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    Amalia Puga de Losada

    (1866-1963)

    Amalia Natividad Puga de Losada nace en Cajamarca, Perú el 8 de setiembre de 1866. Esta escritora peruana es hija de José Mercedes Puga y Valera y Carolina Puga y Chávarri, ambos de origen español. “La juvenil musa del Parnaso” como la llama Clorinda Matto de Turner en “Las obreras del pensamiento de América del Sud” (Boreales, miniaturas y porcelanas 262), recibe una educación muy avanzada para su época y para su género debido al gran interés que mantuvo por la literatura y por las humanidades en general. Su padre siempre alentó todos sus intereses académicos, y no desperdiciaba la oportunidad de recomendarle y ofrecerle libros.

    La carrera literaria de Puga se organiza en torno a tres momentos: el primero, en que publica mayormente poesía; el segundo, en el que junto a la poesía se dedica a la redacción de ensayos; y el tercero, en el que retoma la pluma y se dedica a la narrativa. Sus primeras publicaciones aparecen cuando apenas cuenta con once años. En 1887 —a los veintiún años de edad—es incorporada al Club Literario de Lima y publica el ensayo “La felicidad”. El Ateneo de Lima la incorpora como miembro en 1891 y en esa oportunidad, Puga de Losada lee un “interesante trabajo sobre la necesidad de que la mujer se dedique a los estudios literarios”, según Elvira García y García en La mujer peruana a través de los siglos (87). En el mismo trabajo, Puga también destaca la participación de la mujer escritora en la sociedad contemporánea y, en particular, elogia a las escritoras Emilia Pardo Bazán, “el águila de los espacios intelectuales”, Juana Manuela Gorriti y Gertrudis Gómez de Avellaneda. Resulta también interesante señalar que Puga plantea la existencia de una comunidad de mujeres escritoras que trasciende las fronteras continentales y reconoce entre ellas los lazos de sangre y de idioma. Al concluir el ensayo, Puga insta a los miembros del Ateneo a continuar apoyando la presencia de las escritoras en la emergente literatura peruana:

    Continuad, pues, respetables colegas, en vuestra proficua labor; seguid como hasta aquí deslizando alentadoras frases al oído del principiante y coronando de mirtos el talento ejecutoriado; pero, singularmente, mostraos siempre generosos con la mujer que descuelle por su inteligencia y su corazón [.]

    […] quédele á la mujer siquiera el derecho de seguir el mismo camino que el hombre; y que con la luz de su cerebro ó la ternura de su pecho, pueda conquistarse honores y famas imperecederos, devolviendo al mundo sus aplausos en la bendita forma de fecundas y consoladoras enseñanzas. (“La literatura en la mujer” Ensayos literarios, 153).

    En 1890, Ramón Mayorga Rivas, editor de La Revista Ilustrada de Nueva York, anuncia en la revista que Puga había aceptado ser colaboradora de la misma. Desde 1890 hasta 1892, la escritora cajamarquina publica quince poemas y cinco composiciones en prosa en dicha publicación mientras desarrolla una amistad epistolar que dura dos años con el escritor colombiano Elías Posada de Plissé, director de la revista. En 1892, la Municipalidad de Lima le otorga la tarjeta de oro por el poema “Descubrimiento” que Puga escribe en conmemoración de los cuatrocientos años de la llegada de Colón a América. Su obra Ensayos literarios aparece en 1893, el mismo año en que contrae matrimonio con Posada de Plissé. El matrimonio se establece en Nueva York y Puga de Losada se dedica a hacer conocer la historia y la cultura de su país, así como también a colaborar con publicaciones en diversas revistas de la época. Esta escritora destaca también en la traducción del inglés y del francés, idiomas que maneja a la perfección, y por un constante interés en los avances científicos. De acuerdo con la perspectiva de García y García: “No pasó como una viajera en la gran urbe neoyorquina; y al mismo tiempo que colaboraba en algunos diarios y revistas, haciendo conocer la grandeza de su patria, se nutría con todos los adelantos, adquiridos en el medio de intelectuales de nota, de que estuvo rodeada siempre” (La mujer peruana a través de los siglos 88).

    En 1894, nace su hijo Cristóbal Roque. Su actividad literaria disminuye para poder dedicarse a su familia. El matrimonio Losada Puga decide visitar Cajamarca y la muerte sorprende a Elías de Posada allí. Puga decide establecerse en Cajamarca y dedicarse con esmero a supervisar la educación de su hijo. Cuando éste termina la educación básica regular, la escritora decide mudarse a la ciudad de Lima para que Cristóbal pueda tener acceso a una educación superior más desafiante. En la capital, fija residencia en Chorrillos y participa en diversos esfuerzos por realzar la participación de la mujer en las diferentes esferas públicas, sobretodo en la literaria. En reconocimiento por estos esfuerzos, es elegida miembro del Comité Ejecutivo de la Segunda Conferencia Panamericana de Mujeres que se celebra en Lima en diciembre de 1924. Su actividad en este comité es destacada y trabaja con otras escritoras como Lastenia Larriva de Llona, Mercedes Gallagher de Parks, María de Sabogal, Olivie de Tello, Luisa Dammert y Elvira García y García. En este evento participan delegaciones de mujeres de los Estados Unidos, Panamá, Colombia, Cuba, Argentina y Paraguay, y Puga de Losada asume la presidencia de la Sección Literaria.

    Durante el período de su estadía en Lima, la escritora cajamarquina se dedica a colaborar en varios periódicos y revistas de la época como El Perú Ilustrado y el Mercurio Peruano. En 1924 aparece el poemario Mejores poesías de Amalia Puga, publicado por la editorial Cervantes de Barcelona. En este poemario, sobresalen las composiciones “Íntimo”, “Maizales”, “Una huella”, “Aves fatídicas”, “Flujo y reflujo”, “A mi hijo en su infancia”, “1896” y “La Puguita”. Con la publicación de la novela El voto, se inicia la tercera etapa de la producción literaria de Puga de Losada a partir de 1927. Los textos son todos narrativos y los temas que selecciona abarcan diversos aspectos autobiográficos, regionales y costumbristas, ambientados en su tierra natal. La colección de cuentos Tragedia inédita aparece en 1948, El jabón de hiel en 1949 y La madre Espinach: vidente y profetisa en 1950. En esta última obra, Puga de Losada reescribe la vida de la monja cajamarquina, quien se caracterizó por su piedad, sus virtudes y profecías.

    La novela Los Barzúas aparece en 1952. En esta obra, Puga retoma el escenario de una ciudad ficticia “Aural” que aparece en uno de sus cuentos anteriores. En la sección “Advertencia” de la novela, ella declara “que la ciudad de Aural, aunque se parece mucho a Cajamarca, puede no ser Cajamarca misma en todos y cada uno de sus nimios detalles” (5). Como ocurre en el caso de otras escritoras peruanas del siglo XIX, la cajamarquina explica a su lector la necesidad de crear imaginarios espaciales “y construir sobre los cimientos de una localidad real, otra imaginaria” (5). De igual modo, delimita su punto de vista con respecto a la conquista española cuando explica la construcción de la catedral de Aural: “[…] aquel monumental edificio, reliquia de la era colonial; vieja reliquia de conquistadores y conquistados, porque si la dirección fue de los españoles, el trabajo fue de los naturales, y su mortero se amasó con sudor, y acaso también con lágrimas de los exsúbitos del Inca” (103).

    En Los Barzúas, Puga de Losada también examina y denuncia los prejuicios étnicos de su momento histórico con respecto a la forma mediante la cual el sujeto capitalino percibe tanto la identidad del sujeto andino, “el serrano”, como el hábitat andino “la sierra”, prejuicio explícito en la siguiente secuencia dialógica en la que conversan dos personajes de Lima Carmen (la esposa del senador Barzúa) y Peroso: “¿Ha estado Ud. mucho tiempo ausente de esta ciudad [Lima]?—Peor que eso, señora: he estado en la sierra—le contestó” (112). De igual modo, cuestiona la organización y la representación del orden político en las comunidades andinas, así como también denuncia las relaciones asimétricas de poder y el olvido en el que se encuentra el sujeto indígena. Un rasgo intertextual que cabe mencionar es la inclusión de una traducción del inglés al castellano del poema “Wreckage” del poeta inglés D.L. Woodcock, traducción que Puga identifica como suya en una nota a pie de página (117).

    A diferencia de otras escritoras de su generación, Amalia Puga de Losada recibe en vida un merecido reconocimiento de su natal Cajamarca y del estado peruano. En 1931, se instala en Cajamarca la estatua de la escritora en la plaza que hoy lleva su nombre y, en 1960, el gobierno peruano la condecora con la Orden del Sol del Perú.

    “La Puguita”, una de las infatigables “obreras del pensamiento”, fallece en Lima el 20 de setiembre de 1963 a la edad de 97 años.

    Fanny Arango-Keeth
    Mansfield University of Pennsylvania

    Bibliografía específica

    Puga de Lozada, Amalia. Los Barzúas. Lima: Imprenta Santa María, 1952.
    —. La Madre Espinach vidente y profetisa. Lima: Imprenta Santa María 1950.
    —. El jabón de hiel. Lima: Imprenta Santa María, 1949.
    —. Tragedia inédita. Lima: Imprenta Santa María, 1948.
    —. Las mejores poesías (líricas) de los mejores poetas. Barcelona: Editorial Cervantes, 1924.
    —. Ensayos literarios. Lima: Imprenta de la ilustración sud-americana, 1893.

    Bibliografía general

    García y García, Elvira. La mujer peruana a través de los siglos. Tomo 2. Lima: Imprenta Americana, 1926.
    Matto de Turner, Clorinda. Boreales, miniaturas y porcelanas. Buenos Aires: Imprenta de Juan A. Alsina, 1902.
    icon-space-fin-seccion
    puga-losadaAlias: Amalia Natividad de las Mercedes Puga y Puga, Amalia Puga, Señora Puga de Losada, Sra. Doña Amalia Puga de Losada, Amalia Puga de Lozada, La Puguita.

    Obras de la Escritora: originales y editadas

    (Obras en orden cronológico)

    (1887). “La felicidad.” (Seudónimo: Amalia Puga de Lozada). Primicias Literarias. Lima: Imprenta de Bacigalupi.
    —. “La felicidad.” La Revista Ilustrada de Nueva York. Feb. (1890):15-16.
    (1892). “Literatura en la mujer.” La Revista Ilustrada de Nueva York. Mar. (1892):133-41. [Discurso de Amalia Puga en la noche de su incorporación en el Ateneo de Lima, Perú].
    (1893). Pról. Luis B. Cisneros. Ensayos literarios. Lima: Imprenta de la Ilustración Sudamericana.
    (1923). El voto, novela inédita. Ser. La Novela Peruana, año 1, número 7. Lima: Lux.
    (1924). Amalia Puga. Ser. 50 Mejores Poesías Líricas de los Mejores Poetas. Barcelona: Editorial Cervantes.
    (1948). Tragedia inédita. Lima: Imprenta Santa María.
    (1949). El jabón de hiel: cuentos. Ser. Solinet/Aserl Cooperative Microfilming Project. Lima: Imprenta Santa María.
    (1950). La madre Espinach: vidente y profetisa. Lima: Imprenta Santa María.
    (1952). Los Barzúas. Lima: Imprenta Santa María.
    (1958). Peruvian poet and writer Amalia Puga de Losada reading from her work. Sept. 20. 1958. Sound Recording. Archive of Hispanic Literature on Tape, Library of Congress, Washington D.C. LWO 12661, reel 48.



    EL DESCUBRIMIENTO

    Del mundo antiguo retembló el cimiento: 
    la bárbara irrupción, como un diluvio, 
    llegó a Roma con ímpetu violento; 
    y allí el germano de cabello rubio 
    y azules ojos reposó tranquilo, 
    engañando nostalgias del Danubio.

    Entonces el Cristianismo, que un asilo 
    tuviera en misteriosa catacumba, 
    de la espada imperial huyendo al filo, 
    saltó brillante de esa negra tumba: 
    la perla surge en los revueltos mares 
    cuando furiosa la borrasca zumba.

    Alzándose los templos a millares 
    sobre aquel suelo do el patricio hiciera 
    oblación de cristianos a sus lares. 
    La buena nueva se extendió doquiera, 
    abrió en la humanidad surco profundo, 
    y el Árbol de la Cruz, sacra bandera, 
    tremoló por los ámbitos del mundo.


    II

    Pero siglos después, su obra concibe 
    en el seno de Arabia un gran Profeta, 
    que en las palmeras su Corán escribe. 
    Y aquella raza vagabunda, inquieta, 
    de valor temerario, fatalista, 
    brazo de hierro y mente de poeta, 
    sus legiones innúmeras alista, 
    desenvaina el alfanje de conquista; 
    atraviesa la líquida llanura 
    que de sus costas los contornos baña, 
    y prodigios haciendo de bravura, 
    entre arrojo español y árabe hazaña, 
    ayudada por pérfidos traidores, 
    se enseñorea en lo mejor de España.

    En perfumados cármenes las flores, 
    de blancas que eran, las tornaron rojas 
    de sangre y de vergüenza los vapores; 
    y en la Vega gentil donde las hojas 
    de pomposos laureles verdeaban, 
    contemplarse pudieron las panojas 
    que cimbreadoras palmas ostentaban, 
    y su oasis al hijo del desierto 
    en el pensil de Europa recordaban. 
    Sí, allí la planta del muslime incierto 
    tranquila se fijó, y esos confines 
    su mano transformólos en un huerto; 
    entre bosques de nardos y jazmines, 
    y junto a la mezquita do al creyente 
    convocada la voz de los muecines 
    radiante de esplendor, alzó la frente 
    encantado vergel para la zambra, 
    ese palacio de hadas refulgente, 
    ese alcázar de genios, esa Alhambra...


    III

    Pasan años y lustros y centurias. 
    Al pueblo aquel que confinado gime 
    en las montañas de Aragón y Asturias, 
    concede el cielo una mujer sublime, 
    que lucha sin cesar frente a Granada 
    y, forzando sus muros, la redime.

    En la morisca Alhambra es aclamada 
    la católica reina de Castilla 
    libertadora de su patria amada. 
    Mientras el sol de la victoria brilla, 
    lágrima silenciosa, allá en la Vega, 
    de Boabdil humedece la mejilla; 
    y el manso Duero, que esos valles riega, 
    puede escuchar el cántico de alguna 
    piadosa virgen que por todos ruega. 
    Y allí donde lució la media luna, 
    la Cruz del Redentor se eleva entonces; 
    y en el alto alminar pone Fortuna 
    en el lugar del muecín, cristiano bronce.


    IV

    Era para Isabel, genio fecundo, 
    santamente ambicioso de victoria 
    predestinado a completar el mundo, 
    vencer al musulmán escasa gloria: 
    necesitaba el hecho que la encumbra 
    con visos legendarios en la historia, 
    el hecho aquel cuyo esplendor alumbra 
    la noche de los tiempos, cuya flama, 
    de fulgor mitológico, deslumbra.

    Aquel hecho que empieza cuando llama 
    el Marino a las puertas del convento, 
    y termina en el seno de la fama...

    ¡Oh, inconcebible instante! ¡Oh, gran momento! 
    Cual si un mundo de enorme pesadumbre 
    de Colón agobiara el pensamiento. 
    Comprende él que envidiosa muchedumbre 
    le insultara con bárbara ironía.. 
    Más a través de todo, ve la cumbre 
    adonde Dios al escogido guía: 
    al Calvario se llega agonizante, 
    pero ¡se resucita al tercer día!...

    En la Rábida encuentra al Almirante 
    lo que juzgó imposible en su abandono; 
    y cuando de Isabel se haya delante, 
    expone su proyecto en firme tono 
    y un mundo, exclama, descubrir os juro 
    para la fe de Cristo y para el trono.

    Y contenta al navegante oscuro 
    y descubriendo el misterioso arcano 
    que guarda entre sus pliegues lo futuro, 
    cruzar anhela el azulado océano, 
    de hasta entonces indómita fiereza, 
    y tiende a aquél su protectora mano.

    La corona que ciñe su cabeza, 
    ya transformada en voladores naves 
    proclamará su nombre y su grandeza..

    ¡Carabelas, volad! Cánticos graves 
    os entona la mar son sus rumores: 
    Dios del cielo os bendice, aroma suave, 
    la Atlántida os reserva entre sus flores..


    V

    ¡Silencio!... el verbo a descubrir no alcanza 
    cómo surgió entre la densa bruma 
    convertida en verdad, esa esperanza. 
    No intenten, no la lira ni la pluma 
    en cuadro bosquejar del continente 
    dormido entre sus sábanas de espuma 
    y despertando al beso que en la frente 
    los labios de dos genios le dejaron 
    cuando bajo la cruz omnipotente 
    Isabel y Colón se coaligaron...


    VI

    Que nos cuentan los sabios mil verdades 
    que hable la Historia lo que quiera un día; 
    que nos descubran tristes realidades, 
    ha de seguir la humana fantasía 
    viendo a Colón entre rosados velos 
    de descubrir un mundo en la porfía, 
    y a despecho de envidias y recelos 
    extendida la diestra hacia el espacio 
    fija la vista en los profundos cielos.

    Y siempre de Castilla en el palacio 
    ha de mirar, en perfumada zona 
    cubierta por celajes de topacio, 
    a la augusta Isabel, a la matrona 
    vencedora feliz de Abencerrajes, 
    quitando de su frente la corona 
    y los joyeles de sus ricos trajes, 
    para adquirir las navecillas de oro 
    de ese magnífico viaje de los viajes.

    Verá América dando su tesoro 
    de millones de súbditos rendidos, 
    que el canto del esclavo alcen en coro; 
    de majestuoso bosque parecidos 
    al Líbano inmortal de las cabañas 
    son del amor encantadores nidos; 
    de cadenas de vírgenes montañas 
    otorgando al íbero generosas 
    las riquezas sin fin de sus entrañas; 
    ha de ver producir lirios y rosas 
    valles cual Jericó y Alejandría 
    para adornar espadas victoriosas; 
    y en la nave desierta y solitaria 
    del templo de pasada idolatría 
    surgir para el incienso y la plegaria 
    los altares del Hijo de María.


    Mariposas

    Del ameno vergel bajo la grama,
    Entre duro capullo aprisionado
    Pobre gusano espera resignado
    La primavera hermosa que tanto ama.

    Abandona después, según es fama,
    La vil mansión donde durmió ignorado;
    Y en lida mariposa trasformada
    Vuela de flor en flor, de rama en rama.

    El humano ropaje, la materia.
    Es semejante al calabozo inmundo
    En que oculta la larva su miseria.

    Mariposa el espíritu, en su vuelo,
    cuando se aleja del mezquino mundo,
    liba flores de luz, y sube al cielo…






    .


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    Isabel Prieto de Landázuri

    Isabel Ángela Prieto González Bango (1 de marzo de 1833, Alcázar de San Juan, Ciudad Real, España — 28 de septiembre de 1876, Hamburgo, Alemania), mejor conocida como Isabel Prieto de Landázuri, fue una poetisa y dramaturga española, de nacionalidad mexicana, considerada como «una de las primeras mujeres en ingresar al canon literario de México en el siglo XIX», ya que en este país fue donde llevó a cabo la mayor parte de su legado literario.

    Existen desacuerdos en cuanto al lugar de nacimiento de Isabel Prieto de Landázari; si bien la mayoría de las fuentes considera que nació en Alcázar de San Juan, Ciudad Real, España en 1833, algunos escritores como el español Julio Cejador y Frauca determinaron que en realidad nació en la Ciudad de México. Inclusive, hay otras fuentes que aseguran que nació en 1828 en territorio español. Era hija del panameño Sotero Prieto Olasagarre (en ese entonces, Panamá estaba bajo el dominio español) y la española Isabel González Bango de la Puebla, siendo la mayor de once hermanos.

    A sus cuatro años de edad, su familia se mudó a México en donde Isabel se dedicó a estudiar. Ahí aprendió varios idiomas que le permitieron desempeñarse como traductora de obras literarias notables. Tiempo después, viajó a Guadalajara, Jalisco, lugar en el cual desarrolló la mayor parte de sus obras literarias. Se sabe que colaboró con el escritor francés radicado en México Alfredo Bablot en el periódico El Federalista. En 1864, ante la Intervención Francesa en México, se trasladó a la ciudad estadounidense de San Francisco, California. Un año después, en 1865, regresó a México y contrajo matrimonio con su primo Pedro Landázuri Diez, un político notable de esa época, se fue a vivir al barrio de Tacubaya en la Ciudad de México.

    En 1874, su esposo asumió el cargo de cónsul de México en Hamburgo así que Isabel se mudó con él y su hijo Jorge (Blanca enfermó y falleció en Veracruz al esperar el barco que los llevaría a Hamburgo; el tercero nació en 1875, una vez que ya se hallaba en Alemania) a territorio alemán. Murió en 1876 a causa de un infarto cerebral.



    Poéticas de Isabel: familia, amistad, Dios y patria

    Por Ma. Esther Gómez Loza

    Universidad de Guadalajara, Mexico


    Las poesías líricas de Isabel Prieto de Landázuri, como ya se había dicho, fueron recolectadas y publicadas por don José María Vigil siete años después de la muerte de la autora en un volumen que tituló Obras poéticas, el año de 1883. Isabel dedicó composiciones a sus padres, hermanas, amigos, esposo e hijos. En todas éstas se advierte la finura de sus impresiones. Pero, las que evidencian la agudeza de su sentir, son las que le inspiraron sus hijos. Queremos señalar que todos los fragmentos de poemas que veremos, serán tomados de la obra anteriormente señalada, por tal motivo tan sólo anotaremos el nombre de las composiciones así como la página o páginas en donde se encuentran. También respetaremos
    la presentación y ortografía de los mismos en la fecha en que fueron publicados. Cabe mencionar que consideraremos sobre todo, la óptica del ensayista francés Georges Mounin, quien subraya la pertinencia de describir la situación que evoca el poema. En los siguientes versos, veremos la fraternal devoción de Isabel por dos de sus hermanas:


    A mi querida hermana Julia

    Pura cual la luz del cielo,
    Fresca cual la fresca rosa,
    Más risueña y más graciosa
    Que un blando sueño de amor;
    ¿Qué pudiera yo decirte
    De tu fiesta el grato día,
    Cuando eres hermana mía
    Ángel, ilusión y flor?

    Julio 30 de 1861, (p. 75)


    A mi amada hermana Clarisa

    Cual talismán que en la fortuna varia,
    Del dolor te defienda decidido,
    Mi corazón te ofrece enternecido,
    Esta humilde y modesta trinitaria.
    De rocío una gota solitaria
    Como gota de un llanto contenido,
    Temblorosa en su cáliz se ha escondido...
    Es la voz de mi férvida plegaria.
    En esta hora solemne de tu vida,
    Que ella te exprese, hermana, lo que siento
    De contrarios afectos combatida;
    Y recuerdo eternal de este momento,
    Doquier, ¡ay! Que la suerte nos divida,
    Te lleve de tu hermana un pensamiento.

    Mayo 17 de 1866. (p. 103)


    ¿Por qué eligió Isabel una humildísima planta de jardín para dirigirse a su hermana? ¿Por la belleza única de sus flores? ¿Por la efímera existencia de éstas? La poeta ya es una señora casada. El contenido del soneto demuestra la diferencia psicológica entre la Isabel anterior y la mujer con los deberes del nuevo estado. Es evidente que es un día decisivo en la vida de su hermana Clarisa. ¿Matrimonio? Parece que sí. Hay en Isabel un deseo infinito porque su hermana no sufra. Claramente le manifiesta la ambivalencia de sus sentimientos, tan justificables en las hermanas ya casadas. Por un lado, la dicha de saber que su hermana se realizará como mujer, y por otro, el temor de que sufra.

    Isabel dedicó varios poemas a sus amigos. Entre ellos a don José María Vigil, Esther Tapia de Castellanos. A Juan B. Híjar y Haro, poeta y médico, quien compartió con Pedro Landázuri y Pablo Jesús Villaseñor, la vicepresidencia del comité de La Alianza Literaria, le dedicó los siguientes versos:


    (...) ¡Pura y santa amistad! Yo la bendigo,
    Ella es en el desierto verde palma,
    Puerto do se halla en el dolor abrigo,
    Bálsamo dulce que las penas calma...
    ¡Oh! Tú sabes muy bien, mi buen amigo,
    Que el amigo es el médico del alma.

    (p.109)


    El corazón del médico de cuerpos, era tan susceptible como el de Isabel al dolor físico y al moral. Empero, a ninguno de sus amigos les ofreció composiciones como al poeta guanajuatense conocido como El Tirteo de la Libertad. ¿Conocería personalmente la escritora a Juan Valle? Veamos ahora fragmentos del siguiente poema:


    A MI EXCELENTE HERMANO JUAN VALLE

    Hermano, es nuestra hora predilecta,
    Derrama el sol su resplandor postrero,
    Hace caer el viento pasagero
    Las hojas que el otoño marchitó.

    (...) En el cielo purísimo de Octubre
    Alza la luna su serena frente,
    Y atraviesa su luz blanca y doliente
    El oscuro follaje del vergel.

    (...) El azulado velo de la noche
    Va envolviendo la tierra lentamente,
    Y esmaltan este cielo transparente
    Estrellas mil con blando resplandor.

    (...)¡Cuántos cuadros distintos se presentan
    En este sitio amado á mi memoria!
    Página tierna y triste de mi historia,
    Todo lo encuentra el corazón aquí.

    (...) Entregada al encanto doloroso
    De una dulce, letal melancolía,
    Se goza cual la tuya el alma mía
    Del campo en la tranquila soledad.

    (...)Y en esta hora suave que pintara
    Con tal dulzura tu sentido acento,
    Ofrece cariñoso un pensamiento
    A tu tierna amistad mi corazón.

    13 de octubre de 1861 (pp.93-95)


    Tan sólo a este poeta y a su esposo, Isabel les hizo composiciones así. Veamos cómodescribe la autora su contexto en el poema La paz:


    Entre sangre y escombros y ruina,
    Tropezando con míseros despojos,
    Triste, cubriendo los llorosos ojos,
    Se adelanta una blanca peregrina;
    Al paso sin embargo que camina,
    Brotan flores ahogando los abrojos,
    Y un sol de fuego de reflejos rojos
    Toma una luz purísima y divina.
    Al llegar a mi patria los umbrales,
    Viéndose recibida con anhelo:
    ‘En gozo eterno trocaré tus males
    Dijo elevando su semblante al cielo;
    Verteré sobre México a raudales
    Con mi llanto de amor, dicha y consuelo’

    Guadalajara, septiembre 14 de 1861 (p. 92)

    En el primer cuarteto la autora plantea la situación que vivía nuestro país cuando ella escribió el poema. El adjetivo blanco, símbolo de la paz, pero peregrina, que en este caso funciona como sustantivo, indica lo transitorio o efímero de la tranquilidad social de aquella época. La lucha interna entre conservadores y liberales redujo al país a míseros despojos.
    En el segundo cuarteto, al igual que en el anterior, las imágenes son muy plásticas, ya que los epítetos que utiliza, -llorosos ojos en el primero y reflejos rojos en éste- expresan cualidades perceptibles por los sentidos, es decir, son epítetos sensoriales. En este último cuarteto apreciamos realmente lo que sucede en los lugares a los cuales va llegado la paz, los sufrimientos se hacen a un lado porque el problema bélico se va alejando; por eso surgen las flores de la esperanza. Nos parece que “sol de fuego de reflejos rojos” simplemente es una metáfora de los campos de batalla que se transforma en una luz purísima y divina con el advenimiento de la paz. En los dos tercetos Isabel manifiesta que la blanca peregrina, transformaría los escombros y ruinas en eterno gozo, para el pueblo mexicano. Aspiración humana que refleja el amor que la autora sentía por la patria y sus semejantes. Sin embargo, la problemática siguió. Tiempo después, antes de que los franceses se apoderaran de la ciudad de Guadalajara, la familia Prieto González, al igual que Don José María, se trasladaron a la ciudad de San Francisco, California. A su regreso, en el año de 1865, Isabel contrajo matrimonio con Pedro Landázuri. Para Vigil, es en esta época, cuando la poeta entra de lleno al periodo más importante y serio de su existencia, ya que la maternidad le abrió horizontes, que ella, como ninguna otra supo describir. Así le cantó a su primogénito:


    A mi hijo

    ¡Hijo! Prenda de amor santa y querida,
    Encanto delicioso de mi vida,
    Luz de mi corazón;
    Déjame contemplarte en mi embeleso,
    Acércate, mi bien dame otro beso...
    ¡Cuán dulces hijo son!

    (...) Si ha sido muda para ti mi lira,
    Es que el sublime afecto que me inspira
    Inmenso, celestial,
    Encuentra la palabra débil, fría...
    ¡Oh! No puede expresarse, vida mía,
    El amor maternal.
    ¡Hijo!...¿En esa palabra no se encierra
    La armonía más dulce de la tierra?
    ¡La del cielo también!
    ¡Hijo! A este nombre el corazón agita
    Una emoción tan pura e infinita...
    ¡Ven a mis brazos, ven!

     (...)Cuando tu padre sobre mí inclinado
    Te contempla en mis brazos extasiado,
    Y no vé más allá;
    Mientras tú, sonriendo dulcemente,
    Le diriges con labio balbuciente
    Un armonioso ¡Pá!
    Cuando tus brazos hacia él tendiendo,
    Tus confusos acentos repitiendo
    No le dejas partir,
    Humedecerse su mirada veo,
    Y una dicha tan pura en ella leo...
    ¡Hijo amar es vivir!
    Duerme sobre mi seno reclinado,
    Duerme mientras te arrullo, hijo adorado,
    Con un canto de amor...
    ¿Te sonríes?...Sin duda entre tu sueño
    Ves un ángel radioso y halagüeño,
    Que te ofrece una flor.
    No tiembles... Esa lágrima, hijo mío,
    Que ha caído en tu frente, es el rocío
    Puro del corazón;
    No la arranca una pena imaginaria...
    Esta lágrima al par que una plegaria
    Es una bendición.

    Septiembre 7 de 1876 (pp. 104-107)

    Los fragmentos de este poema nos muestran el porque Don José María Vigil afirmó de manera contundente que la maternidad abrió a la poetisa horizontes ilimitados en la creación artística. Cautiva la descripción tan tierna que paso a paso va pintando las escenas de la vida familiar. Luego su hijo la inspiró así:


    Antes de dormir, bien mío,
    Cruza tus manitas blancas,
    Y con tu voz de querube
    Eleva a Dios tu plegaria.
    La oración del inocente,
    Serena e inmaculada
    Sube más presto a los cielos
    De su pureza en las alas.

    (...) Vamos a orar, hijo mío,
    Que ya a la oración te llama
    El armonioso concierto
    Que la natura levanta
    Vamos a orar, Dios te escucha,
    Rápida la noche avanza,
    Y para llevarla al cielo,
    Tu ángel tu oración aguarda.
    -Madre, el niño le contesta,
    Después de una corta pausa,
    Mientras con sus dos bracitos
    El materno cuello enlaza.
    Tú quieres que con Dios hable
    Y Dios a mí no me habla,
    Y pues que no me responde,
    Es que no oye mis palabras.

     (...)Dios te habla siempre, alma mía,
    Do quier su voz soberana,
    A tu oración respondiendo
    Se escucha elocuente y clara,
    En el sol que te calienta,
    En las sonrisas del alba,
    En el aire que respiras,
    En los goces de tu infancia,
    En los besos cariñosos
    Del padre que te idolatra,
    Y en el amor infinito
    Que mi corazón te guarda.

     (...) Cuando te digo: hijo mío,
    Sé bueno, al prójimo ama,
    Socorre al necesitado,
    Piadoso los males calma,
    Dios por mi labio, alma mía,
    Estos preceptos te manda,
    Que por la voz de una madre
    Dios siempre a los hijos habla...

    (...) El rubio niño repite:
    -Dios mío, yo te doy gracias,
    Porque de ti todo bien
    Y toda dicha dimanan,
    Hazme bueno y obediente
    Y perdóname mis faltas.
    Y antes que me entregue al sueño,
    Que ya mis ojos empaña,
    Tu bendición, Dios piadoso,
    Que del mal defiende y salva,
    En los besos de mi madre
    Sobre mi frente derrama.
    Al terminar débilmente,
    Estas últimas palabras
    En los maternales brazos
    Dormido el niño resbala.
    El ángel custodio entonces
    El blanco lienzo separa,
    Y contemplando a la madre,
    Que sobre el hijo inclinado,
    Su dulce y tranquilo sueño
    Con débil canto arrullaba,
    Sobre el cariñoso grupo
    Tendió las diáfanas alas;
    Y de los labios del niño
    Recogiendo la plegaria,
    Cuyos últimos acentos
    Aún indecisos vibraban,
    Alzando el vuelo murmura
    Con voz apacible y blanda;
    -“Voy a llevar a los cielos
    Tu oración inmaculada;
    Pero me alejo tranquilo
    Pues que tu madre te guarda”.

    La plegaria, (pp.221-226)


    El poema está integrado de ochenta versos de arte menor. Los anteriores son una muestra del carácter que la maternidad le inspiró a su producción artística. Atinadamente Vigil señaló que al fundirse en el corazón de la madre el ingenio de la poetisa se produjo una síntesis de tal magnitud que ya nadie pudo rivalizar en el cultivo de este tema: el sentimiento materno.
    En este tierno y delicado diálogo entre una madre y su hijo en relación con el Creador, la escritora invita a su pequeño a que dirija al cielo su plegaria nocturna. Con palabras precisas ella le indica cómo debe orar; y con una psicología muy infantil, el niño le contesta que Dios no lo oye. El corazón de Isabel se refleja en las repuestas que le da. Al primogénito no le quedan dudas. Su madre satisface plenamente sus interrogantes: Dios está presente en el Sol, en el alba y en aire. Es decir, en lo que el niño puede apreciar a través de sus sentidos en la vida cotidiana. Los preceptos que normaron la existencia de Isabel, los transmite a su hijo.
    La escena es contemplada por el ángel custodio del pequeño, el cual, al recoger la plegaria de éste para llevarla al cielo, se va muy tranquilo porque sabe que el otro ángel que lo substituye con el nombre de madre en el cuidado del niño en la Tierra, lo protegerá con el celo más grande del mundo.

    Veamos una muestra más de la forma que la poeta educaba a su hijo:

    La vuelta de las golondrinas
    -Madre querida,
    Madre del alma,
    A la ventana ven del jardín;
    Ven paso a paso,
    No hagas ruido...
    -¿Qué quieres, mi ángel, mi serafín?
    -¡Si adivinaras
    Lo que yo he visto!
    Dí, madre mía, dime lo que es.
    -¿Será esa rosa
    Fresca y lozana
    Que del follaje miro al través?

    (...)-No, madre, mira,
    Vuelve los ojos
    A esa columna que oculta está
    Tras fresco manto
    De verde yedra...
    ¡Las golondrinas han vuelto ya!

    (...)Cómo gorjean...
    Madre, ¿Qué dicen?
    -A Dios alaban cantando así,
    Le dan las gracias
    Del limpio cielo,
    Del sol que encuentran de nuevo aquí.

    (...) De nuevo miran
    Su patria bella,
    Su blanda cuna, su caro hogar,
    Do entre las ramas,
    De los jazmines
    Su alba primera vieron brillar.
    ¡La patria! ¿Sabes,
    Luz de mis ojos,
    Lo que es la Patria? ¿Lo sabes bien?
    -Sí, madre mía
    Guadalajara
    La que tú llamas florido edén.
    -Hijo, la patria
    Es el santuario
    Do guarda intactas al corazón
    Esas reliquias
    De los recuerdos
    Que siempre al alma tan dulces son.
    Allí do vimos
    La luz primera;
    Do nuestra infancia feliz pasó.
    Donde aún resuena
    El tierno arrullo
    Que nuestra cuna blanda meció.
    Donde el follaje
    Del cementerio
    Sombra a sepulcros amados da;
    Y en cada rosa
    Que orna la piedra
    Envuelta en llanto nuestra alma está.
    -No llores, madre...
    -Las golondrinas
     Por eso vuelan, mi bien, aquí.
     Esta es su patria...
    -Si la dejaron, es que no la aman...
    -No hables así.

    (...) Buscando ansiosas
    Auras más tibias,
    Flores, verdura, luz y color.
    Dejan su patria
    Las dulces aves,
    El nido dejan abrigador.

    (...) Madre, si parten
    Las golondrinas
    Buscando ansiosas luz y calor,
    Es que no tienen
    Cual yo una madre.
    Es que no tienen cual yo tu amor.
    Ellas adoran
    La primavera,
    Van a buscarla lejos de aquí;
    Mas yo la encuentro
    Siempre en tus brazos...
    Tu amor es madre, sol para mí.
    Vuelan en tanto
    Las golondrinas
    Atravesando todo el vergel;
    Y se detienen
    Sobre el ramaje
    Que al grupo forma verde dosel.
    Y alzan su canto
    Vivo y sonoro,
    Con el que mezclan en blando son
    Él su argentina
    Risa inocente
    Y ella un suspiro del corazón.

    Tacubaya, febrero de 1872 (pp. 184-188)


    La intención de la autora es obvia: inculcar en su hijo los principios que a ella le enseñaron en el hogar. El talento privilegiado que tenía Isabel le permitió aprovechar los acontecimientos cotidianos para educar a su primogénito.

    Cuando Pedro Landázuri fue electo diputado por Jalisco al Congreso de la Unión –año de 1869- el matrimonio se trasladó a la capital de la República. Fue entonces, a decir de Armando de María y Campos cuando los señores Landázuri se instalaron en Tacubaya.
    Él concurría al Congreso y ella escribía versos, los cuales le recitaban públicamente en la “Bohemia Literaria”, en la “Sociedad Netzahualcóyotl” y el “Liceo Hidalgo”. Contradiciendo la postura de Don Alfonso Reyes, quien afirmaba que los versos de Isabel eran “(...)para ser pensados, leídos en silencio, que no para ser recitados.”

    La joven generación literaria que tiene a Ignacio M. Altamirano por capitán, mima y agasaja a Isabel.
    En 1874 el esposo de la poetisa fue nombrado cónsul de la República de Hamburgo. Allá recibieron una gran noticia: La Alianza Literaria, revista de Guadalajara, nombró a la poeta socia de mérito. Al respecto, Armando de María y Campos presenta la carta con que Isabel agradeció la designación mencionada:

    “Vivamente y con toda mi alma he agradecido a ustedes el nombramiento de socia de mérito, corresponsal de la Alianza, con que han tenido la amabilidad de honrarme; esa manifestación de que en mi patria, tan amada y tan sentida, hay personas que se acuerdan de mí, me ha enternecido profundamente. Y luego, esas hermosas composiciones que dejan entrever, al través de su sentimiento, su fluidez y su belleza, el radioso sol y limpio cielo de mi Guadalajara querida, me han hecho venir las lágrimas a los ojos; dulces ecos de la patria ausente han llegado armoniosos y embelesadores a mi corazón, que tanto suspira por ella”.

    El estudio de don José María Vigil destaca el infatigable interés de la escritora por el estudio. Postrada en su lecho de muerte, víctima de un tumor en el pecho, Isabel presintió su próximo fin y tuvo un solo anhelo: reposar para siempre en tierra mexicana. Así lo manifiesta en las últimas estrofas de su poema “Tristeza”, que dedicó a su marido. En cada uno de estos versos se advierte la profunda nostalgia y la dolorosa preocupación que embargaba el alma de Isabel al intuir su muerte.


    Tal vez cercana al fin de mi existencia,
    Que en medio de agudísimos dolores
    Ha ornado Dios con las benditas flores
    Que solo los afectos pueden dar;
     No quiero que este cielo nebuloso
    De abrigo sirva á mi mansión postrera;
    En esta tierra helada y extranjera
    No quiero el sueño eterno reposar.
     Quiero que me transporten algún día,
    Aunque se encuentre por mi mal distante,
    A ese rincón de tierra que anhelante
    Do quiera el alma en sus ensueños ve.
    Quiero dormir en el modesto asilo,
    Bajo la misma funeraria losa
    En que su sueño postrimer reposa
    El padre que en la tierra idolatré.

    Reyes, op. cit., p. 259.
    De María y Campos, “El drama en la vida y en la obra de Isabel Prieto de Landázuri”. Un lirio entre zarzas. 1964, p. 24.
    “Tristeza” pp. 315-316

    Cabe destacar la profunda inclinación que Isabel manifestó en sus versos por don Sotero.
    Tras el deceso de la poeta, el mundo literario de nuestro país se llenó de dolor. Hay testimonios en la prensa. En el número 456 de Juan Panadero, don Alberto Santoscoy, ilustre jalisciense, le escribió sentidas quintillas.




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  • 03/15/16--11:25: PEDRO LARREA [18.243]

  • PEDRO LARREA

    Pedro Larrea (Madrid, 1981) 

    Es autor de tres libros de poemas: La orilla libre (Madrid, Ártese quien pueda, 2013), La tribu y la llama (Madrid, Amargord, 2015) y Manuscrito del hechicero (Valparaíso Ediciones, 2016).

    Ha publicado poemas y reseñas en ABCD, Cuadernos de Valverde, Nayagua, Calidoscopio, Lateral, Generación XXI Deriva y Fósforo. Ha publicado en la editorial española Renacimiento, su libro de ensayo Federico García Lorca en Buenos Aires.

    Se licenció en teoría de la literatura y literatura comparada por la Universidad Complutense de Madrid, y obtuvo su maestría y su doctorado en literatura por la Universidad de Virginia, donde ejerció como profesor de lengua y literaturas hispánicas. También para la misma institución dirigió la Casa Hispánica Bolívar y participó en varios programas como UVA in Valencia y Semester at Sea. 

    A partir del otoño de 2015 imparte clases para Randolph-Macon College (Virginia, EEUU).





    3

    No deberían arder las ciudades
    sino los hornos de pan y las farolas,
    el combustible de los repartidores de gardenias
    y las baldosas naranjas del paseo con sol reciente.

    No deberían arder las ciudades
    porque una ciudad es una cebra fogosa,
    una ofrenda necesaria de sombra y luz
    para aplacar la mandíbula del león humano.

    No deberían arder las ciudades,
    ni la que tiene piscina de leche para baño de unicornios
    ni la poblada por escorpiones y tentáculos que los devorarían.
    No deberían arder ni la torre ni la madriguera.

    Deberían arder la muerte y su geometría.
    Debería moldearse un cuerpo nuevo que recordara por sí mismo
    cómo llegar al pantano en que se oculta la salamandra de la respiración.
    Deberían arder las corazas. Deberían arder todos los círculos.

    Pero no deberían arder las ciudades.



    7

    No te pinches al leer la palabra cactus.
    No te ahogues al oír la palabra trasatlántico.
    No temas al tocar la palabra anguila
    ni pienses en otra edad al escuchar la palabra tintero.
    Todo lo que pasa por ti lo llevabas ya contigo
    y lo nuevo es una sombra de lo viejo, pero es tuyo.

    No pueden quitarte lo que no tienes y está en ti,
    no saben lo que tú sabes ignorándolo todo.
    Quieres llegar a más, cruzar puentes, volar a un planeta,
    y no te das cuenta de que la formación de los cuásares
    tiene lugar en la más mínima de tus arterias,
    o quizá en tu corazón tan sensible al fuego.

    Hay parábolas con que los matemáticos explican el picor
    y fórmulas que resultan en la consistencia de la piel humana.
    Hay quien crea y quien destruye con sólo seguir los gráficos.
    No es información lo que llevas en el puño
    sino una herramienta ante la cual las coordenadas importan menos
    que el hueso de las aceitunas en la anatomía.

    No sabría decirte, y sin embargo comparto contigo esa posesión.
    Te la puedo explicar tocando la ocarina o dibujando un mamut en la arena.
    Puedes entenderla escuchando la quietud de un iceberg
    o sintiendo en los pies el bamboleo de las placas terrestres.
    Hay distintos puntos de vista, pero es mejor que no preguntes a nadie
    y que dejes de leer estas inconsecuencias de quien te comprende y arde todavía.



    15

    Cuando mueves las manos me enseñas a blandir tulipanes.
    Esa dosis de armisticio que propagan tus uñas
    es una escuela de cómo domar dromedarios.
    Quiero dibujar tus dedos pero ya están trazados por delfines
    o por la lluvia que espolvorea semilla de yuca
    sobre el jardín salvaje de un llanto incomprendido.

    Cuando mueves las manos combates el hambre
    y te reconozco en tu postura de ninja durmiente,
    de húsar que ofrece su espada a un sintecho.
    Eres una valkiria que toca una tuba oxidada
    en la terraza de un sórdido rascacielos.
    Aunque alimentan, nadie sabe entender tus yemas todavía.

    Cuando mueves las manos entran en ritmo
    las sonrisas de toda una ciudad en donde importan.
    Tienes algo indescriptible en los nudillos,
    algo así como bongos olvidados en la jungla
    pero más profundo: quizá el cuero de una darbuca abisal.
    Hay artefactos que no comprendo sin que tú los hagas música.

    De pronto tus manos no se mueven. Sé que descansas,
    que ahora no vas a crear más dulces conflictos
    y que después atenderás a los quiromantes.
    Mientras, yo vigilo tus guantes y difundo tu sueño.
    Cuando no mueves las manos petrificas koalas.
    Te esperaré batiendo palmas y forjando anillos.



    20

    No hay nada como verter
    un cubilete de azahar sobre tu blusa,
    abrirte el balcón y anunciarte
    que aún no ha llegado el correo de las islas.

    No hay nada como hacerte ver
    que un nómada te sostiene la sombrilla
    cuando vas a remojarte los pies a la charca con luna.
    No hay nada como tener celos de un vestido.

    No hay nada como escoltarte a la bañera
    y abrirte el tarro de sales y algas.
    Nada como alcanzarte la toalla
    que ayer te plancharon las sirenas chipriotas.

    No hay nada como tenderte una mano
    y que la  tomes. No hay nada como cerrar los ojos
    y verte. No. No hay nada que nos falte,
    nada que se nos olvidara en la costa.

    No hay nada como ensartar todo lo nuestro
    en un collar de minutos para el cuello de la esfinge,
    nada como un vaso de zumo de nuestro tiempo.
    No hay nada que se resista a nuestra doble soledad en punto.

    Sí lo hay. Hay pensar que en el solsticio de mañana
    nos habremos olvidado de acordarnos,
    y que a partir de esta noche faltarán constelaciones
    para que no sepamos reinventar la madrugada.




    Pedro Larrea.
    La orilla libre.
    Ilustraciones de Cristina Rodríguez García.
    Ártese quien pueda. Madrid, 2013.


    RESEÑA Por Santos Domínguez




    Cada vez que te desnudas 
    la calle padece el crujir de los escaparates.

    La ropa de las tiendas 
    querría pasarse de moda durante tu cuerpo.

    Pero déjame que no te vistas.

    Escribe Pedro Larrea en uno de los textos de carácter amoroso que aparecen en La orilla libre, que publica la editorial Ártese quien pueda. 

    Es el primer libro de un poeta que había dado ya algunos anticipos de textos sueltos en revistas convencionales –todo lo convencional que puede ser la poesía- y en algunos lugares del ciberespacio. 

    Casi inaccesibles o con escasa difusión en uno u otro formato, es ahora cuando Pedro Larrea da una muestra amplia y heterogénea –tal vez demasiado heterogénea- de su mundo poético en seis secciones en las que conviven diversas propuestas rítmicas y estilísticas, desde el fragmento al verso libre, pasando por el soneto y sus endecasílabos disciplinados o por el arte menor asonantado.

    Pero eso no es más que la piel superficial de un libro lleno de sacudidas verbales y de ímpetu visionario, de rupturas creativas con la norma, de ambición imaginativa y hallazgos expresivos.

    Los textos de La orilla libre habitan un territorio poético que está muy lejos del vuelo bajo y de la prosaica trivialidad expresiva o de la ocurrencia burbujeante y sin sentido.

    Porque muchos de estos poemas son el resultado de la convergencia de una mirada y una palabra que se cruzan para dar como resultado otra manera de observar y entender el mundo. 

    Una propuesta que sólo puede desarrollarse en el cauce expresivo de una poesía tan frecuente en destellos como estos:

    (sobre un poema de Carl Sandburg)

    Puede que no haya mejor
    imagen del tiempo que esta:
    en un puerto, un gato y niebla.
    Pero a Carl se le olvidó
    aclarar que el gato era
    otra cosa que la niebla
    misma, y que aquella ciudad
    era más vieja que el mar.
    Así está bien. Un maullido
    flota, un vapor ronronea.
    El gato explica la niebla
    como el tiempo el infinito.






    La tribu y la llama (Madrid, Amargord, 2015).

    PEDRO LARREA. LA TRIBU Y LA LLAMA

    por MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ SANJUÁN

    ¿CÓMO VERBALIZAR LA OSCURIDAD-ME?
            
    Tras el título La tribu y la llama se esconde un libro agramatical, oscuro, denso, dolorido, dramático, auto-aislado, auto-incomunicado, auto-referido…; en suma, cerrado. La tribu y la llama es lo que es en sí mismo, para bien o para mal, para llegar a significar algo o para arder con la brea de sus calafateadas no-palabras; permutaciones y experimentaciones fonéticas interferidas a su vez por un lenguaje nuevamente interferido por el dolor que lucha por tener otro origen, por concebir un big-bang propio.
           
    Dividido en dos partes, La tribu y La llama, las cuales dan nombre al libro, Pedro Larrea realiza una destrucción sistemática del lenguaje heredado de sus orígenes en La tribu, y se propone una reconstrucción de ese mismo lenguaje, pero ya respondiendo a otro código, a otro orden en la segunda parte, La llama. Ambas fases se contraponen, y ambas se complementan: en una se desprecia y se destruye el pasado, y en la otra se cimienta y se diseñan los principios sobre los que se asentará ese futuro que hecho presente será un nuevo pasado. La tribu y la llama propone una salida de los límites del tiempo como realidad convencional y verbalizable, para proponer dos rutas, una de regreso, representada por La tribu, y sustentada por un itinerario fechado que aparece al pie de cada uno de los textos que la componen, y una segunda ruta, esta ya de apertura a un desconocido exterior caracterizado por un balbuciente deseo de pronunciar el tiempo desde otros parámetros emocionales, que es desde donde parece querer establecer su principio de realidad Pedro Larrea a lo largo de todo el libro.
            
    No sé qué ha pesado más a la hora de escribir estos textos, si la circunstancia confesa del autor de que cuando escribió la primera parte del libro lo hizo en un barco que le traía de Estados Unidos hasta el Mediterráneo y en el cual se encontraba «saliendo muy lentamente de una crisis de salud psicológica fuerte que le llevó a bucear en su pasado familiar, lo que le permitió descubrir que allí estaba la razón de la crisis; la tribu en la que nació y creció», o en una reacción contra el conservadurismo formal del lenguaje poético que en su tradición trae implícita la aceptación de qué debe entenderse por poesía y de cómo debe ser un poema, en vez de ofrecer posibilidades para que el riesgo continúe existiendo en la creación interviniendo de otra forma en los márgenes que nos imponemos sobre lo que es o no comunicable.
            
    A toda obra, en su génesis, parece poder presuponérsele perseguir un principio que es el de que en su proyecto proponga un significado, un sentido; pero quizá, aquí, donde los periodos sintácticos y morfológicos son ausentes por incompletos, y donde la experimentación lingüística que se realiza se apoya en fonemas, previamente aislados de sus palabras matrices para, posteriormente, combinarse aleatoriamente con otros fonemas, quizá, como decía, este principio no se cumpla, o no se haya perseguido, o no sea del todo verdad, o quizá no sea del todo mentira, pues La tribu y la llama expone una experiencia en sí misma exiliada en ella misma, ofreciendo un cauterio para calentar en la llama, pero no identificando con claridad dónde ni cómo es la herida a cauterizar. Y de nuevo, en el principio de los principios poéticos, saber o acordar qué límites no debe sobrepasar o, si se quiere mejor, qué límites debe respetar el creador en su lenguaje para ser utilizable de una forma artísticamente comunicativa. Precedentes de este tipo de experimentación poética —al menos en su actitud— los tenemos en las obras de los norteamericanos Peter Inman o Ted Greenwald, y en la órbita del español, al chileno Vicente Huidobro o a los españoles Francisco Pino, Juan Eduardo Cirlot o Ignacio Prat, entre otros.
            
    Ello demuestra que la experimentación que desarrolla La tribu y la llama es conocida y tiene sus precedentes, algo que no impide que sorprenda igual que un reactivo utilizado a conciencia. Por ello, ante propuestas tan extremas como esta de La tribu y la llama, por lo que tienen de ruptura con la palabra y su significación básica, quizá cabría preguntarse si la comunicación es algo que se persigue en ellas o simplemente es algo que da para establecer un debate entre lo que deberíamos de entender como palabra o no-palabra. En última instancia, sólo restaría decir lo dicho por John Ashbery refiriéndose a la obra de Laura Riding: «Mi incapacidad para entenderla no afecta a mi juicio sobre su belleza o su fealdad». Pedro Larrea ha realizado una propuesta en la que parece gritar una voz ininteligible que grita llorando de sed: 

    «Lapírá / mídeltiem / blóraréna // cérpáramo / papificar / tasátrapapás // queárdrome / llárcame / llórodeséd».
        
    Después de haber saltado con La tribu y la llama desde un lugar que aún está por descubrir, no es difícil imaginarse que en la obra de Pedro Larrea ya no volverán a ser igual ni el silencio ni las palabras, pues es mucho lo que ha quemado para arrancarse a sí mismo de él mismo. Sólo desearle suerte en esta empresa tan ingrata como extraña que supone circunvalar un asteroide aún por habitar.



    GENEALOGÍA

    No se olvida la casa persistente.
    De mi abuelo paterno no me queda nada.
    De mi abuela paterna que por mí durmiera en una silla.
    De mi abuelo materno la querencia de las porterías,
    los ojos de psicópata
    y el miedo a perder el carné de identidad. También la ternura.
    De mi abuela materna el veneno, la desvergüenza,
    el no poder dormirme hasta las tres de la mañana,
    el escándalo.
    De mi padre el gusto por ciertos bares, el tabaco,
    el sur y el primer amanecer, la roturación de los nervios,
    el alcoholismo, la mala sangre. El doble. El margen.
    De mi madre
    no lo digo
    porque no hablo aquí de amor.
    Luego, claro, mis tíos, mis hermanos. Apenas volvían de la Antártida.

    No fui feliz en mi familia y tuve que marcharme.
    A veces pienso en ellos
    a cien mil páginas de distancia.







    Manuscrito del hechicero (Valparaíso Ediciones, 2016).


    Alguien compra el manuscrito de un hechicero con la quinta y última moneda que le queda. El propósito no es otro que aprender el conjuro del pan antes de morir de hambre y de vergüenza. Pedro Larrea ha escrito un libro que encierra la experiencia personal del mundo bajo la visión del otro, instalándose en lo simbólico para descifrar aquello que se presenta ante sus ojos como la realidad. Lejos de recopilar sus certezas, el hechicero se ocupa de mostrar un mundo lleno de contradicciones y tensiones enfrentadas en el que el futuro se conjuga con el verbo querer.



    17

    Tiemblan truchas: has echado hierro en mi bebida
    o en la ingesta no he sabido tolerar el topetazo
    que planeó en su receta el viticultor salvaje.
    No me queda más remedio que gritar para que no me escuches,
    esconderme en la bolsa marsupial de la ley seca
    y remendar la red del equilibrista con sed y sin suerte.

    Dime que eres un canguro. Dímelo rápido y créetelo.
    No bebo de un cáliz sino del cuenco ambiguo de tus manos.
    Me quedo afónico si pronuncio el nombre del mineral
    con que tapizas luminosamente las paredes de mi celda.
    Vamos, criatura migratoria. Vuelve de tu viaje esférico
    y difunde que sólo hasta entonces pero habrá primavera.

    Tengo sed tienes sed y su eco tieso en el vientre.
    La autopsia de esta ballena mostraría la soledad del remero
    que bebió de su leche para alcanzar la costa con vida.
    Qué difícil fue luego aprender a llevarse a una boca vacía un vaso lleno.
    Lloraría si para hacerlo no arriesgase en las lágrimas ese líquido
    que necesitamos contra tu sed contra mi sed y su asfixia con cactus.

    Se me ha quedado la lengua enterrada en mantequilla.
    He olvidado la postura que necesitan mis labios para beber.
    Están mis comisuras sin hipótesis, mis dientes sin epopeya,
    sin objeto mi saliva como un semen masturbado a solas.
    Pero tus genes transportan un cargamento de esperanza irresistible
    a través de una región cuyos pozos no conozco aunque aguardo sin medida.



    18

    Yo quería haberlo sido todo, que mi aleta
    caudal desconectara la brújula de piedra. Yo quería.
    Yo quería. Pero pobre bumerán era mi pie
    y lo que he sido en desdén de lo que quise ser
    me lo ha enseñado todo: espero, espero en la azotea
    a que el recuerdo se acabe y destiña lo sido.

    Espero. Ser nadie no es serlo todo pero sí quererlo ser.
    Los inmortales recogen camelias así, con la mano culpable
    de haber rechazado su fatalidad de historia cuadrada
    y una identidad que hace sangrar primates por los poros.
    Habrá que idear un radar que nos marque el ardor
    y alimentarse de moka e ir sobreviviendo a los personajes.

    Espero. Sufro mi ocio, incendio hipódromos, cazo corazas.
    Sé que me asignan tareas, pero no acepto bofetones
    porque no respeto la maquinación del hacedor de máscaras.
    Espero. Siempre hay alguien al otro lado de la línea oscura
    con la misma voz rasposa que deniega el sueldo a los acróbatas.
    En mis entrañas un plan: ser tú. Y vosotros. Y no ser otro sino lo otro.

    Para alcanzar mi objetivo esquivé centinelas armados
    a través del podrido servicio al cliente, tan duro
    que apaga la fogata y borra inexplicablemente la canción de amor
    que dedica el capitán de un portaaviones al piloto menos cauto.
    He cruzado, he navegado, he descendido, he pululado, he comprendido
    y ahora no me queda más salida que sabotearme la memoria y el teléfono.








    .


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    PATRICIA FERNÁNDEZ-PACHECO

    Nace en Madrid en 1978, aunque creció en Alicante. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Alicante, especializándose en Derechos Humanos en Italia y Grecia, y posteriormente desarrolla su trabajo en Costa Rica y Ecuador. Desde 2007 vive en Nueva York donde trabaja en Naciones Unidas. 

    Ha obtenido el Premio de Poesía de la Universidad de Alicante en tres años consecutivos; el Cafetín Croché (El Escorial) y el Premio Colegio Miguel Hernández de Elda. Fue incluida en la XXI Selección de Voces Nuevas (Torremozas, 2008) y en la antología "El tejedor en Nueva York" (LUPI, 2011). Tiene publicado los poemarios "Casa de Citas" (Torremozas, 2010) y Manual para acróbatas (Ediciones Torremozas, 2011).




    Manual para acróbatas (Ediciones Torremozas).



    IMPERDIBLE

    Llámame a la hora que sea.
    Cuando dije he puesto a tu nombre
    todos los años en adelante,
    quise decir eso mismo:
    Alértame la calma en todas tus formas,
    hiéreme con tus promesas,
    no tengas miedo.

    Así no vengas,
    no es necesario decirte
    que siempre te espero.



    Alevosía (1)

    En el escaparate, cada vez,
    tropiezo
    con el blanco guiño
    de un feroz encaje
    que me hace desearlo como
    intermediario entre
    tu cuerpo y el mío.



    Alevosía (2)

    Hay que ver
    cómo era de rojo
    el deseo que,
    bajo un mínimo encaje,
    desenterró tu boca.



    Alevosía (3)

    Era sólo por si acaso
    que las cremalleras del puede-ser
    y los botones de la cautela
    retenían el negro descaro
    de aquel encaje.



    GEOMETRÍA

    Me hago cargo, se avecinan
    días difíciles para la cercanía,
    para ese estar-piel-contra-piel
    que no se compara con nada.

    Pero tengo entendido
    que la distacia más corta
    entre dos puntos alejados
    puede ser el rastro
    (serpenteante)
    que dejan
    las palabras.



    OMBLIGO

    Una es el centro de la historia.

    El centro entorno al que suceden
    los desfallecidos adioses, las acrobacias,
    los decorados, la pirotecnia.

    El mundo es un corro de sucesos,
    -lamentables o afortunados-
    y una se enciende en antorchas o se mortifica,
    según venga el día.

    Una es el punto de rotación
    de la tierra salvo por esos segundo
    en los que el dolor ajeno
    (anecdóticamente)
    opaca el propio-dolor-de-una.



    NEW YORK LA NUIT

    Desde aquí,
    la intemperie no es más que
    cemento ribeteado
    de antenas descoyuntadas y
    tanques de agua.

    Hasta que la noche se enciende
    y se van fabricando, poco a poco,
    infinitos caminos en llamas.

    Es lo mismo que tu cuerpo
    sobre las sábanas del final del día,
    abriéndose en recodos,
    inmenso cuando tiembla,
    multitudinario en ventanas
    cuando destraba sus postigos.

    Por eso si abandonas
    el universo de esta cama
    (tienes que irte a no-se-donde, dices)
    y, de manera imprudente,
    te pones la ropa,

    es igual,
    igual que si la ciudad se apagara.



    CRÓNICO

    Lo normal es que el agua no se pueda beber.

    En el recodo de la calle,
    quién sabe qué le espera.

    Unas casas están en pie y otras no.

    Y el mar, que debiera ser atardecer sobre la arena,
    allí es continuación incontestable del muro asesino.

    Lo normal es el sobresalto en plena noche.

    En el horario laboral, los disparos.

    Lo habitual es la emergencia.

    Habitual como el viento de verano.

    Habitual como los indicios de desesperanza
    bajo los que nacieron.



    Volver

    Entonces te empeñaste
    en que me metiera en el río y,
    aunque me empapé la falda,
    me supe haciendo
    un ejercicio anticipado de nostalgia,
    un gesto muchas veces después repetido.

    Teatralmente
    me entregaste a las aguas diciendo:
    “Pase lo que pase,
    confía siempre
    en el inevitable cauce
    que mezcla tu regreso
    conmigo".



    Márgenes
    (Revolutionary Road)

    Nadie entendió que dejaras
    la soporífera estabilidad de aquel empleo.
    El público no entendió el volantazo:
    ¡Con la de méritos y talentos que acumulabas!

    Fue del todo incomprensible
    el brillo paria de tus ojos
    el día en que renunciaste
    a tu montoncito de certidumbre.

    Nadie entendió la arriesgada pirueta.

    Y hasta ahora se espera
    que te arrepientas.






    .


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    Natalia Aristizabal-Betancur 

    (Medellín, Colombia 1982) Organizadora, educadora comunitaria y activista cultural. Reside en Estados Unidos desde 1994. Graduada de Queens College en Estudios Latinoamericanos y Comunicación Social. Es coordinadora del Proyecto de Poder Juvenil, de la organización comunitaria pro-inmigrante Se Hace Camino. Integrante del Colectivo Poetas En Nueva York. Ha organizado eventos de poesía en la ciudad de NY y presentado su poesía en diferentes escenarios de Puerto Rico, Colombia y Mexico. Ha publicado el poemario “Mariposas en la boca’.


    Ella escogió las nubes

    Esperó que el tren parara en su estación una vez mas
    después de tanto viajar juntos
    de ver amaneceres morados y verdes
    creerse único
    Entendió de su gusto
    por las papas
    guitarras
    escarabajos
    plantas
    que tal como la hormiga
    la tierra es su tesoro y escondite
    Una tarde
    antes del canto de las nubes
    le dijo del vértigo del vuelo
    mientras sus manos tocaban notas de despedida
    sabían que partirían por dos rumbos
    Ella escogió las nubes
    se puso mapas en vez de zapatos
    peinó sus plumas
    se tiró al abismo.




    Sin título

    Con miedos al borde de la manga
    después de aceptarlos,no es posible que duelan
    e intimiden más en lo perpetuado.
    Contando los pasos
    sólo queda el ayer como una foto,
    foto de humo y líquidos
    de escondites y encuentros.
    No se puede perder más
    después de darse por perdido,
    no es posible mirar y negar sin haber sido
    un rechazo ya implementado.
    Cobardías,
    cubrirse con lo que intimida
    sentirse desnuda ante la mirada.
    El pudor ya no cabe.
    Se recogen desechos
    risas del anhelo,
    se guarda en una bolsa de costurero
    esperando remendar sonrisas,
    coser olvidos,
    vestirse de nuevo con parches y pedacitos.
    Esta dimensión donde se intersectan mundos
    tu basureo es tesoro,
    los desechos mi triunfo
    hay que rescatar y rescatarse.
    Lo putrefacto también alimenta el aliento.




    ¡Aún es Agosto!

    Los calendarios marcan septiembre
    las hojas de los árboles amenazan caerse y traer el frío
    aquí es agosto y siento atardeceres en letargo.
    Tu risa sostenida indefinidamente,
    una nube camina apresurada, pero
    aquí es agosto aunque vaya contra el tiempo.




    Loisaida

     A Manhattan

    Oh
    deseada
    amada
    odiada,
    no provengo de ti
    nadie proviene de ti
    somos causa, tropiezo del destino,
    moviéndonos como piezas, jugando con la vida.
    Tus palmeras de rascacielos no dan sombra
    vestidos de baño sólo en vitrinas a finales de marzo
    bronceados de parque tres horas, antes del trabajo
    arena de concreto, quema transeúntes para consumo.
    No es que no disfrute de tugurios en los que se bebe la monotonía,
    del zoológico que desfila moribundo buscando gotas de placer.
    No es que no sonría del circo en que se convierte el día a día,
    encerrándome en un círculo
    a veces drogadicto, usualmente vicioso.
    La isla a la que no pertenezco me pertenece a mí
    y también al que aún tiene un blanco suspiro en la mañana.
    La mirada maniática del anonadado caminante recuerda,
    no hay pieza que mejor encaje en un rompecabezas
    como el frío en Manhattan
    y yo en la tierra del café.






    .


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  • 03/16/16--04:12: ANTOINE DEBARGUE [18.246]

  • Antoine Debargue 

    (Compiègne, Francia, 1993) Estudiante de Letras Modernas en la Universidad  de París Diderot 7. Fue presidente de la asociación estudiantil de poesía Encriez. Ha formado parte del jurado en el concurso Poésie en Liberté en 2014. Ha publicado en blogs, revistas electrónicas e impresas. En 2015 se publicará su primer poemario L’Appartenance.

    En esta ocasión presentamos algunos textos de Antoine Debargue (Compiègne, Francia, 1993). Es estudiante de Letras Modernas en la Universidad  de París Diderot 7. Ha formado parte del jurado en el concurso Poésie en Liberté. Sus poemas se encuentran publicados en blogs, revistas electrónicas e impresas. En 2015 se publicará su primer poemario L’Appartenance. La traducción corre a cargo de Pablo Robles Gastélum (Culiacán, Sinaloa, 1992).




    En la calma

    Él se va, otro ocupa su lugar
                Y otro más…
                   Y otros más…
    Sin fineza recojo una mirada
    Tímida y ligera, todavía oscura.

    Él no define nada. Reconoce
    Solamente.

    Un chubasco, afuera
    Durante el insomnio,
    Quieto, en la quietud

        De tiempos infrecuentados
        Tener ese algo, siempre.

    Mi vida se vuelve innegable
    Despierta; desea expresarse.
    Tú y yo en todos lados
    En todos los ojos,
    Y todos en otra parte,
    ¡Vayamos a donde sea después del horizonte!

    He visto todo, leído todo, nunca más
    romperé con mi libertad,  mejor huir en busca
    del cielo.

         Impostora alegría
    Melodía de memoria…

    Ahora, de una vez por todas
    Saldré ileso de tantas noches largas.




    Fugas

    No creo en los milagros
    Camino solo hacia ellos
    Sobre una lluvia que no deja nada
    Una pequeña tristeza viaja por mi carne
    Y me arrepiento de las huellas de mis pasos

    Abro un libro, me voy a la orilla del río
    Donde el azul del cielo zozobra a la deriva
    Es el miedo repentino de mí mismo
    Ese que paga el precio del destino
    Uno por uno, en actos de amor

    No creo en los milagros

    Camino sobre magníficas calles llenas de lodo
    La gente se fue, renunció a los lugares

    Basta ofrecer una vasta paz sin sangre ni corazón
    Las sombras están lejos, estoy feliz por la ausencia
    Me caigo y voy pasos atrás

    Mi rutina es ahora nueva
    Percibo los golpes de manera diferente
    Exagero mis lágrimas, vieja manía
    Me hundo en el agua que me rodea,
    No, todavía no creo
    Ahora es fatal

    Ya no creo en los milagros.




    Aria a sí mismo

    Esta mañana me desperté sombrío
    Mis ángeles están en el exilio, y empiezo a creer
    Que es un paraíso en peligro el que me llama
    Apago mi teléfono, mi calefacción
    Me estremezco y amo este silencio
    Me absuelvo ahora de verdad

    Nada es grandioso, todo es grandioso
    Lloro de alegría, loco de felicidad
    Alguien llama a la puerta
    Otra vez cartas sin dirección…

    ¿Yo qué les he hecho?

    Me aman dentro del olvido de mis dones
    Aprendo de la libertad de las botellas en el mar
    ¡El divino desespero!    La belleza del gesto…

    A mí sólo déjenme el tiempo…
    Aunque ya sea demasiado tarde…

    ¿Yo qué les he hecho?

    Les hace falta un hombre
    Que se pasee con los astros
    Que ruegue por despertar mañana
    Uno que se anuncie como éste

    Sólo que a mí no podrán verme
    En posición de baile

    Cuando tenga que decir en plena luz
    Que la noche adelanta sus sueños
    Que Dios está en mí
    Ahí estaré
    a merced de ustedes,
    Frente a la lluvia.






    .


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  • 03/17/16--02:16: SARAH CORBETT [18.247]

  • Sarah Corbett

    Sarah Corbett nació en Chester, Inglaterra en 1970. Estudió inglés y sociología en la Universidad de Leeds. Realizó un máster en escritura creativa en la Universidad de East Anglia y un doctorado en escritura crítica y creativa en la Universidad de Manchester. En la actualidad es profesora de escritura creativa en la universidad de Lancaster. Ganó un Eric Gregory Award en 1997 y su primer libro The Red Wardrobe se publicó en 1998 y fue finalista del T. S. Eliot Award. A su segundo libro The Witch Bag, 2002, le siguió Other Beasts en 2008. Puedes seguir leyéndola en su blog: https://sarahcorbettpoet.wordpress.com


    Sarah Corbett was born in Chester in 1970 and grew up in North Wales. She received a BA honours in English and Sociology from Leeds University in 1992, an MA in Creative Writing from The University of East Anglia in 1998 and a PhD in Creative and Critical Writing from the University of Manchester in 2013. Sarah taught Creative Writing for the Open University from 2004 – 2009 and is currently part-time Lecturer in Creative Writing at Lancaster University. Sarah was awarded a residency at The Yaddo Foundation in 2005 and was a Royal Literary Fund Fellow in 2012.

    Sarah began writing poetry as an undergraduate at Leeds, and her first poems were published in magazines such as Peninne Platform, Aireings, Iron, Stand, Ciphers, Poetry Wales and The Rialto.  Sarah won an Eric Gregory Award for Poetry in 1997, and her first collection, The Red Wardrobe,  was published by Seren books in 1998. The Red Wardrobe was shortlisted for a Forward Best First Collection Prize and the T.S Eliot Prize in 1998. Her second collection from Seren was The Witch Bag in 2002, followed by Other Beasts in 2008. Sarah’s forthcoming book, And She Was, is a verse-novel to be published by Pavilion Poetry (Liverpool University Press) in 2015. Sarah’s work has been widely anthologised, most recently in Identity Parade: New British and Irish Poets (Bloodaxe 2010), The Best British Poetry, (Salt 2012) and Sculpted: Poetry of the North West (2013). 

    Sarah has won three Arts Council England Writer’s Awards, for The Inner Tourist, a poem for two voices, performed at The Hebden Bridge Arts Festival in 2003, for Other Beasts in 2006 and for a new collection of poems, Being Here, in 2011. Sarah’s current projects include ‘Magical Strangers’, a narrative poem/film in collaboration with the novelist Nicky Harlow. Sarah hosts the reading series poetrynites@thebookcase, every third thursday in Hebden Bridge.




    A un nonato

    Creciste en mi interior
    y ahora te adoraré,
    si, durante treinta días y treinta noches
    esperas, completo,
    un poema de amor doblado
    entre las hojas de mi libro.

    Permanece gordo, almacena visiones.
    No debes llegar antes de tu hora.
    Tu cráneo insiste
    donde mi hueso se suaviza
    y toco mi dedo con tu dedo
    que recorre la manopla interior.

    Preparo nuestra cama,
    algodones satinados para tu piel-tierra.
    La casa vaciada
    y vuelta a llenar.
    La sala de partos cuelga
    entre Lavender y Mozart.

    Extiendes una mano hacia
    mis sueños, azul turquesa y palpitante.
    Cada dedo cubierto
    con una suave uña blanca.
    Tecleas en una lengua que leo
    con los ojos cerrados.

    ¿Es este un mes lunar
    el que robamos? Su disco plateado
    se resbala sobre mi lengua.
    Estos días siento
    la luz atravesar
    mi piel recién agrietada.

    La desenredaré, ahora una madeja
    como el cielo recorrido de nubes,
    te haré una armadura,
    pequeño guerrero. Con esto
    puede que te acerques, entres
    por la feroz puerta del mundo.

    de The Witch Bag, Sarah Corbett.




    To An Unborn

    Yo grew inside me
    and now I will worship you,
    if, for thirty days and thirty nights
    you wait, completed,
    a love poem folded
    between the leaves of my book.

    Lay up fat, store visions.
    You must not arrive before your time.
    Your skull insists
    where my bones oftens
    and I touch finger to your finger
    running the gauntlet inside.

    I am preparing our bed,
    the silken sottons for your eart-skin.
    The house is tipped
    out and put back again.
    The birth room hangs
    between Lavender and Mozart.

    In to my dreaming you extend
    a hand, egg blue and pulsing.
    Each finger is capped
    with a soft white nail.
    You tap in a language I read
    with my eyes shut.

    Is this a moon-month
    we are stealing? Its silver disk
    slips over my tongue.
    These days I feel
    the light touch through
    my new lycracked skin.

    I will unravelit, now a skein
    like the cludrushed sky,
    make you an armour,
    Little warrior. With this
    you may drawnear, enter
    the world’s fierce gate.



    Aborto

    En el escáner viste un corazón palpitar
    dentro de un rizo de carne nueva.
    Vi esa expresión de pelota de vida
    como una manzana caída y mordida
    ya descomponiéndose entre las hojas.

    Así había prueba de tu existencia,
    creímos inmediatamente que nuestro hijo viviría.
    Tuve una semana de dolorosas rosas sangrantes,
    prueba de que lo que es cultivado en fe
    se convierte en el espacio que deja.

    Volvimos a esperar al ángel de la muerte.
    Vino por la ventana a medianoche,
    dejó caer sus alas negras sobre la cama
    en que paría. Conocimos la pérdida en ese momento
    bajo su puño recubierto.

    Nos abandonamos a la tristeza,
    lo que cargábamos pero no podíamos decir,
    a llenar los días con nuestras manos
    deambulando a los lugares donde todos los agujeros aparecen
    brotando como hongos entre los árboles muertos.

    de The Witch Bag, Sarah Corbett.



    Miscarriage

    On the scan you saw a heart beat
    within a curl of new flesh.
    I saw that couched ball of life
    as a wind fallen and bitten Apple
    already decaying among the leaves.

    So you had proof of existence,
    believed at onece our child would live.
    I had a week bleeding painful roses,
    proof that what is grown on faith
    becomes the spaice it leaves.

    We returned to a wait death’s angel.
    It came from the window at midnight,
    dropped black wings about the bed
    where I laboured. We knew that moment’s loss
    under its encasing fist.

    We abandoned each other to sadness,
    what we carried and could not speak,
    to filling in days with our hands
    wondering where al the holes have come from
    sprouting like fung among the dead trees.

    http://latribudefrida.com/poesia/poemas-de-sarah-corbett/



    The Red Wardrobe

    The red wardrobe where you shut in my sister,
    the iron key sliding into your pocket.

    The red wardrobe that fell on my sister,
    its colour old blood and rusty oil
    on the soft blue insides of her elbows, her wrists,

    like the Chinese burns she gave me
    as I cried and hated her, until I remembered
    how she made herself small in corners,
    how i thought she was a kitten crying until I shook her.

    The red wardrobe, its doors opening and closing in my dream,
    the warm nuts in its dust becoming mice eyes,
    their long tails, scratching,

    that my father splintered and burnt
    the day all the women left and we had fireworks.
    From The Red Wardrobe, Seren, 1998





    The Witch Bag

    Remember me. I am the woman
    who shook her fisted nipples
    at the moon,
    bearing down the dark streets
    that could not take her.

    My face broke in two
    as I ate its bright cheek,
    my hands sudden as marshlight
    held before me
    into the dark nights that followed.

    I am the woman who flew
    not only in her dreams,
    but remembered the spell as she woke
    and hunted sighs like ticks,
    dipping and turning as she went.

    That woman, weightless thing,
    thin as pond moss,
    blacker than the pond’s black belly.
    she hooks its clammy limbs around her own
    and sucks the water into herself.

    That woman, without a world,
    who goes hopping with one boot
    between twilights,
    a bagful of grave treasures
    lost and lost again –

    mask of hair, milk tooth,
    heel-bone, blood purse, name.
    From The Witch Bag, Seren, 2002




    Fox at Midnight

    It is the longest night and we are out,
    crossing the field from the house.
    Our shadows fall through the trees like owls.

    A fox slips from the wood. It has come
    for the sheep lain dead for days by the well.
    We stop. It is thin, its red dips

    to blood red at its ribs, a vixen
    in its fluid line and lightness
    with cubs to feed, scurried under the earth.

    She comes swiftly on and begins to dance,
    throwing the sheep’s mantle
    like a crown of blossom over her back,

    pirouetting neatly in the last of the guts.

    From Other Beasts, Seren 2008






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  • 03/17/16--04:33: ANA CASTILLO [18.248]

  • Ana Castillo 

    Nace en Chicago, Estados Unidos, el 15 de junio de 1953. Es una de las figuras más conocidas de la literatura chicana. Una de las voces más experimentales en la literatura hispano-estadounidense, sus obras reelaboran la tradición oral y muestran un gran interés por temas sociopolíticos, así como por asuntos de género y raza. Entre ellas, cabe destacar los poemarios My Father Was a Toltec and selected poems y I Ask the Impossible; las novelas The Mixquiahuala Letters, Sapogonia, So Far From God, and Peel My Love Like an Onion; o la colección de ensayos Massacre of the Dreamers: Essays on Xicanisma. Es también editora de la revista de arte y literatura La Tolteca.


    Ana Castillo (June 15, 1953) is a celebrated and distinguished poet, novelist, short story writer, essayist, editor, playwright, translator and independent scholar. Castillo was born and raised in Chicago. She has contributed to periodicals and on-line venues (Salon and Oxygen) and national magazines, including More and the Sunday New York Times. Castillo’s writings have been the subject of numerous scholarly investigations and publications. Among her award winning, best sellling titles: novels include So Far From God, The Guardians and Peel My Love like an Onion, among other poetry: I Ask the Impossible. Her novel, Sapogonia was a New York Times Notable Book of the Year. She has been profiled and interviewed on National Public Radio and the History Channel and was a radio-essayist with NPR in Chicago. Ana Castillo is editor of La Tolteca, an arts and literary ‘zine dedicated to the advancement of a world without borders and censorship and on the advisory board of the new American Writers Museum in D.C. Castillo held the first Sor Juana Inés de la Cruz Endowed Chair at DePaul University, The Martin Luther King, Jr Distinguished Visiting Scholar post at M.I.T. and was the Poet-in-Residence at Westminster College in Utah in 2012, among other teaching posts throughout her extensive career. Ana Castillo holds an M.A from the University of Chicago and a Ph.D., University of Bremen, Germany in American Studies and an honorary doctorate from Colby College. She received an American Book Award from the Before Columbus Foundation for her first novel, The Mixquiahuala Letters. Her other awards include a Carl Sandburg Award, a Mountains and Plains Booksellers Award, and fellowships from the National Endowment for the Arts in fiction and poetry. She was also awarded a 1998 Sor Juana Achievement Award by the Mexican Fine Arts Center Museum in Chicago. Dr. Castillo’s So Far From God and Loverboys are two titles on the banned book list controversy with the TUSD in Arizona. 2013 Recipient of the American Studies Association Gloria Anzaldúa Prize to an independent scholar. Dr. Castillo held the Lund-Gil Endowed Chair at Dominican University (IL) in 2014-15.

    BIBLIOGRAFÍA:

    POESÍA

    Zero Makes Me Hungry, Scott, Foresman (Chicago), 1975.
    i close my eyes (to see), Washington State University Press (Pullman, WA), 1976.
    Otro canto, Alternativa Publications (Chicago, IL), 1977.
    The Invitation, privately printed, 1979, revised edition, La Raza (San Francisco, CA), 1986.
    Women Are Not Roses, Arte Público (Houston, TX), 1984.
    My Father Was a Toltec: Poems, West End Press (Albuquerque, NM), 1988, published as My Father Was a Toltec and Selected Poems 1973-1988, Norton (New York, NY), 1995.
    I Ask the Impossible, Random House (New York, NY), 2001.
    Watercolor Women/Opaque Men: A Novel in Verse, Curbstone Books (Evanston, IL), 2005.

    FICCIÓN

    The Mixquiahuala Letters (novel), Bilingual Press (Binghamton, NY), 1986.
    Sapogonia: An Anti-Romance in 3/8 Meter (novel), Bilingual Press (Tempe, AZ), 1990.
    So Far from God (novel), Norton (New York, NY), 1993.
    Loverboys (stories), W. W. Norton (New York, NY), 1996.
    Peel My Love Like an Onion (novel), Bantam Doubleday Dell (New York, NY), 1999.
    The Guardians, Random House, 2008.
    Give It To Me, The Feminist Press (New York, NY), 2014.

    ENSAYOS

    Massacre of the Dreamers: Essays on Xicanisma, University of New Mexico Press (Albuquerque, NM), 1994, revised and reissued 2014.
    My Mother’s Mexico: New and Collected Essays, The Feminist Press, 2015.

    PLAYS

    Clark Street Counts (play), produced 1983.
    Psst…: I Have Something to Tell You, Mi Amor: Two Plays, Wings Press (San Antonio, TX), 2005.

    TRADUCCIONES:

     Victoria Miranda and Camilo Fanion, On the Edge of a Countryless Weariness/Al filo de un cansancio apatricia, ISM Press (San Francisco, CA), 1986.




    El legado de Coatlicue

    (Para las discípulas)


    Soy hija de Coatlicue
    y princesa reinante,
    pero a veces lo olvido.
    A veces alguien levanta una mano
    que golpea mi cara con saña
    y olvido
    que en mi interior
    tengo la palabra y
    mañana él estaría muerto.
    Ningún médico lo habría evitado.
    Su madre mortal, fuera de sí.

    A veces olvido
    que todo cuanto necesito es decirla
    pensarla
    respirarla
    soñarla
    y la vida habitará el borde de mi falda de piedras,
    una pluma a la deriva
    con la fuerza de cuatrocientos guerreros.
    Esperando a que abra mis piernas
    como una araña palpitante
    EMPUJAR
    del cielo al infierno
    EMPUJAR
    el alma de Dios a través de mí
    EMPUJAR
    el sol hasta la China
    EMPUJAR
    el eje de la Tierra
    hasta que ruede cual peonza.

    Y la vida está en mis manos,
    chupando de mi pecho,
    creciendo al ritmo de mi corazón latiente,
    al calor de mi barriga palpitante.
    Muerde ese cordón o no lo hagas
    escupe los esqueletos de chicos malos
    —o cágalos—
    que no aprendieron a honrar
    a la Mujer,
    pero La temen por igual.

    A veces olvido,
    cuando he sido abusada y violada
    hasta la muerte,
    que la mía es una cólera terrible.
    Y que la sangre empieza
    y acaba entre mis piernas.






    Pido lo imposible

    Pido lo imposible: ámame para siempre.
    Cuando se extinga el deseo todo, ámame.
    Ámame con la firme obstinación de un monje.
    Cuando el mundo entero
    y todo lo que estimes sagrado te advierta
    contra ello: ámame aún más.
    Cuando una furia innombrable te sobrecoja: ámame.
    Cuando cada paso de tu puerta a tu empleo te canse…
    ámame; y de tu empleo a tu hogar de nuevo, ámame, ámame.
    Ámame cuando estés hastiado…
    Cuando cada mujer que veas sea más bella que la última,
    o más triste, ámame como siempre lo has hecho:
    no como un admirador o como un juez, sino
    con la compasión que reservas para ti mismo
    en tu desamparo.
    Ámame como te deleitas de la soledad,
    la anticipación de tu muerte,
    los misterios de la carne, sus desgarros y enmiendos.
    Ámame como al más venerado recuerdo de tu infancia…
    y si no hay uno en tu memoria…
    imagínalo, y déjame habitarlo contigo.
    Ámame marchita como me amaste plena.
    Ámame como si Yo fuese para siempre…
    y yo, haré de lo imposible
    un simple acto,
    amándote, amándote como te amo.

    Traducción de Jorge Ávalos




    Ask The Impossible

    I ask the impossible:  love me forever.
    Love me when all desire is gone.
    Love me with the single mindedness of a monk.
    When the world in its entirety,
    and all that you hold sacred,  advise you
    against it:  love me still more.
    When rage fills you and has no name:  love me.
    When each step from your door to our job tires you,
    love me;  and from job to home again,  love me,  love me.
    Love me when you’re bored,
    when every woman you see is more beautiful than the last,
    or more pathetic, love me as you always have:
    not as admirer or judge but with
    the compassion you save for yourself
    in your solitude.
    Love me as you relish your loneliness,
    the anticipation of your death,
    mysteries of the flesh, as it tears and mends.
    Love me as your most treasured childhood memory
    – and if there is none to recall –
    imagine one,  place me there with you.
    Love me withered as you loved me new.
    Love me as if I were forever
    and I will make the impossible
    a simple act,
    by loving you,  loving you as I do.






    .



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  • 03/17/16--11:42: MAYA RINDERER [18.249]

  • MAYA RINDERER   

    Maya Rinderer es una poeta austríaca nacida en 1996 en la ciudad de Dornbirn y crece en un ambiente bilingüe alemán-hebreo. Autora de la novela Esther (Bucher Verlag, 2011) y del poemario An alle Variablen (Bucher Verlag, 2013). Ha sido jurado en diferentes premios de literatura en lengua germana. Sus textos se pueden encontrar en su blog personal                                                                 https://mayaschreibt.wordpress.com/



    Cinco cuerpos


    I. Madre

    Quiero tener un niño
    y ser madre
    para cuando no
    tenga ya madre.



    II. Jugar

    Soy un niño
    sólo cuando no

    hablo con adultos

    o

    los niños tampoco
    son adultos
    cuando juegan
    como si lo fueran.


    III. Mujer

    Mi madre me llamaba así
    cuando tenía doce años.
    Cuando tenga dieciocho
    ya no lo volverá a hacer.



    IV. Amar

    Yo soy yo y las mujeres
    que me quieren
    y a las que quiero.

    No entiendo cómo la gente
    me puede odiar por esto.



    V. Niño

    Aún hoy recorro
    con los mismos dedos
    las cicatrices
    sólo que en su lugar
    encuentro estrías
    en mis rodillas abiertas.



    Fünf Körper


    I. Mutter

    ich will ein kind
    damit ich eine mutter
    bin
    wenn ich keine mutter
    mehr habe



    II. Spielen

    ich bin ein kind
    nur wenn ich mit
    erwachsenen spreche
    nicht
    oder
    erwachsene sind auch
    nur kinder
    die spielen so als ob



    III. Frau

    meine mutter
    nannte mich so
    als ich zwölf war
    als ich achtzehn wurde
    nahm sie es
    zurück



    IV. Lieben

    ich bin ich und die frauen
    die mich wollen
    und ich sie
    ich weiß nicht
    wie mich leute dafür
    hassen können



    V. Kind

    ich fahre heute noch
    die narben
    mit denselben fingern nach
    nur dass es statt
    aufgeschlagener knie
    meine dehnungsstreifen
    sind


    *


    Esperar

    Mi vida es la sala de espera de una gran estación.
    La borrosidad se filtra por los cristales opacos.
    Los bancos están espalda con espalda
    y yo no puedo apartar mi vista del reloj.
    Con preguntas como cuándo podré volver a verla
    y preguntas como por qué mi vida no se escribe por sí misma,
    mis ojos empiezan a sangrar
    porque no puedo contar los segundos
    y no soporto más mirar el pálido reloj de la estación.
    No soy de las que se desangran,
    de los que acaban reflexionando o sienten para sentir
    y a cualquier lugar donde el viaje continúe tengo que
    tomarme menos en serio y bailar sobre nubes
    o si no en mi cabeza los espejos ovalados
    del armario en la colocada oscuridad
    serán enormes gotas congeladas de mercurio…
    No tengo más metas ni deseos:
    creo que debería, sencillamente, ir a casa y dormir.



    Warten

    mein leben ist die wartehalle eines großen bahnhofsdurch 
    die milchglasplatten sickert benebelungdie bänke stehen mit ihren rücken zueinanderund ich kann meinen blick nicht von der uhr losreißen
    mit fragen wie wann ich sie wiedersehen kannund fragen wie warum mein leben sich nicht von selber schreibtmeine augen fangen an zu bluten weil ich das sekundenzählenundbeobachten der fahlen bahnhofsuhr nicht mehr ertrage
    ich gehöre doch nicht zu denjenigen die blutleer werden
    die aufhören nachzudenken oder zu fühlen fühlen

    ich muss doch immer irgendwohin weiterfliegen

    mich selbst weniger ernst nehmen und auf wolken tanzen oder
    die ovalen schrankspiegel in der bekifften dunkelheit

    sind riesige eingefrorene quecksilbertropfen in meinem kopf

    ich habe keine ziele mehr und keine wünsche

    ich glaube ich sollte einfach nach hause gehen und schlafen.

    _______________________________
    Traducción
    Lara Peiró (Valencia, España 1994) Poeta y traductora literaria  asentada en Berlín. Estudiante de Traducción en la Universidad de Valencia. Ha publicado en varias revistas digitales y portales web. Además forma parte del proyecto de Hot Babes, antología bilingüe de poetas jóvenes, editada por la Editorial Ojo de Pez. Es autora del libro Poeta en Berlín (Ed. el Viaje) . Publica sus textos en diferentes redes sociales como Tumblr (http://crasssssh.tumblr.com/), Facebook  o Instagram (larapeiro_). En la actualidad trabaja en la traducción de una antología de poesía joven en lengua alemana.

    http://latribudefrida.com/poesia/poemas-de-maya-rinderer/



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    Olena Kalytiak Davis

    (1963) es una poeta ucraniana-americana, de Detroit, Michigan. 

    OBRA:

    1997 And Her Soul Out of Nothing (winner of the Brittingham Prize in Poetry, published by the University of Wisconsin Press)
    2003 Shattered Sonnets, Love Cards, and Other Off-And-Back Handed Importunities (poetry) Portland, OR:Tin House Books. ISBN 1-58234-352-7
    2009 On the Kitchen Table from Which Everything Has Been Hastily Removed. Published by Hollyridge Press. ISBN 978-0-9799588-8-5
    2014 The Poem She Didn't Write And Other Poems, Published by Copper Canyon Press. ISBN 978-1-55659-459-5
    2014 shattered sonnets love cards and other back handed importunities, Republished by Copper Canyon Press. ISBN 978-1-55659-440-3






    Traducción de  Berta García Faet

    EL “YO” LIRICO VA EN COCHE A RECOGER A SUS HIJOS DEL COLE:
    POEMA A LA MODA POSTCONFESIONAL


    “yo” no ha encontrado, empezado, acabado el poema matutino de “yo”
    el poema que “yo” estaba escribiendo sobre “yo” teniendo sexo con el hombre por el
    cual “yo” dejó a su marido
    anoche o quizás esta mañana
    un poema sexual, como quien dice, por así decir, por así desplegar
    una fundación
    para… qué???????????

    SEXO

    perdí mi sex/ual poema
    cómo fue?
    sé que se llamaba

    SEXO

    decía algo sobre mis acres frondosos
    midepilado ahí-abajo
    algo sobre lo apretadito lo rápido

    (traigo a Tiresias?)
    has dicho calma?
    tiresias, a quién le gusta más mentir/seguir follando?
    ooops.

    a quién le gusta más follar?

    (“tráete de vuelta // tu antigua reflexión // (allengrossman haciendo de yeats)
    de que la vida nos prepara // para lo que nunca sucede”)

    hoy (el color de) mi sexo
    estaba lavanda luego amarillo
    dorado luego mutó en gris musgoso en verde

    requiero a mi amante
    más abajo

    requiero a mi amante que shhhhhhhhhhhhh

    requiero a mi amante
    que se quede
    requiero a mi
    amante, ve!

    amante, ve!
    (mira!)

    requiero a mi amante que se mantenga
    lejos

    “yo” se da cuenta de que casi ya es la hora de recoger a sus hijos del cole!
    “yo” cae en la cuenta de que no ha llegado a ninguna parte, a ninguna parte cerca, y
    mucho menos dentro, desperdiciada
    otra mañana, no puede escribir un puto poema para salvar la vida de “yo”, bueno
    bueno,
    “yo”, al menos, está “trabajando”.
    “yo” se pone sus pantalones ajustados, sus botas grandes, su parka voluminosa.
    “yo” abre el coche con el mando.
    el coche de “yo” es un toyota rojo de 1995 4×4 que no tiene la suficiente potencia para
    “yo”.
    la radio del coche de “yo” tampoco tiene la suficiente potencia para “yo”.
    “yo” conduce por la ciudad escuchando a dylan, que tiene mucha potencia para “yo”.
    “yo” se pregunta cómo es que por qué dylan no es el hombre de “yo”.
    a “yo” la miran hombres inferiores, algunos en mejores coches, furgos más potentes ,
    a pesar de que “yo” lleva una gorrita de lana que le tapa el pelo rubio y sucio.
    “yo” siente el poder de ser una madre soltera en un coche rojo.
    “yo” sabe que no es bastante poder.
    “yo” piensa “yo soy el hombre, he sufrido, pasé por eso”.
    “yo” está casi en la ruina pero
    “yo” piensa “vivo más en un presente continuo, que disfruto”.
    “yo” piensa “amor fati”.
    “yo” mira de pronto las montañas chugach.
    “yo” mira y ve que las montañas chugach a veces se ven desoladas y sucias y como con
    barricadas.
    “yo” se percata de que las montañas chugach hoy están especialmente bellas con sol
    y nieve.
    “yo” casi piensa “bañadas en sol y nieve” pero se resiste.
    “yo” siente que “yo” tal vez puede encontrar, en realidad empezar, en realidad
    terminar su poema sexual mañana.
    a “yo” le gusta esa cosa de dubus de que el adulterio también conlleva una moral
    propia.
    a “yo” asimismo le gusta “el drama humano”.
    a “yo” le encantó “i hearthuckabees”.
    “yo” pensó durante mucho tiempo que el sexo estaba sobrevalorado, luego no lo pensó
    durante un año y medio, ahora
    lo piensa otra vez.
    a “yo” se le da, bueno, se le ha dado bien chuparla.
    “yo” aguanta como un hombre.
    “yo” opina que debería haber una nueva “nueva poesía del yo sexualizada y
    radicalizada”.
    “yo” conoce bien el “frenesí monomaniaco del delirante del loco” pero
    a “yo” en general no se le va la cabeza.
    “yo” se acuerda de que “hace mucho tiempo, en 1925, boristo mashevsky, uno de los
    líderes de la crítica
    formalista rusa, apuntó que el “poema autobiográfico” es un poema que mitologiza la
    vida del poeta de acuerdo con las convenciones de su tiempo. no va de lo que
    ha pasado, va de lo que tendría que haber pasado, presentando de este
    modo una imagen idealizada del poeta en tanto que representante de su
    escuela literaria”.
    “yo” quiere ser un hombre como marjorie perloff, helen hennessy vendler, boris
    tomashevsky.
    “yo” opina que, por otro lado, “quiero decir que en el arte me gusta cuando el artista
    no sabe
    qué sabe en general; sólo sabe que sabe cosas específicas”.
    “yo” piensa: “está el mantel limpio o yo no soy bobrauschenberg?”.
    “yo” piensa que ojalá “yo” pudiera hablar más inteligentemente de teoría, no
    “yo” piensa que ojalá “yo” pudiera escribir poemas más inteligentes, no
    “yo” piensa “POR QUÉ SOY POETA Y NO…”
    “yo” piensa “KALYTIAK DAVIS PINTA UN CUADRO”.
    “yo” quiere meter la palabra “coruscante” y posiblemente una cita de rudolf
    steiner.
    “yo” piensa que ojalá pudiera acordarse de la definición de abrams de la estructura
    de la más grande poesía romántica, pero el hecho de que presenta “a un determinado
    hablante en un ambiente particular y usualmente al aire libre, al cual
    escuchamos mientras efectúa, en lenguaje fluido y llano que fácilmente se eleva
    a registros más formales, un coloquio sostenido, a veces con él mismo o con el
    exterior, pero más frecuentemente con un receptor humano silencioso,
    presente o ausente” y que “el hablante empieza con una descripción del
    paisaje” y que “un elemento o un cambio en los elementos del paisaje evoca un
    variado pero integral proceso de rememoraciones, pensamientos anticipados y
    sentimientos que se conectan íntimamente con el exterior” y que “en el
    transcurso de esta meditación el yo lirico logra una mejor comprensión, se
    enfrenta a la pérdida trágica, desemboca en una decisión moral o resuelve un
    problema emocional” y que “a menudo el poema acaba donde empezó, en el
    exterior, pero con una modificaciónanímica y un entendimiento más profundo
    que es el resultado de la meditación susodicha” la evade.
    “yo” quiere decir “receptor humano silencioso, estás ausente o presente?” pero “yo”
    sabe
    que “yo” usa, ha usado ese truco demasiado a menudo.
    “yo” sabe que “yo” está sola en su coche rojo.
    “yo” reconsidera que tal vez sería como chuparla bien?
    “yo” piensa su de él su de él él él mismo, pero sin demasiada acritud, luego
    “yo” piensa “yo”, luego
    “yo” piensa “tú”.
    “yo” no le ha dicho a su amante que “yo” ya no está enamorada de él, pero “yo” sabe
    que él lo sabe, debe de saberlo.
    “yo” no le ha dicho a su amante que “yo” habló largo y tendido con el exmarido de “yo”
    por teléfono ayer.
    “yo” piensa “mis intromisiones y mis oblicuidades”.
    “yo” piensa que es el amor lo que fue mal.
    “yo” siente cómo elizabeth bishop riñe a “yo”.
    “yo” piensa en un casi tortazo cuidadoso cariñoso firme pero en realidad sólo un
    apretón fuerte de, no sobre, la mano de una, la, madre; ninguna de ellas tuvo
    durante mucho mucho tiempo
    suficiente.
    “yo” no ha pensado en la madre muerta de “yo” durante mucho tiempo.
    “yo” piensa en jonathan letham y en su madre muerta y en sus paredes llenas de libros.
    “yo” piensa en mark reagan y en sus paredes y en sus paredes llenas de libros, y en
    cómo su casero,
    por miedo a un derrumbamiento, le hizo mudarse al primer piso.
    “yo” piensa en dougteter y en su pared llena de libros, más pequeña, mas quieta.
    “yo” piensa en judelaw.
    “yo” piensa en que judelaw probablemente no sabe leer.
    “yo” piensa que ningún amante suyo puede ser su “correlato objetivo”, sin embargo
    “yo” piensa “qué verdadero sería un amante como teagenes”.
    “yo” piensa “qué constante un amigo como pílades”.
    “yo” piensa “qué valiente un hombre como orlando”.
    “yo” piensa “qué correcto un príncipe como xenofón de ciro”.
    “yo” piensa “qué excelente un hombre igual igual al eneas de virgilio”.
    “yo” se percata de que dylan casi ya ha acabado de cantar “to ramona”.
    a “yo” le encanta lo de “everything passes, everything changes, just do what you think
    you
    should do”.
    “yo” piensa que dylan le está cantando a “yo”.
    “yo” piensa que se refiere a ahora, y a ahora, y a ahora; todos los días.
    “yo” casi ha llegado.
    “yo” se pregunta si esta meditación de “yo” no es demasiado larga, si se ha alejado de
    “yo”.
    “yo” opina que debería de tomar exactamente el mismo tiempo que el viaje en coche: 15 minutos como máximo: vale, 30
    si hay tormenta de nieve.
    “yo” sabe que no está nevando.
    “yo” se pregunta si “yo” debería en este punto referirse a la meditación de “yo”.
    “yo” piensa en que “el hombre puede encarnar la verdad; no obstante, no puede
    conocerla”.
    “yo” piensa “sobre todo en condiciones de crisis psicológica”.
    “yo” piensa en que qué es peor, la anáfora o la anafrodisia?
    “yo” piensa en el diafragma todavía dentro de ella.
    “yo” se cierra ante la audacia de su sexo.
    “yo” llega justo a la hora para recoger a su hija.
    “yo” tiene que esperar otros 45 minutos para rescatar a su hijo.
    “yo” intentará acordarse y se acordará de esconderlo inmediatamente antes de que
    lleguen a la casa de “yo”,
    i.e. “a casa”.
    “yo” ha manipulado los hechos para que “tú” te pienses que ella es robert lowell( (pero quien ha visto nunca
    a una chica como robert lowell?).
    a “yo” no le importa si “tú”, receptor humano silencioso, presente o ausente, nunca
    jamás has escuchado hablar de,
    o no te importa un carajo, robert lowell.


    *


    The Lyric “I” Drives to Pick up Her Children from School:
    A Poem in the Postconfessional Mode


    “i” has not found, started, finished “i’s” morning poem,
    the poem “i” was writing about “i” having sex with the man “i” left her husband for
    the night before or maybe just this morning.
    a sex poem, so to speak, so to say, so as to lay…
    a foundation for…
    what????????

    SEX

    i lost my sex /poem!
    how did it go?
    i know it was called

    SEX

    something about my bosky acres,
    my unshrubb’d down
    ‘bout all being tight and yare

    (bring in tiresias?)
    did you say soothe?
    tiresias, who lies fucking more?
    whoops.

    who likes fucking more?

    (“bring in // the old thought //(allen grossman doing yeats)
    that life prepares us for//what never happens”)

    today (the color of ) my sex
    was lavender then yellow
    gold then muted mossy grey and green

    i bid my lover
    lower
    i bid my lover shhhhhhh

    i bid my lover
    linger
    i bid my
    lover, go

    lover, go!
    (see!)

    i bid my lover stay
    away

    “i” notices it is almost time to pick up her children from school!
    “i” realizes she has gotten nowhere, nowhere near it, much less inside it, wasted another morning, can’t fucking write a poem to save “i’s” life, oh well,
    “i” is, at least,“working”.
    “i” pulls on her tight jeans, her big boots, her puffy parka.
    “i” remote starts her car.
    “i’s” car is a 1995 red toyota 4-runner with racing stripe that doesn’t have enough power for “i”.
    “i’s” car stereo also doesn’t have enough power for “i”.
    “i” drives cross town listening to dylan, who has plenty of power for “i”.
    “i” wonders how why dylan isn’t “i’s” man.
    “i” gets some looks from some lesser men, some in better, more powerful trucks, even though “i’s” dirty dirty-blonde hair is covered by a woolen cap.
    “i” feels the power of being a single mom in a red truck.
    “i” knows it is not enough power.
    “i” thinks “i am the man, i suffered, i was there”.
    “i” is almost broke, but
    “i” thinks “i live more in a continuous present that i enjoy”.
    “i” thinks “amor fati”.
    “i” notices the chugach mountains.
    “i” notices the chugach mountains sometimes look good and sometimes bad.
    “i” remembers that yesterday the chugach mountains looked desolate and dirty and roadblocky.
    “i” notices the chugach mountains look particularly beautiful today covered in sun and snow.
    “i” almost thinks “bathed in sun and snow” but stops herself.
    “i” feels that “i” can maybe find, really start, really finish her sex poem tomorrow.
    “i” likes the dubus thing about adultery having a morality of its own.
    “i” also likes “human drama”.
    “i” really enjoyed “i heart huckabees”.
    “i” thought sex was overrated for a long time, then not for a year and a half, and now, again.
    “i” gives, well, has given, good head.
    “i” takes it like a man.
    “i” thinks there should be a new “new sexualized and radicalized poetry of the self”,
    “i” knows the “single-minded frenzy of a raving madman” but,
    “i” mostly keeps her head.
    “i” remembers that “as long ago as 1925, boris tomashevsky, a leading russian formalist critic, observed that the “autobiographical poem” is one that mythologizes the poet’s life in accordance with the conventions of his time. it relates not what has occurred but what should have occurred, presenting an idealized image of the poet as representative of his literary school”
    “i” wants to be a man like marjorie perloff, helen hennessy vendler, boris tomashevsky.
    “i” thinks, on the other hand, “i mean i like in art when the artist doesn’t know what he knows in general; he only knows what he knows specifically”.
    “i” thinks: “that mantel piece is clean enough or my name isn’t bob rauschenberg”.
    “i” just wishes “i” could talk more smarter theory, no
    “i” just wishes “i” could write more smarter poems, no
    “i” thinks “WHY I AM A POET AND NOT A…”
    “i” thinks “KALYTIAK DAVIS PAINTS A PICTURE”.
    “i” wants to include the word “coruscate” in it, and, possibly, a quote from rudolf steiner.
    “i” wishes she could remember abrams definition of the structure of the greater romantic lyric, but that it presents “ a determinate speaker in a particularized, and usually localized outdoor setting, whom we overhear as he carries on, in a fluent vernacular which rises easily to a more formal speech, a sustained colloquy, sometimes with himself or with the outer scene, but more frequently with a silent human auditor, present or absent.” and that “he speaker begins with a description of the landscape;’ and that “an aspect or change of aspect in the landscape evokes a varied but integral process of memory, thought anticipation, and feeling which remains closely involved with the outer scene.” and that  “in the course of this meditation the lyric speaker achieves an insight, faces up to a tragic loss, comes to a moral decision or resolves an emotional problem.” and that “often the poem rounds upon itself to end where it began, at the outer scene, but with an altered mood and deepened  understanding which is the result of the intervening meditation” evades her.
    “i” wants to say “silent human auditor, are you absent or present?” but “i” knows “i” makes, has made, that move too often.
    “i” knows “i” is alone in her red truck.
    “i” reconsiders, perhaps it is like giving good head?
    “i’ thinks his his he himself, but not too bitterly, then
    “i” thinks “i”, then,
    “i” thinks “you”.
    “i” has not told her lover that “i” is not in love with him any longer, but “i” knows he knows, must know.
    “i” has not told her lover that “i” had a long conversation with “i’s” x-husband on the phone last night.
    “i” thinks “my sidestepping and obliquities”.
    “i” thinks love is what went wrong.
    “i” feels elizabeth bishop reprimanding “i”.
    “i” thinks like a gentle loving firm almost slap but really just a squeeze of, not on, the hand from a, the, mother neither one of them had for very long, long enough.
    “i” has not thought of “i’s” dead mother in a long time.
    ‘i” thinks of jonatham letham and his dead mother and his wall of books.
    “i” thinks of mark reagan and his walls and walls of books, and how his landlord, fearing collapse, made him move to the bottom floor.
    “i” thinks of doug teter and his smaller, but still, wall of books.
    “i” thinks of jude law.
    “i” thinks jude law probably doesn’t know how to read.
    “i” knows that no lover can be her “objective correlative”, still
    “i” thinks “so true a lover as theagenes”.
    “i” thinks “so constant a friend as pylades”.
    “i” thinks “so valiant a man as orlando”.
    “i ” thinks “so right a prince as xenophon’s cyrus”
    “i” thinks “so excellent a man in every way as virgil’s aeneas”.
    “i” notices dylan is almost done singing “to ramona”.
    “i” loves “everything passes, everything changes, just do what you think you should do.”
    “i” thinks dylan is singing to “i” .
    “i” thinks he means now, and now, and now; daily.
    “i” is almost there.
    “i” wonders if “i’s” meditation is too long, has gotten away from “i”.
    “i” thinks it should take precisely as long as the ride: 15 minutes tops; well, 30  in a snowstorm.
    “i” knows it is not snowing.
    “i wonders if “i” should at this point even refer to “i’s” meditation.
    “i” thinks “man can embody truth but he cannot know it”.
    “i” thinks “especially under stress of psychological crisis”.
    “i” thinks what’s worse, anaphora or anaphrodesia?
    “i” thinks of the diaphragm still inside her.
    “i” shutters at the audacity of her sex.
    “i” is exactly on time to pick up her daughter.
    “i” must wait another 45 minutes to retrieve her son.
    “i” will try and remember to remove it promptly when they get back to “i’s” house, i.e. home.
    “i” has fucked with the facts so “you” think she’s robert lowell. (but whoever saw a girl like robert lowell?)
    “i” doesn’t care if “you”, silent human auditor, present or absent, never heard of, could give a flying fuck about, robert Lowell.

    http://latribudefrida.com/poesia/un-poema-de-olena-kalytiak-davis/



    SONNET (silenced)

    with her unearned admixable beauty
    she sat up on the porch and asked for (f)light;
    answerable only to poetry—
    and love—to make it thru the greyblue night

    blew smoke into words and even whiter ghosts
    that could see what others in this broad dark
    could not: she set to make of nothing most,
    better: an everenlightening mark:

    ghost gave her this: a piece of flint: that if
    you rubbed the right way,
    the lightlessness would come down, give up, lift—
    and then there would be nothing left to say.

    o sterilize the lyricism of
    my sentence: make me plain again my love

    (my ghost)
    (and dumb)

    From The Poem She Didn’t Write and Other Poems (Copper Canyon Press, 2014) by Olena Kalytiak Davis.


    My Love Sent Me a List

    O my Love sent me a lusty list,
    Did not compare me to a summer’s day
    Wrote not the beauty of mine eyes
    But catalogued in a pretty detailed
    And comprehensive way the way(s)
    In which he was better than me.
    “More capable of extra- and inter-
    Polation. More well-traveled -rounded multi-
    Lingual! More practiced in so many matters
    More: physical, artistic, musical,
    Politic(al) academic (I dare say!) social
    (In many ways!) and (ditto!) sexual!”
    And yet these mores undid but his own plea(s)(e)
    And left, none-the-less, the Greater Moor of me.


    About this poem:
    “No, really, a found poem; however, I also find, that if one reads thirty or so Shakespearean sonnets in a row (out loud), something is bound to happen.”

    Olena Kalytiak Davis




    Least Said

     Maybe we you us
    But not everyone except
    Everyone else seemingly set
    One could romanticize the shipbells
    Out of somebody else’s grocery, sex shopping, life cleaning, bills
    Of sail. When they had fresh grapefruit it was nothing like you not having
    Scurvy, with or without the vodka. Your friends
    Did they still say things (?) and the masses—
    No, one didn’t want to picture that vast
    Writhing. Self-love is better left to this selective peculiar:
    One shelf over, top shelf. The yeats, the years, none of it
    More real than this. The judgment, the particular partings:
    Reading a new yorker article about you. Reading. An article.
    A small monster at my toe. There was once a long lusty list but
    The only thing s/he had on me was feet. I went to course, to game, to
    College. The epiphany was not worth dwelling (placement word of
    Your choice here). Not to speak of, or the her, him, him before him, your last
    Lover but, “seeing someone else right now”? Mostly, the possessive pronoun
    “Her” in the next clause. Whose unfairness? Be spoken and be longing.
    (An embarrassment of melons and heavily salted meats.)
    The thing you will miss was being sexy, you will forget that you went
    Forgetting all along; the whole ride. Going, going. Not coming. Reading,
    Too closely, will fail my the measure of some treasure
    You believe exists, but how? Morning was the only mooring: feeling,
    Thinking, seeing no one. Right
    Now. Or now. Barely tolerated, living.



    Corruptive

    The dark wood after the dark wood: the cold
    after cold in April’s false November.
    In that second worser place: more gone, less there,
    but in that lurid present present, cast and held,

    rooted, kept, like some old false-berried yew.
    Just against; the door leading to preferment
    shut; no longer believing in still, by some, few
    means, method, could be, but for the bad day set,

    left, leaning atop bad day.
    Out- and un-

    ranked, toothached, wronged— rankled corruptive thing!
    Ill-wishing, in-iquitous, clipped, up-hoped, stripped: just plain: thin.
    Dare thy commit: commit this final fatal sin:
    God my God, I am displeased by spring.






    .


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  • 03/18/16--04:26: HEATHER CHRISTLE [18.251]

  • Heather Christle 

    Nació en Wolfeboro, New Hampshire, obtuvo un BA de la Universidad de Tufts y un MFA de la Universidad de Massachusetts-Amherst.

    Ha publicado:

    The Difficult Farm (2009); The Trees The Trees (2011), which won the Believer Poetry Award; and What Is Amazing (2012).



    BELLOTA DEBIDAMENTE APLASTADA

    Querido bosque estúpido.
    Querido bosque lobotomizado.
    Querido bosque hermoso, feo y estúpido,
    con tantos ruiseñores
    ¿no puedes callarte?
    ¿Qué quieres de mí?
    Un tren es muy caro.
    Un oficinista se quedará dormido.
    Querido bosque magnífico, y cabroncete.
    ¿Nos cambiamos el sitio?
    Ahora es tu cumpleaños.
    ¡Felicidades!
    Es fácil que te caigan bofetadas,
    prepara las orejas.
    Bosque indulgente y municipal.
    Bosque de bufandas y de barbas.
    Querido bosque veloz, anodino,
    hablas todo el tiempo.
    No eres conciso.
    Eres como 8.000 cisnes.
    Querido sucio bosque preñado.
    ¡Estás muy bueno!
    Eres medioambientalmente relevante.
    A los hombres les encanta
    ahorcarse de tus árboles de gran antigüedad.
    No me mires.
    Tú eres el que tiene
    ese terror antiguo
    y noble. Bosque malo. Bosque con
    considerables bandas de hojas.
    Querido bosque ingenuo,
    ¡qué no podrás confesar!
    Bosque brusco e internacional.
    Bosque de abejas y pelo.
    ¿Por qué no te vienes de nuevo a mi casa?
    Podemos pasarnos la noche
    metiendo droga en bolsitas.
    Me puedes contar
    lo de tus nuevas ventanas.
    Cómo justo ahora
    están empezando a brotar.

    De La granja difícil.


    ACORN DULY CRUSHED

    Dear stupid forest.
    Dear totally brain-dead forest.
    Dear beautiful ugly stupid forest
    full of nightingales
    why won’t you shut up.
    What do you want from me.
    A train is too expensive.
    A clerk will fall asleep.
    Dear bitchy stupendous forest.
    Trade seats with me.
    Now it is your birthday.
    Congrats!
    Someone will probably slap you
    about the face and ears.
    Indulgent municipal forest.
    Forest of scarves and of beards.
    Dear rapid bloodless forest
    you are talking all the time.
    You are not pithy.
    You are like 8,000 swans.
    I cannot fit you in my mouth.
    Dear nasty pregnant forest.
    You are so hot!
    You are environmentally significant.
    Men love to hang themselves
    from your standard old growth trees.
    Don’t look at me.
    You are the one with
    the ancient noble terror.
    Bad forest. Forest with
    important gangs of leaves.
    Dear naïve forest,
    what won’t you be admitting!
    Blunt international forest.
    Forest of  bees and of hair.
    You should come back to my house.
    We can bag drugs all night.
    You can tell me
    about your new windows.
    How they are just now
    beginning to sprout.



    ESE ALGO DE IMPLACABLE EN PRIMAVERA

    aquí está la mano           aquí está la mano             en mi cara
    no es mi mano      es un hermoso día         de nuevo           yo
    apenas puedo creerme nada                        qué hay de ti que
    tan a menudo tocas                             algún lugar del mundo
    qué es lo que estás tocando hoy                     cuando toco los
    árboles          los árboles piensan niño grande         ellos están
    tan equivocados    pero es un rostro humano el que me pongo
    estoy tan enganchada de bajón   estoy bien agarrada colgando
    de un columpio      cuando subo lo bastante salto      entonces
    no estoy tocando nada                    entonces piensa el mundo
    que he desaparecido       sólo estoy pasando un rato divertido
    no tan divertido en absoluto     ¿estás triste?        ¿has tocado
    el mundo         de forma equivocada            todo está siempre
    ocurriendo      y no sólo por las apariencias                  quiero
    enseñarte algo             no me importa qué                     quiero
    que mires allí donde yo diga



    THAT AIR OF RUTHLESSNESS IN SPRING

    here is the hand          here is the hand          on my face
    it’s not my hand     it’s a beautiful day         again       I
    can hardly believe anything         what about you who
    are so frequently touching       some part of the world
    what is it you’re touching today        when I touch the
    trees      the trees think man-child               they are so
    wrong     but it is a human face I put on                I am
    hung up under this weather       I am hanging on tight
    to a swing       when I go up enough I jump        then I
    am not touching anything           then the world thinks
    I’ve disappeared                I am just having a little fun
    not much fun at all        are you sad       did you touch
    the world        the wrong way      everything is always
    happening       and not just for show                         I want to
    show you something  I don’t care what            I want
    you to look where I say



    HE SUBRAYADO CON FLUORESCENTE 
    TUS PARTES

    la vida es muy fácil         sólo tienes que memorizarla        de
    antemano                    como esta mañana                 te pusiste
    el reloj    de forma equivocada durante un segundo      eso fue
    una jugada brillante    tan pequeña  tan humana   simplemente
    tienes que saber cómo te comportas     y ejecutarlo         como
    el amor            como agacharte a recoger una bala                y
    entonces     nadie    te    dice   nunca         de dónde proviene
    todo yace y espera su turno                                       esta casa
    la furgoneta                el mástil          tu  riñón privado       es
    dieciocho de marzo    un martes            de pronto el teléfono
    no quiere sonar



    I HIGHLIGHTED YOUR PARTS

    life is very easy           you just have to memorize it              in
    advance            like this morning                    you put on your
    watch              the wrong way for a moment            that was a
    brilliant stroke            so small           so human          you just
    have to know your behavior         and execute it                           like
    love                 like reaching down to pick up a bullet        and
    then     no   one   ever  tells  you                      where it is from
    everything lies down and waits its turn                    this house
    the van                        the mast         your private kidney              it’s
    March 18             a Tuesday                    right away the phone
    neglects to ring



    POEMA QUE SÓLO CONSISTE EN CONSEJOS

    no debes mirar            a lo que tal vez es un hombre             o
    tal vez su coche vacío   qué puede pasar si te pregunta     qué
    estás mirando       qué puede pasar ti todavía no lo sabes



    POEM CONSISTING ENTIRELY OF ADVICE

    you must not look                  at what may be a man                        or
    may be his empty car             what if he asks you             what
    are you looking at       what if you still do not know



    Y ACOMPAÑANTE

    perdí mi teléfono              estoy usando el monitor del bebé
    en su lugar     está entre las flores    no está llamando nadie
    pero sé que algún día tú lo harás                             son pura
    matemática    el amor  nunca es más que una extensión de
    los números    una pintura rupestre que encontré   era todo
    signos añadidos          no era un mapa              era el mayor
    descubrimiento  hasta que descubrí mi teléfono  ay querido
    mío      estás sonando      lo había perdido            no era tan
    difícil    matemática básica    por ejemplo    adivina cuánto
    tiempo vive una persona

    De Los Árboles, los árboles




    PLUS ONE

    I lost my phone                      I am using the baby monitor
    instead              it is in the flowers           nobody is calling
    but I now that some day you will                 it’s just plain
    math          love   is   never   more   than   an  extension of
    numbers          a cave painting I found            was all plus
    signs            it was not a map                 it was the greatest
    discovery        until I discovered my phone              oh my
    darling                        are you ringing           I lost it                   it wasn’t
    hard          like basic math       for instance        guess how
    long a person gets to live

    From  The Trees, The Trees

    http://latribudefrida.com/poesia/enlenguajena/las-proximas/en-alguna-parte-de-la-naturaleza-heather-christle-y-chelsea-hodson/


    I Can't Swim

    I can't swim because I can't fit
    into the water

    I am
    two million feet tall

    but thank you for inviting me

    I am standing in line
    inside my giant shirt

    If someone wanted to weaponize me
    they would tell me to lie down on New York

    and the city I destroyed
    would hurt me back

    I eat stars
    It's a riot

    I know
    my big mouth
    full of their light




    Pursuits

    It is not that you want
    to be the one to make prints
    in the untrampled snow
    It is that you want
    to be in the snow
    without having touched it
    to be of the snow
    not beginning
    Everywhere commerce
    dictates the shapes
    that move you along
    that seat you at the table
    far from the snow
    far from the act
    of not touching
    It only gets worse
    A girl's gotta eat
    And your hunger's
    not even your own



    Summer

    Today you find yourself guilty
    as the rim you split
    an egg against
    You press charges
    You spell out your name
    like the letters are medals
    for good conduct in a bad war
    The night moves in with you
    into your room
    until even your sleep
    is not your own
    Through the window
    the grass tells you
    to give up
    and you are trying
    but on the other hand
    things keep you:
    the moon, the cars, cars
    You undress yourself
    more deeply down
    like this is the way
    to get to the future
    You let the darkness
    medically examine you
    So much can't be
    put back together
    To burn the house down
    to burn the house up
    It's the same problem
    in any direction
    You're matter
    You turn on the light






    .

    0 0
  • 03/18/16--06:46: MARLENE AYALA [18.252]

  • Marlene Ayala

    (Buenos Aires, 1991) Actualmente vive en La Rioja (Argentina). Publicó su primer libro  de poemas en el 2013: “Donde solíamos gritar: poemario de una ninfómana” (tahiel ediciones). Diseña, edita y escribe en Revista Perniciosa  que se publica de forma impresa en la provincia de San Luis (Argentina) y de forma digital.



    Poética

    Mamá y papá no estaban orgullosos de mí. Entonces decidí perforarme la lengua con una  estalactita y me puse a escribir poesía. Cuando mamá leyó me dijo que la gente iba a pensar que tenía problemas mentales o que me drogaba. Quizás la poesía sea como un problema mental o una aguja debajo de la lengua.



    Mi casa es una tumba y yo duermo mucho

    Duermo demasiado.
    Mamá me reta para que me levante y grita:
    !Son las doce!,
    ¡laven los platos, arreglen la cama,
    hagan limpieza profunda y los otros, corten el pasto!
    y yo duermo para evadir el tiempo
    y a veces chateo toda la noche,
    y dejo pasar la vida como quien chatea hasta morirse.
    De verdad que duermo mucho.
    En la cama hay
    humedad y poemas y sueños
    de amigos virtuales. Y tengo
    la boca llena de miedo,
    y el miedo se sale por debajo de mi puerta
    y toda mi alma tiembla de miedo.
    Mis padres
    caminan firmes y torpes.
    Me pellizco la cara, de pronto,
    y no siento la piel.
    ¡no existe nadie en este cuerpo!
    ¡este es el único cuerpo del mundo que no existe!
    ¡he olvidado quien soy y que sigo viviendo!,
    Me toco los ojos y las tetas y estoy sucia
    y sueño que vivía y que me llamaba Marlene
    y que era cierto,
    y estaba en La Rioja
    y que ese lugar era parecido al infierno
    y me visitaban fantasmas que venían del desierto.
    Me digo que soy Alejandra
    y me digo “ ¡Estás enferma de vida,
    de esta única vida real!”
    y agarro de nuevo el teléfono y lo aprieto en mi pecho
    y escucho la músiquita de los angry birds
    y como el cerdito verde ríe
    y la risa era como la de papá
    cuando venía a mi cama con magnolias
    pero en realidad eran pájaros sangrando.
    Papá viene como un muerto,
    con el olor a Nacarí en la remera de Quintela
    y habla mucho,
    habla sobre el poder de existir.
    Papá ha naufragado.
    Mamá me salva a veces
    pero no sabe que pasa.
    Ella es tan bella en su ruina,
    sé de ella cuando duerme
    y se parece a mamá cuando yo tenía 4 años
    y se pintaba los labios de rosa
    y usaba largos vestidos.
    Ahora se la pasa mordiendo la rabia
    y le jura a un santo de plástico que si lo cambia
    ella va a ser mejor persona.
    Pero ninguna de las dos cosas pasan
    y papá comienza a morirse en las esquinas.



    Recuerdo…

        las sombras que habitaban mi cuarto
    tenían nombres de muerte.
    Se respiraba un aire ciego,
    apenas un borde de luz
    se asomaba desde el baño.
    Afuera llovía.
    El espanto dormía
    en la inmensidad
    de mi habitación.
    Todas las madrugadas
    me despertaba
    para ir al baño
    y al levantarme
    ruidos venían
    desde la oscuridad de la cocina.
    Pasos de hombre
    se oían.
    Entonces me invadían las sombras
    y el desvelo.
    Cuando no daba más
    bajaba lentamente un pie
    y luego el otro
    (debajo de mi cama acechaba la intemperie).
    Caminé despacio hasta el baño.
    Corrí la puerta
    a la que papá le había puesto ruedas
    para que pudiéramos abrirla.
    Chirrió.
    Los pasos se detuvieron
    y entré rápidamente.
    Papá dormía.
    Mamá dormía.
    Mi hermano dormía abrazado a su oso.
    Salí del baño.
    Apenas abrí la puerta
    me invadió el temor,
    mi piel temblaba como si quisiera salirse de mí
    y esconderse en la luz.
    Corrí hacia la cama.
    Me tapé hasta la cabeza,
    por un huequito espiaba la habitación.
    Las sombras habían crecido.
    Sobre la cama de mi hermano
    se asomaba una bestia
    con cabellos de serpiente y cola de pez,
    a su lado se alzaba un payaso asesino.
    Los monstruos comenzaron a jadear,
    un jadeo similar al sufrimiento
    de un cerdo degollado.
    Una cucaracha me recorrió la espalda,
    las sombras se movían
    cada vez más
    y más cerca,
    las paredes temblaban como perros inválidos.
    La casa parecía venirse abajo.
    Alguien sufría
    y a la vez reía
    y a la vez llamaba a dios en una blasfemia.
    Quise cerrar los ojos
    para no ver la muerte
    pero no pude.
    Miles de insectos me recorrían todo el cuerpo,
    ahogué el llanto por miedo
    a que se metieran en mi boca.
    Un grito,
    como el de una sirena decapitada
    me aturdió.
    Abrí los ojos,
    apenas un leve quejido se oía,
    se fue apagando en un murmullo.
    La bestia había desaparecido,
    la puerta del cuarto de mis padres
    se abrió lentamente.
    Papá pasó al baño,
    pisó algo
    y renegó de nosotros
    por haber dejado los juguetes tirados.



                   Mamá me odia tanto

    soy hija de su lujuria
    de la boca obscena
    que se abre frente al falo que llueve
    Pudo haberme abortado,
    si,
    pudo haberme arrojado a la zanja
    donde se arrojan todos los gatos muertos
    pudo haberse quitado el peso
    como un perro que lame la muerte ajena.
    Pudo haberse limpiado las piernas
    llenas de sangre como quien lava el piso
    con jabón magistral
    que todo lo deja siempre brillante
    y con la frescura del limón.
    Pudo haberme dormido bajo una almohada
    al ritmo de las canciones de Maria Elena Walsh
    y su arroz con leche
    arroz que ella pone debajo de mi cama
    para ver si soy princesa
    pero no…
    no siento el arroz y ella se enfurece
    y le arranca la cabeza a todas mi muñecas
    y se las arroja a la boca de mi padre
    que se aleja en bicicleta
    hacia un país oscuro.



             Papá está en todos lados.

    Es el ojo que todo lo ve.
    Todos aman a papá.
    La perfección la vomitan sus ojos.
    Papá, papá, este pálido cuerpo
    ya no duerme en la tersura
    de nubes que siempre llueven en tu boca.
    Papá todos los pájaros
    comen de tu mano
    Papá, mamá duerme con los ojos abiertos
    mientras vos acaricias mis cabellos
    que se mueven como peces fuera del agua.
    Papá, mi conchita es una florcita roja
    ajada de tanto espanto.
    Papá, tus manos son un espectro
    provocándome arcadas.
    Papá, tus palabras son escarcha
    congelándose en mi vientre
    que hace poco aprendió a sangrar.
    Papá,
    ¿Porqué buscas a dios en mi cama?
    Papá, las puertas del abismo
    están entre tus piernas.



    A mamá le gustaba ver Discovery Home&Health,
                  a la hora de la cena,
                   y gritaba extasiada
              cuando la cámara enfocaba
                un alíen rojo e hinchado
                 saliendo de una mujer,
           -¡mirá, mirá el milagro de la vida!,
      ¡mirá algún día vos también lo vas a hacer!
                    Cerré los ojos y vi
     un monstruo arrancando mi vientre a pedazos.
                    Me vi desangrada
              en un cuarto blanco infinito
                 de mi sexo expulsaba
                     un líquido verde
                   y había enfermeras
                     que me gritaban
                        que pujara
               que no sea una maricona
                     y yo suplicaba,
                como la mujer de la tele.
                      que por favor
                         como sea
                       me quitaran
                      ese parásito.




    Todas las noches venís con el calor a fondo

    Todas las noches venís con el calor a fondo. 
    te estiras en la cama como una mariposa
     a punto de morir. 
     Me decís que la noche es la promesa 
    de una catástrofe. 
    De tu sexo salen abejas que pican en mi espalda 
    como una maldición. 
     todo tu cuerpo es una sombra
     que baila en el borde
     de un charco de barro.
     me decís flaca, ese nombre que llevas 
    no es tuyo,
     tu nombre es  ambrosía
     y la palabra te muerde los labios
     y se arrastra como un moribundo 
     hacia el cuaderno 
    donde escribes “ambrosía 
    es el nombre de los pájaros 
    que mueren en el aire. “ 
    MAR 15 , 2016 / SHARE
    Como el sueño de un pájaro… / Marlene Ayala
    Como el sueño de un pájaro
    toda la casa respira silenciosamente
    toda la casa huele a incienso
    ahora hay bruma blanca en la casa.
    Alguien llora y llora y llora,
    llora de cariño
    y llora de hambre.
    Mamá vuelve a ser niña.
    Alrededor de la cama de mi madre,
    mi abuelo es un árbol blanco
    que camina descalzo.



    Pacto de sangre

    Hay árboles que apresan el cielo
     Un cuerpo  se despereza en medio del camino
     Y busca el sol en su bolsillo.
     Pájaros que se besan a escondidas. 
    De repente todo es claro. 
    Tu boca abriéndose a la noche 
    Como una luciérnaga 
     Muriéndose en mi cama. 
    Yo no te digo que no vengas
     Pero la verdad es que es tan difícil
     Escribir de nuevo tu nombre
     En el buscador
     Y que todo esto que te digo suene anti poético. 
    La verdad que tu cuerpo
     Era música primitiva
     Era un tambor
     Bom bom bom 
     Haciendo estallar la cama 
    BOOM BOOM BOOM 
    Estamos esclavizados 
    Uno del otro. Apresados.
    Hicimos un pacto de sangre. 
    Debajo de un árbol blanco, 
    blanquísimo. 
    Y había un manantial,
     y aunque suene poética 
    la palabra manantial,
     la verdad que no son tan lindos, 
    son un charquito de agua que surge 
    entre los pastos
     como si el rocío del césped se fuera acumulando, 
    la verdad que un manantial
     es un charquito de mierda,
     nada poético, 
    pero estábamos ahí 
    y había un manantial 
    y árboles derribados por rayos 
    y estaba el sonido del río
     y la voz del viento entre los árboles 
     que nos decían “¡oOOHH hagan el amor ahora,
     este es el llamado de la naturaleza! 
    Pero sólo tomamos un cuchillo 
    para hacer nuestro pacto de sangre.
     Todo el día, toda la noche, toda la mañana 
     Todo el día, toda la noche, toda la mañana 
     Todo el día, toda la noche, toda la mañana
     Todo el día, toda la noche, toda la mañana
     te voy a amar.



    Monte de Venus

    Qué es esto pegajoso
    qué es esto frío que viene
    y se afirma en mi pierna
    se escurre
    se tira
    se evapora
    se.
    se estiraestiraaaaestiraa
    ahí viene 
    brrrrr 
    hay un sismo en el monte de venus
    brrrrr 
    se estremece la diosa 
    y se toca a si misma.
    brrrr 
    OH/UF
    toda se humedece la diosa
    toda río
    toda toda toda toda
    toda toda toda toda
    manantial 
    Invisible baila pálidamente 
    en el monte de venus
    con su caperuza roja
    baila pálidamente 
    en el monte de venus
    y se desnuda
    nuda nuda
    sobre el agua
    y toda se baña 
    de sí. 
    toda se baña 
    y se pinta los labios
    con su sexo. 
    y su poder
    y besa a la serpiente 
    que la exilió
    La abraza
    y se adorna con ella.
    “ahora 
    serpiente- sombra,
    me adornas y embelleces”
    le dice
    y la llena de lentejuelas
    y un dije manzana de rubí.
    Oh. 
    Ahora la serpiente se duerme 
    y la diosa baila 
    adorada para siempre. 



    El Día que conocí a Diana Bellessi

    El día que conocí a Diana Bellessi
    casi me muero
    casi casi casi que me muero
    que se me arrugaban los pies 
    como princesita china.
    Me quedé congelada
    como una barbie girl.
    Oh. 
    No se me ocurría 
    no se me ocurría nada más que
    decir
    oh señora 
    esta boca no dice nunca nada 
    siempre tonta siempre siempre
    se calla.
    siempre siempre le pone sombrero
    a las palabras y dice 
    qué es poesía.
    ¿que poesía es quien?
    ¿que poesía es qué?
    ahí viene otra vez el silencio….



    Oh señora
    podría comenzar un poema 
    con enumeraciones mainstream
    sobre un picnic como
    migas de pan en el mantel
    las mancha de té / café 
    las pelotitas de jugo 
    como nubes sin revolver,
    un esmalte de uñas 
    brillos de princesa secándose.
    un ejercito de hormigas 
    amamantándose con una manzana.
    uf.
    A mi no se me ocurre nada. 
    un picnic es un picnic
    yo, en un picnic,
    sólo pienso en no desesperarme
    por comer los sanguchitos de miga.
    y que al chico no se le de por querer
    hacer el amor en el piso
    porque el pasto me pica mucho. 
    y pienso “que no haya traído forros, por favor”
    y me hago la tonta.
    como siempre, me hago la tonta
    como cuando escribo poesía.



    Como en una película de Tarantino

    Mi amor, todas las noches tengo el mismo sueño
    sueño que la casa se llena de abejas
    y un pez dorado con la cara de Marylin Manson
    flota al ras del techo.
    Sueño que una piara rasca las puertas de nuestra casa
    Y entonces
    Cerramos las ventanas con desesperación
    Porque hombres de fuego vienen con lentitud hacia nosotros.
    Entonces abrimos el placard que acabamos de comprar en cuotas
    Y de él salen osos de peluche
    Que se mueven sólo cuando parpadeamos.
    El daguerrotipo con la cara de tu abuelo,
    Ese que se parece a Franz Kafka
    Comienza a reírse fuerte.
    Yo tiemblo de miedo
    Y vos llamás a Patchu para que traiga su bate de beisbol
    Pero él no atiende el teléfono
    Seguro está garchando
    Me decís
    Y el abuelo Kafka abre la boca
    Y no tiene dientes.
    Entonces vos y yo nos tomamos de la mano
    y unimos nuestros dedos índice
    pasando nuestros brazos por encima de nuestras cabezas
    FU-SIÓN - Gritamos
    Y nos convertimos
    en la reina del pop.
    Los hombres de fuego abren las puertas de un golpe
    Se desnudan
    Y son Britney spears, Christina Aguilera y Rhianna.
    Britney nos hace un kamehameha
    Pero nada puede contra los pasos de baile de la Gran Reina del Pop.
    Todo lo esquivamos.
    Y le damos nuestro golpe mortal.
    Un beso frente a las cámaras.
    Y le rapamos la cabeza.
    Finish HIM!
    A las demás las convertimos en posters
    O figuritas de colección
    Y las vendemos por dos pesos.
    Entonces apareció un hombre peludo y blanco
    Y nos dijo
    Mi nombre es Jacobson.
    nos tocó la cabeza dulcemente y nos separó
    “«La fortaleza de un Jedi fluye de la Fuerza.
    Pero cuidado con el lado oscuro: Ira, temor, agresión;
    de la Fuerza del lado oscuro son.
    Fácil fluyen rápidos a unirse en el combate.
    Si una vez tomas el sendero del lado oscuro
    para siempre dominará tu destino. “ Dijo
    Entonces se desvaneció
    Y nos pusimos a ver la tele.
    Susana  Gimenez daba una clase sobre dinosaurios
    En el canal Encuentro.
    “Este es un dinosaurio vivo
    Que mata  y mata mucho
    Y todo el que mata tiene que morir…
    En la  cárcel digo…”
    Vos rompiste la tele con el control remoto.
    Me puse una máscara de gato siamés
    Vos usaste un preservativo que brilla en la oscuridad.
    Y nos pusimos a hacer el amor.
    La felicidad es tan frágil
    Como un globo amarillo en las manos de macri.
    Me dijiste.
    Y exploté.
    Toda la casa se llenó de luces.
    Alguien golpeó la puerta.
    Era Bullrich con 15 canas.
    Está prohibido coger
    En este país
    Es una emergencia de seguridad.
    Marchen todos presos.
    Marchen todos despedidos.
    En la cárcel escribiste un poema
    Con mi nombre
    Y la cana te pegó
    Hasta  reventar como un globo.
    El cana que te pegó era Tarantino
    Actuando de botón.
    Pucha que el sueño era lindo.
    Lo único que se me ocurrió
    Después de despertarme
    Es que en en este país del revés
    Solo se puede morir de poesía.



    No hay nada tan misterioso 
    como el sexo de un pájaro

    No hay nada tan misterioso
    como el sexo de un pájaro.
    Bajo sus plumas se esconde
    el temblor de Dios.
    El pájaro se masturba
    para habitar el aullido
    de su delgada muerte.
    Su sexo estalla y palidece en los árboles.
    El goce es una bestia agonizando
    en la marea de la noche.





    .


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    Aderito Pérez Calvo  

    [Cuenca de Campos  (Valladolid), 1925 - Valladolid 2012].   
    Aderito Pérez Calvo, tras concluir su vida laboral como agricultor, se anima a escribir lo que ya, quizás, tenía imaginado, emprendiendo nuevas sendas con su creación literaria.

    La pasión por el paisaje castellano, por la naturaleza de su entorno vital –la comarca de Tierra de Campos–, por los hombres que habitan en esas campiñas con sus costumbres –humildes o épicas– y sus oficios y tradiciones, serán la base inspiradora en la que se fundamenta su poesía, inmersa, por lo común, en un naturalismo ruralista.    

    Los metros tradicionales y los clásicos –esencialmente el soneto– serán los soportes estéticos de sus composiciones, cargadas de nostalgia –o bien de elogio– por un tiempo (y sus moradores) que ya ha desaparecido y que solo, a través de la invención  literaria,  es posible recobrar.  

    Su hija, la pintora María José Pérez Ceinos, realizó los hermosos dibujos que ilustran las portadas y el interior de sus libros. 

    Obras

    Poesía

    Renacer –Premio Inserso Castilla y León 1992–. (Prólogo de Pedro Gómez de Santamaría). 1993.
    Recuerdo de Castronuño. 1993.
    Huellas. (Prólogo de Carlos Medrano). 1995.
    El despertar de Pintia. 2009.

    Prosa

    Cuenca de Campos, ayer. (Ensayo histórico). 2003.


    Para una más completa información humana, bibliográfica y de la trayectoria poética de Aderito Pérez Calvo, véase el amplio prólogo del poeta Carlos Medrano al ya anotado poemario Huellas. También las dos siguientes referencias:

    http://www.elnortedecastilla.es/20120902/local/valladolid/villafrades-rinde-homenaje-poeta-201209021905.html

    http://villafrades.net/noticias/2012/120901.html





    MAR

    Breve tu nombre, inmenso en contenido.
    Por ti, los que soñamos en Castilla,
    vemos en el trigal la maravilla
    de tus ondas marinas, tu latido.

    Brotarán de tu salado seno:
    los principios de vida germinal,
    saurios y rojas crestas de coral,
    con el divino aliento y sabor pleno.

    Galopas sin cesar hacia la orilla, 
    la luna te cabalga y pone freno,
    amazona de plata va en tu silla. 

    En busca vas del límite terreno,
    profundo espejo donde mira y brilla
    ese cielo tan alto y tan sereno.




    INSINUACIÓN DEL PASADO

    No es fábula, pues yo jamás quisiera
    que el paso de un momento ya vivido
    como fábula solo se creyera.
    Mi memoria luchó con el olvido
    y consiguió que al menos perviviera
    un hálito de amor por lo existido,
    rescoldos de cenizas todavía.
    Solo está el hombre, pide compañía.




    CELESTE CARRO

    Sin yunta, la lanza sola
    se ha quedado deslumbrante
    en la quietud de la noche,
    celeste carro triunfante.
    Llorando Juno decía:
    ¡Ay los cuatreros del aire!
    Que se lleven las mulillas
    donde no las verá nadie.
    Vuela Can, Pegaso corre;
    ha sido un lucero errante
    el que me llevó las mulas.
    ¡Que las vuelva a su atalaje!
    Antes que llegue la aurora
    quiero que mi carro avance
    sobre calzada de estrellas,
    mis pies sobre ruedas marchen.




    ROSALÍA DE CASTRO

    ¿Quién te vistió de luto, Rosalía,
    musa de las campanas y el orvallo?
    En tu estatua, Santiago, yo me hallo;
    toma esta flor que es de Castilla y mía.
    Si yo te hiciera ver lo que sentía
    el labrador, que en todo fue vasallo,
    tal vez rectificaras algún fallo
    sobre tus segadores de aquel día.
    Tu mirada de musgos y verdores
    no contempló serena los colores
    de estos llanos de harina y lejanía.
    Me están llegando espumas de tus mares,
    aquel triste dulzor de tus cantares,
    las “follas novas” de tu poesía.




    TITIRITERA

    Me cortas el aliento.
    Milagro tu paseo por el aire.
    Titiritera niña eres donaire.
    Iluminan la luna
    tus pies en el alambre al caminar,
    golondrina al cruzar
    por ese estrecho paso de fortuna.
    Me cortas el aliento
    y me pones el alma en movimiento.




    OCRES Y VERDES

    A Lázaro Sánchez Lobón


    Nací sobre una tierra de colores,
    donde el fuego del sol se vuelve arcilla;
    aprendía a caminar en la amarilla
    desolación de llanos y de alcores.

    Me dieron estos campos sus amores
    cuando les di mi pecho por semilla.
    La entraña agradecida de Castilla
    con el pan me entregó sus resplandores.

    Esta Tierra de Campos me hizo austero, 
    cubriéndome en ropajes franciscanos,
    viví entre los barbechos y rastrojos

    con el afán heredado y tesonero.
    Encallecieron mis enjutas manos
    y en busca de la luz fueron mis ojos.



    .

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  • 03/18/16--07:40: RACHEL ZUCKER [18.254]

  • Rachel Zucker 

    (Nueva York, 1971) es autora de varios libros de poesía, entre los que destacan The Pedestrians (Wave Books, 2014) y Museum of Accidents (Wave Books, 2009), que resultó finalista del National Book Critics Circle Award y fue declarado uno de los mejores libros de poesía de 2009 en el Publishers Weekly. Su obra ha sido recogida en varias selecciones, entre ellas la de Best American Poetry (2001), y merecido varios premios relevantes (el Salt Hill, deliberado por C.D. Wright, y el Center for Books Arts, por Lynn Emanuel). Además, ha publicado un memorial (MOTHERS, Counterpath Press, 2013) sobre su relación madre-hija con diversas mujeres, y es coeditora de dos antologías, Women Poets on Mentorship: Efforts and Affections (2008) y Starting Today: 100 Poems for Obama’s First 100 Days (2010). En 2012 recibió una beca del National Endowment for the Arts.

    Tras graduarse en psicología en Yale y obtener un MFA de poesía en Iowa, ha ejercido como profesora en Fordham University y en la New York University. Actualmente complementa ese trabajo con sus labores como doula y educadora para el parto.


     Museum of Accidents (Wave Books, 2009)


    Frases largas para ahuyentar el suicidio

              ves que se puede vivir sin que se haya sobrevivido

    —Carolyn Forché
    o
    podría seguir teniendo hijos lo que ayuda un poco (duele
    mucho) ya que durante mucho tiempo todo es un
    mantén-vivo-al-bebé                                                       o me
    podría encerrar más en mí misma recogiendo
    los hechos cotidianos hacia adentro dentro para pero así
    queda menos espacio
    si la línea sale demasiado corta
    ahoga
    demasiado tiempo—no soy la primera en haberme engañado ni la primera en sentir
    que hay algo [—cuelga—] atravesado en mi garganta que no quiere bajar
    el jueves en la guarde
    hago tortitas con el curso de preescolar de Abram y él eligió a Ami
    y la maestra escogió a Luna y Derek lloraba y lloraba y entonces
    dejé que midiera la harina porque no paraba de decir
    ¿es tu mamá? ¿Tu mamá? ¡Quiero mucho a tu mamá! era raro
    así que le di mantequilla y un cuchillito romo, deseando que al maestro
    no le importase y después me enteré de que la madre de Derek
    había muerto en las torres

    cuando lo dijeron dejé de respirar y de creer que soy
    una buena madre por seguir con vida

                ¿tú qué piensas? me pregunta Joan, ¿es mejor morirse ahora o cuando
    eran bebés y no iban a saber qué se perdían? Casi dije mejor cuando eran bebés
    pero. no es cierto. cada libro de antes de dormir. cada cucharada de potito.
    plátano. después de lavarse los dientes. cómo lo sostuve (con una sábana del hospital,
    sujeto) mientras el imbécil del doctor preocupado porque le ensuciara la camisa
    le cosía el labio reventado, y cuando yo le iba quitando la afición a la mantita y a la teta
    y a los pañales y a dar mordiscos y a dar patadas y a desabrocharme la camisa
    en público de pronto y a saltarse fuera de la cuna y a ponerse de pie en el metro
    sin agarrarse— es, digo, mejor
                                                                                                             morirme ahora  

    o

    cuando llegue a una edad
    (¿qué edad?) y crea que ya puede digerirlo—¿lo haré,
    soltarme?

    si logro encontrar el color justo en mi estudio tal vez entonces no necesite quedarme
    en el fondo de la sinagoga y perderme de nuevo el shofar este año
    pero no es el bueno, demasiado claro, primaveral. gris verdoso en vez de gris
    o verde. no es amarillo. no azul. no va a funcionar he hecho esto
    ¿a propósito? ¿escogí el color del interior de una semilla que nunca debería haber abierto?

    …en donde está mi aliento…

    apenas puede oírse por encima del tecleo de mi pensamiento el por qué
    estoy obsesionada con colores de pintura y las cualidades de las estaciones
    objetos materiales estoy loca tan perezosa tenaz, imparable, nadie es capaz de aguantarlo
    lo llaman pensamiento negativo cíclico ese constante fijarse en uno mismo
    ¿voy bien ahora? ¿y ahora? ¿ahora mejor? ¿peor, ahora?
    por encima de la bien merecida carga narcisista, por encima del zumbido
    de cuántas personas vivas ahora y ahora cuántas muertas. Llevo sin leer
    el New York Times cuatro años y un mes pero no me ha servido de nada

    ¿o acaso estaría
    peor?

    cada roce es demasiado pero imperceptible ¿será quizás la fiebre de algún sitio?
    gente que muere más rápido de lo que escribo poemas


    cuando mis alumnos quieren escribir poemas
    me dan ganas de decirles esperad a que se muera todo el mundo

    en vez de eso les digo: el poema debe contener una sorpresa y necesita imágenes
                y ¿dónde están las cosas? El mundo real tiene valor. un pez
    en un bidón lleno de peces. un pájaro en una bandada.

    ¿era un róbalo?
    ¿una urraca azul?

    Vamos, hostia, ya, es indiferente si eran “rocas” o eran “piedras” lo que Virginia puso en los bolsillos
    de su camisola, para abajo, tirando de ella hacia abajo, con los objetos del mundo

    Eso que no tienen los alumnos
    casi ha acabado conmigo.

    Mi hijo tiene una pesadilla. llora tiene miedo de decírmelo.
    luego me cuenta cómo mucha, mucha gente,
    entró por la noche en su cuarto a todos les faltaba
    algo: un ojo, un brazo, una pierna, una cabeza,
    sabía quiénes eran por la voz
    y lo que decían no era bueno

    Tengo de todo. hasta un trabajo.
    un hijo. un hijo. cuadernos que no tengo manera
    de pasar

    ¿Por qué, me pregunta mi hijo, hay que
                           decir algo si ves algo?
    señalando a un póster en el que hay un bulto negro
    abandonado en el andén del metro. intento
    respirar pero me está preguntando y señala. digo: los pájaros
                           no tienen dientes y se tienen que comer
    piedras pequeñas, chinas, arena para triturar la comida. Y
    asiente. Me coge de la mano.

    Hago un esfuerzo tan grande para no mostrarle
    mi visión del mundo que casi no consigo respirar. Le he dado
    un hermano quiero darle otro y nunca
    le cuento que hay cosas
    y cosas que explotan y no es fácil saber
    diferenciarlas. Lo dejo en la escuela, voy a clase,
    donde los alumnos dicen una cosa y dicen
    una cosa y rara vez ven algo.

    Me pregunto
    ¿qué pasa si la bolsa negra está llena de no-bombas. llena de
    semillas lisas y alargadas, suaves al tacto, cada una
    conteniendo un bebé humano? ¿Me tragaré
    una?

    Esta mañana, a solas,
    estoy escuchando música para no escuchar
    la explosión
    cuando la haya es seguro que tarde o temprano va a haberla
    (hoy un aviso)
    cada instante aún
    por explotar, gasear o infectar,
    todavía no es contagioso, ¿debería
    no bajar al metro? pregunto y mi marido:
    ya te ha bajado el ánimo
    bastante. reímos los dos.

    En clase dice un alumno, vivir en una gran ciudad está muy bien porque
    abre tu mente y eso está muy bien porque así eres más culto.
                          
    Así que aquí estoy, con 8.168.388 personas.

    Buenos días, no le digo a nadie, tengo un ataque de pánico. Y
    depresión. No, en realidad no me pasa nada pero gracias por el clínex. A veces
    El metro lo dispara. El autobús. El ascensor. Los espacios pequeños. La
    aspiradora. El hilo musical. Cosas dentro de otras cosas al igual que yo, una muñeca rusa,
    fijándose en que todos llevan máscaras mientras no se tome las pastillas.

    Me gustan las frases cortas, dice un alumno.
    Me gustan los poemas sin imágenes, dice un alumno.
    Quería que todo pareciera muy superficial, dice un alumno.
    No dijiste que tuviera que ser algo interesante, dice un alumno.
    Quiero que me pregunten si me gusta mi trabajo.

    Quiero que me expliquen por qué puse una bolsa grande de explosivos
    en mi paladar e intenté tragarla cuando lo único que hacía era
    intentar mantenerme con vida, con terror de que mis hijos vieran mis ausencias,
    y cómo es que la policía no intenta detenerme
    y mis vecinos del metro abiertos de mente sonríen con dulzura
    mientras nos abalanzamos y les digo a mis hijos abalanzados no, debéis seguir, seguir, a
    cada momento podría acabarse, de pronto, terminar
    antes de tiempo, debo
    seguir.

    (Museum of Accidents, Wave Books, 2009.)

    TRAD.  Fernando Pérez Fernández
    http://latribudefrida.com/poesia/poema-rachel-zucker/



    Long Lines to Stave Off Suicide

    Long Lines to Stave Off Suicide

    "One can live without having survived." (Carolyn Forché)

    or
    I could keep having children which helps a little (hurts
    a lot) because everything for a long time is so
    keep-the-baby-alive, or I
    could keep more to myself gathering
    daily facts inwards in towards but this makes for
    less interior space
    if the line's too short
    drown --
    too long -- I'm not the first to be beguiled by and not the first to feel
    there's something [--hang--] I've swallowed that won't go down --

    on Thursday at pre-K
    I make pancakes with Abram's class and he asks Ami
    and the teacher chose Luna and Derek cried and cried and I
    let him measure flour because he kept saying,
    that's your mom? your mom? I love your mom! it was weird
    so I gave him butter and a blunt knife, hoped the teacher
    wouldn't mind and later found out Derek's mom
    died in the towers

    I couldn't breathe when I heard it or believe what a good mother
    I've been just by staying alive

    do you think? Joan asks, it's better to die now or back when they were babies and didn't know better? I almost say better to have died when they were babies
    but. not true. every good night book. spoon or puréed pear. banana
    after brush-your-teeth time. how I held him (restrained in a hospital sheet)
    while the idiot doctor who didn't want to dirty his dress shirt
    stitched the busted lip. and when I weaned him off the binky and the boob
    and the floaties and from biting and kicking and unbuttoning my shirt 
    in public and from climbing out of the crib and from standing up on the subway
    without holding on--better, I say, to
    die now


    or,


    when he reaches an age
    (what age?) and I find I can finally swallow it down -- will I? 
    loosen?


    perhaps if I can get the color just right in my study I will not need to stand
    in the back of the synagogue and miss the shofar again this year
    but it's not right, too light, like springtime. gray-green not gray
    or green. not yellow. not blue. it will not do have I done this
    on purpose? I picked the color of the inside of a seed I should never have opened?


    ...where is my breath is...



    can barely hear above the clicking of my thinking why
    am I so obsessed with paint color and the properties of the seasons
    material objects I'm crazy so lazy and driven, relentless, no one could stand this
    they call it cyclical negative thinking the constant self-checking
    am I okay now? now? now? worse? better? now?
    above the well-deserved charge of narcissism, above the thrum
    of how many people alive now and now how many dead. I've not read
    the New York Times for four years and one month but it hasn't helped.


    or would I be
    worse?


    every touch too much but imperceptible perhaps a fever somewhere? and 
    people dying faster than I can write poems.




    when my student want to write poems
    I want to say wait for everyone to die.


    instead I say: the poem must have a surprise and needs images 
    and where are the things? the real world matters. one fish 
    in a barrel of fish. one bird in a flock of birds.


    was it a bass?
    a blue jay?



    oh, for fuck's sake, there's no difference between "stones" and "rocks" in Virginia's
    frock, down, down, down into the world of objects
    which the students haven't got
    has nearly killed me.

    my soon has a dream. cries. is afraid to tell me.
    later he says that many, many people
    came into his room at night all missing
    something: an eye, an arm, a leg, a head
    he knew them by their voices instead
    and did not like what they were saying




    I have everything. even a job.
    a child. a child. notebooks I cannot quite
    get down.

    why, asks my son on the subway, should you
    say something if you see something?
    pointing at the poster of an abandoned black
    duffel on a subway platform. I am trying
    to breathe but he's asking and pointing. I say,
    birds don't have teeth and need to eat
    small rocks, stones, sand to break down food. he
    nods, pats my hand.

    I'm trying so hard not to show him
    my worldview I can barely breathe. gave him
    a brother want to give him another and never
    tell him there are things 
    and things that explode and no easy way to know
    the difference. I drop him off at school, go to class
    where the students say something and say
    something and rarely see anything.

    I wonder,
    what if the black bag is filled with not-bombs? filled with
    long, smooth seeds surprisingly soft to the touch
    each containing a human baby? shall I swallow one
    down?




    This morning, alone,
    I'm listening to music so as not to hear
    the explosion
    if there is one certainly eventually will be one
    (today an alert)
    every moment is not yet
    exploded or gaseous or biolgical,
    not yet infectious. should I
    not ride the subway? I ask. the husband:
    you've felt pretty low lately
    anyway. we both laugh.




    In class a student says, living in a metropolis is good because it helps you have an open min which is good so you're not ignorant.


    so here I am again with 8,168,388 people.


    Good morning, I don't say to anyone, I'm experiencing panic. And
    depression. No, actually, nothing's wrong but thanks for the Kleenex. Sometimes
    the subway sets it off. Or the bus. Elevator. Small spaces. The vacuum
    cleaner. Ambient radio. Things inside other things as if myself a Russian doll or
    that everyone has masks my unmedicated eye can't help but notice --

    I like short lines, say a student.
    I like poems without images, says a student.
    I wanted everything to sound very superficial, says a student.
    You never said it had to be interesting, says a student.


    I want someone to ask me if I like my job.


    I want someone to explain why I put a large duffel bag of explosives
    into my mouth and tried to swallow it down when I was just
    trying to stay alive, terrified my sons could see my missings, and how is it the cops
    don't stop me and my open-minded subway neighbors smile sweetly
    as we hurtle along and I tell my jostling boys, no, no you must hold on, hold on,
    any moment it could stop, suddenly, stop
    short, I must
    hold on.



    Hey Allen Ginsberg Where Have You Gone 
    and What Would You Think of My Drugs?

    listen, a bad thing happened to
    my friend’s marriage, can’t tell you
    only can tell my own story which
    so far isn’t so bad:

    “Dad” and I stay married. so far.
    so good. so so.

    But it felt undoable. This lucky life
    every day, every day. every, day.

    (all the poetry books the goddamn same
    until one guy gets up and stuns the audience.)

    Joe Wenderoth, not by a long shot
    sober, says, I promised my wife I wouldn’t fuck
    anyone to no one in particular and reads a poem
    about how Jesus had no penis.

    Meanwhile, the psychiatrist, attractive
    in a fatherly way, says, Libido question mark.

    And your libido?
    like a father, but not like mine, or my sons’—

    fix it.

    My friend Nathan’s almost written
    a good novel, by which I mean finished,
    which means I’d like to light myself
    on fire—this isn’t “desire,”
    not what the Dr. meant
    by libido?

                                              I hope—

    not, it’s just chemical:
                  jealousy. boredom. lethargy.

    Books with prominent serifs: their feet feet feet I am
    marching to the same be—

    other

    than the neuronic slave I thought anxiety made me
    do it, made me get up and carry forth, sally
    the children to school the poems dragged
    by little hands on their little serifs
    to the page, my marriage sustained, remaining
    energy: project #1, project #2, broken
    fixtures, summer plans, demands met, requests
    granted, bunny noodles with and without cheesy
    at the same time, and the nighttime, I insomnia
    these hours penning invisible letters—

                              till it stopped.

    doc said: It’s a syndrome. You’ve got it,
                                              classic.

    It’s chemical,
    mental
    circuitry, we’ve got a fix for this
    classic, I’m saying I can

    make it better.

    Everything was the same, then,
    but better.

    At night I slept.
    In the morning got up.

    Kids to school, husband still a fool-
    hardy spirit makes
    me pick a Monday morning fight, snipe! I’ll pay for that
    later I’m still a pain in the
    elbow from writing prose those shift+hold+letter,
    I’m still me less sleepy, crazy, I suppose
    less crazy-jealous just
    haha now at Jesus’ no penis
    amazed at the other poet’s kick-ass
    friend’s novel I dream instead about
    the government makes me put stickers
    on my driver’s license of family members
    who are Jews, and mine all are. Can they get us
    all? I escape with a beautiful light-haired man,
    blue-eyed day trader, gentile.

                                                         (( gentle, gentle, mind encased in its
                                                         blood-brain barrier from the harsh skull
                                                         sleep, sleep and sleepy wake and want
                                                         to sleep and sleep a steep dosage—

                                                                          “—chemical?” ))

    in my dreams now every man’s mine, no
    problem, perhaps my mind’s a little plastic,
    malleable, not so fatal now

    the dose is engineered like that new genetic watercress
    to turn from green to red when planted over buried
    mines, nitrogen dioxide makes for early autumn,
    red marks the spot where I must
    watch my step, up one half-step-dose specific—


    The psychiatrist’s lived in NY so long
    he’s of ambiguous religion—
    everyone’s Jewish sometimes—
    writes: “Up the dosage.”

                                                    (( now,
                                                    when I’m late I just shrug
                                                    it’s my new improved style
                                                    missed the train? I tug
                                                    the two boys single file

                                                    the platform a safe aisle
                                                    between disasters, blithely
                                                    I step, step, step lively
                                                    carefully, wisely

                                                    I sing silly ditties
                                                    play I spy something pretty-
                                                    gray-brown-metal-filthy
                                                    for a little city fun

                                                    just one way to enjoy life’s
                                                    trials, mile after mile, lucky
                                                    to have such dependable feet

                                                    you see, the rodents
                                                    don’t frighten I’m calm
                                                    as can be expected to recover
                                                    left to my own devices I was
                                                    twice as fast getting everywhere but where
                                                    did that get me but, that inevitable location
                                                    more waiting, the rats there scurry, scurry, a furry
                                                    till the next train comes— ))

    “Up the dosage.”

    Brown a first-cut brisket in hot Dutch oven
    after dusting with paprika. Remove. Sauté
    thickly sliced onions and add wine (sweet
    is better, lasts forever, never need a new bottle).
    Put the meat on onions, cover with tomato-sauce-
    onion-soup-mix mixture, cover. Back in low oven
    many hours.


    This year, I’ll be better;
    trying to get out of Egypt.

    The house smells like meat.
    My hair smells like meat.

    I’m a light unto the nation.


    Joseph makes sense of the big man’s dreams, is saved,
    saves his brothers those jealous boys who sold him
    sold them all as slaves. Seven years of plenty. Seven
    years of famine. He insomnias the nights counting up
    grains, storing, planning, for what? They say throw
    the small boys in the river (and mothers do so). Smite
    the sons (and fathers do it). God says take off your shoes,
    this holy ground this pitiful, incombustible bush.

    Is God chemical?
    Enzymatic of our great need to chaos?

    We’re unforgivable. People of the salted
    cheeks. Slap, turn, slap.


    To be chosen is to be
    unforgiving/unforgiv-
    en, always chosen:
    be better.


    The Zuckers are a long line of obsessives.

    This served them well in wartime saw it
    coming in time that unseeable thing they
    hoarded, they ferried, schemed, paced, got the hell
    out figured out at night, insomnia, how to visa—

    now, if it happens again, I won’t be
    ready—

    I’m “better.”

    The husband, a country club Jew from Denver,
    American intelligentsia, will have to carry me out
    and he’s no big man and I’m
    not a small girl how fast . . .

    can the doctor switch the refugee gene back on?

    How fast can I get worse? Smart again and worse?

    It is better to be alive than better.

    . . . Listen: says the doctor, Sleep isn’t death.
    All children unlearn this fear you got confused
    thought thinking was the same as—
    Writes: “Up the dosage.”

    Don’t think. this refugee thing part
    of a syndrome fear of medication of being better . . .

    Truth is, the anti-obsessional medicine works
    wonders and drags me through life’s course.

    Light unto the Nation.

    About this time of year but years ago
    the priests spread rumors of blood libel.
    Jews huddled in basements accused
    of using Christian babes’ blood
    to make unleavened bread.

    Signs and wonders.
    Christ rises.

    Blood and body and babes.
    Basements and briskets
    and bread of afflictions.

    [I] am calm now with my pounds of meat
    made and frozen, my party schedule, my pills
    of liberation, my gentile dream-boy, American
    passport, my gray-haired psychiatrist, my blue-
    eyed son, my brown-eyed son, my poems on their
    pretty little fleet-feet, my big shot friends, olive-skinned
    husband, my right elbow on fire: fire inside deep in the nerve
    from too much carrying and word-mongering, smithery, bearing
    and tensing, choosing to be better to live this real life this better orbit this Jack

    Kerouac never loved you like you wanted—

    Blake.
    Buddha.
    Only Jesus and that’s his shtick,
    he loves

    everyone: smile! that’s it,
    for the camera, blood pressure
    normal, better, you’re a poster child
    for signs and wonders what a little chemistry
    does for the brain, blood, thoughts, hey,

    did you know that Pharaoh actually wanted
    to let them go? those multitude Jews
    but God hardened Paraoh’s heart against them [Jews]
    to prove his prowess, show his signs, wonders, outstretched
    hand, until the dosage was a perfect ten and then
    some, sea closing up around those little chariots
    the men and horses while women on the far shore shook
    their tambourines. And then what?

                                                                Forty years
    to get the small slavery off them.


    Because of this. Bloody Nile. My story
    one of the lucky. Escaped hatch even from
    my own obsess—


                                             I am here because of this.
    Because of what my ancestors did for me to tell this
    story of the outstretched hand what it did for me this
    marked door and behind this red-marked door, around
    a corner a blue-eyed boy waits to love me up with his
    leavened bread, his slim body, professional detachment,
    medical advancments, forgive me my father’s mother’s
    father was the last in a long line of rabbis—again! with this? This
    rhapsody of affliction and escape, the mind bobbing along
    in its watery safe. Be like everyone. Else. Indistinguishable but
    better than the other nations. But that’s what got us into this, Allen,
    no one writes these long-ass poems anymore. Now we’re
    better, all better. All Christian. Kind.

    Rachel Zucker, “Hey Allen Ginsberg Where Have You Gone and What Would You Think of My Drugs?” from Museum of Accidents. Copyright © 2009 by Rachel Zucker. Reprinted by permission of Wave Books.

    Source: Museum of Accidents (Wave Books, 2009)




    Saturday, Sunday, Monday, Tuesday

                    Saturday morning
    two hawks flew over the soccer field and swooped in low
    as Abram almost scored a goal. Moses, on the sideline, sat
    on a stray ball reading a book, not looking up at the game
    or the hawks or his brother who noticed. That night
    at the Basic Trust Day Care Poker Tournament I got knocked
    out with queen/nine against queen/jack by Dan Shiffman
    who seemed almost sad to beat me. I sucked on ginger candies
    and held new baby Phoebe Kate, born on the same due date
    as the baby I miscarried. When she left I cried and had more candies.
    In the end, Josh beat everyone and won a 40-inch flat-screen TV.


                                                                        Sunday morning
    I couldn’t sleep so got up early, went to the Hell’s Kitchen
    flea market and bought a dining table and chairs from a man
    named Toney. Bargained him down to $690 (including delivery)
    because “the chairs need new upholstery.” A 1950ish Danish
    with expandable top and funny splayed feet—it reminds me
    of my late Grandma Lotty, her sister Marguerite, and the heavy-laden
    tables of childhood. I’ve no idea what it will look like
    with my small family gathered round or if I’ll overworry
    the polished surface. We’ll see—
    it arrives on Tuesday.


                                                                        This morning
    I got a stack of papers from sophomore lit. The top two
    had the author’s name misspelled. I’ve not yet looked at
    any others. I talked in class about how Art Spiegelman
    chose realism over sentiment, how we conflate historical time
    with personal time, how on 9/11 I took my nine-month old son
    to his first day of day care and the city expoloded, went up
    in smoke, and no one but me cares that he spent hours there,
    only nine months old, while we watched TV in our phone-jammed
    airspace, breathed in fumes, tried to give blood, wondered was there
    anywhere, anywhere we could or should
                                                                                                   flee to?—


    Josh called right after class and said he’d gotten “strong intent” from an agent
    who’s “all about the money.”


    Nothing disastrous happened this week. Not so far. Unless you count
    what I saw next, between classes on my way to read student poems
    at Empanada Mama’s on 48th and 9th. A teenage boy lying on his side
    in the middle of the street. The traffic stopped and a crowd watched
    while six or seven other boys ran back and forth and stamped down
    hard on his skull. I turn a gag into a kind of cough and dial 911
    We’ve already called the fucking police, says a woman as I retch
    into an empty trash can. Finally three teenage girls surround the boy
    and the other boys move off.


                                                                                    Later,
    on my way back to Fordham, I stop a cop and ask
    about the boy. EMTs got him, says the officer.
    They had no shame, no fear, even with all of us watching . . . I tell him.
    They’re kids, ma’am, he says. You know what kids is like.


                                                                                  Tonight
    in Writer’s Workshop I & II I read two cantos from Model Homes
    by Wayne Koestenbaum and then “A Poet’s Life” by David Trinidad.
    These poems hijack form and make it present, contemporary, immediate. Look how
    Wayne puts a plumber and lovers, his mother, porn mags, fashion into terza rima
    that lead us along, punch drunk, addicted to real life. And oh how David’s crown
    of sonnets breaks our hearts! The students stare blankly; one:
                   These are sonnets?
    and someone’s cell phone rings with the sound of a human voice pleading:
    Pick up! Pick up! Pick up!


                                                                                     After an hour
    we head upstairs to hear Linda Gregg, Saskia Hamilton, and Tess Gallagher.
    Linda says, I had a husband once named John and we did mushrooms
    and John said, “We’re lost but hey don’t worry because when it gets dark I can read
    the stars” and I said “I don't know what you’re talking about. We’re not lost.
    We’re right here.” And my students, aghast at who knows what,
    start passing notes and rustling papers. Tess talks about her cancer
    and the ghosts within and Saskia reads poems thick with grief,
    some in a cracked guttural tongue I think is Danish.


                                                                                       When I get home
    and try to describe the boy in the street Josh says, More people died
    in Iraq this month than any other and I remind him that tomorrow morning,
    before the new table is due to be delivered, we’re going to Saint Vincent’s
    Hospital where Dr. Margano will put the KY-covered wand inside me
    and tell us if these past nine weeks have yielded a fetal heartbeat
    which will change everything, nothing.

    Source: Museum of Accidents (Wave Books, 2009)




    When All Hands Were Called to Make Sail

    for Spalding Gray

    The West and North winds both lover us, wanting, bitter,
    to bring us in close in the small hold.

    Tongues loll and laze, while the flap
    and snapping above: crazy wanderlust.

    The basin must cradle, keep her passengers,
    though the hero abandoned the ferry for the real sea.

    Is nothing worthy?

            Wallet on bench. Wallet at home. Wallet at rest.

    The child, even his cries, must the ship balance,
    makes me wild to right this unhumanly keeling.

    I have six arms, am the dismembered figurehead,
    ballast, breasts covered in blue scales.

    I am at rudder, at bow, at mast, at rigging,
    at deck, at halyard, at stern, when the hold

    explodes with screaming.

    One boy has stolen the other’s marble. The boat shifts, tilts.
    A wallet washes up against us.

    Is this what you meant when you said a family steadied you?

    Is this what they see when they see me and my six handless arms,
    shining torso and cuspid humor?

    The figurehead has no need for eyelids, must
    on-guard, vigil, dry eyed.

    But she dreams. Dreams.

    The sail, its fine apparel, its linen long-shadow: a tiny hand
    opening, budlike
    Rachel Zucker, “When All Hands Were Called to Make Sail” from Museum of Accidents. Copyright © 2009 by Rachel Zucker. Reprinted by permission of Wave Books.

    Source: Museum of Accidents (Wave Books, 2009)






    .


    0 0
  • 03/18/16--08:00: SU XIAOXIAO [18.255]

  • Su Xiaoxiao 

    Nació en Madrid en 1989. Realizó estudios de Filología hispánica y Teoría de la literatura en la Universidad Complutense. Desde hace tres años vive en París. Algunos de sus poemas han aparecido en publicaciones digitales como la revista Valderrama o Transtierros, y acaba de publicar su primer poemario, La casa de la ciénaga (Ártese quien pueda, 2015). Administra el blog Las hermosas fieras interiores.


    Poemas de La casa de la ciénaga (Ártese quien pueda, 2015)



    Una cabaña al oeste


    dentro


    I.

    cae la noche y 
    ALGUIEN
    viene me guarda dentro de una habitación sombría
    dentro de un sótano o de un horno dentro de una cabina telefónica
    donde estoy marcando números al azar 
    dentro de una hora dentro de una caja de un armario
    de una jaulita oxidada dentro


    II.

    ahora estoy dentro de una cabaña al oeste
    con la cara vendada y tendida encima de una mesa
    puedo oír en la punta de la lengua la nieve que cae fuera
    la humedad me quema la nariz
    espero

    intento a todas horas salir saber qué pasó allí no pude
    ver nada pero me lamía  a veces la luz
    de una bombilla parpadeando sobre 


    a veces ALGUIEN murmuraba palabras 
    anestesia amor hasta la náusea sudor de pájaro
    patitas rotas asco y
    radiaciones estaba flotando en la piscina
    por dentro escucho cómo lentamente crecen las plantas carnívoras
    en mis entrañas
    los musgos poblándome milenios enteros
    he perdido los ojos
    imagino la insoportable extensión del techo casi puedo verla como 
    una silenciosa meseta sobre

    seguramente surcada por una
    GRIETA
    finísima y cada vez más larga como el llanto de un bebé
    dentro de una diminuta caja de cerillas
    esa misma oscuridad en fuga

    a veces escucho risas cristales rasgándose susurros desquiciados

    dentro




    fuera 
    las húmedas casas alineadas comen 
    niebla a orillas del río 
    por las calles la fría lengua del agua
    humedece la noche el cuerpo 
    cansado de la niña de viento reposa

    dentro
    en la casa sombría respira 
    se llena y se vacía de sal aguarda 

    con los huesos abiertos 

    se le crispa el gesto en la penumbra su piel
    como un pañuelo de seda finísima 
    arrugada por la angustia
    aún desde su sangre crece la hierba y 
    los insectos parpadean como luces de colores

    fuera hay un entramado de calles maltrechas escaleras
    cada vez más altas subiendo
    en el nudo de las horas la madrugada hasta alcanzar
    esa zona de aire enrarecido
    ese minuto de silencio endureciéndose y los labios de la niña
    cada vez más fríos
    el olor verde azulado del agua desde sus brazos
    ondea
    va reflejándose por la hilera de casas
    también en las pupilas heridas en ese imperceptible

    no

    hojita tierna estremeciéndose
    de ruegos
    se le adelgaza la voz hasta la hebra del miedo
    sus cabellos lo desbordan como una
    planta oscura

    de pronto los ojos abiertos el tirón de los huesos
    al erguirse
    camina sobre los vidrios
    una ráfaga de viento abre la puerta

    la niña sale a los cañaverales



    lugares por donde pasé

    1

    las calles cercanas a la desembocadura, construidas entre la vegetación que rodea al río, es decir, puedes sentir al fondo la humedad la tierra fangosa, es como cuando uno participa en determinado tipo de conversaciones y siente el suelo ablandándose bajo las pies, esa precisa forma del desmoronamiento, y el calor fundiendo estructuras bajo la frente, así era caminar por esas calles blancas, relucientes de pobreza, los vestidos coloridos y el denso mapa de arrugas complicando el sistema surface-trous 
    nada se mueve allí salvo las salamandras, al cabo de un rato no consigo dominar las piernas y el sol se deshace como un alcohol espeso, 
    allí era imposible pronunciar determinadas palabras, el tono de la voz se hacía quedo, al despertar todo se reducía a un polvillo amarillento, persistente como un dolor de cabeza

    2

    después estaba el puerto, con sus sucias aguas estancadas, cerca de la fábrica de hielo, allí los hombres con bocas roídas por la sal cantaban a media voz en otras lenguas, o no, eran sólo palabras troceadas, frases descolgadas, como aquella vez el encuentro furtivo entre los barcos, la arena quemando y enseguida las algas mojadas nos entraban en los pulmones, todo lo que no alcanzábamos casi parecía estar al lado
    cuando el mar va ganando terreno por dentro apenas hay dónde agarrarse, dijo, o algo así, sólo cambiar al ciclo de las mareas, su movimiento incesante llevando y trayendo lo poco que uno ha conseguido reunir sobre sí: caracolas resquebrajadas, el caparazón de un cangrejo, la débil raspa de un pez transparente
    no encontré lo que fuera que buscaba, me fui de nuevo, los rumbos son producto del azar
    los regresos, tristes accidentes

    3

    junto a los cañaverales, ya he hablado tanto sin éxito, allí la pequeña bestia gruñendo, nutriéndose de insectos, el pelo más que sucio de hierbas, plumas, apenas se le ve la cara, su voz gorgoteando sobre el cuadrante lunar y la esforzada conjunción arriba lo que mira largo rato en desconcierto después de haber acechado horas y horas o de haber huido sobre todo por el cariz descontrolado que toman los acontecimientos que suceden en Dentro/Fuera, eso que no se explica y se parece a un nudo hecho con rabia siempre en el mismo sitio, eclosiones, ranas, lagartijas, escolopendras, sucesión frenética de muerte y nacimiento
    qué quedó de ella, qué encontraron, un montoncito de cáscaras acumuladas, su nido hecho con juncos en medio del cieno, piedras brillantes que a veces recogía, despojos, no tenía nada, carecía incluso del tramposo don de la palabra



    sólo me rompo



    *


    qué significa si el discurso de
    alguien
    se quiebra constantemente

    los otros miraban raro porque de repente se
    hacía una zona
    de aire se a
    -bría
    un vacío en
    medio de la frase siempre una o
    dos palabras se
    perdían o
    eran aleatoriamente sustituidas por
    otras
    muy lejanas
    desesperadamente alegres
    ante todo le
    espanta lo que las palabras
    pueden hacer


    intenta esquivar las que más pesan las que
    están llenas de voces las que
    se enraízan guarda sólo las
    vacías
    el aire lo que apenas pasaba rozando
    y se iba
    los restos de polen adheridos
    a la ropa
    también el contexto lo que hay
    alrededor de ese vacío lo que parecía inerte
    pero se movía sin cesar hervía

    y hacerlo más o menos
    como un niño que
    canta
    sin oírse
    sin terminar sus frases




    trozos

    le oí decir sólo a trozos me fui porque no porque creía que él y si todos
    pensé que me iba a quemar le di algunas vueltas tuve
    miedo dijo sí él lo había dicho bueno escuché cosas
    de este tipo excusas o yo diría lamentos
    quejas imperceptibles quejas
    como un fino polvillo de raíces
    trituradas algún árbol muy joven con la madera
    podrida




    niebla

    no estaba roto pensé sólo es que no puedo encontrarlo en este aire espeso es verdad que lo habíamos zarandeado incluso pisoteado pero después lo recogí de nuevo no podía evitar que se me cayeran las lágrimas igual nadie podía ver nada con esta niebla sólo yo sabía de ese hilo frío en las mejillas me quedé esperando aún un ratito ya va a pasar y lo tenía justo aquí

    no vino nadie es cierto aparte del animal blanco caminaba despacio y no se le oía respirar aunque su aliento pesaba entraba y salía del cuerpo empañando las calles yo mientras estaba buscando por aquí no quería ir muy lejos entonces tú dijiste no sé dónde estás




    el mapa interior

    un sueño en el que el aire se concentra a mi alrededor con un espesor de partículas azules vibrando a toda velocidad

    en algunas zonas del sueño, el aire es un tejido de hilos que no dejan de crecer, se tensa o se relaja el entramado generando la sensación de un ser vivo que respira

    de vez en cuando surgen cercos con formas vagamente ovoides, son zonas donde los hilos se adensan hasta casi desaparecer, donde el aire es irrespirable: mi pensamiento terco

    a veces aparecen de pronto un árbol negro o una brújula o un caballo de dos cabezas: las huellas de tu paso



    .

    0 0
  • 03/18/16--08:48: ANGÉLICA LIDDELL [18.256]

  • Angélica Liddell

    Angélica González, más conocida como Angélica Liddell (Figueras, 1966) es una escritora, directora de escena y actriz española que ha recibido numerosos premios entre los que destaca el Nacional de Literatura Dramática1 y el León de Plata de la Bienal de Teatro de Venecia 2013.

    Fue bautizada en la misma pila que el pintor Salvador Dalí, y vivió hasta los siete años en Figueras. De niña escribía historias trágicas, que era una manera de huir de la soledad de hija única que vivía en los cuarteles adonde la llevaba la carrera de su padre militar.

    Tomó el apellido Liddell de Alicia Liddell, inspiración del escritor Lewis Carroll para su obra Alicia en el país de las maravillas (1865).

    Ingresó en el Conservatorio de Madrid2 que abandonaría tras decepcionarse de los profesores y de la institución para después se licenciarse en Psicología y Arte Dramático. En 1993 fundó, con Gumersindo Puche, Atra Bilis, compañía con la que ha montado numerosas obras. Como dramaturga debutó en 1988, con la pieza Greta quiere suicidarse, que le trajo el primer premio de los muchos que después recibiría. Desde entonces sus obras han sido llevadas a escena en diversos países de Europa y América. También ha escrito narrativa y poesía, así como realizado performances En 2010 acudió por primera vez al Festival de Aviñón, adonde llevó dos piezas, El año de Ricardo y La casa de la fuerza (obra en la que se autolesionaba con cortes en el cuerpo y con la que ganaría el Premio Nacional de Literatura Dramática (2012), y en donde "fue recibida con el público en pie". Igualmente las cinco representaciones que de esta obra se hicieron en el Teatro del Odeón de París fueron recibidas con ovaciones en pie. En 2013 presenta también en el Odeón de París, El síndrome de Wendy, obra ovacionada del mismo modo dentro del Festival de Otoño de la capital francesa.

    Dentro de los autores teatrales contemporáneos, surgidos a partir de los años 80, Angélica Liddell es uno de los nombres más valorados, como lo demuestran los variados galardones con lo que ha sido premiada. Su teatro, que huye de toda dramaturgia convencional, tiende a mostrar los aspectos más oscuros de la realidad contemporánea: el sexo y la muerte, la violencia y el poder, la locura, los mitos antiguos y modernos son algunos de los temas obsesivos de su escritura. Javier Vallejo dice que "Angélica Liddell se autorretrata sin pudor, como Frida Kahlo o Charley Toorop. En su página web cuelga periódicamente fotos tomadas en su casa o en habitaciones de hotel donde, vestida, desnuda o disfrazada, transmite soledad, desasosiego y algún relámpago de felicidad repentina" y, a propósito de la representación de Maldito sea el hombre que confía en el hombre, un projet d'alphabétisation (2011), agregaba: "Aunque es autora reconocida, Angélica cautiva, sobre todo, por la manera feroz en que defiende sus textos sobre las tablas: de la palabra hace una bayoneta calada. Cuando carga con ella no hay quién se resista. Frágil, menuda, en escena parece San Jorge y el dragón metidos en un solo cuerpo. Produce empatía y espanto".

    Sus obras han sido traducidas a más de diez idiomas.

    Puestas en escena

    El jardín de las Mandrágoras, 1991; estrenada el 27 de mayo de 1993, en la sala Ensayo 100 de Madrid bajo la dirección de Liddell6
    Dolorosa, 1994
    Angélica Liddell : You are my destiny (Lo stupro di Lucrezia)
    Frankenstein, estrenada el 8 de enero de 1998 en la Sala Cuarta Pared de Madrid7
    La falsa suicida, estrenada el 7 de enero del 2000, en la Sala Cuarta Pared de Madrid8
    El matrimonio Palavrakis, 2001
    Once upon a time in West Asphixia, 2002
    Hysteria Passio, 2003
    Y los peces salieron a combatir contra los hombres, 2003
    Y cómo no se pudrió Blancanieves, 2005
    El año de Ricardo, 2005
    Boxeo para células y planetas, 2006
    Perro muerto en tintorería: los fuertes, 2007
    Yo no soy bonita, 2007
    Anfaegtelse, 2008
    Te haré invencible con mi derrota, 2009
    La casa de la fuerza, 2009
    Maldito sea el hombre que confía en el hombre: Un proyecto de alfabetización, 2011, espectáculo coproducido por los festivales de Otoño y de Aviñón. Es la primera pieza de su trilogía dedicada a China9
    Ping Pang Qiu, 2ª pieza de la trilogía china,9 201210
    Todo el cielo sobre la tierra (el sindrome de Wendy), 3ª pieza de la trilogía china, 20139
    Tandy 2014, del Ciclo de las resurrecciones.
    You are my destiny (Lo stupro di Lucrezia) 2014, del Ciclo de las resurrecciones.

    Obras publicadas

    Teatro

    Haemorroísa, revista Ofelia, 2002
    Lesiones incompatibles con la vida, editorial Dúplex, 2003
    Tríptico de la aflicción, revista Acotaciones, 2004, de la Real Escuela Superior de Arte Dramático
    Mi relación con la comida, Sociedad General de Autores, 2005
    Cuarteto para el fin del tiempo. El año de Ricardo, Caja España, 2006
    Trilogía. Actos de resistencia contra la muerte, Editorial Artezblai, 2007; contiene Y los peces salieron a combatir contra los hombres, Y como no se pudrió... Blancanieves y El año de Ricardo
    Belgrado. Canta lengua el misterio del cuerpo glorioso, Artezblai, 2008
    La desobediencia, hágase en mi vientre, Pliegos de teatro y danza Nº 26, Aflera Producciones, S.L, 2008. Incluye cinco textos escritos entre 2003 y 2008:
    Lesiones incompatibles con la vida (2003), Broken Blossoms (2004), Yo no soy bonita (2005), Enero (2006-2008) y Ni siquiera el fuego goza de buena salud (2007-2008)
    Perro muerto en tintorería: los fuertes; Caos Editorial, 2009.
    Dead Dog at Dry Cleaners: The Strong; traducción de Simon Breden; Caos Editorial, 2009.
    Perro muerto en tintorería, pieza piblicada junto con la obra de Denis Diderot El sobrino de Rameau; Nórdica, 2008
    Frankenstein y la historia es la domadora del sufrimiento, Eugenio Cano editor, 2009
    Monólogo necesario para la extinción de Nubila Wahlheim y extinción, Artezblai, 2009
    La casa de la fuerza. Te haré invencible con mi derrota. Anfaegtelse, Ediciones La Uña Rota, 2011
    Le jour que je suis tombée amourense de la voix de Pascal Rambert. Antes de los 13 ya habré leído a Wittgenstein, editorial Dramangular, 2011
    Tríptico de la aflicción. Lesiones incompatibles con la vida, Artezblai, 2011
    Maldito sea el hombre que confía en el hombre, un projet d'alphabétisation, Artezblai, 2011
    El centro del mundo (La Uña Rota, 2014)

    Poesía

    Los deseos en Amherst, Ediciones Trashumantes, 2007


    Premios

    Premio Ciudad de Alcorcón por Greta quiere suicidarse
    X Certamen de Relatos Imágenes de Mujer del Ayuntamiento de León por el cuento Camisones para morir
    Premio de Dramaturgia Innovadora Casa de América 2003 por Nubila Wahlheim
    Premio SGAE de Teatro 2004 por Mi relación con la comida
    Premio Ojo Crítico Segundo Milenio 2005 en reconocimiento de su trayectoria
    Premio Notodo del Público al Mejor Espectáculo 2007 por Perro muerto en tintorería: los fuertes
    Premios Valle Inclán de Teatro (2007), por El año de Ricardo
    Accésit del Premio Lope de Vega 2007 por Belgrado
    Premio Sebatiá Gasch de Artes Parateatrales 2011
    Premio Nacional de Literatura Dramática 2012 por La casa de la fuerza
    León de plata de la Bienal de Teatro de Venecia 2013




    "EL PERRO

    Soy un puto resentido y un puto inadaptado.
    Soy un puto actor que hace de perro,
    por una puta vez en su puta vida,
    después de las cucarachas,
    en un Teatro Nacional
    porque un perro cobra más que un puto actor."






    (De Los Deseos en Amherst, Angélica Liddell, Ediciones Trashumantes, 2007) 



    Poemas de Angélica Liddell



    Intento hacer una soga con las trenzas            las arañas me observan desde las esquinas sucias      desde lo alto      nunca me importó tener la casa sucia      ni mi corazón sucio      ni mi vagina sucia      pero me duchaba con lejía para no sufrir demasiado

    *

    No soy más fuerte que una niña en extremo dolor      miro crecer la leche excluida de la acción y la palabra      como si tuviera un rinoceronte sentado en mi cara      aguardo la vejez de la carne sola      ellos no quieren sentirse amados      grito hacia la puerta      orino una angustia insaciable      no soy bella      tú eres el golpe jovencito      si alguna noche limpio la casa de monstruos     nunca tocaré un hermoso cuerpo

    *

    Soy el lugar del fracaso            para encender la luz he de golpearla      tengo ganas de morirme pero estoy tan alegre      ¿qué otra cosa puedo desear?      los viejos mueren en hospitales horribles      y yo me acuesto en  una casa oscura pero tranquila      rodeada de gente tranquila      como yo      los viejos duermen atados a las camas      y yo me levanto a orinar cuando quiero      muchos se suicidan      es entretenido el programa de televisión      esos viejos cagones      todavía me perfumo   –   huelen bien mis sábanas encenagadas

    *

    La destrucción del amo y del criado blandiendo hisopos tóxicos      de repente el niño crece y yo me echo a dormir con las hormigas      por allí viene calzando sus botas nuevas un regalo de cumpleaños

    *

    Gravitando sobre el espino sonríen mis amantes pálidos completamente amnésicos   el día que yo muera no sabrán que he muerto      les arrojo mis vísceras rugiendo de dolor pero no se alteran      ellos sólo ven los copos de nieve      el espino arde

    *

    Me despierto en la perrera sobre una almohada de excrementos      tan abandonada soy      tan vieja      tan animal perdido      aun así he soñado con sencillas porcelanas

    *

    Muero ante nadie            sin embargo muero por vosotros  gimnastas del olvido      y también muero para vosotros      para evitaros un encuentro desagradable      en una acera poco concurrida

     *

    Me bebo una taza de agua tibia temblando involuntariamente en la habitación de la grasa      resbalo sin muebles      sin luz      tan desproporcionada es mi mortalidad que mi esqueleto puede confundirse  con un esqueleto de ballena

     *

    Mula enferma y perfumada ardiente hasta el estrabismo de meninges harapientas      suplicante      desprovista de sueños      reemplazada para siempre por amar de un modo exagerado      la garrapata se hincha

     *

    Aventajan en grima mis besos a los besos de viuda      me miran como si yo hubiera estrangulado      los queridísimos apartan mi pie de sus braguetas      rechazan sus propias erecciones      solucionan la calentura y el asco mediante una masturbación superficial

     *

    Los ángeles comulgan con la especie humana            pero no existe la felicidad terrestre      se dan cuenta      salvo en las piruletas de los niños      y en el ininterrumpido flujo de movimiento a lo largo de la vía férrea

    *

    Te hablo como a los muertos            sentada en el borde de la cama      en el borde de la cama mirando la punta de mis zapatos      quisiera estar más cerca de ti      te lo digo      mis zapatos llenos de chinches y de amor      espero a la primavera      los libros se hinchan bajo las bragas húmedas      y exprimo la gasolina de mi  cráneo


    *

    Si mis pechos fueran propicios para las fieras te escogería a ti     joven inexperto      no pretendo el orgasmo       sino tu precocidad en mi garganta

    *

    Yo violo a la rata y a todos los animales      porque son débiles y yo soy débil               pero aquel que nunca me amó          era el más fuerte sobre la tierra


    *

    Huele a muñeco quemado        solamente le he prendido fuego a las cabezas              formaban una familia         eran tan pequeños       tan ridículos        me los podría meter a todos en el útero        ¿cómo explicar la naturaleza que oculto?       hay un salvajismo herido       hay una bestia teatral y patética      hay secretos con lombrices     hay cosas       hay cosas dentro       el peligro de vivir con un litro de gasolina en el cuerpo      arder cualquier día cuando no tenga muñecos cerca         es bella la vida         nada tan hermoso como ver a tu madre envuelta en llamas
      
    *

    He alcanzado la altura suficiente        para tener bajos pensamientos        guardar a los niños en armarios      soy capaz de trenzarme con dos penes y usar palabras largas         ¿no hueles mi panza de azufre?       los deseos descienden tanto       que rozan el infierno la erección continúa

    *

    Me orinan en las mangas los chicos de cara angelical      sólo se divierten si me humillan        soporto mejor la burla atroz que el peso de un hombre        todo por la piel        todo por una edad inmadura       algún día silbaré con sus huesos


    *

    Líbrame de los deseos en esta pensión azufrada   mi cuerpo     de la grúa todopoderosa pende una cabellera        no la he cortado yo      ojalá la hubiera sostenido entre mis labios un instante      ¡no son para mí! ¡no son para mí!        apenas me consideran ya una mujer          tal vez una zorra puerca       puta todavía no dicen  vieja         ni siquiera soy un problema        pero yo amo

    *

    Escupo en el lecho podrido la soledad      es perfecta     lo dicen mis venas amarillas       menstruaciones azafranadas       será la muerte o el miedo        y yo que aspiro a un final doméstico sin tigres      sin convulsiones       adivino por los gemidos la fruición de otros        memorizo un texto corrupto       me masturbo entre la sangre no lavada

    *

    Sin hijos que me desprecien        ¿crees que si tuviera un hermano pequeño se la chuparía?        al menos diez años más pequeño que no pase de veinticinco         ¿le chuparía la polla a mi dulce hermanito?        pornográficamente hablando


    *

    El de la piel rechaza la pasión desordenada de la hembra      los deseos insatisfechos causantes de la desgracia y del canto de los machos cabríos           arrojo piedras contra las piedras        se me han acabado los perros       amor que no es amor       le acerco el pecho a una enfermedad leprosa       nada me llora convenientemente     utilizo la mandíbula del olvido un buen rato para columpiar la lujuria         descansa entre las heces como un lactante

    *

    Lamed amadísimos y tomad también el vientre de la puta ovejas mías        que fermente vuestro semen primerizo en la taza desportillada        estáis contra mí para que yo perezca       sin embargo yo os amaré hasta el extremo  en compañía de la pantera idiota       allí donde fracasan los sentidos


    *

    ¿Por qué tienes que dañar las cosas?       queridísimo egoísta el feto ya se corrompe en el armario y no es lo único que puedo hacer por ti         firmarás en los hoteles como hijo el cariño de una madre       nunca parece excesivo         no he comprado condones        no quiero que protejas tu polla       no quiero protegerme     soporto los fetos corrompidos en los armarios      soporto todo tipo de infecciones ¿por qué dañas las cosas?      yo soy la herida no te preocupes por la justicia        yaces sobre una mujer impura pero ante los ojos del recepcionista tu candor cubre todos mis pecados        tu edad es perfecta y yo que pensaba que nunca sería madre         el caracol fecunda a la mosca


    *

    Dentro de ese vestido blanco hay un cadáver       mi enfermera anémica mi pobre enfermera con hígado roto y vodka beso al tuberculoso de la 212       le digo te amaré siempre         la lengua de la enfermera va de boca a boca      entre el tuberculoso y yo transportando un gusano albino oficia el matrimonio          ya que todos vamos de blanco sábana contagiada          es velo y mi novio sin una sola arruga muere en mi laxitud      la enfermera pacta con la fiebre          me marcho a la cama sucia de otro moribundo


    *

    Frente a la vagina enana los dulces colegios entran en mis muslos        imposible amar si no es delito      alguien tendrá que enseñarles a besar y a plantar estramonio en las palabras simples      voy hambreando hacia tu esperma    amor mi premio como siempre será tu insulto          qué poco soy


    textos extraídos de los deseos en amherst





    en El centro del mundo (La Uña Rota, 2014)



    todo el cielo sobre la tierra

    Wendy: Me gustaría sentirme bien.
    Completamente bien.
    Algún día.
    Me gustaría, en serio.
    Pero ya ni siquiera sé lo que significa estar bien.
    Estoy harta de darle vueltas a eso de “estar bien”.
    ¿Estás bien?
    ¿Estás bien?
    Qué diablos voy a contestar.
    Nunca estoy del todo bien.
    Cuando vuelvo al hotel me doy cuenta de que no estoy del todo bien.
    Ha terminado el día y no estoy del todo bien.
    Aunque he conseguido terminar el día no estoy del todo bien.
    Siempre es así.
    No es algo dramático.
    Es una enfermedad.
    He aprendido a tratar este asunto como una enfermedad.
    He aprendido a ser una enferma.
    Me ha costado muchos años.
    Me alivia ser extranjera.
    Por ejemplo, extranjera y sola en Shanghai.
    En Shanghai siento el alivio de ser extranjera ininterrumpidamente.
    Ser extranjera me ayuda a soportar el sentimiento de no pertenencia a la vida.
    En general, el sentimiento de no pertenencia.
    Shanghai podría seguir siendo ese lugar al que acuden los expatriados.
    No importa de dónde o de qué huyen.
    De sí mismos, tal vez.
    Y entonces puedo estar todo el día en la calle, en Shanghai.
    Sintiéndome extranjera.
    Cruzándome con los seres humanos más bellos jamás vistos.
    Siguiéndolos hasta las puertas de sus casas.
    Lo mejor es ser basura blanca en Shanghai.

    Y entonces siento todo el cielo sobre la tierra.

    En tu propia ciudad es muy difícil sentir todo el cielo sobre la tierra.
    Tu ciudad está llena de personas gastadas, ya demasiado conocidas, ya desvelado su sucio interior.
    Llega un momento en que sólo conoces a personas tan viejas como tú. Tan repulsivas como tú. Tan deprimentes como tú. Tan agotadas como tú.
    Llega un momento en que no se pueden disimular las miserias.
    Y las relaciones se pudren igual que la materia orgánica.
    De un modo irreversible, en un proceso imparable.

    Las relaciones nunca sobreviven a la condición humana.




    *

    El mundo es una mera organización de mentiras recompensadas.

    La efusión de cualquier declaración de amor 
    es proporcional al beneficio y a la recompensa. 

    Tras una declaración de amor se esconde una gran estafa. 

    Tras un halago se esconde un gran traidor.

    No creas a nadie. 

    Simplemente te estarán diciendo lo que quieres escuchar
    para obtener su porcentaje de beneficio.

    Y una vez hayan extraído la grasa suficiente,
    te mandarán a la mierda para no tener que soportar tus lágrimas,
    para poder vender el jabón sin remordimientos. 

    A los sacamantecas no les gusta sufrir.







    .



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  • 03/18/16--09:27: ARMAND DUPUY [18.257]

  • Armand Dupuy 

    Nació en 1979. Vive cerca de Lyon. 
    Ha escrito varios libros de poesía y también colabora con pintores y fotógrafos para la fabricación de libros de artista.

    Bibliografía:

    dehors / hors de / horde, Publie.net, 2008 
    Distances , Publie.net, 2008 
    9'32 / Pollock, Publie.net, 2009 
    En avant les, Publie.net, 2009 
    Les pansements d'arrière-arrière grand maman, avec Bobi 2, Animal graphique, 2009 
    L'évidence feuilletée d'un monde , avec Jérémy Liron, Publie.net, 2010 
    Tondi / Scanreigh ou le dos devant, Publie.net, 2010 
    La tête pas vite , éditions Potentille, 2011 
    Faire-monde & papillons, avec Jérémy Liron, éditions Centrifuges, 2011 
    Matin seul, avec Georges Badin, Voix éditions, 2012 
    Mieux taire, avec Jean-Michel Marchetti, préface de Bernard Noël, Æncrages & co, 2012 
    Après, dessin de couverture de Loïc Gaume, Ed Contre-allées, 2014 
    Par mottes froide, frontispice de Jean-Claude Terrier, Ed. Le Taillis pré, 2014 
    Sans franchir, Faï fioc, 2014



    casi un invierno en el ojo

    Atravesamos una región de tocones pesados
    y de pinos – las carreteras apretadas. Pienso el
    blanco por terrones fríos que un mes lleno
    no ha calentado. La luz aplasta
    las prímulas, es demasiado. Demasiado como
    solo y rápido. La carretera aprieta más fuerte y
    todavía nos preguntamos qué quiere decir
    marcharse, volver o simplemente pasar.

    […]

    La luz al encuentro, siempre, y la muerte
    bastante cerca en el pájaro, el patio, el liquen
    de los troncos, incluso en las respiraciones lentas
    en el primer piso. La tierra se derrumba en la boca
    y por todas partes. Arrancamos las imágenes tan
    vanas y machacadas como los terrones de ayer.
    Nos gastamos diciendo eso en palabras débiles, in-
    capaces, y tal vez deberíamos callarnos.

    Y esos terrones, todavía, que ya no están ahí
    pero su frío tenaz – casi un invierno
    en el ojo, más tardío, y burbuja en la templanza.
    El ojo y el pensamiento se oyen donde lo alto
    toca lo bajo. Volvemos a ver en la ventana los
    precios seguros de la gasolina, la grisalla, y todo
    pasa. Nos mantenemos a flote en pocas cosas:
    este presente devastado; el lugar impronunciable.

    Lo que mariposea y arde bajo la bombilla o
    moja, más bajo, los musgos y cascajos, la
    hiedra gris-muerto – todo eso caído en mi sucia
    manía de amasar lo poco en pocas palabras, todo
    eso posado en la espera que no ayuda a la espera, ahí,
    como las manos sobre la mesa, dos bestias perdidas.
    Y pienso en el amigo lejos, su casa lejos, su orilla
    de mar que mece, lo suelta a lo lejos, tan solo en el umbral.

    (traducción de Su Xiaoxiao)






    On traverse un pays de souches lourdes
    et de sapins – les routes serrées. Je pense le
    blanc par mottes froides qu’un mois plein
    n’a pas réchauffées. La lumière écrase
    les primevères, c’est trop. Trop comme
    seul et vite. La route serre plus fort et
    toujours on se demande ce que veulent
    dire partir, revenir et simplement passer. 

    [...]

    La lumière au devant, toujours, et la mort
    assez près dans l’oiseau, la cour, le lichen
    des troncs, même dans les respirations lentes
    à l’étage. La terre s’éboule dans la bouche
    et partout. On arrache des images aussi
    vaines et ressassées que les mottes d’hier.
    On s’use à dire ça dans des mots faibles, in-
    capables, et peut-être qu’il faudrait se taire. 

    Et ces mottes, encore, qui ne sont plus là
    mais leur froid tenace – presque un hiver
    dans l’œil, plus tardif, et bulle dans le redoux.
    L’œil et la pensée s’entendent où le haut
    touche le bas. On retrouve à la fenêtre les
    prix sûrs de l’essence, la grisaille, et tout
    passe. On reste à flot dans peu de choses :
    ce présent dévasté ; l’imprononçable endroit

    Ce qui papillonne et brûle sous l’ampoule ou
    mouille, plus bas, les mousses et gravats, le
    lierre gris-mort – tout ça tombé dans ma sale
    manie d’amasser le peu dans peu de mots, tout
    ça posé dans l’attente qui n’aide pas l’attente, là, 
    comme les mains sur la table, deux bêtes perdues.
    Et je pense à l’ami loin, sa maison loin, son bord
    de mer qui berce, le laisse au loin, si seul au seuil. 

    Par Mottes froides,  éditions Le Taillis Pré, 2014





    Tu poses du vert
    pour salir pour exister

    parce qu’il faut ces taches
    étalées ces gouttes
    où penser –

    penser pas
    rêver ni plaire il faut

    peut-être ou pas
    marcher longtemps
    sur l’herbe les planches
    s’étouffer par la
    peine
    laisser monter
    tourner

    tu penses en pinceau
    large
    à travers les yeux
    tête épaisse encore
    tu tournes et lèves
    des ombres
    en tournant

    des estropiés
    des copeaux

    tu vois ce vert
    qui pense et tache
    et scrute
    à travers tes yeux

    s’étale mouille
    fripe autre chose

    t’excède et bave

    tu tournes
    avec

    tu répètes radotes
    la couleur les mâchoires
    pas tranquille il ne faut
    pas

    tu empiles recommences

    et sur la tête
    tout ne fait que découdre
    à coups de crocs de
    laine coups de poils
    ou d’écailles
    de langue et tout ce qui peut
    vraiment tout

    cogne

    Ce Doigt qui manque à ma vue, dessins de Philippe Agostini, coll. « Voix de chants », Æncrages & co, 2015






    [L’EAU FERMÉE]


    l’eau fermée
    s’ouvre
    se ferme

    jamais rompue

    on cède sans flancher

    tu poses les yeux
    dans ces temps différents —

    une claque les arrache

    le bleu s’enfonce
    en lui-même

    s’enfonce et 
    respire

    récite

    cet enfoncement —
    ce doigt qui manque à ma vue

    manque à ma tête

    on reste avec ça

    ça si maigre et
    clos

    maigre et jusqu’à
    l’autre bleu des draps

    pois blancs

    emballer ma tête 
    et sombrer

    «Mer» in Ce doigt qui manque à ma vue, Æncrages & Co, Collection voix de chants, 2015, s.f. Sérigraphies de Philippe Agostini.






    .

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  • 03/18/16--09:48: ALAIN ÉLUDUT [18.258]

  • Alain Éludut

    Alain Éludut nació en París en 1950 y vive en París. Fue pintor antes de dedicarse a la escritura. 

    Bibliografía 

    Dans les marges , Éditions Caractères, 2000 
    La chute des corps , Éditions Tarabuste, 2004 
    La vie présente , Éditions Tarabuste, 2007 
    À la fenêtre j'écoute, Éditions Tarabuste, 2011 
    Les années pratiques , Éditions Tarabuste, 2014 
    Géographiques , L'Etoile des limites, 2015 

    Y en las revistas: 

    Arpa, Diérèse, Encres Vives, Jointure, Poésie première, Soleil des Loups, Triages, Vagabondages, Verso 





    Alain Éludut, Géographiques, L’Étoile des limites, 2014. 


    Lo inesperado, al fondo del jardín, tomaba forma. Pedazos de muros se derrumbaban unos tras otros detrás de las lilas. Caían en silencio, lentamente, como si los hubiera alcanzado una enfermedad que los condujera al polvo. Un cancro blanco los recubría a trozos, poniendo luz a la debilidad que las matas de flores en su matiz de malva habían evitado durante un tiempo. Lo inesperado nacía bajo nuestros ojos, abriendo una ventana sin cortinas ni postigos que ni siquiera los rigores del invierno cerrarían de nuevo. El pasado podía entonces surgir en la espera que nos consumía.



    *



    Cuántos esfuerzos hacía falta realizar para parecer entero. El menor paso en falso, el menor desvío podían sernos fatales. Conocíamos las reglas, el tiempo es una avalancha por venir, y nos sabíamos igualmente portadores de un fin de plazo más o menos lejano. Habíamos cogido la costumbre de llorar, sin duda para protegernos o mejor, prevenir a los que permanecían al margen. Ninguna palabra, ninguna fe conseguían contradecirnos. Convocábamos a lo negro, a las piedras y a los cantos fúnebres.

    (traducción de SU XIAOXIAO)




    L’inespéré, au fond du jardin, prenait forme. Des pans entiers de murs s’écroulaient les uns après les autres derrière les lilas. Ils tombaient en silence, lentement, comme s’ils étaient atteints d’une maladie qui les menait à la poussière. Un chancre blanc les recouvrait par endroits, mettant à jour leur faiblesse que les touffes de fleurs dans leur nuance de mauve avaient un temps épargnée. L’inespéré naissait sous nos yeux, ouvrant une fenêtre sans rideaux ni volets que même les rigueurs de l’hiver ne fermeraient plus. Le passé pouvait alors surgir dans l’attente qui nous consumait. 

    (p. 44)


    *


    Ce qu’il fallait fournir d’efforts pour paraître entiers. Le moindre faux pas, le moindre écart pouvaient nous être fatals. Nous connaissions les règles, le temps est une avalanche à venir, et nous nous savions également porteurs d’une échéance à plus ou moins long terme. Nous avions pris l’habitude de pleurer, sans doute pour nous protéger ou mieux, prévenir ceux qui restaient à l’écart. Nulle parole, nulle foi ne parvenaient à nous contraindre. On appelait le noir, les pierres et les chants funèbres. 
    (p.48)


    *


    L'ombre insatisfaite ne peut s'empêcher de rôder (p. 62) * 

    Solitaire qui marche dans les traces,  dans l'informe,  presque l'effacement. Qui retourne encore, revient.  Qui sait que la terre rétrécit;  qui sent frôler le corps,  réapparaître sous nos yeux l'espace d'une durée intacte, en amont de la perte, d'une présence si humble qu'elle sauverait tout, rend tout impensable. 

    Une voix nue, comme voilée (de larmes?), aux sonorités de plain-chant, de fonds où tremblent arbres et gouttes d'eau. Tout cela, d'emblée, irradie, touche encore l'inespéré, le sens de la matière première … 

    Pourquoi, à chaque mot élevé de ces pages, cette chute, cette attente qui (…) consumait? Lisant, d'où nous quittions-nous en mémoire? Par quel miracle de solitude, que parcourt ce monologue, fiévreux de savoir, comme d'y échapper? Ce que nous ignorions était (…) notre savoir. Nous courions après lui … 

    Enseignement dépouillé – ou délivré – du Soi . Mémoire longeant son absence sœur – cet art double, métaphysicien, de l'imparfait et de l'aoriste. Parole pieuse serrant dans le soir. Musique légère pour tenter de tout redresser (…), peut-être de conquérir le vide, ou l'inutile. 

    Solitaire – où? – presque sans lui; par hygiène, à distance de lui. Sa vibration de petite toux le long du chemin abandonné. 

    Notre marche ainsi, frôlant l'humus, elle-même voilée, presque hantée. Sans témoin. Sans but. Ni personne. 

    Quel horizon ? Peu à peu, dit une fin de page, la trace devint apparente . 

    Quête où rien ne s'empare. Qui ne finit pas par posséder . 





    Attente. 

    L'inespéré au fond du jardin prenait forme … (Pensée furtive à René Char, Pierre-Albert Jourdan). 

    Mais le texte entier des Géographiques unit, plus secrètement, l'ancienne tendresse de vivre à – quelle poignante présence? 

    Incarne-t-on? Est-on quitté? 





    Et si ce n'était pas par là? 





    Qui lit, écrit, se parle solitaire.  Rarement répond. 

    Comment ne pas entendre ces pas dans les pas? Ces intervalles seuls où – qui s'éloigne? Seul, ferait vibrer l'ensemble de l'espace.

    On se tait pour atteindre. On parle pour se quitter. Pour dire où se retrouver : ce bruit de pas, de feuillage où boire. Comme à travers le temps, ce souffle initial, cette presque mémoire acoustique… 

    Une quête, oui Est-ce nostalgie, ou reconnaissance? 

    La main bouge dans l'air, S'appose.






    .

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    Jean-Philippe Cazier

    Jean-Philippe Cazier (nacido en Sète en 1966 ) es un poeta y escritor francés .

    Sigue estudios de filosofía en la Sorbona bajo la dirección de François Dagognet y Pierre Macherey.

    Colaborador de diversos periódicos y revistas creativas (Inventaire/Invention, Chaoïd, Inculte, Concepts, Chimères), escribe poemas y ficción, así como estudios sobre, entre otros, Gilles Deleuze, Félix Guattari, Michel Foucault, Jacques Derrida, Henri Michaux, Oliver Rohe, Lev Shestov y Jacques Doillon.

    Es también traductor de textos de Jorge Sanjinés, María Galindo (Mujeres Creando), Blanca Wiethüchter, o Kathy Acker.

    Es miembro del consejo editorial de la revista Quimera y Diacritik.

    Publicaciones 

    2002 : Voix sans voix (préface de Stefan Leclercq : Typologie de la limite ), éditions Sils Maria.
    2004 : Écrires précédé de Poémonder , éditions Inventaire-Invention, (rééd. éditions Publie.net, 2009 ).
    2004 : PANOPTIC - Un panorama de la poésie contemporaine (cdrom ; textes et lectures publiques de : Pierre Alferi , Jean-Philippe Cazier, Antoine Emaz , Jean-Michel Espitallier , Christophe Fiat , Nathalie Quintane , Jérôme Game…), Inventaire-Invention.
    2006 : Désert ce que tu murmures , éditions La Cinquième Roue.
    2009 : Le silence du monde , éditions Publie.net.
    2009 : C'est pourtant Joseph K. qui est là , éditions Publie.net.
    2015 : Ce texte et autres textes, Editions Al Dante .






    juste le temps de lire cette perte

    Este texto móvil, hace del lenguaje un lugar, que no es más que mar,
    (donde el lenguaje no es,
    donde las palabras cesan…

    (Este texto, sobre kilómetros de arena…

    Este texto oye a la literatura curarse de su enfermedad: el lenguaje (escrito de manera discontinua, bajo una forma aforística, no representa más que un estado entre otros de este texto)
    (pues las frases de este texto no representan ningún estado del lenguaje existente)

    Este texto tiene por finalidad el oscurecimiento de este texto (este texto no es un texto sino una actividad (este texto consiste esencialmente en oscurecimientos (el resultado de este texto no es este texto sino el hecho de que se oscurezca (este texto tiene por finalidad volver oscuro y destruir rigurosamente este texto (que de otro modo…) (este texto debe volver ilegible este texto; debe abrir desde el interior del texto lo invisible de este texto (…)))))).


    Este texto desconocido
    : para comprenderlo bien
    ver en este texto
    las palabras de cada texto
    semejantes a un gran círculo
    que encerraría cada uno de los demás textos
    como círculos más pequeños: este texto es ese texto mismo
    -ese texto en este texto-
    y su naturaleza íntima nos es tan desconocida como

    (Este texto, íntimamente mezclado con  la muerte (con las palabras de la muerte, con los sonidos emitidos por la muerte (como por las vías respiratorias de un cerebro secreto))).

    Este texto destruido, gastado, se muestra al lector en su realidad, su blancura bruscamente entregada, arruinada – sólo el tiempo entonces de leer este texto destruido, sólo el tiempo de leer esta pérdida, mirar fijamente el resplandor de su destrucción (destruido gastado en un mismo movimiento, este texto destruido, liberado y dado: da a leer lo que lo destruye y destruye lo que da a leer (este texto es entonces leer esta ruina…

    (Este texto sin nadie (poblado de voces, de gritos, de ruidos (lengua rota, confusa (lengua repentina (extendida – ¿dónde?))))).


    *

    Ce texte mobile, fait du langage un lieu, qui n’est plus que mer, 
    (où le langage n’est pas, 
    où les mots cessent… 

    (Ce texte, sur des kilomètres de sable… 

    Ce texte entend guérir la littérature de sa maladie : le langage… (écrit de façon discontinue, sous forme aphoristique, il ne représente qu’un état parmi d’autres de ce texte) 
    (les propositions de ce texte ne représentant aucun état du langage existant) 

    Ce texte a pour but l’obscurcissement de ce texte (ce texte n’est pas un texte mais une activité (ce texte consiste essentiellement en obscurcissements (le résultat de ce texte n’est pas ce texte mais le fait qu’il s’obscurcisse (ce texte a pour but de rendre obscur et de détruire rigoureusement ce texte (qui autrement…) (ce texte doit rendre illisible ce texte ; il doit ouvrir de l’intérieur du texte l’invisible de ce texte (…)))))).  

    Ce texte inconnu 
    : pour bien le comprendre 
    voir dans ce texte 
    les mots de chaque texte 
    pareils à un grand cercle 
    qui renfermerait chaque autre texte 
    comme un cercle plus petit : ce texte est ce texte lui-même 
    – ce texte dans ce texte – 
    et sa nature intime nous est aussi inconnue que 

    (Ce texte, intimement mêlé à la mort (aux mots de la mort, aux sons émis par la mort (comme par les voies respiratoires d’un cerveau secret))). 

    Ce texte détruit, consumé, apparaît au lecteur dans sa réalité, sa blancheur brusquement offerte, ruinée – juste le temps alors de lire ce texte détruit, juste le temps de lire cette perte, fixer l’éclair de sa destruction (détruit consumé d’un même mouvement, ce texte détruit, libéré et donné : donne à lire ce qui le détruit et détruit de qu’il donne à lire (ce texte est alors lire cette ruine… 

    (Ce texte sans personne (peuplé de voix, de cris, de bruits (langue brisée, confuse (langue soudaine (répandue – où ?))))).  


    Jean-Philippe Cazier, Ce Texte et autres textes, Al Dante, 2015, pp. 26 à 29 et 52

    (traducción de Su Xiaoxiao)





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  • 03/18/16--22:59: FRANCES LEVISTON [18.260]

  • Frances Leviston 

    (Edimburgo, 1982). Tiene un MA en Escritura por la Sheffield Hallam University. En 2006 recibió el premio Eric Gregory Award de la Sociedad de Autores. Public Dream, su primer libro, lo publicó Picador en 2007 y quedó finalista del premio T.S. Eliot.  Su poemas han aparecido en Poetry, London Review of Books, the Guardian, The Times, the TLS, Edinburgh Review, Granta/British Council New Writing y en varias antologías. Vive en Durham y trabaja como escritora. Más información sobre ella aquí: http://www.francesleviston.co.uk

    Frances Leviston was born in Edinburgh in 1982. She grew up in Sheffield and read English at St Hilda’s College,Oxford. In 2006 she received an Eric Gregory Award from the Society of Authors. Public Dream, her first collection, was published in 2007 by Picador and shortlisted for the T. S. Eliot Prize, the Forward Prize for Best First Collection and the Jerwood-Aldeburgh First Collection Prize. Her poems have appeared in Poetry, The London Review of Books, The Guardian, The Times, The TLS, and various anthologies. She works as a freelance writer and an occasional writing tutor. 


    ÍNCUBO

    He oído que les ha pasado a otras mujeres
    y otras mujeres dicen que han oído que pasa
    pero que pensaban que a ellas no podía pasarles,
    o que, si lo hacía, lucharían por la justicia
    costase lo que costase, y he oído que tarda
    varios años en quedar en nada,
    varios años junto con lo demás.
    Desde que me pasó a mí, me he oído decir
    que había oído que esta clase de cosas podían pasarle
    a miles de mujeres, pero nunca pensé
    que podría pasarle a alguien como yo,
    y luego me oí pidiendo justicia
    costase lo que costase. Ahora me está costando
    toda mi vida en quedarse en nada,
    toda mi vida junto con lo demás.

    Lo que parece ser el problema es esto:
    que estaba completamente sola cuando ocurrió,
    no digo sola en el cuarto con él,
    sola con él – me refiero a realmente sola,
    sola sin nada. No había testigos.
    Soy una víctima y no puedo ser testigo.
    Uno debe jugar un papel u otro.
    Si cargase al testigo no sería una víctima,
    él sería la víctima, si hubiese estado allí,
    y si él hubiese estado allí entonces sería el testigo
    contra si mismo, pero estaba sola. Sola
    sin nada. La ventana estaba abierta.
    El viento y la lluvia entraban,
    los hechos de la vida, levantando las cortinas,
    y yo estaba dormida. No sé cuando.

    Lo que pasa ahora es que hago una confesión –
    Confieso, aunque aquí yo soy la víctima,
    tener los sueños más increíbles
    y creerlos reales, mientras duran;
    haber tenido sueños que creía finalizados
    cuando el fin era sólo una parte del sueño,
    la parte en la que te levantas en tu cuarto
    contenta de estar despierta, hasta que cruje la puerta
    y fuese lo que fuese de lo que huías
    entra. Confieso que he tenido sueños
    recurrentes en los que mi cuarto esta poseído
    que parecían más reales que mi vida despierta,
    soñar un fantasma que se aparece en forma de presión
    atrapándome por el esternón y los hombros
    y los muslos como si estuviese bajo cristal.

    Aquí preguntaréis si alguna vez protesté,
    lo alejé de mí, o pedí ayuda,
    si luché hasta el final, si opuse resistencia
    y le hice ver mi falta de deseo
    con palabras que comprendiese de inmediato,
    a pesar de su fuerza, rasgando mi slip
    sin tocarme, sin acercarse,
    si hablé pese a ser incapaz de hablar,
    o me moví pese a ser incapaz de moverme,
    incluso incapaz de girar mi cabeza
    en la oscuridad, si por casualidad vi
    una característica distintiva, o si deseé descubrir
    si era un extraño o alguien conocido,
    os diré de nuevo que no fui testigo de nada
    más de lo que he dicho, y de nada menos.

    Sé lo que estáis pensando. Esto no es un crimen.
    Un crimen requiere de un autor
    que sentar en el banquillo, que acusar o defender,
    para acabar la trama, pero no hay nadie aquí.
    Hace años, habría habido cuerpos,
    cuerpos físicos a los que podía señalar
    y pedir cuentas por sus células
    entre mis uñas, su saliva en mi cuello,
    pero ahora han aprendido a atravesar las paredes.
    Si pudiese daros un retrato o un nombre
    tendríamos una dinámica. Y aun así si lo hiciese,
    esto todavía no sería considerado un crimen
    de cierto orden, sino algo más leve
    algo a lo que uno debería poner la otra mejilla,
    algo que podría haber sido peor.

    Ahora bien, ¿estoy dormida o estoy despierta?
    Este tribunal parece más el tribunal de un sueño
    que visito cada noche, mal vestidos,
    en el que estoy condenada a repetirme
    y en la repetición me condeno
    ante esta centena de caras hostiles
    a no encontrar alivio en el golpe de martillo
    que nunca llega. Un sueño, vale,
    un sueño de correr. Las extremidades se niegan,
    el aire se resiste con la pesadez del agua,
    la mente deja atrás al cuerpo y ve
    a un crío cayendo, pero no logra reaccionar,
    como yo lo vi venir y no logré reaccionar,
    encerrada en mi cuerpo durmiente.
    Nunca me liberaré de eso.



    Incubus

    I’ve heard of it happening to other women
    And other women say they’ve heard it happens
    But thought it could not happen to them,
    Or that, if it did, they would fight for justice
    Whatever it took, and I’ve heard of it taking
    Several years to come to nothing,
    Several years along with the rest.
    Since it happened to me, I’ve heard me saying
    I’d heard this sort of thing could happen
    To thousands of women, but I never thought
    It could happen to somebody such as myself,
    And then I heard me demanding justice
    Whatever it took. Now it is taking
    The rest of my life to come to nothing,
    The rest of my life along with the rest.

    What seems to be the problem is this:
    That I was completely alone when it happened.
    I don’t mean alone in the room with him,
    Alone with him – I mean really alone,
    Alone with nothing. There was no witness.
    I am a victim and cannot be witness.
    One must play one role or the other.
    If I bore witness I’d not be a victim,
    He would be victim, if he had been there,
    And if he’d been there then he would be witness
    Against himself, but I was alone. Alone
    With nothing. The window was open.
    The wind and the rain were driving in,
    The facts of life, lifting the curtains,
    And I was asleep. I don’t know when.

    What happens now is I make a confession –
    Confess, though I am the victim here,
    To having the most incredible dreams
    I believed were real, as long as they lasted;
    To having had dreams I believed were ended
    When the end was only a part of the dream,
    The part where you wake in your own bedroom
    Glad to be woken, till the door creaks
    And whatever it was you were running from
    Walks right in. I confess to recurring
    Dreams in which my room is haunted
    That seem more real than my waking life,
    To a ghost who comes in the form of a pressure
    Imprisoning me, by sternum and shoulders
    And thighs, as if I were caught under glass.

    Here you will ask if I ever protested,
    Pushed him away, or cried for help,
    If I fought my end, if I offered resistance
    And made him aware of my lack of desire
    With words he could readily comprehend,
    In the face of his power, tearing my slip
    Aside without touching, without coming near,
    If I spoke though I was unable to speak
    Or moved though I was unable to move,
    Unable even to turn my head
    In darkness, whether I happened to see
    A distinguishing feature, or felt like revealing
    If he was a stranger or someone I know,
    And I’ll tell you again that I witnessed nothing
    More than I’ve mentioned, and nothing less.

    I know what you’re thinking. This isn’t a crime.
    A crime requires a perpetrator
    To put in the dock, to accuse or defend,
    To finish the plot, but there’s nobody here.
    Years ago, there would have been bodies,
    Physical bodies at which I could point
    And call them up to account for their cells
    Under my nails, their spit on my neck,
    But now they’ve learned to walk through walls.
    If I could give you a face or a name
    We’d have a dynamic. And yet if I did,
    This still would not be considered a crime
    Of a certain order, but something less,
    Something one should take on the chin,
    Something that could have been worse.

    Now, am I sleeping, or am I awake?
    This court seems more like the court of a dream
    I visit each night, improperly dressed,
    In which I am doomed to repeat myself
    And in the repeating I doom myself
    Before these hundred unfriendly faces
    To find no relief in the fall of the gavel
    Which never arrives. A dream alright,
    A dream of running. The limbs refuse,
    The air resists with the slowness of water,
    The mind outpaces the body and sees
    A child falling but fails to react,
    As I saw what was coming but failed to react,
    Locked inside my sleeping body.
    I’ll never release myself from that.

    Trad. Ángel Talián
    http://latribudefrida.com/poesia/un-poema-de-frances-leviston/




    Scandinavia

    I think I could be happy there, north of fame, in light
    unbroken; blending the imagined hours’ horizons into sky, sky
    through soft-heaped fields, unclaimed, their rims forever
    reforming at the wind’s deft caprice. I could try

    to live as a glass of water, utterly clear and somehow
    restrained, a sip that tells you nothing
    but perpetuates the being-there; could sit, lie, settle down, the white
    of one idea entirely lost upon another, as rain is lost

    in the shift of the sea, as a single consecrated face
    drowns in the swell of the Saturday host, and the notion of loving
    that one critically more than any other flake in a flurry
    melts, flows back to folly’s pool, the lucid public dream.




    Trimmings

    FRANGELICO

    It slops from coppery
    glass Dominican cassocks
    thicker than water,
    thinned syrup crackling
    and smoking over ice,
    pale as hearts of  hazelnuts
    half-caramelized
    or relics lit in cabinets.
    Angelic alcoholic for kids,
    all quickening sweetness
    without the burnt palate,
    it’s praline, gilt, milk chocolate.
    Don’t knock it. Also,
    don’t drink a lot of it.
    Handy mnemonic for nuts
    and Alps, the Piedmont
    and Languedoc, Our Father,
    fluent Occitan, Orthodox
    baroque brass fixtures,
    all the schmaltzy
    terror of Christmas    ...    
    Bright liqueur, maple sap,
    throat’s lacquer, misnomer,
    namesake — couldn’t quench
    a thirst, of course,
    but gives occasion for it.


    LAMETTA

    Fuck me, I love that stuff —
    tinsel stripped
    like a tarragon stalk
    of its million radial tines,
    nervy with static
    in shredded cascades,
    angle-confounding
    and biddable as a fistful
    of grasshoppers.
    It implicates itself perpetually
    in socks, hell-bent
    as Japanese knotweed
    on travel, and infiltrates
    the kitchenette, which seems,
    beside its disco stooks,
    too much of a muchness,
    too matter-of-fact.
    Could we dress all utilities
    in spangles of lametta,
    revel in the vulgar
    Italian TV
    indestructible attention-splatter,
    the cat-bewitching
    twitch and dangle, the dross?
    Would things be worse
    or better?


    PERIPTERO

    Apparently
    peripatetic, it pops up
    wherever I go, glistening
    on my shoulder, a gold epaulette,
    a stuffed piñata
    albatross of bubble-gum, filter tips,
    and lottery tickets, glossy
    cascades of laminated sleaze
    difficult to care about,
    much harder to reject.
    Less explicably there are
    sewing patterns, puzzle books,
    and tiny plastic helicopters
    bearing stigmata
    from the molds where they were cast.
    The proprietor slams
    the shutters up
    and locks himself inside
    like a djinn in a lamp,
    a night-busy, helping-hand
    kobold in a kitchen,
    utterly invested in the enterprise,
    inseparable from it. What
    is the epicenter everyone reports
    but the staple through
    the nipple of a centerfold?





    Published in Frances Leviston's new collection, Disinformation 

    A Token

    In the poky attic
    bedroom a bit-broken
    cocktail umbrella
    made of blonde toothpicks
    and crêpe paper
    printed with bamboo
    stands proud of a shut
    paperback book

    on the tallest shelf –
    a shiny edition
    of Hamlet or Othello,
    incidental not symbolic –
    downcasting its tiny
    disc of shade
    under the damp skylight.
    You’d miss it at first

    then find it garish,
    a finch in the Dolomites
    glued to a tree,
    trembling in the noonday
    blaze to be found
    by the bird-catcher,
    seized-upon,
    pickled and crunched.

    Somebody sentimental
    kept it
    close after dinner
    in a Japanese restaurant
    decorated just
    like a joke about Japan –
    waitress in kimono,
    walls hung with ideograms,

    an indoor pool
    where fat gold carp
    drift under a wooden bridge,
    drifted, never swam . . .
    Well, but what
    is sentiment? Emotion
    out of time
    with its occasion?

    Pocketed, then
    with a flourish produced
    right in the middle
    of an argument, there it stands:
    a wish-coin welded
    to the tiles of a fountain,
    a green anachronistic
    needle in the head.

    [Disinformation]











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