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  • 04/26/16--23:12: JUDITH BAUMEL [18.540]

  • JUDITH BAUMEL

    Judith Baumel nació el 9 de octubre de 1956 en el Bronx, Nueva York, es una poeta americana.

    Creció en la ciudad de Nueva York, asistiendo a la Escuela Secundaria de Ciencias del Bronx. Se graduó en la Universidad de Radcliffe, magna cum laude, estudiando con Robert Lowell, Robert Fitzgerald, Elizabeth Bishop, Robert B. Shaw, James Richardson y Jane Shore. Se graduó en la Johns Hopkins University, donde estudió con Richard Howard, Cynthia Macdonald y David San Juan. Fue profesora en la Universidad de Boston y la Universidad de Harvard. 

    En 1985, se casó con el poeta y periodista David Ghitelman, editor de la revista temprana AGNI. Se divorciaron en 1999. Su actual pareja es Philip Alcabes, profesor de Salud Pública en el Hunter College, City University de Nueva York, y autor de Dread: How Fear and Fantasy Have Fueled Epidemics from The Black Death to Avian Flu (Public Affairs 2009).

    Fue directora de la Sociedad de Poesía de América 1985-1988.

    Su trabajo ha aparecido en The Nation, The Paris Review, Ploughshares, Poetry, The Yale Review, AGNI, The New York Times, and The New Yorker. 

    Vive en la ciudad de Nueva York y enseña en la Universidad Adelphi y el City College de Nueva York. Su blog es http://www.judithbaumel.com

    Premios 

    1987 Premio Walt Whitman

    Libros 

    The Kangaroo Girl . GenPop Books. 2011. ISBN 978-0-9823-5943-3 .
    Now: a collection of poems . Miami University Press. 1996. ISBN 978-1-881163-14-5 .
    The Weight of Numbers . Wesleyan University Press. 1988. ISBN 978-0-8195-2144-6 .

    Periódicos 

    "Mr. Goldfish and Vicky" . mamazine .
    "Vandalism" . The New Criterion . February 1996.
    "Our Differences" . AGNI 21 . 1984.

    Memorias 

    Jeffrey Meyers, ed. (1988). "Robert Lowell: El Maestro". Robert Lowell, entrevistas y memorias . University of Michigan Press. ISBN 978-0-472-10089-7.

    Antologías 

    Nicholas Christopher, ed. (1989). En 35: la nueva generación de poetas americanos . Ancla libro. ISBN 978-0-385-26035-0 
    William J. Walsh, Jack (INT) Myers, ed. (2006) En el marco de la roca:. Poetas americanos contemporáneos, 1951-1977. Mercer University Press. ISBN 978-0-88146-047-6 .


    La traducción al español es de Tania Márquez Aragón.
    http://circulodepoesia.com/2016/04/american-poetry-judith-baumel/


    Día nevado

    ¿Qué fue eso que me llevo a insistir en los trineos?
    ¿A sacar a los niños al parque de juegos a través de colinas empapadas
    en lugar de hacer ángeles? Estaba hundida en el hielo y ellos también.
    En sus pestañas había hielo inamovible,
    se arrastraron y revolcaron en la nieve. El progreso de sus rendidas
    extremidades se hizo lento. Seguramente
    la memoria del fuerte de nieve atrapa,
    la infantil ciudad que descarrila felizmente
    sus esperanzas de leche y pan y papel oscuro.

    Cuando era joven vine a Boston tarde
    tarde tarde una noche de invierno desde Baltimore.
    El alba, después de la ventisca del setenta y ocho
    resplandecía en la callada ciudad donde
    los camiones de basura barrenaban sus cargas de nieve
    como a través de una ciudad secreta-
    llenando y  botando  en el puerto
    y llenando de nuevo. Acababa de remover
    un niño de mi vientre, bueno alguien más lo hizo
    y no era un niño sino una pequeña herida
    por dentro. No significó nada para mí, ese tritón

    ese feto prematuro y nada significó el procedimiento
    excepto, quizás, el fin del miedo
    y las náuseas. Hoy, cómo resiento
    la forma en que la tristeza y pérdida son recuerdos
    que estamos forzados a cargar. Escuchen-Feliz
    es como me sentí y todavía me siento así,
    cuando puedo excavar a través de los eufemismos
    de aquellos que hablan por mí. Feliz, más feliz
    que por siempre ese grano, ese organismo que
    permanece por siempre pequeño e inacabado

    en contraste con mi hijo que llegó exactamente
    diez años después de ese día,
    a una mujer lista para él. He llorado al volver a
    mi perdido amor de nuevo,
    viendo las calles de Boston siendo limpiadas
    clareadas de la nieve invasora
    que se adhiere a las arterias y que justamente
    sofocó nuestra oportunidad de hacer una vida corriente.
    Esa lucha con el destello de la media noche:
    el limpio y arreglado gesto de una madre.



    Snow day

    What was it drove me to insist on sleds,
    to pull the children out of the playground
    and toward the park’s much steeper hills, instead
    of making angels? I was waist deep and bound
    by ice, and they were too. In their eyelashes
    was unremovable ice. They crawled and flailed
    on snow. The progress of their grudging limbs
    slow. Surely memory of snow-fort caches,
    the childish city happily derailed,
    its hopes of milk and bread and papers dim.

    When I was young I came to Boston late
    late late one winter night from Baltimore.
    The pre-dawn, post-blizzard of seventy-eight
    glowed in the silent town where dump trucks bore
    their loads of snow as through a secret city—
    filling and then dumping in the harbor,
    filling yet again. I’d just removed
    a child from my womb. Well someone else did it
    and it was not a child but some small scar
    inside. It meant nothing to me, that newt,

    that early fetus, and the procedure meant
    nothing except perhaps the end of fear
    and queasiness. Today how I resent
    the way sadness and loss are souvenirs
    we’re forced to carry with us. Listen—Happy
    is the way I felt, and still I feel,
    when I can shovel through the euphemisms
    of those who speak for me. More happy. Happy
    that forever will that speck, that organism
    remain forever small and unfulfilled

    in contrast to my son who came exactly
    ten years after to the day, and to
    a woman ready for him. I had wept
    returning to my now-lost lover anew,
    seeing the streets of Boston being cleaned,
    scraped clear of the invading snow
    that clung  to arteries, that fairly  smothered
    our chance to try to make a normal flow
    of life. That struggle with the midnight gleam:
    the wiping tidying gesture of a mother.




    Daphne era bien conocida en estas puertas
    y en estas calles. De afable humor y afable sonrisa.
    Nos rasgamos las vestiduras y tomamos asiento en la tarima.
    Veamos quién puede contar mejor la historia.


    Amaryllis

    Te adoraré lo mejor que pueda.
    Tomando mi turno para alzar a nuestra Daphne
    Hacia las estrellas. Daphne debe elevarse entre ellas,
    también fui a amada por Daphne.

    Lycoris

    Amargo café por la mañana cremoso y acompañado de chisme.
    Nuestras madres preocupadas aún ofrecen consejos pertinentes.
    Debiéramos juntar los trapos viejos
    y en la mesa de la cocina tenderlos bien planchados.

    Cytheris

    Por qué me importa si todavía se veía hermosa
    ayer en la última foto. La piel nacarada y el rostro
    sutil y frío de Daphne se recuestan entre su hijo e hija.
    Entre su casi último y último suspiro.

    Delia

    Un paseo de otoño en carroza hacia la cosecha del manzanal.
    Entrelazamos hombros, bajamos la cabeza al hablar.
    Y oímos el llamado, sollozando en la luz que mancha.
    Nuestros niños nos estaban buscando tomados de la mano.

    Nysa

    ¿Quién estaba allí cuando las manos de Daphne dejaron de cerrarse?
    ¿Dónde estaba el destino cuando la lengua de Daphne engruesó
    y se asentó en su boca O la brisa dónde estaba cuando los músculos
    no movían más los pulmones de Daphne?

    Phyllis

    Mañanas por el camino verde de paliséid,
    el camino un desconcierto de matorral, ramas y vidrio.
    Caminamos y hablamos y pensamos, pero falso era,
    que mi vida se cerraba y la de ella volvía a destellar.



    I Too Was Loved By Daphne

    Daphne was known within these doors
    And to these streets. Lovely her humor and lovely her smile
    We tear our garments and sit on low boxes
    Let’s see who can sing the best story.

    Amaryllis

    I will praise as best I can
    Taking my turn to raise our Daphne up
    Among the stars, Daphne shall be high
    Among the stars; I too was loved by Daphne.

    Lycoris

    Morning coffee bitter and milky with gossip.
    Our mothers still offering worried apposite
    Instructions. We’d gather the awful scraps
    At the kitchen table and smooth them flat.

    Cytheris

    Why do I care that she was still beautiful
    Yesterday in this last photo—Daphne’s pearly skin
    And delicate frozen face tilting up between
    Her boy and girl, between her next-to-last and last breath.

    Delia

    One autumn hayride into the apple picking orchard
    We locked shoulders, bowed our heads in talk, then heard
    Calling, weeping in the dappling light. Left behind,
    Our little boys were searching for us hand in hand.

    Nysa

    Who was there when Daphne’s hands stopped
    Closing? Where was fate when Daphne’s tongue
    Thickened and set in her mouth. Or the breezes
    When Daphne’s  muscles no longer moved her lungs?

    Phyllis

    Mornings on the Palisade greenway, the path
    A jumble of undergrowth and branches and glass,
    We walked and talked and thought, but it wasn’t true,
    That my life was closing down and hers was blazing anew.




    Misericordia 

    When the Sinatra brothers blew off
    a bunch of fingers, two thumbs, and one
    eyeball among them one July 3
    mishandling fireworks it seemed good—
    a finally successful payback (the first try
    having been merely burning out the garage
    and mother-in-law apartment
    of their house on our block) for the two
    bicycles, one sled, and one watch they’d taken
    from my brother over the years. I don’t
    want to talk about revenge or the compact
    feeling of goodness that is the consolation
    of the meek daily facing small tortures but that
    they’d been brought to Misericordia
    Hospital where all the Catholics went. The Jews
    went to Jacobi or Montefiore, and we lived,
    these two threads, amid each other
    in a great childish confusion, unable to beat
    the weft to the warp. I can imagine the informal
    lectures the Catholic kids received, as I recall
    mine about heartless popes and the persistent mimicry
    of the New Testament. In fact, I’d heard the echoes
    of what they heard when Charles Cutaia, who “liked” me,
    said he felt sorry for me one lunch period and followed
    that with an afternoon in which he pointed, Ruth-like,
    to the far wall of the school yard and said “for Judy!”
    so that when, at the next pitch, he actually hit
    the home run, I had to run home in at least three
    states of embarrassment. The Sinatra brothers
    went to a hospital I imagined would culture
    more misery for them. From the building’s tower the word
    hung over the Bronx River Parkway, and driving past
    I never hesitated to consider the misery within.
    When did the Catholic kids learn the meaning
    of the word? During “Released Time,” those leisurely
    Wednesday afternoons when they went to catechism
    and the Jewish kids wandered the half empty classroom
    a little happy, a little lonely?
    Did they know that misery develops with one
    in need of mercy? Or somehow through
    indulgences of food, or a small bench grinning
    at your knees with the cynical knowledge of sin
    embedded in a gargoyle’s smirk along the pew?
    Or that what is at the heart of the word is the heart
    and its ability, with its up and down, in and out,
    to grant mercy and then remove it, endlessly?
    So I later learned reading Benito Pérez Galdós’s Misericordia,
    the last of his novelas contemporáneas
    where the moral rightness of the Madrid street
    embroiders profusions of misericordia,
    where the “moor” Almadena/Mordejai teaches the Sh’ma
    to the saintly Benina, his Amri, as a magical formula
    to achieve the riches neither can extract from their stern
    patrons, casual donors and willing victims
    who weave pity, compassion, and mercy for these beggars,
    these petty thieves, embezzlers, happily optimistic
    in their logic as they argue about who has and who doesn’t,
    about secret forms of loyalty and faith.
    Ah, the bitter loss of the sled. That it was so easy. That
    they approached us at the top of the hill, a Snow-Day,
    the closed school downhill beyond us. Joey simply said “it’s ours”
    and it was. The hospital has shed the vestment
    of its old, evocative name, and is now “Our Lady
    of Mercy. ” Joey and Bobby and Tony Sinatra
    have undoubtedly gone on from the 600 schools,
    those garbage containers for the incorrigible
    in which they first found themselves judged,
    heroes and villains at once, to the sort of ageless
    tricks that enlivened Calle Cabeza, to the heroin
    that was traded and used far out of my sight,
    to the local carting or construction business
    where misery is doled out in each paper-less
    contract. Every Christmas we watched them set a creche,
    some diminished thing along the lines of a presepe
    Mrs. Sinatra must have known in her paese.
    And though now, certainly, I’m sure that the Mary
    they carefully placed inside the straw pitied them, I hated
    her face then, hated the license it gave them, the license
    it gave us to be squeamish with blood, to shirk
    from those images of Mary’s son, his wounds
    daily displayed. My self-pity is lately transformed
    as I recreate the tableau of all of us complicitous
    in that old exchange—
    Mrs. Sinatra lamenting her ragazzi, porca miseria,
    my father who would not stoop to recover the property,
    my brother ever stunned in the release of the property,
    and me screaming, screaming my polite curses after
    the fact—and for all of us I am now furiously without compassion. 



    The Influence Of Peers 

    I don’t want to hear that kind of language in this house
    Try shoot shucks sugar
    sheleileigh Shalala,
    anything but the vowel
    which hits the iffy one
    and comes too close.
    I’m an idiot has taken over,
    though not for long.
    I’ve ceded ground on butt,
    the lost tuchas, tush, tushy
    having had the double virtues of ethnic
    reminder and gentle enjoyment
    of the soft yielding place
    from which I wiped with care
    that which I wish to hear
    called only by cuteness, or evoked.
    Well, what could he do,
    my muscular ball of opposition,
    that whirl of destruction,
    wielding Hrunting,
    tossing chairs and books
    and punching out the wind
    behind him screaming
    beep you beep you beep you beep. 



    Blue Vitriol 

    for Rabbi Manny Viñas

    “I am hereby writing this…for the sake of proclaiming the sanctity of the Torah.” 

    Do not tell me it is written
    I have no right of return. It is not.
    Not with a virgule
    Not by a virago
    Not through a viremia
    Is it written. It is written
    Sometimes with a virgule
    Often by a vav-of-reversal
    Always through a mordant
    Of gall and vitriol: oak apple, flower
    Of copper, lamp black, acacia senegal.
    You draw from a dampness that consumes
    All, where black birch straddles the air
    Over long gone nurse logs, where the sign
    Of the Name is ever cycling decomposition
    Generation to generation, where the new
    Wasp leaves the marble pocked and round shelter
    To drift on the wind. And you record with a turkey feather
    The voice of the unspeakable Name eternal. 




    The Block 

    What we could hear through the walls:
    What couldn’t we hear through the walls?

    What we could hear in the streets:
    What couldn’t we hear in the streets?

    What we heard in the house,
    Friday nights candles low, end stumps of challah
    the first to go, the sugar cube between the teeth
    accepting and changing its glessele te, forefinger on bottom
    thumb on rim, spoon stuck in to relieve and draw the heat.

    That one kept gasoline and fireworks in the garage.
    That one parked in front of the hydrant and never
    got a ticket, and when they rebuilt the street
    the hydrant was moved to The Stutterer’s house—
    it was una cosa vostra.
    That one bought his taxi medallion with his father-in-law’s money.
    Those are the refugees whose
    son went flying through the windshield, the one born
    in America died, the one born in Palestine was driving.
    Those were in DP camps and that one gets reparations for her broken back.
    That one’s butcher scales are fixed.
    The pharmacist’s wife should have told us about the monthlies,
    That one was going through her changes and she hit her child.
    That one’s insides dropped after her last child and she won’t
    Let her husband touch her.

    A piece of fruit after dinner, she called the youngest one melon-head because she had one.
    Many called her katchkie-duck because once a neighbor saw her
    Diaper-bound waddle
    But the oldest one, k’aine h’ora, could not be seen
    As an infant and wouldn’t be named in the open air.
    The evil eye was too subtle. 




    Idylls 

    Corydon said, Look neighbor, the cow
    from my village gave the sweetest milk.
    In April a thin green-white nectar
    with the flavor of the smallest new pea.
    Even deep in winter her milk’s
    aroma constrained the tongue to release
    its depth. It’s what I long for, and when
    the Dellwood man drops bottles in my tin
    box, I sigh for a thicker layer of cream.

    Antigenes said, Neighbor, here are my grapes—
    trim them and trick them up

    around a few sticks, here, and they will be fat
    as Elizabeth Taylor’s jewels. Have the Knife
    Man give you his horse’s best gifts,
    Be patient in picking, be cruel in crushing
    and the wine will keep you all year to the next.

    Phrasidamus said this cherry tree—this one—
    in this strip of concrete patio will flower
    and fruit like the Czar’s second-best.
    The pink of the blossom will soothe a restless
    dream and the fruit’s red will give your mouth
    the strongest flesh it’s ever conquered
    even as your tongue searches for the hard
    pit. Let your daughters harvest what they will.

    We did. We climbed the ladder and we picked.
    There was no bowl sweet enough
    for the cherries and, later, the grapes
    So I carved one in the winter and while I did,
    I sang, and filled jugs tall as I was
    with must and sugar and slop,
    filled jars as small as my mother’s hands
    with pectin and wax and cotton.
    Through the row house sheet rock
    came screaming of names and private
    grievances, through the night. Worse
    than we could say, we heard—strange curses.
    And every morning the sun shone
    on the garden strips of the lost mother tongues. 




    .


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    DIANA ARAUJO PEREIRA

    Nació en Río de Janeiro, Brasil, en 1972. Es poeta, traductora y profesora de literatura latinoamericana. Ha publicado los libros de poemas Vientreadentro, 2006 y Otras Palabras, 2008. Ha traducido a Antonio Cisneros, Pedro Granados, Juan Gelman, Omar Lara y Marco Lucchesi.

    Se doctoró en Literaturas Hispánicas por la Universidad Federal de Río de Janeiro, en convenio con la Universidad de Sevilla.En 2009 creó con Mariluci Guberman el Laboratório Interdisciplinar Latino-Americano, y bajo su sello ha participado en la organización de volúmenes de crítica literaria. Tiene varios artículos de crítica publicados en revistas especializadas.


    De Otras palabras

    Escribo desde la orilla de un nombre que no es el mío.  Con la pretensión y la soberbia de quien tiene ya puesto un nombre propio y suyo y se encuentra a gusto, y se ve en cada letra o sonido.  Así de simple, no tengo uno mío, por eso escribo desde otro cualquiera, que incluso puedo cambiarme cuando me de la gana, o según le apetezca a él, porque no se vayan a equivocar, los nombres son los que nos eligen a nosotros.  Alguna vez pensé imponerme uno, y resultó todo un fracaso.  Es inútil.  Mejor acercarse a un nombre despacio, dedicarle una mueca sonriente, tocarle con mucho cuidado, porque si no luego se retrae o vuela, lo que da lo mismo.

    Pero como decía, aún así escribo.  Escribo mis líneas saltadas sobre el vacío.  

    Escribo con la parte que alcanza atrapar algún atisbo de verbo, o de sustantivo.  Escribo mis cuentos de amor, mis sonetos de invierno, mis tertulias más trágicas.  Y desde uno u otro nombre me defiendo mejor o peor, pero escribo.

    Juego con las trampas que ellos me hacen cuando me despisto o me encojo de hombros.  A veces me divierten pero otras veces me enfado.  Es que deambular entre las sílabas causa mareos indelebles.  Mayormente sufro abocada a una letra, y estremezco cuando la puedo tener entre mis manos.  Porque no se olviden que las manos sí son mías, aunque de nada me sirven si no puedo escribir, si los nombres me fallan.



    *



    Extenderse a otros cuerpos, a otras almas, a otros corazones.  En la completud añorada de formar mapas humanos, geografías armónicas, complicidad renombrada.  Nombrarse al nombrar al otro, éste que tanta falta nos hace en la escala estrepitosa de vivir en el aire.  Estirarse en otros para completar la frase, para hacerse sentido y sintaxis humana.  Lo humano es salirse para los nombres ajenos, para configurarse un poco más a cada paso.  Embeberse en otras letras y sonidos.  

    Tocar al otro, olerlo, vaciarse y volver a llenarse en la amistad o el odio.  Signos contrarios de la misma e intrínseca necesidad angustiante.  Odiar al otro es odiarse a si mismo por la inca,pacidad de ser entero.  

    Sonreír la sonrisa ajena, llorar sus mismas lágrimas: grados de composición de un poema común.

    Amar al otro es la máxima poesía.



    *



    Encajarse ¿a qué luces, a qué tiempos, a qué márgenes?  Salirse de la línea recta, de lo obvio, conjura rumores pero exalta fantasmas.  Abrirse paso en una hierba nunca antes pisada es amanecer del otro lado del río, solo y hambriento.  

    De los felices hogares nos llegan lejanas luces y calores sobrentendidos. 

    Caminar entre los párpados de los días, evocar la mañana huidiza.  A contrapelo la justicia sonríe, pero ¿cómo es posible que sonría?  

    Sobre el alambre nos balanceamos entre la hierba y la gente.  Entre la publicidad y la ausencia.

    La tristeza de verte despojado de tu misma presencia, transparencia de cristal que se rompe en cada esquina.  ¿Hasta dónde llegará la faz traviesa, la vergüenza y el miedo?

    ¿Por qué no se puede existir desde la desnudez añorada?  ¿Dónde se ha ido el amor y la claridad entre los dedos de una misma mano?
    La tierra bajo los pies son los nombres logrados.



    *



    La solidaridad hiriente que de los cuerpos les saca sus nombres sagrados, confraternidad de dioses dormidos, hermandad de silencio en las venas del mundo elegido y soñado; madurez que se asombra de su misma verdad.

    Ya verás cómo las máscaras te tranquilizan el llanto, y los hermanos te cunden como frutos en los árboles. Ya sabrás encontrar tus pares en el mundo de abajo; los que escuchan y a la vez callan bajo tu nombre, el silencio que acompaña el compás y la entrega de fuegos y armas. Hermandad de sonidos y luces, arqueros de la memoria añorada.

    La sangre globaliza el futuro; América se hace en países y nombres colgados de una misma madre; al final nos rendimos ante el ton y las ganas de encontrar la salida.  Nos decimos en las mismas palabras, nos amamos en el mismo lenguaje.

    Publicado en RJ: 7Letras, 2008




    Intervención

    Las partes solitarias de la esfera del miedo
    Nos queda el mundo encubierto
    Cualquier contacto en el umbral entre el día y la noche
    Miedo al tacto
    Al final más profundo de la frase
    Sé mantener el mantel y la máscara.

    Del poemario (portugués/ español) “Horizontes partidos”





    PEREIRA, Diana Araujo.  Outras palavras. Otras palavras. Rio de Janeiro: 7Letras, 2008.  18x14 cm.  ISBN 978-85-7577-507-3  Bilingue, com duas capas, uma para cada idioma.  Capa: imagem de “O poeta”, de Bené Fonteles. Orelha escrita por Adolfo Montejo Navas.  Col. A.M.   


    TEXTOS EN CASTELLANO


    O quizás te acostumbras al vacío, y ya no te importan magníficas palabras (por mejores precios que les pongan). Ya sorbiste algo de esta nada que te absorbía a ti, y ahora te molestan menos sus espejos, sus visiones, sus orgasmos.

    Te conduces solemnemente al lugar algún de todos los nombres y valles.




    ¿De que materia está hecho el nombre?

    Los que no lo tienen acuden a la tele todos los días, como sílabas o letras de una frase partida, de un alfabeto roto. Algunos piden ayuda, otros se vuelven cada vez más sombra en la larga sombra de toda una vida.

    Escribo desde el hambre, el dolor y la muerte. Escribo desde la perdida dei senado.




    Las venas-palabras se comunican bajo los mismos cielos de todos los siglos, latitudes, parajes.

    Las palabras-venas intercambian y transmutan la sangre dei mundo, estabilizan los sistemas humanos y reverberan los humores solares.




    Lo suave se deshace en nudos de espera.

    La mañana se convierte en fortaleza de dentros.

    La nómada de nuevas palabras huele desde la lejana calle.

    Sacrifício que oficia en tu pelo el sendero y el tiempo. Pero de la siembra tardia, la hierba y el sollozo dei canto. Se entristecen las cejas, tiembla el follaje.

    Todo el esfuerzo en cumplirse el verano por todas partes.



    TEXTOS EM PORTUGUêS   

    Ou talvez você se acostume ao vazio, e já não tenham importância magníficas palavras (por melhores preços que coloquem). Você já sorveu algo deste nada que te absorvia, e agora te incomodam menos seus espelhos, suas visões, seus orgasmos. Você se encaminha solenemente ao lugar nenhum de todos os nomes e vales.




    De que matéria é feito o nome?

    Os que não o têm comparecem à televisão todos os dias, como sílabas ou letras de uma frase partida, de um alfabeto quebrado. Alguns pedem ajuda, outros se tornam cada vez mais sombra na longa sombra de toda uma vida. Escrevo de dentro da fome, da dor e da morte. Escrevo de dentro da perda de sentido.

    As veias-palavras comunicam-se sob os mesmos céus de todos os séculos, latitudes, paragens.  As palavras-veias intercambiam e transmutam o sangue do mundo, estabilizam os sistemas humanos e reverberam os humores solares.
                                           

            

    A suavidade desfaz-se em nós de espera.

    A manhã transforma-se em fortaleza de dentros.

    A fornada de novas palavras cheira na rua distante.

    Sacrifício que oficia em teu cabelo o sendeiro e o tempo. Mas da semeadura tardia, a erva e o soluço do canto. Entristecem-se as sobrancelhas, treme a folhagem.

    Todo o esforço para que se cumpra o verão em todas as partes.





    XXVIII

    No horizonte da espera
    há barcos ancorados à terra
    sonhando com despertar
    na liberdade do mar.

    No horizonte da espera
    há olhares suspensos
    mensagens cifradas
    fumegantes desejos
    que aguardam o momento
    de desfazer os nós
    e lançar-se ao tempo.

    O horizonte, a linha
    de fronteira que une e separa,
    a membrana de céu e
    terra que nos demarca,
    guarda a arca da aliança,
    guarda a promessa da alvorada
    com suas luzes mescladas.

    Este horizonte, que
    reconstrói passos
    sobre velhos dilemas,
    novos sendeiros sobre
    historias passadas.

    Na linha que descansa
    sobre o horizonte
    a esperança dorme no
    compasso da espera;
    o tempo embala o futuro
    que no final das
    contas alcança a alma.

    Com o coração às cegas,
    (olhos vendados, cegos de luminosidade)
    cumpro com a
    respiração que a vida exala,
    desenho cartografias estranhas,
    retorno ao princípio do mundo.

    A linha que aprisiona
    o horizonte é a mesma que nos obriga a andar.





    .


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  • 04/27/16--01:51: JUDITH CRISPIN [18.542]

  • Judith Crispin  

    Nació en Sidney, Australia en 1970. Es poeta, fotógrafa y compositora. Estudió música en el Conservatorio de Música de Melbourne y en la Escuela de Música de Canberra antes de obtener su doctorado en Composición y Musicología de la Universidad Nacional de Australia en 2004. Siguiendo sus estudios doctorales con Larry Sitsky, Judith continuó sus estudios de composición con Emmanuel Nunes en Paris durante 2005.

    Ha recibido un número de galardones y premios incluyendo el Premio Internacional de Composición de Ópera Nancy Van de Vate 2004 y el Premio de Composición en homenaje a Harold Allen 1996 y 1997. De 2002 a 2007 trabajó en un proyecto con Larry Sitsky para preservar las composiciones australianas. Este proyecto ha producido una serie de partituras australianas publicadas por The Keys Press, Perth, Australia. De 2000 a 2004 trabajó como profesora en Musicología y Composición en la Escuela de Música de Canberra, ANU. Judith ha trabajado como profesora invitada en la Universidad Americana del Cairo y como entrevistadora ocasional para el Departamento de Historia Oral de la Librería Nacional de Australia. Actualmente  enseña composición y musicología en la Universidad del Sur de Queensland.

    http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/26/News/Crispin.html


    Traducción de Omar Pérez



    Leves rastros de Henry Jackamara Cook

    La ley es un canguro verde que danza
    el delgado paisaje de Henry Cook al ser,
    en algún lugar del Tanami,
    donde vientos de nudillo raspan la roca desnuda
    y Henry se está marsupial
    en lo extraño de la hoguera.

    En Lamajanu, casas de lata bordean la calle.
    Nadie está afuera,
    nadie.

    En el centro de arte, viejas señoras pintan “sueños de semilla”.
    La brisa alza la orla de una cortina,
    luego la calma.
    Es calmo.

    Henry ya no pinta. Se sienta solo,
    a ver un video ceremonial de los 70´.
    Todos los presentes están muertos, menos él.
    Y los muertos están en el desierto,
    sin rostro tal como el desierto
    y tan remotos.

    Hace diez años no parecía nada caminar
    tres días hasta su país sagrado,
    país de granito,
    donde grandes lagos de sal exhalan su sed
    sobre el spinifex y la arena,
    la matraca del sol.

    Pero la artritis y las cataratas lo han enjaulado
    en el centro de arte,
    las luces están apagadas.

    Arrastramos sillas por un porche de concreto
    para ir  a ver las oscuras nubes horizontales
    sellar el cráter en Wolfe´s Creek.

    La lluvia despierta en su lengua
    las sílabas angulares del desplazamiento.

    Y casa es el desierto respirándose en la noche,
    borrando las huellas de todos los que anduvieron por allí,
    noche es un emú creciendo salvaje en la vía láctea,
    y ojos, ojos en las minas de granito.

    Un día, me dice, voy a salir andando
    a mi tierra y nunca volver.

    Al borde de la villa, un canguro abandonado por cazadores furtivos.
    El polvo rojo espesa su pellejo, el polvo rojo es denso
    en los raybans de Henry,
    envarando su pelo blanco en alambre.

    Le hago una foto destripando el ciervo,
    sus intestinos anudados en marca ritual,
    Henry y su desollado hermano, con la luz de espalda
    contra los cerros en cadena
    y el último sol alzándose.

    La ley es un viejo bailando
    al canguro gris para que sea
    cosiéndolo de nuevo al cuerpo del desierto,
    a su propio cuerpo, ocre y gruñido,
    un bumerán de caza golpeado en el suelo.

    La noche borra este paisaje
    árboles lentos, arena,
    el pasto ha desaparecido.

    Solo los talones de Henry subiendo y bajando
    por un trillo rallado de viento,
    expresiones de un lenguaje que le pertenece
    y al cual pertenece.

    Mañana, el manantial del pez gato
    le estirará el pelo blanco hasta volverlo elástico,
    como cables telefónicos desvaneciéndose en el Tanami.

    El fango le devuelve 
    la lenta memoria fresca de una tierra
    antes de las misiones, antes de que la diabetes y el alcohol
    redujeran a sus ancestros hasta caber en el cuenco de una mano
    como cocuyos, cometas diminutos
    atravesando el negro.

    Mañana, ensartará de hojas de caucho
    en el agujero en su nariz,
    y dirá, hazme una foto así, Nangala
    soy un hombre bello.

     

    Sommernachttraum

    Para Irene Lampert

    Te amo
    de puro miedo a la soledad,
    dijo el Minotauro.
    Tal vez no había hablado
    mas ella igual lo habría sabido 
    por el bramido inquieto
    hondo en el jardín ornamental.
    Lo ve crecer diminuto en la distancia;
    una figura de cabeza pesada,
    desapareciendo en una erótica de árboles.
    Y por un larguísimo instante  
    dieron vueltas uno junto a la otra.
    Ella, en las avenidas de quemados tilos,
    de sombras de antenas de televisión de la guerra fría;
    y él, en el Dammerung,
    espacios míticos de Goethe y Heine,
    tocando la realidad solo como algo profano:
    el diablillo prendido al pecho del durmiente
    o una figura semitransparente vista en la neblina
    por ciclistas mañaneros.
    Ella tiene una foto de él
    en su propio estudio
    mientras pinta nature norte,
    media fruta en estilo anticuado,
    pero a ella le gustaba cómo caía la luz sobre su mano
    y cómo sus cuerpos estaban separados solo
    por un jarro de pinceles
    y humo de cigarrillos.
    El marco de la foto se rompió y no ha sido arreglado.
    Llena su apartamento de orquídeas
    y discos de la Ópera de Pekín;
    pero en las noches
    cerca de Teufelsberg, donde no hay minotauros
    y el liquen cae como cabellera de anciana,
    se acuesta entre cacharros abandonados
    a buscar satélites.

     

    En Cracovia

    Ante la catedral de mil ojos,
    un homeless cae de rodillas
    ceñido por furtivos pechos de palomas.
    Canta casi sin sonido
    Panis Angelicus.
    Cae la luz y los pájaros,
    alzando el aire entre las plumas como si fuera aliento,
    usan en vano su silencio para llegar a él.

     

    Los pájaros

                                  El mar no es menos bello a nuestros ojos porque sepamos
                                  que a veces en él naufragan barcos. 
                                                     Simone Weil


    Marea real, enero 1976.
    La playa es una línea de marfil entre abetos.
    Armado de aeroplano mi hermano corre
    con la yerba hasta la cintura,
    el sol corretea a su alrededor
    sacando estática de su cabello fino.     

    De mar abierto, un viento kurruwarri,
    pulmones del aliento que nos formó, 
    que nos tejió juntos en secreto;
    cuando éramos magos
    y leíamos augurios en las lenguas de arena.
    Rastreras y caracoles en el légamo:
    el mar regresa sus muertos a nuestro cuidado.

    Las coloridas mangas de mamá ondulan
    al llamarnos adentro,
    el cielo se encorva, se dilatan las nubes
    en yunques sobre nuestra tienda,
    y recuerdo como el mar se retiraba.                    
                              
    Por el cristal trasero de nuestro Chrysler Valiant
    las arboledas se van reduciendo a spinifex,
    los toros ocres del polvo se levantan,
    hombro con hombro, por donde pasamos.
    En el microsegundo antes de oscurecer
    un pájaro cola de cuña  [ wedgetail] sube en espiral hacia la luz
    entre gigantescas nubes.

    Es noche. El canal de emergencia en la radio
    murmura bajo el ululante ventarrón.
    Mi hermano va metido entre los asientos delanteros,
    su cara teñida por la luz verde del tablero de instrumentos
    está cruzada por la sombra de limpiaparabrisas fuera de control
    y en el suroeste, largas hileras de semi-trailers 
    hormiguean a lo lejos y se desvanecen.

    Nuestro aliento encharca de ópalo las ventanillas
    vamos mirando en busca de criaturas transformistas
    rayadas en ocre y oscuras en el peco
    huecos donde no cae la lluvia
    (mirlalypa) buscamos agujeros en la lluvia.

    A este santuario de viento y silencio y viento
    arribamos interminablemente,
    siempre detrás de pueblerinos trenes,
    serpeando sin fin en los ciclones
    nubes de presagio avanzan como rompehielos,
    y en los últimos ripios de la luz
    los pájaros van volviendo a casa.

     

    Soy Freya

    Soy Freya de los campos de hielo,
    siguiendo un colmillo de narval
    por el aire tejido de diamante
    pues el narval contrajo el habla en su quijada.
    Y si al dormir roza mis caderas desnudas
    no me despertará.
    En todos los cuartos de nuestra casa
    está cayendo nieve.

    Soy Freya de los suburbios,
    que mira una cabria de cerros rotar su sombra
    en forma de caribú,
    narices de terciopelo alzándose en el viento
    y el crepúsculo es un sendero de brasas entre los tejados,
    tintinear de luces de autos en el Bulevar   
    donde una mujer encapuchada pasea su perro
    en la última luz que se está yendo.

    Soy Freya, con la puerta del conductor abierta,
    que corre hacia un conejo en la carretera
    cuerpo sin marcas,
    un ojo mira hacia la luna,
    Vega, Europa,
    la inmensa indiferencia del espacio,
    y él espera en el carro como un extraño,
    las luces de la calle inundando el parabrisas,
    y ya hemos empezado
    a no pertenecernos.

    Soy Freya,
    pase lo que pase ahora no importará
    en el café de nuestra Fimbulvetr
    me invitará a un espresso
    y me dirá que todo ha terminado.




    'Thus Spake the Wolf'

    We return to places that don't exist,
    the mystery that leaves footprints in the yard
    and strips branches from avenues if lindens.
    Each morning the scratch marks seem more bestial.
    .....
    When you sleep, the wolf wakes inside your skin.
    He says: I am the war,
    the one who conceals in your hair
    woods and rivers of a forgotten place.





    'Freyja'

    I am Freyja of the ice fields,
    following a narwhal's tusk 
    through diamond-threaded air –
    for he has retracted speech into his jawbone.
    And if in sleep, he grazes my naked hip
    he will not wake me.
    In all the rooms of our house,
    snow is falling.




    'Light Pictures'

    You smiled for me, for the camera, as though it cost nothing 
    and I pressed the shutter too early, caught you mid-turn:
    an event-horizon of motion and nonmotion coexisting
    at the limits of available light.

    This photograph reassures me you were real,
    you were seen by me, left fastened in the present,
    while you were moving backwards, away from me in time.
    It straddles tow universes: in one you are alive
    and in the other, you are not.




    'In Krakow'

    Before the thousand-eyed cathedral,
    a homeless man sinks to his knees
    wreathed by gliding breasts of pigeons.
    He is singing almost without sound 
                                                           Panis Angelicus.
    Light fails and the birds,
    air lifting through their feathers like breath,
    in vain use their silence to reach him.





    'Love Poem'

    ... your voice reciting books of the dead,
    your voice wading through seaweed and foam
    unravelling everything.

    At the moment of death
    I am hanging pendulous as fruit
    over a white metal bed,
    watching my body dressed by mourners.
    And you are arranging stuffed animals 
    and flowers on a trolley.
                                                       I am setting you face to face                                     
    You do not see the spider of my nudity
    in the angle between ceiling and wall.



    De Profundis
     
    By the fibreglass statue of Aphrodite
    at the swimming-pool’s edge
    she watches the invisible children 
appear
    and disappear, their shapes echoed
    in the silhouetted palms of hotel windows,
    in the gravid buzz of flies above garbage cans,
    behind Chinese restaurants. Under ceiling fans
    their voices curl through vases of cut flowers,
    the steam that coils on a teacup’s lip, where
    buses stop; they wheel about her
    like a bitter wind, rearranging dead leaves
    into forms in the air and later, in
    the television's blue light
    her elbows jutting against vacant glass
    she watches the rain sweep sideways, only she
    and the neon of late night supermarkets
    she and the rain-black road, the slight weight
    of an empty hand.
     
     
     
    Der Doppelgänger
     
    After the flashlights
    had returned from the escarpment
    and the reproach of neighbours gave way
    to a silence more brutal
    she would tell them
    of the black trees, the white trees
    rooted grave
    where the sun has no access
    and the dog glimpsed
    between elbows of thick branches
    a dog who owned no shadow
    or whose shadow assumed the form of birds
    and who carried a child's shoe in its mouth
    through woods that no real dog would enter
    woods ringed by autobahns and built
    on the rubble of destroyed apartment blocks
    and soviet tanks
    and where it passed she wrapped wire
    around the trunks of the pines
    stark
              white
                        stark
    in another room
    the television drones its test pattern
    but now she stands in an open window
    as the wind moves across the yard
    and folds floral curtains
    into her arms







    .

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  • 04/27/16--02:04: KEKI DARUWALLA [18.543]

  • Keki Daruwalla 

    Nació en India en 1937. Poeta, cuentista, novelista. Obtuvo Maestría en Literatura Inglesa en la Universidad de Punjab. Ha publicado los libros: Bajo Orión, 1970; Aparición en abril, 1971; Espada y abismo: relatos breves, 1979; Poemas de invierno, 1980; El guardián de los muertos, 1982, -Premio Sahitya Akademi-, 1984; Cruce de ríos, 1985; Paisajes, 1987; Un verano de tigres, 1995; Río nocturno, 2000; El hacedor de mapas, 2002; El espantapájaros y el fantasma, 2004; Una casa en Ranikhet, 2003; Poemas recogidos (1970–2005), 2006. En 1987 obtuvo el Premio de Poesía de la Commonwealth, por Asia. Y en 2014 obtuvo el prestigioso Premio Padma Shri. Al decir de P. Velmurugan: “… Keki Daruwalla es una de las mayores voces de la poesía indo-inglesa. Escribe con elementos obvios hindúes en sus versos, especialmente en su uso de paisajes, naturaleza y pasiones humanas. Su visión realista de la vida humana y su observación personal son sus temas. Sus observaciones no son completamente hechos sino amalgama de mito y realidad. Naturaleza y paisaje ocupan un lugar vital en su poesía. Él ha escrito muchos poemas sobre lugares con poderosa y vívida imaginería. En sus poemas enfatiza la presente realidad de la naturaleza y declara su manipulación por el hombre moderno…”


    Keki Daruwalla 
    Traducción de Arturo Fuentes

    http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/26/News/Daruwalla01.html



    Orfeo y Perséfone

    No podía esperar—el invierno estaba sobre él.
    Por abismo y túnel tuvo que bajar
    para encontrarse con ella en la oscuridad-semilla del inframundo.
    Ella, en su aspecto de iceberg, rostro congelado en un ceño fruncido,

    o así él se lo imaginaba. No podía esperar
    a primavera cuando ella hollaría la tierra de nuevo y volvería
    su rostro hacia el sol como un heliotropo.
    La semilla placentaria anhelaba su retorno

    y toda la vegetación, que aceleraba ella hacia la vida.
    Él no lo había planeado, ¿debería haberse arrodillado,
    pedir más tiempo para su esposa picada de víbora?

    ¿Cómo se rescata a los muertos? Rescatar-- ¿era esa la palabra?
    ¿Pedir por su alma, o el resto –miembros, cabello, risa, voz?
    ¡Dame una Diosa que escuche! Pensó que no había escuchado.

                        
    2

    A mitad de camino de su viaje subterráneo, se congeló.
    Aquel río era más negro que una noche sin estrellas,
    río de desechos obstruido por almas desechas flotantes,
    y Caronte que rema, alejándose —¡Diosa ayúdame!, gritó.

    ¿Es un río o un desespero negro lo que veo?
    Hay tanto silencio aquí como el que nunca he escuchado.
    ¿Escuchado? ¿Es así como el silencio se sumerge en tu cuerpo?
    ¿En qué estado estoy, ahogándome en una palabra?

    Se reprocha (su confianza ha desaparecido)
    necesita un trago (no hay).
    Piensa en ella como exiliada, piensa en ella como desterrada.

    Cambia los estados, exilio y muerte, piensa en el alma
    como emigrada. Inseguro de sí, no tiene con quién hablar.
    Hablaría con su lira—ella haría lo que se le pidiera.
                  

    3

              (Perséfone lo espera)

    Su música le había llegado a ella como un chisme,
    ¡y hasta el chisme sonaba como una campana de plata!
    Ahora está en camino, más allá del viento, por tallos de maíz segados
    hacia este frío y húmedo espacio cavernoso que los hombres llaman Hades, Infierno.

    “¡Se ha dejado caer sobre nuestro río Estigia!”
    Noticias de él llegan cada minuto a su trono.
    Ella llama a las jóvenes doncellas a que peinen su cabello,
    pinten sus uñas, echa a las más viejas arpías.

    Por primera vez la oscuridad la ahoga, lo advierte con sorpresa.
    “¡Prendan velas y antorchas! Las cosas aquí
    son oscuras como sueños que no han viajado aún a los ojos.”

    Ella calma su agitación – pero las doncellas están locas.
    “¡Lo hemos escuchado!” gritan. “Su música es mágica,
    no sabemos si tiene lira o varita mágica”.

                   
    4

    El fuego de la anticipación enhebra su vientre.
    Ella ha escuchado tantas cosas y las historias fueron largas,
    él subió una colina ascendiendo hasta el cielo con una nota,
    podía verter la noche, todas las estrellas en una canción;

    las esferas y su música eran sólo el eco de su lira.
    Los pájaros del aire y las bestias de la selva eran amansados
    por este hijo de Calíope. Y cuando 
    estaba triste, su música era como la lluvia.

    Intuitivamente sabe ella lo que él le pediría:
    Que Eurídice caminara el mundo una vez más,
    y tristemente ella tendría que rechazarlo,

    pero con el bálsamo de la filosofía. No lo dejaría desviarse --
    la muerte es la renunciación de la vida, se le diría,
    y a lo que renuncias no puedes recuperarlo.

                 
    5

    Plano y congelado pensaba que sería el lugar – sin viento ni luz,
    un país de negra niebla bordeando la Noche.
    Encontró columnas de plata sosteniendo el negro techo de mármol;
    un oscuro resplandor que tenía, semejaba la luz.

    Acariciaba las cuerdas de su lira, “Diosa de lo oscuro,
    Perséfone, he descendido mil pisos
    para encontrarte, suplicarte, he recorrido tu gran río,
    como los suplicantes que vienen a tu puerta.

    Diosa de los vástagos, tú que vives en el negro corazón de la tierra
    no puede haber secretos de ti—eres el secreto mismo.
    Seguramente sabes para qué estoy aquí”.

    Ello lo comprendió por supuesto, inclinó su cabeza en consentimiento;
    había escuchado las primeras ráfagas de la melodía de su lira y ansiaba 
    que su música no pasara a lamento.

                    
    6

    Él continuó tocando y Perséfone dijo
    Nos orientamos por los ríos—Estigia, ágil Leteo.
    Medio me adormecí con tus delicados aires, y me encantó;
    dormir, después de todo, es un afluente de la muerte.

    Pero la melancolía ensucia tu rostro y tus melodías.
    Cargas una oscura nube y ¿quién sabe cuándo llueve?
    Tu lira de repente trae anochecer incluso aquí,
    en este oscuro país donde sólo la noche permanece
    como perpetuo inquilino. Te admiro en demasía
    pero tus aires rabiosos quemarían pastizales, paisajes.
    Aquellos que aman desesperadamente se lamentan desesperadamente.
    Entonces llévate a Eurídice, puedes volver
    al mundo del que viniste. Olvida su estadía aquí,
    piensa sólo en el futuro—¡Y NO MIRES ATRÁS!





    Notes From The Underground 

    The wind is cold and the wind burns. 
    The wind is cold and the wind is acid. 
    On the Bar counter ice and amber swirl
    in thick gleaming glasses; 
    in the Bar the ash of small talk, 
    the smoke of ruminations. 
    Light purrs on a bare shoulder, 
    her feet are hidden 
    in the drooping hem of her sari; 
    ice and amber swirling
    I sit here between betweens, 
    to the left of voices
    to the right of memory. 
    Thought floats into
    the slow silence of air currents; 
    the hours squat with me
    as I snap connections
    in autumn leaf detachment. 


    2

    Nowhere to say this
    no one to say this to
    except to the typewriter
    (the computer would store it
    in its chip-memory
    and that could be embarrassing) 
    as she pulled out
    he turned into a dead crab beach
    when the sea pulls out


    3

    Were the sea to pull out
    sea birds would pull out
    and the breeze; 
    shells would turn brittle
    under crackling boot; 
    fish and fishermen
    would be sucked into the great ebb
    and our traders 
    would turn the white sea bed
    into 'The Salt Crystal
    Shopping Arcade', 
    selling grounded oil tankers, 
    ocean liners dredged out of the mud
    and whales flaked in salt. 
    You could buy goldfish though
    as they circle the belly of a water jar. 


    4

    You didn't come with me
    to the mountains this time, 
    but as you know
    when you climb mountains
    the stars get nearer; 
    don't ask me why this happens
    or how this happens 
    but it happens - 
    when constellations smile
    death drops your catch. 
    but often the stars 
    go about their office routine
    in the night sky
    like glum bureaucrats - 
    this astral bureaucracy 
    is even more baffling in its ways
    than our central ministries. 
    In auto mode Rahu gets into the act; 
    So does the moon debris that swirls
    around Saturn and forms its rings. 
    Then what has to happen, happens. 
    That's what happened to you. 


    5

    The almond tree flowers white; 
    beside it the peach flowers, as only peach can
    with its own interpretation of pink; 
    and further in the lofty rear, 
    winter has left its brown imprint
    on mountain and crag. 
    Perhaps with the rains
    green may return to the slopes, 
    a little moss here, a little grass there; 
    you never know though, 
    the rains may never come
    or life may run out before the rains - 
    the almond blossom, each petal soft as an eyelid, 
    will also not see the rain. 
    They are divided by a scimitar: 
    parched landscapes and rain, 
    parched lips and love. 


    6

    Watching the wind-ruffled
    down on bird-breast
    I think for no particular reason
    of wind through quivering paddy
    in the Nepal terai. 


    7

    I think I am at peace now, 
    he said, for my dreams
    move like the thinnest 
    veil of mist over water. 
    Awareness of absences, 
    of what is right with me
    or wrong with me is also like
    the perception of a veil of mist
    over a perception of water. 

    My troubles start
    when I think of hope, 
    that thin smoke of mist 
    over the iron-grey waters of dawn, 
    icy waters, he said. 

    But you are with me always
    like a spring of
    underground water
    like the murmur of a spring
    of underground water. 

    I didn't for the life of me know
    whether he was addressing poetry
    (he had lost his touch lately) 
    or his beloved. 

    Forty years with you
    and I am a better man, 
    he said, awash
    in forty years of cleansing waters
    and forty years of light. 
    The trouble was
    She couldn't hear him. 



    Alexander Crosses The Hellespont 

    He was a little tentative
    when it came to the East. 
    Its ways were quite insidious
    and odd to say the least. 

    His experience was unhappy: 
    His first stop had been Cairo
    where he had gone to dropp his card 
    and call on the Pharoah. 

    They laid a banquet for him
    At the Casino Mariot
    and placed by Pope Shenodah
    who but Judas Iscariot! 

    The Turks would be more organized
    he fondly hoped - and damn! 
    He couldn't cross the Hellespont. 
    There was a traffic jam. 

    He raged and ranted fiercely
    "I must have been a fool
    to try and venture into 
    intestinal Istanbul. 

    When do we get to Asia?" 
    Great Alexander probed. 
    "When Effendi comes to Turkia
    He comes from Europe to Europe. 

    You can check with CNN
    Or ask the BBC. 
    When you come to Turkey
    You come to EEC." 

    He remembered Aristotle: 
    "Son, at the Turkish Rail
    ask for the Occident Express
    The Occidental Mail." 

    As he checked into a hotel 
    - the Turks call it Oteli - 
    he found Thais lodged in Hilton
    while he was in Surmeli. 

    What really turned his eyes into
    two glowing bits of phosphorous
    was that his friend Hephaestion
    checked into Hotel Bosphorous. 

    His face turned dark and sullen
    as a cloud's before a storm. 
    And though they humoured him he screamed
    "I want Hephaestion!" 

    They offered handsome eunuchs, 
    whores from the Golden Horn. 
    But Alexander kept on saying
    "I want Hephaestion". 

    Thias phoned "I am bored at Hilton, 
    And I am quite akeli."
    But he said what can I do
    for I am at Surmeli!" 

    And Mehmet Ali Pasha, 
    a little high on raaki
    asked poor Alexander
    if he was an Iraqi? 

    Then in the hotel dining room
    dressed in salwar-kameez, 
    a man accosted him and said
    "could I have your good name please? 

    Arrey Janab Sikandar Sahab! 
    Myself Assad Durrani. 
    Oh what a treat it is to meet
    a fellow Pakistani." 

    Alexander answered darkly
    "Thanks very much Janab. 
    Tell Porus inshah Allah
    We'll be meeting in Punjab." 

    He drove the Persians backwards
    right up to Tarbela. 
    He beat them up at Granicus. 
    He thrashed them at Arbela. 

    While he uncorkd the champagne
    and lit the fireworks, 
    who should speak but Spoil Sport
    Parmenio, the jerk. 
    "Sire, though you thrashed the Persians, 
    you never touched a Turk." 



    A Take-Off On A Passing Remark

    Tall buildings impress me
    the ones which cut off half the sky.
    I like tall stories, even though false;
    not the half-truth sleeping with the half-lie.
    I want things on a large scale:
    amplitudes, a sense of space and light,
    the great yellow eye of the train
    lighting up the distances of the night.
    Urchins, furred caterpillars, moles
    and fern-beds are all right.
    But I want flowering trees, long
    streamers of moss, flaming parasites.
    But when you ask, still squirrel-young
    short as twilight
    short as a shadow at noon
    why I love you, what can I answer?

    [From 'The Glass-Blower: Selected Poems'] 






    .


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  • 04/27/16--05:07: NICOLASA AÑÓN PAZ [18.544]

  • Nicolasa Añón Paz 

    Boel-Outes, A Coruña, 1810 -1887.
    Quizás la más intuitiva, pero también la más desconocida y olvidada poeta gallega, se llamó Nicolasa  Añón Paz, y nació en Boel (Sierra de Outes) el 28 de febrero de 1810. Esta mujer sorprendió a todos desde su más corta edad, descubriéndose como una poetisa nata, espontánea y con gracia, ya que de sus labios brotaban versos comentando el suceso más rutinario de la vida cotidiana. Hermana mayor del conocido poeta Francisco Añón, pasó toda su vida dedicada a las labores del campo, sin saber apenas leer y escribir, ni expresarse en otro idioma que en su lengua natal.

    Su fama de poetisa se hizo notoria en aquella época, y atraído por ella, llegó hasta Boel en el verano de 1886, el periodista don Elisardo Barreiro, que pudo conocer a Nicolasa cuando ya contaba setenta y seis años de edad. Nicolasa recitó al viajero algunos versos que guardaba en su memoria, y entre ellos, una elegía a la muerte de su tan querido hermano Farruco.

    Y fueron, precisamente, unos versos del mencionado poeta Francisco Añón los que hicieron que la memoria de otra mujer no cayese en el olvido. Fueron los que dedicó en 1875 a la poetisa gallega Emilia Calé Torres. Una mujer de fina vena poética y de gran decisión, puesto que ella fue la única representante de su sexo en aquellas famosas reuniones que en Madrid celebraba “Galicia Literaria”.

    Tanto ella como Francisco Añón, tenían el anhelo de la vuelta al amado terruño. Por eso el poeta le dice así:

    “…Ai, quen puidera cal ceibo paxaro voar ao noso querido chan…!”




    Una poeta campesina anónima, ¿primera escritora de la literatura gallega moderna?

    Descubiertos los versos que escribió en la intimidad Nicolasa Añón Paz, hermana de Francisco Añón



    En la imagen, vista general de la casa donde vivió la desconocida poeta. (EFE)

    Los versos desconocidos y ahora publicados de Nicolasa, una labradora de 'sacho' que apenas sabía leer ni escribir, pueden convertir a la hermana del ilustre Francisco Añón en la primera escritora en literatura gallega contemporánea, una petición trasladada a la Real Academia Galega.

    Nicolasa Añón Paz (Boel-Outes, A Coruña, 1810), hija de labriegos acomodados y escritora en la intimidad, desempeñó durante toda su vida el oficio de "labradora-campesina", además de encargarse de las típicas tareas domésticas vinculadas en aquel entonces al quehacer de la etiquetada "mujer de su casa".

    Una circunstancia vital que se hace patente en cada uno de sus escondidos versos a modo de 'captatio benevolentiae', un recurso que proporciona naturalidad, franqueza y espontaneidad a partes iguales a cada una de sus composiciones.

    La obra de esta poetisa, hasta el momento oculta, tiene un valor y mérito añadido. Ella no corrió la misma suerte o fortuna que su segundo hermano, Francisco Añón, que estudió Filosofía y Teología en el seminario de Santiago de Compostela, además de licenciarse en Jusisprudencia en la universidad de esta misma ciudad, llegando a convertirse en un periodista y poeta acuñado como el "precursor del Rexurdimento".

    En cambio, Nicolasa apenas instruyó y formó su mente en el campo del saber, incluso escribía su nombre con grandes dificultades, pero esto no le impidió componer mentalmente y rubricar unos versos señeros y característicos, aunque la pluma fuera deslizada por otro a lo largo y ancho del manuscrito.

    Este escribano fue el maestro Jacobo Lema Fernández, transcriptor de la obra recogida ahora en el volumen 'Poesías de Nicolasa Añón' (Terra de Outes), un estudio del profesor y escritor Ramón Blanco, que por azar se encontró con el pergamino original hace casi dos años, el 7 de octubre de 2012, cuando presentaba en esta comarca coruñesa de Serra de Outes otro ejemplar titulado 'Vida y obra de Francisco Añón'.

    Este último libro vio la luz en coincidencia con la conmemoración del bicentenario del nacimiento de este periodista y poeta que escribió en portugués, gallego y español en el siglo XIX.

    Fue el hoy fallecido Francisco Martelo Blanco, más conocido como Pitilán, el artífice de este tropiezo fortuito, ya que en su haber se encontraba un "cuaderno artesanal, muy gastado y muy pequeño" que llenó de emoción e inspiración a Ramón Blanco, que, por aquel entonces, había perdido toda esperanza de localizar ese tesoro.

    "Es el verso apagado", expone este filólogo. Apenas existía antes de esta obra información acerca de Nicolasa, ni siquiera una imagen que desdeñe y dibuje ese rostro que es todavía un enigma, igual que la historia de esta mujer, desvelada, "a duras penas" y con pequeños trazos, por autores como Carvalho Calero o Lisardo Barreiro.

    En pleno 2014 ha visto la luz un ensayo centrado en las "coplas romanceadas" de Nicolasa Añón, una joya literaria para una biografía todavía en construcción.

    Este documento inmortaliza una existencia dedicada a revitalizar la ancestral y milenaria lengua gallega, por lo que el presidente de la Asociación Cívico-Cultural Terra de Outes, Xan Mariño, considera que "es tiempo de ir pensando que la Real Academia Galega le dé a Nicolasa el lugar que le corresponde".

    Decenas de niños de centros educativos han querido rendir su particular homenaje a esta poetisa ignota con la lectura e interpretación de algunas de sus coplas en la Casa da Cultura de Outes.

    Son los honores más emotivos para esta artista "silvestre, rústica y agrícola", como se hacía llamar Nicolasa, que a través de un grito a lo tradicional engrandece la leyenda de la familia Añón.



    Un poema de Nicolasa Añón

    En 1886 Nicolasa Añón Paz (1810-1887), poeta campesiña nada en Boel (Outes), recibe a visita do xornalista Lisardo Rodríguez Barreiro, quen a inmortaliza nunha reportaxe onde dá a coñecer dous poemas seus en galego.

    Mais pouco antes, en 1885, Jacobo Lema Fernández xa confeccionara un manuscrito con algunhas composicións da irmá maior de Francisco Añón. Este texto, algunhas veces citado mais nunca editado integramente, foi confiado polo seu propietario, Francisco Martelo Blanco (recentemente falecido), á Asociación Cívico-cultural Terra de Outes para a súa publicación, da que se encargou, finalmente, o estudoso Ramón Blanco (Outes, 1979).



    Fragmento adaptado dunha
    das composicións de Nicolasa Añón.

    Tamén vos hai outra cousa
    que vola vou contar
    tamén dan unha medalla
    ao que a queira tomar.

    Algúns din que non a queren
    meu Deus que tolos son
    e atrévense a dicir
    que a teñen no corazón.

    Algúns disque tamén din
    que é un engadido ao pescozo
    e logo poñen un cravo
    no camisolín ben posto.

    Todo o que é bo pastor pon
    ás ovellas un sinal
    pois sen sinal mal se poden
    escoller ou estremar.

    A todos cantos lle vires
    ao pescozo este sinal
    estas todas son ovellas
    do rabaño do Rial.

    Despois chámanlles beatas
    ao que alí vai tomar
    e a Virxe todo cala
    pero aínda ha de falar.

    Os que falen de beatos
    talvez non falen de balde
    porque agora é beato
    tamén o señor alcalde.

    Poesías de Nicolasa Añón. (Serra de Outes, 2014).


    Nicolasa Añón Paz

    Unha labrega analfabeta, autora dun libro de versos no século XIX.


    Boel (aldea da parroquia de San Pedro de Outes) 1810 - Boel (aldea da parroquia de San Pedro de Outes) 1887 

    Nicolasa Añón Paz naceu o 28 de febreiro de 1810 en Boel, aldea da parroquia de San Pedro de Outes, nunha familia de labradores acomodados (era a irmá maior de Francisco Añón, precursor do Rexurdimento). Ela mesma desempeñará toda a vida o oficio de labrega, ademais das típicas tarefas domésticas. 

    Casou para a casa con Pedro Buján Coiradas, un mozo de Pazos, da veciña freguesía de Santa María de Entíns (de onde tamén era oriúnda a nai dela). A voda celebrouse o 23 de xuño de 1829. Deste matrimonio naceron tres fillos: Jesús, Eduardo e José.

    Sendo campesiña, e sobre todo muller, non estraña que Nicolasa Añón fose analfabeta, capaz de escribir o seu nome e pouco máis. Isto non impediu que en 1885, xa con setenta e cinco anos feitos, se recollese unha mostra dos seus versos nun libriño manuscrito. O amanuense foi o mestre Jacobo Lema Fernández, natural de Olveira (Dumbría), onde era párroco o fillo maior da poeta, Jesús Pazos Añón, quen debeu servir de enlace para esta conxunción entre autora e escribente. A poesía de Nicolasa Añón é claramente oral, ou memorística se se quere, aínda que a transmisión escrita sexa, loxicamente, a única que lle coñecemos.

    O manuscrito (parcialmente inédito ata o 2014) consta de catro composicións en castelán e outras dúas en galego, todas elas de certa extensión, organizadas en coplas romanceadas. A temática relixiosa, maiormente a dedicación á Virxe do Rial (venerada na freguesía de Santo Ourente de Entíns, no concello de Outes), plásmase na totalidade das coplas en castelán e mais nun dos textos en lingua galega; o outro poema galego trata da primeira visita do rei Alfonso XII a Santiago de Compostela. Esta "labradora campesina", como se anuncia na cuberta da obra, lembraranos a miúdo a súa condición, a xeito de captatio benevolentiae, desculpándose por deixar de atender o gando ou a labranza por causa de imaxinar versos. 

    Ao ano seguinte, 1886, o xornalista noiés Lisardo Rodríguez Barreiro vén a Boel coñecer a señora Nicolasa e deixa como testemuño deste encontro a reportaxe "La hermana de Añón". Ademais das impresións da viaxe e das conversas mantidas, o texto inclúe dúas composicións en galego que Barreiro consegue apuntar mentres Nicolasa Añón recita de memoria (mediando a seguinte advertencia: "–Señor, non lle valen nada, porqu’eu maxinos así coma quen non quer a cousa, mentras debullo n’o millo ou acomerando as vacas"). Ambos os dous textos pasarán a ser os máis citados (por seren os máis coñecidos) nos poucos traballos que se ocupen posteriormente desta autora. Un deles, o romance dedicado a Alfonso XII, tamén figuraba no manuscrito realizado no ano anterior; o outro, unha elexía a Francisco Añón, recollíase por vez primeira. O máis probable é que Lisardo Barreiro non tivese acceso ao manuscrito que copiara Jacobo Lema.

    Na mañá do 1 de novembro de 1887, a consecuencia dunha pulmonía, faleceu no seu domicilio (Boel, núm. 73), na mesma casa onde nacera setenta e sete anos antes. Da vivenda xenuína só fican as ruínas, parcialmente integradas nunha "nova" edificación onde figura unha placa que unicamente conmemora ao poeta Añón, aquel que deixou escrito:

    "Desde estes montes qu’en pardas brétemas
    O triste inverno toldando está,
    Á ti d’a brisa n’as alas trémulas
    Ternos sospiros voando van.

    ¡Ay! ¡quen pudera cal ceivo pájaro
    Ese azul puro d’o ceo rachar,
    Cimbrar á o vento con doce cántico
    Teu doce nome, querida hirmán!

    [...]"

    Seguindo o ronsel de Lisardo Rodríguez Barreiro, a singularidade desta poeta campesiña chamou inmediatamente a atención de Manuel Ossorio y Bernard (quen lle reserva unha entrada nun dicionario de escritoras españolas en 1890). Haberá que agardar á segunda metade do século XX para que volva difundirse a súa figura, en pequenos apartados de traballos académicos ou nalgún texto divulgativo, baseándose sempre en última instancia nos datos achegados por Lisardo R. Barreiro e recuperados por Ricardo Carvalho Calero, quen inclúe a Nicolasa Añón, "ao agarimo da sombra do seu irmán", na súa monumental Historia da literatura galega contemporánea. Tamén Xesús Alonso Montero redacta unha pequena entrada para a Gran Enciclopedia Gallega. Despois, as autoras que máis e mellor a reivindicaron, como arquetipo da poeta en circunstancias adversas, foron Xosefina López de Serantes, Carmen Blanco e Aurora Marco. 

    O corpus poético coñecido viuse notablemente incrementado no ano 2014, grazas a que o manuscrito lle fora confiado polo seu propietario (o finado Francisco Martelo Blanco) á Asociación Cívico-cultural Terra de Outes para levar a cabo a súa publicación. Desde agora este texto terá que ser tido en conta, na literatura en xeral, como un dos primeiros testemuños de "escritoras" contemporáneas.


    Obra de Nicolasa Añón Paz 

    LEMA FERNÁNDEZ, J.: [Esta] Obra está compuesta [por] una labradora campesina Doña Nicolasa Añón, vecina del lugar de Boel en la parroquia de San Pedro de Outes, s. l., 1885 [manuscrito apógrafo].
    BARREIRO, L.: “La hermana de Añón”, Esbozos y siluetas de un viaje por Galicia, A Coruña, Andrés Martínez / Biblioteca Gallega, 1890, p. 35-61.

    Autor/a da biobibliografía: Ramón Blanco Fernández




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  • 04/27/16--08:42: MARTÍN CODAX [18.545]
  • El Pergamino Vindel. CANTIGAS DE AMIGO
    (Pierpont Morgan Library, New York, Vindel MS M979).


    Martín Codax

    Martín Codax fue un trovador gallego, posiblemente de Vigo, por las continuas referencias a dicha ciudad en sus poemas, de entre mediados del siglo XIII y comienzos del siglo XIV. Apenas existen datos sobre la identidad del personaje.

    El corpus literario a él atribuido se limita a siete cantigas de amigo que figuran en los cancioneros de lírica galaicoportuguesa y en el Pergamino Vindel, en el que figura su nombre como autor de las composiciones. El descubrimiento de este pergamino fue fruto del azar: en 1914 el bibliógrafo Pedro Vindel lo encontró en su biblioteca, sirviendo de guarda interior a un ejemplar del De officiis de Cicerón.

    Los poemas de Martín Codax que figuran en el pergamino son los siguientes (sin título, se citan por su primer verso):

    Ondas do mar de Vigo
    Mandad'ei comigo ca ven meu amigo
    Mia yrmana fremosa treides comigo
    Ay Deus se sab'ora meu amado
    Quantas sabedes amar amigo
    En o sagrad' e Vigo (Solo texto, sin notación musical)
    Ay ondas que eu vin veer

    Gracias al pergamino Vindel, se conserva también la notación musical de estas composiciones.
    Se le dedicó el Día de las Letras Gallegas del año 1998 (junto con Xohán de Cangas y Mendinho).




    Ay Deus, se sab' ora meu amigo

    Ay Deus, se sab' ora meu amigo
    cum' eu senneira penis en Vigo!
    E vou namorada.

    Ay Deus, se sab' ora meu amado
    com' eu en Vigo senneira manno!
    E vou namorada.

    Com' eu senneira estou en Vigo,
    e nullas gardas non ei comigo!
    E vou namorada.

    Com' eu senneira en Vigo manho,
    e nullas gardas migo non trago!
    E vou namorada.

    E nullas gardas non ei comigo,
    ergas meus ollos que choran migo!
    E vou namorada.

    E nullas gardas migo non trago,
    ergas meus ollos que choran ambos!
    E vou namorada.


    Ay Dios, si supiese ahora mi amigo

    ¡Ay Dios, si supiese ahora mi amigo
    cuán sola estoy en Vigo!
    Y tan enamorada.

    ¡Ay Dios, si supiese ahora mi amado
    cuán sola en Vigo me hallo!
    Y tan enamorada.

    ¡Cuán sola estoy en Vigo,
    y a nadie tengo conmigo!
    Y tan enamorada.

    ¡Cuán sola en Vigo me hallo,
    y a nadie conmigo traigo!
    Y tan enamorada.

    ¡Y a nadie tengo conmigo,
    salvo mis ojos que lloran conmigo!
    Y tan enamorada.

    ¡Y a nadie conmigo traigo,
    salvo mis ojos que lloran ambos!
    Y tan enamorada.



    Ai ondas que eu vin ver

    Ai ondas que eu vin veer,
    se me saberedes dizer
    por que tarda meu amigo sen min.

    Ai ondas que eu vin mirar,
    se me saberedes contar
    por que tarda meu amigo sen min.



    Ay olas que vine a ver

     Ay, olas que vine a ver, 
    si me supierais decir 
    por qué tarda mi amigo sin mí

    Ay, olas que vine a mirar, 
    si me supierais contar 
    por qué tarda mi amigo sin mí


    Ondas do mar de Vigo

    Ondas do mar de Vigo,
    se vistes meu amigo?
    E ai Deus!, se verra cedo?

    Ondas do mar levado,
    se vistes meu amado?
    E ai Deus!, se verra cedo?

    Se vistes meu amigo,
    o por que eu sospiro?
    E ai Deus!, se verra cedo?

    Se vistes meu amado,
    por que ei gran coidado?
    E ai Deus!, se verra cedo?



    Olas del mar de Vigo

    Olas del mar de Vigo,
    ¿Visteis a mi amigo?
    ¡Ay Dios! ¿vendrá pronto?

    Olas del mar agitado,
    ¿Visteis a mi amado?
    ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?

    ¿Visteis a mi amigo,
    aquél por quien yo suspiro?
    ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?

    ¿Visteis a mi amado,
    quien me tiene tan preocupada?
    ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?



    Mandad'ei comigo

    Mandad'ei comigo,
    ca ven meu amigo.
    E irei, madr' a Vigo

    Comigo'ei mandado,
    ca ven meu amado.
    E irei, madr' a Vigo

    Ca ven meu amigo
    e ven san' e vivo.
    E irei, madr' a Vigo

    Ca ven meu amado
    e ven viv' e sano.
    E irei, madr' a Vigo

    Ca ven san' e vivo
    e d'el rei amigo
    E irei, madr' a Vigo

    Ca ven viv' e sano
    e d'el rei privado.
    E irei, madr' a Vigo



    Un mensaje he recibido

    Un mensaje he recibido, 
    que viene mi amigo. 
    E iréi, madr, a Vigo

    Conmigo tengo un mensaje, 
    que viene mi amado. 
    E iréi, madre, a Vigo

    Que viene mi amigo,
    y viene sano y vivo. 
    E iréi, madre, a Vigo

    Que viene mi amado 
    y viene vivo y sano. 
    E iréi, madre, a Vigo

    Que viene sano y vivo. 
    y del rey amigo. 
    E iréi, madre, a Vigo

    Que viene vivo y sano 
    y del rey favorito. 
    E iréi, madre, a Vigo



    Mia irmana fremosa

    Mia irmana fremosa, treides comigo
    a la ygreia de Vigo, u e o mar salido.
    E miraremos las ondas.

    Mia irmana fremosa, treides de grado
    a la ygreia de Vigo, u e o mar levado.
    E miraremos las ondas.

    A la ygreia de Vigo, u e o mar salido,
    e verra i mia madre e o meu amigo.
    E miraremos las ondas

    A la ygreia de Vigo, u e o mar levado,
    e verra i mia madre o meu amado
    E miraremos las ondas.



    Hermosa hermana mía

    Hermosa hermana mía, vente conmigo
    a la iglesia de Vigo, donde está el mar agitado.
    Y miraremos las olas.

    Hermosa hermana mía, vente de buen grado
    a la iglesia de Vigo, donde está el mar enfurecido.
    Y miraremos las olas.

    A la iglesia de Vigo, donde está el mar agitado,
    allí vendrá, madre, mi amigo
    Y miraremos las olas.

    A la iglesia de Vigo, donde está el mar enfurecido,
    allí vendrá, madre, mi amado
    Y miraremos las olas.



    Quantas sabedes amar amigo

    Quantas sabedes amar amigo
    treides comig' a lo mar de Vigo.
    E bannar nos emos nas ondas!

    Quantas sabedes d´amor amado,
    treides comig' a lo mar levado.
    E bannar nos emos nas ondas!

    Treides comig' a lo mar de Vigo
    e veeremos lo meu amigo.
    E bannar nos emos nas ondas!

    Treides comig' a lo mar levado
    e veeremo' lo meu amado.
    E bannar nos emos nas ondas!


    Cuantas sabéis amar a un amigo

    Cuantas sabéis amar a un amigo
    venid conmigo al mar de Vigo.
    ¡Y nos bañaremos en las olas!

    Cuantas sabéis de amor amado,
    venid conmigo al mar agitado.
    ¡Y nos bañaremos en las olas!

    Venid conmigo al mar de Vigo
    y veremos a mi amigo.
    ¡Y nos bañaremos en las olas!

    Venid conmigo al mar agitado
    y veremos a mi amado.
    ¡Y nos bañaremos en las olas!



    Eno sagrado, en Vigo

    Eno sagrado, en Vigo
    baylava corpo velido.
    Amor ei.


    En lo sagrado, en Vigo

    En lo sagrado, en Vigo,
    bailaba un cuerpo garrido.
    Amor tengo.

    Amor tengo.
    Bailaba un cuerpo garrido,
    que un amigo. tengo.

    Bailaba un cuerpo delgado
    Amor tengo.

    Que nunca tuviera un amigo,
    salvo en lo sagrado, en Vigo.
    Amor tengo.

    Que nunca un amado,
    salvo en Vigo, sagrado.
    Amor tengo.




    .

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  • 04/27/16--16:21: TUKARAM [18.546]

  • TUKARAM

    India. Fue un destacado poeta Varkari Sant espiritual en la tradición Bhakti. Su poesía era muy popular entre la gente común, que expresa la posibilidad de la comunión directa con Dios.

    Las palabras son las únicas joyas que poseo 
    Las palabras son la única ropa que llevo 
    Las palabras son el único alimento que sustenta mi vida 
    Las palabras son la única riqueza que distribuyo entre las personas 

    Dice Tuka la Palabra es Dios 
    Yo le adoro con mis palabras

    Tukaram nació en 1608, en el pequeño pueblo de Dehu en el estado indio occidental de Maharashtra a Bolhoba y Kanakai, perteneciente a la clase Shudra inferior. 

    TUKARAM

    Nota y traducción: Elsa Cross

    Tukaram representa la culminación de una tradición de poetas místicos, la de los varkaris o peregrinos, que floreció en el estado de Maharashtra, en la India occidental, entre los siglos XIII y XVIII.

    Reunidos alrededor de la figura del Señor Vitthala o Panduranga, advocación del Dios Vishnu, los varkaris representan uno de los más poderosos movimientos espirituales en la historia de la India. Al igual que otros grupos de bhaktas o "devotos", los varkaris rompieron con el sánscrito como vehículo de su escritura, para utilizar su lengua regional, y no vetaron su culto a nadie por distinciones de casta, sexo o condición. Esto permitió que entre sus seguidores hubiera nobles y guerreros, lo mismo que artesanos y campesinos, como era el caso de Tukaram, y numerosas mujeres. Nacido en 1608, dentro de una familia de la casta más baja, la de los shudra, Tukaram se dedicaba a la agricultura y el comercio. No obstante, a consecuencia de una hambruna terrible, a los veintiún años vio perecer a su primera esposa y sus hijos. Sus padres habían muerto antes. Tal vez estas pérdidas lo inclinaron hacia una vida espiritual

    Tukaram recibe en sueños la iniciación de su Guru, Bábaji, y a partir de ese momento comienza a llevar una disciplina interior y a escribir poesía. Esto irritó a los sacerdotes brahmines del pueblo, que se consideraban a sí mismos los únicos depositarios del saber divino, y obligaron a Tukaram a callar y arrojaron sus poemas al río. Después de unos días, según la hagiografía de Tukaram y lo que él mismo narra, los poemas reaparecieron intactos, lo cual forzó a los brahmines a aceptarlo y a tolerar que la gente lo siguiera.

    Según algunas versiones, para esquivar a su segunda esposa, que solía acosarlo interminablemente, Tukaram pasaba largas temporadas retirado en lo alto de una montaña, de su aldea natal, Dehu. Alcanzó el estado de iluminación, y desapareció misteriosamente a los 41 años de edad. Las hagiografías cuentan que fue llevado en un carro al cielo.

    Tukaram ha tenido una gran influencia espiritual, y sus poemas, llamados abhangas, al igual que los de los demás santos poetas de esta tradición, se cantan hasta la fecha. Tukaram escribió alrededor de cinco mil, en la lengua de Maharashtra, el marathi. Al final de cada poema, el diminutivo de su nombre, Tuka, aparece como un rúbrica. Cabe mencionar que se debe a los poetas de esta tradición, en especial al gran Jñanéshwar, que el marathi se convirtiera en una lengua literaria de gran riqueza.


    En algunos de los poemas que se presentan aquí, Tukaram hace referencia al conflicto que le causa obedecer el mandato de escribir poesía, recibido también en un sueño, sin contar con los elementos técnicos necesarios para ello y estando ajeno por completo a cualquier vida literaria. Sus únicos antecedentes eran los poetas varkaris que lo precedieron, lo cual, a fin de cuentas, no era poca cosa.

    Los movimientos devocionales populares como éste al que pertenció Tukaram representaron un impulso extraordinario no sólo para la mística sino también para la poesía hindú. Al escribir en las diversas lenguas regionales, estos poetas pudieron comunicar su visión libres de las ataduras de la poesía culta de la época, escrita en sánscrito y ya bastante agotada, en algunos casos, por siglos de un uso repetido de los mismos tópicos y procedimientos. La poesía de Tukaram, como la de otros poetas santos, es totalmente espontánea. Y aunque esto no sea necesariamente una virtud, en términos de ninguna poética, no hay que perder de vista que esta poesía, a su vez, no surge tampoco con un propósito literario, pues fundamentalmente aspira a dar expresión a una experiencia mística. Sin embargo, lo profundo de esta experiencia en ocasiones hace surgir una poesía extraordinaria. En Tukaram cobran especial intensidad la fase de su "noche oscura", desde la cual blasfema y se arrepiente, y la experiencia última, donde se anulan todas las dualidades y el poeta entra a un estado de percepción y experiencia unitarias de la realidad.

    Los poemas que se presentan aquí, traducen la versión al inglés de Dilip Chitre, poeta y narrador en marathi, su lengua natal, y que es también autor de una antología de la poesía maratha contemporánea, traducida al inglés. Chitre es igualmente pintor y cineasta. Una de sus películas, Godam, obtuvo en Nantes, Francia, un premio especial del jurado en el Festival de los tres continentes.



    TUKARAM

    ¿TANTO HE PERDIDO contacto con la realidad
    que me imagino escribiendo poesía?
    De seguro tus devotos ilustres
    todos poetas famosos, se reirán de mí
    Hoy enfrento la prueba más dura de mi vida:
    no tengo ninguna experiencia
    y me han pedido que cante.
    Soy el inocente a quien piden pecar
    sin haber probado lo que ha de cometer.
    Soy sólo un principiante, inculto en el arte,
    ni siquiera mi Maestro se me ha revelado.
    Ilumíname e inspírame, oh Señor.
    Dice Tuka: el tiempo se me acaba.




    GARABATEO Y VUELVO a borrar,
    oh crítico celestial, para pasar tu prueba.
    Escojo una palabra sólo para cambiarla,
    esperando hallar la que te gustaría más.
    Te pido perdón de nuevo, y otra vez,
    Señor, no dejes que se pierdan mis palabras.
    Dice Tuka: por favor, por lo menos responde
    para que este poema tenga algo que decir.




    ¿DONDE EMPIEZA UNO contigo?
    oh Señor, no tienes frase inicial.
    Es tan difícil hacerte empezar.
    Nada resultó de lo que intenté.
    Has agotado todas mis facultades.
    Lo que apenas dije se esfumó en el cielo
    y yo caí por tierra otra vez.
    Dice Tuka: mi mente está pasmada:
    no encuentro ni una palabra que decir.




    MI CONOCIMIENTO DE TI
    se reproduce de palabras aprendidas:
    es como un tesoro
    sacado de un espejo.
    ¿Cuándo te volverás real para mí,
    oh Señor?
    Ése es el aprieto.
    Canto, danzo;
    cómo, defeco, respiro.
    Igual que una flor
    contengo tu semilla.
    Estoy perdiendo tiempo,
    Dios.
    No soporto la espera.
    Estoy ansioso por recibir
    tu mismo Ser,
    dice Tuka.




    EN ESTOS DÍAS, se encuentran poetas dondequiera.
    Ninguno de ellos conoce la verdadera gracia.
    Seduce al pelmazo un lenguaje de relumbrón;
    no reflexiona en la dificultad que sigue.
    ¡Plagiarios! Roban el trabajo de los otros
    y lo publican con su nombre.
    Dice Tuka: si les digo que conozco la verdad,
    cerrarán los ojos, pues no la van a ver.




    DE NADA SIRVIÓ.
    Esparcí la palabra de Dios
    por el mundo.
    Pero mi diálogo con Él
    no demostró nada.
    A mis ojos, Él esta vacío.
    No le importa si uno ayuna
    hasta morir.
    Dispongo de un estilo literario.
    Pero me deja frío.
    Soy un exiliado en mis dos mundos.
    No puedo lleva una vida normal
    ni estar contigo.
    Dice Tuka: me gustaría
    haberlo sabido antes,
    antes de que esta obsesión
    me destruyera.




    PARA MÍ, DIOS está muerto.
    Que exista para aquellos que lo necesiten.
    Ya no hablaré más de Él.
    No volveré a nombrarlo.
    Nos hemos matado el uno al otro.
    En su alabanza, lo maldije.
    Dios, ¡que asunto interminable!
    Dice Tuka: he malgastado tras Él
    toda mi vida.
    Ahora quisiera sentarme en paz.




    VOY A PELEAR contigo
    y estoy seguro de darte
    en el punto más débil.
    Señor,
    eres una lagartija,
    un sapo,
    y un tigre, además.
    Y eres a veces
    un cobarde
    que se cubre frenético
    su propio trasero.
    Cuando enfrentas
    un asalto vigoroso,
    sólo vuelves la espalda.
    Atacas nada más a los débiles
    que tratan de huir.
    Dice Tuka:
    Fuera de mi camino.
    No eres hombre ni mujer,
    no eres siquiera una cosa.





    TODA LA TRANSACCIÓN es un fraude.
    No tendré más que ver contigo.
    No operas sólo bajo un nombre.
    Tienes miles de alias.
    Cuando uno trata de buscar tu identidad,
    juegas a las escondidas.
    Dice Tuka:
    estás lleno de malicia.




    HABLO EL LENGUAJE del silencio.
    Estoy ya muerto.
    Estar para mí es no estar entre la gente.
    Lo que consumo fue ya ofrecido.
    Estoy solo en compañía de todos.
    He cortado toda conexión
    entre fines y medios.
    Dice Tuka: no soy lo que parezco ser.
    Si tienen dudas pregunten a Panduranga.




    EL AGUA SE HA vuelto cielo.
    El Uno se ha volcado en todo.
    ¿Cómo contenerlo ahora?
    Ondula en sí mismo.
    ¿Qué puede derramarse de él?
    Se ha cerrado en sí mismo.
    Dice Tuka, este es el fin del mundo.
    El alba es crepúsculo.





    DEMASIADO PEQUEÑO PARA ocupar un átomo,
    Tuka es tan vasto como el cielo.
    Devoré mi muerte, tiré el cadáver,
    tiré el mundo de fantasía.
    He disuelto a Dios, al ser y al mundo
    para volverme un solo ser luminoso.
    Dice Tuka, me quedo aquí ahora
    sólo por cumplir.




    EL MENSAJE PRINCIPAL es absolutamente claro:
    este mundo entero es Dios,
    Primero, esparce tu ego a los vientos,.
    Luego pasarás la prueba crucial.
    Es la única cosa decisiva.
    conocer el ser absoluto.
    Dice Tuka: cuando la mente explota
    no hay ni causa ni efecto.




    EL MUNDO SE ha vuelto una forma de luz.
    La oscuridad se fue.
    No hay lugar donde ocultarse aquí,
    todo está expuesto abiertamente.
    El día de la verdad ha amanecido.
    Todo es más grande que el lenguaje.
    Dice Tuka, sólo por la vida misma,
    se queda uno todavía en la línea divisoria.




    FUI MAS ALLÁ de la modestia
    para alcanzar mi meta.
    Entré en el océano de la experiencia mundana
    para salir danzando en la otra orilla.
    Até mi propio nombre al nombre del Señor,
    para volverlo un juego deleitoso.
    Dice Tuka: lo que llega a la gente
    son los residuos de mi habla.




    HAY UN ÁRBOL entero dentro de una semilla,
    y una semilla al extremo en cada árbol.
    Así es también entre tú y yo.
    Uno contiene al otro.
    Hay una onda en el agua,
    que es en sí misma agua.
    Dice Tuka: la imagen
    se funde con el espejo.




    LA ÚNICA RAZÓN por la creaste este drama y sus actores,
    es porque te encanta el teatro.
    De lo contrario, desde hace mucho hubiera sospechado
    que el tigre y la vaca son títeres de palo.
    La obra en total tiene sólo un sentido:
    que nada es divisible. Una luz en muchas llamas.
    Hay más buenas noticias, dice Tuka,
    el espejo está vacío.




    VI MI MUERTE con mis propios ojos.
    Ah qué fiesta incomparable era.
    Los tres mundos se llenaron de éxtasis:
    sentí que se volvía el ser cósmico.
    Yo estaba confinado al solo territorio de mi ego.
    Habiendo renunciado a Él, gozo de la abundancia de todo.
    Ahora no me duelo por el nacimiento ni la muerte.
    Aquí dejo los restos de mi ser contraído.
    El Señor me ha dado refugio.
    Todos mis sentimientos se encuentran a sus pies.
    Dice Tuka: el mundo entero es Su impronta,
    y yo la llevo en mi cuerpo como un tatuaje.




    NO SÉ EL significado
    de lo que digo.
    No soy yo quien habla.
    Traten de entenderme,
    oh santos.
    No se enfaden tan rápido.
    No soy yo quien habla,
    es Panduranga.
    Él me ha poseído,
    se ha apoderado de este cuerpo.
    ¿Qué poder tengo yo,
    un idiota,
    para hablar?
    ¿Cómo puedo hablar
    de más allá de las escrituras?
    "Rama Krishna Hari
    Mukunda Murari"
    es todo lo que logro
    balbucear.
    Dice Tuka:
    Por la bendición de mi Guru,
    estoy sobre mis pies.
    Toda mi carga la lleva
    Panduranga.




    NO PUEDO SOPORTAR el día;
    no puedo soportar la noche.
    Tengo tanta vergüenza
    que no puedo siquiera admitirla.
    Desperdicio mis palabras como viento;
    tú ni siquiera las pruebas.
    Tu indiferencia me humilla;
    estoy hirviendo de rabia.
    Mi mente se grita sola;
    se asfixia, y luego queda exhausta.
    Dice Tuka: después de todo eres omnisciente.
    ¿Cómo puedo discutir mi caso perdido?




    ARREGLAR LAS PALABRAS
    en cierto orden,
    no es lo mismo
    que la quietud interior
    que es la poesía.
    La verdad de la poesía
    es la verdad del ser.
    Es una experiencia de la verdad.
    Ningún ornamento sobrevive
    a un crisol.
    El fuego revela
    sólo el oro fundido.
    Dice Tuka:
    Estamos aquí para revelar.
    No desperdiciamos
    las palabras.




    If Men 

    If men are habitations of God, we should fall at their feet
    But we should leave alone their habits and goals.
    Fire is good to drive away cold
    But you must not tie it up
    And carry it around in a cloth.
    Tuka says, 'A scorpion or a snake is a habitation of Narayana;
    You may worship Him from afar, but you must not touch Him.' 





    Argue No More About It 

    Argue no more about it,
    Man’s crude and foolish mind, and that alone,
    Hath taught this tale of many gods:

    It is a lie:

    For God is One,
    One only:

    And unto Him,
    The One,
    My soul shall sing her praise. 




    The Chief Of The Yadavas 

    Just beyond us we see that purple luster - how glorious!
    With His noble crown of peacock feathers stitched together.
    As you look upon Him, fever and illusion vanish
    Adore then the Prince of the Yadavas, the Lord of Yogis.
    He who filled with passion the sixteen thousand royal damsels,
    Fair Creatures, divine maidens.
    He stands upon the river bank with the luster of one million moons.
    It is fastened in jewels on His neck
    And merges into the luster of His form.

    This God who bears the wheel is the chief of the Yadavas.
    Him the thirty three crores of demigods adore.
    The demons tremble before Him.
    His dark blue countenance destroys sin.
    How fair are His feet with saffron stained!
    How fortunate is the brick that is grasped by His feet!
    The very thought of Him makes fire cool.
    Therefore embrace Him with experience of your own.
    The sages, as they see His face, contemplate Him in the spirit,
    The Father of the World stands before them in bodily shape.
    Tuka is frenzied after Him; His purple form ravages the mind. 







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    FRITZI HARMSEN VAN BEEK

    Frederike Martine (Fritzi) a Harmsen van der Beek (Blaricum, 28 de de junio de 1927 - Groningen, 4 de abril de 2009) fue una escritora holandesa, poeta y dibujante. Su obra es pequeña, pero cuenta entre los mejores poetas en idioma holandés del siglo XX. Publicó tanto bajo su nombre oficial Diez Harmsen van der Beek, como bajo el nombre abreviado de F. Harmsen van Beek.

    Bibliografía: 

    OBRA:

    El trabajo de Fritzi Harmsen van Beek fue publicado por la editorial De Bezige Bij, Amsterdam.

    Geachte Muizenpoot en achttien andere gedichten (1965)
    De verdoolde kus (1967)
    Wat knaagt? (verhalen) (1968)
    Neerbraak (verhalen) (1969)
    Gewone Piet en andere Piet (1970)
    Hoenderlust (proza) (1973)
    Kus of ik schrijf (1975)
    Het kroost van Aagt Morsebel (1981)
    Ze schrijft met haar stem (2010, luisterboek met opnames van 13 juli 1989)
    In goed en kwaad (2012, verzameld werk)

    Traducciones: 

    Plume (vertaling van Un certain Plume van Henri Michaux, in: Verschijningen, JM Meulenhoff, 1972).



    Buenos días, Doña Ping, mi celestial Señora!

    ¿Qué tal la suave noche? Esas plantas viciosas,
    misteriosas, ¿la han embalsamado

    como es de ley y ninguna, espero, de sus otras
    crías lactantes han sucumbido a la bubónica?

    Habrá estado ya viendo a los nerviosos, píos e interesantes
    pajarillos, mi piadosa señora de misericordia,

    telefonearse a todo trapo: haló, aquí con Perico,
    ven a mi rama —oh esos graciosos y tan vivos

    pájaros, todos, todos para la buena de la minina,
    su corazón de madre es presa del dolor. Maldita, sí,

    maldita peste, señora, os doy el pésame,
    es una desalmada. Y ahora sí que está claro:

    ¿no es muy decepcionante parir? y más aquí en que incluso
    el enterrador, íntimo de la casa, de sobra

    conocido, que sirve también la leche calentita
    casi no puede ya enterrar ni andar apenas sobre

    sus alargadas patas, las de atrás, ¿no es así doña Ping
    de mostacho en radar, gorrito a doble pico y ojos tan femeninos?

    Mejor será ahora que se siente sin tristes pesadumbres
    al aire mañanero crudo y oloroso, que el sol está

    aún tierno y las cortinas tienen tanta vida
    con el viento fresco. Oh la del magnífico rabo plumeril,

    mirad, mirad, mi querida tontuela taciturna,
    cómo anda ¡irresistible! un bicho pequeñito

    pero tan exquisito, por los blancos guijarros
    bajo la hortensia azul celeste.

                                                          
    (A mi afligida gata para consolarla                                              
    de la pérdida de su cría).

    Incluido en Antología de la poesía neerlandesa moderna (Ediciones Saturno, Barcelona, 1971, selecc. y trad. de Francisco Carrasquer).






    Want al mijn vijvers liggen dicht, mijn paadjes raken
    kinderen gezamenlijkheid ruimte intimiteit devotie
    zeer vertrapt, de schuwe schepselen hebben mijn struikgewas

    verlaten, mijn heerlijkheid ligt braak. O keer, keer
    welluidende wind, verliefde regen weer tot aan mijn

    haveloze heuvelen.


    Fritzi Harmsen van Beek







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  • 04/28/16--01:30: SONG ZHIWEN [18.548]

  • Song Zhiwen

    (China, 656-712). Poeta de la dinastía Tang, que fuera condenado a suicidarse.

    Poeta chino considerado de la poesía Tang tradicional de la dinastía Tang, aunque técnicamente su carrera poética se desarrolló en gran parte dentro del anómalo interregno dinástico de Wu Zetian. Junto con Shen Quanqi, Song Zhiwen se considera que tiene el "crédito para la perfección final" de la poesía "nuevo estilo" de verso regulado (jintishi), uno de los desarrollos poéticos más críticos de los primeros poetas Tang, y muchos siguieron un estilo que inspiró a futuras generaciones de poetas.

    Sus primeros opuses se centran en la vida de la corte y poemas imperiales. Más tarde, prefiere describir paisajes y sentimientos con una gran amargura interior debido al exilio. 


    Grabado en los muros de una estafeta 
    al norte del Tayu

    En el décimo mes los patos salvajes
              vuelan hacia el sur,
    llevan su migración muy lejos
              y luego regresan.
    Pero mis viajes
              jamás tienen fin.
    ¿Cuándo vendrá el día
              en que me quede en mi hogar?
    Ahora, el caudal del río ha descendido
              y está silencioso.
    El bosque se sumerge, oscuro y confuso,
              en las emanaciones
                  de los pantanos.
    Mañana, al amanecer, cuando
              desde la cima del paso dirija
                  la mirada hacia el hogar,
    me gustaría ver los ciruelos en flor
              a lo largo de los embalses.



    Poema

    Me encaminé a un monasterio
    y allí tuve la fortuna
                 de que un monje venerable
                    me diese la bienvenida.
    Comencé profundizando
                 en los principios
                    de la razón suprema.
    E hice trizas
                 las preocupaciones terrenales.
    El religioso y yo nos unimos
                 en un mismo pensamiento.
    Agotamos todo lo que la palabra
                 puede expresar,
                    y permanecimos en silencio.
    Contemplé las flores,
                 inmóviles como nosotros
    y escuché a los pájaros
                 suspendidos en el vacío.
                    Entonces comprendí la Gran Verdad.

    Song Zhiwen, incluido en Poetas chinos de la dinastía Tang (618-907) (Visor Libros, Madrid, 2000, selec. y trad. de C. G. Moral).








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  • 04/28/16--01:51: SYBREN POLET [18.549]

  • Sybren Polet

    Sybren Polet, seudónimo de Sybe Minnema (Kampen, 19 de de junio de 1924 - Ámsterdam, 19 de julio del año 2015) fue un poeta holandés y escritor.

    Premios:

    1959 - Jan Campert-prijs voor Geboorte-stad
    1959 - Poëzieprijs van de gemeente Amsterdam voor Vleselijke stad
    1972 - Herman Gorterprijs voor Persoon/onpersoon
    1973 - Busken Huetprijs voor Literatuur als werkelijkheid. Maar welke?
    2003 - Constantijn Huygens-prijs voor zijn gehele oeuvre
    2005 - Dirk Martensprijs voor Een geschreven leven

    Bibliografía:

    Genesis (1946, dichtbundel)
    Demiurgasmen (1953, dichtbundel)
    De Steen (1957, sprookjesroman)
    Klein Kareltje wordt Keizer (1957, jeugdboek)
    De Vuurballons (1957, sciencefiction bloemlezing)
    De Stenen Bloedzuiger (1957, id.)
    Organon (1958, dichtbundel)
    Geboorte-Stad (1958, dichtbundel)
    Lady Godiva op scooter (1960, gedichten)
    Het Huis (1960, eenakter opgevoerd op het Avant-garde-festival van Brussel )
    Het warme Noorden (1960, bloemlezing uit de moderne Zweedse poëzie, samen met Amy van Marken)
    1900-1950 (1960, bloemlezing uit de moderne buitenlandse poëzie in Nederlandse vertaling; in 1975 herdrukt als Door mij spreken verboden stemmen )
    De demon der eetzucht (1960)
    Konkrete Poëzie (1961)
    Breekwater (1961, roman)
    Verkenning in het onbekende (1964)
    Verboden tijd (1964)
    De koning komt voorbij (1965, "drama in drie stadia")
    Mannekino (1968, roman)
    Kikker en nachtegaal (1969, bloemlezing buitenlandse poëzie over Nederland en Nederlanders van de zeventiende eeuw tot heden)
    De Sirkelbewoners (1970, roman)
    Persoon/Onpersoon (1971, verzamelde gedichten)
    De man die een hoofd groter was (1971, sprookjes ) (De boekomslag werd verzorgd door Ans Wortel )
    De geboorte van een geest (1974)
    Illusie & illuminatie (1975, dichtbundel)
    Adam X, een oratorium-collage met recitatieven, aria's, koren en koralen (1973)
    Droom van de oplichter: werkelijkheid (1977)
    Namen zijn nieuws (1977)
    Gedichten (1978)
    Ander proza (1978, bloemlezing van Nederlands "experimenteel proza")
    Een heel klein mannetje en andere sprookjes (1978)
    Xpertise, of De experts en het rode lampje (1978, roman)
    Een harde noot om te kraken (1982, onder de naam Henk Noriet)
    De poppen van het Abbekerker wijf (1983)
    Taalfiguren 1 en 2 (1983)
    Crito, ik ben de literatuur nog een haan schuldig, notities (1986)
    In de arena (1987, verhalen)
    Søren Kierkegaard : Dagboeken (1991)
    De creatieve factor, kleine kritiek der creatieve (on)rede (1993)
    Het gepijnigde haar (1994, verhalen)
    De andere stad, een labyrint (1994, roman)
    Taalfiguren 3 & 4 (1995)
    Stadgasten, anamorfosen (1997)
    De hoge hoed der historie, een geschiedboek (1999, roman; genomineerd voor de 2000)
    Veldwerk (2001, verhalen)
    Gedichten 1998-1948 (2001)
    Luchtwegen Nergenswind (2003)
    Tussen de zwarte en de witte pagina: de voorgeschiedenis van het moderne proza (2003)
    De dag na de vorige dag, een oversprong (2004)
    Een geschreven leven 1 (2004, autobiografie)
    Een geschreven leven 2 (2005, autobiografie)
    Een geschreven leven 3 (2005, autobiografie)
    Dader gezocht. Play in (2006)
    Avatar. Avader (2006)
    Bedenktijd. Een mozaïek (2007)
    Binnenstebuitenwereld (2008)
    Donorwoorden (2010)
    De Gouden Tweehoek (2011)
    Virtualia. Teletonen (2012)
    Het aaahh & ooohh van de verbonaut (2014)



    El soldado conocido

    Un soldado es un tabardo
    Un soldado es el viento de guardia en un tabardo
    El viento es un oficial lindamente fardado
    El viento es un oficial latente en plata
    Un árbol se dobla a veces bajo su propio temporal
    Un hombre se dobla a veces bajo su cabeza
    y un agente bajo tanta bendición que se derrite
    Hay tres elementos: pez, viento, fuego
    Hay tres antielementos: un soldado, un agente y el viento
    Hay tres suplementos: el viento, un diario y un oficial
    Pero no hay ninguna diferencia entre el viento de guardia en un tabardo
    y un soldado de guardia en un oficial.
    Los dos son viento.
    Los dos son oficiales
    ambos a dos suboficiales.
    Los dos son viento.

    Incluido en Antología de la poesía neerlandesa moderna (Ediciones Saturno, Barcelona, 1971, selecc. y trad. de Francisco Carrasquer).



    Overleven

    Elke dag minstens één koude-oorlog.
    De hele aardbevolking
    even bevroren. IJspoppen met rode ogen.

    Ontdooid. En daar lopen wij weer,
    in een landschap
    vredig als zeegras in de landwind,
    wind
    als een zegen uit het nihil.

    Windmolens als gebedsmolens:
    de wind komt op tijd
    als ademstoten van inspiratie
    uit rondwervelende windstreken.

    Begeleid door de laatste vrije geluiden
    waaien wij mee.
    Zeer mooi
    zoals wij de laatste koude oorlog doorstaan
    en weten waar te gaan:
    wij,
    spelingen van de natuur:
    ónze verspeelde natuur.

    -
    uit: 'Binnenstebuitenwereld', 2008.




    Trampolinepoëzie

    Mensbeeld als wensbeeld van generatieve foetussen.

    Beweeglijke gevoelshorizonten en hun zelfadaptaties.

    In ons lichaam om de 120 dagen geheel nieuw bloed
    waarin nog visvormen zwemmen.

    Nog maar 70.000 jaar geleden waren we bijna uitgestorven.

    De ramp als natuurlijk experiment.

    Net als bij gifslangen niet sterven aan je eigen vergif.

    Vreedzaam samenleven met je 100 biljoen bacteriën.

    Resistent zijn tegen de realiteit,
    realiteit
    als een onlokaliseerbare bom, die
    nooit ontploffend
    altijd en overal zijn werking uitoefent.

    -
    Uit: 'Virtualia. Teletonen. Even- en nevenbeelden' 2012.





    Bloeitijd

    Nu is de lucht met blauwe denkbeelden overtrokken,
    de avond koel als een avond werkelijk is:
    licht, koel, hulpvaardig.
    Ik strijk je over je haar.

    Je haar is veilig: bloemen zijn overal aanwezig.
    Je handen zijn overal aanwezig.
    In de stoel lees je me als een krant.

    Je legt de krant weg: adem
    die je inhoudt, uitademt, inhoudt;
    vormt. Wèl ben je een glasblazer van geboorte,
    jij, wind zo voorzichtig als een morgen. - Hoor,

    de wind steekt op, ik sta op, ik ben iets. Een bloem.
    Ik groei.
    Ik heb een nog uiterst ranke stengel om mee te lopen,
    net als de wind. En ik loop,
    heel voorzichtig, ik zie
    zie je - 
    zie, ik ben helemaal doorzichtig.

    -
    uit: 'Gedichten I', 1977.




    Stopwoord

    Ik vond een oorschelp in de grond
    om aan te luisteren.
    ik luisterde en vond
    drie takken taal
    een drietakttaal voor één gedicht.
    daar is geen zin mee te verrichten.
    ik stop dat oor maar met een stopwoord dicht.

    -
    uit: 'Gedichten I', 1977.





    Boomgedicht

    Zoveel als deze boom heb ik nooit beloofd:
    mijn schaduw is minder, mijn nutteloze insekten tieren
    weliger,
    geen konijnen nestelen aan mijn voet.

    Wel is mijn schors schor en hees
    en ik overschreeuw mijzelf dagelijks met kinderen en bladeren.

    Traag en moeizaam is mijn ringen
    en even moeizaam wen ik aan het snoeien van handen,
    de taal die mensen spreken.
    Uit mijn hout worden geen goden gesneden,
    ook zonder hen wordt mijn hout ouder.

    Soms is het in mijn merg zo onophoudelijk donker
    als in het windstil centrum van een ziekte;
    je hoort er mensen als marmotten piepen
    diep uit de zwartste zwammen van hun menszijn.

    Maar jij die uit dit hout een stem wilt snijden,
    snijdt een stem. Zoals mijn litteken is zing ik.

    Mijn litteken is mijn sieraad.

    -
    Uit de bundel 'Lady Godiva op scooter' (1960)



    .

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    Sijo: expresión de la poesía clásica coreana

    Ricardo Sumalavia
    Pontificia Universidad Católica del Perú



    La literatura coreana es tan amplia y variada como desconocida. En toda su historia, la península de Corea se ha visto reiteradamente amenazada e invadida por otros reinos, forjando así, en el espíritu de sus habitantes, una mentalidad predispuesta al aislamiento como medio de protección y salvaguarda de su identidad. Sólo hasta hace unas décadas esta cultura se ha abierto al mundo y empezado a divulgar sus diversas y valiosas manifestaciones culturales. En el caso particular de su literatura, queremos destacar la gran difusión y desarrollo dentro de este país de una forma poética de gran excelencia: el sijo.

    Para entender los diversos momentos de esta expresión poética es imprescindible conocer la tradición oral y escritural de Corea. La tradición literaria coreana ha sido fundamentalmente oral. Incluso, aún en estos días, conviven tanto esta forma de expresión como la escrita, influyéndose mutuamente. Su literatura escrita se inició entre los siglos IV y V dC. con el uso de los caracteres chinos y luego, valiéndose de esta caligrafía en amplitud, consiguió desarrollar una escritura llamada hyangchal, modo de expresión de la lengua coreana usando los caracteres simplificados del chino. 

    La lengua coreana es compleja en su composición silábica y por esta razón difícil de adaptarse a la caligrafía china y sus simplificaciones. De ahí que el hyangchal mostrara pronto sus limitaciones y se acentuara su desuso. En su lugar se creó un nuevo alfabeto en el siglo XV llamado hunminjungum, “escritura correcta para enseñar al pueblo”. Este tipo de escritura fue adecuado para la divulgación del pensamiento coreano y, en especial, su literatura; alcanzando un conveniente desarrollo a través de mejores medios de expresión. Sin embargo, durante el reinado del gobernante Sejong en 1443 se instituyó el alfabeto hangul, aún más depurado y de una notable sencillez que perdura hasta nuestros días y que fijó las bases para la posterior literatura escrita en Corea. 

    Cabe mencionar que la literatura coreana, a pesar de gozar de una escritura propia, continuó escribiéndose entre los nobles a través de la caligrafía china. Así podemos encontrar muchos textos clásicos que, inclusive, intercalan los ideogramas con el hangul. Justamente el sijo y otras formas de poesía coreana se escribieron tanto en caracteres chinos como coreanos. Pero, particularmente el sijo se adaptó con mayor facilidad a la nueva escritura.
    El sijo se expresó originalmente entre cantos, recitaciones, textos escritos que recogían la tradición oral y luego en poemas escritos sólo para el placer de la lectura de los nobles. No hay una fecha ni publicación determinadas que revelen los orígenes de esta forma poética. Se piensa que se desarrolló a finales del reino de la dinastía Koryo, entre los siglos XIII y XIV, hasta alcanzar gran popularidad durante los quinientos años de la dinastía Choson. Lo único verificable es que el sijo no desapareció junto con este reinado, pues hasta nuestros días continúa su creación y aceptación entre los poetas coreanos, aunque, claro, con algunos cambios que los distinguen del sijo antiguo. Los estudiosos de la literatura coreana han preferido distinguir al sijo clásico, el cual alcanzó su esplendor en el siglo XVI, del sijo de la época moderna, remozado durante la colonia japonesa en las primeras décadas de este siglo con el fin de revivir las viejas y arraigadas tradiciones coreanas. Sin embargo, el estilo de ambos momentos del sijo no presenta diferencias sustanciales.

    Los investigadores no están de acuerdo sobre cuándo se fijó la estructura del sijo. Una teoría sostiene que éste evolucionó de las tres estrofas del hyangga, poema lírico tradicional en diez versos. Otra afirma que el sijo derivó de las canciones tradicionales difundidas en la segunda mitad del reino Koryo en el siglo XIII.

    Aunque el origen del sijo podría remontarse a esta etapa del reino Koryo, su florecimiento alcanzó la plenitud durante la dinastía Choson. Es indudable que el sijo, al margen de sus posibles orígenes, haya recibido la influencia de la poesía china. Mas su carácter e inserción en la tradición literaria coreana rápidamente le proporcionaron su autonomía y calidad.

    El lenguaje y la forma concisos del sijo correspondieron a los cánones estéticos de la clase yangban, que constaba de las nuevas familias de funcionarios que dirigieron la administración política, económica, social y cultural del reino durante el periodo Choson.  Esta clase consiguió manifestar su sensibilidad a través del sijo y su escritura en hangul.

    Si pretendemos comprender la naturaleza de esta forma poética, conviene detenerse un momento en las acepciones de su nombre. Éste proviene de las palabras sijolgajo, y sijolga, que significan “la canción de esta temporada” y la palabra jo, que significa “melodía”. También el sijo puede entenderse como el término opuesto de la palabra Kojo que significa “antigua melodía”. Etimológicamente, la palabra sijo siempre ha estado estrechamente vinculada a la melodía y la canción; y de ahí podemos colegir que el sijo se popularizara prestamentemente como una canción y no tuviera una versión definitiva en las diversas colecciones donde aparecía. 

    Estructura

    Respecto a su estructura, debemos decir que el sijo consta de tres versos, los cuales se dividen cada uno en cuatro segmentos o umbos (en coreano). Cada umbo posee tres a cuatro sílabas, teniendo un aproximado de quince sílabas por verso y un total en el sijo de alrededor de cuarenta y cinco sílabas. En su estructura básica, los umbos de cuatro sílabas aparecen con frecuencia y son llamamos pyonumbo (umbo estándar), a los umbos de menos de cuatro sílabas se les conoce como soumbo (umbo corto) y a los umbos de más de cuatro sílabas, kwaumbo (umbo largo). Podemos resumir la forma métrica general del sijo de la siguiente manera:

    343(4)4
    343(4)4
    3  543(4)

    Como se puede observar, la tendencia en la composición del sijo es alternar los umbos cortos y largos al inicio de los versos. Entre paréntesis indicamos las posibles variaciones. También es norma que el primer umbo del primer y segundo versos se inicien con tres sílabas, así como el tercer verso siempre se presente con una exclamación en tres sílabas y le continúe otro umbo de cinco o más sílabas. En el siguiente sijo del poeta Jong Chol (1536-1593), podemos ver las características de esta forma poética.


    Sacaré mi corazón

    Sacaré mi corazón semejante a la luna de esta noche
    Lo colgaré en lo más alto del firmamento
    Y con él te iluminaré, oh, mi señor.


    El primer verso suele describir un estado de contemplación donde interviene directamente el sujeto lírico o algún otro personaje. En el segundo verso, habitualmente se propone una pregunta, un cuestionamiento o una confrontación entre los diversos objetos o sujetos contemplados, a partir de la cual, en el tercer verso, surgirá una resolución clara, una sentencia que describirá la armonía alcanzada entre el sujeto y su entorno.

    Muchos poetas sobresalientes de la clase yangban, entre los que se incluye Jong Chol, aparecieron en la primera parte del periodo Choson. De ellos podemos mencionar a Lee Hyonbo (1467-1555), Lee Hwang (1501-1570), Kwon Homun (1532-1587) y  Sin Hum (1566-1628). La temática predominante de estos poetas se desarrolló entorno al confucianismo y la vida contemplativa en busca de la armonía con la naturaleza y así eludir los problemas mundanos. Textos como El Calendario del Pescador (Obusasisa, 1651) y Nuevas Canciones de las Montañas (Sanjung singok) recogieron parte importante de los sijos más sobresalientes de la dinastía Choson. Entre éstos tenemos los siguientes poemas:



    Sosteniendo una copa me siento y contemplo las lejanas colinas.
    Si viniera mi amor, si viniera, alegraría este momento.
    Yo adoro las montañas, pero ellas no hablan, no ríen.
    Yun Sondo



    Canción a los cinco amigos

    Cuántos amigos me rodean: agua, piedra, pino y bambú.
    Y me deleito con esta luna que surge sobre las montañas.
    Permítanme tener sólo a estos cinco amigos.

    Agua
    Siendo clara la nube, a veces se torna negra.
    Siendo límpido el viento, continuamente deja de fluir.
    Mas sólo el agua límpida y fluida.

    Piedra
    La flor nace  y se marchita con facilidad.
    La hierba azul de pronto es amarilla.
    Mas la piedra permanece.

    Pino
    Con el estío florece y con el invierno decae.
    El pino no sabe de nieve ni de escarcha.
    Sólo sabemos por la escritura de su raíz que va a los infiernos.

    Bambú
    No es árbol ni hierba.
    ¿Quién le envidia su rectitud y su vacío?
    Así es el gusto de la cuarta estación por lo verde.

    Luna
    Eres pequeña para volar tan alto e iluminar todo lo creado.
    Al anochecer eres la única iluminación.
    Y eres mi amiga por callar tu propia contemplación.

    Yun Sondo



    En la segunda mitad del siglo XVII, el sijo, que era exclusivamente escrito por la clase yangban, empezó a ser compuesto por poetas que no necesariamente pertenecieron a esta clase. Durante este periodo el sijo, que hasta entonces había desarrollado formas más estilizadas, cobró un carácter más popular.  

    Recopilaciones de sijos, como Canciones de la Colina Verde (CHONGGU YONGON, 1728) de Kim Chontaek y Canciones del mar del Este (HAEDONG KAYO, 1755) de Kim Sujang, pertenecientes a una naciente clase de comerciantes llamada chungin, son claras muestras de la difusión del sijo entre el pueblo. A diferencia de los yangban, el resto del pueblo coreano adoptó esta forma como un medio de expresión de su entorno y no como una poesía refinada y vana para sus propios fines. En igual sentido, estos poetas abandonaron definitivamente la caligrafía china y optaron por el hangul. Entre sus variados temas destacan, ya no la contemplación de la naturaleza, sino una crítica social o la frustración ante los diversos conflictos dentro de la sociedad. Como ejemplos de este cambio podemos mostrar los siguientes poemas:



    Dejo a un lado mi larga espada y me siento a meditar.
    Todo lo  que yo creí se fue durante el sueño de una tarde.
    ¡Olvídalo! Las palabras no podrán cambiar mi destino.

    Kim Chontaek


    Oye, grulla, te mueves de aquí para allá alimentándote entre las yerbas rojas de la playa.
    ¿Por qué sigues buscando si tienes llena la boca?
    El hambre es mi vergüenza  y yo también debo moverme de aquí para allá.

    Canción de una escena pacífica del sur



    Asimismo existió una cantidad considerable de sijos escritos por mujeres dedicadas a la complacencia de los hombres. Estas mujeres fueron conocidas bajo el término de kisaeng. Al llegar al segundo periodo de la dinastía Choson muchas de las kisaeng, además de ser notables bailarinas, se dedicaron al canto y se iniciaron en la composición de sijos. Si bien ellas no pertenecieron a la clase yangban, pretendieron asimilarse a esta clase a través de sus dotes poéticas. Esto se confirma al considerar que la musicalidad de sus sijos era diferente a la folclórica, pues el oficio de las kisaeng no pudo desligarse de la vida de la nobleza. 


    Los sijos de las Kisaeng representados por Hwang Chini fueron notables por expresar intensamente aquellos sentimientos encontrados. Aquí dos de sus más conocidos sijos:


    La noche más larga del año la corto por la mitad
    Y la guardo en el colchón del viento de primavera
    Para liberarla cuando venga mi amante.

    Deseo alcanzar la colina verde, amor apasionado.
    Si el arroyo azul fluye, fluye ¿podría cambiar la colina verde?
    Lamentablemente el arroyo azul no podrá olvidarla y se alejará llorando y llorando.


    Como podemos apreciar, los sijos de las Kisaeng tuvieron una fuerte inclinación hacia el lirismo. Los sijos más renombrados de estas mujeres fueron los de Lee Kyerang (1513-1550), Mae Hwa  y Myong Ok. 

    Al entrar a los siglos XVIII y XIX, diversos cambios históricos conllevaron a una reestructuración de la jerarquía social, sin embargo varias clases continuaron disfrutando de la creación del sijo. Y lo mismo podemos decir del sijo moderno, investigado y copiosamente practicado entre muchos de los poetas coreanos de la actualidad. 

    Finalmente, para terminar de presentar esta forma de expresión de la poesía clásica coreana, mostrar un famoso sijo de finales del siglo XVI del poeta Sin Hum.



    Los primeros declamadores debieron padecer mortificaciones.
    ¿Habrán hallado mejor voz en la canción que en las palabras?
    Si el cántico aleja las preocupaciones, entonces cantaré.


    Anochece y flota el otoño en el río
    dejó caer el anzuelo y no pican
    no regresa vacía la barca con la luna
    Príncipe Wolmyong (siglo VII).


    Troncho una rama del sauce y se la envío a mi amante
    si la planta junto a la ventana que alumbra su cama
    me verá y me tendrá de nuevo en cada brote


    Atribuido a la cortesana Jong Rang: se conservan poemas suyos desde el siglo XVII.


    abandonaron el barco de guerra
    y un infante de la marina
    abandonado dejó una zapato, ¡está muy claro!

    Yi Sang (1910-1931) sabía ser cáustico. Es un poema póstumo suyo dado a conocer en 1976 por Yoda Junichi, también poeta.


    Acaba de regalarle el hijo una corbata
    con barquitos de vela que navegan al vaivén
    de las mareas de su barriga sobresaliente

    José M. Prieto. En éste y en los dos sijos que siguen rinde homenaje a Yi Sang-Bom un poeta coreano del siglo XX e ilustra la tendencia a re-distribuir las sílabas en varios versos.


    Una vez por semana le toca abrir
    la puerta del cementerio de su pueblo
    y con la escoba al hombro
    canturrea nombres de amigos que están
    a la altura de sus tobillos


    por una nota que alguien dejó caer
    a la puerta del monasterio
    conocen los nuevos usos del móvil:
    Ahora podéis hablar con Dios
    con foto y sin esfuerzo


    Religioso es también el sijo del poeta Ko Un, candidato al Premio Nobel de Literatura o de la Paz durante más de una década.


    Un mosquito me ha picado
    ¡gracias!
    ¡¡estoy vivo!!

    Su argumento es vital, y racional es el de René Descartes, pienso luego existo.


    Kim Unsong, nacido en 1924 en Jungju (Corea del Norte), publicó una flamante antología bilingüe (coreano-inglés) de poetas sijoístas en 1986. El libro apareció en Seúl (Corea del Sur) y tuvo un tiraje limitado. La manera de traducir a un idioma indoeuropeo la forma tradicional del poema sijo, escrito originalmente en caracteres coreanos, es en seis versos pareados con rima consonante o asonante. La cadencia rítmica está construida por la melodía de cada dístico, cuya rima varía dependiendo de la versificación adoptada por el traductor. En tal sentido, el apotegma tradutore, traditore se cumple al pie de la letra. La antología en cuestión: Classical Korean Poems (Sijo), fue seleccionada y traducida por Unsong y publicada por la editorial Il Nyum. La obra contiene 100 sijos más cinco breves sextillas del propio Unsong. Lo que sigue es una libre traducción al castellano de seis poemas introductorios a este arte que no, por breve, es menor.

    VIDA NATURAL

    Sin calendario en las montañas
    ni horario en la mañanas

    En primavera llegan las flores
    y en otoño los colores

    Si mis crías piden abrigo 
    sé que el invierno ha traído el frío




    ERMITAÑO TESTARUDO

    Aguas de jade en un cerro azul 
    que complican al trotamundo

    No barra el sendero florido 
    Ni corte el paso del errabundo

    Mi perro le ladra a la nubes 
    Visitas llegan a este mundo



    Los dos primeros poemas son anónimos. La vida natural de anacoreta, alejado de las estructuras jerárquicas que impone el modelo societal, parece ser un tema recurrente de esta poesía popular anónima. De los 3 500 sijos clásicos recopilados hasta la fecha, se calcula que alrededor del 40% fue escrito en forma anónima. Antes de la invención del alfabeto coreano en 1446, llamado hangul, la poesía se transmitía en forma oral. Los poetas anónimos de la sociedad feudal de la época deben haber mantenido en secreto su identidad a fin de haber evitado represalias por parte de la clase noble yangban, puesto que su tono popular atentaba contra el poder nobiliario cimentado en una rígida ética confuciana y una arbitraria jerarquía social.



    CALIENTES EN MI CAMA

    ¿Cómo se te ocurre dormir afuera
    congelado de cuerpo, pies y cara?

    ¿Para qué es la frazada esmeralda
    el cubrecama y esta almohada bordada?

    Ven y mójate en la Lluvia Helada*
    Calentémonos juntos en mi cama




    Han Woo significa lluvia fría o helada* y es el seudónimo literario de una de las más brillantes poetas coreanas del siglo XVI. La autora fue dama de compañía (Gisaeng) y cortesana del reino de Sunjo (1552-1608). El poema en cuestión, "Calientes en mi cama", fue escrito en respuesta a un poema erótico titulado "Lluvia helada", que el gobernador de Pyongyang, Im Je (1549-1587), le dedicó a la brillante cortesana en una justa verbal. Erotismo, picardía y desenfado derrama la poesía de Han Woo.



    FUEGO Y AGUA

    Se incendian los brotes de la floresta
    Brasa en el cerro de la primavera

    El agua puede apagar todavía
    el incendio, rápido y a la primera

    Pero nada hay que acabe el fuego humeante 
    que me consume semanas enteras


    Corea fue invadida por Japón entre 1592 y 1598. No sería, sin embargo, la última invasión que sufriría el país asiático. Kim Duklyong (1563-1596) combatió contra los invasores, ganando tanta popularidad que el rey lo acusó de instigar a una rebelión en su pueblo natal: Chongju. Su suerte fue trágica. Fue arrojado a un calabozo y dejado allí hasta morir a la edad de 33 años.



    GENIO Y FIGURA

    Mi mente permanece joven de corazón
    siempre descuidada, ligera e inmadura

    Incluso si comienzo lento a envejecer
    me mantengo joven a mi edad madura

    Si persigo libremente mis deseos
    No ha de faltar quién se mofe ante mi figura



    "Genio y figura" -o "Siempre juvenil"- es un poema escrito por uno de los más notables monjes confucianos de la dinastía Yi, Suh Kyongduk (1489-1546). Este escolar confuciano hizo vida de anacoreta en Songdo, la capital de Koryo, enseñándole a los jóvenes cuanto él mismo pudo cultivar en vida. Cuenta la leyenda que Suh Kyongduk tuvo un amorío platónico con una de sus estudiantes, la poeta Whang Jinnie, fallecida en 1530, quien en uno de sus poemas escribe: "Relájate un rato y juega conmigo". A pesar de los intentos de seducción de su bella alumna, el estricto Suh Kyongduk nunca aceptó romper sus votos de soledad.



    SEGÚN MI PROPIA NATURA

    Calmo y sin urgir a nadie 
    vivo en paz y en forma alegre

    No acepto ningún consejo 
    ni dejo que hundan mi mente

    Desoigo sus dictámenes 
    mi voluntad está al frente




    Aunque China invadió Corea en 1637, el confucianismo ya había prendido mucho antes en territorio coreano (Confucio vivió entre 551 y 479 a.C.). Uno de sus seguidores, Byon Kaeryang (1369-1430), estudió filosofía confuciana en la escuela de Chung Mongju durante la dinastía Koryo, aprobando sus exámenes a la edad de 17 años. Este poema retrata la integridad personal que propugna dicha filosofía y que, en rigor, no es sino una ratificación del principio anárquico de autonomía.


    Aunque yo muera y muera de nuevo; aunque yo muera de cien muertes;

    mucho tiempo después de que mis huesos se conviertan en polvo; si mi alma existe o no;

    mi único corazón rojo, por siempre y siempre fiel a mi Señor, nunca se desvanecerá


    이몸이 죽고 죽어 일 백번 고쳐 죽어

    백골이 진토되어 넋이라도 있고 없고

    님 향한 일편단심이야 가실 줄이 있으랴.



    El sijo y la contemplación de la naturaleza

    Aparte de eso, el sijo  también exploró el sentido metafísico  de la naturaleza, pues los poetas vieron en el orden natural un modelo moral e intentaron construir una sociedad virtuosa, basada en su armonía. Esto formaba parte del objetivo principal del confucianismo, que era desarrollar la bondad del hombre.  Ejemplo de esto fue el poeta Lee Hwang (이황) , quien en su sijo examina la esencia de la situación humana a través de la naturaleza:



    ¿Por qué la montaña azul es siempre azul 
    y el agua del río fluye incesante todo el día y la noche? 

    Nosotros también seremos así eternamente.



    Este  sijo apela a la esencia de la montaña (quietud) y el río (movimiento) para en su equilibrio sugerir un determinado comportamiento  ético al individuo, como la ecuanimidad ante situaciones adversas. Esta temática fue retomada luego por Yun Seondo (윤선도), quien  nos dio el retrato más detallado de una vida idealizada en armonía con la naturaleza. Su pieza maestra se tituló "La canción de los cinco amigos" (오우가), y en esta plasmó un elogio a los cinco elementos naturales:  agua, pino, bambú y la luna. El sijo inicial da cuenta de su relación: 



    Tú preguntas ¿cuántos amigos tengo? Agua y piedra, bambú y pino. 
    La luna sobre la colina oriental es un compañero alegre. 
    Además de estos cinco compañeros, qué otro placer debería pedir.


    내 벗이 몇인가하니 수석과 송죽이라
    동산에 달오르니 그 더욱 반갑도다
    두어라, 이 다섯 밖에 또 더해야 무엇하리



    Como se observa, este poema describe la armonía alcanzada entre el sujeto y su entorno, con el cual ha establecido vínculos afectivos. La opción por una vida ascética alejada del caos de la sociedad, marca la imagen típica del aristócrata-erudito en aquel período.



    El sijo y la expresión amorosa

    Y si la naturaleza es parte de la temática, también lo son los sentimientos como el amor y el anhelo. En aquellos días, las mujeres coreanas también utilizaron el sijo para expresar sus sentimientos a sus seres queridos, libre de la gobernanza política y social. Hwang Jin-yi (황진이), la más famosa gisaeng (mujer educada con el fin de entretener y acompañar a los aristócratas) del siglo XVI, compuso exquisitos poemas de amor. Los sijos que compuso a menudo describen la belleza de sitios geográficos o la tragedia personal de sus amores. Un tema común de la poetisa es querer a alguien que está ausente, y desear su regreso, tal se observa en el poema siguiente:



    La noche más larga del año la corto por la mitad
    y la guardo en el colchón del viento de la primavera
    para sacarla cuando venga mi amante.


    동지달 기나긴 밤을 한 허리를 버혀 내여
    춘풍 이불 아래 서리허리 넣었다가
    어른 님 오신 날 밤이여드란 구부구비 펴리라



    En este sijo  la imagen central es una noche eterna, fría y sin amor que se transforma, por el deseo del hablante lírico, en una cálida noche de primavera, amor y alegría. El proceso de desentrañar la fría noche suscita una combinación que contrasta  imágenes cálidas y frías, perpetuas y transitorias, pues mientras el tiempo de la vida natural es transitorio (como las estaciones que se suceden unas a otras), el tiempo del individuo  es eterno por los sentimientos que se desprenden de él.Por tanto, el amor que Hwang Jin-yi postula es un amor trascendente en espacio y tiempo. Fuera de los sentimientos, el hombre solo está determinado por lo transitorio, tal como plasma en el siguiente poema :



    Las montañas son las mismas que en los viejos tiempos,
    pero las corrientes no son las mismos;
    ellas siguen fluyendo día y la noche,
    así que no pueden ser iguales.

    Los hombres de fama son como las corrientes;
    una vez que se ha ido, nunca regresan.



    Al igual que los intelectuales del período, Hwang Jin-yi hace válidas las ideas del confucionismo, en especial aquella que refiere que en el universo, el ser humano es solo un fragmento temporal. 



    Poemas de Hwang Heu-Chun

    VERSIONES Y NOTA DE LEÓN PLASCENCIA ÑOL



    Hwang Heu-chun (1418-1456): murió ejecutado por intentar recuperar el trono del rey Danjong, quien fue despojado injustamente por su tío, el rey Sejong.

    Hwang Heu-chun es un sadaebu, un “letrado neoconfuciano” (mezcla la cosmología del taoísmo, el idealismo metafísico del budismo Ch’an y el humanismo del confucianismo clásico) que viajó por la península coreana a la manera de Matsuo Basho y va dejando anotadas sus impresiones del viaje realizado. Los poemas sijos recuperados son visiones del mundo desde una mirada ebria y sensual que intenta reconstruir lo visto. Su último sijo lo escribe minutos antes de ser ejecutado por el rey Sejong.

    Los sijos, de estructura 14-14-16 sílabas, son poemas coreanos clásicos antecesores del haikú, cercanos a los poemas breves chinos y que “se asemejan a una pintura oriental […] Se busca [en ellos] una visión orgánica en la cual cada parte contiene el principio de la totalidad y cada descripción abre el camino hacia la infinitud, y viceversa. A esta comunión armónica entre el cielo, la tierra y el hombre quiere llegar el poeta del sijo”, escriben los estudiosos Hwang Te-jun y María Isabel Filinich.

    Octavio Paz escribió lo siguiente para referirse a la obra de Basho: “el proverbio europeo es falso; viajar no es ‘morir un poco’ sino ejercitarse en el arte de despedirse para así, ya ligeros, aprender a recibir. Desprendimientos: aprendizajes”. Lo mismo podría decirse del poeta y viajero coreano Hwang Heu-chun.


    Mientras la tarde crece con lentitud informal el mundo de los muertos es una simple sombra entre los cerezos que ayer nombré para que fueran tuyos.


    *


    Los ojos de la kisaeng[1] no son como los tuyos. Dejó en mi almohada una nota de despedida. Huyo todos los días: el que no es mi rey quiere matarme.



    *



    El vuelo de las grullas en el silencioso Han[2] distrae mi mirada de las montañas Inwangsan.[3] Quisiera irme tan lejos que ni mi sombra me alcance.



    *



    Las nubes negras del largo camino a casa
    son manchas de grullas en el cielo rojo.

    El pintor dejó inconclusa una hoja de arroz.



    *



    No tengo preguntas para ti mientras bebo soju.[4]

    La tarde se agiganta lenta. Una luz ardiente
    crece en el pelaje de los animales solitarios.



    *



    Los árboles se mueven despacio. Es el soplo del dios
    de las cosas inmóviles…[5]


    *



    El espíritu es un animal perdido entre el bosque
    de bambués. La luz permanece quieta en las flores.
    El mundo envejece en la mirada del Buda silencioso.


    _________________________________

    [1] Kisaeng es una mujer que se dedicaba a amenizar las veladas, a la manera de las geishas. (Nota del traductor)
    [2] El Han es el río que cruza Seúl. (Nota del traductor)
    [3] Inwangsan son un grupo de montañas en los alrededores de Seúl. (Nota del traductor)
    [4] Bebida tradicional coreana que se prepara con papa. Su sabor recuerda un poco al sake. (Nota del traductor)
    [5] Este poema aparece incompleto en las obras del poeta. Algunos estudiosos señalan que se trata de un poema animista que tiene su contraparte en la obra pictórica del Hwang. (Nota del traductor)








    .

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    CANTOS DE LOS MANSI DE SIBERIA
       
    Los Mansi, como se llaman a sí mismos (el término significa, como en la auto-denominación de tantos pueblos originarios alrededor de la tierra, 'humanos', 'hombres'), son más conocidos por el nombre de Vogul, Vogules, Vogulos, que, como también sucede en numerosos casos, es un nombre despectivo usado por sus pueblos vecinos o enemigos.

    Los Mansi son originarios de la Siberia Occidental, más allá de los Urales, y a lo largo del río Ob y de sus tributarios. Los textos de este pueblo han corrido mejor suerte que la de otros pueblos antiguos y varias veces colonizados, en este caso por los rusos y, más adelante y mucho peor todavía, por los soviéticos, ya que tanto investigadores húngaros como alemanes y finlandeses han recogido sus textos. La lengua que hablan (o mejor dicho hablaban, en la inmensa mayoría de los casos), es una de las lenguas fino-hungrias: el subtipo Obi-ungrio. Este idioma tiene fuentes ancestrales, ya que se trata de un pueblo muy antiguo, que recién en el siglo XIII, cuando se separan  del húngaro y del kanthy, adquiere la pureza de una lengua absolutamente propia (se entienden poco con esos pueblos, ya que sólo un 30% de sus palabras tienen raíces comunes).

    En la actualidad hay una población de alrededor de 12000 Mansiis, pero bajo el régimen soviético han sufrido una gran merma en la posibilidad de hablar su propia lengua, por lo que sólo una pequeña parte de la población, y decreciente, conserva el idioma tradicional. Tanto el ecocidio producido por las compañías petroleras, como la emigración urbana y las políticas represivas de Putin hacia los pueblos no-rusos, están exterminando los restos de esa cultura. El reconocido académico finlandés Juha Pentikäinen, especialista en las culturas Obungrias, dice que la situación actual es sencillamente "un genocidio".

    El sistema de creencias de los Mansii incluye un gran número de deidades y espíritus, como los Moosj, los espíritus del bosque, con el dios Torem ocupando el sitial más alto en los cielos. El Agrimensor del Mundo, o el hombre observando el mundo, es el hijo de Torem, que, con la llegada del Cristianismo (en dos grandes intentos en diversos siglos) tomó la forma de Cristo (que a su vez tomara en su tiempo, la forma de Apolo). El chamán es un intermediario, con su propio cuerpo, entre los hombres terrenales y los espíritus y los dioses. El osos es un animal sagrado entre ellos, y sólo lo cazan en períodos de hambruna. Pero el oso tiene alma y ésta regresa a la tierra. La muerte del oso es llorada, aunque por otra parte se entiende que al morir, ha regresado a sus orígenes. La palabra 'oso' es tabú entre los Mansii, debido a la creencia de que ellos escuchan y entienden el lenguaje humano.


    CANTO SACRIFICIAL

     Puse un humeante cesto de corteza
     Puse un bol humeante,
     un tazón de agua de cerveza,
     un tazón de agua de miel.
     El agua de cerveza que puse ahí
     el agua de miel que puse ahí
     acéptalos como una ofrenda de asta ensangrentada
     acéptalos como una ofrenda de pezuña ensangrentada
     Aleja esta tierra de colinas que aferra mi mano
     aleja esta tierra llena de cráteres que aferra mi pie.
     Que el espíritu de la enfermedad no se presente
     que la mala suerte no se presente.
     Haz que las fauces de la mala suerte se vayan
     haz que las fauces de la enfermedad se vayan.
     No tengo una hija para la boca de del espíritu de la mala suerte
     no tengo un hijo para la boca del espíritu de la enfermedad.
     ¡Que venga un día radiante, para que pueda vagar!
     Luz dorada, padre dorado-
     por estas cosas lloro, por estas cosas rezo.


        
    INVOCACIÓN DEL CHAMÁN AL AGRIMENSOR 
    DEL MUNDO

     ¡Ser dorado, que moras por encima de los siete con alas
     ser dorado, que moras por encima de los siete a pie!
     Tus desgraciados vestidos con sus congojas
     te rezan llenos de aflicción.
     Cuando se alza la niebla del espíritu de la enfermedad 
     aprieta a la niebla de los espíritus de la enfermedad hacia abajo.
     Cuando se alzan la niebla de los espíritus de la miseria
     Aprieta a la niebla de los espíritus de la miseria hacia abajo.
     Aquí, dentro de la choza en la cual siete muy alados dioses
                   están sentados,
     siete dioses con muchos pies están sentados,
     cae como todas las gotas de lluvia descendentes
     sube como todas las gotas de viento ascendentes.
     Sobre la edad de las muchachas déjanos una palabra de edad
     sobre la edad de los muchachos déjanos una palabra de edad.



              
    CANTO DE UNA DANZA

     Tres cazadores de patos
     nos prometieron el uno con el otro,
     tres cazadores de patos
     nos juntaron.
     ¿Por qué no debería yo haber trabajado tan duro en la casa
                       de mi padre?
     Ahora me visto con lo mejor,
     me siento en el bote.
     Tú ve alrededor de la punta, 
     ¡yo iré a tu encuentro!
     Cuando nos reunamos
     pisotearemos
     tres campos de pasto seco,
     tres campos de pasto verde.



         
    CANTO CHAMÁNICO DE LA CASCADA

     ¡Pequeños hijos, pequeños hijos!
     Como un arroyo-bandada de ocas habéis pasado
     como un arroyo-bandada de patos habéis pasado.
     ¡Pequeños hijos, pequeños hijos!
     ¿Qué os aflige
     qué os falla?
     Mi impermeable de la Colina-Espíritu-Suerte
     está -miren- extendido.
     Mi saco del Bosque-Espíritu-Suerte, que mi madre
     ha rellenado con martas sibelinas vivas
     está -miren- extendido.
     ¡Pequeños corazones, pequeños corazones!
     ¿Qué os aflige
     qué os falla?
     ¡Cántenme con la voz de alegres risotadas de las ocas, pe-
            queños hijos!
     Yo canto para ustedes con la voz cantarina
     del cuclillo de la mañana, pequeños hijos.
     Y cuando yo abro mi carcajeante boca de oca de río
     durante la noche, durante el día, huesos fuertes
     carne fuerte .miren- surgirán de la tierra
     -miren- del agua.
     Tenemos este deseo -miren- este anhelo
     suplicamos a causa de este deseo -miren- este anhelo
     necesitamos un día feliz
     necesitamos pie sano, necesitamos mano sana.

     ¡Pequeños hijos! Entonces cuando me rueguen
     y una vez que yo bata mis alas
     la tierra irá toda sin temblores
     y cuando bata mis alas de nuevo
     el agua irá toda sin temblores.
     Y cuando mi sentido del Ob-agua surja
     cuando mi dorado-mar sagrado sentido Ob-dorado surja
     y yo diga adiós con mi báculo sagrado con sus siete muescas
     aferrado en la mano de mi lado bueno
     la encorvada tierra sagrada se librará de temblores.
     Que mi cálida piel, mis cálidas botas de piel,
     con su poco de calor
     hagan crecer sus huesos
     hagan crecer su carne.




            
    CANTO ACERCA DE MI ALDEA*

     Deprimente promontorio de mi aldea
     deprimente promontorio donde las jóvenes mujeres caminan
     deprimente promontorio donde los hombres jóvenes caminan.

     Mi querida arena, blanca como los pies de las grullas
     algo acerca de lo que cantar
     algo de lo que alegrarse.

     Querido deprimente promontorio de mi aldea
     bordeado de un lado
     por el bosque de puntas filosas colindante,
     bordeado del otro lado
     por el río de perlas fluyendo-
         fluyendo a su alrededor en verdad
         bordeándolo en verdad.

     Todos mis queridos puntos punta-de-iglesia
     todos mis queridos pinos semejantes a iglesias
     quédense ahí, tantos,
     aparezcan ahí, tantos.

     El querido sendero donde caminan las mujeres jóvenes
     el querido sendero donde caminan los hombres jóvenes
     no está cubierto de pequeñas ramas
     no está cubierto de pasto.


     * La aldea en cuestión se llama Khöslokh, aunque se ha  obviado nombrarla en el poema, compuesto en fecha incierta.


    FUENTES

    Los textos primero, segundo y cuarto, provienen de una traducción de Dorothea Grünzweig y Derk Wynand, publicados en la formidable serie Modern Poetry in Translation, en este caso Third Series-Number Five. Transgressions,
    en Londres, 2006.

    El tercer texto proviene de Willard R. Trask y su enorme The Unwritten Song. Poetry of the Primitive and Traditional Peoples of the World. The Macmillan Company, NY, 1967.

    Finalmente el último de los textos traducidos aquí es del libro de Keith Bosley, también imperdible, Poetry of Asia, Five Millenniums of Verse from Thirty three Languages. Weatherhill, NY, 1979.

    La foto es de Sebastián Salgado (detalle).




    MITOLOGÍA DEL PUEBLO VOGUL DE LA SIBERIA OCCIDENTAL

    Por Óscar Abenójar Sanjuán 

    Serie “Culturas del Mundo”
    Área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Alcalá
    Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM Centro de Estudios Cervantinos



    Introducción

    Las aldeas del pueblo mańśi, o “vogul” tal y como es conocido por los rusos desde el siglo XVI, están instaladas a lo largo de las riberas de los ríos Konda, Yukonda, Sosva y Sygva, afluentes occidentales del Obi, en la provincia siberiana de Khanty-Mansisk (rus. Ханты-Мансийск).
    Como el ostiaco y el húngaro, la lengua de los vogules pertenece a la rama ugria del grupo finougrio. Estos idiomas finougrios, o también llamados “ugrofineses”, son, a su vez, parte integrante de la gran familia de lenguas urálicas. Algunas lenguas relativamente conocidas, como el finlandés, el estonio, el lapón o el samoyedo, y otras muchas ―de escasa extensión y de limitadísimo número de hablantes― conforman este híbrido, fragmentario, y
    extremadamente complejo grupo lingüístico urálico.
    La historia de las etnias de lengua urálica arranca en el décimo milenio a. de C. en una vasta región del curso medio del Volga, zona en aquel entonces cubierta de coníferas y cercada, en el norte, por una espesa capa de hielo. Son muy escasos los vestigios arqueológicos hallados en aquel remoto territorio, y muy poco más sabemos, por consiguiente, del estilo de vida ni de la suerte que
    corrieron aquellas tribus urálicas primitivas hasta cuatro mil años después. 

    Hacia el 6 000 a. de C. los glaciares del norte de Eurasia iniciaron una lenta retirada de la cuenca del Volga; entonces la taiga cubrió el norte de Siberia, y los bosques caducifolios tapizaron las llanuras de la Rusia central. Aquel aumento de la temperatura obligó a los grupos urálicos a extenderse por Eurasia en busca de nuevos pastos para sus renos. Los samoyedos, que fueron los primeros en escindirse del tronco urálico, se dirigieron hacia el norte, hasta instalarse definitivamente en la costa ártica de Siberia occidental.
    También los lapones emprendieron un largo viaje, en este caso hacia occidente, que les llevaría hasta la costa septentrional de la Península Escandinava. 

    En el primer milenio a. de C., los húngaros se instalaron en el territorio hoy conocido como “Magna Hungaria”, en el curso medio del Volga4. Los demás grupos ugrios ―vogules y ostiacos―, que permanecieron en las regiones próximas a los Urales, fueron desplazados hacia el nordeste, en época medieval, por las hordas mongolas y tártaras. Desde entonces los ugrios de Siberia no han abandonado los valles nororientales de las montañas. 


    En el censo de 1897, la población vogul de la región de Khanty-Mansisk, era de 7 600 individuos. En 1926 la cifra había quedado reducida a 5 300. En 1970 fueron censados cien vogules más que en 1926 (7 700), pero solo el 49 % de ellos recordaba su lengua materna. En 1990 había todavía 3 184 hablantes, pero, en la actualidad, la cifra se ha reducido considerablemente, y solo los hombres y las mujeres de mediana edad conocen el vogul, además del ruso, y apenas un puñado de ancianas comprende únicamente el mańśi. 

    Traducción literal:

    —Pues, yo, hijita de mi padre, por lo siguiente estoy lleno de malestar:
    En el asentado sagrado lugar estático
    ¡ay! sagrado diluvio de fuego aquel se ha ido fuera.

    Han quedado:
    ―Dulce hermana, estoy llorando porque
    se ha desatado un diluvio de fuego
    allá abajo, sobre el lomo de la sagrada tierra estática.


    Señalaremos, por último, que, para la presente edición, hemos seguido las publicaciones de Bernát Munkácsi Vogul Népköltészet Gyűjtemény, de Béla Kálmán Leszállt a medve az égből, de Géza Képes Napfél és éjfél: finnugor rokonaink népköltészete, entre otros. No obstante, cuando los títulos propuestos por estos autores resultaban, a nuestro entender, poco específicos o no describían exactamente el argumento del canto, añadimos un subtítulo entre corchetes.
    También quisimos adjuntar, entre corchetes y debajo de cada epígrafe, una referencia bibliográfica completa con el fin de que el lector pudiera acudir con rapidez a las fuentes de nuestras traducciones.
    Y damos paso, sin mayor dilación, a esta antología de cantos mitológicos del pueblo vogul con la esperanza de despertar el interés por estas joyas del folclore ugro-siberiano entre los lectores hispanohablantes, y con el deseo también de que, en un futuro (y ojalá no muy lejano), la literatura oral de los pueblos urálicos suscite tanto entusiasmo entre los especialistas occidentales como hasta ahora lo ha hecho la tradición indoeuropea. 



    CANTOS MITOLÓGICOS DEL PUEBLO VOGUL


    LA CANCIÓN DE LA INUNDACIÓN DEL CIELO Y DE LA TIERRA

    [El anciano y la anciana que sobrevivieron al diluvio]

    [En 1889 Bernát Munkácsi transcribió este texto entonado por Vas’kä, el hijo de Kirä, famoso y respetado chamán de la región de Berezovo también conocido por su nombre ruso “Vasilii Kirilich”. Nuestra traducción proviene de los textos, en vogul y en húngaro, publicados en Vogul Népköltészet Gyűjtemény, vol. 1, pp. 38-67. Existe otra publicación, en mańśi (hasta el v. 48) y en inglés, en Lauri Honko, The Great Bear, pp. 109-110. Pueden consultarse otras dos versiones húngaras en Géza Képes, Napfél és éjfél: finnugor rokonaink népköltészete (Medio día y media noche: poesía popular de nuestros parientes finougrios), Budapest: Magyar Helikon, 1972, pp. 68-83, y en Béla Kálmán, et al., Leszállt a medve az égből, pp. 7-22.]



    En la ciudad del cerro de las algas creada por ellos mismos,
    en la ciudad de los cerros de la tundra creada por ellos mismos,
    vivían la Dama S’iś de Oro
    y nuestro padre, el Kworės de Oro.
    Su hija era la Kaltėś de Oro.
    Su hijo, el Ātėr de Oro.
    Eran sus dos únicos hijos.
    Los siete caballos coloridos como el Sol pataleaban en el establo.
    Sus siete caballos de níveo color relinchaban en el establo.
    Detrás de su casa,
    nació un abedul de hojas doradas.
    Nació un abedul de ramas doradas.
    La Kaltėś de Oro, la hermana del joven [Ātėr de Oro],
    salió de la casa [y] se deshizo la trenza:
    Mis siete Obi con una desembocadura se vierten,
    los siete mares con una desembocadura se derraman6
    El Sol deshace su trenza,
    la Luna deshace su trenza,
    y sus siete gallos de plumas doradas,
    de colas doradas,
    se posan
    detrás de la casa, en la rama del abedul reverenciado.

    _________________________________
    6 La Kaltėś de Oro, la hermana del joven [Ātėr de Oro] /salió de la casa [y] se deshizo la trenza:
    /Mis siete Obi con una desembocadura se vierten, /los siete mares con una desembocadura se derraman:
    cuando Kaltėś de Oro se deshace la trenza, el cielo se licua y se desata el diluvio. 


    Estuvieron cantando durante siete noches,
    estuvieron cacareando durante siete días.
     Por la noche no dejan [de cantar],
    de día no se les quitan las ganas [de cantar].
    Su canto suena con voz chirriante
    como un chorro de oro y de plata7.
    Allí cantaron con voz retumbante
    como un caudal de plata y de oro,
    y desde entonces los míseros mortales que calzan sandalias,
    los míseros mortales [que se cubren] con pellizas
     empezaron a sentir ganas de vivir en el mundo extenso,
    pues habían escuchado la voz de los gallos.
    El Ātėr de Oro, el hermano de la Kaltėś de Oro,
    salió de la casa y se deshizo la trenza:
    Mis siete Obi de una sola desembocadura fluyen,
    mis siete mares de una sola desembocadura fluyen,
     el Sol reluce en su trenza,
     la Luna brilla en su trenza.
    Siete escarabajos acuáticos de lomos dorados
    emergen a la superficie desde las siete profundidades del Obi,
     desde las siete profundidades del mar.
    Se calientan los lomos en su trenza,
    en su trenza que originó el verano y el invierno.
    Desde entonces los míseros mortales que calzan sandalias,
    los míseros mortales [que se cubren] con pellizas
     empezaron a obtener la fuerza vital,
    la fuerza vital de aquellas trenzas.
    Pasó mucho tiempo o [pasó] poco tiempo.
    ¡Ay! Cierto día, su madre, la S’iś de Oro, murió,
    y su hija, la Kaltėś de Oro,
    atrapó uno de los siete gallos
    de alas doradas, de colas doradas,
     ¡ay! lo destripó
    y metió a su madre en las entrañas del gallo.
    Pasó mucho tiempo o [pasó] poco tiempo.
    Cierto día, nuestro padre, el Kworės de Oro, murió.
    Su hijo, el Kworės de Oro,
    60 atrapó uno de los siete escarabajos acuáticos
    de lomos dorados,
    le desgarró el abdomen y metió a su padre

    ______________________________
    7
    Su canto suena con voz chirriante / como un chorro de oro y de plata: para los vogules, este canto de los gallos permite que comience, por fin, la edad de los hombres. 



    en las entrañas del escarabajo acuático.
    Pasó mucho tiempo o [pasó] poco tiempo
    en nuestra ciudad del cerro de las algas,
     en nuestra ciudad de los cerros de la tundra.
    Un día, la Kaltėś de Oro le dijo a su hermano [al Ātėr de Oro]:
    ―Hermanito, ¿Hemos de esperar mucho [tiempo]
    en nuestra ciudad del cerro de las algas hasta que lleguen los humanos?
    ¡Partamos inmediatamente hacia la región
    habitada por los héroes, habitada por las damas!
    [Ātėr de Oro] le dijo a su hermana:
    ―De acuerdo, pero, ¿en qué animal podríamos cabalgar?
    Su hermana, la Kaltėś de Oro, le respondió:
    ―Cuando nuestros padres y nuestras madres aún vivían,
    había siete caballos coloridos como el Sol en nuestro establo,
    en nuestro establo había siete caballos de níveo color.
    Ve, pues, a las ruinas del establo.
    Allí nació, antaño, un potrillo,
    mientras sus compañeros pataleaban el suelo.
    Si cavas entre los escombros, ¡hallarás el potro
    [enterrado] a un ana8
     de profundidad!
    El Ātėr de Oro partió y comenzó a cavar
    en el suelo del viejo y ruinoso establo de los siete caballos.
    Encontró el lugar idóneo para cavar,
    solo allí podría encontrar el potro.
    En otro tiempo, cuando su madre aún vivía,
    tenía la grupa colorida, tenía la cruz colorida.
    Así era su potro, no era de otra raza.
    [Pero ahora] sus huesos eran de pura tierra.
    [El Ātėr de Oro] llevó el potro exánime a casa,
    y su hermana, la Kaltėś de Oro, lo cogió en brazos,
    lavó uno de sus lomos con agua del lago,
    lavó el otro con agua del Obi.
    Lo resucitó.
    Así era el animal que encontró, no era de otra raza.
    De uno de los agujeros de la nariz,
    saltó una chispa de fuego,
    del otro agujero de la nariz,
    emanó un fuego abrasador,
    por sus patas delanteras, desplegó dos alas.
    Así era el animal, no era de otra raza.
    Tenía la cadera colorida, tenía la cruz colorida.

    ____________________________
    8 Ana: medida de longitud equivalente a unos 0,7 metros.



    Relinchó y resopló, batió las alas,
     y una luz resplandecía en la dirección en que miraba.
    Aguzaba el oído ante cualquier ruido,
    sus oídos percibían
    hasta el [sonido] del roce de dos briznas de hierba.
    Sus oídos percibían
     hasta el roce de dos ramas de abedul.
    [Los hermanos] le colocaron la silla con cascabeles,
    [la silla] de siete cascabeles en el lomo,
    y los dos hermanos
    montaron en su grupa.
     Volaron entre dos cielos9,
    como una ráfaga.
    ¡Ay! [el caballo] replegó sus alas de piel,
    pues ya habían llegado a la región habitada
    por las damas de otro pueblo,
    por los señores de otro pueblo.
    Cabalgaron durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
    Miraron hacia abajo, [hacia] cierto lugar,
    su tierrecita giraba
    como una rueda anegada por el diluvio de hierro,
     las lenguas de fuego saltaban
     a una altura de siete cuerdas de medir. De nuevo,
    cabalgaron durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
    Entonces vieron
    que el sagrado diluvio de fuego había carbonizado
    las patas doradas de su sagrado corcel,
    los cascos delanteros [y] los traseros.
    El Ātėr de Oro retiró los cascos [del caballo]
    y esparció sus trenzas.
    Después volvieron a despegar.
    En cierto momento, observaron
    que [ya] no quedaban bosques,
    pues toda la tierra había quedado abrasada.
    De nuevo despegaron,
    el corazón del Ātėr de Oro se entristeció,
    [Pensaba:] “¿Qué será de la tierra sin hombres?”
    [Sin duda] había que crear la vida de los mortales.
    Entonces les dijo llorando
    a su padre y a su madre, todavía exánimes10:

    _______________________________
    9 Volaron entre dos cielos: volaron entre el cielo inferior (la tierra) y el cielo superior. 



    ―¡Papá, Kworės de Oro! ¡Mamá, S’iś de Oro!
    ¿Cómo podrán sobrevivir los hombres
    en aquella tierra abrasada?
    Su hermana, la Kaltėś de Oro le respondió:
    ―¿Qué te ha ocurrido? ¿Por qué lloras, hermanito?
    ―Dulce hermana, estoy llorando porque
    se ha desatado un ígneo diluvio
    allá abajo, sobre el lomo de la sagrada tierra estática11,
    y no se ha librado del fuego ni un brizna de árbol,
    no se ha librado ni un ser vivo.
    ¿Cómo podré vivir sin hombres?
    ―¡Hermano! ¡Mira hacia abajo!
    [Ātėr de Oro] miró abajo con los ojos bañados en lágrimas,
    [y vio] un anciano y una anciana que navegaban
    en un barco de siete planchas de madera chopo.
    El agua sagrada se retiró de la tierra.
    El Ātėr de Oro los vio arrastrándose por la orilla.
    El Demonio surgió de la tripa de la anciana,
    allí se había refugiado del fuego, allí había sobrevivido.
    Las hijas y los hijos [humanos]
    surgieron de los ombligos cortados de los hombres12.
    Y hasta ahora nosotros, hijas e hijos de aquellos mańśi,
    hemos convivido con otros pueblos.
    La Kaltėś de Oro y el Ātėr de Oro
    partieron en su caballo alado
    de grupa multicolor, de cruz colorida.
    Volaron durante mucho tiempo o [volaron] durante poco tiempo.
    El joven tomó las riendas del caballo,
    miraron hacia abajo, hasta donde alcanzaba la vista:
    ¡las ciudades habían encogido!,
    ¡los pueblos se habían ensanchado!
    Descendieron, se detuvieron en una casa.
    Allí pacían muchas vacas, [también] había corderos,
    caballos, graneros, henares, comercios...
    pero ni rastro de los humanos.
    ―Querido ―dijo [Kaltėś de Oro]―

    _________________________________
    10 Recuérdese que S’iś de Oro y Kworės de Oro se hallaban en estado de letargo en los vientres de un gallo y de un escarabajo acuático respectivamente.
    11 Sobre el lomo de la sagrada tierra estática: Numi Tārėm había detenido el giro del mundo para que los humanos pudieran vivir en él. De ahí que la nueva tierra, estable y preparada para recibir la vida humana, reciba el epíteto “estática”.
    12 Las hijas y los hijos [humanos] / surgieron de los ombligos cortados de los hombres: los humanos tuvieron descendencia. 


    yo me quedo fuera, entra tú,
    y si ves al ser humano, no les digas dónde estoy.
    ¡No podría mezclarme con los humanos!
    El Ātėr de Oro descendió a casa,
    no vio ni el pueblo de los hombres ni el de las mujeres.
    Bebió cerveza, comió comida con miel,
    se sentó a la mesa. No había casi nada.
    El joven [Ātėr de Oro] se escondió bajo un banquito,
    y allí permaneció bien oculto.
    En cierto momento entró arrastrándose un glotón.
    Empezó a gruñir por toda la casa,
    y el Ātėr de Oro pensó:
    “Espero que no me muerda”.
    Al instante
    [el glotón] se quitó la piel.
     ¡Eh! ¡El joven [Ātėr de Oro] vio, desde su escondite,
    cómo aparecía, debajo de la piel de glotón,
    un hombre hijo de mujer, un hombre hijo de hombre!
    El héroe se sentó en el banco
    y se quitó la piel de glotón.
     Se enjugó el sudor abundante.
    Algo volvió a asomarse por la puerta.
     Un fiero anciano-lobo irrumpió [en la casa],
    y comenzó a saltar y a aullar por todas partes.
    Al instante
     [el lobo] se quitó la piel.
    ¡Eh! ¡El joven [Ātėr de Oro] vio, desde su escondite,
    cómo aparecía, debajo de la piel de lobo,
    un hombre hijo de mujer, un hombre hijo de hombre!
    Y otro héroe se sentó en el banco.
     Algo volvió a empujar la puerta.
    Un anciano-oso irrumpió [en la casa]
    y comenzó a saltar y a gruñir furiosamente por todas partes.
    Al instante
    [el oso] se quitó la piel.
     ¡Eh! ¡El joven [Ātėr de Oro] vio, desde su escondite,
    cómo aparecía, debajo de la piel de oso,
    un hombre hijo de mujer, un hombre hijo de hombre!
    De nuevo, otro héroe se sentó en el banco.
    Estuvieron sentados durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
    En cierto momento [los héroes] dijeron:
     ―¡Eh! ¡Por aquí hay un extraño! 

    Pero ¿dónde está? ¡Que dé un paso adelante!
    El Ātėr de Oro lo escuchó y se levantó,
    y estrechó las manos de los tres héroes.
     Se sentaron a una mesa llena de comida y de cerveza,
     bebieron y comieron durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
    El Ātėr de Oro estaba triste [porque pensaba]:
    “¡Ay, Dios mío! Yo estoy aquí comiendo y bebiendo
    mientras mi hermana está fuera. Estará hambrienta”.
     Levantaron la cabeza los héroes [y dijeron]:
     ―¿Tienes una hermana?
     ¡Hazla pasar!
     El Ātėr de Oro hizo entrar enseguida
     a su hermana, a la Kaltėś de Oro.
     Se sentaron en una mesa llena de comida y de cerveza,
     comieron, bebieron y se acostaron.
     Estuvieron acostados hasta la semana famosa13,
     estuvieron descansando hasta la semana renombrada.
     El Ātėr de Oro se sumió en un sueño [muy profundo].
     ¡Ay! [Después] se levantó
     y salió de aquella casa.
    Su hermana partió por su cuenta, sin el caballo,
    vagabundeó, deambuló,
    caminó durante mucho tiempo
     por la región de los cielos largos,
     por la región de los cielos cortos.
    El Ātėr de Oro se acostó
    en un soleado lugar de la linde del abetal.
    Estuvo acostado durante mucho tiempo
     o [estuvo acostado] durante poco tiempo.
     La primavera acababa de comenzar,
    muchos pajaritos dorados
    arribaban desde la Región del Sur
    a aquella región de las damas, a aquella región de los señores.
    [El Ātėr de Oro] los contemplaba mientras seguía acostado.
     De repente una solitaria gansa ponedera
    pasó volando por el cielo.
    El Ātėr de Oro, en forma de ganso, sobrevoló el lago
    agitando las manos, [agitando] las canillas.

    _________________________________
    13 Famoso, -a y renombrado, -a: (man. nēmėŋ) en la poesía épico-mítica vogul, son atributos muy recurrentes para la formación de matrices formulaicas. Tanto es así, que, en ocasiones, el adjetivo se ha lexicalizado, y es empleado en sintagmas de significado oscuro como “semana famosa”. 

     El Ātėr de Oro y la gansa se balancearon
    como marido y mujer14.
    Llegaron a la Región del Sur
    cuando el otoño comenzaba a acortar los días.
    Aquellos animales vivieron
    en los siete lagos de doradas aguas,
     en los siete mares de doradas aguas.
    Estuvieron cantando durante siete noches,
    estuvieron cantando durante siete días.
    Al ascender hasta la orilla de los siete lagos,
     hasta la orilla de los siete mares, apareció, ante ellos, el camino dorado.
     Al descender, apareció, ante ellos, la región ondulante.
    El Ātėr de Oro, se quedó a vivir allí
    con su gansa ponedera.
    Tuvieron hijas, tuvieron hijos.
     [Un buen días] su ancestro, el cielo superior,
     su padre, el cielo superior,
    hizo que llegara la primavera, y,
    ¡ay!, los pájaros residentes en el Sur vinieron a nuestra tierra,
    a nuestra región de las aguas del Obi,
     a nuestro mundo acuático,
    siguiendo su instinto de animales inteligentes.
    ¡Ay, llegaron!
    En cuanto alcanzaron la tierra de las damas,
    en cuanto alcanzaron la tierra de los señores,
    [Ātėr de Oro] recordó su caballo,
    echaba de menos a su buen caballo.
    [Los esposos] partieron, sobrevolaron
    la región del otoño, [la región] de aquel que acorta los días,
     la Región del Sur por la que suelen caminar las damas,
    la Región del Sur por la que suelen caminar los señores,
    la Región del Sur de los dorados pajaritos.
    Llegaron al lugar soleado del borde del abetal
    donde antaño había dormido Ātėr de Oro.
    Se acostaron y se quedaron allí.
     Su esposa, la gansa, volvió a emprender el vuelo
    con su hija y con su hijo, y Ātėr de Oro
    siguió durmiendo durante siete noches,
    descansó durante siete días.
    Pasó mucho tiempo
    o pasó poco tiempo.

    __________________________________
    14 El Ātėr de Oro y la gansa se balancearon / como marido y mujer: los gansos copularon. 

    Había llegado la primavera
    a la linde soleada del abetal,
    regresaban los pajaritos dorados
    de la Región del Sur.
    Los pájaros de la Región del Sur
    migraban a nuestra región de las aguas del Obi,
     a nuestro mundo de agua.
     [Ātėr de Oro] seguía esperando a su mujer y a sus hijos,
    [pero] ni su mujer ni sus hijos llegaban entre aquellos [pájaros].
     Sollozando llegó su esposa
    al final de una bandada migratoria de patos salvajes,
    al final de una bandada migratoria de gansos salvajes,
    mientras llorando decía:
    ―¡Ya no tengo esposo! ¡Ya no tengo hijo!
     Y siguió sollozando durante mucho tiempo.
    En el agua de las mujeres por la que suelen merodear las mujeres del sur,
    en el agua de los hombres por la que suelen merodear los hombres,
    vive una muchacha de la Región del Sur, una muchacha dorada.
    Antaño, en invierno, en la cintura del invierno con cintura,
     todos los pájaros temblones de la Región del Sur
    se sentaban en su regazo
    para calentarse.
     ¡Mis dos hijos se cayeron
     del regazo de la cintura del invierno!
     Los devoró el hielo que rechina como la madera.
    ¡Mis hijos han muerto!
    ¡Ay si pudiera encontrar, al menos, a mi esposo!
    ¡Ay si pudiera encontrar, al menos, a mi anciano!
    Cuando llegó el otoño que acorta los días,
    ¡ay!, de nuevo, se puso a pensar [la gansa]
     en los numerosos pájaros dorados
    de la Región del Sur por la que suelen caminar las mujeres,
     recordó las aguas por las que merodean las mujeres del sur,
     las aguas por las que merodear los hombres.
     La esposa del Ātėr de Oro volvió partir,
     llegó a la linde soleada del abetal.
    Y se puso a llorar desconsoladamente:
     ―¡Mi buen marido
    que engendraste a mi hija [y] a mi hijo!
     ¡Mi buen marido bondadoso!
     ¡Los huesos [de mis hijos] se rompieron!
    ¡Su carne se desgarró! 

    [La esposa-gansa de Ātėr de Oro] partió llorando.
    Cuando su esposa se hubo marchado,
    la sangre de Ātėr de Oro empezó a hervir.
     Dijo: ―Mi gansa me acaba de decir
    que mi hija y mi hijo murieron congelados,
    tras caerse de las rodillas
    de su querida hija del sur.
     ¡Si yo llegara,
     por el suelo o por cielo,
    a la región dorada del sur, mía sería
    la muchacha dorada de la Región del Sur!
    Ātėr de Oro se levantó y salió corriendo. Corrió a toda prisa.
     Corrió durante mucho tiempo o durante poco tiempo.
     ¿Cómo llegar a la casa de las aves migratorias?
    Sus fuerzas comenzaron a declinar.
    ―¡Bueno! ¡[Ya es] suficiente! ¡Me acostaré aquí!
    Se tumbó en las extensas rocas que hasta el cielo alcanzaban
     para recuperar las fuerzas.
    Estuvo mucho tiempo acostado o estuvo poco tiempo acostado.
    Pensaba: “¡Hasta hace poco, yo tenía un caballo!
    Mi caballo alado
    de grupa multicolor, de cruz multicolor,
    fue engendrado, para mí,
    con el polvo del establo pisado por mi madre, por S’iś de Oro,
    con el polvo del establo pisado por mi padre, por Kworės de Oro.
    Mi buen caballo, que estás en todas partes,
    ojalá pudieras llegar aquí, en forma de gotas,
    mientras canto canciones,
    mientras entono mitos,
    como la lluvia que del cielo gotea,
    como la brisa que del cielo sopla”.
    Ātėr de Oro cayó extasiado.
     Estuvo mucho tiempo acostado o estuvo poco tiempo [acostado].
     Algo le despertó,
    sintió una baba en la mejilla,
    entreabió los ojos
    y, ¡eh!, ahí estaba su caballo pataleando.
     ¡Eh! rápidamente se incorporó,
     montó, de un salto, en su caballo alado,
    las alas asió, a modo de riendas, y su mano izquierda
    sonó con voz de plata en la región del mundo giratorio,
     las alas asió, a modo de riendas, con su mano derecha 
     y comenzaron a resplandecer el Sol y la Luna
    en el horizonte giratorio, en la región celeste giratoria.
    Arribaron a la región de las mujeres por la que caminan las mujeres,
    a la región de los hombres del sur por la que caminan los hombres.
    ¡Ay! Los siete mares de aguas doradas
     trajeron abundantes pájaros de la Región del Sur.
    Tantos pájaros había que tembló la tierra,
    y el nivel del mar ascendió.
    [Ātėr de Oro] se acercó
    para escucharlos,
    las aguas del mar se convirtieron en espuma.
    [El caudal] creció y se formaron olas poderosas.
    Su fuerza no se aplacaba, su poderío no cesaba.
    [Ātėr de Oro] vio a la muchacha de la Región del Sur,
     ¡reluciente como si fuera de oro!
    ¡Ay! Y frente a las patas de la gansa estaban su hija y su hijo.
    Yacían como si estuvieran muertos.
    El Ātėr de Oro observó a los muchachos inertes
    y a la muchacha dorada de la Región del Sur.
     El padre [del] cielo [superior] llevó la capucha sagrada
    que hasta los ojos le cubría15,
    y [Ātėr de Oro] le dijo a su querido caballo:
    ―¡Caballo mío!
    ¡Vuela hasta el lugar en el que vive la muchacha del sur!
     ¡Esparce este hueso de la dama de oro,
    por la tierra y por el agua,
    con la fuerza de tus patas delanteras!
    ¡Esparce esta carne de la dama de oro,
    por la tierra y por el agua,
     con la fuerza de tus patas traseras!
    ¡Ay! entonces su esposa los vio,
    y les dijo a sus siete criados:
    ―¡Mirad!
    ¡Ay! ¡Se aproxima un hombre apuesto
     entre los dos cielos!
    Es un hombre maravilloso, espero que sea mi esposo.
    ¡Traed cerveza! ¡Traed comida con miel!
    Ātėr de Oro se estaba acercando.
    La dama dorada les ordenó a sus siete criados:
     ―¡Colocad cuatro tazas de oro bajo los cascos del caballo,

    __________________________________
    15 El padre [del] cielo [superior] llevó la capucha sagrada / que hasta los ojos le cubría: el dios supremo envió una densa borrasca, de lluvia o de nieve, que nada dejaba ver. 


    [las tazas habrán de encajarse] en los cuatro cascos!
    Ātėr de Oro llegó, su caballo trotaba,
    los cascos delanteros y los traseros
     se encajaron en las tazas de plata,
    las tazas se adhirieron a los cascos,
    el trote [del caballo] rompió
    en siete pedazos los huesos [de los hijos] de la Dama de Oro.
    El galope del Ātėr de Oro
    devolvió a la vida a su hija y a su hijo,
    y en forma de dos gansos, ¡ay!, el vuelo alzaron.
    Partió Ātėr de Oro
    de los siete mares de aguas doradas
    en dirección al castillo donde su hermana
     lo esperaba desde hacía mucho tiempo.
    Los héroes de colas largas habían sido destruidos,
    y sola esperaba su hermana en aquel castillo vacío.
    Hermano y hermana montaron en su caballo alado
    de cruz colorida, de hocico moteado.
     El animal recogió sus alas
    las replegó, y, de un salto,
    alcanzaron la mitad de los dos cielos.
    Miraron hacia un lugar en el horizonte:
    ¡Eh!, allí estaba su ciudad de la colina de algas,
    la ciudad de Colinas de la Tundra
    que ellos mismos habían construido.
    Llegaron a su ciudad, entraron,
    y prepararon un banquete. Bebieron cerveza,
    comieron viandas con miel.
     Ātėr de Oro acompañó a su hermana a casa.
    Después deshizo su hermosa trenza colgante,
    y se inundó la desembocadura de los siete mares,
    se desbordó la desembocadura de los siete brazos del Obi.
    Su hermosa trenza colgante hizo brillar la tierra, el agua, el mundo.
    Siete cucos de colas doradas, de alas doradas,
    sobrevolaron el abedul de hojas y de ramas doradas
    que el viento zarandeaba.
    Cantaron durante siete noches,
     cantaron con voz de cucos durante siete días.
     Sus deseos [de cantar] continúan durante la noche,
    sus deseos [de cantar] no cesan durante el día.
     Un cuco abrió su abdomen y de él surgió la madre, S’iś de Oro.
     ¡Ay!, allí había sobrevivido [al diluvio]. Su hermano salió de casa, 
    deshizo su trenza, y se inundó la desembocadura de los siete mares,
     se desbordó la desembocadura de los siete brazos del Obi.
     [Su trenza] hizo brillar la tierra, el agua, el mundo.
    Siete escarabajos acuáticos de curvados lomos emergieron
    del fondo de los siete brazos del Obi, del fondo de los siete mares.
    Uno de ellos se abrió el abdomen, ¡y allí estaba Kworės de Oro!
    Ay!, allí había sobrevivido [al diluvio].
    Dispusieron una mesa de doradas patas,
    bebieron cerveza y comieron comida con miel.
    Nuestra madre, S’iś de Oro, y nuestro padre, Kworės de Oro,
     colocaron a Kaltėś de Oro y a Ātėr de Oro en dos cunas de dorados arcos,
    y las arrojaron abajo, al mundo inferior,
    atadas con dos cadenas deshilachadas de plata.
    [Kaltėś de Oro y Ātėr de Oro] llegaron abajo, a la tierra, pero no vieron
    ningún mortal por ninguna parte. De repente la hermana dijo:
    ―Hermano, presta atención: hace poco, cuando cayó el sagrado diluvio
    de fuego, vimos un barco de siete planchas [de madera] de chopo. Lo
    condujimos a tierra firme. Había una anciana y un anciano dentro. ¡Míralos
    allí!
    [Los hermanos] se dirigieron, volando o a pie, hacia los ancianos. Lo
    importante es que llegaron. La anciana y el anciano estaban comerciando en la
    orilla.
    El sagrado diluvio de fuego había devorado los árboles, pero ya habían
    brotado otros nuevos. [Los ancianos] los cortaron, los hicieron astillas,
    después los ataron y construyeron su casa.
    La anciana y el anciano tuvieron hijos e hijas. Y hasta ahora los
    hombres han sido felices en aquella patria. 





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  • 04/28/16--09:03: BRONISŁAW MAJ [18.552]

  • BRONISŁAW MAJ

    Bronisław Ignacy Maj  (Nacido el 19 de de noviembre de 1953 en Lodz, Polonia) -poeta, ensayista, escritor, crítico literario, traductor, articulista y escritor satírico, de vez en cuando actor, compositor, presentador. Co-fundador de la Cracovia Teatro KTO. Médico de Humanidades, profesor de la Uniwersytetu Jagiellońskiego. Un activista de la oposición democrática durante la República Popular de Polonia. En 1984, premio Nagrody Fundacji im. Kościelskich.

    Poesía:

    1980: Wiersze , Warszawa, wydawnictwo NOWA;
    1981: Taka wolność . Wiersze z lat 1971–1975, Warszawa, Młodzieżowa Agencja Wydawnicza;
    1981: Wspólne powietrze (1978–1979), Kraków, Wydawnictwo Literackie ( Nagroda Fundacji im. Kościelskich w 1984);
    1986: Album rodzinny , Kraków, wydawnictwo Oficyna Literacka;
    1986: Zagłada Świętego Miasta , Londyn, wydawnictwo Puls;
    1986: Zmęczenie , Kraków, wydawnictwo Znak ;
    1994: Światło , Kraków, Znak;
    2003: Elegie, treny, sny , Kraków, Znak.

    Crítica Literaria:

    1992: Biały chłopiec. O poezji Tadeusza Gajcego , Kraków, Oficyna Literacka.

    Columnas

    1997: Kronika wydarzeń artystycznych, kulturalnych, towarzyskich i innych (zbiór), Kraków, Wydawnictwo Literackie.



    LAS CONMOVEDORAS EPIFANÍAS DE BRONISLAW MAJ
     
    ¡Ah, qué poco se ha traducido a Maj! Y qué maravillas escribe. Ni siquiera existen muchas versiones de sus poemas-epifanías en inglés. Nació en Lodz, en 1953. Estudió la lengua polaca y luego la literatura de esa lengua en la Universidad de Jaguelónica, en Cracovia. Cuando aún regía la ley marcial en su invadido país, Maj le encontró una vuelta a la censura difundiendo en Cracovia una popular revista oral en forma mensual. Diciendo las cosas, sería la traducción del título de esa revista oral, que obtendría un premio honorario dado por Solidaridad, el movimiento de liberación polaco durante el duro régimen soviético, en 1984. 

    El poeta, ¿capta la poesía que hay en la realidad, o le insufla poesía a esa misma realidad?
     
    Digo a propósito 'la misma realidad', porque justamente, nunca es la misma.
     

     VISTO FUGAZMENTE

     Visto fugazmente, desde un tren:
     una tarde neblinosa, grises rachas de humo
     colgando inmóviles sobre un campo,
     la mojada negrura de la tierra, el sol casi
     oculto- contra su disco que se consume, allá lejos,
     dos pequeñas manchas: mujeres en chales negros,
     tal vez regresando de la iglesia, tal vez
     una está hablando, un relato cualquiera,
     tal vez de amor pecaminoso- sus palabras
     distintas y simples, pero que podrían servir
     para crear todo desde el comienzo.
     Recuerda esto, para siempre:
     este sol, la tierra arada, las mujeres,
     el amor, la tarde, estas pocas palabras
     buenas para empezar, recuerda-
     tal vez mañana estaremos
     en otra parte


     EN UN BOSQUE DE NOCHE

     En un bosque de noche un fuego: un ondeante círculo
     de luz, más allá de él no hay nada
     porque estamos aquí, en el medio:
     emocionados gritos, cantos, risas...
     Ahora la leña se ha terminado, las llamas
     expiran. Y nosotros también decimos: el hombre 
     expira. Y todavía hay algo de fuego 
     ahí. Después nada: la oscuridad y vemos claramente todo
     lo que quedó: nuestros rostros de pronto todos tan
     diferentes, curvados sobre este lugar, negros
     contornos de árboles, un cielo de algún modo más brillante,
     frías estrellas. Y nadie sabe por qué
     permanecemos tanto tiempo en silencio
     y luego hablamos
     en susurros.



     UNA HOJA

     Una hoja, una de las últimas, se soltó de una rama de arce,
     gira en el claro aire de octubre, cae
     sobre una pila de otras hojas, se vuelve oscura y quieta. Nadie
     admiró su entusiasta batalla con el viento,
     nadie siguió su vuelo, nadie la distinguirá ahora
     yaciendo entre otras hojas, nadie había visto
     lo que yo vi, nadie. Estoy
     solo.



     EL SILENCIO EN UNA CASA

     El silencio en una casa donde alguien 
     está muriendo: susurros, sollozos reprimidos por pañuelos,
     puertas que se cierran suavemente. El olor de remedios
     que ya no son necesarios, la llama de las amarillas velas
     de la Candelaria. Ese 
     hombre silencioso, mi padre, es un chico
     cuya madre está muriendo. Nadie cree aún
     en lo que está sucediendo ahora, ya
     ha sucedido, imperceptible, pero aún
     este silencio. Alguien está sacudiendo una alfombra 
     en el patio, un auto se pone en marcha, una discusión
     en las escaleras, música, una corriente de aire
     con olor a pasto ha apagado la vela. Ya nada de acá
     le pertenece a ella. No tenemos ya nada 
     en común con ella, nos quedamos atrás.
     Ahora podemos llorar fuerte, más fuerte:
     en un constante testimonio
     para la vida.



     TARDE EN LA ESTACIÓN CENTRAL DE CRACOVIA

     Tarde en la Estación Central de Cracovia: tres pequeños
     mendigos gitanos: con el encanto inconsciente de pequeños
         ágiles y alegres animalitos
     se escurren entre la multitud, desaparecen, se llaman
        en una lengua incomprensible.
     No tenés nada en común con ellos, sólo, momentáneamente,
         la calidez
     de la moneda, la cual- rápido, con cara avergonzada-, apretás
         en la pequeña mano
     de una orgullosa y auto-confiada niña de cuatro; su 
         condescendiente sonrisa, una mirada
     más vieja que vos, que la memoria: una atontada aprensión
        de otra realidad. Ahora ella sale corriendo, ves una trenza
     que sube y baja, un pañuelo, plantas desnudas: ella siente
     el frío mármol de las escaleras de otra manera, ella ve de 
        otra manera
     una multitud de personas como vos, ella oye pero no entiende
        el altavoz
     con sus anuncios, y no se da cuenta de lo libre que es, 
        no se da cuenta
     de cómo está respirando: qué ligeramente cancela y rechaza
     tu mundo. Después, en un rincón, los tres dividen
        ruidosamente el botín; el mayor grita -salen corriendo.
     Vos te quedás y entonces de repente, un deseo impresionante:
     ser uno de ellos: sentir la humedad y el frío poderosamente
         con los pies descalzos,
     escurrirse brevemente a través de este pobre mundo foráneo
        y regresar, ahora:
     ¡ahora! urgiendo lo propio en una lengua desconocida, 
     corriendo,
     feliz como un chico
     de un Dios
     desconocido

    Publicado por Robert Rivas 
    Estos poemas son traducción de las versiones al inglés de Adam Czerniawski.
    http://inutilesmisterios.blogspot.com.es/

    FUENTE

    Michael March (Ed.) Child of Europe. A New Anthology
    of East European Poetry. Penguin Books, 1990.


    Going On

    Fourteen All Souls' in this city: already 
    I have my graves here: Ela, Piotr, Leszek, 
    Janusz, Staszek, Gwizdek - all 
    younger than me. Now I can safely 
    think of their lives: they're finished 
    and full, perfect just like a ripe 
    fruit full of juice. Unattainably beautiful 
    for those who like me - slovenly, 
    chaotic, from day to day - go on 
    dying.


    Left Over

    It passes - without sentiment and metaphysics. 
    I cut across the Rynek. On Szpitalna Street 
    glum workers, drunk from the morning, 
    lazily wreck an old town house, left over 
    from Polish days. The brick dust sinks in the mud 
    on the street. It's December, Tuesday, not long till 
    the holidays.


    No one, everyone

    No one wants my words 
    of love, no one needs words 
    of hate, of the inexhaustible miracle 
    of the world, no one. November wind, leafless 
    and loveless, passes relentless through the sleepless 
    city; they all listen, now it 
    speaks.


    Do I have a right?

    Do I have a right to search through 
    time? through lost time? If so, 
    since when? My train thuds 
    over the crossings, I stand by the window 
    with my face in the damp wind: I see 
    drowsy towns emerge suddenly and - 
    and vanish as fast as if they'd 
    never been. O how much longer the fields last 
    in the sun, swarming with men and beasts 
    (August is harvest time in my country). This 
    palpable passing of full and independent forms 
    of life, do I - now do I have a right? Like 
    everyone who has just seen things 
    which will never now be his: a life 
    subject to the year's four seasons, to the uncurbed 
    seasons of the heart, to the Sundays 
    of a small town.

    Translated by Katarzyna Kietlinska and David Malcolm. Katarzyna Kietlinska teaches composition at Oakland University. David Malcom is Professor of English at Olivet College and at the University of Gdansk. The originals of "Going On" ("Nadal"), "Left Over" ("Jeszcze"), "No one, everyone" ("Nikt, wszyscy") can be found in Bronislaw Maj, Zmeczenie [Krakow: Znak 1986]. The original of "Do I have a right?" ["Czy mam prawo?"] can be found in Bronislaw Maj, Wiersze (Warsaw: Mlodziezowa Agencja Wydawnicza 1980).

     

    A leaf

    A leaf, one of the last, parts from a maple branch: 
    it is spinning in the transparent air of October, falls 
    on a heap of others, stops, fades. No one 
    admired its entrancing struggle with the wind, 
    followed its flight, no one will distinguish it now 
    as it lies among the other leaves, no one saw what I did. I am 
    the only one. 







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  • 04/28/16--10:00: FREDA DOWNIE [18.553]

  • Freda Downie

    Freda Downie (20 octubre 1929 - 4 mayo 1993) fue una poeta inglesa. 

    Nació en Londres y crece en las afueras de. La familia fue evacuada a Northamptonshire, en septiembre de 1939, volvió a Londres durante el Blitz, viajó por mar de África a Australia por el trabajo de su padre desde 1941 hasta 1942 y regresó a través del Pacífico, llegando a Londres de nuevo en 1944 en el momento de las bombas V1 y V2 - todo esto se describe, en sus memorias There'll Always Be an England: a poet's childhood, 1929–1945  escrito en el último año de su vida (2003. 

    Trabajó para editores de música y agentes de arte, y sólo comenzó a publicar su poesía en la década de 1970. Sus dos principales colecciones publicadas A Stranger Here (1977, Secker, ISBN 0436132508) and Plainsong (1981, Secker, ISBN 0436132516). Her Collected Poems, edited by George Szirtes, fueron publicados después de su muerte (2003, Bloodaxe, ISBN 9781852243012). 

    Los poemas de Downie se han descrito como "elegantes, llenos de ironía, miradas melancólicas en los acontecimientos cotidianos y paisajes familiares". 



    LUNA

    Deja tranquila a la luna
    Preservando su cara agujereada.
    Me he familiarizado mucho 
    Con su mirada implacable y sé
    Que usa arsénico para blanquearse las manos.

    Cómo se come mi carne.
    Cómo ignora mis huesos
    Mientras los blanquea.

    Traducido por Robert Rivas 

    http://inutilesmisterios.blogspot.com.es/



    The poets who never grow old - 
    They are one of our many loves. 
    It is as if their drownings, 
    Their suicides and interminable coughing 
    Are just so much more poetry 
    Completing something unfinished in ourselves. 

    How long it takes - 
    The cultivation of formal laurels - 
    And when we come across a photograph 
    Of an enlarged poet prospering in a warm climate, 
    Unrecognisable in a hat and whiskers, 
    What inescapable prose confronts us. 

    (Bloodaxe, 1995) 


    Even the Flowers

    Even the flowers hate you.
    Loose-tongued, their censure
    Breaks every window.
    Indoors, you turn to the mirror
    For assurance; but silently
    They re-arrange themselves
    Behind your back.

    You open your very own hands
    And stare down into them.
    Happiness must lie somewhere.
    How broken your life-line is.
    Unhappiness loosens and falls,
    Flooding the fanning valleys.

    No matter.
    Already you have forgotten
    Their simple significant names.






    .

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    JORGE ENRIQUE HADANDONIOU OVIEDO

    Lugar y fecha de nacimiento: Villa Mercedes (San Luis) Argentina; 8 de Marzo de 1949

    E-mail: ejeho2010@hotmail.com

    Situación laboral: Asesor independiente. Jubilado docente (niveles medio, superior y universitario)

    Perito Mercantil Nacional (1966) y Profesor de Literatura y Castellano (Universidad Católica de Cuyo, 1974).

    Se ha desempeñado como docente de los tres niveles educativos (primario, medio, superior y universitario), entre 1968 y 2009; supervisor generalista (1999), secretario de gobierno del Municipio de V. Mercedes (2000).
    Fue secretario general del SADOP para San Luis.

    También ha ejercido como perito calígrafo en la II Circunscripción de la justicia de la provincia de San Luis, como rector del Instituto Superior de Seguridad Pública “Cnel. J. P. Pringles” (2014-2015), como secretario académico de la Universidad Provincial de Oficios “Eva Perón” (2015). Asesor institucional de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica de V. Mercedes, de municipios y asociaciones.

    Ha dictado cursos, conferencias, seminarios en diferentes ciudades de la Argentina.
    Participó con ponencias o panelista en más de cien congresos, encuentros y seminarios en la Argentina.
    Publicó más de cuatrocientos artículos, estudios, poemas, relatos en diferentes medios (revistas, diarios, publicaciones especiales) de Argentina, Uruguay, México y España.

    Obtuvo premios y becas provinciales, nacionales y del exterior.

    Obras:

    "Poemas de esta ciudad, (con sigla JEHO), ed. propia.  V. Mercedes, agosto/1975
    "Otros poemas de esta ciudad", (con sigla JEHO), ed. propia, V. Mercedes, octubre/1975
    "Canto Propio", Poemas.  Al 26' Encuentro de poetas de V. Dolores. Edición propia. V. Mercedes (SL), 511011987
    "Ajedrez (Tetralogía) Federación Sanluiseña de Ajedrez.  V. Mercedes (San Luis), julio/1990
    "Cósmica puntana', Ed.  Red Cultural.  V. Mercedes(SL), marzo/1994
    "Cuentos de la Calle Angosta", Ed.  Setiembre, Bs.As., díciembre/1994 
    "Cuentos de la Calle Angosta", V. Mercedes (S. Luis), 2o tirada, febrero/ 1995
    "Pensares' Sol Editora Argentina, Mendoza, julio de 1996
    "Egb 3: el desafío solidario" Incape - Sadop.  Bs.As. , noviembre de 1997
    .“Homenaje (separata)” Vª Jornada Agüeriana del Valle del Conlara y V “Mateada y guitarreada a la sombra del Abuelo Algarrobo.  Dirección de Cultura V. Mercedes, Febrero de 1998
    "Cuentos de la calle Angosta" Tomo 2".  Intendencia M. De V. Mercedes.  Julio de 1998
    "La poesía de Oscar Guiñazú Álvarez".  D. Prov.  De Cultura.  Julio de 1998
    “El Marco filosófico” “El Fracaso Escolar” Capacitación Pedagógica a profesionales, técnicos e idóneos en ejercicio de la profesión docente” (Varios temas pertenecientes a una obra inédita: “Ser educador”) INCAPE, SADOP, Mendoza, 1999
     “Barroso, un clásico del interior”. Fondo Ed. Sanluiseño, San Luis, septiembre 2004
     “Desde la llanura” co-autoría con Roque Víctor González, Municipalidad de Villa Mercedes, Editorial Dunken, Bs. As., septiembre de 2006
     “Transfiguración (destellos de un diario íntimo, a dos voces) y otros poemas.” Edición de autor, V. Mercedes (S. L.), mayo de 2008
     “Sociedad Rural Río Quinto en su Centenario. Celebración y Recuerdo” co – autoría con Tomás Enrique Hadandoniou, Editorial El Tabaquillo. 15 de septiembre de 2008



    ROMANCE DEL TRABAJADOR SOLIDARIO

    1 de mayo de 1989

    Ya no estará más solo
    con su triste salario.
    Descubrió en su compañero
    la sangre de los hermanos.
    Y alumbró cada noche,
    a pesar del pan amargo.
    Deshilvanó los secretos
    para unirse en el abrazo.
    Y se lanzó por las calles
    a reclamar con su canto.
    Destrozó los egoísmos
    y habló por los callados.
    Desoyó las amenazas;
    dio su pecho solidario.
    Se olvidó de sus riquezas
    que apenas cubren las manos.
    Y se proclamó hacia el sol
    por el hermano atropellado.
    No le importaron los golpes,
    hizo el trabajo cantando,
    y a la hora de la proclama,
    enarboló su mandato
    de humilde pero digno
    trabajador solidario.
    En este día del trabajo
    permítame proclamarlo,
    para que su luz no muera
    y florezca en otros tantos.

    Publicado en varios medios y aún en separata especial.
    Tiene música de Jorge Satti, compositor villamercedino ya fallecido.


    NUESTROS PADRES PERMANENTES

    Ellos son los que trabajan la tierra 
    y hacen crecer la esperanza.
    No los libros nocturnos
    ni las tevés desenganchadas 
    les dieron la fuerza de los nervios
    y la decisión de manos y palabras. 
    Ellos son los que alejados del aula musgosa 
    saben a vida y olor a plantas, 
    los que rompen la historia negra 
    para alumbrar el alma.
    Ellos son presente cuando el pasado habla  
    y sus callosas piernas conocen 
    la paciencia de la marcha. 
    No depositan palomas en museos 
    ni necesitan artificiosas plantas. 
    Son la carne misma de la tierra 
    y su promesa de cosecha larga. 
    En una lejana plaza, hace años,
    estaban ellos, codo con codo, esperando. 
    Y siguen esperando cuando el tiempo 
    es un caballo que arrastra miradas de espanto.
    No nos engañen luces y manchas
    de futuros míticos y falsos. 
    Ellos saben de secretos códigos 
    a la luz del abecedario; 
    y cuando no lo tienen, 
    lo hacen nacer cantando.  
    Ellos, nuestros padres permanentes,  
    saben de cómo respetar sagrarios 
    y cada día - sin nombrarla -
    desde antaño, a la Patria 
    le entregan su cansancio, 
    para renacer en siglos, polvo cósmico  
    en sus manos, con una flor frutecida 
    en corazones lejanos.
    No los pintemos de levita y serios  
    como si estuviesen cansados. 
    Dibujemos su sonrisa de lucha 
    en cada uno de nuestros pasos, 
    y con cada esfuerzo y sueño;
    hagamos una alianza, un trato: 
    despojarnos de egoísmos, 
    modelar un corazón comunitario. 

    Publicado varias veces. Utilizado en algunos actos escolares


    MUJER DE PUEBLO

    Al conjuro de las sombras,
    espera con paciencia.
    La luz natural recorta su perfil
    y nimba su frescura.  Es la hora.
    Solo sabe extender los brazos
    hacia enseres cotidianos.
    Desconoce el grito.
    Nació con el silencio
    de la montaña.
    Ha sido vecina 
    de las nubes;
    y su lánguida mirada
    conoce los susurros.
    Diariamente
    cumple con el rito;
    y el domingo
    un perfume tenue
    le asegura
    su espacio en el templo.
    Allí recoge la pureza
    que siembra en la semana.
    Mujer de pueblo,
    sin malicia.
    La paz es su pan.
    Ella lo vive;
    y sin darse cuenta
    lo distribuye cual bendición
    entre los seres,
    sin discriminación alguna.


    9 DE JULIO ERA EL DÍA

    El polvo del camino
    jugueteaba en sus entrañas,
    pero era tierra pura
    que por siglos esperaba
    la voluntad del pueblo
    y la decisión de la Palabra.
    Mágico mensaje traían
    desde lejanas mañanas;
    un torrente de ambiciones
    para edificar una Patria.
    Como cintas invisibles,
    hubo surcos de esperanzas;
    y esa luz  para la vida
    era un nudo en las
    gargantas. No tuvieron
    tiempo de soñar
    con el cómodo futuro de las alas.
    Sólo tenían carretas, caballos y
    yeguas, para una sed tan larga.
    Como en todos los tiempos,
    el Tirano desinformaba.
    Llegaron de noche,
    quizás a la madrugada.
    No encontraron, tal vez,
    ni un perro, pero sus pechos
    eran una sola llama.
    Y creció luego el fuego lento
    de cientos de miradas.
    Era una casa antigua
    que después se hiciera 
    moneda, símbolo, láminas.
    Pero ese día, los periódicos
    no le darían ni el ápice
    de una página.
    Y olvidando los temores,
    lejos del puerto, bien adentro de
    la América callada, hicieron brotar
    magnolias con la Mágica
    Palabra
    que esconde todo hombre
    en su corazón y en sus
    manos sabias.
    Se desataron los nudos,
    y un juramento al viento
    despertó en sus gargantas.
    Como tantas veces, 
    los hombres
    difundieron la noticia,
    casi sin palabras…
    Arrasó con su sonrisa
    hasta en la aldea más lejana.
    Y se llegó al sueño del 
    Tirano para asustarlo en su
    propia casa.
    Hombres rudos quizás,
    o no tanto, por si acaso,
    pero firmes y valientes
    con la Vida de la mano
    nos dejaron la palabra
    para responder al llamado,
    Libertad, Libertad, Libertad,
    como dice el Himno,
    para un Pueblo Soberano.
    Nueve de Julio se dice
    que era el día del que hablo, 
    pero todos los días requieren
    que se reviva su canto.

    Publicado varias veces. Utilizado en algunos actos escolares.


    SONETO ASONANTADO DE LA PARTIDA

    A mi madre, Blanca, que siempre quería que le dedicara un poema.

    Entre flores y un rosario asciende
    silencioso rezo en la partida.
    Ya no esperarás ver pasar la vida.
    Desde cada compañía vuelves,
    a la hora de la soledad que viene.
    Caló profundo el dolor, la espina,
    pero de roble esa madera altiva
    costó talar el último machete.
    Tu labio desprendió un idioma claro
    y quedó el aliento dispuesto al ruego.
    Tus manos requerían del amparo
    y mis dedos peinaron tus cabellos.
    Subió un perfume de flores al ocaso
    y agotó por fin su espera el cielo.

    Los Palmares.   21 de diciembre de 2006



    TU INOCENCIA

    Tu inocencia
    desconoce
    el cerrojo
    de secretos espúreos.

    Ingenuamente
    hablas
    con tu corazón.
    Y te mira
    en silencio
    el  iris agudo
    y sotreta
    de los instigadores.

    La picardía 
    aparente
    de tus ojos
    esconde
    muy bien
    tu alma sana,
    libre de gulas
    y guantes blancos.

    Tus leves faltas
    serán juzgadas
    por un dios
    distante
    de escritorios pesados,
    ignorante 
    de reglamentos adustos,
    burlador
    de burócratas insomnes.

    Y sigues
    indefinidamente
    lanzada
    al aire
    de cambios
    súbitos
    con un destino
    sellado
    por suertes
    sospechosas.

    Pero tu breve luz
    serpenteará
    entre todos,
    ofreciendo
    tu frescura espontánea.

    7 y 8 de julio de 2004



    DÍA 1 

    ¿Qué fue primero: el rubor o el encanto?
    ¿Cómo se diluyeron las fronteras
    para que amaneciera el abrazo?
    ¿Es ciego el amor o inventa  belleza,
    equilibrio y  canto?

    ¿Fue casualidad o centella rauda
    al volver de un fracaso?

    Hilo invisible  tejen,
    infinitamente, una y otra mano.

    Por la tarde del recuerdo, te llamo.
    Preguntas derrotadas,
    angustia en su remanso.

    ¿Qué fue primero?
    El rubor y el encanto.


    DÍA 8 

    A Gladys, in memoriam

    Pesados hombres y funcionarios insomnes
    inventan desde la envidia, el  hambre
    y la discordia, la sombra, la traición
    y  tratados que avalan  desesperanza.

    Esta noche, con el corazón partido
    por la muerte cercana de ella:
    amiga, compañera, hermana;
    desde el agudo dolor,
    desde tu lágrima, renacimos
    para la esperanza. 0 mañana 
    mismo - en otra brecha -
    el amor se alzará en armas.
    Serán sonrisas y flores, servicio,
    compañía, ternura, aliento, música,
    y una rima cotidiana.

    Para eso, tu amor y mi amor,
    esta duplicación de fuerzas enlazadas,
    imprescindible y necesaria.

    No sobra mucho. Es cierto.
    Pero tampoco nos falta.


    MUJER

    En recuerdo de amaneceres
    o al amparo de luna nueva,

    me deslumbrará tu figura
    o tu ingenio me despierta.

    Luces vendrán del ocaso
    y soltarás tu cabellera

    para sentir la diferencia
    y merecerte en la espera.

    Tu dulzura me acompaña,
    pero también tu fortaleza.

    Puede una lágrima vestirte
    sin que tu puño pierda fuerza.

    Eres la servidora fiel;
    y, si es necesario, la jefa.

    Por eso, en cada suspiro,
    tienes calendario sin fecha.

    8 de marzo de 2010



    A  TI, VINO ETERNO

    Derramas
    tu bendición
    para transfigurar
    las gargantas
    en luz de risa
    o puño inestable.

    Has de venir
    hacia la tarde
    equívoca,
    por la noche
    turbulenta
    o en mariposa 
    de madrugada.

    Con tus emanaciones
    finales,
    dejarás el rastro
    de sueños ligeros
    o eternos;
    sepultarás 
    alguna pena
    o prolongarás 
    una esperanza.

    No te quedes quieto
    demasiado tiempo;
    alienta la alegría 
    y no la rabia.
    Elévate con todos 
    para la gloria;
    desciende en cada uno,
    por la paz.


    RECORRIDO

    Extraño el mundo deviene
    en rutas veloces,
    con autos raudos
    y teléfonos instantáneos.
    Al margen del apuro,
    se desliza el verde eterno
    o coloca magistral
    su punto, la luna.
    Con la monotonía del motor
    se mezcla el sueño
    y un vientecillo agradable
    de olores campestres.

    Lejos quedó la seca de antaño
    y hay relojes precoces
    para un progreso presentido
    en manuales con olor a nuevo.
    Cae la lluvia
    y es hora de abrir los ojos
    a la nostalgia.
    Llegaremos
    a las rabias de los hombres
    o al áspid de las mujeres.

    Sin embargo,
    correrán también 
    los antídotos de la sonrisa
    y el abrazo amable.

    La luz espera siempre,
    ser encendida.

    Abril de 1999


    EN EL RINCÓN OSCURO…

    En el rincón oscuro
    de un salón de homenajes,
    sentado a distancia comprensible,
    sus ojos se pierden
    en un futuro glorioso
    y en ese pasado pesado
    que los valientes construyen.
    Disimula en un gesto
    humanas rabias
    de la desmemoria que le deparan
    sus hermanos planetarios.
    Distraídos en el aplauso
    poco sutil y desbocado,
    no reconocen
    la Verdad y la Perfección
    que anida en ese mismo 
    lugar encumbrado.
    El día que las prensas del Mundo
    estallen con su rostro
    y repitan su palabra,
    será tarde.
    Por eso, déjame enfocar
    los reflectores del alma,
    en tu rostro
    y proyectarlo ahora,
    para que se congelen
    nuestras miradas
    y te llegue la caricia
    que justamente tu corazón reclama.
    ¡Gracias, hermano,
    por hundirte tenuemente
    en esa humildad sin mancha!

    San Francisco, Cba., 12/9/2006


    .


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  • 04/28/16--12:11: DENISE RILEY [18.555]

  • Denise Riley 

    Nació en 1948 en Carlisle, Inglaterra. Es profesora de Historia de las Ideas y de la poesía en la Universidad de East Anglia.

    Bibliografía:

    Poesía

    Selected Poems, Reality Street Editions, London 2000, collects all the poems Riley values from the earlier volumes:
    Marxism for Infants. Street Editions, Cambridge 1977. 
    No Fee. With Wendy Mulford. Street Editions, Cambridge 1979. 
    Dry Air. Virago, London 1985. 
    Stair Spirit. Equipage, Cambridge 1992. 
    Mop Mop Georgette. Reality Street Editions, Cambridge & London 1993.
    Penguin Modern Poets 10. With Douglas Oliver & Iain Sinclair. Penguin, Harmondsworth 1996.

    Prosa 

    ‘Waiting’, in Truth, Dare or Promise: Girls Growing Up in the Fifties. Ed Liz Heron. Virago, London 1985. 
    “Am I That Name”: Feminism and the Category of ‘Women’ in History. Palgrave Macmillan, Basingstoke 1988.
    Poets on Writing: Britain, 1970-1991. As editor. Macmillan, Basingstoke1992.
    The Words of Selves: Identification, Solidarity, Irony. Stanford UP, Stanford 2000.

    Premios:

    2014 Cholmeley Award (Lifetime Achievement in Poetry)
    2014 Forward Poetry Prize (Best Single Poem)
    2012 Forward Poetry Prize (Best Single Poem)
    2012 Ted Hughes Award (New Work in Poetry)



    TINTA DE LECHE

    No leas esto como el flujo de tinta blanca, escurrida
    De pezones retráctiles. No,
    Negro como lo de él es lo mío.

    Vidrio manchado de lluvia, anaranjadas hojas de cerezo que-
             madas, funda del ojo de azúcar rosada.
    No me abroches a un incidente recargado
    Sino dejame patinar- eso

    Este racimo de ganglios debió haber nacido con ojos mejores
    Más bien brillando como los de un venado- entonces en lugar
          de horrorizarse podría uno
    No alzar su golpeante cabeza del suelo y acariciar su fluyente
                                                                                         cabello
    Y, y, y, y nunca partir.

    No leas esto como un fluir de tinta blanca, disparada
    De retráctiles. No,
    Negra así es la mía.

    Traducido por Robert Rivas



    A MISREMEMBERED LYRIC

    A misremembered lyric: a soft catch of its song
    whirrs in my throat. ‘Something’s gotta hold of my heart
    tearing my’ soul and my conscience apart, long after
    presence is clean gone and leaves unfurnished no
    shadow. Rain lyrics. Yes, then the rain lyrics fall.
    I don’t want absence to be this beautiful.
    It shouldn’t be; in fact I know it wasn’t, while
    ‘everything that consoles is false’ is off the point – 
    you get no consolation anyway until your memory’s
    dead; or something never had gotten hold of
    your heart in the first place, and that’s the fear thought.
    Do shrimps make good mothers? Yes they do.
    There is no beauty out of loss; can’t do it – 
    and once the falling rain starts on the upturned
    leaves, and I listen to the rhythm of unhappy pleasure
    what I hear is bossy death telling me which way to
    go, what I see is a pool with an eye in it. Still let
    me know. Looking for a brand-new start. Oh and never
    notice yourself ever. As in life you don’t.



    AFFECTIONS MUST NOT

    This is an old fiction of reliability

    is a weather presence, is a righteousness
    is arms in cotton

    this is what stands up in kitchens
    is a true storm shelter
    & is taken straight out of colonial history, master and slave

    arms that I will not love folded nor admire for their ‘strength’
    linens that I will not love folded but will see flop open
    tables that will rise heavily in the new wind & lift away, bearing their precious burdens

    of mothers who never were, nor white nor black
    mothers who were always a set of equipment and a fragile balance
    mothers who looked over a gulf through the cloud of an act & at times speechlessly saw it

    inside a designation there are people permanently started to bear it, the not-me against sociology
    inside the kitchens there is realising of tightropes
    Milk, if I do not continue to love you as deeply and truly as you want and need
    that is us in the mythical streets again

    support, support

    the houses are murmuring with many small pockets of emotion
    on which spongy grounds adults lives are being erected and paid for daily
    while their feet and their children’s feet are tangled around like those of fen larks
    in the fine steely wires which run to and fro between love and economics


    affections must not support the rent

    I. neglect. the house



    DARK LOOKS

    Who anyone is or I am is nothing to the work. The writer properly should be the last person that the reader or the listener need think about yet the poet with her signature stands up trembling, grateful, mortally embarrassed and especially embarrassing to herself, patting her hair and twittering If, if only 

    I need not have a physical appearance! To be sheer air, and mousseline! and as she frets the minute wars scorch on through paranoias of the unreviewed herded against a cold that drives us in together – then pat me more, Coventry to fall from Anglo-Catholic clouds of drifting we’s high tones of feeling down to microscopic horror scans of tiny shiny surfaces rammed up against the nose cascading on Niagara, bobbed and jostled, racing rusted cans of Joseph Cotten reels charmed with his decent gleam: once we as incense-shrouded ectoplasm gets blown fresh drenched and scattered units pull on gloss coats to preen in their own polymer:
    still it’s not right to flare and quiver at some fictive ‘worldly boredom of the young’ through middle-aged hormonal pride of Madame, one must bleed; it’s necessary . . . 
    Mop mop georgette. The only point of holding up my blood is if you’d think So what? We’ve all got some of that: since then you’d each feel better; less apart. – Hardly:
    it’s more for me to know that I have got some, like a textbook sexual anxiety while the social-worker poet in me would like her revenge for having been born and left.
    What forces the lyric person to put itself on trial though it must stay rigorously uninteresting?
    Does it count on its dullness to seem human and strongly lovable; a veil for the monomania which likes to feel itself helpless and touching at times? Or else it backs off to get sassy since arch isn’t far from desperate: So take me or leave me. No, wait, I didn’t mean leave me, wait, just don’t – or don’t flick and skim to the foot of a page and then get up to go –




    FROM SEVEN STRANGELY EXCITING LIES

    VII Disintegrate me

    There was such brilliance lifting off the sea, its aquamarine strip
    blocked in behind white-dashed mimosas, that it stung my eyes
    all morning as I stood in the old playground, pushing the swing
    steadily, looking out across the water and longing to do without
    these radio voices, and without my post as zealous secretary, as
    transmitter of messages from the dead, who’d issue disclaimers
    that they’d ever sent them – all the while a slow hot cut spreads
    to baste me now with questions of my own complicity in harm
    muttering thoughtfully about ‘patterns’ until I’m stamped out as
    an old paisley shawl or worn kelim, do I look good as this one
    or should I be less loud, or less repetitive? and on the top of my
    wardrobe, familiar spirits cluster and hang to chatter, lean over
    to peer down interestedly at me, vivaciously complaining about
    the large amounts of fluff I’ve left up there, ‘that’s just as we’d
    expect’: meanwhile the out-to-kill person is not, or so she or he
    shrugs, pulled at by voices, but dead at heart stands amnesiac
    plumped out with the effective innocence of the untroubled – 
    This gloss is taking me on unconvincing dashes down blind
    alleys I mistrust, since desperate to see things straight, I can’t fit
    apt blame in to self-damnation: could I believe instead in drained
    abandon, in mild drift out over some creamy acre studded with
    brick reds, to be lifted, eased above great sienna fields and born
    onward to be an opened stem or standing hollow, a flesh ring
    through which all slips or a fluent cylinder washed through by
    azure-tangled braid, trailing Stella Maris, fervent star of the sea
    marine milk vessel flopped at the lip flicking down swathes of
    gulls emulsifying blackened earth striped and coiled under rock
    under burnt straw air fuzzed in breathy fields of coconut-sharp
    gorse flowers flushed tan on cliffs where lower, toothpaste green
    lucidly rears and rears in the crash of blinding crumpled water
    smoothing to clear and flat; so calmly let me disperse so simply
    let me disperse, drawn out thin-frothed in a broad lacy pancake
    fan of salt, or let me fall back as dolphins rock back in the sea
    twirled like slow toys on pin-wheels – No single word of this
    is any more than decoration of an old self-magnifying wish
    to throw the self away so violently and widely that interrogation
    has to pause since its chief suspect’s sloped off to be cloud, to be
    wavery colour bands: no ‘release from service to a hard master’
    said of the thankful close, it’s hoped, of sexual need in oldest age
    can touch this other drive of shame fighting to clear a name to itself:
    it can’t, because its motor runs on a conviction that if I understood
    my own extent of blame then that would prove me agent; it doesn’t
    want to face a likely truth of helplessness – that the inflated will to
    gauge and skewer each wrong turn may blank out what’s far worse
    to bear: impersonal hazard, the humiliating lack of much control – 
    I don’t get past this thought with any confidence.


    Poet's Note: Seven Strangely Exciting Lies’ takes its title from W. H. Auden’s ‘The Question’
    ‘Only remembering the method of remembering
    Remembering only in another way
    Only the strangely exciting lie’



    THE CASTALIAN SPRING

    1

    A gush of water, welling from some cave, which slopped
    Down to a stone trough squatting stout and chalky as a
    Morning sky: I plumped myself on lizard-ridden stone to stare
    Into its old truth square that struck me as perhaps another lie
    So serious did it look while it promised me, oh, everything.
    That honest look of water nursed in stone excited me. Under
    The generous trees, tall splotchy planes and brittle ilex, their
    Dark flopped down, sun-glare and dust spun through it.


    2

    I sipped that cold and leafy water tentatively, lost lipstick
    Dabbing my mouth, gulped down a little slippery grit I hoped
    Was not ferny mosquito larvae; then sat on, guidebook-learned
    To get gorgeous and pneumatic in the throat, my bulk deflating
    Slowly until, the sunset, when the last coach parties slid away.
    The heat of the day peeled off, the light got blurred and hummed,
    Pounding dusk struck up then a strong swelling rose in my throat
    Thick with significant utterance. So, shivery in my cool and newly
    Warty skin, I raised this novel voice to honk and boom.


    3

    I was small enough now, and stoical, to squat on the slabs of rock
    Edging the trough, splashed with the spring that welled steadily into it
    Shaking its stone-cupped water. I wear yet a precious jewel in my head,
    I mused, this line of old rhetoric floating back through me, as quite
    Unsurprised I settled to study the night, flexing my long damp thighs
    Now as studded and ridged as the best dill pickles in Whitechapel.
    Into the cooling air I gave tongue, my ears blurred with the lyre
    Of my larynx, its vibrato reverberant into the struck-dumb dusk.


    4

    What should I sing out on this gratuitous new instrument?
    Not much liking minimalism, I tried out some Messiaen,
    Found I was a natural as a bassoon, indeed the ondes martenot
    Simply oozed out of me. Or should lyric well up less, be bonier?
    So I fluted like HD’s muse in spiky girlish hellenics, slimmed
    My voice down to twig-size, so shooting out stiffly it quivered
    In firework bursts of sharp flowers. Or had I a responsibility to
    Speak to society: though how could it hear me? It lay in its hotels.


    5

    I spun out some long lines, let them loop in sound ribbons
    Lassooed the high branches where they dangled and trailed
    Landing like leathery bats in vacancy – alighted, they pleated,
    Composed themselves flawlessly, as lifeless as gloves.
    The silence that hung on these sounds made me sheepish.
    I fished for my German, broke out into lieder, rhymed
    Sieg with Krieg, so explaining our century; I was hooked
    On my theory of militarism as stemming from lyricism.


    6

    I’d crouched close by a cemetery; at twilight its keeper
    Lit oil lamps in shrines on the pale marble graves, each
    Brandishing silver-framed photographs; fresh flowers
    For the well-furnished dead shone out amiably, while
    The scops owl in residence served up its decorous gulps.
    Lights burned on steadfastly in this town of the dead,
    Each soul in for a long night, their curtains undrawn.
    My monotone croaking rang crude in such company.


    7

    Black plane trees bent over me, crouched in the night breeze.
    For hours I called out on a sonorous roll, growing somewhat self-
    Conscious I’d nothing to do but to sound: yet sound was so stirring
    And beauty of utterance was surely enough, I thought I had read this.
    A wind rose as I tore out my ravishing tenor, or sank down to throb
    On my pitted hindquarters while my neck with its primrose striations
    Pulsated and gleamed. Then beauty sobbed back to me, shocking,
    Its counterpoint catching my harmonies; I had heard a fresh voice.


    8

    No longer alone, not espousing Narcissus, I answered each peal
    In a drum of delirium, recalling with shame the dry white thighs
    Of frogs like baked chicken wishbones, sorely in need of a sauce.
    Our calls clasped in common, as heavy as love, and convulsively
    Thickened by love – until ashamed of such ordinariness, I wailed
    In sheer vowels. Aaghoooh, I sloughed off raark, aaarrgh noises,
    Deliberately degenerate; exuded ooeeehaargh-I-oohyuuuh; then
    Randomly honked ‘darkling blue of Dimitrios’: I had dreamed that.


    9

    The voice hears itself as it sings to its fellows – must
    Thrum in its own ears, like any noise thumping down
    Anywhere airwaves must equably fall. I was not that
    Narcissus who stared stunned by his handsomeness;
    Or I was, but not culpably, since as I sang, so I loved.
    In that action of calling hope out I embodied it, grew
    Solemn and swollen ushering in my own utterance.
    I rang florid yet grave in my ears, as I had to.


    10

    Did I need to account for myself as noise-maker?
    I had stared in the windows of Clerkenwell clock shops
    At dusty brand oils for the watchmakers’ trade, made for
    Easing the wound spring – some horo-prefixed, and so close
    to my horror of time ticking by – brown bottles of clock oil
    labelled Horolene, Horotech. Should I wind up my own time,
    Chant ‘I was dropped on the Borders, a poor scraplet of
    Langholm, illegit. and state’s burden, lone mother of three’?


    11

    Could I try on that song of my sociologised self? Its
    Long angry flounce, tuned to piping self-sorrow, flopped
    Lax in my gullet – ‘But we’re all bufo bufo’, I sobbed – 
    Suddenly charmed by community – ‘all warty we are’.
    Low booms from the blackness welled up like dark liquid
    Of ‘wart’ Ich auf Dich.’ One Love was pulsed out from our
    Isolate throats, concertina’ed in common; ‘Du mit Mir’ was
    A comforting wheeze of old buffers, all coupled, one breed.


    12

    But then I heard others, odd pockets of sound; why wouldn’t these
    Claim me to chant in their choir? As I grew lonelier I got philosophical,
    Piped up this line: ‘Don’t fall for paradox, to lie choked in its coils
    While your years sidle by.’ Some hooted reproachfully out of the dawn
    ‘Don’t you stifle us with your egotist’s narrative or go soft on “sameness”,
    We’ll plait our own wildly elaborate patterns’ – they bristled like movies
    By Kurosawa. By then I’d reflated, abandoned my toadhood, had pulled on
    My usual skin like old nylons. I drifted to Delphi, I’d a temple to see.





    .

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  • 04/28/16--13:59: VINOD KUMAR SHUKLA [18.556]

  • Vinod Kumar Shukla 

    (Rajnandgaon, 1937). Poeta y narrador de la India. Escribe en Hindi. Ha publicado tres novelas y varios libros de poesía; el primero de ellos Lagbhag (1971). Su novela, Naukar Ki Kameez fue llevada al cine, con el mismo título. Actualmente es profesor asociado de la Indira Gandhi Agricultural University en Raipur. 

    He was born on 1 January 1937 in Rajnandgaon, Chhattisgarh (then Madhya Pradesh). His first collection of poems Lagbhag Jai Hind was published in 1971. Vah Aadmi Chala Gaya Naya Garam Coat Pehankar Vichar Ki Tarah was his second collection of poems, published in 1981 by Sambhavna Prakashan. Naukar Ki Kameez[1](The Servant's Shirt) was his first novel, brought out in 1979 by the same publisher. Per Par Kamra (Room on the Tree), a collection of short stories, was brought out in 1988, and another collection of poems in 1992, Sab Kuch Hona Bacha Rahega.

    Vinod Kumar Shukla was a guest littérateur at the Nirala Srijanpeeth in AGRA from 1994 to 1996 during which he wrote two novels Khilega To Dekhenge and the refreshing Deewar Mein Ek Khirkee Rahati Thi. The latter has been translated into English by Prof. Satti Khanna of Duke University as A Window Lived in a Wall[2](Publisher : Sahitya Akademi, New Delhi, 2005).

    He did his M.Sc. in agriculture from JNKVV Jabalpur wherafter he joined as lecturer in Agriculture College Raipur. He was inspired considerably by the poet Muktibodh who was then a lecturer in Hindi at Digvijay College Rajnandgaon where Padumlal Punnalal Buxy was also working. Baldeo Prasad Mishra was also at Rajnandgaon at the same period.


    Las presentes traducciones del hindi al inglés son de Arvind Krishna Mehrotra y, las versiones al español son de Aureliano Carvajal (1984).

     http://circulodepoesia.com/2016/04/poesia-hindu-vinod-kumar-shukla/




    Una calle en el bazar

    Una calle en el bazar,
    un ajetreado cliente,
    cargando una mugrienta
    ligeramente desgarrada bolsa
    en cada mano,
    una vacía, una llena.
    Adentro, patatas, frondosas
    verduras, un pequeño paquete
    de garam masala[1], y chiles
    rojos o verdes.
    Cómo deseo haber podido ser
    una nota de diez rupias
    y encontrado refugio
    en esa bolsa.
    Pero estaba escondido
    adentro de la mía.

    (1960)



    A Street in the bazaar

    A Street in the bazaar,
    A busy shopper,
    Carrying a soiled
    Slightly torn bag
    In each hand,
    One empty, one full.
    Inside it, potatoes, leafy
    Vegetables, a small packet
    Of garam masala, and chillies,
    Red or Green.
    How I wish I could’ve been
    A ten-rupee note
    And found shelter
    In his bag.
    But I was holed up
    Inside my own.

    (1960)



    El hombre aquel se puso un abrigo de lana 
    nuevo y se largó como un pensamiento

    El hombre aquel se puso un abrigo de lana nuevo y se largó como un pensamiento.

    En sandalias de plástico me complicaba detrás.

    La hora era seis de la mañana, la hora de segunda mano, y un terrible frío.
    Seis de la mañana eran como las seis de la mañana.

    Había un hombre parado bajo un árbol.

    En la neblina parecía de pie dentro de su propia figura nebulosa.

    El árbol nebuloso lucía exactamente como un árbol.

    A su derecha había un borroso caballo de raza inferior,
    luce como un caballo de raza inferior.

    El caballo estaba hambriento, la niebla como un prado para él.

    Había otras casas, árboles, caminos, pero no otro caballo.

    Había solamente un caballo. Yo no era aquel caballo.

    Pero mi aliento, al jadear, era indistinguible de la niebla.

    Si el hombre parado en ese punto bajo el árbol fuera el maestro,
    entonces para él yo era un caballo galopando, herraduras clavadas en la suela de mis botas.

    (1964)



    That man put on a new woollen coat 
    and went away like a thought

    That man put on a new woollen coat and went away like a thought.

    In rubber flip-flops I struggled behind.

    The time was six in the morning, the time of hand-me-downs, and it was freezing cold.

    Six in the morning was like six in the morning.

    There was a man standing under a tree.

    In the mist it looked like he was standing inside his own blurred shape.

    The blurred tree looked exactly like a tree.

    To its right was a blurred horse of inferior stock,
    Looking like a horse of inferior stock.

    The horse was hungry, the mist like a grassy field to him.

    There were other houses, tres, roads, but no other horse.

    There was only one horse. I wasn’t that horse.

    But my breath when I panted was indistinguishable from the mist.

    If the man standing at that one spot under the tree was the master,
    Then to him I was a horse at a gallop, horseshoes nailed to my boot soles.



    (1964)




    THOSE THAT WILL NEVER COME TO MY HOME

    Those that will never come to my home
    I shall go to meet.
    A river in flood will never come to my home.
    To meet a river-like people,
    I shall go to the river, swim a little and drown.
    Dunes, rocks, a mountain, a pond, endless trees, fields
    Will never come to my home. 
    I shall search high and low
    for dunes, mountains, rock-like people.

    People who work all the time,
    I shall meet, not during my leisure hours,
    but as if it was an important job.
    This first wish of mine I’ll hold on to,
    like the very last one.




    ONE SHOULD SEE ONE'S OWN HOME 
    FROM FAR OFF

    One should see one’s own home from far off.
    One should cross the seven oceans
    to see one’s home,
    in the helplessness of the unbridgeable distance,
    fully hoping to return some day.
    One should turn around, while journeying,
    to see one’s own country from another.
    One’s Earth, from space.
    Then the memory of 
    what the children are doing at home
    will be the memory of what children are doing on Earth.
    Concern about food and drink at home
    will be concern about food and drink on Earth.
    Anyone hungry on Earth
    will be like someone hungry at home.
    And returning to Earth
    will be like returning home.

    Things back home are in such a mess
    that after walking a few steps from home,
    I return homewards as if it were Earth.


    IT AFFIRMS THAT THERE IS A CHILD

    It affirms that there is a child
    It affirms that a smattering of flowers is blooming
    It affirms that there is happiness
    And that the water in the jug is drinkable
    And that breath can be drawn from the air
    It affirms that the world is
    That in the world that remains I remain
    Survivor of the war that is to come

    I want to die, the person I am
    So that in the last moment before death
    I shall wish to live forever
    For there is a smattering of flowers
    And the world is.



    A MAN HAD SAT DOWN IN DESPERATION

    A man had sat down in desperation
    I did not know the man
    But I knew the desperation
    So I went to him
    And extended my hand
    Holding my hand, he rose
    He did not know me
    But he knew the extending of my hand
    We walked together
    We did not know each other
    But we knew walking together.

    Translation: 2008, Kumar Vikram



    .

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  • 04/28/16--14:20: MONIZA ALVI [18.557]

  • Moniza Alvi

    Nació en Lahore, Pakistán,  el 2 de febrero de 1954. Es una poeta y escritora paquistaní-británica. Actualmente vive en Londres.

    Moniza Alvi nació en Lahore, Pakistán. Nació de padre paquistaní y madre británica. Su padre se trasladó a Hatfield, Hertfordshire en Inglaterra cuando tenía unos pocos meses de edad.  No volvió a Pakistán hasta después de la publicación de uno de sus primeros libros de poemas - El País en mi hombro. Trabajó durante varios años como profesor de secundaria, pero ahora es una escritora independiente y tutora, que viven en Norfolk. Ella y su marido, Robert, tienen una hija.

    Poesía

    Carrying my Wife (Bloodaxe, 2000) ISBN 978-1-85224-537-5
    Souls (Bloodaxe, 2002) ISBN 978-1-85224-585-6
    How the Stone Found Its Voice (Bloodaxe, 2005) ISBN 978-1-85224-694-5
    Split World: Poems 1990-2005 (Bloodaxe, 2008) ISBN 978-1-85224-802-4

    Grabaciones


    The Poetry Quartets 6 with George Szirtes, Michael Donaghy and Anne Stevenson (Bloodaxe / British Council 2001) ISBN 978-1-85224-519-1





    MAPA DE LA INDIA

    Si miro fijo al país durante suficiente tiempo
    puedo palanquearlo fuera del papel,
    levantarlo como un colgajo de piel.

    A veces es un calendario de Adviento
    cada ciudad tiene una ventana
    la cual dejo abierta
    un poco más cada vez

    La India es manejable- más pequeña
    que mi mano, el Río Mahanadi
    más delgado que mi línea de la vida.

    Traducción:  Robert Rivas 




    Map of India

    If I stare at the country long enough
    I can prise it off the paper,
    lift it like a flap of skin.
    Sometimes it's an advent calendar -
    each city has a window
    which I leave open
    a little wider each time.
    India is manageable - smaller than
    my hand, the Mahanadi River
    thinner than my lifeline.




    HOW THE STONE FOUND ITS VOICE

    We had waited through so many lifetimes
    for the stone to speak, wondered if

    it would make compelling pronouncements,
    anything worth writing down. 

    Then after the war of wars 
    had ground to a shattering halt, the stone

    emitted a small grinding sound rather like
    the clearing of a throat.

    Let us be indifferent to indifference, 
    the stone said.

    And then the world spoke.


    DOORS

    I observed that her knuckles were raw
    with the effort of knocking on doors.

    And if they opened she’d have difficulty
    passing through – the awkwardness

    of easing in with her world intact.
    More than once I implored her to give up.

    But I admired my wife, in a way – 
    the single-mindedness, her fierce pursuit.

    She worked attentively, whenever she could, 
    at her listening skills, honing them

    by day and night
    on the creaking of a far-off door.



    FROM ‘AT THE TIME OF PARTITION’

    Part 3: Better By Far 


    By bus?

    Better by far a magic carpet,
    finely knotted, richer

    than blood, broad enough
    to keep the family together,

    islanded, apart
    from every danger,

    journeying swiftly
    across the unsegmented sky –

    not in the cauldron of summer,
    but in the fresher feel

    of the last of winter,
    the lucid mornings,

    the greeny tinge
    of the evening air,

    Nehru to wave them on
    and Jinnah to welcome them –

    my grandmother, her pots and pans,
    her lamp close by,

    her parcels of layered clothes,
    like mattresses,

    Ahmed and Athar jostling for space,
    Rahila, Jamila, Shehana,

    the ‘little’ sisters,
    a conspiracy of three,

    with names, like mine
    all ending in ‘a’, young girls,

    cross-legged, daydreaming,
    disentangling hello from goodbye.



    FROM ‘AT THE TIME OF PARTITION’


    Part 4: Ever After


    Ever after
    she heard it as an echo

    in her inner ear, disembodied,
    as, in a sense, all voices are –

    We’ll take him, Shakira.
    He can travel with us.

    You’ve enough on your hands
    with the other four.

    There are places still
    on the second bus, inshallah!

    At that swollen moment
    there was a shadowy unburdening

    because at that time, perhaps
    any child was a burden.

    How she would wish
    as the weeks and the months 

    and the lifetimes churned on
    to undo Take him,

    to force back the heavy, rusted
    hands of the clock –

    God’s clock held by God’s hands
    in permanent view.

    *

    Say your goodbyes, ticked the clock.
    No time to lose. 

    But who was left for goodbyes –
    her Hindu friends, the friends of friends?

    A stream drying up.

    *

    How to say it?

    It was hard to sit on a cane-seated chair
    on her old verandah and sip tea,

    the conversation curdling
    like milk for the weekly paneer.

    Tomorrow we will be gone.

    The risk of departing
    and the risk of remaining 

    weighing much the same.

    *

    Was the worst goodbye to the house?

    The house was her second skin,
    hardier than her first,

    an island in the deafening, tumultuous sea.

    She was married to its daily rhythms –
    the kneading, the sweeping, the praying . . . 

    Under duress,
    it was dauntingly calm.

    *

    And Ludhiana itself, the Old City
    and the New –

    the Civil Lines with their flowering trees. 
    The Christian Medical Hospital.

    The cloth factories and the temples.
    The neighbourliness of the lanes. Her lanes.

    Bleeding internally, the city
    tried to appear whole

    for a final goodbye –

    *

    as, they would gather and wait
    appear whole

    under Hindu sun and Moslem rain
    Hindu rain and Moslem sun.

    *

    Nothing was wrong with the clock.
    The clock ticked on.





    .

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  • 04/28/16--14:37: NINA GORLANOVA [18.558]

  • Nina Gorlanova

    Nina Viktorovna Gorlanova (ruso : Нина Викторовна Горланова, nacida el 23 de noviembre de 1947) es una moderna poeta, cuentista y novelista que ha estado viviendo en la ciudad de Perm.

    Gorlanova nació en 1947, se crió en un pueblo de la región de Perm, y estudió filología en la Universidad de Perm. Ahora vive con su marido Vyacheslav Bukur, su co-autor y compañero en la vida, en la ciudad de Perm, donde están ambientados la mayoría de sus cuentos y novelas. En sus obras se crea un mundo fantástico poblado de personajes curiosos y posee su propia mitología. Sus temas principales son la maternidad, las dificultades de las tareas diarias de una típica mujer rusa y la vida de la intelectualidad de la provincia.



    De "Tres líneas"


     Los chicos guardaron su plata
     Para comprar helados
     Y se la dieron a papá para cerveza.

     *

     La hija del medio
     Era aplicada en lectura
     Gracias a mis plegarias.

     *

     Hoy en día es sólo
     En mis sueños que veo
     Gente que lo ha logrado.

     *

     Todo ha subido.
     Aún cuando estamos enojados
     No rompemos platos...

     *

     Mi hija me trajo
     Un ramo de fresas del colegio
     Debo echar un vistazo en mi diario...

     *

     Mis hijos menores
     Leen como los antiguos romanos
     En voz alta y recostados.

     *

     Leyendo la prosa de Brodsky,
     Descubrí un parentesco espiritual:
     Un incontenible interés en el polvo...

    FUENTE
    Trad, Robert Rivas
    http://inutilesmisterios.blogspot.com.es/
    Valentina Polukhina (Ed.) Russian Women Poets. Modern
    Poetry in Translation N° 20. King's College London, 2002.




    from Three-liners

    The children saved their money
    For ice cream
    And gave it to daddy for beer.

    *

    The middle daughter
    Was keen on reading
    Thanks to my prayers.

    *

    Nowadays it’s only
    In my dreams that I see
    People who have made it.

    *

    Everything’s gone up.
    Even when we’re mad at each other
    We don’t break plates . . .

    *

    My daughter brought me
    A bunch of bird cherry from school –
    I must take a look in my diary . . .

    *

    My younger children
    Read like the ancient Romans
    Aloud and recumbent.

    *

    Reading Brodsky’s prose,
    I discovered a spiritual kinship:
    A consuming interest in dust . . .

    Translated by Daniel Weissbort




    .

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  • 04/28/16--15:07: IRINA RATUSHINSKAYA [18.559]

  • Irina Ratushinskaya

    Irina Borisovna Ratushinskaya (ruso: Ирина Борисовна Ратушинская, nacida el 4 de marzo de 1954 en Odessa.  Es una prominente disidente rusa, poeta y escritora. 

    Irina Ratushinskaya nació en Odessa, Ucrania. Su padre era Boris Leonidovich, ingeniero, y su madre fue Irina Valentinovna Ratushinsky, maestra de la literatura rusa.  Tiene una hermana.

    La familia de su madre se originó en Polonia, y su abuelo fue deportado a Siberia poco después del levantamiento de enero, un levantamiento polaco contra el reclutamiento forzoso en el ejército ruso en 1863. 

    Irina fue educada en la Universidad de Odessa y se graduó con una maestría en física en 1976. Antes de su graduación enseñó en una escuela primaria en Odessa a partir 1975-78.  Era poeta en residencia en la Universidad de Northwestern.

    Vive en Moscú con su marido, el activista de derechos humanos Igor Gerashchenko, y sus dos hijos.

    Persecución política 

    El 17 de septiembre de 1982, Irina fue detenida por agitación antisoviética. En abril de 1983, fue declarada culpable de "agitación llevada a cabo con el propósito de subvertir o debilitar el régimen soviético", condenada a siete años en un campo de trabajo seguidos de cinco años de exilio interno.  Fue puesta en libertad el 9 de octubre de 1986, en la víspera de la cumbre de Reikiavik, Islandia entre el presidente Ronald Reagan y Mikhail Gorbachov. 

    Durante su reclusión, Irina continuó escribiendo poesía. Sus trabajos anteriores generalmente centrados en el amor, la teología cristiana y la creación artística, no en la política o políticas como sus acusadores declararon. Sus nuevas obras que se escribieron en la prisión, que fueron escritos en el jabón hasta memorizarlos y luego lavados, suman unos 250. Expresó aprecio por los derechos humanos; la libertad y la belleza de la vida. Sus memorias, Grey is the Colour of Hope, la crónica de su experiencia en la cárcel. Sus poemas posteriores relatan su lucha para soportar las dificultades y los horrores de la vida en prisión. Irina es miembro de PEN Internacional, que supervisa su situación durante su encarcelamiento. 

    Exilio

    En 1987, Irina se trasladó a Estados Unidos, donde recibió el Premio de la Libertad Religiosa del Instituto de Religión y Democracia. En el mismo año fue privada de la ciudadanía soviética por el Politburó. También fue poeta en residencia en la Universidad de Northwestern entre 1987-89. Vivíó en Londres, Reino Unido hasta diciembre de 1998, cuando regresó a Rusia para educar a sus hijos en la escuela rusa, después de un año de procedimientos para restaurar la ciudadanía rusa.

    Libros

    Poems/Cтихи/Poèmes . 1984, Hermitage. ISBN 0-938920-54-5
    A Tale of Three Heads/сказка о трех головах . 1986, Hermitage. ISBN 0-938920-83-9
    Beyond the Limit . trans. Frances Padorr Brent , Carol J. Avins and . 1987, Northwestern University Press. ISBN 0-8101-0748-1
    Grey Is the Color of Hope . 1989, Vintage. ISBN 0-679-72447-8
    In the Beginning . 1991, Sceptre. ISBN 0-340-55083-X
    Dance With a Shadow . trans. David McDuff . 1992, Bloodaxe Books Ltd. ISBN 1-85224-232-9
    The Odessans . 1996, Sceptre. ISBN 0-340-66563-7
    Pencil Letter . 1997, Bloodaxe Books Ltd. ISBN 1-85224-050-4
    Fictions and Lies . trans. Alyona Kojevnikova . 1999, John Murray. ISBN 0-7195-5685-6
    Wind of the Journey . 2000, Cornerstone Pr Chicago. ISBN 0-940895-44-7




    POR EL GRITO DESDE EL ALJIBE

    ("Aljibe" puede traducirse también como "pozo de agua".
    Asociación inevitable: durante la dictadura militar en Uru-
    guay y producto de una gran fuga de guerrilleros de la cár-
    cel, el regimen se endureció y, cuando esos guerrilleros fue-
    ron recapturados, sufrieron duros castigos. José Mujica, el 
    reciente ex presidente de ese país, estuvo encerrado solo en 
    un aljibe durante dos años.]


    Por el grito desde el aljibe de "¡Mamá!"
    Por el crucifijo arrancado de la pared.
    Por las mentiras de vuestros 'telegramas'
    Cuando existe una orden para un arresto-
    Soñaré contigo, Rusia.
    En la acumulación de tus victorias.
    En la angustia de tu impotencia.
    En la náusea de tu resaca-
    ¿Por qué iría a abrirse paso el miedo?
    Todo ha sido llorado, a todos les han puesto a dormir cantando-
    ¿De quién te encogerás de miedo de repente?
    Aunque lo niegues, refúgiate en la ilusión.
    Pon toda la culpa sobre aquellos que fueron asesinados-
    Yo seguiré viniendo a pararme delante tuyo
    Y a mirarte a los ojos.

    [Irina escribió sobre jabón unos 250 poemas, los memorizaba, y luego los veía deshacerse, mientras describía esos jabones como el "gris color de la esperanza".]

    Vikram Seth. All You Who Sleep Tonight. Alfred A. Knopf, 1990.




    Voy a viajar por el territorio

    (a Tabya y Vabnya)

    Voy a viajar por el territorio --
    Con mi séquito de guardias,
    Voy a estudiar la mirada del sufrimiento humano,
    Voy a ver lo que nadie nunca antes ha visto --
    ¿Pero seré capaz de describirlo?
    ¿Lloraré si lo consigo --
    al caminar en mi partida sobre el agua?
    Cómo nos parecemos ya a nuestros esposos --
    Nuestros ojos, la frente, la punta de la boca.
    Qué idénticos somos – hasta la última vena de la piel --
    A ellos, que se alejaron durante tanto tiempo de nuestras vidas,
    A ellos, a quienes escribimos ahora: “No importa,
    Tú y yo somos una y la misma persona,
    ¡Y los otros nunca conseguirán separarnos!”
    Y, como forjado en la tierra,
    "Para siempre" parece ser la única respuesta --
    Dos palabras ancestrales
    Que esconden detrás de sí toda la luz.
    Aunque me arrastre penosamente con el convoy,
    Me acordaré absolutamente de todo --
    ¡Con el corazón! - ¡Y no lograrán arrancármelo! --
    ¡Cada respiro que demos --
    Cada aliento al margen de la ley!
    Y aquello por lo que vivimos --
    Para el día de mañana.

    Zona Pequeña (área del campo de trabajo donde residían las prisioneras de conciencia), 12-11-83.




    Antes de la Batalla

    Antes de la batalla,
    Unos sementales cultivan trébol en el terreno.
    Los comandantes
    Sacan sus brújulas y miden – ¡el descampado que menos importa!
    Todavía por cubrir
    De lluvia de plomo y sangre, las huellas de los animales pequeños.
    Amanece --
    Truenos, y el jinete pálido que revela su estampa.
    Antes de la batalla,
    Los soldados inexpertos escuchan los alardes de los veteranos.
    Sus oficiales
    Escriben cartas, y más tarde alguien tocará la guitarra.
    Hacia el anochecer
    La hierba enmudece y huele a miel y polen.
    Viene la mañana --
    Truenos, y si hay cartas serán las de los caídos.

    SHIZO, diciembre de 1984

    http://jomaricomomolas.blogspot.com.es/2009/08/irina-ratushinskaya.html



    IRINA RATUSHINSKAYA
    Antes de su detención.



    МОЯ ТОСКА – ДОМАШНЯЯ ЗВЕРЮШКА. 

    Моя тоска – домашняя зверюшка.
    Она тиха и знает слово «брысь».
    Ей мало надо: почесать за ушком,
    Скормить конфетку и шепнуть: «Держись».
    Она меня за горло не хватает
    И никогда не лезет при чужих.
    Минутной стрелки песенка простая
    Ее утешит и заворожит.
    Она ко мне залезет на колени,
    По-детски ткнется носом и уснет.
    А на мою тетрадь отбросит тени
    Бессмысленный железный переплет.
    И только ночью, словно мышь в соломе,
    Она завозится и в полусне
    Тихонько заскулит о теплом доме,
    Который ты еще построишь мне.

    © 1982, Irina Ratushinskaya




    И ДОЖИВУ И ВЫЖИВУ, И СПРОСЯТ: 

    И доживу и выживу, и спросят:
    Как били головою о топчан,
    Как приходилось мерзнуть по ночам,
    Как пробивалась молодая проседь…
    Но улыбнусь. И что-нибудь сострю
    И отмахнусь от набежавшей тени.
    И честь воздам сухому сентябрю,
    Который стал моим вторым рожденьем.
    И спросят: не болит ли вспоминать,
    Не обманувшись легкостью наружной.
    Но грянут в памяти былые имена –
    Прекрасные, как старое оружие.
    И расскажу о лучших всей земли,
    О самых нежных, но непобедимых,
    Как провожали, как на пытку шли,
    Как ждали писем от своих любимых.
    И спросят: что нам помогало жить,
    Когда ни писем, ни вестей – лишь стены,
    Да холод камеры, да чушь казенной лжи,
    Да тошные посулы за измену.
    И расскажу о первой красоте,
    Которую увидела в неволе.
    Окно в морозе! Ни дверей, ни стен,
    И ни решеток, и ни долгой боли –
    Лишь синий свет на крохотном стекле,
    Витой узор – чудесней не приснится!
    Ясней взгляни – и рассветет сильней
    Разбойничьи леса, костры и птицы!
    И сколько раз бывали холода,
    И сколько окон с той поры искрилось –
    Но никогда уже не повторилось
    Такое буйство радужного льда!
    Да и за что бы это мне – сейчас,
    И чем бы этот праздник был заслужен.
    Такой подарок может быть лишь раз.
    А может быть, один лишь раз и нужен.

    © 1983, Irina Ratushinskaya






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