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    Arkadi Dragomoshchenko

    Arkadi Trofímovich Dragomoshchenko (en ruso: Аркадий Трофимович Драгомощенко; nació en Potsdam, Alemania en 1946 - murió el 12 de septiembre de 2012) fue un poeta ruso, escritor, traductor y profesor. Se le considera el principal representante de la poesía en lengua literaria rusa contemporánea.

    Pasó su infancia en Ucrania y en 1969 se mudó a San Petersburgo. Recibió los premios Adrey Bely en 1978, el Electronic Text Award, el PostModernCulture en 1993, y el premio literario internacional “The Franc-tireur Silver Bullet” en 2009. Tradujo la obra de Lyn Hejinian, John Ashbery, Robert Creeley, Charles Olson, etc. Entre sus libros más importantes se encuentran: Description (1990), Xenia (1994), Phosphor (1994), Kitajskoe Solnce (1997), entre otros.


    Charles Bernstein habló de Dragomoschcenko como un innovador radical cuyo trabajo tiene pocos, si acaso existen, vínculos aparentes con la práctica poética rusa de los últimas décadas, y por lo tanto es muy difícil hacer que embone dentro de los paradigmas establecidos de la poesía rusa contemporánea.


    Obras publicadas

    Libros traducidos en inglés

    Description. A book of poetry, translated by Lyn Hejinian. LA: Sun & Moon Press, 1990.
    Xenia. A book of poetry, translated by Lyn Hejinian. LA: Sun & Moon Press, 1994.
    Chinese Sun. A novel, translated by Evgeny Pavlov. Eastern European Poets Series No. 9. New York, NY: Ugly Duckling Presse, 2005.
    Dust. Collected prose, translated by Thomas Epstein, Evgeny Pavlov, and Shushan Avagyan. Urbana-Champaign, IL: Dalkey Archive Press, 2009.

    Libros en ruso

    Nebo Sootvetstvii. [Sky of Correspondence] A book of poetry, Sovetskii Pisatel’ Press, Leningrad, 1990.
    Xenia. A book of poetry, Borei & Mitin Journal Press, St Peterburg, 1994.
    Phosphor. A book of prose, Severo-Zapad Press, St Petersburg, 1994.
    Pod Podozreniem. [Under Suspicion] A book of poetry, Borey-Art Press, St Petersburg, 1994.
    Kitajskoe Solnce. [Chinese Sun] A novel, Borey-Art Press & Mitin Journal, St Petersburg, 1997.
    Opisanie. [Selected] A book of poetry, Gumanitarnaia Akademia Press, St Petersburg, 2000.
    Na Beregakh Iskliuchennoj Reki. [On the Banks of an Excluded River] A book of poetry, OGI Press, Moscow, 2006.
    Bezrazlichia. [Indifferences] Collected prose, Borey-Art Press, St Petersburg, 2007.
    POP 3, with Margarita Meklina. Epistolary novel, Lulu Press, 2008.
    Shoaling Things. (co-authored by Jan Lauwereyns, with a drawing by Anne-Mie Van Kerckhoven) Ghent, Belgium: Druksel, 2011.
    Tavtologia. [Tautology] Collected poetry, Novoe Literaturnoe Obozrenie Press, Moscow,2011.

    Premios

    Premio Literario Independiente Andrei Bely, Leningrad, 1978.
    Premio de textos electrónicos ("por la poesía Phosphor"), PostModernCulture (PMC), 1993.
    Premio Literario Internacional, The Franc-tireur Silver Bullet (US), 2009.


    Arkadii Dragomoshchenko en castellano

    Nueve poemas de A orillas del río excluido (На берегах исключенной реки)



    1

    Los mendigos saben que al cuartearse la planta del pie por la valva del sol no han
    de pisar sobre piedras; se deslizan, sufíes,
    por sobre astillas de cuarzo,
    piedras lisas sobre un oído de nácar,
    la vida en recuerdos colorantes;
    consistimos en iz agua
    como un río medio que avanza con estaño y vela.

    Pero rociando la senda con la simiente que desmembra –también sabemos
    que jamás hay que llamar,
    si enseguida no se alcanza el teléfono, –
    porcelana de pavor, imaginando allí mismo de modo vago
    que el pájaro (¿te está a la par?), ese, su nombre no sabrás nunca,
    consiste en materia de cálculo derretido,
    una caída en la cera del ver, de oquedades de nado de la sien,
    de una falsa tecla y plomo
    en los agujeros del juicio, – contrario, cierto, al hecho
    de plegarse al habla en la bendita gasa de césped en los párpados,
    en neta red de un “nos” al mediodía, en el centeno,
    en tornar la veleta.
    La herrumbre contendrá otras partículas.

    Se sobreentiende, un vasto saber es como un ojo de pichón.
    A cada cual. Dado en igual medida. Pero lo igual es estrechamente increíble.

    Al tanto del fuego, el eneldo, de confesiones al alba; la
    boca encallecida como costra cercenada del desmayo o
    plantas del pie torcidas del sufí – nadie dirá qué es necesario.
    Por qué muertos; quiénes son, quienes sin vestir están a nuestro lado, cueros, –
    solo icor y más nada.
    En una palabra, a qué una letra en el arco del imán.
    ¿Tras qué otro continúa? ¿Tras el previo?
    El instante es empalago, con llevadera línea
    por el corte de la página. La palma raída,
    el centelleo de una aguja de punto, al vuelo, donde se ramifican los dioses.
    Encolados con nada los tiestos de la edad, tiesos por el caracol; es el
    ángulo de la fuga, juventud en la escarcha –donde uno por la mica del reír
    se interlamina en el otro.

    Allí – nada. Promesa alguna habrá que pase a ser otra, –
    el amor se examina como escamado, en donde
    tal como al zambullir en un alcohol ártico los dedos
    te asfixias en la aromada expiración,
    traspasando a la conciencia de la mesura, diciendo directamente –
    “el paisaje es hermoso”.

    Nadie me hay debiendo. Yo también. Lo que es el resto
    estará en aguardarlo en un imprescindible vicio.
    Que será por fin literalmente escrito el año nuevo.
    ¿Qué habla elegirás en él?
    ¿Qué sueños bordarás?
    Con una aguja prófuga, afilada en el lienzo,
    en hilos de color y cómo cuentas lo que antes era tiempo:
    otro – adornado; y fue acaso; – mas prosigue,
    hay pues sólo unos pocos hitos verbales.

    Los esparcen los guijarros a lo largo de la rápida orilla,
    a lo largo de dunas y risas en la hondonada. A nadie es necesario.
    Y a ti mismo, por cuanto una valentía extraña
    emerge no tras las montañas,
    no en el arco de latón de la tos, no tras la cresta de lo oscuro,
    sino va parejo a la frente, igualar un discurso directo o a
    la calle la mañana, a la garganta en un sueño la noche, inteligente en estrechez,
    la que a nadie hay que dar. Y nadie aceptaría.
    A mí lo que… ¿A quién, a decir verdad?

    Si, claro, yo no estoy. Y si sí,
    entonces – ríos en el mar rojo, hebras de sal y gusanos blancos
    en noches negras de grosella,

    mares – permanentes, y nosotros en solaz, como frugales cosas
    sobre un recamado de nombres en un clima pesado.

    2

    Nunca sabrás. ¿De dónde el saber que es el sabor de la primavera
    y no la salobre cal?
    ¿Por qué necesitas no una victoria
    sino un viejo boleto de tranvía?
    Pero allí donde era siempre, atraviesan rieles, maleza,
    Locus de un codo roto en una nube. Allí no hay ni color
    ni aquello que ofrece a espaldas “Kodak” –
    quebrado herraje, una libélula tras el remo
    de las aguas flegreas, por el tajo un libro empapado.

    Allí en el lóbulo de la oreja – una abeja, y un turbio contorno se
    desprende a sí con un pendiente de costra. Pero pon el dedo hacia allí:
    donde la rotura libresca de la aorta. Doblega la articulación.
    En la ortiga con la mano; hacia los caracoles, donde los flujos se agitan, –
    perderás la razón, como un karst de deseo.
    Como el pez carpa de un niño. Y al que necesite: se sabe.
    Y el maíz es lo mismo que las petunias.

    Sí, que escatimo lo guía el vino, silencio,
    la terminación de los dedos. Por eso se escribe luego:
    “victoria y armuelle”.
    Queda que venga – el sitio. Los dioses mendigos junto al fogón.
    Se quedaban. Eran. Con ninguno se repartían en venganza.
    La envidia los distinguía. Como jarros vacíos.

    Pero nosotros vivíamos. Sin saber por qué es que se sabe
    que inicialmente es desconocido.


    1

    Нищие знают, что когда со ступней у них срезана кожа раковиной солнца, они
    не по камням ступают, скользят суфиями
    над кварцевыми осколками,
    плоским камнем над перламутровым слухом,
    жизнь красящими напоминанием,
    что мы также состоим де из воды,
    как река половинная, несущая паруса и олово.
    Но, кропя тропу зерном раздробления, знаем также, что
    никогда не нужно звонить,
    если в миг до телефона не дотянуться, –
    фарфора страха, представляя тогда же смутно, что
    птица (тебе она что?), та, имени не узнать вовеки,
    состоит из материи расплавленного расчета,
    падения в воск взгляда, пустот плавания виска,
    фальшивой клавиши и свинца
    в дырах суждений, – иначе, того, что речью
    складывается в блаженную марлю дерна на веках,
    сплетенных в “нет” полдня, в рожь,
    во вращение флюгера.
    Ржавчина содержит иные частицы.
    Разумеется, обширно знание, как глаз птенца.
    Каждому. Дано поровну. Но равно узко невероятно.
    Об огне зная, укропе, признаниях на рассвете, когда
    рот черств, как беспамятства срезанная кора или
    ступни косые суфиев, – никто не скажет, что надо.
    Зачем убитые; кто они, кто без одежд с нами, кожи, –
    одна сукровица и ничего больше.
    Словом, зачем буква в дуге магнита.
    За чем другое следует? За предыдущим?
    Мгновение сладостно, как вести линией
    по срезу страницы. Ладонь стерта,
    мелькание на излете спицы, где ветвятся боги.
    Ничем склеены черепки лета, тесны улиткой; там
    угол бегства, детства иней, где одно слюдою смеха
    вслаивается в другое.
    Там – ничего. Ни одно обещание иным не станет, –
    любовь рассматривается как шелушение, в котором,
    словно в арктический спирт окуная пальцы,
    ты задохнешься на пряном выдохе,
    переходя в сознание меры, прямо молвя –
    “пейзаж прекрасен”.
    Мне никто не должен. Я тоже. Остальное
    останется ждать с необходимым изъяном.
    Что будет буквально дописано в новом году.
    Какую речь выберешь в нем?
    Какие сны вышьешь?
    Беглой иглой, заточенной в холст,
    в цветные нити и как расскажешь, что раньше время:
    иным – бисерным; и было ли; – но продолжай,
    ведь есть только несколько вех словесных.
    И они рассыпаны галькой вдоль быстрого берега,
    вдоль дюны и смеха в низине. Никому не нужно.
    И тебе самому, поскольку странное мужество
    возникает не за горами,
    не в латунном ободе кашля, не за гребнем темени,
    но идет в лоб ровно, под стать прямой речи или
    улице утром, горлом во сне ночью, теснотою умной,
    которую никому не отдать. А никто и не примет.
    Мне то что… Кому, в самом деле?
    Если, конечно, меня не будет. А если есть,
    то – реки в красное море, пряди соли и белые черви
    в черные ночи смородины,
    и моря постоянны, и мы утешны, как скудные вещи
    над гладью имен в пасмурную погоду.


    2

    Никогда не знай. Откуда известно, что это весна,
    а не известь?
    Почему тебе нужна не победа,
    а старый трамвайный билет?
    Но там, где все было всегда, пролегают рельсы, бурьян,
    Locus разбитого в облако локтя. Там ни цвета и
    ни того, что предлагает заглазный “Kodak”, –
    сломанная подкова, стрекоза за веслом
    флегрийских влаг, по срезу размокшая книга.
    Там в мочке уха пчела и смутное очертание себя
    отрывает серьгой коросты. Но поставь палец туда,
    где разрыв книжной аорты. Сломи сустав.
    В крапиву рукой, к улиткам, где приливы вихрятся, –
    потеряешь разум, как карст желание.
    Как карп мальчика. И кому надо: известно.
    И кукуруза так же, как и петунии.
    Да, эти мол вечера вина, безмолвия,
    окончаний пальцев. Поэтому пишется после:
    “победа и лебеда”.
    Остается лишь – место. У костра нищие боги.
    Оставались. Были. Ни с кем не делились местью.
    Зависть их отличала. Как пустые кувшины.
    Но мы жили. Не зная, откуда известно то,
    что изначально неведомо.



    LETRAS

    Convengamos – todo sea latón, otoño, óxido,
    ahora bien, sin dudas, la mirada misma parece ser sueño.
    Espolvoreada por concomitantes figuras
    en la esfera de un parecido hechizante–
    Pero en el sueño suele poderse embriagar de otro modo
    (pareciera en confusas…)
    remociones, sin causa alguna se asoman
    (la comparación aquí excluida)
    al susurro. No recuerdo, cuándo, por vez primera,
    es decir última vi líquen,
    o acedera, déjame, no cruces la calle,
    no anotes con tiza en el muro de líneas, igual no se ve.
    Esto incumbe también a los pájaros,
    y ni pienses contrariarme, diz todo esto por-
    que hago recordar yo a alguien, y aquél a su vez a alguien más.
    Los dioses saben cómo caen las gotas
    y estallan los inmensos vidrios de los aguaceros.
    Ellos también saben dónde tinieblas se apartan del círculo.
    Pero algo en mi cabeza no se amiga con los dioses ni con
    los pájaros – de manera extraña ellos se apagan
    en la ciega escama de la vista.
    Un momento tal es contacto con la ausencia.
    Aunque más no sea come carbón, o canta bajo una cerca,
    o dirige himnos a las colinas, donde los tallos
    de maíz ves humeantes por la humedad en el ocaso.
    El resto no lo comprenderás en un cuaderno.
    Si abandonas – pues todo. No desvainando,
    como turquesa de telaraña,
    sino cercenando como un hilo de agua tubular.


    БУКВЫ

    Допустим, все же латунь, окись, осень,
    но, бесспорно, взгляд сам кажется сном.
    Напыленный соответствующим образам
    в область завораживающего сходства –
    Но и во сне возможно опьянение различного рода
    (казалось б невнятными…)
    смещениями, безо всякой причины предстающими
    (здесь сравнение исключено)
    шепоту. Не помню, когда в первый раз,
    то есть в последний видел лишайник,
    или щавель, оставь меня, не переходи улицу,
    не черти на стене линий мелом, все равно не видно.
    Это относится также к птицам,
    и не вздумай перечить, мол все это потому,
    что я напоминаю кого-то, а тот кого-то еще.
    Боги знают, как падают капли
    и разбиваются огромные стекла ливней.
    Они также знают, где тьма расходится с кругом.
    Но что-то в моей голове не мирится ни с богами, ни
    с птицами – странным образом они гаснут
    на слепящей чешуе зрения.
    Таков миг прикосновенья к отсутствию.
    Хоть уголь ешь, или пой под забором,
    или же гимны возноси холмам, где кукурузы
    стволы дымны от сырости на закате.
    Остального не разобрать в тетради.
    Если покидать, то все. Не снизывая,
    словно бирюзу с паутины,
    но срезая как трубчатую нить воды.


    PRONÓSTICO DEL TIEMPO

    De la pupila un azul celestial hoy lava la
    nieve en una inestable afluencia de líneas.
    La distancia se derrite en una óptica de fibras sombras,
    la carcasa del viento hiela, parece el agua una cresta hendida
    en que hasta el fondo sobrevuela en una arteria intransitada
    mercurio, pasando tras sí grados de oído en la gota.

    Pero donde hay superficie, la profundidad es exigüo espasmo,
    y la comparación del silencioso plasma allí empalma las cosas;
    descripciones de una penuria, tal como lluvia al crepúsculo,
    alcanza en tiento los dedos; de diversos significados ejes
    brillan vanos en la arista del hielo, ante ser la vista
    una indisputable orilla del atlántico.


    ПРОГНОЗ ПОГОДЫ

    Со зрачка сегодня райскую синеву снег
    смывает в нестойкое стечение линий.
    Расстояние тает в оптике волоконных теней,
    остов ветра стынет, словно воды расколотой гребень,
    где до дна пролетает непроторенной артерией
    ртуть, минуя ярусы слуха по капле.

    Но где поверхность, там и глубины скудная спазма,
    и сравнение безмолвной плазмой смыкает вещи, –
    описания нищета, точно дождь в сумерки,
    достигает на ощупь пальцев, – значений различных оси
    пусто светят на кромке льда, под стать зрению
    атлантического непререкаемого побережья.



    LOS RÍOS DE BABILONIA

    At Grand Central Station I Sat Down and Wept
    Elizabeth Smart

    Pertrechado el espacio se revela
    como si pudiesen ser tocadas todas sus pitagóreas hebras,
    a veces rectas, tal como un junco bifurca,
    como huella de la boca en mica de otoño
    tras de la cual un vástago cerámico arredra
    ola tras ola en el límite el eco,
    extinguiendo los fuegos centinelas y en la espuma del
    ocre cargando trenzados –como gotas de erebo– de somnolientos pájaros.

    A veces son suaves a los dedos, como telaraña en un campo
    vacío, volcados hacia tréboles gélidos al
    mediodía –por eso en lo revelado no proliferan sombras.
    Por eso, por caso, una gaviota: apenas un rasguño de humedad
    y una simple idea, como una bienvenida; borrada la firma
    bajo ellos con humildad – ante ser distancia, mientras ella misma
    se agosta en el aire, cambiando nada en las inmediaciones.

    Nadie lo pronunció. Nadie incluso en modo fugaz vio a
    quien se dispersó en un arbusto de evónimo, en rocío,
    –un planeo. Pero incluso si tocase la visión del fondo,
    del inagotable claro, la luna, al cuadrar con la luz,
    como cosa que demuestra su derecho al lugar
    y proeza en decir, en el carbonífero aro quedará rojear
    como lo previo. Desvaído, a modo de lapso, absorto
    en un punto de materia aún no rota de cifra.

    Si es propio de ríos pupilas en una escama de lágrimas y de sed,
    al cauce seco – un dardo de hoja –que por miles de años porta.
    E incluso la muerte aquí es tan sólo un puñado de oído,
    he aquí por qué un planeo.
    Ni al tiempo de un destello, ni por asombro una copia,
    aún no es tiempo de garganta.
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 
    Y este condicionamiento en un litigio largo de cargas.



    РЕКИ ВАВИЛОНА

    At Grand Central Station I Sat Down and Wept
    Elizabeth Smart

    Во всеоружии пространство явлено,
    как будто можно тронуть его все пифагоровы жилы,
    иногда прямые, словно тростник двоения,
    как рта след на осенней слюде,
    за которой гончарная поросль отступает
    волна за волной в пределы эхо,
    гася сторожевые огни и в охры пену
    погружая сонных, как эреба капли, птиц плетения.

    Иногда легки они пальцам, как паутина над полем
    порожним, опрокинутым в ледяные трилистники
    полудня, и потому в явленном не множатся тени.
    Поэтому, к примеру, чайка – лишь влажная ссадина
    и мысль проста, как приветствие, – подпись под ним
    блаженно стерта, под стать расстоянию, а само
    увядает в воздухе, ничего не меняя в окрестностях.

    Никто не произнес его. Никто даже мельком не видел
    того, кто был рассеян кустом бересклета, росою, –
    парение. Но даже если коснется дна зрение,
    неиссякаемого пробела, луна, со светом совпавшая,
    как вещь с доказательством ее права на место
    и свершение речью, в угольном ободе останется рдеть
    как прежде. Тускло, наподобие времени, сведенному
    в точку еще не разбившей числа материи.

    Если достоянием рек зрачки в чешуе слез и жажды,
    Сухому руслу – жало листа, несомого тысячелетием.
    И даже смерть здесь только слуха горсть,
    вот почему – парение.
    Не блеск покуда, отнюдь не слепок,
    еще не пора горла.
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 
    И этой обусловленности длинная тяжба тяжести.


    V

    Fracturado hielo lacustre.
    Linde un tanto simple, por poder de él decir – aquí
    los añicos de sordos campos de un alfabeto.
    Uniformes misivas de pájaros,
    pero en tanto los comienza a desentrañar
    al término olvida qué lee.
    Y es que esta primavera el sur vuelve bandada tras bandada,
    y es que este año vuelven siendo sur,
    como pago por el asperón bajo la nieve,
    pisadas vaya a saber halladas cómo;
    por casualidad junto a unas bayas;
    ahora oscuros los arcoíris en el límite inferior,
    yendo en cauces de verbos
    de hebrados tiempos,

    En un corte inaudible el carrizo resplandece por turnos.
    En lo baldío una nada el contacto
    de una aguja lleva la distancia hasta las nubes –
    de agitarse hacia el sur. La noche se aproxima a la raíz,
    abrevando con dulzura entornada.
    En caso, claro, que el viento a ciegas ande
    en los tanques de basura ardiente.


    V

    Озерный надломленный лед.
    Край слишком прост, чтобы сказать: вот –
    потускневших полей алфавита сколы.
    Однообразны послания птиц,
    но начинающий их разбирать
    к концу забывает о чем он читает.
    Так и этой весной юг возвращает стаю за стаей,
    так и в этот год они возвращаются югом,
    как плата за песчаник под снегом,
    нашаривающий шаги;
    случайна где ягода;
    радуги темнее в нижнем пределе,
    идущих в руслах глаголов
    волокнистых времен,

    Порезом неслышным осока вспыхивает поочередно.
    В праздное ничто иглы
    прикосновение сводит расстояние до облака, –
    если шатнется к югу. Ночь подступает к корню,
    поит притворенной сладостью.
    Если, конечно, ветер вслепую
    у горящих помойных баков.


    a Zina

    Aro enceguecido de nieve en la usanza del respiro,
    de la hojarasca, el cilantro, las raíces. Las carrozas a reculones
    una pútrida resina despliegan de una aniquilación
    inaudible. Más bruscos los declives de un cerro
    de hierba cerámica. Con el pico anillada la noche;
    el vidrio de carbono del avellano
    en los maizales fogones secan pájaros de las tablas,
    hojean un libro, dejando caer las manos en aquello que se halla
    fuera de sus fuerzas. Parece la sombra estar mensurada.
    Los sueños ponderados por la espuma en un manto de grava purpúrea.
    Muchas alboradas. Espolvoreando desde un puñado
    hacia la arena, y más: de la arena excepto
    la orilla de arcilla emplumada.



    Зине

    Слепителен обод снега в обиходе вдоха,
    листвы, корней, кориандра. Колесницы вспять
    неслышного уничтожения раскрывают тление
    камеди. Сильнее склоны холма
    гончарной травою. Клювом окольцована ночь,
    углеродным стеклом орешника –
    у кукурузных костров сушат птиц из досок,
    листают книгу, опуская руки в то, что рукам
    не под силу. Каждая тень измерена.
    Сны пеной взвешены на пелене багряного гравия.
    Рассветов много. Пересыпая из пригоршни
    в песок, и другое: из песка исключая
    побережье пернатой глины.



    VII

    te alejas del oleaje, te dan –
    tiempo te dan, una nueva te dan, garantías
    para tu vida, ropa encima, oscura aguanieve, y a quién
    si no es que así y de por sí se da?
    Lo que da en darse. Cuenta la inutilidad
    de lo dicho. Multiplícalo por el cielo sulfúreo.
    Divídelo por vino, ortiga, el reconocer, y luego habla
    en dedos de piedras ardientes. Son pocas.
    Ni un son, ni oído, ni dinero, ni el resto.
    ¿Y tú dónde estás? Entonces – esto se llama. Como entonces
    se llama lo que se dice en el mediodía írico,
    los padres duermen, los autos mueren y
    atraviesas el camino, te tiendo las manos, cuando toman
    cine por esto mismo hay tomas,
    pero cuando llames, no lo sé. Signo de pregunta.
    Y el oleaje es notoriamente ruidoso. No es necesario alto.

    No hay que llamar, nada sé yo en las calles abajo o
    enfrente. Encima – lo sé, sí. Y cuando el carbón resulta
    el último espejo, si no se lo suelta de las manos,
    y el hinojo da vuelta sábanas secas, es como si nadie
    nunca jugara a la pelota, pareciera nadie escapa
    de las clases para pescar qué es necesario
    a esa edad, – comienzo con el oleaje, i.e. con aquello
    de lo que no te apartas, porque a partir de ahí hay flujo
    y silbido. Y por el tobillo en la arena,
    y no trasplantes la amapola, y no digas que amas..


    VII

    отходишь от прибоя, получаешь –
    время получаешь, весть получаешь, гарантии
    на жизнь, платье вверх, темную наледь, а кому,
    если не так и не от того получается?
    Что получается. Посчитай безполезность
    того, что сказано. Умножь на серное небо.
    Раздели на вино, крапиву, признание, а дальше говори
    на пальцах горячих камней. Их мало.
    Ни звука, ни слуха, ни денег, ни остального.
    А ты где? Тогда – это называется. Как тогда
    называется то, что говорится в ирисный полдень,
    родители спят, машины умирают и
    пересекаешь дорогу, тяну к тебе руки, когда снимают
    кино про это самое снимают,
    но когда ты позвонишь, не знаю. Знак вопроса.
    И прибой заметно шумен. Ненужно громок.

    Звонить не надо, я ничего не знаю в улицах вниз или
    против. Сверху – да. И когда уголь становится
    последним зеркалом, если не упустить из рук,
    и укроп разворачивает сухие простыни, словно никто
    никогда не играет в мяч, будто никто не убегал
    с уроков, чтобы поймать, что нужно
    в том возрасте, – я начинаю с прибоя, т.е. о том, что
    не отходишь, потому что потом прилив
    и свист. И по щиколотку в песке,
    и не высаживай мак, и не говори, что любишь..


    tail-gating

    Dios da todo, – A ellos
    la paciencia incluso es dada, como sombra a una rama;
    A ellos, no atañe ni el que no es hálito,
    Pero asentando tras el muro de pupilas “el bien”.
    El habla ante él es nieve. La ceniza, nacimiento.
    Nuestro un destino: ilusión de las cifras
    Y en los sueños, espejo – donde no responde el eco.


    tail-gating

    Бог дает все, – Им
    даже терпенье даровано, как тень ветви;
    Им, не отраженье кто и даже не дуновение,
    Но поселившим за стену зрачков “благо”.
    Речь пред ним снег. Зола – рожденье.
    Нам же участь: наваждение чисел
    И во снах – зеркало, где не откликнется эхо.


    MORIR UNA TARDE DE VIENTO

    De acuerdo. Muero. Menos sitios.
    Lentamente, como un carrizo al viento
    ella taja la tarde, qual navalha, y el tiempo – al lado,
    es decir a ambos flancos. Del lago, de la arena. Orilla. El sueño, –
    y él, entonces – recompensa y algo de agua,
    Pero y respirar, como respirar,
    sólo cuando vidrias con el lienzo. ¿Llevar qué?
    Por las dudas miel por el peso del paraíso amarillo.
    Pero, la orilla, sin cobertura de las abultadas, aunque a la sangre
    y entras y no está, y la garganta seca
    inscripta como mielga de silicio, por eso, probablemente,
    el compañero es sombrío, yo, admitamos, también hago caer fósforos,
    en mí a mi mente, en tanto no eludir amor, guerra,
    niño, nuevas acerca de que todo está bien, que todo está
    en orden, que de parabién mientras mueres por las paredes.
    Mientras, mientras tanto; de memoria; me aprenderé no ver,
    fregándome hasta el fondo los ojos con los dedos, para que un rastro con arroz.
    ¿Quién criba con cera? Precisamente, cuál es la diferencia.
    El día le allega la llovizna al fondo de la hoja,
    brillo de piedra negra.


    УМИРАТЬ В ВЕТРЕНЫЙ ВЕЧЕР

    Согласен. Я умираю. Места меньше.
    Медленно, как осока по ветру,
    она разрезает вечер, як лезо, но время – мимо,
    то есть по обе стороны. Озера, песка. Берега. Сна, –
    а он, обычно, воздаяние и немного воды,
    А дышать, как дышать,
    когда ты стекленеешь холстом. Чего взять?
    На всякий случай меда для тяжести желтого рая.
    Но берег не покрывалом выпуклых, хотя до криптов
    крови не дотянуться, и в горле сухость,
    как в борозде кремния, потому, вероятно,
    приятель хмур, я, признаться, тоже роняю спички,
    и себе на уме, поскольку не избежать любви, войны,
    младенца, новостей о том, что все хорошо, что все в
    порядке, что к лучшему, когда умираешь по стенам.
    Когда, когда-нибудь; наизусть; научусь не видеть,
    вытирая до дна глаз пальцем, чтобы отпечаток рисом.
    Кто просеет воском? Собственно, какая разница.
    День до дна листа доносит изморось,
    блеск черного камня.

    Traducción: Román Antopolsky

    http://sibila.com.br/poemas/arkadii-dragomoshchenko-en-castellano/5027







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  • 06/19/16--03:35: CHRISTINE LAVANT [18.885]

  • CHRISTINE LAVANT
                                                                
    Christine Lavant (1915-1973)
    Nacida en 1915 en la región de Carintia, fue poetisa y novelista austriaca de marcada influencia mística, trágica y religiosa. Con una frágil salud desde muy niña, esta característica marcaría su obra posterior. Truncada su educación en la adolescencia, se dedica a estudiar literatura por cuenta propia, interesándose particularmente por la obra de Rilke. Trenzó amistad con insignes escritores austriacos, entre ellos el novelista Thomas Bernhard. En los años cuarenta publica su primer libro con el seudónimo de Lavant, región del valle natal de la escritora. En 1956 publica su primer libro de poemas. Al fallecer en 1973, había recibido varios premios por su obra. 

    Premios y distinciones 

    1954 Georg-Trakl-Preis für Lyrik
    1956 2. Preis im Lyrik-Wettbewerb der Neuen Deutschen Hefte
    1961 Staatlicher Förderungspreis für Lyrik
    1964 Georg-Trakl-Preis für Lyrik
    1964 Anton-Wildgans-Preis
    1970 Großer Österreichischer Staatspreis für Literatur

    Obras (selección) 

    Das Kind. Erzählung. Brentano, Stuttgart 1948.
    Das Krüglein. Erzählung. Brentano, Stuttgart 1949.
    Die unvollendete Liebe. Gedichte. Brentano, Stuttgart 1949.
    Baruscha. Leykam, Graz 1952.
    Die Bettlerschale. Gedichte. Otto Müller, Salzburg 1956.
    Die Rosenkugel. Erzählung. Brentano, Stuttgart 1956.
    Spindel im Mond. Gedichte. Otto Müller, Salzburg 1959.
    Sonnenvogel. Gedichte. Heiderhoff, Wülfrath 1960.
    Wirf ab den Lehm. Eingeleitet und ausgewählt von Wieland Schmied. Stiasny, Graz 1961.
    Der Pfauenschrei. Gedichte. Otto Müller, Salzburg 1962.
    Hälfte des Herzens. Herausgegeben von Horst Heiderhoff und Dieter Leisegang. Bläschke, Darmstadt 1967.
    Nell. Vier Geschichten. Otto Müller, Salzburg 1969.
    Kunst wie meine ist nur verstümmeltes Leben. Nachgelassene und verstreut veröffentlichte Gedichte, Prosa und Briefe. Ausgewählt und herausgegeben von Armin Wigotschnig und Johann Strutz. Otto Müller, Salzburg 1978.
    Sonnenvogel. Gedichte. Ausgewählt und herausgegeben von Roswitha Th. Hlawatsch und Horst G. Heiderhoff. Heiderhoff, Waldbrunn 1982.
    Versuchung der Sterne. Erzählungen und Briefe. Ausgewählt von F. Israel. St. Benno, Leipzig 1984.
    Und jeder Himmel schaut verschlossen zu. Fünfundzwanzig Gedichte für O.S. Herausgegeben von Hans Weigel. Jungbrunnen, Wien/ München 1991
    Kreuzzertretung. Gedichte, Prosa, Briefe. Herausgegeben von Kerstin Hensel. Reclam, Leipzig 1995.
    Die Schöne im Mohnkleid. Erzählung. Herausgegeben von Annette Steinsiek. Otto Müller, Salzburg / Wien 1996.
    Herz auf dem Sprung. Die Briefe an Ingeborg Teuffenbach. Herausgegeben von Annette Steinsiek. Otto Müller, Salzburg / Wien 1997.
    Das Wechselbälgchen. Herausgegeben von Annette Steinsiek und Ursula A. Schneider. Otto Müller, Salzburg / Wien 1998.
    neu herausgegeben und mit einem Nachwort versehen von Klaus Amann: Wallstein Verlag, Göttingen 2012, ISBN 978-3-8353-1147-3.
    Das Kind. Herausgegeben nach der Handschrift im Robert-Musil-Institut und mit einem editorischen Bericht versehen von Annette Steinsiek und Ursula A. Schneider. Otto Müller, Salzburg / Wien 2000.
    Aufzeichnungen aus dem Irrenhaus. Herausgegeben und mit einem Nachwort versehen von Annette Steinsiek und Ursula A. Schneider. Otto Müller, Salzburg / Wien 2001.
    Briefe an Maja und Gerhard Lampersberg. Herausgegeben von Arno Rußegger und Fabjan Hafner. Im Auftrag des Robert Musil-Instituts für Literaturforschung der Universität Klagenfurt / Kärntner Literaturarchiv. Otto Müller, Salzburg/ Wien 2003.
    Christine Lavant. (= Poesiealbum. 289). Märkischer Verlag, Wilhelmshorst 2010, ISBN 3-931329-89-5.
    Doris Moser, Fabjan Hafner (Hrsg.): Zu Lebzeiten veröffentlichte Gedichte. (= Christine Lavant: Werke in vier Bänden). Band 1. Wallstein Verlag, Göttingen 2014, ISBN 978-3-8353-1391-0.





    Temor, échate a dormir. Esperanza, vístete. 
    Debes ir conmigo, ata firmemente el calzado.
    Largo tiempo te mantuve oculta, pequeña hermana;
    Te has vuelto bella, y me alegro de ello.

    (Revista Frau und Beruf)




    Oigo la pesada luna aproximarse
    Oigo al sonámbulo superficial
    Mi memoria afila los cuchillos
    En la piedra de la memoria.
    Cinco cuervos picotean las vacías cabezas de amapolas,
    Su corona lleva una víbora
    Y reposando en la oquedad del corazón
    Las semillas llevan el sueño.
    Los pequeños cuchillos cantan alegremente y armados:
    Sacrificaremos la obesa luna,
    Desnudaremos la serpiente insolente
    Y limpiaremos el triste tazón.
    Escucho caer la pesada luna,
    Escucho el silbido de las delgadas criaturas,
    Cinco bravías aves trasplantan
    El corazón en la memoria.



    (Poema original en lengua alemana)

    ICH HOERE KOMMEN den schweren Mond,
    ich hoere gehen den leichten Schlaf,
    mein Gedaechtnis schleift alle Messer
    am Stein des Gedenkens.
    Fuenf Kraehen frassen den Mohnkopf lehr,
    seine Krone schleppt eine Kreuzotter fort
    und beschlaeft in der Herzmulde traege
    den Samen des Schlafes.
    Die Messerchen singen fromm und gestaehlt:
    Wir werden schlachten den fetten Mond,
    wir warden haeuten die freche Natter
    und saeubern die klaegliche Mulde.
    Ich hoere fallen den schweren Mond,
    ich hoere zischen das schlanke Tier,
    fuenf mutige Voegel verpflanzen
    das Herz in Gedaechtnis.


                                                               * 
    I HEAR THE HEAVY MOON approaching,
    I hear shallow sleep walking,
    my memory sharpens all knives
    on the memory stone.
    Five crows picked the poppyhead empty,
    its crown takes a viper
    and resting in the heart's hollow
    the seeds carry sleep.
    The little knives sing merrily and steeled:
    We will slaughter the fat moon,
    we will skin the insolent snake
    and clean the sorrowful bowl.
    I hear the heavy moon falling,
    I hear the thin creature hiss,
    five brave birds transplant
    the heart in memory.

    Traducido del alemán por David Chorlton
                  

    [Abwendig hängt der Mond im Dunst...]

    Abwendig hängt der Mond im Dunst,
    mein Herz geht durch die Feuersbrunst
    in glasig harte Kälte.
    Von einer frühen Älte
    befallen sitz ich träg und krank
    auf der verlaßnen Bahnhofsbank
    und fürcht mich aufzustehen.
    Was ist mir denn geschehen?...
    Das denk ich immer vor mich her,
    doch oben ist die Stelle leer,
    die das noch wissen sollte.
    Wie schwer wiegt das verkohlte
    steinharte Ding da in der Brust...
    Noch gestern hab ich mehr gewußt,
    es war so wie ein Messer.
    Der Schmerz ist heute besser
    und morgen ist er sicherlich
    nur mehr so wie ein Nadelstich –
    muß jetzt wohl schlafen gehen.
    Was ist mir denn geschehen?...
    Abwendig sinkt der Mond im Wald,
    bis in die Seele ist mir kalt.



    [Bernsteingelb ist das Geblüt der Erde...]

    Bernsteingelb ist das Geblüt der Erde,
    Mohnsud tropft aus allen Freudenarten
    in der Zeit, dem immergrünen Garten,
    wächst der Apfel, den ich pflücken werde.

    Muß zuvor aus überglasten Stunden
    Weh- und Wermut in dein Herz verpflanzen,
    während Sterne durch den Mittag tanzen,
    die der Hunger in uns losgebunden.

    Bei den Hornissen- und Wespennestern
    stiehlt mein Denken ein paar wilde Waben,
    um ein Brot für dich und mich zu haben,
    und die Erde blutet gelb wie gestern.

    Trink mit mir von allen Freudenarten!
    Weh- und Wermut wachsen jetzt von selber,
    auch der Apfel wird schon immer gelber,
    wenn er reif ist, steht der Tod im Garten.

    Oh, wir werden sie verzückt verzehren,
    Tod und Apfel und die schwarzen Kerne –
    doch das Feuer unsrer Hungersterne
    wird das Erdblut röten und vermehren.



    Poems by Christine Lavant
    (translated by David Chorlton)


    ICH HOERE KOMMEN den schweren Mond,
    ich hoere gehen den leichten Schlaf,
    mein Gedaechtnis schleift alle Messer
    am Stein des Gedenkens.

    Fuenf Kraehen frassen den Mohnkopf lehr,
    seine Krone schleppt eine Kreuzotter fort
    und beschlaeft in der Herzmulde traege
    den Samen des Schlafes.

    Die Messerchen singen fromm und gestaehlt:
    Wir werden schlachten den fetten Mond,
    wir warden haeuten die freche Natter
    und saeubern die klaegliche Mulde.

    Ich hoere fallen den schweren Mond,
    ich hoere zischen das schlanke Tier,
    fuenf mutige Voegel verpflanzen
    das Herz in Gedaechtnis.




    WENN DU MICH einlaesst, bevor deine Haehne erwachen,
    werde ich dienen fuer dich in den knoechernen Haus,
    will die Herztrommel schlagen, den Atem dir schoepfen
    und dreimal die geistliche Rose begiessen
    am Morgen, am Mittag, am Abend.

    Wenn du mich einlaesst, bevor meine Augen verbrennen,
    schmelze ich drinnen fuer dich dein Spiegelbild frei
    und mach es zum Koenig ueber die Engel
    und schlage es Gott als sein Ebenbild vor
    voll Glauben, voll Hoffnung, voll Liebe.

    Wenn du mich einlaesst, bevor meine Fluegel zerbrechen,
    koepfe ich neunmal fuer dich mit der Schlange den Tod,
    grab die Gramwurzel aus und esse sie selber
    und hole dir dann aus dem Sonnengeflecht
    das Brot, den Wein und die Taube.



    LET ME IN before your cockerel wakes
    and I will serve you in the house of bones,
    beat the heart's drum, create your breath
    and water the sacred rose three times,
    morning, noon, and evening.

    Let me in before my eyes burn,
    and I will melt your reflection free
    and make it king over angels
    and offer it to God as his likeness
    full of belief, full of hope, full of love.

    Let me in before my wings break
    and I will behead the snake of death nine times,
    unearth sorrow's root, eat it myself
    and bring out of the sun's mesh
    bread for you, wine, and the dove.



    ZERSCHLAGE DIE GLOCKE in meinem Gehoer,
    durchschneide den Knoten in meiner Kehle,
    erwaerme mir mein erdrosseltes Herz
    und mache die Augaepfel zeitig.

    Verkuemmert kam ich vom Mutterleib.
    O haettest du mich in die Sonne geworfen
    und nachts in den Hundesstern! - Dein Zartsinn ist schuld,
    dass ich notrief die Brandstatt durchwuehle.

    Wer hat mir die Erde zu frueh verloescht?
    Die Glocke waere darin geschmolzen,
    der Knoten verbrannt und mein Herz ganz erglueht,
    meine Augaepfel haetten jetzt Kerne.



    SHATTER THE BELL in my ear,
    slash the knot in my throat,
    warm my stifled heart
    and ripen my eyeballs.

    I came stunted from the womb.
    O, had you thrown me to the sun
    and to the dogstar at night! Your tenderness was to blame
    that I rummaged too soon through the scene of the fire.

    Who has extinguished my Earth too early?
    There the bell would have been cast,
    the knot burned and my heart set aglow,
    my eyeballs would have a core.

    *These poems appeared in German in the volume Spindel Im Mond (Spindle In The Moon), published in 1959 by the Otto Mueller Verlag. Thanks to the publisher for permission to use these translations.




    O pão dos insanos de Christine Lavant

    Por Juliana Brina reis für Literatur (Prêmio Nacional de Literatura da Áustria).

    Profundamente influenciada por Rainer Maria Rilke, Friedrich Hölderlin e Georg Trakl, e marcada igualmente pelo arcaísmo, pelo hermetismo e pela iconografia cristã, a poesia de Lavant tem sido descrita como catártica, atormentada, mística. Seus poemas encenam variações sutis das relações entre o homem, a natureza e Deus. O tema da maternidade, associado à ideia da morte e à sublimação da vida, é também um leitmotiv da escrita de Lavant. A poeta apropria-se da simbologia cristã, a fim de explorar uma mitologia pessoal que abarca também elementos pagãos. Anjos, Deus e a Virgem Maria misturam-se a demônios e magos, em poemas que se estruturam como ‘orações blasfemas’. Os limites entre Bem e Mal nunca são nítidos nesses poemas, e Christine Lavant parece flertar com os hereges e condenados. “Os poemas de Lavant me lembram (…) igrejas de madeira norueguesas, com cabeças de dragão do lado de fora e símbolos cristãos do lado de dentro”,[i] afirmou o estudioso Lothar Jordan. Se, de um lado, o eu-lírico implora a Deus pela salvação, de outro, logo em seguida, recusa qualquer resgate e se defende com uma agressão aberta contra a injustiça divina. Deus, com quem o eu-lírico parece ter uma relação quase corporal, transmuta-se em lobisomem, carniceiro, torturador. O martírio físico e certa predileção pelo abismal perpassam os poemas de Lavant, e se perdem no espaço ambíguo entre a encenação e o êxtase. Apesar do reconhecimento público que passou a receber a partir do início da década de 50, Lavant continuou a levar uma vida reclusa. Após o falecimento de seu marido, em 1964, a poeta sofreu um colapso e foi internada. Morreu, aos 57 anos, em Wolfsberg. O original do poema “Quero repartir com os insanos o pão” (“Ich will das Brot mit den Irren teilen”), de Christine Lavant, foi extraído da coletânea Gedichte (Suhrkamp Verlag, 2011).

    *

    Original:

    Ich will das Brot mit den Irren teilen,
    täglich ein Stück von dem grossen Entsetzen,
    auch die Glocke im Herzen,
    dort, wo die Taube nistet
    und ihre winzige Zuflucht hat
    in der Wildnis über den Wassern.
    Lange habe ich als Stein gehaust
    am Grunde der Dinge.
    Aber ich habe die Glocke gehört
    leise von deinem Geheimnis reden
    in den fliegenden Fischen.
    Ich werde fliegen und schwimmen lernen
    und das Steinerne unter den Steinen lassen,
    die Schwermut betten in Perlmutter,
    doch den Zorn und das Elend erheben.
    Meine Flügel sind älter als deine Geduld,
    meine Flügel flogen dem Mut voraus,
    der das Irren auf sich nahm.
    Ich will das Brot mit den Irren teilen
    dort in der furchtbaren Wildnis der Taube,
    wo die Glocke das grosse Entsetzen drittelt
    zum dreifachen Laut deines Namens.

    *

    Tradução:

    Quero repartir com os insanos o pão,
    a cada dia uma migalha do imenso horror,
    também o sino dentro do peito,
    ali, onde a pomba faz ninho
    e encontra seu pequenino refúgio
    no deserto sobre as águas.
    Por anos vivi como pedra
    no chão das coisas.
    Mas ouvi o sino
    sussurrar teu segredo
    no voo dos peixes.
    Aprenderei a voar e a nadar,
    deixarei o pétreo sob as pedras,
    deitarei em madrepérola a melancolia
    e erguerei raiva e miséria.
    Minhas asas são mais velhas que tua paciência,
    minhas asas seguiram à frente da coragem
    que carregou consigo o errar.
    Quero repartir com os insanos o pão,
    lá no terrível deserto da pomba,
    onde o sino divide por três o imenso horror
    ao volume triplicado do teu nome.

    *

    A tradutora: Juliana Brina (1981) nasceu em Belo Horizonte, Minas Gerais (Brasil). Formou-se em Direito pela Universidade Federal de Minas Gerais. Traduz textos do alemão, francês, italiano, inglês e holandês. É uma leitora comum. E escreve poemas para respirar.




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    PABLO SERGIO ALEMÁN FALCÓN

    Pablo Sergio Alemán Falcón (1980) nació en Arucas, es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y actualmente es profesor de Enseñanza Secundaria por la rama de Lengua Castellana y Literatura.
    Como escritor, formó parte de la Asociación de jóvenes escritores "Aenigma; de sensu infraspiritu" entre los años 2002 y 2008. Durante esta época se publicarían algunos de sus textos junto con los demás miembros a través de Tegrarte, Aenigma, textos seleccionados 2001-2002; el segundo Aenigma: textos seleccionados 2003 y, por último, Aenigma 2004.

    Durante el 2015 algunas de sus composiciones también se han publicado bajo dos obras, Pluma, tinta y papel y Versos en el aire IV (ambas de la iniciativa Diversidad literaria). Finalmente, en este mismo año sale a la luz su primera obra en solitario, Madera y metal (editorial Idea, colección VID).



    Anatomía del susurro del mar

    Con la ventana despierta
    unas caricias de sal llenan mi cuarto.

    Miro la arena mezclada con atardecer:
    Así se enciende tu espalda conmigo.

    “Y es que confluyen con pulsos de luz
    las avenidas y las calles de tus olas.”
       
    Finalmente lo recuerdo todo:

    La anatomía del mar en su rumor más íntimo
    son las farolas que ahora fingen tu ausencia.

    (Antología "Versos en el aire IV") 






    Madera y metal editado en 2015 por Idea bajo la colección "Versos nueva idea" (VID). 

    Madera y metal expone dos momentos vitales en el descubrimiento e inicio del “yo” poético, momentos que se simbolizan bajo dos elementos que aparecen en el título del poemario. De esta manera, la obra se parte en dos cosmovisiones parecidas en el continente pero muy diferentes en el contenido, haciendo que cada parte se pueda leer de manera independiente sin dejar de respetar la coherencia de la obra en su totalidad. Dicho esto, en los poemas de la primera parte, Madera, el “yo” poético va descubriendo todo aquello que le rodea y para ello se carga líricamente de un elemento que se identifica con la experiencia vital del autor, un elemento, como hemos dicho, que simboliza la inocencia, la inocencia en su estado más natural. La segunda parte, Metal, es la pérdida de esa inocencia y de toda cosmovisión anterior. Se trata de un cambio brusco hacia otra realidad que se marca poética por un elemento creado por el hombre, un elemento carente de toda armonía y que llega a imponerse y condicionar el descubrimiento del "yo poético". 


    No dormía

    Ahíto de los versos cotidianos
    he salido a descender a golpes 
    con la verdad.

    "No dormía esa mañana."

    Aun así,
    los barcos atracaban lentamente
    bajo el sonido del mar,
    bajo el sonido de las sirenas…

    bajo la voz del metal.

    Escruté el aire:
    "No dormía esa mañana."

    Y, escuchando los colores
    con los ojos acostados,
             busqué
    una luz en una hoja verde de platanera
    en los primeros lugares de mi existencia.

    Pero no,
     "No dormía esa mañana."

    Me he dado cuenta
    que ya es sombra empedrada
    de una luz escondida tras los demonios

    y que ya no es deseo de un nacimiento,
    ni el beso que me proporciona el fruto
    sobre el tiempo que hace madurar la madera. 

    (Madera y metal)






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  • 06/19/16--22:27: INÉS HAGEMEYER [18.887]

  • Inés Hagemeyer 

    Nacida en Berlín, Alemania en 1938. En el mismo año emigra a Montevideo (Uruguay). Primer regreso en 1963-1965 (Munich). Segundo Retorno y Matrimonio 1969 (Bonn). Dos niños. Más estaciones: Quito, Buenos Aires, Madrid. Desde 1990 constantemente en Bonn. Profesora de idiomas, incluyendo alemán como lengua extranjera. El lenguaje es hogar para ellos. El teatro y la experiencia de radio. El trabajo de traducción. Pero sobre todo poeta. Desde su creación (1981) de la "junta" (revista literaria) estrechamente asociada con publicaciones (poesía) miembro del Consejo Editorial, co-editor de "hombre intermedio", N ° 34, 2006. Editor Pop ..:
    „Zwischenmensch“, (zusammen mit Ulrich Bergmann, eje winter, Gerd Willeé)  Nr. 34, 2006;
    „Körper“ (zusammen mit Gerd Willeé), Nr. 36, 2008; 
    „Unrast“ (zusammen mit eje winter), Nr. 39, 2010;
    „Globoglossolalie“ (zusammen mit Ulrich Bergmann), Nr. 45, 2015, 

    Publicaciones: 

    ✦   Bewohnte Stille, Gedichte, mit einem Nachwort von Alfons Knauth und Tusche-Zeichnungen von PAPI, POP-Verlag, Ludwigsburg, 2007

    ✦   aus dem Gefährt das dir Träume auflädt, Gedichte & 14 Tusche-Zeichnungen von PAPI, POP-Verlag, Ludwigsburg, 2011






    GEGEN den Strom
    hält das Peitschen der Wellen
    hellwach
    während  das Streifen der Flaute
    Alarm schlägt
    kehr ich südwärts
    den Blick auf das Frühjahr
    an der Hecke vorbei
    wo Kaminrauch
    die Kronen durchkämmt
    zum Wald hin
    ragt ein Segelschiff
    auf glitzendem Wasser




    CONTRA la corriente
    te mantiene desvelado
    el azote del oleaje
    mientras en calma
    toca la alarma
    dirijo la mirada hacia el sur
    a la primavera
    sobrepasando la verja
    el humo de la chimenea
    peina las copas
    bordeando el bosque
    de pronto se eleva un velero
    sobre el resplandor del agua




    du?

    dich treffe ich
    nur in der Stille
    du lenkst mich mit Mut
    zu den Worten
    den Rhythmus den Sinn
    netzt Zunge & Lippe
    blickst mit Geduld
    auf die Zeile
    die endlich ensteht

    dein Antlitz englitt mir
    deine Augen dein Blick
    schwammen davon

    ich zweifle & frag mich
    wem du gehörst
    & wüsste zu gern
    wer du bist




    ¿tú?

    te encuentro
    solo en  el silencio
    me conduces con valor
    a las palabras
    al ritmo al sentido
    rocías mi labio & mi lengua
    miras con paciencia
    el verso
    que acaba de surgir

    se me escurrió tu rostro
    tus ojos tu mirada
    a nado se han ido

    dudo & me pregunto
    a quién perteneces
    & me gustaría
    saber quién eres









    Cala D'Or

    II

    ven a mi isla
    la bahía de roca negra
    donde el espejo marino
    ciega los sentidos
    donde se esconde un murmullo
    hasta posarse la cresta -
    deslizándome a tierra


    I

    siente la arena -
    sobre el castillo esmeralda
    reposa tu mirada
    de tus labios la sal
    te hurta el viento -
    cuando llega la despedida



    canción para guitarra

    lo que dice la poesía 
    cuando calla
    cuando abruma la tiniebla
    o encandila el resplandor

    asoma en el horizonte
    cae por la tarde 
    y muere
    para volver a nacer

    lo que dice la poesía 
    cuando calla
    carece de voz pero habla
    terciopelo y color

    lo que dice la poesía 
    cuando calla
    cultivando el silencio
    sin llegar a enmudecer








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  • 06/19/16--22:43: KERANA ANGELOVA [18.888]

  • KERANA ANGELOVA

    Nació en Brodilovo, Bulgaria - un pequeño pueblo en la montaña mística Strandga. Durante más de treinta años ha vivido y trabajado en Burgas - una ciudad costera en el Mar Negro.
    KERANA ANGELOVA  es autora de 14 libros – novelas, ensayos, fragmentos y colecciones de poesía. Su novela más famosa,¨ Elada Piño y el tiempo, tiene 5 galardones nacionales, incluso  el galardόn especial que se entrega al autor del libro mejor en prosa de la Sociedad de los escritores búlgaros. Una adaptaciόn teatral de la novela se presenta ya 7 años sobre las escenas del teatro búlgaro en Hungría y del teatro ¨Lágrima y risa¨. Conjunto teatral hay una gira exitosa en Alemania, Polonia, Úngria, Macedonia, etc.
    Los poemarios de Kerana Angelova también son nominados y otorgados de diferentes premios nacionales

    Kerana has published nine books with poetry and prose:

    “Summer,” poetry, 1982
    “Subterranean river, ” poetry, 1988
    “Zana. Papazene,” two novellas, 1998
    “More defenseless dandelions,” poetry, 2000
    “Elada Pignio and the time,” novel, 2003
    “Katokala, the name of the butterfly,” poetry, 2006
    “Internal room,” novel, 2006
    “Times,” poetry (coauthor with Roza Boyanova and Kalina Telianova), 2007
    “Visions,” poetry, 2008


    FUGA 

    la mujer entró en el desierto del sueño
    convirtiéndose en nómade de la tribu rualo
    con su piel ardiente y tobillos secos de cabra
    y destino con ojos de sueño de bronce
    en uno de ellos se había escondido la salvación
    debe recorrer este lugar desértico
    debe llegar hasta él
    en sus brazos masculinos resistentes tener el refugio de la salvación
    pero la tempestad del desierto apareció
    y amontonó los secretos de la mujer en las arenas rojas
    la sal del viento agudo erosionó sus heridas abiertas
    saliendo arrastrándose serpientes con piel de hielo
    con ojos parecidos a túneles antiguos
    interrumpiendo en ellos la madurez de los solitarios
    con improvisos pasos conocidos empezaron a verse claro
    por la arena quedaron aquellos rastros crueles de los que había partido para salvarse



    PINTURA 

    la mujer camina frente a la puesta
    arrastra un chal transparente tras su espala
    los flecos forman huellas serpentinas por el polvo del camino
    alrededor solo está el disco puro del sol
    la ceniza bajo sus sandalias
    y el silencio que resuena como un mosquito frágil 
    sigue su marcha mesuradamente 
    como si estuviera tieso el chal negro serpentea
    y prolonga las líneas tiernas tras su espalda
    el mosquito resuena ensordecedoramente 
    ella levanta las manos repentinamente y aprieta con sus palmas sus orejas
    y se queda así en medio del camino
    tendiendo su cuello el cormorán dentro de las cañas al lado del río a veces repite su gesto




    EL ANCIANO EN LA ORILLA

    el anciano en la orilla
    viejo como los siglos eternos 
    con sus ojos llenos de cristales de sal
    y dos abismos en sus entrañas
    a veces no está vivo ni muerto
    es lo mismo estar vivo y muerto en el mismo instante
    se queda en la orilla inmóvil 
    fragmentos de conchas de perla titilan en sus sandalia de goma
    hormigas azules caminan por sus pies
    una araña teje una red arrugada
    y la baja sobre su cabeza
    piensa que ella es el tiempo verdadero
    que la araña es la cazadora de los tiempos
    qué sabe ella del hombre
    tanto como los hombres saben de Dios
    no siquiera menos le queda al anciano
    sus ojos como dos abismos
    sobre el primero se lanza una ballena de blancura nívea
    y en el otro una nave transoceánica 
    hundiéndose desapareciendo sin dejar huella en las tranquilas Bermuda
    sobre su mirada inmóvil



    LAS PALABRAS LINDAS 

    Le dijo a ella:
     “Cuando te vi por primera vez
    el mundo se puso al revés 
    las mujeres se alejaron caminando de espaldas
    los hombres se arrodillaron delante de ti por última vez
    y el sol veraneante de mi amor adoro tu mirada de ensueño
    despertándote princesa de un sueño centenario
    le dijo cosas más cosas lindas y su tristeza creció 
    las palabras hermosas arruinan dulcemente sin dejar esperanza
    cambian los lugares del pasado y del futuro
    cuentan relatos con final desconocido
    la luz deslumbra los ojos provocando protuberancia detrás de la retina
    cuando las palabras hermosas son verdaderas
    y parecen una mentira 
    cuando la mentira parece verdad
    sin importar lo que parecen las palabras hermosas duelen

                             Traducciόn: Violeta Bόncheva





    Bylgarska roza

    In the backpack she arranges
    a book with poems by Debelianov
    between its pages
    a dry orange sun
    from a marigold
    a broken photograph from childhood
    in sepia tone
    instead of a face a circle of light
    halo of untidy thin hair
    like a bundle of bindweed

    folds a yellowed obituary
    mom is the sky really
    that very far

    finally slowly
    slowly finally
    slowly drops the curtains
    ties the shoelaces

    in a knot

    slings the backpack
    and goes
    bearing on her back
    her small silent homeland

    Translated from Bulgarian by Katerina Stoykova-Klemer


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    Mario Barahona Saldías

    Parral, Chile 1955

    "De las presentaciones de mí mismo -cuestión sumamente peliaguda-, la que me deja más sereno y  al mismo tiempo lejos de cualquier nido, es la siguiente:

    Mario Barahona Saldías nace en el año 1955 en Parral y 49 años después inicia sus afanes literarios una vez radicado en 'El Litoral de los Poetas'

    Es todo."

    Títulos Publicados

    Poe-Mario (Poemas. Primera edición, noviembre 2006. Segunda edición, noviembre 2009)
    El Amor y Patagonia, En Última Esperanza (Novela. Primera edición, julio 2006. Segunda edición, diciembre 2009)
    Buganvilla (Novela. Primera edición, septiembre 2007. Segunda edición, diciembre 2009)
    Oráculo poético de Isla Negra (2008)
    Quántos cuentos (2008)
    De Casa en Casa (Novela. Primera edición, mayo, 2008. Segunda edición, diciembre 2009))
    El Bagual (Novela. Primera edición, octubre 2009. Segunda edición, febrero 2010) 
    Aviento de poesía y herbaje para el amor ajeno (2010).
    La nuez que devora la vida, Colección Nadar – Contracorriente Poesía.



    LA NUEZ QUE DEVORA LA VIDA


    Primera lenteja

    Que la cantidad Y la imagen de un salvador
    solitario Lejano Nos condena al tumulto Al
    circo A ser masa vociferante Para que unos
    pocos nos arreen en rebaño Flanqueados
    por su perrada Debida-mente amaestrada
    Que esquila Nuestra lana Y funde nuestro
    sudor En el crisol sagrado Herencia de sus
    dioses mentales



    Segunda lenteja

    En todas las comarca Están sobre la ley
    Aquellos que la escriben y aquellos que
    la financian Aquello que no está bajo el
    imperio de la ley Está en los sótanos del
    conocimiento De la información Y de los
    militares En todas las comarcas El cono-
    cimiento La información y los militares
    Tienen dueño desde mucho antes Que
    publicaran Los primeros libros sagrados



    Tercera lenteja

    Que los cuentos que narramos A nuestros
    niños y niñas Son el vivo reflejo invertido
    De la vida Los buenos nunca gana Y los
    malos se refugian en Barrios exclusivos
    Sacristías Presidencias Aulas Directorios
    Senados Tribunales



    Cuarta lenteja

    En la medida que aumenta y aumenta el
    oro En las comarcas  –por dogma- Crece
    y crece El número del hambre Tanto
    crece Que ya es ley bajo la piel De los
    desamparados



    Quinta lenteja     

    Que caminar y detenerse Encender una
    lámpara Aprender a leer y escribir  Curar
    una herida O beber agua limpia No es un
    derecho En las comarcas Es un milagro
    Que se cancela en metálico Y con beata
    Puntualidad



    Sexta lenteja

    Los kilómetros no son iguales. Como en
    toda la redondez del mundo En nuestras
    comarcas son Mucho más largos Azarosos
    Y siempre van Cuesta arriba



    Séptima lenteja

    Creer que votar Es elegir Que escuchar
    es aceptar Que el dinero es por sí mismo
    y el trabajo un accesorio Que el general
    se debe al pueblo El pontífice a los po-
    bres Y el presidente a sus promesas Es Es
    el mayor logro De una minoría invisible
    Mientras  el vendaval de ilusiones Comi-
    da chatarra Y objetos inútiles Nos ahoga
    Provocando Eterna-mente Un silencioso
    diluvio de infelices Contemplándose Au-
    tocomplacientes En el espejo Del espejo

        



    Mario Barahona S. “Poe_Mario Antología Rupestre”

    Por Javier Sepúlveda

    Mario Barahona Saldías es Poeta por convicción y su obra, más allá de ser provocativa para el lector surtido, llama poderosamente la atención de quien se involucra en sus versos. Dejan un olorcito de aquellos paisajes, un recordatorio de lo simple que puede ser la vida, un momento iluminado con alientos desde la naturaleza -mirada delicadamente-.  “Poe_Mario Antología Rupestre” (Forja, 2006) es una pequeña colección de poemas relacionados en sí con la natura, la geografía otrora en concatenación con el hombre, y el amor. Una  mirada cercana: la amabilidad,  los rasgos verdes, azules, el vigor y a la memoria descansada y lúcida de un Poeta declarado autodidacta, sin lectura poética rimbombante y de profesión Ingeniero.  Mario Barahona S. (de aquí en adelante MBS) quien reside en el Litoral Central, más específicamente en “El Tabo” (y nace en Parral. 1955, Chile) se acerca a si mismo y reniega todo tipo de comparación, en cuanto a obra y autores (cosa que tampoco se hará en este artículo) y eso, en medida de lo que comprendemos, es una invitación a la libertad y al estudio auto-asumido, sin dejar de lado el laborioso proceso de creación; es un llamado osado, una herejía (al no conocer él, autor que sea -o fuese- su trampolín en el largo camino del oficio poético) un Poeta diferente pero igual a muchos, lleno de percepciones muy propias. Es así como MBS nos plantea en el poema “Escritor” la realidad de su llegada a la poesía, una entrada dolorosa que cruzó con resuellos mordidos: “Descubrí este oficio, después de todo lo vivido/ cuando ya los alientos me abandonaron/ cuando solo las letras, revoloteando mi alma/ convertidas en cálidas mantas, en su lecho me cobijaron.”  Entonces, el autor, se refiere a la poesía de manera sutil y bondadosa, fue para él, la preserva que permitió la continuación, desestimando un largo río cuya trayectoria fue cuesta arriba. Esa llamada meta-histórica, que se sabe, suele venir con un sin número de decepciones y seccionados ritmos que pasan inmóviles por la suerte o por la generación constante de futuros teñidos o mecanografiados en un progreso servicial, hasta lograr una relación constante poeta-lector. 

    Del “poe_mario” podemos distinguir en el capítulo “Recortes de papel amarillento” como el poeta se disuelve entre el amor y la agonía, precisamente en aquel poema (agonía) nos propone su reflexión: “…Sí tu no lo entiendes/ estoy perdido/ acabemos ya/ si lo que deseo se desvanece/ lo que persigo/ me persigue/ aunque cada minuto haya quedado impreso en mí./ No, mujer, no eres tú…”. Frente al abúlico tormento, de aquellas preguntas llenas de espíritu y logradas reanimaciones nocturnas, terminan por confundir el espacio mental del autor, desestimando una aclaración frente a decisiones de lo amatorio; trama un incansable -al descanso- de lo que pueden traer y enrollar las distintas visualizaciones corruptas, imágenes desvanecidas que proyectan un fin inalcanzable. MBS puede recurrir, en sus textos, al desahogo (algo engañador), el éxtasis vomitivo de la escritura en post del menguar a favor del conocimiento interno y la salvedad que se puede alcanzar, en torno a unos cuantos versos, en él alcanzables, puesto que soluciona: “Estamos en un noche cerrada, profunda./ Te dejo  amor.” El hacedor de estos versos penetra hasta el cansancio en su diluvio y lo comprende para poseerlo y tirarlo a la sociedad, pero no para ser una piedra exigida de finta, sino, un presentimiento del poder que descontrola en el otro; lo que no se puede desestimar es que MBS  enjuicia su propio yo (y el de algunos más) atándolo con arboledas y mares sureños llenos de encanto, agorería y apego. Poemas llenos del garbo, sin rostros ni ilusiones, una sustitución de lo obtenido por la venida cósmica de la entrega y del entregar, no como lo haría un supuesto excéntrico de mil hojas molidas o un estanco de presteza podrida a lecturas pos-modernas o la caricatura –cada vez más común- de poetas trivializando discursos e insultando, a mansalva, a quien no sea de su agrado intentando ser parte de aquellas luchas míticas que ahora solo nos ayudan a entender la verdadera realidad poética de antaño: llena de literatura y honestidad intelectual.

    Javier Sepúlveda 
    Ppdog3@hotmail.com





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    Péricles Eugênio da Silva Ramos

    Lorena, Brasil 1919 - São Paulo, 1992. Fue un poeta, traductor, ensayista, crítico literario y profesor brasileño.

    Obra poética 

    Lamentação Floral, 1946
    Sol Sem tempo, 1953
    Lua de Ontem, 1960
    Futuro, 1968
    Poesia Quase Completa, 1972
    A Noite da Memória, 1988





    ANTOLOGÍA DE POESÍA BRASILEÑA. Preparación, traducción y prólogo de Gabriel Rodríguez. Caracas: Fundación Editorial Popular de la Cultura; Fundación Editorial  El Perro y  la Rana


    EPITAFIO

    Las olas nacen,
    las olas mueren,

    en un solo minuto:

    pero el pensamiento
    puede eternizarlas.

    Las rosas nacen,
    las rosas mueren;
    pero el pensamiento
    puede concebirlas inmortales.

    Por eso las saqué del mar,
    ¡oh olas!

    Por eso las saqué del lodo,
    ¡oh rosas!
    Sin embargo las hice etéreas y flamantes
    para que brillen sobre el polvo en que habré de
    convertirme.

                        (Lamentação Floral)



    ELEGÍA DEL 11 DE MAYO DE 1948

    Había estrellas
    cuando empalideció la carne;
    y sol, y pájaros, y flores,
    cuando quedaste, para siempre,
    en tu casa de silencio.

    (Ah, también tú, padre mío!

    Tu rostro, como las fuentes,
    huye bajo la tierra.

    Amargo.

    Ausente. ¿Pero qué importa?
    Perdiste la cara que mostrabas a tu hijo,
    pero, bien sé,
    que es luz subiendo hacia la Luz,
    y, si no puedo verte,
    siento que caminas sobre la noche,
    como el humo de los altares que se eleva hacia Dios.

    Sí, para el Dios de amor que llora con los afligidos;

    para ese Dios de paz que indica y muestra el puerto
    a las naves que se extravían junto al Cabo de las
    Tormentas.


    SALMO

    Cuando las madreselvas se callen en los setos
    y el viento del cielo disuelva los últimos pájaros,

    cuando la neblina impenetrable apague mi vista,
    anocheciendo la esposa luminosa, la voz de la hija,

    cuando el cetro de las sombras me hiera en la frente,
    ¡Señor! que mi vida no haya sido en vano;
    y que en las plazas de la ciudad yo deje murmurando
    un pensamiento benevolente;
    o en los campos, que poblé de frondas perdularias,
    pueda quedar cantando, como un loto en la corriente,
    el ala afable de un gesto de bondad.

    Al pie de los cerros
    donde las aguas se posan en mis hombros,
    dame fuerzas. Dios mío, para encontrar la paz;
    dame fuerzas, Corazón de Nubes,
    para que yo sea la piedra blanca y todo olvide;
    dame fuerzas, oh Manos de Otoño, oh pura Primavera,
    para que yo sacie los labios en la cascada de Tu Nombre.

    Evita a esta sed la esponja de vinagre
    desviando la copa y la hiél de mi boca,
    derrama sobre mí tu claridad
    para que yo parta, oh Rey, soñando eternidad;
    y recubierto por el manto que me concediste,
    pueda yo dormir tranquilo junto al Rostro irrevelado,

    ajeno, para siempre, al escarnio del momento corruptible.

              (Sol sem Tempo)



    TEOLOGÍA ONÍRICA

    Sin él, todo se derrumbaría,
    y cielos y techos,
    quedaríamos perdidos en la existencia;
    él es el rostro exacto de la verdad,
    el pecho, la cara, la frente de la verdad,
              en su candida desnudez:
    porque la verdad más vulgar
    es la simple cabellera,
    la nuca, el dorso,
    línea del cuerpo que se precipita
    hacia el suelo general, definitivo.

    Sin él, sin el sueño, el cielo se desplomaría,
    la sombra tragaría al mismo Dios,
    que sueña y es el sueño que es soñado por él mismo,
    ora serena, ora perdidamente,
    las manos llenas de estrellas, en las pupilas
    el brillo de las galaxias,                :
    desnudez sagrada y centelleante
    para henchir la noche cuando el sueño sueña:
    que el sueño es Dios que sueña y crea el tiempo,
    este espejismo, la fuente y su rumor de hojas de agua,
    la tierra y su rumor de viento y lluvia,
    el cielo y su rumor de nubes y cantigas,
    la vida y la muerte, como un rostro y su perfil.



    BODAS DE CANÁ O MAGISTERIO DE LA LUNA
    Y DEL SOL

    Para encontrarse con el amado,
    aquella mujer se cubrió con telas costosas
    y pedrería,
    y se envolvió en una neblina de perfumes,
    y salió radiante como el sol a dar en los duraznos.

    -¿Cómo te atreves, insensata,
    a traer el sol en tus cabellos
    cuando la noche ya ha caído?
    ¿A qué dioses supones tentar?
    ¿Por qué esas telas de fuego
    y esos aromas de condenación
    cuando en el umbral de mis campos
    hay una simple higuera estéril
    como dádiva de los cielos?

    Báñate en el agua de las fuentes
    y vestida con tu propia desnudez
    preséntate a la puerta de la casa de mis padres,
    como si fueras una fuente que brota de las tinieblas:
    sólo como realmente eres, así
    entrarás en la casa de mis padres,
    y serás la sal de mis días.

    ***

    ¿Por qué tiras ventana afuera el oro de las mañanas,
    como si tus arcas estuvieran desbordantes?
    Pesa en tus manos el trigo de la simplicidad:
    no lo atesores ni lo disipes.

    La mayor gloria está en comunicarse con alegría,
    espíritu elevado,
    en transmitirse como el vino que da vida a las copas:
    piensa en que los otros merecen oír la música
    y sentarse a las bodas de Cana.

    El claro de luna es colectivo,
    y el Sol, cuando alumbra, es la luz de todos.

              (Lua de Ontem)



    PÉRICLES EUGÊNIO DA SILVA RAMOS
    (1919-1992)

    (Lorena SP 1919 - São Paulo SP 1992). Poeta, tradutor, ensaísta, crítico literário e professor. Forma-se na Faculdade de Direito do Largo de São Francisco, em 1943. Três anos depois, estréia com o livro de poemas Lamentação Floral. Funda, em 1947, com outros escritores e poetas, a Revista Brasileira de Poesia, divulgadora dos preceitos estéticos da chamada Geração de 45. Assina por vários anos a coluna de crítica literária do Jornal de S. Paulo, Correio Paulistano e Folha da Manhã. Dedica-se ao trabalho de tradução, sobretudo de poemas, verte assim para o português composições de William Shakespeare (1564 - 1616), Stéphane Mallarmé (1842 - 1898), François Villon (ca.1431 - 1463) e Luís de Góngora (1561 - 1627), entre outros. Produz ainda uma série de antologias da poesia brasileira e é responsável pela edição da obra poética de Francisca Júlia (1874 - 1920) e  Álvares de Azevedo (1831 - 1852). A partir de 1966, leciona literatura portuguesa e técnica redatorial na Faculdade de Comunicação Social Cásper.

    Fonte da biografia: www.itaucultural.org.br



    RAMOS, Péricles Eugenio da Silva.  Lamentação floral (poemas).  São Paulo: Editora Assunção     Limitada, 1946.  13x19,5 cm.  92 p.  “Desta edição em papel Westerledger, os primeiros cem exemplares, fora de comércio, foram numerados e assinados pelo autor.”  Ex. n. 26 na bibl. Antonio Miranda.  “ Péricles Eugênio da Silva Ramos “



    O MUNDO, O NOVO MUNDO

    Porque tentasse decifrar os signos da matéria,
    com seu rumor de concha sob a forma silenciosa;
    porque sem olhos se entregasse a tal empenho,
    feriu os pés à margem do caminho,
    dilacerou as mãos nas grimpas da montanha.

    Um deus, porém —sim, foi um deus! —
    penalizado o socorreu no meio da jornada,
    oferecendo-lhe, na voz, os olhos com que visse,
    as asas com que o vale do mistério transpusesse.

    E o socorrido canta, e em sua voz um novo Sol gravita,
    como o que luz no céu, porém mais quente,
    como o que arrasa estrelas, mas sem corpo.

    Ei-lo que canta, e um novo mar se encrespa;
    ei-lo que canta, e um novo homem nasce,
    um novo homem sob um novo Sol.

    Ei-lo que canta; e uma só língua ecoa pela Torre de Babel;
    ei-lo que canta!

    E surge o mundo, o novo mundo, sobre o túmulo da esfinge.

                                        Lamentação Floral


    MARINHA

    Quanto esforço prometido,
    quantos náufragos ao largo!
    Nem sempre as ondas murmuram,
    nem sempre arrulhas de amor.

    Corpo de lenho constante,
    meigo batel que conduzo:
    infla teu peito de vela,
    que as vagas já vêm rolando
    escombros de puro céu.

    Quando os sargaços bailarem
    tangidos por vento irado,
    remarei sobre teus seios,
    galera branca de lua!
    Remarei até chegarmos
    às praias do novo reino.

    Penedos, grutas, florestas,
    campina rubra de espanto,
    de que refúgio valer-me,
    se obseda o efêmero prado?

    Meu sangue é o sangue do mar,
    navegarei sem descanso.

    Nem quero sorte diversa:
    quando soar o momento,
    virão as noites sem astros,
    não sei se em terra ou nas águas;

    e ficarei para sempre
    oculto nas algas frias,
    ou perdido como um sonho
    nas raízes do cipreste.

                         Lamentação Floral



    EPITÁFIO

    As ondas nascem,
    as ondas morrem,

    num só minuto;

    mas o pensamento
    pode eternizá-las.

    As rosas nascem,
    as rosas morrem;
    mas o pensamento
    pode concebê-las imortais.

    Por isso eu vos tirei domar,
    ó vagas!

    Por isso eu vos tirei do lodo,
    ó rosas!
    Porém vos fiz etéreas e flamantes,
    para brilhardes sobre a poeira em que me tornarei.

                         Lamentação Floral


    ÁRIA ÓRFICA

    Aragem presa em si mesma
    (como a esfera em sua forma)
    o arcanjo de antes do corpo
    dorme em águas mais profundas;

    dorme em águas de mistério,
    sem pecado ou sofrimento,
    ar inquieto antes do caule,
    ar inquieto, nunca o lenho.

    Desconhecido de mim,
    fui eu próprio, hoje não sei:
    a vida, não seu reflexo,
    deixei-a em glebas longínquas...

    Quem as visse, eis que seria
    o mais puro dos mortais:
    pois veria, além do tempo,
    brilhar a carne das almas;
    a carne que exige as cinzas
    deste lodo que nos veste.

    Orfeu deitado nas trevas,
    meu olhar é como o sonho:
    não vejo, mas estou vendo;
    e assim, liberto da tumba,
    na alvorada hei-de encontrar-me
    junto às portas de meu Reino:

    — sereno, lúcido e claro,
    porém coberto de cinza...

    Sol sem Tempo
                      


    NAUFRÁGIO

    Sob as gaivotas lunares
    vogam na poeira das ondas
    teus seios, folha perdida
    frente a um rebanho de praias.

    E à flor das águas resvala
    teu ventre, promessa extinta:
    —lamúria de espuma fria
    gotejando sal e trevas.

    Sim, morta quanta esperança
    tão noturna como a lua!

    Sol sem Tempo




    A VELHA TIA

    A velha tia, de tão velho sangue,
    quase que a vejo a ler, a vista já cansada,
    ou a fazer crochê nas tardes claras,
    de grossos óculos e mãos de abelha;
    quase que a vejo, quando em pleno Agosto,
    numa explosão de pétalas e mel,
    o pessegueiro é todo uma só flor,
    uma só flor, formada de mil flores cor-de-rosa.

    E o Amro com que fazia as suas colchas,
    ponto a ponto, por meses e por meses,
    a linha machucada nas águas
    e rosas brancas a nascerem como rendas,
    o amor da velha tia, de tão velho sangue,
    volta no pessegueiro que nasceu por sua mão,
    todo ele uma só nuvem cor-de-rosa,
    mais de cor-de-rosa do que as flores das paineiras;
    e são seus velhos dias que florescem novamente,
    no doce pessegueiro a murmurar de abelhas.

    E se assim é na terra,
    fico a pensar que a velha tia, de tão velho sangue,
    a velha tia, tão modesta e resignada,
    se céu existe, nele é puro pessegueiro,
    aberto em rosa e em favos gotejantes.




    PRENÚNCIO

    1

    Passa o vento,
    as folhas tremem:
    a sombra se inquieta.


    2

    Do topo dos ipês
    cai a sombra:
    rendada, sonhadora, espiritual.

    O sol, os ipês, a sombra;
    o tempo, o homem, sua sombra:
    breve passagem pela terra,
    e a grande sombra,
    constelar, definitiva, irmã das pedras.

    A noite da memória. São Paulo: Art Ed., 1988.




    RAMOS, Péricles Eugênio da Silva.  Lua de ontem.  Poemas.  Rio de Janeiro: Livraria José Olympio Editôra, 1960.  129 p.  14,5x22,5 cm.  “Desta edição, foram tirados, fora de comércio, vinte exemplares em papel Westpost, assinados pelo autor.”  Col. A.M.


    LIVRO DE RUTE
    ou
    PAUSA IDÍLICA

    Longe as choupanas, o Ângelus distante,
    de volta ao lar caminha Margarida:
    nas mãos a erva-cidreira e a flor-de-maio,
    ah! Margarida, a suave, a azul-celeste,
    a quase paina, idílio dos vinhedos,
    pelos atalhos volta Margarida.

    Pelos atalhos volta Margarida,
    as horas tombam, como cinza, pela estrada:
    asa sem fel, doçura agreste, olhos de azálea,
    Margarida regressa mansamente,
    lançando à poeira a sombra de seus passos.

    Lançando à poeira a sombra de seus passos,
    Margarida regressa: branda regressa,
    ao vento desfolhando os ramos de melissa:
    e atrás de Margarida vai a noite,
    cheia de estrelas como as palhas do arrozal;
    e junto à noite, familiar, o desalento,
    balindo como ovelha sem abrigo.

    Balindo, ovelha triste!
                                                     Margarida pára,
    e sem razão se põe a soluçar,
    e chora, e chora sempre, ténue nostalgia,
    azul-celeste à luz dos pirilampos...



    FUGA

    Penso nos dias de outrora:

    risos, domingos. E neles
    teu perfil e teus castelos,
    tuas histórias e viagens.

    Não me quiseste. Partiste.
    Pedra eu era. Desejavas
    os rios que têm o céu
    e fuga nas suas águas:

    contudo não me soubeste.

    Pedra sou. Porém minha alma
    revoa e estruge nas vagas,
    e meu canto é a voz do vento
    que percorre os sete mares.

    Não me soubeste, ó das asas!
    Não tentaste conhecer-me,
    ainda mesmo se acordada,
    ainda mesmo se dormindo.

    E eras bela. E tinhas flama.
    E era o mar, sendo praia.
    Não me soubeste. Partiste.

    Mas te sonho. Agora e sempre.






    RAMOS, Péricles Eugenio da Silva. Poesia Quase Completa. Rio de Janeiro: Livraria José Olympio Editora, 1972. 158 p. Capa de Eugenio Hirsch. Inclui um retrato do autor. 


    NATUREZA MORTA 2

              laranja

    É a mesma sala,
    sombria de terrores e suspeitas,
    coberta pela noite;
    os móveis conhecidos,
    o armário, a mesa, as cadeiras,
    vidros e louças;
    nave quadrada, barca de sombras
    que se desfarão nem bem se fira
    o interruptor.

    Mas enquanto não há luz
    neste mundo cifrado
    cheio de presságios, medos,
    veladas ameaças,
    sinto espreitar-me, no escuro,
    viscosa—viva—maligna,
    ninho da raça dos dragões,

    sinto espreitar-me, pupila,
    esfera vegetal, musgo de sóis,

    sinto espreitar-me

    asiática, longínqua, edênica

    a laranja, traição dourada,
    a laranja a olhar em chamas,
    cólera redonda.




    TEXTO EM ITALIANO


    Texto extraído de:


    CHIOCCHIO, Anton Angelo.  Poesia post-modernista in Brasile.  Roma: dell´Arco, s.d.  40 p.  ilus. 12x17,5 cm.  “ Anton Angelo Chiocchio “ Ex. bibl. Antonio Miranda



    EPITAFFIO

    Le onde nascono,
    le onde muoiono,

    in un solo minuto;

    ma il pensiero
    può farle eterne.

    Le rose nascono,
    le rose muoiono;

    ma il pensiero
    può concepirle immortali.

    Per questo vi ho tolto dal mare,
    onde!

    Per questo vi ho tolto dal fango,

    rose!

    Però vi ho tatto eteree e fiammanti,

    perché brillaste sulla polvere che io diventerò.



    TEXT IN ENGLISH


    AN INTRODUCTION TO MODERN BRAZILIAN POETRY. Verse translations by Leonard S. Downes.  [São Paulo]: Clube de Poesia do Brasil, 1954.  84 p.  14x20 cm.  “ Leonard S. Downes “ Ex. Biblioteca Nacional de Brasília



    EPIGRAPH

    The waves are born
    and the waves die

    in one short minute,

    but thought can make
    them live for ever.

    Roses are born
    and roses die
    but thought can give
    them immortality.

    For this I drew you from the sea,
    O waves!

    For this drew you from the loam
    O roses!
    And made you brilliant and ethereal
    to blaze above the dust I shall become.



    http://www.antoniomiranda.com.br/poesia_brasis/sao_paulo/pericles_eugenio.html


      .

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  • 06/24/16--03:26: EDGARD BRAGA [18.891]

  • EDGARD BRAGA

    Edgard Braga (Maceió, Brasil 10/10/1897 - Sao Paulo, 09/09/1985) fue un poeta moderno, visual y experimental, y médico, vinculado al movimiento concreto de Sao Paulo.

    Obra

    A Senha (1005)
    Lâmpada sôbre o Alqueire (1946)
    Odes (1951)
    Inútil Acordar (1953)
    Subúrbio Branco, 1959
    Extralunário (1960)
    Soma (1963)
    Algo (1971)
    Tatuagens, com projeto gráfico de Julio Plaza (1976)
    Desbragada (1984)





    ANTOLOGÍA BÁSICA CONTEMPORÁNEA 
    DE LA POESÍA LATINOAMERICANA
    Selección y presentación Daniel Barros
    Buenos Aires: Ediciones de la flor, 1973.  



    Vive           muerto         vive 
    muerto      vive              muerto
                     vivo
                     vive
                     muerto
                     vive
                     muerto
                     vivo
    viva           el                 muerto 

               De Soma, 1963



    TÉRMINO DE LA GUERRA

    Cruces.
    Caminos muertos.
    Siete palmos.

    ¡Sólo a dos passos del sauce!

    La luna aparece.
    Trae en el rostro
    vigílias de preces:

    Fantasmas de madres en el extranjero.

    Son tres sueños
    (juventude),
    son tres ansias
    (mocedad),
    son tres suspiros
    (vejez)
    sobre el mar.

    Alas perdidas:
    tres caricias,
    tres heridas.

    Son tres almas
    entre espumas;
    son tres almas
    ya sin vida
    sobre el mar…

                            (De Lâmpada sôbre o Alqueire, 1946)



    CARTA ATLÁNTICO NÚMERO 1

    yo te acompañaré en el desierto,
    tú me darás tus manos,
    yo volveré a vestir la túnica
    de la infancia, seré tu passo;
    tú me darás la sonrisa de un dios,
    yo seré nube, pájaro horizonte
    tú, el regazo materno y el rostro inmóvil,
    yo  ~ canto

                                De Subúrbio Branco, 1959











    vive              morto           vive  
    morto           vive             morto
                        vivo
                        vive
                        morto
                        vive
                        morto
                        vivo
    viva                o                  morto 



    EDGARD BRAGA

    De DESBRAGADA/ org. Régis Bonvicino
    São Paulo: Editora Max Lomonad, 1984


    Cabe aqui pequena digressão, embora eu não queira aventurarme em interpretações críticas. Não considero concretista o trabalho de Braga, sobretudo "Algo" e "Tatuagens". Os poemas concretos, dos outros, das décadas de 50 e 60, são cuidadosamente pensados, feitos à base de um "racionalismo sensível"; já os de Braga são, digamos, casuais e inspirados: o que nele sente, pensa depois.

    Augusto de Campos e Décio Pignatari, organizadores de seus três livros mais importantes *, sempre me apontaram, em papos, certo amadorismo no traço do desenho de Braga. Esse amadorismo, real, é, a meu ver, a face visível de sua opção — até certo ponto inconsciente — pela estética do provisório, que acabou funcionando como contraponto (complementar) ao racionalismo sensível da Poesia Concreta. Creio que, para Braga, a Poesia Concreta serviu como droga libertadora, que o encorajou a abandonar o passado e o verso tradicional na busca de um universo novo de formas interinas e precárias. Precariedade aqui entendida em seu duplo sentido: de coisa pouco durável, mas também rara e difícil. Ou seja: o rigor formal do concretismo evitou que os tatoemas de Braga — anteriores à onda de grafite que invadiu São Paulo — descambassem numa graforréia poética.

    Rozélia insistia em me dizer que Braga era punk: rabiscos em qualquer pedaço de papel, economia de signos gráficos, utilização de material barato, truques (à Orson Welles) ao redatar, várias vezes, cópias de um só poema. O punk não deixa de ser uma tradução/diluição industrial de Dada, o movimento modelo de toda a arte do
    provisório e do precário deste século. As coisas fazem sentido. Se Kurt Schwitters inventou a genial arte MERZ, Braga, forçando um pouco a barra, inventou o TATOEMA, grafite de câmera (feito para o papel, não para os muros da cidade), bricolando o verso curto, descontínuo, o desenho e a pintura de palavras na pele do poema.

    (...)
    Além dos poemas em si, o que especialmente me impressiona em Braga é ele ter começado a revolucionar sua poesia numa idade (60 anos) em que os poetas brasileiros costumam entregar os pontos.
    *Os poemas de "Soma" foram selecionados por Augusto, Décio e Haroldo. A
    diagramação é de Décio. Os tatoemas de "Algo" foram escolhidos por Augusto e Décio, que também os diagramou. Em "Tatuagens" Augusto e eu selecionamos os trabalhos e Júlio Plaza fez o projeto gráfico.
                                  Régis Bonvicino
    “Há poesia sim, mas não poesia tal como a elaborada a partir dessa máquina-infernal-digital que chamamos de linguagem, mas poesia a partir das pulsões e ritmos enérticorporais, que conseguem criar palimpsestos com vitalismo. É na troca do tipo-gráfico pelo topográfico que a poesia de traços-desenhos (como substitutos primários) urde a textura que indica (em todo seu frescor) o Braga. Assinatura.
    Julio Plaza

    De
    Edgar Braga
    TATUAGENS
    São Paulo: Edições Invenção, 1976
    Projeto gráfico: Julio Plaza
    Folhas soltas  em portfolio acartonado. 



    POEMA ESPELHO
    Edgar Braga









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  • 06/25/16--01:46: ALELÍ MANRIQUE [18.892]

  • Alelí Manrique

    Alelí Manrique nació en El Bolsón, Río Negro, Argentina en 1979. Vive en Buenos Aires desde los 80´s. Luego de estudiar algunos años de Artes Audiovisuales y dedicarse a la poesía visual, en el 2008 creó Ediciones Encendidas, proyecto que coordina desde entonces. Actualmente cursa la carrera de Edición en la U.B.A.). También escribe (estudió Escritura Narrativa en Casa de Letras, tomó clases de poesía con Arturo Carrera y Daniel Durand y entre otras publicaciones sus poemas fueron editados por Dead Ink -Manchester- y fue finalista de una antología de relatos sobre Dulcinea, por la Escuela de Escritores Alonso Quijano -Alcázar-), y dibuja (ilustró el libro infantil "No me gustan las princesas", por Eloísa Cartonera).   Es autora de los libros de poesía "Mucho fantasmo" (2008 - E.E.) y "Lunes" (2011- E.E.), Finalizó la Carrera de Escritura Narrativa en Casa de Letras (Escuela de Escritura y Oralidad). 
     Blog:www.aleli-manrique.blogspot.com 




    Odio
    cuando la poesía aparece de improviso
    y no tengo vocativos para convidarle.
    Si llega
    sin siquiera
    mandar antes un mensaje!
    Y no hay gerundios en los jarrones!
    Igual.
    Cuando viene abrimos cajas
    de gustos y recuerdos
    que guardo junto a los adornos 
    navideños
    en cajas en el ropero.
    Paseamos 
    por campos semánticos verdes
    o naranjas según la estación.
    Escribimos las palabras
    para que no se las lleve el viento.
    Y tenemos relaciones léxicas
    que me contagian su encanto.



    EL FUTURO ESTÁ BRILLANTE 
    COMO UN FUEGO ARTIFICIAL

    Unos bares re pichichos
    con el logo de Seven Up de los 70´s.
    Una avenida bautizada California.
    Podría ser Rosario
    podría ser Tandil
    podría ser el conurbano bonaerense.
    Podría ser otra persona
    bajo estos últimos soles de verano.
    Los nombres de estas calles no me suenan.
    Anteayer las palabras ajenas dejaron de ser sonidos
    que me hacían imaginar cosas
    para tomar  tridimensionalidad violenta.
    Pero ayer tuve un sueño
    el primero de la noche.
    El futuro está brillante como un fuego artificial.



    VIUDA I

    Ella era tan hermosa
    como su propio nombre.
    Él tenía los ojos
    de Lady Di.
    Ella el pelo rubio rosado.
    Él profesaba el piano.
    Ella lo sabía:
    la belleza de un cielo estrellado
    dependía de con quien se lo mirara.
    Antes de que el anillo se volviera dorado
    ella esperó a tener su propio juego de tazas.
    Pero la felicidad fue amousseada
    y por lo tanto efímera
    Porque además del piano
    él profesaba el fantasmismo.
    Ella al enterarse 
    se puso como una novicia rebelde drogada.
    A él se lo llevó la tragedia.
    Ella lo veló
    en una cajita 
    de música.


    Siestas sobre laureles

    Mi padre me dió el apellido, mi madre el nombre y el público la espalda. Nadie me invito a fumar el primer cigarrillo, ni me invitó a fiestas locas ¡Y eso que estoy ahuyentando ángeles guardianes de mi paso como si fueran aves de rapiña! Eso sí, la siembra no cesa, el pago a los derechos de pisos serruchados tampoco. ¿Cuándo llegará la temporada de cosechas y siestas sobre laureles?


    Ex

    Hoy pasé por la casita del ex y estaba el ex en el balcón. Antes, encontrármelo con otra chica era parecido a pasar por mi ex departamento que daba a la calle y desde el colectivo verlo nuevamente ocupado, con la luz del dormitorio encendida. La verdad es que no extraño al extraño de mi ex, a estas alturas me resulta extraño extrañar a cualquier extraño. Cualquier ex cita no me exita. Realmente, no surge ni de mis entrañas ni de mi mente. Pero sí extraño su casa (de la cual fui expulsada) de luces negras y desayunos tardíos.



    El sabor del encuentro

    El sabor amargo de la cerveza predominaba en nuestros (des) encuentros. Eras un antisentimentalista ortodoxo. Y yo, que no tenía tiempo de sobre y carta; te dejé. ¡Me volvías loca, pero yo necesitaba quien me volviera cuerda!






    .



    0 0
  • 06/25/16--04:29: CES LE MHYTE [18.893]

  • Ces Le Mhyte

    Seudónimo artístico de César Cejas (Buenos Aires, Argentina 1980)

    Poeta, escritor, director del emprendimiento cultural con perspectiva filosófica Mitxirrika Mythé y columnista radial de "Filosofía, arte y cultura" para el programa "Recursos humanos + Humanos" (primero por FM Signos, ahora por FM Simphony).

     Sus textos han sido publicados en  Uruguay, Chile, México y España; actualmente  ha publicado La huella del erizo, editorial Hesíodo, Buenos Aires,  2015.

    Ha obtenido el reconocimiento La lupa cultural 2013,  colectivamente los premios Cuna de la Bandera 2013, Galena 2014, Premio Binacional Río de los Pájaros 2015 y Premio Galena 2015.

    Tuvo el privilegio de tratar personalmente a Ottfried Höffe, Gianni Váttimo, Juano Villafañe, Vicente Battista, Luisa Valenzuela,  Hugo Asencio,  Patricia Hart, Selva Almada, María Rosa Lojo, Rodolfo Edwards, Jorge Consiglio, entre otr@s.




    El Pacto prometido

    Al ritmo místico
    de violines,
    como fluir de un río
    sin desembocadura,
    su cara de pálido brillo
    como si fuera espejo
    de la luna
    se  Transfiguraba,
    en la solitaria velada,
    en la más firme tristeza roja.

    Al compás
    de los pasos de su mirada
    se revelaba
    la desnudez de un alma rota,
    anhelante ya
    de perpetuarse
    en los escombros de la memoria,
    para esconderse luego
    toda su verdad
    en eso que denominamos Tumba.



    Clima de Invernadero

    ¿Sientes,
    en los días de Verano,
    el viento tibio?
    ¿Sientes,
    en las noches de Verano,
    el frío del Oprimido?

    ¿Sientes cómo
    desgajan la flor,
    con tirones tiránicos
    de la Ponzoña?
    ¿Sientes el aroma
    del paseante que la hirió,
    vestido de Artilugio,
    Engaño y Mentira?
    ¿Puedes  oler
    su Cruz Invertida?
    ¿O ella es tu Refugio?

    ¿Quién quiebra los espejos?
    ¿Quién se sienta en sus escombros?
    ¿Quién extiende
    su mano hacia los otros,
    y pasa sobre ellos?

    ¿Qué sientes,
    parado en el Olvido,
    mirando hacia la nada?
    ¿Qué sientes
    frente a la Tumba de la Existencia?
    ¿Sientes llegar
    el coro de querubines
    o el  graznear
    de los Cuervos?

    ¿Quién pinta tu cara
    de rojo intenso?
    Inscripta en la Servidumbre,
    ¿Quién la saca
    del Oprobio?




    Uno

    Uno
    El nombre
    La palabra
    El flamear de la bandera
    El río que no cesa
    La sed que no acaba.

    Uno
    El hombre
    La espada
    La pus de la hoguera
    La semilla que no prospera
    El silencio que germina
    La semilla que pesa.

    Uno,
    debajo de Ti
    estoy yo
    anclando
    mis rodillas en el suelo
    ahuyentando
    las moscas del Templo.

    http://www.lalupacultural.com.ar/revistas-anteriores-2/






    Cuando el sonido más bello, 
    el silencio, 
    a cada instante se abre paso 
    no hay estética  
    en la que quede preso; 
    cuando las luces hilan el tiempo 
    de ceguera eidética 
    las sombras riegan los espacios. 

                                   Publicado en revista Nueva Grecia, España, 
                                   número 7, otoño 2014.



    Cuesta mucho pulir las piedras

                                                      "Pero del futuro, los sabios captan
                                                       lo que se avecina. En ocasiones
                                                       su oído, en las horas de honda reflexión,
                                                       se sobresalta. El secreto rumor
                                                                 les llega de hechos que se acercan.”
                                                                                                                  
                                                                                                Kavafis


    Cuesta mucho pulir las piedras,
    y siempre hay capas de manchas
    de no sé qué cosa
    que hace la labor más ardua.

    Se saca brillo a la fuerza
    de limadas, pisones y remaches,
    pero siempre está una parte
    a punto de ahuecarse.
    Así que no quedará otra
    que dejar el destello oscuro
    moldearse a su libre arbitrio.

    Algo otorga el don
    de la escucha incluso en el estruendo,
    pero el viento amanecido sigue cubriendo
    las faldas de la sustancia última de las cosas.

    Un erizo de golpe salta
    sobre ese montículo de esferas
    repletas de granito,
    encontrando vencida la dureza
    que supone toda escultura del refugio.

    Es probable que ya lo supiera,
    así apareciendo sin rastros en la niebla
    quiso manifestar la carencia de forma
    del tributo otorgado a la vieja
    trinchera de apariencias estancadas
    en las fisuras del barro crudo
    de la memoria y el olvido.



    "La huella del erizo"


    Spanish Harlem

    Graffitea  el umbral de la cultura
    aspirando el remolino de cal
    que golpea las formas de las palabras;
    el cuerpo se tiñe de ceniza
    seduciendo cuervos de la lengua
    amontonados como escombros de tiza
    sobre escritorios del recuerdo.

    They gather in the corners of the parlance,
    In the bosom of the streets
    Illuminated by the strident sound
    Of the fall of the words bow
    Upon the moving platform
    Where memory is parked.[1]

    En esas calles de New York
    dentro de tachos de basura
    el cuaderno azul no se encuentra;
    alguien se llevó la evidencia
    que desaprueba las pruebas,
    por todos lados se gentrifica
    sustancias en hoteles/comunidades en penas.
    (Un lavarropas de encendido permanente)

    Graffitea en la persiana “Paul”
    sintiendo que los héroes
    ya no interpretan señales;
    una capa de división
    reverdece la violencia metafísica
    que aroma las etiquetas del silencio.

    Pinta el palacio de papel un hispano
    en una avenida de la memoria
    para que nadie lo convierta
    en una exposición lenta de rostros de cera.

    Flamea un pañuelo limeño
    mudado de sitio a la fuerza,
    violado en su esencia,
    en el mástil del caserón nuevo
    rozagante de típicas comidas;
    pacientes Penélopes de pretendientes turistas
    desiertos de tamborileos ajenos.

    [1] Ellos juntan las esquinas de las lenguas/en el seno de las calles/iluminadas por el sonido estridente/ de la caída del arco de palabras/ sobre el playón movedizo/ en que se estaciona la memoria.

    (Traducción del autor)



    .

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    JULIO CÉSAR AZZIMONTI 

    Nació en Zárate, provincia de Buenos Aires, Argentina en 1943. Vivió hasta los 27 años en Villa Urquiza, Capital Federal. Actualmente reside en Los Polvorines, partido de Malvinas Argentinas. Estudió psicología, sin terminar la carrera. Desde hace más de 20 años enseña talla y escultura en madera. 

    Coordinó varios talleres literarios y encuentros de escritores. Dirigió y editó revistas literarias y culturales: El arcón, La banana magnética, El hiperpótamo y Precisiones. Integró el grupo cultural “La Jabonería de Vieytes”. Colaboró y publicó en: La Prensa, La Gaceta de Tucumán, Clarín, etc. En el año 1987 fundó ADEL (Asociación de Escritores y Lectores de General Sarmiento) y fue presidente hasta 1998. 

    Cofundó Círculo 21 de Ediciones, editorial que publicó 32 libros de narrativa, ensayo y poesía. Publicó: Mi Lugar, poesía y relatos en colaboración (1978); Acerito, novela, Editorial Plus Ultra (1988); Lo que vendrá, nouvelle, Círculo 21 Ediciones (1995); Literatura activa y procesos comunicacionales, Antología de cuentos (2004). 

    Obtuvo premios y menciones: 1er Premio Concurso Nacional de Cuento “Roberto J. Payró” (1978); 2º Premio y Mención Especial del Jurado por: “A juego y vida”, Fundación ARCIEN de Rosario, Concurso Nacional en 1979; 1er Premio en el Certamen Internacional de Cuento “Eduardo Mallea” organizado por la Fundación Carbide (1981) y Mención Especial en Premios Nacionales de Literatura 1985/1988 en 1992. Desde 1999 integra el Consejo de Redacción de la Revista OMERO poesía. En el año 2012, presentó “El lugar Humano”, plaqueta ediciones Omero libros. El 6 de noviembre de 2013 presentó “La canción de Maria Morena”, libro-cd, musicalizado por Oscar Peretto, auspiciado por el Centro Cultural de lUniversidad de General Sarmiento.



    TEOREMA TIESO DE MORFINI

    Escenario:  habitación a oscuras de gruesa catadura…
    Morfini en penumbras espera tieso que todos se duerman…                                               
    los ojos relumbrando abiertos…
    los dedos de sus pies
    se mueven solos y rítmicos…
    a su costado la heladera ronroneando pesada

    Hipótesis: la distancia rectilínea de la cama a la heladera
    no es la misma que la de la heladera a la cama…
    el tiempo se contrae primero y luego se dilata…
    primero talla la ansiedad luego la plenitud…

    Tesis: sostiene Morfini que las galaxias
    Se expanden y se contraen de acuerdo
    A lo que haya dentro de una heladera…

                                        Agosto de 2012



    EX MUSICHI


                                       Oír con los ojos
                                       Es una agudeza
                                       Del amor                           

                                                  Ernest Kietzchmer 


    Beethoven navega sereno
    por un sueño pastoril de cuerdas
    y el pulso de la tierra
    instalado en sus mejillas rosadas
    le golpea los ojos

    Beethoven avanza resoplando
    en un marasmo ondulante de bronces
    metidos en el mar embravecido
    del centro de su pecho

    Beethoven empuja empecinado
    el bosque de maderas
    donde el aire rechifla
    y orfeo se estremece
    viviendo calido en sus ingles

    Beethoven enfurecido
    con zarpasos de testículos
    decide atacar con los timbales
    disonando los colores de su plexo

    Beethoven despliega apasionado
    la enorme vela de su cuerpo
    y siente jugar los sonidos
    entre los vientos de sus órganos

    (Amanece
    y Beethoven levanta la tapa
    de su piano y se incorpora
    con las cuerdas marcadas en su espalda
    amanece
    y sus dedos golpean la luz del naciente
    obviando las teclas)

     Beethoven se apropia del silencio
    con el mismo paladeo que come
    sus berenjenas
    y se traga los compases
    que iran a sus células tonales

    Beethoven  encarcela sus oídos
    para vender su alma a la música
    clausurado al vulgaterio
    Deja de hablar en lenguas
    cuando dice a su rostro reflejado
    en el lustre del piano:
    “La música  es solo un ciclo
    abierto hacia el vientre
                en juego de silencios
                que escapan como cuervos
                dejando un hígado carcomido
                cuando se juntan tres notas
                en la lucidez de mi sangre”

    (Anochece
    el día está grabado
    en los pentagramas calientes
    de las hojas amontonadas)

    Beethoven sueña
    dentro de la resonancia de su cuerpo
    estar solo en el cielo
    mientras afila plácido su alma

    Agazapado abraza un celo
    esperando el momento
    de saltar sobre Brahms
    y devorarle las certezas

     Riéndose con Bach
    cuando se comía los quesos
    robados a las iglesias 
    mientras siente en su paladar la música
    de su olor

    Dejará carroña sonora
    migajas de compases pedagógicos
    para ese Malher hambriento
    que se la pasa abriendo
    la boca y el culo

    Corre con Schiller
    remontando sonidos de tormentas
    saltando de horizonte en horizonte
    estirando hasta el infinito
    los bordes trigales de la campiña

    Por las noches
    volverá loco a ese Wagner
    patético de humo y espadas
    Clavando en su puerta
    Una frase:
                “La música sólo está
                Entre

                Una diástole y una sístole”......................julio c. azzimonti





    EL LUGAR HUMANO

    cuando las luces dirigidas al ensueño
    se aferran al escenario
    y las sombras se esfuman sobre el resto humano

    cuando luces sombras y ensueño
    bordonean la ansiedad y la memoria
                   algo está por ocurrir

    en la oscuridad expectante de los ojos
    sólo ellos se inyectan de luces
    abriendo con desmesura sus pupilas de oro
                   algo está por ocurrir

    la palabra dulce o despiadada
    no deberá aparecer todavía
    no deberá aparecer ni el gesto
    ni el movimiento
    sólo el fotograma espléndido
    de la escena abusando de su fuerza

    paredes floradas desplegando
    simulacros
    permanecerán erguidas
    hasta un final lejano

    sobre las tablas en este lugar
    sin límites
    los personajes salidos del papel
    se miran congelados
    esperando nuestra orden del alma

    voy recorriendo sus perfiles
    endurecidos
    tocándolos con las yemas de mis ojos
    temblando de presagios
                  ¿qué va a ocurrir?
    estos actores con panzas y hoquedades
    se mueren todas las noches
    para renacer

    estos actores hinchados de emociones
    buscarán cuando se muevan y remuevan
    empujarnos  hacia adentro de la caverna
                 ¿qué va a ocurrir?
    pronto se juntarán en escena
    ebrios de deseos
    colocando máscara sobre máscara
    hasta engañar nuestros sentidos inflamados


    cuando se muevan en este lugar
    sin límites
    brotarán cuervos y magnolias de sus rostros
    para emerger en onirias
    y retratos interiores sepultados

    cuando hablen con silbos y guturas
    desgarradas
    estallarán las censuras violáceas
    y el antiguo sueño del hombre
    dejará de ser una sombra
    en las paredes de la caverna
    la vieja conciencia con su guardián de granito
    abrirá sus alas de buitre utilero
    y se lanzará a comernos el hígado y los plexos
                ¿qué va a ocurrir?
    cuando tornes al movimiento y al gesto
    en esta caverna crepuscular
    aparecerá el cruel fantasma de Esquilo
    con su bolsa de símbolos y escarnio
    acelerando el aire y las cabezas

    alguien
    quizás alguno de ellos
    se sentará a una mesa traída del misterio
    cargando de alcoholes el silencio
    y comenzará el hartazgo sensorial

    hay una música enredada en las cosas
    cuando tantas cosas
    se yerguen formando deslices claroscuros
    y barreras de luz
                ¿qué va a ocurrir?
    alguien alguno de ellos todos a la vez
    desencadenarán un tortuoso drama sin final
    sin embargo todos morirán
    ahogados en palabras de almacén

    serán incestuosos parricidas?
    ¿o brujos malolientes y fugaces
    bajo su mascarada de capas y polvos?

    hay un divino río torrencial
    empujándonos hacia ellos
    aún antes del gesto
    o la palabra timbrada

    hay un furioso torrente de caballos
    recorriendo este agujero de carne pulsátil

    hay un estremecimiento
    del pecho endurecido empujándonos
    hacia esa flor carnívora
    untuosa y fija en el ojo estupefacto

    ¿qué va a ocurrir en este escenario
    de sueños perpetuos?

    estos actores morirán para renacernos
    para agitar el demonio energético
    de la tragedia y el drama
    del amor o el odio eterno

    van a remover capas y capas
    de dolores brutales
    y alegrías destellantes
    hasta llegar al sólo dolor
    a la solitaria alegría
    al paraíso perdido en la chatarra
    al núcleo en llamas
    de la vida y la sustancia
    cuando tornen al movimiento y al gesto
    a la palabra y al signo
    en esta vieja comuna teatral
    actuantes y actuados
    con sus rostros de polvos y carmines
    estallarán como reyes
    en ruedos de caricias y golpes
    en rituales y juegos
    en gemidos y libertades
    en laberintos y adulterios
    en frutos carnales
    y en una ternura piadosa
    destruyendo
    el cristal del pensamiento
    y las voces de mando
    de la razón armada

    cuando las luces
    dirigidas al ensueño
    se aferren al escenario
    en esta comuna teatral
    algo
    quizás un espasmo de la vida

    va a ocurrir





    Raras como encendidas

    Es 2016
    Es 24 de Marzo
    Hace 40 años
    Madres marcharon    
                                                                                                                                     
    1

    1977

    ¿cuándo empezó a girar la calesita
    de la vida o la nada?
    ¿fue en la época en que las vendas blancas
    en los ojos treparon hacia el pelo
    y empezaron a verse siluetas
    que buscaban agujeros en el tiempo?

    cuando empezó a girar la calesita
    de los huesos con memoria
    arreciaba la tormenta
    que dijeron duraría
    tantos años como la pena

    en principio ¡circulen!, ¡circulen!
    ¿ cómo llenar vidas de vacío
    vacío de vacío
    vacío de vidas de la memoria
    recuerdos de vacíos
    vacíos encarnados
    vacíos con huesos
    huesos con números
    números humanos?

    cuando la calesita de los jueves
    comenzó a girar ¡circulen!
    los ríos de piedra ¡circulen!
    con nombres de calles ¡circulen!
    hicieron brillar sus cubos de granito
    donde habitaba el secreto del río y el concreto

    ¿qué calesita es esta tripulada
    por mayoría de mujeres ¡circulen!
    que vienen de la llanura?

    ¿qué  calesita es esta
    donde los pibes y las pibas
    devorando su tiempo
    no están?

    ¿qué calesita es esta
    donde la música es sonido
    de suelas pasionarias solitarias
    raspando el silencio de las baldosas?

    (un susurro de miradas dijo:
    son madres raras
    de un sur que se pretende suprimir
    aniquilando su ensurración)


    3

    madres se vieron
    sinmadres descarnadas
    sobre el paisaje fulero de presagios

    carne y flor aparecidas de la nada
    cabezas y estupor sin nombre
    marchan girando y girando
    en esa puta plaza
    hambrienta de gestos

    porque sólo el gesto
    el gesto y la mirada encendida
    cuando la palabra
    y aún la gutura
    se habían clausurado
    confinándose a los vientres

    ojos que se mueven
    soltando su pavor
    frentes que se arrugan
    manos que señalan sin rumbos
    dedos que palpan rigores eléctricos
    pies que a pesar de todo
    se mueven sin parar

    contaron como murmullo:
    se ven lágrimas blancas
    si
    lágrimas blancas
    contaron en los barrios alunados
    en los suburbios del miedo
    lágrimas raras
    que se encienden al tocar la tierra

    había si
    compulsión de fervores
    y delirio de martirios
    clavando una estaca
    en el corazón de la pirámide

    (el destino
    siempre atento a todo dijo:
    “comenzó la molienda de la historia implantada”


    5

    calesita extraña esa marchando
    cuando llegó un calesitero
    del tamaño de un hijo
     tordillo de dientes como espadas
    ofreciendo sonriente en cada giro
    sortijas argollas de granadas
    cuando el tiempo Azucena
    se parió sin reloj
    metiéndose en las profundidades
    del gesto

    los bárbaros del mundo
    cuadraron sus brújulas en el sur
    y convocaron a sus manadas diciendo:
    “hay mujeres raras transformándose
    en madreselvas
    encendidas marchan circulando
    los jueves de todas las semanas
    carne y flor creciendo
    en  ese ensimismo país
    tan al sur de todo sur       


    7

    cuando estalló
    tamaña rabia metálica
    en los dueños paroxísticos
    de la historia
    concurrieron a delirar uniformados
    los cazadores de jetas
    los cazadores de vientres
    los cazadores de bocas
    los cazadores de palabras
    los cazadores de libros
    los cazadores de gestos

    salieron desangelados
    con sus cruces en llamas

    salieron con linternas negras
    y corazas de mármol robadas
    a defender sus criptas

    ¡época tan ciega
    habráse madre cometido
    devorando tanto afiebrado futuro
    rompiendo el cristal de la utopía!

    ¡cómo se vienen madre para apropiarse
    del mito carnal de la llanura
    de la montaña y de los ríos!

    cuando videntes
    caen los jóvenes en racimos
    sobre esta desmesura
    de tierra nuestra
    hermética y lejana
    tan al sur de todo sur


    8                       

    ¡época tan desgarrada
    habrase madre
    zumbando ciega¡

    ¿sobre cuáles tumbas sin forma
    esparcieron sin destino
    semillas vibrantes de sueños?

    fusiles de espejo turbio
    los jetapatrias del aire arrojaron al río
    la carne palpitante que los enervaba
    los jetapatrias del mar
    se encerraron medrosos
    a retorcer cuerpos y génes
    los jetapatrias de tierra

    sintieron en sus plexos
    que la Inquisición los bendecía
    cuando arrancaban los ojos
    y las tripas


    9

    como alunado aparece este sol
    sudestando todos los suburbios
    los barrios y las cercas

    como ahuesadas brotan lámparas
    alumbrando incipientes
    cementerios de humo
    cuando el río sin márgenes
    los recibió de las nubes
    para guardarlos
    sabiendo que el río devuelve
    lo que no le pertenece

    ¡ época tan honda madre¡
    cuando el enfurecido contrarreloj de la historia
    agitó de repente el látigo
    haciendo vibrar los ríos de piedra
    juntando los barrios  silenciados

    certezas aparecieron
    ellas
    Madreselvas empecinadas
    saliendo a florar los jueves
    sembrando de lámparas las ochavas
    y de susurros las habitaciones

    lágrimas bálsamos aparecidas
    lágrimas blancas abriendo honduras
    liberando gorriones sin nombres aun

    muñecos niños apenas destetados
    apenas hirsutos
    pronto reverberando de preguntas
    pronto calenturientos de respuestas
    casi ensoñados
    conciencia embroncada
    con el fraude de la historia en contra
    surgiendo entre adoquines
    con gusto a cielo

    cuando el silencio se partió en gritos
    le arrancaron la llave a la historia

    (todavía llevaban en su cuerpo
    siestas de leche ellas
    siestas de jungla ellos
    siestas rumiadas con perros ellos
    y ellas libros de cáñamo
    entre las ingles)


    10

    la época desmesuró lucidez
    cuando tirando candados y linternas
    salieron a las calles
    a pelearles al patrón de la vereda
    palmo a palmo las baldosas

    madreselvas
    historia tan bruta
    habrá senos caído encima
    arrancando a mandobles
    tan encendida carne
    tanto futuro vibrante

    madre
    cuántos mis amigos partieron
    florando alto
    presintiendo algo
    entre temblores y conciencia
    empecinados en aparecer
    saltando la historia del fraude
    colgados de las palabras
    como espinas
    con la escuela apenas atrás
    de sus espaldas

    lágrimas y caricias blancas
    Madreselvas erguidas
    en la soledad del horizonte fantoche

    tan disonante historia
    abrá senos contado
    para que fueran al muere
    los eter jóvenes
    que venían del futuro
    a incrustarse en el pasado
    dentro de esta coraza de cielo martingala

    bajo esta máscara uniformada
    con fusiles en los tálamos
    la pedagogía del algo tuvieron que ver
    ha parado de crecer
    bajo esta máscara uniforme
    yacen los brotes inconclusos
    claves y muñones
    en esta tierra madre
    que se deberá remover
    pala a pala terrón a terrón
    hasta que aparezca el nombre

    11                                       

    blanco amor
    carne y flor empecinada
    apareciendo
    entre el hielo de los días
    cuando el enterrador de imágenes
    se perfiló sin memoria

    madre
    cuantos mis amigos estaban
    tan llenos de certezas
    en los labios besos y broncas
    en los ojos razones y sueños
    en la piel pasiones y enigmas
    y en los oídos
    si
    sirenas a mansalva
    y repiquetear de agonías
    en las parrillas verticales

    certezas de los días blindados
    brújula cuarteada al sur
    los gorriones y los juegos van a volver
    cuando ellas se subieron a la calesita
    y marchando la empujaron

    mocos en las ñatas color rosado
    en las mejillas
    reaparecen los pibes limoneros
    asaltando los jardines
    cabalgando escobas como potros
    tripulando gigantes los roperos
    del suburbio
    lúcidos los ojos acuñando ventanas

    ( vivo muertos más vivos
    con las palmas brotadas extendidas
    nos miran
    desde la nube barrilete
    cielo bastardo de los oprimidos)

    17                           

    vemos entre los escombros y las cruces
    vemos nítidas
    a las madres del sur
    ojos de lino perfil de patria
    andar de llanura
    marchando
    caminan tranquilas ensuradas
    siento el impulso de marchar con ellas
    quiero decir hacia ese lugar
    donde no hay geografía
    ni materia
    ni siquiera razón
    sólo sur
    ese sur que está más allá de todo sur
    raras Madreselvas encendidas
    marchando
    calesita de los jueves en la memoria
    burbujas blancas interminables
    marchan
    zapatos de agudo polvo
    grabando las baldosas
    historia de historias
    palabra de palabras
    susurro de susurros
    gesto de gestos
    marchan
    Madreselvas
    florando la memoria del sur
    tan bruta
                     Nomeolvides


                                                                        


    .


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  • 06/25/16--07:01: SIMONE BURRATTI [18.895]

  • Simone Burratti 

    (Narni, Italia 1990), estudiante de doctorado en la Facultad de Artes, Universidad de Siena, y editor de la revista en línea formavera. Sus discursos y las traducciones de Inglés han salido en la revista "Poesía" y en Leparoleelecose blog literario.



    Traducción Myra Jara y Carlo Bordini


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    No hay cosa más cercana a la soberbia que el exceso de humildad
                                                                                                               
    P. Almodóvar


    S. es una persona baja e insignificante, el clásico personaje con quien no puedes identificarte. Cree firmemente en el individualismo y sobrevive gracias a una forma de socialización parasitaria.

    S. te espía de reojo desde la fisura de la puerta, desde el ángulo ciego del espejo, desde proyecciones más sinceras de tu autoconciencia; está ahí, donde lo has olvidado.

    S. conoce todas las debilidades una por una y las ha asignado a las sombras que lo siguen, de noche, a lo largo de las calles con los árboles. Las sombras se alargan hacia el norte, se van y después regresan. Todas las sombras parecen perfectamente idénticas.

    En los medios públicos, S. desflora a las mujeres con el dorso de la mano.

    S. es un hombre que sufre de meteorismo. La palabra meteorismo le gusta, y siente que lo representa plenamente. En el balcón, imagina hincharse tanto que se vuelve más ligero. La panza es dura y oval. El vacío es su fuerza. Estimulado por un movimiento interior se alza hasta la altura en que piensa. Después desaparece en la oscuridad.

    S. aparece y desaparece con el esfuerzo abdominal de una luciérnaga.

    Cuando S. escribe a mano, el eje y del pulso funciona mejor que su eje x.

    S. ha trazado el perímetro de un cuadrado alrededor de sí. Muros invisibles que se alzan virtualmente al infinito, bosquejos de reclusión sugeridos apenas con un gesto de la mano, del eclipse de una mirada, definen el espacio mental dentro del cual S. se mueve: aunque si quisiese, no podría salir de ellos.

    S. se miente a sí mismo desde el día en que ha aprendido a aceptarse.

    No obstante las señales evidentes de un empeoramiento – la curvatura de la espalda, la gradual pérdida de profundidad en los ojos, el olor animalesco liberado con el sudor y con las heces – S. no quiere ser curado.

    S. mira los alrededores del compartimento. Se alza, va hacia el baño, tiene la puerta cerrada con la mano. En este momento la masturbación puede parecer tanto una evasión como una batalla por el control del mundo. El tren corre en los andenes. La realidad regresa lentamente en blanco y negro.
    Alguien toca.

    S. es el ayudante, el gandharva, la kitsune, el jinn, el trickster.

    S. es la única persona que podría comprenderme.

    S. es la luna de Majora’s Mask, su grande rostro aterrorizado, la gravedad de los eventos que amenaza, ineluctable, al mundo.

    S. trata de tocar la sombra fina que de los pies asciende a lo largo del muro. Un fragmento de la pared se desprende y deja el dedo de S. sucio de polvo rojo. Baja la mirada, concentra la percepción en los hombros y la nuca. Siente el cielo sobre sí como una mano inerte y gigantesca.

    Perdida toda desenvoltura hacia el sol, S. se encierra en su habitación.

    http://cainabella.blogspot.com.es/



    La scrittura di Simone Burratti (Narni, 1990) alterna poesie a piccole prose. In entrambe le forme si avverte la forza quieta di una scrittura che tenta la trascrizione puntuale di stati d'animo interiori, senza che essa ambisca a farsi sovvertimento e trasfigurazione eroica. Lo stile di questo giovane scrittore è volutamente piano, pacato, misurato; se a tratti può apparire dimesso, lo è per eccesso di attenzione e puntualità di esame, per piena coscienza del proprio progetto stilistico. Burratti tenta gli stati limitari della nostra coscienza, ma i più comuni e feriali: i sentimenti di tutti, appartenenti a tutti, che per distrazione rimangono ai margini della nostra vita. Essi sono così singolari e diaristici da poter essere anonimi e collettivi. Sono tutti peccati di un soggetto isolato: l'abulia, il prostramento, la nostalgia d'amore come il sogno ad occhi aperti emergono dalle sue pagine come perdonati; accolti da una scrittura che sa risolversi in gnome solo perché è frutto di maturità ed esperienza, di fiducia profonda nella scrittura come forma di conoscenza. (C'è in queste pagine una vicinanza con il Tozzi di Bestie e dei Ricordi di un impiegato, ma senza che il grottesco vi entri violento). Una poesia dell'attenzione, dunque, questa di Simone Burratti, e dei margini rimessi al centro; una scrittura in cui ci sentiamo compresi anche laddove non avremmo voluto: “Ovunque, un giorno della mia vita. Essere ignorati o troppo conosciuti. Le sentenze peggiori escono dalle bocche distratte”.


    Sto scrivendo da un tempo diverso,
    dove tutte queste cose non sono più importanti.

    Ho sempre ferma in testa un’immagine di me
    da bambino, e i suoi occhi sono buoni.

    Vorrei che fosse l’unica immagine del libro,
    ma è soltanto una mia proiezione, qualcosa che si è perso.

    Scriverlo non significa salvarlo
    ma tornare ad avere i suoi occhi per un attimo;

    ripercorrere i movimenti della sua natura,
    starlo a sentire, perdonare il suo futuro.


    ***


    La mia vita si disgrega giorno dopo giorno
    e io sono bravo solo a non pensarci,
    mettendo da una parte tutto quello che dovrei.
    Così posso dormire quando voglio,
    dormire per sempre,
    perché ho scelto la posizione giusta per il corpo,
    il lato del letto in cui perdermi
    prima che ne sia fuori, e la mia vita crolli.


    ***


    Non chiedermi com’è andata ieri – chiedimi perché sono tornato a casa come sempre, chiedimi perché non mi sono schiantato. Vivere non ha argomentazioni migliori. E morire, morire non ha resistenza più forte della disperazione, tra le cinque e le sette del mattino, quando fa freddo e non succede niente.


    ***


    Per tutte le volte che ti sei lamentato dell’immagine che hanno di te: non sei troppo diverso. Le loro previsioni erano più accurate delle tue intenzioni. Non c’è scampo da una storia tramandata, dalle parole che ti scrivono la vita in anticipo, dure come la faccia della gente. La volgarità è da qui a qui: diventi quello che sei.


    ***


    Il cielo deve essere nuvoloso. Per il resto, può accadere in un momento qualsiasi della giornata. Lo sguardo si fissa su un punto imprecisato e le voci non sono più importanti.
    Allora c’è un salto nel tempo, e ci si ritrova già lungo la strada. Il passo è solenne e trascinato. Si procede a testa bassa, sotto un cielo minaccioso, nascondendosi il lampo negli occhi.


    ***


    In camera, sulla scrivania, il cervello si espande. Sotto la lampada si esibiscono le mani bianche. I polpastrelli provano il vetro del bicchiere, punto di ancoraggio di tutto il corpo; gli occhi si stringono con una sofferenza.
    Ogni qualche minuto lo si porta alle labbra con la giusta, calibrata trascuratezza. Il liquido scivola lungo il sangue, fa rovesciare la testa all’indietro: in questo modo è possibile stiracchiare il collo e, nello stesso tempo, interrogare il soffitto.


    ***


    L’ultimo bicchiere non si vuole mai. Le palpebre e tutti i muscoli del corpo si abbandonano, svanisce ogni sorveglianza. Lo sguardo si sposta di sbieco verso il letto: bisognerà infilarsi dentro, poi girarsi.
    Allora si prova a immaginare una figura femminile – una mamma, o una fata. Sussurra qualcosa di dolce, e tutto è perdonato. Il tempo trascorre veloce e confuso. La camera è blu. Ci si addormenta, forse: respirando tra le coperte rosse, restando rannicchiati. Tutto è perdonato.


    ***


    Stanotte mi masturberò
    con lo sguardo fissato al soffitto
    come fanno gli uomini grandi
    prima di compiere opere grandi.


    ***


    (Getsemani, 10,000 giorni)

    Sono una persona lontana. Conosco la mia vita e molte altre cose, senza che nessuna mi tocchi. Sto concentrato solo sui miei atomi, e sulle interferenze del vento che attraversa il giardino.
    Mi manchi? Non lo so. C’è solo qualche immagine confusa. Mi sento vuoto e pulito, non ti voglio del male. Sono solo lontano. Conosco la tua vita e molte altre cose, senza che nessuna mi tocchi.





    .

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  • 06/25/16--07:19: ABRAHAM BEN YITZHAK [18.896]

  • Abraham Ben Yitzhak 

    Nacido Sonne, Galizia 1883 – Tel Aviv 1950. Fue un poeta israelí. En 1938 se radica en Tel Aviv, luego de la ocupación alemana de Viena. En 1950 muere a consecuencia de la tuberculosis. Sólo alcanzó a publicar once poemas en toda su vida, los cuales (junto a algunos otros, inéditos) fueron redescubiertos tras su muerte. Fue amigo de Elias Canetti, con quien se encontró en 1933. Canetti lo retrata como el doctor Sonne en sus libros autobigráficos, en los que aparece como un erudito interesado en la religión, la filosofía, la psicología y la sociología. Fue también amigo de James Joyce y de la poeta Leah Goldberg.

    Avraham Ben-Yitzhak (Hebrew: אברהם בן יצחק‎‎; 1883 – 1950) was an Israeli Hebrew poet.

    He was born Avraham Sonne, on September 13, 1883 in Przemyśl, Galicia, a region of Eastern Europe which has changed hands throughout history between Austria and Poland. In his youth, Przemyśl was part of the Austrian Empire, and he moved to Vienna to study. In 1938 he fled to the British Mandate of Palestine after the German occupation of Vienna. He died in 1950 in Israel of tuberculosis. He had only published eleven poems in his lifetime. These, and a few more, were rediscovered after his death.

    He was a friend of Elias Canetti, who met him in 1933. Canetti describes "Dr. Sonne" in his autobiographical book Das Augenspiel (The Play of the Eyes). In his description, Avraham Ben-Yitzhak appears as a profound scholar with interests in religion, philosophy, psychology and sociology. Dr. Sonne had a lasting influence on Canetti, who later wrote a profile of him in the April 7, 1986 edition of The New Yorker. He was also a friend of James Joyce and rumored to be romantically attached to Leah Goldberg. Most of all, and especially in his later years, his friends remembered him for his long silences.



    Felices los que siembran...


    Felices los que siembran y no cosechan
    pues se alejarán, errantes.

    Feliz el generoso, el que da y derrama
    su esplendor juvenil sobre la luz del disperso día
    y en el cruce de caminos renuncia a sus tesoros.

    Feliz del soberbio cuyo orgullo sobrepasa los límites del alma
    y se transforma en la clara humildad
    que sigue al arcoiris si atraviesa una nube.

    Felices los que saben, 
    su corazón los llama desde el desierto
    y en sus labios florecerá el mutismo.

    Felices ellos pues serán sumados al latido del mundo,
    vestirán la túnica de la desmemoria
    y será con ellos sempiterno silencio.

    Traducción: Gerardo Lewin
    http://decantasion.blogspot.com.es/




    A FEW SAY:

    Day unto day bequeaths its fading sun,
    and night after night laments for night.
    Summer after summer is gathered in fall
    and the world in its sorrow gives song.

    Tomorrow we’ll die, the word in us gone.
    We’ll stand before the gate at its closing,
    as on our day of departure.  And the heart rejoicing—
    for God brought us near—will tremble in fear of betrayal.

    Day unto day gives rise to a sun that burns,
    and night after night pours forth its stars,
    and poetry comes to a pause on the lips of a few:
    on seven roads we depart and on one we return

    Publisher: Tarshish (1952) 1968
    © Translation: 2003, Ibis Editions
    From: Avraham Ben Yitzhak, Collected Poems





    BLESSED ARE THEY WHO SOW 
    AND DO NOT REAP...

    Blessed are they who sow and do not reap —
    they shall wander in extremity.

    Blessed are the generous
    whose glory in youth has enhanced the extravagant
                 brightness of days —
    who shed their accoutrements at the crossroads.

    Blessed are the proud whose pride overflows
                   the banks of their souls                              
    to become the modesty of whiteness
    in the wake of a rainbow’s ascent through a cloud.        

    Blessed are they who know                    
    their hearts will cry out from the wilderness                           
                   and that quiet will blossom from their lips.                    

    Blessed are these
    for they will be gathered to the heart of the world,
                   wrapped in the mantle of oblivion  
    — their destiny’s offering unuttered to the end.

    Publisher: Tarshish (1952) 1968
    Translation: 2003, Ibis Editions





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  • 06/25/16--07:51: ALEJANDRO GÜERRI [18.897]

  • Alejandro Güerri 

    (Buenos Aires, Argentina 1976) tiene publicados tres libros de poemas: Podemos llamarlo un día (2005), Hola, Harvey (2008) y Oriental (2010). Es Licenciado en Letras (UBA) y uno de los editores de los sitios Ñusléter, 24 hs. de literatura (www.niusleter.com.ar) y GRaFiTi, http://www.escritosenlacalle.com.




    Oriental (2010)
    Publicado por Editorial CILC

    Los hechos

    Un pájaro se estrella
    contra el vidrio del restorán
    y cae moribundo
    sobre mi plato vacío.

    Tirada en el pasto,
    una estrella plateada
    de papel glacé.

    Interpretar es humano.


    Barrio chino

    El té de jazmín que importa
    el supermercado de la esquina
    se toma solo. Hombre,
    escurrí tus lágrimas
    en el saquito.


    Fu-Tsong Hsu

    Quiero rendirte un homenaje,
    amigo exótico de la primaria,
    ahora que estás, otra vez en Taiwán,
    exportando pescado a mi país.
    Dormías arriba de una tabla de madera
    y te fugaste una semana de tu casa
    cansado de estudiar y trabajar
    a los trece. Qué raros
    tus dientes color carozo de aceituna
    y tus adidas marrones,
    siete años emulando unos zapatos.


    Jardín japonés

    Pagoda para el desayuno
    y peces gordos, naranjas.

    El tráfico afuera
    es la paz de adentro.

    Se acaba el café con leche.

    En este jardín delicioso
    también se paga la cuenta.


    Doméstico

    Cuando se rompa
    la pata de la silla,
    aceptar lo impar.


    Japonesita

    Un zoológico de papel
    en la vidriera
    y el mostrador vacío,
    hasta que aparecés
    por detrás del biombo.

    Cara sin pliegues,
    risa de rayo
    y ademanes invisibles
    para planchar
    la miniatura de este sueño.

    Se esfuma
    tu mundo de vapores:
    un pez multicolor
    nada quieto entre mis manos.


    Ping-pong

    No afloje, ex campeón,
    lo quiero una pared
    esta tarde en el club.
    Devuelva y espere,
    sáquele chispas
    a la bicolor.
    Y si el remate decisivo
    termina en la red,
    mire la pelotita
    sin rencor,
    como una onda
    que se expande
    en un estanque verde.


    Karate Kid

    Infinitas gracias, señor Miyagi,
    aunque lo odié días enteros
    mientras me hacía lijar
    y pintar la cerca,
    o pescar las moscas
    con los palitos.

    Qué forma simple y trabajosa
    de decir: Esto es la lucha.

    Todavía lo veo
    con los ojos idos,
    tocando el tambor
    a un costado del dojo,
    y siento
    la fuerza de un río
    que crece desde adentro.

    Ni con la pierna rota
    pudieron doblegarme,
    señor Miyagi.

    El dolor se había ido.



    Despertar

    Los pensamientos son nubes
    que pasan a través de la montaña.

    Cielo celeste
    al alcance de las manos.
    Una hormiga avanza
    con su carga de pasto en el lomo.

    Qué ruido hace este silencio,
    rodeado como estoy
    de ilusiones.


    Paisaje interior

    Siseo de grillos
    en las plantas que crecen
    a ambos lados del camino.
    En el interior
    de todas las cosas
    una paz recién nacida:
    para saber qué desear,
    mejor dejar de desear.


    Oriental

    Desde que cada día
    nazco a las cosas,
    no me asusta
    morir a la noche.

    Oriental





    Hola, Harvey (2008)




    ¿QUÉ TAL?

    Una noche
    hace unos años
    sentí una voz:
    Buenos días, buen hombre.
    Vi a un conejo blanco,
    alto como yo,
    echado contra un farol,
    y supe su nombre:
    Harvey,
    quiero que conozcas
    la ciudad. De noche,
    se pone maravillosa.



    2 x 1

    Vaciamos la copa
    y zás:
    las cosas y las caras
    cambian de golpe.
    Suena la campana,
    el nudo se afloja
    y brindamos
    con desconocidos.

    Sólo en los bares hay luz
    a esta hora de la noche.


    Tarjeta

    Déjeme darle una, acá tiene
    mi nombre y mi dirección.
    Si quiere, venga a cenar
    con nosotros, mañana.
    Habrá otros amigos,
    será algo
    más bien informal.


    Claro

    Me gusta poner
    las cartas sobre la mesa.
    Esas cosas son las bases
    para amistades cálidas
    y largas.


    Encantado

    Qué placer entrar
    y ver una mujer hermosa.
    Permítame presentarle
    a un gran amigo: Harvey,
    ella es la persona
    de la que tanto te hablo.

    No se asuste, señorita,
    él mira así a todo el mundo
    y es obvio
    que usted le cae muy bien.


    ¿Cómo no lo ves?
    dice mi hermana,
    ya no tenemos vida social,
    nadie quiere venir a casa
    y los que entran,
    se van asustados
    por ese amigo tuyo
    del que hablás.

    Abrazáme, hermano,
    lloro
    porque también lo veo.


    Voy a perderme
    en una ciudad extraña,
    voy a cambiar mi nombre.
    Y si alguien pregunta
    ¿Usted es la hermana de…?
    diré que no
    con la cabeza.


    Corte

    Hace unos años
    dejó de importarme
    que a mi familia
    le gusten mis amistades.


    Culpa

    Siempre me sentí muy mal
    por querer encerrarlo,
    luché por que se forjara
    un lugar en la comunidad
    y todo lo que hizo
    fue conseguirse
    un conejo enorme.


    Ya lo verás,
    iremos a un sitio encantador
    con unas rejas y un guardia
    que dice: yo las construí,
    cerrar y abrir es sencillo.
    Si nos hacen pasar
    allá unos días,
    no te aflijas, Harvey:
    todo lo que brilla
    necesita oscuridad.



    PACIENCIA, AMIGOS

    Terapia

    ¿Cómo se llama su hermano?
    ¿Qué edad tiene?
    ¿Es soltero?
    ¿Bebe? ¿Desde cuándo
    nota esa conducta
    tan rara? Ya veo…
    ¿Quiere dejarlo acá
    para siempre?


    Siempre creí que uno es
    lo que refleja su cara,
    que los ojos no dejan
    lugar a confusión…
    ¿Una ducha de agua helada?
    ¿Qué tiene en mente, doctor?
    Pregunte,
    pregunte que halaga:
    es un placer
    tener con quien conversar
    sobre la vida.


    Fondo blanco

    Harvey y yo
    nos sentamos en los bares,
    bebemos unos tragos
    y de golpe
    las caras de todas las personas
    se vuelven hacia mí y sonríen:
    No sabemos su nombre, señor,
    pero es usted muy amable.

    Harvey y yo nos regocijamos
    con esos momentos dorados:
    los extraños se sienten amigos
    y nos cuentan las cosas terribles
    y maravillosas que hacen.

    Sus esperanzas, sus penas,
    sus amores y odios y sueños,
    todos muy grandes
    porque nadie trae
    nada pequeño a un bar.


    Es curioso,
    han venido muchos pacientes
    con animales, pero nunca
    con uno tan grande. ¿Dónde
    en este mundo viejo y cansado
    encontró a Harvey?


    ENCICLOPEDIA

    Pooka:
    ESPÍRITU DE UN DUENDE
    CON FORMA DE ANIMAL
    MUY GRANDE,
    CRIATURA BENIGNA
    PERO PÍCARA,
    APARECE ALLÁ Y ACÁ
    DE VEZ EN CUANDO,
    MUY AMIGA
    DE SERES INOFENSIVOS,
    ENTROMETIDA Y
    ¿cómo está usted,
    doctor?


    Don

    Harvey puede
    mirar a su reloj y detenerlo.
    Usted puede ir adonde quiera,
    con quien quiera y quedarse allá
    todo el tiempo que…
    Cuando vuelva,
    ni un segundo habrá pasado.


    ¿Cómo no lo ve, doctor?

    ¿De quién puede ser
    si no este sombrero
    con dos agujeros enormes
    en la parte del ala?
    No insista, no existe
    ninguna moda nueva.


    Diagnóstico

    Si esto fuera una ilusión
    que se proyecta en la mirada
    pero no, es mucho más serio.
    Como una película, deja ver
    el sueño y la realidad
    detrás de ella.


    ¿Y ahora?

    Planeo irme de acá
    pero quieren que me quede.
    Gritos, peleas, llanto:
    nadie es indiferente
    cuando el amor está en juego.


    Piropo

    Qué bien le queda
    la flor que le regalé
    y hasta qué punto
    hablar la embellece.
    Delicada señorita,
    mi poesía preferida
    es usted.


    Muchísimas gracias, doctor.

    Si sé de alguien que precise,
    le diré que venga.
    En cuanto a mí, no necesito
    una inyección en las venas
    para ver las cosas:
    no quiero nada
    que me ahorre
    averiguar quién soy.


    Qué lástima

    no poder vivir sin ver
    qué hacen los otros:
    incluso en los mejores
    de nosotros, aflora
    un poco de envidia.



    BUENAS NOTiCiAS

    Siete veces caigo,
    ocho me levanto:
    me equivoqué
    a la perfección
    todos estos años.
    Es dura la vida, Harvey,
    y hay que ablandarse
    para atravesarla.

    Para sobrevivir acá
    dijo mi madre,
    tenés que ser muy vivo
    o muy amable.
    Fui vivo, recomiendo
    ser amable.


    Victoria

    He luchado con la realidad
    durante treinta y cinco años
    y estoy feliz de decir
    que finalmente
    le gané.


    Ya está

    No quieras que todo
    siga siendo lo mismo:
    el doctor te precisa
    más que yo ahora
    y hay cosas
    que no corrompe
    el tiempo.

    A tu salud, Harvey:
    por la amistad.


    El doctor se sentó acá;,
    Harvey, en frente, dijo:
    Cómprese un trago.
    Fueron más de cuatro.

    Desde entonces,
    no volví a verlos.
    Salieron cantando
    por esa puerta.


    Todo oídos

    Me pasé la vida
    entre títulos y tonterías
    de petulante profesional
    mientras milagros de tu talla
    se presentan hoy, ahora, acá.
    ¿Qué importa dónde
    y qué estudié
    y para qué o quién trabajo?
    Enfrente tengo el par
    de orejas más grandes
    que jamás me hayan oído.


    Pasaba la noche

    Si vuelve o no,
    ya no es un tema mío.
    Estoy feliz acá,
    solo y acompañado.
    Con tu permiso, hermana,
    la repetiré,
    es una frase hermosa:
    pasaba la noche.


    Deseo

    Con esa mujer linda,
    delicada y tranquila,
    iremos a una cabaña
    en la playa. Le diré cosas
    que nunca le dije a nadie,
    cosas que están acá
    encerradas.

    Quiero que ella me bese
    y se suelte.


    Acción

    Son nuestros sueños
    los que nos hacen seguir,
    nos separan de la muerte.

    Yo no querría vivir
    si todo fuera comer,
    dormir
    y sacarme la ropa.

    La confusión, la alegría,
    el desquicio y la calma:
    todo es uno.

    Siento necesidad
    de callarme.








    .


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  • 06/27/16--01:04: C. L. ANDRADA [18.898]


  • C.L. Andrada 

    Concepción López Andrada (Mérida, 1984). Licenciada en Filología Hispánica. Ha sido editora adjunta del fanzine cultural Sara Mago. Ha publicado en la antología Sangrantes (Origami, 2013). Es autora de Morfina añeja (Ediciones en Huida, 2016).




    El primer libro de C.L. Andrada es uno de esos pequeños poemarios que en cada poema se hace más grande. Esta joven poeta acaba de ver cómo nace, después de años y años de trabajo, su Morfina añeja (Ediciones En Huida), un recopilatorio en el que la muerte y la enfermedad están muy presentes, pero en el que el peso de una voz femenina y valiente acaba siendo incluso más fuerte que ellas.


    (Introducción)

    Te regalé toda mi intimidad
    arrebañando mi dolor de borrada
    cargado por el silencio absoluto.

    Meto la mano en el bolso y me sangran los dedos,
    pesadas piedras caen.
    El tener que dar conversación a la gente
    —Nunca te imagines cosas bonitas, 
    porque nunca serán de verdad —me dijeron.

    Aquí todas las palabras fueron equivocadas
    en esta Tierra de Arañas.



    LA PURÍSIMA

    Vieja pesada chirriera
    aún como circulada de placer
    y sin mancha.
    Si alguien te llamó
    tu propia preñez.
    Guárdatela en cruz piernas de chotino.
    Una boca en el cuello,
    la campana de saliva
    refregando su aliento dirá:
    más oportunidades perdidas.
    Entre mis dedos
    la membrana última de la carnicería.



    Repulsión

                                                         Cárcel cine amarilla luna de farmacia.
                                                         Blanca Varela


    Tu cuerpo tiembla
    mata al nervio.

    El secador es una pistola en tu cabeza húmeda,
    sobre el banco de piedra eres ya la sombra.

    Bajas la mirada,
    condenas la sangre
    porque lo llevas dentro:
               ser extraña a mí
               de partos y partos
               no ser yo.

               Torcida de sí
               anda la costilla
               y su vomitona
               mancha impura el suelo duro.

    Va golpeándose en las paredes,
    en los marcos mohosos de las puertas
    (con impropia vergüenza ajena).
    Las luces pegadas al espejo te escuecen.

    Sólo hay aquí
    de aquí no la separan
    en ti quiere ser enterrada.



    Suero 

    Pasé la mano por la cama,
    no hay tormenta (el peligro de los enchufes).

    Agujerea a la altura del mar
    con sus torniquetes sonámbulos.

    Hay goteras (siempre tienen que resistir)
    que se acercan al pecho
    con su cara más mala, con sus ganas de más sed.

    Las perpetrabas (estuvimos de acuerdo),
    por todas partes, ceros con paredes
    donde te disponías a hurgar.



    Matadero, 1957

    Durante esa época
    en mi garganta se mantenía una afilada
    intuición que de severa arraigaba,
    incapaz de formar esa palabra, esa sombra.
    De vieja, se esfumó. Me hablan
    de una calma más grande que la vida.
    Ahora recuerdo en estar yendo al matadero, cruzar
    el Guadiana por el puente nuevo.
    ¿No te es familiar el gemido del párpado
    al recibir el primer sol?
    Como víscera chispea en la córnea.

    Amo el amor de la nueva carne,
    tripas de animales recién leídas
    —indiferente, llaga, hueso, ciego, error, inmóvil—
    a mí, me vale: corriente en la firma de los hombres.
    Vi el alfabeto siendo migaja, un ápice más, hartazgo.
    Vi la tiranía del momento como pellejo doblándome,
    haciéndome trizas con apego,
    aún codiciando el agobio del desdén.

    (Si hubiera atravesado toda la carne.
    Si hubiera estrujado mis debilidades,
    estrujado con todas mis fuerzas,
    devorando recuerdos.

                 Pero no fue así.)






    .

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    CICERÓN ÁNGEL FLÓREZ MOYA

    Nace el 28 de diciembre de 1936 en Condoto (Chocó, Colombia). Inició el bachillerato en el Pascual de Andagoya, de Buenaventura, Valle, y lo terminó en el Instituto Universitario de Caldas, Manizales. Hizo un curso especial de periodismo en Ciespal, Quito, y se terminó de nutrir con seminarios de periodismo en San José (Costa Rica); San Cristóbal, Caracas y Mérida (Venezuela); Bogotá, Cali, Cartagena, Barranquilla, Tunja, Manizales, Pasto, Montería, Santa Marta, Paipa, Villa de Leiva, Melgar, etc., organizados por diferentes entidades. Incluso aquí mismo, en el vientre de La Opinión. 

    Su primera vinculación con un medio escrito fue en El Mercurio (diario publicado en Bogotá en los años 50 bajo la dirección de Alberto Lleras y la jefatura de redacción de José Font Castro).

    El ‘Maestro, como se le conoce, llegó a Cúcuta en 1957 invitado por María Helena de Crovo – Ministra de Trabajo, durante el gobierno de Alfonso López Michelsen y su esposo, el poeta chileno Andrés Crovo.

    Su labor se concentró en dirigir el Semanario “El Mural”, donde se convirtió en el jefe de redacción, cuya corta vida, un año, abrió paso al Semanario “La Opinión” con el liderazgo del ex presidente Virgilio Barco Vargas, Eustorgio Colmenares Baptista y la pluma de Cicerón Flórez Moya. En 1960 se fundó el Diario La Opinión bajo la gerencia de Eustorgio Colmenares Baptista, la dirección del médico Alirio Sánchez Mendoza y la Jefatura de Redacción de Cicerón Flórez Moya. En muchas ocasiones quedó encargado de la dirección y en la actualidad se desempeña como subdirector.

    Combinó su oficio con el micrófono. Fue codirector de la radio revista Confrontación, en radio Guaimaral, entre los años 1975 a 1982. En Radio San José fue director del noticiero Luces de la ciudad, entre 1985 y 1992.

    En su trajinar diario aceptó el reto de ser corresponsal de El Tiempo, en Cúcuta, entre los años 1970 a 1980. Fundó y dirigió la revista Guía Internacional (1970-1975), en Cúcuta.

    Actividad gremial: Siempre estuvo afiliado al Colegio Nacional de Periodistas, pero hace cinco años se retiró por no compartir las nuevas políticas. Fue presidente nacional del CNP desde 1987 hasta 1992. También lo fue de la seccional en varios períodos. Afiliado a la Asociación Colombiana de Periodistas y Escritores de Turismo.

    Actividad académica: Panelista en seminarios organizados por diferentes centros académicos y organizaciones gremiales en Colombia, Venezuela, Ecuador, Costa Rica y Brasil.

    Profesor del Taller Seminario de Comunicación y lenguaje para estudiantes de primer año de derecho en la Universidad Libre, seccional de Cúcuta, y Metodología y lectura en la facultad de arquitectura de la universidad Antonio Nariño/Cúcuta. Tutor en la Universidad de Pamplona en el área de comunicación y lenguaje.

    Trabaja en proyectos de libros titulados: ´’El periodismo en Norte de Santander’, ‘El gran amor’, ‘La puerta abierta’ que será de crónicas, ‘Medio siglo’, en donde recopilará su trasegar por La Opinión y no podían faltar los poemas, su otro fuerte.

    Condecoraciones:‘Manuel Murillo Toro’ del Ministerio de Comunicaciones de Colombia, 1985.
    ‘Eustorgio Colmenares’, del Concejo de Cúcuta.
    ‘Francisco de Paula Santander’, de la Gobernación de Norte de Santander.
    Mérito Cívico, de la Alcaldía de Pamplona.
    Distinción Lucio Julián Caicedo Arboleda: Una vida con vocación de servicio, del Club Rotario Cúcuta.
    El 3 de junio de 2010 recibió la ‘Bandeja de plata’ en reconocimiento a los 50 años de su entrega periodística en La Opinión. 
    El 4 de octubre de 2011, recibió el Premio Simón Bolívar “Vida y obra de un periodista” máximo galardon del periodismo colombiano. 
    El 22 de marzo de 2012 La Universidad Francisco de Paula Santander le otorgó el grado Honoris Causa en Comunicación Social. 

    Paralelo a su trabajo como intelectual crítico de los gobiernos de turno, Cicerón lleva a cabo una tarea secreta que sólo unos cuantos sabían pero que hoy se hace público: la escritura fervorosa de poemas de amor. Cicerón traza aquí un nuevo camino en su programa vital: la poesía como una forma de la inmortalidad.



    El gran amor
    Poemas


    “… Aquel que camina una sola legua sin amor,
    camina amortajado hacia su propio funeral…”

    Walt Whitman


    “Descubre tu presencia,
    y máteme tu vista y hermosura;
    mira que la dolencia
    de amor, que no se cura
    sino con la presencia y la figura”

    San Juan de la Cruz



    El gran amor

    Mía, llena de mí…
    Arcilla que espiga entre mis manos y trepa mis sentidos,
    agua para mis labios de sediento enamorado,
    me quedaré para ti bajo las albas siempre acogedoras
    y los días torrenciales, los días de todas las cosas del mundo
    que el amor enseña y proporciona.

    Mía, llena de mí…
    Que nos bajen la luna a las almohadas,
    para compartirla en nuestra noche de fecundaciones.
    Para ti todas las cosas de este mundo, y yo.
    Y un vaso para el agua pura y un mantel para el pan.
    Y un punto en cualquier parte para hacernos el amor
    como si fuéramos sembradores de una tierra nueva.

    Mía, llena de mí…
    Los nudos de dolor, las ásperas ruedas deambulantes,
    los filos del hambre, las fiebres de los perseguidos,
    todo lo de este mundo nos somete sin restricciones.
    Y hasta a los abismos de destrucciones estamos decididos.
    Verdad… nos toca vivir cada instante de los caídos
    y sentir el vaho de esta levadura de signos horrendos.
    (Memoria del tiempo oscuro, memoria de las desolaciones).

    Mía, carne nocturna, piel germinada entre mis caricias,
    siento oleadas calcinadoras y el estallido de la noche
    quema las estrellas de todos los altos puntos.
    Pero estamos tú y yo. No son agrios los besos.
    Y podemos mirarnos sin asombro,
    tomarnos los cuerpos sin fastidio,
     a pesar de la peste decretada y el fulminante trueno
    de los megatones.

    Mía, llena de mí…
    Un poco más allá, o más acá, o en torno nuestro,
    los árboles tan viejos se conmueven desde el fondo,
    entre el viento sus ramas y sobre éstos,
    los pájaros laboriosos, los residuos de los vuelos animales
    y los frutos que se formaron en el seno de las flores
    o los que se frustraron bajo los signos de una secreta muerte,
    las flores engendradas por vientos que llegaron
    de todos los puntos
    o las flores descendidas al tórrido abismo, al pozo estéril.
    Bajo esos árboles el amor también está, horizontal, vertical,
    reunido y desplegado, irresistible al placer y deseo
    de los cuerpos.

    El amor, fluyendo, haciendo su curso, como una ley de todo,
    percibiendo que cruzan el hondo abismo,
    en tropel, los torturados, los miembros
    rotos y los besos imposibles,
    la feria del plomo, la astucia criminal,
    la embriaguez de las lenguas,
    todo el suplicio inventado por la lujuria de los malditos.

    Mía, llena de mí…
    corazón más adentro, en todo estás tú,
    con los cabellos dorados como espiga del trigo más nuevo,
    y los labios radiantes, seguros para los innumerables besos.
    Todo tu adorable cuerpo extendido como marea del amor
    más pleno.

    Mía, llena de mí, tu nombre en esta línea azul,
    o blanca, o roja,
    vuela en mi ámbito, posa para mis manos
    y se desborda tomándome por los sentidos.

    Mía, llena de mí, en el mundo, en la flor, en el aire,
    en mí, de abajo arriba, estás interminable.




    Consagro este día al amor

    Antes, voraces días sobre mi pecho
    y la noche comiendo a fondo el resto.
    La atroz agua nocturna del naufragio me llevaba.
    Y estaba el corazón en el olvido.

    Solo pálidas figuras en la ahogada memoria.
    Allí estaban, el rostro de antes,
    las palabras anteriores al derrumbamiento,
    los ojos del preludio, sí, sus ojos,
    en donde hallé lagrimas como joyas,
    hilos de mi propia luz.
    Y caminos para llevar el amor más seguro.
    Antes estaban allí. Su presencia conmigo,
    eran raíz, nombre, sílabas terrestres.

    Luego, por sobre todo, el agua de la noche,
    la fibra dura de la ceniza,
    el hastío en que fue a romperse
    lo que antes era fuente y llama.
    Y sin camino me ví a través de la noche.
    Solo la triste línea de un nombre que se pierde y mi saber morir.

    Pero hoy, después de todo, aquí,
    entre papeles llenos por el olvido,
    entre las furias de los huesos disgregados,
    entre pasos cortados en su ruta,
    entre el rescoldo y la hoguera,
    entre el odio y los advenimientos,
    entre las casa de locura y miseria,
    entre los mareados pabellones de sexo,
    entre mil bocas vetadas por otras bocas,
    entre el humo de las fugas,
    entre las paredes más desiertas,
    entre la deserción y los adioses,
    entre este nuevo color del alba,
    entre la noche en que me reconozco,
    regreso hasta encontrarte, a ti.

    Consagro este día al amor, a tu amor, a mi amor,
    a nuestro amor, al mundo que nos junta.
    El día tuyo y mío. Este día más grande.
    Resplandeces bajo el sol para mi gozo,
    caes como paloma del verano.
    Vienes como una rosa recién puesta al vuelo.

    Te consagro este día, partidaria y mía,
    en la soledad y la esperanza.
    Regreso al manantial que antes no tuve,
    regreso para tu beso y mi ilusión,
    venciendo la dura agua de la noche,
    apartando toda oscura memoria en el tiempo,
    porque aquí me inicio de nuevo
    para abrir el mundo con tus ojos.

    Consagro este día al amor, a tu amor, a mi amor,
    a nuestro amor. Aquí nos encontramos,
    como quien encuentra su vida y su verdad,
    hasta para correr hacia la muerte.




    En todo tu color

    Tanta luz en tu ojos, tanta luz en tus manos,
    tanto color que te brota del alma,
    tanto color que sale de tu sangre,
    color que cae al mundo y me traspasa,
    color que viene de la propia muerte,
    o de la más dura roca de los días,
    o baja de los hombres o de la fronda humana,
    o llega de una cifra de demencia
    o de la soledad de tu llama y la mía.
    Tanto color de relámpago, de espina, de ternura,
    tanto color igual al sonido de una rosa,
    tanto color del agua y de la noche cotidiana,
    tanto color de risa de payaso
    o de una vieja lágrima.
    Tanto color de vida bajo el rocío de una primavera.
    Tanto color de mujer al nivel de su verdad.

    Se me entra la luna por los poros
    y corazón adentro me deja tu color de cristal:
    color para mi angustia y mi palabra
    hay siempre en tus moradas.
    Y el silencioso amor tiene el color de un cielo estrellado.
    Y el paso que te trae es igual al color del polvo y de la llama.
    En todo tu color, para cubrirme.




    Luz en la oscuridad

    La luz sobre las cosas oscuras
    puede ser una trama de la ilusión,
    pero su resplandor deja definidos
    los nombres y las figuras que se quedan.
    También el canto de voces invisibles
    es una corriente de la memoria del tiempo
    que va plasmando huellas en los caminos.
    Muchos gestos describen lo inesperado
    Y ponen al desnudo secretos que parecían
    joyas enterradas por el olvido.




    El mar

    El mar no era solamente agua inmensa,
    o una suma de acantilados escondidos.
    No era apenas el oleaje de inundación variable
    repetida con exactitud de tiempo y de viento,
    o exuberantes secretos de la profundidad
    enraizados como blasones inextinguibles
    según ya lo había dispuesto Poseidón,
    otro dios inventado por la imaginación griega.
    Es también la fosa final de los náufragos,
    esos que bracearon contra olas encrespadas
    y no pudieron remontar el acecho de la muerte
    que les llegó como cadalso de agua letal.
    Y es la morada de marineros con nostalgia de tierra,
    con amores distantes, sueños acumulados a ritmo
    de navegaciones a veces inciertas o remontadas
    a precipicios con fantasmas de sirenas mitológicas
    cuyos cantos embaucadores son parte del delirio.
    El mar ha sido la fortaleza de vagabundos errantes,
    los piratas cazadores de poderes y tesoros
    o guerreros empalagados con victorias pírricas
    o atrapados por contrarios sin lugar a escape.

    Allí, pescadores inclinados a sus presas vivientes,
    unas veces refundidos en los latidos escamosos
    que son también sus esperanzas palpitantes.
    El mar longevo, de metamorfosis descifrables,
    con fantasmas que ponen tempestades
    en el entorno de los litorales desolados
    o invadidos de peces y de pájaros transoceánicos.
    Mar inmenso de tiburones afilados y voraces,
    de crepúsculos que son un tejido de luces
    en medio de lejanías y de amores con adioses.
    El mar de naves hundidas sin posible retorno
    y de guerras que ensangrentaron el océano.
    El mar a veces feliz o cargado de tormentas,
    con piratas que se juegan la vida en un salto
    sin medir el precipicio donde la muerte espera
    con la soga de fuego a la hora de la entrega.




    la rosa deseada

    Hermosa, todo tu cuerpo tiene olor a tierra,
    forma de paraíso, curso de primavera:
    pareces un planeta desbordado en mis brazos,
    una estrella invadiendo mi interminable tránsito.

    Entrégame la clara fertilidad del beso,
    las semillas que guardas, las alas del deseo,
    el polen que desciende de tu pecho a mis surcos,
    el sexo en su follaje de fragancia,
    en su torrente de uva inagotable,
    con su quemante cinturón de arcilla,
    en su fecundidad que necesito.

    Dadme a beber la abeja de tu beso,
    el floreciente río de tu boca, sus celestes candelas.

    Quiero palpar la rosa torrencial de tu cintura,
    hundirme en su temblor hasta embriagarme,
    hasta sembrar las ramas de la vida.

    Ay, no quiero sino estar desatado en tus círculos;
    amarrarme a tu cuerpo, a sus sacudimientos luminosos;
    dormir en tu horizonte de dulzura melódica,
    medir la longitud de tu belleza,
    tomarme el ardimiento de tus formas;
    hallar la desterrada ola de sueños
    en los caminos que me de tu rostro.

    Hermosa, me llenas, me persigues, acumulo tu luz,
    percibo el paso que te lleva, lo más oculto que hay en ti.

    Tengo el silencio que bajó por tus sábanas,
    la veta de pasión que se enredó en nosotros,
    los itinerarios de nuestro oculto vuelo.

    Ay, te me muestras en todos los caminos.




    El rojo verano

    1

    Espléndida, bajo la luz, siempre viva,
    yo te he encontrado:
    tu piel de fuego sobre la arena,
    tu boca de miel sobre mi boca,
    tu cuerpo alargado a mi cuerpo
    o copiosamente levantado al árbol
    en el ardiente atardecer de diciembre.


    2

    Este acto de amarte a flor de sexo y alma,
    con la pasión que para tenerte en mi sangre
    he creado aun contra el acecho de la muerte,
    tiene el sabor de los densos días del verano.


    3

    Sobre esa tierra, en la corteza de ese árbol
    quedarán amarrados nuestros cuerpos
    y crecerá la flor con la miel de tu boca
    y el fuego del verano que este día gozamos.
    18 Universidad Externado de Colombia / Decanatura Cultural


    4

    Esplendida bajo la luz, tú, siempre viva,
    te adoro cuando el árbol nos da su fronda,
    cuando la arena recoge los cuerpos juntos,
    bajo el rojo verano de diciembre.
    Te adoro con esta diaria cifra de amor,
    allí donde estamos intactos como la miel de tu boca
    o la ola en que el río nos amarra de pronto.




    Nocturno con una mujer

    Horas veloces para ser o morir.
    Estoy aquí a las puertas de la noche
    Y a bordo de tu cuerpo. Navego en ti.
    Eres el mundo que me contiene.
    Y en tu profundidad deseo perpetuarme.

    La noche vuela como un ruiseñor.
    Entre la noche tú y yo sin olvido posible.
    Tu piel para mi piel.
    Tu rostro igual que rosa de los vientos,
    entre el fuego que este amor precipita.
    Estamos extendidos plenamente
    Como una sola espada, como una misma llama.

    Ahora estamos aquí. Sabemos que existimos.
    En este punto hallamos, manantiales, raíces, ángeles,
    alas del tiempo que nos llevan y nos juntan,
    hogueras, batallas, palabras ceñidas a los labios.
    Y nos gozamos frente a frente o en el delirio del sueño.

    (1963)










    .

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  • 06/29/16--00:32: JONATÁN REYES [18.900]

  • Jonatán Reyes 

    Nació en San Juan, Puerto Rico en el 1984. Poeta autodidacta conocido en sus inicios como Jonatán Medusa. Es autor del plaquette Hologramas Exiliados (2012), de los libros Actias Luna (2013),Aduana (2014), y Sunny Sonata (2014). Ha sido publicado en diferentes revistas y antologías internacionales. En el 2015, las más reciente: Antología Poetas Latinoamericanos con Imaginante Editorial (Argentina). En Noviembre del 2015 sera uno de lo poetas participantes del II Festival Internacional de lectura y el II Carnaval del Libro “Agua Dulce Caracola (México). Dirige en la actualidad varios grupos, y páginas en redes sociales: La Poesía es un Revólver Caliente, Poesía Surrealista, Jonatán Medusa (página oficial).



    Collage

    Ahora que sé que por ahí vienes:
    me he puesto mi mejor pijama
    y no importa que hoy no sea ningún día
    y que el cementerio se siga desbordando
    porque tengo lista la tarde
    las azucenas y las maniobras
    las fragancias rotas, los eclipses tercos
    los poemas mutantes
    y me he afeitado la noche entera de la cara
    he desempolvado casi todo
    para ser el fugitivo sucio de sombra
    siempre a tu lado



    Naranjal

    Cada verano que pasa
    algo en ti cambia
    la fórmula de las hojas
    alteran la brisa
    esa brisa trastorna la luz
    la luz reinventa la imaginación

    Cada verano que pasa
    algo en ti es distinto
    el cielo se pudre
    o extiende su azul sobre el infinito

    Extraño nuestras visitas al río
    donde solíamos contar cuentos
    o morir a escondidas
    donde te adoré
    siniestra tarde como nunca antes

    Cada verano que pasa
    algo en ti
    mi invierno sufre
    como el brillo degollado
    ondeando sobre las olas
    un reflejo desquiciado





    Después del eclipse

    Este eclipse rayado
    manchado de ti
    inclinado de deformidades
    es toda la noche que queda
    el descuadre de astros

    tu boca retorcida de luz
    amargada de existir otra velada más

    Espejismo veraniego
    cronología desahuciada
    este amorfo recuerdo de lo que fuimos
    el dolor fingido
    un oleaje de idiotez
    pretendiendo nuestro plenilunio

    el desasosiego náufrago
    esta calvicie abstracta de lamentos
    el gemir fugitivo, pirotécnico
    los senos rotos florecidos de luna
    la pena salada
    tan absuelta de territorio
    fugaz de firmamento

    la nada, mi Alejandría, mi ciudad
    escapada, mi etimología
    sucia de luciérnagas
    ¡ay sí!
    como fin
    tus labios




    Love Supreme

    Creo en un Dios que es todo y nada
    y ese Dios es indefinido y absoluto
    y somos nosotros
    y a la vez es un mundo más allá
    que desconocemos, lleno de fuerza
    de más sustancia, criaturas, más Cosmos
    y más eternidad

    Y Dios, pueden ser tus medias
    pérdidas en algún rincón de tu cuarto
    oliendo a ti, aun calientes
    entre el azul y negro al fin del día.
    ¡Eso es Dios!




    Ravenala

    Fui azul y negro, semen de la niebla
    y tarareando sobre tumbas abandonadas
    forme mi historia rasgada
    y mientras descendía el sol
    mi sangre levitaba

    olvidando la forma de las penas
    el cloroformo soñó; tus ojos al ritmo de las velas
    era un mar que de la nada oscilaba
    pagano e iracundo, habite el fuego
    la ceniza y tus cartas incendiadas

    fui y no fui, rabieta y azufre, astrología desahuciada
    bandido del néctar, la taxidermia restaurada

    ¡Oye! El crujir de mis huesos sobre los tambores del silencio
    abre el alma y saca lo lastimado, escucha hondo y lamenta elevado
    que fuimos reales cuando menos lo quisimos
    y ahora que somos calvario y herida, el espíritu se derrama
    cantando y deprisa




    Voodoo Down 

    Y que en la muerte quedes hechizada
    y que sufra el que te olvide
    que el sueño libere todos sus encantos
    ¡se agite la esencia, se vuelva colibrí!
    y que cuando baje la marea se invierta tu génesis
    Que te crezcan los laberintos hasta la metamorfosis
    que te crezcan matorrales y zaguanes de hermosura
    ¡Pues hoy te adoro de esta manera tan extraña!




    Memorabilia

    I

    No me gusta la rima ni la melodía; no se bailar
    Nací muy cansado como para salir bailando de la nada
    pero puedo maniobrar mi caída al suelo
    para disimular un ataque de nervios, de vida y de sol
    un ataque de océano agravando la marea en mi sangre
    mientras en la lejanía un mambo
    dando tumbos a tropezones se le salen las frutas
    y no soy nada, soy danza


    II

    Torpe me arrimo a esa calle rota
    donde nacimos espuma, diáfana
    jugando a las escondidas y al exilio
    donde las brujas invierten su magia para prender inciensos
    y un jazz suena ebrio de madrugada hasta perder los colores
    donde un perro Gran danés desordena todas sus manchas
    con cadencia y rabia, y los relojes babean leche de sombra
    y simulábamos ser felices
    a media cuadra el mar agitando todos sus hechizos
    llegando un otoño hallowinesco, de postal, disléxico
    derramando la piel de las hojas
    alborotando la diáspora de los atardeceres
    alterando la alquimia del salitre y la nostalgia


    III

    ¡La cena maldita del alba, donde están servidas las escenas!
    las azucenas decoradas de polvo
    los fantasmas bebiendo del llanto amorfo de las piedras
    cómplices de todo júbilo y de todo crimen
    mientras organizan mi primer colapso
    entre los acuerdos rotos del viento
    la ravenala palpitando
    bombeando a machetazos la luz
    y entre la hojarasca desafiando la forma precisa de la belleza:
    ¡No hemos vuelto a saber de nosotros!



    Todos vivimos en la marea

    ¡Tengo la noche entera para mí
    y no sé qué carajo hacer con ella!
    la bombilla del incendio a máxima
    intensidad no le quita negrura ni travesura

    la espada no le quita espesor ni pizca de espanto
    un canturreo salvaje divide la línea del horizonte
    como una postal simple de la edad de oro
    ¡sin que tú quisieras verte nacer de tus palmeras
    patria interna, insolación lunar
    mientras ella pretende mirar nuestro abismo!

    solía tener un
    gato que brillaba
    a luna
    tenerlo como lámpara
    sobre el velero en marcha
    astro como ancla
    manos negras antillanas
    re timbran las tumbas
    como un oleaje de
    cascabeles voluptuosos
    ante el último ahorcado por el cuello de una estrella
    por su muerte un índice fino
    y raro;                    se alteran los nervios de los dioses
    y un manantial de ti se esparce cómplice materia, a ti toda plata arteria

    Todo duele en la marea
    todo se sufre en la marea
    todos somos nada en la marea
    todos vivimos en la marea



    Elvira

    Parece que no te has dado cuenta
    ya apagaron el parque de diversiones
            pero “sola” sigues bailando.
    Alma vieja, ropero nuevo: eres lo que quieras
    si aguzas el paladar, si afinas los huesos.
    Descorcha el recuerdo si ha sido bello
             -vuelve al imperio de la infancia
    abre las persianas, deja que entre el resplandor nuclear
    y así se haga tarde, y la casa siga ahogada en una lágrima
                has de volver y cuidar a tu hijo
    como si toda la vida reverdeciera en su mirada
    mudando tu danza a otra parte como el éxodo al júbilo
    la nostalgia para estafar, persiste
    como un sol necio naciendo de la baba
    ya que, fulminante y cruel
    el parque de diversiones lo han cerrado.



    Orión

    Ella cuelga los fantasmas al sol
    abre una botella de vino, mira hacia las pirámides
    pierde su mirada; la mirada cruzando la lejanía
    no ve nada y lo ve todo.
    Sola con su semi-sol y gaviotas
    no conoce patria sin ningún nombre
    (adónde irán a parar todos sus descendientes)
    y más mar es el que hunde la ciudad
    cada una de las hermanas, y no es la sangre
    es hechizo; cae la tarde

    el sol balbucea: el polvo se retuerce.
    Ella más sola que el páramo, canta y canta toda la vida irse
    disléxica irse; encorvada, cruzando el umbral del atardecer
    pierde el camino, y se encuentra ella.






    .

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    LILIANA JANETH VARÓN VILLAMIZAR

    Liliana Janeth Varón Villamizar nace el 2 de enero de 1972 en Santa Fe de Bogotá, Colombia  ciudad en la que pasa su infancia y parte de adolescencia, radicada con su familia en San José de Cúcuta frontera con Venezuela termina sus estudios de bachillerato y en la Universidad de Pamplona Norte de Santander se gradúa como Licenciada en Educación Especial profesión que ejerce en la actualidad.

    Inquieta por el quehacer artístico y literario de la región, forma parte de la Asociación de Escritores del Norte de Santander y es presidenta de la Asociación Socio Cultural Casa de Piedra; ha participado en diferentes encuentros Binacionales de Escritores; ha desarrollado un proceso de performance poético en el que selecciona sus textos y los fusiona con elementos  musicales, rítmicos, teatrales, expresión corporal, folclor y danza contemporánea, para recrear en la escena un lenguaje poético con el público. En el 2004 obtiene  premio a las 100 mejores tertulias literarias del país, convocado por el Ministerio de Cultura y Fundalectura con la tertulia literaria “Aroma de Mujer”; En octubre del 2008, da a conocer a la luz pública el poemario titulado “DESDE LA PUNTA DESNUDA” en el marco de la Feria del Libro en la ciudad de Cúcuta, así mismo es seleccionado su cuento “TIA MOLA” para la publicación de cuadernos de RENATA Red Nacional de Talleres Literarios convocada por el Ministerio de Cultura. En el 2009 obtiene Mención Especial  y Mención de Honor con el poema “De camino a la Sierra Nevada” en el Octavo Certamen Nacional y Tercero Internacional de Cuento y Poesía “JUNINPAIS 2009” organizado por la Dirección de Cultura de Junín y  auspiciado por la Secretaria de Cultura de la Presidencia de la Nación y el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires Argentina. 
    EMAIL    livaronesa@yahoo.com
    http://asociacionsocioculturalcasadepiedra.blogspot.com





    ADONIS

    Anoche
    en la mitad de una fosa oscura 
    introduje tu nombre
    hasta  confundirse 
    con la sombra de una hoja en agonía

    Anoche 
    en medio de un inerte tronco
    deje morir una mariposa bermellón

    Anoche 
    atravesé un portal
    al laberinto de tu cuerpo
    y
    perdida en tus ramificaciones
    descubrí mi propio apocalipsis



    Ebria 
                   y mística
                                  provoco estupor entre sus piernas.
    Fugazmente estallo de rodillas,
    añado favores
    o me convierto en musa.
    Por un instante nos sentimos vulgares 
          e imperfectos…

    Entonces, un explosivo sueño 
    contradictorio,
                   placentero,
          fervoroso,
    nos transforma en vestigio.

    (Del poemario inédito AFRODITA ONÍRICA) 



    Ando al aire libre
    vestida con el lodo de San Antero
    como Eva sin pecado, 
    desencanto huellas en la ciénaga,
    luego…
    mimetizada en el trópico
    soy todo,
    soy nada.

    (Del poemario inédito CARIBE EXÓTICO) 




    De camino a la Sierra Nevada recojo 
    hojas de patasuña,
      cortadera,
      palma amarga,
       y cocoteros.
    A 30 Kilómetros inicio el ritual:
    hojas de plátano,
    cobre, 
    algodón y sal,
    huevos de iguana,
    caña de azúcar,
    cocción a fuego lento bajo luz de luna,
    si esto no enciende el deseo
    me entrego a las fauces del hombre caimán.

    (Mención Especial  y Mención de Honor en el Octavo Certamen Nacional y Tercero Internacional de Cuento y Poesía “JUNINPAIS 2009”) 



    Desde el epicentro de mi ombligo
    gatea un corrosivo fuego en los pezones,
    me aruña las ganas de una excitación,
    ronronea sobre la espalda 
    y desvaría entre la sangre y la carne…
    para macerar sus penitencias 
    en el prolongado contacto con mis fluidos.

    (Del poemario DESNUDA DESDE LA PUNTA publicado en el  2008)










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  • 06/29/16--06:46: JOSÉ PASCUAL BUXÓ [18.902]
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    José Pascual Buxó

    José Pascual Buxó (San Felíu de Guixols, Gerona, España, 12 de febrero de 1931) es un catedrático, filólogo, escritor, poeta y académico mexicano de origen español. Su campo de investigación se ha especializado en el estudio de fuentes originales de la literatura novhohispana, sus publicaciones son utilizadas como referencias y son reconocidas por los estudiosos de esta especialidad.

    Contaba con cinco años de edad cuando inició la Guerra Civil Española, antes de cumplir los ocho años de edad su familia, de ideas republicanas, se exilió a Francia, en donde vivió seis meses. Después se embarcó hacia Veracruz en el vapor Mexique para finalmente establecerse en la Ciudad de México aceptando el asilo político ofrecido por el presidente mexicano Lázaro Cárdenas. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Madrid y en el Instituto Luis Vives.

    Se le considera un latinoamericano múltiple debido a que es español por nacimiento, mexicano por elección y "venezolano por vocación", pues ha radicado en Venezuela impartiendo clases por más de doce años. Su poesía refleja un sentimiento trágico de su infancia debido a sus vivencias de la guerra y del destierro.

    Estudios y docencia

    En 1959 obtuvo el grado de maestro en Letras de Lengua y Literatura Española en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se trasladó a Venezuela, en donde cursó la licenciatura en Letras en la Universidad del Zulia y obtuvo el título en 1966. Viajó a Italia en donde cursó un doctorado en Letras en la Università degli Studi di Urbino obteniendo el título cum laude con la tesis Ungaretti en Góngora en 1967.

    Ha sido profesor en la Escuela Nacional Preparatoria, en la Universidad de Guanajuato, en la Universidad Veracruzana, en la Universidad del Zulia, en la Universidad Nacional Autónoma de México. Como profesor invitado ha impartido seminarios y cursos en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en El Colegio de México, en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, en la Universidad Iberoamericana, en la Universidad de París VIII "Vincennes-Saint-Denis" y en la Universidad de Toronto.

    Administrativamente fue director fundador de las escuelas de Filosofía y Letras de la Universidad Veracruzana y de la Universidad del Zulia, del Seminario de Poética del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, director del Centro de Investigaciones Bibliográficas de la Biblioteca Palafoxiona de Puebla, coordinador de la maestría en literatura mexicana, secretario general de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y responsable del proyecto del doctorado en Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, entre otros.

    Investigador y académico

    Ha sido investigador en el Centro de Estudios Literarios y en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, así como en el Instituto Ispanico de la Università degli Studi di Firenze. Es investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores de México. Fue nombrado miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua el 10 de marzo de 1983, tomó posesión de la silla X el 28 de junio de 1984. Es miembro correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua.

    Premios y distinciones

    Medalla de Plata otorgada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Italiana en 1966.
    Orden 27 de Junio otorgada por el presidente de la República de Venezuela en 1972.
    Emeritus Professor por la Universidad de California, en 1993.
    Premio Universidad Nacional en el área de Humanidades por la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1995.
    Doctor honoris causa por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en 1997.
    Investigador emérito por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

    Obras publicadas

    Ha sido colaborador para las revistas especializadas en literatura y periódicos como Panorama, Revista de la Universidad del Zulia, Ínsula de Madrid, El Nacional, Revista de la Universidad de México, Discurso, Semiosis de la Universidad Veracruzana, La Vida Literaria, Plural, Vuelta, Sábado, Unomásuno e Ideas de México. Ha escrito artículos, capítulos de libros y libros en diversos campos, entre sus publicaciones destacan:

    Antología

    La generación del 98'. Antología poética, introducción y notas, en 1956.
    Textos de la Escuela de Verano, en 1956.
    Obras de Luis de Sandoval y Zapata, en 1986.
    Impresos novohispanos en las bibliotecas públicas de los Estados Unidos de América, en 1994.

    Ensayo

    Arco y certamen en la poesía mexicana, en 1959.
    Góngora en la poesía novohispana, en 1960.
    En torno a la muerte y desengaño en la poesía novohispana, en 1962.
    Ungaretti, traductor de Góngora, en 1968.
    Muerte y desengaño en la poesía novohispana, en 1975.
    Introducción a la poética de Roman Jakobson, en 1978.
    Ungaretti y Góngora: ensayo de literatura comparada, en 1978.
    Introducción a la poética de Roman Jakobson, en 1978.
    César Vallejo, crítica y contracrítica, en 1982.
    Las figuraciones del sentido: ensayos de poética semiológica, en 1984.
    Sor Juana Inés de la Cruz en el conocimiento de su sueño, en 1984.
    La imaginación del nuevo mundo México, en 1987.
    El enamorado de Sor Juana. Francisco Álvarez de Velasco Zorrilla y su "Carta laudatoria" (1698) a Sor Juana Inés de la Cruz, en 1993.
    Sor Juana Inés de la Cruz: amor y conocimiento, en 1996.

    Poesía

    Tiempo de soledad, en 1954.
    Memoria y deseo, en 1963.
    Boca del solitario, en 1964.
    Materia de la muerte, en 1966.
    Matiére de la mort. Profils poétiques de pays latins, en 1966.
    Lugar del tiempo, en 1974.  




    He seleccionado para esta lectura, la primera de mis poemas que hago en tierras españolas de las que salí al exilio hace ahora sesenta años, algunos textos de mi libro Materia de la muerte (Maracaibo, Universidad del Zulia, 1966, incorporado después a Lugar del tiempo, México, UNAM, 1974). “El autor de estos poemas -ha dicho Enrique de Rivas, con quien compartí en México la aventura de nuestros primeros lances literarios- ha encontrado en sí mismo algún lugar consagrado por una alta presencia. Materia de la muerte la evoca con gestos de lento rito sacramental en los escenarios donde esa presencia fue corpórea, y al hacerlo cumple con la milagrosa función del arte: transfigurar. Vida y muerte se amalgaman así en una operación de la más pura alquimia metafísica”.

    En efecto, ese relato de “hechos” paternos bajo la cubierta de una de una crónica fragmentaria, se constituyen como una secuencia de diálogos sostenidos a destiempo con el padre ausente. La noticia de su muerte en el México de nuestro exilio me encontró muy tarde en aquel rincón del mundo venezolano en el que yo me esforzaba con obstinación juvenil por hacer de los estudios literarios un imposible sustituto de las patrias lejanas. Así que no pude estar en sus funerales ni consolarme con su última mirada. En aquel desolado clima petrolero, agobiado por sus lumbres caniculares y el tenaz sentimiento de la huída implacable de la vida y del tiempo, me esforcé por recuperar en la memoria y en la fantasía nuestra comunicación siempre interrumpida. No era la primera vez que nos separábamos, pero si, tantos años atrás, el niño recluido en un albergue francés pudo alejar con los pequeños afanes de cada día el insidioso dolor del abandono, al adulto consciente no le era posible soslayar aquella pérdida definitiva que hizo volver de un solo golpe todas las pérdidas anteriormente sufridas.

    En Figueres, a principios de aquel febrero de 1939, huyendo hacia Francia por carreteras fangosas y ametralladas, volvimos a ver fugazmente a mi padre con lo que quedaba del derrotado ejército de Cataluña. Comprendí entonces la causa de su pertinaz ausencia, sus presurosos arribos al amanecer de otro día más de perdidos combates para poner en manos de mi madre unas botellas de aceite, un saquito de arroz y algunas voces de apresurada despedida. En esas ocasiones ocultaba sus armas, sin duda para que no percibiéramos la fatalidad de su obligado oficio de combatiente, y ya desde entonces nos persuadía de que muy pronto deberíamos dejar el pueblo y la casa cada vez más estrechamente asediados. Pero en Figueras estaba armado, eran notorias la pistola, cartucheras y botas militares, y su corta estatura había crecido desmesuradamente, lo mismo que su extremada delgadez. Nos dio órdenes precisas como si nosotros, mi madre y yo, fuéramos también parte de los hombres a su mando. Ni siquiera él -que supo desde el inicio cuál sería el fin de la guerra civil española- podía predecir si era ése nuestro último encuentro. No lo fue, por fortuna: nos volvió a unir con él la súbita noticia de nuestro traslado a México. Arribamos a Veracruz en el tercer barco de refugiados, un “Méxique” tumultuoso y desbordado; de hecho, la última oportunidad que se ofreció a los trabajadores republicanos para que compartieran el exilio con los intelectuales y funcionarios políticos a quienes se privilegió en el traslado de la que sería nuestra segunda patria. Allí comenzó otra vida para él, dividida, anclada en la certeza del imposible retorno; dedicada al silencio y al trabajo, a la diaria y orgullosa tiranía del deber cumplido.

    De sobremesa, los domingos, que eran los únicos días de sobremesa, mientras se consumía entre sus labios el cigarro ceremonial, me relataba con sobriedad, solo por darle gusto a mis afanes heroicos, algún recuerdo de guerra. A veces, mi madre contribuía con temas más apacibles y domésticos: su discreto cortejamiento, su recelado matrimonio, la breve continuidad provinciana de su vida primaveral. Con esas conversaciones se inició mi experiencia del duelo y, a la vez, mi siempre incompleta liberación de las ataduras del pasado. La adolescencia me hizo disputador y empecinado: los temas de conversación se hicieron más teóricos, es decir, menos sustanciales; pero cuando por la noche mis padres me dejaban solo en casa porque les era preciso acudir a las citas del médico, su tardanza se volvía insoportable y renacían entonces con furia los fantasmas de la infancia: el invencible temor a que ya jamás regresaran para reponer la certeza y el orden en aquella casa abandonada.

    Los hijos del exilio, por más que hayamos podido evadirnos de las circunstancias históricas de nuestra patria originaria, esto es, que hayamos ingresado con fe y decisión en los ámbitos de la nueva patria mexicana, no hemos podido deshacernos de los fantasmales terrores de la infancia; en un acechante rincón de la memoria, siempre se hallan dispuestos a abatirse sobre nosotros, a arrastrarnos a su mundo tumefacto, a hacernos probar una y otra vez la salitrosa lengua de la angustia. Lo que no ocurrió en aquel refugio francés hasta el cual llegó un día inesperado la noticia de que mi padre ni había vuelto secretamente a España ni lo habían fusilado ni era prisionero de Franco, sino que tenía la autorización consular para entrar con nosotros a México como refugiados políticos, vino a suceder en Venezuela: había muerto pocos días antes, ingresado sin conocimiento en la clínica, presurosamente enterrado por mi madre y unos pocos amigos -siempre son pocos los amigos de la hora verdadera- en su definitiva tierra mexicana. La abrupta desaparición de mi padre me hizo conciente de que, a pesar de nuestra cotidiana compañía, del amor ejemplar que me daba, de su fidelidad a las causas perdidas, yo no lo conocía del todo. ¿Quién era ese hombre de palabras mesuradas y gesto apacible? El que no se permitía la arrogancia ni el grito, y cuyo talante taciturno no exento de pacífica ironía denotaba la íntima convicción de su dignidad humana. De modo que, al saber su muerte, perdida la ocasión de nuestro último encuentro, no pude resignarme a esa separación definitiva. Y así, rompí a hablar con él, más presente en la muerte que en la ausencia, más vivo en la memoria que en la remota vida, y con ese conjuro lo conminé a escucharme:



    ¿Qué te puedo decir? Nunca he sabido
    el lugar de mi boca.
    ¿Recuerdas cuando niño? Una terrible espada de silencio
    cortaba mi garganta y yo asía tu mano
    para que rescataras mi carne atropellada
    por aquel hipo ciego y deslumbrante.
    ¿Lo recuerdas? Era preciso entonces aprender a enfrentarse
    con nuestra propia vida solitaria,
    vencer todas las cosas naturales,
    llegar hasta los rostros que esperaban un aire de sonrisas.
    ¿Recuerdas? Hoy parece imposible
    haber quedado ahíto de dolor en una mano amiga,
    sentir el fuego sucio pegado a la garganta,
    arrastrar esa turba de piedras y palabras
    hasta la inútil boca.
    ¿Y ahora qué diré.
    qué guirnalda de oscuras explosiones
    será capaz de enrojecer la tierra?
    ¿Tomarás otra vez entre tus manos la hinchazón del dolor
    y empujarás conmigo
    ese antiguo torrente de piedras y palabras?
    Escucha un poco, padre.
    Hazte un poco el dormido y escucha como llego
    apenas derrumbando el silencio que amas.



    Pero no bastaba el conjuro de la voz para recuperar su presencia, era menester que la palabra se hiciera carne palpable, que la imaginación restaurara la vida ya extinguida, que el pasado huidizo y el presente engañoso se unieran sin fisuras en el tiempo inmutable de la memoria. ¿De qué se alimenta la memoria? ¿Cuál es la naturaleza de las evanescentes imágenes que atesora? ¿Qué garantía ofrece su espejo quebrantable? Sea cual fuera la respuesta, una verdad nos persuade, y es que lo que llamamos vida solo se establece y perdura en la trama verbal de su frágil sustancia. Así, la compleja vastedad de las experiencias vividas sólo es explicable y controlable a través de la representación figurada de sus numerosas y encontradas ocurrencias. De ahí que sea la imaginación -esto es, la conversión en imágenes del espesor material de la vida-, la facultad que nos permite no solo asignar algún orden a nuestras múltiples y contradictorias percepciones del mundo y de nosotros mismos, sino la que hace posible objetivarlas, recomponerlas y, finalmente, dotarlas de valor y sentido.

    No me detendré mucho en explicaciones triviales. Ya se sabe que las imágenes de las que hablo derivan de la impronta que las cosas ponen en los espejos del alma, pero esas primeras huellas de los objetos sensibles pueden dejar de ser un fenómeno exclusivamente psíquico para convertirse en signos articulables de un lenguaje complejo. Ya lo decía el viejo Agustín: “Las imágenes son originadas por las cosas corpóreas y por medio de las sensaciones que, una vez recibidas, se pueden recordar con gran facilidad, distinguir, multiplicar, reducir, ordenar, trastornar, recomponer del modo que plazca al pensamiento”. (De vera religione. 10. 18). Los modernos psicólogos establecen una clara diferencia entre la facultad de “producir la sensación de lo sensible ausente” (Ch. Wolf), esto es, de hacer patente a la memoria la imagen perceptible de un objeto, de la llamada facultas fingendi que consiste en “producir la imagen de una cosa nunca percibida por el sentido mediante la división y composición de las imágenes” previamente registradas. Antiguos y modernos apelan a la facultad de la fantasía por medio de cuyo poder creador interpretamos la realidad a través de sus formas figuradas. Conviene no confundir la fantasía creadora de ficciones significativas con aquella “loca de la casa” que sustituye su incapacidad de comprender el mundo con las obsesivas imágenes que dan un rostro fantasmal a sus deseos incumplidos; ésta se escapa de la realidad que no domina; la otra, aspira al dominio de la realidad a través de su interpretación analógica o, para decirlo más simplemente, por medio de la imaginación simbólica.

    De esta suerte, las imágenes seleccionadas en el doble almácigo de la memoria visual y la memoria verbal (es decir, en esos dos sistemas semióticos distintos pero concurrentes) se trenzan en una urdimbre cuya principal extrañeza para el interlocutor impreparado reside en el hecho de la resemantización de los signos ordinarios, vale decir, en sus nuevas e inesperadas cargas significativas. Pintura y poesía se fundan precisamente en esa particular capacidad tanto de los de los iconos como de las palabras que permite a ambos brindarse como interpretantes simultáneos de dos o más contenidos en apariencia contradictorios aunque esencialmente compatibles. El fenómeno artístico de la “ambigüedad” (entendido aquí no como producto de la impericia, sino de su exceso de significación) proviene justamente del hecho de utilizar signos plenamente reconocibles en su inicial función denotadora de un objeto inequívoco como significantes de otros signos con los que comparte algunos rasgos semánticos de los que el emitente ha privilegiado algunos y ha mantenido otros en estado de latencia, suspendidos, para el logro de sus excepcionales efectos de significación. Pero no se trata en todo eso de poner llanamente en obra una serie de procedimientos de eficacia estética con el frío cálculo de conseguir una expresión armoniosa o sorprendente, sin que importe mucho la sustancia que tales expresiones intenten poner de manifiesto. No es ésta una labor propia de oradores o filólogos, sino el resultado -casi siempre milagroso, por reiteradamente único- de la afortunada conjunción de la eficacia expresiva de la forma y la contundencia simbólica de la fantasía; es, pues, un hecho artístico en lo que tiene de lograda articulación formal de una experiencia humana compleja y compartible.

    ¿De qué imágenes disponía yo para intentar recuperar con el auxilio de la memoria la plena entidad humana de mi padre y las ignoradas circunstancias de su muerte? ¿Cómo encarnarlo para que fuese el interlocutor visible de mi dolorido desconcierto? Ni el sentimiento ni el arte procuran conformarse con razonamientos abstractos y consuelos genéricos de la fatalidad de nuestra vida; y aunque cada uno pueda tener ciertas convicciones filosóficas o religiosas con que amparar públicamente su desconcierto, en el círculo infranqueable del dolor no hay más que la presencia viva de la muerte. Esa imposible presencia sólo podrá íntimamente concedérsenos por medio de la invocación. La invocación de aquellos a quienes amamos requiere del doble concurso de la fantasía y del lenguaje, esto es, de la memoria numerosa y de la palabra conminante y, sobre todo, de la anulación del tiempo lineal. En este tiempo unificado de la evocación encantatoria las más diversas acciones y pasiones de la persona invocada se funden en un solo universo compacto y coherente, y a esos recuerdos personales, para completarlos y explicarlos, se integra con frecuencia los de otros que participaron de su vida o, que aun sin haber sido así, los tomamos como ejemplo y trasunto de ciertas rasgos definidos de aquel a quien deseamos convocar. También el artífice echa mano de sus propias sensaciones, de las perennes huellas que han dejado en su espíritu los asaltos del mundo, y los integra al texto invocatorio para que los simulacros del arte cobren con ellos más visos de verdad. Pero sin duda la materia esencial para esa invocación del padre fueron sus propios recuerdos: los escuetos relatos de aquellos acontecimientos o circunstancias que él mismo había instituido como hitos reconocibles de su tránsito.

    El lector comprenderá que las disertaciones que anteceden no son más que la simplificación abusiva de un proceso de escritura tan complejo y enhebrante que fácilmente se hurta a los intentos sistemáticos de una descripción profesoral. En el acto de escritura el autor sólo es conciente del flujo atinado o perverso de su actividad discursiva: las palabras se ajustan o no se ajustan a sus intuiciones semánticas, las imágenes del recuerdo son o no son pertinentes a la función significadora que desea asignarle, y ambas, palabras e imágenes desveladas por las palabras, alcanzan, cuando la fortuna es favorable, la solidez y pertinencia de su sentido a un tiempo múltiple y unitario.

    Quisiera poner como ejemplo de cuanto he tratado en vano de explicar dos poemas de Materia de la muerte en los cuales quizá pueda reconocerse el laborioso entramado verbal de recuerdos y fantasías, así como de situaciones creadas ex profeso al hilo del intenso proceso de reviviscencia. La mirada interior es el origen del poema, el motor que desencadena la agolpada presencia de los que vivieron, la que certifica el hecho de nuestra búsqueda amorosa. Que nadie se confunda: no es éste un frustrado diálogo espiritista, sino una trágica conjunción de personas instaladas en uno y otro lado de la muerte y la memoria:


    Pongo los ojos en aquel recinto…

    Pongo los ojos en aquel recinto
    Y veo levantarse las altas sombras de los que vivieron.
    Los miro caminar pausadamente,
    midiendo paso a paso peligros y distancias,
    tocando con la pulpa del dedo encallecido
    la dorada madera o el frío azul del vidrio abandonado.
    No hablan, circulan a mi lado
    como altos nubarrones sobre el campo vacío.
    Gira su boca lentamente,
    chispea algún momento su lengua todavía luciente y (encarnada.
    Ya ves, solo es posible mirar,
    Abrir un poco la ventana ciega sobre el lodo,
    iluminar con el aceite ardiendo
    estas sillas que gimen junto a la mesa puesta.
    Podríamos encender los viejos troncos,
    la calcinada frente donde calla el pasado:
    aquí tostamos pan, asamos las agudas sardinas
    y alguna noche cuando tú llegabas
    la soledad y el vino se juntaron debajo de las lenguas (rencorosas.
    ¿Pero qué troncos arderán ahora?
    ¿Qué labios morderán la madurez del tiempo
    Y tu mano sin peso y sin calor,
    tu guante desatado, qué huella marcará
    sobre el polvo marchito?
    Yo procuro mirar, no dudes que lo intento;
    dejo correr sus manos por mi cara,
    sus delicados tallos, su ternura desierta,
    y aun procuro entender
    si aquello que se rasga por sus bocas
    es algo más que piedras y silencio.
    Imagino tu lecho
    Imagino tu lecho. Años atrás estuve allí mirando,
    recorriendo la crispada blancura de haldas y biombos,
    adivinando apenas la sorda podredumbre, la ocultada (ignominia de la muerte.
    Imagino esa tierna ventana donde la luz detiene algún (consuelo,
    las pobres ramas meneadas, los altos remos aspeando el (vacío.
    Imagino tu lecho, la nave desatada en la noche del mar,
    la boca azul abierta por los lados.
    Imagino tus ojos palpitando en la blanca corteza del mar y (los biombos.
    Estuve allí otro tiempo. Moría entonces
    un hombre apenas visto, una montaña de luz y de (recuerdos.
    Mirábamos su viejo corazón despavorido
    hinchándose en la lona, azotado de sal y de desgracias,
    sus delicados párpados de cera apenas un momento (enrojecidos.
    ¿Quién pudo verte a ti? ¡Quién vio ese lecho del (desamparo,
    los mármoles azules de tu frente brillar y amoratarse,
    las encendidas hieles de la muerte, el asco gris de tus (entrañas solas?
    Ya no eras tú, no fuiste tú quien iba amarrado a ese leño,
    no era tuyo ese cuerpo, no eran ya tus dos manos
    las que hacían bramar las sábanas del frío,
    no era tu boca con la cal ardida esos antiguos labios de (ternura y estruendo.
    No eras tú, no eras tú, no era tuyo
    ese cuerpo podrido por la sombra, ese cuerpo desnudo (abandonado,
    ese seco silbido cabeceante en la noche,
    ese fuego achicado con salivas y llanto,
    ese cuerpo aventado por el mar a no sé qué desierta y sucia (playa.


    http://circulodepoesia.com/2009/05/la-poesia-de-jose-pascual-buxo/




    I

    Después de atravesar las calles, como ríos 
    de sequedad, o árboles, o brazos, 
    que se pudren al sol y que maduran 
    no sé qué oscuridad dolida y fuerte. 

    Después, más largo aún, más seco, áspero 
    de andar las calles, de gemir hirviendo
    en una multitud de ojos que avanzan 
    como escudos de odio o indiferencia. 

    Más largo aún, más lento. más distante 
    —¿a dónde voy, adónde, dónde iba?— 
    más largo caminar. más tropas tercas, 
    más soldados del odio, más abismo. 

    He llegado, mujer, cuatro paredes 
    de paz amenazada nos resguardan, 
    y aquí puedo decir el amor, la alegría. 

    Y me quito la ropa, y me sacudo 
    el duro olor del odio, la locura y las garras 
    las turbias hojarascas de la fiebre 
    y la maciza máscara.

    Y tengo que decirte —¡no la he dicho!— 
    una palabra dulce, fuerte, alta, 
    pero ¿qué puedo ahora?, turbio y seco 
    de corazón y apenas rescatado 
    de las oscuras aguas. 



    II

    He de decir, ahora, lo más mio, 
    lo que sólo se dice estando a salvo; 
    he de decirlo ahora, es simple, corto, 
    y sin embargo ciega y es pesado; 
    se lleva duramente, casi salta 
    como una ola negra de los labios. 

    Estoy aquí encerrado, vivo apenas, 
    a penas vivo, casi desolado,
    masticando mis cosas, bien envuelto 
    por lazos y más lazos. 

    Estoy aquí, tan solo y tan enfermo 
    como todos vosotros, tan cuajado 
    de miseria y de odio como todos, 
    tan llenamente turbio, tan opaco. 

    Y digo: tengo miedo, 
    estoy con mi mujer, casi llorando, 
    apretamos las manos, las tenemos 
    oscuras de sudor, como dos fríos 
    animales cansados. 

    Yo le digo que calle, que recuerde 
    el claro mar, la noche que llegamos, 
    sus largas trenzas, sus anillos viejos. 
    Ella se pone quieta a llorar a mi lado. 

    Ella no dice nada. Yo veo como sube 
    la derrotada lumbre de su llanto; 
    y le digo que mire, que sonría, 
    y ella deja cenizas en mi mano. 

    He de decirlo ahora, no se puede 
    estar siempre en un pozo, 
    arañando paredes, solitarios, 
    porque hay tiempo de todo, de agonía, 
    de pacer, temerosos, en un cerrado establo 
    y hay tiempo en que la fuerza sube y críspa 
    los puños como soles y los vientres
    desde hace tanto arados.







    .

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  • 06/29/16--07:18: ÁLEX SUSANNA [18.903]

  • Àlex Susanna

    Àlex Susanna y Nadal (Barcelona, 12 de septiembre de 1957) es un escritor español activo en varios frentes. Entre sus facetas hay que destacar las de poeta, gestor cultural, editor (Columna ediciones), traductor (por ejemplo de Paul Valéry, de Molière, de Max Roqueta y de T.S. Eliot, dietarista, articulista (en catalán y castellano) y profesor universitario (en la Universitat Rovira i Virgili). Dirigió el Festival de Poesía de Barcelona (que había fundado), el departamento de cultura del Instituto Ramon Llull y la Fundació Caixa de Catalunya. Su tarea ha sido reconocida con premios literarios de magnitud (como el Carles Riba de poesía o el Josep Pla de narrativa). Otra forma de reconocimiento le ha llegado con la traducción de su obra a varios idiomas.

    Obra

    1977 Abandonada ment
    1979 De l'home quan no hi veu
    1980 Memòria del cos
    1982 Els dies antics
    1987 El darrer sol
    1987 Palau d'hivern
    1988 Poesia
    1988 Quadern venecià
    1991 Les anelles dels anys
    1992 Tres nus a les Termòpiles
    1994 Boscos i ciutats
    2001 Suite de Gelida
    2006 Quadern dels marges

    Premios

    1979 Premio Miquel de Palol de poesía por Memòria del cos
    1988 Premio Josep Pla de narrativa por Quadern venecià
    1990 Premio Carles Riba de poesía por Les anelles dels 





    Concupiscencia

    ¿De dónde sacas tanta hambre
    a tu edad?
    Has desayunado con música,
    has almorzado con Velázquez,
    has merendado unos cuantos poemas,
    y todavía no tienes suficiente:
    qué coño quieres para cenar?
    Te empacharás con tanta hambre.
    Aprende a despistarla
    hasta que realmente sientas
    que la has amansado:
    piensa en aquellos cuerpos
    que se lo dejan hacer todo,
    piensa en la bondad del vino
    y en la de otros alcoholes,
    siempre que tengas hambre
    bombárdeate con imágenes
    que te enfríen y te dejen inerte

    a tu edad,
    no te pega la concupiscencia.




    Cordillera

    Estos días que la luna ilumina
    la cordillera que nos asedia por todas partes,
    pienso más que nunca en tu piel
    cuando el deseo la enfoca
    en horas intempestivas
    y resplandece como un paisaje nevado:
    siempre que te incorporas encima de mí
    y despliegas todo tu hechizo,
    ¿qué puedo sino decir que me deslumbras
    y que me rindo a los atributos de tu cuerpo?



    Nel mezzo del camin

    Cuando el día se acorte a grandes zancadas,
    basta ya de aplazar nada
    (ninguna botella ni viaje,
    ni lectura ni conversación,
    ni mercado ni cementerio,
    ni concierto ni compañía),
    y sea todo deseo satisfecho al instante:

    que nunca se diga que estabas en babia 
    o te habías dormido,
    pero todavía menos
    el hambre o la prisa te han podido
    y que todo lo has devorado
    por pura glotonería
    y no por necesidad.



    Promiscuidad

    Durante muchos años
    has tenido la biblioteca
    perfectamente
    ordenada por géneros,
    lenguas y movimientos,
    siendo la poesía
    el más consentido,
    la anglosajona
    la más frecuentada,
    y los post-románticos
    los preferidos.

    A tus cincuenta, sin embargo,
    te montas una nueva
    mucho más compacta,
    en la que géneros, lenguas
    y movimientos conviven
    de manera promiscua,
    cómo si entre ellos no hubiese
    demasiadas diferencias
    sinó el gusto creciente
    de irse mezclando.



    Madrigal de estío

    Cuando después de una noche de amor
    me despierto y te veo en la cama
    abandonada al sueño
    como un ramo deshecho de piel
    que ya no me pertenece,
    sé que vuelves a alejarte
    y que cada mañana recomienza
    la conquista del uno por el otro
    hasta topar y embestirnos,
    cansados pero pletóricos,
    en medio de la noche.



    Impromptu

    Como cierta música o ciertos poemas,
    como ciertas mujeres, hay ciudades
    que no siempre comprendemos
    y donde no nos es dado entrar
    si no es aprendiendo a escucharlas
    -su fraseo trastabillado,
    voluble o arrebatado; aprendiendo
    a enfocar nuestra mirada
    para encajar con su cuerpo,
    sus calles maltrechas,
    sus barrios absortos,
    la niebla de muchos días,
    los colores herrumbrosos,
    las ventanas cegadas,
    un aire viciado de tiempo,
    estos silencios tan repentinos:
    su corazón soñoliento
    y aprensivo como un molusco.



    Bacante

    Siempre que te lo afeitas,
    me exalta y prende
    como si fuera el de otra,
    pero todavía me gusta más
    cuando te dejas crecer
    la negra mata
    de pelo escarolado
    donde reencuentro, intacta,
    aquella indómita
    sabiduría que tanto
    me cautivó cuando
    nos conocimos.



    Autoretrato de 1993

         (Lucian Freud)

    Enarbolando tu herramienta más aguzada,
    desde esta paleta sucia y confusa
    que todo lo puede y nos mira como un ojo ciego
    o un remolino desafecto,
    te nos libras rabiosamente desnudo,
    desvalido y pletórico a la vez,
    más real de lo que nunca hayas sido
    y sabiendo demasiado bien qué diantre somos:
    carne cada vez más fláccida y estrujada,
    espíritu siempre más tenso y ensoberbecido.



    Retrato final

    Incluso cuando más frío hacía
    siempre preferiste el vino blanco,
    y por eso todos los domingos
    de tu último invierno
    descorchamos un buen penedès
    que flotara satisfecho en la cubitera.

    Tanta obstinación me sorprendía,
    pero ahora veo que no era ningún capricho
    sino una manera de enrocarte
    contra las embestidas de la vida
    y de rescatar para tus ojos
    un poco de luz de aquellos veranos.



    Conversaciones en familia

    Como olas de un mar de verano
    van y vienen las cosas de las que hablamos
    sin proponérnoslo, pero empujadas
    por alguna corriente de fondo
    que las acerca a nuestras playas
    mientras comemos o cenamos en el jardín.

    Mucho más que grandes temas
    parapetados en su abstracción,
    cosas de la vida con las que tropezáis
    -duras, concretas, y hasta
    arrojadizas como una piedra.

    Experiencias de unos y otros,
    errores, contrastes, confluencias:
    lo que al cabo de los años queda
    es el poso del que estaréis hechos,
    vuestra natural decantación.



    Ritardando

    Cuando pulses el arpa de la lengua
    para decir algo y hacer una canción
    -escultura inmaterial
    pero por eso mismo más fiable
    que si fuera de mármol o bronce-,
    no te precipites ni dejes ir,
    no te embriagues con el son
    de ningún acorde y su cadencia
    engañosa como un espejismo:
    calla y escucha,
    haz por retraerte,
    por contenerte hacia dentro
    e ir desbastando y puliendo
    cada palabra como un canto rodado
    por si al final, con mucha suerte,
    de tu persistente frotar saltase
    un chisporroteo de sentido
    que atravesara todo el poema.



    Retrato de artista

    Estos días en que apenas  
    se dicen nada y viven
    de espaldas uno de otro
    separados por un mar
    de oscura mala leche
    -tantos años de matrimonio
    agrietan las paredes
    más resistentes-,
    él se está peleando
    con uno de los buenos retratos
    que le debe haber hecho,
    el de una cincuentena
    radiante y pletórica,
    pues es así cómo siempre
    la ha visto y la verá,
    y no desdibujada
    por ningún resentimiento
    o relámpago de calor.


    Naufragio

    Lo mejor de todo,
    la cara que pones
    siempre que eres mía:
    por eso me gusta
    tanto mirarte
    en el instante preciso
    en que te arrebata
    la ola de placer
    y te deja tirada
    en la playa del lecho,
    no sabiendo bien
    dónde estás ni con quién.



    Aniversario

    En el jardín, los restos de una fiesta
    Naufragan a plena luz del día.
    Botellas, vasos, copas, cenizas,
    Parecen acusarnos de algo malo que hicimos
    Con su extraña quietud.
    Mas de repente, un cruel soplo de viento
    Arrastra alguna servilleta usada
    Que, con rumor imperceptible,
    Rasga los últimos velos de la noche…
    Que ve cómo se aleja, irremisiblemente,
    La fugitiva nave del placer.


    ORIGINAL EN CATALÁN

    Al jardí, reste de d´una festa
    Naufraguen en plena llum del dia
    Botelles, gots, copes, cendres,
    Tot sembla acusarnos d´algun delicte
    Des de la seva estranya immobilitat.
    Ude soble, però, on vent cruel
    S´endú algun trovalló de paper rebregat
    Que amb imperceptible fressa
    Esquinça els últims vels de la nit…
    i poster, també, els del nostre cor,
    que veu com s´allunya, irremissiblement,
    la fugaç nau del plaer.







    .


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