo del delirio
    Que con su mano exiliada de otras manos,
    Te dibuja, tembloroso, su martirio
    Tras las rejas que lo alejan de lo humano.

    Porque esas rejas son también rancios espejos,
    Donde millones de miradas desfilaron,
    Ciegas al cuerdo saludar de sus reflejos
    Que nos encierra como a ellos encerraron.

    Y así barrotes aprisionan carceleros.
    Y no hay concepto que defina Libertad.
    No llames último lo que es también primero.
    No habrá mentira que no pueda ser verdad.

    No confundas frenesí con inconciencia.
    La ignorancia es la puerta que abre al miedo.
    Tu saludo garantiza su existencia.
    De tu mano nacerá su nuevo credo.

    Y quizás, alguna vez salten murallas,
    Para derribar así memorias viles,
    Esas siempre a prueba de misiles
    que sólo hacen del Hombre un fiel canalla.




    EXIJO LIBERTAD… (EN DOS SONETOS)

    A Rodolfo Whals.

    Exijo libertad para los versos
    Porque, para unos pocos, ya se sabe.
    Es ella igual al vuelo de las aves
    Que tienen como cielo el universo.

    Exijo libertad, ya no la pido.
    Porque mi petición esconde un ruego.
    Y mis rodillas arden como el fuego,
    De tanto trajinar por el olvido.

    Exijo libertad de vuestra parte,
    Como genuino hijo de la misma.
    Para salvar al verso del estigma

    Y devolverlo al seno de las artes.
    Mi voz no se deshonra de arrogancia,
    Al pretender la humilde jerarquía;

    ***

    Aquella que permite a la poesía,
    Ser libre. Como única ganancia.
    Señor Comendador, su boca abra
    Y deje en libertad lo que ha comido.

    O escupa letra a letra los sonidos,
    Devuelva a la Poesía sus palabras.
    Soy una voz cualquiera que se erige
    Para recuperar siquiera sombras,

    De aquella Libertad que no se nombra.
    No obstante, y en silencio, aún se exige.
    Yo sé que para usted no hay más sonidos

    Que aquellos que hoy detiene tras su escarcha.
    Aún mientras, dicha voz siga su macha,






    .

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  • 09/25/16--08:07: LIDIA ROCHA [19.166]

  • Lidia Rocha

    Lidia Rocha nació en Trenque Lauquen, Buenos Aires, Argentina. Vive en Buenos Aires. Es Profesora de Literatura y escritora. 

    Publicó los libros de poesía Aves migratorias (2006), Roma (con ilustraciones de Ariel Román) en 2010 y Así la vida de nuestra primavera (La Mariposa y la Iguana, Buenos Aires, 2016). 

    Formó parte del Plan de Lectura Leer es crecer y realizó el ciclo Poesía en el living de Recoleta. Coordina, con Gerardo Curiá, el ciclo Literatura Viva, café literario.




    AVES MIGRATORIAS (2006)



    AVES MIGRATORIAS

    una canción 
    sopla mis alas
    cada marzo




    Carpe diem

    Desde la cornisa de aquel edificio,
    en picada, hacia un espacio móvil
    entre dos autos,
    dos gorriones bajan a buscar un tesoro,
    enfrascados
    en una conversación aguda
    y misteriosa
    (¿sabrán ellos de símbolos?)

    El calor vuelve el asfalto más gris,
    más sucio, y tensa las caras.
    Aturden las bocinas,
    la insistente alarma a la salida de la cochera,
    ruido de frenos, sirenas de ambulancia.
    Ellos caminan como si la rueda 
    que pasa a centímetros de sus patitas 
    quedase tan lejos como el sol de noviembre.
    Veloces, 
    saltan al cielo urgidos por atender
    asuntos importantes.
    De su belleza gris y cálida,
    de su volumen breve,
    queda sólo este eco
    que no se apaga en mi memoria.

    A unas cuadras de allí, 
    asaltaron una estación de servicio.
    La electricidad causó estragos
    a otros vecinos de acá cerca.
    Un poco más allá
    un secuestrado exprés grita
    por su segunda falange.
    Y no tan lejos caen bombas
    y edificios. 
    Los continentes siguen derivando,
    el ozono se extingue una pulgada más
    y navega en lo oscuro el meteorito
    del último día. 

    Ella y yo
    nos acomodamos cerca de la puerta,
    con el libro abierto, le pregunto
    que habrá querido decir 
    “carpe diem” y no sabe.
    Pero deja el libro sobre sus rodillas,
    mira sin ver la calle y los gorriones
    deja que el tiempo
    se deshaga junto a sus zapatillas.

    Menos agudas y tan indescifrables
    nuestras voces se pierden
    en el constante moverse de las cosas.
    Ella desaparece tras la puerta metálica
    del ascensor y yo me pierdo
    entre las calles superpobladas,
    y el smog
    pensando en estas cosas
    mientras las ruedas pasan
    a centímetros
    de mis plumas.


    Roma
    Lidia Rocha

    Editorial La mariposa y la iguana, 2010.

    ilustraciones de Ariel Muñoz
    prólogo de Fredy Yezzed


    Por todas las manos que esa tarde

    por todas las manos que esa tarde
    su noche y su mañana me tocaron
    podría jurarte ahora
    (como quien hace a los dioses su rendición de cuentas)
    que cuando yo nadaba en el líquido amniótico
    de tantos cuerpos juntos
    en su perfume a sándalo gastado
    en esa intermitencia del mirar y el deslizarse
    no escuchaba los címbalos sino mi corazón
    y mis dedos buscaban bajo una piel y otra
    el flujo de tu sangre. 



    En principio me imaginé que iba a leer la construcción de Roma, quizá, después de un viaje o bajo la lupa del recuerdo de algún familiar. Dije Roma y me imaginé las fuentes ampulosas, la Capilla Sixtina con sus desnudos, los gladiadores, o los gatos sobre los tejados protestando, como nosotros, por culpa del calor o el olor a basura que nos invade. Pero vas a la bella metáfora de la ciudad-cuerpo, de la ciudad-amor, de la ciudad-deseo. Luego al adentrarme en tu libro me di cuenta que tú, él y todos nosotros somos Roma. Esta ciudad que le hubiese quedado muy bien calzada a Buenos Aires es una ciudad del erotismo: “Nupcial, lujosa, hecha de lluvia eléctrica. Tremenda”; del deseo: “su deseo extendido, esa promesa, que es más intensa porque no se dice”; de la lujuria: “Nos iremos a Roma, a cuando los amantes copulaban en las calles mugrientas, a los templos oscuros, a los cuerpos baratos”.

    Hay en tu libro, como en toda ars amatoria, prohibición: “Cada uno a su vida. No la toques“; vivificante sexo:“Solo las bocas que buscan redimirse en la boca del sexo”; deseos oscuros e insatisfacción: “yo nadaba en el líquido amniótico de tantos cuerpos juntos”; lirismo e imágenes bellísimas: “un arco tendido era yo y recibía amor a manos llenas”; metamorfosis y mito griego: “fracasa en su intento de ser planta, liquen, de abrirse contra el muro donde sembraba siemprevivas”; desamor con sus tintes de cursilería:“así es como la magia del amor se termina, sin heridos, ni súplicas”; y desamor con sus pinceladas profundas: “Cansados de empujar este barco, rendidos ante la evidencia. Un fondo negro. Una escena sin gente”; violencia y despecho: “¿Quién le hablará sucio al oído mientras se entrega como a la muerte misma?”.

    Preguntas al final del libro:“¿Habrías de este modo abandonado Roma para siempre?”, y me respondo solitariamente: “He vivido toda mi vida en Roma”.

    Fredy Yezzed López Barón




    (fragmentos)


    estos amantes se han ocultado uno al otro su corazón. Se dieron en cambio nubes de colores que se abrían en magnolia o dragón chino y caían lluvia de pólvora dispersa. Perdieron los temblores del alma por una música de cañerías en la noche sola. No sucedió, no sucede, no sucederá. Un amor de artificio, una guarida. Ni intimidad, ni alma trastocada por el goce. Todo por conservar impávida la imagen, el toque de los ojos, un roce de la piel, la fantasía
    (…)

    lo inalcanzable pagará su precio. Eclipse interminable. Que la tierra no la estrangule con sus capas de reina. Te odia, te ama. No te acerques. No morirá si permanece en esa primavera. No la atarás a tu ciclo de sangre, a la repetición, no harás un nido en su costado izquierdo. Será como el arco siempre tenso, recién disparado. O como la flecha que no tiene rumbo o que lastima, antes de estar dispuesta una cacería nueva. Te ama, te odia. Se irá al exilio hacia ninguna parte. Sólo la vibración desajustada de una melodía que habrá sido posible y no consuela


    *


    a ella (antes) le gustaba el peligro, o eso dicen. Estrellaba los viernes contra las ventanas. Y se comía la mañana del sábado. Ella (antes) era arriesgada, te hubiese hundido su taco en la garganta. Cortado tu aliento en julianas finitas. Desbocada, dominante. Y vos ahora, de esa miel un recuerdo. Las muñecas tajeadas por no oírla

    ella canta sobre la parte alta. La pajarera abierta por lo bajo. Así capturan a los jilgueros sobre los alambrados. Ella se vuela. Te mira desde el trapecio de las hojas, se balancea sobre el mar de pampas. Rebelde contra la tarde que no hinca el pico. No te suelta. Tu corazón en la mira queda seco
    (…)



    *

    por todas las manos que esa tarde, su noche y su mañana, me tocaron, podría jurarte ahora, (como quien hace a los dioses su rendición de cuentas) que, cuando yo nadaba en el líquido amniótico de tantos cuerpos juntos, en su perfume a sándalo gastado, en esa intermitencia del mirar y el deslizarse, no escuchaba los címbalos sino mi corazón, y mis dedos buscaban bajo una piel y otra el flujo de tu sangre

    al resplandor de fuego de la orgía, las hebras enroscadas de unos cabellos negros sobre el óvalo, la pulpa de unos labios, la tentación dispersa y mis manos hundidas en un cuerpo que era copia del mío y que temblaba… en el humo dorado de los suspiros de los que Afrodita no se harta (nunca), un arco tendido era yo y recibía  amor a manos llenas, y esperaba tu toque y me iba muriendo convencida que al recibirte así lujuria y castidad eran exactas
     (...)




    Así la vida de nuestra primavera,  La Mariposa y la Iguana, Buenos Aires, 2016.


    durar tan brevemente

    te quedaste, alma, como en blanco
    colgada de un sonido del aire
    contra un tejido vegetal

    si volvieras al cuerpo
    y el cuerpo al viaje
    cruzaría por el ojo de la aguja
    el hilo en suspenso
    de la vida

    ausente, el corazón
    ardía en oscuro

    tus manos queman fuerte, sobre todo
    esta tarde en que el frío aprieta
    y me queda el calor de tus dedos
    en la garganta
    eras
    un envite del sol fuera de época
    hilabas
    tu piel para los pobres
    yo
    volvía al mundo,
    quieta la cabeza
    sobre tu pecho
    un cuerpo que se cierne y busca
    la vida que le das

    ahora
    que de tanto ver y ver el mismo paisaje
    la ventana se te ha desdibujado
    ¿dónde estabas?
    ¿es real esa casa de donde no saliste?
    ¿verdad el caserío?
    la tarde te vuelve silenciosa
    invisible, si no fuera por el ojo
    y la pantalla
    un animal que habla todavía.

    y si me obstino así, te escribo
    éste es el solo modo del abrazo
    la única manera
    de tocarte

    no era más que un gato
    abrigado en el fuego
    de la siesta
    un animal minúsculo
    negándose
    a regresar humano
    cuando la tarde se perdía
    en recuerdo
    tedio de sombra
    o pensamiento triste

    el viaje en que nos vimos
    ojo a ojo veníamos de nada
    como metidos en los propios huesos
    y quemándonos
    de demasiado
    el cielo te dañaba la pupila
    cerrado el párpado al daño de la tarde
    y yo veía el alma silenciosa
    viajar hacia tus ojos y mirarme
    y hacer canción del día

    hubiéramos soñado un mundo
    un poco menos cruel
    pero cansados de la tarde
    no queríamos salir de casa
    ni cazar soldados, mariposas
    y menos niños
    lo dejamos así, a su suerte,
    por pura somnolencia
    en otras manos

    y caigo
    empujada por tu pulso
    abriendo paciente
    la hendidura de vida

    el día se pierde
    en explicaciones, horas
    mal empeñadas en no dejar que pase
    la sangre, la tinta, el dedo
    sobre los muebles
    de caoba rojiza donde sueña
    un animal en sus esporas
    el tan breve durar
    ese fueguito
    en el silencio fractal del universo



    Dulcísimo

    Sembrabas para mí semillas secretas
    Yo, sin gracia, te confundía
    con el delirio y los ensueños.

    Como un dios condescendiente
    preguntabas.
    Ciega, torpe, yo respondía
    al desgaire, como si apenas pudiera
    despegar mis ojos de las páginas.
    De tan hermoso te hacías transparente.

    Allí las horas
    se contaban en letras.

    Te abrí las puertas de mi casa
    como quien atiende un llamado equivocado:
    “no señor, es el número, pero no soy la persona
    que usted busca, se lo habrán dado mal”.

    Claro de luna
    sólo la luz de la pantalla y
    las antenas con sus guiños rojos.

    La hora se volvió sobre sí misma
    instante concentrado
    del así era antes y así será después.

    Al traspasar la línea
    que separa mi voz de mi silencio
    partiste en dos las aguas de los días
    como un barco
    y te estiraste sobre el horizonte
    para marcar mi cuerpo con tu diente.

    La noche pierde su virginidad de arena.
    Un avión encamina sus luces hacia el río.
    Cada ventana se hace isla de tu abrazo.
    Un relámpago de fe arde desde tus dedos
    donde lengua es verano detenido.

    ¿Cómo regresaré
    después de esta estampida de palabras?
    Atónita asisto a tu maestría.
    Límbica, como un animal de la prehistoria,
    ¿Cuándo era antes?
    ¿Dónde comienza?

    Cisne, lluvia de oro,
    no sé por qué a mí,
    la de los libros
    tan displicente
    tan resguardada
    por qué para mí
    se dice este lenguaje de milagro.

    Caen las horas como manzanas
    puro jugo de dios.

    El cielo a veces nos convida una vuelta,
    semillas no previstas.



    Menhires

    No habrá ensueño eterno
    lazos de la memoria
    sino destino en la ceniza.

    El fuego a la madera
    desata el aliento de los dioses
    demorado
    en la raíz del bosque

    para que el alma siga
    el rumbo ascendente
    de las piedras



    La tierra y las cosechas

    Crecí de frente a una tierra
    de cosecha.
    Pródiga, sus hijos no la aman
    sólo la poseen o la abandonan
    fácilmente
    Hijos de una misma madre
    hablan lenguas distintas:

    unos escuchan las voces
    de ciudades remotas

    otros no perciben
    el espejo solar del girasol
    sus pesadas semillas
    que se inclinan a la hora de Pan

    cuentan en dinero la carne de sus pétalos









    .


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  • 09/26/16--20:12: CARMEN PALOMO PINEL [19.167]

  • Carmen Palomo Pinel 

    Nació en Madrid en octubre de 1980. Doctora en Derecho y profesora de la Universidad San Pablo CEU. Es autora de los poemarios Vigilias y La resistencia, así como del volumen de prosa poética Astrofagia, planteado como una interesante conversación con F. Nietzsche. 

    Tiene publicado un libro conjunto (Poemas del tren, 2004) y ha obtenido varios reconocimientos, como el Premio de poesía “Miguel Hernández”, otorgado por el Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Madrid (1998), el Premio de poesía “Ángel Herrera”, (2001), el 1º Premio Concurso Internacional de sonetos “Memorial Bruno Alzola” (2006). 

    ‘Glosas al fuego’, obtuvo la primera edición del Premio Internacional ‘Francisco de Aldana’ de Poesía, 2016, que se otorga en Nápoles para poesía en castellano.


    PORQUE ERES GIRASOL DE TURBACIONES

    Porque eres girasol de turbaciones
    que me cerca en su giro indescriptible.
    Porque me sube al labio enardecido
    un jubiloso pálpito de sangre.
    Porque en río de luz te precipitas
    por el cauce de mis desolaciones.
    Porque te revestí de tinta y pluma
    y apuntalé tus ojos con palabras.
    Porque los poros de tu piel recuerdan
    a ese muro argentino con que sueño.
    Porque mi ser sin ti se desdibuja
    transformándose en sordas escaleras.
    Porque me salvas. Porque me destrozas.
    Porque eres nido de interrogaciones.
    Porque eres barco y mar de mis naufragios.
    Porque sin ti se estrechan las colinas
    y me asalta un terror de carretera
    si no te tengo, amor, si no te tengo.
    Porque me arrastras. Porque estás dormido
    y en tu sueño levantas un imperio
    de hojas de té y páginas de asombro.
    Porque te he escudriñado hasta la rabia.
    Porque la rabia no se estrella en ti.
    Porque de madrugada eres venero
    que brota de mi sueño en lo escondido,
    voy a empapar en savia de tus ojos
    el pájaro fugaz de mi existencia.




    AMO A VECES LAS COSAS SIN PALABRAS

    Amo a veces las cosas sin palabras,
    la cristalización de la tormenta, Moisés temblando,
    abscesos en las piedras, sangrantes cuarzos,
    geodas de la ley incandescentes.

    Aguardo ansiosa la leva de los ejércitos bárbaros.

    Amo a veces en cambio las palabras sin cosas,
    el soplo de la brisa que susurra tu nombre
    al borde de mi nombre
    y es casi nuestro nombre.
    Las estructuras vacías de la luz y de la sombra,
    los pozos a los que no nos asomamos
    pues somos a la vez visión y pozo,
    cosa y palabra,
    el filo entre la culpa y la inocencia.

    Espero que frunzas mi destino sin rozarlo siquiera.



    AMAR EL GOLPE QUE NOS 
    ENGENDRA AUSENCIA

    Amar el golpe que nos engendra ausencia y agujero
    que nos pare vacío, que nos nombra carencia
    y nos crea llamada.

    Amar sin ver
    para que la visión
    suceda.

    Un susurro avanza al fin colándose entre las rendijas,
    como trapecio del alba: alguien está trabajando
    la madera.



    LETANÍA IMPOSIBLE

    Letanía imposible: quiero que un tiempo vuelva.
    Me recompongo en vértigo para desaprenderme
    me hundo en libros sin fondo para desaprenderme,
    piscinas donde nadan fluorescentes sirenas.
    Este, este es el tiempo de la desolación.
    Y daría mi vida porque me desnortara
    un despiste de golondrinas
    o el furor de la guerra y de la caza
    con su sangre olorosa
    que me alivie esta necesidad de esferas.
    Una doncella viene hacia mí con los brazos cortados,
    su abrazo de carencia me acordona la vida.
    El concepto es un sepulcro confortable para una tarde sin hojas
    y amo a veces
    sus dientes blancos que devoran sin daño
    y otras veces los odio
    y busco que inhibir mi sangre sea, en la tuya,
    el rugido de una recreación.



    MALOS ENCANTADORES: 
    EL MAR QUE NIEGA EL MAR

    Malos encantadores: el mar que niega el mar,
    la mañana que oculta la mañana, tatuajes
    de sombra en que sobre mi propia espalda estoy escrita
    al borde del brocal en que velo mis armas
    y tú velas –terciopelo- mi gigante sin noche,
    sin aguijón, luciérnagas.
    Nuestra cordura vale la moneda incendiada
    de cuánta locura la limita,
    pesa lo que dos tórtolas,
    se adorna como altar del sacrificio.
    Tu pluma es el amor de una génesis sin mitos:
    el fuego es nuestro, memoria, molino,
    Europa en la ceniza. El fuego es nuestro.
    Candeal será el vientre, lomo de clavileño
    la balsa que nos alcance el puerto.
    Vetas y nudos el entramado de nuestra salvación.
    Pero nuestro es el Dios de la triste figura,
    y el alma nos la envuelve en Dulcinea
    que bien merece un lance,
    y el cuerpo lo enjaeza como corcel de agua y de berilos.
    Miniatura del hombre, inmensidad.
    Míranos, Dios, con ojos de Quijote,
    cuando arañemos bárbaros los tornos de este mundo
    y el último afán de la noche sea una muerte de encaje

    sin honor, sin batalla.


    Ciencia Exacta

    Huérfana del recuerdo del poeta,
    negador de la aurora que en ti anida,
    que ignora que eres canto y fe de vida,
    que eres del infinito la pirueta,

    que eres reloj de sol y no veleta,
    que eres estrella a la verdad prendida,
    impulso vertical que nos convida
    a medir el amor de alfa más beta.

    Aunque el verso fugaz te desherede
    la belleza en tu seno es un axioma,
    una palpitación de lo enigmático

    y el canto de un poeta nunca puede
    descomponer la perfección que asoma
    por tu limpio horizonte matemático.





    Carmen Palomo 
    GLOSAS AL FUEGO / GLOSSE AL FUOCO 
    POESÍA HEBEL


    Amigo, y en tus ojos
    la parvedad de la semilla humana.
    Aún no estamos volando y ya nos cerca
    el miedo a no haber sido, el vértigo indecible de volar.
    Enemigo, espero aún
    que vengas y vivamos.
    Vivir sobre la lengua del peligro
    que lentamente va pronunciando el mundo.
    Verás, hay enumeraciones
    y hay manos amputadas que no saben contar,
    pero ninguna triunfa del deseo inerte.



    *


    Apóstol de fragores, cortador de leña. 
    Nunca calle la letanía del que se atreve a hombre. 
    Hay un tiempo que tú no conociste. 
    Hay un tiempo donde no había tiempo, y tu tiempo y el mío, 
    y una ausencia tras todos los segundos. 
    Diez segundos para que llegue el metro. Camino del trabajo, en el vagón 
    todos los rostros son hermosos. Todos deslumbran. 
    A todos me he rendido: los hombres, las mujeres, los viejos y los niños. 
    Las ojeras florecen, las arrugas celebran, 
    los tacones de aguja saltan como ciervos. 
    ¿Lo llamaremos vida?




    *



    Mira. El mundo inteligible
    con su rostro de cera. El mundo inteligible
    en el carmín de las muchachas nuevas,
    en la lluvia que no fecundará
    la calva de las gárgolas. Una espera de siglos
    quebró al ajedrecista
    sus lentes frente al tablero yermo.
    El blanco frente al negro, y del blanco y del negro nos salvará la sangre.
    Que es roja como el cajón que nunca se nos abre.
    Como el tirador de la campana rota.
    Como el campo de batalla que escondemos todos bajo las uñas.



    *



    Un sueño, las cadenas, las necesarias cadenas. 
    Para sujetar los cerberos de todo. Para sujetar los dientes 
    que ya abandonan sus encías, 
    las cascadas que arrastran al mundo submarino 
    donde jamás hubo ciudades 
    por más que las buscáramos. 
    Un hombre es, ante todo, sus preguntas. 
    De dónde viene, adónde va la música. 
    Tras ella sólo quedan el llanto y las cadenas. 
    Un pájaro las hará saltar 
    con su pico diminuto.




    *


    En el comienzo estaba el sacrificio 
    y en la prosecución, pellejos de la aurora. 
    Dice el hombre de mundo 
    calla, calla, por Dios, 
    que en el silencio estamos a resguardo, 
    que el alfiler de corbata será nuestra arma blanca 
    y el impecable corte la defensa. 
    Pero tú viste y no lo negaré. 
    El gorrión y la hormiga 
    y el hongo y la violeta 
    son soldados. 
    Vivir es devorar. La vida, 
    un traficar de dientes. 
    Creían que era música de astros 
    pero es sólo, el espacio, 
    sonar de un deglutir.




    *



    Vientos, vientos, barred las hojas muertas 
    sobre el patio de armas. Barred 
    la piel lunar de las cariátides. 
    No consintáis al olmo primavera ninguna. 
    Hurtad su epílogo. Un brote quiere resumir la vida. 
    ¡No se lo permitáis! Sed crueles 
    en vuestra ausencia de ira, 
    en vuestra venerable sinrazón. 
    Sólo en vosotros se abrirán mis ojos.




    *



    Lo contemplaste, cierto. Vivir es devorar 
    y el hambre es ciega. 
    Por qué no darse 
    y hacer del expirar bello banquete. 
    Aspiro madrugadas y lo llamo deseo. 
    ¿Dónde reposaré, lecho de ausencias? 
    Tengo el alma al borde de los labios 
    dispuesta a dar su salto más vehemente y mortal: 
    morirse hacia la tuya.




    *


    Quieres huir del puro de canela, 
    de un tierno calor de axila femenina, 
    del mármol sobre el que los zapatos marcan 
    el compás binario de la pulcritud. 
    Mas ¿dónde ir a buscar rosas de sangre coagulada? 
    ¿Qué siglo, qué puerto las comercia? 
    Somos reyes de un mundo conquistado 
    pero al final, 
    amamos y morimos siempre en Roma.




    *



    La tarde no es más que un aleteo pardo 
    que se lleva los fósiles de pan. 
    Todo está consumado.



    *



    Tedio, rosario de anillos de oruga. 
    Reza el polvo que flota en las horas idénticas. 
    Soslayo, luz del día, dormirás hasta el fin 
    sobre la carne abierta de los vetustos muebles. 
    La tragedia es que no suceda nada. 
    La tragedia es siempre que no suceda nada. 
    Nada en la singladura de los barcos fantasma. 
    Nada en el crepitar del sol en el oriente. 
    Porque el arco no fue disparado todavía. 
    Belleza, columna de los párpados 
    que viven y se asombran. 
    ¡Benditas las heridas que sangran y no cierran! 
    La vida las abrió por cuenta de la vida.




    *



    Los dos habitamos en la guerra porque la somos
    la escondemos
    en esta maraña pájaro
    que lleva nuestro nombre.
    Rugimos
    nos despeñamos
    sin que nadie lo sepa
    porque los cataclismos suenan a seda y nieve.
    Después resoplando nos miramos tú y yo
    dos animales tiernos de piel hemoflorida,
    y nos compadecemos
    porque el lugar de la compasión somos nosotros
    es la guerra.




    *



    En el beso que te doy toda una infancia se venga 
    con la carga de dolor que sólo se puede soportar de niño. 
    Sólo los puros pueden mirar el abismo cara a cara 
    y no morir de abismo, 
    y regresar con sus ojos, sus mismos ojos 
    y no con dos cuencas vacías y abismadas 
    a esa infancia doliente que se elonga 
    en esto que hemos dado en llamar vida 
    y no es más que un recuerdo de la vida. 
    Y vivirla de veras.




    *




    Qué estragos causa la luz en las almas oscuras 
    cuando se empeña en aparecer 
    y toma forma de mujer, de hijo, 
    de pájaro de ala rota que amanece de pronto en el jardín, 
    y se empeña en nacernos, 
    en volvernos al útero de las miradas simples 
    y nos abre el cajón que nunca se nos abre 
    y en el cajón abierto un corazón 
    nos vive en lo secreto.







    .




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  • 09/26/16--22:37: GISELE WOLKOFF [19.168]

  • GISELE WOLKOFF

    Gisele Giandoni Wolkoff  (São Paulo, Brasil 1970). Poeta y profesora, ha publicado los poemarios Partidas (2012), Rumo ao Sol (2014)) y Ar (2016). En 2011, editó la antología bilingue Poem-ando Além Fronteiras: dez poetas contemporâneas irlandesas e portuguesas//Poem-ing Beyond Borders: ten contemporary Irish and Portuguese women poets y en 2015, editó la antología trilingüe Plurivozes Americanas/American Plural Voices/Plurivoces, una mirada en paisajes literarios de las Americas hoy. Su obra ha sido publicada en diversos medios como el blog conversasnadafiadas.blogspot.com y gorduradi-s-soluta.blogspot.com.br, entre otros. Ganadora del Premio Machado de Assis, 2002, participa en varias publicaciones marginales brasileñas. Cree en las palabras como el color que se ve en las flores de los árboles.



    FADO

    Así yo quisiera mi último poema:
    Que fuese rojo como un clavel en solapa pos-revolución
    Que fuese sencillo como la luz nada obstinada de la canción
    olvidada
    Que albergase toda la pasión reprimida y con las lágrimas
    de todas las saudades
    que atravesase el océano, en cualquier pensamiento, tan solo
    en la lascivia de una noche
    que sonase a Drummond y a Bandeira
    Y que fuese breve, convertido en haiku.



    DONDE NO HABITO

    Escondo
    el hambre
    que hay en mí
    engañándome
    del atributo
    de la pobreza.

    Y esta misma hambre
    -oro de la miseria-
    se expande
    hecha fétida
    herida en el féretro
    de grava ocre

    – escondrijo-buitre,
    profundo sentido
    del no-ser.



    COMUNIÓN

    la palmera ante mí tiene muchos pies:
    cinco en cada brazo;
    diez brazos en cada lado
    y, más allá de la cabeza vuelta abajo
    (con muchos ojos que quedan en lugar de los pies)…
    entre la Luna y el haz de luz
    de tu corazón
    este hilo
    – entre cielo y mar –
    ya siendo lo que no vivimos
    y el Sol derritiéndose
    verde
    que siempre seremos
    el fuego del aire
    Sol cielo y el azul
    que no fuimos…
    Tierra convirtiéndose Luna
    haciéndose estrella-día
    despuntando nube…



    CONJUGANDO TODO LO QUE NO SEA MIEDO…

    Transformar la consonante en vocal
    y la vocal en sinfonía,
    aproximar ambas
    como si fuesen guijarros cubiertos por el mar
    en día de sol sin lluvia o cuando la lluvia es sólo nube
    en nudo
    de no querer noche oscura o día ceniciento

    Hacer trasvasar las gotas del rocío del alma
    por la piel oscura y colorear de sonrisas la tez pálida

    acercar lo que sea de fuego
    sin miedo de incendio
    porque la tempestad de la palabra solo debe ser fonema arisco
    templando sabiduría, calando miedos, haciendo poesía
    de los faros que quedan muy distantes de la tierra plana y oscura
    donde brotan los deseos desconocidos y silenciosos
    que hacen de esta página algo más allá del espacio en blanco
    de la voz en silencio
    del tiempo en secreto
    (historia)
    Armonía




    FÓRMULA DE LA MANCHA

    Al poeta Miguel de Cervantes
    Para ser ingenioso hidalgo
    basta


    colorear los rostros de las señoras-ruiseñores
    – primas lejanas de Byron –
    de pómulos rojos

    poner botas en los dedos andrajosos
    de los pies que sólo saben estar descalzos

    hacer palpitar la sangre-Visir
    en la piel-Rocinante-Emperatriz

    y salir sintiendo
    los colmillos de los leones
    vociferantes

    – ¡Ah, mi Sancho alucinante!

    Para ser ingenioso hidalgo
    basta
    trans-
    formar la falta
    de la plegaria
    en canción
    de festejo milanés
    – cortejo lusitano –
    y
    después
    reconocer

    Pintar la resurrección de la vida
    en las páginas de los libros

    http://www.crearensalamanca.com/poemas-de-gisele-wolkoff-xix-encuentro-de-poetas-iberoamericanos/





    Gisele Giandoni Wolkoff nasceu em São Paulo de pais alegres e divertidamente bizarros, mais um irmão e uma irmã que sempre "botaram pra quebrar"! É tradutora e pesquisadora, tendo sido professora universitária (na área de Letras e Comunicações, por onze anos), escreve por paixão e profissão.

    Vencedora dos Prêmios LiteraCidades (2010), Acesc de Poesia (2009), Machado de Assis (Poesia) em 1998, Prêmio Castro Alves (1990), Gisele publicou na Revista da Oficina de Poesia, na Antologia Literária Cidades, no Diário de Coimbra, no Jornal de Notícias (Portugal)

    Integrante da “Oficina de Poesia” do Centro de Estudos Sociais da Universidade de Coimbra, onde também desenvolve investigação sobre Mulheres e Poesia, Gisele acredita que poetar é existir. Se respirar significa poetar, poetar é respirar com todo o fôlego e dizer ao mundo a que viemos, nós, mulheres.


    Psicodelica-da-mente


    Retrato

    De todas as imagens
    ficou este gesto:
    tuas mãos
    a me fazer eterna.

    Por certo

    o tacto
    apazigua
    me
    o fato
    simples
    de roçar-lhe
    as testas
    suaves
    até as sombrancelhas



    Ipanema-me

    o caminho
    aos teus ombros
    uma relva inacabável de desejo



    Jaraguá em névoa

    bordos úmidos na esfera do rio
    barco de pedra
    enrascado nas rochas
    de nossos corpos
    e o despiste:
    a água que não flui
    a palavra que não cessa
    e perfaz o discurso
    rio raso raspando riso reticente
    com que pintamos os bordos
    no leito de nosso amor-eleito-efeito-intento
    bordos, úmidos, que foram rio raso
    na rua derrapando riso
    reticente
    rotina
    transparente
    deste Jaraguá em névoa
    trégua de silêncio



    Matrimônio

    enlaçamos as mãos
    e  nos perdemos
    em contágio
    a-braço



    Samba

    ouriço
    em  grito
    porque só sabemos  tango
    (que não é argentino)
    mas é o bolero
    a que assistimos
    do alto do monte pálido
    de São Francisco
    que risca-e-pisca:
    tiquidundundun tiquidundundundundun
    - e, assim, nos fantasiamos:
    Margarida e Eurico
    em flor
     amor  temor  ardor
    tiquidundundun tiquidundundundundun



    (S)em ti

    Reconheço-te
    em mim
    e no teu silêncio
    brinco de trovadora
    brinco de soldado-intérprete
    em pé de guerra…

    Estranho-te
    em ti
    nesse teu profundo e longo silêncio
    - pausa de nós –
    e tanto nosso barulho!

    Estrondosa essa tua falta



    Onda na areia

    Você me trouxe a infância
    a doce lembrança
    de ser-me
    e eu te fiz esquecer
    o não ser-te
    e juntos
    reaprendemos
    a ser(mos)
    até que esta onda chegou
    e este onde
    inquietante
    agora
    continuamente
    questiona
    quem somos?



    Depois de Crediting Poetry

                                          Às mulheres da(s) minha(s) terra(s)

    Crer nas palavras
    existi-las
    como o sol incessante
    nas ondas em que dançam as flores
    Afiná-las
    ao destino dos tempos
    agarrá-las ao último instante
    em que desejamos o isso e ontem
    serem sentidos nossos

    é um dizer menos dizer
    é fazer calar
    os silêncios todos
    do amanhecer ao fim dos tempos

    e, só assim, ser.



    Amor caracol: desdobramentos

    Amor caracol é desses que a vida (um dia e outro e mais outro) toma e rememora depois na escala infame do tempo e de todas as desgraças. Amor caracol são todos os amores e mais até os desamores. É o que, ao partir, nunca parte; só abate aqui e acolá a alma em desespero. É o amor no inferno da existência, a areia que capota na estrada. Sentimento (menos) pensamento. Amor caracol é o que não está no vão da escrita, mas se aloja nas tentativas do discurso. Amor caracol é o sentimento menos o tempo todo que nos dita. Menos o tempo, qualquer que ele seja. É o disfarce que esquece de conferir a máscara que perdemos quando nos entregamos por completo. Amor caracol não é este intento, que de palavras se fantasia e nos faz perder a batalha da vida, em linguagem, linguagem, linguagem – desalento!

    http://triplov.org/letras/gisele_wolkoff/psico/index.htm





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  • 09/26/16--23:54: JOSÉ LUIS NAJENSON [19.169]

  • JOSÉ LUIS NAJENSON

    José Luis Najenson (Córdoba, Argentina, 1938). Reside en Israel desde 1983. 

    Nacido el 17 de Mayo de 1938, en Saturnino María Laspiur (Pcia. de Córdoba), Argentina.Reside en Jerusalén, Israel, desde 1983.

    Escritor y poeta, ha publicado los siguientes libros de literatura:

    Nocturnas -poesía- (Rosario, Argentina, 1959). Tiempo de arrojar piedras: cuentos de ficción política y religiosa (Ed. Universidad Autónoma del Estado de México, 1981).

    Cultura nacional, cultura subalterna - ensayo- (Ibid., México, 1980).

     Memorias de un Erotómano y otros cuentos (Ed. Monte Avila, Caracas, Venezuela, 1991). Pardés-Sefarad -poesía- Premio "Villa de Martorell" 1995. (Editorial Seuba, Colección "El juglar y la luna", Barcelona, 1995). Diario de un Voyeur -novela-  (Ed.”Trymar”- "Kékeres, Vigo, España, 2002. "El suspiro del moro"-cuentos- (Ed. "Certeza", Zaragoza, España, 2003)."Licantropía y otros cuentos sublunares" (Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2003). Premio "Narradores y Poetas Contemporáneos" 2003, convocado por dicho Editorial. El arrepentimiento del filósofo   (Cuento. Ed. Hojas de Zenobia No. 3 -2ª Ëpoca- Diputación de Huelva, 2005)."El juego ha terminado"(novela que obtuvo la Recomendación para su publicación en el Primer Concurso Internacional de Literatura Juvenil, Editorial "Libresa", Quito, Ecuador.

    Cuentos con el Otro Borges y otros escritos (E-Book) Ed. Casa Argentina en Israel Tierra Santa &The International Raoul Wallemberg Foundation, Buenos Aires, 2010.
    “Cuentos con el Otro Borges y otros escritos”. (E-Book) Ed. Casa Argentina en Israel Tierra Santa – The International Raoul Wallemberg Foundation, Buenos Aires, 2010.
    El Secreto del General (novela) E-Book Ed.Argerust, Madrid, 2010.
    El traje de novio embrujado (ganador del Premio I Certamen “Protocolo-Novios, 2009”) Ed. Protocolo-Novios, Zaragoza, 2010.
    ¡Aquí hay gato encerrado! Y otros cuentos de horror y de coraje! (Kindle Book, Ed. EMOOBY, Portugal, 2011)

    Ha recibido más de 90 premios literarios, entre ellos: Primer Premio “Arturo Capdevilla”de Narrativa (Argentina, 1987); Primer Premio “Baeza” de Poesía (Baeza, España, 1996); Primer Premio Internacional de Poesía, “Ciudad del Che”(UNEAC, Santa Clara, Cuba, 1999); Primer Premio en la categoria de Poesía, del II Concurso Internacional de Relatos y Poesía de Temática Mitológica, de “La Revelación”,(Madrid, 2008); Primer Premio Certamen de Relatos Breves “Bellver”(Diario de Mallorca, 2008).

    Grados Académicos y otras distinciones:

    Doctor en Filosofía ( Ph.D.- Doctor of Philosophy), University of Cambridge, England, 1980. 
    M.A. (Master of Arts)  Maestro en Ciencia Política, Facultad Latinoamericana de Ciencia Sociales, FLACSO, Santiago de Chile, 1973.
    Profesor y Licenciado en Historia y Antropología, Universidad Nacional del Litoral, Rosario, Argentina, 1964. 
    Miembro Correspondiente en Israel, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, ANLE (Nueva York, USA, desde el año 2000).
    D.Litt. (Honorary Doctoral Degree in Literature), World Academy of Arts & Culture, San Francisco, Ca. USA, 1987.
    Fue Director Literario del Instituto Cultural Israel-Ibero América, de Jerusalén, Israel, y Editor de su Revista Cultural "Carta de Jerusalén" durante 15 años, habiéndose jubilado recientemente. En la actualidad es Director del “Capítulo de Jerusalén”, asociado a la Academia Iberoamericana de Poesía (AIP), de Madrid.



    BARRIO ADENTRO

    Alejandrinos para Homero Manzi 

    I.  Esquina amada

                                           "San Juan y Boedo antiguo, y todo el cielo…”      
                                                        (Homero Manzi: Tango “Sur”).


    Los trenes de Pompeya llevaban tu mirada
    de vuelta a Añatuya por la fugitiva vía
    y allí dejaste el corazón. Pero tu alma anclada
    para siempre en Buenos Aires, vibra todavía,

    y busca sin descanso la luz estrangulada
    de los furtivos almacenes, o se desvía
    subida en el espectro del último tranvía,
    hacia su réplica de luna, ya encaramada

    en el más allá. Y Malena, con voz sombría
    te canta aún tras la tapia de Borges, rosada
    como las noches del Edén. Un ángel espía

    detrás de tu fuelle azul, y la nube olvidada,
    donde el remoto Jardín de Oriente estar solía,
    se corre al Sur, bien al Sur, sobre tu esquina amada.


    II. PIEDAD POR EL ROSEDAL

                                                        "Rosedal
                                                        Parnaso decadente
                                                        Donde duermen las musas
                                                        Cien veces benditas de los intendentes.”
                                                        (Homero Manzi: “Rosedal”.

    Vos quisiste, como una redención, traerlo al barrio,
    llenarlo de zaguanes y secretos suspiros,
    de barriales, faroles, boliches y organitos;
    sacarle esa pinta antigua de bacán foráneo,

    un poco venido a menos, un poco engreído
    de no ser tan pobre, o de no estar tan abajo
    como esos arrabales orilleros, perdidos
    entre el río y la pampa, zanjones y milagros.

    Pero ha pasado sobre él ya mucho tiempo, tanto
    que no quiero contarlo, y el pobre ha envejecido
    junto a su lago rancio, los árboles de antaño…

    Recordémoslo por cada beso florecido
    bajo sus pérgolas, y ese aire heleno, soñado
    de vagas columnas o versos alejandrinos.



    CARNESTOLENDAS

    I. CENICIENTA DE CARNAVAL

    Un martes de carnaval
    en el baile de Arroyito
    la vi queriendo atracar.

    No le quise cabecear
    y me arrimé despacito
    como quien entra en el mar.

    "Es un tango del Zorzal",
    le chamuyé muy bajito,
    "¿querés salir a bailar?"

    Ella me miró a los ojos,
    sonrisa para matar,
    arqueando sus labios rojos.

    Y yo me puse a silbar
    para tapar el sonrojo
    que no podía evitar.

    Salió a la pista sin más,
    el aire lleno de antojos
    imitaba su compás.

    Al moverse, su cintura
    sueño de junco y percal
    era una marea oscura.
    Bailaba como un andar
    sin negarme su ternura,
    sabiendo cómo amurar.

    La sombra del antifaz
    ocultaba su hermosura
    que no pude contemplar.

    Y cuando dieron las doce,
    entierro del carnaval,
    me vino a buscar un coche

    hecho de niebla y cristal,
    y todo se hundió en la noche
    desnuda, del arrabal.

    Como que soy un fantoche
    lo digo sin pestañear,
    "Cenicienta de una noche"...

    Pero al revés, pa´variar.



    II. CARNAVAL SINIESTRO

                                                        “No nos une el amor, sino el espanto...”
                                                        (Jorge Luis Borges).

                                                        
    Bailaba con el otro en un rincón.
    de la pista sombreada de percal,
    un hada azul, vestida de ilusión,
    la falsa ilusión del carnaval.

    Por la noche turbia del arrabal
    ya crecía el rumor de su traición,
    buscando como busca al corazón
    la ciega estocada del puñal.


                     ***


    Carnaval, triste y falaz,
    pendenciero y burlón...
    La muerte se oculta en tu disfraz,
    y bajo el antifaz,
    la perdición...
           
    Un tango rezumaba el bandoneón,
    otra mentira de amor sin igual,
    y Momo con la flor en el ojal
    reía en su cielo de cartón.

    Al fin, no pude más, saqué el facón
    y se lo hundí en el pecho desleal,
    flores de sangre para el cotillón,
    “¡que toda la vida es carnaval!”


                       ***


    Carnaval, triste y falaz,
    pendenciero y burlón...
    La muerte se oculta en tu disfraz,
    y bajo el antifaz,
    la perdición...



    Los Versos Idos

    Quizá los mejores versos
    son aquellos que soñamos
    y que nunca hemos escrito,

    los cómplices del silencio,
    hijos perdidos, nonatos,
    pasajeros del olvido.

    Nadie se asombre por ello.
    El Gran Poeta de Arriba
    siempre exige un sacrificio.



    A DON MIGUEL DE CERVANTES,
    SOL DE LA LENGUA HISPANA

     “… una olla de algo más vaca que carnero, salpicón
    las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas
    los  viernes y algún palomino de añadidura los domingos
    consumían las tres partes de su hacienda.”
    (Primera página del Quijote)


    -Decidme Madre, Madre mía,
    ¿qué son los duelos y quebrantos?
    -Pues…Huevos revueltos con torreznos,
    hijo mío, ¿a qué se debe tu interés por ellos?
    -¿Y por qué Don Miguel de Cervantes,
    en el inicio de su libro eterno,
    los menciona? ¿Y por qué los sábados?
    -Mejor pregúntele a su Abuela, ella sabe
    muchas cosas de antaño, los secretos
    que nosotros ya hemos olvidado.
    La Abuela frunce el ceño
    y al cabo de un buen rato
    le dice, bajando la voz como en sus cuentos:
    -Ahora que has cumplido trece años
    te puedo revelar ese misterio.
     
    Nuestros antepasados,
    que cambiaron de fe para salvarse
    y que amaban esta tierra con denuedo,
    no quisieron dejarla, y por eso
    debían mostrar que eran buenos cristianos
    comiendo la prohibida carne de cerdo
    justamente los sábados
    para que los viese el pueblo,
    y con las puertas abiertas,
    lo que fue para ellos un quebranto.

    -¿Y el duelo?
    -Era por muchos otros de sus hermanos
    que por no pecar perecieron
    o fueron desterrados de su patria,
    Sefarad, al exilio incierto.
    -¿Acaso Don Miguel y el Caballero Andante
    no eran buenos cristianos?
    -No lo sé, pero por algo
    escrito está y para siempre.
     ¡Dios sea loado!

    En ese instante entró el Abuelo,
    que había estado escuchando
    detrás de las cortinas tutelares,
    y le dijo: -Ya eres lo bastante
    mayor, para oír el resto del legado.
    Si lees entre líneas ese párrafo
    verás lo que no ha visto casi nadie:
    en la mesa de Don Alonso Quijano,
    el resto de los días, del primero al sexto
    reinaba el más puro kasher*, y ¡Dios mediante!

    * Kasher: acorde con la dieta ritual hebrea. Aparte del cerdo, los demás alimentos mencionados en el texto del Quijote  están dentro de dicha dieta, que no mezclaba, tampoco, los lácteos con las carnes.

    Este poema se inspira en una anécdota transmitida oralmente de generación en generación, como un tesoro, por una familia de estirpe sefardí que me la ha confiado. (N. del A.)

     

    CON EÑE

    (Contribución a la “guerra por la eñe”)

    Si no he de escribir sueño ni cariño
    ni mañana, ni antaño, ni retoño
    si no puedo nombrar a todo niño
    ni  restañar las tardes del otoño;
     
    si ni siquiera he de añadir a España
    donde el mapa de Europa se despeña
    en colombino mar, ninguna hazaña
    podré contar con la debida seña.

    Si algún tacaño oidor, de puro ñoño
    ha querido ensañarse con la eñe,
    ceñuda y señorial, de cinta y moño,
    le diré que es al ñudo* que se empeñe
    pues nadie que escriba en español, ¡coño!
    Puede abjurar de la pequeña eñe.

    * al ñudo: en vano


     

    ROMANCE  DEL REY SALOMÓN 
    Y LA REINA DE SABA

     
                                              “Morena  soy, oh hijas de Jerusalén, pero
                                              codiciable, como las tiendas de Cedar, como
                                              las cortinas de Salomón…”   
                                        
                                                            (Cantar de los Cantares I-5)


    De día, la Reina brilla
    como el cobre en las espadas,
    de  noche se vuelve sombra
    entre  las sombras hurtada.
    El Rey la busca, sereno
    sin  prisa pero sin pausa,
    como la noche anterior
    como las noches que pasan,
    entre las horas furtivas
    sobre su lecho de acacia,
    porque la Reina es la noche
    y como la noche aguarda.

    No es sólo su piel, el roce
    de su nocturna mirada,
    la oscuridad de su vientre,
    la negra luz de sus nalgas,
    el suave vello que esconde
    entre sus piernas delgadas,
    el  rocío de su cuello
    o su voz, grave y alada,
    sino  el encanto que ronda
    la magia de su palabra,
    una sapiencia profunda
    que  trae en su sangre brava.

    El Rey la mira, admirado
    la escucha, aun si calla,
    espera por sus preguntas
    que son como perlas raras,
    ofrendas de medianoche
    manjares de madrugada,
    que  alegran el entrevero
    de  los cuerpos en la cama.
    Y cuando el Rey le responde
    con su magnífica calma,
    brilla en sus ojos el fuego
    de las panteras de Saba.
     
    No hay amor como el amor
    que en el ingenio se ampara,
    la inteligencia es un sexo
    que en el sexo se derrama.
    Cuando ella partió, por fin
    a su tierra, tan lejana,
    el Rey extrañó esas noches
    de  juegos y adivinanzas,
    mezclados con los fervores
    de  la alcoba soberana.
    Siempre soñó el Rey con ella,
    y que ella con él soñaba.

     

    EL ÁNGEL EMBARRADO

    (A León Felipe, gran poeta exiliado, boticario de todos
    los niños, de todos los pueblos. In Memoriam)
     

                                 
    I

    En Saturnino María Laspiur* 
    Cayó el ángel. Lo rastrearon de cerca
    Por el laberinto de la cañada,
    Con sus alas plegadas en la siesta
     
    Y en los ojos, incandescentes lágrimas.
    Entre plumas encostradas de tierra
    Se le escapaba, sin cesar, el aura.

    Era un nueve de julio, dos jinetes
    Que corrían sortijas en las chacras,
    Lo alzaron en vilo, siendo tan leve
    Con la mera punta de sus tacuaras.
    Y asido a ellas retomó su vuelo
    Como ave estrafalaria, o barrilete
    De papel transparente y cola blanca.

     
    II

    Ya por encima del Quebracho Herrado**
    Y sus osamentas  mal  enterradas
    De guerreros caídos, derrotados
    Que el tiempo convirtiera  en “luces malas”,
     
    “Fuegos de San Telmo”, o “almas en fuga”,***
    El ángel zigzagueó, perdiendo altura
    Y se quedó enredado entre las ramas.
     
    Al verlo con sus alas lastimadas,
    Los niños todos fueron en su auxilio
    Y después lo levantaron en vilo
    Para que el boticario lo curara.

    Y León Felipe puso en las heridas
    Cristales de oro y una de las lágrimas
    Del ángel mismo, siesta derramada.


    *Saturnino María Laspiur: pueblo natal del autor de estos versos, en la Provincia de Córdoba, Argentina.   

    ** Quebracho Herrado: Paraje de dicha provincia, cercano a Laspiur, donde hubo una gran batalla en el siglo XIX, alrededor de un bosquecillo de quebrachos. En ella fueron vencidos el bravo General Lavalle y sus fieles soldados.

    ** Términos que aluden a la creencia campesina en que los huesos humanos a la intemperie se convierten en “almas en pena”.

     



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  • 09/27/16--00:26: EVA VEIGA [19.170]

  • Eva Veiga

    Eva Veiga Torre es una poeta y periodista gallega nacida en Ombre (Puentedeume) el 22 de octubre de 1961. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Santiago de Compostela, ha trabajado en El Ideal Gallego y en la TVG, donde desenvolvió una polifacética e intensa actividad profesional, sobre todo en la dirección y presentación de programas culturales. En este campo fue dos veces Premio TP y Premio Galicia de Comunicación. Así mismo, presentó y dirigió para televisión la serie documental sobre la historia del arte gallego “Galicia no Tempo”, programa que fue galardonado con el Premio del Colegio de Arquitectos de Galicia y con el Premio de Honor de la Unesco.

    Obras

    Fuxidíos (Sociedad de Cultura Valle-Inclán, 1993). Accésit del XII Premio Esquío de poesía.
    Paisaxes do baleiro (Edicións Xerais, 1999).
    A luz e as súas cicatrices (Sociedad de Cultura Valle-Inclán, 2006).
    Desconcerto (Biblos Clube de Lectores, 2006).




    Agardo e non vés
    o teu silencio avanza
    esférico cempés



    (Espero y no vienes
    tu silencio avanza
    esférico ciempiés)

                          (’Paisaxes do baleiro’)



    2

    non saber nunca como foi

    que escuras

    Eva Veiga
    relacións traman
    a nosa lingua

    inventamos un xogo
    co propósito máis ou menos firme
    de comprender a súa infinda
    complexidade

    ou se cadra é o propio xogo
    o que deseña as formas
    que somos ti e máis eu

    a imprevisión de cada instante
    a sorprendida apertura desa pálpebra
    a gran Necesidade

    así todo queda sempre por dicir
    mentres se di

    lemos
    simplemente lemos
    as liñas da nos aman
    no empeño suicida
    de acertar


    4

    (infancia, ese lugar)

    Estás aí.
    Acaso aínda,
    para sempre,
    en min?
    Sol irradiándose.
    Por que persistes
    así, luz
    como se a dor
    non te presenciara?


    34

    por riba das nosas cabezas
    un corazón libre avanza
    entre disparos



    55

    NALGÚN  lugar agochado
    dos teus ósos
    os vales láianse dunha lingua
    esquecida. Un horizonte
    de aves lilas esváese
    sen contemplación. A terra parece
    voltar á súa antiga soidade
    como un animal repregado sobre si.
    Da súa propia dureza aliméntanse
    eses pasos que non se oen,
    a alancada que nos deixa
    caendo con todo o corpo cara atrás
    e a esperanza cega e cara adiante
    como sempre.

    (Do libro Silencio percutido, publicado por Espiral Maior, 2016. XXXI Premio de Poesía Cidade de Ourense)



    Se os soños baixan como estrelas

    SE os soños baixan como estrelas
    a beber do día.
    Se a verdade máis fonda se atopara
    na incerteza.
    Se sempre a luz deixa
    o seu segredo sobre as cousas.
    Se arrola a noite aínda máis dentro
    a tenrura do volcán.
    Se me ollas en silencio e o mundo
    deixa de dar voltas.
    Se se abrise a chuvia
    nos teus labios.
    Se da nube me derrota
    a súa beleza.
    Se o amor nos ergue
    sobre a cinza.



    A DISTANCIA DO TAMBOR

    Hoxe, traído xa por un vento de verán, chegou o novo libro de Eva Veiga, A distancia do tambor, gañador da edición 2013 do premio Fiz Vergara Vilariño que a asociación cultural Ergueitos convoca cada ano, co apoio do concello de Sarria. Como é tradición do Fiz, o libro sae na colección de Poesía da editorial Espiral Maior que dirixe Miguel Anxo Fernán Vello. A imaxe de cuberta, suxestiva e poderosa, é do pintor Alfonso Costa.

    Traballa Eva no silencio, con teimosía e con sosego, na nudez do poema que por veces desacouga. Traballa na procura do significado que non limite, senón que abra; na imaxe ou no lampo esencial, que alumee a consciencia do lector e que o emocione.

    Quizais non exista máis camiño que a pureza da palabra e o prescindir de artificios, para tentar expresar e compartir o que sendo escrutable resulta inasible, acceder ao que en nós hai de certo e de misterio.

    Ningún libro en Eva é estanco con respecto aos outros. Tampouco este que fonde as súas raíces na mesma terra que o anterior A frecha azul do teixo, para logo, tras beber da auga e da beleza que doen e que tremen, avanzar por outros horizontes que teñen que ver co compromiso e coa solidariedade, dos que Eva é militante implicada e comprometida.

    Con emoción, deixo aquí estes poemas como mostra:



    Son
    o ave
    que se retorce
    no seu propio páramo
    entre o sangue
    e a palabra
    por cada verso
    que ascende
    a vida
    afonda o seu baleiro
    de rancor
    divídese
    entre fame
    e horizonte
    aperta
    o seu brazal
    de distancia
    bebe do que non hai




    Ser en
    ti
    puro instante
    que expira e abre
    a un tempo
    a flor do mundo




    Na cicatriz
    dunha pinga de auga
    sobrevivir






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  • 09/27/16--04:04: ELIES BARBERÁ [19.171]

  • Elies Barberà Bolinches

    Elies Barberà Bolinches (Xàtiva, 1 de mayo de 1970) es un poeta y actor valenciano.

    Licenciado en Filosofía, después de trabajar en Valderrobles y Alcoi como profesor, abandonó la enseñanza y marchó a Barcelona donde estudió y se licenció en Arte Dramático, por el Instituto del Teatro de Barcelona.

    Obras

    Elies ha trabajado tanto la poesía como la narrativa, aunque las publicaciones en este último género han sido mucho menos numerosas, así tenemos que como narrador ha publicado Quaranta contes breus i un llarguíssim poema d'amor (2000) y la novela humorísticoeròticofallera In Faculis (2013), que fue galardonada con el premio Jaume Maspons.

    Como poeta ha publicado Mata-rates (i altres vicis) (2003), Equilibrista (2004), Zoo (2006), Aixàtiva, Aixàtiva (2008), Allà on les grues nien (2009) y el libro-cd "Ulls, budells, cor" (2013). Y como dramaturgo, En la Primavera perpètua i 99%.

    Carrera como actor

    Como actor, entre otras obras ha participado, en Phöebon y El Grande Paulo de Tadeus Calinca; Cuentos estigis o el cabaret de los muertos de Albert Maestros y dirección de Iban Beltran (2004); La vuelve de la vuelve (2005) dirección de Albert Boadella; varias producciones del colectivo ÀreaTangent; Otro Wittgenstein, por favor, texto y dirección de Albert Maestras (2009); Músicas del Holocausto, con Brossa Cuarteto de cuerda; El casamiento de en Terregada de Juli Vallmitjana y dirección de Joan Castells (2009). Forma parte de las compañías La Soga y Teatro del Enjòlit. En las dos ha participado como actor en todos sus montajes. destacan: Corrüptia, de Josep Lluís Fitó; Si no nos pagan, no pagamos!, de Dario Fo; El séptimo cielo, de Caryl Churchill; y 99%, coescrita con el autor luxemburgués Ian De Toffoli.

    Premios

    La obra poética de Barberà ha sido reconocida cosa que queda clara por los premios que ha  obteniendo a lo largo de su carrera como escritor. Podemos destacar los siguientes premios:

    Premio Ibn Hafadja, 2006 por la obra "Zoo"
    Pulse Señorío de Ausiàs March, 2002 por la obra "Mata-rates (i altres vicis)"
    Premio Las Talúries, 2004 por la obra "Equilibrista"
    Premio Ciutat de Xàtiva, 2007 por la obra "Aixàtiva, Aixàtiva"
    Premio Ausiàs March de poesía de Gandia, 2009 por la obra "Allà on les grues nien"
    Premio Jaume Maspons, 2013 por la obra satírica con el título provisional d"'In faculis".



    Elies Barberà 

    Elies Barberà (born Xativa, 1970) is an actor and a poet. His written works include Quaranta contes breus i un llarguíssim poema d'amor (Forty Short Stories and a Long Love Poem, 2000), and the poetry collections, Mata-rates (i altres vicis) (Rotgut (and other vices), 2003), Equilibrista (2004), Zoo (2007), Aixativa, Aixativa (Ah, Xativa, Xativa, 2008) and Alla on les grues nien (Where the Cranes Nest, 2009). His most recent publication is entitled En la Primavera perpetua (In Perpetual Spring, 2010), a play made up of poetic texts. In 2008 he participated in the 'Parallel Voices' exchange program, as a result of which the Institute of Catalan Literature published the anthology De l'Atles a Formentor (From the Atlas Mountains to Formentor), and in 2011 he participated in the twentieth Seminar in Poetic Translation, held in Farrera de Pallars and Marseilles, also organized by the Institute of Catalan Literature. Other collaborations towards which he has contributed include: 100 son 100 (100 is 100, 2007), For Sale o 50 veus de la terra (For Sale or 50 Voices of the Earth, 2010), and the anthology Tibar l'arc (Drawing the Bow, 2012) published by Tria Llibres.




    PÒNTING

    Va a produir-se el salt des del pont gòtic:
    ple de cavalls el cor,
    els peus a la barana...
     s’obri l’escletxa de la por,
    de res, de fi,
    de mort de joc.
    I t’imagines si...?
    Instant d’un àngel,
    com si unes ales...
    i el buit, el crit.
    La tibantor
    de la corda. Jugar-s’hi
    la vida. El risc
    a tocar de les aigües
    amb la punta dels dits.
    Salvació.
    Balandreig, balancí,
    xipolleig xiscladís.
    Només se senten ja
    aplaudiments i clams,
    l’ovació
    dels que han quedat a dalt.

    No per passar, el pont;
    no per salvar el pas, el pont,
    sinó per tot el contrari, cada diumenge.

    Diversions,
    perversions
    del nostre segle.



    Puenting

    Va a producirse el salto desde el puente gótico: 
    corazón lleno de caballos,
    pies en barandilla...
    se abre la grieta del miedo,
    de nada, de fin,
    de muerte de juego.
    ¿Tú te imaginas si...?
    Instante de un ángel,
    como si unas alas...
    y el vacío, el grito.
    La tirantez
    de la cuerda. Jugarse
    la vida. El riesgo
    acariciando las aguas
    con la punta de los dedos.
    Salvación.
    Balanceo que mece,
    chapoteo cantarín.
    Sólo se oyen ya
    los aplausos y el clamor,
    la ovación
    de los que arriba quedaron.

    No para cruzar, el puente; 
    no para salvar el paso, el puente, 
    sino para justo lo contrario, cada domingo. 

    Diversiones,
    perversiones
    de nuestro siglo.



    LEUCÈMIA

    Amàvem la perícia, l’inconegut:
    «La vida per davant. Juguem-nos-la. Tot és possible», dèiem.
    El riu fluent de brau cabal,
    la sang bullent dels somnis, vèiem.
    Volíem ser com Strogoff, correus del Tsar:
    creuar l’estepa, amb una missió al sarró.
    ¡5.200 verstes per davant!
    Els faldons de l’abric de pell batent a gropa,
    el vent pegant, l’anhel en l’horitzó.

    Crèiem en l’aventura i el viatge,
    en les grans serralades que conqueriríem,
    en els boscos d’avets de la terra dels huskies
    on viuen els trampers de barret de mapatxe

    Ens prometérem tots els èxits, sí.
    ¡Malaguanyada aquella sang de vida!
    ¿On és la vidriola encesa de desitjos?
    ¿En quins valors l’hem invertida?

    «¡Ei, taxi!» Amb l’ai al cor i l’informe a la mà
    maldem per arribar a l’hora. Al fons, la meta:
    la sala del Consell. No ser els últims. 
    ―No ser els últims, ¡mala niciesa!―
    La taula oval. Llucar seient.
    Nadant amb els taurons, sense cotilla,
    amb un punyal entre les dents
    i un bell posat de missió complida. 


    Leucemia

    Amábamos la pericia, lo desconocido: 
    “La vida por delante. ¡Nos la jugamos! Todo es posible”, decíamos. 
    El río de bravo caudal fluyendo,
    la sangre ardiente de los sueños, veíamos.
    Queríamos ser como Strogoff, correos del Zar: 
    cruzar la estepa, con la misiva en el zurrón.
    ¡5.200 verstas por delante!
    Los faldones del gabán batiendo en la grupa,
    el viento dando, los anhelos en el horizonte.

    Creíamos en la aventura y el viaje,
    en las cordilleras aún por conquistar,
    en los abetales de la tierra de los huskies
    donde viven tramperos de gorro de mapache.

    Nos prometimos todos los triunfos, sí.
    ¡Malograda aquella sangre de vida!
    ¿Qué fue de la hucha encendida de deseos?
    ¿En qué valores los invertimos?

    “¡Taxi!” Con el alma en vilo y el informe en mano
    procuramos llegar a la hora. Al fondo, la meta:
    la sala del Consejo. No ser los últimos.
    —No ser los últimos, ¡qué necedad!—
    La mesa oval. Pillar asiento.
    Nadando con tiburones, sin chaleco,
    con un puñal entre los dientes
    y el ademán de misión cumplida.





    LLIMACS

    I mira que és fotudament desesperant
    ser ciutadà del XXI,
    t’he sentit dir de tant en tant.
    ¡Mira que és avorrit!, dius de retruc.
    I t’has girat a una banda i a l’altra
    cercant la pedra, la ferralla
    amb què rebentaries
    el vidre de seguretat
    de la peixera on som.
    I no hi ha hagut manera,
    car tot segueix el ritme
    de les broques dels mecanismes:
    va la peça en la peça,
    la cançó en la cançó.
    I també el vent entre les branques
    xiula que xiula unes tonades
    conegudes, em dius.
    Res no ens sorprèn avui.
    ¿D’on prové la desídia
    del mollet de l’ànima dels dies?,
    preguntes.
    La desídia, el cansament,
    incúries,
    rastres de bava de llimacs mutants,
    afirmes.

    Amic, et dic, no es tracta d’aquest segle,
    no es tracta d’aquests dies. ¡Ni molt menys!
    Ni que hagueres viscut a Atenes
    el segle d’or de Pèricles sencer.
    Ni que hagueres viscut amb Miquel Àngel
    els cicles de Roma i Florència.
    Ni que hagueres lluitat amb l’Encobert
    a braç i a pit fins entrar a València;
    ni enrolat pel Carib
    en la goleta fantasma de Juan Lafitte,
    ni passejant-te l’Àfrica amb Arthur Rimbaud
    traginant armes, buscant compradors
    evitaries la desídia,
    l’avorriment que et fa la guitza,
    perquè la pesantor t’és al mollet de l’ànima
    i per on passes deixes, com bé dius,
    dels teus llimacs mutants, rastres de bava.



    Babosas

    Y mira qué es jodido y desesperante 
    ser ciudadano del XXI,
    te he oído decir algunas veces.
    ¡Mira que es aburrido!, insistes.
    Y te has vuelto de un lado a otro
    buscando la piedra, la chatarra
    con que reventarías
    el cristal blindado
    de la pecera en que vivimos.
    Y no ha habido manera,
    pues todo sigue el ritmo
    de las brocas de los mecanismos:
    va la pieza en la pieza,
    la canción en la canción.
    Y también el viento entre las ramas
    silba que silba melodías
    conocidas, me dices.
    Ya nada nos sorprende.
    ¿De dónde nace la desidia
    del tuétano del alma de los días?,
    preguntas. 
    La desidia, el cansancio, 
    incurias,
    rastros de baba de babosas mutantes, 
    afirmas.

    Amigo, te digo, no se trata de este siglo,
    no se trata de estos días. ¡Ni mucho menos!
    Aunque hubieras vivido en Atenas
    el siglo de oro de Pericles.
    Aunque hubieras vivido con Miguel Ángel
    los ciclos de Roma y Florencia. 
    Aunque hubieras luchado con el Encubierto
    a brazo y pecho hasta entrar en Valencia; 
    o por aguas del Caribe 
    en la goleta fantasma de Juan Lafitte, 
    o paseándote por África con Arthur Rimbaud 
    trajinando armas, buscando compradores,
    aun así no evitarías
    la desidia que te carcome, 
    pues ese hastío radica en tu alma
    y por donde pasas dejas, como bien dices, 
    de tus babosas mutantes, rastros de baba.


    Todas las traducciones de Elies Barberà a cargo de Tadeus Calinca y del autor.





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  • 09/27/16--04:26: RODOLFO DEL HOYO [19.172]

  • Rodolfo del Hoyo

    (Barcelona, 1953). Tiene estudios de Derecho y de Arte Dramático aunque nunca se ha dedicado profesionalmente ni a una cosa ni a otra. Empezó publicando poesía en castellano en el año 1994, pero desde 1996 escribe principalmente en catalán.


    Nací un día de otoño de 1953. Mientras las calles se arropaban con una manta de hojas de plátanos y se anunciaban vientos y lluvias, yo cantaba ópera en la sala de partos de la Maternidad Provincial de Barcelona, al lado del campo del Barça. Mi familia, originaria de la Mancha, de Andalucía y de Extremadura, era vecina de Montcada i Reixach, pero enseguida se trasladaron a Santa Coloma de Gramenet, donde siempre he vivivdo.

    Estudié primer ciclo completo y algo más de Derecho y empecé estudios de Arte Dramático en el Institut del Teatre de Barcelona, pero nunca me he dedicado profesionalmente ni a una cosa ni a otra, aunque trabajé una temporada como funcionario de justicia y durante más de veinte años formé parte de diversos grupos de teatro de aficionados.

    Desde 1990 he ejercido como gestor cultural, y he sido director del Centro de Arte Contemporáneo Can Sisteré en mi ciudad. En 1996 fundé la Associació Colomenca de Literatura (Acolite).

    Desde que tenía doce años no he parado de escribir. Empecé a publicar poesía en la lengua de mis padres, el castellano, pero desde 1996 solo escribo en catalán. He publicado una veintena de libros, principalmente de literatura infantil y juvenil, pero también de poesía y de narrativa. Para niños y jóvenes cabe destacar El secret del planeta Moix (2000), La colla del fantasma Barruf (2004), La Banda dels catòdics enfurismats (2004), La vaqueta Queta (2004), El talismà de l'Ariadna (2005), La font del cedre (2005), El capità Barruf i els caçafantasmes (2009), Un pingüí damunt del televisor (2010), El somriure de la Natàlia (2011), El bosc dels somnis perduts (2015) o La Lea i el cargol (2016). En el ámbito de la poesía Asuntos interiores (1995), Els dits de l'intèrpret (2003) y El caminant a la deriva (2007). En el campo de la narrativa he publicado Els amors furtius (2000). He recibido el premio Recull-Joaquim Ruyra de Narrativa 2012, por el libro Llegir al metro.

    Soy socio y vocal de la Junta de Cataluña de la Associació d'Escriptors en Llengua Catalana.

    Obres

    Literatura infantil i juvenil

    El secret del planeta Moix, Barcelona, Barcanova, 2000
    La banda dels catòdics enfurismats, Barcelona, Cadí, 2004
    La colla del fantasma Barruf, Barcelona, Barcanova, 2004
    La vaqueta Queta, Barcelona, Cadí, 2004
    Elisa (adaptació literària), Vic, Eumo editorial amb la col·laboració de l'IREF i de la Universitat de Girona, 2004
    El talismà de l'Ariadna, Barcelona, Barcanova, 2005
    La font del cedre, Barcelona, Baula, 2005
    De tot cor (amb altres autors i autores), Barcelona, Barcanova, 2007
    El capità Barruf i els caçafantasmes, Barcelona, Barcanova, 2009
    Un pingüí damunt del televisor, Barcelona, Alfaguara - Grup Promotor, 2010
    El somriure de la Natàlia, Barcelona, Animallibres, 2011
    Quin niu més bonic!, Barcelona, Barcanova, 2013
    El bosc dels somnis perduts, Barcelona, Animallibres, 2015

    Narrativa

    Un gramet d'amor a Santa Coloma i altres relats (amb altres autors), Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet, 1996
    Els amors furtius, Lleida, Pagès editors, 2000
    Salou 6 pre-textos VII (amb altres autors), Barcelona, Salou, Meteora, Ajuntament de Salou, 2011
    Llegir al metro, Lleida, Pagès editors, 2013

    Poesia

    De miradas imprecisas, Barcelona, Seuba, 1994 (en castellà)
    Asuntos Interiores, Madrid, Huerga & Fierro, 1995 (en castellà)
    Els dits de l'intèrpret, Santa Coloma de Gramenet, L'Esguard, 2003
    El caminant a la deriva, Barcelona, Comte d'Aure, 2007

    Obra Traduïda

    Il viandante alla deriva / El caminant a la deriva. Venafro (Itàlia), Edizioni Eva, 2014

    Premis

    Premi Recvull de Narració "Joaquim Ruyra" 2012 per Llegir al metro





    Todas las traducciones a cargo del autor.



    Autorretrato

    Busco el silencio para encontrarte 
    pero has desaparecido
    bajo el vaho del espejo. 
    Una imagen distorsionada
    me devuelve quien eres y no eres. 
    No quieres reconocer que somos los mismos ojos 
    y me absorbes con una mirada
    que no es la mía.




    AUTORETRAT

    Cerco el silenci per trobar-te
    però has desaparegut
    sota el baf del mirall.
    Una imatge distorsionada
    em retorna qui ets i no ets.
    No vols reconèixer que som els mateixos ulls
    i em prens amb una mirada
    que no és la meva.




    Cuerpos de aire

    Seguíamos a nuestra madre por el camino polvoriento 
    hasta la fuente. 
    Ella dejaba el barreño en el suelo 
    y empezaba la faena 
    de lavar la ropa. 
    No recuerdo la presencia de mi hermano. 
    Sé que estaba
    porque en aquel tiempo no podía ser de otra manera. 
    Y sin embargo, recuerdo intensamente como los cuerpos de aire bailaban sobre la hierba. 
    Y la llanura de sábanas blancas
    contrastaba con el silencio oscuro 
    de la cabaña de celosías rotas 
    donde años atrás los viejos habitantes del pueblo 
    pasaban los días de fiesta.
    Ahora les molestaba
    porque los emigrantes habíamos destrozado 
    con nuestras barracas
    el paisaje idílico de olivos y madroños. 
    La naturaleza era substituida por harapos. 
    Los niños con mocos y legañas 
    éramos los amos de la montaña
    de la pequeña explanada 
    al final de la calle.



    COSSOS D’AIRE

    Seguíem la mare pel camí de pols
    fins a la font.
    Ella deixava el gibrell a terra
    i començava la feina
    de rentar la roba.
    No recordo la presència del meu germà.
    Sé que hi era
    perquè en aquell temps no podia ser d’una altra manera.
    I tanmateix, recordo intensament com els cossos d’aire ballaven
    damunt l’herba.
    I la planura de llençols blancs
    feia contrast amb el silenci fosc
    de la cabana de gelosies trencades
    on anys enrere els vells habitants del poble
    passaven els dies de festa.
    Ara els feia nosa
    perquè els emigrants havíem destrossat
    amb les nostres barraques
    el paisatge idíl·lic d’oliveres i d’arboç.
    La natura era substituïda per parracs.
    Els nens amb mocs i lleganyes
    érem els amos de la muntanya
    i de la petita esplanada
    al final del carrer.




    Ladrillos de humo

    Mi madre nos cogió de las manos 
    y nos llevó a los huertos frente a casa. 
    Arañábamos la piel de la tierra, 
    nos llenábamos las uñas de ella 
    para descubrir el tesoro que encerraba. 
    Estaba tan emocionado que no veía a mi hermano
    desmenuzando terrones junto a mí. 
    Levanté la vista un momento.
    Una muchedumbre de mujeres y niños llenaba 
    aquel campo enorme a la orilla del río. 
    Las mujeres acumulaban patatas en los delantales. 
    En el comedor de casa hicimos una pila 
    que duró mucho tiempo.
    Mientras comíamos patatas cocinadas 
    de mil maneras diferentes,
    iba creciendo la fábrica de cervezas. 
    Cada fruto de la tierra era un ladrillo de humo.



    MAONS DE FUM

    La mare ens va agafar de les mans
    i ens va portar als horts del davant de casa.
    Esgarrapàvem la pell de la terra,
    ens n’omplíem les ungles
    per descobrir el tresor que amagava.
    Estava tan emocionat que no veia el meu germà
    esmicolant terrosos al costat.
    Vaig aixecar la vista un moment.
    Una gernació de dones i nens omplia
    aquell camp enorme a la vora del riu.
    Les dones arreplegaven patates als davantals.
    Al menjador de casa vàrem fer una pila
    que va durar força temps.
    Mentre menjàvem patates cuinades
    de mil maneres diferents,
    anava creixent la fàbrica de cerveses.
    Cada fruit de la terra era un maó de fum.




    Cuna de agua

    Un niño caminaba con las sombras
    por la orilla del río.
    Recuerdo que era una mañana de sol y de frío.
    Las piedras se estremecían
    con el misterio de su mirada.
    Guardaba un secreto hecho de luz blanca
    y un deseo impronunciable
    porque contenía el nombre de todos los nombres.
    La mano sobre el hombro era un látigo
    que golpeaba la esperanza.
    Las sombras se apiadaban y besaban
    su piel tierna.
    Él las envolvía con una sonrisa 
    y les escribía palabras de amor 
    con los labios.
    No tengáis miedo de la noche 
    que las aguas me acunan.



    BRESSOL D’AIGUA

    Un nen caminava amb les ombres
    per la vora del riu.
    Recordo que era un matí de sol i de fred.
    Les pedres s’estremien
    amb el misteri de la seva mirada.
    Guardava un secret fet de llum blanca
    i un desig impronunciable
    perquè contenia el nom de tots el noms.
    La mà damunt l’espatlla era un fuet
    que colpejava l’esperança.
    Les ombres s’apiadaven i besaven
    la seva pell tendra.
    Ell les embolcallava amb un somriure
    i els escrivia paraules d’amor
    amb els llavis.
    No tingueu por de la nit
    que les aigües em bressolen.




    SACRIFICI 

    Sacrificat pel pare a un déu sense nom 
    el caminant va penetrar dins el caos 
    a la recerca de l'instant etern 
    on pensava trobar la cambra de l'origen 

    l'úter que obriria l'escletxa pe a l'aparició de l'ombra. 

    I el caminant, 
    vertigen entre el caos i la presència, 
    va anar a la deriva 



    PERÒ NO POTS VEURE EL MEU NOM 

    per a en Màrius Sampere 

    Jo sóc l'origen, 
    però no pots veure el meu nom- 

    T'he cridat 
    per obrir al silenci 
    la teva carn desolada 
    i he ofert la ferida 
    al tremor càlid de la llum 
    (malenconia blanca). 

    Però no pots veure el meu nom: 
    el meu nom 
    llavor de dolor 
    en les teves preguntes. 

    Però no pots veure el meu nom: 
    el meu nom substància 
    en les teves preguntes 
    sense jo 
    que sóc l'origen 
    i he plantat en la teva sang 
    el sabor corporal del buit. 

    (D'Els dits de l'intèrpret, 2003) 






    .

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  • 09/27/16--07:44: CLARA COMAS BARENYS [19.173]


  • Clara Comas Barenys

    (Barcelona, 1984). 
    Licenciada en Periodismo y Lingüística, está cursando un Máster en Formación e Investigación Literaria. 

    Comenzó escribiendo en revistas (Nova Ciutat Vella, Revista NAT) y locutando en radios (Sants-Montjuïc, FlaixBack), pero poco a poco la poesía acabó pesando tanto que escogió, felizmente, dedicar su día a día a vivir rodeada de poetas. 

    Y eso es lo que ha hecho los últimos años: trabajar en el Aula de Poesia de Barcelona en la organización de actividades poéticas, y en la empresa Faerfeitcreant y coordinando actividades literarias y otras disciplinas artísticas. Por lo que se refiere a publicar, aparece en la antología Quàntiques. 10 poetes en diferencial femení [Cuánticas. 10 poetas en diferencial femenino] (Quark Edicions, 2008) y en la revista electrónica Auna. Ha participado en diversos recitales y fue finalista del II Premi de Poesia Maria-Mercè Marçal, convocado por el Centre de Dinamització Lingüística de la Universitat de Barcelona. 

    Es vocal de la junta del Aula de Poesia de Barcelona.



    Llicenciada en Periodisme i Lingüística, està cursant un Màster en Formació i Investigació Literària.

    Va començar escrivint en revistes (Nova Ciutat Vella, Revista NAT) i locutant en ràdios (Sants-Montjuïc, FlaixBack), però poc a poc la poesia va acabar pesant tant que va escollir, feliçment, dedicar el seu dia a dia a viure envoltada de poetes.

    I això és el que ha fet els darrers anys: treballar a l‘Aula de Poesia de Barcelona en l’organització d’activitats poètiques, i a l’empresa Faerfeitcreant i coordinat activitats literàries i d’altres disciplines artístiques. Pel que fa a publicar, ha estat recollida a l’antologia Quàntiques. 10 poetes en diferencial femení (Quarck Edicions, 2008) i a la revista electrònica Auna. Ha participat en diversos recitals i va ser finalista del II Premi de Poesia Maria-Mercè Marçal, convocat pel Centre
    de Dinamització Lingüística de la Universitat de Barcelona.

    És vocal de la junta de l‘Aula de Poesia de Barcelona.




    Hacerse la cama

    He intentado poner el mar en el balcón,
    de meter también la infancia.

    Pero ni dejando los pies fuera,
    meciéndose en el aire,
    ni saliendo yo,
    cabemos los tres.

    Bajo pues a allanar el mar,
    antes de llevármelo.

    Es como hacerse la cama,
    con un poco de maña no te mojas.

    Ahora no despunta ola alguna:
    reposa en el balcón la infancia.

    Pasan los años
    el mar vuelve a encresparse. 

    Me he empachado de recuerdos. 
    Las macetas se estrellan contra el suelo.

    (Trad. Mateo Rello)




    FER-SE EL LLIT

    He provat de posar el mar dins del balcó
    i d’encabirhi també la infància.

    Però ni deixant els meus peus fora,
    gronxantse en l’aire,
    ni sortinthi jo,
    no hi cabem tots tres.

    Baixo doncs a aplanar el mar,
    abans d’endurme’l.

    És com ferse el llit,
    i si tens traça no et mulles.

    Ara ja no hi despunta capona:
    la infància reposa dalt el balcó.

    Passen els anys
    i la mar comença de nou a encresparse.

    M’he empatxat de records.
    Els testos s’estavellen contra el terra




    Siempre la inquietud de haber dado la vuelta

    Siempre la inquietud de haber dado la vuelta,
    de haber atrancado la voz con un sólo vidrio.

    Suerte que el humo no se ve,
    pero sí el fuego y el aliento que queman.

    Una cortina demasiado alta puede dejar entrever un beso fugaz?
    y los ruidos de platos de cocina que oyes
    son proporcionales a los gemidos que ellos oyen.

    Eres consciente,
    pero en pleno acto te dices que no.

    No hemos domado la mala leche,
    pero hemos aprendido a hacer el amor en silencio.

    El verano, no obstante, siempre juega en contra nuestra.

    (Trad. Salvador Redón y Mateo Rello)




    SEMPRE EL NEGUIT D’HAVER DONAT EL TOMB

    Sempre el neguit d’haver donat el tomb,
    d’haver barrat la veu amb un sol vidre.

    Sort que el fum no se sent,
    però sí l’alè i el foc que cremen.

    Una cortina massa alta pot deixar entreveure un petó fugisser
    i els sorolls de plats de cuina que tu sents
    són proporcionals als gemecs que ells senten.

    I n’ets conscient,
    però en ple acte et dius que no.

    A la mala llet no l’hem domada,
    però hem après a fer l’amor en silenci.

    L’estiu, però, sempre juga en contra nostre




    La cama de invitados

    Hay camas, aparentemente alineadas,
    que de noche se solapan.

    No hay sábana que esconda 
    dos cuerpos desnudos.

    (Trad. Mateo Rello)]

    (De Celobert (2006-2007)





    EL LLIT DE CONVIDATS

    Hi ha llits, aparentment arrenglerats,
    que de nit se solapen.

    Cap llençol no amaga dos cossos nus.




    (No hay nada que no hayas hecho)

    No hay nada que no hayas hecho, 
    hasta en quererme así
    tú eres la primera.

    En pedirme que te lea poemas
    que no entiendes,
    en querer oír mi voz
    y en respirar tan fuerte,
    con la misma intensidad
    con que lo vives todo,
    como a un paso del orgasmo.

    Me gusta tu gente,
    los bares de tu barrio, 
    tan distintos a los míos 
    donde nadie grita
    y la gente pide permiso
    para pasar, 
    para fumar, 
    para sentarse… 
    Para todo. 

    Vienes de una tierra dura y libre, 
    igual es eso lo que puede llevarte
    a ser mala.

    Tus palabras 
    son puñales 
    que no vienen de ti,
    sino de mi otra vida.

    (Trad. de la autora)]




    [NO HI HA RES QUE NO HAGIS FET]

    No hi ha res que no hagis fet,
    fins a estimar-me així
    tu ets la primera.

    En demanar-me que et llegeixi poemes
    que no entens,
    en voler escoltar la meva veu
    i en respirar tan fort,
    amb la mateixa intensitat
    que ho vius tot,
    com a un pas de l’orgasme.

    M’agrada la teva gent,
    els bars del teu barri,
    tan diferents dels meus
    on ningú crida
    i la gent demana permís
    per passar,
    per fumar,
    per seure …
    Per a tot.

    Véns d’una terra dura i lliure,
    potser és això el que et pot portar
    a ser dolenta.

    Les teves paraules
    són punyals
    que no venen de tu,
    sinó de la meva altra vida. 



    Ensinistrament lent

    És un ensinistrament lent,
    fet de missatges subtils,
    com els sermons de la mare
    o les cleques del pare.
    Però el missatge és contundent:
    “Estima’m a mi,
    no estimis a cap altra”.
    I com qui espera la valentia
    per insultar al germà,
    ara cerco la foscor,
    però no en tinc prou amb la nit,
    em calen més excuses.
    Si te’n dono a tu, d’amor,
    no en puc donar a cap altra?
    He canviat de mestres,
    dicto unes noves regles:
    “Estima’t a tu,
    no estimis a cap altra”.




    Trobaré la pau

    Trobaré la pau
    quan esculli una
    de totes les vides 
    que estic vivint.
    Tranquil·la, amor, 
    tu hi ets en totes.
    La que no hi sóc tota sóc jo!





    Descric l'ascens

    Descric l’ascens 
    cap aquella inseguretat 
    humida, 
    com qui puja a les golfes 
    una nit d’hivern 
    i sent damunt la pell 
    el crit d’un veí.
    De res no em serviran 
    les paraules d’ànim,
    quan arribi 
    al llindar de la porta 
    m’hauré d’encarar 
    el que sóc.
    Ningú pot viure 
    ni parlar per mi.




    Bruna

    Clara, on ets?
    Un altre cop t’he perdut.
    La poesia 
    sempre fa aflorar la pell més bruna.
    Algú va provar d’escriure 
    sobre la meva pell 
    però negre sobre negre 
    no es veu.









    .


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  • 09/27/16--09:54: ÓSCAR LATAS ALEGRE [19.174]

  • Óscar Latas Alegre

    Óscar Latas Alegre (Sabiñánigo, Huesca 1968), es un autor español en lengua aragonesa. Licenciado en Geografía e Historia y diplomado en Magisterio (especialidad de Ciencias Humanas) por la Universidad de Zaragoza. En la actualidad trabaja como técnico de cultura. 

    Obra

    Es autor de varios libros premiados y publicados en aragonés. Entre su obra poética destaca Ortensia de Chudas, poemario que mereció una valoración positiva del jurado "por el dominio lingüístico, por su ritmo poético y por el tono intimista". En novela ha escrito Petalos de febrero en Bordeus (2007), con el que ganó el Premio Arnal Cavero en 2011 con Chuegos Florals "por la variedad de estilos, registros y temas que se aúnan en una obra narrativa de gran sensibilidad y modernidad, donde lo paródico y la riqueza de matices contribuyen a cuajar una obra fresca y original".

    Como ensayista ha publicado Misión lingüística en el Alto Aragón de Jean-Joseph Saroïhandy (2005), así como numerosos artículos en las revistas Alazet, Fuellas, Luenga & Fablas y Rolde, sobre la historia del aragonés como: Enrebesatos istoricos d'o toponimo Samianigo (1999), Tres nuebos poemas de Cleto Torrodellas (2000), Clases de aragonés en a Unibersidá de Barzelona: Odón Apraiz, 1933 (2000), Joaquín Costa e a Pastorada de Capella (2001), Repui d'un atro bocabulario aragonés d'o sieglo XIX: Moner y Siscar (2002), R. Mª Azkue e l'aragonés en 1930: literatura popular chesa e o bocabulario ansotano d'Aznárez (2004), Os bocables recullitos por J. Saroïhandy en Zanui (2005), Bocabulario de pastors sobrarbencos, seguntes A. Schmitt (2006), Bozes de Torla, seguntes l'Atlas Linguistique et Ethnographique de la Gascogne (2007), El filólogo Jean-Joseph Saroïhandy en busca del aragonés (2008), Un villancico en aragonés del siglo XVII: «Escuchen al montañés», de Francisco Solana (2010), Cartas d'Antoni Badia i Margarit con Veremundo Méndez Coarasa (2010), Los inicios de la dialectología aragonesa: la relación epistolar entre Joaquín Costa y Jean-Joseph Saroïhandy (2013), Los primeros estudios desde Cataluña sobre el aragonés (2014) o Enrique Bordetas Mayor (1867-1938): cuatre lletras inéditas en fabla rivagorzana (2015).

    Publicaciones

    Ensayo

    Los orígenes de Sabiñánigo (1893-1932), Ayuntamiento de Sabiñánigo-Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1996
    Guía del Museo Angel Orensanz y Artes de Serrablo, Ayuntamiento de Sabiñánigo-Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1998
    Guía turística de Serrablo (Ó. Latas & Chusé Miguel Navarro), Prames, 1999
    Misión lingüística en el Alto Aragón, de Jean J. Saroïhandy, Xordica-Prensas Universitarias de Zaragoza, 2005
    Modismos Dialectales de Calatayud, Consello d'a Fabla Aragonesa, 2007
    Foratata. Antolochía de testos en aragonés de l'Alto Galligo (Ó. Latas & F. Nagore, editors), Consello d'a Fabla Aragonesa, 2007
    Informes sobre el aragonés y el catalán de Aragón (1898-1916) de Jean-Joseph Saroïhandy, Aladrada-Prensas Universitarias de Zaragoza-Gobierno de Aragón, 2009
    José Pardo Asso (Ó. Latas & Chaime Marcuello), Aladrada-Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2015
    Encuestas lingüísticas en el Alto Aragón (1922), de Josep Maria de Casacuberta, Aladrada-Institut d'Estudis Catalans, 2015

    Poesía

    Berari (Premio literario Villa de Siétamo, 2003)
    Sísolas (Aczésit Premio Lo Grau, 2004)
    Ortensia de Chudas (Mención del Premio Arnal Cavero, 2004)
    Postaletas (Premio literario Villa de Siétamo, 2009)
    Ya s'ha dispertato Guara (Aczésit Premio Ana Abarca de Bolea, 2009)

    Novela y relato corto

    Pétalos de febrero en Bordeus (2007)
    Ablandindo gotez de soledá (Publicado también en catalán como Ablanint golpets de soledat 2008)
    L'ombre choto de Sobrarbe (2009)
    Chuegos florals. Repuis d'asperanza y malinconía (2012)1
    1911. Cartas dende Uesca (2014).



    (Traducciones a cargo del autor).



    A CASA D’OS POPIELLOS

    Güerfanos de patria,
    embaxadores de remenches e d’escais,
    fendo camín enta atras tierras,
    camina ra menudalla,
    notarios d’o secresto
    d’una luenga borde.

    (De Mortichuela/ Párvula difunta)



    El orfanato

    Huérfanos de patria,
    embajadores de restos y de sobras, 
    marchando hacia otras tierras,
    camina el conjunto de críos,
    notarios del secuestro
    de una lengua expósita.




    PANIQUESA

    Plena de ploros, pobra
    sin de podé plená-se a pocha,
    plena de plagas, plebendo.
    En un poliu plano, pilla
    a puyadeta o puenterrón, n’o paco.
    Se posa a punto d’o día
    plena de postemas e un potrón
    e una puncha en a punta peito.
    Pro patarieca, pega,
    sin permudá os perreques.
    Pintorrutiada a pelleta d’o peitoral, pecatuda;
    parixe un paxarico.

    Plebida e pedregada,
    pobra paniquesa
    poncha
    e o peó, sin pon d’amó
    —purnas de un pentecuch—.

    (De Hortensia de Chudas, 2004)



    Comadreja

    Llena de lloros, pobre 
    Sin poder llenarse el bolsillo, 
    llena de heridas, lloviendo. 
    En un bonito llano, coge 
    la subida al puente, en umbría. 
    Se sienta al amanecer
    llena de pus y un chichón
    y una espina en el esternón
    bastante patán, tonta,
    sin mudar los harapos.
    Pintarrajeada la piel de la pechera, pecosa; 
    parece un pajarito. 

    Lluvia y granizo,
    pobre comadreja 
    entumecida
    y lo peor, sin nada de amor 
     —chispas de un afán caprichoso—.






    .


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  • 09/27/16--11:00: PEDRO LUIS CANO [19.175]

  • PEDRO LUIS CANO MORENO

    Nació en Jaén en 1955. Hijo de emigrantes, reside desde 1964 en Santa Coloma de Gramenet, en Cataluña.

    Autodidacta y fiel observador de lo que le rodea, Pedro ha ejercido diversos oficios, destacando en los últimos años como productor musical y letrista.

    Ha publicado los poemarios Cosas y casos que no cotizan en bolsa (plaquette que ganó el Premio Cuidad de Badalona en 2002), Viaje al estanque de los peces dorados (Premio PACSA 2000) en la colección l’Esguard de La Garúa, en 2003 y La sombra prestada (2006), El carnaval de los hombres grises (2008), Monegros (2012), Historias de Depoyas (2015) y la novela El sueño de Ángela (2009) en Paralelo Sur.



    CRÓTALOS 1

    Mis presentes:
    un fuego.
    El negro de la tinta.
    Los caballos en desbandada y sus sombras.
    Juan Rulfo, cacofonía... las moscas contra todo destino. La salvaje “soleá” de
    Talegas emergiendo de las tripas. Mi ignorancia, que me ata a lo inesperado...
    Beber algo de vino una vez más con los presentes y los ausentes.




    CRÓTALOS 2

    Mi túmulo:
    unas piedras junto al lago salado. El sol y el viento nómada con sus gemidos.
    Yo, echado a un lado sin flores y las olas en el espacio sin orilla...
    Ahí mismo, rodeado de gaviotas enloquecidas, negras rocas que ciegan y mis
    innumerables vidas... Aquí, todo lejos como si nada... Aquí, nada más.




    CRÓTALOS 4

    Mi ego:
    Salir a tomar el aire como meta, ser árbol donde duermen los pájaros o el perro
    ovejero con su perdón...y tú la lengua húmeda de un macho cabrío que lame
    las fisuras de la roca desnuda.
    Misterio de cualquier racimo de uvas, luz y sombras en mis bolsillos rotos o en
    los pies que me invitan a andar...Vibraciones de manchas brillantes en los ojos
    que miran el horizonte.
    Así esa máscara extrañamente ajena... Recuerda, la luz no tiene dueño.





    MONEGROS 69079

    Cuando era niño ayudaba a matar corderos de madrugada.
    La matanza empezaba a las cuatro del día, pero antes los operarios bebían coñac y cazalla.
    Mientras, los aprendices afilábamos los cuchillos y los repasábamos de forma sensible para que ejecutaran con eficacia.
    En aquel lugar siempre hacía frío, un frío terrible de callada verdad.
    Un timbre anunciaba el comienzo. Autómatas y sumisas, las reses eran conducidas a las pilas de mármol donde se dejaban hacer.
    Leves gemidos, aquella extraña luz en sus ojos y la calidez de la sangre.
    La muerte cargaba sus alforjas con sed de siglos.
    El suelo quedaba empapado de un rojo caliente y yo me leía en él, ignorante del por qué…
    Después, bajo unas bombillas grisáceas recogíamos los restos, tibios aún, de la decrepitud final.
    Cumplidos, nos íbamos al bar dejando parte de nuestra inocencia en cada desuello.
    Yo también bebía coñac y cazalla, bebía por el frío y creo que por ese final que nunca se ve…
    Una madrugada vomité y aquello fue mi grieta en el aire para gritar.




    MONEGROS 28

    Ella se hunde en mi respiración desde hace cuarenta años.
    Ella es el centro que atraviesa la sangre, abatiendo la sal de mis ojos.
    1964. Unas mujeres lloran arrodilladas en torno a una cama, sus lágrimas pudren sus rezos… Grita la noche invocando lo imposible.
    Condenso imágenes que de pronto se funden… Siempre solo.
    Ella se hunde en mi respiración, pues habité en sus entrañas.
    Me embriago de recuerdos mientras entierro tu silencio lleno de cansancio…
    De vez en cuando, cuando la casa está en penumbra y todos duermen, abro la ventana y dejo entrar a la luna.

    (De Monegros, inédito)




    Para todos

    La vida:
    a puerta gayola la luz.
    Esa es la cara.
    Un resplandor lleno de voces
    que se dividen despertando el palpitar de los sueños.
    (Narciso mira al agua pero qué ve)
    Aunque para qué reflexionar cuando se pueden
    barajar las cartas.
    Es el recuerdo quien evoca la ilusión de la existencia.
    (Hay que buscar el talismán)
    Oíd:
    un gallo canta en la madrugada.

    De "Con ojos de perro" ( "La sombra prestada": Paralelo Sur Ed. 2006)





    Tabaco, alcohol y líneas blancas
    para el hijo de la grandísima.
    Oscuridad atea.
    Unos perros fornican mientras alguien sueña con su presa.

    Soy feliz sin paredes y con mis amigos muertos.
    Todos juntos
    caminando descalzos sobre lagunas de luces.

    Nunca estoy solo
    pues soy el prisionero de un perro que lame mi sangre.

    De "Perros" ( "La sombra prestada": Paralelo Sur Ed.2006)





    A Georg Trakl

    Tus pertenencias. Las alas de los insectos.
    Aprender a hacer la guerra con una pluma en la mano.
    Cuídate, te diría alguien...La vida sigue delante
    de la palabra.
    Cuídate. Todavía silba la hierba silvestre. El aire sigue
    soleado. Se asignan espacios para los papeles
    en los estantes ataviados de palabra,
    donde están los gritos moribundos de los
    hombres torturados.
    Cada día los niños apedrean las estrellas ( pasa una
    mariposa violeta) Todo se concierta en un vacío
    lleno de voces perdidas. Hay ahogados antes de
    nacer, pero qué importa el armazón de alambre.
    El cielo sigue imperturbable en su juego de luz y
    sombras, burlándose de los profetas.
    Cuídate...

    De "El carnaval de los hombres grises" (Paralelo Sur Ed.2008)




    El gran carnaval

    Harto ya de formar parte
    del carnaval de los hombres grises
    he decidido llenar mi boca de tierra.
    No tengo pertenencias: anduve el tiempo y presté
    mi voz.
    Perdedor perpétuo. Parido en cuclillas un dia
    cualquiera.
    Elegí saltar sin mirar el abismo asido a la nada.
    Amigo de muertos y vivos
    me enemisté con los números
    pues mi ropa siempre estuvo gastada.
    Intenté atesorar palabras más nunca lo conseguí
    aunque cincelé alguna.
    A nadie dije que esperara ya que jamás me encontré.
    Me interesó lo inútil
    y así siempre cuesta arriba
    dejé la canción de mis albarcas.
    Una vez oí respirar un árbol
    antes de unirse al fuego.

    De "El carnaval de los hombres grises" (Paralelo Sur Ed.2008)










    .


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    Joaquina García Balmaseda

    Joaquina García Balmaseda de González (Madrid, 17 de febrero de 1837 - 1911), actriz, periodista, poeta, comediógrafa y escritora española, que usó los pseudónimos de Baronesa de Olivares, Aurora Pérez de Mirón, Adela Samb y Condesa de Valflores.

    Era hija de una familia humilde formada por Dámaso García Fernández y Francisca Balmaseda Olivares. Estudió Declamación en el Conservatorio de Madrid. Su carrera literaria empezó en 1860 a los 23 años. Compuso tres obras teatrales, tres libros de consejos para mujeres, un álbum para señoritas (subtitulado Tratado de las labores frivolité y malla), tres libros de poesía, un libro de utilidad para niñas y seis traducciones, algunas de ellas "como regalo" a los suscriptores de La Correspondencia de España y artículos periodísticos. Sus tratados de educación de la mujer y de labores femeninas fueron muy leídos (los "diálogos instructivos" titulados La madre de familia, publicados por primera vez en 1860, habían alcanzado en 1919 la duodécima edición), pues no en vano fue declarado oficial para las escuelas de primera enseñanza. Empezó su carrera periodística colaborando en La Educación Pintoresca y en La Floresta (1857) de Barcelona y a partir de ahí en numerosas revistas y periódicos durante más de treinta y cinco años: en La Correspondencia de España (1860), para cuyo folletín o novela por entregas tradujo innumerables novelas del francés, del italiano y del inglés, fuera de llevar la crítica literaria desde 1864 y escribir también las crónicas de modas; El Museo de las Familias (1861), en La Aurora de la Vida (1861), en La América (1861 y 1867), en La Educanda (1862-1865), en El Museo Literario (Valencia, 1863-1866), en La Violeta (1864). Fue nombrada directora de El Correo de la Moda (octubre de 1883) sucediendo a Ángela Grassi de Cuenca, y en ella mantuvo una sección escrita por ella, "Revista de Modas", durante más de veinte años (1866-1886); también, bajo diversos pseudónimos, se multiplicó como redactora. Poseía una rica erudición, cual demuestra en su ensayo La actriz española, en que refiere una detallada historia del teatro desde sus raíces griegas hasta su estado actual en España. Su artículo periodístico «La mujer artista», el que sale tan solo un año después de la publicación de su tercera y última obra teatral, Un pájaro en el garlito, contiene una defensa tanto de la artista como de la mujer en general que sirve de trasfondo ideológico en su producción dramática: «No por esto creáis que la naturaleza la hizo inferior [a la mujer]: su docilidad subyuga, su abnegación interesa, su carácter dulce domina, porque la naturaleza que dio distintas armas para luchar al hombre y a la mujer, no hizo las de ésta inferiores por fortuna». En su juventud García Balmaseda fue actriz durante cuatro años en la compañía de Joaquín Arjona, por lo que el artículo se puede convertir en mucho más que un tratado sobre las consecuencias de la vida pública de una actriz. El motivo del artículo en estas palabras de la autora: «Sin negar que la felicidad doméstica sea compatible con la celebridad de la mujer, debo haceros comprender que en muchas ocasiones sacrifica la primera a la segunda».1 En efecto, en sus tres cortas piezas teatrales desarrolla el tema del antagonismo entre los sexos y en ellas la mujer lucha por afirmar su independencia, aunque al final se deje convencer para aceptar el amor que se le ofrece.

    Aunque vivió inmersa en el neocatolisicmo imperante durante la época de Isabel II, la escritora abrió importantes brechas, todas ellas relativas a la educación de la mujer como pilar de la célula familiar, pero también como medio para garantizar a la mujer soltera buenas condiciones de vida, su independencia y su libertad.

    Obras

    Teatro

    Donde las dan..., Madrid, Establecimiento tipográfico de Eduardo Cuesta, 1868.
    Genio y figura, Madrid, Imprenta de José Rodríguez, 1861.
    Un pájaro en el garlito, Madrid, Imprenta de José Rodríguez, 1871.

    Lírica

    Entre el cielo y la tierra, 1868, con prólogo de Manuel Cañete.

    Traducciones para La Correspondencia de España

    La dicha de ser rico, de Hendrik Conscience
    El Crimen de Orcival, El dinero de los otros, El legajo núm. 113, El proceso Lerouge, La canalla dorada, Los esclavos de Paris y Los secretos de la casa Champdoce, de Émile Gaboriau
    Amada, El caballero Fortuna, El paraíso de las mujeres y El pretil de aventureros, de Paul Feval
    Dos madres, El conde de Coulange, La encantadora, y La hija maldecida, de Jules Émile Richebourg
    Cesarina Dietrich, El marqués de Villemer y Flamarandre, de George Sand
    El coche número 13, El médico de las locas y El secreto de la Condesa, de Xavier de Montepin.
    La hada de Auteuil, Los amores de Aurora, y Los misterios de una raza, de Pierre Alexis Ponson du Terrail
    La muerta viva, Marido y mujer, y Pobre Lucila, de Wilkie Collins
    Cecilia y Creación y redención de Alejandro Dumas
    Diario de una mujer de Octave Feuillet
    Dos miserias de Émile Souvestre
    El abismo, de Charles Dickens
    El beso de la Condesa Sabina, de Antonio Gaccianiga.
    El caballero de Pampelonne, de Henri Ange Aristide de Gondrecourt
    El capitán del buitre, de Mary Elizabeth Braddon
    El padre de Marcial, de Albert Delpit
    El prometido de Simona, de Víctor Cherbulier
    El renegado, de Jules Claretie
    El vampiro de Valdegracia, de León Gozlen
    Fremont joven y Risler mayor, de Alphonse Daudet
    La novia, de Enmanuel González
    Los amores de una gran señora, de Alfred de Bréhat
    Los malvados, de Fortuné du Boisgobey
    Madama Frainex, de Roberto Halt
    Santiago Broneau, de Madame de Clesinger
    Sergio Panine de Georges Ohnet
    Un estreno en la Opera, de Ernest-Aimé Feydeau.

    Ensayo

    "Lo que toda mujer debe saber", 1877, en La mujer en los discursos de género: textos y contextos en el siglo xix, Catherine Jagoe, Alda Blanco y Cristina Enríquez de Salamanca, eds., Madrid, Icaria, 1995, pp. 95-99.
    «La actriz española», en Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas, Faustina Sáez de Melgar, ed., Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2006.

    Varios

    La madre de familia: diálogos instructivos sobre la religión, la moral y las maravillas de la naturaleza, Madrid: D. A. Santa Coloma, 1860.
    Tratado de las labores frivolité y malla
    Lo que toda mujer debe saber, 1877.


    Entre el cielo y la tierra

    Hay días de grata calma,
    De tan dulce desvarío,
    Que flores hasta el vacío
    Presta a nuestro corazón;
    Y entre vagas armonías,
    Y entre sueños de dulzura,
    Siente el alma de ventura
    Desconocida emoción;
    Y busca un sol más brillante
    Y otro suelo y otras flores,
    Y más risueños colores
    Y otro cielo que admirar,
    Y otro lenguaje que exprese
    Lo que el suyo en vano trata
    Que sólo su afán retrata
    Con incierto suspirar...
    Mas ¡ay! que en cada suspiro
    El alma al espacio vuela,
    Y nueva vida recela
    Que no acierta a definir,
    Y llorando de ventura

    Por delicias no esperadas,
    Siente dichas ignoradas
    Y pide en ellas morir!
    Y pasan las horas
    En rápido vuelo,
    Y el alma levantan,
    Levantan al cielo...
    Mas ¡ay! que ni a él llega
    Ni en la tierra está.
    Y es que, hay otro mundo
    Latente, escondido,
    De castas delicias
    Purísimo nido,
    Y el alma que siente
    A ese mundo va!

    Y vienen horas en cambio
    En que sin razón segura,
    Nos envuelve la amargura
    Con su fúnebre crespón;
    Y sin saber por qué lloran,
    Lloran sin tregua los ojos,
    En tanto que los enojos
    Rebosan del corazón;
    Y ni matices las flores
    Nos muestran en su corola,
    Ni la luna su aureola,
    Ni vemos el sol brillar;
    Ni los cantos escuchamos
    Con que las aves se entienden,
    Y hasta sus ecos ofenden
    Y doblan nuestro pesar.
    Y huyendo de cuanto bello
    El alma en su torno mira,
    Por otro mundo suspira
    Y a otro mundo quiere ir,
    Mundo en donde su amargura
    Más alta y más ancha viva,
    Buscando a su pena vida
    Y ansiando en ella morir!
    Y pasan las horas
    En amargo duelo,
    Y el alma levantan,
    Levantan al cielo...
    Mas ¡ay! que ni a él llega,
    Ni en la tierra está.

    Y es que hay otro mundo
    Latente, escondido,
    De santos dolores
    Purísimo nido
    Y el alma que siente
    A ese mundo va!

    En alas del sentimiento
    Más que de la fantasía,
    Volé un día y otro día
    A esa ignorada mansión;
    Y en sus espacios perdidos
    Estas hojas se trazaron,
    Y una tras otra brotaron
    De mi pobre corazón.
    Por eso hoy al darles nombre
    Con que entrar en este mundo,
    Las llamo, como al fecundo
    Mundo en que las vi nacer;
    Y aunque aparezcan desnudas
    De galas del pensamiento,
    Tendrán las del sentimiento
    Del mundo que los dio ser!



    María Inmaculada

    Sólo se alzó hasta Ti mi pobre acento
    En oración cristiana:
    Nunca osó temeroso el pensamiento
    De humilde inspiración bajo el amparo,
    Llegar hasta tu asiento,
    Que cercan los querubes
    y sostienen las nubes
    Sobre el ropaje azul del firmamento.
    Nunca, nunca pulsé la lira mía
    Al nombre de María,
    Porque juzgué, Señora, que cantarte,
    Sólo aquellos debieron
    Que del cielo la dulce melodía
    Para sus tiernos cantos recibieron
    Y robaron al arte sus primores
    Su cadencia a los suaves ruiseñores,
    Y la arrogancia para alzar su canto
    Al águila altanera,
    Que rauda tiende el vuelo,
    La tierra deja, por la nube rompe,
    Y el sol mismo amenaza en su carrera,
    Y va a perderse en la celeste esfera
    Por temor a lo pobre de mi canto
    Hasta tu trono santo
    Mi lira no elevó tímidos ecos,
    Pero ya de mi pecho alborozado
    Se escapa el sentimiento
    Que estuvo hasta hoy callado,
    Y a Ti vuela mi acento,
    Y en pos de Ti se lanza,
    Y ya temor no advierte,
    Que en Ti miro la vida de mi muerte,
    Mi norte y mi esperanza.
    Oh! Salve en Ti, María
    A la casta doncella
    Que la cabeza del dragón impío
    Holló bajo su huella;
    La que inclinó su frente
    De su Dios a la voz, y humilde dijo
    Con labio reverente:
    «He aquí, Señor, tu esclava:
    Hágase en mí según tu amor contaba.»
    Bendita en Ti la esposa, que su nombre
    Enlazó con el hombre,
    Por ser su madre nueva
    Borrando el crimen que aún el mundo llora
    De la Eva pecadora,
    La inmaculada, la cristiana Eva!
    Si una mujer el mundo
    Pudo lanzar de un golpe en el profundo
    Abismo de los males,
    Otra de santa abnegación ejemplo,
    Abrió a los fieles el cerrado templo
    De gracias celestiales...
    Raro contraste, singular misterio,
    Que el ánimo suspende, el alma eleva,
    Y hasta su Dios la guía
    Él con liberal mano
    Los males atajó, y augusto quiso,
    Si una mujer la humanidad perdiera,
    Que otra mujer viniera
    Y con su amor la humanidad salvara!
    Gloria a la Madre que apuró hasta el fondo
    El cáliz de amargura,
    Y en su propio dolor encontrar pudo
    Tesoro tal de maternal ternura,
    Que acoger le dejó en su amor al hombre,
    Que con feroz, sangriento regocijo,
    Enclavado en la cruz le dio a su Hijo!
    Tan sólo quien tuviera
    Origen celestial, y Dios criara
    Para madre del Verbo, y la eligiera
    Para que al hombre mísero salvara,
    Ejemplo tal de amor al mundo diera!
    Aunque necia e impía
    La humanidad por madre te negara
    Yo tu gloria cantara,
    Tu piedad implorara el labio mío,
    Por Ti mi frente al polvo se humillara,
    Y con ojos que viven
    Dentro del pensamiento
    Y la luz solo de la fe reciben,
    Sobre el azul del cielo
    Buscárate con fervoroso anhelo!
    Oh! Si un día perder debiera el alma
    La venturosa calma,
    Que por mares tranquilos hoy la guía,
    Para lanzarse en mar ¡ay! borrascosa,
    No me quites jamás, Señora mía,
    La fe que en Ti reposa,
    Que con ella mis penas
    No han de creerse de consuelo ajenas.
    Mi fe me hizo volver a Ti los ojos,
    Ya por el llanto rojos,
    En esas horas de mortal quebranto
    En que el alma, en aislado sufrimiento
    Y callado tormento,
    Quiere huir de sí propia con espanto;
    Y al volverlos a Ti, cual la tormenta
    Que alborota los mares,
    El iris calma, la bonanza advierte,
    Y al navegante alienta;
    Así en el alma mía
    Huyeron los pesares
    Al invocar el nombre de María!
    Qué fuera de los míseros mortales
    Si en tu amor no vivieran y esperaran?
    Quién calmará sus males?
    Quién sus quejas oyera,
    Y por ellos, Señora, intercediera?
    Oh! no; el pesar humano.
    Límite de dolor mayor no alcanza
    Que a perder su esperanza,
    Y eres Tú la esperanza del cristiano.
    Nunca, nunca te pierda el alma mía!
    Sé Tú mi escudo, sé Tú mi consuelo,
    Y el alma acoge y guía
    Cuando deje este suelo,
    Y a más perfecto mundo tienda el vuelo!
    Deja que en mis placeres te bendiga
    Y en mi dolor te implore
    Deja que a tus pies llore
    Y mis penas te diga;
    Deja en fin elevar mi pobre canto
    Hasta tu trono santo,
    Y ve, Señora mía,
    Que a falta de ecos de la lira mía
    Te ofrece el pecho, con su fe escudado,
    Un corazón en lágrimas bañado,
    Que a Ti reza, a Ti acude y en Ti fía.




    A mi madre

    He llegado a comprender
    Que al sentir aproximar
    lloras de dulce soñar
    Y de vago padecer;
    Horas en las que esconder
    Ve sus reflejos el día,
    Pidiendo a la noche umbría
    Sin su fúnebre capuz
    Misteriosa, incierta luz
    De tierna melancolía:

    En esas horas que son,
    Para quien sabe sentir,
    Horas en que deja oír
    Verdades el corazón,
    Lamentas, no sin razón,
    Que yo, que tanto canté,
    Yo, que al papel trasladé
    Cuanto en el alma sentía,
    Tan solo a ti, madre mía,
    Un canto no consagré.

    Mucho has debido sentir,
    Mucho has sabido callar,
    Mucho has podido envidiar
    Mis conceptos al oír,
    Si llegaste a presumir
    Que iba en ellos de partida
    El alma entera escondida,
    Sin decirte nada a ti,
    Cuando eres tú para mí
    Otra mitad de mi vida.

    Mas no es así, no te azores;
    Deja que cante a la flor,
    De la aurora el esplendor,
    Del ruiseñor los primores;
    Deja que entre mis dolores
    Quejas a los vientos dé,
    Ve que si no te canté
    Es que por ti tanto siento,
    Que ni aun poniendo en tormento
    La razón, decirlo sé.

    Tú, que de mi pobre gloria
    Tierno vigilante fuiste,
    Tú, que en el seno escribiste
    De mis desdichas la historia,
    Tú, en cuya amante memoria
    Van impresos mis pesares,
    Mis venturas, mis cantares,
    Cuanto el pecho guarda en calina,
    Qué puede decirte el alma
    Que en ti misma no encontrares?

    ¿Anhelas mis cantos, di,
    Pobres de ingenio y de arte?
    Ellos no pueden pintarte
    Lo que guardo para ti.
    Por eso siempre temí
    El silencio quebrantar,
    Porque antes de profanar
    La santidad del querer,
    Dejo al labio enmudecer,
    Sólo al corazón hablar.

    Busca el alma que te llama,
    Todo día, en toda hora,
    En el fuego que atesora
    De mi pupila la llama;
    En mi aliento que se inflama
    Si el tuyo débil advierto
    En mi respirar incierto
    Sino estás al lado mío;
    En el beso que te envío
    Cuando a tu lado despierto.

    Búscala al verme luchando
    Víctima de ensueño triste,
    Si a mi lado sonreíste
    Mi espíritu serenando
    Cuando padezco callando
    Por no turbar tu contento
    Cuando elevo al firmamento,
    Mi mente y mi corazón,
    Pidiendo a la Inspiración
    Gloria, que en tu frente asiento

    Recoge, en fin, con anhelo
    Los pedazos de mi alma
    En esas horas sin calma,
    De tan triste desconsuelo,
    Que ya no encuentro en el suelo,
    Esperanza ni alegría,
    Y a otro mundo volaría,
    Si, cuando el dolor le ahogara,
    El corazón no estallara
    Exclamando: «Madre mía!»

    No hay canto que valga, madre
    Lo que tal exclamación,
    Ni pidas al corazón
    Lenguaje que más te cuadre:
    Deja que el pecho taladre
    Con mi propio razonar,
    Y cuando le oïgas cantar,
    Falto de arte, pobre de estro,
    Piensa que sólo maestro
    Ha sido en saberte amar!

    Noviembre del 66



    La esperanza

    Misterio incomprensible, que sostienes
    La fortaleza, la virtud del alma,
    Que la recibes cuando viene al mundo,
    Siempre la amparas:
    Faro consolador del afligido,
    Iris que calma siempre la borrasca,
    Apoyo del espíritu cristiano....
    ¡Salve, esperanza!
    Eres del niño peregrina estrella,
    Que guías hacia el bien su débil planta,
    Haciéndole entrever gloria y ventura
    En el mañana:
    Eres del hombre espíritu intranquilo
    Que le despiertas y hacia ti lo arrastras,
    Le encadenas, le ofreces, le ilusionas,
    Audaz le engañas;
    Y vuelves luego a interesarle, y vuelves
    Siempre a jugar con sus mortales ansias,
    Sin que él reniegue de tu dulce imperio
    Dicha del alma!
    Eres de la mujer más que la vida;
    Eres la fe que la sostiene y salva!
    Niña, doncella, madre, en ti constante
    Sus ojos clava:
    Y si reza, es que tú le dices «ora,
    Que Dios oye clemente tu plegaria:»
    Si sentir deja al corazón, comprende
    Que tú le dices «ama.»
    Y si un ángel lo da sobre la tierra
    La bendición de Dios, estas palabras
    Son las primeras que a decir le enseña:
    «¡Fe y esperanza!»
    ¿Cómo no bendecirte el labio mío,
    Si fuiste por el mismo Dios formada,
    Y eres de nuestra madre cariñosa
    La primera palabra?
    ¿Qué fuera del amor sin tu alimento?
    ¿Sin ti, cómo hacia el bien bogara el alma?
    La virtud, el amor, ¡cómo vivieran
    Sino esperaran!
    No se padece pena más aguda,
    Ni se inventó palabra más amarga
    Que ésta que mata, que aniquila el ánimo:
    «¡Sin esperanza!»
    ¡Es recibir la muerte y no morirse!
    Es quedarse con vida y no gozarla!
    Es no tener sonrisas, ni oraciones,
    Ni fe, ni lágrimas
    Dichoso aquel que sus pesares llora
    Y llorando su vista a Dios levanta,
    Tendrá el consuelo que al que en Dios espera,
    Dios siempre manda.
    Virtud que al alma vacilante enseñas
    Que hay siempre un mas allá de paz y calma,
    Que sobre las miserias de este mundo
    Dios nos aguarda;
    Bendito tu fulgor que el alma eleva!
    Tu poderosa, inextinguible llama,
    Del nacer al morir siempre la vemos,
    Nunca se apaga;
    Y ni en ese momento en que la muerte
    Nos acaricia con sus negras alas,
    Supremo instante en que se pierde todo,
    Todo se acaba,
    Y ni el beso del padre nos conmueve,
    Ni el acento del hijo que nos llama,
    Ni nos arranca el mundo que dejamos
    Una mirada;
    Cesa la mente de esperar, que entonces
    Se eleva, y más creyente, más cristiana,
    Espera que en un mundo más perfecto
    Vivirá el alma!



    A la luna en la playa 
    de Valencia

    Si es tu pálida blancura,
    Si es tu mágica dulzura
    La que infunde
    Paz y calma,
    Y difunde
    Dentro el alma
    Ignorado bienestar;
    No huyas tan rápida, espera,
    Plácida y fiel compañera
    Del que llora;
    Deja ruegue
    Que la aurora
    Nunca llegue
    Tu claro brillo a matar.

    No adviertes cómo esta noche,
    Cual flor que rompe su broche,
    Renaciendo
    El alma mía,
    Ya sintiendo
    De alegría
    Bálsamo consolador?
    No adviertes cómo mis ojos,
    Por el llanto siempre rojos,
    Al mirarte
    Se serenan
    Y al nublarte,
    Tú, se llenan
    De lágrimas de dolor?

    Solitaria mensajera,
    Bienhechora compañera
    De quien no ama
    Sol ni día,
    Y te llama
    Y te confía
    Secretos del corazón:
    Confidente de las flores
    Y de los castos amores!
    Yo daría
    Del sol bello
    La alegría
    Y el destello
    Por tu luz de bendición!

    Yo te vi alumbrar hermosa
    Entre la enramada umbrosa,
    Arroyuelo
    Que de día
    Sin anhelo
    Visto había,
    Y hermoso me pareció:
    Vi al sol iluminar montes
    Y lejanos horizontes,
    La alta cresta
    La hondonada,
    La floresta
    Ponderada...
    Y el alma no impresionó:

    Pero los vi a tu luz vaga,
    Y cual misteriosa maga
    Les prestaste
    Tal grandeza,
    Que animaste
    Mi tibieza,
    Y el poder de Dios sentí;
    Y hasta humilde florecilla
    Olvidada por sencilla,
    No encontrara
    Mi deseo
    Flor más cara
    Si la veo
    Iluminada por ti.

    Hoy te contemplo a la orilla
    Del mar, y en sus ondas brilla
    Aún más vivo
    Tu reflejo,
    Y apercibo
    En su espejo
    Tus cambiantes rielar:
    Y tu misterioso encanto
    Impresiona el pecho tanto,
    Que a grabarte
    Ya la mente
    Por mirarte
    Eternamente
    Reflejada en ese mar.

    Nunca lo hallé tan hermoso!
    Nunca el jardin tan frondoso,
    Ni su esencia
    Tan fragante,
    Ni a Valencia
    Tan gigante
    Como al verla a tu fulgor!
    Que sus torres elevadas,
    Sus campiñas dilatadas,
    Cuanto ostentan
    Sus vergeles,
    Que aún lamentan
    Los infieles
    Cual su pérdida mayor;

    Encuentro hoy más atrevidas,
    Y sus llanuras vestidas
    Más de fiesta
    Portentosa,
    Porque en esta
    Noche hermosa
    Les da más valor tu luz:
    Y no diera en este instante
    Por un alcázar brillante
    Que alboroza
    Y maravilla,
    Una choza
    De esta orilla
    Coronada por la cruz!

    Solitaria mensajera,
    Bienhechora compañera,
    De quien no ama
    Sol ni día,
    Y te llama
    Y te confía
    Secretos del corazón:
    Confidente de las flores
    Y de los castos amores:
    Dios bendiga
    Tu incolora,
    Luz amiga
    Que atesora
    Bálsamo de bendición!




    A Don Pedro Calderón 
    de la Barca

    Era yo niña: entre el rumor primero
    Que al pecho llega en plácida armonía
    Cuando de la inocencia prisionero
    Vislumbra ya de la razón el día,
    Tú llegaste hasta mí; dulce y severo
    Lograste conmover el alma mía,
    Y te busqué, y tu nombre aún ignoraba
    Y ya el labio tus versos murmuraba.

    Y ellos mi entendimiento iluminaron,
    Santas delicias a mi infancia dieron,
    Y poco a poco levantar lograron
    Mis sentidos, que al fin te comprendieron:
    Mis labios que a cantar tu gloria osaron,
    Entonces para siempre enmudecieron.
    ¡Hoy, que de tu valor mide la talla,
    Admira la razón, la lengua calla!

    Grande tu misión fue: la patria mía
    Con santo orgullo y con amor te nombra,
    Y el estro de la hispana poesía
    Se alza gigante con tu augusta sombra.
    Sirviéronle a tu rica fantasía
    Del arte los obstáculos de alfombra,
    Y el arte por primero te proclama,
    Y es pedestal el Mundo de tu fama.

    Con tu Secreto agravio y tu Venganza
    El alma llenas de mortal pavura,
    De tu Médico admira la templanza,
    De tu Duende mujer la donosura,
    No halla en la primavera semejanza
    Con tus Mañanas de sin par dulzura,
    Y se crece el espíritu, y no es dueño
    Aun así, de alcanzar tu Vida es sueño!

    Nadie hasta ti llegó: Lope fecundo
    Camino te abre con su rica vena;
    Tirso, ya picaresco, ya profundo
    Su musa ostenta de donaire llena
    Otros cien tras de aquestos dan al mundo
    Joyas que ensalzan la española escena;
    Mas sólo tú hermanaste sutileza,
    Heroísmo, pasión, arte, grandeza!

    No debes a la patria agradecida
    Un humilde recuerdo a tu memoria;
    Una losa entre ruinas confundida
    Hoy nos habla tan sólo de tu gloria.
    Olvidote tu patria a quien das vida,
    Cuál página más rica de su historia,
    Mas monumento firme y duradero
    La admiración te da del mundo entero.

    No necesitas que unas pobres flores
    Agrupándose al pie de tosca piedra,
    Rindan a tu valer pobres loores,
    Cual débil luz a quien la fuerte arredra.
    Tú las creaste dignas y mejores,
    Que a ti se enlazan cual al tronco yedra,
    Y éstas, que vida del sabor reciben,
    De unos en otros van, y eternas viven.

    Quédate, así; y pues sólo en la memoria
    De los que viven, sienten y te admiran
    Debes vivir, justo es si hacia tu gloria
    Mi mente el alma en su entusiasmo giran:
    Tú los llamaste, tuya es la victoria
    Si hoy sienten, piensan y a lo bello aspiran,
    Que otra senda jamás seguir pudiera
    Quien te ha debido su impresión primera.



    Nocturno

    Ya huyó el sol por occidente,
    Ya va mostrando la luna
    Su aureola;
    Ya la flor dobla su frente
    Por mirar en la laguna
    Su corola:

    Ya los pájaros murmuran
    Dulces trinos de amorosa
    Despedida;
    Ya las estrellas fulguran
    Sobre la natura hermosa
    Dormecida:

    Ya es todo calma y descanso;
    Ni el aura en la selva umbría
    Vuela leve...
    Hasta el arroyuelo manso
    A murmurar cual solía
    No se atreve!

    Acuda, pues, el que anhela
    Consuelo, expansión, reposo
    Para el alma,
    Que libre al espacio vuela
    Cuando todo silencioso
    Duerme en calma!

    No tema si ríe o llora:
    Nadie escucha sus canciones
    Ni su duelo...
    Implore a Dios, que a tal hora
    Seguras las oraciones
    Van al cielo!

    Ven joven, tú que trocaste
    Por mil ensueños de rosa
    Mil engaños;
    Ven anciano, tú que hallaste
    Experiencia dolorosa
    Con los años,
    Ven niña, si de amor lloras
    Dicha pasada o presente
    Desventura;
    Ven madre, tú que las horas
    Cuentas ante una reciente
    Sepultura!

    Venid cuantos en el alma
    Guardáis dichas o tormentos
    Recatados;
    Ya la noche en santa calma
    Os manda dulces momentos
    Codiciados.

    Ella acoge vuestra queja,
    Ella enjuga vuestro lloro
    De amargura,
    o al menos correr lo deja
    Entra su inmenso tesoro
    De dulzura.

    Feliz quien busca tal hora,
    Que impregna los corazones
    De consuelo!
    Feliz quien entonces ora,
    Que entonces las oraciones
    Van al cielo!



    La flor del olvido

    Es el olvido una flor,
    Que dentro del alma vive,
    Cuyo influjo bienhechor
    Borra cuanto el tiempo escribe
    Con risa, llanto y amor.

    Por ella el perdido bien
    No da dicha ni congoja;
    Ella hace pasar también
    Del alma el rudo vaivén
    Que la ilusión ¡ay! deshoja.

    No siempre al alma va unida
    Esa flor, dichoso don
    Que a gozar del hoy convida,
    Cicatrizando la herida
    Del llagado corazón.

    Hay almas que por correr
    Tras del bien que vieron ir,
    Halagan su padecer,
    Y en los recuerdos de ayer
    Se van dejando morir.

    ¿Sabéis lo que queda al ciego
    Corazón que nunca olvida?
    Una vida sin sosiego,
    Y allá en su fondo escondida
    Una lágrima de fuego.

    Mas no podéis comprender
    Los que sabéis olvidar,
    El puro, inmenso placer,
    Que hace el alma estremecer
    Esa lágrima al brotar!

    No vale todo el reposo,
    Con que nos brinda el olvido,
    El suspiro misterioso
    Que del corazón medroso
    Lanza el recuerdo escondido!

    Es este mundo dejar
    Por el mundo del sentir!
    Es al pasado tornar,
    Y con su pena gozar,
    Y con su dicha sufrir!

    Es del tiempo la medida
    Cortar con ánimo fuerte!
    Es la impresión recibida
    Dilatar toda una vida
    Buscando en ella la muerte!

    Mas qué digo? No hay placer
    En donde anida el dolor!
    No dejéis llanto correr,
    Aunque el alma a su calor
    Se estremezca de placer.

    Olvidad! Fresca y lozana
    Se alza la flor del olvido,
    Brindando altiva y galana
    El bien que su cáliz mana
    Al corazón dolorido.

    Y si el alma al abrigarla
    Se hace digna de obtenerla...
    Vale el bien de disfrutarla
    La vergüenza de alcanzarla
    Y el baldón de merecerla!

    Buscad la dichosa flor
    Que dentro del alma vive,
    Cuyo influjo bienhechor
    Borra cuanto el tiempo escribe
    Con risa, llanto y amor.

    Sabéis lo que alcanza el ciego
    Corazón que nunca olvida?
    Una vida sin sosiego,
    Y allá en su fondo perdida
    Una lágrima de fuego!


    La niña y la flor de azahar

    Apólogo

    -De dónde vienes? la niña
    Preguntó a la blanca flor.
    Vengo en alas de tu amor,
    De muy lejana campiña.
    Tu dicha vengo a sellar
    Tu ser uniendo a otro ser,
    Y en ello, de tu deber
    Ejemplo te vengo a dar.
    -Te trajo mi amor?
    -Sin él
    Nunca a tu lado viniera,
    Que soy de amor mensajera,
    Y del tuyo emblema fiel.
    -Puro es mi amor.
    -Como yo.
    -Dios le creó.
    -Como a mí.
    Va a gozar la dicha.
    -Sí.
    -Que será eterna.
    -Eso no.
    Nada eterno puede ser,
    Y en el mundo en que vivimos
    Todos a inmolar nacimos
    Nuestra ventura al deber.
    Yo flor, de tu amor emblema,
    Gocé los bienes mayores
    Que Dios otorga a las flores
    Con su voluntad suprema.
    Me daba el aura su arrullo,
    Los pájaros su armonía,
    Y hasta a besar descendía
    El céfiro mi capullo;
    Y orgullosa me miraba,
    Y satisfecha en mi anhelo,
    Cual santa oración, al cielo
    Mi perfume se elevaba.
    -Por qué el sitio abandonar
    Donde eras tan venturosa?
    -Fue a buscarme aquel que esposa
    En breve te va a llamar.
    Cortome para ofrecerte
    La nupcial diadema en mí,
    Y sacrificar debí
    La suerte mía a tu suerte:
    Mi vida inmolo a los dos,
    Y muero por ti sin pena,
    Que al que labra dicha ajena
    La suya le guarda Dios.
    -Ven, pues, y del amor mío
    Emblema y corona sé;
    Fuerzas en mí encontraré
    y seguir tu ejemplo fío.
    -Sí, procura con tu amor
    Tu abnegación hermanar,
    Que eso niña es levantar
    El espíritu al Señor.
    Y esposa que en su conciencia
    Halla unión de tal valer,
    A su esencia de mujer,
    Une del ángel la esencia.
    Desde hoy seréis uno en dos,
    Sacrifícate sin pena,
    Que al que labra dicha ajena,
    La suya le guarda Dios.
    Calló la flor, que la hermosa
    En su frente colocó,
    y en su mirada brilló
    Revelación misteriosa;
    Que si el alma del mortal
    Camina del bien en pos,
    Baja un destello de Dios
    A su frente virginal.



    A mis alegrías

    Soneto

    No os busqué, me buscasteis, y en mi pecho
    Apenas un momento os detuvisteis,
    Porque encontrar sin duda le debisteis
    Para vuestro valer, recinto estrecho.

    El corazón en lágrimas deshecho
    Desde que el bien a conocer le disteis,
    No llora el mal que con huir le hicisteis,
    Llora el que al acercaros le habéis hecho.

    Avezado al dolor de aciagos días
    Ignoraba el placer de horas serenas,
    Vinisteis, y tan sólo por ser mías

    Mostrasteis condiciones tan ajenas,
    Que tuve, al disfrutar mis alegrías,
    En conocerlas mis mayores penas!


    Despedida al año 1865

    ¡Un año más! Con dolor
    Casi te miro partir,
    Si te pude recibir
    Con impresión de temor:
    Nunca esperé que mejor
    Me hicieses pasar tus días,
    Mas hoy que las penas mías
    Se quedan, y tú te vas,
    Creo que llevas detrás
    Mis soñadas alegrías.
    No te quedo año a deber
    Dichas, amores, ni gloria;
    No deja en mi tu memoria
    Ni un recuerdo de placer,
    Mas si te vengo a perder
    Sin más penas que contar,
    No extrañes que al ver llegar
    Otro, que más que sentir
    Me deje acaso al morir,
    Quieran mis ojos llorar!
    Sin tener que agradecerte
    Anhelara conservarte,
    Que siento que he de llorarte
    Después, de perdido verte;
    Fue de tu vida la suerte
    Derramar luto y pesares,
    Pero en tanto sin azares
    Mi vida arribó a esta orilla
    Como la frágil barquilla
    Que surca revueltos mares.
    En otros años, yo vi
    Trocarse en borrasca fiera
    La existencia placentera,
    Que al Ser Supremo debí
    No se borran para mí
    Aquellos años de afán,
    Que no pasa el huracán
    Sin tronchar ramas y flores
    Ni del alma los dolores,
    Sin dejar huella se van.
    Adiós, pues, tú que trajiste
    Contra la desdicha mía
    La dulce melancolía,
    Sola ventura del triste:
    Nunca olvidaré que diste,
    Reposo a mi corazón,
    Que a tan dura condición
    Un día pudo llegar,
    Que dicha llegó a encontrar
    El mantener su aflicción.
    Ve en paz año de venturas
    Para otros, ¡ay! de dolores!
    A los que en bienes y amores
    Diste dichas más seguras,
    Tras de nuevas aventuras
    Irán de tu olvido en pos...
    No temas que entre los dos,
    Alce el olvido su palma:
    Me diste la paz del alma,
    Que es la sonrisa de Dios!



    A Santander

    Despedida

    Si hay dichas que no se acaban,
    Si hay bienes que son eternos,
    Y alegrías que carecen
    De pesar por el reverso;
    Son aquellas que tranquilas
    Blandamente nos mecieron,
    Dándonos gratas dulzuras,
    Dándonos puros contentos.
    Estos bienes no se acaban
    Ni borrarlos puede el tiempo,
    Que los conserva lozanos
    El rocío del recuerdo!
    Por él vivirán presentes
    A mi agradecido pecho
    Los días que, venturosa,
    Vi deslizarse en tu seno.
    Adiós, Santander, te queda
    Con tus encumbrados cerros,
    Tu coronado follaje,
    Tu melancólico cielo,
    Tus noches de blanca luna,
    Y tu mar ancho y soberbio,
    Que cien naciones distintas
    Arrastra a tu hermoso puerto.
    Dios te guarde reclinada
    Con indolente sosiego
    A la sombra de los montes
    Que alzan su cresta soberbios
    Coronados por los árboles
    Que el cuadro forman completo
    De tu hermosura, y les sirve
    De lejano fondo el cielo.
    Queda en paz: y si en la noche,
    Cuando duerme el marinero,
    Cuando ni se oyen sus cantos,
    Ni azota el agua su remo;
    Cuando a gemir no se atreve
    Entre las hojas el viento,
    Por no turbar de tus hijos
    El blando apacible sueño,
    Oyes un débil suspiro,
    Escúchale, es mi recuerdo.
    Es la tierna despedida
    De un agradecido pecho
    Que a tu halagüeño hospedaje
    Debió paz, calma y consuelo
    Dando tregua a sus pesares,
    Que ¡ay! por breve espacio huyeron.
    Triste llegué a tus umbrales:
    Si venturosa no vuelvo,
    Se adurmieron mis tristezas
    Mientras que viví en tu seno:
    Por eso tu puro nombre
    Pronunciará con respeto
    El labio; nombre de amigo
    Que llega en triste momento
    Y nos ofrece amoroso
    Ternura, calma y consuelo.
    Adiós, Santander, te queda
    Con tus encumbrados cerros,
    Tu corona de follaje,
    Tu melancólico cielo,
    Tus noches de blanca luna,
    Y tu mar ancho y soberbio
    Que cien naciones distintas
    Arrastra a tu hermoso puerto.
    No te olvides de quien triste
    Vino a ti y halló consuelo,
    Que si las dichas pasadas
    Viven en el pensamiento,
    Si para el bien fugitivo
    Dios nos otorgó el recuerdo,
    Vivirán siempre en el mío
    Los días que vi en tu seno
    Deslizarse, y mis pesares
    Adormecidos vivieron.
    Por eso tu puro nombre
    Pronunciaré con respeto,
    Y adonde quiera llevarme
    De mi aciaga suerte el viento,
    Bendeciré tus montañas,
    Tu melancólico cielo,
    Tus noches de blanca luna,
    Y tu mar ancho y soberbio
    Que cien naciones distintas
    Arrastra a tu hermoso puerto!


    En el álbum de una niña

    No es verdad, niña hechicera,
    Que en tu edad de dulce calma,
    Atormenta ya tu alma
    Desconocida inquietud;
    Por qué sin cesar escuchas
    Que perderás la alegría,
    Cuando tu niñez un día,
    De paso a tu juventud?
    No te dicen de continuo
    Que sólo en los tiernos años,
    No hay que llorar desengaños,
    Ni nos aflige el dolor;
    Y mil pesares te auguran
    En tu bella adolescencia,
    Marchitando tu inocencia,
    Que es hoy tu más bella flor?
    Te engañan pobre alma mía!
    Dios, que desde el alto cielo
    Cubrió de galas el suelo,
    Y el sol permitió brillar,
    Y otorgó a la flor perfume,

    Y a la luna su luz suave,
    Y mágico acento al ave,
    E inmensa grandeza al mar;
    Al formar la criatura
    Le dio un corazón dichoso,
    Y su perpetuo reposo,
    Conservar lo permitió:
    Sólo, niña, aquel que deja
    De la virtud el camino,
    Trueca su feliz destino,
    Pierde el bien que a Dios debió!

    Mira esa cándida joven,
    Junto a su madre velando,
    Su santa misión llenando
    Cual el ángel del deber;
    Para su madre sonríe,
    Para ella dicha procura,
    Y esto, celeste ventura
    Derrama en todo su ser.

    Observa a ese noble anciano,
    Cuyas tranquilas miradas,
    De sus acciones pasadas,
    Te revelan la bondad;
    Y al ver que todos le admiran,
    Le respetan, di con ellos:
    «Bajo esos blancos cabellos
    Reina la felicidad.»

    Mira en fin, aquella dama
    Que olvidando su hermosura,
    Pasa una existencia oscura,
    Sin pesares ni dolor;
    Sonríe a su hija en los brazos,
    Al tierno infante en la cuna,
    Y no ansía otra fortuna
    que los lazos de su amor.



    .




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  • 09/29/16--06:46: FANI PAPAGEORGIOU [19.177]

  • FANI PAPAGEORGIOU

    Fani Papageorgiou, (Atenas, Grecia 1975) fue galardonada con el Premio de Poesía Hong Kong 2013 (la versión en inglés) por su primer poemario, Cuando dijiste no, ¿querías decir nunca?, traducción de Luis Ingelmo y prólogo de Agustín Fernández Mallo (Bartleby Editores, 2014), edición bilingüe. En 2009 resultó finalista de la prestigiosa MsLexia Women’s Poetry Competition, en Reino Unido, y nominada al Pushcart Prize, en EE.UU. Su segundo libro, Not So Ill with You and Me ha sido publicado en 2015 por la editorial inglesa Shearsman Books. Los poemas de Papageorgiou han aparecido en diversas revistas de EE. UU. y Reino Unido. Actualmente vive en Londres.



    Dice Agustín Fernández Mallo en el prólogo de este primer libro de Fani Papageorgiou en España, traducido por Luis Ingelmo, con portada de Cristina Morano, e impecablemente editado por Bartleby editores: “Fani Papageorgiou recoge [un] pulso [que] suma a la complejidad de nuestra época: conjunción de discursos que van de los cuentos clásicos a las teorías acerca de la materia, de los instrumentos domésticos a los materiales propios de la sublimación. Para ello se vale de un estilo sintético, nada sobra y nada falta, y al mismo tiempo una sensación de despreocupación que, por paradoja, acerca lo abstracto a la escala humana. En los poemas de Cuando dijiste no, ¿querías decir nunca? ‒primer poemario de la autora‒, se concitan multitud de elipsis conceptuales que no llaman a la fractura sino todo lo contrario, a su entrelazamiento en una vasta red, a la visión de una complejidad: como un De rerum natura en miniatura, o como si de La soñadora materia que nos dejó Francis Ponge se tratara.

    Como toda buena poesía, no busca cosas extrañas sino lo que de extraño hay en las cosas. Una intención de narrar la sentimentalidad del mundo desde el punto de vista de la anomalía, intención que por un breve instante de tiempo une la intención de la poeta con la del científico.”





    Portada del poemario de Fani Papageorgiou. / Bartleby editores.

    Y aquí tienen algunos poemas.



    EL ACERTIJO

    Allá por la década de 1840, un viajero danés, el Conde Schimmelmann, se topó de camino a Hamburgo con una pequeña colección itinerante de animales salvajes y quedó prendado de ella. Un día, el Conde Schimmelmann se hallaba absorto contemplando la hiena, cuando el dueño de la colección se le acercó para hablar con él:

      ‒Su Excelencia hace bien en mirar la hiena ‒le dijo‒. Es extraordinario contar con una hiena en Hamburgo, donde hasta la fecha no se había disfrutado de ninguna. Ha de saber que las hienas son hermafroditas y que en África, de donde proceden, en las noches de luna llena se agrupan y ayuntan formando un círculo en el que todas copulan, adoptando cada individuo el doble papel de macho y hembra. ¿Lo sabía usted?

      ‒No ‒dijo el Conde Schimmelmann con cierto gesto de disgusto.
      ‒¿Consideraría su Excelencia, así pues ‒dijo el empresario‒, que, de acuerdo con estos hechos, debería resultarle menos soportable encontrarse enjaulada en soledad a una hiena que a otros animales? ¿O por contra, ya que reúne en sí misma las cualidades complementarias de la creación, se satisface consigo misma y se encuentra en armonía?
      
    “En otras palabras, puesto que no somos sino prisioneros en vida, a mayor número de talentos que disfrutamos, ¿somos más felices o más desgraciados?


    OVIDIO

    Se cuenta la historia
    de que un día le visitaron sus amigos
    para suplicarle que borrara
    tres versos infames de su extensa obra.

    “Así haré”, les dijo,
    “mas hay tres versos
    que jamás borraré”
    y los que escogió,
    por descontado, fueron los mismos.

    No preguntes cuánto camino has recorrido.
    En su lugar, pregunta cuánto te resta.



    HÁPAX

    Una palabra que aparece una sola vez
    en los registros escritos de una lengua
    o en el conjunto de la obra de un autor.

    “Estoy a la espera de que algo suceda”,
    pensó Cordelia,
    y entonces sucedió.
    Lear menciona un bosque umbrío y ríos en abundancia
    mas nunca revela dónde encontrar su palacio.
    Nos imaginamos la leña recién cortada,
    un cielo azul de porcelana.

    Siempre hay alguien que busca tu rendición,
    pensó Cordelia,
    siendo ella incapaz de abandonar su caminata.

    Oh cielos, dadme paciencia,
    tanta como sea preciso, dice Lear,
    todo un rey de los pies a la cabeza.
    “Venga, hagámonos la vida imposible”,
    dice Cordelia.



    SEÑALAR LO EVIDENTE

    El cielo es de color azul durante el día debido a un proceso conocido como dispersión de Rayleigh. Llega hasta nosotros mayor cantidad de luz azul que de cualquier otro color del spectro.

    La gente ve lo que siente reflejado en aquello que les rodea: en las casas y los árboles y los postes y los cables de la luz y sobre todo en el cielo.

    Casi todo ocurre en el lenguaje.



    MANCHAS DE TÉ EN LAS TAZAS

    Sal espolvoreada en un trapo,
    eso es todo lo que necesitas,
    le dijo a la chica su abuela.
    Algún día tendrás que aprender a limpiar la casa.

    No dejes manchas en los objetos.
    Recuerda Virgilio, le dijo su madre,
    que hay lágrimas en las cosas.



    RAZONAMIENTO VERBAL

    ¿Qué es lo que va cuesta arriba y cuesta abajo
    pero no se mueve?
    Vamos, no te des por vencido tan pronto.
    Un camino.

    Los puentes se alargan ligeramente
    al calentarlos la luz del sol.
    El calor puede volvernos locos.
    Los que tienen ojos marrones
    pueden tener hijos de ojos azules.

    Este es el dolor que nos saca a todos de quicio.
    Una vida es una vida es una vida.



    REDUCCIÓN

    En química sucede
    cuando una sustancia pierde oxígeno.
    En cualquier otra circunstancia
    se da cuando algo disminuye en tamaño
    o en cantidad.

    Al amor se le aplican los dos.



    CÓMO PLANCHAR UNA CAMISA

    Cuello, canesú, puños, mangas, espalda y pecho.
    Cuándo aprenderás a ser una buena esposa, le preguntaron.

    Tenemos un riñón de más,
    un pulmón de más,
    dientes de más
    pero una sola
    forma de ser.



    MEJOR CON LAS GRIETAS

    Los virus de la gripe proceden de las aves, no de los humanos;
    incluso los lagos helados enferman por su culpa.

    El hombre que fue por el periódico
    y ya no regresó a casa
    vive en nuestro interior.



    LA MANIOBRA DE HEIMLICH

    Ponte detrás de la persona
    y rodéale la cintura con los brazos.
    Cierra un puño y ponlo por la parte del pulgar
    contra la región superior del abdomen de la persona,
    por encima del ombligo y por debajo de la caja torácica.
    Es entonces cuando puede pasar de todo.

    Agárrate el puño con la otra mano
    y dale un fuerte empujón ascendente.
    Repítelo hasta que expulse el objeto que le bloquea
    las vías respiratorias.

    La única forma de ir a casa es anhelándolo
    así que bien podría ser de este modo

    No nos invaden confusión y desorden
    hay un lugar que nunca abandonamos
    nada de esto nos agota
    y estás hablando conmigo.



    ¿CÓMO TERMINA EL AMOR?

    Con cientos de bolsas de la compra llenas de aire.

    El aire helado que dicen que las ballenas llevan en la cola,
    arrastrando el frío con ellas desde el océano Ártico.
    El apretar de una mano,
    la rodilla que no se aparta.

    Demócrito de Abdera se arrancó los ojos en un jardín
    para que el espectáculo de la realidad no le distrajera.

    La lluvia
    guardar la bicicletas
    cerrar la puerta del garaje
    llamar a los niños para que entren.
    Todo lo que sucede pero no permanece.



    LA CICATRIZ

    Juntos buscamos oro en el lecho del arroyo.
    Me dijiste que en invierno no hay truenos,
    que los baobabs almacenan agua en el tronco
    yo dije que veo una hondura alicatada en los sentimientos,
    de un azul muy intenso.

    Dijiste que el calor hace crecer el maíz y yo dije
    que dedicaría el resto de la vida
    a observar cómo crecían las cosas
    y porque estaba contenta
    dijiste que el ahogo me abultaba
    en los ojos hasta hacerse un adusto pinar.

    Cuenta los días de mi ausencia, replicaste.
    Traté de deshacer el tiempo
    mientras la luz caía sesgada sobre el hielo.

    Estos días has estado diciendo
    que tú y yo somos imperfectos
    que haremos lo que sea para seguir viviendo
    y eso me anima, cariño,
    eso me anima.



    ADIÓS, KAREN

    Óscar, Yanqui, Eco
    Charlie, Alfa, Romeo, India
    Yanqui, Alfa
    Noviembre, Óscar
    Papa, Uniforme, Eco, Delta, Óscar
    Sierra, Eco, Golf, Uniforme, India, Romeo
    Charlie, Óscar, Noviembre
    Eco, Sierra, Tango, Óscar



    Materia oscura

    En física se la llama oscura
    porque no irradia.

    En Grecia puede ser nidos de cigüeñas en el campanario,
    musgo en las losas,
    un dolor lánguido en el cielo.



    Abrir un tarro

    Insértese una cucharilla
    entre la tapadera y el tarro
    para que entre aire.
    No es raro que la gente lo haga.

    No habría ir y venir en la vida de ella
    ni quedarse en un sitio sin propósito
    ni dos zapatos de pares distintos.

    El Sr. Crusoe le pidió a su hijo
    que conservara su contraseña;
    Un sitio para las cosas
    y cada cosa en su sitio.

    La mayoría de los jóvenes parece
    que fuera a hacer algo
    para cuando llegue a los treinta.
    Sin huesos, ella se podía deslizar bajo la puerta.



    1 de septiembre de 1923

    Para mostrarte el mundo, deja que te lleve de la mano un día claro de septiembre por Tokio en 1923, a media mañana,  cuando la gente se apresura por llegar a comer a casa.

    Para contestar a  la pregunta de si hay algo que jamás se desharía, deja que apunte al suelo, que ya empieza a temblar y a agitarse, a las grietas que lo están destrozando.

    Para disipar tu incredulidad, debemos mezclarnos con la gente que corre en busca de refugio, algunos ya enterrados mientras las casas se derrumban, las tuberías del gas se abren, el fuego se propaga por toda la ciudad.

    El pasado es un lago desaliñado tras una tormenta de verano. Claro en la superficie mas, en lo hondo, en lo turbio y en lo tenebroso.

    Para no asustarte, he llamado a las aguas del lado, glaciales y fantasmagóricas, el paso del tiempo.

    Papageorgiou, Fani. Cuando dijiste no, querías decir nunca? (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Bartleby editores, 2015.



    Cuando dijiste no, ¿querías decir nunca?, 
    un poemario de Fani Papageorgiou

    La poesía de Papageorgiou transciende la realidad a partir de la búsqueda de esos matices, aparentemente nimios, que nos reconcilian con la belleza primigenia del Universo.

    Por Manuel García Pérez

    No conocía la poesía de Fani Papageorgiou, pero su obra Cuando dijiste no, ¿querías decir nunca?, publicada por Bartleby editores, es una propuesta innovadora que basa su efectismo en la búsqueda de anécdotas cotidianas o históricas que acaban convirtiéndose en asuntos universales.

    Lo que la Papageorgiou introduce en sus poemas son curiosas escenas descriptivas que refieren fenómenos científicos, breves elucubraciones filosóficas o cuadros costumbristas, pero a los que se añade algún aforismo o verso que rompe con el significado ordinario de lo que se muestra, pues lo ubica en otra dimensión semántica, ajena a la propia realidad, pero sin desligarse nunca de ella; un significado espiritual y transcendente que proviene de situaciones que aparentemente carecen de ese animismo, de esa idealización.



    El hielo de la acera es veteado
    la niebla es una nube cercana al suelo.
    No es fácil amar las cosas.
    El modo en que se forman manchas de agua en el techo
    no hay dos personas que se desgasten en el mismo sitio (...) (pág. 85).



    Ahí es donde reside la proeza de esta poetisa, en esa búsqueda del contraste entre lo mundando y las leyes que lo gobiernan, donde no es descartable ni la acción del caos, ni la del azar. Curiosamente sus poemas reparan en la necesidad de recurrir a la ciencia como expresión de un pensamiento poético, pues la propia naturaleza de las leyes, su compleja arquitectura, es ya también un recurso literario en sí mismo.

    La traducción de Luis Ingelmo respeta al máximo la estructura y el léxico de la autora, lo que pone de relieve ese carácter paradójico, ambiguo y lleno de espejos que cada poema nos presenta como una forma de recelar de cada acción cotidiana, de la disposición de los objetos, de los silencios, de todos los elementos que conviven con nosotros. Detrás de ellos, de su esencia, de su corriente y ordinaria levedad, reside un microcosmos, una razón legítima que solamente el universo es capaz de pergeñar.



    Los puentes se alargan ligeramente
    al calentarlos la luz del sol.
    El calor puede volvernos locos.
    Los que tienen ojos marrones
    pueden tener hijos de ojos azules. (pág.39).



    Papageorgiou cultiva un hiperrealismo que nos lleva a emocionarnos desde el acertijo, desde la distopía, pues los significativo no es pertenecer a este mundo, sino saber que nosotros somos parte de ese espacio indescifrable que conduce inexorablemente al universo en una nuez.



    En química sucede
    cuando una sustancia pierde oxígeno.
    En cualquier otra circunstancia
    se da cuando algo disminuye en tamaño
    o en cantidad.
    Al amor se le aplican los dos. (pág. 47)




    Road Trip

    Pick an exit, you say
    gas stations in your eyes,
    the impact of the camel on the volume of trade.
    Keep driving
    unhook my bra with your right arm
    your left one on the steering wheel
    no wonder people do this.
    While you’ve been sitting too long in hotel bars
    the air is taking on an evening chill
    dark trees and rare minerals are pressing you in from all sides,
    you stay unnerved
    as vertebrae are coming apart.
    Come on, stay with problems longer
    heat can make a person crazy
    wake-up, make the bed, grind coffee.
    Can you do this?
    Knock once for yes, twice for no.

    Yearning is an airshaft coated in wet sand
    cleaning the eaves trough doesn’t help.
    Do you want to keep going
    I can’t hear you
    did you grind the beans to brew the coffee,
    knock once for yes, twice for no.

    My hair smells of gasoline
    and I want to be broken to bits.
    Practice waiting then
    exercise your Miranda rights
    be solemn
    let the iron in your blood be the dowser’s twitch
    press your hands hard on the uncushioned bones on my back or else
    this is less than life. 



    Linear B

    I am up here
    It is raining
    I see a cistern with a turtle in it.
    This is our life.

    So tell me
    what is most important to you
    you have a blade of grass in your mouth
    I think I know what you want.

    I slip down a rung
    Then another
    This is when accidents happen.

    I am testing the air
    the air which runs down your spine
    to check if it’s crooked.
    Do tell me what is most important to you.

    The cistern rotates and departs in a slow canter.
    Head, limbs and tail withdraw into the leathery shell of the turtle
    There is rain on my hands.

    I run towards the sea
    Now there is nowhere to go.

    The tide ebbs and the tide flows
    keeping still
    we feel less harassed.



    The Man in Chamonix

    It is a long time after dinner in our hotel
    My father and his friends are in the billiard room, playing pool
    My brother is learning
    There are more children playing board games in the lounge

    I have just finished scanning the bookshelves in the next room and I am staring out of the window at the snow burdening the trees in the blue moonlight, the thatched roofs, wondering if this is a place where people don’t lock their doors at night.
    Why, are roofs always like that in the Alps?
    But why, for the snow to drip easily once it melts, according to my book Houses of the World

    I have been standing in a nook designed to catch the sun
    But it is dark and a man comes over and talks to me
    I reply politely in what I hope is correct French
    I don’t know how old he is but I’ve never talked to an adult who is not a teacher, a doctor or a friend of my parents
    He asks me how old I am and where I am from
    He looks like a man who keeps his own counsel.

    He asks if I like skiing, why I am standing all alone
    And my head is starting to leak.
    Almost everything happens in language

    He wonders if I would like to join him for a walk
    Life is accident and organic matter my father always said
    And then suddenly there is an ache under my breastbone
    And I feel something is ending right that minute.

    This is the hurt which drives everyone mad in books and although I don’t feel it yet
    I am being in the know
    Life will be tenuous and always in faded pale blue—the color of ice.
    Write down what you love.

    I say goodnight in terror and run back to the other room
    my father is putting an arm around my shoulders
    his other hand gripping the billiard cue
    and the pockets at the corners of the table
    become a piece of the ocean
    and there is glassware in my chest.

    The air is full of tobacco and cognac
    the room goes away and the room comes back.
    My brother is keeping a keen eye on the white cue ball
    He is determined to master the game
    Everybody has a plan but if you want one thing too much, sometimes you end up with the opposite.

    With nothing decided yet
    With the love that I have got still in me
    And because I am twelve, I know nothing of
    The terrible isolation of the head, of
    The burden of many waters.

    Goodbye my love, someone will write on my chemistry book and I will read it before I go to bed and it will go straight on my solar plexus and stay there
    Click … click
    You give away your power too easily, someone will say under a corrugated pink sky, on a tiny island off the West Coast of Scotland and I will have nowhere to go
    Click … click
    I must not see you again under the circumstances, someone will say looking at the carpet and I will start bleeding into my own brain
    Click … click
    Come here, you
    someone will say at a party
    You and I robbed a bank together in another life
    and like the growth rings on a tree, my adult life will begin without me knowing it and it will proceed in circles, from within outwards
    But first I will have to find a voice.












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  • 09/30/16--02:35: TED HUGHES [19.178]

  • Ted Hughes

    Edward James Hughes (West Riding of Yorkshire, 17 de agosto de 1930 - Londres, 28 de octubre de 1998 ), más conocido como Ted Hughes, fue un poeta inglés y escritor de libros infantiles. Considerado por la crítica como uno de los mejores poetas de su generación.

    Contrajo matrimonio con la poetisa estadounidense Sylvia Plath en 1956 y permaneció casado con ella hasta su muerte por suicidio en 1963, a la edad de 30 años. Su relación se tornó polémica por algunas disputas con feministas y, especialmente, con admiradoras estadounidense de Plath. Su último trabajo poético, Cartas de cumpleaños (1998), explora sus complejas relaciones matrimoniales. Los poemas hacen referencia al suicidio de Plath, pero de ninguna manera se dirige de forma directa a las circunstancias de su muerte. Un poema descubierto en octubre de 2010, Última carta, describe qué pasó durante los tres días que condujeron al suicidio de su esposa Sylvia.

    En 2008 la revista The Times clasificó a Hughes como cuarto en su lista de "Los 50 mejores escritores británicos desde 1945". El 22 de marzo de 2010, se anunció que Hughes sería conmemorado con un monumento en el Rincón de los Poetas en la Abadía de Westminster, a instalarse a principios del 2011.

    Ted Hughes nació el 17 de agosto de 1930 en Aspinal Street, en Mytholmroyd, West Riding of Yorkshire como hijo de William Henry y Edith (de soltera, Farrar) Hughes6 y creció entre las granjas locales del valle de Calder y en los páramos de Pennine. Olwyn, la hermana de Hughes, era dos años mayor y su hermano Gerald, diez años mayor que él. La familia de su madre podía rastrear su genealogía hasta William de Ferrières, quien llegó a Inglaterra con Guillermo el Conquistador en el siglo XI. Su propio padre fundó la comunidad religiosa de Little Gidding. La mayoría de las más recientes generaciones de su familia habían trabajado en el área en la industria del vestuario y la molienda. El padre de Hughes, un carpintero, se incorporó a los Fusileros de Lancashire y peleó en Ypres. 30 000 se incorporaron; cerca de la mitad fueron muertos en acción. Una bala estuvo cerca de matar a William Hughes cuando se incrustó en su libreta de cuentas que tenía metida en el bolsillo del pecho. Él fue uno de los solo 17 hombres de su regimiento que volvió de la Campaña de los Dardanelos (1915-1916). Las historias paternas de los campos de Flandes llenaron la imaginación infantil de Hughes (más tarde descritos en el poema "Out"). Hughes narró, "mis primeros seis años perfilaron todo."

    Hughes hijo amaba cazar y pescar, nadar e ir de picnic con su familia. Iba a la Burnley Road School hasta que cuando tenía siete años su familia se mudó a Mexborough, South Yorkshire, en donde fue a la escuela primaria de Schofield Street. Sus padres tenían una agencia de diarios y una tienda de tabacos. En Poetry in Making el rememora haberse fascinado con los animales, coleccionar y dibujar criaturas para juegos. Participaba como recolector cuando su hermano mayor, que era guardabosques, disparaba a urracas, búhos, ratas y zarapitos, creciendo rodeado por las rigurosas realidades de las granjas de trabajo en los valles y en los páramos. Durante su estadía en Mexborough el exploró Manor Farm at Old Denaby, de la que llegó a decir que el conocía "mejor que cualquier otro lugar en la tierra". Su primer poema "The Thought Fox", y su primer cuento "El caballo de lluvia" fueron recolecciones del lugar. John Wholey, un amigo cercano en ese tiempo, llevó a Hughes al estado de Crookhill sobre Conisbrough, donde los niños ocupaban grandes ringleras de tiempo. Hughes se convirtió en allegado de la familia y aprendió mucho sobre la vida silvestre del padre de Wholey, un guardabosques. El venía a ver pescar casi como una experiencia religiosa.

    Hughes iba a la Escuela de Gramática de Mexborough, cuando una serie de profesores lo alentaron a escribir, y desarrollaron su interés en la poesía. Los profesores McLeod y Mayne lo introdujeron en los poetas Hopkins y Eliot. Hughes fue tutoreado por su hermana Olwyn, quien era muy versada en poesía, popy por su profesor John Fisher. El poeta Harold Massingham también fue a su escuela y también fue tutoreado por Fisher. En 1946 uno de los primeros poemas de Hughes, "Wild West" y un cuento corto fueron publicados en la revista de la escuela de gramática, The Don and Dearne, seguidos por otros poemas en 1948.7 A la edad de 16 ya solo pensaba en ser un poeta.

    Durante el mismo año Hughes se ganó una beca en Inglés en Pembroke College, Cambridge, pero prefirió hacer primero su Servicio Militar. Sus dos años de Servicio Militar (1949–51) pasaron comparativamente fácilmente. Hughes fue asignado como mecánico inalámbrico en tierra en la Real Fuerza Aérea (RAF) en una aislada estación de tres hombres en el este de Yorkshire, durante cuyo tiempo el no tuvo nada más que hacer que "leer y releer a Shakespeare y ver crecer el pasto".7 Se aprendión muchas de las obras de memoria y memorizó grandes cantidades de la poesía de Yeats.

    Carrera

    En 1951, Hughes estudió Inglés inicialmente en el Colegio Pembroke bajo M. J. C. Hodhart, una autoridad en la métrica de baladas. Hughes se sintió alentado y apoyado por la supervisión de Hodhart, pero asistió a pocas lecciones y no escribió más poesía en ese entonces, sintiéndose almidonado por la academia literaria y el "terrible, sofocante, maternal pulpo" de la tradición literaria. Escribió: "podría decir que tenía tanto talento para el estilo de Leavis de desmantelar los textos como cualquier otro, e incluso tenía una inclinación especial para ello, cercana a una veta sádica en eso, pero me parecía que no solo era un juego tonto, sino profundamente autodestructivo." En su tercer año se cambió a antropología y arqueología, ambos de las cuales referiría en su poesía. No destacó como escolar. Su primera poesía publicada apareció en Chequer. Un poema denominado "Los niñitos y las estaciones", escrito en esta época, fue publicado en Granta, bajo el pseudónimo de Daniel Hearing.

    Después de la universidad, viviendo en Londres y Cambridge, Hughes continuó teniendo muchos y variados trabajos, incluso como jardinero de rosas, vigilante nocturno y lector para la compañía británica de películas J. Arthur Rank. También trabajó en un zoológico local, un puesto que le ofrecía innumerables oportunidades de observar animales en espacios estrechos. El 26 de febrero de 1956, Hughes y sus amigos hicieron una fiesta para lanzar St. Botolph's Review, que duró un solo número. En él Hughes tenía cuatro poemas. En la fiesta el conoció a la poetisa americana Sylvia Plath, que estaba estudiando en Cambridge a través de una beca Fulbright. Ella ya había publicado extensamente, habiendo ganado varios premios, y había venido especialmente para contactar a Hughes y su compañero poeta Lucas Myers. Hubo una gran atracción mutua pero ellos no volvieron a verse hasta un mes después, cuando Plath estaba pasando por Londres, camino a París. Ella lo visitó de nuevo a su vuelta, tres semanas después.

    Cold, delicately as the dark snow,
    A fox’s nose touches twig, leaf;
    Two eyes serve a movement, that now
    And again now, and now, and now

    Fría, delicada como la nieve obscura
    una nariz de zorro toca ramilla, hoja;
    Dos ojos sirven un movimiento, que ahora
    y de nuevo ahora, y ahora, y ahora

    Sets neat prints into the snow
    Between trees, and warily a lame
    Shadow lags by stump and in hollow
    Of a body that is bold to come

    Estampa claras huellas sobre la nieve
    entre árboles, y cautelosamente un cojo
    Sombras retrasadas por muñón y en hueco
    de un cuerpo que es seguro que vendrá

    Across clearings, an eye,
    A widening deepening greenness,
    Brilliantly, concentratedly,
    Coming about its own business

    A través de claros, un ojo,
    un verdor amplio y profundo,
    brillantemente, concentradamente,
    viniendo por sus propios asuntos

    Till, with a sudden sharp hot stink of fox
    It enters the dark hole of the head.
    The window is starless still; the clock ticks,
    The page is printed.

    Hasta que, con un repentino afinado fuerte hedor a zorro
    entra en el obscuro hoyo de la cabeza.
    La ventana está aún sin estrellas; el reloj tictaquea,
    La página está impresa.

    Hughes y Plath salían juntos y luego se casaron en St George the Martyr Holborn, el 16 de junio de 1956, cuatro meses después de que se vieron por primera vez. La fecha, el Bloomsday, fue intencionalmente elegida en honor a James Joyce. La madre de Plath fue la única invitada a la boda y los acompañó también en la luna de miel a Benidorm en la costa de España. Los biógrafos de Hughes describen que Plath no le mencionó su historia de depresiones y suicidios hasta mucho después.8 Reflejándolo posteriormente en Cartas de cumpleaños, Hughes comentó que tempranamente el pudo ver abismos de diferencias entre si mismo y Plath, pero que en los primeros años de su matrimonio ambos se sintieron felices y apoyados, ávidamente sumergidos en sus carreras de escritores. A la vuelta a Cambridge, ellos vivieron en 55 Eltisley Avenue. Ese año ambos tuvieron poemas publicados en The Nation, Poesía y The Atlantic. Plath tipeó los manuscritos de Hughes para su colección Halcón en la lluvia que llegó a ganar una competencia de poesía organizada por el centro de poesía de la Young Men's and Young Women's Hebrew Association de Nueva York. El primer premio consistía en la publicación por Harper y Hughes se granjeó un amplio aplauso de la crítica con el lanzamiento del libro en septiembre de 1957, ganando el Premio Somerset Maugham. El trabajo prefería muy afectados troqueos y espondeos, reminiscencias del Inglés de medioevo sobre los gentiles sonidos latinizados; un estilo que el usó a través de toda su carrera.

    La pareja se trasladó a Estados Unidos de modo que Plath pudiese ocupar una posición docente en su alma mater, Smith College; durante este tiempo Hughes enseñó en la Universidad de Massachusetts, Amherst. En 1958 ellos conocieron a Leonard Baskin quien más tarde ilustraría muchos de los libros de Hughes, incluyendo Cuervo. La pareja retornó a Inglaterra, quedándose un breve tiempo en Heptonstall y luego hallando un pequeño departamento en Primrose Hill, Londres. Ambos estaban escribiendo, Hughes trabajando en programas para la BBC así como produciendo ensayos, artículos, críticas y conversaciones. Durante este período el escribió los poemas que serían publicados en Wodwo (1967) y Recklings (1966). En marzo de 1960 salió Lupercal y ganó el Premio Hawthornden. Hugues encontró que estaba siendo rotulado como el poeta de lo salvaje, escribiendo solo sobre animales.8 Comenzó a explorar seriamente sobre el mito y las prácticas esotéricas dentro del chamanismo, el Budismo y la alquimia, percibiendo que tal imaginación podría curar bisecciones dualísticas en la psiquis humana y que la poesía era el lenguaje de trabajo.

    Hughes y Plath tuvieron dos hijos, Frieda Rebecca (1960) y Nicholas Farrar (1962) y en 1961, compró la casa de Court Green, en North Tawton, Devon. En el verano de 1962 Hughes comenzó una relación con Assia Wevill quien había subarrendado el departamento de Primrose Hill con su marido. Bajo la nube de su affair, Hughes y Plath se separaron en el otoño de 1962 y ella reinició su vida en un nuevo piso con los niños.

    La muerte de Plath

    Abrumada por la depresión, y con un historial de intentos de suicidios, Plath se quitó la vida el 11 de febrero de 1963, aunque no ha quedado claro si ella quería finalmente lograrlo. Hughes estaba devastado. En una carta a una antigua amiga del Smith College, le escribió, "Este es el fin de mi vida. El resto es póstumo." Algunas feministas arguyeron que Hughes llevó a Plath al suicidio. La lápida de Plath fue vandalizada repetidamente por aquellos agraviados que "Hughes" estuviese grabado en la piedra e intentaron sacarlo a cincel, dejando solo el nombre de "Sylvia Plath." En 1970, la poetisa feminista radical Robin Morgan publicó el poema "Arraignment"(lectura del acta de acusación), en el cual ella acusa abiertamente a Hughes de palizas y asesinato de Plath; otras feministas amenazaron con asesinarlo en nombre de Plath. En 1989, estando Hughes bajo ataque público, se libró una batalla en la página de cartas del diario The Guardian y del The Independent. En el The Guardian del 20 de abril de 1989 Hughes escribió el artículo "El lugar donde Sylvia Plath debiera descansar en paz":

    En los años siguientes a la muerte de Plath, cuando los estudiantes se me acercaban, yo trataba de tomar sus aparentemente serias preocupaciones por la verdad sobre Sylvia Plath seriamante. Pero aprendí la lección tempranamente... Si trataba esforzadamente de explicar como ocurrió alguna cosa, en la esperanza de rectificar alguna fantasía, era muy probable que yo fuese acusado de intentar suprimir el Libre Discurso. En general, mi rechazo a tener algo que ver con la Fantasía Plath ha sido considerado como un intento de suprimir el Libre Discurso...La Fantasía acerca de Sylvia Plath es más necesitada que los hechos. Si ello permite el respeto por la verdad de su vida (y de la mía), o de su memoria, o por la tradición literaria, yo no lo sé.

    Como viudo de Plath, Hughes, controversialmente, se convirtió en el ejecutor de los bienes personales y literarios de Plath. El supervigiló la publicación de sus manuscritos, incluyendo Ariel (1966). Algunos críticos estuvieron insatisfechos por su elección del orden de los poemas y por omisiones en el libro y algunas feministas arguyeron que Hughes esencialmente la condujo a ella al suicidio y por lo tanto no debiera ser responsable por su legado literario. El denunció haber destruido el último volumen del diario de Plath, en que detallaba sus últimos meses juntos. En su prólogo de los diarios de Sylvia Plath, defendía sus acciones como una consideración para con los jóvenes hijos de la pareja.

    A continuación del suicidio de Plath, él escribió dos poemas "El Aullido del los Lobos" y "Canción de una Rata" y luego no escribió poesía durante tres años. Actuó como locutor extensivamente, escribió ensayos críticos y se vio involucrado en organizar festivales internacionales de poesía en la esperanza de conectar la poesía inglesa con el resto del mundo. En 1966, el escribió poemas para acompañar las ilustraciones de cuervos de Leonard Baskin, que devino en la narrativa épica La vida y canciones del cuervo, uno de los trabajos por el cual Hughes es más conocido.8

    El 23 de marzo de 1969, seis años después del suicidio de Plath por asfixia del gas de una estufa, Assia Wevill cometió suicidio del mismo modo. Wevill también asesinó a su hija, Alexandra Tatiana Elise (denominada Shura), la hija de cuatro años que había tenido con Hughes, nacida el 3 de marzo de 1965. Sus muertes llevaron a denuncias que Hughes había sido abusivo tanto con Plath como con Wevill. En estado de shock, Hughes no pudo terminar la secuencia del Cuervo y permaneció inconclusa hasta que se publicó la obra Pájaros de cueva en 1975. Cuervo y el timing de su publicación, parecieron destacar la predisposición de Hughes hacia la violencia solapada, un ejemplo de la naturaleza sobre lo que escribió, rojo "con dientes y uñas". No ayudó a su causa.

    1970-1998

    Lumb Bank

    En agosto de 1970 Hughes se casó con Carol Orchard, una enfermera, y ellos permanecieron juntos hasta su muerte. El compró la casa de Lumb Bank cerca de Hebden Bridge, West Yorkshire, y mantuvo la propiedad en Court Green. Comenzó a explotar una pequeña granja cerca de Winkleigh llamada Pueblo del páramo, que después quedó embebido en el título de una de sus colecciones de poesía. Posteriormente llegó a ser Presidente de la institución de caridad Granjas para niños de ciudad, fundada por su amigo Michael Morpurgo en Iddesleigh. En octubre de 1970 se publicó Cuervo. Fue nombrado Poeta Laureado en 1984, a continuación de Sir John Betjeman. Hughes publicó muchos trabajos para niños y colaboró estrechamente con Peter Brook y la National Theatre Company. Se dedicó a la Fundación Arvon que promueve la educación en escritura, impartiendo cursos residenciales de escritura en la casa de Hughes en Lumb Bank, West Yorkshire.


    Lumb Bank en Colden Valley

    Hughes fue nombrado miembro de la Orden al Mérito por la reina reina Isabel II justo antes de su fallecimiento. Hughes continuó viviendo en su casa de Devon, hasta su fatal infarto de miocardio en un hospital de Southwark, Londres el 28 de octubre de 1998, mientras estaba bajo tratamiento por un cáncer al colon. Sus funerales se realizaron el 3 de noviembre de 1998, en la iglesia de North Tawton, y fue cremado en Exeter. Hablando en el funeral, su colega poeta Séamus Heaney, dijo: "Ninguna muerte fuera de mi familia directa me ha dejado más desposeído. Ninguna muerte en mi vida ha herido más a los poetas. Él fue un torre de ternura y fuerza, un gran arco bajo el cual el menor de los niños poetas podía entrar y sentirse seguro. Sus poderes creativos eran, como dijo Shakespeare, aún crecientes. A su muerte, el velo de la poesía se ha desgarrado y las paredes del aprendizaje se han roto."

    Obra

    Homenaje a Ted Hughes por Reginald Gray. Propiedad de Bankfield Museum, Yorkshire
    La primera colección de Hughes, Halcón en la lluvia (1957) atrajo considerables aplausos de la crítica. En 1959 ganó el premio Galbraith que consistía en $5,000. Su trabajo más significativo es tal vez Cuervo (1970), que mientras que ha sido ampliamente elogiado también ha dividido a la crítica, combinando una visión apocalíptica, amarga, cínica y surrealista del universo con lo que a ratos aparece como verso simple e infantil.

    En una entrevista dada a London Magazine en 1971, Hughes citó como sus mayores influencias a Blake, Donne, Hopkins y Eliot. También mencionó a Schopenhauer, los libros de Robert Graves La diosa blanca y El libro tibetano de los muertos.

    Hughes trabajo durante 10 años en un poema en prosa, "Gaudete", que el esparaba que se convirtiese en una película. Cuenta la historia del vicario de una villa inglesa que es carried off por espíritus elementales, y sustituido en la villa por su doble enantiodrómico, un desafiante, fashioned from a log, quien a pesar de todo tiene las mismas memorias que el vicario original. El doble es una fuerza de la naturaleza que organiza a las mujeres del villorio a un "aquelarre de amor" en orden a que el pueda apadrinar un nuevo Mesías. Cuando los miembros masculinos de la comunidad descubren que es lo que está pasando, ellos lo matan. El epílogo consiste en una serie de líricas dichas por el restaurado presbítero en alabanza a la diosa de la naturaleza, inspiradas en la Diosa blanca de Robert Graves. Fue impreso en 1977. Hughes estaba muy interesado en la relación entre su poesía y los libros de arte y muchos de sus libros fueron impresos por destacados impresores y en colaborativas ediciones con artistas, como por ejemplo con Leonard Baskin.

    Adicionalmente a su propia poesía, Hughes escribió una cantidad de traducciones de obras europeas, principalmente clásicas. Sus Cuentos de Ovidio (1997) contienen una selección de traducciones en verso libre de Las metamorfosis de Ovidio. También escribió tanto prosa como poesía para niños, siendo uno de sus libros más exitosos El hombre de acero, escrito para reconfortar a sus hijos después del suicidio de Sylvia Plath. Más tarde se convirtió en la base de la ópera rock de Pete Townshend del mismo nombre, y de la película animada The Iron Giant.

    Hughes fue designado como Poet Laureate en 1984 tras la muerte de John Betjeman. Más tarde se supo que Hughes era la segunda opción a la designación. Philip Larkin, el nominado preferido, declinó, por estar mal de salud y bloqueado para escribir. Hughes sirvió en su posición hasta su muerte en 1998.

    En 1992, Hughes publicó Shakespeare y la diosa del Ser Total, un trabajo monumental inspirado en La Diosa Blanca de Graves. En Cartas de cumpleaños, su última colección, Hughes rompió su silencio acerca de Plath, detallando aspectos de su vida en común y de su propio comportamiento en aquella época. El arte de la portada pertenece a su hija Frieda. Los definitivos póstumos Collected Poems de Hughes, de 1333 páginas (Faber & Faber) aparecieron el 2003. Un poema descubierto en octubre de 2010, "Última carta", describe que ocurrió durante los tres días que conllevaron al suicidio de Plath.3 Fue publicado en New Statesman el Día Nacional de la Poesía, en octubre de 2010.

    En 2011 diversas cartas, que no habían sido editadas previamente, dirigidas por Hughes a Craig Raine fueron publicadas en la revista literaria Areté. Principalmente, ellas relatan el proceso de editar Shakespeare y la diosa del ser total, y también contienen una serie de borradores de cartas en las cuales Raine intenta explicar a Hughes su desinterés en publicar el poema de Hughes El elenco en una antología que él estaba editando, sobre la base de que podría conducir a nuevos ataques contra Hughes con respecto al asunto de Sylvia Plath. "Estimado Ted, Gracias por el poema. Es muy interesante y podría causar una pequeña sensación" (4 de abril de 1997). El poema fue eventualmente publicado en Cartas de cumpleaños y Hughes hace una referencia al pasar de su hasta el momento inpublicada colección: "Tengo una pila entera de piezas que son todas - de un modo u otro - pequeñas bombas para los estudiosos e interesados en tirármelas a mi." (5 de abril de 1997).

    Temas

    This house has been far out at sea all night,
    The woods crashing through darkness, the booming hills,
    Winds stampeding the fields under the window
    Floundering black astride and blinding wet

    Esta casa ha estado lejana en el mar toda la noche,
    Los bosques estrellándose a través de la obscuridad, los resonantes cerros,
    Los vientos desbandándose por los campos bajo la ventana
    revolcando horcajadas negras y enceguecedora humedad

    Till day rose; then under an orange sky
    The hills had new places, and wind wielded
    Blade-light, luminous black and emerald,
    Flexing like the lens of a mad eye.

    Hasta que el día afloró; entonces bajo un cielo naranja
    Los cerros tuvieron nuevos sitios, y el viento manejó
    luz cortante, luminosidad negra y esmeralda,
    flectándose como el lente de un ojo loco.

    El trabajo poético inicial de Hughes está enrraizado en la naturaleza y, en particular, en la inocente salvajedad de los animales, un interés suyo desde su temprana edad. Escribió frecuentemente acerca de la mezcla de belleza y violencia en el mundo de la naturaleza. Los animales sirven como metáfora para su visión de la vida: los animales viven una lucha por la supervivencia de los más aptos del mismo modo que los humanos luchan por la ascendencia y el éxito. Ejemplos pueden ser vistos en los poemas "Hawk Roosting" y "Jaguar".

    El dialecto juvenil de West Riding de Hughes se mantuvo engrapado en su poesía, llevando su vocabulario a una textura concreta, tersa, enfática, económica pero poderosa. El modo de discurrir interpreta los hechos duros de las cosas y rechaza la autoindulgencia.

    El trabajo tardío de Hughes está profundamente relacionado con el mito y la tradicíón barda inglesa, inflectada fuertemente con un punto de vista modernista, Jungiano y ecológico. El retrabajó el mito clásico y arqueotipado con una concepción de la obscura subconciencia.

    Conmemoración y legado

    Un camino peatonal fue inaugurado en 2005, saliendo de la villa de Devon en Belstone hasta la piedra conmemorativa de Hughes sobre el Río Taw, en Dartmoor.

    El 28 de abril de 2011, una placa azul en conmemoración a Hughes fue desvelada en North Tawton por su esposa Carol. En Lumb Bridge cerca de Pecket Well, Calderdale hay una placa, instalada por The Elmet Trust, conmemorando el poema de Hughes "Seis hombres jóvenes", que se inspiró en una antigua fotografía de seis jóvenes retratados en ese lugar. La fotografía, tomada justo antes del inicio de la primera guerra mundial, era de seis jóvenes que pronto perderían la vida en la guerra Un festival Ted Hughes es realizado cada año en Mytholmroyd, dirigido por Elmet Trust, un cuerpo educacional fundado para apoyar el trabajo y el legado de Hughes.

    En 2010, se anunció que Hughes sería conmemorado con un memorial en el rincón de los poetas en la Abadía de Westminster. La piedra conmemorativa será pizarra verde de Kirkstone y será coloca a los pies del memorial conmemrando a T. S. Eliot. Lecturas serán impartidas por el poeta Seamus Heaney y la actriz Juliet Stevenson, y también atenderá la ceremonia la viuda Hughes, Carol Orchard y la hija Frieda. La ceremonia tendrá lugar el 6 de diciembre de 2011.

    Archivo

    El material de archivo de Hughes es guardado por instituciones tales como la Emory University, Atlanta, Exeter University. Biblioteca Británica también tiene una vasta colección que comprende más de 220 archivos que contienen manuscritos, cartas, diarios, diarios personales y correspondencia. A partir de 2010 la biblioteca está accesible a través del sitio de la Biblioteca Británica.48 Inspirado en Cuervo de Hughes, el pintor alemán Johannes Heisig creó una gran serie de cuadros en blanco y negro que fueron presentados por primera vez al público con ocasión de la noche larga del Museo de Berlín en agosto de en el SEZ Berlín.

    Premio Ted Hughes

    En 2009 se estableció el Premio Ted Hughes para nuevos trabajos en poesía con el permiso de Carol Hughes. La Sociedad de Poesía explica que "el premio es nombrado en honor a Ted Hughes, Poet Laureate, y uno de los más grandes poetas del siglo veinte, tanto para niños como para adultos”. Miembros de la Sociedad de Poesía y Sociedad de Libros de Poesía recomiendan un poeta que esté viviendo en el Reino Unido que haya completado el más nuevo y más innovativo trabajo ese año, "destacando relevantes contribuciones hechas por poetas a nuestra vida cultural." Las £5,000 de premio se obtienen de los honorarios anuales que la Poet Laureate Carol Ann Duffy recibe como Laureate de la Reina.

    Alice Oswald fue la ganadora inaugural en 2010 por su colección Hierbas y Flores salvajes (grabados al aguafuerte de Jessica Greenman). En 2011 los jueces Gillian Clarke, Stephen Raw y Jeanette Winterson otorgaron el premio a Kaite O’Reilly por su sitio que específicamnete recuenta la obra de Esquilo, Los persas (producida por primera vez en 472 a.C.). Los otros tres poetas preseleccionados fueron Christopher Reid que trabajó con el director Niall MacCormick para adaptar su poema narrativo La canción del almuerzo en una película de 50 minutos de la BBC2. El privilegio de la lluvia de David Swann, (publicado por Waterloo Press, con grabados en madera por Clare Dunne), es una colección compilada después de un año como Escritor Residente en HMP Nottingham (prisión). El hombre flotante, de Katharine Towers, es una colección debutante publicada por Picador.

    Obras selectas

    Colecciones de Poesía

    1957 The Hawk in the Rain
    1960 Lupercal
    1967 Wodwo
    1970 Crow: From the Life and the Songs of the Crow (en español: Cuervo, trad. Jordi Doce, Hiperión, Madrid, 1999)
    1972 Selected Poems 1957-1967
    1975 Cave Birds
    1977 Gaudete
    1979 Remains of Elmet' (with photographs by Fay Godwin)
    1979 Moortown
    1983 River
    1986 Flowers and Insects
    1989 Wolfwatching
    1992 Rain-charm for the Duchy
    1994 New Selected Poems 1957-1994
    1997 Tales from Ovid
    1998 Birthday Letters — winner of the 1998 Forward Poetry Prize for best collection, the 1998 T. S. Eliot Prize, and the 1999 British Book of the Year award.
    2003 Collected Poems (en castellano, la antología El azor en el páramo, traducción, introducción y notas de Xoán Abeleira, Bartleby Editores, Madrid, 2010)
    Volúmenes de traducción[editar]
    Despertar de primavera por Frank Wedekind
    Bodas de Sangre por Federico García Lorca
    1977 Amen by Yehuda Amichai, Amen, Harper (New York, NY)
    1968 Yehuda Amichai, Poemas selectos Cape Goliard Press (Londres, Inglaterra), edición revisada publicada como Poemas, Harper (Nueva York, NY), 1969.
    1997 Cuentos de Ovidio por Ovidio Farrar, Straus, y Giroux (Nueva York, NY)
    1999 The Oresteia por Esquilo, Farrar, Straus, y Giroux (Nueva York, NY)
    1999 Fedra por Jean Racine, Farrar, Straus, y Giroux (Nueva York, NY),
    1999 Alcestis por Eurípides, Farrar, Straus, y Giroux (Nueva York, NY)
    Antologías editadas por Hughes[editar]
    Poemas selectos de Emily Dickinson
    Poemas selectos de Sylvia Plath
    Versos selectos de Shakespeare
    Una elección de versos de Coleridge
    La bolsa de traqueteo (editado con Séamus Heaney)
    El bolsón escolar (editado con Seamus Heaney)
    De memoria: 101 Poemas para recordar
    Colecciones de cuentos cortos[editar]
    1995 El luchador de sueños, y otros cuentos creativos. Faber and Faber (Londres, Inglaterra)
    1995 Dificultades de una novia: Pequeños cuentos selectos. Picador (New York, NY)

    Prosa

    1967 "Poetry Is," Doubleday (New York)
    1967 Poetry in the Making: An Anthology of Poems and Programmes from "Listening and Writing. Faber (London) 1967.
    1992 Shakespeare and the Goddess of Complete Being Farrar, Straus, and Giroux (New York)
    1993 A Dancer to God Tributes to T. S. Eliot. (Editor) Farrar, Straus, and Giroux (New York)
    1994 Winter Pollen: Occasional Prose. (Essay collection). Edited by William Scammell, Faber (London). Picador USA (New York) 1995.

    Libros para niños

    Meet my Folks! (Illustrated by George Adamson, published 1961)
    How the Whale Became (Illustrated by George Adamson, published 1963)
    The Earth-Owl and Other Moon-People (Illustrated by R.A. Brandt, published 1963)
    Nessie the Mannerless Monster (Illustrated by Gerald Rose, published 1964)
    The Iron Man (Illustrated by George Adamson, published 1968)
    Coming of the Kings and Other Plays (1970)
    Season Songs (Illustrated by Leonard Baskin, published 1976)
    Moon-Whales and Other Moon Poems (Illustrated by Leonard Baskin, published 1976)
    Moon-Bells and Other Poems (Illustrated by Felicity Roma Bowers, published 1978)
    Under the North Star (Illustrated by Leonard Baskin, published 1981)
    Ffangs the Vampire Bat and the Kiss of Truth (Illustrated by Chris Riddell, published 1986)
    Tales of the Early World (Illustrated by Andrew Davidson, published 1988)
    The Iron Woman ( 1993)
    Collected Animal Poems: Vols. 1–4
    The Mermaid's Purse (Illustrated by R.J. Lloyd, published by Sunstone Press, 1993)
    The Cat and the Cuckoo (Illustrated by R.J. Lloyd, published 1987)
    Obras[editar]
    The House of Aries (interpretada en radio), transmisión, 1960.
    The Calm producida in Boston, MA, 1961.
    A Houseful of Women (interpretada en radio), transmisión, 1961.
    The Wound (interpretada en radio), transmisión, ver también abajo), 1962
    Difficulties of a Bridegroom (interpretada en radio), transmisión, 1963.
    Epithalamium producida en Londres, 1963.
    Dogs (interpretada en radio), transmisión, 1964.
    The House of Donkeys (interpretada en radio), transmisión, 1965.
    The Head of Gold (interpretada en radio), transmisión, 1967.
    The Coming of the Kings and Other Plays (juvenil)
    The Price of a Bride (juvenil; interpretada en radio), transmisión, 1966.
    Adaptada de Edipo de Séneca (producida en Londres, 1968)
    Orghast producida en Persépolis, Irán, 1971.
    Eat Crow Rainbow Press (Londres, Inglaterra), 1971.
    The Iron Man (basada en su libro juvenil; televisada, 1972).
    Orpheus 1973.



    Alas

    I
                              El señor Sartre medita sobre asuntos de actualidad

         Encogido, en la enorme ala rota de su sombra,
    recrea el mundo en el interior de su cráneo, como el espectro de una flor.

         Sus ojos son prisioneros del hecho
    de que sus manos se han convertido en moscas.

         Con sonrisas calaverales, las poblaciones de la tierra
    deambulan entre tumbas, como el hoguera apagada por la lluvia.

         Bosteza, ladeando un ojo extinto
    hacia la mosca dormida en la tulipa.

         Pero su corazón sigue impertérrito...

         El pólipo fragmentador de cráneos de su cerebro, sobre su diminuta raíz,
    se cierne irónico sobre él:

    los ángeles, susurra, son metáforas, a imagen del hombre,
    para diversión de la amiba.

         Sigue sentado en la estancia doblemente oscura,
    meditando en la raya carroñófaga.

         Y en sus alas, leves, blancas, como de ángel,
    y en los labios cupídicos del vientre nefasto.

         Y en el mar, esta lengua en su oreja, lamiendo la última página.




    II
                                                                     Kafka escribe

         Y él es un búho
    es un búho, «hombre», tatuado en el sobaco
    bajo el ala rota
    (aturdido por la luz cayó aquí mismo)
    bajo el ala rota de inmensa sombra que se agita sobre el suelo.

         Un hombre de impotentes plumas.



    III
                                                                     Einstein toca a Bach

         Y cayó finalmente. Y la gran ala en trizas
    de sombra sobre el suelo.
    Su memoria eleva cuanto recuerda
    de ambos mundos, y unas pocas palabras.

         La fatigada máscara de arrugas, los ojos de luto,
    la tristeza del mono en su jaula.
    Estrella que mira estrellas a través de las paredes
    de una jaula llena de nada.

         Y ninguna perdiz cae
    de la nube. Ni maná
    para ángeles.
    Sólo la columna de fuego contrae su fuerza en una mota estelar.

         Ahora el sargazo de un solo grano de arena
    sería más dulce que un arroyo roquero
    e a una boca
    hendida por vapores estelares.

    Un petirrojo le vio andar...  ¡Emocionantel
    Pero las lágrimas casi vertidas fuéronse,
    una nube grande como su mano,
    una corona arrugada de relámpagos que no encontraban la tierra.

         Se inclina, orante, sobre música, como sobre un pozo.
    Pero es el calderón del átomo.
    Y es el ojo de Dios en el tifón.
    Es un horno, rugiente de llamas.

         Es una cuenca quemada y sin fondo
    llena de moscas
    en fugas
    y reza

    «¡Madre! ¡Madre!
                                        Oh madre

    mándame amor.»

                                        Pero las moscas
    las moscas se elevan en nube.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971



    Canción

         Dama, cuando la punta lunar te bendecía
    te hiciste fuego suave grácil como una nube;
    difíciles estrellas te nadaron el rostro;
    erecta estabas y era tu sombra mi lugar:
    te volviste y volvióse tu sombra entonces hielo,
                                       Oh, mi dama.

         Dama, cuando las aguas del mar te acariciaban,
    eras mármol de espuma, mas guardabas silencio.
    ¿Cuándo nos abrirá la lápida su tumba?
    ¿Cuándo nos cederán sus espumas las olas?
    Tú no perecerás ni volverás a casa,
                                      Oh, mi dama.

         Dama, cuando los vientos te besaban,
    música les volviste pues eras caracola.
    Yo sigo en pos del agua y de los vientos desde
    que los oyó mi alma rompiéndose en pedazos
    hurtados por vosotros, amantes desalmados,
                                     Oh, mi dama.

    Dama, piensa en el día cuando te habré perdido,
    la luna a manos llenas esparcerá sus sobras,
    las manos del mar, sucias del pecho de la tierra,
    la herrumbre del planeta bajo el tacto del viento,
    y mi cabeza, rota de amor, por fin tranquila
    entre mis manos que estarán llenas de polvo,
                                     Oh, mi dama.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971



    Cómo empezó a jugar el agua

         Agua quería vivir
    fue al sol y volvió llorando
    Agua quería vivir
    fue a los árboles la quemaron volvió llorando
    La pudrieron volvió llorando
    Agua quería vivir
    fue a las flores la pisaron volvió llorando
    Quería vivir
    fue al vientre encontró sangre
    volvió llorando
    fue al vientre encontró cuchillo
    volvió llorando
    fue al vientre encontró gusano y podredumbre
    volvió llorando quería morir

         Fue al tiempo fue por la puerta de piedra
    volvió llorando
    fue por todo el espacio buscando nada
    volvió llorando quería morir

         Hasta que no le quedó lloro

         Yacía en el fondo de todas las cosas

    completamente    agotada     completamente    claro todo

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971



    Cuervo Ego

         Cuervo esperó a que Ulises se volviera
    gusano, y Cuervo lo comió.

         Luchando con las dos víboras de Hércules
    asfixió sin querer a Deyanira.

         El oro que rindieron las cenizas de Hércules
    es ahora electrodo en los sesos de Cuervo.

         Bebiendo sangre de Beowulfo y abrigándose
    con su piel, Cuervo alterna con fantasmas.

         Sus alas son el lomo rígido de su libro,
    él mismo única página, toda ella de tinta.

         Por eso mira al fondo del pasado
    como un gitano el vidrio del futuro,

    o un leopardo la selva pingüe.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971



    El salmo de los jejenes

    El jején es de linaje más antiguo que el hombre
                                                                               
    Proverbio

         Cuando los jejenes danzan en la tarde
    luchando en el aire, garabateando,
    y deshilachando su léxico loco,
    agitando su muda cábala
    bajo la sombra de las hojas

         Hojas sólo hojas
    contra las espesas saetas del sol
    contra las saetas del tardío sol
    a sus ojos frágiles y su ánimo oscuro

         Danzando
         Danzando
    en el aire escriben, lo que escriben borran
    anudan las letras, las hacen maraña
    y todo son yoyo de todos los otros

    Inmensos imanes en redor de un centro

         Ni escriben ni luchan pero cantan cantan
    que no son materia sus ciclos vitales
    que no tienen miedo del sol y que el único
    sol que tienen vive demasiado cerca
    rompe su canción de todos los soles
    que son ellos mismos soles de sí mismos
    su propio residuo
    suelto por la nada
    sus alas la llama van des dibujando
    cantando
    cantando

    que ellos son los clavos
    en los miembros ágiles del jején divino
    que el sufrir sonoro del viento ellos oyen
    por entre la hierba
    y de la colina nocturna el dolor
    y las poblaciones junto al cementerio
    vanse ensombreciendo más y más oscuras

         El viento se inclina con gritos raspantes
    y los aeropuertos y los tierrapuertos
    danzando en el viento
    la danza del viento, la danza mortal,
    en marjales húndense y entre la maleza
    y en ciudades como boñigas en polvo

         No así los jejenes, cuya agilidad
    ha sobrepasado ya estos umbrales
    y les pone a salvo de la hambrienta hierba
    danzando
    danzando
    a la sombra amiga de los sicómoros

    una danza que nunca cambia
    que da sus cuerpos a la hoguera

    sus rostros de momia no serán usados

    sus pequeños rostros barbudos tejiendo
    y sobrenadando en la nada, agítanse
    en el aire agítanse, agítanse
    y sus pies colgantes como pies de víctimas

         ¡Oh pequeños santos
    muertos de fatiga por sus propios cuerpos
    matando a fatiga a sus propios cuerpos
    sois vosotros ángeles del único cielo!

         ¡Dios es un jején todopoderoso!
    ¡Sois la más potente de las nebulosas!
    Mis manos al aire vuelan, son locuras
    mi lengua en las hojas arriba
    y mis pensamientos se esconden

         Vuestra danza
    vuestra danza

    rodea mi cráneo lentamente aléjalo   al   espacio abierto.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971



    Estaciones

    I

         De pronto su pobre cuerpo
    se quedó sin la defensa
    de su mente adormilada.

         Antes de que el funeral se diluyera,
    el féretro, como una lancha, se rompió a fuerza de sacudidas
    entre las grandes estrellas que nadaban por su ruta.

         Un rato

    el tallo del tulipán a la puerta superviviente
    y su chaqueta, y su esposa, y su última almohada
    cogidos unos a otros.


    II

         Comprendo los ojos hundidos
    de los viejos

    secos residuos

    rotos por mares que no podían vivir.


    III

         Eres extraño, sales de un huevo
    puesto por tu ausencia.

         En el gran vacío te sientas contento,
    mirlo entre nieve húmeda.

         Si pudieras hacer sólo una comparación:
    tu situación es tan triste que desistirías.

         Pero tú, desde el principio, rendido al vacío total,
    luego a él se lo dejas todo.

         Ausencia. Tu propia
    ausencia

    llora su reposo a través de tu música consumada,
    su capa oscura sobre tu alimentar.


    IV

         Ya digas, pienses, sepas
    o no, así es, así es, como
    sobre raíles sobre
    el cuello que dejan sus ruedas
    la cabeza con su vocabulario inútil,
    entre los plátanos azotados.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971


    Examen a la puerta del útero

         ¿De quién son estas patas huesudas?
    De la Muerte.
    ¿De quién este rostro quemado e hirsuto?
    De la Muerte.
    ¿De quién estos pulmones que aún funcionan?
    De la Muerte.
    ¿De quién esta capa de músculos utilitarios?
    De la Muerte.
    ¿De quién estas entrañas increíbles?
    De la Muerte.
    ¿Y toda esta sucia sangre?
    De la Muerte.
    ¿Estos ojos que apenas ven?
    De la Muerte.
    ¿Esta lengüecilla aviesa?
    De la Muerte.
    ¿Esta atención arbitraria?
    De la Muerte.

    ¿Dado, robado o en espera de juicio?
    Asido.

    ¿De quién es esta tierra pétrea y lluviosa?
    De la Muerte.
    ¿De quién es todo el espacio?
    De la Muerte.
    ¿Quién es más fuerte que la esperanza?
    La Muerte.
    ¿Quién es más fuerte que la voluntad?
    La Muerte.
    ¿Más fuerte que el amor?
    La Muerte.
    ¿Más fuerte que la vida?
    La Muerte.
    ¿Pero quién es más fuerte que la muerte?
                                                               Está visto que yo.
         Cuervo, pasa.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971


    Los compañeros de juegos de Cuervo

         Cuervo, solitario, creó a los dioses para sus juegos:
    pero el dios de la montaña se liberó de él

    y cuervo cayó de la pared pétrea de los montes
    con lo que se vio muy reducido.

         El dios fluvial sustrajo los ríos
    a sus líquidos vivientes.

         Un dios tras otro: y todos fuéronse liberando de él
    robándole su hogar y su fuerza.

         Cuervo vaciló, sus restos, inertemente despojados.
    Era residuo de sí mismo, escupitajo de sí mismo.

    Era lo que su mismo cerebro no alcanzaba a comprender.

         Y así, el mínimo, el menos vivo objeto existente
    fue merodeando sobre su grandeza inmortal

    más solitario que nunca.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971


    Montañas

         Soy una mosca si éstas no son piedras,
    si no son piedras éstas soy un dedo.

         Dedo, hombro, ojo.
    El aire las rodea como atento.

         Allí estaban ayer y el mundo anteayer,
    contentas todas de su herencia,

    no hacía falta trabajo, sólo poseer el día,
    sólo poseer poder y su presencia,

    sonriendo a distancia, luminosas las faces
    de la paz del paterno testamento,

    flores en el cabello, decorando sus miembros
    el dolor del amor y el dolor del temor y el dolor de la muerte.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971


    Pibroch

         El mar aúlla con su voz vacía 
    tratando por igual vivos y muertos,
    cansado de la bóveda celeste
    después de innumerables noches faltas
    de sueño, de objetivo, de autoengaño.

         Como piedra. La piedra es prisionera
    como ninguna cosa muerta o viva.
    Universo de ovejas negras. Crece
    consciente a veces de la mancha roja
    del sol, soñando que es de Dios el feto.

         Sobre la piedra el viento se apresura
    y sabe penetrar en nada, como
    la oreja de la piedra ciega misma,
    que se da vuelta como si sintiese
    su mente una explosión de direcciones.

         Bebiendo el mar, la roca devorando,
    el árbol lucha por abrirse en hojas:
    una vieja caída del espacio
    que desconoce nuestras circunstancias.
    Sigue asiéndose, enteramente loca.

         Minuto tras minuto, evo tras evo,
    nada se frena ni se desarrolla.
    Y no es tanteo ni frustrada prueba.
    Aquí ojiabiertos ángeles penetran.
    Aquí todos los astros se arrodillan.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971


    Rosa del alba

         Está fundiéndose una vieja luna helada.

         Agonía bajo agonía, el silencio del polvo,
    y un cuervo que conversa con los cielos de piedra.

         Desolado es el grito recortado del cuervo
    como boca de vieja
    cuando los párpados terminan
    y las colinas persisten.

         Un grito
    sin palabras
    como el quejarse del recién nacido
    en la balanza metálica.

         Como el sordo fogonazo y su estertor
    entre coníferos, a la media luz lluviosa.

         O como la estrella de sangre repentinamente caída,
    pesadamente caída sobre la hoja suculenta.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971


    Secretaria

    Si alguien la toca llora, da un chillido,
    se esconde, oculta la terrible herida:
    como un gorrión se pasa el día entero,
    entre hombres, mirando de reojo,

    al menor ruido sale disparada.
    Por la noche sortea los piropos
    como un ratón. Por fin, segura, en casa,
    cose camisas, zurce calcetines

    al padre y al hermano, hace la cena,
    se acuesta pronto y cierra, con la luz,
    sus treinta años. Duerme nalguiprieta,
    cierra sus bellos ojos hasta el día.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971



    Setiembre

         Vemos la oscuridad cernerse lenta:
    no la miden relojes.
    Cuando besos y abrazos se repiten
    desaparece el tiempo.

         Es verano. Las hojas cuelgan quietas:
    a mi espalda una estrella,
    bajo un brazo sedeño un mar me dice
    que ya no existe el tiempo.

         Las hojas no midieron el verano
    ni hacen falta relojes,
    sólo tenemos lo que recordamos:
    minutos que nos llenan la cabeza

    como a esos reyes desafortunados
    que el populacho acosa,
    mientras, lentos, los árboles reflejan
    sus copas en el charco.

    Versión de Jesús Pardo
    Antología poética Plaza & Janés, S.A., Editores 1971




    El azor en el páramo (Trad. Xoán Abeleira). Madrid; Bartleby editores, 2010.


    EL PENSAMIENTO-ZORRO

    Imagino este momento del bosque a media noche:
    Algo más está vivo
    Junto a la soledad del reloj
    Y esta página en blanco que recorren mis dedos.

    A través de la ventana no se ve ni una estrella:
    Algo más cercano
    Aunque más profundo en el interior de lo oscuro
    Se adentra en la soledad:

    Fría y delicadamente como la nieve oscura
    El hocico de un zorro roza rama, hoja;
    Dos ojos propician un movimiento que ahora
    Y de nuevo ahora, y ahora, y ahora

    Imprime sus nítidas huellas en la nieve,
    Por entre los árboles, y cautelosamente una sombra
    Débil se rezaga junto a un tocón, y en la cavidad
    De un cuerpo que se atreve a avanzar

    Cruzando claros, una mirada,
    Un profundo, dilatador verdor,
    Brillante y concentradamente
    Yendo a lo suyo, hasta que

    Con un repentino, caliente y penetrante hedor a zorro
    Se interna en el oscuro hueco de la cabeza.
    Ni una sola estrella aún en la ventana; suena el reloj,
    La página está impresa.



    EL JAGUAR

    Los monos bostezan y adoran sus pulgas bajo el sol.
    Los loros chillan como si ardiesen, o se contonean
    Como fulanas para que el paseante les dé una nuez.
    Cansados de pura indolencia, el tigre y el león

    Yacen quietos como el sol. La cola de la boa es un fósil.
    Una tras otra, las jaulas parecen vacías, o bien
    Cargadas del hedor que rezuma la paja de los que duermen.
    Una escena ideal para decorar la pared de una guardería.

    Pero, una vez pasadas éstas, quien corre como los demás llega
    A otra jaula donde la multitud se detiene, observa hipnotizada,
    Igual que un niño un sueño, un jaguar circulando rabioso
    Por la oscuridad de su prisión, taladrándola con sus ojos

    A punto de estallar. No aburrido —
    La mirada satisfecha de que el ardor la ciegue,
    Los oídos ensordecidos por el estruendo de la sangre en su cerebro —
    Gira junto a los barrotes, aunque no hay jaula que pueda con él

    Como no hay celda que aprese al visionario:
    Su zancada es el páramo de la libertad:
    El mundo rueda bajo el largo impulso de su talón
    Que allega los horizontes al suelo de su jaula.


    LOS CABALLOS

    Escalé por entre los bosques, sumido en la oscuridad de la hora anterior al alba.
    Un aire maligno, una quietud heladora,

    Ni una sola hoja, ni un solo pájaro —
    Un mundo fundido en escarcha. Salí por la corona del bosque

    Donde mi aliento dejaba estatuas retorcidas en la luz de acero.
    Pero los valles fueron drenando la oscuridad

    Hasta que la linde del páramo —heces ennegrecidas del gris resplandeciente —
    Partió en dos el cielo. Entonces vi los caballos:

    Enormes en aquel gris espeso — diez megalitos juntos,
    Quietos, Respiraban sin moverse un ápice,

    Con las crines alisadas y las patas traseras ladeadas,
    Sin emitir ningún sonido.

    Pasé junto a ellos: ninguno bufó ni agitó la cabeza.
    Grises fragmentos silentes

    De un silente mundo gris.

    En el alto del páramo me paré a escuchar el vacío.
    La rabia del zarapito rajó el silencio con su filo.

    Lentamente, algún que otro detalle comenzó a brotar de la oscuridad,
    Justo cuando el sol anaranjado, rojo, rojo irrumpió

    En silencio, y astillando hasta su cerne una nube rasgada y expelida
    Con fuerza, sacudió la sima abierta, reveló el azul,

    Y los grandes planetas colgantes.
    Yo volví,

    Tambaleándome en un sueño febril, abajo, hacia
    Los bosques oscuros, desde aquellas alturas encendidas,

    Y me acerqué a los caballos.
                                                       Allí seguían aún,
    Aunque ahora humeando y fulgurando bajo el flujo de la luz,

    Sus alisadas crines pétreas, sus patas traseras ladeadas,
    Agitándose bajo el deshielo mientras a su alrededor

    La escarcha mostraba sus fuegos. Pero ellos siguieron callados.
    Ninguno bufó ni piafó,

    Con las cabezas colgando, pacientes como los horizontes
    En lo alto, por encima de los valles, bajo los rojos rayos niveladores…

    Ah, ojalá que en el estruendo de las calles abarrotadas, caminando en medio de los años, de los rostros,
    Pueda recordarme tal y como fui en aquel lugar tan solitario,

    Entre los arroyos y las nubes rojas, oyendo a los zarapitos,
    Oyendo persistir a los horizontes.



    UNA NUTRIA

    I

                   Los ojos subacuáticos, el cuerpo de una anguila
    Toda de aceite de agua, la nutria no es ni un pez ni un bicho:
    xxTiene cuatro patas, pero dotadas para nadar mucho mejor que un pez;
    Los pies palmeados, una larga cola a modo de timón
                   Y la cabeza redonda como un gato viejo.

                   Arrastra consigo su propia leyenda
    Desde antes de las guerras y los entierros, a pesar de los sabuesos y las horcas;
           Nunca echa raíces como el tejón. Vaga, chilla;
                Galopa por la tierra a la que ya no pertenece
                      Y se re-interna en el agua fundiéndose con ella

               Aunque ya no es de la una ni de la otra. Buscando un mundo
    Que perdió al zambullirse por primera vez y al que desde entonces ya no logra regresar,
        Introduce su cuerpo modificado en los cubiles de los lagos;
                 Como a ciegas,surca la contracorriente hasta lamer
                 Los guijarros del manantial; cruza de un mar a otro
                 En apenas tres noches como un rey a escondidas.
    Chillando a la vieja silueta de la tierra iluminada por los astros,
        Por encima de los casales derruidos donde los murciélagos vuelan en círculo,
             Sin obtener respuesta. Hasta que la luz y el canto del pájaro llegan
    Matraqueando los caminos con el carro del lechero.



    II

    La jauría ha perdido su rastro. Las almohadillas en el fango,
    Entre las juncias, la nariz un abalorio en la superficie,
    La nutria permanece quieta durante horas. El aire,
    Circulando alrededor de la esfera, contaminado pero necesario

    Mezcla de humo y tabaco, sabuesos y perejil,
    Llega cuidadosamente a los pulmones sumergidos.
    Igual que yace bajo los ojos su yo,
    Atento y retraído. La nutria es ducha

    Tanto en robar como en ocultarse —
    En el agua que la nutre y la cubre, y en la tierra
    Que le dio su longitud y ese morro de sabueso.
    Se mantiene gruesa en los reflejos del límpido

    Integumento bajo el que vive. Su corazón late profuso, a toda
    Máquina, enorme músculo de trucha libre del frío letal.
    La sangre es el vientre de la lógica;  la nutria proseguirá
    Lamiendo el hueso desnudo del pez. Puede coger y cubrir

    Ardientemente a una hembra en un campo repleto
    De caballos nerviosos, pero no morar ni demorar en ningún sitio.
    Arrancada de los dientes de la jauría, ya no es nada de nada
    Salvo este largo pellejo que cuelga del respaldo de una silla.



    HELECHO

    He aquí la fronda del helecho, desplegando un gesto,
    Igual que un director de orquesta cuya música fuese ahora una pausa
    Y la única nota de silencio
    Con la que la tierra entera baila solemnemente.

    La oreja del ratón despliega su confianza,
    La araña recoge su legado,
    Y la retina
    Refrena la creación con una brida de agua.

    Y, entre ellos, el helecho
    Baila solemnemente, como el penacho
    De un guerrero que vuelve, bajo las pequeñas colinas,

    A su propio reino.



    EL OSO

    En el inmensamente abierto ojo durmiente de la montaña
    El oso es el destello de la pupila
    Pronta a despertar
    Y enfocarse al instante.

    El oso está pegando
    El principio al fin
    Con cola hecha de huesos
    Humanos en su sueño.

    El oso está horadando
    En su sueño
    El muro del Universo
    Con el fémur de un hombre.

    El oso es un pozo
    Demasiado profundo
    Como para brillar
    Allí donde digiere tu grito.

    El oso es un río
    En el que la gente
    Cuando se inclina a beber
    Ve sus yos difuntos.

    El oso duerme
    En un reino de muros
    En una red de ríos.

    El oso es el barquero que nos lleva
    A la tierra de los muertos,

    Y el precio que exige por ello es todo.



    HEPTONSTALL

    Negra aldea de lápidas.
    Calavera de un idiota
    Cuyos sueños mueren de nuevo
    Allí donde nacieron.

    Calavera de una oveja
    Cuya carne se funde
    Bajo sus propias vigas.
    Sólo las moscas la dejan.

    Calavera de un pájaro,
    Las vastas geografías
    Desecadas hasta devenir suturas
    De alféizares rajados.

    La vida lo intenta.

    La muerte lo intenta.

    La piedra lo intenta.

    Tan sólo la lluvia jamás se cansa.



    MONTAÑAS

    Si ésas no son piedras, entonces yo soy una mosca,
    Si ésas no son piedras, entonces son un dedo —

    Dedo, hombro, ojo.
    El aire viene y va sobre ellas atenta, cortésmente.

    Ayer ya estaban ahí, y antes del mundo de antes de ayer,
    Contentas con su herencia,

    Sin otra labor por realizar que la de ser dueñas de los días,
    Tan sólo ser dueñas de su poder y su presencia,

    Sonriendo a lo lejos, con el rostro iluminado por la paz
    De la voluntad y el testamento del padre,

    Luciendo flores en el pelo, adornando los ramales de su cuerpo
    Con la agonía del amor y la agonía del miedo y la agonía de la muerte.



    EL AULLAR DE LOS LOBOS

    No tiene mundo.

    ¿Qué manifiestan, qué arrastran una y otra vez con esas largas traíllas de sonido
    Que se disuelven en el silencio del aire?

    Luego, el llanto de un niño, en este bosque de silencios famélicos,
    Atrae a los lobos corriendo.
    La nota de una viola, en este bosque tan fino como el oído de un búho,
    Atrae a los lobos corriendo — atrae los cepos de acero batiendo y babeando,
    El acero forrado de pellejo para no crujir de frío,
    Los ojos que no comprenden por qué razón han llegado
    A tener que vivir así,

    A tener que vivir

    La inocencia infiltrada sigilosamente en los minerales.

    El viento barre todo y el lobo aterido tirita.
    El lo