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    Guillermo de Aquitania

    Guillermo de Poitiers (en occitano, Guilhem de Peiteus), conocido también como Guillermo IX de Aquitania o Guillermo el Trovador (en francés: Guillaume le Troubadour) (22 de octubre de 1071 - 10 de febrero de 1126), fue un noble francés, noveno duque de Aquitania, séptimo conde de Poitiers y primero de los trovadores en lengua provenzal del que se tiene noticia.

    Nació en 1071, hijo de Guillermo VIII de Aquitania y de su tercera esposa, Audéarde de Borgoña, hija del duque Roberto I de Borgoña. Cuando falleció su padre en 1086, heredó unos dominios más extensos que los del propio rey de Francia, de quien era nominalmente vasallo. En los años 1101 y 1102, participó tardíamente en la Primera Cruzada tras la caída de Jerusalén. Sostuvo varias guerras contra los condes de Tolosa. Fue excomulgado en dos ocasiones, una de ellas por abandonar a su esposa legítima y arrebatarle a la fuerza la mujer a su vasallo el vizconde de Châtellerault. Entre 1120 y 1123 combatió junto a Alfonso I el Batallador, su concuñado, para intentar arrebatar a los musulmanes el reino de Valencia. La vinculación de Guillermo el Trovador y Alfonso el Batallador es doble. De una parte, Inés de Aquitania (hermana de Guillermo el Trovador) casó con Pedro I de Aragón, el cual falleció sin descendencia masculina, heredando sus reinos su hermano Alfonso el Batallador. De otra, porque a la muerte del Batallador, que falleció sin descendencia, heredó sus reinos su hermano Ramiro II el Monje, el cual casó con Inés de Poitou,hija de Guillermo el Trovador. De ahí que el Trovador resultara cuñado de Pedro I de Aragón y concuñado de sus hermanos, Alfonso el Batallador y Ramiro el Monje.

    Descendencia

    De su matrimonio con Felipa de Tolosa tuvo los siguientes hijos:
    Inés de Poitou († 1159), esposa de Aimar de Thouars y de Ramiro II de Aragón;
    Guillermo X de Poitiers (1099 - 1137), último duque de Aquitania;
    Raimundo de Poitiers (ca. 1115- 1149), por su matrimonio con Constanza, Príncipe consorte de Antioquía.

    Obra literaria

    Guillermo de Poitiers es el primer poeta de nombre conocido en las literaturas románicas. Se conservan 11 poemas suyos, en que la temática amorosa es tratada a veces con gran crudeza: se autodenominaba «trichador de dòmnas», alardeaba de sus proezas sexuales y muchos de sus poemas están dedicados a su amante, Maubergeonne, a la que llama la Peligrosa. En otra composición, pide a sus caballeros que le ayuden a escoger caballo:

    Caballeros, aconsejadme en esta duda:

    -nunca escoger me fue tan difícil-:
    No sé si quedarme con (la dama) Agnes o con (la dama) Arsen)

    Cavalier, datz mi cosselh d'un pessamen:
    -Anc mays no fuy issaratz de cauzimen- :
    Res non sai ab qual me tengua, de n'Agnes o de n'Arsen.

    En otros poemas, muestra una sensibilidad enteramente diferente:

    Con la dulzura de la primavera
    bullen los bosques y los pájaros cantan
    cada uno en su latín
    según el ritmo del nuevo canto:
    así conviene que cada uno se regocije
    en lo que más desea.

    Ab la doussor del temps novel
    folhon li bosc e li auzel
    chanton chascus en lor lati
    segon lo vers del novel chan:
    adonc esta ben qu'om s'aizi
    d'aisso dont om a plus talan.)

    Acogió en su corte al bardo galés Blédri ap Davidor, quien introdujo en las literaturas románicas la leyenda celta de Tristán e Isolda.



    Pues me han entrado ganas de cantar,
    Haré un poema que me entristezca:
    Nunca más prestaré servicio
    En Poitou ni en Lemosín.
    Partiré ahora hacia el destierro,
    En gran temor, en gran peligro
    Y en guerra abandono a mi hijo;
    Mal le tratarán sus vecinos.
    ¡Qué cruel se me hace partir
    Del señoría de Poitou!
    Dejo al cuidado de Folcón de Anjou
    Toda la tierra de su primo.
    Si Folcón de Anjou no le ayuda,
    Ni el rey de quien tengo mi feudo,
    Mal le tratarán todos ellos,
    Los felones gascones y angevinos.
    Si no se muestra sabio y valiente
    Cuando me haya partido de vosotros,
    Pronto le harán morder el polvo
    Al verle joven y desvalido.
    Por piedad ruego a mi compañero:
    Si le hiciera agravio que me lo perdone,
    Y que rece a Jesús, rey del cielo,
    En romance y en su latín.
    Pertenecí a Valor y Gozo,
    Pero ahora de ambos me separo,
    Y me dirigiré hacia Aquel,
    En quien todo pecador halla reposo.
    Muy jovial y alegre he sido,
    Pero Nuestro Señor ya no lo permite:
    Ahora no puedo soportar la carga,
    Tan próximo estoy al final.
    He renunciado a cuanto amor solía:
    Caballerías y vanidades;
    Y, pues a Dios le place, todo lo acepto
    Y le ruego que me tenga con él.
    A mis amigos ruego que, a mi muerte,
    Vengan todos y me honren mucho,
    Pues he mantenido gozo y placer
    Lejos, cerca y en mis dominios.
    Así, renuncio a gozo y placer,
    Y a los veros, y al gris, y a la marta.

    Ah, soldados de fortuna, cruzados, embriagados de flores y espadas y vino. “Compañeros -escribía el duque de Aquitania– haré un poema como es debido; habrá en él más locura que buen juicio, y será todo él una mezcla de amor, de gozo y de juventud”.

    Fueron los trovadores provenzales, de los que nuestro Guillermo fue conspicuo primer representante, los reyes del mambo del mediodía galo. Burlones y mujeriegos. ¡Guillermo hasta llego a ser excomulgado por sus devaneos siempre ociosos (y políticos)!

    Luis Alberto de Cuenca, traductor al castellano de sus once canciones, nos advierte que el trovador no es un juglar. Es decir, que tiene nombre propio y sus composiciones llevan el sello original de un tipo cuanto menos meritorio.

    He seleccionado para traeros hoy la última de las composiciones del duque, que los tonos melancólicos y la presencia de la muerte convierten en un exquisito ejemplo de “poema de renuncia”.

    NOTA: Traducción de Luis Alberto de Cuenca




    Poema del duque de Aquitania

    Guillermo de Poitiers o Guillermo IX de Aquitania (1071–1126), excomulgado en dos ocasiones por motivos amorosos y combatiente de la Primera Cruzada, es reconocido como el primer trovador que escribiera sus versos en la lengua de Oc. De este cantor provenzal, quien se reconocía "enfermo de amor", publicamos aquí uno de sus textos dedicados a Maubergeonne, "la Peligrosa", como denominaba a la bella y tormentosa mujer, responsable de inspirar algunas de sus piezas maestras.

    Con la dulzura de un nuevo tiempo
    echan hojas los árboles,
    y los pájaros cantan,
    cada uno en su latín,
    según el ritmo de la nueva canción;
    es propicio entonces dirigirse
    a aquello que más se desea.

    Del lugar que es más hermoso para mí
    no veo mensajero ni carta sellada;
    mi corazón no duerme ni ríe,
    y no me atrevo a seguir adelante
    hasta no tener certeza del resultado,
    si será tal y como yo lo quiero.

    A nuestro amor le ocurre algo semejante
    a la rama del espino blanco,
    que aterida está en el árbol,
    de noche, bajo la lluvia helada,
    hasta que al otro día el sol se reina
    sobre el verde follaje y las ramas.

    Recuerdo todavía una mañana
    en que pusimos fin a la guerra
    y ella me dio este don tan grande:
    su amor fiel y su anillo.

    ¡Ojalá Dios me permita vivir
    hasta poner mis manos bajo su manto!
    No me inquieto por extraños discursos
    que buscan distanciarme de mi Buen Vecino
    pues sé lo que les pasa a las palabras
    por un breve proverbio que dice:
    otros se vanaglorian del amor, pero nosotros
    tenemos de él el pan y el cuchillo.



    La ley del coño

    Compañeros, he tenido tanto disgusto y revés 
    que no puedo hacer otro canto, y quizá me arrepentiré 
    pues quiero que nadie sepa lo que yo suelo esconder. 

    Y este mi pensamiento pronto os diré cual es: 
    no me agradan coños guardados ni lagos sin ningún pez, 
    ni alabanzas de malvados que obran de mala fe. 

    Señor Dios, que es del mundo el capitán y el rey, 
    al primero que guardó el coño, ¿cómo no lo escarmentó bien? 
    Nunca hubo oficial ni guardia que tal traición llegó a hacer. 

    Pero yo os diré enseguida del coño cual es la ley, 
    como hombre que allí ha hecho mal y lo ha obtenido también: 
    Todo merma el uso, en cambio el coño mejora su ser. 

    Y aquel que mis razones no quisiera comprender, 
    que vaya a verlo al bosque, en un claro lo ha de ver: 
    por cada árbol que talan, rebrotan dos o tres. 

    Y cuando el bosque han talado más fuerte vuelve a crecer, 
    y el dueño allí no pierde ni ganancia ni interés 
    y sin razón le pesa si no hubo daño después. 

    Yerra al lamentar la tala si daño no hubo después.

    Versión Enrique Gutiērrez Miranda
    http://enriquegutierrezmiranda.blogspot.com.es/2010/09/la-ley-del-cono.html




    Companho, tant ai agutz d'avols conres 
    qu'ieu non puesc mudar no·n chan e que no·m pes, 
    enpero no vueill c'om sapcha mon afar de maintas res. 

    E dirai vos m'entendensa de que es: 
    no m'azauta cons gardatz ni gorcs seis peis, 
    ni gabars de malvatz homes c'om de lor faitz non agues. 

    Senher Dieus, quez es del mon capdels e reis, 
    qui anc premier gardet con, com non esteis? 
    C'anc no fo mestiers ni garda ca sidons estes sordei. 

    Pero dirai vos de con cals es sa leis, 
    com sel hom que mal n'a fait e peitz n'a pres: 
    si com autra res en merma, qui·n pana, e cons en creis. 

    E sel qui no volra·n crei mos casteis 
    an ho vezer pres lo bosc en un deveis: 
    per un albre c'om hi tailla n'i naison ho dos o treis. 

    E quan lo bocx es taillatz nais plus espes, 
    e·l senher no·n pert son comte ni sos ses; 
    a revers planh hom la tala si-l dampn [...] 

    Tortz es co [...] dan no·i a [...]

    ___ 
    Para mi versión he seguido las traducciones al español de L.A. de Cuenca en Poesía completa, Guillermo de Aquitania, Editorial Renacimiento 2007, y L.A. de Cuenca y M.Á. Elvira en Canciones completas, Guillermo IX duque de Aquitania y Jaufré Rudel, Editora Nacional 1978. 
    w Guillermo de Poitiers, IX duque de Aquitania (1701-1126) en wikipedia 
    w Miguel Ángel García Peinado, De poesía y pornografía medievales en ucm.es 
    w Obra completa de Guillermo de Aquitania en provenzal con traducción al inglés en trobar.org 
    w Versión de Luis Alberto de Cuenca (incompleta) en googlebooks




    Guillermo de Aquitania: 
    Haré un poema de la pura nada


    IV

    Haré un poema de la pura nada. 
    No tratará de mí ni de otra gente. 
    No celebrará amor ni juventud 
    ni cosa alguna, 
    sino que fue compuesto durmiendo 
    sobre un caballo. 

    No sé en qué hora nací,  
    no estoy alegre ni estoy triste, 
    no soy huraño ni agradable, 
    y no tengo la culpa,  
    que de este modo fui de noche hadado 
    en una alta montaña. 

    No sé cuándo estoy dormido 
    ni cuándo velo, si no me lo dicen. 
    Por poco se me parte el corazón 
    de un punzante dolor:  
    pero no doy a cambio el precio de una hormiga,  
    ¡por San Marcial! 

    Enfermo estoy y temo morir,  
    y de ello no sé más que lo que oigo decir; 
    médico buscaré a mi voluntad,  
    y no sé de uno así. 
    Buen médico será si consigue curarme, 
    pero no, si empeoro. 

    Amiga tengo, no sé quién es, 
    pues nunca la vi, por mi fe. 
    Nada ha hecho que me agrade o me disguste, 
    y no me importa en absoluto, 
    que nunca hubo normando ni francés 
    en mi casa.

    Nunca la vi y mucho la amo,  
    jamás obtuve de ella favor ni disfavor;  
    cuando no la veo, hago caso omiso: 
    no doy a cambio un gallo. 
    Que sé una más gentil y más hermosa,  
    y que más vale. 

    No sé en qué lugar habita, 
    si es en montaña o si es en llano;  
    no me atrevo a decir la sinrazón que me hace,  
    prefiero callar;  
    y pésame mucho que ella se quede aquí: 
    por eso me voy.

    Mi poema está hecho, no sé sobre qué. 
    Me propongo enviarlo a aquél 
    que, por medio de otro, lo enviará 
    a Poitou, de mi parte;  
    y le ruego que de su estuche me haga llegar 
    la contraclave. 

    *Guillermo de Aquitania: Haré un poema de la pura nada


    IV

    Farai un vers de dreit nien: 
    non er de mi ni d'autra gen, 
    non er d'amor ni de joven, 
    ni de ren au, 
    qu'enans fo trobatz en durmen 
    sus un chivau. 

    No sai en qual hora·m fui natz, 
    no soi alegres ni iratz, 
    no soi estranhs ni soi privatz, 
    ni no·n puesc au, 
    qu'enaisi fui de nueitz fadatz 
    Sobr'un pueg au. 

    No sai cora·m fui endormitz, 
    ni cora·m veill, s'om no m'o ditz; 
    per pauc no m'es lo cor partitz 
    d'un dol corau;  
    e no m'o pretz una fromitz, 
    per saint Marsau! 

    Malautz soi e cre mi morir;  
    e re no sai mas quan n'aug dir. 
    Metge querrai al mieu albir,  
    e no·m sai tau; 
    bos metges er, si'm pot guerir, 
    mor non, si amau. 

    Amigu'ai  ieu, non sai qui s'es: 
    c'anc no la vi, si m'aiut fes; 
    ni·m fes que·m plassa ni que·m pes, 
    ni no m'en cau: 
    c'anc non ac Norman ni Franses 
    dins mon ostau.

    Anc non la vi et am la fort; 
    anc no n'aic dreit ni no·m fes tort; 
    quan no la vei, be m'en deport; 
    no·m prez un jau: 
    qu'ie·n sai gensor e belazor, 
    e que mai vau. 

    No sai lo luec ves on s'esta, 
    si es en pueg ho [es] en pla; 
    non aus dire lo tort que m'a, 
    abans m'en cau;  
    o peza'm be quar sai rema, 
    [per] aitan vau.

    Fait ai lo vers, no sai de cui; 
    et trametrai lo a celui 
    que lo·m trametra per autrui 
    enves Peitau, 
    que·m tramezes del sieu estui 
    la contraclau. 

    GULLERMO IX DUQUE DE AQUITANIA (1071-1127) [y JAUFRÉ RUDEL], Canciones completas. Edición bilingüe a cargo de Luis Alberto de Cuenca y Miguel Ángel Elvira. Editora Nacional, Madrid, 1978.





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    Bernart de Ventadorn

    Bernart de Ventadorn (circa 1130/1145 - 1190/1200), también conocido como Bernart de Ventadour, fue un popular trovador, compositor y poeta provenzal.

    Según el trovador Uc de Santo (1217?-1253?), Bernart fue posiblemente hijo de un panadero en el castillo de Ventadour (Ventadorn) en Corresa, en el Lemosín francés. Otra fuente, un poema satírico escrito por un contemporáneo más joven, Peire d'Alvernha, indica que era hijo de un criado, un soldado o un panadero, y su madre también era criada o panadera. De la evidencia en el poema juvenil de Bernart, Lo temps vai e ven e vire, muy probablemente aprendió el arte de cantar y de escribir de su protector, el vizconde Eble III de Ventadorn. Compuso sus primeros poemas a la esposa de su patrón, Margarita de Turenne.

    Forzado a dejar Ventadour después de enamorarse de Margarita, viajó a Montluçon y a Tolosa, y siguió eventualmente a Leonor de Aquitania a Inglaterra y a la corte de los Plantagenet; la evidencia para esta asociación y estos recorridos viene principalmente de sus propios poemas. Posteriormente Bernart volvió a Toulouse, en donde Raimundo de Tolosa, lo empleó; después fue a Dordogne, donde entró al monasterio cisterciense de Dalon. Muy probablemente murió allí.

    Legado

    Bernart es único entre los compositores seculares del siglo XII por la cantidad de su música que ha sobrevivido: de sus 45 poemas, 18 tienen su música intacta, una circunstancia inusual para un trovador (la música de los troveros tuvo una probabilidad más alta de sobrevivir, atribuida generalmente a que ellos sobrevivieron a la cruzada albigense, que dispersó a los trovadores y destruyó muchas de sus fuentes). Su obra data probablemente entre 1147 y 1180 y escribió en provenzal. Bernart es acreditado a menudo por ser la influencia más importante en el desarrollo de la tradición de los troveros en el norte de Francia, puesto que allí lo conocían bien, sus melodías circularon extensamente y los primeros compositores troveros parecen haberlo imitado. La mayoría de sus poemas son amorosos.

    Se diferencia de otros autores de la época por la manera más personal de mostrar sus sentimientos. El reconocimiento a su obra llegó en el romanticismo.


    CAN VEI LA LAUZETA MOVER



    Paul, Hermann y Hanequin de Limbourg. Mes de Agosto. Muy Ricas Horas del Duque de Berry. Museo Condé. Chantilly

    Kalendae Augustae: Festum Spei et Martis

    Agosto, agosto, dulzura del verano, qué lejos parecemos estar de la caída de las hojas, de la mengua de la luz, de los fríos del invierno. Es cierto que entre Leo y Virgo faltan los datos astronómicos, ya no llegaron aquí los calígrafos, pasó el aciago 1416, el manuscrito inacabado comenzó su odisea, pero Leo y Virgo brillan en el cielo del verano.

    Al fondo, ocre, siena, tostado, amarillo de los trigales, está el castillo de Étampes, del que aún hoy día quedan restos. Étampes, nombrada por Felipe Augusto una de las doce buenas ciudades de Francia, posesión amada por Jean de Berry, tomada en 1411 por los borgoñones. Es nostalgia de la ciudad, del castillo perdido lo que pintan Pol, Hannequin y Hermann. Sólo muchos años más tarde, en 1478, cuando Jean de Berry yacía en Bourges junto a su oso de piedra, la ciudad volvería a ser del rey de Francia.

    Azul ultramar en la línea del cielo que dibuja el castillo, verde jugoso en las copas de los árboles.  Se distinguen las torres, la capilla con sus contrafuertes, los edificios cubiertos de tejas, la alta torre del homenaje, la torre de Guinette cuadrangular rodeada de torres en ángulo que existe hoy día. Amaba este lugar, perdido cuando lo pintaron los hermanos, el Duque de Berry.

    Los campesinos en este agosto caluroso para tan alta latitud, engavillan el trigo en un campo en pendiente que acaba de ser segado. Hace tanto calor que no bastan los sombreros de paja, el río Juine ofrece un inmediato frescor. Una campesina se apresta a desnudarse en la orilla. Como ranas, deformados por la refracción del agua, dos más se refrescan. Tarde de verano con el sol radiante, el trabajo está casi hecho, no hay tributos que pagar, la vida se encuentra en cada rincón, el invierno, la desesperanza y el hambre están muy lejos.

    Por el camino, ante el prado, dos perros, tres caballos, cinco personajes montados. Un caballero ricamente ataviado con capa roja y azul ultramar, dos colores imposibles unir en tintes en esa época, con caperuza blanca, porque los nobles no están exentos del poder del sol, conduce a dos parejas, caballero y dama, que llevan como él, el halcón al puño. Caza ligera, sin peligro, en la que podían participar las damas. Ambas tocadas de blanco, una vestida de rosa, la otra con vestido marrón con volante blanco. El caballero de ésta, con sombrero de paja que le acerca a los campesinos, lanza el halcón.

    De nuevo, aunque estemos en el campo, aunque veamos a los campesinos trabajar, estamos ante una escena cortesana. Si, los campesinos siegan y gavillan, nadan en un descanso en la tarde calurosa, el caballero se cubre con un sombrero de paja y el halconero, también con sombrero de paja, con dos halcones en el antebrazo, con la túnica ligera y las piernas semidesnudas conduce la comitiva. Algo en esta escena nos dice que no estamos en el tiempo jubiloso de abril y mayo. Estamos lejos. Lejos de Étampes, en manos del Duque de Borgoña, lejos del sobrino nieto querido, Charles de Orléans, prisionero en Inglaterra.  Lejos de la juventud, aunque la guerra estaba ahí presente e intermitente, la juventud que podía afrontarlo todo porque para todo había tiempo. Ahora, en agosto, cuando la luz de verano aún se prolonga en la tarde, cuando todavía canta la alondra, es tiempo de hacer balance y afrontar lo que queda de la vida, como en una cacería de halcones en la que no se quiere ser la presa.

    Bernart de Ventadorn (…1147 – 1170…)


    Can vei la lauzeta mover


    I.

    Cuando veo la alondra que mueve
    de alegría sus alas contra el rayo de sol
    y que se olvida y se deja caer
    por la dulzura que le entra en el corazón,
    ¡ay! entonces siento tal envidia
    por cualquiera que vea alegre,
    que me admira como al instante
    el corazón no se me funde de deseo.


    II.

    ¡Ay desdichado! ¡Creía saber tanto
    del amor y sé tan poco!
    pues no puedo abstenerme de amar
    a aquella de la que no tendré beneficios.
    Me ha quitado el corazón y a mí
    y a sí misma y a todo el mundo;
    cuando se me fue, no me dejó nada,
    sino deseo y un corazón anhelante.


    III.

    ya no tuve dominio sobre mí
    ni fui mío desde el momento
    que me dejó mirar en sus ojos,
    en un espejo que me agrada mucho.
    Espejo, desde que me miré en ti,
    me han matado los profundos suspiros,
    de modo que me perdí igual que se perdió
    el hermoso Narciso en la fuente.


    IV.

    De las damas me desespero
    nunca más confiaré en ellas;
    así como las solía defender,
    así las atacaré;
    pues veo que ni una sola me ayuda
    para con aquella que me destruye y confunde
    dudo de todas, en ninguna creo,
    porque sé que son todas iguales.


    V.

    En eso parece mujer
    mi señora, y se lo reprocho,
    pues no quiere lo que se debe querer
    y hace lo que se le prohíbe.
    He caído en desgracia
    y hago como el loco en el puente;
    no sé por qué me ocurre,
    sino porque subí demasiado alto.


    VI.

    En verdad, se ha perdido la compasión
    – y no lo supe nunca -,
    pues aquella que debía ser compasiva,
    no lo es; ¿dónde la buscaré?
    ¡Ay! Qué mal parece, a quien lo ve,
    que, a este desgraciado deseoso,
    que sin ella no tendrá ningún bien,
    que lo deje morir, sin ayudarle.


    VII.

    Ya que con mi señora no me valen
    ruegos ni compasión, ni mi propio derecho,
    y a ella no le agrada
    que la ame, nunca se lo volveré a decir.
    así me alejo de ella y me aparto;
    Me ha muerto, y como muerto respondo,
    me voy – ya que no me retiene –
    desdichado, al exilio, no sé a dónde.


    VIII.

    Tristán, no tendréis nada de mí,
    pues me voy, desdichado, no sé a dónde.
    Abandono y dejo de cantar,
    y me escondo ante  la alegría y el amor.

    Traducción procedente de: Poesía de Trovadores, Trouvères, Minnesinger. (De principios del siglo XII a fines del siglo XIII). Alianza Editorial, 1981.

    https://hesperetusa.wordpress.com/2012/08/01/can-vei-la-lauzeta-mover/



    I.

    Can vei la lauzeta mover 
    de joi sas alas contral rai, 
    que s’oblid’ e.s laissa chazer 
    per la doussor c’al cor li vai, 
    ai! tan grans enveya m’en ve 
    de cui qu’eu veya jauzion, 
    meravilhas ai, car desse 
    lo cor de dezirer no.m fon. 


    II.

    Ai, las! Tan cuidava saber 
    d’amor, e tan petit en sai,
    car eu d’amar no.m posc tener 
    celeis don ja pro non aurai. 
    Tout m’a mo cor, e tout m’a me, 
    e se mezeis e tot lo mon; 
    e can se.m tolc, no.m laisset re 
    mas dezirer e cor volon. 


    III.

    Anc non agui de me poder 
    ni no fui meus de l’or’ en sai 
    que.m laisset en sos olhs vezer 
    en un miralh que mout me plai. 
    Miralhs, pus me mirei en te, 
    m’an mort li sospir de preon, 
    c’aissi.m perdei com perdet se 
    lo bels Narcisus en la fon. 


    IV.

    De las domnas me dezesper; 
    ja mais en lor no.m fiarai; 
    c’aissi com las solh chaptener, 
    enaissi las deschaptenrai. 
    pois vei c’una pro no m’en te 
    vas leis que.m destrui e.m cofon, 
    totas las dopt’ e las mescre, 
    car be sai c’atretals se son. 


    V.

    D’aisso’s fa be femna parer 
    ma domna, per qu’e.lh o retrai, 
    car no vol so c’om voler, 
    e so c’om li deveda, fai.
    Chazutz sui en mala merce, 
    et ai be faih co.l fols en pon; 
    e no sai per que m’esdeve 
    mas car trop puyei contra mon. 


    VI.

    Merces es perduda, per ver, 
    – et eu non o saubi anc mai -, 
    car cilh qui plus en degr’aver, 
    no.n a ges, et on la querrai?
    A! Can mal sembla, qui la ve, 
    qued aquest chaitiu deziron 
    que ja ses leis non aura be,
    laisse morrir, que no l.aon. 


    VII.

    Pus ab midons no.m pot valer 
    precs ni merces ni.l dreihz qu’eu ai, 
    ni a leis no ven a plazer 
    qu’eu l’am, ja mais no.lh o dirai. 
    Aissi.m part de leis e.m recre; 
    mort m’a, e per mort li respon,
    e vau m’en, pus ilh no.m rete, 
    chaitius, en issilh, no sai on. 


    VIII.

    Tristans, ges no.n auretz de me, 
    qu’eu m’en vau, chaitius, no sai on. 
    De chantar me gic e.m recre, 
    e de joi e d’amor m’escon. 





    CHANTARS NO POT GAIRE VALER…

    Chantars no pot gaire valer,
    si d’ins dal cor no mou lo chans;
    ni chans no pot dal cor mover,
    si no i es fin’ amors coraus.
    per so es mos chantars cabaus
    qu’en joi d’amor ai et enten
    La boch’ e.ls olhs e.l cor e.l sen.

    Ja Deus no·m don aquel poder
    que d’amor no·m prenda talans.
    si ja re no·n sabi’ aver,
    mas chascun jorn m’en vengues maus,
    totz tems n’aurai bo cor sivaus;
    e n’ai mout mais de jauzimen,
    car n’ai bo cor, e m·i aten.

    Amor blasmen per no-saber,
    fola gens; mas leis no·n es dans,
    clamors no·n pot ges dechazer,
    si non es amors.comunaus.
    aisso non es amors; aitaus
    no·n a mas lo nom e·l parven,
    que re non ama si no pren!

    S’eu en volgues dire lo ver,
    eu sai be de cui mou l’enjans:
    d’aquelas c’amon per aver.
    e son merchadandas venaus!
    messongers en fos eu e faus!
    vertat en dic vilanamen;
    e peza me car eu no·n men!

    En agradar et en voler
    es l’amors de dos fis amans,
    nula res no i pot pro tener,
    si·lh voluntatz non es agaus.
    e cel es be fols naturaus
    que de so que vol, la repren
    e·lh lauza so que no·lh es gen.

    Mout ai be mes mo bon esper,
    cant cela·m mostra bels semblans
    qu’eu plus dezir e volh vezer,
    francha, doussa, fin’ e leiaus,
    en cui lo reis seria saus.
    bel’ e conhd’, ab cors covinen,
    m’a faih ric ome de nien.

    Re mais no·n am ni sai terrer;
    ni ja res no·m seri’ afans,
    sol mi dons vengues a plazer;
    c’aicel jorns me sembla nadaus
    c’ab sos bels olhs espiritaus
    m’esgarda; mas so fai tan len
    c’us sols dias me dura cen!

    Lo vers es fis e naturaus
    e bos celui qui be l’enten;
    e melher es, qui·l joi aten.

    Bernartz de Ventadorn l’enten,
    e·l di e·l fai, e·l joi n’aten!

    Traducción de Martín e Isabel de Riquer.




    Bernart de Ventadorn, maestro de trovadores

    "No es maravilla que yo cante mejor que ningún otro trovador, puesto que tengo mi corazón más inclinado al amor y más dócil a sus leyes. Alma y cuerpo, ingenio y saber, todo yo lo pongo en juego, que el amor me atrae por completo y ninguna otra deidad presto homenaje."

    Con estos versos tan poco humildes se definía a sí mismo el trovador Bernart de Ventadorn en uno de sus poemas y curiosamente coincide con la opinión de él que ha tenido la posteridad. Ventadorn, junto con Beltran de Born, marca la cumbre de la canción provenzal trovadoresca en la Francia del siglo XII. Este movimiento cultural originado en Languedoc y Provenza –el mediodía francés-, y extendido por toda Europa, tenía como uno de sus motores principales el ensalzar el amor sublime, el amor cortés, situando a la mujer en un pedestal como objeto de adoración y devoción. Esto no quita para que también tuviese una vertiente épica basada en poemas dedicados a narrar hechos de guerra como forma de adular a los príncipes y nobles de la época. Han llegado hasta nosotros innumerables composiciones trovadorescas, mayormente escritas en provenzal (langue d´oc), cuyos autores fueron reyes, nobles, miembros de clero, y algunas mujeres de aquellos tiempos, como María de Francia, una de las fuentes francesas de la leyenda artúrica, o Clara de Anduse.

    Por el contrario, el caso de Bernart de Ventadorn es el de un hombre que se hace a sí mismo, pues todas las fuentes consultadas coinciden en destacar su baja cuna. Todo indica que nació en el castillo de Ventadorn (Limousin) entre 1130 y 1140 y que fue el hijo de uno de los servidores de menor categoría: el criado encargado de encender el horno en el que se cocía el pan. Quiero apartarme del rigor wikipédico para abrazar el maravilloso relato de su vida que presenta Víctor Balaguer en su “Historia de los trovadores” (Madrid, 1878), una monumental obra a la que tengo la suerte de tener acceso directo.

    Cuenta Balaguer como la gracia natural del joven Bernart le atrajo la atención y el favor del señor del castillo, el vizconde Ebles de Ventadorn, que le honró con su amistad y le proporcionó unos estudios que de otra forma nunca hubiese tenido dada su baja extracción social. Pero como si de una novela se tratase, la pasión por una mujer se interpuso en la relación entre el señor y el vasallo, desviando la historia hacia un destino trágico, especialmente para ella. El vizconde era un hombre viudo de avanzada edad que contrajo segundas nupcias con Inés de Montluzó, una bella joven de dieciocho años a la que el propio Ventadorn describe en sus versos como “más bella que rosa en capullo y más blanca que nieve de noche de Navidad”. Y no se le ocurrió otra cosa al infeliz vizconde que destinar a Bernart al servicio personal de su  nueva esposa en un acto de irresponsabilidad supina, dado que a pesar de los esfuerzos por evitarlo, el uno por la lealtad que impone el vasallaje y la otra por la fidelidad conyugal debida, no tardaron en enamorarse perdidamente.

    A esta época corresponden las mejores composiciones de Bernart de Ventadorn, que dibujan la pasión desgarradora que sentía por Inés, como se puede comprobar en los siguientes ejemplos:

    “Así como la rama se doblega al soplo del viento que la inclina hacia donde quiere, así yo obedezco a la que me cautiva, pronto siempre a hacer cuanto me mande”

    “De buena fe, con pureza y con lealtad, yo amo a la más bella y a la más noble. Mi corazón se cansa a fuerza de suspirar, y a fuerza de llorar se escaldan mis ojos. La amo demasiado, pues que es sólo para mi daño, pero ¿qué puedo contra la violencia del amor?”

    La vizcondesa acabó sucumbiendo ante tal torrente amoroso, aceptándole como su caballero. Mientras tanto, la obra de Ventadorn iba siendo conocida y apreciada, pero comenzó a levantar no pocas murmuraciones. Un día hallándose sentado a los pies de Inés, ésta le besa, lo que supone el máximo galardón para un trovador: “entonces no sé qué por mí pasó: no vi ni oí nada, y estando en el rigor del invierno, me creí transportado al mes de mayo”. Pero tanta falta de discreción tuvo nefastas consecuencias. El vizconde asistía a un banquete en un castillo vecino cuando durante el evento un juglar interpretó la canción de Bernart Selha del mon y el noble no tardó en comprender que hablaba de su mujer. La ira del marido ultrajado sorprendentemente cayó en exclusiva sobre Inés, que fue encerrada primero en sus habitaciones y posteriormente en una torre del castillo habilitada como prisión, que tenía el sobrecogedor nombre de “Torre maldita”. Allí acabaría sus días la infeliz joven por culpa del amor desbordado.

    Entretanto, Bernart de Ventadorn consideró lo más prudente desaparecer de la región y convertirse en un trovador errante que va cantando por las cortes sus amores desdichados. Viajó mucho y fue muy conocido por toda Francia, hasta convertirse en uno de los más famosos trovadores, pero el resto de sus aventuras daría para numerosas entradas en este blog, así que lo dejaré aquí. Solamente quiero añadir que fue favorito (las malas lenguas dicen que amante) de la maravillosa Leonor de Aquitania -primero esposa del rey de Francia,  casada en segundas nupcias con Enrique II de Inglaterra y madre de Ricardo Corazón de León-, durante la estancia de ésta en Poitiers. Leonor fue impulsora del concepto de amor cortes, mecenas de trovadores y una de las figuras más carismáticas de su época.


    Publicado por Pablo Rodríguez Canfranc
    http://soledadtengodeti.blogspot.com.es/2011/06/bernart-de-ventadorn-maestro-de.html



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  • 04/13/16--01:02: ARNAUT DANIEL [18.422]


  • Arnaut Daniel

    Arnaut Daniel fue un hombre gentil y trovador provenzal que vivió entre la segunda mitad del siglo XII y comienzos del siglo XIII, ejerciendo su actividad poética entre 1180 y 1210.

    Nació en Ribérac (Dordoña), Francia,  en una fecha desconocida, pero que puede situarse en torno al 1150 o 1160. En uno de sus poemas menciona que asistió a la coronación del rey Felipe II Augusto (1180), y era ya un trovador conocido en torno al año 1195. Fue un estudioso de letras y servidor de la juglaría y contemporáneo de Bertrán de Born. Creó un "original mundo poético" repleto de conceptismo.

    Es el más insigne representante del estilo llamado trobar ric, con un especial interés por la novedad y la singularización de la métrica, las rimas, los conceptos y el uso de palabras no empleadas anteriormente por otros trovadores. En uno de sus poemas, manifiesta que el arte de componer versos equivalente al arte del joyero, que lima y pule su obra hasta aproximarla a la perfección. Se le considera el creador de la sextina como la que lleva por título “El alma enfadada, y harta de esta vida, suspira por la eterna estancia”, de evocaciones e imágenes místicas. El precedente es la canción Es resplan de Raimbaut d'Aurenga, cuyas dificultades son superadas por Arnaut Daniel. En sus sextinas, se encuentran versos de diferente medida (7, 10, 10, 10, 10 10) y tanto verbos como sustantivos en las palabras de cierra de verso (normalmente suelen ser sustantivos las dos palabras finales de cada verso). Además, suelen ser extrañas palabras bisílabas y paroxítonas, que se repiten a lo largo de seis estrofas. Su disposición parece coincidir con la colocación de los puntos en los dados: 1-6, 2-5, 3-4. Se conservan 18 poesías escritas por él, entre 1169 y 1195, dos de ellas con música y todas, salvo una, de tema amoroso. Se considera que su primera obra fue "Lo ferm voler qu'el cor m'intra" ("El firme deseo que se aloja en mi corazón").


    I

    El firme deseo que en el corazón me entra
    no me lo pueden arrancar pico ni uña
    de adulador, que por hablar mal pierde su alma;
    y como no me atrevo a pegarle con rama ni vara,
    aunque sea a escondidas, allí donde no tenga tío,
    gozaré del gozo, en el jardín o en la habitación.


    II

    Cuando me acuerdo de la habitación
    en la que sé, para mi mal, que nadie entra
    y que todos me vigilan más que hermano o tío,
    entonces, todos los miembros me tiemblan, hasta la uña
    tal como el niño ante la vara:
    tanto miedo tengo de no ser suyo de toda alma.


    III

    ¡Con el cuerpo lo sería, no con el alma,
    si me acogiera en su habitación!
    Más me hiere el corazón que golpe de vara
    pues allí donde ella está, su servidor no entra;
    siempre seré con ella como carne y uña
    y no creeré consejo de amigo ni de tío.


    IV

    Nunca, a la hermana de mi tío
    la amé tanto, ¡por mi alma!
    Pues tan cerca como está el dedo de la uña,
    si lo aceptara, querría estar yo de su habitación;
    de mí puede hacer Amor, que en el corazón me entra,
    más a su gusto que hombre fuerte con débil vara.


    V

    Desde que floreció la seca vara
    y descendieron de Adán sobrinos y tíos,
    tan fiel amor como el que en el corazón me entra
    no creo que existiese nunca en cuerpo ni en alma;
    dondequiera que esté, en plaza o en su habitación,
    mi corazón no se separa de ella ni la distancia de una uña.


    VI

    Así une y se aúña
    mi corazón a ella como la corteza en la vara;
    pues ella me es torre de gozo y palacio y habitación
    y no amo otro tanto a hermano, pariente ni tío:
    en el paraíso tendrá doble gozo mi alma
    si por amar hay quien allí entra.


    VII

    Arnaldo envía su canción de uña y de tío
    con permiso de aquella que tiene de su vara el alma,
    a su Deseado, cuyo mérito en la habitación entra.




    Escribió canciones como “L´aura´amara fals bruels brancutz...” (“La brisa amarga hace que los bosquecillos frondosos...”) y “Doutz brais e crizt” (“Dulces gorjeos y gritos...”).3 El gusto por el color y la luz son característicos de la literatura medieval, y su percepción, provoca el joi (gozo) del trovador hasta un nivel casi espiritual como se muestra en el siguiente fragmento de Arnaut Daniel, con una técnica puntillista. El cromatismo de la cançó (colores rethorici) refleja la grandiosidad del Amor.

    "Er vei vermeills, vertz, blaus, blancs, gruocs,
    vergiers, plais, plans, tertres e vaus;
    e·il votz dels auzels son' e tint
    ab douz acort maitin e tard:
    so·m met en cor q'ieu colore mon chan
    d'un'aital flor don lo fruitz si'amoros
    e jois lo grans e l'olors d'enuo grandes".


    Ahora veo rojos, verdes, azules, blancos y amarillos vergeles, matorrales,
    llanuras, colinas y valles; y la voz de los pájaros suena y tintinea con dulce
    acorde mañana y tarde. Esto me lleva a colorear mi canto con tal flor cuyo
    fruto sea amor, su grano sea gozo y cuyo olor sea ahorro de enojo.4



    La canción amorosa Ab gai so comienza con una comparación de la labor de la creación de la poesía con el trabajo artesano y concluye con una "jactanciosa tornada que imitaron, entre otros, Ezra Pound Ausias March en el poema 64 y Petrarca en el soneto 212 y en la sextina 239. Este último, en sus "Triunfos", le consideraba un "gran maestro d'amore" y "fra tutti il primo" ("el mejor entre todos"). Dante lo tuvo en gran estima; en la "Divina Comedia" lo encuentra en el Purgatorio (Canto XXVI), donde, por boca de Guido Guinizzelli, lo llama "il miglior fabro del parlar materno" ("el mejor forjador de hablar materno"). En De vulgari eloquentia'', Dante afirmó que Arnaut Daniel destacó cantando en el amor y lo ejemplifica con L'aur'amara. Esta composición constituye un "laberinto de rimas caras en breves unidades, lo que implica una expresión elíptica y hace posibles varias interpretaciones".



    DULCES SILBIDOS

    I

    Trinos, silbidos
    oigo y gorjeos
    de aves que en su latín hacen su ruego
    a su pareja; igual tú y yo halagamos
    a amigas con las que nos entendemos;
    con la más bella me he de entrevistar,
    y una canción haré, alta como un destello,
    que no tenga palabra falsa ni rima vil.


    II

    Ni estoy perdido,
    ni doy rodeos
    cuando al interior del castillo llego
    de mi señora, a la que codiciamos
    con hambre más allá de todo extremo;
    por su belleza, que no tiene par,
    mil veces al día levanto el cuello:
    mejor pobre placer que dolor de marfil.


    III

    Bien recibido
    seré, preveo,
    porque al hablar no he sido lego:
    preferí el oro al cobre; nos besamos
    y con su manto azul nos envolvemos
    a fin de las miradas evitar
    de esa calaña de culebras sin resuello,
    habladores de lengua viperina y hostil.


    IV

    Dios bendecido,
    que no hizo reo
    de sus pecados al centurión ciego,
    deje, si quiere, que ella y yo yazcamos
    allí en el aposento que indiquemos;
    cita feliz, y cuando sin dejar
    de besar y reír muestre su cuerpo bello,
    yo pueda contemplarlo a la luz del candil.


    V

    Tallo florido,
    brote, el jaleo
    que arman los pájaros con su rejuego,
    no son más frescos; sin ella, ni a amos
    de urbes envidio, ni a reyes supremos;
    pero voy, fiel, las manos a juntar
    y a darme: la honraría un rey con su sello
    o aquel que un doble imperio administra, sutil.


    VI

    Boca, ¿te he oído
    prometer, creo,
    como si fuera yo emperador griego
    digno de loores, o el rey que honramos
    de Roma o aquel de Tiro? Tenemos
    que estoy loco si ansío solicitar
    tanto que me arrepienta –de Amor un atropello–,
    pues quien el gozo espanta no es sabio: es incivil.


    VII

    Al perseguido
    por lenguas, veo
    sin temor, no obstante que al rey gallego
    haya hecho errar; y, así, lo censuramos,
    Francisco Serrano • Poesía de los trovadores
    pues apresó a Raimón, bien lo sabemos,
    que era pariente suyo y fue a peregrinar,
    y no habrá estimación para él por ello
    si no lo suelta ahora de ese infame cubil.
    No lo vi, porque andaba subido en una rampa
    viendo acceder al trono al nuevo rey de Estampa

    TRADUCCIÓN:  Francisco Serrano • Poesía de los trovadores




    Soy el único 

    I

    Soy el único que sabe el gran tormento que me nace
    en el corazón, sufriendo de amor por tanto amar,
    pues mi querer es tan firme y entero
    que nunca se desvío ni se apartó de aquella
    a quien ansié al ver por primera vez y después;
    que en su ausencia siempre le digo ardientes palabras,
    mas cuando la veo no sé, tanto tengo, qué decir.


    II

    Para ver a otras estoy ciego y sordo para oír,
    pues solo a ella, veo y oigo y miro,
    y en nada de esto le soy falso halagador,
    porque más la quiere, de lo que dice la boca, el corazón;
    que aunque voy por campos, valles, llanuras y montes
    no encuentro en un solo cuerpo tantas buenas cualidades
    como las que Dios quiso en ella reunir y poner.


    III

    Si bien he estado en muchas buenas cortes
    aquí con ella encuentro mucho más que alabar:
    mesura, juicio, y muchos otros méritos,
    belleza, juventud, buenos actos y dulce compañía,
    gentilmente la educó Cortesía y la guió;
    tanto ha extirpado de sí todo lo desagradable
    que no creo que nada bueno de ella quede por decir.


    IV

    Ningún placer que venga de ella me sería
    breve ni corto, a quien ruego lo quiera adivinar,
    que de otro modo no lo sabrá por mí,
    salvo que el corazón sin palabras se presente afuera;
    que por más agua que al Rodano ensanche,
    no tiene tal brío como para que en el corazón un río mayor
    no me haga un estanque de amor cuando la miro.


    V

    El placer y el solaz de otra me parece falso y bastardo
    que ninguna en mérito se le puede igualar,
    pues su compañía es superior a las otras.
    ¡Ay, pobre de mí, si no la tengo! ¡tanto me ha atrapado!
    pero el afán me es diversión, risa y placer,
    pues al pensar en ella me vuelvo hambriento y voraz:
    ¡Ay dios, si gozara de ella de otro modo!


    VI

    Nunca, les aseguro, me gustaron tanto juegos ni justas,
    ni nada en el corazón tanto gozo me dio,
    como aquel del que ningún falso adulador
    jamás se jactó, que para mí solo es tesoro.
    ¿Digo demasiado? no, para no molestarla:
    bella ¡por dios! el habla y la voz
    preferiría perder, antes que decir algo que os desagrade.


    VII

    Y ruego que mi canción no os sea molesta,
    pues, si recibis con gusto el sonido y las palabras,
    poco le importa a Arnaut a quien guste o desagrade.

    Arnaut Daniel
    Versiones de Jorge Salvetti y Darío Rojo


    Sols sui qui sai lo sobrafan qe.m sortz

    I

    Sols sui qui sai lo sobrafan qe.m sortz
    al cor d’amor sofren per sobramar,
    que mos volers es tant ferms et entiers
    c’anc non s’esduis de celliei ni s’estors
    cui encubic al prim vezer s’e puois:
    c’ades ses lieis dic a lieis cochos motz;
    puois quand la vei non sai, tant l’ai, que dire.


    II

    D’autras vezer sui secs e d’auzir sortz
    q’en sola lieis vei e aug e esgar,
    e jes d’aisso no.il sui fals plazentiers
    que mais la vol non ditz la bocha.l cors,
    qu’ieu non vau tant chams vauz ni plas ni puois
    q’en un sol cors trob aissi bons aips totz,
    q’en lieis los volc Dieus triar e assire.


    III

    Ben ai estat a maintas bonas cortz,
    mas sai ab lieis trob pro mais que lauzar:
    mesur’e sen e autres bos mestiers,
    beutat, joven, bos faitz e bels demors;
    gen l’enseignet Cortesia e la duois
    tant a de si totz faitz desplazens rotz
    de lieis non cre res de ben si’a dire.


    IV

    Nuills jauzimens no.m fora breus ni cortz
    de lieis cui prec q’o vuoilla devinar,
    o ja per mi non o sabra estiers
    si.l cors ses dich no.s presenta defors,
    que jes Rozers, per aiga qe l’engrois,
    non a tal briu c’al cor plus larga dotz
    no.m fass’, estanc d’amor, qan la remire.


    V

    Jois e solatz d’autra.m par fals e bortz,
    c’una de pretz ab lieis no.es por egar,
    qe.l sieus solatz es dels autres sobriers.
    Hai, si no l’ai, las, tan mal m’a comors!
    Pero l’afans m’es deportz, ris e jois,
    car en pensan sui de lieis lecs e glotz:
    hai Dieus, si ja.n serai estieres gauzire!


    VI

    Anc mais, so.us pliu, no.m plac tant treps ni bortz,
    ni res al cor tant de joi no.m poc dar
    cum fetz aquel, don anc feinz lausengiers
    non s’esbrugic, c’a mi sol so.s tresors.
    Dic trop? Ieu non, sol lieis non si’enois:
    bella, pero Dieu, lo parlar e la votz
    vuoill perdr’enans que diga ren qe.us tire.


    VII

    E ma chanssos prec que no.us si’enois
    car, si voletz grazir lo son e.ls motz.
    pauc prez’Arnautz cui que plass’o que tire.




    Poesías, de Arnaut Daniel (en las versiones de Ezra Pound y Martín de Riquer)
    Posted on 31 diciembre, 2015 


    Cuando Dante asciende al Purgatorio y se encuentra con los penitentes por lujuria, conversa con el poeta italiano Guido Guinicelli. Agradecido, Dante lo llena de halagos: le dice que es el padre de la poesía amorosa en lengua vulgar. Guinicelli lo corrige; le hace saber que antes de él, hubo otro poeta de lengua vulgar (“miglior fabbro del parlar materno”) que era superior a todos los poetas que escribieran en verso o en prosa. Guinicelli desaparece como un fuego, e inmediatamente en el Lete –río donde se encuentran los poetas purgando penitencia– Dante avista una sombra que le habla –y no se citará en toda la Commedia otro idioma—en un “correcto provenzal”. Se trata de la sombra del poeta provenzal Arnaut Daniel:

    “Tam m’abellis vostre cortes deman,
    que’ieu no me puesc ni voill a vos cobrire.

    Ieu sui Arnaut, que plore e vau cantan;
    consiros vei la passada folor,
    e vei jausen la joi que’esper, denan.

    Ara vos prec, per aquella valor
    que vos guida al som de l’escalina,
    ¡sovenha vos a temps da ma dolor!”

    Tanto me deleita su cortés pregunta,
    que no puedo ni quiero de usted celarme.

    Yo soy Arnaut, que llora y va cantando;
    dolorido mi fugaz locura veo,
    veo, gozoso, el gozo que espero, adelante.

    Ahora le ruego, por aquel valor,
    que lo guía a la cima de la escala,
    ¡acuérdese, a tiempo, mi dolor!

    (Purgatorio XXVI 134-142)

    Dante recorriendo el Lete

    A diferencia de otros trovadores como Bertran de Born, poco se sabe de Arnaut Daniel. Se dice que nació en Perigord, en Provence, lo que sería hoy la actual Francia, aproximadamente en 1180 y se podría decir que fue un juglar profesional. El canon de su obra se compone de dieciocho poemas y se le considera el compositor excelso al fin’amor, una suerte de religión del amor, y sobre todo, por ser inventor de la sextina.

    Los poemas de Arnaut Daniel comienzan casi siempre con un lugar y tiempo específico desde donde habla / canta el trovador; son espacios determinados por una estación: la naturaleza no solo manifiesta una época sino también el estado emocional del poeta. Así, los motivos amorosos de Daniel apelan siempre a la presencia inconmensurable de su Dama, quien puede ser con él generosa o cruel. La palabra del trovador, sus composiciones y cantos deben estar a la altura del elevado amor y sentimientos que esta le inspira, y se puede encontrar así hermosas metáforas de su presencia que pueden ser emanaciones de luz o presencias veladas pero nunca, una fuerza material y manifiesta. El mundo de Arnaut Daniel  es el universo de lo inconmensurable: la Dama y el amor frente a los límites humanos. Sus poesías están plenas de metáforas de lo aprehensible, como el Ródano en el poema “Sols sui qui sai”: “que jes Rozers, per aiga qe l’engrois, / non a tal briu c’al cor plus larga dotz / no·m fass’, estanc d’amor, qan la remire” (Y el Ródano, por más agua que lo engrose / no tiene tal brío para hacer mi corazón, copioso manantial / estanque de amor, cuando la contemplo).

    El “yo” puede encontrarse presa del mal de amor, y a pesar de estas limitaciones que le son acaecidas, posee un saber y una técnica que lo eleva. El amor nutre su arte y el arte nutre su amor. Por ejemplo, en “Er vei vermeills, vertz, blaus, blancs, gruocs”, el poeta, por el estado del amor y gozo que le provee su Dama, puede ver mejor y puede cantar mejor. Estas metaforizaciones del amor, naturalmente, viene de toda una forma de sentir disidente del cristianismo, una “aristocracia del amor”, como lo llamaba Ezra Pound. Se puede explicar quizá como una cultura cortesana que resultó de las confluencias de varias formas de sentir y experimentar lo sagrado. En la literatura cortesana provenzal se aprecia el entramado de mitos paganos asociado a la naturaleza, el marianismo cristiano y ritos celtas.



    Para Arnaut Daniel, la técnica poética está asociada a una verdad. En “Doutz braitz” dice: “e doncas ieu, qu’en la gensor entendi / dei far chanso sobre totz de tal obra / que no·i aia mot fals ni rim’estrampa” ( y debo yo, enamorado de la más gentil / hacer una canción mejor que todos / tal obra en la que no haya palabra falsa ni suelta rima”). La oscuridad de Daniel reside en el desarreglo sintáctico de sus versos y a la vez en un nuevo rigor rítmico al que los somete. Cito las dos primeras estrofas de uno de los poemas más famosos de Daniel, “Lancan son” que muestra el rigor del metro y de la rima. Las rimas son consonantes (giure-desliure) y cada estrofa posee ocho versos de ocho acentos:


    I

    Lancan son passat li giure       A
    e no·i reman puoi ni comba     B
    et le verdier la flors trembla     C
    sus en l’entrecim on poma,     D
    la flors e li chan e·il clar quil   E
    ab la sazon doussa e coigna     F
    m’emseignon c’ab Joi m’apoigna G
    sai al temps de l’intran d’abril. H


    II

    Ben greu trob’om joi desliure     A
    c’a tantas partz volv e tomba       B
    fals’Amor que no s’asembla         C
    la ion Leiautatz asoma:                  D
    q’ieu non trob jes doas en mil     E
    ses falsa paraulla loigna                F
    e puois c’a travers non poigna    G
    e non torne sa cartat vil.               H

    Por la riqueza de sus metáforas amorosas y su dominio de técnica, Daniel era, como lo llamó Dante, il miglior fabbro (el mejor artesano). Poseyó un dominio del vernacular (Langue d’Oc) que ningún otro poeta hubo tenido hasta él, según el decir de Guido Guinicelli. Hizo del vernacular un idioma capaz de expresar lo elevado. Y le diseñó una propia forma métrica como la sextina. Se desprende de la poesía de Arnaut Daniel que el verso es medida de la emoción y del pensamiento. Porque el provenzal está compuesto en buena parte por sonidos monosílabos, el verso adquiere un ritmo tonal que define su identidad poética. Así, Arnaut Daniel  transforma la lengua oral en una lengua literaria, que aprehende las formas más elevadas del decir amoroso.



    El Arnaut Daniel de Martín de Riquer




    ¿Cómo entonces trasladar esa oralidad propia del provenzal a otro idioma? La versión que ofrece Martín de Riquer[1] en Arnaut Daniel. Poesías (Acantilado, 2004) no es medida sino en prosa. Su estudio introductorio es completo y sigue un estilo de los mejores ensayistas: está desprovista de jerga académica. Comienza por lo más resaltante de la obra de Arnaut Daniel: su destreza formal para la composición de canciones y sextinas. Este aspecto abarca casi todo el comentario sobre Daniel, además del impacto del poeta en la literatura italiana, castellana y catalana. Pienso que esa es una suerte de disculpa: su énfasis en descifrar la maestría formal de Arnaut Daniel en provenzal da cuenta de la imposibilidad de reproducir esos insumos sonoros en el ropaje métrico del castellano. La reproducción del sentido del poema en una versión en prosa es acaso un gesto de honestidad. Sin embargo, a pesar de que se ofrece los poemas en provenzal y en castellano, es muy difícil seguir el sentido del poema con el acompañamiento en prosa. Como he mencionado, el verso es una unidad de tiempo, de pensamiento y de emoción. La prosa o el reacomodo sintáctico trastoca el sentido del verso porque es un enunciado de componente sonoro y semántico cuya disposición significa. Lo que nos queda son chispazos del poema, una versión incompleta. Queda ordenar la prosa en verso. Sin embargo, a pesar de mi entusiasmo por las versiones medidas, temo decir que el castellano no posee la versatilidad tonal del provenzal, y no tiende a la acentuación aguda sino grave, por lo que la traducción no poseería menos de endecasílabos (once sílabas). Es decir, se traicionaría la voluntad sintética de Arnaut Daniel.


    El Arnaut Daniel de Ezra Pound



    El trabajo de Ezra Pound es radical, como todo lo que hizo su genio. Las traducciones de Pound aparecieron en 1910, como fruto del trabajo académico en el que entonces concentraba todos sus empeños: su bachillerato y maestría en la Universidad de Pensilvania en lenguas romances medievales. El fruto de estas primeras reflexiones se pueden rastrear en The Spirit of Romance[2], publicado en 1910 y en que aparecieron sus primeras traducciones de Arnaut Daniel. Sus ensayos sobre Arnaut Daniel y los trovadores: “Il miglior fabbro” y “Psychology and Troubadours” muestran las preocupaciones del joven Pound: vincula los versos de poetas provenzales como Bertran de Born y Arnaut Daniel con la obra de Dante, que para él es resultado y la cumbre de esta tradición. Asimismo, está interesado en la fuerza espiritual (pharmakon) que alberga la imaginación de los trovadores, quienes para Pound pertenecen a una casta que ha heredado las virtudes o “pureza” de los griegos: son herederos de una intensidad que solo puede ser manifestada con oscuridad. De igual forma, otra de sus preocupaciones son los procedimientos de Arnaut Daniel para convertir la lengua oral en lengua literaria: un trabajo al que él mismo se dedicaría con la lengua inglesa; una obsesión que alcanza incluso hasta su última época, los Cantos, y cuyo influencia modeló la obra del primer Eliot.


    Ezra Pound en la década de 1910


    Las versiones de Pound son una creación en sí misma. Comprenden versiones rimadas y medidas que tratan de imitar el efecto de los poemas de Daniel, y sobre todo reproducen su oscuridad semántica y sintáctica. Pound apela a las rimas consonantes del inglés, y a pesar de que este tiene también una tonalidad acentual, no existe un claro empate entre el ritmo de ambas lenguas. El resultado de la traducción de Pound, sin embargo, es un buena muestra de su aprendizaje en la exploración del verso “hablado” o “cantado”: una cadencia que había caído en desuso hasta el romanticismo, pero que la vanguardia en lengua inglesa —no solo en verso sino también en prosa (Joyce, Woolf, Ford Madox Ford) exploró casi con obsesión. Enfatizo también la radicalidad de la versión de Pound porque busca reproducir la sonoridad, ritmo y hasta las rimas difíciles de Daniel en una versión inglesa (wax-tax; ox-pox), palabras que se asemejan a las terminaciones en provenzal (grecx-galecx), así como también conserva la dificultad de los versos de arte menor de las canciones.

    La obra de Arnaut Daniel pudo haber significado para él la paradoja de la armonía de un ropaje métrico en una lengua que no poseía escritura ni precedente alguno de una norma del verso medido sino solo una coherencia “o gusto” a partir de la ejecución oral. A pesar de que la oralidad posee una transparencia, dentro del ropaje del metro o una medida armónica que le dota el poeta –y solo él— el lenguaje adquiere una oscuridad que puede descubrir lo desconocido. Esta oscuridad en lengua inglesa sin embargo, es una creación de Pound, es una lectura de Arnaut Daniel: por momentos la traducción parece ingresar a un desarreglo o la tiranía propia del metro inglés. La razón por la que resulta difícil su lectura y traducción se encuentra en que la identidad sonora y sintética del provenzal, aun la destreza de los traductores, se niega a ser trasladada en toda su complejidad material (sonora sobre todo) a otra lengua.Y esta sin duda es la razón por la que Dante lo invoca en la Commedia en provenzal, porque es acaso imposible pensar la poesía de Arnaut sin el ritmo de su época ya extinta, sin la cadencia de los hervores del fin’amor. [Miluska Benavides]

    [1] El catalán Martín de Riquer (1914-2013) fue quizá el mayor difusor y estudioso de la obra de los trovadores en lengua catalana y castellana. El trabajo de Martín de Riquer en sí mismo sería motivo de estudio. Sus ediciones sobre la gran literatura del medioevo y temprana modernidad en lenguas romances han sido claves para la difusión y conservación de estos textos fuera de la Academia. Por gran literatura me refiero a las sagas medievales (Los cuentos del grial, La chanson de Rolland), las novelas de caballería (Tirant lo Blanc, Amadis de Gaula), y por supuesto su monumental trabajo sobre la poesía trovadoresca, Los trovadores. También ha hecho un estudio y traducción dedicados solo a Arnaut Daniel, Poesías (Acantilado, 2004), que he tenido la fortuna de leer.

    [2] New York: New Directions, 2005.






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  • 04/13/16--01:15: ARNAUT DE MAREUIL [18.423]

  • Miniatura de un manuscrito del s. XIII que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia.



    Arnaut de Mareuil

    Arnaut de Mareuil (Maruelh, Marolh, Marol, Maroill, Maruoill, o Meruoill) fue un trovador occitano de fines del siglo XII. Su nombre indica que procedía de Mareuil-sur-Belle, actual departamento de Dordogne, en la región del Périgord. De las veinticinco o quizá veintinueve obras que compuso, todas ellas Cançóes (canciones), tan solo han sobrevivido seis con música.

    La tradición provenzal cuenta que Arnaut era un clérigo de origen pobre. Salió al mundo a vivir de sus letras, se estableció en la corte de Tolosa y posteriormente en la de Béziers. Parece que amó a la condesa Azalais, hija de Ramón V de Tolosa y esposa de Roger II Trencavel. La narración de este amor es el tema de la mayoría de los 31 poemas que nos han llegado de su autoría. Alfonso II de Aragón fue su rival por los afectos de Azalais y, según la razó de unos de los poemas de Arnaut, los celos del rey la persuadieron de romper su amistad con este poeta. Pasó entonces a Montpellier, donde encontró el patrocinio del conde Guillermo VIII.

    Arnaut de Mareuil era menos famoso que su contemporáneo Arnaut Daniel (Petrarca los compara y opta por éste último), pero destacaba por la elegante simplicidad de la forma y la delicadeza del sentimiento. Su cantaire (cantor) y jongleur (juglar) fue el trovador Pistoleta.



    SEÑORA, MÁS GENTIL DE LO QUE SÉ EXPRESAR

    Señora, más gentil de lo que sé expresar,
    por quien no hago más que gemir y suspirar,
    éste, tu fiel amigo, bondadoso y cordial
    —seguro lo conoces y adivinarás cuál—,
    te dirige y envía la salud que él no tiene:
    jamás tendrá algún bien si de ti no le viene.

    Hace mucho, señora, que intento comprender
    cómo conseguiré decirte mi querer,
    mi pensamiento y los fines de mi intención:
    por mensajero o por mi propio corazón;
    por mensajero no me atrevo, temeroso
    de que ello te moleste y resulte enojoso.
    Lo dijera yo mismo, pero estoy tan turbado
    por el amor, que, al verte, olvido lo pensado.

    Remito para ti un mensajero muy fiel:
    una misiva mía sellada va con él.
    A ningún mensajero conozco más cortés
    ni hábil para esconder lo que realmente es.

    He aquí el consejo que me ha inspirado Amor,
    a quien todos los días dirijo mi clamor:
    ya que lo quiere, Amor me ha ordenado escribir
    aquello que la boca no se atreve a decir.
    No me atrevo a buscar ni pretexto ni excusa
    al mandato en que Amor no tolera recusa.
    Escucha pues ahora, señora, si lo quieres,
    lo que mi carta te dirá donde estuvieres.

    Señora cortés, dueña de un saber exigente
    que te vuelve agradable para toda la gente,
    eres poseedora de toda perfección
    en el pensamiento, en la palabra, en la acción:
    la gracia, la belleza, el encanto sutil,
    el habla, la cultura, el cuerpo gentil,
    tu radiante sonrisa, tu color, tu valor,
    y demás cualidades; la mirada de amor,
    las hermosas acciones y dichos de alegría,
    son materia que me hace meditar noche y día.

    Cuando ocurre que no te voy a poder ver,
    ni gozo ni deleite me es posible tener;
    ni gozo ni deleite tengo, y soy como un muerto
    si finalmente no puedo llegar a puerto;
    porque la larga espera y el deseo de oír
    de ti, y el mucho velar y el tan poco dormir,
    el anhelo de verte y la preocupación
    incesante me oprimen cruelmente el corazón.

    Cien veces, noche y día, pido a Dios el horror
    sombrío de la muerte si no tengo tu amor.
    ¿Cómo obtendré tu amor?: ya no tengo albedrío.
    Sabe Dios que soy tuyo cien veces más que mío;
    porque de ti, señora, conozco que me viene
    lo que bien hago o digo, y cuanto me conviene.
    El primer día que te vi, Amor penetró
    en mi corazón con tal fuerza que encendió
    una hoguera, que no menguó una vez prendida
    y no se extingue: a diario aumenta, enardecida.

    Mientras más alejado estoy de ti, señora,
    más y más se acrecienta el amor, que te adora;
    pero cuando sucede que te consigo ver,
    o admirar, nada siento, no me sé conmover.
    Sé que el dicho que suele decirse es falso: miente
    lo de ‘ojos que no ven, corazón que no siente.’

    Señora, el corazón me duele al comprender
    que no te podré ver. Y ya no sé que hacer.
    Mi corazón fue allí el día que te vi;
    nunca más ha podido separarse de ti:
    no se aleja de ti ni un segundo, día y noche
    vive contigo y te corteja, día y noche
    está contigo allí donde esté, y no reposa
    incapaz de pensar en cualquier otra cosa.

    Si creo pensar en otra cosa, un mensaje
    recibo: el corazón, proclive a tu hospedaje,
    como tu mensajero, razona, me recuerda,
    y de tu ser gentil la memoria se acuerda:
    tu hermosa cabellera rubia, tu clara frente
    que es más blanca que el lirio, tu mirada sonriente;
    la nariz recta, el rostro de encendido color,
    más blanco y sonrosado que ninguna flor;
    la boca breve y húmeda, y los dientes, más blancos
    que la plata acendrada, mentón, garganta, blancos,
    y el pecho cual la nieve o la flor del espino;
    tus bellas manos blancas, de largos dedos finos
    y delicados, tu agraciada figura
    donde nada es innoble y todo es hermosura;
    tus respuestas sinceras y finas, tu agudeza,
    la gentileza de tu trato, tu franqueza;
    y el hermoso semblante que al fin me dirigiste
    la primera ocasión que te vi y tú me viste.

    Si el corazón te evoca y me dice todo esto,
    me arrebata a tal grado que actúo descompuesto;
    porque ya no sé adonde voy ni de donde vengo,
    y es una maravilla si apenas me sostengo;
    el corazón me falla y se me va el color:
    tanto así me tortura, oh señora, tu amor.

    De día padezco el rigor de esta batalla
    y, con todo, en la noche sin piedad me avasalla.
    Porque en el momento en que me he ido a acostar
    y pienso que por fin lograré descansar,
    comienzo a dar entonces vueltas y vueltas, giro,
    me revuelvo, pienso una y otra vez, sí, suspiro
    y después me levanto, para luego sentarme,
    sólo para enseguida regresar a acostarme;
    y me recuesto entonces sobre el brazo derecho
    y luego lo hago sobre el izquierdo y del lecho
    arrojo las cobijas apresuradamente
    para después taparme de nuevo lentamente.

    Cuando creo que me he esforzado bastante,
    saco los brazos y, las manos delante
    del pecho, con los ojos hacia el sitio en que sé
    que estás, voy repitiendo esto que contaré:
    “¡Señora excelentísima, perfecta y agradable,
    quiera Dios que en su vida le fuera una vez dable
    a este fiel enamorado tuyo conocer
    el día o la noche en que pueda por fin ver
    furtiva o libremente, tu cuerpo deseado,
    grácil y gentil, entre mis brazos, y besado
    dulcemente tus ojos y tu boca, que un beso
    me valga más que cien, y me ate el embeleso!”
    He dicho demasiado, pero no pude más;
    he dicho demasiado, ya no debo hablar más.
    Si bien únicamente una vez he expresado
    lo que en el corazón mil veces he pensado.

    Cierro los ojos, dejo escapar un gemido
    y suspirando me voy quedando dormido.
    Entonces va mi espíritu derecho a ti, señora,
    a ti, cuya presencia anhela a toda hora,
    y de la misma forma como yo lo deseo
    noches y días, cuando medito en ello, veo
    que a placer te corteja, besa, abraza, acaricia.
    Ser conde o rey desdeño: soñar es mi delicia.
    Pues he aquí que prefiero dormitar disfrutando
    a, anheloso sin fin, languidecer velando.
    Ni Rodocesta, Biblis, Blancaflor, Tisbe, Elena,
    ni Semíramis, Leda, Antígona, ni Ismena,
    ni la hermosa Isolda, la de rubios cabellos,
    gozaron con su amor de deleites tan bellos
    ni la mitad de la dicha ni del deseo
    que yo tengo contigo, o al menos eso creo.

    De dulzura suspiro, y luego al despertar
    abro febril los ojos y contemplo el lugar
    despacio, aquí y allí, y me imagino hallarte,
    a mi lado, señora, mas no logro encontrarte
    ni verte: cierro los ojos, vuelvo la cara
    junto las manos, por si eso me deparara
    el dormir; y sin éxito me reintegro a la dura
    batalla de amor que me vence y me tortura.

    Señora, no puedo ni la centésima parte
    de mis penas ni de mis males enumerarte;
    ni de los sufrimientos, angustias y dolores
    que padezco, señora, por tu amor, Amor es
    causa de mis tormentos: me abraso estando vivo
    y en medio de esta hoguera me consumo cautivo.
    Ahora te suplico, señora, por piedad,
    que me absuelvas si peco o yerro, en soledad.

    Escucha, señora, esta plegaria, la criatura
    más gentil que en el mundo concibiera natura,
    mucho más bella que bello día de mayo,
    sombra de estío, sol de marzo, rosa de mayo,
    lluvia de abril, flor de gracia, espejo de amor,
    llave de leal mérito, recipiente de honor,
    sol de juventud, germen y flor de discreción,
    lugar de encanto, cámara de deleites, mansión
    de liberalidad... No sé decir, señora,
    más ni puedo mejor. De rodillas ahora
    te ruego que me aceptes como tu servidor
    y que no dudes en prometerme tu amor.

    No pido nada más porque ello no conviene;
    todo queda en tus manos y a tu merced se atiene.
    Y puesto que de mí mismo hago tu alabanza,
    cuando menos prométeme brindarme tu esperanza
    para que me consuele, si acaso tengo suerte,
    magnífica esperanza mía, sí, hasta la muerte.
    Pues prefiero con buena esperanza morir,
    a despechado arder y dejarme abatir.

    Señora: no me atrevo a insistir ni a rogar,
    pero que Dios te salve y te quiera guardar;
    y, si quieres, devuélveme esta salutación.
    ¡Puesto que Amor ha obrado mi capitulación
    por causa tuya, pido ahora, por mi bien,
    que Amor que todo vence, te venza a ti también,
                       Señora!

    TRADUCCIÓN:  Francisco Serrano • Poesía de los trovadores




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  • 04/13/16--01:57: PEIRE VIDAL [18.424]
  • Peire Vidal, con su nombre encima, representado en un cancionero del siglo XIII.



    Peire Vidal

    Peire Vidal o Peire Vidals (1150-1210) fue un trovador occitano de Toulouse, en activo de 1175 a 1205. Hijo de un peletero; fue protegido del conde Ramón V de Tolosa, en cuya corte comenzó su carrera.

    Más tarde estuvo al servicio del vizconde Barral de Marsella, de Alfonso II el casto, rey de Aragón y conde de Barcelona, de Bonifacio de Montferrato y de Ricardo Corazón de León.

    Presumía de ser el mejor de los caballeros y el más enamorado, pero en su poesía también se expresa la nostalgia por la ausencia de su país.

    Viajó por Palestina, Italia, Europa central y Malta. Fue consejero de grandes personajes de su tiempo y uno de los máximos representantes del trovar leve.

    Con fama de petulante y fanfarrón, Martín de Riquer le describe como "rebosante de ingenio y de agudeza, verboroso, espontáneo y transparentando una auténtica simpatía personal, siempre halla pretextos para componer canciones y raramente deja de ser brillante y agudo".

    Se conservan cuarenta y cinco de sus canciones. Las doce melodías que aún se conservan reflejan el mérito de su reputación como músico.

    Poesías

    Cent cavaliers ai totz sols pres
    Cent domnas sai que cascuna-m volia
    Anc no mori
    De mots ricos no tem Peire Vidal




    PUESTO QUE VOLVÍ A PROVENZA

    Puesto que volví a Provenza
    y ello a mi dama agradó,
    haré una alegre canción
    a modo de recompensa.
    Con servir y con honrar
    se obtienen del buen señor
    don, beneficio y honor
    si se saben apreciar;
    así, me voy a esforzar.

    Quien maldice la paciencia
    incurre en un grave error;
    de Arturo el pueblo bretón
    conservó la preferencia.
    Y yo por mucho esperar
    conquisté con gran dulzor
    el beso que el fuerte amor
    me hizo a mi dama robar,
    que hoy ella se digna dar.

    No falté por negligencia;
    conservo pues la ilusión
    de que el mal mude a favor
    porque el bien tan bien comienza.
    Y se podrá confortar
    en mí cualquier amador:
    saco, tras ardua labor,
    lumbre del frío glaciar
    y aun agua dulce del mar.
    No pequé: hice penitencia,
    sin culpa pedí perdón,
    de nada obtuve un fiel don
    y de ira benevolencia,
    y gozo pleno al llorar
    y de amar dulce sabor,
    y soy audaz por pavor
    y sé, perdiendo, ganar
    y aun vencido, derrotar.

    ¿Obtendré correspondencia?
    Vencido sabe que estoy;
    considera de razón
    el que, vencido la venza;
    pues se debe apoderar
    franca humildad del rigor.
    Yo no encuentro valedor
    cuya ayuda aprovechar,
    mas ruego y merced clamar.

    Como a su magnificencia
    completamente me doy,
    no debe decir que no;
    sin ninguna reticencia
    soy, para vender y dar,
    suyo; comete un error
    quien dice que a otro sector
    voy: mejor a ella añorar
    que de otra el favor ganar.

    Gran Rainier*, por mi conciencia,
    careces de parangón,
    el más valiente barón
    no igualará tu excelencia.
    Y pues Dios te hizo sin par
    y a mí tu leal servidor,
    te ofreceré mi loor;
    haré cuanto pueda crear.
    Rainier, dígnate aceptar.

    * Peire Vidal llama así al vizconde Barral de Marsella (muerto en 1192).

    TRADUCCIÓN: Francisco Serrano • Poesía de los trovadores



    Be m'agrada la covinens sazos

    Be m'agrada la covinens sazos
    Et agrada.m lo cortes temps d'estiu
    Et agrado.m l'auzel, quan canton piu,
    Et agrado.m floretas per boissos
    Et agrada.m tot so qu'als adregz platz
    Et agrada.m mil tans lo bels solatz:
    Don per mon grat jauzirai lai breumen,
    On de bon grat paus mon cor e mon sen.

    Amors mi te jauzen e deleitos,
    Amors mi ten en son dous recaliu,
    Amors mi ten gallart et esforciu,
    Per amor sui pessius e cossiros!
    Per amor sui ta fort enamoratz,
    Que d'amor son totas mas voluntatz,
    Per amor am cortezi'e joven,
    Quar d'amor son mei fag e mei parven.

    Bel m'es, bella domna, quan pes de vos,
    E bel, quar sui en vostre senhoriu,
    Bel m'es, quan n'aug bon pretz nominatiu,
    E bel, quan vei vostras bellas faissos.
    Bel m'es, quan gart vostras finas beutatz,
    E bel, quar sui de vos enamoratz,
    Bel m'es, quar ai en vos mon pessamen,
    E bel, quar am vos sola solamen.

    Dieus vos sal, dona, quar etz bell'e pros,
    Mas ja no sal sels que son mal mescliu,
    E Dieus sal me, quar vas vos m'umiliu,
    Mas ja no sal lauzengiers ni gilos.
    Dieus sal los pros e.ls adregs e.ls prezatz,
    Mas ja no sal los enoios malvatz,
    Dieus sal fin drut, que ama finamen,
    Mas ja non sal sel qu'ad enoi se pren.

    Dona, tan sui de vos vezer cochos,
    Dona, que d'als non ai mon cor pensiu,
    Dona, quar vos mi podetz far caitiu,
    Don', e, si.us platz, plus ric que.l rei N'Amfos.
    Bona dona, tant fort m'apoderatz,
    Dona, que d'als non es ma voluntatz!
    Doma, si.us platz, ajatz n'esgardamen,
    Doma, de tan que n'ajatz chauzimen.

    Fis gaugz entiers plazens et amoros,
    Ab vos es gaugz per que totz bes reviu,
    E non a gaug el mon tan agradiu,
    Que.l vostre gaugz fa.l segle tot joios.
    Ab vos nais gaugz e creis devas totz latz,
    Per qu'ieu n'ai gaug e mos bels Chastiatz,
    E.m fai gran gaug sel que.m mentau soven
    Lo gaug de vos e.l bel captenemen.




    D'omes honratz, per qu'ieu fatz

    D'omes honratz, per qu'ieu fatz
    Tal chanso viatz,
    Bons reis, que prec qu'aprendatz.
    E si.m demandatz:
    Tan soven per que chantatz--
    Quar es enuegz als malvatz
    E gaugz a nos envezatz.

    E sapchatz, s'ieu fos amatz,
    Que n'auziratz esmeratz
    Chantaretz prezatz,
    Qu'era que sui malmenatz,
    Fas meravelhatz
    Motz ab us sonetz dauratz,
    E no m'en val amistatz
    Ni no chan mas de percatz.

    Cors delgatz,ben enseignatz,
    Merce n'ajatz. pietatz,
    Vos la.n cosselhatz,
    Que destreitz sui e cochatz.
    Ai don', esgardatz
    Mon cor e no m'auciatz,
    Qu'enians e tortz e pechatz
    Er, s'ieu muer dezesperatz.

    Mielhs pagatz fora qu'om natz,
    Si.l bais emblatz mi fos datz
    O neis autreyatz.
    E no vuelh que m'enqueiratz
    On es totz mos gratz,
    Que ben leu mal me.n faratz.
    Quar soven fai cobeitatz
    Falhir los plus ensenhatz.

    Pus beutatz fa.ls plus senatz
    Outracujatz, ben es fatz
    Qui no.s te celatz.
    Mas ieu sui ben encantatz,
    S'ab mi dons parlatz,
    Que no.m puesc moure del latz:
    O ieu sui gilos proatz
    O del tot enamoratz.

    Ab us datz menutz plombatz
    Nos a trichatz malvestatz,
    Dont escassetatz
    Nais. En Rainiers, no.us gicatz,
    Qu'ades no fassatz
    Que pros aitan quan vivatz.
    Que rics hom joves serratz
    Val meins que mortz soterratz.

    Na Vierna, patz
    Volgra.m fes mos Castiatz,
    Qu'en Proensa sui tornatz
    Morir cum lebres en jatz.

    Neus e glatz car non restatz
    Ja ven estatz. e bels pratz
    Car non verdeiatz
    Qu'ieu soi plus enamoratz
    Per lieis cui embratz,
    Que nostr'emperaire fatz!
    Q'el a perdut, so sapchatz,
    Set cens soutz, qu'anc non tenc datz.






    Una chanso ai faita mortamen

    Una chanso ai faita mortamen
    Si qu'ieu meteis no sai dire cossi.
    Qu'anc nueg ni jorn, de ser ni de mati,
    Non tinc mon cor ni nulh mon pessamen!
    Mas cum era, l'autrier, mot en balansa,
    Pres me d'amor aitan grans benenansa,
    Que comensiei a chanso far dese
    De ma dona de cui tan me sove.

    Doncs per que.m te mi dons en tal turmen
    Qu'anc nulha res mais tan no m'abelli,
    Ni anc mos cors des l'ora que la vi
    No.n puec partir ni m'amor ni mo sen.
    E si.m fai mal, ilh fai mot gran erransa!
    Mas si.m fezes amistat e piatansa,
    No pogra far el mon maior merce,
    Pueis a.n razo, quar s'amors me soste.

    Mas ges no.m par qu'ill n'aja bon talen,
    E non per tan, quan me parla, e.m ri
    E promet me! mais anc mais no menti
    Nulha dona tan azaut ni tan gen.
    Pero.l bels ditz me torn'en alegransa,
    E si.m disses vertat, ab tota Fransa
    Non estera ta suau ni tan be!
    Mas non a cor ni voluntat en re.

    Anc non amet nuls hom tan folamen,
    Neis l'escudiers qu'a la taula muri!
    Atressi.m muer, mas plus d'a pas m'auci
    Lieis que o sap far cortezamen.
    Quar ges no.m fer de coutel ni de lansa,
    Mas ab bels ditz et ab plazen semblansa:
    Ve.us las armas ab que.m combat ancse,
    Depus la vi et enquer si m'o te.

    Pueis s'a beutat que.l det enteiramen
    Nostre Senher, qu'anc re no li.n parti,
    E gaug entier e sen verai e fi,
    Tot so m'ave, quar s'amor no.m cossen.
    Pero de mar tra hom senes duptansa
    Aigua doussa, per qu'ieu ai esperansa,
    Que sens e genhs e quar no m'en recre
    M'en traira joi, qu'en als no m'en refre.

    Sivals, dona, si.us membres del manen
    Que laisset Lazer morir denan si,
    Quals fo.l meritz que apres lo.n segui,
    Pueis de ben leu preiratz esgardamen
    Cum traissessetz de ma greu malanansa,
    Qu'estiers no puesc ges aver benenansa,
    Ni ja no.us agr'ieu, domna, ni Dieus me,
    S'ap tot lo mon ses vos avia be.







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    Friedrich von Hausen.Codex Manesse


    Friedrich von Hausen

    Friedrich von Hausen fue un poeta alemán medieval, uno de los primeros del minnesängers, nacido en algún momento entre 1150-1160.


    Su nombre se menciona con frecuencia en los documentos legales, por primera vez en uno de Maguncia, data de 1171 por Cristiano I, Arzobispo de Maguncia. Nació en el territorio de Renania, como lo demuestra su dialecto, especialmente por sus rimas, pero varias ciudades pretenden ser su lugar de nacimiento, y la cuestión no puede decidirse definitivamente. En 1175 estuvo en Italia, y otra vez en 1186 en el conjunto de Enrique VI, emperador del Sacro Imperio. Al año siguiente estuvo presente cuando Federico I Barbarroja y Felipe Augusto se reunió entre Mouzon y Yvois, y en 1188 estaba en Worms, en compañía de Balduino V, conde de Henao. Acompañó al emperador Federico, quien fue de gran estima, en la cruzada de 1189, y encontró la muerte en la batalla de Filomelio (la actual Aksehir), cuando cayó con su caballo, mientras perseguía al enemigo. Se dice que el ejército entero lloró su muerte.

    Friedrich von Hausen es uno de los primeros trovadores que se sabe que han imitado los modelos franceses, con lo que se dio a conocer en sus viajes a través de Borgoña y Provenza. Junto con Heinrich von Veldeke introdujo el elemento de romance en el minnesong. Sus rimas son todavía imperfectas y de vez en cuando sus canciones contienen más de una estrofa.




    ME PRODUCE GRAN DOLOR

    I

    Me produce gran dolor
    haber dejado a la hermosa;
    intrepidez me faltó,
    no le dije cuán preciosa
    me era la luz de su amor,
    porque la inquina envidiosa
    de algunos, me lo impidió.
    Que quien al Infierno acosa
    les dé una pena espantosa.


    II

    Me están vigilando, en fin,
    sin el derecho de hacerlo.
    Muestran su codicia, sin
    que les valga merecerlo.
    Podrían desviar el Rin
    hasta el Po, sí, retorcerlo,
    antes que yo deje, ruin,
    no importa lo sucedido,
    a aquellos que me han servido.

    TRADUCCIÓN:  Francisco Serrano • Poesía de los trovadores



    El Minnesang

    por Crypt Vihâra


    El Minnesang, la primera poesía amorosa escrita en alemán, aparece en la alta Edad Media e históricamente viene a desenvolverse cronológicamente en algo más de siglo y medio. El Mittelhochdeutsch es la lengua en la que se desarrolla entre 1150 y 1350; vehículo de expresión de la clase caballeresca trata de hacerlo digno de la corte y de sus ideales. Caballeros y nobles cortesanas se convierten de este modo en portadores de una nueva cultura, que se extiende rápidamente por los castillos de la aristocracia. La labor de los poetas del período se centra en un esfuerzo por superar los dialectos, a fin de crear una lengua literaria en el ámbito alemán, autóctona, cultural y sobre todo hermosa. Los Minnesinger o Minnesänger introducen la poesía en los círculos caballerescos, consagrando una temática secular que de manera paralela había desarrollado y contagiado al género narrativo de la novela en verso. El término minnesänger significa literalmente "el que canta canciones de amor", pero se aplicó a todos los poetas líricos de la época.

    Meinloh von Söflingen y Dietmar von Eist son los Minnesänger más representativos de las primeras manifestaciones del Minnesang autóctono. Surgiendo en la región del Donau (Danubio), la influencia provenzal es nula, lo que conlleva que las resonancias cortesanas sean tenues. Las formas poéticas son sencillas, siguiendo modelos locales y se prefiere la asonancia frente a la rima. Las obras de Heinrich von Veldeke, y Friedrich von Hausen inaugura un enriquecimiento métrico y estrófico colosal. Estos poetas ubicados en la zona del Rein (Rin) no se limitan a asumir las nuevas ideas amorosas procedentes de la Provençe (tercio meridional de Francia) sino que elevan el Minnesang a la altura poética de sus modelos, introduciendo y desarrollando la temática de las Cruzadas.

    Con la fusión de la corriente lírica del Donau (Danubio) con la línea provenzal se produce el apogeo del Minnesang (Hartmann von Aue, Heinrich von Morungen, Reinmar von Hagenau, Wolfram von Eschenbach, etc.).

    A partir de las obras de Walther von der Vogelweide, el género sufre una gloriosa degeneración: el género es más rico y versatil, pero el amor se torna genuino. En lugar de una señora lejana y hierática, surge la atractiva muchacha. Neidhart von Reuental, introduce el arquetipo de la campesina rolliza (arquetipo que ha pervivido hasta la actualidad) estableciendo una clara ambivalencia entre el eros y el minne (amor cortes). Tres poetas cierran el género: Steinmar, Heinrich von Meissen y Johannes Hadlaub coincidiendo con el desmoronamiento político, económico y cultural del mundo caballeresco.

    Antes del Minnesang sólo encontramos en Alemania lírica amorosa en latín, y aun en está la expresión de ese sentir tiene casi siempre un marcado carácter religioso. La complejidad y la riqueza de las formas poéticas que brotan con el Minnesang, por tanto, constituye un pequeño milagro que trata de consolidar el prestigio literario de las lenguas autóctonas.

    El ritmo y la melodía, son dos aspectos inseparables a las composiciones de los Minnesinger que eran cantadas (jamás se leían o recitaban). Los poemas iban acompañados de una melodía compuesta por el propio poeta, que interpretaba casi siempre con un arpa, fídula (también denominada viella o rebec) u otro instrumento popular. La música era monofónica (es decir, constaba de una sola línea melódica sin armonía) predominando la forma del bar (AAB) o una variante de esta; el leich para versos narrativos más largos (AABBCC...). Ambas formas de monodia profana, tenían su origen en la balada y en el lai. Lamentablemente la mayor parte de estas melodías han desaparecido y el lector contemporáneo no puede hacerse sino una idea aproximada del efecto buscado por sus autores.

    La concepción poética que subyace a la producción de los Minnesinger no puede dejar de resultar original. Una creatividad nada servil, enraizada en patrones antropológicos propios desarrolla una fecunda labor de lírica germánica. Si bien es cierto que nos encontramos ante un Yo que se expresa en términos individuales, no es menos presente la idea del poeta de estar elaborando un arte esencialmente social. La noción primaria de la lírica amorosa germana no es otra que la que liga de manera singular al caballero con la señora (a menudo casada), y sólo por extensión, al hombre con la mujer. Estos son casi siempre el Yo y el Tú del poema o canción, el motivo por el cual las palabras de la dama suelen aparecer sistemáticamente entrecomilladas. La noción de amor cortes supone una innovación revolucionaria en la sensibilidad alto medieval. Los trovadores introducen una nueva interpretación de la relación amorosa, que hasta entonces se había entendido alternativamente como variante menor de la amistad, como locura, o como pasión física.

    Los Minnesinger pasar a explicar el amor como servicio o hohe Minne, estableciendo un claro paralelismo con el sistema feudal en el cual el vasallo está atado al señor de igual manera que él lo está al rey. Esta concepción entronca con la tradición del culto a la Virgen María, tanto en su vertiente psicológica (sumisión al ideal de pureza e inaccesibilidad), como en la estilística. El código del amor cortes, es mucho más que una simple transposición del amor del ámbito religioso al humano, conlleva la idealización del adulterio, en tanto que rechaza todas las consideraciones que justifican el matrimonio. Por ello el amor que es expresado por los poetas, equivale a un doble sometimiento: el sometimiento a un estricto código del honor que les obliga a conformarse con mínimas manifestaciones de interés por parte de la señora, y a una estructura social férrea y jerárquica en la que la propia posición constituye una confirmación continua de su inmutabilidad.







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  • 04/13/16--02:31: CHRÉTIEN DE TROYES [18.426]

  • Chrétien de Troyes

    Chrétien de Troyes /kʁetjɛ̃ dətʁwa/ (hacia 1150 – hacia 1183) fue un poeta de la corte de Champaña. Se dice que es el primer novelista de Francia y, según algunos, el padre de la novela occidental.

    Se conoce muy poco sobre su vida. Se supone que nació en Troyes y estudió lenguas clásicas, incluido el griego. Antes de entrar en una orden monástica, se orientó, gracias a su precoz talento o a algún protector de fortuna, a una carrera como clérigo en la Corte de María de Francia, quien le habría encargado algunas obras, y, más tarde, a la de Felipe de Alsacia, conde de Flandes, a quien está dedicado Perceval o el cuento del Grial.

    Fundamentándose en su nombre Chrétien, algunos creen que era un judío converso, tesis defendida por Philippe Walter. Sus narraciones transparentarían así una inspiración cabalística. Según otros su inspiración deriva del catarismo. Sea como fuere, sus orígenes, sin duda modestos, permanecen oscuros.

    Su fuente de inspiración se encuentra en la tradición celta y en las leyendas bretonas (la llamada matière de Bretagne, en castellano materia de Bretaña). Pero él confiere a estos materiales una dimensión cristiana nueva, fuertemente impregnada por los cantares de gesta en lengua d'oil de la segunda mitad del siglo XII. El secreto de su arte reside en su capacidad de operar, según sus mismas palabras, la buena conjointure, esto es, la alianza sabiamente dosificada entre la forma y el fondo. Considerado como uno de los primeros autores de libros de caballerías, donde mito y folklore se unen admirablemente para formar narraciones de encuesta, restringe el recurso a los elementos sobrenaturales, que él subordina a la descripción refinada de los sentimientos humanos, e incluso a la denuncia de iniquidades o injusticias sociales.

    Es uno de los iniciadores de la literatura cortesana en Francia, aunque rinde cuentas al deseo y la sexualidad, al encuentro de los autores que desarrollaron el género tras su muerte. Cinco de sus novelas han llegado hasta nosotros: Érec et Énide, Cligès, Lancelot ou le Chevalier de la charrette, Yvain ou le Chevalier au Lion, Perceval ou le Conte du Graal. Guillaume d'Angleterre, novela que le es a veces atribuida, es de autenticidad dudosa. Lancelot e Yvain aparecen como sus novelas más célebres y complementarias, tanto por su tema como por su factura. Chrétien de Troyes las habría compuesto hacia 1175: en la primera, trata de la oposición moral entre el sentido del honor y la pasión adúltera; en la segunda, de la dificultad de conciliar la aventura caballeresca y el amor conyugal. De forma muy original, las intrigas de estas dos novelas se van entrelazando y el narrador no necesita enviar al lector de una a la otra.

    Habiendo inspirado a numerosos poetas en toda Europa, Chrétien de Troyes puede ser considerado como uno de los creadores de la novela medieval, sobre todo por la riqueza de sus obras y por la psicología compleja de sus personajes. Su genialidad e inventiva es notable, fue el primer autor en escribir sobre el Grial en una novela. Su larga notoriedad en una Europa medieval, donde los clérigos permanecen muy a menudo anónimos, subraya el valor excepcional de su talento y creatividad.

    La temática gira alrededor del ciclo bretón o leyenda del Rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda. Es muy probable que haya conocido la Historia de los reyes de Britania, de Godofredo de Monmouth y que la obra le haya servido de fuente de inspiración.

    Obra

    Novelas

    Gauvain y el cura.
    Ilustración de Lancelot del Lago.
    Biblioteca Nacional de Francia
    Erec y Enide.
    Cligès.
    Yvain, el Caballero del León.
    Lancelot, el Caballero de la Carreta.
    Perceval, el Cuento del Grial (que es la más enigmática y que quedó inacabada; actualmente algunos eruditos consideran que tras su muerte se fundieron los textos de dos obras separadas. Contiene la primera mención escrita del Grial).

    Otras obras

    Philomena, una traducción de Las metamorfosis de Ovidio.
    Un poema del roi Marc et d'Ysalt la blonde, presumiblemente sobre la leyenda de Tristán, que no se conserva.
    Dos obras más son atribuidas a Chrétien, pero quizás falsamente:
    Aventura de los recuerdos.
    Guillaume d'Angleterre.


    DE AMOR, QUE ME HA ROBADO
    (fragmentos)

    De Amor, que me ha robado, lo sé,
    y que no me quiere retener,
    me quejo, aunque le permitiré
    tratarme conforme a su placer,
    si bien soy capaz de precaver
    el lamentarme, y diré por qué:
    a quienes le fallan observé
    frecuentemente alegres volver,
    y yo fallo, por mi buena fe.

    Si alza Amor su ley, que yo ensalcé,
    y a sus enemigos quiere vencer,
    lógico es, y así lo creeré,
    que a los suyos no deje caer;
    yo, que no puedo retroceder
    frente a aquella a la que me até,
    mi corazón, que es suyo, le enviaré,
    y aunque de nada le pueda valer,
    lo que le debo le devolveré.

    Señora, vuestro vasallo soy,
    decidme, con gusto ¿me aprobaréis?
    No sé, pues conociéndoos voy,
    si os molesta: esclavo me tenéis.
    Y puesto que ya no me queréis,
    a pesar de todo, vuestro soy;
    si de alguno debéis tener hoy
    piedad, bueno es que me soportéis,
    que a servirle a otra presto no estoy.

    Si tu dama te ha de rechazar
    no por eso de ella partirás;
    a su servicio deberás estar
    siempre, en lo que haces y lo que harás.
    La abundancia, advierte, no amarás,
    la carencia no te va a pesar.
    Dulce es si te sabes distanciar;
    mientras la hayas deseado más,
    será más dulce para probar.

    TRADUCCIÓN: Francisco Serrano • Poesía de los trovadores




    El caballero de la carreta. 

    Le chevalier de la charrette, Chrétien de Troyes (siglo XII) 

    Y encuentran un lugar muy hermoso, 
    un monasterio, y cerca del enrejado 
    un cementerio de muros cerrados. 
    No era loco ni malvado 
    el caballero que en el monasterio 
    entra de pie para rezar a Dios, 
    mientras la joven cuida su caballo. 
    Cuando termina su oración y regresa, 
    hacia él se acerca un monje muy viejo, 
    le suplica dulcemente que lo informe 
    sobre aquello que desconoce, 
    y el viejo habla de un cementerio: 
    "Llevadme allí, que Dios os ayude" 
    "Con todo gusto, señor", responde el monje. 
    El caballero, detrás del monje, 
    entra y recorre las más bellas tumbas, 
    y había letras sobre cada una, 
    nombres de los que dentro se agitaban. 
    Título tras título, el caballero lee las letras: 
    "Aquí se agita Gauvain, 
    aquí Luis, aquí Yvan". 
    Llegan los ataúdes con nombres célebres, 
    caballeros elegidos, los más preciados y mejores 
    de esta tierra y otros lugares. 

    (Lancelot y sus caballeros llegan al Puente de la Espada, el único camino hacia la Tierra de las Prisiones). 

    Al pie del alto puente 
    descienden de sus caballos, 
    aguas ásperas, ruidosas, rebeldes, 
    tan terribles como las del Río del diablo; 
    nadie en el mundo, si allí cayera. 
    Y el puente que lo atravesaba 
    era una espada blanca y limpia, 
    pero fuerte y escarpada, 
    con dos lanzas a cada lado. 
    Mucho se desalentaron los caballeros, 
    pensando en leones y leopardos del otro lado. 
    El agua, el puente y los leones 
    tanto terror les provocaron 
    que de miedo temblaron. 

    (Lancelot les habla a sus caballeros) 

    Señores, partid complacidos 
    porque por mi os habéis conmovido: 
    por vuestro amor y franqueza. 
    Bien sé que no deseáis mi mal, 
    pero mi fe es tal 
    que prefiero la muerte y nunca regresar... 

    Ellos suspiran, lloran sin piedad. 
    Aunque sobre la espada se mantenga 
    no llegará entero ni sano del otro lado. 
    Prefiere mutilar sus pies y manos, 
    cruzar descalzo, caer del puente 
    y bañarse en las aguas intactas 
    más nunca regresar. 
    Con gran dolor, obligado, da un paso, 
    luego otro, castigando manos, 
    rodillas y pies que sangran, 
    sólo el amor consuela su sufrimiento. 
    Del otro lado del puente recuerda 
    los dos leones que creyó haber visto, 
    ni un lagarto se veía ahora, 
    nada que mal le haga: 
    pone su mano delante de la cara, 
    comprueba que los leones sólo existen del otro lado. 

    Chrétien de Troyes. 



    Chrétien de Troyes es, probablemente, el más importante escritor de la plena Edad Media. No sólo de Francia, sino de toda Europa. A él le debemos gran parte de los mitos artúricos, a los que supo dotar de un esplendor que todavía hoy sorprende y encandila.

    Chrétien es el prototipo de trovador. Hombre de gran cultura, dedicó su vida a recorrer las cortes de las distintas noblezas recitando sus poemas épicos. Su obra recoge el espíritu de la lírica popular celta pero dota a sus historias y personajes de un orden y de una profundidad que ya quisieran alcanzar la mayoría de los escritores del sXX. Tanto es así que hay quien afirma que su obra fue planificada desde el principio, y muchos ven en él el germen de lo que se acabaría convirtiendo, con el Quijote de Cervantes, en la novela moderna.

    Invento suyo es, o al menos es el primer autor conocido que utiliza, el romance clásico, tal y como lo estudiamos en el colegio, formado por versos octosílabos con rima asonante en los pares. También es el primer autor conocido que utiliza claramente los rasgos del amor cortés, que dominarán la literatura europea durante siglos y que, aún hoy, pueden encontrarse en numerosas obras literarias y cinematográficas.

    Posiblemente, Chrétien de Troyes sea uno de los menos conocidos de los grandes inventores de la literatura occidental.





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    Heinrich von Morungen (Codex Manesse, siglo XIV d.c.)


    Heinrich von Morungen

    Heinrich von Morungen († alrededor de 1220 en Leipzig) fue un conocido poeta, o trovador (‘’Minnesänger’’), alemán de la Baja Edad Media.

    Al contrario que otros autores contemporáneos de su época, de su obra apenas pueden extraerse datos biográficos. Probablemente se trata de la misma persona que Hendricus de Morungen, documentada en Turingia. Éste perteneció a la baja nobleza y provenía seguramente del castillo de Morungen, junto a Sangerhausen.

    Del total de su trabajo nos han llegado unas 35 obras con 115 estrofas, 104 de las cuales se encuentran en el llamado "Manuscrito C" o Codex Manesse.

    Las melodías de sus baladas no han llegado hasta nosotros.

    Estilo

    Morungen es un autor muy gráfico que frecuentemente utiliza imágenes luminosas relacionadas con elementos brillantes como el oro, la luna, los espejos… que utiliza en comparación con la cantada amada.

    Un tema esencial en su obra es la demonización del amor, tratándolo como una enfermedad, algo que daña, que tiene un poder mortal, aunque también lo trata desde el punto de la experiencia religiosa y mística.

    En sus poemas hay una gran influencia de la poesía trovadoresca provenzal.

    Literatura (selección)

    Des Minnesangs Frühling
    Heinrich von Morungen. Canciones

    Películas

    La calle de los trovadores (Strasse der Troubadoure, 2002). Película de Peter Pannke] sobre el posible viaje a la India de Heinrich von Morungen.




    SEÑORA, PARA VIVIR

    I

    Señora, para vivir,
    miradme al menos, querida.
    Ya no puedo resistir,
    estoy perdiendo la vida.
    Mi alma está enferma, herida.
    Señora, son causa de mi congoja
    mis ojos, tu boca roja.


    II

    Mira mi dolor, señora,
    antes que pierda la vida.
    ¿Por qué me dices ahora
    esta palabra homicida?
    ¿Por qué siempre dices no?
    No, no, no, no, no, no, no:
    mi pecho se desgarró.
    ¿No podrías decir sí,
    sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí?
    Mi pecho sufre por ti.




    ME PASÓ COMO A UN NIÑITO

    Me pasó como a un niñito
    que, viéndose en un espejo,
    toca su propio reflejo
    hasta que al fin, con un grito,
    lo ve romperse, perplejo.
    Del gozo la pena es dejo.
    Pensé ser feliz; hoy admito
    que ver a mi amor, contrito,
    me anima y hiere, y me alejo.

    TRADUCCIÓN: Francisco Serrano • Poesía de los trovadores




    Gedicht - Poesia: Heinrich von Morungen 

    Posted by Ricardo Marcenaro 



    ¡Ay dolor! / ¿No habrá ya…?

    ¡Ay dolor!

    ¿No habrá ya de fulgurar
    de la noche al través,
    que la nieve blanca aún más,
    su gentil cuerpo otra vez?
    A mis ojos engañó.
    Creí que era un fulgor
    de luna en todo su albor.

    Y amaneció.

    ¡Ay dolor!

    ¿No habrá ya él de pasar
    la mañana aquí conmigo?
    Si la noche ha de durar,
    será ocioso el gemido:
    “Ay no, ya amaneció,”
    tal como él gimïó,
    dejando el lecho él y yo.

    Y amaneció.

    ¡Ay dolor!

    Me besó una y otra vez
    ella en el sueño a mí,
    e innúmeras por su tez
    caían lágrimas allí.
    Pero yo la consolé:
    llorar no la volví a ver,
    y en sus brazos me abrigué.

    Y amaneció.

    ¡Ay dolor!

    ¡Que se haya él perdido así
    en cuanta ocasión me vio!
    Al descubrirme a mí,
    si mi brazo contempló
    desnudo, asombro mayor
    fue que luego esta visión
    no sintiera con dolor.

    Y amaneció.

    http://byricardomarcenaroi.blogspot.com.es/2012/05/gedicht-heinrich-von-morungen-owe-sol.html


    Owê, – / Sol aber…

    Owê, –

    Sol aber mir iemer mê
    geliuhten dur die naht
    noch wîzer danne ein snê
    ir lîp vil wol geslaht?
    Der trouc diu ougen mîn.
    ich wânde, ez solde sîn
    des liehten mânen schîn.

    Dô tagte ez.

    Owê, –

    Sol aber er iemer mê
    den morgen hie betagen?
    als uns diu naht engê,
    daz wir niht durfen klagen:
    “Owê, nu ist ez tac,”
    als er mit klage pflac,
    dô er jungest bî mir lac.

    Dô tagte ez.

    Owê, –

    Si kuste âne zal
    in dem slâfe mich.
    dô vielen hin ze tal
    ir trehene nider sich.
    Iedoch getrôste ich sie,
    daz sî ir weinen lie
    und mich al umbevie.

    Dô tagte ez.

    Owê, –

    Daz er sô dicke sich
    bî mir ersehen hât!
    als er endahte mich,
    sô wolt er sunder wât
    Mîn arme schouwen blôz.
    ez was ein wunder grôz,
    daz in des nie verdrôz.

    Dô tagte ez.









    .

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    Wolfram von Eschenbach

    Wolfram von Eschenbach (Eschenbach, actual Baviera, ca. 1170 – ca. 1220) fue un caballero y poeta alemán, reconocido como uno de los mayores poetas épicos de su tiempo. Como Minnesänger, también compuso poesía lírica.

    Nació en una familia noble y perteneció a la corte de Hermann de Turingia. En su obra se observa gran admiración al conocimiento basado en la experiencia y una crítica a la erudición obtenida sólo a través de la lectura.

    Este trovador alemán, este Minnesänger, fue una pieza clave para encumbrar el mito de Parzival. Fue de los más importantes trovadores de Wartburg y sus obras fueron muy apreciadas. Al parecer, fue un caballero a la manera de Ramón Llull. No se sabe a ciencia cierta cuándo nació, pero se cree que a finales del siglo XII. Su patria natal fue Baviera y Eschenbach su pueblo. Vivió gran parte de su vida en Ansbach. Su pueblo natal recibió hace poco el nombre de Wolframs-Eschenbach en su memoria, y se le erigió un monumento.

    Lo más curioso es que Wolfram von Eschenbach no sabía ni leer ni escribir, al parecer se hacía leer las obras y poseía una prodigiosa memoria. Era una mezcla de caballero medieval, poeta, monje y guerrero, «reunía en su persona elementos caballerescos y populares, laicos y eclesiásticos; tenía por única riqueza el arte que le dio Dios por única fuente de sustento, el canto; respiran sus poemas la fresca atmósfera del bosque y de las montañas». Los escritos más antiguos de su obra están recopilados en la variedad germánica conocida como franconio oriental.

    Consideraciones

    Se supone que concibió Parzival a principios del siglo XIII en el castillo de Wartburg —mítica cuna de poetas y trovadores— y lo finalizó en 1215. En este castillo, donde estos maestros cantores, cuyas tres reglas principales, Dios, su señor y la mujer amada, constituían la fuente de su inspiración, Eschenbach compuso su obra. Pues él fue el príncipe de los trovadores, junto con Walther von der Vogelweide y Heinrich Tannhäuser. Richard Wagner se inspiró en las obras y personajes creados por von Eschenbach para crear sus óperas Parsifal y Tannhäuser.

    Algunos han visto en su obra visiones mágicas y lazos esotérico-místicos. Se dice que Parzival revela gran control intelectual, una tendencia cognoscitiva, alquímica y mágica. Eschenbach es un guerrero nato, un guerrero minnesänger de la guerra esotérica.

    Eschenbach habla del Grial como una fuente de poder de la que emana riqueza y abundancia sin límites, un objeto tan solemne, que en el Paraíso no hay nada más bello, el todo perfecto donde nada falta y que era al mismo tiempo racimo y flor.

    Dejó inconclusas otras dos epopeyas, Titurel (acerca de la fidelidad) y Willehalm (acerca de Guillermo de Aquitania). También fue autor de poesías cortesanas.



    CUANDO BROTAN LAS FLORES Y LAS HOJAS

    I

    Cuando brotan las flores y las hojas,
    en primavera, y cantan viejos cantos las aves,
    yo, en cambio, entonar puedo cosas nuevas y suaves,
    aunque hiele, señora, y no oigas mis congojas.
    La música del bosque, su sonido
    en mitad del verano, no halagan el oído.


    II

    Brillan resplandeciendo más las flores
    a causa del rocío, que humedece el lugar.
    Los pájaros que cantan, los mejores,
    a sus hijos entonces se ponen a arrullar.
    No duerme en ese tiempo el ruiseñor:
    despierto estoy, y canto del valle alrededor.


    III

    Consuelo busca mi canto, mujer,
    tu ayuda es ahora lo único que me puede servir.
    Porque tu galardón debe atender
    al servicio que te hago y te haré hasta morir.
    Deja que venga mi consolación,
    así quedaré libre de mi larga aflicción.


    IV

    Tu ayuda lograré, mujer, sé buena.
    ¿Acaso estás dispuesta a cortar de raíz
    mi suplicio, que se acabe mi pena
    y que mi larga espera tenga un final feliz?
    Francisco Serrano • Poesía de los trovadores
    Tu grato proceder ha hecho así
    que todas mis canciones te las dedique a ti.


    V

    Mujer, tu bondad y tu ira, a la par,
    me dieron alegría en muchas ocasiones.
    ¿A mi espíritu quieres consolar?
    Acaba de una vez con mis lamentaciones.
    Con una palabra me salvarías:
    tendré otra vez confianza el resto de mis días.

    Traducción: Francisco Serrano • Poesía de los trovadores




    PARSIFAL

    La acción se desarrolla en un lugar indeterminado de las montañas del norte de España, durante la Edad Media.



    ACTO PRIMERO

    (dominio y castillo del Grial, llamado
    "Montsalvat", con el paisaje de las
    montañas del norte de la España
    gótica. Bosque de aspecto severo,
    pero no lóbrego. Hay un claro en el
    centro de la escena. A la izquierda,
    un camino que asciende hacia el
    castillo del Grial. Más allá el 
    terreno desciende hacia una 
    laguna. Amanece, Gurnemanz, 
    vigoroso anciano, y dos escuderos
    adolescentes yacen dormidos al pie
    de un árbol. Del lateral izquierdo,
    como si procedieran del castillo del
    Grial, llegan los sonidos de unas
    trompetas que tocan diana)

    GURNEMANZ
    (Despertando a los escuderos)
    ¡Ea! ¡Vamos! ¡Guardianes del bosque! 
    ¡Guardianes perezosos!
    ¡Levantaos, que ya ha llegado el día!

    (los escuderos se levantan)

    ¿No escucháis la señal? 
    ¡Dad gracias a Dios 
    por haberos permitido oírla!

    (Se arrodilla junto a ellos y rezan,
    en silencio, la oración de la 
    mañana. En cuanto cesa el toque 
    de las trompetas se levantan 
    lentamente)

    ¡Vamos, muchachos, daos prisa!
    Id a ver si está preparado el baño. 
    Es hora de que esperéis allí al rey. 
    ¡Ya llegan los pajes que le preceden!

    (Entran dos caballeros)

    ¡Salve! 
    ¿Cómo se encuentra hoy Amfortas? 
    En temprana hora se dirige al baño. 
    Las hierbas que Gawan 
    con astucia y valor encontró para él 
    espero que habrán mitigado su mal.

    CABALLERO SEGUNDO
    ¿Eso crees tú, que todo lo sabes? 
    El dolor le ha vuelto con más fuerza.
    Atormentado por el largo insomnio 
    ha querido ser trasladado al baño 
    con premura.

    GURNEMANZ
    (Bajando tristemente la cabeza)
    Estamos locos al pensar 
    que podemos calmar sus males. 
    Buscad hierbas y filtros, 
    pero nada hallaréis en todo el mundo. 
    ¡Sólo hay un remedio, uno sólo!

    CABALLERO SEGUNDO
    ¡Dínoslo, pues!

    GURNEMANZ
    (Evasivamente)
    ¡Cuidad del baño!

    (Los dos escuderos se han dirigido 
    al fondo y desde allí miran hacia la
    derecha)

    ESCUDERO SEGUNDO
    ¡Mirad allí! ¡La salvaje amazona!

    ESCUDERO PRIMERO
    ¡Cómo sacude al viento sus trenzas,
    la diabólica mujer!

    CABALLERO SEGUNDO
    ¡Ah! ¿Kundry aquí?

    CABALLERO PRIMERO
    ¿Nos traerá noticias?

    ESCUDERO SEGUNDO
    Su animal vacila.

    ESCUDERO PRIMERO
    ¿Acaso viene volando?

    ESCUDERO SEGUNDO
    Al fin pisa la tierra.

    ESCUDERO PRIMERO 
    Sus crines fustigan la hierba.

    (Todos miran hacia 
    el lateral derecho)

    ESCUDERO SEGUNDO
    La salvaje se ha apeado de un salto.

    (Entra Kundry bruscamente, con 
    traje muy corto y cinturón de piel de
    serpiente. Su cabellera negra flota en
    mechones desordenados. Su rostro es
    de color cobrizo y sus ojos, negros y
    penetrantes, relampaguean de vez en
    cuando con ferocidad. Se precipita
    hacia Gurnemanz y le fuerza a que
    coja un frasco que le presenta.)

    KUNDRY
    ¡Toma! ¡El bálsamo! ¡Cógelo!

    GURNEMANZ
    ¿De dónde lo has cogido?

    KUNDRY
    Más lejos de lo que puedas imaginar.
    Si este bálsamo falla 
    puedes jurar que Arabia 
    no tiene nada para remediarle. 
    No preguntes. 

    (Se deja caer al suelo).

    ¡Estoy rendida!

    (Aparece por la izquierda un cortejo
    formado por escuderos y caballeros,
    que acompañan y dan escolta a 
    la litera donde yace Amfortas.
    Gurnemanz se aparta de Kundry y 
    se dirige hacia los recién llegados.)

    GURNEMANZ
    (En tanto que avanza el cortejo.)
    Ya viene, conducido por los nuestros. 
    ¡Ay! Qué opresión siento en el alma 
    al verle, en la flor de su edad viril,
    señor de tan gran linaje,
    siempre esclavo de su mal cruel. 

    (A los escuderos.)

    ¡Con cuidado! ¡Ved que el rey sufre!

    (Los escuderos se detienen y colocan
    la litera en el suelo.)

    AMFORTAS
    (Incorporándose a medias.)
    ¡Basta! Descansemos un poco. 
    Después de una noche espantosa 
    nace la aurora en el bosque. 
    Las ondas del lago sagrado 
    me traerán consuelo
    y calmarán el dolor 
    que la negra noche ilumina. 
    ¡Gawan!

    CABALLERO SEGUNDO
    ¡Señor! Gawan se ha marchado 
    al ver que las hierbas, 
    tan duramente logradas, 
    carecían de virtud para ti, 
    ha reemprendido su camino 
    en busca de otro remedio.

    AMFORTAS
    ¿Sin autorización? 
    ¡Infringiendo las leyes del Grial!
    ¡Ay de él si, por su audacia, 
    cae en las redes de Klingsor! 
    ¡Que nadie turbe mi paz!
    Espero al que me está predestinado. 
    "Piedad engendra sabiduría"... 
    ¿No era así?

    GURNEMANZ
    Así nos lo dijiste.

    AMFORTAS
    " ... en el necio casto". 
    Creo reconocerlo...
    para mí será la muerte.

    GURNEMANZ
    (ofreciéndole el frasco que antes 
    ha recibido de Kundry.)
    Mas antes, prueba aún este bálsamo.

    AMFORTAS
    (Mirando el frasco.)
    ¿De dónde procede este jugo?

    GURNEMANZ
    Lo han traído de la Arabia para ti.

    AMFORTAS
    ¿Y quién lo obtuvo?

    GURNEMANZ
    Allí está, la mujer salvaje. 
    ¡Eh! ¡Kundry! ¡Acércate! 

    (Kundry se niega y sigue en el suelo.)

    AMFORTAS
    ¿Tú, Kundry? 
    ¿Debo darte de nuevo las gracias, 
    sirvienta infatigable? 
    ¡Pues bien! 
    Probaré todavía este bálsamo 
    para agradecer tu constancia.

    KUNDRY
    (Agitándose inquieta, tendida en 
    el suelo.)
    No me des las gracias. 
    ¡Ja, ja! ¿Crees que te servirá de algo?
    ¡Vete hacia el baño!

    (Amfortas hace una señal para
    reemprender la marcha. El cortejo se
    aleja hacia el fondo. Gurnemanz, que
    lo sigue con la mirada, y Kundry, aún
    postrada, permanecen en la escena.
    Los escuderos van y vienen.)

    ESCUDERO TERCERO
    (Un hombre joven.)
    ¡Eh! ¡Tú!
    ¿Por qué yaces aquí como un animal?

    KUNDRY
    ¿No es aquí sagrado, un animal?

    ESCUDERO TERCERO
    Sí. Pero no estoy seguro 
    que tú lo seas.

    ESCUDERO CUARTO
    (Hombre joven también.)
    Temo que con sus mágicos filtros,
    nuestro señor haya perdido la salud
    para siempre.

    GURNEMANZ
    ¿Os ha hecho ella daño alguna vez? 
    Cuando nada sabemos 
    de los hermanos que luchan lejos
    ¿quién sino ella, 
    corre de un lado a otro 
    y rauda regresa mensajera afortunada?
    ¿Acaso la mantenéis? 
    ¿Se mezcla con vosotros? 
    Nada de común tenéis con ella. 
    Pero cuando llega el peligro 
    y necesitamos ayuda 
    surca los aires con celo
    sin ni siquiera pedir agradecimiento. 
    Creo que si eso es un delito 
    sacáis de él mucho provecho.

    ESCUDERO TERCERO
    Pero ella nos detesta...
    ¿No ves cómo nos dirige 
    una mirada de desprecio?

    ESCUDERO CUARTO
    ¡Es pagana y bruja, además!

    GURNEMANZ
    Sí, está maldita, ciertamente. 
    Vive ahora aquí... 
    y quizás de esta forma 
    expía errores de otra vida 
    reencarnada y aún no castigada. 
    Hace penitencia con estas obras 
    beneficiosas para nuestros caballeros. 
    De esta forma, con su recto proceder, 
    sabe hallar nuestro bien y el suyo.

    ESCUDERO TERCERO
    ¿Pero no son también sus culpas 
    las que tantos males nos acarrean?

    GURNEMANZ
    (Recordando)
    Sí, cuando estaba lejos de nosotros 
    nos acaeció más de una desgracia. 
    Hace tiempo que la conozco, 
    pero Titurel la conoció mucho antes.

    (A los escuderos)

    Cuando consagraba nuestro castillo 
    la encontró, dormida, como muerta.
    De esta forma la encontré yo también 
    cuando sobrevino la calamidad 
    que aquel malvado, 
    de más allá de las montañas,
    lanzó arteramente contra nosotros. 

    (A Kundry)

    ¡Eh, tú! Atiende y dinos: 
    ¿por dónde te guiaba tu impulso 
    cuando nuestro rey perdió su lanza?

    (Kundry mantiene silencio.)

    ¿Por qué no nos prestaste ayuda?

    KUNDRY
    Yo... nunca ayudo.

    ESCUDERO CUARTO
    Ella misma lo dice.

    ESCUDERO TERCERO
    Si es tan fiel y entusiasta, 
    ¡mándala a recuperar la perdida lanza!

    GURNEMANZ 
    (Sombríamente.)
    Eso es distinto, 
    nos está prohibido a todos. 

    (Con profunda emoción.)

    ¡Oh maravillosa, querida,
    sagrada lanza! 
    ¡Que yo haya podido verte 
    en manos impías! 

    (Perdiéndose en sus recuerdos.)

    Armado con ella, Amfortas, 
    demasiado intrépido...
    ¿quién pudo protegerle 
    contra el autor de los maleficios?
    Cerca del castillo 
    lo vimos perderse.
    Lo cautivó una mujer,
    terrible y de gran belleza,
    embriagándole con sus abrazos.
    La lanza resbaló de entre sus manos... 
    ¡Un grito mortal! Acudí como el rayo 
    en tanto que Klingsor escapaba riendo 
    con la sagrada lanza en sus manos.
    Cubrí la retirada al rey que escapaba,
    mas una herida sangraba en su costado,
    herida grave, que nada pudo cerrar.

    ESCUDERO TERCERO 
    (A Gurnemanz.)
    Así pues, ¿viste a Klingsor?

    GURNEMANZ
    (A los escuderos que 
    este momento regresan)
    ¿Qué tal se encuentra el rey?

    ESCUDERO PRIMERO
    El baño le calma.

    ESCUDERO SEGUNDO
    El bálsamo disminuye su fiebre.

    GURNEMANZ
    (En un aparte.)
    Herida grave que nada puede cerrar.

    (Los Escuderos tercero y cuarto 
    se han sentado a los pies de
    Gurnemanz. Los otros les imitan. 
    Se hallan todos debajo de un árbol
    corpulento.)

    ESCUDERO TERCERO
    Cuéntanos, padre, todo lo que sepas. 
    ¿Viste a Klingsor? ¿Cómo pudo ser?

    GURNEMANZ
    Titurel, el piadoso héroe, 
    lo conoció bien.
    Cuando el vil pagano, astuto y fuerte,
    ultrajaba el reino de los creyentes,
    en la noche vio descender los ángeles 
    que del cielo traían, como un mensaje,
    sagradas reliquias, 
    emblemas de la Pasión.
    El Cáliz Sagrado de la Última Cena,
    que en la Cruz recogió 
    la Sangre Divina
    así como la lanza que la vertió.
    Tales recuerdos sagrados, en custodia,
    a nuestro rey le fueron dados.
    Edificó un templo para las reliquias.
    Los que acudisteis a su servicio
    por sendas que el pecador desconoce
    bien sabéis que sólo los puros
    podrán juntarse un día
    a los hermanos que, 
    para traer la salvación a los hombres,
    fortalece el Grial con su virtud.
    Klingsor, por sus actos,
    se ha visto privado de todo ello
    a pesar de sus obstinados esfuerzos...
    Vivía solitario en el valle
    cerca de la tierra de los paganos.
    No sé cuales fueron sus pecados,
    pero quiso purgarlos 
    y vivir santamente como ermitaño...
    Sin voluntad para dominarse, 
    pecó por su propia mano
    y hacia el Grial se dirigió,
    pero el santo guardián lo rechazó.
    Entonces la ira enseñó a Klingsor
    que con el acto vil de mutilarse
    podía aprender malignos hechizos...
    Convirtió su desierto en jardín mágico
    donde moran hermosas mujeres
    esperando a los caballeros del Grial
    para darles placeres condenables
    y causarles luego, infernales horrores.
    El seducido se convierte en esclavo.
    Muchos de los nuestros han caído así.
    Cuando Titurel, cansado por los años,
    eligió a su hijo Amfortas por sucesor,
    quiso, a cualquier precio,
    poner término al maligno hechizo.
    Ya sabéis lo que ocurrió luego:
    la lanza cayó en manos de Klingsor.
    Con ella puede herir a los santos 
    y quizás, algún día ,
    apoderarse del Grial.

    (Kundry se ha vuelto en varias
    ocasiones, nerviosa e inquieta)

    ESCUDERO CUARTO
    ¡Es necesario que la lanza 
    vuelva a nosotros!

    ESCUDERO TERCERO
    ¡Ah! ¡Quien lo lograra 
    tendría gloria y fortuna!

    GURNEMANZ
    Ante el templo expoliado 
    se postra Amfortas con fervor, 
    suplicando un signo de gracia. 
    Entonces emana del Grial 
    una luz divina 
    y una sagrada aparición 
    le habla de esta manera:
    "El necio casto, 
    iluminado por la compasión,
    sabrá esperar 
    a mi elegido".

    LOS CUATRO ESCUDEROS 
    (Con emoción.)
    "El necio casto, 
    iluminado por la compasión..."

    (De las proximidades del lago llegan
    llamadas y gritos. Gurnemanz y los
    cuatro escuderos se levantan y miran
    asustados.)

    ESCUDEROS
    ¡Ay! ¡Ay!

    CABALLEROS
    ¡Eh! ¡Eh!

    ESCUDEROS
    ¡Aquí!

    CABALLEROS
    ¿Quién es el malhechor?

    (Por el lado del lago aparece volando
    con dificultad, un cisne salvaje.)

    GURNEMANZ 
    ¿Qué ocurre?

    ESCUDERO CUARTO 
    ¡Allí!

    ESCUDERO TERCERO 
    ¡Aquí!

    ESCUDERO SEGUNDO 
    ¡Un cisne!

    ESCUDERO CUARTO 
    ¡Un cisne salvaje!

    ESCUDERO TERCERO 
    ¡Está herido!

    CABALLEROS, ESCUDEROS 
    ¡Ay pobre! ¡Ay pobre!

    GURNEMANZ
    ¿Quién le habrá herido?

    (El cisne cae pesadamente al suelo.
    El caballero segundo le arranca una
    saeta del pecho.)

    CABALLERO PRIMERO
    El rey recibió como buen presagio 
    el vuelo del cisne por encima del lago,
    cuando de pronto una saeta... 

    (Llegan otros caballeros y escuderos
    conduciendo a Parsifal.)

    CABALLEROS 
    ¡Él fue! ¡Él fue!

    ESCUDEROS
    ¡Lo mató él!
    ¡Aquí está el arma.!

    (Muestran el arco de Parsifal.)

    CABALLERO SEGUNDO
    (Mostrando la saeta.)
    ¡Y he aquí el dardo igual a los suyos!

    GURNEMANZ
    (A Parsifal.)
    ¿Eres tú quien mató al cisne?

    PARSIFAL,
    ¡Cierto! Lo cacé cuando volaba.

    GURNEMANZ
    ¿Tú hiciste esto? 
    ¿Y no te arrepientes?

    CABALLEROS, ESCUDEROS
    ¡Castiga al impío!

    GURNEMANZ
    ¡Inaudito crimen!
    ¿Cómo pudiste matar 
    en este sagrado recinto,
    donde todo es paz a tu alrededor?
    ¿Acaso no son mansas las bestias
    y no acudían a ti dócilmente?
    ¿Qué te hizo el cisne fiel?
    Volaba en busca de su compañera
    para surcar con ella sobre el lago
    y consagrar así sus nobles aguas.
    ¿No te contuvo esto? 
    ¿Sólo buscaste, cruel muchacho,
    el placer de disparar tu arco?
    El que fue nuestro cisne querido, 
    ¿Qué es ahora? ¿No te das cuenta? 
    Lo has matado, su sangre se coagula 
    y cuelgan sus alas...
    Su blanco plumaje has manchado.
    Se enturbian sus ojos; 
    contempla su mirada.

    (Parsifal ha escuchado hasta aquí a
    Gurnemanz con creciente emoción.
    De pronto, rompe el arco y tira las
    saetas lejos de él.)

    ¿Te das cuenta de tu error?

    (Parsifal cubre sus ojos )

    ¿Confiesas, muchacho, 
    la gravedad de tu culpa? 
    ¿Cómo pudiste cometerlo?

    PARSIFAL
    No sabía nada.

    GURNEMANZ
    ¿De dónde procedes?

    PARSIFAL
    Lo ignoro.

    GURNEMANZ
    ¿Quién es tu padre?

    PARSIFAL
    No lo sé.

    GURNEMANZ
    ¿Quién te enseñó el camino?

    PARSIFAL
    Lo ignoro.

    GURNEMANZ
    ¿Cómo te llamas?

    PARSIFAL
    Tenía muchos nombres, 
    pero ahora no recuerdo ninguno.

    GURNEMANZ
    ¿No sabes nada de nada?

    (Aparte.)

    ¡No he conocido a nadie 
    tan bobo como él, salvo Kundry!

    (A los escuderos, cada vez 
    en mayor número.)

    ¡Marcharos!
    ¡Que el rey no quede solo en el baño!
    ¡Rápido!

    (Los Escuderos retiran al cisne con
    cuidado y lo trasladan hacia el lago
    colocándolo sobre unas andas que
    han hecho con ramas verdes.
    Gurnemanz y Parsifal quedan solos.
    Kundry sigue tumbada a un lado.
    Gurnemanz se dirige a Parsifal.)

    ¡Veamos!
    Si nada sabes de lo que pregunto,
    cuéntame lo que sepas, 
    puesto que alguna cosa deberás saber.

    PARSIFAL
    Yo tengo madre. Se llama Herzeleida.
    En bosques y praderas 
    teníamos nuestro hogar.

    GURNEMANZ
    ¿Quién te dio el arco?

    PARSIFAL
    Yo mismo lo hice 
    para alcanzar 
    a las águilas salvajes.

    GURNEMANZ
    Pareces noble 
    y de alto linaje; 
    ¿por qué tu madre no puso 
    en tus manos mejores armas?

    (Parsifal calla.)

    KUNDRY
    (Ha seguido tumbada en un rincón
    del bosque. Mientras Gurnemanz ha
    relatado la desgracia de Amfortas se
    ha agitado por el suelo con furiosos
    movimientos. Después ha fijado su
    mirada en Parsifal y ahora, cuando 
    él calla, grita ella con voz áspera.)
    Huérfano lo parió su madre. 
    Gamuret su padre, murió en la guerra. 
    Para librar a su hijo de tal peligro 
    lo trasladó al desierto 
    y lo educó sin armas, 
    como a un necio... ¡la loca! 

    (Ríe.)

    PARSIFAL
    (Que la ha estado escuchando 
    con atención.)
    ¡Sí! Un día pasaron cerca del bosque, 
    cabalgando en hermosos animales,
    unos hombres resplandecientes. 
    Quise parecerme a ellos pero,
    se burlaron y siguieron su camino. 
    Quise alcanzarles, 
    pero no pude lograrlo. 
    Pasé por valles, montañas y yermos 
    durante días y noches. 
    El arco supo defenderme 
    contra fieras y contra gigantes...

    (Kundry se ha levantado para
    aproximarse al grupo.)

    KUNDRY
    ¡Sí! Derribó a gigantes y malvados,
    el bravo joven se hizo temer de todos.

    PARSIFAL
    (Sorprendido.)
    ¿Quién me teme? ¡Di!

    KUNDRY
    ¡Los malvados!

    PARSIFAL
    Los que me atacaron, ¿eran malvados?

    (Gurnemanz ríe.)

    ¿Y a quién llamáis bueno?

    GURNEMANZ
    (Nuevamente serio.)
    Lo es tu madre, de la que huiste 
    y que tanto llora por ti.

    KUNDRY
    Acabó su llanto, 
    puesto que ha muerto.

    PARSIFAL
    (Con terrible espanto.)
    ¿Muerta? ¿Mi madre? ¿Quién lo dice?

    KUNDRY
    Yo la vi morir, cabalgando por allí. 
    Para ti, necio, me dio sus recuerdos. 

    (Parsifal se lanza, furioso, contra
    Kundry y la agarra por la garganta.
    Gurnemanz le retiene.)

    GURNEMANZ
    ¡Insensato joven! ¡Siempre brutal!

    (Cuando Gurnemanz libera a Kundry,
    Parsifal permanece rígido.)

    ¿Qué te ha hecho esta mujer? 
    Ha dicho la verdad. 
    Kundry nunca miente y dice lo que vio.

    PARSIFAL
    (Agitado por un violento temblor.)
    ¡Me ahogo!

    (Kundry, viendo desfallecer a
    Parsifal, corre hacia una fuente del
    bosque. Regresa con un cuerno lleno
    de agua, con la que le salpica el
    rostro y se la ofrece para beber.)

    GURNEMANZ
    ¡Bien está! Así la gracia del Grial 
    aparta el mal, contestando con el bien.

    KUNDRY
    (Sombría.)
    Nunca hago el bien. 
    Quiero descansar, sólo descansar.
    ¡Estoy agotada!

    (Se aparta, triste, y en tanto que
    Gurnemanz se ocupa paternalmente
    de Parsifal se desliza, sin ser vista,
    hacia un arbusto.)

    ¡Dormir! ¡Que nadie me despierte!

    (levantándose asustada)

    ¡No! ¡Dormir, no! ¡Qué angustia!

    (Comienza a temblar. Deja caer sus
    brazos con debilidad, baja el rostro 
    y se arrastra hacia la maleza.)

    ¡En vano resisto!
    ¡Ha llegado el momento!

    (Por el fondo de la escena pasan 
    los caballeros y escuderos
    transportando la litera de Amfortas, 
    de regreso hacia el castillo.)

    Dormir... dormir... Lo necesito.

    (Desaparece por la maleza y queda
    invisible a partir de este momento.)

    GURNEMANZ
    El rey regresa ya del baño. 
    El sol luce en el cenit. 
    Quiero conducirte al ágape santo, 
    pues si eres puro, 
    el Grial deberá darte 
    bebida y alimento. 

    (Pasa suavemente el brazo de
    Parsifal por su propio cuello, al
    tiempo que le coge por la cintura 
    y le guía pausadamente.)

    PARSIFAL
    ¿Quién es el Grial?

    GURNEMANZ
    Es inútil decirlo.
    Pero si has sido escogido por él 
    pronto lo conocerás. 
    ¡Mira! 
    Creo haberte conocido bien. 
    Hacia él no conduce ningún camino 
    y nadie puede encontrar su ruta 
    si no lleva la guía dentro de sí.

    PARSIFAL
    Apenas he caminado 
    y lejos me encuentro ya.

    GURNEMANZ
    ¿Lo ves, hijo mío?
    Aquí el espacio nace del tiempo.

    (Mientras que Gurnemanz y 
    Parsifal avanzan lentamente se 
    va transmutando el decorado.
    Desaparece el bosque sustituido por
    grandes rocas en las que se abre un
    amplío pasaje, por el que penetran.
    Ascienden por galerías pétreas 
    abiertas en la roca. La escena se ha
    transformado del todo. Acaban de
    entrar en la gran nave del templo 
    del Grial.)

    GURNEMANZ
    (A Parsifal, que permanece
    maravillado.)
    Fíjate bien y demuéstrame, 
    si eres necio y casto,
    qué alto destino 
    te ha sido elegido.

    (Vasta sala iluminada por la luz 
    de una alta cúpula. En el fondo y a
    ambos lados sendas  puertas. Por la
    de la derecha entran los caballeros
    del Grial, que se alinean alrededor 
    de las mesas sagradas.)

    CABALLEROS DEL GRIAL
    Preparémonos, día tras día,
    para el ágape de amor,

    (Un cortejo de escuderos cruza la
    escena, con paso más rápido, para
    colocarse al fondo.)

    como si fuera éste el último
    que celebraremos.

    (otro cortejo de escuderos cruza 
    en dirección opuesta al primero.)

    Quien en la bondad se complace
    aquí encontrará paz y amor.
    Podrá sentarse en el sacro convite
    y recibir el don supremo.

    (Los caballeros ocupan su lugar en
    las mesas del ágape. Por la puerta de
    la izquierda entra un nuevo cortejo de
    escuderos y sirvientes que
    transportan a Amfortas sobre su
    litera. Cuatro pajes lo preceden, dos
    de los cuales llevan la urna con el
    Grial. Este cortejo  se dirige hacia el
    fondo de la escena, donde figura una
    cama en la que depositan a Amfortas,
    que ha descendido de la litera. Ante
    él figura una mesa de mármol,
    oblonga. Los escuderos depositan en
    ella la urna del Grial.)

    JÓVENES
    (desde la cúpula, a media altura.)
    Así como para los hombres
    Él vertió un día
    su preciosa sangre,
    hoy se vierta aquí mi sangre,
    con gozoso júbilo,
    por nuestro Salvador.
    El cuerpo que Él por nosotros inmoló,
    reviva hoy en nosotros por su muerte.

    PAJES
    (Desde lo alto de la cúpula.)
    La Fe nos mantiene.
    Ligera paloma
    del cielo nos trae este mensaje:
    como un don divino
    bebed el vino
    y gustad el pan de la vida.

    (Todos han ocupado su sitio. De entre
    el silencio general se eleva una voz
    que proviene del fondo del teatro y
    surge de un nicho en la bóveda,
    situado tras el lecho de reposo de
    Amfortas. Es la voz del viejo Titurel,
    que parece proceder de un sepulcro.)

    TITUREL
    Hijo mío, Amfortas, ¿vas a oficiar?
    ¿Puedo contemplar el Grial y revivir?
    ¿O tengo que morir 
    sin la ayuda del cielo?

    AMFORTAS
    ¡Ay! ¡Ay de mí!
    ¡Padre mío: celebra tú, de nuevo,
    el oficio sagrado!
    ¡Vive, vive y deja que yo muera!

    TITUREL
    Vivo en una tumba 
    por la gracia de Dios,
    mas estoy muy débil para su servicio.
    ¡Hazlo tú y purga tu pecado!
    ¡Descubrid al Grial!

    AMFORTAS
    ¡No, dejadlo cubierto. ¡Ah!
    Ningún ser humano, 
    nadie comprende el tormento
    que me embarga cuando 
    contemplo lo que os maravilla.
    ¿Qué son la herida y el dolor
    comparados con el castigo de estar
    condenado a celebrar el Oficio?
    Triste herencia la que me legaron.
    Yo, el único culpable de los cofrades,
    soy el guardián de este santuario.
    ¡Debo pedir la gracia para los puros!
    ¡Ah! Castigo sin igual
    el que me manda el Señor, ofendido.
    Hacia Él, hacia su sublime clemencia,
    ansioso siempre me dirijo.
    Desde el fondo del corazón pido perdón,
    mi voz lo implora cerca de Él.
    Se acerca la hora y un rayo de luz
    desciende sobre el cáliz sagrado
    y cae el velo que lo cubre.

    (permanece pensativo)

    El sacro contenido del cáliz divino
    se enciende con luz radiante.
    Entre la agonía y el éxtasis
    noto la fuente de sangre divina
    como se va vertiendo en mi pecho.
    Mi propia sangre pecadora,
    en oleadas delirantes,
    refluye dentro de mí
    para lanzarse al mundo del pecado.
    Salvaje se desborda,
    abre de nuevo la esclusa
    y mana a borbotones
    de esta herida, igual a aquella
    que abrió la misma lanza, 
    con golpe mortal,
    en el costado del Salvador,
    por donde, con rojas lágrimas,
    el Altísimo lloró el oprobio humano
    con inefable piedad amorosa.
    Yo soy, en este templo
    lleno de santas reliquias,
    el guardián del bálsamo que redime
    y siento brotar mi impura sangre,
    de nuevo encendida por el ansia,
    que ningún remordimiento puede calmar.
    ¡Piedad! ¡Piedad!
    ¡Rey de la clemencia, 
    ten piedad de mí!
    ¡Quítame esta herencia!
    ¡Cierra mi herida!
    ¡Dame una santa muerte
    para revivir, puro, en Ti!

    (Cae, desfallecido.)

    JÓVENES, PAJES
    (Desde lo alto de la cúpula.)
    "¡Iluminado por la compasión,
    el necio casto
    sabrá esperar
    a mi elegido!"

    CABALLEROS
    Eso dijo la profecía.
    ¡Mantén la esperanza 
    y celebra hoy el oficio!

    TITUREL
    ¡Descubrid al Grial!

    (Amfortas se incorpora pesadamente
    y con lentitud. Los Pajes descubren 
    la arqueta de oro de la que extraen
    una copa de cristal antiguo, quitan
    la envoltura que la cubre y la sitúan
    delante de Amfortas.)

    VOCES DESDE LA CÚPULA
    ¡Tomad mi cuerpo,
    tomad mi sangre 
    que mi amor os ofrece!

    (En tanto que Amfortas se 
    inclina devotamente ante el cáliz,
    adorándolo en silenciosa plegaria,
    una luz crepuscular va invadiendo la
    sala hasta sumirla en la oscuridad.)

    PAJES
    (Desde lo alto de la cúpula.)
    Tomad mi sangre,
    tomad mi cuerpo
    como recuerdo mío.

    (Un rayo de luz desciende sobre el
    cáliz haciéndole brillar por la sala
    con suave resplandor. Amfortas,
    transfigurado, eleva solemnemente 
    el Grial y lo mueve lentamente a
    derecha y a izquierda, consagrando
    de esta forma el pan y el vino. Todos
    se arrodillan)

    TITUREL
    ¡Oh, gozo inefable! Sobre nosotros
    brilla la gracia del Señor.

    (Amfortas deposita el Grial sobre el
    altar. Su luz se ha ido desvaneciendo
    al tiempo que vuelve a iluminarse 
    poco a poco la sala. Los pajes
    guardan el cáliz en su arqueta y 
    la cubren de nuevo.  Luego, ya con 
    la luz restablecida del todo,
    distribuyen entre los asistentes el 
    pan y el vino con cestos y cántaros)

    PAJES
    (Desde lo alto de la cúpula.)
    Pan y vino, supremo alimento,
    transformado por el Señor.
    Dulce poder de un amor sagrado
    que hoy hace de su sangre 
    nuestro rescate junto con su cuerpo.

    (Los cuatro pajes, después de 
    haber guardado la arqueta, 
    cogen de encima del altar las 
    dos cántaras de vino y las dos 
    cestas del pan, consagrado 
    todo por Amfortas y lo distribuyen
    entre los caballeros. Estos se 
    sientan para celebrar el ágape.
    Gurnemanz deja un sitio vacío 
    a su lado y, con un gesto, invita
    a Parsifal a ocuparlo y 
    participar del banquete. Pero
    Parsifal permanece de pie a un 
    lado, silencioso e inmóvil,
    completamente extasiado.)

    JÓVENES
    (A media altura de la cúpula.)
    Sangre y cuerpo, ofrendas santas,
    que Él transmuta aquí para saciaros,
    haciendo cambiar la fuente del amor
    en este vino que bebéis
    y en este pan que coméis.

    CABALLEROS
    (Primer grupo.)
    ¡Cojamos el pan
    para que pueda darnos
    fuerza y vigor en el cuerpo,
    sed firmes hasta la muerte,
    y redoblad vuestros sacrificios
    para que Él nos asegure la gloria!

    CABALLEROS
    (Segundo grupo.)
    Bebamos el vino
    para que pueda darnos
    sangre llena de vida.
    Todos juntos
    como buenos hermanos
    lucharemos con santa fe.

    TODOS LOS CABALLEROS
    ¡Gloria a los que creen!
    ¡Gloria a los que aman!

    JÓVENES, PAJES
    ¡Gloria a los que aman! 
    ¡Gloria a los que creen!

    (Los caballeros se levantan y
    avanzan en dos grupos, unos hacia
    otros, dándose solemnemente el
    ósculo de la paz. Durante el ágape,
    en el que no ha participado, Amfortas
    salió de su éxtasis para caer de nuevo
    en su postración. Baja la cabeza y
    coloca la mano sobre su herida. Se le
    acercan los pajes y, con sus gestos,
    revelan que la herida vuelve a
    sangrar. Le prestan su ayuda y lo
    colocan nuevamente sobre la litera.
    Todos se disponen para la salida y se
    retiran en el mismo orden en que han
    entrado, prestando escolta al rey y a
    la sagrada arqueta. Los caballeros
    abandonan la sala con paso solemne.
    El cortejo de Amfortas desaparece.
    Disminuye la claridad diurna. Los
    escuderos atraviesan rápidamente 
    la sala. Los últimos caballeros y
    escuderos han desaparecido ya y se
    cierran las puertas. Parsifal, que al
    oír los gritos de dolor de Amfortas
    había llevado la mano sobre su
    corazón, apretándolo fuertemente 
    un buen rato, permanece todavía en
    el mismo sitio, inmóvil y pasmado.
    Gurnemanz se acerca a Parsifal y 
    le sacude del brazo.)

    GURNEMANZ
    ¿Qué haces aquí?
    ¿Qué es lo que has visto?

    (Parsifal aprieta de nuevo el pecho
    con su mano y mueve la cabeza con
    signos negativos.)

    (Glocken)
    ¡No eres más que un pobre tonto!

    (Abre una puerta lateral.)

    ¡Sal de aquí y sigue tu camino!
    Escucha el consejo de Gurnemanz: 
    ¡deja a nuestros cisnes en paz 
    y dedícate a las ocas, ganso!

    (Hace salir a Parsifal de un empujón
    y cierra la puerta tras él. Se dirige a
    la puerta por donde desaparecieron
    los caballeros. El telón cae en el
    último compás.)

    UNA VOZ
    (En lo alto de la cúpula.)
    "Iluminado por la compasión 
    el necio casto."

    VOCES
    (En lo alto de la cúpula.)
    ¡Gloria a los que creen!

    (Suenan las campanas.) 






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    Walther von der Vogelweide (Codex Manesse, c. 1300).


    Walther von der Vogelweide

    Walther von der Vogelweide nació alrededor de 1170 posiblemente en la actual Baja Austria y murió, probablemente en Wurzburgo, alrededor de 1228. Fue uno de los Minnesänger más famosos. Se le considera el más importante poeta en alemán de la Edad Media.

    A pesar de toda su fama, el nombre de Walther no se encuentra en documentos contemporáneos, a excepción de una sola mención en los relatos de viajes del obispo Wolfger de Erla de la diócesis de Passau, que el 12 de noviembre de 1203 anota: «Walthero cantori de Vogelweide pro pellicio v solidos longos» (Para Walther el cantor de Vogelweide, cinco chelines para una pelliza). La mayor fuente de información sobre él son sus propios poemas y referencias ocasionales que de él hacen otros trovadores, por ejemplo, en el lamento sobre la muerte de los grandes cantantes del pasado ("Wol mich des tages").

    Única mención documental a Walther von der Vogelweide.

    Del título que le dan sus contemporáneos (her, esto es Herr, señor) resulta claro que era de origen noble; pero de la misma manera, su apellido Vogelweide (prado de los pájaros, en latín aviarium, lugar donde se capturaban los pájaros) evidencia que no pertenecía a la más alta nobleza, que recibía su nombre de castillos o villas, sino a la nobleza de servicio (Dienstadel), humildes vasallos de grandes señores, que por su riqueza y posición no estaban muy alejados de los campesinos libres.

    Lugar de nacimiento

    El lugar de nacimiento de Walther es desconocido hoy en día y probablemente nunca será posible indicarlo con exactitud debido a la ausencia de documentos escritos. Hay pocas posibilidades de averiguarlo a partir de su nombre. En la Edad Media había muchos lugares llamados "Vogelweiden" en las cercanías de los castillos y ciudades, donde se capturaban tanto halcones para cetrería como pájaros cantores. Por esta razón, hay que asumir que el poeta recibió este nombre ante todo en un ámbito local, pues no puede usarse a gran escala debido a la ambigüedad de esa designación (otras personas de la alta nobleza y poetas que solían viajar con sus amos utilizaban el nombre inequívoco de su señor o de su lugar de origen). Por lo tanto, el nombre sólo resultaba significativo en el círculo más cercano, donde sólo hubiera un Vogelweide. Del mismo modo, pudo entenderse como un sobrenombre metafórico del cantante. Ahora bien, los nombres artísticos eran normales en poetas de los siglos XII y XIII, mientras que los minnesänger en principio eran conocidos por el apellido de su familia noble con la que firmaban documentos. Por estas razones, diversos lugares pretenden ser la tierra natal del cantante: Fráncfort del Meno, Feuchtwangen, Wurzburgo, Dux (en Bohemia) y Bolzano-Bozen en Italia.

    En 1974 Helmut Hörner localizó una granja mencionada en 1556 como "Vogelweidhof" en el urbarium del dominio Rappottenstein, en aquel tiempo perteneciente al Amt Traunstein, hoy dentro del municipio de Schönbach (en el Waldviertel de Baja Austria), cuya existencia se mencionaba, sin más comentarios, ya en 1911 por Alois Plesser, quien desconocía su exacta ubicación. Hörner probó que la granja Weid es en realidad la aludida Vogelweidhof y dio argumentos para considerar que Walther nació en el Waldviertel. Publicó sus hallazgos en 1974 en su libro 800 Jahre Traunstein (800 años Traunstein). Entre otros extremos, resalta que el propio Walther dice "Ze ôsterriche lernt ich singen unde sagen" ("En Austria -en aquella época sólo la Baja Austria y Viena- aprendí a cantar y hablar"). Una tradición sostiene que Walther, uno de los diez Antiguos maestros, fue un Landherr (terrateniente) de Bohemia, lo que no contradice su origen en el Waldviertel, porque en la época medieval, el Waldviertel se describe de vez en cuando como versus boemiam. Esta teoría recibió un fuerte apoyo en 1977 y 1987 por parte de Bernd Thum (Universidad de Karlsruhe, Alemania), que hace muy plausible un origen en el Waldviertel. Thum comenzó analizando el contenido de la obra de Walther, especialmente su llamada a la cruzada, también conocida como "elegía de los tiempos antiguos" y concluyó que el lugar de nacimiento de Walther estaba apartado de todas las rutas comerciales de su tiempo y en una región en la que la tierra aún estaba despejada en esta época, pues el cantante se lamenta "Bereitet ist daz velt, verhouwen ist der walt" y que no reconoce ya a la tierra ni a la gente. Esto sólo puede aplicarse al Waldviertel.

    En 1987, Walter Klomfar y la bibliotecaria Charlotte Ziegler concluyeron que Walther podía haber nacido en el Waldviertel. El punto de partida fue también el estudio por parte de Klomfar de las mismas líneas de Walther arriba mencionadas, de las que ningún investigador ha dudado, pero que literalmente no dicen nada de su lugar de nacimiento. Klomfar tiene en cuenta un mapa histórico trazado por los monjes del monasterio de Zwettl en el siglo XVII con ocasión de un litigio. Este mapa contiene un pueblo llamado Walthers y un campo marcado como "Vogelwaidt", así como una casa de la villa. El pueblo quedó desierto, pero un pozo marcado en el mapa pudo ser excavado y reconstruido para probar la exactitud del mapa. Klomfar también pudo identificar a parte de los propietarios de la región y encontró uno con el nombre de Walther, nombre por otro lado nada infrecuente. Según la teoría de Klomfar, publicada en 2005, la villa fue creada en 1175 por un noble de Kleinst llamado Walter. En ese tiempo este noble vasallo habría roturado, por orden de su burgrave, en la tierra fronteriza hasta el bosque de Bohemia, y poblado esta tierra. Como era propio de la época, su hijo se habría educado en el cercano convento de Zwetl, donde habría aprendido latín bajo el severo cuidado de los monjes cistercienses y habría cantado en el coro de la iglesia.

    Por el contrario, Franz Pfeiffer asume que el poeta nació en Wipptal en el Tirol del Sur, donde, no lejos de la pequeña ciudad de Vipiteno (en alemán, Sterzing), existe un bosque llamado Vorder- y Hintervogelweide. Este origen estaría en contradicción con el hecho de que Walther no pudo visitar su tierra natal durante muchos años. En aquella época el Tirol era el hogar de bastantes minnesänger conocidos.

    Reinmar el Viejo

    La corte de Viena, en ese tiempo regida por el duque Federico I de la casa de Babenberg, se había convertido en un centro de arte y poesía. Aquí fue donde el joven poeta aprendió su arte bajo el conocido maestro Reinmar el Viejo, cuya muerte lamentó después en dos de sus más hermosas canciones; y en el generoso duque encontró su primer mecenas. Este feliz período de su vida, durante el cual produjo las más encantadoras y espontáneas canciones de amor, acabó en 1198 con la muerte del duque. De ahí en adelante, Walther fue un vagabundo que iba de corte en corte, cantando a cambio de comida y alojamiento, y siempre esperando encontrar algún patrón que lo salvara de su "vida de juglar" (gougel-fuore) y de la vergüenza de estar siempre de invitado. No era muy calculador en cuanto a la obtención de un éxito material. Vituperaba a los hombres y sus costumbres; e incluso cuando estas críticas no afectasen a los señores principescos, sus subordinados a menudo tomaban medidas para deshacerse de un censor tan incómodo.

    Política

    Así se vio obligado a abandonar la corte del generoso duque Bernhard de Carinthia (1202-1256); después de experimentar la tumultuosa casa del landgrave de Turingia Hermann I Landgrave de Turingia, famoso mecenas, advierte a aquellos que tengan oídos sensibles que se mantengan lejos de allí; y después de tres años en la corte de Dietrich I de Meissen (que reinó entre 1195 y 1221) se queja de que por sus servicios no recibió ni dinero ni alabanzas. Walther fue, en realidad, un hombre de opiniones bastante fuertes; y es esto lo que le proporciona su principal significado en la historia, como se ve por su lugar en la literatura. Desde el momento en que la muerte del emperador Enrique VI (1197) abrió la lucha entre el imperio y el papado italiano, Walther se lanzó ardientemente a la lucha, en pro de la independencia y unidad alemanas. Aunque sus poemas religiosas pruebas lo suficiente la sinceridad de su Catolicismo, permaneció hasta el fin de sus días se opuso a las extremas reclamaciones de los papas, a quien él ataca con una amargura que sólo puede estar justificada por la fuerza de sus sentimientos patrióticos. Sus poemas políticos comienzan con una llamada a Alemania, escrita en 1198 en Viena, contra las perturbadoras ambiciones de los príncipes: "Corona a Felipe con la corona del Emperador Y no les permitas que perturben más tu paz".

    Estaba presente en la coronación, el 8 de septiembre, de Felipe de Suabia en Maguncia, y lo apoyó hasta que su victoria era segura. De esta época son poesías imperiales que describen la terrible época posterior a la muerte del emperador Enrique IV, así como el deseo de ver a Felipe como un nuevo rey y los reproches contra el papado; aparecieron alrededor de 1198 y una tercera en 1201. Después del asesinato de Felipe en 1209, "dijo y cantó" en apoyo de Otón de Brunswick contra el candidato papal Federico Hohenstaufen que fue nombrado el 9 de diciembre de 1212; y sólo cuando la utilidad de Otón para Alemania quedó eliminada por la batalla de Bouvines (1212), se volvió hacia el ascendente Federico II, ahora el único representante de la majestad alemana frente al papa y los príncipes. La inestabilidad de la monarquía obligaba a cambios de bando que los poetas como Walther no podían sino seguir, debido a que los monarcas serían sus principales valedores y dependían de ellos financieramente.

    Al final su genio y su celo por el imperio fueron reconocidos por el nuevo emperador. De uno de sus poemas resulta que el emperador Federico II le dio un pequeño feudo en Franconia alrededor de 1220 y, aunque se lamentaba de que su valor era escaso, le dio el hogar y la posición social que había deseado desde hacía tiempo. Walther no concretaba dónde estaba su feudo, pero se supone que en Wurzburgo porque el wurzburgués Michael de Leone cuanta alrededor de 1350 que la tumba de Walther está en la iglesia Neumünster en Wurzburgo. Que Federico le favoreciese confiriéndole la tutoría de su hijo Enrique, rey de romanos, es más que dudoso. El hecho, en sí poco probable, se basa sólo en la evidencia de un único poema, que puede también interpretarse de otra forma. El inquieto espíritu de Walther no le dejó permanecer durante mucho tiempo en su nueva propiedad.

    Últimos años

    En 1217 fue una vez más a Viena, y de nuevo en 1219 después del regreso del duque Leopoldo VI de la cruzada. Alrededor de 1224 parece haberse asentado en su feudo cerca de Wurzburgo. Fue activo al urgir a los príncipes alemanes para que participaran en la cruzada de 1228, y pudo haber acompañado al ejército cruzado al menos hasta el Tirol. En un bello y patético poema retrata el cambio que notó en las escenas de su niñez y que le hacían pensar en su vida como un mero sueño. Murió alrededor de 1230, y fue enterrado en Wurzburgo, dejando instrucciones de que los pájaros se alimentaran en su tumba diariamente.

    Sobre el lugar en que estaba la tumba y la inscripción en latín que había sólo se tiene información a través del Protonotario de Wurzburgo Michael de Leone, muerto en 1355, a quien se atribuye la compilación de canciones del "manuscrito E": «Pascua. qui volucrum. vivus. walthere. fuisti / Qui flos eloquij. qui palladis os. obiisti. / Ergo quod aureolum probitas tua possit habere. / Qui legit. hic. dicat. deus iustus miserere».

    La tumba de piedra original con su inscripción en latín ha desaparecido, pero en 1843 se erigió un nuevo monumento en el lugar, llamado Lusamgärtchen (jardín Lusam), hoy arrinconado entre las dos principales iglesias de la ciudad. También hay una bella estatua del poeta en Bolzano, inaugurada en 1877.

    Obra poética

    Sus poesías políticas son históricamente interesantes, pero su mérito se ha exagerado por muchos críticos literarios alemanes de los siglos XIX y XX, que vieron en ellos sus propias aspiraciones imperiales y prejuicios anti-papales reflejados en este poeta patriótico de la Edad Media.

    De mayor valor son sus poesías líricas, que en su mayor parte se refieren al amor, lo que llevó a sus contemporáneos a saludarlo como su maestro en el canto (unsers sanges meister). Por supuesto que es desigual. En su peor poesía no se alza por encima de los rutinarios convencionalismos de su escuela. En sus mejores obras muestra una espontaneidad, encanto y facilidad que sus rivales buscaron en vano imitar. Sus primeras poesías están llenas del gozo por la vida, de un sentimiento por la naturaleza y la gloria del amor. Muy atrevido, incluso rescató el amor de la convención que había hecho de él una prerrogativa de la clase noble. Compara a la "mujer" (wip) con la "señora" (frouwe), considerando más a la primera frente a la segunda. Y pone la más bella de sus poesías, que es Unter der linden (Bajo del tilo), en boca de una simple joven. Este poema relata el amor entre un caballero y una joven campesina en la naturaleza, marcando la ruptura con el ideal del caballero y la dama despreciativa con amor no consumado.

    Con el tiempo va ganando terreno una cierta seriedad que ya subyacía en sus primeras obras. Los poemas religiosos y didácticos se hacen más frecuentes; y sus versos en alabanza al amor se vuelven a veces una protesta contra los laxos estándares de una época desmoralizada por las perturbaciones políticas. Predica la cruzada, pero al mismo tiempo sugiere la virtud de la tolerancia, señalando que en la alabanza a Dios, "cristianos, judíos y paganos todos están conformes".

    Fulmina el "falso amor"; pero se burla de aquellos que mantienen que "el amor es pecado". En una época de ideales monásticos y relajada moralidad no había ningún lugar común en los simples versos en que resume su principio inspirador de la caballería: "Swer guotes wibes liebe hat Der Schamt sich ieder missetat".

    Considerada en su conjunto, la producción poética de Walther ofrece la imagen no sólo de un gran genio artístico, sino de un personaje luchador, apasionado, muy humano y amable.

    Obras

    Der Azeton - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Bognerton - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Erste Phillipston - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Keiser als Spileman - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Kaiser Friedrichs und Engelbertston - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Koenig Friedrichston - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Koenig Heinrichston - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Leich - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Leopoldston - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Meisnerton - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Ottenton - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Reichston um 1200 - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Unmutston - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Wiener Hofton - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Der Zweite Phillipston - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Fruehe Lieder bis 1198 - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Ich sach mit mînen ougen - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Ich saz ûf einem Steine - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Ir sult sprechen willekomen - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Lieder bis 1203 - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Lieder bis 1205 - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Lieder bis 1220 - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Lieder der neuen Minne - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Maedchenlieder - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)
    Spaete Lieder - eLibrary Austria (elib austria etxt in German)



    ¿A DÓNDE HAN HUIDO MIS AÑOS?

    ¿A dónde han huido mis años?

    I

    ¿A dónde han huido mis años?
    ¿Soñé mi vida o fue verdad?
    ¿Lo que creí que fue, existió?
    No sé cuánto tiempo he dormido.
    Ahora me he despertado y desconozco
    todo lo que antes conocía como mi propia mano.
    Las gentes y las tierras donde me crié desde niño
    me resultan extrañas, como una ilusión. 
    A mis compañeros de juego los veo lentos y viejos;
    el campo es distinto y el bosque ha cambiado:
    sólo el agua va por donde iba antes.
    En verdad podría decir que es una gran desgracia.
    Me retira el saludo el que antes me conocía.
    El mundo está en todas partes lleno de hostilidad.
    ¡Cuando pienso en algunos días felices, 
    que han pasado por mí como una tromba de agua!
    Cada vez más, ¡ay!


    II

    ¡Ay, qué lamentablemente actúan los jóvenes!
    Los pocos que se arrepienten de corazón
    tienen ahora motivo para preocuparse: ¿por qué obran así?
    He dado la vuelta al mundo, nadie está contento:
    bailar, reír, cantar terminan con las preocupaciones.
    Nunca se vio multitud que causara tanta pena.
    Fíjate en los tocados de las damas;
    los caballeros llevan, orgullosos, trajes de villanos;
    aquí nos llegan cartas inquietantes de Roma,
    se nos permite lamentarnos y nos quitan la alegría.
    Esto me afecta en el corazón (¡vivíamos tan a gusto!),
    a los pájaros silvestres aflige nuestra tristeza;
    ¿qué tiene de maravilloso si me desespero?
    ¿Qué digo, tonto de mí, impulsado por la cólera?
    Quien sigue la alegría aquí, la perderá en el cielo.
    Siempre más ¡ay!


    III

    ¡Ay, cómo se nos ha engañado con dulces prendas!
    Veo flotar las amarguras en medio de las mieles.
    Por fuera, el mundo es bello, blanco, verde y rojo
    y por dentro de color negro, oscuro como la muerte.
    Cuando por fin haya recuperado el consuelo,
    habrá sido con débiles remedios frente a grandes calamidades.
    Pensad bien en esto, caballeros, pues es cosa vuestra:
    lleváis relucientes yelmos; algunos, duras mallas;
    y todos, fuertes escudos y espadas bendecidas.
    ¡Quisiera Dios que mi valor fuera victorioso!
    Así querría yo poder servir al hombre necesitado
    y no me refiero a la tierra ni al oro de los señores:
    yo mismo quisiera llevar corona eterna,
    que el mesnadero le gustaría lograr con fuerte lanza.
    Me gustaría hacer las expediciones por el mar
    y entonces cantar "¡Afortunado!" y nunca más "¡Ay, desgraciado!"
    y nunca más "¡Ay, desgraciado!"

    Walther von der Vogelweide (minnesinger, 1170-1230), en Poesía de Trovadores, Trouvères y Minnesinger, Carlos Alvar.



    Gedicht - Poesia: Walther von der Vogelweide 

    Bajo el tilo sobre el prado,

    Bajo el tilo
    sobre el prado,
    estuvo el lecho de los dos,
    ver habráis podido
    que han quebrado
    bien a ambos: hierba y flor.
    En un valle junto al soto,
    tandaradai,
    cantó bello el ruiseñor.

    Fui caminando
    a la vega:
    mi amado se me adelantó.
    Y habiendo llegado,
    ¡la dicha ésta
    de augusta mujer, no cesó!
    ¿Si me besó? –Veces mil:
    tandaradai,
    ved la roja boca en mí.

    Entonces él hizo
    generoso
    de flores un lecho y cojín.
    De eso habrá reído
    muy gozoso,
    quien pasado haya por allí.
    Por las rosas verá bien,
    tandaradai,
    dónde se apoyó mi sien.

    Que yació conmigo
    si oyeran,
    ¡qué vergüenza, (nos guarde Dios)!
    Lo que conmigo hizo
    jamás sepa
    nunca nadie, más que él y yo,
    y un pajarillo cantor:
    tandaradai,
    que guardará nuestro amor.

    Posted by Ricardo Marcenaro |
    http://byricardomarcenaroi.blogspot.com.es/2012/05/gedicht-poesia-walther-von-der.html




    Under der linden an der heide,

    Under der linden
    an der heide,
    dâ unser zweier bette was,
    dâ muget ir vinden
    schône beide
    gebrochen bluomen unde gras.
    Vor dem walde in einem tal,
    tandaradei,
    schône sanc diu nahtegal.

    Ich kam gegangen
    zuo der ouwe:
    dô was mîn friedel komen ê.
    Dâ ward ich empfangen
    hêre frouwe,
    daz ich bin saelic iemer mê.
    Kuster mich? wol tûsentstunt:
    tandaradei,
    seht wie rôt mir ist der munt.

    Dô het er gemachet
    alsô rîche
    von bluomen eine bettestat.
    Des wirt noch gelachet
    inneclîche,
    kumt iemen an daz selbe pfat.
    Bî den rôsen er wol mac,
    tandaradei,
    merken wâ mirz houbet lac.

    Daz er bî mir laege,
    wessez iemen
    (nu enwelle got!), sô schamt ich mich.
    Wes er mit mir pflaege,
    niemer niemen
    bevinde daz, wan er und ich,
    und ein kleinez vogellîn:
    tandaradei,
    daz mac wol getriuwe sîn.    






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  • 04/13/16--03:59: HARTMANN VON AUE [18.430]
  • Herr Hartmann von Aue (autorretrato ficticio en el Codex Manesse, fol. 184v, sobre 1300).

    Hartmann von Aue

    Hartmann von Aue (* alrededor de 1180 hasta 12051 - † entre 1210 y 1220) es junto con Wolfram von Eschenbach y Gottfried von Straßburg uno de los más importantes poetas épicos del alto alemán medio (mittelhochdeutsche Klassik) alrededor del año 1200. Junto con Heinrich von Veldeke fue uno de los primeros autores alemanes de la novela cortesana que fue adoptado con el mismo estilo en idioma francés. Von Aue es autor de las novelas poéticas cuyos títulos son Erec, Gregorius o Der gute Sünder (Gregorio o El buen pecador), Der arme Heinrich (El pobre Enrique), Iwein, una discusión alegórica conocida bajo el nombre de Klagebüchlein (librito de lamentación), además de unas Minnelieder (canciones cortesanas) y canciones relativas a las cruzadas (Kreuzlieder).

    Se conoce muy poco de su vida, ni el lugar ni la fecha de nacimiento. Era un caballero suabo al servicio de los señores de Aue y estaba excepcionalmente bien educado para ser un laico; sabía leer y escribir y poseía conocimientos de francés y latín, además de estar versado en la literatura de su tiempo. Su vida por el contrario está comparativamente vacía de acontecimientos. No está claro que la muerte de su señor feudal al que llora en tiernos versos fuera la ocasión de que uniera a una cruzada, la de 1197 o la anterior de 1189. Debió morir antes de 1210, porque Godofredo Estrasburgo en su “Tristán” compuesto por ese año, habla de él como todavía vivo, mientras que Heinrich von dem Türlin en su "Krone", escrito entre 1215 y 1220, le menciona como ya fallecido.

    Hartman es autor de algunos poemas líricos al la moda de su tiempo, que tratan ampliamente de Minne o amor. Más original que esto Minnesongs son sus poemas líricos de cruzada. Además escribió dos büchelîn de cartas poéticas de naturaleza amatoria; aunque se disputa su autoría de la segunda de esas cartas, su fama descansa en sus cuatro poemas épicos "Erec", "Iwein", "Gregorius", "Der arme Heinrich" (Pobre Enrique). En "Erec", que es su primera obra, compuesta hacia 1192, señala la introducción del ciclo artúrico en la literatura alemana. Se basó en el modelo del poema Frances de Chrestien de Troyes, considerablemente ampliado y alterado. Su motif fundamental es el conflicto entre Minne y el honor caballeresco. Erec descuida sus obligaciones de caballero en su devoción por lo preciosa novia Enite, cuando ella se lo reprocha él hace que ella le acompañe en su expedición que restaura su disminuido prestigio pero en el curso de la cual Enite sufre el mas duro tratamiento. Al final de la obra los amantes se reconcilian.

    En "Iwein", que se basa en el "Chevalier au Lion", de Cristian de Troyes se utiliza el mismo motivo, pero aquí el héroe, que también descuidaba sus obligaciones con su esposa debido a sus aventuras caballerescas, es rechazado y se vuelve loco. Después de pasar por muchas dificultades vuelve a ganar su favor. Aquí el poema cortesano se muestra en su forma clásica.

    Menos pretenciosos son sus poemas épicos legendarios. "Gregorius", basado en un poema francés de autor desconocido, es la historia de un Edipo medieval que sin quererlo se casa con su propia madre, pero hace penitencia por la enormidad con la penitencia más rigurosa y al final es considerado un santo y es elegido papa.

    "Der arme Heinrich" es un cuento encantado de devoción femenina. Una pobre sirvienta se ofrece a si misma en sacrificio para que su señor, que ha contrito la lepra, se pueda curar. En el último momento el caballero rehúsa el sacrificio; como premio es curado milagrosamente y se casa con la muchacha. Pera componerla usó una fuente escrita, probablemente una crónica latina, de la que sin embargo nada sabemos.

    Hartmann era el poeta preferido de los círculos cortesanos, cuyas ideas están perfectamente reflejadas en sus obras. La forma sin defecto y cuidada dicción de su épica los convirtió en modelos clásicos par los poetas posteriores.

    Una edición completa de sus poemas es la de Fedor Bech (2ª ed., 3 vols.)en "Deutsche Klassiker des Mittelalters", editada por Pfeiffer, IV-VI (Leipzig, 1887-1893). P Piper editó selecciones en "Deutsche National Litteratur" de Kürschner. Hay una edición de "Erec" por M. Haupt (2ª ed., Leipzig, 1871); de "Iwein" por Emil Henrici (Halle, 1891-93); de "Gregorius" por H. Paul (Halle, 1873); de "Der arme Heinrich" por H. Paul (3ª ed., Halle, 1904). Simrock tradujo al alemán moderno ésta ultima obra (2ª ed., Heilbronn, 1874), Bötticher (Halle, 1891), y Legerlotz (Bielefeld, 1904).




    La mayoría de las informaciones sobre las condiciones de la vida de Hartmann fueron extraídas de los prólogos y epílogos de sus obras. Sobre todo se encuentran en los prólogos del Der Arme Heinrich y de forma similar en los prólogos del Iwein. Allí comenta Hartmann sobre sí mismo:



    Ein ritter sô gelêret was,
    daz er an den buochen las,
    swaz er dar an geschriben vant:
    der was Hartmann genannt,
    dienstman was er zOuwe.


    Un caballero ha sido tan bien educado,
    que podría leer todo en los libros,
    lo que encontraba escrito allí,
    el cual fue llamado Hartmann,
    fue vasallo en Aue.


    Menciones de Hartmann por otros poetas

    Los contemporáneos de Hartmann consideraban a Hartmann como un poeta importante. Su eminencia se basa en su estilo literario: la claridad formal y el significado de sus novelas y además se asienta principalmente en su papel fundamental dentro del género de la lírica alemana. Gottfried von Straßburg le alababa en el Tristán (sobre el año 1210) por sus kristallînen wortelîn (palabras cristalinas, verso 4627) y en un inciso literario le dejaba en el primer rango entre los poetas épicos:

    Hartman der Ouwære,
    âhî, wie der diu mære
    beide ûzen unde innen
    mit worten und mit sinnen
    durchverwet und durchzieret!
    swer guote rede zu guote
    und ouch ze rehte kan verstân
    der mouz dem Ouwaere lân
    sîn schapel und sîn lôrzwî



    Hartmann von Aue
    sí, como él sus historias
    en cuanto a la forma y al contenido
    con palabras y pensamientos
    completamente adorna y ornamenta!
    Quien conoce el idioma bien
    y correctamente,
    éste tiene que dejar a Hartmann
    su corona triunfal y su laurel.
    Gottfried von Straßburg, Tristan3




    Hartmann von Aue

    I

    Dije que a ella siempre serviría,
    e hice que por doquier lo pregonaran.
    Mi corazón a ella había entregado:
    ahora he recobrado lo que es mío.
    Si te atan necias promesa,
    déjalas antes de que el tiempo,
    al calor de las disputas,
    año tras año te robe.
    Tal es como yo lo hice:
    Que ella con su guerra quede.
    En el tiempo que se inicia
    es mi intención servir en otras tierras.

    Ya que ahora el premio debo echar en falta
    de aquella a quien serví por tantos años,
    quiera Dios, cuando menos, concederme
    el que a la bella le sea dado solaz
    sin resentirse su honra.
    Puesto que vengarme debo,
    sea ésta y no otra
    la venganza que así emprendo:
    Yo le deseo venturas,
    más que ningún otro hombre,
    y poder sentir a la vez
    como mías sus penas y sus dichas.

    Por perdidos no doy aquellos años
    que, empeñado en servirla, hube de vivir:
    Aunque su amor me niegue el premio justo,
    una dulce ilusión es mi consuelo.
    Nada con más gusto haría
    que poder igual que antaño
    acudir a su llamada.
    Hombres hay que guardan siempre,
    aunque el amor no les toque,
    confiando en que al cabo puedan
    disfrutar de su visita.
    Contentos los mantiene esa esperanza.

    Yo que desde un principio fui su siervo,
    de ella quiero que brote mi alborozo,
    aunque ello de bien poco haya servido.
    Estoy seguro de que mi señora
    a su honor vive entregada.
    Quien el propio ponga en juego,
    allá él con su destino.
    Sus años vestirá el dolor.
    El que en amores es diestro,
    ése sí que es hombre falso.
    Mi alma no abriga duda:
    Jamás querré alejarme de su lado.

    https://www.eurielec.etsit.upm.es/~zenzei/index.php?




    HARTMANN VON AUE

    1.

         Mir hattenbotten frowe gvot.
    sinen dienest der dir ez wol gan.
    ein ritter der vil gerne tvot.
    dc beste dc sin herze kan.
    der wil dvr dinen willen disen svmer sin.
    vil hohes mvotes verre vf die gnade din
    dc solt dv minneclich enphan dc ich mit gvoten meren var
    so bin ich willekomen dar.


    2.

    Dv solt ime botte minen dienst sagen.
    swaz ime zeliebe mvoge geschehen.
    dc mohte nieman baz behagen
    der in so selden habe gesehen.
    vnd bitte in dc er wende sinen stolzen lip
    da man ime lone ich bin ein vil vremedez wip
    zenpfahenne svsgetane rede swer er vch anders gert
    dc tvon ich wan des ist er wert.


    3.

    Min erste rede die si ie vernam
    die enphienc si des mich dvhte gvot.
    biz si mich nahen zir gewan
    zehant bestvont si ein ander mvot
    swie gerne ich wolte ich mac von ir niht komen.
    dvi groze liebe hat so vaste zvo genomen
    dc si mich niht enlazet vri. ich mvoz ir eigen iemer sin
    nv enrvoche est doch der wille min.


    4.

         Swez vroide an gvoten wiben stat§    
    der sol in sprechen wol.
    vnd iemer wesen vndertan
    dc ist min sitte vnd ist min rat.
    alse ez mit trvwen sol.
    dc kan mich niht vervan
    an einer stat
    dar ich gnaden bat
    swaz si mir tvot ich han mir ir gegeben
    vnd wil ir einer leben.


    5.

    Moht ich der schonen minen mvot
    nah minen willen sagen.
    so liez ich minen sanc.
    nv ist min selde niht so gvot
    da von mvoz ich ir clagen
    mit sange dc mich twanc.
    swie verre ich si
    swie verre ir ich so sende ich ir den botten bi. (so)
    den si wol horet vnd eine siht
    der enmeldet min da niht.


    6.

    Ez ist ein clage vnd niht ein sanc
    dc ich der gvoten mitte
    ernviwe minvi leit
    die sweren tage sint al zelanc
    die ich si gnaden bitte.
    vnd si mir doch verseit.
    swer selchen strit
    der kvmber ane vreide git
    verlazen kvnde des ich nieni kan.
    der were ein selic man.


    7.

         Ich sp”ch ich wolte ir einer leben§     
    vnd lie dc wite mere komen.
    min herze hette ich ir gegeben
    vnd han dc nv von ir genomen
    swer tvnben antheiz trage
    der laz inder tage
    ê in der strit
    berovbe der iare gar
    alse si mich hat getan
    ir si der criek verlan
    von dirre zit
    so wil ich dienen anders war.


    8.

    Sit ich ir lones mvoz enbern
    der ich manic iar gedienet han.
    so mvoze mich doch got gewern.
    dc ez der lieben mvoze ergan
    nach eren vnd wol
    sit ich mich rechen sol
    deswar dc si.
    vnd doch niht anders wan also
    dc ich ir heiles gan
    baz danne ein ander man.
    vnd bin da bi
    ir leide gran ir liebes vro.


    9.

    Mir sint dvi iar vil (Bl. 30b) vnverlorn
    dvi ich an si gewendet han.
    hat mich ir minnen lon verborin
    doch trostet mich ein lieber wan
    ich engerte nihtes me
    wan mvoz ich ir alse
    zefrowen iehen
    manic man der nimpt sin ende also
    dc ime niemer liep geschiht
    wan dc er sich versiht
    deiz svle geschehen
    vnd tvot inder gedinge vro.


    10.

    Der ich daher gedienet han.
    dvr die wil ich mit vreiden sin
    doch ez mich wenic hat vervan
    ich weiz wol dc dvi frowe min
    nach eren lebet
    swer von der siner strebt
    der habe ime dc
    in betraget siner iare vil.
    swer also minnen kan
    der ist ein valscher man.
    min mvot stet baz
    von ir ich niemer komen wil.








    .

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  • 04/13/16--06:19: AIMERIC DE BELENOI [18.431]

  • AIMERIC DE BELENOI

    Nació en Lesparra, distrito de Burdeos, Francia. Fue clérigo, se hizo juglar y compuso bonas cansos e bellas e avinens, según relata la Vida, que nos enseña que fue sobrino de Peire de Corbiac. Anduvo en las cortes de Tolosa, Provenza, Aragón, Castilla, Rosillón, Italia del Norte. Parece que murió en Cataluña. — Una veintena de poesías, escritas entre 1217 y 1242: trece cansos, dos composiciones religiosas, (hic, I y II), un canto de cruzada, un descort, un planh y dos sirventeses.

    (Cf. Boutière, Biogr., p. 255 s.; Dumitrescu, Aimeric, p. 7 ss.; Jeanroy, Poésies I, p. 331; Diez, Leben und Werke, p. 448 ss.)


    Dumitrescu, Maria. Poésies du troubadour Aimeric de Belenoi. Paris: Société des Anciens Textes Français, 1935.
    Código: 009,001 Autor: Aimeric de Belenoi Género: Planh Número: XII


    Ailas ! per que viu lonjamen ni dura

    I

    Ailas ! per que viu lonjamen ni dura
    Selh que totz jorns ve creysser sa dolor ?
    Qu'er son tornat tug li mey gaug em plor,
    Per un felh dol que dins mon cor s'atura,
    Qu'ey non es joys tan grans, quan m'o cossir,
    Que·l dol qu'ieu ai me pogues eschantir.
    Per so non puesc motz ni sos acordar,
     Qu'om, quan plora, no pot ges be chantar.

      
    II
     
    Chantar m'ave tot per aital natura
    Cum lo signes, que chanta ab dolor 
    Quan mor : et ieu chan, planhen mon senhor 
    Que ai perdut, ab dol et ab rancura,
    Nono Sanchitz, per cuy degra morir
    Quan lo perdiey, s'om se degues aucir :
    Que, quant hom pert son bon senhor e quar,
     Degra morir, pus mays no·l pot cobrar.
      
     
    III
     
    Ja no diray tan gran dezaventura,
    Senher Nono — si tot m'ai gran dolor —
    Que siatz mortz, quar diria folhor :
    Qu'aysselh es mortz, de cuy Dieus non a cura.
    Mas Dieus vos a mandat a se venir,
    Quar saubes luy e Joy e Pretz servir.
    E silh son mort, que·us solion amar,
     Que·us an perdut, Senher, ses recobrar.
      
     
    IV

    Ab vos es mortz Sens, Franquez' e Mezura
    Per que totz hom en deu aver dolor ; 
    E tug bon ayp que tanhon a Valor
    Moron ab vos, per que reviu Falsura 
    Say, entre selhs que no s'en fan grazir.
    Mas qui vol pretz, e·ls vostres faigz se mir,
    Qu'aissi sabra Dieu e pretz guazanhar,
     E si mezeys e tota re honrar.
      

    V
     
    Ar puesc ben dir que totz lo mons pejura :
    Qu'ey non es joys que non torn en dolor,
    Mas sol de·l ric joy de nostre Senhor ; 
    Per que·m par folhs qui enten ni s'atura 
    En autre joy, mas en Dieu obezir. 
    Segle caitiu ! ab dolor faitz fenir 
    Totz vostres faigz ; per qu'om no·s deu fizar
    En vostr' amor, mas, per son benestar.
      
     
    VI
     
    Senher Nono, de vos puesc per ver dir
    Qu'anc non l'ames, mas quan per Dieu servir,
    E per los sieus enantir et honrar,
     E per los mals confondr' ez abaissar.
      

    VII

    Senher, Dieu prec la vostr' arma ampar,
     Que sai m'avetz pro layssat que plorar.


    ***


    Dumitrescu, Maria. Poésies du troubadour Aimeric de Belenoi. Paris: Société des Anciens Textes Français, 1935.
    Código: 009,003 Autor: Aimeric de Belenoi Género: Canso Número: I



    Aissi quo·l pres que s'en cuja fugir

    I

    Assi quo·l pres que s'en cuja fugir
    Quant es estortz et hom pueys lo repren
    E li dobl' om son perilos turmen,
    Cugey ab genh de la preizon eyssir
    D'Amor, que m'a tan duramen repres,
    Que per nulh gienh estorser no·lh puesc ges.
    Anc mai no fuy en tan mala preizo
     Que sens ho gienhs no·m pogues tener pro.
      

    II
     
    Per aital gienh mi fetz mos sens partir
    De son pays, que no vis son cors gen — 
    Quays qu'oblit om so que no ve soven !
    Mas anc mos sens no·ys poc tant afortir
    Que·m giet de·l cor selha que m'a conques,
    Don cug murir, si no·m socor Merces :
    Que mos cors m'es miralhs de sa faysso,
     Per que·l fugirs no·m fa re, si mal no.
      

    III
     
    Que tot quan deu az Amor abelhir
    E tot quan tanh a leyal pretz plazen,
    E tot quan platz a Joy e a Joven
    Hi vey ades, on plus prim la remir ; 
    E, quar non vey ab los huelhs so que·m pes, 
    Muer de dezir : qu'estranha dolors es 
    Qui fug asso, de que·lh sabria bo
     L'aconsegres, mais d'autra re qu'anc fo !
      

    IV

    Tant m'es a·l cor, que, quan de lieys cossir, 
    Selhs que parlon ab me ges no·ls enten,
    Mas fatz lor en ab esguardar parven, 
    Et ab rire, et ab « oc » e « non » dir ; 
    E pas entr'elhs, tristz, ab fin cor cortes,
    Pessan de lieys, cum vezer la pogues :
    Qu'ieu non ai joy, mas tant quant ab lieys so,
     Ni l'aus vezer, tant en tem mal resso.
      

    V
     
    Als no puesc far, mas lai on puesc auzir 
    De lieys parlar, m'en tornarai corren ;
    Quar fis amicx pren gran refranhemen
    Quant au sidons lauzar ni enantir,
    Ni pot parlar ab selhs cuy platz sos bes :
    Quar negus hom tant enemicx no m'es,
    Si la·m mentau, qu'ieu no vuelha son pro —
    Sevals d'aitan, cum dira sa razo.
      

    VI
     
    Chansos, vai t'en lai, en cel dous paes 
    On la rein' a tan ric pretz conques,
    Qu'ab lieys val mais so que alhors es bo,
     Per qu'honra si e·l ric nom d'Araguo.



    ***


    Dumitrescu, Maria. Poésies du troubadour Aimeric de Belenoi. Paris: Société des Anciens Textes Français, 1935.
    Código: 009,004 Autor: Aimeric de Belenoi Género: Canso Número: II



    Aissi cum hom pros afortitz

    I

    Aissi cum hom pros afortitz
    Que vol mais ab plus ric de se 
    Guerreyar, qu'ab seluy cuy ve
    Plus paupre, mi suy enardit
    D'amar vos, pros domna valens ;
    Quar no·m par bos afortimens 
    Qui de luec afortit non trai
     Un ric plazer, quan fort li play.
      

    II
     
    Contra·l vostre cors qu'es complitz
    De totz bes, mas sol de merce, 
    M'esfortz cum l'aguessetz de me
    En vos servir ab cuenhdes ditz 
    Et ab cortes faigz avinens ; 
    Qu'ayssi·m par que pro domna vens,
    Quan hom de·ls sieus tortz, quan los fay
     Li quier merce, qu'aissi s'eschay.
      

    III
     
    Quar per us fals fenhens voutitz 
    Lausengiers, per cui joys recre, 
    Ditz pros domn'e fai manta re
    Que par erguelhs a·ls afeblitz ; 
    Quar d'els mou lo gualiamens 
    Don mor fin' amors e jovens ; 
    Per que·s tanh que pros domn'assay
     Selhs que si fenhon parlier guay.
      
    IV

    Quar per folhs semblans es trahitz 
    Leyals cors, on es mais que be ;
    Per qu'a bona domna cove
    Que conosca ont es noiritz
    Enjans, ni fals entendemens ;
    Qu'ayssi pueja entre·ls valens
    Bona domna en pretz veray,
     Quan guarda que ditz e que fay.

     
    V
     
    Mas ieu suy volpilhs et arditz 
    E fols e savis, quan s'ave,
    Cortes ab selhs cuy Joys mante, 
    E vilas ab los deschauzitz ;
    Quar qui de totz captenemens
    Non es, par que sia fenhens
    E fals lauzengier fan m'esglay
    Quar desmesclan l'amor qu'ie·us ay.
      

    VI
     
    N'Audiartz es tant avinens,
    Adrech' e guaya e plazens, 
    Per qu' e·l sieu bendir mos cors jay
     Que totz bes ditz, mostra e fay.


    ***



    Dumitrescu, Maria. Poésies du troubadour Aimeric de Belenoi. Paris: Société des Anciens Textes Français, 1935.
    Código: 009,006 Autor: Aimeric de Belenoi Género: Sirventes Número: XIV



    Anc, puois qe giois ni canç

    I

         Anc, puois qe giois ni canç
         Ni donars ni servirs 
         Ni pretç ni gent garnirs 
         Ni amoros demans 
         No·i troberon amicx,
         No fo lo segle ricx,
         Ni reinhet fis ni patç.
         Doncs ben es grantç foudatç
    Qui non ama totç.

      
    II
     
         . . . faitç benestant
         Gent mangiars ni vestirs
         Onrars ni acuglirs
     
         . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
     
         no fon pechatç,
     
         Ni merces, — so sapcias —,
     
    Res, mas bon cors, qe de·l cor mou e nais
    Lo faitç per ce es om bons e savais.
      
     
    III
     
         Cors es segnorejans
         Sobre tutç los consirs,
         E vesers e ausirs
         Juja·ls faitç e·ls senblans,
         Qe·ls gioves e·ls anticx
         Fai cors francx e enic
         De semblans e de fatç  
         Q'enperis ne reinhatç
    Non fan ome grasir, mas cors verais,
    Si tot lo vist sa grantç rictatç ni·l pais.

     
    IV
     
         A·ls petitç es a·ls grans 
         Es naisers e morirs
         E salvars e perirs
         Comunals, per q'enjans
         Me senbl' e grans fasticx
         C’om cobes, flacs, ni ricx
         Gia sia poestatç ;
         C’a ricor fon donatç
    Poders, qe fos de·ls clerges e de·ls lais
    Capdels e guitç, e qe pretç no·il fos fais.

     
    V
     
         Lai son umelians
         On me fon lo venirs 
         Doutç, e greus lo partirs,
         En Castella, on lans
         Mos avinentç presicx ;
         Non atanh a casticx :
         Mas car a·l franc rei platç
         Bels dictç e fatç presatç,
    Qe no cresa sermon don preç abais,
    Mas grat, com fe sos avis, bos assaiç.


    ***


    Oroz Arizcuren, Francisco J. La lírica religiosa en la literatura provenzal antigua. Pamplona: Excma. Diputación Foral de Navarra - Institución Príncipe de Viana, 1972.

    Edición crítica, traducción, notas y glosario. Versión revisada para Corpus des Troubadours, 2011.

    Código: 009,009 Autor: Aimeric de Belenoi Género: Chanson religieuse Número: I




    Domna, flor

    I
              Domna, flor,
             [frug] d’amor,
         domna senz vilania,
              resplandor
              e color
         de tota cortezia:
              vostr’amor,
              sai, socor
         aicel q’en vos s’en fia,
              tal qe plor
              ne dolor
         non sen, Verges Maria;
     car de vos pres charn humana
     Jesus Christz, qi lav’e sana
     totz vostres amics de mal,
     per confessїon leial.
      
     II         

                         Ric iornal
             aven tal,
         beneita, glorïosa,
              q’a Nadal
               fos engal
         maire, filh’e espoza,
              de reial
               cort captal,
         dona [molt] poderoza,
              un logal
              mi faitz sal
         misericordïoza.
     Q’enois m’es d’aqesta vida,
     car no·i trop — tant es marrida—
     cort ni donna ni segnior
     senz trebail ni senz dolor.
      
     
     III 

              Qui honor
              vol d’amor,
         en vos, domna, entenda;
              qe d’aillor
              ven en plor
              e·il meillor
              fan folor:
         cuidon qe miels lur prenda
              —c’ab sabor
              dans maior—
         e pert cascus sa renda.
     Mas la vostra amistanza
             dona ioi e alegranza,
     e tol ir’e pensamen,
     e fai de paubre manen.
      
     
     V         

                          Ben i pren
              qi enten
         en vos, dousa reïna:
              c’ab iauzen
              pensamen
         son dezirer afina;
              cor e sen
              e talen
         mi donatz e aizina,
              qe viven
              peneden
         ab vera disciplina,
     dona, mos pechatz fenisca
     de tal guiza e delisca,
     c’al iorn derrer mi [men plait]
     ab aicels c’auran ben fait.
      


     VISeignier, en vos non perisca
                    vostre prez e non delisca:
     qe, cant la mortz eis d’agait,
     tuit li cuidar son desfait.



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  • 04/13/16--09:37: LUIS FELIPE DESSUS [18.432]

  • Luis Felipe Dessus

    Nació en Juana Díaz, Puerto Rico, en el año 1875 y murió en Ponce el 15 de diciembre de 1920. Fue un intelectual de valer, hombre orgulloso de sí mismo, íntegro, culto e inteligente. Fue además, un gran periodista de pluma recia y contundente; de crítica mordaz y atrevida. Luis Felipe fundó la revista Pancho Ibero, tema de la jocoseria y de la sátira, que tuvo una gran aceptación en nuestra patria.

    Fue Dessús un poeta elegante y fundamentalmente romántico. Político, periodista y poeta. Formó parte activa del Partido Unión de Puerto Rico. Fundó la Revista Pancho Ibero sobre política, arte y literatura (1917). Colaboró en los periódicos La democracia, El Mundo y en el Puerto Rico Ilustrado. Entre sus obras se encuentran Obras y Balas (1916) y los poemas Al Jacaguase e Indiana. 

    La primera voz mulata de Puerto Rico fue la de Luis Felipe Dessus, que proclamó su diversidad étnica de ser indio y africano. Dos identidades despreciadas por el colonizador español. Este poeta, en su desafiante reafirmación dice: “Yo soy negro y dichoso, / ¡mas que un papa y un rey!/ (…) No hay como ser negro y amar a Lucifer”. Esta versión tiene cierta correspondencia con algunos de los poetas negros de expresión francófona en África que manifestaron su repulsa contra la presencia religiosa del colonizador. Por tanto, el apelo a Lucifer equivale a dinamizar, simbólicamente, lo contrario de lo que pretendía la religión del colonizador. En este poeta vemos claro la confrontación mantenida por el colonizado frente al colonizador.




    Toussaint

    Un grito se oyó un día en una tierra indiana.
    Era un desesperado grito de rebelión,
    porque, bajo el ramaje de una selva antillana,
    un rugido lanzaba africano león.

    Era "Toussaint" que, al frente de febril caravana,
    de su pueblo y su raza combatía la opresión,
    y en el bosque frondoso y en la fértil sabana
    el poder derrocaba del Primer Napoleon.

    En la feroz contienda un grito de agonía
    asustada y medrosa lanzó la tiranía:
    ya eran dos los fuertes, ya eran dos los grandes;

    el que vieron los Alpes y el que vieron los Andes...
    Mas, por la fuerza augusta de miríficas leyes,
    ¡vencedor fue el esclavo del vencedor de reyes...!




    Indiana

              Yo soy indio y africano:
    borincano,
    donde razas muy ardientes confluyeron:
    soy la vida, soy la llama:
    mis abuelos no me dieron
    ni perfiles ni colores
    seductores;
    pero escucha: las cadenas
    que a mis razas humillaron,
    en las venas
    rabia y fuego le dejaron.

              Toma un beso castellana,
    rudo y virgen cual mi agreste selva indiana.
    Es mi sol, el antillano:
    pon tu mano
    nívea y dura como el mármol, en mi frente
    abrasada por el fuego.
    Tu alma siente
    sed de amores ardorosos;
    yo me entrego
    siempre esclavo,
    pero bravo,
    a tu lúbrico deseo,
    a tu ardiente devaneo.

               Sé mi esclava:
    son mis besos, como lava,
    lujuriosos, abrasantes;
    con mis brazos,
    fuertes lazos
    formaría yo en tu cuello
    que de nieve es un destello,
    mientras miro
    cuando exhalas un suspiro,
    que tu pecho se levanta,
    y con vivo desenfreno,
    el volcán que hay en tu seno
    ruge y canta… 

    (en Morales 1981: 36-37)





    .



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    Loreina Santos Silva

    Nació en Hato Rey, Puerto Rico en 1933. Es poeta, narradora y ensayista. Ha publicado dieciséis libros. Entre ellos: Amor, amor, una veleta (1990); ABC para los niños puertorriqueños (1990); Como puñales (1993); Poemas para la madre ausente (1995); Este ojo que me mira (memorias) (1996) y El Reclamo de las Rocas (1997). Ha dirigido los cuatro congresos de “Creación Femenina en el Mundo Hispánico”, así como otros eventos de tipo literario.

    La Dra. Loreina Santos Silva,  nacida  en Ciales, es una  de  las intelectuales más polifacéticas en las letras insulares: poeta, cuentista, ensayista, crítica literaria y novelista.

    Además de ser  promotora  de  nuestra  cultura  y tenaz  defensora  de los derechos de  la  mujer  y las personas marginadas por la  sociedad. 

    Escribir es para  Loreina  la  razón  fundamental de su vida.  En sus obras desborda su alma y la transforma en pura energía  creadora. Su poesía, ­observa la Dra. Josefina Rivera de Álvarez­ “se caracteriza por una angustiada inquietud frente a los misterios del ser, el hombre y su destino, la soledad, el  dolor, la muerte, Dios y principalmente,  el amor visto con insistencia en el plano de la  relación erótica, entre hombre y mujer, como medio de llegar –el mejor­ al conocimiento  cabal del existir y del mundo.” 

    Su  obra  literaria  abarca  gran variedad  temática  dentro de  las letras hispánicas, autores como Góngora,  Valle Inclán y Emilio Prados; hispanoamericanos como César  Vallejo; puertorriqueños de la talla de Palés, Llórens Torres y Luis Rafael Sánchez, entre  otros han sido analizados por su inquisitiva pluma. 

    Resulta  muy difícil  recoger  en estas líneas la  labor creadora  de  esta insigne  escritora, quien ha sido la gestora de importantes proyectos culturales, cívicos y sociales. Sus ya famosos Congresos de Creación Femenina, marcaron un hito en nuestro quehacer  literario, logrando reunir por primera vez en Puerto Rico importantes figuras del mundo literario. Su  pensamiento vanguardista  trasciende  las frontera de nuestra  insularidad  para convertirse en ciudadana universal.


    Libros

    Santos Silva, Loreina. ABC : rimas para los niños puertorriqueños. Ilustraciones, Ivelisse  Figueroa. Hato Rey: Yuquiyú, 1990.
    ­­­. Amor, amor una veleta. 1a ed. Santo Domingo: Alfa y Omega. 1990.
    ­­­. Brevialias. [S.l.: s.n.], 2001.
    ­­­. Como puñales. Mayagüez: L. Santos Silva,1993. et al. (eds e intro.) Conflictos culturales en la literatura contemporánea: 17 ensayos y  una discusión. Mayagüez: O.G.S., Universidad de Puerto  Rico, c1993.
    ­­­. Cuentos para perturbar el alma. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2000.
    ­­­. Del onto. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1978.
    ­­­. Emilio Prados aproximación al surrealismo. Tesis doctoral. Brown University, 1977.
    ­­­. Esquema biográfico de Carmela Eulate Sanjurjo (Dórida Mesenia), primera mujer humanista de Puerto Rico y bibliografía de Carmela Eulate Sanjurjo. Mayagüez:  Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez, Biblioteca General, 1986.
    ­­­. Este ojo que me mira. 1a ed. San Juan: U.de Puerto Rico, 1996.
    ­­­. Hijos apócrifos. [S.l.: s.n.], 2001.
    ­­­. Incertidumbre primera; poemas. San Juan: Juan Ponce de León, 1973.
    ­­­. Mi ría: poemas. [S.l.: s.n.], (Lugo: Reprografía Alvarellos), 1981.
    ­­­. Motor mutable. Río Piedras: Cultural, 1984.
    ­­­. Poemas para la madre ausente. Mayagüez: Impresos RUM, 1995.
    ­­­. Rikelme. Río Piedras: Edil, 1974.
    ­­­. Vocero del mar. Mayagüez: Imprenta Vélez, 1982.
    ­­­ y José Berríos. Women in higher education in Puerto Rico. Mayagüez: Office of Scientific Research, UPR, Mayagüez Campus, 1982.



    “Para que no me olviden he laborado templos,
    monumentos, cantos a la Energía
    portadora del mito, que engendra la materia
    y salva la poesía……………”

    Epílogo. Motor mutable, 1984



    Soneto de la ausencia

    Yo me quedo varada en el umbral distante. 
    Tú te vas y no vuelves, tal vez, por la vereda 
    que te lleva a otra suerte y en planetas ignotos, 
    a la la luz de otros soles, vives nuevos teoremas...

    Ay, puerta de la muerte, sólo queda la sombra 
    de la madre ya ausente. Su rostro congelado 
    ya no tiene pupilas para ver los afanes 
    de una niña sin nanas, sin cuentos, ni caricias.

    Ni el bastón del ancestro, con el don de la alquimia, 
    te devuelve a la vida. Ya no escucho la voz 
    que canta, “ay, turulete, si la niña no duerme...”

    Ni los cuentos “Juan Bobos”  niños o adolescentes.  
    Ya no sé del amor que se fue para siempre 
    haciéndome crecer, con el dolor, más fuerte.

    del libro Poemas para la madre ausente



    El reclamo de las rocas 

    Soy un cuerpo listo para la cremación.
    Alguien,
    indiferente,
    aprieta el conector.
    Mi círculo se cierra.
    Escapo de la Tierra.
    Esta roca dura, carbón, metal, mineral, oxígeno
    o lo que la Diosa Madre quiera...
    Ahora:
    ceniza, humo, sombra, sueño de otra quimera.
    Mi boca no emite sonido;
    se callan los poemas.
    Los papeles inconclusos van al vertedero.
    el disco del cómputo se queda.
    El sabor de los manjares no deleita la golosa lengua.
    El ojo no llora la ausencia de cariño.
    El vestido, la sandalia, la joya
    son artículos de herencia.
    Mis hijas se barajan las reliquian:
    muebles, libros, cuadros, tallas de la virgen negra...
    Soy fantasma para el miedo,
    graznido del ave,
    aullido de los perros...
    El amor siempre atolladero,
    desesperadamente
    acecha otra masa entre las esferas...
    Soy energía en la danza del espacio.
    aguardo mi turno de entrada
    al umbral de Astralba, mi íntimo planeta.




    Entonces….
    cuando mi retina esté fija
    en los espejos de la nada,
    cuando mi voz sea silencio,
    mi cuerpo sea partículas
    y mi fibra de lumbre ronde las galaxias…

    Entonces…
    tú recordarás que un día
    me cerraste las puertas
    de entrada tu casa;
    tú recordarás las manos
    golpeando mi espalda
    como tambor violento
    en la noche, cerrada
    con la lluvia y el viento;
    tú recordarás la lengua,
    como ascua de fuego,
    que me llama plagiaria
    extinguiendo mi aliento
    a orillas de una playa…

    Entonces…
    cuando no sea presencia,
    serás la mujer gris
    como lluvia insistente
    en tardes de nostalgia…

    Entonces…
    serás la mujer absorta
    con el ojo perdido

    Poema recogido en Ánfora Nova. Revista Literaria, n.43-44 “Mujer y poesía”, Editorial Ánfora Nova/Fundación Ramón Areces/Consejería de Cultura. Junta de Andalucía, Rute (Córdoba), 2000, p. 37.



    En mi plena adolescencia
    me atrajeron las bravatas,
    amenazas arrogantes
    en las olas de altamar
    y todo lleno de ensueño
    me fui en mi yola al azar…
    los peces me dan la vida
    la habichuela de mis hijos
    la alegría de los vientos
    que se llevan mis pesares
    al fondo de las madréporas
    por un día inesperado
    un tiburón al acecho
    viro mi yola boca abajo
    y me trepé encima de ella
    para llegar a la orilla
    sano, salvo y sin pesar…





    .

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  • 04/13/16--10:42: GERARDO CURIÁ [18.434]

  • Gerardo David Curiá
     
    Gerardo Curiá nació en San Pedro, provincia de Buenos Aires, ciudad donde sus poemas fueron premiados en numerosas oportunidades por la Biblioteca Rafael Obligado. Además de poeta, es abogado y profesor de ciencias económicas. Publicó Sol, iris, sueño, (poesía) edición del autor, 1990; Crónicas de San Acustio (relatos), edición del autor, 2002; Quebrado azul, (poesía), Ediciones Patagonia, 2004; Serie los suicidas (poesía) edición del autor, 2005; Caldén, (poesía), Ediciones del Mono Armado, Buenos Aires, 2008; Música del límite (poesía), El Suri Porfiado, 2010; El damero de los sueños (poesía), La mariposa y la iguana, Buenos Aires, 2013. Formó parte del taller literario El tren de la palabra. Ha conducido varios ciclos de poesía, entre ellos, Las vacas sagradas y Maldita Ginebra. Coordina, con Lidia Rocha, el encuentro literario Literatura Viva, y el programa de radio Moebius. Colabora con Inés Manzano en la realización del ciclo de poesía Interiores. Poetas del país. En 2009 su poesía fue distinguida en el Concurso Nacional Macedonio Fernández.



    Quebrado Azul

    ...a Alejandro Mendez Casariego

    En el falo mayor de Buenos Aires
    se quiebra el azul en arcoiris grises
    que tocan a un hombre del insomnio
    a la altura del asfalto sucio,
    allí, 
    donde la sombra carga su soledad
    como una astilla de carozo
    condenado en el centro
    de su propia existencia,
    y el color se vuelve plomo, herida,
    y el viento arrastra 
    esa humedad de barro.
    Figura trasnochada
    junto a mendigos que duermen
    y el sol que amanece en gorriones de polvo,
    silueta de edificios.
    Quebrado azul
    y la calle ancha 
    camina hacia el lejano puente
    que atraviesa el Riachuelo,
    en el límite último de las fábricas secas
    donde viven las ratas
    y el silencio es un chirrido de óxido
    en el hierro de la máquina quieta.
    Y el azul quebrado 
    penetra en los ojos del alma
    donde reside la memoria de los muertos
    con sus huesos como flores de luto
    con su polen de miedo.
    Y en la última esquina
    el azul se quiebra en rojos
    hacia el tórax,
    metal en la entraña.
    Asesinos con quince pesos en la mano.
    Quebrado azul, 
    y más allá,
    sobre la línea del sur y del oeste,
    hacia el agua cae la calle,
    el cuerpo endurecido de golpes de la noche,
    hacia el negro del río.
    En la costa gritan eriales cancerberos.
    Azul,
    azul quebrado,
    y el cuerpo flota
    hasta ahogarse en la basura
    y dejarse arrastrar por los desechos
    Azul, 
    Azul quebrado, Buenos Aires,
    justo en la médula
    que trama el abandono
    su exquisito desconsuelo,
    donde te mirás la tristeza
    con tus piernas abiertas
    y tu húmedo pubis de borrasca infinita,
    puta ciudad de la agonía.
    Azul,
    quebrado azul.




    DE  Caldén (selección)


    Pampa del espinal, anónima Pampa del Caldén. 
    Simetría, silencio que se eleva hacia el puro celeste, y el mugido de un animal de sílice, inmemorial en tiempo y en espacio, hasta no ser distancia quebrada en horizonte. Así, revolución de la quietud virgen, hasta ser de lo distinto uno y acabado.
    Y el héroe, árbol del agua. Árbol, mece luz y gravedad, es él la otra Pampa, la misma Pampa.



    Inocencia desnuda de un Lázaro
    y el vaho de la luz
    es la huella que vuelve
    hacia el descenso de la piedra
    ofrenda

    Alimenta el espacio
    hasta no ser la luz
    arena
    no ser la arena
    hendidura de lejanía
    así es 
    y así 
    ha sido

    *

    Hasta el horizonte
    paz 
    rumor falso
    límite incorruptible

    No distancia


    *

    Espanto de la tierra
    el espacio es uno
    no hay otra medida
    la misma extensión
    margen
    que repite su idéntico trazo
    hasta ser ciego
    y abrirse

    El río se cifra en sí mismo
    hasta la arena y la sal

    Y es el Caldén
    silbidos 
    en el tiempo
    de la travesía

    *

    Fruto del Caldén
    dulce ceniza de la piedra
    kütral-co moluche 

    *


    Mesura de ausencia

    No es árbol 
    no es

    Gravedad en la quietud
    la propia espina
    vientre del agua del silencio

    Caldén
    luz deshecha

    Padre del espinal

    *

    Desde la siempre noche
    eleva su vuelo inmóvil

    Cuerda del viento
    lluico corel 

    Y es sombra lo blanco de la luz
    lejanísimo

    Agua dormida de la lluvia remota

    Espinas de cielo desnudo

    La otra Pampa esa misma Pampa

    Huitru Caldén


    *


    Espinal

    - El blanco conquistará la Pampa en desierto 
    palabras del cacique 
    No hay más pobreza que alimentarse de sí hasta llegar a lo estéril
    Huitru del espinal 

    Fuego de un héroe para el hogar de los otros
    y de las tierras del Ranquel
    ni arena que se lleva el viento

    Con el hacha en las manos 
    el hijo llora al padre árbol

    Oscilación
    de una cadencia inmóvil
    el hilo de su estirpe

    Y el tiempo 
    herida que tiembla
    casi sierpe
    en su cuerpo de espina

    *


    Sur
    conspira el piélago
    erial 
    de la Pampa

    Incandescencia de antigua tempestad

    Ni días
    ni noches


    *

    Espinal del Huitru

    En su torsión 
    gesta la cifra 

    No reconoce el miedo

    Hasta allí no
    nadie
    quiere

    Savia del fuego de la lluvia


    *


    Después y antes 
    suceden entre sí
    mapu del hambre
    y sacia con desierto
    gargantas vencidas 
    El que tiembla es el golpe
    arena cielo gris
    hasta caer


    *

    Lianas amarran 
    la quietud del árbol

    Si aun allí
    ya es de la sombra 

    No en las manos de la tierra
    el padre de tu padre

    En el llanto del viento 
    que ya no las espinas

    No es sólo el árbol
    también la arena que se va

    Huella que no
    para cruzar la tristeza


    *


    En la astilla
    el ajeno
    sacia su hoguera





      DE  Serie de los suicidas 


    Hay una piedra azul

    En la piedra azul
    está la muerte
    como el sutil equilibrio
    que hace a su belleza,
    espuma de sal en la arena de las playas
    y la distancia.
    Todo lo frágil que gira hacia el olvido
    y regresa en sus formas más puras.

    Hay una piedra azul
    en cada piedra
    y la atraviesa el viento de lo efímero
    en esa tarde eterna en la que existe.


    La piedra azul y el ángel

    Un ángel
    sentado sobre una roca azul
    mira
    con sus ojos de ámbar
    el vuelo frágil de un gorrión
    sobre el espacio
    y el aire tibio tiembla.

    La mirada del ángel
    traspasada de Dios 
    sobre el vacío
    se vuelve 
    agua de cielo en un instante
    y las manos de un niño
    con las palmas abiertas
    la atraviesan.
    Es que algunos niños
    pueden cruzar el infinito.

    Olor a fruta y a distancia,
    y esa cóncava profundidad de los silencios
    donde sólo hay un niño y un ángel
    entre los durazneros cargados de frutas maduras
    y los gorriones gordos de tierra y de luz.

    El ángel y el niño se miran
    con la ternura de los seres
    capaces de amar lo sutil.
    Y los árboles
    no tienen sombras.


    La noche y la piedra azul

    La noche
    es una mariposa de alas negras
    que descansa sobre una piedra azul
    en la luna de pastos de la pampa.
    El vino quieto del aire
    emborracha la distancia
    y la distancia gira hasta caer
    en la sombra infinita de un caballo
    que duerme bajo el árbol
    donde la penumbra del invierno
    abre sus palmas trémulas como de anciana
    y es desde allí
    que la lechuza vuela en sentido contrario
    y en sus alas 
    todo el espacio se estremece.


    Junto a la piedra

    Junto a la piedra
    un insecto de fuego
    abre el rostro de la noche,
    agua del arco iris,
    polen de bruma.
    Los ojos de un sapo
    son un jardín de cenizas
    donde encontrar la muerte.
    Extrema lengua de los batracios.
    Zaina tierra del monte
    en gris de sombra.
    Luna y tormenta.


    La piedra azul y el viento

    Junto a la laguna de los patos
    hay una piedra azul
    trabajada por el agua de barro
    año tras año
    hasta formar pequeños huecos
    que se enlazan por dentro
    en galerías de oscuridad
    donde suelen descansar los insectos
    y el viento del pantano 
    que viene del este
    penetra
    para hacer llorar
    al silencio de la piedra.


    Madurez

    En el vientre de la piedra azul
    hay dedos trenzados de sustancia inasible.
    En la vejez de la roca
    trabajan la madurez más fina, 
    abriendo ojos
    donde respira el musgo
    mudas sinfonías
    de frágil equilibrio
    que vuelven efímera
    la existencia de siglos
    de la piedra.




     DE El damero de los sueños, La mariposa y la iguana, 2013.


    Pampa y Asfalto




    22 de junio

    a Ramón Fanelli

    Las nueve y media, 
    Rivadavia al 4200, 
    baldosas percudidas, 
    y un sol perfectamente luminoso. 

    El viento se aquieta para pesar sobre el espacio 
    en el punto exacto donde se da el quiebre 
    entre las baldosas 
    y el cordón. 
    Y es en ese instante 
    cuando nace un retoño de pasto, 
    casi blanco de frío. 

    Tiembla, 
    pleno de riesgos crece 
    en la humedad de lo quebrado, 
    muy cerca de un bollo de papel 
    a un costado de la esquina. 

    Frágil, el pasto 
    dibuja una sombra sobre las arrugas del papel 
    pero el peso del aire lo curva hacia el piso. 

    La mañana transcurre en la plenitud de los sentidos, 
    después de todo, alguien limpiará el papel 
    de ese costado de la esquina.


    En plaza Almagro

    En plaza Almagro,
    sobre el cantero que mira hacia el oeste,
    ha nacido una flor entre los perros,
    tan cerca de la pezuña oscura de sus patas
    que, al fin, la flor existe
    sobre el filo de sus sombras
    en la tarde.


    En el suelo

    En el suelo descansa
    la paloma muerta.
    Húmedo polvo de smog.
    Manchas de luz en el azul opaco.
    Tonos de eclipse en el despojo
    ceniciento de la carne.
    Allí,
    donde el tiempo quebrado
    está quieto.


    16 de junio. Plaza Almagro

    Un hombre duerme sobre el estómago de la noche. 
    El rocío es filoso
    y las sombras pasan por debajo de los árboles.

    El cuerpo se aplasta encima del colchón.
    Muy cerca, un perro negro está quieto.

    Grises, el asfalto y el aire.
    El silencio es un bullicio rumiante.

    La boca del hombre se abre entre la barba sucia
    y respira.

    El iris, bajo los párpados,
    se mueve.
    El hombre está soñando. 



    Hilos de luna

    La anciana
    le habla al puente de Bulnes 
    del pelo suave
    de la muñeca de porcelana
    que el tío Luis le regaló
    para su cumpleaños

    Hilos de luna
    para tejer
    el nudo de los sueños
    y en la trama
    la luz
    es eclipse

    La anciana sonríe
    y sus ojos
    se vuelven chiquitos 



    Parque Centenario

    Parque Centenario
    es un círculo imperfecto
    donde ha nacido un árbol diagonal
    Y en la copa del árbol
    amarillos que derivan en blanco
    profundo de verdes,
    líneas de opaco marrón.
    En el centro
    quietos nidos de celeste
    y más allá
    los tonos se confunden
    y caen
    hacia un carozo de sombras. 



    El espacio y el puño

    La mano se cierra en una fuerza 
    y el brazo 
    es una línea vertical entre el piso y la altura. 

    Sostiene una bolsa de plástico. 

    Por debajo o por encima, 
    la distancia relativa del cartel de venta, 
    4936-5861
    dos ambientes a la calle, 
    ventanas pequeñas, sin balcón.

    La cifra matemática de los pasos o las horas, 
    la forma geométrica de la distancia, 
    el contenido exacto de la bolsa, 
    kilo de carne con paquete de galletitas 
    y caja de té. 

    Dobla la esquina en el instante del sonido 
    un celular de hombre que camina rápido 
    y queda la sombra por lo que duran cinco instantes.

    Las cosas perduran por siempre 
    y se pierden.






    .

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  • 04/14/16--00:27: BEATRIZ DE DÍA [18.435]

  • Beatriz de Día

    Beatriz de Día o Condesa de Día (ca. 1140 – Provenza, 1175) fue la más famosa del pequeño grupo de trobairitz (trovadoras) que componían música secular en los siglos XII y XIII. Fue hija del Conde Isoardo II de Dia, ciudad situada en el departamento de Drôme.

    Sólo se la conoce como la Comtessa de Dia ("Condesa de Día") en los documentos contemporáneos, pero se sabe con certeza que su nombre era Beatriz y es probable que fuera hija del Conde Isoardo II de Día (un pueblo situado al noreste de Montélimar en el sur de Francia). De acuerdo con su vida, estaba casada con Guillem o Guilhem de Poitiers, Conde de Vienne pero estaba enamorada del trovador Raimbaut de Orange (1146-1173), al que le dedicó algunas de sus obras.

    Obra

    Los poemas de Beatriz a menudo eran acompañados por la música de una flauta. Cinco de sus composiciones han sobrevivido.

    Su canción en occitano A chantar m'er de so qu'eu no volria es la única pieza trovadoresca de autoría femenina cuya música sobrevive intacta. La música de A chantar solo se encuentra en Le manuscript di roi, una colección de canciones copiadas en torno a 1270 para Carlos de Anjou, el hermano de Luis IX.

    Se conservan sus poemas:

    Ab joi et ab joven m'apais
    A chantar m'er de so qu'ieu non volria
    Estât ai en greu cossirier
    Fin ioi me don'alegranssa
    "A chantar m'er de so qu'eu no volria"


    Breve estudio en torno a la "Condesa de Dia"

    Por Rosario Delgado Suárez
    rosariodelgado78@yahoo.es


    ÍNDICE

    1.INTRODUCCIÓN.
    2.VIDA Y LEYENDA.
    3.EL LEGADO DE LA “CONDESA DE DIA”.
    3.1.“ESTAT AI EN GREU COSSIRIER” & COMENTARIO.
    3.2.“AB JOI ET AB JOVEN M’APAIS” & COMENTERIO.
    3.3.“A CHANTAR DE SO QUIEU NON VOLRIA” & COMENTARIO.
    3.4.“FIN IOI ME DON’ALEGRANSSA” & COMENTARIO.
    4.CONCLUSIÓN.
    5.NOTAS.
    6.BIBLIOGRAFÍA
    7.ANEXO: “UNA MIRADA A LA MUJER MEDIEVAL: TROBAIRITZ Y PROTAGONISTA DEL AMOR CORTÉS”.


    INTRODUCCIÓN

    Cuando tenemos en nuestras manos el maravilloso legado que nos dejó esta singular y enigmática trobairitz, denominada la “Condesa de Dia”, estamos sin duda, ante una de las joyas preciosas de la poesía occitana. Leer sus hermosas “cansós” supone adentrarnos de pleno en el corazón vital de la “poesía del amor cortés”, dejarnos embriagar por la pasión, disfrutar de la naturalidad y frescura de unos versos puros y vibrantes, admirar la sutil belleza que tamiza sus versos encendidos, y contagiarnos del espíritu libre, valiente y osado de una dama fascinante, que luchó por una pasión amorosa prohibida componiendo estas hermosas canciones, una herencia de la que hoy podemos hacer uso de ella para conocer mejor a una de las grandes trobairitzs de la poesía provenzal.

    A comienzos del siglo XII, mientras el norte de Francia se divertía con lo “cantares de gesta” (“langue d’oïl”), y una gran parte del occidente medieval culto se deleitaba con las canciones latinas, en Aquitania se empezó a cultivar una poesía lírica de suma perfección técnica, que se servía de los frutos y virtudes de la poesía latina del momento, pero que incorporaba una nueva forma de sentir, concebir y componer la poesía, cuyos autores escribían sus propias letras y música, estamos ante la poesía de los trovadores...

    La lengua usada por los trovadores se denomina provenzal, (“langued’oc”), una modalidad artística artificial, no registrada como ninguno de los dialectos del sur de Francia (aunque podría ser una variedad lingüística de Toulouse), pero que pasó a convertirse en el siglo XII en la lengua de la poesía lírica hasta mediados del XV, momento en el cual, los poetas catalanes hacían uso de ella. Esta poesía es conocida como poesía del “fin’amors”. El vocablo “fin”, aunque es más fiel a los antiguos poetas, se entronca directamente con el “amour courtrois”, término usado en Occitania por Peire d’Alvernhe y usado modernamente por primera vez por Gaston Paris en 1883 en un estudio sobre Chrétien de Troyes. La poesía del “fin’amors”, o como se traduce en español, la poesía del “amor cortés”, supone la perfección moral y social del hombre: lealtad, generosidad, valentía, trato elegante, afición y juegos o placeres refinados, hay por lo tanto una incorporación de la ética e ideas sociales en la literatura, una poesía que se apega a estas virtudes: honestidad, generosidad, humildad, honor, coraje, sabiduría y cortesía, y según Marcabrú [1], los principios del “fin’amors” eran tres: “ letz, cortes e sapiens”. Por otro lado, “fin” se relacionaba con “finus”, que aludía a la plata de las monedas, por lo que hay una clara comparación entre el significado del término y la poesía depurada, perfecta, por lo que también se entiende a la poesía del “fin’amors” como la poesía del “amor perfecto”.

    Entre los 350 trovadores de nombres conocidos, se pueden localizar al menos, cinco reyes y marqueses, diez condes, cinco vizcondes, una veintena que poseen castillos, numerosos señores de gran poder, incluso clérigos, incluyendo desde un papa a un par de obispos, pasando por canónigos y monjes. Por otro lado, también hay un buen nutrido grupo de burgueses: peleteros, comerciantes, sastres... que gozaron de fama. Se incluye, además, un número importante de poetas de bajo origen que consiguieron ascender de escala social y que se consolidaron como trovadores. Aunque cierto es, que en la primera etapa de esta poesía escaseaba el número de compositores clérigos, comerciantes o caballeros, el horizonte de la poesía del “fin’amors” se fue ampliando dando lugar a este especial crisol que contenía a tan diferentes y heterogéneos compositores.

    Dentro de este híbrido crisol, debemos incluir a un buen ramillete de damas que cultivaron esta poesía a expensas de la polémica y críticas que podían suscitar, las más célebres fueron: María de Francia, Isabella, Castelloza y por supuesto, la “Condesa de Dia”. Todas ellas, con diferentes estilos, actitudes, motivaciones e intereses, hicieron nacer de sus manos, una misma pluma arrolladora, un arte poético que concebía la misma poesía que los hombres componían, pero que ellas quisieron ofrecer la sutileza y la espontaneidad, el corazón desgarrado, la alegría exultante, el gozo inocente o prohibido, que envolvían al alma femenina, en definitiva, quisieron enseñarles a esos trovadores, que una misma poesía podía hacerse desde el más profundo sentir femenino, y sobre todo, quisieron mostrar a ese universo inaccesible y cerrado, que sus versos tenían entidad y valor por sí mismos, y que ellas como “trobairitzs” también lo tenían.

    Sólo he querido continuar modestamente esta tarea, y he elegido a una emblemática trobairitz, la “Condesa de Dia”, como estandarte de mi causa particular, por eso, en el intento de aproximarme y aproximar al lector, al perfil, al espíritu y al profundo sentir de nuestra trobairitz, he imaginado sus angustias, su gozo, sus esperanzas, su desesperación, para pretender hacer una nueva lectura más humana y personal. Aquí quedan las impresiones que me sugieren sus versos y la investigación objetiva, que me han llevado a elaborar un breve estudio, fiel a la información real y contrastada sobre la autora, pero impregnado de mi propia voz, de mis ideas personales y de mi sentir como mujer, y sin que la subjetividad empañe la realidad lejana de esta trobairitz.



    VIDA Y LEYENDA

    “ La comtessa de Dia si fo moiller d’ En Guillem de Petieus,
    bella domna e bona. Et enamoret se d’En Rambaut d’Aurenga,
    e fez de lui mantas bonas cansos”.

    “La Condesa de Dia fue mujer de Guillermo de Poitiers,
    una señora bella y buena. Y se enamoró de Rimbaud de Orange,
    e hizo sobre él muchas bellas canciones”.

    Los intentos de identificación de la trobairitz parten de una escuálida “vida” que no aporta, sino posibles hipótesis basadas en datos no del todo seguros y que añaden cierta confusión, pero también, un aura misteriosa, en torno a la bibliografía de esta emblemática dama del “Moyen âge”. Dirigiendo nuestro camino entre esta espesa niebla, se cree que nace hacia 1140, esposa de Guillermo I de Poitiers, conde de Valentinois, y posiblemente amó y escribió de amor para el famoso trovador Rimbaud de Orange que vivió entre 1146 y 1173 aproximadamente. Analizando estas pinceladas biográficas, ante nosotros se nos desvela la obra emblemática de una trovadora audaz y misteriosa, que escapa entre las brumas del pasado, que más bien parecen guarecer y proteger la identidad de una dama casada, noble, trovadora, que proclama abiertamente y con virtuosidad poética, el amor adúltero, prohibido, pero arrebatador, pasional y trágico, aunque siendo cierto, que el amor cortés casi siempre es adúltero. El trobador (por lo general) no esté casado, pero la dama sí está casada. Concretando nuestro intento de dar caza a las posibles candidatas al trono poético de la “Condesa de Dia”, hay datos que señalan como su esposo a Guillermo I de Poitiers, que tenía posesiones cerca de “Dia” ( “Die”, departamento de Drôme, en el Delfinado, capital del condado de Diois), y que rigió aproximadamente entre 1163 y 1189. Se sabe que estuvo casado con Beatriz, hija de Guigues IV, delfín de Viennois. Relacionando estos datos con el posible amante de Beatriz, Rimbaud siendo huérfano fue llevado por su tutora Tibors a Les Baux, sede de su corte y de su marido Bertrand y centro cultural muy célebre próximo a Dia, lo que le hizo entrar en contacto con la literatura cortés e incluso conocer a la propia “Condesa de Dia”, además, las fechas citadas coinciden con la producción de Raimbaut d’Aurenga, por lo que llegamos a la conclusión de que posiblemente la figura de Rimbaud, correspondería con el famoso amante que cita el biógrafo de la “vida” de la trovadora, deduciendo, además, que la trobairitz tenía amores con Rimbaud e indudablemente, era la esposa de Guillermo I de Poitiers.

    Por otro lado, se afirma que Guillermo I de Poitiers, casado con Beatriz, no fue “conde de Dia”, éste tuvo un nieto, documentado entre 1202 y 1226, que casó con Flotte de Royans, y aunque fue heredero del condado de Valentinois y de feudos en Dia, premurió a su padre, Aymar II de Poitiers, y no llegó a ser conde de Dia .Esto nos llevaría a desmontar la primera tesis acerca de Beatriz como “Condesa de Dia”... aunque hay otra teoría que señala a Guillermo de Poitiers, como vasallo de Ermengarda de Narbona, con referencias entre 1143 y 1177, posiblemente pudo haber sido el marido de una misteriosa “Condesa de Dia” en segundas nupcias.

    Abriéndonos camino por otra dirección, Pattison señala que el auténtico Conde de Día, Isoard, tuvo una hija, Isoarda, que se casó con Raimon d’Agout antes de 1184 y que murió entre 1212 y 1214. Isoarda vivía a poca distancia de Aurenga, cuyos señores estaban emparentados con su marido, puesto que Raimbaut d’Agout fue el primer marido de Chauza, posterior esposa de Guilhem III d’Aurenga, sobrino del trovador. Chauza y Guilhem tuvieron un hijo llamado Raimbaut IV d’Aurenga, datado desde 1198 y muerto en 1218, según Pattison, posible autor de tres poesías que solían ser atribuidas a su tío-abuelo, el famoso trovador que enamora a la “Condesa de Dia”. Analizando este entramado, si suponemos que Isoarda, esposa de Raimom d’Agout, era llamada como su padre “Condesa de Dia”, siguiendo la costumbre de la época, y apoyándonos en los datos de la “Vida”, cuando se dice que la trobairitz estaba enamorada de Raimbaut d’Aurenga, no hace referencia a su tío-abuelo, sino precisamente a Raimbaut IV, desvelándose pues la identidad de la “Condesa de Dia”, Isoarda de Dia.

    Cierto es que todo se vislumbra de forma ciénagosa y atropellada, si damos fe a la “Vida” y consideramos a Beatriz esposa de Guillermo I, no parece ser, según los expuesto, “Condesa de Dia”, pero si pensamos que lo fue Isoarda de Dia, ésta no pudo ser esposa de Guillermo de Poitiers , tal como asegura la “Vida”.Lo único que podemos aportar es que si nuestra trobairitz vivió sobre 1175 se la emparejaría con Raimbaut d’Aurenga, mientras que si por el contrario, la datamos en los últimos años del XII y principios del XIII, estaría relacionada con Raimbaut IV d’Aurenga.

    Como último recurso se ha intentado fallidamente datar el legado de la trovadora, a partir de los rasgos métricos, lingüísticos, estilísticos, digo fallido, pues sólo hemos podido situar sigilosamente y bajo el tamiz de la duda, sus cinco poemas entre fines del XII y principios del XIII.

    Recopilando todos los datos aportados en este breve análisis [2], me hacen pensar que en vez de arrojar luz al perfil de nuestra trobairitz, cubierto por la penumbra y el paso de los siglos, no hacemos más que divagar por el pantanoso trayecto de la búsqueda eterna, oscura y caprichosa, que juega con nosotros, con los buscadores de tesoros, empeñados en desvelar los enigmas de un medievo fascinante...



    EL LEGADO DE LA “CONDESA DE DIA”

    “ Estat ai greu cossirier ”

    Estat ai en greu cossirier 
    Per un cavallier qu’ai agut, 
    E vuoil sia totz tenps saubut 
    Cum ieu l’ai amat a sobrier; 
    Ara vei qui’eu sui trahida 
    Car ieu non li donei m’amor, 
    Don ai estat en gran error 
    En lieig e quand sui vestida.

    Ben volria mon cavallier 
    Tener un ser en mos bratz nut, 
    Qu’el s’en tengra per erubut 
    Sol qu’a lui fezes cosseillier; 
    Car plus m’en sui abellida 
    Non fetz Floris de Blancheflor: 
    Ieu l’autrei mon cor e m’amor 
    Mon sen, mon huoills e ma vida.

    Bels amics avinens e bos, 
    Cora.us tenrai en mon poder? 
    E que jagues ab vos un ser 
    E qu’ie.us des un bais amoros; 
    Sapchatz, gran talan n’auria 
    Qu’ie.us tengues en luoc del marit, 
    Ab so que m’aguessetz plevit 
    De far tot so qu’ieu volria.



    “He estado muy angustiada”

    He estado muy angustiada 
    Por un caballero que he tenido 
    Y quiero que por siempre sea sabido 
    Cómo le he amado sin medida; 
    Ahora comprendo que yo me he engañado, 
    Porque no le he dado mi amor, 
    Por eso he vivido en el error 
    Tanto en el lecho como vestida.

    Cómo querría una tarde tener 
    A mi caballero, desnudo, entre los brazos, 
    Y que él se considerase feliz 
    Con que sólo le hiciese de almohada; 
    Lo que me deja más encantada 
    Que Floris de Blancaflor: 
    Yo le dono mi corazón y mi amor, 
    Mi razón, mis ojos y mi vida.

    Bello amigo, amable y bueno, 
    ¿Cuándo os tendré en mi poder? 
    ¡Podría yacer a vuestro lado un atardecer 
    y podría daros un beso apasionado! 
    Sabed que tendría gran deseo 
    De teneros en lugar del marido, 
    Con la condición de que me concedierais 
    Hacer todo lo que yo quisiera.

    COMENTARIO

    Estamos sin duda ante la más famosa “cansó” femenina, la más emblemática y apasionada de la condesa, la más recogida en las antologías, y la que nos ha dejado ver la gallardía, el realismo y la sensualidad refinada de los que hace uso Beatriz (¿?) en esta osada, y nada habitual, declaración de amor.

    La “cansó” consta de tres “coblas” o estrofas, octosilábicas, cuyo esquema métrico responde al siguiente: para la I y II la rima sería “unissonans” abbacddc, y para la III eaaefggf. Esta rima responde a la difícil técnica de la “rims deribatius”, aunque a pesar de ello, la trobairitz sabe expresarse con naturalidad y gracia. A diferencia de las canciones habituales, no encontramos la despedida o “tornada”.

    Como nos referíamos al principio, estamos ante una declaración amorosa por parte de la trovadora, que expone sus ardorosas intenciones con gran espontaneidad y ligereza. Nuestra poeta empieza aludiendo al estado de “angustia” en el que se encuentra, un sentimiento de dolor que se entronca dentro de la tradición medieval de considerar la pasión amorosa o el estar enamorado como una enfermedad, una enfermedad que apaga el ánimo, el apetito, que deja sin fuerzas, que hace padecer, causar tristeza o dolor, y cuyo mal sólo será apagado cuando el enamorado se sienta correspondido por la fuerza amorosa. Nuestra trobaititz se siente actualmente “angustiada” por la pérdida de su caballero que anteriormente, dice que “ha tenido”, entiéndase aquí dentro del lenguaje feudal, que ha poseído para su disfrute amoroso, es el hombre el que está al servicio de la dama, es ésta “su señor”, estamos pues ante la codificación especial de la literatura cortés, donde los papeles se contraponen y se crea este singular código cortés.

    Ya en el tercer verso, sin ningún pudor, recordemos que la trobairitz es una dama casada con un noble, declara abiertamente que “le he amado sin medida”, arremete incluso contra ella misma, expresando, además, que no lo ha amado lo suficiente y por ello afirma”he vivido en el error” y termina con una frase curiosa “tanto en el lecho como vestida”, hay autores que apuntan simplemente a que la autora ha vivido en el error siempre, tanto de noche como de día, pero conociendo la astucia de la condesa, creo que esta metáfora va más allá, y que se explicaría dentro del lenguaje codificado del amor cortés, cuando el poeta se encuentra en el “drutz”, el último grado de la pasión amorosa [3], donde se produce la fusión sexual del amado y de la amada, por lo que esta imagen vendría a explicar que la dama no sólo ha amado a su caballero carnalmente, sino que siente un sentimiento superior, un amor verdadero, no exclusivamente sexual.

    Como vemos, en esta primera estrofa, la trobairitz expone abiertamente sus sentimientos de pasión y angustia, es más, parece que la dama tiene que argumentar para convencer, para obtener la atención del caballero, es decir que no sólo es una exposición unívoca de su estado anímico ni de su sentimiento amoroso dirigida a un destinatario concreto, sino que además como mujer compositora tiene que dejar constancia de su talento literario, de su validez como trovadora, ¿ será éste un mérito más en su empresa amorosa o simplemente en su labor creadora?...quizás ambos, si los papeles sociales se contraponen y es la mujer la que tienen que ganarse la voluntad del amado, ésta tiene que mostrar no sólo su pasión y veneración amorosa, sino que, además, debe poseer las virtudes sociales que conlleva su clase, su refinamiento, su esmerada educación que la sitúa como dama distinguida y noble, recordemos que como tópico cortés, el amor generalmente sólo se daba entre las clases elevadas, o cuando uno de sus componentes correspondía a esta clase elevada [4]. Por lo que deducimos que el talento derrochado por la condesa responde a un quehacer literario que la dignifica como dama culta y noble, pero que a su vez, le sirve como mérito social para aspirar y seducir a su amado, recordemos que aunque ella es noble, está casada y sobre todo es mujer, lo que la distancia del resto de compositores de la poesía cortés.

    Seguidamente, en la segunda estrofa de nuevo la condesa hace uso de su lenguaje descarado y vivo en “cómo querría una tarde tener a mi caballero, desnudo, entre los brazos” y continúa con el “drutz” afirmando: “ y que él se considerase feliz con que sólo le hiciese de almohada”, vemos que en estos versos desiderativos, no sólo se expresa el anhelo sino que la dama vuelve a jugar en el rol masculino, siendo ella la que abraza al caballero y la que le hace de almohada, es él el que se apoya físicamente en la amada y ella espera que en esa situación él sea feliz, por lo que la dama se adjudica el papel activo del que desposeían las mujeres en el juego del amor cortés, y le asigna al amado el pasivo, el que se deja adular y amar. Como observamos la osadía de la condesa no está únicamente en la exposición de sus sentimientos amorosos y carnales siendo mujer noble casada, sino que como compositora se sitúa en el mismo papel que hombre, se iguala a éstos, asume perfectamente el rol de trovadora, no como una fina dama adiestrada de la corte que compone para deleite de su señor, sino como mujer que en un papel activo, crea versos para ganarse los placeres del amor fuera de casa, jugando con las mismas armas que cualquier trovador. Personalmente me parece sorprendente y genial.

    En esta segunda estrofa, se alude a un personaje literario”Floris de Blancaflor”, Floris y Blancaflor eran héroes de una narración medieval popular, y que aquí podría representar la “sehnal” de su amigo, al que se dirige apasionadamente para comunicarle que daría todo por él, lo más preciado para ella: sus ojos, su corazón, su razón, su amor y su vida, siendo éstos curiosamente, términos comunes en la poesía cortés en el momento adulatorio del poeta que le ofrece todo a su dama, de nuevo astutamente y conocedora de este juego cortés, nuestra trobairitz asume a la perfección su rol.

    La tercera estrofa comienza con una estructura típica de las “chansons de trobaititz”, ya que la alusión al “amigo”, aparece expresada a diferencia de las “chansons de femme”(género paralelo popular), con una estructura arquetípica, haciendo uso casi siempre de un vocativo precedido o no por un adjetivo, aquí encontramos esta estructura en “bello amigo, amable y bueno”, ésta es la estructura del adjetivo más el vocativo que usan las trovadoras para apelar la atención de su caballero, y es más, ella se pregunta con una interrogación retórica “¿cuándo os tendré en mi poder?”, claramente, se nos vuelve a mostrar la actitud del “yo” lírico de la condesa que asume el rol cortés del trovador, que anhela y sin temor, pide lo que desea, y sigue saltándose los cánones sociales establecidos afirmando “sabed que tendría un gran deseo/ de teneros en lugar del marido”, su osadía hace retar al amante frente al marido, sustituir en el lecho y quizás socialmente, al marido por el amante, no sabemos hasta dónde llegaría la condesa, es el código cortés más básico… pero sí que expresa con contundencia la rivalidad que quiere originar entre ambos, afirmando claramente que quiere cambiar a uno por otro.

    Podríamos decir que estamos efectivamente, ante una tema típico de la “chanson de mal mariée” [5], pero el estilo, la versificación y el registro aristocrático lo distancia de este género popular, tomando sólo de él, la misma situación sentimental y quizás los motivos y los temas, de la “malcasada”, pero pasándolo todo por su propio tamiz, el propio de la “chanson de trobairitz”. De todas maneras, la condesa con suma astucia, después de expresar con sinceridad y realismo su sentimiento amoroso, su angustia, sus deseos de “tenerle” (entiéndase en un sentido amplio, tenerle en lugar del marido y poseerle en un sentido sexual), después de pedir que se deje amar, de adularle, de apelarle y de dejar constancia de su propio “valor” y “virtud” como trovadora, como dama noble, después de desglosar todos los recursos para ganarse al amado, apela al punto cíclico que cambia el curso de las vidas en el medievo, lanza el reto al amado, propicia la rivalidad entre ellos [6], esperando que su amigo, lo acepte y luche por ocupar el lugar del marido. Sólo expone una condición la condesa” que me concedierais hacer todo lo que yo quisiera”, pero ¿qué es lo que desea “hacer” exactamente la condesa?, ¿se limita simplemente a los juegos de amor y cortejo, o se refiere a poseer el mando de la relación de cara a una apertura social?, no creo que se trate de eso pero ¿hasta qué punto quiere sustituir la condesa al marido por el amante?, ¿sólo en la alcoba o iría más allá?...sólo descifrando estas cuestiones llegaríamos a desvelar plenamente este enigma literario. Pero si ni siquiera sabemos con certeza la identidad de la “Condesa de Dia”, a su vez ignoramos quién fue su marido y las circunstancias de su matrimonio, sólo tenemos hipótesis sobre esto, y podemos hacer conjeturas e incluso pensar que jamás una dama de su clase abandonase al marido e hiciera peligrar su status social, su honor, aunque leyendo su breve poemario, ella tampoco teme mancillarlo si crea estas composiciones e incluso arremete osadamente contra los murmuradores. Lo que sí sabemos es que esta dama noble asume el papel de trovador buscando los placeres del amor fuera del lado de su señor, enfrentándose contra los cánones sociales y literarios represores. Quizá, pero también es el código cortés. Éste resulta invertido simplemente por que es la dama quien ocupa deliberadamente el papel y reivindica las cualidades que el amante cortés suele atribuirle… y del puro sentir de su corazón, hace brotar con una sinceridad, realismo y espontaneidad sorprendentes, toda una declaración de intenciones, creando esta bella canción dirigida a su “amigo”.

    “Ab joi et ab joven m’apais”

    Ab joi et ab joven m’apais, 
    E jois e jovens m’apaia, 
    Que mos amics es lo plus gais, 
    Per qu’ieu sui coindet’e guaia; 
    E pois ieu li sui veraia, 
    Bei.s taing qu’el me sia verais, 
    Qu’anc de lui amar non m’en estrías 
    Ni ai cor que m’en estraia.

    Mout mi plai, quar sai que val mais

    Cel qu’ieu plus decir que m’aia, 
    E cel que premiers lo m’atrais 
    Dieu pret que gran joi l’atraia; 
    No.l creza, fors cel qui retrais 
    C’om cuoill maintas vetz los balais 
    Ab qu’el mezeis se balaia.

    Dompna que en bon pret s’enten 
    Deu ben pausar s’entendenssa 
    En un pro cavalier valen, 
    Pois qu’ill conois sa valenssa, 
    Que l’aus amar a presenssa; 
    Que dompna, pois am’a presen, 
    Ja pis li pro ni li valen 
    Non dirant mas avinenssa.

    Qu’ieu n’ai chausit un pro e gen, 
    Per cui pret meillur’e genssa, 
    Larc et adreig e conoissen, 
    On es sens e conoissenssa 
    Pret li quem’aia crezenssa, 
    Ni om no.l puosca far crecen 
    Qu’ieu fassa vas lui faillimen, 
    Sol non trob en lui faillensa.

    Amics, la vostra valenssa, 
    Sabon li pro e li valen, 
    Per qu’ieu vos quier de mantenen, 
    Si.us pali, vostra mantenenssa.



    “De alegría y juventud me sacio”

    De alegría y juventud me sacio 
    Y alegría y juventud me sacian 
    Porque mi amigo es el más alegre, 
    Por lo que yo soy graciosa y alegre; 
    Y ya con él soy sincera, 
    Bien pretendo que conmigo sea sincero, 
    Que nunca de amarlo me abstengo, 
    Ni corazón para hacerlo.

    Mucho me place, desde que sé que es el 
    Más valiente 
    Aquel que más deseo que me posea, 
    Y ruego a Dios que le dé felicidad 
    A aquel que primero lo trajo hacia mí; 
    Y no crea a ninguno de los que 
    Le censuran 
    Salvo a quien le advierte 
    Que se recibe a medida 
    De lo que se ha hecho.

    Una dama que mire el buen valor, 
    Bien debe poner su intención 
    En un caballero valiente y cortés 
    Desde que conoce su valor; 
    Y que ose amarle abiertamente: 
    Porque de una dama que ama sin 
    esconderse 
    los valerosos y los valientes 
    no dirán más que bien.

    Yo he escogido un hombre valioso y cortés 
    Cuyo valor mejora y aumenta, 
    Generoso, recto y prudente, que tiene juicio y sensatez. 
    Le ruego que me crea, 
    Y que nadie pueda hacerle creer 
    Que yo he cometido jamás falta hacia él; 
    Y no encuentro en él ningún defecto.

    Amigo, vuestro valor 
    Los valientes y los valerosos conocen, 
    Por eso yo os suplico darme, 
    Si os agrada, vuestra protección.

    COMENTARIO

    Esta bella canción celebra la exaltación amorosa de la dama y la osadía de ésta ante la opinión moralista de los envidiosos. Es de nuevo, un canto a la pasión, a la libertad, al dejarse mecer por la despreocupación, impregnarse de los aromas alegres del amor y vivirlo intensamente...

    La “cansó” se compone de cuatro estrofas de ocho versos respectivamente, más una “tornada” (despedida o saludo, aquí concretamente sería una despedida), cada “cobla” es de rima “unissonans” que va de dos en dos correspondiente a la técnica de la “rima deribatius”, y cuyo esquema sería el siguiente: I y II: ababbaab, III y IV cdcddccd; la despedida recupera la rima de los cuarto últimos versos antecedentes sería dccd.

    Ya en el primer verso aparecen dos conceptos fundamentales en la poesía del amor cortés, “Ab joi ab joven m’apais”, es decir, “el gozo, la alegría” y “la juventud”, tenemos que bucear en el significado clave que se le otorga.

    Comenzando por el “joi”, habría que partir del estudio etimológico para averiguar ante qué realidad nos encontramos exactamente, cuando aparece expresada en el poema. El “joi” tiene a priori, dos candidatos etimológicos, de ahí su inexacta traducción, primero, “joi” como derivación pictavina de “gaudium”, paralela el francés “joie”, que según la tesis de Camproux, “gaug” derivado de “gaudium” viene a dar “joi” con el sentido de “gozo”. Concretamente, esta derivación corresponde al S.XII que responde al dialecto fronterizo entre la “langue d’oc” y la “langue d’oïl”, de aquí también se deriva el verbo “jauzire”. El segundo candidato, sería “joi” como derivación de “joculum”, “jocus”, o, lo que es lo mismo “juego”, incluso, más o menos relacionado con “joulare”, “juglar”. La crítica ha traducido este “mot clef” como “placer, gozo, alegría, júbilo”, pero podemos ir todavía más allá. Recojo algunas de las definiciones que me han sorprendido por su diversidad paralela a la hora de sacar a la luz los secretos del “joi”: 1. “Espiritual y mística exaltación del amor” (Jean Roy, 1927), 2. “Idéntica a la ‘delectatio’de la tradición de San Agustín” (Casella), 3. “Combinación de sinceridad cortés y de amor” (Selt Egest) y 4. “Puramente juego sensual, originario del parnasianismo griego” (Wechssler).

    Como hemos visto, éstos son los intentos de definición más comunes que buscan el sentido y significado últimos del “joi”, pero existe otro posible origen etimológico, menos usual, el “joi” como resultado de “joye, joie”, derivado del neutro plural “jocula” que significa “precio”. Entiéndase, en el sentido de la virtud o valor que posee cada persona y que corresponde al sentido cortés, social y moral, que se da en la poesía del “fin’amors”. Pero como no es menester urdir en la absurda divagación, acojamos una de las definiciones más completas que se ofrece de término y que englobaría en parte, lo anterior comentado. El encargado de lanzar luz sobre la oscura polisemia del “joi” es Jean Frappier, que afirma con este bella sentencia: “a pesar del sentido esotérico del término, el ‘joi’ de la poesía provenzal no debe confundirse nunca con una alegría trivial o la sencilla alegría de las fiestas de mayo, nunca se borra en él totalmente la idea de una felicidad carnal”, alude también a él, como “exaltación interior, un estado de espíritu que eleva al hombre por encima de sí mismo, una alegría tan violenta que todo el ser se siente renovado”.

    Volviendo a la “cansó”, la condesa se muestra dichosa, no tienen preocupación y canta más gozosamente, aquí el “joi” es la forma alegre y envolvente del amor, del gozo, y esta palabra clave es prácticamente el eje central sobre el que gira el poema, el “joi” ocupa el territorio semántico del placer, y de este placer parece jactarse Beatriz(¿?) en esta canción . A pesar de que debe guardar el secreto amoroso, en ningún momento muestra señal de decoro “nunca de amarlo me abstengo”, también es singular, la extrapolación sintaxis del “joi” como cualidad del amado y de ella misma “porque mi amigo es el más alegre, por lo que yo soy graciosa y alegre”, una prueba más de la plurisignificación del término.

    El segundo pilar en el que se apoyaría esta estrofa sería la “joven” o “juventud”, pues adquiere unos matices especiales, Martín de Riquer afirma [7]: “podríamos aproximarnos a una definición considerándolo una especie de espontaneidad generosa y desinteresada en lo que afecta al amor cortés ya la relación social”, y es Punto y nueva frase. Y es que, en el amor cortés, el sentimiento amoroso se debía dar entre jóvenes, como ya mencioné anteriormente, ésa era la postura de Andreas Capellanus [8]. La juventud, adquiría una significación diferente, era fuerza regeneradora, libertad de espíritu, belleza, y dicha “joven”, junto con el amor y el “joi”, según Weltstein, captan la misma esencia del “fin’amors”, este triángulo perfecto, símbolo de la trinidad hecha humana y pasada por el tamiz de la “poesía cortés”, formará un tópico que aparece como fórmula arquetípica del “fin’amors”. Apreciamos en estos versos se sacia de la juventud sintaxis de su “amigo”, parece embriagarse de ella, por lo que aquí la juventud no es sólo una cuestión de edad [9], sino ese entusiasmo, esa despreocupación, esa ilusión que se apodera de la trobairitz.

    En la siguiente estrofa la autora alaba a su amado diciendo que “es el más valiente”, entiéndase como “ es el que más vale”, pues el concepto de “valor” tiene una connotaciones especiales, el “valor” pasaría por el tamiz del lenguaje feudal nobiliario, para decir, que el “amigo” tiene un cierto prestigio social y económico, título, que es un hombre de linaje y que reúne las cualidades, méritos, y virtudes necesarias para cualificarle como “cortés”, vocablo tan recurrente y exigido en la poesía del “fin’amors”. Continúa con un verso que ejemplifica perfectamente el grado “drutz” “aquel que más deseo que me posea”, adviértase la osadía de la poeta ya que no olvidemos que es una dama casada que declara sin tapujos su pasión adúltera, resultando chocante que seguidamente le ruegue a Dios, apreciamos que lo hace en señal de agradecimiento deseando el bien a aquél que se lo trajo hacia ella, como manifiesta esta singular expresión: “a aquel que primero lo trajo hacia mí”, advirtiéndose claramente la idea de un amor lejano, que alguien lo puso en el camino de la condesa. A continuación se hace una primera alusión a la naturaleza oscura de este amor, a modo de advertencia: “y no crea a ninguno de los que le censuran, / salvo a quien le advierte/ que se recibe a medida/ de lo que se ha hecho”. Podemos aventurarnos y hacer la siguiente lectura: la trobairitz parece que se dirige a aquel que le presentó a su amado, pues hay una unión mediante la conjunción copulativa entre los dos versos por lo que se deduce la conexión, y le aconseja que no haga caso de aquellos que hablan mal de él, que sólo escuche las palabras de quien le aconseje, y termina con una frase tomada de un proverbio [10], cada uno recibe su merecido, así que no debe estar preocupado. Pero ¿y si fuera realmente dirigido a su “amigo?”, manteniendo el mismo consejo, advirtiéndole que no oiga a aquellos que condenan su amor y que únicamente escuche a quien le afirme (¿ella?), ya que cada uno recibe en base a su comportamiento. Quizás yo no esté en disposición de saber el destinatario de esta advertencia, personalmente creo que la trobairitz juega brillantemente con esta dualidad, por lo que lo que era primero un agradecimiento y después un consejo, destinado a aquel que le presentó su actual “amigo”, puede transformarse a su vez, en una advertencia al propio amante, no olvidemos que la trobairitz es ingeniosa y osada en su composición, y que estamos ante una pasión adúltera, por lo que habría que leer más entre líneas y sacar punta a unos verso que quizás encierren más de una realidad, al menos es lo que considero en mi modesta opinión.

    A continuación, nos encontramos en la tercera estrofa, donde la trobairitz alude primero a las virtudes de su “amigo” diciendo: “una dama que mire el buen valor,/ bien debe poner su intención/ en un caballero valiente y cortés/ desde que conoce su valor”, mediante estos versos, la autora hace hincapié en las virtudes nobles de su “amado”, y ella como dama “cortés” debe fijar su atención en un hombre que también posea estos méritos, este prestigio, propio de la nobleza. Vemos que tras adular la “cortesía”, la “nobleza”, la “virtud”, y en definitiva el “valor”de su amigo, repetidas veces, se dirige a él directamente diciendo: “que ose a amarle abiertamente”, lo que supone a mi modo de ver, la declaración de un reto o al menos una situación comprometida al “amigo”, la astucia de la trobairitz reside en alabar la “cortesía”, la “virtud” del amado, y después comprometerle en hacer uso de tal “cortesía”, para lograr así, sus propósitos amorosos. También menciona explícitamente el vocablo“cortés”, ésta es una palabra clave en la poesía del “fin’amors”, ya que esta poesía se impregna de un sentido moral y social, distingue entre la “cortezia” de los trovadores y la “corteisie”de la “langue d’Oïl”, lo “cortés” se opone a la “villanía: “cortezia” (derivada de “cort”)/ “vilania”, siguiendo el juego etimológico las oposiciones serían las siguientes: “cortes”/ “vilas”, “encortizer”/ “vilanejar”, “cortezia”/ “vilanejar”.

    La estrofa concluye con unos versos osados: “porque de una dama que ama sin esconderse/ los valerosos y los valientes/ no dirán más que bien”, estos versos denotan que no sólo la “virtud” reside en el “amigo”, sino en ella misma, que arrojada y nada temerosa declara su amor sin querer ocultarlo, y no teme a nada, ya que, si una dama en sus circunstancias ama abiertamente a un hombre”gentil” y “cortés”, debe poseer gran “mérito” y “virtud”, por lo que, el hecho de vivir su pasión amorosa es un acto no censurable. En efecto, la trobairitz sabedora del “modus operandi” y de los entresijos de la “poesía cortés”, maneja magistral y astutamente los principios de una poesía amorosa codificada y creada por hombres, moviendo la balanza hacia el lado de las mujeres que como ella, hacen buen uso de la palabra y de la poesía del “fin’amors”, para conseguir sus propósito amorosos.

    En la próxima estrofa, de nuevo hace hincapié en las virtudes antes mencionadas. Comienza diciendo “yo he escogido un hombre valioso y cortés”, quizás lo más destacable no sería únicamente la inclusión de las dos virtudes tan importantes como“valioso” [11], y “cortés”, quizás lo que más debería sorprendernos desde mi modesto punto de vista, sería el deseo explícito de la trobairitz de no dejar duda, que es ella la que ha elegido, ella es quién ha llevado la iniciativa, quizás la importancia de estas palabras no sólo está en que juega el papel de una mujer valiente, noble y virtuosa, que se enfrenta a todos por vivir su pasión, manifestando su libertad de acción, su rebeldía, a pesar de ser una dama casada, una mujer que está en posesión de su señor, sino que si ella escogió y empezó la historia de amor, si es ella quién anima e intenta convencer al “amigo”,como hemos visto a lo largo de la “cansó”, de alguna manera, se responsabiliza de una pasión adúltera, de un amor condenable, pues no ha sido una mujer astutamente seducida, ni engañada maliciosamente, es ella la que juega el papel activo, ¿no sería éste además un acto valeroso para proteger el honor de su “amigo”?...o al menos para excusarle o justificarle en lo posible...desde mi visión particular, quizás lo sea.

    La estrofa continúa diciendo “cuyo valor mejora y aumenta”, sigue la misma línea adulatoria hacia el “amigo”. Aparece de nuevo la palabra “valor”, entendido como prestigio o status social, como rasgo cortés, y, además, es “generoso, recto y prudente”. También me parece significativo que exprese que ese “valor mejora y aumenta”, pues denota o que la consideración de ella hacia el amado va subiendo (independientemente de la actitud de éste), por lo que la trobairitz acudiría a la astuta, y quizás vacía, adulación, para seguir reteniéndole, para seguir llamando su atención, o que su “amigo cortés” efectivamente actúe meritoriamente como tal, y la condesa intente reconfortar y animar a su amado para que no desfallezca en el intento amoroso y venzan las dificultades. Independientemente de estas dos cuestiones que planteo, ella sigue en su adulación y afirma “que tiene juicio y sensatez”, cualidades que podemos asociar al sentido de la “mezura” [12], concepto también muy importante en la poesía del “fin’amors”, en Ausonio tenía un sentido de moderación, en líneas generales supone un sentido de la justicia, de lo razonable y sensato, que implica el dominio de uno mismo, cualidades que la trobairitz aprecia en su “amigo”. Para terminar la estrofa, la dama pide que le crea y que no oiga a los que hablen mal de ella [13], pues no ve en él “ningún defecto”, como apreciamos, hay un total encubrimiento del amado, heredero de la poesía cortés, aunque la originalidad reside en que a pesar de la adulación al “amigo”, no lo considera superior, ni la trobairitz se muestra como ser inferior a él, ni siquiera como su vasallo, como era el recurrente paralelismo feudal señor-vasallo, todo lo contrario, ella se muestra como una dama firme, “graciosa y alegre”y voluntariamente deja constancia de su talento literario para ganarse al “amigo”.

    Por último, aparece la “tornada”donde la trobairitz se dirige directamente a su “amigo” mediante una fórmula arquetípica usada en las “chansons de trobairitz” y que las distingue del resto de composiciones femeninas, sería a través del uso del vocativo precedido o no de un adjetivo, así encontramos en esta última estrofa “amigo [14], vuestro valor/ los valientes y los valerosos conocen”, fiel a la fórmula trovadoresca y siguiendo la línea adulatoria de toda la”cansó”, acude a la ya comentada idea del “valor”, dejando ver además el sentido de la fama, tan importante en el medievo, la trovadora hace uso de ella conscientemente para reafirmar que el “valor” de su “amigo” es de sobra conocido por todos, por lo que usa la idea de la fama, como una manera más de ganarse la atención y la “protección” de éste, es más, en los dos últimos versos, afirma: “por eso yo os suplico darme,/ si os agrada, vuestra protección”, lo que nos resulta un tanto chocante que ella, que se ha mostrado tan segura de sí misma y valiente, le “suplique” al “amigo”, aunque personalmente creo que éste sería un recurso más, para adular la cortesía del amado e incluso para plantearle una duda moral a éste, y así, poder conseguir el amor, el apoyo y la “protección”del “amigo”, muestra más de que la trobairitz sabe perfectamente qué decir y cómo decirlo para lograr sus propósitos amorosos. Quizás me aventure en esta postura, pero el hecho de que la “trobairitz”le suplique protección, a mi modo de ver, supone como dije antes, una duda moral y cortés al “amigo”, pues éste no debería rechazar “proteger” a la dama, la cuestión varía y se complica, pues la dama está casada, por lo que ya tiene un señor que la proteja...pero aquí se trata de una “protección” diferente, con unas connotaciones especiales. Ellos viven una pasión adúltera y censurada por quiénes sospechan de ellos, por otro lado, la trobairitz parece amar sin esconderse, pero necesita que su “amigo” no oiga las palabras de aquellos que censuran su pasión, y es aquí donde ella solicita esa “protección”, esa defensa, de su persona, de su imagen y en definitiva de su amor. Lo que ella está pidiendo a viva voz, es que él no deje de luchar contra las adversidades y que cuide el amor que tienen, le está rogando que no la abandone, que no la repudie, que no crea las palabras infundiosas sobre ella y sobre su amor, sino que se posicione junto a ella para seguir viviendo esta pasión amorosa.



    “A chantar m’er de so qu’ieu non volvria”

    A chantar m’er de so qu’ieu non volvria, 
    Tan me rancur de lui cui sui amia, 
    Car ieu l’am mais que nuilla ren que sia: 
    Vas lui no .m val merces ni cortesía 
    Ni ma beltatz ni mos pret ni mos sens, 
    C’atressi .m sui enganad’e trahïa 
    Com degr’ esser, s’ieu fos desavinens.

    D’aisso.m conort car anc.non fi faillenssa, 
    Amics, vas vos per nuilla captenenssa, 
    Anz vos am mais non fetz Seguis Valenssa, 
    E platz mi mout quez eu d’ámar vos venssa, 
    Lo mieus amics, car etz lo plus valens; 
    Mi faitz orguoill en ditz et en parvenssa, 
    E si etz francs vas totas autras gens.

    Be .m meravill com vostre cors s’orguoilla 
    Amics, vas me, per qu’ai razon qu’ieu .m duoiilla; 
    Non es ges dreitz c’autr’amors vos mi tuoilla 
    Per nilla ren qu’ie .us diga ni acuoilla; 
    E membre vos cals fo .l comenssamens 
    De nostr’amor! Ja Dompnedieus non vuoilla 
    Qu’en ma colpa sia .l departimens.

    Proesa grans qu’el vostre cors s’aizina 
    E lo rics prtez qu’avetz m’en ataïna, 
    C’una non sai, loindana ni vecina,, 
    Si vol amar, vas vos non si’ aclina; 
    Mas vos, amics, etz ben tan conoissens 
    Que ben devetz conoisser la plus fina, 
    E membre vos de nostres covinens.

    Valer mi deu os pret e mos partages 
    E ma beltatz e plus mos fis cratges, 
    Per qu’ieu vos mandad lai on es vostr’ Estatges 
    Esta chansson que me isa messatges: 
    Ieu vuoill saber, lo mieus bels amics gens, 
    Per que vos m’etz tanta fers ni tant salvatges, 
    Non sai, si s’es orguoills o maltalens.

    Mas aitan plus vuoill li digas messatges, 
    Qu’en trop d’orguoills o ant gran dan maintas gens.



    “Ahora deberé cantar de lo que no querría”

    Ahora deberé cantar de lo que no querría, 
    Tanto me lamento del que no soy amiga, 
    Pues le amo más que a cualquier cosa en el mundo 
    Pero no valen ante él ni la piedad ni la cortesía 
    Ni mi belleza ni mi valor ni mi juicio, 
    Porque soy engañada y traicionada 
    Como sucedería si fuera poco agraciada.

    Me conforto pensando que jamás y de ningún modo 
    Cometería equívoco hacia vos, amigo, 
    Sino que os amo más de lo que Segui amó a Valensa, 
    Y me agrada venceros en amor, 
    Amigo mío, porque sois el mejor; 
    Sois orgulloso conmigo en las palabras y en los modos, 
    Mientras que os mostráis amables con todos.

    Me sorprende como hacia mí vuestro corazón se muestra duro, 
    Amigo, por lo que tengo razón para dolerme; 
    No es justo en absoluto que otro amor os aparte de mí, 
    Sea lo que sea lo que os diga o conceda; 
    ¡Y recordad cuál fue el inicio de nuestro amor! 
    El Señor Dios no quiera 
    Que sea mía la culpa de la separación.

    La noble virtud que habita en vuestro corazón 
    Y el alto valor que poseéis me intimidan, 
    Pues no conozco dama cercana o lejana, 
    Que, dispuesta a amar, no sea atraída por vos. 
    Pero vos, amigo, tenéis tanto juicio 
    Que bien debéis conocer la más perfecta; 
    Y acordaos de vuestro pacto.

    Deben ayudarme mérito y nobleza 
    Y la belleza y aún más la sinceridad de ánimo, 
    Por ello os mando allá donde moráis 
    Esta canción, que sea mi mensajera; 
    Y quiero saber, mi gentil y bello amigo, 
    Por qué sois tan altanero y cruel conmigo: 
    No sé si por orgullo o mal talante.

    Más aún quiero que os diga el mensajero: 
    Por demasiado orgullo mucha gente ha sufrido gran daño.

    COMENTARIO

    Nos encontramos anta una “mala cansó” (“canción de dolor”), pues refleja el amor no correspondido, el rechazo que sufre la “trobairitz” por parte del “amigo”, aunque a pesar del triste sentir que abarca todo el poema, éste se mantiene en un tono contenido, pues presumiblemente los deseos de la “trobairitz” no serían causar lástima ni autocompasión, sino expresar su vacío, su decepción, advirtiéndose, además, la doliente dignidad que manifiesta su autora en un intento de darse a valer ante su “amigo”. Cabe destacar que estamos ante una canción en forma epistolar, mediante la cual, la “trobairitz” se dirige directamente al “amigo”. Todos estos ingredientes configuran esta hermosa “cansó”, que a pesar de su dramatismo no pierde ni un ápice de belleza, y se nos regala toda una joya de la poesía amorosa provenzal.

    La “cansó” se compone de cinco coblas de siete versos respectivamente, a las que se le añade un dístico final o “tornada”, como”despedida”. La rima de las cinco estrofas es “singulars” (rima propia) aunque hay dos tipos de rimas que se repiten en cada estrofa, siendo el siguiente el esquema: I aaaabab, II ccccbcb, III ffffbfb, IV ggggbgb y V hhhhbhb; la “tornada” reproduce las dos últimas rimas de la última estrofa: hb.

    Al igual que el resto de los poemas comentados, la “cansó” carece de “preludio primaveral”, tan recurrido en la poesía del “fin’amors”, lo que conlleva a otorgar un rasgo de originalidad a la “cansó”. Ya en el primer verso del poema, se vislumbra el hecho dramático del que la “trobairitz” nos hace confidentes: “ahora deberé cantar de lo que no querría”, continúa con una abierta declaración de amor, destacando el desgarrado y sentido tercer verso,“pues le amo más que a cualquier cosa en el mundo”, seguidamente, menciona las cualidades que posee como dama y que se corresponde con el arquetipo cortés: “belleza, valor y juicio”, afirmando que éstas no son suficientes para ganarse ni “la piedad ni la cortesía” del amigo, pero éste, es un intento fallido de darse a valer ante él, y se siente “engañada y traicionada por éste”, es más, podríamos decir, que incluso se siente infravalorada por él: “como sucedería si fuera poca agraciada”, no es la primera vez que la trobairitz, tiene que arrojarse flores sobre su persona para llamar la atención del “amigo”, pero parece que esta táctica no ha dado el fruto deseado.

    En la siguiente estrofa, se dirige directamente a su amado, usando una variante de la estructura tipificada que usaban las trobairitzs: (adjetivo) + vocativo (“amigo” o señal) + resto de la oración, en el texto la única salvedad al respecto, es que carece de adjetivo y que el vocativo no se sitúa al inicio de la oración, sino al final: “me conforto pensando que jamás y de ningún modo/ cometiera equívoco hacia vos, amigo”, de esta manera se excusa de cualquier error que posibilitara el final de la relación, y afirma con rotundidad el amor que aún sigue sintiendo: “sino que os amo más de lo que Seguis amó a Valensa”, donde astutamente compara sus sentimientos con la de dos héroes de una novela perdida, mencionados a su vez por el otro trovador Arnaut de Maruelh en su “Tant m’abellis”, por lo que con tal comparación, engrandece su amor y la sitúa como dama culta y cortés, y por si aún hay dudas sobre su valía, remata diciendo: “y me agrada venceros en amor”, expresión impregnada de un sentido bélico que recoge uno de los tópicos de la poesía amatoria cortés...

    En los dos últimos versos de esta estrofa, no duda expresar con cierto despecho hacia él, el trato injusto que recibe de él, “orgulloso” con ella y “amable” con los demás. Hoy en día, aún nos sorprende la espontaneidad y gallardía de esta trobairitz, que no vacila en dignificar su persona y sus sentimientos, para ganar la batalla del amor. En estos seis versos, se expresa con rotundidad y se refleja, ante qué tipo de mujer estamos: las que luchan sin temer por la derrota, las que pelean con todas sus “armas”, para satisfacer sus deseos.

    En la tercera estrofa comienza aludiendo la actitud del “amigo”, mediante el uso de un tópico recurrente de la poesía del “fin’amors”: “vuestro corazón se muestra duro”, simbolizando la inaccesibilidad y la carencia de sentimientos del amado, hecho que le sorprende a la trobairitz, pues como mencionó anteriormente, ella siempre actuó de buena fe con él. Seguidamente, emplea de nuevo la forma de las trobairirtzs para dirigirse a él, el vocativo: “amigo, por lo que tengo razón para dolerme”, este verso es uno de los pocos donde alude explícitamente al momento doloroso por el que atraviesa, pero no nos confundamos, la trobairitz no acude a la autocompasión, sino a la justificación de su estado anímico. A continuación, leemos un verso, que encierra una de las claves del poema: “no es justo en absoluto que otro amor os aparte de mí”, pues se declara el hecho que ha originado la ruptura de los amantes, una tercera persona que aleja a la trobairitz de su “amigo”, donde se pone de manifiesto la figura explícita de la rival de la poesía amatoria, pero lejos de recaer en la melancolía, la condesa se dirige de nuevo en una apelación extraordinaria, al “amigo”, mediante el uso del imperativo: “¡y recordad cuál fue el inicio de nuestro amor!”, en un intento más de recuperar el amor. Concluye la estrofa implorando a Dios, en una súplica que evidencia el acto mismo de exculparse de cualquier error que haya podido acabar con la relación.

    A continuación, comienza la estrofa aludiendo al “amigo”, haciendo uso de dos virtudes recurrentes de la poesía cortés, anteriormente comentadas, “noble virtud” y “alto valor”, tales que le “intimidan”, de nuevo, quiere dejar constancia de la valía de su amado, y sigue en esta línea afirmando: “pues no conozco dama cercana o lejana, / que dispuesta a amar, no sea atraída por vos”, con tal afirmación, a mi modo de ver, la trobairitz desea expresar que teniendo en consideración las virtudes del “amigo”, es casi imposible no caer rendida al amor, es más, a pesar de la distancia, cualquier dama puedes sentirse “atraída” por él, advertimos conjugado sabiamente la idea de un amor noble pero irrefrenable, con la idea de la fama en el medievo, pues el “amigo” no se trata de cualquier señor de la corte, es un hombre que goza de valía y de honor ante ésta, sus virtudes son admiradas, y además parece que el sector femenino tiene buena constancia de ello, por lo que, la trobairitz presenta a su “amigo” como un señor virtuoso y noble, reconocido, y que causa un efecto de atracción casi irrefrenable a las mujeres, ¿es esto una nueva justificación de la trobairitz por haberse dejado abrasar por las llamas del amor?...Seguidamente, se dirige a él directamente haciendo uso del vocativo trovaderesco en el verso: “pero vos, amigo, tenéis tanto juicio”, apelando que de este modo debería reconocer a la mejor y recordar su “pacto”, por lo que podríamos deducir que la trobairitz apela al sentido común del caballero para que éste elija a la más “perfecta”, a la más “virtuosa”, dando a entender que es ella, y que se acuerde del “pacto” que tienen, por lo que podemos apreciar, no somos testigos de cualquier devaneo amoroso, la trobairitz nos hace cómplices de una pasión oculta, adúltera, condenable, pero que reposa en las brasas del amor, de la entrega, de las promesas, y de la unión de dos personas que en circunstancias adversas decidieron luchar por su pasión y la sellaron en un pacto amoroso, que parece que el “amigo” lo está quebrantando, haciendo peligrar no sólo su relación sino su propio honor y virtud [15], quizás no ante la sociedad, dada la naturaleza de la historia amorosa, pero sí ante la figura de nuestra trobairitz, una mujer enamorada, entregada, “que se está jugando el tipo”, su honra, y su propia felicidad, por un amor que se le está escapando de las manos. De ahí, el tono reivindicativo de la trobairtz, que en la agonía de un amor que se extingue, intenta hacerle recordar a su amado, el compromiso al que llegaron.

    En la próxima estrofa, se nos deja ver entre líneas, una mujer desolada, que no sabe levantar su sombra, pues afirma: “deben ayudarme mérito y nobleza/ y la belleza y aún más la sinceridad de ánimo”, pero ella es demasiado orgullosa para mostrarse como una dama que se arrastra y que tiene penas de amores, lejos de compadecerse, ella alude a sus virtudes, tal y como nos tiene acostumbrados, pero no por vanidad, sino por mantener su propia dignidad, una dignidad doliente, maltratada por el amor. Los dos versos siguientes me parecen bastantes curiosos: “por ello os mando allá donde moráis / esta canción que sea mi mensajera”, ya que nos deja tener un conocimiento más cercano y real de la relación, gracias a la cual, sabemos que efectivamente hay una correspondencia mediante un mensajero(algo muy recurrente en el medievo) y que la trobairitz es consciente y es más, quiere dejar constancia de que ella está componiendo una “cansó.” Concluye la estrofa, dirigiéndose de nuevo a su “amigo” casi cara a cara, hablando en primera persona [16] y afirmando con contundencia lo que desea, y haciendo uso de nuevo del vocativo trovaderesco, pero más grandioso y acicalado que nunca: “y quiero saber, mi gentil y bello amigo” y continúa afilando su plum: “por qué sois tan altanero y cruel conmigo: / no sé si por orgulloso o mal talante”, como apreciamos, la trobairitz se nos muestra más que nunca como una mujer firme, decidida, arrojada, que a pesar de tener su ego arañado por las zarpas del desamor, ella conserva su talante, su dominio de sí misma, y no duda en increpar, en desafiar y en pedir explicaciones al que antes, le había regalado momentos de gozo.

    La “tornada” concluye con un consejo que casi parece una advertencia “in extremis”: “más aún quiero que os diga el mensajero: / por demasiado orgullo mucha gente ha sufrido gran daño”. Anecdótica alusión de nuevo a la figura del mensajero en unos versos también expresados en una primera persona con un tono más osado y reivindicativo, que deja asomar la contundencia y el ego de la trovadora, pero que a pesar de todo, decide mandarle un último mensaje, una nueva lección agónica, un nuevo intento de saltar el “orgullo” y salvar lo que parece que está ya apagado.



    “Fin ioi me don’ alegranssa”

    Fin ioi me don’ alegranssa, 
    Per qu’eu chan plus gaiamen, 
    E non m’o teing a pensanssa, 
    Ni a nengun penssamen, 
    Car sai que son a mo dan 
    Fals lauzengier e truhán, 
    E lor mals diz non m’esglaia: 
    Anz en son dos tanz plus gaia.

    Em mi nom an ges fianssa 
    Li lauzengier mal dizen, 
    C’om non pot aver honranssa

    Qu’a ab els acordamen; 
    Qu’ist son d’altrestal sembaln 
    Com la niuols que s’espan 
    Qu.l solels en pert sa raia, 
    Per qu’eu non am gent savaia.

    E vos, gelos mal parlan, 
    No .s cuges que m,an tarzan, 
    Que iois e iovenz no .m plaia, 
    Per tal que dols vos deschaia.



    “La alegría cortés me da felicidad”

    La alegría cortés me da felicidad, 
    Por ella canto más gozosamente 
    Y no me produce pesar 
    Ni me cusa ninguna preocupación 
    Saber que quieren mi mal 
    Los falsos y los envidiosos, 
    Y sus palabras malévolas no me atemorizan: 
    Al contrario, soy dos veces más dichosa.

    No tienen de mí atención alguna 
    Los envidiosos maledicientes, 
    Porque ninguno que esté de acuerdo con ellos

    Puede ser honrado; 
    Ellos se parecen 
    A la nube que se expande, 
    Por la que el sol pierde sus rayos; 
    Yo no amo a la gente villana.

    Y vosotros, celosos maledicientes, no creáis que yo estoy dudosa, 
    O que la alegría y la juventud me desagradan, 
    Por el hecho de que el alma os debilite.

    COMENTARIO

    Por fin nos encontramos ante una “buena cansó”, o lo que es lo mismo, una canción de felicidad. Esta hermosa y serena “cansó” expresa la alegría de la trobairitz y su ímpetu en la defensa férrea de su pasión amorosa. Vemos a una trovadora exultante, osada, espontánea, valiente, una mujer que no se deja amedrentar por los “lauzengier” (maledicientes, envidiosos), pues la alegría del amor recorre sus venas y enciende el coraje que nace de su alma, para luchar por lo que más quiere. Podemos afirmar, además, que es una canción breve y sencilla, sin grandes ostentaciones, mimada únicamente por el velo de la armonía, de la simplicidad de lo natural, de la sensibilidad femenina en estado puro, y esta aparente sencillez en sus líneas, es sólo un espejismo del arte poético que encierra. Por esto, la crítica afirma que esta”cansó”, sería un claro ejemplo de la poesía de las trobaritzs, espontánea, natural y simple, enfrentada a la complejidad de la “cansó” masculina.

    La canción se compone de dos “coblas”, que constan de ocho versos respectivamente, ambas “unissonans”, cuyo esquema métrico sería el siguiente: I y II ababccdd, y la despedida de cuatro versos que recupera la rima: ccdd.

    El primer verso evidencia la satisfacción que embriaga a nuestra “trobairitz” que afima: “la alegría cortés me da felicidad”, donde como apreciamos, aparecen dos conceptos fundamentales en la poesía del “fin’amors” y que ya hemos comentado anteriormente, me refiero a “fin ioi”, o lo que se ha traducido por “alegría cortés”. Este verso no manifiesta únicamente el espléndido estado anímico en el que se encuentra la trovadora, sino en el deseo explícito de ella, por dejar constancia de que las mieles que saborea, provienen de un amor cortés, y siendo cortés engrandece su valía y su condición. Vuelve a dejar constancia de su labor creadora y de su talento literario afirmando: “por ella canto más gozosamente”. A continuación, advertimos, toda una declaración de gozo, de despreocupación y osadía ante los “lauzengiers”, unos personajes arquetípicos de la poesía provenzal, aparecen como tópico recurrente y como auténticos enemigos de los trovadores y de la pasión amorosa, de hecho, “lauzengiers” en principio, significaría “lisonjeros, aduladores”, con la finalidad de hacer méritos ante su señor (el marido), acechando a la dama adúltera y a su enamorado, para informar después al traicionado, de cualquier infidelidad, por esta razón, el término pasa de “adulador” a “calumniador, malediciente”y se decía que eran “fels, fals y mols”. Pero la trobairitz no le “produce pesar”, siendo en todo momento consciente de “saber que quieren mi mal”,lo que evidencia que el “secreto” de esta pasión amorosa ha sido descubierto por los “maledicientes”, tachando a estos personajes de “falsos y viles envidiosos”, es más, se muestra osada y desafiante “y sus palabras malévolas no me atemorizan: / al contrario, soy dos veces más dichosa”, todo un recital de gallardía y confianza en el amor por el que le hace ser la atrevida.

    La siguiente estrofa mantiene la misma línea temeraria que la anterior, comienza afirmando que “no tienen de mí atención alguna / los envidiosos maledicientes”, y a continuación se justifica afirmando que cualquiera que pensara como ellos no “puede ser honrado”, con tal sentencia, nos da a entender que si los que condenan su amor no son “honrados”, la naturaleza de su amor sí es honrada, y no sería la primera vez que acude a la defensa de su pasión como una amor cortés [17], gentil, sincero y puro, a pesar de que su pasión es adúltera, y que se guarda el “secreto”, es decir, el nombre del enamorado/a se mantiene encubierto gracias a la “sehnal”, pues se correría el riesgo de la pérdida del honor e incluso la muerte de alguno o de los dos enamorados, lo que paradójicamente conduce a que el amor que se recita en la poesía del “fin’amors” en la gran parte de los casos, sea un amor condenable, adúltero, prohibido ,o no correspondido, originando una total discordancia entre amor y matrimonio [18]. Seguidamente, la trobairitz establece cierta comparación simbólica: “ellos se parecen / a la nube que se expande, / por la que el sol pierde sus rayos”, preciosa imagen que refleja la sombra que enturbia la felicidad y la despreocupación de un amor vivo, poderoso como el sol. Cierra esta estrofa sentenciando: “yo no amo a la gente villana”, jactándose de su posición elevada y culta, perteneciente a un círculo cortés, donde la perfección moral y social, la gentileza y la virtud son cualidades que la dignifican a ella misma y como lógico correlato, a la pasión amorosa que ha decidido vivir.

    La “tornada” pone fin a esta canción que nos habla de amor y de desafío, mostrando la última lanza que la trobairitz arroja a sus enemigos, y se dirige directamente a ellos, haciendo uso del famoso vocativo trovaderesco, pero en este caso no es gentil ni está dedicado al “amigo”, sino que dice explícitamente: “y vosotros, celosos maledicientes / no creáis que estoy dudosa”, como se aprecia, la trovadora no duda en usar la misma estructura cuando se dirigía al “amigo”, siendo ya un tanto provocadora respecto al “modus operandi” masculino, razón de más para destacar su gallardía y osadía, su frescura y espontaneidad, en la concepción de su pasión amorosa como su particular modo de expresarla. Aparece además en el primer verso, la figura recurrente de los “gelos”, los otros enemigos de los trovadores.

    Según la crítica, son los celosos que ven un amor que jamás podrán sentir, ni aspirar a él, nunca podrán experimentar la exaltación del “joi”, son personajes arquetípicos junto con los“lauzengiers” que transmiten la “jalousie”vista como una enfermedad, grave, moral y psíquica, que además es contagiosa. Unas veces el “gelo” es un “voyeur de l’amour”, pues no lo puede alcanzar, y por eso envidia y odia, y otras veces se tratan de la dama, el marido, o el amante, que se sienten traicionados. En este caso en concreto, los “gelos” a los que reta la trobairitz, son estos personaje ajenos a la relación “falsos y viles” que intentan atemorizar a la trovadora con sus comentarios maledicientes, aunque la autora se reafirma en la continuidad de. su pasión amorosa.

    La trobairitz finaliza afirmando con rotundidad, que no desprecia ni la “alegría” ni la “juventud”, dos conceptos vitales de la poesía del “fin’amors” ya comentados anteriormente, ambos, frutos sabrosos de los que desea disfrutar, pues como hemos observado en su pequeño corpus, ella es una dama cortés, bella, culta, que ama abiertamente y sin medida, y lejos de infravalorarse, quizás porque sea de mayor edad que el “amigo”, se considera digna de vivir un amor pleno, vivo, que le aporte, gozo y felicidad, un amor por el que ella lucha con la fuerza de su espíritu libre y por el que ella compone las más bellas canciones.

    CONCLUSIÓN

    Quisiera abarcar en esta conclusión, en primer lugar, las diversas opiniones en torno a la imagen de la trobairitz, y en segundo lugar, afrontar dichos comentarios siguiendo la línea discursiva de este modesto estudio, para terminar de perfilar lo que en principio he querido dibujar, una silueta más detallada y aproximada, más justa y exacta, vista desde una mirada femenina pero objetiva.

    Durante un largo periodo, la crítica ha considerado a las trobairitzs “esclavas de una tradición” como afirmaba Alfred Jeanroy [19], ilustre erudito francés, que además consideraba que las trovadoras agotaban cansinamente las fórmulas, los temas, los tópicos del “modus operandi” masculino, y que su labor únicamente consistiría en copiar sus clichés e invertir los roles de los personajes.

    Pero los prejuicios que recaen sobre la figura de la trobairitz, no se quedan únicamente en el dictamen de parte de la crítica especializada, en mis manos cayó un artículo de un estudiante universitario que trataba el tema de las trobairitzs, y que recoge el mismo testimonio, fiel a la opinión detractora y tangencial, que concibe a la trovadora, como una sombra maltrecha, tediosa e intrusa, en el ámbito de la literatura cortés. Tal fue mi desconcierto que creo que debería mencionarlas, dicho lo cual, el autor refiriéndose a las trobairitzs, sentencia: “ellas son en la medida en que se contemplan en el objeto amado y es este objeto el que, sin duda, las hace sujeto. Diría incluso, que estas poetas en lengua provenzal resultan subordinadas por partida doble: su voz y su imagen serían una hipoteca masculina, pero también como sujetos líricos se amoldan a la tradición amorosa que las convierte en objetos. El lenguaje personal que entreveríamos en sus versos no profundiza en la dimensión diferencial de su hermosura”. [20]

    Afortunadamente, especialistas como DENOËL y GONTHIER [21], no comparten el mismo criterio y realizan una sutil pero férrea defensa en honor de las trovadoras, defensa de la que decido también formar parte. Personalmente, después de todo lo leído, estudiado y analizado, considero que las trovadoras no se “subordinan” al ámbito de la poesía del “fin’amors” masculina, sí es cierto que atienden a su carácter compositivo, y son vestidas por los ropajes de la poesía cortés, pero como haría cualquier trovador, y es más, no son “esclavas de una tradición”, pues no copian milimétricamente el buen hacer de los trovadores, sino que conciben su poesía desde su propio sentir y de esta manera, plasman su peculiaridad, con novedosas marcas personales: se dirigen osadamente al amado usando una fórmula tópica del vocativo, se expresan en primera persona del singular, siendo excepcionalmente cercanas y contrastando claramente con el generalizado plural o el singular estrictamente nominal de los trovadores. Sí, su poesía es más personal, más espontánea, más vibrante y directa, en contrapunto a la “compleja visión poética masculina” [22], pero no por ello, es más vulgarmente fácil, ni simple, pues ni la espontaneidad, ni la frescura, se dejan fácilmente cazar por los poetas. Las trovadoras no buscan ser veneradas, si quiera comprendidas, sólo intentan alzar su voz, canalizar en el papel su alma, sus sueños rotos, sus deseos, aspirar al gozo del amor o dejar constancia de sus penas o también de su osadía. Tienen que justificar su talento continuamente para ganarse no sólo, las delicias del amor, sino su propia identidad como creadoras, como trovadoras. Difícil lucha para unas damas del duro medievo, que tuvieron que lidiar por asomarse al universo masculino, pero que hoy, afortunadamente, vemos que no sólo se asomaron a este universo, sino que crearon el suyo propio.

    A este respecto, la “Condesa de Dia”, fue una trobairitz audaz y brillante, auténtica productora, poeta, a partir de un repertorio común a los parámetros poéticos de una época y de una forma de composición tipificada. Pero a su vez, escapa de las voces anónimas, colectivas e impersonales, es transgresora, descarada, sensible, trágica y dichosa, arrolladora y sutil, una de las grandes trovadores no justamente valorada por todos, pero indiscutiblemente, una voz excepcional del medievo, que nos muestra la poesía desde un lado nuevo... el de las mujeres.


    NOTAS

    [1] Polémico trovador del siglo XII, antes de desempeñar este oficio, su nombre era Panperdut, posteriormente cuando trabajó al lado del trovador Cercamon pasó a llamarse como lo conocemos hoy “Cara de Cabra”. Fue muy conocido pero también muy temido por su afilada lengua, que se cree que los castellanos de Guyena lo mataron por haber sido tan maldiciente con ellos en sus versos. Su obra está datada entre 1130-1149, pero se presupone que compuso anterior y con posterioridad a estas fechas.

    [2] Sería excesivamente largo y pesado, ahondar en esta urdida madeja en torno a la figura de la Condesa de Dia, sobre todo porque la disparidad entre las diferentes teorías, contribuirían sólo a añadir más confusión en cuanto a la autoría y a la datación. A pesar de ello, me siento en la obligación de mencionar a ciertos autores que también aportan su particular grano de arena. Autores como Jean de Nostredame o Redi (1685) divagan si la condesa fue una autora realmente conocida en la corte y no se ponen de acuerdo en el número de piezas de composición atribuidas, en cuanto a la identificación de la autora, Nostredame sigue la asignación habitual de “Comtessa de Die/Dye” mientras que Redi se decanta por el nombre de la “Comtessa de Digno” . Por otro lado, Jean Francesco da Barberino llama a nuestra trobairitz “Comtessa d’Erdia” y la califica como una importante autoridad, siendo una de las más citadas trobairitz equiparándose a Raimon d’Anjou. Por último, A. Rierger, realiza toda una investigación policíaca en busca de la identidad de la trovadora, partiendo de Barberino, afirma que el apellido “Dia” no está testificado como tal, aunque si está claro que la condesa fuera una de las presidentas de la “cour d’amour” de Digne y de Pierrefeu, y añade, que la trovadora estuvo enamorada del también trovador Guilhem Ademar de finales del S.XIII ( otras voces lo datan entre 1175-1220 y como periodo de composición 1195-1220), por quién compuso “las más bellas canciones”.

    [3] Los trovadores analizan la pasión amorosa y la clasifican en cuatro grados a medida de los avances logrados. Los tratadistas latinomedievales ofrecieron los cinco estados de la pasión amorosa, primero se pasa de la comtemplación de la dama “visus” al “factum”, tercero, la conversación, “alloquium”, en el cuarto se producen las primeras caricias sería el “contactus” y por último llegan los besos o “basia”. Esta evolución se corresponde a su paralela realizada por un tratadista anónimo de mediados del S.XIII, que habla de cuatro grados: primero sería fenhedor, no se manifiestan los sentimientos, segundo “pregador”, delaración de su amor ante la dama, tercero,“entendedor”, aceptación de la dama que ofrece sonrisas y alguna prenda, y cuarto “drutz”, unión sexual.(C.ALVAR y A.GÓMEZ MORENO, Historia Crítica de la Literatura Hispánica, 1, Madrid, Taurus, 1987, p.45).

    [4] Ya lo decía Andreas Capellanus en su tratado Ars honeste amandi o más popularmente conocido como De amore: Tratado sobre el Amor, Barcelona, Sirmio, 1990. Capellanus afirma, que el amor cortés se debía dar siempre entre jóvenes, de la misma clase social, dentro de la clase privilegiada de la corte, nunca entre la “villanía”, aunque podemos apreciar que son frecuentes los casos en el que uno de existe una diferencia de edad considedrable o incluso uno de ellos, normalmente el enamorado, pertenece a un status social inferior.

    [5] BEC, P., afirma: “On ne s’étonnera donc pas que le grand chant courtois, et avant tout celui des trobairitz, ait pu lui emprunter parfois, en vertu même de sa situation sentimentale, des motifs et des temes, en particulier celui de la malmariée” en Chants d’amour des femmes- troubadours: trobairitz et “chanson de femme”, Stock, París, 1995, p.49.

    [6] La idea de originar la rivalidad entre el “amigo” y el amante, es uno de los puntos que toca la “chanson de la malmariée” y al igual que otros temas y motivos de la lírica popular y en concreto de la “malcasada”. Siguiendo la línea de la cita anterior, continuaríamos diciendo: “...si répandu, encore aujourd’hui, dans les folklores les plus divers: l’exemple le plus significative étant sans doute cette ‘cobla’ de la Comtesse de Dia, oú la ‘rivalité’ entre le mari et l’ami est exprime d’une maniére particulièrment clire et réaliste...”, a continuación el autor pone de ejemplo la misma estrofa que en estos momentos estoy comentando .P.49 de la Ob.cit. p.10.

    [7] Cfr. Martín de Riquer, Los trovadores. Historia literaria y textos, Barcelona, ed. Planeta, 1975.

    [8] Ob. cit. (7).

    [9] Ya hemos citado que en la poesía cortés a veces se rompe el tópico de que el amor se da entre jóvenes o aparece cierta diferencia de edad, siendo el trovador o trovadora generalmente el de mayor edad, como ocurriría en este caso, si seguimos las diferentes teorías sobre la datación y autoría, por ejemplo si damos fe, a la”vida” y a quienes señalan que la condesa nació en 1140 y a que Rimbaud de Orange lo hizo en 1146, la condesa sería mayor en seis años, pero dada la confusión y la inexactitud en los datos, no ahondaré más sobre un asunto tan comprometido, lo que sí que está claro es que la condesa impregna de “alegría y juventud”.

    [10] “c’om cuoill maintas vtz los balais ab qu’el mezeis se balaia”, está tomado concretamente del proverbio: “on cueille souvent les verges dont est soi-même batu”. En español tendríamos una expresión diferente pero que recoge el mismo significado: “cada uno recoge lo que siembra”.

    [11] El concepto de “valioso”se entiende como “mérito”, “virtud”.

    [12] Los trovadores inventan el concepto de “mezura” con el fin de dominar la tensión entre “joie” y “soufrance”, entre el miedo y osadía, y entre la esperanza y la angustia. Evitan que la violencia sobrepase a la belleza, algunos incluso intentan dominar el deseo, es la única muralla contra la anrquía y la locura del “Eros”. La “mezura” es necesaria en la relación de la Trobairitz y su amado, para mantener con cordura esa pasión adúltera.

    [13] Hace referencia a los denominados “lauzengier”y “gelos”, “murmuradores”y “celosos”, enemigos de los trobadores. En otro poema aparecerá más explícita la presencia de éstos y me reservaré un comentario más profundo para entonces.

    [14] En otras ediciones aparece otro vocativo en el mismo verso: “Floris, la vostra valenssa”, aquí se ha sustituido la asignación general “amigo” de la “poesía cortés” por “Floris”, sehanal tomado del famoso enamorado de Blancaflor, novela medieval, con el que la trobairitz esconded el nombre de su amado. Esta señal ya apareció anteriormente en “Estat ai en greu cossirier”.

    [15] Aunque el hecho de romper un pacto (uso del lenguaje feudal, visto el pacto amoroso como el pacto entre señor y caballero), en el medievo conlleva el riesgo de la pérdida del honor, de la virtud, de la buena fama etc., estamos ante una pasión imposible, pecaminosa, adúltera, por lo que el pacto en estas circunstancias no se envuelve por los ropajes de la virtud precisamente, más bien sería visto por los ojos ajenos como un pacto endiablado que conduce a la perdición de las almas. Únicamente la obligación moral que conlleva, es ante su dama, la cómplice de su pasión o de su lujuria, y quizás el “amigo”, no considerando honroso tal acuerdo, no tema romperlo en el momento expreso que lo desee, como a mi modesto entender, está sucediendo desgraciadamente.

    [16] Aunque la primera persona sea la elegida por la trobairitz a la hora de componer toda su obra, en estos versos parece emerger con mayor fuerza y firmeza que en el resto de la “cansó”. Recordamos, además, que en la “chanson d’ami” es empleada la tercera persona, dejando pues a la “chanson de trobairitz” un tono más directo, personal, pero también más arrojado y osado. Cf. p.49 de la ob. cit. en (5).

    [17] Adviértase el rasgo social del que impregna toda la poesía del “fin’amors”.

    [18] ALVAR C. y GÓMEZ MORENO A., ob.cit. en (3), afirman: “existe total incompatibilidad entre amor y matrimonio, ya que sólo la dama casada tiene entidad jurídica en la Edad Media: la doncella no puede poseer vasallos y, por lo tanto, tampoco enamorados, según la concepción del amor cortés. Este principio hace que las relaciones entre trovador y dama tengan que ser lo más secretas posibles, pues en el caso contrario se compromete el honor de la dama”, pp.46-47.

    [19] DENOËL y GONTHIER se hacen eco de la opinión de JEANROY A. en Les femmes trobadours, Meg. Bogin, collection femmes, París, 1978, p.73.

    [20] Cf. Mérida Jiménez, R.M, “La mujer medieval ante el espejo: la intimidad imposible de la lírica”, Universidad de Barcelona.

    [21] Ob. Cit. en (19), pp. 72-75.

    [22] Cita de los autores DENOËL y GONTIER, ob. cit. en (19). Como ya afirmé anteriormente me sumo a esta misma línea crítica, por lo que baso mis ideas, no sólo en mi visión particular, sino también en los comentarios de estos autores.



    BIBLIOGRAFÍA

    BEC, P., Chants d’amour des femmes trobadours: trobairitz et “chansons de femme”, París, Stock, 1995.

    CAPELLANUS, A., De Amore: Tratado sobre el Amor, Barcelona, Sirmio,1990.

    CLÉDAT, L., La poésie lyrique et satirique en France au Moyen Âge, 1972.

    COINCY, G. de, Ave Eva: “chanson de femme” des XIIe et XIIIe siècles, París, Opus Production, 1995.

    DENOËL y GONTHIER, Les femmes trobadours, Meg. Bogin, collection femmes, París, 1978. lugar, editor

    DUFOURNET, J., Anthologie de la poésie lyrique Française des XIIe et XIIIe siècles, ed. Gallimard, Paris, 1998. París, Gallimard

    GRANDSON, Otón de, Chansons d’amour, La Différence, París, 1991.

    JEANRROY, A., La poésie lyrique, ed.Genève, 1973.

    KUSSUER-RAYÉ, G., Les chansons de la Comtesse Beatriz de Dia, “Archivum Romanicum”, I, 1997, PP.161-182. Revista? Entonces: Archivum romanicum, 1. Para las páginas: p.

    MAROL, J.C., La Fin’Amor, chants des trobadours des XIIe et XIIIe siècles, Édition du Seuil, 1998. Paris, Seuil

    MARTINENGO, M., Las trovadoras: poetisas del amor cortés, Madrid, Horas y Horas, 1997.

    PATTISON, The life and works of the trobadour Raimbaut d’Orange, Mineapolis, 1952.

    RIQUER, M. de, Los trovadores, historia literaria y textos, tomos I y II, Barcelona, Ariel, 1992.

    ROUBAUD, J., La fleur inverse: essai sur l’art formel des trobadours, París, Ramsay, 1986.



    Rosario Delgado Suárez.Licenciada en Filología Hispánica, finalizando su D.E.A de "Investigaciones Filológicas" en la Facultad de Filosofía y Letras de Cádiz.A su vez ya ha obtenido el diploma de D.E.A "Etudes Romanes" de la Université Paris IV La Sorbonne. Pertenece a la revista de Historia y Cultura "Ubi Sunt" de la Facultad de Cádiz, y ha colaborado en el congreso multidisciplinar de "Brujería, Magia y Esoterismo en la Historia", organizado por esta revista, a través de una comunicación: "La medicina, la magia y los milagros en el Lapidario de Alfonso X".Ha pertenecido también al grupo de investigación del Departamento de Filología Románica de la Facultad de Cádiz.



    © Rosario Delgado Suárez 2006

    Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

    El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero32/conddia.html








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  • 04/14/16--00:46: CERCAMON [18.436]
  • Cercamon representado
    en un cancionero
    del s. XIII.


    Cercamon

    Trovador natural de la Gascuña, Francia es autor de un planh (planto) a la muerte de Guillermo X de Aquitania, hijo del trovador Guillermo de Poitiers, ocurrida en 1137. Por otro lado, en una de sus composiciones hace una mención a la necesidad de reconquistar la ciudad de Edesa, cuya caída en la Nochebuena de 1144 desencadenó la segunda Cruzada. Estas fechas nos permiten situar su producción a mediados del siglo XII. Conservamos 7 composiciones suyas con fuerte influencia de Marcabrú.

    Cercamón (ca. 1137-1149), del cual su Vida sólo nos dice que “fue juglar de Gascuña y trovó versos y pstorelas a la usanza antigua. Y recorrió todo donde pudo llegar, y por esto se hizo llamar Cercamon”:


    Abandonaría yo a señores y señoras,
    si le placiese a ella que yo la sirviese…
    Jamás terminaría de arrodillarme ante ella,
    si a ella le place y me permite,
    o si ella me hiciese feliz con decirme
    que es mi señora…
    Todos mis deseos me los cumpliría mi señora,
    si sólo me concediese un beso:
    entonces combatiría a mis vecinos
    y sería generoso y haría regalos
    y me haría querer y temer,
    y haría caer a mis enemigos
    y conservaría lo mío. 




    Seignors e dominas guerpira,
    s’a lei plagues qu’eu li servis…
    Ja de sos pes nom partira,
    sil plagues ni mo consentis,
    o sol que d’aitant m’enrequis
    que disses que ma dompna era…
    Totz mos talenz m’emplira
    ma domna, sol d’un bais máizis:
    qu’en guerrejera mos vezis
    em fora larcs e donera
    em fera grazir e temer
    e mos enemics bas chader 
    e tengral meu e garnira

    [LA CANCION TROVADORESCA:
    UNA NUEVA IMAGEN DE LA MUJER MEDIEVAL
    Laura Yanira Camacho Gaspar]



    Quant l'aura doussa s'amarzis

    Quant l'aura doussa s'amarzis
    E·l fuelha chai de sul verjan
    E l'auzelh chanjan lor latis,
    Et ieu de sai sospir e chan
    D'Amor que·m te lassat e pres,
    Qu'ieu anc no l'agui en poder.

    Las! qu'ieu d'Amor non ai conquis
    Mas cant lo trebalh e l'afan,
    Ni res tant greu no·s covertis
    Com fai so qu'ieu vau deziran!
    Ni tal enveja no·m fai res
    Cum fai so qu'ieu non posc aver.

    Per una joja m'esbaudis
    Fina, qu'anc re non amiey tan!
    Quan suy ab lieys si m'esbahis
    Qu'ieu no·ill sai dire mon talan,
    E quan m'en vauc, vejaire m'es
    Que tot perda·l sen e·l saber.

    Tota la genser qu'anc hom vis
    Encontra lieys no pretz un guan!
    Quan totz lo segles brunezis,
    Delai on ylh es si resplan.
    Dieu prejarai qu'ancar l'ades
    O que la vej'anar jazer.

    Totz trassalh e bran et fremis
    Per s'Amor, durmen o velhan.
    Tal paor ai qu'ieu mesfalhis
    No m'aus pessar cum la deman,
    Mas servir l'ai dos ans o tres,
    E pueys ben leu sabra·n lo ver.

    Ni muer ni viu ni no guaris,
    Ni mal no·m sent e si l'ai gran,
    Quar de s'Amor no suy devis,
    Non sai si ja l'aurai ni quan,
    Qu'en lieys es tota la merces
    Que·m pot sorzer o decazer.

    Bel m'es quant ilh m'enfolhetis
    E·m fai badar e·n vau muzan!
    De leis m'es bel si m'escarnis
    O·m gaba dereir'o denan,
    Qu'apres lo mal me venra bes
    Be leu, s'a lieys ven a plazer.

    S'elha no·m vol, volgra moris
    Lo dia que·m pres a coman!
    Ai, las! tan suavet m'aucis
    Quan de s'Amor me fetz semblan,
    Que tornat m'a en tal deves
    Que nuill' autra no vuelh vezer.

    Totz cossiros m'en esjauzis,
    Car s'ieu la dopti o la blan,
    Per lieys serai o fals o fis,
    O drechuriers o ples d'enjan,
    O totz vilas o totz cortes,
    O trebalhos o de lezer.

    Mas, cui que plass'o cui que pes,
    Elha·m pot, si·s vol, retener.

    Cercamons ditz: greu er cortes
    Hom qui d'Amor se desesper.




    When the sweet air turns bitter
    and the leaf falls from the twigs
    and the birds change their language,
    here I sigh and sing because of him,
    because of Love, who keeps me ensnared and caught,
    whereas I never had him in my power.

    Alas! I haven't gained, of Love,
    but the torment and pain,
    for nothing is as hard to gain
    as that which I am seeking,
    nor any longing affects me
    as that for what I cannot have.

    I rejoice because of a pearl
    so fine that I never loved anything as much;
    when I am with her, I am so astonished
    that I don't dare vouch my desire,
    and when I part, it seems to me
    that I lose all my sense and my learning.

    The fairest woman one has ever seen,
    compared to her, isn't worth a glove;
    when the entire world turns to darkness,
    light shines from the place she rests.
    I shall pray god that I may touch her one day
    or that I may see her go to bed.

    Awake or asleep, I quiver and am all startled
    and shaken because of my love for her.
    I am so afraid of dying
    that I don't dare think how to entreat her,
    but I shall serve her two or three years
    and then, maybe, she'll learn the truth.

    I don't die nor live nor heal,
    nor do I feel my malaise, although it's serious,
    for I am not parted from her love
    and I don't know whether I'll have it, nor when,
    for in her is all the grace
    that can raise me or cast me down.

    It pleases me when she drives me insane
    and make muse and gape in stupor;
    it pleases me when she abuses me
    and makes fun of me, behind my back or to my face,
    for after the ill, the good will come
    soon, if her fancy turns that way.

    If she doesn't want me, I wish I had died
    the day she took me in her service!
    Alas! She murdered me so sweetly
    when she seemed to love me,
    for she has gripped me so
    that I don't want to see any other woman.

    Although worried, I rejoice:
    for, although I shun or blandish her,
    for her sake I shall be false or faithful,
    or righteous or full of guile,
    or a complete scoundrel or a complete gentleman,
    or agitated or peaceful.

    But, whoever may like it or grieve it,
    she can retain me, if she wants.

    Cercamon says: he is hardly courteous
    who despairs of love.





    Ab lo temps qe fai refreschar

    Ab lo temps qe fai refreschar
    Lo segle e·ls pratz reverdezir
    Vueil un novel chant comenzar
    D'un amor cui am e dezir;
    Mas tan s'es de mi loignada
    Q'ieu non la puesc aconseguir,
    Ni de mos digz no s'agrada.

    Ja mai res no·m pot conortar,
    Abanz mi laissarai morir,
    Car m'an fag de mi donz sebrar
    Lauzenjador, cui Deus azir!
    Las! tan l'aurai desirada
    Que per lei plaing, plor e sospir,
    E vau cum res enaurada.

    Aqesta don m'auzetz chantar
    Es plus bella q'ieu no sai dir;
    Fresc'a color e bel esgar
    Et es blancha ses brunezir;
    Oc, e non es vernisada,
    Ni om de leis non pot mal dir,
    Tant es fin' et esmerada.

    E sobre tota·s deu prezar
    De dig ver, segon mon albir,
    D'ensegnamen e de parlar,
    C'anc non volc son amic traïr;
    Et ieu fols fui la vegada
    Can crezei ren q'en auzis dir,
    Ni·l fis so don fos irada.

    Anc ieu de lei no·m volc clamar,
    Q'enquer, si·s vol, me pot jauzir,
    Et a ben poder de donar
    D'aqo don me pot enrequir;
    No posc far lonja durada,
    Qe·l manjar en pert e·l durmir,
    Car no m'es plus aizinada.

    Amors es douza a l'intrar
    Et amara al departir,
    Q'en un jorn vos fara plorar,
    Et autre jogar e burdir,
    Q'eu sai d'amor enseigniada,
    On plus la cujava servir,
    Ilh s'es vas mi cambiada.

    Messatges, vai, si Deus ti guar,
    E sapchas ab mi donz furmir,
    Qu'eu non puesc lonjamen estar
    De sai vius ni de lai guerir,
    Si josta mi despoliada
    Non la puesc baizar e tenir
    Dins cambra encortinada.




    With the season giving youth back
    to the world and verdancy back to the lawns,
    I want to begin a new song
    about a love I love and desire;
    but she has strayed so much away from me
    that I cannot reach her
    and my words don't agree with her.

    Nothing can comfort me anymore,
    thus I shall let myself die,
    for slanderers have made me part
    from my woman – may god curse them!
    Alas! I shall have longed for her so much
    that I weep and cry and sigh for her
    and go like a senseless thing.

    This woman you hear me singing about
    is so fair I'm at loss for words;
    fresh of colour and fair of regard,
    she is of a white which doesn't darken;
    yes, and she isn't painted,
    nor is there anyone who can speak ill of her,
    so noble and refined she is.

    And one should praise her above all,
    in my opinion, for her sincere words,
    her learning and her eloquence,
    for she never wanted to betray her friend
    and I was a fool the day
    that I believed things I had heard about her
    and did that which would annoy her.

    I don't ever want to deplore her,
    for, still, if she wants, she can make me happy,
    and it is in her power to give
    that which would make me rich;
    I cannot resist for long,
    for it takes away my food and sleep
    for she is out of my reach.

    Love is sweet when it comes
    and bitter when it goes,
    for one day it'll make you weep
    and another scamper and cheer,
    for I know about learned love:
    the more I believed I was serving her
    the more she turned away from me.

    Messenger, go, and may god keep you,
    and may you know how to please my lady,
    for I cannot stay alive for long
    here nor resist down there
    unless, after having undressed her,
    I can kiss and hold her
    in a curtained room.




    Assatz es or' oimai q'eu chan

    Assatz es or' oimai q'eu chan;
    Tant ai estat acondurmitz
    C'anc mos chanz non fon lueing auzitz,
    Mas era·m vau ja reveilhan,
    Et irai mon joi recobran
    Contre l'ivern e·l freig aurei.

    De joi no·m cal fugir enan,
    C'anc un sol jorn no·n fui garnitz,
    Et es m'al cor prion sorzitz,
    Si qu'entre gens vau sospiran
    Lo dezirier c'ai d'amor gran,
    Ni dorm ni veil, ni aug ni vei.

    S'anc per amor anei velhan,
    Ni·n fui anc fols ni trassailitz,
    Ni cambiatz per chamjairitz,