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  • 07/27/16--19:13: BENITO GAMEZ [18.984]

  • BENITO GAMEZ

    Benito Gamez (Tampico, 1945). Poeta y profesor de literatura. Ha publicado: Asedio al Puerto (1993), Cicatrices luminosas: Un Mediterráneo de la mente (2004) y, Señales en el camino (2012). Estudioso de las relaciones entre educación y literatura, creó el Diplomado en lecto-escritura vivencial de la Universidad de Baja California.

     http://circulodepoesia.com/2016/07/poesia-mexicana-benito-gamez/



    ÁLVARO DE CAMPOS

    En el café leí un poema de Pessoa en Álvaro de Campos
    Pensé que era el mejor poema que había leído
    Una larga carajada delirante y terriblemente bella
    como el largo y delirante siglo XX mismo.

    Un loco cuerdo que me conoce me saludó
    llenándome las manos de estampitas
    mientras un ojo se le iba
    y el sudor le empapaba el rostro entero.

    Atravesé la Plaza en la noche húmeda del Puerto
    Llevaba en mí el poema como un carbón ardiendo
    Y no hubo nadie para extender las manos
    y mostrarle las llagas del misterio.



    MALCOM LOWRY LLEGA EN BARCO A TAMPICO 

    La proa del carguero remonta un río sucio y turbulento
    donde la vida desangra con furia su desgano
    Esa noche será el alcohol un torrente aún más tenebroso
    que lo arrastrará a un mercado viejo rodeado de prostíbulos
    de mujeres cansadas y soeces
    Un pescador hará brillar entonces la puntilla
    y tú comprenderás quién es quien te saluda
    en esa forma de aceptación violenta
    que sabrás declinar con otro trago
    con tu español ganado de pinche en la cocina
    No pasa nada
    Por vez primera has comprendido que verás volcanes
    y morirás en las cantinas.



    AL PUERTO

    Regalarle un olor
    El color de una mañana
    Una lúcida melancolía
    Regalarle, una pared en ruinas y tras ella
    el jardín salvaje, el estallido
    de cuervos en el aire.
    Regarle, su propio rostro al Puerto
    Enseñarle a encontrar gloria en sus miserias
    Regalarle, su mismo viejo centro
    de arquitectura basta y carcomida
    Regalarle  el buen regalo de nosotros mismos
    Porteños, herederos indignos del Huapango
    y del furor que surge del misterio
    -vestigios que sonríen desde las telarañas-
    rincones de Tampico Alto
    donde las piedras siguen murmurando
    Regalarle los ojos que nos corresponden
    Ver en el Puerto algo más que viento
    Que afanes por el tiempo que se escapa
    y no atesora
    otra cosa que muertes merecidas
    Tener los ojos que ven el alma
    El latido que asciende de lo hondo
    y que ahora dormita indiferente
    en los descascarados edificios
    y en el prestigio vano de tiendas incontables
    Ver finalmente el Puerto que no vemos
    El Puerto que somos sin saberlo



    EL GALOPAR DEL CIELO

    Con la cabeza en llamas
    empuja el Caballo la luz del día
    Su cuerpo inmenso
    es un galope total que nos incluye
    junto con todo lo que pasa.
    Cuando lo contemplas levantarse en su manto de fuego
    junto con él me elevo
    hasta los bordes de su Cuerpo
    hasta el centro de su lomo de nubes y de fuego.
    Sus ojos oceánicos me dan el río de la vida
    y me protegen de su boca de fuego.
    Su voz retumba en la totalidad del cielo
    y yo soy un tono agudo
    un átomo de fuego[1].


    Nota
    [1] Campbell es la fuente. El Caballo galopa en la fenomenología de la India.






    .


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  • 07/27/16--20:06: NAIRA KUZMICH [18.985]

  • Naira Kuzmich 

    (Nació en Ereván, Armenia) Se crió en un barrio de Los Ángeles designado Little Armenia.  Actualmente vive en Tempe, donde se está llevando a cabo un MFA en la ficción de la ASU y sirve como editora internacional de Hayden's Ferry Review. Su ficción ha aparecido o está próxima en Arts & Letters, Blackbird, West Branch, South Dakota Review, and elsewhere. Su no ficción también se puede encontrar en Guernica and The Rumpus. 


    en The Apple Valley Review, 2008.


    COMIENZO

    A veces sueño con los pechos de mi madre.
    En mis sueños, mi madre está desnuda
    y me acuna
    mientras come semillas de granada,
    mientras come semillas de girasol.

    A veces sueño sólo con uno de sus pechos.
    En mis sueños, mi madre sólo tiene uno
    y con él me asfixia a mí y a mis gritos.
    Las semillas de granada como sangrientos quistes manchan su pecho.
    Las semillas de girasol como secas lágrimas caen a sus pies.

    (Traducción del inglés al castellano de Lilian B.)




    BEGINNING

    Sometimes, I dream about my mother’s breasts.
    In my dreams, my mother is naked
    and nursing me
    While she eats pomegranate seeds,
    While she eats sunflower seeds.

    Sometimes, I dream only of one breast.
    In my dream, my mother only has one
    and with it, she smothers me and my cries.
    The pomegranate seeds like bloody cysts stain her chest.
    The sunflower seeds like dried tears fall to her feet.

    https://aidacobos.wordpress.com/2014/09/29/comienzo-naira-kuzmich/









    .


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  • 07/27/16--20:46: LUCIE SPÉDE [18.986]

  • LUCIE SPÉDE

    Lucie Spéde es una escritora y poeta belga en lengua francesa, nacida en Etterbeek el 27 de de septiembre de 1936 y murió en 10 de enero de 2010. 

    OBRA:

    Poesía y prosa para adultos

    Volte-face , poèmes, Grasset, Paris, 1973. Prix de l'Agence de Coopération Culturelle et Technique (France) en 1972.
    Inventaire , poèmes, Éditions Jacques Antoine , Bruxelles, 1974. Prix de l'Agence de Coopération Culturelle et Technique (France) en 1972.
    La savourante , poèmes, Ed. André De Rache, Bruxelles, 1978. Prix René Lyr en 1979.
    Portes , pièce radiophonique, Radio Télévision Belge Francophone (RTBF), Bruxelles, 1979. Prix des Dramatiques de la RTBF en 1980.
    Clartés , monologue de Noël en un acte, 1980, RTBF.
    Furies douces , nouvelles, Ed. Jacques Antoine, Bruxelles, 1984.
    Comme on plonge en la mer , poèmes, Ed. de la Louve, Spa, 1984. Illustrations par Annie Jungers. Prix de la Louve en 1983.
    Êves , poèmes, L'Arbre à Paroles, Amay, 1986. Illustrations par Annie Jungers. Prix René Gerbeault 1985.
    Contes pour petits et grands , Radio internationale de la RTBF, Bruxelles, 1989.
    Le roman presque vrai de Poro le Renne , récit, Radio internationale de la RTBF, Bruxelles, 1990.
    100 ans d'eau vive , Compagnie intercommunale des Eaux, Bruxelles, 1991, illustrations photographiques.
    Chansons de l'oiseau , poèmes, Tétras-Lyre, Ayeneux, 1993. Illustrations par Anneli Nukarinen.
    Les jardins du silence , poèmes, Et in Arcadia Ego, Lommel, 1995. Illustrations par Koen Lemmens.
    Dialogues avec toi , poèmes, Et in Arcadia Ego, Lommel, 1995. Illustrations par Koen Lammens.
    L'île triangulaire , poèmes, Ed. Ecbolade, Nœux-les-Mines, France, 1996. Illustré par des sculptures d'Aline Bienfait. Prix Robert Goffin en 1996.
    Ferveurs , poèmes, nouvelles et théâtre, Les Elytres, Bruxelles, 1996. Illustré par 9 peintres et Aline Bienfait, sculpteur.
    Chansons de l'arbre , poèmes trilingues (fr., néerl., all.), Im Wald - En Forêt, Allemagne, 1998. Illustré par des tableaux de Rik Hamblok.
    Histoire d'un nez - Nouvelles express - Ode à la paresse , Éd. Chouette Province, Marche-en-Famenne, 1999.
    L'Irrésistible , poèmes bilingues (fr., arabe), Tétras Lyre, Ayeneux, 2000. Illustré par le calligraphe Mohamed Ben Hamadi. Édition numérotée.
    Richesses , poèmes, Des Mots pour Dire asbl, 2004. Illustrations de Gilles Beyer de Ryke.
    Paroles de pommes , poèmes, Éditions ELA, Bruxelles, 2010.

    Literatura para niños y adolescentes 

    Le livre de tous mes amis , Folio, Paris, 1980.
    La poésie comme elle s'écrit , Ed. Ouvrières, Paris, 1979.
    Le rire en poésie , Ed. Ouvrières, Paris, 1981.
    L'almanach de la poésie et Mon premier livre de poèmes , Ed. Ouvrières, Paris, 1983.
    Le jardin secret des poètes et Mon premier livre de comptines , Ed. Ouvrières, Paris, 1984.
    Ca rime et ça rame , Ed. Labor, Bruxelles, 1985.
    Mon premier livre de poèmes pour rire et Mon premier livre de devinettes , Ed. Ouvrières, Paris, 1986.
    Je pars en nuage , Ed. Ouvrières, Paris, 1987.
    L'enfance lucide , Unimuse, Tournai, 1989.
    Les éléments des poètes, Hachette, Paris, 1990.
    Paraphes , Hachette, Paris, 1991.
    L'été des pirates , album en collaboration avec Evelyne Wilwerth, Ed. Averbode, 1991.
    J'ados , poèmes, chez l'auteur, 2003. Illustrations d'Ariane Tabary.
    Lapins, poussins et compagnie (pour 4 à 6 ans), Bêtes pour rire et pour s'instruire (pour 6 à 8 ans), Mon corps et mon cœur (pour 8 à 12 ans), trois recueils de poèmes illustrés, avec commentaires didactiques, chez l'auteur, 1996.



    EVAS

    Todas las Fedra
    las Penélope
    y las Pasífae

    todas las Sultanas
    las Sherezada
    las Salomé

    todas las Montaigu
    las Melisanda
    las Montespan
    las Melusina

    todas las Heloísa
    las Agnès
    las Juana
    las Mesalina

    todas las Labé
    las Viviana
    las Roxana
    las Pitonisas
    las Emma

    todas las Teresa
    de Lisieux
    Desqueiroux
    de Ávila

    todas las Sara
    las Duncan
    las Divas
    las Colette

    todas las Violeta
    Leduc, Violaine
    Vivien

    todas las Andrómaca
    las Blandina
    las monjitas
    las cortesanas

    las llevo todas
    en mis muslos de hierro
    en mi alma de lino

    de Constelación de poetas francófonas de cinco continentes (DIEZ SIGLOS), Editorial Espejo de viento, Dirección de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM/
    Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss


    Èves

    Toutes les Phèdre 
    les Pénélope 
    et les Pasiphaé

    toutes les Sultanes 
    les Schéhérazade
    les Salomé

    toutes les Montaigu 
    les Mélisande 
    les Montespan 
    les Mélusine

    toutes les Héloïse 
    les Agnès 
    les Jehanne 
    les Messaline

    toutes les Labé 
    les Viviane 
    les Roxane 
    les Pythies 
    les Emma

    toutes les Thérèse de Lisieux 
    Desqueyroux 
    d’Avila

    toutes les Sarah
    les Duncan
    les Colette

    toutes les Violette
    Leduc, Violaine
    Vivien

    toutes les Andromaque
    les Blandine
    les couventines
    les catins

    je vous sais toutes
    en mes cuisses de fer
    en mon âme de lin.

    Èves, Amay: Identités, 1987, s. p.






    Le monde à l’envers

    Un jour où je dormais les yeux ouverts,
    J’ai rêvé qu’après un grand tremblement de terre,
    Le monde entier fonctionnait à l’envers,
    Les esquimaux se retrouvèrent en paréos et
    Les hawaïens dans des igloos,
    Les libellules rampaient comme des limaces,
    Les tortues fendaient l’air de leur carapace,
    Les escargots filaient à toutes pattes et
    Les zèbres pesants laissaient passer les mille-pattes,
    Les poissons perchaient dans les bois,
    Les oiseaux nageant chantaient sous l’eau à pleine voix,
    Les crabes marchaient droit,
    Les arbres plantaient leurs racines dans l’espace,
    Les nuages se roulaient dans la mer et
    Les vagues bruissaient dans le ciel,
    Et moi, je marchais à travers tout cela,
    La tête en bas, et tout émerveillée,
    Je souriais de tous mes orteils. 




    (de Paroles de pommes )

    Fruits

    L'enfant
    sa joue pomme
    fraîche.
    Dans ma paume
    elle tiédit
    au soleil
    de la tendresse

    Lucie Spède Paroles de pommes cover 2010.



    L'Équilibre

    S'éveiller
    bulle
    posée
    sur un cerceau
    fragilité
    sur le mobile
    sur l'instable
    sur l'équilibre
    sur le point de se rompre.
    Perfection légère et transitoire
    danser
    bulle
    sur un cerceau.

    L Spède la savourante 1978




    (tiré de La savourante )

    Longtemps
    brouillon
    déjà
    fantôme
    qui m'a gommé le temps
    du corps et du visage?





    L. Spède Comme on plonge en la mer 1984.

    (tiré de Comme on plonge en la mer )

    À son verre boire
    la trace des lèvres
    la saveur du souffle
    le sel des pensées.






    L. Spède L'Irrésistible 2000.

    (tiré de L'Irrésistible )

    Non plus brûler
    mais réchauffer
    Non pas briller
    mais éclairer.







    .

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  • 07/27/16--21:08: SAMANTHA REYNOLDS [18.987]

  • Samantha Reynolds 

    (Vancouver, Canadá). Poeta. Presidente y fundadora de ECHOSTORIES



    NO SOY VIEJA

    Yo no soy vieja, me dijo.
    Yo soy rara

    yo soy la gran ovación
    al final de la obra.

    Soy la retrospectiva
    de mi vida,
    como arte.

    Soy las horas
    conectándose como puntos
    en el sentido correcto.

    Yo soy la plenitud
    de existir.

    Tú crees que estoy esperando a la muerte:
    pero yo estoy esperando a ser encontrada.

    Yo soy un tesoro.
    Un mapa.

    Estas arrugas son huellas
    de mi viaje.

    Pregúntame
    cualquier cosa.

    Traducción al castellano de Carmen Callejo




    I AM NOT OLD

    I am not old, she said
    I am rare

    I am the standing ovation
    at the end of the play

    I am the retrospective
    of my life
    as art

    I am the hours
    connected like dots
    into good sense

    I am the fullness
    of existing

    you think I am waiting to die
    but I am waiting to be found

    I am a treasure
    I am a map
    these wrinkles are imprints
    of my journey

    ask me
    anything.



    My why muscle

    I remember parents saying
    all the whys
    will drive you mad
    but it’s not the frequency
    of the demand
    or the upturned pitch
    it’s the humility
    of how rarely
    I have the answer
    and the absence
    of my wonder at all
    like today
    when you asked me
    why you can’t smile
    in a passport photo
    I was struck by the fatigue
    of my own obedience
    my why muscle all dusty and limp
    so while we waited for your turn
    to have your passport photo taken
    and I looked over to see you
    grinning defiantly
    not understanding
    that you’re allowed to smile
    in the camera store
    just not when the photo is taken
    I should have whispered
    a reminder about the serious face
    we had practiced in the car
    but I didn’t say anything
    out of a gust of respect
    for the way you stood in line
    a happy warrior
    still full of spirit
    for protest.



    London Bridges

    I am alone with my limbs
    and my mind is my own
    to leash to anything
    like what kinds of rituals I want
    and what kinds of shoes
    and how to start that letter
    I’ve wanted to write to her
    for so long
    but in this rare moment
    of adult quiet
    I sit in the café with nothing
    but London Bridges Falling Down
    playing in my head
    like a lunatic
    there are more verses
    than I ever knew
    which my son sings in his sleep
    he is that obsessed
    making versions of the bridge all day
    out of books and forks and post-it notes
    and here I am
    infected with the melody
    unable to take advantage
    of this loop of time
    to plunge into the crispness of thought
    so I sit staring
    at the bridge across the water
    cars strung up high as birds
    and if you think about it
    it’s really quite a feat
    which suddenly makes me shiver
    like my son does
    whenever we cross one
    as he asks
    like he always does
    if this will be the time
    it falls down.




    Maybe it’s not presence but absence 
    that we need
      
    Traffic was light
    and I arrive at the yoga studio
    earlier than expected
    the island of time
    lands on my chest
    like a child that wants to play
    insistent
    joyful
    making it hard
    for me to breathe
    it exists
    and erodes
    simultaneously
    my mind twitches
    with the urgency to relax
    and savour this rare wedge
    of unmarked day
    I am aware of the irony
    but my synapses continue
    to clamor over each other
    vying for the right answer
    should I daydream
    or meditate
    write lists
    or a letter
    to my unborn child
    I look up at the clock and slump with the understanding
    that I have lost this moment
    to the tornado of indecision
    that motherhood has made me
    a maven of crisis
    but my gift for opportunity
    has gone flaccid
    I file into the yoga class
    I am hollow
    of anything but breath
    waxy cheerless breath
    which I climb inside
    vacantly
    only later realizing
    how sweet it was to unmoor from myself for an hour
    not with presence
    but with abandon
    to some absent foggy place.



    Sirens

    I have forgotten what it feels like
    to be so sure
    like how you tell me
    that zebras like figs
    but only for breakfast
    and how you will be
    one of these zebras
    when you grow up
    or how one stick can be your granny
    but when I pick another stick
    and suggest it could be your aunt
    you look at me
    with pity
    these days I am always
    asking you questions
    just to watch your face
    as you sort the possibilities
    and announce the winner
    but when the ambulance drove past us
    and I did my quick ritual
    that I always do
    to ward off grief
    you dropped a rare question
    into the air
    mama, why do the sirens
    take them away
    and I thought later how easy
    it should have been to answer
    if not for my shadow of fear.



    A conversation with my housecoat

    One day I should take you to work
    you have no idea
    that I have high heels
    and employees
    you see me only in the morning
    and as I write my poem
    before bed
    and those first few weeks after I gave birth
    after the midwife parted your old pink fleece and said to me
    you can push now
    do you remember
    his little body
    you stretched around us both
    I never told you this
    I bought a new one
    planned to get rid of you
    it’s been over ten years
    and you’re pilly
    and so
    pink
    the truth is
    the new one was sexier
    but not as warm
    and I missed the way I played
    with your floppy collar
    as I read
    and ate my cereal
    all of it
    nothing much
    and at the same time
    such a rare
    perfect thing.



    Charles Dickens would have been 
    a smashing blogger

    I’m with Henry James
    who called Charles Dickens
    sentimental
    although it’s worth noting
    that Henry
    never married.
    As for Dickens
    it’s his productivity
    I admire.
    Not inclined to revise
    he pushed his pen fast
    and released the need
    to be perfect.
    He loved his audience
    more than his ideas
    he was all in favour
    of quantity.
    My son sits next to me on the stairs
    and we share a few dried plums
    his hand is warm
    on my leg.
    The stillness is so rare
    with a toddler
    I ache for the tenderness to last
    but it is me who disrupts it
    without even moving
    an irrepressible urge
    to go back upstairs
    call someone
    write something
    conquer the world.
    I want to know
    were you kind to your ten children
    Mr. Dickens
    or did you give it all
    to us.



    You fall asleep beside me

    You fall asleep beside me
    that trick you do
    the book stays open
    your elbow holding your body up
    who knows how long you’ve been away
    I only notice because it’s been ages
    since you turned the page
    but now’s my chance
    I love these moments
    so rare
    when I get to look at you this way
    slowly
    quietly
    not to examine you
    just to settle into the recognition
    of my remarkable good luck.



    It makes the scars go away

    When I was eight
    my neighbour
    wore ponchos and drank
    loose leaf tea.
    She had long grey hair and bunions
    and a Croatian name
    that I couldn’t pronounce.
    One afternoon
    a crank call
    a pervert
    breathing ugly things
    into our ears.
    My friend and I tossed the phone
    back and forth
    giggling how gross
    but my stomach was thick
    with fear.
    Afterwards, we asked if we could jump
    on my neighbour’s little trampoline
    that she said was good
    for her lymphs.
    I assumed her lymphs
    were her pets
    but I was secretly scared
    of what kind of animal
    she would keep
    so I never asked to see them.
    She must have sensed something
    because she lay us down
    cracked the leg
    of one of her octopus plants
    rubbed it on our temples.
    Aloe
    she said
    it makes the scars
    go away.
    When I was in university
    I heard she’d left a note:
    cancer.
    A list of rare herbs
    a hike deep into the local mountains
    a final sleep
    please don’t come looking
    you’ll never find me
    smile for me
    I am already
    gone.
    I did try
    but a part of me wished
    someone had been there
    for her
    to rub her temples
    as she left.







    .

    0 0
  • 07/28/16--01:01: GABRIELA YOCCO [18.988]

  • Gabriela Yocco

    Nació en la Prov. de Córdoba (Argentina), en 1968. Estudió música, Periodismo y Letras. Fue becaria del Centro Cultural de la Cooperación en el Departamento de Literatura y Sociedad. Se desempeñó como docente en instituciones públicas y privadas. Actualmente dicta un curso de Literatura Argentina para alumnos universitarios extranjeros en FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias y Estudios Sociales). Publicó Las horas del agua, Elogio del Grito y Tabaco y dos terrones. Publicó ficción y ensayos en medios nacionales e internacionales. En el 2006 recibió el 1er. Premio Internacional de Poesía en el II Certamen de Literatura Social  "José María Valverde"- Universidad Nacional de Barcelona por su obra El llano infinito.





    en el vasto territorio de la soledad se erigen países y océanos y torres ásperas
    como un lamento viejo
    en el vasto país de mi soledad se alzan los muros de un sueño
    o el prisma infinito de la pesadilla o
    ese sabor salobre de la ausencia

    en el vasto país de mi soledad
    hay cientos de espejos que sólo reflejan los rostro idos idos
    como si reflejar pudieran el sentido del viento

    hoy no acuno ningún nombre ninguna sílaba
    tal vez sólo mueva en el centro vertiginoso de mi entraña la mirada buena del amigo
    su mano en mi espalda su voz en medio del sonido de los vidrios roto

    hoy no veo el blanco encalado del cielo ni tampoco puedo ver su gris esmalte de
    tormenta
    hoy cerré los ojos tan fuerte tan duro que sólo puedo ver el interior del vasto país
    de mi soledad
    lleno de estrellas que multiplican el mareo y la náusea

    hoy las plantas las hojas de los libros me miran con sus ojos inexplicables
    en el vasto país de la soledad que comprende largos territorios de arena
    y amplias montañas y ríos escabrosos yo me muevo
    como un alga o un confín

    porque el dolor ha tomado el poder
    en la pequeña región de mi cuerpo y su bandera oscura
    atrapa cada palabra y la vuelve un sonido infértil

    porque la bandera oscura del dolor es señora de mi país y de sus fronteras
    como si hubieran atrapado con un lazo oscuro a cada ciervo y su osamenta fatal
    como si hubieran puesto a cada ciervo contra un alambre para que muriese lento
    -pocas cosas más tristes tal vez que esa muerte lenta mansa de los ciervos atrapados-

    hoy no sé de nada más que las dimensiones espesas del mapa de mi soledad
    que despliego como si fuese ciega y palpo palpo
    sangrando los nudillos




    Atavismo

    no se elige el poema
    no se eligen el estilete la daga la cruz
    ni la mordaza ni el cuero en el cuerpo ni cada palabra / no
    no se elige el poema
    nadie te corona con papeles rasgados ni te nombra emperador de la ausencia
    no se elige caminar entre sombras y nombrar sin eco
    no se eligen la piedra en las palmas o el sudor que carcome como un ácido manso
    nadie puede escoger el viento o encogerse ante la palabra mar
    ni someterse a la quietud esquiva de la palabra vuelo
    no se puede desear la esclavitud del verbo la sustancia pura del insomnio
    la oquedad sin fin de las gargantas / no
    sería como arriesgar el cuerpo a cada espejo o resignar la especie a la hombría del sol
    sería como dejar que la lluvia cayera despiadada con sus miles de agujas
    y no guarecer los ojos
    no se elige el poema
    es el tigre agazapado tras todo aliento con la zarpa pronta
    y un único temblor en la boca
    como el inacabable parto de los pájaros




    Carta primera

    Madre, aquí estoy. Libre de sombras y también de luz. Parada como ciega en la penumbra. Estatua de sal. Hoy recordé tu nombre mientras vigilaba los brotes de las plantas, su terco verdor. Es otoño, madre, pero las flores persisten y el color de la tarde es una sangre que cae.

    Hay en torno un silencio manso, las cosas se callan y por detrás de ese silencio la misma niña con su llanto espera que amanezca. Sabe que toda noche lleva el fin, en algún rincón del horizonte. El sueño es una manta áspera llena de fotos y en un extremo tiene la mueca del olvido. Yo acaricio el borde de la ausencia para darle calor.

    Madre, así parada puedo tocar la palma de dios y todavía ver en tus ojos el extremo de la vida. Pero es otro este camino bajo mis pies y aún no puedo descifrar sus coordenadas. Sos la sombra en el espejo y esta geografía en mí que te repite como la palabra de un loco.

    A veces, la memoria me da tregua; espero entonces el llamado, tu voz tajeando la distancia. ¿Por qué el tiempo es mudo, madre?

    Corro hacia el dintel de la lluvia. Un párpado de luz cierra las ventanas. Entonces las horas semejan una larguísima espina que encuentra centro en el corazón.

    Esta es mi palabra, madre, huérfana de tu nombre. 




    en esta fecha

    hoy me paro me arrodillo en los altares derruidos de la oscuridad
    para que el solo nombre del amigo ampare
    su sola luz
    es así como me paro a la orilla de antiguos cementerios
    porque no soy yo ni mi voz
    sino otro canto el que me surca
    hoy me arrodillaré frente a las tumbas viejas
    porque creo en otra luz que me atraviesa me corrige
    me hace serena en la fatal vorágine del tiempo y de los hombres
    esos
    los absurdos detentores del tiempo
    la claridad
    es una estepa extensa como la manta del señor de los adioses
    la claridad
    esconde la daga en la pupila en la concavidad del sexo
    la claridad es esta secreta armonía de la muerte y sus cónclaves
    hoy
    veré pasar el carruaje ostentoso de mi sombra
    con su absurdo catálogo de amores
    hoy
    haré un tamiz con la seda del sol y en su
    claridad
    se construirá obtusa
    la magnífica madera del viento





    Mares

    No soy Odiseo. No regreso a Ítaca. Miro la espesura del mar sin esperanzas, sin prisa.

    En la fábula que yo he creado, alguien me espera en alguna orilla ciertamente lejana. Un fantasma de hielo y ceniza que cambia a mi antojo. Alrededor de mí recogen sogas, esparcen sebo, cruje la madera.

    Pero sé que no regreso a isla alguna, que carezco de patria. Que jamás partí de ninguna costa y que nadie hablará de mis hazañas.

    Me inclina a veces la decisión del viento. Giro, varea mi vela, acuden sirenas temblorosas sin canto. Conocer los viejos ensalmos es a veces útil cuando arrecian de tal modo las olas.

    No soy Odiseo, mas he estado en el Hades y he regresado. Guardo de recuerdo estas marcas de fuego que me acompañarán hasta que el fuego también me devore. Y un sabor a azufre que nunca cede.

    Hoy la mirada se licua. Hoy me pesa no regresar ni tener dónde. Pero cada ser lleva el destino escrito en esa implacable telaraña en la palma de las manos.

    Entonces perfecciono este simulacro, ajusto la túnica que me aplana los pechos y les grito a los marinos.

    Hoy la farsa debe ser casi perfecta.

    Se me juegan en ella todos los naufragios y el azote sin piedad de Poseidón.





    a veces el aire tiene consistencia metálica
    una bala de luz en medio de la frente
    el innumerable peso del cuerpo
    como miles de agujas o una herida vieja
    que dice su nombre en la tormenta

    ocurre que el amor
    suele poner relojes en todas las paredes
    tus ojos en cada habitación
    sabor a escarcha entre los dientes
    y es como una astilla o un carbón sobre las manos

    te vigila la noche con sus ojos innumerables
    te vigila la noche amor
    te acerca a las fronteras y al caos
    confunde los equinoccios / y duele
    como los finales y los nacimientos
    duele como duele el abismo inminente del placer

    a veces el aire y el amor se parecen
    el don de respirar y del abrazo son lejanos
    son el huerto aquel de la infancia el perfil del padre
    una sábana piadosa sobre las heridas inocentes

    hace tanto quemé los dudosos artefactos de la memoria
    entonces por qué la sombra adquiere semejante consistencia?
    por qué soy
    la piedra diminuta salvada de la orilla
    heroica
    para morir después entre tus manos?








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  • 07/28/16--02:02: ILAN SHEINFELD [18.989]

  • Ilan Sheinfeld

    (Israel, 1960) Escritor, poeta y activista gay.
    Ilan Sheinfeld nació en Tel Aviv. Es uno de los primeros artistas israelíes gay, Sheinfeld funda y dirige, en su residencia, el primer taller hebreo para escritores gay (1992-1995). En 1998 funda Shufra, la primera editorial Gay y Lésbico de literatura original y traducciones al hebreo. En 2000, abrió el Café Theo, un café Gay y librería en Tel Aviv con el nombre de Theo Mainz, un inmigrante judío alemán a Israel, un trabajador especialista en nutrición y salud pública, uno de los fundadores de lo que se convertiría en la Asociación de Gays, lesbianas, Bisexuales y Transexuales en Israel. El café cerró en 2002, debido a la oposición del vecindario a su presencia. Por sus actividades en el campo de la cultura gay, en 2005 Sheinfeld fue reconocido por la comunidad con el premio Outstanding Citizen'.

    Ilan Sheinfeld: tiene un segundo título en Literatura Hebrea de la Universidad de Tel Aviv. Ha dado lecciones en poesía en la Universidad de Tel Aviv y otras instituciones, desarrolló tareas de periodista cultural y coordina talleres de escritura. Se desempeñó como vocero del Teatro Kameri y de la Municipalidad de Tel Aviv. Ha fundado y actualmente dirige una empresa de relaciones públicas. Entre sus numerosas obras, publicó Historia de un anillo(Maasé be taba´at) acerca de la Zvi Migdal, la mafia de judíos polacos que dominó la prostitución en Buenos Aires y otras ciudades argentinas a principios del siglo XX. (fuente: shireshet/poetas israelíes y otros).

    LIBROS 

    en hebreo 

    POESÍA

    Enchanted Lizard, [ Leta ʹ a Mechushefet ] Martef 29/ Eked, Tel Aviv, 1981
    Making Love with the Tongue, [ Osim Ahava Ba-Lashon: Shirim 1977-1983] Dvir, Tel Aviv, 1984
    Lines to a Friend in Parting, [ Turim Le-Re ʹ a Bi-Freda ] Aleph, Tel Aviv, 1987
    It Begins with Love, [ Ve-Reshito Ahava ] Hakibbutz Hameuchad, Tel Aviv, 1989
    Temporary, [ Ara ʹ i ] Tamuz/ Writers Association, Tel Aviv, 1992
    Taschlich, Tag, Tel Aviv, 1994
    Karet, Shufra, Tel Aviv, 1997
    The Tourist Guide, [ Ha-Madrich La-Tayar ] Shufra, Tel Aviv, 2003
    Poetry Treasure, [ Otzar Shirim ] Shufra, Tel Aviv, 2013

    PROSA

    Poets School: The Writers Manual (non-fiction) [ Beit Sefer Li-Mshorerim: Madrich Ma ʹ asi Le-Sofrim U-Li-Mshorerim ], Shufra, Tel Aviv, 1997
    Siedlce (novel), [ Shedletz: Zichronot ] Shufra, Tel Aviv, 1999
    Only You (novel), [ Rak Ata ] Shufra, Tel Aviv, 2000
    The Poetry Workshop (non-fiction [ Ha-Sadna Le-Shira ]), Shufra, Tel Aviv, 2005
    A Tale of a Ring (novel) [ Ma ʹ aseh Be-Taba ʹ at ], Keter, Jerusalem, 2007
    When the Dead Returned (novel) [ Kshe-Ha-Metim Chazr u], Kinneret, Zmora-Bitan, Or Yehuda, 2012

    NIÑOS

    From the Heart of Tel Aviv (youth), [ Min Ha-Lev Shel Tel-Aviv ] Dvir, Tel Aviv, 1984
    Peace (picture book), [ Shalom ] Hakibbutz Hameuchad, Tel Aviv, 1989
    Margolis' Strange Book, [ Ha-Sefer Ha-Meshuneh Shel Margolis ] Hakibbutz Hameuchad, Tel Aviv, 1991
    There is no Such Bird: Kortsipa (picture book), [ Eyn Tzipor Kazo, Kortsipa ] Shufra, Tel Aviv, 1999
    A Kingdom Named Collision (picture book), [ Mamlacha U-Shma Kolisya ] Shufra, Tel Aviv, 2007



    La primera vez que leí poesía

    Abre el libro, hijo, y mira
    qué bellos poemas escribieron los judíos
    hace miles de años, dijo mi padre
    cuando me regaló un devocionario.

    Lo abrí y leí con mis propios ojos
    las plegarias que entonaba el maestro cantor
    y que luego la congregación repetía en murmullos:
    un grupo de varones de distintas edades
    que, envueltos en mantos, se balanceaban
    y sudaban en el ámbito del templo.

    Yo repito para mí esas palabras,
    las paladeo con placer
    como las golosinas que se arrojan
    en las ceremonias de confirmación (1),
    trato de no apresurarme
    para no adelantarme al  jazán (2)
    y que el dulzor no se desvanezca en mi boca…

    (1) En las ceremonias de confirmación (bar/bat mitzvá) es costumbre arrojar golosinas en señal de alegría.
    (2) Nombre hebreo del chantre, el cantor litúrgico que lidera a la congregación en los himnos y plegarias.

    Traducción: Gerardo Lewin



    Para dormir en paz necesito arrojar 
    niños muertos de mi cama

    Un niño arrugado, de abultado vientre, yace sobre mi cama.
    Sus ojos se derraman, lentamente, con una paz indescriptible.
    Las moscas devoran la comisura de sus labios pálidos
    y aterrizan en sus cabellos: pegoteados, revueltos, salvajes.

    No es sencillo dormir junto a un niño muerto.

    Un extranjero niño yace en mi cama;
    hay acidez en el ambiente y avanzada pudrición.
    Su sangre sobre mi colcha coagula en grandes manchas.

    Es una pena arrojar a un niño muerto
    para que lo devoren en las calles.
    Pero ya es tarde, estoy cansado, necesito mi cama
    y de ningún modo sería capaz de dormir
    con un muerto, niño y extranjero,
    en mis brazos.

    Traducción: Gerardo Lewin



    DEAD CHILD

    There's a child with a bloated belly cowering in my bed. 
    His eyes, surprisingly calm, have begun to spill. 
    Flies nibble at the corners of his pale lips, forage 
    in his tousled brittle curls. 

    It's complicated to sleep beside a dead child. 

    An unknown child lies here, souring the air with advanced decay. 
    And his blood has crusted and stained my linen. 

    Its a shame to throw a dead child to be scavenged in the streets. 
    Its late, anyway, I need my bed 
    and I just can't sleep with some dead child at my breast.

    © Translation: 1992, Riva Rubin 



    BETWEEN MY HOUSE AND YOURS

    We've never walked yet through your past. 
    Separating my house from yours are your parents' 
    perplexities, your own caution, and the Green Line. Thus, 
    you seem to me always a hero coming down 
    from Intifada country. 

    In addition to your room, I'd most like to see 
    the flat rock near the entrance to Ariel, 
    where you used to go to be alone, making yourself a world 
    removed from the world. With no politics in it. 

    I never acknowledged the untamed land you grew up in. 
    That boulder-strewn countryside, magic to you, to me 
    has always been merely Occupied Territory. Suddenly, 
    in loving you, I find myself 
    nostalgic for the landscapes of your childhood. 

    It's hard to believe it could ever happen. But 
    beyond all the killing and the blood we two here together, 
    are willing to apply our love to the landscapes of the past. 
    Perhaps, in fact, there's no fairer thing we can do.

    © Translation: 1992, Tsvi Marmelstein 
    First published on Poetry International, 2014



    NIGHT OF WAR 6

    On the Sabbath I woke in fear. 
    A special kind of fear: Petrol-air bombs. Okay, 
    to die by gas, but I don't want to burn up in flames. 

    I've begun to weigh what to take and save from my home, 
    where will I take refuge, and with whom, 
    where can I send my writings abroad 
    so that they may be saved. 

    Then my neighbor Yossef came down. 
    We drank a morning toast in honor 
    of the continuation of the War of Independence 
    and the explosion from the Hassan Bak Mosque. 
    I'll hang on here by my fingernails. 

    But to be sure I opened the talisman, 
    the Bible, the Jewish book of questions and answers. 
    Shall I flee, I asked. He answered: 
    “Be honored and remain in thy home, Wherefore 
    shalt thou tempt in evil and 
    fall together with Judah.” In joy I kissed it 
    and went out to the pub. 

    I ate and drank. But through the haze 
    of alcohol no one noticed 
    that I said “Shechiyanu” and added in my heart, 
    “The Lord, Neve Tsedek, and the hope of my fathers, the Lord.” 

    © Translation: 1992, Karen Alkalay-Gut 
    Translator's Note: Neve Tsedek, the name of the poet's neighborhood, can be translated as the Oasis of Righteousness. 



    NIGHT OF WAR 10

    A silver-haired commander came and took me to the firing zone. 
    I cuddled in his warm hairy chest. “David'” 
    I whispered, “I've always feared you. But now you're 
    all there is.” “My name isn't David,” he grinned back. 
    “To me you're David,” I laughed. 

    “Come,” he said, and pulled me into his arms. “Here, 
    you see this slope, it is the front of the outpost. 
    No one can conquer so fortified a place.” 
    I kissed his cheeks. “You're a hero. Will you watch over me?” 
    “Of course,” he smiled and fed me with an orange delicacy, warm squash. 

    I woke with the taste of puree melting in my mouth. 
    All day long I wondered if I been graced with the Messiah, 
    or had I just slept with an heir of Jesse.

    © Translation: 1992, Karen Alkalay-Gut 
    First published on Poetry International, 2014




    NIGHT OF WAR 14

    For two weeks already I haven't heard from you. 
    You're probably skipping between the craters in Tel Aviv, 
    documenting the human interest in the area of destruction. Did you 
    think I'd phone? 

    I hoped you'd be back here, with the shine of your perverted eyes, and seduce me. 
    I mean after all, in the moment before you left, you bit me. 
    But when I tried to press you to the wall, you withdrew 
    to the secure borders you drew in advance, 
    leaving me waiting, idiotic, with the waving flag of an erection. 

    After two weeks of the moaning of sirens 
    there are no signs of you. What, are you carousing with death? Were 
    you insulted? 
    I'm thirsty for a portion of translucent liqueur from the vineyards of your womb. 
    Here, my pink tongue licks the air. 

    Sweet, let us lie under a canopy of nape kisses. 
    If you don't bring me your hairy mound, out of hunger I am liable
    once again to inhale Rose from the orchard of testicles. 

    As you know, there's no harm in it, 
    but lately, my dear, I desire only 
    to nip the berries of your nipples.

    © Translation: 1992, Karen Alkalay-Gut 
    First published on Poetry International, 2014








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  • 07/28/16--03:47: ALFREDO BENIALGO [18.990]

  • Alfredo Benialgo 

    Nació en La Plata en 1951. Es  Licenciado en Geología y trabaja en el Centro de Investigaciones Geológicas (CIG, CONICET - UNLP). Escribe novelas, cuentos y poemas. Su obra narrativa publicada incluye: Cuentos dañinos y maledetto amor (2006), Calculando con Gloria (2012) y ¡Mamá Boom Boom, tire ese avión! (2012). Relatos suyos fueron recogidos en varias antologías, entre ellas: Diez Narradores Regionales (1996), Juegos Florales Nacionales San Francisco (1998), Letras de Oro (2001), Certamen Literario Nacional del Inmigrante (2002), Primer Concurso Nacional de Cuentos Históricos (2003), Antología del Club Platense del Horror y el Misterio (2003), Colección Negra I (2007) y Colección Negra III (2012). Su novela Una mujer somalí fue seleccionada finalista en el Certamen Internacional de Novela Clarín 2015. Algunos de sus cuentos se hallan publicados en la página web de la Embajada Argentina en Francia (http://www.efran.mrecic.gov.ar/node/19086). Dirigió la revista 1000 Palabras y, actualmente, dirige la editorial La Terminal Gráfica. Los poemas publicados en esta página son inéditos.




    Taller de Alicia

    Escribo una novela.
    Releo otra.
    Escribo un cuento.
    Corrijo el de la semana anterior.
    De este pantano de palabras
    se levantan columnas de vapor
    de vez en cuando.
    Algunas, me dicen, son poemas.


    Sara

    Vi, de la ventana,
    cuatro luces titilando.
    Volaban en la ribera de la noche.
    Orlaban el cuerno de la luna,
    la oquedad de la piedra,
    la espuma de la fronda.
    Dije: son cuatro luciérnagas
    escapándole al frescor de la noche.
    Dije: son cuatro rubíes
    replicando el fulgor de la luna.
    Dije: son las lágrimas
    de un ángel.
    Dije: son las cuatro letras
    que forman tu nombre.


    V

    Había un cerco de madreselvas.
    Parece un invento tanguero decir
    que en la casa de mi madre
    había madreselvas.
    Pero las había.
    Y una pileta de lavar la ropa
    como en un verso de Carriego.
    Pero la había.
    Y macetas con malvones.
    Y ella, mi madre,
    que se secaba las manos
    en el delantal.


    VI

    En el patio de mi casa había una parra de uva chinche
    que mi viejo cuidaba como una tejedora.
    Trenzaba las ramas en la época precisa.
    Lo que sobra se corta, me decía.
    Que los racimos nunca se malogren,
    que la sombra jamás se despareje.


    VII

    ¿Qué pedazo de mármol griego, qué hoja de laurel,
    qué jirón de toga, que gota de hidromiel,
    vino a caerse del Olimpo y pegarme justo en la cabeza
    para decirme que ya no tengo miedo?


    Tía Blanca

    Todos tenemos algo que callar, querido,
    me dijo con el mate en la mano.
    Nadie hizo nada por hacerme feliz.
    A nada dije que no,
    a todo dije que sí.
    Como dice esa canción estúpida de Julio Iglesias:
    me olvidé de vivir.


    VIII

    Hoy, sábado cinco de marzo, km 214, ruta 226,
    un auto rojo en la banquina partido al medio,
    un camión atravesado en la ruta,
    una mujer rubia hasta el destello
    sentada en el borde del asfalto con la cara
    roja de sangre,
    un tumulto de brazos deteniendo a una criatura de ocho años
    que grita y quiere sacar del auto rojo
    el cadáver desbaratado de su padre.
    Imágenes de una tarde horrible,
    a cincuenta kilómetros de una ciudad llamada Azul.


    IX

    Diestro,
    arma un cigarrillo frente a mí.
    Es mi hijo.
    Es jueves.
    Es un octubre quebrado de revelaciones.


    X

    Sobre la mesa estaba aquel vino
    que palpitaba en la copa como el sexo de una mujer.
    Antes de beberlo había que aguantar el discurso de un experto.
    Yo no recuerdo otra cosa que el sabor.








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    Vladimir Jantus Castelli 

    Nació en La Plata el 26 de septiembre de 1975. Es poeta, escritor y periodista.  Tiene cuatro libros de poemas publicados: Poesía para beber (1997), El grito (1999), En el borde (2005) y Venérea (2015). Este último incluye el poema homónimo con el que obtuvo en 2014 el primer premio del Concurso Internacional de Poesía organizado por la revista Guka, que edita la Biblioteca Nacional. A propósito de Venérea, señala Alejandra Varela en la contratapa del libro: “Una voz extraña, como de otro tiempo precipita al lector de Venérea a un estado abismal, como si el fin del mundo tuviera lugar ante nuestros ojos. La muerte parece hablarnos directamente, convertida en palabra poética, encarnando a un dios fantástico. La letra es la herida de esa muerte, la que adquiere formas criminales porque la dimensión poética que tiene lugar está sostenida en acciones que trazan locuras en el texto, como un albatros que planea tragándose a los vivos. La poesía se construye en un lugar que se aleja del realismo, de la enumeración de lo inmediato para pensarse como imágenes que cruzan temporalidades mientras un agente descomunal de un orden lejano nos dicta un mensaje secreto”.




    Venérea

    Venérea huele a rojo de invierno
    resplandeciente
    a sutiles surcos de hierbas
    hundidos en el bosque
    se esconde entre las sombras
    dejando pequeños indicios púrpura
    que marcan su presencia
    en el espacio

    tiene una voz muy dulce
    tan dulce que cuando habla
    parece que cantara dentro de ti
    una canción de cuna

    son canciones de soledades
    y ecos del tiempo

    afiebrada
    se recuesta y observa
    desde la ventana
    la encrucijada del viento
    su refugio



    II

    Venérea cobija sustancias que provienen del fuego
    las oculta en su pecho
    las mantiene secretas
    a sangre
    saben sus labios
    el trance se palpa en su piel
    sus besos son el veneno de las víboras
    rojas y chispeantes
    en sus ojos se reflejan
    las hogueras de la noche
    las toxinas que incendian las ciudades y sus muros
    que envilecen a los vagabundos
    que la veneran

    ellos veneran a Venérea



    III

    Venérea posee los hechizos
    el secreto de las brujas
    la magia negra que ocultan los profetas
    ella
    los seduce y embriaga
    con drogas oscuras
    los domina
    ellos permanecen callados
    observándola
    sumisos

    a veces
    su palidez ha calcinado espejos
    ese concierto de imágenes
    que componen su cínica sonrisa
    pero
    siempre ha buscado lo inalcanzable
    las bestias hambrientas han seguido su rastro
    en mapas de huesos brillantes
    siempre han intentado seguirla
    aunque sus huellas se pierdan
    en la inmensidad del tiempo

    ellos veneran a Venérea



    IV

    Venérea habla en lenguas
    que parecen llegar del mas allá
    conjuros de sortilegios antiguos
    leídos por un druida ante la multitud
    trafica sacrificios
    niños que le entregan como ofrenda
    tiene dientes de oro colgando de su cuello
    regalos que le han dado los espíritus viejos
    los brujos de las tribus perdidas del norte

    a la muerte ha sentado en sus rodillas
    ha hamacado a la desgracia.
    desnudado a la locura.
    dormido al Miedo

    ellos veneran a Venérea



    V

    Venérea ha intentado morir varias veces
    ha intentado suicidarse
    pero no ha podido ser su víctima
    no ha sabido
    sobornar a sus verdugos
    igual
    continúa sus huidas
    con pupilas ardientes
    se mueve como un Pueblo Gitano
    en el desierto
    busca con apetito feroz
    el tiempo de las mareas
    las playas ocultas
    el instante final de todas las cosas

    ellos veneran a Venérea



    VI

    siendo niña asesino a las Ninfas.
    y nadó desnuda sobre el Lago de Flujo
    donde dormían las Vírgenes.
    se masturbó con flores ígneas
    hasta estallar en lavas

    tocándose despacio
    con dedos cortantes
    fue excitando sus caderas
    poco a poco
    fue llamando al orgasmo del clítoris danzante
    de hermandades orgiásticas
    allí hizo su templo
    entre músicos enloquecidos
    con sangrantes melodías
    que apagaron la sed de todas las criaturas

    allí descansó
    luego de una interminable
    peregrinación de ausencias

    ellas veneran a Venérea



    VII

    a sus amantes
    ha perdonado cien vidas
    los ha cobijado de su acero
    los ha protegido de sí misma
    ha guardado los secretos
    más oscuros
    por los amantes
    ella ha sangrado siglos
    aun así la traicionaron

    ella igual los ha salvado
    ellos veneran a Venérea



    VIII

    inundó todo con su furia
    bebió el vino de los muertos
    para apagar sus espantos
    se vistió de Noche
    y salió a cazar vampiros
    regresó
    a los senderos que la habían visto nacer
    hace ya muchos
    muchos siglos.

    Fuente: Venérea, Vladimir Jantus Castelli, Malisia Editorial, La Plata, 2015.




    Partida

    Se disfrazo de viento y forzó las luces 
    en esa escala de grises estaba su sonrisa 
    mucho mas distante que la lluvia 

    La tarde había sido oscura 
    el verano ya no latía 
    ¿ quien podría darle la pregunta? 
    la certeza de que había respuestas 
    la razón suficiente para estallar en un abrazo 

    se dejo llevar en su disfraz 
    se dejo reducir por las sombras 
    Colgó algunos tapices en la avenida desierta 
    se desnudo y corrió por las plazas 
    huyo por lo techos 
    se detuvo un largo rato 
    en un paisaje de otoño 

    cuando el Tren estaba saliendo 
    llego a despedirse 
    de si mismo 
    como siempre lo había hecho 
    de frente 
    viéndose ir en el tren 
    a un lugar donde no se encontraría 

    seria otro el que vería las casas 
    los poblados 
    la inmensidad que se avecinaba 

    levanto la mano 
    y se despidió 
    de espaldas adonde iba




    Los senderos del silencio

    Hace un siglo cuando desperté 
    intente recorrer la espesura de los bosques musicales 
    ocultos en el corazón de la tierra 
    en las inmediaciones de la calma 
    aguarde que el sol devorara a la noche 
    y me adentre en las playas de la tristeza 
    en la arena roja me recosté 
    a meditar sobre mis crímenes 

    cree un lenguaje . 
    que tradujo a todos los lenguajes 
    En sus silabas de carne 
    coloque a cada letra un sonido 
    compuse una sinfonía lingüística 
    una canción perfecta 
    e intente deletrear las noches 
    como un mago borracho 
    transforme en hombres 
    a las pocas bestias que quedaban 
    para el trabajo 
    en el jardín antiguo 

    establecí una regla 
    que sintetizo en ella 
    todas las químicas y las alquimias 
    investigue todas las magias 
    ( de ellas me adueñe) 
    A la locura, 
    le robe su secreto más preciado (el más endeble) 
    su alma 

    me deshice de todo indicio de moral o ética 
    arroje muy lejos de mí 
    todo vestigio de humanidad occidental 
    queme mis ropas y mis disfraces 
    queme al pasado. 
    Al recuerdo asfixie 
    reordene mis fugas y mis muertes 
    diseque las últimas gotas de mi nostalgia 

    Tiempo mas tarde por la espalda 
    asesine a la esperanza 
    en lo alto de las azoteas me vi 
    cogiendo al fuego y a sus hijos. 
    pariendo aullidos amarillos 
    en la respiración verdosa de la mañana 

    Anduve por calles pestilentes 
    hasta perderme. 
    Y con los enanos hambrientos 
    me arrastre embrutecido a los pies de la desgracia 

    había estatuas rotas y desoladas 
    en la estación en me halle 
    solo 
    aguardando mi llegada 

    antes de irme incendie la ciudad 
    y estremecí las calles 
    me fui 
    en mi voraz vuelo de pájaro borracho 

    por los senderos del silencio




    .

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  • 07/28/16--06:16: MARIANA FINOCHIETTO [18.992]

  • Mariana Finochietto

    Mariana Finochietto nació en General Belgrano, Provincia de Buenos Aires, Argentina el 24 de enero de 1971. Desde hace 15 años vive en City Bell, Partido de La Plata. Tiene cuatro hijos. Estudió Letras y luego derivó hacia la bibliotecología y la filosofía. Según confiesa, pasó su primera infancia rodeada de animales, árboles y libros. Dice también que ama las playas solas y los libros usados, todo lo cual se refleja claramente en su poesía, que no necesita apelar a recursos complejos para seducir y conmover. El año pasado publicó su primer poemario: Cuadernos de la breve ceguera.




    Cada mañana
    cumplo
    el rito.

    Frente al espejo
    pronuncio
    tu nombre.
    La soledad
    se esfuma
    tras la niebla.

    Dibujo
    sobre el vidrio
    el signo urgente.
    Y nace el día.




    *

    Sucede
    que a veces,
    me fastidian
    la medida
    prolijidad del césped,
    las cortinas
    vigilando las ventanas,
    los peines
    de trenzar las tardes.

    A veces,
    me gustaría
    ser
    esa mujer,
    descarada y algo ruin,
    que me espera
    cada noche
    detrás de las puertas
    mientras apago,
    una a una,
    las luces de la casa.



    *

    Una
    y otra vez,
    nombro
    a las cosas
    para darles
    alma.

    Las sillas,
    las ventanas,
    la sombra
    difusa del sauce
    son
    porque las digo.

    A veces,
    las cosas
    se resisten
    a entrar
    en el juego.

    Y me quedo
    como un dios
    confuso
    a solas
    con un puñado
    de palabras.




    *

    Llueve
    desde
    hace siglos
    sobre el mundo.

    Llueven
    mares de cansada
    inmensidad
    marina.

    El patio
    se deja estar
    hastiado
    bajo el diluvio.

    Ella
    construye
    barcos
    para salvar
    lo que quede
    del día.

    *

    Algunas veces,
    quisiera haber nacido
    con el don
    del equilibrio.

    Extenderme
    coherente
    como un alambre
    de pensamiento
    a pensamiento.

    Ser
    razón
    en tensión.
    Clara.
    Impoluta.

    Pero
    suelen arrastrarme
    las pasiones,
    me distraen
    los pájaros,
    el viento,
    la soledad
    de la hoja
    que desprende
    un roble.

    Me pierdo
    cada tanto en la tristeza.
    Y me río
    de mí
    cuando vuelvo
    a encontrarme
    en los espejos.



    *

    Ha dejado de llover.
    El patio
    atravesado por la luz
    es una imagen
    en sepia,
    como los paisajes
    donde se
    durmió la infancia,
    que sólo
    resplandecen
    alumbrados
    por el recuerdo.

    Una imagen
    hecha de memoria
    y fragilidad,
    apenas
    lo que puede
    dejar sobre las cosas
    la mirada
    del hombre.

    *

    A cierta edad
    las mujeres
    caminamos
    a la orilla
    del sarcasmo
    con equilibrio
    natural.

    Con la tajante
    sabiduría
    del lenguaje
    mantenemos
    la distancia
    exacta,
    imprescindible.

    Ya lo sabemos.
    Hay que proteger
    al corazón
    y sólo tenemos
    esta sólida
    pared
    hecha de lágrima
    y palabra.



    *

    Vengo
    de una tierra
    dominada
    por el agua,
    donde
    el hombre
    aún
    le teme al viento.

    Aún
    late en nosotros
    el corazón
    asustado
    del ser
    en la caverna
    deslumbrado
    por el rayo.

    Amamos
    con sordo temor
    al río,
    como los hijos
    aman,
    inevitablemente,
    a los padres
    implacables.





    .


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  • 07/28/16--08:40: HARUKO TATSU [18.993]

  • Fotografía: Tim Evanson (CC)

    Haruko Tatsu

    Nació en la pequeña ciudad castillo de Hida-Takayama, en la Prefectura de Gifu, Japón, el 8 de febrero de 1922. El 14 de diciembre de 1986, Haruko Tatsu moriría solo en su modesta cabaña, a la edad de sesenta y cuatro años.


    El kamikaze poeta

    por Rafael Vives

    Cuando hablamos de poetas malditos, aquellos genios alienados y autodestructivos cuyo verso decadente suponía un soplido infecto en el engreído aliento de su generación, viajamos mentalmente a la vieja Europa y, concretamente, a Francia. Nombres como Arthur Rimbaud, Tristan Corbière, Auguste Villiers, Paul Verlaine, Stéphane Mallarmé o el encumbrado Charles Baudelaire, ocupan en nuestra memoria las celdas destinadas a enumerar a estos réprobos creadores. Pero, como es lógico, poetas malditos existieron muchos más y mucho más allá de las hediondas orillas de aquel Sena de la segunda mitad del s. XIX. Entre todos ellos, sobresale un caso que llama la atención por su tortuosa biografía, su idiosincrasia y su inmerecida caída en el olvido. Hoy peregrinaremos hasta el místico Japón para conocer a la vez que honrar la historia y el legado del gran Haruko Tatsu.

    Carpa de luto plañe tu kimono gris
    Uña larga en primavera

    Como la mayoría de los autores pertenecientes a su género, Haruko Tatsu fue un alma atormentada, carente de esperanza y víctima de terribles coyunturas que moldearon a golpes su oscura naturaleza. Nació en la pequeña ciudad castillo de Hida-Takayama, en la Prefectura de Gifu, el 8 de febrero de 1922. Casualmente, vio la luz dos días después de que japoneses, británicos, americanos, franceses e italianos, vencedores en la Gran Guerra, firmaran el Tratado de Washington. Dicho acuerdo estaba destinado a delimitar el potencial de las fuerzas navales de cada uno de ellos en un intento por evitar una nueva contienda. Como la cronología atestigua y como el bueno de Haruko padecería en sus propias carnes, el tratado resultó un fiasco. Pero sigamos con lo que nos ocupa. Tatsu se crió al pie del Monte Hotaka, en el idílico paisaje conocido como «los Alpes japoneses», en el seno de una familia humilde. Su padre, como la mayoría de convecinos en aquella ciudad establecida como fuente oficial de madera del país, era carpintero. A los dieciséis años y tras una obligada instrucción como aprendiz de ebanista, Haruko decidió que aquello no iba con él y se mudo a Nagoya en busca de un futuro. En la cuarta ciudad del imperio, a orillas del Pacífico, conoció a Nanami, una enfermera tres años mayor que él de la que se enamoró perdidamente y cuyo influjo marcaría más tarde la totalidad de su obra, trufada de tintes eróticos. Un claro ejemplo lo encontramos en su poema «Grulla de primavera» (1962). Pido disculpas de antemano por la posible inexactitud de las traducciones y obligadas adaptaciones fruto del uso de traductores automáticos on-line.

    Como una piedra preciosa
    Tu sexo entre algodones
    Húmeda pero distante
    Receptiva pero distante
    Cercana al tacto en tu lejanía
    Deja que te posea como dragón afónico*
    Deja que mis manos te paladeen
    Goza, mi grulla de primavera
    Goza entera

    *Según una antigua leyenda, cuando un dragón se quedaba afónico creía erróneamente que su muerte era inminente y desarrollaba un mayor ímpetu sexual en su intento por asegurarse descendencia.

    Fue precisamente en mitad de aquel apasionado idilio con su eterna musa Nanami que estalló la Segunda Guerra Mundial, conflicto que llegó en mal momento ya que Japón estaba centrado de nuevo en su habitual asedio sobre China. En plena ofensiva de invierno, tras dos años de asedio doméstico, los nipones controlaban Manchuria, el norte y una importante franja del centro del titánico país vecino. A pesar de no ser todo lo premioso que se deseaba, el avance resultaba efectivo y fértil para el Imperio. Pero el pueblo chino resistió más de lo esperado, como tiende a hacer, y el escenario sufrió un contundente giro a finales de 1941 cuando el emperador Hiro Hito decidió meter a su pueblo en el gran fregado y el almirante Yamamoto trazó su genial ataque preventivo para amedrentar al diablo capitalista. Como era de suponer, a Roosevelt no le hizo excesiva gracia lo de Pearl Harbour y Estados Unidos se unió oficialmente a la fiesta. La llegada masiva de soldados americanos al Pacífico frenó el avance japonés en seco y convirtió la entretenida acometida en suelo chino en una verdadera carga. Fue entonces cuando Haruko Tatsu, activo patriota y soñador en paro, vislumbró una solución a sus acuciantes problemas de sustento y, aun siendo portador de una notable miopía, logró alistarse de forma voluntaria en el Ejército Imperial. Su objetivo no era otro que el de medrar, hacer carrera en el ejército, regresar como un héroe y formar una familia junto a su amada.

    Tras apenas siete meses de preparación, Tatsu alcanzó el sueño de la mayor parte de los jóvenes de su generación y se convirtió en aviador naval. Sus primeras incursiones en combate coincidieron con el inicio del declive japonés. Aun así, participó y sobrevivió a las campañas de Nueva Guinea, islas Salomón e incluso al desastroso intento de invadir Midway, derrota que supuso un punto de inflexión y el fin de la imbatibilidad nipona. A partir de ese instante, considerado ya como uno de los pocos pilotos experimentados restantes, se centró en la contención del avance de las tropas del general MacArthur sobre suelo japonés. Las islas Marianas, Saipán, el mar de Filipinas, el golfo de Leyte, Guadalcanal y, finalmente, Iwo Jima, fueron los últimos escenarios del Teatro del Pacífico en los que Haruko intentaría evitar la victoria aliada. Con la mayor parte de su armada convertida en pecios y pocos visos de sacar la guerra adelante, el primer ministro Hideki Tojo había ordenado crear una unidad especial de pilotos suicidas encargados de retrasar el avance americano propiciando una reagrupación de las tropas imperiales. Así, en una emotiva mezcolanza de la tradición de sacrificio samurái con las nuevas tácticas belicistas, nacieron los kamikazes («viento divino»). Haruko Tatsu, convertido en alférez, fue uno de los elegidos y aceptó tan heroica tarea anteponiendo los intereses patrios a su futuro, a su anhelado reencuentro con Nanami y, en definitiva, a su vida. Su gran momento llegaría el 11 de mayo de 1945, en uno de los coletazos finales de la guerra. Tres aviones se lanzarían, con menos de treinta segundos de diferencia, contra el portaaviones USS Bunker Hill mientras este apoyaba la invasión de Okinawa. El plan era dejar caer una bomba de 250 kg sobre el buque y acto seguido impactar contra su torre de control causando el mayor estropicio posible. Haruko subió a su caza A6M «Zero» en el que la bandera del sol naciente engalanaba su último viaje, voló hasta el objetivo, descendió, lanzó la bomba y, culpa de su malograda visión, erró a la hora de alcanzar la torre y cayó al mar con la mala fortuna de sobrevivir. Ese episodio se convirtió en uno de los momentos más dolorosamente rememorados en su posterior obra, como queda patente en «Floto» (1968).

    Mi pájaro de metal y origami
    Se acerca el hostiazo de Dios
    Esquivo la gran ballena Sam
    Y floto. Floto
    Floto entre sangre, fuego y recuerdos
    Las nubes dibujan tus pechos
    Tus pezones de cereza
    Me empalmo en mi ataúd
    Y floto en mi vergüenza

    Tras varios días navegando a la deriva sobre los restos de una de las alas de su aparato, Tatsu acabó exhausto e inconsciente en una playa de Minna-Jima donde fue capturado por el cabo de origen puertorriqueño John Medina y enviado a un campo de prisioneros ubicado en Hawái. Durante su cautiverio pensó en suicidarse, llegando incluso a extender una petición formal en tal dirección a los mandos estadounidenses, súplica que fue rechazada. Humillado por el fracaso de su misión, carente de honor, convertido en una vergüenza de guerra y hastiado por el hecho de seguir vivo, Haruko encontró en la poesía una vía de escape a su insoportable enajenación. Fue a lo largo de aquel internamiento cuando empezó a plasmar sobre el papel sus miedos, su desasosiego y su enfermizo deseo carnal, fruto del constante recuerdo de Nanami.

    Mi sable de samurái oculto en tu arbusto
    Mi sable de samurái perdido en tus nalgas
    Cabalgas. Cabalgas
    Mi sable de samurái custodia tus muslos
    Mi sable de samurái remonta tus senos
    Serenos. Serenos
    Mi sable de samurái se mece en tus manos
    Mi sable de samurái de carne y deseo
    Jadeo. Jadeo.

    «Mi sable de samurái» (1946)

    Su ejemplar conducta durante aquellos meses le valió la estima de sus guardianes. Así, en febrero de 1947, en plena ocupación americana tras la capitulación del imperio, fue enviado hacia Yokohama donde fue oficialmente desmovilizado y liberado. En su tierra natal, donde ya conocían los pormenores de su fracaso y posterior detención, no fue recibido con estima por parte de las autoridades militares. Lo expulsaron del ejército aunque no lo juzgaron ni presentaron cargos contra él. Al fin y al cabo, no era un traidor sino solo un miope al que tal vez habían sobrevalorado debido a su longeva supervivencia en combate y a su imprevista suerte en el frente. Apestado, alienado y desquiciado por su fracaso, transformado en un antihéroe, regresó a Nagoya donde el círculo de miseria se cerró al comprobar que, al igual que los demás, también Nanami lo repudiaba. Aquello minó de forma definitiva su juicio y lo arrojó en una sima de trastorno y soledad de la que ya jamás emergería. Con tan solo veintiséis años, consumido, perturbado por la guerra y extraño en su propio hogar, se mudó a una pequeña aldea en el norte del país, cerca de Sendai, en la prefectura de Miyagi. Allí, amparado por el anonimato, dio rienda suelta al torrente de decadencia y melancolía que inundaba su cerebro. Desde entonces y hasta su muerte se dedicó a malvivir y a plasmar en cuartillas de papel sus lóbregos pensamientos, confeccionando una de las antologías poéticas más destacables de todo el siglo XX. Finalmente, el 14 de diciembre de 1986, mientras en Tokio se celebraba la final intercontinental entre River Plate y Steaua de Bucarest, Haruko Tatsu moriría solo en su modesta cabaña, a la edad de sesenta y cuatro años, pocos minutos antes de que Antonio Alzamendi marcara el tanto que daría la victoria a los argentinos.

    El modo en el que la obra de Tatsu logró ver la luz resulta tan misterioso y rocambolesco como su propia vida. Tras su fallecimiento, sin familia conocida ni herederos, su vivienda fue subastada y sus escasas pertenencias se alojaron en el sótano de un edificio gubernamental del distrito de Aoba. Allí reposaron durante años hasta que en 1991 Yasunari Oki, un funcionario local encargado del archivo, descubrió los manuscritos. La curiosidad que despertaron en él esos hipnóticos versos hizo que los remitiera a Natsume Kawata, antiguo compañero de filas y por entonces profesor de literatura en la Shinsu University de Nagano. Fue Kawata quien, tras indagar en la misteriosa figura de Tatsu, decidió dos años más tarde publicar un primer poemario titulado Haruko Tatsu. Versos desde la nada. Aunque el reconocimiento y el interés por la obra y la figura del kamikaze poeta no han alcanzado las cotas que sin duda merece, a partir de aquel momento el mundo fue consciente de su existencia. La de un genio martirizado por su memoria. La de uno de los mayores referentes poéticos de todos los tiempos.

    Si lo hacemos como los perros
    ambos podremos contemplar el horizonte


    http://www.jotdown.es/2014/07/rafael-vives-el-kamikaze-poeta/






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  • 07/29/16--00:44: ALMA PAGÈS [18.994]

  • ALMA PAGÈS
             
    Alma Pagès (Madrid 1949) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado poemas y relatos en varias revistas literarias de España (Alba Literaria, La Hamaca de Lona, Ágora, papeles de arte gramático, Contrapartida, El Alambique, Mester de Vandalia) y México (La Palabra y el Hombre, Contrapunto). Ha sido antologada en Relato español actual (Fondo de Cultura Económica, 2003) y en la antología poética Donde el olvido no habite (Legado Ediciones, 2011).
             
    En poesía, es autora de los libros Cuaderno de Aro / Trobar clus (Caliban Ed., 2007) y Laietana / Poemas que olvidé escribir de joven (Ed. Crusoe, 2011), una colección que recoge dos series poemáticas diferentes y complementarias. También ha participado en el libro colectivo Madrid a Miguel Hernández (desde el Café Gijón), Ed. De la torre, 2012.
          
    Ha publicado la novela A la manera de James (Ed. Poeta de Cabra, 2012) y  ha  colaborado en el volumen Vivir el cine (PIGMALION EDYPRO, 2013).
        
    Ha participado con lecturas poéticas en distintas tertulias madrileñas, como la del Círculo de Bellas Artes, la tertulia Gerardo Diego del Café de Oriente y la Tertulia Literaria Hispanoamericana Rafael Montesinos y actualmente en la Tertulia Rascamán.

    Socia del Ateneo de Madrid desde hace años, ha organizado, presentado y participado en diversos actos culturales, presentaciones de libros, recitales poéticos y conferencias. Ha sido Vicepresidenta de la Sección de Información y Comunicación y ha formado parte de las de Artes Plásticas y Medio Ambiente.


                       
    El viento va enfriando la ciudad y sus miedos                  
    en un otoño largo, cargado de palabras,                   
    traídas por la vida en milagroso frescor                   
    a pesar del tiempo y sus silencios                          
    Es un otoño cálido       
    donde el amor se aferra y te construye                       
    Indómito, inopinado, inextinguible


                                                
    MENSTRUACIÓN
                                 
    Son esos días con sabor a lana y a lluvia      
    limpios como el aire después de la tormenta
                         
    De mi vientre liberado mana sangre de vida                                   
    despertando un saber antiguo                                    
    que pervive oculto, extraviado
                                               
    En la habitación vacía                        
    recupero la memoria primigenia                                                
    de mi cuerpo                                 
    y me fundo en la esencia misma                                                
    de la Tierra
                                            
    Nuevamente Una                            
    purificada en mi integridad                            
    exhalo la energía total del Universo                       
    y me cierro, como un loto, en oración



    AMAR

    Sentir la plenitud del pájaro en su nido.
    Escribir en el pálpito de la vida
    Con la caligrafía de la muerte




    ¿Por qué en este momento las palabras pugnan
    por tejer un tapiz sin propósito?
    ¿Qué corriente extraña las impulsa,                                                               
    obliga a la mano a realizar                                                                               
    un alocado ir y venir sobre la hoja,
    turbando su impasible blancura?                                                                       
    Ya nada será igual.                                                                                             
    Lo escrito ha alterado el orden de las cosas.                                                         
    El despertar traerá de nuevo                                                                             
    el rítmico fluir de la existencia                                                                    
    y querrá olvidar la irrupción de otros mundos                                                     
    que han habitado, a su pesar, la página.             

                
                   
    BANDERA REPUBLICANA

    Eres el sueño tricolor y amado
    de un país que no dejaron ser
    Roja fuente de sangre viva
    para detener una agonía de siglos
    Oro de inteligencia en libertad
    que deshaga infiernos de ignorancia.
    Morado de transformación,
    ley incumplida en una tierra
    gangrenada de sí misma.
    Ondeaste brevemente
    Pero llevas en tu esencia
    la dignidad de este pueblo.



    Visió

    Veig fugir la flama
    Cap a l’absència.
    La veu tranquil·la de l’aigua
    Entona un càntic virolat
    Mentre la mort fa el mandra
    I fou aleshores que
    Es va sentir una rialla
    Per sobre el llit de riu
    Sedegós de somnis



    Visión

    Veo la llama huir
    Hacia la ausencia.
    La voz tranquila del agua
    Entona un canto chillón
    Mientras la muerte holgazanea
    Y fue entonces cuando
    Se escuchó una carcajada
    Sobre el cauce del río
    Sediento de sueños




                                Com podria dir-te les raons de l’aigua?
                                Veus que tinc les mans mullades
                                Voldria tant agafar les teves!
                                La teva pell ardent i tremolosa
                                Beu. Com beu la terra

                      


                                ¿Cómo decirte las razones del agua?
                                Ves que tengo las manos mojadas
                                ¡Querría tanto agarrar las tuyas!
                                Tu piel ardiente y temblorosa
                                Bebe. Como bebe la tierra

                                                    


    POEMAS PUBLICADOS EN LIBRO

    de Laietana


                                     
    Desde el borde la locura te hablo
    a ti, huida en sus oquedades
    Hemos nadado en el terror de
    los monstruos del abismo
    y en lavas sangrientas
    doloridas
    donde la razón agonizaba
    Oigo tu voz, tu grito
    Acero despiadado
    que secciona mi rostro
    Siento estallar tu mirada
    espejo salvaje
    desgarrando mis palabras
    Mi silencio se pregunta
    en qué lado
    de tan perdida frontera
    puedo encontrarme




    de Poemas que olvidé escribir de joven



    Hoy daría mi vida por la Vida
    Por la dignidad en el mirar de las mujeres
    Por la ternura en las manos de los hombres
    Por el eterno reír de la infancia




    ATALANTA

    Tres bolas de oro marcaron el ritmo de mi carrera. Invicta, las cimas coronaron mi subida, los valles acogieron mi descenso. Pasé por pueblos donde el aedo cantaba tu victoria, tu conquista de algún trono y de su reina. Seguí mi marcha, iluminada por el claror de tu engaño. Vadeé ríos. La hierba me acarició los pies. Las esferas refulgieron contra el plácido sestear del lago. Sudorosa, jadeante, me detuvo el dulce sonar de un caramillo. Con sigilo de leona me deslicé por el boscaje. Divisé a un joven amado por el sol. Bebí el azoramiento de sus ojos. Reí el asombro de su boca. Lo tomé de la mano. Nos zambullimos en el áureo y triple resplandor del agua.



    de Cuaderno de Aro



    Cementeri vell
    a la vora del mar
    tot ple de records
    Ara es la nit
    i somniem
    els meus morts i jo



    Cementerio Viejo
    a la orilla del mar
    lleno de recuerdos
    Ahora es de noche
    y soñamos
    mis muertos y yo




    de Poemas que olvidé escribir de joven


    Ferit, com el drac
    D’un conte amb lletres tancades
    Cançó de bressol en la veu del vent

    Sedegós, com el drac
    A la vora del riu
    Sense dones d’aigua
    Boca oberta a la buidor

    Rendit, com el drac
    Davant la cova amagada
    El meu amor te’n dona
    El seu tresor de llum



    Herido, como el dragón
    de un cuento con letras cerradas
    Canción de cuna en la voz del viento.

    Sediento, como el dragón
    a la orilla del río
    sin ninfas
    Boca abierta al vacío.

    Rendido, como el dragón
    ante la cueva oculta
    mi amor te da
    su tesoro de luz




    .


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  • 07/29/16--02:21: TONE HØDNEBØ [18.995]

  • TONE HØDNEBØ 

    (Nació en Tønsberg, Noruega, en 1962). Vive en Oslo. 
    (5 de noviembre de 1962) es una poetisa y académica noruega que debutó en 1989 con Larm og.1

    Fue coeditora de la revista literaria Vagant entre 1990 y 1997, mientras que formó parte de la plana ejecutiva de la Asociación de Escritores de Noruega en 1995. Ha recibido varios reconocimientos, entre ellos el Premio Dobloug de la Academia Sueca en 2005.2

    Obras

    1989: Larm — poesía
    1994: Mørk kvadrat — poesía
    1995: Skitne lille hjerte — traducción/reescritura de poemas de Emily Dickinson
    1997: Pendel — poesía
    2002: Stormstigen — poesía
    2004: Skamfulle Pompeii — poemario
    2005: Et lykkelig øyeblikk — selección de poemas
    2008: Nedtegnelser — poesía





    “Son perspectivas fantásticas las que Hødnebø nos presenta, con sus excursiones en lo cósmico y con la tierra vista desde el aire. Como la arquitectura más experimental, a menudo irrealizable, esta es una poesía especulativa. Ella es como un absurdo Leonardo da Vinci. Es la ruptura inclinada, es lo no planificado, es la lógica del sentimiento, la de la investigación, la del experimento. Así como el niño crea todo el tiempo nuevas cosas, libremente y sin censura, creo que esta poeta se ocupa de construir o crear algo para comprobar que es posible, para comprobar que aquello puede ser creado. El “¡Aire feliz!” de Dickinson se vuelve aquí un credo". Janike Kampevold Larsen.





    El cielo es una central energética
    que estalla atravesando todo el día,
    el cielo construye un sistema
    que atrapa el más pequeño movimiento
    de hojas, insectos y humanos
    Una industria se expande, década
    tras década, copiándose a sí misma


    *


    A través de la pared de luz ves
    una pared de luz una pared gris con dibujos
    de rosas a través de una pared gris
    ves una pared blanca y un dibujo blanco
    y uno nuevo y uno nuevo
    que se dibuja en el cielo nocturno


    *


    Una ciruela cae del árbol
    y las hojas del árbol
    se insinúan a través de los rayos del sol
    Se pudre desde la mitad hacia abajo,
    se devora a sí mismo
    En el aire gira el polvo hacia arriba,
    ya es sombra en una extraña oscuridad
    Las rosas se abren, sin embargo,
    parecen vidrio, todo se agranda,
    pero la luz y el brillo de alrededor
    obliga a todo a volver sobre sí mismo


    Traducción del noruego de Roberto Mascaró
    Roberto Mascaró (Montevideo Uruguay, 1948) Poeta y traductor. Reside en Suecia.
    http://alpialdelapalabra.blogspot.com.es/



    *

    HIMMELEN er et kraftverk
    som durer hele døgnet igjennom,
    himmelen konstruerer et system
    som fanger opp hver minste bevegelse
    fra blader, insekter og mennesker.
    En industri ekspanderer, decennium
    etter decennium, kopierer seg selv.




    THE SKY is a generator
    humming night and day
    The sky builds a system
    catching every little movement
    from leaves, insects and people.
    Industry expands, decennium
    after decennium, reproducing itself.

    From: Mørkt kvadrat
    Publisher: Aventura forlag , Oslo, 1994
    © Translation: 2013, Cecilie Dahl and Tone Hødnebø





    IKKE den susende greinen,
    ikke den svale vinden,
    ikke det syke hjertet

    men en stemme som sier: gå hjem, gå hjem
    Og hjem er et sted i et lite sovjet
    Ett sekund står du forvandlet
    Tanken på stedet forviste deg dit
    Du skal gi fra deg alt og aldri angre
    Du åpner hodet. Du tenker at tankene rører seg
    som en opprømt skog, og skogen hugges, tre for tre.



    NOT the whispering branch,
    not the cool wind
    not the weak heart

    But a voice saying: go home, go home
    and home is a place in an insignificant soviet
    A second later you are transformed
    as you imagine the scenery you are deported
    turn your back and never regret.
    Your mind open thinking how your thoughts move
    like a forest aroused, and the tree-trunks cut down, one by one.

    From: Mørkt kvadrat
    Publisher: Aventura forlag , Oslo, 1994
    © Translation: 2013, Cecilie Dahl and Tone Hødnebø





    ET er høst
    og en plomme faller, epler,
    frukten faller
    og sjelens ingeniør
    måler universet med teskje
    Det snør i snøen, snør i regnet,
    det snør i ryggen
    Stjernene faller.



    IT is autumn
    a plum is falling, apples,
    the fruit falls
    and the soul's engineer
    is measuring the universe with a teaspoon
    It snows in the snow, snows in the rain,
    it snows in your back
    Stars falling.

    From: Mørkt kvadrat
    Publisher: Aventura forlag , Oslo, 1994
    © Translation: 2013, Cecilie Dahl and Tone Hødnebø






    SØYLER, trapper, et dusin
    lysende lamper
    og duren fra kontormaskinene
    et tungrodd arbeid
    ligger foran oss

    Skrittene går og går
    mot den man ikke burde bli,
    den man allerede er
    som griner og griner seg
    til et kyss.



    COLUMNS, stairs, a dozen
    luminous lamps
    and the sound from the office machines
    cumbersome tasks
    lined up ahead of us

    The steps walk and walk
    towards someone you must not become
    who you already are
    weeping and weeping,
    begging for a kiss.

    From: Pendel
    Publisher: Kolon forlag, Oslo, 1997, 82-05-25337-4
    © Translation: 2013, Cecilie Dahl and Tone Hødnebø







    SOM ARCHEANASSA i Sapfos dikt
    ser jeg på meg selv som en forbryter
    og begynner å bli alene

    Hva betyr det å være en kilde til historier
    en ariadnetråd til de levende.
    Jeg går, spiser, sover og vil ikke være her

    I natt drømte jeg ikke om deg;
    kjære er et personlig ord
    en reise fra død til dødelighet.



    LIKE ARCHEANASSA in Sappho’s poem
    I see myself as an offender
    and my solitude begins

    What does it imply to be a source for stories
    Ariadne’s thread to the living
    I walk, eat, sleep and don’t want to stay

    Last night I didn’t dream of you
    dear is a personal word
    traveling from death to mortality.

    From: Nedtegnelser
    Publisher: Kolon forlag, Oslo, 2004, 978-82-05-30756-8
    © Translation: 2013, Cecilie Dahl and Tone Hødnebø
    First published on Poetry International, 2013












    .

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    Herbert Toranzo Falcón 

    (Ciego de Ávila, Cuba  1972). Licenciado en Lengua y Literatura Inglesas y graduado del quinto curso de técnicas narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha recibido numerosos galardones por su obra en narrativa y en versos. Mereció el tercer premio en el XI concurso nacional de poesía Regino Pedroso (2007) por su poema en versos libres Circunstancias que ayudan y todo eso. Fue ganador en la especialidad de décima en el concurso Fundación de la Ciudad de Santa Clara, en el año 2008, con su libro Al revés de lo contrario, lauro que repitió en la edición del 2012 con su cuaderno El aeroplano amarillo. Con su obra Flower Power conquistó el segundo puesto en el Premio Iberoamericano Cucalambé 2010. Mereció el Premio Iberoamericano Cucalambé 2014 con su libro Aspavientos. Antes de esos premios, había publicado los poemarios Puente sobre el Estigia (Ediciones Ávila, 2002) y Poemas casi humanos (Editora Abril, 2006). En el 2016, conquistó el Premio Ala Décima en su edición decimoasexta, con su cuaderno La región incidental, galardón que se entregó en el XVI Encuentro Nacional Ala Décima.



    La región incidental
    (Premio Ala Décima 2016)


    […] la angostura del hombre acorralado
    en las calvicies del despeñadero,
    sombra de las metálicas gargantas,
    promontorio amarillo de la muerte.

    Pablo Neruda



    Lo lindo es saber que uno puede cantar pío-pío
    en las más raras circunstancias […].

    Juan Gelman



    CULTURA DEL DEBATE

    La plaga [¿el qué?], las hormigas,
    pueden estarse moviendo
    incluso detrás [no entiendo]
    de las líneas enemigas;
    pueden haber [no me digas…]
    creado un segundo frente
    [no te escucho]. De repente
    siento esa corazonada
    [pamplinas]: la lucha armada
    no es un proceso consciente,
    devorador [no te creo];
    ni siquiera perceptible.
    [Qué más da…]. Lo más terrible
    no es la sangre, el bombardeo
    [¿cómo?], sino el redondeo
    [te oigo muy mal] de emociones
    [demasiadas explosiones],
    de inequívocas batallas.
    [¡Sigue hablando!]. [¡No te vayas!].
    [¿Dónde estás?]. [¡¡No me abandones!!].



    EL BUENO, EL SUCIO Y EL MALO

    Sube el telón: aparece
    de espaldas Giorgio de Chirico
    pintando al sujeto lírico
    de un poema de Pavese.
    Baja y sube: me apetece
    gritar que el barco zozobra.
    Tercer acto: hay una cobra
    que rodea el corazón
    de un ángel. Baja el telón.
    ¿Cómo se llama la obra?



    NOVELA EPISTOLAR

    «Sábado 24 de noviembre».
    Vaya talento para escribir fechas,
    alguna que otra cita, frases hechas,
    la oscuridad que el pánico no siembre.
    Vaya oración mezquina y unimembre
    para dejar el tiempo registrado
    como un bolso a la puerta del mercado,
    como la firma de un analfabeto,
    como la ansiada muerte por decreto,
    como el único asfódelo en el prado…



    JUEGO PERFECTO

    Pedazo de mente masticado,
    devuelto por el catador;
    cuerpo a través de un colador,
    sumiso y descalificado.
    [Cruzar el magma del cerebro a nado
    será todo lo equivalente
    que quieras a alejar el lente
    para no engrandecer la oscuridad].
    Trepanación ilícita de la otra mitad
    [Pero no cicatriza con la mente
    la insinuación del cuchillo,
    no es agua al tiempo que provoca el vómito];
    caballo de ajedrez indómito
    que Bobby Fischer guarda en un bolsillo
    [Subir el puente del castillo
    con seguridad no es el remedio,
    no va a impedir el asedio
    de la tierra que Nadie aún reclama];
    fuego para volcar sobre una llama,
    para quitarnos del medio.
    Yo no estoy bien de la cabeza
    si he pensado semejante cosa
    [Solo temo a la muerte si es gloriosa],
    si a cambio de alguna pieza
    disfruto de una sangre más espesa,
    me consuelo con el desempate.
    [Fischer no estaba loco de remate,
    y eso es lo que nos preocupa].
    Deberías cambiar el lente de la lupa.
    [Fantástico]. No entiendo. [Jaque mate].



    GANDALF EL GRIS

    Desafortunadamente,
    puedo hacer que no reviva
    la flor; que caiga hacia arriba
    la manzana; que reviente
    la bombilla incandescente,
    luminaria del cerebro.
    Nada pasará si quiebro
    mi varita. A lo mejor
    hay algo más que una flor
    en esa rama de enebro.



    SOBREVIVIR POR DEBAJO

    Hay una esquina, un saliente
    que me llama la atención;
    un espejo en la razón;
    un vidrio opaco en la mente.
    Hay una rara tangente
    y un baluarte que se encorva
    cuando la mirada torva
    lo empuja, y una señal
    que, por regla general,
    me alivia pero me estorba.

    No hay arpegio en el laúd
    ni descanso en el respiro
    ni memoria en el vampiro
    que profana ese ataúd.
    No hay riesgo en la multitud
    ni sofisma en el teorema.
    No es sucia la estratagema
    ni urgente la manïobra.
    Nada falta; nada sobra.
    Creo que ese es el problema.



    PUENTING

    Esta es la misión. Comprendo
    en qué principio se basa:
    conservación de la masa
    propensa al flujo, el remiendo.
    Si continuamos cayendo
    al terminar la caída
    común, tal vez nada impida
    que se estrelle el ascensor.
    Sé que me escuchas, Señor.
    Au revoir. Misión cumplida.



    TESTIGO NO PRESENCIAL

    Una linde, un ecuador
    que, más que cruzar, transgredo
    todos los días; un credo
    sorpresivo, aterrador.
    Un revólver sin tambor;
    un ánima que se enfría.
    Fobia, complejo, manía
    de la conciencia en remojo.
    Sátiro que cierra un ojo
    para tomar puntería.

    Los hechos tienen que ver
    espuria, tangencialmente,
    con la historia y con la gente,
    con la mañana de ayer.
    Soy yo quien tiene el poder
    de escuchar tras la cortina
    mientras otro yo propina
    sus golpes y se aglomera
    más gente, como a la espera
    de la intervención divina.




    LA REGIÓN INCIDENTAL

    Supuestamente el cielo está nublado,
    tiene forma y color, y no hace ruido.
    Supuestamente es un malentendido
    y un cargo de conciencia y un pecado.
    Quiere decir que hay otro cielo al lado
    que se derrumba sobre tu cabeza.
    Supuestamente un barco lo atraviesa
    por la misma razón intrascendente
    que lo quiero abordar: supuestamente,
    retórica, delirio de grandeza.

    De tales conjeturas se desprende
    que Moby Dick no va a salir a flote;
    que hay un bote aledaño a nuestro bote
    dentro del cual la vida no depende
    solo del cuerpo físico; también de
    cierta animosidad, ciertos fracasos,
    como el no movimiento de los brazos,
    la lucha por la pérdida del habla…
    Buscar la salvación sobre una tabla
    no es muy recomendable en estos casos.



    Al revés de lo contrario
    (Premio Fundación de Santa Clara 2008)

    (Fragmento)



    EPÍLOGO

    De modo que es posible cobrar por lo que debes,
    y no pienso tomarme siquiera la molestia
    de vigilar el pulso fallido de la Bestia.
    Nadie se canoniza por milagros tan leves.
    Que en París cualquier día lluvioso sea jueves
    o haya un charco de frío sobre mi corazón
    no es la prueba —y en esto me darás la razón—
    de que exista la lluvia sin París otro día.
    (Yo, en mi lugar, a falta de leña, encendería
    la esperanza que otorga la desesperación).

    Nos veremos en una de esas caras adversas
    que intuyo en ocasiones al volverme de pronto
    y arreglar mi perfil —el clásico, el más tonto—
    si luego del suicidio me abandonan las fuerzas.
    Nos veremos en cada síntoma que dispersas
    —la negrura del ángel, su corrosivo aroma—,
    siempre que no me salves del estado de coma.
    Cuando llegue hasta Ulises la fama de Odiseo.
    Cuando el susto devenga su propio mausoleo
    y en el aire se escuchen los gritos de Sodoma.




    EL BELLO ANATEMA

    Déjame ver si lo entiendo:
    primero es algo infinito,
    subo hasta mí, doy el grito,
    respondo y sigo durmiendo.
    Mi insinuación, my innuendo,
    tendrá que ver con la espada
    de Damocles, con La strada,
    los ojos de Gelsomina
    o el pálpito que adivina
    mi sombra decapitada.

    Luego no vendrá tampoco
    la maldición. Luego existo
    fuera de Brahma y de Cristo,
    me dejo atar, me hago el loco.
    Se oyen truenos. Hace poco
    la luz me era suficiente,
    relámpagos de la mente
    resucitaban el día.
    Yo era eterno y me moría
    sabia y rencorosamente.

    Y esa deidad, ecce homo
    yacen en mi desventura;
    cierran de golpe la oscura
    bóveda por donde asomo.
    Luego basta: me desplomo
    sin caer de vez en cuando.
    La estrella bajo mi mando
    cruza conmigo en el centro.
    Vuelvo a gritar. Y me encuentro
    muy simpático gritando.




    CON V DE BURRO

    A beses no me pregunto
    quién no e cido (pa bariar).
    Me ago el chistozo en el var,
    me matan (ece ej el punto).
    Luego le ecsijo al difunto
    que regrece a lo que fue,
    mas sin envargo ej usté
    quien suve onde me abajo.
    Soy, pero nadie me trajo.
    Toy aquí, pero ¿pa qué?



    NADIE ERIGIÓ LA ESTATUA DE MI 
    HERMANO GEMELO

    Esto que llaman forma de alambicadas ruinas,
    que separó del hueso la escritura y el gozo,
    no es diámetro del frío ni la muerte en reposo;
    mucho menos la nada con que te me avecinas.
    Ya que Dios fue creado por las manos divinas
    y entre pecho y espalda lo oscuro se endereza,
    deberías colarte sin ruido en tu cabeza
    y averiguar quién éramos ayer, quién se perdió.
    Porque, de ti y de mí, ¿cuál de los dos soy yo:
    la piedra o la caída, la savia o la corteza?

    Dichoso tú que has visto la cara del verdugo,
    que sigues pareciéndote con vago repertorio.
    Pobre de mí, sosiego de Kafka y del Tenorio;
    medio hermano del Cid; chozno de Víctor Hugo.
    Ya sé que no ambicionas ni la estrella ni el yugo,
    pero acaso podrías agenciarte el veneno
    que amenaza al olvido cuando soy yo el ajeno.
    Traigo flores marchitas para mi sepultura.
    Como ves, algo estúpido me acerca y te inaugura:
    también la perfección tiene su lado bueno.




    CANTINFLER

    Vaya qué cosa. Ni tanto.
    Pos bien, ¿no se los decía?
    No es que hoy no fuera el día.
    Pero es bello, ¿no? Qué espanto.
    Nomás porque me levanto,
    cierro el dolor y abro el pico.
    ¿Qué les cuesta? Si soy rico,
    pago, me confieso y todo.
    No es justo, güey. Pos nimodo.
    La muerte es sabia. ¿Me explico?




    CUADRO DE MAGRITTE MIRANDO 
    A UN HOMBRE

    Ese detrás de mí también soy yo
    con el fatuo resumen de mi espalda
    y el broche y el anillo de esmeralda
    que jamás el espejo devolvió.
    Se dice que estoy dentro del que no,
    del que tal vez oímos santo y seña.
    Yo prefiero una duda más pequeña,
    decir: «tan poco valga conocerme»,
    o el sueño inquisidor del que no duerme
    o la vigilia infame del que sueña.

    Pero, vamos a ver, ¿acaso el tipo
    sin rostro se ocultaba en mi presagio?
    Y, a la luz de la muerte, ¿no es un plagio
    mi cuerpo, no es verdad que soy Edipo?
    ¿De qué malaventura participo
    releyendo el cristal de la zozobra?
    Junto a lo que borró, mi mano cobra
    cierto matiz heroico (cierta nada);
    recorre la doblez de su coartada;
    promulga la existencia y lo que sobra.

    Sufro envidia de mí, remordimientos
    que me protegen o que a la ligera
    retardan la emoción, como si fuera
    víctima de ancestrales hundimientos.
    Fíjense en estas cosas; bien atentos
    al famoso lunar, el brillo amargo
    de súplica o desdén, ese letargo
    de los ojos que acercan el olvido.
    (Y si aún no bastara el parecido,
    pueden mirar de frente. Yo me encargo)



    El aeroplano amarillo
    (Premio Fundación de Santa Clara 2012)

    (Fragmento)



    REGISTRO DE ABONADOS

    «Siga en línea». Me molesta
    que no fuese de otro modo.
    Quiero pensar; eso es todo.
    Miro en dirección opuesta;
    lleno el margen de la encuesta
    (siempre hago la cruz en «no»).
    Me interrogan: «¿Quién es Yo?».
    Con gusto respondería.
    Busco mi nombre en la guía.
    No puedo: se me olvidó.








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  • 07/29/16--03:32: DAN DĂNILĂ [18.997]

  • Dan Dănilă

    Dan Dănilă es un poeta, traductor y artista rumano, nacido el 28 de julio de 1954 en el pueblo de Sura Mica, cerca de Sibiu. Desde 1990 vive en Alemania. Es miembro de la «Unión de Escritores de Rumania» y de «LITERART XXI» la Asociación Internacional de los escritores y de los artistas rumanos además de la asociación «Exil P.E.N.» en Alemania.

    Publica lírica, ensayos, prosa y gráficos en revistas de Rumanía, Alemania, Dinamarca, Estados Unidos, Francia y Canadá. Sus obras de pintura, escultura y artes gráficas han sido expuestas en diferentes exposiciones en Sibiu.

    Obra

    Poesía

    De un cajón – Thausib Publisher, Sibiu, 1993 ISBN 9739585507
    Parque guardado – Hermann Publisher, Sibiu, 1994 ISBN 9739590195
    Falso Tratado de noche – Hermann Publisher, 1998 ISBN 9739590128
    Poemas – Edición propia, Leonberg, 2000
    La ansiedad de palabras – Galateea Publisher, Königsbrunn, 2004 ISBN 3980935817
    Calendario poético – BrumaR Publisher, Timișoara, 2006 ISBN 9736022153
    50 poemas – Timpul Publisher, Iași, 2009 ISBN 9736123481
    Atlantis existe – Limes Publisher, Cluj, 2011 ISBN 9789737266026
    Los sonetos de Suabia – Limes Publisher, Cluj, 2012 ISBN 9789737267873
    Mañana tarde – Limes Publisher, Cluj, 2013 ISBN 9789737267313
    La tentación del laberinto – Karth Publisher, București, 2014 ISBN 9786069365762
    El aire de los viajes – Cenaclul de la Păltiniș Publisher, Sibiu, 2015, ISBN 9786068607108
    Ciudades ocultas – Armanis Publisher, Sibiu, 2016, ISBN 9786068595436

    Traducciones

    Wolf von Aichelburg – Gedichte / Poemas Hermann Publisher, 1996 ISBN 9739728545
    François Villon – Baladas, Hermann Publisher, 1997 ISBN 9739781551
    Georg Scherg – Sommerliches Divertimento / Entretenimiento de verano, Edición propia bilingüe, Leonberg, 1998
    Rainer Maria Rilke – Poesía, Hermann Publisher, Sibiu 1999
    Rainer Maria Rilke – Poemas seleccionados, SÆCULUM Publisher, Sibiu 2002 ISBN 9739949940
    Walter Roth – El canto de los pescadores. Doctor en el Delta de Danubio, Dacia XXI Publisher, Cluj 2011, ISBN 9786066040891
    Wolf von Aichelburg Gedichte-Poemas, (segunda edición, bilingüe, con un prólogo de Hans Bergel) InfoArt Media Publisher, Sibiu 2011, ISBN 9786068341118
    François Villon - Le Lais ou le Petit testament / Diata sau Testamentul mic, Eminescu Publisher, București, 2015 ISBN 9789732211663


    EXIL

    Cu spaimă în fața paharului cu fiertură de cucută
    ai jurat că nu te vei opri în prezentul meschin,
    că vei părăsi vechea cetate – femeia infidelă
    care te obosește și te adoarme ca să te contemple
    ca pe un mort iar dimineața descoperi desenele
    vrăjilor ei pe brațe și piept, ai cearcăne albastre
    de parcă te-a supt vampirul mare din pampas –
    a plecat iar cuvântul acela nespus este melcul
    care nu se va mai trezi în nici o primăvară,
    e coaja albă care-i închide spirala înghețată

    Precum somnul în zăpadă, insinuarea unui vis
    în fibrele trupului cu dulci ace de gheață:
    povestea timpului revolut, spusă cu teamă,
    ultimul oftat ține cât odiseea sau drumul uitat
    al lui Ghilgameș-omul – aurora boreală iarăși
    își taie venele peste tine, învelindu-te strâns
    ca pe o gogoașă de mătase neagră, de neprețuit,
    păstrată pentru a doua depănare a firului
    pe un alt miez, pe sosia mumificată cu grijă.


    EXILIO

    Horrorizado enfrente del vaso de cicuta
    juraste no volver al presente mezquino,
    dejar la ciudadela – esa mujer infiel
    que, para contemplarte, te agota y te adormece;
    exánime, al alba, descubres sus dibujos
    hechizantes en brazos y pecho, tienes
    ojeras azuladas, como tras un ataque
    del gran vampiro de la pampa – Se marchó
    y esa palabra no dicha es el caracol
    que no volverá a despertar otra primavera,
    es la cáscara blanca que cierra su espiral helada

    Como el sueño en la nieve, la insinuación de un soñar
    en las fibras del cuerpo con dulces agujas de hielo:
    el cuento del tiempo cumplido, relatado con temor,
    el último llanto dura como la odisea o el camino olvidado
    del hombre-Gilgamesh – de nuevo, la aurora boreal
    corta sus venas sobre ti, recubriéndote firme
    como a una rosquilla de seda negra, inestimable,
    reservada para devanar nuevamente el hilo
    encima de otra pulpa, del mellizo bien momificado.



    TĂCERE

    Care e limba cea mai potrivită a tăcerilor,
    care dintre cuvinte se pot mântui pe sine?
    Rimele au decăzut din vremea lăcustelor
    în zenitul însângerat, aplecat ca un steag,
    în războaiele vechi, imposibil de tradus
    pe gustul soldaților asurziți de tunete, apoi
    strigătul barbar al imnului de luptă:
    o liniște de ceară artificială în urechi, ecou
    al ultimului cuvânt din vreme de pace
    stins fără glorie în praful drumului secret
    și prea sinuos de întoarcere acasă

    Prin amfiteatrele arse dansează acum corbii,
    Orfeu e o statuie afumată cu nasul spart,
    în gura lui nu e nici măcar loc pentru un cuib
    de pasăre obosită, asta a ajuns cântărețul
    din liră – foșnet de trestie deasupra cascadei,
    bocet surd fără mort în cimitirul părăsit,
    un refren adormit, spărtură adâncă
    într-o inimă prea bolnavă de piatră.

      

    SILENCIO

    ¿Cuál es la mejor lengua para los silencios,
    qué palabras pueden bendecirse a sí mismas?
    Las rimas decayeron en la edad de las langostas
    sobre el cénit ensangrentado, tendido como una
    bandera de esas antiguas guerras, imposibles de
    traducir al gusto de los soldados ensordecidos
    por el fragor, después, el grito bárbaro del himno
    de lucha: un silencio de cera artificial en los oídos, eco
    de la última palabra de una edad pacífica,
    apagada sin gloria en el polvo del camino
    de vuelta al hogar, secreto y sinuoso

    Por los anfiteatros calcinados bailan los cuervos,
    Orfeo es una estatua achicharrada con la nariz rota,
    en su boca no hay sitio siquiera para un nido
    de pájaro cansado; así ha acabado el que tocaba
    la lira – rumor de abismo sobre la cascada,
    sordo gimoteo sin muerto en el cementerio vacío,
    un estribillo dormido, desgarro profundo
    en un frágil y enfermo corazón de piedra.



    PARIS

    În anii ocupaţiei, Cioran pe bicicletă
    prin Place de la Concorde – printre maşini blindate,
    invalizi, megafoane cu Edith Piaf,
    şi cărucioare cu înghetată roz – alb – albastră,
    forme subtile ale rezistenţei

    Prin cafenele se tăcea provocator,
    se tăcea filozofic – sertarele se goleau,
    manuscrisele erau paraşutate
    peste păşunile alpine ale Elveţiei,
    dar nimeni nu părăsea
    oraşul camuflat al absurdului,
    al şampaniei şi al coniacului,
    al ciorapilor de mătase

    În beciurile Gestapoului
    se aplicau torturile cele mai cumplite:
    interzicerea somnului, porunca de a scrie,
    despre tot şi toate – nici nu se ştia pe atunci,
    că nu departe,
    într-o mansardă din Cartierul Latin,
    acestea erau un modus vivendi.



    PARÍS

    Durante la ocupación, Cioran en bicicleta
    por la Plaza de la Concordia – entre coches blindados,
    inválidos, megáfonos con Edith Piaf
    y carritos con helado rosa – blanco – azul,
    sutiles formas de la resistencia

    En los cafés todos callaban de modo provocador,
    de modo filosófico – se vaciaban los cajones,
    los manuscritos iban en paracaídas
    sobre las mesetas alpinas de Suiza,
    pero nadie dejaba
    la ciudad del absurdo, camuflada,
    la ciudad del champán y del coñac,
    de las medias de seda

    En los sótanos de la Gestapo
    se aplicaban las torturas más crueles:
    la prohibición de dormir, la orden de escribir
    acerca de todo y de todos – ni siquiera se sabía entonces
    que, no muy lejos,
    en una buhardilla del Barrio Latino,
    todo eso era un modus vivendi.




    MOTIVE

    Există întotdeauna un motiv să disperi,
    să dispari – lumea ca o iubită care uită
    prea repede sau fântâna pe care toate
    gurile însetate o părăsesc. Poate aerul
    necredincios care ne respiră sau o furtună
    iscată din senin. Prăbuşirile inevitabile,
    aproape dorite, din anotimp în anotimp.
    Altfel bucuriile simple, reveria zilnică,
    naivitatea tainelor (firul de iarbă, pasărea,
    carnea vegetală). Viaţa, drumul printre ele,
    mersul pe această sârmă. Şi uneori timpul
    suspendat al iubirii. Atunci parcă înţelegi,
    racordat la reţeaua aceea ultrasecretă. Sau
    te miri de orice şi constaţi că unul a scris
    în alt secol despre acestea. În altă limbă,
    pe alt continent, iar apoi cineva a tradus
    aceste mesaje esenţiale. Dar nimeni încă
    nu a descris parfumul femeii părăsite în zori,
    o umbră acum de prisos pe care o lepezi
    după ce i-ai deznodat toate sforile. Iar părul
    ei tace, fără memorie, ca un arcuş ciufulit
    şi e prea târziu să mai cauţi partitura.



    MOTIVOS

    Siempre hay un motivo para desesperar,
    para desaparecer – el mundo, esa amada
    olvidadiza o el pozo a la que todas
    las bocas sedientas abandonan. Quizá el aire
    incrédulo que nos respira o una tormenta
    surgida de repente. Las caídas inevitables,
    casi deseadas, una estación tras otra.
    Cambiantes, las alegrías simples, el diario ensueño,
    la inocencia de los misterios (la brizna de hierba, el ave,
    la carne vegetal). La vida, la senda que los recorre,
    el camino por esta cuerda. Y, a veces, el tiempo
    suspendido del amor. Entonces pareces comprender,
    conectado a aquella red ultrasecreta. O
    te asombras por todo y constatas que uno escribió
    siglos atrás sobre lo mismo. En otra lengua,
    en otro continente y, después, alguien tradujo
    estos mensajes esenciales. Pero nadie aún
    ha descrito el perfume femenino tras la partida temprana,
    una sombra ahora inane a la que ahuyentas
    después de desatarle las sogas. Y su cabello
    calla, sin memoria, como un arco encrespado
    y es tarde ya para buscar la partitura.



    GURA  ADEVĂRULUI 

    Deschid cartea cam pe la jumătate
    şi îmi aşez palma în gura ei – însă
    nu mă muşcă niciodată, deşi mint
    uneori că numai pe ea aş iubi-o.
    Un oracol omnivor poate fi ştirb,
    sau poate posti, sătul de carne de om,
    de mâini rătăcite prin foi? Adevărul
    e probabil la mijloc, cartea se trezeşte
    şi după un secol dacă simte căldura
    degetelor care o frunzăresc. Îşi mişcă
    foile, foşneşte precum o ploşniţă ce
    părea uscată. Noi auzim ce vrem să
    auzim, ce putem să auzim cu simţul
    acesta imperfect de fiară îmblânzită.
    Gura adevărului vorbeşte în parabole.
    Iar tăcerea ei, tot în parabole tace şi
    ne terorizează cu gustul infinitului.


      
    LA BOCA DE LA VERDAD

    Abro el libro hacia la mitad
    y pongo mi palma sobre su boca – pero
    nunca me muerde, aunque a veces
    yo mienta diciendo que mi amor es solo suyo.
    ¿Podría ser desdentado un oráculo omnívoro,
    podría ayunar, harto de carne humana,
    de manos perdidas por las hojas? Quizá
    la verdad esté en medio; el libro se despierta
    y un siglo después siente apenas el calor
    de los dedos que lo hojean. Mueve
    sus páginas, cruje como una chinche que
    parecía exánime. Nosotros escuchamos
    lo que queremos, lo que podemos escuchar
    con ese sentido imperfecto de fiera amansada.
    La boca de la verdad habla con parábolas.
    Y su silencio también calla con parábolas y
    nos aterroriza con el sabor de lo infinito.

      

    TRECEAM  AȘA

    Eram grăbit iar copacii alergau după mine
    ca să-mi povestească viaţa lor ultrasecretă
    sau să-mi pună două frunze pe umeri. Stai
    să nu se supere vântul că am plecat fără el,
    stai că ne dor rădăcinile. Eram grăbit, râul
    se ţinea după mine, îşi cam ieşise din matcă.
    Stai că îmi pierd firul, mai ascultă-mi orga
    de apă curată. Apoi am împlinit cincizeci.
    M-am oprit, eram deja obosit iar preajma
    încremenise toată. Nu mai aveam motive
    de zor, dintr-o dată m-am ruşinat. Vă aştept,
    copaci. Şi pe voi râuri. Încep să-mi crească
    tuleiele rădăcinilor, iar pe dinăuntru o floră
    secretă de capilare care inventează cuvinte.
    Câteodată mă citesc singur, când neonul
    din baie începe să ţiuie ca un greier rătăcit.
    Nici în bucătărie nu e linişte, deşi femeile
    care îmi ghiceau în cafea au plecat demult
    iar eu mi-am pierdut încrederea. Deschid
    cărţile şi uneori fotografiile iubitelor îmi cad
    pe genunchi. Niciodată bancnote, niciodată
    bilete de avion înspre nisipurile de aur.

      

    PASABA ASÍ

    Tenía prisa y los árboles me perseguían
    para hablarme sobre su vida ultrasecreta
    o para colocarme dos hojas en los hombros.
    Espera, no vaya a molestarse el viento,
    por haberme ido sin él; espera, nos duelen las raíces.
    Tenía prisa; el río iba detrás de mí, sobrepasando
    su caudal. Espera, voy perdiendo mi hilo, escucha
    mi órgano de agua limpia. Después cumplí los cincuenta.
    Me detuve, estaba ya exhausto y todo alrededor
    quedó consternado. Ya no tenía motivos
    tenaces; de repente, me avergoncé. Os espero,
    árboles. También a vosotros, ríos. Empieza a crecer
    el bozo de mis raíces y, por dentro, una flora
    secreta de capilares que inventan palabras.
    A veces me leo a mí mismo en soledad, cuando
    el neón del baño comienza a chirriar como un grillo
    perdido. Tampoco hay silencio en la cocina, aunque
    las mujeres que leían mi porvenir en la taza de café
    hace mucho que se han ido y mi fe anda perdida.
    Abro los libros y en ocasiones caen fotos de amadas
    sobre mis rodillas. Jamás cae dinero, jamás
    caen billetes de avión hacia arenas doradas.



    DAN DĂNILĂ is a poet and painter living in Leonberg, Germany, since 1990. He was born in 1954 in Romania, where he graduated the Arts High School of Sibiu.
    His poems, short stories, translations and graphics have been published by leading literary magazines in Romania, Germany, Denmark, Canada and the USA.
    He has published five books of poems in Romanian, and has also translated into Romanian five book-length selections of French and German literary works by François Villon, Rainer Maria Rilke, Wolf von Aichelburg and Georg Scherg.
    For his translations of Rilke's poetry, he won in 2000 the LITERART XXI Award. He is a member of the Romanian Writers' Association. 




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    BEATRIZ PÉREZ SÁNCHEZ

    (Barcelona, España, 1974). Licenciada en Pedagogía y Diplomada en Educación Social por la Universidad de Barcelona. Formada en técnicas de expresión y movimiento, compagina su labor profesional como co-fundadora de una entidad de Servicios Sociales en la que investiga la mejora de la salud mental en relación al cuerpo, el arte, la palabra y el movimiento. Ha sido miembro del grupo poético Laie de Barcelona. Ha publicado un poemario De perfiles, vértices, planetas, cuerpos, árboles y escenarios y Numb, la espera sostenida (2016). Colaboradora  de las revistas Poesía Digital, La Nausea2000, RES y la Editorial Graó. En 2009 su poemario De perfiles, vértices, planetas, cuerpos, árboles y escenarios fue  finalista del Premio de Poesía Concursalia “Luis Cernuda” de Barcelona.




    De perfiles, vértices, planetas, cuerpos, árboles y escenarios y Numb, la espera sostenida.  El prólogo ha sido escrito por la poeta y Licenciada en Filóloga Hispánica, Juliana Mediavilla.

    Selección de poemas DE PERFILES, VÉRTICES, PLANETAS, CUERPOS, ÁRBOLES Y ESCENARIOS



    Dispares

    Dispares,
    así son tus ojos-
    entre el ángulo del espacio esférico y 
    el vértice que se genera cuando tu mirada
    baja a las profundidades del cielo.

    Decidiste huir sin la palabra construida.
    Palabra marginal y ecos surcando la velocidad del tiempo.



    Impares

    Impares,
    así son tus dudas-
    desde el extremo opuesto de la decisión
    que se prolonga hasta el límite cercano
    del error permanente de tu infierno.

    Decidiste quedarte dentro
    de una única palabra conocida por ti.
    Allí puedes vivir eternamente.



    La vida artificial

    Y es cuando estalla la vida artificial
    que pienso sin mentirme.

    Te has introducido en la cabeza absorbida
    y faltan tres ramas por podar en tu árbol flaco.

    Solíamos correr entre los escombros,
    mientras éramos niños soñadores con los ojos cerrados-
    penumbras de colores entre tú y yo.

    Creo de manera distinta a ti.
    Nuestro código dejó de existir
    el día que el descampado
    fue convertido en edificio de cristal.
    El árbol flaco necesitó atenciones pasadas.
    La cabeza absorbida desescribía la historia de aquellos objetos.

    ¿Recuerdas el brillo de los escombros?

    Ahora me detengo antes de llegar a él.
    Las carreras serían diferentes sin ti.

    Me resulta complicado aparecer con las fantasías bajo los pies.

    Y, sin embargo, es cuando estalla la vida artificial que vuelvo a pensar sin mentirme.



    Tu cabeza

    Eras tu propio director,
    productor y guionista de cine.
    Tu cabeza –
    allí donde las nubes hubieran sido
    altas, altas y heladas para Sylvia Plath-
    era una gran creadora de películas
    y yo actuaba para ti sin haber firmado
    el acuerdo sobre mi papel en la obra.

    En el reparto,
    raramente,
    me tocaban escenas fuera de los bombardeos.
    Provocabas fusilamientos cotidianos
    que después proyectabas a un único espectador:
    yo, actriz y protagonista de tu drama.

    Una vez me encontré con imágenes
    de mi misma en blanco y negro.

    Siempre corría a los vestuarios en el momento preciso. 


     
    Confusos

    Eternos letargos enmarañados,
    confusos,
    mezclados en la nebulosa blanca de las separaciones.



    Selección de NUMB, LA ESPERA SOSTENIDA


    Sin la lectura de los símbolos

    Es una noche muy sola.
    Rumor de una brisa fresca, alta, alta,
    allí adonde los gigantes buscaban tu perfil.

    Voy a creer en ti.
    Un acto muy noble,
    un brillo preciso.
    ¿Puede que no?

    Sí.

    No leí los símbolos,
    las señales.
    ¿Acaso tenía que interpretarlos?
    No tenía que ver con mi mundo,
    aquí donde creaba jardines de un rincón.
    Siempre, siempre…
    No podía imaginar que tu interior estaba repleto de heces.

     

    Las tinieblas volaron

    Y tiro la noche,
    ángel de sed,
    tal espuma del tiempo.
    Las tinieblas volaron.
    El ataúd quemó el suspiro.

    Pronto, pronto y un azul ocre.
    Eres un espejo o un llanto,
    pero las deudas de tu dolor magentan
    en gris, en plata o en amor.

    Tengo una idea.
    No la cuentes, es un secreto.

    Hemos llegado a la faz de la mañana soberbia.



    Aún es pronto

    Me gustaría publicarte.
    Me gustaría hacerte crecer:
    Árbol de invierno.

    Aún es pronto.
    Cuando algo muere, algo ganas.



    RESEÑA DE "DE PERFILES, VÉRTICES, PLANETAS, CUERPOS, ÁRBOLES Y ESCENARIOS"

    "Buenos días, las hojas en blanco te esperan aquí."

    Beatriz Pérez no precisa  definiciones o preámbulos o aclaraciones porque su voz es definitoria en sí misma, sin alardes semánticos, sin estructuras de ingeniería poética, sin más puente que el que se establece entre los versos y el lector.

    ¿Entrañable? Sí. ¿Sinceramente desnuda? Sí. ¿Obra pictórica? Sí. ¿Fotogramas de una o mil vidas? También, pero sobre todo, para mí es sencillamente honesta. Y bajo el auspicio de esa honestidad primigenia, el lector se encuentra abrazado a singularidades tan directas como esta:


    “Sigue olvidando,
    puede que amanezca la luna
    desde el suelo de una noche transpirada”.

    Y la magia impregna, como lo hace siempre con la buena poesía, todo átomo, toda capacidad sensorial y toda atención. Su voz poética rapta los ojos del lector, es un hecho.

    “A veces, te despedías de todo para siempre”, dice la poeta en “La gravedad”, y la gravedad se hace más grave si cabe, se agranda el vacío y la página, de repente, es inmensa. Así de llano es el camino de Beatriz, así de palpitante, con la rotundidad de las palabras justas para decirlo todo sin aspavientos.

    Nebulosas, universo, planetas, son continentes que subrayan los versos de Beatriz Pérez, como si la palabra pudiera reinventarse en los silencios, en los espacios sin tiempo, y tras la experiencia de la lectura de De perfiles, vértices, planetas, cuerpos, árboles y escenarios  puedo asegurar que sí se puede.

    Por supuesto hay códigos personales de la autora en los poemas.  En Numb, la espera sostenida por ejemplo, toda una ciudad interior repleta de espacios flotantes que se interrelacionan, suben, bajan, se hablan y susurran, conforman una suerte de fluidos que nos visten, o mejor dicho nos desvisten, permitiendo al lector hacer de ellos sus paisajes particulares, emprender con ellos nuevos viajes o pintar escenarios diversos. Esa es, justamente, la virtud necesaria para que un poema abandone a su progenitor y trascienda, crezca y se convierta en un adulto universal, es decir en poesía.

    Marian Raméntol







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  • 07/29/16--08:18: NICOLE ESPAGNOL [18.999]

  • Foto © ROBERT LAGARDE

    NICOLE ESPAGNOL 

    (París, Francia, 1937-2006). Fue organizadora de exposiciones, fotógrafa y poeta, miembro activo del grupo surrealista al que se adhirió en los años cincuenta. Allí conoció al que sería su compañero durante cincuenta años, Alain Joubert. Junto a él y bajo el ala del gran patriarca Breton, vivió la disolución de aquella excepcional revolución artística que terminó asfixiándose entre la fatiga creativa y los humos tóxicos de sus extremismos políticos. La editorial canadiense L’Oie de Cravan publicó en 2015 sus obras completas, que apenas sobrepasan las cien páginas. 


    El primer texto traducido en esta reseña apareció en el catálogo de la exposición Armes & Bagages (Galerie Verrières - Lyon, marzo de 1975) bajo el pseudónimo de Sophie Des. 


    El segundo, en el libro de poética-ficción titulado Huit mois avec sursis (Éditions du Dauphin, 1978) dirigido por A. Joubert, M. Pierret, G. Sebbag y P. Virilio.


    BOSQUES A FLOTE

    Tiempo atrás, en lo agrio de una arcada, mi madre descubrió limaduras de uñas en una de mis cajitas secretas; con sus ojos perdidos en la lejanía, ignorando que era observada, se dejó invadir por la turbación. Me pregunté a mí misma si su inquietud le sugería esas limaduras como propias, crecidas en su carne.
             
    En la comida, su silencio resbalaba sobre los platos y ocelaba de vez en cuando nuestros intercambios de bolas y de burbujas, tan huecas unas como otras. En cuanto a mí, sin habla y con la mirada baja, vivía en la emoción; sofoqué una respiración demasiado rápida y dejé la mesa la primera para retirarme con mi gozo y mi esperanza al fondo de mi lecho en la noche completa.
              
    Durante varios días observé el lentísimo crecimiento de sus uñas. Cuando rebasaron la modesta longitud en las que las mantenía por costumbre, una mañana, me corté las mías y fijé con rapidez mi mirada en la suya. Ella empequeñeció súbitamente y salió estremeciéndose.
              
    Días más tarde, sus garras abombadas empezaron a curvarse. Repulsión...
             
    El silencio suplió a las jeremiadas y esa anormalidad «distinta» se acentuó por los pasillos, en la cocina, a la mesa. Atenta, yo espiaba a través de la pared de su habitación el más negro silencio.
               
    (La crispación de Louis. Louis el ausente, el plano, el sordo, el blando, su crispación.)
           
    Yo serenaba, controlaba mi excitación. Maniática, matemáticamente, el día de su violación había disimulado, virginizado mis tesoros y, desde entonces, el alejamiento había hecho más fácil mi mesura.
               
    Quería gozar de todo ello largo tiempo, muy largo tiempo.
              
    Por eso me cuidaba de cualquier señal, plenamente satisfecha con ver, con ver ojeras excavar agujeros alrededor de sus ojos, su piel terrosa y sus bolsillos siempre llenos de puños cerrados.
               
    Pronto, para no dejar escapar nada, para no sacar esos puños, permaneció inmóvil en un sillón a mi regreso.
              
    (Louis, agarrotado, deploraba  las jeremiadas.)  
    El aire se volvía espeso como el de la habitación de un moribundo.
              
    Luego, la revelación... en una de sus múltiples cajas de botones, mi vieja muñeca, a la que exhumé, estaba traspasada por agujas de parte a parte; en su ojo izquierdo, solo un alfiler de cabeza pequeña, redonda y roja.
              
    Conmocionada, calma, se la llevé a mi madre. Sin una palabra (ella la tomó desde lo alto), tensa, agarró mi muñeca y fue a tirarla inmediatamente al cubo de la basura. Reí nerviosamente y mi vientre sollozó.
              
    El duelo hipócrita, inaugural, se había ineluctablemente iniciado.
             
    Al día siguiente, esperé su llegada al cuarto de baño para recortar ostensiblemente las uñas de mis pies. Petrificada, ella miró sus chinelas (¿cómo podía haber olvidado ella eso?). Yo la empujé levemente para salir.
              
    Había decidido desenterrar mis cajitas: una de ellas...  
    Dulcemente, me dejé ahogar por el placer.  
    Desde entonces, ya no volví a encontrar su mirada.
              
    Ella todavía no había adivinado sus cabellos en mis costuras henchidas.
              
    Eso, en un momento de mi pesadilla.      
    En su sueño, la navaja de afeitar, como un vals en Viena, se deslizó amorosamente y me entregó el veneno.
            
    Ese lunes, sale. Toma su sombrero y busca, busca cada vez con más lentitud, retenida poco a poco por el miedo: busca el alfiler de su sombrero.        Pero sale.
              
    Yo hundo el alfiler por el lado del corazón.
            
    Ella se quiebra y yo me desplomo. Niebla. La bruma baila. Pavesas ardientes. Giro y me hundo. Profundamente. Zozobro.
              
    Aquella tarde, mi madre regresó puntual, rejuvenecida.

              


    SÁBADO, 2 DE DICIEMBRE

              Rueil, 16h15.
              
    En el andén, a la espera del directo a París y esa corriente de aire que siempre hiela la estación sobre elevada.
            
    Precediendo al cortejo, un rumor de risas ordinarias sube por los peldaños de la estación. Algunas cabezas rizadas con gomina aparecen, seguidas de cuerpos endomingados. Es una boda; una boda desplazada, fuera de lugar, de campesinos extraviados en la periferia. La novia, de uniforme, colorete en las mejillas, un poco borracha, ríe y se pliega hacia el suelo para ocultar sus dientes. Los hombres apretados en su negrura alzan palabras sórdidas, relieves enfriados de un banquete que se eterniza. Una chiquilla en triste vestido largo, pastel de honor, se aburre, lloriquea porque la tratan mal. El escándalo es deliberadamente alto, confirmado, expuesto a los cuatro vientos (no nos casamos nada más que una vez). Siniestra visualización del pregón del horror. El malestar y el asco suben en diapasón con gritos vulgares y una excitación de circunstancias.
              
    Muy a lo lejos se oye la ferralla del tren que llega. Alivio... y luego un grito dislocado quiebra el aire, aúlla la muerte en un silencio inaudito. Una punzada lumbar, nos damos la vuelta: la novia sostiene del brazo a un hombre mayor (¿su padre?), lo sacude con brusquedad; y él, en un movimiento pausado, se desploma, marioneta de trapo cuyo traje ajustado se derrumba por los suelos. En su cuello helado, el rostro se le vuelve azul, los ojos inmóviles, agrandados, la boca abierta. El cortejo, con un sollozo de pánico, se estrecha alrededor del ya muerto, una muralla desmoronada de lamentos horrorizados.
              
    El absurdo, la risa ordinaria, el pánico, el silencio de la muerte: todo está dicho.
              
    El tren frena, se detiene: la multitud sube.


    Traducción y nota: Manuel Ángel Gómez Angulo





    Nicole Espagnol

    Nicole Espagnol y Alain Joubert en el Palais del Facteur Cheval, 1974


    Il était une dame es una preciosa publicación que reúne todos los escritos de la maravillosa Nicole Espagnol. Edita en Montreal L’Oie de Cravan, e incluye también fotografías, a las que Alain Joubert, compañero de toda su vida, ha puesto títulos.

    Nicole Espagnol nació en 1937, y fue lectora juvenil de Jarry, Lautréamont, Sade y Breton y los surrealistas. Determinante fue su encuentro con Alain Joubert en 1958, ya que además la llevó a integrar el grupo surrealista, hasta la ruptura de 1969.

    Il était une dame lleva como presentación un bello texto escrito por Marie-Dominique Massoni en 2006, año en que Nicole Espagnol desaparecía. Recordemos que Alain Joubert escribió entonces el emotivo libro Une goutte d’éternité, dedicado “a ti, Nicole, mi heroína, porque viva o muerta, tú eres la que yo amo”, y donde se relata su encuentro ineluctable, inicio del “amor absoluto” entre ambos, prolongado durante cinco décadas.

    André Breton es quien publica por primera vez sus poemas, en el n. 7 de La Brèche (1964). Otros aparecen en las décadas siguientes en Le Désir Libertaire, Camouflage, Homnésies y Cahiers de l’umbo (el poema “Mimi écart”, dedicado a Mimi Parent), publicaciones en que se seguía expresando el surrealismo. De 1983 es Little magie, septenario poético con cuatro litografías de Jorge Camacho, que han sido también reproducidas aquí, en todo su color. Cierran el conjunto dos poemas inéditos.


    Nicole Espagnol, El sueño de Fantomas


    La serie de “Textos varios” comienza para mí con una sorpresa, al descubrir que un precioso texto del catálogo “Armas et bagages” publicado en Lyon en 1975 y firmado por Sophie Des, pertenece a Nicole Espagnol. Como Sophie Des participa también, tres años después, en Huit mois avec sursis, obra de “poética-ficción” en que intervenían Joubert, Georges Sebbag y Paul Virilio, entonces en el colectivo Quando. El catálogo de “Armes et bagages” es una de las más magníficas demostraciones del surrealismo que proseguía, pese a los intentos por enterrarlo de Jean Schuster, quien, escoltado por su par de guardaespaldas, no soltaba la pala en la mano. Precisamente le cabe el honor a Nicole Espagnol de publicar en 1990 un soberbio panfleto contra Jean Schuster, motivado por sus ignominias en un libro de intercambio de cháchara en que se intentó poner a la altura de Michel Leiris, titulándolo Entre augures; definiéndolo como un “impostor”, Nicole concluye: “La única traza que dejará Monsieur Jean Schuster es la tentativa de erradicación del Surrealismo –uno de los movimientos más exaltantes del siglo– por los medios más viles”.

    Otros textos son los de Je suis-bête, que publicó también L’Oie de Cravan, en 2003, historias y anécdotas sobre animales, dedicadas a François-René Simon, y las vivaces intervenciones en Le Cerceau, la publicación periódica que entre 1994 y 1998 animó una época particularmente miserable, y cuya originalísima maquetación y título se debieron a ella. En sus artículos y notas, Nicole Espagnol habla de Arno Schmidt, Jean Paul, Ladislav Klima, Robert Walser, Mervyn Peake, etc., con suma inteligencia y suma finura.

    Las fotos, que es una pena no sean más, “dan todos sus poderes al azar, al encuentro, a lo insólito que revela lo que palpita en lo más cotidiano, lo más común” –escribe Alain Joubert, quien, al ponerles título, no ha hecho sino seguir un hábito muy del surrealismo. La de portada, en cambio, es un detalle de la que le hizo Robert Lagarde a Nicole con un cuervo en las manos y que inspiró una caja de Alan Glass, reproducida al final del n. 2 de L’Or aux 13 Îles.

    He aquí un libro que es bueno que exista. Honra le sea hecha a L’Oie de Cravan.

    *


    Nicole Espagnol, ¿A quién tengo el honor?

    Si la foto del cuervo me recuerda el río Erges a su paso fronterizo por la villa portuguesa de Segura –similares piedras graníticas y sobrevolado por cuervos, aparte águilas y cigüeñas negras–, el caballero balzaquiano me hizo pensar de inmediato en el aldeano miñoto de grandes bigotes que me sorprendió dándole la vuelta a la señorial Casa do Bairro de Moure, pero detrás de un muro y más divertido que risueño. Creo que Nicole Espagnol se hubiera deleitado con él.



    *

    En estas dos lujosas páginas del n. 2 de L’Or aux 13 Îles tenemos el texto y la foto de Suis-je bête, junto a la caja de Alan Glass y el comentario de Alain Joubert.







    http://surrint.blogspot.com.es/2015/11/nicole-espagnol.html



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    JORGE RODRÍGUEZ-MIRALLES 

    (Miami, EE.UU.  1977) es poeta, crítico literario, traductor y activista por la paz y el medio ambiente. Se graduó en escritura creativa por la Jack Kerouac School of Disembodied Poetics de la Universidad de Naropa (Colorado) y ha publicado sus trabajos en importantes revistas como Ragazine, The Cimarron Review, Osiris Literary Review, Battersea Review, Danse Macabre, TheThePoetry, Bombay Gin, Big Bridge o Metropolis. Actualmente ejerce la docencia en un instituto de educación secundaria, en el Miami Dade College y en la Universidad de St. Thomas (Florida). En 2014 apareció su libro de poemas Todo/Nada (Everything/Nothing).



    MANDALA

    Crear un gesto, un arte
    de celebrar y decir,
    e inclinarme hacia fuera,
    retrayendo cada palabra,
    hacia la nada, silencio,
    el primer potencial, terreno
    del cual todo viene/va.
    Eso, y por eso, mi vida,
    estrategias, energías, enfoque;
    un sondear, un dibujar,
    y, después, un barrer.


    MANDALA

    To make a gesture, an art
    of celebrating and saying,
    then gracefully bowing out
    and taking every word back
    toward nothing, silence,
    the first potential, ground
    from whence all came/goes.
    That, and for that, my life,
    strategies, energies, focusing;
    a sounding out, a drawing,
    then a sweeping away.



    Tarde o temprano,
    uno aprende
    que los colores,
    hasta los más intensos,
    engañan;

    que la luz
    de una estrella
    puede ser falsa,
    a lo mejor
    se ha fundido;

    que la brillosa
    claridad de la luna llena
    es oscuridad total,
    disfrazada;

    y que la ola
    que te besa los pies
    en la orilla del mar
    o un río vago,
    será infiel,
    ofrecida a todos,
    también a nadie.

    Tarde o temprano,
    uno aprende
    a querer por querer,
    a llorar por llorar;

    que lo que cuesta
    de lo mejor
    cuesta
    no por verdadero
    o permanente,

    sino porque
    brindado gratis,
    honestamente,
    sin diseño,

    dado por
    lo que fue,
    es, o será,
    tarde o temprano.



    Late or soon,
    one learns 
    that colors,
    even the most intense, 
    deceive;

    that the light 
    of a star 
    may be false,
    has perhaps 
    already 
    gone out;

    that the 
    bright clarity of a full moon 
    is total darkness, 
    disguised;

    that the wave 
    that kisses one's feet
    at the edge of the sea 
    or a lazy river, 
    will prove unfaithful,
    given to all,
    also to none.

    Late or soon,
    one learns 
    to love just to love,
    to cry just to cry;

    that what costs one's best
    costs so 
    not because true,
    or even permanent, 

    but because 
    given freely,
    honestly, 
    without design;

    given for 
    what it was, 
    is, will be,
    late or soon. 



    SONETO

    Cada año trajo nada,
    después, paciencia.
    Después, un día,
    en un bosque,
    un meditar iluminado,
    un desear más maduro,
    la visión más amplia,
    ardiente, de un hombre sereno,
    la creación de versos
    para un libro
    que nunca se publicará,
    con nada que 
    leer, recitar, citar,
    criticar o recordar.



    SONNET

    Each year brought nothing,
    then patience.
    Then, one day, 
    a light-touched 
    musing in the woods,
    a maturer want,
    a serene man's
    far off, burning look,
    the making of verses
    for a never-to-be
    published book 
    with not a thing
    to read, recite, quote, 
    critique or remember.


    Traducción: JORGE RODRÍGUEZ-MIRALLES






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  • 07/29/16--09:05: KIM M. MELHUISH [19.001]

  • KIM M. MELHUISH

    Kim M. Melhuish. Nueva Zelanda. Poeta. Diplomada en periodismo, licenciada de Estudios Políticos por la Universidad de Auckland y maestra en Trabajo Social por la Massey University. Describe su trabajo como los conflictos internos de la vida moderna. Se encuentra trabajando en su primer libro, “en medio del frenético calendario entre ser madre de una camada maravillosa pero exigente y tener un marido músico”.

     
    Traducción por Andrea Rivas, 
    http://circulodepoesia.com/2016/07/poesia-de-nueva-zelanda-kim-m-melhuish/


    Cazando espíritus

    Qué tal esto,
    dos palabras
    pescando amor
    orquídeas rosas
    pintura dactilar
    la noche por delante.
     
    Qué tal esto,
    por amigos de la niñez,
    cuero magro
    rostros relucientes
    el abuelo
    en el lomo de un caballo
    cazando espíritus
    a través del cielo Upolu.

    Qué tal esto,
    mujeres en brillantes labios rojos
    grandes hibiscos
    detrás de sus orejas
    hormigas chasqueando al viento.
     
    Qué tal esto,
    los pequeños lloran
    ondean las manos desde Cortina
    papá gobernando en la noche,
    Miles en el porche
    esperando.

    Qué tal esto,
    coca cola y ron
    con un cigarro
    y las chicas fuera
    esperando donde los otros no pueden mirar,
    riendo como adolescentes
    antes de que las luces se enciendan.

     

    Baile de Sina

    Eres un breve aleteo
    caléndula en el agua
    lanzada para llamar a los muertos.
    Eres el Tui[1]
    por los cuatro vientos
    una armadura de plumas
    de hueso y luz,
    planeando sobre las montañas
    escalando el día.
    Eres el núcleo
    que derraman las semillas.
    Eres el azul más profundo
    encabezando al alma.
    Eres sangre
    tejida en la seda
    perforando la noche hacia el sol.
    Eres una niña,
    una niña
    perdida en el mar,
    anclada
    a los labios de tu madre.
    Una joven
    fracturada en una mujer,
    coral mellado
    sujetando la orilla,
    dedos acariciando
    el río Tamaki
    desplegándose en el Waitemata,
    eres la canción
    de tus ancentros
    cantando a la existencia.
     
     

    Postales de casa

    Estás en casa
    pero lejos de casa,
    en el sur
    donde las gaviotas gritan
     
    trenes de carga
    llamando a través de la noche,
    caminos sellados
    que llevan sueños
    hacia la hora pico.
    La luna se alza al este
    sobre Auckland
    estoy en casa,
    pero lejos de casa.

     

    Samoa

    El pasado
    cayendo
    a su lado
    suplicando
    con mi madre,
    alcatraces
    dentro
    floreciendo
    mirando,
    su machete
    alzado hacia el sol
    cuerpo ligero
    osos de peso completo
    a través de trecientos años.

     

    Lengua madre

    Palabras
    abatidas
    desiguales
    de breve vida
    hacia el suelo.
     
    En la distancia
    el taniwha[2]
    exclama auē, auē[3].

     
    Notas de la traductora

    [1] Ave endémica de Nueva Zelanda.

    [2] Taniwha en lengua maorí significa espíritu de agua, monstruo, criatura poderosa, jefe, líder poderoso, algo o alguien asombroso. El taniwha toma diversas formas y a menudo vive en lagos, ríos y el mar. Usualmente son referidos como guardianes.

    [3] Auē es un verbo maorí que significa llorar, aullar, lamentarse o gemir. También es usado como interjección de angustia y estupor.






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  • 07/30/16--01:17: LOUKY BERSIANIK [19.002]

  • Louky Bersianik 

    Es el seudónimo de la escritora feminista canadiense Lucile Durand, nació el 14 noviembre de 1930 y falleció el 3 diciembre de 2011. 

    Autora de L’Éuguélionne, La main tranchante du symbole, Pique-Nique sur l’Acropole... (novelas). Es también poeta, ensayista y au- tora de textos dramáticos y de cuentos para niños. V. ARANCIBIA, B. (1995). Posmodernidad y escritura femenina en la narrativa canadiense actual. Cuad. N° 4 del Centro Cuyo Canadá. La revista Voix et images le dedicó el N° 49, otoño de 1991.

    La primera sección de la película Firewords / Les Terribles vivantes (Dorothy Todd Hénault, 1986) está dedicado a entrevistas con Bersianik y extractos dramatizadas de L'euguélionne.

    Premios

    1966 - Prix de la Province, for Togo apprenti-remorqueur
    1997 - Prix du Gouverneur général

    Obras 

    L'Euguélionne: roman triptyque , La Presse, 1976, ISBN 978-0-7777-0126-3
    The Euguélionne: a triptych novel , Press Porcépic, 1981, ISBN 978-0-88878-192-5 ; Translator Howard Scott, Alter Ego Editions, 1996, ISBN 978-1-896743-01-1
    Le pique-nique sur l'Acropole , VLB éditeur, 1979
    La page de garde , Editions de la Maison, 1978
    Maternative: les pré-Ancyl , VLB Éditeur, 1980
    Au beau milieu de moi: photographies de Kero , Nouvelle Optique, 1983
    Axes et eau: poems , VLB éditeur, 1984, ISBN 978-2-89005-200-0
    Kerameikos , Éditions du Noroît, 1987, ISBN 978-2-89018-158-8
    La Théorie, un dimanche , Éditions du Remue-ménage, 1988
    Femmes, corps et âme , Musée de la civilisation, 1996, ISBN 978-2-89261-156-4
    Permafrost, 1937-1938: roman , Leméac, 1997, ISBN 978-2-7609-3195-4

    Ensayos

    La Main tranchante du symbole. Éditions du Remue-ménage, 1990, ISBN 978-2-89091-099-7
    L'archéologie du Futur , Sisyphe, 2007, ISBN 978-2-923456-07-2




    EL CANTO DE LA INCONSOLABLE

    No quiero volarme los sesos
    No quiero cortarme las venas
    No quiero meterme un plomazo
    No hay holocausto en mis proyectos

    No quiero arrojar mi esqueleto
    Desde el monumento al suicidio
    Ni dormirme sin dejar huella
    No quiero colgarme de un clavo

    No quiero cortocircuitos en la bañera
    No quiero beberme el tanque del gas
    Pero amo el agua

    Avertine decía

    ¡Y soy la inconsolable!
    Sabías tú sabías tú
    Que no he NACIDO
    Y estoy inconsolable
    Pero amo el agua

    Avertine decía

    Me envuelve toda
    Por todos lados me toca
    Me conmueve
    El agua es mi cuna

    No me gusta la balística
    Ni las tomas eléctricas
    Ni las agujas mágicas
    Ni los barbitúricos

    No me gustan las armas
    Ni los nudos ni las cuerdas
    Ni las navajas de rasurar
    Ni las píldoras de esperanza

    No me gustan las bodas de sangre
    No me gustan los baños de tumba
    Ni la idea de ser aplastada
    Por un vagón de metro
    Pero amo el agua

    Avertine decía

    Y soy la inconsolable
    el agua es mi aro de juego

    Y arremolinándose
    Y respirando un aire
    Cargado de nervios y rosas
    Avertine parte hacia la mar
    Prematuramente embarazada
    De sus huesos


    de Constelación de poetas francófonas de cinco continentes (DIEZ SIGLOS), Editorial Espejo de Viento, 
    Dirección de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM. Selección, traducción y notas de Verónica Martínez Lira y Yael Weiss.


    https://issuu.com/mexking/docs/constelacion/






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  • 07/30/16--02:00: MEKEEL McBRIDE [19.003]

  • Mekeel McBride

    Mekeel McBride. Poeta de EE.UU.
    Mekeel McBride es autora de seis libros de poemas, profesora de inglés en la Universidad de New Hampshire. Ha recibido dos becas NEA.



    CALDERO

    Una vieja se cansa de su rostro triste
    así que llena su tazón de sopa con agua fresca
    y mira entonces el pequeño lago hasta que ve
    su reflejo flotar allí pero suavizado.
    Sonríe, y cuando lo hace,
    su tristeza se tropieza en el tazón,
    con la sorpresa de verse por fin aligerada un poco.
    Luego lleva el tazón a lo alto en la maleza
    y lo deja allí para que las lenguas ásperas
    de los gatos callejeros lo rasguñen;
    para que la luz de las estrellas se repare en él.
    Ahora bien, quién sabe si ella es vieja,
    o joven, esta mujer que conjura la desesperanza.
    Que ríe cuando pela las pieles arrugadas
    de las patatas rosadas, las echa luna
    a luna en el caldero de la noche: nueva sopa de raíces.



    KETTLE

    An old woman gets tired of her sad face
    so she fills her soup bowl with fresh water
    then stares into that small lake until she sees
    her reflection floating there but softened.
    She smiles and when she does that,
    her sadness gets tricked into the bowl,
    surprised to be lightened a little at last.
    Then she takes that bowl into high grass
    and leaves it there for the rough thongues
    of homeless cats to scratch across;
    for starligth to men itself in.
    Now, who knows whether she is old
    or young, this woman who tricks away despair.
    She's laughing as she peels the wrinkled skins
    from red potatoes, drooping them moon
    by moon into evening's keetle: new root soup.

    Líneas conectadas, Nueva Poesía de los Estados Unidos,
    Sarabande Books, 2006 / Editado por April Lindner
    Traducción de Zulai Marcela Fuentes



    Friend Blue Snake

    Light, far away, faltering like a votive at the feet of a blue saint 
    who blesses only the most lost of causes. 
    The man and woman on a dark path walk home wordlessly 
    as if it were an ordinary evening.

    But it is the time of the moon fat with maggots; no pearls! 
    no pearls! sticky shellac-light calls, falling. 
    The time of the starving underground animals up for a feed. 
    Time of the masks of sequins cut from the dresses of old dolls,

    sewn onto human skin. Something only as evident 
    as wind is tracking the humans. Tree-top leaves, 
    under its weight, treble and click 
    trying to rid themselves of its sour body.

    Allowed any power but to touch the earth, what it wants 
    is everything—the books 
    in the man's bag, pages black and rich as loam, 
    secrets written there roots teach the burrowers:

    vole, five-hearted earthworm and mouse 
    who carries the entire meadow underground 
    in memory every time it descends 
    into the fragrant dark: bone, seed, star, stone.

    Wants the hourglass the woman uses to measure time; sand 
    she allowed to slip back to sea, then made another kind 
    of ocean in the emptiness. Pollen and saifron 
    now sifting back and forth in the glass house no bigger than an egg.

    It wants the bees that float behind them night and day 
    in disorderly, obedient veils, whispering what 
    has been translated 
    from lost libraries hidden deep in living flowers.

    This shudder through dying leaves, this animal of string 
    and rotten meat, this beast 
    who dips its tongue in corpse entrails delicately 
    as a hummingbird might feed at a fuchsia bloom 
    wants to swallow the man and woman

    walking home whole: hangnail, finger clipping, heartbeat, soul. 
    Says so in a sound like a child's flute, oasis, mesmerizing, 
    go to sleep now, it is safe, look,

    the ocean, sea glass white and blue tumbling into gems at the edge;
    take off your heavy coat, abandon yourself to the azure palace 
    of god's first water. Bells in the distance, goat bells, bells 
    braided into the shaggy manes of old ponies,

    wind chimes chanting away in gold laughter the hungry ghosts. 
    But behind it all, the man and the woman hear the whistle, 
    decades old, of the death camp trains. Dust falling 
    through still air. They hear and turn to each other,

    baring the truth of it between them in one look—book of fire, 
    then they fall to the ground in one body, 
    blue snake, 
    every part of that body touching earth, swum forward by earth;

    first light, faraway light, a library older than Alexandria 
    cool stone corridors welcome blue snake in as desert welcomes 
    water 
    and because of this, the child tortured then slaughtered, 
    left stinking at the side of the road is now carried

    into the green breath of the meadow of the oldest story 
    and is rinsed there and restored; where tears 
    on the cheeks of the late night reader leave no scars, only a slight 
    trace of pollen and the black pages of the night books burn with aurora 
    borealis.




    Some Kisses for Bill

    A shooting star-that spine of light- 
    sudden in darkness. The lost child starting 
    its search for the body grief robbed it of. This kiss, 
    the abandoned body 
    returned whole.

    *

    A kiss as gold and clumsy and glad 
    as the way tubas 
    woo wind through Sousa marches.

    *

    Rivers spangled with the mystery 
    every explorer has bequeathed to deep water.

    *

    Blissful as a statue's secret gulping of meteors 
    the moment after the preoccupied human 
    has passed.

    *

    A kiss like the names carved 
    on an old gravestone, filled in with moss. 
    From loss, summer 
    starting its green territories again.

    *

    Blue-grey of a heron folding itself 
    into the monastery of the estuary; this kiss, how it feels 
    to have its solitude fill your body 
    with love from the necessary 
    invisible ocean.

    *

    Kisses that touch you the way the symphony 
    conductor's hands make love 
    to music's body.

    *

    A kiss that loves you the way a telescope loves starlight.

    *

    Kiss for the part of you hopeless 
    as the suicide who steps off the bridge into an abyss 
    that fills quickly with the flat slam of water 
    black as your father's anger. No choice 
    but to give in to this. The letting go. The failing. 
    Then something small, impossible begins 
    to happen, just enough wing to hold you. This kiss 
    opening.

    *

    After talking to a woman you once loved, 
    who did not, I think, love you, you found a rock 
    in a shopping center parking lot. 
    “It had been run over a lot,” you said. “It didn't want 
    to be run over anymore.”

    And you took the stone to a small stream 
    where water in one long kiss covered it and kept 
    kissing. This is for you, all these kisses 
    that know how the stone is just water that stopped itself 
    in order to survive. That know how it feels 
    to take the unbearable weight 
    of such heavy machinery bearing down over and over. 
    Then nothing.

    A kiss 
    like the water you put that stone in, water 
    that is a kind of weeping, not just for the loss 
    of the woman, whoever she was, but for all of it, 
    for what was unspeakable. 
    Water like love that doesn't change 
    the stone, wear it down or carry it away. Just touches it. 
    That's all. Touches it.


    Jimmy, Jesus and the Japanese Beetles

    The five kids, their parents, the grandmother 
    and Jesus sit down to dinner. Pink, dry flakes 
    of canned salmon lie on the plastic plates 
    like eczema. New burns, from the day's ironing 
    rise like small roses on the grandmother's wrists. 

    Because they have never seen Jesus eat, they've stopped 
    setting his place. He always wears the same outfit, 
    the one showing his heart all wrapped in barbed wire. 
    Jimmy, who has just turned eleven thinks it looks 
    like liver wrapped in bacon and says so. 

    His father slaps him across the face then sends him 
    out to the darkest part of the yard to say Hail Marys 
    and Our Fathers. Sometimes all he has to do is ask 
    for the bread. Or decorate his mashed potatoes with peas. 
    And he's smacked, shoved off into the dark, 

    to undergo penance, he's come to think, for hunger itself. 
    He doesn't mind the yard though. Tonight it's quiet. 
    Once in awhile a stray dog runs down the alley. 
    By street lamp light he notices that Japanese beetles 
    have nearly chewed away the leaves of his mother's roses 

    and that greenery all gone to rotten lace fills him again 
    with a desperate, small sadness. He will not be allowed 
    back in to finish his dinner. He thinks of Jesus, 
    his beautiful long brown hair, his kind eyes, 
    his body that is a body. And Jimmy wonders 

    if the point isn't that Jesus has come to the table 
    every night wanting someone to remove the thorns 
    from his heart and offer him a full plate 
    of lamb chops, gravy, peas and potatoes. 
    Wanting someone to see him for who he really is. 

    And then Jimmy slips his thin hand into his pants 
    and touches himself and that pleasure is the only prayer 
    he has to offer because for a little while, he is really there, 
    like Jesus with a healed heart, like small weeds 
    trying to fill the empty yard with any kind of green.





    .


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